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                    <text>�D.R. 2022 © Humanitas Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada por
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera Enderle. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100-102, ISSN en trámite, ambos ante el
Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de
22 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle

Autores
Mario César Islas Flores
Gonzalo Rojas Canouet
Michelle Monter Arauz
Lluvia Olvera
Omar Armando Paredes
Joseph Amauri Cardona Mora
Valeria Vazquez Elizaldi
Magdalena López
Isabel Alcántara Carbajal, Álvaro Ernesto Uribe Hernández
Francisco Gerardo Tijerina Martínez
Adbeel Darío Duarte Hernández
Roberto Kaput González Santos
Carlos Rutilo Aguilar
Esnedy Zuluaga
Leonardo Pérez Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/
Espacialidad e itinerarios en la cuentística de
Mario Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of
Mario Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa

https://orcid.org/0000-0002-8076-6529
Fecha entrega: 06-11-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, Islas Flores, Mario César. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1
Email: islas_flores@hotmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Espacialidad e itinerarios en la cuentística de Mario
Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of Mario
Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa
Fecha de entrega: 6-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. En una significativa cantidad de cuentos de Mario Levrero los
desplazamientos son frecuentes y cruciales. Se trata de itinerarios emprendidos de forma voluntaria o, por el contrario, forzados por alguna circunstancia que los torna imperativos, incluso, al grado que de su concreción
depende la pervivencia personal o colectiva. Pero, sea que el trayecto tenga
un carácter iniciático o una finalidad tan precisa, como supervisar la disposición del mobiliario de la propia vivienda o la obtención de un refugio,
los pueblos o ciudades que fungen como punto de partida o arribo desempeñan un rol protagónico. Es decir, no son meras escenografías en las que
están enmarcados los acontecimientos, sino que en buena medida tornan
inteligibles a estos. El objetivo del presente ensayo es explicitar la importancia cardinal jugada por la espacialidad en la cuentística levreriana a la par
que se profundiza en los problemas derivados de su reciente compilación,
pero también, trazar ese desplazamiento nada infrecuente entre la cuentística
y la ensayística autobiográfica del escritor uruguayo.
Palabras claves: espacialidad, cuento, autobiografía, biografía, ensayística

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

Abstract: In a significant number of Mario Levrero’s stories, displacements are frequent and crucial. These are itineraries undertaken voluntarily or, on the contrary, forced by some circumstance that makes them imperative, even to the extent that personal
or collective survival depends on their realization. However, the
towns or cities that serve as a starting or arrival point play a leading role, whether the journey has an initiatory character or a precise purpose -such as supervising the arrangement of the furniture
in one’s home or obtaining a shelter-. That is to say, they are not
mere scenographic frames in which events take place, but to a large extent, they make them intelligible. The objective of this essay
is to make explicit the cardinal importance played by spatiality in
the Levrerian short story while delving into the problems derived
from its recent compilation, but also to trace that not uncommon
displacement between the short story and the autobiographical
essay of the writer Uruguayan.
Keywords: spatiality, short story, autobiography, biography, essay

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Punto de partida
La de Mario Levrero es una obra que, a partir de la publicación
póstuma de La novela luminosa (2008) ha sido objeto de una
creciente atención. La aparición de sus Cuentos completos (2019)
se inscribe en esta revaloración editorial y crítica hacia los
múltiples registros del literato y ensayista uruguayo, quien, sin
duda, ha devenido en una de las figuras emblemáticas de las letras
hispanoamericanas de entresiglos. La compilación aludida perfila
de entrada la problemática de su propia articulación, es decir, invita
a preguntarnos acerca de la validez del criterio empleado para
decidir cuáles textos dentro del corpus levreriano son susceptibles
de ser considerados literarios y cuántos de ellos, a su vez, podrían
ser clasificados como cuentos. Esta cuestión, como espero ilustrar,
no es en modo alguno menor y considero necesario su abordaje
para adentrarnos en los matices de una escritura que oscila
entre la autobiografía y la parapsicología, entre lo ensayístico y
una imaginación desbordante y regida, además, por una peculiar
dinámica editorial. El protagonismo de la espacialidad en algunas
piezas cuentísticas levrerianas es la otra temática que me propongo
explorar en este ensayo. ¿Cuál es el significado de los recurrentes
y decisivos itinerarios emprendidos por los personajes de esas
narraciones no pocas veces disímiles en contenido y extensión?
Esta interrogante será mi guía en esta geografía compuesta por
lugares tanto enigmáticos como familiares en su rotundidad
genérica (un jardín, una vivienda, una pequeña estación de tren) y
quizás dicho recorrido nos permita ampliar nuestro entendimiento
sobre los móviles de la cuentística levreriana.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

Una antología de antologías
El cariz autobiográfico fue enfatizándose hasta volverse definitorio
en algunas de las últimas obras de Levrero y, muy especialmente,
en “Diario de la beca”, que inaugura y abarca la mayor parte de
La novela luminosa (2008). El antecedente más importante de esta
inflexión escritural es Diario de un canalla; texto redactado durante
su prolongada estancia en la capital argentina, por tal motivo, no
deja de causarme extrañeza advertir la presencia de estas páginas
íntimas en el volumen compilado por Nicolas Varlotta (Levrero,
2019: 553-583). No obstante, su decisión de respetar, por una parte,
la voluntad de su padre Jorge Mario Varlotta Levrero, quien en
vida incluyera su diario bonaerense en las páginas de El portero y el
otro (1992) y, por otra, de observar escrupulosamente la trayectoria
cronológica de esas antologías preparadas por el propio escritor
montevideano, me parece positiva en la medida que edificó una
rúa por la que pueden transitar tanto los nuevos lectores como los
especialistas en la obra levreriana, pero el problema reside en que
algunos de los destinos que figuran en ella no se corresponden con
las señaléticas.
Lo anterior, creo, torna pertinente plantear un ejercicio de
aliento contrafactual: y, si El discurso vacío (2019) -por mencionar
otro texto de primer orden inscrito, a mi juicio, en la ensayística
autobiográfica de Levrero- hubiera sido seleccionado por el escritor
rioplatense como parte constitutiva de una antología, ¿acaso también
habría figurado en la obra integrada por Varlotta? En función
del enfoque, a un tiempo, pragmático y didáctico que empleó
resulta del todo probable; empero, cabe resaltar, que la dimensión
autobiográfica ha sido infravalorada u obviada en la mayoría de las
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

aproximaciones investigativas a la producción textual de Levrero al
calificar como literarios sus textos autobiográficos (Polleri, 2013;
Bértolo 2010; Gandolfo, 2015; Ricciardi; 2015; Cosse, 2015)1 y, por
tanto, no resulta tan sorpresivo que Cuentos completos refracte tal punto
de vista. Además, el itinerario irregular y accidentado de muchos de
los libros de Levrero representó, sin duda, un reto mayúsculo en la
preparación de este texto que, como los de su especie, tienen como
vocación constitutiva la totalidad, aunque algunos lectores habríamos
agradecido que, en el caso puntual de Diario de un canalla (uno de los
escritos más extensos que figuran en la selección de Varlotta, por
cierto)2 se hubiera especificado, por lo menos -como Varlotta si lo
observó en otros casos-, la problemática de la clasificación textual:
Hemos agregado dos piezas poco conocidas, que no encajan
nítidamente en la categoría de “cuento” y que tampoco figuran
en ninguna de las principales antologías personales del autor:
nos referimos a “Tres aproximaciones ligeramente erróneas al
problema de la Nueva lógica” y “Ya que estamos”. En ambos casos,
los motivos para incorporarlas fueron varios, pero especialmente
dos: por considerar que poseen un gran interés y valor literario y
por tratarse de obras casi desconocidas (Levrero, 2019: 11).

El desconocimiento en el caso de Diario de un canalla no aplica,
en virtud de que se trata de uno de los textos de Levrero que alcanzó
mayor difusión en vida del autor y también de forma póstuma (2015).
La raíz de la cuestión se encuentra en todo caso en la ponderación de
1 Una excepción notable es el estudio de Helena Corbellini (2018).
2 “Diario de un canalla” es el segundo texto más extenso que figura en
Cuentos completos (Levrero, 2019: 553_583) sólo superado por “La cinta de
Moebius” (Levrero, 2019: 149-191).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

su valor literario porque en el caso que nos ocupa es ahí, justamente,
donde queda subsumido su potencial valor autobiográfico. Al respecto,
en el prólogo que Fabian Casas preparó para Cuentos completos, se lee:
Encuentro en la obra de Levrero dos grandes trancos. Uno
influenciado por Kafka y los cuentos infantiles, siempre bordeando
lo siniestro, relatos de peripecias, que dan la impresión de que el
escritor inventa a medida que narra. Y el otro, el Levrero realista,
el último Levrero, más cercano a Jorge Varlotta -su identidad real, que dejó por lo menos dos libros maravillosos: El discurso vacío
y La novela luminosa. Este último lo consagró a otro tipo de lector
que hasta entonces no lo conocía, rompió la valla de los lectores
de culto. En los cuentos que acá se prologan está el Levrero más
secreto y el que, de alguna manera, tiene el ochenta por ciento del
ADN que lo hizo un escritor extraordinario (Levrero, 2019: 7-8).

¿Cómo interpretar esa valía, ese porcentaje asignado a la
cuentística de Levrero? Es lícito tener una preferencia como lector
por una de las facetas de un autor, e inclusive, considerar que ese
registro es el más importante desde el punto de vista literario.
No me parece válida, en cambio, la ambigüedad implícita en el
planteamiento: ¿Levrero devino entonces en un escritor extraordinario
por mediación de sus cuentos? La interrogante, entre muchas otras
posibles, se torna pertinente ante la naturaleza de la afirmación de
Casas. Sin embargo, conviene recordar que los diferentes géneros
escriturales frecuentados por Levrero se entrecruzan de un modo
incesante3 y, por tal motivo, la producción cuentística del autor
3 Por tal motivo, me parece que el empleo de una categoría como trilogía,
aunque se encuentre vinculada con el juicio de Mario Levrero acerca de sus
primeras novelas (Gandolfo: 2013:21 y la revelación de un anhelo editorial
relacionado con su prosa autobiográfica (Levrero, 2008:19) está definitivamente
sobreestimada como elemento explicativo (Rosso, 2013:141_163; Libertella,

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

montevideano no puede fungir como un antecedente literario
general (con independencia de su potencial preeminencia estética).
Esta sincronicidad tiene, por supuesto, bemoles y permea a todas
las antologías que sirvieron de base a la obra reunida por Varlotta:
Escribía lo que surgía, y eso podía ser un relato, o una novela
corta, o una novela un poco más larga, o un artículo humorístico,
o un poema que jamás habría de mostrar a nadie. Y otras cosas
que salían sin otra finalidad que la de nacer, como por ejemplo,
dibujitos. Con el tiempo se juntaban unos cuantos relatos, y cada
tanto (generalmente cada tantos años), cuando venía alguien a
preguntarme si tenía algo para publicar, podía ofrecerle un libro
con esos relatos que se habían ido acumulado, o alguna de esas
novelas que quedaban inéditas durante años (Levrero, 2013: 29).

Este modus operandi escritural caracterizado por la ralentización
y reciclaje editorial es el responsable de los textos que se repiten
en la media docena de antologías que Levrero entregara a distintas
editoriales rioplatenses. Sobre este asunto, Varlotta indica que Los
muertos fue excluida de Cuentos completos “dado que consta de sus solo
cuatro relatos, todos ellos recogidos al año siguiente en Espacios libres”
(Levrero, 2019: 11). Con esa decisión, sin duda, se evitó una absurda
duplicación textual, pero tan loable como ello hubiera sido evitar la
inclusión de piezas que, en definitiva y por mucho que se extienda
el rasero literario, no se inscriben dentro del género cuentístico,
por tal razón, considero que estamos no ante la reunión total de
2010:41), e incluso, editorialmente, pues, DeBolsillo empezó a comercializar
La ciudad, París y El lugar en un estuche con el título general de Trilogía
involuntaria (Levrero, 2010) y, posteriormente, las tres novelas fueron
conjuntadas en un solo volumen (modificando el orden de aparición original
por el de redacción) con el título global ya referido (Levrero, 2016).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

los cuentos levrerianos, sino ante una antología de antologías (y, una
de dimensiones injustificadamente extendidas). No obstante, este
volumen allana el camino, insisto, para quienes deseen iniciarse en
la lectura de uno de los más relevantes narradores latinoamericanos
descubiertos en el siglo XXI, pero también para aquellos que tenemos
la intención de encontrar en este conjunto temática y estilísticamente
diverso algunas afinidades que contribuyan a la comprensión de la
cuentística levreriana. En este sentido, la espacialidad en su acepción
más amplia, es decir, no sólo como el escenario en que se desarrolla
la trama, sino como un factor que, en sus múltiples manifestaciones,
sea como un entorno natural o de factura humana, como punto de
partida o destino, como un lugar regido por una lógica extratextual
reconocible o pautado, por el contrario, por leyes autorreferenciales
fungirá como nuestra brújula por este universo textual.
Puertas y máquinas
“Entro al ropero y cierro la puerta desde dentro” se lee en “La
máquina de pensar en Gladys (negativo)” (Levrero, 2019, 110);
relato final del primer libro de cuentos de Levrero intitulado
La máquina de pensar en Gladys (1970). Éste último también es el
título de la narración inaugural que de forma simplista pudiera
ser interpretada como la versión positiva de una historia que,
en ambos casos, resulta breve y extraña: una suerte de pase de
revista efectuado a la disposición del mobiliario y al orden de
los elementos constitutivos de la vivienda del protagonista antes
de dormir. Levrero consigna con toda naturalidad “la máquina
de pensar en Gladys” que, en ese instante, “estaba enchufada y
producía el suave ronroneo habitual” (Levrero, 2019: 19). Esta
poderosa irrupción en un horizonte doméstico anodino me remite
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

a ese tipo de enunciados que Michel Foucault alude (citando a
Borges) en el prefacio de Las palabras y las cosas (1968) en la medida
que no es posible representarnos esa máquina de una forma precisa,
concreta, a diferencia de esa casa cuyos componentes nos resultan,
sin mayor esfuerzo, imaginables.
Empero, esa inconcebible máquina de pensar y la puerta más
común en los cuentos de Levrero están separados por una frontera
mucho más estrecha de lo que pudiera suponerse. ¿Qué nos aguarda
tras la fachada más simple de lo cotidiano? ¿qué acontecimientos se
concatenarán tras la acción mínima de girar una perilla para franquear
un umbral metálico o de madera? Realidades de distinto signo
coexisten en ese desplazamiento mínimo que lleva al personaje a la
recámara y/o al ropero una noche cualquiera con la única finalidad
de conciliar el sueño. Puertas que se cierran tras o frente a él, pero
al fin de cuentas, la colisión entre los dos órdenes se puede suscitar
en cualquier momento:
Por la madrugada desperté inquieto, un ruido desacostumbrado
me había producido un sobresalto; me ovillé en la cama y me
cubrí con las almohadas y me puse las manos en la nuca y esperé
el final de todo aquello con los nervios en tensión: la casa se
estaba derrumbando (Levrero, 2019: 19).

Por su parte, el desenlace en “La máquina de pensar en
Gladys (negativo)” también es calamitoso:
Por la madrugada me despierto tiritando, alguien ha abierto la
ventanita del ropero y tengo fiebre, estoy bañado en sudor y me
duele el ojo izquierdo, pido a gritos un médico o una ambulancia,
pero estoy en medio de un campo desolado y no hay quien escuche
mis gritos (Levrero, 2019: 110).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

La realidad externa puede ser avasallante, no sólo en su
manifestación ostentosa y violenta, sino también en su indiferencia
y trastocar con la misma fuerza el mundo preexistente y, además,
toda tentativa ulterior. “En mi dormitorio” -se lee en “La máquina
de pensar en Gladys”- “le di cuerda al despertador, comprobando
que la hora que indicaba coincidía con la del reloj de pulsera en mi
muñeca, y lo puse para que sonara media hora más tarde a la mañana
siguiente (porque había decidido suprimir el baño; me sentía un
poco resfriado)” (Levrero, 2019: 19) y, en la versión adjetivada como
negativa el protagonista refiere: “entro al dormitorio y encuentro en
mi cama a la mujer, desnuda; promete despertarme mañana a la hora
de siempre” (Levrero, 2019: 110).
En “La casa abandonada” se resalta la importancia que
también juega en los cuentos de Levrero la espacialidad urbana y no
sólo la rural que se enseñorea en su vastedad inmutable:
En una calle céntrica, poblada en general por edificios modernos,
se ve, sin embargo, una vieja casa abandonada. Al frente hay un
jardín, separado de la vereda por una verja; en el jardín, una fuente
muy blanca, con angelitos; la verja parece una sucesión de lanzas
oxidadas, unidas entre sí por dos barras horizontales; de afuera,
se ve de la casa un ex-rosado, actualmente muy sucio y verdoso,
que corresponde al frente, y algo de una persiana muy oscura.
Esta casa interesa solamente a algunas personas que caen bajo su
influjo; estas personas, entre las que me incluyo, saben de algunas
cosas que allí suceden (2019: 26).

En strictu sensu, no sólo personas coinciden en esa propiedad,
porque en dicho relato también se alternan el registro realista y otro
decididamente fantástico. Estas transiciones en la cuentística de
Levrero pueden ser graduales o súbitas, pues, como ya he apuntado,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

con frecuencia la distancia entre ambas está simbolizada apenas por una
puerta, así sea una puerta secreta como acaece en “El sótano” (Levrero,
2019: 38-65). Abro un paréntesis para resaltar la coetaneidad entre
esta última narración y La ciudad (1970), porque con independencia de
que el libro de cuentos en que se incluye y la opera prima novelística de
Levrero fueron publicados originalmente el mismo año, la redacción
de ambas se sitúa en torno a 1966, es decir, en la etapa formativa de
Levrero como escritor; época en la que, en palabras del propio autor
uruguayo, su literatura era una simple “traducción” (Matus, 2013:
197), e inclusive, un “plagio” (Bruno, Galione y Bonino, 2013: 138)
de la de Kafka.4 Resalto esto porque ese inmenso espacio vegetal que
figura en “El sótano” y al que Carlitos accede por la referida puerta
está poblado por jardineros con infinitas gradaciones y por insectos
que son únicos en su género. (Levrero, 2019: 50). Esas presencias, a
mi juicio, se asemejan a esos representantes de la ley que figuran en
la literatura kafkiana (Kafka, 2004: 237-239) y, particularmente, el
insecto Titus (figura clave en la narración en la medida que revela la
estrategia que el niño debe seguir ante el jefe de jardineros para poder
retornar a su mundo) podría formar parte de ese bestiario compuesto
4 Y con ello, no quiero insinuar que en algún momento dicha influencia
desapareció por completo, sino que sí es perceptible su modulación en la
medida en que Levrero fue encontrando un registro propio que, a mi juicio,
marcará su distancia más significativa con Kafka en lo concerniente a la
falta de solemnidad en el registro autobiográfico. Antonio Muñoz Molina, en
cambio, advierte desde ese libro inaugural un deslinde entre ambos escritores:
“En Mario Levrero yo intuyo un fondo más denso de amargura: la mujer
rozada y casi ofrecida y de pronto inalcanzable, la búsqueda por un laberinto de
pasillos y puertas cerradas y escaleras sumergidas en la oscuridad, los campos
desolados sin huella de presencia humana, la carretera que no parece que lleve
a ninguna parte, el tren con las puertas cerradas” (Muñoz Molina, 1999:14).
En cualquier caso, lo cierto es que Levrero infravalora en términos absolutos
la originalidad de su aporte frente a una obra que admiraba intensamente.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

por especies únicas, como aquella que figura en el breve relato de
Kafka titulado “Un cruce” (2004: 430-431).
Pero, así como los itinerarios programados pueden frustrarse
a causa de una fuerza enteramente exógena e ineludible, o suscitarse
a causa de ésta, otras veces son los propios personajes levrerianos los
que buscan dinamitar el orden existente al erigirse como agentes de
un cambio definitivo, sin embargo, en estos casos la referencialidad
a un espacio así sea uno indefinido, anhelado, también tiene lugar,
así como las motivaciones de índole pragmática relacionadas con la
pervivencia que orientan algunos desplazamientos. Ahondaré sobre
estas temáticas en lo sucesivo.
Éxodos y fugas
El protagonista de “Nuestro iglú en el Ártico” encarna la
fuga programada y, aunque el sitio de arribo aún esté indeterminado
su intención de desplazarse es firme y está alentada por una
motivación afectiva, pero el destino último, insisto, es incierto y
hasta intercambiable en su morfología:
-Vamos- le dije a la mujer, tomándola del brazo. Vamos a
descolgarnos por una ventana y a correr por los tejados, hacia
los parques -le dije-. Vamos a huir de esta casa, de esta ciudad, de
este país, vamos a donde nadie jamás pueda hallarnos, una choza
perdida en las islas tropicales, o al nevado pico de la montaña,
vamos a navegar por mares desconocidos, a enfrentar los vientos,
guiados por las estrellas, busquemos un lugar en el mundo,
nuestro iglú en el Ártico, una caverna próxima a un volcán, ese
lugar donde a nadie se le ocurra buscarnos (Levrero, 2019: 301).

En otras ocasiones, los itinerarios en los cuentos de Levrero
son de carácter fortuito y, por ende, el destino al que se arriba es
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

inesperado, aunque no por ello necesariamente desconocido. A partir
de la manipulación del mecanismo interno de un encendedor, en
“La calle de los mendigos”, el protagonista arriba a una rúa familiar:
“Es la calle de los mendigos -pienso-, y doy vuelta la esquina y veo
la fuente de luz -un farol-, y por encima las estrellas. En efecto,
hay mendigos suplicantes y con ulceraciones en brazos y piernas,
la calle es empedrada, y empinada; los comercios están cerrados,
las cortinas metálicas bajas” (Levrero, 2019: 24). ¿Es el encendedor
una metáfora de la positividad y negatividad comprimidas hasta el
máximo dentro del ser humano y, que aguardan una fisura mínima,
para emerger y recobrar su dimensión genuina? ¿Esa pretendida
“solidez” del yo es el verdadero “desafío” que Levrero encara a pesar
de saber que la “falla” permanecerá oculta (Levrero, 2019: 21)? Es
probable que, en ambos casos, la respuesta sea positiva:
A esta altura, pienso que me va a ser muy difícil volver a armar
el encendedor; quizás ya no pueda volver a usarlo. Pero no me
importa; la curiosidad por el mecanismo me impulsa a seguir
trabajando; ya no me interesa averiguar la causa (y creo que ya no
estoy en condiciones de darme cuenta de dónde está esa falla), sino
llegar a tener una idea de la estructura de ciertos encendedores
(Levrero, 2019: 22).

¿Cómo puede verificarse una traslación verosímil desde la
interioridad del encendedor hasta la calle de los mendigos? Esa
es la gracia de buena parte de la cuentística levreriana: conjugar
una descripción meticulosa que torna fácilmente asequible una
experiencia rebosante de cotidianidad con acontecimientos rayanos
en el absurdo y lo parapsicológico y con finales que recuerdan a esa
matemática de las soluciones singulares ambicionada por Robert Musil,
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a juicio, de Italo Calvino (2005: 75),5 es decir, repelentes a una
seriación, a un parámetro que permita entreverlos y vincularlos de
forma definitiva a otros ceses de la continuidad narrativa que Levrero
ha juzgado pertinentes una vez que la incertidumbre y complejidad
que atañen a lo genuinamente humano ya ha sido consignada y, por
ello, creo que viene al caso retomar nuevamente a Muñoz Molina,
pues, lo que señala en relación a La ciudad tiene resonancias en buena
parte de la cuentística levreriana: “e intuimos que posee una lógica
oculta, pero en apariencia los hechos y los lugares no se organizan
en un sentido previsible” (1999: 12).
Con Levrero ahondamos, pues, en el misterio de lo humano
y por una vía de doble sentido en el que no pocas veces se dan cita
autobiografía y ficción. En “Historia sin retorno N° 2”, el protagonista
se empecina en deshacerse una vez tras otra de un perro que insiste
en convertirse en su mascota. La primera de esas tentativas fracasadas
consistió en que el animal fue llevado a un bosque y “atado con una
piola que pudiera romper con un poco de perseverancia” (Levrero,
2019: 25). Décadas después, en El discurso vacío, Levrero consigna que
5 Cabe indicar, que el comentario de Calvino tiene su origen en el deslinde
que realiza entre las obras de Carlo Emilio Gadda y Robert Musil; no obstante,
la propia visión de Robert Musil acerca de la orientación que debía observar
la crítica literaria respecto a la estética autoral, me parece que abona a la
comprensión de la problemática planteada respecto a Levrero: “Una mejor
manera de contemplar la literatura sería no sintetizarlo todo en función de lo
que ya existe… Sino desplegar unas junto a otras tan sistemáticamente como
fuera posible las singularidades –aquello en lo que el autor no se repita diez
veces, ni la época mil-. Se obtendría como perfil la curva límite de nuestros
sentimientos e ideas, la línea de conexión de los puntos finales de todos los
caminos, donde se cortan frente a los que aún no se han dado. De esa forma
habría desplazamientos en diversas escalas de rangos, y me parece que en
conjunto se alcanzaría el único modo de observación cuya sistemática es
verdaderamente instrumento de una voluntad de progreso” (1992:322).

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abrió de forma gradual un pequeño orificio en la cerca de su casa en
Colonia del Sacramento, de tal modo, que el perro Pongo “conquistara
por sí mismo su libertad” (2019: 54). Para Levrero no pasó inadvertida
la semejanza entre esta última acción y la búsqueda de su propia
libertad (2019: 56-57), pero, en cambio, no existe constancia de que
hubiera rememorado el parecido entre aquella acción que apelaba a la
voluntad de la entonces mascota familiar con aquella otra consignada
en una de sus primeras ficciones. La coincidencia, creo, le hubiera
divertido en grado sumo.
Otras veces, el desplazamiento es apremiante, e involucra a
una colectividad, como en “Las sombrillas”. El éxodo emprendido
por los habitantes de una pequeña localidad costera está determinado
por la extraña y súbita retirada del mar. Es sugerente la referencia
espacial a Buenos Aires (Levrero, 2019: 214), porque enfatiza el
contraste referido entre la vida citadina y la que se desarrollaba en
esa remota espacialidad:
Cuando alguno de nosotros tiene que ir a la ciudad, por algún
trámite administrativo, no puede resistir allí mucho tiempo. En un
par de horas se va poniendo pálido, demacrado; sus movimientos
son torpes y algo convulsos. A la hora de la puesta de sol, se torna
melancólico; la infelicidad lo envuelve y lo estrangula. Todas las
cosas de la ciudad cobran una hostilidad insospechada, y quien ha
debido pasar la noche en un hotel de la ciudad, si logra conciliar el
sueño es acometido por horrendas pesadillas (Levrero, 2019: 213).

Esta aguda metamorfosis física y anímica se contrarrestaba
paulatinamente una vez que se regresaba a ese pueblo regido por un
destino marino. En “Las sombrillas” la partida está, pues, motivada
por el repliegue del mar, en cambio, en “Gelatina” los constantes
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desplazamientos a lo largo de una ciudad que tiene como referente a
la capital uruguaya, están motivados por el incesante avance de una
masa informe que inmovilizaba y asfixiaba a sus habitantes y, a causa
de ello, se ensayaban intervenciones constantes en el espacio urbano
para advertir de su posible arribo (Levrero, 2019: 95). La vacuidad
o la saturación del espacio son, en la misma medida, factores para
que una comunidad decida movilizarse o para que los habitantes
de una ciudad entera se mantengan en constante tránsito dentro de
ella o “en busca de nuevos horizontes” (Levrero, 2019: 104), de una
ciudad que, por ejemplo, no sólo tenga la apariencia de estar viva,
como la que figura en “Los muertos”:
Así, llegué impensadamente a la calle principal, donde de
pronto todo cambiaba de color y de ritmo. La ciudad muerta
o dormida parecía concentrar en ese puñado de cuadras
todo el empeño por disfrazarse de vida; letreros luminosos
relampagueantes, lucecitas de colores que corrían siempre en
el mismo sitio, vidrieras exuberantes de mercaderías novedosas
y gente, gente, gente caminando con dificultad entre gente,
gente que uno no sabía que existe hasta verla allí, con esas
caras extrañas, producto de quien sabe qué sucesión de
disparatados mestizajes; la gente de los sábados a la noche y
los domingos a la tarde, los que trabajan quién sabe dónde
durante toda la semana y aparecen los fines de semana por el
centro; hay búsquedas febriles en los ojos saltones, aindiados,
siempre como con hambre – y yo sentía un envaramiento en
los músculos de la espalda, una presión de terror sobre la nuca,
y trataba de dejarme llevar entre la gente sin tenerla en cuenta,
sin asimilar el horror de esas vidas maquilladas, pero aunque no
las mirara las sentía, las olía, era invadido por vahos pegajosos
de perfumes con olores sexuales concentrados, olores que
trataban de tapar otros olores (Levrero, 2019: 442).

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La gelatina invisible e informe, aunque no inolora, condensada
en esa multitud fatigada, emancipada sólo de forma provisoria de
su extenuante rutina laboral y que se moviliza con fines lúdicos el
fin de semana en el corazón comercial de la urbe donde hay otros
empleados que no corren con la misma suerte, pues, el imperativo
económico termina por absorberlos y hacerlos partícipes de una
geografía deshumanizada:
Y habían quitado todos los árboles de la calle principal y rellenado
los huecos con baldosas, y los carteles publicitarios se apilaban sobre
los carteles publicitarios, la luz artificial corría y relampagueaba
por circuitos cerrados repitiendo mecánicamente, absurdamente
sus triviales mensajes, y la gente se paseaba, mezclándose, desde
una punta a la otra de la calle, mirando y exhibiéndose, exhibiendo
sus ropas y sus radios y toda la extravagancia que por fin se había
hecho popular y colectiva (Levrero, 2019: 442).

Décadas después, ya instalado nuevamente en Montevideo,
Levrero criticará explícita y sistemáticamente en sus colaboraciones
para la revista montevideana Posdata a la publicidad como el rasgo
distintivo y omnipresente en la cotidianidad de una urbe que
transitaba hacia el siglo XXI:
Entro a una carnicería como parte de mi engorrosa exploración
del barrio, porque ya es inútil que intente una vez más en los
supermercados: llego hasta la puerta y allí mismo la publicidad
estúpida y machacona vociferada por los parlantes me pone una
mano en el pecho y me empuja hacia la calle. Como muchos otros
comercios, en los últimos tiempos los supermercados se han
transformado en una máquina de picar cerebros (Levrero, 2013: 59).

La violencia visual y auditiva devino por esta vía en motor
involuntario de reflexiones, e inclusive de formulación de hipótesis de
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aliento existencial: “Ese ruido que invade la ciudad, cada día con mayor
fuerza, esos altoparlantes, esa violencia sonora que hay por todos lados,
¿no obedecerá a razones parecidas? ¿No se estará tratando de tapar
algún dolor intolerable?” (Levrero, 2013: 156). Esta dimensión política
hace acto de presencia de una forma mucho más sugestiva en algunos
de sus cuentos, por ejemplo, en la persistencia de localidades aisladas,
comunicadas apenas por un único e irregular medio de transporte de
largo alcance como el ferrocarril: “Hace varios días que estoy en ese
pueblo, esperando el tren. Es como un pueblo perdido, olvidado, como
un pueblo fantasma del lejano oeste. Parece estar a miles de kilómetros
de cualquier otro lugar habitado, parece enclavado en medio de un
desierto; un pueblo que nace por accidente, por azar, o por la voluntad
de un solo hombre”. (Levrero, 2019: 338). Se tiene claro cuál es la meta
(Siukville), pero los medios parecieran confabularse para hacer de una
escala el destino último, aunque en otras narraciones, más que de un
itinerario suspendido pareciera tratarse de un eterno retorno.
El mito de Sísifo
En “El inspector”, Levrero consigna el fracaso de un viaje que, no
obstante, reemprende siempre:
Hablo de esa lenta y tortuosa aproximación a mi verdadero
yo; aproximación que, sin embargo, en los últimos tiempos
no encuentro real; veo todos los ajustes y afirmaciones como
revestimientos caprichosos de las mismas vueltas en torno a un
eje central, pero que siempre esquivan a ese eje, y que con el
paso de los años no me voy aproximando a ninguna otra cosa
que al fin de mi ciclo vital y que, si por momentos obtengo la
ilusión de una proximidad, o quizás se trata de una proximidad
real, ella no se debe a los ajustes o correcciones nacidos del
pensamiento o de la discusión, sino a determinados estados

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ánimo independientes de toda relación con otras cosas interiores
o exteriores (2019: 467-468).

Esta circularidad incesante, esta travesía imposible de coronar
que deviene en fuente continua de desencanto para el personaje nos
coloca de lleno ante una posible proyección autobiográfica:
El inspector insiste en cosas concretas y explicaciones lógicas,
quiere un itinerario exacto de mis pasos, cosa que yo no puedo
darle, aunque quizás podría si quisiera hacerlo; pero me niego
íntimamente a concederle a este hombre el derecho a fijarme
una norma de vida, a utilizar una memoria que no quiero utilizar;
y darle una respuesta significaría sentar un precedente para el
futuro, crearme la obligación de anotar cada uno de mis actos y
el momento preciso en que los realizo, porque de nuevo puedo
verme envuelto en un procedimiento policial y no se aceptaría
que presentara una imagen de mí mismo distinta de la actual.
Es curioso cómo los demás nos exigen una persistencia irreal
de la identidad, nos adjudican ideas inamovibles a causa de un
pensamiento casual, que a la hora o al día siguiente es destruido
por otro contradictorio, o se utiliza una frase desafortunada o
dicha sin convicción o por una convicción momentánea para
atribuirnos todo un sistema de ideas que no poseemos; incluso se
utiliza una verdad dicha en un instante, que al instante siguiente
pasa a ser una mentira (Levrero, 2019: 468).

¿Es Levrero quien habla por boca de ese acusado que
enfrenta una exigencia de rememoración veraz que, a su vez, tendría
que manifestarse en un orden discursivo sin fisuras que reflejara una
continuidad espacial y temporal exenta de puntos ciegos? No se debe
ignorar la crítica a la ilusión biográfica (Bourdieu, 2011)6 contenida en
6 En “Entrevista Imaginaria” (Gandolfo, 2013: 91-105), valiéndose del recurso
literario de devenir en su propio interlocutor, Levrero satiriza, entre otras
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estas líneas, pero tampoco habría que reducirlas a una dimensión
estrictamente programática, pues, la del autor uruguayo no es una
literatura de tesis, pienso que, más bien nos encontramos ante otro
cruzamiento entre ficción y autobiografía y en este sentido, me
parece certera una observación de Arthur Koestler que considero
extrapolable a toda escritura del yo: “puede haber tanto ritmo y tanta
armonía en las oscilaciones de un péndulo como en la rotación de
una rueda sobre un eje pulido” (Koestler, 1973: 65): la cuentística
de Levrero gira con frecuencia sobre ese eje pulido por el roce de
la cotidianidad, pero cada tanto, se patentiza también el deseo de
interrumpir súbitamente esa rotación (o de consignar, por el contrario,
un anhelo que ya se ha verificado): “Estoy harto -repetí- Voy a juntar
dinero para irme a París. Merezco morir en un lugar más hermoso
que éste” (Levrero, 2019: 201), se lee en “Todo el tiempo”. Un par
de años antes, el Levrero de carne y hueso había partido hacia la
capital francesa, pero de los detalles de esa odisea amorosa nos
enteraríamos sólo de forma póstuma con la publicación de Burdeos,
1972 (2015).
A propósito del aludido “Todo el tiempo” habría que resaltar
ese mantra que abre y concluye el relato, pues, me parece ilustrativo
de esa circularidad incesante a la que puede llegar a reducirse la
existencia humana “Cuando creía que todo había terminado, todo
recién comenzaba” (Levrero, 2019: 192); “pero, cuando creíamos
que todo había terminado, todo estaba recién por comenzar”
(Levrero, 2019: 208). Lo cierto es que bajo ese imperativo la vida
cosas, el desmedido interés biográfico observado por algunos de sus críticos
y, particularmente, la tentativa de que su obra se corresponda a cabalidad con
su itinerario vital.

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transcurre como si se estuviera “en medio de un largo proceso de
mudanza” (Levrero, 2019: 196) y para trascenderlo a veces basta
un poco de arrojo y que la suerte nos sonría, o al menos eso es
lo que se sugiere en “Novela geométrica”: “Visité muchas figuras
ya transitadas, regresé muchas veces al círculo, y luego experimenté
saltar hacia figuras desconocidas, inventadas, que dibujaba con
prolijidad, previamente, en mi imaginación. También así funcionaba
el sistema” (Levrero, 2019: 486).
Las aventuras del ingeniero Levrero (a manera de conclusión)
La cuentística de Levrero está, como espero haber ilustrado, marcada
por múltiples itinerarios que, a su vez, se entrecruzan de forma
constante con su ensayística autobiográfica y también con su escritura
novelística. Estas intersecciones nos permiten repensar los límites de
la fabulación o la congruencia de los desenlaces en su escritura, así
como la fundamental importancia que la espacialidad tiene en ella y que
se patentiza, precisamente, en esa necesidad que sus personajes tienen
de estar en perpetuo desplazamiento hacia destinos planeados o aún
por definir; viajes iniciáticos o vitales en términos de pervivencia hacia
esas ciudades o pueblos cuya extrañeza y fantasmagoría se asemejan
a la obra inconclusa de un ingeniero. Levrero, por cierto, es el autor
de, entre otras, una historieta intitulada Las aventuras del ingeniero
Strúdel. Sobre ella, rememora:
Esta serie se inició en Burdeos, no sé bien por qué. Sé que no
podía escribir; apenas empezaba algo, el teclado de la máquina
francesa me irritaba porque era apretar una tecla y aparecer el
acento circunflejo, el punto y coma y no sé qué más, y no había
forma de poner una tilde decente (claro que esta razón no es la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

única; había muchas otras, como por ejemplo el desconcierto
que siento siempre que no estoy en mi casa). El hecho es que
me puse a dibujar, y por suerte (porque dibujar es terapéutico) el
impulso continuó al regreso, al menos durante un tiempo bastante
largo. Quería hacer una historieta que más bien pudiera verse
como un todo, de un solo golpe de vista; que en ese golpe de
vista se captara todo el sentido (o sin sentido) de la historieta. Es
decir, estaba pensando en términos plásticos; quería que pudiera
mirarse como un cuadro. No lo conseguí del todo, al menos en
este primer capítulo. También quería que los globitos formaran
parte del dibujo casi como personajes, y no que se limitaran a
encerrar las palabras que alguien pronunciaba o pensaba (Levrero,
2016: 73).

La organización de la textualidad en Las aventuras del
ingeniero Strúdel está supeditada a la imagen. La parte gráfica llega
deliberadamente a subsumir, fragmentar o invisibilizar el texto, es
decir, las líneas que, teóricamente, deberían explicar la narración.
Y, con independencia de si esta propuesta estética consigue o no
el efecto visual ambicionado por Levrero, lo que resulta indudable
es que nos exige una lectura multidireccional: vertical horizontal y,
sobre todo, transversal. La espacialidad en la cuentística levreriana
puede ser leída también de forma múltiple y es lo que he intentado
en este ensayo a partir de los tópicos recurrentes y las afinidades
entre ella y su ensayística autobiográfica y sus novelas. Sin embargo,
cabe precisar que ni el registro más personal de Levrero podría
explicarse sólo en función de una horizontalidad consuetudinaria ni
la más elemental de sus ficciones como un mero artificio estético
que desciende desde una verticalidad imaginativa, en virtud de que
el ingeniero Levrero evitó siempre los elementos prefabricados en la
construcción de su edificio escritural.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El signo poético y su desplazamiento performático:
la poesía de Carmen Berenguer
The poetic sign and its performative displacement:
the poetry of Carmen Berenguer
Gonzalo Rojas Canouet
Universidad San Sebastián (Chile)
grcanouet@gmail.com

Fecha de entrega: 24-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. Este trabajo analizará cuatro obras de Carmen Berenguer

(Bobby Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal
de pieles) como un corpus que representan un momento fronterizo
en la historia política y cultural en Chile: la dictadura y el retorno
a la democracia, esto es, el paso de la instalación y continuidad del
modelo neoliberal y de la globalización. Por lo anterior, Carmen
Berenguer, experimenta desde la escritura poética la crisis de estos
momentos de la historia nacional, “roba” las imágenes del paisaje
neoliberal y las devuelve críticamente, desobedeciendo al lenguaje,
descomponiendo su uso y llevándolo hasta los límites confusos entre lo semántico y lo fónico. Para dar cuenta de este proceso, se utilizarán elementos teóricos de la diferencia de Deleuze y repertorio
y archivo de Taylor.
Palabras clave: Poesía chilena- Performance- Poesía experimental

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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Abstrac. This work will analyze four works by Carmen Berenguer (Bobby
Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal de pieles) as a corpus that represent a border moment in the political and cultural history in
Chile: the dictatorship and the return to democracy, that is, the step of the
installation and continuity of the neoliberal model and of globalization.
Therefore, Carmen Berenguer, from poetic writing, experiences the crisis
of these moments in national history, “steals” the images of the neoliberal
landscape and returns them critically, disobeying language, decomposing
its use and taking it to the confusing limits between semantic and phonic.
To account for this process, theoretical elements of the difference in Deleuze and Taylor’s repertoire and archive will be used.
Keywords: Chilean poetry- Performance- Experimental poetry

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-2

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

La escritura de Carmen Berenguer es y ha sido una irrupción en
la tradición poética chilena. Sobrepasa y problematiza el formato
poema: su narratología excede y disloca, siendo ésta de un flujo
experimental constante. Su apuesta consiste en que, entre poema,
contexto, política y escrituras, el signo se desplaza: el lenguaje es
una herramienta que convoca a decir algo y, a la vez, es destituido y
agotado en su uso, en su acto comunicativo. Estira el elástico hasta
deformarlo. El signo se desplaza para construir imágenes desde
el “robo” que esta poeta realiza: sustrae del mundo neoliberal sus
palabras, gestualidades y apropiaciones culturales para desplazarlas
en el poema. La venganza es ésa.
Su escritura es amplia, desde el ensayo (Escribir, 2019) hasta
discursos (“Discurso Premio Iberoamericano de Poesía Pablo
Neruda” [2008], 2009) y su propia producción poética que habla por
sí sola. En estas páginas revisaré los libros: Bobby Sands desfallece en el
muro (2018), Huellas de siglo (1986), A media asta (1988) y Sayal de pieles
(1993). A partir de lo antes mencionado, abordaré estas obras desde
las nociones de diferencia (Deleuze, 2017), repertorio y archivo
(Diane Taylor, 2010), esto es, como un modo de contextualización
cultural y su debido rebote con la performance del signo poético
en la dictadura y la posdictadura. Desde la perspectiva de Deleuze,
es en la diferencia donde la comprensión del mundo adquiere una
potencia en el lenguaje que genera ambigüedad: tal será el objetivo
de este ensayo.
Propongo lo siguiente: el signo poético (desde la diferencia
[Deleuze] que se presenta en las imágenes, los giros y la suspensión
del lenguaje en el contexto de dictadura y posdictadura) insta a que
la poesía de Carmen Berenguer sea un acto de performance (Taylor),
entendido esto como una poesía construida desde la ambigüedad.
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Giles Deleuze, en su libro Diferencia y repetición (2017),
complejiza un problema estético, el de la representación estética desde
lo epistemológico, y lo suma al acontecer en la historia. Esto es: invertir
lo inmanente del platonismo como modo de concebir el mundo. La
diferencia es múltiple. Es decir, funciona a priori desde el interior de un
modelo para resignificar se sentido causal. La diferencia es una potencia,
no busca un resultado, una verdad, persigue un proceso, su función. Es
lo que más tarde, Deleuze sistematizará como rizoma. La “diferencia”
tiene dos rostros (423), los cuales son distintos en grados y niveles: “una,
en extensión; la otra intensiva […] Una es una repetición de exactitud y
de mecanismo, la otra, de relación y de libertad” (423).
La diferencia existe en tanto potencia su función en lo que
desea representar: invierte la representación, liberando la potencia
del pensamiento: “la diferencia no se reconquista, no se libera sino al
cabo de su potencia, es decir, por la repetición en el eterno retorno
[…] Lo que elimina es lo Mismo y lo Semejante, lo análogo y lo
negativo, como presupuesto de la representación” (441).
Con lo anterior, la diferencia es el dispositivo que fisura la
mónada entre una parte con otra, creando imágenes abreviadas del
mundo: un “pliegue” que se potencia y desterritorializa lo uno con
lo otro sin ninguna intención dialéctica.
En Carmen Berenguer, el signo se desplaza desde la diferencia
del material del lenguaje y no de lo que quiere representar. Su poesía
es una espuma que está en la superficie del lenguaje: pertenece al
oleaje, pero emerge. Entonces, qué diferencia quiere elaborar, es la
idea de este ensayo.
En el texto Usted está aquí: el ADN del performance (2010), Diane
Taylor estudia la performance desde el uso de rescate y transgresión
de la memoria. En especial, en un contexto del trauma histórico de
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la dictadura argentina. Estudia la performance desde la ritualidad de
las Madres de Mayo. La tesis principal del vínculo entre protesta y
performance es la de su naturaleza reiterativa, enfatizando el aquí y
el ahora: “Dar testimonio es un proceso vivo, un hacer, un acto que
tiene lugar en tiempo real, en la presencia de un oyente que llega a
ser partícipe y copropietario del suceso traumático” (6). Desde ahí,
Taylor propone una semejanza entre la performance con la ciencia.
La noción de archivo es muy importante para el caso de este trabajo:
“Este archivo hecho por el ser humano mantiene lo que se percibe
como el núcleo duradero –registros, documentos, fotografías, textos
literarios, expedientes policiacos, huellas dactilares y evidencia de
ADN, materiales digitales, restos arqueológicos, huesos – que se
piensa como resistente a los cambios y, la manipulación política. Lo
que cambia con el tiempo, según el archivo, es el valor, pertinencia
o significado de los restos: la manera en que se les interpreta o
incluso como se los encarna” (12). Por otro lado, Taylor, propone
la noción de repertorio, la cual puede almacenarse en el archivo y,
con esto, da continuidad en el tiempo de los límites de lo “vivo”:
“Almacena y recrea la memoria “encarnada” (…) todos los actos
que suelen considerarse de conocimiento o “en vivo”, efímero, no
reproducible” (14).
La bibliografía crítica sobre Carmen Berenguer es bastante
extensa. Sobre todo de libros sobre poesía chilena, Berenguer ocupa
un espacio importante. Es una suerte de bisagra entre el Chile
moderno y posmoderno. El Chile de la dictadura y de la transición
democrática. El Chile cooperativista y neoliberal. En ese entre es
donde Berenguer ha dado en el blanco: el lenguaje, sobre todo desde
la poesía, es y será lo que representa y critique a una sociedad como
la chilena. Es el lenguaje que tendrá la función de robar las imágenes
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del país y donaría a sus lectores. Es un acto de mano a mano. Nos
roban nuestras utopías y Berenguer les roba con su mirada sus
paisajes y reconstruye para todos nosotros.
Hay dos textos críticos que proponen una suerte de poética
escritural de Berenguer: Representación de Santiago en Huellas de siglo
(2008) de Magda Sepúlveda y en Caja de herramientas (2000) de Julio
Ortega. En el primero se destaca la imagen del prostíbulo en la
ciudad de Santiago, específicamente, desde el poema Santiago Tango:
es una huella del ingreso del neoliberalismo en donde se anuló la
industrialización nacional por el ingreso de las importaciones. El
mercado atomizó todo modo de producción. Todo se “empiela”,
se ablanda y se limpió. Como dice Magda Sepúlveda: “El mercado
ofrece tranquilidad, no hay religión o etnia subversiva, en la medida
que participan desde el interior o mirando la vitrina. Por ello, una
vez instalado el neoliberalismo no será necesaria la dictadura. Según
Berenguer, la ciudad neoliberal, tal como el burdel, no repara en la
ideología política, la religión o la etnia de los clientes” (119).
Por lo tanto, la ciudad es una vitrina del neoliberalismo. Es
el prostíbulo y sus prostitutas (quien los vende), ambos están hechos
para ser vendidos y adornados.
Julio Ortega hace un recorrido de su escritura. Su análisis se
da desde el inicio de un poema de Berenguer, Santiago Punk. Habla
de las mitologías del consumo. El nuevo orden del Chile entre el
mercado y la violencia, lo prostibular y la mercancía: “La poesía sin
embargo es consciente de su andadura civil, y al final se vuelve sobre
sí misma, exigiendo al lenguaje su mejor paisaje (31). Es una tesis
posible que afirma Ortega con respecto a Huellas de siglo. Con el libro
A media asta, Ortega plantea una madurez escritural en Berenguer.
Consciente de su devenir histórico y poético. Hay una consciencia del
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papel de la poesía en una sociedad de consumo: “Emerge ahora una
voz fresca y episódica, y a la vez poseída por el fervor de su relato,
que se mueve entre la vía civil herida y el diálogo erótico, la saga
materna, la ironía popular, y el placer de la escritura que dice tanto
como calla” (32). Para Sayal de pieles, Ortega plantea a la escritura de
Berenguer desde su uso del lenguaje hasta sus últimas consecuencias.
Dado esto desde lo experimental: una forma de hurto del lenguaje
para hacerlo acabar en sí mismo. Una vuelta de mano que Ortega lo
plantea así: “Haciendo el desenfado lúdico el eje del libro, la poeta
traza la huella del poema, sus ecos y gestos gráficos, entre blancos
y cortes que escamotean o expulsan al significado, y lo convierten
en un significante sospechoso, inquietado por su experimento sin
retorno […] La marca de la piel como tatuaje del origen, tanto
como la enfermedad, son otras instancias de un referente esquivo y
oblicuo. Al final, el lenguaje es revelado como la piel de un cuerpo de
asociaciones que pueden ser tan subvertoras como restitutivas” (3234). Finalmente, el planteamiento más decidor por parte de Ortega, es
la síntesis de la poética de Berenguer, en donde orienta a su escritura
como un acto dual “escribe desescribiendo”, “un robo del fuego
civil”. En acuerdo absoluto de esta figura del robo a lo que Ortega
relata de esta manera: “Se levanta un relato alternativo en la obra de
Berenguer, a través de sus fragmentos, elipsis y desplazamientos. Un
relato del horror moral y pasión vital, de subjetividad liberadora y
reafirmaciones materiales. Un canto de la tribu convocada por sus
nombres más propios. Por lo tanto, si esta poesía se levanta desde
un espacio que construye como alterno a los lugares socializados
del discurso, se anuncia allí en tanto habla henchida de otras voces.
Así comunica la textura de la intimidad del presente (…) Por eso,
empieza borrando al lenguaje en el mismo momento en que lo
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enuncia. Carmen Berenguer escribe describiendo. Su escritura es un
arrebato, un robo del fuego civil” (35- 36).
Performance, diferencia, repertorio y archivo
Bobby Sands desfallece en el muro (2018) tiene un formato de diario de
vida. Son cuarenta y dos días anotados de sesenta y seis días que
fueron en realidad. Son días de la huelga de hambre de Bobby en la
cárcel, condenado por terrorista y miembro del IRA.
De los días vividos en la huelga a los relatados es el tipo
de discurso que este libro contiene: no es continuo, orgánico. Está
elaborado a saltos. Por lo tanto, este formato es pura enunciación
poética desde otro, la voz de la poeta Berenguer. Resignifica editando
la voz de Bobby Sands. Sus enunciados que a su vez van tejiendo
relatos, están cargados de angustia asociada a la huelga de hambre.
Palabras como pan, fermento, saliva, maíz, estómago y hambre
connotan un tono decidor en la puesta en escena del relato:
“El absoluto rigor del hambre” (16)

Lo anterior, se une a una conciencia de la muerte. Lo que
está vivenciando en su relato es el accionar del fascismo (los “negros
cuervos”) que silencian la libertad (“alondra que en primavera, lo
es todo para nosotros”, 9). Morir es el relato del acto agónico del
mismo Bobby Sands, de Irlanda, del mundo y la libertad:
		
“Día 44
Entrego mi vida como una acción de amor
Me entrego a una agonía lenta
Como único modo de cambiar
La pólvora por jardines de paz
Como única forma de esperar la alondra

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Y nuevas primaveras
Como único sostén para limpiar
Las heridas de Cristo torturado” (26)

Este libro, desde la lógica de la performance, es una puesta
en escena del repertorio, el diario de vida hablando de la muerte, el
cual archiva el acto de libertad frente a la injusticia. Vivifica en el
acto poético un hecho referencial que connota el relato poético
desde lo performático. Como ya se ha dicho, Berenguer “edita” a
Sands, enunciando su relato como tribulación hacia Sands. Dicha
aflicción es un archivo de la situación adversa de Bobby Sands.
Berenguer, experimenta performáticamente la aflicción de Sands
como un modo de liberación a través de la poesía:
“Mañana es el undécimo día
Y hay un largo camino que recorrer
Alguien podría escribir un poema
De las tribulaciones del hombre
Yo podría, pero ¿cómo terminarlo?” (33)

Berenguer ocupa el repertorio referencial de Sands y lo
transforma en un archivo vivo desde la poesía. Escenifica el dolor,
cargándolo de poesía, cruzándolo con enunciados políticos. Esto es:
ambos poetas, Sands y Berenguer, se cruzan y se desplazan entre el
repertorio y el archivo performático. Berenguer se hace parte de la
tribulación. “¿Cómo terminarlo?”, la poeta continúa y pone en escena
el trabajo y la causa de este poeta condenado. La tribulación es la
continuación y resignificación: vivifica el testimonio de Sands y le da
una nueva presencia. Resignificar es la acción poética performática. Es
la diferencia de Deleuze que se da en el texto. La tribulación es el acto
de la diferencia. Sands es resignificado por Berenguer, es una extensión
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de libertad y la poesía es la que enmarca el desplazamiento del signo
aflictivo. Invierte el acto representativo del dolor, convirtiéndola, desde
la diferencia, una nueva potencia creadora. La performance escritural
crea una nueva representación. No la análoga como presupuesto de lo
representado. “¿Cómo terminarlo?”, es un desplazamiento de la poesía
hacia la libertad. La poesía en su función escritural toma y continúa
hechos traumáticos y los renueva: Berenguer desterritorializa la muerte
de Sands en un canto de homenaje libertario. La poesía tendría, por lo
tanto, una función política: contrasta lo referencial, connotando en lo
poético como hecho vivificado. Actualiza el archivo desde la poesía.
Berenguer hace consciente la muerte de Sands, revitalizándolo en la
poesía. Expande lo ficcional como un hecho vivo. No reduce la ficción
la ficción como un acto representativo. La tribulación es la continuación
de la tarea de la poesía: resignificar el dolor humano. El testimonio desde
la poesía toma un sentido y un valor político: la denuncia y la esperanza
desde el dolor. El lenguaje como acto comunicativo, lo reduciría solo
a un dato o a un hecho referencial. La poesía disloca lo anterior desde
la subjetividad: toma posición de una voz martirizada a lo colectivo. El
acto poético es la verbalización hacia un dolor colectivo. El fascismo en
Sands es el fascismo en todos nosotros.
La poesía permea una acción singular en un acto colectivo. El
intermediario poético, en este caso Berenguer, lo concreta en la poesía.
El poeta debe ser consciente de su presente histórico y, su tarea, es la de
crear una nueva imagen, una diferencia, ha de ser leída en ese presente
y en el futuro. Crea un archivo que se almacena en la subjetividad hacia
un sentir colectivo: la poesía como acto político de redención del dolor,
lo resignifica en múltiples voces en el devenir histórico.
En el libro Huellas de siglo (1986) el poema “Santiago Punk” y
–quizás como título, ya que está ubicado al final del poema- “Plan de
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conquista en el café Haití” (34) del libro A media asta (1988). Ambos
poemas tratan de algo fundamental en una etapa de la poesía de
Berenguer: la dictadura política no fue solo desde el símbolo de
poder represivo, sino una dictadura del consumo que se extiende
hasta nuestros días.
El Chile del consumo, está expuesto en las imágenes que
Berenguer experimenta en su escritura: es una poeta que habla como
flâneur, pero no se queda en ese papel, experimenta en el extremo
del lenguaje –sus sonidos- las posibilidades de su habla. El flâneur
de Benjamin indica a un artista en la ciudad, dando identidades o
resignificando el paisaje citadino. Berenguer hace lo mismo, solo
que su escritura es performática. Condensa su mirada crítica al
cambio de paradigma chileno: el de la producción nacional a la
transnacional, el paisaje neoliberal de consumo como reducto de
formas de vida citadina. Desde ahí, experimenta con el lenguaje: se
detiene en la subjetividad como modo de resistencia, entendiendo
que el lenguaje se está neoliberalizando, esto es, pasa por el cedazo
de una globalización de estética. El único espacio de resistencia es
un modo de lenguaje personal que el trabajo de la poesía entrega.
Contra el mundo global es donde todos hablan igual: la captura del
otro y la administración de la paranoia social, Berenguer apuesta en
estos dos libros a lo dicho: la propia subjetividad se experimenta
desde su lenguaje homogenizado por el neoliberalismo es la lucha
que Berenguer, al ser consciente de esto, lo experimenta. Ejemplo
de esto es este fragmento de Santiago Punk:
“un autito por cabeza
Y una cabeza por autito (…)
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Sudoroso mormón en bicicleta
Aleluya la paz (...)
La alameda Bernardo O’Higgins en el exilio
Alameda de las delicias, caramelos Candy (…)
Topless cuchufletos, silicona
Rapa Nui en botellas
Colchones de agua en la cúpula
Coito colectivo” (¿)

Anteriormente, se ha dicho sobre la función del poeta y la
poesía hoy en día. Berenguer desde Bobby Sands hasta hoy, demuestra
una conciencia del presente histórico. Y el poder de su poesía está en
plasmarlo, avizorando el futuro. Descomponiendo el yo, va creando
una subjetividad que pone como primer punto crítico al lenguaje.
La poesía es resistencia política y estética de la homogenización del
lenguaje. Después se verá con Sayal de pieles (1993), que es un proyecto
que extrema lo aquí dicho. En el poema “Plan de conquista en el
café Haití” de A media asta, es el rito de la seducción modelada
como intercambio mercantil. Son los ojos y sus miradas los que van
transando, “espejeando” la transa del consumo y simulacro erótico:
“La patria querida es una boquiabierta muralla donde se
puede pintar en las periféricas zonas no soñadas por labio alguno no
mencionada por voz alguna pulsada por cuerdas que nadie mueve al
interior una sangre fresca capaz de seguir hasta que encuentre salida
por un cauce que nadie sabe gota sobre gota rozando los labios
boquilla dulce de patria fundada por quizás quienes.
Señora fundadora de pie pequeño por los pasos de los
acueductos sobre la hierba amada amante de tu señor viejo zorro
olfatero de faldeos poblados confiscando a las musas doña señora
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ayer paseabas en Ahumada pintada en tus mejillas y dos aletas de
rimmel tus ojos parpadeando al color de una cama de hotel barato
despojada doña y fundándola de nuevo por quizás quiénes.
En la tímida yerba de los faldeos el deseo bravo amantes
la ráfaga dulce de la flora fluorescentes encandilan los candiles de
los cerros en las cruces espejee la mirada de los cafecitos ojos de
la pérfida y ojos sobre ojos van flameando los nuevos valles señor
amor mío señora eres mía eres mía donde estamos en el mundillo
nuevo todo de mirra y sangre de oveja:
“Plan de conquista en el café Haití” (14)

Berenguer le “roba” al poder y a su diseño de ciudad, su
paisaje y se las devuelve inexpresivas para el propio poder. Su poesía
es el triunfo personal y con ello, el de la poesía, esto es, un colectivo.
Roba y ocupa sus diseños, pulsiones y vociferaciones de la ciudad
y lo transforma en un nuevo canto de triunfo: la libertad de la
subjetividad, el lenguaje desplazándose como quiere en un poema.
La subjetividad por la subjetividad en sí no tiene sentido.
Berenguer experimenta en su escritura performática y rizomática
para un receptor que comulgará con sus imágenes: se creará una
“comunidad” discursiva. La poesía es el acto político en donde nos
verbalizamos. Ese ejercicio fue inaugurado por las Vanguardias
Históricas. Berenguer en el espacio poético, agrega, el desecho
del lenguaje, en otra recepción. Ahonda en la performance, en
la tensión del lenguaje como acto de habla, como propaganda
neoliberal, una salida, la ambigüedad. Y con ello, las posibilidades
de constatar hechos denotativos en la historia reciente de Chile: una
fisura de representación, la voz que transa esos robos de imágenes
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de la depredación neoliberal en un canto colectivo. La poesía como
renovación del mundo.
Un libro que cierra y abre lo experimental en la escritura
de Carmen Berenguer es Sayal de pieles (1993), libro cúspide de un
proyecto poético.
La escritura de este libro se podría caracterizar como
barroca. Se inscribe desde la ambigüedad. El material fónico tiene
un protagonismo que circula en la performance; es un devenir
de la diferencia (Deleuze): tiene dos rostros, son niveles y grados
distintos de expresión. No hay simetría entre el material fónico
con el semántico (ni sintáctico). Esa es su complejidad y su
riqueza. Julio Ortega, plantea lo siguiente: “Esta poesía resuena
como el aparato vocálico de la subjetividad nacional. Viene
de su bronca garganta, vibra en su lengua sedienta. Sibilante y
explosiva, reverbera como voz desenrraizada en la plaza pública
de este día siguiente de la taciturna civilidad chilena. Sería la voz
que despertaría para siempre a los pasajeros que, en el metro de
Santiago, guardan silencio” (35).
El “sayal”, un objeto de tela sencilla, una prenda de vestir
(de uso en el medioevo, religioso) de valor menor, rústica. “Pieles”,
es un tema central asociado a la imagen del cuerpo. El cruce de estas
dos palabras es el rizoma interno de este libro. El cuerpo rizomático
pivotea con otros elementos para “exudar” palabras. La piel de este
cuerpo discursivo se sostiene o lo cubre un sayal, una tela pobre: es
el o los cuerpos (individuales o colectivos) sostenidos en la fragilidad
de un manto precario, es el resultado del despojo y la marginalidad
del habla. El “sayal de pieles” es la membrana del habla que parlotea,
que no tiene cabida al discurso completo, por lo tanto, su relato son
frases intempestivas: es el residuo del habla en donde lo que destaca
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es el plano fónico, quedando el acto de habla incompleto, creando
pura ambigüedad performática:
“Confundidos en la microscopía electrónica
Por el ojo natural quedo.
Signo Zeta quedo
Roncha ceda
Cuelga de jeringas
Algodón moro
Esposos de plástico
Mudoso y azul.
PELLEJO DE MANCHAS
CECA DE PIELES EN EL BAJO
AMAPOLAS Y MAGNOLIAS ORMESI
Una línea cruza la pira” (38)

Se pueden unir otros textos, como TATUAJE (41), Hija
natural (43) y Mala piel (47), en donde el cuerpo territorializa y
desterritorializa con otros flujos de elementos: la “mala piel” es la
“mal hablada”, la “hija natural” a la que se le tatuó (“TATUAJE”)
un nombre, BERENGUER. Pero la escritura no queda solo en
ese desciframiento. Los cuerpos se cruzan con otros cuerpos: todo
es texto. Esta frase posmoderna, antiesencialista, corrobora que
el sujeto ilustrado, el que busca desde su valor racional e íntegro,
la verdad de las cosas: la búsqueda del ser humano está en la
contradicción y, sobre todo, en la ambigüedad. Sayal de pieles, es
también, desde la política del texto, un crujir del lenguaje, el cual
muestra sus fisuras, sus sonidos. Aquí es donde este texto hace un
festín: resiste el acotamiento neoliberal, el encapsulamiento del
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lenguaje. Sayal de pieles es un exceso de algo no medido, está en
contra del acto coaptativo, es el placer del lenguaje por el lenguaje.
Berenguer, nuevamente, roba sonidos, frases y palabras sueltas y las
reorganiza. Al hacerlo descompone y performatiza el lenguaje.
Giorgo Agamben, en su libro Profanaciones (2005), plantea
que el capitalismo ha invadido y coaptado prácticas del ser humano
que eran parte de su deseo y búsqueda: el viaje, a través de lo él
plantea como “museificación”, esto es, el turista es un consumidor
de imágenes del mundo, como un gran museo; y el erotismo, a través
de la industria de la pornografía, el deseo queda encapsulado en un
simulacro de lo erótico.
El placer del lenguaje es una resistencia en el libro de Carmen
Berenguer. Crea un intento profanatorio: no encapsula al lenguaje
en una función de acto de habla. Lo desborda y carnavaliza (Bajtín)
solo como un rizoma escritural infinito. El lenguaje se sostiene solo
en el devenir, es como la hoja del árbol que la mueve el viento.
Carmen Berenguer asalta al lenguaje, lo detona, organiza
su desastre, crea un sayal de pieles, escribiendo devenires y pivotes
resistentes al propio lenguaje.
El resultado es una función de la poesía: rescatar al lenguaje
muerto y hacerlo poema. Por lo tanto, el objeto poema es la fricción
del lenguaje. La poesía cruje: no interesa proponer qué fisura
muestra el crujido, sino más bien su sonido que representa a un
lenguaje que fue. Son “sayales” o membranas de tejidos que van
cruzándose infinitamente. La sintaxis es un estorbo. Es una frontera
de la comunicabilidad.
Desde lo contextual, Héctor Hernández, plantea algo similar
a lo dicho: “ensuciar” el discurso higiénico de los ’90 (el neoliberal),
sobre todo en poesía: “De este modo, Sayal de pieles, viene a ensuciar
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las discursividades poéticas de la década de los ’90, es decir, a
blanquear la misma transición, a macular e inquietar la factura del
propio libro y, sin proponérselo, a visibilizar un futuro a mediano
plazo que hoy, más de diez años después, podemos padecer como si
fuera un presente, como si algo hubiese cambiado de fondo” (2006).
Como se ha estado diciendo en este trabajo, Carmen
Berenguer es una poeta que roba del paisaje construido por el
neoliberalismo y lo devuelve en escritura (performática, barroca,
experimental) con otras imágenes. Son testimonios de procesos
vivos. Es lo que Diane Taylor denomina como archivo. Esos
procesos vivos, enmarcan una política del texto de esta poeta: no
recurre al preciosismo ni menos a la inmanencia. Archiva imágenes
de la dictadura y del ingreso del neoliberalismo e invierte su valor,
agudizando las fronteras del lenguaje y su economía (Sayal de pieles),
utiliza a la tribulación para hablar del proceso de la muerte de un
preso (Bobby Sands desfallece en el muro), los gestos eróticos como
intercambio de consumo (A media asta) y la cuidad de Santiago de
Chile como un gran prostíbulo (Huellas de siglo).
Por lo tanto, el “repertorio” de la poesía de Berenguer es lo
que va recreando la memoria de una ciudad y sus habitantes. Memoria
como acto efímero de estos habitantes desde sus gestualidades y sus
palabras pronunciadas en el cotidiano: privilegia el gesto, ese acto
efímero, de los seres humanos como formas de intercambio erótico,
sus carencias, sus deseos y, sobre todo, sus miradas e histrionismos.
Desde ese repertorio, Berenguer evalúa los síntomas del poder
en los cuerpos. Esto se podría entender con mayor proyección
desde Foucault con su texto Microfísica del poder (2019). Esto es: en
los pequeños gestos del cuerpo, el poder ha inoculado su acción.
Berenguer recrea, en un repertorio escritural un archivo vivo de
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movimientos corporales y de la ciudad. La memoria actúa como
filtro de esta operación. La mirada de Berenguer es la de una cámara
fotográfica, un ojo portátil, que va retratando la crisis. Bien vendría
revisar esta idea desde Barthes a través de La cámara lúcida (2014).
Habrá momento para eso.
Este archivo de memoria es la de la desobediencia civil en la
escritura. Es la exaltación de las fronteras del lenguaje: por ejemplo,
en Sayal de pieles, se exagera su semántica hasta transformarla en
sonido.
La memoria escritural de Carmen Berenguer esta
“encarnada” en los gestos de operaciones corporales que habitan
la ciudad de Santiago. Los vivifica desde un encuentro crítico con
el paradigma económico (neoliberalismo) y cultural (globalización)
instalado en dictadura y perpetuado como modelo político hasta el
día de hoy. Los pequeños gestos del poder que Foucault nos presenta
es lo que Berenguer nos devuelve en su escritura: es la venganza
que hace desde la poesía –y que Lemebel hizo en sus crónicas-,
mostrar las aberraciones del poder y devolverles su incomodidad;
resignificar el bienestar de su modelo político como un malestar en
las motivaciones profundas del ser humano. Cierra y abre –como un
obturador de la cámara fotográfica- otros horizontes de expectativas.

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BIBLIOGRAFÍA
Agamben, G. (2005): Profanaciones. Buenos Aires: Adriana Hidalgo
Editora.
Barthes, R. (2014): La cámara lúcida. México: Paidós.
Berenguer, C. (1986): Huellas de siglo. Santiago: Ediciones Maniaristas.
___, (1988): A media asta. Santiago: Cuarto Propio.
___, (1993): Sayal de pieles. Santiago: Francisco Zegers Editor.
___, (2009): Chiiit, son las ventajas de la escritura. Santiago: LOM.
___, (2018): Bobby Sands desfallece en el muro. Santiago: Quimantú.
___, (2019): Poesía sobre poesía. Santiago: Ediciones UAHC.
Deleuze, G. (2017): Diferencia y repetición. Buenos Aires: Amorrortu/
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Foucault, M. (2019): Microfísica del poder. Buenos Aires: Siglo XXI.
Hernández, H. (2006): Sarcoma piel paginal. http://www.letras.mysite.
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Ortega, J. (2000): Caja de herramientas. Santiago: LOM.
Sepúlveda, M. (2008): “Representaciones de Santiago en Huellas de
Siglo de Carmen Berenguer: La ciudad burdel”. Literatura y
lingüística, N°19. Santiago: Ediciones UCSH.
Taylor, D. (2010) “Usted está aquí”, el ADN de la performance. México:
Siglo XXI.
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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Escritoras Latinoamericanas: miradas críticas
desde el siglo XXI
Toda genealogía acusa con obviedad la preocupación por conocer
el origen, en un intento de filiación
individual. Descubrir diversas historias, definir las diferencias individuales contrarresta el efecto de
mitificación, absuelve la traición.
Margo Glantz

A mediados del 2021 me encontré moderando una mesa titulada
“Periodismo y literatura: fronteras de la hibridación narrativa” en un
evento organizado por mi colega Magdalena López. La mesa estuvo
conformada por Lorena Amaro de la Universidad de Chile, Liliana
Chávez de la Universidad Libre de Berlín y Montserrat Mera de la
Universidad Complutense de Madrid; es decir, todas mujeres. Antes
de comenzar la transmisión, Chávez nos preguntó si la mesa giraría
en torno a la escritura de las mujeres, a lo cual respondimos que
no habíamos pensando en ello como el tema central, sin embargo,
mentiría si dijera que no teníamos cierta certeza de que la discusión
derivaría hacia ese tema. Y lo hizo.
El cuestionamiento sobre si ser escritoras e investigadoras
nos obliga a hablar de la escritura de las mujeres puso en evidencia
varias aristas en torno al panorama actual no solo de la literatura
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�Michel Monter / Presentación

sino también de la investigación y crítica literarias. ¿Acaso hemos
construido un mandato en el que cuando las lectoras, escritoras e
investigadoras se reúnen es solo para discutir sobre la producción
literaria de las mujeres? Aún más, ¿acaso la categoría de “escritura
de las mujeres” alcanza a cubrir toda la diversidad de producciones
literarias? Me parece que, en principio, continúa siendo estratégico
utilizarla en orden de mostrar las ausencias, pero me preocupa
caer en los esencialismos que sitúan estas producciones casi como
un género en sí mismo, homogeneizando así las manifestaciones
literarias, sobre todo cuando se encuentran acompañadas de una
narrativa en la que se plantea que tales obras surgieron de forma
espontánea.
En el 2017, el diario español El País publicó un artículo
sobre las narradoras latinoamericanas en el que ponía la producción
de Laia Jufresa, Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Fernanda
Melchor, Ariana Harwicz, Gabriela Jáuregui, Liliana Colanzi, Brenda
Lozano y demás autoras en relación con aquel movimiento literarioeditorial latinoamericano de la segunda mitad del siglo pasado:
“Después de los Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio
Cortázar, entre otros, de hace más de cinco décadas, ¿hay un boom
latinoamericano en femenino?” Elipsis a la Feria Internacional del
Libro del 2021 en Guayaquil durante la cual las escritoras Mónica
Ojeda, Fernanda Trías y Giovanna Rivero mantuvieron una
discusión en la que criticaron la ligereza con la que se usa el término
boom, pues es una forma de guetización,1 una nueva categorización de
1 Peter Marcuse escribe que un ghetto es “un territorio que concentra
personas que han sido segregadas por el resto de la sociedad, ya sea por su
condición étnico-racial, socioeconómica o por su nacionalidad; a su vez, este
grupo a su vez es tratado por las clases dominantes como inferior” (1997, p. 4).

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la escritura de la mujeres y, en palabras de Fernanda Trías, mientras
que “el tema de los hombres es el mundo, los temas de las mujeres
son los temas de las mujeres”.
En 1983, Joanna Russ publicó Cómo acabar con la escritura de
mujeres, libro en el que explica que, en una sociedad que se define
como igualitaria y en la que gozamos de una supuesta libertad,
históricamente se han conformado estrategias para “ignorar,
condenar o minusvalorar” las obras de quienes son consideradas
inadecuadas para la literatura. Estas estrategias fueron condensadas
en la portada de la primera edición del libro en 1983, en la que se
lee lo siguiente:
Ella no lo escribió. (PERO si es evidente que lo hizo…) Ella
lo escribió, PERO no debió hacerlo. (Si es político, sexual,
masculino, feminista.) Ella lo escribió, PERO mira sobre lo que
escribió. (El cuarto, la cocina, su familia. ¡Otras mujeres!) Ella lo
escribió, PERO solo escribió uno (Nellie Campobello solo publicó
Cartucho [1931]) Ella lo escribió, PERO no es realmente una
artista, así que esto no es arte (Es un thriller, una novela rosa,
un libro para niños, ciencia ficción…) Ella lo escribió, PERO
la ayudaron (el papel de Octavio Paz en la publicación de Los
recuerdos del porvenir de Elena Garro) Ella lo escribió, PERO es
una anomalía (La figura de Rosario Castellanos). Ella lo escribió,
PERO…2
Disponible en: http://www.urbancenter.utoronto.ca/pdfs/curp/Marcuse_
Segregationandthe.pdf
En los términos de nuestra discusión, el término de guetización se refiere al
proceso en el que un grupo de escritoras se margina en un espacio separado
dentro del sistema literario, entendido como la red de mercado, editoriales,
ferias del libro, etc.
2 Traducción propia de la portada de la primera edición de How to suppress
women’s writing (1983) de Joanna Russ en la que modifiqué los ejemplos del
original para adaptarlos a los casos de la historia literaria mexicana.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Michel Monter / Presentación

Estos PEROS, no son más que estrategias de guetización,
en términos de Trías, que terminan por obliterar las producciones
literarias escritas por mujeres, pero no solo eso, sino que desvanecen
el camino andado al implantar una narrativa de falsa espontaneidad.
En una adenda a la mesa de la FIL Guayaquil, citada anteriormente,
Giovana Rivero escribió en Twitter que “el término [boom] (de
profunda raigambre economicista y nuclear) anula todo camino
anterior, borra genealogías” (Rivero, 2021). Al hablar de un “boom
femenino” la estrategia utilizada parece ser “Ella lo escribió…pero
es mujer”. Incluso aunque nos conciliáramos con el concepto de
boom, no estamos ante una novedad. Liliana Pedroza menciona en
su libro Historia secreta del cuento mexicano que, durante la década de
1980 y gracias a los movimientos feministas de la época “surge un
boom de literatura escrita por mujeres”, aunque, al igual que en la
actualidad “no es que las mujeres comenzaran a escribir recién, sino
que las editoriales supieron rentabilizar los movimientos sociales
feministas y crearon en el mercado lectores de libros de mujeres para
mujeres” (Pedroza, p. 30). Ciertamente, los booms son mediáticos y
van acompañados de una maquinaria publicitaria estruendosa. En
medio del fragor, es posible interpretar como novedad fenómenos
que han permanecido oculto bajo ciertas estrategias, pero una vez
que entrenemos nuestra mirada nos encontraremos ante un tejido
vivo.
Abro con el recuento de estos episodios porque, en principio,
este dossier nació de la idea de establecer vasos comunicantes entre
las autoras latinoamericanas del siglo XX y XXI. Los artículos aquí
reunidos trazan, a muy grandes rasgos, una panorama literario en el
que los relieves, las similitudes y las diferencias se vuelven evidentes
a través de las múltiples miradas de quienes se dedican a investigar
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

el vasto campo literario con la consigna primordial de investigar a
las escritoras latinoamericanas. Así, este compendio trabaja diversos
géneros: desde el ensayo de María Elena Bermúdez pasando por los
cuentos de Mónica Ojeda, Rosario Castellanos y Guadalupe Nettel,
hasta las novelas de Clarice Lispector y Orfa Alarcón.
El recorrido inicia con el primer apartado titulado
“Identidad” en el que Lluvia Olvera realiza un rescate de la obra
ensayística de María Elena Bermúdez. En la autora que la crítica
literaria reconoce como la “Agatha Christie mexicana”, Olvera
encuentra a una gran ensayista que en su época dialogó con
Octavio Paz y Samuel Ramos al tratar de desentrañar la condición
del ser mexicano. Siguiendo con los rescates, Omar Paredes se
concentra en un elemento poco estudiado dentro de la amplia obra
de Rosario Castellanos: sus cuentos. Para ello realiza un análisis
desde la concepción del espacio y la construcción de la identidad.
En el segundo apartado “Anomalías”, Joseph Cardona estudia La
hora de la estrella de Clarice Lispector desde la idea de lo abyecto, así
como Valeria Vazquez trabaja la mirada voyeur, la incomodidad y el
erotismo del cuerpo enfermo en el cuento “Hongos” de Guadalupe
Nettel. Por último, en el apartado “Violencias”, Magdalena López
analiza la irrupción de Perra Brava como una resignificación del rol
femenino en la literatura sobre el narcotráfico; mientras que Isabel
Alcántara y Álvaro Uribe presentan un trabajo sobre el sistema
literario de Mónica Ojeda a través de la experiencia de la violencia,
el trauma y del dolor como artefactos para provocar horror; y, para
cerrar el apartado y el dosier, Francisco Tijerina se hace cargo del
proceso de territorialización del cuerpo, realizado por un grupo de
narradoras mexicanas.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Michel Monter / Presentación

En suma, el dossier “Escritoras Latinoamericanas: miradas
críticas desde el siglo XXI” que presenta la revista Humanitas es un
esfuerzo más por continuar un diálogo con las diversas personas
que se dedican a la investigación y crítica literarias, pero, ante todo,
un diálogo con lectoras y lectores de las letras latinoamericanas.
Michelle Monter Arauz

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Referencias
Corroto, P. (14 de agosto de 2017). “El otro ‘boom’ latinoamericano
es femenino”. El País. Disponible en: https://elpais.com/
cultura/2017/08/13/actualidad/1502641791_807871.
html [Fecha de consulta: 02/12/2021].
Pedroza, L. (2018). Historia secreta del cuento mexicano. Monterrey:
UANL.
Rivero, G. [giovannarivero1]. (16 de septiembre de 2021). Estuve de
moderadora en la charla entre @trias_fernanda y @MonaOjedaF.
Sobre lo “espontáneo” del “boom” quiero completar algo que planteé
y la nota no registra [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/
giovannarivero1/status/1438553120984948744
Russ, J. (1983). How to suppress women’s writing. Austin: University of
Texas Press.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El ensayo de identidad en México: la perspectiva
de María Elvira Bermúdez en La vida familiar del
mexicano (1955)
The identity essay in Mexico: María Elvira
Bermúdez’ point of view in La vida familiar del
mexicano (1955)
Lluvia Georgina Olvera Coxtinica
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
lluvia.olveracox@gmail.com

Fecha entrega: 03-1-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se analiza la obra La vida familiar del mexicano
(1955) de María Elvira Bermúdez (1916-1988) a través de la categoría de
ensayo de identidad. En esta obra se configuran los rasgos que conforman
la identidad del mexicano y cómo esta se constituye en el inconsciente colectivo de la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
Ante las diversas situaciones que la autora analiza y que identifica como
problemas propone una solución que contribuiría a la formación de una
sociedad más justa y equitativa que acabe con los estereotipos de género
impuestos a la sociedad mexicana por la ideología patriarcal gestada durante
años. La vida familiar del mexicano es una obra de un enorme valor literario
que contribuye a la actualización no sólo del ensayo en México sino también
brinda nuevos enfoques respecto a la identidad de las y los mexicanos.

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Palabras clave: ensayo mexicano, ensayo de identidad, escritura femenina, familia mexicana, mujer y sociedad.
Abstract. This article analyses La vida familiar del mexicano (1955) by María Elvira Bermúdez (1916-1988) through the category of identity essay.
Bermudez’ essay analyzes the configuration of the features that set up
the Mexican identity and how this is constituted in the collective unconscious of society and the subjects belonged to it: woman and man. The
writer dialogues with the tradition that also raised questions regarding the
Mexican identity, such as Octavio Paz and Samuel Ramos. In addition, it
observes from different points of view the role of women in public and
private spaces of family dynamics, both in the countryside and in the city.
It also determines that parenting of children influences ideologically for
the construction of machismo in Mexican society. La vida familiar del mexicano is a work of enormous literary value that contributes to the updating
not only of the essay in Mexico but also provides new approaches to the
Mexican identity.
Keywords: Mexican essay, identity essay, female writing, Mexican family,
woman and society.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
La vida familiar del mexicano fue escrito en 1955 por María Elvira
Bermúdez (Durango 1916- Ciudad de México 1988)1. Este ensayo,
tanto en el tratamiento de los temas como en extensión y complejidad,
se trata de una obra sin precedentes. Se publicó como parte de la
colección México y lo mexicano editada por la antigua librería Robredo
en 1955, bajo la coordinación editorial de Leopoldo Zea, quien, a
partir de su participación en el llamado grupo Hiperión,2 se inclinó
fuertemente hacia los estudios sobre lo mexicano. Los títulos que
pertenecieron a esa colección son: La emancipación literaria de México
de José Luis Martínez, Tres poetas de la soledad (José Gorostiza, Xavier
Villaurrutia y Octavio Paz) de Ramón Xirau, Crónica de México de Alfredo
1 María Elvira Bermúdez nació en Durango donde vivió gran parte de
su niñez. Durante su juventud viajó a la Ciudad de México para estudiar en
la Escuela Libre de Derecho y fue la primera mujer en obtener su título como
abogada en esa institución. Es probable que al ejercer su profesión se haya
sentido influenciada en su proceso creativo para incursionar en la novela y
cuento policíaco. Ha sido llamada “la Agatha Christie mexicana” por el escritor
y crítico literario Juan José Reyes y también se le ha considerado como la
primera mujer en México y América Latina en incursionar en el género policial.
Sus obras narrativas publicadas son: Soliloquio de un muerto (1951), Diferentes
razones tiene la muerte (1953), Alegoría presuntuosa y otros cuentos (1971),
Cuentos herejes (1984), Detente, sombra (1984), Muerte a la zaga (1986) y
Encono de hormigas (1987). Algunas de sus obras han sido antologadas en Los
mejores cuentos policíacos mexicanos (1955) y Antología del cuento policíaco
mexicano (1987). También escribió en varios suplementos culturales en diarios
de circulación nacional como en Novedades, El Nacional, Excélsior y México en
la cultura.
2 El grupo Hiperión se fundó en la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Nacional Autónoma de México, conformado por Emilio
Uranga, Leopoldo Zea, Ricardo Guerra, Jorge Portilla, Luis Villoro, Fausto
Vega y Salvador Reyes Nevares, quienes tuvieron como objetivo estudiar lo
mexicano para fundar una filosofía nacional creada en México. Su principal
cuestionamiento fue la existencia de lo mexicano.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Cardona Peña y La vida familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez.
La obra en cuestión se centra en analizar los aspectos
patriarcales y machistas que configuran la función de la mujer en la
sociedad. Bermúdez también rastrea los orígenes de la estructura
patriarcal y los evidencia como una problemática nacional que limita el
progreso de la sociedad mexicana. Para ello analiza de qué forma incide
el machismo en las dinámicas sociales y de qué manera se expresa en
la cultura popular, además de proponer una solución ante el problema
del machismo en México. Esas características construyen una obra de
gran solidez argumentativa que refuta textos canónicos de la tradición
ensayística en México como El laberinto de la soledad (1950) y El perfil del
hombre y la cultura en México (1934), cuya temática abordada —la identidad
del mexicano— convergen en una misma categoría.
La aceptación y recepción de una obra no sólo radica en
publicarla y difundirla, sino en que sea leída de manera crítica, sea
citada y poco a poco se convierta en un marco de referencia de
nuevas formas de pensamiento. De igual manera, se espera que
al incorporarse tangiblemente a la historia literaria de un país se
generen nuevos espacios para el conocimiento y la reflexión, de tal
modo que la sociedad actualice la visión y perspectiva respecto a un
campo específico. Desafortunadamente, no ha sido el destino de La
vida familiar del mexicano, pues al ser un texto que no ha sido valorado
por la crítica no se ha incorporado al canon nacional.
La vida familiar del mexicano como ensayo de identidad
de género
El ensayo de Bermúdez, a pesar de no ser tomado en cuenta
como parte de la tradición ensayística en México, participa dentro
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de las discusiones sobre el tema de la identidad. Por lo tanto,
debe catalogarse como un ensayo de identidad, porque bajo esa
estirpe analizan el ser de las personas que tienen rasgos culturales
en común, como el lugar de origen, la lengua y las tradiciones,
lo anterior con el propósito de caracterizar y explicar la llamada
identidad nacional. De acuerdo con las categorías de Mary Louise
Pratt, el ensayo de identidad fue escrito por hombres privilegiados
que después de la independencia de sus naciones construyeron los
ideales que representaran a un pueblo. Empero, deben considerarse
estos ensayos como una perspectiva o visión incompleta, pues falta
la otra cara de la moneda: la visión femenina. Ante ello, Pratt sugiere
que gran parte de los ensayos que escribieron las mujeres durante
los siglos XIX y XX tienen un sentido contestatario hacia lo que
escribieron sus contemporáneos varones, como se puede apreciar
en la siguiente cita:
Empleo el término “Ensayo de género” para referirme a una serie
de textos escritos por mujeres latinoamericanas a lo largo de los
últimos ciento ochenta años, enfocados al estatuto de las mujeres
en la sociedad. Es una literatura contestataria que propone
“interrumpir el monologo masculino” —por decirlo en palabras
de Victoria Ocampo— o al menos confrontar la pretensión
masculina de monopolizar la cultura, la historia y la autoridad
intelectual, como sucede con el ensayo de identidad (2000:76).

La vida familiar del mexicano se adhiere a esos principios, no
sólo por abordar el tema de la identidad desde la perspectiva de una
mujer latinoamericana, sino porque es evidente que en sus páginas
irrumpe el monólogo masculino de sus coetáneos, en este caso de
El laberinto de la soledad y El perfil del hombre y la cultura en México. De
esta manera, para los estudiosos tanto del género ensayístico como
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

de la temática de la identidad en México en la primera mitad del
siglo XX, resulta de gran utilidad tener distintas focalizaciones que
ayuden a construir un mapa más diversificado sobre los ensayos de
identidad y género en México.
El objetivo de este artículo es dar a conocer La vida familiar
del mexicano como un ensayo de género que no ha sido estudiado
con anterioridad, analizar su singularidad como ensayo de identidad
y de género, y recuperarlo para el corpus y la historiografía del
ensayo mexicano, pues forma parte de una recuperación de textos
olvidados. Asimismo, examino el tratamiento de los temas en
torno a la mujer, la problematización del machismo en México y la
propuesta final que plantea la ensayista para solucionar el problema
del machismo. Tres cualidades que quiero destacar de esta obra son:
el propósito de María Elvira Bermúdez de publicar su escrito como
libro, que además se trata de un ensayo comparado pues no aborda el
problema de la mujer de forma aislada sino en permanente diálogo
con el otro, y que abordó por primera vez con gran profundidad las
dinámicas familiares de México. La autora fue una mujer adelantada
a su época por las observaciones, la problematización, el rastreo y
solución que propuso en su obra.
La vida familiar del mexicano: aproximaciones al tema de la
identidad
Entre la década de los veinte y los treinta acontece una de las disputas
más interesantes en la historia literaria nacional que influyó, en cierta
medida, en la configuración del deber ser del mexicano. Me refiero a la
polémica nacionalista que se desarrolló en un ambiente de pugna por el
afán de conformar los rasgos que caracterizarían a los connacionales.
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Los principales grupos de intelectuales, pensadores y artistas de ese
momento histórico no lograron ponerse de acuerdo. Por un lado,
se apelaba a los valores posrevolucionarios de fuerza y virilidad,
defendidos por Ermilo Abreu Gómez, Héctor Pérez Martínez, Julio
Jiménez Rueda y Francisco Monterde, respaldados bajo los ideales
vasconcelistas representados en la novela de Mariano Azuela, Los de
abajo (1915). Mientras que el otro grupo en disputa correspondía a una
nueva generación de jóvenes: los llamados Contemporáneos, quienes
aludían a un tipo de literatura esteticista, universal y pura.3
Durante el periodo de la polémica surgieron varias obras que
abordaron el tema de la identidad del mexicano, tema que también
atraviesa el ensayo hispanoamericano. Sin embargo, gran parte de lo
que se conoce hoy en día deriva de estudios sobre la mexicanidad
centrados exclusivamente en el varón. Por lo tanto, la presencia
de la mujer como parte de la sociedad mexicana queda sesgada o
se aborda desde una perspectiva completamente masculina. María
Elvira Bermúdez no sólo fue testigo de las polémicas sobre la
identidad del mexicano, sino que, como escritora e intelectual, leyó
con atención las principales obras y estudios en torno a lo mexicano,
y participó en esa reflexión general.
Desde diferentes aristas la ensayista analizó y observó las
estructuras sociales y la organización de la sociedad mexicana de
la primera mitad del siglo XX. En su ensayo cuestiona la noción
de mexicanidad y su constitución en el inconsciente colectivo de
la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
3 Al respecto del tema de la polémica nacionalista sirvan de consulta
Arciniega, V. (2010). Querella por la cultura “revolucionaria”. México:
Fondo de Cultura Económica y Sheridan, G. (2001). México en 1992 la
polémica nacionalista. México: educal.
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

En el primer capítulo de La vida familiar del mexicano, la autora hace
explícita su intención de hacer un estudio sobre la condición de las
familias mexicanas, su impacto en la sociedad, clase social, ubicación
geográfica para visibilizar la condición de la mujer mexicana como
sujeto activo en la sociedad:
Los mexicanos son absolutamente diferentes entre sí y es
imposible verificar una suma de sus virtudes y defectos;
los estudios sobre el mexicano son absurdos e inútiles y
sólo tienen como corolario la autodenigración. […] SE
PERSIGUE TAN SÓLO EL CONOCIMIENTO DE LOS
DEFECTOS NACIONALES QUE CONDUZCA, NO A
UNA MASOQUISTA Y ESTÉRIL CONTEMPLACIÓN
DE NUESTRAS DEFICIENCIAS SINO AL PROPÓSITO
FIRME DE ENMENDARLAS. El autoconocimiento conduce
a la superación. […] Resulta pues necesario, si se pretende hacer
del mexicano un ser más feliz y mejor, averiguar qué es lo que
le impide progresar o, al menos estar conforme con su destino
(Bermúdez, 1955:17-17).4

Aunado a esto, María Elvira Bermúdez inicia La vida familiar
del mexicano con un frase de Octavio Paz: “Por primera vez en nuestra
historia somos contemporáneos de todos los hombres”.5 Desde
luego no es una casualidad, pues Paz concluye El laberinto de la soledad
con esa frase. Se puede inferir que a la ensayista le pareció necesario
complementar y actualizar lo que el autor ya había concluido. Va más
4 Las mayúsculas se transcriben tal como aparecen en la edición
consultada.
5 Véase en “VII Nuestros días” en Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad.
Madrid: Cátedra. Cfr. “I. Directrices de la investigación” en Bermúdez, M. E.
(1955). La vida familiar del mexicano. México: Antigua Librería Robredo.
Colección México y lo mexicano, p. 13.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

allá de Paz al discutir las propias palabras del escritor, redefinirlas y
notar que hay elementos no explícitos que necesitan explicarse.
Para la ensayista, El laberinto de la soledad es un texto que
aborda el tema de la identidad desde un sentido general. Las
afirmaciones ahí planteadas parten desde la subjetividad del autor y
por ende no revela investigaciones o datos certeros, debido a que no
se analizan a detalle las características y peculiaridades de cada uno
de los mexicanos:
la pretensión de marcar a todos los mexicanos con un marbete
estrecho e insalvable es peligrosa […] que los investigadores
lo único que logran es verter inconscientemente sus propios y
peculiares defectos en ese imaginario y sufrido mexicano… que
las investigaciones mexicanistas, en suma, son falsas e inútiles
y que su resultado total es la denigración de los compatriotas
(1955:14).

En este sentido, María Elvira Bermúdez comienza su
escrito con plena intención de dialogar con lo ya fijado y conocido,
emanado de una voz de autoridad. Lo anterior —en esa época—
debe considerarse como un acto disruptivo, en el sentido de que una
obra como La vida familiar del mexicano tuviera la “osadía” de dialogar
con El laberinto de la soledad.
Los rasgos del yo a lo largo del ensayo de María Elvira
Bermúdez serán casi imperceptibles, oscilando entre la primera
persona del plural y la primera persona del singular. Cuando enuncia
ciertas características del mexicano hay un distanciamiento, como si
se tratase de una mirada externa. En este caso, la autora observa y
cuestiona como mudo testigo (hasta este momento no ha emitido,
todavía, juicio alguno y se mantiene en la tercera persona): “Este
modo de vivir del mexicano”, “¿qué es el mexicano?, “el mexicano es
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

un ente irreal”. Conforme avanza el ensayo, María Elvira Bermúdez
cambia de sujeto narrativo a la primera persona y hace explícitos los
objetivos a donde pretende llegar:
[…] no me incumbe zanjar cuestiones que conciernen a filosofías
o investigadores en particular. Respeto la impronta personal y soy
incapaz de juzgar a Tirios y troyanos. Me interesa, empero, dar
una respuesta a las objeciones que tienen apariencia de verdad
(1955:14).

Aquellos vacíos en los que Paz no profundiza, la ensayista
los toma como una oportunidad para reflexionar sobre las
circunstancias sociales de la mujer mexicana. Queda claro que la
exclusión de la mujer se manifiesta en su nula categorización en
las formas culturales. La ensayista no sólo debate el sentido de
generalizar al mexicano, también es interesante la manera en que
no se presume como una entidad fuera del objeto de estudio, no
se refiere a “el mexicano” desde una mirada externa. No habla
de él en tercera persona, se asume a sí misma como parte de esa
generalización empleando el término “compatriota”. Bermúdez
también usa la proposición “el mexicano” en sentido retórico, “es
una sinécdoque que toma el singular por el plural. Nada más, y nada
menos” (1955).
En la sinécdoque del término “el mexicano”, la autora
engloba hombres, mujeres y niños, mientras que Paz emplea,
únicamente, sustantivos referentes al género masculino: “El
hombre, el adolescente, el viejo”. En los momentos en que Paz
llega a reflexionar sobre la mujer lo hace con el distanciamiento
no sólo discursivo, sino ideológico, porque distancia su “yo” de la
configuración colectiva:
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Y por eso la virtud que más estimamos en las mujeres es el recato,
como en los hombres la reserva. Sin duda en nuestra concepción
del recato femenino interviene la vanidad masculina del señor […]
como casi todos los pueblos, los mexicanos consideran a la mujer
como un instrumento, ya de los deseos del hombre, ya de los fines
que le asignan la ley, la sociedad o la moral. Fines, hay que decirlo,
sobre los que nunca se ha pedido su consentimiento y en cuya
realización participa sólo pasivamente, en tanto que “depositaria”
de ciertos valores. (Paz, 1950:170-171).

Bermúdez juega con la retórica y la generalización originada
por la sinécdoque, sugiere que dentro de ese gran todo que es el
mexicano, las mujeres se hallan presentes: “Entendido el mexicano
como el conjunto de todos los mexicanos, es fácilmente identificable
con la nación mexicana” (1955: 20). En este caso, al referirse a México
como nación, le atribuye una personificación femenina; aunque,
no olvidemos que este fue un recurso común, en Latinoamérica y
algunos países europeos: personificar a la patria con las cualidades
de lo que debería ser una mujer.
La autora sostiene que los estudios que intentan definir
quién es el mexicano, al ser muy generales, caen en reduccionismos
y el lector puede tomar en cuenta sólo los aspectos negativos. Por
ejemplificar tal caso, Bermúdez ironiza una posibilidad de lectura de
El perfil del hombre y la cultura en México: “¿Hemos de padecer, todos
los mexicanos, un complejo de inferioridad, únicamente porque el
filósofo N así lo afirma?” (1955: 15). Sin duda, esta aseveración debe
de interpretarse con todos sus matices, analizar en qué circunstancias
se dijo y desde qué posición el filósofo lo está enunciando; no
obstante, lo que la autora pretende demostrar es que obras como las
de Ramos y Paz, canónicas y ampliamente referenciadas por otros
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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

estudiosos, suelen considerarse como una verdad absoluta, en pocas
ocasiones cuestionada.
La ensayista explora a la mujer y su función dentro de la familia
mexicana en correspondencia con la clase social a la que pertenece. En
ese orden de ideas, hace un análisis de cómo ha sido la participación
de la mujer en las familias de las clases sociales más bajas, tanto en el
campo como en la ciudad, capítulo al que ha denominado “Gente
del pueblo”. El primer aspecto que se aborda en “Gente de pueblo”
es la familia del campo y, en segundo orden, la familia en la ciudad.
La ensayista busca evidenciar los principales escenarios, vicisitudes,
problemáticas, penas y demás circunstancias que aquejan la vida
familiar en el campo y la ciudad. También se examina, en ambos tipos
de familia, la dinámica cotidiana y de qué forma se constituyen los
ejes patriarcales que las rigen como: el trabajo no remunerado de las
mujeres y las relaciones sociales entre los miembros de la comunidad.
Otro de los tópicos que destaca María Elvira Bermúdez es
la pasividad femenina respecto a la elección de marido. En muchas
ocasiones “la novia ni siquiera es consultada por el pretendiente; este
se vale de sus padres para pedirla; si los presuntos suegros aceptan las
dádivas que aquél otorga periódica y progresivamente, la muchacha
se ve comprometida, guste o no del pretendiente” (Bermúdez, 1955:
32). Esto ocurre en el mejor de los casos, puesto que el rapto también
era una forma común de celebrar un matrimonio. La mujer fuera del
hogar paterno se convierte en propiedad de la nueva familia a la
que se integra. El trabajo en el campo, la comida, el cuidado de los
animales y los hijos son el pan de cada día de las mujeres campesinas.
Ni siquiera sus propios hijos le pertenecen, la autoridad recae en el
padre o el abuelo paterno, destaca Bermúdez en la siguiente cita:
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El hombre, en efecto, valido quizá de las dádivas y de los riesgos
que su mujer le ha costado, la considera como una cosa de su
propiedad a quien es preciso sacar el mayor partido posible. Por
ello le exige un trabajo ininterrumpido y una obediencia muda,
y le niega la mínima iniciativa. Por ello también le pega y la
maltrata. La mujer indígena y la campesina aceptan por lo general
esta situación con ciego fatalismo. Consideran, incluso, como un
síntoma de desamor la ausencia de malos tratos (1955: 35).

Para la mujer citadina la vida de opresión no es muy diferente.
Al asentarse en viviendas irregulares, carentes de los servicios básicos
y en pleno contacto con mendigos, prostitutas y delincuentes,
las familias que ahí se originan viven en un ambiente marginal y
promiscuo. Un cuarto malhecho o de azotea es el escenario donde un
padre desobligado y alcohólico violenta a su mujer y a sus hijos. Es
común que además de cuidar a los hijos y realizar las tareas propias,
estas mujeres laven ropa ajena o se desempeñen como costureras
para poder alimentar a sus hijos o completar para el gasto: “Estas
mujeres […] desempeñan en sus hogares la tarea de los hombres,
pero conservan, como casi todas las que en México son los hombres
de la casa, la pasividad tradicional de la abnegada y sufrida mexicana”
(Bermúdez, 1955: 35).
Bermúdez también analiza el fenómeno migratorio del
campo a la ciudad6 y de qué forma estos cambios de residencia han
6 Las grandes migraciones del campo a la ciudad se dieron principalmente
por la pérdida del derecho agrario, ver: Iturriaga, J. E. (2012). La estructura
social y cultural de México. Sociología, economía y política nacional. México:
Miguel Ángel Porrúa, Serie Las Ciencias Sociales, tercera década. En él explica
por qué hay migraciones, no sólo por el proceso de industrialización del país
que comienza en la década de los treinta sino por la pérdida considerable del
trabajo en el campo.
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impactado en la vida de las familias mexicanas siendo uno de los
principales motivos de su debilitamiento. Este tema es desarrollado
por la autora al tomar como punto de partida los estudios sociales del
reconocido historiador José Ezequiel Iturriaga. La ensayista plantea
que las migraciones del campo a la ciudad otorgan un sentido de
liberación, una manera de desapego a los usos y costumbres de
la provincia mexicana. La estructura propia de la creciente ciudad
de México y el modo de vida tan agitado hacen que la mirada
fiscalizadora de las prácticas morales pase de largo ante las nuevas
formas en que se relaciona la gente.
Hontanares del machismo en México en la educación familiar
Un aspecto que distingue La vida familiar del mexicano es la atención
que la ensayista mexicana brinda a la niñez y a los jóvenes. La
focalización que ofrece de ellos visibiliza la educación que recibían,
permite conocer cómo se gesta la clase media en México durante
los años cincuenta y cómo se incuba el machismo en los futuros
hombres de México. Es en el seno del hogar donde se les inculca
reprimir toda muestra de sentimentalismo, de modo que “el niño
crece en un ambiente en el cual su misma madre y hermanas
contribuyen a formar esa dicotomía áspera entre lo femenino y lo
masculino” (Bermúdez, 1955: 51). Esta reflexión que hace la autora
es muy importante pues demuestra que las actitudes machistas del
adulto son una conducta aprendida de la niñez. Lo más irónico es
que la mujer vive en una dicotomía de la que no puede salir: es quien
educa a sus hijos bajo una visión machista que al mismo tiempo la
oprime.
María Elvira Bermúdez examina de qué forma la estructura
patriarcal en la que eran educadas las mujeres las hacía entrar en
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un círculo de opresión que se reflejaba en la educación de los
hijos: mientras los maridos violentaban y reprimían a la mujer,
esta replicaba estas actitudes hacia los niños y adolescentes. La
violencia contra la niñez se encontraba normalizada en las familias
mexicanas, símbolo de disciplina y respeto a los mayores. Bermúdez
pone en evidencia este tipo de comportamientos, que, si bien los
enuncia para la clase media, era una situación generalizada en casi
todas las familias:
Entre muchas familias de la clase media mexicana es
perfectamente normal la bárbara costumbre de pegarles a los
niños; se les ajusticia con la parsimonia y la rutina con la que,
por ejemplo, se les enseña a rezar. Ello no obstante, muchas
reprimendas maternales que van rubricadas por latigazos
salvajes y gritos histéricos, no son sino el desfogue instintivo
de la hembra despreciada o maltratada por el macho; en la
imposibilidad de devolver los golpes al más fuerte, la mujer
insatisfecha y amargada los vierte sobre los hijos (1955: 62).

El binomio Madre-Hijo atravesó como paradigma todos
los estratos de la sociedad mexicana durante las décadas de los
cuarentas y cincuentas. Sin duda, el cine y la televisión reforzaban
la idea de que la educación de los hijos era un asunto de las madres,
mientras que los padres se limitaban solo a proveer alimento, casa
y vestido. Martha Santillán comenta que: “[..] se refleja claramente
en la imagen de la madre abnegada y amorosa, la cual también
era ampliamente difundida por el cine y la prensa. Estereotipo a
su vez concordante con el esquema de la maternidad promovido
por la doctrina católica, que circunscribía las conductas femeninas
sexuales y amorosas a su familia, esposo e hijos” (2019:123).
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Es evidente la importancia que tienen los estudios de
la psique humana para María Elvira Bermúdez, y para todo el
pensamiento y el arte del siglo XX, pues con estas teorías explica,
o busca comprender las actitudes, complejos y conflictos que
se expresan en la vida adulta. Con lo anterior también queda
demostrada la relevancia de la educación infantil, cuya valoración
no sólo es escasa, sino nula. Dentro del panorama general de la
ensayística mexicana escrita por varones, no se advierte ninguna
preocupación por la infancia. Por un lado, se ha soslayado porque
no se considera importante y, por otra parte, porque se vincula
directamente con lo femenino. La educación de la niñez es
exclusividad de las madres.
La ensayista toma como eje principal de su análisis ―y
como principio para configurar el concepto de macho― el
conflicto del hombre mexicano originado en la niñez respecto a
las mujeres. Ya de adulto, la mujer para el mexicano es el centro de
todas sus pláticas y atenciones, ya sea para exaltar o para denigrar,
en palabras de Bermúdez (1955:85): “desprecia a la mujer, pero
vive obsesionado por las mujeres”. No obstante, el interés del
mexicano hacia la mujer es solamente físico y esto se da en dos
dimensiones: la primera de ellas, en que el interés por las mujeres
surge a partir de sus atributos corporales, al varón no le interesan
las virtudes intelectuales de la mujer que le gusta. La segunda radica
en que el hombre se esfuerza en hacer notar los rasgos físicos que
denoten su fuerza y virilidad. Tampoco le interesa mostrar dotes de
intelectualismo. El hombre en México se esfuerza en que la mujer
vea en él una figura de valentía y poder, alguien que no le teme a
nada y que en cualquier momento está dispuesto a demostrar su
fuerza bruta.
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A pesar de todas las características que, en suma, caracterizan
al macho mexicano, María Elvira Bermúdez no considera, de forma
concluyente, que el machismo sea del todo un complejo psicoafectivo
derivado de los traumas de la niñez, aunque es una forma de rastrear
los orígenes del machismo y su gesta, debe considerarse que el
machismo es un desfogue, una liberación. ¿En qué sentido la autora
considera al machismo como un acto de liberación? Habría de tomar
en cuenta que, en gran medida, la represión acumulada es ocasionada
por la misma estructura patriarcal que se ejerce sobre los varones
y cómo a partir de ese orden, el macho mexicano encuentra una
forma de justificar sus acciones: virilidad, fuerza y poder. Desdeña
cualquier actitud que se le parezca a lo femenino, por ejemplo: el
sentimentalismo, la debilidad y la delicadeza. Atributos que, por
cierto, él mismo ha considerado inherentes a la mujer.
Construcción de los prejuicios y paradigmas de género:
machismo y hembrismo
En el capítulo V “Machismo y hembrismo”, María Elvira Bermúdez
sintetiza las características que constituyen la imagen del macho
mexicano. Asimismo, propone el término hembrismo para designar
al conjunto de actitudes adoptadas por las mujeres que legitiman el
orden patriarcal establecido. En primera instancia, la autora hace la
siguiente aclaración: el hombre mexicano no es el único varón que
se siente con ventaja sobre las mujeres. Aunque no ahonda mucho
en esta afirmación, es importante dicha sentencia pues se interpreta
que la superioridad del hombre ―la creencia de la superioridad del
hombre― no es específica de alguna nacionalidad. Ni tampoco es
exclusividad de la mujer mexicana padecer los infortunios y opresión
de una sociedad regida por un orden patriarcal determinado desde
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tiempos remotos. Estas circunstancias se dan en distintas partes del
mundo y en diversas culturas. Para una mujer intelectual como María
Elvira Bermúdez es relevante reflexionar sobre la paradigmática
superioridad del hombre mexicano, cuya materialidad se encarna en
la típica figura del macho y cómo en este arquetipo se justifica la
opresión de la mujer mexicana en cualquiera de los estratos sociales
y regiones en donde viva. Dicha figura está vinculada con la noción
de identidad nacional, por lo que la reflexión de Bermúdez se
inserta en el proceso de cuestionamiento de la identidad americana
y nacional que parte del quiénes somos y cómo nos diferenciamos
de otros. María Elvira Bermúdez entra en discusión con textos que
se configuran como el canon de esa identidad, a la vez que revela
la ausencia de la mujer mexicana de ese canon. Su ensayo la hace
presente al elaborar la reflexión desde el ámbito de lo privado a
lo público y, por otra parte, la conciencia de la mujer mexicana se
revela como ausencia en la identidad nacional.
Quiero destacar la acuñación del término hembrismo por
parte de María Elvira Bermúdez, porque entiende y justifica esta
denominación como una actitud que legitima el discurso y actitudes
machistas de los varones, comportándose bajo la moral e ideas
regidas por una estructura patriarcal de sometimiento y presión para
las mujeres. La ensayista lo define así:
Llamo hembrismo a esa actitud porque, además de corresponder
exactamente a la
equivocada conducta del hombre, es
una amplificación artificial de las características que comúnmente
han sido consideradas femeninas y que, a causa de que se
limitan a un punto de vista estrictamente somático, invaden
terrenos zoológicos: debilidad, actitud pasiva ante el macho,
e inercia. […] Contribuye, en cambio, de manera tristemente
eficaz a fomentar el machismo de su compatriota. Porque sus

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legendarias abnegación y fidelidad, más que auténticas virtudes,
son el producto de su ineptitud y de su egoísmo (Bermúdez,
1955:93).

Entre las características que reconoce en la mujer mexicana,
la autora arguye que son actitudes aprendidas de la niñez. Por
ejemplo, si se crece y educa a una niña en un entorno donde todo el
tiempo se repite el discurso que la mujer está destinada para realizar
labores de escasa importancia, la niña crece con esa idea y normaliza
el hecho de que le digan que no puede o debe realizar cierto tipo
de actividades. Esto puede desencadenar poco interés en el estudio
y la superación intelectual de sí misma. No obstante, aunque las
niñas y jóvenes tuvieran ciertos destellos y ápices de independencia,
la sociedad les marcaba pautas de conducta irrevocables y se
encargaba de difundir ―en el cine y la literatura, principalmente― la
idea de que las mujeres que deseaban vivir una vida diferente eran
castigadas moral y socialmente. Por lo tanto, de forma inherente, a las
mujeres se les atribuían como virtudes la adaptación, la obediencia
y la humildad. Estas actitudes son las que Bermúdez califica como
hembrismo.
Finalmente, Bermúdez le atribuye a la mujer mexicana una
actitud de “exagerada sumisión al hombre”, a causa de ello llega
a aceptar maltrato psicológico y físico, infidelidades y violencia
económica. La mujer al sentirse violentada y humillada no le queda
más que aceptar su inexorable destino con el que fue educada.
Acepta la fatalidad como un estilo de vida y replica el maltrato del
que es objeto en sus propios hijos o en la envidia y recelo hacia otras
mujeres. Bermúdez resalta cómo gran parte de las mujeres de la época
estaban convencidas de que su papel era guardar obediencia al varón
y que además se legitimaba en el catolicismo como un eje rector de
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conducta. Durante años este modelo de actuar y de sentir, sigue
reproduciéndose en las familias mexicanas. Desafortunadamente
bajo este tipo de vínculos familiares quien se encarga de la crianza y
educación de los hijos continúa siendo la mujer.
Una de las interrogantes que María Elvira Bermúdez se
plantea en su ensayo se enuncia de la siguiente forma: ¿de qué manera
afectan los falsos estereotipos de lo masculino y lo femenino a las
futuras generaciones? La autora tiene muy presente que no se puede
categorizar al mexicano a base de generalizaciones. Si bien, hay ciertos
rasgos en común relacionados con el género, existen hombres y
mujeres que ni son el típico macho mexicano, ni la mujer abnegada
que reproduce y acepta los valores patriarcales de la época. Aunque en
menor medida ―y es un tema en el que la autora no profundiza― hay
hombres y mujeres que sí construyen a partir de lazos afectivos sólidos
un matrimonio, en donde ambos padres participan activamente en
la crianza y educación de sus hijos. Además, estas mujeres ven en
su pareja un compañero, no un proveedor. Llama la atención, en la
siguente cita que su concepción de la identidad no es fatal, ni esencial,
de ahí su preocupación por el futuro. Su análisis tiene una voluntad
de transformación del mexicano, lo que me parece muy destacable,
porque proyecta esa necesidad de cambio: “a aquellos que aspiran a
ser hombres cabales y verdaderas mujeres, y a la sociedad en conjunto,
a quienes dichas consecuencias afectan ostensiblemente” (1955:101).
Como ya lo ha afirmado y sentenciado la ensayista en La vida familiar
del mexicano, es en la niñez donde se aprenden e imitan las actitudes
que estereotipan los roles de género. Por lo tanto, si hay familias que
modifican la forma en que se educa a los niños, esto les permitirá
crecer en un ambiente diferente y desarrollarse bajo principios más
igualitarios y equitativos cuando sean adultos.
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El machismo en México ante una posible solución
Para responder la cuestión de si el machismo es superable, la ensayista
recurre a la observación y análisis del temperamento mexicano. Tal
sentimiento o actitud son consideradas formas de reacción ante una
circunstancia o hecho determinado. El carácter temperamental de las
y los mexicanos propicia y favorece actitudes como el machismo y el
hembrismo. Sin embargo, esas actitudes son conductas aprendidas
y resultado de una influencia colectiva: se adopta lo que se ve. La
autora sostiene que pese al carácter reaccionario e imitativo de las y
los mexicanos, es posible proponer una solución a este problema.
De acuerdo con Bermúdez, el remedio para destruir los prejuicios
e ideologías que inducen al machismo y al hembrismo radica en su
siguiente postulado:
[…] substituir la falsa noción de valentía con el concepto de

valor auténtico y en reemplazar la leyenda de la abnegación
femenina con el anhelo de la dignidad. Sería saludable también
que el mexicano cesara su jactancia cotidiana de responder a
ciertos estímulos rígidos de la moral autoritaria (especialmente la
religiosa), ya que parece incapaz de ajustar su comportamiento a
ellos. Es urgente persuadir al mexicano y a la mexicana, de que la
armonía y la colaboración entre los sexos es posible. […] no me
propongo construir alegatos políticos que en este ensayo están
fuera de lugar; me limitaré a señalar ciertas transformaciones que
en mi opinión son erróneas (1955:123).

Es oportuno mencionar que en el capítulo “V Machismo y
hembrismo” la autora ya había establecido que la valentía es una de
las principales y más evidentes características del macho mexicano.
El hombre en México, a raíz de sus inseguridades y complejos,
intenta demostrar, en cada ocasión que se le presente, su valentía.
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No puede, ni debe mostrarse débil ante una sociedad que exige de
él hacer frente a todo, a responder por su hogar y sobre todo por
su hombría. En este mismo orden de ideas, cuando se refiere a la
mujer mexicana bajo la leyenda de abnegación, también la considera
de manera generalizada como una de las principales actitudes de las
mujeres en México. A pesar del contexto en el que se encuentren, las
mujeres mexicanas difícilmente se atreven a cuestionar lo que sucede
a su alrededor. Se acepta con benevolencia y sigilo tanto su inexorable
destino como los mandatos que los hombres les imponen. Por lo
tanto, si ambas características se reducen a una generalización de lo
que es el hombre y la mujer en México, sí es posible reemplazarlas
por una escala de modelos de comportamiento menos exigentes
para el varón y menos rígidos para la mujer.
Uno de los términos que la autora de La vida familiar del mexicano
utiliza para definir a lo que se refiere con hombría, es el término
‘cabalidad’, el cual se asocia con la integridad y rectitud que posee un
varón, pero principalmente lo relaciona con la fidelidad a una mujer.
Este peculiar rasgo se enfoca en dos aspectos fundamentales: ante el
engaño o ante el abandono. El hombre cabal es aquel que reacciona
de forma justa. La autora lo describe de la siguiente manera:
Su reacción ante el engaño o el abandono de una mujer va desde
el perdón generoso hasta la retirada digna; pero jamás se cubre de
alharacas ridículas ni se satisface con venganzas ruines. […] ve en
la mujer lo que ella en realidad es: un simple ser humano; no la
idealiza innecesariamente como a una santa ni como a perversa la
vitupera (1955:131).

Se hace indiscutible la idea de que el hombre que es capaz de
dominar sus pasiones y respetar a las mujeres de su entorno pueda
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considerarse como un hombre cabal. Además, ofrece un modelo de
hombre al mexicano y esto es parte de la intención transformadora
de su ensayo, de su propósito de brindar soluciones.
En la mayoría de las expresiones colectivas las canciones
y películas señalan a las mujeres como las responsables del actuar
reaccionario de los varones. Lo que evidencia la escritora es que
el único responsable de regular sus emociones, cabalmente, es
y deber ser el varón. El hombre cabal también es denominado
por la ensayista como un hombre verdadero, aquel que: “no padece
complejos de inferioridad, ni necesita de racionalizaciones forzadas
para justificar su conducta” (Bermúdez, 1955:131). Considero
interesante apuntar que llamar de esa forma a los hombres
cabales, confirma que el estereotipo del macho mexicano es una
construcción artificial sin ninguna justificación en su naturaleza
intrínseca y que el verdadero yo del varón en México permanece
latente en la personalidad de gran parte de los mexicanos.
Paradójicamente son las construcciones sociales patriarcales que
él mismo edificó, las que le impiden mostrar al hombre verdadero que
puede habitar en ellos.
En contraparte, María Elvira Bermúdez hace referencia al
hembrismo como una forma paralela al machismo que reproduce
el orden patriarcal y acepta los estereotipos impuestos por los
varones. Por tal motivo, propone la feminidad como una conducta
en reciprocidad a la hombría. La cabalidad también cabe en la
etiqueta de feminidad. Al igual que la construcción de los términos
hombría y hombre verdadero, la noción de feminidad está concebida
en la forma en que las mujeres eligen a su pareja. La ensayista
considera que una mujer cabal no soportaría un hombre machista
a su lado.
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Para Bermúdez es preciso subrayar que, a pesar de los
valores que se han construido alrededor del deber ser del hombre
y la mujer y la adaptación que cada cultura ha hecho de ellos, los
cambios son posibles. Transitar del machismo a la hombría y del
hembrismo a la feminidad es un camino viable al considerar formas
más saludables para relacionarse amorosamente. El matrimonio
es una de las principales instituciones que tiene que modificar su
origen. Las relaciones que lo constituyen deben fundamentarse en
el amor y la amistad entre un hombre y una mujer cabales, que sean
capaces de reconocer en uno y otro el apoyo y la colaboración para
progresar. De ese tipo de matrimonios se conformarán familias que
brinden a los hijos otro tipo de educación, de valores, de visiones: la
formación de jóvenes que muestren un claro rechazo al machismo
y el hembrismo. Mujeres independientes que no sientan su instinto
maternal únicamente destinado a la crianza y que puedan enfocarse
en otras actividades como el trabajo o el estudio. Estos hombres y
mujeres son para Bermúdez, “atisbos del ser mexicano y esquemas
de una solución” (1955:140).
Consideraciones finales
Por sus características, puedo afirmar que el ensayo de María Elvira
Bermúdez entra en la categoría de ensayo de identidad. Empero, de
acuerdo con los postulados de Mary Louise Pratt, al ser escrito por
una mujer y a su carácter contestatario se puede clasificar también
como ensayo de género. En La vida familiar del mexicano, Bermúdez
dialoga con la tradición ensayística en México, al mismo tiempo que
visibiliza otros sujetos sociales excluidos de los discursos acerca de
la identidad nacional, como la mujer, el niño, el joven y el campesino.
Además, la ensayista destaca la figura de la familia como un núcleo
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importante donde se gestan gran parte de los valores sociales que
imperan en la sociedad mexicana y que por ende constituyen una
facción significativa de la identidad nacional.
Bermúdez clasifica las formas de vida de las familias que
integran nuestro país. Con la intención de comparar las dinámicas
familiares en México, realiza una clasificación de los principales
niveles socioeconómicos que observa en la sociedad mexicana:
“gente del pueblo” que se refiere a la clase social más baja, y “gente
decente” la cual divide en “clase media” y “clase adinerada”. Estudia
a esas clases sociales en los dos principales espacios donde habitan
las familias en México: el campo y la ciudad. De estas investigaciones
que hace sobre las familias mexicanas concluye que, sin importar el
estamento social al que se pertenezca, ni el espacio donde se habite,
la mujer vive en un estado de continua opresión, cuyo sustento
se valida en una estructura patriarcal, donde el varón es quien
determina y juzga cómo debe ser el comportamiento de las mujeres.
Lo anterior hace visible la violencia real, que se ejerce en la mujer
mexicana desde el seno familiar.
Es importante subrayar que, a pesar de los valores y
estereotipos configurados alrededor del deber ser del hombre y
la mujer, así como la adaptación que cada cultura ha hecho de
ellos, los cambios son posibles. Ante todas las problemáticas que
Bermúdez expuso y analizó en La vida familiar del mexicano, propone
una solución. Lo anterior, enfatiza el carácter transformador del
ensayo y coloca a la autora en una posición activa y propositiva
respecto al problema del machismo y los roles sociales impuestos
en México. Para tal efecto, la ensayista desarrolla los conceptos
de hombría y feminidad, como modelos de conducta ejemplares.
Transitar del machismo a la hombría y del hembrismo a la feminidad
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es un camino viable al considerar formas más saludables para
relacionarse. Bermúdez concluye en su ensayo que el camino
hacia el bien común y el progreso de la sociedad mexicana es la
solidaridad y la cooperación entre ambos sexos.
El estudio, reflexión, análisis e interpretación de La vida
familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez me ha permitido
constatar que es un ensayo que parte de un cuestionamiento muy
general: la idea que se tiene sobre la familia en México. Sin embargo, la
ensayista al conjuntar sus observaciones con sus saberes individuales
convierte la experiencia particular en un ensayo con un sólido aparato
argumentativo repleto de referencias científicas y culturales. Bermúdez
demuestra que, a pesar de las clases sociales y la educación, las familias
en México comparten bastantes semejanzas, todas ellas legitimadas
en una estructura patriarcal que oprime a las mujeres al mismo
tiempo que evidencia la normalización del machismo. El trabajo de
la ensayista es una primicia en cuanto al tratamiento del tema de la
identidad, pues analiza diferentes elementos y a todos los actores que
conforman la sociedad mexicana. Por un lado, los ensayistas mexicanos
varones soslayaron a la mujer de sus estudios y, por otra parte, no
hay un ensayo, próximo en temporalidad —de escritor o escritora en
México— que se le compare en profundidad, dimensión, enfoque y
alcances a lo escrito por María Elvira Bermúdez. Este artículo servirá
como referente para el estudio de la obra de María Elvira Bermúdez
como ensayista y el análisis de La vida familiar del mexicano en futuros
trabajos de investigación, ya sea con otros enfoques teóricos o en
trabajos interdisciplinarios entre los estudios literarios, de género,
antropológicos, sociológicos y filosóficos.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Entre sitios y marginalidades: identidades de lugar
y feminidad en “Las amistades efímeras” y “Vals
‘Capricho’” de Rosario Castellanos
Between places and marginalities: identities of
space and femininity in “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’”, by Rosario Castellanos
Omar Armando Paredes Crespo
Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco
omararmandoparedescrespo@gmail.com

Fecha entrega: 23-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza las identidades de lugar y feminidad en dos cuentos poco revisados de Rosario Castellanos: “Las amistades
efímeras” y “Vals ‘Capricho’”, ambos incluidos en Los convidados de agosto
publicado en 1964. Este estudio se apoya en las ideas de Marc Augé respecto a los no lugares y de las reflexiones de Yuri Lotman sobre el problema
del personaje para analizar algunas construcciones espaciales y de personaje
empleadas por la autora, las cuales son fundamentales para configurar ciertas identidades de la feminidad y los destinos trágicos de sus protagonistas.
Palabras clave: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”, identidades de lugar, feminidad.

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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

Abstract: This article analyzes the identities of place and femininity in two
little-reviewed stories by Rosario Castellanos: “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’” (Los convidados de agosto, Era, 1964). This study relies
on Marc Augé’s ideas regarding non-places and Yuri Lotman´s reflections
on the problem of the character to analyze some spatial and character
constructions used by the author, which are fundamental to configure certain identities of feminity and the tragic destinies of her protagonists.
Keywords: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”,
place identities, femininity.

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Introducción
Ya desde su poesía, Castellanos manifestó interés sobre la
exploración literaria de determinados sitios y de los elementos
que los habitan. El paisaje es una de sus marcas distintivas en su
obra poética. No obstante, su obra narrativa no queda excluida de
mencionado interés: en sus novelas y cuentos existen determinados
sitios que establecen una relación de sentido con el destino trágico de
sus personajes. Específicamente en su narrativa breve, Castellanos
construye con minucia contextos espaciales que se constituyen como
escenarios de la fatalidad, tal es el caso de la casa de la niña Nides
en “Cuarta vigilia” (Ciudad Real, 1960), la plaza en “Los convidados
de agosto” o el consultorio de Carlos Román en “El viudo Román”
(estos dos últimos en Los convidados de agosto, 1964), por mencionar
algunos. Parto así de las ideas de Marc Augé sobre la revisión de
determinados espacios llamados no-lugares para analizar el cuento
de “Las amistades efímeras”, y de las reflexiones de Yuri Lotman
sobre el problema del personaje para abordar la construcción de la
feminidad en “Vals ‘Capricho’”.
“Las amistades efímeras”: la tienda como un no lugar
A inicios de los años noventa, y como resultado de estudios
previos, Marc Augé (Francia, 1935) encontró que la relación
entre la disposición espacial y la disposición social está atravesada
por la aceleración de los factores que constituyen el proceso
de la modernidad y se definen en conjunto bajo el nombre de
sobremodernidad. Así, acuñó este concepto no como fin del primero,
sino como una extensión de éste, el cual da origen a lugares sin
sentido histórico o antropológico; a sitios transitorios que no
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juegan en contraposición a aquellos configurados como lugares
de memoria. No obstante, Augé rechaza una polarización entre
los sitios de memoria y los transitorios, y explica que en conjunto
conforman una espacialidad que da cuenta sobre la convivencia
entre lo relacional y lo anónimo. A estos lugares desprendidos de
simbolismo e identidad histórica los llamó no-lugares.
Antes de indagar en la identidad del espacio en “Las
amistades efímeras”, hay que señalar que Augé establece una
aclaración respecto a la utilización del término lugar y no el de
espacio: espacio —de acuerdo con el antropólogo francés— se
vuelve más abstracto en medida que lo utilizamos para referir
“al menos a un acontecimiento (que ha tenido lugar), a un
mito (lugar dicho) o a una historia (elevado lugar)” (2000: 87).
Además, engloba a menudo características no estrictamente
espaciales, pues a través de él se pueden expresar separaciones
de temporalidad. Por el contrario, al decir lugar damos cuenta de
que la noción se reduce al marco de lo espacial y de todo aquello
que lo habita de forma física. Michel de Certeau también hace
una descripción del espacio como “un lugar practicado […] un
cruzamiento de movilidades […] A diferencia del lugar, carece
pues de la univocidad y de la estabilidad de un sitio ‘propio’”
(2000: 129). Asimismo, también explica que los nombres propios
le confieren al lugar una historia y
abren reservas de significaciones ocultas y familiares. “Tienen
sentido”; dicho de otra forma, impulsan movimientos, como
vocaciones y llamados que cambian y modifican el itinerario
al darle sentidos (o direcciones) hasta ahí imprevisibles. Estos
nombres crean un no lugar en los lugares; los transforman en
pasos (De Certeau, 2000:116).

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La definición de espacio hecha por De Certeau pudiera
considerar al no lugar como un aspecto negativo del lugar; no
obstante, apoya a rechazar tal oposición entre la simbolización de
uno y del otro porque entabla una relación de coexistencia en la cual
el lugar —dice Augé— no se borra totalmente y el no lugar no se
cumple de manera absoluta: “son palimpsestos donde se reinscribe
sin cesar el juego intrincado de la identidad y de la relación” (2000:
84). Los no-lugares son productos de esa sobremodernidad de la
que habla Augé, son circuitos destinados a la circulación de bienes y
a la transitoriedad; sitios de paso.
En “Las amistades efímeras” Gertrudis es la hija mayor de don
Estanislao Córdova, un hombre viudo que se muda a La Concordia,
poblado cercano a Comitán, con la intención de no dar de qué hablar
al pueblo con su acelerada vida de soltero. La joven, tras escaparse
y pasar la noche con el desconocido Juan Bautista, es obligada a
“casarse” con él en una ceremonia improvisada y sin mediar el cortejo
protocolario que precede al matrimonio en estos contextos. La unión,
como era de esperarse, está destinada al fracaso. Todo esto es narrado
por la amiga de Gertrudis, quien a través de cartas le cuenta cómo va
la vida en Comitán y la mantiene al tanto sobre Óscar, aquel novio
que Gertrudis deja cuando se va del pueblo. Lo fundamental de este
cuento en términos de conformación espacial no es el desenlace
de la historia, sino el comienzo: ¿dónde se conocen Juan Bautista
y Gertrudis? La tienda que poseía don Estanislao Córdova en La
Concordia, y que era la mejor surtida de la región y sus alrededores, es
el sitio donde Juan Bautista convence a la joven de fugarse con él.
Dentro de una comunidad, la tienda tiene una función
específica: es el centro del comercio local. Además de que en ella
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se ofrecen todo tipo de productos relacionados con el consumo
diario, en la tienda el cruce de voces no tiene mayor relevancia que
la del trato y la suposición. Por su naturaleza transitoria, como sitio
de paso, también es un lugar idóneo para todo tipo de chismes y
rumores. La tienda es una extensión de la casa del señor Córdova,
sin embargo, en su dimensión simbólica, no pertenece a ella porque
el ingreso a la tienda no significa estar dentro de la casa. La tienda
tiene sus propias dinámicas de interacción y la casa tiene otro sentido
dado por la convivencia.
Sin habitantes, en la tienda los clientes y el dependiente
establecen una relación solo contractual, de relación de mercancías.
La interacción del cliente no es interpersonal pues esta mediación
se da con los textos —y con apenas algunas palabras— que el sitio
dispone para anunciar el costo de las conservas. Noelia Zussa escribe
—parafraseando a Augé— que el espacio de un no lugar:
no crea ni entidad singular, ni relación, sino soledad y similitud.
Tampoco le da lugar a la historia, eventualmente transformada
en elemento espectáculo. Allí reinan la actualidad y la urgencia
del momento presente. En suma, es como si el espacio estuviese
atrapado en el tiempo, como si cada historia individual agotara sus
motivos, sus palabras y sus imágenes en el stock inagotable de una
inacabable historia en el presente (2018: 6).

La tienda es un sitio contradictorio porque si bien se halla
dentro de una ciudad, de un espacio geográfico específico, se
encuentra apartada al mismo tiempo de todo interés interior de la
comunidad; es decir, no significa para los ciudadanos algo más que
el lugar (no lugar) donde pueden proveerse de determinadas cosas
y tener un trato cotidiano sin mayor interés que especular sobre
la vida de la gente. La celeridad y el movimiento son sus mayores
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rasgos, la sustitución también. Mucha gente entra a la tienda, pero
nadie permanece ahí, nadie la impregna con su personalidad ni toma
atención sobre los cambios. Tal como se ingresa, también se sale.
Por otro lado, respecto a la sustitución, cuando apenas se agota algo,
debe ser remplazado por otro objeto igual con la finalidad de no
evidenciar la ausencia del elemento que estaba allí. Esta indistinción
aminora el cambio, el desequilibrio.
En “Los convidados de agosto”, por ejemplo, la plaza de
toros tiene una función identitaria: permitir a los espectadores
tomarse ciertas licencias eróticas y sexuales y, además, es el evento
más importante de la festividad. La tienda, por su parte, es la ventana
desde donde se mira el exterior sin reparar en lo que sucede adentro,
porque nada ocurre al interior. Así, Gertrudis observa los detalles
de la naturaleza menos perceptibles, como mirar a las moscas
sobre los dulces. Destinada a pasar las horas detrás del mostrador,
pierde sorpresa cuando lo escandaloso cobra regularidad: deja de
sorprenderse por la muerte de uno que otro hombre:
También se servía licores y Gertrudis gritó la primera vez que un
parroquiano cayó redondo al suelo, con la copa vacía entre los dedos
crispados. Ninguno de los asistentes se inmutó. Las autoridades
llegaron con su parsimonia habitual, redactaron el acta y sometieron
al interrogatorio a los testigos. Gertrudis se aplacó al saber que un
percance así era común. Si se trataba de una venganza privada nadie
tenía derecho a intervenir. Si era efecto del aguardiente fabricado
por el monopolio (que aceleraba la fermentación con el empleo
de sustancias químicas cuya toxicidad no se tomaba en cuenta), no
había a quien quejarse (Castellanos, 1964: 13).

Las muertes de algunos clientes por consumo excesivo de
alcohol se vuelven hechos anunciados y dejan de tener interés para las
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personas del pueblo, para las autoridades y para la misma Gertrudis.
En este sentido, la permanencia aquí, en este no lugar1, tiene una
vigencia y como las mercancías también es perecedera. Ahora, ¿qué
implica que la tienda de don Estanislao sea la más surtida de la
región? Para los habitantes ésta es un vínculo con la economía del
mundo, un nexo con el exterior y con los productos que vienen de la
ciudad. La tienda pone un puente entre dos dinámicas de consumo
porque “la clientela es variada. Desde el arriero, que requería bultos
de sal, de panela, piezas de manta, hasta el indio que meditaba horas
enteras antes de decidirse a adquirir un paliacate de yerbiya o un
machete nuevo” (Castellanos, 1964: 13).
La costumbre y el aburrimiento vuelven a Gertrudis un
objeto más de consumo en la tienda, mientras que la intrusión de
Juan Bautista, el forajido, trasmuta el sitio a un no lugar. ¿Cómo
ocurre esto? El viaje del sujeto configura diversos espacios como
lugares transitorios, lo cuales le brindan una visión apenas parcial
de los sitios a los que llega. Para él, los lugares son solo de paso.
Juan Bautista llega a la tienda para saciar su sed, calmar el calor
y malestar de su travesía llevándose algo más. Gertrudis accede a
fugarse sin que entre ellos medie la insistencia —por parte de él—,
ni la resistencia —por ella—.
La conversación es escasa. Apenas unas palabras para no
descubrir sus reales intenciones. Recordemos que Augé escribe que
el usuario del no lugar “siempre está obligado a probar su inocencia
[…] Las palabras ya no cuentan” (2000: 106). De esta manera,
Gertrudis es extraída de la tienda como mercancía para saciar otras
1 Las tiendas en algunos poblados alejados de las grandes urbes suelen
ser sitios de reunión y apego. Aquí es evidente la intención por construir un
espacio de circulación, transitorio, en donde nada podría ocurrir.

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necesidades, también físicas, de Juan Bautista. Ambos abandonarán
la tienda dejando en ella esa atmósfera transitoria e impersonal tan
propia de los no lugares.
El contrato de la virginidad
Este relato está contado por un narrador en primera persona,2 a
través de una voz femenina que abre —y cierra— el relato focalizando
la narración en un solo personaje con el que comparte el tiempo y el
espacio. Se trata de un narrador testigo de características epistolares
porque parece reconstruir la historia mediante el intercambio de
cartas con Gertrudis. Si bien, en la narración epistolar cada personaje
se convierte en narrador y la historia se modula por una focalización
de alternancia que es clara y explícita, en “Las amistades efímeras”
es posible dar cuenta que, en menor medida, ocurre esto: Gertrudis
también cuenta sobre sí misma al responder de forma escueta las
misivas de su amiga. De alguna manera, su vida es contada por ella,
sin embargo, en la narración se presenta a través de los ojos y las
palabras de una observadora.
La voz narrativa modula la intensidad de la narración por la
intercalación de algunos registros de relato: la epístola, el testimonio
y la memoria. Por ejemplo, en las cartas nuestra experiencia se
condensa en la expresión pura de las palabras, las cuales propician
imágenes que caben solo en la imaginación; es decir, lo que uno
2 Este tipo de narrador es muy común en obras de carácter autobiográfico.
Si bien no hay dato que compruebe si la narradora tiene relación con Rosario
Castellanos, es posible encontrar ciertos elementos que pueden establecer
vínculos entre la voz narrativa y la autora: una jovencita comiteca con
sensibilidad y talento para la poesía, la cual se traslada posteriormente a la
ciudad de México con su familia.
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escribe en una carta jamás se mostrará frente al receptor bajo
las mismas imágenes que los emisores, aunque la escritura sea la
misma para ambos. Entonces, las palabras contenidas en las cartas
se transforman en poesía porque abren la mente a todo tipo de
posibilidades, porque todo cabe en ellas: imágenes, figuras, paisajes
y emociones quedan contenidas en las líneas de una misiva. Escribir
una carta es en muchos casos también un acto de soledad y añoranza.
Se escribe a quien se tiene lejos. La narradora cuenta: “Me gustaba
escribir estas cartas: ir dibujando la figura imprecisa de Oscar, la
ambigüedad de su carácter, de sus sentimientos, de sus intenciones.
Fue gracias a ellas —y a mi falta de auditorio— que descubrí mi
verdadera vocación” (Castellanos, 1964: 14).
La redacción de una carta no sería posible sin cosas que
contar y escribir. Ser testigo es colocarse ante una realidad con o sin
posibilidad de participar en ella, legitimar un momento con el solo
acto de la presencia. Para dar un testimonio no es necesario haber
protagonizado el hecho —como sí ocurre con la experiencia—, basta
a veces solo ser consciente de que sucedió y que eso ha provocado
algo en quienes ha tenido un efecto:
Era yo quien la mantenía [a Gertrudis] al tanto de los
acontecimientos. Oscar había empezado a quebrantar su luto. Con
la antigua palomilla jugaba billar, iba a la vespertina los domingos
y a las serenatas los martes y los jueves. Permanecía fiel. No se le
había visto acompañado de ninguna muchacha, ni siquiera por
quitarle el mal tercio a sus amigos. Asistía a los bailes, y a otras
diversiones, con un aire de tristeza muy apropiado y decente. Pero
se rumoraba que no estaba invirtiendo sus ahorros, como era
de esperarse, en los materiales para montar el taller, sino en los
preparativos de un viaje a México, cuyas causas no parecían claras
(Castellanos, 1964: 14).

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En este sentido, la experiencia de la narradora no radica en
hacer visible el distanciamiento entre Gertrudis y Oscar, sino en una
dimensión más general: la de las estructuras y dinámicas sociales —
pero sobre todo familiares— en las comunidades chiapanecas de La
Concordia y Comitán. La narradora, como habitante de ese espacio,
descubre los prejuicios que operan en la conformación de los roles de la
sociedad y de la familia, los cuales colocan en una posición desfavorable
y de invalidación absoluta a las mujeres. Es posible encontrar en el
personaje de Gertrudis una actitud desinteresada, desapegada de
cualquier afecto, una personalidad que evidencia mayor resignación que
conformidad. La idea de que la resignación es una característica exclusiva
del ser mujer está sostenida por prácticas machistas, y más que tratarse
de una posición únicamente de género, tiene una arraigada relación con
el ejercicio del poder ideológico, político, social y económico.
Gracias a estos mecanismos de poder que operan en la
narración es posible dar cuenta de la posición asignada a Gertrudis. A
partir de la orfandad materna —cuenta la narradora— quedó al frente
de los quehaceres domésticos y del cuidado de sus hermanos, en
especial de la menor, la Picha, quien la sigue a todos lados. Gertrudis
“nunca alarmó a nadie con la más mínima disposición para el estudio.
Su asistencia en el colegio obedecía a otros motivos. Su padre don
Evaristo Córdova, viudo en la plenitud de la edad, llevaba una vida
que no era conveniente que presenciaran sus hijos” (Castellanos, 1964:
12). Así, es introducida a todos los aparatos e instituciones sociales:
la escuela, el empleo y el matrimonio, y no para su beneficio sino
para responder a un interés externo, el de su padre, el cual también
responde y se adecúa con estricto apego a las demandas y normas
conservadoras, aunque no sea practicante de ellas.
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Si en la tienda todo es perecedero y está destinado a
terminarse tras el uso, el “romance” entre Juan Bautista y Gertrudis
no es una excepción. Condenada al fracaso por la premura con que se
llevó a cabo, la fuga con el forajido trae consecuencias perjudiciales
para la joven, quien es expulsada del núcleo familiar y obligada a
casarse después de mantener relaciones sexuales con Bautista. Las
estructuras de poder social se erigen desde la familia, restringiendo
la experiencia de la sexualidad para las hijas, asunto que no sucede a
los varones. Ellas permanecen en abstinencia y se les inculca como
obligación conservar la virginidad a toda costa, pues esta será dada
como prenda de garantía al hombre que se fije en ellas y las elija. En
este sentido, la mujer joven queda reducida a una mercancía donde
la virginidad será el parámetro que mida su valor como persona
y el derecho del varón para efectuar la devolución,3 en caso de
comprobar que ya no la posee.
Con la preservación de la virginidad femenina el cuerpo se
normaliza y privatiza, se construye como una especie de territorio
sobre el cual es preciso efectuar un contrato y una marca. La
virginidad se constituye como mecanismo de control, pero ese no lo
ostentan las mujeres sino quien resguarda celosamente su virginidad
con la intención de convertirla en algo que a corto o largo plazo
brinde privilegios de carácter social y económico. En todas las
sociedades, sea de forma abierta o clandestina, los padres, tutores e,
incluso, los proxenetas ponen etiqueta de precio a la virginidad de
las jóvenes. Una virgen se cotizará con mayor valor económico.
Don Evaristo decide no correr el riesgo y obliga a su hija a
casarse con quien ya ha hecho uso de esa garantía, la cual él, como
3 Esto sí ocurre en la novela corta de Castellanos titulada El viudo Román.

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padre, ya no podrá presumir frente a cualquier sujeto que manifieste
interés por su ella. Menciono “obtener” porque Gertrudis es
concebida como un producto, como una conserva. La relación que
comenzó con premura dentro de la tienda descubre su fugacidad
una vez que Juan Bautista es encarcelado a consecuencia de sus
prácticas delictivas en la región. Para Gertrudis, la virginidad es una
característica biológica; para su padre no.
Hacia final del relato, la voz narrativa recupera la presencia
que le había cedido al diálogo de los personajes y cuenta que
Gertrudis, tras algún tiempo en el que visitaba a Juan Bautista en
la cárcel sin que entre ellos existiera una mínima conversación,
viaja a la Ciudad de México para encontrase con ella, quien vive allí
desde hace varios años. La recién llegada a la capital es rechazada
por los padres de la narradora a consecuencia de su apresurada
unión con el ladrón:
Bien que mal, Gertrudis fue saliendo adelante. Nos veíamos a
escondidas los domingos. Ahora yo me había vuelto un poco
más silenciosa y ella más comunicativa. Nuestra conversación
era agradable, equilibrada. Estábamos contentas, como si no
supiéramos que pertenecíamos a especies diferentes.
Un domingo encontré a Gertrudis vestida de negro y desecha
de llanto.

—¿Qué te pasa?
—Mataron a Juan Bautista. Mira, aquí lo dice el telegrama.
Yo sonreí, aliviada.
—Me asustaste. Creí que te había sucedido algo grave.
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Gertrudis me miró interrogativamente.
—¿No es grave quedarse viuda?
—Pero tú no eres viuda. Ni siquiera te casaste.
Abatió la cabeza con resignación (Castellanos, 1964: 27).

Gertrudis descubre una dolorosa realidad: no es viuda. Si no
es viuda, ¿entonces qué fue? Su presente repercute ahora en todo
aquello que conformó su pasado. Su personalidad continúa sujeta a
ciertos prejuicios que resultan inalterables y que la hacen adoptar un
comportamiento que no debe corresponderle pero que descubren
su necesidad de obtener una identidad. En este sentido, si no es una
viuda, entonces no es ni ha sido nadie.
Gertrudis y su amiga narradora son una oposición de
personalidades que marca el posible límite con el que el espacio del
texto queda dividido. Son dos caminos opuestos que se encuentran
en las palabras de sus cartas porque cada una pertenece a un espacio
que no corresponde con el otro. En ocasiones se enfatiza en aquellas
características que las hacen diferentes, no solo en aspectos sociales,
sino también los personales, como la vocación. Mientras hay una
narradora con inquietudes por la escritura, por el otro lado tenemos
un personaje como Gertrudis, sin ningún tipo de interés y siempre a
merced de las circunstancias y las casualidades.
Yuri Lotman escribe que hay textos en donde a cada personaje
le corresponde una parte, pues un mismo mundo dentro de un texto
puede encontrarse fragmentando de distinta forma y de acuerdo
con las diferencias entre estos personajes. Entonces —señala—
nace una polifonía del espacio, “un juego con las diversas formas
de segmentación” (1982: 282). Un día simplemente la narradora y
Gertrudis jamás se vuelven a ver.
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“Vals ‘Capricho’”: La palabra señorita es un título honroso
Lucien Goldman precisa que el personaje literario es “reflejo
de estructuras sociales e ideológicas, como sujeto de acciones y
pensamientos que han de enfrentarse a un sistema social cuyos
valores deben ser profundamente transformados” (citado en G.
Maestro, 1994: 460). En su crítica, el personaje se articula en el
texto literario bajo las mismas estructuras con las que un individuo
configura su personalidad en una sociedad. En este sentido, se
establece una homología entre ambos con la cual habrá que ir con
cautela a fin de evitar que el análisis literario quede cooptado por la
sociología. La sociocrítica, al ser una perspectiva teórica naciente de
la necesidad por revisar cuáles presupuestos críticos —no solo los
de carácter sociológico— median en el análisis de un texto, establece
relación con otras disciplinas como la semiótica, misma que da
oportunidad para un estudio con diversos niveles de sentido.
Yuri Lotman complementa la visión de Lucien Goldmann
respecto al personaje cuando explica que éste no solamente es
una construcción de la realización de los esquemas culturales,
sino también “un sistema de desviaciones significantes que se
crean a expensas de las ordenaciones parciales” (1982: 307). Estas
desviaciones hacen una importante revelación al dar origen a un
tipo de separación entre el personaje, específicamente su conducta,
y cualquier interpretación que no sea de carácter literario o artístico.
Así, el personaje literario, además de mantener vínculo con
el espacio social representado (podemos decir también configurado,
puesto que es una invención del autor), es una entidad sígnica, una
construcción ficcional que funciona en relación con otros signos,
tales como el lenguaje, el espacio, el tiempo y otros personajes.
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Reinerie se presenta en el relato como una unidad de sentido puesto
que la construcción de su personalidad se encuentra atravesada por
el hacer de otros personajes, como sus tías, las hermanas Natalia y
Julia Trujillo. A partir de las ideas de Lotman sobre el problema del
personaje y el carácter, revisaré cómo ocurre la degradación que
finalmente la conduce a Reinerie a la locura.
En “Vals ‘Capricho’”, Germán Trujillo encomienda a sus
hermanas Natalia y Julia, dos solteronas, la tarea de instruir a su
hija Reinerie en los menesteres femeninos. La joven, quien es
consecuencia del amorío que tuvo su padre con una mujer indígena
de la región, enseguida es señalada y relegada por la comunidad,
incluso por las tías, a consecuencia de su desinterés e indisposición
por aprender buenos modales y adoptar un comportamiento dócil.
Reinerie queda sumida en una profunda locura que da prueba
sobre el poder destructivo que ciertos prejuicios tienen en las
sociedades.
Cuando Lotman aborda el problema del personaje señala
que en la obra literaria es posible la existencia de “personajes
opuestos que pueden tener un parecido exterior, quedar incluidos
en situaciones similares, etc.” (1982: 309). Natalia y Julia Trujillo
avanzan en oposición a Reinerie; mejor dicho, esta última lo hace
en contraste con sus tías. No obstante, si revisamos su entorno es
posible dar cuenta de que las mujeres solteronas, pese a ser la estricta
personificación de la moral y de las buenas costumbres, tampoco
quedan excluidas de la marginación por su condición. A ellas se les
adjudica el cuidado de los ancianos, los enfermos y los locos; así, les
corresponde la de inicio fracasada empresa de “educar” a Reinerie,
joven estigmatizada desde su nacimiento.
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La oposición de caracteres va más allá al develar una
arraigada confrontación entre dos grupos, la cual establece un
vínculo entre los conceptos “dominación” y “resistencia”. Natalia
y Julia Trujillo se presentan como dos damas educadas y de buena
familia. La primera, virtuosa del piano, solía amenizar las reuniones
con la impecable ejecución “de la pieza suprema de su repertorio:
el vals ‘Capricho’ de Ricardo Castro” (Castellanos, 1964: 31); Julia,
por su parte, se dedicaba a la confección de las prendas, hechas con
telas muy finas traídas de ciudad de México, Guatemala y París, que
vestían las señoras de Comitán. La construcción de estas dos figuras
se da en un entorno “educado”, en donde tienen cabida las más
refinadas artes y la posibilidad de una economía desahogada.
Reinerie representa la otra cara de la sociedad comiteca,
aquella que debe permanecer oculta dado que se encuentra en
un estado salvaje. Se trata de un personaje sin identidad porque
se halla en medio de dos grupos: no termina por ser mestiza
ni tampoco indígena. Es posible hablar entonces de personajes
“varados”, pues recordemos que las hermanas Trujillo habitan esa
zona gris que divide todo lo que su apellido significó antes de la
Revolución y el agrarismo y de lo que se ha convertido después
de las reformas cardenistas. El concepto “salvaje” de inmediato
plantea y se desplaza ante la presencia de otro, el de “civilización”,
y su anulación ocurre por los estrictos códigos que conforman al
último, como los que determinan el derecho a la identidad social,
como por ejemplo los códigos de apariencia y lenguaje. Sobre
Reinerie, el narrador cuenta:
Si se examinaba su belleza era para hacer resaltar su falta de apego
a los cánones. Ni pelo ondulado, ni ojos grandes, ni piel blanca,
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ni boca diminuta, ni nariz recta. La suma de leves defectos y
asimetrías no resultaba atractiva para los hombres ni envidiable
para las mujeres (Castellanos, 1964: 48).

La descripción prosopográfica del personaje expone
también condiciones de carácter social y cultural al constituirse la
apariencia como factor determinante para la asignación de lugares
y roles. Lo que se describe como asimétrico en el físico de Reinerie,
en su rostro específicamente, es la carencia de armonía, la negación
rotunda de la naturaleza para dar a una joven ya sea la belleza exacta
o la fealdad suficiente. Reinerie está relacionada no con lo feo,
sino con lo “insignificante”, lo “invisible” y lo “desapercibido”.
En este cuento, cuando el narrador hace la descripción física
del personaje establece una comparación inmediata con otros
personajes; sin embargo, no hay necesidad de esclarecer a estos
últimos en una descripción también prosopográfica porque la
realizada sobre el primero descubre determinadas características
que se individualizan y potencian como rasgos negativos. Estos
rasgos están determinados por la contemplación del otro; por lo
tanto, están sujetos a su aprobación.
Respecto a su lenguaje, no existe parte que refiera
explícitamente a su forma o registro, porque en los diálogos
no se presenta la voz de Reinerie; de hecho, pareciera que
el narrador le niega su condición de hablante. Esta puede
inferirse gracias a lo que Lotman describe como interacción de
estructuras paradigmáticas (de posibilidades y funciones) en el
personaje. El semiólogo explica que la construcción del carácter
a nivel de estructura ideológica está relacionada con “el hecho
de que el texto se desarrolla sobre el eje sintagmático” (1982:
310), esto quiere decir que el lenguaje es algo no acabado puesto
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que “termina de construirse por inducción a partir de nuevos
fragmentos del texto” (1982: 310).
La caracterización de lenguaje del personaje es posible a
partir de lo que otros, en otro momento, dicen sobre ella. Se narra que
Reinerie, además de hablar la lengua de su madre —motivo suficiente
para prejuicios lingüísticos—, es poseedora de conocimientos que
la ponen en posición superior con respecto a las otras chicas de su
edad, pero que a la vez la aleja de lo socialmente constituido como
“femenino” al conocer cosas que cualquier jovencita honorable
debería mejor ignorar:
Porque Reinerie poseía unos secretos que colocaban a las
comitecas en un nivel de subordinación. Estos secretos se
referían a la vida sexual de los animales y también ¿por qué no?
de las personas. Reinerie describía con vivacidad y abundancia
de detalles, el cortejo de los pájaros, el apareamiento de los
cuadrúpedos, el cruzamiento de las razas, el parto de las bestias de
labor, la violación de las núbiles, la iniciación de los adolescentes
y las tentativas de seducción de los viejos […] La fama de la
corrupción de Reinerie llegó hasta las tertulias de los hombres para
provocarles un movimiento de repugnancia. En sus relaciones con
las mujeres contaban, como un ingrediente indispensable, con su
ignorancia de la vida. De ellos dependía prolongarla o destruirla.
En el primer caso tenían segura la sumisión. En el segundo, la
gratitud (Castellanos, 1964: 43).

El anterior fragmento alude al lenguaje de Reinerie y al
mismo tiempo hace referencia sobre su conciencia del mundo, una
que no corresponde a la estipulada por las convenciones sociales.
De esta manera, cuando el personaje coloca a otras jóvenes en
un nivel inferior a consecuencia de su conocimiento sobre la vida
sexual, tal supremacía tiene efectos paradójicos en ella porque al
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efectuarse esta especie de ventaja sobre otras jóvenes entonces se
maximizan sus aspectos negativos y se propicia aquella “mala fama”
del personaje.
Reinerie es presentada a través de las palabras de otro, de
tal manera que la descripción también caracteriza a ese otro que
observa y habla. El enjuiciamiento es evidente para quien conoce
lo que no debería. El personaje se configura en oposición —
resistencia— a las formas sutiles de dominación empleadas por sus
tías y el coadjutor, y que pretenden ceñir su personalidad al título
de “señorita”. ¿Qué implica ser o convertirse en una señorita?
La palabra puede cancelar lo mismo que exalta: en su dimensión
halagadora, el término destaca aquellas características que se han
estipulado como reglas previamente: juventud, comportamiento
(deberá ser recatado y sumiso), lenguaje (deberá ser silencioso y
oculto), expresión (discreta), e ignorancia sobre ciertos temas; en
su dimensión despectiva, bastará con darle un tono, una marca de
lenguaje que excluya al personaje de mencionadas características.
Entonces la palabra “señorita” se vuelve tan castigadora como
honrosa puesto que indica un estado de espera (que además deberá
ser corto) para pasar pronto al de “señora” casada, respetable y con
hijos. Cuando la designación se prolonga implica ya una tragedia, un
estado que empeora con la edad.
Reinerie-Claudia-Gladys-María-Alicia:
un personaje sin nombre
Yuri Lotman señala que “es probable que la más aguda manifestación
de la naturaleza humana sea el uso de los nombres propios” (1999:
52). Por otro lado, cuando Roland Barthes escribe acerca de esto,
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dice que el nombre es un signo que no puede ser aplastado por
ningún uso gracias a su densidad de sentido (1972: 125). Y es que
el nombre propio funcione como un signo verbal que designe una
multiplicidad de elementos de carácter histórico, cultural, político
y social: son la marca identitaria por antonomasia. Quien carece de
nombre prácticamente no tiene identidad; por lo tanto, no tiene una
historia.
A los nombres propios les corresponden estructuras
sintácticas, semánticas y pragmáticas que llevan a cabo una función
lingüística dentro de la cultura, una función de sentido y designación
que se caracteriza por la variabilidad de semas que lo cruzan.
Barthes señala que cuando estos semas se fijan en el nombre surge
el personaje, pues este “funciona como el campo de imantación de
los semas” (1980: 74). El personaje cobra una identidad plena y se
individualiza para distinguirse de otros elementos que poseen la
misma naturaleza, se ubica en el grado esencial de la caracterización.
Pero, ¿qué ocurre cuando el nombre propio despersonaliza? En
“Vals ‘Capricho’”, a Reinerie se le asignan diferentes nombres
porque sus tías creen que el suyo es agresivo y poco ortodoxo:
Julia se adelantaba a las condenaciones que temía. El Coadjutor
esbozó un gesto ambiguo.

—Y en el barrio de la Pila, exponiéndose a que le faltara al
respeto cualquier burrero.
—¡San Caralampio bendito!
—Pues allí, fingiendo negocios, tenemos a la sobrina de ustedes,
Reinerie…
—Gladys, señor.
—Claudia, su reverencia.
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—María, de acuerdo con las costumbres de nuestra Santa Madre
(Castellanos, 1964: 40).

Julia le da el nombre de Gladys, Natalia el del Claudia,
el Coadjutor el de María y Reinerie se nombra a sí misma Alicia.
Estos cuatro apelativos nos insertan en un contexto permeado por
algunos prejuicios que desembocan en el rechazo rotundo hacia
un sujeto, porque no llamar a alguien por su nombre es una forma
de violentar y de anular. Esta animadversión se manifiesta desde
el nivel más elemental, el de la marca identitaria y repercute en la
autodenominación provocando que Reinerie también renuncie a
su nombre. Gladys, Claudia, María y Alicia intentan suplantar una
identidad que ha sido degradada ya; sin embargo, lo que realmente
hacen es fragmentar la personalidad hasta reducirla a la nada, porque
no importa cuántos nombres le den sus tías o el coadjutor, Reinerie
nunca será alguien más que la joven salvaje y la hija que German
Trujillo tuvo con una india.
Entre las reprobables características de Reinerie se habla de
un comportamiento masculino, pues es “capaz de cinchar una mula,
de atravesar a nado un río y de lazar a un becerro” (Castellanos,
1964: 44). En este sentido, se observa una arbitraria relación entre
comportamiento y sexualidad —esta última como una construcción
social en función del aprendizaje cultural y de lo normativo—, en
la cual se fijan también distintos rasgos semánticos. Por ejemplo,
si revisamos el término masculino en este contexto, daremos las
siguientes significaciones: 1) ser un hombre, 2) realizar trabajo
duro y 3) poseer fuerza (tanto física como mental). Ahora veamos
las significaciones de feminidad: 1) ser una mujer, 2) ser dócil y 3)
sumisa. Si partimos de que la identidad sexual es una construcción
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social acotada por determinados comportamientos y códigos
sociales, entonces Reinerie está desplazada de ambos extremos, pues
su sexualidad biológica la excluye de todo menester masculino y su
tosca personalidad la aparta de lo establecido como femenino. Está
varada en los márgenes de la sexualidad social.
Aun cuando Reinerie busca la redención con la práctica de un
comportamiento aceptable, mejor dicho, femenino —ensaya recetas
de cocina, deshila manteles, marca sábanas y adopta el nombre de
Alicia—, su origen e historia ya habrán pesado sobre ella. Y es que
la historia es inherente al nombre, por eso también es irrenunciable,
y ambas se constituyen en una relación dialógica en donde la historia
da sentido al nombre y el nombre la construye. Cuando el boicot
cobra dimensiones catastróficas y la marginación se recrudece con
sobrenombres y evasiones expresas, de las que ni siquiera el padre
ni las tías pueden salvarla, las identidades suplantadas se derrumban:
“Gladys, Claudia, se sentía aplastada por aquel cariño como por la
losa de una tumba. María experimentaba las torturas del Purgatorio;
y en cuanto a Alicia se había borrado como si nunca hubiera nacido”
(Castellanos, 1964: 56).
Qué mayor remedio le queda a Reinerie que escapar. Sin
embargo, esta no puede ser física, pues en los contextos creados
por nuestra autora las mujeres no tienen permitida la huida; están
condenadas a la permanencia, al ocultamiento y a la reclusión.
Entonces la locura es la forma de la fuga, de desprendimiento ante
la hostilidad de una sociedad y una civilización que —como se
narra— todo lo destruye. Este tipo de fuga pudiera ser interpretada
como un destino ineludible, el regreso a su estado salvaje del cual
intentaron desprenderla a través de mecanismos agresivos como la
despersonalización y la anulación. Es la misma Rosario Castellanos
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quien afirma que en los contextos provincianos de sus novelas y
cuentos las mujeres no tienen más opción que estos: “la fuga, la locura,
y la muerte como espacios alternativos que no son propiamente
cauces de vida, sino formas de muerte” (1975: 229), a la que se suman
la muerte social, el enclaustramiento y el desprecio de la comunidad,
como le ocurre a todos los personajes de estos relatos.
Conclusiones
En “Las amistades efímeras” y “Vals ‘Capricho’” la conformación
espacial e identitaria de los personajes femeninos se encuentra
a merced de determinados prejuicios que tienen funciones
particularmente destructivas. Los prejuicios se transforman en
violencia cuando obligan a los personajes a renunciar a su voluntad
o los orillan a la destrucción social y personal. En el primer cuento
que ocupó esta revisión, la virginidad es una característica de la
feminidad que tiene el valor de las mercancías y como tal se tiene
acceso a ella en un sitio de comercio. En esta historia la virginidad
tiene un simbolismo contractual al constituirse como prenda que
sostiene el honor familiar y masculino. En temas de espacio, la
tienda atendida por Gertrudis es un sitio transitorio, de circulación
y celeridad. No de permanencia.
El ejemplo más evidente de la degradación de un personaje
por prejuicios relacionados con lo que debería ser la correcta
feminidad ocurre en “Vals ‘Capricho’”, relato donde se exhiben
las similitudes de personajes aparentemente opuestos cuando la
personalidad debe ceñirse a las exigencias de títulos honorables. En
este cuento la anulación, como consecuencia de diversas formas de
violencia, es una constante que descubre la histórica confrontación
entre “lo civilizado” y “lo salvaje”. Por otro lado, los personajes se
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hallan varados en una zona que alejada de cualquier posibilidad de
identidad. A Reinerie, por ejemplo, se le quita el nombre para que
sus tías, el coadjutor, y hasta ella misma asignen otro que la ponga
a distancia de su naturaleza salvaje. Sin embargo, esta multiplicidad
de nombres termina por violentarla más. Lo que no tiene armonía,
lo irrelevante, invisible e insignificante está encarnado en Reinerie.
Como se ha podido advertir, en estas dos narrativas Rosario
Castellanos plantea temáticas a partir de la articulación literaria de
sitios, prácticas sociales, discursivas y culturales. Al partir de esa
realidad que le ha sido cercana, dota a su obra de un carácter crítico
y personal. La provincia de Castellanos transfigurada por el lenguaje
literario no excluye ninguna dimensión de la vida pública y privada:
la intimidad, la charla, la fuga y la locura son tratados con el mismo
empeño crítico y estético para observar aquellas problemáticas
expuestas en sus cuentos. La estructuración del espacio se da en
relación con el interés por lograr sitios donde la insatisfacción, la
sexualidad y la búsqueda de la libertad ocurran como escándalo,
exhibición y oprobio; lugares donde los prejuicios sean dinámicas
de convivencia irrenunciables.

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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

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�Dosier
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Representaciones de lo abyecto en La hora de la
estrella de Clarice Lispector
Representations of the abject in Clarice Lispector’s
The Hour of the Star
Joseph Amauri Cardona Mora
Universidad Nacional Autónoma de México
gusdck@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se aborda a Macabéa, personaje principal de
la novela La hora de la estrella de la autora brasileña Clarice Lispector, a
partir de la teoría psicoanalítica de Julia Kristeva postulada principalmente
dentro de su obra: Poderes de la perversión: ensayo sobre Louis-Ferdinand Céline,
donde expone la idea de lo abyecto como objeto de análisis literario por
sus representaciones dentro de la literatura contemporánea. Propongo los
postulados de Kristeva en el análisis de este personaje con el objetivo de
aportar un punto de vista en donde Macabea es configurada a partir del
desarrollo y deterioro de su identidad, derivado de su relación con los elementos sociales que dominan y reprimen su espacio, su corporalidad y su
fe para convertirla finalmente en un ser abyecto.
Palabras clave: literatura brasileña, literatura latinoamericana, psicoanálisis, abyección, espacio, corporalidad, Clarice Lispector
Abstract. This article addresses Macabea, the main character of the novel
The hour of the star by the Brazilian author Clarice Lispector based on

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the psychoanalytic theory of Julia Kristeva postulated mainly within her
work: Powers of Horror: An Essay on Abjection where he exposes the
idea of the abject as an object of literary analysis due to its representations within contemporary literature. I propose Kristeva’s postulates in
the analysis of this character with the aim of providing a point of view
where Macabea is configured from the development and deterioration of
her identity, derived from her relationship with the social elements that
dominate and repress her space, her corporeality and her faith to finally
turn her into an abject being.
Keywords: Brazilian literature, Latin American Literature, psychoanalysis,
abjection, space, corporeality, Clarice Lispector.

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Introducción
Primeramente, es indispensable hacer un breve recorrido por
la vida y obra de Clarice Lispector y del panorama literario de su
época para tener una perspectiva amplia del estilo de esta autora
y de su influencia dentro de la literatura latinoamericana. Esto
resulta indispensable debido a que la obra no sólo novelística sino
también cuentística de Lispector guarda relación entre sí por los
temas presentes dentro de ella, las características que comparten
sus personajes y el tratamiento de los espacios, por mencionar
algunos aspectos de su obra. Aunado a esto, este recorrido muestra
la evolución de Lispector como autora y a la evidente relevancia que
tenía su vida misma dentro de su literatura.
Clarice Lispector es una de las escritoras más reconocidas de
la literatura brasileña. En palabras de Rosario Castellanos: “¿Quién
es Clarice Lispector? Es, junto con Dinah Silveira de Queiroz una
de las grandes narradoras en lengua portuguesa de nuestros días”
(Castellanos, 2017: 99). Lispector ha sido muchas veces comparada
con Virginia Woolf por su estilo narrativo, por los temas en los que
se envuelven sus personajes literarios, por la forma en la que su obra
se centra en lo femenino y su relación con el mundo.
Lispector pertenecía a una familia ucraniana refugiada y,
aunque ella nació en dicho país, siempre se consideró brasileña. Su
obra es bastante amplia: escribió gran cantidad de novelas, cuentos,
ensayos, poesía, cartas de viaje e incluso una obra teatral publicada
en 1964 dentro de A Legião estrangeira; pero, sin duda alguna, es más
conocida por su trabajo como novelista y cuentista debido a su
manejo del simbolismo, sus particulares temáticas, el tratamiento
de la sociedad brasileña de su tiempo, sus impactantes imágenes
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

y la construcción literaria de los espacios. Aunque su primera
publicación fue en el año de 1943 con Perto do coração selvagem, llegó
a declarar en algunas entrevistas que comenzó a escribir cuentos y
obras teatrales a muy temprana edad e incluso llegó a trabajar en
varios periódicos. En el año de 1940 comenzó a redactar columnas
en el Vamos Lêr!, por lo que su trabajo como escritora empezó unos
años antes de haber mostrado su primer novela al mundo. En una
entrevista que dio el 20 de octubre de 1976 al Museu da Imagem e do
Som de Río de Janeiro, Lispector habla sobre sus obras y su estilo
literario, además cuenta que en un principio estudió la licenciatura
en Derecho debido a su intención de cambiar las cárceles en su país,
pero nunca ejerció debido a su atracción hacia el periodismo y la
creación literaria.
La hora de la estrella fue publicada en octubre de 1977 y es
la última novela de la escritora brasileña debido a que Lispector
sufría las primeras secuelas de un cáncer de ovario que finalmente la
vencería la mañana del 9 de diciembre del mismo año. Para algunos,
la última novela de Lispector es la que aglutina en mayor medida su
estilo y le consolida como una de las grandes autoras de su tiempo:
Gran parte de la posterior fama de Clarice Lispector, su
imperecedera popularidad entre un amplio público, se debe a
este breve libro, en el cual consigue conjurar todas las facetas de
su escritura y de su vida. Explícitamente judío y explícitamente
brasileño, enlazando el noreste de su infancia con el Río de
Janeiro de su vida adulta, «lo social» y lo abstracto, lo trágico con
lo cómico, combinando sus cuestiones religiosas y lingüísticas con
el impulso narrativo de sus mejores historias, La hora de la estrella
es el monumento más emblemático del «genio insoportable» de su
autora (Moser, 2017: 423) .

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La trama de la novela se centra en Macabéa y en el monólogo
que tiene su narrador en el transcurso de las primeras páginas por
la dificultad que le resulta narrar la historia de la norestina. Desde
el principio se nos advierte como lectores sobre las características
físicas y psicológicas de Macabéa, las que se conocen poco a poco
conforme se adentra en las acciones narrativas, el lugar en el mundo
que le fue asignado como mecanógrafa en una oficina y el espacio
que habita en las afueras de la ciudad de Río de Janeiro, algo que será
crucial en el transcurso de la historia y en el trágico final que tiene la
protagonista: “La persona de la que voy a hablar es tan tonta que a
veces les sonríe a los demás en la calle. Nadie responde a su sonrisa
porque ni siquiera la miran” (Lispector, 2018:15).
Además de que la misma Lispector hace alusión a sí misma
al introducirse en la voz del narrador de su historia, pues la premisa
de la novela parte como una suerte de viaje espiritual por encontrar
la identidad del narrador (masculino) que funge como avatar de
Lispector a la par que construye la de Macabéa y justifica el haber
escogido a un ser marginal y sin una muestra de carisma, pues podría
haber narrado la historia de un ser que contuviera cada una de las
características normativas de su tiempo como algunos escritores de su
época. Lo anterior forma parte del estilo literario propio de Lispector
y una de las principales razones por las cuales su obra no fue aclamada
en gran medida a nivel nacional sino hasta después de su muerte:
¿Por qué escribir sobre una joven que no tiene ni siquiera una
pobreza ornamentada? Tal vez porque en ella haya un recogimiento
y también porque en la pobreza de cuerpo y espíritu yo toco la
santidad, yo que quiero sentir el soplo de mi más allá. Para ser más
que yo, pues soy tan poco (Lispector, 2018:18).
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El que Lispector haya elegido relatar la historia de Macabéa
en su última novela y no la de un personaje pensado para generar
fascinación o heroísmo tiene mucho que ver no sólo con la situación
en la que se encontraba ─casi en su lecho de muerte y en la etapa final
de su carrera como escritora─. Después de escribir sobre personajes
como G.H., que encuentra una nueva identidad al final de la novela
después de haber emprendido un viaje onírico al entrar en contacto
con una cucaracha dentro del ropero de su antigua sirvienta, o Martim,
en La manzana en la oscuridad, novela en la que cuestiona la moralidad y
crea una identidad a través del pecado y la redención, tiene relevancia
en específico el cuestionamiento sobre los seres marginales como
Macabéa, quienes son controlados y dominados por las normas
establecidas de su tiempo, un aspecto de su obra un tanto olvidado
por la crítica. Sin embargo, este cuestionamiento guarda suma relación
con los postulados de filósofos como Bourdieu, Foucault, Butler o la
misma Kristeva, que cuestionan el poder que ejercen las instituciones
sobre los individuos acerca de sus cuerpos, creencias religiosas y el
desarrollo de su psique, pero este es un tema que abordaremos con
mayor profundidad más adelante.
Abyección y literatura
Ahora que nos hemos introducido dentro de la vida y obra de
Lispector y que hemos hablado, a grandes rasgos, sobre La hora
de la estrella, es momento de introducirnos dentro de la teoría de
la abyección de Julia Kristeva y su relación con el desarrollo de
Macabea como personaje abyecto a lo largo de la novela. Para
Kristeva, la abyección no se define como un objeto tangible
o visible, puesto que el ser que lo padece no es capaz de crear
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autoconsciencia de ello para curarse y continuar con su vida
como antes de estar abyecto. Este es un padecimiento ambiguo y
subjetivo que perturba y deteriora a todo aquel que libra una lucha
interna por rechazarlo; sin embargo, lo abyecto tiene la cualidad
de oponerse al Yo y de atraerlo para intentar ser asimilado en el
interior de la psique humana:
Hay en la abyección una de esas violentas y oscuras rebeliones
del ser contra aquello que lo amenaza y que le parece venir de
un afuera o de un adentro exorbitante, arrojado al lado de lo
posible y de lo tolerable, de lo pensable. Allí está, muy cerca,
pero inasimilable. Eso solicita, inquieta, fascina el deseo que sin
embargo no se deja seducir. Asustado, se aparta. Repugnado,
rechaza, un absoluto lo protege del oprobio, está orgulloso de ello
y lo mantiene (Kristeva, 1988: 7).

Asimismo, lo abyecto tiene la cualidad de violentar de
distintas formas, no sólo mentales, si no que se manifiesta en el
plano físico del ser y en su entorno. Esto es evidente en el personaje
de Macabéa, pues no se trata únicamente de algo que se origina en el
interior del ser, sino que también se origina en el exterior:
Lo abyecto no es mi correlato que, al ofrecerme un apoyo sobre
alguien o sobre algo distinto, me permitiría ser, más o menos
diferenciada y autónoma. Del objeto, lo abyecto no tiene más que
una cualidad, la de oponerse al yo. Pero si el objeto, al oponerse,
me equilibra en la trama frágil de un deseo experimentado que, de
hecho, me homologa indefinidamente, infinitamente a él, por el
contrario, lo abyecto, objeto caído, es radicalmente un excluido, y
me atrae hacia allí donde el sentido se desploma (Kristeva, 1988:8)

Kristeva propone la abyección como una categoría de análisis
no sólo dentro del plano de la psicología, sino que lo emparenta
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con la literatura, específicamente con la contemporánea con autores
como Dostoievski, Proust, Joyce, Artaud y Borges, ya sea por el
cuestionamiento de la fe, el deseo del cuerpo femenino o de la muerte
dentro de sus obras. Además, realizar un recorrido por las características
que relacionan a la abyección con la literatura contemporánea, ya que
esta se vale del uso de algunas dicotomías que competen al paradigma
de lo abyecto. En palabras de Kristeva, “En consecuencia, se podría
decir que con esta literatura se realiza una travesía de las categorías
dicotómicas de lo puro y lo impuro, de lo interdicto y del pecado, de
la moral y de lo inmoral” (Kristeva, 1988:26).
Macabéa y el cuerpo abyecto
A partir de este punto realizaré el análisis de Macabéa como
personaje de La hora de la estrella desde la perspectiva de la
abyección de Kristeva que vimos anteriormente y de las categorías
que forman parte de ella como lo son: la construcción de un
cuerpo y un espacio abyectos, además del tiempo de la abyección,
apoyándome en otros autores que han trabajado la abyección
dentro de lo social, la literatura y otras expresiones artísticas como
el cine.
Dentro de la novela, el narrador describe a Macabéa
físicamente poco a poco conforme se adentra en la narrativa y nos
muestra breves pistas de cómo se conforma la corporalidad del
personaje relacionando algunas veces con la niñez de ésta: “La joven
tenía hombros curvos como los de una zurcidora. De pequeña
había aprendido a zurcir” (Lispector, 2018: 21); en como la miran
las personas cuando camina por las calles: “Cuiden de ella porque
mi poder consiste sólo en mostrarla para que ustedes la reconozcan
en la calle, andando levemente a causa de su flacura revoloteante”
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(Lispector, 2018:17); o en cómo pasaba la noches dentro del
departamento que habitaba con sus compañeras:
“Joven —y veo que ya estoy casi en la historia—, joven que dormía
con una enagua de mezclilla con manchas bastante sospechosas de
sangre pálida. Para dormirse, en las heladas noches de invierno se
enroscaba en sí misma, recibiéndose y dándose su propio y parco
calor. Dormía con la boca abierta porque tenía la nariz tapada,
dormía exhausta, dormía hasta nunca” (Lispector, 2018: 20).

Agregando a las condiciones corpóreas que la conforman,
su condición anémica y principios de tuberculosis se intuyen
cuando Gloria, compañera y nueva novia de la expareja de Macabéa
le recomienda visitar a un médico de pobres por unos síntomas
estomacales que tenía desde hace días después de visitar la casa de la
misma Gloria y tomar ahí un chocolate con galletas:
“Al día siguiente, un lunes, no sé si por causa de que el hígado fue
afectado por el chocolate o por causa del nerviosismo por haber
bebido cosas de ricos, la pasó mal. Pero terca no vomitó para no
desperdiciar el lujo del chocolate. Días después, al recibir su salario,
tuvo la audacia, por primera vez en su vida (explosión), de buscar
al médico barato que le había aconsejado Gloria. La examinó, la
examinó y una vez más la examinó” (Lispector, 2018:73).

Para Julia Kristeva, el cuerpo abyecto se constituye a partir
de lo que las leyes proclamadas por las instituciones (gobiernos)
dictaminan para con o los individuos, lo que causa como la sociedad
visibiliza y aquello que reprime como con Macabéa: “Este gobierno,
esta mirada, esta voz, este gesto, que hacen la ley para mi cuerpo
aterrado, constituyen y provocan un afecto y no todavía un signo”
(Kristeva, 1988: 18).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

Otros autores concuerdan con Kristeva respecto al cuerpo
abyecto, pues la constitución de este está íntimamente ligada con
lo colectivo y no con lo individual en el que el propio sujeto fija
sus propios límites o los desplaza a voluntad. Para este punto, la
abyección está instaurada desde lo más alto de los sistemas que
rigen a los individuos sobre a aquellos que no tienen acceso a la
educación ni a la información y que no tienen forma de oponerse,
pues veremos más adelante que ni si quiera el placer y el goce logran
eyectar1 al objeto abyecto por completo:
La transversalidad deviene trabajo de lo inconsciente en el sujeto
y sus instituciones porque introduce la finitud, nos confrontan
con la precariedad cuando con el otro buscamos alternativas al
agobio y la precariedad de la vida, cuando la norma ya no puede
contener la producción de las formas de subjetivación se produce
lo abyecto. Quizá hay en el cuerpo demasiado de abyecto, ahí se
produce un real que se desplaza a los umbrales de los imaginarios,
insiste, se reitera en una desobjetivación. El cuerpo es un abyecto
de lo imaginario colectivo (Brito y Guerrero, 2009:121).

Uno de los principales síntomas corpóreos y uno de los más
arcaicos de la abyección son las náuseas o el asco por la comida que
Kristeva describe como:
Quizá el asco por la comida es la forma más elemental y más
arcaica de la abyección. Cuando la nata, esa piel de superficie
lechosa, inofensiva, delgada como una hoja de papel de cigarrillo,
1 El término psicoanalítico eyección proviene del latín eiectio (expulsión,
destierro), y será usado en el presente artículo para especificar la acción del
sujeto (en este caso Macabéa) por intentar excluir, expulsar o arrojar el objeto
abyecto de su psique y de su cuerpo (organismo) hacia el exterior como una
forma de liberación.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

tan despreciable como el resto cortado de las uñas, se presenta
ante los ojos, o toca los labios, entonces un espasmo de la glotis y
aun de más abajo, del estómago, del vientre, de todas las vísceras,
crispa el cuerpo, acucia las lágrimas y la bilis, hace latir el corazón
y cubre de sudor la frente y las manos. Con el vértigo que nubla
la mirada, la náusea me retuerce contra esa nata y me separa de la
madre, del padre que me la presentan (Kristeva, 1988:9).

Dentro de La hora de la estrella se encuentra un pasaje en el que
la mecanógrafa, al ser descrita por su narrador, nos presenta otro de
los padecimientos de su protagonista, pues además de ser delgada,
terminar sus días exhausta y tener síntomas de una tuberculosis y
de anemia, los ascos la perturban a la hora de la comida como una
forma de repulsión que Macabéa tiene hacia sí misma y hacia un
trauma de su niñez que la sigue en su presente, conformando así
uno de los elementos más fundamentales de su cuerpo abyecto:
Me olvidé de decir que a veces la dactilógrafa tenía náuseas al
comer. Eso le venía desde pequeña cuando supo que había
comido gato frito. Esto la asustó para siempre. Perdió el apetito
y sólo sentía el gran hambre. Le parecía que había cometido un
crimen y que había comido ángel frito, las alas crujiendo entre
los dientes. Ella creía en ángeles y, porque creía, ellos existían
(Lispector, 2018:30).

Pero en la abyección no sólo existe el dolor, sino que el placer
y el goce también son fundamentales dentro de un ser abyecto, ya
que la abyección actúa en dos polos para librar una disputa en el
interior del ser por ser asimilado y no eyectado:
Frontera sin duda, la abyección es ante todo ambigüedad, porque
aun cuando se aleja, separa al sujeto de aquello que lo amenaza - al
contrario, lo denuncia en continuo peligro- . Pero también porque

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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

la abyección misma es un mixto de juicio y de afecto, de condena
y de efusión, de signos y de pulsiones (Kristeva, 1988:18).

Macabéa presenta a lo largo de la obra casi la misma cantidad
de placeres que de dolencias, producto de esta característica polar
de su propia abyección de sí, ya que encuentra en algunos actos
relacionados a la lectura de anuncios y a las cosas que se imaginaba
que haría con los productos que se anunciaban ahí:
Pero se daba sus gustos. En las noches frígidas, ella, toda
estremecida bajo las sábanas de brin, solía leer a la luz de la vela
los anuncios que recortaba de los periódicos viejos de la oficina.
Coleccionaba anuncios y los pegaba en un álbum. Había un
anuncio, el que más apreciaba, que mostraba en colores el pote
abierto de una crema para piel de mujeres que simplemente no
eran ella. Ejecutando el tic fatal que había aprendido de pestañear,
imaginaba con deleite: la crema era tan apetitosa que, si tuviese
dinero para comprarla, no sería boba. Qué piel ni nada, ella se
la comería, sí, a cucharadas y del pote mismo. Es que le faltaban
grasas y su organismo estaba seco como bolsa medio vacía de
tostadas despedazadas (Lispector, 2018:29).

Otro de los placeres de los que la norestina goza está
relacionado con el ámbito del deseo sexual, aunque contrario a los
anteriores, ella misma se encarga de reprimirlo inmediatamente a
causa de las normativas dominantes a las que está sujeto su cuerpo
por ser un individuo marginal, una mujer pobre y poco atractiva, con
dolencias, sin intelecto aparente y el mayor de todos que compete
con el pecado2:
2 El deseo y la consumación sexual son excluidas y prohibidas dentro de
las sociedades latinoamericanas con el catolicismo como religión dominante,
específicamente para las mujeres a quienes se les impone una normativa de

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Ella sabía lo que era el deseo —aunque no supiera que sabía.
Era así: se quedaba hambrienta pero no de comida, era un gusto
medio doloroso que subía desde el bajo vientre y le erizaba las
puntas de los senos y los brazos vacíos sin abrazos. Ella se volvía
toda dramática y vivir dolía. Terminaba entonces medio nerviosa
y Gloria le daba agua con azúcar (Lispector, 2018:33).

Río de Janeiro: una ciudad abyecta
La relación que existe entre un cuerpo y un espacio abyecto, en este
caso el cuerpo de Macabéa y la ciudad de Río de Janeiro resulta
relevante para entender el cómo influye el segundo sobre el primero,
ya que un cuerpo abyecto necesita de una ciudad abyecta para
existir: “El estar fuera de lo social determina no solo unos contextos
de miseria, en tanto no se tiene acceso a unos bienes de consumo,
pero, además, se es confinado a unos espacios abyectos. El cuerpo
abyecto, así, se mueve en una ciudad abyecta” (Montoya, 2012:17).
En La hora de la estrella los espacios están construidos desde
una perspectiva en la que Macabéa siempre está en constante
perturbación por ser violentada de forma simbólica:3“Me limito
humildemente —aunque sin hacer ostentación de mi humildad que
ya no sería humildad—, me limito a contar las pobres aventuras de
virginidad: “La abyección persiste como exclusión o tabú (alimentario u otro)
en las religiones monoteístas, particularmente en el judaísmo, pero deslizándose
hacia formas más ‘secundarias’ como transgresión (de la Ley) en la misma
economía monoteísta. Finalmente, con el pecado cristiano encuentra una
elaboración dialéctica, integrándose como alteridad amenazadora pero siempre
nombrable, siempre totalizable, en el Verbo cristiano” (Kristeva, 1988: 27).
3 “Esta veridicción y naturalización de las relaciones de dominación en
tanto sólo pueden ser aprehendidas mediante categorías que son construidas
en esas mismas relaciones dominación, es llamada por Bourdieu violencia
simbólica” (Grandinetti, 2011: 4).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

una chica en una ciudad toda hecha contra ella” (Lispector, 2018:15).
Este espacio conforma una parte de la ciudad en específico donde
abunda la pobreza, la prostitución4y la suciedad: “Calle del Acre.
Pero qué lugar. Las gordas ratas de la calle del Acre”(Lispector,
2018:33), los cuales son elementos fundamentales dentro de lo
perverso del paradigma abyecto y se convierten en espacios idóneos
para que el cuerpo de la protagonista comience a sublimarse. El
primero y más importante de éstos, por ser el espacio habitado,
es donde Macabéa vive con otras cuatro compañeras: “El cuarto
estaba en un viejo caserón colonial de la áspera calle del Acre, entre
las prostitutas que servían a los marineros, depósitos de carbón y de
bolsas de cemento, no lejos de los muelles del puerto” (Lispector,
2018:32).
Otro de los espacios abyectos pertenecientes a la ciudad
abyecta de Río de Janeiro es la carnicería que la norestina visita junto
a Olímpico, su pareja que posteriormente la abandona por una de
sus compañeras de trabajo, que a su vez se presenta como otro ser
abyecto, pero que, a diferencia de Macabéa, su abyección consiste en
que tiene una fijación por la sangre y la violencia que implica cortar
la carne:
Al final terminó por volver a ella. Por motivos diferentes entraron
en una carnicería. Para ella el olor de la carne cruda era un perfume
que la hacía levitar toda como si hubiese comido. En cuanto a él,
lo que quería era ver al carnicero y su cuchillo afilado. Le tenía
envidia y también quería ser carnicero. Meter el cuchillo en la
carne lo excitaba. Ambos salieron de la carnicería satisfechos. Ella
4 “Lo abyecto encierra formas de comportamiento que la sociedad tiende
a rechazar; prácticas sobre todo de tipo sexual, que transgreden el orden
establecido, haciendo de la prohibición su mejor aliado” (González, 2010: 147).

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se preguntaba: ¿qué gusto tendrá esta carne? Y él, en cambio, se
preguntaba: ¿cómo es que una persona logra ser carnicero? ¿Cuál
era el secreto? (El padre de Gloria trabajaba en una carnicería
bellísima) (Lispector, 2018: 38).

El último espacio abyecto que la mecanógrafa de Alagoas
visita es un lugar en donde una vidente de nombre Madame Carlota
lee las cartas, lugar que había buscado como última esperanza por
encontrar su identidad dentro de esta ciudad, después de haber
terminado su noviazgo con Olímpico y de haber perdido su lugar
dentro de la oficina en la que trabajaba, agregando además que era
una huérfana que vivía con su tía que la maltrataba hasta que esta
finalmente murió, lo que a su vez se traduce como el último intento
de Lispector por salvar a su protagonista de un destino funesto:
No le fue difícil encontrar la dirección de Madame Carlota y esa
facilidad le pareció una buena señal. El departamento era una
planta baja que quedaba en la esquina de un callejón donde entre
las piedras del suelo crecía hierba; ella lo notó porque siempre
notaba lo que era pequeño e insignificante (Lispector, 2018:79).

El interior de la casa de Madame Carlota contrasta con el
exterior de la ciudad, pues este no se compone de los elementos de
suciedad, violencia, pobreza, sino que está compuesto desde el lujo
y la artificiosidad: “Mientras hacía esto miraba con admiración y
respeto el cuarto en donde estaba. Ahí todo era de lujo. Material de
plástico amarillo en las sillas y sofás. Y hasta las flores eran de plástico.
El plástico era lo máximo. Estaba boquiabierta” (Lispector, 2018:80).
El encuentro con Madame Carlota tiene un efecto
transgresor dentro de la personalidad de Macabéa porque la lectura
le augura un futuro prometedor y hasta imposible de lograr dentro
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

de su realidad, ya que parece una especie de relato completamente
ajeno a la vida de Macabéa:
Sentía en sí una esperanza tan violenta como jamás había sentido
una desesperación tan grande. Si ella ya no era más ella misma,
eso significaba una pérdida que valía como una ganancia. Así
como había sentencia de muerte, la cartomante le había decretado
sentencia de vida. Todo de repente era abundante y abundante
y tan amplio que sintió ganas de llorar. Pero no lloró: sus ojos
resplandecían como el sol que moría. (Lispector, 2018: 54)

Esto, desde la perspectiva de la abyección se encuentra dentro
del tiempo abyecto que se configura más allá de las convicciones
del tiempo cronológico, en el que las acciones de los seres o los
personajes en este caso suceden con normalidad, ya que la brecha
temporal y espacial de La hora de la estrella se rompe gracias al poder
que el esoterismo tiene sobre la percepción de la norestina:
El tiempo de la abyección no es periódico o cronológico, es un
tiempo brujo alternado en ritmos que no pueden ser pensables
con la razón, y los espacios, son producción de texturas de goce
de un más allá del principio del placer, en una economía del goce
del cuerpo para ese sujeto que recibe la injuria y los efectos de la
abyección (Brito y Guerrero, 2009:129).

Finalmente, Lispector no es capaz de romper con el destino
fatuo de su protagonista que al igual que ella estaba destinada a perecer,
lo que pudo haber originado que esta, su última novela haya trascendido
más allá de cualquier otra obra de su autoría. Cuando Macabéa sale de
su tiempo abyecto contenido en casa de la vidente, termina fascinada
por la lectura de sus cartas con una pulsión de vida como nunca sintió,
pero el mismo Río de Janeiro termina por atropellarla. Macabéa termina
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

su historia sin ser consciente de su propia muerte en las calles de la
ciudad que, como al principio de la novela, ni si quiera se percató de que
la norestina agonizaba en el pavimento:
Si un día Dios viene a la tierra habrá un silencio enorme. El
silencio es tal que ni el pensamiento piensa. ¿El final fue demasiado
grandilocuente para las necesidades de ustedes? Al morir, ella se
volvió aire. ¿Aire enérgico? No lo sé. Murió en un instante. El
instante es aquel momento de tiempo en que el neumático del auto
corriendo a alta velocidad toca el suelo, después no toca y después
vuelve a tocar. Etc., etc., etc. En el fondo ella no había pasado de ser
una cajita de música medio desafinada (Lispector, 2018:59).

La muerte de Macabéa significa dentro de su propia
abyección una liberación que sólo se alcanza en la fascinación por lo
sublime que implica la muerte,5 ya que ésta es la única forma en la
que un ser es capaz de liberarse de ella, pues no hay escape cuando
esta logra asimilarse y la eyección se vuelve imposible. Es por esto
que Macabéa no sufre ni se lamenta cuando muere y su narrador
que encarna a Lispector dentro de la obra al fin se siente librado de
terminar con la historia de una norestina pobre, flaca, huérfana y sin
haber encontrado su lugar dentro de un mundo abyecto dominado
por los poderes de la perversión:
El placer desubjetiza, suelta amarres de pulsiones y
representaciones en el cuerpo, entonces en el sujeto se atreverá
5 Kristeva usa el concepto de lo sublime para definir el momento en el
que un ser arrojado a lo abyecto logra el placer y la fascinación a través de
la percepción: “No más acá, sino siempre y a través de la percepción y de las
palabras, lo sublime es un además que nos infla, nos excede y nos hace estar a
la vez aquí, arrojados, y allí distintos y brillantes. Desvío, clausura imposible.
Todo fallido, alegría: fascinación” (Kristeva, 1988: 21).
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a soltar nudos, para entonces, la identidad se desdibuja. Con
el placer salimos de la abyección, o mejor nos desplazamos
construyendo sentido y nuevos vínculos. La abyección produce
singularidades, quizá exista ahí una transversalidad, una manera
de apropiarse de las formaciones del inconsciente, pero deberá
ser un inconsciente que sí contempla lo transitorio, la existencia
de la muerte, de tiempos muertos que rechazan el olvido (Brito y
Guerrero, 2009:130).

Conclusiones
Es importante que dentro del panorama de la literatura de lo
abyecto que Kristeva plantea al realizar su análisis de autores como
Dostoievski, Proust, Joyce, Borges y Artaud, se inicie una búsqueda
por encontrar realidades en las que los personajes de esta literatura
sean capaces de librarse de su abyección de sí por medios que no
impliquen únicamente la muerte. como ocurre con la protagonista
de la novela que analizamos en este ensayo, para así crear identidades
abyectas sostenibles:
Si toda identificación supone la exclusión de algo -la producción
de lo abyecto- se plantea la paradoja de cómo hacer vivible la vida
de los seres abyectos sin provocar un nuevo campo de abyección
al constituir de lo abyecto una identidad (Grandinetti, 2011:8).

Ahora bien, psicoanalíticamente se sabe que no hay una cura
directa para la abyección, ya que esta actúa dentro de los límites
de la subjetividad y de lo ambiguo, por lo que incluso identificarla
se convierte en una ardua tarea para los psicoanalistas, pero tiene
un papel fundamental para comprender el discurso analítico entre
analizando y analista y averiguar sobre aquello que lo origina:
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Esta abyección, que de la modernidad ha aprendido a reprimir, a
esquivar o a maquillar, se manifiesta como fundamental a partir
de la posición analítica. Lacan lo dice cuando asocia esta palabra a
la santidad del analista, acoplamiento que, del humor, sólo deja lo
negro (Kristeva, 1988: 40).

Las identidades abyectas son productos de la modernidad y
de las relaciones de dominación6 que esta promueve al dictaminar
aquello que es aceptado o rechazado para con sus individuos. La
canonización de algunos cuerpos, la imposición de creencias, o
la creación de espacios abyectos invisibilizan las distintas caras
de la violencia, como ocurre con Macabéa, a la que las mismas
instituciones y cada uno de los individuos con los que interactúa
a lo largo de toda la obra violentan, ya sea la tía, el médico, su jefe
de oficina o su pareja, Olímpico, personaje que tal vez sea el que se
encuentre más arriba dentro de la jerarquía de la abyección perversa
en la obra, aunque eso sería un tema para otro artículo.
De esta manera es posible indicar que Macabéa no sólo se
convierte en un ser abyecto que constantemente es perturbado por
su propio entorno y los seres abyectos que lo habitan, sino que es en
sí misma un producto de las relaciones de poder y una representación
de la sociedad brasileña de su tiempo.

6 “Las relaciones de dominación producen habitus –esquemas de
percepción, visión y división que funcionan como disposiciones para la
práctica- que se inscriben en el cuerpo. Estas relaciones de dominación (en
este caso, de dominación masculina) se fijan en lo más profundo del cuerpo,
en las mismas emociones corporales – vergüenza, humillación, timidez-, en los
modos de relacionarse con el cuerpo propio y del otro”(Grandinetti, 2011, p. ).
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-5

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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-5

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

“Hongos”: un erotismo del cuerpo enfermo
“Hongos”: an ill-body’s eroticism
Valeria Vazquez Elizaldi
Universidad Autónoma de Nuevo León
valevazqueze14@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo me propongo analizar uno de los cuentos más
renombrados de la escritora mexicana Guadalupe Nettel, titulado “Hongos”. Se parte de la conceptualización del erotismo, del cuerpo y de la
enfermedad, para plantear un análisis del erotismo del cuerpo enfermo,
atravesado por las nociones de la belleza, lo incómodo y la mirada voyeur
que propone la prosa netteliana.
Palabras claves: enfermedad, cuerpo, erotismo, hongos, Guadalupe Nettel
Abstract. The aim of this article is to study “Hongos”, one of the most
renown short stories of the Mexican writer Guadalupe Nettel, through
the concepts of eroticism, body and illness. My proposal is that the notion
of the eroticism of the sick body is a constant in the nettelian prose, as
also the idea of the beauty, the voyeur and the uneasy.
Keywords: illness, body, eroticism, desire, Guadalupe Nettel

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

Introducción
El erotismo da miedo porque
se lleva las palma en el exceso,
se abre en la superabundancia
y en lo ilimitado. Eleva el instinto a categoría de un arte de
amor, y por lo tanto de vivir.
Sophie Chauveau

“Paso muchas horas tocando la cavidad de mi sexo —esa mascota
tullida que vislumbré en la infancia—, donde mis dedos despiertan
las notas que Laval ha dejado en él” (Nettel, 2019: 102). Esta cita
proviene de “Hongos”, uno de los cuentos poco convencionales de
la escritora mexicana Guadalupe Nettel. Como se puede observar en
este extracto, una de las características de la cuentística de la autora es la
incomodidad. Con su pluma, esta escritora logra exponer las pequeñas
anormalidades del ser humano. El sentimiento inquietante que produce
en sus lectores tiene que ver con el paseo exótico que recorre quien la
lee. Sin duda alguna, su escritura exhibe los aspectos más peculiares de
los seres; en sus cuentos muestra las extrañas pasiones y manías de las
personas (Hernández, 2013). El cuento a tratar en este trabajo no es
una excepción de estos rasgos singulares y únicos, sino que es una obra
esencial para entender la la prosa de esta literata.
La intranquilidad que produce Nettel en sus lectores no sólo
se debe al tono sorprendentemente crudo de los textos que presenta,
sino también al papel voyeurista que le impone (Hernández, 2013).
En el caso de “Hongos”, al igual que en la mayoría de sus cuentos,
la escritora coloca a quienes leen su prosa en un rol de mirón. Es
148

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-6

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

decir, el lector se convierte en una especie de entrometido —en
contra de su voluntad— de los aspectos más privados de la vida de
la protagonista de esta historia de amor grotesco.
Con respecto a lo anterior, resulta oportuno destacar que
mucho de lo que expone Nettel en su narrativa se exhibe a partir de
la mirada. Pardo Garduño (2018: 4) sostiene que “la mirada guía los
relatos. Hay un continuo mirar, e incluso en algunos, la práctica del
voyeurismo”. A lo largo de la narración de “Hongos”, la protagonista
comparte con el lector —de forma involuntaria y en contra de su
conocimiento— su interés por los hongos y Laval. Estas amplias
descripciones tienen la función de transformarse en imágenes
explícitas que cautivan al lector o lectora. Aunque, por otro lado,
en la prosa de Nettel también es evidente “la voz del narrador, que,
desde su voluntario aislamiento describe los espacios y las vidas tanto
de los demás como la propia” (Hernández, 2013). La protagonista
de “Hongos”, quien es una violinista y maestra de música, permite
que el lector conozca sus más profundos pensamientos —asimismo,
accede a un vistazo hacia la vida de quienes la rodean—, y entre más
avanza la narración es posible notar la soledad y el abandono que
siente. En este sentido,
Ferrero y Escobar (2017: 8) establecen que “Guadalupe
Nettel construye protagonistas que tienen como base una conducta
marginal y una relación corporal anómala”. Esto es precisamente lo
que ocurre en el cuento a tratar; el vínculo entre la protagonista y la
micosis presente en su cuerpo parece ser lo único que la acompaña
en su retraimiento de la sociedad.
Quienes han leído esta historia habrán notado que se
trata de un cuento romántico, inusual y diferente pero soñador y
apasionante. Como en otras obras, dos personas se encuentran en un
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-6

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

viaje de trabajo, se enamoran y deciden comenzar un amorío oculto
de sus respectivas parejas. Sin embargo, lo que Nettel presenta no
es la típica narración de una aventura adúltera. La narración va más
allá de lo esperado, aborda desde una sensibilidad poco habitual un
romance que engloba los aspectos anormales y desagradables del
ser humano. A grandes rasgos, el cuento presenta la historia de un
romance que destroza la vida y el cuerpo de una mujer. Una violinista
viaja a Copenhague para impartir clases de música; ahí conoce a
Philippe Laval —violinista y director de prestigio—, y comienza una
relación romántica que la consume hasta dejarla sin una verdadera
identidad. Debido a la conexión de dependencia que surge entre la
protagonista y Laval, la protagonista permite el crecimiento de una
micosis en el área más íntima de su cuerpo.
En ese sentido, la autora lleva al lector por un viaje literario en
el que puede conocer el exotismo de las pequeñas anormalidades del
ser humano. En el caso de “Hongos”, con el fin de llenar el vacío que
dejó su amante en su cuerpo, la protagonista propicia el crecimiento
de una micosis en el área de su cuerpo donde más extraña a su amado.
Estos hongos sirven como un parche que sella su orificio abandonado,
ya que la unen más a Laval. La narración dota de una sensualidad
inusual pero exótica al crecimiento de los microorganismos en la
vulva de la protagonista. En este cuento se presenta un fenómeno
poco usual en la literatura: el erotismo del cuerpo enfermo puesto que
existe una clara vinculación entre la escritura de Nettel y el deseo de
las extrañezas de la figura humana; a partir de la prosa se manifiesta un
tipo de lujuria humana velada: el deseo del cuerpo enfermo.
En lo esencial, en la narrativa de “Hongos” se reclama el
espacio del cuerpo vulnerable en la literatura del siglo XXI. No sólo
se establece una presencia propia de las enfermedades, sino que
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se manifiesta un deseo hacia la preservación de éstas. La micosis
presente en el cuerpo de la violinista parece ser para ella una especie
de refugio; los hongos llenan un espacio en su cuerpo que le dejó
de pertenecer, y eso la reconforta. En palabras de la protagonista:
“la felicidad [puede] encontrarse fuera de lo convencional” (Nettel,
2019: 94).
Con el fin de profundizar sobre el erotismo del cuerpo
enfermo presente en esta obra, resulta pertinente definir el término
de ‘cuerpo’. Borrero destaca que “el cuerpo no es un recipiente
ni un vehículo de transmisión, es un medio en sí mismo. Se va
construyendo en un proceso evolutivo de interacción con el
entorno” (2012: 54). En ese contexto, cabe resaltar que el cuerpo es
el recurso principal de la narrativa de este cuento netteliano. Para la
protagonista su cuerpo se vuelve una extensión de ella misma; no
cabe en la narración la típica separación de mente y cuerpo. Más
bien, se muestra una expansión de la psique que llega al cuerpo sano,
que a la vez es alterado con el fin de mostrar el estado emocional en
el que realmente se encuentra la maestra de música.
Tras ser separada de Laval y regresar a su matrimonio, la
violinista informa que “la forma de estar en mi casa y en todos los
espacios, incluido mi propio cuerpo, se había transformado y, aunque
entonces no fuera consciente de ello, resultaba imposible dar vuelta
atrás” (Nettel, 2019: 90). El amorío que tuvo con el director de
música la afecta tanto hasta llegar al punto que opta por transmutar
su cuerpo, aunque éste se vuelva irreconocible. Así, la definición de
Borrero ayuda a posicionar al cuerpo como un espacio, un medio
que se construye y se deconstruye a partir de las experiencias de
la protagonista. Sin duda alguna, los cambios físicos que ocurren
en su cuerpo están íntimamente ligados a Laval. En palabras de
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la violinista: “sentía mi sexo y hacerlo implicaba inevitablemente
pensar también en el de Philippe” (Nettel, 2019:96).
En ese mismo contexto, resulta oportuno establecer a qué se
hace referencia cuando se trata del término ‘cuerpo enfermo’. Ante
todo, se trata de aquellos aspectos físicos que se desvían de la norma.
De acuerdo con Vivero Marín: “el cuerpo enfermo representaría lo
opuesto a los ideales enmarcados en la independencia del sujeto [...] estos
cuerpos experimentan el espacio social de una manera distinta” (2013:
43), puesto que sufren de cierto rechazo, segregación y menosprecio.
Cabe agregar que son vistos como entes que deben de ser corregidos y
en muchas ocasiones son atribuidos con el adjetivo ‘feo’.
En “Hongos” se pone en primer plano un cuerpo que se
aleja del estándar. Desde el principio de la obra es claro el interés de
la protagonista por la micosis y, conforme avanza la historia, el eje
central de la narrativa gira en torno a la parte anómala de su cuerpo.
Existe un evidente discurso sobre el cuerpo vulnerable en la prosa y,
a diferencia de muchas otras obras, se aborda una enfermedad que
produce un sentimiento protector en la narradora. Cabe agregar que
desde que la violinista era una niña, sentía curiosidad por los hongos
—especialmente por el que creció en la uña de la piel de su mamá—.
La protagonista señala al principio de la obra que “no me inspiraba
la misma aversión que le tenía mi madre, más bien todo lo contrario.
Esa uña pintada de yodo que yo veía vulnerable me causaba una
simpatía protectora” (Nettel, 2019: 85). Sin duda, su actitud hacia
estas criaturas que invaden el cuerpo humano difiere del modelo
establecido por el canon de la belleza.
Es evidente que, en sus historias, Nettel, dota al cuerpo con
un significado que va más allá de la corporalidad. Las marcas enfermas
que adornan los cuerpos presentes en la narrativa de esta escritora
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mexicana sirven para distinguir a los individuos de la colectividad.
Ante todo, sus historias contienen personajes cuyos rasgos y
características se alejan de cualquier tipo de noción convencional
sobre el comportamiento humano. En sus historias se describe “el
cuerpo que suele ser marginado, alejado del statu quo, es el centro de
[estas narrativas], revalorizando y dotándolo de un valor intrínseco a
aquello que lo diferencia de los demás” (Ferrero y Escobar, 2017: 8).
En el cuento “Hongos” el cuerpo es el recurso principal
de la narración para retratar lo que le ocurre a la protagonista —
no solo como un ser aislado sino también como un parásito que
habita indebidamente la vida de alguien más—. Los hongos que
crecen en la vulva de la violinista ejemplifican el incremento de su
dependencia y obsesión por Laval; es una micosis que ella mantiene
oculta y que simboliza el estado en el que se encuentra. Al final
de la obra, la maestra de música deja claro que se asimila con los
hongos que se hospedan en su área íntima al establecer que: “los
parásitos —ahora lo sé— somos seres insatisfechos por naturaleza.
Nunca son suficientes ni el alimento ni la atención que recibimos
[...] vivimos en un estado de constante de tristeza” (Nettel, 2019:
100). De esta manera, es evidente que el cuerpo no solo es una
extensión del ser humano, más bien es el ser en sí —el medio por
el cual es posible percibir el tipo de persona que se es—. En la piel
de la protagonista residen pequeñas criaturas que se presentaron en
contra de su voluntad; pero, al contrario de lo que haría la mayoría,
ella decide quedárselos, dado que existen razones de peso detrás
de su decisión: además de que se identifica con ellas, le recuerdan a
Laval y la mantienen acompañada en momentos de soledad.
Por otro lado, es clave indicar que la violinista encuentra
placer en lo monstruoso, en lo diferente. Umberto Eco sostiene
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que “los monstruos […] son [seres] contrarios a la naturaleza a la
que estamos habituados” (Eco, 2017: 147). En otras palabras, se
considera monstruoso a todo aquello fuera de lo habitual, así, el
monstruo se aleja del ideal de la belleza humana. No obstante, existe
una inversión en la significación que le brinda la protagonista puesto
que los parásitos presentes en su piel representan algo sumamente
bello: su amor por Laval. Que el cuerpo humano presente bultos de
membranas mucosas sea algo mal visto por la sociedad, está fuera de
los intereses de la violinista. Su situación es antitética: es un romance
diferente a cualquier tipo de amor ordinario. En efecto, en esta obra
se presenta una pasión que consume al ser humano; una obsesión
fuera del control de la protagonista. Pero a veces de eso trata el
amor, ¿cierto? De caer tan profundamente por alguien que todo lo
demás, hasta uno mismo, cesa de ser importante. En palabras de la
protagonista, “los enamoramientos muchas veces nacen también de
forma imprevista, por generación espontánea” (Nettel, 2019: 98).
En efecto, hay amores y atracciones incomprensibles para
muchas personas, como el caso que se narra en este cuento. Se trata
de un amorío difícil de comprender a pesar de que está repleto de
aspectos naturales. En ese sentido, resulta oportuno destacar que la
micosis no es algo ajeno a los seres humanos, pero decidir mantenerlos
por amor es, sin duda alguna, diferente a lo habitual. Con respecto
a los hongos que crecen en la piel, en la sociedad actual existe un
claro desprecio hacia estas criaturas que, por diversas razones, llegan
a hospedarse en el cuerpo humano. Este menosprecio es muchas
veces acompañado por un gran sentimiento de vergüenza. Respecto
al hongo que tuvo su mamá en la uña, la protagonista desarrolla que
“más que el aspecto incierto y movedizo, más que su tenacidad y su
aferramiento al dedo invadido, lo que [recuerda] particularmente en
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todo ese asunto fue el asco y el rechazo que el parásito provocaba
en ella” (Nettel, 2019: 84).
No obstante, la actitud de la protagonista, como previamente
se había mencionado, radica en el polo opuesto al de su madre.
Desde la infancia ve a los hongos con ojos curiosos, y tras crecer
y conocer a Laval, esos seres extraños que se hospedan en su vulva
representan su pasión por el violinista. Por lo tanto, al contrario de
su madre, ella está decidida de hacer lo posible para conservarlos:
Los hongos me unieron más a Philippe. Aunque al principio
apliqué puntualmente y con diligencia la medicina prescrita, no
tarde en interrumpir el tratamiento: había desarrollado apego
por el hongo compartido y un sentido de pertenencia. Seguir
envenenándolo era mutilar una parte de mí misma [...] decidí no
sólo a conservarlos sino a cuidar de ellos de la misma manera en
que otras personas cultivan un pequeño huerto (Nettel, 2019: 97).

La anomalía en “Hongos” es vista como una categoría estética.
Sin duda, existe cierta belleza en la micosis que cubre la piel de la
violinista. Asimismo, es claro que su actitud hacia las enfermedades
difiere de la convencional. Por consiguiente, no es inoportuno
destacar que el erotismo presente en la narrativa de este cuento rodea
las descripciones del parásito que habita la vagina de la protagonista.
Con el fin de comprender más a fondo el fenómeno
literario que se manifiesta en el erotismo del cuerpo enfermo, es
pertinente establecer a qué se hace referencia cuando se trata el tema
de lo erótico. De acuerdo con Bataille, “el erotismo, tal como la
inteligencia lo toma en consideración como cosa, es [...] un objeto
monstruoso” (1997: 41). Hablar de lo erótico conlleva hablar
del monstruo que todos llevan dentro. Es un aspecto de la vida,
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completamente natural, que se centra en los impulsos que sufren
los seres humanos. No obstante, existen impulsos menos juzgados
que otros. En el caso de “Hongos”, la sensualidad presente cae bajo
el ojo crítico de aquellos que siguen y honran lo tradicional. Así, el
que la protagonista del cuento mantenga y cuide la enfermedad que
brota entre sus piernas es, no cabe duda, un acto erótico. La razón
detrás es evidente, la violinista quiere mantener un lazo con Laval:
“pensar que algo vivo se había establecido entre nuestros cuerpos,
justo ahí donde la ausencia del otro era más evidente, me dejaba
estupefacta y conmovida” (Nettel, 2019: 97).
En “Hongos” también se transgrede lo prohibido —acto
particular del erótico según Bataille—. Ante todo, el erotismo causa
que una persona se cuestione a sí misma, y a la vez que también sea
cuestionada. Se trata de un acto natural —cabe decir que puede ser
inusual— que en muchas ocasiones está fuera del control del ser. Es
ese estado que protagonista de este cuento pierde el control total de sí
misma. Su libido causa una ceguera extrema de sus acciones hasta que
se encuentra atrapada en un callejón sin salida y lo único que le queda
es aceptar su estado parasitario. No tiene ni oportunidad de detener
aquello que la impulsa; hace todo lo que puede para permanecer en
la vida de Laval y aquello que la llena —aunque sea un poco— es su
cuerpo enfermo. La maestra de música se pierde en sí misma, sufre
de una libido que causa que transgreda todo tipo de límite establecido
por la sociedad con respecto a lo sexual. Resulta pertinente destacar
que de acuerdo con Bataille (1997: 45) “la colectividad humana [...] se
define en las prohibiciones”. Quizás no sea tan sorprendente que al
final del cuento la violinista cesa de formar parte de esa colectividad
—su mundo está compuesto de los rastros de Laval.
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De acuerdo con Pérez (2015: 131) “el erotismo se concibe
como la puerta de entrada a lo desconocido”. Ese es el mundo que
describe Nettel, un lugar inimaginable, surreal, ajeno. Se puede concebir
al lector de este cuento como un forastero que sin saberlo explora las
tierras desconocidas del erotismo anómalo. Cabe agregar que, como
dice Bataille (1997: 51), “la prohibición no previene necesariamente
el deseo”. Para la protagonista de este cuento es imposible resistirse
al sentimiento sexual que siente tras conocer a Laval. Sufre un placer
intenso que llega a angustiar y alejarla de todo lo que conoce —hasta
de su música—: “sigo haciendo música, pero todo lo que toco se
parece a Laval, suena a él, como una copia distorsionada que nadie
interesa” (Nettel, 2019: 101). De eso trata el erotismo ligado al cuerpo
enfermo que se expone en esta obra. Más aún, para Hermosilla:
El erotismo constituye una desviación, una perversión que
invierte, que desvía los fines propios del acto sexual, y de aquella
sobreabundancia y exceso de energía que afecta a los cuerpos [...]
es una perversión que puede llevar nuestra vida a la ruina, debido
a que la despreocupación y desinterés en el cuidado que solemos
mantener en conservar los límites de una persona, en la mesura
de nuestro comportamiento social, y por el descuido o incluso de
las ocupaciones y preocupaciones que llenan nuestra existencia
(2008: 28).

Lo anterior también define el erotismo presente en la obra
de Nettel, ya que, como previamente se ha evidenciado, en la historia
elaborada por esta escritora mexicana se describe una sensualidad
anormal que aleja a la protagonista de todo aquello que una vez le
fue importante. Al final, la narrativa ya no se centra en una mujer
libre que se enfocaba en su carrera musical sino en un ser que vive y
se alimenta de la existencia de alguien más:
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Hace más de dos años que asumí esta condición de ser invisible,
con apenas vida propia, que se alimenta de recuerdos, de
encuentros fugaces en cualquier lugar del mundo, o de lo que
consigo robar a un organismo ajeno que se me antoja como mío
y que de ninguna manera lo es (Nettel, 2019: 101).

Lo que la protagonista experimenta es un amor ardiente
que incendia su vida hasta dejar rastros de polvo y micosis. Como
informa ella misma, ya no se trata de un cuerpo que le pertenece,
sino de una figura humana cubierta de hongos que adora a Laval. De
esta manera, “Hongos” describe el placer gratificante que surge en
las relaciones y cuerpos fuera de la norma. No cabe duda que este
cuento de Nettel aborda la trama del amor obsesivo y para ello se
sirve de las descripciones de los seres parasitarios que viven por los
demás. Sin embargo, puede que la protagonista esté encarcelada en su
propia vida, pero su sexualidad es completamente libre. A través del
monólogo a se expresa la libertad sexual enfocada en el atesoramiento
del cuerpo enfermo. Además, es evidente que la relación que tiene la
protagonista, tanto con Laval como con su cuerpo, no es indeseada:
Los enamoramientos muchas veces nacen también de forma
imprevista, por generación espontánea. Una tarde sospechamos
de su existencia por escozor apenas perceptible, y al día siguiente
nos damos cuenta de que ya se han instalado de una manera que,
si no es definitiva, al menos lo parece. Erradicar un hongo puede
ser tan complicado como acabar con una relación indeseada. Mi
madre sabe de ello. Su hongo amaba su cuerpo y lo necesitaba de
la misma manera en que el organismo que había brotado entre
Laval y yo reclamaba el territorio faltante (Nettel, 2019: 98).

Es la micosis que se hospeda en la vagina de la protagonista
que llena el hueco que dejó el violinista en el cuerpo de la maestra
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de música. No obstante, es ella quien decidió mantenerlos; los
hongos son su fuente de erotismo, así como su forma de expresarse
sexualmente. Resulta pertinente informar que la actividad sexual de
la violinista es guiada por el deseo, en el cual una persona puede
“experimentar y descubrir lo más noble y perverso de [sí misma]”
(Hermosilla, 2008: 32). Cuidar de una micosis que crece en el cuerpo
humano es un acto irracional y violento en contra de la salud propia;
sin embargo, la protagonista no se detiene mucho tiempo en pensar
sobre ello puesto que está cegada por su anhelo por Laval.
Por otro lado, se podría destacar que “la repugnancia, que
el horror, es el principio de [su] deseo” (Bataille, 1997: 63). En
lugar de ignorar o rechazar aquello que la impulsa, la protagonista
de “Hongos” abraza lo prohibido. Transgrede todas las normas
establecidas por el mundo de la razón y cae en el acto de violentar
su propio cuerpo, pero, como ya se había dicho, puede que de eso
vaya la pasión humana. Es evidente que la violinista es consumida
por el amor fuera de lo convencional que le tiene a Laval, porque
como menciona Bataille: “[El deseo] nos arroja fuera de nosotros
[...] exigiría que nosotros nos quebrásemos. Pero puesto que el
objeto del deseo nos desborda, nos liga a la vida desbordada por el
deseo” (1997: 147). Así, no cabe duda que en lugar de ignorar o de
rehusarse a seguir sus impulsos, prefiere quedarse a lado de Laval
mínimo como un parásito. No puede desprenderse de las migajas
de “amor” que supuestamente le da su amante a pesar de que en
la vida de su amado ella solamente es un aspecto invisible y pocas
veces recordado:
Mi necesidad sigue siendo insondable [...] permaneceré así hasta
que él me lo permita, acotada siempre a un pedazo de su vida o
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hasta que logre dar con la medicina que por fin, y de una vez por
todas, nos libere a ambos (Nettel, 2019: 101-102).

Es posible afirmar que el erotismo siempre va acompañado
de lo extraño, así, lo erótico causa que el amor sea impredecible
e irregular. Esto lo demuestran perfectamente los personajes de
“Hongos” en el momento que permiten que su obsesión se traslade
de su mente a su cuerpo.
En ese sentido, resulta pertinente resaltar que al principio
de la obra se informa que Laval tiene una fobia de todo tipo de
enfermedades y contagios. Por consiguiente, cuando ambos
padecieron lo mismo —sus respectivas micosis— la violinista pensó
que Laval haría todo lo posible para deshacerse de los hongos, y,
no obstante, poco después de tener un diagnosis la protagonista
descubre que se había equivocado tras recibir un correo electrónico
en el que Laval expresó: “Mi hongo no desea más que una cosa:
volver a verte” (Nettel, 2019: 98). En efecto, el actuar impropio de
tanto Laval como la protagonista se debe al erotismo que los azota.
Se encuentran perdidos en su deseo sexual. Se trata de un anhelo
que sobrepasa los límites de su psique. En la narración no queda
claro si al final Laval decide cuidar de sus hongos al igual que la
violinista, pero no cabe duda que él reconoció lo erótico que puede
llegar a ser el cuerpo enfermo.
Sobre la actividad sexual de los seres humanos, Bataille
sostiene que “en el trance de la fiebre sexual nos comportamos de
manera opuesta [a la convencional]: gastamos nuestras fuerzas sin
mesura y a veces, en la violencia de la pasión, dilapidamos sin provecho
ingentes recursos” (1997: 176). Este es el caso de los personajes de
Hongos, su fervor por su amorío causa que actúe de forma errática.
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En cierta medida, de eso trata el amor verdaderamente obsesivo.
Queda claro que en “Hongos” se narra la historia de un romance
que se refleja no solo en el sentir de los personajes sino también
en su actuar. Sin duda alguna, es el amor que se manifiesta en sus
cuerpos y cambia sus vidas. Cabe agregar que la protagonista es la
que más se ve afectada ya que se convierte en una reclusa que sólo
vive para Laval:
En su vida, soy un fantasma que puede invocar infaliblemente.
Él, en la mía, es un espectro que a veces se manifiesta sin
ningún compromiso [...]. A nadie le gusta vivir invadido. Ya
suficiente presión tiene en su casa como para tolerar a esa
mujer asustada y adolorida en la que me he convertido (Nettel,
2019: 100-101).

Por otro lado, la vida de Laval parece haber cambiado en
lo más mínimo. Él se asoma en la vida de la violinista cuando se le
antoja. El resto del tiempo la protagonista se queda sola, acompañada
solamente por su micosis. Todos los días despierta en un mundo
violento creado por lo dejó en ella Laval. En definitiva, la narrativa
describe un ambiente violento, puesto que los personajes transgreden
lo prohibido. Cabe recordar que, de acuerdo con Bataille (1997),
son las restricciones las que eliminan la violencia e impiden —en
la mayoría de los casos— que los seres humanos actúen a partir de
sus impulsos. Tanto la protagonista como Laval viven un erotismo
ardiente que causa que actúen de forma peculiar y desmesurada.
Esto probablemente se debe a que existe “en la naturaleza, y subsiste
en el hombre, un impulso que siempre excede los límites y que sólo
en partes puede ser reducido. [...] El exceso se pone de manifiesto
allí donde la violencia supera a la razón” (Bataille, 1997: 44-45). En
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otras palabras, los personajes de este cuento representan la esencia
del ser humano que no puede rechazar sus pulsiones sexuales.
Dicho todo lo anterior, al final del cuento la vida de la
protagonista es un desastre. Ha perdido su sustancia, aquello que
la hacía ser ella: su música, su pasión, su libertad… su todo. Tras
el desenlace del cuento parece que solo existe por Laval; vive en
la melancolía y la nostalgia, y desea sólo refugiarse en su amante.
Philippe Laval, al contrario, demuestra haberse desencantado con
la relación:
Philippe no soporta esta demanda [...] Él también está asustado.
Le pesa su responsabilidad en mi nueva vida y lee, hasta en mis
comentarios más inocuos, la exigencia de que deje a su esposa
para vivir conmigo [...] A veces me parece notar en su rostro o
en su tono de su voz cierto fastidio semejante al rechazo que mi
madre sentía por su uña amarillenta (Nettel, 2019: 101).

Es claro al final de la historia que la maestra de música ha
dejado de vivir una vida propia. Lo único que le queda es su micosis.
Los momentos en los que no pasa tiempo con su amante, los dedica
a tocar o pensar en sus hongos. Su deseo erótico, como señalaría
Bataille (1997), la ha llevado a una vida disoluta.
Conclusiones
Podría interpretarse que tras el desenlace del cuento la protagonista
ha cesado de ser en sí un ser humano; también se ha convertido
en un hongo. Lo único que realmente le queda es su deseo de ser
rescatada. Sin embargo, no se describe a ningún posible héroe y es
evidente que no puede liberarse a sí misma de la triste situación en
la que se encuentra. Tras conocer a Laval, parece que su destino
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es el de un eterno aislamiento, lo cual es paradójico, puesto que es
evidente que a la protagonista no le gusta estar sola. Al leer la historia
es posible que el lector tenga que detenerse varias veces a pensar en
qué tan inconcebible es un amor que llegue a tales extremos. Pero
de un lugar tiene que surgir esa incomodidad. En “Hongos” no se
describe un amor contra natura; al contrario, se narra la historia de
una mujer que se sucumbió ante el deseo erótico.
Al final, no cabe duda que haya cierta belleza en la libertad
sexual; existe una gran tentación por parte de los seres humanos de
la transgresión de lo prohibido. El cuerpo enfermo puede llegar a
ser fascinante, y la obsesión puede verse muy atractiva. Nettel es de
las pocas escritoras que pueden ejemplificar la verdadera naturaleza
de las personas.

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Perra Brava: una mujer frente al narcomundo
Perra Brava: a woman against the drug world

Magdalena López Hernández
Universidad Autónoma Metropolitana
09.magdalo.49@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. Durante el año 2010, en medio de un México aún atravesado por el Calderonato, la escritora Orfa Alarcón debutó en el campo
literario con su novela Perra Brava. Un trabajo ficcional que destacó por
explorar el rol femenino en el mundo del narcotráfico. Si bien, un punto
señalado por la crítica es que dicha exploración, más que una transgresión o un cuestionamiento crítico, resulta ser una reafirmación de los
estereotipos comercializados en las pantallas, el presente artículo busca
ahondar en el cliché y la cultura pop como un recurso narrativo que le
permite a la autora posicionarse al interior de los imaginarios para, desde
ahí, resignificarlos.
Palabras clave: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura, cultura pop
Abstract. During the year 2010, in the middle of the period known as
“Calderonato”, the writer Orfa Alarcón published her first novel Perra
brava. This fictional work stood out foe exploring a feminine role in the

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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

drug traficking world. Nevertheless, the critics pointed out that such exploration reinforced the stereotypes sold in the media. The present article
establishes that the writer re-signifies cliche and pop culture by using
them as a narrative resource.
Keywords: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura,
cultura pop

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La posición femenina en los tiempos del narco
Desde que Lola “La Chata” e Ignacia Jasso “La Nacha” —a quien
se le conoce por ser la primera líder criminal en Ciudad Juárez—
comenzaron a hacer presencia en la prensa amarillista durante los
años 30, quedó demostrado el rol activo que las mujeres podían
tener en el mundo, esencialmente masculino, del narcotráfico. No
obstante, pese al protagonismo que comenzaban a adquirir estas
figuras dentro de las estructuras y jerarquías del tráfico de enervantes,
sus roles no fueron visibilizados ni interiorizados por la cultura
popular hasta que, en los años 70, apareció el corrido “Pancha La
Contrabandista”, de Cornelio Reyna y, posteriormente, en 1974, el
tema estelar de Los Tigres del Norte “Contrabando y Traición”, que
convirtió a Camelia “La Texana” en uno de los primeros personajes
mediáticos, masivos y trasnacionales de la narcocultura.
La importancia de recuperar estos referentes radica
en que si bien los relatos en que participan —la prensa y el
corrido— pertenecen a dos terrenos diferentes, el real y el ficticio
respectivamente, resulta indiscutible que las historias de La Chata,
Jasso, Pancha y Camelia marcan el punto de partida de los modelos
de representación femenina de la narcocultura, razón por la cual se
dibujan en ellos algunos elementos que vertebran el imaginario que
se recuperará en las narrativas femeninas ulteriores, tales como la
subordinación a una figura masculina que ejerce el control total sobre
la plaza; el compañerismo romantizado, y finalmente, la apropiación
paulatina del negocio, en el caso de Lola “La Chata” e Ignacia Jasso,
y del poder de ejercer la violencia, en el caso de Pancha y Camelia.
Estos últimos obtendrán especial importancia en tanto plantean una
desestructuración del ideal normativo de la mujer sumisa, pasiva, fiel y
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recatada, para proponer figuras femeninas que se construyen desde el
otro extremo: la acción, el riesgo, la traición y, sobre todo, el ejercicio de
la violencia y la agresividad como medio para agenciarse y construirse
dentro de un mundo regido por hombres. Sin embargo, es importante
mencionar que, como pudo constatarse a lo largo del primer capítulo,
la construcción de estos modelos no genera imágenes estacionarias,
sino dinámicas que se transforman con el pasar del tiempo.
De este modo, si la primera mitad del siglo XX fue
propicia para la aparición de mujeres que buscaron definirse a
partir de la violencia, la segunda mitad del siglo XX y el inicio del
XXI atestiguaron la aparición de nuevos roles en los que, para las
mujeres, la corporalidad se volvió un medio de vital importancia
para sobrevivir la decadencia económica y el exceso de inseguridad.
Por un lado, el cuerpo devino en fuerza de trabajo, como puede
observarse en el aumento de casos de “mulas” del narcotráfico1,
tema denunciado por el director Joshua Marston en la película
María, llena eres de gracia (2004); mientras que, por otro, también se
convirtió en un capital simbólico muy codiciado, tal y como describe
el autor colombiano Gustavo Bolívar en Sin tetas no hay paraíso
(2005), novela que tematiza las intervenciones quirúrgicas a las que
se someten las mujeres para ser del gusto de los jefes de plaza.
Asimismo, cabe mencionar que, si bien la explotación del
cuerpo y la afirmación identitaria por medio de la violencia ya
habían sido tematizadas en múltiples novelas y productos culturales,
en México no habían obtenido un auge significativo hasta que,
durante La Guerra contra el Narcotráfico declarada por Felipe
1 Mujeres que transportan varios kilos de droga en el interior de sus
organismos.

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Calderón en el 2006, las mujeres comenzaron a participar de los
escándalos mediáticos: la captura de Sandra Avilés Beltrán, “La
Reina del Pacífico”, en el 2007; la aprehensión de Laura Zúñiga,
Miss Sinaloa 2008, quien fue arrestada ese mismo año en compañía
de Ángel Orlando García, operador del Cártel de Juárez; y el ascenso
de Eréndira Arellano Félix, quien en 2009 pasó a convertirse en
una de las cabecillas más importantes del Cártel de Tijuana. Las
imágenes que, hasta entonces, sólo pertenecían al imaginario de la
narcocultura y su producción, comenzaron a encontrar referentes
en la realidad inmediata y, en este desplazamiento, surgió un nuevo
interés por ahondar en la posición que ocupan las mujeres dentro de
las organizaciones delictivas o cómo son afectadas por ellas.
Ante esta curiosidad, el poder, la astucia y la belleza fueron
las áreas más exploradas y explotadas, sobre todo, por la producción
periodística, como puede evidenciarse en obras como “Las damas del
narco” (2004) de Mónica Lavín, La Reina del Pacífico y otras mujeres del
narco (2009) de Víctor Ronquillo o Miss Narco: belleza, poder y violencia
(2009) de Javier Valdés. No obstante, el centralismo que obtienen
estos “valores” en las representaciones femeninas del narcotráfico,
desemboca en una exotización que, más que problematizar la condición
de estas mujeres, capitaliza su notoriedad mediática (Herrera Bórquez,
2018: 52). De este modo, se fortalecen los prejuicios colectivos y se
generan una amplia variedad de retratos unidimensionales que, a su
vez, acentúan los estereotipos de narco mujer que, para el 2002, ya
habían sido categorizados en mujer-objeto, mujer-trofeo y mujer-jefa
(Valenzuela, 2002: 164), modelos que seguirían reafirmándose en
telenovelas o series de gran éxito comercial como Breaking Bad (2008),
Rosario Tijeras (2010) y La Reina del Sur (2011).
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Aunado a todo lo anterior, las representaciones de la mujer
en el mundo del narco se enfrentaban a un problema capital: la
apropiación de la experiencia femenina, pues ésta, hasta entonces
y como se ha evidenciado en este texto, sólo había sido escrita por
hombres, y es justo desde ese vacío desde el cual toma posición, y
aparte obtiene notoriedad, la escritora Orfa Alarcón.
Planeta: la visibilización editorial
Con la publicación de la novela Perra Brava, quedó de manifiesto que,
dentro del campo literario, las tomas de posición no corresponden
únicamente a perspectivas estéticas o líneas temáticas, ni tampoco
se debaten, en los términos expuestos durante el debate de la
llamada narcoliteratura, entre lo realmente literario y lo puramente
comercial, pues la toma de posición, a decir del sociólogo Pierre
Bourdieu, “está definida por su relación objetiva con las demás
posiciones” (Bourdieu, 2002: 342); en este sentido, frente a un
campo de producción cultural regido por una masculinidad que,
hasta el momento, se había apropiado de la visión femenina
frente a la violencia, la obra de Orfa Alarcón marca un cambio
en el paradigma imperante a partir del cual se elabora su proyecto
artístico —el cual se reafirma tras la publicación de su novela
Loba (2019)— , a la par que se determina su valor distintivo al
interior del campo. Sin embargo, es importante señalar que la toma
de posición de la autora no se gesta tan sólo como una elección
contestataria ni un impulso creacionista ante una producción
cimentada en valores patriarcales, ya que la toma de posición
siempre está estrechamente ligada a las relaciones de cooperación
e interacción que los productores mantienen con el campo de
poder imperante.
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En el contexto de producción de Perra Brava, este último está
representado, en primer lugar, por las instituciones encargadas de
impulsar y gestionar la producción cultural en México, y en segundo,
por los discursos mediáticos que, como afirma el investigador
Oswaldo Zavala, tan sólo reproducen la agenda hegemónica y las
estrategias de representación del poder oficial en torno al fenómeno
del narcotráfico (Zavala, 2018:79). A partir de esto, resulta significativo
apuntar que, en el 2007, la autora Orfa Alarcón recibe el apoyo anual
del Programa Jóvenes Creadores del FONCA para la elaboración
de su novela debut2, lo cual deja entrever cómo este mecanismo
institucional opera, a su vez, bajo criterios políticos: a un año del
inicio de La Guerra contra el Narcotráfico, que para entonces ya
había dejado un aproximado de 3,000 muertos de acuerdo a datos del
Semáforo Delictivo Nacional, es apoyado un proyecto que pretende
dar voz a los acontecimientos violentos que se viven al norte del
país. De esta forma, subyacen también procesos de apropiación e
institucionalización de obras de carácter sintomático —los cuales ya
habían tenido lugar en la década de los 90 con obras como Cada respiro
que tomas (1992) de Élmer Mendoza, y Tierra Blanca (1998) de Leónidas
Alfaro, ambos escritas con el apoyo del DIFOCUR—, los cuales
facilitan la circulación de productos literarios que no necesariamente
cuestionan ni critican la realidad mediatizada de la narcoguerra, sino
que reproducen y participan de su visión espectacular.
2 La participación de la autora en el FONCA resulta interesante, no sólo
por la temporalidad, sino por el capital simbólico que implica. Al ser incluida
en el listado de becarios, la autora obtiene, de forma casi automática, cierto
prestigio y credibilidad autoral, debido a que el objetivo de esta institución
es, precisamente, visibilizar las jóvenes promesas del campo artístico
mexicano, razón por la cual también resulta significativo en tanto aumenta sus
posibilidades de consagración.
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Así, la adopción de una perspectiva centrada más en la
exaltación de la violencia que en su problematización, es otra toma
de posición que interactúa con la illusio, con el juego que la autora
mantiene con los campos de poder. Bajo este supuesto, es posible
pensar la reproducción de las convenciones y los estereotipos del
mundo del narcotráfico —que, para el 2007, ya inundaba gran parte
del imaginario mexicano del siglo XXI— en Perra Brava, junto con
la integración de elementos de la cultura popular — las canciones
de Cártel de Santa y los referentes del cine masivo—, como
componentes clave para el posicionamiento de la novela frente a
otro participante importante del campo de poder: el mercado,
constituido por la industria editorial, las reseñas, la crítica literaria,
etc.
Dicho esto, es posible especular que la combinación de
temática, recursos narrativos, apropiación de lo popular, sumado
al hecho de ser la primera narconovela que aborda la posición
femenina en el mundo del narcotráfico y que, además, fue escrita
por una mujer, pudo haber conformado un producto atractivo
para Grupo Planeta, sello bajo el cual se publicaría la obra en el
año 2010 y que, sin duda, aceleraría el proceso de consagración
de la joven autora. De este modo, bajo el sello comercial de la
editorial española y tras la crítica de autores que también han
sido publicado por ella3, la historia de Fernanda Salas, una joven
universitaria de clase media que se ve arrastrada al violento
mundo del narcotráfico por amor, logra visibilizarse tras obtener
el reconocimiento de autores como Cristina Rivera Garza, quien
3 Cristina Rivera Garza y Élmer Mendoza son autores asiduamente
publicados por Tusquets, editorial asociada a Grupo Planeta.

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aplaude la historia de “una mujer que ha tomado las riendas de
sus aspectos más psicológicos” (Rivera Garza, 2010: 44); Élmer
Mendoza, para quien la obra es “sorprendente y vivaz, dura y
propositiva” (Mendoza, 2010); Diego Enrique Osorno quien
afirma que “Fernanda Salas es una mujer que parece no haber sido
inventada antes por la literatura que aborda el tema del narco”
(Osorno, 2010: 26), y finalmente la academia desde donde se le
ha incluido en artículos, trabajos de investigación o compilaciones
como Camelia La Texana y otras mujeres de la narcocultura (2016), libro
compilado por Juan Carlos Ramírez-Pimienta y María Socorro
Tabuerna; “La cabrona aquí soy yo”. Cuerpos y subjetividades femeninas
en la narcocultura (2018), tesis doctoral de la investigadora Kenya
Herrera Bórquez; “De perras bravas y perros falderos: para leer un
thriller de narcoviolencia”, artículo del doctor Christian Sperling,
entre otros.
El género, la edad y la vida de la protagonista de Alarcón
parecen ser los atractivos emblemáticos de una novela que pretende
revelar que el narco no es sólo un asunto de hombres, tanto en el
mundo editorial como en el social, sino que también hay mujeres
implicadas. Ahora, si bien lo descrito al momento representa una
estrategia interesante en cuanto a la toma de posición de la autora
frente a todo un campo de producción, la siguiente pregunta es ¿cómo
logra posicionarse en la mente de lectores que están habituados a
este tipo de mercancías? La estética de la recepción permite esbozar
una respuesta, ya que, al centrar su atención en la relación que el
texto mantiene con los marcos referenciales de la realidad, y por
tanto, con el acto de lectura, facilita el estudio de la revalorización de
los primeros y el impacto en el segundo al momento de que el autor
crea y estructura una obra literaria. De esta manera, la respuesta
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puede encontrarse, no sólo en la novela en sí, sino también en los
elementos que la vertebran, pues, para los teóricos de la recepción,
la obra no es concebida como un todo aislado, ya que el proceso de
ficcionalización forma parte de una red interactiva entre el autor, el
texto, el lector y otros sistemas extraliterarios —sociales, políticos,
culturales, etc.— (Hermosilla Álvarez, 2014: 142), a partir de los
cuales la literatura genera sentido.
A partir de esto, y con base en la multiplicidad de productos
e imaginarios culturales que giran en torno al narcotráfico, resulta
cada vez más difícil e inoperante pensar y analizar estas narrativas
a partir de la oposición realidad - ficción, pues, a decir del teórico
alemán Wolfgang Iser, “the literary text is a mixture of reality and fiction,
and as such it brings about an interaction between the given and the imagined”
(Iser, 1992: 1). Esta interacción entre lo dado y lo imaginado permea,
desde sus orígenes y como se ha evidenciado hasta el momento,
gran parte de estos relatos y es a partir de esta capacidad intertextual
e interrelacional que se gestan sus mecanismos de funcionamiento,
tal y como puede verse en el caso de Perra Brava.
El cártel trae el mando: análisis literario
En su trabajo The Fictive and the Imaginary: Charting Literary Anthropology
(1992), Wolfgang Iser propone tres actos de ficcionalización: la
selección, la combinación y la autoexposición. Aunque los tres
obedecen a funciones específicas y generan distintos tipos de
ficción, no son mutuamente excluyentes; al contrario, se encuentran
en una interacción constante cuyo resultado es la fusión entre lo real
y lo imaginario. A partir de esto pueden conformarse otros mundos
posibles, y, en consecuencia, nuevos horizontes de sentido para el
lector. En el caso de la obra novel de Orfa Alarcón, esta selección
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no genera ficción únicamente por extraer ciertos elementos sociales,
históricos y culturales —en este caso concreto, la realidad contextual
de La Guerra contra el Narco y la Narcocultura— de los sistemas en
los que cumplen funciones específicas (Iser, 1992: 5), sino también
por las tomas de posición estilística a partir de las cuales se acentúa
la transgresión a lo real y se estructuran los marcos referenciales
previamente seleccionados.
Los señalamientos geográficos y locales —como la ciudad
de Monterrey, Linares, McAllen y la Universidad Autónoma de
Nuevo León—, por ejemplo, constituyen la normalidad de Fernanda
y, por su capacidad referencial, también la del lector, genera todo
un marco espacial y político desde el cual la autora construye lo
real, ilusión que es transgredida por la inserción de elementos
claramente ficcionales, como las letras del Cártel de Santa, la alusión
a imaginarios cinematográficos de amplio alcance —que van
del mundo universitario de películas como Mean Girls (2004) a la
violencia explícita del rape and revenge (Sperling,2015: 165) — y la
alusión a estereotipos femeninos de gran popularidad, como Camelia
La Tejana, Regina George, Teresa Mendoza, la buchona, entre otras.
No obstante, estos elementos no anulan lo real, sino que, a partir de
la intencionalidad autoral, lo reafirman, ya que su inclusión activa el
imaginario de un público que ha normalizado e interiorizado estas
narrativas, lo cual le permite a la novela posicionarse frente a un
lector que participa de la misma cotidianidad mediatizada desde
la que Alarcón se enuncia, facilitando la transición de lo real a lo
imaginario y fortaleciendo las formas de éste.
En este punto comienza a desenvolverse el segundo acto
de ficcionalización propuesto por Iser: la combinación. En él todos
los referentes, reales o ficticios, se unen en una amplia variedad de
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lenguajes y puntos de vista que, en otros discursos, podrían resultar
contradictorios (Iser, 1992: 9). Así, los elementos extratextuales
comienzan a estructurar patrones en la organización y las acciones
de los personajes a nivel intratextual, de tal modo que lo ficticio ya
no sólo activa, sino que también se vuelve el medio a través del cual
lo imaginario se reformula. Un ejemplo de esto puede encontrarse
en la alusión a los referentes cinematográficos que, desde la primera
página, trazan la historia y la personalidad de Fernanda Salas:
Supe que con una mano podría matarme. Me había sujetado
del cuello, su cuerpo me oprimía en la oscuridad. (...) No pude
preguntar. Él comenzó a morderme los senos y me sujetó ambos
brazos, como si yo fuera a resistirme.

—Para que no me vuelvas a salir con que te da asco.
(...) Entonces entendí las palabras de Julio: me descubrí frente
al espejo con la cara llena de sangre. Los senos, las manos, la
entrepierna. (Alarcón, 2010: 11)

La violación en medio de la oscuridad, sucedida por el
encuentro con el propio reflejo ensangrentado, que evoca la
icónica imagen de la Carrie (1976) de Kimberly Peirce, muestran
la primera faceta de la protagonista: la sumisión y el victimismo
de una joven que, a lo largo de su vida, se ha visto involucrada en
diversas situaciones de violencia: desde el despojo de la posición
económica familiar, pasando por el bullying escolar en el baile de
graduación, hasta el asesinato de su madre. Situaciones que, por
cierto, pretenden, como se habló anteriormente, apuntalar sobre el
vacío de la perspectiva femenina en las narconarrativas. No obstante,
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la vulnerabilidad de esta posición será subvertida a lo largo de los
capítulos posteriores, donde opera la fantasía universitaria típica de
las películas norteamericanas, a partir de la cual la vida de Fernanda
Salas se apropia del ideal de empoderamiento de las basic bitches o
perras básicas que se alcanza, solamente, a través del atractivo físico,
el cuerpo y el status socioeconómico.
Así, la construcción de una historia de violencia, que además
gira en torno a la vida de y con un grupo de narcos nuevoleoneses,
en conjunción con los referentes cinematográficos, le permite
a la novela construir un puente hacia lo Narcopop, es decir,
hacia el espacio en donde los estereotipos y las convenciones se
interelacionan para resignificar o readaptar lo narco. De este modo,
la convención de mujeres que oscilan entre el empoderamiento
escolar (Regina George y Cady Heron) y la letalidad (Carrie y Beatrix
Kiddo) se conecta con los estereotipos de la narcomujer —sobre
todo, los propuestos por Valenzuela Arce: mujer-acompañante,
mujer-trofeo, mujer- objeto— para delinear a Fernanda Salas y sus
transformaciones a lo largo de la novela. Esta serie de elecciones,
que comienzan a tener lugar al inicio de la obra y que se extienden
hasta su fin, reafirman la cualidad clave del acto de combinación
iseriana; es decir, la de potenciar y evidenciar la intencionalidad
del texto a partir de sus procesos de interrelación. Ante esto, cabe
plantear la pregunta, ¿cuál es la intencionalidad de una obra que se
cimienta, innegable e invariablemente, en imaginarios y estereotipos
de alcance masivo y cómo esto repercute en su construcción literaria?
La unión de los referentes musicales, cinematográficos y
femeninos que predominan en la producción y el imaginario cultural,
marca la dirección de una novela que, en palabras del escritor Élmer
Mendoza, es sólo “un ejercicio no politizante” (Mendoza, 2010) que
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no pretende desenvolverse dentro de los parámetros de la estética,
el valor o la trascendencia literaria, sino dentro de los dispositivos
de enunciación de la cultura de masas, los cuales, como afirma
Martín-Barbero, son reducidos por la crítica culta “a su ‘fórmula’,
a su agotamiento del esquematismo, la repetición y la transparencia
de la convención” (Martín-Barbero, 2002: 155). Por esta razón,
revisar Perra Brava bajo un lente político o de profundo compromiso
social, sólo arrojaría resultados estériles, pues, claramente, la obra de
Alarcón no busca alterar o desenmascarar los estereotipos en boga,
ni generar ningún tipo de impacto social, político o estético. Frente
a esto, cabe plantear una pregunta, ¿desde dónde analizar una novela
que parece apoyarse en los valores y las realidades comerciales de las
mercancías de moda? Ante un mundo en el que los noticieros y el
streaming se construyen desde y para el espectáculo y, en ese sentido,
sólo responden a la inercia del consumo indiscriminado que termina
por vaciar la violencia de significación, el arte —y en este caso, la
novela—, de acuerdo a la investigadora mexicana Rosa Beltrán,
sólo puede expresar este hecho de una sola manera: “hablando de
la superficie desde la superficie” (Beltrán, 2010:16), reafirmando el
estereotipo para orillar a los lectores a pensar si, en una realidad
mediatizada, es posible acercarse al narcotráfico más allá de los
imaginarios y las convenciones que se consumen a diario. Así, Perra
Brava, apoyada en las convenciones formuladas por la industrias de
masas, logra resignificar el narcoimaginario desde el interior.
La novela presenta personajes y escenarios que parten de los
clichés de la cotidianidad del día a día y del mass media: lanzar una tanga
a mitad del concierto; el amigo gay perfecto, ocurrente y dramático;
la relación codependiente con un hombre peligroso, pero irresistible;
la llegada a bares donde las mujeres se pasean como un trofeo. Cada
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uno de los escenarios que se presentan a lo largo de los setenta y
nueve capítulos que conforman la obra, parten y se mueven desde el
cliché, lo cual facilita que la protagonista también se desenvuelva en
esta dinámica: joven, universitaria, atractiva y con un oscuro pasado.
No obstante, la relación que se establece no se mantiene sólo entre
los elementos que impulsan la historia, sino también con el lector, ya
que son estas convenciones los que aluden y establecen conexiones
con la experiencia extratextual, pues, al aludir a lo massmediático
como dispositivo de reconocimiento (Barbero, 1991:147), la
autora emplea los estereotipos para transgredir las demarcaciones
sociohistóricas, meramente referenciales, y aprehender el imaginario,
con el propósito de posibilitar el reconocimiento del mundo narrado
con el mundo del lector popular que pretende resignificar.
Aunado a lo anterior, y como parte de este proceso de
resignificación y readaptación, se encuentra también la inclusión
de la música del Cártel de Santa, lo cual, por un lado, acentúa las
dimensiones de la cultura masiva al interior de la novela, mientras
que, por otro, establece un fuerte diálogo con la tradición musical de
las narconarrativas del siglo XX. Al rescatar las canciones de dicho
grupo que, además, poseen una fuerte carga misógina que afirma
—tal y como lo hacían los corridos a inicios del siglo pasado— el
cliché de la identidad y el poderío masculino hegemónico, así como
sus valores dominantes, la autora explora un camino que le permite
reformular y actualizar el legado del narcocorrido y la estética
norteña para visibilizar cómo “en el medio de la literatura, las
estructuras existentes pueden enriquecerse con elementos nuevos
o interpretarse de manera diferente”(Erll, 2012:209). Aunado
a esto, la interrelación entre la tradición previa y los referentes
extratextuales, permiten el desplazamiento del imaginario hacia un
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nuevo público: la joven clase media que es, precisamente, donde
habita la protagonista de Perra Brava.
Así, con la voz de Babo apoderándose del soundtrack de la
obra, Alarcón musicaliza la inversión que vivirá Fernanda —visible
desde el apellido palindromático Salas—, a la par que refuerza
la imposibilidad del personaje —y quizá también del autor y los
lectores— de significar la violencia más allá de los clichés y las
mediaciones. Desde su vida universitaria estereotipada, cruza hacia
el narcotráfico de la mano de Julio, quien, como representante
convencional de una masculinidad omnipotente, da sentido a la
experiencia de Fernanda al interior de aquel mundo; sin embargo,
el encuentro de ambas realidades —convención y violencia— no
puede darse nunca de forma directa. El encuentro sexual, que alude
a una violación, se da en medio de la oscuridad; el primer encuentro
con la sangre, frente a un espejo-pantalla que introduce las múltiples
veces que la protagonista conoció a Julio narradas, siempre, desde
la superficialidad de diversos clichés que se suceden unos a otros
como por obra del zapping: el niño fresa transformado en hombre
durante el baile de graduación; el novio de su rival universitaria que
cae seducido y rendido a sus encantos en el baño de un antro; el
compañero de secundaria que, años después, la reconoce vuelta otra
en la terminal de autobuses; el acosador callejero que, al final, se
disculpa y se presenta en un acto de ternura. Todo como sacado
de “la típica broma de película gringa” (Alarcón, 2010: 13), porque,
para poder participar de un mundo violento que parece rebasarla,
Fernanda Salas no conoce otra forma más que la de la convención.
De esta manera, a lo largo de la novela, la protagonista
comienza a encarnar las diversas imágenes femeninas, y situaciones,
de la cultura masiva del narco que, para el 2010, ya eran altamente
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comercializadas y consumidas. Aunado a esto, tal como en la realidad
extra literaria, la violencia también comienza a tomar las formas de
lo convencionalizado, es decir, de aquello familiar y rentable que
contribuye a hacer de la obra un hecho social “en tanto establece
formas compartidas de cooperación y comprensión” (Canclini,
1990: 39) con sus receptores. Así, tras entrar en su Atos a mitad de
la madrugada para perseguir a uno de Los Cabrones, Fernanda se
ve envuelta en una escena fílmica típica de las narcoseries: a mitad
de la carretera y con “Santa Muerte”, de Cártel de Santa, a modo
de banda sonora, la novia de Julio Cortés se ve perseguida por una
Suburban del lado izquierdo y por una patrulla del lado derecho,
hasta que finalmente:
(Los policías) me pararon en plena Constitución (…) No sabía
si tenerle más miedo a los de la Suburban o a los policías. Iban
llegando más y más patrullas. El oficial de los lentes oscuros me
preguntó:

— ¿Cuánto ganas? (…) Te pregunto porque ya agarraron a los
putos de la Suburban: eran cinco y estaban todos armados. Iban
a secuestrarte.

Me agaché sobre el volante, no sabía qué hacer ni qué decir. Sentí
que se me desvanecían los brazos y las piernas. Seguramente me
habían asociado con Julio y por eso me buscaban. Justo ahora que
él me había dejado sola. (Alarcón, 2010: 70-71)

El drama de la escena se desarrolla in crescendo cuando el
comandante Ramiro Silva, en primer plano, extiende la mano a
través de la ventana para presentarse, mientras que, en segundo
plano, un perro policía dirige sus ladridos furiosos al Atos. La tensión
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aumenta: un rifle señala la frente de Fernanda; el perro, de un salto,
entra a la parte trasera del auto para señalar la presencia de una
sospechosa bolsa negra; finalmente, “como si fuera una película de
terror” (Alarcón, 2010: 73), el comandante Silva saca el contenido
de la bolsa:
De los cabellos, el policía sostenía una cabeza que aún tenía los
ojos abiertos. De inmediato todas las armas fueron apuntadas
hacia mí.

—Date vuelta, manos arriba. ¿Este carro es tuyo?
— De mi esposo.
— Nombre.
— Fernanda Salas.
— De él, no te hagas pendeja.
— Julio Cortés.
— ¿Y este muerto se lo cargamos a Cortés?
—Fui yo.
(Alarcón, 2010: 74)

A poco menos de la mitad de la novela, Fernanda Salas se
confronta —quizá por primera vez— con la violencia del submundo
del narcotráfico que no había conocido más que indirectamente por
los Cabrones, Julio y las noticias transmitidas en vivo y en directo por
la televisión; sin embargo, su presencia actúa como la mano de Midas,
convirtiendo todo lo que toca en convención. Así, nuevamente,
el encuentro no puede operar sino desde la superficialidad de un
lenguaje cinematográfico que lo vuelva reconocible, por lo que
la violencia atestiguada por Fernanda adquiere la forma de las
representaciones masivas para, desde ahí, construir su sentido.
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Desde el gesto de su entrega a la policía, comienza a
operar en Fernanda, y en su transformación, una reafirmación
del estereotipo de la mujer en el hampa. Al salir de la pesadilla
narcotelevisiva en brazos de Julio, por primera vez se dirige a él
de forma desafiante “No me digas princesa” (Alarcón, 2010: 83),
pues su salida de la casa del alcalde regiomontano es también su
salida de la convención universitaria, de la femme fragile, y su entrada
al mundo masculino de la violencia. Fernanda Salas se reintroduce
al protagonismo de la novela vuelta otra: menos ingenua, más
desafiante, más seductora, más poderosa, pero siempre bajo el
espectro de lo pop como un acceso engañoso a la realidad aludida.
La protagonista de Perra Brava no se sale del estereotipo, sino que
se introduce a otro que alude a las figuras heróicas de Rosario
Tijeras y La Reina del Sur, por mencionar algunas; esto puede
evidenciarse en la aceptación de su condición de mujer-trofeo que
la lleva a cambiar el Atos por una Nitro, la cual anteriormente
consideraba de mal gusto, y su amor incondicional por dinero. De
igual manera, comienza a interiorizar la música de Cártel de Santa,
que antes consideraba machista y misógina, y con ello un discurso
masculino a partir del cual se afirma y se desenvuelve como una
femme fatale en tiempos del narco:
Alcé la pistola con la izquierda nada más para que la tipa la viera.
En cuanto volteó, gritó, perdió el control y se subió a la banqueta.
(…) No estuvo nada estrepitoso, como que coleó, le dio al árbol
con el lado derecho, con la puerta de atrás y ahí quedó estrellada.
(…) Todavía frené junto a ella y le grité:
—¡Para que aprendas a no jorobarme, pendeja! (Alarcón,
2010: 108)
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

Asimismo, mientras Fernanda Salas descubre el atractivo
de ostentar su poder a partir de la violencia, de forma simultánea
tiene lugar la inversión de Julio, quien, desde la perspectiva de
Fernanda, pasa de macho alfa a perro sumiso, transición que
se efectúa tras la propuesta de matrimonio en la finca de Villa
Santiago. Es en ese momento cuando el sentido de la violencia,
que era representado por Julio, queda subvertido para revelarse
como falso, pues se muestra como “toda una penosa y estúpida
farsa (…) [Julio] no era mío, y cuando comenzó a serlo, dejó de ser
él” (Alarcón, 2010: 118).
Al verse inmersa dentro de esta realidad fársica, Fernanda
decide fingir un viaje a Japón para huir del mundo de Julio y encontrar
su esencia auténtica. De este modo, la protagonista, sentada en el
aeropuerto con botas y accesorios Gucci, se pregunta por primera
vez “¿Quién eres?”. La respuesta comienza a plantearse en una
serie de lugares comunes que van desde esconder marihuana en
los baños del aeropuerto y vivir la fantasía del empezar de cero,
hasta mantener una relación clandestina con el guarda espaldas
de su marido. A lo largo de sus dos semanas de retiro, Fernanda
no hace más que “lo que había visto en las películas” (Alarcón,
2010: 140), herencia que, desde la primera página, estructura toda
su visión respecto al mundo violento que vive y experimenta. Así,
a través de un encadenamiento de imágenes o situaciones cliché,
Fernanda Salas, paradójicamente, emprende la búsqueda hacia
algo que le sea real y genuino, que pueda trascender el mundo
de Julio y Los Cabrones. Es aquí donde la autora pretende que
Fernanda encuentre su potencia, la cual sólo encuentra no sólo en
relación con los clichés, sino en su camino por reafirmarlos. No
es gratuito que, al regreso de su viaje a “Japón”, la protagonista
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comience a formar parte del engranaje del Cártel y a repetir sus
conductas violentas. Al salir a patrullar y usar el arranque agresivo
como medio para dejar en claro su posición de poder, tanto con
la mujer embarazada como con la amante de Julio, se refuerza su
posición de mujer mortífera, la cual encuentra su punto cumbre en
su último encuentro con su antagonista.
En él la autora vuelve a hacer uso del imaginario pop del
narco: la traición, el ajuste de cuentas, el plomo. Tras enterarse
de que su hijo ha sido asesinado por Fernanda, Julio va a
encontrarse con ella con un objetivo específico: “ojo por ojo,
injusticia por injusticia” (Alarcón, 2010: 201), vida por vida. No
obstante, envuelto en un drama amoroso y subyugado por su
cariño a Fernanda, confronta su incapacidad para matarla y, en
consecuencia, se dispara. Más allá de una secuencia melodramática,
el cierre pone en manifiesto cómo la violencia —representada en la
novela por Julio— se diluye y vacía de sentido ante la convención.
En consecuencia, frente a representaciones cuyo objetivo es la
espectacularidad, la realidad fáctica de la violencia no puede ceder
más que al colapso, pues se presenta a un público que se forja y
existe sólo a través de los imaginarios que adopta de los medios
masivos y que en ellos encuentra, tal como evidencia la autora
con esta novela, sus nuevos centros de verdad. De este modo, la
imagen final de Fernanda Salas bebiendo la sangre de su amado
muerto no es más que parte de un espectáculo lleno de sangre,
sexo y drogas, a la par que representa el carácter vampírico de las
realidades mediatizadas que sólo absorben y seleccionan, los trozos
de vitalidad de los fenómenos referenciales para recodificarlos
y transmitirlos a través de convenciones y estereotipos que no
ponen en riesgo ni transgreden el sentimiento de seguridad de
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

los lectores. No obstante, también queda en manifiesto que, en
un mundo en el cual la imagen ha devenido en realidad (Beltrán,
2010:41) es probable que, así como Fernanda Salas, nosotros como
lectores tampoco podamos aproximarnos a la violencia si no es a
partir de la reafirmación de las convenciones, pues sólo así, a decir
del teórico Wolfgang Iser, “the diffuseness of the imaginary is controlled
and called into form” (Iser, 1993: 3).

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Quien escucha, tiembla. El uso del sonido en Las
voladoras de Mónica Ojeda
Who listens, trembles. The use of sound in Las
voladoras by Mónica Ojeda
Isabel Alcántara Carbajal
AM-Azcapotzalco
isanami7@gmail.com

Álvaro Ernesto Uribe
UAM-Azcapotzalco
aeuh@azc.uam.mx

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza el papel del sonido dentro del
libro Las voladoras de Mónica Ojeda. El punto de partida, y eje principal,
es el cuento “Slasher”, a partir del cual se estudia el lugar que ocupan el
sonido y el grito. Proponemos que es posible observar el vínculo de estos elementos con una serie de referencias intertextuales e intermediales
ordenadas alrededor de un dispositivo literario diseñado para generar
horror.
Palabras clave: sonido, grito, literatura latinoamericana, Mónica Ojeda.

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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Abstract. This article analyzes the role of sound within the book Las
voladoras by Mónica Ojeda. For that purpose, the place occupied by sound
and scream is studied in the story “Slasher”. We propose that it is possible
to observe how these elements are linked to a series of intertextual and intermedial references ordered around a device designed to generate horror.
Keywords: Sound, Scream, Latin American Literature, Mónica Ojeda.

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Introducción
Los estudios literarios paulatinamente han dado cuenta de la manera
como la literatura se vincula con otros sistemas, del mismo modo
que otras disciplinas le han prestado atención como fuente de
estudio. Más allá de la emergencia de nuevas fuentes y objetos de
investigación, conviene destacar que, tal vez, lo anterior se vincule
con la manera como un conjunto de plumas ha posicionado su obra
como iconoclasta. Entre ellas está la de Mónica Ojeda (Ecuador,
1988), quien ha desarrollado una narrativa inquietante, peculiar por
la manera como el horror vertebra un sistema literario que le permite
explorar temas como la violencia en la familia, ser mujer, el cuerpo,
la oralidad andina y fenómenos contemporáneos: los videojuegos,
la Deep web o las Creepypastas. Narradora y poeta, Ojeda ha publicado
tres novelas, dos poemarios y recientemente un libro de cuentos.1
Dos publicaciones de Ojeda, Mandíbula y Nefando, han motivado
sendos análisis que permiten identificar los temas recurrentes
de su producción (Ortega Caicedo, 2018; León, 2019; Jiménez,
2021), además recientes trabajos han caracterizados algunos de sus
dispositivos narrativos (Meza, 2016; Sánchez-Aparicio, 2019; Pezzè,
2020). Con esto en cuenta, nos proponemos abonar al estudio
de los hilos que sostienen la obra narrativa de Ojeda a partir del
uso del sonido en su prosa, elemento temático que cobra especial
dimensión en su más reciente libro de cuentos, Las voladoras (Páginas
de Espuma, 2020). Consideramos que la presencia de lo sonoro en
esta colección de relatos no es gratuita, sino que responde a una
1 Ojeda ha publicado las novelas La desfiguración Silva (2015), Nefando
(2016), Mandíbula (2018); los libros de poesía El ciclo de las piedras (2015) e
Historia de la leche (2019); la colección de cuentos Las voladoras (2020).
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

búsqueda temática que en el camino logra articular un original
sistema literario que no ha hecho más que anunciar sus posibles
alcances.
El papel del sonido en la narrativa de Ojeda
La atención por lo sonoro en soportes considerados silentes ha sido
objeto de debate desde los estudios literarios y los estudios del sonido,
estos últimos más jóvenes que los primeros. La crítica literaria, con énfasis
en la poesía, ha prestado atención a la representación de la escucha, su
descripción y la manera como se hace presente a través de distintos
tropos; también ha resaltado el uso recurrente de sonidos y silencios
como formas de explorar aquello que la lengua no puede nombrar.
Por otra parte, Igor Reyner (2018) sostiene que desde los estudios del
sonoros podemos observar que a la literatura se le consideró en un
principio fuente para ejemplificar propuestas teóricas; con el paso de
tiempo se transformó en fuente documental para reconstruir los sonidos
de épocas en las que no existían otros soportes de almacenamiento y,
recientemente, como base para la existencia de teorías autónomas como
el unseen sound de Brian Kanel y su investigación sobre el la escucha
acusmática en la narrativa de Kafka.2
2 Reyner se refiere al trabajo de Brian Kane (2014), Sound Unseen:
Acousmatic Sound in Theory and Practice, publicado por Oxford University
Press. Kane analiza el cuento “La madriguera” y el papel que juegan los
sonidos para inquietar al lector con la finalidad de conceptualizar desde la
literatura el sonido acusmático:
[…] to show how literature engenders its own productive, informative, and
thought-provoking accounts of sound and listening. It not only offers a solution
to problems of sound and listening, but also presents puzzles to be solved. What
Kane’s reading of Kafka reveals is that while key theoretical categories related to
sound and listening seem to be always already given – such as the dichotomies
listed above –, literature, in dislocating the reader’s attention from sound and

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En el caso de Las voladoras advertimos que el sonido adquiere
vital relevancia como mecanismo para transgredir el lenguaje y
hacerlo llegar a lo que está fuera de él. Esta búsqueda descansa en un
sistema literario cuidadosamente integrado a través de un inventario
de referencias extratextuales y literarias; en palabras de Andrea
Pezzè, una biblioteca, la cual está ordenada para develar un secreto,
lo terrorífico (Pezzè, 2020: 49). Ese terror que se busca alcanzar se
vincula generalmente con historias familiares (madres e hijas, infancia,
el padre) y se manifiesta a través de cuerpos monstruosos. Pezzè
enmarca la producción de Ojeda y de otras escritoras latinoamericanas
dentro del Weird; es decir, obras que dependen de la mezcla de
elementos que ocupan espacios no heterodoxos y producen un
efecto perturbador. Al mismo tiempo, la lectura de Ojeda exige
un sistema de referencias distinto al anidado en el sentido común.
Por tanto, el resultado consiste en: “la exhibición de una biblioteca,
en la que lo literario no depende de un canon o de una definición
académica de literatura, sino de la posibilidad de combinar entre
ellos elementos heterogéneos” (Pezzè, 2020: 53). Siguiendo a Pezzè,
Nefando y Mandíbula recurren a la narración polifónica y fragmentaria
para esconder un artefacto literario, un secreto.3 Del mismo modo,
la puesta en marcha de este artefacto narrativo exige por parte del
lector la resolución del misterio planteado en la narración, del cual se
desprenden todas las interrogantes sobre los personajes.
listening to other subjects at the very moment it speaks of sound and listening,
invites the reader to reassess what they know about what they read, to rethink
in novel terms auditory experiences and aural-related concepts that seem far too
common or familiar. As regards research methodology, literature can be thought
of, therefore, as the written equivalent of sound […] (Reyner, 2018:139).
3 Pezzè recurre al concepto de secreto acuñado por Piglia para estudiar la
narrativa de Onetti, particularmente sus nouvelles (Ver Piglia, 2019).
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Escarbar en los fragmentos del secreto no lleva, como en el
policial, a la resolución de los hechos, al contrario, el artefacto está
diseñado para perturbar. Dice Pezzè que “la búsqueda del horror
es una constante y, de hecho, una aporía” (Pezzè, 2020: 49). El
resultado, por ello, es una diégesis cuyo mundo está estructurado
alrededor de un secreto disruptivo e incómodo, una subversión
heterodoxa e incluso criminal. Y como resultado, en palabras de
Pezzè, el secreto pone en escena “la idea de que en todo género
dicho ‘popular’ se podrían encontrar los elementos literarios que
justificarían su inserción en el mundo del canon de la literatura, o,
desde otra perspectiva, que toda literatura de masas constituiría un
canon en sí misma” (Pezzè, 2020: 60).
Con esto presente conviene preguntarnos qué elementos
conforman dicha biblioteca en Las voladoras y de qué manera se
vinculan para transgredir el canon a través de la construcción del
secreto. Es posible considerar a los elementos del sistema literario
de Ojeda como mecanismos narratológicos: biblioteca, secreto y una
tercera categoría que denominaremos cruce. La biblioteca consiste en
el conjunto de recursos intertextuales e intermediales que construye
a los personajes, el espacio y el conflicto de la historia. Una estrategia
narrativa muy usual es el empleo de mecanismos de fragmentación
de la información discursiva y reiteraciones. Una diversa gama de
temas conforma dicha biblioteca: tradiciones y relatos orales, música,
cine, literatura, leyendas urbanas, internet. La oralidad andina,
secundaria en sus novelas, cobra mayor protagonismo en algunos
de sus cuentos: voladoras, brujas, cóndores y otros imaginarios de la
región se manifiestan como formas de la alteridad que rodean a los
personajes y, al mismo tiempo, permiten resignificar el espacio: la
montaña, el campo y la ciudad. Los recursos provenientes de otros
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soportes (como la música, el cine y los videojuegos), además de
funcionar como referentes intertextuales, reordenan el lenguaje en
un sentido intermedial, es decir, la prosa emula sonidos, murmullos,
ruidos, gritos, recurre a sinestesias con el fin de descolocar al
lector. Cuando hablamos del secreto, segundo elemento del sistema
literario de Ojeda, nos referimos a la construcción de un artefacto
cuyo fin es subvertir y descolocar la realidad de los personajes, lo
entendemos como un componente que reemplaza aquello imposible
de asir con el sistema de la lengua, el horror. El cruce, entonces, es
la instancia donde la narración ordena todas las piezas del secreto y
este se despliega; es el momento cuando los personajes transitan a
la otredad. Tras el cruce, los elementos del sistema literario quedan
subvertidos y se articula un nuevo código de intercambio donde la
inteligibilidad se manifiesta a través del dolor y el horror.
En suma, el sistema literario de Ojeda es uno que pretende
descarnar la palabra para llevar la experiencia lectora hasta los
huesos. Las capas de sentido que crea la lengua sobre la experiencia,
según Ojeda, incomunican a los sujetos; resulta necesario buscar en
la experiencia del trauma y del dolor la posibilidad de abrir vasos
comunicantes.
En una entrevista virtual realizada en marzo de 2021, Ojeda
recalcó que Las voladoras constituyen una exploración de lo que
ella considera el gótico andino: “Entiendo el gótico andino como
una literatura que aborda la violencia y los miedos particulares de
ese territorio, con toda su historia y su contexto” (Ojeda en Pina,
2021: s/p). En esta colección de ocho cuentos, el entorno físico
y cultural de Ecuador nutre con mayor intensidad las ficciones. Y
para explorar el miedo a través de la violencia, Ojeda crea historias
habitadas en su mayoría por mujeres: un mundo femenino que se
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reestructura por y contra la violencia para resistirla o ejercerla. Si
entendemos a ésta como una relación social caracterizada por la
negación de una subjetividad (Wieviorka, 2001), podemos especular
que sus historias son las de aquellas subjetividades, cuya incapacidad
de agencia moldea su persona y su entorno bajo nuevas reglas.
Aquella imposibilidad de ser agentes no se traduce en pasividad. No
es así, puesto que las protagonistas de Ojeda gestionan y resisten
una violencia estructural y simbólica (Segato, 2003). Podemos
aseverar que diversos recursos sonoros en estos cuentos dan cuenta
de las tensiones generadas por dichas violencias: en Las voladoras
escuchamos zumbidos, vibraciones, estruendos y ruidos telúricos:
siempre hay una disonancia inquietante.
En este libro de cuentos apreciamos un menor uso de
la polifonía (salvo la empleada en el cuento “Soroche”) y un
aprovechamiento constante de mecanismos que fragmentan los
relatos a través de analepsis y elipsis. Por ejemplo, el tiempo de la
historia de relatos como “Caninos”, “Slasher” y “Terremoto” resulta
extremadamente breve: algunos momentos de visita por parte de
una madre a su hija, la ejecución de un performance en público
o el encuentro sexual de dos hermanas durante un cataclismo. El
resultado, entonces, es un proceso de búsqueda por parte de los
personajes a través del recuerdo.
Al atender los elementos de la oralidad andina, observamos
que en “Las voladoras”, cuento que le da nombre a la colección, la
autora explora las posibilidades narrativas del relato oral protagonizado
por mujeres aladas en la zona rural de Ecuador. A estas mujeres les
agrega como característica adicional el tener un solo ojo, detalle que
las vincula con los cíclopes homéricos. Consideramos que el vínculo
voladora-cíclope configura una narrativa que pretende subvertir la
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asociación semiótica entre Ulises/Polifemo. En la Odisea, Ulises ciega
a Polifemo con una lanza del Cíclope y se esconde entre su ganado
para huir, arrebatándole a la criatura la única cualidad que le daba
civilización, el ganado, porque ya antes se le había caracterizado como
un monstruo sin ninguna ley, que no come pan y vive al descubierto
(Calame, 1986). Al contrario, las voladoras arrebatan a la narradora
y su madre del espacio regido por reglas masculinas de civilización,
orientadas por un miedo y odio hacia lo femenino.
El uso del recurso oral también resulta evidente en “Sangre
coagulada”, donde también se presenta un cruce a la otredad, en
este caso la narradora aprende a ser bruja bajo la tutela de su abuela:
es capaz de sanar o de matar, además realiza abortos clandestinos
para las habitantes de una comunidad que la desprecia. Al cruce y
resignificación podemos agregarle la manera como la protagonista
resignifica la sangre como bella y placentera, acaso un símil que narra
un tránsito de la violencia recibida a la violencia que se puede ejercer.
En palabras de Claudia Salazar: “en Sangre coagulada’ aparece el
saber de la bruja que le confiere agencia y capacidad de responder
o de vengarse frente a estas violencias, así como de permitir a sus
clientas recuperar el control de su capacidad reproductiva” (2021: 15).
Aunado a la compleja relación de las protagonistas de los dos
anteriores cuentos con la alteridad y la manera como la encarnan,
consideramos que un factor de vital importancia en las historias
de Ojeda es el apego como el motivo que lleva a los personajes a
subvertir las reglas del mundo. Lo último resulta más evidente en
“El mundo de arriba y de abajo”, donde el único narrador hombre
de entre todas las historias crea un conjuro espurio que le permite
revivir temporalmente a su hija y nos adelanta una premisa: lo
masculino no puede acceder a este secreto.
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Estos rituales heterodoxos culminan en cuerpos
monstruosos, por ejemplo, el de la hija en “El mundo de arriba y de
abajo”, quien despierta en estado de putrefacción. Lo mismo ocurre
con la necesidad de llevar la experiencia de la violencia al organismo
de sus protagonistas. El cuerpo de las voladoras, la sangre, la cabeza
decapitada de una niña, una lengua cercenada o el cadáver podrido
de una hija, todos ellos son parte medular del secreto: para construir
el sentido abrevan de intertextualidades cultivadas en el horror,
como las brujas, el cuerpo zombi o a las tradiciones orales. Otro
recurso recurrente es el empleo de símbolos animales: las voladoras
y las abejas, el padre-perro en “Caninos”, los cóndores en Soroche
o un lobo-chamán en “El mundo de arriba y de abajo”.
Los elementos de las bibliotecas perfilan la ruta de una
transferencia semiótica, mientras develan atisbos del artefacto
que sostiene la narración (el secreto de Piglia en Pezzé, 2020). La
revelación se completa a través de cruces, momentos climáticos que
narran la transición de las protagonistas y muestran la última pieza
del secreto. El cruce traza la dirección que debe seguir la transferencia
de los elementos de la biblioteca y, al mismo tiempo, devela el orden
del mundo narrado. Para lo primero, la simbología puede parecer
elemental: caídas y ascensos; es decir, en “Las voladoras” la narradora
se une al vuelo de las criaturas que dan nombre a la historia, en
“Cabeza voladora” se eleva con las Umas hasta el momento en
el que describe como su cabeza logra desprenderse de su cuerpo,
“Slasher” describe un escenario desde donde las protagonistas
montarán su acto final. Por otra parte, “Soroche” emplea la figura
de un cóndor arrojándose al vacío como preludio de la decisión de
su protagonista, “Terremoto” juega de nuevo con la idea de elevarse
y caer, en este caso un edificio durante un terremoto apocalíptico y,
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finalmente, “El mundo de arriba y de abajo” aprovecha el descenso
a la muerte y el ascenso a la resurrección como eje de sentido para
la narración, en particular cuando después del ascenso a la montaña
llega la muerte. Todas estas direcciones se construyen sonoramente:
Las Umas murmuran, las voladoras vienen acompañadas del
zumbido de las abejas, las vibraciones de una pieza sonora en
“Slasher” funcionan de manera similar al estruendo del apocalipsis
que viven las hermanas en “Terremoto”, sin olvidar que la montaña
y su fauna crean un ambiente que descoloca a los personajes.
En suma, hasta aquí hemos descrito algunos recursos
recurrentes de Ojeda y la resignificación de sus referencias
intertextuales a través un momento de cruce que reordena el sentido
del mundo narrado. Conviene ahora detenernos en el cuento
“Slasher”.
“Slasher” como texto programático
“Slasher” narra la historia de Bárbara y Paula, hermanas gemelas
que forman un grupo de música noise underground. El relato narrado
desde la perspectiva de Bárbara relata cómo ellas están por presentar
un performance en cuyo clímax Bárbara mutilará la lengua de Paula.
El cuento recurre a la analepsis para introducirnos al mundo de las
hermanas y la razón de la mutilación de Paula: ella es sordomuda
y eso les impide compartir algunas vivencias con su gemela, en
especial el trauma de haber escuchado durante la infancia las crisis
depresivas de su madre.
Resulta posible interpretar “Slasher” como una lectura
programática dentro de la colección de cuentos. El hecho de que la
historia explora la incesante búsqueda de dos artistas sonoras por
transmitir la experiencia del horror y el trauma puede servir como
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guía narrativa para el resto de las historias. Podemos organizar la
biblioteca de esta narración alrededor de tres ejes: la mutilación del
cuerpo (lengua, slasher, giallo, John y Lorena Bobbit), las gemelas
(la doble) como recurso para explorar la comunicación con el
otro y, por último, la reflexión sobre el sonido como forma de
entendimiento previa y paralela al lenguaje. El sentido de estos
elementos logra configurarse a través del secreto que moviliza la
trama, el performance de las hermanas, el cual anticipa un cruce:
lograr que Paula y el público vivan el mismo horror que Bárbara es
incapaz de comunicar por otro medio.
Mutilar la babosa carnívora
Los elementos de la biblioteca necesitan transmutarse para completar
el cruce. Este consiste en transferir las cualidades de un objeto a
otro, transitar, escindir o fusionar, y en el camino revelar un secreto
que ordena el mundo narrado. En “Slasher” el primer elemento
enunciado es la referencia al subgénero cinematográfico de horror,
el cual se complementa con la primera frase dicha por la narradora:
“Bárbara quería cortarle la lengua a su hermana gemela con un
estilete” (Ojeda, 2020: 59).4 Un tercer elemento que dimensiona
sonoramente esta idea es cuando se asevera que a ambas les gustaba
imaginarse a sí mismas componiendo la banda sonora de una
película giallo: “Reproducían el sonido de los cuchillos./Apuñalaban
frutas en bosques fluorescentes” (62). La referencia cinematográfica
perfila la imagen del cuerpo mutilado de una mujer, pero esta cede
a las metáforas sonoras: pasamos de la descripción de una lengua al
sonido de los cuchillos y las puñaladas. Incluso Bárbara caracteriza
4 De ahora en adelante indicaremos solamente las páginas del cuento.

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los gritos de su madre durante sus crisis depresivas, “Mamá suena
por las noches como las mujeres que mueren en los slashers” (73).
Por otro lado, cortar la lengua prefigura también un segundo
nivel de interpretación: rasgar y subvertir los significantes. En suma,
tenemos dos elementos de la biblioteca: referencias de la cultura
popular y cuerpos monstruosos; sin embargo, por sí mismas no
revelan el secreto, necesitan subvertirse a través de un cruce que la
narración se encargará de perfilar. En este caso, a la sonoridad de
los cuerpos mutilados de mujeres se contraponen las referencias a
la historia de Lorena Bobbit y la mutilación de John Wayne Bobbit.
Durante una digresión la voz narrativa nos indica que las hermanas
improvisaron un performance inspirado en el caso de Lorena Bobbit,
una mujer que en 1993 cortó el pene de su maltratador. Después
del incidente ella, estigmatizada, fundó una organización para
apoyar mujeres víctimas de violencia de género y él se convirtió en
actor porno. Una operación de resignificación se perfila durante
la analepsis: “«Nuestra madre se llama Lorena», mentían en sus
presentaciones. «No tenemos padre»” (71). Estos dos elementos
permiten perfilar una morfología: el sentido transita del sonido de
mujeres mutiladas a las hijas de quien mutiló a su abusador, las hijas
sin padre.
La transición de un hombre que mutila a mujeres, propio del
género cinematográfico, hacía una mujer que mutila a su abusador
incorpora una capa más de sentido en el momento en que las
hermanas plantean la posibilidad de explorar con consentimiento
lo extremo. Este giro se perfila cuando las ellas miran la película
porno de John Wayne Bobbit: “Cuando la vieron juntas Paula le
preguntó: «¿A qué suena el sexo?», y Bárbara le contestó: «A selva, a
sudor, a sed». /Le respondió: «El sonido del dolor es muy parecido
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al del deleite»” (71). La similitud entre ambos sonidos perfila ahora
sí una dirección, la exploración consensuada del dolor resignifica
los elementos de la biblioteca al instrumentalizarlos como una
forma de compartir, experimentar y apropiarse la experiencia
extrema del dolor: “las llamaran bárbaras por explorar entre ellas,
de forma consensuada, algo que era parte de la experiencia de tener
un cuerpo” (68). Sin embargo, eso no impedía que Bárbara tuviera
miedo de lastimar a su hermana:
Decirle a Paula lo que había en su cabeza, pronunciárselo aunque
ella no la oyera, le daba a Bárbara la ilusión de tener el control,
pero a veces temía perderlo igual que las personas que salían en
los noticieros y en el Diario Extra; personas normales que, en
cuestión de segundos, lastimaban a sus parejas, a sus hijas, a sus
hermanas o a sus madres. Se enfermaba de miedo en la cama,
boca abajo, y Paula volvía a decirle, con pereza, que no tenía razón
alguna para sentirse culpable.

Que si un día le cortaba la lengua, ella la perdonaría.

Que si un día se hacían daño sería por amor. (72)

La compleja relación con el dolor y las mutilaciones que
la historia quiere explorar nos lleva a aventurar una interpretación
a partir del ensayo de Lucía Guerra-Cunningham titulado “El
personaje femenino y otras manipulaciones” (1986). En su trabajo,
Guerra-Cunningham sostiene que la imaginación masculina
construye relatos de mujeres mutiladas, es decir, que refuerzan el
mito cultural de lo femenino como aquello subversivo que debe de
ser conquistado por la cultura y que en las obras analizadas por ella
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se traduce en la castración erótica, la pasividad y otros elementos
de un Deber-ser (buena mujer y potencial víctima pasiva) (GuerraCunningham, 1986: 12). Algo que Humbelina Loyden caracterizó
como el fantasma femenino imaginado por los hombres para
modelizar la conducta (1998: 40-42). En consecuencia, frente a
personajes femeninos entendidos como sujetos mutilados por un
Deber-ser podemos anteponer la manera como Ojeda desarrolla
en “Slasher” (y en su narrativa en general) mujeres que resisten
esos imaginarios y exploran comportamientos subversivos para
el imaginario masculino, por ejemplo: la búsqueda del placer e
infligir dolor. Se trata de algo más que resignificar a los personajes
femeninos; a veces el afán es mutilar y destruir los relatos nacidos
desde la imaginación masculina.
Gemelas, ecos, reverberaciones
“Slasher” explora la figura de las gemelas en tres niveles. En primer
lugar, dentro de la diégesis las protagonistas (particularmente Paula)
explotan de manera performática su imagen para perturbar a quienes
les rodean: “a su público le daba miedo oír cualquier cosa viniendo
de una gemela” (59). Paula interpreta el juego de dobles y pretende
construir una imagen de gemela malvada. Para René Girard, el otro
(manifestado en este caso en una gemela malvada) representa una
fuerza que elimina la diferencia y mimetiza el deseo. Esto quiere decir
que aquello que se desea es lo que mimetiza a los sujetos. Deseamos
lo que el otro tiene y lo que carecemos; en suma, se abre la puerta “al
reino de la violencia” (Girard, 1995: 150-172). Paula actúa como la
doble que enfrenta a los otros, que les recuerda la existencia del reino
de la violencia y les atormenta. Sin embargo, este es solo un papel
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representado por ella; Bárbara revelará una morfología diferente entre
las hermanas que no es el conflicto, sino la búsqueda de la fusión.
Un segundo nivel es el juego de dobles construido por la voz
narrativa a través de dos mecanismos: en un principio, como sujetas
que guardan una relación estrecha de entendimiento y, después, por
el miedo a perder ese vínculo. Lo primero se manifiesta en la historia
mediante la composición de sus piezas sonoras, Paula improvisa una
serie de sonidos a partir de los cuales Bárbara construye; “su objetivo,
sin embargo, era crear a partir del interior de Paula” (65). La comunión
entre las hermanas se manifiesta a través del sonido y del cuerpo.
Paula es “una anguila nadándole en la sangre [como si] estuvieran
muy adentro una de la otra” (65), aquella que puede leerle los labios
“como si le leyera la mente”. Cabe destacar que la comunión entre
ellas se describe a través del movimiento: nadar, “pelar las palabras y
comer la pulpa”. Bárbara reconoce que es más sencillo comunicarse
con Paula porque “a ellas las unía el pelo, las vértebras, la pelvis. Eran
iguales en cuerpo y sus huesos respondían a una gramática superior”
(72). El empleo de las dobles en la narración pretende explorar las
posibilidades de entender al otro y, por tanto, el motor de las acciones
de las hermanas es salvar un abismo que las separa: “Sus palabras, en
cambio, eran distintas e incompatibles” (72).
Al respecto, Juan Bargalló propuso una morfología del doble
en la literatura. Algunos tienden a la fusión (la mutua aproximación
de dos sujetos, como en Willian Wilson o El Horla), otros a la fisión
(la separación del sujeto en dos personificaciones, como en La
nariz de Gogol) y otro grupo a la metamorfosis (la transformación
reversible o irreversible de un sujeto, como El extraño caso de Dr. Jekyll
y Mr. Hyde o La metamorfosis) (Bargalló, 1994: 7). En “Slasher” las
hermanas tienden a la fusión, procuran salvar cualquier abismo que
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las separa hasta llegar a la reconciliación a través del terror. Tengamos
presente que el yo no se ve a sí mismo, por ello debe desdoblarse, y
esos reflejos son formas invertidas de sí, figuras del otro. Además,
en la historia las gemelas requerían compartir el terror de la madre
para evitar lo que Carl Jung denomina abdicar de sí mismas. Según
Jung el doble se manifiesta por la excesiva influencia que ejercen
determinados esquemas procedentes de los arquetipos ancestrales y
socioculturales propios del inconsciente colectivo (Jung en Herrero
Cecilia, 2011: 18-19). En consecuencia, la persona (imagen social)
somete al ánima. Bárbara y Paula como dobles buscan encontrar en
la otra aquello que les permita liberarse de los padres monstruosos.
Finalmente, un tercer nivel es programático, la historia se
puede leer como una pieza musical en canon donde se intercalan,
por un lado, párrafos con analepsis y narración sincrónica y, por
el otro, pasajes líricos ordenados en verso. La forma de las partes
líricas no solo reitera lo narrado, ofrece variaciones que desplazan el
sentido. En las variaciones, a modo de ecos, localizamos referencias
sonoras que configuran la comprensión del otro:
[prosa] Su objetivo, sin embargo, era crear a partir del interior
de Paula:
[canon] un fracaso, un océano negro en Saturno. (63)
[…] como si el cliché fuera cierto, una verdad mística en la
placenta, y estuvieran muy adentro la una de la otra.
[Canon] Inseparables. Indistinguibles.
Latiendo al mismo ritmo de la mente.
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El sonido como hechizo
El cuento plantea la cercanía del sonido con la animalidad. En algún
momento la lengua es una babosa carnívora; en otro, el chasqueo de
la lengua consistía en el sonido “acuático de la saliva y el músculo
que, como un delfín, se hundía en la carne golpeando el paladar”.
En la historia no interesa el uso del sonido para generar palabras;
importan más los gritos de ballena tráquea y su animalidad. Además,
la exploración sonora de las protagonistas buscaba el efecto de estos
sonidos en el cuerpo: “le gustaba la gente que temía y ver lo que
les pasaba en los ojos, el estado acuático de sus pieles, la tensión
muscular, la cabalgata abierta de los pulmones” (61).
El cuento muestra a las protagonistas en una constante
búsqueda estética. El recorrido permite observar los hilos del
dispositivo narrativo de Ojeda. “¿A qué suena el verdadero fondo de
las cosas?” (62), se preguntaban las hermanas, y esa misma cuestión se
abre al lector cuando los recuerdos de Bárbara anticipan una posible
respuesta: “Había sonidos que revelaban sucesos anteriores al lenguaje”.
La frase la enuncia Paula cuando recuerda su nacimiento a partir de
un concierto de piedras y agua en la licuadora. Más allá de creerle
al personaje, caracterizada en la historia por sus artificios, conviene
reflexionar cómo las protagonistas están convencidas de llegar a las
cosas a través del sonido y no de las palabras. A propósito, conviene
mencionar como Benveniste indicó que el sistema lingüístico está por
fuera del ser humano, los sujetos estamos separados del sistema de
signos y, en consecuencia, lo que el sistema permite expresar es algo
diferente de lo que la persona siente en realidad (Benveniste, 1999).
En “Slasher”, Bárbara y su hermana están moldeadas por un lenguaje
que les resulta insuficiente, externo y ajeno.
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Este planteamiento desplaza la búsqueda de lo lingüístico
y humano a lo sonoro de los objetos, “«El sonido es la poesía de
los objetos», «Yo saco poemas de las cosas»” (63). Esta búsqueda
sonora se manifiesta en el texto a través de metáforas que semejaban
el sonido con lo telúrico: “como una fractura de tierra”, “Un
descubrimiento de lo telúrico de la mente a través de lo que resuena,
vibra y retumba” (64). Para las gemelas, explorar los sonidos
extremos era el único camino para encontrar un “regreso a la vida
previa del lenguaje. Un recuerdo” (64). En este tenor, la búsqueda
de experiencias no mediadas por la realidad lingüística únicamente
resulta posible a través del grito: “«Yo quiero enseñarte lo que
es gritar», le confesó Bárbara a su hermana luego de decirle que
fantaseaba con cortarle la lengua. «Yo quiero enseñarte el verdadero
tamaño de un grito»” (64).
La reflexión de Bárbara entiende al grito como la instancia
anterior al lenguaje, capaz de mostrar aquello que éste enmascara.
Paula, en consonancia con la idea de animalidad, vincula al grito
con la amígdala, el miedo y el afán de supervivencia más primitivo
posible: “Sé que [los gritos] deforman el rostro de la gente, que
hacen temblar la materia, que activan una señal en la amígdala que
genera el miedo y que la naturaleza del miedo es la supervivencia”
(65). Su carácter no mimético se manifiesta cuando Bárbara expresa
que un grito es una “explosión de palabras”, no es un discurso
compuesto por proposiciones, su forma desordena cualquier
semántica: “Cuando alguien grita, las letras se disparan sin ningún
orden y atraviesan el tórax de las personas” (65).
Si el grito es algo que dinamita el lenguaje, una experiencia
que lo atraviesa y destruye, entonces es posible considerar que su uso
y apropiación requiere estructuras culturales que permitan asirlo e
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instrumentalizarlo. Una de ellas es la magia: “«Un grito es una emoción
que se contagia como un hechizo», «Un sonido es una emoción que
se conjura como magia»” (65). En la historia, Paula crea alrededor de
sí una imagen de bruja ante los otros, alguien que manipula el sonido,
“«La magia es que algo invisible pueda enfermarte», le dijo Paula
alguna vez. «Para mí lo sonoro es una deidad imposible»” (66). Este
performance las habilita como demiurgas ante los ojos de su público,
pues se saben conscientes del efecto de este sobre los cuerpos: “Un
sonido era capaz de hacer que los pulmones estallaran, provocar
ansiedad, náuseas, tristeza, migrañas, percepción de movimientos
fantasmagóricos a los costados del campo visual que muchos
confundían con apariciones” (67).
El sonido permite hechizar; abre canales de comunicación
entorpecidos por el lenguaje. Los recuerdos de Bárbara y Paula nos
permiten comprender el rumbo que tendrá el uso de la experiencia
sonora en la historia: Bárbara desea utilizar el performance para salvar
el único abismo entre ella y su hermana: “Su hermana ignoraba la
violencia real del sonido. En cambio, Bárbara se agarraba a la cama
poseída por los ruidos del otro lado de la puerta: golpes, cajones
abriéndose y cerrándose, sollozos, reptares, uñas afilándose contra
las cosas” (68). La revelación del secreto permite conjuntar las
piezas: el horror sonoro de la mutilación será el único puente para
comunicar a las hermanas entre sí y con su público. Esto a través
del montaje de un dispositivo al interior de la historia, que anuncia
la estructura narrativa del cuento: “«Hagamos algo diferente»,
le dijo a su gemela. «Algo que nos una la piel y el pulso» / Una
investigación de lo primigenio/ Un estudio del grito” (69). Bárbara
y Paula preparan las piezas de un hechizo, el secreto (Pezzè, 2020),
ese dispositivo que permitirá que Paula:
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[…] comprendiera las noches de los cajones y de los pies [las camas
separadas son metáfora de su separación en el abismo, la madre
llorando en los pasillos], lo que se sentía estar aterrada oyendo los
alaridos salvajes pero incapaz de moverse fuera del colchón, incapaz
de quitarse la sábana que ardía y se le pegaba como una piel enferma
y viscosa. Pensaba que era su deber enseñarle a su hermana lo que
un sonido era capaz de hacerle a la imaginación (69).

El grito puede equipararse con el hechizo en la manera como
lo intangible tiene efectos reales, en este caso el miedo y, al igual
que los hechizos, algunos refieren a temores antiguos: “El ruido
más alto que Bárbara había escuchado era el de su madre gritando
toda la noche después de haberse roto la cabeza contra el váter.
«Un grito es un cráneo mordido»” (69). La narración explora las
posibilidades que el sonido tiene para representar e insinuar hechos.
El terror está en la sugestión. Los sonidos entonces se construyen
como representaciones de lo que insinúan o a través del efecto que
generan en quien los escucha: “Es un fantasma orinándose encima
de todos los tímpanos” (69)
A partir de la revelación del trauma que se pretende
transmitir a través del secreto, el cuento recurre a las repeticiones.
Bárbara reitera la carencia de Paula, la necesidad de compartirle el
efecto del sonido en la imaginación y el terror de haber escuchado a
su madre durante sus crisis. Reverberar estas ideas semeja un ritual
que condensa los tres elementos que identificamos (mutilaciones,
hermanas, sonido): “Por eso a Bárbara le gustaba imaginar a su
hermana mutilada: para que en verdad lo conociera. Para que a través
de la pérdida entendiera lo que un sonido era capaz de hacerle a la
imaginación” (70). Para expresarlo con mayor claridad compartimos
la siguiente cita:
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[…] estar juntas en el sonido de los rasguños que la madre se
hacía a sí misma, en el de los cajones de las pastillas abriéndose
y cerrándose, en el del agua de los grifos saliendo a toda presión,
en el del llanto pesado. Quería comunicarse con su igual, que el
amor las juntara en el miedo y en el espectáculo de los ruidos de
la noche de la madre.
Paula no sabía cómo sonaba una madre sufriendo de insomnio
crónico y de depresión. Tampoco sabía lo que era levantarse en
medio de la oscuridad y que las rótulas saltaran fuera del cuerpo
como ranas óseas. «Mami está enferma de la mente» (72-73).

Lo que aterroriza a Bárbara es un sonido acusmático.
Proveniente del griego ακουσματικός, la palabra refiere a aquello que
se oye sin ser visto, algo inaccesible para Paula, quien requiere de
otros sentidos o de las descripciones de su hermana para activar su
escucha; sin embargo, estas últimas resultan insuficientes, porque la
lengua también lo es. Otra razón se encuentra en la ambigüedad de las
palabras que podemos apreciar tras la confesión de aquello que oculta
el secreto: “Años atrás su madre les contó algo sobre el padre: que era
un mal hombre, un puño, una cuchara, una aguja. Que se fue antes
de que ellas nacieran. Que era culpa de él que Bárbara hubiera nacido
mala” (70). En el canal de la palabra los significados enmascaran, callan
y en el mejor de los casos insinúan, “Una vez un niño les dijo: «Mami
dice que su papá es su abuelo»” (71). Incluso, Bárbara reconoce que
“Sus palabras […] eran distintas e incompatibles”. En cambio, los
sonidos y el efecto que provocan son más certeros, resultan imposibles
de ocultar, porque “los oídos no tenían párpados” (74).
En consecuencia, ellas diseñan un performance que recurre
nuevamente a la acusmática, pero esta vez definida por Pierre
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Schaeffer como un conjunto de sonidos reproducidos por medios
electroacústicos, cuyo fin es el ocultar las causas del sonido para
llevar al espectador a preguntarse qué está escuchando con la
intención de que el sujeto describa su percepción como tal y no las
referencias externas del sonido (Schaeffer en Reyner, 2018: 132).
En el cuento los sonidos que salen de los altoparlantes incomodan
a los oyentes, algunas personas piden a gritos que se interrumpa,
otros se retiran, unos cuantos permanecen, “Nadie en el público
podría evitar escucharlas y, si decidían hacerlo, tendrían que correr”
(74). El sentido de la escucha acusmática es reiterado cuando
Bárbara describe para su hermana lo que escucha: “Suena a abetos
derribados./ A montañas que hieden. / A campos y llanos de
costillas. /A Dios pudriéndose sobre el mar. /A futuro.” (75). Y este
mecanismo es el que recrea el horror, en este caso, la madre:
Había ruidos que hablaban de un tiempo antiguo de la carne.
Cuando Bárbara escuchaba golpes huecos y repetidos, por
ejemplo, los confundía con el de un cráneo pegándose contra la
pared. Algunos rumores la devolvían a las puertas arañadas de las
habitaciones y de los baños de su casa. Los crujidos y los chirridos,
a los cajones con las pastillas de su madre (75).

“Todo el que escucha tiembla”, repite Bárbara. En el
clímax de la historia, el hechizo del sonido se transmuta en una
violación; es imparable, y quienes prestan su escucha (voluntaria o
involuntariamente) se transforman en “templos donde cabalgar” o
“una gruta que demostraba lo que un sonido era capaz de hacerle
a la imaginación” (75). La disposición de las gemelas durante este
momento de la narración es importante, constituye el cruce que
reordenará el sentido de todo lo referido en la biblioteca del relato.
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Las hermanas se elevan en el escenario y están por encima de su
auditorio. Tras encender los altoparlantes, Paula se arrodilla para
tocar el suelo y las paredes; sin embargo, Bárbara conjura el umbral,
enuncia el sentido del cruce: “Pero aunque se arrodillara y palpara
el cuerpo sudoroso de la madre, solo una de las dos llevaba consigo
el territorio sonoro: el que no se podía contemplar” (76). La pieza
sonora es su madre llenando el espacio y el cruce solo es posible
con esa pieza-hechizo de por medio. Nuevamente la narración
recurre al espacio: las gemelas ascienden, Paula se hinca, el público
se encoge y después se abre, Bárbara levanta y purifica el estilete.
Las contraposiciones anuncian la transferencia: subir-bajar, cerrarabrir, penetrar (con el sonido)-sacar la lengua. Todas estas acciones
se leen como movimientos controlados por el sonido para llegar a
“la verdad y no su simulacro”.
Conclusiones
Para realizar este estudio resultó pertinente caracterizar el lugar que
ocupan el sonido y el grito en la escritura de Mónica Ojeda. Como
resultado, fue posible observar que estos elementos se vinculan
con una serie de referencias intertextuales e intermediales que se
ordenan alrededor de un dispositivo que genera el horror. Para
esto retomamos los conceptos de biblioteca y secreto, además de
proponer el cruce como la instancia ritual que marca la dirección de
las transferencias semióticas en los relatos. De entre ellos, elegimos
analizar el cuento “Slasher” por dos razones: primero, por ser un
texto que tiene como hilo temático el sonido, el grito y la escucha
y, segundo, por ser un texto protagonizado por dos personajes en
una búsqueda estética del horror: un texto programático. De él
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pudimos apreciar que la dimensión sonora permitió caracterizar
intertextualidades relacionadas con la mutilación, el doble y el grito
como forma de comunicación paralela al lenguaje.
En el centro de la obra de Ojeda está la búsqueda de una
forma de comunicar el trauma de la violencia. Para ello sus historias
recurren a una diversidad de elementos heterodoxos. Los ruidos y
los gritos, entonces, forman parte de estos recursos necesarios para
revelarse contra el lenguaje, y con ello contra realidades normalizadas
por éste: la violencia en la familia y contra las mujeres.

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

La narrativa contemporánea mexicana frente a la
territorialización del cuerpo: mujeres narradoras
de un cuerpo-territorio
The Mexican contemporary narrative against the
territorialization of the body: women narrators of a
body-territory
Francisco Tijerina
Washington University in St. Louis
paqotj@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022
Resumen. Este artículo explora los procesos de colonización y conquista
del cuerpo de las mujeres
Que la violencia en el cuerpo
de las mujeres no tiene un afuera y un adentro, un origen definido, aún menos un lugar estable. La violencia se mete por
puertas y ventanas. Entra en
nuestras casas, en nuestras habitaciones, en nuestros cuerpos.
Daniela Rea

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El proceso de colonización latinoamericano situó al cuerpo de las
mujeres como un territorio de conquista a través de estrategias
de dominación y control que van desde las políticas públicas
hasta la perpetración de actos violentos. Estas prácticas hoy en
día pueden observarse en distintas latitudes y extrapolaciones que
abarcan otras formas de vida regularmente alterizadas, cuerpxs
y sujetxs feminizadxs, y seres no-humanxs, en distintos cruces
espaciotemporales, también llamados deícticos. En particular, es
evidente que los conflictos bélicos modernos, las guerras contra
el narcotráfico en Latinoamérica y en especial en México y los
sitios emergentes para actividades de extractivismo mineral y
de hidrocarburos han sido parajes para la visualización de este
fenómeno. Esta asociación ha generado un cúmulo de violencias
irreparables de las que hoy numerosos colectivos feministas,
escritoras y activistas dan cuenta diariamente.
El texto que aquí busco esbozar es un ejercicio cartográfico
de obras literarias contemporáneas publicadas en México que
responden al entendimiento hegemónico de los cuerpos como
territorios en disputa, siempre a la espera de quien los ‘descubra’ y
les dé sentido bajo sistemas de explotación capitalista y patriarcal.
Vale la pena detenerme aquí en dos cuestiones. En primer lugar,
quisiera aclarar que entiendo la noción de cuerpo como aquel
referente a seres humanxs y no-humanxs, pero también como
el que es habitado por dichos seres. ¿Qué significa habitar un
cuerpo? Somos cuerpos que habitan otros cuerpos, ya sea a través
de afectos o efectos. Repensar nuestro planeta como un cuerpo
habitado y conformado por cuerpos es también un ejercicio de
decentralización. De esta forma, la idea es cartografiar un cuerpo
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habitado por cuerpos múltiples; un mapa de mapas. Es por eso
que, entrando a la segunda cuestión, me gustaría hacer hincapié
en la no fijeza de este mapeo. Si bien yo propongo la lectura de
algunas obras, pretender una mirada oblicua es entender la siempre
incompletitud de esta tarea. No existen, pues, fronteras estáticas,
ni se busca crearlas.
Tomando en cuenta la importancia que ha tenido el campo
literario para la construcción de conocimiento y la reificación
de narrativas y discursos que se alinean con las exigencias de un
mercado dominado por dichos sistemas, me dispongo a traer a
colación distintos textos que, más allá de su contenido, nos invitan a
repensar la estructura dominante. Entonces, lo que propongo aquí
es una mirada con otras lentes a objetos literarios que hacen otras
cosas más allá de ser novelas, cuentos, ensayos o poemas. Se trata
de que nos adentremos a observar algo que ya existía, pero que
ociosamente, en favor de la preservación del orden determinado, se
veía oscurecido. No es que no hubiesen escritoras mexicanas o que
ahora exista una moda entre las mujeres por escribir y adherirse al
fenómeno literario, sino que ahora existen más oportunidades desde
el mercado y quiénes lo operan para que sus voces sean escuchadas y
visibilizadas. Las razones para escribir pueden ser diversas y algunas
pueden estar o no a favor de un proyecto revisionista y contestario
al status quo. Lo cierto es que sin duda es un cambio de paradigma
que nos obliga a replantearnos nuestros patrones de consumo:
revitalizamos nuestra mirada, discurrimos entre otras narrativas y
discusiones y nos planteamos una cosmovisión compleja que asume
sus huecos en lugar de pretender una respuesta totalizante a aquello
que nos acontece.
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El cuerpo-territorio vs. la territorialización del cuerpo: la
respuesta a la colonización epistémica y física sobre los cuerpos
¿Qué significa territorializar el cuerpo? María Lugones retrata en
Colonialidad y género, en primer lugar, el espacio de distinción que
se generó para las mujeres de color en oposición a las mujeres
europeas. Lugones califica a este espacio como binomial y maniqueo
entre la pasividad y la agresividad; lo educado y lo bestial. Más tarde,
Lugones también explora otra veta donde expone la tradición de la
territorialización del cuerpo femenino cuando explica cómo en el
imaginario de Colón la tierra era retratada como un pecho de mujer,
dando lugar así, también, a una imagen clara: el cuerpo, celeste y
humano, a la mira del ente colonizador, es uno mismo para la tarea
de conquista y explotación. Esta violencia queda evidenciada, tal
como menciona Lugones, cuando tomamos en cuenta la forma en
la que se consideraba a las mujeres no blancas. Menciona Lugones
que “las hembras no-blancas eran consideradas animales en el
sentido profundo de ser seres ‘sin género’, marcadas sexualmente
como hembras, pero sin las características de la femineidad” (94).
Esta categorización, leída desde el trato que se les otorga a los
animales, permite asimilar el potencial de explotación bajo el cual se
observaba a estas mujeres.
El cuerpo, entonces, pasa a ser parte de un panorama
disponible para el ente colonizador. Carecer de género es carecer
de facultades sociales. La dicotomía sexo-género posibilita una
dominación sobre las mujeres y sujetxs disidentes. Pero la exclusión
de esta etiqueta produce una segregación todavía más evidente y
agresiva. Es, en gran medida, calificarles de menos-que-humanos.
Por tanto, esta dominación se caracteriza por no traer a colación
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cuestionamientos éticos que permitirían poner en entredicho las
suposiciones y tratos que se les brindan a estas personas.
La relevancia de esta discusión, a pesar de la distancia temporal
con la que contamos hoy en día, es que en mucha medida estas ideas han
permeado la construcción de este presente. Tal como expone Yásnaya
Elena A. Gil en Tres veces tres. En clave Malintzin: Nueve aproximaciones
a su figura, “contrario a lo que nos muestra la historia oficial, la
Independencia no supuso la suspensión de ese orden colonial” (22).
En lugar de ello, la Independencia posibilitó que el deseo de Estado,
inducido por ideales europeos, permeara en la conformación social
del México moderno. Una vez determinada una jerarquía de orden
patriarcal, donde las mujeres blancas, a pesar de su posicionalidad con
respecto a mujeres indígenas o negras, también estaban expuestas a
ser colocadas por debajo de sus pares hombres, este ideal se mantuvo
y mantiene vigente hasta nuestros días. Esto se refuerza a través de
discursos maniqueos que establecen peyorativamente una inferioridad
ficticia de la mujer con respecto al hombre y justifican su preservación
con ánimos paternalistas y abusivos.
Pero los esquemas de control son mucho más violentos. Rita
Segato, tras su larga investigación sobre los feminicidos en Ciudad
Juárez, establece en La guerra contra las mujeres que “[e]n la lengua
del feminicidio, cuerpo femenino también significa territorio y su
etimología es tan arcaica como recientes son sus transformaciones”
(Segato 47). De esta forma, lo que retrata inicialmente Lugones es
retomado por Segato. Si bien, antes esta inferioridad estaba mucho
más marcada por el esquema racial, ahora podemos extrapolarlo
dentro del locus poscolonial. Lejos de tener una discusión sobre
el fin o la permanencia de lo colonial, lo que demuestran Segato
y Lugones es que la estructura por sí misma no ha dejado de
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funcionar, sino que ha mutado y se ha disfrazado de otras formas
para mantenerse vigente dentro del entramado social.
Una de las consecuencias más evidentes de la territorialización
del cuerpo de las mujeres a las que hace referencia Segato es la
violación. A través de ella determina que “[l]a víctima es expropiada
del control sobre su espacio-cuerpo. Es por eso que podría decirse
que la violación es el acto alegórico por excelencia de la definición
schmittiana de la soberanía: control legislador sobre un territorio y
sobre el cuerpo del otro como anexo a ese territorio” (La guerra contra
las mujeres 38). Este control sobre los cuerpos posibilita el ejercicio
del control patriarcal principalmente sobre los cuerpos de las
mujeres, pero también sobre los cuerpos culturalmente feminizados.
El mecanismo de control, además, se ve magnificado por lo que
Sayak Valencia, en Capitalismo gore, considera como “sociedad del
espectáculo”, que se refiere a aquella que brinda “publicidad y
legitimación, gratuitas, poder medio de la espectacularización de la
violencia” a formas de “propagación de su poder y control sobre
el territorio” (Valencia 115). Con esto, la dominación no sólo se
mantiene en un nivel pragmático sobre los cuerpos, sino que se
inserta en el imaginario social a través del permeado gradual y
constante de la mediatización del terror.
En ese mismo entronque y a manera de síntesis, Julieta
Paredes en “El feminismo comunitario: la creación de un
pensamiento propio” afirma que:
Dos palabras que describen la realidad que pretendemos mostrar.
Penetración nos plantea la acción de introducir un elemento en
otro. Colonial como la invasión y posterior dominación de un
territorio ajeno, empezando por el territorio del cuerpo. Como las
palabras y los discursos son formas auditivas que toman posición

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ante las hegemonías discursivas del poder, podemos decir que la
penetración colonial nos puede evocar la penetración coital, como
la imagen de violencia sexual, de la invasión colonial. No decimos
con esto que toda penetración coital o penetración sexual en
general sea necesariamente violenta, no lo es cuando se la desea,
pero la violación de nuestros cuerpos, ninguna mujer la desea, y la
invasión colonial, ningún pueblo la quiere. (7)

En este sentido, la alegoría del cuerpo como un territorio
de conquista y la penetración no consensuada, como acto político,
social y sexual, forman parte de un imaginario social que se incrusta
en el panorama poscolonial latinoamericano; un pasado vivo al que
aún se le debe hacer frente.
Ahora bien, ¿qué significa responder a todo esto desde el
cuerpo-territorio? Tanto Julieta Paredes como Lorena Cabnal, según
recogen Sofia Zaragocin y Martina Angela Caretta, sostienen que el
cuerpo-territorio opera dentro de un marco de referencia feminista
que le permite evolucionar apoyado en la afirmación de que no
existe una diferencia ontológica entre el cuerpo y el territorio. En
ese caso, lo que le sucede al cuerpo también le sucede al territorio
y viceversa (6). Por su parte, Delmy Tania Cruz Hernández destaca
que la propuesta de un acercamiento a través del concepto de
cuerpo-territorio implica:
mirar a los cuerpos como territorios vivos e históricos que aluden
a una interpretación cosmogónica y política, donde en él habitan
nuestras heridas, memorias, saberes, deseos, sueños individuales y
comunes, y a su vez, invita a mirar a los territorios como cuerpos
sociales que están integrados a la red de la vida y por tanto, nuestra
relación con ellos debe ser concebida como ‘acontecimiento ético’
entendido como una irrupción frente a lo ‘otro’ desde la posibilidad
de contrato, dominación y poder no tienen cabida. Donde existe
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la acogida comprendida como la co-responsabilidad y la única
propuesta viable para mirar el territorio y entonces para mirarnos a
nosotras-nosotros-nosotres mismxs. (44, énfasis en el original)

Entonces, queda en evidencia tras esta comparativa entre
ambas operaciones que la formulación de la territorialización del
cuerpo funciona de manera unilateral. Se coloca al cuerpo en el
terreno del objeto de conquista. Del cuerpo se podrán extraer bienes
que satisfacen las necesidades del colonizador o el sujeto patriarcal en
este caso. La respuesta a esta operación desde una mirada feminista
decolonial responde a replantear estos términos bajo los cuales se
coloca, más allá del cuerpo, al territorio. Entonces, el cuerpo-territorio
es una doble operación dialógica: tanto el cuerpo como el territorio
son espacios que no deben encontrarse en disputa, sino entenderse
como dos cuerpos que se comparten. El giro afectivo al que se sujeta
el binomio cuerpo-territorio permite entretejer las necesidades de
todxs aquellxs que coexisten, sin importar la categoría nominal que se
les asigna. Descentralizar y desjerarquizar es entonces una pieza clave
del ejercicio de imaginar otros mundos posibles.
En esta veta, el objetivo del siguiente apartado es hacer
visibles los hilos que se entretejen entre las autorías contemporáneas
que responden, algunas en mayor medida que otras, a las narrativas
coloniales y capitalistas hegemónicas.
Cartografías críticas: miradas especulativas contra el andro
y antropocentrismo
La literatura latinoamericana, así como el fenómeno literario
internacional, ha sido dominada históricamente por hombres.
Recientemente se habla de un boom de mujeres escritoras, pues
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ahora circulan con una mayor facilidad dentro del mercado
literario. La etiqueta, tal como critican autoras como María
Fernanda Ampuero, Fernanda Melchor, Mariana Enríquez y
Samatha Schweblin, no corresponde con lo que sucede realmente.
El fenómeno editorial del boom latinoamericano poco tiene
que ver con la facilidad en la circulación de textos y artefactos
literarios producidos por mujeres contemporáneas más allá de su
éxito de venta (Scherer). Pretender que esta nueva configuración
simula una repetición en los patrones de consumo es ignorar que
las mujeres no han tenido “sitio en la historia ni en la cultura
porque la historia y la cultura se ven desde un lugar en el que ellas
no han podido estar y al que muy rara vez han tenido acceso”
(Sefchovich 10).
Los textos y proyectos que aquí se exploran de forma
superficial no son más que una forma de entre miles de trazar un
mapa de escrituras que se adentran a estos mercados. Si los textos
subvierten o no ciertas normas y estructuras, no corresponde a
esta discusión. Lo que busco a través de estas líneas es plantear la
posibilidad de otras miradas que a su vez replantean lo canónico de
ciertos textos con respecto a otros; de mantener en silencio y tras
una pantalla oscura otras formas de escritura y pensamiento que ya
estaban presentes, pero ignorábamos con facilidad.
La selección de estos textos responde a la capacidad de
cuestionar ciertas posturas sobre hechos sociales y afrentas que se
viven en el México contemporáneo. A pesar de tener una amplia
variedad de opciones para analizar, me centraré aquí en Temporada
de huracanes (2017) de Fernanda Melchor, La compañía (2019) de
Verónica Gerber Bicecci y Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra
(2020) editado por Daniela Rea Gómez.
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Uno de los puntos clave que tienen en común estas
escrituras es que develan la puntual relación que mantiene el capital
con el patriarcado. Esta hace presente cómo se articula una serie de
configuraciones sociales a las que Rita Segato llama pedagogías de la
crueldad, a las cuales define como “todos los actos y prácticas que
enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y
la vitalidad en cosas” (“Manifiesto en cuatro temas” 223). De esta
forma, Segato encuentra relación entre las actividades extractivistas
de explotación y la explotación sexual:
La trata y la explotación sexual son los más perfectos ejemplos
y alegorías de lo que quiero decir con pedagogía de la crueldad. Es
posible que eso explique el hecho de que toda empresa extractivista
que se establece en los campos y pequeños pueblos de América Latina
para producir commodities destinadas al mercado global al instalarse
llega junto o es inclusive precedido por burdeles y el cuerpo-cosa de
las mujeres que allí se ofrecen. (“Manifiesto en cuatro temas” 223)
Pareciera que esto ha resultado de gran interés para algunas
de las autoras mexicanas contemporáneas, pues es notorio cómo
ciertas obras recientes expanden nuestra visión sobre el extractivismo
mineral y de hidrocarburos, así como la explotación medioambiental
y las consecuencias directas sobre los cuerpos que habitan los
espacios periféricos a ellas. Estas autoras dibujan un paisaje que
también se constituye a través del comercio de los cuerpos del que
habla Segato. Prueba de ello son textos como Temporada de huracanes
de Melchor o La compañía de Gerber Bicecci donde la extracción
de petróleo o mercurio, respectivamente, ayuda a la constitución de
espacios para la explotación en los cuales la instalación de zonas
de tolerancia o zonas rojas es una de las primeras edificaciones
en los asentamientos poblacionales. Pero es el componente de
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verosimilitud de ambos textos el que permite puntualizar una crítica
a la configuración que posibilitan las tareas extractivas.
En el caso de Temporada de huracanes, Melchor crea una ficción
alrededor del asesinato de Raúl Platas Hernández, “El Brujo” (Tijerina
14). Su narración, ilustrada de violencia física, psicológica y estructural,
ilumina las prioridades de un Estado negligente y de actores de
instituciones privadas cuyo único interés reside en su propio beneficio.
La novela cuenta con ocho capítulos, entre los cuales siete mantienen
una estructura similar: un párrafo continuo que simula una historia
contada a largo aliento; una narración popular o un chisme (215-218).
El séptimo capítulo, por su parte, se asemeja a esto en un espacio más
reducido: presenta algunas versiones sobre el destino de un tesoro que
presuntamente tenía guardado La Bruja y lo que se vive en La Matosa
tras su muerte. De esta forma, Melchor nos adentra a un espacio vivo.
La Matosa, aunque ficcional, mantiene anclajes puntuales con nuestra
realidad. Se comparten referentes musicales como Daddy Yankee,
Yuri y Luis Miguel; se observan prácticas políticas clientelares donde
se prometen más y más proyectos progresistas y desarrollistas que
alimentan una falsa idea de un futuro prometedor (Araoz); y se nos
provee de la frase “Algunos de los acontecimientos que aquí se narran
son reales. Todos los personajes son imaginarios”, a modo de epígrafe
que abre la novela, de Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, texto en el
que, de igual forma, se ficcionaliza el caso de “Las Poquianchis”, un
grupo de asesinas seriales que operó entre 1945 y 1964 en el estado
de Guanajuato, en México. Bajo esta línea, la estrategia narrativa de
Melchor posibilita una lectura crítica de un evento que, sin los matices
que proveen los personajes que habitan el universo que construye,
fácilmente podría catalogarse como un ‘crimen pasional’ o ‘un caso
más de abuso de sustancias y violencia irracional’. De esta forma,
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Temporada de huracanes funciona como un vehículo narrativo no sólo
para cuestionar, sino para además prestar mayor atención a aquellas
historias que diariamente aparecen en los diarios y que terminan
siendo parte de una estadística gubernamental. Detrás de cada muertx
hay una vorágine de voces que ayudan a profundizar en su historia de
vida.
Por su parte, La compañía de Verónica Gerber Bicecci consta
de dos partes: la reescritura de “El huésped” de Amparo Dávila,
en la cual se presenta un futuro postapocalíptico más cercano de lo
aparente, y una serie de 100 viñetas que recopilan, a manera de archivo,
documentos sobre la adquisición de derecho para extraer en Nuevo
Mercurio por parte de la Compañía Mercurio Mexicano (más tarde
Compañía Minera Veta Rica, S.A.), testimonios, estudios geológicos,
informes sobre afectaciones en la salud de los pobladores y trabajadores
de Nuevo Mercurio, mapas de los túneles, planos de la maquinaria y
documentos de investigaciones variadas a cargo de académicos e
instancias gubernamentales. En la primera parte de este objeto literario,
al intercambiar al personaje de Guadalupe por “la máquina” y al huésped
por “la Compañía”, Gerber Bicecci cuestiona la posición maquinal en
la que comúnmente se mantiene a las mujeres, en específico a las que
se encargan a las tareas del cuidado, mientras que brinda agencia a esta
figura tecnológica para rebelarse contra el sistema o, como se plantea
en el texto, a la compañía extractivista. Mientras que, en la segunda
parte, brinda herramientas críticas a sus lectores para profundizar en
las implicaciones que tiene la práctica extractiva y la participación de
actores públicos para facilitar estas empresas.
Ambos textos dejan en evidencia que la satisfacción del deseo
masculino es su prioridad, tanto en la generación de un mayor capital
económico como en la dominación sobre los cuerpos: en Temporada de
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huracanes podemos observarlo principalmente con los variados casos
de violencia sexual, pero ambos textos nos presentan, como ya se
había mencionado anteriormente, la instalación de zonas de tolerancia,
habilitando un mercado sexual para la satisfacción masculina, y una
empresa extractiva que invariablemente daña al cuerpo de la Tierra.
Pero esto no es todo, también en ambos casos se discute una forma de
dominación sobre seres no humanos. En Temporada de huracanes sucede
desde el plano sexual: Brando, mientras ve una película pornográfica,
se encuentra con un clip donde un perro es captado dándole sexo
oral a una chica (Melchor 164). Mientras que en La compañía sucede
desde el plano económico: una vez que la contaminación producida
de la extracción de mercurio es tanta que se precisa clausurar el sitio,
se identifican a los Tadarida brasilensis Tadarida brasilensis y a los Plecotus
mexicanus, un par de especies de murciélagos a los que se les pretendía
usar como parte de un sitio ecoturístico (Gerber Bicecci 182). Aunque
de distintas formas, en ambas instancias es evidente que estos seres
pasan a funcionar como elementos que dan servicio a las necesidades
del deseo patriarcal-capitalista. El perro, al igual que los murciélagos,
es incapaz de consentir a formar parte de la actividad a la que lo
someten.
Por tanto, vale la pena traer a colación lo que establece
Rita Segato sobre la expresión patriarcal-colonial-modernidad, la
cual “describe adecuadamente la prioridad del patriarcado como
apropiador del cuerpo de las mujeres y de éste como primera
colonia” (Segato, “Manifiesto en cuatro temas” 214). Aquí, me
parece pertinente expandir, más allá del cuerpo de las mujeres al
que hace referencia Segato, hacia el sintagma cuerpo-territorio.
Volvemos, entonces, al ejercicio dialógico al que apuntan Julieta
Paredes y Lorena Cabnal para entender el ejercicio violento al
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que se somete no sólo el cuerpo de las mujeres sino también al
planeta y demás cuerpos no-humanxs que le habitan. Entonces, el
patriarcado, inseparable integrante de la tripartición patriarcadocolonia-modernidad, se apropia de los cuerpos de las mujeres, los
feminizados y los no humanxs para conformar su colonia en su
ejercicio de poder y dominio.
Ahora bien, en 2020 se publicó un conjunto de crónicas
titulado Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra. Este libro reúne
los trabajos de periodistas como Verónica Gargo, Daniela Pastrana,
Celia Guerrero, Paula Mónaco, José Ignacio de Alba, Lydiette
Carrión, Emanuela Borzacchiello, Raquel Gutiérrez, Sara Uribe,
Marina Azhua, Daliri Oropeza, Marcela Turati y Erika Lozano.
A lo largo de los distintos textos presentados en la compilación,
las autoras dan cuenta de los estragos de los sujetos endriagos,
aquellos que “utilizan la violencia como medio de supervivencia,
mecanismo de autoafirmación y herramienta de trabajo” (Valencia
10) que han reconfigurado el imaginario y la praxis social del
México contemporáneo. A través de la llamada “guerra contra el
narcotráfico”, México entró en un Estado de excepción donde
el terror no se limitaba a las figuras paraestatales. Por igual, los
representantes de la ley como los representantes de lo ilegal
convirtieron el espacio público, el territorio, en plazas en disputas.
Estas plazas, a su vez, también incluían los cuerpos de las mujeres,
tal como destaca Segato.
Uno de los textos más desgarradores de la compilación es el
de Paula Mónaco. En él, titulado “Dos mil días robados”, Mónaco
narra las vivencias de Denise Blanco y Korina Utrera, dos mujeres
detenidas por miembros de la Marina mexicana en lo que parecía ser
un operativo armado para la detención de miembros sospechosos
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del crimen organizado. Denise y Korina no sólo se encontraron ‘en
el lugar equivocado, a la hora equivocada’, sino que incumplieron
con una norma social no escrita: eran pareja. La sexualidad de
estas mujeres las convirtió en un terreno de conquista alterizado,
pues ahora los agentes que las detuvieron consideraban que era su
deber convertir a estas mujeres a la heteronorma. Con frases como:
“ahorita te vamos a enseñar lo que es la verga para que pruebes,
maldita machorra” (62) y “—Tú estás bien bonita, tú te puedes
buscar a un hombre que te haga algo bien. No has probado, ven que
te voy a enseñar [...] ¿A poco no te gusta esto? ¡Mira, te va a gustar
más que tu novia!” (66), estos hombres utilizan su investidura como
símbolo de poder de conquista. Bajo el manto de la protección de la
ley, no hay acto ilegal que no puedan cometer.
La narración no escatima en los detalles explícitos y más
descarnados de la violencia desplegada sobre estos cuerpos: “Uno de
los marinos le toca violentamente sus genitales [...] le pellizca fuerte
sus pezones y sus pechos bajo una delgada blusa de tirantes” (63).
La violación se da de manera continua, “[l]a mano-objeto lastima
su cuerpo sin pausa” (63), y no parece tener como objetivo otra
cosa más allá del simple control y la dominación, pues es notoria
la intención de lastimar su cuerpo y quebrar su espíritu, pues “la
violación se dirige al aniquilamiento de la voluntad de la víctima,
cuya reducción es justamente significada por la pérdida de control
sobre su cuerpo” (Segato, La guerra contra las mujeres 38). Es aquí
donde se instaura un Estado paralelo a las leyes, pero indisoluble del
que se desprende.
El territorio de conquista, ahora bajo el conflicto armado
que posibilita la violencia sin repercusiones, es un campo abierto
para los uniformados. Mónaco destaca dos elementos particulares:
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el silencio de quienes no las lastiman, “—Me violaron, me lastimaron
—le cuenta en el instante de paz pero él no responde” (65) y la
voz de las mujeres que defienden esas acciones: la llevan con una
enfermera. Intenta contarle todo lo que le hicieron, pero la mujer la
interrumpe:
“¡Cállate, pendeja! Te has de haber lastimado cuando te aventaron
a la camioneta. No digas esas pendejadas de que te violaron porque
aquí no se hace eso. Yo trabajo aquí y te puedo decir que a eso no
le hacemos”. [...] “Son mis amigos y son buenas personas”. (68)

Es así que el pacto patriarcal se exhibe en dos formatos:
a través del silencio de los hombres y a través de la complicidad
de las mujeres, facilitadoras de un sistema que les usa mucho y
beneficia poco.
En términos discursivos, la narrativa de seguridad provee
un marco que blinda a los agentes del Estado para cometer actos
violentos en/a los cuerpos de las mujeres. Pero, tal como destaca
también Paula Mónaco, estos discursos carecen de validez práctica
cuando se toma en cuenta que “de 100 mujeres arrestadas por
policías y militares en México 97 sufrieron violencia física y 72
violencia sexual” y que “sólo el 0.89% del total de detenidos estaban
‘plenamente identificados’ con alguna organización criminal o cártel
del narcotráfico” (73). La yuxtaposición de ambos datos nos provee
de herramientas suficientes para destacar el acto de la detención
como uno arbitrario que les posibilita el control, posteriormente
exacerbado por la acción violenta que suele acompañarlo.
Estas expresiones de violencia no se limitan a la vía pública; lo
que ocurrió es que, tras la declaración de guerra por parte del Estado
mexicano a ese enemigo invisible que representa el narcotráfico, la
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violencia en lo público aumentó con mucha notoriedad. Estefanía
Barba Vela describe en su ensayo titulado “Desigualdad de género:
más allá de los síntomas y del castigo”, que
[e]l porcentaje de mujeres que eran asesinadas en la vivienda solía
ser mayor. Entre 2004 y 2007, por ejemplo, los porcentajes oscilan
entre el 41% y el 46%. Los números empezaron a bajar porque la
cifra de mujeres asesinadas en la vía pública comenzó a aumentar.
En 2004 el 25% fueron asesinadas en la vía pública (contra el 47%
que lo fue en la vivienda). En 2016, el 41% de las mujeres fueron
asesinadas en la vía pública (contra el 31.4% que fue asesinada en
la vivienda). (44)

Es con esto que no se pretende considerar que la problemática
existe sólo en relación con las figuras paraestatales del Segundo
Estado descrito por Segato (La guerra contra las mujeres), sino también
en los espacios parasociales.
Contrastar el texto de Mónaco a lo que se narra en artefactos
literarios como Temporada de huracanes y La compañía hace evidente que
la idea de la dominación no existe sólo en términos de poder social,
sino también de poder económico. Se coloniza el cuerpo (humanx,
no humanx y celeste) y se empaqueta como producto comercializable
para el consumo patriarcal masculino que lo vuelve herramienta
para saciar sus necesidades alimentadas por el mismo capital. Y en
respuesta a ello, los textos de las autoras que aparecen en Ya no
somos las mismas…, el de Fernanda Melchor y el de Verónica Gerber
Bicecci se nos anticipan las voces de “[l]as mujeres cuyos territorios
y cuerpos están bajo amenaza de despojos vinculados a proyectos
petroleros, mineros, agroindustriales o urbanos [y que] se están
uniendo para convertirse en un río de resistencia transcontinental
(García-Torres, Vázquez, Cruz y Bayón Jiménez 39).
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

Cartografías móviles y contradictorias
Me permito, pues, aceptar que la cartografía que presento aquí
es totalmente fragmentada. Que, en un esfuerzo inicial, tenía una
lista más amplia de obras y esfuerzos editoriales entre los que
destaco: Tsunami I (2018) y Tsunami II (2020) editados por Gabriela
Jauregui, Su cuerpo dejarán (2019) de Alejandra Eme Vázquez,
lamaquinadistopica.xyz (2018) de Verónica Gerber Bicecci, Permanente
obra negra (2020) de Vivian Abenshushan y las colecciones Vindictas
de la Universidad Nacional Autónoma de México y A golpe
de linterna: más de 100 años de cuento mexicano editado por Liliana
Pedroza. A esta lista le hacen falta muchísimos otros textos, otro
más que escapan los límites geográficos a los que elegí ceñirme
para efectos de este trabajo. Lo cierto es que este esfuerzo ha sido
alimentado por sus lecturas, conversaciones alrededor de los textos
y esos nuevos mapas que he logrado trazar gracias a las nuevas y
múltiples miradas que proveen.
Finalmente, para cerrar, hilo aquí un pequeño esbozo
de aquello a lo que responde, desde mi perspectiva, el cuerpoterritorio. Retomando a Silvia Federici en El patriarcado del
salario:
El neoliberalismo es un ataque feroz, en su común denominador,
a las formas de reproducción a nivel global; empieza con el
extractivismo, la privatización de la tierra, los ajustes estructurales,
el ataque al sistema de bienestar, a las pensiones, a los derechos
laborales […] Y cada vez más, a la cabeza de estas luchas,
encontramos mujeres que comprenden que hoy no se puede
separar la lucha por una sociedad más justa, sin jerarquías,
no capitalista —no fundada sobre la explotación del trabajo
humano—, de la lucha por la recuperación de la naturaleza y la

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

lucha antipatriarcal: son una misma lucha que no se puede separar.
(Federici 20-21)

Es por ello que me gustaría hacer todavía un mayor hincapié
en el gran esfuerzo que escritoras, activistas, madres, trabajadoras
y estudiantes realizan. A través de marchas, publicaciones y la
resistencia continua, estas mujeres han respondido al silencio del
pacto patriarcal y a sus abusos ejercidos sobre los cuerpos. De esta
forma responden a la necesidad de
desbordar el conteo necropolítico que es, lamentablemente,
muchas veces a-significativo, para concentrarnos en construir explicaciones
y contribuir a que, entre muchas, logremos organizar la experiencia colectiva de
estar viviendo en medio de esta guerra que nos ha despedazado, también, como
sociedad. (Gutiérrez Aguilar 120, cursivas en el original)

Pero esto no quiere decir que la tarea es fácil o exenta
de contradicciones. Tal es el caso de La compañía. En una de las
presentaciones del libro, Gerber Bicecci profundizó sobre el hecho
de que la parte A de su texto, la fotonovela con la reescritura del
cuento de Amparo Dávila, fuese financiada por FEMSA a través
de su Bienal de Arte (Lata Peinada). Pensando también en la
publicación de Temporada de huracanes o de Ya no somos las mismas
y aquí sigue la guerra bajo sellos del conglomerado editorial de
Penguin Random House, hay una pregunta necesaria que debemos
plantearnos: ¿qué exigimos a las demostraciones de resistencia? ¿A
qué estándares deben de responder estas autoras? ¿Deben eludir
al capital, como si fuese posible, y hacer una crítica vivencial o
es injusto pedírselos desde nuestra propia comodidad? ¿Serviría
de algo realmente? ¿Nos llegarían sus mensajes sin estos móviles?
Probablemente la respuesta sea negativa.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

“Frente a la globalización neoliberal, social y ecológicamente
devastadora, numerosas personas se esfuerzan hoy por lograr un
viraje que posibilite un presente sostenible y un futuro aceptable
para la humanidad y los demás seres vivos” (Puleo 73) y siguiendo
los preceptos del cuerpo-territorio, es en sus contradicciones,
indeterminaciones, huecos, telas cortas o deshilachadas, donde se
puede construir otro futuro posible.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Referencias bibliográficas:
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aproximaciones a su figura. Ciudad de México: Universidad
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entre la defensa y la desposesión” en Cuerpos, territorios y
feminismos: compilación latinoamericana de teorías, metodologías y
prácticas políticas. Quito-México: Ediciones Abya-Yala, 2020.
Federici, Silvia. El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo.
Madrid: Traficantes de sueños, 2018.
García-Torres, Miriam; Vázquez, Eva; Cruz Hernández, Delmy
Tania; y Bayón Jiménez, Manuel. “Extractivismo y (re)
patriarcalización de los territorios” en Cuerpos, territorios y
feminismos: compilación latinoamericana de teorías, metodologías y
prácticas políticas. Quito-México: Ediciones Abya-Yala, 2020.
Gutiérrez Aguilar, Raquel. “Presentación. La importancia de un
corazón colectivo”. Ya no somos las mismas y aquí sigue la
guerra, Grijalbo, 2020, pp. 119–23.
Lata Peinada. Presentación “La Compañía” de Verónica Gerber
Bicecci. 2021. YouTube, https://www.youtube.com/
watch?v=3IYQty-Fhgw.
Lugones, María. “Colonialidad y género”. Tabula Rasa, núm. 9, 2008,
pp. 73–101.
Machado Araoz, Horacio. El debate sobre el “extractivismo” en
tiempos de resaca. Rebelión. Disponible en https://rebelion.
org/el-debate-sobre-el-extractivismo-en-tiempos-deresaca/, 2016.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

Mónaco, Paula. “Dos mil días robados”. Ya no somos las mismas y aquí
sigue la guerra. Ciudad de México: Grijalbo, 2020, pp. 61–73.
Puleo, Alicia. Claves ecofeministas para rebeldes que aman a la Tierra y a los
animales. Madrid: Plaza y Valdés Editores, 2019.
Rea, Daniela. “¿Puedes ver a un niño y pensar que no hay futuro?”
Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra, Grijalbo, 2020,
pp. 149–60.
Scherer, Fabiana. “El nuevo boom latinoamericano: las escritoras
marcan el rumbo.” La Nación, 12 June 2021. La Nación
(Argentina),
https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/elnuevo-boom-latinoamericano-las-escritoras-marcan-elrumbo-nid12062021/.
Sefchovich, Sara. Del silencio al estruendo: Cambios en la escritura de las
mujeres a través del tiempo. Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2020.
Segato, Rita Laura. “Manifiesto en cuatro temas*”. Critical Times, vol.
1, núm. 1, abril de 2018, pp. 212–25, doi:10.1215/264104781.1.212.
Segato, Rita Laura. La guerra contra las mujeres. Traficantes de Sueños, 2016.
Tijerina, Francisco. Estética, ética y consumo: El caso de Temporada de
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Ciudad de México: Biblioteca Nueva, 2014, pp. 41–73.
240

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Zaragocin, Sofía y Caretta, Martina Angela. “Cuerpo-Territorio: A
Decolonial Feminist Geographical Method for the Study
of Embodiment”. Annals of the American Association of
Geographers, 111:5, 1503-1528, 2021.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Gilgamesh, superhéroe cultural
Adbeel Darío Duarte Hernández
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 28-2-2022

“Creemos, tal y como ha dicho
Jack (Kirby), que no necesitamos
ser tan exactos, porque nos consideramos capaces de mejorarlos.
Después de todo, la mitología es
mitología, ¿y quién es nadie para
decir que no podemos adaptar
nuestros propios mitos? Eso es
justo lo que estamos haciendo
al basarnos en el pasado, y disfrutamos muchísimo al hacerlo”.
–Stan Lee1

A guisa de introducción
La figura del protosuperhéroe es comúnmente relacionado con la
obra La pimpinela escarlata de Emma Orczy antes de la aparición en
las historietas de Superman en el Action Comics #1 en 1938, donde
encontramos al último hijo de Krypton, quien en la Tierra posee
1 Escritor y editor de Marvel Comics.

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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

habilidades metahumanas. En su primera publicación se presenta
como “el campeón de los oprimidos. ¡la maravilla física que juró
dedicar su existencia a cualquiera que necesite ayuda!” (Action
Comics, no. 1, 1938).
Sin embargo, desde la literatura y el mito nos hemos topado con
seres que superan los límites de lo humano, como la figura de los dioses
y su descendencia con los humanos, cuyo referente desde la tradición
helenística está el semidios Heracles (conocido en el panteón romano
como Hércules), hijo de Zeus con una fuerza descomunal innata.
Marc Bloch (1982: 52) describe que las fuentes narrativas, es
decir, los relatos deliberadamente dedicados a la información de los
lectores, no han dejado de prestar ayuda al investigador, ya que son
las únicas que proporcionan un encuadre cronológico casi normal
y seguido. Sin embargo, Fernand Braudel (1970: 77) ha expresado
una desconfianza respecto a una historia que se limite simplemente
al relato de los acontecimientos y sucesos.
Jesús de la Torre sostiene que la tradición iberoamericana de
derechos humanos tiene como elemento esencial su teoría y praxis
desde el pobre, con su raigambre bíblica entendiendo lo jurídico como
Mispat: la justicia al oprimido. Porfirio Miranda nos enseña que Mispat
viene de la raíz spt que significa salvar de la injusticia a los oprimidos
(1971:111); y según de la Torre: “ha sido traducido como derecho ley,
acto judicial, justicia, intervención justiciera extrajudicial, y algunos
términos análogos” (2007: 111). Esta palabra posee en la tradición
bíblica y profética un sentido de liberación de la opresión al débil, es
“velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos, de los débiles”
(2007:53). Juan Alfaro valida la interpretación que Porfirio desarrolla
sobre el Mispat: “Que yo sepa, nadie hasta ahora había puesto de
relieve la importancia primordial que en todo mensaje bíblico tiene la
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

justicia liberadora de Dios (liberación de los oprimidos) y la exigencia
divina de justicia entre los hombres” (1973: 17).
Mispat “no es dar a cada quien lo suyo en el sentido de la
justicia conservadora, de derechos adquiridos, sino que implica,
especialmente, velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos,
de los débiles. Esto también en virtud del paralelismo sinonímico
entre las raíces spt y sdq, derivándose de esta última sedaqa, que se
traduce como justicia” (De la Torre, 2007: 11).
Todo esto lleva a Porfirio Miranda a la siguiente afirmación:
“El mispat es la defensa de los débiles, la liberación de los oprimidos”,
el hacerle justicia a los pobres. El hecho de que las leyes originalmente
sean llamadas mispatim constituye un dato de importancia incalculable,
indicando cuál era la intención y el sentido original de la legislación,
dando así el criterio que permite discernir cuándo los legisladores
posteriores acertaron realmente con la voluntad de Dios, y cuándo,
por el contrario, mitizaron la ley y la autoridad erigiéndolos en entidaden-sí que en peor de los casos se torna en instrumento de opresión y
de injusticia (Miranda, 1971: 129).
Los dos creadores de Superman, el escritor Jerry Siegel y el
dibujante Joel Shuster; el primero nacido en Ohio y el segundo en
Toronto, ambos son hijos de inmigrantes judios. La formación de
los dos artistas se dio viviendo en la sociedad estadounidense (Joel
Shuster se muda con su familia a Ohio, donde conoce a Siegel) pero
cuya formación en casa arraiga los valores de la cultura semita, entre
los que destaca la justicia.
Cultura babilónica
El concepto de derecho y de justicia en la Biblia tiene una de sus
raíces en la antigua cultura de Mesopotamia (De la Torre, 2014: 28),
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-10

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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

es en esta cultura donde encontramos la primera obra maestra de
imaginación de la literatura universal: El poema de Gilgamesh, o “aquel
que ha visto todo hasta los confines del mundo” (2020), como
lo describe la primera línea del poema. George Roux tiene casi la
certeza de que Gilgamesh gobernó en Uruk hacia el año 2900 a.
C., por lo que sugiere que algunos de los episodios de esta epopeya
estén inspirados en hechos reales.
Jim Sharpe nos comenta que la historia se ha contemplado
tradicionalmente como un relato de los hechos de las grandes
personalidades, y a pesar de que en el siglo XIX se procedió con
un interés por una historia social y económica de mayor alcance, su
principal tema siguió siendo la exposición de la política de las élites
(en Burke, 1996: 39). El poema nos indica la naturaleza divina del
rey Gilgamesh:
047 Desde el día que nació se le puso el nombre de Gilgamesh.
048 Dos tercios de él eran dios, su otro tercio era condición
humana (2020: 107)

Tal como dice Peter Watson (88), una de las tareas del rey
de Mesopotamia era la de administrar justicia, y que, en las primeras
ciudades, la injusticia era considerada una afrenta a los dioses. Los
jueces trabajaban en los templos o en sus puertas, en particular
aquéllos dedicados al dios de la justicia, Shamash. Sin embargo, el rey
era siempre el tribunal de apelaciones e intervenía cada vez que quería
hacerlo. Los babilonios estaban menos interesados en una teoría
abstracta de la justicia que en encontrar soluciones aceptables que
no trastornaran a la sociedad. Esto lo podemos ver claramente en el
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Código de Hammurabi: “para que yo mostrase la equidad al país, para
que yo destruyese al malvado y al inicuo, para que el prepotente no
oprimiese al débil, para que yo, como el divino Shamash, apareciera
sobre los «Cabezas Negras» e iluminara la tierra, para que promoviese
el bienestar de la gente, me impusieron el nombre.
Al igual que los reyes de Mesopotamia, el discurso de los
profetas del Antiguo Testamento tiene como tema central la justicia,
ya que se presenta como punto de partida para una crítica de la
realidad social existente y como punto de término de la sociedad por
vivir; no defienden la justicia en abstracto, sino que la concretizan en
su opción por la defensa del pobre, del oprimido, del indigente, que
es el que padece la justicia.
Gilgamesh, de tirano a héroe
Felix Morales Luna describe que la imagen de un superhéroe que
opta decididamente en luchar por la justicia está tan asumida que
siguiendo sus historias pasamos por alto el hecho que no hay nada
que impida al superhéroe emplear sus poderes para fines egoístas o
incluso malignos. Jeff Brenzel (2010), sin embargo, menciona que,
si un personaje dotado de poderes fuera de lo normal no hiciera
el bien y luchase contra el mal de algún modo reconocible por el
lector medio, es de suponer que no aparecería como protagonista
de una historia de superhéroes y encarnaría el papel de personaje
supermalvado.
En la primera tablilla nos hablan del gran rey de Uruk-el
Redil, sin embargo, los dioses intervienen al ver el comportamiento
déspota de este con los jóvenes, en especial con una joven prometida
a la que Gilgamesh piensa someter al ius primae noctis:
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

075 [–«Sumamente poderoso, ilustre, experto […]
076 No deja libre [Gilgamesh] a jovencita alguna [a su novio.»]
077 De la hija del guerrero, de la prometida del joven]
078 sus lamentos [estaban escuchando] las diosas.
079 Los dioses de los cielos, poseedores del mando,
080 (ellos acudieron/ dirigieron su palabra al dios Anu:)
081 –«Tú has hecho que haya un búfalo impetuoso en Uruk-el
Redil.
082 Él no tiene rival y en [hiestas] están sus armas,
083 En el juego de la bola son alzados sus compañeros.
084 Aterró [a los jóvenes de Uruk] sin razón.
085 No deja libre Gilgamesh hijo alguno a su padre.
086 Día y noche se muestra arrogante y violento.
087 ¡Él es el pastor de Uruk-el Redil! (2020: 112)

Max Weber define el poder como “la probabilidad que tiene un
hombre o una agrupación de hombres, de imponer su propia voluntad
en una acción comunitaria, inclusive contra la oposición de los demás
miembros” (2002: 682). Gilgamesh al no tener un rival puede dominar
la ciudad a placer, es hasta que encuentra un igual con Enkidu.
094 (Los dioses convocaron a Aruru la Grande (diciéndole:)
095 –«Tú, Aruru, creaste [al hombre.]
096 Crea ahora una réplica suya,
097 para que pueda enfrentarse al ímpetu arrollador de su corazón,
098 y continuamente contiendan entre sí y Uruk descanse».

Al enterarse del comportamiento tiránico del rey con su
pueblo, Enkidu se llena de furia y decide confrontar a Gilgamesh
en tan equilibrada batalla, lo que los lleva a entablar una fraternal
amistad. Enkidu sirve como el asistente de Gilgamesh, así como
Patroclo a Aquiles, Yolao e Hilas a Heracles, y Robin para Batman.
Enkidu representa el dominio del hombre sobre la naturaleza
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

a través de la civilización, los rasgos de comer pan y beber cerveza
lo convierten en hombre, en un ciudadano sujeto de derecho como
varón gracias a la vida sexual activa:
090 No sabía Enkidu/ 091 comer el pan
092 ni a beber cerveza/ tampoco había sido enseñado.
094 La prostituta abrió su boca y/ 095 así habló a Enkidu:
096 –«Come el pan, Enkidu/ 097 bien imprescindible para vivir,
098 bebe la cerveza, destino del país. (2020: 136)

Más adelante, vemos cómo concluye su transformación:
106 Acicaló el barbero/ 107 su velludo cuerpo
108 se ungió el aceite y/ se convirtió en un hombre.
110 Se puso él un vestido,/ 111 era todo un guerrero. (136)

Gilgamesh le comenta a Enkidu la idea de buscar la gloria al
enfrentarse a Humbaba, un monstruo gigante y guardián del Bosque
de los Cedros. Sin embargo, enfrentar a Humbaba es ponerse en
contra de los designios de los dioses, tal como se lo comenta Enkidu:
217 –«¿Cómo vamos [a ir, amigo mío, al Bosque del Cedro]
218a Con el fin de proteger los cedros
219a como terror de la gente lo destinó Enlil.
218b Esta misión n[o debe ser emprendida,] (146-147)

Gilgamesh, sin embargo, convencido de la petición que
su madre Ninsun le rezó a Samash, el dios de la justicia, y ante el
consejo de los ancianos de no continuar su aventura, el rey de Urukel Redil se mantiene firme en su empeño de pelear con el monstruo
para erradicar todo mal:
202 Hasta los días en que, tras partir, regresemos,
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

203 hasta que lleguemos al bosque del Cedro,
204 hasta que al feroz Humbaba demos muerte
205 y todo el mal que Shamash detesta, hayamos erradicado del
país. (168)

Antes de partir al Bosque de los Cedros, Gilgamesh se dirige
a los jóvenes para pedirles su bendición durante el camino y poder
contemplar sus rostros de nuevo, franquear las puertas de Uruk-el
Redil y celebrar las fiestas de Akitu dos veces al año. Todo indica
que enfrentar a Humbaba significa atentar contra la naturaleza, sin
embargo, la revelación del segundo sueño premonitorio de Gilgamesh
y su interpretación por parte de Enkidu parece significar lo contrario.
020’ Enkidu se dirige a él.
021’ así dice a Gilgamesh: [–«Iremos hacia él, él no es la
montaña]
022’ Él es un ser muy extraño: Huwawa, [iremos hacia él,]
023’ Él no es la montaña. Es un ser muy extraño.

El diluvio y la injusticia arcana de los dioses
Tras la muerte de Humbaba y el toro celeste, Enkidu le comenta a
Gilgamesh el fatídico sueño que tuvo, donde los dioses se pusieron a
deliberar sobre las acciones de los dos héroes, condenando a uno de
ellos a morir, solicitando que fuera Enkidu en vez de Gilgamesh quien
pereciera. Shamash, el dios solar, le reclama a Enlil por la inocencia
de Enkidu al ser una orden de este dios de la justicia la muerte de los
monstruos. Después de un segundo sueño Enkidu fallece.
Ante la muerte de su amigo, Gilgamesh cuestiona su mortal
destino y decide ir a buscar la inmortalidad, con lo que emprende un
viaje al lugar donde mora Utanapishti, quien ha sido el único que ha
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

logrado la inmortalidad entre los humanos. Nuestro héroe atraviesa
la senda del Sol para llegar al bosque encantado donde reside el
barquero Shiduri, quien lo conduce por las aguas de la muerte que
lo llevan con el héroe del diluvio, quien le cuenta cómo los dioses
orquestaron la masacre. El Noé babilonio logró escuchar el plan de
los dioses por designio de Ea, para construir una barca y salvarse de
la tragedia. Una vez iniciado el diluvio, los dioses contemplaron el
horror como si de una batalla se tratase:
114 ¡Hasta los dioses sintieron pavor del diluvio!
115 Se retiraron, subieron al cielo del dios Anu.
116 Los dioses se acurrucaron como perros y se echaron
en la parte exterior de las murallas. (321)

Impacta más la reacción de la diosa madre quien muestra
una actitud de arrepentimiento:
117 Gritaba Ishtar como una parturienta,
118 gimió Belet-ili, la de la dulce voz, diciendo:
119–«En verdad aquel día se trocó en barro,
120 porque yo en la asamblea de los dioses aprobé el mal.
121 ¿Cómo pude yo aprobar en la asamblea de los dioses el mal
122 (y) declarar la guerra para aniquilar a mis gentes?
123 ¡Yo misma los parí! Son gente mía y
124 ahora como peces llenan el mar». (322)

Vemos en este pasaje la angustia de los dioses al ver el
holocausto al que condenaron a la raza humana. Utanapishti, siendo
el único sobreviviente junto con su esposa, recibió el regalo de la
vida eterna por parte de los dioses. Gilgamesh, al saber que no podía
recibir ese don, regresa a Uruk-el Redil devastado; sin embargo,
regresa como un héroe y recordado eternamente por su hazaña de
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

contemplar el Abismo, enfrentar a las dos terribles bestias y por
revelar las noticias antes del Diluvio.
Jesús de la Torre nos habla sobre la relación de la búsqueda
de la justicia con el derecho al describirnos la matanza de Acteal
ocurrida en Chiapas el 22 de diciembre de 1994, que constituye la
negación más clara de todo derecho:
Estos acontecimientos, como tantos otros que desgraciadamente
son frecuentes en nuestro mundo de hoy –como la muerte
por hambre de tantos seres humanos, por citar sólo uno–,
estos acontecimientos, decimos, nos muestran la injusticia en
su desnudez, y, por lo tanto, nos llevan a pensar en lo jurídico,
nos invitan a reflexionar en eso que se llama Derecho[sic]. Esto
porque una corriente iusfilosófica sigue relacionando la justicia
con el Derecho[sic], y la ausencia de Derecho[sic] con la injusticia,
se trata del iusnaturalismo. (1999: 148)

Tanto el Diluvio como la masacre de Acteal muestran un
mundo lleno de injusticias, ya sea perpetrado por los dioses o por
las élites del poder, que a través del iusnaturalismo a la presencia del
derecho como justicia.
Elementos de Gilgamesh en los cómics de superhéroes
En el poema de Gilgamesh vemos que los principales antagonistas
son creaturas fantásticas, como el guardián del bosque Humbaba y
el toro celeste; son los monstruos los primeros supervillanos que
se enfrentan a los héroes. Lo mismo podemos encontrar en la era
Marvel de los cómics de 1961 a 1978, donde surgen figuras como
los Cuatro Fantásticos tal y como se describe en su primera portada
del primero de noviembre:
Lo primero que ves es el enorme monstruo.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Una especie de Gargantúa con una piel llena de púas y correosa
como una coraza, unos ojos vacíos de extraño brillo blanco y una
boca que parece la tobera de una aspiradora de tamaño colosal.
Además… ¡es verde! ¿Y he mencionado ya que surge dando
terribles zarpazos del subsuelo de la calzada de una gran ciudad?
Solo después te fijas en las otras personas que aparecen en la
portada del cómic. Pero no en el policía, ni tampoco en los civiles
que se encogen aterrorizados en la acera.
Sino en los otros cuatro tipos. (2020: 5)

Ivan Gaskbell (en Burke: 209) menciona que los historiadores
están mal adaptados para tratar el material visual, utilizando las imágenes
de manera meramente ilustrativa, y apenas se tiene en cuenta cuando se
analizan imágenes en un contexto más amplio. Sin embargo, Roland
Barthes (2016: 7) dice que los relatos existentes son innumerables con
una variedad prodigiosa de géneros, con lo que el relato puede ser
soportado por el lenguaje articulado, oral y escrito, por la imagen fija
o móvil; está presente en el mito, la leyenda, la historia, el cine, las tiras
cómicas, entre otras. Vemos cómo los elementos narrativos del poema
de Gilgamesh los podemos encontrar miles de años después en nuevos
géneros y formatos como los son los cómics de superhéroes.
A manera de conclusión
Podemos encontrar en Gilgamesh un primer precedente histórico para
el análisis de superhéroes y las nociones de justicia, dándonos el elemento
de poder con el que dominaba a su pueblo y cómo pasó de cruel tirano
a héroe cultural de Mesopotamia, todo esto antes de Heracles en la
mitología helénica, de la Pimpinela Escarlata de Emma Orczy y de los
superhéroes que continuaron después del Action Comics #1.
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

Referencias bibliográficas
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257

�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El mundo alucinante de Ezra Pound. Un artículo de
aventuras
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022
I make truce with you, Walt
Whitman—
I have detested you long enough.
Ezra Pound

La risa de Ford Madox Ford
Ford Madox Ford no sólo escribió la historia más triste jamás
contada, la risotada que produjo en él la lectura de Canzoni (1911)
le ahorró a su autor, Ezra Pound (1885-1972), años de búsqueda
poética. El problema no eran las ideas, maduras desde 1909, era
el lenguaje hinchado del romanticismo académico que tornó
ilegibles muchas de las antologías de poesía norteamericana
finiseculares. El mago de Idaho, territorio estadounidense de
1863 a 1890, abandonó la Unión en 1908, destino Gibraltar, pero
no sus artificios. La carcajada de Ford lo arrancó del más allá
de Yeats, arrojándolo al más acá de los poetas modernos: el uso
259

�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

de una lengua viva, el lenguaje de los expatriados. Para lograrlo,
echó mano de la crítica.
Las descalificaciones en torno a la crítica de Pound arrancan
en los 30, en pleno fascismo. En 1936 el poeta norteamericano Allen
Tate declaraba: “Probablemente llegará a ser uno de los dos o tres
autores estadounidenses recordados como poetas de primer orden.
Sin embargo, más allá de su oficio, no hay razón para creer que el
Sr. Pound sepa lo que está haciendo o diciendo” (Russell, 1950: 72).
En 1943, el crítico inglés F. R. Leavis dedica unas palabras a How to
read (1931): “Es difícil creer que el Sr. Pound sea igual de ingenuo
que su panfleto” (1943: 114). En 1955 William Carlos Williams, el
más íntimo de sus colegas, abogó por él en los siguientes términos.
“No debemos reconocer su genio en el ámbito de las cosas generales,
donde se pavonea y revela como un tonto, sino en su lenguaje” (1955:
3). Tonto, ingenuo o ignorante, el engreído Pound creía que la crítica
mejoraba la poesía, llegándola a clasificar en cinco tipos: 1) discusiones,
lo mismo en reseñas que en la formulación de principios generales; 2)
traducciones, llamadas a mediar entre culturas; 3) imitaciones, donde
la prueba final del poeta dependía de su capacidad para reconocer y
recrear estilos esenciales, medio para renovar el pasado y nombrar el
presente; 4) melopoeia, dirección musical del significado de las palabras;
5) nuevas composiciones, su forma más alta. Esos cinco tipos, dentro
o fuera, están presentes en la edición de Personae de 1909. Lo que no
aparece hasta 1912 es el lenguaje.
Fantasmas del Érebo
Los dioses siguen con nosotros, o eso creía Pound. Por supuesto, sus
dioses eran literarios. Pero si no nos apuramos a sacar conclusiones,
notaremos en seguida que su idea de literatura es mucho más rica que la
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de sus contemporáneos. Bastaría hojear la versión de The cantos (19171970) para probarlo. Pero detengámonos en la evolución de personae:
en la recopilación de 1926, el término se revela como algo más que una
mera máscara, transformándose en sensibilidad verbal, traducciones
contemporáneas de antiguos fantasmas. Ese ethos trasciende o cuando
menos curva las ansiedades modernas de la poesía en el siglo XX.
Aquí la tradición es el inframundo del poeta popular posodisiaco.
Superposiciones presentes en el Canto I: fábula homérica,
traducción latina, rasgos estilísticos anglosajones.
Dos &amp; don’ts en el tratamiento de la cosa
según un imagista transitorio
Réplicas, estocadas, no refutaciones, así traduciría el libro que
marca un antes y un después en su obra, Ripostes (1912): respuestas
ingeniosas, a bote pronto, emitidas tras los efectos curativos de
la crítica en la propia escritura. Y con ello hundiría en el olvido
la traducción entera. Pero lograría acercarme –¿acaso menos
torpemente si me decidiera por ripostas?– a la sintaxis conversacional,
la cadencia desatada, la economía verbal de sus mejores poemas. O
no. Lo importante en todo caso son los hallazgos de las tres reglas
originales del imagismo: tratamiento directo de la cosa, objetiva o
subjetiva; economía en el uso de palabras; crear frases musicales, no
secuencias de metrónomo. O crowd of foolish people!
Con la publicación de la antología Des imagistes en 1914
(Aldington, H.D., Flint, Cannell, Amy Lowell, William Carlos
Williams, Joyce, Pound, Ford, Upward, Cournos), Ezra abandona
el once de la poesía moderna en inglés, adentrándose en las
fantasmagorías orientalistas de Ernest Fenollosa.
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261

�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

Ideogramas
Fenollosa muere con siete u ocho títulos del imperio nipón pero sin
terminar The Chinese written character as a medium for poetry, manuscrito
con el que esperaba instalarse en Occidente. El americano parece
haber sido esa clase de académico. Pero el valor de su trabajo no fue
menor: durante sus diferentes estadías en Japón, reunió notas sobre
el teatro Noh y el arte chino con base en testimonios de maestros
locales. Pound escuchó la oferta de la viuda, Mary McNeill, autora
de romances ambientados en la guerra rusojaponesa: completar y
editar los papeles de su marido, ese tarambana delicioso, el cual murió
sin ocurrírsele que el arte del futuro era el cine. Ella ya negociaba
con Universal-Jewel los derechos de The breath of the gods (1905). La
curiosidad moderna del mercado estadounidense era insaciable.
Pound dijo sí, el viejo zorro. ¿Hay algo más americano
que las creaciones de frontera americana? Pound estaba a punto
de entrar en contacto con la cosa más nativista desde Whitman:
el ideograma de Fenollosa, un método para organizar imágenes en
patrones largos sin las pesadas transiciones de los poemas de gran
aliento. Iba a extraer de ahí la idea de montaje: la yuxtaposición
de episodios narrativos o dramáticos, imágenes tradicionales
opuestas, unificadas en la sensibilidad del letrado de frontera, en el
lenguaje del expatriado moderno, rigiendo ambas presencias sobre
los materiales chinos. El fascismo de Pound, el sedimento que le
reclaman a menudo sus compatriotas, es estadounidense. Eliot lo
nombró inventor de la poesía china de su tiempo. Pero como a Tom
nunca le sienta mal la manita de un editor, me detendré en el apunte:
Pound se declara vorticista en el 14, en el 15 publica Cathay.
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Il miglior fabbro
Tres ángulos de The cantos bastarían para llamar la atención sobre sus
patrones geométricos: odisea homérica, metamorfosis ovídica, ética
confuciana. No sé si la palabra sea ángulos. La crítica suele relacionar
el conjunto con los entramados del Tempio Malatestiano de Rimini,
Italia. Hablo en cualquier caso de las superposiciones de motivos
paganos, cristianos, humanistas en la catedral. O para traducirlo
a la jerga del día: hablo de tres reconstrucciones ideogramáticas,
sobrepuestas en una doble serie temporal, interpretadas desde el
presente como un todo, generando nuevos sentidos. Eso son los
cantares: el ideograma pagano, inspirado en una catedral inacabada,
soñada por un renacentista moderno. Obra concebida primero
como borrador, después como notas, finalmente como palimpsesto.
Era el regreso al origen de la poesía del siglo XX.
El artífice de esa “desintegración monstruosa, producto de
un espíritu que carece de verdades centrales” (1984: 189), según
Agustí Bartra, dedicó a la obra poco más de 50 años.
Usura
El 26 de febrero de 1987 The New York Times publicó la esquela del
traductor mexicano de Los cantares completos (1975): “El profesor
José Vázquez Amaral, crítico de literatura española y profesor de la
Universidad de Rutgers, murió el martes en el Hospital Overlook,
Summit, NJ. Tenía 73 años y una afección cardíaca. Vivía en
Warren. De 1947 a 1982 dirigió el departamento de Español y
Portugués en Rutgers. Nació en Los Reyes, Jalisco. Fue alumno
de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la cual se
licenció también en Derecho”. Lo sobrevivía la familia de siempre
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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

y ese bellísimo tomo editado por Joaquín Mortiz, el cual ponía
punto final a una ardua traducción de 23 años: pasta dura, forro
de tela, camisa plastificada, estuche de cartón, viñeta del perfil de
Pound en el lomo, autoría de Gaudier-Brzeska, el mesías salvaje.
Ya no hay editores como esos.
Por algún tiempo ese volumen fue la caja de seguridad
de mi padre, le parecía el escondite perfecto. Ese fue mi primer
contacto comercial con la obra de Ezra: sacar un billete de viejos
pesos, regresar la moneda de los cigarros. Así conocí el canto
XLV. Después leí sobre su bel espirit en el libro de memorias de
Hemingway; conocí los pormenores de la dedicatoria de Eliot,
la correspondencia de Pound con Williams; hace no mucho
pude escuchar una de sus transmisiones en Radio Roma. La
imagen del poeta en el Centro de Entrenamiento Disciplinario
del ejército norteamericano en Pisa, encerrado en la jaula de los
incorregibles, es la traducción al inglés americano de la Apología
de Sócrates. Las secuelas de esa superproducción siempre se leerán
como transiciones menores de un poema largo: colapso mental,
arresto hospitalario en el psiquiátrico de Washington, escándalo
alrededor de la entrega del premio Bollingen. Pero el vórtice de
aquel mundo alucinado está en The Pisan cantos: el buey blanco en
la ruta de la ciudad italiana, como enfrentando la torre inclinada,
entrevisto desde un campo de maniobras nublado, bajo la lluvia de
los puestos de guardia del canto LXXIV.
Esas primeras líneas de la poesía de la segunda posguerra
aparecieron en 1948, Adorno escribe Cultural criticism and society en
1949. En 1951 el quiebre parecía definitivo, pero no fue así. Más
allá de su influencia en Eliot, Lowell, Williams, el mismo Yeats,
expatriaciones como la de los Bowles, experimentos como los de
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Burroughs, salmos como los de Cardenal deben mucho a la estela
de su obra. En 2014, el dibujante y ensayista francés Frédéric Pajak
entregó el tercer volumen de su serie de ensayos gráficos Manifiesto
incierto, titulada La muerte de Walter Benjamin y la jaula de Ezra
Pound. Ensayo gráfico. Yuxtaposición crítica. La literatura del XXI
parece estar llegando a ciertas conclusiones. Let there be commerce
between us.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

265

�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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267

�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Aura: un emblemático fantasma de la
tradición literaria
Carlos Rutilo
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 23-1-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

Me detengo delante de la pared en blanco, me tomo la famosa
píldora de Luis Buñuel, pero en lugar de ver la película de mi vida o
la de mi primer encuentro con Aura (Ediciones Era, 1962), termino
por imaginar a un joven Carlos Fuentes (1928-2012) dialogando con
Julio Cortázar (1914-1984) en alguna calle de París y a principios de
la década de los años sesenta, tal vez Alfonso Reyes reaparezca como
otro fantasma en medio de la conversación, y el escritor argentino
le hablará con entusiasmo sobre la cinta japonesa que acaba de
ver: Ugetsu Monogatari (1954) del director Kenji Mizoguchi (18981956), y que está ligeramente basada en algunos cuentos del mismo
título, pero del escritor japonés Ueda Akinari (1734-1809) y a la vez
dichas narraciones estarían inspiradas en varios cuentos populares
de la China medieval. ¿Qué habrá visto Cortázar en Fuentes para
recomendarle con entusiasmo la película? o ¿Se habrá acordado del
fantasma del cuento “Tlactocatzine del jardín de flandes” que aparece
en Los días enmascarados (1954)?
269

�Carlos Rutilo / Aura: un emblemático fantasma

En la película hay dos historias de las cuales solamente me
interesa resumir una, la principal: en medio de las guerras de su
tiempo un comerciante japonés en uno de sus viajes se encuentra
seducido bajo los encantos de una enigmática mujer que siempre
estará acompañada de una anciana. Ambas lo invitan a pasar la
noche en su templo y bajo los encantos del deseo nuestro personaje
principal pierde la noción del tiempo y no sospecha de las ruinas
en las que vive ni de los espíritus que lo cautivan y “aprisionan”,
como si quedara atrapado en los espejos de un sueño. Dicho espejo
poético es probable que también sea el mismo que nos termina
seduciendo en Aura. La novela de Fuentes está contada en segunda
persona e inicia dirigiéndose a un personaje, a Felipe Montero, que
podríamos ser todos nosotros, sus lectores: “Lees ese anuncio: una
oferta de esa naturaleza no se hace todos los días. Lees y relees el
aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más…”
La narración de Fuentes nos lleva a una antigua casona de la
Calle Doncelles 815, donde viven exiliadas del espacio y del tiempo
la anciana Consuelo junto con su joven sobrina Aura, cuyos ojos
“fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que sólo
tú puedes adivinar y desear…”, quienes atraen con el anuncio del
periódico a Felipe Montero, historiador joven, con la idea de ordenar
las memorias del General Llorente, otro fantasma de la ocupación
francesa.
La estructura parece ser la misma que siguen “La dama de
picas” (1834) de Alexander Pushkin (1799-1837) o la de Los papeles
de Aspern (1888) de Henry James (1843-1916), donde encontramos
a dos mujeres (una anciana y la otra joven) resguardando algo
importante y a la vez seducidas por un hombre joven que busca
obtener dicho objeto de deseo; pero desde “La cena” (1912) de
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Alfonso Reyes (1898-1959) y pasando por “La noche de Margaret
Rose” (1943) de Francisco Tario (1911-1977) hasta Aura esta
estructura da un giro de tuerca agregando el elemento de lo fantástico
dentro de la narración misma; pues Aura parecer ser algo más que
una simple muñeca de Consuelo, es un avatar que solo responde a
los movimientos de la anciana y Consuelo es la viva imagen de la
bruja oriental que parece evocar desde el más allá a su juventud, le
da forma y la mueve como a un vampiro para atraer a sus víctimas
y conseguir así su propio objeto de deseo: “Sí, sí, sí, he podido: la
he encarnado; puedo convocarla, puedo darle vida con mi vida…”
El tiempo parece detenerse y solamente existe en los
momentos de encarnar los deseos de nuestro protagonista y a la
vez nos lleva a ese otro abismo con que se caracteriza el misterio y
el silencio, la vida y la muerte, en ese otro espejo manchado entre
la soledad y el deseo de encarnar a los fantasmas del pasado: “Aura
encerrada como un espejo, como un ícono más de ese muro religioso,
cuajado de milagros, corazones preservados, demonios y santos
imaginados”. Aura es un canto a la vida de la muerte, su estructura
prácticamente con tonalidades poéticas no es para nada gratuita y
prueba de ello es el tiempo con el que se ha mantenido vigente hasta
la fecha, cumpliendo 60 años desde su primera aparición junto con
La muerte de Artemio Cruz, que es un canto desesperado de la muerte
de la vida.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

271

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Diego Alejandro Zuluaga Quintero y
Luis Fernando Quiroz Jiménez (eds.):
Ensayos de historia intelectual. Incursiones metodológicas,
Medellín: FOCO, 2021, 161 páginas.
Fecha entrega: 28-5-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022

El Fondo Editorial de la Facultad de Comunicaciones y Filología
de la Universidad de Antioquia (FOCO) acaba de publicar este
libro, ganador de la convocatoria 2019-2020 en la categoría de
investigación colectiva como producto académico del Grupo
de Estudios de Literatura y Cultura Intelectual Latinoamericana
(GELCIL). Algunos de sus integrantes fueron invitados a responder
entre otras cuestiones: “¿cómo se definió la investigación en la
historia intelectual?, ¿cómo se delimitó la búsqueda de las fuentes?,
¿cómo se analizó la información?”. Las respuestas muestran las
particularidades de sus investigaciones y la formación de cada
integrante con diferente grado de participación en el grupo.
Dos mujeres y cinco hombres están a cargo de los siete
capítulos. Es notoria la claridad del contenido que introduce al lector
en cuestiones como: ¿qué es la historia intelectual?, ¿cómo producir
un trabajo académico en este campo de estudio?, ¿cuáles son las
metodologías? En esta dirección, los editores, bajo el título “Hacia la
construcción del objeto de estudio”, hacen una breve introducción
275

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

señalando que el propósito del libro son las formas que tiene la
historia intelectual de abordar el objeto de estudio: pensado como
el resultado de la presencia e interacción del creador con otros
creadores, lectores e instituciones.
Juliana Vasco Acosta utiliza los conceptos de sociabilidad
y prosopografía para adentrarse en la conformación de la
literatura como institución en la Colombia de finales del XIX. La
sociabilidad, formas en las que se asocian e interactúan los grupos
sociales, es empleada como herramienta de la historia intelectual
y la prosopografía, entendida desde la historia como el estudio de
un conjunto de biografías de los integrantes de un grupo que da
lugar a una biografía colectiva, como metodología para agrupar y
estudiar las asociaciones y las formas de sociabilidad. El problema
particular que trata es el de la profesionalización de los escritores
mediante el estudio de publicaciones seriadas (se abordan como
sociabilidades) entre la segunda mitad del XIX y principios del
XX, que visibilizan tanto prácticas literarias particulares como a
un grupo de escritores.
En un marco sociológico están también las propuestas
de Zuluaga Quintero y Sandra Jaramillo Restrepo, incluso en la
introducción estos tres trabajos se agrupan en un enfoque de
“carácter social de la producción intelectual”. Zuluaga Quintero
emplea los conceptos de rituales de interacción intelectual y campo
intelectual para el estudio de la correspondencia de Rafael Gutiérrez
Girardot con Alfonso Reyes, Ángel Rama, Eduardo Mallea y R.
H. Moreno-Durán. Eventos académicos, publicaciones, relaciones
amistosas y enemistades que legitiman autores, lectores, críticos,
editores, directores de revistas y toda figura de la cultura tenga
visibilidad y alcance entre remitente y destinatario, determinados
276

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

por jerarquías y protocolos mediados por una carta que va de unas
manos a otras con emociones y marcas de elementos rituales que
sellan la relación. La carta se convierte de esta manera en un producto
material cargado de un contenido sentimental que se conserva
como memoria de ese vínculo afectivo. Sin duda el estudio de esta
correspondencia, desde la historia intelectual, revela la dinámica de
la vida cultural de la época antes del correo electrónico. El autor
tiene acceso al objeto de estudio, producto de un esfuerzo colectivo
que describe en detalle como integrante del equipo de trabajo del
archivo epistolar en construcción de Gutiérrez Girardot.
Por su parte Jaramillo Restrepo utiliza los conceptos de
afinidades electivas y sociabilidad para estudiar la vida intelectual de
Medellín en las décadas del sesenta y setenta, a partir de los casos de
los antioqueños Mario Arrubla y Estanislao Zuleta. Dos intelectuales
autodidactas provenientes de familias con estatus socioeconómicos
disímiles, que tienen como primer lugar de encuentro el Liceo de la
Universidad de Antioquia, los centros literarios y las revistas en las
que participan. Años después se reencuentran en Bogotá y fundan la
revista Estrategia. Sus afinidades electivas determinadas por su apoyo
al pensamiento de izquierda les permiten emprender un proyecto
simpatizante con las ideas socialistas y marxistas. Las revistas como
fuente de sociabilidades políticas e intelectuales son documentos
que le permiten configurar a Jaramillo Restrepo los itinerarios no
solo de Arrubla y Zuleta, sino perfilar modelos intelectuales que
dan cuenta de la vida política. Además, La infancia legendaria de Ramiro
Cruz (1967), novela autobiográfica de Arrubla, le posibilita también
adentrarse en la dinámica urbana de la Medellín de la época que
alimentan testimonios, documentos personales, cartas, diarios y
demás material de archivo.
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277

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

La segunda parte del libro está más ligada a la historia.
Con la pregunta ¿Qué es una biografía intelectual?, Gómez García
introduce la figura del crítico colombiano Gutiérrez Girardot, que
trabaja desde hace décadas. El autor apunta a la moda de la biografía
ligada al tratamiento de la persona (objeto de estudio) como héroe o
genio, a la que ya no es posible pensar en esos términos por acción
de la ruptura definitiva entre vida, obra y nación. De modo que
la metodología biográfica está dada por “un horizonte enrarecido
en el plano de la filosofía de la historia”, alejada de esa utopía. La
biografía en el marco de la historia intelectual conjuga los postulados
intelectuales (contenido de pensamiento) con la praxis (dinámicas
sociales, políticas y culturales) porque los contenidos no pueden ser
entendidos en su totalidad por sí mismos sino solo en relación con
los soportes en los que se originan. Desde la metodología, la biografía
intelectual “es un ejercicio que busca enlazar pensamiento y vida,
forma de pensar y praxis de producción”. A esta discusión teórica
se enfrenta el autor antes de describir el proceso de consolidación
del extenso archivo de Gutiérrez Girardot, la fuente de su proyecto
de investigación histórica en el marco de la historia intelectual y bajo
la consideración de la biografía intelectual como ciencia empírica.
En esta misma línea, Gildardo Castaño Duque se enfrenta a
la ausencia de un archivo familiar, personal o municipal, que lo obliga
a reflexionar sobre la diversificación de las fuentes que incluyan
“cualquier indicio del pensar”, como las orales, los objetos, entre
otras. De ahí la importancia de que el biógrafo construya su archivo
de acuerdo a sus propias necesidades y posibilidades, porque en un
laberinto documental sin hipótesis de investigación claras lo más
seguro es que el biógrafo se pierda. El objeto de estudio de Castaño
Duque es Baldomero Sanín Cano, intelectual de la provincia de
278

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Rionegro, específicamente sus años de formación, que comprenden
el periodo poco conocido de su niñez y primera juventud. Su apuesta
es pensar la biografía intelectual como estrategia metodológica de
investigación, que no está desligada de la invención de un origen ni
de un archivo diverso para sustentar esa creación del biógrafo.
Aunque en la mayoría de capítulos los autores emplean
en alguna medida la autobiografía, de tipo intelectual porque la
narración de la experiencia personal está direccionada al proceso
de investigación, para Rafael Rubiano Muñoz es la herramienta de
su abordaje. “Autobiografía de un viaje intelectual con Baldomero
Sanín Cano” es la descripción honesta de su formación intelectual,
primero como lector de biografías desde su faceta de estudiante de
sociología hasta sus tropiezos en el doctorado, que lo encaminaron
a la historia intelectual. En ese replantearse como investigador se
encuentra con Sanín Cano, de la misma manera que se enfrenta a
la “pérdida de su biblioteca, epistolario y archivo personal”. Como
parte de sus publicaciones las hizo en periódicos y revistas, una de
sus tareas consistió en reunir ese material, epístolas, documentos
diplomáticos, conferencias y todo cuanto pudo recabar creando
su archivo. En 2019 Rubiano Muñoz presenta su tesis doctoral
enfatizando en las ideas de izquierda en el ámbito social y político
de este intelectual liberal. Lo interesante de este recuento de su
vida académica es la confesión de que entra al doctorado en 2010
con un proyecto diferente al que se gradúa. El autor enfatiza en
los tropiezos a los que puede enfrentarse cualquier estudiante,
porque la investigación no escapa a la complejidad de lo que somos,
a nuestra formación, fortalezas y limitaciones, problemáticas
personales, sociales y académicas que están de telón de fondo de
toda investigación.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

279

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

El último capítulo, a cargo de Andrés Alejandro Londoño
Tamayo, estudia desde la historia intelectual un expediente criminal
contra el impresor liberal Manuel Antonio Balcázar por delito de
imprenta en la Medellín de 1846. El expediente criminal es una
fuente poco estudiada en las ciencias sociales, pero la apertura
disciplinaria a la que se abre la historia intelectual le permite al
autor explorar en la construcción de perfiles (de las ideas de un
intelectual) e indaga en la actividad y práctica judicial de la época.
El carácter ideológico de los operadores de la justicia, la descripción
del hecho delictivo, las estrategias de defensa, la opinión pública, la
libertad de prensa, la incriminación son algunos de los elementos
que evidencian la cultura judicial que dan cuenta de la tensión entre
el mundo editorial, la política y la religión.
No es gratuito que el capítulo de Londoño Tamayo cierre
el libro. Dentro de los planteamientos de este proyecto colectivo es
el aporte diferenciado en tanto es el único que emplea un archivo
judicial como fuente para la historia intelectual. De igual manera
el volumen en conjunto es de una singularidad única en el ámbito
nacional, si bien existen importantes trabajos en este campo de
estudios en construcción es el primero en términos colectivos que
reflexiona en las metodologías. Es un material invaluable para que
un estudiante lea ejemplos tangibles que le sirvan como modelo e
inspiración de sus trabajos. Sin embargo, es importante mencionar
por lo menos los libros de Gilberto Loaiza Cano (Manuel Ancízar
y su época (1811-1882) (2004) y El poder letrado en Colombia (2014),
Renán Silva (Los ilustrados de la Nueva Granada, 1760-1908 (2002)),
Ricardo Arias Trujillo (Los Leopardos una historia intelectual de los
años 1920 (2013)) y Juan Guillermo Gómez (Cultura intelectual de
resistencia (2005)).
280

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Enhorabuena aparece una propuesta que reflexiona en
las metodologías de la historia intelectual en consonancia con
una dinámica grupal. Una de las pruebas es la manera orgánica
como referencian las investigaciones de los otros en sus propios
capítulos. Comparten el interés por consultar archivos de todo tipo,
que les permiten acceder a cartas, diarios, periódicos, entrevistas,
manuscritos, actas de nacimiento, partidas de bautismo, testimonios,
publicaciones y hasta expedientes criminales como fuentes para el
estudio intelectual. Pero la ausencia de un archivo físico tampoco
es impedimento para el investigador. Parte de la concepción de la
historia intelectual permite ampliar el espectro a fuentes de otra
naturaleza como las orales, el canto, la danza, los objetos y de un
sinnúmero de elementos que solo tienen sentido en la forma como
se trate la hipótesis de investigación. Finalmente, el investigador es
el que da sentido al material al que puede acceder, es él quien crea
el archivo en la medida que lo consulta, descubre, copia, conserva,
estudia y difunde en el marco de su trabajo.
Esnedy Zuluaga

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Edwidge Danticat: crear peligrosamente
Edwidge Danticat: Crear en peligro: el trabajo
del artista migrante, traducción de Lucía Stecher
y Thomas Rothe, Santiago de Chile: Editorial
Banda Propia 2019, 199 páginas.
Edwidge Danticat: Claire de Luz Marina,
traducción de Lucía Stecher y Thomas Rothe,
Santiago de Chile: Editorial Banda Propia
2021, 254 páginas.
Fecha entrega: 31-01-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

La madrugada del 07 julio del 2021, Jovenel Moïse, el presidente de
Haití, fue asesinado a tiros en su residencia privada. El magnicidio
conmovió al mundo entero y, por unas semanas, el país caribeño
estuvo en el ojo del huracán. Luego, el olvido se cerniría nuevamente
sobre aquella porción de isla de la cual tenemos noticias de tanto
en tanto, a propósito de sus desastres naturales, sus convulsiones
políticas, su compleja realidad social y económica o sus migraciones
(recuérdense las brutales imágenes de agentes fronterizos
persiguiendo a caballo a migrantes haitianos en la frontera del Río
283

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

Grande en EEUU, difundidas en septiembre de 2021 por los medios
de comunicación). ¿Pero estas mediáticas imágenes contribuyen al
conocimiento profundo del país que hace 218 años se transformó
en la primera nación independiente de América Latina, cuya
revolución fue tanto o más gloriosa -y radical- que la francesa? ¿Qué
expresiones culturales y artísticas ha producido esta tierra dolorosa
desde ese simbólico momento? ¿Qué genealogía de intelectuales,
escritores y escritoras se ha gestado en su suelo? Como miembros
de una comunidad de habla hispana, tendemos a centrar nuestra
atención en aquellas obras y creadores/as que comparten nuestra
lengua, excluyendo o dando un tratamiento más ocasional a otras
literaturas (no hegemónicas) que, sin embargo, tienen en común con
la nuestra bastante más de lo que creemos. La literatura haitiana es
un ejemplo de aquello.
En estas líneas acometo un doble propósito: dar cuenta de
dos obras de la escritora haitiano-estadounidense Edwidge Danticat
(Puerto Príncipe, 1969). Por un lado, el libro de ensayos Crear en
peligro: el trabajo del artista migrante (2019) y, por otro, la novela Claire
de Luz Marina (2021). Ambas han sido recientemente editadas en
Chile. No es menor señalar que el empeño editorial de Banda Propia
es pionero, dado que por vez primera estas dos obras son traducidas
para el público de habla hispana. No obstante, la trayectoria
literaria de Danticat tiene larga data: se inicia con la publicación
de la novela Palabras, Ojos, Memoria (1994) y continúa a lo largo de
casi tres décadas con una producción que incluye novelas, varias
colecciones de cuentos, relatos para jóvenes, poemas, artículos de
prensa, ensayos, inclusiones en antologías, importantes premios
(National Book Awards, National Critics Circle Award, Neustadt
International Prize, entre otros) y apariciones públicas en diversos
284

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

medios de comunicación. Nacida y educada en su primera infancia
en Haití, Danticat emigra hacia EE. UU. a los doce años y comienza
a escribir en lengua inglesa, aunque con un sustrato latente de creol
y francés, lo cual da cuenta de la multiculturalidad de su perspectiva.
Su trabajo está estrechamente vinculado a la realidad haitiana; los
problemas de la isla, su herencia histórica (americana, francesa,
africana), sus tradiciones (la oralidad aparece una y otra vez en sus
relatos), su naturaleza feraz y accidentada, la migración y la diáspora
en EE. UU., las relaciones marcadas por la violencia (a nivel político,
social, familiar) son tópicos recurrentes en su obra.
En Crear en peligro: el trabajo del artista migrante Danticat
reflexiona largamente sobre la creación artística en momentos de
crisis, violencia y diáspora: “Crear en peligro para gente que lee en
peligro. Siempre pensé que eso era lo que significaba ser escritor.
Escribir sabiendo que, sin importar cuán triviales parezcan tus
palabras, algún día, en algún lugar, alguien podría arriesgar su vida
para leerlas” (20). A través de los 12 ensayos que componen el libro,
la autora nos va presentando una verdadera galería de personajes
(haitianos en su mayoría, activistas, escritores/as, pintores,
fotógrafos) que han creado peligrosamente. El ensayo que inaugura
el libro —y le da título– trata acerca de lo que Danticat considera
su propio “mito de creación”: la ejecución de dos jóvenes haitianos
exiliados (Marcel Numa y Louis Drouin) que en 1964 dejaron su
vida en EE. UU. para convertirse en guerrilleros y luchar contra el
dictador François Duvalier. A partir de ese hecho, la autora reflexiona
sobre la vida y la muerte, la patria y el exilio, la migración y el destino
de Haití en aquellos años en los que “Papa Doc” Duvalier y su
cuerpo privado de seguridad, los tonton macoutes, sembraron el horror
en la sociedad haitiana. Desde luego en aquellos años la literatura
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

285

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

jugó un rol esencial como forma de resistencia y de humanización,
ante la barbarie imperante. A pesar de los arrestos, las ejecuciones
y la vigilancia, tanto los/las lectores/as como los/as autores/as
pudieron “encontrar el coraje”, la valentía de leer o escribir una obra
prohibida. Según Danticat, se trata de “crear rebelándose contra el
silencio”, aun cuando la lectura y la escritura se vuelvan actividades
peligrosas porque desafían un mandato.
Una de las líneas de reflexión desarrolladas en los ensayos
tiene que ver con la propia autora y su biografía como artista
migrante. Así, en “Camina derecho” narra su viaje a las montañas
a ver a su tía Tante Ilyana, una campesina que a su manera la honra
como escritora llamándola jounalis, periodista. En la misma ocasión,
Danticat reflexiona sobre su oficio escritural y le escribe una
carta a Sophie, la protagonista de su primera novela (fuertemente
cuestionada en Haití por ciertos sectores). Y en “Hijas de la
memoria”, la autora rememora sus primeras lecturas realizadas en
la Biblioteca de Brooklyn, EE. UU., buscando un contacto con sus
orígenes, su tierra natal: Jacques Roumain, Jan J. Dominique y Marie
Vieux-Chauvet se convierten así en sus parientes literarios y ella se
inserta en una genealogía de escritoras haitianas.
Otra de las líneas se relaciona con las biografías de artistas
migrantes que crearon en peligro, en las circunstancias más adversas.
En “Vuelo a casa”, Danticat vincula el ataque terrorista a las torres
gemelas con la vida y obra del escultor Michael Richards, nacido en
Kingston (Jamaica) y fallecido en ese atentado. La obra de Richards
representa a hombres alienados y que no son reconocidos, lo que
expresa sus propios sentimientos existenciales como hombre negro,
artista e inmigrante. Otros artistas que Danticat cita y homenajea en
similares términos son los pintores Héctor Hyppolite y Jean-Michel
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Basquiat (“Fantasmas acogedores”) o el fotógrafo Daniel Morel
(“Acheiropoietos”), todos de procedencia haitiana.
En estos ensayos, tampoco está exenta la discusión sobre
Haití y sus vicisitudes. En “No soy periodista”, se problematiza el
exilio y la violencia política a través de la narración del asesinato
de Jean Dominique, un destacado periodista radial y comentarista
político de Haití, además de amigo de Danticat. Estos temas se
tratan también en “Alzo la voz”, ensayo que expone el desgarrador
testimonio de Alérte Betance, una mujer mutilada por un grupo
paramilitar que debe refugiarse en Brooklyn. En “Bicentenario”,
se reflexiona sobre la Revolución Haitiana y, a partir de ella, se
realiza un balance tras el aniversario de los 200 años de aquella
rebelión negra que fue pionera en el mundo entero y que marcó
el destino y la identidad de la joven nación. El libro finaliza con
el ensayo “Nuestra Guernica”, en donde la autora viaja a Haití,
luego del terremoto de 2010, para cooperar en la búsqueda de su
primo Maxo que ha sido sepultado por un derrumbe. Un texto
emotivo atravesado por la muerte (“la vida, como la muerte, solo
dura yon ti noman, un breve momento”), la vulnerabilidad de la isla
(“el país puede tener estabilidad en un momento y derrumbarse en
otro”), el replanteamiento de su misión como escritora (“ser una
caja de resonancia, que juntaba y luego reproducía las voces de la
devastación”) o la denuncia del racismo de Estados Unidos ante
una posible avalancha migratoria (“mar adentro hay barcos de la
Guardia Costera estadounidense, cuyo rol es interceptar a cualquier
haitiano que trate de tomar una lancha hacia Estados Unidos”).
Por su parte, Claire de Luz Marina es una novela que aborda
el drama de un padre, un humilde pescador que se ve obligado a
entregar a su hija –Claire— a Madame Gaëlle. Este hecho refleja
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

287

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

una práctica real, que está enraizada en ciertos sectores rurales de
Haití: las familias pobres entregan a sus hijos a familias de mejor
situación económica, con la esperanza de que tengan un mejor
futuro. Son los restavek, niños de entre 5 y 17 años que –al contrario
de la intención original de sus padres– ocupan habitualmente un rol
de servidumbre al llegar a una nueva familia: la mayoría no asiste a
la escuela, realizan tareas peligrosas y están expuestos a todo tipo de
abusos físicos, sicológicos y sexuales (Unicef).
La noche que Nozias, el padre de Claire, toma la difícil
decisión de entregar a la niña, esta huye por la playa en dirección
desconocida. Este hecho constituye el nudo central del relato. A
partir de esta circunstancia, la voz narrativa va asumiendo distintas
perspectivas, de acuerdo a cada uno de los personajes que nos
presenta: el pescador Nozias, atormentado por los recuerdos de su
esposa (muerta en el parto) y por la culpa de entregar a Claire;
Madame Gaëlle, comerciante acaudalada que ha sufrido la pérdida
de su esposo e hija; Bernard, un joven pobre que sin quererlo se
ve involucrado con las pandillas o quimeras de Cité Pendue; Max
Ardin jr., joven rico que, apoyado por su familia, sigue las lógicas
abusivas propias de la clase alta; Louise George, insigne locutora de
radio de una emisora local, en cuyo programa se escuchan historias
y se revelan verdades; Flore Voltaire, una joven que en su pasado de
restavek fue violada y se convirtió en madre y ahora debe proteger a
su hijo; y Claire, una niña de siete años, cuya madre muerta solo es
un recuerdo en los labios de otros y que, cada año que pasa, teme ser
entregada por su padre a otra familia.
Todos estos personajes entrecruzan sus destinos en Ville
Rose, un pueblo ficticio (como el Macondo de García Márquez, la
Comala de Juan Rulfo o la Santa Teresa de Bolaño) cuyo perímetro,
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

visto desde las alturas, se asemeja a una rosa tropical. “En Villa Rose
vivían aproximadamente once mil personas, de las cuales un cinco por
ciento era rico o acomodado. El resto era pobre, algunos pobrísimos.
Muchos no tenían trabajo, otros eran campesinos o pescadores
(algunos eran ambas cosas) o temporeros en las plantaciones de caña”
(17). Trasunto, imagen vívida, metáfora de Haití creada por Danticat y
que aparece también en otros de sus relatos.
El eje central de la novela es la relación padre-hija en un
contexto de precariedad y violencia. Si bien Nozias ama a su hija
y busca su bienestar, son las circunstancias sociales, la miseria
imperante, las que lo llevan a tomar la dolorosa decisión de regalarla
a otra familia. Hay una crítica soterrada, una denuncia implícita hacia
la violencia institucional de un Estado que abandona a las familias
a su suerte y estas, en su desesperación, convierten a sus niños en
restavek con el objetivo (aparente) de darles una mejor vida.
A la vez que el tema central se desarrolla, van apareciendo en
la novela otros asuntos que dan cuenta de la realidad de Haití, pero que
tienen la virtud de traspasar el ámbito local para hacerse universales
(o a lo menos, muy atingentes a la realidad latinoamericana): la
maternidad y sus complejidades; la pérdida y el posterior trauma;
el problema de las pandillas de las barriadas pobres, sus causas y
los efectos que provocan en el tejido social; la imposibilidad de
obtener justicia en una sociedad corrupta; la extrema pobreza y la
desesperada lucha por la sobrevivencia en el gueto; las elites y sus
lógicas abusivas; la sumisión de los pobres ante los poderosos; la
migración a Estados Unidos y la vida en la diáspora. Pero también
la exuberante y magnífica naturaleza, la fuerza y belleza del mar, las
tradiciones orales de los pescadores, la solidaridad de los humildes,
la importancia de la radio como medio de comunicación en Haití.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

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�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

Claire de Luz Marina es una novela con oficio: elaborada con
una sabia arquitectura, la voz narrativa va tejiendo (en el sentido
etimológico de la palabra texto: textum, tejido) las existencias
de los habitantes de Villa Rose, anudando de manera magistral
los diferentes destinos de los personajes del relato. La capacidad
de la narradora de abordar una misma situación desde distintas
perspectivas genera un efecto muy sugestivo: la realidad tiene
distintas capas y la narración penetra en cada una de ellas, en un
movimiento concéntrico que posibilita comprender las situaciones
y emociones en toda su complejidad. Como lectores, asistimos al
drama íntimo de la existencia humana que se gesta en el pequeño
poblado de Ville Rose.
Otro elemento para destacar en la obra es la delicada poesía
de la prosa de Danticat. Las imágenes marinas son recurrentes:
“Remó hacia ella y su rostro se relajó cuando vio lo que había
llamado su atención. Estaba rodeada por un brillo deslumbrante.
Era como si en ese lugar el mar se iluminara desde la profundidad
(…) En ese momento era su Lasirèn, su diosa marina de cuerpo
largo y oscuro, de cabellos largos” (45). El mismo nombre de la
niña, Claire Limyè Lanmè: “…era el tipo de nombre que se puede
encontrar en poemas o en cartas de amor, o en canciones. Era un
nombre de amor, no de venganza. Era el tipo de nombre que tenía
el poder de controlar la salida del sol” (129). El estilo de Danticat
alcanza, en ocasiones como éstas, una gran fuerza lírica.
Por último, es destacable el formidable trabajo de traducción
al español de esta novela, ya que, si bien Danticat escribió la versión
original en inglés, el texto contiene abundantes expresiones,
canciones y poemas en creol y francés, reflejo de la visión de
mundo y la cultura representada en la obra. Frente a estos rasgos
290

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

plurilingües de la escritura de Danticat, la edición comentada respeta
la propuesta estética de la autora y para el lector de habla hispana no
existe dificultad alguna con relación a la comprensión.
En suma, ambas obras constituyen una magnífica
oportunidad para quienes deseen acercarse al universo cultural
de Haití y a la producción de una de las escritoras haitianas más
celebradas en los últimos años. A su vez, no me cabe duda de que
la lectura de Danticat contribuirá a la comprensión e integración
de la creciente comunidad haitiana que, en los últimos años, ha
migrado a diferentes países de Latinoamérica en busca de nuevas
oportunidades de vida.
Leonardo Pérez Díaz

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

291

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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 3
JULIO-DICIEMBRE
2022

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0001-6466-9449

Fecha entrega: 07-09-2022 Fecha aceptación: 13-09-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, María Fernanda Martínez Quintanilla. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42
Email: mariferm416@gmail.com

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

¿Estudiar a la literatura en tiempos inciertos? Ese ha sido uno de
los cuestionamientos más persistentes a lo largo de la era moderna,
cuando el análisis literario comenzó a implantarse en aulas y
suplementos culturales a lo largo y ancho del orbe occidental. No ha
sido algo exclusivo de las letras, por supuesto. La industrialización y
el desarrollo de la tecnología han significado un permanente desafío
para las humanidades en general: la exigencia de rentabilidad,
la imposibilidad de medición científica de sus “productos” y la
hegemonía de los medios audiovisuales (entre otros factores) han
sido obstáculos frecuentes a la hora de ejercer nuestras profesiones.
No existe, pues, una sola forma de responder a esa pregunta. Sin
embargo, la literatura sigue explorando nuevas facetas de la condición
humana; y ahora, luego de una pandemia y en medio de un conflicto
bélico, su estudio y su cuestionamiento resultan más que necesarios.
Prueba de ello, es este tercer número de Humanitas. Revista de
Teoría, crítica y Estudios Literarios, que nos ofrece un amplio y variado
repertorio de lecturas críticas y acercamientos a ese heterogéneo e
inclasificable “objeto” que es la literatura. En la sección de “Artículos”
abrimos con un ensayo puntual e inteligente sobre el terrible caso de
Debhani Escobar, el cual es interpretado y resignificado por María
Fernanda Martínez Quintanilla. Verónica Zúñiga reflexiona sobre
la legendaria revista Rueca, verdadero dispositivo de legitimación
intelectual creado exclusivamente por mujeres al mediar el siglo XX.
María Teresa Sánchez, por su parte, nos propone una nueva y original
manera de leer a la narrativa latinoamericana contemporánea partir
de una nouvelle de Juan Villoro. La irrupción de la distopía literaria
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

feminista, en la década del setenta, es analizada por Erendida
Hernández. Por su parte, Raúl Martín Catalayud utiliza el concepto
de elocuentia para disertar sobre la obra de Tácito: Dialogus de oratoribus
(circa 102, d. C.). Finalmente, la remediación (esto es, grosso modo, el
“reciclaje” de un medio en otro) en Facebook es el objeto de estudio
de Maribel Maldonado.
Un binomio de ensayos conforma y nutre la sección de
“Notas”. Una lectura crítica de la representación de las doctrinas
anarquistas en la novela Los demonios (1871-1872) de Dostoievski es
propuesta por Rubén Gutiérrez Guajardo. Y Luisa Gómez analiza
su propia experiencia como lectora de los cuentos de Sergio Pitol y
propone un acercamiento a través de la relación entre el tiempo y
el sueño.
La sección de “Reseñas” nos entrega noticias de tres
publicaciones recientes: Roberto García Soto da cuenta de la novela
Casas vacías, de Brenda Navarro; Diana Suárez reseña el volumen
de ensayos Encuadres del discurso cinematográfico, editado por Jaime
Villarreal, Raquel Gutiérrez y Miguel Sáenz. Y la antología de cuentos
Ab animalibus, editada por el colectivo Escritores Neoleoneses
Emergentes, es comentada por Carlos Rutilo.
Confiamos en que esta tercera entrega de Humanitas. Revista
de Teoría, Crítica y Estudios Literarios cumpla cabalmente con el
compromiso que adquirimos al crearla: abrir y mantener un espacio
para el diálogo y la crítica. El juicio final, por supuesto, recae en los
lectores.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid

Fecha de entrega: 07-09/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen. El 9 de abril de 2022, en el municipio de Escobedo (perteneciente
al aérea metropolitana de Monterrey), en el estado mexicano de Nuevo
León, la joven Debanhi Escobar desapareció bajo circunstancias
sospechosa, unos días después fue encontrado su cuerpo en el fondo de
una cisterna. Este ensayo trabaja, a parir de la última foto que se le tomó y
que se convirtió en un símbolo múltiple y con una significación mutable,
con diversas metáforas de la imagen y su relación tensionada con el arte y
la literatura.
Palabras claves: Debanhi Escobar, imagen, fotografía, studium, punctum,
The omen of the image, the missing woman
Abstrac. On April 9, 2022, in the municipality of Escobedo (belonging to
the metropolitan area of Monterrey), in the Mexican state of Nuevo León,
the young Debanhi Escobar disappeared under suspicious circumstances,
a few days later her body was found in the background of a tank. This
essay works, from the last photo that was taken of her, which became a
multiple symbol with a mutable meaning, with different metaphors of the
image and its tense relationship with art and literatura
Keywords: Debanhi Escobar, Image, Photography, studiuam, punctum

15

�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La Muerte es el «eidos» de esa Foto
Roland Barthes

A manera de introducción o ¿qué es lo que detona este ensayo?
¿Cómo escribir sobre una foto que lleva impresa, como marca
de agua, la muerte? Más allá de la muerte, la violencia acechante,
depredadora y oculta, que estaba ya en la atmósfera; invisible para los
ojos, pero no imperceptible. Si, junto a Barthes y Sontag, tomamos la
fotografía como la prueba, la evidencia de lo que ha sido, entramos,
con ambos pies, en un océano de imágenes que nos hielan el alma. O,
más preciso, la petrifican. Puede tomar mucho tiempo y, peor, muchas
otras fotos e imágenes para invertir el efecto. Yo, que viví el sexenio de
“La guerra contra el narco” en México, lo sé. Hay imágenes que ya no
me perturban, pero han llegado otras rompiendo el conjuro.
Puede ser un salto abrupto: eso o aquél que ha sido, que ya
no es, que ha muerto, y es representado en una imagen, no tendría
por qué llevar directamente a un estado de petrificación para quien
lo ve. Tal vez me adelanto y hago una generalización no justificada al
decir lo siguiente: la fotografía, como objeto guardado en un álbum
—ahora un álbum de fotos digital en dispositivos móviles—, nos lleva
más a pensar automáticamente en un recuerdo1 y no precisamente en
la mortalidad y lo finito. Pero Barthes y Sontag tienen mucha razón al
nombrar lo obvio: todas las fotografías de personas son un momento
mori. Algunas se adelantan al acto de la muerte y lo presagian.
1 Incluso las aplicaciones de Galería en los móviles ensamblan,
automáticamente, una sucesión de fotografías en un video para ofrecer al usuario
un “Recuerdo” de algún evento: unas vacaciones, un aniversario o un viaje.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No hay peor ejemplo, y digo peor por lo atroz del caso y la
pertinencia que tiene para encarnar las palabras de estos autores,
que la fotografía de Debanhi Escobar (Imagen 1). Debanhi Escobar
era una joven del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León,
lugar de donde yo soy. Debanhi Escobar salió de fiesta a una quinta
el sábado 9 de abril y no volvió. Desapareció, dicen. Como si fuera
un acto mágico y a voluntad. Debanhi Escobar fue vista por última
vez en esa fiesta y, como un presagio terrible, fue vista por los
espectadores del país a través de una fotografía: a las cinco de la
madrugada del domingo 10 de abril, Debanhi fue fotografiada en
la carretera Monterrey-Nuevo Laredo. Dicen que esperaba un taxi.
Si esperaba un taxi, en una carretera principalmente transitada por
camiones de carga, y a esas horas, ¿quién la fotografió?

Imagen 1. Debanhi Escobar, carretera Monterrey-Nuevo Laredo.. (Morán
Breña &amp; Guillén, 2022)
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

17

�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La fotografía está tomada de perfil, de noche, sola. El viento
levanta su falda por encima de sus tobillos, se abraza a sí misma. No
vemos su rostro por la mascarilla, pero su vestimenta y quienes la
vieron con ella dan la prueba de que la joven en la foto es Debanhi.
El referente en la imagen coincide con la mujer que falta.
Después se confirmará que quien tomó la foto era el
taxista que había ido por ella. Entonces, ¿la foto corresponde a qué
momento?, ¿antes de subirse? Si fuera así, ¿por qué la foto no la
muestra dirigiendo su mirada al conductor? ¿a nosotros? Nombro
aquí uno de los elementos que estremecen a quien funge como
spectator —Barthes en La cámara lúcida (1980)— de esta foto: nos
hemos posicionado en la mirada de un par de ojos que sabemos,
hasta ahora, fueron los últimos en verla. Y ella no voltea a vernos.
Después se sabrá que la foto es posterior a haber subido al
auto. Es decir, subió al auto del conductor que fue a recogerla, pero
se bajó. ¿Por qué? Después se confirmará, por un video de seguridad,
que el conductor la acosó. Por tal motivo, Debanhi Escobar bajó del
auto, a las cinco de la madrugada, quedándose sola, de noche, en una
carretera peligrosa.
Después, nada. Solo silencio. Trece días de silencio. Que estaba
siendo buscada. Que cateaban lugares, revisaban videos, que catearon
cuatro veces el Motel Nueva Castilla, en Escobedo, Nuevo León.
Trece días en que la imagen de Debanhi Escobar circuló viralmente
por redes, por la prensa, y en los que colectivos feministas del estado
se manifestaron exigiendo su búsqueda y encontrarla con vida.
Algo más: el día que se notificó la desaparición de Debanhi se
confirmó el feminicidio de María Fernanda Contreras, desaparecida
el domingo 3 de abril, encontrada el jueves 7 de abril, y confirmado
su asesinato el domingo 10 de abril. Desde el 8 de marzo hasta el 10
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de abril, Nuevo León contabilizaba quince mujeres desaparecidas.
Quince porque la desaparición de María Fernanda Contreras ya había
sido movida al expediente de feminicidio. La trágica coincidencia
entre una desaparecida y la otra llevó a un mayor flujo de imágenes
en redes, protestas, y continua información circulando en la web. La
desaparición de Debanhi Escobar duró trece días, hasta el jueves 21
de abril cuando se informó de un cuerpo encontrado en la cisterna
del Motel Nueva Castilla. Cuatro veces catearon ese Motel, las
primeras tres no habían visto ni olido nada. Fue la cuarta la vencida:
algo olía mal y provenía de la cisterna del motel. El viernes 22 de
abril confirmaron que el cuerpo correspondía a Debanhi Escobar.
Ese cuerpo era de Debanhi, extraño cómo el determinativo entra
en una oración así. Ese cuerpo fue Debanhi. Ya no es… Pienso en el
poema de Verónica G. Arredondo, poeta zacatecana, que dice —a
propósito de las desapariciones en frontera y los feminicidios:
Confundieron a mi familia
con un cráneo sin orejas
sin nariz
ni labios para decir
madre
padre
ese cuerpo
no soy (Arredondo, 2015: 73)

Cuando desperté el domingo 10 de abril lo primero que vi
en mi pantalla del móvil fue la imagen de Debanhi, y pensé: No va
a volver. No importa cuánto haya querido pensar algo diferente,
o cuánto me haya forzado a confiar en que las autoridades
cumplirían con su deber encontrando viva a Debanhi, lo primero
que pensé fue eso: No va a volver. Si no estaba muerta aún, lo
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

19

�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

estaría después. Imágenes así, fotos así, rompen el conjuro. Algo
terrible y familiar se gesta en la repetición de imágenes. En su libro
Ante el dolor de los demás (2003), Susan Sontag reformula algunas
preguntas que ya se había planteado en Sobre la fotografía (1977),
encuentra nuevas respuestas y echa luz desde otro ángulo a un
tema que es objeto de la foto: el sufrimiento. Sontag escribe sobre
la fotografía de la guerra: el rostro y el cuerpo del horror. Y se
pregunta sobre el efecto de la imagen, la diferencia entre imagen
pictórica y fotográfica; la conmoción que una de ellas provoca.
¿Tiene fecha de caducidad la conmoción? Sontag contesta que
“la conmoción puede volverse corriente. La conmoción puede
desaparecer. Y aunque no ocurra así, se puede no mirar […] Al igual
que se puede estar habituado al horror de la vida real, es posible
habituarse al horror de imágenes determinadas” (2014: 73). ¿Por
qué la foto de Debanhi en la carretera ha conmocionado tanto? ¿Y
por qué poner en relación una foto que, así como está, no muestra
explícitamente la violencia que sí exponen las fotos de la guerra?
Porque dicha foto despertó la conciencia anestesiada, destacó por
hacernos ver mediante la ausencia lo que otras fotos muestran,
pero cuyo impacto había sido adormecido por la repetición. Me
refiero a las imágenes que inundan los medios de comunicación,
prensa y redes sociales: las alertas amber. La sistematización de
informes sobre desaparecidos. En otras palabras, la familiaridad
con el evento y su formato, lo único que cambia es la imagen,
el rostro de la persona y sus detalles particulares. El panorama
general dice lo mismo: otro más, otra más, que ha desaparecido.
Otra vez esa forma de conjugar: ha desaparecido… Incluso en la
sintaxis se refleja la dificultad de nombrar al sujeto culpable de la
desaparición y la posterior muerte.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El cuestionamiento como vía para la justificación
de este ensayo
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? ¿Y qué relación tiene con el arte
y la literatura? La primera pregunta excede mis capacidades y no me
atrevo a dar una respuesta total. Acaso intentaré iluminar algunos
elementos que han saltado a mi vista y que, espero, tejan alguna
red de sentido para esta imagen que lleva dos meses existiendo
en un imaginario nacional y político-feminista. Con respecto a la
segunda pregunta, sé qué tiene que ver con el arte: el problema de
la imagen, la foto y lo que en ella se representa, su referente. En
cuanto a la relación con la literatura temo que mi respuesta sea por
mucho insatisfactoria, solo sé que, durante la lectura de bibliografía
y el tiempo dedicado a ver, pensar y escribir sobre esta fotografía,
la respuesta se resolvía en la acción que llevo a cabo ahora: escribir,
emplear el lenguaje para intentar dar un sentido a algo que no tenía
razón de ser. La investigación me ha llevado a pensar en otros casos
de archivo de crimen, con una fotografía como primer pretexto en
algunos de ellos, que han pasado a la literatura: Crónica de una muerte
anunciada de Gabriel García Márquez, Temporada de huracanes de
Fernanda Melchor, el poemario Ese cuerpo no soy previamente
citado, la reescritura del mito de Antígona en Antígona González de
Sara Uribe o, para mayor afinidad, El invencible verano de Liliana
de Cristina Rivera Garza. En todo caso, me amparo en las palabras
de Sontag: “Las fotografías pavorosas no pierden inevitablemente
su poder para conmocionar. Pero no son de mucha ayuda si la tarea
es la comprensión. Las narraciones pueden hacernos comprender”
(Sontag, 2014: 79). Por esto escribir, por esto la literatura que otras
autoras y otros autores han podido hacer con el dolor y el horror.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Sobra decir que hay en este texto una voluntad de escritura
que va más allá de los intereses puramente académicos, hay un
cuerpo que está atravesado por un interés político y social, y una
empatía ácida que motiva este escrito.
La ausencia y el presagio en la imagen:
pintura y fotografía
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? Es una pregunta que ronda
constantemente en mi cabeza. Vale más decir lo que no hay y que,
en su ausencia, anticipa. El escritor francés Pascal Quignard elabora
una tesis en principio sencilla, al menos en su sintaxis, pero con
una profundidad importante: en toda imagen particular falta otra
imagen particular. En La imagen que nos falta (2019) se recupera la
conferencia que impartió en tres momentos diferentes.2 En dicha
conferencia Quignard comienza afirmando que hay una imagen
que falta al inicio, refiriéndose al encuentro sexual del que todos
somos resultados; falta una imagen al final, nadie asistirá vivo a su
propia muerte. Hay, además, una imagen que le falta a otra imagen.
Desarrolla su argumento a partir de frescos romanos, acota su
análisis y se apoya en sus amplios conocimientos del mundo antiguo
para hablar de tres elementos fundamentales para su tesis: el deseo,
la ausencia y la premeditación en la imagen.
El deseo habrá que pensarlo no como aquello que se quiero
poseer, sino como querer ver lo que no está: “La desideratio se entiende
como la dicha de ver, a pesar de la ausencia, al ausente” (Quignard,
2 La conferencia se impartió en el laboratorio de arquelogía de l’École
normale supérieure en el 2009; en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de
Lille en el 2010 y en el Collège iconique, en compañía de Serge Tisseron y
Bernard Vouilloux en el 2011.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

2019: 11). Para explicar esto, Quignard toma el texto Historia natural
de Plinio el Viejo, y toma la imagen de la hija de Butades que,
teniendo a su amado en frente, quien marchará a la guerra, ella se
inclina para trazar su sombra sobre el muro. Ella mira la sombra que
él será en el futuro, anticipando no solo su partida, sino también su
muerte.
Desear ver lo que no está. Para Quignard hay tres
circunstancias bajo las cuales el ser humano puede ver lo ausente:
el acecho, el sueño y el pensamiento; hace énfasis en la primera y la
tercera. El acecho tiene que ver con lo que aún no inicia, el instante
previo. El fresco romano con el que ejemplifica esto es el de Aquiles
y Troilo. La historia es que Aquiles matará a Troilo, pero el fresco
es Aquiles acechando al soldado: “Es el instante previo. La acción ni
siquiera ha comenzado” (Quignard, 2019: 18). Lo que esta pintura
pone de relieve es que la acción aún no cometida y, por tanto, no
concluida, se subordina al acecho, al ensamble de elementos que
suspenden la acción no representada pues “es todavía una emboscada”
(18). No se representa lo que no ha sido, pero en su falta la imagen
muestra implícitamente dos anécdotas: el asesinato del soldado y la
posterior caída de Troya.3
Si bien el escritor francés desarrolla su argumento basándose
en pinturas romanas, dos obras particulares vienen a la mente, la
primera del siglo XV y la segunda del XIX. Me refiero a San José
carpintero de Georges de La Tour y El perro semihundido de Goya.
Toda imagen tiene una imagen que le falta.

3 El autor explica que parte del oráculo sobre la caída de Troya incluía la
muerte de un soldado joven, Troilo, antes de cumplir los veinte años (v. 19).
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 2. El perro semihundido (1820-1823).
(Fundación Goya)

Imagen 3. San José carpintero (1642). (Herrero, 2020)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En el caso de la pintura de Goya surgen varias preguntas: ¿qué
es lo que observa el perro?, ¿qué es eso que, siguiendo la dirección
de su mirada, está al lado y hacia arriba? Además, ¿cómo llegó ahí?
¿Está semihundido en la arena o es cuestión de perspectiva y en
realidad estaría detrás de un montículo de arena? ¿Se ha hundido,
entendiendo un movimiento descendiente, o un ventarrón de arena
ha caído sobre él dejándolo cubierto hasta la mitad? No falta una,
sino muchas imágenes para completar el cuadro, la acción. Con
respecto a de La Tour volveré más adelante.
Ahora, la premeditación en la imagen. El argumento se
construye a partir del fresco de Medea de la Casa dei Dioscuri,
ubicado en el museo arqueológico de Nápoles. En dicho fresco se
ve a Medea sosteniendo una espada, mira a sus dos hijos jugando a
las tabas; detrás de ellos, en el marco de la puerta, está Tragos viendo
jugar a los niños. Al leer Medea el lector se adelanta a la tragedia,
al relato; pero el fresco no. En él, Medea aún no mata a sus hijos,
no lo ha decidido: “La historia no está representada. Pero ahí está
el signo” (25). El análisis semiótico que hace Quignard es puntual,
presta atención a cada detalle y es muy interesante lo que expone.
Conviene ser leído con calma. Sin embargo, por ahora retendré lo
principal de su análisis: la imagen pre-medita, al meditar piensa, y, en
su pensamiento, inaugura, en el sentido augural, “la pintura romana
tiene una manera de salir del relato al que remite: prefigura la escena
que no muestra sobre el muro […] muestra el signo que la augura —que
la inaugura. Para aquello que los griegos llaman la epifanía de un
dios, la palabra latina es inauguratio” (26).
La Medea del fresco no es representada matando a sus hijos,
tampoco es Medea después de matarlos, es antes. Aún lo medita,
y mientras ella lo piensa nosotros hemos visto ya esa imagen que
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

no está: el asesinato. El fresco lo anticipa de la misma manera que
San José carpintero anticipa la muerte de Jesús en la cruz. Vemos un
cuadro de un hombre trabajando la madera, un niño está con él; es el
paratexto el que termina de echar luz a la imagen, José está trabajando
el material sobre el cual su hijo morirá. Es una pintura inaugural. Al
caer en cuenta, el espectador es herido. Bien señala Sontag que existe
una tradición antigua sobre la iconografía del sufrimiento, en la que
las representaciones de la crucifixión son importantes y numerosas
—una de las más famosas es Descendimiento de Cristo de Rubens—;
sin embargo, algo hiere con mayor agudeza cuando la imagen omite
la acción, convirtiéndola en una imagen “ […] pensativa, meditativa,
porque su imagen ausente […] se torna más profunda aún por otra
imagen, a la cual antecede” (Quignard, 2019: 19). Las palabras de
Quignard resuenan con las de Barthes: “En el fondo la Fotografía es
subversiva, y no cuando asusta, trastorna o incluso estigmatiza, sino
cuando es pensativa” (Bartehes, 2020: 56). Una imagen en principio
inocente —padre, hijo y un oficio— se ha convertido en algo más en
el momento en que se repara en la imagen que falta y que completa
el sentido: el presagio de la crucifixión.
El punctum en lo ausente
La imagen hiere al espectador, he dicho antes. Antes de ser herido
hace falta ver. Barthes acuña en La cámara lúcida cinco términos para
explicar elementos alrededor de la fotografía, pero aquí me interesan
dos de ellos: Studium y Punctum.
Para quien no conozca todo lo acontecido a Debanhi —antes,
durante y después de su fotografía—, ver su imagen en la carretera
surtirá en el espectador un efecto de distinto alcance. Está claro que
Debanhi se encontraba sola en una carretera de noche. Hay un marco
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultural que permite leer esos cuatro4 elementos como elementos de
peligro o riesgo. Este es el studium de esa fotografía. Barthes define
este concepto como “la aplicación a una cosa, el gusto por alguien, una
suerte de dedicación general, ciertamente afanosa, pero sin agudeza
especial” (Barthes, 2020: 45), expresado así puede no bastar y no
hacer justicia a la descripción de la fotografía de Debanhi. Entiéndase
el studium como la aplicación de una mirada —con su ideología, su
testimonio político o su cuadro histórico— a una foto, es esto lo que
permite al espectador participar de ella. Sin embargo, Barthes da por
hecho, como Sontag, que cada fotografía, como parte de una mirada,
tiene una voluntad de representación: “Reconocer el studium supone
dar fatalmente con las intenciones del fotógrafo, entrar en armonía
con ellas, aprobarlas, desaprobarlas, pero siempre comprenderlas,
discutirlas en mí mismo, pues la cultura (de la que depende el studium)
es un contrato firmado entre creadores y consumidores” (Barthes,
2020: 47). Sin embargo, no todas las fotografías que se toman están
pensadas para ser vistas a nivel nacional o internacional. El studium está
dado, en el caso de esta imagen particular, más allá de la involuntariedad
de quien tomó la foto. Repito, para quien no sepa que la mujer en
esa foto ya no vive, el studium le permite acceder solo a una parte del
todo. Pero este studium, aunque dé una vista parcial, no es fabricado ni
montado, es real.
¿Qué hay, o qué falta en la fotografía de Debanhi? Volviendo
un poco a esa voluntad de representación del sufrimiento en el
arte —la Pasión de Cristo, Jesús en la cruz o descendiendo de
ella, Marsias desollado por la mano de Tiziano o en la copia
romana en el Louvre, o Los desastres de la guerra de Goya— o en
4 Mujer, sola, de noche, en un lugar de suma vulnerabilidad.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

las fotografías de guerra, ¿qué me lleva a empatar tales imágenes
con una fotografía que no muestra ninguna violencia? ¿Por qué,
si Sontag habla de imágenes de explícita violencia, la fotografía
de Debanhi es igual, si no es que más impactante sin mostrar un
cuerpo doliente? Por dos motivos: primero, porque la fotografía
de Debanhi no es una representación intuida por un artista, no es
un “sería así”, sino que es, rotundamente es Debanhi en la foto. El
segundo, no hay un cuerpo doliente, no todavía, no en esa imagen,
pero lo habrá después; aunque no lo veamos lo presagiamos.
La fotografía de Debanhi en la carretera de noche antecede el
dolor que ella sufrirá y que todos los espectadores intuiremos en
el tiempo que transcurra entre su desaparición y su encuentro.
Trece días de dolor real, de dolor intuido y de dolor imaginado.
Una cosa es el horror en la pintura y otra en la foto: “Un horror
tiene lugar en una composición compleja [pintura] (…) pero
que pone de manifiesto la maestría de la mano y la mirada del
artista. El otro es el registro de una cámara, un acercamiento, de
la terrible e indescriptible mutilación de una persona real: eso y
nada más” (Sontag, 2014: 42).5 Entre los argumentos que ofrece
para diferenciar la representación del sufrimiento en imágenes
pictóricas e imágenes fotográficas, Sontag hace hincapié en que,
a pesar de que las fotografías son “tomadas” y no “hechas” —es
decir, no conllevan una construcción en medida que la pintura
lo requiere—, la foto “no puede ser mera transparencia de lo
sucedido. Siempre es la imagen que eligió alguien; fotografiar es
encuadrar, y encuadrar es excluir” (pág. 46). Pero una cosa es
5 Pienso en una comparación entre Marsias desollado de Tiziano y la
fotografía de un hombre torturado al final de Farabeuf (1965) de Salvador
Elizondo.

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hablar de la fotografía de artista o de periodistas, como aquellos
que capturan imágenes de la guerra, incluso la fotografía común en
redes sociales; todas ellas son encuadres las primeras, o imposturas
en el caso de las segundas, pero ¿cómo se califica una foto como
esta? Fotografía que toca lo real, que entra en un orden de prueba:
fotografiada Debanhi como prueba de que allí está. Debanhi allí
está, a las cinco de la madrugada, sola, en una carretera. La diégesis
empieza a formarse alrededor de ese “encuadre” que, en principio,
era prueba simplemente de allí está ella. Hasta que ya no estuvo. El
punctum radica en su presagiada y cumplida ausencia.
El studium se perturba cuando este elemento entra en juego:
el punctum es el “pinchazo, agujerito, pequeña mancha, pequeño
corte […] El punctum de una foto es ese azar que en ella me despunta
(pero que también me lastima, me punza)” (Barthes, 2020: 46). El
punctum ha puesto el dedo en la llaga de lo real: la foto se trenza
no solo en lo real-simbólico-imaginario lacaniano; la imagen de
la mujer que falta se trenza en unos afectos familiares-políticossociales.
Al inicio de este escrito hablé sobre imágenes que rompen el
conjuro: el alma petrificada puede revertirse. La herida de la imagen
puede devolver la sensibilidad cuando toca lo real. El punctum podría
definirse también, si tomamos prestadas las palabras de DidiHuberman, como el lugar donde arde la imagen: “el lugar donde su
eventual belleza reserva un sitio a una ‘señal secreta’, una crisis no
apaciguada, un síntoma. El lugar donde la ceniza no se ha enfriado”
(Didi-Huberman, 2013: 28). La imagen ardiendo, como la imagen
impresa en el interior de la capilla de Campo Bruder Klaus del
arquitecto Peter Zumthor: en el interior quedó grabada la imagen
de árboles ardiendo contra el hormigón.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 4. Campo
de Bruder Klaus de
Peter Zumthor.
Fotografía de Aldo
Amoretti. (Zilliacus,
2016)

La imagen constantemente ardiendo, herida hiriendo.
Debanhi constantemente a un paso de su muerte. Pascal Quignard
recurre al gerundio latino para explicar el tiempo de la pintura
romana. Explica que el gerundio es la acción “no como realizada
en el medio, no como actual en el tiempo, no como efectiva en el
mundo social: el gerundio indica la acción como «estando-delante
de ser hecha»” (La imagen que nos falta, 2019: 35). Delante de, antes
de: Quignard juega con la homofonía del francés devant: debiendo,
delante a, antes de lo actual. Ejemplifica el gerundio latino con un
caso de La República de Platón: unos hombres atados en una cueva,
obligados a ver lo que está delante de ellos: la humanidad obligada
a ver lo que tiene delante y que la luz ilumina desde detrás de ella.
Nosotros, espectadores de la fotografía de Debanhi, la
vemos antes del acto: estando-delante de ser hecha [la acción]. La
imagen nos punza cuando arde e ilumina lo que está por venir, como
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

en Georges de La Tour, cuando su paratexto ilumina lo que falta,
y así pareciera que la luz de la vela se extiende para que veamos,
hiriendo hondo en el espectador. Y esta imagen me hace pensar en
el poema “Ventanas” de Kavafis:
En estas tenebrosas habitaciones
paso días de opresión
y voy y vengo
en busca de ventanas.
Cuando se abren
será un consuelo enorme.
Pero no las encuentro o no hay ventanas.
Acaso es preferible no encontrarlas.
La luz será una nueva tiranía:
Quién sabe qué va a mostrarme.6
(2001: 55)

Dice Barthes que la fotografía está siempre “lastrada por
la contingencia de la que es envoltura transparente y ligera” (27) y
que, como objeto, pertenece a los objetos laminares: “no podemos
separar dos láminas sin destruirlos: el cristal y el paisaje” (28). En
resumen, la fotografía, como la ventana, “es siempre invisible: no
es ella a quien vemos” (28). Esa es también una diferencia entre la
pintura y la foto: en la pintura, como ya se ha dicho, hay voluntad
de representación y aplicación de la mirada del pintor; la foto no,
en ella el referente se adhiere y es inseparable. Nosotros no vemos
el cristal de la ventana, vemos a través de él; no vemos la foto, sino
al referente en ella. Nosotros no vemos la foto de Debanhi, vemos
6 La traducción es José Emilio Pacheco, quien la denomina más una
aproximación que traducción. Otra versión que puede servir es la de José
María Álvarez.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

a Debanhi y vemos su futura ausencia. La fotografía entonces, con
su indivisibilidad, une dos atributos: “Su crédito de objetividad
inherente. Y […] un punto de vista. Eran [las fotografías] el registro
de lo real […] puesto que una máquina estaba registrándola. Y
ofrecían testimonio de lo real, puesto que una persona había estado
allí para hacerlas” (Sontag, 2014: 29). La ventana, la fotografía, la
luz que muestra y entonces, el punctum: la herida.
La mujer que falta
Detrás de la imagen está el deseo: fantasma durante el día,
sueño
durante
la
noche,
oráculo,
la
víspera.
Del mismo modo en que tras
cada biografía humana está la
Historia (..) igualmente hay, tras
cada palabra, un ser perdido
Pascal Quignard

Imágenes y fotografías que muestran el dolor del otro y que hieren.
Pero ¿para qué verlas? Por una parte, Sontag dice que no debería
haber un “nosotros” cuando se trata del dolor ajeno, pero no verlo,
ser indiferente e indolente con él tampoco parece ser una respuesta
ética. Pero las imágenes están, existen, eso es un hecho. Y pueden
ellas producir diversas respuestas: pedir la paz, pedir la venganza,
reclamar justicia —aunque cada vez más esta palabra se vacía de
sentido y nunca alcanza una satisfacción—, o simplemente sirve
para constatar, para las conciencias confundidas y adormecidas,
que suceden cosas terribles. Con respecto al libro ¡Guerra contra la
guerra! de Ernst Friedrich, Sontag sintetiza cómo el empleo de estas
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fotografías buscaba una terapia de choque: utilizarla para hacer
constar la ruina que la guerra trae consigo. Pone de ejemplo también
la película de Abel Gance, J’accuse, la versión sonora de 1938, cita
las palabras de un personaje: “¡Colmad vuestros ojos de este
horror! ¡Es lo único que puede deteneros!” (cit.en Sontag, 2014: 21).
Nuevamente, pienso en un poema, en este caso de Phillip Jaccottet,
y cito aquí los siguientes versos:
Y es por los ojos, sin embargo
abiertos
por donde esta palabra se alimenta, lo mismo que
hace el árbol,
por sus hojas
(2009: 21).

La luz que ilumina, el punctum revelado, los ojos que han
visto y la palabra que nace después. “Los pintores muestran las
acciones como a punto de acaecer, los relatos los narran como
ya acaecidas” (cit. en Quignard, 2019: 45), dice Plutarco en Sobre la
fama de los atenienses. La diégesis se gesta después de la imagen. A
una imagen particular falta otra imagen particular… y un relato.
La pintura romana, ya expuesta antes, es antes de ser cometida la
acción, antes de que acaezca en ella algo; la palabra, la acción ya
acaecida. Quignard expone de manera muy elocuente e interesante
la temporalidad de la imagen, pero no deja de ser una pintura de
lo que habla y las pinturas, a su vez, hablan de mitos; el efecto que
tienen sobre el receptor es real a través del signo, lo simbólico. La
fotografía de Debanhi, inaugural, tocó lo real a través de la realidad
misma. Su imagen es previa a la muerte acaecida sobre ella, más allá
de la metáfora y la retórica.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Los frescos romanos de los que habla el escritor francés
buscan hacer “emerger lo que acaso seguirá al instante que está aún en
instancia […]. O, para hablar como los agoreros, tiene la potencia de
hacer venir o no lo que no está ahí” (49). Pero la palabra, ella viene
después de la muerte. La palabra mata la Cosa. En la foto, Debanhi
está ahí, aún vive y espera, eternamente, lo que está por venir: “la
pintura antigua [o la foto de Debanhi] evoca la acción antes del
punto sin retorno” (51).
Nosotros, como la hija de Butades, vemos a la mujer que
está delante nuestro en la foto, pero no la vemos a ella, aunque
queremos, sino la sombra que será: “Dos vicarios muy distintos
están a disposición de los mortales: la imagen y la palabra” (51).
Nosotros, como los romanos contemplando el fresco de Medea, nos
convertimos en agoreros y presagiamos la muerte de Debanhi. La
foto inaugura su muerte, la imagen ve aquello que falta, dice Quignard,
pero la palabra, ella nombra lo que fue, así, yo digo: más que una
imagen, falta una mujer.

Bibliografía
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Didi-Huberman, G. (2013). “Cuando las imágenes tocan lo real.”
En G. Didi-Huberman, C. Chéroux, &amp; J. Arnaldo, Cuando
las imágenes tocan lo real (págs. 9-36). Madrid: Círculo de
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Herrero, J. L. (10 de noviembre de 2020). Comentario histórico artístico
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Autónoma de Nuevo León.
Kavafis, K., &amp; (trad.) Pacheco, J. E. (2011). Una noche. Capilla
Alfonsina Universidad Autónoma de Nuevo León.
Morán Breña, C., &amp; Guillén, B. (22 de Abril de 2022). Los puntos
oscuros de la investigación sobre Debanhi Escobar. Obtenido de El
País: https://elpais.com/mexico/2022-04-22/los-puntososcuros-de-la-investigacion-sobre-debanhi-escobar.html
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en Aragón: https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/
perro-semihundido/671
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Sontag, S. (2014). Ante el dolor de los demás. Barcelona: Debolsillo.
Zilliacus, A. (6 de Noviembre de 2016). La Capilla de Campo
Bruder Klaus de Peter Zumthor bajo el lente de Aldo
Amoretti. Obtenido de ArchDaily: https://www.
plataformaarquitectura.cl/cl/798785/la-capilla-de-campobruder-klaus-de-peter-zumthor-bajo-el-lente-de-aldoamoretti?ad_source=search&amp;ad_medium=projects_
tab&amp;ad_source=search&amp;ad_medium=search_result_all

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Mujeres públicas: la escritura femenina y el papel
de la mujer en la revista literaria Rueca
Public women: female writing and the role of women in the literary magazine Rueca
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Universidad Autónoma de Nuevo León
veronica.zsanchez97@gmail.com

Fecha de entrega: 15-03/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022

Resumen: Este ensayo realiza un primer acercamiento a los contenidos
de la revista literaria mexicana Rueca publicada en los años 1941-1952,
publicación periódica que destaca por la particularidad de contar con un
consejo editorial conformado exclusivamente por mujeres. Dicha revista
transgrede el panorama literario y editorial de la época al crear un espacio
propio para la escritura femenina, además de contribuir al desarrollo de
redes intelectuales al realizar una acción comunicativa entre las editoras
de la revista y los distintos individuos y grupos literarios y culturales del
periodo.
Conceptos: Revistas literarias, Rueca, Públicos, Contrapúblicos, Campo
Cultural.
Public women: female writing and the role of women in the literary
magazine Rueca

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Abstract: This essay is a first look into the contents of the Mexican literary
magazine Rueca, published in the years 1941-1952, that particularly stands
out because its editorial counsel was exclusively composed of women.
The magazine goes against the literary and editorial landscape of the time
by creating a space for female writing, besides also contributing to the
development of intellectual networks by establishing communications
between the magazine’s editors and the different literary and cultural
groups and individuals from the time.
Key words: Literary magazines, Rueca, Publics, Counterpublics, Cultural
Field.

38

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“No cabía en su imaginación que las
mujeres mexicanas pudieran tener ideas,
y menos publicarlas”.
Lilia Granillo Vázquez: Prensa literaria de lo femenino,
femenina y proto-feminista en México:
fuentes para su estudio en el siglo XIX.

Panorama de la revista literaria Rueca
En el año de 1941, en un salón de clases de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, un
grupo de mujeres, jóvenes estudiantes, iniciaron la búsqueda de un
espacio en el ámbito literario y cultural de la época. Ante la negativa
de formar parte de otros lugares decidieron diseñar sus propios
proyectos. Así nace la revista literaria Rueca (1941-1952).
Publicada de 1941 a 1952 de manera trimestral (con algunas
interrupciones) esta revista literaria cuenta con la característica
principal de ser fundada y editada únicamente por estudiantes
universitarias: Carmen Toscano, María Ramona Rey, María del
Carmen Millán, Ernestina de Champourcin, Emma Saro, Laura
Elena Alemán, Pina Juárez Frausto, Emma Sánchez Montealvo,
Margarita Mendoza López, Matha Medrano, Helena Beristáin y
Lucero Lozano (Durand, M. L., Silva, G., 2019).
Dicha publicación creó admiración en el público ya que
las mujeres se estaban haciendo un lugar en el campo literario,
pero a la vez rechazo por la misma situación, a pesar de eso Rueca
logró tener un lugar en la historia de las publicaciones periódicas y
con el paso de los años se ha vuelto objeto de estudio de algunas
investigaciones.
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En 1982, Luz del Carmen Fentanes Rodríguez lleva a cabo
la investigación para su tesis titulada Índices de Rueca, en dicha
publicación logra establecer un panorama completo de la revista
adentrándose en el aspecto histórico cultural de la época en la que
fue publicada, una cronología completa, primeros acercamientos al
contenido que proyectaba, índices de las obras publicadas por cada
autor y una serie de entrevistas con algunos miembros del consejo
editorial.
En 1990, Fabienne Bradu escribió el artículo “Rueca: Una
pensión para universitarias” para la Revista de la Universidad de México,
aquí la autora hace una alegoría comparando las revistas literarias
como lugares donde se establecen lazos familiares, personas unidas
por el propósito de exponer la cultura literaria. Para Bradu, Rueca se
trata de “una pensión de estudiantes universitarias”, chicas que en
un contexto difícil decidieron volverse las anfitrionas de su propio
hogar como se menciona a continuación: “su nacimiento obedeció a
una voluntad más histórica o social que a un programa literario. Un
grupo de alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras se propuso
mostrar que las mujeres también eran capaces de hacer una revista
literaria” (Bradu, 1990: 1).
Destacando también momentos cronológicos de la revista
(desde sus inicios en el aula de clase hasta su inminente final) en el
artículo se destacan los propósitos de la revista y las relaciones entre
otros grupos de intelectuales como Tierra Nueva, aunque dejando de
lado el análisis del contenido.
Leticia Romero Chumacero llevó a cabo la investigación
Rastreando “la tarea de los tejidos y de los sueños”. La recepción de Rueca
(2005), aquí se puede observar otro acercamiento histórico a la
revista con descripciones acerca de los miembros que conformaron
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el consejo editorial, quiénes participaron en sus distintos números
y descripciones de las relaciones con otros grupos de intelectuales
(volviendo a mención el grupo de Tierra Nueva).
Lo que destaca de este artículo es la mención de la labor
intelectual que estaban realizando las editoras de la revista, tomando
como ejemplo a Judith Shakespeare (personaje imaginario creado
por Virginia Woolf) la autora menciona que las jóvenes se volvieron
un grupo muy activo y Rueca pronto se convirtió en un proyecto
reconocido que estaba dándole visibilidad a las mujeres en el campo
literario y dejar de ser “marginadas” en el ámbito de la cultura.
Para terminar con su investigación, Romero Chumacero
habla acerca de la importancia de la revista en la historiografía
literaria de México, aún con opiniones controversiales menciona
que nadie puede negar que dicha publicación marcó un antes y un
después en las letras mexicanas al presentarnos la primicia de que las
mujeres también pueden publicar y dirigir.
Finalmente, una de las publicaciones más recientes es la
de Lilia Solórzano Esqueda titulada Las poetas en la revista literaria
mexicana Rueca (1941-1952) (2018). Comenzando con un panorama
histórico en donde nos da descripciones de los miembros y algunas
de sus labores realizadas durante el tiempo que duró la revista, esta
investigación nos da un primer acercamiento a trazar un análisis
literario por los contenidos que publicaba, enfocándose en las
poetas que desfilaron por Rueca, podemos encontrar en sus páginas
estudios de poemas completos, estrofas y sus temáticas, destacando
la importancia de esta publicación periódica por brindarle un espacio
a las mujeres que comenzaban su carrera literaria:
Y unas palabras muy justas para la labor que desarrolló esta revista
que llegó a ser catalogada como una de las más interesantes de su
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

época, que no sólo dio a conocer la obra de varias poetas jóvenes
y difundió la obra de aquellas con mayor solidez en el oficio,
sino que destacó por una equilibrada visión en el panorama de la
literatura (Solórzano Esqueda, 2018: 161).

Las publicaciones periódicas son parte importante de
la historia de la literatura. Son propuestas culturales que en su
tiempo permitieron la circulación de textos en distintos países,
además de crear relaciones entre escritores e instituciones. Rueca
es importante para lograr la reflexión acerca de la escritura de las
mujeres, sus primeros pasos, las temáticas y cómo dieron paso a las
nuevas escritoras, el apoyo que se daban mutuamente entre autoras
consagradas y jóvenes y los lazos que formaban.
La mediación letrada
En su artículo “Revistas culturales y mediación letrada en América
Latina”, Mabel Moraña define las revistas literarias como “un
instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona de contacto
entre políticas culturales hegemónicas y proyectos alternativos, entre
creación artística y grupos receptores, entre el sector intelectual
o académico y el lector que es introducido al producto cultural
a través de la interpretación o la selección que la publicación le
presenta)” (2003: 2). Las revistas literarias son fundamentales para
la historiografía cultural, pues representan un medio donde muchos
escritores y agentes intelectuales comienzan su carrera, además de
formar un espacio en donde se comparten ideologías, pensamientos
y corrientes estéticas que van de acuerdo a la época o incluso en
contra de ésta.
Como medios de publicación impresa y parte de un
sistema de comunicación, las revistas literarias están relacionadas
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con lo público. En el caso de Rueca, al ser una publicación editada
por estudiantes universitarias que entraban a la cultura literaria
de los años 40 (tiempo en donde la mujer comenzaba a obtener
una educación superior y el ingreso a universidades), se aprecia la
definición y la distinción entre lo público y lo privado, pues durante
esa época no era común que las mujeres tuvieran un espacio para
publicar sus textos, así el equipo editorial de la revista decidió fundar
el suyo tomando en cuenta sus preferencias estéticas, así como las
relaciones que querían formar.
Jorge Ribalta, en su artículo “Contrapúblicos. Mediación y
construcción de públicos”, menciona que: “el público y lo público
son conceptos en los que conviven varios sentidos simultáneamente
y que se definen de manera auto-reflexiva. Lo público tiene que
ver con lo común, con lo estatal, con el interés compartido, con lo
accesible” (2006: 27). Las revistas literarias se relacionan entre sí: los
diversos grupos editoriales actúan en el sistema literario para llegar
a un público determinado.
En el caso de Rueca podemos analizarla a partir del concepto
de públicos y contrapúblicos. Michael Warner, en su ensayo Públicos y
Contrapúblicos (2012), define ambos conceptos de la siguiente manera:
públicos como un grupo social, el cual busca ser convocado en el
discurso. En otras palabras, actúa y va de acuerdo con las normas
establecidas. Por otro lado, los contrapúblicos son los subordinados,
los que crean su propio discurso (2012). Ribalta vuelve a mencionar
este concepto en su artículo diciendo: “Fraser introduce el concepto
de ‘contrapúblicos subalternos´ para referirse a los ‘espacios
discursivos paralelos donde los miembros de los grupos sociales
subordinados inventan y hacen circular contra-discursos’” (2006:
29).
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En Rueca se crea un discurso propio en donde las autoras se
vuelven los contrapúblicos del campo literario de la época, puesto
que, al no poder participar como parte de un consejo editorial en
otras revistas, decidieron fundar la suya, así la revista se vuelve
un espacio discursivo en donde circulan distintas opiniones y
temáticas.
Porque mujeres públicas es igual a mujeres creadoras:
públicos y contrapúblicos en Rueca

“Y sin embargo escriben.
Los grupos &lt;&lt;inadecuados&gt;&gt;
(por su sexo, su color, su clase social) a veces trabajan, se
escaquean, sudan, van a hurtadillas, osan pasar de largo por
todas las prohibiciones informales para crear algo que tiene el valor &lt;&lt;correcto&gt;&gt;, es
decir, hacen arte”.
Joanna Russ. Cómo acabar con la
escritura de las mujeres

En su ya coitado ensayo, Michael Warner menciona que “estar
en público es un privilegio que requiere filtrar o reprimir algo que
es visto como privado” (2012: 19), retomando esto al contexto
de Rueca se puede crear la relación de lo público y lo privado que
sucedía entre la revista y en el campo literario mexicano de la época.
La publicación de las editoras transitó desde un contexto privado a
uno público, como se muestra a continuación:
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La idea de formar una revista surgió desde el contexto de
las aulas, alumnas que mediante una reunión privada buscaban
llevar a cabo una publicación periódica que pudiera llegar a distintos
públicos. Las revistas literarias eran el medio por excelencia para
poder realizar la labor; de acuerdo con Ángel Luis Sobrino Vegas:
“la publicación de revistas literarias ha sido desde los inicios del
siglo XX una de las actuaciones preferentes de los grupos literarios
en la esfera pública” (2014: 830). Retomando la importancia de las
revistas literarias, Carmen Toscano (editora de Rueca) menciona lo
siguiente:
El mapa de las revistas literarias se me antoja como un gran
archipiélago; cada una de ellas es como una isla desde donde un
grupo se dirige a los demás, a veces con intenciones sólo de que
le escuchen y otras de reformar al mundo (Toscano, 1964: 93).

Así fue como las autoras encontraron la manera de ingresar
en la cultura literaria de la época, ya que por medio de la revista
daban cabida a que ellas, al igual que otras mujeres universitarias,
publicaran sus textos y por ende darlos a conocer a otros escritores
para intercambiar ideas. Además de la publicación de sus obras,
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

gracias a Rueca muchas escritoras comenzaron su carrera literaria
y pudieron abrirse camino para profesionalizarse en el mundo de
las letras. Al respecto, Granillo Vázquez comenta: “Así, la escritura
profesional de mujeres es el resultado tanto de la apertura para ellas
del espacio público impreso, como de las leyes educativas que a
medio siglo abrieron la educación media y superior que antes eran
exclusivamente para varones” (2014: 31).
Para retomar el punto relativo
de los públicos y
contrapúblicos, volvemos a Warner. El autor menciona que “casi
todos los grandes cambios culturales —desde el cristianismo,
pasando por la imprenta, hasta el significado de lo público y lo
privado. (La cultura impresa nos dio la publicación; el psicoanálisis,
un nuevo sentido de la persona privada.)” (2012: 26), destacando la
importancia de la cultura impresa como un medio para transmitir
ideas y llegar a los distintos públicos.
La cultura impresa dio paso a las publicaciones periódicas:
temas que en teoría eran privados se volvieron de conocimiento
público. Las revistas literarias se convirtieron en medios de
comunicación masiva, pensamientos individuales se unieron para
hacer una publicación y da como resultado algo colectivo. En el caso
de Rueca, tenemos una publicación que se ubica en la esfera pública,
pero que cuenta, asimismo, con rasgos particulares al centrase en la
producción, circulación y lectura de textos escritos.
Retomando el concepto de contrapúblicos, podemos afirmar
que las editoras de Rueca estaban subordinadas en el interior del
campo literario, puesto que se les invitaba a enviar colaboraciones
en distintas revistas, mas no a ser partícipes del consejo editorial
de alguna de ellas; por lo tanto, decidieron crear su propio espacio
discursivo.
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En este espacio discursivo llevaron a cabo una acción
comunicativa logrando un cambio en el campo literario, al reunir en
un lugar voces emergentes de la literatura (en su mayoría mujeres)
con escritores consagrados, para que existiera una retroalimentación,
así como establecer lazos entre intelectuales de distintas partes del
mundo. Esto se puede mostrar en el siguiente diagrama:

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Como se puede deducir del esquema anterior: la publicación
logra un cambio porque se promueven nuevas voces que no tenían
lugar en otros espacios, pero también se crea un nuevo público que
forma una relación con los textos que se publican en Rueca. Mabel
Moraña explica lo siguiente:
Revistas que impulsaron no solamente la cristalización de nuevas
formas de subjetividad colectiva sino la representación de nuevos
actores sociales que surgían a la escena social tratando de definir
no sólo una voz a través de la cual expresar sus perspectivas y
demandas, sino intentando al mismo tiempo crear un público que
funcionara como sistema de control y caja de resonancia de las
nuevas agendas (2003: 67).

Como lo explica la autora, las revistas se volvieron un medio
de mediación cultural, así es como Rueca se convirtió en un objeto
de mediación entre los contrapúblicos (las editoras y escritores de
la revista) y los públicos que se iban creando poco a poco alrededor
de ella. Los contrapúblicos de la revista lograban la creación y
transformación de su público a partir de los textos que producían, lo
que desencadenó más procesos para lograr un diálogo participativo.
Moraña menciona al respecto:
Como instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona
de contacto entre políticas culturales hegemónicas y proyectos
alternativos, entre creación artística y grupos receptores, entre el sector
intelectual o académico y el lector que es introducido al producto
cultural a través de la interpretación o la selección que la publicación
presenta), la revista es casi siempre una empresa educativa –política
y pedagógica – aunque más no sea por las maneras en que organiza
y filtra los relatos de identidad y traza los vínculos entre el campo
cultural y sus afueras (regionales, nacionales, internacionales). Es,
asimismo, un vehículo del gusto de determinados sectores sociales o

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intelectuales, que buscan proponerlo, difundirlo, legitimarlo, a través
de diversas operaciones conceptuales, y de diferentes apuestas
estético-ideológicas (2003: 68).

En Rueca se observa cómo, a través de las distintas secciones
y textos, se busca difundir la cultura literaria, ya sea por medio de
cuentos, poemas o incluso a partir de las reseñas y semblanzas en
donde rinden homenaje a los escritores que antecedieron antes de
ellas. Y aunque no contaban con secciones tan definidas, era este
aspecto lo que le daba una característica especial.
Que las editoras de Rueca encontraran su lugar como
contrapúblicos responde a la necesidad de demostrar que las mujeres
también podían escribir y publicar con calidad literaria. Ingresaban
al sistema literario en contra del “pensamiento dominante”, en este
caso en particular: los hombres pensaban que las mujeres no podían
dirigir una revista de cierta “calidad”:
Estas publicaciones, como norma, debido a la característica de
su periodicidad responden con extrema sensibilidad al ambiente
específico en el que surgen y eso se manifiesta en sus páginas,
ya sea a favor o en contra del pensamiento dominante o de las
corrientes artísticas imperantes. Además, muchos de los grandes
escritores de cada nación han formado parte de ellas de una u otra
manera (Gómez Gray, 2013, p. 6).

A pesar de su corta existencia, en esta revista desfilaron
grandes personajes de las letras, pero también varios encontraron su
primera oportunidad. Finalmente, cabe destacar la importancia de
la labor editorial de Rueca, un aspecto importante es la escritura de
las mujeres, pues no solo se trata del hecho de que editan y forman
relaciones con escritores, sino que ellas mismas escriben, ya sea
relatos, poemas o reseñas. Ellas están escribiendo y están creando.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Revistas literarias y escritura femenina: una aproximación
a Rueca
“Pero, si disponemos una sola
vida en este mundo, ¿acaso
no será lo mejor vivirla peligrosamente, arriesgándola por
algo, en este caso la escritura, que de veras importe y nos
importe? No sé me ocurre ninguna mejor opción”.
Esther Tusquets, Las mujeres que leen,
son peligrosas

La escritura de las mujeres es un tema que aún en la actualidad
sigue provocando diversos debates, desde los temas que tratan, su
relevancia, y su construcción, hasta su propia autoría. Algo está
claro: las mujeres han escrito desde siempre, pero existe un antes
y un después de su escritura, que va de lo privado a lo público.
Sin duda, los medios impresos lograron que las mujeres publicarán
sus distintas obras y discursos, pero uno de los que más ayudó a
la visibilidad de la escritura femenina fueron las revistas literarias,
puesto que en ellas escritoras jóvenes lograron sus primeras
publicaciones y posteriormente darse a conocer.
Durante el siglo XX en México (al igual que en muchas partes
de América Latina), distintos grupos literarios y culturales optaban
por las revistas literarias para lograr una difusión en el ámbito cultural
de su país, pues a partir de la escritura mostraban sus relaciones,
necesidades y objetivos. Lucrecia Infante Vargas menciona que: “la
escritura tiene diversos propósitos. Se escribe para llegar a quiénes
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no pueden escucharnos de viva voz, para dejar constancia de las
ideas y los hechos, para expresar las emociones y sentimientos, para
construir una identidad pública” (2008: 69). Es en la escritura donde
muchas mujeres lograron sus primeros pronunciamientos, ideas y
deseos acerca de lo que les inquietaba.
Así, en las revistas literarias se convirtieron en un dispositivo
para la difusión y legitimación de textos escritos por mujeres,
logrando con ello la visibilidad que necesitaban para abrirse camino
en el campo literario. Y, al hacerlo, podrían establecer un diálogo
entre ellas (como escritoras emergentes) y escritores consagrados
que les permitía la crítica y reflexión de sus textos y escritura.
Pero, a pesar de contar con los espacios para difundir su
obra, pronto nuevas inquietudes comenzaron a surgir en torno a la
escritura: una de ellas fue decidir qué se podía publicar y a quién.
Una de las partes más importantes de la escritura de las mujeres es la
conformación de consejos editoriales puesto que “la conformación
de estos equipos editoriales es una de las principales características de
la escritura desarrollada por las mujeres” (Infante Vargas, 2008: 92).
Como se ha mencionado, el nacimiento de Rueca sucedió en
un salón de clases de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Un grupo de estudiantes universitarias decidió comenzar la primera
tarea: la formación de un consejo editorial, y posteriormente una
revista literaria, el medio principal de los grupos literarios de la
época. Bradu menciona que “la mayor hazaña de Rueca fue haber
nacido y existido en una década –los cuarenta– en la que todavía
la mujer era una especie escasa en las aulas universitarias y aún más
en la vida pública del país” (1990: 2). El grupo, conformado por
estudiantes que tenían más experiencia en la cultura literaria (con
textos ya publicados en otras revistas y relaciones de amistad con
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escritores ya consagrados) y estudiantes que apenas comenzaban su
carrera, se aventuró a dar el paso y crear su propia revista, ya que
no veía la posibilidad de ser aceptado en los consejos editoriales
de otros grupos: “con esta comprensible frustración se lanzaron
a la aventura editorial de la que asumieron todos los riesgos y los
aprendizajes, desde la escritura hasta la hechura misma de la revista
en una forma independiente” (1990: 2).
La revista abrió paso a que las mujeres no solo escribieran,
sino que también editaran, dictaminaran y criticaran textos. En las
revistas literarias y en las publicaciones periódicas se encuentra el
soporte material en donde es posible explorar la modalidad creativa
de los distintos grupos literarios. Los consejos editoriales, tal como
sostiene Sobrino Vegas (2014), desempeñan uno o varios papeles de
actuación posibles en el sistema literario. Lucrecia Infante Vargas
menciona que:
Tanto el surgimiento de las primeras revistas de mujeres escritas y
dirigidas por ellas mismas, como el establecimiento de una tradición
literaria que –aun cuando incipiente–, introdujo en el canon literario
entonces dominante una versión propia de las experiencias y los
símbolos socialmente definidos entonces como femeninos y
adscritos al ámbito de lo privado y la subjetividad (2008, p. 71).

Rueca introdujo al canon su propia versión de una revista
literaria, con su particular selección de textos, entre los que se incluían
como fragmentos de novelas, poemas, semblanzas, traducciones,
teatro, análisis de pinturas, notas y reseñas/recomendaciones de
libros. A pesar de no tener secciones definidas, como otras revistas
de la época, se puede notar como las autoras buscaban abrirse un
lugar en todos los campos artísticos.
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Como se mencionó antes, Rueca comenzó por la búsqueda
de espacios para publicar. Las estudiantes miembros del consejo
editorial empezaron con la introducción de textos propios para el
primer número, pero a partir del segundo decidieron que solo dos
o tres de las editoras participaran en cada uno de ellos, esto con la
oportunidad de “reunir más bien junto a las formas de escritores
desconocidos a las nuevas firmas deseosas de penetrar en la
literatura” (1964: 106). A pesar de no contar con una reglamentación
de solo dar a conocer autoras, se aprecia que en algunas secciones
predominan las mujeres, muchas al igual que ellas buscaban abrirse
camino en el mundo literario dominado por los hombres.
Son diversos los géneros que utilizaron las escritoras para
dar a conocer sus ideas y trabajo intelectual. A partir de las distintas
secciones se observa la exploración de la escritura por medio de
poemas, cuentos, novelas, ensayos e incluso análisis de pinturas.
La revista Rueca permitió que el trabajo escritural de las autoras
transitara de algo privado a algo público, dando como resultado
que fueran leídas y criticadas. Lucrecia Infante Vargas menciona
como en un principio distintas formas de escritura como la carta, el
diario íntimo, así como actividades de lectura dieron lugar a que las
mujeres se volvieran creadoras y demostraran su talento y manejo
de este arte, posteriormente, el pasar de una escritura íntima a una
pública, les permitió ingresar a otros géneros y por supuesto formar
una crítica, así como relaciones con otros escritores:
Así pues, las siguientes páginas dan cuenta de cómo la redacción
epistolar, o bien diarios personales, el ejercicio de la traducción,
la participación en tertulias, y la lectura (individual o en grupos),
formaron parte de un largo y continuo proceso a través del cual
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las mujeres pasaron de lectoras a redactoras de sus propias ideas,
y transitaron de una escritura privada a otra que les permitió
demostrar que eran capaces de manejar esa herramienta de
expresión (considerada racional, masculina y, por tanto, propia de
la creatividad intelectual), en el marco de un escenario público
como el de los medios impresos (2008, p. 72).

Ejemplos de las actividades escriturales de las autoras de
Rueca se pueden apreciar en sus distintas secciones. A pesar de
no tener secciones tan definidas como otras revistas, podemos
encontrar la titulada Notas, en donde las editoras escriben reseñas y
recomendaciones de libros. Por ejemplo, María Ramona Rey, en el
número 1 de la publicación, daba cuenta de Algunos Poemas (19251939) de Alfonso Reyes:
Otro de esos pequeños libros de poemas que hace Alfonso Reyes
y que alcanzan siempre un número reducido. Avaro es el autor
con estos cantos. Quizá se debe a que son elaborados en su rincón
más íntimo, a que son la obra de su actitud más querida, de aquella
parte de su alma que será siempre joven. Esta impresión nuestra,
que no desdeñará el conferencista de la Anatomía de la Crítica,
merece una explicación (en Martínez, 1984: 58).

El ejercicio escritural de la reseña permitía a las autoras
dar a conocer nuevas obras de distintos autores, dando visibilidad
y por supuesto emitiendo un juicio y una crítica hacia un texto.
De acuerdo con Sobrino Vegas (2014), algunos elementos a tomar
en cuenta para el análisis literario de una revista son “los modelos
literarios y artísticos seguidos”. Esto se puede ver en el fragmento
anteriormente citado: Reyes era uno de los modelos literarios más
seguidos de la época, además de influir en la creación de la revista,
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por lo cual el dar a conocer sus trabajos servía como una forma de
diálogo entre ellos, además de incursionar en la escritura.
Un proceso de escritura que está presente es el de la
traducción literaria. En el número 1 de Rueca podemos ver El
Tratado de Narciso de André Gide traducido por Carmen Toscano,
esta traducción responde a lo que Sobrino Vegas (2014) denomina
“conocimiento y valoración de la tradición literaria y artística”
(2014: 837). Toscano recuperaba, de esta manera, el primer texto
del autor y, al mismo tiempo, lo ponía al alcance de su público. El
ejercicio de la traducción permitía a las autoras de Rueca acercarse
a otras literaturas y culturas, así como la posibilidad de explotar
su creatividad: la traducción no solo precisa de escribir la palabra
correcta, sino de transmitir las ideas y los sentimientos que el autor
buscaba dar a conocer. Ejercicio peligroso: una mala traducción
puede hacer que la obra pierda sentido.
Otro de los procesos que se encuentra en la revista y que
también responde al conocimiento y valoración de la tradición
literaria y artística (2014: 837) es la confección de ensayos críticos
como vía para reflexionar acerca de figuras de la literatura. El
primer ejemplo lo tenemos en el número 1 de la revista, con una
sección titulada Semblanza, donde María del Carmen Millán le rinde
homenaje al poeta Gutiérez Nájera: “Delicado, ágil y profundo, tiene
Gutiérrez Nájera la virtud de ennoblecer y sublimizar su trabajo.
Escribía, llenaba las páginas de los periódicos diariamente con sus
artículos; esa era su ocupación” (en Martínez, 1984: 31).
Otra muestra más: en el número 4 de la revista, Pina Juárez
Frausto escribe el artículo Virginia Woolf y sus novelas. Expone ahí su
conocimiento del género literario y una adecuada valoración de la
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figura de la autora, mostrando con ello el valor estético e ideológico
(Sobrino Vegas, 2014) que se discutía en el comité editorial de Rueca
y que podría definir con la pregunta: ¿cuál es el papel de la mujer en
el campo cultural?
Virginia Woolf, maneja esta nueva dirección novelística y hace
del ágil empleo del tiempo su más acabado artificio ¿Pero todo
aquéllo a qué nos lleva? ¿Qué hay más allá de este hábil trabajo?
Y poco a poco somos llevados a los motivos que hirieran con
su realidad el espíritu de la novelista, has encontrarnos con el
problema fundamental: el sexo […] Virginia Woolf, pese a su
inteligencia que le permite concebir abstracciones tan acabadas
con su Orlando, finca sus problemas en un asunto más objetivo e
inmediato: la historia, el presente y el destino de la vida femenina
en el campo activo de la cultura (En Martínez, 1984: 259).

En Rueca observamos cómo las autoras y editoras tomaron
la oportunidad de escribir y posicionarse en la cultura literaria por
distintos medios; destacan, por supuesto, la publicación de cuentos,
poemas y novelas (que por supuesto son importantes); pero también
es fundamental reparar en la escritura de las reseñas, ensayos,
traducciones y correspondencias, ya que fueron el parteaguas para
la participación de las mujeres en la escritura.
Por otro lado y tal como ya se ha apuntado, la concreción del
consejo editorial ayudó al desarrollo de la escritura del grupo y les
permitió integrarse a la esfera pública al compartir conocimientos,
hacer intercambio de experiencias, preocupaciones y fomentar la
formación de una identidad propia. Carmen Toscano menciona
que: “Incursionamos por donde pudimos, dialogamos con seres
inteligentes. Vivimos nuestro propósito” (1963: 11). Y así fue, las
editoras y escritoras de Rueca entraron a la cultura literaria de manera
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rápida, pero con voluntad y cuestionamientos que poco a poco
resolvieron, dejando así una huella en la historia literaria.
A guisa de conclusión
Para finalizar podemos afirmar que las revistas y las publicaciones
periódicas han jugado un papel importante en la historia de
la literatura mexicana moderna: en ellas muchos escritores
comenzaron su carrera y profesionalización literarias. Son, además,
un objeto cultural importante que va más allá de la publicación
de textos: persigue una reflexión en torno a los productos que se
encontraban impresos, establece relaciones e incluso busca romper
los paradigmas.
En el caso de Rueca hemos visto que fue una revista que
abrió paso a las mujeres en el campo cultural mexicano. Cada una
de las editoras de la revista ocupó un lugar de actuación para que su
proyecto pudiera formar parte del sistema literario. Brindó, además, la
oportunidad a las jóvenes escritoras de mostrar sus textos. Sin duda la
publicación, a pesar de tener un tiempo corto y ser intermitente, logró
formar un lugar seguro para las letras de varias autoras, establecer
lazos con ellas e incursionar poco a poco en la literatura.

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

“Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de leer la
narrativa latinoamericana contemporánea.
“Times that they had to live”. A way of reading contemporary Latin American narrative
María Teresa Sánchez
Universidad Nacional del Comahue
Neuquén, Argentina
samariateresa@gmail.com

Fecha de entrega: 05-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen. El trabajo: “Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de
leer la narrativa latinoamericana contemporánea propone leer la nouvelle
Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro desde el escenario de las narrativas
que tratan las consecuencias de la globalización. En esos términos, a partir
de la nouvelle, se establecen relaciones con características transversales de
la crónica urbana dando cuenta de las posibilidades actuales de narrar la
experiencia contemporánea. Desde los conceptos de contemporaneidad y
posmodernidad, relevando aportes y diálogos posibles con la antropología,
se propone leer las relaciones personales en la fragmentación de las
megaciudades y observar los modos en que la novela muestra una sociedad
identificada por imaginarios urbanos.
Palabras clave: contemporaneidad- ciudad- experiencia urbana- narrativaLatinoamérica

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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

Abstract. The paper “Times that had to live”. A way of reading
contemporary Latin American narrative” propose to read the nouvelle
Llamadas de Ámsterdam by Juan Villoro from narratives about the
consequences of globalized world. From concepts of contemporary and
postmodernism and others from the anthropology, the paper reads the
personal relationships inside fragmented megacities and also reads the
ways that the novel shows the urban imaginaries in the society.
Key words: contemporaneity- city- urban experience -narrative-Latin
America

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Este trabajo se propone leer la narrativa latinoamericana
contemporánea a partir de las relaciones entre subjetividad
narrativa y espacio en Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro. Su
lectura nos permite mirar la ciudad contemporánea en la literatura
latinoamericana actual como cara visible de las transformaciones
sociales surgidas por la globalización neoliberal. Sin embargo,
consideramos que, en esta nouvelle, resulta interesante observar cómo
ciertos detalles, similares a los de la crónica urbana, nos develan más
que los intersticios de la cartografía urbana, las sensaciones de vivir
en una megalópolis como la ciudad de México. Con el recurrente
estilo zigzagueante de Villoro, ajeno a las sintaxis de continuidades,
las historias personales de Juan Jesús y de Nuria revelan las redes
subterráneas de sus vidas y, paralelamente, a partir de una serie
de desplazamientos narrativos, nos introducen en sus propias
perspectivas sobre la ciudad de México. Sin embargo, para abordar el
análisis enunciado serán necesarias algunas instancias introductorias.
Desde los tiempos que les tocaron vivir, a través de los prólogos,
las crónicas o los proyectos poéticos, los escritores latinoamericanos
reformularon los territorios de la literatura en el marco del ingreso
de los estados a las políticas de mercantilización y, definiendo
los mapas culturales, también fueron dando cuenta de un sujeto
desterritorializado. Ya las vertiginosas transformaciones del contexto
finisecular decimonónico habían revelado la crisis del sistema cultural
anterior y habían suscitado la redefinición de los escritores ante la
emergencia moderna. La nueva organización social complejizaba
la sobrevivencia de los poetas, en el proceso de racionalización y
secularización de la modernidad. Las transformaciones significaban,
en general, el reposicionamiento de los escritores ante la Ley; una, en
líneas generales se imponía, la del mercado. La transformación de las
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

grandes ciudades latinoamericanas fue el escenario propicio para el
desarrollo de propuestas estéticas y para la renovación modernista.
Las ciudades latinoamericanas fueron transformando su paisaje
urbano. La “gran aldea” se fue convirtiendo en una ciudad económica,
cultural y edilicia diferente, fue reacomodándose a las estructuras
del capitalismo internacional; sus habitantes tanto los herederos del
patriciado como los nuevos emergentes del cosmopolitismo moderno
fueron incorporándose al proceso modernizador de las nuevas
estructuras. (Romero, 2011: 260, 264).
La transmutación del paisaje urbano, el cambio vertiginoso
de las ciudades se convirtió en una nueva experiencia a la que Walter
Benjamín, en “Sobre algunos temas en Baudelaire”, definiría como
la “experiencia del shock”, en tanto conjunto de manifestaciones
de la transformación de la vida urbana, producto de la pluralidad
de estímulos y del anonimato impuesto por la marcha automatizada
del hombre en medio de la multitud. El hombre de la ciudad de
Baudelaire se topaba con la dificultad de diferenciarse en el espacio
de la calle porque esta se había tornado imposible no sólo por efecto
de la vorágine humana sino porque el proceso de mercantilización
hacía tan abstractas las relaciones humanas como las mercantiles.
En ese espacio, la figura del flâneur, como sujeto consciente de ese
proceso, se convertirá en los ojos y en la voz de la vocinglería urbana.
Pero la relación del hombre y el espacio urbano en nuestra
actualidad se ha complejizado por una serie de factores difíciles de
sintetizar y que exceden el objeto de este trabajo pero que, en función de establecer las diferencias entre ese antes y esta contemporaneidad posmoderna1, ameritan algunos señalamientos. En primer
1 En este trabajo hemos optado por referirnos a la época actual como la
contemporaneidad posmoderna.

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lugar, nos remitimos a los términos definidos por Agamben para
quien la contemporaneidad es una singular relación con el propio
tiempo. De ahí que el contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir su oscuridad como algo que no
solo le concierne, sino que lo interpela. Es, por otro lado, relevante
enunciar que, según plantea, en esta mirada sobre el tiempo, exista
una adhesión y a la vez una distancia; no coincidir plenamente con la
época en la que se vive permite interpolar su tiempo y transformarlo, poniéndolo en relación con otros tiempos. Ser contemporáneo
significaría, por lo tanto, un modo inédito de leer la historia, en lo
intempestivo del presente.2 Por otro lado, seguimos los planteos sobre la posmodernidad analizados por F. Jameson quien la lee según
la lógica del capitalismo cultural avanzado.3 En líneas generales, su
2 En ¿” Qué es lo contemporáneo?, texto al que aludimos en esta
definición, Agamben recurre a la relación entre lo contemporáneo y la idea
de lo intempestivo; diálogo que surge, según puntualiza, de Nietzsche en un
texto publicado en 1847: Unzeitgemässe Betrachtungen las “Consideraciones
intempestivas”. “[…] contemporáneo es aquel que percibe la oscuridad de su
tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo […]. Contemporáneo
es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo
[…]la contemporaneidad no tiene lugar simplemente en el tiempo cronológico:
es, en el tiempo cronológico algo que urge dentro de este y lo transforma. Esa
urgencia es lo intempestivo, […] en la forma de un “demasiado temprano” que
es, también, un “demasiado tarde; de un “ya” que es también, un “no todavía”.
(Agamben, 2011: 22, 24).  
3 Si bien somos conscientes que los análisis y debates en torno al concepto
de lo posmoderno, la posmodernidad es diverso y responde a planteos
filosóficos que exceden la índole de este trabajo, nos vimos en la necesidad de
definir nuestra perspectiva. De allí que elegimos la definición de Jameson por
parecernos pertinaz a nuestro objetivo. Una de las razones que encontramos
valederas es su modo particular de entender el posmodernismo como una
conciencia no solo como cambios y modificaciones sino como la búsqueda
de los desplazamientos y los cambios irrevocables en la representación de las
cosas y en la forma en la que estas cambian. Por otro lado, porque remitirnos
a sus debates, nos permite, también, aludir a una actualidad a la que se hace
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anclaje nos permite referirnos a la época actual desde las complejidades filosóficas de la misma, según hacemos constar en la nota al
pie. Nos lleva, además, a poder dar cuenta de las transformaciones
del mundo de la vida que tal como lo sugiere Jameson, resultan incomparables con las convulsiones de la modernización y la industrialización anteriores.
Ahora bien, puestos a tratar Llamadas de Ámsterdam de Juan
Villoro, se observa una subjetividad inmersa en un tiempo “post” en
el sentido de que se vive en un contexto diferente que es un emergente
de acontecimientos anteriores. Sujeto y espacios narrativos son
producto de una ciudad fragmentada en la que es imposible abarcar
un conjunto; solo tenemos múltiples e inabarcables fragmentos. Es
la ciudad palimpsesto de la que habla Susana Montes en su análisis
de la experiencia en la crónica urbana (Montes, 2014). Es la ciudad
en la que la realidad ocurre de forma intempestiva, caótica, ilógica
y, por lo tanto, ya no se puede comunicar la experiencia porque la
cotidianeidad es construida por un relato mediático que ha vaciado
su contenido y lo ha reemplazado por sensaciones. Las urbes son
organismos en constante trasmutación cuyas identidades se redefinen
en el desplazamiento de los sujetos, en las transformaciones de su
arquitectura, en los cambios del paisaje urbano. Es la ciudad que se
revela como un “vértigo horizontal” en metáfora de Juan Villoro
necesario llamar de algún modo para poder contextualizar nuestro corpus y dar
cuenta de nuestro objeto. Como una tercera y última razón, porque sus análisis
sobre el capitalismo avanzado nos dan pistas para entender este contexto, sobre
todo al decir que es avanzado en el sentido de que algo ha cambiado, que
las cosas son diferentes, que hemos atravesado una transformación del mundo
de la vida que de algún modo es decisiva pero que esta resulta incomparable
con las convulsiones anteriores de la modernización y de la industrialización.
(Jameson, 2012).

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quien, en El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México, de 2018, a
partir de crónicas diversas sobre focalizaciones urbanas variadas,
invita a recorrer la ciudad de México a través de trazados imaginarios
que proponen leer el sincretismo cultural posmoderno a manera de
zapping. “El desconcierto se vive de diversos modos y no admite
una versión definitiva”, concluye en sus últimas líneas prologales.
(Villoro, 2018, p. 34). De la misma manera, los sujetos de la nouvelle
en cuestión viven un desconcierto que es producto de las historias
personales, pero estas se van resignificando por acontecimientos y
sucesos que indican que las relaciones interpersonales, los afectos,
las oportunidades personales están en crisis. La ciudad por la que se
mueven es la megalópolis mexicana, pero también se revela como
un “algo” fantasmático que excede las redes, las comunicaciones, la
arquitectura.
La narración comienza in media res con una llamada
telefónica que no se concreta ya que quien llama, Juan Jesús, uno
de los protagonistas, cuelga al escuchar el contestador: “Juan
Jesús colocó la tarjeta en el teléfono y marcó el número de Nuria.
Escuchó su voz en la contestadora, el tono fresco y optimista con
que la conoció […] (11).4 Este íncipit dará comienzo a los diversos
fragmentos, constituidos por recuerdos, raccontos, retrocesos del
presente narrativo que nos informan sobre sucesos anteriores a la
serie de las llamadas. Juan Jesús y Nuria han roto su relación de
pareja. Tras la ruptura, Nuria se va a Nueva York. Sin saber nada de
ella por siete años, un encuentro fortuito con un amigo en común,
le proporciona el número de su teléfono; hecho que motiva las
4 Todas las citas a Llamadas de Ámsterdam pertenecen a la edición
señalada en la “Bibliografía”.
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llamadas, realizadas desde una cabina frente a su departamento, en
la calle Ámsterdam de colonia La Condesa. Juan Jesús es exponente
de la clase media mexicana. Un joven con ansias de posicionarse
en el mundo de las artes plásticas pero que se gana la vida como
diseñador gráfico y no ha llegado muy lejos con su producción de
óleos expresionistas. Sin embargo, gana una beca a Ámsterdam a
la que reúsa en función de acompañar a su esposa, Nuria, cuando
su suegro enferma de leucemia. Nuria es un emergente de la una
nueva clase neoliberal. Comienza la novela como directora de una
“conglomerado de revistas femeninas”; su oficina forma parte
de un edificio del barrio Santa Fe y, tras su divorcio, se traslada
abruptamente a Nueva York.
La ciudad de México es el lugar donde viven los personajes y
es posible reconocer los fragmentos de la cartografía urbana, como
la mencionada colonia La Condesa, el barrio Santa Fe, la misma
calle Ámsterdam, cercana al antiguo hipódromo, pero más que los
pormenores de su urbanización nos interesan leer las alusiones a
los efectos de habitarla. Las zonas por las que transitan son puntos
de ese espacio mega que “avasalla”, da miedo, que hace difícil la
comunicación. Según Sánchez Prado, en su trabajo: “Los afectos
de la ciudad neoliberal en Llamadas de Ámsterdam entre la crónica y
la comedia romántica”, la elección de esta geografía, como espacio
de la historia, habla de las nuevas relaciones entre la ciudad y los
afectos. El autor caracteriza la geografía elegida para la historia
como representativa de una nueva economía de restaurantes, bares
y edificios similares a los neoyorkinos y atribuye la ruptura amorosa
de sus protagonistas a un destino inefable de sujetos inscriptos en las
lógicas del capitalismo avanzado. (Sánchez Prado, 2011). Desde esa
perspectiva, analiza sus ocupaciones, la arquitectura de los espacios,
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las zonas urbanas, relacionándolo con los efectos personales de
vivir en una ciudad de México neoliberal. También, el autor pone
de relieve las características del cronista Villoro como un rasgo
relevante al momento de cartografiar el espacio urbano de la novela.
Sin embargo, consideramos que, además de la figura del narrador, la
construcción de ciertos detalles es lo que pone en diálogo la nouvelle
con la crónica.
Las alusiones a las sensaciones de vivir en ese espacio
megaurbanizado con una carga negativa aparecen en frases como:
“[…] la serie de vandalismo expresionista que reflejaba tan bien el
miedo de vivir en la ciudad […]” (13). “La ciudad inmensa, avasallante,
dificultaba los contactos […]” (27) “Esta ciudad es una mierda.
Apuñalan a alguien cada minuto […]” (39).5 De hecho, la ciudad
de México como la megalópolis aparece desde las sensaciones y, en
cambio, cuando se mencionan lugares precisos por donde circulan
los personajes, por lo general, no se alude a lo que estas zonas podrían
suscitar. Así ocurre, por ejemplo, al referirse a La Condesa, al barrio
Santa Fe, la misma calle Ámsterdam, lugares descriptos de tal modo
que podemos reconstruir el punto del fragmento urbano aludido:
“[…] Nuria vivía en la calle de Ámsterdam, el óvalo que recorría
la colonia Condesa, siguiendo el trazo del antiguo hipódromo. […]
5 En una entrevista de 2019, “La crónica tiene un contrato con la
verdad”, de Morales, Villoro alude a la experimentación en relación con los
acontecimientos que, a menudo, origina la escritura de la crónica. Utiliza la
imagen del terremoto para referirse al sacudimiento que provoca el género.
En ese sentido, la crónica se convierte en una escritura del experimentar, del
escribir sobre las repercusiones personales. “Consiste – señala – simplemente,
en decir: “Soy de aquí porque puedo recoger la mierda [sic] de este sitio”.
Y, agrega, “Por eso he dicho que más que un género literario, este texto
corresponde a un género sismológico: es una réplica, los terremotos tienen
réplica”. (Morales, 2019).
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viendo el edificio de los años treinta donde ella vivía, el vestíbulo
renovado con algo presupuesto […]”. (33). De todas maneras,
cuando sí aparece un comentario, el narrador se identifica con el
personaje de Juan Jesús, como ocurre en el encuentro con su amigo
Lascuráin, quien “sugirió un nuevo restaurante en La Condesa […]
El sitio era tan horrendo como su nombre, La Tehuana Oyster Bar,
un enclave para yuppies deseosos de sentirse en un México visto
desde Nueva York”. (47). La mirada, entonces, se asume como la
del cronista que ve una ciudad globalizada, con nuevos agentes, que
ha perdido su identificación cultural y que ha seguido las reglas del
nuevo orbe, respondiendo a las demandas exigidas por la cultura del
capitalismo avanzado. Asimismo, otros pasajes sugieren no solo la
visión de una ciudad despojada de sus espacios de memoria cultural,
sino que también nos llevan a reflexionar sobre el concepto de
“imaginarios urbanos” de García Canclini. Ante la imposibilidad
de delimitar lugares en ese conjunto de viaje, de trabajo y de
circulación en que se han convertido las ciudades contemporáneas,
los imaginarios aparecen como un componente necesario capaz de
establecer relaciones de localización de los sujetos, pero también
de incierta deslocalización ya que cada habitante transita por un
fragmento de la ciudad y solo imagina, tiene conjeturas sobre aquello
que no ve, no transita o atraviesa superficialmente. (García Canclini,
1997). Esta característica de la gran ciudad, puede advertirse a partir
de un comentario nimio del narrador ante un episodio, también, un
tanto irrelevante. Cuando se encuentra con su amigo y este sugiere
un nuevo encuentro, la voz narrativa acota: “[…]sin mucho impulso,
[…]un vínculo vacío, perfecto para ellos reunidos en el bar como en
un andén del metro, por efecto de la multitud, un billar de piezas que
se mueven y repercuten para separarse con garantizada rapidez. (28).
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Las imágenes del comentario citado dialogan con los rasgos
del imaginario urbano, mencionado anteriormente. Las relaciones
resultan vínculos vacíos o, parafraseando a Canclini, son superficiales;
metafóricamente están atravesadas por la inmediatez, lo instantáneo.
Solo se cuenta con instantes para hacer contacto en la vida urbana;
como piezas de billar, los encuentros arman una combinatoria que
se desarma casi al unísono y, en este caso, también el imaginario
resulta un lugar de elaboración de insatisfacciones, deseos, búsqueda
de comunicación con los otros. Por otro lado, estos vínculos remiten
a la crisis de identidad contemporánea generada por las dificultades
de hacer contacto con el otro. A pesar de estar hiperconectado, el
hombre contemporáneo se las arregla para “apagar la calle” en el
sentido de poner entre paréntesis la presencia del otro. (Le Breton,
2016).
En “Travesías: Athas de la memoria”, una crónica del
volumen antes citado, El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México,
las descripciones de la gran ciudad se asemejan a esos comentarios
expresados por el narrador de la nouvelle. En ese orden, leemos
apreciaciones tales como: “Las megalópolis llegaron para alterar la
noción de espacio y descentrar a sus habitantes. […]” . “[…] es
imposible tener una representación de conjunto de la urbe”. “[…]
Hace mucho que la figura del flâneur que pasea con intenciones de
perderse en pos de una sorpresa fue sustituida por la del deportado.
En Chilangópolis, la odisea es la aventura de lo diario; ningún desafío
supera al de volver a casa”. (Villoro, 2018: 53-55). La crónica plantea
una problemática puntual de las grandes urbes contemporáneas, la
de la destrucción del patrimonio cultural y, por ende, la ausencia de
espacios de memoria que no solamente contribuyan a no perderse
sino a no sentirse extranjero en la propia ciudad.
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Ahora bien, en este punto, cabe una pregunta: ¿Es la
megalópolis y sus nuevas economías globalizadas la causa de esta
incapacidad de encuentro de los afectos o la narración plantea que
en esta contemporaneidad ese contexto provoca cierto estado de
enajenación que ni tan siquiera puede tomarse conciencia de esta
dificultad de construir vínculos? Por ejemplo, hay un trasfondo
traumático en Nuria, el incesto paterno, que ocupa un lugar
importante en la trama. En relación con la pregunta anterior,
también es parte de la misma problemática construida bajo el orbe
de la crisis contemporánea, inmersa en la experiencia urbana, la falta
de reacción de Juan Jesús ante los comentarios alusivos al abuso.
Durante las reuniones de despedida, motivadas por el viaje próximo
a Ámsterdam, aparecen algunos indicios: “[…]Nuria fue a ver a
su padre y regresó descompuesta”. (15). Hasta que una noche, le
dice: “No sabes lo difícil que es- […] Tengo que estar cerca de él.
Es durísimo. No sabes el asco que me da”. (22). Nuevamente, la
reflexión del narrador focaliza la problemática: “En infinidad de
ocasiones, al repasar la escena, se iba a reprochar no haber buscado
lo que Nuria llevaba dentro y tal vez sólo le diría esa noche”. (23).
En otras palabras, lo que Juan Jesús ha hecho, ante las alertas de su
pareja, es “apagar la calle”.
Es conveniente, asimismo, que consideremos la simulación
de las llamadas desde la calle Ámsterdam. Juan Jesús simula hablar
desde Ámsterdam, la ciudad holandesa, a la que irían motivados por
la beca y a la que no fueron por la enfermedad de su suegro. Aunque
en el universo novelesco esto sea posible por la confusión fortuita
de Nuria, las llamadas, son una clave que habla de esta grieta, esta
búsqueda del otro en la gran ciudad, en la que metafóricamente, la
vida deviene un fragmento más de esa “mancha urbana” y también
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se la vive como un simulacro. La gran urbe solo puede ser abarcada
por simulacros de sutura. (Canclini, 1995). En este caso, en esa
parte del tejido urbano, lo que no se logra es seguir adelante con el
proyecto de pareja y se intenta reanudar la comunicación que, de
hecho, se efectúa, es real pero simulada porque el contacto concreto
no puede darse a menos que se deconstruya la simulación; no de la
llamada porque esta existe sino del lugar desde donde se la efectúa.
En términos de Baudrillard, no hay irrealidad, sino que hay una
ausencia de la referencia de lo real ya que en la simulación- en la
llamada - está la representación de esa realidad. (Baudrillard, 1978).
De hecho, baste con recordar la relación que Villoro establecía entre
la crónica y el simulacro, en su prólogo a Safari accidental; texto en
el que señalaba que, al absorber recursos de la narrativa, la crónica
no “pretende ‘liberarse’ de los hechos sino hacerlos verosímiles a
través de un simulacro, recuperarlos como si volvieran a suceder con
detallada intensidad”. (Villoro, 2005: 15). Desde una perspectiva
próxima, la de la crónica urbana, este simulacro también muestra un
modo de narrar la ciudad. Las urbes se asumen como organismos
vivientes que, en las crónicas, aparecen como sistemas que se
refuncionalizan de acuerdo con la demanda de los nuevos tiempos
y los cambios de la sociedad. Muestran instituciones y seres que
se desconocen entre sí, se enfrentan, se pierden o se encuentran
amorosamente. (Montes, 2014).
Por último, focalizaremos en la construcción de los detalles.
Villoro ha explicado el uso del detalle en la crónica. Lo considera
un dispositivo narrativo clave más que por índole realista por ser
revelador y disruptivo. Lo concibe como un modo estético para
construir sentidos que iluminan aspectos diferentes, no previsibles
de lo real. (Montes, 2008:123). Antes de detenernos en este aspecto
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y enunciar cómo funciona en la nouvelle, citaremos un ejemplo de
una de sus crónicas: “La segunda tortuga”, de ¿Hay vida en la
tierra? Esa crónica recurre a la actividad deportiva -, frecuente en
Villoro -un viaje fortuito a Duchau, una aldea alemana, tristemente
identificada por haber sido sede del holocausto y lugar al que el
narrador llega durante el mundial del 2006. Mientras va dando
cuenta de la sorpresa que les genera, a él y a sus dos acompañantes,
la falta de dramatismo de un espacio que había sido ocupado por el
horror de un campo de concentración nazi, nos relata su búsqueda
infructuosa de un bar. Los tres terminan en el único pub con el
televisor necesario para seguir el partido de ese día. Desde esa parte,
la narración se carga de alusiones siniestras cuando va detallando lo
que ve como macabro, amenazante; estrategia que logra ir generando
una tensión explícita porque los calificativos suscitan una atmósfera
de horror, pero también implícita, por el ya mencionado histórico
pasado del pueblo. La dueña del local es una anciana quien, según los
cálculos del narrador, sería una niña cuando ocurrieron los hechos
del genocidio judío. La crónica va posicionándonos en el lugar de las
víctimas, protagonizado en esa figura femenina. Sin embargo, hay
solo un detalle del final que desvía el sentido construido y disloca la
mirada. Mientras están en el pub y ven el partido, la mujer ha sacado
una tortuga de un acuario y se dirige al animal, repitiéndole “todo
está bien Elvira”, acción que provoca compasión en el narrador,
imaginando un pasado atroz, compartido por la anciana, otrora niña
y la tortuga. Pero esto se disloca cuando, ya próximos a irse, esta
saca una segunda tortuga cuyo nombre era Adolf. “Lo cierto es que
el nombre de la segunda tortuga, quieta al fondo del agua resumió el
estremecimiento de ese día. En efecto, se llamaba Adolf ”. (Villoro,
2013: 52).
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En esa dirección funcionan los detalles de la lluvia y la
bicicleta en la nouvelle ya que deslocalizan la mirada del lector al
ofrecernos una disrupción que nos conduce a saber lo no dicho por
el narrador.
El relato en que Juan Jesús comprueba las existencias
incestuosas entre Nuria y su padre sucede durante una noche en la
que llueve y en la que han ido a acompañar a su suegro. Nuria decide
quedarse porque su padre se siente mal. Juan Jesús, por lo tanto, se
va, pero, pronto a llegar a su auto, un relámpago le recuerda que
ha dejado el paraguas en la casa. Regresa a buscarlo, recorriendo,
para ello, diferentes cuartos. Al abrirse la puerta de la habitación
de su suegro, ve salir a Nuria con una camiseta de hombre y volver
al cuarto del padre. Estas imágenes se suceden como instantáneas
que revelan las referencias anteriores de Nuria sobre el asco de estar
frente a su padre. Podríamos señalar que el detalle más significativo
en esta secuencia no es la lluvia sino la “camiseta de hombre” con la
que Nuria sale de la habitación, sin embargo, seguimos sosteniendo
lo contrario ya que es el detalle de la lluvia lo que enmarca la imagen
intolerable, diciendo lo no dicho. Así, enunciados como: “Los días
siguientes fueron como una lluvia torpe que cae sin empapar las
cosas” y “solo ella podía acompañarlo […] a la puerta y entregarlo
a la lluvia sin ofrecerle la menor protección; solo él podía salir a
la lluvia sin pedirle un paraguas o al menos una bolsa de plástico”
enmarcan la certeza del acto incestuoso. (25).
El efecto es el del elemento singular, absurdo que se revela de
pronto pero que evidencia lo intolerable, en este caso, el incesto. Si en
la crónica lo singular, lo absurdo del detalle origina el acontecimiento,
en esta nouvelle, lo siniestro de ese detalle produce ese mundo posible
de otro sentido. Remite a la construcción de la imagen en el arte
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

político, según Rancière, en cuanto la imagen es el juego complejo
de relaciones entre lo visible y lo invisible, lo visible y la palabra, lo
dicho y no lo dicho. Son las imágenes las que contribuyen a diseñar
configuraciones nuevas de lo visible, de lo decible y de lo pensable.
(Rancière,2010). En un texto posterior de Villoro, uno de 2014,
“Conferencia sobre la lluvia”, el autor reproduce la función de la
fantasía para Dante. “¿Qué obtenemos gracias a la alta fantasía?” –
se pregunta- “¡Lluvia! […] En consecuencia, según Dante, ‘llueve en
la alta fantasía’, la zona donde el poeta cambia el clima”. (Villoro,
2015: 19). En otras palabras, también en Llamadas de Ámsterdam, la
lluvia se convierte en la zona donde la narración cambia de clima y
de ser el relato de un amor fracasado, pasa a sorprendernos con un
episodio de abuso sexual.
De todas maneras, no todos los detalles tienen el mismo
efecto, en especial, porque no provocan la misma abyección como
sí lo hacen los anteriores. En este grupo se encuentra el detalle de la
bicicleta. Su mención aparece cuando el narrador nos transporta a la
época feliz de la pareja, cuando surge el sueño de ir a Ámsterdam y
Juan Jesús se proyecta andando en bicicleta en la ciudad holandesa,
con una bolsa de red en el manubrio. La ensoñación lo traslada
a una realidad imposible para la cotidianeidad de la ciudad de
México: “Nada le hubiera molestado más en México que andar
en bicicleta y llevar el pan colgado del manubrio, pero Ámsterdam
estaba para eso, para vivir de otro modo […]” (15). Sin embargo,
hacia el final, cuando ya contamos con el armado completo del
rompecabezas y hemos podido encastrar los diversos fragmentos
de los raccontos, de las historias intercaladas y se realiza la primera
de las llamadas simuladas con la que comienza la narración, se
menciona una bicicleta, pero no en el imaginario posible de
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Europa sino en el de la calle Ámsterdam, de la ciudad de México.
Mientras efectúa la llamada, a unos diez metros, la voz de una
grabadora de un hombre que iba en bicicleta, anuncia “tamales…
oaxaqueños…calientitos”. (35). La bicicleta propone otra lectura de
deslocalización de la mirada: si los personajes sufren en la mancha
urbana la desconexión, lo que puede conectarlos con la realidad
ya que ambos habitan el mismo espacio, se pierde alegóricamente
en el cotidiano multicultural, globalizado, despojado de signos y
símbolos de una tradición cultural compartida, la de los tamales
oaxaqueños. Por lo tanto, producto, productor y transacción
comercial también se invisibilizan en la ciudad neoliberal. El
detalle contribuye a la constitución de una lógica interna creadora
de sentidos nuevos para una realidad que allí se escenifica como
devenir abierto a la inminencia. En todos los casos, los detallen
desvían la mirada.
Como conclusión, podemos decir que en Llamadas de
Ámsterdam se visualiza una narrativa que trata las consecuencias del
mundo globalizado a partir de los desencuentros afectivos de una
pareja en la gran ciudad del México. Lo valioso es que en el escenario
novelesco, creado por Villoro, también se lea una propuesta que
es frecuente en la crónica urbana: la de deconstruir una mirada
homogeneizadora del devenir neoliberal; una mirada que propicia
atender a la complejidad de las interacciones personales que se
esconden tras los megaproyectos transnacionales, responsables de
desbastar zonas urbanas y demoler edificios que contribuían no
solo a orientar al transeúnte sino a recordarle sus raíces culturales e
históricas y permitían conformar una identidad cultural.
En la nouvelle analizada, las llamadas son estrategia novelesca,
por cierto, y además, una lectura de la contemporaneidad en el
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

sentido de que a partir de ellas, Villoro nos interpela, llevándonos
a leer un tiempo denso, fragmentario en el que coexiste un vida
urbana plegada a un nuevo shock urbano; ya no hay posibilidad
de transitarlo ni de narrarlo según la experiencia del orden que
entrañaba el flâneur cuando caminaba la calle porque la ciudad se ha
convertido en imágenes discontinuas. En este escenario, las llamadas
simuladas desde una calle de la ciudad de México reflejan una época
de simulacros en la que, como dice Villoro, “algo es misteriosamente
real” (2011). Algo, en efecto, es misteriosamente real, de hecho: el
texto, la literatura que una vez más, de la mano de Villoro, nos ofrece
un retrato íntimo de lo que ocurre en esta contemporaneidad.

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La distopía feminista: su surgimiento y evolución
The Feminist Dystopia: Its Emergence and Evolution
Erendira Hernández Balbuena
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
“Alfonso Vélez Pliego”
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
ereheba@gmail.com

Fecha de entrega: 01-04/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022
Resumen. El presente artículo tiene como objetivo dar una explicación
certera sobre el modo en el que la distopía literaria feminista surge en la
década de los setenta en Occidente. En el texto se propone que la literatura
distópica feminista aparece a partir de la forma literaria utópica feminista.
Es decir, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista con el inicio
de la década referida, sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa
adaptada a las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica
y cautelosa. Así, la distopía feminista emerge como una manifestación
artística crítica, coincidente con las olas del feminismo activista. Si bien,
la forma clásica de la distopía siempre denotó un rechazo por los modelos
utópicos, esta sufriría una transformación nunca antes suscitada, casi en
contra de sus propios fundamentos. La distopía feminista guarda en sí
misma las censuras a regímenes totalitarios y el rechazo a las relaciones
de género opresoras, pero permite fijar la mirada en un futuro mejor,
no perfecto (como el de la utopía), más bien, realizable. Las distopías
feministas se diferencian de la tradición distópica clásica porque centran
sus narraciones en personajes femeninos, destacando así los horrores de
sociedades tiránicas sufridos específicamente por las mujeres, así como el
papel activo de estas para la liberación de su comunidad.

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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Palabras clave: distopía feminista, utopía, feminismo, género literario,
evolución histórica.
Abstract. This article aims to provide an accurate explanation of how
the feminist literary dystopia emerged in the 1970s in the West. In the
text it is proposed that feminist dystopian literature appears from the
feminist utopian literary form. That is to say, the end of feminist utopian
literature is not witnessed with the beginning of the aforementioned
decade, but rather its evolution towards another narrative form adapted
to the historical and social conditions of the time, more skeptical and
cautious. Thus, the feminist dystopia emerges as a critical artistic
manifestation, coinciding with the waves of activist feminism. Although
the classic form of dystopia always denotes a rejection of utopian models,
it would undergo a transformation never seen before, almost against its
own foundations. The feminist dystopia keeps in itself the censorship of
totalitarian regimes and the rejection of oppressive gender relations, but
it allows us to look at a better future, not perfect (like that of utopia),
rather, achievable. Feminist dystopias differ from the classical dystopian
tradition in that they focus their narratives on women, thus highlighting
the horrors of tyrannical societies suffered specifically by women, as well
as their active role in the liberation of their community.
Keywords: feminist dystopia, utopia, feminism, literary genre, historical
evolution.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Es posible que no queden lugares
seguros. Es posible que podamos
crear uno nuevo con nuestra ira
y nuestro amor, que otras mujeres ya estén por ahí, haciendo el
trabajo. Vamos a encontrarlas.
Nos reconocerán, ya sin ser niñas, y nos tenderán los brazos.
Dirán, ¿Por qué tardaron tanto?
The Water Cure, 2018.

El término “distopía” puede tener diversos significados. En
literatura, por lo general, es usada para designar “[…] una aspirante
a sociedad perfecta que es, de hecho, un lugar o sociedad muy
mala, desfavorable o defectuosa”1 (Morris y Kross, 2007: 83). La
distopía literaria se distingue por poseer una narrativa involucrada
con fenómenos negativos sociales y políticos, y por tener relación
con el periodo histórico en el que fue creada. Así, esta se destaca
por ser altamente especulativa, particularmente con respecto a la
ciencia y la tecnología, por lo cual pertenece a la ciencia ficción. La
distopía, sobre todo las obras de inicios del siglo XX, exhibe fallas
tanto en la visión presentada en la literatura utópica como en la
propia realidad de quien escribe, por lo tanto, hace una dura crítica
a las mismas. Así, las novelas distópicas “muestran lo que podría
ocurrir si no se toman acciones y medidas […] contra el desborde
de lo monstruoso, pero también critican ese status quo, a través de la
1 Las traducciones del idioma original de las citas al español encontradas
en el presente texto fueron hechas por la autora.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

denuncia de sus propios errores o proyecciones imaginarias sobre
ese futuro inmediato que los amenaza” (Honores, 2018: 210).
Mientras que las distopías clásicas,2 florecieron durante el
Renacimiento, no fue hasta las primeras décadas del siglo XX que
las distopías de mujeres parecen haber comenzado a asomar. Las
distopías feministas se diferencian de la tradición distópica clásica
porque centran sus narraciones en personajes femeninos destacando
así los horrores de sociedades tiránicas sufridos específicamente por
las mujeres. La distopía clásica, suele concentrarse en personajes
masculinos que padecen el rigor de regímenes tiránicos, por lo
general, estos se convierten en héroes de sus propias vidas al tomar
acciones para lograr cambios, o bien, derrocar el sistema en el que
viven. En la mayoría de los casos, durante el padecimiento y en la
eventual liberación, las mujeres juegan papeles pasivos en los que los
roles y la violencia de género se perpetúan. En cambio, las distopías
2 Las distopías creadas a finales el siglo XIX y en la primera década del
siglo XX dieron forma al género distópico que ganó notoriedad durante esos
años. Estas distopías marcan el inicio del género que durante esa época tuvo
la finalidad de mostrar, a modo de crítica, lugares contrarios a los placeres
exhibidos en la escritura utópica, un género ya consolidado. De allí la categoría
analítica que nombra a estas primeras distopías como antiutopías o utopías
invertidas (Moylan, 2000), y la fama que el género ganó como el contrario de
la utopía.  La Revolución rusa (1917-1923) influenció fuertemente la creación
distópica de esta etapa (Gilison, 1975; Sitites, 1989; Claeys, 2017), así como
lo harían más adelante los sucesos generados a partir de la Primera y Segunda
Guerra Mundial que en la literatura distópica se verán plasmados en temáticas
referentes a las dictaduras stalinista y nazi en algunas obras célebres del género
distópico de la primera mitad del siglo XX, tales como: We (1924), de Yevgeny
Zamyatin; Brave New World (1932), de Aldous Huxley; Swastika Night (1937),
de Katharine Burdekin; Anthem (1938), de Ayn Rand; y Nineteen EightyFour (1949), de George Orwell. Las cuatro narraciones tienen en común ser
antiutopías, no como representaciones de perspectivas conservadoras sino
como formas que dejan entrever la conciencia ante el dolor, control y traumas
que traen consigo las sociedades perfeccionistas.

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feministas suelen atender plenamente tanto las vidas y la constante
opresión a la que son sometidas las mujeres que se encuentran
en sociedades terribles, así como el papel activo de estas para la
liberación de su comunidad, no siempre conformada únicamente
por mujeres. Por lo general, en las distopías feministas se muestra
la atroz realidad compartida por los habitantes de tales lugares sin
importar el género, sin embargo, estas se dedican a la violencia que
viven los personajes femeninos. Tales formas de violencia de género
solían ignorarse o normalizarse en la forma tradicional del género.
Raffaella Baccolini (1992) hace la distinción entre distopie
femminili (distopías femeninas) y distopie femministe (distopías feministas)
englobadas en el término distopie delle donne (distopías de las mujeres)
como relatos que presentan escenarios que ofrecen espacios de
reflexión y crítica de la sociedad contemporánea. Las distopías
femeninas son novelas distópicas escritas por autoras, mientras que
las distopías feministas son novelas distópicas que tienen algún tipo
y grado de conexión con el feminismo activista y su lucha. Para que
estas últimas sean clasificadas como feministas es necesario que
posean manifestaciones de resistencia visibles a través de su estructura
narrativa, en específico en su desenlace, pues deben poseer un final
eutópico,3 es decir, que logren mantener un horizonte utópico o
favorable. A su vez, las distopías feministas deconstruyen la tradición
distópica clásica y construyen alternativas al poseer finales abiertos
que permiten mantener la esperanza de un futuro mejor.
3 El término “eutopía” implica que tal modelo de sociedad es posible, a
diferencia del término “utopía”, que evoca el ideal irrealizable de la “sociedad
perfecta”, esto sigue la distinción entre “las raíces griegas de ambas palabras:
eu-topos, “el buen lugar” en contraposición a ou-topos, “ningún lugar”. En una
provocadora ironía, se pronuncian igual” (Bhavnani y Foran, 2007: 319).
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Asimismo, las narrativas de mujeres, como las distopías
feministas, que actualmente suelen agruparse con el membrete de
“feministas” están relacionadas con la autoidentificación explícita
de las mujeres como un grupo oprimido, que a su vez se articula en
los textos literarios en la exploración y expresión de preocupaciones
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski,
1989). En este sentido, dentro de este tipo de manifestaciones
literarias feministas se observa la opresión4 como un elemento
central que puede encontrarse de manera gradada, aunque todas y
cada una de ellas aborda el tema, “factor que marca las conexiones
con la cultura androcéntrica contemporánea, dándoles [...] un punto
de apoyo en la realidad” (Cavalcanti, 2003: 15). De ahí, que no
todas las distopías de mujeres, es decir, las escritas por mujeres y
protagonizadas por mujeres, sean feministas.
Así como las primeras novelas distópicas clásicas guardan
relación con la literatura utópica,5 la distopía feminista mantiene
un profundo vínculo con la tradición utópica de mujeres, la cual se
caracteriza por ser ampliamente crítica, siempre en correspondencia
con el movimiento feminista. En el presente texto se afirma, a modo
de hipótesis que, la utopía feminista está indisolublemente ligada a
las distopías feministas que, en menor medida, surgieron a la par de
las utopías, y en mayor medida, aparecieron justo después del declive
4 Es decir, una posición de desventaja en una estructura social (Cortiel,
1999).
5 Las narrativas distópicas se deben definir, al menos al inicio del siglo XX,
por oposición a la utopía. Estas historias dan un giro a las visiones optimistas
de las historias utópicas para representar sociedades en las que el sueño de
una sociedad perfecta se convierte en una pesadilla, a menudo de formas que
proporcionan un comentario satírico sobre la sociedad del mundo real en la que
se produjo la narrativa (Booker, 2010).

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utópico feminista en la segunda mitad del siglo XX, como una nueva
forma crítica evolucionada a partir de la utopía. En la actualidad, las
distopías feministas continúan apareciendo con mayor fuerza que
hace algunas décadas e incluso con mayor ímpetu que el resto de las
formas distópicas.6
Transformación utópica feminista: hacia la distopía feminista
Quizá la primera utopía feminista sea The Book of the City of Ladies
(1405), de Christine de Pizan (Bammer, 1991), escrita incluso
antes de que existiese el término “utopía” que da nombre a una
sociedad perfecta. La historia no es representada en términos de un
estado, sus políticas e instituciones, sino como una recapitulación
de formas de pensar y fantasías. En la obra se mencionan y citan
a mujeres ilustres como María Magdalena, Semíramis, algunas
Amazonas, Circe, Zenobia, Minerva, Helena de Troya, entre otras
mujeres, quienes se encuentran en “La Ciudad de las Damas” para
mostrar la falsedad de los argumentos misóginos en contra de las
mujeres de la época. Así como esta, las utopías escritas en siglos
posteriores, desde XVIII hasta inicios del siglo XX, se desarrollan
en mundos exóticos y fantásticos con temáticas centradas en los
sistemas de gobierno ideales, con influencia de las ideas de libertad
e igualdad revolucionarias francesas y el proceso de industrialización
y urbanización en Europa y Norteamérica que trajo consigo grandes
cambios en las estructuras sociales y económicas. A finales del
siglo XIX y principios del XX, a diferencia de siglos anteriores,
se favoreció la escritura de estas como nunca; los movimientos
de mujeres como sujetos conscientes de su participación histórica
6 Distopía (clásica), antiutopía, distopía crítica, distopía de mujeres, etc.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

estimuló también su invención (Farley, 1984; Bammer, 1991). Estos
relatos se caracterizaron por la búsqueda de diferenciación de las
utopías escritas por hombres, no a través de un cambio radical en
la diégesis (aunque sí en sus protagonistas) sino en la significación
de los elementos y los objetivos subyacentes de la narración: los
hombres, en sus utopías, estarían rodeados de mujeres; en las utopías
de las mujeres, sin embargo, difícilmente habría hombres (Morgner,
1980). La utopía feminista muestra un mundo en marcado contraste
con la sociedad patriarcal, pues proyecta una sociedad sin opresión
de género, una realidad alternativa donde hombres y mujeres no
están atrapados en roles tradicionales de género y de desigualdad;
incluso, a veces, los hombres están completamente ausentes.
Ya durante la segunda mitad del siglo XX, los movimientos
sociales y políticos influenciaron directamente al feminismo de la
época que emprendió una búsqueda por la transformación de la
cultura patriarcal, la cual no sólo comprendía estructuras políticas,
económicas e ideológicas sino también las correspondientes a
la identidad, el cuerpo y el lenguaje. Los ideales del feminismo
de la época, en conjunto, eran tan radicalmente utópicos como
revolucionarios. Así pues, se considera que las ficciones que
surgieron de los movimientos de mujeres de estos años reflejan, a su
vez, las dimensiones utópicas del feminismo (Bammer, 1991).
Los cambios de la forma literaria utópica feminista hacia la
distopía feminista comenzaron a gestarse en la década de los sesenta
cuando se publicó un gran número de distopías escritas por mujeres7
7 Algunas de ellas son Ice (1967), de Anna Kava; “Baby You Were Great”
(1967), de Kate Wilhelm; Heroes and Villains (1969), de Angela Carter; For
the Sake of Grace (1969), de Suzette Elgin; The Day of the Women (1969), de
Pamela Kettles; They (1969), de Mayra Mannes; The Ship Who Sang (1969),

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

que coinciden con la ideología de la segunda ola del feminismo8
referente a la apelación a los derechos sexuales de la mujer y su
papel en la familia y el trabajo. Tales obras presentan de diferentes
maneras, futuros terribles para las mujeres y “revelan, en diversos
grados, una conciencia tal vez mejor definida como protofeminista9
de Anne McCaffrey; y The Snows Are Melted, the Snows Are Gone (1969), de
Alice Sheldon, por mencionar sólo algunas.
8 La segunda ola de feminismo, a fines de la década de 1960, justifica
el análisis de la literatura femenina como una categoría separada, no por
diferencias automáticas e inequívocas entre los escritos de mujeres y hombres,
sino por el reciente fenómeno cultural de la propia expresión explícita de las
mujeres, la autoidentificación como grupo oprimido, que a su vez se articula
en textos literarios en la exploración de preocupaciones específicas de género
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski, 1987: 1).
9 “Protofeminismo” define a toda acción, ideología, actividad (política) y
tradición filosófica que siga los conceptos e ideales feministas tradicionales
antes de que estos existiesen como tal (FeminismeCAT, 2019). En este sentido,
es necesario señalar que existen narraciones distópicas que parecen poseer
tintes feministas desde el siglo XIX. La primera de ellas, es The Republic of
the Future (1887), de Anna Bowman Dodd. En esta se relata la vida en el
año 2050, donde todos los ciudadanos viven en casas similares, los hombres
y las mujeres visten de la misma manera y ocupan los mismos cargos. Esta
obra tiene un valor especial debido a que es la primera distopía en cuya trama
se distingue un interés por visualizar un mundo en el que las mujeres no
fuesen seres inferiores sino iguales a los hombres y, por lo tanto, ocupasen
los mismos puestos y tuviesen los mismos deberes, obligaciones y privilegios.
En este mundo alternativo, cocinar ya no es necesario, pues ahora el alimento
tiene forma de comprimidos nutricionales. Los bebés son criados en centros
dedicados a ellos y las relaciones amorosas son cosa del pasado. La búsqueda
de igualdad y uniformidad ha llevado a la prohibición de la acumulación de
riqueza, nadie debe poseer un mayor grado de desarrollo académico o artístico
que el resto de los ciudadanos, sólo es permitido llegar hasta cierto estándar
y si se rebasa, el individuo en cuestión es exiliado. A pesar de las condiciones
que afectan el desarrollo intelectual y el esparcimiento de los individuos que
habitan dicha sociedad, se observa cierta orientación feminista: se ha logrado
alcanzar cierto grado de “igualdad” entre géneros al conceder a las mujeres la
participación en actividades públicas y políticas (el voto de la mujer ha hecho
que las guerras sean ilegales); además, a estas se les ha liberado de tareas
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

cuando se la ve en relación con las distopías críticas de las mujeres
de los años setenta, ochenta y noventa” (Cavalcanti, 2003: 29). Los
movimientos feministas de la época, concernientes con la diversidad
de mujeres, tenían un interés especial por la construcción de una
subjetividad en relación con la teoría feminista; era necesario rechazar
el esencialismo monolítico de mujer y hablar de un conjunto de
“experiencias múltiples, complejas y potencialmente contradictorias,
definido por variables que se superponen tales como clase, la raza,
la edad, el estilo de vida, la preferencia sexual y otras” (Braidotti,
2000: 30). De tal modo, la utopía (de algunas) no era suficiente para
representar a la diversidad de mujeres siempre existente, aunque no
siempre atendida. La uniformidad de la utopía feminista, más que
esperanzadora, podría parecer ingenua y excluyente. Era necesario
pues representar, de modo más diverso, a mujeres en circunstancias
especiales de acuerdo con su raza, lugar de procedencia, estatus
económico, grado y modo de sujeción, tarea de la que la distopía
feminista comenzaba a ocuparse.
Durante los años setenta se distingue una amplia riqueza y
coexistencia en la creación de ambos géneros feministas, los temas
centrales en ambos parecen coincidir en su preocupación por el
uso del lenguaje en sociedades patriarcales “Dos son los objetivos
de las escritoras: quebrantar el lenguaje patriarcal (y nuestra visión
de género de la sociedad) y utilizar el lenguaje para desarrollar
sus propios discursos” (Federici, 2014: 324). Las distopías que se
publicaron a la par de las utopías feministas de la época subsistieron
siempre calificadas como femeninas (v.g. cocinar). Esta puede considerarse
una distopía protofeminista, pues las mujeres se ven liberadas (parcialmente)
de los roles de género y hay un cambio en los roles de género que hasta el
momento habían tenido que cumplir.

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en el mismo tiempo, compartiendo temáticas. De ahí que sea aún
más notoria la estrecha relación entre estas dos grandes formas
literarias, aunque originalmente antitéticas también emparentadas10
e inseparables como formadoras de un pensamiento que engloba
tanto los deseos esperanzadores de un mundo en que los sufrimientos
tengan fin, como de las probables consecuencias negativas que los
comportamientos monstruosos podrían llegar a ocasionar, pero de
las cuales se podría escapar, con la acción de individuos críticos y
activos.
Una muestra de una de las distopías de esta década es
Walk to the End of the World (1974) de Suzy McKee Charnas, una
novela perteneciente a la serie The Holdfast Chronicles. Después de
un cataclismo que provoca grandes cambios medio ambientales,
sociales y políticos, y por el cual se culpa a las mujeres, los hombres
toman el control de Holdfast. Ahora, ellos adoran la masculinidad,
se ven entre ellos como hermanos y el verdadero amor es el varonil
(el homosexual), el que podría sentirse por una fem es falso porque
es causado por los hechizos de esta. Las mujeres son perseguidas
y quemadas por ser consideradas brujas, o bien, bestias esclavas
sin alma y sin valor alguno, debido a que la principal tarea de estas
10 Esta es una manifestación de lo que Raffaella Baccolini (2004) llama
genre blurring, “una textualidad híbrida” (Moylan, 2000) que tiene lugar
cuando una distopía negocia los terrenos sociales con la utopía y la antiutopía,
lo que conlleva que esta sea menos estable y más contenciosa que otras formas
literarias hermanas. Todos los textos distópicos ofrecen una presentación
pesimista acerca de las posibilidades sociales, aunque algunas poseen ciertas
tendencias que mantienen un horizonte de esperanza, mientras que otras parecen
mantenerse como contrarias a la utopía pues guardan en sí una disposición
antiutópica que anula la negociación o posibilidad transformadora; otras tantas
negocian posiciones ambiguas respecto a la posición antinómica con la utopía
(Moylan, 2000).
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es parir, no necesitan hablar, así que sus lenguas son cortadas. A
pesar de que en este mundo el género masculino tendría el control
absoluto y podría tratar a las mujeres como desease, esta también
podría ser considerada como una distopía para los hombres, puesto
que la homosexualidad sería prácticamente obligatoria, pues la
heterosexualidad es juzgada como una perversión. Alldera, una
sirvienta rebelde, huye con la esperanza de unirse a las mujeres
libres que, se dice, han logrado escapar del lugar. En Motherlines
(1978), la siguiente entrega de esta serie, Alldera se ha unido a las
Riding Women, mujeres nómadas que se reproducen sin hombres,
como en la utopía The Wanderground (1978), de Sally Miller Gearhart.
La protagonista de la serie reaparecerá en The Furies (1994) y The
Conqueror’s Child (1999), en ellas las mujeres tomado el control de
Holdfast y convierten a los hombres en sus esclavos. Algunas mujeres,
de la manera más cuidadosa posible, buscan cierta distensión con
respecto al otro género creando una nueva nación; otras emigran
lejos de ese lugar. De tal modo, la serie es críticamente rica debido
al énfasis y complejidad con la que explora las relaciones de género.
Esta colección tiene un avance marcado y gradual en cada entrega
de la serie: de distopía, en las primeras dos entregas, a utopía en la
tercera y, finalmente, eutopía (o distopía feminista) en la cuarta. Las
tres “topías” con una fuerte carga feminista.
Después de la década de los setenta se pueden observar de
manera más clara los motivos por los cuales tiene lugar el declive en
la producción utópica feminista, hecho que daría pie al florecimiento
de una forma literaria hermana, la distopía feminista. Los elementos
narrativos enraizados en la trama de la utopía feminista que exhiben
la agonía de la utopía feminista son las siguientes: la homogeneidad,
en vez de la diversidad, de mujeres plasmada en los mundos utópicos;
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la ausencia de la acción humana para alcanzar el equilibro (utópico);
así como la inalterabilidad de la supuesta sociedad perfecta que es
representada en espacios que no guardan relación directa con la
realidad histórica. De tal modo, con el inicio de la década de los
ochenta, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista,
sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa adaptada a
las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica y
cautelosa, que demuestra que la utopía no ha desaparecido: ha sido
reconceptualizada.
El esplendor de la distopía feminista
Las distopías feministas, como género literario, florecerían en una
época caracterizada por el activismo político y social de la tercera ola
del feminismo, aún más plural que como fue en décadas pasadas,11
así como por la aparición de las corrientes de pensamiento propias
de las últimas décadas del siglo XX, caracterizadas por los debates
en torno a la universalidad de textos clásicos, el cuestionamiento a
verdades absolutas y el protagonismo del lenguaje como creador de
las realidades propias del posmodernismo. La época se caracteriza
por también por:
las transformaciones profundas del sistema de producción
económica [que] están alterando también las estructuras sociales y
simbólicas tradicionales. […] Este cambio conlleva la decadencia
de los sistemas simbólicos tradicionales basados en el Estado, la
familia y la autoridad masculina (Braidotti, 2000: 27).
11 Ahora se observa una pluralidad de pensamientos críticos tales como el
poscolonialismo y el decolonialismo feminista, la teoría queer, el feminismo
indígena, el feminismo chicano, el black feminism, el feminismo lésbico, el
transfeminismo, entre otros.
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Desde los años ochenta se confirma que ahora las mujeres
encabezan el género distópico, el cual se desprende de la distopía
clásica para poner bajo la mira propensiones extratextuales a una
variedad más amplia de comunidades oprimidas antes ignoradas,12
en especial, el grupo heterogéneo de mujeres y la violencia y
desigualdad que las ha aquejado por siglos. Asimismo, la distopía
feminista toca temas de relevancia como las relaciones de género
y la equidad antes desatendidas y recoge componentes utópicos
en su narrativa, sobre todo el de la esperanza (no la perfección)
como horizonte lejano, aunque siempre accesible. Las posibilidades
que la distopía feminista provee gracias a un horizonte eutópico se
relacionan con las probabilidades históricas que anticipan y contra
las que advierten, pues surgen de ellas como un potencial de cambio.
Las distopías feministas no sólo tienen efectos estéticos sino también
políticos. La distopía feminista sobresale de entre la distopía clásica
gracias a que expresa diferentes intereses ahora centrados en la
mujer que repercuten directamente en los personajes, las tramas y
las estructuras narrativas. La distopía feminista visibiliza la opresión
que sufren las mujeres desde sus propias perspectivas, como seres
doblemente oprimidos.13
12 Excepto en las pocas creaciones utópicas y distópicas feministas ya antes
creadas, sobre todo las de la década precedente.
13 Por un lado, la opresión general que sufren los habitantes de dichas
sociedades; por otro lado, la opresión sufrida con razón de su género, las mujeres
poseedoras de un valor más bajo que el resto de los habitantes (masculinos);
“Las mujeres pueden sufrir dos veces: primero, por el poder político / autoritario,
en segundo lugar, por una opresión masculina / sexista” (Di Minico, 2017:
71).   Las mujeres solían aparecer como personajes complementarios cuya
tarea era contribuir a dar sentido al desarrollo de la historia como personajes
desdichados que debían ser rescatados por el protagonista harto de la situación
social, pero cuya doble opresión no parecía digna de atención o protagonismo.

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En las distopías de estos años, las primeras propiamente
feministas, se observa la presencia de un fuerte enfoque en los
diversos usos del lenguaje y las restricciones que prohíben su libre
práctica, de allí que en sus tramas las mujeres hagan modificaciones
al lenguaje restringido para adaptarlo a nuevos usos, siempre de
modos que subvierten el lenguaje oficial. De este modo, se logran
variaciones en el lenguaje único oficial o se logra crear un nuevo
lenguaje (femenino).
Según Raffaella Baccolini (2004), el potencial crítico y de
oposición de la ciencia ficción recuperó fuerzas y se renovó con
la producción de varias escritoras como Octavia E. Butler, Piercy,
Le Guin y Kim Stanley Robinson, quienes recurrieron a estrategias
distópicas para luchar contra el silenciamiento de la época. Las
obras de esta década serían un parteaguas que abriría el camino a
la creación distópica feminista de los años subsiguientes hasta el
Sin embargo, como se ha visto en The Machine Stops, Un mundo feliz o
1984, en las sociedades tiránicas clásicas parece no haber diferencia entre la
violencia que sufren las personas, sin importar el género al que pertenezcan.
Sin embargo, si se observa a detalle, en algunas de esas historias, tal vez en
la mayoría, las mujeres sí están presentes, pero “[…]como los personajes,
imágenes, mitos o símbolos en la escritura” (Eagleton, 1986: 45), aunque no
se visibiliza los sometimientos que se enfatizan en las distopías feministas. La
mujer en estas distopías está cargada de significado simbólico pero privada
del material, pues no juega ningún papel activo ni productivo. En A Room of
One’s Own (1929), Virginia Woolf habló acerca de la posición contradictoria
de las mujeres en la historia: “Imaginativamente, ella es de suma importancia;
prácticamente ella está casi ausente de la historia” (Woolf, 1963: 45). Ella
está por doquier en la poesía, domina la vida de reyes y conquistadores en la
ficción y algunos de los más profundos pensamientos provienen de sus labios;
sin embargo, ella está ausente en la historia, difícilmente lee y es esclava de
cualquiera que le haya puesto un anillo en el dedo (Woolf, 1963). En este
sentido, para Ozick la mujer aparece en la escritura de los hombres como la
Musa “[…] la inspiración idealizada para el escritor masculino” (Ozirick, en
Eagleton 1986: 45), no como la heroína.
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presente, las pioneras continuarían teniendo gran influencia también
durante el siglo XXI. Es común encontrar algunos puntos en común
entre lugares, personajes, y situaciones semejantes que remiten a
esas primeras distopías feministas14.
Las dos últimas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo
XXI han estado fuertemente influenciadas por las visiones distópicas
feministas de Margaret Atwood,15 cuya obra, The Handmaid’s Tale
(1985), presenta un mundo terriblemente violento para las mujeres,
por lo que su valor crítico ha sido insuperado hasta el momento, ya
que es considerada una potente crítica feminista a las definiciones
patriarcales de feminidad (Baccolini, 2018). La novela ha recobrado
popularidad en años recientes16 por su cercanía con crisis de diversa
índole y por el gran número de autoras, sobre todo del siglo XXI, se
han visto impactadas por esta, lo que les ha permitido crear mundos
terribles con cierto diálogo intertextual con ellas.
14 Un ejemplo de ello es Vox (2018) en la que se encuentran diversas
similitudes con The Handmaid’s Tale (1985). El más evidente sea quizá la
presencia de un personaje que marcó a ambas protagonistas. En un inicio, en
ambas historias las protagonistas son mujeres retraídas que acatan las reglas,
con frecuencia ellas traen al presente los recuerdos de sus viejas amigas,
quienes les advirtieron de una forma u otra que el futuro para las mujeres lejos
de ser esperanzador traería un sometimiento aún más profundo. Esas amigas
suspicaces y rebeldes, representan los deseos reprimidos de las protagonistas,
pues recurrentemente estas últimas se arrepienten de haber actuado como sus
amigas o, al menos, haber escuchado las advertencias.
15 La autora ha sido calificada como una de las escritoras distópicas
contemporáneas más influyente, consciente y realista, quien ha producido
visiones futuras alarmantes durante treinta años (Claeys, 2017).
16 De esta novela se ha hecho una adaptación original para la plataforma
de streaming estadounidense Hulu en 2016. Ha sido galardonada como los
Primetime Emmy, en categorías entre las que destacan mejor serie dramática,
mejor guion y mejor actriz, y dos Globos de Oro como mejor serie dramática.
Tanto la serie como la novela, han tenido gran aceptación en años recientes.

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Así pues, en The Handmaid’s Tale (1985) se relata la historia
de una dictadura fundamentalista cristiana situada en lo que solía
ser Estados Unidos (Parrinder, 2015; Claeys, 2017). En la historia
se focalizan los roles de las mujeres en la nueva jerarquía social
en la cual todas ellas poseen un valor estratificado menor que el
de los hombres. Después de una época de guerras que provocó
una gran destrucción medio ambiental y la extinción de especies
animales y un decremento en la tasa de natalidad, las Criadas son un
“recurso nacional” que cumple la labor de dar a luz a los hijos de
los comandantes y sus esposas. Esto se lleva a cabo en un grotesco
ritual, “La violación mensual” (Cavalcanti, 2000), que requiere la
presencia de la esposa, el comandante y la Criada, dicha actividad
“Sintetiza la humillación, cosificación y propiedad institucionalizadas
de las mujeres en Gilead” (Cavalcanti, 2000: 166). Las mujeres que
se niegan a cumplir con sus deberes o que intentan escapar, son
arrestadas y enviadas a colonias en las que prácticamente no se les
alimenta y deben manejar desechos tóxicos, allí son consideradas
no mujeres, unwomen. Sin embargo, la heroína de la historia logra
escapar de la terrible realidad de Gilead. Y, en The Testaments (2019),
la siguiente obra de Atwood ambientada en Gilead, un pequeño
grupo de mujeres y hombres rebeldes, logra destruir el sistema que
los tiene presos de su propia realidad.
Otra autora de la época, sobresaliente dentro del género
distópico feminista, es Suzette Haden Elgin con su trilogía
conformada por Native Tongue (1984), The Judas Rose (1987) y
Earthsong (1994), en la cual se relata la historia de un estado en el que
constitucionalmente se declara a las mujeres como seres inferiores,
estas son privadas de ciudadanía autónoma y pierden el derecho
al voto. Esta es la realidad de Estados Unidos en el año 2205, la
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estratificación según el sexo de las personas ha existido ya por más
de doscientos años. La resistencia de las mujeres, primero por parte
de las lingüistas, y después del resto las mujeres, se hizo notoria en
la creación de una nueva lengua llamada Láadan, la lengua de las
mujeres. Centradas en la creación del lenguaje de las mujeres, las
novelas de Elgin destacan “el papel de la agencia humana (en este
caso, femenina) motivada políticamente en el cambio lingüístico”
(Cavalcanti, 2000: 161). Según la propia Elgin (1999), esta lengua17 se
17 El 1985 se publicó una gramática y un diccionario para presentar esta
lengua o conlang (lengua artificial modelo) al lector y que este hiciese uso
de ella si así lo deseara. La lengua fue creada con los suficientes elementos
gramaticales y un vocabulario extenso con la intención de hacer posible su
uso para la comunicación extratextual, tal y como funcionaría una lengua
natural. Por medio del Láadan, la autora alienta a sus lectoras (sobre todo
a las hablantes del inglés y lenguas provenientes de la misma familia que
es donde ella ha encontrado inconformidades) a hacer modificaciones y
cambios lingüísticos para así lograr poseer vocabulario que permita hablar
de situaciones importantes para ellas y expresar información emocional
de manera conveniente. Otro de los propósitos al crear el Láadan fue el de
probar una serie de teorías (algunas inspiradas en el Teorema matemático
de Gödel): no existe posibilidad de introducir cambios en una lengua sin
destruir esta, así como no hay lenguas que puedas introducir en una cultura
sin destruir esta. El cambio en el lenguaje traerá consigo un cambio social, en
vez de lo contrario. La existencia de un lenguaje de mujeres podría causar el
acogimiento de este o la motivación necesaria para reemplazar el existente con
uno mejor (Elgin, 1999). Diez años después la autora “comprobaría” que esto
no sucedería, por ello creyó mejor esperar otros diez años como fecha límite de
su experimento. Después de 35 años de haber creado este lenguaje de mujeres,
Elgin no logró comprobar de manera positiva sus teorías, pues no parece haber
habido ningún tipo de repercusión en los usos de ningún lenguaje a partir del
Láadan. A pesar de ello, las teorías e ideales que movieron a Elgin para crear
un lenguaje prototipo podrían tener continuidad y alcanzar la comprobación
con el fenómeno actual del lenguaje inclusivo o incluyente. Así como en los
movimientos de liberación de las mujeres en las décadas de 1960 y 1970, en
la segunda década del siglo XXI y durante el reciente comienzo de la tercera,
el descontento lingüístico parece continuar “Las mujeres están angustiadas
porque los lenguajes humanos existentes son inadecuados para expresar sus
percepciones” (Elgin, 1999), no sólo en la ficción.  Algunas modificaciones

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concentra en conceptos importantes para las mujeres e información
emocional, para que estas pudiesen expresar sus percepciones18 de
mejor manera. De tal modo, el compromiso de las mujeres, dentro
de dichas novelas, por la construcción lingüística “constituye una
poderosa metáfora de la agencia, el esfuerzo y la organización
humanos esenciales para las políticas lingüísticas feministas ubicadas
en el mundo “real”” (Cavalcanti, 2000: 161).
La novedosa ciencia ficción distópica feminista de este periodo
da al género un papel cada vez más central. Esta, en ocasiones, toma
forma de reclamos de derecho, y cuestionamientos sobre las identidades
de feminidad, masculinidad y declaraciones de opresión (Claeys,
2017). Las narraciones permiten reconocer una estrategia subversiva
y opositora contra la ideología hegemónica al mostrar mujeres en
que se han hecho, de manera no oficial, a las lenguas inglesa y española con
respecto al uso de términos, marcadores y pronombres, principalmente, que
son considerados como sexistas pues devalúan a los miembros de un cierto
género y promueve la “superioridad masculina”, pues el hombre se convierte
en el estándar (Spender, 1980). Así, el sexismo en el lenguaje se considera
una forma de sexismo indirecto (Mills, 2008). Estas modificaciones muestran
la inconformidad, y la necesidad de ciertos grupos de mujeres por hacer
cambios en un lenguaje que no sólo las oprime, sino que no las representa en
su totalidad.  En enero de 2020 la RAE rechazó cualquier tipo de modificación
a la estructura gramatical del español y puntualizó que algunas expresiones
nominales indefinidas como “cualquier ciudadano” o “abogado” son inclusivas
(RAE, 2020). Otros organismos como la Organización de las Naciones Unidas
han invitado a no hacer modificaciones, pero sí a ser más específico al hablar
y escribir para incluir por igual a mujeres y hombres (NU, 2019). La renuencia
por parte de ciertos organismos para hacer oficiales ciertos usos de la lengua
española, demuestran que, si estos fuesen permitidos, habría un cambio social
relacionado, por ejemplo, con el descontento de la gran mayoría que no aprueba
estos usos. Este cambio, favorable o no, tendría repercusiones sociales que
hasta el momento se han pospuesto.
18 Por ejemplo, radíindin es un lapso de tiempo que supuestamente es
vacacional o pertenece a estas, pero en realidad no lo es. Refiere un tiempo
con una carga pesada de trabajo añadido, una ocasión temida.
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ambientes nuevos, los problemas que pesan sobre sus cabezas y las
limitaciones que intentan superar gracias a su propia actividad. Como
novelas especulativas, estas se apropian de las convenciones de género
no sólo como una posibilidad potencial sino como una práctica
consciente, que extrapola, a modo de análisis crítico, las relaciones de
poder en la sociedad contemporánea (Barr, 1987).
Las pesadillas contemporáneas
Durante la década de los noventa e inicios de los años 2000 la
creación de distopías feministas persistió, aunque el número fue
considerablemente menor que el que se observó en la década de
los ochenta. No obstante, para la segunda década del siglo XXI se
distingue un aumento considerable en la distopía feminista, el cual
puede ser visto como un resurgimiento de las novelas distópicas con
connotaciones feministas o bien, como la total predominancia de
obras feministas dedicadas a las relaciones de género y el papel de
las mujeres en mundos futuros. La distopía feminista es una forma
de escritura opositora y resistente, como puede atestiguarse en sus
características formales y estructurales que mantiene un horizonte
utópico. La época actual, a diferencia de otras décadas, se caracteriza
por el gran desarrollo y uso de las tecnologías de la información y la
comunicación, así como las redes sociales alrededor del mundo que
han permitido que movimientos como el feminista se desarrollen
de maneras diversas y tengan mayor alcance del que tuvieron antes,
incluso prácticas perniciosas realizadas en redes sociales se han
logrado tipificar y sancionar19. El uso de estas ha impactado a tal
19 En el año 2017 en algunas redes sociales se viralizó el hashtag #MeToo,
que utilizaron miles de mujeres de todo el mundo para denunciar el acoso
sexual sufrido, “El impacto global de este fenómeno, ha llevado a diversas

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grado que incluso se ha llegado a decir que el feminismo se encuentra
ya atravesando una cuarta ola, caracterizada por el interés en tratar
de incluir y dejar de excluir a la diversidad de sujetos que componen
la sociedad, pues se reflexiona sobre la heteronormatividad sexual
impuesta, es decir, “para llegar a una sociedad justa, el feminismo
ha de ser transnacional, antipatriarcal, anticapitalista” (Brunet Icart,
2020: 404).
Ya sea como proyección del presente o del posible futuro
ante el aparente alejamiento del horizonte de equidad, o como
advertencia ante la incompetencia política y gubernamental para
corregir y castigar la violencia de género, las novelas distópicas
aparecen en un ambiente de tensión, “Ante hechos políticos
como la violación de los derechos reproductivos y las decisiones
de las mujeres, la distopía resurge como una crítica del presente”
(Baccolini, 2018: 4). Uno de los temas que atraviesa tanto las
primeras distopías feministas de inicios del siglo XX como las
escritas en la segunda década del siglo XXI es la importancia en las
intelectuales y colectivos feministas a preguntarse por el eventual nacimiento
de una cuarta ola del feminismo” (Muñoz, 2019: 178). Esta tendencia digital
sacó a relucir un problema que afecta a miles, quizá millones, de mujeres y
evidencia el poder de las redes sociales. Por otra parte, en México se ha logrado
sancionar la violencia que se realiza por medio de las redes sociales gracias
a la Ley Olimpia implica un conjunto de reformas impulsadas en 2019 por
el Frente Nacional para la Sororidad para sancionar la violencia digital, esta
se produce “[…] cuando una persona provoca o realiza daños físicos a otras
personas, utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) o cualquier espacio digital en las que se vulnera principalmente a la
víctima en su dignidad, su propia imagen, honor y, sobre todo, su vida privada”
(Ruiz Canizales, 2020: 21). El Frente comenzó esta lucha cuando la poblana
Olimpia Coral Melo se vio gravemente afectada tras la difusión de un video
sexual difundido por su expareja. Actualmente 19 estados de la República
Mexicana sancionan a quien difunda por cualquier medio impreso o electrónico
contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento.
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relaciones de género: la violencia contra las mujeres como el abuso
sexual y el acoso, así como y el papel procreador de estas, y las
prohibiciones para el control reproductivo.20 Innegable es que las
obras pioneras distópicas feministas de hace casi cuatro décadas
respaldan la creación narrativa actual que ha continuado con la
tradición. Sesgos de aquellas primeras obras como la de Ursula
K. Le Guin, Octavia Butler, Angela Carter, Margaret Atwood se
encuentran en las narraciones contemporáneas. La proliferación
reciente de obras de feminismo distópico se construye a partir de
ese corpus literario pionero para proyectar, a través de su ciencia
ficción, las preocupaciones actuales sobre el presente y el futuro
próximo, al tiempo que se reflexiona sobre el pasado (Alter, 2018),
por lo que la distopía feminista parecer ser, hoy en día, el género
predilecto para expresar una crítica de la sociedad actual y sus roles
de género, así como una forma de lucha y resistencia (Baccolini,
2018).
20 Resulta irónico que la penalización del aborto sea visto como la realización
de una distopía para mujeres en países “primermundistas”, mientras que en
América Latina en países como El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití
los códigos penales prohíben, sin excepciones, la interrupción voluntaria del
embarazo. En otros países como Paraguay, Venezuela, República Dominicana,
Costa Rica y Belice el aborto está despenalizado siempre y cuando la vida
de la madre corra peligro. En México, sólo en 7 de 31 entidades (Ciudad de
México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Baja California, Colima y Sonora) las
mujeres pueden abortar hasta las 12 y 13 semanas de gestación de manera legal
por libre decisión. En el resto del país existen condiciones como violación,
malformación congénita grave y salud de la madre que permiten realizar el
aborto sin penalizaciones. Sin embargo, en México aún existen cientos de
casos de mujeres sentenciadas por delitos relacionados con la interrupción
(involuntario o no) del embarazo. Tal y como sucedió con la queretana Dafne
de 26 años quien en 2015 sufrió un aborto involuntario, se le negó la atención
médica y fue sentenciada a 16 años de prisión. Durante una audiencia el fiscal
Gustavo Dolores Acosta, acusó a Dafne de matar a su hija y la comparó con una
“perra”. ¿Acaso las mujeres viven en una distopía (real) en América Latina?

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Si bien la escritura distópica desde sus inicios se ha
caracterizado por pertenecer a la tradición literaria angloparlante,
en especial propia de Inglaterra y los Estados Unidos, fuera de
ella hay aportes valiosos para el género en idioma español creados
en México, Argentina y España.21 Estos han sido superados en
número por los países antes mencionados, aunque su narrativa y
su trama poseen una buena calidad que las hace, sin duda, formar
parte del género literario distópico de mujeres. Algunos de ellas son
El mañana (2010) de Luisa Valenzuela; 2084. Después de la revolución
(2014), de Elia Barceló Kentukis (2019), de Samantha Shweblin. Por
otro lado, en Estados Unidos e Inglaterra aparecen obras relevantes
para el género como The Power (2016), de Naomi Alderman; Future
Home of the Living God (2017), de Louise Erdrich; An Excess Male
(2017), de Maggie Shen King; Hazards of Time Travel (2018), de Joyce
Carol Oates; Vox (2018), de Christina Dalcher; Red Clocks (2018), de
Leni Zumas; The Water Cure (2018), de Sophie Mackintosh; Before
She Sleeps (2018), de Bina Shah; y The Testaments (2019), de Margaret
Atwood, por mencionar algunas.
Conclusiones
Si bien la literatura distópica ha tomado diversas formas a través de
los siglos desde su surgimiento,22 la narración antitotalitaria del siglo
21 Algunas distopías feministas y distopías femeninas (Baccolini, 1992)
publicadas en tales países de décadas anteriores son Opus Dos (1966), de
Angélica Gorodischer, pionera en su tipo; Consecuencias naturales (1994), de
Elia Barceló; Un Dios para Cordelia (1995), de Malú Huacuja del Toro; La
muerte como efecto secundario (1997), de Ana María Shua.
22 La primera distopía registrada, Mundus Alter et Idem (Otro mundo, y la
misma cosa) (1605), de Joseph Hall, es una sátira acerca de los modales de
la época. De hecho, la mayor muestra de avance tecnológico mostrada en la
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XXI tiene su mayor expresión en los relatos distópicos de mujeres
o distopías feministas que muestran, tanto en su trama como en su
estructura narrativa, un interés especial en mostrar las formas de
vida de las mujeres en sociedades totalitarias, aunque con futuros
esperanzadores. No obstante, las utopías y distopías de mujeres
constituyen una tradición literaria continua, presente en occidente
hasta nuestros días.
Durante varios siglos el género distópico estuvo dominado
por escritores masculinos que plasmaron los sufrimientos de los
habitantes de poblaciones subyugadas por regímenes totalitarios,
con hambrunas, malas condiciones medio ambientales y las
disyuntivas de los seres humanos al enfrentarse a máquinas que
podían superarlos en cada aspecto de la vida. Sin embargo, ninguna
de ellas se interesó por los diversos papeles de las mujeres presentes
en esas mismas sociedades. De tal modo, en el presente texto se
afirma que las desigualdades con motivo del género no pudieron
haber sido representada de mejor manera más que en una forma
novelística procedente de la utopía feminista que, aunque como
género no logro cambiar el enfoque existente durante siglos de
escritura dominante, alcanzó a instigar el cambio en el género desde
dentro. Las distopías de mujeres y las distopías feministas cobrarían
fuerza poco a poco hasta florecer en los últimos años siglo XX, con
una fuerte influencia proveniente de los movimientos feministas de
la época.
Las novelas distópicas feministas actuales abordan la
intersección entre género y estado en futuros demasiado plausibles
narración es la embarcación Fantasía que recorre los mares y visita diversas
tierras habitadas por glotones, gruñones, tontos y ladrones.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y reconocibles, presentando así alternativas a la realidad patriarcal
con las que la lectora podría identificarse,23 por ello representan un
campo fértil para explorar y cuestionar la injusticia, la desigualdad
y el patriarcado (Baccolini, 2018). A su vez, las distopías feministas
continúan resistiendo a la reproducción de las historias que las
sociedades patriarcales cuentan sobre las mujeres y, en cambio,
imaginan historias que las desplazan por completo (Cortiel, 1999).

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Ravemma: Longo
23 Quizá estas obras literarias están generando una nueva contribución al
discurso de las mujeres fuera de los textos. Es decir, si las obras literarias se
enriquecen de su entorno próximo, podrían estar, a su vez, enriqueciendo el
mismo espacio social en el que fueron creadas. Como ejemplo de ello se tienen
las protestas de activistas a favor de la legalización del aborto y en contra de las
políticas que lo restringen y penalizan que se realizaron en 2018, en Costa Rica,
Argentina, Estados Unidos e Irlanda. Manifestaciones en las cuales las mujeres
decidieron portar como estandarte el vestuario de la serie The Handmaid’s
Tale. Con respecto a este fenómeno, es posible argumentar que el novelista
absorbe influencias de su cultura y contexto próximo, las cuales interactúan
de una manera impredecible y generativa “[…] por lo que la teoría pura que
se absorbe sufre un proceso de contaminación y manipulación por parte de la
novela. […] esta teoría alterada es luego difundida por la novela, es decir, entra
en la cultura popular y se convierte en parte de la conciencia pública, absorbida
por los teóricos en observaciones a partir de las cuales formulan y desarrollan
sus teorías (Tolan, 2007: 3).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Sobre el estilo y la elocuencia en el Dialogus
de oratoribus
About style and elocuence in Dialogus de oratoribus
Raúl Martín Calatayud
IES Alcalans
Valencia, España
r.martincalatayud@edu.gva.es

Fecha de entrega: 14-05/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen: Planteamos un comentario pormenorizado de los diversos
elementos estilísticos que hacen su aparición a tenor de los motivos
tratados y los argumentos esgrimidos a lo largo del Dialogus de oratoribus
de Tácito, todo ello partiendo del concepto de la elocuentia, tal como era
entendida en el tiempo y mente del autor.
Palabras Clave: Tácito, Estilo, Elocuencia, Dialogus, retórica
Abstract: We propose a datiled commentary of the various stylistic
elements that make their appearance according to the motives treated and
the arguments put forward along Tacitus’ Dialogus de oratoribus, all of it
starting with the concept of elocuentia, as it was understood in the author’s
time and mind.
Keywords: Tacitus, Style, Eloquence, Dialogus, rethoric

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

[Materno:]
ahora,
puesto
que nadie puede conseguir
al tiempo una gran fama y
una
tranquilidad
absoluta,
aproveche cada cual las ventajas de su tiempo, sin criticar
a los otros.
Cornelio Tácito, Dialogus de Oratoribus,
411

En la mayoría de motivos tratados durante la obra propuesta
subyace una discusión estilística en la que se muestran un abanico de
virtudes y defectos propios de los estilos de cada autor mencionado,
antiguo y moderno, y la importancia que reviste la integración de
estos conceptos en una función argumentativa se desprende de
la naturaleza del tema principal, que el autor plantea en el mismo
comienzo de la obra: una exposición y discusión sobre las causas de
la decadencia sufrida por la oratoria en Roma hasta llegar a su propia
época; un tema, en efecto, que deriva del canon ático oratorio
(Goldberg, 2009: 73). Y para ello elabora un texto en forma de
diálogo, al estilo del simposio platónico o del planteamiento de un
De Oratore ciceroniano (Allison, 1999: 472-479). Si bien la serie de
apreciaciones que Tácito pone en boca de los diversos contertulios
no habrían de adscribirse a una doctrina definida y uniforme sobre
la retórica, así como no se puede pretender demostrar que Tácito
hubiese seguido un manual de retórica concreto2, en estos mismos
1 Para esta y las demás traducciones de la obra de Tácito empleamos la
edición de C. Tácito (1996). Los textos latinos en C. Tacitus (1900).
2 Para éste y otros conceptos en los que este trabajo se inspira, vid. F. Grau
(2005: 141-61).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pueden verse apreciaciones de estilo cercanas a las concepciones
que recogen autores como Hermógenes, Demetrio de Falero o
Filodemo de Gadara.
Esta serie de conceptos que en adelante se explicitan se
encuentran en los campos de género poéticos y oratorios, mas se
incide en la importancia que para la elocuentia tiene, a la cual nutre
en sus exposiciones y argumentaciones, y el que la elocuencia tiene
per se no sólo para la oratoria, sino también para los demás géneros
literarios, por lo que la caracterización del estilo revierte en un cariz
importante más allá de otros elementos que vehiculan la retórica que
se discuten durante la obra. De manera que comentaremos aquellas
críticas y alabanzas que versen sobre el empleo de esas características
y de la elocuentia tal como era entendida en el tiempo y mente de
nuestro autor.
Tras el primer capítulo en que Tácito nos introduce el
planteamiento de la obra, ésta toma forma de diálogo por medio
del cual aquel y otros temas que de él se desprenden se desarrollan
a través de la amable pugna de intelectos duchos, entre otras cosas,
en el género oratorio. Es entonces, en el siguiente capítulo, cuando
nos introduce a los interlocutores del diálogo, y en él vemos una
apreciación estilística transmitida directamente desde las propias
palabras del autor, en este caso, de Apro y Secundo:
nam et Secundo purus et pressus et, in quantum satis erat,
profluens sermo non defuit, et Aper omni eruditione imbutus
contemnebat potius litteras quam nesciebat, tamquam maiorem
industriae et laboris gloriam habiturus, si ingenium eius nullis
alienarum artium adminiculis inniti videretur.
Tac. Dial. 2.2
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(En realidad, Secundo era de estilo correcto, conciso y, en la
medida de lo posible, fluido. Apro, por su parte, dotado de gran
erudición, no desconocía, sino que despreciaba, la cultura literaria,
entendiendo que conseguiría para su quehacer y esfuerzo si su
ingenio se manifestaba sin el apoyo de técnicas ajenas.)

A Secundo le atribuye un estilo correcto, más bien puro
(καθαρότης), propio de la claridad (σαφήνεια)3, y además conciso.
En la medida de lo posible, fluido, cercano a un estilo suelto,
apropiado para la oratoria forense (Demetrius, 1902: 193).4 Una
búsqueda de equilibrio entre lo que sería un estilo clausal conciso
y sin demasiado artificio con un desarrollo de construcciones que
tienden, en mayor o menor medida, a despejar esa condensación
con una apertura del periodo. Mientras que de Apro, más que
caracteres puramente estilísticos, se hace referencia al trío
tradicional de características esenciales para el orator: una erudición
(eruditio) unida a una necesaria capacidad inventiva (ingenium) que,
en su caso, opta por no hacer uso de técnicas ajenas, confiado a su
propia diligencia.
Apro defiende la labor poética como una defensa para muchos
cometidos (5.4) y destaca la gran importancia que tiene la elocuentia
para ello (5.5), ilustrando el pasaje con el ejemplo de Eprio Marcelo
al burlarse de la filosofía de Helvidio: qua accinctus et minax disertam
quidem, sed inexercitatam et eius modi certaminum rudem Helvidii sapientiam
elusit. (Tac. Dial. 5.6) «Ceñido con ella [la elocuencia] y desafiante,
3 Empleamos la traducción de éste y los demás conceptos estilísticos
alojados en Hermógenes (Hermógenes, 1993). Sobre la claridad,   vid.
(Hermógenes, 1993: 226-41).
4 Para un traducción, vid. Demetrio (1996).

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pudo burlarse de la filosofía de Helvidio, elocuente, pero a la que le
faltaba experiencia y práctica en ese tipo de confrontaciones.»
Se hace referencia de una manera más literal a que su
elocuencia es tosca y sin la práctica necesaria. Se incide una falta
de τέχνη/ars y de artificio poético, la cual por tanto se encuentra
indefensa ante una estilística argumentativa mejor trabajada. A
continuación, expone las virtudes que la elocuentia trae consigo,
comenzando por el deleite mismo y continuando con todos los
beneficios, honestos, que se obtienen con ella (6.1), y los placeres que
el discurso mismo proporciona al orador: sive accuratam meditatamque
profert orationem, est quoddam sicut ipsius dictionis, ita gaudii pondus et
constantia. (Tac. Dial. 6.5). «Si se pronuncia un discurso cuidado y
meditado, hay una cierta gravedad y serenidad en el gozo, como
ocurre con el discurso mismo.»
Partir de una elaboración técnica y bien fundada provoca
gravedad, una autoridad (gravitas),5 y una consistencia armónica,
esencial para guardar la unidad de tono a la que recurre Tácito en
sus obras. Añade a estos elementos el de la improvisación, audaz y
espontánea, como el más atractivo (6.1), una característica única en
el discurso oratorio que dota de mayor naturalidad a la compositio,
aunque siempre supeditada a una buena preparación del discurso.6
5 Para las cuatro grandes virtudes vid..Cicero (918, 5.12)
6 Quintilian, 1920, 10.7.13-14: nec fortuiti sermonis contextum mirabor
unquam, quem iurgantibus etiam mulierculis superfluere video, cum eo quod, si
calor ac spiritus tulit, frequenter accidit ut successum extemporalem consequi
cura non possit. deum tunc adfuisse, cum id evenisset, veteres oratores, ut
Cicero, dictitabant. sed ratio manifesta est. nam bene concepti adfectus et
recentes rerum imagines continuo impetu feruntur, quae nonnumquam mora
stili refrigescunt et dilatae non revertuntur.
“Ni yo me sentiré jamás asombrado de la ininterrumpida trama de un discurso
improvisado, que podemos ver como fluye con abundancia de palabras hasta
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Apro prosigue su disertación con su afirmación de que
la oratoria actual puede encumbrar hasta al más humilde (8.3) y
comienza una defensa del género frente a Materno como lo útil
(utilitas) frente a lo efímero (brevem) de la poesía, que no proporciona
ninguna dignidad (dignitas) ni beneficios honoríficos (honestas). Sin
embargo, hace la concesión debida por su respeto a las formas
literarias: alude a la sonoridad (sonus) del canto heroico, la gracia
(iucunditas) de la lírica, los juegos (lascivia) de los elegíacos, la
acritud (amaritudo) de los yambógrafos o las bromas (lusus) de los
epigramas. Toda una relación de conceptos literarios que señorean
los géneros, pero a los que antepone esa utilitas, condenándolos a la
intrascendencia (summa in levioribus). (10.4) En definitiva suscribe la
labor del orador al negotium y la del poeta al otium.
Ante todas estas críticas, Materno contraargumenta en favor
de la labor poética (11.2), atacando en primer lugar a la elocuencia
presente, a la que denomina de “lucrativa y sanguinaria” (12.2)
haciendo así referencia a la naturaleza de los delatores y realizando
una afirmación, asimismo, de la novedad de esta forma de elocuentia
(usus recens), por lo que condena el empleo que de ella se hace en la
época, para continuar su apología de los poetas antiguos.
Sin embargo, más adelante el propio Materno realiza una
crítica de toda la elocuentia, también de la antigua:
non de otiosa et quieta re loquimur et quae probitate et modestia
gaudeat, sed est magna illa et notabilis eloquentia alumna licentiae,
entre mujercillas que andan a la gresca, aun cuando no pocas veces ocurre, si
se hizo presente el ardor y el entusiasmo, que una cuidadosa preparación no
pueda alcanzar el éxito de un discurso improvisado.” (Marco Fabio Quintiliano,
1996.)

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quam stulti libertatem vocitant, comes seditionum, effrenati
populi incitamentum, sine obsequio, sine severitate, contumax,
temeraria, adrogans, quae in bene constitutis civitatibus non oritur.

Tac. Dial. 40.2

(No hablamos de algo tranquilo y sin problemas, que se complace
con la honradez y la moderación, sino que se trata de aquella
grande y notable elocuencia hija del libertinaje, compañera de
sediciones, aguijón del pueblo sin freno, desleal, sin disciplina,
rebelde, temeraria, arrogante, que no surge en las Ciudades.)

Hace a la elocuencia hija de la licentia, del libertinaje, y le
asigna una pléyade de términos peyorativos, tras lo que se encuentra
una redefinición de la seguridad del estado y sus requerimientos,
como el de la preferencia del orden sobre la elocuentia (Goldberg,
2009: 80-81).
Si regresamos a la conclusión de la primera disertación de
Materno, y con la entrada en escena de Vipstano Mesala, se presenta
la oportunidad para Secundo de hacer una calificación del estilo de
ambos contertulios:
delectasset enim te et Apri nostri accuratissimus sermo, cum
Maternum ut omne ingenium ac studium suum ad causas agendas
converteret exhortatus est, et Materni pro carminibus suis laeta,
utque poetas defendi decebat, audentior et poetarum quam
oratorum similior oratio.

Tac. Dial. 14.2
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(Te hubiera deleitado la muy cuidadosa disertación de nuestro
querido Apro, con la que ha exhortado a Materno a que emplee
todo su talento y esfuerzo en la abogacía, y la refutación de
Materno en favor de sus versos, entusiasta y tal como conviene
a la defensa de los poetas, bastante atrevida y más cercana al
lenguaje de la poesía que al de la oratoria.)

Volvemos a ver empleado el concepto de la elaboración
técnica destinada a proporcionar una claridad (Demetrius, 1902: 202)
como ventaja para ganar el favor del auditor, aplicado a Secundo, en
tanto a Materno le definen el entusiasmo y la audacia (Quintilian,
1920, 10.1.46) en su exposición, mientras que en un terreno más
puramente estilístico se destaca su cercanía al lenguaje de la poesía
como un elemento positivo. Recordemos que para la tradición y la
crítica cuentan entre los rasgos más apreciados el uso de arcaísmos
y términos poéticos (Grau, 2005: 144).
Tras el discurso apologético de Materno se le concede
de nuevo la palabra a Apro, quien, a tenor de los argumentos
precedentes se dispone a realizar la réplica a Materno, no contra
los antiguos, sino a favor de los oradores contemporáneos y el
valor de su elocutio. Comienza poniendo en cuestión lo que se
podría entender como “antiguo” (16.4), tras lo cual prorrumpe
en su argumentativa una retahíla de denominaciones para los
estilos de aquellos autores llamados antiguos, primero respecto a
sus virtudes, y después respecto a los defectos que se les podrían
asignar:
agere enim fortius iam et audentius volo, si illud ante praedixero,
mutari cum temporibus formas quoque et genera dicendi. sic

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Catoni seni comparatus C. Gracchus plenior et uberior, sic
Graccho politior et ornatior Crassus, sic utroque distinctior et
urbanior et altior Cicero, Cicerone mitior Corvinus et dulcior et
in verbis magis elaboratus.
Tac. Dial. 18.2

(Y ahora quiero expresarme con más valentía y atrevimiento, tras
dejar sentado que se cambian con los tiempos las formas y los
géneros de la oratoria. Así, Gayo Graco, comparado al viejo Catón,
es de estilo más rico y exuberante; así, Craso es más cuidadoso y
elegante que Graco; Cicerón matiza más y es más distinguido y
más elevado que cualquiera de los dos; Corvino es más suave, más
dulce y trabaja más el vocabulario que Cicerón.)

satis constat ne Ciceroni quidem obtrectatores defuisse, quibus
inflatus et tumens nec satis pressus, sed supra modum exsultans
et superfluens. et parum Atticus videretur. legistis utique et
Calvi et Bruti ad Ciceronem missas epistulas, ex quibus facile
est deprehendere Calvum quidem Ciceroni visum exsanguem
et aridum, Brutum autem otiosum atque diiunctum; rursusque
Ciceronem a Calvo quidem male audisse tamquam solutum et
enervem, a Bruto autem, ut ipsius verbis utar, tamquam “fractum
atque elumbem.”

Tac. Dial. 18.4-5

(Bien sabido es que ni siquiera a Cicerón le faltaron detractores,
a los que les parecía vacío, ampuloso, poco preciso, demasiado
enfático, reiterativo y poco ático. Habéis leído las cartas de Calvo
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

y Bruto a Cicerón, de las que puede desprenderse fácilmente
que Calvo le pareció a Cicerón débil y seco, y Bruto superficial y
desordenado; y que, a la inversa, Cicerón oyó hablar mal de él a
Calvo, por ser, en su opinión, flojo y sin vigor, y en la opinión de
Bruto (y por utilizar sus mismas palabras), “débil y deslomado”.)

La comparación de todos estos autores conlleva una serie
de conceptos estilísticos que podrían adscribirse a las diferentes
escuelas retóricas y filosóficas: la Aticista, la Asianista, la Rodia.
Todas influyentes en oradores y poetas desde que comenzase la
llamada segunda helenización del siglo II a. C.
Los defectos se basan en excesos en el uso de las diversas
artes compositivas: inflatus como exceso de abundancia (περιβολή)7,
exultans como exceso a su vez de vigor (ἀκμή),sendo exsanguem su
carencia; superfluens acerca de la fluidez ya vista con anterioridad en el
término profluens; aridum en tanto de la aspereza (τραχύτης). Otiosum
y diiunctum, entendidos como superficialidad y desorden, atentan
contra la δεινότης8, la habilidad del orador que produce la fuerza e
intensidad de su discurso mediante la gravitas y el ordo. Un concepto
parecido se observa en los últimos términos fractum y elumbem.
En opinión de Apro, se necesitan nuevos caminos para
la elocuencia (19-20) y no deja de elogiar el estilo de los oradores
contemporáneos, promulgado al parecer por las exigencias de su
propia época:
praecurrit hoc tempore iudex dicentem et, nisi aut cursu
argumentorum aut colore sententiarum aut nitore et cultu
descriptionum invitatus et corruptus est, aversatur dicentem.
vulgus quoque adsistentium et adfluens et vagus auditor adsuevit
7 Sobre la Grandeza, cf. Hermógenes (1993: 241-96)
8 Sobre la Habilidad, cf. Hermógenes (1993: 368-80)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

iam exigere laetitiam et pulchritudinem orationis; nec magis
perfert in iudiciis tristem et impexam antiquitatem quam si quis in
scaena Roscii aut Turpionis Ambivii exprimere gestus velit.
Tac. Dial. 20.2-3

(En nuestros tiempos, el juez se adelanta al que está hablando
y, si no queda convencido y seducido por el desarrollo de los
argumentos, o por el colorido de las sentencias, o por el brillo
y cuidado de las descripciones, le vuelve la espalda. También el
público que asiste y el oyente que de manera casual allí se asoma,
se ha acostumbrado ya a exigir alegría y belleza en el discurso y no
soporta el tristón y descuidado arcaísmo, como tampoco el que
alguno quisiera reproducir en escena los gestos de Roscio o de
Turpión Ambivio.)

Con el desarrollo de los argumentos, a constantia, término
ya aparecido, se le añade el colorido de las sententiae, la σεμνοτής
esencial para apoyar la auctoritas del discurso. El brillo y cuidado de
las descripciones parecería relacionarse con la necesidad del emphasis
nutrido de terminología poética. Todo eso aporta alegría y belleza,
una terminología propia del discurso elegante (Denetrius, 1902: 128)
y del lirismo romano más catuliano que exige el oyente, en lugar de
recurrir al discurso arcaico, que califica de triste y descuidado. Estos
denominativos pueden entenderse desde una concepción según
la cual se acercarían a los desarrollos poéticos que los autores de
época clásica, a quienes se hace mención en el siguiente pasaje en
referencia a la formación de los jóvenes oradores, habrían llevado a
cabo tras verter los conceptos propugnados por un Filetas de Cos,
un Panecio o un Filodemo de Gadara.
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

traduntque in vicem ac saepe in colonias ac provincias suas
scribunt, sive sensus aliquis arguta et brevi sententia effulsit,
sive locus exquisito et poetico cultu enituit. exigitur enim iam
ab oratore etiam poeticus decor, non Accii aut Pacuvii veterno
inquinatus, sed ex Horatii et Virgilii et Lucani sacrario prolatus.
Tac. Dial. 20.4-5

([Los jóvenes] Hacen intercambios entre ellos y muchas veces
escriben a sus colonias y provincias cualquier pensamiento
que brille en una hábil y breve sentencia, o cualquier pasaje
que resplandezca por su forma exquisitamente poética. Pues
actualmente se exige del orador un adorno poético, no manchado
por el moho de Accio o Pacuvio, sino obtenido del santuario de
Horacio, Virgilio y Lucano.)

La brevitas, comenzando por el empleo de sententiae breves
e ilustrativas es lo que en la época se demanda, junto con una
dicción poética propia del decorum de un Horacio, equilibrada y
apropiada al tema.9 Apro nos recuerda que ya Cicerón tuvo con sus
coetáneos la misma pugna entre antiguos y modernos, y que siendo
un autor de los apreciados por los contertulios que opinan de la
superioridad del estilo antiguo, él mismo en su época defendió el
estilo contemporáneo. (22.1)10
9 El το πρέπον, vertido a la lengua latina por el poeta Horacio (Horace,
1836: 38-42).
10 Una defensa semejante en Horacio (Horace 1836, 2. 1. 34-49): Si meliora
dies, ut vina, poemata reddit, scire velim, chartis pretium quotus arroget annus.
scriptor abhinc annos centum qui decidit, inter vilis atque novos? excludat
iurgia finis. ‘est vetus atque probus, centum qui perficit annos.’quid, qui
deperiit minor uno mense vel anno, inter quos et praesens et postera respuat

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Con ello Apro sostiene un argumento de autoridad que
desarrolla mediante una exposición del desarrollo estilístico del
orador durante su carrera:
primus enim excoluit orationem, primus et verbis dilectum adhibuit et
compositioni artem, locos quoque laetiores attentavit et quasdam sententias
invenit, utique in iis orationibus, quas senior iam et iuxta finem vitae
composuit, id est, postquam magis profecerat usuque et experimentis didicerat
quod optimum dicendi genus esset. nam priores eius orationes non carent vitiis
antiquitatis: lentus est in principiis, longus in narrationibus, otiosus circa
excessus; tarde commovetur, raro incalescit; pauci sensus apte et cum quodam
lumine terminantur. nihil excerpere, nihil referre possis, et velut in rudi
aedificio, firmus sane paries et duraturus, sed non satis expolitus et splendens.

Tac. Dial. 22.2-3

(Pues fue el primero que pulió el discurso, el primero que lo dotó
de un vocbulario seleccionado y de una técnica en su composición,
aetas? ‘iste quidem veteres inter ponetur honeste, qui vel mense brevi vel toto
est iunior anno.’utor permisso, caudaeque pilos ut equinae paulatim vello et
demo unum, demo etiam unum, dum cadat elusus ratione ruentis acervi, qui
redit in fastos et virtutem aestimat annis miraturque nihil nisi quod Libitina
sacravit. “Si el correr de los días mejora los poemas, igual que los vinos,
quisiera saber cuántos años le dan un valor a los libros. Un escritor que murió
hace cien años, ¿debe contarse entre los perfectos y antiguos, o entre los nuevos
y de poca valía? Pongamos un límite que zanje la controversia. “Es antiguo y
es bueno el que alcanza cien años.” ¿Y entonces, el que murió con un mes o un
año de menos, entre cuáles habrá de contarse?: ¿entre los viejos poetas o entre
los que ha de menospreciar la edad presente y también la futura? “Desde luego,
con toda justicia se contará entre los viejos ese que es un mes escaso e incluso
un año entero más joven.” Me aprovecho de esa licencia y, como crines de una
cola de caballo, voy arrancando y quitando uno y luego otro, hasta que caiga
en la trampa del montón que se esfuma el que apela a los fastos y aprecia el
valor por los años, sin admirar sino lo que Libitina consagra.” (Horacio, 2008.)
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

amén de ensayar pasajes de un mayor colorido y hallar ciertas
sentencias sagaces, sobre todo en los discursos que escribió ya
anciano y al final de su vida, esto es, después que su progreso había
sido mayor y mejor había aprendido por la práctica cuál era el estilo
ideal para la oratoria. En efecto, sus discursos anteriores no están
exentos de los vicios de la antigüedad: es lento en los exordios,
premioso en las narraciones, prolijo en las digresiones; tardo para
conmoverse, raras veces se entusiasma; pocas frases acaban de
manera armoniosa y con un cierto lustre; no puedes resumir ni
retener nada y, como un edificio tosco, las paredes son sólidas y
duraderas, pero no lo suficientemente pulidas ni brillantes.)

En palabras de Apro, Cicerón fue el primero que pulió
el discurso, que le otorgó un refinamiento, que lo nutrió de un
vocabulario seleccionado, entendiendo su selección, su distinctio, en
base a lo apropiado (decus), necesario para esa técnica compositiva
que también aplica a este mismo, es decir, una compositio reflexionada
en función de los temas y el ritmo; ambos aspectos al servicio de
ese refinamiento. A esto se añade como ornatus los pasajes alegres,
coloridos y las sentencias,11 que se equilibrarían y alejarían al discurso
de esos elementos tristes y anquilosados que se critican de los oradores
antiguos. Unos elementos que a continuación Apro remarca de sus
escritos de juventud al llamarlo “lento en los exordios y extenso en
la narración y prolijo en las digresiones”; por tanto, eso resultaría
una inequidad compositiva. Le atribuye defectos externos al propio
estilo del discurso, de carácter puramente oratorios: conmoverse
tarde y pocas veces entusiasmarse; y le critica las pocas ocasiones en
que termina con un sentido armonioso y lustre, belleza en el estilo,
lo que pone de relevancia la importancia del perfeccionamiento de
la cláusula.
11 Sobre la Elegancia y Belleza, cf. Hermógenes (1993: 296-311).

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Finalmente, termina su disertación con un elogio del estilo
de Materno y Secundo:
nam et te, Messalla, video laetissima quaeque antiquorum
imitantem, et vos, Materne ac Secunde, ita gravitati sensuum
nitorem et cultum verborum miscetis, ea electio inventionis, is
ordo rerum, ea, quotiens causa poscit, ubertas, ea, quotiens
permittit, brevitas, is compositionis decor, ea sententiarum
planitas est, sic exprimitis adfectus, sic libertatem temperatis, ut
etiam si nostra iudicia malignitas et invidia tardaverit, verum de
vobis dicturi sint posteri nostri.

Tac. Dial. 23.6

(Pues también a ti, Mesala, te veo imitando los mejores hallazgos
de los antiguos, y vosotros, Materno y Secundo, unís de tal
manera el brillo y la elegancia de vocabulario a la profundidad
de los conceptos, es tal la selección de temas, tal el orden en la
exposición, tal la riqueza expresiva cuando el asunto lo requiere,
tal la concisión cuando lo permite, tal la belleza en la composición,
tal la nitidez de las sentencias, de tal modo expresáis los estados
de ánimo y moderáis vuestras ocasionales licencias que, aunque
la envidia y la odiosidad intentaran entorpecer nuestros juicios, la
posteridad ha de decir la verdad sobre vosotros.)

Profundidad, belleza, selección reflexiva en vocabulario y
temas, orden correcto, exuberancia y brevedad apropiadas junto
a las sentencias son todo un catálogo de aquellos elementos que
encumbran al discurso según el entendimiento más moderno de
Apro. Sin embargo, Tácito parece querer dejar en ridículo a su
personaje, quien, tras atacar a Cicerón, desarrolla un parlamento final
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

muy en la línea de su criticado.12 Paralelismo, simetría y repetición
dominan el periodo.
Mesala toma la palabra, no para alabar a los antiguos, sino
para hablar de las causas por las que se ha retrocedido tanto respecto
de su elocuencia (27.1). No obstante, no puede dejar de otorgar a
los autores clásicos su defensa apropiada, diciendo que coinciden en
líneas generales, con sus propias virtudes:
nec refert quod inter se specie differunt, cum genere consentiant.
adstrictior Calvus, numerosior Asinius, splendidior Caesar, amarior
Caelius, gravior Brutus, vehementior et plenior et valentior Cicero:
omnes tamen eandem sanitatem eloquentiae prae se ferunt

Tac. Dial. 25.4

(Lo de menos es que se diferencien por sus rasgos específicos,
si coinciden en sus líneas generales: más ajustado, Calvo; más
cadencioso, Asinio; más brillante, César; más mordaz, Celio; más
trascendente, Bruto; más vehemente, pleno y vigoroso, Cicerón.
En definitiva, todos muestran idéntica lozanía en su estilo.)

Estas atribuciones podrían relacionarse con algunas
formas de estilo propias del discurso: así Calvo es más ajustado,
propio de la simplicidad (αφέλεια, propio del carácter13); Asinio es
más cadencioso (ρυθμός); César es más espléndido, más brillante
(λαμπρότης); Cecilio más mordaz, un concepto hijo de la sinceridad

12 C. Tácito (1996: 195) com.ad.loc.
13 Sobre el Carácter, cf. Hermógenes (1993: 320-52).

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(αλήθεια);14 Bruto más profundo, solemne (σεμνός) y Cicerón más
vehemente (σφροδότης), pleno y vigoroso (ακμή). En cuanto a la
vehemencia, se relaciona con la τραχύτης que Demetrio aplica a la
capacidad de producir un estilo elevado (Demetrius 1902: 49).
A estas apreciaciones Materno expresa un pensamiento
particular sobre sus preferencias en el carácter (ηθος) del discurso,
al confesar su preferencia por el impetus de Gayo Graco y la maturitas
de Lucio Craso a la floritura (calamister) de Mecenas o al tintineo
(tinnitus) de Galión (estas últimas denominaciones más apartadas
de un estilo solemne o elevado), y afirma que es mejor vestir el
discurso con una toga, por áspera que sea (26.1); una preferencia de
los aspectos que constituyen un estilo elevado, caracterizado por la
grandeza, sobre otra tipología. Sirve este concepto de introducción
para su crítica del estilo oratorio contemporáneo con un primer
ejemplo ilustrativo sobre cómo algunos oradores se jactan de que
sus discursos se canten y se bailen, de donde vienen la expresión
foeda et praepostera de que “nuestros oradores hablan melosamente,
nuestros histriones bailan con elocuencia” (26.3).
En adelante hace una crítica del estilo de Casio Severo,
el único y mejor ejemplo que Apro hubiese mostrado durante su
exposición:
librorum suorum plus bilis habeat quam sanguinis. primus enim
contempto ordine rerum, omissa modestia ac pudore verborum,
ipsis etiam quibus utitur armis incompositus et studio feriendi
plerumque deiectus, non pugnat, sed rixatur

Tac. Dial. 26.5
14 Sobre la Sinceridad, cf. Hermógenes (1993: 352-63).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(Aunque gran parte de su obra contenga más dosis de bilis que de
sangre, pues, desdeñando el orden en la exposición, sin atender
a la modestia y al decoro en las palabras, utilizando sin arte las
armas de las que cabalmente se servía y derribado con frecuencia
por su obsesión de herir, es el primero en mostrarse como un
alborotador, y no como un luchador.)

Con un símil y diversos conceptos referidos a la dispositio y
compositio condena lo que sería un exceso, un desequilibrio estilístico,
un ataque al decus, que da la sensación más bien de una riña que de
una lucha. Y ése para Mesala es el que supera en elocutio a sus demás
congéneres (26.7).
Y así, finalmente, tras los ánimos de Materno de hablar con
la libertas propia de esa época antigua (27.3), lo que se consideraba
un elemento básico para el desarrollo retórico, la última concepción
referida al terreno más próximo de la calidad y cualidad del discurso
es expuesta de nuevo por Mesala en torno a las diferentes escuelas
filosóficas, que siempre han emanado visiones transformadas en
estilos a poetas, prosistas y oradores.
sunt apud quos adstrictum et collectum et singula statim
argumenta concludens dicendi genu s plus fidei meretur: apud
hos dedisse operam dialecticae proficiet. alios fusa et aequalis
et ex communibus ducta sensibus oratio magis delectat: ad hos
permovendos mutuabimur a Peripateticis aptos et in omnem
disputationem paratos iam locos. dabunt Academici pugnacitatem,
Plato altitudinem, Xenophon iucunditatem; ne Epicuri quidem
et Metrodori honestas quasdam exclamationes adsumere iisque,
prout res poscit.

Tac. Dial. 31.5-6

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(Hay a quienes les merece más confianza el estilo oratorio conciso,
apretado y que redondee cada argumento con prontitud: ante
éstos será provechoso haber ejercitado la dialéctica. A otros les
gusta más un discurso amplio, uniforme y sacado de la experiencia
común: para influir sobre estos otros tomaremos prestados de
los peripatéticos los argumentos apropiados y perfectamente
dispuestos para todo tipo de discusión. Los académicos nos
surtirán de combatividad; Platón, de distinción; Jenofonte, de
encanto. Tampoco le estorbará al orador tomar ciertas máximas
honestas de Epicuro o de Metrodoro y utilizarlas cuando el caso
lo requiera.)

Un estilo conciso (concinnitas), apretado y de argumentos
sencillos y redondeados propio de la dialéctica.15 Otro amplio,
uniforme y sacado de la experiencia común relativo a la escuela
peripatética.16 Los académicos ofrecen combatividad. Platón una
elevación en el discurso,17 Jenofonte encanto.18 Epicuro y Metrodoro
honestidad. Nos encontramos por tanto ante una coda temática
que evidencia la postura, ya promovida en el De Oratore, de que la
filosofía representa la principal fuente de conocimiento del orador,
enfatizada en esta obra por la reiteración en el discurso de Mesala y
ejemplificada en el de Apro.19
15 La dialéctica representaría un estilo simple, propio para la discusión
científica, cf. Aristóteles (199: 4 1005ª). Para una lista de las escuelas y sus
representantes, vid. Diogenes (1972: 1.19-20).
16 A la que Dionisio atribuye el llamado estilo medio (μεσοτής), cf. G. L.
Hendrickson (1904: 125-156).
17 Cuya amplitud y base no fijadas se debe al ritmo, que contribuye a esa
elevación, cf. Demetrio (1996: 183).
18 Nótese la inclusión de este autor y no de otros historiadores por su estilo
diferenciado, como así hace Hermógenes; cf. Hermógenes (1993: 405-406).
19 C. S van der Berg (2014: 225).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Muchas formas de estilo, muchos conceptos retóricos y
poéticos son esgrimidos por los contertulios en la pugna por sus
respectivos puntos de vista sobre los asuntos que pertocan a las
polémicas planteadas en el devenir de la obra. Asoma a la conciencia
del lector la duda sobre la postura desde la que Tácito habría
plasmado los pensamientos y argumentaciones enfrentadas en el
diálogo. Podría pensarse que, siguiendo el espíritu de la obra como
un planteamiento de cuestiones que deben hacer meditar al lector y
proseguir el debate por su cuenta, la preferencia por uno u otro estilo
o mezcla de estilos, así como la relevancia o irrelevancia de cada uno
de ellos para hallar el mejor modelo retórico queda en manos de ese
lector crítico. El motivo, al fin y al cabo, es hacer pensar.

Bibliografía citada
Allison, J. (1999). «Tacitus’ Dialogus and Plato’s Symposium», Hermes
127, 4th, pp. 469-472
Aristóteles (1994). Metafísica, Calvo, T. (trad.), Madrid: Gredos.
Cicero, M. Tullius (1918). Tusculanae disputationes, Pohlenz, M. (Ed.),
Leipzig: Teubner.
Dangel, J. (1991). «Les structures de la phrase oratoire chez Tacite:
Étude syntaxique, rythmique et métrique», ANRW II,
33.4, pp. 2454-2538.
Demetrio (1996). Sobre el estilo, García J. L. (trad.); Madrid: Gredos.
Demetrius (1902). Demetrius On style, Roberts W. R (Ed.) Cambridge:
Cambridge University Press.
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Diogenes Laertius, (1972). Hicks, R. D. (Ed.), Cambridge: Harvard
University Press.
Grau, F. (2005). «Retórica y estilo: Tácito y lo sublime», SPV, Vol. 8
n.55, pp. 141 – 161
Goldberg, S. M. (2009). «The faces of eloquence: the Dialogus de
oratoribus», en The Cambridge companion to Tacitus, Woodman,
A. J. (Ed.), 73-84, Cambridge: Cambridge University Press.
Hendrickson G. L. (1904). «The peripatetic mean of style and the
three stylistics characters», AJP, Vol. 25 n.2, pp. 125-156.
Hermógenes (1993). Sobre las formas de estilo, Montero, C. R. (trad.),
Madrid: Gredos.
Horace (1836). The works of Horace, Smart, C. (Ed.), Philadelphia:
Joseph Whetham.
Horacio (2008). Sátiras, epístolas, arte poética, Moralejo, J. L. (trad.),
Madrid: Gredos.
Quintilian (1920). opera, Butler, H. E. (Ed.), London: Harvard
University Press.
Quintiliano, Marco Fabio (1996). Sobre la formación del orador IV,
Ortega, A. (trad.), Salamanca: Publicaciones Universidad
Pontificia de Salamanca.
Rabe, H. (1985). Rhetores graeci. Hermogenes, Stuttgart: Teubner.
Sancho Royo, A. (2002). «La teoría de los estilos de Hermógenes y el
discurso Sobre la corona de Demóstenes», HABIS 33, pp. 273–299.
Tácito, Cornelio (1996). Agricola, Germania, Diálogo sobre los oradores,
Requejo, J. M. (trad.), Madrid: Gredos.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Tacitus, Cornelius (1900). Opera minora, Furneaux, H. (Ed.), Oxford:
Clarendon Press.
Van der Berg, C. S. (2014). The world of Tacitus’ Dialogus de oratoribus:
Aesthetics and Empire in Ancient Rome, Cambridge: Cambridge
University Press.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La remediación de la cultura y la sociedad en
Facebook
The Remediation of Culture and Society on
Facebook
Maribel Maldonado Alcocer
Universidad Autónoma de Nuevo León
maribel_maldonado2@hotmail.com

ORCID: 0000-0002-7896-2213
Fecha de entrega: 25-04/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen: Este artículo de investigación es un acercamiento reflexivo al
fenómeno de la remediación que se identifica en la red social de Facebook,
por lo tanto, se analizan ejemplos específicos tomados de la plataforma
digital para demostrar cómo se remedian rasgos o características de la
cultura y la sociedad dentro de esta, como lo son: ejemplos de publicaciones
del ámbito artístico, específicamente de la pintura y la narrativa; post
sobre posturas filosóficas; información y difusión del campo educativo;
y comunicados donde se muestran las principales normas de convivencia
y respeto dentro de la red social. Todo ello con la intención de analizar la
importancia del proceso de remediación en los medios de comunicación
masiva donde tienen cabida una gran cantidad de aspectos relevantes de
la cultura y la sociedad, así como su adaptación a los nuevos espacios
digitales de expresión e interacción social en la Red.
Palabras clave: remediación, Facebook, cultura, sociedad, Red.

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Abstract: This research article is a reflective approach to the
phenomenon of remediation that is identified in the Facebook social
network, therefore, specific examples taken from the digital platform
are analyzed to demonstrate how traits or characteristics of culture and
society are remedied within this, such as: examples of publications in the
artistic field, specifically painting and narrative; post on philosophical
positions; information and dissemination of the educational field; and
communications where the main rules of coexistence and respect within
the social network are shown. All this with the intention of analyzing the
importance of the remediation process in the mass media, where there
is room for a large number of relevant aspects of culture and society, as
well as their adaptation to the new digital spaces of expression and social
interaction in network.
Keywords: remediation, Facebook, culture, society, Network.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El presente trabajo pretende ser un acercamiento analítico de
naturaleza hermenéutica y cualitativa, en el cual se busca mostrar
que dentro de la red social de Facebook se presenta un fenómeno de
interacción y convivencia humana de tal magnitud y significación en
la vida de los usuarios que los lleva a remediar, es decir, a trasladar
una enorme cantidad de aspectos y de productos de la cultura y
la sociedad dentro de esta plataforma digital, con la finalidad,
consciente o inconsciente, de rehacerlos desde las características
intrínsecas del medio al cual emigran, a la vez que pierden o suplen
otros elementos propios que habían adquirido en los medios
analógicos de comunicación. Este hecho aparentemente evidencia
la necesidad humana de recrear o construir una realidad digital
epistemológicamente completa y compleja, donde todos esos
componentes que no corresponden a necesidades apremiantemente
básicas, pero sí de enorme relevancia humana, sean representados y
adquieran sentido dentro de la red social.
En el libro Remediation. Understanding New Media, Jay David
Bolter y Richard Grusin definen y explican el concepto de remediación:
[…] Marshall McLuhan remarked that “the ‘content’ of any
medium is always another medium. The content of writing is
speech, just as the written word is the content of print, and print
is the content of the telegraph […]. As his problematic examples
suggest, McLuhan was not thinking of simple repurposing, but
perhaps of a more complex kind of borrowing in which one
medium is itself incorporated or represented in another medium.
[…] Again, we call the representation of one medium in another
remediation, and we will argue that remediation is a defining
characteristic of the new digital media. What might seem at first
to be an esoteric practice is so widespread that we can identify a
spectrum of different ways in which digital media remediate their
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

predecessors, a spectrum depending on the degree of perceived
competition or rivalry between the new media and the old1.
(Bolter y Grusin, 2000: 45)

Como se puede observar, el proceso de remediación consiste
en trasladar un recurso de expresión o producto cultural del pasado
hacia un nuevo medio de comunicación, a través de la representación
y adaptación de sus características esenciales, teniendo como
consecuencia la pérdida de peculiaridades y también la adquisición
de más y nuevas particularidades tomadas del espacio al que se
desplazó. Por ejemplo: un chiste que provenga de la tradición oral
es recreado, con otros elementos y diversas características, dentro
de Facebook (u otras redes sociales), como imágenes, videos, gifs,
memes, entre otras peculiaridades que facilita el nuevo medio en
el cual se expresa, con la finalidad de causar una mayor gracia al
redimensionar y explotar las referencias populares en un contexto
de interacción social digital. Los autores afirman que la remediación
es muy antigua, pues en la Biblia ya aparecen ilustraciones y otros
recursos adaptados de la oralidad para que las historias narradas
adquirieran una mayor y más profunda trascendencia, al utilizar
1 Traducción: “Marshall McLuhan remarcó que “el ‘contenido’ de
cualquier medio es siempre otro medio. El contenido de la escritura es el habla,
así como la palabra escrita es el contenido de la impresión, y la impresión es
el contenido del telégrafo [...]. Como sus problemáticos ejemplos sugieren,
McLuhan no estaba pensando en una simple reutilización, sino quizás en un
tipo más complejo de préstamo en el que un medio se incorpora o se representa
en otro medio. […] Nuevamente, llamamos a la representación de un medio en
otro remediación, y argumentaremos que la remediación es una característica
definitoria de los nuevos medios digitales. Lo cual podría parecer en un
principio una práctica esotérica que está tan extendida que podemos identificar
un espectro de diferentes formas en que los medios digitales remedian a sus
predecesores, un espectro que depende del grado de competencia o rivalidad
percibida entre los nuevos medios y los viejos.” (Bolter y Grusin, 2000, p.45)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

más de un sentido humano para interpretarlas, pero sin abandonar
por completo la sensación original evocada por el antiguo medio.
Una cuestión muy relevante, mencionada por Bolter y Grusin, es
que el nivel de competencia y/o rivalidad entre los medios permite,
hasta cierta forma, reconocer los distintos modos en los que los
recursos de los medios analógicos y/o tradicionales son remediados
en las nuevas plataformas digitales de comunicación, información
y sociabilización; además, los autores identifican el proceso de
remediación como una de las cualidades más determinantes de los
nuevos medios.
Por su parte, Osvaldo Cleger, en la tesis titulada El arte de
narrar en la Era de las Blogoficciones: una aproximación interdisciplinaria a la
literatura en los blogs, se basa en la definición de Bolter y Grusin sobre
el concepto de remediación y la sintetiza de la siguiente forma:
El proceso de “remediation” es aquel que explica la pérdida de
determinados rasgos que sufre cualquier producto de la cultura
al pasar de un medio establecido a otro emergente, así como la
paralela adquisición de nuevas características asociadas con el
medio hacia el cual se emigra. (Cleger, 2009: 371)

Esta explicación ayuda a comprender cómo el proceso de
remediación puede funcionar como una especie de homeóstasis2
moderna o una alegoría de ella porque permite que ciertos productos
culturales de los medios tradicionales eliminen particularidades o
elementos que ya no necesitan y tampoco son relevantes en los
recientes espacios digitales, a la vez que consiguen nuevos rasgos de
2 “[…] las sociedades orales viven intensamente en un presente que guarda
el equilibrio u homeóstasis desprendiéndose de los recuerdos que ya no tienen
pertinencia actual” (Ong, 1982: 52).
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

identidad al adaptarse a los nuevos medios de expresión, guardando
un equilibrio pertinente entre los actos de comunicación del pasado
y los del presente.
Definir los conceptos de cultura y sociedad no es una tarea
sencilla porque estos envuelven muchos y muy complejos aspectos
y características de la actividad humana en general, sin embargo, es
indispensable presentar las nociones desde las cuales se parte para
determinar qué es la cultura y qué es la sociedad y poder identificar
cuáles de sus rasgos son remediados dentro de la red social. Por lo
tanto, se expondrán las definiciones que se consideraron como las
más pertinentes de acuerdo con el planteamiento de este análisis. En
el libro Cultura primitiva, el antropólogo inglés Edward Burnett Tylor
afirma: “La cultura o civilización, tomada en su sentido etnográfico
amplio, es ese complejo total que incluye conocimiento, creencia,
arte, moral, ley, costumbre y otras aptitudes y hábitos adquiridos
por el hombre como miembro de la sociedad” (Tylor, 1871: 64);
la definición de este autor fue una de las primeras referencias de la
época moderna y significó un punto de partida para dimensionar la
amplitud heterogénea que abarca el concepto, además de posibilitar
la comprensión de este y su ubicación como objeto de estudio.
Por otro lado, en “La dimensión cultural de la vida social”,
Bolívar Echeverría explica lo siguiente:
El término cultura apareció en la sociedad de la Roma antigua
como la traducción de la palabra griega paideia: “crianza de los
niños” […] Desde entonces, […] su concepto, enraizado en la
noción de “cultivo”, ha mantenido invariable su núcleo semántico.
Se trata del cultivo de la humanitas, de aquello que distingue al ser
humano de todos los demás seres; de una humanitas concebida,
primero, como la relación de las comunidades grecorromanas

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con los dioses tutelares de su mundo; después, como el conjunto
de las costumbres, las artes y la sabiduría que se generaron en
ese mundo, y, por último, esta vez en general, como la actividad
de un espíritu (nous) metafísico encarnado en la vida humana.
(Echeverría, 2010, p.27-28)

Aunque en su trabajo Bolívar expresa una postura crítica hacia
la idea de cultura manejada en el discurso moderno, al considerarla
contradictoria en su base, la definición que expone permite hacerse
una idea más completa y esclarecedora en torno a todos los aspectos,
características y ámbitos que han sido considerados como parte
de la cultura desde el origen de las primeras civilizaciones hasta la
actualidad, y poder desarrollar una noción más puntual de su esencia
y significación en la realidad, y del valor que posee para la humanidad.
A partir de ambas posturas se puede conformar una
definición de cultura que conjugue lo más posible todo lo que ha
implicado y sigue envolviendo el término, y que corresponda con
el significado que se busca transmitir en este ensayo. Entonces, la
cultura es todo el conjunto de conocimientos, comportamientos,
actitudes, actividades, concepciones y pensamientos que le aportan
sentido, esencia e identidad a la vida humana más allá de la idea
de supervivencia, que alimentan el espíritu y que distinguen al ser
humano entre los animales.
Por otra parte, en lo referente a la definición de sociedad,
que también es un concepto complejo, se utilizará la establecida
por Pierre Bourdieu, quien la explicó al precisar en qué consiste el
espacio social global:
[Es un] conjunto de posiciones distintas y coexistentes,
externas unas a otras, definidas en relación unas de otras por su
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exterioridad mutua y por relaciones de proximidad, de vecindad
o de alejamiento y asimismo por relaciones de orden, como por
encima, por debajo y entre. […] esa realidad intangible, que no se
puede mostrar ni tocar con el dedo, y que organiza las prácticas y
las representaciones de los agentes. (Bourdieu, 1997: 16 y 21-22)

Al tomar esta explicación como referencia, se puede afirmar
que la sociedad es o son las diferentes formas de agrupación o
asociación en las cuales se organiza la convivencia humana con
distintos fines y desde diferentes jerarquías. Uno de los objetivos
más importantes para realizar estas organizaciones sociales en la
vida moderna ha sido, sin duda alguna, el que ha hecho posible
el surgimiento del concepto de civilización, como una de las
principales bases del sistema capitalista: “Civilización […] se
refiere a valores y prácticas materiales que son compartidas con
otros pueblos y que no reflejan la individualidad. Designa, grosso
modo, al mundo capitalista burgués” (Benhabib, 2006: 23). Como
se puede observar, tienen que existir intereses y fines compartidos
entre varios individuos para crear una sociedad, sin embargo, los
acuerdos a través de los cuales organizan su coexistencia son de
una naturaleza epistemológica muy distinta a la que posibilita la
unión dentro de una comunidad tradicional, pues los convenios
en las sociedades no autóctonas o tradicionales suelen responder a
necesidades inorgánicas relacionadas con el progreso, en términos
modernos. En este caso y de acuerdo a las características de la
red social de Facebook, de la interacción, de las relaciones que se
establecen en esta y de los contratos implícitos, es pertinente tratar
el concepto de sociedad en su forma singular, al considerar como
una asociación heterogénea el cúmulo de usuarios que utilizan esta
red.
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Antes de abordar los ejemplos de los aspectos remediados de la
cultura y la sociedad, es pertinente preguntarse: ¿Cuál es el papel de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el contexto
cultural y social contemporáneo? Si se realiza una breve reflexión
histórica sobre el papel fundamental que los avances tecnológicos
e industriales representan en las modificaciones culturales y sociales
que gran parte de la humanidad ha experimentado (sobre todo en los
tres últimos siglos), se puede intuir que su influencia va más allá de
facilitar la vida humana. Desde la época prehistórica, con las primeras
herramientas rudimentarias (el fuego, las piedras y, tiempo después,
la agricultura y la rueda), pasando por la invención de la escritura, el
surgimiento de la revolución industrial (y su visión mecanicista y de
producción masiva) hasta la actualidad, los cambios generados por los
avances científicos y ahora por la revolución tecnológica de las últimas
décadas han contribuido, en gran medida, a las transformaciones de
naturaleza paradigmática de la cultura y la sociedad, e inclusive a la
transición del pensamiento tradicional hacia el pensamiento moderno,
y después posmoderno, en Occidente (y fuera de este).
En La galaxia de Gutenberg. Génesis del homo typographicus,
Marshall McLuhan señala lo siguiente:
Toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el
hombre. La escritura y el papiro crearon el medio ambiente social de
los imperios del mundo antiguo. […] Los distintos medios ambientes
tecnológicos, no meros receptáculos pasivos de las gentes, son, por
el contrario, procesos activos que dan nueva forma tanto al hombre
como a otras tecnologías. […] el súbito cambio de la tecnología
mecánica de la rueda a la tecnología del circuito eléctrico representa
una de las mayores conmociones de toda la historia. La prensa de
tipos móviles creó un nuevo mundo circundante, por completo
inesperado; creó el PÚBLICO. La tecnología del manuscrito no tuvo
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la intensidad o poder de expansión necesario para crear públicos a
escala nacional. Las que hemos llamado “naciones” en los últimos
siglos no precedieron ni pudieron preceder al advenimiento de la
tecnología de Gutenberg, del mismo modo que no podrán sobrevivir
la irrupción del circuito eléctrico, con su poder de implicarnos de un
modo total a todos en la vida de todos. (McLuhan, 1962: 2)

McLuhan parece plantear una relación directa, y hasta cierto
punto evolutiva, entre las formas en como las recientes tecnologías
van configurando un nuevo mundo o distintas perspectivas de
experimentar y dar significado a la realidad existente (por medio
de la intensificación y preponderancia de un sentido humano
sobre otros, gracias a las características intrínsecas del medio de
comunicación utilizado), y el cambio epistemológico de un tipo de
pensamiento hacia otro, por ejemplo: la transformación gradual de
las comunidades con un sistema de comunicación exclusivamente
oral hacia sociedades escriturales, donde la representación visual del
lenguaje pasó a ser la principal forma de dar sentido y legitimar el
mundo. El autor también fue visionario de los futuros cambios que
habría de experimentar la humanidad ante el desarrollo constante y
apresurado de las nuevas tecnologías de información y comunicación
social, las cuales han tenido un papel determinante en los cambios
epistemológicos experimentados por la sociedad occidental en lo
referente a las formas de comunicación, interacción y sociabilización,
como también en las nuevas maneras de experimentar e interpretar
la realidad, y de acceder a la información y al conocimiento.
Con la popularización del internet, gracias al crecimiento
del acceso social a este, las relaciones e interacciones humanas han
experimentado transformaciones graduales y complejas; sin embargo,
con la invención y comercialización masiva de los celulares inteligentes
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(iPhone y Android) el uso de redes sociales se ha vuelto parte de la vida
cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Facebook es, sin
duda alguna, la red social más importante y utilizada a nivel mundial:
“[…] ha conseguido superar de largo la cifra de los dos mil millones de
usuarios activos mensuales. Una cifra sin precedentes para una plataforma
web como la suya” (Naveira, 2020, https://marketing4ecommerce.mx/
historia-de-facebook-nacimiento-y-evolucion-de-la-red-social/). Esta
cantidad permite darse una idea de todos los millones de publicaciones
que diariamente, y por segundo, inundan esta red social. La gran
mayoría de ellas, atienden a una necesidad humana innata de narrar una
experiencia personal, un acontecimiento (real o ficticio), compartir su
propia opinión o la de alguien más, y/o publicar memes, imágenes, gifs
y otros recursos digitales, con la intención de legitimar una voz creada
de manera ficcional a través del desdoblamiento de identidad que los
usuarios asumen (de manera consciente o inconsciente) al momento
de publicar. En su trabajo titulado “Redes sociales, prácticas letradas
e identidad(es): el caso de Facebook. Una aproximación al estado del
arte”, Alfonso Vargas Franco afirma:
[…] la construcción de la identidad en las redes sociales está
estructurada a través de narrativas que evidencian determinados
posicionamientos del yo en relación con situaciones de la vida
diaria, del encuentro con los otros, en los acontecimientos de la
vida social y política de su país y del mundo, el deporte, la farándula,
etc. La narrativa es un acto de identidad, así como un indicador de
cultura o un discurso (Davies 2015). (Vargas, 2018: 196)

Se comprende entonces que los usuarios dentro de las redes
sociales manifiestan distintas posturas o actitudes, ante diferentes
acontecimientos o acciones de la vida diaria, las cuales deciden hacer
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públicas, independientemente si estas son reales o ficticias, porque
como el mismo Vargas lo menciona, esto les permite expresar una
o varias identidades (lo cual da cuenta de una necesidad humana
legitima) y ser partícipes en el escenario de la realidad digital
contemporánea, que tiene cabida dentro de las plataformas virtuales
de comunicación y sociabilización.
Facebook se presenta, en este caso, como uno de los espacios
digitales donde convergen los antiguos medios de expresión con
los nuevos recursos de comunicación –los cuales manifiestan los
principales rasgos culturales y sociales, que caracterizan la vida
posmoderna, y las transformaciones paradigmáticas sufridas por
estos– gracias al proceso de remediación. Como ya se explicó más
arriba, el concepto de Cultura abarca un sin número de elementos,
características, conocimientos, prácticas y hábitos concernientes a lo
humano, por lo tanto, para los fines de este análisis sólo se abordarán
algunos ejemplos ilustrativos que han sido remediados y que
corresponden al ámbito de las artes (principalmente a la pintura y a la
narrativa), al de la filosofía y al de la educación. Y en lo referente a la
sociedad se presentará un ejemplo sobre la remediación de las normas
de convivencia e interacción humana que se dan dentro de Facebook.
Primeramente, es indispensable hablar sobre los llamados
memes pues es precisamente bajo este tipo de recurso de expresión
que se remedian una enorme cantidad de referencias culturales
sumamente heterogéneas:
La palabra meme hace referencia a ideas, comportamientos o estilos
que se extienden culturalmente entre personas. Fue acuñada por
Richard Dawkings en su libro «El gen egoísta». Es un derivado del
griego “mimema” que hace referencia a lo que es imitado. Este

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concepto se ha trasladado a internet para describir ideas que se
viralizan o son replicadas de forma masiva a través de las redes
sociales, blogs, emails… y pasan de persona a persona de manera
explosiva. […] El formato de un meme puede ser una frase,
una imagen, un vídeo o un concepto más abstracto. En general
su temática es humorística rozando casi lo absurdo aunque en
ocasiones también se conviertan en pequeñas píldoras filosóficas.
(40defiebre, Diccionario de marketing digital, 2019, https://
www.40defiebre.com/que-es/meme)

Los memes se utilizan para transmitir todo tipo de información
de diversa naturaleza y con distintos fines de comunicación –
principalmente el humorístico–, y uno de los puntos clave de su
éxito es que provocan impresiones comunes en los usuarios a partir
de la identificación de las referencias culturales y sociales.
En lo que respecta al arte pictórico, se analizarán los
siguientes ejemplos:

Chloe Isabella, “Classic Art
Memes Group”, Grupo público de Facebook, https://
www.facebook.com/photo/?fbid=3007159006198351&amp;set=g.344777282787219

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La recreación, con fines humorísticos, del famoso autorretrato
de Vincent van Gogh puede entenderse como la remediación de la
libertad de interpretación y la capacidad de recepción que el público
expresa al momento de observar una obra artística, en este caso
visual. Por medio del proceso de remediación la imaginación de
los espectadores se concretiza y se vuelve una realidad gracias a la
posibilidad de crear su propia versión de la obra con intenciones
muy distintas a las del artista original, pero respetando, hasta cierto
punto, su esencia.
Es verdad que también en los medios analógicos de expresión
se podían realizar recreaciones o reinterpretaciones de obras artísticas,
como dibujos, disfraces y videos, sin embargo, la remediación de
este tipo de arte a través de la plataforma de Facebook le aporta otras
características que no poseía anteriormente, por ejemplo: la adaptación
o transformación de la narración presentada por la pintura original al
contexto y al momento histórico de la persona que realizó el meme
sobre esta; también, el meme, al ser compartido en la red social, pasa a
ser de dominio público, adquiere trascendencia universal, cosa que no
le solía suceder a una interpretación, reinterpretación o recreación en
los medios del pasado (sólo a la obra original); y además, la afirmación
de que la creación original ya no pertenece exclusivamente al artista
por el hecho de que él o ella la dieron a conocer y le otorgaron una
libertad simbólica, se vuelve más real que nunca porque los usuarios
de Facebook se convierten en productores de contenido al remediar
todos esos elementos y características que la primera versión no poseía
o tenía de más, para adecuar la pintura a sus propias necesidades
expresivas. Por ejemplo: la referencia de la pérdida de la oreja del
pintor se adecua de manera paródica y chusca al momento histórico
actual de la pandemia.
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En otro ejemplo de arte pictórico, se tiene lo siguiente:

“Classic Art Memes
Group”, Grupo público
de Facebook, https://
www.facebook.com/
groups/344777282787219/
media/photos

En este caso, la actividad receptora de los usuarios de la red
influye al momento en que ellos remedian sensaciones y emociones
que asocian e interpretan como las que podría estar experimentando
el personaje dentro de la pintura, según como se descifren las
expresiones corporales de ellos y/o la narrativa expuesta por la
obra. De esta forma, se remedian posibles respuestas y/o soluciones
a los interrogantes planteados por las posturas críticas, motivadas
hasta cierta forma por el surgimiento de las intervenciones3 dentro
de los más importantes proyectos del pensamiento de vanguardia,
3 “Una intervención artística sucede cuando personas, productos o
prácticas del mundo artístico penetran en una organización para desencadenar
determinados cambios ya sea en toda la organización o en una parte de ella”
(http://arteentodaspartes.es/artistic-interventions/).
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referentes a la institucionalización del arte y las formas en que era
mediado a finales del siglo XX:
El artista centra su actividad en el estudio de los procesos de
mediación en los que se encauza la recepción de la obra de arte,
anteponiendo su función de receptor a la de creador y revelando las
instancias políticas que controlan la recepción y la interpretación
de la cultura y de las obras de arte. Su intención principal es la de
cuestionar el prejuicio filosófico e histórico de que el significado y
el valor son propiedades intrínsecas de los objetos, proclamando
un desplazamiento de la atención crítica de las obras de arte
individuales hacia sus marcos institucionales. Se trata, en definitiva,
de convertir en objeto de arte la investigación sobre las relaciones
entre el hecho artístico y los fenómenos sociales que acompañan
y determinan su producción y su recepción por parte del público.
(Hernández y Martín, 1998: 48)

Como se puede observar, los aspectos remediados
corresponden al arte de la intervención y al concepto de obra
abierta4 planteado por Umberto Eco en referencia a la pluralidad de
significados que pueden desprenderse de la obra artística, en donde
los elementos nuevos que se agregan gracias a las características
de la red social son: que la intervención y la recreación dependen
totalmente de los espectadores, y que las interpretaciones trascienden
4 […] una obra de arte, forma completa y cerrada en su perfección de
organismo perfectamente calibrado, es asimismo abierta, posibilidad de ser
interpretada de mil modos diversos sin que su irreproducible singularidad
resulte por ello alterada. Todo goce es así una interpretación y una ejecución,
puesto que en todo goce la obra revive en una perspectiva original. […] La
poética de la obra “abierta” tiende […] a promover en el intérprete “actos de
libertad consciente”, a colocarlo como centro activo de una red de relaciones
inagotables entre las cuales él instaura la propia forma sin estar determinado
por una necesidad que le prescribe los modos definitivos de la organización de
la obra disfrutada. (Eco, 1992: 33-34)

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más allá de la época histórica y el contexto en los cuales se creó la
pieza original hasta adaptarse a las situaciones actuales.
Existen un sinfín de publicaciones en Facebook que relatan
una historia, ya sea utilizando palabras, imágenes, memes, videos,
gifs, entre muchos otro medios de expresión, donde se remedian
una importante cantidad de elementos, características y canales de
comunicación; sin embargo, una de las narraciones más utilizadas
son las historias y/o anécdotas personales que los usuarios deciden
compartir en sus muros, con diferentes intenciones, en las cuales
se puede observar la remediación de dos subgéneros narrativos:
el diario personal y la autobiografía; pues el tono es íntimo y las
funciones comunicativas corresponden a la confesión, al desahogo
y al testimonio dirigido hacia un receptor no especificado, como
sucede en el diario y en la autobiografía. Por ejemplo:

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Luna Jázara, 2021, https://
www.facebook.com/luna.
jazara

Esta narración es un homenaje que la autora le hizo a su
gato fallecido con la principal intención de recordar y relatar los
momentos más gratos que vivió al lado de él, y también es un tipo
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desahogo o aliciente ante la tristeza por la pérdida de su mascota y
la perplejidad al no conocer la causa de su muerte. Como se puede
observar, por la temática íntima, la estructura de monólogo, los
elementos autobiográficos y la intención comunicativa de expresar
emociones, sentimientos y pensamientos personales esta historia
encaja en la clasificación de diario, además de que la propia red social
le agrega una particularidad identificable del subgénero: la fecha.
En el análisis titulado “El diario personal en la literatura: teoría del
diario literario”, Álvaro Luque Amo afirma:
El diario, por tanto, no solo no destierra la función comunicativa
[de expresarse para un tercero], sino que además debe ser
contemplado como un tipo particular de discurso que tiene un
origen privado, que se dirige paradójicamente a la misma persona
que lo escribe y que, sin embargo, es susceptible de ser leído por
un tercero. (Luque, 2016: 278)

Por lo cual, se comprende que, aunque en su esencia el diario
personal es privado, el hecho de comunicar un mensaje a través de
un medio al cual otros individuos pueden acceder y descifrar lo
posibilita de salir de ese espacio íntimo y trascender al público, como
sucede cuando se divulgan y/o publican. En el caso de Facebook,
estas expresiones adquieren otras características, originadas por el
proceso de remediación, que las diferencian del diario tradicional:
el acceso al ámbito público y a la retroalimentación de manera
inmediata al expresarse dentro de una red social; además, gracias a
la opción de compartir o de copiar y pegar que los usuarios tienen,
se acrecienta la posibilidad de incrementar a un ámbito mundial
dicho post; y debido a que la naturaleza digital del espacio facilita
el anonimato y/o el desarrollo de una identidad fluida, se vuelve
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factible interpretar la narración como una “ficcionalización5” de esa
experiencia personal, a pesar de todas las referencias a la vida real.
Si bien es cierto que el post fue enunciado para destinatarios
concretos, y que sin duda alguna cualquier publicación realizada en
una red social implica precisamente eso (a menos que no tengas
ningún amigo o contacto virtual dentro de estos espacios o que hayas
“posteado” en modo privado), en la narración sobre la vida del gato
Luis Alberto el tono de la autora, así como también su intención
inmediata, parecen conllevar la “ficcionalización” del espacio
digital público y del momento de la entonación, simulando estar
escribiendo para sí misma; existe una simulación de distanciamiento
con los receptores.
Por otro lado, la autora se vale de un seudónimo para
publicar, lo cual hace explícito el alejamiento que se establece entre
ella como sujeto empírico y la voz que utiliza para relatar, es decir
que existe una distinción entre el personaje histórico real que es
la escritora y el sujeto lírico (narrativo en este caso) que cuenta la
historia de la muerte de su gato; este distanciamiento ficcional entre
el que enuncia y el sujeto real puede percibirse en la autobiografía,
incluso a pesar de que los escritores usen su nombre verdadero
dentro de sus obras. En el análisis “La referencia desdoblada: el
sujeto lírico entre la ficción y la autobiografía”, Dominique Combe
explica, con respecto a este tema de la distinción o desdoblamiento
entre el autor y la voz o sujeto ficcional que narra, lo siguiente:

5 “La ficcionalización es la puesta en escena de la creatividad de la
humanidad y como no existen límites para lo que puede ser espectacularizado,
el proceso creativo, en sí mismo, carga la inscripción de la ficcionalidad: la
estructura de doble significado” (Iser, 1990, p.951).

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[…] Roman Ingarden [,] en La obra de arte literaria (1935), había
afirmado que en una obra literaria la enunciación es fingida, como
lo son los juicios lógicos, que son &lt;&lt;quasi juicios&gt;&gt;. De este
postulado puede deducirse, aunque Ingarden no aborde esta
cuestión, que el sujeto en la poesía lírica no escapa a esta fictividad
que lo separa radicalmente de la existencia de la vida. […] La
distinción metodológica fundamental de la narratología es la que
separa entre el narrador y el autor, de manera que el uso de una
primera persona no garantiza la autenticidad o la referencialidad
sino que puede inscribirse en el ámbito de la ficción. (Combe,
1999: 137 y 141)

Se sabe que la publicación de la autora difícilmente puede ser
interpretada como un poema, ni tampoco tiene la intención explícita
de ser un relato ficcional, sin embargo, tomando en cuenta las
implicaciones y significados de la enunciación dentro del subgénero
de la autobiografía, la reconstrucción de la memoria involucra un
distanciamiento entre el pasado y el momento de la expresión y
entre el sujeto que lo vivió y el que lo recuerda, aunque físicamente
sean la misma persona. Además, como ya se mencionó más arriba,
el canal de comunicación, Facebook, posibilita la problematización
o diversificación de la identidad de los usuarios. De esta forma,
el proceso de remediación de la autobiografía permite que esta
adquiera la característica de la manifestación de una nueva identidad
o de diversidad de identidades de forma inmediata (gracias al
seudónimo y al distanciamiento implicado en la enunciación),
pública e interactiva, donde el espacio privado pierde sentido y
significación en el ámbito de la comunicación y la experiencia digital;
así como también el tiempo y el espacio compartido en la virtualidad
extienden sus confines hasta el grado de desvanecerlos, gracias a las
características intrínsecas del nuevo medio de expresión. Como lo
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señala Ana Cuquerella Jiménez Díaz en su tesis titulada El potencial
creativo de la remediación en la literatura digital hispánica:
La interactividad característica de la “cibercultura” ha renovado
la recreación de los antiguos medios hasta límites de los que
todavía no somos conscientes. La cibercultura se ha desarrollado
imparable, con el crecimiento del ciberespacio al que Pierre
Lévy define como: “espacio de comunicación abierto por la
interconexión mundial de los ordenadores y de las memorias
informáticas” (Lévy, 2007: 70). Una interconexión mundial
que diluye las fronteras del espacio y el tiempo. Hasta el punto
de crear ejemplos de presencia digital en tiempo real como
Facebook; un auténtico banquete de la memoria capaz de revivir
antiguas amistades; océano en el que navega, casi vivo, como en
espera, el recuerdo de los que se fueron, como una forma de
“ciberinmortalidad”. (Cuquerella, 2016: 130)

Los usuarios de esta red social aprovechan al máximo las
posibilidades expresivas y re-significativas de la remediación para
atender necesidades comunicativas particulares y sociales que surgen
ante las nuevas tecnologías de la comunicación y la información,
las cuales no pierden esa relación o cercanía con los medios y/o
productos culturales analógicos, sino que los recrean y adaptan a
las nuevas formas epistemológicas de experimentar, comprender y
expresar la realidad dentro del ciberespacio.
Se pasará ahora a revisar un ejemplo donde, a partir de la
interpretación de una corriente filosófica, se remedia la necesidad
humana de reflexionar para tratar de comprender las causas de
los fenómenos sociales, culturales, políticos y económicos, y que
permite establecer distancia de esa realidad para poder examinarla,
manifestar una postura crítica y pensar en el propio papel de
intervención en esa realidad:
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“Memes comunistas para
gente blanca de la burguesía”,
2021,
Comunidad
en
Facebook,
https://www.
facebook.com/MCPGBB/
photos/2676591189312355)

La postura crítica hacia las formas de organización económica
y social establecidas por el capitalismo extremo y/o el neoliberalismo
es muy directa y aguda porque parte de la filosofía anarquista general,
mediante la cual se busca la emancipación del individuo o de la
colectividad de cualquier clase de jerarquía o poder impuesto por la
fuerza, para promover un cambio social basado en la justicia; además
la recomendación del libro del antropólogo y activista estadounidense
es la fuente principal de las ideas expuestas. Gracias a la remediación,
la actitud crítica se enriquece de otras características expresivas como
la fabulación y/o la caricaturización de los personajes principales para
simular lo absurdo y colocar el peso de las connotaciones políticas
implicadas en la enunciación en un ser ficticio y totalmente ajeno a la
realidad humana. Además, el tipo de palabras, de imágenes o recursos
retóricos utilizados en este tipo de memes expresan tonos irónicos,
sarcásticos o paródicos con la intención de hacer más sutil o de
desviar el foco, hasta cierto punto, de la postura crítica y/o política
que se asume en el mensaje hacia los elementos humorísticos, a pesar
de que esta sea una de sus principales intenciones comunicativas.
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Marcelo Dascal reflexiona, con respecto a la realidad, a la
importancia de concientizar a la humanidad a través de la educación
y a la prioridad de desarrollar y promover un pensamiento crítico en
la sociedad, lo siguiente:
El primer paso para liberarse de esa falsa conciencia [impuesta
por la cultura dominante] es percatarse de que la realidad – sea
lo que fuere– no es algo fijo, inmutable y “dado” a lo que uno no
puede más que “adaptarse”. […] La realidad se nos presenta por
medio de conceptualizaciones humanas y por lo tanto criticables
y reemplazables. […] Se debe cuestionar esquemas conceptuales,
conocimientos o soluciones establecidos. La relación misma del
hombre con la “realidad”. (Dascal, 2011: 201-202)

Probablemente, gracias a la reflexión filosófica y a la educación
se puede llegar a esa emancipación, a esa ruptura con las formas instauradas hegemónicamente para comprender y asir la realidad, y acceder a
la pluralidad de pensamientos, culturas y sociedades que cohabitan en
el mundo; ya que, como el mismo Dascal lo menciona, la filosofía es
ese lugar donde concurren diferentes teorías, pensamientos y escuelas
parcialmente incompatibles, pero que deben de coexistir, bajo el mutuo
respeto, porque responden a necesidades dentro de un universo plural y
diverso, como convendría que fuera el nuestro (Dascal, 2011: 189)
Ya que se ha abordado el tema de la educación y su papel liberador, se pasará ahora a exponer una de las principales características que
la remediación le aporta a la tarea ético-educativa –en lo que respecta
a facilitar el acceso a la información y al conocimiento a un mayor número de personas gracias al uso de las Tecnologías de la Información
y la Comunicación contemporáneas, gracias a la reciente y acelerada
revolución tecnológica y a las posibilidades que ofrece el Internet y la
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WEB6– es el traslado del aula, del auditorio, de casi cualquier espacio
físico donde se da el proceso educativo, escolarizado o no, hacia el medio digital dentro de Facebook con la finalidad de que las universidades,
instituciones, escuelas o centros educativos hegemónicos no sean los
únicos lugares encargados de transmitir aprendizajes, conocimiento e
información trascendental, es decir, plantear la posibilidad de evitar la
jerarquización de la educación y la apropiación de la información y el
conocimiento por los grupos privilegiados que ostentan el poder. El
uso de Facebook ha trascendido los aspectos del mero entretenimiento y
la diversión, para convertirse en un espacio y/o herramienta didáctica
y cultural utilizada por todo tipo de universidades, instituciones educativas, centros artísticos y de difusión, entre muchos otros, para intentar
educar y para tratar de transmitir, promover, facilitar y universalizar el
conocimiento, práctica que se ha potencializado debido a la pandemia.
Por cuestiones de extensión, solo se utilizarán breves ejemplos
del contenido de las páginas de Cultura UANL y UNAM (Universidad
Nacional Autónoma de México); sin embargo, prácticamente todas
las universidades nacionales e internacionales, públicas o privadas,
así como también las otras instituciones educativas cuentan con sus
propias páginas dentro de esta red social y comparten todo tipo
de información, cursos, talleres, charlas, conferencias, recursos y/o
conocimiento de diferentes áreas y disciplinas, incluso una gran e
importante cantidad de este acervo que se ofrece públicamente es
de acceso gratuito, lo que garantiza el acceso al mismo.
6 WEB (World Wide Web, o www), es un conjunto de documentos (webs)
interconectados por enlaces de hipertexto, disponibles en Internet [es un subconjunto
utilizable en este medio] que se pueden comunicar a través de la tecnología digital.
[…] La web es un “organismo vivo” y, como tal, evoluciona. Desde su creación el
año 1966, con esa primera red Arpanet, hasta el posterior nacimiento del Internet
que conocemos, no ha dejado de cambiar y perfeccionarse. Hemos pasado de una
web 1.0 a la 2.0, 3.0 y ahora llega la web 4.0. (Latorre, 2018: 1)
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https://www.facebook.
com/CulturaUANL

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

https://www.
facebook.com/
UNAM.MX.Oficial/
videos/?ref=page_
internal

Se puede observar que los contenidos publicados son
de temáticas muy variadas y que pertenecen a diferentes áreas y
disciplinas del conocimiento, pues la misión y filosofía de estas
universidades nacionales se trasladan y adaptan al espacio digital,
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

157

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

con la intención, posiblemente, de promover la democratización de
la educación, desde una plataforma que originalmente fue creada
con propósitos muy distintos. Es cierto que el hecho de acceder a
este tipo de información, conferencias, análisis, charlas, simposios,
capsulas informativas, seminarios, coloquios en Facebook live, oferta
educativa, entre otros recursos, no garantiza la adquisición de
conocimiento real y significativo para los usuarios porque:
[…] la abundancia de información no supone conocimiento per
se. [En pie de página] La información se compone de hechos
y sucesos, mientras que el conocimiento se define como la
interpretación de dichos hechos dentro de un contexto, supone
una comprensión global de dichos hechos y muchas veces una
orientación determinada por alguna finalidad, como lo expresa
Habermas al ligar el conocimiento con el interés. (Picos, 2020: 28)

Sin embargo, el hecho de que sean las propias Universidades
las que tomen el papel ético y social de mover el conocimiento que
ellas están generando desde un espacio tradicional y hegemónico
como lo es la institución y trasladarlo hasta un espacio público
digital y de interacción inmediata, ayuda en gran medida a despertar
el interés por educarse y adquirir conocimientos relevantes en un
mayor número de individuos. Con lo cual se puede interpretar que se
persigue remediar el ideal democrático de la sociedad, por medio de la
difusión y universalización de información y conocimientos legítimos.
Una sociedad es democrática en la medida en que facilita la
participación en sus bienes de todos sus miembros en condiciones
iguales y que asegura el reajuste flexible de sus instituciones
mediante la interacción de las diferentes formas de vida asociada.
Tal sociedad debe tener un tipo de educación que dé a los
individuos un interés personal en las relaciones y el control sociales

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y los hábitos espirituales que produzcan los cambios sociales sin
introducir el desorden” (Dewey, 1998 p. 91)

Como se puede observar, el propósito final que se busca
alcanzar, a través del acceso a la educación, es la participación
consciente de las personas en la realidad y su emancipación, tanto
individual como social. Sin embargo, se sabe que lograr tal objetivo
aún es complicado porque a pesar de que las plataformas como
Facebook ofrecen o simulan otorgar libertad a los usuarios, son
espacios que desgraciadamente no son neutros ni están exentos
de ideologías y estructuras de saber-poder que generan y justifican
la violencia simbólica7. Incluso puede suceder, en ciertos casos,
que el proceso de remediación funcione como legitimador de
arbitrariedades en lugar de ser un medio emancipador.
Finalmente, se realizará el análisis de uno de los ejemplos en
que se identifica la remediación de la sociedad en Facebook, en el cual
se recrean las normas de convivencia e interacción humana, pero
con nuevas características como la “eficacia” y/o rapidez con la
que actúan los administradores de Facebook al momento de eliminar
comentarios, y de restringir y/o eliminar las cuentas de usuarios
que no respetan las reglas comunitarias establecidas explícitamente
dentro de la red social y dentro de los grupos públicos y privados.
También se remedia el ideal de sociedad “Utópica” al buscar la
interacción respetuosa y el principio de justicia y responsabilidad
7 La «violencia simbólica» es exactamente la acción pedagógica
que impone significaciones y las impone como legítimas. Pero justo esta
legitimización implica la autonomía relativa de la escuela para disimular las
relaciones de fuerza que determinan la acción; sin tal disimulo, las funciones
específicamente sociales de la escuela serían evidentes y esto tendría como
consecuencia el impedir que la escuela pudiera llevar a efecto su cumplimiento.
(Bourdieu y Passeron, 1996: 18-19)
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

que rigen la libertad de expresión auténtica, la cual algunas personas
confunden con el libertinaje y las expresiones ofensivas, pues
desconocen los derechos humanos internacionales, y las garantías
individuales establecidas en las constituciones políticas de cada país.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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https://transparency.fb.com/
es-es/policies/community
standards/?from=https%3A%2F%2Fwww.
facebook.com%2Fcommunitystandards

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Se prefirió mostrar algunas secciones del compromiso que
Facebook establece con todos los usuarios de su plataforma, ya que en
estas aparecen las principales consideraciones, derechos y garantías
que el creador y los socios de la red social tomaron en cuenta para
instituir las normas de convivencia, las cuales buscan garantizar la
interacción pacífica y respetuosa entre todos los miembros, y el
ejercicio de la libre expresión responsable. Cuando alguien no respeta
alguna de estas reglas y publica contenido ofensivo, inadecuado,
relacionado con la comisión de un delito, o comentarios de odio
y/o discriminación el algoritmo empleado por la red lo detecta o
también los otros usurarios lo denuncian, entonces la plataforma
borra el comentario y/o también puede restringir el acceso a la
cuenta de tal individuo; inclusive si se vuelve a infringir alguna de
las normas de Facebook la cuenta puede ser eliminada de manera
definitiva.
Al parecer, las acciones efectuadas por los administradores
de la red social para garantizar el respeto de las normas de interacción
parecen ser mucho más inmediatas, contundentes y efectivas en
comparación con lo que sucede en la realidad tradicional (fuera
de los espacios de las redes sociales y el Internet) cuando alguien
tiene un comportamiento o una actitud ofensiva, discriminatoria
o acosadora hacia otra persona, lo que se puede interpretar
como la remediación de los acuerdos sociales de convivencia y
tolerancia, que al recrearse en la plataforma digital adquieren la
característica del involucramiento de una gran mayoría de usuarios
con el compromiso de obedecerlas y de que los demás también las
respeten, para poder garantizar la existencia y permanencia de la
sociedad digital, porque esta responde a necesidades humanas de
organización y supervivencia, que también han sido remediadas:
162

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La vida de comunidad es condición de la sobrevivencia humana, no
existe un modo de ser humanos que no involucre a los demás. El
ser humano es un ser social, gregario, colectivo. El otro, los otros,
semejantes o diferentes, están siempre ahí, con nosotros, somos parte
de su vida y ellos lo son de la nuestra, son muestro entorno y nuestra
condición; frente a ellos caben distintas posibilidades, reconocerlos
como siendo parte de lo que yo mismo soy; sentirlos como iguales
pero ajenos, sentirlos como iguales pero indeseables; sentirlos como
diferentes pero aceptables, queribles, deseables, o sentirlos como
amenaza, como competidores, como desafío. Con-vivimos unos
con otros, no es posible ignorarlos, no hay escape, nacemos de
otros, vivimos entre otros, compartimos lo que hacemos con otros,
esperamos un futuro entre los otros. (de la Torre, 2020: 67)

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los administradores
de Facebook y de muchos de los usuarios por crear y mantener un
espacio de confluencia entre diversos pensamientos, formas de
ser, de hacer, de comunicarse y de experimentar el mundo –que
conforman la pluralidad de personas que utilizan la red social– bajo
las premisas de la tolerancia y el respeto, la realidad es distinta y se
pueden reconocer actitudes y acciones que reproducen y legitiman
la violencia explícita y simbólica hacia las minorías y hacia los grupos
que han sido discriminados históricamente. Desgraciadamente,
aunque parecen desdibujarse ante la simulación de libertad que
establece la red social por la amplitud de sus contornos sociales
y culturales, el poder de las jerarquías sociales y políticas sigue
vigente, a pesar de los cambios paradigmáticos, epistemológicos y
del proceso de remediación que implicó el traslado al nuevo medio
de comunicación y sociabilización digital.
Para concluir, me gustaría subrayar que el proceso de
remediación de la cultura y la sociedad dentro de Facebook es un
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

fenómeno sumamente complejo que implica una mayor dedicación y
profundización analítica en cuestiones más amplias que las estudiadas
hasta ahora en este artículo; sin embargo, por razones de extensión
se decidió abordar la temática planteada como un intento de
acercamiento reflexivo, a partir de la observación y la interpretación
de ciertas expresiones y publicaciones de Facebook en las cuales se
recrean rasgos y características de la cultura y la sociedad de manera
creativa o distinta, tratando de respetar, hasta cierto punto, la esencia
del medio o producto original, a pesar de la pérdida de determinadas
particularidades y la adquisición de nuevas peculiaridades.
Es cierto que las nuevas tecnologías de la comunicación
y la información y la remediación no han sido suficientes para
superar la enajenación social, el desinterés y la pasividad de muchos
individuos, debido a la reproducción de los esquemas de saberpoder que controlan el acceso a la información y al conocimiento
(el algoritmo de Facebook8) de una gran cantidad de personas, así
como también difunden y promocionan el consumo excesivo de
todo lo perteneciente a la cultura de masas; sin embargo, como se
pudo descubrir, la remediación puede funcionar, por su naturaleza
8 El algoritmo de Facebook decide qué publicaciones ven las personas
cada vez que revisan su feed de Facebook, y en qué orden aparecen esas
publicaciones. […] no hay un solo algoritmo, sino más bien hay “muchas capas
del aprendizaje de las máquinas sobre modelos y rankings construidos para
predecir qué publicaciones serán más valiosas y significativas para un individuo
a largo plazo”. En otras palabras, en vez de mostrar todas las publicaciones de
Facebook disponibles en orden cronológico, el algoritmo de Facebook evalúa
cada publicación, y después las organiza en orden descendente de interés para
cada usuario individual. Este proceso ocurre cada vez que un usuario, y hay 2.7
mil millones de ellos, actualiza su feed de noticias. (Newberry, 2022, https://
blog.hootsuite.com/es/algoritmo-facebook-como-funciona/#:~:text=El%20
algoritmo%20de%20Facebook%20prioriza,probabilidades%20de%20obtener%20
m%C3%A1s%20alcance)  

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

creativa, como una fisura o ruptura desde la cual se le abra paso a la
visión crítica y transformadora para lograr la emancipación cultural
y social, tanto en el medio digital como en el físico.

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168

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La representación de las doctrinas anarquistas en
la novela Los demonios de Dostoievski. De la utopía
revolucionaria a la ideología nihilista
Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad de Monterrey
a ruben.gutierrezg@udem.edu

Fecha de entrega: 27-12/-2021 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Para realizar este análisis partimos de la vida y obra del escritor ruso
Fiódor Dostoievski, su relación con los movimientos políticos de su
tiempo, de los que él mismo fue partícipe, como prueba su adhesión
al “Círculo Petrashevski”, así como el propósito de la redacción de
su obra Los demonios1 y la representación de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev en dos pasajes de la obra del
escritor ruso.
Como propuesta de análisis y aplicación, desplegamos una
lectura de Los demonios como “profecía” o “advertencia” acerca
1 Para el análisis hemos recurrido principalmente a la misma obra de
Dostoievski Los demonios en la traducción de Juan López-Morillas, publicada
por Alianza Editorial del año 2014, así como a El hombre rebelde del filósofo
Albert Camus, también de Alianza Editorial, obra en la que el filósofo francés
realiza un magistral estudio sobre la figura clave de nuestro análisis, la de
Necháyev.

171

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifiestan en Occidente en el siglo XX, como el bolchevismo, y en
los que, a semejanza de los hechos ficticios relatados en la novela,
presenciamos un terrorismo o mesianismo terrorista que en su
afán de establecer una supuesta utopía instauran una serie de actos
destructivos de trasfondo nihilista.
La relevancia del tema radica en la toma de conciencia del
peligro de los fundamentalismos de cualquier orden, ya que ningún
movimiento político ni utopía de cualquier tipo podrán erigirse jamás
como justificantes legítimos de actos individualistas y nihilistas que
atenten contra la sociedad y dignidad del individuo. Ninguna utopía
o proyecto político valdrá jamás lo que vale la persona humana.
Nos interesa mostrar cómo las intuiciones literarias
de los grandes escritores como Dostoievski pueden iluminar
profundamente nuestra comprensión de la naturaleza y psicología
humanas, sus motivos e ideales, en este caso destructivos, a veces en
medio de intentos racionales de legitimación de corte hegeliano en
virtud de la supuesta búsqueda de un orden racional, justo y utópico.
A través de una perspectiva analítica y sintética revisaremos
las ideas de las teorías políticas y corrientes filosóficas subyacentes al
análisis del discurso político de Dostoievski, a saber, el anarquismo
y el nihilismo, todo esto en un marco aproximativo y no exhaustivo
con la finalidad de acercarnos a uno de los temas más apasionantes
de la filosofía política de todos los tiempos.2
2 En lo que a nuestro conocimiento y alcances se refiere, encontramos
que existe un número considerable de artículos y libros sobre el tema tratado.
Entre ellos destacan los siguientes artículos: 1864. El asalto a la razón de
Dostoievski del David Montero Bosch publicado en la Revista Internacional
de Filosofía Daimon, y The catechism of destruction: Sergei Nechayev
and the spirit of nihilism del Ph. D. Georgios Karakasis de la Universidad

172

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Contexto político e histórico de Dostoievski y de Los demonios
El 9 de febrero de 1881 moría en San Petersburgo el novelista Fiódor
Dostoievski, figura icónica y máximo representante -junto con León
Tolstoi- de la literatura rusa del siglo XIX. Escribió la mayoría de
sus obras en diarios rusos de entregas semanales como El Mensajero
Ruso para aliviar sus penas económicas, destacando Crimen y castigo
(1866), El idiota (1869), Los hermanos Karamázov (1880) y Los demonios
(1872) que se han constituido en referentes y paradigmas de la
literatura rusa y universal y lo han colocado en el Olimpo de los
literatos universales de todos los tiempos.
Constituye un tópico común en cualquier exposición sobre
literatura universal señalar a Dostoievski como un maestro en el
arte de profundizar en los insondables abismos de la naturaleza y el
espíritu humanos, como un verdadero “pneumatólogo” según lo ha
descrito algún autor. Como señala el escritor turco Orhan Pamuk en
su obra Otros colores (2011) al relatar su experiencia sobre su encuentro
con el escritor ruso, Dostoievski logra sacudir nuestras cosmovisiones
y plantearnos multiformes visiones de la vida y la realidad: “En alguna
parte Borges dice: Descubrir a Dostoievski es como descubrir el amor
o ver el mar por vez primera, marca un momento importante en la
vida. El momento en que leí a Dostoievski por primera vez supuso
para mí la pérdida de la inocencia con respecto a la vida” (2011: 156).
de Pamplona.   La autora Nelly Prigorian también ha redactado un artículo
muy valioso sobre el tema titulado: El nihilismo de Dostoyevski: Una mirada
sobre la estética del discurso político del autor de Demonios publicado en la
Revista de Estudios Literarios. Voz y Escritura. Existen también libros como:
Confronting Dostoevsky´s Demons. Anarchism and the Specter of Bakunin in
Twentieth-Century Russia de James Goodwin y Dostoevsky´s The Devils. A
critical companion de W.J. Leatherbarrow, entre otros.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Las obras de Dostoievski constituyen pues una experiencia
maravillosa para el lector que descubre todo el realismo y complejidad
de la naturaleza humana, sus pensamientos, pasiones y motivos más
profundos, a veces, inextricables, melancólicos e inquietantes, pero
siempre reveladores de un carácter esencialmente humano y, por lo
tanto, universal.
Así pues, después de esta breve introducción a toda la
complejidad de la narrativa del autor, se procederá a la exposición
introductoria de la obra Los demonios, su contexto, alcances y premisas
fundamentales como punto de partida para la relación con el análisis
de los movimientos políticos de la Europa del siglo XIX.
Un evento detonante para la imaginación del joven Dostoievski
El 21 de noviembre de 1869, la opinión pública rusa recibió con
conmoción la noticia del horrible asesinato del joven moscovita
Iván Ivanov, alumno de la Academia de Agricultura de Moscú,
cuyo cadáver fue encontrado con una herida en la cabeza, arrojado
al fondo de un estanque con ayuda de piedras atadas al cuerpo.
(Dostoievski, 2014; 9) Este crimen perpetrado de noche y cargado
de extrema violencia causó gran impacto en la conservadora y
religiosa ciudad rusa.
Ante el siniestro acontecimiento y los moscovitas que
se preguntaban, ¿cuál era el móvil de ese crimen tan atroz?, las
pesquisas policiales no tardaron en descubrir que el crimen había
sido perpetrado por un grupo de cinco personas lideradas por
un tal Serguéi Necháyev, un joven revolucionario nihilista, quien
recientemente había regresado de Ginebra, Suiza y era un conocido
discípulo y colaborador del padre del anarquismo revolucionario
Mijaíl Bakunin.
174

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es pues el impacto de este célebre caso Necháyev- Ivanov,
del que Dostoievski tiene conocimiento, y que por supuesto, por
el que también se siente conmocionado, el punto de partida y de
inspiración para que tiempo después de haber recopilado informes
al respecto, escriba su obra Los demonios (1872).
Los demonios narra la historia de la sociedad rusa de la década
de 1860 convulsa por los intentos revolucionarios de un grupo
nihilista, liderado por Piotr Verjovenski (representación de Serguei
Necháyev), quienes en un afán mesiánico de instaurar un anarco
individualismo llegan a realizar actos caóticos que escandalizan y
atemorizan a la sociedad rusa, inclusive llegan a quemar parte de la
ciudad, motivo por el cual serán identificados en la obra como unos
“posesos” o “endemoniados” que infectan y esparcen por la ciudad
sus ideas destructivas.
A decir del escritor ruso Vladmir Nabokov en su Curso de
literatura rusa:
Los demonios es la historia de unos terroristas rusos que treman
acciones violentas y destructivas, y llegan a asesinar a uno de
los suyos. Los críticos radicales la denunciaron como novela
reaccionaria. Por otra parte, se la ha calificado de estudio
penetrante de esas personas que, arrastradas por sus ideas, acaban
hundiéndose en el lodo. (Nabokov, 2016: 246).

El divulgador literario Peter Boxall, comenta en la misma
línea acerca del argumento ideológico de la obra:
Ambientada a finales de la década de 1860, la historia gira en torno a
la suerte de un grupo de insurgentes cuyo propósito es desencadenar
la anarquía rusa. Cuando una serie de traiciones acaba con el
grupo, la novela plasma las consecuencias catastróficas que pueden
desprenderse de las teorías políticas abstractas. (Boxall, 2016: 175).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Mediante una narrativa ficticia Dostoievski intenta adentrarse
en los motivos ideológicos de estos grupos o células anarquistas y
nihilistas que comenzaban a manifestarse en la Rusia de su tiempo, y
que, en la mente del autor, representan una amenaza ideológica que
podría desestabilizar a su amada patria, tambaleada por los peligros
de la occidentalización, el nihilismo y el ateísmo.
Pero antes de pasar al análisis de la obra y su trasfondo
filosófico se debe responder a la siguiente pregunta, ¿qué conocimiento
y relación tenía Dostoievski con la política de su tiempo para que
llegue a interesarse por el tema y a escribir Los demonios?
Todos los grandes escritores al relatar sus ficciones
ineludiblemente proyectan sus vivencias, inquietudes y temores. En este
sentido, el mismo Dostoievski no era ajeno a la situación política de
su tiempo, pues inclusive, él mismo en su juventud fue miembro del
“Círculo Petrashevski” asociación ilegal rusa, formada por intelectuales
que entre 1844 y 1849, se dedicó a debatir las ideas del socialismo utópico
de Fourier y que, descubierta por los agentes zaristas, fue clausurada y
sus miembros condenados y deportados a Siberia. Como relata David
Montero Bosch en su artículo sobre Dostoievski:
En abril de 1849 un alto dignatario ruso, el Senador K. N.
Lebédev, escribe en su diario: Toda la ciudad está preocupada
con la detención de algunos jóvenes (Petrashevski, Golovinski,
Dostoievski, Palm, Lamanski, Grigóriev, Mijáilov, entre otros,
quienes se reunían en la casa de Petrashevski, bajo el pretexto
de encuentros literarios, para discursear acerca de la cuestión
campesina, la reforma del gobierno o los desórdenes que ocurrían
en Europa Occidental. (115-116).

Es conocido por todos lo que ocurrió posteriormente,
después de la condena a la pena capital y de un simulacro de
176

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fusilamiento, los miembros fueron “indultados” por la benevolencia
del Zar Nicolás I y deportados a Siberia condenados a trabajos
forzados. La estancia de Dostoievski en Siberia duró ocho años y
plasmó su experiencia en varias de sus obras como en Memorias de
la casa muerta (1862) y Crimen y castigo en cuyo desenlace el asesino
confeso Raskólnikov, a semejanza de Dostoievski, es enviado a
Siberia a cumplir su condena.
Dostoievski pues, conocía de primera mano la dinámica
de los grupos subversivos de Rusia, por su propia experiencia de
juventud y no duda en usar estos conocimientos para retratar en
su novela Los demonios el caso Ivanov- Necháyev, especialmente a
los miembros del grupo de los cinco, llamado “La venganza del
pueblo” implicados en el caso del asesinato de Ivanov, retrato en
el que profundiza en la complejidad de los motivos ideológicos
anarquistas y nihilistas subyacentes para la perpetración del famoso
crimen y descritos magistralmente en los personajes de la obra.
Sin duda fueron las influencias de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y el mismo Serguéi Necháyev las que constituyen
el trasfondo filosófico bajo el que se comprende el proceder de
los personajes que aparecen en la obra de Dostoievski y son estas
doctrinas las que se analizan a continuación.
El anarquismo ruso de 1860, Bakunin. Necháyev y el
Catecismo revolucionario
La influencia de Bakunin. Entre las figuras del anarquismo ruso
sobresale por mucho la figura de Mijaíl Bakunin (1814- 1876), quien
estudió filosofía en Moscú y en sus años de juventud emigró a Europa
occidental donde conoció las doctrinas hegelianas de izquierda y los
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

socialismos utópicos, fuentes indiscutibles de su célebre obra Dios y
el Estado (1882).
El filósofo franco-argelino Albert Camus comenta sobre
la juventud de Bakunin: “Apenas salió Bakunin de la adolescencia
cuando quedó trastornado, desarraigado por la filosofía hegeliana,
como por una sacudida prodigiosa. Se sumió en ella noche y día
“hasta la locura”, dijo. “No veía otra cosa que las categorías de
Hegel” (Camus, 2015: 221).
Bakunin, es un anarquista que solicita imperantemente la
abolición de lo que él considera “las dos instituciones fundamentales
de la esclavitud”, Dios y el Estado, que como afirma (Herrera, 2013):
“Son Dios y el Estado los que según Bakunin colaboran para negar
la libertad de los hombres, el proyecto fundamental de la revolución
debe consistir en la destrucción de ambos” (172). Y continúa “No
es que Bakunin niegue la vida en sociedad del hombre, sino que no
tiene por qué vivirse bajo el armazón dominador de un Estado”
(173). De ahí que Bakunin sea pues un “anarco colectivista” es decir,
apuesta por pequeñas federaciones de trabajadores con organización
propia y autonomía del aparato estatal.
Albert Camus, al respecto del anarquismo de Bakunin, en
su famosa obra El hombre rebelde nos muestra valiosos elementos de
análisis:
Bakunin quiso como única religión “la Iglesia Universal y
auténticamente democrática de la libertad” (…) La historia está
regida por dos únicos principios, el Estado y la revolución social,
la revolución y la contrarrevolución, que no se trata de conciliar,
sino que están empeñados en una lucha a muerte. El Estado es
el crimen. “El Estado más pequeño y más inofensivo es también
criminal en sus sueños”. La Revolución es, pues, el bien. (…) “Las
páginas ardientes de Bakunin sobre la revolución del 48 gritan

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apasionadamente el gozo de destruir “Fiesta sin principio ni fin”,
dice. (Camus, 2015: 222- 223).

La influencia de Bakunin en los futuros revolucionarios rusos
es muy grande, Camus señala: “Bakunin pesó en la sucesión de los
acontecimientos del atentado contra el zar Alejandro II, pero aportó
algo más: un germen de cinismo que se coagularía en la doctrina
de Necháyev y llevaría sus últimas consecuencias el movimiento
revolucionario” (Camus, A. 2015: 221).
Es pues este elemento el que nos da una primera clave
interpretativa para comprender la actuación de Necháyev, el
revolucionario sobre quien trata Dostoievski en su novela quien, al
fundar su grupo anarquista, igual que Bakunin llama a la rebelión
contra las instituciones políticas de su tiempo, Necháyev hace de
esta consigna la motivación principal de su grupo “La venganza del
pueblo” quienes no sólo detestan al Estado y sus instituciones, sino
que desean promover a toda costa la instauración de este régimen
anárquico mediante acciones desestabilizadoras.
Necháyev,

el

primer

terrorista.

Seguéi

Gennádievich

Necháyev (1847-1882), fue según la Enciclopedia británica (2012), un
revolucionario ruso conocido por su esquema organizativo para un
partido revolucionario profesional y por el despiadado asesinato de uno
de los miembros de su organización. Es célebre por la composición de su
famoso “Catecismo revolucionario”, discípulo y colaborador de Mijaíl
Bakunin y fundador del grupo revolucionario secreto “La venganza
del pueblo” (Narodnaya Rasprava en ruso), grupo implicado en el caso
Ivanov y uno de los ejes temáticos de Los demonios de Dostoievski.
Durante su juventud, Necháyev fue discípulo y colaborador
del célebre teórico anarquista ruso Mijaíl Bakunin a quien conoció
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

en Ginebra y a quien junto con el francés Joseph Proudhon se
atribuye la paternidad del anarquismo colectivista.
El filósofo Albert Camus en su obra El hombre rebelde realizará
un extraordinario análisis de su figura y se referirá a Necháyev como
el teórico ruso “que llevó la coherencia del nihilismo tan lejos como
se podía” (Camus, 2015: 226) y lo llama “el monje cruel y seductor
de una revolución desesperada” (226).
La influencia de su célebre obra el Catecismo revolucionario (1868)
fue fundamental en los movimientos anarquistas rusos, fue firmada
junto con Bakunin y en ella realiza llamamientos a la instauración de
la anarquía con elementos destructivos y “terroristas”.
El Catecismo revolucionario de Necháyev, comienza afirmando
la premisa fundamental que ha de guiar su movimiento anarquista,
en el parágrafo 1 del Catecismo se afirma: “El revolucionario es un
hombre dedicado. No tiene intereses personales, no tiene relaciones,
sentimientos, vínculos o propiedades, ni siquiera tiene un nombre.
Todo en él se dirige hacia un solo fin, un solo pensamiento, una sola
pasión: la revolución” (Necháyev, S. 1868: 3).
A decir de Camus (2015): “Necháyev no sólo disertó sobre
la destrucción universal; su originalidad consistió en reivindicar
fríamente, para aquellos que se dedican a la revolución, el “todo está
permitido” y permitírselo todo en efecto” (p227), como se observa
en este parágrafo 23 y en los siguientes.
Por “revolución” nuestra Organización no entiende un modelo
o patrón en el sentido clásico occidental, un movimiento que
siempre se detiene y se doblega ante los derechos de propiedad
privada y ante las tradiciones del orden público y las, así llamadas,
civilización y moralidad. Tampoco entiende por revolución una
forma que hasta ahora se ha limitado a deponer un modelo

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político para reemplazarlo por otro que intenta crear un estado
revolucionario, por llamarlo de algún modo. La única revolución
que puede ser benéfica para el pueblo será la revolución que
destruya de raíz todo componente del Estado y que pueda
exterminar todas las instituciones tradicionales del Estado, el
orden social y las clases en Rusia. (Necháyev, S. 1868: 6).

Para terminar con una llamada a la instauración del
anarquismo de la mano de un nihilismo absoluto:
La Organización no intenta imponer desde arriba una nueva
organización para el pueblo. La organización futura crecerá, sin
duda, desde el movimiento popular y desde la vida, pero ésa será
la tarea de las generaciones futuras. Nuestra tarea es la destrucción
despiadada, terrible, completa y universal. (Necháyev, S. 1868: 7).

Así pues, son estos elementos los que se manifestarán como
directrices perennes de la actuación del grupo anarquista de Necháyev
y del personaje que lo representa en Los demonios pues al igual que en
cualquier movimiento político de inspiración hegeliana de izquierda se
llama a la confrontación, con la singularidad que en este movimiento
de Necháyev, la confrontación es absoluta; nihilista, en una palabra.
Así pues, con esta exposición de los parágrafos del Catecismo,
se comprende, pues, que el verdadero seguidor de la revolución según
Necháyev es consciente que esta tiene un álgebra en la que la única
ecuación posible es la de conseguir los fines de la revolución y es lo que
precisamente se encuentra en la obra Los demonios en la que como afirma
Prigorian, N. (2013): “Las páginas de Demonios revelan las consecuencias
últimas de los postulados del Catecismo revolucionario, escrito unos meses
antes del asesinato del estudiante Ivanov. Los 26 puntos de este
documento están presentes en el texto de Dostoievski” (128).
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Representación de las doctrinas anarquistas y totalitarias en
la novela Los Demonios
Estas doctrinas de Bakunin y Necháyev sobre el rechazo de lo
trascendente, la eficacia revolucionaria, los medios subordinados a
los fines, entre otras se ven reflejadas en la novela Los demonios
en varios pasajes, pero de manera especial en dos de ellos que
analizamos a continuación.
El discurso de Shigailov. En el capítulo siete de la segunda
parte de la obra de Dostoievski, titulado “En casa de Virginski”
se encuentran retratados de manera magistral los fundamentos del
obrar revolucionario que manifiestan el recorrido de una utopía a
una ideología nihilista y las influencias de Bakunin y Necháyev.
Encontramos en este capítulo la narración de una reunión
de personajes afiliados al movimiento revolucionario que “eran la
flor y nata del liberalismo más candente de nuestra antigua ciudad”
(Dostoievski, 2014: 504). Según se narra, estos personajes llamados
Liputin, Virginski, Shigaliov, Liamshin y Tolkachenko, habían
entrado al grupo:
Con la ferviente convicción de que eran sólo uno entre centenares
y millares de grupos semejantes diseminados por toda Rusia,
todos ellos dependientes de una vasta y clandestina organización
central, relacionada a su vez orgánicamente con el movimiento
revolucionario general de Europa. (Dostoievski, 2014: 505).

Durante el transcurso de la velada encontramos esbozadas
en las disputas de esta reunión las doctrinas de algunos otros teóricos
anarquistas, por ejemplo, el rechazo a lo trascendente y lo divino
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de Bakunin: “Es bien sabido que el hombre primitivo, aterrorizado
por el trueno y el relámpago, divinizó a un enemigo invisible frente
al cual se daba cuenta de su propia debilidad. Dios pues, nace del
trueno y del relámpago” (Dostoievski, 2014: 511). No está por
demás decir que este rechazo de lo divino anticipa el “ateísmo de
estado” que se instaurará en la futura Unión soviética.
Sin embargo, es en el discurso del personaje Schigaliov
donde se encuentran esbozados todos los planteamientos teóricos
revolucionarios del anarquismo de Bakunin y Necháyev que
inevitablemente deviene en ideología. El personaje comienza
afirmando el fracaso de todas las utopías precedentes hasta la fecha,
en su intento de lograr una verdadera revolución social.
Habiendo consagrado mis fuerzas al estudio de la organización
social que en el futuro remplazará a la actual, he llegado a la
conclusión de que todos los inventores de sistemas sociales, desde
los tiempos más remotos hasta nuestros años han sido soñadores,
fabulistas, necios que no saben nada de las ciencias naturales ni
de ese extraño animal que se llama hombre. Platón, Rousseau,
Fourier sólo sirven para gorriones y no para una sociedad humana.
(Dostoievski, 2014: 519).

Acorde al pensamiento de los revolucionarios anarquistas
la pregunta acerca de por qué no logran pues las antiguas utopías
su propósito se encuentra precisamente en que ninguna ha sido lo
suficientemente radical, es por ello que su propuesta consistirá en
un intento de regeneración social mediante el poder ilimitado de una
clase gobernante que llevará de nuevo al “paraíso original” (utopía)
y que evidentemente profetiza el estalinismo y otros movimientos
revolucionarios occidentales:
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Shigaliov propone la visión de la humanidad en dos partes desiguales.
Una décima parte recibe libertad personal y un derecho ilimitado sobre
las nueve décimas partes restantes. Estas últimas deberán perder toda
individualidad y convertirse en una especie de rebaño, y, mediante
su absoluta sumisión, alcanzarán, tras una serie de regeneraciones,
la inocencia original, algo así como el Paraíso Terrenal. Tendrán, sin
embargo, que trabajar. (Dostoievski, 2014: 521).

Se puede constatar pues en este pasaje, el esbozo sobre el
proceder de los revolucionarios anarquistas de 1860 y los hijos de
estos cuando se instaure en la Rusia soviética el estalinismo, que no
dudará en sacrificar a millones de sus ciudadanos, especialmente en
la colectivización de los campos para con ello contribuir a alcanzar
el “paraíso terrenal” logrado por la revolución comunista.
Por otra parte, la clave para lograr los propósitos
revolucionarios será la obediencia y fidelidad absolutas a los líderes
de la revolución, ya solicitada por Necháyev en su Catecismo, la cual
encontraremos evidentemente manifiesta en el proceder soviético:
-Señoras y señores, en tal caso- prosiguió Verhovenski- yo me he
comprometido más que nadie, y por eso les propongo contestar a
una pregunta. Por supuesto si lo desean, ustedes dirán.

¿Qué pregunta? ¿Qué pregunta? - empezaron a gritar-

-Si uno cualquiera de nosotros supiera que se trama un asesinato
político. ¿iría a denunciarlo, previendo todas las consecuencias, o
se quedaría en casa esperando los acontecimientos? La respuesta
a esta pregunta decidirá si debeos irnos cada uno por su lado o
seguir juntos. (Dostoievski, 2014: 29).

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Así pues, la narración de Dostoievski sobre el propósito
revolucionario para alcanzar la utopía que propone el personaje
Shigaliov, contiene en semilla los elementos que convierten este
intento en una ideología, el despotismo ilimitado del grupo
gobernante y la sumisión absoluta aun mediando actos inhumanos
bajo la lógica de la eficacia revolucionaria.
El paralelismo del asesinato de Iván Ivanov y de Shatov
en Los Demonios. Los motivos de Necháyev en el asesinato de su
compañero Iván Ivanov en el noviembre de 1869 se encuentran en
la negativa de Ivanov a mostrarse en desacuerdo con las medidas
extremas planteadas por su compañero y líder Necháyev y su plan
de abandonar la asociación, decisión que no pudo tolerar el fanático
líder de la asociación y que lo llevó a decidir su ejecución. A decir de
Camus (2015), “La única falta de Ivanov parece ser el haber dudado
del Comité central, del que Necháyev se sentía delegado” (230).
Necháyev se muestra pues completamente acorde a sus
ideas proclamadas en su famoso Catecismo, las defiende y lleva a
la práctica, como muestra su determinación para el asesinato de
Ivanov y la subyacente justificación inmoralista pro revolucionaria
del acto:
Y cuando Uspenski, uno de los compañeros de Necháyev
preguntaba: “¿Qué derecho tenemos de quitarle la vida a un
hombre?”, el líder respondía “No se trata de derecho, sino de
nuestro deber de eliminar todo lo que perjudica a la causa”
Cuando la revolución es el único valor, ya no hay derechos, en
efecto, sólo hay deberes. (Camus, A. 2015: 230).

El inmoralismo que subordina la humanidad a la eficacia
revolucionaria, que sacraliza la idea de tinte maquiavélico del fin
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que justifica los medios, son el trasfondo ideológico del asesinato
de Ivanov por sus compañeros y lo que se observa paralelamente
en Los Demonios con el asesinato de Shátov a manos de Verjovenski
y sus compañeros. Como afirma Prigorian, N. (2013): “Nada vale
en esos sistemas y todo se vale, no hay límites y el fin justifica los
medios, aun si el medio son vidas humanas” (128).
En la novela, Shátov, aunque una vez integrante de la célula
revolucionaria junto con Stavrogin y Kiríllov, Virginski y Liputin,
liderada por Verjovenski, llega a rechazar sus antiguas convicciones
nihilistas y se convierte en un defensor apasionado de la Iglesia
Ortodoxa rusa y del amor por la tierra eslava (tema recurrente en
las obras de Dostoievski), lo cual suscita el odio de Verjovenski que
llega a considerarlo traidor a su causa y decide su ejecución.
Así narra Dostoievski la justificación que dará Verjovenski
después del asesinato de Shátov:
El sitio donde terminaba ese tercer estanque de Skvoreshniki, al
que llevaron al muerto (Shátov), era uno de los más solitarios y
menos frecuentados del parque, sobre todo en esa tardía estación
del año. Pusieron el farol en el suelo, mecieron el cuerpo y lo
arrojaron al agua. Se oyó un chapoteo prolongado y sordo y el
cuerpo, con el peso de las piedras, se hundió al momento. Pronto
desaparecieron las grandes ondas que se habían extendido por
la superficie. Todo había concluido. –Señores- Piotr Stepanovich
se dirigió a todos-, ahora podemos separarnos. Indudablemente
sienten ustedes el orgullo sin trabas anejo al cumplimiento de
un deber libremente aceptado. […] era imposible fiarse de una
palabra de honor si era cuestión de salvaguardar los intereses de
la causa común, y que no había otro remedio que obrar como
lo hemos hecho. […] De momento, lo que hacen tiene como
fin la destrucción de todo lo existente: el Estado y su estructura
moral. Solo quedaremos nosotros, los que nos hemos preparado

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de antemano para asumir el poder. […] Habrá que reeducar a
una generación para hacerla digna de la libertad. Tendremos que
habérnoslas todavía con muchos miles de Shatovs. (Dostoievski,
2014: 775- 776).

Como queda de manifiesto es evidente la vinculación
de las ideas del anarquismo de Necháyev (personificado en Piotr
Verjovenski), que no duda en instaurar un régimen de terror en el
que la finalidad es la destrucción del Estado y de toda estructura
moral, justificado siempre en la premisa atribuida a Maquiavelo y a
un inmoralismo que se presenta como consecuencia de la necesidad
imperante de conseguir los fines revolucionarios.
El nihilismo en los demás personajes de Los demonios,
Stavrogin y Kiríllov, el individualismo metafísico y deicida
Sobre esta negación de la estructura moral preconizada por Bakunin
y Necháyev, y expuesta como teoría y ejecutada en la práctica
por el personaje Verjovenski, podemos encontrar muchísimos
más elementos en nuestra obra analizada, en particular todos los
relacionados con otros dos de los personajes principales, Nikolái
Stravrogin y Alekséi Kiríllov, en ellos se encuentran las mismas
características nihilistas que determinan la actuación del líder
Verjuvenski, aunque con finalidades más bien individualistas y de
índole metafísica y antropológica y ya no política.
El nihilismo que hemos comentado como móvil de las
acciones revolucionarias de Verjovenski y los demás miembros
del grupo encuentra su exposición más radical y podríamos decir
“metafísica” en el personaje Nikolái Vsévolodovich Stravrogin
quien a juicio de muchos autores es el personaje principal de la
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

obra, relegando el motivo de la diatriba sociopolítica representada
por Verjovenski a un segundo plano.
Stavrogin es descrito en la obra como soberbio, misterioso,
violento, suicida y satánico (Dostoievski, 2014: 15). Es tanta la
atracción magnética que este personaje despierta en quienes tienen
trato con él que lo siguen hasta la muerte, Verjovenski llega a decirle:
¡Stavrogin, es usted hermoso!¡Usted es mi ídolo!... Usted mi caudillo,
usted es mi sol y yo soy su gusano…” (Dostoievski, 2014: 541).
El absoluto nihilismo de este personaje queda completamente
manifiesto en el último capítulo de la obra (censurado en la primera
edición), titulado “Visita a Tihon. La confesión de Stavrogin” en el
cual Stavrogin confiesa sus crímenes llevados a cabo bajo la premisa
de que “no hay bien ni mal”. Entre los crímenes resalta el de la
violación a una niña de 11 años que finalmente se suicida por haber
“matado a Dios”.
Ya estaban para dar las once cuando entró corriendo la hijita del
portero con un recado para mí de la calle Gorohovaya: Matriosha
se había ahorcado. […] Apenas me importunaron, aunque, por
supuesto, me hicieron las preguntas de rigor. Pero aparte de que
la muchacha estaba enferma y deliraba en los últimos días y de
que yo había ofrecido llamar a un médico a mi costa, no pude
declarar nada […] Del resultado de la autopsia nunca supe nada.
(Dostoievski, 2015: 889).

Por último, en el caso de Alekséi Nilych Kiríllov el nihilismo y
sus fuerzas destructivas se manifiesta, como en el caso de Stavrogin,
no con una implicación socio política sino individualista y metafísica.
En el caso de este personaje el ateísmo es el que posibilita una nueva
manifestación de una libertad humana absoluta, que, en su caso, lo
llevará al suicidio para reivindicarla.
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Kiríllov afirma su creencia en una libertad individualista sin
límites: “Si Dios existe, todo es Su Voluntad y yo no puedo hacer
nada contra Su Voluntad. Si no existe, todo es mi voluntad y estoy
obligado a poner de manifiesto mi voluntad” (Dostoievski, 2015, p.
788). Justificará su suicidio como una decisión sin motivo alguno,
por pura voluntad:
Todo lo que el hombre ha hecho es inventar a Dios para vivir
y no tener que matarse: en eso consiste hasta ahora la historia
universal. Yo soy el único en la historia universal que por primera
vez no ha querido inventar a Dios. Que lo sepan de una vez para
siempre. (Dostoievski, 2015: 789).

Esta libertad que se opone a Dios y el Estado, preconizada
por Bakunin, Necháyev, encontrará su expresión más radical,
profunda y metafísica en las palabras de Kiríllov:
Durante tres años he estado buscando mi atributo divino y lo he
hallado; ¡mi atributo divino es mi “real voluntad”! Esto es cuanto
soy capaz de hacer para mostrar mi insumisión en el más alto nivel
y mi nueva y terrible libertad. Porque es singularmente terrible.
Me mato para probar mi insumisión y mi nueva y terrible libertad.
(Dostoievski, 2015: 791).

Así pues, para concluir podemos afirmar que serán estas
influencias de la negación de la moralidad y de lo trascendente en la
búsqueda de la efectividad revolucionaria, señaladas por Verjovenski
de influencia fuertemente bakuniniana y llevadas al radicalismo en
los personajes de Stavrogin y Kiríllov, las que marcarán el derrotero
por el que transitarán todos los movimientos revolucionarios
radicales de los siglos XIX y XX, aunque cada uno con diferentes
móviles, como profundizaremos en el siguiente apartado.
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Reflexiones sobre Dostoievski y los peligros del “mesianismo
terrorista” de Magris
En este último apartado nos proponemos establecer una vinculación
entre la temática analizada acerca del anarquismo y nihilismo en la
obra de Dostoievski Los demonios y los ejemplos históricos prácticos
en los que estos motivos individualistas y nihilistas de negación de
todo valor trascendente en pro de la revolución u otros móviles
fueron llevados a cabo y siguen realizándose por los miembros de
muchos de los movimientos revolucionarios radicales en Occidente.
En opinión de Montero Bosch (2016): “Admiradores de
Dostoievski como Berdiaeff, Catteau o Camus, asocian su ácida
crítica al nihilismo a la prevención contra los sistemas socialistas
autoritarios” (118), y es en este sentido al que se orienta nuestro
primer ejemplo.
Los “demonios” soviéticos. Los revolucionarios soviéticos
bolcheviques comprendieron siempre a semejanza de Bakunin y
Necháyev, como bien ha señalado Koestler en su obra El cero y el
infinito (1941), que la revolución supone siempre un álgebra en la que
la única ecuación posible es la del triunfo de la revolución y en la que
la libertad del individuo queda siempre supeditada a los intereses del
Estado y la revolución.
Bajo esta perspectiva se pueden comprender todos los
actos de los revolucionarios bolcheviques de la era soviética, desde
el asesinato de la familia imperial hasta las purgas estalinistas, la
colectivización forzada, la práctica institucionalizada de la tortura.
Actos que a semejanza de los de los personajes de Los Demonios
manifiestan el “mesianismo terrorista” comentado por Magris, en la
búsqueda de una supuesta utopía.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Aunque en el caso del totalitarismo soviético se persigue una
revolución en la que el Estado permanece, en la obra de Koestler
podemos establecer un paralelismo en el sentido de nihilismo
destructor, de “mesianismo terrorista” en el caso de Nicolás
Rubachof quien es sometido a tortura psicológica por supuesta
traición al partido, así como Ivanov en el caso analizado, y, de
igual manera que en el caso Necháyev encontraremos los mismos
mecanismos pro revolucionarios que no toman en cuenta ninguna
dignidad humana ni valor trascendente.
Como bien señala Vargas Llosa en el prólogo de la obra de
Koestler:
En la obra de Koestler el Partido es la encarnación de la idea
revolucionaria en la Historia, y la Historia, que no conoce escrúpulos
ni vacilaciones, nunca se equivoca. El revolucionario auténtico sabe
que la humanidad importa siempre más que los individuos y no teme
seguir cada uno de sus pensamientos hasta su conclusión lógica. Se
siente el desprecio por el sentimentalismo burgués y sus nociones
hipócritas del honor individual y de una ética no subordinada a los
intereses de la praxis política. (Koestler, 2012: 14).

Gracias a la ayuda de Koestler, podemos establecer una
vinculación de semejanza entre nuestro análisis inicial, a saber, los
propósitos del grupo liderado por Necháyev en la década de 1860 y
narrado por Dostoievski en su novela y que, al proponerse establecer
una sociedad utópica basada en los principios del individualismo
contra la institución del aparato estatal los llevó a cometer los
crímenes de tinte fanático e inmoral con las acciones institucionales
del estado soviético.
Para finalizar, quisiéramos comentar que no solo en el estado
soviético presenciamos el inmoralismo y nihilismo denunciado por
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Dostoievski, sino que, a juicio del filósofo André Glucksmann en
su libro Dostoievski en Manhattan, este nihilismo destructor subyace
en los fundamentalismos contemporáneos con sus actos radicales
y terroristas como sucede con todos los fundamentalismos, por
ejemplo, algunos de corte islámico.
A decir del filósofo Francisco Franco en su artículo sobre
Glucksmann (2004):
Para el escritor galo el nihilismo es una silueta insólita que
se encuentra presente en todas las ideologías destructoras ya
sea nazismo, comunismo o islamismo y, por supuesto, en los
movimientos terroristas. La tentación nihilista, como actitud, se
encuentra tanto en las personas, los gobernantes, las sociedades,
en oriente y en occidente. (Franco, s/f,: 100).

Mediante esta última perspectiva podemos darnos cuenta que
la denuncia del individualismo y nihilismo que Dostoievski realiza
en su obra, cobran también relevancia en el mundo contemporáneo.
¡Cuánta razón en Dostoievski al describir magistralmente este
mecanismo como peligro constante que amenaza a nuestras
sociedades! Mecanismo que bajo apariencia de lograr utopías o
“paraísos” en la tierra, devienen en verdaderos infiernos provocados
por “demonios” siempre nuevos.
A guisa de conclusión
Hemos partido de la vida de Dostoievski y los episodios políticos de
su vida enfocados a su novela Los demonios. Después de la descripción
de la obra, ensayamos un análisis de las doctrinas anarquistas de
Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev y los paralelismos de estas
doctrinas en la obra de Dostoievski.
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Hemos analizado también los paralelismos del caso NecháyevIvanov con su representación literaria en el caso Verjovenski- Shatov
en la obra de Dostoievski, así como los alcances del nihilismo en
otros personajes de la obra como Stavrogin y Kiríllov en los que
el nihilismo toma un carácter todavía más profundo, metafísico y
antropológico y ya no solamente político.
Al comenzar este trabajo nos proponíamos leer la novela
de Dostoievski como una “profecía” o “paradigma interpretativo”
de los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifestaron en occidente en el siglo XIX, y en los que, a semejanza
de los hechos ficticios relatados en la novela presenciamos un
mesianismo terrorista que, en su afán de establecer una supuesta
utopía, instaura una serie de actos destructivos de trasfondo nihilista.
Dicho análisis lo hemos realizado de la mano de los autores Arthur
Koestler y André Glucksmann referido al totalitarismo soviético y a
los fundamentalismos que aún prevalecen en nuestro siglo.
No se equivocaba Claudio Magris cuando, en su obra: Utopía
y desencanto. Historia, esperanzas e ilusiones de la modernidad, afirmó:
“Muchas de las actitudes de nuestra época podrían figurar en una
novela de Dostoievski, especialmente el mesianismo terrorista de las
páginas de Los demonios” (Magris, 2004: 167).
Quizás podamos preguntarnos a manera de conclusión,
¿Qué haremos con los nuevos demonios, que como los de tiempos
de Dostoievski siguen amenazando la estabilidad de nuestras
sociedades contemporáneas? ¿Estamos condenados a un eterno
retorno de utopías fracasadas y con ello al sacrificio perenne de vidas
humanas en los altares del fanatismo e integrismos socio-políticos
y religiosos?
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

193

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Tiempo y sueño: La experiencia pitoliana
Luisa Gómez M.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha de entrega: 28-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Hace ya varios años que me acerqué a la literatura escrita por Sergio
Pitol: quedé encantada de su forma tan minuciosa de entretejer sus
tramas. Recuerdo haber pensado –y lo sigo haciendo– que sería
capaz de sumergirme en su narrativa breve y salir a flote con algo
que no noté la última vez que me empapé de sus letras. Fue en una
clase de Narratología cuando descubrí el contexto literario en el que
se engloba la escritura del autor de El tañido de una flauta: la llamada
Generación del Medio Siglo. Supe, además, que, a pesar de estar
plagada una originalidad peculiar, sus obras pasaron desapercibidas
para la escena mexicana durante mucho tiempo –probablemente se
debió a su estadía en Europa–, pero que, en las últimas décadas,
habían surgido estudios que centraban su atención en la producción
literaria de este escritor veracruzano y que lo revaloran dentro del
mundo literario nacional e internacional.
Dentro de la narrativa producida por Sergio Pitol se
encuentran más de treinta cuentos y cinco novelas. En esta
producción se pueden apreciar las actitudes que comparte con
197

�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

otros integrantes de su generación: la renovación formal, una
constante apertura a lo universal, la preocupación por el lenguaje,
etc.; Al mismo tiempo, sus obras tienen matices particulares
que lo distinguen de sus contemporáneos. Estas características
pitolianas denotan la acentuación de sus novelas y cuentos dentro
de la literatura mexicana. ¿Cómo no amar sus relatos repletos de
referencias culturales, enigmas, tramas laberínticas, que ofrecen una
narración cautivadora, pero que no está hecha para ser entendida en
una sola lectura? Sólo hay una certeza: si buscas llegar al verdadero
significado del relato, deberás destejer primero la construcción
narrativa. Intentémoslo.
Hay una evolución en la narrativa breve de Pitol que me
gustaría resaltar. Esto se puede ver con claridad ver en dos de sus
primeros libros de cuentos: Infierno de todos (1964) y Los climas (1966).
Del último, podemos destacar piezas como “La noche”, “Vía
Milán”, “Un hilo entre los hombres”, “Hora de Nápoles”, “Los
nombres no olvidados” y “Hacia Varsovia”. Para este libro, Pitol
se desprende de las referencias y el mundo que traía consigo en los
cuentos recopilados en Infierno de todos, que consistía de narraciones
ubicadas en las provincias del México pre y postrevolucionario y
con un fuerte carácter histórico-social. Esos aspectos han quedado
atrás y han sido remplazadas ahora por escenarios europeos de
ambiente cosmopolita. En las páginas de Los climas no hay parientes
de los Ferris o habitantes de San Rafael: ahora leemos a un escritor
fascinado por la alta cultura, los grandes artistas europeos y los
viajes. Es aquí cuando su obra se torna una especie de diario de
viaje y Pitol deja de jugar con la línea mística para adentrarse en la
línea terrenal en donde expone –la mayoría de las veces de manera
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

encriptada– cómo sus personajes, motivados por alguna epifanía,
reflexionan sobre su pasado para cuestionar su presente.
Primera aproximación: somnolencia
“Hacia Varsovia” es uno de los cuentos más valorados de Pitol:
su trabajo narrativo abre este relato hacia distintas lecturas. Para
mí, las grietas en este relato se presentan en claves que escapan de
los ojos incautos; junto a ellas, el tiempo experimentado por los
personajes se alía con las entradas y salidas de la ficción pitoliana
para explicar el peso del pasado en el presente. Si usted no recuerda
o no ha leído “Hacia Varsovia”, resumiré brevemente: el cuento
relata el viaje realizado por un narrador innombrado, quien se
encuentra con una anciana en una estación de tren durante un frío
invierno, ambos personajes parecen compartir un vínculo que él
intuye, pero se resiste a conocer. Es en el espacio cerrado de un
vagón de tren cuando él comienza a preguntarse: ¿quién es ella?,
además de empezar a dudar seriamente sobre su percepción de la
realidad: pues se encuentra en un estado de embriaguez provocado
por querer disminuir su estado febril. De esta manera, el narrador
innombrado se rinde a su ofuscación y se convierte en una especie de
marioneta que la anciana se encargará de manejar; sin embargo, hay
un propósito detrás de la condición de guía que esta mujer asume:
el de revelar la razón por la que él fue movido a estar en ese lugar, y
así destapar el vínculo que ambos comparten. Aquí el tiempo y los
sucesos ocurren en apariencia de forma cronológica y la presencia
de un sueño encriptado sigue esperando[te].
Debido a la visión comprometida de la realidad por el
narrador, al estar enfermo y embriagado, se puede llegar a interpretar
que “Hacia Varsovia” es similar a Pedro Páramo de Juan Rulfo. El
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

narrador del cuento y Juan Preciado narran desde la muerte; sin
embargo, el relato no ofrece las pruebas suficientes que confirmen
la muerte del protagonista, lo que supone un acertijo a la hora de
descifrar si la historia en realidad sucede o no. ¿Cuáles son los límites
de la realidad del cuento? Con la relectura, se aprende que, cualquier
fecha o autor mencionado en sus relatos, son un posible guiño
hacia una ficción encriptada. En “Hacia Varsovia”, por ejemplo, la
primera lectura otorga la impresión de que no se trata de un cuento
con rasgos fantásticos; pero, como se mencionó anteriormente, su
narrativa tiene este aspecto como algo característico: el lector no se
percata de todos los secretos que el cuento encierra con una sola
lectura, por ello, es importante que se tengan en cuenta algunos
elementos intertextuales dentro de la obra.
Los diálogos que el texto lanza a otras manifestaciones de
arte son de mucha importancia. Al iniciar la lectura se encuentra
un epígrafe, un fragmento de un poema de Gabriela Mistral en
donde se lee: “si es que estamos soñando / que soñemos hasta que
nos convenza nuestro sueño”. Después de dos años de relectura,
me pregunte cuál era la conexión de esos versos con un cuento en
donde nadie sueña. Sospecho que el relato no es narrado desde la
muerte, sino que la mayor parte de la narración se trata de un sueño.
En este orden de ideas, y como justificación, se encuentra el hecho
que él, después de haberse encontrado con la anciana (para este
punto de la historia desconocida) y de haber mencionado que tiene
fiebre y está alcoholizado, declara: “el cuerpo siguió aflojándose […]
apenas tenía conciencia de él […] El sueño era todo lo que se me
ocurría desear” (Pitol, 1998:157). E inmediatamente después entra
el segundo diálogo de la anciana: “debiste llegar a Varsovia en el
otoño” (1998:158), y él explica “volví a oír a través de la penumbra”
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(1998:158), aunque anteriormente describió con gran detalle como
un marinero tropieza y cae a un lado de la anciana, aludiendo que,
desde su asiento, él podía verla y no perderse detalles. La explicación,
después del diálogo, da la impresión de que al fin ha cerrado los ojos,
reafirmando el hecho de que todo lo que pasa después del segundo
diálogo de la anciana es un sueño.
Segunda aproximación: sueño paradójico
La razón por la cual es relevante la estructura descrita a partir de
la hipótesis de lectura propuesta anteriormente se debe a que la
aparición del sueño provoca una herida en el tiempo de la fábula
y la historia en “Hacia Varsovia”. Esto no es una mera casualidad
y, de hecho, sobresale de los limites estructurales: la noción de
tiempo (pasado o presente, recordado o soñado) que se difumina
es lo que lleva a pensar que es el elemento clave para desentrañar el
sentido de “Hacia Varsovia”, porque, si bien la narrativa pitoliana
tiene numerosos atributos, la configuración del tiempo y su empleo
dentro del relato son rasgos que realzan la producción literaria de
este autor mexicano.
Así, el relato con una cronología lineal se termina
transformando por la aparición de las anacronías, pero a la vez el
tiempo va más allá de un elemento narratológico: su presencia es
fundamental para explicar el sentido del relato. Desde la estructura
narratológica, como menciona Gerard Genette en Figuras III,
debe existir en la narración un grado cero o tiempo cero en donde
el tiempo de la fábula (qué se cuenta) y el tiempo de la historia
(cómo se cuenta), coinciden perfectamente: aquí parten todas
las discordancias de tiempo; en “Hacia Varsovia” el tiempo cero
corresponde al trayecto del tren de donde se desprenden las
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anacronías, las prolepsis y analepsis, luego del segundo dialogo de
la anciana que lo acompaña: “debiste llegar a Varsovia en el otoño”
(Pitol, 1998:158). La narración se fisura y crea una hendidura donde
corresponden el descenso del tren de ambos, el trayecto a pie
a la vivienda de la anciana y los sucesos que tienen lugar dentro
de la casa; mientras todo eso pasa en la mente de protagonista el
tiempo continúa con él durmiendo y por lo tanto soñando, cuando
el narrador innombrado se despierta, al final del cuento, el tiempo
vuelve al mismo punto, es decir al momento desde donde se narra.
Hay una razón para la articulación de esta estructura
en apariencia circular. En el afán de volver a puntos de origen,
por ejemplo, dentro del cuento y contenido en el tiempo cero se
encuentra un diálogo recordado por el protagonista innombrado,
el cual corresponde a la voz de su abuela muerta, esta anacronía
incompleta se denotó cuando él se percata que la anciana que lo
recibió en la estación calza unos “abotonados botines de gamuza
opaca” (Pitol, 1998:156), e inmediatamente recuerda unos semejantes
vistos en casa de su abuela muerta, quién una vez le dijo “tú habrás
de ir a Europa […] Serás un europeo” (1998:156). Este diálogo se
extiende varios renglones y es una especie de vaticinio semejante a
los dichos por el oráculo griego; contiene, además, prohibiciones: la
abuela le indica la existencia de dos lugares a los que él no debe de
ir: un teatro en Italia (que ya no existe) y “el lugar de [su] nacimiento
[y] el de ella” (1998:156). Así, es probable que este diálogo-vaticinio
sea una pista más para llegar al sentido del cuento, puesto que al
igual que el tiempo nos da a entender un círculo y el peso del pasado
en el presente, al mismo tiempo que evoca a las historias griegas,
cuya cultura abraza la idea del destino y la providencia, en donde
los oráculos predicen lo que se ha de vivir; por citar algún ejemplo,
es algo que se ve claramente en Edipo Rey de Sófocles en donde
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el personaje homónimo demuestra que no es posible escapar del
destino.
El tiempo más allá de la estructura
La obra de Sergio Pitol se emparenta con las novelas del flujo de
conciencia del siglo XX, y, por lo tanto, se vincula con autores
como Proust, Joyce, Faulkner, Woolf. El tiempo abarca nuevos
significados en “Hacia Varsovia”; no sólo se trata de cambios
cronológicos sino lo que el tiempo significa para el ser humano,
el tiempo experimentado a través de la consciencia humana que es
abstracto en muchos sentidos y cómo ese tiempo pasado se sigue
manifestando en el presente, como si de un fantasma se tratará, éste
a su vez, condiciona el tiempo presente puesto que lo moldea y
controla.
Inmanuel Kant en Crítica de la razón pura (1781) se dedica a
analizar el tiempo y el espacio: considera que ambos son condiciones
del conocimiento de carácter empírico. Kant propone “la síntesis de
la aprehensión en la intuición”, y señala que las representaciones y
todos los cocimientos se centran o pertenecen al sentido interno,
es decir, se tratan de representaciones en flujo sucediendo unas tras
otras, pero que no son permanentes: aparecen en nuestra mente
bajo una forma temporal y no se contienen en un instante. Para
Kant el tiempo es de carácter empírico en la representación de la
imaginación (“síntesis de la representación de la imaginación”, la
llama) y formula una ley o regla empírica de la imaginación, a través
de ella a un evento X le sigue un evento B, es decir, la reproducción
empírica es, por ejemplo, asociar el invierno con la nieve.
Todo se reduce en asociaciones empíricas; de esta manera
el personaje principal contenido en “Hacia Varsovia” encuentra, en
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el papel que desempeñará sobre su persona la anciana desconocida,
una cierta asociación empírica con la relación que tenía con su abuela
fallecida; dicha relación es apenas un esbozo dentro de la narración,
pero el único diálogo del personaje de la abuela del protagonista
nos deja claro el poder y control que ejerció sobre él, además se le
suman algunos tintes de oráculo puesto que a través de su vaticinio
cumplido y transgredido se da la impresión de que la abuela sigue
moviendo hilos narrativos sobre la historia. Esto no quiere decir
que se trate de relaciones de poder, sino que la abuela es una especie
de fantasma del pasado que se sigue materializando en el presente
del protagonista y que, de cierta manera, aún sigue bajo su control
porque una cosa es clara: la abuela y la anciana innombrada son una
figurad de dos caras, por lo tanto, una actúa desde el pasado y la otra
en el presente.
Hegel explica también que el tiempo se genera en el
porvenir y desde ahí va hacia el presente, pero antes pasa por el
pasado. Estas reflexiones son compartidas por otros filósofos,
como Kierkegaard y Heidegger. Si el punto desde donde parte la
construcción del tiempo es el porvenir, se podría decir entonces
que es una especie de anticipación que el futuro engloba, y que es la
clave para descubrir el carácter del tiempo. La revelación del futuro
puede sonar a embuste, por supuesto; pero hay quienes se dedicaron
a estudiar estas hipótesis, como por ejemplo John W. Dunne, quien
expone, en Un experimento con el tiempo (1927), cómo los sueños
contienen flashazos del porvenir. De este modo, se puede llegar a
intuir que dentro del sueño que tiene protagonista está contenido su
porvenir, es decir, el recibimiento de la anciana ocurre y también su
inminente llegada a la antigua casas de su abuela: lugar que, como se
mencionó anteriormente, fue prohibido durante el vaticinio. Puede
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ser probable que el protagonista haya soñado por culpa al estar
transgrediendo las ordenes de su abuela. Sin embargo, aunque la
abuela haya “prohibido”, se intuye que estaba en su destino el acudir
para reencontrarse con el pasado, es decir, el protagonista cree tener
libre albedrio en sus elecciones (por ejemplo: al elegir ir a uno de los
lugares prohibidos por su abuela), pero la verdad es que él está lejos
de controlar su destino. De hecho, cuando él mismo indica “¿qué
inaplazable urgencia me había hecho correr rumbo a la estación esa
tarde?” (Pitol, 1998:157) alude a que ni siquiera él mismo sabe el
porqué de sus acciones o elecciones.
Por otro lado, la filosofía de Henri Bergson plantea una
crítica a quienes, a su parecer, confunden el tiempo con el espacio
e indica una separación entre lo que él denomina “tiempo físico”
(abstracto y conceptual) y el “tiempo vital” (intuitivo y concreto),
afirma que el pasado continúa en el presente y se ha unido a nosotros
por la vida psíquica. Para ejemplificar esto, dentro del cuento hay
una razón del porque la anciana innombrada es una suerte de doble
de la abuela del protagonista: ellas dos eran hermanas, pero tras la
infidelidad del abuelo del protagonista con la anciana innombrada
(su cuñada) provoca una ruptura en la relación de ambas hermanas,
es necesario que se preste atención a ese dato, ofrecido casi en el
desenlace de la historia, porque esta relación entre abuela-anciana y
anciana-protagonista es tratada de manera elíptica desde el principio
de la historia, aunque se llega a intuir por el desencadenamiento de
recuerdos a través de la mera observación del calzado de la anciana:
“semejantes a unos que viera [él] años atrás en el espacioso caserón
de [su] infancia, en un baúl abominado por [su] abuela” (Pitol,
1998:156). Desde esta narración Pitol ya está dando pistas sobre la
relación del pasado con el presente dentro de este cuento.
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Siguiendo con esto un punto importante para justificar estas
reflexiones sobre la relación de los personajes a manera de espejo,
es necesario reconocer la intertextualidad que Pitol establece con
Aura de Carlos Fuentes, con “La cena” de Alfonso Reyes e incluso
con Los papeles de Aspern de Henry James. En todas estas obras l está
presente la figura de dos mujeres iguales, (a pesar de ser una joven
y la otra anciana); por otro lado, se encuentra un joven que tiene
relación con el pasado de ambas ancianas y que suele ser el marido
muerto de la anciana de la historia. Sin embargo, mientras que en
Aura y “La cena” el fantasma (por nombrarlo de alguna manera)
del marido está contenido en unos diarios o en una pintura, en
“Hacia Varsovia” se contiene en la urna con las cenizas del abuelo
del protagonista.
El tratamiento del tiempo a nivel narratológico también
es de destacar. Mieke Bal expone, en Teoría de la narrativa, una
introducción a la narratología (1990), cómo el tiempo es, en una de las
bifurcaciones, la secuencia lógica o la lógica de las secuencias cronológicas,
es decir, las conexiones que ocurren detrás de un acontecimiento, y
menciona como ejemplo “alguien que vuelve tiene que haberse ido
primero” (Bal, 1990:50). Esto es precisamente lo que ocurre en
este cuento de Pitol, al igual que en “La cena” y Aura, los personajes
protagónicos masculinos, en algún punto de la narración y a manera
de epifanía, se percatan de que son una especie de “reencarnación”
de otro hombre importante para las mujeres de cada uno de los
relatos. Si bien, en “Hacia Varsovia” no se toma tan explícitamente
como en los dos relatos antes citados, no significa que no sea de
esa manera. De hecho, él personifica el abuelo para ambas mujeres
en esta narración, lo que crea una atmosfera de reencuentro, tanto
con los restos de su abuelo como el rencuentro con la anciana, así
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continuamente se trata de recuentros con el pasado o el pasado
manifestándose en el presente.
Esto mismo es lo que ocurre con la figura de las ancianas,
tal y como lo menciona la anciana innombrada: “más que heredera
de una sangre en común, éramos la misma persona con dos rostros
distintos” (Pitol, 1998:161). Se reafirma así la idea de que la figura
de la abuela fallecida (y las cenizas del abuelo) simboliza el pasado
y la anciana innombrada viene a simbolizar el presente, porque no
es hasta que las palabras antes citadas son expuestas en el texto que
se revela ante el protagonista la relación que ella tiene con su abuela
muerta y, por lo tanto, él con ella. Él mismo lo indica, a través de
una anacronía, “hablaba con una pasión que sólo recordaba haber
conocido en otra boca, en otros labios igualmente trémulos, en
otra mirada del mismo modo trastornada” (1998:161). Mediante el
recuerdo, se reflexiona cómo el pasado viene a moldear y explicar el
presente como si de un círculo se tratara.
Siguiendo con las concepciones del tiempo, Henri Bergson
también explica que el pasado puede adquirir una dimensión propia
en donde existe por sí mismo y que se separa de nosotros, pero se
manifiesta en el presente por los mecanismos de memoria. Esto se
justifica en la narrativa proustiana: las cosas en apariencia inofensivas
desencadenan el recuerdo; por ejemplo: el sabor de una magdalena
denota en el protagonista sus tardes de verano en casa de su tía, y
Proust nos adentra al pasado mediante una narración de recuerdos.
Con esto se ejemplifica cómo la existencia pasada adquiere forma a
partir del presente, que a su vez es el resultado de nuestro pasado; esto
es reafirmado con la presencia de las anacronías antes mencionadas.
Si las recapitulamos, la primera está contenida en la descripción de
la anciana: cuando él se percata de que los botines utilizados por
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la mujer le recuerdan a unos semejantes que su abuela tenía en un
baúl. Aquí, además de dar pie al vaticinio, se está utilizando la elipsis
puesto que no indica la relación de los tres personajes; sin embargo,
automáticamente se establecen conexiones por el desencadenamiento
de la memoria, cosa que también sucede cuando la manera de hablar
de la anciana le recuerda al protagonista la manera en la que su abuela
hablaba; a partir de este último desencadenamiento de la memoria se
logra saber con certeza la relación de los personajes.
Es curioso, pero premeditado por Pitol, cómo las elipsis se
esclarecen a partir de la memoria para así conectar las relaciones:
con ellas se vuelve al pasado. Para este punto de la historia (el
desenlace), la revelación de que la anciana está conectada con la
abuela muerta (no sólo de manera consanguínea sino metafórica)
refuerza el tratamiento del tiempo en el relato, y otorga la impresión
de que se trata de un viaje y la falsa sensación de que el sentido está
contenido en el tratamiento del trayecto. Pero el tiempo parece ser
el principal protagonista sea el pasado o el presente.
Observaciones finales
El aspecto fantástico se percibe de inmediato en “Hacia Varsovia” y
se acreciente por la duda de si la realidad es tal y como el protagonista
la percibe, o se debe al malestar general que lo acongoja, o quizá a
causa de la embriaguez; de hecho, es la manera en la que la realidad
se percibe el elemento al que constantemente vuelve la narración para
plantar dudas como ¿quién es la anciana? o ¿por qué decidió viajar en
ese estado? Para, desde el inicio, dar a entender cómo el protagonista
no es quien está dirigiendo el relato, sino que él mismo es un elemento
más de la narración. De esta manera, parece ser que lo único de lo que
el protagonista está seguro es de su necesidad de dormir “el sueño
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era todo lo que se me ocurría desear” (1998:157); así, después de que
“cierra los ojos”, ocurre la fisura en la narración que ofrece el mundo
onírico y se adentra en la historia: y es ahí donde la concepción del
tiempo enaltece su importancia en la vida humana. Por otro lado, la
construcción narrativa utilizada por Sergio Pitol también refuerza
el sentido de este cuento. En particular: las estructuras clásicas que
evocan a narraciones griegas; al mismo tiempo, “Hacia Varsovia” se
desdobla en dos grandes espacios: sueño y realidad. Por ese motivo,
la imitación o re-presentación de la realidad y la ficción se desprenden
de la historia como elemento, ya que es fundamental para entender la
estructura del cuento y, por lo tanto, su significado. Cabe recordar que
la fisura crea una historia contenida dentro de otra historia, como si
se tratara de “cajas chinas” o “muñecas rusas”: estas desencadenan el
gran misterio de “lo que pudo ocurrir pero no ocurrió”, es decir, el
porvenir contenido en el sueño premonitorio; así es como se configura
la frontera entre la ficción y la realidad en la narrativa de Sergio Pitol.
Por ello, no es azarosa la dificultad creada para establecer cuando
empieza una y cuando termina la otra, sino que se debe entender
como parte del laberinto narrativo pitoliano.

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211

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La vida y la muerte en la concepción humana.
Brenda Navarro: Casas vacías,
México: Sexto Piso, 164 páginas.
Roberto García Soto
Universidad Autónoma de Nuevo León

Fecha de entrega: 09-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

En alguna ciudad de México, Daniel fue raptado un día cualquiera
en un parque por la tarde; su madre quedó muy dañada mental y
físicamente. Las ganas de vivir se le han ido. En su “luto” recuerda
a su hijo desaparecido y su pasado atroz. Una incógnita recorre su
cabeza: ¿esto era lo que quería?, ¿debía perderme yo en lugar de él
ya que pensaba en abortarlo?, ¿la libertad regresó con tanto karma
que me devolvió mi tiempo solo para sufrir? Las incógnitas habitan
en su cabeza; poco a poco se destruye en soledad. Su condena es
respirar: no lo merece, y lo hace (Navarro, 2019). La culpabilidad
la carcome de manera física por fuera y todos sus allegados se
dan cuenta de su inevitable destino. Al otro extremo de la misma
ciudad, una mujer sufre ante su adversidad. No puede educar ni
cuidar bien a su hijo Leonel debido a que el infante tiene autismo.
Sufre violencia domestica por parte de su pareja y no le va muy bien
en su trabajo; además de que su familia no le brinda un apoyo, al
contrario, debe soportar sus críticas e indiferencia en cuanto a su
215

�Roberto García Soto / La vida y la muerte

precaria condición. La situación no es la mejor y se pregunta si tener
a Leonel fue una buena idea, pero ya es muy tarde, debe lidiar con él
y con todos los problemas que acarrea, no hay de otra.
¿Estas historias “ficticias” solamente son eso? ¿Pueden
ocurrir en la vida real? Claro que sí, son realidades de la vida cotidiana
para cientos o miles de mujeres en México y en toda Latinoamérica.
La ficción siempre se supera con la realidad, y más con lo surrealista
que puede llegar a ser en este país. La verdadera pregunta que habría
que hacerse es por qué se siguen suscitando casos como estos en los
modernos tiempos que vivimos.
En este breve acercamiento/resumen de la novela he
querido mostrar un poco de las dos partes que rigen la narrativa de
Brenda Navarro en esta obra. Dos gotas de agua que son diferentes
por unos cuantos átomos diminutos. En Casas vacías (2019) se
habla y se critica de dos realidades relacionadas con la maternidad
impuesta y autoimpuesta por la sociedad. Se muestran el dolor y la
pérdida, el daño mental y físico que sufren las mujeres ante la falta
de libertad; la lucha incesante que deben soportar día con día: el
dolor de vivir en general. Esta primera novela de la autora da cuenta
de su participación en la denuncia y crítica de temas referentes a la
maternidad y problemas que aquejan a la mujer en general.
En cuanto a Brenda Lozano, habría que recalcar que estos
asuntos no le son ajenos en absoluto. Nació en 1982 en Ciudad de
México, es socióloga y economista feminista por la Universidad Nacional
Autónoma de México. Realizó un máster en Estudios de Género,
Mujeres y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona. Ha sido redactora,
guionista, reportera y editora. Es fundadora de #EnjambreLiterario: un
grupo de personas que buscan abrir espacios de difusión para voces
femeninas. Es una voz más que autorizada para concientizar sobre
216

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

estas problemáticas. Por otro lado, la obra fue publicada en 2018 por la
página web Kaja Negra, una editorial independiente para después pasar
a manos de la Editorial Sexto Piso en 2019.
Un primer gran acierto de la novela consiste en no darles
nombres a las protagonistas de su historia, ya que con esta acción
se crea un sentimiento de empatía todavía mayor que si tuvieran un
nombre. La identificación con su pesar es instantánea y su dolor
habita en los huesos del lector de una manera tan cercana que
pareciera los rompe en miles de pedazos. A partir de este punto
nos sumergimos en su narrativa cortante y directa, describiendo
sin censura los horrores que las dos mujeres sufren en cuanto a su
relación con la maternidad en la sociedad.
Otro gran acierto, este en el plano de la narración, tiene
que ver con la confección de dos estilos completamente diferentes
para cada protagonista de la novela. En primer lugar, la narrativa
nos comunica el perfil de una mujer de mediana edad que sufre la
pérdida de su hijo menor, y comparte sus reflexiones en un monólogo
interno emergiendo desde el epicentro de las emociones, el dolor y
la rabia. “Te imaginas que un desaparecido es un fantasma que te
persigue como si fuera parte de una esquizofrenia” (Navarro, 2019).
Este monólogo utiliza un lenguaje estándar acompañado de recursos
retóricos donde se presentan las metáforas, y en algunas ocasiones la
aliteración. De esta manera, el primer perfil presentado por la novela
conlleva un lenguaje estándar que se vincula con el lenguaje poético,
creando así una sinergia que culmina en la prosa poética.
La internación del monólogo se divide como en una especie
de fragmentos por el texto. Así como la autora nos presenta sus
reflexiones en torno a lo sensible y después desarrolla su ambiente
material, pero vuelve y culmina con una frase encerrando a su vez
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

217

�Roberto García Soto / La vida y la muerte

el sentimiento que lo origina. Sus pensamientos y reflexiones son
extractos de la conciencia que nos habla, y a su vez, fluye de manera
fragmentada. Estos fragmentos se distinguen por bosquejar la silueta
de un buitre al volar. Al vislumbrar las imágenes sombrías, el lector
comprende que la reflexión ha concluido y empezará otra. Termina
en una frase de su prosa poética que demuestra la idea principal del
texto originada por un sentimiento. Una de ellas, por ejemplo, es
cuando piensa que la lactancia es el reflejo de las madres que quieren
ahogar a los hijos ante la imposibilidad de no poder comerlos. En
una de sus reflexiones describe cómo la madre “ofrece el pecho
no solo por instinto sino por el deseo obliterado de acabar con la
descendencia antes de que sea demasiado tarde” (Navarro, 2019).
El segundo perfil nos presenta la narración de una mujer
sufriendo de constante violencia familiar. Nos relata a una mujer tan
inmersa en los roles de género: anhela ser madre; lo desea a tal punto
que este anhelo le acarrea consecuencias. Su entorno está marcado
por la violencia, y ésta va creciendo en el epicentro de una familia
disfuncional. Ella aceptando la constante agresión ejercida por su
pareja, además de padecer la presión por el hecho de ser madre. “Ella
solo quería una mujercita distinta que no se dejara de nadie pero que
fuera amorosa, ¿por qué eso podía ser malo?” (Navarro, 2019). La
narrativa de este segundo perfil se distingue por su lenguaje que
media de lo estándar a lo vulgar, y se caracteriza por el uso constante
de palabras altisonantes y mexicanismos abundantes. El texto llega
a tener más fluidez por la sencillez de su lenguaje; la voz narrativa
de Brenda Navarro utiliza oraciones largas o demasiado cortas,
con más descripciones del lugar y de la violencia ejercida; pero no
habla tanto de sus sentimientos como el perfil de la primera mujer.
Los párrafos, oraciones y hasta los capítulos son mucho más largos
218

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

debido a las constantes descripciones de las acciones ejercidas sobre
el personaje, el lugar que habita y el entorno violento en el que vive.
A pesar de los extensos párrafos, cada frase y renglón poseen
más sencillez por el acertado uso del lenguaje coloquial. Aquí no se
reflexiona sobre las emociones; sin embargo, el trasfondo de cada
descripción y cada frase acarrea una interpretación originada por
un sentimiento de dolor y rabia. Las dos mujeres comparten la
desesperación, a pesar de los abismos lingüísticos de la narración;
se distinguen por la narrativa del entorno, los acontecimientos y los
tipos de violencia que afectan a las mujeres de diferente manera.
Un aspecto para resaltar es que la novela sirve como un
medio de denuncia. Señala las problemáticas que enfrenta la mujer
en cuanto a la maternidad y las relaciones sociales, donde siempre
deben cumplir un rol específico. La maternidad, nos explica, suele
ser en ocasiones muy difícil para algunas mujeres que no cuentan
con el apoyo necesario ni la fuerza mental y física suficiente para
soportar tal carga. También sugiere que deben soportar los prejuicios
de una sociedad machista que las somete a sus ideales. Las mujeres,
nos sugiere, necesitan tomar el control de sus vidas en situaciones
tan delicadas como el embarazo y la libertad de elegir si desean
o no tener al bebé. También recalca la necesidad de respetar sus
derechos y en la urgencia de crear nuevas sociedades donde exista
realmente la posibilidad de que ellas tomen sus propias decisiones
para sentirse seguras y poseer el destino de su futuro, como por
ejemplo la decisión de ser madre (Barrantes &amp; Cubero, 2014: 36).
Tal vez el único reproche que podríamos esgrimir en torno
a esta la novela sería el ensimismamiento en que a veces cae la voz
narrativa: y sus divagaciones en torno a la maternidad y a la vida en
general. Por un lado, la primera mujer no quería tener un embarazo,
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

219

�Roberto García Soto / La vida y la muerte

lo acepta por un capricho y al final sucumbe ante sus deseos. En
el segundo caso, ella desea tener un hijo para obtener al fin un
gramo de felicidad, su dependencia y presión social por ser una
mujer respetable mediante un primogénito la hace cometer delitos
con tal de obtener lo que quiere. Ahora bien, puede que la autora
haya hecho esto para concientizarnos sobre la desesperación que
sufren las mujeres, y hasta qué extremo pueden llegar para intentar
cambiar su situación. Puede que, en ese ensimismamiento que
aparentemente contiene la obra, solo observemos nuestros propios
prejuicios y razonamientos machistas, porque al fin y al cabo, ellas
son las responsables de sus acciones y de su felicidad.
Por último, cabe recalcar el aspecto existencialista que se
puede notar en el primer perfil, esos pensamientos cargados de
pesimismo y muerte nos brindan dos posibilidades: dejar la lectura
en el acto o proseguirla con más entusiasmo y morbo. Y es que
se puede sentir su dolor, su agonía, la desesperación de no poder
hacer nada frente la pérdida de una parte del alma que se pensaba
no afectaría si se iba o nunca se presentaba. “Piensa que hay
personas que no debieron ser madres, se incluye entre ellas, Dios
debió pensarlo mejor antes de crear a dichas progenitoras, debió
esterilizarlas” (Navarro, 2019).
En conclusión, la novela Casas Vacías (2019) de Brenda
Navarro muestra las espantosas situaciones que debe soportar la
mujer, tales como el embarazo no deseado, la maternidad, prejuicios
y reglas de una sociedad patriarcal, violencia física y psicológica.
Como medio de denuncia es un buen aporte por la forma en que
muestra la problemática. Su objetivo de crear conciencia cumple al
mostrar situaciones que puede padecer cualquier mujer. La escritora
nos presenta una novela corta, en donde la ficción y la narración
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

están congeniadas con el fin de hacernos partícipes de la trama.
Podría definirse como un tipo de confesionario donde, de manera
descriptiva, las voces narrativas nos van contando algunos de sus
pensamientos y recuerdos. La lectura de esta obra es una magnífica
oportunidad para adentrarse en la narrativa de Brenda Navarro,
además de obtener una mejor comprensión de la situación de la
mujer en cuanto a diversos problemas sociales que la afligen.

Referencias
Barrantes, K., &amp; Cubero, M. (2014). “La maternidad como un
constructo social determinante en el rol de la feminidad”.
Wímb lu, revista electrónica de estudiantes. Escuela de
Psicología, Universidad de Costa Rica. Costa Rica. 13 de
febrero de 2014. 9(1): p. 29-42. https://dialnet.unirioja.es/
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

221

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Raquel G. Gutiérrez Estupiñán, Jaime Villarreal
y Miguel Sáenz (eds.), Encuadres
del discurso cinematográfico (eds.),
Puebla / Monterrey: CUAP-ICSyH / UANL, 2022.
Diana Hernández Suárez1
IIB, UNAM

Fecha de entrega: 16-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Uno de los grandes y principales enfrentamientos teóricos
sobre el discurso en la segunda mitad del siglo XX se dio entre
el estructuralismo y el historicismo. El enfoque estructuralista
adquirió una singular importancia sobre lo histórico como
valor epistemológico, toda vez que éste supone que todo hecho
sociológico debe estar enmarcado, en tanto fenómeno lingüístico,
dentro de la sincronía diegética, que es evidentemente ahistórica y
antisubjetiva. De esta forma, todo fenómeno cultural y la cultura
misma son susceptibles de ser estudiados a partir de diversos
niveles de “estructuras” a las que se ancla el comportamiento y el
pensamiento. Tal inclinación resta especial agencia a lo humano
y a su derrotero histórico, pues no hay un “yo que habla” ni un
1 UNAM, Becaria del Programa de Becas Posdoctorales de la UNAM,
Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Asesorada por el Dr. Pablo Mora
Pérez-Tejada.

223

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

“yo que piensa” (Foucault), sino una situación diegética –que bien
puede tener un referente humano o maquínico– que se encuentra
articulada por la estructura de cierto lenguaje. El giro lingüístico es el
fundamento teórico de los alcances estructuralistas y de la expulsión
de toda dimensión histórica y humana del método científico de lo
narrativo. Tal inclinación estructuralista y sus derivados semióticos
y narratológicos han sido interpretados por algunos críticos como
una “malversación disciplinaria estricta” –la trampa Jakobson–,
fundamentada en que la Lingüística es la disciplina que engloba todo
fenómeno material-humano. Esta operación establece una relación
crítica de todas las disciplinas a partir del lenguaje, denominando
poética a toda intensión estructural de la obra, dejando de lado la
techne de la Poética, relegando así la Retórica a lo imprescindible
para garantizar una función lingüística y, finalmente, anulando
completamente la Estética como elemento de valoración crítico
ante un objeto de arte (Aullón, 2013: 25). El objeto artístico es
reducido en ocasiones a una suerte de “dispositivo material” cuya
complejidad es sólo susceptible de ser analizada y valorada a través de
su estructura, independientemente de su valor estético, ideológico,
histórico, antropológico, social o tecnológico.
El libro Encuadres del discurso cinematográfico (2022), editado
por Raquel G. Gutiérrez Estupiñan, Jaime Villarreal y Miguel Sáenz
se inserta claramente en la discusión teórica entre el estructuralismo
y el historicismo, y aún más, en la búsqueda por superar dicha
problemática a partir del análisis del discurso cinematográfico. Uno
de los aportes sustanciales de este libro a la discusión teórica de
los estudios del cine es, sin duda, la noción de intermedialidad o
mediación del “dispositivo” artístico –el filme– en la construcción
del mundo (en términos hegelianos), que algunos de los capítulos
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

aquí recopilados utilizan como marco teórico. No obstante, este
libro resulta fundamental sobre todo para conocer el estado del
arte de los estudios audiovisuales en México. Hay que destacar
también la importante labor de coordinación de los editores,
ya que la organización de los capítulos recabados en este libro
motiva la discusión a manera de problema teórico y filosófico de
los estudios cinematográficos a partir del estructuralismo frente al
enfoque filosófico-estético (historicismo). Eso es extensivo incluso
a aquellos trabajos que suponen que la obra de arte es un hecho
lingüístico, por lo que al igual que cualquier otra forma del lenguaje,
es posible estudiarla como parte de la semiótica. El libro se divide
en dos grandes apartados rectores: “El cine entre textos” y “El cine
entre discursos”. El primero atañe a los trabajos relacionados con
el análisis narrativo, intertextual y de transposición de sentidos. El
segundo, a los cruces y transferencias de los discursos filosóficos,
políticos, sociales, etc., en la construcción cinematográfica. Este
segundo apartado atiende la compleja construcción de discursos
epistemológicos subyacentes al sentido general de la representación
cinematográfica, más allá de la construcción de una trama o de la
adaptación. Sin embargo, en ambos casos es posible encontrar una
noción de intermedio –In between o Zwieschenraum– que establece la
problemática sobre los procesos de configuración, significación y
redistribución del medio.
El primer apartado abre con el trabajo de Raquel G.
Gutiérrez Estupiñán y Alan Paul Vergara Vallejo, “Comprensión y
expansión en Atonement (novela y filme)” en el que los autores se
proponen mostrar los recursos técnicos en la traslación del discurso
entre un medio y otro, atendiendo de manera muy precisa a las
posibilidades tecnológicas. Una de las principales preocupaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

225

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

de este trabajo se basa en analizar la capacidad referencial de los
recursos discursivos y su trasfondo argumental. Sin caer en los
excesos de la teoría estructuralista, en este trabajo se demuestra
con suma precisión todos los procesos intermediales que se dan
en la adaptación entre la obra textual y el filme. Es destacable de
este capítulo la reflexión sobre las posibilidades de representación y
configuración psicológica de los personajes en uno y otro medio –el
textual y el fílmico–, así como la importancia de la metaficción y la
metarreferencialidad de la escritura frente al discurso multimedial
del cine. Los autores reconocen que en el cambio de soporte se
presenta en primera instancia un problema filosófico, pues los
límites ontológicos frente a la realidad de la escritura y el filme están
fraguados principalmente en el cambio de código.
El capítulo “Memento y la reinvención del policial”, de Jaime
Villarreal, se caracteriza por una redacción ágil y por un marco
teórico actualizado abocado a vincular los estudios audiovisuales
con la tradición letrada de circulación masiva, que encuentra sus
bases en el siglo XVIII, pero que adquiere un papel central en la
cultura durante el siglo XIX. De la mano de Jesús Martín-Barbero,
el autor analiza la discusión teórica desde una perspectiva histórica
y culturalista para mostrar el trasfondo social de la construcción de
género policial en el cine, centrando su análisis en la psicología de
los personajes. Dentro de las discusiones teóricas, el aporte central
de este trabajo está en la comparación del “héroe” entre el policial
periodístico textual y la representación fílmica. Villarreal analizar la
construcción ficcional en ambos soportes a partir de rasgos morales
anclados en aspectos históricos, sociales, culturales y, sobre todo,
tecnológicos. Señala, además, que el policial se relaciona con la
tecnificación de la modernidad, cuyo máximo exponente habría sido
226

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

finalmente el cine: “El repertorio y registro melodramáticos fueron
claves en la transición de la cultura popular moderna a la cultura
de masas tecnificada de la que el cine es una instancia ejemplar”
(Villarreal, 2022: 67).
Otro capítulo fundamental en la reflexión sobre las
producciones fílmicas es el trabajo de Miguel Sáenz, “El cine de
autor como arte del entretenimiento. El autor implícito en tres
obras esenciales de Ridley Scott”. En este texto se denuncia la falta
de una metodología sólida y concluyente que analice las formas
narrativas de las producciones cinematográficas, condicionadas más
por las posibilidades técnicas que por aspectos teóricos, fuera de
los postulados estructuralistas. Y el autor agrega, específicamente
para sus intereses de estudio, que la categoría de autor implícito ha
sido pensada, de forma casi forzada, como un “aspecto formal del
relato, siendo que, en realidad, se manifiesta en niveles distintos de
cualquiera de las tres dimensiones del relato” que tradicionalmente
se proponen por la narratología (100). Sáenz con esta propuesta
busca mostrar la superación de la teoría anquilosada que supone que
la narratología divorcia al autor de la obra, con el fin de demostrar
el “autor”, más que recuperar la noción de autoridad, adquiere el
matiz de “espacio de experiencia” que se construye gracias a la
intermediación entre obra-receptor y una confusión de miradas
en la relación dialéctica que establece el cine. Este enfoque resulta
muy interesante, aunque no supera el problema del historicismo
que sí plantean los dos capítulos anteriores. El autor identifica las
dificultades teóricas del estructuralismo para dar profundidad y
alcance a su planteamiento. Señala: “parece que sería oportuno -si
no necesario- renunciar a la posibilidad de que funcione como una
especie de estructura formal del medio literario o cinematográfico”
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227

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

(107), por lo que cabría preguntarse por qué Sáenz no retoma la
teoría postestructuralista para analizar la “situación narrativa” que
produce el autor como categoría teórica, concepto que resulta en
suma pertinente para pensar la relación entre cine y textualidad.
El trabajo de Hortencia Ramón Lira, “Las relaciones
intertextuales entre La fin de Napoleón À sainte-hélène (Pick,
1929) y Napoleón (Ludwig, 1906/1956)” es un análisis intertextual
entre el filme y la biografía que retoma los fundamentos de la teoría
general de Gérard Genette sobre la transtextualidad para analizar
las formas de representación entre el discurso textual y fílmico en
torno a la figura de Napoleón Bonaparte. Si bien la intención de la
autora es analizar el tiempo histórico del relato, y su representación,
a partir de algunas propuestas de dialogismo de Bajtín, tomando
como base el análisis estructuralista, se limita a analizar los
acontecimientos históricos como “formas artísticas” (152), dejando
fuera la oportunidad de teorizar sobre la representación del tiempo
y de la noción de Historia entre uno y otro medio. En el mismo
orden de ideas, “La intertextualidad metaficcional como crítica del
cine y sus creaciones”, de Roberto Domínguez Cáceres, plantea la
representación como un juego complejo de cajas chinas en las que
hay una relación entre la metaficción y la naturaleza “especular de la
imagen cinematográfica” (172). El argumento se centra en analizar la
representación de diversos discursos que atraviesan la materialidad
fílmica como una propuesta de intertextualidad, concepto retomado
principalmente de Genette. Particularmente resulta un trabajo muy
productivo toda vez que realiza un esfuerzo comparatista entre
las diversas formas de reproductibilidad. El autor se interesa por
reflexionar sobre los alcances estéticos del cine cuando hay de
por medio un proceso de adaptación de una obra literaria o un
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“antecedente” de representación textual diferente al guion, por lo
que propone deslindar el filme de cierta condición de fidelidad al
“original” –el texto–, para permitirle una construcción simbólica
independiente a partir de sus propias posibilidades técnicas, lo que
llevaría a pensar que la obra fílmica, como artefacto estético, es un
“referente de referencias” (173) autónomo y original en sí mismo al
tratarse de un cambio de códigos.
Finalmente, este aparto cierra con el trabajo de Flor de Liz
Mendoza Ruíz, “La nueva narrativa cinematográfica en La vida ante
sus ojos (2008)”, trabajo en el que analiza la disposición estructural
y los efectos que ésta debería implicar para los espectadores. Se
trata de un entramado estructural muy detallado y minucioso, que
ejemplifica con claridad la teoría narratológica de la fragmentación,
incluso dentro de un “discurso” fílmico.
El segundo apartado, “El cine entre discursos”, abre con la
compleja aportación de Fernando Huesca Ramón, “Post tenebras lux:
un estudio de caso desde la estética institucionalista de Hegel”. Se
trata de un trabajo que busca estudiar el cine dentro de un marco
de interpretación Estética a partir de los postulados hegelianos.
Desde una concepción plenamente filosófica, el autor entiende que
en este concepto se articulan nociones jurídicas, morales, sociales,
económicas, políticas y filosóficas que dan definición al hombre
como ente cultural-social, por tal razón, pensar en una estética
institucionalizada, así como su relación con la “eticidad” permiten
un anclaje teórico para realizar interpretaciones filosóficas del arte.
Hay que señalar, además, que esta revisión permite vincular los
aspectos teóricos del arte con los rasgos históricos del objeto de arte.
Por otro lado, cabe decir que el planteamiento de este texto resuelve
en buen parte los planteamientos expuestos en este volumen, pues
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�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

Huesca muestra, por medio de un complejo análisis de las ideas
estéticas de Hegel, que el arte es en sí “un instrumento cognitivo”
irreductible a la estructura, pues engloba tanto los aspectos de la
forma –la materialidad que encarna la cualidad sensible a partir
de sus posibilidades técnicas- con la compleja composición social,
jurídica, cultural e individual del espíritu, rasgo artístico superior a la
naturaleza. La finalidad del objeto estético es, entonces, “presentar a
los sentidos y a la cognición lo esencial de lo antropológico, lo social,
lo económico y lo político” (251). En esta caracterización compleja
del cine como objeto estético, el autor no puede dejar de señalar
la diametral distancia que existe entre el arte de “consumo como
mercancía” y el cine artístico. Si bien esta cuestión representa otro
problema sobre la Estética y el propio origen de la disciplina, vale
la pena resaltar el acierto del autor al no colocar una pieza artística
a la misma altura cultural de una comercial a partir de su estructura.
En concordancia con el artículo de Huesca, Nino Angelo
Rosanía M. y Karen Cárdenas Almanza, en su texto titulado
“Cine y filosofía”, se preguntan sobre el cine filosófico frente a la
implementación académica de otros tipos de categorías usadas
para la cinematografía. Los autores parten de dos criterios propios
del cine para hablar de sus capacidades filosóficas: la Estética y la
Epistemología. Se trata de una reconstrucción crítica de la discusión
sobre el cine como filosofía. Resulta significativo el diálogo que
establece con el capítulo anterior, pues mientras Huesca considera
que el cine puede constituir un objeto estético, susceptible de un
complejo análisis filosófico, los autores de este capítulo rebaten el
principio de reflexión o análisis filosófica a partir de la noción de
“dispositivo”, que puede ser filosófico o artístico. Esta discusión
remite directamente al problema del arte como un conjunto
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

complejo de representación, que no puede reducirse a aspectos
meramente formales o miméticos, sino que involucra una serie de
complejos procesos de representación de la representación hasta
constituir un mise en abyme teórico y referencial. A dicha discusión
habría que agregar que las manifestaciones artísticas pueden ser
expresiones del pensamiento filosófico y, por lo tanto, un filme puede
involucrar tantos rasgos de reflexión epistemológica y estética, así
como ontológica, tal como señalan los autores del primer capítulo,
y, por lo tanto, derivar en un ensayo filosófico propiamente dicho.
Diversos ejemplos hay en la tradición filosófica, baste recordar
el cuadro de Paul Klee y la reflexión histórica que realiza Walter
Benjamin, no obstante, resulta aún complejo, sin un andamiaje
teórico sólido extender de tal manera la noción de ensayo para que
un producto cinematográfico pueda ser pensado, en sí mismo, como
ensayo filosófico. Un ejemplo concreto de la discusión anterior en
este libro es el trabajo de Liliana García Rodríguez, “La expresión
del deseo: Psicoanálisis y Surrealismo en Un perro andaluz”. Se trata
de una revisión crítica de la “poética” surrealista de Buñuel.
Aparentemente el texto de Yolanda Mercader Martínez,
“Transexuales, transgéneros y travestis. Presencias de identidad
genérica en el cine mexicano” se encuentra en otro orden de ideas,
pues se trata de un aporte significativo para los estudios culturales
a partir de una metodología marcadamente antropológica y desde
la perspectiva de género. La autora piensa el cine como un espacio
de crítica, pero también de estandarización y reforzamiento de
imaginarios sociales a partir de un entramado estético: “a través
de su narrativa e imágenes, ha impuesto su concepción del mundo
asignando un puesto al que lo produce o al que lo recibe, permitiendo
a las mujeres y a los hombres contemplarse en la imagen que se les ha
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

231

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

asignado y conocer dónde están situados, es decir, el cine descubre
el mecanismo de la diferencia sexual en nuestra cultura” (352). La
aportación de este texto es muy significativa, ya que realiza un análisis
pormenorizado de los discursos atraviesan las representaciones y,
por lo tanto, construyen categorías organizadoras o epistemológicas.
Este rasgo guarda una especial relación con la reflexión filosófica
con la que abre el apartado, pues al realizar el estudio histórico logra
anclar la discusión con una gran eficiencia al plano social, que la
autora llamada “integración cultural”, a partir de una crítica de las
categorías organizadoras (la episteme) y la configuración estética.
Por último, el libro cierra con un artículo de Lauro
Zavala, titulado “Una glosemántica narrativa para la traducción
intersemiótica”, propuesta a partir del modelo de Louis Hjelmslev.
El autor busca una resolución a la discusión sobre la adaptación
a partir de una “metafísica de origen” –hipertexto– que
propone la intertextualidad, como parte de una transtextualidad,
independientemente de si se trata de un aspecto pretextual o
architextual. Como si se pensara en una estructura circular, el
trabajo de Zavala a la vez sintetiza las discusiones propuestas en
este libro al circunscribir la discusión a dos grandes aspectos: “un
debate metodológico sobre la relevancia de las aproximaciones
humanísticas (entradas en el empleo de los elementos formales del
lenguaje audiovisual) y las aproximaciones sociales (centradas en la
dimensión ideológica de los contenidos narrativos)” (384). Pero a la
vez, vuelve a poner sobre la mesa la discusión entre el estructuralismo
y el historicismo. El autor relaciona el estudio cinematográfico con
el giro lingüístico y lo ciñe a la relación significado y el significante,
a partir del cual se desarrolla el sistema glosemático para estudiar el
signo pa partir de la “expresión” y el “contenido”. En estos términos
232

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

teóricos, la relación-interrelación de discursos son susceptibles de
una “traducción semiótica” independientemente del medio o la
materialidad, de forma que la filosofía, la pintura, la arquitectura,
la literatura y el mismo cine son entendidos como sistemas de
signos del lenguaje (389). En otras palabras, toda mediación puede
ser entendida como transposición y, por lo tanto, como traducción
semiótica.
Conciliar el análisis del discurso en el cine con sus alcances y
posibilidades filosóficas es el objeto de este libro. Cabe señalar que
algunas de las discusiones planteadas de forma puntual en algunos
capítulos, así como de forma implícita en la disposición de todo
el libro, encuentran una relación clara con enfoques relativamente
recientes sobre las producciones mediales, que van más a allá del
cine para enfrentarse a nuevas formas de representación audiovisual
sin referentes, de allí la importancia de que diversos trabajos de este
libro aún tengan como problema la construcción del mundo a través
de la representación y su relación con la realidad, cada vez menos
“original” y más autorreferida.

Referencias:
Aullón de Haro, Pedro. Escatología de la crítica, Clásicos Dykinson,
Madrid, 2013.
Foucault, Michel. La arqueología del saber, trad. Aurelio Garzón del
Camino, Siglo XXI, México, 2010.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

233

�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Escritores Neoloneses Emergentes:
Ab animalibus/Volumen 1,
Monterrey: UANL, 2022, pp. 120.
Carlos Rutilo
UANL

Fecha de entrega: 12-09/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Ab animalibus/Vol. 1 (2022) es una antología que reúne once relatos
de escritores que, de alguna forma u otra, pertenecen al estado de
Nuevo León. Fue publicada por la reciente Editorial de Escritores
Neoleoneses Emergentes, en coedición con la Casa Universitaria
del Libro, a través de la Editorial Universitaria de la UANL. Cada
una de las narraciones se valen de diferentes recursos estilísticos
para revelarnos la variedad de inquietudes que anidan en la
literatura escrita en el norte de nuestro país. El punto de partida
(o de llegada) de los textos tiene que ver con el cuerpo o la piel
de algún animal vertebrado: material que los narradores utilizan
para poder contarnos sus respectivas historias. Veamos el listado:
“Huele a trufa” de Mónica Ceballos, “Eli es un gato” de Roberto
Arreozola, “El vagabundo” de César D. Machuca, “Mi abuela es
una ballena” de Mariena Padilla, “Alyas (Ouroboro)” de Leonardo
Rangel, “Miocardio de S. scrofa” de Felipe Saavedra, “Cabrito al
pastor” de Manuel Herrera, “Egoísmo” de Ricardo Pérez López,
235

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

“El Abado” de Blanca I. Villalobos Mancha, “El reflejo nocturno”
de Alma Sánchez y “Al norte” de Jorge Hernández López. Junto a
ellos, los acompañan las ilustraciones de Diego Cotera y el ensayo
“Hacia una poesía del cuerpo”, una propuesta poética del creador,
narrador y académico Eliseo Carranza Guerra, que hace las veces
de prólogo o estudio preliminar. Carranza logra guiarnos hacia una
idea más amplia y general de la presente antología:
Los once textos aquí antologados están hilvanados bajo el imperio
de ciertos modos de entender el cuerpo y con esos modos decir
algo acerca de nuestra posible naturaleza. Y, para ello, los once
autores decidieron partir de una misma concepción de la realidad.
(2022: 8)

El libro no teme desafiar las convenciones y de manera
íntima nos motiva a leer el mundo a través de las distintas miradas
sobre el cuerpo. Y al decir cuerpo estamos apelando a la condición
escatológica y efímera de lo humano, condición que la literatura ha
conseguido expresar en incontables historias, haciendo uso, entre
otros materiales, de la memoria y su relación con sórdidos entornos
y la naturaleza misma, que casi siempre nos guarda su secreto para
revelárnoslo hacia el final.
Debo destacar también que algunos de los textos de la
antología, como “Huele a trufa”, “Eli es un gato”, “El vagabundo”
y “El reflejo nocturno”, entre otros, logran transitar entre las
fronteras de lo fantástico, o de lo maravilloso, e inclusive juegan
con las alegorías a través de un cuidadoso trabajo con el lenguaje
poético, que cada narración sabe mostrar a su manera:
Estoy seguro de que Eli es un gato. La veo todos los días
convertida, paseándose sobre la barda de mi casa y a veces trato

236

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de hablar con ella, pero no me contesta. Mi mamá ya no se ríe y
ahora me pregunta por qué digo que la gata blanca es mi hermana,
pero es obvio: tiene los ojos grises como Eli y es blanca como
ella… (23)

Pero tampoco debemos perder de vista “Cabrito al pastor”,
que juega con la historia neoleonesa para relatarnos una narración
fragmentada, como si fueran los miembros de un animal, y
nos muestra el dolor desde otra perspectiva: “Sólo era rumiar la
cotidianidad, mascar la soledad y triturar su propia muerte cada día”
(22). La cotidianidad también es un tema constante y se disecciona
de distintas formas, como es el caso de “Miocardio de S. scrofa”,
cuyo narrador afirma que el “[…] corazón apesta como apestará
todos los corazones en algún momento…” (52); o el de “Alyas
(Ouroboro)”: “[…] me bastará decir que por un tiempo existí entre
ligeras intermitencias traslúcidas de sus reflejos…” (44).
Aunque la antología sea breve, por la cantidad de páginas, no
deja de ser un proyecto de altura, que logra concretarse al mostrarnos
la calidad de cada uno de los narradores emergentes de estos relatos.
No olvidemos que a partir de los sueños suelen surgir grandes ideas,
y éstas pueden consolidarse en obras que nos ayuden a conocer las
inquietudes de las nuevas generaciones y sus propias maneras de
trabajar con la literatura.
Ab animalibus/Vol. 1 es prueba y constancia: nos confirma la
consolidación de estos jóvenes editores que empezaron a cimentar
su propio camino con la publicación de las antologías electrónicas
Elementum (2020, con prólogo de Roberto Kaput) y Finis Mundi
(2021, con prólogo de Antonio Ramos Revillas). Leerlos es una
nueva forma de volver a encontrarnos frente al mundo en tiempos
de crisis, donde la incertidumbre también puede ser vista a través
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

237

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

de los ojos de los ojos de la literatura para decirnos, o revelarnos,
nuevas cosas.
Por último, me atrevo a decir que las miradas y las voces de
quienes han formado, forman y formarán parte de este proyecto
darán mucho de qué hablar en el futuro de la literatura escrita
en nuestro territorio y en nuestra lengua. La constancia de sus
respectivos trabajos es algo que no podemos dejar pasar de largo.
Enhorabuena por este primer volumen impreso, enhorabuena por
Ab animalibus y por los libros que están por venir.

238

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 4
JULIO-DICIEMBRE
2023

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by
María Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0002-7686-7896

Fecha entrega: 18-1-2023 Fecha aceptación: 22-2-2023

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2023, Jonathan Gutiérrez Hibler. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Con la publicación de este cuarto número, Humanitas. Revista de
Teoría, Crítica y Estudios Literarios confirma su vocación plural, su
sentido crítico y su ánimo exploratorio del universo literario. Ante la
fluidez y fragmentación permanentes de los tiempos actuales, y sus
heteróclitas manifestaciones artísticas y culturales, la mirada reflexiva
se aguza y ajusta sus lentes, ensayando diversas y variadas formas de
aproximación. La tabla de contenidos de este número así lo atestigua.
En la sección de “Artículos” presentamos tres agudas reflexiones
sobre autores latinoamericanos y temas literarios. Jonathan Gutíérrez
Hibler aborda, desde el amplio abanico de la narratología, el Diario del
dolor de la desaparecida escritora mexicana María Luisa Puga; Jorge
Saucedo analiza a profundidad la sacralidad en la poesía del peruano
José Watanabe; y Ricardo Damián Aguirre Garza se hace cargo del
tema de la lectura y la reflexión vía la hermenéutica literaria.
En esta ocasión contamos con el dossier “Perspectivas
críticas de los géneros de la literatura popular: policiaco y literatura
especulativa en Hispanoamérica”, coordinado por los académicos
y escritores Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El dossier cuenta con
siete ensayos que exploran y explican la implantación, el desarrollo
y las particularidades de estos géneros otrora considerados como
“expresiones menores” de la literatura y ahora reivindicados
unánimemente. Creadoras y autores como Fernanda Melchor,
Claudia Piñero y Fernando del Paso y antologías emblemáticas
como Más allá de lo imaginado, de Federico Schaffler, son puestos
bajo la lupa en este apartado.
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

En la sección de “Notas” publicamos dos ensayos escritos
por jóvenes investigadoras. El primer trabajo es una reflexión crítica
del pensamiento de Charlotte Brunsdon, a través de la traducción de
un fragmento de su célebre ensayo Screen Tastes: Soap Opera to Satellite
Dishes (1997), realizada por Karime Anguiano, Jessica Polina y Sandy
Santos; y Ángeles Serna estudia el tema de la violencia patriarcal a
través de su lectura de la novela Las Violetas son flores del deseo, de Ana
Clavel.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, Ignacio Ballester
nos informa de la aparición del libro Primer infolio de las vidas reunidas
de Almería Smarck, de la poeta Diana Garza Islas.
El espectro de la publicación es, como hemos podido
comprobar, amplio y diverso, lo que nos revela, por una parte,
la vitalidad de la literatura latinoamericana (en la era de las
incertidumbres, de las variables de formato y de soporte, de
los cambios de la función literaria, y de la hegemonía de la
postautonomía), y, por otra, de la riqueza de enfoques críticos que
ha estimulado.
Víctor Barrera Enderle

12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by María
Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
ORCID: 0000-0002-7686-7896
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Fecha de entrega: 18-01-2023 / Fecha de aceptación: 22-02-2023
Resumen: Este artículo analiza las dimensiones y representación del
cuerpo a partir del espacio de la ficción. El diálogo con la enfermedad,
por medio de la escritura, se convierte en un fenómeno de expansión
textual a lo largo de Diario del dolor (2004), de la autora María Luisa Puga.
La consciencia del acto de escritura por parte de la narradora permite
una metaforización del cuerpo donde las emociones ponen en contacto
el dolor individual como un punto de partida para entender el dolor
de la cultura. En el presente trabajo se parte del concepto de espacio
literario, de Mauricio Blanchot, concretamente sus reflexiones en torno al
fenómeno del diario. Este punto de partida se complementa con el discurso
representado desde la perspectiva de Luz Aurora Pimentel, respecto

15

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

al pantónimo como un elemento clave en la descripción. El corpus de
análisis consiste en diferentes fragmentos de esta obra donde el acto de
escribir aparece de forma explícita y cómo éste afecta la construcción del
espacio del diario a partir del diálogo con Dolor (narratario de la obra).
Palabras clave: Diario, María Luisa Puga, espacio literario, descripción,
dolor, emoción.
Abstract: The following paper analyses the dimensions and representation
of the body through the space of fiction. The dialogue in the book
between the narrator and the disease, with the use of writing, becomes a
textual expansion phenomenon in Diario del dolor (2004), by María Luisa
Puga. The narrator’s consciousness of writing allows a metaphorization
of the body in which the emotions allow individual pain to be a way to
understand culture’s pain. The following paper takes Maurice Blanchot’s
point of view of literary space, specifically his reflections on the diary
as a phenomenon of the writer. This approach will be supplemented
with represented discourse from the perspective of Luz Aurora Pimentel
about pantonime as a key element in description. The fragments that are
analyzed in this work are the ones in which writing is an explicit action:
writing, as an act, will have consequences on the built of fictional space by
the dialogue with Dolor (receptor in the novel).
Key words: Diary, María Luisa Puga, literary space , description, pain,
emotion.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El presente trabajo analiza el cuerpo como un espacio de emociones
que parten de una enfermedad: la artritis reumatoide. Diario del dolor
(2004), de María Luisa Puga, sigue un género clínico de diarios que
registran el dolor y las emociones de pacientes médicos por medio
de la escritura. Sin embargo, en el caso de Puga, hay una consciencia
acerca del acto de escribir en diferentes dimensiones, desde lo
instrumental hasta lo artístico-reflexivo. El dolor es representado por
una propuesta del espacio literario a través del cuerpo y las emociones.
Para efectos de este análisis, se tendrá como base el concepto de
diario, por parte de Maurice Blanchot, en El espacio literario, y en
el pantónimo, según la teoría de la descripción propuesta por Luz
Aurora Pimentel en El espacio de la ficción. Las emociones, en el texto
de María Luisa Puga, se convierten en un fenómeno de expansión
textual en torno al diálogo de la escritura con la enfermedad, creando
especies de órbitas en torno a la narradora del diario.
Con base en esto, se compara y contrasta este marco teórico
con fragmentos del texto de Puga, específicamente aquellos donde la
escritura aparece de forma explícita, como sucede con los fragmentos
64, 89, 90 y 94. El objetivo de este trabajo consiste en describir
cómo la escritura metaforiza el espacio del cuerpo y lo lleva a otros
fenómenos: la expansión de las emociones va más allá de éste, pues su
percepción es una síntesis de la interpretación del dolor en la cultura.
El diario como espacio literario: escribir lo interminable
El espacio literario se considera como la escritura, a partir de Blanchot,
distinto al espacio de la ficción—desde la teoría de la descripción—,
tal como se verá más adelante en el apartado dedicado a este segundo
fenómeno. Partiendo de lo anterior, escribir lo interminable, cuando
se trata de una enfermedad como la artritis reumatoide, parece algo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

irónico cuando se conoce el desenlace de la vida de María Luisa Puga—
todavía más si atendemos a los fragmentos donde Dolor todavía no
tiene nombre, justo como sucede en su obra Diario del dolor—.
La soledad está en la escritura y ese mismo acto es el que
parece incesante, interminable, de acuerdo con Blanchot. En lugar
de crear un vínculo con la palabra, parece que lo rompe porque ésta
crea una fijación de algo y es la escritura la que entra como un corte,
algo similar a la enfermedad que demarca la percepción de un Yo
dentro de la continuidad de su vida. Para Blanchot, el escribir agrega
algo a esa ruptura del vínculo entre la palabra y el acto mismo:
Además, es retirar el lenguaje del curso del mundo, despojarlo de
lo que hace de él un poder por el cual, si hablo, es el mundo que se
habla, es el día que se edifica por el trabajo, la acción y el tiempo.
(1994: 20)

Mediante la escritura se renuncia a decir Yo, pero esto no es
algo absoluto, no es un corte de enajenación, sino que se trata de un
acto de alteridad. Al escribir se entra en el plano de la duplicidad, el
de los desdoblamientos desde el Yo: en Diario del dolor, de María Luisa
Puga, éstos se darán en diferentes relaciones, ya sea con Dolor, los
espacios físicos de espera, los espacios de la escritura o los objetos
como espacio de diálogo con el cuerpo. Incluso Dolor (narratario)
tendrá sentimientos en el espacio literario de este diario.
Sin embargo, lo interminable en la escritura se refiere a lo
que no se puede dejar de hablar. Frente a ese curso del mundo que
menciona Blanchot, la estridencia de que nos escribe, se propone el
silencio de la escritura como un espacio donde quien escribe se vuelve
sensible. En una enfermedad, el cuerpo se sumerge en aparatos
discursivos y espacios de producción discursiva: el estigma, la
18

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

intervención del cuerpo por parte de otros, instituciones nombrando
la enfermedad en medio de una burocracia, los sentimientos de los
familiares, entre otros tantos elementos que se asemejan a un ruido
intenso que no permite que se escuche la voz de la emoción. Para
Blanchot, este silencio “…es el recurso de su dominio, ese derecho
de intervenir que conserva la mano que no escribe, la parte de
sí mismo que siempre puede decir no y que cuando es necesario
recurre al tiempo y restaura el porvenir” (1994: 21). La desaparición
de sí, por parte de quien escribe, en la hoja en blanco (material o
digital), es una forma de recuperar ese dominio. La fragmentación
del Yo no es una destrucción de sí, en la escritura literaria, sino una
estrategia para regresar a ese dominio: el Yo es múltiple y comienza
a hablar cuando se elige este silencio de la escritura.
Sin embargo, es muy interesante cómo Blanchot plantea
que el escritor—concretamente los artistas franceses—sacrifican la
palabra individual para llegar a lo universal, como si lo individual
fuese una especie de capricho y no un punto de partida para su
relación con la verdad, pues ésta parece estar más allá del tiempo
presente y de quien vive. La escritura involucra la razón, pero sobre
todo un tipo de razón que se desplaza como orden. Para Blanchot
parece que la literatura satisface a una parte de la sociedad que lo
concentra todo y se mantiene alejada y encima de lo que la hace vivir.
La escritura, como acto de alteridad, aunque tenga un Yo
explícito, se trata de diferentes versiones de un Yo disuelto en un Él
implícito o a veces explícito, según las marcas que vayan brotando
en la hoja en blanco. Escribir: “No va hacia un mundo más seguro,
más hermoso, mejor justificado, donde todo se ordenaría según la
claridad de un día justo. No descubre el hermoso lenguaje que habla
honorablemente para todos” (Blanchot, 1994: 22). Ese Él en el que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

19

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

se convierte el Yo es una alteridad: la fragmentación es parte del
proceso de escritura.
Lo interesante es cuando aparece un soporte de la escritura
como espacio literario y es el concepto de diario, lo que Blanchot
llama “El recurso al diario”. El diario es visto como una forma de
mantener la relación de quien escribe consigo, como si las ficciones
más visibilizadas disolvieran el Yo y mediante éste fuera posible
encontrar un espacio donde la alteridad no devore esta imagen o
certeza de quién es:
El Diario no es esencialmente confesión, relato de sí mismo. Es
un Memorial ¿Qué debe recordar el escritor? Debe recordarse a sí
mismo, al que es cuando no escribe, cuando vive la vida cotidiana,
cuando está vivo y verdadero y no moribundo y sin verdad. Pero
el medio que utiliza para recordarse a sí mismo es, cosa extraña, el
elemento mismo del olvido: escribir. (1994: 22)

La verdad de quien escribe estará, para Blanchot, en las
cosas insignificantes. Lo importante en el Diario es la construcción
de puntos de referencia frente “a la peligrosa metamorfosis a la que
está expuesto” (22).
En el Diario hay una serie de elementos existenciales frente
a la estridencia del discurso que termina escribiéndonos como
personas. Para Blanchot, se trata de un libro solitario, sólo en
apariencia, pues la escritura es efecto de la angustia y el miedo a
esta condición llamada soledad. Parece ser que ésta sólo se crea a
partir de la obra, pero no es así, única, pues la enfermedad aparece
dentro de esa angustia, pero en forma de escritura. “El Diario
arraiga el movimiento de escribir en el tiempo, en la humildad de lo
20

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

cotidiano fechado y preservado por su fecha” (23). En sí, Blanchot
señala que lo que se escribe tiene otra dinámica, a diferencia de
otras ficciones, porque la preocupación por lo verdadero parece no
ser una preocupación central: “…quien escribe ya no es capaz de
pertenecer al tiempo por la firmeza ordinario de la acción, por la
comunidad del trabajo, del oficio, por la simplicidad de la palabra
íntima, la fuerza de la irreflexión” (22). En el Diario descrito por
Blanchot está la preocupación de los días, de lo cotidiano de quien
se dedica a escribir. La construcción del tiempo o la ausencia de
éste señalada será un poco distinta a lo que se observa en Diario del
dolor, de María Luisa Puga, por diferentes detalles: 1) no hay fechas
explícitas, sólo fragmentos, y 2) la percepción del tiempo aparece
dentro de los fragmentos, no como una cronología (algo lineal), sino
como una palabra íntima frente al presente y el tiempo del dolor: un
tiempo compartido con Dolor (narratario), la voz de la narradora y
quienes aparecen en su espacio literario.
Sin embargo, Blanchot comenta todo lo anterior con base
en el diario como un espacio que pertenece a un grupo selecto: los
escritores, como artistas, por su oficio. Este concepto se limita a una
apreciación del diario como espacio universal, con una definición
de la escritura como extensión de la mirada de Orfeo: escribir es
un descenso al inframundo, con un aprendizaje dantesco en esta
especie de viaje, pues involucra una mirada. Con base en lo anterior,
a la definición de Blanchot habría que agregarle el concepto de
un diario del dolor, entendido como un instrumento terapéutico
en el tratamiento de las emociones frente a enfermedades por
parte de alguien. El Pain Diary o diario del dolor tiene una gama
de seguimiento en el registro de las molestias de una persona que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

padece una enfermedad: existen los que registran escalas de dolor y
otros la experiencia de las emociones, en sus diferentes variaciones
y propuestas. Por ejemplo:
Esta modalidad de documento terapéutico permite aliviar la
carga emocional del paciente y dar paso al proceso reflexivo.
Los eventos desestabilizadores generan emociones fuertes que
dominan la conciencia e impiden la reflexión. La razón y la
emoción deben encontrarse en el mismo nivel de conciencia para
que pueda darse la reflexión, ya que es la razón la que organiza a
las emociones y hace viable su expresión a través de una conducta
ética. De esta forma, cuando un paciente refiere una historia
saturada de dolor, miedo, sufrimiento, ansiedad, etcétera, le
solicito que todos los días se tome el tiempo de escribir en torno
a las emociones que lo acompañaron durante el día, qué eventos
sucedieron y qué emociones le generaron. Esto permite no solo
la expresión de la emoción, sino la introducción paulatina de la
razón, que va ordenando los eventos y emociones del día y con
esto transformando los significados, lo cual genera el proceso de
reflexión. (Reyes-Iraola, 2014: 508)

Los diarios del dolor, en sus diferentes representaciones,
sirven como un instrumento enfocado a este fenómeno y,
dependiendo el tipo, puede observarse una intencionalidad del
registro. Los hay como el de la definición citada anteriormente y
otros que sólo toman escaladas de lo que siente el paciente, dónde
y qué tan intenso es.
A la perspectiva de Blanchot es necesario agregarle este
concepto de diario debido a que se enfoca en una vivencia personal
por parte de quien padece una enfermedad: un fenómeno universal
que puede manifestarse desde lo individual. En el caso de Diario del
dolor, se encuentra este espacio donde las emociones se plantean
a partir de la reflexión, es decir, razón y emoción conviven en
22

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Ejemplo de diario del dolor, Pain diary (American Cancer Society)

diferentes niveles por medio de un instrumento que registra esta
experiencia. La enfermedad no siempre permite que la percepción
del tiempo sea la misma que la de un diario como el que plantea
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

23

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

Blanchot. Lo segundo más es importante es tomar en cuenta de que
se trata, en el caso de María Luisa Puga, de una paciente con artritis
ordenando su experiencia desde la consciencia de la escritura como
un acto de alteridad frente a lo interrumpible. El dolor existe y se
ordena a través de otro espacio: el del discurso representado.
El espacio de la ficción: descripción como fenómeno de expansión
Una vez entendido el espacio literario como la escritura, en el
sentido del acto y lo literario, es necesario observar cómo el discurso
narrativo tiene un comportamiento distinto, que complementa el
tratamiento de Blanchot en torno al Diario y el acto de escribir. Si se
mencionó que el diario del dolor, en su vertiente de las emociones,
permite ordenar de manera reflexiva la experiencia del paciente, nos
encontramos frente a una experiencia de mundo donde narración y
descripción entran en contacto.
La descripción, de acuerdo con Luz Aurora Pimentel (2001),
experimenta tres factores para producir coherencia y cohesión en
la construcción de su identidad: 1) su modelo la organiza con el
fin de eliminar todo lo que no concuerde con éste y, por lo tanto,
encontraremos reiteraciones en torno suyo; 2) se establece una
relación dinámica entre el todo y las partes, y de esta manera se evita
la pérdida del conjunto; 3) finalmente, se encuentra el pantónimo
“definido como la permanencia implícita de la nomenclatura a lo
largo de todo el desarrollo descriptivo” (26). En consecuencia, la
descripción se comporta, en un texto literario, como un fenómeno de
expansión textual. Por esta razón, la nomenclatura de una emoción
puede observarse en diferentes objetos, espacios y personas, a
partir del momento en el que nos encontremos de la lectura de un
texto. Para observar esto en Diario del dolor, de María Luisa Puga, es
24

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

importante tomar nota de estas nomenclaturas y cómo se expanden
y reiteran a lo largo del texto.
La definición que comparte Luz Aurora Pimentel (2001) de
pantónimo proviene de las aportaciones de Phillipe Hamon para
explicar que ésta da cohesión léxica y semántica en todo el texto. En
éste se impone la reiteración de un término y sus extensiones. Esto
quiere decir que, si la narradora de Diario del dolor describe a Dolor
con ciertas extensiones, al humanizarlo (como una prosopopeya con
estilos indirecto y directo), este término, a manera de nombre, puede
extender sus cualidades en otros objetos de la escritura del diario
como espacio literario. Sin embargo, la cohesión no sólo estará en
función de volver legible el texto, sino en el proceso de escritura: las
emociones se metaforizan y es posible ver la extensión semántica de
un objeto A en uno B. Por lo tanto, se rompe con el orden de afuera
y el diario se convierte en una representación del cuerpo a través de
la alteridad: ser otra en el texto, la otra a la que le duele, pero cuya
experiencia es ensordecida por los discursos fuera del texto, lejos
de un objeto representado, que es el cuaderno de la narradora, así
como sus extensiones: computadora o escritorio.
A partir de lo anterior, en torno al pantónimo, Pimentel
toma la siguiente aportación de Phillipe Hamon:
El pantónimo, a la vez que subraya el modelo configurativo del
enunciado descriptivo (tiende a ocupar los márgenes, del inicio
o final de la descripción), focaliza el sentido global del sistema,
desencadena las estrategias de retrospección y de prospección
de la lectura y asegura, por su memorización permanente y su
función anafórica, la legibilidad del texto. (Hamon, 1991: 156)

A esto se le debe agregar las observaciones de Hamon
(1991) sobre la memoria intra-descriptiva en un texto. Es decir,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

25

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

en el caso de Diario del dolor debe observarse cómo se construye la
persistencia de un lexema, como el caso de Dolor, y su persistencia
en la pluralidad de otros lexemas como el enojo, la tristeza, el humor
y la compasión. De esta manera se crean campos próximos y lejanos
dentro de una obra narrativa por medio de la descripción.
Con base en este concepto del pantónimo, Luz Aurora
Pimental agrega a esta equivalencia entre nomenclatura y predicado
las operaciones tonales y las articulaciones ideológicas-simbólicas
de este fenómeno de expansión textual, como sucede con los
calificativos:
Este tipo de calificativos cumple con una importante función tonal;
textualmente, actúan como operadores tonales, cuya redundancia
semántica - porque habrá de notarse que no es exactamente el
mismo lexema el que se repite, sino el mismo campo semántico
al que se afilian todos los diversos lexemas- genera una isotopía
tonal disfórica y desvalorizante. Es esta isotopía tonal la que no
permite, por ejemplo, leer el adjetivo “ilustre” en su sentido literal,
sino que obliga a interpretarlo como una significación irónica, ya
que es el único lexema que apuntaría hacia una isotopía tonal
eufórica - y por lo tanto hacia una valoración- que el resto del
texto desautoriza. (2001: 27)

Aunque Luz Aurora Pimentel parte de un ejemplo de
Balzac, citado al inicio del primer capítulo de El espacio de la ficción,
esta lógica puede trasladarse a otros textos literarios donde las
operaciones tonales cambian el sentido de una palabra que en otros
campos semánticos puedan leerse diferente, esto dependiendo de la
relación con la extensión del lexema. Aunque Dolor y la narradora
comparten el mismo cuerpo, sólo los conocemos por el espacio
literario en juego: el de la escritura.
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Los elementos citados son la base para entender la proyección
de un texto narrativo a través de sus diferentes sistemas descriptivos.
Lo que ocurre con los nombres comunes en el espacio de la ficción es
un tema de discurso representado. Por esta razón, lo extratextual se ve
desplazado, detalle similar al que señala Blanchot cuando la escritura
corta el movimiento del afuera. Mientras en éste se encuentra una
definición general del acto de escritura, con base en la aportación de
Pimentel se cuenta con un mecanismo particular que tiene relación
con las alteridades. En sí: “…el texto va construyendo su propia
referencia, desplazando así al referente extratextual” (Pimentel, 2001,
p. 38). Lo que para el lector puede significar la palabra dolor, en el libro
de María Luisa Puga se configurara una autorreferencia de Dolorpersonaje y narratario: no pierde en contacto con lo que conocemos
como dolor y crea, al mismo tiempo, un particular con consistencias
individuales en las emociones de la narradora.
Los nombres tendrán un juego, por su construcción y
desplazamiento de referentes reales, a partir de lo intratextual
y lo extratextual. Pimentel señala las diferencias entre el nombre
propio y el nombre común. Sin embargo, los ejemplos citados se
refieren a ciudades y no a sensaciones que pasan por el filtro de la
imaginación, concretamente el de las figuras retóricas. Por tal motivo,
Dolor-personaje debe ser analizado desde estas dos directrices: si
las descripciones de Dolor tienen un referente extratextual, deberá
leerse en función de esta dinámica con el fin de comprender cómo
desplaza esos referentes, pues “La función que cumplen los adjetivos
es precisamente la de particularizar al nombre” (56). Aunque los
adjetivos no tengan referente, como el caso de los nombres, éstos,
en función del pantónimo, podrán expandir el referente interno que
se construye dentro del diario.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

Finalmente, para configurar la descripción en un texto
literario, es indispensable observar un elemento en juego: la
repetición. En arte, la repetición no es lo mismo que redundancia,
en el sentido de copia, sino en el de una reiteración que permite la
cohesión y coherencia de la propuesta de mundo. Diario del dolor, de
María Luisa Puga, es una propuesta de un cuerpo en forma de texto,
el Yo se fragmenta, con base en una temporalidad del antes y después
de la enfermedad, para acceder a un espacio que la estridencia de lo
extratextual no permite la reflexión de las emociones, cosa que lo
que está en el texto sí.
Si la descripción, al inicio en su forma de catálogo o
enumeración, aísla los objetos representados, no es con el fin de
excluir otros fenómenos, sino para poder observarlos y reconocerlos
en objetos que han sido construidos por otra experiencia discursiva.
En este sentido, la repetición se presenta por la extensión de los
nombres y la expansión de los adjetivos en diferentes momentos
del proceso de escritura frente a la enfermedad, esto para el caso del
texto de María Luisa Puga:
Es importante subrayar que la configuración descriptiva es una
construcción abstraída de las variaciones que puedan darse en
el nivel de la manifestación lingüística o en el del contenido de
la descripción. Esto quiere decir que objetos diferentes pueden
describirse utilizando una misma configuración, lo cual puede
establecer entre ambas descripciones relaciones significantes de
diversos tipos. (Pimentel, 2001: 74)

La escritura, como espacio literario, construye diferentes
alteridades de un Yo a partir de las mismas configuraciones de la
descripción. En Diario del dolor, se construyen relaciones significantes
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entre objetos, emociones y sujetos que parecen no tener algo qué
ver fuera de ese espacio ficcional.
En consecuencia, a partir de la repetición, se crean
relaciones de analogía entre objetos, emociones y sujetos distintos.
Por esta razón, éstas “…tienden a articularse de manera metafórica
para reunir diferentes segmentos del relato y conferirles una
dimensión de significado simbólico o ideológico que cada uno
de los segmentos aislados no contiene” (Pimentel, 2001: 87). La
metáfora permitirá la aglutinación de lo que el pantónimo fijó
en los modelos descriptivos presentes en la narración, ésta “…
introduce una imagen estereoscópica, un espacio bi-isotópico
imposible, aunque no por ello menos vívido, ni menos iconizable”
(2001: 90). ¿Qué tienen en común un bastón, una silla con ruedas,
una silla de ruedas, la sala de Nutrición, el escritorio, el cuaderno,
la cabaña y la descripción de Dolor y la imagen que la narradora
tiene de sí? Esto sólo puede explicarse por medio de la metáfora
y ésta se encuentra en la consciencia del acto de escritura además
del instrumento terapéutico de un diario del dolor. El espacio del
cuerpo se proyecta en otros objetos y los objetos se proyectan en
el cuerpo.
Es importante identificar, además de la configuración del
resto de los objetos y emociones, la dinámica que tiene la escritura
en Diario del dolor cuando esta se vuelve explícita dentro del texto.
Por ejemplo, cuando hay una novela en la cabeza (fragmento 17), la
diferencia entre palabras sin sentido y la escritura (fragmento 19),
la escritura como un agente extraño, que supuestamente da orden a
las emociones (fragmento 20) o las preguntas sobre el ser escritora
(fragmento 42), por mencionar sólo algunos de los varios ejemplos
que aparecen en este libro.
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La escritura: metáfora del cuerpo cuando se vuelve
consciente del antes y el porvenir
Para el fragmento 64 el acto de escritura comienza a tomar un
rumbo distinto del que le precede en los anteriores. En realidad,
ésta aparece desde el 17: “La escritura aparece en el pasaje 17 y
tiene dos funciones: evidenciar nuevamente los sentimientos de
desposesión de Puga, y reforzar la función de Dolor como referente
vacío” (Cejudo, 2014: 175). Sin embargo, para el 64 la narradora
ya estableció una descripción clara de Dolor, a quien se refiere en
segunda persona y le ha cuestionado si tiene una especie de fuero
porque no necesita consciencia de su presencia: la paciente-escritora
registra a Dolor, pero éste no tiene la necesidad de registrarla a ella.
Las lágrimas y las risas comienzan a disolver sus fronteras. En el
fragmento 64, se lee lo siguiente:
Cuando voy a escribir algo nuevo, Dolor, merodeo la idea. La trato
de ver desde todos los ángulos que pueda tener. Tú estás haciendo
lo mismo conmigo, ¿no es cierto? Me andas merodeando para ver
cómo me llegas. Ahora te cuesta más trabajo que antes. Era tan
fácil agarrarme desprevenida. (Puga, 2004: 64)

El diálogo con Dolor continúa con la crítica de su nueva
estrategia: la somnolencia, el cansancio de las medicinas y el mismo
dolor prolongándose en el cuerpo de la narradora. En este punto,
puede observarse cómo Dolor se asoma en la escritura asimilando el
mismo proceso: la configuración planteada por el pantónimo en el
fragmento 34, donde aparece el cuaderno como cuerpo y la actitud
misógina de Dolor frente a la escritura, toma un sentido similar al de
la división Yo/Dolor: el Yo se adelgaza, mientras el Dolor engorda
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(fragmento 11). Mientras más se repite el dolor y se expande en
el cuaderno como prolongación del cuerpo, el Yo se cuestiona si
Dolor es parte de una naturaleza o si engorda, como si bailara, sólo
para divertirse: “…te juro que si me llego a enterar de que sólo lo
haces para divertirte, VOY A TOMAR MEDIDAS” (64). Como
puede observarse, la tipografía cambia drásticamente, a manera
de mayúsculas, una motivación paralela a la engorda de Dolor: la
escritura actúa como un acto consciente sobre el registro del dolor
en el cuerpo, un acto de libertad en medio de las fronteras que Dolor
está borrando (risa/lágrimas). Curiosamente, este comportamiento
de copia, por parte de Dolor, ya aparece en el fragmento 17 cuando
se menciona que éste “Simplemente está junto a mí, copia todos mis
movimientos” (p. 20)
Más tarde, en el fragmento 89 se toma la escritura en relación
con el cuerpo y la depresión posparto, donde la configuración
establecida en el fragmento 27, acerca de la diferencia entre desánimo
y depresión, adquiere un sentido donde se cuestiona la narradora si
Dolor es capaz de entrar en el plano de este estado:
No importa que tu género no sea femenino, Dolor, también se
siente al terminar de escribir un libro. Pérate. Ya sé que no sé
si has escrito libros, de eso no estamos hablando ahorita, pero
sí estoy segura de que has leído sobre estas depresiones, tú, un
especialista en antesalas de médicos; la de revistas que habrás
leído. (Puga, 2004: 84)

La narradora está plateando la depresión posvacacional: las
vacaciones como corte del trabajo, lo que se conoce como descanso,
no agregan descanso, sino que intensifican lo que está fuera de ese
paréntesis. Cuando Dolor se toma vacaciones, parece que regresa
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

con más potencia porque la depresión “… se encuentra en otra
latitud, pero desde donde ésta puede envolverlo todo”. (26). Dolor
comienza a tener más características de movimiento, como deseo
de la narradora, aunque éste decide invadir y abarcar su espacio de
escritura y cuerpo: le sugiere que se ponga a leer, que se salga a
caminar o cocinar. Sin embargo, dolor se queda quieto en el espacio
del cuerpo-texto.
En el fragmento 90 la narradora señala cómo ha cambiado
la percepción del tiempo, en cuanto ritmo, las cosas parecen ir más
lentas y esta lentitud permite ver la conexión de las manos con otros
objetos y las actividades que se llevan a cabo con ellas:
A mí siempre me ha gustado escribir a mano y ver cómo voy
llenando los renglones al mismo tiempo que cuento lo que quiero
contar, pero ahora que lo hago en cámara lenta me fijo que el
trazo de la t es sumamente placentero, igual que picar cebolla muy
finita o lavar un suéter con agua tibia. (Puga, 2004: 86)

La escritura es un acto de contemplación y corte que deja
varios testimonios: se merodean ideas como en el fragmento 64,
escribir un libro es como tener un parte (deja una depresión) y
permite darle otro ritmo, uno lento a la realidad. También, en
relación con este Yo fragmentado, hay una relación fluctuante de
identidad: “La voz que narra materializa en su reflexión arte/vida
las concepciones de la autora referentes a la escritura como un tapiz
que descifra, revierte y sostiene, una identidad siempre fluctuante
y resbaladiza” (López, 2006: 244). No se trata sólo de contenido
en el acto, sino su corporalidad fluyendo en diferentes espacios.
Las manos escriben una ‘t’ como también cortan cebolla y lavan
un suéter. Por esta razón, la narradora invita a Dolor a ponerse a
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barrer: “Pruébalo y verás que la consciencia se te limpia, se vuelve
tersa y dispuesta para lo que venga” (Puga, 2004: 86). Las manos
tienen diferentes cuadernos donde escribir, tanto que se olvida el
desamparo por parte de la narradora, tan sólo por recordar que al
día siguiente barrerá.
Finalmente, en el fragmento 94 se observa el pantónimo
relacionado con el desánimo establecido desde el fragmento 27. La
tolerancia, ese diálogo amistoso registrado por la escritura, se rompe:
Si nos supiéramos armonizar, equilibrar, mesurar, otra cosa sería,
y bien aburrida. De manera que no queda más que registrar el
hecho, mano: ayer nos peleamos. ¿Qué nos dijimos? Lo que uno
se dice en las peleas, para qué escribirlo en detalle. Sólo diré ... ah,
bueno, diremos, que el diálogo iba así: Es que tú/ No, pero tú/
Pero porque tú/Ah, ¿sí? ¿Y tú ...?
Da náusea. (Puga, 2004: 89)

El desánimo ya había sido descrito antes como el “tufo”
(26) que Dolor deja a su paso. En este pasaje, el tufo se expande a
manera de náusea, tanto así que “engorda” ese desánimo al punto
de mostrar la flaqueza que poco a poco va mermando al acto de
escribir. En el fragmento 17 cuando se señala que “La escritura en
cambio, no pierde detalle” (20). En el caso del fragmento 94, se
registra el hecho del disgusto, la ausencia de diálogo con Dolor: no
hay necesidad de registrado con detalle de acuerdo con la narradora.
La escritura, como espacio-cuerpo, comienza a desanimarse.
Todo esto traerá consigo una pregunta que surge desde los
primeros fragmentos de Diario del dolor: “Es la escritura que me
pregunta: ¿Te vas a curar? / Ni idea. No sé qué es lo que significa
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

estar curada” (Puga, 2004: 20). La narradora es consciente de los
límites de la escritura en el espacio donde registra su diálogo con
Dolor, pues ella no encuentra palabras para “…hablar de una
posible realidad curada” (20). En esta dimensión, la palabra cura
está relacionada con un silencio (el de Dolor), con lo incontrolable
(47), la imposibilidad de los viajes para llevarla a cabo (76) y espacio
de las contradicciones:
Eso es lo que le estoy haciendo a mi escritura, querido y venerable
amigo: la actualizo, y en esta versión, la que contiene operaciones,
tú resultas obsoleto porque, por un lado, todo va a doler, y por
el otro, el dolor va a ser síntoma de curación, no de enfermedad.
Queremos creer eso, pero nos reservamos el derecho a la
contradicción. (91)

Poco a poco la narración, a través de la consciencia del
acto mismo de escribir desembocará en el final de Dolor, crearle
un espacio de alteridad en el cuaderno mediante el acto de dejar de
escribir. Ya en el fragmento 95 se establece la necesidad de terminar
con el Diario, Dolor se ha vuelto repetitivo y se le ha subido la
actitud como protagonista. Pasará a la computadora, aunque
éste sea más independiente, posee las mismas características en
cuanto a lo impredecibles que son: no se sabe lo que harán con
uno. Nuevamente, observamos esa configuración fragmentando en
espacio de escritura, desde el dolor: la computadora, el cuaderno,
las actividades de las manos, la oralidad a manera de diálogo escrito
con las cosas, por mencionar algunos de los citados anteriormente.
En contraste con lo que presenta Blanchot acerca del diario
como recurso, éste mantiene la relación que tiene consigo mismo,
distinto de lo que ocurre con las ficciones donde el Yo se disuelve en
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otros Él. En el caso de Diario de dolor, concretamente los fragmentos
comentados hasta ahora, no es un ejercicio de recordar quién es
vivo y verdadero: la enfermedad es un corte, otra escritura que se
impone y, por lo tanto, el diario ficcionaliza el dolor al darle una
personalidad y convertirlo en narratario donde el Yo de la narradora
se fragmenta, según este Memorial. No se trata de lo vivo, contrario
a lo moribundo señalado por Blanchot, sino el cuestionamiento de
lo que es vivir con un ente que copia todo lo que hace la narradora,
incluso el acto de escribir.
La carga emocional que racionalizan y ponen en perspectiva
los diarios del dolor funcionan de manera singular, de acuerdo con
el proceso de escritura de quien padece la enfermedad. Diario de
dolor, como puede observarse en los fragmentos citados, plantea una
metáfora del cuerpo como espacio de escritura donde conviven la
narradora y, su a veces compañero, Dolor. La escritura habla (fr. 18),
pero se vuelve extraña (fr. 20) y, en el fragmento 35, se metaforiza la
imagen del cuaderno:
Dolor siempre se ha mostrado escéptico ante el cuaderno. Doble
esfuerzo, parece decir con la mirada. O peor aún: Esfuerzo inútil.
Se podría decir que ante la escritura Dolor esgrime una actitud
misógina. En ese terreno ambos nos damos la espalda. Yo me
encorvo ante el cuaderno; él, sepa qué hace. El cuaderno sirve para
inventar las palabras con las que voy a decir o a decirme. O sea,
sirve para ensayarlas. Hágase de cuenta que practico ante un espejo.
¿Se ha visto algo más tangible, más concreto, más sabroso que la
escritura manuscrita? No, hasta donde yo sé. (Puga, 2004: 45)

Dolor se muestra escéptico frente al cuaderno de la
narradora, similar a la posibilidad de encontrar una cura mediante
las palabras. Ese espejo-cuerpo es lo concreto: el acto mismo de
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

escribir es tangible y concreto; en este sentido, el recurso del diario
desde la perspectiva de Blanchot permite ese recuerdo de sí por parte
de quien escribe, pero en este caso mediante la ficcionalización del
Dolor, como prosopopeya y los diálogos que entabla la narradora
con su narratario.
En Diario del dolor está presente una isotopía tonal en torno
al acto de escritura: se expande en el movimiento de las manos en
otros actos y desaparecen emociones relacionadas con la desolación
y el desánimo y éstas son registradas en algunos fragmentos, pero
para que esto se lleve a cabo primero se registra el espejo de Dolor
al imitar las acciones de la narradora. En ese diálogo retórico, la
narradora supera los límites de su narratario (por momentos) con
el fin de presenciar otro tufo antes de que éste lo invada. En esta
isotopía tonal, la escritura es cuerpo a manera de parto, limpieza y
espacio de reconocimiento. El dominio de sí consiste en la praxis:
se registra lo inevitable de Dolor, su presencia constante (incluso
tomándose vacaciones) y una dimensión personal de éste con
la escritura. Lo interesante es cómo la computadora se describe
como un apéndice de la arquitectura interna de la narradora:
escritorio, cuaderno y libro (fr. 35). Cerca del final de Diario de
dolor la computadora toma el lugar de Dolor: se está alerta con ella,
como con él, no se puede bajar la guardia, pero a ella la acaricia
más que a él. Los objetos poseen cualidades del narratario y tienen
relaciones parecidas a partir de esta configuración. Sin embargo,
como apéndice de la escritura, del acto de escribir, se llega al final
de la novela donde, a propósito del desánimo, su tufo presente:
“Así es esto del dolor diario” (Puga, 2004: 92). Como a escritura
que señala Blanchot, se habla de lo interminable y para captarlo
hay que darle un final al diario.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Conclusiones
La escritura en Diario del dolor metaforiza el cuerpo y se convierte
en un espacio donde las emociones se expanden en el texto a partir
de sus descripciones. La isotopía tonal de la escritura en relación
con la enfermedad inicia su configuración, a través del pantónimo,
desde los primeros fragmentos de su mención consciente (del acto
de escribir).
Sin embargo, esta isotopía tonal del acto consciente de
escribir, desde la enfermedad, adquiere variaciones de significación
en la fragmentación del Yo mediante este acto de alteridad. Es decir,
sus variaciones descriptivas se darán en relación a los estados de
ánimo y la cercanía semántica con los objetos que se repiten en el
espacio literario de la narradora. De igual manera, la personificación
de su narratario (Dolor) determina la expansión textual de esta
isotopía tonal. El desánimo y la depresión quedan fijados por las
certezas e incertidumbres de la narradora mientras su narratario
copia sus comportamientos.
La escritura, en relación con el cuerpo, es consciente de
cómo Dolor la invade porque el desánimo es como bruma, una
laguna (Fr. 19); las palabras en el desánimo no tienen sentido y la
escritura busca ser un espacio que sí lo tenga, pero su mirada (a la
manera del Orfeo de Blanchot) se vuelve extraña. Sin embargo, esta
isotopía tonal es importante describirla y analizarla en relación con
las emociones, pues por momentos en el diario el llorar es parecido
al estornudar (Fr. 28) y esto puede reconfigurarse después cuando
la narradora reflexiona sobre ser escritora (Fr. 42). En resumen, la
metaforización del cuerpo da una mirada estereotópica al acto de
escribir y sus alteridades motoras: barrer, lavar, estornudar, moverse,
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

entendidas como otro espacio de alteridad que se vuelve consciente
en el cuaderno, el acto manuscrito, antes de llegar a su apéndice: la
computadora.

Referencias bibliográficas
Blanchot, M. (1994). El espacio literario. Trad. Vicky Palant y Jorge
Jinkis. Paidós.
Cejudo, S. (2014). Escritura, cuerpo y voz en Diario del dolor de
María Luisa Puga. Interdisciplina, Vol. 2, No. 3, pp. 163-187.
Diario sobre el dolor (2022). American Cancer Society. 22 de marzo
de 2022. https://www.cancer.org/content/dam/cancer-org/cancercontrol/es/worksheets/pain-diary.pdf.
Hamon, P. (1991). Introducción al análisis de lo descriptivo. Edicial.
López, I. (2006). (Re)composición del cuerpo/ texto en “Diario del
dolor”. Anuario de Letras. Vol. 44, 2006, pp. 233-253
Pimentel, L. A. (2001). El espacio en la ficción. Siglo XXI.
Puga, M. L. (2004). Diario de dolor. Alfaguara.
Reyes-Iraola, A. (2014). El uso de la escritura terapéutica en un
contexto institucional. Revista Médica del Instituto Mexicano
del Seguro Social. Vol. 52, No. 5, pp. 502-509.

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad
There was another world: José Watanabe, poetry
and sacredness
Jorge Saucedo
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Montwerrey, México
ORCID: 0000-0001-5500-8438
jasaucedomontoya@uh.edu
jorgesaucedo14@gmail.com

Fecha de entrega: 04-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: A partir de la identificación de sus afinidades con Robert Frost,
Rubén Darío y elementos centrales de la poesía romántica, propongo leer
la poesía de José Watanabe como una obra en que la integración de ideas y
mitos provenientes de diversas tradiciones espirituales revela una concepción
de la poesía como tentativa de preservar la experiencia de lo sagrado.
Palabras clave: poesía peruana, romanticismo, espiritualidad, mito,
naturaleza
Abstract: Parting from the identification of affinities with Robert Frost,
Rubén Darío and central elements of Romantic poetry, I propose reading
José Watanabe’s poetry as a work in which the integration of ideas and
myths from diverse spiritual traditions reveals a conception of poetry as
an attempt to preserve the experience of sacredness.
Keywords: Peruvian poetry, Romanticism, spirituality, myth, nature

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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Los ejes de la poética de José Watanabe, a quien Eduardo Chirinos
identificó a principios de siglo como “el más importante punto
de referencia para los jóvenes poetas del Perú” (2004: 88), han
sido descritos por diversos académicos, creadores y críticos. Se
mencionan, por ejemplo, el deseo comunión que subyace a sus
descripciones del paisaje y la naturaleza (Jara, 2001), la valoración
del imaginario de su natal Laredo, rica tradición oral andina, y la
implícita reivindicación de valores relativos al pensamiento mítico
(Sbárbaro, 2005; Fernández Cozman, 2008), la afinidad con el haikú
y el budismo zen (Tsurumi, 2012; Muth, 2014). También se subraya
la singularidad de la obra del peruano en su contexto literario:
“Compañero de ruta de ruta de los jóvenes airados de los setenta,
José Watanabe (Laredo, 1946) mantuvo siempre una independencia
estética que lo convirtió desde su primer libro en un poeta insular”.
(Chirinos, 2004: 87) En palabras de Camilo Fernández Cozman:
La de [Antonio] Cisneros es una perspectiva urbana. [Luis]
Hernández es un desmitificador de íconos occidentales. [Marco]
Martos es un poeta migrante, pero que critica –con sutil ironía– la
rutina de las relaciones familiares y la desintegración del hogar.
En ninguno de estos tres poetas hay un influjo poderoso del mito.
Watanabe sí bebe de las fuentes de una visión mágico-religiosa:
me refiero a la que inunda las calles de Laredo. Su poesía de
carácter conversacional se fusiona con el mito y deja que el haiku
nos transmita una sabiduría, sin duda, legendaria. (Fernández
Cozman, 2008: 72)

En el presente artículo mostraré cómo esa singularidad que
aleja a Watanabe de sus contemporáneos se sustenta en una afinidad
que le acerca a otros proyectos poéticos y referentes culturales,
a la luz de los cuales es posible una más profunda comprensión
40

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de su poética. Propongo la lectura de su poesía, y en particular
la representación de la naturaleza, a la luz de la obra de Robert
Frost, poeta con cuya obra se reconoce una marcada afinidad. El
reconocimiento de esta afinidad y de la resonancia de elementos
clave de la poesía romántica en la obra del peruano, nos permitirán
identificar el que probablemente sea el elemento central de la poética
de Watanabe: la concepción de la poesía como tentativa de preservar
la experiencia de lo sagrado.
José Watanabe y Robert Frost: las extrañas simpatías
de la naturaleza
La afinidad que Watanabe declaró haber sentido con la poesía del
norteamericano (Pajares Cruzado, 2006) puede constatarse en la
coincidencia en ambas obras de una serie de motivos que conforman
una particular concepción de la naturaleza. Según George F. Bagby,
la obra de Frost se caracteriza por desarrollarse alrededor de la
metáfora de “la lectura del libro de la naturaleza”. Esta metáfora
se manifiesta a través de “poemas-emblema” (emblem poems) que
describen un objeto o escena natural para luego realizar una especie
de traducción, en la que se hace explícito su significado o se descifra
una lección. El término emblem es aquí altamente significativo, pues
Bagby lo toma de Ralph Waldo Emerson, cuya obra considera el
sustento intelectual sobre el cual se desarrollan las ideas sobre la
naturaleza de la poesía de Frost. Emblem, tal como lo usa Emerson,
es equivalente de símbolo, vocablo que Bagby prefirió evitar por
la variedad de asociaciones que suscita, entre ellas, con la poesía
simbolista (Bagby, 1993: ix-x). La metáfora del libro de la naturaleza
es inseparable, en esta lectura de la obra de Frost, de otra que
aparece en su poema “A lone striker”, donde un trabajador siente la
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

necesidad de dejar su labor en un molino para buscar un lugar y una
actividad más elevados, subir a un risco
among the tops of trees,
their upper branches round him wreathing,
their breathing mingled with his breathing

Esta identificación (que es también una comunión) con la
naturaleza sugiere que ésta es más que su existencia material: Nature,
by implication, is not merely physical; like humans, it is inspirited. Esta es
una poesía animista, en la que los objetos, seres y procesos son en
realidad presencias, y en la que la naturaleza y el ser humano pueden
conspirar (con-spire) para que éste sea capaz de encontrar sentido en
el mundo físico (Bagby, 1993: 1-2).
Esta concepción de la naturaleza llega a Frost como herencia
de la cultura inglesa del siglo XVII. A partir de la obra de Emanuel
Swedenborg, Frost recibiría las nociones de “extrañas simpatías”,
“relaciones ocultas” entre el ser humano y los procesos naturales
(a su vez inspiradas en la antigua concepción del ser humano como
microcosmos que corresponde al macrocosmos del universo)
principalmente a través de la obra de Ralph Waldo Emerson y Henry
David Thoreau. Frost recibió muy temprano, por parte de su madre,
las ideas de Swedenborg y Emerson1, por lo que no es extraño que
1 Para el tiempo en que nace su hijo, Isabelle Moodie Frost se había
convertido a la iglesia swedenborgiana, en la que Robert fue bautizado. Sobre
ella, el biógrafo Lawrence Thompson escribe: “Mrs. Frost herself wrote
browningesque poetry; she was also an optimistic visionary with a very keen
imagination of her own (…) With the aid of Swedenborg’s writings she found
in her own religious visions ample consolation for the difficulties of her
sorrowful life. Her son, thus encouraged by his mother’s ways, soon began
to make his own self-protective retreats into sanctuaries created by his own

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en su poesía se encuentren ecos de la doctrina de aquél sobre las
correspondencias. Entre las ideas generales que Emerson extrae de
Swedenborg está la de que hay un “paralelismo perfecto” entre las
leyes de la naturaleza y las del pensamiento. Y la consecuencia de
esto es que, si materia y mente se reflejan mutuamente, no son en
realidad entidades separadas, sino que existe intercambio entre ellas
y por ello, señala Bagby, los sentidos pueden ser una vía de acceso a
verdades que van más allá del ámbito sensorial (1993: 2-4).
El interés de Watanabe en la manera en que se representa
la naturaleza en la poesía de Frost resulta evidente en las siguientes
palabras: “Estoy seguro de que si la naturaleza pudiera crear a alguien
para que escribiera sobre ella, escogería a Robert Frost, pues a
través de una flor, de una piedra se puede revelar la verdad” (Pajares
Cruzado, 2006). “Tree at my window” sería un excelente ejemplo
del influjo de estas ideas: la imagen paralela de hombre y árbol,
separados por la transparencia de un vidrio, se realiza mediante una
construcción simétrica entre versos e incluso dentro de un mismo
verso. Se habla del árbol como una presencia que el poeta no sólo
observa, sino con la que se identifica. Se encuentran cada uno a un
lado del vidrio (como en un espejo), y enfáticamente se expresa la
necesidad de que, aunque separados, no dejen de reflejarse. (Bagby,
1993: 5-6)
Tree at my window, window tree,
My sash is lowered when night comes on;
But let there never be curtain drawn
Between you and me.

imagination.” (Thompson, 1966: xv-xvi)
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Bagby señala dos aspectos clave del poema: la inteligibilidad
del mundo natural sugerida por la asimilación de las hojas del árbol
con lenguas (“Not all your light tongues talking aloud / Could be
profound” [6]) y el hecho de que se trata de un poema sobre “los
trabajos de la imaginación”.
If there is any doubt that the poem is about the workings of
the imagination, we need only note the introduction in the last
stanza of a third force, which is credited with having arranged the
symmetry of tree and poet: “Fate” and “her imagination.” That
fated imagination is both the agency and the ultimate goal of the
conspiracy between the natural and the human; imagination sees
self and tree as “putting their heads together” and “conspiring”
precisely in order to imagine –to make the images that constitute–
the world we live in. (7)

Entre los ejemplos de la afinidad de la obra poética de José
Watanabe con los aspectos de la poesía de Frost que he mencionado (el
procedimiento de los poemas-emblema, la representación de los objetos
y procesos naturales como presencias, la idea de “correspondencias”,
la naturaleza como libro) citaré en primer lugar uno que resulta
especialmente interesante en relación con “Tree at the window”. Se
trata del poema “De la poesía”, publicado en Historia natural.
En este poema (que, significativamente, y tal como lo
sugiere el título, puede leerse como una poética) existe, como en
el de Frost, un paralelismo entre poeta y árbol, que se resuelve en
una identificación profunda. En él se narra el momento en que un
niño descubre la poesía al observar el nacimiento de una planta en
la tierra junto a un árbol donde normalmente defeca. Aparte del
título, en el poema no aparece la palabra poesía sino hasta el final
(es la última palabra). La narración se centra en la anécdota del niño
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que observa la planta e imagina el viaje de una semilla por su cuerpo
hasta plantarse en la tierra.
El niño entró en la sombra de su árbol extramuros
donde dejaba diariamente sus quehaceres de intestino.
Y si otro niño en árbol vecino se acuclillaba
y se aliviaba
brotaba entre ambos
la honrosa complicidad en la depuración
del buen animal. (Watanabe, 2008: 183)

Aquí es central la idea de verticalidad: el niño mira una
plantita e imagina el recorrido de la semilla por su cuerpo hasta
llegar a la tierra, para luego surgir en movimiento ascendente. La
plantita permite al niño identificarse con el árbol; el niño descubre
que vive (en su interior) el mismo orden que reina en la naturaleza
(el movimiento hacia arriba y hacia abajo). Y es precisamente la
imaginación el mecanismo que revela esta identidad: “Y lo estremeció
la imaginación del viaje / de la pequeña menestra”. Si el poema inicia
subrayando la animalidad del ser humano, lo que de común tiene con
otros animales, en el cierre una nueva e inesperada identificación
ocurre: la de un vegetal y la poesía.
Y en la memoria del niño,
con difícil contento,
comenzó a elevarse para siempre
la planta mínima, tu principio, tu verde banderita,
poesía. (183)

Si las hojas del árbol de Frost son lenguas que a veces dicen
cosas profundas, esta plantita es una bandera. No un libro y no una
lengua, sino una bandera, como es comprensible en un poeta que
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

insiste en el valor del símbolo, su poder evocativo y su naturaleza no
lingüística.2 Sin embargo, nos encontramos aquí, como en el poema
de Frost, ante una naturaleza que puede ser leída, que mediante la
imaginación resulta inteligible.
Si Frost le habla a su árbol directamente, y da así una
dimensión más profunda a su relación, en el poema de Watanabe
los paralelismos e identificaciones se expresan también de una
manera apostrofada, aunque de modo más complejo. El poema está
escrito en tercera persona, lo que crea una distancia entre el poeta y
el personaje que representa al mismo poeta como niño.3 Este niño
es situado en el poema dentro de la narración, en la que también
aparecen el árbol y otro niño casual, con quien surgía “la honrosa
complicidad en la depuración / del buen animal”. La segunda
persona es empleada sólo al final del poema, cuando se apostrofa a
la poesía. A aquella complicidad inocente, animal, corresponde esta
otra, que nace de “una visión” (“esta vez, sin embargo, / una visión
suspende al niño”) y que por medio de la imaginación reúne, en el
último verso, la existencia vegetal, el mundo interior y sus heraldos
simbólico y lingüístico: planta, banderita, poesía.
2 En numerosos poemas de Watanabe es evidente la inclusión de elementos
naturales con un valor simbólico. Por mencionar sólo unos ejemplos: el sol en
“Refulge otra vez el sol” (del libro El huso de la palabra) y en “El guardián  
del hielo” (Cosas del cuerpo), la montaña en “Animal de invierno” (Cosas del
cuerpo) y el árbol, como en el poema que nos ocupa ahora, en “El árbol” (La
piedra alada). Edmundo Sbárbaro (2005) ha señalado el valor simbólico que
tienen ciertos elementos como la piedra y la montaña en la poesía de Watanabe.
3 El desdoblamiento del yo poético (un personaje conformado a lo largo de
la obra de Watanabe por numerosos datos que lo identifican con el propio autor)
es un recurso frecuente en la poesía del peruano, como ya ha señalado Luis
Fernando Jara (2006: 11). En este sentido es significativo el uso de la segunda
persona en poemas como “El inocente” que se comentará en este artículo.

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En la poesía de Frost, los eventos naturales no son
exclusivamente físicos ni casuales. Las presencias de la naturaleza se
encuentran con la intención de revelar al observador un aspecto oculto
del mundo en el que vive. En “Design” una araña, una palomilla y una
flor coinciden, al parecer, para enseñarle al observador el lado oscuro
de la naturaleza (Bagby, 1993: 7). Estos seres, “Assorted characters of
death and blight”, llevan al poeta a preguntarse
What brought the kindred spider to that height,
Then steered the white moth thither in the night?
What but design of darkness to appall?-If design govern in a thing so small.

El vocablo design, que evoca las nociones de diseño, plan
y propósito, insinúa aquí un destino trazado a gran escala en la
naturaleza, que sin embargo alcanza los procesos y seres minúsculos
que aparecen a la vista del observador. Este encuentro de presencias
de la naturaleza, descrito como una especie de fatalidad, se observa
en el insólito modo en que Watanabe introduce el sol como tercer
personaje, después de que se presentan el yo poético y el heladero
en los primeros versos de “El guardián del hielo”, de Cosas del cuerpo:
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol. (Watanabe, 2008: 228)

A continuación, el breve poema termina con dos estrofas en
las que, al derretir el hielo, el sol le enseña al yo poético una lección
fundamental: la importancia de conocer la fugacidad de la propia vida
en un universo en permanente proceso de creación y destrucción.
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Así que también aquí nos encontramos con una naturaleza animada
que en su coincidencia con el ser humano le permite a éste descubrir
un aspecto antes oculto del mundo en que vive.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol. (228)

En “Design”, un misterioso plan lleva a las presencias de la
naturaleza a encontrarse y revelar algo de la dinámica del cosmos
al poeta. Acaso la afinidad con las ideas sobre la naturaleza y la
creación poética aquí implicadas es más evidente en el “Poema del
inocente”, de El huso de la palabra, en el que se subraya el hecho de
que es el paisaje el que da una lección al individuo interpelado por la
voz poética. Ese individuo aprende que incluso un gesto casual, una
ocurrencia de su parte, tiene un peso y un sentido en la escala mayor
de los sucesos de la naturaleza, y que sus propios actos no pueden
explicarse como meras ejecuciones de su voluntad. El enigmático
orden detrás de los encuentros entre los seres es el que determina
los eventos, incluidos los que él considera actos voluntarios.
Fija en tu memoria esa enseñanza del paisaje,
y esta otra:
de cuando acercaste al árbol reseco un fosforito trivial

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y ardió demasiado súbito y desmedidocomo si fuera de pólvora.
No te culpes, quién iba a calcular tamaño estropicio!Y acepta: el
fuego ya estaba allí,
tenso y contenido bajo la corteza,
esperando tu gesto trivial, tu mataperrada. (Watanabe, 2008: 90)

Existen significativas alusiones a la escritura en la
representación de la naturaleza en los poemas de Frost. En la
descripción de los espacios a los que los poemas se refieren hay una
intencionada mención de letras, así como otros signos e ideas afines:
huellas, impresiones, hojas. En el ya mencionado “Design”, donde
el poeta llama a la flor, la araña y la palomilla “Assorted characters
of death and blight”,
“Characters” is doubly metaphorical: it sees these three things not
only as living presences, dramatis personae, but also as letters in
a message that the poet must decipher. Or again, echoing one of
Whitman’s favorite wordplays, “leaves” in the sense of foliage are
also pages in the vegetable text: fossilized remains, which Frost
callas “leaves of stone”, are “The picture book of the trilobite”,
an age-old natural encyclopedia. (Bagby, 1993: 9)

La gracia con que Watanabe relaciona los eventos, lugares y
seres puede ocasionar que en una primera instancia no sea evidente
su insistencia en describir una naturaleza que puede leerse y que
habla. En la que los personajes son caracteres. En “La mantis religiosa”
(también de El huso de la palabra), después de describir su encuentro
con los restos de una mantis muerta “a 50 cm. de mis ojos”, el
yo poético interpreta el hallazgo: se trata del cadáver de un macho
después de la violenta cópula característica de su especie. El poema
continúa hasta el final manteniendo el zoom en el microcosmos del
insecto; sin embargo, la interpretación ha sido posible gracias a otra
presencia introducida tras una elipsis.
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza
cáscara.

Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido
a un macho
vacío. (Watanabe, 2008: 66)

Así como “también coincidió el sol” en “El guardián del
hielo”, esta enciclopedia (nótese que está personificada) aparece en
la narración de una manera que se describe irónicamente como una
casualidad. El indicio con que inicia el poema, el cadáver de la mantis
(cuyo carácter sígnico no debe dejar de subrayarse, pues el animal
muerto estaba “confiando excesivamente en su imitación de ramita
o palito seco”) se alía con otra fuente de signos, la enciclopedia, para
revelar al observador algo sobre un pequeño mundo, un sentido que
explica también su propio mundo humano. Al final del poema, el
observador, al reflexionar sobre esta afinidad de los seres diversos,
pertenecientes a diferentes escalas de existencia, en su inevitable
vulnerabilidad ante las fuerzas creadoras y destructoras (el sexo y la
muerte), insinúa la necesidad de saber lo que la naturaleza tiene que
decir sobre esto. La lectura que el poeta hace de un momento en
el acontecer del mundo (ese cadáver que algo dice al disfrazarse de
palito seco) no descarta la lectura de las hojas de una enciclopedia;
ambas son la misma lectura: la mirada de la imaginación, el
desciframiento de los símbolos de la naturaleza. Con la animación de
la enciclopedia, el poema deja claro que el poeta lee un libro como
si fuera una planta, un animal o una persona, y a un animal como si
fuera un libro.
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Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué
última palabra
queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.
Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de
agradecimiento. (67)

El conocimiento al que se alude aquí, si bien se conforma
con la experiencia sensible (la observación del entorno, el estar
en la naturaleza) y la lectura, va más allá de la mera recepción de
información; requiere de la acción de la imaginación, que le permite
al poeta, al identificarse con las presencias que le rodean, percibir su
calidad de caracteres y leer en ellos tanto la dinámica del mundo como
su propio drama.
En ciertos poemas de La piedra alada, puede leerse un
procedimiento análogo a la alusión que Frost hace al libro de la
naturaleza mediante imágenes de impresiones, huellas y fósiles (a los
que llama “hojas de piedra”). El libro de Watanabe presenta como
motivo central la piedra en su calidad de símbolo de duración, y
alrededor de este motivo se expresan ideas e inquietudes relativas
al tiempo: la dureza de la piedra en contraste con la fragilidad de
la carne, el lugar de la vida humana en los ciclos de la naturaleza,
la presencia de la muerte y los muertos en el día a día. En “El
fósil”, el poeta le habla a un pez fosilizado que se exhibe en un
museo. La lectura que hace del fósil, desarrollada en forma de
monólogo dirigido a él, contraviene la lógica del espacio museístico,
que implica un tipo de lectura radicalmente distinto. Si el museo
ofrece información en forma de texto y recursos audiovisuales,
esta información se presentará normalmente con la intención de
situar el objeto exhibido en su contexto espaciotemporal, por lo que
en el marco de una muy subrayada relación sujeto-objeto, el fósil
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

será reconocido por el visitante al museo en su calidad de realidad
extraña, distinta a él y lejana. El poema alude a otra forma de lectura,
que no presupone la radical diferencia entre el fósil y el observador.
Por el contrario, la mirada imaginativa del poeta le permite suponer
la existencia de un plano de realidad en que ambos son idénticos.
La vida en ti fue un pez de 20 centímetros.
Tu remoto latido, hoy petrificado,
vive ahora en mi cuerpo
tan inverosímil como el tuyo. (Watanabe, 2008: 351)

Se alude aquí a una naturaleza cobrando conciencia de sí
a través del poeta, pues éste no sólo le explica su condición al pez
fosilizado, la relación entre ambos, la manera en que están unidos
y se identifican, sino que además lo hace en el contexto de una
intuición cosmogónica. Al igual que en “El guardián del hielo”, el
universo es imaginado como un ciclo infinito de transformaciones.
Tú ya no puedes mirarte ni mirarme, no sabes
lo extraño que es ser pez u hombre.
Somos, te digo, inverosímiles, caprichos
de una madre delirante
que cuaja infinitas e insensatas formas en el mar
y la tierra. (351)

El poema termina con una reflexión optimista que se
produce a partir del choque entre la serenidad especulativa evocada
en las primeras dos estrofas y la ruidosa irrupción de un grupo de
niños. Como se ha dicho de la poesía de Frost, aquí se sugiere que
la naturaleza y el ser humano pueden conspirar para que éste sea
capaz de encontrar sentido en el mundo físico, y aunque no hay una
respuesta clara a esta cuestión, el optimismo de este poema consiste
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en la convicción de que hay un sentido, si bien no se llega a dilucidar:
“después de todo, pescadito, / tal vez alguna razón existe.”
Sincretismo y deseo de unidad
Lo que resulta característico en Watanabe es la integración de estas
ideas en su propia obra, en la que, como se sabe, recurre a diversas
tradiciones espirituales para tomar elementos con los que crear su
propio imaginario: si en sus poemas puede percibirse la idea de las
“correspondencias” (de gran importancia para la poesía romántica
y simbolista, así como para el modernismo hispanoamericano, y
cuya influencia en el siglo XX puede ejemplificarse, como hemos
visto, con la obra de Frost), esa idea está en consonancia con los
aspectos que el peruano retoma del budismo zen, el catolicismo y de
los mitos provenientes del imaginario de Laredo, las tres tradiciones
que recibió en el seno familiar.
Lo que une esa diversidad de visiones espirituales es el hecho
de que, siendo un individuo que no profesaba ninguna de ellas (no
era cristiano, ni budista, ni practicaba el catolicismo sincrético de su
madre),4 pero en cuyo desarrollo personal influyeron profundamente,
Watanabe fue también un poeta interesado en particular por el
tema de lo sagrado, y por la pérdida que supone el abandono de
las nociones de misterio y sacralidad en el mundo contemporáneo,
abandono que con claridad de asocia en su poesía con la vida
urbana. Por ello, su obra podría situarse en la línea de poetas que,
como parte de un impulso originado en la poesía romántica, piensan
el lugar de lo sagrado en un mundo donde la idea de sacralidad
4 Sobre las convicciones religiosas de Watanabe véase Tsurumi (2012:
164).
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parece no tener sentido. Un segundo elemento liga las tradiciones
espirituales cuyos mitos, ideas y símbolos incluye Watanabe en sus
poemas: una añoranza de unidad.
Como afirmó Meyer Howard Abrams, el romanticismo
representó un viraje tan decisivo en la cultura occidental, que aún
a lo largo del siglo XX muchos autores prominentes definieron su
propio proyecto creativo conscientemente en relación, positiva o
negativa, con las formas y el “ethos” romántico (Abrams, 1973:
13). Se puede decir que lo que caracteriza al romanticismo es “una
especie de experiencia devocional secularizada” (65), y entre los
elementos cristianos y esotéricos (específicamente de la tradición
hermética) que sus autores recuperaron para sus propios propósitos
artísticos, tiene un lugar central un símbolo de origen neoplatónico:
el cosmos como círculo.
Here, in formal rendering, is the radical image of a tenacious
metaphysical (and metaphorical) vision of man and the cosmos.
For convenience of discussion, let us call it “the great circle”:
the course of all things is a circuit whose end is its beginning, of
which the movement is from unity out to the increasingly many
and back to unity, and in which this movement into and out of
division is identified with the falling away from good to evil and
the return to good. (Abrams, 1973: 150)

Como ejemplo de la continuidad en la tarea típicamente
romántica de rescatar valores tradicionales adaptándolos a un
presente que les resulta hostil, Abrams cita el poema “Of modern
poetry” de Wallace Stevens:
Stevens expressly identified the aim “of modern poetry” as
the attempt to convert the setting and agents and language of

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Scripture into
The poem of the mind in the act of finding
What will suffice. It has not always had
To find: the scene was set; it repeated what
Was in the script.
Then the theatre was changed
To something else. Its past was a souvenir.
It has to be living, to learn the speech of the place. (69)

En nota a pie agrega otra cita, un texto en prosa donde
Stevens reflexiona sobre el mismo tema:
The major poetic idea in the world is and always has been the idea of
God. One of the visible movements of the modern imagination is
the movement away from the idea of God. The poetry that created
the idea of God will either adapt it to our different intelligence, or
create a substitute for it, or make it unnecessary. These alternatives
probably mean the same thing.” (69)5

Las afirmaciones de Abrams se refieren al ámbito de la
literatura de lengua inglesa principalmente. En el contexto de la poesía
latinoamericana, se pueden reconocer en la obra de Rubén Darío una
actitud análoga a la que Abrams ejemplifica con las citas de Stevens.
Como es sabido, el vínculo de Darío, y de la poesía modernista en
general, con el espíritu romántico ha sido descrito por Octavio Paz.
El modernismo fue la respuesta al positivismo, la crítica de la
sensibilidad y el corazón –también de los nervios– al empirismo
y el cientismo positivista. En este sentido su función histórica
5 Las citas provienen de “Modern poetry”, en The Collect ed Poems
of Wallace Stevens. New York, 1961, pp. 239- 40 y Opus posthumous, Ed.
Samuel French Morse. New York, 1957, p. xv.
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fue semejante a la de la reacción romántica en el alba del siglo
XIX. El modernismo fue nuestro verdadero romanticismo y,
como en el caso del simbolismo francés, su versión no fue una
repetición, sino una metáfora: otro romanticismo. Se corre el riesgo
de no entender en qué consiste esa relación si se olvida que el
positivismo latinoamericano, más que un método científico, fue
una ideología, una creencia. (Paz, 1974: 126-127)

A pesar de que Rubén Darío podría no ser en primera
instancia una referencia obvia en la poesía de Watanabe, algunos
elementos cardinales de su obra permiten establecer un paralelismo
entre ambos. Coinciden en la concepción de la tríada símbolo, mito
y poesía como un conjunto con el que el poeta está íntimamente
relacionado. Por otro lado, en ambos el interés por la comunicación
simbólica se vincula con una valoración de la experiencia sensorial y
un sentimiento que podemos calificar de panteísta. Parecen ambos
intentar recuperar –cada uno en el umbral del cambio de siglo en
que vive–, aquella idea que la modernidad ha hecho cada vez más
difícil de comprender, la de –empleando la expresión de Mircea
Eliade– “lo sagrado en sus relaciones con la Materia”.6
En Darío esta perspectiva se sintetiza, en el célebre poema
inicial de Cantos de vida y esperanza,7 en la imagen de la estatua que
6 “El laboreo de las tierras o la cocción de la arcilla, como un poco más
adelante los trabajos mineros y metalúrgicos, situaban al hombre arcaico
en un Universo saturado de sacralidad. Sería vano pretender reconstituir
sus experiencias: hace ya demasiado tiempo que el Cosmos ha perdido
esa sacralidad, como consecuencia sobre todo del triunfo de las ciencias
experimentales. Los modernos somos incapaces de comprender lo sagrado
en sus relaciones con la Materia; todo lo más podemos tener una experiencia
‘estética’, y lo más frecuente es conocer la Materia en tanto que ‘fenómeno
natural’” (Eliade, 1989: 126)
7 Como señala De la Fuente Ballesteros, este célebre poem a, cuyo primer
verso es “Yo soy aquel que ayer no más decía”, “es un poema clave en la poesía

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se convierte en el dios Pan y los versos en que desemboca dicha
transformación: “y así juntaba a la pasión divina / una sensual
hiperestesia humana” (Darío, 2018: 505). La afinidad de Watanabe
con esta poesía que plantea la posibilidad de encontrar en la
experiencia del cuerpo un conocimiento espiritual se manifiesta
en poemas como “La cura”, de Historia natural, en el que el uso
cotidiano de la magia en el ámbito familiar de la infancia produce la
inesperada conclusión de que “la vida es física”.
Eso vi:

una mujer más elemental que tú
espantando a la muerte con ritos caseros, cantando
con un huevo en la mano, sacerdotisa
más modesta no he visto (Watanabe, 2008: 145)

El poema presenta una escena rural cotidiana, con actividades
y personajes que, en su calidad de hechos comunes, ordinarios,
intensifican el asombro que el yo lírico transmite ante la naturalidad
de la relación de la comunidad con lo sobrenatural. Dos planos
de realidad entran en tensión (“con ese convencimiento frotaba el
huevo”) en la reflexión del poeta, pero la madre sacerdotisa encarna
la convicción de que no existe tal tensión, pues en el discurso del
poema la irónica aseveración “la vida es física” deja claro que ella
ve, sin percibir en ello contradicción, cualidades espirituales en la
materia.
Las nubes pasaban por la claraboya
y las gallinas alineaban en su vientre sus santas ovas
y mi madre esperaba nuevamente el más fresco huevo
de Rubén Darío como autorretrato interior”. (Darío, 2018: 505)
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con un convencimiento:
la vida es física.
Y con ese convencimiento frotaba el huevo contra mi cuerpo
y así podía vencer.
En ese mundo quieto y seguro fui curado para siempre.
En mí se harán todos los milagros. Eso vi,
qué no habré visto. (145-156)

Hay una repetición intercalada de las locuciones “eso vi” y “he
visto” que culmina en el final del poema. Este juego de repeticiones
ejemplifica un nuevo aspecto en que la poesía del peruano presenta una
afinidad con la de Darío: la figura del poeta visionario. Ambos poetas
representan su propia labor como la de un observador e intérprete
entre dos planos de realidad: la efímera vida cotidiana y lo intemporal,
la realidad física de la naturaleza y un significado oculto en ella. En
este caso, la cualidad visionaria se presenta vinculada a la madresacerdotisa, quien representa la conservación de un conocimiento
tradicional al que el poeta se sentiría atraído intuitivamente.
La figura del poeta visionario puede entenderse, tanto en el
inicio del siglo XX como en la entrada del XXI, como una tentativa
de recuperar el misterio de la vida, negado por una mentalidad
dominante en la que la misma noción de misterio carece de sentido.
Así, las ideas de Darío sobre lo Real y la Verdad responden a una
noción de verdad necesariamente vinculada a la razón y a los hechos
demostrables propia del pensamiento positivista. Como explica
Cathy Login Jrade en su estudio sobre Darío, la crisis provocada en
los países hispanoamericanos por la crítica positivista a la religión
establecida se intensificó hacia finales del siglo XIX.
The imperial expansion of the European industrial powers that
restructured the countries of Spanish America along the lines of

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the economic and social order of their own capitalist organization
compounded this upheaval. Prosperity and a growing faith in
science had transformed widely held assumptions about life.
According to the evangelists of the day, the society of the future
would be organized upon a more rational basis than ever before,
and humanity would find itself living in a world without problems.
Messianism was intrinsically present in the attitude of scientists
who thought of themselves as the bearers of a demonstrable
truth, that is, of the “Truth,” and trustees of the future. (Jrade,
1983: 5)

Sin embargo, el misterio no se anuló, sólo quedó fuera de
este modo de pensamiento, y Darío veía en esta incompatibilidad
de mentalidades un problema en el que el poeta estaba íntimamente
implicado.
…as Dario himself would write: “El progreso moderno es enemigo
del ensueño y del misterio en cuanto a que se ha circunscrito a la
idea de la utilidad. Mas, no habiéndose todavía dado un solo paso
en lo que se refiere al origen de la vida y a nuestra desaparición en
la inevitable muerte, el ensueño y el misterio permanecen con su
eterna atracción.” (Jrade, 1983: 5)8

En su entrevista con Silvia Sauter, queda de manifiesto que
Watanabe no es ajeno a esta preocupación, y que una tensión análoga
existe en su labor creativa. Como lo menciona en el siguiente pasaje,
en el que alude al poema “La cura” antes citado, para el peruano la
pérdida del misterio está claramente representada por la vida urbana,
lo cual se manifiesta a su vez en su poesía, en la que la recuperación
del misterio del mundo y la sacralidad de la naturaleza se imagina
como un retorno a la vida rural de su natal Laredo.
8 La cita de Darío proviene de “El pueblo del Polo”, Letras, Obras completas,

I, p. 545.

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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

JW: El pueblo en que he vivido es muy místico, está lleno de
fantasmas, de muertos, de aparecidos, de chamanes. Enfermedades
infantiles en que uno se pone pálido y adelgaza, por ejemplo,
fueron curadas por chamanes. Tengo un poema sobre una cura
del huevo porque de niños nos pasaban el huevo para curarnos
de las enfermedades, es un ritual que siempre lo hacían muy
placentero. Yo creo que en los pueblos como el que yo he vivido
hay un equilibrio perfecto entre los terrores y la protección ante
esos terrores. (…) En las ciudades ese hecho no se produce,
tienen la amenaza y no tienen la parte compensatoria que se ha
perdido, más bien las amenazas han crecido y hay una reacción de
defensa por la violencia.

SS: ¿A qué atribuyes esta reacción, será porque se ha perdido
el sentido de lo sagrado?
JW: Claro, se ha perdido la naturaleza sagrada de las cosas y vivimos
muy desorientados. La poesía puede servir para orientar a las
personas, para decirles que hay, que hubo otro mundo, y hay que
seguir deseándolo. Que hay un mundo sagrado y que si se lo perdió
hay que volver a desearlo, recuperarlo. (Sauter, 2006: 196-197)

En el universo de la poesía del peruano, en que una polaridad
se percibe entre la compleja y en ocasiones asfixiante vida urbana y
una añoranza de retorno y reintegración a la naturaleza, trasluce un
deseo de recuperar una unidad perdida en el proceso de acelerada
transformación material y espiritual del mundo moderno. El poetavisionario en Watanabe, que puede leer el misterioso libro de la
naturaleza y escuchar su voz, presenta, sin embargo, un rasgo que
lo distingue del modelo presente en la obra de Darío. En lugar de
resaltar su excepcionalidad, muestra su tendencia a identificarse
con los otros. En esta identificación se manifiesta nuevamente el
recurrente sentimiento de añoranza de unidad. Si en “El guardián
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

del hielo” el astro le habla al poeta para indicarle su lugar y su misión,
en “Envío”, de El huso de la palabra, es la sangre de la especie la que
le habla, para revelarle la hermandad de todos los seres humanos.
Una transfusión de sangre es relatada en este poema en prosa. El yo
poético se pregunta a quién le debe esa sangre anónima, y aunque
“iba para misántropo” y no quiere tener esa deuda, la sangre misma
le hace ver que tal deuda no existe.
Sin embargo, la sangre que está entrando en mi cuerpo me
corrige. Habla, sin retórica, de una fraternidad más vasta. Dice
que viene de parte de todos, que la reciba como un envío de la
especie. (Watanabe, 2088: 107)

En la obra de Watanabe la unidad con la naturaleza se expresa
a través de una sensibilidad budista (Tsurumi, 2012: 164-168) y de la
magia y los mitos de Laredo; la unidad entre los humanos se expresa
en términos cristianos. Eduardo Chirinos ha llamado la atención
sobre la importancia del libro inspirado en la vida de Jesús titulado
Habitó entre nosotros.
Es en este libro excéntrico donde hallamos el sustento ideológico
de las parábolas que recorren de norte a sur la obra de Watanabe.
Lejos de una recreación piadosa de la pasión de Cristo, estos
poemas proponen una reflexión poética (y por lo mismo más
popular y más humana) que se solidariza con su mayor deseo: el
que la palabra poética sea la palabra de todos:
La Palabra
siendo como es, divina, se pronuncia
con lengua de hombres
lengua efímera, pero tocada
por una gracia: la parábola,
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

aquella pequeña historia
que guarda una serena ansia: ser de todos. (Chirinos, 2004: 89)

Sin embargo, de acuerdo con la lectura que he propuesto,
si pensamos en el mito de la Caída como idea central romántica
y post-romántica, su origen religioso y la manera en que ha sido
reinterpretada en relación con Jesús, estos versos de “Razón de las
parábolas” muestran que no se trata de un libro excéntrico dentro
de la obra de Watanabe. Así, por ejemplo, en un poeta como William
Blake, “As the fall of man is ‘his fall into Division’ and death, so
his redemption, reversing the process, is ‘his Resurrection to Unity.’
The unifying principle is Jesus, who in Blake’s myth of mind is
identified with the human imagination” (Abrams, 1973: 258). Desde
este punto de vista, en la poesía de Watanabe, en la que la idea de
fragmentación y necesidad de retorno a la unidad es central, resulta
natural la existencia de un libro como Habitó entre nosotros, y también
que Jesús se presente como figura unificante.
Olvidé otra ansia de la parábola:
durar. Recordadas sean por siempre
todas
porque todas son una, La Palabra,
que por ahora soy yo. (Watanabe, 2008: 311)

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Lectura y reflexión: una estrategia hermenéutica
para la interpretación literaria
Reading and reflection: a hermeneutic strategy for
literary interpretation
Ricardo Damián Aguirre Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Orcid: 0000-0001-5249-0556
ricardodamian595@gmail.com

Fecha de entrega: 25-10-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: El presente artículo propone la explicación de una posible
estrategia hermenéutica, para la interpretación de los textos literarios,
entendiendo a los documentos como totalidades, los cuales pueden
contener los cuatro sentidos hermenéuticos propuestos por los escolásticos
y nombrados por Dante Alighieri y Boccaccio. En primera instancia
se parte de la concepción histórica de la disciplina y una breve visión a
los autores más reconocidos (Schleiermacher, 2008; Heidegger, 1997;
Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994; Beuchot, 2013) hasta llegar
a la rama de la hermenéutica literaria nombrada por Szondi (1975), para
posteriormente explicar cómo es posible identificar los cuatro sentidos
hermenéuticos.
Palabras clave: hermenéutica, literatura, sentidos hermenéuticos,
interpretación, exégesis

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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

Abstrac. This article proposes the explanation of a possible hermeneutic
strategy, for the interpretation of literary texts, understanding the
documents as totalities, which can contain the four hermeneutical senses
proposed by the scholastics and named by Dante Alighieri and Boccaccio.
In the first instance, it starts from the historical conception of the discipline
and a brief overview of the most recognized authors (Schleiermacher,
2008; Heidegger, 1997; Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994;
Beuchot, 2013) until reaching the branch of literary hermeneutics named
by Szondi (1975), to later explain how it is possible to identify the four
hermeneutic senses
Keywords: Hermeneutics, Literature, Hermeneutic senses, Interpretation,
Exegesis

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La hermenéutica es un término proveniente del griego hermeneutiqué
correspondiente en latín a interpretâri: el arte de interpretar los textos
(especialmente los sagrados) para fijar su verdadero sentido, según
se señala en el Diccionario Hispánico Universal. Sobre esta etimología,
Jean Grodin comenta que:
El término hermenéutica vio la luz por vez primera en el siglo XVII
cuando el teólogo de Estrasburgo Johann Conrad Dannhauer
lo inventó para denominar lo que anteriormente se llamaba
Auslegungslehre (Auslegekunst) o arte de la interpretación. (Grodin,
2008: 22).

En la actualidad se le considera como la disciplina encargada
de la interpretación de los textos; y su actividad consiste en:
comprender toda la obra, cada una de sus partes y los elementos que
la componen. Para esto es preciso que el texto y el sujeto encuentren
una relación para entablar un diálogo.
El filósofo canadiense Jean

Grodin (2008) realiza una

clasificación sobre tres estadios históricos y los ejes principales
sobre lo que fue esta disciplina: a) El sentido clásico que se
designa como el arte de interpretar los textos. “La hermenéutica
gozaba entonces de una función auxiliar en cuanto colaboraba en
una práctica de la interpretación.” (17). San Agustín fue uno de
los autores que manejan esta visión; b) La segunda concepción se
empieza a desarrollar con los últimos trabajos de Schleiermacher,
después atribuida a Dilthey, quien percibe a la disciplina con una
nueva función: “estudia las reglas y los métodos de las ciencias de la
comprensión, puede servir también de fundamento metodológico
para todas las ciencias del espíritu” (18); y c) su tercera visión donde
figura “que la comprensión y la interpretación no son únicamente
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

métodos que es posible encontrar en las ciencias del espíritu, sino
procesos fundamentales que hallamos en el corazón de la vida
misma.” (18-19).
Aquí es donde Heidegger (1927) busca romper con las
visiones y “pasa así de una ‘hermenéutica de los textos’ a una
‘hermenéutica de la existencia’” (19), es decir, que “Cambiará
primero de objeto al no remitirse ya a los textos o a las ciencias
interpretativas, sino a la existencia misma.” (45). En El ser y el tiempo
realiza un giro en la importancia del análisis donde refiere que la
hermenéutica no sólo debe realizar exégesis e interpretación de
los textos literarios, sino que este proceso está relacionado con el
ámbito histórico del intérprete, el cual debe reflexionar a través de
su Dasein, o su existencia, como un ente histórico, social y cultural.
A grandes rasgos refiere a la contextualización del emisor y receptor
y los signos lingüísticos que se encuentran en el entorno, como una
reflexión del contexto y nuestro “ser ahí” de mismo, para, partiendo
de ahí, estudiar las “ciencias históricas del espíritu”.
la hermenéutica cobra, en cuanto interpretación del ser del Dasein,
un tercer sentido específico, filosóficamente hablando el primario:
el sentido de una analítica de la existencialidad de la existencia. En
cuanto esta hermenéutica elabora ontológicamente la historicidad
del Dasein como condición óntica de la posibilidad del saber
histórico, ella sirve, en seguida, de terreno de arraigo para aquello
que sólo derivadamente puede ser llamada “hermenéutica”: la
metodología de las ciencias históricas del espíritu. (Heidegger,
1997: 47)

A través del desarrollo de la disciplina han existido un
gran número de autores que, desde su perspectiva sobre el tema
buscan definir lo que es. Aquí se presentará un breve muestreo del
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término de autores contemporáneos, debido a que son ellos quienes
estudiaron la disciplina y la adaptan al presente:
Schleiermacher: “la tarea de la hermenéutica consiste en
reconfigurar de la manera más completa todo el proceso interior
del acto de composición del autor” (citado por Grodin, 2008:
33)
Heidegger: “en la significación originaria de la palabra, significación
en la que designa el quehacer de la interpretación.” (1997: 46)
Ricoeur: “La tarea de la hermenéutica consiste, pues, en
aproximarse a esa supuesta identidad semántica con los únicos
recursos de la descontextualización y de la recontextualización del
sentido.” (1997: 86)
Gadamer: “Hermenéutica es el arte del entendimiento” (1998:
243)1
Schökel: “es la teoría sobre la comprensión e interpretación de
textos literarios. Se diferencia del método exegético (el modo
sistemático de proceder en la comprensión) y de la exégesis (el
ejercicio de la comprensión e interpretación).” (1994: 18)
Beuchot: “La hermenéutica es la disciplina de la interpretación;
trata de comprender textos, lo cual es —dicho de manera muy
amplia— colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7).

1 Aunque esta cita pareciera simple y demasiado ambigua es necesario
entender que para Gadamer la relación entre emisor y receptor, y su “fusión de
horizontes”, parte, o debe partir, de la phronesis para llegar a ese entendimiento;
es decir, la “prudencia” en la asimilación de las ideas que se comunican, para
de ahí, realizar una comprensión lingüística. El hecho de que lo manifieste en
una frase tan corta alude al mismo principio que ahí plantea.
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Ahora bien, este breve recorrido histórico, así como las
definiciones de la disciplina, muestra la clara relación entre el receptor
y lo que pretende ser interpretado; no obstante, desde sus inicios,
la hermenéutica se emparentaba con los textos sagrados, bíblicos,
las escrituras. Peter Szondi (1975) parte desde esta concepción para
ensayar su propia definición de la hermenéutica literaria: “es la teoría
de la interpretación, interpretatio, de los trabajos literarios”2. (Szondi,
2012: 17) Añade también que esta rama hermenéutica sí está sustentada
en toda la disciplina filosófica que se desarrolló desde los griegos,
pero que no es necesario realizar una retrospectiva para entender la
parte literaria, sino que “las reglas tradicionales y los criterios de la
interpretación filológica se deben revisar con lo que hoy se entiende
como literatura.” (20) Habla, así, de una contextualización, tanto
para entender qué es la hermenéutica literaria como para hacer una
exégesis. Sobre esto existen dos formas de resolver el problema que
plantea el envejecimiento del texto, aunque sean contraria entre sí:
Interpretación gramatical apunta a lo que alguna vez significó
y quiere preservarlo, ya que remplazar la expresión verbal (para
decirlo lingüísticamente, el signo) que se ha vuelto históricamente
ajeno y se ha cambiado por uno reciente, que ahora le permite
sustituido por uno nuevo. […] Por otro lado, la interpretación
alegórica se aluza con el signo que ha sido modificado, a quien le
da un nuevo significado que no nace del mundo conceptual del
texto, sino que pertenece al de su intérprete”3 (24).

Estos dos intentos deben estar presentes para el hermeneuta,
pues la contextualización de un texto literario debe estar enfocada
en el texto, es éste el que apunta a planos de lo real, no al revés.
2 La traducción es propia.
3 La traducción es propia.

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En cuanto al proceso de lectura, el receptor realiza una serie
de mecanismos cognitivos relacionados con las ideas. Al decodificar
estas informaciones, conocidas como isotopías, el lector construye
diferentes hipótesis sobre el posible mensaje que se busca transmitir.
Este proceso es el denominado como interpretación debido a que
es el lector quien, basado en sus conocimientos, crea los puentes de
relación con las “pistas” que se manifiestan en la lectura.; la siguiente
figura ejemplifica ese proceso de comunicación:
Para entender la cuestión de los ‘horizontes’ es necesario
comprender qué es para Gadamer la “fusión de horizonte”. Grodin
(2008) explica esta visión desde el punto historicista del filósofo,
hasta llegar a su raíz interpretativa:
Comprender el pasado, no es salirse del horizonte del presente,
y de sus prejuicios, para situarse en el horizonte del pasado. Es
más bien traducir el pasado en el lenguaje del presente, donde
se fusionan los horizontes de pasado y presente. […] Pero esta
fusión del presente con el pasado es también, incluso de un modo
más fundamental, la fusión del intérprete con lo que él mismo
comprende. […] la comprensión no es sino la aplicación de un
sentido al presente. (83-84)

Este proceso de comunicación, a través de un texto
literario, busca que los horizontes de conocimiento se acerquen
lo mayor posible para que las ideas se logren transmitir de la
forma más completa. O como se mostró en la definición según
Beuchot: “colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7)
y comprenderlos desde el nuestro. Es aquí donde se identifica la
Teoría de la Comunicación, propuesta por Jackobson (1963) “En
la lectura literaria, como ya se planteó anteriormente, el proceso se
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establece así: autor - texto literario - lector.” (Simbaña y Carbajal,
2013: 175).
Desde la perspectiva de Schleiermacher “la tarea de la
hermenéutica consiste en reproducir lo más perfectamente posible
todo el proceso de la actividad de componer del escritor” (citado
por Grodin, 2008: 34). Reconstruir el texto a partir de sus elementos
y lograr entender la razón de su producción. Ese punto de relación
entre los horizontes ayuda al receptor a comprender la lectura del
texto. Para lograr re-producir esa experiencia creadora “La actividad
del lector consistirá en contemplar lo que el texto dice, en formular
preguntas, en modificar o confirmar sus expectativas, en reconstruir
su significación.” (Simbaña y Carbajal, 2013: 82).
Hablar de una lectura hermenéutica es entender las teorías
de la interpretación y realizar una exégesis de los niveles presentes
en los textos literarios. Estos escalones de la interpretación fueron
expuestos por los escolásticos al trabajar los textos sagrados y dos
de los autores más importantes del Renacimiento: Dante Alighieri y
Giovanni Boccaccio, mostraron esas lecturas. El primero lo expone
de la siguiente manera:
Llámase el uno literal, y es este aquel que no va más allá de la
letra propia de la narración adecuada a la cosa de que se trata.
[…] Llámase el otro alegórico, y éste es aquel que se esconde bajo
el manto de estas fábulas, y es una verdad escondida bajo bella
mentira. […] El tercer sentido se llama moral; y éste es el que los
lectores deben intentar descubrir en los escritos, para utilidad suya
y de sus descendientes […] Llámase el cuarto sentido anagógico,
es decir, superior al sentido, y es éste cuando espiritualmente se
expone un escrito, el cual, más que en el sentido literal por las
cosas significadas, significa cosas sublimes de la gloria eterna.
(Alighieri, cap. 2, párr. 2 – 4)

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Con esta descripción el poeta alude a los niveles que se
encuentran dentro de los textos literarios, así como su función y, dentro
del texto original, se encuentra una breve explicación, relacionado a la
cuestión religiosa por su formación. Por otro lado, en la Genealogía de
los dioses paganos (2018), Boccaccio busca comentar el mito de Perseo
y la muerte de la Gorgona, con los niveles aprendidos de su maestro:
Se debe entender que no hay un solo significado en estas historias,
a esto se le conoce como polisemum (polisemia), refiere a muchos
significados. El primero sentido que se debe considerar se
encuentra en la superficie del texto, llamado literal sense (sentido
literal). Los otros son aquellos que se encuentra bajo la superficie
y se les conoce como allegorial (allegóricos) […] Para clarificar mi
punto lo ejemplificaré con la historia de Perseo, quien fue hijo de
Zeus y mató a la Gorgona, para posteriormente volar a través del
cielo. Mientras este breve resume muestra una lectura literal, el
sentido histórico aparece. Si lo buscamos desde el sentido moral
se puede interpretar como la victoria de la sabiduría sobre el
vicio y el acercamiento a una virtud real. Pero si queremos ver
el sentido alegórico, significa el ascenso de una mente piadosa
hacia las alturas celestiales después de rechazar todos los placeres
mundanos. Más allá, una interpretación anagógica sería la
representación del ascenso de Cristo hacia Dios padre después de
vencer al gobernante de este mundo.4 (Erik, 2018, párr. 1)

Es importante observar cómo desde 1304 y 1307 (exilio de
Dante donde escribió El convivio); 1360 y 1375 (la fecha de muerte
de Boccaccio) la interpretación de un texto ya buscaba dilucidar
los diferentes significados que este podría traer consigo. Es en la
época medieval donde toma auge esta disciplina, pues los teólogos
buscan los diferentes sentidos en las escrituras sagradas, partiendo
4 La traducción es propia.
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

de sus conocimientos religiosos y con la intención de transmitir esos
saberes a los creyentes.
En la época moderna, pasa a segundo plano los niveles
interpretativos y los teóricos se enfocan en la reflexión en sí misma, a
lo que después, se le conocería como “Círculo Hermenéutico”, pero
fue Schleiermacher (1829) quien, en Sobre el concepto de hermenéutica
en relación a las observaciones de F.A. Wolf y al Manual de Ast (1999),
rescata las ideas de Friedrich Ast sobre la unión de la figura circular,
y propone que se deben comprender las partes por el todo y el todo
por las partes.
Fue en la segunda mitad del siglo XX donde Hans-George
Gadamer retoma el círculo, sus niveles y características para darle un
vuelco enfocado en la totalidad del fenómeno. A esto se le suma la
reflexión de algunas ideas de Schleiermacher, Dilthey y Heidegger,
cuestiones como la visión romántica retórica, la percepción
metodológica o la “hermenéutica de la existencia”:
el giro hermenéutico de la fenomenología se abre en primer lugar
hacia aquello que se transmite a través del lenguaje, por lo cual yo
puse en un primer plano el carácter conversacional del lenguaje.
En una conversación algo pasa a ser lenguaje, y no un interlocutor
o el otro. (Gadamer, 1995: 67)

El enfoque comunicativo que toma el círculo hermenéutico
es comparado con el giro lingüístico donde todos los procesos son
signos lingüísticos que merecen una decodificación, la cual se realiza
a través de otros signos. Por lo tanto, el “nuevo” enfoque de la
hermenéutica es una decodificación e interpretación del contexto,
poniendo como base el momento histórico, los pre textos del
intérprete y el fenómeno en sí mismo.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Sobre la interpretación de una totalidad, ya sea de una obra
literaria o de la existencia misma, es necesario remarcar el común
error que cualquiera podemos cometer: la sobreinterpretación.
Cada fenómeno tiene sus distintas lexías, isotopías, leit motivs, y
demás elementos claves que apuntan a otros perceptibles dentro de
sí mismo.
Por ende, es fácil que el receptor agregue símbolos que
asemejan a lo mostrado para sustentar sus hipótesis, es aquí donde
se pierde la singularidad del objeto y se cae en el error. “Toda
interpretación correcta debe guardarse de la arbitrariedad de las
ocurrencias y de la limitación de los hábitos mentales inadvertidos, y
se fijará ‘en las cosas mismas’” (Gadamer, 1995: 65) Es posible que
existan ciertos vasos comunicantes entre el aspecto a interpretar y
pretextos o aspectos del entorno del receptor, aquí es necesario que
el hermeneuta observe cómo el fenómeno apunta a esos elementos
y no al revés, él no realiza la adición de estos.
Ahora bien, para realizar el proceso de la exégesis literaria es
necesario tomar en cuenta los cuatro niveles de profundidad a los
que refiere Dante y Boccaccio: a) sentido literal; b) sentido alegórico;
c) sentido moral; d) sentido anagógico. Con base en estos escalones,
así como su contenido, el hermeneuta debe realizar una serie de
procesos cognitivos que lo guiarán a una interpretación literaria.
En primera instancia hay que hablar del ‘nivel literal’ el cual
comprende lo que está a nivel discurso, la historia que leemos “y es
este aquel que no va más allá de la letra propia de la narración adecuada
a la cosa de que se trata.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2) Aquí se habla de lo
escrito y de lo que es necesario entender a través de prestar atención a
los sustantivos, los adjetivos, los verbos y las aliteraciones de cada uno
de estos, así como otras aplicaciones retóricas.
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

Después se llegará al siguiente escalón, el ‘nivel alegórico’
“es aquel que se esconde bajo el manto de estas fábulas, y es una
verdad escondida bajo bella mentira.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2)
A diferencia del anterior, en este caso el lector realizará una serie
de decodificaciones simbólicas para entender cuál es la alegoría5.
Gadamer en su ensayo Lenguaje y comprensión apunta sobre la intención
de las palabras en un sistema y en un contexto, demostrando el
funcionamiento del nivel alegórico:
El sentido literal que corresponde a la palabra en el discurso
concreto no es sólo lo que está presente. Hay algo más que está
co-presente, y la presencia de ese elemento co-presente constituye
la fuerza evolutiva que reside en el discurso vivo. Por eso, cabe
afirmar que el lenguaje apunta siempre al espacio abierto de su
continuación. (2013: 114)

Debemos entender que ese ‘espacio abierto’ son los
recovecos por donde se llega a la interpretación de los distintos
sentidos. Con base en lo expuesto por los autores renacentistas, y
el mecanismo que apunta Gadamer, es posible reconocer que dicho
nivel cabalga entre dos discursos, donde el literal sirve como un
símbolo de la alegoría a la que se alude; ahora es trabajo del receptor
identificar y reconocer dicho signo.
Para una decodificación de los símbolos que existen
dentro de los textos literarios se requiere de un análisis que parte
de lo general a lo específico. Es posible decir que un camino de
5 Conjunto de elementos figurativos usados con valor translaticio y que
guarda paralelismo con un sistema de conceptos o realidades, lo que permite
que haya un sentido aparente o literal que se borra y deja lugar a otro sentido
más profundo, que es el único que funciona y que es el alegórico. (Beristáin,
2010: 25)

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decodificación simbólica sería: 1) identificar el signo; 2) diferenciar
el significado del significante, “toda relación sígnica es triádica,
y este es un principio esencial de su semiótica, que involucra al
hablante […] Este signo creado es el interpretante del primer signo,
y desempeña la función mediadora entre el objeto y el intérprete.”
(Beristain, 2010: 464); 3) entender la relación entre ambas partes “si
un signo es distinto de su objeto, debe existir alguna explicación, o
argumento, u otro contexto que revele por qué razones, y fundado en
qué sistema, tal signo representa al objeto al que se refiere” (464); 4)
interpretar el signo lo más completo posible “El signo peirciano —
dice Floyd Merrell— es algo que representa algo para alguien. Nada
es un signo para sí mismo. Para ser un signo se requiere que alguien
lo entienda como tal: el signo requiere su interpretante” (464); 5)
contextualizarlo en un sistema “un signo sólo significa dentro de
un sistema de signos y sólo en virtud de que los demás signos del
sistema también significan” (p. 464); y 6) formular las hipótesis en
relación con los otros símbolos
El interpretante, que es el signo interpretativo creado en la relación
[…] es determinado por el signo, y se da dentro de un cuarto
elemento que es el intérprete (el que emite o recibe el signo) (464).

El proceso de decodificación sígnica es esencial para realizar
una lectura hermenéutica, pues descifrar los significados que
esconde el sentido literal muestran al lector que el siguiente nivel
alude a una idea más profunda, que, poco a poco, se concretarán
para interpretar el texto en su totalidad.
El siguiente sentido hermenéutico se denomina “moral”,
el cual muestra un conocimiento que servirá al lector. Boccaccio lo
expresa como la superioridad de la sabiduría sobre los vicios; a su
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

vez, Dante lo ejemplifica con un pasaje Evangélico (Cristo subiendo
al monte con tres apóstoles), al cual interpreta que debe haber poca
compañía en aspectos secretos. Beristáin define este nivel como
“aquel que el receptor va descubriendo como una enseñanza útil
para su propia formación” (2010: 25). Con base en esta idea, es
necesario que el intérprete sea capaz de encontrar pasajes o frases
que transmitan un conocimiento moral, las cuales se pueden
denominar como gnomes6 debido a su relación con el nivel y la
utilidad para la vida del receptor; tal como lo describe Alighieri
“es el que los lectores deben intentar descubrir en los escritos, para
utilidad suya y de sus descendientes”. (Cap. 2, párr. 3).
Para comprender las gnomes y su intención dentro de los
discursos basta con acercarse a Gadamer y a sus estudios sobre
hermenéutica relacionados con la comprensión, la estética y la
interpretación. Primero, sin embargo, debe quedar en claro el
concepto de “enunciado” que maneja el filósofo: “Este modo
expresivo que nos es familiar se remonta a […] la construcción
de la lógica partiendo de la enunciación.” (Gadamer, 2013: 108)
Entiéndase como aquellas frases, como súplica, petición, maldición o
mandato, que por el simple hecho de estar ya refiere a la importancia
de su aparición, pues existe una motivación por la cual se presentan;
son de un valor gnoseológico.
Con base en el concepto de “enunciado” es pertinente
preguntarse por su función dentro del texto literario, aunque la
6 Del griego: “γνώμη ης ή facultad de conocer, entendimiento, razón;
conocimiento…” (Vox, 1967: 121) La utilización de este término se remonta la

explicación que Gadamer sobre un poema de Hölderlin, así como a algunas clases del
Mtro. Eliseo Carranza en la Licenciatura en Letras Mexicanas de la UANL y en su Café
literario, de las cuales nació la necesidad por ahondar en el tema y la propuesta de este
proyecto.

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manifestación de dicha frase ya apunte a una intención por su sola
aparición, es necesario contextualizarla dentro del discurso en el que
fue expresada, pues “la interpretación del texto como un conjunto
es lo que hace visible su significado” (Gadamer, 2013: 164). No
se debe olvidar que la intención hermenéutica es comprender la
totalidad.
En cuanto a la forma de la interpretación y sus escalones,
Gadamer retoma el círculo hermenéutico propuesto por
Scheleiermacher y realiza ciertas modificaciones conceptuales,
apoyadas en el giro ontológico de Heidegger. Para el autor de
Verdad y método existen tres categorías que fungen como partes de la
exégesis:
Comprensión. Se debe entender como el proceso de apertura por
parte del receptor. “El que intenta comprender un texto está
dispuesto a dejar que el texto le diga algo.” (1998: 66) Para esto
se utiliza la información dada por el mensaje, en conjunto con los
pre-juicios, para generar las hipótesis, éstas deben ser sustentadas
en el mismo mensaje. El proceso de la comprensión se basa en
que las ideas creadas por el lector, sobre el sentido de la obra,
las cuales deben estar apoyadas en la misma. “La comprensión
empieza cuando algo nos llama la atención. Esta es la principal
de las condiciones hermenéuticas.” (69). Aquí es donde se
manifiestan las gnomés, por su carácter enunciativo.

Interpretación. Se plantea como la integración de la información
recolectada, en donde el lector debe sopesar los datos para conocer
la relevancia de su hipótesis con relación al texto. “Solo a la luz
de la interpretación algo se convierte en ‘hecho’ y una observación
posee carácter informativo.” (2013: 195) Aquí, al momento de
contextualizar las gnomés, por ejemplo, la correspondencia entre
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dichas frases y la totalidad del discurso debe tener un sustento,
modificando así su carácter de frase individual, a elemento
referente para la comprensión de la obra. “Esta indagación podrá
tener siempre una respuesta […] pues el que pregunta busca una
confirmación directa de sus hipótesis.” (196) El aspecto clave de
este segundo punto, es la formulación de la cuestión idónea, la cual
confirme la hipótesis.
Aplicación (o fijación). Es necesario recordar que la
hermenéutica gadameriana busca la comprensión del ser, es por
eso por lo que esta categoría apunta a una praxis. Pero, dentro
del ámbito literario, la utilización de este último punto refiere
a la triangulación de la información para generar una teoría, o
aplicación, sobre los hechos puestos en el escrito. “En todo caso el
escritor […] intenta comunicar lo que piensa […] El otro se atiene
al significado de lo dicho, es decir, lo entiende completándolo y
concretándolo”. (200) Es necesario que el receptor pueda fijar
las gnomés dentro del contexto de la obra con la intención de
comprender el mensaje velado del sentido literal. No obstante,
esos saberes tienen la función de hacer eco en el conocimiento
del lector: “para utilidad suya y de sus descendientes.” (Alighieri,
Cap. 2, párr. 3).
Como ya se mostró, estas categorías tienen la intención de
que el lector aprehenda los hechos que se encuentran en los textos
literarios, para construir su propia interpretación y elucidar el sentido
de la obra. Este tercer nivel de interpretación hermenéutica se puede
mostrar como una advertencia o una frase de conocimiento moral, las
cuales sirven en la práctica de la “frónesis” descrita por Aristóteles y
retomada por Gadamer como punto clave del trabajo hermenéutico.
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Ya explicados los mecanismos de los ‘enunciados’, así como
su proceso de contextualización en la obra de arte, es pertinente
mostrar cómo Gadamer describe dichas frases con relación a la
significación del texto completo. Para esto utiliza un poema titulado
Auf eine Lampe (“En una lámpara”) del alemán Mörike, enfocado en
el último verso “Was aber schön ist, selig scheint es in ihm selbst.”
(“Mas lo bello resplandece en sí mismo.”)
Ahora bien, la posición que ocupa este verso en el poema, la de
su conclusión, le confiere un peso gnómico especial. Y el poema
ilustra en efecto con su propio enunciado por qué […] posee su
propio valor. […] De ese modo nuestra mente no sólo conoce lo
que se dice sobre lo bello y lo que expresa la autonomía de la obra
de arte, independientemente de cualquier relación de uso, sino
que, nuestro oído oye y nuestra comprensión percibe el brillo de
lo bello como su ser verdadero. (2013: 218)

Aquí se aprecia sólo una parte de la interpretación del
filósofo, sin embargo, dentro del texto completo es posible observar
cómo el mismo Gadamer utiliza las categorías relacionadas al círculo
hermenéutico para la interpretación del texto, partiendo desde el
reconocimiento de la gnomé, su relación en la unidad del poema y la
aplicación dentro del texto y el lector. “La verdad que buscamos en
el enunciado del arte es la verdad asequible en la ejecución.” (246)
El cuarto y último sentido se denomina “anagógico”, que
para Dante y Boccaccio refiere al conocimiento superior del espíritu
“significa cosas sublimes de la gloria eterna.” (Alighieri, Cap. 2, párr.
4) Aunque esta definición está medida por los estudios escolásticos
de los autores, es necesario aclarar el término “gloria”. Para la RAE:
“En la doctrina cristiana, estado de los bienaventurados en el cielo,
definido por la contemplación de Dios”. Basándose en ese sentido,
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los personajes del texto son motivados por la bienaventuranza, o la
falta de ella, la cual se presenta en el nivel literal como parte de la
trama. Por otro lado, Beristáin define a lo anagógico como:
Exégesis o explicación e interpretación simbólica de un texto
bíblico o poético […] Algunos identifican el sentido anagógico
con el sentido alegórico que tiende a manifestar la dualidad de
lo material y lo anímico en la vida humana. […] Para Rastier
la anagoge es la conjunción de isotopías en lo poético y en lo
místico, que produce un efecto anagógico pues sugiere una
istopía jerárquicamente superior en la que las otras isotopías se
confunden.” (2010: 42)

Se debe entender que el sentido anagógico es aquel que está
metaforizado por la obra completa, es decir que el texto literario que
se lee es una alusión sobre ese sentido, pues dentro del documento
existen ciertos indicios que llevan a la interpretación de esa idea.
Al recordar la teoría de la comunicación de Jackobson, este último
nivel refiere al mensaje, el cual debe ser decodificado por el receptor,
para esto se necesita, en primera instancia, la observación de los tres
niveles anteriores.
Como se ha presentado a lo largo de este apartado, las obras
literarias suelen cabalgar entre dos sentidos y para comprender que
se busca mostrar en este nivel es necesario recurrir a los trabajos de
Paul Ricoeur en torno a la metáfora y la interpretación, esto debido
a su intención de mostrar cómo dicha figura tiende a una doble
significación, tanto en el literal como al que alude.
La utilización de la metáfora, para develar la idea que se
encuentre en el último sentido, parte del mecanismo de esta figura
retórica, pues al utilizarse para construir una imagen y/o idea, debe
separarse del aspecto descriptivo de las palabras, para dar paso a
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una (re)configuración de la relación entre los campos semánticos,
es decir, una fusión de los sentidos, con la intención de mostrar la
cuestión subyacente.
Partiendo de la definición acuñada por Aristóteles: “La
metáfora consiste en trasladar a una cosa un nombre que designa
otra” (Ricoeur, 2001: 21), es posible entender, en un primer
momento, cómo sirve dicho movimiento. No obstante, Ricoeur la
analiza, no solamente en su nivel lingüístico, sino que trabaja bajo las
teorías de la tensión y la sustitución, para explicar su funcionalidad.
La metáfora debe ser entendida como una figura que ‘hace
ver’ una imagen y que consta de dos partes: 1) “foco” la palabra que
es sustituida; y 2) “marco” la frase completa donde se contextualiza el
trabajo retórico7. El “foco” suele ser una característica de alguna otra
palabra que tiene una relación por semejanza de la frase a contextualizar.
Uno de los ejemplos que se muestra en La metáfora viva es
“Aquiles es un león”, donde la palabra que ha sustituido es ‘león’, aquí
la significación de dicho término debe estar emparentada, de cierta
forma, con la frase completa. Posiblemente las palabras que fueron
sustituidas son: fuerte, valiente, indomable; características que se le
atribuyen al animal. Pero al momento de contextualizar, es decir, de
unir “foco” y “marco”, se presenta una imagen y un significado.
La palabra metafórica está en lugar de una palabra no metafórica
que se habría podido emplear (si es que existe); la metáfora es
entonces doblemente extraña: porque hace presente una palabra
tomada de otro campo, y porque sustituye a una palabra posible,
pero ausente. (Ricoeur, 2001: 31)

7 De las definiciones que utiliza Ricoeur se optó por la propuesta de Max
Black, debido a la facilidad de su explicación.
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La tensión y sustitución manifestadas en la figura retórica
no solamente funcionan en el nivel semiótico, pues al momento
de tomar prestados aspectos de otro campo semántico, algunas
veces, ese lugar aludido se encuentra velado; ahí empieza el trabajo
de interpretación. El hecho de que exista una relación entre el
tema principal y el “subsidiario” confirma que las características
que generalmente se aplican al segundo son trasladas al primero.
(Ricoeur, 2001: 122)
Este juego de referencias, vinculado con las obras literarias, ya
muestra un trabajo de exégesis más consciente, pues “La integración
de estos complejos metafóricos a una obra se realiza por mediación
de una estructura narrativa, o, más sencillamente, por mediación de un
amplio campo semántico metafóricamente detallado.” (Ricoeur, 2001:
272) En este punto los valores de “foco” y “marco” pasan a otro nivel,
siendo el primero los elementos claves (que inclusive pueden ser las
mismas metáforas) y los segundo el documento completo. El trabajo
del lector sería encontrar los “focos” así como su lugar de origen.
En otra instancia, el sentido velado pertenece a un campo
que no se manifiesta de forma directa; es decir, lo que se mantiene
en el nivel anagógico, se intenta mostrar pero de otra forma. Sobre
esta oscilación entre los sentidos y su intención, Ricoeur apunta
que: “Al simbolizar una situación por medio de otra, la metáfora
‘infunde’ en el corazón de la situación simbolizada los sentimientos
vinculados a las situaciones que simboliza.” (Ricoeur, 2001: 254)
¿Por qué se plantea la metáfora como el mecanismo idóneo
para la interpretación de los textos literarios? Debido a dos aspectos
elementales dentro de cualquier obra: a) que lo contado es una “redescripción de la realidad”, en cuanto a que opera como un espejo
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de los sucesos; y b) el lenguaje poético de dichos documentos es
capaz de ahondar en la reflexión sobre el suceso, o la “mímesis”
planteada por Aristóteles (Ricoeur, 2002: 108)
La literatura debe ser entendida como una creación artística
que parte de la observación sobre los sucesos del contexto de
quien busca comunicar una idea. Por ende, la transmisión de la
información no puede ser de una forma directa, como si fuese un
simple comentario, sino a través de la representación de la realidad,
vista por los ojos del emisor y (re)estructurada con un estilo o
lenguaje poético, con la intención de resaltar su idea. “Por eso lo que
queremos comprender no es algo oculto detrás del texto, sino algo
expuesto frente a él.” (Ricoeur, 2002: 192) Se pretende interpretar
esa referencia a la que alude.
Ya entendida la función y los mecanismos de la metáfora
dentro de la obra literaria, no solo como figura retórica, sino como
totalidad semántica, es pertinente cuestionar el origen de la metáfora
y su relación con los distintos campos de significación, los cuales
pueden ayudar a dilucidar el sentido anagógico de la obra. “Para
interpretar la metáfora, es preciso eliminar del sentido propio los
rasgos incompatibles con el contexto.” (Ricoeur, 2001: 245)
Entiéndase la eliminación de los rasgos incompatibles como
aquellos elementos del texto literario que llaman la atención, los
cuales, al momento de la lectura, pareciera que su colocación puede
ser un error o algo extra sobre el camino que marca el documento
(Ricoeur, 2006:63). Por ejemplo: las gnomes vistas por Gadamer, o
algunos signos a decodificar. Todos esos aspectos, “extra-literales”
en su acepción hermenéutica del sentido literal, son los rasgos
que apuntan al nivel anagógico de la obra; el contexto es un mero
vehículo para llevar esos elementos.
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La metaforicidad no es sólo un rasgo de la lexis, sino del mismo
mythos, y esta metaforicidad consiste, como la de los modelos, en
describir un campo menos conocido —la realidad humana— en
función de las relaciones de otro campo de ficción pero mejor
conocido —la trama trágica—, empleando todas las virtualidades
de ‘desplegabilidad sistemática’ contenidas en esta trama. (Ricoeur,
2001: 323)

Ahora bien, existe un trabajo posterior a la identificación
de los aspectos que nos pueden ayudar a construir los sentidos
hermenéuticos. Como la metáfora utiliza un aspecto binario, es
necesario realizar un proceso de identificación “polisémica”; es decir,
encontrar aquellos elementos que puedan modificar su sentido en
pos de una relación con las ideas veladas.
Ricoeur apunta que existe un “conflicto” de distinciones
entre las interpretaciones, donde “la primera [literal], al no
utilizar más que valores lexicalizados, sucumbe a la impertinencia
semántica”. (385) Entendida esta idea como la lectura tal y como se
muestra ante el lector, donde el sentido de las palabras solamente
se adecua el descrito por el nivel literal. Mientras que “la segunda
[metafórico], al instaurar una nueva pertinencia semántica, exige a la
palabra una torsión que desplaza su sentido”. (385) Aquí se plantea
la modificación de los elementos, partiendo de la relación de sentido
o la polisemia, lo cual será capaz de modificar su sentido “literal” y
mostrar esa “torsión” hacia un sentido metafórico.
Todo este proceso de interpretación y sus niveles (literal,
alegórico, moral y anagógico) busca conocer el significado de la obra
literaria, pues son los clásicos, por ejemplo, que permanecen a través
de los contextos por esa parte elemental del documento, ese sentido
que merece ser descubierto. El mismo Ricoeur se pregunta sobre
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la importancia de interpretar el significado y se responde aludiendo
a que “el lenguaje es metafórico y porque el doble significado del
lenguaje metafórico requiere un arte de descifrar para desplegar la
pluralidad de estratos del significado.” (2002: 184) Entiéndase que
refiere a la pluralidad de los sentidos hermenéuticos, pues ellos están
colocados de cierta forma para que el receptor perspicaz pueda
observarlo, a la par que realiza la lectura. Porque el texto literario
se puede entender como un fenómeno completo, no solamente la
sucesión de oraciones, sino como una totalidad.

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Perspectivas críticas de los géneros de la literatura
popular: policiaco y literatura especulativa en
Hispanoamérica
Introducción
En Hispanoamérica existe una larga tradición de literatura policiaca
y de literatura especulativa. Su origen puede rastrearse a finales
del siglo XIX como resultado de la expansión de los canales
transnacionales y transatlánticos de transmisión cultural que
favorecieron la difusión de obras en traducción y las consiguientes
asimilaciones y reformulaciones locales de nuevas tendencias
literarias procedentes de Estados Unidos y Europa (Close, 2008: 4).
Ya en 1877, aparecen ejemplos de novelas policíacas en Argentina,
tales como La huella del crimen y Clemencia, ambas escritas por
Luis V. Varela (Schmidt-Cruz, 2019: xviii). Paralelamente, la obra
de autores tales como Eduardo Ladislao Holmberg, Amado Nervo
y Horacio Quiroga se configura como precursora de la tradición
de la literatura especulativa en la región. No obstante, a pesar de
sus raíces históricas y que la experimentación con dichas formas
fuera empleada por reconocidos/as autores/as, tales como Borges y
Bioy Casares, estos géneros narrativos han sido marginalizados por
la crítica literaria. Si por un lado la asociación con géneros a menudo
considerados populares y menores ha desincentivado a los/as
93

�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
autores/as a reivindicar su obra como parte de estas tradiciones, por
otro lado, la crítica ha concedido mayor atención a las formas del
realismo mágico asociadas con el Boom y sus fortunas editoriales
(Ginway y Brown, 2012: 1; Casanova Vizcaíno y Ordiz, 2018: 2).
Sin embargo, en las últimas décadas, la aparición de
textos que reclaman el lugar de estos géneros en la literatura
hispanoamericana y la mirada retrospectiva puesta sobre obras
anteriores para crear una nueva tradición a través del diálogo entre
pasado y presente, ha estado acompañada de una renovada atención
por parte de la crítica. Sin pretender ofrecer una revisión exhaustiva
del estado actual de la producción literaria sobre estos géneros, el
presente dossier propone establecer un diálogo con la recientes
aproximaciones críticas y teóricas a través de lecturas que abordan
el género policiaco y especulativo a través de un amplio espectro de
perspectivas, centrándose en obras de autores/as que reivindican su
posicionamiento en las tradiciones de las narrativas policíaca y de la
literatura especulativa.
En el caso de la narrativa policíaca, su origen viene de la
mano con los cambios propiciados por la revolución industrial
como el crecimiento poblacional urbano. Ramón Setton destaca
además cambios en los sistemas judiciales: “la supresión de la
tortura y, paralelamente, el desarrollo del paradigma indiciario”
(2013: 10), es decir, la impartición de justicia bajo el supuesto de
investigación y evidencia, y no de confesión obtenida por cualquier
medio. Habría que añadir también la nueva importancia de la prensa
escrita y las “causas célebres”, crímenes verdaderos que acaparaban
la imaginación popular (Flores 2005), pues como demuestra “El
misterio de Marie Rogêt”, de Poe, el crimen real y la literatura del
género tienen nexos profundos. Francisca Noguerol explica que
94

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

los pioneros del género en América Latina en el siglo XIX “fueron
conscientes de la escasa consideración literaria del género, lo que
los llevó a ocultarse bajo seudónimo” (2006, 115). En el Cono
Sur, el escritor y político argentino Luis Vicente Valera disfraza su
identidad bajo el seudónimo Raúl Weiss para publicar la primera
novela del género en Latinoamérica (la ya mencionada, Las huellas
del crimen, de 1877), la cual, como también lo hicieron las novelas de
Eduardo L. Holmberg y Paul Groussac, siguió el modelo dominante
anglosajón del “whodunit”, la novela de enigma. Este formato gozó
de predilección entre el final del XIX y el inicio del siglo XX como
lo muestran las narrativas breves de los uruguayos Horacio Quiroga
(“El crimen del otro”, de 1904) y Vicente Rossi (en su colección
de relatos Casos policiales, de 1912), además del chileno Alberto
Edwards (Noguerol, 2006: 114-115). En el avance del siglo, la figura
de Jorge Luis Borges se nos presenta en una doble calidad: como
reformulador y como difusor. Como reformulador, en “La muerte y
la brújula” y “El jardín de los senderos que se bifurcan” (ambos en
Ficciones), Borges parodia motivos familiares a los lectores del género
para plantear problemas estéticos. Como difusor, Borges, junto a
Bioy Casares, es responsable de la colección “Séptimo Círculo”, que
llevó autores del género a Latinoamérica desde 1945 (paralelamente,
desde 1946, Santiago Helú, en México, funda la revista Selecciones
policiacas y de Misterio). En la década de 1970 surge un hito en la
narrativa policiaca latinoamericana que seguirá influyendo la
producción del siglo XXI: el “neopolicial”, como se llamó a novelas
alimentadas del hard-boiled estadounidense, pero que aguzaron su
crítica social respondiendo a los problemas políticos de la época
marcados notablemente por Estados latinoamericanos opresores.
Paco Ignacio Taibo II definió algunas características del género: “la
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policía como fuerza del caos” y el “hecho criminal como un accidente
social”; además de ambientes urbanos y de la marginalidad de sus
personajes centrales. El neopolicial avivó el interés por el potencial
crítico y estético de la narrativa policiaca, y consolidó su lugar en los
estudios literarios, como ejemplifica el clásico Crimes against the State,
crimes against Persons: Detective Fiction in Cuba and Mexico (2004), de
Persephone Braham. Recientemente, el interés por los orígenes del
género entre los siglos XIX y XX han llevado a compilaciones como
la de Ramón Setton, El candado de oro: 12 cuentos policiales argentinos
(1860-1910). Además, estudios como Hispanic and Luso-brazilian
Detective Fiction: Essays on the Genero Negro Tradition (2006, editado por
Renée W. Craig-Odders, Jacky Collins y Glen S. Close) o Contemporary
Hispanic crime fiction: a transatlantic discourse on urban violence, de Glen
S. Close (2008), ponen de relieve tanto las conexiones entre este
género y otras narrativas vinculadas a la violencia social, como la
relevancia de sus conexiones transatlánticas. Durante el siglo XXI,
la novela policiaca ha encontrado formas de volver hacia el pasado
y vincular distintos tipos de violencia como parte de la estructura
de la trama criminal (como guerrillas, terrorismo y violencia política
y de Estado), como ha sido revisado por Gustavo Forero Quintero
en La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social
(2017). Igualmente, revisiones panorámicas del género han llamado
la atención de la crítica, como en Crime scenes: Latin American crime
fiction from the 1960s to the 2010s (2019, editado por Charlotte Lange
y Alisa Peate). Recientemente, libros de no-ficción como Chicas
muertas (2014), de Selva Amada, o El invencible verano de Liliana, de
Cristina Rivera Garza, ponen nuevos énfasis en las exploraciones
estéticas y críticas de la literatura latinoamericana sobre crimen que
usa recursos de los géneros policiacos. Como en 1955 hizo Rodolfo
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Walsh con Operación Masacre (otro pilar del género en América
Latina), los recursos de una narrativa identificada con medios
masivos y entretenimiento pueden ofrecer recursos discursivos para
adentrarse en problemáticas sociales.
Por otro lado, como observa Kurlat Ares, un primer
periodo de desarrollo de la ciencia ficción en Hispanoamérica
coincide con la difusión del pensamiento positivista en la región en
la mitad del siglo XIX, mientras que un segundo periodo emerge
en los años treinta con las reflexiones en torno a la modernidad.
Esta coincidencia, añade la crítica, es una de las causas por las que
erróneamente se considera que la ciencia ficción no emerge en la
región antes de los años sesenta (2021: 7), década en la cual el género
empieza a recibir un primer reconocimiento en el mercado editorial
y entre el público. Por otro lado, la crítica literaria ha asociado a
menudo la literatura especulativa a la categoría más amplia de
literatura fantástica, a pesar de que ya en los años sesenta aparecen
los primeros intentos de definición y teorización del género con la
publicación de volúmenes tales como El sentido de la ciencia ficción
(1966) de Pablo Capanna, La ciencia ficción: Breve antología del género
(1966) de René Rebetez e Introducción a la ciencia ficción (1971) de
Oscar Hurtado (Kurlat Ares, 2021: 11). Por esta razón, es sólo a
partir de los primeros años del siglo XXI que el estudio de este
género se consolida como un campo legítimo de la crítica académica
(Haywood Ferreira, 2008: 359; Ginway y Brown, 2012: 3). Esta se
ha centrado inicialmente en un proceso de retrocategorización
(retro-labeling). A través de una mirada retrospectiva se ha buscado
establecer las coordenadas de una genealogía de estos géneros
literarios (Haywood Ferreira, 2011; Ginway y Brown, 2012). Este
proceso se ha desarrollado paralelamente a la reedición de obras
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
fundacionales de la ciencia ficción en la región (Haywood Ferreira,
2008: 359). Entre los estudios que aparecen en la primera década del
siglo XXI, se pueden mencionar Biografías del futuro: la ciencia ficción
mexicana y sus autores (2000) de Gabriel Trujillo Muñoz, el cual analiza
el trabajo de cuatro autores; Expedición a la ciencia ficción mexicana
(2001) de Ramón López Castro, que se centra en una historia del
género y una discusión de la producción de literatura especulativa
en México; y Ciencia ficción en español: una mitología ante el cambio (2002)
de Molina-Gavilán. Paralelamente se publica un manual titulado
Latin American SF Writers: An A-Z Guide, (2004), coordinado por
Darrell B. Lockhart. Test Tube Envy (2005) de J. Andrew Brown,
por otro lado, analiza el discurso científico en la literatura argentina
desde Facundo de Sarmiento hasta Cortázar, Gorodischer y
Giardinelli (Ginway y Brown, 2012: 4-5). Asimismo, en una más
reciente fase de la crítica académica de la literatura especulativa, que
Brown y Ginway definen como de la fase de teorización, emergen
estudios que a través de diferentes aproximaciones abordan no
sólo una reformulación de la literatura del pasado sino también
de la producción reciente. Si The Emergence of Latin American
Fiction (2011) de Rachel Haywood Ferreira estudia la literatura
especulativa fundacional del siglo XIX, volúmenes tales como, entre
otros, Cyborgs in Latin America (2010) de J. Andrew Brown, Latin
American Science Fiction, Theory and Practice (2012), coordinado por
M. Elizabeth Ginway y J. Andrew Brown y Peter Lang Companion to
Latin American Science Fiction (2021), coordinado por Silvia G. Kurlat
Ares y Ezequiel De Rosso, ofrecen una combinación de revisión
crítica histórica y teorización. Es precisamente en este espíritu en
el cual se inscriben las contribuciones de la sección de este dossier
dedicada a la literatura especulativa.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El dossier se divide en dos secciones, la primera dedicada a
la narrativa policiaca y la segunda a la literatura especulativa. Si, en
primera instancia, el género policiaco y especulativo parecen divergir,
con el primero preocupado por la revelación de la realidad factual y
el segundo aparentemente centrado en imaginaciones de mundos y
tecnologías posibles, estos géneros no sólo comparten una inquietud
por aproximarse a la realidad social de la región sino algunos aspectos
históricos de su evolución. Es la ideología positivista que sienta las
bases del policiaco fundacional, centrada en detectives cuyo método
de trabajo se basa en principios científicos y racionales (Close
2008: 141). Asimismo, es la difusión del Positivismo en los estadonaciones independientes del siglo XIX que influencia el imaginario
tecnológico y científico de las primeras obras de la especulación
en Hispanoamérica. Asimismo, el neopolicial y el ciberpunk de
los años ochenta y noventa comparten el imaginario y la crítica
social del hard-boiled estadounidense para expresar desconfianza
hacía los aparatos del estado y el sistema capitalista, así como para
denunciar la institucionalización de la represión y de la violencia y la
descomposición social. Efectivamente, las tendencias más recientes
evidencian una creciente hibridez y combinación de las formas del
policíaco, del horror y de la ciencia ficción, como se señala también
en las contribuciones de este dossier. El presente dossier, asimismo,
se configura no sólo como una contribución a y diálogo con los
recientes debates sobre estos géneros, sino también como una
propuesta de teorización de la literatura policiaca y especulativa de
la región y del mundo hispanohablante desde Hispanoamérica.
La primera sección, dedicada al policiaco, comienza con el
análisis de Samantha Escobar Fuentes de Tuya, de Claudia Piñero.
Para Francisca Noguerol (2006), uno de los cambios en la narrativa
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policiaca latinoamericana, además del giro político implícito en
el neopolicial, fue el “triunfo del asesino”, es decir, el interés por
el personaje criminal. En su artículo “Tuya de Claudia Piñeiro:
de esposa perfecta a asesina calculadora”, Escobar Fuentes, el
personaje de la novela es analizado en las implicaciones que el crimen
tiene en las construcciones de los roles de género y las relaciones
interpersonales. Por su parte, Lya Morales Hernández nos acerca al
cruce entre la literatura policiaca y el periodismo sobre crímenes en
“Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano: las tramas de
la ‘NAFTAficación’ en las crónicas negras de Fernanda Melchor”.
En un análisis que sigue algunas de las premisas del neopolicial, las
narrativas sobre crímenes de Aquí no es Miami (2013) son revisadas
desde su la afectación que la lógica extractivista del capital tiene sobre
su periferia. Destaca además el modo en que se analizan los espacios
fuera de la capital mexicana, centrándose en Veracruz, continuando
así con la ampliación de las geografías del crimen en México. En
“Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano: la saga de Édgar
‘el Zurdo’ Mendieta”, Gerardo Castillo analiza la vinculación de uno
de los personajes clave de la narrativa mexicana policiaca reciente
con los modelos de la literatura del género. Mendieta, en este
análisis, es al mismo tiempo un contrapunto honesto e íntegro al
caos violento del crimen, pero igualmente un heredero de los clichés
de sus predecesores. Finalmente, Luis Miguel Estrada Orozco, en
“Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de Fernando del
Paso” revisa la única novela policiaca del escritor mexicano desde
una perspectiva doble: el diálogo con los repertorios de la novela
policiaca y los artículos de lujo, así como la implicación de la
ambición cosmopolita tergiversada de David Sorensen, el asesino
y personaje central de la novela, en tanto que representa el reverso
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

criminal y consumista de las ambiciones de pertenencia al mundo en
el cosmopolitismo latinoamericano.
La segunda parte del dossier se centra en aproximaciones
críticas de la literatura especulativa. Si en su volumen Ginway
y Brown ponen de manifiesto la importancia de las antologías
como vitrina para la producción especulativa en Hispanoamérica
(2012: 10), el artículo de Alejandro Ramírez Lámbarry que abre
esta sección del dossier, titulada “La ciencia ficción mexicana: del
margen a un centro que es muchos centros”, propone un análisis de
cuatro antologías de ciencia ficción publicadas en México a través de
la teoría de los campos de Bourdieu. Si las primeras dos, publicadas
en 1991, afirma Ramírez Lámbarry, llenan un vacío en el campo
literario mexicano, generado por el controversial posicionamiento
crítico de la literatura especulativa como género menor o popular,
las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde el
margen para adquirir mayor capital literario. Esto ocurre a través
de una cercanía y apropiación de tradición literaria más canónica,
la del género de la literatura fantástica, de una reivindicación de su
posicionamiento en la periferia del campo literario mexicano, o a
través de la centralidad de los temas nacionales y de un lenguaje
coloquial. La segunda contribución, “Cuando se finge que es ficción:
aproximación deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un caso
de poesía especulativa” de Gustavo Osorio De Ita, propone llenar
un vacío en la crítica sobre la especulación, a menudo centrada en la
narrativa o en el cine, a través de un análisis de poesía especulativa.
Centrándose en la lectura del poemario distópico La piel del vigilante
(2014) del poeta español Raúl Quinto, poemario circunscrito al
universo paralelo y distópico creado por Alan Moore en la serie
de novelas gráficas Watchmen (1986), Osorio De Ita discute cómo
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento
del sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la
narrativa de Moore. Finalmente, si el artículo anterior evoca las
novelas gráficas del británico Alan Moore, el artículo de Francesco
Di Bernardo, “Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas en
la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis Echavarría Uribe”, se
enfoca en la novela gráfica especulativa colombiana, discutiendo
la novela gráfica Liborina (2020) de Luis Echavarría Uribe,
contextualizando el análisis en el marco del “giro rural” (Ospina,
2017) en la cultura colombiana. Por ende, el artículo de Di Bernardo
discute la emergencia de una novela gráfica especulativa que se aleja
de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario del
comic colombiano y analiza Liborina a través de su relación con los
tropos utópicos de la civilización perdida y la distopía orwelliana.
Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

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104

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Tuya de Claudia Piñeiro: de esposa perfecta a
asesina calculadora
Claudia Piñeiro’s Tuya: from Perfect Wife to
Coldblooded Killer
Samantha Escobar Fuentes
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0001-5123-0437
samantha.escobar@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Inés, hija, esposa, madre y ama de casa lleva una rutinaria vida
matrimonial con Ernesto Pereyra a quien conoce desde hace veinte años
y con quien tiene una hija adolescente: Laura, Lali como cariñosamente
la llaman. Su aparente estabilidad se ve trastocada cuando descubre
accidentalmente que su marido está teniendo una aventura con otra mujer,
una desconocida que firma notitas de amor a su marido, como “Tuya”.
Ese es el detonante que revelará una nueva e inesperada faceta de Inés,
que Claudia Piñeiro va develando poco a poco en Tuya (2005). Esta breve
novela dividida en dos partes –“Primera parte” del capítulo 1 al 18 y “Cinco
meses después” del 19 al 39– acerca al lector, por un lado, al interior del
mundo femenino de su protagonista, sus recuerdos de infancia, la relación
con su madre –que marca en parte la que ahora, ella como madre tiene con
su hija–, su papel como esposa; y por otro al de su actuación criminal. Este
trabajo pretende abordar a su protagonista desde la perspectiva del discurso
prescriptivo que la lleva de una mujer que justifica y solapa una infidelidad

105

�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

a la asesina que con cuadros sinópticos, recortes de periódicos y revistas
forenses planea el asesinato de la amante de su marido con un detalle y
cuidado inusitado, al tiempo que ignora por completo las dificultades por
las que atraviesa su hija, quien critica duramente el modelo de sumisión y
permisividad que observa en la relación de sus padres.
Palabras clave: novela policiaca, Claudia Piñeiro, Tuya, asesinas, narrativa
argentina
Abstract: After twenty years of marriage and with an adolescent daughter,
Ines sees her seemingly perfect life with Ernesto revolted by the discovery
of her husband’s affair with a woman who signs love letters under the
name “Tuya” (“Yours”). This will be the trigger of Ines’ future course of
action, taking her from model wife to coldblooded killer, an unexpected
facet of her personality. In this novel, divided into two main parts –Primera
parte (First Part) and Cinco meses después (Five months later)–, Claudia
Piñeiro, by using three different narrators (Ines, Lali and a third person
narrator), shows both, the life of an average Latin American woman and
her development as a criminal. Thus, we intend to show in the following
pages, the way in which Ines transforms herself from a perfect housewife
who justifies her husband’s infidelities, into a coldblooded killer who takes
time in studying about forensic sciences in order to commit a perfect
crime; ignoring, meanwhile, the problems of her adolescent daughter Lali
who is pregnant. By doing so, we want to show the importance of the
prescriptive female speech (as proposed by Margarita Dalton Palomo),
as a requirement of excellence for women in all of the roles they have to
fulfill in Latin American society.
Keywords: police novel, Claudia Piñeiro, Tuya, female murderers,
Argentinian narrative

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

“Con el delito se construyen
conciencias culpables y fábulas
de fundación y de identidad
cultural”
Josefina Ludmer

Desde la génesis de las ciencias forenses en el siglo XIX1 el interés
por definir y determinar la conducta criminal no ha hecho sino
multiplicarse. El origen de la violencia, sus posibles detonadores
y atenuantes han sido objeto de investigación de ciencias como la
biología, la psicología, el derecho y la sociología, que han contribuido
a la comprensión de la mente y las motivaciones criminales. Aunque
las posturas más actuales apuntan hacia la conjunción de una serie
de factores diversos, el del género no siempre fue atendido. Según
Islam, Banarjee, y Khatun “in the early periods of the classical
theories, any types of crime and criminality were treated as male
crime” (2014: 2) otorgando un carácter masculino a la comisión
de delitos2. Esto no es casual considerando que hasta hace muy
poco el término “hombre” era equivalente a género humano y es
que si revisamos la historia escrita de la humanidad, desde Caín,
1 Si bien el interés por la muerte y el conocimiento de sus causas han
estado presentes en la humanidad desde que esta existe, se considera que
es hasta el siglo XIX que la participación de los médicos en el auxilio de la
determinación de las causas de muerte violenta toma relevancia a partir de la
participación de los mismos en procesos judiciales.
2 El primer acercamiento a la criminalidad femenina tenía que ver
con determinar similitudes de las delincuentes con las de sus contrapartes
masculinas: “Female criminals are more ‘masculine’ than non-criminals
females, biologically, psychologically, and socially. In social psychological
terms, female criminal behavior is a concomitant of role reversal (Weis,
1976).” (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 2)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

encontramos una constante masculina predominante, a pesar de
que, como bien apunta Sandra Clark, “women as perpetrators of
disorderly, evil or criminal acts go back to the very beginnings of
Western mythologies” (2003: IX)3. Así, la abundancia textual de
crímenes masculinos evidencia una documentación centrada, como
acabamos de mencionar, en el hombre como epítome de la raza
humana; como recuperan Kottow y Traverso de Amícola, el universal
freudiano de lo siniestro resultó capital al dar “por sentado que lo
masculino era el representante absoluto del género humano. A los
varones del psicoanálisis no les interesó demasiado cuáles podían
ser los miedos femeninos, puesto que la mujer no era el universal
como patrón de medida de la humanidad” (74).
El interés del presente trabajo, si bien no consiste en una
apología de la criminalidad femenina equiparándola en términos
de recurrencia o crueldad con la masculina, sí requiere de dicha
puntualización en tanto que utiliza la idea de discurso sexuado
como relevante en la caracterización del ser y el actuar masculino y
femenino. Dado que la historia de la humanidad está construida por
discursos –predominantemente los verbales, sean estos científicos,
noticiosos o literarios–, no resulta ocioso abordar el tema desde el
punto de vista literario. Baste recordar que ni Sherlock Holmes ni
Hercules Poirot –por hablar de dos de los detectives fundacionales
más conocidos de ficción– se enfrentaron a mujeres criminales,
aunque las existieran desde siempre.
¿Son las asesinas de ficción diferentes en métodos y
motivaciones a sus contrapartes masculinas? ¿es la proliferación de
3 Lo que no significa que no haya menciones bíblicas a mujeres criminales
como Salomé y Dalila por citar dos de las más conocidas.

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asesinas ficcionales un correlato de la criminalidad femenina en la
sociedad occidental? ¿nos muestra una situación desfavorecida –que,
aunque ficcional, es real– en la que el género femenino expresa su
imposibilidad de equidad? Las respuestas son diversas en el tiempo
y el espacio.
Desde las ciencias forenses, uno de los primeros intentos
serios de sistematizar la conducta criminal femenina, fue The
Criminal Offender de Cesar Lombroso quien en 1895 recurriría a la
anatomía como principal explicación de la delincuencia femenina.
Para Lobroso existen anormalidades fisiológicas que podrían ayudar
a la determinación de una naturaleza criminal: el tamaño del cráneo,
características faciales y algunos padecimientos mentales estarían
en la base de la conducta violenta. Dichos razonamientos fueron
polémicos desde su momento de origen y cuestionados por su
reduccionismo centrado en el predominio de la biología sobre el
comportamiento humano sin distinción de género:
historically, criminologists ignored female criminality. The little
attention that was given to female offenders usually was limited to
three contexts: (i). comparison that understood women’s lack of
involvement in crime related to men; (ii). studies of prostitution;
and (iii) analyses of the depravity of violent women, the rational
being that since normal women are passive, the few women who
do commit violent crime must be sick (Curran and Ranzetti,
2001)”. (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 1)

Actualmente, según Islam et al., las diferentes posturas de
estudio pueden ser agrupadas en “four theoretical traditions of
female criminality and its causation: (i) Masculinity Theories, (ii)
Opportunity theories, (iii) Marginalization theories, and (iv) Chivalry
theory” (2013: 3) consecuentes todas de contextos específicos de
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pensamiento de género. Así, se pasa de asociar a la violencia con
la masculinidad (Masculinity Theories), a que, con el advenimiento
de las luchas por los derechos femeninos y un rol más activo de
las mujeres en la sociedad, estas se ven más expuestas a cometer
delitos (Opportunity theories); o a que, su situación desfavorable
y de marginación las llevan a ejercer la violencia como medio de
supervivencia y/o liberación (Marginalization theories); y finalmente
a considerar que el sistema legislativo juzga y castiga con mayor
condescendencia a las mujeres, lo que las llevaría a delinquir con
mayor facilidad y menores consecuencias (Chivalry theories).
En el ámbito literario, Josefina Ludmer señala la importancia
del tratamiento del tema pues “en las ficciones literarias ‘el delito’
podría leerse como una constelación que articula delincuente y
víctima, y esto quiere decir que articula sujetos: voces, palabras,
culturas, creencias y cuerpos determinados. Y que también articula
la ley, la justicia, la verdad y el estado con esos sujetos” (1999: 14).
Así, el discurso literario no opera en el vacío sino dentro de un
marco de referencia conocido para el lector. Esto es, aunque los
delitos y delincuentes sean ficcionales, el entramado social, moral,
legal, emocional, etc. que reviste al crimen no lo es; en palabras
de la estudiosa argentina “el delito es un instrumento conceptual
particular; no es abstracto sino visible, representable, cuantificable,
personalizable, subejtivizable; no se somete a regímenes binarios;
tiene historicidad, y se abre a una constelación de relaciones y
series” (Ludmer, 1999: 12)4 el de género entre ellos de ahí que se
4 Queremos entender por “regímenes binarios” a las categorías de “bueno”
y “malo”; “correcto” o “incorrecto” que estarían detrás del juicio de un crimen
pero que, como Ludmer apunta, encierra muchas más variables que las de una
dicotomía ramplona.

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recurra aquí al concepto de discurso sexuado como generador de las
características literarias de las mujeres (y de las asesinas).
En Mujeres, diosas y musas, tejedoras de la memoria Margarita
Dalton Palomo, al estudiar los orígenes del discurso de lo
femenino5 en textos fundacionales de la cultura occidental, define
discurso sexuado como aquel “que se construye a partir de la
diferenciación entre la mujer y el varón. A partir del sexo del sujeto
se crea el discurso que lo acompañará y deberá determinarlo en
su modalización. Se trata al sujeto de forma distinta si pertenece
a un sexo o al otro” (1996: 18) afirmación que no por obvia
resulta siempre evidente. Así, las categorías de hombre y mujer
en Occidente van acompañadas por un cúmulo de características,
valores y valoraciones que impactan en lo que Greimas ha definido
para el ámbito de la literatura, como competencia modal. La misma
está dividida en seis categorías o niveles de actuación; la del saber,
querer, deber, poder, hacer y ser6. Esto se refleja en que, por ejemplo,
se asume que por nacer hombre o mujer ya se “es” fuerte, valiente,
delicada, etc.; se “sabe” de asuntos domésticos, de negocios, etc.; o
se “hacen” naturalmente cosas como construir, reparar, alimentar,
cuidar, etc. Cabe recordar que aunque “el discurso sexuado es sólo
el reflejo de una realidad social, se intenta en ocasiones presentarlo
5 Discurso que Dalton Palomo define como “todo lo que se refiere a la
categoría mujer: alusiones directas o indirectas a la naturaleza de la hembra
de la especie humana, formas de clasificación sexuada en el pensamiento
abstracto, asociaciones figurativas, metáforas, formas o modos de expresión
que excluyen a la mujer” (1996: 21).
6 Cfr. “Les actants, les acteurs et les figures” de Greimas. Tomamos dichas
categorías de análisis que nos parecen útiles, pero no hacemos un análisis
greimasciano, sino que nos inclinamos hacía lo sociológico que nos permite,
a través de dichas esferas, mostrar cómo se construye al sujeto femenino
discursivamente.
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como una verdad de naturaleza física y/o biológica, y por tanto
inalterable” (Dalton, 1996: 22; las cursivas son del original). Así, la
literatura como discurso social no escapa a estas consideraciones y, a
su vez, repercute en lo extraliterario: “la constelación del ‘delito’ en
literatura no sólo nos sirve para marcar líneas y tiempo, sino que nos
lleva a leer en las ficciones la correlación tensa y contradictoria de
los sujetos, las creencias, la cultura y el estado” (Ludmer, 1999: 15).
Ya hemos señalado como ejemplo de esto que la abundancia
de documentación sobre criminales hombres ha llevado a asociar
dicha condición como propia de tal género y no de su contraparte
femenina. Es así que “tanto lo masculino como lo femenino
evocan un marco de referencia convencional que presupone ciertas
aptitudes según el sexo, pero no se detiene ahí, sino que encierra
concepciones de prestigio, poder, dominio, etc., y sus opuestos”
(Dalton, 1996: 23) por lo que cabría preguntarse por las asesinas
ficcionales, sus razones y métodos.
En El cuerpo del delito. Un manual, Josefina Ludmer revisa
algunos casos de mujeres asesinas en la narrativa argentina y
aunque no es ese su objetivo, a pie de página nos hace una breve
pero sustancial recapitulación de la figura de la femme fatale como
precursora de la asesina, notando que sería en la Inglaterra de
finales del siglo XIX, “en un período de incesante clasificación y
denominación, cuando se define la sexualidad normal, la anormal
y las perversiones” (1999: 376) cuando apareciera esta mujer fatal.
En dicho trabajo, la crítica argentina, estudia lo que ella llama “los
cuentos de delitos” en la narrativa de su país a partir del siglo XIX
para concluir que “las que matan en las ficciones están hechas de
‘signos femeninos’: todas matan por pasión, por amor o celos o
venganza, y sus crímenes son domésticos; matan a ex amantes o
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maridos que no han cumplido con su palabra o mienten”7 (794),
lo que de alguna forma justificaría sus actos al no estar motivados
por la simple sed de violencia sino por una especie de búsqueda de
resarcimiento de algún daño causado a su persona.
Godsland por su parte, enfocada en autoras españolas del
siglo XX, propone que las mujeres criminales adoptan papeles más
“masculinos” que los que le son adjudicados por la sociedad quizá
buscando “demostrar que la mujer no puede alcanzar sus metas
siguiendo las reglas del juego establecidas para ella por la sociedad
patriarcal” (2002: 21), afirmación que compartiría parcialmente la
justificación de la delincuente que sostiene Ludmer.
En el mismo tono encontramos las ideas de Jimena
Bracamonte quien dice que “el asesinato se vuelve instrumento
desnaturalizante de la protagonista femenina teniendo en cuenta las
imposiciones simbólicas de ‘lo esperable’ para ella y el hecho de que
trastocan o deconstruyen el rol social que la mujer tradicionalmente
debe asumir, quizás con el objetivo de recuperar sus cuerpos”
(Bracamonte, 2).
Diversificando un poco estas posturas pero más o menos
en concordancia con lo anteriormente dicho, Kottow y Traverso
agrupan la obra de autoras como Marta Brunet, María Luisa
Bombal y Silvina Ocampo en tres categorías: una en la que las
mujeres se rebelarían contra un mundo masculino en el que se
encuentran aprisionadas; otra en la que el ejercicio de la violencia
no fuera explicable y; una tercera y última en “donde lo femenino
encuentra inusitadas formas de acogida” (2021: 58). La primera
7 En cuanto a la domesticidad de los delitos femeninos véase Godsland,
quien expone, en una nota al pie, varias posturas sobre el asunto para el caso
de España, mostrando que no existe un consenso al respecto.
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

de estas categorías sería básicamente coincidente con lo que se ha
venido diciendo sobre la criminalidad femenina como medio de
liberación del régimen patriarcal. La segunda tendría un cariz más
bien experimental en el que “el asesinato ya no aparece como un
efecto más o menos comprensible de múltiples injusticias vividas,
sino como un ente extraño, de imposible absorción” (Kottow et al,
58-59). Finalmente, la tercera categoría comprende textos “donde
la violencia se esconde detrás de máscaras que ostentan una cierta
inocencia, una falta de conciencia, que apunta hacia lo infantil” (59).
El eje rector violento que Kottow y Traverso encuentran en estas
tres categorías muestra a mujeres que “parecen contradecir una serie
de características asociadas tradicionalmente a la femineidad. Por
ello, se pueden leer todas las obras, en mayor o menor medida, como
textos que resisten prejuicios y estereotipos, poniendo en juego
imágenes que impulsan otros imaginarios” (81). Como podemos
ver, la mayoría de los estudios sobre narrativa de mujeres asesinas
sostiene, de un modo u otro que la violencia por estas ejercida
es el resultado de condiciones de marginalidad o agresividad que
requieren de tal tipo de respuesta para poder subsistir y liberarse,
un poco como los estudios de criminalidad femenina que hemos
revisado sostienen.
En el caso que nos ocupa Inés, la protagonista de Tuya
(2005) de Claudia Piñeiro, se nos va revelando poco a poco como
pasional sí, pero no arrebatada, sino pensante y calculadora, reflejo
quizá del papel que como mujer y esposa se espera que cumpla.
Inés no se puede permitir fallar y si bien el asesinato, no pareciera
algo que tuviera contemplado en primera instancia, no dejará que
la infidelidad de su esposo termine con su matrimonio y su familia
por lo que hará lo “necesario” para salir triunfante de dicho bache.
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Esta “necesidad” de perfección está estrechamente vinculada a un
discurso sexuado que define el rol de la mujer como madre y esposa
como nos hace notar, la ya mencionada, Dalton Palomo para el caso
del discurso femenino:
hay dos formas primarias de presentar las ideas que se tengan de la
mujer: una de forma descriptiva y otra prescriptiva. Lo descriptivo
como su nombre indica, presenta una semblanza exterior y
aparentemente objetiva de la mujer. Lo prescriptivo señala cómo
debe o no ser la mujer, todo lo que pretende establecer normas
de comportamiento ideas y que, de forma abierta o encubierta,
amenaza con castigo o exclusión social a quien no las cumple. (16)

En adelante nos centraremos en este discurso prescriptivo en
Tuya desde dos ángulos, el de las características de Inés como esposa
y mujer perfectas; y el de la asesina documentada y competente.
La novela cuenta la historia de Inés, una ama de casa
bonaerense de clase media casada con Ernesto que la engaña con
una mujer que le escribe notas firmadas como “Tuya” con lápiz labial
rojo. Cuando Ernesto recibe una llamada de Alicia, su secretaria, Inés
lo sigue (asumiendo que es ella la amante) y es testigo de la muerte
accidental de Alicia, al desnucarse como resultado de un empujón de
Ernesto. Inés espera la confesión de su marido y cuando esto sucede,
ella urde un plan para ayudarlo a no ser detenido por la policía. Con
este objetivo, Inés prepara una coartada e investiga sobre asesinatos,
evidencias y ciencias forenses. Mientras todo esto sucede, Lali, la
hija de ambos se enfrenta a un embarazo adolescente que sus padres
ignoran y que la hace retraerse de la escena familiar y sus complots
particulares para intentar solucionar sus propios problemas.
La faceta más calculadora de Inés se presenta cuando
descubre, tiempo después que Ernesto sigue viendo a su amante
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

que no era Alicia, sino Charo, la sobrina de esta. Para vengarse, Inés
alerta a la policía sobre el paradero de Alicia que sólo esta reportada
como desaparecida. Descubierto el cuerpo, Ernesto se encuentra
nuevamente en peligro de ir a la cárcel por lo que el matrimonio
urde un plan para librar a Ernesto de la cárcel. La idea principal es
inculpar a alguien más; Inés piensa en Charo pero Ernesto utiliza
la estratagema pensando en Inés. Cuando esta última lo descubre,
mata a Charo haciendo parecer culpable a Ernesto. Lali por su parte,
ajena a todo este enredo ha dado a luz a una niña a la que llamará
Guillermina. La novela, de treinta y nueve capítulos divididos en dos
partes (“Primera parte” y “Cinco meses después”) está contada por
tres voces alternadas: Inés (diecisiete capítulos), Lali (trece capítulos,
todos en forma de diálogo) y un narrador omnisciente (nueve
capítulos) que a ratos parece ser un personaje más (una especie de
detective) y a ratos estar dentro de la cabeza de la protagonista y
conocer sus pensamientos. La voz preponderante, no obstante, es
la de Inés, que tanto como mujer, ama de casa y asesina se muestra
bajo la óptica de lo que se espera que sea, haga o sepa; es decir a
través de un discurso femenino prescriptivo de ella como mujer y
como asesina.
Discurso femenino prescriptivo
Este tipo de discurso sexuado está relacionado con las esferas de
acción mencionadas anteriormente, pero principal y evidentemente
desde la óptica del “deber”, mediado por la relación de Inés con
diferentes personas en su vida; Ernesto su marido, Lali su hija, su
madre y “la sociedad”. Así, el ser, hacer, querer, saber, y poder se
establecen a partir del parámetro de lo “correcto” o “conveniente”
en su rol de mujer, esposa y madre. Veamos algunos ejemplos.
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Como esposa Inés, tiene claro que, en el ámbito del hacer, su
tarea principal consiste en cumplir con las labores domésticas con
creces: “Yo llego a la noche muy cansada. Parece que no, pero las
tareas de la casa, cuando una quiere tener todo perfecto, te agotan.”
(Piñeiro 1, las cursivas son nuestras). Ese hacer no es producto de la
nada sino de una conciencia de género transmitida por generaciones
y presente en la sociedad occidental que dictamina, además de su
hacer, su ser: “Yo siempre tapo todos los silencios, cubro los baches
cuando una conversación no está bien armadita. Es como un don
que tengo” (Piñero, 2005: 1; de nuevo las cursivas son nuestras).
Inés siente que la familia que ha formado con Ernesto es perfecta,
“Y lo que veía era que teníamos una familia bárbara, una hija a punto
de terminar la secundaria, una casa que más de uno envidiaría. Y
que Ernesto me quería, eso nadie lo podía negar. Él nunca me hizo
faltar nada” (1), en contraste con aquella de la que proviene pues
su padre se fue, dejando su crianza a cargo de su madre, con quien
Inés se compara constantemente a veces en busca de la aprobación
materna: “Me hubiera gustado que mamá me viera. Ella siempre me
critica lo que me pongo. Dice que no me pinto, que no me arreglo.
Es que ella es tan chabacana, tan de departamento.” (8); a veces
como referente: “Mamá siempre fue una intuitiva para estas cosas.
Un poco pesimista para mi gusto, pero intuitiva.” (19) Su madre
entonces, juega un rol definitorio en la vida de Inés, su historia ha
marcado fuertemente su desempeño vital pues reconoce algunas de
las virtudes de su progenitora, pero trata de no caer en sus errores,
como si en el fondo, la responsabilizara por el abandono de su padre.
En este deber ser y hacer de Inés encontramos también el
papel de la mirada ajena, la de la sociedad que, dado su estatus, la
juzga, “una no se puede presentar en la oficina del marido en jeans
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y zapatillas. Por más que sean de marca. Es una cuestión de imagen.
Una tiene que ser coherente con la imagen que los demás se van
formando de la mujer de un ejecutivo.” (8), sobre todo si el ejecutivo
es el prototipo de hombre exitoso que plantea la sociedad como
ideal, como es Ernesto. Según Inés: “mi marido siempre se viste
muy bien, se combina la corbata con el color de las medias, me
mata si la camisa que se quiere poner tiene una arruga o sus zapatos
no están recién lustrados. Es muy detallista” (8). Eso no quita,
que nuestra protagonista reconozca que su marido puede resultar
bastante inexperto para ciertas cosas “Porque en el fondo Ernesto,
y ése es su grave problema, es un chico. No termina de crecer nunca.
Y yo a veces me canso de hacerle de madre. Porque por más que una
quiera a un hombre, una tiene sus límites, y hay momentos en que,
francamente, le pegaría un tiro.” (7) Esta conciencia de tener que
tomar la sartén por el mago es la que impulsa a cometer el asesinato
de Tuya con premeditación, como veremos a continuación.
Discurso prescriptivo criminal
Para Kottow y Traverso “poner la atención sobre mujeres
asesinas, mujeres que hacen suya la violencia, implica posar la
mirada sobre algo que, en primer lugar, golpea como paradoja: la
premisa de que las mujeres no serían violentas queda entredicha
por las homicidas. De débiles y vìctimas a fuertes y vitimarias; de
ser quienes reciben los golpes se transforman en quienes los dan.”
(57) Si bien el discurso sexuado colabora en la “naturalización” y
generalización de características femeninas y masculinas, en Tuya
el discurso femenino prescriptivo muestra a una asesina, que,
a diferencia de otras nos parece, no utiliza el asesinato como
medio de liberación de una situación de violencia doméstica sino
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como reafirmación del nivel de perfección que debe tener una
esposa para la sociedad.
Desde el primer momento Inés se muestra pensante:
descubre los mensajes con labial rojo y no le reclama a su marido
nada; después del asesinato accidental cometido por Ernesto, lava
su coche sin decir nada. Cuando su marido le confiesa el crimen,
ella elabora la coartada que sostendrán frente a la policía al tiempo
que se documenta sobre el rigor mortis y los procesos y métodos
criminológicos que podrían poner a su marido en riesgo. Llegado
el momento, y con todo lo aprendido, planea el asesinato de la
verdadera amante de su marido de forma que éste parezca culpable.
Se nota entonces en Inés una proeficiencia y perfeccionamiento que
ya fueron palpables en su faceta de esposa y ama de casa.
En lo que al hacer se refiere, aún sin haber cometido el
crimen, Inés es precavida; cuando va al departamento de Alicia, a la
que cree la amante de su marido toma sus precauciones: “antes de
entrar, me coloqué unos guantes de goma que compré en el camino.
A esa altura de mi vida llevaba vistas demasiadas series policiales
como para andar dejando mis huellas por cualquier lado.” (2005: 10)
Su conocimiento, no obstante, no es sólo empírico, los capítulos
6, 13, 17 y 36 son en realidad las transcripciones de documentos
forenses tomados de libros o revistas sobre psicología, criminología
o medicina legal encontrados en su poder –algunos de ellos con
anotaciones–. Inés sabe que debe conservar la calma y actuar con
naturalidad pues “el punto número uno del decálogo del asesino
perfecto es ser fiel a sus rutinas diarias. Si no es como estar llamando
a la policía. ‘Eh chicos, miren, acá estoy yo, con la vista perdida, la
cara desencajada, el café chorreando porque no le emboco a la boca
¿no les parece que debo estar metido en algo extraño?’” (7)
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Lo conducente ahora es analizar sus posibilidades fríamente:
Entonces se me ocurrió hacer un cuadro sinóptico. En la escuela,
cuando había que estudiar algo muy complicado, yo me armaba
un cuadrito sinóptico, con muchas flechas, muchas llaves, todo
bien chiquitito, bien ordenado, cosa que si no me ayudaba para
clarificarme el pensamiento, por lo menos me servía de machete.
Yo nunca fui muy buena en el colegio. No me interesaba, me la
pasaba pensando en otras cosas. (23)

Esto no quiere decir que Inés sea tonta, no, es inteligente y lo
sabe “mi inteligencia es de bajo perfil, es inteligencia en las sombras,
sin alharaca, sin muy bien diez felicitado. Inteligencia práctica, la que
sirve para las cosas de todos los días.” (7) Con esa inteligencia es que
urde el asesinato de Charo, la verdadera amante de Ernesto. Para
actuar hace un cuadro sinóptico como en sus tiempos de escuela: 1.
Va al banco a sacar el dinero de la cuenta de su marido; 2. Se compra
unos jeans y una campera, que se pone deshaciéndose de su ropa;
3. adquiere una peluca castaña (que paga en efectivo como la ropa
para no dejar rastros); 4. Renta un coche (para el que sí tuvo que
usar la tarjeta ¡qué contrariedad!); 5. Sigue a los amantes en el coche
rentado usando la peluca y lentes oscuros; 6 y 7. utilizando la pistola
que encontró en casa de Alicia y que tiene las huellas de su marido,
le dispara a Charo incriminando a Ernesto.
Conseguido su objetivo, Inés, habla con su madre para
contarle todo. Le pide, además, en un último acto de responsabilidad
materna –que choca un poco con su desempeño materno mostrado
durante toda la narración en la que se ha mostrado celosa,
incomprensiva y desinteresada hacia Lali–, que se ocupe de su hija
(quien, por cierto, tuvo una niña a la que llamará Guillermina): “Le
hago prometer que se va a ocupar de Lali. Era lo único que me
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quedaba pendiente. Fue un gran alivio para mí. De alguna manera yo
sé que mamá con todos sus defectos, le va a hacer sentir que sigue
teniendo una familia” (39). De lo que extraemos la importancia
concedida por Inés a la familia en congruencia con su rol de madre,
más que por convicción profunda.
En cuanto a su papel como esposa, a pesar de que ella hizo
lo posible por mantener su matrimonio, le resultó imposible sacarlo a
flote. Quizá porque ese matrimonio “perfecto” nunca lo fue, estuvo
basado siempre en el discurso prescriptivo de Inés como mujer que
debe formar una familia y de Ernesto como proveedor de la misma:
se casaron cuando ella se embaraza para hacer “avanzar” la relación de
tres años que tenían. Ernesto en algún momento consideró que Inés
abortara, pero no se atrevió a pedírselo. El matrimonio entonces parte
de expectativas distintas de cada uno, siempre mediadas por lo que
la sociedad espera de ambos. Ese discurso prescriptivo y su historia
familiar “fallida” llevan a nuestra protagonista a mentirse a sí misma y
al resto del mundo con un matrimonio “perfecto” que sólo existe en
su cabeza justificando las mentiras e infidelidades de Ernesto:
Porque era claro que Ernesto sí me estaba mintiendo. Pero lo
importante no era eso, sino por qué lo hacía. Ernesto me mentía
porque me quería, tan simple y fundamental como eso. ¿Para qué
contarme de una aventura extramatrimonial que ya era historia del
pasado? «Ernesto es un hombre maravilloso», pensé. No como
esos que se sacan la calentura afuera y después vienen a sacarse la
culpa en casa. (12)

El discurso prescriptivo ha modelado la conducta de Inés
como mujer para hacerla vivir en un matrimonio que cuando deja
de cumplir con los estándares de la sociedad, la motiva a enfocar
sus habilidades en la comisión de un delito. Inés, a diferencia de
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otras asesinas de ficción, se centra en la planeación y ejecución de
un delito como respuesta al nivel de expectativas que la sociedad a
través del discurso prescriptivo ha depositado en ella.
A manera de conclusión
Al inicio de este trabajo nos preguntábamos por las
características particulares de la criminalidad femenina. Nos parece
que hombres y mujeres, esposos y esposas, parejas, amantes, parecen
albergar todos por igual, celos, sentimientos de resentimiento, odio,
humillación y muchas aflicciones mentales más que pueden detonar
un evento violento, inusitado.
En Tuya, Claudia Piñeiro muestra a una mujer con la
sangre fría necesaria para calcular con tiempo y premeditación los
movimientos a seguir para la consecución de un asesinato. Inés
no muestra rasgos de violencia o ira incontrolable, como los que
esperaríamos de alguien capaz de terminar con la vida de un ser
humano. Nuestra protagonista no se deja llevar por los arrebatos
de la visceralidad, sino que posee la capacidad de raciocinio y
autocontrol de emociones que desembocan en una actuación
planeada.
Las ciencias forenses, comenzábamos diciendo, han
intentado determinar los rasgos o características de la personalidad
y la crianza que podrían ser causantes del ejercicio de la violencia
contra otro. Piñeiro reflexiona sobre esto mismo y nos dice que:
no sólo quienes trabajan en la práctica forense sino también la
gente común, muchos, siguen intentando encontrar un patrón
que pueda indicar quiénes podrían, y quiénes no, ser delincuentes
en potencia. O asesinos. Tal vez, lo más asombroso sea que esta

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inquietud no se deba tanto a poder definir esa posibilidad en el
otro, sino en uno mismo. La garantía de que uno nunca podrá
convertirse en un pequeño monstruo (36).

Garantía que, por supuesto, ni Inés ni nadie tiene. El
desempeño vital de nuestra protagonista se ve mediado por el
discurso prescriptivo que pone altas expectativas en una mujer.
La obra muestra dicho discurso de una manera crítica, es decir,
lo denuncia. A través de los pensamientos y acciones de Inés
vamos percibiendo la exigencia de comportamiento que la
sociedad impone sobre la mujer. Así, Claudia Piñero, a través
de sus personajes nos acerca a la realidad de una familia como
cualquier otra pero que toma un camino inesperado. Motivada por
los deseos de perfección y estabilidad, Inés encubre un crimen
y posteriormente comete otro al percatarse de la falsedad de su
relación de pareja. Con toda la paciencia, inteligencia y contención
que ha desarrollado como mujer y esposa, se desempeña ahora
como asesina.
Frente a la pregunta inicial sobre las motivaciones y métodos
de una asesina de ficción frente a los de un asesino, Piñeiro nos
aventura su respuesta personal en el cierre de la novela:
¿Pero acaso todos los seres humanos no somos igual? ¿no valemos
lo mismo? Un clearing. El día de nuestro juicio. Ernesto y yo nos
podremos quejar de que no cometimos el crimen que se nos
imputa, pero no vamos a poder decir que somos inocentes. En
el fondo, nadie es inocente. Aunque todos seamos animalitos de
Dios. Alicia, Charo, Ernesto, yo. Matar a uno o a otro no cambia
mayormente la pena o el castigo. Sí la culpa. Yo no me hubiera
permitido matar a Alicia. Mucho menos a Ernesto que es el padre
de mi hija. A Tuya sí. Tuya es otra cosa. (39)
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

De lo que extraemos que, aunque la posibilidad de matar estaría
presente en todo ser humano por igual, el papel que ocupamos en
la sociedad tiene incidencia en el sentido que cobra dicho asesinato,
como si el valor de la vida dependiera de nuestra circunstancia social
en ignorancia de la dignidad humana intrínseca que iguala o debería
igualar a todos los miembros de nuestra especie. No creemos
entonces, que la conducta de Inés responda al cliché de la mujer
violenta por naturaleza, la femme fatale ni a la concepción común de
que cuando la mujer comete un delito, lo hace con mayor virulencia
y agresividad. Nos parece más bien que Claudia Piñero muestra el
panorama de una mujer que ha construido una vida y una familia
a partir del discurso prescriptivo femenino; se mueve dentro de
una escala de valores y valoraciones en las que no ve el divorcio, el
abandono o el fracaso como una opción viable: “la sociedad es muy
machista, hay que aceptarlo” (Piñeiro, 2005: 14) nos dice Inés.
Tuya, nos presenta así una asesina que, aunque insospechada
en un principio, se ocupa de cubrir las expectativas que de una mujer
se tiene en todo lo que esta desarrolle, aún si de matar se trata,
señalando así la importancia del discurso sexuado que permea no
sólo las obras de ficción sino el devenir cotidiano de la sociedad en
general. Al mismo tiempo vemos una reflexión sobre el potencial
latente en cualquier ser humano de cometer el mal que no distingue
entre géneros y que, bien mirado, nos equipara como raza y podría
ser desestimado para, desde esa equidad, comprometernos con el
bien y la solidaridad comunes.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Referencias
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de la cultura en narrativas argentinas. De pedagogías, políticas y
subjetividades: recorridos y resistecias. VI Coloquio Interdisciplinario
internaciona “Educación sexualidades y relaciones de género”, 4º Congreso
género y sociedad. (Consultado en https://docplayer.es/84919938Mujeres-asesinas-una-reflexion-desde-la-semiotica-de-lacultura-en-narrativas-argentinas.html, en 2022)
Clark S. (2003). Women and Crime in the Street Literature of Early Modern
England. Palgrave Macmillan.
Dalton P. M. (1996). Mujeres, diosas y musas. Tejedoras de la memoria. El
Colegio de México.
Godsland, S. (2002). Mujeres que matan: violencia femenina y
transgresión social en la novela criminal femenina española.
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7-22.
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Criminality: A criminological analysis. International Journal
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Kottow, A., &amp; Traverso, A. (2021). Alzar la mano contra otro:
Mujeres asesinas en la literatura latinoamericana. Revista de
Humanidades, 43, 55-83.
Lombroso, C., &amp; Ferrero W. (1895). The Female Offender. D. Appleton
and Company.
Ludmer, J. (1999). El cuerpo del delito. Un manual. Libros Perfil.
Piñeiro, C. (2005). Tuya. epublibre.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Crimen, acumulación salvaje y el trópico
veracruzano: las tramas de la “NAFTAficación” en
las crónicas negras de Fernanda Melchor
Crime, feral accumulation and the Veracruzean
tropic: the plots of “NAFTAfication” in Fernanda
Melchor’s noir crónicas
Lya Morales Hernández
King’s College London
Londres, Inglaterra
Orcid: 0000-0002-4055-8362
lya.morales_hernandez@kcl.ac.uk

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: El presente artículo explora las formas en las que los
aniquilamientos y despojos del capitalismo extractivo que asedian al
territorio veracruzano—una región históricamente marcada por la
infraestructura extraccionista de la industria petrolera—encuentran
expresión en los textos no-ficcionales compilados en Aquí no es Miami
(2013) de Fernanda Melchor. A través de una lectura de las condiciones
materiales que estructuran la crónicas de crimen de Melchor—
particularmente los fracasos y crudos residuos de la “petrolización” y la
fiebre de privatización neoliberal que han dejado huella sobre los paisajes
del trópico veracruzano—el artículo sugiere que el uso y reformulación
de los rasgos característicos género negro (sobre todo el emplazamiento

127

�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

portuario y las icónicas expresiones de oscuridad urbana), permite dar
cuenta de los nexos entre la acumulación capitalista y las depredaciones
territoriales en la era post-NAFTA. Asimismo, el artículo rastrea nuevas
direcciones en la crónica de crimen, particularmente, su desplazamiento
de la muy discutida capital mexicana hacia los terrenos provinciales
del sur de México, los cuales, reconfigurados como zonas económicas
especiales o corredores logísticos, aparecen en estos textos como espacios
fragmentados por una desigualdad concentrada, así como por la violenta
desposesión y explotación autorizada por la reconversión neoliberal.
Al enmarcar este giro de perspectiva en la crónica contemporánea en
relación con los violentos asaltos del NAFTA sobre el espacio provincial
veracruzano, el artículo sugiere cómo la desestabilización de los registros y
domicilios geográficos del noir dentro de la escritura no-ficcional sobre el
crimen, permiten escudriñar el brutal control sobre la vida, el territorio y la
mano de obra en las periferias extractivas del capitalismo, y de esta forma,
revelar las operaciones ocultas del capital que han llevado a la ciudad
portuaria de Veracruz a erguirse como sitio privilegiado de violencia y
depredación neoliberal.
Palabras clave: Fernanda Melchor; Crónica mexicana contemporánea;
Noir; Capitalismo extractivo; NAFTA
Abstract: The present article explores the ways in which the annihilations
and overall spoils of extractive capitalism upon the territories of
Veracruz—a region historically marked by the extractive infrastructures
of oil—are given expression in the non-fictional pieces compiled in
Fernanda Melchor’s Aquí no es Miami (2013). Through a close reading
of the material conditions that structure Melchor’s crime crónicas –
mainly, the failures and crude residues of “la petrolización” and the
spoilation of agricultural terrains in the landscapes of the Veracruzean
tropic– this article suggests that the use of noir environments and devices
reconfigured (such as the port city setting and the expressions of urban
darkness), attempts to reveal the nexus between energy-driven interests
and the territorial predations of the post-NAFTA era. Furthermore, the
article seeks to map new directions in the crime crónica, and especially
its turn towards the Mexican southern provinces, which, functioning
predominantly as special economic zones or logistical corridors, appear in
these texts as spaces ruptured by the concentrated unevenness, traumatic
dispossession and exploitation enabled by neoliberal structural adjustment
programs. Framing this perspectival shift at work in recent crónicas in

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correlation to the extractive thrusts of NAFTA, the article suggest that
the destabilizing of the generic tropes and settings of noir within crime
non-fictional writing allows the crónica to lay bare the brutal management
of nature and labour in capitalism’s extractive peripheries, and, in this
way, render visible the hidden operations of capital that have led to the
catastrophic transformation of the port city of Veracruz into one of the
ground zeroes of violence and neoliberal predation.
Key words: Fernanda Melchor; Contemporary Mexican Chronicle; Noir;
Extractive capitalism; NAFTA

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

Los crudos residuos del desarrollismo petrolero que subyacen a
los devastadores procesos neoliberalizantes que asedian al trópico
veracruzano, una región históricamente marcada por la infraestructura
extractivista de la industria de hidrocarburos, si bien pueden rastrearse
en novelas negras tales como La cabeza de la hidra (1978) de Carlos
Fuentes, Morir en el Golfo (1985) de Héctor Aguilar Camín o Sombra
de la sombra de Paco Ignacio Taibo II (1986), se manifiestan de forma
legible en la obra ficcional y no-ficcional de la escritora veracruzana
Fernanda Melchor. Desde el lanzamiento de su obra más celebrada,
Temporada de huracanes (2017), una “Gulf Coast noir” (Lucas 2020)
que toma como centro el asesinato de una figura marginal—conocida
sólo como “la Bruja”—en una empobrecida zona rural de Veracruz
trastocada de forma violenta por la bonanza petrolera, la escritura de
Melchor ha sido leída como inexorablemente atada a la experiencia del
capitalismo extractivo en el Golfo mexicano. Como diversos críticos
han notado, más allá de ser un whodunit en el sentido estricto del género,
Temporada de huracanes utiliza la misteriosa muerte de la Bruja como
una entrada hacía la historia reciente del territorio veracruzano “hit
by rampant violence and economic austerity” (Sánchez Prado, 2020).
Bailey Trela, por ejemplo, arguye que el texto, lejos de asentarse en un
tipo de violencia arcaica o atemporal, vincula las muertes, la violencia
sexual, misoginia, pobreza y el abuso de drogas que azotan al pueblo,
con “the precarities of life in the 21st century [….] where the primary
forces of destruction are, more often than not, economic” (2020). En
efecto, los males sociales que aquejan al “trópico negro”—como la
escritora misma se refiere a dicha geografía—materializan en la obra
de Melchor el oscuro legado petrolero y los impactos económicos y
socio-políticos que los embates del capitalismo extractivo han tenido
sobre la vida y el territorio en el Golfo de México.
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No es casualidad que, en las primeras páginas de la novela,
Melchor salte del descubrimiento del cadáver putrefacto de la Bruja
a una alusión histórica al periodo de apogeo petrolero en la región—
“la petrolización” (1978-1982). La escritora lleva al lector a finales
de los años setenta, cuando el paisaje de “cañas, pastos y carrizos
que tupían la tierra” (2017: 25) es drásticamente reemplazado por la
infraestructura logística que permitiría conectar a la región con los
yacimientos de crudo descubiertos al norte del pueblo, creando una
ilusión de progreso sustentada en la exportación de hidrocarburos.
Sin embargo, este espejismo de desarrollo, prosperidad y progreso
nacional se desvanece cuando los precios del petróleo caen a inicios
de los años ochenta (la llamada “década perdida”), dejando atrás
una serie de “cantinas, posadas, congales y puteros” (ibid.) que
sólo servirían para satisfacer a los ingenieros y narcotraficantes que
fueron atraídos a la zona por la riqueza petrolífera. La crisis del
petróleo y las políticas de shock económico impuestas tras ésta, por
lo tanto, allanarían el camino para el depredador despojo neoliberal y
el brutal ascenso del narcotráfico en la región en la década siguiente,
una restructuración tan radical que, como alegoriza Melchor, es
atribuida por sus pobladores a fuerzas ocultas y sobrenaturales. A
través de estas resonancias góticas, Temporada de huracanes cifra las
ansiedades surgidas por el catastrófico fracaso del desarrollismo
petrolero en las zonas costeras del sur de Veracruz y las oscuras
manipulaciones del poder que hicieron del territorio veracruzano
un espacio donde la neoliberalización alcanzó grotescos extremos.
Recurriendo a estas diferentes tradiciones (desde la novela negra al
gótico), Temporada de huracanes, tal como afirma Gorica Majstorovic,
abre nuevos contextos para una literatura y cultura contemporánea
basada en los “failures of the oil-fueled neoliberal economies” (2021:
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

19), usando esta región periferalizada como un sitio privilegiado
desde donde desentrañar el amenazante control que el capitalismo
ejerce sobre la vida, el territorio y la mano de obra en el México del
neoliberalismo tardío.
No obstante, si bien con Temporada de huracanes Melchor
muestra el pleno florecimiento de la crisis mexicana contemporánea,
sus métodos, como apunta Will Noah (2020), pueden rastrearse
en sus primeras crónicas. Su primer libro, Aquí no es Miami (2013;
reeditado en 2018), compila varias piezas no-ficcionales sobre
violencia y precariedad en Veracruz, haciendo uso del canónico
género latinoamericano de la crónica que, combinando aspectos del
cuento, el ensayo y el relato etnográfico con un abierto rechazo a
nociones tradicionales de objetividad periodística (Jörgensen, 2011:
391), ha estado “historcially commited to documenting political
change in the Americas at lage” (Aguirre, 2017: 9). Poniendo así en
primer plano el terror que ha asediado el trópico veracruzano, de
manera similar a su novela, las crónicas de Melchor hacen uso de
símbolos ocultistas para reflejar el malestar social que experimenta
la región. En una de las primeras crónicas, por ejemplo, Melchor
narra la fiebre extraterrestre que atrapó la atención del país en los
años noventa y su propio avistamiento de un ovni sobre el puerto de
Veracruz, que resultó ser nada menos que aeronaves colombianas
cargadas de cocaína siendo traficadas al país en complicidad con
el ejército mexicano. En otra (“La casa del Estero”), que funciona
casi como una alegoría del capitalismo-patriarcal, la incursión a una
casa abandonada que los locales creen embrujada—contada por una
tercera persona conocida por Melchor—deja a una mujer poseída
por un espíritu maligno, que reclamará el cuerpo de la mujer y los
terrenos de la propiedad como suyos (2017: 104). Como Guillermo
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Espinosa Estrada observa en una reseña titulada “Un ovni como
excusa de lo real”: “como si supier[a] que para tomar el mejor pulso
de este país tuviéramos que examinar, antes que nada, sus márgenes,
[Melchor] rodea y se detiene en lugares excéntricos”(2013). Su
novela, por ejemplo, fue originalmente concebida como una
investigación periodística sobre un asesinato, cometido en un pueblo
marginalizado cercano a su ciudad natal, que apareció en la nota roja
con una desconcertante explicación: la víctima era conocida en el
pueblo como una bruja y el motivo atribuido a actos de brujería.
No obstante, los espacios oscuros que Melchor rastrea en su novela
se encuentran también en sus textos no-ficcionales, ya que, como
Patricia Poblete Alday observa en su expansivo estudio del género, “la
crónica narrativa que se escribe y publica hoy en América Latina …
revela aquellas aristas más oscuras de la realidad que nos esforzamos
por mantener ocultas” (2019: 103). En sus crónicas, Melchor usa la
hibridez intrínseca al género para investigar las fuerzas oscuras que
han tomado control del “trópico negro”.
Estudios recientes sobre la crónica latinoamericana
contemporánea (Poblete Alday, 2020; Miklos, 2020; Aguirre 2016),
un género que alcanzó su auge en los convulsivos años setenta para
dar sentido a los nuevos contornos de las megalópolis, reconocen
en la mayoría de los textos que toman la violencia como eje central,
un giro de perspectiva que ha llevado a una gran parte de estos
a mudar tanto de domicilio geográfico como de registro. Por
ejemplo, mientras que críticas como Gabriela Polit-Dueñas (2019)
han subrayado la crónica contemporánea en su encarnación urbana
como el género que ha definido la expansión neoliberal en América
Latina, Juan Carlos Aguirre propone a la “crónica provincial”
como la forma que mejor captura las disrupciones derivadas de la
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compleja estructura transnacional moldeada por los flujos de bienes
y mano de obra bajo la agenda neoliberal global (2016: 11). De
acuerdo con Aguirre, los estudios críticos sobre la crónica mexicana
han privilegiado ampliamente las representaciones de la capital del
país dentro del género, pasando por alto “the highly visible efforts
to narrate the violence that a binational anti-narcotics initiative has
inflicted on Mexico’s provinces” (2016: 10). Los diversos territorios
administrados fuera de Ciudad de México, Aguirre subraya, se han
caracterizado por siglos por su marginalidad económica y por el
saqueo de sus recursos en beneficio de la federación, volviéndolos
la zona cero de la crisis política actual en el país. Para Aguirre, la
provincia mexicana—un término usado para designar el vasto
interior del país—representa ahora el ‘‘lens through which a new,
transnational reality must be understood” (ibid.). Dado que, como
Aguirre argumenta, las crónicas recientes exploran las rutas de
contrabando que marcan a estos territorios, convirtiéndolos en la
otra cara del “formal licit market whose nodal points are in the
great metropolises”, dichos textos abren la posibilidad de redefinir
la crisis nacional en términos que sean “emphatically inclusive of
“provincial” space” (2016: 32).
El análisis de Aguirre —centrado en la colección de crónicas
El hombre sin cabeza (2009) escrita por Sergio González Rodríguez—
no obstante, deja intacto el nexo entre los ámbitos legales e ilegales
en los paisajes provinciales retratados en estas crónicas (situados
sobre todo en Michoacán, Tabasco y Veracruz). La mayoría de estos
territorios no sólo han sido trastocados por la industria ilícita de
tráfico de narcóticos sino, sobre todo, por una regulación diferencial
dada las tecnologías de zonificación que han transformado estos
espacios en zonas de libre comercio o bien, en zonas económica
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especiales (ZES). Como Sandro Mezzadra y Brett Neilson señalan,
puertos, corredores, zonas económicas especiales y otras formas
de espacio logístico operan como las nuevas geografías del capital
global, áreas que brindan a corporaciones excepciones a ley y
diferentes regímenes normativos (2019: 213). De tal forma, en
estos sitios, “el acceso al mercado laboral, los estándares de salud
y seguridad, las relaciones industriales, las políticas ambientales…
son reguladas según la lógica impulsada por el mercado de
la gubernamentalidad neoliberal” (Mezzadra y Neilson, 2017:
250), autorizando así la degradación ambiental, la explotación
laboral y el dominio del mercado sobre los derechos territoriales.
Funcionando bajo ordenamientos jurídicos y normativas especiales,
sin embargo, estas operaciones extractivas frecuentemente aparecen
desvinculadas de la violencia militar y paramilitar (por ejemplo, las
decapitaciones narradas por las crónicas de González Rodríguez
que Aguirre analiza) conectadas a la militarización de la guerra
contra las drogas. No obstante, la formación de una “gobernanza
necropolítica” alrededor de corredores, zonas especiales y nodos
logísticos en México, Colombia y Centroamérica sugiere en cambio
una nociva colaboración entre el estado, paramilitares, carteles de
droga y caciques locales en la producción de estos espacios (Peregalli
2020). En consecuencia, zonas extractivas y logísticas representan,
siguiendo a Mezzadra y Neilson, “lugares paradigmáticos que hacen
visibles conexiones complejas entre patrones de desposesión y
explotación” (2017: 44). En las crónicas de Melchor, estos caóticos,
pero increíblemente opacos patrones de despojo aparecen entonces
codificados en los paisajes provinciales ilustrados, que se presentan
como espacios usurpados, extraños y hostiles, permeados por una
latente violencia.
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Si bien, al dar cuenta de la violenta y oscura reestructuración
del espacio provincial veracruzano, la colección de crónicas de
Fernanda Melchor emerge como ejemplo del reciente giro hacia
la provincia como locus de la catástrofe política, la codificación
de esos alienados espacios como sitios saturados de intriga y
amenaza sugiere además un rasgo distintivo dentro de la crónica
contemporánea. Como Poblete Alday identifica en su estudio de la
crónica mexicana reciente, “México aparece en estos textos como
un espacio ominoso, lleno de peligros y emboscadas tanto para los
migrantes que cruzan de manera ilegal camino a Estados Unidos,
como para el ciudadano de a pie, que vive expuesto a índices de
violencia crecientes” (2020: 141). Para Poblete Alday, los cronistas
contemporáneos invocan los rasgos característicos del horror, el
gótico y lo fantástico para representar al territorio mexicano como
un “purgatorio secularizado”, así como para emplear el clásico
arquetipo del monstruo para representar un vasto número de actores:
narcos, coyotes, migrantes, la policía y el ejército. Estas crónicas,
Poblete Alday concluye, revelan la fragilidad de las fronteras entre
“el bien y el mal” en un contexto plagado de violencia abyecta. No
obstante, si bien las crónicas del Melchor pueden leerse a partir de
este giro de la no-ficción hacia el horror, el enfoque del presente
artículo, moviéndose dentro y más allá del alcance de este dominio,
se centra en cómo estos “espacios del mal” son representados a
través del registro del noir y su “generic investment into investigations
of legality an power” (Pitt-Scott, 2020: 1), un registro que permite
revelar las ocultas condiciones materiales que han llevado a la
ciudad portuaria del trópico veracruzano a erguirse como sitio en
donde se concentran los descartes de la trayectoria predatoria del
neoliberalismo.
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De manera similar a la crónica, el género negro ha utilizado
comúnmente la imagen de la metrópolis como locus terribilis dado
que este comenzó a proliferar por todo el continente a la par de la
arquitectura de la gubermentalidad neoliberal global. Las provincias,
sin embargo, transformadas vorazmente por la infraestructura
capitalista que aceleró la pauperización de su campesinado,
constituyen el sitio ideal para interrogar las fuerzas ocultas detrás
de las zonas de cercamiento y de influencia del capital transnacional.
Dada la tendencia del noir por explorar el paisaje material de las
ciudades “left to the anarchy of market forces” (Davis 1990: 23),
lecturas del género tales como la realizada por críticos marxistas
como Mike Davis, han señalado el arraigado desprecio que el noir
insinúa por una “deprived business culture” (21) como un rasgo
distintivo, caracterizando a la tradición como una “critique of savage
capitalism” (2002: viii). Es por ello que, aunque los orígenes del género
se encuentren en el malestar socio-económico experimentado en los
Estados Unidos durante los años treinta, su oscuridad formalista
y su apolítica visión de la ciudad moderna siguen permitiendo las
representaciones “of capitalism’s unsavory undercurrents” (Palmer
1997:60). La novela negra latinoamericana adopta y transforma
esta tradición, desplazándose de una concepción del crimen como
desviación o anomalía dentro de un orden social que fue respaldada
por la novela policiaca clásica a un reconocimiento de que “it is
not so much the system is broken, but rather that the system itself
in its ordinary functioning produces violence and injustice in the
form of perpetual underdevelopment” (Dove, 2012: 22). De esta
manera, los terrenos hostiles del género negro son adoptados como
un importante vehículo para registrar las contradicciones de la
modernidad en el México post-68 (donde la masacre de Tlatelolco
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en Ciudad de México operó como su símbolo más visible) y
luego, con la rápida neoliberalización de la economía, la violenta
experiencia de fronterización capitalista que vio a las trabajadoras
de maquilas en Ciudad Juárez transformarse en el desecho humano
del comercio global.
Aquí no es Miami—que ya desde su título prefigura una
asimetría respecto a una de las metrópolis globales por excelencia—
sin embargo, se desplaza de la muy discutida capital mexicana y la
zona fronteriza para seguir los rastros del crimen en el oscuro y
violento trópico veracruzano. Asimismo, como ocurre tanto en la
ficción como en la no-ficción mexicana, la figura del “detective duro”
queda suplantada por la figura del periodista que, enfrentándose
al vacío dejado por la retirada del Estado, realiza gran parte de la
investigación policial (Ramírez Pimienta y Villalobos, 2010: 378).
Dado que las guerras territoriales, las masacres, las ejecuciones
sumarias, las desapariciones masivas, la exhibición cuerpos
mutilados, y las respuestas de un gobierno altamente militarizado al
incremento de la violencia empezaron a ocupar los encabezados, la
crónica experimentó un boom que llevó a una diseminación regional
del género, buscando poner de manifesto el contexto estructural
del narcotráfico. La óptica del género negro, “oppos[ing] light and
dark, hiding faces, rooms, urban landscapes —and, by extension
motivations and true character—in shadow and darkness which
carry connotations of the mysterious and the unknown” (Place and
Peterson, 1996: 66), parecen entonces vincularse a los esfuerzos de
la crónica por iluminar las oscuridades alrededor de las tendencias
mistificadoras del discurso periodístico dominante sobre la violencia.
Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos permanecen
aún atados a la zona fronteriza del norte y rara vez dan cuenta de
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las poderosas fuerzas que organizan los territorios despojados del
sur de México. Dada su posición estratégica en el comercio global
(funcionando como corredores logísticos o zonas extractivas), estos
territorios han sido moldeados por lo que Deborah Cowen ve como
una paralela intensificación de la circulación del capital y del crimen
organizado “in ways that might be difficult to recognize” (2014: 11).
La referencialidad de las crónicas que conforman Aquí no es Miami
a lo oscuro y lo laberíntico parecen entonces participar en aquel
desciframiento, mostrando estos espacios como marcados por un
especifica sensación de malestar y una atmósfera sofocante en un
afán de codificar y registrar las amplias ramificaciones de la intensa
violencia en la región. Centrándose en el secreto abierto que subyace
a los espacios económicos del capitalismo, como este artículo intenta
explorar, permite a Melchor tener un mayor alcance de las tensiones
sociales y las constelaciones de poder que permanecen ocultas en
el discurso hegemónico sobre la violencia. El sostenido interés del
género negro por las entrañas de la sociedad permite analizar los
espacios abandonados y amenazantes que figuran en las crónicas de
Aquí no es Miami, y que, al estar dotadas de una fuerte sensación de
alienación, dan evidencia del generalizado capitalismo beligerante
que ahora devora el territorio mexicano.
El trópico negro y las huellas de la “NAFTAficación”
Dada su reciente consolidación como zona cero de la fragmentación
social y material en el país, no es de extrañar que el paisaje provincial
de Veracruz aparezca en la producción cultural reciente como una
escena de crimen e intromisión. Como la fotógrafa veracruzana
Koral Carballo señala en la descripción de su obra Mala hora
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(2019)—una serie fotográfica que captura las silenciosas calles de
la ciudad petrolera de Poza Rica durante los años más intensos
de militarización en el estado—la violencia que ha imperado en el
país desde hace diez años invita a buscar “signos” y “pistas” en el
devastado paisaje del puerto, el cual se presenta como “un espacio
clandestino donde ocurren los actos más violentos y terribles” (2019).
Mediante esta óptica noir, los mundanos escenarios capturados por
Carballo, un deshuesadero lleno de carros policiacos, un desolado
campo de beisbol, una camioneta abandonada en el camellón de una
carretera, departamentos de interés social al borde del derrumbe–
los cuales están inevitablemente ligados a los programas de
inversión social financiados por la petromodernidad– son exhibidos
como sórdidas huellas de la violencia. Mostrando así la decadente
infraestructura de la ciudad de Poza Rica—una ciudad portuaria que
floreció durante el auge petrolero —como una escena de crimen, las
fotografías de Carballo muestran las posibilidades que el noir ofrece
para visibilizar no sólo los rastros de una violencia arraigada en un
territorio atrapado por las dinámicas de la militarización sino además
su capacidad para exponer los perversos costos del desarrollismo
petrolero y evidenciar el resultado de un “oil miracle turned oil
nightmare” (Meyer cit. en Sheridan and McGuire, 219: 18).
Aunque la experiencia de transición neoliberal en México
ha sido ampliamente documentada y debatida, con un consenso
generalmente construido alrededor de la idea de que las políticas de
privatización, medidas de austeridad y la apertura del mercado han
marcado el punto de inflexión de la crisis en el país, recientes estudios
sugieren rastrear en el terreno inmediatamente previo a la consolidación
del NAFTA las pistas de la presente catástrofe. Notablemente, Amy
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Sara Caroll, en un reciente estudio sobre la “era-NAFTA”, propone
el término “NAFTAficación”—jugando con la equivalencia entre los
términos nafta y petróleo—, para denotar la forma en que el periodo
de la petrolización “energiza” la implementación de las políticas
neoliberales. Como Carroll traza, durante el boom petrolero, el afán
del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por absorber los
excedentes del capital surgidos de la riqueza petrolífera en la región
en un esfuerzo por reestablecer su legitimidad, llevó a un aumento
de la inversión extranjera y un gasto monumental en la industria
financiado, en su mayoría, a través de préstamos otorgados por bancos
estadounidenses. Una vez que los intereses se dispararon y el precio
del petróleo se desplomó, la economía mexicana se encontró al borde
del colapso y, para 1982, el país alcanzó el dudoso logro de convertirse
en la primera nación latinoamericana en declarar una moratoria al
pago de la deuda externa (ibid.). Mientras que el Banco Mundial y el
Fondo Monetario Internacional llegaron a acuerdos con el gobierno
mexicano para otorgar préstamos de emergencia, el presidente
Miguel de la Madrid ejecutó sus demandas y “privatized many of the
smaller state-run industries, cut investment in infrastructure, reduced
tariffs, refrained from taxing the elite, encouraged foreign investment
[and] slashed government subsidies to the agrarian sector” (Wallace
and Boullosa, 2016: 45). La primera ronda de choque económico
se sintió con particular dureza en los estados del Golfo mexicano,
quedando fuertemente presionados por una profunda crisis agrícola y
las decantes ruinas dejadas por la bonanza petrolera.
Las crónicas compiladas en Aquí no es Miami de Fernanda
Melchor, aunque escritas entre el 2002 y el 2011, parten de este momento
histórico para interrogar los contornos de la actual catástrofe. Como
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Melchor misma ha comentado en entrevistas, nacida en el año de la
peor crisis económica, y, por ende, de cierta forma, biográficamente
marcada por la crisis petrolera, sus experiencias parecen teñidas por
“una sensación de “devaluación perpetua”, una sensación de haber
nacido al principio del fin… puras catástrofes en escalada” (cit.
en Ortuño 2020: 129). Partiendo de esta sensación de ruptura, su
colección de crónicas establece los temas ya característicos que unen
su obra periodística y su obra ficcional: los procesos socio-económicos
que subyacen al violento paisaje de la asolada región. Registrando este
constante declive, sus crónicas—de manera similar a las fotografías
de Carballo—se aproximan a la región como una escena de crimen
y peligro inminente. Sin embargo, mientras que la mayoría de las
crónicas que analizan la violencia que permea estos territorios a través
de un ejercicio periodístico que busca determinar hechos y desde una
mirada externa, las crónicas de Melchor trazan estos procesos a través
de las supersticiones, rumores y las mitologías locales de su tierra
natal. Haciendo uso de las ansiedades locales que surgen en espacios
depredados, el enfoque geográfico de las crónicas de Melchor es
utilizado para registrar la creciente alienación producida en espacios
provinciales al ser abiertos a formas predatorias de acumulación y
trasformados en terreno fértil para lo que David Harvey denuncia
como un capitalismo “salvaje” [feral], en el cual “talar o quemar” [slash
and burn] se ha convertido en la consigna (2013: 227). En este sentido,
la intensificación de “una economía de desposesión masiva y prácticas
depredadoras, en particular de los más pobres y vulnerables” (226)
diagnosticada por Harvey, es registrada por el retrato que Melchor
hace de un espacio gradualmente alienado de sus habitantes, quienes
comienzan a experimentar la amenaza sistemática de un capitalismo
salvaje desatado sobre las abandonadas provincias. De manera más
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contundente, este proceso es sintetizado por los propios recuerdos
de alienación experimentados por Melchor, remontándose a los años
de infancia en Veracruz—los cuales coinciden con las primeras etapas
de la reconversión neoliberal —en la crónica con la que abre el libro.
Describiendo una sociedad en vísperas de un profundo caos
socio-político, “Luces en el cielo” (publicada previamente como “El
ovni, la playa y los muertos”) sitúa al lector en un umbral tanto
espacial (un estuario ubicado en los límites del antiguo pueblo
pesquero de Boca del Río– la ciudad natal de Melchor– y el caótico
puerto de Veracruz) como temporal (la violencia de las últimas
décadas y la infancia tranquila de antaño). Aunque teñida con un aire
de melancolía, la topografía de este territorio descrita por Melchor
está lejos de denotar un paraíso, pues la descripción de la playa que
rodea a su pueblo natal se presenta como un agreste paisaje “replet[o]
de matorrales llenos de espinas en las que quedaban atrapadas las
ramas podridas y botellas de plástico que el río arrastraba” (2018:
15). A pesar de eso, aún lejos de la delirante urbanización capitalista
que reestructurará completamente este pueblo y transformará sus
playas en “un hervidero de turistas” (Melchor, 2018: 24), los detalles
que Melchor describe con cierto sentimentalismo (los letreros mal
escritos advirtiendo del peligro de la corriente con el burdo dibujo
de una calavera) escenifican la nostalgia de Melchor por un mundo
provincial que poco a poco empieza a desintegrarse.
Es en este contexto que Melchor narra su extraordinario
encuentro con un misterioso fenómeno aéreo que su yo de nueve
años está convencido puede ser sólo una señal de vida extraterrestre.
Melchor explica esta profunda creencia en objetos extraterrestres
como ligada a la penetración de la cultura popular estadounidense
y la serie de tabloides sensacionalistas y programas de noticias
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que comenzaron a aparecer en el país, uno que inclusive dedicó
el tiempo récord de once horas con diez minutos a una discusión
sobre la supuesta presencia de vida extraterrestre en la tierra (17).
La sensación de fatalidad que críticos observan en el inusitado auge
de tal cobertura sensacionalista y de narrativas del desastre durante
la crisis económica mexicana (Cabañas Tovar 2009; Anderson
2016), que, como Melchor menciona, mantenían los ojos del país
fijos en el cielo—“¿Los campesinos morían de tifoidea y dengue
al sur del país? Nada de eso resultaba importante” (2013: 16))—
es experimentado como alivio por su yo de nueve años, viendo
en la presencia alienígena una via de escape para una crisis que
había asumido dimensiones catastróficas —“guerras estúpidas que
mataban gente y chorreaban de petróleo a los pobres pelícanos”
(19). Esta improbable esperanza de rescate, que no sólo refleja la
experiencia de un contexto global de creciente militarización sino
además cómo el cambio social ‘has only become imaginable via
the apocalyptic threat” (Anderson, 2016: 103), es inevitablemente
destruida cuando la joven Melchor escucha una conversación entre
adultos que revela que las luces que vio aquel verano no pertenecen
a ovnis sino a aeronaves colombianas transportando cocaína en una
pista de aterrizaje clandestina supervisada por el ejército mexicano.
Este momento revelador encapsula la estructura general de
las narrativas en las crónicas de Melchor: encuentros sobrenaturales
y relatos populares son utilizados como el núcleo narrativo desde
donde se examina la elusiva violencia que comienza a ejercer presión
sobre el mundo provincial. Dado que la violencia suele mistificar
sus propios orígenes, la pesquisa hecha por Melchor parte de una
renuencia a dialogar con “la Historia con mayúsculas” (Melchor, 2018:
9), nutriéndose en vez de una memoria colectiva que da cuenta de esta
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brutal realidad frente a las mitologías del crimen organizado que los
medios masivos comienzan a enarbolar. Por ende, aunque la primera
crónica salta del avistamiento extraterrestre a una macro-historia
del narcotráfico en la región, la exposición periodística es también
utilizada para señalar los inestables cimientos de estas narrativas.
Melchor narra uno de los episodios criminales más notorios
del estado: el asesinato de policías federales en el pasaje “La Víbora”
en el pueblo de Tlalixcoyan durante una fallida redada en 1991, la
cual puso en evidencia la corrupción del ejército que abrió fuego para
proteger el cargamento de cocaína. La masacre alcanzó cobertura
nacional e internacional y, sumada a las horribles fotografías de los
cuerpos baleados de los policías, sirvió para acelerar el discurso
antinarcótico y reforzar la tendencia hacia la militarización (MacielPadilla, 2012: 193). No obstante, como Melchor reporta utilizando
rumores y una cronología extra-oficial de los hechos, reportes de
actividad aeronáutica irregular en aquella base militar se remontan a
los años ochenta, pues los pobladores de la zona que rodea al pasaje
estaban al tanto de los vínculos entre los cargamentos, el ejército
y los agentes de la policía federal (muchos de los cuales estaban al
servicio de los caciques locales) apostada en esa región. Por lo tanto,
los oficiales armados que “supuestamente”, como Melchor señala
con sospecha, llegaron a este sitio clandestino para detener a los
traficantes colombianos, habían estado ya implicados en disputas
territoriales y contrabando con el pleno conocimiento de las
autoridades–como fue ampliamente documentado por periodistas
locales.1 No obstante, el escándalo generado en Tlalixcoyan a inicios
1 Una investigación periodística sobre las relaciones entre grupos
criminales y disputas territoriales, contrabando y caciquismo en relación con
este episodio fue publicada en 1993 bajo el título Todos están dentro por el
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de los noventa junto con otros que rápidamente le procedieron,
fueron convenientemente utilizados para señalar al narcotráfico
como la amenaza número uno para la seguridad de México, llevando
al presidente Ernesto Zedillo a anunciar, a petición de Washington, la
necesidad de “measures never seen in the country to stop it” (cit. en
Andreas, 2000: p. 68). Lo que presenciaron las poblaciones locales,
sin embargo, no fue mayor seguridad, sino un saqueo turístico e
inmobiliario que llevó a la dramática transformación de aquella
región costera, alterando incluso la localmente conocida “Playa del
Muerto” a favor de un nombre con “un apelativo más turístico y
mucho menos tétrico” (Melchor, 2018: 23). Deshaciendo así las
prácticas y formas de organizar el espacio de sus habitantes, como
concluye nostálgicamente Melchor “[t]odo era pura mentira” y
desde ese momento, la escritora agrega, “ni siquiera Dios se salvaría
de mi incredulidad” ( 24).
La reconfiguración del espacio que Melchor investiga en esta
crónica es vinculada, más que a la hiper-violencia de narcotraficantes
y sus sangrientas disputas, al histórico rol de América Latina como
un sitio moldeado, como Eduardo Galeano ha ya diagnosticado,
“siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera
en turno” (1971: 16). Las presiones que el capitalismo global
comenzaron a ejercer sobre el territorio mexicano transformando
“familiar vistas into newly uncanny scenes” (Shaw, 2016: 62), son
por lo tanto articuladas en las crónicas de Melchor a través de
un registro que ha siempre tomado como núcleo la sensación de
dislocación geográfica y temporal. En efecto, lo que los encuentros
entonces editor del periódico local Notiver, Miguel Ángel López Velasco (Milo
Vela). Aunque Melchor no hace referencia explícita a este reporte, el asesinato
de Milo Vela es mencionado en una de las crónicas del libro.

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de Melchor en las playas de Veracruz evidencian, como ya ha
expuesto la novela negra latinoamericana, es un contexto en el cual
“the promise of modernity has been found empty” (Dove, 2012:
22), resultando en una sensación de crisis y desorientación. Melchor,
por lo tanto, sitúa sus indagaciones en los márgenes de la ciudad
provincial moderna, recurriendo a la atmósfera de criminalidad,
decadencia e inestabilidad propia de los géneros tanto literarios
como periodísticos del crimen, para representar la catástrofe
desatada por la modernidad capitalista. Dado que la integración la
economía mexicana con la estadounidense terminó por despojar las
riquezas restantes que dejó la petrolización y el paisaje provincial
quedó deshecho por la fiebre de la privatización, la inscripción de
estas nuevas relaciones basadas en la depredación y el saqueo son
registradas de forma estética en las crónicas de Melchor como una
trama criminal que se ha convertido en la regla más que la excepción.
Si, siguiendo a Harvey, el mundo neoliberalizado es un dominio en el
que “feral politicians cheat on their expenses, feral bankers plunder
the public purse for all its worth, CEOs, hedge fund operators and
private equity geniuses loot the world of wealth” (2012: 157) las
indagaciones de Melchor se centran en las fraudulentas operaciones
del capitalismo que han llevado al violento colapso de la región.
Sin embargo, de forma similar a los titanes de la
novela provincial del siglo veinte, los cuales daban cuenta de la
desruralización y la pobreza urbana que caracterizaría los años
del “Milagro mexicano”, Melchor registra la pauperización que
acompañó el desplome de las ilusiones impulsadas por el petróleo
al aproximarse a un paisaje provincial similarmente poblado, como
Kerstin Oloff observa en su crítica de Rulfo, por los atrapados ecos
de campesinos desposeídos y asesinados y los espectrales gritos de
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mujeres violadas, abusadas y comodificadas (2016: 84). Como en
otros textos que forman su tríptico dedicado al “trópico negro”,
figuras sobrenaturales son invocadas en sus crónicas para excavar
las tóxicas raíces que dan cuenta de la brutalidad de la existencia en
el trópico mexicano. Haciendo uso del registro informal y colectivo
del rumor, así como del género de la nota roja que históricamente ha
dado cuenta de estos horrores, Melchor investiga los orígenes y los
fines de la actual violencia. Por ejemplo, en la crónica “Reina, esclava
y mujer”, la cual investiga las góticas apariciones en las abandonadas
casonas del centro histórico del puerto de Veracruz, Melchor se
enfoca en un antiguo crimen cometido en estos edificios ahora en
ruinas: el presunto asesinato y desmembramiento de dos niños a
manos de su joven madre, Evangelina Tejera, una mujer que tan sólo
unos años atrás, había sido coronada reina del carnaval de Veracruz.
El crimen, ocurrido en 1989, fue reportado en los periódicos
locales y muy discutido entre los pobladores, volviéndose objeto de
leyendas urbanas y cuentos fantasmales. Más cercana a un cuento de
fantasmas que a un relato de misterio, si uno concuerda con Avery
Gordon que los cuentos de fantasmas son “stories concerning
exclusion and invisibilities” (2008: 17), la crónica hace uso de figuras
espectrales como evidencia esotérica de las condiciones explotativas
que han reconfigurado la geografía del puerto.
Desde sus primeras páginas, la crónica es situada por Melchor
en un ambiente post-urbano espectral que, siguiendo a Marta Sierra,
puede entenderse como una “geography of darkness that engulfs
the dreams of the modern city” (2017: 63), dado que el espacio físico
del centro de la ciudad que rodea al puerto es descrito como: “una
ruina llena de escombros, hogar de dipsómanos y felinos sarnosos,
espectros que penan entre la basura y entre la maleza que espantan
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de vez en cuando las buenas conciencias del puerto” (2018: 43). En
el mismo paisaje y arquitectura del lugar, el cual se nos ofrece como
un “escenario fantasmal” poblado por “casonas abandonadas que
se desmigajan sin prisa en las calles” (44), Melchor lee las marcas
dejadas por la desposesión y la desigualdad derivada de los procesos
de desregularización y privatización, los cuales aceleraron, sobre
todo, la expulsión y alienación de los trabajadores de los centros
urbanos. Así, la crónica se desplaza al deteriorado “laberinto
de apartamentos” en los que un puñado de viejos inquilinos
viven precariamente “a la luz de las velas […] sin agua potable ni
electricidad” (ibid.), retratando el sentimiento de inestabilidad que
experimentan al verse atrapados en las injustas geografías de la
regeneración urbana. Como narra un antiguo residente, después de
un incendio al fin de los años setenta, en un afán por remodelar los
edificios, pero aún restringidos por “las antiguas leyes del inquilinato
[…] los dueños nos cortaron la luz y el agua y nos fueron corriendo a
todos” (ibid.). No obstante, aunque logró resistir así por varios años,
no fueron las precarias condiciones impuestas por los dueños las
que finalmente lo orillaron a desplazarse de su hogar. Según narra,
su eventual salida del edificio se debió a una agobiante sensación
de extrañamiento, a una “mala vibra” (45) en el ambiente, pues los
llantos y quejidos—que presuntamente venían de los hijos mutilados
por Evangelina Tejera—comenzaron a atormentar a los residentes
por las noches. Intentando rastrear el origen de estos miedos, dado
que, siguiendo a Anthony Vidler, las ansiedades producidas por los
espacios laberínticos de ciudad moderna son al fin de cuentas lo
que da lugar a la novela de detective (1992: x), el resto de la crónica
ofrece un exhaustivo relato de las relaciones sociales y económicas
que giran alrededor de este lugar de ruina y tenebrosas apariciones.
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Debido al estatus del puerto de Veracruz como antiguo
ícono tanto del tropicalismo como del desarrollo petrolero
mexicano, su devastadora transformación de floreciente ambiente
tropical a una “distopía tropicalista” (Bencomo, 2016: 34) encuentra
una apta representación en la historia de ascenso y caída de la reina
del Carnaval de Veracruz que la crónica narra. Si como argumenta
Bencomo, en menos de un siglo hemos presenciado el nacimiento y
muerte de las paradisiacas imágenes postales del país, plagadas ahora
por la corrupción, la devastación ambiental y la violencia urbana
(25), el brutal destino de una de las “mercancías” más visibles de
esta fantasía tropicalista es presentada por Melchor como espejo del
brutal deterioro de la región. No arbitrariamente, la cronología que
Melchor traza en la crónica da cuenta de la vida de la joven en un
periodo que va de la crisis económica de 1982 al ascenso del “grupo
delictivo de Los Zetas, recién separados del Cártel del Golfo”, dado
que la vida de esta mujer se desarrolla y termina ineludiblemente
determinada por estas devastadoras transformaciones. Por ejemplo,
como Melchor logra reconstruir, salida de las filas de la clase
media mexicana, una surgida del volátil auge económico petrolero,
Evangelina se ve afectada por “una crisis económica que se recrudece
al iniciar la década de los ochenta” (50), la cual pone en marcha una
fuerte restructuración de clase que empuja a su familia a la ruina y la
obliga a abandonar sus estudios. No obstante, en consonancia con
los discursos neoliberales de superación personal que florecieron
en aquel periodo, el título de Reina de Carnaval, “una distinción
que incluso a la fecha suele considerarse “la máxima aspiración”
de cualquier muchacha de “buena familia” del puerto” (45), ofrece
a la joven una salida de su precaria situación económica. La fiesta
de carnaval y su reina, cabe observar, remontándose a los años del
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periodo post-revolucionario, ha beneficiado por años la percepción
de Veracruz como un atractivo destino turístico, consolidando
una imagen de “charm and tropical hedonism” (Rinaudo 2014,
p. 6) que permite atraer inversionistas hoteleros e inmobiliarios y
promocionar su desarrollo urbano ante el mercado global. En el
contexto de recesión económica, “la alegre disposición” de Evangelina
“para representar la alegría del pueblo jarocho”–como se menciona en la
sección de sociales de la cual se nutre la crónica– señala más bien
una disposición a satisfacer las demandas de mercado, ofreciendo
una distracción a “la baja del precio del petróleo” y “la bárbara
inflación que pulveriza los salarios” (Melchor 2018: 51). Asimismo,
la joven Evangelina se convierte en objeto de deseo de “la prole” de
empresarios inmobiliarios y hoteleros que “antes de su coronación
la despreciaban” (ibid.), y es introducida en su desenfrenado mundo
de fiestas, consumo de drogas y actos ilegales, a menudo ignorados
“pues la policía estaba ahí para protegerlos” (50).
Sin embargo, la comodificación de la joven por estos “hijos
de papi” (ibid.), representativos de la expansión del capitalismo
financiero y su dominio sobre el puerto, pone en evidencia una serie
de rumores que exhiben la problemática respuesta de los habitantes
a la fragmentada realidad social. Rumores de la participación de la
joven en orgías, consumo de cocaína y vínculos sentimentales con
narcotraficantes, convierten a la exreina en un chivo expiatorio
contra el cual los residentes de Veracruz pueden dirigir su ira.
Cayendo en desagracia “con una sociedad que se pretende en
enclave de sensualismo tropical, pero en el fondo es profundamente
clasista y misógina” (60), Evangelina termina descartada viviendo
en los edificios en ruinas del centro, donde eventualmente será
inculpada del asesinato de sus hijos en 1989. Aunque la pobreza
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abyecta de Evangelina, su precaria salud mental y documentada
historia de abuso son expuestas como causa de la muerte de sus hijos
(declarada como muerte por inanición), los medios locales, como
la crónica rastrea, no perdieron tiempo en promover un discurso
patologizante, vilificando los supuestos excesos de la joven (las
especulaciones sobre sus motivaciones incluyen venganza contra su
expareja, homicidio inducido por drogas o abuso infantil). El relato
construido por Melchor traza así una perturbadora contigüidad entre
el vertiginoso declive del puerto durante y después de la “década
perdida” y “la ascensión de la joven al estatuto de reina, emblema
viviente de la alegría, la lozanía y la fecundidad de un pueblo y
su posterior envilecimiento como filicida, villana mítica, bruja de
cuento de hadas” (ibid.). A través del arco narrativo de Evangelina,
Melchor no sólo cristaliza la movilidad descendente experimentada
por la mayoría de la población (sobre todo por las mujeres) como
parte de los ciclos de auge y caída propios del capitalismo sino,
además, una narrativa en la que los riesgos y estragos económicos
que los mismos capitalistas crearon son imputados a los individuos
considerados como “guilty of poor management” (Lazzarato, 2013:
60). De tal forma, con su cuerpo “convertido en un guiñapo de ojos
vacuos” y ya no representando la fecundidad del pueblo jarocho
sino su oscuro reverso, Evangelina termina siendo deshumanizada y
convertida en repositorio de los males que aquejan la ciudad. Al final
de la crónica, no es de extrañar entonces que Melchor invoque el
conocido mito de la Llorona—la egoísta y perversa mujer condenada
a vagar eternamente por sus pecados—para trazar un paralelismo
con el trágico destino de Evangelina: “igual que sus hijos, la antigua
reina del carnaval condenada por homicidio…ha sido obligada a
convertirse en un fantasma” (Melchor 2018:60).
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No sería entonces injustificado en el uso de este léxico
espectral una cierta convergencia con el corpus cronístico
contemporáneo en México y Centroamérica donde “el fantasma pasa
a ser expresión mermada de una humanidad frágil, abandonada por
Estados que se doblegan ante la soberanía de un sistema económico
feroz” (Poblete Alday, 2018: 222). De acuerdo con Poblete Alday,
aunque previamente confinados al campo de lo fantástico, los
espectros, ante la intensificación de fenómenos tales como pobreza
extrema, migración forzada y narcotráfico, deambulan más allá de
los límites del género para ‘‘para instalarse en lo real/referencial”
(ibid.) y señalar la fracturada realidad provocada por las políticas
económicas de los últimos años. De tal manera, si bien la crónica
retiene el tono y textura de una crónica de crimen, Melchor utiliza esta
figura espectral —que en muchos aspectos recuerda a las figuras de
monstruosidad femenina del gótico—para registrar, como el tropo
que evoca, las causas ocultas del horror que se esconden detrás de
esta figura. Lejos de limitar la crítica social, esta figura monstruosa,
que en modo gótico latinoamericano está profundamente ligada a
los encubiertos fracasos de proyectos nacionales que han dado lugar
a la violencia social y la desigualdad (Casanova-Vizcaíno and Ordíz,
2020: 32), permite a la crónica transcender la crítica localizada y
hablar en su lugar de los asediantes legados de la desinversión social
(precariedad, feminización de la pobreza, desempleo y “el fracaso
del sistema de seguridad social” (Melchor, 2018:59)) que fueron
prerrequisito para la ascensión del capitalismo global. Tomando
esta resonancia gótica de la tradición literaria de la región, donde lo
monstruoso y espectral ha sido invocado para expresar “the deadly
consequences of raw capitalist enterprise for the disadvantaged”
(Casanova-Vizcaíno and Ordíz, 2020: 34), la crónica avala “un
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grado de implicación que resulta imposible dentro de la economía
informativa de la nota roja” (Poblete Alday, 2019, 138). De tal forma,
renunciado al desenlace revelatorio que caracteriza a este género de
crimen, que como Melchor misma concluye, usualmente presenta
“los asuntos de su “literatura” como sucesos excepcionales, únicos
e irrepetibles” (60), la crónica traza estos asuntos como producto
de un ensamblaje más complejo (la crisis económica, la violencia de
género y los fracasos del sistema de bienestar) y dirige la atención a
las fragmentaciones sociales experimentadas en la región durante el
proceso de “Naftaficación”.
Crónica de un despojo anunciado: la requisa del puerto
como trama criminal
Mientras que en “Reina, esclava y mujer”, la invocación del fantasma
de la exreina del Carnaval traduce al lector el alto costo social que
trajo la transición neoliberal en México, en ‘‘El Cinturón del Vicio”,
los procesos de explotación y desposesión que marcan el periodo
son trazados a través de las tribulaciones de un descampenizado
estibador portuario conocido como El Ojón en el histórico puerto
de Veracruz. Construyendo un arco narrativo más amplio que el
presentado en la crónica de la vida de Evangelina, sin embargo, el
estibador es caracterizado por Melchor como producto de la larga
duración de desposesión capitalista en la región, dado que la crónica
da cuenta del “nested, rather than linear and sequential, quality of
the roughly post-1970s period” (Deckard and Shapiro, 2016: 5):
El Ojón nació a las orillas del Barrio El Huaco, uno de los
asentamientos populares más antiguos del puerto de Veracruz.
Habitado durante el periodo colonial por libertos de origen

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africano que levantaron sus viviendas en los márgenes del río
Tenoya con los maderos provenientes de los naufragios, El Barrio
(a secas) fue durante muchos siglos el único hogar posible para los
miles de personas que arribaban al puerto huyendo del hambre y
miseria de las zonas rurales, para invariablemente pasar a engrosar
la nómina del muelle, el comercio y el contrabando. (24)

Enmarcando una larga espiral de saqueo, ya que esta
descripción enlaza las temporalidades de explotación colonial con
la expropiación del campesinado mexicano como mano de obra
excedente producida por la industrialización agraria (un periodo que
coincide con el nacimiento de El Ojón), Melchor presenta el puerto
y los barrios del centro que lo rodean como un objeto laberíntico que
demanda la pesquisa del cronista. Más aún, dado que la ingeniería
social de los programas de regeneración urbana busca transformar
este barrio en un lugar “lleno de terrazas y cafés “europeos”’ (31),
Melchor hace uso de la evidencia anecdótica de El Ojón para tejer
una historia de los múltiples ciclos de explotación que han dejado su
huella en estos asentamientos.
Para analizar estos rastros, la investigación de Melchor
se enfoca en la fracturada cartografía del centro histórico en los
años setenta, restringiendo la mirada a la ahora deteriorada serie de
cantinas (conocida localmente como el “cinturón del vicio”) que
forman sus oscuros callejones y que alguna vez fueron “escenario
principal de la vida social de las clases trabajadoras del puerto” (26).
Este espacio, como traza Melchor a través de los recuerdos del Ojón,
“contrario a los refinados clubes, que calles arriba sólo admitían
(y admiten aún) a caballeretes que se las dan de peninsulares”, era
frecuentado por obreros portuarios, cuijes, marineros y pescadores
“que buscaban un respiro de media mañana para sus respectivas
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ocupaciones” (26-27). Por lo tanto, incluso si los recuerdos de El
Ojón sobre aquellos tiempos señalan un espacio caracterizado por
una profunda desigualdad (así como por el legado del colonialismo),
antecediendo al torbellino de la desregulación y la privatización
que debilitará a la fuerza laboral del puerto, estos recuerdos están
inevitablemente teñidos por una cierta nostalgia por el pasado.
Reveladoramente, Melchor narra el orgullo que El Ojón siente por
su musculoso cuerpo— “hasta tensa los músculos de los brazos y
luego los flexiona a los costados para mostrarme la fibra que aún
le queda”—que, aunque claramente resultado de años de trabajo
extenuante como estibador portuario, es contrastado con el “cuerpo
ñengo” de sesenta kilos con el que llegó buscando trabajo al puerto
(27). Además, uniéndose a las filas de este proletariado urbanizado,
El Ojón pudo acceder a artículos de consumo tales como jeans de
marca así como “varias camisas españolas que a él le gustaba dejarse
desabotonadas para que las mujeres del Cinturón del Vicio vieran
los músculos de su pecho” (28).
La coyuntura de finales de los setenta es crucial para
entender la postura de El Ojón. Este era el momento en el que el
PRI, lleno de petrodólares “expanded spending and made rhetorical
gestures towards the radical reforms carried out under Lázaro
Cárdenas in the 1930s” (Wood, 2021). Los petrodólares fueron
un “godsend to Mexican corporatism”, asegurando los recursos
necesarios para engrasar la maquinaria de patronazgo dentro de
los sindicatos afiliados al partido, permitiendo así a sus líderes
repartir recompensas tales como préstamos, becas y aumentos
salariales entre sus filas (Grayson, 2004: 246). Por lo tanto, como
Melchor describe en la crónica, a estas cantinas a menudo llegaban
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trabajadores empobrecidos pidiendo empleo a los líderes sindicales,
quienes concedían trabajos temporales a cambio de apoyo político:
“hombres gordos, cargados de cadenas de oro, que se pasaban el
día entero bebiendo coñac mientras sus cuijes, muchachos fuertes y
ganosos como El Ojón se rompían el lomo en los rústicos muelles
del puerto” (27). No obstante, estos arreglos se vieron pronto
interrumpidos con el recrudecimiento de la crisis, volviendo al
contrabando y al robo de cargas en las alternativas más viables
para la fuerza laboral del puerto. En consecuencia, estas mismas
cantinas empezaron a operar más como un eje estratégico del
comercio extralegal (sobre todo hurto de mercancía importada),
el centro neurálgico para los trabajadores del puerto cuya falta de
conocimientos técnicos era compensada por su “ingenio, el hambre
y las ganas de chingar” (30).
Como el apelativo de este lugar (y título de la crónica)
sugeriría, este espacio marginal es interpretado desde la perspectiva
de la norma social dominante como indicador de la decadencia y
corrupción moral de la ciudad portuaria. Las intricadas descripciones
que realiza Melchor, desde la caracterización del aire que se respira
en este espacio como saturado por “la fragancia de los negocios
clandestinos”, a las referencias de estas cantinas como envueltas por
las penumbras (27), podrían sugerir de igual forma este sitio como
un locus terribilis, un escenario urbano que comunica “a dystopian
view of the modern city, in which chaos, alienation and discord
prevail” (Braham, 2004: xiii). La evocación de la metrópolis del
Golfo mexicano como agobiada por la criminadad, por lo tanto,
comparte una marcada similitud con las atmósferas del hard-boiled,
particularmente por el emplazamiento en una ciudad portuaria
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y las icónicas expresiones de oscuridad urbana. Sin embargo,
la representación que Melchor hace de este entorno social, la
cual se basa en la memoria colectiva más que en el lenguaje del
oficialismo, exhibe esta turbidez no como rasgo distintivo de los
económicamente marginalizados sino como huella de la explotación
de las clases trabajadoras por “los güeritos…gente dizque de bien
que por acá salen en las páginas de sociales […], y por acá son unos
malandros” (30). Como denuncia el El Ojón, fue en realidad “esta
gente riquilla […] de ojos verdes, con sus hijos güeros” (una clara
referencia a las prevalentes jerarquías coloniales que existen aún en
Veracruz) quienes se beneficiarían directamente de las actividades
extralegales del puerto. Al igual que los capitalistas salvajes que Harvey
denuncia, es decir, aquellos que “pontifica[n] empalagosamente
sobre la perdida de sentido moral, el declive del civismo y el triste
deterioro de los valores familiares y la disciplina” (2013: 226), las
elites veracruzanas harían uso de esta misma retórica para legitimar
la disolución del sindicato de trabajadores portuarios, la cual les
permitirá reforzar su poder y acceso a los recursos del puerto. De
esta manera, en 1991, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari—
promoviendo un “nuevo México” de “transición democrática”—
acuerda la requisa del puerto (sólo avalado constitucionalmente en
caso de guerra internacional, de grave alteración del orden público o
cuando se tema algún peligro inminente para la paz interior del país)
citando la corrupción, el robo, la ineficacia y la explotación del puerto
(Hiskey, 2003: 112). Con la requisa de los muelles de Veracruz y la
privatización de las maniobras portuarias, como recuerda el Ojón:
El Cinturón del Vicio se vino pa’ abajo […] Chingo de gente
perdió su chamba, su hueso en el sindicato, y de chupar Napoleón

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etiqueta azul todos los días se volvieron franeleros y acabaron
viviendo en la calle o pidiendo limosna afuera de los bancos y el
mundo entero se les vino abajo con la movida del pelón culero
este. (31)

La descripción que hace El Ojón del desastroso despojo
del puerto—o al menos desastroso para las clases trabajadoras—
captura perfectamente las proporciones distópicas alcanzadas
durante el sexenio salinista. De 1988 a 1994, más de 150 empresas
paraestatales fueron privatizadas y los remanentes del desarrollismo
fueron desviados hacia una clase emergente de oligarcas,
arrastrando consigo una disparidad socio-económica “comparable
only to the post-independent period” (Carroll, 2016: 12). En el
caso de las antiguas elites veracruzanas, como señalan Arroyo
Fonseca y Rebolledo Flores, el giro neoliberal en México y su
violenta economía de desposesión les garantizó no sólo contratos
multimillonarios a través de la transferencia masiva de la riqueza
por varios canales ocultos sino, particularmente, los beneficios
derivados de grandes proyectos de infraestructura y megaproyectos
que serían brutalmente implementados en la región (4435). Estos
proyectos, ciertamente, fueron promovidos a través de discursos
que resaltaban “technological and infrastructural development
and economic growth as a way to help societies with […] poverty
alleviation and pro-poor development” (Córdoba Azcárate, 2020,
286). En línea con este discurso y casi ventrilocuando el lenguaje
de gobermentalidad neoliberal, al final de crónica, Melchor expresa
los esfuerzos del gobierno para transformar el puerto de Veracruz y
reactivar su economía, principalmente a través de un nuevo malecón
que mejorará esta área para el consumo turístico, creando empleos,
brindando seguridad y estabilidad a sus habitantes. No obstante, en la
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

devastadora intervención de El Ojón que Melchor introduce al final
de la crónica, este gesto de restructuración espacial es comparado
más bien con una apropiación de tierras neocolonial, llevando al
lector de vuelta al espacio desigual del Barrio con el que la crónica
abre, y por ende, presentándolo como parte de la trayectoria cíclica
de la acumulación capitalista:
Esos pinches españoles lo único que quieren es chingar al pueblo
y que al centro se lo lleve la chingada. Quieren que el puerto se
parezca a Miami o no sé qué pedo pero yo te digo que uno de estos
días el pueblo se va a cansar. En aquel entonces también vivíamos
bien jodidos, pa’ que te miento, pero al menos vivíamos contentos
y teníamos dónde chingarlos nuestras chelas a toda madre y
cotorrear sin que nadie nos hiciera menos por ser obreros. (31)

La profética visión del cercano futuro de Veracruz del El
Ojón que se articula en la crónica, aludiendo al “ajuste espacial”
(en inglés spatial fix2) por venir, registra las desastrosas condiciones
del presente como parte de un largo continuo de depredación que,
aunque enarbolada por una nueva casta de conquistadores, abrirá el
paso a desposesión de las clases populares de la tierra y el acceso a sus
recursos. Presentando así un aplanado horizonte en donde el saqueo
histórico (representado por los españoles) y las desregulaciones
económicas del neoliberalismo coexisten para otorgar al capitalismo
2 El “ajuste espacial” se refiere al proceso a través del cual las recurrentes
crisis de sobreacumulación del capitalismo son resueltas, al menos por un
tiempo, a través de la reorganización espacial y la expansión geográfica
(Harvey 1982), es decir, a través de la incorporación de más territorio del
planeta al ámbito del capital; la transformación de relaciones de producción
y formas de vida en una escala planetaria; y la creación de un expandido y
mejorado entorno construido que permita sostener y mejorar la habilidad del
sistema para acumular riqueza (Schoenberger, 2004, p. 429).

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global con nuevas reservas de materias primas (la reserva del
turismo aún por explotar), el pasaje final de la crónica prefigura la
destrucción presente y futura como determinada por estas viejas/
nuevas lógicas extractivas. Sólo unos años más tarde, al momento de
la publicación del libro, la portentosa acusación del El Ojón será vista
en pleno vigor con el malecón de Veracruz convertido en una fosa
común y el sector de hidrocarburos finalmente abierto a la inversión
extranjera—una revolución en el sector notablemente denominada
“Salvando a México”. No obstante, señalando ya la violencia que
pronto lo consumiría todo y abriría el territorio a una nueva clase
de empresarios—encapsulada con el título de la crónica que cierra
la colección “Veracruz se escribe con Z”—la crónica de Melchor
pone la atención sobre estos negocios criminales (en el sitio original
del colonialismo de conquistadores) como siempre ya inscritos en, y
necesarios para, la trayectoria predatoria del capitalismo.
Las crónicas de Melchor ponen en manifiesto no sólo por
qué este emplazamiento geográfico ha sido recalibrado como el
epicentro de los males que aquejan la nación sino, particularmente,
porqué este terreno ha sido un sitio privilegiado para trazar las
profundas fallas del capitalismo global. Como argumenta Charlotte
Whittle en una reseña reciente de la novela Morir en el Golfo (1985)
de Héctor Aguilar Camín—un texto centrado en el criminal fracaso
de un estado post-revolucionario sostenido por el petróleo—el
título de este thriller policiaco sugiere que el asesinato se encuentra
ya impreso sobre el paisaje del Golfo y está destinado a repetirse
(2016). Las cicatrices dejadas por la petrolización mexicana en los
paisajes de la costa y la magnitud de la crisis actual, como Whittle
sugiere, muestran que el noir continúa siendo un género productivo
para explorar el “intricate maze of links between crime and power”
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(2016). Las preocupaciones formales que surgieron durante un
periodo específico de la historia literaria de América Latina,
principalmente, cómo representar el caos que la violencia estaba
causando en todo el hemisferio más allá de la “tyranny of breaking
news that trivializes criminal violence” (Castellanos Moya cit. en
Luna Sellés, 2020), son por lo tanto entretejidas en las crónicas negras
de Melchor para ofrecer una perspectiva escéptica sobre crisis del
presente. En Aquí no es Miami, por lo tanto, se observa un esfuerzo
consciente por exponer los impulsos económicos del capitalismo
como causa oculta de la restructuración catastrófica y radical de estos
territorios, los cuales, al momento de publicación, se desplegaban
con brutalidad bajo el engañoso término de “guerra contra el
narcotráfico”. Enfocándose en estos ambientes peri-urbanos en
dónde los procesos de acumulación capitalista son implementados
por medio la coerción y el saqueo, las crónicas permiten al lector
vislumbrar las capas de misterio que cubren la extendida explotación
que se ejerce en estos espacios. Por lo tanto, contrario a la puesta en
escena de una violencia inhumana y deshumanizante hecha por los
medios de comunicación dominantes, los paisajes trazados en las
crónicas negras de Melchor registran productivamente los instintos
criminales del capitalismo que se ocultan detrás del espectro del
narcotráfico, usualmente invocado como único culpable.

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano:
la saga de Edgar “el Zurdo” Mendieta
Idealization and cliché in the Mexican narco-police:
the saga of Edgar “el Zurdo” Mendieta
Gerardo Castillo Carrillo
Universidad Iberoamericana de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-8167-1169
gerardocastilloc@hotmail.com

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: En el presente artículo nos disponemos a revisar la
caracterización que la narrativa mexicana con temática narco ha realizado
sobre el detective. Este tipo de personaje se ha vuelto emblemático, por
ejemplo, en la obra literaria de escritores como Paco Ignacio Taibo II,
Rafael Ramírez Heredia, Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo
Fernández, entre otros. La mayor parte de estos autores han publicado de
manera frecuente sagas novelísticas con el mismo protagonista-detective
(como Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el “Zurdo” Mendieta o Andrea
Mijangos), quienes ante un sistema de justicia inoperante e impune tratarán
de hacer prevalecer el orden social pese a los obstáculos y el peligro que
representa el crimen organizado. De este modo, detectives como Edgar
“el Zurdo” Mendieta desempeña su labor, dentro de la corparación
policiaca, en un contexto de extrema violencia causada por los carteles del
narcotráfico. Pese a esta realidad caótica, el personaje estará caracterizado,
por parte de su autor, bajo una visión romántica e idealista basada en

169

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

el estereotipo de agente honesto, íntegro e infalibles ante un sistema
judicial extremadamente corrupto. A partir de estos planteamientos, se
defenderá como premisa central que esta saga literaria, escrita por Élmer
Mendoza, solo reproduce una perspectiva cerrada, utópica y tradicional de
la narrativa policiaca.
Palabras clave: Literatura policiaca, Narcopolicial, Detective, Perdedor,
Cliché
Abstract: In this article we are about to review the characterization that
the Mexican narrative with a drug theme has made about the detective.
This type of character has become emblematic, for example, in the literary
work of writers such as Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez Heredia,
Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo Fernández, among others.
Most of these authors have frequently published novelistic sagas with the
same protagonist-detective (such as Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el
“Zurdo” Mendieta or Andrea Mijangos), who, faced with an inoperative
and unpunished justice system, will try to make the law prevail. social
order despite the obstacles and the danger posed by organized crime.
Detectives like Edgar el “Zurdo” Mendieta carry out their work, within
the police corporation, in a context of extreme violence caused by drug
cartels. Despite this chaotic reality, the character will be characterized, by
its author, under a romantic and idealistic vision based on the stereotype
of an honest, upright and infallible agent before an extremely corrupt
judicial system. Based on these approaches, it will be defended as a central
premise that this literary saga, written by Élmer Mendoza, only reproduces
a closed, utopian and traditional perspective of detective fiction.
Keywords: Police Literature, Narcopolice, Detective, Loser, Cliché

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

I.

Precursores de la literatura policiaca en México

Sin duda, uno de los referentes iniciales de la narrativa policiaca
mexicana es la revista Selecciones Policiacas y de Misterio (1946- 1961),
en ella se agrupó una generación de escritores que difundió y
posicionó el género en las letras nacionales. Entre los autores que
conformaron este grupo destacan Antonio Helú, Juan Bustillo Oro,
Enrique F. Gual, Rafael Bernal, Antonio Castro Leal, María Elvira
Bermúdez, Ramiro Gómez Kemp, José Martínez de la Vega, Rubén
Salazar Mallén, entre otros. Muchos de ellos además participaron
como guionistas y directores en nuestra industria cinematográfica.
Justo durante la década de los años cuarenta se publican novelas
como Ensayo de un crimen (1944) de Rodolfo Usigli, El crimen de tres
bandas (1945) de Rafael Solana, Un muerto en su tumba, así como Tres
novelas policiacas (1946) de Rafael Bernal y el volumen de cuentos La
obligación de asesinar (1946) de Antonio Helú; en conjunto estos textos
se centrarán en uno de los rasgos característicos y tradicionales del
género policiaco: la solución del enigma (generalmente un asesinato)
del cuarto cerrado.
La popularidad de esta vertiente literaria permitirá que
precisamente, el detective, personaje y elemento fundamental de la
narrativa de corte policial, tenga gran aceptación entre los lectores;
de esta manera, Máximo Roldán será el investigador recurrente en los
relatos de Antonio Helú1; al igual que Peter Pérez, creado por José
1 Máximo Roldán compartirá características semejantes a los personajes
de Edgar Allan Poe: lógica deductiva, sagacidad matemática y una destacada
inteligencia. Otros de los personajes creados por Helú será el ladrón Carlos
Miranda, protagonista del relato “La obligación de asesinar”, además en
algunos cuentos fungirá como compañero de andanzas de Roldán. En el año de
1937 Antonio Helú escribe y dirige la versión cinematográfica de La obligación
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171

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Martínez de la Vega, quien será trasladado incluso al cine. Décadas
posteriores, en la narrativa mexicana surgirán detectives con una
mayor complejidad psicológica, acorde con el contexto sociohistórico
que relatan, tal es el caso de Filiberto García, protagonista de la novela
El complot mongol (1969), y por supuesto Héctor Belascoarán Shayne,
personaje central de las obras Días de combate (1976), Cosa fácil (1977),
Algunas nubes (1980), No habrá final feliz (1981), Amorosos fantasmas
(1989), Sueños de frontera (1990), entre otras.
La crítica considera a Ensayo de un crimen, novela escrita por el
dramaturgo Rodolfo Usigli, como un referente de la literatura policiaca
mexicana, además de su calidad estética, se aleja de los parámetros
tradicionales de este género; su protagonista, Roberto de la Cruz, está
obsesionado con cometer el asesinato perfecto y cobrar notoriedad
como criminal; más allá de este objetivo por parte del personaje
central, el texto realiza una radiografía de la sociedad mexicana
posrevolucionaria, analizando de manera particular la frivolidad,
ambición e inmoralidad de las clases sociales adineradas, quienes para
de la Cruz no merecen vivir debido a su comportamiento disipado, al
respecto Laura Navarrete Maya (2000) asevera:
Las víctimas elegidas por él son seres «despreciables» que no
merecen vivir, decía él. Patricia era estrafalaria, escandalosa,
pervertida; el conde, además de todo eso era homosexual.
de asesinar. A partir de este año comienza a trabajar como coguionista con
Juan Bustillo Oro, ambos tratarán de impulsar el cine policiaco en la industria
mexicana. Entre los argumentos que escribe destacan las películas: La honradez
es un estorbo (1937), Ave sin nido (1947) El Asesino X (1955), El medallón
del crimen (1956), El último mexicano (1956), entre otras. Véase Ortiz BulléGoyri, A. (2020). Antonio Helú y sus aportaciones al género policiaco, en la
literatura, el cine y el teatro. Tema y variaciones de Literatura, número 54,
semestre I, pp. 29-39.

172

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El mismo Herrera le advirtió: aléjese de ellos porque sólo le
acarrearán problemas; más Roberto de la Cruz lo ignora y dedica
mucho tiempo a planear e intentar cumplir su obsesión: librar a la
sociedad de seres como ellos, apartados totalmente de la norma.
(p. 475)

Estos elementos permiten considerar a la novela Ensayo de
un crimen más próxima al género negro que a la narrativa policíaca
tradicional, debido a que en las tres partes que conforman la obra se
expone la transformación sociocultural de la metrópoli, así como el
desarrollo de la modernidad en el país. Roberto de la Cruz transita
por la ciudad añorando el espacio y la época anterior a estos cambios,
pues considera que hay una degradación tanto en la urbe como en
sus habitantes; por tal motivo, es necesario restablecer el orden a
través del asesinato; puesto que sus víctimas (Patricia Terrazas, el
conde Schwartzemberg, Carlota Cervantes) son todos aquellas que
alteran sus valores e identidad. Su deseo de matar está asociado
más por un principio ontológico que por razones pragmáticas. En
consecuencia, cuando Roberto de la Cruz es acusado de homicidio
pasional, al asesinar a su esposa accidentalmente, prefiere perder la
cordura, antes que ser juzgado como un criminal común y corriente.
Ensayo de un crimen se aleja de los parámetros de la novela
de enigma, debido a que tanto los asesinatos como el hallazgo del
homicida son relatos secundarios, pues en el texto se priorizan,
a través de la voz de Roberto de la Cruz, los cambios sociales,
culturales y económicos que se producen en la Ciudad de México
con la llegada de la modernidad. Ante esta nueva época, el narrador
observa que las transformaciones arquitectónicas de la metrópoli
son signo de una nueva etapa:
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173

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Había una fiebre de construcciones en la ciudad, por ser la única
inversión segura, que pronto el solar devastado se confundió con
los otros mil solares que había. Pronto, también, arquitectos y
albañiles empezaron a trabajar con una especie de mecánica
pasión, y una nueva estructura y nuevos bloques de piedra
reemplazaron a los anteriores (Usigli, 1994, p. 57).

En consecuencia, el imaginario urbano se ve alterado por
estas nuevas edificaciones, las cuales para Roberto de la Cruz
significan la pérdida de la identidad en el plano espacial y también
personal. Asimismo, se registran una serie de transiciones culturales
en la vida nocturna de la ciudad: cabarés, salas de juego exclusivos,
espectáculos de medianoche que generarán un sinfín de nuevas
experiencias y prácticas en los habitantes citadinos. Estas dinámicas
de reciente orden provocarán paulatinamente una corrupción tanto
política como social que agudizará la violencia y el crimen en los
distintos sectores sociales. Estos cambios evidencian una estructura
delictiva diferente en el espacio público de la metrópoli.
Este conjunto de transformaciones socioculturales,
así como la presencia de los sectores sórdidos y marginales de
la ciudad, estarán recreados en otro referente de la literatura
mexicana del siglo XX: El complot mongol (1969) de Rafael Bernal.
La novela está conformada por la mezcla de voces narrativas
(tercera y primera persona) su protagonista, Filiberto García,
realizará largos monólogos en los que develará su personalidad
y las deducciones para desarticular el plan ideado por China para
asesinar al presidente de los Estados Unidos; el FBI y la KGB
sospechan que esta intriga se maquina desde el Barrio Chino de
la Ciudad de México, espacio por el que transitará García para
investigar los intríngulis de tal objetivo:
174

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México, con cierta timidez, le llama a la calle de Dolores, su barrio
chino. Un barrio de una sola calle de casas viejas con un pobre
callejón ansioso de misterios. Hay algunas tiendas olorosas a
Cantón y Fukien, algunos restaurantes. Pero todo sin el color, las
luces y banderolas, las linternas y el ambiente que se ve en otros
barrios chinos, como el de San Francisco o Manila. Más que un
barrio chino, da el aspecto de una calle vieja donde han anclado
algunos chinos, huérfanos de dragones imperiales, de recetas
milenarias y de misterios. (Bernal, 2011, p. 25)

Como se observa en la cita anterior, la descripción del Barrio
Chino, de acuerdo con la percepción del narrador, es decadente y
marginal. De hecho, resulta paradójico que desde estas calles se pueda
urdir un complot de corte internacional. No obstante, conforme
Filiberto García investiga los secretos de la conspiración, descubre
que el corrupto sistema político mexicano es el artífice de esta
confabulación; precisamente, el hombre que lo contrata, Rosendo
del Valle, para investigar los orígenes de tal intriga es el principal
responsable de esta trama porque su ambición es convertirse en
presidente de la república al generar una atmósfera de inestabilidad en
el país. Por consiguiente, Filiberto García al descubrir las verdaderas
intenciones detrás de este plan, en su condición de sicario, terminará
asesinando al exgobernador del Valle y sus cómplices.
El complot mongol está enmarcada como una novela negra de
espionaje, en la que se realiza una crítica social a los estamentos que
produjo la Revolución Mexicana, en particular, a la clase política
y a la corrupción sistemática de los aparatos estatales. De hecho,
su protagonista, Filiberto García, es producto de ese caudillismo
revolucionario: altanero, utilitario, deshonesto. La novela evidencia
la escasa capacidad de los cuerpos policiacos, así como el fracaso de
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

las instituciones de justicia, aspectos que en la literatura neopolicial
reciente y en la situación política actual se agudizan sin posibilidad
de cambio. Por consiguiente, el Estado como un agente corruptor
será una constante en la narrativa mexicana coetánea, elementos,
por ejemplo, que tanto Paco Ignacio Taibo II como Élmer Mendoza
tendrán presentes en sus sagas literarias.
Sin duda, Ensayo de un crimen y El complot mongol son novelas de
corte policiaco precursoras en la crítica sociopolítica de México de
la primera mitad del siglo XX. Por supuesto, ambos textos apegados
a la tradición literaria del hardboiled norteamericano, develaron un
submundo criminal y marginado que traspasó el clásico asesinato
del cuarto cerrado. Asimismo, quizá propiciaron que escritores
como Paco Ignacio Taibo II, Juan Hernández Luna, Rafael Ramírez
Heredia, entre otros, explorarán en sus narrativa espacios sórdidos
y decadentes de la frontera norte del país, así como de distintas
ciudades de provincia. No obstante, la inoperancia del sistema
político será un rasgo que de manera consuetudinaria tratarán en
sus textos estos autores.
Precisamente Paco Ignacio Taibo II acuñará el término
neopolicial para referirse a una realidad sociopolítica corrompida
de manera sistemática, así como a un aparato de justicia omiso y
cómplice de la delincuencia organizada. En este nuevo contexto, la
policía estará subordinada a los intereses de los grupos criminales,
quienes operarán como agentes represores de la población civil.
Cabe precisar que en conjunto estos elementos serán característicos
de los países latinoamericanos, los cuales, además de tener en común
el retraso económico, producirán lugares de alta marginación y
pobreza. Ante este panorama, los ideales de justicia del personajedetective estarán determinados por factores absolutamente ajenos
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a su voluntad; de este modo, la incertidumbre, la ambigüedad y la
soledad también formarán parte de su psique. En esta dirección
García Talaván (2014) asevera que
la fórmula del detective como superhombre es sustituida por la
del detective duro, marginal y de moralidad ambigua cuyo cinismo
e ironía se oponen a la sociedad en la que vive. Al contrario
del detective clásico, el nuevo es vulnerable, se mete de lleno
en la acción y sufre físicamente sus consecuencias. Para él la
investigación no es un puro juego intelectual sino una toma de
postura ética. (p. 66)

En consecuencia, el detective apegado a los principios de
la novela negra2, ahora estará motivado por un código ético de
carácter personal, el cual tratará de preservar el orden social, pese
a su marginación y vulnerabilidad. Ante un contexto sociohistórico
crítico, en el que la vida urbana produce una masa poblacional
anónima, la complejidad criminal será uno de los rasgos distintivos
del hardboiled. No obstante, el detective de la narrativa neopolicial
también se caracterizará, dependiendo de las circunstancias, por
una indeterminación moral, motivada en muchas ocasiones por la
corrupción y la ineptitud de las instituciones públicas.
Invariablemente el detective o agente policiaco en la narrativa
mexicana tiene en contra el abuso de poder de los aparatos políticos,
2 El escritor argentino Ricardo Piglia considera que en la literatura el
detective policiaco debe atender, en principio, a la tradición y tener como
rasgos elementales la razón y la experiencia. Para Piglia estos personajes
deben dialogar con su realidad histórica y política. Precisamente estos
elementos se pueden observar en Los casos del comisario Croce.  Para Piglia,
la combinación de verdad, conocimiento e imaginación son esenciales para
descifrar los misterios de la realidad. Véase Bueno, M. (2018). “El Comisario
Croce: la forma del policial de Ricardo Piglia”, en  Alea: Estudios Neolatinos,
vol. 20, núm. 1, pp. 90-109.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

la incompetencia burocrática, la decadencia moral de la sociedad,
etcétera. Así personajes como Filiberto García, Héctor Belascoarán
Shayne, Ifigenio Clausel, Malverde Chandler, Edgar “el Zurdo”
Mendieta o Andrea Mijangos3, siempre desarrollan su labor de
manera adversa, bajo escenarios violentos y caóticos, pese a estos
inconvenientes, con todas las complicaciones que se presentan para
resolver una investigación criminal o particular, todos ellos logran
resolver sus casos. Esta constante más allá de su valoración estética
evidencia una idealización que contrasta con la realidad extraliteraria.
Por supuesto, todo texto literario contiene un sentido interno que no
necesariamente debe tener correspondencia con el plano de lo real.
Para escritores como Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez
Heredia o el propio Élmer Mendoza, el detective se asume como un
perdedor e incluso como antihéroe que, pese a todas las adversidades,
se sostiene a partir de la resistencia y en la paradójica aceptación de
la derrota. Esta posición por parte de este tipo de personajes es
consecuencia de un inoperante sistema político, de la desigualdad
social y de los fracasos personales o afectivos. Por orden general
es un ser solitario que suele tener un pasado traumático, aunado al
escepticismo y al desencanto de los aparatos estatales. Su ethos reside
3 El escritor mexicano Bernardo Fernández ha publicado cinco novelas
bajo la temática narco: Tiempo de alacranes (2005), Hielo negro (2011),
Cuello blanco (2013), Azul Cobalto (2016) y Esta bestia que habitamos: Un
caso del Járcor (2021); en las primeras cuatro obras de esta serie, el personaje
central es la detective policiaca Andrea Mijangos, quien estará obsesionada en
capturar a la jefa del Cártel de Constanza, Lizzy Zubiaga. Esta saga literaria
comparte características semejantes con la de “el Zurdo” Mendieta: a su modo
son agentes honestos, están obsesionados con la justicia y se suelen enfrentar
a criminales poderosos. Esta visión maniqueísta contrasta con la realidad
corrupta e impune de las dependencias de seguridad y de la comprobada
complicidad de las corporaciones policiacas con la delincuencia organizada.

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en su condición marginal y en la acción de investigar, de descubrir
los intríngulis de criminalidad y corrupción del poder. En todos
estos detectives literarios existe un profundo pesimismo, así como
una evidente desconfianza por las leyes, la justicia y las verdades
absolutas.
Finalmente es importante subrayar que tanto la marginación
como el fracaso, además de ser características claves en la psique
personal del detective literario moderno, también se constituyen
como elementos distintivos del género neopolicial. Este rasgo está
asociado con una realidad política y social desfavorable, en la que
permea un pasado trágico y negativo en la memoria individual de
este tipo de personajes (García Talaván, 2011). Es así como Edgar
“el Zurdo” Mendieta, protagonista de una serie de seis novelas
escritas por Élmer Mendoza, manifiesta como principal mecanismo
de defensa la integridad ética y el deber de justicia. En contraste, con
detectives que presentan una posición más cínica o descarada, tal es
el caso de personajes como Jesús Malverde Chandler o Celia Cruz,
alías la Rompecocos, investigadores creados por el escritor Gonzalo
Martré, o el descarado y corrupto policía Luis Manuel Salcido, de la
novela El Sinaloa, de Guillermo Rubio.
II.

Edgar “el Zurdo” Mendieta, el detective héroe

Tal como se mencionó con anterioridad, el detective de la narrativa
neopolicial generalmente está representado como un perdedor. Esta
característica también se observa en la saga literaria del personaje
Édgar “el Zurdo” Mendieta, protagonista de Balas de plata (2008),
La prueba del ácido (2010), Nombre de perro (2012), Besar al detective
(2015), Asesinato en el Parque Sinaloa (2017) y Ella entró por la ventana
del baño (2022), novelas pertenecientes al escritor mexicano Élmer
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Mendoza (Culiacán, 1949). “El Zurdo” es un policía Ministerial de
Culiacán, Sinaloa, quien siempre estará una posición contracorriente
ante el denominado Cártel del Pacífico, pues como agente del
estado no tendrá los alcances suficientes para combatirlo; por
tal razón, en repetidas ocasiones tendrá que negociar con la jefa
de este grupo delictivo, Samantha Valdés, para poder encerrar o
castigar a criminales que de manera circunstancial aparecen para
asesinar personas cercanas afectivamente a Mendieta, por alterar
violentamente el orden público, o bien porque afectan los intereses
del Cártel. El escritor y crítico literario Eduardo Antonio Parra
(2017) reflexiona a propósito del personaje:
¿Un detective en México? Preguntan todavía ciertos lectores
incrédulos. Sí, en nuestro país también lo hay, aunque no gocen de
mucho prestigio al pertenecer a la Policía Judicial o Ministerial. ¿Un
judicial es el héroe de estas historias? ... pero habrá que añadir que
Edgar “el Zurdo” Mendieta no es un judicial como aquellos cuya
imagen permanece tenebrosamente grabada en el imaginario de la
gente. Tampoco trabaja para el crimen organizado, aunque tenga
amigos muy poderosos entre los dirigentes de la mafia. (p. 62)

Si observamos la cita anterior, Eduardo Antonio Parra parte
de una idealización para describir la personalidad del detective. De
igual manera, justifica la supuesta amistad que sostiene el personaje
con capos del crimen organizado, pero en términos pragmáticos este
tipo de relaciones están fincadas en la conveniencia de ambas partes
más que en el respeto; de hecho, en la práctica es incongruente que
un policía y un criminal puedan ser amigos desinteresadamente. Por
consiguiente, si “el Zurdo” Mendieta realiza alianzas con el Cártel
del Pacífico para terminar con un enemigo en común, solo evidencia
una actitud permisible ante estos grupos delictivos.
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En el presente estudio no tenemos como objetivo llevar
a cabo un análisis puntual de cada novela, nuestra finalidad es
demostrar que de manera indistinta el personaje a través de la saga
no tiene evolución ni un arco dramático verosímil; por ejemplo,
aunque proviene de una colonia popular tiene gustos literarios
selectos, le gusta el rock clásico, no es misógino con sus compañeras;
por supuesto que estos atributos en un policía mexicano promedio
son irreales, considerando que esto tipo de agentes están expuesto a
contextos de violencia y exclusión, resulta poco probable que Edgar
Mendieta, como agente ministerial, manifieste gustos sensibles en
un entorno de absoluta masculinidad hegemónica, pero resulta
un tanto absurdo que como simple policía tenga el respeto de los
criminales y sea incorruptible, así se observa en la obra Nombre de
perro (2012), cuando “el Zurdo” Mendieta se reúne con Samantha
Valdés, la jefa del Cártel del Pacífico, quien le solicita un favor:
Quiero que encuentres al asesino y me lo entregues. Samantha,
respeto tu dolor, me consta que Mariana era buena persona,
pero no soy detective privado, soy placa y como me dijiste una
vez: de los más pendejos…Ya una vez te invité a estar cerca
de nosotros y quedaste en pensarlo. Silencio. Te lo pido como
un favor personal…Me está cargando la chingada y sé que con
mis métodos no voy a avanzar; así que te necesito…Dame
una camioneta blanca con vidrios blancos y dinero para llevar
técnicos a Mazatlán. Cuenta con ello. Una cosa más: suspende las
carnicerías. (Mendoza, 2012, pp.112-113)

Otras características que presenta el personaje de Edgar “el
Zurdo” Mendieta están relacionadas con su carácter depresivo y
solitario, motivado por una agresión sexual que sufrió en la infancia
por parte de un sacerdote, estos hechos le causarán en cierto momento
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

un alcoholismo crónico. Además, las relaciones amorosas que sostiene
son intermitentes y poco estables, el único hijo que tiene lo conoce
veinte años después; todos estos antecedentes son compatibles con la
representación del detective perdedor que explicamos líneas arriba, y
que si bien es cierto estos rasgos se apegan a la narrativa neopolicial, la
saga escrita por Élmer Mendoza generalmente está planteada a partir
de investigar un asesinato que afecta de manera directa a amigos o
conocidos del “Zurdo” Mendieta, quien pese a todos los obstáculos
siempre descubrirá el móvil y al homicida, aproximándose más a la
clásica novela policiaca deductiva.
Estas particularidades, mencionadas en el párrafo anterior,
se presentan en la quinta novela de la saga, Asesinato en el Parque
Sinaloa (2017). Mendieta es cuestionado por distintas corporaciones
de estar coludido con el Cártel del Pacífico, tras no comprobársele
esta acusación, decide retirarse y dedicar su tiempo a embriagarse;
sin embargo, resuelve integrarse nuevamente a la policía ministerial
para investigar el homicidio del abogado Pedro Sánchez Morán, hijo
de su mentor y amigo, el ex policía Abel Sánchez: “Voy a volver pero
con una condición…mataron al hijo de Abel Sánchez en Los Mochis
y quiero encargarme de la investigación, ésa es mi condición. Voy
a llevarme al grupo” (Mendoza, 2017, p. 43). Con este propósito
se trasladará a Los Mochis para indagar el crimen. Una vez más
el personaje se centrará en resolver el asesinato, tomándose el
compromiso, al igual que en otros textos, como un deber de justicia.
De igual manera que en otras obras de esta saga, habrá dos
relatos paralelos como parte de la diégesis; por un lado, los intríngulis
y pistas sobre el asesinato del abogado; por otro, la fuga de la prisión
de un alto cabecilla del Cártel del Pacífico: el Perro Laveaga, quien
está obsesionado con Daniela Katz, una conocida locutora de la
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región, que le ha prometido al narco realizar una serie radiofónica
sobre su vida, a cambio de ser entrevistado. Por supuesto que este
relato alterno del capo fugitivo tendrá una evidente semejanza
con la historia de Joaquín el “Chapo” Guzmán, quien también fue
capturado en la ciudad de Los Mochis bajo las mismas circunstancias.
De nueva cuenta “el Zurdo” Mendieta se enfrentará con
distintos obstáculos: policías corruptos, sicarios asesinando civiles,
capos del narcotráfico encondiéndose de las fuerzas armadas, el
ejército sitiando la ciudad; bajo este escenario, será capturado por
confrontarse con agentes ministeriales de Los Mochis, pero a pesar
de haber transgredido las leyes, de manera un tanto inverosímil se le
ofrecerá un trato:
Edgar Mendieta, violaste once leyes y todos los códigos de honor
de la Policía mexicana, además de faltar al respeto al Ejército,
[…]; estás acusado de colaborar en la fuga de Samantha Valdés
y te señalan en Estados Unidos como el asesino de la agente
especial de FBI Win Morrison, estás enterado? […]. Además, cae
sobre tus espaldas haber provocado la muerte del teniente de la
Policía Federal César Obregón, conocido como el Trokas. […]. Si
colaboras con nosotros te dejaremos libre al terminar el operativo
(Mendoza, 2017, p. 202).

El acuerdo propuesto por el ejército, muy al estilo de la
industria cinematográfica holliwoodense, consiste en ayudar a la captura
de Samantha Valdés, trato que no aceptará el agente Mendieta debido a
la amistad que sostiene con la jefa del Cártel del Pacífico. No obstante,
una vez más observamos la sobreestimación que con la que delinea
el personaje, pues no importa que violente las leyes, sea acusado
de asesinato o sostenga relaciones con la delincuencia organizada,
siempre saldrá avante pese a los inconvenientes que se presenten.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Este carácter infalible resulta incongruente con la realidad política y
criminal que se vive en el país, pero además alejado del ethos crítico y
contestario del detective de la novela negra hispanoamericana.
Pese a estos clichés, Asesinato en el Parque Sinaloa es quizá
el texto de toda la saga que mejor aborda las redes criminales del
narcotráfico y expone la evidente subordinación a la que están sujetas
las corporaciones policiacas a manos de los carteles de la droga. Cabe
destacar que, en las primeras novelas, la acción narrativa solo se centra
en resolver el enigma del asesinato. Por ejemplo, en Balas de plata, el
agente Mendieta se dedica a investigar el homicidio de Bruno Canizales,
hijo del exministro de Agricultura, quien lleva una doble vida y es
ejecutado con una bala de plata, aspecto que obsesionará al detective
pero que no podrá esclarecer. En esta primera entrega el personaje
estará más vinculado con un perfil de perdedor (característico de
la narrativa neopolicial): fue abandonado por su mujer, acude con
el psicoanalista, tiene recuerdos poco gratos de su infancia en el
seminario; no obstante, se debe apuntar que es un asiduo lector de
Shakespeare, Capote, Munch, Kerouac, Fromm, entre otros.
En La prueba del ácido, en cambio, el detective resolverá el
asesinato de la prostituta brasileña Mayra Cabral de Melo, con la
que “el Zurdo” Mendieta tendrá encuentros sexuales fortuitos.
Nuevamente el punto narrativo de la novela se centrará en investigar
el homicidio, para cumplir tal propósito tendrá que negociar con
diferentes redes criminales, entre ellas se encuentra la nueva jefa y
heredera del Cártel Pacífico, Samantha Valdés, quien le facilitará los
medios y los hombres para descubrir al asesino. Justo en este texto
se origina la relación de complicidad entre ambos personajes, Valdés
invitará a Mendieta a trabajar para el grupo criminal, supuestamente
por el aprecio y respeto que su padre sentía por el policía: “Necesito
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hablar contigo comandante. No soy tu hombre Samantha, soy
demasiado pendejo y todavía un poco honesto. Precisamente por
eso me interesas, Zurdo Mendieta, ¿crees que no necesitamos
gente honrada en nuestras filas? Aunque no lo creas o no lo hayas
pensado, este negocio no funcionaría sin grandes dosis de fidelidad
y honradez” (Mendoza, 2012, p. 239). Esta lectura que realiza Élmer
Mendoza sobre los convenios entre narcotraficantes y policías
resulta ingenua y poco informada. El crimen organizado más allá
de fidelidad y honradez exige pragmatismo, beneficios personales
y dividendos económicos, aspectos que en esta serie narrativa se
soslayan o pasan desapercibido. Por tal razón, sustentamos que en
conjunto estas novelas replican una visión idealizada y superficial del
tráfico de drogas, reproducida no solo literariamente, sino también
en la música, el cine y la televisión.
En Ella entró por la ventana del baño, la última novela publicada
sobre el detective Edgar Mendieta, titulada a partir de una canción
de The Beatles [“She Came in Through The Bathroom Window”],
el agente ministerial Mendieta tendrá nuevamente una doble
misión; por una parte, Ricardo Favela, un anciano moribundo, le
solicitará como último deseo encontrar a la mujer con la que hace
más de veinte años sostuvo una apasionada aventura amorosa; por
otra, capturar a Sebastián Salcido, alias “el Siciliano”, un peligroso
exmilitar dedicado al narcotráfico, quien ahora que está libre,
después de dos décadas de prisión, ha comenzado a asesinar a
aquellos policías que lo capturaron. Una vez más Samantha Valdés
decide ayudar al “Zurdo” Mendieta a capturar al exmilitar Salcido,
pues es un enemigo en común para ambas partes; por supuesto, una
vez más hacia el final de la novela estos obstáculos se resuelven a
favor del agente policiaco.
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Este tipo de historias paralelas son la misma premisa con las
que invariablemente Élmer Mendoza estructura las novelas de esta
saga. De manera recurrente se recrean muchas escenas efectistas,
llenas de balaceras y bazucazos, pero en el último capítulo se resuelve
el enigma y se asesina al sujeto que pone en peligro la estabilidad y
vida de los personajes. Debido a estas características creemos que
en conjunto la serie narrativa de Edgar el “Zurdo” Mendieta está
orientada a la clásica novela policiaca del enigma, recurriendo a una
visión romántica y poco crítica del narcotráfico y del sistema político
mexicano, creando en muchas ocasiones personajes maniqueos
o estereotipos criminales. Por supuesto no se debe minimizar las
cualidades narrativas de su autor, pues la publicación de seis novelas
con el mismo protagonista requiere de oficio literario y disciplina.
No obstante, el Zurdo Mendieta no evoluciona como personajes y
mantiene los mismos rasgos que en la primera obra.
III.

Pistas finales

El detective en la narrativa policiaca mexicana contemporánea
manifiesta un particular interés por la investigación deductiva, muy
apegado quizá a la tradición de la novela de enigma. En otros casos,
la búsqueda o indagación es un detonante para denunciar y hacer
público escándalos de corrupción de índole político, también se
exploran hechos criminales sensibles socialmente, por ejemplo, el
texto Un asesino solitario (1999) del propio Élmer Mendoza, examina
los intríngulis conspirativos para matar al candidato presidencial
del Partido Revolucionario Institucional (PRI); durante el relato,
Mendoza sostiene la misma premisa oficial que se propagó tras
el homicidio de Luis Donaldo Colosio: la ausencia de un autor
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intelectual. Narrada en primera persona por un matón a sueldo, “el
Yorch”, la historia se centra en exhibir la decadencia y podredumbre
del sistema político mexicano.
Precisamente la crítica al régimen mexicano corrupto y
decadente, tal como se plantea en Un asesino solitario, lo realizan años
antes escritores de corte policiaco como Rafael Ramírez Heredia,
Gerardo Cornejo o Juan Hernández Luna, estos autores toman como
núcleo narrativo de sus obras el punto de vista del criminal, explorando
con más profundidad el perfil psicológico, las zonas citadinas de la
periferia y la exclusión social producto de un nuevo orden económico.
Estos antecedentes son necesarios para comprender el surgimiento,
justo en la década de los noventa, de una problemática que pronto
perturbaría el espacio público: el narcotráfico. Es así como las novelas
con temática narcopolicial comienzan a tener resonancia en el campo
literario y editorial de nuestras letras.
La dinámica del mercado editorial, sin duda, fue determinante
para que sagas narcopoliciacas como la del “Zurdo” Mendieta
tuvieran una destacada recepción, bajo el contexto, por supuesto,
mediático y político de la guerra contra el narco emprendida en
el sexenio calderonista. Al igual que Élmer Mendoza, escritores
como Bernardo Fernández, Alejandro Almazán, Víctor Ronquillo,
Guillermo Rubio o César López Cuadras, centraron sus intereses
literarios en la temática narco. Algunos de ellos, reprodujeron en
sus textos la misma retórica maniquea difundida por el gobierno de
buenos y malos; en cambio, autores como Rubio y López Cuadras
trataron de romper con esta inercia discursiva a través de la parodia,
el humor y el cinismo de sus personajes, características más apegadas
a nuestra compleja y absurda realidad criminal.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de
Fernando del Paso
Collapses and cosmopolitan crimes in Fernado del
Paso’s Linda 67
Luis Miguel Estrada Orozco
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-3268-7658
luis.estradaorozco@viep.com.mx

Fecha de entrega: 07-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Desde su publicación en 1995, Linda 67. Historia de un crimen,
la recepción de esta novela policiaca ha sido ambigua, en buena parte
condicionada por la naturaleza de la obra precedente de Fernando del
Paso. En el presente artículo, propongo una lectura en Linda 67 varios
niveles: primero, como una novela que dialoga con el género venido de la
cultura de masas a través de la apropiación latinoamericana de que Amar
Sánchez identificaba como estrategias de “seducción y traición”. Por otro
lado, en Linda 67 existe una búsqueda estética fuera de los márgenes del
neopoliciaco hispanoamericano dominante a finales del siglo XX. La
estética de Linda 67 entrelaza elementos de cultura de masas y alta cultura,
tanto en las referencias directas como en trabajos de estructura profunda
o construcción psicológica de David Sorensen, el asesino que es su
personaje central. A través de los referentes de la publicidad, los productos
de lujo, conflictos sociales y hechos criminales de contemporaneidad, la
novela reaviva las críticas de Adorno y Horkheimer sobre la industria

191

�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

cultural, al tiempo que expone una suerte de reverso de los deseos
cosmopolitas latinoamericanos, concebidos por Mariano Siskind como un
“deseo de mundo”, una forma de aspirar a la universalidad (articulada
en discursos hegemónicos mundiales) desde la marginalidad geopolítica.
Este cosmopolitismo ha sido revisado por Siskind dadas las coyunturas
políticas del siglo XXI, en el que es patente el colapso de la función
imaginaria asignada a la noción de “mundo” en la concepción inicial del
cosmopolitismo. En el presente trabajo, argumento también que David
Sorensen, encarna ya algunos de los derrumbes del cosmopolitismo
latinoamericano a finales del siglo XX.
Palabras clave: Fernando del Paso, novela policiaca, cultura de masas.
Abstrac. Since its publication in 1995, Linda 67. Historia de un crimen, the
reception of this police novel has been ambiguous, largely conditioned by
the nature of Fernando del Paso’s previous work. In this article, I propose
a reading of Linda 67 on several levels: first, as a novel that dialogues
with the genre that came from mass culture through the Latin American
appropriation that Amar Sánchez identified as strategies of “seduction
and betrayal”. On the other hand, in Linda 67 there is an aesthetic search
outside the margins of the dominant Spanish-American neo-police at the
end of the 20th century. Linda 67’s aesthetic interweaves elements of mass
culture and high culture, both in direct references and in deep structure
or psychological construction works by David Sorensen, the murderer
who is its central character. Through the referents of advertising, luxury
products, social conflicts and contemporary criminal acts, the novel
revives Adorno and Horkheimer’s criticisms of the cultural industry,
while exposing a kind of reverse of Latin American cosmopolitan
desires, conceived by Mariano Siskind as a “desire for the world”, a way
of aspiring to universality (articulated in global hegemonic discourses)
from geopolitical marginality. This cosmopolitanism has been reviewed by
Siskind given the political conjunctures of the 21st century, in which the
collapse of the imaginary function assigned to the notion of “world” in
the initial conception of cosmopolitanism is evident. In this paper, I also
argue that David Sorensen already embodies some of the collapses of
Latin American cosmopolitanism at the end of the 20th century.
Keywords: Fernando del Paso, detective novel, mass culture.

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Fernando del Paso recuerda en entrevista cómo concibió la idea
de Linda 67. Historia de un crimen. Después de leer varios libros de
la colección “El Séptimo Círculo”, dirigida por Jorge Luis Borges
y Adolfo Bioy Casares, le aseguró a Álvaro Mutis que él también
escribiría una novela policiaca. “No, no puedes, porque hay que
tener una vocación especial para eso”, respondió Mutis. “Veinte años
después recogí el reto y viajé a San Francisco para situarla ahí porque
hay que escoger un buen escenario también” (Domínguez, 2018).
La anécdota recoge, desde su germen, algunas de las dudas
en torno a la relación entre el libro y el autor. ¿Podía el escritor de
José Trigo (1966), Palinuro de México (1977) y Noticias del Imperio (1987)
ceñirse a las expectativas de la fórmula policial? Una vez terminado
el libro, ¿cómo se lee en relación con sus obras anteriores y con el
resto de los trabajos de corte similar en América Latina?
Linda 67 narra la historia del crimen cometido por David
Sorensen Armendáriz, mexicano cosmopolita hijo de un diplomático
de antepasados daneses, quien asesina a su esposa Linda Lagrange,
estadounidense, hija de un magnate texano y luego urde una estafa
para fingir su secuestro, cobrar millones de dólares y huir con su
amante, Olivia. La novela rompe con algunos elementos formulaicos
del género al descubrir al asesino desde el primer capítulo y dedicarse
a reconstruir los motivos que lo llevaron hacia el crimen, así como
los detalles de su planeación y ejecución. Posteriormente, David
Sorensen buscará quedar libre de culpa y fugarse con el dinero de la
estafa. Sin embargo, su plan se verá interrumpido por un chantajista
que busca hacerse con el dinero del supuesto rescate. Al mismo
tiempo, el caso es investigado por un policía mexicano-americano y
Sorensen es puesto contra la pared por una estratagema urdida por
su suegro, el viejo Lagrange, quien lo detesta profundamente.
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

En el presente artículo, propongo una lectura de Linda
67, primero, desde una distancia doble tanto con las expectativas
de las fórmulas tradicionales del género, como con el resto de la
producción latinoamericana del “neopolicial” de finales del siglo
XX. En principio, Linda 67 participa de lo que Amar Sánchez
identificaba como estrategias de “seducción y traición”: literatura
que seduce con los recursos conocidos de los géneros venidos
de la cultura de masas y luego los traiciona para hacer su propia
propuesta estética. Por otro lado, Linda 67 escapa de las perspectivas
políticas del neopolicial hispanoamericano dominante a finales del
siglo XX, donde los Estados y sus aparatos de justicia son el centro
de la crítica del neopolicial. Así, Linda 67 es una narrativa que al
“traicionar” las fórmulas de sus referentes y las expectativas de la
producción de su momento gana autonomía. Finalmente, al usar
una serie amplia de referentes del mundo de la publicidad y artículos
de lujo que vincula con el crimen, la novela reaviva las críticas sobre
la industria cultural. Más aún, al contextualizar la narración con
temas en torno a migración, salud, derechos humanos y hechos
criminales de su contemporaneidad, expone un reverso siniestro
de los “deseos cosmopolitas”. Para Mariano Siskind, el “deseo de
mundo” identificado en algunos intelectuales latinoamericanos
desde la década de 1870 fue una forma de aspirar a la universalidad,
identificada en discursos hegemónicos mundiales en el Occidente,
desarrollada desde la marginalidad geopolítica. La idea de
cosmopolitismo, revisada y revisitada por el mismo autor dadas las
coyunturas políticas del siglo XXI, nota el patente colapso de la
función imaginaria asignada a la noción de “mundo”, un mundo
concebido como la estructura simbólica que sostenía imaginarios
humanísticos de emancipación, igualdad y justicia universales.
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Como detallaré, el asesino David Sorensen encarna ya algunos de
los derrumbes del cosmopolitismo latinoamericano a finales del
siglo XX.
Novela policiaca: géneros bajo sospecha.
Las obras literarias que se apegan a géneros masivos llaman a la
duda. Es decir, juzgar su calidad artística es difícil. En especial, si la
novela se encuentra inserta en la obra de un autor como Del Paso:
Llegué a este título con recelo … Mi desconfianza fue tristemente
justificada: encontré una historia plagada de lugares comunes (a veces
salpicada de cursilería), la ejecución más básica de la novela negra. ¿Por
qué alguien como Fernando del Paso, reconocido por su audaz uso
del lenguaje, escogería un género que exige al escritor apegarse a
una serie de normas estrictas? (Cruz, 2018, mis cursivas).

Es posible que opiniones como la anterior tengan que ver
con cierta distancia con el género usado como punto de partida:
el policial. Si para Cruz hay “lugares comunes” y una “ejecución
básica”, para Amelia Castilla, por el contrario, Del Paso no sólo
ignoró las dudas de Álvaro Mutis, sino que “Tampoco hizo caso
Del Paso de los maestros del género y empezó Linda 67: historia de
un crimen descubriendo al asesino en la primera página” (Castilla,
1996). Operar en contra de ciertas expectativas, en opinión de
Martín Solares, al prologar la novela, revela la elección de un camino
estético. Del Paso no optó por el “detective hiperracional”, ni por
“la relación de una lucha entre dos grupos criminales”; al contrario,
“optó por una vía más estrecha y exigente, que surgió a finales de
los años treinta y acaso es una de las que han dado mayores logros
literarios: la confesión del hombre que comete un crimen por pasión
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

y lucha por escapar a la justicia” como algunos personajes de James
McCain y Patricia Highsmith (Del Paso, 2017, Prólogo:13).
La idea, por otro lado, de que se trata de un género con un
puñado estable de modelos, es rebatible. Como detecta Rosa María
Ávila (2005), “Desde el surgimiento de los detectives clásicos o
‘duros’, varios críticos han tratado de definir algunos términos como
‘policial’, ‘policiaco’, ‘duro’, ‘criminal’, ‘detectivesco’, ‘negro’, o –en
su caso– ‘neopoliciaco’” (145). Los distintos acentos presentan
variedades formales y estilísticas, además de que están vinculados al
momento de evolución y lugares de producción.
En la literatura moderna, Edgar Allan Poe inaugura el
género detectivesco a mediados del siglo XIX. La línea analítica de
su personaje Auguste Dupin será la dominante durante el fin del
XIX y el inicio del siglo XX, encontrando representantes no sólo en
Europa y los Estados Unidos, sino también en América Latina. De
hecho, es esta línea analítica la que Jorge Luis Borges retrabaja en
“La muerte y la brújula” (de 1942). Además de sus propios aportes
como autor, Borges junto a Bioy Casares también hacen labor
de difusión del género a través de la serie de libros “El Séptimo
Círculo” publicada por Emecé a partir de 1945.
Para este momento, el género en América Latina ya tiene
seguidores entre un público variado. Un año antes del lanzamiento
de “El Séptimo Círculo”, el mexicano Rodolfo Usigli ha publicado
ya Ensayo de un crimen. En México, el “Círculo de la Calle Morgue”,
conformado por escritores e intelectuales reunidos en torno a
Santiago Helú, pondrá en contacto al gran público lector con las
tendencias clásicas y actuales (en su tiempo) de esta literatura a través
de “la revista Selecciones Policiacas y de Misterio, la versión mexicana del
Ellery Queen’s Mistery Magazine” (Negrín, 2005: 39), fundada en 1946.
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Si bien la línea analítica es de gran relevancia en el ingreso
del género a Latinoamérica, la literatura estadounidense hard-boiled
destaca en su evolución posterior. La estética hard-boiled, de orígenes
en la década de 1920, combina la búsqueda heroica con la violencia
sensacionalizada (Braham, 2004: xiii) en ambientes llenos de bajos
fondos urbanos, así como detectives privados con un pie fuera de
la ley y con una clara desconfianza hacia ella (Stavans, 1993: 49;
Noguerol, 2006: 122). Esta última razón es un motivo por el que su
influencia se ha dejado sentir en América Latina, particularmente en
el “neopolicial”.
El término surge a final de la década de 1970 en medio de
sacudimientos sociales en Latinoamérica que Francisca Noguerol
(2006) identifica con un ambiente extendido de caos, violencia
y desencanto político (118). Paco Ignacio Taibo II, uno de sus
principales promotores, discute las condiciones que rigen al
neopolicial:
Caracterización de la policía como una fuerza del caos, del sistema
bárbaro, dispuesta a ahogar a los ciudadanos; presentación
de un hecho criminal como un accidente social, envuelto en la
cotidianidad de las grandes nuevas ciudades; énfasis en el diálogo
como conductor de la narración; gran calidad en el lenguaje,
sobre todo en la construcción de ambientes; personajes centrales
marginales por decisión (Taibo II, citado en Noguerol, 2006: 120).

En esta descripción emergen algunas diferencias que separan
al neopolicial del hard-boiled estadounidense. Principalmente, la veta
en castellano es más política que su contraparte estadounidense
(Braham, 2004: xiii). En efecto, la principal preocupación del
neopolicial no es el misterio, sino el crimen y con él, “el reflejo del
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contexto social” (Noguerol, 2006: 121). Como revisa Persephone
Braham al hacer un detallado recuento de la producción literaria
del género que nos ocupa entre los años 1968 y 2012, para el año
de publicación de Linda 67, la estética dominante en México es
el neopolicial con fuertes cargas de denuncia social y elementos
políticos anclados en las circunstancias latinoamericanas donde se
desarrollan las narrativas (Braham, 2019: 277-285). La manera en
que Linda 67 dialoga con los modelos narrativos clásicos y responde
en sus propios términos a la estética dominante debe analizarse
detenidamente.
Linda 67: seducción, traición y el universo referencial.
Incluso en un género que hace crítica social a través del crimen,
existe un halo de lectura placentera. Para Ana María Amar Sánchez
(2017), el placer implica tanto el enigma, como el cumplimiento de
ciertos elementos de la fórmula además los giros e innovaciones
que un buen escritor pueda encontrar (47-48). Para la argentina,
cualquier obra “policial en América Latina se define por su trabajo
de ‘deformación’ y explotación de las variantes implícitas en las
fórmulas” (49). Más aún, es un género que tiene una inevitable
carga de “complicidades con el lector de policiales” (56) en donde
los autores explotan el atractivo de la autorreflexividad, los guiños,
referencias y diversas intertextualidades con obras canónicas (pp.
55-58). En suma: “Pensar el género y pensar cómo distanciarse
de sus orígenes forman parte del mismo movimiento [en América
Latina]” (59).
Linda 67 está lleno de recursos de esta naturaleza. Las
opiniones que oscilan entre un libro hecho de lugares comunes y
la de lectores que “extrañan el misterio prometido por el género
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policial” (Corral Peña, 2005, p. 126) se deben a la versatilidad con
que Del Paso usa elementos de la novela policiaca, ambientes noir,
tropos del hard-boiled e incluso una crítica social que, sin ser la del
neopolicial, evoca sus perspectivas.
Durante la primera parte de la novela, dado que las primeras
páginas explican que David Sorensen mató a su esposa, la millonaria
Linda Lagrange, el enigma no es el crimen, sino sus razones. El
ocultamiento de ciertos datos por el narrador heterodiegético genera
un misterio para el lector (González, 2017ª: 93). Este narrador
mantiene durante buena parte de la novela una tercera persona que
sigue la perspectiva y los pensamientos de David Sorensen, y que
crea un efecto de subjetividad similar al de la primera persona. En la
segunda parte, este narrador adquirirá un dinamismo distinto.
Las largas analepsis de la primera parte tienen dos líneas
concurrentes intercaladas caprichosamente que no respeta una
cronología estricta, sino que dejan un reguerillo de información
que el lector reconstruye. La primera línea abarca un espacio
temporal más largo a pesar de estar presentada con mayor brevedad:
los orígenes y las ambiciones de David Sorensen. Hijo de un
diplomático mexicano, David nació en Londres y vivió durante un
tiempo en París, Canadá, México y de nuevo en Londres, donde
estudió economía por dos años. Gracias a esta vida es un políglota,
mantiene doble nacionalidad (mexicana y británica). Además, conoce
de primera mano todo lo referente al buen gusto y ropa, accesorios,
cocina y vino de la mejor calidad. Una breve vida de estudiante sin
recursos en Londres lo enfrenta a la existencia dentro de los límites
de su poder adquisitivo. En este punto, David decide que la vida sin
lujos es imposible para él y abandona los estudios para, luego de
encontrarse con su amigo de la infancia, el irlandés Chuck O’Brien,
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

dedicarse a varios trabajos en San Francisco que este le consigue,
entre ellos, la agencia de publicidad de Bob Morrison, donde el
lector lo encuentra cuando comienza la historia.
En una entrevista poco antes de la muerte de su padre,
retirado en su lujosa casa en Cuernavaca, David descubre que Papá
Sorensen no ahorró nada, dilapidando todo su sueldo para dar una
buena impresión de México en el extranjero, y que incluso la casa de
Cuernavaca fue vendida a su tío para pagar el tratamiento del cáncer
que mató a su madre. Así, David entiende que no tiene dinero ni
herencia y que la vida que mantiene como pareja de Linda Lagrange
es imposible de pagar con sus propios recursos.
La segunda línea narrativa de la primera parte nos cuenta
la infatuación de David con Linda, a quien conoce al chocar el
exclusivo Daimler Majestic 1967 de ella y ajustar la placa que ha
averiado con su propio automóvil, una placa personalizada con el
rótulo “Linda 67”, el nombre y año de nacimiento de la heredera. Su
veloz relación lleva a un matrimonio que se deteriora rápidamente
tras la amenaza del viejo Lagrange de desheredar a Linda si sigue
casada con Sorensen, a quien Lagrange considera un oportunista.
Ni el dinero ni ninguna de las propiedades, incluida la casa en el
exclusivo barrio Nob Hill, y el lujoso BMW que maneja Sorensen,
están a nombre de Linda, sino de su padre. Esta línea concluye con
la declaración de que Linda se divorciará de David pues acepta que
su jefe en la compañía de decoración donde trabaja por gusto, Jim
Harris, es su amante; admite también que se ha hartado de Sorensen
y que no piensa perder su vida de lujos por él.
En esta primera parte existen dos capítulos cruciales. El
capítulo quinto, “Los dos mosqueteros”, que describe su relación con
su amigo de la infancia, Chuck O’Brien, y que también termina con
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las analepsis mayores de la primera línea: en este punto el pasado de
Sorensen se ha construido ya. A partir de este capítulo, las analepsis
se centrarán en la concepción y planeación del asesinato de Linda
y su falso secuestro, hasta su ejecución e inicio de la investigación
del inspector Gálvez. El otro capítulo central, como señala Corral
Peña (2005), es el octavo, “Fiesta en casa de los Harris”, donde las
frustraciones de David estallan (p. 117). El capítulo enfatiza el entorno
adinerado y snob de los personajes además de referencias reales que
el lector puede rastrear en la conversación entre David y Sheila, un
personaje secundario cuya importancia sólo se comprende al final de
la novela: se habla del crimen de Susan Smith, quien ahogó a sus dos
hijos en el lago John D. Long; se comenta el problema de la propuesta
de ley 187 y la intolerancia hacia la migración ilegal mayormente
hispana en California; a raíz de un personaje “cuya presencia da pie
a que se hable del sida”, se aborda la “enfermedad ineludible en una
conversación como la que sostienen los personajes” (Corral Peña,
2005: 122) y finalmente el crimen de O. J. Simpson.
A raíz de la discusión del veredicto de inocencia de Simpson,
Sheila le hace notar a David que ahí hay dos lecciones sobre el arte de
matar: no ser estúpido y obtener algún beneficio de la muerte. Luego
de esta conversación, de la confesión de Linda de su amorío con Jim
Harris y del aviso de que el divorcio está en camino, David decide
matar a Linda y beneficiarse con su muerte. Los siguientes capítulos
abundarán en la planeación y ejecución del crimen, incluido el plan
para hacerlo parecer un secuestro, cobrar quince millones de dólares
y escapar a una vida de lujos con su amante mexicana, la aeromoza
Olivia a quien desconoce la verdadera naturaleza de Sorensen.
Guillermo Núñez Jáuregui (2017) nota la efectividad con que
Del Paso ataca las convenciones del género, desde su ambientación.
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Es el San Francisco de Dashiell Hammett, donde Sorensen bebe
en el mismo bar donde lo hacía el autor de The Maltese Falcon (Del
Paso, 2017: 156). Además del espacio, está el modo en que Sorensen
concibe el crimen: “Más grotesco aún le pareció que, a una velocidad
pasmosa, desfilasen por su mente los recuerdos de los crímenes,
imaginarios o reales, que había leído o visto en novelas y películas, o
visto y leído en los periódicos y la televisión…” (100, mis cursivas). A
esta mezcla de cultura pop y nota roja se suman los guiños para el
conocedor del policial: “arrojarla en su automóvil a un barranco,
después de pegarle en la cabeza con la llave, así como lo habían
hecho, ¿cómo se llamaban?, ¿Cora y Frank?, con el griego” (p.
100, mis cursivas). En este caso, la referencia es a The Postman Always
Rings Twice, de James M. Cain, publicada en 1934 y adaptada al cine
en 1946. Igualmente, sabemos que Sorensen acostumbra comprar
novelas de segunda mano de los autores Patricia Highsmith y Rex
Stout (Del Paso, 2017: 163). De Highsmith, además del inevitable
parecido entre Sorensen y Mr. Ripley, cuya primera aparición fue
en The Talented Mr. Ripley, de 1955, está el homenaje identificado
por Guillermo Núñez (2017) a la adaptación francesa del libro de
Highsmith (hecha en 1960) en el título de un capítulo nombrado en
español igual que el filme francés Plein Soleil: “A pleno sol”.
Además de los guiños, espacios y referentes, existe también
una actitud irónica hacia los lugares comunes. El inspector Gálvez,
fuma pipa y tanto David como él mismo bromean sobre el cliché
(Del Paso, 2017: 167). En la misma conversación, Gálvez nota
varios pisapapeles en la casa de Nob Hill y sugiere que pueden ser
un arma mortal, aludiendo a Hickory Dickory Dock (1955) de Agatha
Christie (177). Cuando el segundo de Gálvez, el sargento Kirby
hace una deducción sobre el lado y ángulo del golpe que mata a
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Linda, el inspector ironiza: “esa clase de conclusiones elementales
perteneces al mundo de Sherlock Holmes o al de Alfred Hitchcock,
no al mundo real…” (274). La combinación de libros, películas y
noticias periodísticas establece una serie de referentes de la cultura
de masas constituyéndola en uno de los múltiples archivos con los
que la novela trabajará1.
El juego de referentes y homenajes no se restringe al mundo
europeo y estadounidense. José Espinosa-Jácome (2006) nota los
puntos de contacto entre David Sorensen y Roberto de la Cruz,
el dandi aristócrata venido a menos que protagoniza Ensayo de un
crimen, de Rodolfo Usigli (171). Más aún, este juego de referentes
aborda también la “alta literatura”. Por ejemplo, hay varias líneas que
conectan a David Sorensen con el Raskólnikov de Crimen y castigo, de
Fiódor Dostoievsky. En principio, ambos son jóvenes que matan a
una mujer movidos para quedarse con su dinero. Las escenas de la
muerte de la vieja usurera y el golpe con que David deja inconsciente
a Linda en su carro antes de lanzarla por una barranca hacia el mar
dialogan a través de las dudas que ambos tienen antes del golpe
final. Igualmente, hay una similitud entre la rumiación del plan de los
personajes y la precipitación de los acontecimientos por el azar o un
aparente destino que favorece al asesino. En el caso de Raskólnikov,
por la conversación escuchada al pasar, que revela que la sobrina que
vive con la usurera, no estará en casa, dejando a la potencial víctima
sola. En el caso de Sorensen, los hechos narrados en el capítulo
“Coincidencias”, en donde una gripe le permite quedarse en casa a
1 Para un análisis detallado de las intertextualidades de Linda 67 con el
género, recomiendo el capítulo “2.3 Intertextualidad en la novela”, de la tesis
de maestría de Natali González Fernández (2016), De lo criminal a lo poético:
una aproximación al carácter ambivalente de Linda 67. Historia de un crimen
de Fernando del Paso.
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planear, dejarse crecer la barba para hacerse irreconocible, además
de encontrar una tarjeta de crédito de Jim Harris a quien pretende
inculpar del crimen en caso de que se descubra el cuerpo de Linda.
Por otro lado, el tratamiento psicológico del personaje justo
después del homicidio también tiene puntos de contacto. Tanto en la
novela de Del Paso como la de Dostoievsky, el asesino experimenta
un estado mental febril justo después del crimen fresco. En Crimen
y castigo, esto se traduce en una somatización delirante. Raskólnikov,
una y otra vez, teme haberse delatado entre sus balbuceos afiebrados
frente a Razumijin. En Linda 67, Sorensen tiene una borrachera
babilónica que recorre San Francisco en clave noir, en la que Sorensen
está a punto de delatarse al hablar con Chuck. La borrachera de
Sorensen cierra con lo que Corral Peña (2005) identifica como el
rechazo a sentir incluso la culpa de Raskólnikov (126) dado lo que
Sorensen percibe como la diferencia entre las víctimas, además
de exponer la misoginia de su crimen: “El presente era él, David
Sorensen, un asesino, un criminal sin remordimientos, ¿o no era
verdad?, porque él no había dado muerte a una vieja prestamista
infeliz, ¿no es cierto?, sino a una gringa cabrona, ¿no es cierto?,
cabrona y puta” (Del Paso, 2017: 164). El móvil de ambos, el dinero,
está visto desde perspectivas diferentes: para uno, se trata de un
asunto narcisista de superioridad moral en la Rusia zarista; para otro,
es un acto de egoísmo para no privarse de los lujos de la cultura de
consumo que lo define2.
Volviendo a Linda 67, estructuralmente, la segunda parte
tiene cambios notables. Las analepsis dan paso a los sueños y las
2 Natali González (2017a), además, reconoce un eco del Mersault de
L’Étranger de Albert Camus (95).

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alucinaciones de David que recrean la muerte de Linda y a veces la
confunden con su amante, Olivia3. Por otra parte, el narrador que
ha seguido exclusivamente la perspectiva de Sorensen tiene escenas
en las que acompaña al investigador Gálvez, quien trabaja el caso por
encargo del magnate Lagrange, padre de Linda. En su primera visita
a Sorensen el investigador es informado por el asesino que recibió
una llamada anónima diciéndole que Linda estaba secuestrada (Del
Paso, 2017: 178). Apenas Gálvez deja la casa, Sorensen le informa
acaba de llegar una supuesta carta anónima de los secuestradores
que exige quince millones de dólares por el rescate de Linda. El
lector sabe que David la ha manufacturado recortando letras de
The National Enquirer y The National Examiner, donde abundan las
noticias sensacionalistas: “Era, pensó Dave, como si la muerte de
Linda estuviera formada por pequeños suicidios, por asesinatos
minúsculos, por alevosías y traiciones diminutas” (Del Paso, 2017:
121). Del Paso, como Sorensen, manufactura el crimen no sólo con
los referentes a libros y cine, sino con la misma materia violenta de
la sociedad. Y no únicamente la estadounidense.
Durante la planeación del secuestro, Sorensen duda sobre
la cantidad a pedir y sobre la factibilidad de salirse con la suya;
sin embargo, recupera la confianza cuando recuerda la ola de
secuestros a empresarios mexicanos. Esta ola: “demostraba que,
cada vez con mayor frecuencia, la policía dejaba que la familia se
las arreglara directamente con los secuestradores: su intervención
podía provocar, como había sucedido en muchos casos, el sacrificio
de la víctima” (Del Paso, 2017: 109). Se refiere, probablemente, a
3 Los trabajos “Los sueños y el inconsciente en Linda 67”, de Natali
González (2017b) y “Sobre la estructura de Linda 67” de José T. EspinosaJácome (2006) abundan sobre el aspecto onírico y psicológico de la novela.
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casos como los de Joaquín Vargas Guajardo, por quien se pidió un
rescate de 50 millones de dólares; o José Espinosa Mireles, dueño y
fundador de la extinta Printaform, cuyo rescate fue de 15 millones
de dólares (Orgambides, 1992). Formar una nota de secuestro con
letras arrancadas de la nota roja, como se ve, va más allá de un gesto
del personaje.
Con el nuevo dinamismo del narrador, el lector accede a
diálogos entre Galvéz y el sargento Kirby en donde se discuten el
caso y posibles sospechosos, o a entrevistas con el viejo Lagrange,
quien sospecha que David ha secuestrado y asesinado a su hija.
Además, existen capítulos que recuerdan la experimentación formal
del Fernando Del Paso de sus novelas más celebradas, como
“Llamadas cruzadas”, en el que una serie de llamadas entre varios
personajes (David Sorensen, Chuck O’Brien, el inspector Gálvez, el
viejo Lagrange y un reportero que hace pública la nota del secuestro
y el monto del rescate) se entrelazan de modo que el lector puede
seguir pistas, dudas, mentiras, sospechas, cálculos y actitudes de
varios de los personajes. Más complicado aún es el tratamiento de
la voz del viejo “hippie”, veterano de Vietnam que en la segunda
parte revela a David mediante una carta anónima que Linda ha
sobrevivido y que David debe entregarle los quince millones a él
bajo pena de descubrir a David Sorensen como responsable del
fallido intento de homicidio. En el capítulo “Una forma distinta de
morir”, la verbosidad obscena de la carta del “hippie” interrumpe la
escena donde se desarrolla la reunión para una campaña publicitaria
en la que David es la pieza clave: los cosméticos “Olivia”, pensados
para la mujer latina en los Estados Unidos. En el siguiente capítulo,
“Escucha, pendejo…” la voz inunda por completo la narrativa al
convertirse en un monólogo a través de dos llamadas a teléfonos
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públicos en las que da indicaciones a David y al viejo Lagrange de
cómo entregarle el dinero.
Este capítulo ofrece un discurso que revela a un personaje
poco fiable, pues repetidamente hace dudar a David de haberlo
visto cometer el crimen para luego dar detalles del mismo. Las
interpelaciones de la voz permiten suponer las otras partes del diálogo
y las acciones que lo interrumpen, de las que nos enteramos en el
siguiente capítulo “La gallina ciega”, cuando Sorensen comunica a
la policía y a Lagrange las demandas del “hippie” (sin delatarse). El
efecto de este juego de voces y de información poco confiable es
que genera desazón: por primera vez, tanto el lector como Sorensen
no lo saben todo sobre lo que ha pasado con Linda.
En el desarrollo, el “hippie” convierte a Sorensen en rehén
y se apropia del dinero que entrega el viejo Lagrange, para luego
golpear a David, confirmar que Linda siempre estuvo muerta,
y dejarlo libre. Sorensen parece quedar libre de sospecha. En el
hospital, se entera de que la agencia publicitaria lo ha despedido y
su amigo Chuck O’Brien le ofrece conseguirle un nuevo empleo. Al
salir del hospital, David Sorensen es contactado por Eric Beckhart,
supuesto agente de la aristocracia suiza que pretende lanzar una
prestigiosa marca de relojes y que ha pensado en David Sorensen
para dirigir el “Proyecto Andrómeda”, que da título al capítulo
donde transcurre la suntuosa cena en la que se discuten los detalles
de la campaña publicitaria. David viaja a Suiza, se entrevista con el
conde de Agasti y se inserta de nuevo, en apariencia, en el mundo de
lujo y placer que tanto desea.
Al concluir su viaje a Berna, Sorensen se encuentra en la casa
de Cuernavaca con Olivia, quien lamenta haber dudado de él. Al
volver a San Francisco, David Sorensen se entera de que la policía ha
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encontrado el automóvil y el cuerpo de Linda. El desenlace de Linda
67, regresa a una fórmula de género: el Proyecto Andrómeda ha
sido un montaje del viejo Lagrange para atrapar a David. Sorensen
espera un depósito de quince mil dólares para echar a andar las
supuestas operaciones del Proyecto, pero recibe en su lugar quince
millones. El inspector Gálvez es notificado y sus sospechas sobre
Sorensen se reactivan. Su pesquisa revela el descubrimiento de un
error del asesino: ha mantenido el juego de llaves originales del
Damlier en el bolsillo del saco que usó la noche del homicidio. Si
bien el viejo Lagrange ha manipulado a Sorensen y al inspector,
también es claro que este camino lo acerca a algo que se asemeja a la
justicia, al menos, al castigo del asesino de su hija.
En este juego entre referentes cultos y masivos, fórmulas
y su vulneración además de una actitud irónica y un uso altamente
técnico del narrador, ocurre lo que para Amar Sánchez es la respuesta
literaria que resuelve las posturas en el debate entre “apocalípticos”
e “integrados”. La nomenclatura popularizada por Umberto Eco
hunde sus raíces en las primeras discusiones sobre la presencia de
los medios masivos y la emergencia de la industria cultural. Sus
protagonistas tuvieron posturas críticas afines a Theodor Adorno
y Max Horkheimer, por un lado, o más esperanzadas como la de
Walter Benjamin o Hans Magnos Enzensberger, por otro (Amar,
2017: 17-19). Si bien estas posturas parecen irresolubles, algunos
ejercicios literarios, entre los que destaca la literatura policiaca y su
apropiación latinoamericana, sugieren una vía estética que pone a
los dos campos en tensión productiva.
Las ideas de Amar Sánchez (2017) en torno al uso literario
de elementos de la cultura de masas parten de una división de
múltiples etiquetas: cultura alta y baja, la cultura de élite y la popular,
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binarismos que establecen jerarquías (12). Lo interesante, para ella,
es la visión posmoderna según la cual trabajar literariamente sobre
estos materiales da oportunidad para su transformación además de
generar otros pactos con el lector más allá del entretenimiento; el
lector, después de todo, conoce los clichés a los que se les buscan
salidas novedosas ( 29-30). Esto es a lo que Amar Sánchez se refiere
con los movimientos de “seducción y traición”. Amar Sánchez
entiende la seducción como un juego estratégico de atracción
que pospone el cumplimiento del deseo; los textos que Amar
Sánchez analiza seducen con las fórmulas de la cultura de masas y
decepcionan con su incumplimiento: en esta expectativa frustrada
está la diferencia de las formas mediáticas alienantes y complacientes
(32-33). Linda 67 opera con una plena conciencia de la tensión y
provecho estético de estos movimientos. Más aún, parece invertir
deliberadamente la forma que Amar Sánchez sugiere, poniendo
en primer término la traición (pues revela al asesino y el misterio
se construye de un modo distinto) y luego la seducción (guiños,
referentes, ironías además del giro con la irrupción del “hippie”).
En lo que toca al archivo de literatura neopolicial, la novela
de Linda 67 tiene un movimiento similar. Francisca Noguerol (2006)
identifica al libro como uno de los materiales que se enfocan en una
lección aprendida del hard-boiled y llevada al neopolicial:
Si el hard boiled nos enseñó que el motor del delito es el dinero, el
neopolicial considera las diferencias sociales como su motivación
esencial. … Linda 67. Historia de un crimen (1995) -del mexicano
Fernando del Paso- [contrapone] el american dream a la realidad
del subcontinente, demostrando los extremos de violencia a los
que se puede llegar por conseguir una vida mejor al otro lado de
la frontera (122).
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Antes hablaba de cómo la politización del neopolicial duda
del sistema político y judicial al tiempo que condena los crímenes de
Estado. Linda 67 logra elementos críticos. Sin embargo, no apunto a
un Estado latinoamericano o su sistema judicial corrupto. A través
del trabajo de otro de sus archivos (el de las marcas y los productos)
y de su personaje central es donde vemos más claramente a dónde
apunta su arsenal.
Industria cultural, consumo y cosmopolitismo para
el fin del mundo
El mundo de sofisticación de Linda 67 tiene un espíritu cosmopolita.
Al decir esto me refiero en parte a la actitud de los intelectuales
latinoamericanos, identificada por Mariano Siskind (2014), cuyo
“deseo de mundo” los hace mirar más allá de sus fronteras para
insertarse en una universalidad imaginada y al mismo tiempo escapar
de las opresiones de culturas nacionalistas (3). El “mundo”, aquí,
no es un conjunto de lugares, sino un constructo imaginado desde
América Latina: “a strategic, voluntaristic fantasy that is nonetheless
very effective in opening a cosmopolitan discoursive space where
it is posible to imagine a non-nationalistic, nonanthropocentric
path to a modernization that is set against the horizon of abstract
universality” que es legible desde la década de 1870 (7). Para Siskind,
el cosmopolitismo como estrategia literaria latinoamericana tiene un
resultado doble: por un lado, denuncia las estructuras hegemónicas de
formas europeas de exclusión, y por otro, los patrones nacionalistas de
auto-marginalización (6). Siskind parte de una idea de cosmopolitismo
en la que se presupone en esta universalidad un deber de ético de
preocuparse por el Otro y una obligación hacia el género humano
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que sobrepasa a la comunidad inmediata (8). Ese Otro es el habitante
de los márgenes geopolíticos. Siskind no es ajeno a la contradicción
que presenta el deseo de mundo y la ambición cosmopolita para el
intelectual latinoamericano, pues parece estar siempre condenado a
la insatisfacción en su búsqueda de universalidad, pero esa búsqueda
es parte constitutiva de su identidad (9). El mundo es una especie de
fantasmagoría imaginada que está siempre en otro sitio, es un espacio
universal de implicaciones éticas en donde inscribir la subjetividad
(10). Esta subjetividad, por ello, está siempre en tensión y búsqueda.
Como he mencionado, la relación de la novela de Fernando
del Paso con las apropiaciones latinoamericanas del género sugiere
un potencial crítico. Dado que la novela escapa de la tendencia
neopolicial, me interesa analizar algunas de las particularidades
de Linda 67 a la luz de las ideas de Siskind para discutir este
potencial. David Sorensen no sólo presenta algunos de los deseos y
contradicciones del cosmopolitismo, sino que tiene una artista que
lo hace notable: mientras que el intelectual que analiza Siskind busca
su camino de entrada a la universalidad por vía de la alta cultura, el
personaje de Fernando del Paso lo intenta hacer desde la capacidad
de consumir los más selecto del mercado. En este sentido, la actitud
de David Sorensen personifica el reverso oscuro de este deseo
cosmopolita, mismo que el propio Siskind (2019) identificará en
una revisión a sus conceptos iniciales como el colapso de la idea
de mundo, y que discutirá en lo que llamará un cosmopolitismo
para el “fin del mundo” (206). El consumo como principio rector
del personaje de Fernando del Paso evoca algunas de las críticas al
capitalismo en “La industria cultural”, de Thedor Adorno y Max
Horkheimer (2013), que parecen anticipar los colapsos cosmopolitas
que preocupan a Siskind y que Sorensen encarna en cierta medida.
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Antes, mencionaba la relevancia del archivo de la literatura
policial, el cine y la nota roja. En el análisis que me interesa ahora,
destacaré el mundo de Sorensen como un catálogo de lujos. La
novela es prolija en marcas de ropa, vino, accesorios, automóviles
y descripciones de alta cocina y maridajes. La primera página, de
hecho, describe el clóset de David, donde hay:
una impresionante colección de trajes y combinaciones de los
casimires y materiales más finos, la mayor parte hechos a la medida
por los mejores sastres de Milán y de Savile Row … Corbatas
de seda acanalada … compradas en Jermyn Street. Corbatas de
brocado de la Place Vendôme, corbatas de regimiento de Harrods
y Pierre Cardin. Corbatas Bernini y Van Laack … [camisas] hechas
a su medida por el camisero de The Custom Shop, de Grand
Avenue, y eran del mejor algodón egipcio. (Del Paso, 2017: 25)

En cuanto a su primer encuentro con Linda, destaca el
automóvil de colección que David choca sin causar daño real. Para
congraciarse, cenan juntos en el restaurante francés “Fleur de Lys”,
donde: “después de la botella del soberbio Château La Fleur-Petrus
82 que eligió David para acompañar la terrine de cordero, la ensalada
perigourdine, la cocotte de ternera aux fines herbes y los quesos —reblochon,
roquefort, brie de Meaux—, Linda ordenó una botella de Bollinger R.
D., también del 82, para rociar el postre” (45), una descripción que
pide al lector actualizar sus conocimientos de cocina y vinos.
La casa de Linda, a donde David se muda al casarse, está
en el exclusivo barrio de Nob Hill. Sus interiores se encuentran
adornados con litografías originales de Vasarely, emplomados
inspirados en Frank Lloyd Wright, sillones Chesterfield, figurillas de
Murano y un incensario hindú, óleos de Saura, Leonora Carrington,
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Tamayo, Botero, Richard Estes y Keith Haring (Del Paso, 2017:
52-56). Como antes el homicidio y el estado mental del criminal
evocaban la novela rusa, estos catálogos de lujo tiene sus propios
ecos. La descripción del apartamento evoca la tienda de curiosidades
junto al Sena donde Raphaël de Valentin encuentra la piel de zapa en
la novela La peau de chagrin, de Honoré de Balzac. Además del lujo, se
trata de lo exquisito y exótico. Los catálogos de prendas y accesorios
de Sorensen desperdigan en la novela lo que en el capítulo 11 de El
retrato de Dorian Gray podemos ver condensado en un sumario de
placeres en los que se dilapida el joven dandi. En ambos casos, un
objeto mágico les permite a Valentin y Gray cumplir con sus deseos:
el lujo y la capacidad de obrar sin consecuencias.
David Sorensen carece de objetos mágicos, pero tiene encanto,
un gran amigo y una esposa millonaria. Su propio empleo tiene una
evidente consonancia con el mundo que desea: es un publicista. Para
los lectores de Fernando del Paso, el uso de la publicidad como un
elemento crítico es familiar. Sólo basta recordar “Viaje de Palinuro
por las agencias de publicidad y otras islas imaginarias”, en Palinuro
de México. La crítica al mundo de la publicidad que en Palinuro ocurre
en clave paródica a través de una hipérbole desaforada, en Linda 67
se lee como una crítica de consecuencias más violentas. A leer, por
ejemplo, el segmento “Palinuro en Productolandia” (Del Paso, 2013:
248-257), y notar la forma de catálogo de productos que adquiere el
discurso, es inevitable notar la relación con Linda 67. Para Palinuro,
el producto común y el de alta gama se entrecruzan: es imposible
vivir un día sin tropezar con algo emergido del mercado. Esto es lo
que lo hace al mismo tiempo terrible e inevitable. Para Sorensen no
se trata de evitar el mercado, sino de acceder a sus bienes y servicios
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más exclusivos a como dé lugar, tanto si esto es haciendo publicidad
o incurriendo en el femicidio y la estafa.
Las constantes referencias a bienes de lujo abundan en la
novela y, del mismo modo que los guiños a la novela y el cine policial
mantienen una actitud cómplice con el conocedor de estos productos,
el catálogo de marcas, lujos y placeres da una idea acabada de una
universalidad deseada que se manifiesta en la capacidad de consumir
productos de alta gama. A pesar de que David es un hombre culto,
su interés principal no radica en insertarse en la universalidad del
“mundo” por la vía de esa cultura, sino de su capacidad como
consumidor. La cultura es un indicador de su mérito al mundo del
lujo, pero Sorensen no la valora por sí misma. La contradicción, para
Sorensen, es múltiple: creció como un dandi, pero su ingreso real es
moderado; ambiciona la alta gama, pero trabaja en campañas para
productos comunes.
A diferencia de los intelectuales que analiza Siskind, Sorensen
no tiene un mundo de opresión nacionalista del que busca escapar.
Su nacionalidad, es apenas un dato curioso: “el desarraigo, la ausencia
de nexo orgánico con un país y una cultura, convierten el origen del
personaje en uno de los muchos engaños de su vida, a la vez que
apuntalan sus comportamientos y decisiones” (Corral Peña, 2005:
116). Este desarraigo se vuelve conflicto al chocar una y otra vez con
los prejuicios sobre la mexicanidad que David Sorensen incumple:
desde la ausencia de la piel morena hasta la exquisitez de sus hábitos.
Esto es fuente de tensión tanto en su círculo social como en su trabajo.
Así se lo hace notar Chuck O’Brien cuando David le comenta que no
es popular en la agencia de publicidad. Además de su vestimenta, con
un aliño muy por encima que la de cualquier agente de publicidad:
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La otra cosa es el inglés que hablas … Tienes que darte cuenta
que los gringos no pueden tragar a un mexicano que habla un inglés tan
elegante y perfecto como el del profesor Higgins de My Fair Lady,
¿me explico? Aunque tal vez lo mejor es que representes a una
empresa europea y que no digas que eres mexicano sino un
príncipe húngaro (Del Paso, 2017: 92, mis cursivas)4.

En la misma fiesta de los Harris donde los amigos tienen
la conversación, David habla de la reforma 187 con Sheila, quien
se pregunta si a él le afecta. David responde con un chiste mordaz:
—Por supuesto que sí —dijo Dave—, yo soy indocumentado.
Sheila casi se atraganta con la champaña.
—Indocumentado, ¿usted? Está bromeando.
—No es broma. Soy un mexicano que hace casi tres años trabaja
en California sin permiso. Pero nunca me han pedido papeles…
—Claro, con ese color de piel, de cabello, de ojos, y su acento de
Chelsea, quién va a pensar que usted es mexicano… ( 85-86)

A diferencia de su padre, perfectamente aceptado en el mundo
de la diplomacia, Sorensen nunca logra pertenecer por completo
al mundo de los acaudalados. En la novela, la marginalización es
compensada con la lógica de consumo. Para Elizabeth Corral Peña
(2005), esta lógica es fundamental:
4 Elizabeth Corral Peña (2005) nota el juego de Del Paso en la alusión a
My Fair Lady, donde “la aristocracia londinense toma a la plebeya Elisa por
una princesa húngara” (p. 125).
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En Linda 67, como en el pop, la proyección hiperbólica
a primer plano de los objetos comprables y vendibles funciona
como propuesta estética, a la vez que se convierte en un poderoso
instrumento de crítica social. Los personajes de la novela no se
cuestionan la pertinencia de asumir la vida en términos mercantiles,
porque es la que les interesa: incluso parece ser la única manera que
conocen para relacionarse con el mundo. De ahí que David trate a
Linda como otro bien canjeable por dólares (121).
Natali González (2017a) reconoce en la estructura de novela
policiaca un pretexto para criticar a la sociedad consumista sin
moralizar, sino cuestionar las tensiones constantes de esta lógica en
la relación México-Estados Unidos (114).
La lógica de una vida asumida en términos estrictamente
mercantiles que menciona Corral recuerda la línea crítica de Adorno
y Horkheimer en “La industria cultural”. No es una casualidad
que Sorensen, quien encarna a ultranza la lógica de objetualizar la
humanidad, sea un publicista, una labor que Del Paso practicó y
que ha sido blanco de sus críticas por ser un trabajo que utiliza el
lenguaje de un modo especial para fines espurios (Figueroa, 2018;
Beltrán, 2021). Sorensen lleva al extremo su trabajo publicitario al
utilizarlo como la base para planear su crimen:
Cómo, dónde, cuándo: esto le recordaba lo que Bob Morrison le
dijo el primer día de trabajo en la agencia: cada vez que tengas un
producto que hay que vender por medio de la publicidad hazte las
siguientes preguntas, Dave: qué, a quién, dónde, cuándo y cómo
…. ¿Cómo? Ah, esto es lo más difícil de todo: cómo. Cómo vender
un producto. Cómo convencer a una joven chicana que con este
lápiz de labios se verá más bella. Cómo convencer a Lagrange
y a la prensa, a todo el mundo de que Linda fue secuestrada …

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Cómo hacerle creer … a todo el mundo, que si el viejo Lagrange
no entrega los diez, los quince millones de dólares, van a matar a
Linda (Del Paso, 2017: 108).

Espinosa-Jácome (2006) identifica tres proyectos
publicitarios en la armazón de la novela: el proyecto de cosméticos
“Olivia”, el homicidio y cobro de rescate millonario, y el Proyecto
Andrómeda (170-171). Los dos primeros son concurrentes y se
reatroalimentan. El último es un proyecto sólo en apariencia porque
es una celada del viejo Lagrange, quien voltea las tablas a Sorensen
atrapándolo con lo que más lo tienta: el acceso al mundo del lujo.
Para Adorno y Horkheimer (2013) el problema de la
“industria cultural” era que detrás de ella se encontraba la lógica
impositiva del capital. En esta, la experiencia humana queda reducida
a dos posibilidades: productor o consumidor; durante el tiempo
de trabajo se produce y durante el ocio se consume, pero nunca
estamos fuera de la lógica del mercado (8). Los medios masivos
establecen un gran lenguaje que el consumidor entiende y que marca
la pauta de quien lo produce ( 21). La publicidad es clave, pues es un
ejercicio costoso que garantiza que sólo los productos que la pueden
pagar hagan llegar su mensaje; condensa los vicios de la industria
cultural al ser una de sus fuentes principales de ingreso y también al
convertirse en su “arte por excelencia”; al promover sus productos,
construye y perpetúa su lenguaje ideológico (75-77). Para Sorensen,
es claro el impacto de los medios y de la narrativa de la pertenencia al
mundo, como es notable en las estrategias que el equipo publicitario
desarrolla en torno a la línea de cosméticos para mujeres latinas
descritas en el capítulo “Una forma distinta de morir”. Cuando a
su equipo se le cuestiona por qué piensan anunciar el producto en
horarios televisivos entre las nueve y las once de la mañana, cuando
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nadie ve la televisión, la respuesta hace evidente el constante ruido
de fondo de la publicidad en medios masivos en la experiencia del
target de mercado:
Nadie la ve, pero muchos la oyen … un estudio que revela que las
mujeres que trabajan en su casa oyen no sólo la radio: muchas …
oyen la televisión mientras cocinan o lavan la ropa. Y todavía hay
un alto porcentaje de mujeres chicanas e ilegales sin empleo. Por
otra parte, muchas ayudan en la limpieza de otras casas, mientras
las dueñas están fuera, y también oyen la televisión. (Del Paso,
2017: 198-199)

Como Adorno y Horkheimer (2013) anticipaban: “Reducidos
a material estadístico, los consumidores son distribuidos sobre el
mapa geográficos de las oficinas de investigación de mercado, que
ya no se diferencian en nada de las de propaganda, en grupos según
ingresos” (12). Esta lógica de mercado utiliza la narrativa del éxito
uno y otra vez para establecer una relación inmediata: triunfar es
ser capaz de participar del mundo del consumo ( 28). El equipo de
Sorensen no es ajeno a esto.
Bob Morrison le muestra un comercial que han desarrollado
cambiando el eslogan original de David, “El orgullo de ser latina”,
por: “el orgullo de ser distinta… A las hispánicas, a las chicanas, no
les gusta que las llamen así. Todas están ansiosas de ser consideradas
ciudadanas norteamericanas… Aunque paradójicamente, al mismo
tiempo, quieren ser distintas…” (Del Paso, 2017: 204). El comercial
en blanco y negro muestra una mujer latina de piel oscura abrazando
a un hombre de piel clara. Sólo las uñas rojas tienen color: “Lo
abrazaban, lo apretaban, lo arañaban. Era evidente que se trataba
del apogeo de un coito … Aparecía el logotipo de Olivia y, debajo
de él, la primera parte del eslogan, leído al mismo tiempo por el
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locutor: Olivia… una forma distinta de ser” (205, cursivas en el
original). La crítica de los alcances de la publicidad, el uso particular
de su lenguaje es clara en este capítulo. Mientras en la reunión se han
discutido las estrategias, Sorensen lee para sí, en fragmentos cada
vez más grandes, el mensaje que el “hippie” ha dejado en su casa
diciéndole que él atestiguo el ataque de David a Linda, que la mujer
no ha muerto y que Sorensen debe entregarle los quince millones
del rescate. Lado a lado, dos formas de mensaje con la intención de
conseguir un beneficio económico.
El ideal del “deseo de mundo” cumplido, en la narrativa
del comercial descrito, es especular con la experiencia de Sorensen
y su fallido matrimonio con Linda. Como recuerdan Adorno y
Horkheimer (2013), la industria cultural defrauda constantemente
postergando siempre el placer o la consecución de ese supuesto
éxito (8). La forma en que la publicidad funciona como discurso que
condensa en el caso de Sorensen, se vuelve entonces transparente: si
todo el mundo está en la lógica del mercado, el diseño de la campaña
publicitaria también puede funcionar como base para el diseño de
un crimen pues su fin es el mismo: la ganancia económica, el sueño
del éxito, vivir en el mundo del consumo y fracasar.
Mariano Siskind, al revisar algunos de sus planteamientos
sobre el cosmopolitismo de cara a los retos del siglo XXI, discute
la crisis en la idea de “mundo”. Se trata de reconceptualizar la
idea de cosmopolitismo “during a historical juncture defined by
the total collapse of the imaginary function assigned to the world
by the experience of the that was central to the discourse of
cosmopolitanism” (Siskind, 2019: 206); esto es, el mundo como la
estructura simbólica que apoyaba los imaginarios de emancipación,
igualdad y justicia (206). Entre los mayores síntomas que Siskind
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identifica en este “fin del mundo”, se encuentran las crisis de
desplazamiento de refugiados y migrantes, la intensificación del
militarismo y la violencia, además de una radicalización de las formas
de dominación y explotación capitalista que han incrementado
las desigualdades socioeconómicas (209). Este fin del mundo ha
alcanzado al propio capitalismo: “And even Capital articulates its
own structuring function in direct relation to it, simultaneously as
causing and being endangered by the end of the world” (212-213). Desde
esta perspectiva, lo que Siskind ya observa en 2019 como colapso ya
se encuentra en formación durante la década de los noventa en que
se ubica la novela.
Antes, discutía las referencias, muchas de ellas originadas en
la nota roja: los crímenes de O. J. Simpson y Susan Smith, actos de
terrorismo, como el bombardeo de Oklahoma, que opaca parcialmente
las noticias sobre el desenlace del secuestro de Linda (Del Paso, 2017:
223 y 232), la epidemia global de VIH/SIDA, la hostilidad contra
las comunidades migrantes en los Estados Unidos, además de las
sucesivas crisis mexicanas posteriores a 1994: los magnicidios y el error
de diciembre, entre otros. Todas ellas, señales del “fin del mundo”.
Algunos de los problemas mexicanos tienen incluso repercusiones en
el mundo estadounidense. Si el inspector Gálvez llega a sospechar de
Jim Harris como posible secuestrador es porque sabe que su compañía
de decoración ha sufrido reveses económicos por la insolvencia de
sus clientes hoteleros mexicanos luego de la crisis del 94 (Del Paso,
2017: 192), una evidencia de que los márgenes geopolíticos nunca
están tan lejos de los centros cosmopolitas.
El cosmopolitismo de la pérdida, que Siskind asegura que
puede aún tener funcionalidad en un estado de cosas donde la idea de
“mundo” ha colapsado, es analizado a través del cuento de Roberto
220

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Bolaño, “El Ojo Silva”. Sin entrar en los detalles de la trama, Siskind
(2019) nota que los personajes hablan de la India de un modo vago,
una geografía imprecisa en donde ocurre un episodio de tráfico
y explotación sexual infantil. Para Siskind, “It is the intentionally
unspecified name of an elsewhere that requires a lack of geocultural
specificity in order to fulfill its narrative purposes – to underscore
the universality of violence as the unifying constitutive condition of the end
of the world” (220-221, mis cursivas). El movimiento de Bolaño,
para Siskind, coloca a ese mundo colapsado en un allá periférico.
Fernando del Paso, adelantándose al colapso del mundo en una
época particularmente violenta y de crisis, coloca el fin del mundo
en el centro del Occidente desarrollado: San Francisco. En Linda 67,
el fin del mundo no viene desde la periferia hacia el centro, sino que
se gesta en el corazón de las sociedades que alguna vez fueron el
centro del deseo de mundo.
El trabajo que Fernando del Paso realiza con las expectativas y
referentes del género policial es un primer movimiento introductorio
para un entramado referencial mayor. La obra reta los elementos de
las fórmulas conocidas, ironiza y hace guiños, mientras entrelaza
este archivo con el de la alta literatura, los referentes al mercado y las
señales del colapso cosmopolita. Con ello, la obra seduce al lector al
tiempo que lo reta. Por otro lado, amplía las posibilidades de lectura
de los géneros venidos de la cultura de masas al emplearlos como
base estructural de un desarrollo estético que escapa a las expectativas
del neopolicial, mayormente utilizado en Latinoamérica. Sobre esta
base estructural y este desarrollo estético, Fernando del Paso nos
abre al abismo del crimen que se respira cerca del fin del mundo
como deseo universalidad y concebido mayormente como mercado.
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Novela mexicana reciente: Aproximaciones críticas (pp. 141-160).
Ediciones y Gráficos Eón / The University of Texas at El
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Balzac, Honoré de (2017). Œuvres Complètes. Arvensa Editions.
Edición digital.
Beltrán, Rosa (16 de abril de 2021). “Fernando del Paso el publicista”.
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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La ciencia ficción mexicana: del margen a un centro
que es muchos centros
Mexican science fiction: from the margin to a center
that is many centers
Alejandro Ramírez Lámbarry
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0003-3299-5914
alambarry.ffyl@gmail.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Este artículo analiza cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. La primera, de 1991, se sitúa desde el margen del
campo literario y justifica su importancia con la apropiación regional que
los autores antologados han hecho del nuevo género de origen anglosajón.
Las siguientes antologías de 1997 y 2001 emprenden una disputa contra
el centro del campo con el fin de obtener mayor capital. Sus tomas de
posición implican la apropiación de la tradición literaria canónica, la
cercanía del género de la ciencia ficción con la fantástica (del cono Sur) y,
de nuevo, la originalidad de la apropiación de este género en México. Por
último, la antología de 2018, de Libia Brenda, se presenta desde un centro
dual o bicultural que modifica la dinámica de margen y centro. Una de sus
mayores aportaciones es ser la primera antología que incluye un número
considerable de escritoras.
Palabras clave: Ciencia ficción, antologías, Bourdieu, margen, centro.

227

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Abstract: We analyze in this article four science fiction anthologies that
were published in Mexico. The first one, published in 1991, occupied the
margins of the literary field and argued its importance with the fact that
English science fiction was assimilated –and not only copied– by Mexican
authors. The following anthologies, 1997 and 2001, tried to destabilize the
center with the aimed of obtaining more literary capital. Their strategies
were aligning science fiction with canonical literature and with fantastic
literature (from the Southern Cone) and arguing again that Mexican writers
had successfully assimilated this genre. Finally, Libia Brenda’s anthology
from 2018 situated itself in a dual or bicultural center changing the margin
and center dynamics. Brenda’s main achievement was the addition for the
first time of an important number of female writers.
Keywords: Science fiction, anthologies, Bourdieu, margin, center.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En este artículo estudiaremos cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. Nos interesa evaluar las tomas de posición
que estas antologías realizaron en su momento y su contribución
para cambiar el sistema literario mexicano en lo que respecta, en
específico, a la relación entre el margen y el centro. Las cuatro
antologías son Más allá de lo imaginado (1991),5 El futuro en llamas (1997),
Visiones Periféricas (2001) y Una realidad más amplia. Historias desde la
periferia bicultural (2018). Los antologadores son, respectivamente,
Federico Schaffler, Gabriel Trujillo Muñoz, Miguel Ángel Fernández
Delgado y Libia Brenda.6
Nuestra tesis es que la primera antología colma un vacío en el
campo literario mexicano que nace debido a la original controversia
entre los supuestos géneros menores y el género mayor o canónico.
Estos géneros menores fueron –como lo indica Gabriel Trujillo en la
primera antología– la narrativa policiaca, la novela histórica y la ciencia
ficción, mientras que el canónico fue el realismo histórico y épico con
prácticas de vanguardia. Al referirse a este periodo, Sánchez Prado
5 Se publicó en tres tomos. Los dos primeros son de 1991 y el tercero de
1994.
6 No estudiamos las antologías del cuento fantástico por tratarse de un
género que, si bien cercano a la ciencia ficción, se propone desde otra tradición.
Algunos ejemplos de estas antologías son: Cuentos fantásticos mexicanos,
compilada y prologada en 1986 por María Elvira Bermúdez y Agonía de un
instante. Antología del cuento fantástico mexicano, de Frida Varinia. Tampoco
estudiamos las antologías que compilaron a los ganadores del premio Puebla
de Ciencia Ficción porque su único criterio de selección fue que sus autores
hubieran obtenido el premio. No hay un proyecto teórico-histórico-poético
en su estructura. Algo similar argumenta el mismo Federico Schaffler en la
primera antología de ciencia ficción: “una antología de un concurso no es
representativo (sic) de lo que se está produciendo a nivel nacional” (21). Estas
antologías son Principios de incertidumbre. Premio Puebla de Ciencia Ficción
1984-1991, Auroras y horizontes y El acto y el destino.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

define el canon desde dos prácticas novelescas: “‘fiction of totality’
(which in itself is a variation of narrative modes such as ‘foundational
fiction’, and ‘national allegory’) and the transnational ‘modern epics’”
(2018: 64). Las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde
el margen, pero optan por estrategias distintas para obtener mayor
prestigio y relevancia. Mientras que la antología de Trujillo incluye
la ciencia ficción en la tradición literaria más canónica; se aprovecha,
así, la cercanía que tiene ésta con el género de la literatura fantástica;
la de Ángel Fernández apela al empoderamiento desde el margen,
la periferia o lo que Beatriz Sarlo llamó las orillas.7 Esta creación
marginal que renueva y empodera se concreta en Visiones Periféricas
con una muestra de ciencia ficción con temas nacionales y un lenguaje
coloquial. Sin embargo, en las tres primeras antologías la posición
marginal que buscaba ser trascendida no les permitió ver que, a su
vez, habían silenciado a otro grupo. La antología de Libia Brenda
carece de una justificación crítica, pero representa en su selección
una ciencia ficción más diversa, ya que incluye por primera vez a un
número importante de escritoras. Se trata, además, de una antología
escrita en diálogo con el país con mayor capital literario en cuanto a la
ciencia ficción: los Estados Unidos de América.
Pierre Bourdieu señala que un campo es un “conjunto de
posiciones distintas y coexistentes, externas unas a otras, definidas
7 En Borges, un escritor en las orillas, Sarlo refiere que parte de la
originalidad de Borges ocurre gracias a su posición marginal: “la soltura de
un marginal que hace libre uso de todas las culturas” (2003: 14-15); asimismo:
“La trama de la literatura argentina se teje con los hilos de todas las culturas;
nuestra situación marginal es la fuente de una originalidad verdadera, que no
se basa en el color local... sino en la aceptación libre de la influencia; donde los
escritores europeos se angustian por el peso de sus antecesores, los rioplatenses
se siente libres de parentesco obligado” (2003: 63).

230

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en relación unas de otras, por su exterioridad mutua y por relaciones
de proximidad, de vecindad o de alejamiento y asimismo por
relaciones de orden, como por encima, por debajo y entre” (1999:
16). El campo se activa cuando dos polos entran en conflicto: el
grupo dominante, que desea preservarse en el poder, y el grupo
que lo desafía. El capital literario está en juego; con éste es posible
emitir juicios sobre el valor estético de una obra, de un género
literario y de un grupo de escritores: consolidar a unos en demérito
de otros. El capital configura el espacio del campo; asocia a aquellos
que lo poseen y margina a quienes carecen de él. Según Bourdieu
nuestros criterios estéticos y el valor que otorgamos a una tradición
están determinados por las luchas del campo literario.8 Nuestras
definiciones de margen y centro, de género menor y canónico
responden a su teoría: se trata de las obras, los géneros literarios
y los autores consagrados por la tradición; son el resultado de las
luchas y los conflictos dentro del propio campo por obtener capital
literario.
Es claro que existen diversas instancias de consagración
acompañadas de diversas estrategias para obtener capital. Bourdieu
escribe que la producción del valor de la obra depende:
no sólo a los productores directos de la obra en su materialidad
(artista, escritor, etc.), sino también al conjunto de los agentes y
de las instituciones que participan en la producción del valor de
8 Bourdieu escribe: “La definición más estricta y más restringida del
escritor (etc.), que aceptamos en la actualidad como evidente, es fruto de una
larga serie de exclusiones o de excomuniones destinadas a negar la existencia
como escritores dignos de este nombre a todo tipo de productores que podían
percibir su propia existencia como escritores en nombre de una definición más
amplia y más laxa de la profesión (1998: 331)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

231

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

la obra a través de la producción de la creencia en el valor de la
obra de arte en general y en el valor distintivo de tal o cual obra de
arte, críticos, historiadores del arte, editores, directores de galerías,
marchantes, conservadores de museos, mecenas, coleccionistas,
miembros de las instancias de consagración, academias, salones,
jurados, etc. (1998: 339)

Las antologías que analizaremos en este artículo son tomas
de posición9 con el fin de adquirir mayor capital literario. Con este
capital buscan salir del margen para ocupar el centro. Si la apuesta
es exitosa se volverán, a su vez, en instancias de consagración. Son
famosas las antologías de poesía en México como Poesía en movimiento
y Antología de la poesía mexicana moderna porque consolidaron a un
grupo y a una poética en demérito de otros. Nuestro objetivo es
estudiar este mismo suceso con la ciencia ficción.
El surgimiento del margen
La primera antología de ciencia ficción en México cuenta con
un prólogo de Gabriel Trujillo y tres Introducciones de Federico
Schaffler. Se publicó en la editorial del Consejo Nacional para la
Culturas y las Artes, en su colección de Tierra Adentro: un proyecto
gubernamental que tenía como objetivo descentralizar el poder
literario de la capital y desarrollarlo en los estados de la República. Su
misión busca desafiar el orden y la jerarquía existentes: la literatura
hasta entonces se leía, difundía y consagraba únicamente en la
9 De acuerdo con Bourdieu: “Las tomas de posición (obras, manifiestos
o manifestaciones políticas, etc.), que se pueden y deben tratar como un
‘sistema’ de posiciones para las necesidades del análisis, no son el resultado de
una forma cualquiera de acuerdo objetivo, sino el producto y el envite de un
conflicto permanente. Dicho de otro modo, el principio generador y unificador
de este ‘sistema’ es la propia lucha” (1998: 345)

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Ciudad de México. Una antología de ciencia ficción adquiere mayor
sentido al tratarse de un género marginal que busca reconocimiento.
Schaffler reconoce la situación y, entonces, presenta en los tres
tomos las listas de los escritores con sus nombres y su estado de
origen. Refiere que la selección es una: “muestra representativa”,
de “autores de varias partes del país” (1991, I: 19). Se cumple así el
objetivo de Tierra Adentro.
Este proyecto descentralizador se acompaña con el
posicionamiento marginal de la ciencia ficción. En esta misma página
inicial, Schaffler lamenta que este género “ha sido menospreciado y
muchos escritores lo rehúyen por considerar que puede dañar la
imagen que de ellos se tiene o encasillarlos en un nicho literario poco
productivo” (1991, I: 19). El antagonista es la “gran literatura” (1991,
I: 20). Schaffler no aclara a qué se refiere con este concepto. Serán
los otros antologadores quienes lo hagan. Por ahora solo tenemos la
afirmación del margen.10 Trujillo agrega en este espacio marginal a
los géneros de la narrativa policiaca y la narrativa histórica.
De esta manera, la primera antología colma lo que
Bourdieu llama una laguna estructural: un vacío cuyos bordes
están delimitados por la estructura: un vacío en potencia.11 Trujillo
nos revela la temporalidad de esta laguna estructural: “En este
momento, el clima intelectual ya es otro: los ‘subgéneros’ literarios,
10 Trujillo refuerza esta concepción al escribir en su prólogo: “la ciencia
ficción ha sido una literatura al margen” (en Schaffler, 1991, I: 11).
11 Bourdieu define la laguna estructural de la siguiente manera: “Para que
las osadías de la búsqueda innovadora o revolucionaria tengan posibilidades
de ser concebidas, tienen que existir en estado potencial en el seno del sistema
de posibilidades ya realizadas, en forma de lagunas estructurales que parecen
estar esperando y pidiendo ser colmadas, en forma de direcciones potenciales
de desarrollo, en forma de vías posibles de búsqueda” (1998: 349).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

como la ciencia ficción, empiezan a ser considerados como formas
expresivas válidas para percibir las nuevas realidades” (en Schaffler,
1991, I: 13). Este cambio no sucede de manera natural, se provoca;
Schaffler afirma que para continuar con este proceso de cambio
deben intervenir “autoridades culturales, editoriales, autores
y lectores” (1991, I: 22). El orden de la lista revela mucho de la
constitución del campo literario mexicano. En él se sueña primero
con la consagración de los premios y reconocimientos literarios
(autoridades culturales), después la publicación en las editoriales de
mayor prestigio, y le sigue el reconocimiento de otros autores ya sea
por medio de reseñas y comentarios. Nuestros bestsellers –las obras
que han consumido masivamente los lectores– suelen excluirse del
canon (Federico Gamboa, Luis Spota, Jorge Ibargüengoitia). Este
orden es más revelador todavía si consideramos que la ciencia
ficción en el mundo anglosajón surgió como un género de consumo
masivo. Vemos que Schaffler descarta esta posibilidad en México:
los lectores aparecen al final de la lista.
Una vez colmada la laguna estructural del margen y descrito
de manera muy vaga el rival (la gran literatura), la primera antología
describe la originalidad de este nuevo género. Trujillo lo relaciona con
la ciencia y propone una genealogía –que veremos con más detalle
en el siguiente apartado– que abarca a los griegos, los romanos,
la creación de universidades, el Renacimiento, el racionalismo, el
romanticismo y la literatura de terror. Los nombres que acompañan
estas culturas y escuelas son, entre otros, Thomas Moro, Platón,
Shelley, Julio Verne, Darwin y Einstein. Si bien la ciencia ficción
se encuentra en el margen, la tradición de la que abreva es la más
importante de occidente; esto nos dice Trujillo.
234

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Para Schaffler, la importancia está en la adaptación regional
del género. En el primer tomo escribe: “Esta ciencia ficción muy
propia de nosotros y difícilmente encontrable en la producción
comercial mundial, es lo que puede caracterizar y darle validez al
autor mexicano” (1991, I: 19). En el segundo tomo, vuelve al mismo
argumento y afirma que los escritores: “utilizan temas y aspectos
propios de nuestra cultura e historia” (1991, II: 9). Se trata de un
diálogo entre particularidad histórica y universalidad; la apropiación
creativa de un género foráneo. En este sentido, cabe decir, el género
de la ciencia ficción no se distingue de ningún otro en México ni
en Latinoamérica. La literatura que se ha escrito en nuestro país
ha tenido siempre en su origen una influencia extranjera. Antonio
Candido llama a este fenómeno una “relación de placenta”, de “país
nuevo”, y afirma que: “Una etapa fundamental en la superación de
la dependencia es la capacidad de producir obras de primer rango,
influidas, no por modelos extranjeros, sino por ejemplos nacionales
anteriores. Esto significa el establecimiento de una causalidad
interna, que hace incluso más fecundos los préstamos tomados a
otras culturas”. (2000: 346). Schaffler propone algo similar en su
antología: el inicio de una causalidad interna que le dé validez a la
ciencia ficción mexicana.
Además de esta causalidad interna que consolida el campo
literario nacional, la preocupación de Schaffler al destacar la unicidad
de la ciencia ficción mexicana responde a otro tema, presente en todas
las antologías: la relación del campo nacional con el internacional.
Los mercados anglosajón y europeo son desproporcionalmente
mayores al nuestro. De esta manera podemos hablar de lo que
Víctor Carrancá define como una doble marginación: “la primera, en
cuanto a su comparación inevitable con la ciencia ficción canónica,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

235

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

es decir, la estadounidense y europea; la segunda, que determina que
la producción literaria interna se encuentra supeditada a sistemas
clasificadores hegemónicos que priorizan otros temas que pueden
considerarse de ‘alta literatura’” (2020: 95). Desde el primer tomo
hay una clara conciencia de la desigualdad de capital y el intento
de Schaffler por obtenerlo; por ende, celebra que su nombre se
haya incluido como miembro activo de la Science Fiction Writers of
America.12 En el tercer tomo vuelve al tema, cuando celebra como “la
máxima exposición que nuestro movimiento ha recibido” (1994, III:
10), la inclusión de un artículo de Mauricio-José Schwartz publicado
en The Encyclopedia of Science Fiction de Inglaterra. Estos primeros
pasos de lo que Pascale Casanova llamó la República Mundial de
las Letras –un campo literario mundial regido por un marcador
temporal de las prácticas escriturales que se validan en el centro
(Meridiano de Greenwich literario), para ser después asimiladas en
las periferias– cobrarán una gran importancia en la última antología
de Libia Brenda. 13
En busca del antecedente canónico
La antología El futuro en llamas realiza un cambio en el
posicionamiento del género de la ciencia ficción al alinearlo con
12 Este hecho: “permite que la ciencia ficción de México esté ya presente
en el mundo y en el mercado más grande del planeta, como punta de lanza de
un movimiento que deberá consolidarse en los próximos años” (1991, I: 23).
13 Pascale Casanova escribe: “what might be called the Greenwich
meridian of literature makes it possible to estimate the relative aesthetic
distance from the center of the world of letters of all those who belong to it.
This aesthetic distance is also measured in temporal terms, since the prime
meridian determines the present of literary creation, which is to say modernity”
(2004: 88).

236

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

otros géneros y autores más canónicos. La introducción de Gabriel
Trujillo retoma el trabajo que ya había presentado en Más allá de lo
imaginado. Tenemos la mención de los primeros utopistas: Platón,
San Agustín, Luciano de Samosata y Tomás Moro. A ellos les siguen
“la ciencia renacentista” y “el enciclopedismo ilustrado” (1997: 7),
y una serie de nombres como Newton, Diderot, Voltaire, Jefferson
y Humboldt. Después de este recorrido universal, Trujillo llega a
México. “La ciencia ficción, hasta donde hoy lo sabemos, comienza
a practicarse desde 1773, cuando todavía éramos colonia española”
(1997: 10).
El primer autor mexicano es el fraile franciscano Manuel
Antonio de Rivas, cuyo texto relata un viaje a la luna. En el siglo
XIX destaca los nombres de Fernández de Lizardi, Pedro Castera
y Amado Nervo; de comienzos del XX: Julio Torri y Martín Luis
Guzmán; después a Juan José Arreola y Carlos Fuentes; por último,
de la Generación de Medio Siglo menciona a Salvador Elizondo,
José Agustín y José Emilio Pacheco. Ningún autor de esta lista
puede considerarse marginal. Son ellos quienes, en realidad, han
impuesto las figuras autorales consagradas y las modas literarias
de su momento. De hecho, es posible resumir este recorrido con
las siguientes escuelas: Costumbrismo, Modernismo, Ateneístas,
Escrituras de Vanguardia y Generación de Medio Siglo. El espacio
del margen, que había ocupado Schaffler, se viste con las vestimentas
del centro.
Al llegar al siglo XX Trujillo aborda el género de la ciencia
ficción sin aclarar si se refiere al mundo anglosajón o al mexicano.
Escribe, por ejemplo: “Al principio, para muchos lectores y críticos
literarios, la ciencia ficción no pasaba de ser una literatura cuasi
aventuresca, exclusiva para niños y adolescentes con intereses
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

científicos”. (1997: 9) A diferencia del mundo anglosajón, en el
campo literario mexicano la etiqueta de la literatura infantil y juvenil
no fue explotada sino hasta bien entrado el siglo XXI. Todavía en
la década de los noventa autores como Julio Verne y H.G. Wells
eran publicados en la misma colección de Sepan Cuantos (Porrúa)
junto con Dostoievski, Shakespeare y Flaubert. En los Estados
Unidos la ciencia ficción se difundió en la serie de revistas pulp, que
como su nombre indica, se publicaba en un papel de baja calidad.
Las publicaciones solían ir acompañadas de imágenes llamativas
y cumplían una demanda de un gran mercado naciente. Estas
publicaciones fueron atacadas como literatura comercial y barata,
pero en México no hubo revistas de pulp ni publicaciones de éxito
comercial de ciencia ficción.
Víctor Carrancá muestra en su investigación doctoral que
la génesis del género en el país se dio en la década de los sesenta
con la primera revista publicada en México, Crononauta, dirigida por
Alejandro Jodorowsky y René Rebetez. A pesar de su nulo éxito
comercial –publicaron solo dos números–, la revista tuvo una buena
estrategia de consolidación ya que sirvió de plataforma para la
creación del Club de Ciencia-Ficción, en el que había que enviar un
formulario y se recibía una credencial oficial del Club. Este hecho,
de acuerdo con Carrancá: “implica una manifestación literaria
de mayor complejidad, que comienza a instaurar los mercados e
instituciones del sistema” (2020: 60). Una vez desaparecida la revista,
la editorial Novaro siguió publicando a autores de ese Club en sus
diversas colecciones. La segunda gran revista del género fue Ciencia y
Desarrollo, financiada por el CONACYT. Esta revista publicaba sobre
todo artículos de divulgación científica. Podemos decir entonces
que la génesis de la ciencia ficción en México es muy distinta a la
238

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

del mundo anglosajón: allá la mayor fuerza se dio en el mercado
de lectores masivos, mientras que en nuestro caso el impulso lo
dieron las instituciones gubernamentales y personas aisladas en el
medio. De esta manera, Trujillo combina las tradiciones anglosajona
y mexicana (habla del Premio Puebla y de asociaciones de escritores)
para referir una tradición que fue en ocasiones relegada y en otras
promocionada por instituciones y escritores de gran valía.
De igual modo, Trujillo aborda de manera alternativa los
nombres de literatura fantástica y de ciencia ficción. Cuando el
género cae en una posición de subordinación o de género comercial,
Trujillo lo alza a la posición más fuerte y de mayor capital literario de
la literatura fantástica. Cuando el género aprovecha su marginalidad
para subvertir las formas convencionales, entonces retoma la posición
periférica de la ciencia ficción. De esta manera, al tratar el siglo XX
Schaffler lamenta que el género de mayor prestigio en México sea
el realismo histórico. “La ciencia ficción mexicana ha padecido…
una marginación parecida. Su discurso, a medio camino entre el
texto de divulgación científica y el relato fantástico de aventuras, no
parece tener cabida en los temas caros (y prestigiados) de la literatura
nacional” (20). Para contrarrestar esta idea, menciona a Borges, Bioy
Casares, Horacio Quiroga y Julio Cortázar como ejemplos de autores
que conjuntan un escritura experimental, lúdica y compleja en el
género de la fantasía. Esta misma escritura es la que suponemos en los
autores antologados por Trujillo. La lista que presenta a continuación
es de autores muy poco conocidos en su momento: René Rebetez,
Bernardo Ruiz, Mariano Martínez, Edmundo Domínguez Aragonés,
Federico Schaffler, Mauricio-José Schwarz y Arturo César Rojas. La
originalidad de estos autores de ciencia ficción depende de la distancia
con el género canónico del realismo histórico. Trujillo señala:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

En buena medida, la marginalidad inherente a este género ha
contribuido a que sus autores ejerzan una mayor libertad creadora.
Al no estar sujetos a las modas literarias y a las mitologías
predominantes de la literatura nacional, los escritores de ciencia
ficción se han permitido cometer sus propios errores y aciertos
sin temor al ridículo y al ostracismo (1997: 27).

La mención de “ridículo” y “ostracismo” va ligada a su
posición de marginación en el campo: no tienen el poder de decidir
aquello que es estético ni literario; sus obras pueden entenderse, por
lo mismo, como ingenuas y hasta ridículas. Cuentan, eso sí, con la
tradición de la literatura fantástica (Borges, Cortázar) que Trujillo
ensalza. Y también con esta antología que es una toma de posición
para que las cosas cambien.
En suma, Trujillo enfrenta la doble marginación que vimos
en el apartado anterior construyendo un argumento en el que la
generación de autores jóvenes que practican la ciencia ficción se
integra de manera natural a la tradición humanista occidental, y al
canon literario del país (aunque este canon a veces no los reconozca),
además de continuar la tradición de la literatura fantástica de autores
del cono Sur. Estos escritores son renovadores y experimentales
porque pueden ocupar y dejar a conveniencia su marginalidad.
La dejan para consolidar su tradición y la ocupan para definir su
originalidad subversiva e irrespetuosa. Eventualmente, el objetivo
es convertirse en centro; prueba de ello es que el escritor con el que
termina la introducción es nada menos y nada más que Juan Rulfo,
“otro vidente del árido corazón del México contemporáneo” (1997:
28). Se requiere de un tour de force para concluir una antología de
ciencia ficción con Rulfo, pero vale la pena el esfuerzo si los textos
que forman parte del libro se leen en diálogo con lo que Rulfo
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representa: el canon de la literatura mexicana. Por si había alguna
duda sobre la intención del antologador, este nos recuerda que el
título del libro El futuro en llamas establece una relación intertextual
con El Llano en llamas.14
La mexicanización de la ciencia ficción
Al igual que con Trujillo, Miguel Ángel Fernández inicia con la
búsqueda del antecedente canónico; entre más remoto mejor: el fraile
ilustrado Manuel Antonio de Rivas que escribió en el siglo XVIII
un viaje a la luna. A diferencia de Trujillo, Fernández desarrolla la
creación institucional de la ciencia ficción en México. Su trabajo nos
aporta una radiografía muy interesante del campo literario mexicano
de esa época. Vemos que, después de las revistas de Crononauta y
Ciencia y Desarrollo, surge en 1984 el premio Puebla de “Cuento de
Ciencia Ficción”. A falta de un gran público consumidor, de nueva
cuenta el Estado –en específico el Consejo Estatal de Ciencia y
Tecnología de Puebla dirigido por Celine Armenta– interviene
para impulsar la producción y el consumo literario.15 El mismo
procedimiento se llevó cabo –por medio del Instituto Nacional de
14 Es tan sorprendente el tour de force que el mismo Trujillo escribió en
la primera antología de ciencia ficción que este género no era reconocido en
México porque: “El panorama de la literatura nacional, que entonces oscilaba
entre el relato rural a lo Juan Rulfo y a la cosmovisión urbana a lo Carlos
Fuentes” (1997: 12).
15 Víctor Carrancá, al respecto, observa: “En el caso del Premio Puebla, al
ser un factor de prestigio entregado inicialmente por quienes conformaban ese
incipiente movimiento de consumidores/productores de CF, la jerarquización
de productores tenía un doble juego, ya que no solo ayudaba al grado
de consagración entre quienes lo recibían, sino que sacó a la CF de las
publicaciones especializadas para darla a conocer a un público más amplio”
(2020: 71).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

241

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Bellas Artes– para promover la creación del ensayo, la novela y el
cuento. Pero el hecho de que surja un premio con una temática tan
precisa indica la importancia que se le dio en su momento a la ciencia
ficción. Y el concurso “Puebla” tuvo éxito. Fernández enumera una
gran cantidad de revistas, fanzines, publicaciones y asociaciones que
surgieron a la postre del premio (entre ellas quizá la más importante
es la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía). Esta parte
histórica, concluye con un ataque a la crítica mexicana: “la poca
difusión que la CF mexicana tuvo desde sus inicios, o algún otro
propósito, ha ocasionado que algunos críticos literarios mexicanos
sostengan que la CF mexicana no existe, que está en decadencia,
o que es tan mala que más vale no tomarla en cuenta” (2001: 14).
Fernández no refiere un solo nombre de estos críticos; entonces,
podemos entender su frase más como una estrategia que como un
argumento preciso. Los críticos, como sabemos, son instancias de
consagración y el objetivo de Fernández es llamar la atención para
aumentar el capital literario de la ciencia ficción con las figuras que
podrían lograrlo. Se trata de una falta que, al enunciarla, busca una
reparación.
Esta misma idea se refuerza en el apartado siguiente donde
se expresa de manera más palpable el objetivo de la antología:
Visiones periféricas nace de un doble intento de reivindicación de la
comúnmente ignorada o, en el mejor de los casos, menospreciada
CF escrita en México. Por un lado, pretende ser una especie de
“visión de los vencidos”, sin tratar de significar la crónica de una derrota,
sino el entuerto de una conquista, recogiendo la voz y los relatos de
quienes eran considerados incapaces de escribir con ideas originales
y posturas propia sus reacciones y extrapolaciones acerca de lo que
sucedería o podría suceder en una época de cambios vertiginosos,

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

siendo capaces de ofrecerlo con calidad a su país y al mundo entero,
sin ser guiados por el malinchismo que podría suponerse en los
cultivadores de una corriente literaria que vino de fuera, pero que
siempre han demostrado que al escribir, como se verá después, lo
hacen desde dentro (del corazón). (2001: 14)

Entendemos que la primera parte de la cita refiere a la condena
que se le hizo a la ciencia ficción por sus orígenes comerciales. A
pesar de que, como vimos con Trujillo, México no tuvo esta tradición
(las revistas de pulp y la literatura juvenil o infantil), los autores de
la ciencia ficción se reclaman herederos de ella. De ahí que cargan
también con el estigma que podríamos ejemplificar con la dicotomía
entre el autor autónomo y el heterónomo; Bourdieu observa que el
primero escribe una obra sin importarle otro beneficio que no sea
el literario, mientras que el segundo busca y se granjea un capital
económico, además del político.16 Un claro ejemplo del primero
sería en la literatura francesa, Baudelaire, y del segundo, Balzac. Los
autores de la ciencia ficción tienen un evidente origen heterónomo,
por su vocación al mercado, al conseguirse ganancias económicas. A
pesar de que en México no hubo autores heterónomos –no tuvieron
ganancias económicas–, estos escritores asumen este papel porque
su posición marginal se explica con los ataques de la “gran cultura”
(Schaffler), de los “géneros mayores” (Trujillo). El margen se vuelve
16 “Por muy liberados que puedan estar de las imposiciones y de las
exigencias externas –señala Bourdieu–, están sometidos a la necesidad de los
campos englobantes, la del beneficio, económico o político. De ello resulta
que son, en cada momento, la sede de una lucha entre los dos principios de
jerarquización, el principio heterónomo, propicio para quienes dominan el
campo económica y políticamente (por ejemplo, el ‘arte burgués’), y el principio
autónomo (por ejemplo, el ‘arte por el arte’), que impulsa a sus defensores más
radicales a convertir el fracaso temporal en un signo de elección y el éxito en
un signo de compromiso con el mundo” (1998: 321).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

de nueva cuenta importante porque se presenta como un espacio de
creación más libre. Fernández continúa el argumento de Schaffler:
apoya la originalidad de la ciencia ficción mexicana gracias a su
apropiación regional.
El índice de la antología nos lleva por un recorrido crítico muy
sugerente. La primera parte lleva como título “Nuevos mundos para
una literatura maravillosa”, y aborda la manera en que las invenciones
tecnológicas afectan la vida cotidiana; la segunda se centra en la
Guerra Fría y la tercera lleva como título: “El localismo de la ciencia
ficción”. Al respecto, Fernández escribe: “Cuatro relatos en los que
se logran colocar satisfactoriamente las premisas de a CF dentro de
problemáticas del presente, el pasado o el porvenir mexicanos” (2001:
16). Cuando revisamos este último apartado, nos encontramos con el
cuento de Héctor Chavarría “De cómo el Roñas y su mamá salvaron
al mundo”. Es un cuento, en particular, ocurrente: narra la llegada
de un OVNI a Tepito. El artefacto es deshuesado y vendido en el
mercado negro. Los extraterrestres huyen de nuestro planeta y lo
califican nocivo en extremo. El cuento de Roberto López Moreno
“El secreto” utiliza la cuenta larga maya para asignar las fechas de
la historia, mientras que el de Arturo César Rojas desarrolla un
espacio azteca futurista: la Pirámide de Guadalupetonantzin. En la
última sección, el cuento de Pepe Rojo “Conversaciones con Yoni
Rey” es muy original por la recreación de la oralidad del talk show. Los
autores recrean en el primer y cuarto cuentos el lenguaje coloquial y la
oralidad mexicana en un ambiente popular. Mientras que en los otros
dos se combina el mundo prehispánico con el futuro. En todos los
casos tenemos espacio, lenguaje y trama nacionales o de color local.
Estos elementos, en conjunto, son para Fernández la prueba de que
el género ha sido asimilado en México y que sus autores han dejado
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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de ser epígonos de sus contrapartes anglosajonas. En este mismo
sentido es revelador analizar la portada del libro, en la que destacan
dos imágenes: una diosa prehispánica –que alude a la Coatlicue– con
una mujer voluptuosa en un traje especial en sus palmas abiertas.
Tenemos a la diosa, representante de lo mexicano, y a la mujer de la
ciencia ficción conviviendo en un talante armónico, casi divino.
Al final de la introducción, Fernández utilizará una vez más
el leitmotiv del desprecio de la crítica mexicana –sin mencionar
nombres– y ahora se agrega el malinchismo. Afirma que los
autores antologados por él han sido reconocidos en el extranjero y
despreciados en México: “no obstante la calidad de sus trabajos y el
haber obtenido reconocimientos nacionales e internacionales, siendo
considerados como periféricos aun dentro del a periferia” (2001: 15).
Esta postura es normal en un país marginal que recibe su capital, su
prestigio, del centro (Europa y Estados Unidos). Y adquiere mayor
significado en Fernández porque los autores mexicanos de ciencia
ficción han logrado vencer la relación de subordinación que existía
con el mundo anglosajón. Invitaría entonces a los críticos a hacer lo
mismo.
El margen que excluye
Las antologías de ciencia ficción lograron el reconocimiento
de la crítica y la adquisición, por ende, de mayor capital literario.
Carrancá afirma que en la década de los noventa: “La CF dejó de
ser considerada un subgénero, un repertorio popular o un simple
tópico narrativo sobre futuros distópicos o viajes interplanetarios,
para conformarse como una red articulada de relaciones entre
productores, consumidores, instituciones y mercados” (2020: 87DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

88). Es muy significativo que tuvieran que transcurrir dos décadas
para que una nueva antología reparara otro problema: la ausencia
de escritoras. En el primer tomo de Más allá de lo imaginado hay once
escritores y dos escritoras; en el segundo tomo son trece escritores.
En el libro de Trujillo no hay una sola escritora entre los dieciocho
antologados. En la de Fernández tenemos a una escritora entre
los veintidós antologados. En estos casos la respuesta suele ser:
no había autoras, aunque el propio Fernández desmiente el aserto
al escribir en su introducción: “A principios del siglo XX también
irían apareciendo las primeras autoras de CF mexicana” (2001:
48); menciona a María Elvira Bermúdez; habría que agregar –de
acuerdo con Fernández y Carrancá– a Marcela del Río, Gabriela
Rábago Palafox, Olga Fresnillo y Manú Dornbierer (esta última sí
fue antologada). El problema, en consecuencia, es otro y tiene que
ver con un asunto más sencillo y grave: la marginalización de las
escritoras por el solo hecho de ser mujeres. Un género como el de
la ciencia ficción, que luchó por ser reconocido, reprodujo la misma
exclusión de la que fue víctima.17
De ahí la importancia de la antología Una realidad más amplia:
Historias desde la periferia bicultural, publicada en 2018, cuyo trabajo
editorial estuvo a cargo de Libia Brenda Castro. La antología
incluye a ocho escritoras de trece en total. Brenda no presenta
una teoría de género ni desarrolla una historia del campo literario
mexicano desde una postura feminista. Se posiciona, en cambio,
17 La portada de la antología Visiones periféricas adquiere así una nueva
significación problemática, ya que representa a las mujeres como objetos
sexuales y diosas prehispánicas. Las mujeres no tienen voz, no son autoras,
son solamente objetos de admiración y veneración.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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en la periferia bicultural y aprovecha con ello dos temáticas que
fueron claves para los antologadores previos: el canon y el margen,
lo extranjero y lo local.
La introducción de Brenda está escrita con un estilo coloquial
y con una temática personal. El criterio de selección de las autoras
parece haber sido la cercanía que estas tenían con la antologadora,
además de su disposición a publicar.18 “Todo empezó con unos
mensajes privados y unos correos que decían: ‘¿Y si hacemos un
libro con nuestros cuentos?’” (2018: 6). Es posible que la periferia del
título se refiera al género de la ciencia ficción, pero es más probable
que se trate del lugar de escritura. Este lugar ya no es solo México;
al agregar el adjetivo “bicultural” nos enfrentamos al México de
la frontera y al México relacionado con los Estados Unidos. Cabe
destacar que el libro se publicó originalmente en inglés, además de
incluir a escritoras mexicanas y mexicoamericanas. En lugar de una
lógica antagónica o subordinada, la antologadora aprovechó la fuerza
del mercado anglosajón para establecer un puente que empoderara
también a México. En esta apuesta fue clave la acción del tejano
John Picacio, y su organización Mexicanx Initiative. Ambos, Picacio
y Brenda proponen una poética del “diálogo bicultural, internacional
y, sobre todo, amistoso” (7), aunque no la desarrollen ni la expliquen
con mayor detalle.
18 Al respecto, Carrancá escribe: “la labor de grupos y círculos como el
Cúmulo de Tesla, que integran a plumas feministas como Libia Brenda Castro
o Gabriela Damián, no solo impulsan el trabajo de autoras canónicas y foráneas
como Ursula K. Le Guin, sino que también han creado espacios de divulgación
y fortalecimiento para escritoras mexicanas. La agrupación de autoras
consagradas y emergentes tales como Iliana Vargas, Lola Ancira, Atenea Cruz
o Andrea Chapela, además de contribuir al pensamiento feminista, fortalecen
la crítica de la ciencia ficción mexicana en su conjunto” (2020: 159-160).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

La única escritora mencionada en la introducción es la
estadounidense Ursula K. Le Guin. Recordemos que Trujillo le da una
gran importancia a Juan Rulfo, mientras que Schaffler y Fernández
a la apropiación nacional del género. Con su antología, Brenda entra
de lleno a la República Mundial de las Letras. Sus autoras son en
algunos casos binacionales y sus cuentos se publicaron en inglés y
en español; su apuesta conceptual es de rebeldía y resistencia ante
los peligros del mercado y de la literatura comercial. Para luchar
contra esta última, retoma la frase de Le Guin sobre la necesidad
de escritoras “realistas de una realidad más amplia” (7). A diferencia
de un realismo incapaz de trascender su entorno, la ciencia ficción
nos permite recrear mundos que revelen opciones y soluciones
a la catástrofe ecológica y humanitaria. Se busca una literatura
entretenida sin ser superficial; una literatura contemporánea que no
caiga en las temáticas de moda.
En cuanto a los problemas del mercado, Brenda anuncia en
su introducción que su antología: “no se vende, el ebook se va a
liberar en septiembre y se podrá leer de manera gratuita en todo el
mundo, no está pensado para perseguir una ganancia ni para que
a nadie se le considere importante o con más valor que alguien
más” (2018: 7). Si bien la manera de publicación en versión digital
y accesible (Creative Commons) es revolucionaria, es erróneo asumir
que al no recibir capital económico tampoco recibirá capital cultural,
es decir, que los ahí antologados no se sentirán “importantes”, más
o menos “valiosos”. Bourdieu sugiere, incluso, que es justamente
lo contrario: negar el interés económico es una buena estrategia –
en muchos casos la mejor– para obtener capital literario. Bourdieu
define esto como “acto puro”: mostrar un desinterés en lo
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

económico para obtener, en cambio, un mayor capital cultural.19
Como hemos visto en este artículo, las antologías son una instancia
legitimadora sumamente importante, donde la inclusión o exclusión
cambian de manera significativa la posición del autor y un género
en el campo literario. Una antología como Una realidad más amplia
es, en ese sentido, idéntica a las precedentes. Salvo que ahora utiliza
el internet20 para su mayor difusión y la estrategia de “acto puro”.
Prueba del éxito de la apuesta de Brenda es que fue la primera mujer
mexicana en ser nominada a un Premio Hugo en el mismo año en
que se publicó la antología Una realidad más amplia: Historias desde la
periferia cultural.
Las antologías en la ciencia ficción
La primera antología de ciencia ficción en México se publicó en
1991 y la última hace cinco años. Durante este tiempo el género
modificó su posición marginal por otra central en un nuevo
campo literario mexicano que, a diferencia del siglo pasado, ya
no es cósmico, sino cuántico.21 Es decir, ya no cuenta con un
19 Bourdieu señaka: “La ruptura herética con las tradiciones artísticas
vigentes encuentra su criterio de autenticidad en el desinterés. Ello no significa
que no haya una lógica económica de esta economía carismática basada en una
especie de milagro social que es el acto puro de cualquier otra determinación
que no sea el propósito estético” (1998: 320).
20 El uso del Internet para difundir la obra de autores de ciencia ficción
inició en 1999 con la creación de la página La langosta se ha posado 2.0 que
dirigía Gerardo Horacio Porcayo. Desde 2009, la página se convirtió en el blog
La langosta se ha posteado.
21 Carrancá observa: “la CF incorpora fenómenos culturales muy variados
y, por ende, debe replantearse la aproximación crítica hacia ella. No podemos
seguir analizándola en términos de textos canónicos y periféricos, defendiendo
si ciertas obras pueden o no pertenecer a la alta literatura de un país, a lo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

solo centro, sino con varios. Las escuelas que mencionamos
con Trujillo (Costumbristas, Ateneístas, Medio Siglo), apuestas
ganadas en la lucha por la consolidación, se multiplican en la
actualidad. Tenemos un campo con varios centros y un cambio
significativo en las instancias de consagración. Donde antes
estaba la crítica, las editoriales, las antologías, los grupos y
escritores consolidados, ahora tenemos, sobre todo, al mercado.
Si la intromisión de un capital en otro es fuerte la frontera entre
los campos se desvanece, lo que Bourdieu llamó el “grado de
autonomía”.22 El que antes era un campo autónomo se convierte
en un satélite del que ahora lo domina. ¿Es esto lo que vivimos
ahora en México (y posiblemente el mundo) con el campo
económico dominando al literario?
Podemos afirmar que las antologías de la ciencia ficción en
México cuestionaron y acompañaron este cambio. En su búsqueda
por salir del margen cuestionaron la importancia y el valor del
centro y propusieron un nuevo modelo. Schaffler fue el primero
que ocupó el margen, y lo hizo desde una colección editorial que
cuestionaba el centro hegemónico del país: Tierra Adentro. Su
popular o a lo culto... Ese discurso ya se ha agotado. Como plantea EvenZohar, al encontrarnos ante un sistema dinámico, encontramos muchos centros
y periferias que se complementan entre sí, fortaleciendo y renovando sus
repertorios por las actividades que surgen en torno a sus componentes” (2020:
425).
22 De acuerdo con Bourdieu: “El grado de autonomía de un campo
de producción cultural se manifiesta en el grado en que el principio
de jerarquización externa está subordinado dentro de él al principio de
jerarquización interna: cuanto mayor es la autonomía, más favorable es la
relación de fuerzas simbólica para los productores más independientes de la
demanda y más tiende a quedar marcada la división entre los dos polos del
campo” (1998: 322)  

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movimiento inicial marcó el recorrido posterior en al menos dos
sentidos: 1) la particularidad regional del género de la ciencia ficción
y el diálogo con el extranjero, en específico el mercado anglosajón.
Trujillo, por su parte, fue muy consciente del papel de la tradición y
la necesidad de que la ciencia ficción se integrara de manera orgánica
en ella. El futuro en llamas era la continuación de El Llano en llamas.
En el caso de Fernández tuvimos el recuento de la creación literaria
acompañada de las instituciones estatales, que se concretó en una
ciencia ficción adaptada a los intereses e idiosincrasia regional. El
apoyo gubernamental (el premio Puebla) fue clave para encender la
flama que se extendió después en un fuego de autores, asociaciones
y editoriales –no tanto lectores– de la ciencia ficción. Por último,
en un campo que niega su propio capital tenemos, por un lado, la
diversidad de centros y, por el otro, la ausencia de una jerarquización
propia. Brenda afirma que su libro “no está pensado… para que a
nadie se le considere importante o con más valor que a alguien más”
(2018: 7). No es el campo literario quien decide ya sobre su propia
tradición, el que asigna sus jerarquías; son las editoriales comerciales
con sus premios las que dan ahora el capital económico y, por
defecto, el literario. Brenda se opone a esta dinámica sin encontrar
el aparato crítico que la respalde. Cuenta por ahora con el discurso
de entrega del premio del National Book Award a Ursula K. Le Guin,
y con una práctica editorial y de antologadora que se presenta como
espontánea y alternativa.23
23 El premio se entregó en 2014. Brenda incluye el enlace del video en
su Prólogo; en éste, la escritora estadounidense rechaza la jerarquía entre
los supuestos géneros menores de la ciencia ficción y el género mayor del
realismo, además de criticar la pérdida de autonomía del campo literario que
se ha supeditado cada vez más al campo económico.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

251

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Obras citadas
Bourdieu, Pierre. Les règles de l’art. Genèse et structure du champ littéraire.
París: Éditions du Seuil, 1998.
Bourdieu, Pierre. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Barcelona:
Anagrama, 1999.
Brenda, Libia (ed). Una realidad más amplia. Historias desde la periferia
bicultural. México:
Cúmulo de Tesla, 2018.
Candido, Antonio. “Literatura y subdesarrollo”.Top of
Latina en su literatura. Fernández,

Form

América

Moreno C. (editor) México, D.F. Siglo Veintiuno Editores, 2000.
Carrancá de la Mora, Víctor Roberto. Ciencia ficción mexicana: modelos,
repertorios y
dimensiones discursivo-simbólicas. Tesis Doctorado. Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, octubre 2020.
Casanova, Pascale. The World Republic of Letters. Cambridge, Mass:
Harvard UP, 2004.
Fernández Delgado, Miguel Ángel (comp). Visiones periféricas.
Antología de la ciencia ficción
mexicana. México: Grupo Editorial Lumen, 2001.
Le Guin, Ursula. Discurso de entrega del 65th National Book
Award. 19 de noviembre 2014.
252

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Internet
Sánchez Prado, Ignacio. Strategic Occidentalism. On Mexican Fiction, the
Neoliberal Book
Market, and the Question of World Literature. Illinois: Northwestern
University Press, 2018.
Sarlo, Beatriz. Borges, un escritor en las orillas. Barcelona: Seix Barral,
2003.
Schaffler, Federico (comp). Más allá de lo imaginado I. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado II. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado III. México:
Fondo Editorial Tierra Adentro, 1994.
Trujillo Muñoz, Gabriel (comp). El futuro en llamas. México: Grupo
Editorial Vi

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

253

�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Cuando se finge que es ficción: aproximación
deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un
caso de poesía especulativa
When the fact is fiction: a deictic approach to
La piel del vigilante by Raúl Quinto, a case of
speculative poetry
Gustavo Osorio de Ita
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-0975-0030
gustavo.osoriodeita@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 13-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: Si bien la poesía ha sido tradicionalmente uno de los géneros
que más complejiza y tensa la relación entre lo fictivo y lo empíricosituacional, existe un subgénero de ésta, denominado poesía especulativa,
la cual es definida por Suzette Haden Elgin como aquella poesía que
da tratamiento a una realidad que es, de cierta manera, distinta de la
realidad existente, es decir, una especificidad del género lírico que se
sustenta no en lo real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio. En
este tipo de poesía, que podría aproximarse tanto a la literatura fantástica
como a la de ciencia ficción, sostengo existe una constitución discursiva
y pragmática particular de lo lírico que bien puede ser abordada desde
el reconocimiento analítico de la deixis poética la cual, formalmente,

255

�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

implica un mecanismo discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico
(y por consiguiente al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles
más verosímiles o en todo caso construidos desde la idea de un “campo
vivencial” (Kate Hamburger) que es a priori falso mas cohesivo; lo anterior
resulta en un mecanismo que, a mi parecer, se torna un discurso lírico
que se sostiene en ese “fingir que es ficción”, reformulando la célebre
sentencia de “Autopsicografía” de Fernando Pessoa. A fin de corroborar
esta hipótesis de trabajo y reconocer dónde y cómo se construye ese “fingir
lo que es ficción”, me detendré en el poemario titulado La piel del vigilante
(Premio Andalucía de Poesía Joven 2014) del poeta español Raúl Quinto,
poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan
Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986), en donde mostraré
cómo se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento del
sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la narrativa de
Moore, pero también cómo el poema plantea un desprendimiento de lo
empírico apuntalando una configuración deíctica autónoma; un universo
autosustentable e inverosímil en relación con el contexto real-empírico
pero que, ultimadamente, deviene un constructo autónomo y un caso
prototípico de aquello que se ha denominado, desde la crítica literaria
reciente, poesía especulativa.
Palabras clave: poesía especulativa, poesía de ciencia ficción, pragmática
poética
Abstrac. Although poetry has traditionally been one of the genres that
makes the relationship between the fictional and the empirical-situational
more complex and tense, there is a subgenre of it, called speculative
poetry, which is defined by Suzette Haden Elgin as poetry that gives
treatment of a reality that is, in a certain way, different from the existing
reality, that is, a specificity of the lyrical genre that is based not on the realempirical, but on a construct of already fictitious. In this type of poetry,
which could come close to both fantastic literature and science fiction, I
maintain that there is a particular discursive and pragmatic constitution
of the lyrical that can well be approached from the analytical recognition
of the poetic deixis which, formally, implies a discursive mechanism that
tends to position the lyrical subject (and therefore the reading subject) in
a more plausible impossible space-time or in any case built from the idea
of an “experiential field” (Kate Hamburger) that is a priori false, however
cohesive; the foregoing results in a mechanism that, in my opinion,
becomes a lyrical discourse that is sustained in that “pretend it is fiction”,

256

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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reformulating the famous sentence of “Autopsychography” by Fernando
Pessoa. In order to corroborate this working hypothesis and recognize
where and how this “pretend what is fiction” is built, I will dwell on the
collection of poems entitled La piel del vigilante (Andalucía Youth Poetry
Award 2014) by the Spanish poet Raúl Quinto, a circumscribed collection
of poems to the parallel and dystopian universe created by Alan Moore
in the Watchmen series of graphic novels (1986), where I will show how
a speculative poetry is built from the positioning of the subject and the
recovery of spaces and times from Moore’s narrative, but also how the
poem poses a detachment from the empirical propping up an autonomous
deictic configuration; a self-sustaining and improbable universe in
relation to the real-empirical context but which, ultimately, becomes an
autonomous construct and a prototypical case of what has been called,
from recent literary criticism, speculative poetry.
Keywords: speculative poetry, scifi poetry, poetic pragmatics

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

En el Brazo de Orión, en un sistema solar conformado por ocho
planetas, un planeta enano, centenares de miles de cuerpos menores
entre el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, asediado por
asteroides centauros y troyanos, circundado por la geocorona y la
línea de Kármán yace un planeta donde se escribe poesía.
Y la poesía es ficción. Muy a pesar del vínculo tan caro
para el Romanticismo, el cual establecía que aquel que escribe y
quien se hace presente en los poemas coinciden plenamente, yo
sostengo que el yo lírico es una construcción, es decir, que aquel
vínculo entre el sujeto empírico que redacta unas líneas sobre una
pulpa de celulosa o en una pantalla compuesta por miles de pixeles,
ya sea con tintas de pigmentos vegetales o minerales o a través de
un código activado por un teclado como el que ahora se encuentra
siendo impulsado por mis dedos, que entre eso que se escribe y
aquél que ahí deja algo escrito se encuentra una distancia mediada
por la composición, la selección, la invención: el sujeto lírico es
un invento y es fictivo.
Tomemos esto por cierto, que la poesía es ficción1. ¿Qué
ocurriría entonces con una ficción que acepta su circunstancia
fenomenológica y ontológica de serlo? ¿Qué hay con aquella poesía
que finge que es ficción –retomando y reformulando la célebre
“Autopsicografía” de Fernando Pessoa?– ¿Qué con la poesía
1 Hay múltiples discusiones al respecto, las cuales van de la poesía
automática a la autoficción, pasando por la idea de la disolución del “yo” en
la vanguardia y la recuperación del “yo” empírico en la poesía testimonial, las
cuales retoman incluso aportes con miles de años de antigüedad, como es la
misma Poética de Aristóteles. Sin embargo, no considero aquí sea oportuno
retomar u abonar dichas discusiones puesto que no es el eje central de este
trabajo de investigación y, de cualquier manera, considero que la propuesta de
análisis deíctico podrá arrojar, tangencialmente, cierta luz sobre esta idea del
sujeto lírico como una composición y, ergo, como un sujeto fictivo.

258

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

especulativa o de ciencia ficción? Aquí divisamos un punto. Aquí
nos aproximamos.
I. ¿Poesía especulativa?
Habrá que comenzar por acercar el ojo a la lente, por detenerse
en un solo objeto, hipotetizar sobre su distancia, sobre su forma
sobre sus características; como si ocupáramos el telescopio espacial
Hubble –orbitando a cientos de kilómetros en la estratósfera–, así
nos acercamos al fenómeno mismo, explorando el espacio de la
poesía especulativa. Es, por principio, un objeto que “parece poema”
y que gravita en torno a la masa de otro objeto mayor –enorme– que
es el de la tradición lírica; es, por consiguiente, otro tipo de poesía,
salvo una que, a diferencia de lo que comúnmente se da en llamar “la
Poesía”, tiende a aceptar declarativamente su circunstancia ficticia.
Es a partir de este reconocimiento que la poesía especulativa, a
mi parecer, construye una relación específica entre lo fictivo y lo
empírico-situacional, una especulación.
De acuerdo a Suzette Haden Elgin, una de las escritoras
más reconocidas en el panorama anglófono de la poesía de ciencia
ficción2, este género se remite a aquella poesía que da tratamiento a
una realidad que es, de cierta manera, distinta de la realidad existente,
es decir, una especificidad del género lírico que se sustenta no en lo
2 Si bien existe un amplio debate sobre la nomenclatura de este tipo de
poesía –dando cabida a “poesía sci-fi”, “poesía fictocientítica”, “poesía de
ciencia ficción” o “poesía especulativa”– por el momento no entraremos
en tal debate. He preferido retomar el concepto de “poesía especulativa” ya
que, discursivamente, el adjetivo “especulativo” advierte la configuración o
propuesta misma de este tipo de poema, es decir, que lo que se puede notar a
partir de una aproximación deíctica a este tipo de poesía es que se especula con
la subjetividad, el tiempo y el espacio hacia la constitución de mundos posibles
en y a través de los poemas.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio (1975: 77). En este
sentido, coincide con la definición de Kingsley Amis, para quien:
[La] ciencia ficción es aquella forma de narrativa que versa sobre
situaciones que no podrían darse en el mundo que conocemos,
pero cuya existencia se funda en cualquier innovación, de origen
humano o extraterrestre, planteada en el terreno de la ciencia o
de la técnica, o incluso en el de la pseudociencia o pseudotécnica.
[...] Muchas historias están basadas o incidentalmente implicadas
en dimensiones plausibles o en el desarrollo de una teoría o una
técnica ya existente (1966: 14-15).

O también, en el sentido de una realidad existente ajena, se
aproxima al crítico Darko Suvin, quien en el libro Metamorphose of
Science Fiction: On the Poetics and History of a Literary Genre sostiene:
Science fiction is literature of cognitive estrangement [...] a literary
genre whose necessary and sufficient conditions are the presence
and interaction of estrangement and cognition, and whose main
formal device is an imaginative framework alternative to the
author’s empirical environment (2016: 8-9).

Además, Suvin acuñará en la misma obra el término de
novum para referirse a un constructo donde se hace manifiesto
algo tanto nuevo como extraño, pero el cual tiende a mantener un
margen alto de probabilidad en su ocurrencia; es decir, se trataría de
algo que puede pasar por verosímil, que se ostenta como factible y
posible, pero que no por ello deja de extrañar3. En este sentido, el
3 Aquí, por supuesto, se podría vincular la propuesta de Suvin con
las ideas formalistas rusas del ostranenie, partiendo de la idea de un doble
extrañamiento (o quizás un extrañamiento paralelo por vías distintas) como
componencial de la literatura especulativa. Sin embargo, puesto que desborda
mis objetivos de investigación, dejo esto para el futuro.

260

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

croata coincide con varios otros autores, para quienes la idea de lo
“especulativo” recae en ese constructo subjetivo, espacial y temporal
que raya en las posibilidades, en lo probable, en lo “quizás-futuro”
–de cierta manera en ese novum–. Por ejemplo, Judith Merril, quien
antologase durante más de una década a mediados del siglo XX la
célebre serie The Year’s Greatest Science Fiction and Fantasy, apuntaba la
siguiente definición en torno a la “ficción especulativa”:
Speculative fiction: stories whose objective is to explore, to
discover, to learn, by means of projection, extrapolation,
analogue, hypothesis-and-paper-experimentation, something
about the nature of the universe, of man, or ‘reality’ ... I use
the term ‘speculative fiction’ here specifically to describe the
mode which makes use of the traditional ‘scientific method’
(observation, hypothesis, experiment) to examine some postulated
approximation of reality, by introducing a given set of changes
– imaginary or inventive – into the common background of
‘known facts’, creating an environment in which the responses
and perceptions of the characters will reveal something about the
inventions, the characters, or both. (1957: 7-8)

Consiguientemente, la especulación –o más precisamente
“lo especulativo”– para Merril tiene que ver con una suerte de
propuesta metodológica, con un acercamiento a la idea del método
científico que permite una aproximación distinta a la realidad. Esto
también se puede ver reiterado en la propuesta de Robert Scholes,
quien, en torno al concepto que acuña como “structural fabulation”,
señala:
[…] the tradition of speculative fiction is modified by an awareness
of the universe as a system of systems, a structure of structures,
and the insights of the past century of science are accepted as
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

fictional points of departure. Yet structural fabulation is neither
scientific in its methods nor a substitute for actual science. It is a
fictional exploration of human situations made perceptible by the
implications of recent science. Its favourite themes involve the
impact of developments or revelations derived from the human
or physical sciences upon the people who must live with those
revelations or developments. (1995: 311)

Yo así quisiera aproximarme al concepto: entender la “poesía
especulativa” como una exploración fictiva de las situaciones
humanas, con parámetros de control, afincada en las ciencias y
temas preexistentes (sin ser la exploración misma sustituto para
la ciencia o el tema, sino aventura inventiva); una poesía donde
se ficcionaliza declarativamente desde la ficción misma, donde,
a partir de cambios propuestos por la imaginación o la inventiva
–procedimientos fictivos– se pueda crear un “environment”; un
ambiente, una dimensión, una realidad. ¿Y cómo se construye una
realidad? Con un alguien, un tiempo y un espacio.
Los tres elementos antes mencionados forman parte de la
idea básica de la deixis, aquel procedimiento de demostración ya
referido por Aristóteles que, concretizado en palabras, señala y
demarca a “alguien” en un espacio y tiempo concretos. Si la poesía
especulativa –de acuerdo a las diversas definiciones y críticas
existentes tales como las que aquí he recuperado– busca construir
una realidad divergente pero a partir de aquella empírica en la que
existe el autor, considero que la deixis puede arrojar cierta luz en el
análisis de un caso concreto de la poesía especular el cual, en esta
ocasión, he elegido sea el poemario La piel del vigilante (DVD, 2014)
del autor español Raúl Quinto (Premio Andalucía de Poesía Joven
2014), poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado
por Alan Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En otras palabras, mi hipótesis es que, de manera general,
en este tipo de poesía, y particularmente en el poemario de Quinto,
existe una constitución discursiva y pragmática particular de lo lírico
que bien puede ser abordada desde el reconocimiento analítico de
la deixis poética ya que ésta, formalmente, implica un mecanismo
discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico (y por consiguiente
al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles más verosímiles
–en un novum– los cuales en todo caso yacen construidos desde
la idea de un “campo vivencial” (retomando a Kate Hamburger)
que es a priori falso mas cohesivo. En suma, que estos son poemas
que plantean un desprendimiento de lo empírico apuntalando una
configuración deíctica autónoma; un universo autosustentable
e inverosímil en relación con el contexto real-empírico pero que,
ultimadamente, deviene un constructo autogestivo y un poema
especulativo.
II. La deixis del poema
Tal y como he señalado, mi hipótesis es que resulta tanto posible
como viable reconocer en un componente formal –la deixis– uno
de los lugares en donde el poema especulativo tiende a construir,
formalmente, un mecanismo discursivo (posicionar al sujeto lector
en un “lugar imposible”) el cual es específico; el “fingir que es
ficción” equivale entonces a construir ese lugar y tiempo imposibles
y posicionar ahí al sujeto, donde se posicionará el lector también,
creando un “environment” sujeto a especificidades subjetivas,
temporales y espaciales. A continuación presento someramente
sólo algunas de las posibles rutas de lectura a partir de la deixis,
enfocándome en conceptos clave que considero que, ocupados
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

simultáneamente en el análisis poético, permitirán comprender de
mejor manera cómo se construye la deixis en un caso concreto de la
poesía especulativa.
Podemos comenzar por ciertas certezas terminológicas.
Kerbrat Orecchioni en “La subjetividad en el lenguaje: lugares en
que se inscribe” sostiene que los deícticos se refieren a:
[…] unidades lingüísticas cuyo funcionamiento semánticoreferencial implica tomar en cuenta algunos de los elementos
constitutivos de la situación de comunicación, a saber el papel
que desempeñan los actantes del enunciado en el proceso de la
enunciación, y también la situación espacio-temporal del locutor
y, eventualmente, del alocutario (1997: 48)

Así mismo, revela que la importancia de los deícticos recae en
que estos proporcionan algo semejante a un sistema de localización,
el cual se efectúa con relación a la situación de comunicación. Así,
en tanto las unidades deícticas convierten a la lengua (sistema) en
habla (caso), y a su vez configuran al poema como una situación de
comunicación y, por ende, como acto de habla, podemos develar
dónde y cómo se está efectuando dicha situación de comunicación.
En el caso de la poesía especulativa, podría darnos cuenta de la
constitución misma del poema en tanto situación comunicativa
autónoma.
Por otra parte, Käte Hamburger en La lógica de la literatura,
sostiene que, de manera subyacente, a todo acontecimiento verbal
–a todo lenguaje– existe una lógica determinada, producto de su
configuración enunciativa4. Así, para Hamburger hay una relación
4 Existen profundos y múltiples vínculos entre el estudio de la deíxis y
el de la enunciación lírica. Aquí, por cuestiones de espacio y extensión, me

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

compleja entre los géneros literarios y el sistema enunciativo del
lenguaje: si la literatura es en cierta medida un arte figurativo, tiene
que implicar la tendencia a crear apariencia de realidad (1995: 49).
Y esa apariencia de realidad será consubstancial, a mi parecer, en la
poesía especulativa. La autora alemana prosigue: “El género lírico
queda constituido por la voluntad expresa del sujeto enunciativo de
proponerse como yo lírico, lo que quiere decir mediante el contexto
en que encontramos el poema” (1995: 163).
Donde, para nuestros propósitos de investigación, el
contexto de la poesía especulativa sería el de la ficción misma; pero
además, aquello que Hamburger denomina como la “hechura del
yo lírico” (1995: 186), nos interpela, pues ahí radica la propensión a
reconocer el poema como una forma de enunciación en donde se vive
lo enunciado como parte del campo vivencial del sujeto enunciativo.
Debido a lo anterior es que el marco general de enunciación de un
poema buscará formularse desde un aquí y ahora y que, en la poesía
especulativa, lo que se construye sea esa posibilidad imposible –ese
novum– a través de una deixis específica. En suma, considero las
ideas de Hamburger resultan convenientes en esta aproximación
a partir de la deixis pues nos permite evidenciar, en los poemas
de La piel del vigilante, dónde y cómo se construye la “sensación
de campo vivencial” (1995: 192) que produce el poema; en otras
palabras, nos posibilita reconstruir un vasto campo de procesos de
conciencia presentes en el poemario, tendiendo un puente directo
entre la enunciación y el receptor empírico de ésta.

remitiré únicamente a recuperar algunos conceptos de diversas teorías de la
enunciación que funcionen en el análisis deíctico del poema, dando por sentada
su comprensión.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

Juan Antonio Vicente Mateu en La deíxis: egocentrismo y
subjetividad en el lenguaje, retomando la Teoría del lenguaje de 1934
de Karl Bühler, apela al concepto de la deixis ad phantasma. Al
hacerlo, Mateu señala que el hablante, en un mensaje cualquiera,
puede llevar al oyente al reino de lo ausente o al reino de la
fantasía a través de los mismos demostrativos de la deixis común
y corriente (aquella denominada como ad oculos por el mismo
Bühler) (1994: 35). A partir de ello, Mateu postula la idea de los
“mundos posibles”, es decir, constructos donde el significado de
una oración depende no del mundo tal cual es, sino de la forma
posible en que puede ser o debió haber sido5 (1994, p. 38). Esto
me resulta de interés pues coincide con la idea de Hamburger en
torno al campo vivencial: en ambos casos lo que se propone es
que, a través de ciertas características propias de la deixis, lo que se
hace posible es la constitución de una situación de comunicación
discursiva particular; en el caso de la poesía especulativa, sería la de
un “mundo especulativo”, en el del poemario de Quinto, el de un
Estados Unidos distópico en donde los vigilantes viven y hablan,
un Estados Unidos ya preconfigurado en la novela gráfica de
Moore, pero aquí reinterpretada y reformulada para que, a través
de su deixis, permita deslizar una suerte de crítica de la crítica de
la modernidad.
Para abonar sobre esta ruta crítica, considero que las
aportaciones6 de Daniele Monticelli, en “Introduction: the many
5 Haciendo aquí una clara referencia a la idea aristotélica de la poiesis,
claro.
6 Me refiero, de manera particular, a la idea en torno a la subjetividad
como un “efecto ilusorio” (19), en donde retoma las propuestas de Bénveniste
y de Greimas.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

places of deixis in language and theory”, pueden contribuir a
encontrar asideros en la interpretación de los distintos sistemas
deícticos en el texto, los cuales dependen de posiciones enunciativas
(puntos de referencia). En la teoría de Monticelli, las “instancias
supremas” coinciden con la proyección del autor y lector dentro del
texto, las cuales son responsables de la (re) construcción de todo el
simulacro textual de posiciones enunciativas (2005: 24). Con ello,
podemos notar que la deixis es también una configuración que apela
a lo extratextual, es decir, que lo que se propone en el poemario de
Quinto, por ejemplo, no sólo construye un mundo, sino que también
apela a ser leído por otro sujeto (el lector), espacio (el mundo del
lector) y tiempo (el tiempo del ahora).
Este mínimo recorrido sobre la idea del análisis deíctico,
aunado a otras posturas sobre la enunciación, lo he sintetizado
en el siguiente esquema. En él he retomado las tres instancias de
la polifonía de Oswald Ducrot (emisor, locutor, enunciador) y
las he contrastado con posibilidades de realización o formas de
presentación en torno a los tres elementos de la deixis (sujeto,
tiempo, espacio); pretendo que el esquema resulte funcional no sólo
como un modelo de comprensión de la poesía especulativa, sino
también para el reconocimiento de ciertas pautas en la comprensión
deíctica de los textos poéticos (especulativos o no)7.
7 Para el esquema he recuperado también teorías como las de Barbara
Pihler, José María Pozuelo Yvancos, Henri Meschonnic, Antonio Rodriguez,
Anthony Easthope, Viviana Cárdenas, Émile Benveniste, entre otros. Por
cuestiones de espacio no me detengo a revisar dichas teorías, las cuales
forman parte de otro trabajo investigativo más amplio, el cual se ha publicado
recientemente (cfr. Osorio de Ita, Gustavo. Voces del XIX. Estrategias de
enunciación en el Romanticismo y Modernismo Hispanoamericanos. Del
Lirio, 2022).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción
SUJETO

Nivel del
enunciado
(Enunciador-Enunciatario
/
dimensión
homopática
/ referencia
cotextual)

Nivel de la
enunciación
( L o c u tor-Alocutario
/
dimensión
heteropática
/ referencia
cotextual)

268

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto
enunciado • Tiempo enunciado • Espacio enun(de quien se habla y
(real o ficticio).
ciado (real o
cómo se caracteriza • Presencia de adverficticio).
o define).
bios
temporales: • Demostrati• Puede tratarse de
un antes, un ahora
vos de lugar
una autodefinición
o un después que
(aquí
/allá,
o construcción del
posicionan al sujeto
cerca / lejos,
yo (autoficción) en
enunciado con resjunto).
donde el sujeto del
pecto a un suceso.
• Espacios con
nivel del enunciado • Temporalidad veruna determiparticulariza o sinbal como construcnada función
gulariza al sujeto del
to de sucesos y vecsimbólica.
nivel de la enunciatores que dirigen las • D e s p l a z a ción (en una forma
acciones (Barbara
mientos del
retóricamente partiPihler).
sujeto enuncular).
ciado a través
• Construcción decladel espacio.
rativa del yo, el “yoque-se-muestra” (incluidos fenómenos
como el monólogo
dramático).
• Sujeto de enuncia- • Transformación del • Presentación
ción, el cual coincilocutor a través del
de la voz en
de con aquello que
poema (el poema
la página, así
Oswald Ducrot concomo tiempo/sucecomo también
figura en la instancia
so que transforma
la dinámica
del locutor, mientras
al sujeto de la enuncomunicativa
que para Émile Benciación).
dentro de la
veniste es, desde un • Fenómenos partizona visuoenfoque pragmático,
culares del poema,
gráfica
(de
el “nombre propio
como metro y ritacuerdo a Viinstantáneo de todo
mo, que marcan la
viana Cárdehablante” (145).
enunciación (esto
nas).
• Instancia y posición
de acuerdo con la • Espacio conque tomará el lector
idea de ritmo y subcreto desde
de un poema.
jetividad de Henri
donde
se
• Lugar en donde ocuMeschonnic).
configura el
rre la “presentez”
locutor
(el
del poema (en tércual puede ser
minos de José María
indefinido en
Pozuelo Yvancos) o
ciertos casos).
también el “circunstancial egocéntrico”
(de acuerdo a Anthony Easthope).

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023
SUJETO

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto empírico (au- • Momento histórico • Espacio geoNivel
del
tora o autor).
social y cultural en
gráfico
socontexto
• Filiación ideológica
que es escrita y recio-cultural en
o grupos culturales
cibida la obra.
que es escrita
(Emisor-Aucon
los
que
se
ve
y recibida la
ditor/Coenvuelta
la
autora
o
obra.
munidad
autor.
poética / referencia con- • Posicionamientos en
el campo cultural
textual)
(Pierre Bourdieu).

Esquema 1. Análisis de la deixis en el discurso poético (Creación propia)

III.

La piel del vigilante de Raúl Quinto

El poemario de Quinto está adscrito a aquello que sede nomina como
poesía especulativa puesto que incluso parte, transtextualmente, de
una obra de ciencia ficción canónica del siglo XX: un poemario
circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan Moore
en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
El poemario se encuentra dividido en 5 partes. Para poder
observar cabalmente la deixis me circunscribiré por lo pronto a
dos poemas: uno de la primera parte del libro, “El comediante”,
y uno de la cuarta, “El lector de cómics”. Esta decisión, además
de optar por la brevedad, obedece a que considero que incluso
atendiendo únicamente a estos poemas podemos notar no sólo
la configuración de una deixis propia del poema especulativo,
sino incluso la fractura con la misma y el replanteamiento de
la situación subjetiva, comunicativa y discursiva del poemario
entero.
La primera parte del poemario –compuesta, además del
poema que aquí retomo, por los de “El búho nocturno”, “El juez de
toda la tierra”, “Rorscharch”, “El espectro de seda”, “Ozymandias”,
y “Moloch”– apela, desde los títulos, a la caracterización de los
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

personajes de la segunda generación de los Watchmen, aquellos
que incluso llegaron a conseguir una galardonada adaptación
cinematográfica en 2009 de la mano del director Zack Snyder. Esto
implica ya –incluso desde una perspectiva paratextual– la primera
clave para la conformación de un modelo deíctico: la subjetividad
está referida hacia un constructo ajeno, a otra situación de
comunicación –la de Watchmen de Alan Moore– y, por consiguiente
y a través de un monólogo dramático, da pie a que, deícticamente, lo
que encontremos sea una subjetividad desprendida.
El primer poema, aquel al que he decidido aproximarme que
es también con el que abre el poemario mismo, es el siguiente:
El comediante
Un sudario manchado, un traje de segunda mano
de harapos y de sedas, un disfraz.
(The Velvet Underground)
Es cierto que los hombres se disfrazan
para acercarse más a la verdad.
Vi la piel del incendio derramarse
como un río de algas,
y supe que los cuerpos calcinados
conservan su sonrisa en la ceniza.
Siempre recuerdo las miradas huecas,
los gestos delatores, el perfume
que renuncia a los párpados
para volverse sólido y antiguo.
La condición humana es una mueca.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Yo vi cómo unas manos escarbaron la tierra
para encontrar un agua del color de su alma,y vi cómo se
hundían bajo su propia arena.
Soporté la mirada de este mundo
y rompí a carcajadas cada velo.
Había comprendido la broma de la vida

En la página de fandom “Wiki Watchmen” se define de la
siguiente manera al comediante:
Edward Morgan Blake (1924-1985), mejor conocido por el público
como The Comedian es un personaje principal en Watchmen.
Es uno de los únicos aventureros enmascarados (junto con Captain
Metropolis) que fue miembro de los Minutemen y Crimebusters, y ha
estado activo durante cuarenta y cinco años con la ayuda de actividades
patrocinadas por el gobierno estadounidense y la prensa que lo
conjuró en un Símbolo patriótico de guerra y victoria. Blake es un
vigilante fumador de cigarros que se convierte en agente paramilitar.
Se le describe de diversas maneras como “deliberadamente amoral”
con un “cinismo practicado”, lo que significa que generalmente tiene
poca consideración por las convenciones sociales o la vida humana.
Siempre en la identidad del Comedian, describe el mundo como una
broma sádica que solo él entiende, pero al final su cinismo practicado
se hace añicos cuando descubre un complot que considera una
“broma pesada” que incluso él no puede creer que alguien se atrevería
a hacer. (“The Comedian”, 2019)

Ahora, notemos cómo se configura la deíxis de este poema.
Podemos comenzar por el sujeto enunciado, el cual se encuentra
constituido por una primera persona del singular –un yo– que
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

aparece autorreferido de manera textual hasta el tercer verso: “Vi
la piel del incendio derramarse”. Este verso contribuye a afincar la
definición del sujeto propuesta por el título del poema, puesto que
tanto en el universo gráfico de Moore como en el poema de Quinto
tenemos a un sujeto próximo a los incendios, los cuales nos llevan
a pensar en sujeto enunciado coincidente con ese combatiente
de Vietnam cuyo punto focal es el asedio por el Napalm durante
los años 60 al país del sureste asiático. Además, esta subjetividad
está configurada, también a partir de ese tercer verso, como un
sujeto enunciado que nos informa sobre aquello que conformaba
su mundo en ese tiempo pasado (el tiempo enunciado): la piel del
incendio, sonrisas de los cuerpos calcinados, miradas huecas, gestos
delatores, manos (que) escarbaron la tierra, la mirada de este mundo.
Este mundo percibido –el del sujeto enunciado– concuerda con el
tiempo y espacio de El Comediante: la guerra, al dolor de los pueblos,
el incendio, el desastre. Es también un tiempo y espacio enunciados
que se vinculan con el pasado, lo cual implica que el segundo caso
de constitución de la deixis, el del sujeto de enunciación, sea otro: un
yo presente en el mismo mundo.
¿Desde dónde habla el locutor del poema? Desde los
primeros dos versos: “Es cierto que los hombres se disfrazan / para
acercarse más a la verdad.” Esta locución caracteriza tanto al sujeto
enunciado que aparecerá posteriormente en el poema, como a la
subjetividad que inaugura el poema en tanto discurso comunicativo.
Este “yo”, que se encuentre posicionado temporalmente en el futuro
de aquel sujeto enunciado que caracteriza preponderantemente el
poema y espacialmente en un lugar distinto a donde ocurre esa
guerra de incendios pero aún en “este mundo”, es también un
alguien más allá de la decepción. El sujeto de enunciación es alguien
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que mira hacia el pasado siempre, que se posiciona en la decadencia
y, desde un futuro hecho de retazos del pasado, asevera que “la
condición humana es una mueca”: lo que permanece entonces
es su cualidad subjetiva que ha cambiado de tiempos, que se ha
mantenido en el mismo espacio –el mundo– y que, al percibir la
degradación de su circunstancia, apuesta por la burla, por la sonrisa
quebrada; deícticamente, lo que notamos en este primer poema es
la aproximación a un “después” de los sujetos referidos8: el novum
y la sensación de campo vivencial que presenta deícticamente el
poema es aquella de un presente posterior a “haber comprendido la
broma de la vida” que nos hace preguntar qué queda después de la
risa satírica; una disforia posterior a la carcajada, nada salvo un tibio
arrepentimiento, el de un sujeto que rio y que, después del fuego, no
sabe qué hacer con ello. En suma, un sujeto moderno en y desde el
arrepentimiento, el cual es tanto el Comediante como el habitante
promedio de la modernidad, un sujeto tipificante de las maneras
distópicas de la poesía especulativa.
El segundo poema al que quiero aproximarme se titula “El
lector de cómics” y pertenece a la cuarta parte9 del poemario. He
8 Cuestión que no ocurre únicamente con el poema de “El comediante”,
sino también con casi todos aquellos que forman parte tanto la primera como
la segunda parte de La piel del vigilante.
9 Considero interesante recuperar la composición por poemas de
las cinco partes aquí muy brevemente: la segunda parte, que remite a la
primera generación de Watchmen, se compone por los poemas “El primer
encapuchado”, “El tábano”, “Metrópolis”, “Dólar”, “Júpiter en Venus”,
“La silueta” y “El viejo búho”; la tercera parte, donde se hace alusión a la
configuración de distintos arquetipos vinculados con la novela gráfica, por
los poemas “La madre”, “El comerciante”, “La amante” y “La gran figura”;
la cuarta parte, donde se hacen presentes caracterizaciones mundanas, de lo
cotidiano o personajes “de relleno”, se compone por los poemas titulados “El
vendedor de periódicos”, “La enamorada”, “El buen hombre”, “El informador”
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

tomado en cuenta este poema puesto que, a mi parecer, en él se inscribe
una situación deíctica particular que toca la situación de comunicación
tanto intra como extratextualmente, es decir, que tiende a configurar
una situación de lectura que aborda tanto a lo referido en las primeras
tres partes del poemario y a la situación comunicativa que compete
tanto al emisor como al lector empírico. Aquí el poema en cuestión:
El lector de comics
Siendo muchos los signos en el mundo, muchos los prodigios
(Scardanelli)
Voy pasando las páginas,
observando los trazos,
descifrando los signos;
y no comprendo nada,
puede que la verdad
flote bajo la tinta,
o puede ser un trucopara tenerme aquí,
amarrado al asfalto,
hasta que me conviertaen una sombra más.
Sin embargo la historia
debe acabar un día,
y para entonces puede
y “El lector de cómics”; y, finalmente, la quinta parte se compone por dos
poemas, que resultan dos tipos de caracterizaciones que desbordan el mundo
construido por el poemario, apuntalando una suerte de metareferencia tanto en
el poema “El náufrago”, como en “El escritor”. Si bien aquí sólo he decidido
retomar dos de los poemas del poemario (aquellos que pienso resultan más
convenientes para evidenciar la deixis y su composición), un análisis crítico
ulterior podría abordar el poemario en su totalidad para demostrar matices de
dicha composición deíctica, comunicativa, subjetiva y poética.

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que ya me haya olvidado
de mi propia existencia.
Pero tendré los ojos
pintados de colores.
Os veré las entrañas.

El locutor del poema es nuevamente uno en la primera
persona del singular, marcado de manera más contundente en
este poema desde la primera palabra del primer verso; es ese “yo”
que “voy pasando las páginas”, que “observando los trazos”, que
“descifrando los signos”. La acción continúa marcada por las
temporalidades verbales permite considerar un espacio que no se
modifica, y un tiempo que avanza lentamente en tanto el “yo-lector
de comics” prosigue con la lectura.
Podemos

entonces

constatar

que,

a

lo

menos

deícticamente, hay cierta uniformidad y claridad con respecto
a este poema. Sin embargo, cuando interpelamos al nivel del
contexto, notamos que el ese yo configurado textualmente puede
rebasar la situación comunicativa y referir al “yo” empírico en
situación de lector de los poemas de Quinto; es decir que, por un
momento, estamos también intentando descifrar lo signos (esos
signos-poemas de Quinto que preexistían en el mundo a través
de la narrativa de Moore y que aquí se encuentran modificados),
y que, al igual que el lector de cómics, formamos parte de esa
situación pragmática comunicativa, la cual nos invita a tener –en
un futuro, el futuro deíctico del aquí y ahora de la lectura–los
ojos pintados de colores.
Esto que aquí he resumido –lo cual José María Pozuelo
Yvancos denomina como “presentez”– construye, a nivel del
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

poemario entero, también nuevas posibilidades dentro de la
esfera comunicativa-deíctica: si podemos ser el lector de cómics,
podemos ser también El Viejo Búho, o La Silueta, o La amante, o El
Comediante. Lo que permite este poema es marcar de manera más
señera las posibilidades de ser co-partícipes de ese campo vivencial
en cada uno de los poemas y, de entrar en dicha dinámica, podemos
entonces fingir que es ficción, ser parte de las especulaciones de
cada uno de los poemas del poemario.
IV. Conclusión
Existe una amplia nota del autor que prologa a La piel del vigilante.
Considero que es pertinente recuperarla pues, de cierta manera,
anuncia algunas de las conclusiones que pienso he podido demostrar
a partir de la aplicación de una lectura desde la deíxis a ciertos
poemas del poemario. La nota dice así:
Nota del autor: La piel del vigilante toma como punto de partida
los personajes y la trama del clásico del cómic Watchmen, escrito
por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons a mediados de
los 80; construyendo un juego de máscaras en el que cada poema
se corresponde con un monólogo dramático de uno de los
personajes (el Comediante, Ozymandias, el Náufrago, etc.) que
deben ser vistos como arquetipos de interpretación abierta y no
como referencias culturales cerradas. La máscara que cubre a los
protagonistas de Watchmen es la misma que desfigura el rostro
de la literatura, también la que nos hace conscientes de la carga
teatral del discurso poético. Mi voz se diluye tras el disfraz de esas
miradas ficticias al igual que las suyas bajo mis palabras o las de
los autores que encabezan los poemas. No soy yo, ni Watchmen,
ni las citas, quien configura el sentido de La piel del vigilante; es
la realidad la que se filtra por los poros de esta máscara que ahora
deberá cubrir el rostro y las pupilas del lector (2014: 4).

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A mi parecer ese “No soy yo…” es donde el autor –o bien la
voz/construcción por la cual ha optado al redactar esa nota– marca
declarativamente la idea de una ficción que finge ser tal. Aquí lo que
he pretendido no es dar un recuento extenso sobre los varios casos
y propuestas de la poesía especulativa10, sino más bien intentar dar
una clave de acceso –la deíxis en la poesía– que permite reconocer
una configuración particular de un caso específico del poema
especulativo11; lo que encontramos es que, a partir de una situación
de comunicación anterior (aquí el texto de Moore), se perfila la
composición (usualmente a través del monólogo dramático, aunque
también a través de otras propuestas, como la metarreferencia, por
ejemplo) de un campo vivencial que permite crear desprendimientos a
partir de dicha situación de comunicación anterior pero también crear
puentes con una nueva: la del hic et nunc del momento de la lectura.
Así, esta poesía especulativa –fingiendo que es ficción–
lo que consigue, a mi parecer, es no sólo posibilitar la creación
de mundos, sino también proponer algo semejante a un “código
abierto” mediante el cual entra en un proceso constante de búsqueda
de significación. Pero no hay que olvidar que se trata de un vasto
territorio, a penas cartografiado y a años luz de distancia; por ahora
nos aproximamos, vemos el espacio que parece hueco en el cosmos,
pero al mirar más detenidamente encontramos luz, luego una forma,
luego un alguien que aquí y ahora nos devuelve la mirada.
10 Para ello sugiero consultar el fantástico trabajo que propone Xaime
Martínez titulado “Poesía 1900-2015”, en el cual construye un recorrido
crítico por las múltiples rutas que han transitado las varias y divergentes
manifestaciones de la poesía de ciencia ficción o especulativa.
11 Si bien considero que esta clave de acceso bien puede resultar útil
en la comprensión de otros casos de la poesía especulativa y de otros tipos,
puesto que permite revisar la composición de un universo textual y sus varias
imbricaciones con situaciones de comunicación extratextuales.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

277

�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas
en la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis
Echavarría Uribe
Dystopian Figurations and Lost Civilizations in
Post-Acord Colombia: Luis Echavarría Uribe’s
Liborina
Francesco Di Bernardo
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-9972-4003
Francesco.dibernardo@outlook.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Situada en el año 2040, la novela gráfica Liborina (2020), de
Luis Echavarría Uribe, aborda las problemáticas del conflicto colombiano
a través de tropos de la ciencia ficción, representando una Colombia
ucrónica en la cual el conflicto armado ha terminado en 1990 y la memoria
de este ha sido cancelada del discurso histórico oficial. Sin embargo,
centrándose en una expedición de un grupo de jóvenes antioqueños a un
área rural destinada a proyectos de conservación y turismo, la novela revela
el corazón de tinieblas oculto detrás de una aparente utopía. Escondida en
la selva vive una comunidad utópica que, simulando ideales igualitarios,
realiza rituales sangrientos que evocan las prácticas y la simbología del
terror empleadas por los paramilitares en las zonas rurales del país,

281

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
epicentro del conflicto colombiano. El artículo contextualiza el análisis de
la novela en el marco de lo que María Ospina define como “rural turn”
(2017) en la cultura colombiana, es decir, una renovada atención en las
obras culturales a las dinámicas sociopolíticas y económicas que se viven
en las zonas rurales del país, y discute la emergencia de una novela gráfica
que se aleja de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario
del comic colombiano. Siguiendo estas dos líneas, el artículo sostiene que
Liborina, más allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos
utópicos de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de
las tinieblas de Joseph Conrad, y el tropo orwelliano de una distopía que se
genera de la aplicación práctica de un proyecto utópico.
Palabras claves:Liborina; Echavarría Uribe; Novela Gráfica colombiana;
Distopía; Utopía; Ficción especulativa
Abstract: Set in the year 2040, Luis Echavarría Uribe’s graphic novel
Liborina (2020) deals with the issues of the Colombian conflict through
science fiction tropes, representing an uchronic Colombia in which the
armed conflict has ended in 1990 and in which the memory of it has
been erased from the official historical discourse. However, focusing on
an expedition by a group of young people from Antioquia to a rural area
destined to conservation and tourism projects, the novel reveals the heart
of darkness hidden behind an apparent utopia. A utopian community
that lives hidden in the jungle and that feigns egalitarian ideals, is, in fact,
devoted to bloody rituals that evoke the practices and symbols of terror
used by the paramilitaries in the rural areas of the country, which is the
epicenter of the Colombian conflict. The article frames the analysis of
the novel in the context of what María Ospina defines as “rural turn”
(2017) in Colombian culture, that is, a renewed attention in cultural works
to the socio-political and economic dynamics that are experienced in rural
areas of the country, and discusses the emergence of a graphic novel that
moves away from the urban settings that have dominated the imaginary of
Colombian comics. Following this framework, the present article argues
that Liborina, beyond its uchronic premise, employs and subverts utopian
tropes of the lost civilization, and its variant inspired by Joseph Conrad’s
Heart of Darkness, as well as the Orwellian trope of a dystopia resulting
from the practical application of a utopian project.
Keywords: Liborina; Echavarría Uribe; Colombian Graphic Novel;
Dystopia; Utopia; Speculative Fiction

282

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La primera novela gráfica del ilustrador y escritor colombiano
Luis Echavarría Uribe, Liborina (2020), se centra en una premisa
ucrónica: Colombia ha ganado el mundial de futbol Italia 1990 y,
como consecuencia, el país atraviesa una ola de cohesión social
que permite el fin del conflicto armado. Con el paso de los años, el
conflicto desaparece de los discursos oficiales e históricos e incluso
se desvanece de la memoria colectiva e individual de la población
colombiana. Cinco décadas después de los eventos de 1990, en
la mitad de los años 40 del siglo XXI, un grupo de tres jóvenes
antioqueños, Martín, Raúl y Juliana, inspirados por la lectura de
un libro que revela la existencia de un conflicto armado en el país,
emprende una expedición a un área rural remota que el gobierno
había destinado a proyectos de conservación y turismo. Sin
embargo, según se relata en el volumen encontrado por los jóvenes,
este territorio había sido, en realidad, unos de los epicentros del
conflicto. Si bien, por un lado, el uso de la ucronía en la obra de
Echavarría resulta “extraño para la literatura colombiana”, dado que
“[e]xceptuando algunas obras que sitúan sus tramas ucrónicas por
fuera de Colombia, en el país solo se encuentra un par de cuentos de
este género” (Bastidas Pérez, 2021), por otro lado, dada su temática,
la novela se escribe en una reciente tendencia del cómic colombiano
de abordar la cuestión del conflicto armado.
En los últimos años diversos comics han enfrentado la tarea
de lidiar con los acontecimientos traumáticos relacionados con
la guerra interna. Entre las obras más destacadas se encuentran:
Ciervos de bronce (2014) de Camilo Aguirre, centrado en la violencia
contras las organizaciones sindicalistas por parte del Estado y de
los paramilitares; Los Once (2014) de Miguel Jiménez, José Jiménez
y Andrés Cruz Barrera, que relata la toma al Palacio de Justicia por
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

283

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
parte del organización guerrillera M19 en 1985; Caminos condenados
(2016) de Pablo Guerra, Camilo Aguirre y Henry Díaz y Diana
Ojeda, que aborda la violencia, el despojo de tierras y el cercamiento
de aguas en la región de los Montes de María; Estado fallido (2018) de
Daniel Collazos que trata el tema del caso de los “falsos positivos”,
las ejecuciones extrajudiciales disfrazadas de muertes en combate
de inocentes injustamente acusados de ser guerrilleros por parte de
integrantes del ejército colombiano. Estas publicaciones comparten
no sólo el afán de denuncia de la violencia perpetrada por parte
del Estado y de los paramilitares, sino también una forma narrativa
inscrita en la tradición del comic de no ficción (Rodríguez-Blanco y
Andrade, 2020: 121). Definida también como comic periodístico o
documental, esta tradición se centra sobre todo en “the presentation
of evidence” de un evento histórico violento y/o traumático,
particularmente en contextos de conflictos armados (Chute, 2016:
2). Asimismo, el cómic documental, popularizado por autores tales
como Art Spiegelman y Joe Sacco, reivindica el valor “of inventive
textual practice [to] express trauma ethically” (Chute, 2016: 4).
A estas novelas se han sumado otros cómics patrocinados
por instituciones estatales de justicia transicional, tales como el
Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), establecidas en
el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras 1448 de
2011​, durante la presidencia de Juan Manuel Santos, con el papel de
contribuir a perpetuación de la memoria histórica del conflicto y de
la visibilización de las víctimas. Entre las publicaciones patrocinadas
por el CNMH, destacan La Palizúa: ustedes no saben cómo ha sido
esta lucha (2018) (con guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo
Aguirre) y Sin mascar palabra: por los caminos de Tulapa (2018) (con
guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo Vieco) que abordan
284

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

el desplazamiento forzoso de comunidades campesinas por parte
de grupos paramilitares a través de la forma del cómic documental
y del enfoque en el testimonio de las víctimas. Tales obras son
“realizadas para cumplir las medidas de reparación simbólica con
las comunidades que han sido catalogadas como víctimas por la Ley
1448” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 128).
El respaldo de instituciones culturales del Estado a obras que
abordan la temática del conflicto a menudo se inscribe en el marco de los
discursos públicos alrededor del contestado concepto de posconflicto,
término utilizado para señalar un parteaguas en la historia reciente
de Colombia por efecto de la ratificación del acuerdo de paz entre el
Estado y las FARC firmado en 2016. Este término, sin embargo, ha
sido objeto de crítica, ya que, según la perspectiva de sus detractores,
“desactiva el significante “conflicto” del nuevo régimen hegemónico,
lo que borra de la ecuación a otros actores armados que aún están
activos en el territorio” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 121) y
oculta la continuación de las prácticas de violencia y desposesión por
parte del conglomerado de intereses corporativos y paramilitares que
afectan particularmente a las regiones rurales del país.
Liborina aborda específicamente los intentos de encubrimiento,
en el debate público alrededor del posconflicto en Colombia, de
las persistentes dinámicas del conflicto armado en las zonas rurales
del país. Sin embargo, alejándose de la forma documental, la novela
gráfica de Echavarría Uribe experimenta con los tropos de la
narrativa de ciencia ficción, tales como ucronía, utopía y distopía.
De esta manera, enmarcando el análisis de la novela en el reciente
giro rural en la cultura colombiana, el presente artículo afirma que
la novela propone una perspectiva crítica sobre el ocultamiento de
las discusiones alrededor de las causas sociales del conflicto a través
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

285

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
de una reformulación de tropos de la narrativa de especulación. En
lo específico, en el presente artículo se sostiene que la novela, más
allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos utópicos
de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de las
tinieblas (1899) del escritor anglo-polaco Joseph Conrad, y el tropo
orwelliano de una distopía que se genera de la aplicación práctica
de un proyecto utópico. De igual manera, se afirma que Liborina
expande el enfoque del cómic especulativo, normalmente focalizado
en la ciudad, al situar la historia en un contexto rural, poniendo así
en tela de juicio los discursos del conflicto que buscan ocultar las
dinámicas de desposesión que continúan causando estragos sobre el
territorio colombiano en el escenario de “post-acuerdo”.
La ciudad, el campo y el imaginario distópico
Si bien el cómic posee una larga tradición en Colombia, es a partir de
los años 80 y 90 con el surgimiento de publicaciones especializadas
y fanzines, que el mundo del cómic colombiano “witnesses the
replacement of nationalistic undertones by new themes such as
urban protest, innovative treatments like science fiction, and the
publication of theoretical and critical studies on comics” (Gómez
Gutiérrez, 2017: 50-51). El conflicto interno, el narcotráfico y las
desigualdades sociales comienzan a volverse temas centrales en
el cómic y se empieza a experimentar con formas narrativas para
intentar abordarlos. Entre estas, la distopía juega un papel crucial.
Una gran parte de las figuraciones distópicas en el cómic colombiano
tiene como enfoque la ciudad de Bogotá, como es evidenciado por
Roncallo-Dow, Aguilar-Rodríguez y Uribe-Jongbloed (2019: 29)
en su exhaustivo análisis y categorización de las diversas tipologías
distópicas presentes en los recientes cómics colombianos:
286

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

quince de los cómics exponen un presente distópico […] en los
que los elementos característicos de la organización y la estructura
social colapsan o se encuentran en estado de vulnerabilidad ante
algún tipo de amenaza. En estos presentes, el caos generado por
algún detonante plantea la situación conflicto que rige la historia
que se enuncia. […] De los documentos restantes, doce suceden
en futuros en los que prima el caos y el conflicto […]. Nueve de los
veintiocho documentos gráficos revisados representan un modelo
de distopía de fallo tecnológico, dando cuenta de escenarios en
los que los principios de la organización y la estructura social se
diluyen, dando paso a contextos en donde el conflicto se evade
por medio de dispositivos represivos. El elemento fundamental
del presente distópico en los cómics en que aparece la ciudad de
Bogotá se basa en contextos en los que la disparidad social es la
norma, la pobreza es marcada y la sociedad fragmentada (2019:
43-44).

El cómic distópico colombiano, en la manera tradicional de
la narrativa de este subgénero de la ficción especulativa, se configura
como un “prophetic vehicle […] for writers with an ethical and
political concern for warning us of terrible sociopolitical tendencies
that could, if continued, turn our contemporary world into the iron
cages” (Baccolini y Moylan, 2003: 2). Asimismo, la imaginación
distópica dibuja un “mapa del infierno”, para parafrasear el uso que
Baccolini y Moylan hacen de la expresión de Kingsley Amis (2003:
1), de la realidad sociopolítica colombiana. Liborina extiende dicho
mapa del infierno tomando como eje central los espacios rurales del
país, en donde se presenta con mayor intensidad una “interrelation of
current wars[…], state policing, and the expansion of global capital”
(Ospina, 2017: 250). Moviendo el enfoque de escenarios urbanos
a un entorno rural y utilizando una representación naturalista del
paisaje, la novela gráfica de Echavarría Uribe podría enmarcarse
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
en el creciente “giro rural” en las producciones colombianas de los
últimos diez años.
Si bien el concepto de “rural turn” es acuñado por María
Ospina con respecto a la tendencia del cine colombiano reciente,
el enfoque hacía el mundo rural se puede rastrear también en otras
formas culturales y se vincula a los fenómenos sociales, económicos
y políticos que afectan áreas periféricas país. En estas zonas, la
expansión del capital global en áreas rurales, a través de las prácticas
del monocultivo, del extractivismo y del turismo, se ha cruzado con
las dinámicas del conflicto, lo cual ha producido un crecimiento de
la violencia militar y paramilitar (Ospina, 2017: 250).
En Liborina, este desplazamiento hacia los espacios rurales y
la aproximación hacia la naturaleza es evidenciada desde las primeras
páginas. Las viñetas iniciales, saturadas por ilustraciones del paisaje
natural, relatan un viaje en autobús de los protagonistas hacía una
zona rural de Antioquia. Durante una parada, los protagonistas
deciden abandonar el viaje en autobús y adentrarse en la selva, por
lo que en viñetas posteriores se relata el progresivo descenso de los
protagonistas a un lugar selvático y misterioso. Si bien inicialmente
aún se pueden percibir signos de “civilización”, tales como una
granja de vacas y unos pillares de la autopista, la vegetación ilustrada
en las viñetas se vuelve más densa e impenetrable y la tensión
acerca de las intenciones y del destino final de los jóvenes crece. Es
cuando los protagonistas se encuentran en el medio de la selva que
el personaje que lidera la expedición, Martín, extrae de su mochila
un libro con el título en francés de La République des sables1 y afirma
1 El título parece evocar un libro homónimo de Sophie Caratini (2003)
sobre las luchas para la autodeterminación de una población del Sahara
occidental en 1976, después del fin de la dominación española. Sin embargo,

288

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

que “[p]ara nadie es un secreto que Colombia pasó por una crisis
social y política […] [q]ue desencadenó una guerra a la que algunos
llamaron conflicto armado, y otros, acciones antiterroristas” (17).
De esta manera se aclara que el objetivo del viaje es la búsqueda
de un pueblo que presenta rastros de la efectiva existencia de este
conflicto, dado que, como afirma Martín en las viñetas sucesivas,
“[…] para no perder el control político […] taparon la cagada que
hicieron en este pueblo, montaron mera película y atribuyeron la
mitad a los terroristas y la otra, al invierno” (18).
La ubicación evoca dos cuestiones principales relacionadas
con el conflicto. Por un lado, en línea con ficciones recientes sobre
la violencia, por ejemplo, Los ejércitos (2007) de Evelio Rosero
o Viaje al interior de una gota de sangre (2011) de Daniel Ferreira, el
pueblo rural epitomiza los espacios arrasados por las prácticas de
terror de los grupos armados, por otra parte, el hecho de que los
protagonistas se encuentren en un entorno natural designado por el
Estado colombiano como parque turístico, evoca el encubrimiento
de la violencia en las zonas rurales para garantizar inversiones
capitalistas en estas áreas. De acuerdo con Ospina, los discursos
entorno al posconflicto están en directa relación con “[…] official
and investment tourism campaigns that promote rural regions for
travel and development” (2017: 248). Por otro lado, el tema del
viaje a un lugar remoto en búsqueda de una realidad desconocida
reproduce además el tropo, inspirado por Utopía de Thomas More,
de la expedición de un observador de nuestro mundo a un lugar
desconocido que encarna la perfección utópica, o la pesadilla
distópica, según la declinación del tropo.
en la novela gráfica de Echavarría Uribe no se aclara la referencia a este título.  
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El tropo de la civilización perdida y el mito de El Dorado
El tropo de la búsqueda/exploración de una civilización
perdida e/o utópica se hace aún más explícito cuando los protagonistas
llegan a un pueblo abandonado, cuyas infraestructuras se encuentran
totalmente devoradas por la selva. Efectivamente, uno de los
personajes, Juliana, compara el pueblo deshabitado a “ruinas de una
civilización perdida” (37). Asimismo, la evocación de este tropo es
reforzada cuando los protagonistas se adentran en las criptas de una
iglesia situada en el centro del pueblo olvidado y encuentran pinturas
rupestres, las cuales son interpretadas por Martín como “algo de una
tradición indígena perdida” (53). Si bien el tema de la civilización
perdida2 que se populariza en la ciencia ficción del siglo XIX, ha sido
sin duda inspirado por las interpretaciones antropológicas de esta
época y por el imaginario de exploración de los voyages extraordinaires
de Jules Verne, no obstante, también “inevitably referred to […]
colonial and imperial situations” (Rieder, 2008: 35). En el contexto
colombiano, el tropo de la civilización perdida llama a la memoria
el mito de El Dorado –aquella tierra prometida en algún lugar de
Sudamérica–, intrínsecamente vinculado al proceso de conquista en
América Latina y las “promises of immediate enrichment, either at
individual, corporate or state level” a través del control imperialista
y colonialista de una región rica en recursos (Varnava, 2015: 1).
Asimismo, después de los procesos de independización del estadonación colombiano, el mito de El Dorado sirvió como justificación
para las prácticas extractivas del capitalismo durante la era del boom
de exportación del siglo XIX (Mutis y Pettinaroli, 2016: 413-417).
2 Llamado también de la “raza perdida”. Sin embargo, en el presente
articulo se referirá a este como “civilización perdida”.

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El mito de El Dorado es, asimismo, [r]elated to [..] utopias and
dystopias”, dado que la utopía se vincula a la idea de “finding a
space that can be converted into a paradise for its inhabitants (for
both settlers and indigenous peoples)”, mientras que la declinación
distópica se relaciona con “what results when such expectations go
horribly wrong”. El Dorado, en otras palabras, se configura como
una justificación para continuar las ‘imperial or settlement policies
by arguing that with hard work the place will become valuable if
not idyllic” (Varnava, 2015: 2). Es este ideal eldoradista que subyace
a los discursos post-conflicto y a “official and investments tourism
campaings”, ocultando las nuevas prácticas de violencia contra
comunidades rurales y defensores sociales en favor de un imaginario
idílico de una nueva Colombia posconflicto que promueve las
zonas rurales ‘for travel and development” (Ospina, 2017: 248). La
contradicción entre el discurso oficial en el cual las zonas rurales se
presentan como un nuevo “Dorado” para la inversión y la realidad
de violencia y despojo, es capturada por la respuesta de Martín al
enterarse de los planes del gobierno de permitir a los pobladores
desplazados por el conflicto de volver a su pueblo: “la idea era
devolver a la gente, pero después de la cagada que les conté, no
dejaron volver a nadie para taparlo todo” (37). De esta manera las
palabras del protagonista evidencian el fracaso de un “Dorado”
fundado en el silenciamiento de la persistente violencia en estas áreas
del país. Sin embargo, el uso del tropo utópico eldoradista contiene
una subversión de este mismo ya que, de manera opuesta al mito de
la rica ciudad perdida, el uso de este tropo en Liborina produce una
crítica de las prácticas neocoloniales que se ocultan detrás del discurso
oficial del posconflicto y de la retórica capitalista del progreso social
y económico. De la misma manera, las imágenes rupestres que
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
los protagonistas descubren en unos túneles debajo de la iglesia
del pueblo, en vez de representar escenas de progreso utópico, se
centran en acontecimientos desconcertantes: uniformados armados,
fosas comunes, cadáveres, personas que descuartizan cuerpos con
machetes, etc. Las imágenes representan escenas reales de cualquier
etapa del conflicto interno en Colombia dado que este se caracteriza,
de acuerdo con María Victoria Uribe, “por actos de extrema barbarie
entre los cuales se pueden mencionar las masacres, las mutilaciones
corporales, las violaciones y la tortura” (2004: 56). Las ilustraciones
rupestres, por ende, se relacionan con “símbolos y signos” que han
caracterizado la expresión de violencia entre las partes beligerantes
(Uribe, 2004: 43). No obstante, para los protagonistas de Liborina,
que han crecido en un periodo de olvido forzado sobre el conflicto,
la realidad de la violencia se traslada de la memoria colectiva a un
nivel subconsciente, tal como evidencian las palabras de Raúl que
afirma que “los patrones se me hacen familiares, pero no sé…” (53).
Así como el tropo de la civilización perdida de la ciencia ficción
del siglo XIX producía la irrupción del inconsciente colonial de
esta época, su uso en Liborina produce una irrupción de los signos
de la violencia todavía presentes a pesar de los discursos oficiales
respecto al posconflicto. En la novela, el tropo de la civilización
perdida como instrumento narrativo para confrontar la realidad del
conflicto se vuelve aún más evidente cuando los protagonistas se
encuentran con los pobladores de una comunidad desconocida y
alejada que vive en el lugar que están explorando. La parte de la
novela dedicada al encuentro con esta población se presenta como
una reformulación de los temas e imaginarios de El corazón de las
tinieblas de Conrad, novela que, de acuerdo con Lavender, puede
leerse como una ciencia ficción debido su imaginario directamente
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influenciado por narrativa de “alien encounters, evolutionary themes,
strange landscapes, lost races, and technology” (2015: 16-17).
El corazón de las tinieblas
Mientras exploran los túneles debajo de la iglesia del pueblo, los
protagonistas son raptados, interrogados y drogados con burundanga
por miembros de esta comunidad desconocida, en la cual un personaje
llamado Albeiro parece jugar el papel de líder. Al despertarse descubren
no sólo que han sido liberados, sino que las personas de esta comunidad
han cambiado su actitud hacía ellos, tratándolos como huéspedes,
ofreciéndoles comida y familiarizándolos con las costumbres y las
actividades de la comunidad y sus valores aparentemente utópicos
de igualdad y autosuficiencia. Superado el momento de desconfianza
inicial, en una segunda fase el encuentro con la “civilización perdida”
se desarrolla según del topos utópico del descubrimiento de una
“[…] ‘perfect’ and ‘ideal’ society” (Varnava, 2015: 9) por parte de
observadores externos. Si por un lado, “observation […]is one of
the ubiquitous […] features of lost-race and lost-world fictions”
(Rieder, 2008: 34), aquí la novela reproduce también la temática de
Utopía de More, en el cual los exploradores se encuentran con una
civilización utópica y perfectamente organizada según principios
de igualdad. De esta manera, se presenta una subversión del tropo
de la raza/civilización perdida, debido a que no es la conquista por
parte de los exploradores que produce el resultado utópico. Por el
contrario, cuando los protagonistas son traídos en presencia de
una mujer que parece fungir un rol de responsabilidad dentro de la
comunidad, es ella quien invita a los huéspedes quedarse en la aldea,
sugiriéndoles integrarse en la comunidad. Sin embargo, en las viñetas
sucesivas, en las cuales se ilustran el almuerzo y la conversación entre
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los protagonistas, la mujer y otros miembros de la comunidad, se
siembran las primeras señales de un posible desenlace distópico de
la historia. La novela emplea la dimensión pictórica para señalar un
posible nuevo giro de eventos: mientras la conversación prosigue, las
imágenes se centran en primeros planos de los utensilios para comer,
particularmente los cuchillos, en detalles de los pedazos sangrientos
del lechón que los comensales están comiendo y de la mujer que
se prepara a llevar a la boca un pedazo de la carne. Dichos detalles
aparecen ominosos y generan una atmósfera de tensión y misterio.
El clímax de la tensión quizás se produce cuando la mujer afirma
que, aunque espera que se queden en la aldea, están libres de irse en
cualquier momento. Las palabras de la mujer se sitúan en un globo
que se sobrepone a la imagen de una máscara tribal demoniaca y
amenazadora. Esta viñeta es un preludio a lo que los protagonistas
descubrirán durante una fiesta organizada en su honor. Mientras
que los pobladores están concentrados en las celebraciones, Raúl y
Juliana se alejan y, adentrándose en la selva, se enfrentan a una escena
horrorosa: unos hombres uniformados están atados y unas mujeres
de la comunidad los obligan a actos sexuales con ellas. Sucesivamente,
los hombres son descuartizados por otros miembros de la comunidad.
Efectivamente, los pobladores capturan a hombres externos a
la comunidad, los obligan a relaciones sexuales con las mujeres
para asegurar la reproducción y continuación de la comunidad, y
sucesivamente son asesinados. De esta manera, los protagonistas no
tardan a darse cuenta del corazón de las tinieblas que se esconde detrás
de la aparente utopía a la cual aspiran los miembros de este grupo.
La comunidad, en realidad, se funda en el ejercicio de violencia y en
rituales horrorosos que evocan las prácticas y los rituales macabros de
los grupos armados durante el conflicto. Es en este momento que la
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novela emplea los tema conradiano en el cual “‘Eldorado Exploring
Expedition’ journeys […] meet an untimely demise” (Varnava, 2015:
7). En El corazón de las tinieblas el desenlace distópico se centra en
“Kurtz’s degeneration […] whose obscene craving for wealth and
power by any means dehumanizes the Africans, rendering them into
savages, primitives, and cannibals as well as servants, prisoners, and
slaves—alien to humanity” (Lavender, 2015: 29-30). Si Kurtz es una
metáfora del colonialismo y su voluntad de expansión basada en la
alterización del sujeto colonizado, en Liborina Albeiro, el líder de la
comunidad, el cual domina sobre los demás pobladores a través de la
imposición del terror, es una metáfora de las formas neocoloniales
que se imponen en las áreas rurales de Colombia y que se manifiesta
también a través del borramiento de las persistentes formas del
conflicto. Igualmente, de forma similar a la novela de Conrad en
donde el personaje de Marlow se vuelve consciente de que la supuesta
civilización se basa en el deseo colonialista de sujeción del Otro, los
protagonistas de Liborina comprenden que la comunidad utópica en
realidad se asienta sobre la violencia y, por ende, que el discurso del
posconflicto en realidad se basa en el encubrimiento de las injusticias
sociales y de continuación de las dinámicas del conflicto.
Al escapar de este reino de terror, los protagonistas se
encaminan a través de los túneles desde los cuales habían alcanzado
al pueblo. Sin embargo, su fuga parece llegar a su fin cuando se
encuentran con una mujer desnuda y armada con un machete, la
cual los amenaza con “mocharles las patas” (126) y sucesivamente
añade ilustraciones a las pinturas rupestres que dejan ver un macabro
ritual de violencia que pone fin a la vida de los protagonistas. No
obstante, en un giro de eventos, la mujer revela el dominio de terror
de Albeiro y que ella y su amante, otra mujer, desearían escapar de la
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aldea para “[…] empezar una nueva vida allá afuera” (135) y no tener
que someterse al dominio de Albeiro que impone una forma de
esclavitud a las mujeres, obligadas a reproducirse para la expansión
y continuación de la comunidad. Así como Kurtz, en la novela de
Conrad, impone a los nativos africanos la idolatría de la civilización
occidental, Albeiro ha impuesto también la idolatría de las formas
de violencia del conflicto como única forma de organización de la
sociedad. De igual forma, en El corazón de las tinieblas, los contactos
entre el colonizador (Kurtz) y los nativos colonizados “reads as a
series of alien encounters” (Lavender, 2015: 28). Concibiendo la
representación de la relación entre colonizador y colonizados
como inspirado por el imaginario de la ciencia ficción del siglo
XIX, Lavender afirma que lo que particularmente enmarca a los
colonizados como “alienígenas” es su estatus de sin voz (2015: 29).
Asimismo, en Liborina los que están sujetos al dominio de Albeiro
aparecen a los ojos de los tres protagonistas como alienígenas
exactamente por la falta de su voz. El silencio de los pobladores
metaforiza el olvido de las víctimas silenciadas del conflicto y de los
debates sobre la continuación de las prácticas de violencia y despojo
en las zonas rurales de Colombia. Si la “historia nacional pre-1990
está ya olvidada […] los protagonistas descubren que, bajo la tierra,
como un subterfugio del lenguaje, quedan víctimas a quienes solo
les ha quedado la violencia y el olvido estatal como estructuras de
comunidad y como formas narrativas” (Bastidas Pérez, 2021). La
parte final de la novela relata la persecución de los protagonistas por
parte de Albeiro. Aunque los tres logran escapar, Albeiro mutila con
el machete un brazo de Raúl. La parte final de la novela que ilustra
la fuga y la persecución “toma la estructura de un slasher” (Bastidas
Pérez, 2021), con las viñetas que se centran en detalles sangrientos.
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Por ejemplo, la viñeta que ilustra la mutilación de la mano de Raúl
por parte de Albeiro utiliza un fondo color rojizo con las siluetas de
Albeiro blandiendo el machete que mutila a Raúl y otro personaje en
el piso mirando, impotente, la escena. La viñeta sucesiva muestra un
primer plano de la mano flotando en el aire y un chorro de sangre.
El énfasis en detalles gore se configura como “sedimentos de un
conflicto que reaparece como síntoma” (Bastidas Pérez, 2021). En
este sentido, a pesar del éxito de la fuga de los protagonistas, el
cuerpo mutilado de Raúl cristaliza la herida que cuestiones sociales
no resueltas dejan en el cuerpo social de Colombia, una extremidad
que todavía no ha dejado de sangrar a pesar de la firma del acuerdo
de paz y de la inauguración de la época posconflicto.
El tropo orwelliano
Sin embargo, las partes de la novela que se centran en el encuentro
entre los protagonistas y la comunidad perdida no sólo reconfiguran
el tropo especulativo de la civilización perdida sino que, al presentar
el surgimiento de esta comunidad como el resultado de un proyecto
“posconflicto” del gobierno, la crítica social de la novela se produce
también a través del uso y reformulación de otro tropo clásico de
la narrativa especulativa, en este caso de la ciencia ficción de la
primera mitad del siglo XX: el tema orwelliano del proyecto utópico
que sienta las bases de una sociedad autoritaria y de una realidad
distópica. Efectivamente, la referencia al tropo orwelliano había sido
ya evocada por Martín cuando comenta que el libro que ha inspirado
la expedición reporta el fracaso del proyecto de repoblación forzada
de esta área rural de Colombia como demostración de la pacificación
del país. Martín describe el proyecto del gobierno en términos de
“progreso orweliano [sic]” (38). Sin embargo, es específicamente
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con el encuentro entre los protagonistas y la comunidad perdida que
el tropo inspirado en la narrativa del escritor inglés es introducido de
forma más directa ya que es la parte de la novela que se compromete
concretamente con las formas de la distopía. En primera instancia,
una de las actividades principales de la comunidad es la gestión
de una granja de cerdos que evoca la clásica novela anti-totalitaria
orwelliana Rebelión en la granja (1945). Sin embargo, la reformulación
del tropo orwelliano se basa en la utilización de algunos temas
derivados de 19843, tales como el borramiento del pasado, los hechos
alternativos y el control social. En primera instancia, la novela se
basa en una premisa orwelliana: la modificación y el borramiento de
la historia. El conflicto ha sido borrado de la historia de Colombia
y de la experiencia colectiva de sus habitantes tal como el pasado
precedente a la instauración del INGSOC en 1984, como recuerda el
protagonista Winston al afirmar que: “[t]he past […] had not merely
been altered, it had been actually destroyed” (2013: 45). En realidad,
el borramiento del pasado parece aún más profundo en Liborina. Si
en el clásico distópico de Orwell, Winston retiene por lo menos la
memoria, dado que confirma que “[f]or how could you establish
even the most obvious fact when there existed no record outside
your own memory?” (2013: 45), como mencionado anteriormente,
enfrentando a la representación de las prácticas de guerra del
conflicto en las pinturas rupestres, Raúl no logra asociarla, en su
memoria, con un acontecimiento específico. Asimismo, Liborina
recupera el tema orwelliano de los hechos alternativos. Cuando, en
las fases iniciales del encuentro con la comunidad, los protagonistas
3 En el presente artículo se usa la versión en inglés en la edición de 2013
de Penguin.

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son llevados a conocer la vida en la aldea por dos mujeres (las
mismas que en el final de la novela los ayudarán a escapar), al ser
cuestionadas sobre si alguna vez salen de su comunidad, una de las
mujeres contesta “acá lo tenemos todo, acá nos casamos, criamos
y nos morimos. La mayoría son felices” (73). Presionada respecto
a su desconocimiento del mundo exterior, la mujer añade “los
titos nos contaron que afuera la gente solo vive corrupta por las
cosas que dan plata y lo que puedan comprar con esa plata” (73).
La afirmación del personaje refleja la construcción totalitaria de la
validación del interior (del estado totalitario) con la invalidación de
la experiencia exterior, como sugerido por Winston en 1984 cuando,
reflexionando sobre los instrumentos ideológicos de coerción del
Big Brother menciona que “[n]ot merely the validity of experience,
but the very existence of external reality, was tacitly denied by their
philosophy” (2013: 102). Otro elemento inspirado por 1984 que se
emplea en Liborina es el de la construcción de un ideal societario
basado la homologación y la construcción de una perfecta máquina
de reproducción ideológica. En la distopía orwelliana
[t]he ideal set up by the Party was something huge, terrible, and
glittering—a world of steel and concrete, of monstrous machines
and terrifying weapons—a nation of warriors and fanatics,
marching forward in perfect unity, all thinking the same thoughts
and shouting the same slogans, perpetually working, fighting
triumphing, persecuting—three hundred million people all with
the same face.

En Liborina el uso de máscaras rituales evoca la homologación
impuesta por el INGSOC en 1984. Efectivamente, cuando los
protagonistas de la novela de Echavarría Uribe se encuentran por
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primera vez con los miembros de la comunidad en la oscuridad
de las criptas de la iglesia, los pobladores portan máscaras que no
sólo cubren sus verdaderos rostros sino los hace parecer iguales e
indistinguibles entre ellos. Asimismo, Albeiro, tal como el Partido
en 1984, ha creado un sistema perfecto bajo el cual cada uno de los
miembros de la comunidad sigue su rol que tiene como objetivo la
reproducción de la comunidad. De esta manera, la reproducción
sexual a la que Albeiro obliga las mujeres de su comunidad epitomiza
la idea de reproducción ideológica.
Otro elemento orwelliano utilizado en la novela es la
subversión de la verdad. El hecho de que la comunidad igualitaria,
pacífica y utópica sea fundada sobre la reproducción de la guerra y de
las prácticas violentas del conflicto evoca directamente la “verdad”
del Ministerio de la Verdad orwelliana y su lema “WAR IS PEACE,
FREEDOM IS SLAVERY, IGNORANCE IS STRENGTH”
(2013:34). Finalmente, la crítica social expresada por la novela se
basa en unos de los puntos fundantes de la crítica de Orwell, es
decir, el control social a través de la manipulación de los discursos
oficiales. En la novela de Orwell, el eslogan del Partido es “[w]
ho controls the past controls the future: who controls the present
controls the past” (2013: 313). De la misma manera, a través de su
perspectiva de crítica social, Liborina sugiere que la modificación de
la historia reciente y la obliteración del conflicto en los discursos
oficiales tiene como objetivo el control del destino del país. El olvido
de la continuación de la violencia estatal y paramilitar en las zonas
rurales, el asesinato de los líderes sociales y sindicales, así como los
desplazamientos forzados, son el preludio a la expansión del capital
y de los megaproyectos extractivos en las áreas rurales de Colombia.
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Conclusión
Inscrita en la reciente tendencia de la narrativa colombiana
de volver la mirada al espacio rural, la novela de Echavarría
Uribe comparte con el cómic contemporáneo colombiano una
preocupación por la historia del conflicto armado interno y sus
ramificaciones en el presente. Concretamente, Liborina produce
una crítica de los discursos del posconflicto y del borramiento de
las discusiones oficiales de las causas sociales de la violencia y de
cómo estas persisten, particularmente en las zonas rurales, en la
Colombia del presente. Sin embargo, alejándose de la forma del
cómic periodístico que ha caracterizado la larga mayoría de las
novelas gráficas sobre el conflicto, la novela gráfica de Echavarría
experimenta con las formas de la especulación, reformulando los
tropos de la civilización perdida (y su variante conradiana) y de
la crítica anti-totalitaria de Orwell. Si bien Liborina comparte con
el cómic documental el compromiso con la complejidad de la
historia reciente del país sudamericano, contrariamente al cómic
periodístico, el énfasis de esta no se encuentra en la presentación
de las pruebas de acontecimientos traumáticos específicos, un
rasgo fundamental del cómic documental (Chute, 2016: 2). Por el
contrario, optando por el uso de la especulación, Liborina propone
una reflexión crítica que va más allá del caso específico de Colombia
y se posiciona como una crítica de las formas en las cuales el poder
produce hegemonía a través del control y de la manipulación del
discurso oficial como premisa para la implementación de una
específica perspectiva ideológica. En el caso de la Colombia actual,
los discursos del posconflicto se configuran como una premisa no
sólo para presentar el país como libre de conflicto social para atraer
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inversión extranjera sino como un borramiento de la persistencia
de las mismas condiciones causantes de los conflictos sociales
y armados. Mientras que el cómic documental se enfoca en la
visibilización de los traumas del pasado y/o en el presente, el futuro
oscuro prospectado en Liborina a través de la forma de la distopía se
configura, de acuerdo con la propia tradición de la narrativa distópica,
como una crítica radical de la dirección que la sociedad colombiana
podría tomar si las causas sociales del conflicto no son resueltas. De
esta manera, Liborina expande el enfoque del cómic y de la narrativa
colombiana, a menudo centrado en la reevaluación histórica y en la
cuestión todavía no solucionada del trauma histórico del conflicto,
al poner el énfasis en las problemáticas socioeconómicas actuales
y sus posibles ramificaciones en el futuro. Por ende, el tropo de la
civilización perdida es empleado para confrontar la alterización de las
víctimas del conflicto armado interno en la Colombia posconflicto.
Por otro lado, el tropo orwelliano es empleado para producir una
crítica de la manipulación del discurso oficial que pretende producir
una hegemonía ideológica y cultural que permita abrir las puertas a
la expansión del capital en las zonas rurales de Colombia.

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Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Feministas y telenovelas: un acercamiento
crítico desde una traducción libre de un fragmento
de Screen Tastes: Soap Opera to Satellite Dishes,
de Charlotte Brunsdon
Karime Aylen Anguiano Treviño
Universidad Autónoma de Nuevo León
karime.aylen@gmail.com

Jessica Yesenia Polina Guajardo
Universidad Autónoma de Nuevo León
jessica.polina.00@gmail.com

Sandy Santos Alanís
Universidad Autónoma de Nuevo León
sandy.santosln@gmail.com

Charlotte Brunsdon estudió la licenciatura en Inglés en la
Universidad de Londres (University College London) y un doctorado
de Birmingham. Realizó su primera investigación en el Centro de
Estudios Culturales Contemporáneos en 1970; así, sentó las bases
que fundamentan sus posteriores trabajos, los cuales destacan por
realizar un análisis cultural al contenido audiovisual, como películas
o series. A partir de ejemplos políticos y sociales de la época,
presenta un recorrido histórico que enriquece la base de datos sobre
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la información de las representaciones de género en los medios de
comunicación y permiten dimensionar un contexto sociocultural de
los televidentes.
En medio de una cultura expuesta a los mensajes
audiovisuales, las representaciones cinematográficas, televisivas e
informáticas forman parte del día a día del ciudadano; desde una
perspectiva psicosocial influyen en las personalidades y, por ende,
en las relaciones de los individuos. Es por eso que el análisis con
perspectiva de género corresponde a una demanda de la realidad
social que permite esbozar una versión metodológica de lo que
sucede a nuestro alrededor. El análisis de los roles de género en las
telenovelas nos ayuda a entender cómo los medios, y no solo los de
comunicación, ayudan a su reproducción, limitando tanto a mujeres,
hombres y en especial aquellos que no se ven identificados en lo que
la sociedad espera de ellos.
Para los aportes feministas la ampliación del contenido en
la literatura al respecto representa un avance en los estudios de
género que se vienen gestando desde 1990. Expandir los contenidos
a las diferentes lenguas, en especial las propias de aquellos países
cuyos índices de violencia contra la mujer son alarmantes, significa
un argumento más para la importancia del tema. Las traducciones
promueven la visibilización de este problema desde una perspectiva
que no se limita por su entorno de producción, visto así, aportan a
la lucha por contrarrestar la violencia de género y fundamenta parte
del discurso político actual. El derecho a la información, sobre todo
fidedigna y de calidad, forma parte de la agenda discursiva social
actual.
Debido a lo anterior, el presente artículo realiza una
traducción del capítulo “El rol de las telenovelas en el desarrollo de
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la crítica feminista a la televisión”, del libro Screen tastes: soap opera to
satellite dishes que, mediante un análisis de la representación femenina
en las telenovelas, problematiza la situación de manera eficaz y desde
un panorama general.
El rol de las telenovelas en el desarrollo de la crítica
feminista a la televisión
En años recientes, más de una vez les he planteado una pregunta de
examen a estudiantes de 13 años acerca de porqué creen que las críticas
feministas están tan interesadas en estudiar las telenovelas. Para mi
constante decepción, ningún estudiante ha intentado responder
a esta cuestión, lo que creo que se atribuye al poco interés que
tienen sobre las intenciones ocultas de los profesores para plantear
preguntas sin respuesta. Existe una manera obvia de responder a
esto: “porque las telenovelas son programas para mujeres”, lo que
sería poco interesante en un contexto tan competitivo como lo es un
examen. Este ensayo es un intento de responder a la pregunta, pero
debo aclarar que esta simple y escueta respuesta es, en el Occidente,
en el punto clave del interés feminista, fundamentalmente correcta,
y lo que podría lograr es hacer las cosas un poco más complicadas.
Esto lo haré de dos maneras distintas. Inicialmente, haré un bosquejo
general del contexto semihistórico de los análisis feministas a la
telenovela —un “cuándo” para este interés—, y después, a través de
un rastreo de distintas modalidades de este —un “cómo”—. En este
proceso, espero demostrar la importancia del rol de las telenovelas
en los estudios feministas. Antes de empezar, creo que me tomaré
un tiempo para explicar por qué la pregunta es interesante en sí
misma.
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En primer lugar, a pesar de lo que describiré después en
este ensayo, creo que existe aún una interesante yuxtaposición entre
“feministas” y “telenovelas”. Cada palabra tiene una connotación
de compromiso diferente con la feminidad. La definición en el
sentido común del término “feminista”, que es mucho más
problemática que la de “telenovela”, se construye a partir de la
negación de las maneras más reconocibles de la feminidad. En el
imaginario popular, las feministas son mujeres que no se depilan
las piernas, no aprueban los desnudos femeninos en medios
masivos y no les gustan las telenovelas. Dados los alcances de los
estudios feministas sobre telenovelas en los 1980, estos resultados
son aún intrigantes. ¿Cuál es la relación que tienen las feministas
y las telenovelas?
En segundo lugar, el alcance mismo de los recientes estudios
sobre telenovelas, mucho de este inducido por —o influenciado
por— los paradigmas feministas, incitan a la refracción. Ann
Kaplan, en su reseña crítica feminista a la televisión de 1987, señala
que el punto focal de los trabajos feministas sobre telenovelas ha
incrementado la atención sobre este género desde mediados de
1970. Robert Allen traza los marcos de investigación sobre las
telenovelas en su libro de 1985 Speaking of Soap Operas, esbozando
el crecimiento de este género en las investigaciones de ciencias
sociales entre 1972 y 1982. Es a mediados de este periodo que los
trabajos feministas empezaron a ser publicados, como mencioné
anteriormente. El estatus de las telenovelas, como un objeto
de estudio académico, ha cambiado en los últimos veinte años.
En pocas palabras, esto significa que las telenovelas ahora son
estudiadas en amplios rangos de disciplinas —algo inconcebible en
1970—. La colección bibliográfica de Allen, para la cual se escribió
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este capítulo en primer lugar, desde su preciso planteamiento
y financiamiento, apoya este punto. Las telenovelas han sido
particularmente significativas para el desarrollo de la crítica
feminista televisiva, y creo que es discutible que por su estudio es
que esta crítica ha sido expuesta a las masas.
Para remarcar mi pregunta acerca de porqué las feministas
han estado interesadas en las telenovelas es por la paradoja de
que, por un lado, hay una preconcebida incompatibilidad entre las
feministas y las telenovelas, pero, por otro lado, es posiblemente a
que las feministas interesadas en ello las han transformado en un
campo novedoso para la investigación académica.
El contexto general de la investigación televisiva feminista
Muchos analistas han puntuado lo significativo que es lo usualmente
denominado “medios” para el feminismo posterior a 1960. Los
textos más relevantes de la segunda ola occidental feminista, como
The femenine Mystique de Betty Friedan de 1963, The Female Eunuch
de Germaine Greer de 1971 o Woman’s Consciousness, Man’s World de
Sheila Rowbotham de 1973, tienen preocupaciones centrales en el
repertorio de imágenes de la feminidad, con la manera en que las
mujeres son representadas. Este movimiento feminista fue, desde
su inicio, creyente de la real importancia de las imágenes. Los veinte
años o más desde que estos textos fundamentales fueron escritos
han sucedido notorios cambios en el análisis de la imagen de las
mujeres. Para nuestros propósitos, quizás lo más importante es
que este tipo de análisis ha evolucionado de ser primordialmente
político (en su mayoría: proyectos extraacadémicos), a tener una
sustancial existencia académica. Incontables cursos, en materias
como Lengua, Historia del Arte, Comunicación y Estudios de los
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Medios, ofrecen unidades temáticas como “la representación de las
mujeres” o “imágenes de las mujeres”. Con la filtración de las ideas
feministas en la Academia, lo que ha sucedido diferencialmente a
través de las disciplinas, ha suscitado debates claves que han tomado
lugar en diferentes maneras según la disciplina. En un nivel general,
uno de los más significativos puede ser visto como uno en el que se
discuten paradigmas realistas.
Antiguas feministas se acercaron a lo mediático, como King
y Stott (1977), a través de un paradigma realista comparan mujeres
reales o la realidad de la vida de las mujeres con las imágenes que
muestran. Las mujeres reales fueron vistas como imperfectas,
trabajadoras, eran de distintas etnias y extremadamente variadas a
comparación de cómo mayoritariamente se les representaba. Esto
fue un aspecto importante para la crítica, el cual todavía mantiene su
relevancia, ha sido desafiado teóricamente por feministas que desean
romper con los paradigmas realistas y que ellas ven como una falsa
distinción entre “mujeres reales” e “imágenes de mujeres”. Estas
feministas esperan debatir que lo que entendemos como mujeres
reales, de hecho, cómo nosotras nos desempeñamos como tales, que
está estrechamente ligado con estas imágenes de feminidad. Esto
es, ellas argumentan que no está claro qué es una “mujer”, excepto
a través de la representación. (Véase Cowie, et.al. [1981] para una
definición previa.)
Estos argumentos teóricos, y lo relativo al debate acerca
de “esencialismo”, estructuran los esfuerzos de la academia
feminista en distintos campos. De hecho, Michèle Barrett y
Anne Phillips (1992) recientemente han discutido que nosotras
podemos hacer una distinción periodística entre feminismo de
1970 “modernista”, con su optimismo de descubrir la causa de
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la opresión femenina, y el feminismo de 1990 “posmoderno”,
con su sentido de fragmentación de la categoría “mujer”, y su
insistencia en el significado de sus diferencias. Con relación al
estudio de los medios, nosotras podemos remarcar el alejamiento
del estudio de las imágenes de las mujeres a un estudio de la
construcción de la feminidad, o una inscripción de la diferencia
sexual. Así que, si el terreno teórico general envuelve la
afirmación de la presencia de “mujer” en el 1970 para cuestionar
sobre la validez de esta categoría en 1980, ahí también hay
cambios notorios en las actitudes en la feminidad convencional/
tradicional. El reconocimiento de que quizá las mujeres estaban
más comprometidas con los discursos disponibles sobre
feminidad y estaban más constituidas por ellos de lo que el
feminismo de la segunda ola había insistido inicialmente, cambia
fundamentalmente los objetos y propósitos de los análisis
feministas de los medios. Esto lo podemos observar claramente
en las cambiantes actitudes de los medios masivos dirigidos a
público femenino: ficción romántica, películas melodramáticas y
emocionales, revistas femeninas y telenovelas. Libros feministas
clave para los inicios de 1980 son Female Desire de Rosalind
Coward (1984) y Reading the Romance de Janice Radway (1984),
estos articularon un lazo más empático con las feminidades de
los medios masivos, incluso escritoras como Bell Hooks desafían
el racismo de estas feminidades y feminismos. Son estos cambios
los cuales hacen más relevante la construcción de las telenovelas
como un objeto central de los estudios televisivos feministas,
y que hacen más interesante para responder mi pregunta: ¿por
qué las feministas están tan interesadas en las telenovelas? Antes
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de proceder con esta problemática es necesario esbozar algunas
distinciones en este creciente campo de las investigaciones
televisivas feministas.
Investigaciones feministas en televisión
Estudios feministas sobre contenidos televisivos pueden ser
encontrados en diversas disciplinas académicas: Estudios
Cinematográficos, Estudios de Comunicación, Comunicación
Masiva, Estudios culturales, Sociología, Lengua, Estudios
Femeninos. Estos distintos contextos disciplinarios gobiernan la
construcción del objeto de estudio y las metodologías empleadas.
En lo que los investigadores están interesados es en cómo ellos
deben proceder para explorarlo, tiene que ser parcialmente
entendido en cada contexto disciplinario. De esta manera, por
ejemplo, un trabajo sociológico tiende a interesarse más en los
patrones laborales femeninos a través de la industria televisiva
que los de Lingüística, quienes se enfocan en la estructura
narrativa de programas particulares. Sin embargo, muchas
de las disciplinas que se han demostrado más permeables a
las preocupaciones feministas son las de estudios culturales o
mediáticos, que son en sí mismas semi-institucionalizadas —
sólo parcialmente reconocidas como materias formales—. Este
hecho, en combinación con los relativamente nuevos estudios
feministas sobre televisión, y los comúnmente orígenes políticos
de muchos de los estudios, significa que hay un alto grado de
interdisciplinariedad y una tendencia a quebrantar las fronteras
disciplinarias. Se han citado ampliamente los trabajos de Ien
Ang (1985), Ann Kaplan (1983b), Tania Modleski (1982) o
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Michele Wallace (1990), en los cuales se integran distintos niveles
directamente relacionados con la televisión, que no pueden ser
abarcados por una sola disciplina.
Así que, a través de este marco en el que inicialmente
entendemos los estudios feministas sobre la televisión para que
sean tanto interdisciplinarios como difundidos entre las disciplinas
académicas, podemos distinguir cuatro categorías principales de
estudio.
Las mujeres del mundo real trabajando en televisión
Los estudios en esta área investigan los patrones de empleo,
promoción y poder de las mujeres en televisión. Aquí se presentan
dos problemas. Primero, la exploración y documentación de la
manifiesta y continua discriminación hacia las mujeres en casi
cada nivel de elaboración de programas televisivos, excepto en el
trabajo secretarial. Este fue un enfoque particular para el trabajo
feminista en 1970, por ejemplo, Gallagher (1981) y Beasley y Silver
(1977); en algunos países coincide con el periodo anterior a que
la discriminación por motivos de sexo se volviera ilegal. A menos
que se especifique lo contrario, “mujeres” aquí es usado como una
categoría unitaria, como fue característico en la antigua segunda ola
feminista. Margaret Gallagher ha continuado produciendo datos
extensos para la UNESCO (Gallagher, 1987) y “Gender and Mass
Media” de Abrahamsson y Kleberg, boletín que continuamente
reporta sobre Nueva York en el área. Esto es, sin embargo,
sorpresivamente difícil de obtener información reciente para otras
profesiones y países, lo que podría ser visto como lo que Margaret
Gallagher (1992) identificó como un retiro general de la arena
pública en las investigaciones feministas mediáticas.
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En un segundo lugar, más teórico, existe un problema en
el alcance para lo que el género de los productores determina en la
producción mediática. La noción de la “predominancia masculina”
en los medios fue un factor explicativo popular en la actualidad,
pero ha decaído notoriedad. Existe una carencia casi total de lo que
se podía denominar economía política feminista, que quizá señala
las dificultades de usar al género, en sí mismo, como una categoría
explicativa. Tampoco ha habido suficientes discusiones teóricas
sobre esta cuestión, aunque Liesbet van Zoonen reseña las que hay
en su libro Feminist Media Studies de 1994.
En cambio, a pesar de la relativa falta de documentación
en las fuentes académicas, hay incontables informes hechos por
mujeres y grupos de ellas que intentan adentrarse en la industria y
hacer sus propios programas. Estos reportes tienen distintas formas
y enfoques, que en parte dependen de la dirección que tomen.
Por ejemplo, Annette Kuhn (1984b) a manera de carta utiliza un
periódico feminista para publicar sus reflexiones sobre el trabajo
en el colectivo Pictures of Women; mientras que Karen Alexander es
entrevistada en su video trabajo en la misma publicación (Nava,
1984). Helen Baehr y Angela Spindler-Brown (1987) discuten
su involucramiento en Broadside (una compañía feminista que
produce noticieros y programas de actualidad para el Canal 4 de la
mañana) en un artículo de una colección académica, mientras que
ahora hay diversos artículos de encuestas, como los de Marilyn
Crafton Smith (1989) y Linda Steiner (1992), los cuales incluyen
trabajos televisivos por mujeres a cuenta de (mayoritariamente
estadounidenses) los trabajos de mujeres en los diversos medios
masivos.
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Para nuestros propósitos, debe ser esclarecido que
“telenovelas” no es un término adecuado para un trabajo de esta
categoría. Con algunas excepciones, como la telenovela lésbica Two in
Twenty, las feministas no se han sentido atraídas en crear alternativas
o telenovelas feministas, ni se han relacionado más con este género
que con la desigualdad de oportunidades o discriminación laboral
en que se han mostrado más extremas. Ha sido en relación con
las noticias y temas de actualidad donde se han demostrado las
aspiraciones y la exclusión.
Análisis del contenido de la presencia de las mujeres
en la televisión
A pesar de que la primera crítica feminista generalmente había
implicado alguna noción de contabilizar cuántas mujeres aparecían en
la televisión para leer las noticias, qué tipo de roles tenían las mujeres
generalmente, cuáles mujeres... ha sido principalmente dentro de la
disciplina de comunicación de masas que preguntas sobre el género
han sido incluidas en la variedad de proyectos cuantificadores. La
formación de 1978 de Gaye Tuchman de “la aniquilación simbólica
de las mujeres” proporcionó la vívida hipótesis acerca de la ausencia
de las mujeres en la televisión, especificando su presencia genérica:
“con excepción de la telenovela, donde los hombres constituyen
la ‘mera mayoría’ de la población ficticia, la televisión ha mostrado
y continúa mostrando, dos hombres por cada mujer.” (Tuchman,
1978:10) Ha habido series de estudios enfocados en las telenovelas,
en la investigación del tipo de mujeres ideales para realizarlos desde
el artículo de Tuchman, y la pieza inicial sobre la heroína de la
serie diurna de Downing (1974) como Life on Daytime Television de
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Cassata y Skill (1983) o Soap Opera Evolution de Matelski (1988). La
extensa colección de estadísticas sobre género no es, por supuesto,
necesariamente informada por un proyecto feminista.
Junto a este tipo de análisis, el cual queda muy dentro de
los paradigmas de la comunicación de masas, ha habido una fuerte
corriente crítica que moviliza la argumentación feminista para
apoyar un metodológico, y a veces epistemológico, ataque a las
prácticas de investigación de la comunicación de masas. Los textos
clave aquí serían el ataque de 1977 de Noreene Janu a los supuestos
de la metodología cuantitativa, publicado, indicativamente, en
el Insurgent Sociologist, trabajo de Lana Rakow (1986), y una serie
de números especiales de revistas, como la edición de 1986 de
Communication, editada por Paula Treichler y Ellen. Este ataque
feminista a los paradigmas disciplinarios dominantes se ha asociado
frecuentemente con un fermento más general en el campo y el
aumento de la influencia de las metodologías de estudios críticos
o culturales. Entonces, dentro de esta categoría de investigación,
la telenovela es un sitio significativo, pero metodológicamente
cuestionado.
Estudios textuales o de programas: “heroína de televisión”
El análisis detallado de los programas de televisión como “textos”
es una práctica relativamente nueva y generalmente ha sido realizada
por académicos cuya primera formación es en una disciplina basada
en textos, como la literatura inglesa o los estudios cinematográficos.
El análisis textual feminista se ha dirigido principalmente a dos tipos
de programas de ficción: los dirigidos a mujeres y los centrados en
personajes femeninos. Quizás no sea sorprendente que la telenovela
tenga tanta presencia en esta categoría de investigación. Los otros
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dos géneros principales que han atraído el interés feminista son las
sitcoms con comediantes distinguidas, como los programas de Lucy
y Mary Tyler Moore, y, curiosamente, uno de los principales sitios
de “imágenes positivas”, la serie policíaca, más significativamente
Cagney y Lacey. Ambos géneros, dado el tipo de interés feminista que
se ha manifestado, podrían subsumirse en una categoría más amplia
de “heroína televisiva” que incluye todos los programas de ficción
posteriores que han sido atractivos para las feministas como Kate y
Allie, The Golden Girls, Designing Women y Murphy Brown. La “heroína
de la televisión” se trata principalmente de personajes femeninos que
viven sus vidas, generalmente trabajando tanto dentro como fuera
del hogar, usualmente sin relaciones permanentes con hombres, a
veces con niños, y tratando de sobrellevar la situación. Es el “tratar
de hacer frente” lo que es crítico. Todos estos programas, de alguna
manera fundamental, abordan el feminismo o abordan la agenda que
el feminismo ha hecho pública sobre las demandas contradictorias
sobre las mujeres. Las sitcoms parecen ser la forma dominante, la
comedia irresistible de ser una mujer moderna, pero ciertamente en
Gran Bretaña ha habido una exploración considerable de las series
policíacas, sobre todo a través de Prime Suspect y el trabajo de Lynda
La Plante.
La telenovela no es exactamente una “heroína de la
televisión”, pero era principalmente atractiva para las feministas
como objeto de análisis porque se percibía que era tanto para y
sobre las mujeres. Discuto esto con más detalle a continuación,
al igual que hago con las referencias múltiples del acrónimo
“telenovela”. Aquí es importante notar que los primeros estudios
sobre telenovelas tendieron a surgir de trabajos relacionados a un
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nivel más general con medios dirigidos a audiencias femeninas. Así,
Carole Lopate escribió sobre la televisión diurna estadounidense en
general en 1976. Dorothy Hobson (1980) comenzó su investigación
con un estudio sobre la escucha radiofónica de las mujeres durante
el día. Tania Modleski (1982) analizó las telenovelas junto con otras
ficciones de producción masiva dirigidas a las mujeres. También es
históricamente significativo que 1978 vio el lanzamiento y posterior
éxito internacional de Dallas. Así, el interés mostrado por las críticas
feministas por los programas de televisión dirigidos a mujeres o amas
de casa coincide con el melodrama serial popular como fenómeno
mundial. El trabajo feminista sobre la telenovela se desarrolla junto
a los estudios sobre la recepción internacional de Dallas (Liebes and
Katz, 1990).

Estudios de audiencia
Como se desprende del apartado anterior, el interés feminista
por los programas de televisión se formuló desde un principio a
través de ideas sobre la audiencia. Varios análisis iniciales de las
telenovelas formulan hipótesis sobre cómo responden las mujeres a
las telenovelas, y muchos estudios posteriores intentan probar estas
ideas. Así, el estudio de Tübingen/Volkswagen (Seiter et al., 1989)
prueba explícitamente algunas de las formulaciones de Modleski, y
Andrea Press (1991) hace preguntas extraídas de una variedad de
trabajos de estudios culturales. Ien Ang (1985 y 1990) ofrece tanto
una lectura extensa de Dallas como un estudio de audiencia. Este
trabajo, también, necesita ser visto en un contexto más amplio. Así,
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mientras que las investigadoras feministas estaban particularmente
preocupadas por la forma en que las mujeres “leían” o disfrutaban
los programas de televisión, hubo una nueva atención a la
“descodificación” de la audiencia en general, como indica cualquier
informe de revisión de la investigación de los medios en la década
de 1980 (ver Corner, 1991b: 267-84).
Podemos notar rápidamente dos tendencias en estudios
recientes, en las cuales la investigación feminista es relevante. En
primer lugar, ha habido un mayor énfasis en el entorno doméstico
y las relaciones familiares en el mismo. El trabajo de Ann Gray de
1992 sobre el uso de la grabadora de video ofrece un ejemplo de
esto, mientras que la investigación de Lynn Spigel de 1992 sobre
“hacer espacio para la televisión” es otro. En segundo lugar, existe
una literatura cada vez mayor sobre las audiencias como fans y la
identidad de los fans como tal, que incluiría el trabajo de Constance
Penley de 1992 sobre los fans de Star Trek y el de Lisa Lewis (1990)
sobre videos musicales.
Al igual que con el análisis textual de los programas, creo
que podemos observar un patrón en el que el trabajo feminista se
agrupa inicialmente en torno a la telenovela, pero luego comienza a
alejarse a partir de mediados de la década de 1980.
Dentro del contexto de este breve mapeo, ahora puedo
ofrecer una cronología del trabajo feminista en las telenovelas. Esto
no pretende ser exhaustivo, una tarea que, dada la interdisciplinariedad
de la investigación indicada anteriormente, sería muy difícil, pero
pretende señalar cuándo se escribieron artículos y libros clave en
relación unos con otros.
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Investigación feminista en telenovelas: cronología1
1974

*Helen Butcher, Ros Coward, Marcella Evaristi, Jenny Garber, Rae
Harrison and Janice Winship, Images of Women in the Media (University of Birmingham, CCCS Stencilled Occasional Paper no. 31).

1976

Carol Lopate, ‘Daytime television: you’ll never want to leave home’,
Feminist Studies 3, 3-4 (spring/summer): 69-82.
+ Horace Newcomb (ed.), Television: The Critical View, 1era ed.
(Oxford: Oxford University Press). Includes: Renata Adler, ‘Afternoon television: unhappiness enough and time’, New Yorker, 12
February 1972.

1977

Richard Dyer, Terry Lovell and Jean McCrindle, ‘Soap opera and
women’, Edinburgh International Television Festival Official Programme:
24-8.

1978

Lesley Stern, ‘Oedipal opera: The Restless Years’, Australian Journal of
Screen Theory 4: 39-48.
*Gaye Tuchman, A.K. Daniels and J. Benét (eds), Hearth and Home:
Images of Women in the Mass Media (New York: Oxford University
Press).

1979

Tania Modleski, ‘The search for tomorrow in today’s soap operas’,
Fil Quarterly, 33, 1:12-21.

1981

Richard Dyer, Christine Geraghty, Marion Jordan, Terry Lovell, Richard Paterson and John Stewart, Coronation Street (London: BFI
Television Monograph no. 13).
Charlotte Brunsdon, ‘Crossroads: notes on soap opera’, Screen, 22,
4:52-7.
Michéle Mattelart, ‘Women and the cultural industries’, Media, Culture
and Society 4, 4: 133-51.
Gillian Swanson, ‘Dallas’, Framework 14:32-5.

1 Las investigaciones marcadas con “*” denotan que el trabajo es
importante en los acercamientos feministas a los medios, pero solo trata
tangencialmente las telenovelas. En contraste, las investigaciones marcadas
con   “+” denotan que el trabajo es acerca de las telenovelas, pero no está
fuertemente informado (o en absoluto) por enfoques feministas.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

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1982

Dorothy Hobson, Crossroads: The Drama of a Soap Opera (London:
Methuen).
Ellen Seiter, ‘The role of the woman reader: Eco’s narrative theory
and soap opera,’ Tabloid 6:35-43.
Ellen Seiter, ‘Promise and contradiction: the daytime television serials’, Film Reader 5 (Evanston, III.: Northwestern University).
Ien Ang, Het Geval Dallas (Amsterdam: Eitgeverij SUA).
Tania Modleski, Loving With a Vengeance (Hamden, Conn.: Shoe
String Press).

1983

E. Ann Kaplan (ed.), Regarding Television (essays by Allen, Flitterman,
Modleski) (Los Angeles, Calif.: American Film Institute).
Muriel Cantor and Suzanne Pingree, The Soap Opera (Beverly Hills: Sage).

1984

Jane Feuer, ‘Melodrama, serial form and television today’, Screen, 25,
1:4-16.
Annette Kuhn, ‘Women’s genres’, Screen, 25, 1:18-28. Later reprinted in Christine Gledhill (ed.), Home Is Where the Heart Is (London:
British Film Institute, 1987).

1985

Ien Ang, Watching Dallas, trans. and rewritten (London: Methuen).
Robert C. Allen, Speaking of Soap Operas (Chapel Hill, NC: University
of North Carolina Press).
+ Elihu Katz and Tamar Liebes, ‘Mutual aid in the decoding of Dallas’, in Philip Drummond and Richard Paterson (eds), Television in
Transition (London: British Film Institute).

1986

Mary Ellen Brown, ‘The politics of soaps’, Australian Journal of Cultural Studies 42: 1-25.
Jane Root, Open the Box (London: Comedia), chapter on soaps.
+ John Tulloch and Albert Moran, A Country Practice: Quality Soap
(Sydney: Currency).

1987

*Helen Baehr and Gillian Dyer (eds), Boxed In: Women and Television
(London: Pandora).
+ David Buckingham, Public Secrets: EastEnders and its Audience (London: British Film Institute).
E. Ann Kaplan, ‘Feminist criticism and television’, in Robert C. Allen
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

1988

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+ Richard Kilborn, Television Soaps (London: Batsford).

¿Por qué y cómo las feministas se interesaron por las telenovelas?
Una vez establecido cierto sentido de la distribución de la
investigación feminista sobre la telenovela —que las feministas
sí se han interesado por el género— y que algunas de las críticas
televisivas feministas más conocidas, como la de Ang, Hobson y
Modleski, tratan sobre este tema, finalmente quiero avanzar hacia
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una respuesta a mi pregunta motivadora. Entonces, ¿por qué las
feministas estaban interesadas en las telenovelas?
Porque la telenovela es un género de mujeres
Desde sus orígenes en las series de radio estadounidenses patrocinadas
directamente por los fabricantes de detergentes, las telenovelas
han estado dirigidas específicamente al público femenino. Esto es
menos cierto ahora que en cualquier momento anterior, pero la
feminidad connotativa del género sigue siendo abrumadora. Las
primeras investigaciones sobre radionovelas realizadas por Herta
Herzog (1944), Rudolf Arnheim (1944) y Helen Kauffman (1944)
bajo la égida de la Oficina de Investigación de Radio investigaron
solo audiencias femeninas. Thelma McCormack (1983) ha analizado
los supuestos sobre la audiencia femenina en otra literatura de
investigación estadounidense sobre el género. Ellen Seiter (1989)
ha revelado el compromiso de Irna Phillips, principal promotora
de muchas radionovelas estadounidenses, de educar a las mujeres
y exhortarlas a comprar. Christine Gledhill (1992) ha examinado el
género de la telenovela en el contexto de una discusión del modo
melodramático en general. En resumen, las mujeres han sido el
objetivo de los creadores de telenovelas, las mujeres han sido
investigadas como espectadores de telenovelas, y el género se cree
amplia y popularmente como femenino, a pesar de la evidencia
obstinada de que no son sólo las mujeres las que miran.
Los primeros escritos feministas sobre los medios, que
dependían en gran medida de la idea de los “estereotipos”,
caracterizaban la representación de las mujeres como dominadas
por dos figuras: el objeto sexual y el ama de casa. Si el primero
se encontraba en concursos de belleza y anuncios de autos; el
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segundo vivía en telenovelas y anuncios de detergente en polvo. Así
que una de las primeras respuestas feministas a la telenovela fue
simplemente hostil. Los programas fueron un ejemplo del proyecto
de lavado de cerebro de los medios de comunicación, el proyecto
para mantener a las mujeres pensando que todo lo que podían hacer
era ser amas de casa. Las mujeres que veían telenovelas, en este tipo
de análisis, necesitaban concienciación, mientras que las mujeres
retratadas carecían de interés. Las feministas estaban interesadas en
las telenovelas sólo en la medida en que transmitían ideologías de
feminidad y familia frente a las cuales el feminismo se definía a sí
mismo. Era un interés combativo, un compromiso de conocer a tu
enemigo.
Pero también fue más complicado que eso.
Porque “lo personal es político”
“Lo personal es político” es la demanda más popular que se sonaba
en el feminismo de occidente en los años de 1970. Esta consigna nos
recuerda a los movimientos feministas anglosajones que surgieron
de los levantamientos políticos y sociales de 1960, con su voraz
fe en el significado de las experiencias individuales y su absoluta
determinación por entender esta experiencia desde lo social. Así
mismo, evoca un movimiento político en específico que nos indica
su directa influencia al movimiento feminista. La definición radical
de lo personal es política, que está asociada con el feminismo de
1970, afectó un gran rango de campos, entre ellos, la investigación
de los medios. Quiero sugerir aquí que es en parte el desafío político
directo de “lo personal es político” lo que contribuye a cambiar
el énfasis de la investigación de medios en las décadas de 1970 y
1980, alejándose de las noticias duras y los asuntos de actualidad
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hacia programadores más suaves. Más allá, quiero sugerir que las
telenovelas, y la influencia del análisis feminista de las mismas, es
primordial para entender la estructura del cambio en el campo de
la multimedia. De este modo, no podemos entender el impacto del
libro escrito por John Fiske en 1987 titulado Television Culture, con
su radical diferencia de los discursos canónicos sin notar la atención
prestada a la agenda feminista. Pues es la crítica feminista lo que le da
significado y no alguna influencia mística de una una determinación
económica de otra parte.
En argumento con el significante histórico de la aseveración
“lo personal es político” para entender las partes de la investigación
mediática no pongo en duda la deconstrucción de lo personal/
político en oposición en específico a las mujeres clase medieras
que han sido educadas con escuelas como las de Aida Hurtado
(1989). Jacqueline Bobo y Ellen Seiter (1991) mapean algunas de
las implicaciones de este argumento en la investigación mediática,
particularmente en las etnografías domésticas, en su artículo The
Women of Brewster Place. El punto de la idea es precisamente que
aquellas mujeres que no son sujeto de la vigilancia o cuidado del
Estado en el hostigamiento dentro de sus hogares y vidas personales
que no solo argumentan con lo personal es político, pero quienes
también ponen su atención en las representaciones de la vida
de las mujeres en la media. Es en el mismo momento, el mismo
movimiento, que declara que lo personal es político, y que ve por
cambiar el significado de las telenovelas en un análisis radical de los
medios de comunicación.
Sí, lo personal es político; sí, está en casa, en las relaciones,
en las familias de las mujeres, en la opresión íntima de las mujeres
—o la opresión a la mujer por ser mujer— es mayormente asegurada,
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

entonces la construcción mediática de la representación de la vida
personal se convierte en un fascinante objeto de estudio. Si la crítica
tradicional izquierdista de los medios de comunicación, que está
construida en el sentido del conflicto de clase, se sintió atraída por la
información del mundo público —por las disputas industriales, por
las interacciones del estado y las instituciones de radiodifusión, por
los patrones internacionales de propiedad y control— la erudición
feminista emergente tenía bastante enfoque. El impulso teórico del
feminismo empujó a los académicos no a lo excepcional sino a lo
cotidiano. Como se discutió anteriormente, hubo una investigación
sobre los patrones de empleo de las mujeres en los medios de
comunicación, pero en realidad la preocupación por observar la
representación de las mujeres por necesidad se alejó de las noticias
duras y los asuntos de actualidad. Entonces la convicción teórica de
que había una política en la vida cotidiana y que el trabajo oculto de
las mujeres en el hogar era esencial para el capitalismo coincide con
la distribución genérica real de las mujeres (blancas) en la televisión.
Si el proyecto consistía en analizar la representación de las mujeres
en la televisión, era necesario centrarse en géneros distintos de
los objetos tradicionales de análisis crítico porque, en general, las
mujeres ni leen ni aparecen en temas nuevos y actuales.
Porque las “telenovelas” tienen un significado metafórico
Es evidente que a fines de la década de 1970 y durante la década
de 1980, el término “novela” se usaba para programas que, de
hecho, son bastante distintos: desde telenovelas sudamericanas,
series diurnas de EE. UU., series británicas de realismo social,
programas de horario estelar de Estados Unidos. ¿Qué tienen en
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común que atrae a las académicas feministas hacia todas ellas? Aquí
la respuesta es, de nuevo, la feminidad percibida de los programas,
pero aquí en un sentido bastante más metafórico: lo femenino como
despreciable, como banal, como objeto de una seria atención crítica.
Así, la unidad de estos diferentes programas —la razón por la cual,
en cierto sentido, era correcto llamarlos a todos “novela” en un
período particular— reside en su lugar compartido en el fondo de
la jerarquía estética. Fue a esta generalización del juicio estético a lo
que se dirigieron en parte las críticas feministas, como vemos en este
comentario de 1981 de Terry Lovell: “Sin embargo, dentro de esta
denigración casi universal, la telenovela proporciona los placeres de
la validación y de la autoafirmación, que seguramente debe alejarse
un poco de su popularidad duradera con las mujeres (Lovell, 1981:
51, énfasis agregado).
Porque ellos no deberían ser: ambivalencia feminista
Los primeros trabajos feministas sobre las telenovelas están marcados
por la ambivalencia. Por una parte, está el repudio al género del que
he hablado. Por otro lado, en este sentido de que estos programas
son algo que ven “otras mujeres” —no feministas— ofrece una
justificación política para un compromiso con el género. El trabajo
aquí es hacer una política regresiva. Sin embargo, a veces, debajo de
esta estructura de repudio/reenganche explícitamente feminista, hay
una presencia más evasiva, un fantasma de las feminidades pasadas.
Para muchas feministas, escribir sobre telenovelas —y, diría yo, sobre
géneros y medios comparables como la dicción romántica y las
revistas femeninas— supuso una investigación de las feminidades de
las que sentían, o nos hacían sentir, una distancia muy contradictoria.
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Ien Ang discutió esto directamente en su proyecto de Dallas,
donde inscribió un sentido de actitudes condenatorias hacia ver
telenovelas en su anuncio original: “Creo que estoy viendo la serie
de televisión Dallas, pero a menudo tengo reacciones extrañas”
(Ang, 1985: 10). Ella está, en primera instancia, preocupada por
investigar lo que llama la “ideología de la cultura de masas”, pero
más adelante en el libro critica explícitamente una tendencia hacia
“la sobrepolitización del placer” presente en muchos trabajos
feministas sobre ficción popular. Janice Winship ha escrito sobre
esto vívidamente en la introducción de su libro sobre un género
relacionado, las revistas femeninas, publicado en 1987:
Admitir dentro de los círculos feministas que estaba investigando
—entre todas las cosas— las revistas femeninas solían hacerme
sentir igual de cómoda cuando murmuraba apresuradamente una
explicación de mi “estudio” a los amigos de mis padres que me
preguntaban cortésmente... Si eran amistades feministas lo dijera
o no, sentí que estaban pensando que si realmente tenía que
investigar... debería hacerlo en algo más importante políticamente…
Sin embargo, seguí creyendo que era igual de importante entender
cómo operaba la discriminación sexual en el lugar de trabajo. Sentí
que simplemente descartar las revistas femeninas era también
descartar la vida de millones de mujeres que las leían y disfrutaban
cada semana. Más que eso, todavía los disfruté, los encontré útiles y
escapé con ellos. Y sabía que no podía ser la única feminista que era
lectora de armario. (Winship,1987: xiii)

El uso consciente de “closet” aquí apunta a la forma en
que las primeras feministas, que realizaron estudios académicos de
estas formas populares, realmente enfrentaron oposición no solo
de la Academia, sino también dentro del feminismo. Algunas partes
del feminismo de la década de 1970 estaban muy interesadas en
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construir una distancia entre la identidad feminista y las formas
más convencionales de feminidad. Volvemos a ver estas tensiones
cuando, escribiendo cinco años antes, Terry Lovell defiende tanto
la observación como el estudio de la telenovela británica Coronation
Street en estos términos:
Coronation Street ofrece a sus espectadoras ciertas “estructuras
de sentimiento” que prevalecen en nuestra sociedad, y que son
sólo parcialmente reconocidas en el orden patriarcal normativo.
Ofrece a las mujeres una validación y celebración de aquellos
intereses y preocupaciones que son vistos como propios dentro
del mundo social en el que habitan. La telenovela puede ser el
opio de las masas de mujeres, pero al igual que la religión, también
puede ser, si no “el canto de los oprimidos”, un contexto en el que
las mujeres pueden expresar ambiguamente tanto la aceptación
con buen humor de su opresión como el reconocimiento de esa
opresión y algunos igualmente de buen humor protestan en su
contra. (Lovell, 1981; 51)

Esta leve defensa de la telenovela se produce después de
nueve páginas de escritos teóricos estrechamente argumentados
sobre por qué el género es digno de atención.
Es esta última razón “por qué” lo que nos lleva de vuelta
al punto de partida, el de la picardía percibida en la relación entre
el feminismo y la telenovela. Debido a la sedimentada clasificación
de género en este tipo de programas, no había manera de que un
movimiento político que desafiara la definición de género pudiera
ignorar la telenovela.
Pero tampoco podría, finalmente, repudiar estos placeres e
identificaciones, ni simplemente celebrarlos. Las feministas estaban
interesadas en las telenovelas porque eran programas de mujeres,
pero cada uno de estos términos resulta inestable en una inspección
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

más cercana. Lo que se denominó “telenovela” a menudo tenía poco
más que serialidad y falta de presentación poco común. “Mujeres”,
como he encontrado repetidamente al rastrear esta historia, ha
demostrado ser una categoría muy engañosa para el feminismo,
tanto necesaria como imposible, que a menudo excluye a más
personas de las que incluye.
Conclusión
Mediante el rastreo de un conjunto de historias entretejidas, hemos
tratado de sugerir cuál fue el encuentro más significativo entre las
feministas y las telenovelas. El tiempo es importante, porque creo
que podemos fechar el período clave de este encuentro entre 1976 y
1984, y es en estos años cuando vemos que tanto el feminismo como
las telenovelas se establecen por primera vez en sus identidades
académicas tan discutidas y a menudo ridiculizadas. En crisis en la
arena política, el feminismo comenzó a establecer algunos puntos
de apoyo en la Academia, a veces en “su propia” disciplina, los
Estudios de la Mujer, a veces en las disciplinas más nuevas como los
Estudios Culturales o de los Medios, y ocasionalmente en campos
más establecidos. El estudio de la televisión también cambió, y el
interés por los géneros populares, quizás en parte centrado por el
éxito internacional de Dallas, se enriqueció y feminizó explícitamente
a través de la telenovela de atención.
En segundo lugar, el estudio de la telenovela proporcionó un
sitio genérico particular en un nuevo medio para la investigación del
espectador femenino. La cuestión de la mujer lectora/espectadora/
observadora/audiencia ha sido un tema recurrente que ha
ocupado a las académicas feministas en una variedad de disciplinas
tanto a nivel teórico como empírico. Las telenovelas, percibidas
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como evidentemente de género, aunque también muy populares
internacionalmente, proporcionaron un excelente sitio para el
análisis de esta figura, cuando se teorizó como una construcción
textual o se investigó como un hecho sociológico.
Finalmente, creo que podríamos decir que la academia
feminista de medios explora y se define un poco en el encuentro.
Tomando la telenovela en serio -y tal vez. lo que es más importante,
tomarse en serio a las fanáticas de las telenovelas- como comenzó
a hacer este trabajo feminista temprano- también implicó tomarse
las habilidades, las virtudes y los placeres de las feminidades
convencionales bastante más en serio. Hacer investigación con
“personas reales” plantea cuestiones éticas complejas y difíciles. Ha
sido en parte a través de la exploración de este “género femenino”
y sus audiencias que algunas de las simplicidades y cegueras de la
segunda. Las oleadas de feminismo han sido cuestionadas. Entonces,
si el feminismo ha sido importante en la producción de un contexto
en el que la telenovela puede tomarse en serio, entonces la telenovela
ha sido significativa como un sitio en el que el feminismo puede
aprender a tratar a los demás con respeto.

Bibliografía
Brunsdon, C. (1997). Screen tastes: soap opera to satellite dishes. Routledge.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La violencia comienza con la mirada. Acercamiento
a la novela Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Ana Clavel
Ángeles Stefanya Serna Moreno
Universidad Autónoma de Nuevo León
annstmoreno9930@gmail.com

Monterrey, México

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente”.
–Pablo Neruda.

Durante mucho tiempo se han visto en la ciudad panorámicos
sexualizando a la mujer al anunciar un producto, así como canciones
donde narran que el único interés de la mujer es tener relaciones
sexuales. Sin embargo, el poder patriarcal y la violencia, que son
el medio de sometimiento para las mujeres, son muy diversos y se
encuentran en espacios donde no se esperan, como en las fábricas de
juguetes. En este ensayo estudio la novela corta Las Violetas son flores del
deseo (2015) de la escritora contemporánea Ana Clavel, ganadora del
Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen y acreedora a la medalla
de plata de la Société Académique Arts-Sciencies-Lettres de Francia.
337

�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Me interesa demostrar la presencia de la figura del pedófilo
en la literatura de Ana Clavel para exponer el acto del consumo de
muñecas sexuales como muestra del poder simbólico patriarcal.
Por tal motivo, he dividido el ensayo en cuatro partes; la primera
consiste en los antecedentes, donde narro la presencia de estas
nuevas figuras que presenta Clavel en el libro y la concepción
de la figura del pedófilo en la sociedad, así como algunos de sus
argumentos y redes de consumo. Después, expongo el marco
teórico que he utilizado, el cual se construye bajo cuatro conceptos
que delimitan mi lectura: perversión, poder simbólico, violencia simbólica
y deseo.
En el tercer y cuarto apartado realizo la aplicación de los
elementos previamente investigados, los cuales se dividen en “La
corporeidad plástica del objeto de deseo” y “Las figuras violentas
dentro del valor literario de la obra”. La perspectiva con la que
expongo los argumentos es de género, no obstante, en el apartado
de la violencia a la infancia incluyo ambos sexos, debido a que
las referencias mencionan que la pedofilia es practicada tanto por
hombres como por mujeres, y sus víctimas son niños y niñas
de diferentes edades, pero menores de 18 años. Incluso, existen
categorías para clasificar a los tipos de pedófilos porque no todos se
centran en niños de cierta edad o condición.
Además, analizo, dentro de la perspectiva de género, la
conducta o preferencia de hombres –en su mayoría– hacía muñecas
que son replicas exactas de niñas o mujeres, ya que estos grupos
han construido en la actualidad sus espacios para ese consumo
comercial, especialmente dirigido a cierto público. Este enfoque
se relaciona con la narrativa de Clavel debido a que por medio
de recursos estilísticos y estructuras de narrador-protagonista, se
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-44

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representa una realidad social que es ahistórica, si se toma el siglo
XX como punto de partida.
Antecedentes
La literatura contemporánea aborda gran cantidad de temas que
representan distintas preocupaciones sociales y van desde el
feminismo, hasta la presencia de las nuevas tecnologías en la vida
cotidiana. Esto se debe a que se proponen nuevos espacios ficticios
que no habían sido explorados con anterioridad por los autores
del boom o, incluso, antes. En este ensayo estudio brevemente las
condiciones sociales en México, debido a que la autora estudiada es
originaria del país; sin embargo, se mencionan algunas referencias
latinoamericanas sobre literatura que presenta la figura del pedófilo.
Asimismo, Clavel destaca por exponer dos dimensiones con
distintas manifestaciones en la narrativa mexicana, que son: el deseo
y la sexualidad (Plaza, 2016). En una entrevista de su más reciente
obra describe el proceso creativo y de investigación que realiza, lo
que ella busca es presentar la resignificación de figuras literarias que,
por lo general, los lectores tienen identificadas de otra manera más
puritana, dejando de lado, la existencia de la perversión que habita
en la sexualidad y la transgresión que propician los deseos. Además,
en la obra de Clavel es muy común encontrarse con esta propuesta
moderna del cuerpo como un artefacto carnal, debido a que es
donde se desarrolla la tensión y el objetivo de sus obras, en especial,
Las Violetas son flores del deseo (2015).
Dentro de la novela, como también sucede en Cuerpo náufrago
(2005) y en El amor es hambre (2015), se expone el deseo desde
los fetiches que son ocultos para la sociedad; aquellos que no se
mencionan, pero de una u otra manera la sociedad participa en ese
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

encubrimiento de deseos compartidos, debido a represión colectiva
que se genera gracias a las estructuras sociales que cada comunidad
comparte. Clavel retrata esas imágenes o realiza un acercamiento a
ciertos sucesos sociales que solo cuentan una parte de la realidad.
Otro punto para destacar de la obra es que en ella convergen
los estudios literarios con los psicoanalíticos: “La crítica literaria y
el psicoanálisis se focalizan en el inconsciente del texto que puede
proporcionar lecturas, interpretaciones y maneras de apreciar un
universo interno que se desprende hacia el exterior gracias al lenguaje”
(Plaza, 2016: 9). En la presente obra, se encuentra un narrador
protagonista que, a través de sus vivencias pasadas y presentes, permite
conocer la historia de una fábrica de juguetes, que además de vender
los tradicionales para niños, también ofrecían muñecas, las Violetas,
destinada para los adultos debido a su finalidad sexual.
En la historia se perciben varios elementos psicoanalíticos
como síntomas de la neurosis del narrador-protagonista, la represión
y el desplazamiento de pulsiones sexuales hacia el objeto de deseo,
que el primero da como resultado a las Violetas, debido a que su
interés sexual es hacía su hija, Violeta. Incluso es mencionada en la
historia como la Violeta original.
La pedofilia, la relación con la obra y la tecnología del género
Desde la etimología, la palabra pedofilia significa ‘amistad con un
niño’ (en griego “pais” significa niño y “philia” amistad) y uno de
los pioneros en tratar el tema desde la psiquiatría fue el alemán
Richard von Krafft-Ebing en el año 1890. Incluso, publica una
obra1 donde describe los distintos modelos psicopatológicos que
1 Psychopathia sexualis

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derivan las variadas preferencias sexuales. Entonces, desde mucho
antes, existe un registro de interés por parte de los adultos a sostener
relaciones con niños. Claramente, esto se observa en las diferentes
culturas donde las niñas son casadas tiempo después de presentar
su menstruación, sin embargo, los trastornos o psicopatologías,
menciona Paul Preciado en uno de sus ensayos, que son resultados
de sus entornos.
En este contexto, existe una confusión entre pedofilia como
sinónimo de pederastia. Para fines prácticos, el que se utiliza en este
trabajo es el primer concepto, el cual se estudia desde su inclusión
a “todo tipo de relaciones con menores, tanto homosexuales y
heterosexuales, la pederastia se refiere a la atracción homosexual
por prepúberes o jovencitos” (Oliveiro y Graziosi, citado en Plaza,
2016: 204). Así que, el sujeto pedófilo emplea varias prácticas para
someter a su víctima u obtener lo que quiere de ella, que van desde
caricias hacia órganos sexuales, hasta la penetración, muchos de ellos
se excusan con el argumento de que los niños disfrutan o que ellos
ya tienen la libre decisión de saber qué les gusta. Sin embargo, en
estos temas entran muchos factores sociales, culturales y políticos
que no se tocarán en este trabajo.
Por otra parte, la violencia presentada por Clavel consiste
una violencia pasiva que no afecta ni física ni mentalmente a las
víctimas, ya que el victimario satisface su deseo con sólo observarlas.
En ese punto comienza el análisis de la novela de Clavel, ya que
no se reprime a la hija del protagonista o a cualquier otra víctima,
sino que se crean muñecas idénticas a mujeres y niñas reales para
violentar a esa representación de personas específicas. A su vez,
se relaciona la tecnología del género, debido a que no son simples
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

muñecas de plástico, sino que son muñecas, casi robots, que regulan
su temperatura parecida a la de un ser humano normal, y que los dos
dueños de las fábricas de muñecas utilizan métodos diferentes para
ofrecer ese proceso.
Asimismo, en el libro Feminismo digital. Violencia contra las mujeres
y brecha sexista en internet se encuentra un análisis que argumentan la
existencia de grupos en redes sociales y comunidades digitales que
se reúnen para intercambiar muñecas o hablar sobre las mujeres que
les atraen en la vida real, pero no pueden dominar. Un ejemplo de
esto son las investigaciones de campo de Belinda Middleweek (2020)
que estudia por medio de los hilos de conversaciones de Harmony
en The Doll Forum que los hombres disfrutan entablar conversiones
donde puedan expresar comentarios y perspectivas misóginas
sobre las mujeres en general o de su alrededor: “Observa que los
hombres se sienten seguros reuniéndose en dicho espacio y que su
prioridad temática gira en torno a sus preferencias sexuales, además
de ser frecuentes las alusiones estereotipadas y misóginas hacia las
mujeres” (Delicado-Moratalla, 2021: 492).
En resumen, la narrativa de Clavel destaca

por la

resignificación de la doble manifestación de la sexualidad y el
deseo, donde propone una mirada reflexiva y cruda a nuevos
espacios cotidianos, como lo son las fábricas de juguetes y el
uso de la tecnología con diversas finalidades, donde tal vez sí
se propicie la industria de la pornografía, pero también se están
vinculando otras formas de violentar a mujeres y niños a través
de su imagen y de sus representaciones plásticas. Lo anterior se
justifica en los siguientes apartados donde se aplica la teoría de
la figura del pedófilo como parte del poder simbólico y actor
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principal del consumo de muñecas sexuales como medio de la
violencia simbólica patriarcal.
Metodología
Los conceptos que he identificado y analizado en la novela son:
perversión, violencia simbólica, poder simbólico y deseo. En primera instancia,
éstos son usados para identificar la figura del pedófilo, ya que se
centran en la violación y la reproducción de muñecas sexuales con
el fin de satisfacer los deseos que representa el protagonista. No
obstante, las prácticas a las que estos sujetos recurren son variadas
y muchas de ellas llegan al contacto físico con sus víctimas reales.
Así que, para el concepto de perversión recurrí a los
teóricos Francisco Javier de Santiago Herrero, Alejandra Lin Ku
y Montfragüe García-Mateos y a su ensayo Erotismo y perversión:
un diálogo entre psicoanálisis y filosofía (2019). En este texto se plantea
la definición de erotismos desde las dos vertientes estudiadas: la
filosofía y la psicología. Incluso, hay un punto donde los autores
relacionan estas dos disciplinas en la pulsión de muerte que genera
el erotismo. Además, lo relacionan con la prohibición y transgresión
de los cuerpos violentados.
Por eso, un concepto secundario que empleé fue el de violación,
tomado de un estudio sociológico que realizó Rita Laura Segato
en Las estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la
antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos (2003). Segato expone
el odio y repulsión de los violadores hacia el género femenino y
esto se relaciona con lo que se menciona en el libro Feminismo digital.
Violencia contra las mujeres y brecha sexista en internet, donde DelicadoMoratalla investiga sobre la finalidad de estos grupos de pedófilos
y acosadores viendo y transgrediendo representaciones plásticas
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de mujeres y niños verdaderos, debido a que en ambos casos que
presentan las autoras hay odio hacia las mujeres.
Los otros conceptos que se entrelacé fueron el poder y la
violencia simbólica desde la perspectiva del sociólogo Pierre Bourdieu,
interpretado a su vez por J. Manuel Fernández en el ensayo La noción
de violencia simbólica en la obra de Pierre Bourdieu: una aproximación crítica
(2005). En este texto se explican los conceptos antes mencionados
y las características que se deben de tener para aplicarlos. Además,
se puede relacionar la violencia simbólica con la violencia pasiva, ya
que, Bourdieu define a la primera como “esa violencia que arranca
sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose
en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente
inculcadas, transforma las relaciones de dominación y de sumisión
en relaciones afectivas, el poder en carisma” (Fernández, 2005: 9).
Así como resume Fernández, la violencia simbólica es más difícil de
percibir debido a que las comunidades están acostumbradas a verla
en todo momento. Por eso, dentro de esta comunidad de pedófilos,
ellos justifican que no le hacen daño a nadie por estar con una
muñeca o, simplemente, tomar la imagen de alguien para recrearla2.
Por último, abordé el concepto de deseo desde el texto de
Pio Eduardo Sanmiguel Deseo: deseo del otro. Plantear el problema de la
constitución del deseo como deseo del otro (1992). Ahí se define al deseo
como construcción de la relación con el otro por medio de “los
efectos del lenguaje en el viviente” (Sanmiguel, 1992: 59). Esto se
plantea en la novela de Clavel con la mirada desde el lenguaje familiar,
2 Además, la sexualización también está presente en los juguetes para
niñas, ya que se producen muñecas, en su mayoría, con cuerpos estilizados y
alejados de la realidad, en algunos casos se busca que las niñas quieran verse
como la muñeca.

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ya que el protagonista narra que el negocio de las muñecas sexuales
lo habían comenzado su padre y Klaus, un personaje secundario,
debido a que él es su mano derecha en el negocio de las Violetas y
lo alienta continuar con esos tipos de gustos.
La corporeidad plástica del objeto de deseo
Las Violetas son flores del deseo es una narración que se aleja de la
oralidad, en comparación de la novela Páradais (2021) de Fernanda
Melchor y de la estructura epistolar de Liliana Blum con El
monstruo pentápodo (2016). La voz narrativa conduce a sus lectores
al inconsciente de un victimario, pero al mismo tiempo víctima de
sus impulsos y deseos. La obra comienza con una analepsis, donde
el protagonista, Julián Mercader, aparece en la fábrica de juguetes
de su padre observando la entrepierna de una muñeca, desde ese
momento el lector se encuentra inmerso en el pensamiento del
narrador, donde él se pregunta las razones por las que las niñas
tienen diferentes sus órganos sexuales en comparación con los
órganos sexuales de los niños.
La mirada y la estética pornográficas están presentes en otras
muchas industrias asociadas al entretenimiento o a la cultura
[…] La representación de chicas y mujeres con actitudes híper
sexualizadas dentro de la publicidad, así como en las coreografías,
los espectáculos, los videoclips o la imagen turística de diversos
destinos, es cotidiana y masiva en todo el ciber espacio, la televisión
y los paisajes urbanos (Delicado- Moratalla, 2021: 496).

Desde esta primera imagen, aparte de resaltar las narraciones
y que en cada capítulo del libro haya una acción específica que
crea un suspenso, vinculándose así al capítulo siguiente, se expone
la presencia del cuerpo violentado por una mirada, aún sin crear
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representaciones gráficas de mujeres o niñas, sino que, con ver
detenidamente su objeto de deseo, que en ese momento de la obra
era una muñeca cualquiera, los indicios de perversión se hicieron
presentes. Clavel inicia la novela con la siguiente línea: “La violación
comienza con la mirada. Cualquiera que se haya asomado al pozo de
sus deseos lo sabe” (2015: 9). Es clara aquí la referencia a Freud y su
Ensayo sobre las aberraciones sexuales de 1905, donde aborda los deseos
más “oscuros” del ser humano3; sin embargo, Clavel transforma
este discurso en un problema social atemporal, estrechamente
vinculado a la perspectivas sociales que se presentan en cada época.
Segato describe las leyes latinoamericanas que protegen al
violador bajo la justificación de ser “costumbres”. No obstante,
la perspectiva cambia cuando pasa a otros medios como el digital o
el plástico. Estas dos situaciones las presenta Clavel en la novela, ya
que, mientras crecía el negocio de las Violetas, Klaus era la conexión
entre el mundo de la pedofilia digital y el narrador protagonista,
Julián Mercader, para ampliar el negocio y como resultado de la
fascinación de los consumidores que estaban presentes en internet
con el disfraz de la fábrica de juguetes tradicionales, para adquirir
una muñeca sexual tenían que solicitar que querían una Violeta
especial; tenían variedades de representaciones como colegialas,
princesas, etc.
Lo anterior se puede relacionar con el capítulo de Delicado
Moratalla (2021) donde explica el perfil de los consumidores de este
tipo de juguetes. Es similar a lo que representa Clavel en la obra:
en el plano de lo real son personas normales, sin ningún tipo de
característica que los diferencie de los demás. Así pasa en la novela;
3 Ensayo sobre las aberraciones sexuales (1905).

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Klaus y Julián no tienen marcas o comportamiento extraños que
los exilien de la sociedad ficticia. También, Delicado Moratalla
menciona que los hombres inmersos en estos comercios suelen
tener más de una muñeca y les ponen apodos como “mi chica” o
“mi esposa”4, como Mercader, y es debido a este tipo de acciones
por las que comenzó la venta de las Violetas, porque él no podía
satisfacerlas a todas.
Además, dentro de la novela se puede interpretar la
representación de la realidad a través de esta dualidad de perspectivas,
donde por un lado el narrador protagonista tiene una ruptura de
sentimientos por no poder poseer a la verdadera Violeta, y por el
otro lado, continuar pervirtiendo la imagen de su hija y de otras niñas
al crear las muñecas y distribuirlas. Esta situación se puede estudiar
desde la transgresión a la imagen de su hija y el desarrollo del poder
simbólico patriarcal. En el primer aspecto, se toma en cuenta que la
transgresión y la perversión las alimenta la misma sociedad. “Hasta
la transgresión está regulada por el cuerpo social: parece que nada
escapa de su atenta mirada […] rechazar la violencia del impulso
natural no significa romper del todo con nuestra animalidad, sino
acordar un pacto con nuestras bestias” (Santiago, Lin &amp; García,
2019: 6).
En este caso, el primer acercamiento al fomento de esta
acción es Klaus, él fue quien apertura el cuerpo social. Además, que
disfrazan esta acción con la fábrica de muñecas tradicionales. Cabe
mencionar, que la regulación del cuerpo social, en este caso, está
4 Incluso, existen burdeles que son de muñecas, un ejemplo es el que
menciona Delicado Moratalla en su texto: Aura Doll, donde aseguran que las
muñecas tienen una imagen infantil, esto lo expone Delicado Moratalla (2021)  
en el capítulo del libro.
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también representadas por los consumidores. Son como las reglas
del comercio, si hay demanda es por existen consumidores. Por lo
que, el cuerpo social que acepta o denigra estas acciones es la misma
sociedad, como lo muestra Delicado Moratalla con el ejemplo de
los blogs en internet. “El blog Amor de Plástico tiene más de 1.300
seguidores en Twitter y RealDoll más de 11.4 millones. En esos
espacios virtuales, los consumidores tejen una vinculación afectiva
entre ellos al mismo tiempo que se distancian de las mujeres”
(Middleweek, citado en Delicado-Moratalla, 2021: 492).
Esa vinculación afectiva es la crea los lazos entre individuos
para cubrir los deseos que tienen y la relación en la vida cotidiana
dentro de sus grupos sociales. Ahora bien, en el segundo aspecto,
hay un desarrollo del poder simbólico patriarcal desde el hecho en
que son imágenes o figuras plásticas de personas reales, Bourdieu
menciona lo siguiente.
La violencia simbólica, violencia amortiguada, insensible, e
invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a
través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación
del conocimiento o, más exactamente del desconocimiento, del
reconocimiento o, en último término del sentimiento (Fernández,
2005: 23).

El poder simbólico es el resultado de la violencia simbólica,
debido a que ésta es el medio por el cual se oprime a las víctimas y
debido la inmersión de estas prácticas violentas dentro de cualquier
tipo de institución (laboral, familiar, religiosa, etc.) las normaliza
porque es lo que observamos todos los días. Además, un punto
importante es el análisis es lo simbólico del sentimiento, ya que
está entrelazado al deseo de un individuo. Este se ve afectado por
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pulsiones que lo llevan a depositar su deseo a un objeto prohibido
para su grupo cultural, debido a que los miembros de una cultura
abandonan una parte de sí mismos para convivir en la sociedad y
ser parte de ella. Así que, esto le comienza a parecer atractivo al ser
humano. “Lo vetado es también lo más deseado por la humanidad;
si no fuera así no habría necesidad de dictar prohibición alguna”
(Santiago, Lin &amp;Garcia, 2019: 7).
Asimismo, en la obra de Clavel se crean grupos virtuales
de muchas partes del mundo para consumir a las Violetas, grupos
privados en los que solamente la figura pedófila entra porque
comparte el sentimiento y el grupo guarda el secreto por continuar
generándose más placer con imágenes y figuras de sus víctimas.
Además, en una parte de la novela, se presenta el orgullo de Julián
por la gran demanda que están teniendo sus chicas y la cantidad de
pedidos especiales que les llegaban con fotos de niñas, las cuales las
muñecas debían ser a su imagen y semejanza: “Entonces, por fin,
entendí su petición secreta: debía compartirlas, asignarles un padre y
un hombre para cada una de ellas” (Clavel, 2015: 95).
Para finalizar el apartado es importante retomar el aspecto
de la regulación de la sociedad ante estas prácticas, ya que en el
texto La pedofilia: un problema clínico, legal y social de Victoria Trabazo
Arias y Fernando Azor Lafarga (2019) exponen que la ilegalidad de
la pedofilia se continúa cuestionando, ya sea por costumbres, o por
los argumentos bien construidos de las comunidades de pedófilos,
que defienden la capacidad de los niños para decidir qué es lo que
quiere hacer con su cuerpo. “Los pedófilos defienden su derecho a
amar a los niños y su derecho de expresión alegando que cuando no
hay violencia, explosión o prostitución, su preferencia sexual debe
ser respetada” (Trabazo y Azor, 2019: 207).
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Las figuras violentas dentro del valor literario de la obra
Ahora bien, para demostrar el resultado del objetivo planteado para
este ensayo, es necesario mencionar que se observa el poder simbólico
desde la ejecución de Julián al hacer las muñecas para “satisfacerlas”,
pero capítulos después, se da cuenta que está formando parte una
comunidad delictiva –en el mundo ficcional de la obra– y es él
quien metafóricamente se ha convertido en una muñeca presa de
sus propios deseos. Así que, en relación con la trama construida
con analepsis y prolepsis, como también presentar una narración
activa en el sentido que lleva al lector al dinamismo literario, lo que
lo aleja de meras descripciones, sino que nos presenta la acción en
los verbos: mirar y violar. “He dicho que la violación comienza con
la mirada. ¿Cuándo empecé yo a torturar a mis Violetas y a dejarme
torturar por ellas?” (Clavel, 2015: 97).
Otro aspecto estilístico de la obra son las estructuras de cada
capítulo, ya que combinan la simbología del sueño por medio del
deseo sexual que solamente se llena con el Otro –las Violetas–: “La
importancia de la simbología del sueño en la novela, que nos remite
al aspecto sexual, nos lleva a analizar los elementos oníricos para así
comprender la fuerza del deseo transgresivo en el personaje de la
ficción” (Plaza, 2016, p. 13). Asimismo, esa transgresión se relaciona
a través del resultado de la violencia simbólica hacia su propia hija
que representa la víctima de una gran cantidad de pedófilos. Lo que
nos lleva a tener como resultado general, el poder simbólico, que
se genera desde la proyección de Julián con las muñecas hasta la
regularización del grupo social.
Los capítulos van adentrando al lector desde ese espacio,
donde se encuentra el grupo social, como las conversaciones con su
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padre, Klaus o su esposa hasta su propio inconsciente, donde deja
ver sus deseos hacia su hija y a las muñecas que la representaban,
como también a las características femeninas que le parecían
atractivas de Clara, un personaje terciario en la obra que simboliza
la pureza femenina en la juventud, pero que mantenía una imagen
de niña, aun siendo adulta. Por otra parte, existe cierta complicidad
entre las figuras que representan los personajes, ya que a lo largo de
la novela se dieron referencias de obras literarias que tocan el tema
de la pedofilia o lo incitan. Un ejemplo es la mención de la novela
Las hortensias (1940) de Felisberto Hernández, ya que es una obra
clasificada como literatura erótica por los juegos sexuales que realiza
el protagonista por medio de la muñequización de las mujeres que
le atraen.
Por otra parte, también se analiza el deseo desde la
transgresión del cuerpo, ya que las figuras pedófilas de la novela
veían a las figuras femeninas como alfo roto por la naturaleza de su
órgano sexual: “El placer que en esos dominios de la sombra puede
producir el que unas manos desconocidas serruchen nuestra carne
en una operación silenciosa y sin dolor” (Clavel, 2015: 35). Debido
a que el deseo es relacionarse con el Otro por medio del lenguaje,
este último es quien define a institución natural del hombre, ya que
es su medio de comunicación con el exterior. Por lo que, existe una
regulación de este, pero cuando no se llega a controlar, aparece la
perversión. “La perversión implica por ello la suspensión de las
funciones vitales y sociales” (Santiago, Lin &amp; García, 2019: 10).
En resumen, he revisado la propuesta literaria de Clavel
desde las figuras violentas, los pedófilos, en el simbolismo que crea
en la novela. Además, traté de complementar mi argumentación
con la exposición de los conceptos de violencia y poder simbólico
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aplicados a algunas situaciones de la obra, para tal propósito presenté
las figuras literarias externas a la trama, pero que Clavel menciona
la referencia. Asimismo, la presencia del deseo durante toda la obra
crea la tensión con los verbos de acción que pude identificar.
Discusión
El principal objetivo de este análisis es demostrar la presencia de
la figura del pedófilo en la literatura de Ana Clavel para exponer
el acto de consumo de muñecas sexuales como muestra del poder
simbólico patriarcal. Durante un largo tiempo, las estructuras sociales
cimentadas en el poder simbólico se han percibido en varias áreas
de la vida cotidiana y del estudio de disciplinas, la literatura no es la
excepción. Sin embargo, el cambio que conlleva cada época realiza
un avance para la erradicación de esta violencia que la presentan
como costumbres.
La literatura también resiente esos cambios porque no es
ajena a su entorno. Desde la llegada del boom latinoamericano han
surgido obras que son históricas, atemporales con sus tramas y la
una estética que construye la propia poética del autor. Por eso, esa
época está marcada con clásicos latinoamericanos y basados en esas
novelas se construye el canon literario. No obstante, el tiempo pasa
y la llegada de nuevos escritores con estructuras narrativas distintas,
pero con un enfoque social que se destaca en la oralidad de las obras
vuelve a marcar la época denominándola el postboom.
La responsabilidad social que asumieron los escritores de
este último período se basa en exponer las situaciones críticas de sus
países, pero retomando el sentimentalismo del ser humano, como
el amor, el anhelo y la añoranza. Actualmente, la propuesta literaria
de Clavel contiene ese sentimiento que es exponente del deseo de
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las pasiones, sin embargo, la autora presenta un tema que, aparte de
haber sido tratado por hombres como Felisberto Hernández, Pablo
Neruda y a un nivel internacional Vladimir Nabokov con su obra
Lolita (1995), ella lo retoma y construye un personaje masculino
desde el inconsciente.
Además, la diferencia que establece Clavel ante otras obras
literarias es el manejo del objeto de deseo de Julián, ya que expone
una incomodidad colectiva que sufren las mujeres e infantes que son
las miradas lascivas, pero lo metaforiza y extra pone un tema más
con el comercio de muñecas sexuales. Si bien, la literatura de Clavel
abre el diálogo sobre el deseo y la sexualidad prohibida, desde la
represión de las pulsiones sexuales de Julián hacia su hija, hasta la
posesión del deseo del mismo protagonista.
Otro aspecto que renueva la novela es la concepción del
cuerpo femenino, ya que en la obra de Clavel muestra la imagen –ya
sea de la muñeca, una niña o una mujer– como un cuerpo que ha
sido roto por el deseo del Otro. Sin embargo, se crea un diálogo con
algunas obras del boom latinoamericano como La Fiesta del Chivo
(2000) del escritor peruano Mario Vargas Llosa y El Señor presidente
(1946) de Miguel Ángel Asturias, donde la imagen del cuerpo
femenino es violentada por simbolizar el poder que se ejerce sobre
otro hombre o sobre una comunidad.
En cambio, con la obra Las Violetas son flores del deseo también
se presenta una materialización hacia el cuerpo de la mujer, pero
ahora desde una figura plástica que expone la misoginia, la perversión
y transgresión no de un grupo político, como ocurre en las novelas
del boom, sino de toda una sociedad que resguarda a los victimarios
de estas acciones y no se identifica a una víctima tal cual, debido
a que es un juguete, pero esa es la denuncia que también expone
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Clavel, las miradas lascivas o con deseo no consentido sobre otro
cuerpo es parte de la violencia simbólica que viven las mujeres.
Conclusión
Para la presente investigación se estableció el objetivo principal de
demostrar la presencia de la figura del pedófilo en la literatura de
Ana Clavel para exponer el acto de consumo de muñecas sexuales
como muestra del poder simbólico patriarcal. Se considera que
los resultados obtenidos son congruentes al objetivo establecido,
debido a que se justifican los conceptos de perversión y transgresión,
como también presentamos la realidad actual de algunos grupos en
internet donde se fomenta el consumo de muñecas sexuales e ideas
misóginas que fungen como respuesta al poder simbólico patriarcal
en el que vivimos.
Asimismo, la obra Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Clavel, ha sido una obra que dialoga con textos psicoanalíticos,
pero también con un problema de interés social, ya que, como se
contempla en este trabajo, la violencia simbólica y el poder están
relacionados como causa-consecuencia. Por lo que, la presencia
de una novela contemporánea que cuestione estas prácticas como
también aborde obras clásicas como los poemas de Neruda o la
literatura erótica de Hernández, comienza una conversación no solo
con el entorno social, sino con el histórico-literario, aunque estos
problemas no sean sólo de una época.
En la parte estética de la obra, se exhibe una novela breve,
pero con una narrativa que se centra en la acción del verbo y la
creación de imágenes dinámicas que acompañan a la estructura y
delimita la poética de Clavel. Además, las relaciones que entreteje
con los personajes ayudan a continuar alimentando la tensión que
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se extiende en cada capítulo. Se considera que los cierres de los
apartados de Clavel van dando piezas al rompecabezas que presenta,
debido a que todo el tiempo nos dice que la violación empieza en
la mirada, pero es hasta finalizar el primer capítulo, donde, como
lectores, se reconoce el hecho de contemplar la perspectiva del
victimario.
Por otro lado, la justificación del objetivo principal antes
mencionado queda planteada en el análisis de la regulación del grupo
social, ya que se muestra que existen grupos en internet actuales
que continúan cosificando la imagen de la mujer por medio de
comentarios e insultos; sin embargo, como menciona Clavel en su
obra, “comienza por la mirada”. La estética de la obra se entrelaza
con el discurso social-literario que maneja Clavel por medio de sus
estructuras narrativas que simbolizan la intimidad con el propio
inconsciente del narrador-protagonista.
Es preciso concluir que el diálogo que plantea Clavel con
su entorno por medio de la novela abarca situaciones y espacios
más lejanos que Latinoamérica, e incluso Occidente, ya que al inicio
de la venta de muñecas comenta que le están llegando pedidos de
algunos países orientales. Se puede afirmar que la obra de Clavel
es ahistórica, sin embargo, trata de el tema de la pedofilia desde el
inconsciente y lo mezcla con una práctica asidua en la vida cotidiana,
pero se encuentra disfrazada por continuar sosteniendo el cuidado y
protecciones de los grupos sociales a los que pertenecemos.
Además, nos gustaría mencionar los limites presentado en
la investigación; en primera instancia, se encuentra la actualidad de
la obra y de la autora, lo que se resulta tener sus puntos a favor
y en contra. Un punto que contribuye al trabajo es la revisión
de entrevistas recientes de la autora, lo que ayuda a ampliar la
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

perspectiva de su obra por ella misma. En cambio, el punto negativo
es la escasez de artículos y críticas que contrapongan la poética de
Clavel, así como pasa con los autores clásicos y modernos. Por lo
que, se recurre a la interdisciplinariedad dentro de la investigación,
debido a que así se analiza, de manera más objetiva, la presencia de
la pedofilia en la sociedad, pero también en la literatura que, algunas
veces, funge como reflejo de la misma sociedad.

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Referencias
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Academia Española.
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Clavel, Ana. (2015). Las Violetas son flores del deseo. México: Debolsillo.
De Santiago Herrero, Francisco Javier, Lin Ku, Alejandra &amp; GarciaMateos, Montfragë. (2019). “Erotismo y perversión:
un diálogo entre psicoanálisis y filosofía”. Revista
Interdisciplinaria de Filosofía y Psicología, 1, pp. 1-14.
Delicado Moratalla, Lydia. (2021). “Los discursos y las prácticas de
cosificación de las mujeres en la era de internet: las muñecas
sexuales en el ciberespacio.” Francisco Anaya Benítez (e.d),
Feminismo digital. Violencia contra las mujeres y brecha sexista en
internet, pp. 486-503.
Fernández, Manuel J. (2005). “La noción de violencia simbólica en
la obra de Pierre
Bourdieu: una aproximación crítica”. Cuadernos de Trabajo Social, 18,
pp. 7-31.
Hernández, Felisberto. (1940). Las hortensias. México: Universidad
Nacional Autónoma de México.
Melchor, Fernanda. (2021). Páradais. México: Penguin Radom
House.
Nabokov, Vladimir. (1995). Lolita. Barcelona: Anagrama.
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Plaza Morales, Natalia. (2016). “Una lectura de los sueños diurnos
y del inconsciente onírico del personaje de Las Violetas son
flores del deseo de Ana Clavel”. OGIGIA, 19, pp. 5-19.
Preciado, Paul B. (2020). Yo soy el monstruo que os habla. Informe para una
academia de psicoanalistas. Barcelona: Anagrama
Sanmiguel, Pio Eduardo. (1992). Deseo: deseo del otro. Plantear el
problema de la
constitución del deseo como deseo del otro. Bogotá: Universidad Nacional
de Colombia.
Segato, Rita. (2003). Las estructuras elementales de violencia. Quilmes:
Universidad Nacional de Quilmes.
Trabazo Arias, V. &amp; Azor Lafaga F. (2009): “La pedofilia: un problema
clínico, legal y social”. Revista de psicología y psicopedagogía, 8,
pp. 195-219.
Vargas Llosa, Mario. (2000). La Fiesta del Chivo. Madrid: DeBolsillo.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck, de Diana Garza Islas
Ignacio Ballester
Universidad Autónoma
del Estado de México
México
A principios del mes de junio de 2021 vi en la página de Facebook de
Luis Eduardo García que Diana Garza Islas (Santiago, Nuevo León,
1985) había publicado Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck (Universidad Autónoma del Estado de México, 2021);
disponible en la web de Grafógrafxs.
No pongan Almería Smarck en ningún buscador. Puede que
les salga algún coche pequeño de alquiler, en el sureste de Andalucía,
pero nada tiene que ver (a priori, al menos) con la ristra de sueños en
los que nos introduce el sujeto poético a lo largo de la treintena de
breves poemas en prosa sin título.
El formato de diario de sueños que cultivaron Homero
Aridjis, Maricela Guerrero o Pierre Herrera, recientemente, es
tratado por la poeta que experimenta en obras que van de Caja negra
que se llame como a mí (Bonobos, 2015) y Adiós y buenas tardes, Condesita
Quitanieve (El Palacio de la Fatalidad, 2015) a En el fondo todo poema es
yo de niña mirándola (La Cleta Cartonera, 2018): algunas de los cuales
se encuentran disponibles en Poesía Mexa o Hastrolabia.
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�Ignacio Ballester / Primer infolio de las vidas reunidas de Almería Smarck

El yo lírico arranca el texto narrativo: «Yo era una gambusina
italiana y tenía a mi patiño» (4). Como partes del poema largo que
estudia Alejandro Higashi se integran diálogos, preguntas retóricas,
reflexiones cercanas al ensayo (demostrando así la hibridez genérica
que caracteriza a la poesía mexicana) y, en todo momento, una sintaxis
precisa que, no por ello, deja de enroscar el lenguaje cotidiano, el
habla, en cada vez más capas profundas y abruptas del todo que
conforma el proyecto que nos presenta aquí Garza Islas.
En pasado, mas sin respetar el orden cronológico, pero sí
algunos elementos como el queso, los acontecimientos se suceden en la
vida de la artista. El plano onírico permite la entrada de referentes que
en los últimos años han tratado poetas como Christian Peña en Me llamo
Hokusai (2014). Los sueños de Kurosawa, presentes en Raúl Zurita, avanzan
como «hormigas que ya empezaban a visitar mi cabeza muerta» (5).
El doppelgänger facilta la distancia. Hace verosímil el relato.
Debido al desdoblamiento del personaje que da título a la obra,
al estilo de Francisco Hernández ‒que continúa Peña‒, la historia
engarza las diferentes escenas descritas, como decíamos, en la
narración nuclear. Esta viene, explícita, en la parte central del Infolio.
Quien escribe lo hace por lo siguiente; con total seguridad, todavía
en la cama o en el sofá, justo al despertar:
Leo un poema sobre vasos de vidrio. Aparece el nombre Almería
Smarck en una línea viuda y el resto de las palabras se difuminan.
Una voz me dice que debo encontrarla. ¿Armaría o Almería? No
sé si se trata de un libro o de una persona, pero sé que debo hacer
lo que me dicen. (19)

El personaje unamuniano dominado por el interés
calderoniano que lleva al debate de la realidad. Construye una voz
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-57

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

onírica que actualiza el tópico para hacerlo reversible. Se vale del
lenguaje, no tan próximo a la ciencia como Gerardo Deniz; sin
embargo, logra aliteraciones que estimulan la lectura como la del
verso suelto que cierra uno de los últimos episodios (próximo, dicho
término, a la experiencia psicoanalítica del Infolio): «En la vereda, si
postiza, que caliente se avizora» (33).
Las numerosas referencias se alimentan más adelante de
imágenes y diferentes registros propios de la artista conceptualista.
Su experimentalismo radica en la relación de motivos o experiencias
aparentemente inconexas. Se acerca por ello al sugerente atrevimiento
que opera en parte de la poesía mexicana, entre la que podríamos
mencionar a los ya citados Luis Eduardo García o Maricela Guerrero.
Veremos de qué manera continúa este Infolio de Diana Garza Islas.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-57

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 3, No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de julio de 2023.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Jonathan Gutiérrez Hibler
José Manuel Medrano
Javier Hernández Quezada
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Roberto Kaput González Santos
Ángel Gerardo Hernández Candelaria
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales

�Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

de la

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Arribamos al quinto número de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica
y Estudios Literarios; la distancia temporal que separa el inicio de
este proyecto editorial y el momento actual nos permite ensayar
un breve ejercicio historiográfico: la revisión de los contenidos
(artículos, notas y reseñas) muestra una variedad de enfoques críticos
y teóricos, pero también: la exposición de algunas preocupaciones
básicas que se podrían resumir en algunas preguntas: ¿cuál es el
estado actual de la literatura latinoamericana? ¿Cuál su relación
con el mercado editorial y con los nuevos soportes? ¿Qué papel
desempeña actualmente la crítica literaria? ¿Hacia dónde se dirigen
los estudios literarios? Sabemos que ninguna de estas preguntas
ofrece una sola y definitiva respuesta. Representan, más bien, puntos
de partida: lugares desde donde leer.
En la sección de “Artículos” partimos con una “reivindicación”
de los célebres “poemínimos” de Efraín Huerta a cargo de Jesús Alberto
Leyva y Lilia Cristina Álvarez. Huerta comenzó a publicar este peculiar
registro poético en la década del setenta, y, durante mucho tiempo, la
crítica convencional los abordó como simples y llanos divertimientos.
Eso, afortunadamente, ha cambiado. Jonathan Gutiérrez Hibler ha
desarrollado una larga y fructífera línea de investigación sobre la obra
de la autora mexicana Luisa Josefina Hernández; en este número
nos entrega un estupendo artículo sobre ciertas particularidse de su
obra. La narrativa de Hernández, nos explica Gutiérrez Hibler, posee
marcas de otro modo de escritura que también practicó la escritora:
el teatro; a través de la lectura de tres de sus novelas se muestra su
diálogo con los temas del nosto y la nostalgia.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Jorge Eliécer Pardo es uno de los más importantes escritores
de Colombia, aunque su obra no es muy conocida fuera de su país;
para paliar esa condición adversa, José Manuel Medrano ensaya una
lectura, desde la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weissmann de
1978. Por su parte, el escritor y académico Javier Hernández Quezada
realiza un rastreo crítico de las estrategias discursivas desplegadas,
en la década del cincuenta, por el periodista, poeta y antropólogo
Fernando Jordán en sus obras El otro México. Biografía de Baja
California, Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo y Baja California, tierra
incógnita. Finalmente, Verónica Zúñiga nos entrega un ensayo muy
interesante y oportuno sobre el uso de las herramientas tecnológicas
y digitales en la difusión de la literatura escrita por mujeres.
Roberto Kaput González Santos nos ofrece, en la sección
de “Notas”, una reflexión ensayística sobre “la forma épica chica”
en la obra de Raymond Carver, Richard Ford y Lucia Berlin. Y
en la sección de “Reseñas”, el poeta Ángel Gerardo Hernández
Candelaria realiza una lectura / intervención del poemario [Contra]
Dicción, del escritor, traductor y editor Luis Armenta Malpica.
Como señalé líneas arriba, más que encontrar respuestas
definitivas a los desafíos que enfrenta la literatura latinoamericana
actual, buscamos nuevas formas de exploración de sus
manifestaciones. Así lo constatamos en este quinto número de
Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios.
Víctor Barrera Enderle

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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos
de Efraín Huerta
Traditional literature in ten poems by
Efraín Huerta
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
jleyva@beceneslp.edu.mx

Lilia Cristina Álvarez Ávalos
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado
de San Luis Potosí
San Luis Potosí, México
lalvarez@beceneslp.edu.mx

Resumen. Este estudio muestra una selección de 10 poemínimos de
Efraín Huerta analizados en relación a la forma y contenido del dicho y el
refrán, géneros propios de la literatura de tradición oral. Para ello se hace
un recuento biográfico de Huerta a partir de su relación con los acervos
literarios; se ponen en contraste las distintas estéticas de las literaturas
tradicionales y de autor y, finalmente, se analizan los poemínimos a partir
de sus relaciones con la paremiología.
Palabras clave: Efraín huerta, poemínimos, literatura tradicional, refrán,
paremiología.

3

�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Abstract. This study shows a selection of 10 poems by Efraín Huerta
analyzed in relation to the form and content of the saying and the proverb,
genres typical of oral tradition literature. For this, a biographical account
of Huerta is made from his relationship with the literary heritage; the
different aesthetics of traditional and author literatures are contrasted and,
finally, the poems are analyzed from their relations with paremiology.
Keywords: Efraín Huerta, minimal poems, traditional literature, proverb,
paremiology.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Literatura tradicional en diez poemínimos de Efraín Huerta
Entre los años de 1974 y 1978 el poeta Efraín Huerta publicó tres
libros: Los eróticos y otros poemas (1974), Circuito interior (1977) y 50
poemínimos (1978). Amor, patria mía estaba en ciernes y no vería la luz
hasta 1980. En el año de 1976, ganó el Premio Nacional de Letras
y para entonces ya había publicado al menos diez libros de poesía
desde 1935 a 1974, situación que lo ubicaba como un poeta maduro
en su última década de producción y, en las palabras fraternas de
José Emilio Pacheco (1982), era “el sabio socarrón y auto irónico
de los setentas”.
El devenir de la trayectoria poética de Huerta ha demostrado
poseer, al monos, dos líneas temáticas centrales, según la crítica
literaria sobre el bardo (Raúl Leiva [1959], Ricardo Aguilar [1984],
José Luis Martínez [1985], Guillermo Villarreal [1987], José Homero
[2005] y Jesús Alberto Leyva [2015]), la más conocida lo ubica como
un escritor contestatario, de carácter político; y, la otra, como un
poeta amoroso.
A través de décadas de producción, su visión de los temas y la
forma de presentarlos en su versificación fueron sufriendo naturales
transformaciones. Según Leyva (2015: 154-157) para apreciarse tales
cambios pudieran considerarse cuatro etapas divididas así:
a) 1935 – 1951
b) 1956 – 1973
c) 1974 – 1978
d) 1980
En cada una de ellas el yo poético se ha mostrado siempre
con un tono melancólico, a excepción del periodo de 1974 a
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

1978, en que se apreciaba irónico y lúdico, del mismo modo, su
postura crítica ante las instituciones era desinhibida y divertida;
así también con respecto a la sociedad y el amor, era explícita la
intención de mofarse de ese vínculo entre ambos y dejar en claro su
visión antimoralista. En el año de 1978 su estructura versal adoptó
totalmente al poemínimo como forma expresiva.
El presente artículo ha seleccionado 10 poemas de la edición
de 50 poemínimos (1978) que tienen estrecha relación con dichos o
refranes, como elementos de análisis para significar el vínculo entre
la literatura tradicional y la versificación de breve aliento en el poeta
Efraín Huerta. Estos poemínimos pueden representar una muestra
de la poesía contemporánea mexicana de finales de la década de los
setenta.
En el año de 1977, Elvira García entrevistó al poeta que, para
entonces, tenía 63 años de vida y, en una sección de la entrevista, el
escritor deja ver sus propias impresiones sobre sus poemínimos al
responder a la pregunta de la entrevistadora: “¿Bajo qué sentimiento
escribe usted?”
Hace muchos años se escribía ─yo al menos─ por todo. Hoy
solamente escribo por amor y porque me divierto mucho
haciéndolo, sobre todo poemínimos, esta formita poética que
tanto irrita a cierta crítica y que tantos imitadores tienen ya,
infelizmente. Digo infelizmente, porque ya he dicho que si bien
todo cabe en un poemínimo, hay que saberlo acomodar.

Es clara y congruente la respuesta con respecto a la época
en la que le fue formulado el cuestionamiento, al mencionar el
sentimiento y la razón del amor que hay detrás de su escritura, no
hace más que confirmar lo que la crítica señaló como una de sus
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

grandes temáticas y, al referirse a los poemínimos, también ratifica
ese divertimento en su creación y en el discurso del yo poético,
quien a través del poema con base en la literatura tradicional ofrece
una creación única.
Algo característico de Huerta es, en efecto, su autocrítica,
esa natural forma de humildad que ensaya con el hecho de mofarse
de su trabajo y de sí mismo en toda oportunidad, incluso en esta
conversación formal que sostuvo con Elvira García (1977), acaso
motivada por el hecho de haber obtenido el Premio Nacional de
Letras apenas un año atrás, así el escritor irónicamente no haya
relación entre el poemínimo con el idiograma oriental, pero si
con la flojera: “Huerta, por su parte, sonríe un poco cuando se
intenta relacionar el poemínimo con el ideograma chino, ‘su única
relación es con la pereza, dice, ‘los otros son, o pretenden ser,
poemáximos’”.
A pesar del carácter irónico del Huerta sexagenario que ya
apuntaba José Emilio Pacheco, el bardo también era capaz de afirmar,
con toda seriedad, su punto de vista de la poesía en su actualidad.
En una parte de la entrevista con García se le pregunta: “¿Una
aceptación de la poesía actual podría tener como razón principal
─utilizando palabras de Ernesto Cardenal─, el que ésta no vaya
más al subjetivismo o al lirismo onírico?” A lo que el entrevistado
responde:
La poesía actual se ha despojado del sobrepeso del lirismo que
la mantuvo varada. Se ha liberado: es más directa y su lenguaje
se escucha, a veces, a gritos desaforados. La veo más limpia, más
fraternal, más humana. Con ella se ha experimentado demasiado.
Da igual La palabra siempre tiene la palabra, y si es palabra poética,
mejor.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Con esta última visión huertiana de la poesía de su época, el
poeta publicará 50 poemínimos y, con ello, dejará fuera de la edición
al verso de largo aliento que tantas décadas usó, el yo poético para
entonces, no estaba ubicado ya en la melancolía, sino más bien en el
ánimo festivo siempre agudo, alerta de su entorno, pero poniendo
como blanco principal de su ironía a sí mismo, de tal modo que
el poemínimo fue el medio perfecto en su formato breve para, en
palabras del escritor, ser escuchado a gritos desaforados.
Sobre los poemínimos del poeta originario de Guanajuato,
la crítica ha tenido coincidencias en sus apreciaciones sobre ellos.
Algunos estudiosos profundizaron y reflexionaron sobre su
fisonomía poética y le dedicaron al menos un capítulo de libro a
partir de la década de los ochenta hasta nuestros días. Mostrar un
acercamiento serio a la obra de Efraín Huerta ha permitido ubicar a
estos poemas mínimos como una propuesta artística en la literatura
nacional. Por ejemplo, Ricardo Aguilar en su trabajo de 1984 acerca
de este tipo de versos, afirma lo siguiente:
[…] los poemínimos descubren al Efraín maestro de la ironía y
del doble sentido, así como de la autocrítica. Se vale de nuevas
técnicas: de la lengua callejera, llena de elementos populares, del
neologismo, y así sus alusiones humorísticas toman el camino
del humor negro y de la abierta descripción sexual. Se ríe de lo
grandioso tanto como de lo insignificante. Las alusiones sexuales
parecen demasiado crudas a la primera lectura, pero cuanto
más las examinamos las encontramos cada vez más artísticas e
ingeniosas. Las malas palabras o los neologismos también chocan
al principio con la sensibilidad del lector, por groseras. A la
larga comprendemos que Efraín las utiliza en su afán de recrear
un ambiente, y a falta de ellas sería imposible trazar con tanta
efectividad y hermosura aquellos ritmos autóctonos que aún
imprimen su fuerza sobre nuestra lengua […] (Aguilar, 1984: 102)

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Lo que Aguilar observa en la poética huertiana, a seis años de
publicado 50 poemínimos, es un aporte de ingenio y arte en la obra donde
el escritor propone el humor echando mano del lenguaje popular. Atina
a confirmar la autocrítica, pero también la sensibilidad del escritor en su
propuesta creativa. Esa sensibilidad de Huerta está presente en la postura
aguda y a la vez juguetona que asume de las instituciones sociales, pero
muy particularmente del ser humano en general, por ello Raúl Bravo
apuntaba a inicios del siglo XXI que: “En definitiva, cada poemínimo
insiste en ese impulso vital, instintivo, que con sorpresa y rapidez se
desprende de todo efecto ilusorio para brindarnos, casi rozando, la
caricatura, lo frágil de la naturaleza humana”. (Bravo, 2002: 28)
La incursión del poemínimo en la poesía mexicana es
celebratoria, heredera de la tradición de incursiones como los de
José Juan Tablada y sus haikús, o los poemas de la vanguardia que
experimentaban con las formas en los caligramas u otros poemas
visuales. Renato Leduc retomando refranes en sus versos o Salvador
Novo y sus versos satíricos.
Llegan así los poemínimos a la literatura nacional en una
década vibrante de la historia mexicana que recién había vivido los
movimientos estudiantiles y sociales que cambiaron la confianza
en los discursos oficiales por aquellos que veían las cosas con más
verdad que ocultamiento. La poética de Huerta comienza a tener
cabida entre los jóvenes en los setenta y no necesariamente por el
humor sino por el discurso de conciencia irónica. Sobre esta última
idea Heriberto Yépez lo menciona así:
De esta conciencia irónica acerca del poetizar, arranca la
poética minimalista de Huerta. Los poemínimos son el punto
en el que la poesía deja de tomarse en serio (“el supremamente
cursi / establishment”), y toma autoconciencia de su gravedad

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

histórica en contradicción con la liviandad gozosa o nefasta de
nuestra época. Es curiosamente en esos pequeños artefactos
llamados poemínimos donde convergen las varias contraestéticas
huertianas: compromiso político e incorrección política, ludismo
y coloquialismo, antipoesía radical y alabanza de la poesía maldita.
(Yépez, 2002: 120)

De tal forma que los poemínimos, mucho más allá de
definiciones simplistas, y alejados de todo estudio formal, como el
que alguna vez ofreciera Octavio Paz, al referirse a ellos como “
chistes” (Huerta, 1995), son piezas artísticas singulares en la poesía
mexicana, elementos de crítica y conciencia, ironías con sentido, balas
verbales directas a la cabeza, versos mínimos capaces de evocar la voz
popular y transformarla en poesía. Tal como lo confirma Leyva:
[…] los poemínimos son una síntesis de su pensamiento y no
necesariamente de su obra, del pensamiento que le permite
recrear aforismos y analizar con ellos su tiempo, las ideas
populares por otras irónicas y lúdicas cargadas de sentidos, a veces
dobles sentidos agradables e ingeniosos; otras, obras abiertas a
la reflexión, al análisis de temas diversos como la política o la
historia. (Leyva, 2015: 132)

En 1978, el poeta originario de Silao Guanajuato tenía
64 años de edad; era asiduo visitante de hospitales; había ganado
momentáneamente la lucha contra el cáncer de garganta, pero a
costo de perder la voz. Aún con todo lo anterior, y alejado del verso
libre, era el Huerta jocoso y humilde.
Literatura de tradición oral y literatura de autor
En el caso de los poemínimos de Huerta resulta evidente que las
tradiciones orales y escritas de la literatura son más cercanas de lo
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que a simple vista pareciera. La tradición oral de la literatura se refiere
a aquellos textos orales que son transmitidos por medio de la voz y
cuyo soporte es la memoria; su principal característica es la variación,
ya que se adaptan a diferentes contextos para mantenerse vigentes.
(Díaz, 1991: 57) Por su parte, la tradición escrita de la literatura se
refiere al conjunto de textos escritos que son transmitidos por medio
de la escritura (valga la redundancia) y cuyo soporte es el libro, ya
sea físico o electrónico o algún otro material en el que puedan ser
grabados los signos gráficos de la escritura; su principal característica
es la pertenencia a una figura autoral. (González, 2006: 187-195)
La principal diferencia entre ambas tradiciones es la estética
literaria que presentan. La tradición oral muestra un conjunto de
valores colectivos, los transmisores tienen conciencia de que el texto
les pertenece tanto como al resto de la comunidad que lo conoce
y transmite. Por tanto, sus variaciones están encaminadas a que el
texto continúe siendo aceptado en la cadena de transmisión oral.
Es debido a esto que los recursos mnemotécnicos y los referentes
comunitarios son fundamentales. (Foley, 1988. 122) Por su parte, la
tradición escrita, al estar completamente ligada a una figura autoral,
tiene como principal característica la originalidad y la inamovilidad
(a menos que así lo indique el autor o editor). (Foley: 85)
Sin embargo, ambas tradiciones no son indivisibles ni
restrictivas la una de la otra. Aun cuando en la literatura de estética
escrita se considera que hay textos originales, en la tradición oral
esto no existe, sino que lo que hay son versiones. Una versión es
cada una de las realizaciones de un texto, así que, para la literatura
de tradición oral, el texto es una abstracción que incluiría a todas
sus versiones, pero con el que nunca se interactúa tal cual: lo único
a lo que se tiene acceso es a las versiones de un texto. (Frenk,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

1972: 34) Con la literatura de estética escrita sí tenemos acceso
al texto directo mediante su escritura. Incluso cuando se cuentan
con varias ediciones de una misma obra, existen categorías como:
original, manuscrito y primera edición que son un guía temporal de
la evolución del texto. (Mostacero, 2004: 53-75)
Como método de registro, resulta una obviedad afirmar que
cuando la escritura se convirtió en una herramienta asequible, se
buscó registrar también textos de la tradición oral. Ejemplo claro son
los cancioneros, las hojas volante muy populares durante la época
del corrido revolucionario y los libros de leyendas. Para la tradición
oral, las versiones registradas por escrito, justamente se vuelven eso:
una versión más de todas las que integran la abstracción del texto
oral. La mayoría de estas publicaciones no guardan correspondencia
directa con las características orales, sino que a menudo son
reelaboraciones realizadas por escritores que echan mano de los
recursos estéticos de la escritura de autor.
Difícilmente las versiones de textos orales que se registren
por escrito podrán volver a la cadena de transmisión oral, pues su
reelaboración al nivel del discurso puede ya no ser compatible con
la oralidad. Sin embargo, hay ocasiones en que las versiones de los
textos orales registrados por escrito no sólo vuelven a la cadena de
transmisión oral, sino que incluso la alientan. (Ong, 1986: 42) Este
es el caso, por ejemplo, de cuando los libros escolares incluyen la
versión de algún cuento, leyenda o refrán de la tradición oral: de
cierto modo activan la memoria colectiva. (Zavala, 2006: 255)
En otros casos, las recreaciones por escrito de versiones de
textos orales no vuelven a la cadena de transmisión oral, como es el
caso de “El gusto por los bailes”, cuento de Daniel Sada incluido en
Ese modo que colma (Sada, 2010: 35), que es una versión del corrido
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Rosita Alvírez. Es notorio que las tradiciones y estéticas literarias
continuamente se influyen y retroalimentan entre sí. De la misma
manera, en los autores de literatura de estética escrita no es excluyente
que posean un acervo de literatura de tradición oral, por lo que, a la
hora de crear su obra, es común que recurran a estos saberes y los
utilicen como contexto, o, en casos más evidentes, como el de los
poemínimos de Huerta, se reformulen o creen nuevas versiones de
textos de la tradición oral.
Poemínimos, lyra mínima y paremiología
Los géneros literarios pueden variar respecto a si se refieren a la
literatura de tradición oral o a la de autor. El ensayo, por ejemplo,
es incompatible con la tradición oral porque desarrolla una postura
personal. La leyenda incluye creencias y contextos comunitarios,
por lo que es propia de la tradición oral, aunque sea continuamente
reformulada por la literatura escrita. Los cuentos, sin embargo, los
hay en ambas estéticas literarias, pero con características distintas; lo
mismo ocurre con los poemas. En lo que coinciden las dos estéticas
es que ambas cuentan con diversidad de géneros narrativos y líricos.
Los textos líricos de la estética escrita cuentan con
especificidad de subgéneros y, aun cuando en la tradición oral también
se cuenta con ellos, la fragmentariedad propia de la transmisión oral
hace que el modo de estudio de estos textos sea diferente. Por tal
motivo, resulta necesario que se especifiquen los conceptos de la
tradición oral relacionados a los poemínimos, como pueden ser la
lyra mínima y la paremiología.
La base del género lírico de la tradición oral es la copla, un
conjunto de versos que pueden intercambiarse con otras coplas en
diverso orden y variación para estructurar un texto mayor, como
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

una canción. Las antologías de textos líricos de tradición oral,
como los cancioneros, más que canciones, incluyen coplas y las
referencias de las canciones en las que han sido utilizadas (Masera,
2019). Un gran subgénero de la lírica de tradición oral es la lírica
infantil, caracterizada por acompañar algún juego, sorteo o acción
de entretenimiento.
Por su parte, la paremiología es la disciplina que estudia
los refranes, proverbios y demás enunciados breves y sentenciosos
cuya intención es transmitir conocimiento basado en la experiencia.
Conceptos íntimamente relacionados de este campo son: paremias,
dichos, refranes, proverbios, sentencias, juegos de palabras y
aforismos. (Pérez, 1996: 7)
Una vez establecido lo anterior, notamos que la selección de
poemínimos que se muestran aquí es una reelaboración de textos de la
tradición oral como dichos y refranes. Estos poemínimos funcionarían
como una versión de los refranes y dichos de la tradición oral, aunque
se salen de la cadena de transmisión oral por utilizar registro escrito
y artificios propios de la estética escrita y de autor. De esta manera,
sería muy poco probable que las versiones de los dichos y refranes
reformulados por Huerta fueran incluidas en los acervos de literatura
de tradición oral. Sin embargo, lo que es un hecho es que uno de los
artificios implementados por el escritor es apelar al conocimiento por
parte del lector de los dichos y refranes de la tradición oral.
Los poemínimos por sí mismos resultan entretenidos y
lúdicos, pero conocer el referente de los textos de la tradición les
da el valor agregado de sátira y parodia. Huerta utiliza un doble
juego de originalidad para sus poemínimos. Por un lado, renuncia
a proponer un texto completamente novedoso, ya que refiriere a
otro de conocimiento ampliamente difundido; pero por el otro
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

lado, innova al plantear un cambio de la idea original que proponía
el texto de la tradición oral. Esta innovación ocurre al nivel de la
fábula y del discurso y analizaremos los recursos de reelaboración
implementados en cada uno de los poemínimos seleccionados.
El cambio formal más evidente que ocurre con todos los
poemínimos es en su estructuración gráfica. Los dichos y refranes,
al provenir de la tradición oral, no cuentan con un modo particular,
ni menos artificioso, para ser plasmados por escrito, así que suelen
asumirse como frases cortas. Por el contrario, Huerta se vale de
las posibilidades gráficas que ofrece la lírica escrita y los reformula
gráficamente, ya no son frases cortas, sino versos de apenas una
o dos palabras. La sintaxis, en cambio, se mantiene prácticamente
igual en ambas versiones.
Los diez poemínimos, propuestos en este artículo, se
caracterizan por convertir los refranes a los que hacen alusión al
formato de poemas, están compuestos de una sola estrofa, tienen
una estructura de cuatro a ocho versos, siendo que la mitad de ellos
contienen seis. Su métrica oscila entre el monosílabo y el tetrasílabo.
Su presentación versal implica la lectura verso a verso que pausa
palabra tras palabra, así el efecto fonológico da la impresión de
ofrecer una sentencia que emula la oralidad de su referente. El inicio
de todos los versos con la letra mayúscula, supone su independencia,
pues no sólo conlleva señalar cada punto y final de forma implícita
al término de cada línea, sino el inicio de una idea en cada verso.
La selección de poemínimos puede asociarse en dos grupos
desde una perspectiva temática. En el primero se encuentran aquellos
que hablan sobre el desperdicio en una forma de sinsentido. Los
poemínimos de esta clasificación abarcan lo absurdo de la profesión
del escritor, como es el caso de:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

No por
Mucho
Publicar
Te consagras
Más
Temprano
Este mismo grupo muestra una aparente burla al estilo de el
“mundo al revés” que se obtiene con la inversión de palabras y por
tanto del sentido original propuesto originalmente en los dichos y
refranes. Esta clasificación es en la que más evidentemente incluye
el aspecto lúdico propio del estilo de Huerta, como es el caso de:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La segunda clasificación temática se refiere al asunto erótico,
donde privan las alusiones al placer sexual y los vínculos amatorios,
como se aprecia en:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
El ejercicio del poeta al convertir los refranes en poemas
parece simple, pero, como él mismo reflexiona sobre su elaboración,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

“hay que saberlos acomodar” (Op. cit). La lógica del dicho es
reformulada con los versos, de tal forma que la sonoridad y el
ritmo del poema con respecto a la oralidad de la frase original son
idénticos, implicando así una analogía en dos sentidos: por un lado,
puede entenderse que la frase popular es poética; y, por otro lado, el
poema es tan cierto como la sabiduría popular.
Los dichos y refranes tienen la función de expresar una
enseñanza, la reformulación lúdica propuesta por Huerta a partir de
sus Poemínimos es una forma de actualizar esa enseñanza o incluso
mostrarla como obsoleta por medio de elementos irónicos. En
Aquiniana:
Hasta
No
Beber
No creer
No sólo se establece relación con el refrán: “Hasta no ver,
no creer”, sino también con el dicho: “Los niños y los borrachos
siempre dicen la verdad”. Se le atribuye a la embriaguez la posibilidad
de una visión que el simple sentido de la vista sobria no posee. Beber
establece una relación directa con el ver, pues la ingesta del alcohol
también abre otra posible visión que agrega nuevo sentido a lo
creíble.
Beber sustituye, repite y continúa el significado del refrán,
pero es divertido el significante propuesto por el poeta, dado que la
aliteración implícita entre las palabras ver y beber mantienen el aporte
rítmico que tendrá con la palabra creer en el poema, sino que aluden
al balbuceo y repetición propios de la enunciación realizada a partir
de la embriaguez. Además del aspecto lúdico, también está presente
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

el recurso metafísico o psicologista para la reformulación de los
refranes, como en Así es:
Todas
Las
Cosas
Se parecen
A su
Sueño
El cambio de “dueño” por “sueño” podría hacer referencia a
la búsqueda aspiracional que define las características de las cosas; en
el refrán tienen el atributo del dueño, son su reflejo o representación,
sin embargo, en el poema las cosas ya no se parecen a su dueño sino
a su sueño, de tal modo que la sustitución de una palabra por otra
vuelve el discurso poético polisémico. Las posibilidades lingüísticas
se abren hasta alcanzar el territorio de lo onírico.
Otros, en cambio, son deliberadamente lúdicos y se observa
en ellos el intercambio de palabras del refrán, con el consecuente
cambio del sentido original, logrando uno nuevo, divertidamente
opuesto:
No hay
Que
Echarles
Cerdos
A las
Margaritas
La inversión de acomodo entre “margaritas” y “cerdos”
basta para cambiar la imagen que originalmente ofrecía el dicho
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

popular de una más sutil a otra más inesperada. El disfemismo
propuesto le da al poemínimo un carácter de humor negro, pues
el lugar que ocupan las palabras en los versos, en contraste con el
referente, intercambia también los significados posibles, de tal modo
los cerdos, sólo por el lugar sintáctico que ocupan, pueden ser la
parte delicada y las margaritas su antítesis.
Ahora bien, el carácter enunciativo del primer verso, puede
resultar en una advertencia del debiera ser, más que un mandato.
Es un discurso amistoso, no impositivo que, por su propio carácter
versal conlleva un llamado al interlocutor para no incurrir en la
acción, dando por sentado la posibilidad del evento, creando así una
situación de juego verbal que compromete la lógica.
Hay poemínimos con recursos metalingüísticos,
como De plano:
No hay
Peor
Poesía
Que la
Que no se
Hace
El poema habla aquí de poesía en contraposición a la “lucha”
de la que hablaba el dicho popular. La frase original alude a no dejar
de luchar, porque hacerlo sería un escenario no deseable; es decir,
incluso el intento tiene más valor que la inacción. El mismo efecto
ocurre en el poema con el intercambio de poesía en el lugar de lucha,
la peor poesía es aquella que no se intenta. La lucha y la poesía tienen
el mismo peso sintáctico y, en ambos contextos, el sentido común es
hacer la una o la otra, no hay cabida para la falta de impulso.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Similar a éste se encuentran los poemínimos destinados a
hacer burla de la profesión de escritor:
No por
Mucho
Publicar
Te consagras
Más
Temprano
Una de las características de la poética huertina es el tono
irónico con que muestra su visión del mundo, justamente es en esta
década de 1960, donde pone de manifiesto este rasgo distintivo en su
escritura y se observan propuestas artísticas donde hace mofa de su
persona con frecuencia. Aquí se demuestra la frase que José Emilio
Pacheco le dedicaría: “Sabio socarrón y auto irónico” (Op. cit.)
La consagración poética temprana no está relacionada con la
cantidad de publicaciones y, en el caso del poemínimo que contiene
esta sentencia, se percibe la sustitución de dos palabras, publicar por
madrugar y consagras por amanece, siendo que en otros poemínimos la
tendencia es la sustitución de un vocablo. Haber elegido el cambio de
una palabra en lugar de dos afectaría el mensaje significativamente.
Por tanto, es claro que la construcción de los poemínimos no
responde a un formato específico, son piezas poéticas independientes
en la interpretación de la literatura oral de la que se nutren.
Un título no es sólo el nombre de un texto, sino que
es también una guía de lectura. Es importante mencionar que
en la tradición oral no se cuentan con títulos dados a los textos,
y los que hay fueron otorgados como herramienta de estudio y
clasificación por los académicos o los editores, pero cada uno de los
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

poemínimos, sí cuentan con un título como recurso de la literatura
de autor. Pareciera que en este caso el título funcionara como una
prolongación de los poemas o una nota al pie sobre el juicio que
la voz poética hace de ellos. En todo caso, esta voz poética que
prolonga el poema, también mantiene el tono irónico y lúdico que
se muestra al interior del texto. Tal es el caso de Plagiazo:
Caras
Vemos
Cromosomas
No sabemos
La elección de la palabra cromosomas, que supone la
transmisión genética y la definición sexual de los individuos, en
sustitución de corazones, que implica sentimientos y emociones de
las personas, alude en definitiva al sentido erótico que distingue la
poética huertiana más el componente lúdico, este poemínimo es un
divertimento del doble sentido.
Lo mismo ocurre con Pues sí, donde el título funciona como
una opinión sobre el contenido del poema:
Hablando
Se
Enciende
La
Gente
Una de las fuentes generadoras del fuego erótico, que bien
puede hacer las veces de oxidante por naturaleza es la palabra
hablada, ya lo señaló en su “Poema V” el poeta Pablo Neruda, esa
maleabilidad del lenguaje y la capacidad de la palabra para llegar a su
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

interlocutor: “Para que tú me oigas/ mis palabras/ se adelgazan a
veces/ como las huellas de las gaviotas en las playas”.
Encender el fuego de la pasión con el lenguaje oral va más
allá de sólo entenderse, es compenetrarse y excitarse. Esa es una
verdad, una lógica común como la que el refrán original ostenta,
simple y llana sabiduría popular de la que se vale la poética huertiana
en su divertimento, en esa alegre transformación de la literatura oral
al poema mínimo.
De igual manera ocurre con Final feliz, donde predomina la
intención lúdica:
De todos
Modos
Todo
Por
Joder
Se
Acaba
En una abierta alusión sexual, el poemínimo se aleja de las
posibilidades de la mesura verbal de la que nunca ha sido partidario
su autor y, en su elección del disfemismo utiliza el verbo joder que en
el contexto versal cobra una fuerza en su sentido: la pérdida.
Parece que el autor, motivado por dar una opinión sobre las
cosas, cuando incluye los versos que bien pueden servir de prólogo:
“De todos / Modos” hablase para sí mismo y, en esa introspección
no limita su elección de palabras, pues éstas son meros instrumentos
del sentir.
En otros poemínimos en cambio, Huerta matiza su lenguaje
desde el título donde ofrece un consejo al lector, acaso es más
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transparente y únicamente hace referencia a la función que podría
tener el poema, como Consejo III:
Hazlo
Bien
Y no
Mires
Con
Quién
En Refranero el título alude directamente a la fuente de
tradición oral a partir de la cual se realizó el poemínimo. En él
tenemos el cambio de tuertos por sabios y de manco por tonto. Esto
critica a las figuran que lideran, pues no se les otorga una habilidad
específica para ello, sino que se alude a que cuentan con este cargo
únicamente por ser distintos a los demás, en este caso, tontos.
Tierra
De
Sabios
El
Tonto
Es
Rey
Conclusiones
En sus poemínimos Efraín Huerta rompe y a la vez continúa con
dos tradiciones: la del refrán de la tradición oral y la de la poesía
culta. El resultado es que muestra estéticas de ambas tradiciones.
Es consciente de que los acervos tradiciones se mantienen “vivos”,
es decir, en proceso continuo de transmisión, gracias a su variación.
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�Jesús Alberto Leyva y Lilia Cristina Álvarez / Literatura tradicional

Además de que este tipo de acervos pertenece a todos aquellos que
los conozcan y, por tanto, cada uno de ellos es su poseedor y tiene
la facultad para modificarlos. La conjunción de estos dos elementos
hizo posible que Huerta retomara textos provenientes de la tradición
oral y los reformulara.
Además, continúa la tradición de la literatura culta en México
ya que, para su reelaboración, utilizó recursos propios del artificio
de la literatura culta, sin mencionar que la forma que otorgó a los
poemínimos los relaciona con otras formas mínimas de la poesía,
como los epigramas, caligramas y haikús.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-58

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Nostos, nostalgia y el mundo como teatro en la narrativa de Luisa Josefina Hernández
Nostos, nostalgia, and the world as drama in the
narrative of Luisa Josefina Hernández
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen. La obra narrativa de Luisa Josefina Hernández tiene marcas de
su otro proceso artístico: el teatro. El presente trabajo analiza fragmentos
de tres novelas de la autora donde la influencia del teatro dialoga con los
temas del nostos y la nostalgia. En La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia
de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris (1981), están presentes dichos temas,
pero se usan recursos dramáticos desde la perspectiva de los narradores y
de los personajes. Además, el teatro está presente como parte de la vida y
esto se extiende a un tercer tema presente desde los clásicos grecolatinos:
Theatrum mundi. Los seres humanos somos como personajes dentro
de una obra teatral. Durante el análisis se encontró el uso de diálogos,
monólogos y elementos metaliterarios en diferentes situaciones. Así
mismo, la autora noveliza géneros propios del teatro dentro de la novela,
como sucede con la comedia de enredos, las pastorelas y el teatro
alegórico. La distancia temporal que hay entre las tres novelas permite
observar una evolución en la narrativa de la autora mediante el uso de los
elementos teatrales. Los regresos o viajes de los personajes ocurren en
dos dimensiones: una física y la otra psicológica. Además de esto, el nostos
como tema no implica un éxito como sucede en la Odisea y la nostalgia
puede variar en lo temporal: pasado, presente, futuro y en lo Absoluto.

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Palabras clave: Luisa Josefina Hernández, novela, teatro, Theatrum
mundi, nostos, nostalgia.
Abstract. The narrative work of Luisa Josefina Hernández has elements
from her other artistic experience: drama. This paper analyses fragments
from three different novels written by this autor, in which the influence
of drama dialogues with subjects such as nostos and nostalgia. In La
plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis cum figuris
(1981), for these subjects, dramatic elements play an important role with
the narrator’s and characters’ perspectives. Also, theater is there as part
of life and this thing becomes a third subject in play: Theatrum mundi.
Human beings are like characters inside a play. This research shows the
use of dialogues, monologues, and metaliterature elements on different
situations. The author also novelizes genres from drama such as sitcom
‘comedia de enredos’, ‘pastorelas’ y alegoric theater. The time between
the three novels shows and evolution in Luisa Josefina’s narrative with the
help or drama elements. Returns or journeys of the characters are shown
in two dimensions: physical and psychological. Also, nostos as a subject
does not become a success like in the Odyssey, and nostalgia can have
different times: past, present, future and the Absolut.
Key words: Luisa Josefina Hernández, novela, drama, Theatrum mundi,
nostos, nostalgia.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Los géneros literarios son dinámicos a pesar de sus demarcaciones.
A veces delimitan con claridad sus fronteras, en otras ocasiones
aparecen híbridos de difícil clasificación. Sin embargo, en medio de
estos dos espectros, cada género literario toma elementos del resto
y se nutre en diferentes diálogos que exploran lo mejor de cada uno.
En el caso de la narrativa de Luisa Josefina Hernández, el teatro
está presente en diferentes dimensiones: aparecen sus recursos
dramáticos con influencia del barroco, detalles metaliterarios al
estilo cervantino donde el arte también es parte de la vida e incluso
también tradiciones teatrales donde el mundo es un escenario
completo.
La presencia de estos elementos teatrales en la obra de la
escritora mexicana aparece en relación con dos temas importantes
en la literatura occidental: el nostos y la nostalgia. Tales son los casos
de La plaza de Puerto Santo (1961), Nostalgia de Troja (1970) y Apocalipsis
cum figuris (1981). En estas obras se puede observar la evolución del
nostos y la nostalgia a la par del mundo como teatro.
En el presente trabajo expondré diferentes conceptos de
nostos y nostalgia, principalmente los de Steiner sobre la nostalgia
y su relación con el absoluto y Simon Hornblower en cuanto
a la tradición del primero como tema literario. Con base en lo
anterior y las aportaciones de Antonio Vilanova sobre el gran
teatro del mundo, analizaré las variaciones de lo teatral a través de
dichos temas en estas tres novelas de Luisa Josefina Hernández.
El objetivo que planteo, como parte del análisis en este ensayo,
consiste en describir estas manifestaciones teatrales en cada
novela como una muestra de una de las constantes temáticas en la
narrativa de la autora mexicana.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-62

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

Nostos y nostalgia: diálogos desde la tradición
El nostos es un tema recurrente en la literatura occidental. Es importante
retomar el sentido de esta palabra, su evolución y variaciones, pues
incluso en la misma literatura griega tienen sus puntos en común
y rasgos distintos. Simon Hornblower (2018), en la introducción
del libro compilatorio de The Returning Hero: Nostoi and Tradition in
the Mediterranean Settlement, esboza las aproximaciones en torno al
origen de la palabra y sus diferentes acepciones en el mundo griego.
A nostos, como palabra, se le relaciona con noemai y, de acuerdo con,
Hornblower tiene diferentes sentidos como acciones que indican
“yo voy”, “yo vengo” o “yo regreso”. Lo que nos ha llegado con
mayor claridad es el sentido que le damos a su sustantivo: nostos es
regreso. No obstante, las raíces no son suficientes para definir por
completo el sentido de un tema. Por esa razón aclara: “Occasionally
it can mean ‘arrival’ or even ‘journey’, as (perhaps) when Pindar
speaks of Herakles reaching the end, telos, of his nostos” (2018:
6)1. De inmediato surgen una serie de ideas en torno a esta palabra:
regreso, viaje y llegada involucran diferentes aspectos y al mismo
tiempo comparten algunos. Un viaje no necesariamente involucra
un regreso, tampoco llegada, sobre todo si lo llevamos más lejos con
el caso de la Eneida, de Virgilio, donde Troya ha sido destruida y no
hay espacio físico para regresar, salvo el llanto de las cosas.
Hornblower continúa con las variaciones morfológicas de
esta palabra, pero aterriza finalmente en la atención que le damos
1 Lo que llama la atención de esa revisión y comparativa de la palabra
es cómo se amplía la visión clásica, por ejemplo la de Emilio Güemes Crespo
(edición crítica de la Ilíada, 1996) como el regreso de los caudillos después de
Troya, p. 17.

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

como tema literario, y plantea de nuevo la concepción clásica: el
regreso. En este tema destaca algo importante: el apego al espacio,
lo que bien podríamos traducir (‘place attachment’) como el arraigo
del hogar o la patria: “But in the Odyssey, the most vigorous and
memorable lines about Odysseus’ return may not contain a nostword at all” (2018: 9). Hornblower se refiere al pasaje donde, cerca del
final, cuando muestra su identidad a los pretendientes de Penélope,
quienes no siguen las leyes del hospedaje. Claudia N. Fernández,
por su parte, apunta lo siguiente: “Como bien observa Padel (1995),
en la cultura griega el viaje no es considerado un desplazamiento
positivo. Ajenos a la idea de la excursión por placer, toda empresa
que exigiera un desplazamiento tenía para los griegos un objetivo
bien definido”. (2006: 222)
Hornblower (2018) comparte similitudes con esta descripción
del nostos al mencionar, como parte del ciclo, el vagabundeo
(‘wandering’) de Menelao, el asesinato de Agamenón, la venganza de
Orestes, pero agrega que los regresos también fracasan. De acuerdo
con el autor, existen viajes narrados en la época helenística, cambio
de espacio, que terminan con la muerte de los protagonistas.
Si bien encontramos una serie de variaciones, la constante
es la separación de un espacio por parte de un protagonista y los
acontecimientos que ocurren en su desplazamiento. Esta estructura
mítica del héroe es bien ilustrada por Joseph Campbell (2010),
en su libro El héroe de las mil caras, traducido en México por Luisa
Josefina Hernández. El autor parte de una fórmula que denomina
separación-iniciación-retorno, lo llama monomito, y explica que
la aventura del héroe empieza “…desde el mundo de todos los
días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con
fuerzas fabulosa, y gana una victoria decisiva; el héroe regresa de su
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos”
(35). Campbell usa los ejemplos de Prometeo, Jason (sin aclarar
las versiones) y Eneas. Después analiza otros relatos míticos con
similares características y propone su famosa lectura de las etapas en
el relato mítico del héroe.
Además de lo complejo del nostos, su representación va más
allá de la épica o los ejemplos que usualmente se citan dentro de este
género. De ahí la importancia de dialogar con Hornblower (2018) y
mostrar cómo el nostos aparece también en otros géneros literarios,
como el caso de la tragedia y la comedia:
Tragedy naturally exploited the Trojan returns, but also the
Theban cycle of myths. More generally nostoi tragedies include
those ‘escape-plays’ in which the hero returns from exile to his
homeland. Even Euripides’ Bacchai is a version of the return-and
revenge plot of the Orestes type. (14)

Coincide Hornblower, similar a la lectura que propone
Campbell, con que el tema del regreso puede observarse en otros
ciclos (en el caso del autor de El héroe de las mil caras, en otras
culturas). En el caso que cito se observa también la ciudad de Tebas,
uno distinto al del regreso después de la guerra de Troya. Bien puede
incluirse también a Esquilo con Prometeo o el caso de Polinices en
diferentes tragedias, como protagonista o motivo (como en la
Antígona, de Sófocles).
El nostos en un sentido moderno ha tenido cambios
respecto a las polémicas en torno al pensamiento Occidental.
Emmanuel Levinas (2001), en La huella del otro, propone una
lectura distinta al tema del regreso. Frente al mito de Ulises
(Odiseo) Levinas señala: “…quisiéramos contraponer la historia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

de Abraham que abandona para siempre su patria por una tierra
aún desconocida y que prohíbe a su siervo, incluso, conducir
nuevamente y de regreso a su hijo a ese punto de partida”.
(54)2 El filósofo orienta esta propuesta en cuanto a la obra
como un sin retorno, similar al concepto de juego de Gadamer
donde la construcción transforma (a diferencia de alterar)3: el
desplazamiento debe generar un cambio drástico, uno de apertura
frente a las limitaciones del objeto en su realidad4.
A las lecturas, apuntadas también por Hornblower,
sobre otros relatos griegos donde está presente el nostos, María
Begoña Ortega Villaro (2022) agrega un aspecto importante en la
imposibilidad del regreso por parte del héroe:
El exilio es una experiencia universal y lo son también los
múltiples sentimientos generados por él, entre ellos la nostalgia,
literalmente el «dolor del regreso». El regreso que duele por
ser imposible, porque el lugar del que se partió es inaccesible,
o inexistente, o ya no deseado…El exiliado sufre una situación
extrema, en condiciones materiales durísimas, pero también sufre
de «nostalgia», la primera idea que surge cuando leemos los versos
5.151-158 de la Odisea citados más arriba…De acuerdo con las
leyes compositivas del griego antiguo, podría significar: «un dolor
por aquello que regresa»... (4 y 30)
2 Esther Cohen, quien por cierto traduce esta edición de Levinas que cito,
en su libro El silencio del nombre, critica esta postura: Ulises no es el mismo
al regresar y Abraham sigue arraigado sentimentalmente a su patria.
3 Véase en Verdad y método (Trad. Ana Agud Aparicio y Rafael de
Agapito). Sígueme, p. 156-157.
4 Por un lado, el nostos implica un desplazamiento y una transformación
frente al arraigo del hogar; por el otro, todo lo anterior no involucra
necesariamente un éxito (basta recordar el Ulises, de Joyce) ni el cumplimiento
de todas las subetapas del monomito.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

En más de una ocasión surge ese dolor donde la temporalidad
y la distancia juegan un papel importante en la representación que
plantea cada obra literaria. En el nostos, la nostalgia se vuelve un
fenómeno complejo, sobre todo en la literatura moderna, porque el
dolor de eso que regresa no es necesariamente el pasado, sino por
el presente que nunca fue, el futuro que aún no llega e incluso una
nostalgia por un tiempo mítico.
Friedrich Nietzsche (2003), en La genealogía de la moral,
resalta con detalle el primer concepto de nostalgia al que aludí
en el párrafo anterior. El filósofo ve el olvido como una actitud
positiva que se desconecta de ese dolor y apunta a un principio
que él considera psicológico: “Se marca algo a fuego para que
permanezca en la memoria: sólo lo que no cesa de hacer daño
permanece en la memoria” (p. 101). Para Nietzsche, esta dimensión
de la memoria está llena y le sobra sangre, martirio y guerra: el
dolor, por lo tanto, es una fuerza auxiliadora de la memoria. En
el regreso hay otros regresos: si es físico, hay recuerdos; si hubo
destrucción, hay utopía; si hay exilio, hay catábasis. Pero ésa es
una de las trampas de la nostalgia del pasado. Nietzsche agrega
más adelante: “Cuánto más desmemoriada ha sido la humanidad,
tanto más terrible fue siempre el aspecto de sus usanzas…”
(102). La memoria se vuelve algo selectivo en el viaje del héroe,
se selecciona el dolor y entra en conflicto la Mismidad criticada
por Levinas frente a la Otredad.
Finalmente, en relación con el nostos, es necesario retomar el
concepto de nostalgia por el absoluto por parte de George Steiner
(2001). En su ensayo sobre los mesías seculares reflexiona acerca del
lenguaje propio que desarrollan las mitologías y cómo algunas áreas
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del pensamiento crean un lenguaje similar al del absoluto cristiano5.
Steiner plantea lo siguiente:
Esa nostalgia, tan profunda, yo creo, en la mayor parte de nosotros,
fue directamente provocada por la decadencia del hombre y la
sociedad occidental, por la decadencia de la antigua y magnífica
arquitectura de la certeza religiosa. Como nunca anteriormente,
hoy, en este momento del siglo XX, tenemos hambre de mitos, de
explicaciones totales, y anhelamos profundamente una profecía
con garantías. (22)

Lo importante en la aportación de Steiner es esa nostalgia
por lo mitológico: la repetición de sus elementos estructurales,
como el caso de los mesías individuales o colectivos. La nostalgia en
el nostos moderno implica una serie de dolores a lo que se regresa,
con todo y sus fracasos, entendidos como la vuelta al espacio donde
existe el arraigo por el hogar (o lucha por el desarraigo). Uno de esos
elementos mitológicos del cristianismo y que Occidente ha seguido
adaptando de manera nostálgica es el mundo como una ficción, un
texto o una gran obra de teatro.
El mundo como teatro
El teatro estuvo en casi toda la vida de Luisa Josefina Hernández.
Desde los cuatro años iba con su madre y una pariente suya todos
los domingos. El teatro le parecía al inicio parte de esa vida de fin
de semana. No obstante, aparte de los montajes y los textos, en
5 Otro libro muy importante sobre el Absoluto en Occidente es Filosofía
accidental. Ensayos sobre el hombre y el Absoluto, de José María Ridao (2015).
Ridao relaciona el Absoluto como una máscara para esconder la soledad radical
del ser humano: un imposible, similar algunos regresos.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / Nostos, nostalgia y el mundo como teatro

su vida estaba la narrativa, pues de su madre heredó el gusto por
contar. La narrativa y el teatro están desde muy temprano y, sobre
la narrativa, específicamente el arte de novelar, menciona: “Con las
novelas sucede de otro modo; ahí hay un afán de no perder grandes
momentos de la vida, propios y ajenos, que algo no se olvide, no se
borre tan pronto como nos borramos nosotros mismos” (2016: 16).
La autora sabe distinguir bien sus impulsos y la orientación que tiene
un género del otro: “Mi relación con el teatro sigue siendo turbia,
pero profesional. Emilio me convenció de escribirlo, pero yo me
lancé a estudiarlo profesional y sistemáticamente (mis amigos no
lo hicieron)” (16). Reflexiona lo que escribe después de escribirlo,
sabe cuándo usar las unidades de Aristóteles y en qué momento no
son adecuadas para el texto, inclusive se cuestiona la noción de los
tres actos que le ponen como lectura. Y a pesar de esta distinción
del modo en que se trabajan las novelas, el teatro6 está ahí en su
narrativa de diferentes maneras.
El tema del Theatrum mundo en el mundo Occidental tiene
sus raíces desde la época grecolatina. En un inicio se entiende como
una cuestión de roles sociales, máscaras a la manera de los hipokrates
(actores) del drama ático. Pero uno de los registros importantes
y más claros sobre esta perspectiva se encuentra en la epístola
LXXVII de Séneca a Lucilio. “En el segundo pasaje, Séneca utiliza
el símil de la comedia y los comediantes para probar que las riquezas
y dignidades del mundo no son más que un disfraz, análogo al de
los actores que se despojan de sus atavíos fingidos al terminar la
representación de la comedia” (Vilanova, 1950: 154). La idea que
presenta Antonio Vilanova es todavía un concepto puesto en forma
6

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Sobre todo, la influencia de Bertolt Brecht.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

analógica para explicar los fenómenos sociales, similar a la propuesta
que cita Eugenia Bridikhina (2015) respecto al poder en las cortes y
su teatralización:
La noción de la dramaturgia de la vida, desarrollada por Ervin
Goffman (1987) y Elizabeth Burns (1972), permite comprender
cómo los individuos actúan socialmente como actores y
desempeñan un papel social a partir de las expectativas que tienen
en la reconstrucción de la imagen social por la cual desean ser
reconocidos. (10)

Hay una clara comprensión del mundo a partir de una
manifestación artística, en cuanto a los roles sociales. Cada uno
juega un papel distinto y no por nada la palabra hipócrita, en su
sentido actual, muestra estas ambivalencias entre el ser y parecer de
una persona, aspecto muy trabajado en la ficción.
La aportación de Vilanova (1950) es clave porque traza la
evolución del gran teatro del mundo desde dicha analogía hasta
convertirse en tema e incluso alegoría dentro del mundo occidental.
Uno de los primeros registros como tema se encuentra en Luciano de
Samosata, concretamente uno de sus diálogos, el de ”Menipo en los
abismos”: “…aparece una nueva versión del tema que comparando
la vida humana a una larga procesión7 cuyos miembros se revisten
de diferentes insignias y atavíos, culmina en una perfecta exposición
de la comedia de la vida humana” (157). Las ideas clásicas sobre este
tema pasaran al Renacimiento y es donde crearán la base, junto con
la influencia medieval del universo como un gran texto8, para sentar
7 Imagen muy parecida a la peregrinación en Apocalipsis cum Figuris, de
Luisa Josefina Hernández.
8

En la estética simbolista, detallada por Edgar de Bruyné en La estética

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las bases alegóricas, cómicas, trágicas y metaliterarias del Theatrum
mundi.
Ese giro del Renacimiento y del Barroco crea las bases
dentro del teatro para que aparezca esta consciencia teatral en la
condición humana. Se desarrolla el artificio del engaño con ecos del
mundo grecolatino. Una de las traducciones y comentarios que más
destacan su influencia es la del Enquiridion, de Epicteto, en particular
las aportaciones que hace el Brocense acerca de esta obra. Antonio
Vilanova señala lo siguiente: “En efecto, la postrera interpretación
que da el Brocense del texto de Epicteto, se refiere de manera
específica a la esencia de la representación dramática, cuyo carácter
aparente y fingido subraya con particular detenimiento”. (165)
Además de lo anterior, Dios aparece como autor de la comedia,
ésta entendida como teatro en general, no específicamente lo que
conocemos como género cómico.
Sin duda es necesario agregar a todas estas nociones del
Theatrum mundi clásicos como La vida es sueño, Don Quijote de la Mancha
o Hamlet, por mencionar unos pocos donde este tema aparece en
diferentes dimensiones, sobre todo respecto al engaño y el mundo
como un gran escenario. Desde los diferentes travestismos que
vienen desde el Renacimiento y tienen un auge en el Barroco, hasta
los elementos metaliterarios como en las obras de Shakespeare y
Cervantes, este tema está ahí presente y sigue reproduciéndose en lo
social hasta el siglo XX, incluso en las cosmovisiones, por ejemplo,
Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello, o El gran circo del
mundo, de Rodolfo Usigli.
de la Edad Media, resume cómo los seres humanos son símbolos de algo más
elevado; no se trata de un símbolo como actualmente lo entendemos, sino todo
como parte de una obra de arte o un texto hecho por Dios.

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Regresos, porvenires y teatro novelesco en
Luisa Josefina Hernández
La plaza de Puerto Santo cuenta la historia de un pueblo con el mismo
nombre. En términos de Levinas, acerca del nostos de Ulises, sería
una representación de la Mismidad: se trata de un espacio que puede
cambiar en su proceso de urbanización y el tamaño de población,
pero que sigue siendo el mismo: “Lo más original, lo más terrible de
Puerto Santo y por eso lo más digno de mención, es que soportó tres
siglos sin cambiar salvo en lo que se refiere a un comparativamente
pequeño aumento de población”. (Hernández, 1985: 11) El primer
apartado o capítulo de la novela (son veinte en total) se centra en
la descripción de este pueblo inmutable en su esencia, aunque en lo
accidental parezca cambiar poco con respecto a esa resistencia de tres
siglos. Al final de esta parte se establece la expectativa de la historia:
Como es natural, todos los grupos humanos llevan a vivir
momentos críticos al igual que los seres humanos. De ellos, pueden
surgir tres cosas: una renovación, la destrucción absoluta o el
regreso a un estado anterior, pero difícilmente se logra conservar
la misma situación que dio lugar a la crisis, Puerto Santo, con
ser una excepción, no es tan excepcional que escape a toda regla
general. (13)

Después de este sembrado lleno de ironías, la narración
establece cómo un escándalo cambiará lo que no pudieron
transformar los vientos del norte ni los huracanes. Puerto Santo es
una Mismidad que sufrirá un cambio desde adentro de su tiempo
mítico negado a cambiar los incestos, las violaciones o el suicidio de
algún joven con inclinación sexual contraria a las de las costumbres
de los portosantinos.
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Un grupo de hombres importantes en Puerto Santo se
reúne, como había solido hacerlo durante treinta y cinco años,
para preguntarse cómo llegaron a un acto inmoral. Los personajes
son Fernando Camargo (casado con una de las descendientes del
fundador Arau), Gonzalo Peláez (comerciante de telas y alquilador
de doce casas), Miguel Suárez (dueño de huertos y productor de todas
las frutas) y los jóvenes Ramón Jiménez, Edgar y Claudio Ramírez,
descendientes del fundador de Puerto Santo. De esta élite, a punto
de cuestionarse sus actividades de mirones voyeristas, resalta la de
Fernando Camargo: “El doctor Camargo dejó su lugar de origen
a los doce años, estudio secundaria y preparatoria en Veracruz,
interno en un colegio militar, y luego hizo su carrera en la ciudad
de México su carrera de medicina”. (Hernández, 1985:14) En este
apartado se hace presente un desplazamiento por parte de uno de
los personajes, el doctor Camargo, quien se separa de Puerto Santo
y su iniciación y retorno, irónicamente, es resumido de la siguiente
manera: “Al terminarla tuvo una gran duda y, como en otros grandes
momentos, se dejó llevar por las angustias de su corazón más que
por los razonamientos o las conveniencias y regresó a Puerto Santo
donde se casó con una Arau, tuvo cinco hijos y empezó a envejecer”.
(14) El regreso del hijo pródigo traerá ese cambio importante en la
estructura política; el médico y compañía serán la cura involuntaria
de esa resistencia de más de trescientos años. Su nostalgia por el
regreso, angustia reflejada a la distancia de su lugar de origen, lo
llevará con una fidelidad de ritmo macilento (35 años) a cumplir
dos de las tres cosas que señaló el narrador en el primer capítulo:
renovación y un cierto regreso a un estado anterior. La crisis está en
el personaje que regresa al hogar que tiene arraigado en el corazón.
Tan arraigado que durante su labor le entraba un estupor por
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encontrarse de nuevo ahí, y ese mismo estupor lo llevaba a rencores,
sentimientos negativos y, a la chispa de la trama, el aburrimiento.
El tema de la nostalgia en el nostos está ahí y poco a poco se
introduce este mundo como un gran escenario teatral desde los diálogos
de los mismos personajes. Antes de que surja el esquema de una comedia
de enredos, hay una comparación por parte del doctor Camargo cuando
discuten la razón de cómo llegaron a semejante situación:
En segundo lugar, hay mucho escrito sobre la naturaleza de las
bromas. La risa, por ejemplo, tiene una función especial de catarsis.
Nos reímos cuando las cosas nos afectan, para disfrazarlas. Así
pudiera ser que el nombre de broma no fuera más que una máscara
para ocultar algo innombrable. (Hernández, 1985:18)

El resto del grupo ve—en la novela todavía no se devela la
actividad secreta—toda la situación como una broma pasajera, algo
que dejarán de hacer, pero en realidad ya han comenzado un viaje
histórico sin retorno. Aparecen la catarsis y la risa, como antesala de
la comedia de enredos que se aproxima, sin que ellos lo sepan.
En ese pasaje se siembran varios detalles para el manejo de
la ironía. Este grupo de élites cree tener mayor conocimiento de las
acciones que el resto del pueblo. Y, en ese juego de seres y pareceres,
el doctor Camargo reflexiona en torno a los disfraces y cómo una
palabra sirve como máscara para ocultar lo terrible que ellos están
haciendo en Puerto Santo. Lo innombrable tiene un doble sentido:
no se nos dice todavía desde la narración y los diálogos, y, al mismo
tiempo, es moralmente inaceptable para la histórica idiosincrasia de
la doble moral portosantina.
Los problemas se extienden hasta el presidente municipal,
Teobaldo López y su esposa Florinda Rentería, quienes tienen
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una rivalidad dentro y fuera de casa, y mantienen las apariencias
como personas importantes de esa sociedad: son un matrimonio
por conveniencia mutua, pero su vida está llena de rencores. Para
muestra de su actuación, a la manera del Theatrum mundi, puede
observarse la siguiente narración: “Esa tarde de jueves, Florinda
se maquilló y se vistió con el profesionalismo de una actriz
para recibir a sus amigas, mientras que Teobaldo, echado en la
cama, se preparaba para dormir la siesta”. (Hernández, 1985: 30)
La pareja llevaba dos días sin dirigirse la palabra en el espacio
privado. Los detalles son sutiles las analogías del narrador: el
maquillaje, pero sobre todo el profesionalismo de actriz con las
mujeres fuera del entorno conyugal. Teobaldo le menciona (se
inventa) que una vez en Veracruz tuvo sexo con cinco mujeres y
que podría repetirlo. Florinda esquiva todo, con una naturalidad
sospechosa, y él añade:
La verdad es que para un hombre que ha hecho una cosa así,
las mujeres carecen de importancia. Es lo único que se saca en
claro. Ustedes creen que irse a la cama con un hombre es como
concederle la corona de Francia y no es nada de eso…en realidad
no es nada. Mujeres sobran. (30)

Florinda escapa de esa realidad con su imaginación. Piensa
que es una reina en Francia y viste con las mejores telas mientras un
joven la besa la mano cuando ella la levanta. La escena es bastante
teatral, son dos mundos distintos los que chocan: “¿Qué rayos estás
haciendo?” (30), le pregunta su esposo. Lo que no sabe el alcalde
López es que su esposa tiene un joven amante que no sólo le besa
la mano: Ernesto. Dos tramas se conectarán al mero estilo del arte
nuevo de hacer comedias en los tiempos de Lope de Vega.
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El enredo es simple y esto le permite complicar dos tramas:
la de los mirones de Puerto Santo y el amorío de Florinda con
Ernesto, el joven ayudante del alcalde Teobaldo (quien no sabe jugar
ajedrez, pero irónicamente terminará triunfando en la luz pública).
Todo se complica porque Ernesto y Florinda son descubiertos por
un mirón a través de la ventana de su casa. La narración describe la
admiración de Ernesto por Florinda como un espectáculo y Florinda
no encuentra fabuloso al amante, pero necesita que la contemplen
como la persona que ella se imagina. En medio de este encuadre, se
descubre el acto del mirón:
—Mira, voy a hacer un escándalo antes de que me lo hagan a
mí. Voy a decirle a todo el mundo, empezando por mi marido,
que hoy, al desvestirme, noté que un hombre me espiaba. Que
grité y él huyó. Dejaremos de vernos por una semana y Teobaldo
pondrá que vigile la casa de noche. Así se asustará y no volverá.
(Hernández, 1985: 50)

Lo anterior resulta en una auténtica ironía: Florinda y Ernesto
critican las novelas, entendidas como ficciones; para el primero, le
reflejan un mundo inútil; para Florinda las novelas influyen en la vida
de las personas, incluso en la suya. Con tal de mantener el secreto,
imposible en un lugar como Puerto Santo, se inventa una ficción: un
engaño a la manera del Theatrum mundi, porque el regreso del marido
no significa lo mismo que el regreso del amante: dos ficciones que
vive Florinda y que chocarán con una tercera que acaba de maquilar
junto con Ernesto.
En medio de la comedia de enredos que se desarrolla,
hay diferentes expresiones del nostos como memoria de Puerto
Santo. Aparecen rencores entre las mujeres que son esposas de los
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mirones o historias de supuestos fantasmas, como la historia del
sastre cuando buscan al mirón culpable (que resultan ser varios) y
el recuerda una historia de su juventud: una pianista drogaba a los
padres, seguido, para disfrazarse del fantasma de un ahogado con
tal de verse con un hombre casado. Los ejemplos abundan en cada
diálogo, pero el culminante donde confluyen nostos, nostalgia y el
mundo como un teatro es en las palabras del doctor Camargo, en la
búsqueda simulada, cuando habla del viaje del héroe y lo divide por
los peligros internos y externos:
Todas las grandes tragedias que han conmovida al mundo tratan
de hombres así, de hombres que, como nosotros, han llevado una
vida ejemplar hasta un momento equis, el terrible momento en el
que se vieron arrastrados por una fuerza sorprendente, superior
a sí mismos, superior a sus deberes, al ejemplo de su pasado y
cedieron. (Hernández, 1985: 84)

Esa nostalgia a la que ceden los héroes trágicos, según la
comedia involuntaria del doctor, antes del remate de su compañero
como gracioso, es la del peligro. Y ese peligro se ha repetido una y
otra vez en Puerto Santo: el doctor trata de lavarse con las historias del
pasado, los escándalos de mujeres, para justificar: “Todos los sucesos
precedidos por el hambre de la emoción, por el hastío y la rebelión
contra la vida diaria que requiere humildad y renunciaciones, acaban
en una catástrofe”. (88) Los diálogos ponen en relieve esa consciencia
en el juego de la novela de la nostalgia dentro del viaje de los héroes
modernos, conscientes del escenario teatral en el que viven.
Esto toma una dirección distinta en Nostalgia de Troya. El
pasado, su representación, no es un conjunto de relatos similares
en la Mismidad de un espacio, sino diferentes desplazamientos
centrados en la figura de René. A diferencia de la otra novela, los
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recursos dramáticos, como la abundancia de diálogos, no dominan
sobre la narración, pero al tratarse de narradoras y narradores en
primera persona, entre ellos René, hay monólogos que exploran
ese regreso al pasado con la consciencia de vivir un mundo teatral.
La nostalgia está en dos niveles: el pasado de René (o sus pasados,
porque son diferentes momentos) y la nostalgia por un presente que
no existe, el cual queda de relieve en el monólogo final de la novela.
Destacan en la novela los momentos metaliterarios donde
el teatro es parte de la vida. Por ejemplo, cuando Martin, segundo
narrador, conoce a Elise (primer matrimonio de René) y su madre,
esto sucede en el teatro. Está en escena una obra de Molière, El
burgués gentilhombre. Al narrador le aburre esta obra sin importar
quién la interprete, pero cuando mira a Elise, su madre y el entonces
pretendiente René comenta:
La señora Duchamps, por ejemplo, no reía de acuerdo con el texto,
sino que tenía una sonrisa amable pintada en los labios como para
demostrar públicamente que no estaba preocupada ni tampoco de
mal humor. Elise miraba un poco debajo de la escena. Era obvio
que no se atrevía a mirar a otras partes para evitar de su madre; no se
rió ni una sola vez. René, en cambio, disfrutaba profundamente de
la obra maestra de Molière. No sólo respondía a los parlamentos y
a la actuación, sino que su rostro expresaba toda la malicia de lo que
estaba ocurriendo. Si uno quería ver el Burgués Gentilhombre en
todas sus consecuencias, lo más efectivo era espiar a René mientras
él era espectador. (Hernández, 1970: 41)

Para este capítulo, desarrollado en el año de 1950, trece años
antes de los sucesos narrados en el primer capítulo, ya se tienen los
sembrados de la profesión de René y su hipocresía.
La información narrativa filiada por este segundo narrador
amplía el conflicto de René. En la obra aludida de Molière el engaño
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está en la conversión al Islam por parte de Jourdain, de forma
teatral. René también vive un engaño: su vida, y por eso disfruta con
malicia lo que no se puede decir, pero que se muestra en el teatro.
Los matrimonios, en esa sociedad, también son farsas como la que
vivió el personaje de El burgués gentilhombre, pero se adaptan al vacío
de René, pues, aunque sea años más tarde, desde el primer capítulo
deja claro que “No busco tu alma como soñaste. No, encanto, busco
mi alma, ¿me lo permites?” (Hernández, 1970: 31). René ya le había
dejado claro a la primera narradora, la mujer colombiana, cómo
“Nos explicamos uno a través del otro”. (31) Y esa es la función
teatral que encontrará René a través de las ficciones o las personas
que se asemejan a su nostalgia, sobre todo aquellas donde se ha
dejado la patria, concretamente el hogar.
Hay dos momentos distintos en la novela Nostalgia de Troya que
conectan esta nostalgia en los diferentes viajes de René. El sembrado
ocurre en la narración de su madre, quizá el momento axial, en el
tiempo de la nostalgia, en la vida de René. En el capítulo cuarto, año
1936, la madre de René narra su historia que indirectamente toca
la de su hijo. Ella recibe por error, tal vez, la carta de la amante de
su esposo. El momento es terrible para Laura, madre de René: los
rencores estallan en la ciudad de Roma, ella sabe que François, su
marido, tiene una amante, pero él propone un viaje. Sin embargo,
le llega una carta a éste de parte de su otra mujer y quien recibe el
sobre es Laura. Ella está desolada, intenta aclararle un incidente a su
hijo, pero en la Villa Borghese encuentran por casualidad un teatro
de títeres: “En cuanto René lo vio, se paró como si hubiera echado
raíces y no hubo manera de arrancarlo de ahí a pesar de no entender
el texto… René no reía, pero gozaba”. (Hernández, 1970: 114) La
representación de la nostalgia será distinta en René y su madre Laura;
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en este capítulo se centra en la ruptura, la separación sentimental
con François y, en consecuencia, con su hijo, quien la interrumpe y
corrige constantemente hasta que ya no puede entenderlo.
Durante toda la función de títeres, que Laura considera
vulgar porque se ríen los adultos y hay policías y bofetadas, ella
piensa en la carta, en su contenido y cómo incluso en un viaje para
reencontrarse como familia, todo sigue roto: no hay regreso más
que al dolor, es a lo único que aspiran. Una vez terminada la función
ocurre lo siguiente:
—René, ¿no quieres que te compre unos títeres?
—¿Los venden? —dijo con seriedad.
—Por supuesto y el teatro también.
—Qué lástima.
Me puse impaciente.
—Creí que te gustaban.
—Sí, pero si me los compran no podré verlos ni oírlos de frente.
Manejarlos debe ser muy difícil. (Hernández, 1970: 115)

Se trata de un momento axial por una cuestión de repetición
narrativa y dramática. En otro capítulo, cuando René es narrador
en Ixtapan de la Sal, menciona la dificultad que es para él escribir
una novela y este motivo volverá a aparecer en el monólogo final, la
culminación de su nostos donde la nostalgia ya no es por el pasado,
sino por el presente9. En su niñez, René está fascinado por el teatro
9 En el capítulo donde es narrador en Ixtapan de la Sal, menciona su
nostalgia por el futuro inmediato. Véase p. 105, de la edición que cito.
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porque lo puede ver todo de frente, no como los secretos de sus
padres. Es un placer similar al que siente antes de casarse con Elise
mientras observa la obra de Molière. La imagen es simbólica porque
él es el único que se queda cuando desmontan el teatro de títeres,
como si para él la función no hubiese terminado.
Este aspecto metaliterario se retoma en el monólogo del
capítulo final donde René es narrador y su narratario es la primera
narradora de la novela: la mujer colombiana que también huye de su
país, lejos de su marido, su madre y su hijo. Le escribe de esa manera
porque puede ver las cosas de frente, como en el teatro. Le cuenta
su primera impresión del amor es sumamente teatral: una agnición
dramática. Dicha coincidencia sucede al toparse en la noche a su
padre recitando, entre la maleza, con el cabello despeinado, las
ropas mal puestas y con un rostro angustiado, un poema de Catulo
a Lesbia: “Ésa fue mi primer impresión del amor, un espectáculo
que se admira en silencio y del que uno está naturalmente excluido.
El amor era el teatro, la ópera, los títeres y el mundo” (Hernández,
1970: 196). René no ve el amor en el contacto físico, sino en la
contemplación porque solamente se pueden amar las peculiaridades.
Al final, René le menciona a su narrataria que Colombia está lejos,
pero promete que se verán en Troya, símbolo de las ruinas y la
destrucción de lo que un día puede ser vida y no sólo dolor.
Por su parte, Apocalipsis cum figuris10totaliza el Theatrum mundi.
Además de las dimensiones sacra y simbólica de esta novela está
10 Hay una relación paratextual interesante en el título. Por un lado, la
obra pictórica de Alberto Durero (1498) y la obra de teatro de Jerzy Grotowski
(1969). Inicialmente, el proyecto era una obra de teatro que terminó en novela,
viceversa de John Milton con su Paraíso perdido, que empezó como tragedia y
terminó en épica. Véase el artículo de Fabienne Bradu sobre la novela de Luisa
Josefina Hernández en la revista Vuelta, 80, 1983, pp. 41-42.

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presente el peregrinaje como parte de un escenario en la obra divina:
los personajes cumplen diferentes papeles sociales y alegóricos. En
el mundo propuesto en esta novela aparece una variedad de clanes:
Peregrinos y Peregrinas, Payasos y Payasas, Frailes, Caballeros o
personajes pertenecientes a la Commedia dell’Arte (como el caso
de Pierrot), por mencionar sólo algunos. Aunque parezcan de una
naturaleza arquetípica, algunos casos se despegan debido a los
destellos singulares que tienen, por la focalización de la narración,
con respecto al resto. Éste es el caso de la Peregrina, quien tiene
un pasado frente a la revelación a donde se dirigen todos en sus
caminos del mismo peregrinaje; de igual manera, puede citarse
el caso del Fraile que la sigue y las historias que comparten entre
sí, con un parecido algo notorio, en la intensidad, con la mujer
colombiana y René, personajes de Nostalgia de Troya. Apocalipsis cum
figuris es como un tipo de círculo hermenéutico, en el sentido de que
mucho de lo dicho es la efectuación de un texto que es el universo
y se particulariza a partir de citas bíblicas o alusiones medievales
convertidas en acción singular.
El primer momento explícito del teatro y sus parecidos
está después de una de las repetidas despedidas con el Fraile (los
personajes salen y regresan). La Peregrina piensa en evitar la presencia
de un grupo, salvo si se los encuentra en su camino, pues no hay más
opción; sin embargo, en el fondo, aunque no se lo confesara a ella,
los buscaba: los músicos. En el texto se lee: “Ahora sí, verlos. Los
músicos y los artistas. Tres músicos y el director, dos payasos, una
bailarina, un hombre vestido de domador con un león a su lado, dos
perros bailarines. Todo en movimiento…” (Hernández, 1982: 8) El
domador latiguea al león y a la bailarina. Todo se logra, como en el
teatro, por la presencia de un espectador, en este caso la Peregrina,
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aunque en un enfoque teológico Dios funcionaría también como
autor y espectador.
La descripción es importante en este pasaje porque prepara
nuevamente un motivo intratextual en la obra de Luisa Josefina
Hernández: el desenmascaramiento o el uso metafórico de las
máscaras como artificio dramático. Se describe con detalle la falta de
individualidad de los payasos: “…adorables payasos color naranja, con
las amplias sonrisas y las grandes lágrimas pintadas en la cara. Nada
de cara. Ojos como botones”. (Hernández, 1982: 19) Caso contrario
a la Payasa, que se encontrarán en dicho camino, quien perderá el
maquillaje, dándole un aspecto singular con respecto al resto de los
payasos. Ahí empieza la nostalgia: una vez desvanecidas las máscaras,
la negación de un rostro, es que comienzan a pesar las narraciones del
pasado. Hay un viaje, a manera de peregrinaje, hacia el perdón o, al
menos, el juicio del Absoluto a través de diferentes tradiciones.
Pero esta representación dentro de la novela no se queda
en el nivel de la descripción, sino que aparece tomando elementos
dramáticos, como el diálogo para introducir la reflexión más allá del
nivel literal de la novela. Esto sucede después de la discusión de la
Peregrina con el Domador, porque su alegría de circo es vergonzosa, y
es ignorada por éste por medio de la música; al final, esa cuarta pared
de la realidad se fortifica. El Peregrino aparece y observa cómo la
Peregrina cede al espectáculo que critica y se une a él. Ya lejos del baile,
entre los arbustos, como una selva oscura dantesca, dice lo siguiente:
—No es posible recibir el perdón si hago lo que odio, si hablo
sin sentido, si nadie me ha dado permiso de reformar el mundo.
¿Por qué no es mío el mundo? Somos bufones sin querer, nuestro
pan es la vergüenza y siempre tenemos hambre de inmundicia.
(Hernández, 1982: 20)

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La Peregrina deja un sembrado sobre su pasado: la búsqueda
de perdón implica una acción hecha con anterioridad, en el contexto
de ese mundo, un pecado que ella busca limpiar. Contrario a René
en Nostalgia de Troya, a la Peregrina sí le gustaría ser dueña de ese
mundo; no como él al negarse a comprar títeres. Por otro lado, el
Peregrino la interrumpe señalando que Sara, en la biblia, río cuando
Dios le anunció que sería madre. Hay un salto del teatro como
espectáculo, donde la Peregrina pasa de espectadora a actriz y luego
a un texto canónico. Dentro del mundo de la novela, se trata de un
texto que es el universo, y aunque esté fijo, requiere efectuarse en
sus protagonistas, como sucederá en las siete vueltas que dará la
Peregrina durante siete días para invocar al Peregrino desaparecido.
Otro de los momentos importantes en el regreso al Absoluto
ocurre cuando la Payasa ha dado a luz una criatura después de haberse
escapado amorosamente con el Unicornio. El Peregrino señala que
deben prepararse para el día de mañana y comienzan las indicaciones
del montaje, casi como de pastorela o escenas teatrales de peregrinaje:
—La payasa y tú tendrán que recibir a cuantos personajes vengan
a felicitarlas.
—¿Irremediablemente?
—Sí.
—¿Qué harás tú mientras?
—Pasear con el Unicornio, si él está de acuerdo.
—Los hombres escogen la mejor parte. (Hernández, 1982: 135)

Hay un claro simbolismo al cristianismo a través del unicornio. De
acuerdo con Cirlot (1992) simboliza la castidad, la palabra de Dios
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y a Cristo, y que a veces se transmuta en paloma blanca (Jung, de
acuerdo con Cirlot), en cuanto a la lectura cristiana y otras positivas11.
De manera similar, como Cristo postrado en el seno de la Virgen,
el unicornio de la novela se tiende junto a la Payasa. Además de esta
preparación teatral, se da una razón importante porque el nacimiento
de un Unicornio para muchos de los personajes que viven en ese
mundo es: “…el primero y el único suceso de sus vidas; para los
privilegiados es el último porque este testimonio ha de abrirles la
última de sus puertas cerradas y de dar luz a la más oscura y oculta
de sus cavernas”. (136) En el resto de los personajes hay una certeza
religiosa en los ritos, la que Steiner menciona que se extraña en la
modernidad de Occidente, mientras que en la Peregrina está la duda
y al mismo tiempo hay una lucha entre la nostalgia de su pasado y
la del Absoluto, una incertidumbre de seguir o no las escrituras para
que el texto se manifieste en el mundo. Y para lograrlo, hay que
representarlo con el cuerpo.
Conclusiones
Lo teatral, entendido como elementos dramáticos o la presencia de
éste dentro de la ficción, aparece en la narrativa de Luisa Josefina
Hernández, y esto se manifiesta principalmente en el nostos y la
nostalgia. La culminación de esta relación se da con base en el
Theatrum mundi. En los fragmentos analizados de las novelas, es
posible observar cómo los diálogos y monólogos de los personajes,
su configuración discursiva, se complementa con la de las narradoras
y narradores, sin importar si son heterodiegéticos u homodiegéticos.
11 El unicornio también tiene lecturas negativas, pero no aparecen así en
este texto.

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El nostos en las tres novelas tiene diferentes manifestaciones:
los regresos provocan destrucción (una élite en La plaza de Puerto
Santo), renovación (Apocalipsis cum figuris) y punto de transformación
(como René en busca de una Troya semejante a sus ruinas personales).
Pero los nostos (en plural) no son solamente vagabundeos físicos, sino
psicológicos, y su punto de partida más importante es la nostalgia;
ésta puede ir etimológicamente a un dolor del pasado, pero también se
manifiesta de otras maneras, como el presente o el futuro inmediato, y
a manera de Absoluto, en forma de duda, a diferencia de lo planteado
por Steiner. Y, como señala Nietzsche, los olvidos ocultan algo
terrorífico. La nostalgia lo devela o es síntoma de lo que se develará.
Sin duda esta línea de investigación requiere ampliar su
estudio en el resto de la obra narrativa de Luisa Josefina Hernández.
Son temas que se repiten y tienen un diálogo intratextual entre sí,
por lo cual es necesario otro estudio enfocado en el resto de sus
novelas como El lugar donde crece la hierba (1959), Los palacios desiertos
(1963) o La cólera secreta (1964), por mencionar sólo unos cuantos
casos que se pueden agregar al corpus de este ensayo.

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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Hacia una lectura ecocrítica de El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo
Towards an ecocritical reading of El jardín de las
Weismann by Jorge Eliécer Pardo
José Manuel Medrano
St. Bonaventure University
Nueva York, EE. UU.
jmedrano@sbu.edu

Resumen. El presente artículo realiza una lectura, desde el modelo de
la ecocrítica, de la novela El jardín de las Weismann (1978) del escritor
colombiano Jorge Eliécer Pardo. Se describen aquí las estrategias narrativas
desplegadas en esta obra para “superar” la influencia de Macondo.
Desde el marco teórico de la ecocrítica, y más específicamente desde el
ecofeminismo, se propone que la violencia, el amor, y la esperanza están
entrelazadas con la naturaleza; pues a través de la representación literaria
de la naturaleza, es posible reflexionar sobre la relación humana con el
mundo natural y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones
como el desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales.
Palabras clave: ecocrítica, ecofeminismo, Jorge Eliécer Pardo
Abstrac. This article offers a reading, from the ecocritical model, of the
novel El jardín de las Weismann (1978) by the Colombian writer Jorge Eliécer
Pardo. The narrative strategies deployed in this work to “overcome” the

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

influence of Macondo are described here. From the theoretical framework
of ecocriticism, and more specifically from ecofeminism, it is proposed
that violence, love, and hope are intertwined with nature. Because, through
the literary representation of nature, it is possible to reflect on the human
relationship with the natural world and explore how that relationship
is affected by issues such as industrial development, climate change,
environmental degradation and the exploitation of resources. natural.
Keywords: ecocriticism, ecofeminism, Jorge Eliécer Pardo

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Raymond L. Williams, en su trabajo académico titulado Novela y poder
en el Gran Tolima y América Latina (2019), recalca las aportaciones de
los tolimenses a la literatura regional e internacional. En un mismo
párrafo destaca la importancia de la literatura tolimense para los
estudios críticos y remarca los aportes de los hermanos Pardo al
crecimiento/producción en la región. Al mismo tiempo, narra los
comienzos o encuentros de la literatura tolimense con el mundo y
destaca a El jardín de las Weismann. Según Williams:
El surgimiento de dos empresas modernas, Tercer Mundo
Editores y Editorial Plaza y Janés, permitió a los novelistas
colombianos dirigirse a un verdadero mercado nacional, en vez
del regional, y por primera vez, al público internacional. Tercer
Mundo comenzó a operar a principios de los 60, especialmente en
las áreas de ciencias sociales y literatura. La multinacional Plaza
y Janés se interesó por la novela colombiana a principios de los
70, y en 1978 publicó El jardín de las Hartmann (Weismann) del
tolimense Jorge Eliécer Pardo1. A nivel regional, Pijao Editores
comenzó a jugar un papel de suma importancia en esta historia
de la novela tolimense desde su fundación en 1972, el mismo año
que los hermanos Carlos Orlando y Jorge Eliécer Pardo lanzan su
primera aventura narrativa, Primeras palabras. (22)

El jardín de las Weismann aparece como una alternativa
posmoderna que buscaba superar la influencia de Macondo en la
1 Jorge Eliécer Pardo es un escritor, poeta y crítico literario colombiano.
Nació en 1950 en el municipio de Líbano, en el departamento del Tolima.
Es uno de los más importantes y reconocidos escritores del Gran Tolima en
Colombia. Ha publicado varios relatos, ensayo y novelas, entre ellas Irene
(1986), El pianista que llegó de Hamburgo (2012), y Maritza la fugitiva (2018).
Además, ha recibido numerosos reconocimientos y premios por sus obras
literarias, como el Premio Nacional de Poesía (1985) y el Premio Nacional de
Literatura (2013).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

literatura. Pardo logra éxito marchando en contra de la corriente
literaria de tener hombres como personajes principales. Al mismo
tiempo, le otorga al “medio ambiente” importancia, permitiéndole
afectar la trama de la novela al mismo nivel que los personajes de carne
y hueso. El mismo título de la novela incluye la palabra “jardín”. A
más de cuatro décadas de su primera edición, es posible leer El jardín
de las Weismann desde una perspectiva ecocrítica. Propongo, entonces,
una relectura y análisis de El jardín de las Weismann desde el marco
teórico de la ecocrítica, más específicamente desde el ecofeminismo.
Sostengo que la violencia, el amor, y la esperanza están entrelazada
con la naturaleza, sin descuidar, por supuesto, la trama de la novela,
la cual ya obtuvo atención internacional y se está traduciendo al
inglés y al islandés (aparte de su ya traducción al francés).
Al examinar la representación de la naturaleza y el medio
ambiente en los textos literarios, podemos comprender mejor
los valores culturales, los problemas sociales, las creencias y las
actitudes que dan forma a nuestra relación con la naturaleza. A
través de la representación literaria de la naturaleza, los escritores
pueden reflexionar sobre la relación humana con el mundo natural
y explorar cómo esa relación se ve afectada por cuestiones como el
desarrollo industrial, el cambio climático, la degradación ambiental
y la explotación de los recursos naturales. Estas representaciones
pueden revelar cómo las sociedades valoran y perciben la naturaleza,
y también pueden poner de manifiesto las consecuencias de nuestras
acciones en el entorno natural. Además, los textos literarios
pueden ofrecer perspectivas diversas sobre la naturaleza y el medio
ambiente, ya sea a través de la poesía que celebra la belleza y la
armonía de la naturaleza, la ficción que presenta conflictos entre el
desarrollo humano y la preservación del entorno natural, o incluso
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

los testimonios personales que exploran las conexiones emocionales
y espirituales con la naturaleza. En las últimas décadas, la ecocrítica
ha ganado cada vez más atención en el estudio de la literatura
latinoamericana, ya que reconocidos escritores y académicos de
distintas partes del mundo han explorado las complejas relaciones
entre la cultura humana, el medio ambiente natural, y los medios
ambientes artificiales (o construidos).
Las historias clásicas, como la Odisea de Homero, contadas en
términos de la trama, han capturado el interés humano durante
siglos y milenios. El atractivo duradero de la Odisea y otras historias
clásicas radica en su capacidad para abordar temas universales, como
el viaje, la aventura, el amor, el heroísmo y los desafíos humanos.
Estas historias épicas nos conectan con las experiencias humanas
fundamentales y ofrecen una visión profunda de la condición
humana. Su longevidad y persistente interés son testimonio del
poder atemporal de las grandes historias para cautivar la imaginación
y despertar la reflexión en los seres humanos a lo largo de la historia.
Brian Boyd, en su obra On the Origin of Stories: Evolution, Cognition,
and Fiction (2009), explora la relación entre las novelas y la atención
humana. Según Boyd, las novelas demandan nuestra atención de una
manera única y significativa. En su análisis, Boyd argumenta que las
novelas tienen la capacidad de atrapar nuestra atención y mantenernos
comprometidos a lo largo de extensas narrativas. A diferencia de
otras formas de entretenimiento, como el cine, los videojuegos o la
televisión, las novelas requieren que el lector participe activamente
en la creación de imágenes mentales y la construcción de la historia
en su mente. Esta participación activa estimula nuestra imaginación
y nos sumerge en un mundo imaginario de la novela. En el caso de
El jardín de las Weismann, nos enfrentamos a una trama nada simple,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

que posee una gran fuerza y múltiples ramificaciones, por lo que
precisa de una lectura atenta. Pardo logra hacer paralelos entre la
resistencia anti-Nazi en Europa y la experiencia de la violencia en
Colombia.
Desde la publicación de El Jardín…, al igual que acontece
con la Odisea, se ha convertido en un texto que se discute no solo en
círculos académicos, sino también entre el público general: la trama
invita a lector a convertirse en protagonista omnipresente. Por eso,
me interesa explorar la importancia de la novela y al mismo tiempo
analizar y prestar atención al tema del medio ambiente. Lawrence
Buell, uno de los pioneros de la ecocrítica, la define como: “study
of the relation between literature and environment conducted in
a spirit of commitment to environmentalist praxis”. (Buell, 2008:
430) Esta definición destaca la importancia de examinar tanto las
dimensiones estéticas y narrativas de las obras literarias, como su
implicación en la comprensión y la valoración del entorno natural.
Buell sugiere que la ecocrítica puede ayudarnos a entender cómo la
literatura y la cultura influyen en nuestra comprensión y apreciación
de la naturaleza, así como en la forma en que nos relacionamos
con ella. Dentro de este contexto, no solo me interesa analizar
los ambientes naturales de espacios rurales, sino en particular
ambientes construidos (no naturales) en zonas urbanas (cárceles,
casas, prostíbulos, monasterios y edificios), como han señalado
Laura Wright en el campo de inglés y Raymond L. Williams en
el campo latinoamericano. ¿Qué significa, entonces, leer con
conciencia ecocrítica o hacer lecturas ecocríticas? La lectura con una
conciencia ecocrítica o “eco-amistosa” tiene una gran importancia
para este trabajo porque, como ha notado el filósofo y crítico cultural
esloveno Slavoj Žižek en su trabajo Living in the End Times (2010),
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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existe una crisis ecológica y debemos repensar radicalmente nuestra
relación con la naturaleza. Žižek critica la ideología capitalista
predominante que prioriza el crecimiento y el consumo sin límites,
argumentando que esto conduce a la explotación y destrucción
del medio ambiente. El filósofo esloveno aboga por un enfoque
más consciente de lo ecológico que reconozca la interconexión
entre los seres humanos y el mundo natural. Para leer la obra de
Žižek con una mentalidad eco-amistosa debemos centrarnos en las
implicaciones ecológicas de los problemas políticos y sociales. Esto
implica examinar críticamente cómo los sistemas económicos, las
ideologías y las prácticas culturales contribuyen a la degradación
ambiental, y explorar posibles enfoques alternativos que prioricen la
sostenibilidad y la armonía ecológica. Según Žižek:
Disbelief in an ecological catastrophe cannot be attributed
simply to our brain‐washing by scientific ideology that leads us
to dismiss our gut sense that tells us something is fundamentally
wrong with the scientific‐technological attitude. The problem
is much deeper; it lies in the unreliability of our common sense
itself, which, habituated as it is to our ordinary life‐world, finds
it difficult really to accept that the flow of everyday reality can
be perturbed… Our attitude here is that of the fetishist split: “I
know that global warming is a threat to the entire ecosystem, but
I cannot really believe it. It is enough to look at the environs to
which my mind is wired: [T]he green grass and trees, the whistle
of the wind, the rising of the sun… can one really imagine that
all this will be disturbed? You talk about the ozone hole, but no
matter how much I look into the sky, I don’t see it—all I see is the
same sky, blue or grey! (58)2.

2 Žižek,
Pp. 37-72.

S. (2008). “Nature and Its Discontents.” Substance Madison.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

Partiendo del enfoque propuesto de Žižek, propongo analizar
El jardín… desde una perspectiva ecocrítica: porque la guerra al
igual que la violencia y el terrorismo afectan al medio ambiente. En
la primera página del Jardín podemos observar la importancia que
tendrá la naturaleza con la trama y a la vez veremos una conexión
entre la naturaleza y las Weismann. La primera descripción de las
Weismann es que “atravesaron el parque sin saludar a nadie” (Pardo,
2022: 73). Después se describe su apariencia “en la figura de sus
vestidos estampados y en el olor a las flores que expelían”. (Pardo,
2022: 73) En estos dos ejemplos podemos apreciar el vínculo de
las mujeres con la naturaleza. Si esto no fuese prueba suficiente
para recalcar la importancia de la ecocrítica en la novela, el tercer
párrafo dice lo siguiente, “Compraron una casa alejada del parque y
de la iglesia, con ante jardín encerrado en ladrillos… con sus manos
plantaron semillas de todos los tamaños y nombres, removiendo la
tierra”. (Pardo, 2022:73) Y en la última oración el autor claramente
apunta a una conexión donde las emociones de las Weismann afectan
la naturaleza: “Las dalias, los claveles, las azucenas, los crisantemos
y las rosas, crecieron como en orgullo de las Weismann desde el
momento que pusieron sus tacones cuadrados y sus ojos azules en el
lugar más imaginado en sus sueños de niñez y adolescencia”. (Pardo,
2022: 36)
Bryan Boyd explica cómo los autores emplean diversas
estrategias narrativas para capturar y mantener la atención de los
lectores. Sostiene que los escritores son conscientes de la importancia
de mantener a sus audiencias involucradas en la historia y utilizan
una variedad de técnicas para lograrlo. También argumenta que las
novelas demandan nuestra atención de manera especial debido a la
participación activa que requieren y a la inmersión profunda que
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

permiten. A través de la atención sostenida, las novelas nos brindan
la oportunidad de explorar y reflexionar sobre la complejidad de la
vida humana y nos invitan a sumergirnos en mundos imaginarios
de ficción. Jonathan Gottschall, en su libro The Storytelling Animal:
How Stories Make Us Human (2012), explora la relación entre el
lector y los personajes en las historias. Gottschall argumenta
que los seres humanos están intrínsecamente conectados con las
historias y que nuestra identificación con los personajes es una parte
fundamental de nuestra experiencia de lectura. Según Gottschall,
nos identificamos con los personajes de las historias de diferentes
maneras. A través de la empatía, nos ponemos en el lugar de los
personajes y experimentamos sus emociones y experiencias como
si fueran propias. Esta identificación nos permite conectarnos
emocionalmente con la historia y nos involucra en un nivel más
profundo. La relación entre el lector y los personajes se fortalece
aún más cuando éstos son complejos y realistas. Sostiene, además,
que los personajes bien desarrollados, con motivaciones y conflictos
creíbles, nos resultan más atractivos y nos permiten explorar
aspectos de la condición humana. A medida que nos identificamos
con ellos, reflexionamos sobre nuestras propias vidas, experiencias
y dilemas. Por si esto no fuera suficiente, Gottschall destaca que esta
identificación con los personajes no solo ocurre en la ficción, sino
también en la vida real. Los seres humanos somos naturalmente
inclinados a entender y comunicarnos a través de historias, y la
identificación con los personajes es una forma en la que procesamos
y entendemos las experiencias y emociones de los demás,
demostrando con ello el efecto cognitivo (cognitive effects) de contar
o escuchar historias. La narrativa no solamente se mantiene en la
tinta y en papel: tiene efecto en la química del cerebro de quienes
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

leen o escuchan la historia o, mejor dicho, la trama de la historia.
Gottschall explica: “The human mind was shaped by story so that it
could be shaped by story…When we experience fiction, our minds
are firing and wiring, honing the neural pathways that regulate our
responses to real-life experiences”. (Gottschall, 2012: 65)
En el caso del Jardín esta empatía con las Weismann se
construye desde muy temprano cuando aprendemos de como
perdieron a sus padres. “El señor Weismann fue asesinado mientras
protestaba en las calles de Berlín. La Señora Weismann embarco a
sus cuatro hijas para que huyeran de la Gran Guerra, saco la bomba
que había preparado en el sótano, lleno la cartera con ella y se voló
con trece soldados alemanes”. (Pardo, 2022:99) Aparte de que aquí
la madre tiene un papel activo, ella también tiene una conexión
con el medio ambiente y este la arropa después de mostrar gran
valentía. “La nieve quedó como pedazos de nubes sobre el cuerpo
de la mujer”. (Pardo, 2022: 99). Las Weismann usan, de manera
interesante, los eventos trágicos para cumplir uno de sus objetivos.
La Casa del Amor y de la Ternura se convierte rápidamente en
un lugar obligatorio para los que sufren. Un ejemplo de esto es la
escena entre Marlene y el hombre que llego de Asia con el corazón
ablandado: “El olor a flores acabo de trastornar al asiático; le
comentaron la historia de Alemania, el cautiverio de su madre, y
termino llorando desnudo, sobre una cama formada con pétalos
frescos. El hombre salió de espaldas rogándole que se casara con él,
con los ojos llenos de lágrimas”. (Pardo, 2022: 102) Aquí claramente
vemos como las protagonistas utilizan la naturaleza para poder
conquistar a los hombres, reproducirse y algún día vengarse. Según
Gottschall, cuando nos involucramos en la lectura de una historia,
nuestro cerebro activa los mismos circuitos neuronales que se
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

activarían si estuviéramos experimentando las emociones y acciones
de los personajes en la vida real. Esta capacidad de empatizar con
los personajes nos permite comprender sus estados mentales, sentir
sus emociones y compartir sus experiencias. La empatía con los
personajes se basa en nuestra capacidad de atribuir estados mentales
a otros, conocida como teoría de la mente. A través de la narrativa, los
escritores nos brindan información sobre los pensamientos, deseos
y motivaciones de los personajes, lo que nos permite entender su
perspectiva y experimentar empatía hacia ellos. La empatía con los
personajes nos sumerge más profundamente en la historia y nos
permite conectarnos emocionalmente con ella. Nos preocupamos
por el destino de los personajes, experimentamos alegría o tristeza
con sus logros o fracasos, y nos vemos afectados por sus luchas
y conflictos. Gottschall sostiene que la empatía con los personajes
en las historias tiene importantes implicaciones para nuestra vida
cotidiana. Al ponernos en el lugar de los personajes y experimentar
sus emociones, desarrollamos una mayor comprensión y sensibilidad
hacia los demás. La empatía cultivada a través de la lectura puede
tener un impacto positivo en nuestras relaciones interpersonales y
nuestra capacidad para comprender las perspectivas de los demás.
Regresando a los estudios de Boyd, las estrategias narrativas
utilizadas por Pardo en El Jardín… mantienen a los lectores interesados
en la trama. Menciono algunas de ellas: el suspenso, el lenguaje
evocador y el desarrollo de los personajes. El primero mantiene a los
lectores interesados y los motiva a seguir leyendo para descubrir qué
sucede a continuación. El segundo estimula los sentidos del lector
y crea imágenes mentales vívidas. Esto ayuda a mantener el interés
y la participación activa del lector en la trama. Por último, y más
importante, el desarrollo de los personajes genera empatía y conexión
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

emocional en los lectores. En mejores términos, cuando leemos o
escuchamos historias con una buena trama, el lector empieza a ver al
personaje como un ser de carne y hueso. Se construye un vínculo entre
lector y personaje, ya que el cerebro produce la hormona oxitocina
durante el proceso de contar o leer buenas historias. En términos
de supervivencia, la oxitocina tiene varias funciones relevantes.
Por ejemplo, durante el parto, desencadena contracciones uterinas
que ayudan en el proceso de dar a luz. Además, está involucrada
en la producción de leche materna y en la conexión emocional
entre la madre y el bebé durante la lactancia. Además de su papel
reproductivo, la oxitocina se ha asociado también con la formación de
vínculos sociales y relaciones afectivas. La liberación de oxitocina está
relacionada con sentimientos de confianza, empatía y apego, lo que
fomenta la conexión entre los individuos y la cooperación en grupos
sociales. Estos vínculos sociales y la cooperación son fundamentales
para la supervivencia y el bienestar en muchas especies, incluidos los
seres humanos.
Un estudio realizado por Paul J. Zak y su equipo de
investigación mostró que los niveles de oxitocina aumentaban en
los participantes después de escuchar historias conmovedoras y
emocionalmente relevantes. Se encontró, además, que las historias
que generaban una mayor respuesta emocional estaban asociadas
con una mayor disposición de los participantes a donar dinero a
obras benéficas.
As social creatures, we depend on others for our survival and
happiness. A decade ago, my lab discovered that a neurochemical
called oxytocin is a key “it’s safe to approach others” signal in
the brain. Oxytocin is produced when we are trusted or shown a
kindness, and it motivates cooperation with others. It does this by

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enhancing the sense of empathy, our ability to experience others’
emotions. Empathy is important for social creatures because it
allows us to understand how others are likely to react to a situation,
including those with whom we work.3 (2014: 1-5)

Como demuestran los estudios de Boyd y los de Zak,
aunque la oxitocina es conocida principalmente por su papel en la
reproducción y las relaciones afectivas, también desempeña un papel
importante en la supervivencia. Esta hormona facilita la conexión
social, el apego y la cooperación entre los individuos, lo que es esencial
para nuestra adaptación y bienestar en entornos sociales. Sumado
a lo anterior, la oxitocina puede tener efectos beneficiosos en la
salud mental y emocional, lo que contribuye a nuestra capacidad de
enfrentar los desafíos y sobrevivir de manera saludable. Por lo tanto,
una buena trama surge de una conexión sólida con el arte de contar
buenas historias, o storytelling. El storytelling es el arte de comunicar
una historia de manera efectiva, utilizando técnicas narrativas y
elementos emocionales para involucrar y cautivar al público. Una
trama sólida es fundamental para el storytelling exitoso. La trama es la
estructura de la historia, la secuencia de eventos que se desarrollan
a lo largo de la narración. Una buena trama tiene elementos como
la introducción de los personajes y la configuración del escenario, el
desarrollo de un conflicto o problema central, la construcción del
clímax y la resolución satisfactoria. El storytelling efectivo implica una
conexión emocional con el público. Esto significa que la historia
debe despertar emociones, captar la atención e involucrar a los
lectores o espectadores de manera significativa. Para lograr esto, es
3 Zak, P. (2014). “Why your brain loves good storytelling.” Harvard
Business Review. Pp 1-5.
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

importante utilizar técnicas narrativas que generen intriga, suspenso,
sorpresa o empatía. Además, los personajes bien desarrollados y
las situaciones realistas también contribuyen a crear una conexión
emocional con la trama. El jardín de las Weismann cuenta una historia
con una buena trama, lo que lleva al lector a invertir emocionalmente
en las mujeres. Esto la convierte, y aquí radica nueva parte de mi
crítica, en unas de las novelas más importantes de Latinoamérica. La
trama, las buenas historias y la naturaleza no solamente construye
un vínculo importante entre el lector y las hermanas Weismann,
sino que también los mismos hombres se convierten adictos a
ellas. Es tanta la obsesión que el marinero prefiere suicidare antes
de estar separado de Marlene. El poder sobrenatural que la mujer
mantiene sobre el hombre es tan fuerte que “Los demás marinos lo
desconocieron tanto que propusieron un exorcismo para sacarle el
demonio, pero el decidió echarse al mar con la boca cerrada, el sexo
erecto y en el pensamiento marcado el lecho de las flores”. (Pardo,
2022: 112-113) De nuevo vemos que la naturaleza está del lado de
las mujeres.
Dentro del contexto del estudio del arte de contar historias y
la ecocrítica, Brian Boyd ofrece una observación de sumo interés. En
su libro On the Origin of Stories: Evolution, Cognition, and Fiction, Boyd
explora la relación entre la narración de historias y la comprensión
de la naturaleza humana, incluyendo nuestra relación con el entorno
natural. Boyd propone que la capacidad humana para contar
historias y crear ficción tiene raíces evolutivas y cognitivas profundas.
Sugiere que, a través de la narración de historias, los seres humanos
podemos explorar y comprender nuestra relación con el mundo
natural, incluyendo nuestra conexión con el medio ambiente y la
importancia de la conservación. Desde la perspectiva de la ecocrítica,
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que examina la relación entre la literatura y el medio ambiente, la
observación de Boyd es relevante. La narración de historias puede
ser una herramienta poderosa para comunicar mensajes sobre la
importancia de la conservación y la protección del entorno natural.
Las historias pueden ayudarnos a comprender las consecuencias
de nuestras acciones en el medio ambiente, generar empatía hacia
otras especies y promover la conciencia ambiental. Al explorar la
naturaleza humana y nuestras interacciones con el entorno natural
a través de la narración de historias, la ecocrítica busca promover
una comprensión más profunda y una mayor responsabilidad hacia
el medio ambiente. La obra de Boyd, al abordar la evolución y la
cognición en relación con la narración de historias, puede enriquecer
nuestra comprensión de cómo las historias pueden influir en nuestra
percepción y relación con el entorno natural. Desde una perspectiva
ecocrítica, este autor propone que hay narrativas donde el medio
ambiente puede competir con los personajes por la atención del
lector. Así sucede en El jardín de las Weismann: la naturaleza está
siempre presente, al igual que las hermanas. Por ejemplo, el texto le
dedica más palabras a la naturaleza que a los mismos hombres. “Los
hombres de la resistencia cruzaron el jardín oliendo con agrado
los geranios, los claveles, las orquídeas, las dalias, las rosas, los
crisantemos, las violetas, los gladiolos, las azucenas, las gardenias, los
lirios, las margaritas, los cartuchos”. (Pardo, 2022, p. 123) Aquí se les
da más importancia a las flores que a los personajes que, aunque son
ficticios, son de carne y hueso. Por esto, me gustaría afirmar que El
jardín… es una novela esencial para la literatura Latinoamérica:
porque el autor en la década de los 70 ya estaba escribiendo con una
conciencia ecológica donde las mujeres tenían un papel importante
en la trama y en la historia.
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo es el resultado de la mezcla del feminismo
y la ecología que surgió por primera vez en los años setenta en
Francia. El término ecofemismo nació de los estudios y trabajos de
la escritora y feminista Françoise d’Eaubonne. Según Marta Pascual
Rodríguez y Yayo Herrero López, en su artículo “Ecofeminismo,
una propuesta para repensar el presente y construir el futuro”
(2010), los ecofeministas “buscan una profunda transformación en
los modos en que las personas nos relacionamos entre nosotras y
con la naturaleza, sustituyendo las fórmulas de opresión, imposición
y apropiación y superando las visiones antropocéntricas y
androcéntricas”. (Rodríguez y Herrero, 2010: 6-7) El Ecofeminismo
intenta recuperar los valores matriarcales por medio de la unión de
la mujer y la naturaleza. Greg Garrard destaca lo siguiente, “Si las
mujeres han sido asociadas con la naturaleza, y cada una ha sido
denigrada con referencia a las demás, puede parecer que vale la pena
atacar la jerarquía revisando los términos, exaltando la naturaleza, la
irracionalidad, la emoción o el cuerpo no humano frente a la cultura,
la razón y la mente.” (Garrard, 2004: 24)4 El ecofeminismo critica los
sistemas de opresión y dominación que afectan tanto a las mujeres
como a la naturaleza. Se argumenta que tanto las mujeres como la
naturaleza han sido históricamente subordinadas y consideradas
recursos a ser explotados por el patriarcado y el capitalismo. Esta
perspectiva sostiene que las estructuras patriarcales y capitalistas
fomentan la explotación tanto de las mujeres como de la naturaleza,
y que ambas formas de opresión están interrelacionadas. Entonces
si el ecofemismo le permite a la mujer por medio de la naturaleza
atacar las jerarquías patriarcales. La mujer entonces, desde su
4

70

Garrard, G. (2004). Ecocriticism. London: Routledge.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

posición subalterna, puede moverse en una sociedad patriarcal sin
levantar sospechas de sus intenciones reales.
Pardo les otorga a las Weismann agencia, control y poder
económico. Pero no se aleja de la conexión entre la mujer y la
naturaleza, incluso es algo que se pasa naturalmente a la nueva
generación de las Weismann: “La casa del amor y la Ternura pagaba
más de la cuenta a las monjas por las hermanas Weismann que crecían
con la misma rapidez de las flores”. (Pardo, 2022: 81) Incluso Clara
Weismann se marcha con la resistencia posicionándola al mismo
nivel de los hombres que han estado luchando contra la violencia
causada por el sargento Peñaranda. En una nota, “Clara Weismann
les explicaba que por su propia voluntad se había marchado con los
dirigentes de la resistencia para las montañas y, además, les pedía que
nadie supiera el secreto, que tendría un hijo de uno de los hombres
más importantes de la guerrilla, que las Weismann no se acabarían y
que cualquier día, con las manos listas para la venganza, regresarían
a su país a cobrar las dos guerras”. (Pardo, 2022: 108) De nuevo, la
naturaleza le sirve de refugio a la menor y más bella de las hermanas.
Al mismo tiempo, estar en el monte, en medio de la naturaleza,
le permitirá quedar embarazada y continuar el linaje de su familia.
Olaya Fernández Guerrero también propone que “el ecofeminismo
sitúa la libertad dentro de los límites de lo natural y la territorializa,
en tanto que interpreta la tierra como espacio cultural y simbólico
donde se desarrolla la libertad”. (Fernández Guerrero, 2010: 2)5 En
el caso de Clara, aunque está escondida, tiene la total libertad de
cumplir su meta; la de no extinguirse.
5 Fernández Guerrero, O. (2010). Cuerpo, espacio y libertad en el
ecofeminismo. Nómadas. Critical Journal of Social and Juridical Sciences,
27(3).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

El ecofeminismo sirve como venganza porque permite que
las mujeres, por medio y con la ayuda de la naturaleza, obtengan
papeles de poder. Esto convierte al hombre, al que usualmente
vemos como seguro y fuerte, en un alguien sumiso y lleno de miedo
a enfrentar la realidad. Marta Pascual Rodríguez y Yayo Herrero
López proponen que
El ecofeminismo cuestiona aspectos básicos que conforman
nuestro imaginario colectivo: modernidad, razón, ciencia,
productividad... Estos han mostrado su incapacidad para conducir
a los pueblos a una vida digna. El horizonte de guerras, deterioro,
desigualdad, violencia e incertidumbre es buena prueba de ello.
Por eso es necesario dirigir la vista a un paradigma nuevo que debe
inspirarse en las formas de relación practicadas por las mujeres.
(Rodríguez y Herrero, 2010: 7)

El mismo Ramón, o Ramoncito, es víctima del hechizo de
Gloria y admite no pensar con la mente:
Ramoncito espero la noche con el corazón partido... con los nervios
en las espinas de su jardín. Ramoncito había organizado una clave
para saber el acercamiento, con el cuerpo entero recostado en la
cama blanda de Gloria. Sintió el aroma de flores, y por primera vez
se dio cuenta de que los hombres tienen el alma en medio de las
piernas cuando desean una mujer. (Pardo, 2022: 90)

En este ejemplo, el hombre no recibe el mismo respeto de la
naturaleza que recibe la mujer. Mientras que Ramon recibe espinas,
Gloria utiliza las flores para seducirlo. El ecofeminismo destaca la
importancia de dar voz a las mujeres y a sus experiencias en la lucha
por la justicia ambiental. Reconoce que las mujeres a menudo son las
más afectadas por los problemas ambientales, como la contaminación,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

el cambio climático y la degradación de los recursos naturales. Por lo
tanto, se enfatiza la necesidad de incluir las perspectivas y las voces de
las mujeres en la toma de decisiones y en la búsqueda de soluciones.
Para concluir este trabajo sobre El jardín de las
Weismann de Jorge Eliécer Pardo quisiera destacar algunos puntos
importantes. Primero, el contar historias no solo es un arte, sino
que también tiene beneficios emocionales y sociales para los seres
humanos. La liberación de oxitocina durante el proceso de contar
historias puede fortalecer los lazos emocionales, fomentar la
empatía y promover la conexión social. Esta capacidad de compartir
historias ha sido esencial para la evolución de la especie humana,
permitiéndonos transmitir conocimientos y experiencias, aprender
de los demás y construir sociedades más cohesionadas. Segundo, el
enfoque ecocrítico nos brinda una perspectiva valiosa para releer y
reexaminar viejos textos. Nos permite apreciar la importancia de
la naturaleza y colocarla en un nivel de relevancia similar al de los
personajes de carne y hueso. Tercero, la ecocrítica resalta la interacción
entre la naturaleza y la narrativa, y nos invita a reflexionar sobre
nuestras responsabilidades hacia el medio ambiente y la necesidad
de preservar y proteger la naturaleza para las generaciones futuras.
Incluso cuando las Wesimann son encontradas sin vida, la naturaleza
está allí y nunca las abandona: “En el fondo del cuarto con cortinas
de terciopelo, geranios, claveles, crisantemos, margaritas, hortensias,
cubrían los edredones que arropaban los rostros pálidos de las viejas
Weismann con la respiración acabada”. (Pardo, 2022: 115) Por último,
una buena trama en la novela moderna6 no se limita a una sucesión
6 Raymond L. Williams explica ha descrito   las   características de
la novela moderna: “Las estrategias narrativas que típicamente emplea el
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

de eventos emocionantes, sino que está intrínsecamente conectada
con la sociedad y la realidad contemporánea. La trama debe reflejar
las preocupaciones sociales, políticas y culturales de la época, y
proporcionar una comprensión más profunda de las relaciones
humanas y las estructuras sociales. Además, la trama debe estar
integrada con los personajes y su desarrollo, ofreciendo una visión
crítica y reflexiva sobre la realidad contemporánea. El movimiento
físico ha sido fundamental para el crecimiento del cerebro humano
a lo largo de la evolución. El contar historias, aunque no implica un
movimiento físico directo, activa una forma de movimiento mental
que estimula el cerebro y promueve el desarrollo cognitivo. Al contar
historias, reproducimos una necesidad primordial de movimiento y
exploración que ha sido crucial en nuestra evolución como especie.
Y es en movimiento como termina la última parte de la novela. Las
novelista moderno de los años cuarenta y cincuenta son el uso de múltiples
narradores, la fragmentación, el estilo indirecto libre, el monólogo interior,
el fluir de conciencia y la inversión de causa y efectos. En las historias de
la novela latinoamericana, desde Anderson-Imbert y Fernando Alegría hasta
Ángel Rama y Jean Franco, ninguna novela colombiana ha figurado entre las
destacadas pioneras “modernas” en la novela latinoamericana. Esta ausencia
y quizás ignorancia es una de las explicaciones de la necesidad de este libro
[…] Los principios básicos de lo que es la literatura moderna, antes de Borges,
fueron desarrollados por escritores como Marcel Proust, James Joyce, Kafka
y T.S. Elliot. Después de Borges, esos principios fueron desarrollados por
escritores como Faulkner, ampliamente traducido al español. Estos principios
básicos tenían que ver con innovaciones formales (fragmentación, el uso de
múltiples puntos de vista, el uso de neologismos, y la falta de causalidad).
Además, hay una tendencia en la novela moderna del siglo XX de fluir desde
un mundo relativamente caótico a un mundo ficticio relativamente harmónico
[…] Visto en retrospectiva, la novela moderna (Modernism, en inglés, no tiene
absolutamente nada que ver con el término «modernismo» en español), tal
como ha sido practicada en las naciones industrializadas del norte, ha sufrido
más críticas de lo que ha sido el caso en América Latina.” Para más información
remitirse a Williams, R. L. (1997). The postmodern novel in Latin America:
Politics, culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Weismann sacaron el Ford, el cual llenaron de flores, y recurrieron a
la naturaleza (5 mulas) para poder conducirlo. Y aunque la casa del
amor y la ternura termina incendiada, el jardín siempre se mantuvo
florecido porque siempre hubo muertos.

Bibliografía
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culture, and the Crisis of Truth. Macmillan.
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�José Manuel Medrano / Hacia una lectura ecocrítica

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-61

�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

La península de Jordán
Jordán´s Peninsula
Javier Hernández Quezada
Universidad Autónoma de Baja California
Tijuana, México
hernandezf71@uabc.edu.mx

Resumen. En el siguiente trabajo estudio los argumentos relativos a la
península de Baja California plasmados por el escritor Fernando Jordán
en los libros El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de
Cortés. Biografía de un golfo (1995) y Baja California, tierra incógnita (1996). O,
para decirlo de manera más específica, analizo las implicaciones generales
de la estrategia discursiva seguida por Jordán una vez que viaja por el
interior de este espacio e incorpora, a través de la escritura periodística, sus
signos más llamativos a algo que bien podemos denominar el imaginario
mexicano-revolucionario de mediados del siglo pasado. Tomando en
cuenta, por lo mismo, los correlatos de factores como el desconocimiento
colectivo que existía sobre el entonces territorio federal o su lejanía con
respecto al centro del país, señalo el papel proactivo de Jordán en esta
labor divulgativa que conjuga la manifestación de diferentes cuestiones
vivenciales, culturales y políticos.
Palabras clave: Fernando Jordán, Baja California, viaje, centralismo,
escritura.
Abstract: In the following work I study the arguments related to the
Baja California peninsula embodied by the writer Fernando Jordán in the
books El otro México. Biografía de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés.

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Biografía de un golfo (1995) and Baja California, tierra incógnita (1996). Or, more
specifically, I analyze the general implications of the discursive strategy
followed by Jordán once he travels inside this space and incorporates,
through journalistic writing, its most striking signs into something that
we can well call the Mexican-revolutionary imaginary of the middle of
the last century. Taking into account, for the same reason, the correlates
of factors such as the collective ignorance that existed about the then
federal territory or its distance from the center of the country, I point out
the proactive role of Jordán in this informative work that combines the
manifestation of different experiential, cultural and political issues.
Keywords: Fernando Jordán, Baja California, journey, centralism

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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Introducción
En el contrastado escenario de las letras mexicanas, la figura poco
conocida de Fernando Jordán resulta significativa, especialmente si se
consideran los alcances generales de su obra. Una obra testimonialdocumentalista que, sin duda, refiere todo lo correspondiente a la
península de Baja California de los años cuarenta y cincuenta del
siglo pasado: todo lo correspondiente a esa entidad distante y remota,
vista y representada por nuestro escritor al tener en mente muchos
de los dinamismos políticos, sociales y culturales que influyeron en la
“narrativa instrumental” del llamado “nacionalismo revolucionario”
(Ochoa Bilbao, 2017) y que condicionaron un concepto de país
probablemente vigente hasta la fecha. Por tanto, entiendo que el
corpus peninsular de Jordán ––constituido por El otro México. Biografía
de Baja California (1951), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo (1995)
y Baja California, tierra incógnita (1996)–– se convierte en un referente
interesante y necesario para pensar en los límites oficiales del
esencialismo de “lo dado” (Marion, 2008: 292), independientemente
de que, me parezca, participe del proceso de unificación-vinculación
mexicanista, tan exigido cuando se fortalece el paradigma retórico
del “Estado estabilizador y unificador de la sociedad en un solo
partido y bajo un solo gobierno, heredero de una mitología gloriosa
y todavía vigente y actuante” (Córdova, 1995: 24).
Determinada, pues, por dichos influjos, el corpus de Jordán
subraya los aspectos peninsulares a difundir en la impostergable
tarea de acercar el elemento bajacaliforniano al cuerpo definido de
la nación y establecer así los anclajes referenciales que lo constituyen
y determinan: de relacionar su singularidad espacial a un mapa
identificable que extiende sus dominios geográficos gracias a la
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

labor escrituraria de este intrépido periodista, quien sabe que debe
nombrar lo que se desconoce u olvida.
A mi juicio, es interesante entender que tal captación de la
totalidad peninsular se constituye, per se, en una verdadera referencia
textual si partimos del hecho de que estamos ante la obra de un
autor viajero, nómada e impulsivo, el mismo que recorre de punta
a punta uno de los lugares más agrestes del mundo: de un autor
errante, dispuesto a cruzar los linderos de ese espacio desconocido,
de tal modo que sus descripciones resulten vividas y honestas y
favorezcan la concreción expresiva de un proyecto individual que
enfatiza algo, a saber: la “experiencia [...] de la errancia”. (Gasquet,
2015: 86)
Volcado entonces en las exigencias de lo que a simple vista es
una empresa extenuante, Jordán refiere la imagen llamativa de Baja
California a partir de 1) recorrer sus caminos y brechas, sus valles y
sierras, sus desiertos y mares, y 2) concebir una especie de producto
cultural que, en lo especial, muestra las claves fundamentales de ese
espacio extraño y lejano para el resto de México, donde la sensación
de soledad y vacío se multiplican con creces y obligan a cualquiera
a fundirse ––constantemente–– con el paisaje.
Sobre las exigencias de tal apuesta, Federico Campbell ha
dejado plasmadas algunas estampas interesantes en su excelente
novela semibiográfica Transpeninsular (2000), que hablan del motivo
y la causa personales que impulsan a Jordán a adentrarse en una
geografía aparte, fatigante y límite:
No era improbable que los pensamientos de Jordán fueran
cambiando con el paso de los días. Aislado, suelto, libre, el hombre
entraba en una fase de la concentración que gracias al transcurso

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del tiempo propicia que cada jornada sea diferente de la anterior:
la mente en efecto, desde la perspectiva sedentaria, escapa como
una cabra loca y esclaviza a su sujeto; pero en el destino nómada
y en el ensimismamiento de la más íntima soledad, el curso de las
ideas y las emociones se va centrando. Jordán, luego de más de
dos semanas de travesía [por la península], se hacía uno con el
paisaje y la tierra. (Campbell, 2000: 11-12)

De acuerdo con Campbell, el recorrido de Jordán exhibe el
esfuerzo de quien se pierde en los ámbitos de una geografía solitaria o
poco habitada y, por tal motivo, realiza un proceso veloz e inusitado
de adaptación y despliegue físicos que le garantiza distinguir y
catalogar los signos fundamentales de ese mundo perdido en los
mapas oficiales de la nación. Asimismo, tal recorrido lo impulsa a
volcarse en la exploración del espacio hostil, o difícil de transitar,
dadas las características naturales que ahí existen y apenas si permiten
la sobrevivencia de algunas especies. Es decir, en el fondo lo que
Jordán recrea es la estampa de ese espacio complejo e indómito, capaz
de retar el temple y el carácter individuales, ya que las dificultades que
el desierto o el despoblado entrañan siempre son extremas y obligan
a cualquiera a sacar lo mejor de sí. Hablo, en efecto, del desierto
y su significación menor, de su valía y vocación hostil, en virtud de
los aspectos complejos que conlleva en tanto espacio vacío, de difícil
integración al imaginario reconocible del país.
Desde luego, en dicha empresa Jordán se asume como un
explorador teledirigido, enfocado, que pretende describir-descubrir
lo que resulta distante y excepcional: como un explorador motivado
por aquello que le sale al paso y le hace concebir una obra divulgativa
que, de acuerdo con Karina Flores Acevedo, siempre apela al goce
estético:
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Nadie sino Jordán podría haber escrito de forma tan bella, precisa
e informada como lo hizo de sus experiencias de viajes, realmente
nos ha prestado su mirada que es una posición privilegiada para
observar como lectores el México de los años 50; es un observador
poeta, un observador científico y un observador periodista, todo
esto unido a una curiosidad ilimitada que lo lanzó a recorrer en
jeep, sin la ayuda de la carretera Transpeninsular, la península de
norte a sur; que lo lanzó a recorrer en una pequeña embarcación
“Urano” el Golfo de California [...]. Fue un explorador inspirado
en las historias de aventuras de Joseph Conrad o en las obras de
Julio Verne. (2020: 46)

Es por esa razón, entiendo, que Jordán se convierte en
un autor fundamental-fundacional en la literatura del noroeste
mexicano, sobre todo si valoramos el ahínco que demuestra tras
abordar y poner por escrito ítems relacionados con ciudades como
Tijuana o La Paz, u otros vinculados con la flora o la fauna, el mar
o el desierto, las pinturas rupestres o los tipos sociales, etcétera:
por decir algo, imágenes sugerentes de una espacialidad incógnita
que, después de ser descritas minuciosamente, facilitan su rápida
captación por parte de aquel lector que desconoce las cualidades
múltiples de lo peninsular y, mediante las palabras de Jordán,
comprende que el territorio mexicano es amplio y singular: que,
además, posee características propias e irrepetibles, las cuales definen
una y otra vez formas y estilos de vida de muchos seres humanos
que demuestran que “la cultura nacional” está lejos de ser “un todo
uniforme y compartido”. (Bonfil Batalla, 1992: 122)
Desde luego, los libros bajacalifornianos de Jordán hay
que valorarlos a partir de un momento específico del país en el
que su literatura pareciera atender dos frentes: por un lado, el del
nacionalismo centralista que viabiliza la iteración del ideal integrador
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

debido a los esquemas que traza sobre usos y costumbres, prácticas,
formas de ser, hábitos (Sefchovich, 1990: 282); y por otro, el de
la modernidad expresiva que, sabemos, a mediados del siglo XX
cosecha infinidad de frutos formales derivados de los novedosos
tratamientos que establecen y patentizan autores como Juan Rulfo,
José Revueltas o Juan José Arreola. (Monsiváis, 1988: 1482-1483)
En más de un sentido, la apuesta de Jordán se acerca al
primer frente, y tal interés lo mete de lleno en la lógica del escritor
documental que, antes que apostar por la creación autonómica, o
volcada de lleno en la recuperación del mundo interior, se lanza al
escenario del afuera con la consigna de revelar las manifestaciones
que más lo seducen e intrigan, y, he indicado, le brindan las
motivaciones suficientes para concebir ese tipo de producto textual
que mezcla los recursos del periodismo, la antropología, el relato
testimonial y la historia. (Rodríguez-Luis, 1997: 84)
Tal planteamiento, percibido en sus tres libros, obedece
a la labor de mostrar las características de una península lejana,
que revela otra imagen de la nación. Otra imagen de su diversidad,
no atada necesariamente a los esquemas mexicanistas de un
esencialismo vigente sino a aquellos que expresan lo diferencial
como piedra de toque y esquema fundamental de un diálogo
vinculante y transformador, y favorecen, en lo inmediato, “la
puesta en marcha de un proyecto nacional pluralista”. (Bonfil
Batalla, 1990: 237) Con lo cual se entiende, en definitiva, que la
vocación documental de Jordán, gestada “en el ensimismamiento
de la más íntima soledad”, procura descubrir la inmensidad de una
tierra incógnita que lo increpa y que, más allá de la parquedad
y aislamiento que implica, le ofrece motivos suficientes para
comprender el valor de su singularidad y atracción.
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Como resultado, el corpus bajacaliforniano de Jordán se
suma a la empresa estatal de definir lo mexicano, admitiendo
primeramente que la revelación escrita de semejante espacialidad
supone el ensanchamiento de un concepto: el de país; huelga
decir, de un concepto dialógico y centrífugo, que nombra los
elementos desconocidos, los elementos que se escapan de la norma
y muestran los rostros y facetas del contraste, luego de “abonar a
la manifestación de lo que, desde la perspectiva nacional, no había
sido considerado por motivos diversos, entre los cuales destaca el
franco desconocimiento que ha privado de la otredad”. (Hernández
Quezada, 2019: 155)
En el caso de Jordán y sus aportaciones, es importante
señalar que la presentación del constructo bajacaliforniano subsume
la pieza faltante. De suerte que, como producto lingüístico-literario,
contribuye sobremanera al reconocimiento expreso de eso que
Enrique Florescano ha definido como la “fundación de instituciones
y sus propuestas de identidad”: “propuestas” que posibilitaron que
entre “1930 y 1950 un contingente de antropólogos, historiadores
del arte, museógrafos, folcloristas, musicólogos, escritores, artistas
y políticos promovieran la fundación de instituciones consagradas
a rescatar, conservar, estudiar y difundir el patrimonio histórico,
arqueológico y cultural de la nación”. (2006: 389)
Tres libros sobre “el conocimiento del interior
bajacaliforniano”
Puntualmente, ¿que plantean los libros de Jordán?
Comencemos por el primero, publicado en 1951 ––El otro
México. Biografía de Baja California––, en el cual el escritor declara que
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

una de las cuestiones principales que tuvo presente al concebir y dar
forma al libro fue transmitir el “desconcierto” que este territorio
le supuso después de “haber recorrido 7.000 kilómetros por los
desiertos, la cordillera y los mares” (1997: 63): esto es, mostrar a
los demás el desajuste íntimo y experimental que implicó la acción
insólita y especial de atravesar la península de una esquina a otra
y pensar detenidamente en ello, comprendiendo que este locus
establece, desde siempre, una movilidad diferente.
La reiteración, por tanto, de este “desconcierto” al también
navegante le permite asumir que en Baja California se experimenta
la vivencia del locus especial, único en su tipo, en el que se vuelve
necesario desligarse de aquellas trabas mentales que inhiben el
ejercicio de la apreciación profunda y detallada, y solamente insisten
en lo que Jordán define como “lo obvio, lo superficial, lo sensacional”:
en pocas palabras, en aquello que él capta en un primer momento
tras toparse con un territorio ajeno, que le resulta extraño, pero que
poco a poco, al recorrerlo, se convierte en algo diferente y contumaz;
en algo envolvente y tiránico que modifica la percepción obtusa
de las cosas para, en su lugar, estimular el “lento descubrimiento”
de éstas: el encuentro o hallazgo con el exterior que revela que la
“vida peninsular” potencia el surgimiento de “un otro México”. O
sea, de “un otro” país que lleva “implícito un mensaje y un signo”
penetrantes, condicionantes de la experiencia del trayecto, a la vez
que ese “volver atrás”: ese “Regresar nuevamente a los caminos, al
desierto, a los hombres” y a “los hechos que fueron... la clave de los
hechos que son”. (63)
Y ello es que la invocación de tal reconocimiento, después
de viabilizar la “revisión regresiva” (que consiste en volver la mirada
al pasado para resemantizar las vivencias), sustenta la propuesta
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

descriptiva de Jordán con respecto a la península: una espacialidad
arrastrada hacia los adentros del sujeto en pos de verbalizar un
proyecto cultural, de índole divulgativa, que engrandece la patria
(que la diversifica) y que, al mismo tiempo, muestra los indicios
textuales de la relación subjetiva, pasional y amorosa del yo viajeroescritor con el espacio. Escribe Jordán:
Solamente me he permitido una libertad: romper los tabúes
científicos de la rigidez expositiva (que casi siempre resulta
solemnemente aburrida), de las precisiones cronológicas (cuando
las creí innecesarias) y de la pasividad crítica. He manejado la
historia como novela y la geografía como aventura. Por eso ha
resultado una biografía.
Me han dicho que es éste un libro apasionado. ¡Enhorabuena! No
importa que sea ése el menor de sus defectos. Si eso es verdad,
para mí representa un motivo de orgullo.
Sentiría vergüenza de haber escrito acerca de un trozo lejano de
mi patria sin calor, sin emoción, sin amor... (64)

En general, El otro México. Biografía de Baja California
congrega los procedimientos formales de un vitalismo discursivo
que garantiza que las descripciones y los argumentos vertidos
aludan a los sentidos, a los sentimientos, a las pasiones, logrando
que la escritura propuesta opere gracias a una “revisión regresiva”,
sustentadas en las experiencias vivenciales. Situación que la coloca,
en mi opinión, en un lugar destacado, al lado de aquellas que, en su
momento, ahondaron en el tema de la identidad nacional y dieron
forma precisa a obras ensayísticas como La raza cósmica (1925), de
José Vasconcelos; El perfil del hombre y la cultura en México (1934), de
Samuel Ramos o El laberinto de la soledad (1950), de Octavio Paz,
entre otras (Bartra, 2002: 11-21).
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Aunado a esta pulsión afectiva, detectada en los diferentes
capítulos de El otro México, descubro también búsquedas
fundamentales que revelan el verdadero valor de sus aportaciones:
así, por ejemplo, detecto que para Jordán es fundamental el repaso
histórico propuesto en la primera parte del libro donde comenta
el pasado del territorio peninsular, remitiéndose a la época de la
conquista y al rol que tuvieron los misioneros en tal proceso; de
igual modo, me resulta significativa la reflexión que ofrece sobre
las ciudades afincadas en Baja California, señalando aspectos
característicos de su planeación urbana, infraestructura, comercio,
productividad, vocaciones cultural, sociedad, procesos migratorios,
relación con el resto del país y con el extranjero (Estados Unidos);
a la par, no está demás señalar que con esta “biografía” territorial
Jordán se esfuerza como pocos en mostrar las características físicas
de la península, cuestión que lo impulsa a hablar de las islas que
se encuentran frente a las costas, de los animales y las plantas que
la habitan, de los caminos y brechas que se han de recorrer para
salir avante en ese “otro México”, de las llanuras y sierras, de los
desiertos y oasis, en suma: de una entidad material y simbólica que
“cuida un flanco de la nación y se ofrece a ella con un abrazo filial,
cálido y generoso, olvidando los siglos de abandono”. (1997: 366)
En lo que toca a Baja California, tierra incógnita, hablamos de un
libro que Jordán no publicó en vida, pero que recoge sus reportajes
escritos entre los años de 1949 y 1953 para la revista Impacto:
reportajes que, individualmente, se dejan leer como acercamientos
iniciales y exploratorios a la realidad de tal espacialidad; asunto
que, me parece, también abona al desarrollo futuro del libro El otro
México. Biografía de Baja California, en el que es notorio que Jordán
parte de una lógica organizativa bastante clara, que le viene bien
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-60

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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

para desarrollar con mayor soltura sus argumentos y temas. Incluso,
analizado a la distancia, se puede afirmar que El otro México. Biografía
de Baja California depende de la base informativa de estos trabajos
concebidos para el consumo inmediato.
Pero volviendo a Baja California, tierra incógnita conviene
retomar las reflexiones de Felipe Gálvez, para quien este documento
demuestra las habilidades narrativas de Jordán: escritor de viajes que
se dedica a informar, desde la perspectiva que brinda el periodismo,
sobre las características generales de Baja California: “En los
reportajes de Baja California, tierra incógnita Jordán busca cumplir
con las reglas que rigen el quehacer de un observador imparcial.
Sin embargo, de pronto apela al dato precioso y preciso, al que
enseguida añade el detalle especioso y el rasgo humano que torna su
empresa en non, alegre, juguetona”. (2005: 17)
Esta idea me parece que es bastante relevante para entender
la propuesta periodística de Jordán, al tiempo que para reconocer
el asunto de que, si bien el acercamiento que realiza al mundo
peninsular es de carácter vivencial, profundo y sentido, éste suele
esquivar los excesos de la escritura subjetiva, indagando, más
bien, en una serie de matices objetivos-materiales del exterior. En
consecuencia, es fácil advertir que nos encontramos ante un libro
de reportajes bastante trabajados, que en su concepción estructural
reiteran la obligatoria y urgente labor de informar a aquellos que,
obviamente, saben muy poco de la península y reclaman un tipo
de datos sustanciales, fehacientes, contrastados, pero que al final
también los atrape y traslade a ese territorio de por sí remoto.
En todo caso, la propuesta de Jordán consiste en apegarse lo
más posible a la realidad del exterior y dar fe, puntualmente, de las
manifestaciones habituales de un extraño universo (“un otro país”),
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

que debe ser asimilado rápidamente a los esquemas del imaginario
autóctono. Solo que tan rígida labor, pareciera decir el escritor, no
excluye la adhesión descriptiva de lo vivencial, que de vez en vez
lo obliga a ser parte protagónica del suceso: o sea, a convertirse en
actor principal del trayecto peninsular que, al momento de referir
los recuerdos, se concibe como un yo dinámico que plasma las
muchas situaciones en que participa y le otorga datos necesarios
para decantar el relato y hacerlo verosímil y “alegre”. Por ende, los
criterios informativos perseguidos por Jordán lo llevan a explorar
el territorio de la península con el cuidado que se requiere en
toda empresa destinada a difundirse en las páginas de un medio
importante como lo es Impacto, que contribuye al conocimiento de la
nación más allá de sus límites tradicionales-institucionales.
Este planteamiento, de algún modo, reitera la singularidad de
Baja California, tierra incógnita y es lo que nos obliga, de acuerdo con
Gálvez, como lectores, a ser conscientes de que sus aportaciones
puede que resulten menos efectivas o contundentes si se comparan
con las de El otro México. Biografía de Baja California:
Los resultados de aquellos empeños de Jordán palpitan ahora, de
nueva cuenta, entre las manos de los lectores contemporáneos de
su obra. Y aunque Baja California, tierra incógnita es una suerte de
El otro México que se hubiera quedado en la fase de obra negra, su
calidad no desmerece ante los ojos del lector que al mismo tiempo
que sabe apreciar sus diferencias, también cata sus innegables
bondades. [Lo cual es así porque en] el presente volumen Jordán
resulta más reportero que escritor. En cambio en El otro México,
aparecido por primera vez en 1951, el escritor se manifiesta con
absoluta destreza. (2005: 21)

Aunado a ello, no debemos olvidar que los reportajes que
conforman el libro, casi de forma unitaria, obedecen al esfuerzo
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

personal de Jordán por informar sobre la península, asumiendo
todos los riesgos (incluso los de la propia vida); pero, también, que
se conciben, y se difunden, como parte de una estrategia comercialgrupal de Impacto.
En función de lo anterior, se comprende el porqué el
entonces director de la revista, Regino Hernández Llergo, presenta
este conjunto de trabajos periodísticos con verdadero entusiasmo,
dejando entrever la singularidad del objetivo informativo que se
persigue, consistente en revelar, valga la redundancia, la singularidad
de una “tierra incógnita”, ausente del imaginario nacional, y “tierra”
virgen que reclama su pronta divulgación:
Con el título general de Baja California, tierra incógnita, Impacto
inicia la publicación de una serie de reportajes sobre la región
más interesante y desconocida de México: Baja California.
Marchando sobre las rutas de la lejana península, en jeep, a
pie o a caballo, cumple su misión periodística nuestro redactor
fotógrafo, Fernando Jordán, cuya especialización dentro del
terreno periodístico parece ser la de llevar a cabo expediciones,
divulgando todas las bellezas y los problemas de la patria.
Para ejecutar una expedición de esta índole, decidida por Impacto desde su
fundación y preparada durante largos meses de estudio y documentación
por Fernando Jordán, hacíase necesaria no sólo la voluntad del periodista
y la decisión de esta revista, sino también, y en gran medida, el apoyo y
la protección de los bajacalifornianos, quienes mejor que nadie conocen
las dificultades de realizar un viaje de estudio con fines de divulgación
en una región de tan adversas condiciones geográficas que, al decir del
propio Jordán en carta al director, es “mitad montañas y mitad desierto”.
(2005: 25)

Sirva la larga cita para subrayar los propósitos explícitos de
los reportajes que conforman Baja California, tierra incógnita y que
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evidentemente dejan claro que la empresa jordaniana es una empresa
dual ––individual y grupal-empresarial––, ideada para mostrar los
aspectos más desconocidos de ese espacio “interesante”. Una labor
infrecuente, que, de acuerdo con los términos de Hernández Llergo,
reclama los esfuerzos de muchos para hacer realidad y “ejecutar
una travesía” reveladora, que sólo es posible gracias al empeño
y perseverancia de un periodista como Jordán y, especialmente,
al apoyo fáctico de la dirección de la revista Impacto: un medio
comprometido con la idea de mostrar-vender aquello que resulta
impactante, desde la perspectiva noticiosa.
Periodísticamente hablando, solo hay que agregar que los
reportajes de Baja California, tierra incógnita manifiestan el vigor
del escritor versado, profesional y desenvuelto que maneja a la
perfección la gama de sus recursos: recordemos, un reportero de
tiempo completo que está inmerso en el mundo de la información,
y que además, en términos académicos, es antropólogo y gracias a
esa profesión cuenta con una mirada entrenada para comprender
los distintos modos de ser y actuar de aquellos que viven en la
península y se convierten, a lo largo de la extenuante travesía, en sus
interlocutores y confidentes.
Tal impronta formativa, igualmente, contribuye a la
concepción integral y compleja de sus reportajes y muestra los
recursos intelectuales de un estudioso de la cultura nacional que capta
aquellos aspectos relevantes. En amplio sentido, y parafraseando a
Claudio Lomnitz, apuntemos que en lo tocante a Jordán se cumple
el papel del “mediador”, el cual “media entre el Estado y la nación,
explorando las distancias entre el orden legal del Estado y las
realidades del “pueblo”, que pretendía ser la fuente de la soberanía”.
(2006: 110)
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Los 23 reportajes “sobre la región más interesante y
desconocida de México” que constituyen Baja California, tierra
incógnita nos hacen comprender, en fin, el rol que Jordán asume
en la tarea periodística-antropológica de nombrar y describir la
otredad mexicana: una condición identificable con el(os) sujeto(s)
bajacalifoniano(s), con las actividades que realizan y las percepciones
e ideas que expresan sobre su tierra y cultura.
23 reportajes pioneros, que muestran el camino recorrido
por Jordán después de desarrollar infinidad de temas incógnitos,
llamativos e impactantes.
En lo referente a su tercer libro bajacaliforniano, intitulado
Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo, Jordán concibe una reflexión
complementaria a la de El otro México. Biografía de Baja California que,
de entrada, busca extender la imagen mexicana de lo peninsular,
aunque eso sí, centrando buena parte de su atención en esa porción
oceánica, poco conocida, también denominada golfo de California
o mar Bermejo.
Por lo demás, resulta incuestionable que Mar Roxo de Cortés.
Biografía de un golfo es un texto inconcluso y publicado post mortem
(1995, primera edición); al mismo tiempo, que, como lectores, esta
situación obliga a reconocer sus aspectos inacabados e imprecisos,
o que si no, al final, pudieron haber alcanzado una presentación
muy distinta a la conocida. Lo cierto es que este libro, desde sus
primeras páginas, es bastante legible, contribuyendo a evidenciar
los criterios fundamentales que sostienen el proyecto discursivo
de Jordán respecto a la península y que justifican ampliamente su
empresa vivencial. Un proyecto, para el caso, complementario,
extensivo, mediante el cual pareciera ser que Jordán se avoca a
describir el golfo de Cortés hasta el cansancio, a recorrerlo hasta
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donde es posible, con la seguridad de que al adentrarse en tal espacio
contribuye a la divulgación nacional-colectiva de éste y, también,
a efectuar un designio personal, bastante subjetivo, consistente en
recorrer la península por tierra, mar y aire y asumir el reto que esto
le supone como personaje de su propia historia; historia que, huelga
decir, le obliga a ser algo más que un simple escritor o periodista
solvente, que realiza su trabajo con bastante rigor: que lo obliga,
principalmente, a ser un viajero extremo, superviviente de la otredad
peninsular y, como los antiguos conquistadores y misioneros
coloniales, a recorrer los caminos desconocidos, a perderse en ellos
para después encontrarse y extender al público lector un mensaje
estimulante.
El propósito que Jordán persigue, de esta suerte, supone
la reflexión de que en cuanto escritor está dispuesto a hacer lo
imposible para llevar a cabo sus proyectos profesionales y concebir
una imagen sugerente de sí al emprender tal odisea, consistente en
viajar, a veces, por un mar tranquilo y sereno, y en otras, por uno
salvaje y peligroso que lo convierte en ese navegante osado que debe
luchar contra las inclemencias del tiempo.
Asimismo, creo no equivocarme si afirmo que Mar Roxo
de Cortés. Biografía de un golfo es un texto autobiográfico ––o para
ser más preciso: semiautobiográfico––, y que en términos de sus
virtudes argumentales muestra la imagen parcial del sujeto que ha
decidido dar cuenta de sí y de los demás (Gusdorf, 1991). Insiste en
ello el propio Jordán cuando asegura, sin reparos, que escribir sobre
el mar californiano se le convierte, frecuentemente, en un pretexto
para hablar de su persona, más que en otras ocasiones en las que se
dedicaba a describir lo que veía y le contaban:
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

Posiblemente, a los lectores que me leyeron antes [...] les extrañe
un tanto el estilo personal en que se inician estos reportajes y
que, por lo demás, continuaré utilizando en todo lo que siga.
Siempre tuve una aversión definida a incluirme yo mismo en la
crónica de viaje. A escribir: hice tal cosa o fui después a este lugar
o me sentí enfermo o emocionado. Hice uso de ello en algunas
ocasiones, pero siempre con el propósito de constatar un hecho,
de atestiguarlo con mi propio testimonio. Sin embargo, cuantas
veces pude procuré conservarme en el plan de observador
imparcial; haciendo reportaje y no crónica personal. Esta vez no
me será posible aplicar el mismo sistema. (2005: 31)

La pulsión autobiográfica ––que manifiesta el interés
testimonial por recrear las vivencias del yo–– es un rasgo que poco
se percibe en los libros previos de Jordán, relacionados con la
península; específicamente, hablo de una pulsión reveladora, cuyos
matices hay que interpretarlos a la luz del “curso de la vida visto
más como un proceso que como una entidad estable, como una
configuración psíquica que hace de esta vida la que es y no otra” y
que, por lo demás, entiende que “la memoria” es una “facultad del
presente y un reflejo exacto del mismo”. (Olney, 1991: 35)
Tal postura, en sí, comprendo que obedece a una apuesta
escritural que vigoriza la experiencia personal del trayecto, al tiempo
que a algo que, planteaba, no está presente del todo en los libros El
otro México. Biografía de Baja California y Baja California, tierra incógnita: me
refiero a la incorporación plena y absoluta del elemento peninsular,
antepuesto como referente existencial-material que garantiza la
fundición del yo con el entorno. Por este motivo, Jordán se libera
de ataduras previas que impiden la manifestación narrativa de un
mayor protagonismo y se concentra, más bien, en la elaboración de
ese producto que extraña gracias a la contundencia de un “estilo”: el
“estilo personal”, que dialoga con el exterior.
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En sí, el argumento supone una confesión pública que
utiliza recursos periodísticos para expandir la voz subjetiva del yo e
insistir en la singularidad de ese espacio físico que atrapa, envuelve
y devora:
lo que voy escribiendo ahora, plantea Jordán, en una carta dirigida
a Hernández Llergo, no se parece mucho a lo que escribía antes.
Para mi gusto le falta estructura y estilo, aunque en verdad le
sobra sinceridad y sencillez. Sin embargo (acaso solamente por
ahora durante las primeras semanas) no puedo hacerlo mejor, y
eso deberán disculparlo usted y sus lectores. Le estoy enviando
la crónica simple de lo que sucede y lo que observo, sin análisis
ni conclusiones, porque me falta tiempo para deducirlas. Créame
que no puedo hacerlo mejor, mientras no me haga al ritmo de la
vida de mar. (2005: 91-92)

En general, este libro inacabado pero vigoroso versa sobre
el golfo de California, refiriendo aquellos asuntos que favorecen
la comprensión total del elemento líquido, siempre cambiante e
incierto, poderoso y estimulante. También revela los matices de su
particularidad cada vez que moja a la península y a la gente que vive
ahí, y somete a Jordán a la dinámica de un proceso transformativo, de
cambio, pues tras recorrerlo y navegarlo hace las veces de marinero
advenedizo, muchas veces inseguro, que aprende la gramática del
mar sobre la marcha:
Nací lejos del mar y aunque siempre envidié sinceramente la
vida de los navegantes, nunca me fue posible imitarlos, y mi
experiencia en estos menesteres se reduce a mi lejana práctica
como remero en el equipo de regatas del Instituto Politécnico
Nacional, a mis aún más lejanos paseos en lancha por el lago de
Chapultepec, y a dos o tres viajes, recientes, en barcos de guerra
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�Francisco Javier Hernández Quezada / La península de Jordán

de la Armada Nacional. [...] Pero el buen día que se me ocurrió
la idea no me puse a pensar en ello. Ni siquiera tuve la humorada
de cantarme el estribillo aquel de “Yo no soy marinero...” (que,
entre paréntesis, me está gustando para nombre de mi barco).
Desde el primer momento mi idea me pareció factible, de
interés periodístico, de interés nacional (por lo que más adelante
diré sobre la importancia del golfo de California) y, sobre todo,
me pareció y me sigue pareciendo más la loca aventura que haya
intentado hasta ahora. (27)

Compuesto por 23 reportajes interconectados (donde se
explican los motivos del viaje, se describen las características de las
bahías y los puertos que Jordán visita, las islas y las poblaciones que
ahí viven, entre otros temas), Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo
muestra las cualidades prosistas de este escritor, que si bien está
limitado para enaltecer sus “pretensiones marineras” (27) nos lega
uno de los libros más bellos y profundos que se han concebido en
México vinculados con el tema de lo bajacaliforniano y sus costas.
Conclusión
El otro México. Biografía de Baja California, Baja California, tierra incógnita
y Mar Roxo de Cortés. Biografía de un golfo conforman una trilogía
fundamental para verbalizar las percepciones territoriales (y marinas)
de un escritor que normalmente carece de reparos al abordar los
aspectos más atractivos y sugerentes de la península bajacaliforniana.
A la consecución de tal objetivo se añade también la necesidad
personal de Jordán de adentrarse en el universo de lo desconocido e
incierto, de lo elusivo y hostil, que lo reta, como sujeto, a asumir un
papel desafiante, casi heroico, justo cuando se desplaza y lidia con el
cansancio y el fastidio físicos que ese entorno extremo y poco apto
para la vida le provocan.
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El resultado, finalmente, de su proyecto literario son tres
textos esenciales para comprender el tópico de lo bajacaliforniano;
tres textos regionales que subsumen la pieza perdida o faltante en
el mapa simbólico-monológico de la nación, y que se concreta en la
idea del espacio remoto, ajeno y distante.
Lo anterior, es evidente, hace pensar en la cuestión de que un
discurso diferente, empeñado en mostrar solo el aspecto reconocible,
propio de la impositiva mitología gloriosa” del nacionalismo mexicano,
es algo ajeno a los intereses manifiestos del escritor. Y tan lo es que
sus libros reiteran, de principio a fin, la necesidad de voltear a ver el
territorio ausente de lo bajacaliforniano, tomando en cuenta lo que es
y no lo que debería ser; o expresado de otra manera, la obligación
y urgencia de incorporar al México de lo peninsular, dado que, en
conjunto, expresa muchos matices relevantes para comprender las
características de un país inmenso y diverso.
Con sus libros, Jordán establece definitivamente tal criterio,
reiterando el ejercicio de una pluma solvente que describe todo lo que
existe y se desarrolla en el perímetro, remoto, de ese universo. En
síntesis, es como si se hubiera impuesto, desde siempre, el reto de
nombrarlo detalladamente con el objeto de recuperar la espacialidad
faltante, ignorada, desconocida, ajena. De igual modo, de recuperar el
locus singular, que, de acuerdo con la óptica personal, ofrece una serie
de referentes impactantes vinculados con la naturaleza, la gente, el
mar, las ciudades, los caminos, o sea: con aquello que es parte, anotaba,
de un “otro México” que conviene prontamente difundir y sumar.
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�Artículos
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Una relectura digital: el uso de herramientas
tecnológicas para la difusión de la literatura
escrita por mujeres en México
A digital rereading: the use of technological tools
for the dissemination of literature written by
women in Mexico
Verónica Tadea ZúñigaSánchez
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Monterrey, México
veronica.zsanchez97@gmail.com

Resumen: El presente trabajo explora el uso de herramientas digitales
para el rescate y difusión de la literatura escrita por mujeres en México.
Se hará un recorrido por el concepto de ciberfeminismo y su relación con
escritoras y literatura, cómo realiza la función de promoción por medio
de plataformas y las implicaciones sociales que conlleva la literatura y el
activismo digital en nuestro país. Posteriormente, se hará un análisis de
caso al sitio web Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, una
iniciativa de recuperación de escritoras que fueron excluidas del campo
literario de la época, y cómo a partir de los medios digitales se permite una
relectura de su obra. Para concluir, se habla acerca de las posibilidades del
Internet y las herramientas tecnológicas como prácticas para cuestionar el
discurso patriarcal en la literatura.
Palabras clave: Literatura, Mujeres, Ciberfeminismo, Redes Sociales,
Comunicación.

100

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Abstract: This paper explores the use of digital tools for the rescue
and promotion of literature written by women in Mexico. There will be
a review of the concept of cyberfeminism and its relation with female
writers and literature, how it performs the function of promotion through
platforms, the social implications that literature and digital activism
entail in our country. Subsequently, a case analysis will be made to the
website Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, an initiative
to recover women writers who were excluded from the literary field of
the time, and how, through digital media, a rereading of their work is
allowed. To conclude, we talk about the possibilities of the Internet and
technological tools as practices to question the patriarchal discourse in
literature.
Keywords: Literature,
Communication.

Women,

Cyberfeminism,

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

Social

Media,

101

�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

Introducción
Las nuevas tecnologías se han vuelto un medio imprescindible
para la convivencia humana, a partir de ellas se destacan varios
aspectos como la creación y difusión de contenido, entretenimiento,
compartir información, todo esto ligado a la participación de los
usuarios. Con el paso de los años, cada uno ha tomado distintas
vertientes, debido a que las personas le dan el uso que necesitan
e incluso han llegado a tomar un carácter de activismo, que ayuda
a comunicar preocupaciones sociales y a tomar medidas de acción
para acabar con ellas.
El activismo y las mujeres han estado relacionados desde
tiempos remotos, y las ha llevado a realizar distintos movimientos
sociales como marchas feministas, protestas y eventos artísticos;
pero este activismo pasó a un campo más grande gracias al Internet
y las plataformas digitales, de acuerdo con Bárbara Duhau (et al.):
El activismo y la participación de las mujeres en el ambiente digital
vive un momento único. Internet habilitó la discusión de nuevos
temas para la agenda feminista, y las mujeres están usando cada
día más sus herramientas (sitios, redes sociodigitales, boletines
por e-mail, etcétera) para organizarse, comunicarse, informarse y
autogestionar sus actividades. (2021: 21)

Un lugar importante ocupan la literatura y las mujeres como
escritoras en esta agenda, quienes pasan distintas problemáticas
como cuestiones de autoría, temáticas en sus textos y la dificultad
para ser publicadas. El Internet les ha dado la posibilidad de
compartir su obra, pero también ha logrado que establezcan redes
feministas que les permiten crear comunidad y hacer circular los
libros de otras autoras.
102

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Para este trabajo se toma como objeto de estudio el sitio web
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX de Haydeé
Gisela Salmones Castañeda, el objetivo es explorar cómo el uso de
herramientas digitales permite el rescate y difusión de la literatura
escrita por mujeres a partir del concepto de ciberfeminismo. Se hará
un análisis de datos al sitio web para visualizar los elementos que
permiten poner en circulación las obras de las autoras e insertarlas
nuevamente en los estudios literarios.
La sociedad red feminista: el ciberfeminismo como un
campo de acción para la difusión de la literatura escrita
por mujeres
En la actualidad, el espacio digital ha tomado un significado mayor
en materia de información y movimientos sociales. Es común
ver por medio de posts, videos y páginas web algunas cosas como
noticias, acontecimientos y denuncias, pero también se observa
cómo convocan a la participación de las personas ya sea de manera
virtual o presencial, retomando esta idea, Manuel Castells menciona
que “está surgiendo una nueva cultura: la cultura de la virtualidad
real” (1996: 400), la cual está relacionada con los nuevos medios de
comunicación masiva, la manera en la que interactuamos con ellos,
no sólo como usuarios sino como generadores de nuevos discursos.
En el contexto de esta nueva cultura virtual, se puede
establecer su relación con las mujeres y cómo la han utilizado para
cuestionar distintas problemáticas y cambiarlas en diferentes ámbitos
de la vida. Castells (1996) establece que la comunicación ahora se
da a través de un ordenador, y si bien no se está en físico con las
personas, se forman comunidades virtuales que toman conciencia
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

y deciden crear prácticas de acción utilizando estas herramientas
digitales.
La problemática que es el eje central de este trabajo es
la difusión de la literatura escrita por mujeres. Las escritoras
encontraron en la red el lugar para la promoción de sus obras, al igual
que el de sus compañeras; y es que las plataformas les permitieron
desarrollar su creatividad y hacer del proceso de circulación más
grande y significativo. Algunos de los elementos que utilizan son
los sitios web con documentos PDF de su obra publicada, redes
sociales como Instagram o Facebook, donde pueden compartir
fotografías como frases de sus libros, qué lecturas están haciendo,
recomendaciones de otros textos o también reels y vídeos en vivo
donde hacen lectura en voz alta. ¿Cómo se relacionan estas prácticas
de acción para difundir el trabajo escritural de las mujeres con el
activismo digital?
El uso de herramientas digitales, espacio cibernético y
activismo puede ser analizado desde el ciberfeminismo, el cual
es denominado por Claudia Laudano como una “corriente de
pensamiento y acción feminista que explora los vínculos entre las
mujeres, internet y las tecnologías digitales”. (2021:23) Esta corriente
feminista permite estudiar a las mujeres como usuarios de una
nueva red virtual, la cual logra potenciar sus discursos y acciones,
de manera creativa y, por supuesto sin la necesidad de establecer un
contacto físico.
Por lo tanto, los vínculos mujeres, Internet y tecnologías
digitales que menciona Laudano, se ven inmersos en la difusión de
escritoras y sus textos literarios, ya que se realiza una acción feminista
que permite la circulación de nuevas voces de la literatura, y no sólo
las que están propuestas por las editoriales y el canon ya establecido.
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Las plataformas como medios de producción artística se
encuentran relacionadas con la idea del cuarto propio expuesto por
la escritora inglesa Virginia Woolf, de acuerdo con Remedios Zafra,
exponente de la literatura y su relación con el ciberfeminismo, en la
actualidad las mujeres realizan activismo por medio de “un cuarto
propio conectado”, el cual es:
crucial para el desarrollo intelectual de las mujeres sigue siendo un
lugar singular para la reivindicación creativa, pero también para
reflexión política, ampliada hoy a la comprensión de las nuevas
dinámicas económicas e identitarias de (auto)gestión a través de
la pantalla conectada a la Red. (2010: 49-50)

Estas nuevas dinámicas de difusión de la literatura femenina
toman distintos rumbos, muchas veces dependiendo de factores
como el país, el contexto social y las herramientas a las que se
tiene acceso, pero todas comparten un propósito: visibilizar la
labor escritural de las mujeres. En el caso de México, son distintos
los proyectos que tratan esta cuestión, algunos de ellos son:
LibrosB4Tipos, el cual comenzó como un círculo de lectura pero
ahora es una asociación civil que difunde la obra escrita de autoras
y cuenta con 12.8 millones de seguidores en Instagram; Archivo
Conservas, un laboratorio digital de escritura con 665 seguidores en
Instagram y la Red Universitaria de Mujeres Escritoras, blog que difunde
textos de mujeres y disidencias y que cuenta con 4266 seguidores en
la misma red social.
Por supuesto, parte importante del ciberfeminismo es su
activismo digital y las implicaciones sociales que tiene, en el caso del
tema presente la difusión también crea redes feministas que permiten
una mayor participación en la esfera pública de la literatura, sirven
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

como acompañamiento en distintos proyectos, pero también como
espacios de contradiscursos y denuncia.
Un ejemplo de contradiscurso es la Red Universitaria de
Mujeres Escritoras, quienes a falta de espacios para publicar, deciden
crear este proyecto autogestivo en donde las fundadoras realizan
la labor de una editorial, como difundir convocatorias, seleccionar
textos, labores de cuidado editorial y finalmente divulgación de
escritos literarios en su propia plataforma, trabajo que les ha creado
reconocimiento en instituciones como la Universidad Nacional
Autónoma de México.
Análisis de caso: Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas
del siglo XIX.
XIX Rescate y difusión de la literatura escrita por
mujeres
En México existen distintos proyectos que buscan visibilizar
la escritura de las mujeres, son diversos los medios que utilizan
como círculos de lectura, talleres de escritura creativa, open mics, entre
otros; pero es a través de las plataformas digitales donde encuentran
un espacio para difundir con gran magnitud sus propuestas acerca
de este tema.
La red se vuelve un lugar importante para poner a la mesa
los discursos relacionados con el trabajo literario de las mujeres,
pero también se muestra como una zona de sociabilización entre
distintos individuos, quiénes comparten opiniones, experiencias
y por supuesto recomendaciones sobre autoras y libros. Diversas
personas (de manera individual) y colectivos realizan distintas
acciones para difundir la literatura escrita por mujeres, cada uno
con diversas acciones que se concentran en aspectos específicos,
lo que permite una mayor diversidad, y como menciona Zafra
(2010):
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Aquí el pensamiento puede ser ya comunicación, archivo y acción
pública; la actividad remunerada sin exigencia de desplazamiento
físico, viable y cada vez más incentivada por emprendedores,
administraciones públicas y empresas; las relaciones afectivas,
implementadas a través de una interfaz. Tal que hoy el cuarto propio
conectado amplifica el poder de pensamiento (concentración) y
acción desde una posición localizada. (2010: 49)

Por lo tanto, estos grupos e individuos a partir de sus
actividades de promoción y difusión establecen comunicación por
medio de la red, lo que da lugar a una conciencia sobre el tema y al
mismo tiempo tomar una posición y realizar acciones que permitan
una mayor circulación de la problemática. En esta investigación se
destaca el papel de un proyecto autogestivo que tiene como objetivo
difundir la literatura escrita por mujeres en nuestro país durante el
siglo XIX.
El análisis de caso se centra en el proyecto digital:
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX, el cual hace
uso de plataformas digitales para realizar esta labor, si bien en un
principio sólo se trataba del uso de las páginas web, poco a poco la
iniciativa fue creciendo y para tener más visibilidad utiliza de otras
redes sociales, en las cuales no sólo difundieron su base de datos,
sino que realizaron otro tipo de contenido que involucra elementos
audiovisuales, gráficos, entre otros, el cual, como menciona Castells
(1996) logran un cambio en la comunicación, que permite un mayor
acercamiento a la comunidad:
La integración potencial del texto, imágenes y el sonido en el
mismo sistema, interactuando desde puntos múltiples, en un
tiempo elegido (real o demorado) a lo largo de una red global,
con un acceso abierto y asequible, cambia de forma fundamental
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

el carácter de la comunicación, y ésta determina decisivamente la
cultura. (399)

El objetivo central de este análisis es explorar de qué manera
este proyecto hace uso de la tecnología y las plataformas digitales
para rescatar y difundir la literatura escrita por mujeres, y cómo
esta labor entra en el campo de acción del ciberfeminismo. Para la
delimitación se tomará en cuenta el sitio web, puesto que es el lugar
donde se presenta más actividad, y donde se muestra a mayores
rasgos el objetivo principal de la iniciativa. Las categorías con las
que se examina el proyecto son las siguientes: objetivo, contenido,
financiamiento del proyecto y participación de los usuarios. En la
parte final, se agrega un esquema de información con las redes
sociales, número de seguidores y enlace de cada proyecto.
Decimonónicas: una nueva mirada al siglo XIX
Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX nace en el
año 2016 y es dirigido por Haydeé Gisela Salmones Castañeda,
egresada de la Maestría en Producción Editorial de la Universidad
Autónoma del Estado de Morelos. Su proyecto se trata de una página
web que funciona como una base de datos para crear un corpus
de datos biográficos y textos de autoras mexicanas del siglo XIX.
Esta iniciativa permite una relectura de las producciones literarias
de nuestro país en esa época, ya que no sólo toma en cuenta los
géneros considerados mayores en los estudios de la literatura (como
el cuento, la novela y la poesía), sino que toma otros como la carta,
la crónica, la edición, entre otras.
Por otro lado, se realiza una labor de rescate, ya que muchas
de las autoras que aparecen en las plataformas son mujeres que
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fueron relegadas por el canon literario, y que gracias a Decimonónicas
vuelven a estar en circulación. De acuerdo con el sitio web, el objetivo
de esta iniciativa es el siguiente: “Decimonónicas surge de la necesidad
de construir una base de datos que permita rastrear y reflexionar
la participación de las mujeres como autoras, editoras y lectoras
de publicaciones periódicas durante el siglo XIX en México”.
(Salmones Castañeda, 2016) A partir de esta idea se observa una
acción ante la problemática (que sería la falta de información de
obras y escritoras) y que gracias al espacio digital puede tratar de
resolverse, además que permite un acceso libre a la información por
parte de otros usuarios.
De acuerdo con Salmones Castañeda (2016) la página se
divide en dos vertientes principales: la primera son las autoras, que
se centra en un catálogo bibliográfico y de biografías de mujeres
que publicaron en la prensa mexicana del siglo XIX, además de un
acceso a un corpus representativo de sus textos; y la segunda son
los artículos, que consta que referencias bibliográficas y enlaces a
distintos estudios interdisciplinarios que abordan el surgimiento del
discurso de las mujeres durante el México decimonónico.
Por otra parte, Salmones Castañeda realiza la autodefinición
del proyecto como “una obra abierta en constante crecimiento”
(2016), lo que habla de la constante actualización del catálogo
ante nuevos datos, además de su característica de “abierta” que se
entiende como un sitio que invita a la participación, no sólo a partir
de la visualización, sino de la colaboración para publicar.
La organización de contenidos del sitio se divide en cuatro
pestañas: “Proyecto”, “Autoras”, “Hojas Sueltas” y “Contacto”.
A continuación, se definirá cada uno de manera descriptiva. La
primera pestaña se subdivide en tres categorías: la primera es la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

“Presentación”, en donde se establece el objetivo del proyecto,
las vertientes de estudio y la autodefinición, que se mencionaron
anteriormente; la segunda es “Nuestro Corpus”, en donde se
establecen los parámetros de selección de autoras que son: que sea
mujer, que sea mexicana y que haya colaborado en alguna publicación
periódica mexicana entre los años 1800 y 1899 (2016).
En los criterios de selección se observa una labor de
búsqueda dentro del contexto feminista, ya que en el parámetro de
“ser mujer” se toma en cuenta a las escritoras que firmaron con
pseudónimos o de manera anónima, siempre que se compruebe que
se trata de un sujeto discursivo femenino (2016), también se hace
una exclusión a los autores masculinos que firmaron con el nombre
de una mujer, lo anterior demuestra que la creadora digital toma en
cuenta cuestiones históricas pertenecientes al campo de la literatura
y los estudios de género, como la noción de la autoría y el problema
que significaba para una mujer lograr que la publicaran:
Los impactos que la potencia creativa y política de la literatura
hecha por mujeres posibilitan en una sociedad irreversiblemente
conectada, para, en consecuencia, delinear un modo posible de
subvertir el ecosistema tradicional literario actual de la región, con
una red femenina y feminista que empiece a contar otra historia,
ya sea desde el apoyo a mujeres que escriben o desde el fomento a
la lectura de obras de escritoras. (Duhau et al., 2021: 21)

Como se establece en la cita anterior, Decimonónicas establece
una red femenina y feminista que permite contar otra historia de
la literatura mexicana del siglo XIX, la de escritoras que fueron
excluidas del campo literario de su época, pero que ahora se realiza
un fomento de su obra en un contexto actualizado. Para finalizar,
la última subdivisión de la pestaña “Proyecto” es “Advertencia
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

editorial”, donde se habla de los criterios de edición para los textos
que aparecen en el sitio web, aquí se establece una actualización
ortotipográfica de las normas editoriales (2016).
La segunda división es la pestaña “Autoras”, en la cual se
encuentra la base de datos de las escritoras, ésta se subdivide en
nueve pestañas que agrupan tres letras del abecedario (ejemplo A, B,
C), al hacer clic en una de ellas nos lleva a otra pestaña donde vienen
las autoras acomodadas por orden alfabético comenzando por el
apellido, el cual, cuando se le da clic te lleva a su biografía.
Los elementos por los que está organizada la biografía
son variados, ya que Decimonónicas es un proyecto que aún se está
gestando, por lo que no todos los datos están completos. Para
este trabajo, se toma de ejemplo la entrada de la escritora María
Enriqueta Camarillo Roa [de Pereyda], la cual se organiza de la
siguiente manera (2016):
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

Lugar y fecha de nacimiento
Lugar y fecha de muerte
Seudónimos
Estudios
Vida profesional
Participación en prensa
Obra individual
Obra colectiva
Estudios críticos
Obras para descargar

Por medio de la observación de estos elementos se destacan
algunos aspectos como la formación de redes femeninas por medio
de la comunicación digital, ya que permite coordinar estrategias de
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

difusión mediante otras instituciones, un ejemplo se observa en el
apartado de obra individual de Camarillo Roa, donde gracias a la
relación de Decimonónicas con la biblioteca digital de la Casa Museo
María Enriqueta, se puede tener acceso a textos literarios de la autora
por medio de un hipervínculo, al respecto Duhau et al., menciona
que:
La posibilidad de que el espacio electrónico funcionara como un
lugar de comunicación y empoderamiento, accesible a las mujeres,
para coordinar estrategias globales, amplificar denuncias sociales
y actuar en el mundo digital, ofreciendo una nueva dimensión a la
lucha feminista. (2021: 23)

La tercera división presente en la página web es la de “Hojas
Sueltas”, cuya función es un blog en donde se transcriben textos
escritos por mujeres que presentan aspectos sociales o políticos
de México del siglo XIX. Esta parte se encuentra subdividida en:
“Todas las entradas”, “Crónicas”, “Tradiciones”, “Discursos”,
“Derechos de las Mujeres” y “Mujeres que escribe”, esta sección se
presenta menos trabajada que el resto ya que sólo cuenta con dos
entradas.
Una de ellas se titula Crónica mexicana (fragmento) de Laureana
Wright de Kleinhans. En él se pueden establecer las siguientes
etiquetas: fecha de publicación original, fecha de publicación en el
sitio web, tiempo de lectura, visualizaciones, enlaces para compartir
en otras redes sociales y un botón de “me gusta” en forma de
corazón (2016).
La última división es “Contacto”, que como su nombre
lo indica, esta pestaña permite establecer relación con la creadora
del proyecto. Este punto establece importancia con la cuestión de
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participación, puesto que una de las características de este proyecto
es que los usuarios son invitados a colaborar en la recolección de
información para la base de datos.
Si bien en otros proyectos las personas también participan,
esto es diferente porque no se hace sólo por medio de interacciones,
sino que requiere una búsqueda de datos, selección y un pensamiento
crítico para la contribución. Para lograr esta colaboración el sitio de
Decimonónicas pone a disposición de los usuarios documentos PDF
de “Lineamientos para la recepción de documentos” y “Manual
editorial”, con el fin de conocer mejor el proceso de edición y
establecer redes de apoyo desde la virtualidad.
El último punto de análisis de este caso es el financiamiento,
si bien el proyecto cuenta con muchas herramientas e información,
Salmones Castañeda realiza esto de manera autogestiva, lo cual
demuestra la realidad de muchas iniciativas de divulgación de
literatura, si bien Decimonónicas le ha abierto puertas a congresos,
conferencias y programas, no hay una remuneración económica. En
el sitio web existe una pestaña de “Mecenas” donde los visitantes
pueden hacer un donativo para el proyecto y lograr que siga
creciendo.
La iniciativa de Decimonónicas se relaciona con el ciberfeminismo
porque utiliza herramientas digitales para incursionar en el campo de
la producción literaria mexicana, pone de nueva cuenta en circulación
autoras desconocidas para muchas lectoras, y al compartir sus textos
literarios permite que los usuarios realicen una relectura de todas estas
producciones. Por medio del espacio literario y el espacio cibernético
abre posibilidades infinitas de interpretación y por supuesto a nuevos
proyectos que se dediquen a la misma labor, con el objetivo de
reivindicar todas esas voces femeninas.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

A continuación, en la siguiente tabla se observa el número
de seguidores de las distintas redes sociales del proyecto. A pesar
de contar con un número pequeño en comparación a otros que
se mencionaron anteriormente en el trabajo, se establece que
el crecimiento ha permitido su expansión a otros medios, en los
cuales, si bien difunde su trabajo de base de datos, el uso de distintas
plataformas le da la oportunidad de experimentar con otros aspectos
de los medios digitales como videos, imágenes y escritura.
Tabla 1
Número de seguidores en redes sociales de Decimonónicas. Catálogo de autoras mexicanas del siglo XIX
Red Social

Seguidores

Enlace

Sitio Web

Sin
https://www.decimononicas.com/autoinformación ras-abc

Instagram

743
seguidores

https://www.instagram.com/decimononicas_xix/

Facebook

1,7 mil
seguidores

https://www.facebook.com/decimononicas

Twitter

1174
seguidores

https://twitter.com/Decimononicas_

Nota. Última fecha de actualización de seguidores: 13 de junio de 2023.

Sin duda, el uso de la virtualidad permite elaborar una
nueva narrativa de la literatura escrita por mujeres, al igual que
en los siglos XIX y XX, en el siglo XXI se crean nuevos grupos
literarios que desean entrar a la escena cultural para expresar sus
preocupaciones y romper con lo ya establecido. Si bien, la mayoría
de estos proyectos son autogestivos, es importante mencionar que
las instituciones comienzan a notar su importancia y son invitadas
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�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

a hacer participaciones en distintos eventos como ferias de libros,
presentaciones editoriales, talleres, entre otras.
Conclusiones
A manera de conclusión, es importante mencionar el valor del
Internet en la sociedad y las redes que se conforman por medio
de las distintas plataformas. El activismo digital propuesto por las
escritoras y creadoras de contenido en nuestro país está pasando por
un momento significativo, puesto que son mayores las comunidades
que se forman alrededor de ellas.
Las herramientas tecnológicas propuestas por los medios
digitales no sólo muestran contenido, sino que generan prácticas
para repensar ciertos discursos, que en algún momento parecen
inamovibles. Proyectos como Decimonónicas demuestran que incluso
es posible cambiar el discurso del pasado, ya que su labor de
búsqueda y rescate permite la combinación de dos elementos (el
texto escrito en papel y su transcripción a computadora) logrando
un archivo digital, que puede ser útil no sólo a gente del ámbito
literario, sino social e histórico.
Finalmente, se destaca la necesidad de seguir analizando
estos proyectos digitales desde la cuestión feminista; si bien el
panorama de muchos es de reciente creación, demuestra que cada
vez son más las mujeres que ven en las redes sociales un lugar de
pronunciamiento y el paso de una esfera privada a una pública.
Referencias
Castells, M. (1996). La era de la información: economía, sociedad y cultura.
Volumen I. La sociedad red. Alianza Editorial.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Una relectura digital

Duhau, B. et al. (2021). “Un cuarto compartido y conectado a la red:
entrecruzamiento entre mujeres, literatura e Internet en
América Latina”. Debate Feminista, 61, 19-45. https://r.search.
yahoo.com/_ylt=AwrFY4J_OYlk1uUAmYXD8Qt.;_
ylu=Y29sbwNiZjEEcG9zAzEEdnRpZAMEc2VjA3Ny/
RV=2/RE=1686743551/RO=10/
RU=https%3a%2f%2fwww.scielo.org.mx%2fscielo.
php%3fscript%3dsci_ar ttext%26pid%3dS2594066X2021000100019%26lang%3des/RK=2/
RS=f0X8GPt76Rf5YFGkghhrSLJ0kNULaudano, C. (2021). “Ciberfeminismo”. En Gamba, S. B. et al. (Ed.),
Nuevo Diccionario de Estudios de Género y Feminismos (pp. 220223). Editorial Biblos.
Salmones Castañeda, H. G. (2016). Decimonónicas. Catálogo de autoras
mexicanas del siglo XIX. https://www.decimononicas.com/
contacto
Zafra, R. (2010). Un cuarto propio conectado (ciber)espacio y (auto)gestión del
yo. Fórcola Ediciones.

116

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-63

�Notas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Americana: apuntes sobre la forma de la épica
chica en Raymond Carver, Richard Ford y
Lucia Berlin
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
roberto.gonzalezsnts@uanl.edu.mx

Desinflado
En algún lado leí, o me contaron, que el cuento posmoderno era
como una rueda de bicicleta alterada: el autor iba quitando uno a uno
los rayos, para ver hasta dónde aguantaba. El arte de dicha fórmula,
fórmula que a menudo cito, recae en saber detenerse antes de que la
llanta ceda; ahí se juega la calidad del cuento. O sea, la forma circular
de la rueda, aunque disminuida, permanece. Está bien, la imagen
se sostiene, ilustra una intención. Pero ahora que estamos a nada
de mudarnos al metaverso de la realidad clasemediera, donde todo
es alterno, donde seremos sostenidamente felices, desdoblados en
formas redondas, me gustaría escribir sobre lo que pasa en el lector
cuando esa circularidad se desinfla.
El minimalismo de la cuentística estadounidense de los 80 es
la cara académica del realismo sucio anunciado por la revista Granta
en el verano de 1983. De Granta se pueden decir muchas cosas, una
117

�Roberto Kaput González Santos / Americana

al menos es cierta: en el circuito editorial americano sus opiniones
suelen ser afortunadas, lo mismo en Nueva York que en las capitales
latinoamericanas. Sus críticas imponen, o al menos intentan hacerlo,
el gusto continental. Para esto echan mano, con bastante suerte, de
una prosa de bautizo, pensada para futuros cintillos. “La casa de la
nueva escritura”, se hace llamar; y lo es a su manera. El realismo
Kmart, por otra parte, no es sino la masificación del realismo sucio, el
Monsanto de una semilla mucho menos modificada: sus principales
cultores buscaban probar que es posible contar la estandarización
de la tragedia americana echando mano de las mercancías de
un automercado de remate. Un plan de trabajo así denota una
autoconciencia que el Nuevo Realismo, como se autonombraba,
rehuía como a la peste. El término minimalismo, finalmente, resulta
más impreciso que explicativo, porque mientras que la academia
no se percata o decide no ocuparse de las contradicciones entre
el término y sus descripciones, el lector menos especializado pero
igualmente informado relaciona los textos con las artes visuales de
los 60 y 70. La historia de las bicicletas.
La lista de dos and don’ts de Raymond Carver, Bobbie Ann
Mason, Richard Ford, Tobias Wolff y Ann Beattie no se produjeron
pensando en las salas del MoMA. Carver seguramente borroneó la
suya en un volante de Alcohólicos Anónimos.
El amor en Carver
La diferencia entre “Bienvenido, Bob” (1944) de Onetti y “De
qué hablamos cuando hablamos de amor” (1981) de Carver es la
ausencia de autoconciencia ética. ¿Por qué digo esto? Porque el gesto
artificial de autolimitarse al momento de discutir autores americanos
118

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-64

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

me cansa un poco, sólo por eso. Y el ejemplo vale porque permite
percibir una de las ausencias importantes en el cuentista de Oregon:
el narrador que desea algo. El lector puede compartir o no el ethos
que ordena la atmósfera afectiva del relato del montevideano, en
este caso el fracaso de su antagonista; no importa, ahí está, latiendo,
guiándolo en esa atmósfera de revancha largamente aplazada.
Onetti es un maestro en lograr ese efecto. Pienso en Juntacadáveres.
Los narradores de Carver procuran por el contrario la neutralidad,
se detienen, ecuánimes, en la superficie. Cuando dan con una de
las muchas cuarteaduras que comparten sus personajes, cierran. Por
este camino podemos apreciar su diálogo con Fitzgerald, no sólo
con Hemingway. Sus cuentos parecieran surgir de los ensayos que
publicó Scott en la revista Esquire en 1936, The Crack-Up. Pero en otro
registro, con otro estilo, prescindiendo de marcos valorativos. Sus
narradores se limitan a consignar para el lector, y éste, casi siempre
de manera diferida, experimenta el sentido de una forma que se niega
a la circularidad, reproduce la pérdida asordinada de algo medular
(el cierre del relato, el sentido de la historia, la experiencia del amor),
de ahí el efecto de interpretación desplazada hacia el lector, aunque
éste sepa que ese sentido no está enteramente ahí, que bien pudiera
ser otro. La mentada simplicidad inexpresiva de Carver nos implica,
el narrador no sólo participa en una partida de Jenka, recorta para
el lector una pequeña muestra del blue collar cotidiano, haciéndolo
partícipe del colapso: “Fat”, “Boxes”, “Lemonade”, “Feathers”,
“Signals” y ese cacho de americana titulado con derroche “What we
talk about when we talk about love”.
Por cierto, gracias a Gordon Lish, el “capitán ficción” de los
primeros 70, Carver publicó “Vecinos” en Esquire, año 71. Lo apunto
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119

�Roberto Kaput González Santos / Americana

para documentar, así sea editorialmente, la conexión de Ray con
Fitzgerald, y porque Lish fue el Max Perkins de su época: un artista de
la edición, un tiburón editorial, un hombre de letras americano.
La nota deportiva en Ford
Hay vidas que no se ajustan al punto de vista de un periodista
deportivo, o eso dice Frank Bascombe después de entrevistar a
Herb Wallagher, exdelantero del club de futbol de Detroit. Herb es
ejemplo de coraje y determinación para sus antiguos compañeros.
Frank no puede dejar pasar tremendo cachalote: tras sufrir un
accidente de esquí acuático que lo deja en silla de ruedas, Herb se
licencia en ciencias de la información, desposa a su fisioterapeuta
negra, es nombrado capellán honorario de su equipo. Bascombe
viaja de Nueva Jersey a Walled Lake, Michigan, para encontrarse
con un hombre pequeño, de piernas encogidas, hombros huesudos,
camiseta con la palabra BIONIC en el pecho, zapatillas rojas y
bermudas a cuadros. El aspecto general, apunta mentalmente, es
el de una cigüeña con gruesas gafas de concha empotrada de mala
manera en el porche. No importa. Si le sigue el juego, la entrevista
con Frank lo hará superar el dolor, convirtiéndose en modelo de
conducta. Ese es su destino, está en la última yarda del touchdown.
Pero Herb es un exdelantero de americano, en silla de ruedas, con
zapatillas rojas, así que sólo se le antoja mandar todo al cuerno,
insultar al periodista, contarle un sueño, afirmar que él, lo mismo
que Ulysses Grant, es un verbo, arrancarse a llorar para terminar
disculpándose. El veterano, claramente, no se ajusta a lo que Frank
tiene en mente (perseverancia, trabajo en equipo, camaradería), así
que se despide sin perder jamás la compostura. Su profesionalismo
es a prueba de extravíos y dudas melancólicas.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-64

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

El periodista deportivo aparece en 1986 y para mí ahí termina el
minimalismo del realismo sucio. Porque Ford es un novelista capaz
de contar un día en 236 páginas. Su narrador estrella prolonga —con
ajustes regionales, me parece— la ecuanimidad superficial de Carver.
Su mérito reside en otro lado: trasplantar al campo del periodismo
deportivo —subgénero de otro subgénero si somos idealistas,
género estrella del mercado estadounidense si somos realistas— el
hábito más rancio del modernismo literario: ficcionalizar la poética
de la novela como el código operativo encargado de significar en
última instancia los materiales de la historia. En la siguiente novela,
El día de la independencia (1995), Frank Bascombe trabaja en bienes
raíces, el tono edificante de la nota deportiva le parece inhabitable.
Los cuervos en Berlin
Entonces, reconozcamos que nadie sabe exactamente qué fue el
realismo sucio, o el minimalismo estadounidense, o cualquier otro
mote aplicado a la brigada redneck de los 80, como llamaron al
grupo sus detractores. Eso nos permite hablar de Lucia Berlin, a
quien el mercado editorial suele comparar con Carver a pesar de los
desmarcajes de la autora: “I wrote like him before I ever read him”.
La producción de Berlin, hasta donde sé, arranca en 1961
con la publicación de “Mama and dad” en el número 4 de la revista
de Saul Bellow, The Noble Savage. O sea que algún hijo putativo de
Granta anda por ahí, reciclando cintillos. No, Lucia es una autora
de frontera en la línea de James Fenimore Cooper, Louis L’Amour,
Ray Loriga cuando quiso ser neoyorquino y se conoció todas las
casas del panqué de la frontera Estados Unidos-México. Esa mirada
imperial sobre el otro racializado no me interesa, no en el caso de
Berlin. Pero me interesan mucho sus series de miniaturas: salas de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-64

121

�Roberto Kaput González Santos / Americana

emergencia, problemas con la bebida, trabajos manuales, drifters
solitarios, cuerpos frágiles, cuervos, parejas fracasadas, fragmentos
dispersos en sus cuentos con los que el lector puede reconstruir
paisajes afectivos profundamente americanos.
Podría decirse que los matices autoficcionales de las series de
Berlin funcionan como las acuarelas de Winslow Homer: la autora
echa mano de las cualidades de las superficies con las que trabaja
persiguiendo en última instancia un efecto de luz. El mejor realismo
americano dialogó siempre con la pintura. Tengo la impresión de
que la fijación de Martín Luis Guzmán —quien vivió a las orillas
del Hudson— con la luz del valle de México surgió de ahí; igual me
equivoco, no pasa nada. El punto es que justo en ese cruce se aprecia
mejor la manera en que las narradoras de Lucia iluminan la realidad.
Bajo esa diafanidad sombría, de secado impredecible, “Homing”
es su obra maestra, un clásico de la cuentística estadounidense, la
narración que articula, además, la serie que más me inquita.
El pequeño misterio de la aparición de los cuervos abre el
cuento. El lector —quién no— recuerda las figuras, escucha los
graznidos de la parvada al atardecer. Pero lo que mengua tras sus
formaciones es la luz del sol. Cuando la noche finalmente cae, las
aves se ocultan en uno de los árboles situado frente a su casa. La
mañana siguiente, cuando los primeros albores iluminan las rocas
del monte Sanitas, la narradora sólo ve ciervos. ¿Se marcharían por
la noche? La escena se repite por algún tiempo: cientos de pájaros
negros salidos de quién sabe dónde por la tarde, ocultos entre el
follaje de un arce por la noche, desaparecen antes del amanecer.
Ahora es invierno, los cuervos migran. Su ausencia empuja a la
narradora a repasar su vida desde los supuestos de una ficción
asordinada que opaca el remordimiento: ¿Y si hubiera hablado
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-64

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

con Paul? ¿Y si se hubiera casado con H? ¿Y si hubiera vivido con
Wilson? ¿Y si su familia hubiera muerto en un terremoto? ¿Y si
hubiera pedido ayuda? No importa, declara aferrada a su tanque de
oxígeno, todas las combinaciones desembocan en la misma soledad,
en el mismo porche bajo las piedras de Dakota. Los hechos de la
vida son predecibles e inevitables, llegan al pardear la tarde, como
cuervos.
Cintillo
Ahora que la gran mudanza digital nos transformó en exploradores
de mundos virtuales, espero que el metaverso sucio o cualquier otro
sistema de notación formal nos libre de la tentación de reescribirnos
sin culpas ni consecuencias; lo otro, como lo mostraron en su
momento estos tres autores, es insoportable.

Referencias
Berlin, L. (2016). A manual for cleaning women: Selected stories. USA:
Picador.
Carver, R. (1989). What we talk about when we talk about love: Stories.
USA: Vintage.
Ford, R. (2010). The sportswriter. USA: Vintage.
Onetti, J. (2012). Cuentos completos. España: Alfaguara.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-64

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�Reseñas
Humanitas, vol. 3, núm. 5, 2023

Saberse no solx:
sobre [Contra]Dicción
(Monterrey, UANL: 2022, 112pp.)
de Luis Armenta Malpica.
Ángel Gerardo Hernádez Candelaria
Universidad Autónoma de Nuevo León,
San Nicolás de los Garza, México
Comenzaré por fingir que no escribo esto siendo víctima del descoloco
y los nervios. exponerse a un poemario, así como quien habla de la
exposición a cierto material radioactivo, nunca es tarea fácil. eso queda
claro. no solo por el despojo que nos convidan los puntos de inflexión
ni las coyunturas que el/la posible lector/a encuentra en sí, en el
lenguaje, en el poema, sino porque siempre, siempre, siempre, leer y
escribir poesía lleva consigo cierto grado de convicción, cierto riesgo.
no cabe duda, hay que aclararlo, que incluso con todo y las tensiones
tendidas entre el gusto y lo est-ético, aquello que quizás se conmina
cuestión de gustos, puede entreverse un rastro, e l r a s t r o , que el
lenguaje cimbra tras de sí, en los poemas. este rastro puede guiarnos,
en el mejor de los casos, a una alta esfera, ora ficticia, ora entreverada
de revuelos y maromas, que termine por convertirse en una cierta
incertidumbre de que algo, quizás, en su ir y venir, nos ha sido dado.
tengo fe y certeza de ello. podría incluso jurarlo por Madonna.
124

�Humanitas, vol. 3, núm. 5, julio-diciembre, 2023

Leí a tiempo, justo después de sobajar pendientes y
pintarme las uñas, [Contra]Dicción (UANL, 2022) del poeta Luis
Armenta Malpica para terminar por no arrancarme las cejas de
tanta coraje. la obra galardonada con el Premio Iberoamericano de
poesía Minerva Margarita Villarreal 2021 hace gala de un conjunto
variopinto de inquietudes que constriñen a Yo entre los muros del
poema. hablamos de Yo, entonces, porque Yo se nombra atravezdx
en un juicio donde cuartilla a cuartilla, como si habláramos de salar
el terreno de conquista, deja claras cada una de sus convicciones que
no son pocas. “No me importa si la poesía/resulta transparente/o
es oscura/mientras sirva de espejo”(p.12) sentencia Yo y los poemas
de los que allí se habla nos devuelven astillada la certeza y su palabra.
si bien este recurso donde lo que convencionalmente llamamos E
L yo poético pasa a tomar forma, a ser un ente autónomo bien
cincelado a gusto de quien escribe, Armenta Malpica y su [Contra]
Dicción son capaces de retorcer la torcedura y ofrecernos una obra
honesta, consciente, íntima y profundamente viva que, al filo de
la incertidumbre, sin miedo, se abre en canal a las posibilidades
construyendo para sí, para ti, para Yo, un espacio que invita a
habitarlo, un espacio para habitar[se].
Ahora, hoy en este tiempo tan raro, en este mundo tan
inmerso en la inquietud y en las políticamente correctas buenas
consciencias, las más de las veces, si no es a forma de correctivo,
pareciera que un poema es una máquina que pretende resanar
superficies cariadas, y ya ni hablar del ultraje a la palabra donde
ese quehacer que supuestamente acuñaban lxs poetas y que devino
incendio y urgencia, de hoy a un tiempo, se ha volcado en agresividad
pasivamente pasajera. pero no todo se ha echado a perder un libro
como este, un yo como Yo que se sabe en movimiento e inserto
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

125

�Ángel Gerardo Hernández Candelaria / Saberse no solx

en un lugar, en una lengua, en alguna parte, deja en evidencia que
siempre existe algo que nos une con lx otrx, porque Yo se sabe
no solx. basta con revisar el apartado que da cierre a la obra,
donde quedan declarados los rostros que acompañan a Yo y sus
poemas, para comprender que, así como el lenguaje se compone de
convenciones y retazos de otros tiempos, [Contra]Dicción también
invita a otras voces, tales como John Ashbery, James Merril, el
grupo Los Dragones, J.M. Coetzee, a decir[se] y [contra]decirse a la
cercanía y a la distancia.
Voy a concluir brevemente porque es indudable que Armenta
Malpica distribuye la potencia del recio azote que recibe hoy día la
poesía cuando nos acerca a Yo, cuando además de invitarnos a la
purga de las convenciones usuales en el acto de leer, nos recuerda
que un poema es materia viva en constante combustión, que “a “yo”
no le interesa lo que no arde.” (p.16), que Yo es yo, es tú, es otrx, es
y es siempre.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas3.5-65

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2025 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 4, No. 8, enero-junio 2025, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 31 de enero de 2025.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Jaime Villarreal
Victoria Pérez
Víctor Ruiz
Gonzalo Rojas
Marcos Daniel Aguilar Ojeda
Jonathan Gutiérrez Hibler
Eloy Caloca Lafont
Dalina Flores
Azael Contreras
Ana Verónica Guerrero Galván
Agustín Rodríguez Hernández

�Rubén Gutiérrez Guajardo
Isaac Omar Salas Martínez
Manuel Santiago Herrera Martínez
Carlos Rutilo
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Unidad en la diversidad. Tal podría ser, de manera general, la
descripción de este nuevo número de Humanitas. Revista de Teoría,
Crítica y Estudios Literarios. Unidad: porque cada una de las piezas
que conforman esta octava entrega aporta un enfoque crítico y
novedoso. Diversidad: porque los artículos, ensayos y reseña que
lo integran se hacen cargo de una pluralidad temática y formal. No
escapan aquí los abordajes críticos de obras literarias; la relectura (y
resignificación) de la tradición; ni el cuestionamiento al canon; pero
se añaden, además, las interpretaciones de fenómenos recientes,
como las humanidades digitales y la inteligencia artificial.
En la sección de “Artículos”, Jaime Villarreal y Victoria
Pérez ponen en práctica una original relectura del mito en la célebre
novela Casandra (1983), de la escritora alemana Christa Wolf. La
peculiaridad de poema “Ovillejos” (sus desdoblamientos y el
tratamiento explícito de los mismos procesos de creación) de sor
Juana Inés de la Cruz es estudiada por Víctor Ruiz. Gonzalo Rojas
Canuoet dialoga con Gilles Deleuze (en concreto con su ensayo
Diferencia y repetición) y, a partir de ahí, reflexiona en torno al pensamiento
creativo. Dentro del vasto repertorio de “transterrados” españoles en
México, tal vez José Moreno Villa sea uno de los menos estudiados:
Marcos Daniel Aguilar Ojeda intenta revertir esa condición con la
aproximación ensayística a su crítica de arte y, en concreto, a los
ensayos La escultura colonial mexicana (1942) y Cornucopia de México
(1940), que Moreno Villa publicó en su estadía mexicana. Con esta
pieza cerramos la sección.
1

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

Cinco ensayos dedicados a explorar el uso y desarrollo de las
humanidades digitales en México conforman el dosier este número,
cuyo título precisamente es: “Humidades digitales: perspectivas
mexicanas”. Jonathan Gutiérrez Hibler plantea la posibilidad de ejercer
una lectura distante (esto es, echar mano de métodos computacionales
para analizar datos literarios) al suplemento cultural Sábado de periódico
Unomásuno. La revisión de los avances y desafíos de la enseñanza y el
aprendizaje de las humanidades digitales en nuestro país es realizada
por Eloy Caloca Lafont. Del vínculo entre ésta y la literatura infantil
se hacen cargo Dalina Flores y Azael contreras. Por su parte, Ana
Verónica Guerrero realiza una “macronanalítica” al proyecto editorial
LibrosMéxico. Finalmente, Agustín Rodríguez Hernández describe la
experiencia (y las posibilidades) de trabajar con herramientas digitales
en el campo de la edición.
La sección de “Notas” nos ofrece dos ensayos sobre sendos
polos (temáticos y temporales) de la cultura hispanoamericana: la
ficción sobre las inteligencias artificiales y la hermenéutica sobre
el pensamiento religioso decimonónico. En el primero, Rubén
Gutiérrez Guajardo se plantea, desde la filosofía, los límites y
alcances de la IA, y lo hace a través de la lectura de la novela Maniac
(2023) del escritor chileno Benjamín Labatud; y, en el segundo, Isaac
Salas y Manuel Santiago Herrera ensayan, alalimón, un abordaje
crítico e historiográfico al semanario católico La Luz (editado en
Monterrey en el siglo XIX).
Carlos Rutilo aporta, a guisa de cierre, una lectura emocional
y crítica a la sección de “Reseñas”: “Las ensoñaciones que tienden
a retornar a los laberintos de la infancia”, donde se hace cargo del
reciente poemario Estrellas mentales (2024), de Fabricio Gutiérrez.
2

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Este repertorio confirma la variedad temática de esta octava
entrega de Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios;
confiamos en que su lectura reafirme la intensión que ha impulsado
la publicación desde el inicio: la reflexión crítica.
Víctor Barrera Enderle

3

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Reescritura subversiva del mito de la adivina
troyana en Casandra de Christa Wolf
Subversive rewriting of the myth of the Trojan
prophetess in Christa Wolf´s Cassandra
Victoria Pérez
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
victoria.perez@correo.buap.mx

Jaime Villarreal
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
jaime.villarrealrdz@gmail.com

Resumen. Este artículo propone un estudio sobre la reelaboración del
mito de Casandra en la obra homónima de Christa Wolf. Tras explicar los
conceptos del mito y de la novela histórica, se busca definir el proceso
de creación de la obra como una escritura palimpsestuosa, identificando
en ella tres procedimientos para reinterpretar el mito de la hija de
Príamo: la transmotivación, la desmoralización e interacciones textuales.
La herramienta teórica que respalda nuestro análisis proviene de la
narratología (Genette, 1989). Se concluye que, aunque el mito continúa
siendo relevante en nuestro presente contemporáneo, está en constante
proceso de elaboración. A través de su obra, la escritora alemana, al
subvertir el discurso mítico, abre la puerta al interior del personaje principal
de Casandra.
Palabras clave: reescritura, novela histórica, mito, intertextualidad,
hipertexto,

4

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Abstract. This article proposes a study on the reworking of the
Cassandra´s myth in Christa Wolf ’s homonymous work. After explaining
the concepts of the myth and the historical novel, the aim is to define the
process of creating the work as palimpsestuous writing, identifying within
it three procedures for reinterpreting the myth of Priam´s daughter:
transmotivation, demoralization, and textual interactions. The theoretical
tool supporting our analysis comes from narratology (Genette, 1989). It is
concluded that, although the myth remains relevant in our contemporary
present, it is in a constant process of elaboration. Through her work, the
German writer, by subverting the mythical discourse, opens the door to
the inner world of the main character, Casandra.
Keywords: rewriting, historical novel, myth, intertextuality, hypertext,
epigraph.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Introducción
Nacida en una familia de clase media y con fuertes convicciones nacionalsocialistas, Christa Wolf apenas tenía seis años cuando, en la
escuela, junto con otros compañeros, entonaba el himno de la Alemania nazi. El uniforme del Bund Deutscher Mädel (la versión femenina
de la Juventud hitleriana) le proporcionaba un fuerte sentimiento de
pertenencia y obediencia. Los planes de estudio escolares incluían la
difusión de ideas racistas y patrióticas, y en su hogar se respiraban los
mismos parámetros fascistas. Pocos años más tarde, ante la amenaza de la llegada del ejército soviético en 1945, Christa, junto con su
hermano y su madre (su padre murió en el frente en 1939), se dirigió
hacia el oeste, al igual que la mayoría de sus compatriotas. En una fría
noche, después de caminar semanas por la carretera, tuvo una experiencia que le permitió darse cuenta de “[...] la cruda realidad del fascismo alemán. Todo en lo que se había apoyado aquella gran ilusión
se desmoronó. Fue tan fuerte el sentimiento de vacío que ni siquiera
tenía ganas de seguir huyendo” (Román Prieto, 2005). Ya siendo una
escritora celebrada, expresó sus sentimientos de esta manera:
Nunca había visto la guerra tan de cerca. Me di cuenta de que no
es lo mismo ver enemigos muertos, despedazados, en la pantalla
de un cine, que tener yo misma de repente en mis brazos a un
niño de pecho muerto de frío y tener que entregárselo a su madre;
que es diferente oír murmurar la palabra “comunista” siempre
relacionada con la de “criminal” a, de repente, sentarme al fuego
junto a un comunista alemán vestido con el uniforme de un
campo de concentración, […] (Wolf, 1995: 12).

Desde aquel momento, empezó a reflexionar sobre algunos
planteamientos que hasta entonces muy pocas personas se habían
6

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

atrevido a cuestionar: ¿por qué las chicas de la juventud hitleriana
tenemos que odiar a los comunistas o a los judíos si son personas
que ni siquiera conocemos? Después vendrán éxitos y fracasos,
acusaciones y reconocimientos, largos períodos de satisfacción
mientras realiza investigaciones históricas y no menos prolongadas
etapas de silencio, pero el derrumbamiento de este primer mito
en su vida siempre la acompañará en su social e ideológicamente
comprometida creación literaria. Este compromiso consiste, entre
otros factores importantes, en la rigurosa documentación y la
investigación profunda de fuentes arqueológicas, etnográficas e
históricas acerca de las condiciones de la vida de la época sobre la
que escribe. Al contar con este material, la ensayista alemana inserta
en sus producciones literarias historias alternativas o apócrifas para
así poder adscribir nuevos simbolismos a las historias ya existentes.
En este trabajo se analizan los procedimientos intertextuales
de transmotivación, desvalorización y las interacciones textuales
presentes en la novela Casandra de la escritora alemana Christa Wolf
con el fin de comprender en qué consiste la subversión del discurso
mítico en torno a la profetisa troyana.
La vigencia del mito y el resurgimiento de la novela histórica
Desde tiempos remotos, el mito ha desempeñado un papel
trascendental en la vida de las sociedades humanas al configurar sus
pensamientos, explicar fenómenos naturales y ofrecer respuestas
a las preguntas sobre el origen del mundo, así como a los enigmas
de la vida y la muerte. En este sentido, el mito puede entenderse,
siguiendo a Jolles (2017), como una narrativa que surge a partir de
un acontecimiento específico en la que se plasma el destino de algún
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

ser humano. La estructura narrativa de estos relatos está orientada
hacia la resolución de conflictos entre dos bandos bien definidos, tal
como se aprecia en los mitos de la cultura grecolatina, donde se busca
el equilibrio y la armonía entre el mundo humano y el de los dioses.
Al fusionar lo religioso, lo metafísico y lo cultural de los pueblos, los
mitos impregnan sus creencias, leyendas, ritos y tradiciones. Es por
estas razones que los mitos reaparecen constantemente en la literatura.
Que los mitos sigan siendo una fuente de inspiración para
las creaciones artísticas no implica que estos pasen de los relatos
pertenecientes a la mitología colectiva de una cultura o etnia a las
narraciones más recientes de manera inocente. En otras palabras,
cuando un mito con su temática y personajes característicos es
adoptado por un texto literario específico, debe ser reformulado,
reestructurado y replanteado según las necesidades morales,
estéticas y sociohistóricas del autor del nuevo texto. Este proceso
de elaboración o actualización del mito se conoce como reescritura;
en él, los aspectos fundamentales de la historia transmitida por la
tradición literaria se conservan, aunque pueden adquirir significados
y simbolismos diferentes” (Herrero Cecilia, 2006).
La Segunda Guerra Mundial, el Holocausto judío y las
detonaciones de bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki
pusieron en entredicho el pretendido progreso racional de la
humanidad. Hacer arte y escribir después de Auschwitz era un reto
y un mandato. En este contexto histórico, el arte y la literatura no
solo actúan como fenómenos de expresión, sino como medios
para manifestar la conciencia, tratando de revitalizar, reconstruir
y comprender el pasado histórico. Al respecto, Lukács afirma:
“Lo importante es procurar la vivencia de los móviles sociales e
individuales por los que los hombres pensaron, sintieron y actuaron
8

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

precisamente del modo en que ocurrió en la realidad histórica”
(1966: 44). En estos tiempos de transformación y tumulto, surge la
novela histórica que destaca por su relectura crítica y desmitificadora
del pasado, mostrando explícita desconfianza hacia el discurso
historiográfico oficial en la producción de versiones oficiales de la
Historia (Pons, 1996).
Durante las décadas de los setenta y ochenta, el lector
europeo presenció un verdadero renacimiento de la novela histórica.
Dentro de esta corriente literaria, el número de mujeres dedicadas
a ella creció notablemente. Muchas escritoras optaron por elegir
como protagonista a una figura femenina que de algún modo había
contribuido a la emancipación de la mujer. Otras, obedeciendo al deseo
de demostrar que a lo largo de todas las épocas ha habido mujeres
prominentes, aunque no siempre se haya reconocido su importancia,
retrocedieron hasta el mito y reelaboraron figuras clásicas. A pesar de
estas diferencias, todas las autoras comparten la necesidad de rechazar
el lenguaje y los discursos heredados del patriarcado. Lo que proponen
como sustituto varía, ya que, como afirma Ciplijauskaité (1994), uno
de los rasgos distintivos es precisamente lo fluctuante, lo inasible, lo
que sigue los movimientos de la vida, lo que aún está en formación
y no pocas veces en contradicción. Uno de los modos narrativos
privilegiados en la novela histórica producida por mujeres es la forma
autobiográfica o la narración en primera persona, ya que mediante
este desdoblamiento les permite realizar la auto-observación crítica y
llevarlas al auto-descubrimiento.
Lo anteriormente mencionado es aplicable a la mayoría de las
obras de Christa Wolf, especialmente a su novela Casandra, una antiIlíada (Siguán, 1994), en la cual la heroína principal busca expresarse
con su propia voz. Para explicar cómo se reelabora el relato de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Homero en la propuesta de Wolf y comprender mejor la originalidad
del personaje de Casandra, es útil proporcionar al lector un breve
recorrido por los textos antiguos que hacen referencia a la sacerdotisa,
reflejando los progresivos cambios que ella experimenta de una obra a
otra y, posteriormente, presentar un esbozo de la obra analizada.
Evolución del personaje de Casandra: de Homero a Wolf
En la Ilíada, Homero menciona a la hija de Príamo en dos ocasiones,
destacando su belleza entre las hijas del rey, hecho que fue ignorado
por los trágicos griegos posteriores. No obstante, se trata de una
característica física, sin ninguna alusión a cualidades sobrenaturales.
En la Odisea, través de la voz de Agamenón Homero hace otra
referencia a la heroína: “Oí la misérrima voz de Casandra, hija de
Príamo, a la cual estaba matando, junto a mí, la pérfida Clitemnestra;
y yo, en tierra y moribundo, alzaba los brazos para asirle la espada”
(Odisea, XI. 404). La muerte de la sacerdotisa troyana junto a
Agamenón es el único rasgo significativo que pasará desde Homero a
la tradición literaria posterior con respecto al personaje de Casandra.
En el Saco de Troya de Pseudo-Apolodoro (180 a. C.),
Casandra ya es presentada como profetisa, mientras que, en la
Orestíada, Esquilo (458 a. C.) le atribuye características habituales
como fidelidad hacia a su amo Agamenón y la aceptación de su
destino al enfrentar dignamente su muerte. Esta condición resignada
y respetuosa se deriva del espíritu religioso de la obra, que destaca
los valores arraigados en aquella época gloriosa, tales como la
democracia, la justicia y el orden social y familiar representado a
través del matrimonio.
La primera alusión a la virginidad de la adivina y al crimen
cometido por Ayax la encontramos en las Troyanas de Eurípides (415
10

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

a. C.). En este contexto, ella ya no es presentada como la esclava o
la concubina respetuosa de su dueño; por el contrario, a través de
relaciones forzadas con el líder Atrida, busca la destrucción de la
casa de Agamenón. Además, la Casandra de Eurípides se enfrenta
a la muerte llena de odio hacia el enemigo invasor, pero también
experimenta una sensación de felicidad porque su muerte significa
la del asesino de su padre y sus hermanos.
En la literatura griega del primer siglo antes de Cristo,
Casandra aparece nuevamente, esta vez en la Eneida de Virgilio
donde continúa siendo uno de los personajes secundarios. Sin
embargo, para su construcción, se retoman casi todos los temas
desarrollados de alguna manera en obras literarias griegas anteriores
a su época: como el de la pathenía o la virginidad, el rechazo social
por considerarla loca y por su don profético.
El historiador griego Pausanias, que vivió en el siglo II d. C.,
quizás fue el único en su obra Descripción de Grecia en mencionar que
Casandra había dado a luz a unos gemelos, los cuales morirían junto
con su madre.
En la Alta Edad Media, como bien lo explica Siguán (1994),
la figura de Casandra se usó como contraposición a la inmoral
Helena, cuya infidelidad provocó la muerte de miles de guerreros
griegos. Siglos después, la figura de la sacerdotisa troyana adquirió
connotaciones de brujería, lo que la oscureció y la volvió más maligna.
Posteriormente, Schiller en su obra Kassandra (1802) desentierra el
modelo del mito clásico y la presenta como marginada y rechazada
por quienes la rodean.
Como hemos observado en todas estas versiones del mito,
la heroína carece de conocimiento propio y funciona simplemente
como el instrumento o portavoz del dios Apolo, quien la utiliza. No
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

11

�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

obstante, a lo largo de los siglos, el gran número de autores que han
interpretado el mito desde diversas perspectivas han incorporado
al personaje de la hija del rey troyano Príamo una serie de nuevos
elementos y características. Estos aspectos actualizan su relevancia y
la hacen válida para explicar el contexto en el que estas obras fueron
producidas.
Al igual que la Ilíada, la narración en Casandra comienza in
medias res, en el momento en que la profetisa se encuentra frente
a la Puerta de los Leones en Micenas. Gracias a su don de prever
el futuro, ella sabe que al cruzar la puerta encontrará su muerte a
manos de Clitemnestra, la esposa de Agamenón, quien la trajo aquí
en calidad de concubina después de la caída de Troya. Exhausta
por la larga travesía y el constante miedo por el destino de sus hijos
gemelos, fruto de su amor con Eneas, Casandra relata su versión de
las causas de la guerra troyana y cómo ella la vivió y percibió.
A pesar de ser hija del rey, se le prohibió participar en la
actividad política y tomar decisiones importantes para el estado
debido a su condición de mujer. Con el deseo de obtener más
libertad e influencia en sus conciudadanos, decide convertirse en
sacerdotisa y acepta el pacto propuesto por Apolo, quien le ofrecía
el don profético a cambio de amor. Sin embargo, una vez instruida,
Casandra se niega a cumplir su promesa y como castigo, Apolo la
priva del don de persuasión; desde entonces, aunque profetiza con
verdad, nadie cree en sus palabras.
En las últimas horas de su vida, a través de recuerdos, repasa
su extraña relación con Pántoo, el griego; visualiza la muerte de
Pentesilea a manos de Aquiles, quien la ultrajó ya muerta; evoca su
propia violación por el Pequeño Ayax, en la tumba de los héroes,
ante los ojos de Hécuba. Las imágenes vienen y van: el sacrificio
12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

de su hermana Políxena, utilizada por Príamo como carnada para
Aquiles; la muerte de su hermano mayor Héctor, la “nube oscura”,
y, por supuesto, la caída de Troya.
Casandra como escritura palimpsestuosa
Producir una obra literaria implica incorporarse al conjunto de textos
anteriores y, de esta manera, crear un “espacio multidimensional
donde una diversidad de escrituras, ninguna de ellas original, se
fusionan y contrastan” (Barthes, 1978: 146). Darío Villanueva
propuso el término escritura palimpsestuosa para describir este
modo de crear nuevos textos:
Si siempre escribir significó imitar los modelos precedentes, en el
fecundo equilibrio entre tradición y originalidad, ello ha cobrado
nueva vigencia en la escritura “palimpsestuosa” –por remedar el
conocido libro de Genette1 sobre ‘la literatura en segundo grado’–
característica de esta época cenital en la que, como Umberto Eco
ha reconocido, la vanguardia se ha convertido en tradición y ya no
cabe ser escritor (ni lector) adánico, ya no se puede defender ni
restaurar la ingenuidad (Villanueva, 1992: 27)

Para reinterpretar del mito de la adivina troyana, con el
objetivo de reconstruir una nueva imagen de ella, humanizarla
y otorgarle la posibilidad de experimentar el amor, Christa Wolf
no solo emprende un viaje a Grecia para explorar los lugares más
mencionados por Eurípides en las Troyanas, sino que también
profundiza en las bases de las diversas fuentes relacionadas con
Casandra, documentándose sobre las condiciones de vida en aquella
época. En uno de sus ensayos la novelista escribe:
1 Por su parte, Genette (1989: 495) explica que palimpsestuosa es un
término inventado por Philippe Lejeune para definir la lectura racional.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Una vez que me he trasladado de Berlín a Mecklemburgo, [...]
cuando por fin he acabado de deshacer mi maleta y de vaciar la
bolsa de libros en el cuarto de trabajo [...] todavía me queda la
tarea de enumerar algunos de los títulos que yacen, perfectamente
legibles, sobre la montaña de libros escondidos más abajo: [...]
Madres y amazonas, Diosas, Las mujeres en el arte, El secreto del oráculo,
[...]. Y sin embargo esta lista, incluso si hubiera de continuarla,
no te daría una idea adecuada de la notable mescolanza que han
constituido mis lecturas del último año, porque la arqueología, la
historia antigua y los autores clásicos están todavía en otra maleta
(Wolf, 1986: 120-121).

Mediante este arduo trabajo de Wolf, el lector contemporáneo
puede “visitar [el pasado], con ironía, sin ingenuidad” (Eco, 2004:
770).
Transmotivación como procedimiento intertextual
Siguiendo a Genette (1989), entendemos la transmotivación como la
sustitución de un motivo presente en el texto origen por otro, que se
plantea en el texto nuevo. En el caso que nos ocupa, este mecanismo
opera, en primer lugar, a nivel temático entre la Ilíada y Casandra,
cuyos títulos aparentemente reflejan el foco narrativo central. No
obstante, en el caso del texto homérico, no son los acontecimientos
de la guerra que estalla en Ilión –el nombre griego de Troya– los
que representan la tarea narrativa del rapsoda. Lo que la Ilíada busca
narrar se anuncia en sus versos iniciales:
Canta, oh diosa, la cólera de Pelida Aquiles; cólera funesta que
causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Orco muchas
almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de
aves ―cumplíase la voluntad de Júpiter— desde que se separaron
disputando el Atrida, rey de hombres y el divino Aquiles (Il., I, 1).

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La apertura del relato plantea dos motivos principales
del poema: celebrar y alabar la ira de Aquiles, la cual surgió en el
décimo año de la guerra, además de cumplir la voluntad de Júpiter
(o Zeus, según la mitología griega). Los siguientes veinticuatro
cantos corroboran esto. Al iniciar la obra con una pasión como la
ira, el autor puede introducir subordinadamente otros temas que
abarcan extensos episodios, desarrollados en dos terrenos espaciales
distintos: los cielos y la tierra, lo humano y lo divino.
El texto imitador, Casandra, tiene como objetivo reconstruir
los hechos de la guerra troyana desde la perspectiva de los saqueados,
presentada a través de la voz de la profetisa. Desde el comienzo
de su relato, donde se especifica su tema, conocemos su desenlace:
“Con mi relato voy hacia la muerte. Aquí termino, impotente [...]”
(Wolf, 1987: 11). Si a lo largo de su monólogo la adivina se pregunta
por qué deseó el don de la profecía, el lector se cuestiona: ¿Por qué
o para qué la heroína, consciente de su inminente muerte, tiene el
deseo de hablar sobre su vida? La respuesta nos la ofrece la misma
narradora:
Le rogaré a esta mujer horrible que me perdone la vida. Me arrojaré
a sus pies. Clitemnestra, enciérrame, eternamente, en tu mazmorra
más oscura. Dame apenas para vivir. Pero, te lo imploro: envíame
a un escriba o, mejor aún, a una joven esclava de aguda memoria y
voz sonora. Ordena que repita a mi hija lo que escuche de mí. Y que
ella lo haga a su vez a su hija, y así sucesivamente. De forma que,
junto a la corriente de cantares de gesta, ese riachuelo diminuto,
fatigosamente, pueda llegar también a los hombres lejanos, quizá
más felices, que un día vivirán (Wolf, 1987: 99).

La razón que lleva a Casandra a rogar por su vida es la
necesidad de dejar un testimonio de los eventos que la llevaron
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

a su situación actual. Según ella misma menciona, los griegos
narrarán esos mismos sucesos a su manera. Lo que la profetisa
busca transmitir no es simplemente la historia de la guerra, sino más
bien las relaciones humanas inherentes. Su destinataria necesaria
es una joven esclava, quien, al igual que Casandra, se encuentra
marginada, y se espera que comprenda el mensaje y lo transmita a
las generaciones venideras.
Es evidente que los principales motivos en ambas obras
están relacionados con los sentimientos humanos: la cólera en el
caso de la Ilíada y el temor de la sacerdotisa de desaparecer sin dejar
rastro en el discurso sobre la guerra de Troya, en el hipertexto de
Casandra. Wolf elimina el motivo homérico basado en un sentimiento
destructivo y lo sustituye por otro, también de carácter sentimental,
pero con consecuencias positivas que se despliegan en una red de
motivos igualmente importantes: resaltar el papel de las mujeres en
los eventos de la guerra, describir sus actividades diarias y mostrar su
influencia en la sociedad troyana y griega antigua. Esta modificación
de los motivos, o transmotivación, brinda a la autora la oportunidad
de presentar la guerra de Troya desde la subjetividad de la heroína,
desde la perspectiva de los perdedores. De esta manera, Casandra se
convierte en una suerte de espejo que modifica o invierte el relato
de Homero.
Desvalorización como procedimiento de
subversión del discurso mítico
Los personajes de Casandra migraron desde textos clásicos y
modernos, y son fácilmente reconocibles no solo por sus nombres,
sino también por las acciones que llevan a cabo: Paris, abandonado
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recién nacido en el monte Ida y rescatado por los pastores; Héctor,
quien confronta a Aquiles y muere defendiendo su patria; Agamenón,
el esposo despechado, que emprende un viaje a Troya con el pretexto
de rescatar a su esposa, Helena. Sin embargo, al migrar de los textos
originales, que a su vez fueron reescritos en múltiples ocasiones, los
personajes adquieren nuevas características personales, habilidades
divinas diferentes, aspectos físicos o estatus sociales modificados.
Genette denomina a esta técnica intertextual como transvalorización
(o transvaloración), es decir, la alteración del sistema de valores del
hipotexto al dar valor a lo que antes carecía de él, o viceversa.
En Casandra, uno de los elementos más significativos es el
tratamiento del personaje de Aquiles, posiblemente el más destacado
y canónico en el arte romano. En la Ilíada, Aquiles se presenta como
un héroe no solo en el sentido mitológico, que describe a un individuo
nacido de la unión entre un dios o diosa y un ser humano, y que
conoce su destino adverso y está dispuesto a enfrentarlo, sino también
en un sentido más actual: Aquiles representa a alguien que posee las
cualidades más admiradas en su tiempo: inteligencia, autoridad moral,
belleza y vitalidad. No es de extrañar que Homero lo haya descrito
como “el de los pies ligeros”, el epíteto más utilizado para el guerrero
griego por excelencia. Además, era considerado un gran amigo, una
cualidad que encarnaba un auténtico ideal para los antiguos griegos.
Cuando Héctor, creyendo que Patroclo era Aquiles, lo mata, el hijo
furioso de Tetis busca vengar la muerte de su amigo de la infancia,
con quien compartió numerosas aventuras. Colmado de ira, Aquiles
marcha al campo de batalla con un solo objetivo: matar a Héctor. En un
terrible combate, ambos personajes se enfrentan, aunque el príncipe
troyano es consciente de que sus fuerzas no son suficientes para
vencer al héroe griego. Después de darle muerte al valeroso Héctor,
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Aquiles realiza acciones que transgreden lo que hoy consideraríamos
códigos heroicos: arrastra el cuerpo del hijo de Príamo atado a su
carro alrededor de los muros de Troya durante trece días, impidiendo
que reciba los ritos funerarios. En mi opinión, este pasaje de la Ilíada
es uno de los puntos desde los cuales Wolf comienza su trabajo de
transvalorización respecto a la imagen de Aquiles, quien en Casandra se
convierte en “Aquiles la bestia”, un individuo homosexual y resentido,
muy distante del modelo heroico contemporáneo. En este sentido, la
autora traiciona el texto homérico al adoptar una perspectiva opuesta
y desvalorizar lo que en el hipotexto había sido valorado. El hecho de
que Aquiles sea uno de los principales personajes en la Ilíada sugiere
que el tipo de cambio de valores que estamos analizando es una
desvalorización primaria que se utiliza para disminuir el valor humano
del guerrero aqueo.
El punto máximo de desmoralización de Aquiles ocurre cuando ultraja a la amazona Pentesilea, quien llega a Troya tras la ceremonia fúnebre de Héctor para enfrentarse a las tropas griegas y vengar
la muerte del príncipe troyano. La gravedad de este crimen radica en
que la bella amazona ya estaba muerta en el momento de la violación:
Aquiles no salía de asombro cuando se encontró con Pentesilea
en el combate. Comenzó a jugar con ella, y ella quiso hundir su
arma en él. Al parecer Aquiles se sacudió, sin duda creyó haber
perdido el juicio. ¡Enfrentarse con él con una espada… una mujer!
El obligarlo a que lo tomara en serio fue el último triunfo de ella.
Lucharon largo rato […] él la derribó, quiso cogerla prisionera,
pero ella le hizo un arañazo con su daga, obligándolo a matarla.
[…] lo que vino después lo veo como si hubiera estado presente.
Aquiles, el héroe griego, ultraja a la mujer muerta. Aquel hombre,
incapaz de amar a los vivos, se arroja, para seguir matándola, sobre
su víctima. […] Hasta los griegos sintieron que Aquiles había ido
demasiado lejos (Wolf, 1987: 142-143).

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La Ilíada concluye con los funerales de Héctor, y los eventos
posteriores de la guerra troyana, como la introducción del caballo de
madera por parte de los griegos a la ciudad, así como los destinos
de los personajes principales, llegan a nosotros a través de otras
fuentes literarias, como la Odisea, poemas del ciclo épico y obras posthoméricas. En este sentido, Wolf realiza lo que Genette (1989: 468)
denomina como una “amplificación novelesca” del texto homérico,
haciendo referencia a la Etiópida, la primera epopeya que describe la
muerte de la amazona, conocida gracias al resumen que Proclo hizo
en el primer siglo antes de Cristo. Se podría decir que, dentro del
juego de agregar capas textuales para crear un palimpsesto sobre la
relación entre Pentesilea y Aquiles, esta epopeya constituye el estrato
más profundo. Aproximadamente en el siglo III, Quinto de Esmirna
construyó su obra sobre este estrato, donde Aquiles, instigado por
la diosa del amor Afrodita, se enamora de la amazona muerta al
despojarla de la armadura y contemplar su cuerpo. Según este texto,
la muerte de Pentesilea a manos de Aquiles se representa como
una combinación romántica entre el amor y la muerte. En cambio,
en Casandra, Aquiles se presenta como una metonimia de la guerra.
A través de la desvalorización, tanto física como espiritual, de este
personaje, convertido por la técnica intertextual en un anti-héroe,
Wolf expresa su deseo a favor de la paz.
El título y el epígrafe como complejas
interacciones intertextuales
Los formalistas rusos consideran el epígrafe como una inscripción
citada que expresa la colisión principal, el tema o la naturaleza del
texto que precede. Como una suerte de máscara, el epígrafe permite
al escritor enunciar su propia idea utilizando las palabras del otro.
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Tal característica del término lo asemeja a la cita literaria, ya que
ambos tienen como función principal ubicar al lector en el contexto
de la obra de la cual fueron extraídos.
El concepto de epígrafe se reconsidera a través de la
propuesta bajtiniana del dialogismo y la teoría de la intertextualidad
que se desarrolla a partir de ella. En un sentido amplio, la
intertextualidad se refiere a la propiedad que tienen ciertos textos
de mantener relaciones entre sí. De manera más específica, implica
la presencia parcial o completa de elementos de dos o más textos
en uno dado. Desde esta perspectiva teórica, el epígrafe se percibe
como un elemento intertextual que se caracteriza por su naturaleza
dialógica, estética y temática. Al analizar su presencia en el texto, es
esencial considerar dos aspectos: primero, entenderlo como una cita
de un texto anterior; y segundo, reconocerlo como un texto en sí
mismo que interpreta el texto al que precede. En otras palabras, el
epígrafe cumple simultáneamente dos funciones: es tanto el objeto
como el sujeto de la interpretación.
Para Casandra, Wolf selecciona estrofas de la lírica griega
arcaica: “Otra vez me sacude el Eros que afloja los miembros,
agridulce, indomable, animal oscuro”, atribuidas a Safo, a quien
Alceo llamó “la de sonrisa de miel”. Nacida en el año 612 antes de
Cristo, Safo es conocida por ser la musa del dios del amor. Entre
los escritores antiguos que ensalzaron a Eros, no solo Safo destacó;
Hesíodo, aproximadamente dos siglos antes, mencionó el poder de
sus fuerzas sobre el cuerpo humano: “[…] Eros, el más hermoso
entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva
de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata
voluntad de sus pechos” (Hesíodo, Teogonía, vv. 116-132; citado
en Mira Miralles, 1999: 18). En la época grecorromana, Apuleyo,
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neoplatónico, presenta en Eros y Psique la historia de amor entre
una bella joven y una monstruosa serpiente, identificada como
Cupido o Eros. En esta compleja red de textos previos y posteriores
sobre Eros, los versos de Safo adquieren un estatus intertextual
importante, ya que, como señala Bajtín (2003), cada texto es una
transformación de muchos otros, siendo absorbido y referenciado
por diferentes obras literarias.
Para un lector habituado a la ironía textual, el nombre de Safo
sitúa los acontecimientos narrados en tiempos antiguos, sugiriendo
que el contexto histórico de los eventos descritos probablemente
corresponderá a la época arcaica. Este indicio inicial se confirma en
el comienzo de la obra: “Aquí fue. Ahí estaba. […] Esa fortaleza,
una vez inexpugnable, ahora es un montón de piedras, lo último
que vio. Un enemigo hace tiempo olvidado y los siglos, sol, lluvia y
viento la han arrasado” (Wolf, 1987: 11). A partir de esto, podemos
establecer la primera función del epígrafe, que consiste en situar al
lector en el marco temporal de Casandra.
El carácter lírico del epígrafe sugiere la posibilidad de una
novela de amor. Una vez que el lector conoce el título de la obra y
lee la cita de Safo, se inicia un proceso para construir el significado
de la historia al sostener el libro entre sus manos. Sin embargo,
surgen ciertas complicaciones al activar el intertexto y establecer las
conexiones entre el nombre de Casandra y uno de sus principales
rasgos, el sacerdocio. En la Grecia, Roma y prácticamente todos
los pueblos arcaicos, el sacerdocio está asociado con la castidad y la
pureza ritual:
[…] las faltas contra la castidad tienen una consecuencia común
con el homicidio, a saber, la exclusión de las ceremonias religiosas.
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

Los griegos […] a partir de Platón […] acentuaron la pureza
interior. He aquí un muestrario. Sobre la entrada a los templos de
Asclepio (Epidauro) se leía la siguiente inscripción […]: “Quien
entre en el bienoliente santuario debe ser puro […]. Pero la pureza
[…] es pensar cosas piadosas […]”. Y la diosa Iris ordena o exige:
“Sé puro no por medio de un lavado (externamente), sino en la
mente-espíritu […]” (Guerra Gómez, 1987: 199).

El análisis detallado revela que la novela de Wolf sobre la
princesa troyana no se limita a reescribir la narrativa conocida de
la guerra de Troya según la versión de Homero, sino que también
es la historia de la transformación de Casandra, expresada en sus
propias palabras. En la interpretación de la escritora alemana, antes
de convertirse en una devota sacerdotisa en el templo troyano
de Apolo, Casandra es retratada como una mujer. A pesar de su
profundo amor por Troya y su gente, su deseo de participar en la
vida social del palacio de Príamo y su voluntad de servir, no significa
que renuncie al amor, la pasión y el deseo. Su relación con Eneas,
padre de sus gemelos y el único hombre que ama en su vida, es
dolorosa y termina en separación. El epígrafe permite apreciar
las diferencias entre el texto de Wolf y los de los grandes trágicos
griegos. Mientras que en Agamenón de Esquilo, Casandra se presenta
como una víctima resignada y concubina fiel, en la obra de Wolf,
inspirada por el poema lírico-trágico de Safo, la hija de Príamo emerge
como una mujer inteligente, una adivina que basa sus predicciones
en el análisis de su entorno. A diferencia de la representación de
Eurípides en las Troyanas, donde Casandra muere llena de odio por
el invasor enemigo, Wolf concluye la historia de su protagonista con
un pasaje amoroso y nostálgico dedicado a Eneas: “Eneas. Querido
Eneas. […] Pronto, muy pronto, tendrás que ser un héroe. […] Yo
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me quedo. El dolor hará que nos recordemos. Nos reconoceremos
más adelante, cuando volvamos a encontrarnos […]” (Wolf, 1987:
163). Los últimos pensamientos de Casandra antes de su muerte,
con un tono proléptico, otorgan a la obra un matiz esperanzador y
sentimental.
Para la comprensión de la obra y la apreciación de los juegos
intertextuales, el título y el epígrafe, a menudo pasados por alto por el
lector, desempeñan un papel esencial. A menudo, el epígrafe, como
un gesto silencioso o un guiño sutil (Eco, 2002), cuya interpretación
recae en el lector, justifica y aclara el título de la novela. En el contexto
de la obra, el poema de Safo no solo enmarca la novela, sino que
también comenta sobre el texto, aportando una nueva perspectiva
al retrato que Wolf hace de su heroína. Este nuevo significado se
confirma conforme se avanza en la lectura del texto.
Conclusiones
La novela histórica escrita por mujeres representa un quiebre
significativo con una tradición predominantemente masculina.
A pesar de que la sugerencia de Sófocles, de que la mayor gracia
de la mujer estriba en su silencio, ha quedado atrás en la historia,
las mujeres continúan buscando su propia voz. A través de gritos,
llantos y cánticos, la voz femenina se está consolidando cada vez
más, explorando nuevas formas de desarrollar un discurso distinto,
uno que desafíe las convenciones establecidas. Esta subversión se
manifiesta en todos los niveles y aspectos de la creación literaria:
desde los temas y las tradiciones culturales hasta los modelos
estilísticos y las estrategias narrativas.
Christa Wolf se compromete con este enfoque al interactuar
con discursos míticos anteriores, enfocándose en la interioridad
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�Jaime Villarreal y Victoria Pérez (BUAP) / Reescritura subversiva del mito

de la heroína y utilizando la primera persona gramatical para una
voz más persuasiva. Al ser fielmente infiel al modelo de la novela
dialógica, la escritora revela la verdadera intimidad del personaje al
subvertir el tema de su virginidad. Esto permite dar cuenta de una
experiencia más plena, un aspecto que previamente era impensable
desde la perspectiva femenina.
Además, la lectura palimpsestuosa se convierte en un
instrumento óptico que permite al lector sumergirse en la novela. Sin
esta técnica, el libro se asemejaría a un cristal borroso, dificultando
nuestra complicidad con la autora. Desde nuestra condición
posmoderna, nos permite establecer un guiño hacia el universo
grecorromano, compartiendo así una experiencia más profunda.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-104

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

El retrato puesto en escena: Ovillejos de Sor Juana
Inés de la Cruz y la estética manierista
The portrait put on stage: Ovillejos by Sor Juana
Inés de la Cruz and mannerist aesthetic
Víctor Alejandro Ruiz Ramírez
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
victor.ruizramirez@correo.buap.mx

Resumen. Sor Juana Inés de la Cruz propone una reflexión sobre las
complejidades de la composición verbal a través de su poema Ovillejos, un
homenaje al escritor español Jacinto Polo, donde plantea implícitamente
la pregunta sobre cómo escribir poemas que abordan el tópico particular
del retrato femenino, poniendo en escena a una pintora en el momento
de ejecutar su obra, el retrato de Lisarda que configura un bucle extraño
porque muestra a cierta musa la pintura donde ejecuta el retrato mediante
la figuración de espacios artísticos. Este poema se desdobla en la puesta
en escena de la ejecución de una pintura y al mismo tiempo que busca
mostrar el retrato imaginario de una mujer, Lisarda, escribe un poema, a
saber, Ovillejos.
Palabras clave: retrato, pintura, poesía, concepto, bucle extraño.
Abstract. Sor Juana Inés de la Cruz proposes a reflection on the
complexities of verbal composition through her poem Ovillejos, a tribute
to the Spanish writer Jacinto Polo, implicitly posing the question of how
to write poems that address the particular topic of female portraiture and

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�Víctor Ruiz (BUAP) / El retrato puesto en escena

where she stages a painter at the time of her work, the portrait of Lisarda
that configures a strange loop because it shows to a certain muse the
painting where it executes the portrait through the figuration of artistic
spaces. This poem unfolds in the staging of the execution of a painting
and at the same time seeks to show the imaginary portrait of a woman,
Lisarda, writes a poem, namely Ovillejos.
Keywords: portrait, painting, poetry, concept, strange loop.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-109

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Introducción: el poema retratado
Publicado en 1689 –según las notas de Méndez Plancarte-, el poema
Ovillejos de Sor Juana Inés de la Cruz –con rima pareada de 396
versos entre endecasílabos y heptasílabos- da cuenta a su lector de
las peripecias por las que pasa una pintora y al mismo tiempo poeta
en el momento de la ejecución de su obra, cuyo tema la pone en
un lío ya que al querer retratar una belleza se da cuenta –dejándolo
saber- de las complejidades que acarrea el arte del retrato. En esta
obra de Sor Juana se multiplican las apelaciones y las comparaciones
hasta enredar al lector con los conceptos y, en un gesto de falsa
modestia, la poeta y pintora también se muestre confundida por los
productos de su ingenio.
En su poema Ovillejos, Sor Juana hace un supuesto homenaje
al escritor español Jacinto Polo (ya que, como lo indica el epígrafe,
“Pinta en jocoso numen, igual con el tan célebre de Jacinto Polo,
una belleza”), proponiendo, a la vez, una reflexión sobre las
complejidades de la composición verbal, planteando implícitamente
la pregunta sobre cómo escribir poemas que abordan un tópico
particular, a saber, el retrato femenino. Ovillejos trata la problemática
de la ausencia del cuerpo retratado como presencia del ritual retórico
retratante, debido a que el retrato de Lisarda se ausenta mientras que
se presenta la descripción de la práctica poética; así, el discurso se
hace palpable, la palabra se vuelve un escenario donde actúa ella
misma en su rol de palabra: el enunciado se personifica como tal.
Este gesto narcisista del sí mismo hace de Ovillejos un texto deceptivo
porque nunca llega lo que promete: el retrato de Lisarda. En cambio,
sólo existe una composición poética que reflexiona sobre el proceso
mismo de la figuración retórica. La espera se vuelve desilusión si la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-109

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�Víctor Ruiz (BUAP) / El retrato puesto en escena

esperanza, aún no es ya se encuentra en el sentimiento y termina
siendo desilusión porque llega algo ajeno a lo esperado, mientras
que la sorpresa ya es a pesar de que aún no termina de darse a la
experiencia, ya que se hace un retrato del mismo acto de retratar.
La espera y la sorpresa se insertan en el campo de la experiencia
temporal del sujeto respecto al acontecer. En el discurso, que avanza
en el tiempo, se suspende la realización del retrato de Lisarda dejando
en su ausencia la presencia de un hueco.
En el poema se plantean con tono irónico las tribulaciones en
el proceso constitutivo de la obra oscilando entre la relación autor/
obra y el diálogo con la figura del receptor, además esta oscilación
se ve cruzada por la reflexión entre las dos intencionalidades de la
imaginación supuestas en el discurso del poema como funciones
generales en oposición: la praxis y la mímesis. Por su parte, el
ingenio permite que una fórmula retórica gastada cobre nuevamente
esplendor; no obstante, esto sólo se lleva a cabo con el domino de
la retórica porque la renovación de la fórmula gastada conduce a
explicitar la negatividad del sistema retórico.
El presente artículo se compone de dos partes, la primera
aborda el tratamiento de la retórica del retrato femenino en la
ambigüedad entre pintar y escribir que enriquece el desarrollo del
concepto (en el sentido de Gracián) para la consecución de una
poética en negativo, la segunda plantea que el bucle extraño en el
poema expresa una sensibilidad manierista donde la inteligencia
encuentra un aliciente para poner en juego su capacidad de
aprehención del sentido. Con ambas partes sostengo que la
imagen de la puesta en escena funciona como puesta en abismo
donde se muestra a la poeta pintando el retrato del propio acto
de retratar.
30

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-109

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Retratar los enredos conceptuosos
Las dificultades de las que se lamenta la poeta y pintora en los versos
de Ovillejos radican en lo gastado de la maquinaria conceptual y retórica
con la cual se pone en discurso un ideal de belleza femenino heredado
desde Petrarca, por ello el cuerpo a retratar queda relegado, siendo el
retrato de Lisarda y no Lisarda misma, la fuente de las tribulaciones:
“… ese cuerpo palpitante en realidad es un fantasma y […] el verdadero
cuerpo es el vestido: las metáforas, las lujosas palabras que traen a
nosotros no la palpitación de lo vivido sino el eco de otras palabras”.
(Dorra, 2003: 113) Con el tono irónico del poema, la seriedad con
que se trata el oficio del poeta se va diluyendo. La parodia integra la
fragmentación del cuerpo provocada por las metáforas que la enuncian:
“El cuerpo que sugiere la parodia, más que un cuerpo intocable, es un
cuerpo desintegrado, hecho de piezas sueltas cuyo valor consiste en
oponerse a otras piezas que tiene el valor contrario y que pertenecen
a otra imagen”. (Dorra, 1998: 133) Otra dificultad subyace en la
ambigüedad propia del arte de retratar porque en el siglo XVII fue una
práctica común a la pintura y a la poesía lírica. Dicha ambigüedad da
la pauta para el desarrollo de una sensibilidad particular: “Esta actitud
de ambigüedad respecto al posible mensaje que encierra la obra es una
de las características más típicas del preciosismo manierista.” (Luiselli,
1993: 99) La estética manierista de Ovillejos destaca porque trata con
ingenio la ambigüedad del retrato llevándola al extremo si se enuncia
como una puesta en escena. Su preciosismo radica en hacer del trazo,
común a la pluma y al pincel, el motivo para desdibujar los lindes entre
lo visual de la pintura y lo verbal del poema.
La búsqueda de los poetas durante el siglo XVII al hacer
un retrato no iba hacia nuevas comparaciones, sino hacia distintos
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modos de enunciar el símil, con el afán de decir lo dicho de manera
inaudita. Al respecto, Ovillejos se presenta como un arte poética en
verso donde, de forma burlesca, expone las vicisitudes de la creación
verbal en general, y de un tipo de composición poética en particular;
sólo que en un rumbo contrario a las prácticas clásicas, ya que la
poeta-pintora dice lo que no se debe decir, en el modo del decir se
niega el objeto del enunciado: “… quizá ese recurso del decir no
diciendo y del no decir diciendo nos lleve finalmente aquel lugar que
buscamos y que tal vez no queremos encontrar: el lugar donde no
hay otra cosa que una pura inteligencia, una inteligencia sin finalidad
y sin descanso.” (Dorra, 2003: 116) Evitar decir lo ya dicho por
la tradición clásica, las metáforas gastadas, desemboca en el decir
lo no dicho, el arte mismo de la composición poética. Por esta
razón “… mucho más que un retrato es un despliegue de motivos
y temáticas que componen una especie de arte poética en negativo:
[…] Sor Juana expone en ese poema una reflexión sobre la poesía
de su tiempo y sobre su propia manera de tratar la materia poética…
(Dorra, 1997: 77). La negatividad en esta obra radica en expresar las
condiciones de posibilidad para componer un retrato y en mostrar
que la diferencia de sentido entre su tiempo y el de “los mayores” se
encuentra en reconocer explícitamente que el retrato nunca enuncia
el cuerpo a retratar, sino el modelo retórico que expresa el ideal de
belleza femenina.
En Ovillejos se desarrollan juegos de sentido con tendencias
opuestas, por un lado, se refiere la propia escritura del poema: “El
pintar de Lisarda la belleza / En que así se excedió naturaleza, /
Con un estilo llano, / Se me viene a la pluma y a la mano.” (De la
Cruz, 2004: 320 vv. 1-4) Y por otro se tratan problemas literarios
de la época en que el poema se realiza. En los versos: “¡Oh siglo
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desdichado y desvalido / en que todo lo hayamos ya servido, / pues
que no hay voz, equívoco ni frase / que por común no pase / y
digan los censores: / ¿Eso? ¡Ya lo pensaron los mayores!” (vv. 39-44;
321) encontramos una lamentación y su motivo en los dos primeros,
a la vez que se remite a la época en la que se escribe el poema, al
siglo XVII. Los cuatro siguientes tocan el embarazo causado por
la censura al lugar común que abrumaba a los poetas de esa época.
Aquí la escritura testimonia la situación vivida por los poetas de
su tiempo. La exclamación de las tribulaciones por las que pasa la
poeta-pintora en el momento de ejecutar su arte será la constante del
poema. A partir de esta exclamación, aunada la ironía, se disimula
la fórmula de la falsa modestia creándose el juego de aparicióndesaparición del retrato.
Cabe mencionar en qué consistía dicha fórmula,
entendiéndola con el afán de apreciar el modo en que la falsa
modestia participa en la estrategia discursiva de la obra a tratar.
Ernst Robert Curtius agrupa a esta fórmula dentro de la tópica,
parte del “antiguo sistema didáctico de la retórica”, la cual “hacía
las veces de almacén de provisiones; en ella [en la tópica] se podían
encontrar las ideas más generales, a propósito, para citarse en todos
los discursos y en todos los escritos.” (Curtius, 1955: 122) Entonces
¿podríamos considerar la falsa modestia como un tema recurrente
no solo en la poesía, sino en todo tipo de discursos? Los términos
de modestia, según Curtius, se recomendaban a los autores a fin de
“tratar de crear en el lector un estado de ánimo favorable” (Curtius,
1955: 123), consiguiendo así “la benevolencia, la atención y la
docilidad de sus oyentes” (123); si arriba a cierta falsedad es a causa
de un relieve que debe poner el orador donde la modestia “acaba
por hacerse afectada.” (123) No obstante, en Ovillejos dicha fórmula
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se vuelve sobre afectada, cumpliendo una función no persuasoria,
sino disuasoria porque, a través de ésta, se confunde al destinatario.
El poema inicia con una promesa: pintar la belleza de
Lisarda. Antes de comenzar el retrato prometido varios tópicos se
acumulan. El primero de ellos es el de la ineptitud que del verso 5
al 34 enuncia la pintora-poeta. Una pretendida falta de experiencia
en el arte del retrato abre dicho tema: “Y cierto que es locura / el
querer retratar yo su hermosura, / sin haber en mi vida dibujado /
ni saber qué es azul o colorado, / qué es regla, qué es pincel, oscuro
o claro, / aparejo, retoque, ni reparo.” (De la Cruz 2004: 320 vv.
5-10) Falsa modestia que se basa en el no saber hacer, pero que a la
vez advierte que la confusión entre retratar en poesía y en pintura
implica la falta de competencia en alguna de las dos. A continuación
de aquel tópico se presenta el de la desventura actual que va del
verso 35 al 102: “¿Más con que he de pintar, si ya la vena / no se
tiene por buena / si no forma, hortelana, en sus colores, / un gran
cuadro de flores?”. (321 vv. 35-38) Se sigue una crítica a la censura
del verso 103 al 108 como se lee aquí: “que siempre el que censura y
contradice / es quien menos entiende lo que dice”. (322 vv. 107-08)
Después de estos tres tópicos –los cuales se tornan en obstáculos- la
poeta-pintora se deslinda de la recepción del retrato: “Mas si alguno
se irrita […] no hay miedo que en eso me fatigue” (323 vv. 109 y
111), lo cual es una apelación indirecta al receptor.
La falsa modestia con que se inicia el discurso es una de las
partes que condiciona la ausencia del retrato de Lisarda. Mediante la
fórmula de la falsa modestia la poeta-pintora manipula a su público,
le hace creer que no sabe el oficio (vv.5-10), y le confiesa que no
ha escrito por voluntad, sino obligada por alguien más cuando
dice que “el diablo me ha metido en ser pintora” ( 320 v. 11). La
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escena se vuelve un espejo donde el público podrá reconocer, en la
fingida ineptitud de la poeta-pintora, su propia torpeza para mirar
el retrato de la parodia del retrato. En este punto resulta crucial
definir la parodia en los términos de Severo Sarduy, aunque este
autor no distinga entre barroco y manierismo, como “… una
lectura en filigrana, en que esconde, subyacente al texto —a la obra
arquitectónica, plástica, etc.— otro texto —otra obra— que éste
revela, descubre, deja descifrar …” (Sarduy, 1973: 177) De esta
manera, la parodia integra “Textos que en la obra establecen un
diálogo, un espectáculo teatral cuyos portadores de textos son otros
textos …” (178)
Po otra parte, cabe aclarar que en el retrato clásico la
referencia al cuerpo tampoco se encuentra porque se antepone el
ideal de belleza femenina. Si la parodia fuera una simple inversión, un
negativo de lo parodiado, la presencia sería la del cuerpo femenino y
la ausencia la del ideal de belleza femenina. Pero esto no ocurre así,
al menos no en Ovillejos, porque en el poema no se parodia al ideal
de belleza, sino al modelo retórico que instaura dicho ideal y en esto
consiste el giro de la estética manierista, en tomar la sensibilidad
clásica para invertirla y mostrar sus condiciones de posibilidad
extrayendo formas del arte de retratar con las que hará un retrato
otro. Los símiles que integran ese ideal han sido enunciado por
expresiones que se impusieron como fórmulas y la evasión de estas
se vuelve el tema de la parodia y el retrato nos muestra lo parodiado,
siendo Ovillejos el retrato mismo de la poeta-pintora en el momento
de realización de su obra, esto es, del arte de retratar.
La hipótesis de que el retrato de Lisarda no se encuentra en
lo que pinta la poeta-pintora, el cuerpo de Lisarda, conlleva admitir
que hay una fuga del símil y una sátira de su situación enunciativa,
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por lo tanto, se ha negado el canon de belleza femenina instaurado
desde Petrarca, quedando la parodia del gastado modelo retórico
del retrato tradicional. Se crea un doble origen del poema, uno
vacío y otro pleno, instaurando la descentralización del sentido y
situando a Ovillejos en los extremos de la poesía de su época. Uno
de estos centros es la ausencia del retrato de Lisarda y el otro la
presencia del autorretrato hablado de la poeta-pintora haciendo
la pintura. Las siguientes estrategias discursivas corroboran dicha
ausencia: la recurrencia al realismo, las contradicciones, la ironía y la
falsa modestia. Estas cuatro maneras de proceder tejen un discurso
paródico donde lo parodiado es el modelo retórico que devino
la realización de un retrato distante del clasicismo y situado en la
estética manierista.
El retrato de Lisarda existe virtualmente, lo cual conlleva
una defraudación porque el cuadro-poema donde aparecería pintada
la belleza de Lisarda no se concreta, debido a las reflexiones sobre
las complicaciones de hacer un retrato. La suspensión instaura una
espera más allá de la desilusión provocada por saber no realizada la
promesa.
La ambigüedad del objeto-discurso hace que su destinación
también se torne ambigua y se tengan a dos destinatarios. La poetapintora apela inicialmente a su Musa: “El diablo me ha metido en ser
pintora; / dejémoslo, mi Musa, por ahora, / a quien sepa el oficio.”
(De la Cruz 2004: 320 vv. 11-13) y, como sabremos con el avance
del poema, se trata de Talía, la musa de la comedia, lo cual insinúa el
carácter paródico del retrato. La poeta-pintora apela a su Musa con
cierta intimidad, ya que ellas dos conforman un “nosotras”. Luego
se dirige a un público supuestamente presente: “Pero diránme ahora
/ que quién a mí me mete en ser censora” (322 vv. 103-04); o: “¿Ven?
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Pues esto de bodas es constante” (323 v. 121), apelando a la segunda
persona del plural: “Perdonen, que esta mengua / es de que no me
ayuda bien la lengua” (324 vv. 151 y 152). También los convoca
oblicuamente recurriendo a la ambigüedad en la conjugación de los
verbos del español en segunda y tercera persona del plural: “¡Jesús,
y qué cansados / estarán de esperar desesperados / los tales mis
oyentes! / Mas si esperar no gustan impacientes / y juzgaren que
es largo y es pesado, / vayan con Dios que ya esto se ha acabado;”
(324 vv. 152-158) Y asimismo los convoca mediante pronombres
indefinidos como “alguno”. Cabe resaltar que los trata en término
de “oyentes” implicando a la percepción auditiva; por lo tanto, su
público asiste a la declamación de un poema.
La musa y los oyentes oscilan como destinatarios. Me permito
reiterar que se habla de oyentes y no de lectores u observadores
a pesar de que se trata de un poema y de un retrato. A través de
la invocación al público se infiere que la realización del retrato se
hace como si fuera una puesta en escena, teatralizando con ello el
discurso y así se dramatiza la imagen de la poeta-pintora, en una
suerte de comedia que finge una tragedia.
La presencia o ausencia de un objeto resulta siempre
intencional, por lo tanto, el objeto se encuentra presente o ausente
para la consciencia de alguien, este principio de la experiencia se
expresa en el retrato de Lisarda, objeto ausente que nunca se realiza,
aunque se lo haya prometido al público. En cambio, la poeta-pintora
ha logrado retratar, enunciando términos de la pintura, el acto de
escribir retratos, es decir, su propia actividad.
Recordaré la ambigüedad de la situación enunciativa. El
destinador construye un objeto discurso doble que desde cada una
de las posturas de los dos diferentes destinatarios cambia su sentido.
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Pero también la postura del destinador es ambigua: puede ser poeta
o pintora y esto es lo que afecta al objeto discurso ya que lo hace
doble: una pintura y un poema, sin dejar de ser en cualquier caso
un retrato: “El espectáculo consiste en una representación verbalvisual y el espectador, por ello, debe asumir que la pluma es a la
vez un pincel y que las palabras tienen el valor del trazo.” (Dorra,
1998: 133) Imaginando que está por hacerse un cuadro, éste, desde
la perspectiva del público -uno de los dos destinatarios- se presenta
torcido, y aparentemente vaciado de sentido. La pintora se desliga
de su público al defraudarlo y del objeto por ser algo distinto al
prometido. En cambio, para la Musa –el otro destinatario y a quien
se dirige el guiño- el retrato se ha realizado porque ve la parodia
del ritual retórico del retrato, y la realización se da en la dimensión
verbal, sin que por esto la poeta se desligue de la pintora, ya que este
rol de pintora le permite disimular el guiño que como poeta y EGO
lanza a la Musa, su alter-ego.
Para mirar este cuadro pintado imaginariamente se requiere
del arte de ingenio, y no del ingenio solo porque “… hace falta
el arte, por más que exceda el ingenio.” (Gracián, 1957: 49) En la
propuesta de Gracián el ingenio se define como la sutileza reina
de las potencias, gracias a la cual el compuesto de conceptos hace
conformidad con el entendimiento, en dicho compuesta radica su
arte: “(…) el alma viva del arte del ingenio es un acto inventivo
de la inteligencia humana que se propone con «urgencia» mediante
agudezas y conceptos …” (Snyder, 2014: 81) Entonces, se habla de
un arte para el ingenio porque este encuentra su expresión a través
de las reglas de composición de los conceptos y agudezas.
El concepto, por su parte, “… es un acto del entendimiento,
que exprime la correspondencia que se halla entre los objectos.”
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(Gracián, 1957: 55) Se trata de la “… artificiosa conexión de los
objectos.” (56) Si se captan objetos se debe al artificio, es decir, a
las reglas; para tal captación “[t]oda potencia intencional del alma,
[…] las que perciben objetos, gozan de algún artificio en ellos.”
(53) El cuadro pintado aparece torcido sin un sentido claro ante la
primera aproximación de una mirada ingenua. En cambio, situados
en la perspectiva del concepto, la de la musa y la poeta-pintora, el
cuadro-poema deja de estar torcido y su sentido es pleno: “Gracián
enfatiza que los conceptos nos permiten visualizar lo que nos rodea y
a nosotros mismos desde una infinidad de perspectivas a cual más
novedosa …”.(Rivas, 2001: 81) La perspectiva novedosa del retrato
consiste en visualizar desde su composición aguda y conceptuosa.
La organización discursiva de Ovillejos sólo será captada como
agudeza, la cual se conforma en “sutilísimo artificio” que a su vez
funda “(…) la conformidad (…) entre los conceptos y el ingenio.”
(Gracián, 1957: 53) Distinguiendo las dos apelaciones en el discurso
del poema, se tiene que la musa simboliza al ingenio mientras que el
público a la necedad.
En cuanto al retrato, éste sí se realiza, pero no como el de
Lisarda, y presenta dos posibilidades de lectura, al menos. En una de
ellas -por paradójico que suene- lo imaginario es lo real. El cuadro
pintado del que se habla se tuerce según las leyes de la anamorfosis
y para mirar la figura desfigurada en la realidad se necesita encontrar
la “buena distancia”. Apreciar como real lo ilusorio, no ver más allá
de la torcedura del discurso, conduce a la experiencia deceptiva del
sujeto con el objeto. Para Gilles Deleuze –quien no distingue entre
barroco y manierismo- “…lo propio del Barroco es realizar algo en
la ilusión sin salir de ella, lo propio del Barroco es realizar algo en
la ilusión misma, o comunicarle una presencia espiritual que vuelva
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a dar a sus piezas y fragmentos una unidad colectiva.” (Deleuze,
1998: 160) En tanto que ilusión como engaño, la experiencia no
accede al objeto mostrado o prometido. Al respecto, lo imaginario
se distingue de lo ilusorio por ser posible, entonces, lo ilusorio queda
circunscrito a la imposibilidad.
La figurativización de lo pintado depende del momento de
lectura: si se mira desde el momento en que se pintará el supuesto
retrato de Lisarda, se contemplará, en cambio, el retrato del ritual
retórico de hacer retratos; pero, si se mira desde el inicio del
poema, la actividad visual se transforma en verbal y se describirá el
autorretrato de la poeta pintando un retrato. Desde el comienzo se
crea una puesta en escena imaginaria. La lectura del poema realiza
un bucle extraño en el retrato de Lisarda mediante una puesta en
escena donde se parodia una pintora en el momento de ejecutar su
obra. Esta puesta en escena imaginaria realiza una segunda conexión
en lo irreal porque muestra a cierta musa una pintura igualmente
imaginaria. Un poema se irrealiza en la puesta en escena de la
ejecución de una pintura que al mismo tiempo que busca mostrar el
retrato imaginario de una mujer, Lisarda, escribe ese mismo poema.
Mediante el sistema de la retórica se crea un bucle extraño, este
fenómeno “… ocurre cada vez que, habiendo hecho hacia arriba
(o hacia abajo) un movimiento a través de los niveles de un sistema
jerárquico dado, nos encontramos inopinadamente de vuelta en el
punto de partida.” (Hofstadter, 2003: 12) Se hace el poema de un
poema retratando el acto de retratar. No obstante, el giro más agudo
del poema traspasa la configuración del bucle extraño porque, a
través de éste, llegamos a la sensibilidad de quien escribe porque
“…gracias a la obra misma es como conocemos principalmente al
artista …” (Dufrenne, 1982: 143) A lo largo del recorrido por la
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expresión creadora se va rostrificando la presencia de la artista que
no es, a pesar de su existencia histórica, la persona, aquella cuyo
cuerpo fisiológico va desapareciendo en la escritura, sino la presencia
estética, cuyo cuerpo sensible va trazándose en el estilo de su obra.
La estética manierista en el arte del retrato
Mediante el tratamiento artístico de la agudeza y la sutileza acontece
una revaloración estética; con ellas cohabita la gracia. Sobre ésta,
Umberto Eco nos dice que “[e]l tema de la gracia, estrechamente
vinculado al de la belleza –«La belleza no es más que una gracia que
nace de la proporción, conveniencia y armonía de las cosas», escribe
Bembo-, abre paso a concepciones subjetivistas y particularistas
de lo bello.” (Eco, 2010: 216) Por su parte, la sutileza en el siglo
XVI poseía un valor mayor que el de la belleza debido a que
propiciaba un placer intelectual en la comprensión de lo complejo:
“… si cuando nos enfrentamos con cosas complejas, difíciles y
embrolladas, conseguimos desenmarañarlas, comprendiéndolas,
conociéndolas, entonces el placer que nos proporcionan es mucho
mayor […] La sutileza […] es, para la gente dotada de una mente
despierta, un valor superior a la belleza.” (Tatarkiewicz, 2008: 203)
Tatarkiewicz sintetiza la concepción de la sutileza como cercana a
la belleza y su relación con las nociones de precisión y agudeza, esta
última muy enraizada en la poesía en lengua hispana del siglo XVII:
“Captar las cosas difíciles y ocultas, descubrir la armonía en la noarmonía, constituyó para muchos de esa época lo más elevado del
arte: la sutileza ocupó un lugar próximo a la belleza, lugar que en
cierto modo era superior.” (p. 203) La gracia junto con la sutileza,
forman lo que algunos tratadistas denominan la belleza manierista,
la cual propone paradigmas novedosos en el arte: “La belleza
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manierista expresa un desgarramiento del alma apenas velado: es
una belleza refinada, culta y cosmopolita […] Combate las severas
reglas del Renacimiento, pero rechaza el atrevido dinamismo de las
figuras barrocas; […] es a la vez superación y profundización del
Renacimiento.” (Eco, 2010: 221 y 222) La valoración estética del
poema, por lo expuesto arriba, se puede apreciar como propia del
manierismo. La sensibilidad del manierismo orienta la inteligibilidad
del discurso en Ovillejos a través del tratamiento semántico del bucle
extraño.
La puesta en escena en la que una voz declama la ejecución
de un retrato hace que el poema se muestre como un espectáculo
donde la inteligencia se pone a prueba: “[u]na obra de arte manierista
es siempre un alarde de habilidad, un logro audaz, un espectáculo
ofrecido por un prestidigitador.” (Hauser, 1971: 36) En Ovillejos
se hace gala de cómo se puede transitar en un atisbo del poema
a la pintura e invertir la retórica con un guiño, además de volver
al punto de partida sin percatarnos que hemos atravesado niveles
jerárquicos; no obstante, el propósito se encuentra en vincular las
contradicciones insalvables instaurando una dialéctica:
Sería, sin embargo, una idea demasiado superficial ver un mero
juego formal en las discrepancias de los elementos de que se
compone una obra manierista. La pugna de las formas expresa
aquí la polaridad de todo ser y la ambivalencia de todas las
actitudes humanas, es decir, aquel principio dialéctico que penetra
todo el sentido vital del manierismo. (Hauser, 1971: 37)

Lo visual de la pintura y lo verbal del poema se entremezclan
en el arte del retrato, razón por la que este género resulta propicio
para explotar el principio dialéctico del manierismo y explorar su
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sentido vital. Además, a lo largo del poema se construye la imagen
del ovillo porque la poeta y pintora va diciendo aquello que se dice
no debe ser dicho de manera doble al nombrar tanto las metáforas
del ritual retórico relativas al ideal de belleza como las partes del
cuerpo a las que alude. El sentido de la alusión a la elusión resulta
vital en Ovillejos y destaca su estética manierista.
El retrato, ya sea pintado o escrito, supone la referencia a un
cuerpo en una apreciación inmediata. Tanto en la pintura como en
la poesía lírica se produjeron técnicas para la realización de este tipo
de obra durante el Renacimiento. Dorra precisa que:
Uno de los tópicos más frecuentados en la lírica renacentista fue
el retrato femenino, el cual repetía un canon de atributos físicos
y de correlativos y codificados símiles que habían encontrado su
consagración en la lírica petrarquesca: cabellos=oro, ojos=estrellas,
dientes=perlas, labios=grana, etc. (Dorra, 2010: 61)

Ya en el siglo XVII existían varias artes poéticas que
recomendaban el modo de la ejecución del retrato. Se habían
fijado los moldes y con ello una tradición muy engendrada. Traigo
ahora esta observación porque incide con la problemática central
de Ovillejos: el arte de retratar. La dificultad con la que se topa la
poeta-pintora de nuestro poema no proviene de hallar los símiles
con los que se presentará el cuerpo de Lisarda, supuesto objeto a
retratar, porque ya ha sido superada dicha dificultad por la tradición.
Más bien las tribulaciones surgen porque la dificultad está resuelta,
me explico. Al buscar “la mejor manera” de retratar la belleza
femenina se instauró un ideal de esa belleza que fue seguido por
los poetas durante siglos, al menos desde la poesía lírica provenzal,
consolidándose ese ideal con Petrarca y heredándose a la lengua
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española a través de Garcilaso y Boscán. Entrado el siglo XVII ya
no era permisible para “los censores” referirse al ideal de belleza
femenina a la manera de Garcilaso. Esto derivó en una búsqueda
de procesos de composición mayormente elaborados a través del
diseño de figuras hechas sobre otras: metáforas o hipérbatos de
segundo grado como los logrados por Góngora al retratar la belleza
de Galatea. En el apartado anterior observé que Ovillejos desarrolla
un arte poética en verso, pero no solo eso, también bosqueja una
historia del arte mediante la comparación de obras literarias:
En el poema de Sor Juana que estamos comentando [Ovillejos], ella
hace un ejercicio de lo que podríamos llamar literatura comparada,
ejercicio en el cual sitúa a los poetas de su época frente a los poetas
renacentistas (a los cuales describe como “antiguos” y reconoce
como “mayores”) para comparar la atmósfera espiritual en que
se movieron unos y otros, describir procedimientos y recursos
estilísticos, y atribuir valores. Aunque reducida a dos periodos,
estaríamos aquí frente al esbozo de una historia del arte, así como al
de una estética o más precisamente una poética. (Dorra, 2010: 63)

Por lo tanto, el problema de la pintora-poeta no surge
porque intenta retratar un cuerpo -ya que lo retratado es, más bien,
un ideal de belleza-, sino en buscar el modo de hacer desaparecer las
fórmulas gastadas de los símiles. Como lo mostraré a continuación,
si hablamos de algo retratado en Ovillejos ese algo es el acto mismo
de retratar.
En nuestro poema la lengua realiza dos acciones: pinta y
nombra. Luego, la palabra que nombra pinta: “Mas ya que los nombré,
fuerza es pintarlos” (De la Cruz, 2004: 325 v. 225). En el retrato la
lengua no puede quedarse sólo en nombrar porque pinta cuando
nombra. La lengua, según las reflexiones de Émile Benveniste, es el
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sistema que le da sentido semiótico al mundo, lo interpreta y lo hace
significar, lo hace hablar: “… la lengua es el interpretante de todos
los demás sistemas, lingüísticos y no lingüísticos.” (Benveniste,
1999: 64) La lengua enuncia la correspondencia entre los objetos,
hace posible que el acto del entendimiento la “exprima”. En todo
caso, el concepto surge de la interpretación de la lengua más que
del entendimiento. La pintura, desde la postura de Raymundo Mier,
se considera como “…un dar a ver, esto es, un fenómeno del don,
en el que lo dado a ver es la pintura misma, por lo tanto su fuerza
está justo en este momento reflexivo.” (Mier, 2010: 24) Es un arte
para la mirada, y lo que se ofrece es la pintura misma. Así como
la lengua, la pintura tiene la propiedad de referirse a sí misma: la
pintura muestra a la pintura. En lo evidente y obvio, la pintura y
la poesía discrepan pero en su afán coinciden, ya que ambas artes
buscan la expresión, se trata de dos figuras del mismo intento: “…
la pintura y el lenguaje sólo son comparables […] bajo la categoría
de la expresión creadora […] se reconocen uno a otro como dos
figuras del mismo intento.” (Merleau-Ponty, 1964: 57) Si partimos de
estas dos posturas podremos entender cómo en Ovillejos el sentido
se hace performativo: su realización discursiva es lo que significa,
porque la lengua –ya sea que pinte o nombre- realiza en su propia
enunciación el acto al que refiere: la puesta en discurso. Entonces,
la poeta-pintora dramatiza la puesta en discurso del arte de retratar.
Como en los retratos clásicos, el de Ovillejos sigue la
enumeración de las partes del cuerpo a los pies. El tono satírico con
que se critica ásperamente a los censores también pone en ridículo a
los poetas que escasos de ingenio conceptuoso siguen enunciando,
igual que los mayores, los símiles gastados por la tradición. El
cuerpo de la mencionada Lisarda no es el objeto comparado, sino
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los términos comparantes, los cuales se tornan motivos de juegos
de ingenio, como hablar de los cabellos que conlleva a enredos
conceptuosos: “Por el cabello empiezo, esténse quedos,/que hay aquí
que pintar muchos enredos” (De la Cruz, 2004: 324 vv. 161 y 162),
porque se trata de evitar expresiones como “Rayos de Sol, cuerda de
arco de Amor, en dulce trance” (324), las cuales son enunciadas en
el mismo pasaje. Para salir del enredo se recurre al realismo: “En ser
cabello de Lisarda quede/que es lo que encarecerse más se puede”
(324 vv. 183 y 184), dicha salida reaparece en algunas de las demás
comparaciones.
De los enredos conceptuosos por hacer símiles con el
cabello se siguen los formulados a partir de las comparaciones
con la frente, llamada tradicionalmente “caballería del Cielo”,
donde las cejas serían como dos arcos, pero esto lo cuestiona la
poeta-pintora: “Las cejas son… ¿agora diré arcos?” (325 v. 207),
negando inmediatamente dicha mención porque arcos puede rimar
con zarcos. La continuidad de lo fonético en lo semántico muestra
que el símil empleado para expresar el ideal de belleza conduce al
equívoco, instaurando un juego conceptuoso de la rima que afecta
el significado, realizando el declarado carácter burlesco del poema.
La homologación causada por la rima presentaría la hermosura de
Lisarda como el de una mujer de tez oscura, contrariando un rasgo
del ideal renacentista de belleza femenino: la blancura.
La dificultad de un pintor para retratar los ojos se equipara
con la de un poeta al esquivar las viejas maneras de enunciar el símil:
“Empiezo a pintar, pues; nadie se ría/de ver que titubea mi Talía,/
que no es hacer buñuelos,/pues tienen su pimienta los ojuelos” (326
vv. 229-232). Y una vez más se explicita la palabra que se intenta
esquivar en el símil: “… ¿no estuve a un tris de decir Soles?” (326
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vv. 236). El ideal de brevedad y rectitud de la nariz queda retratada
en la cortedad de dos versos que lo enuncian: “Síguese la nariz: y es
tan seguida,/que ya quedó con esto definida” (326 vv. 263 y 264).
Junto a la nariz vienen las mejillas y se enuncian, de nueva cuenta, las
palabras que no se deben decir comenzando por “maravillas” con la
cual forma la rima ya gastada, siguiéndose por la comparación con
el carmín y la grana: “algo de carmín y grana me ha tentado/mas
ahora ponérsela no quiero” (327 vv. 272 y 273), hasta desembocar
en el realismo: “Ellas, en fin, aunque parecen rosa,/lo cierto es que
son carne y no otra cosa.” (327 vv. 277 y 278). La recurrencia al
realismo da pie a una interpretación donde se lee el afán de retornar
al origen, lo que implica una supuesta superioridad de lo real. Esta
lectura topa con pared cuando tal superioridad se reconoce más
bien como dependencia y consecuencia de la palabra, y como una
estrategia discursiva, ya que lo real, en el caso de Ovillejos, no precede
al discurso, sino que sucede en él. Para el retratista tradicional el
original no es el cuerpo, sino el ideal de belleza femenina (herencia
de Petrarca) que se ha instaurado como canon: “…ningún objeto de
arte, ni siquiera los retratos más fieles, son imitaciones de la realidad
que los inspira …” (Herrera, 1997: 173) En cambio, para la poetapintora el original es el retrato como tópico en la poesía, del cual
hace parodia.
La recurrencia al realismo muestra una evasión del símil y
también que el retrato deviene la ostentación del ingenio conceptuoso,
relegando el ideal de belleza femenina. El valor estético se halla en
el ingenio y no ya en dicho ideal. El afán evasivo toma dos rumbos:
uno recurriendo al realismo y, otro, declarando que la comparación
no es necesaria: “que no todo ha de ser comparaciones” (De la Cruz
2004: 326 v. 256), ambos recursos van engarzados y se confirman
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recíprocamente al ir negando las fórmulas de la comparación para
mostrar que no por eso los ojos “dejan de ser buenos” (326 vv. 254).
Los límites se difuminan por las oscilaciones (provocadas)
del sentido, de tal modo que en el poema se tratan de modo
indistinto el original y la copia, generando la incertidumbre. Lo que
podemos inferir, tomando en cuenta la ironía del discurso, es que
la poeta-pintora conoce profundamente lo que hace, al punto de
fingir su ineptitud. Una aparente ingenuidad inferida por recurrir al
realismo al expresar, por ejemplo, que la mano es apreciada no por
su beldad sino por su utilidad: “y la estima, bizarra,/más que no
porque luce, porque agarra.” (328 vv. 339 y 340), despliega una farsa
para mostrar el “ritual retórico” que se ha vuelto la realización de
un retrato, lo que se presenta como confusión se vuelve claridad. Se
trata del deslinde. Transponiéndose al lugar del espectador ingenuo,
la poeta-pintora muestra, fingiendo ineptitud, lo absurdo que resulta
hacer pasar por real lo figurado. Así, yendo al sitio que ocupa su
público y regresando al propio se deslinda de la postura del realismo
ingenuo burlándose de él. El vaivén entre las figuraciones simbólicas
y las figuras metafóricas crea un doble tránsito, en las primeras se
parte de lo real para ir a lo imaginario mientras que en las segundas
se hace el movimiento inverso, mas no simétrico, de provenir de lo
imaginario para transitar a lo real. Con lo argumentado hasta este
punto, quisiera sugerir que el poema se aprecie como un recorrido
por pasajes entre referencias realistas y fantasiosas, además de una
oscilación entre lo verbal y lo visual mediante la invisibilidad del
retrato no de Lisarda -recordemos-, sino del acto mismo de escribir
retratos.
Volver al realismo en el discurso poético muestra que el
ingenio de Sor Juana no discrimina, aunque sí distingue la mímesis de
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la praxis, el de Sor Juana fue un ingenio circunscrito a su capacidad
humana y en ese sentido finito pero unitario, y, no obstante, se
plegaba y multiplicaba hacia lo ilimitado porque transitaba en
diversas esferas del sentido humano como la cocina o la música.
Incluso, su poética enfatizó la semiosis sobre la mímesis porque “…
el poema no trata de emular el objeto y sustituirlo, puesto que en
el lenguaje literario (y en última instancia también en los lenguajes
simbólicos de las artes plásticas) no hay mimesis sino semiosis, es
decir, voluntad de significación …” (Herrera, 1995: 275) Su escritura,
hecha no de oposiciones, sino de composiciones diferenciales más
que de oposiciones maniqueas, nos deja ver las complejidades de
la expresión creadora y, a la vez, apreciar que ésta no prescinde de
la técnica y tampoco niega, en tanto que escritura, su condición
instrumental de tecnología si enuncia la correspondencia entre la
pluma y el pincel que implica la composición de un retrato.
Conclusiones
A lo largo de la lectura de Ovillejos asistimos a la dramatización de las
tribulaciones que a una poeta-pintora le causan ciertas expresiones
que no se deben decir porque “ya lo pensaron los mayores”. Dicha
afectación condiciona la emergencia del sentido haciendo que éste
avance de modo oblicuo sobre el supuesto objeto a referir: el retrato
de Lisarda. Enunciando lo negado que está dicho, se genera un
efecto especular y circular que, estudiado con más detenimiento, se
reconoce como un bucle extraño de tres niveles: poema, pintura
y puesta en escena del poema. Además de que si la poeta-pintora
se retrata escribiendo el poema que leemos, entonces nos hallamos
en una metalepsis. Lo que develamos es un avance en espiral del
sentido en la voluntad de significar. El retrato enunciado en el
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poema trabaja sobre el vacío circunscribiendo en su discurso
un hueco, que espacializa al sentido creando la posibilidad de
interpretaciones diversas: algo vacío puede ser llenado, algo lleno
ya está ocupado. De tal manera, estamos ante un poema que ofrece
recorridos interpretativos distintos y que desde ciertas perspectivas
puede recrearse como el laberinto que hace volver a su caminante
para re-significarse.
La ausencia del cuerpo retratado se debe a una doble
negación tanto del ideal renacentista de belleza femenina como de
su ritual retórico que le dio cabida. En cambio, se atisba el cuerpo
retratante a través de la presencia de una voz que busca dar cuenta
de su particular mirada sobre las vicisitudes y minucias implicadas
en el arte de retratar con el propósito de advertir que en las áureas
centurias se vive una ambigüedad que alimenta el ingenio, aquella en
la que el retrato poético pinta cuando nombra, generando con ello
la visualidad desde la verbalidad. La puesta en escena permite poner
en abismo la condición vicaria del retrato que oscila entre la pintura
y la poesía. Por lo tanto, la estética manierista en este poema de Sor
Juana desarrolla una extracción de las formas artística tratándolas
de materia prima del sentido poético y recurso para el puro poder
de expresar. En conclusión, Ovillejos es un poema que retrata el arte
de retratar.

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�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Una propuesta estética de lo singular desde las
diferencias y la repetición deleziana
An aesthetic proposal of the singular from the
differences and the Deleuze’s repetition
Gonzalo Rojas Canuoet
Universidad San Sebastián
Santiago de Chile, Chile
grojasc@docente.uss.cl

Resumen. Este trabajo propone una idea metodológica hacia una estética
de la singularidad, la cual se vincula directamente con los aportes de Gilles
Deleuze sobre el pensamiento creativo, a partir de su libro Diferencia
y repetición. Dicha propuesta se basa en sistematizar sobre poéticas o
escritores asociados a lo que Deleuze menciona como escrituras no
saludables. Por lo anterior, esta metodología se inicia desde lo material
a lo inmanente, esto es, a través de tres diferencias que van del hábito
empírico (diferencia uno) hasta el yo que abraza el destino (diferencia 3),
pasando por la memoria singular (diferencia 2) hasta la repetición como
inmanencia de la intensidad estética.
Palabras clave: Estética- Pensamiento creativo- Diferencia y repetición.
Abstract. This work proposes a methodological idea towards aesthetics of
singularity, which is directly linked to the contributions of Guilles Deleuze
on creative thinking, from his book Difference and Repetition. This
proposal is based on systematizing poetics or writers associated with what
Deleuze mentions as unhealthy writings. Therefore, this methodology
begins from the material to the imminent, that is, through three differences

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

that go from the empirical habit (difference one) to the self that embraces
destiny (difference 3), passing through the singular memory (difference 2)
to repetition as the immanence of aesthetic intensity.
Keywords: Aesthetics- Creative thinking- Difference and repetition.

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Introducción
Busco la palabra gentrificar en Google. Dice así: “Renovar una zona
urbana, generalmente popular, o deteriorada, mediante un proceso
que implica el desplazamiento de su población original por parte de
otra de mayor poder adquisitivo. Usado también como pronominal”.
Es una palabra proveniente del urbanismo. Funciona para todos
lados este ejercicio, menos en las poblaciones o en las tomas, ahí no
tiene sentido esta palabra. Me detengo en la definición, me llama la
atención el termino desplazamiento. Nunca habría un programa de
City Tour sobre una población, en chileno conocido como pobla. El
desplazamiento es una cosa por otra cosa. No es un desplazamiento,
es un intercambio violento de una clase por otra. Es una ideología
de la estética urbana. En paralelo, no es menor la coincidencia del
alto consumo de la industria turística, pensemos que fue lo primero
que explotó en masa luego del fin de la emergencia del COVID. Si
cambio la palabra desplazamiento por intercambio, qué se transa
como mecanismo de negociación, qué personas valen más que otras
en ese paquete de intercambio. Es una operación política intentando
decorar una nueva imagen del mundo. Recuerdo el nacimiento del
flâneur benjaminiano en el auge de la industrialización occidental: este
callejero, pensemos en Poe o Baudelaire, los cuales intentaron plasmar
el delirio de un cambio de las prácticas del cotidiano en las personas.
Es lo importante de ese intercambio como impacto cultural, el cual
inoculó el capitalismo en esa fecha. Hoy sucede lo mismo desde la
llamada gentrificación: una operación técnica de la cultura digital: el
decorado de la ciudad, renovado para el turismo. Y que vendría a ser
esa práctica exacerbada del turismo; un consumo de la imagen, pero
no solo eso, es el aumento de esa imagen con las personas: el paisaje
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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

no funciona solo. Es la monarquía de los deseos de las personas en
ese espacio. Es la pertenencia simulada de estar ahí y que se visibilice
esa percepción del lugar con esta gente. . es decir, ese intercambio es
un pertenecer que automáticamente dirige la operación política que la
otra gente no es igual a uno: “me siento mejor que tú en este espacio”.
Es un subidón del deseo, una cotidianeidad distinta y superior al de
al lado. A eso se suma un decorado menor que igual es simétrico al
paisaje –forma y fondo es lo mismo- cómo visto al perro, los bigotes
y las uñas, el sombrerito y el buzo, todo eso en pose maniquí en la
foto. Ese simulacro al que Agamben escribió sobre la pornografía en
su libro Profanaciones (2005).
Gentrificar, como intercambio, es un modo que desplazado
a la producción del sistema del arte, funcionaría con los mismos
mecanismos. Se podría pensar desde un horizonte de expectativas que
abran posibilidades, un “pensamiento creativo” en palabras de Deleuze:
cómo podríamos crear un corpus de obras y artistas que demuestren
desde su singularidad la posibilidad de nuevas singularidades que
entreguen socialmente máquinas de guerra, opuestas a las cotidianas
máquinas de los deseos que nos bombardean con exposiciones, ferias
de libros, conciertos, obras teatrales, performances, películas, entre
otros; dicho sea de paso, en su mayoría, son oposiciones ajustadas
a otras máquinas deseantes como los fondos de arte y cultura y del
Estado. Quizás, sospecho, sus miradas no estén ahí, vienen de otro
lado: fuera de los estímulos de la cultura actual. Son distantes a la
gentrificación, de su estética del intercambio y desplazamiento. Como
hemos visto –sugiero revisar los catálogos y estadísticas sobre el arte
chileno post estadillo- en su mayoría han sido obras que estetizan lo
social para dar un tono radical y ofensivo a la vida postfordista. Bajtín
(2003), planteó que, en la cultura popular, el proceso de carnavalización
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se daba como expresión social; luego el arte, o su sistema, capturaban
esa expresividad ofensiva al poder en modo estético. El arte del
pensamiento creativo no funciona en ese lugar y es la idea de este
trabajo.
Esta gentrificación la utilizo como modo de producción:
al desplazamiento e intercambio urbano es símil a la producción
artística. Un agotamiento y ensimismamiento del artista y su obra
para seguir el régimen o agenda cultural de Occidente (feminismo,
medio ambiente, culturas indígenas, entre otras). Es una operación
técnica que instala dispositivos (intercambios) para construir y validar
un modo de ser (desplazamiento) desde lo culturalmente válido: el
arte, al igual que en otras operaciones sociales, debe responder una
gestión política del régimen heterocapitalista (Wittig, 2024).
Lo que existe hoy en día es un artista/emprendedor, el
cual funciona desde el ensimismamiento. Postula a un concurso
gubernamental (con una agenda dirigida según las directrices
culturales contingentes), luego de ganar (siempre está el juicio casi
astrológico si eso es justo o no) opera con un grupo de personas que
se unen para ejecutarlo, en una lógica del llamado emprendimiento
–precario, por qué no decirlo- y a posterior rendimiento de cuentas
del proyecto. Este artista está encapsulado en su trabajo para resolver
todo desde el famoso impacto a producir: tiene esa conducta porque
se vincula al emprendimiento asimilada a la eficiencia, la cual se
distancia de la construcción de vínculos de afectos sino, más bien, a
un intercambio de boletas. Es lo que vemos. Casi todos los artistas,
en especial los poetas, ubican ese mote tan pomposo –a falta de otro,
grave gesto de creatividad- que habla de un trabajo precario, la de
gestor cultural. Digo que los afectos se alejan de esto. Y entiendo por
afectos aquellas afinidades políticas (maneras de entender el mundo)
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posibles para crear nuevos modos que alternen la producción de
cultura y arte desde la independencia absoluta, para no llamarla
libertad: sonaría más chistoso en nuestro contexto actual. Todos
hemos visto que ganar un concurso transforma a estos gestores en
pequeños capataces o contratistas eternos de estos concursos. Se
critica al mundo, siendo un claco de lo mismo.
Si gentrificar es una operación técnica y política de
intercambio y desplazamiento sobre un espacio, en el arte ocurre
lo mismo. Dicho intercambio y desplazamiento es una mimesis
aristotélica de la realidad: estetizar las crisis sociales y sus conflictos,
de lo documental a lo ficticio. El contrato productor/receptor ya
es falaz. Los espectadores saben que es un montaje o una ficción
de algo reconocible. La ficción ha perdido su potencia, por eso la
modé del arte distópico actual. Inclusive, ya es decimonónico pensar
en que el arte debe desactivar las percepciones, aquella estética
de la recepción nacida con las vanguardias. Inclusive ese mismo
anacronismo hasta resulta ser una novedad.
Creo que el “pensamiento creativo”, de aquel arte ofensivo,
debe agotar la ficción como operación técnica. En el mismo plano
documentalista está su propio efecto estético. Esto lo podemos ver
en varios autores que ya llevan su tiempo elaborando perspectivas
teóricas renovadas del postestructuralismo: Marjorie Perloff
(QEPD), Agustín Fernández Mallo, Chantal Maillard, Kenneth
Goldsmith y Cristina Rivera. El neoconceptualismo, la basura, la
copia, el silencio y las necroescrituras son condiciones reflexionadas
y varias de ellas muy sugerentes.
El pensamiento creativo podría ser la conciencia del
documento a trabajar (crisis, hechos, sujetos) y ver en ellas mismas
su construcción ficcional. Ver sus contradicciones y posibilidades de
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lecturas. La ficción como operación material concreta hará lo suyo:
entregar una mirada contradictoria, abierta, caleidoscópica de ese
hecho documental. He ahí su paso a la diferencia. A esa mueca de la
realidad a su incomodidad.
La propuesta de esta metodología estética consiste, desde
una línea apegada a la lectura de Deleuze con su libro Diferencia y
repetición (2000), sobre la importancia del arte, el cual lo denomina
como “pensamiento creativo”, es decir, la unión entre filosofía y
arte. Para el caso de estas líneas, lo denomino como arte ofensivo,
el cual remite a las condiciones del arte bajo dos premisas, cuál es la
importancia del arte (y del artista) y su función/finalidad hoy en día.
En síntesis, propongo, desde una relación simbiótica entre
diferencia y repetición, una manera de entender –si se quiere, desde
la teoría de la recepción- un método de cómo acceder a obras que
propongan un arte ofensivo, el cual funciona desde la distancia con la
visibilización e intenta construirse desde su singularidad, una poética
del “pensamiento creativo”. Esta se divide, secuencialmente, en tres
diferencias y una repetición, entendiendo esto como un acuerdo de
distancia entre lo que es una diferencia y una repetición, las cuales,
convengamos en la lógica deleziana, una simetría conceptual entre
ambas nociones. Las tres diferencias son el paso previo para llegar
a la repetición en la cual está depositado el pensamiento creativo.
Por lo tanto, el paso secuencial de estas tres diferencias va desde el
hábito empírico de la diferencia uno hasta el yo que abraza al destino de
la diferencia tres, pasando por la memoria singular de la diferencia dos.
Toda esta operación intenta enmarcar obras y autores que
han escrito (y escribirán) desde una escritura no saludable: el delirio
como un devenir de la máquina de guerra, dispuesta a descomponer
a la máquina de los deseos.
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Diferencia uno: el hábito empírico
Deleuze propone entender la diferencia como una noción previa
a la repetición, ésta sería la del pensamiento creativo, la singularidad
en acción. Es por lo anterior, que la diferencia es una operación
de tres momentos. En ese flujo, se podría entender que todo el
libro Diferencia y repetición (2000) es un diálogo con otros pensadores
del tema. El libro es una conjura que abre el tema de lo posible y
lo imposible de pensar este mundo tal como es. El repertorio de
personajes es el siguiente: Kant, Hegel, Hume, Escoto, Nietzsche,
Leibniz como protagonistas; confiriendo el starring mayor a Spinoza.
Los otros pensadores: Galois, Artaud, Aristóteles, Descartes y
Platón, funcionan como secundarios. Quiero decir que Diferencia y
repetición, al igual que Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrania (2020),
pueden ser leídas como una novela. Una sobre cómo constituir
nuestros pensamientos como único y múltiple. Lo que eso significa,
se caracteriza, converge y distancia con ideas en la diacronía del
pensamiento Occidental y las fricciones de cómo pensamos con los
deseos estimulados por el mundo y la capacidad de salir de ellos o
lisa y llanamente destruirlos.
La primera diferencia, la denomino como hábito empírico. Antes
debo aclarar que entre la diferencia y la repetición hay una reflexión
subversiva por parte de Deleuze. Como él dijo, hay una historia o
una genealogía filosófica de la diferencia. Y es, en el fondo, el canto
de sirena de Occidente con esta palabra. Crearnos y ser desde la
diferencia. El hacer de todos nosotros desde lo distintivo: distancia
con la naturaleza, con el indígena, con el drogadicto, el maldito o el
herejético. Ese es el constructo del llamado humanismo, que,desde la
Ilustración hasta hoy, invoca una sola cosa con resultados a la vista
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catastróficas y, hoy día, por qué no decirlo, bizarros: distanciarse
del otro, descomponerlo cvomo un algo fuera de lo humano. Es
desde ahí, que la diferencia es la finalidad posible para construir y
construirse como mundo. La repetición, por otro lado, es la pariente
pobre de la diferencia: su estado es percibida como rutinaria y que
invoca a una operación mecánica. Deleuze invierte y desploma todos
estos parámetros de pensamiento. Todos somos máquinas, las habrán
deseantes o de guerra. Las máquinas como cuerpos sin órganos son
repeticiones que se crean desde una singularidad posible, pero su primer
paso es desde la diferencia: esa inversión es la descomposición de toda
la matriz Occidental. Funcionan por separado, pero complementarios
a su vez. Un rizoma que se conecta y desconecta desde lo múltiple.
Vuelvo al hábito empírico. Es el momento fundacional, es de
carácter empírico cómico: una mueca y no una sonrisa, un gesto de
atención en el mundo que obliga a detenerse reflexivamente sobre si:
Acerca de la diferencia hoy, pues, que decir que uno lo hace, o
que ella se hace, como en la expresión “hacer la diferencia”. Esta
diferencia, o LA determinación, es también la crueldad […] La
diferencia en general se distingue de la diversidad o de la alteridad;
ya que dos términos difieren cuando son otros, no por sí mismos,
sino por algo, por consiguiente, cuando acuerdan también en otra
cosa, en género para las diferencias de especie, o aun en especie
para las diferencias de número, o incluso “en el ser según la
analogía” para diferencias de género” (Deleuze, 2000: 61-64).

Es un despertar hacia un pensamiento nuevo, una mueca
inicial, un gesto que se despabila del mundo y se dirige a lo real. Es
una afirmación ofensiva hacia el mundo. Dicha ofensa es al canon
de representación, de cómo estamos constituidos como seres y los
ingredientes que nos componen:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

La representación finita es la de una forma que comprende una
materia segunda, pero una materia segunda, en tanto informada
por los contrarios. Hemos visto que representaba la diferencia
mediatizándola, subordinándola a la identidad como género
y asegurando esta subordinación tanto en la analogía de los
géneros mismos y en la oposición lógica de las determinaciones
como en la semejanza de los contenidos propiamente materiales
[…] La representación infinita invoca un fundamento. Pero si el
fundamento no es lo idéntico en sí mismo, no por ello deja de
ser una manera de tomar particularmente en serio el principio
de identidad, de darle un valor infinito, de volverlo coextensivo
al todo y con ello, de hacerlo reinar sobre la existencia humana
(Deleuze, 2000: 90-91).

Lo importante es subrayar, que tanto diferencia y repetición
son operaciones que funcionan en conjunto y por separado. En
estas líneas, esquematizo un vaivén entre tres diferencias, las cuales,
a su vez, funcionan como repeticiones de una misma acción, pero
subrayo esas tres diferencias como un modo de acercamiento a lo
que Deleuze propone como subversión de la filosofía del otro en
Occidente, para así converger a una repetición como acción mayor de
una singularidad. Por lo tanto, esta primera diferencia es una mueca
que cambia el hábito de conocer las cosas. Esa experiencia es un
acto de salida de este mundo. Es extraerse, detenerse o disgregarse
del devenir temporal y crear un primer paso a la singularidad. Ese
acto es material y depende de la conciencia de ese acto y repetirlo
en tanto se diferencia de las acciones y deseos que el mundo ha
coaptado para el imperio de la verdad. La diferencia de esa acción va
de la mano y es una mueca insistente de cambio ofensivo siempre y
cuando sea repetida en el tiempo. De ahí su materialización posible
es un principio fundacional para construir nuevas posibilidades de
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

mundos, de una estética vital que se carnavalice con los rudimentos
del pensamiento viejo, dando paso a uno nuevo, una nueva mueca,
un gesto, un Opus a lo disgregado, una posibilidad de pasión alegre
que incremente el conatus.
Diferencia dos: la memoria singular
Esta diferencia se concatena con la anterior y a posterior con la
tercera. Sin olvidar que a su vez cuando menciono diferencia, también
está medida con la repetición. Ambos son recíprocos, pero a modo
de un orden de lectura y sistematización en mis observaciones, las
compartimento en tres diferencias eyectadas para una repetición.
Si la primera diferencia se centra en un hábito, a un
movimiento desde lo material de la conciencia en el cuerpo. Es la
experimentación en sí mismo sobre el cuerpo, que parte de ahí,
en cuanto a su dosis, saber lo que el cuerpo pueda, para generar
un hábito que conduzca a una singularidad. En spinoziano es un
devenir del conatus para abrazar un destino. En el fondo, es un
primer paso para la libertad y la alegría. Como se experimenta con el
cuerpo, se traduce en una mueca (cómica) para abandonar lo que ha
sido. Ya consciente de esa mueca, es seguir ese hábito, ser máquina
para repetir ese dínamo para hacerlo consciente de sí.
En esta segunda diferencia el giro va hacia la memoria,
lo mnemotécnico. Habría que ver qué es memoria y lo singular.
La memoria en Deleuze es un agenciamiento, es un pulso de
la multiplicidad. La manera como se ejecuta es el pivote con el
presente: no hay pasado ni futuro, es solo devenir o, dicho de otro
modo, todo es pasado y todo es futuro. Por lo tanto, el presente
es la mediación activa que absorbe la memoria como una puesta
en marcha en la vitalidad del presente. Este tiempo es material:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

converge lo que existe, de ahí su existencia, sin la proclamación
de un tiempo mayor por sobre un tiempo menor. Es un pliegue
disponible, por hacer, en donde el presente es la conexión posible.
De ahí, el futuro es una extensión de posibilidades abiertas a las
conexiones posibles. En el fondo, el tiempo, es una organización
modelada que organiza, pero que no evalúa la intensidad de la
memoria. En conclusión, el presente y su uso memorístico es
peredecedero de su intensidad en cuanto convoquen multiplicidades
y contradicciones (la eterna construcción del sujeto y su entorno).
La memoria es un acontecimiento. Esto último, va de la mano
con la noción de lo singular. El ser no es individual, es singular.
Es un acontecimiento en la multiplicidad, lo que caracteriza las
singularidades entre una persona con otras son sus diferencias
potenciales. Dependen de sus afectaciones en la multiplicidad del
devenir histórico. En esa afectación de la singularidad es donde la
intensidad conecta con otras singularidades y en eso es la distancia
y cercanía de una persona con otra. Entonces entre memoria y
singularidad es un encuentro, en donde el hábito material de la
primera diferencia toma una intensidad, si se quiere, un sentido,
la cual se dirige temporalmente con la afectación. Esto construye
un inicio o proyecto de una máquina de guerra: es escoger un
camino abierto a lo múltiple, es la conciencia rizomática, en donde
la materialidad del hábito se permea con lo espiritual; un deseo
propio, una conciencia del accionar singular del conatus que se
abre al futuro, consciente de su memoria. Por lo tanto, el presente
es todo; de ahí se concreta la conciencia colectiva y su quehacer
para desterritorializar lo degradado. Es la intensidad de la máquina
de guerra para ubicar la singularidad como acto de memoria
individual en contacto con los otros. En palabras de Deleuze:
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

La diferencia tiene su experiencia crucial: cada vez que nos
encontramos frente a una limitación o dentro de ella, frente a
una oposición o dentro de ella, debemos preguntarnos lo que
supone semejante situación. Supone un pulular de diferencias,
un pluralismo de las diferencias libres, salvajes o no domadas,
un espacio y un tiempo propiamente diferenciales, originales
que persisten a través de las simplificaciones del límite o de la
oposición. Para que puedan dibujarse oposiciones de fuerzas o
limitaciones, es preciso, en primer lugar, un elemento real más
profundo que se define y se determina como una multiplicidad
informal y potencial. Las oposiciones están burdamente talladas
en un medio fino de perspectivas encabalgadas de distancias, de
divergencias y de disparidades comunicantes, de potenciales y de
intensidades heterogéneas; y no se trata de empezar por resolver
tensiones en lo idéntico, sino de distribuir elementos dispares en
una multiplicidad (Deleuze, 2000: 92).

Diferencia tres: el yo abraza al destino
A partir del hábito de repetir una secuencia material con el cuerpo y,
a posterior, crear una conciencia de lo singular desde una memoria
múltiple, que en palabras más elocuentes, obedecería a la conciencia
del sujeto en la historia. La tercera diferencia se centra en la creación
de un nuevo yo, la posible utopía de la inmanencia, la cual estaría
dispuesta al horizonte del destino: es una apertura a éste, a su
multiplicidad. La singularidad abrazando las complejidades sin
condiciones. Es aquí que la inmanencia construye una diferencia:
es la separación de la máquina de los deseos, del automatismo de
patrones culturales. En donde este yo nuevo propone su propio
destino, su propia memoria. Es el acto de creación máximo para
construir una máquina de guerra, sin el cruce con enunciados. Ese
yo es su propio enunciado, más bien, es su rizoma abierto al infinito:
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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

la singularidad se funde en el encuentro de su propio destino. Se
unifica, en lo múltiple:
La identidad no se conserva menos en cada representación
componente que en el todo de la representación infinita como
tal […] Es allí donde encontramos la realidad vivida de un
campo subrepresentativo. Si es cierto que la representación tiene
la identidad como elemento y un semejante como unidad de
medida, la pura presencia tal como aparece en el simulacro tiene lo
“dispar” como unidad de medida, es decir, siempre una diferencia
de diferencia como elemento inmediato (Deleuze, 2000: 117-118).

Con este proceso, la singularidad se vuelve contemplativa,
imperturbable al circuito de los signos. Es un afuera de ellos, es
una fuga del mundo, de una nueva estética que, en su propuesta
de máquina de guerra, la representación que el mundo captura, se
disminuye y se destruye para ubicar objetos estéticos distorsionados:
es un mirar a la realidad desde lo refractario. Esta singularidad se
construye desde un nuevo lenguaje no saludable, un horizonte nuevo
desde la concreción. Esa diferencia queda accionada como repetición
para descomponer el mundo de los signos. Es la posibilidad que el
arte tiene con lo real y no un nuevo acto interpretativo de los signos
de la realidad.
Repetición: el pensamiento creativo
Un pensamiento fructífero es actual, a pesar de su distancia con
el presente. Habrá capas propias de sus perspectivas que resuenan
como presentes, otros quedaron en la desimonía de su contexto.
Tal como lo plantea Deleuze a propósito de la memoria como un
continuo encuentro múltiple, en donde el tiempo y el espacio acuden
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

a cierta intensidad frente a un hecho, el cual no es un enunciado
de la historia, su audacia, diría Hegel, sino un agenciamiento sin
control, de distancia o encuentro a los hechos. Es puro devenir. Por
este motivo, he ido interpretando la postura conceptual de Deleuze
en esta metodología: ver como unidad y como fragmento a la vez.
Dar dos conceptos centrales en el pensamiento y arte, diferencia y
repetición. He intentado modelar un proceso en tres momentos de
diferencias, desde el primordial, el del hábito hasta el tercero, el del
yo en su encuentro con el destino. De lo material a lo espiritual, en
donde la diferencia es la distancia con la captura de la máquina de
los deseos. Esa separación, esa diferencia funciona por sí sola y ha
sido la sistematización que he dibujado. Pero, a su vez, no excluye a
la repetición, en tanto la entendemos como acercamiento a la acción
de cada diferencia que esbocé. Cada movimiento de las diferencias,
lleva consigo una intensidad en su repetición del proceso y eso
funciona en su interior. La diferencia es con el medio, la historia
que a cada uno nos tocó. Fuerza centrífuga y centrípeta en el mismo
objeto, en la misma búsqueda o encuentro con el destino que todo
ser humano persiste en su incremento de sus pasiones. Acción y
reacción, de arriba hacia abajo. Movimientos interdependientes,
pero a su vez funcionando cada uno por su lado.
Por lo tanto, luego de esas tres diferencias, se instala la
repetición como movimiento protagonista de esta metodología,
obviamente sin dejar de lado a la diferencia, pero la cual actúa a
la inversa que en proceso anterior, su intensidad, es con el afuera
hacia adentro. Esta repetición, funciona ahora desde el adentro
hacia el afuera. Es una máquina de guerra, un pensamiento creativo.
El encuentro de la filosofía con el arte, de acuerdo a las preguntas
básicas que se pueden hacer, para qué sirve el arte/filosofía, qué es un
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

artista/filosofo o cuál sería o serían las finalidades del arte/filosofía.
A esta repetición, es ese tipo de pensamiento. Esta idea sobre el arte
y la filosofía deben entenderse como una concepción disruptiva en
ambos ejercicios humanos. Es el salto benjaminiano que construye
un estado de evaluación del sujeto/mundo y su habitar en el tiempo.
Una carnavalización bajtiniana, en donde el mundo viejo sucumbe
con el nuevo horizonte para construir otro tiempo. En definitiva, es
dar un valor del arte como superior al de la verdad, diría Nietzsche.
La devaluación del patrón de realidad de la verdad por la extensión
de la interpretación, de la condición ficcional de la vida. Esto último
no es bueno ni malo, en la lógica binaria: es un estado que promueve
a entender la crisis del mundo y la existencia con múltiples modos
en vez de uno solo.
Anne Sauvagnargues propone en esta dimensión una
categoría deleziana llamada devenir animal como desplazamiento de
lo anómalo, el cual es el ingrediente principal del arte. Una etología
del territorio: cómo funciona el comportamiento animal y humano
en su habitar lo territorial. Depende de este cruce su intensidad
en donde territorializar y desterritorializar funcionan como
energías equivalentes, ya que se accionan de manera inseparable.
Sauvagnargues, vincula lo anterior a que el devenir animal es una
“desterritorialización intensiva” (Sauvagnargues, 2006: 23), idea
que acuña de Guattari para referirse a la noción de artista como un
outsider, “una entidad que rebasa el borde” (Deleuze y Guattari,
2020: 305). Este outsider funciona en el margen sexual y síquico
y esto depende no de la distancia sobre lo social, sino desde su
intensidad. Este artista se desterritorializa de lo humano dando un
paso a la categoría desde lo animal, su anomalía, su singularidad. No
es semejante a un animal, “sino pensar al animal como un devenir
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

anómalo del humano” (Sauvagnargues, 2006:74). Esto construye
un pensamiento nuevo, diferencia tercera en esta metodología,
el cual esta desterritorializado, abierto a lo singular: “La creación
de pensamiento ya no es el acto de un sujeto noético, sino una
pragmática, un agenciamiento impersonal que modula “entre” los
sujetos y conecta el pensamiento con otros regímenes de signos, del
mismo modo en que implica un régimen múltiple de composición
de texto, es decir, un estatuto colectivo e impersonal para el autor”
(Sauvagnargues, 2006: 89). Esto es: el cuerpo se desconecta del
organismo para crear otras intensidades o, como dice la autora,
hecceidades (grados de intensidades). La poesía, un verso (como
fenómeno que comienza y termina abruptamente, diría Tinianov) es
una intensidad que escapa del texto total. Desde el plano vital, el ser
humano o un animal, sin exclusión de cualquier viviente se definen
por su heccidad, una posibilidad de crear un estudio de los afectos:
“definirlos por los afectos de lo que es capaz” (Sauvagnargues, 2006:
76) de ese cuerpo sin órganos.
Marilé di Filippo sistematiza sus planteamientos sobre arte/
filosofía de Deleuze como resistencia política, la cual la denomina como
lengua de riesgo (Di Filippo, 2012: 38). Su centro reside en la sensación
que vendría a ser una experiencia del cuerpo cuando se produce o se
recepciona una obra de arte. Sensación como instinto, como sistema
nervioso o como temperamento. El cuerpo es el territorio en donde
se experimenta el flujo de la obra de arte y su apreciación o sus efectos.
La obra es un espacio de encuentro del adentro (productor) con el
afuera (receptor): el sujeto es el objeto y es la posibilidad de repensarse.
Desajustar sus percepciones de la realidad: estremecer su cuerpo
para provocar preguntas que lo distancien de los clichés del mundo.
En el fondo, si la respuesta es pedestre, responde a una finalidad y
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

a una función del arte, desterritorializar al sujeto desde su cuerpo.
Este procedimiento es visto por Di Filippo como una condición de
deliro como producción del arte para provocar agenciamientos en
las personas, el cual lo dirige en contra de lo saludable, esto es, una
distancia con lo puro, con la verdad. Esto es cercano a lo que Deleuze
menciona con respecto al arte como expresión del pueblo, aquella
raza oprimida que pone en riesgo su cuerpo. El artista es lo mismo
y su riesgo es la lengua. Su expresividad para crear obras delirantes
que provoquen un movimiento telúrico en el territorio de su cuerpo.
Pequeñas dosis de veneno inoculado para saberse enfermo y ser
consciente a la vez, de lo saludable de sus pasiones alegres. Aunque
hoy por hoy, esto último suene y sea un poco ingenuo.
Vuelvo a lo propuesto. Con las perspectivas de las autoras
anteriores, se constata una perspectiva vinculada entre arte y filosofía.
Repetición vendría a ser el enlace de las tres diferencias. De la tercera
diferencia la conciencia de la singularidad, el yo que abraza su
destino, se elabora la máquina de guerra. Esa conciencia debe volver
al mundo para repetir ese pensamiento creativo como expresividad
nueva. Una estética bastarda, animal, delirante y enferma en donde
está la vida o, entendido en lógica deleziana, la vida se hace singular
cuando se abrazan sus contradicciones. Lo saludable y lo higiénico
der la máquina de los deseos siempre quiere capturar y ejecuta su
verdad como afán teleológico de la vida.
La estética posible en Deleuze es la que desterritorializa el
sentido maquínico deseantes de la verdad. Es una acción política
que conlleva a una posición de lucha social en donde el arte cumple
su función de disociación de estructuras, de rizomatizar al libro-raíz.
Es multiplicar la intensidad del objeto artístico en el sistema social:
“una expresión material intensa” (Deleuze y Guattari, 1978: 32).
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Esa intensidad se concibe la repetición. Y es tarea del arte y
de la filosofía asirla para crear horizontes múltiples de líneas de fuga:
“hacer el movimiento, trazar la línea de fuga en toda su positividad,
traspasar un umbral, alcanzar un continuo de intensidades que no
valen ya sino por sí mismos, encontrar un mundo de intensidades puras
en donde se deshacen todas las formas, y todas las significaciones,
significantes y significados, para que pueda aparecer una materia no
formada, flujos desterritorializados, signos asignificantes” (Deleuze
y Guattari, 1978: 24).
En el fondo, hay que afinar el ojo para ver esas obras de
repetición. Entendiendo el proceso creativo de los artistas. Encontrar
la repetición en una poética, en un proyecto que contenga esta
dirección: una idea del pensamiento filosófico ofensivo con un arte
disonante. Este territorio agencia lo distante y lo desajustado: “La
repetición por su parte, correlativamente, solo podía ser definida
como una diferencia sin concepto; evidentemente esa definición
continuaba presuponiendo la identidad del concepto para lo que se
repetía; pero en vez de inscribir la diferencia en el concepto, la ponía
fuera del concepto como diferencia numérica, y ponía al concepto
mismo fuera de sí, como existiendo en tantos ejemplares como veces
o casos numéricamente distintos hubiera” (Deleuze, 2000: 424).
En lo menor esta la repetición, la posibilidad de la vida para
volverse una lengua nómade que tense la estructura (del arte y la
política) y refracte una nueva intensidad colectiva.
Tres diferencias hacia una repetición, hacia una revuelta de
las capacidades humanas en su significante múltiple, distanciándolos
de la monarquía de los enunciados y de los deseos programados por
el algoritmo del capitalismo en su versión actual, más tardío, más
post del post. El arte nuevo del pensamiento creativo es una ventana
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

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�Gonzalo Rojas (Universidad San Sebastián, Chile) / Una propuesta estética

que muestra las posibilidades de desautomatizar el caudal de los
deseos y del absolutismo del yo. Ese arte de la repetición existe y
hay que mostrarlo. Solo con esa acción ya es un inicio de camino.

Bibliografía
Agamben, G. (2005). Profanaciones. Adriana Hidalgo editora.
Bajtín, M. (2003). La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento:
el contexto de Francois Rabelais. Alianza Editorial.
Deleuze, G. (2000). Diferencia y repetición. Editorial Amorrortu.
Deleuze y Guattari (1978). Kafka: por una literatura menor. Ediciones
Era.
Deleuze y Guattari (2020). Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrenia.
Editorial Pre-Textos.
Di Filippo, M. (2012). “Arte y resistencia política en las sociedades
de control. Una fuga a través de Deleuze”. Revista Aisthesis,
núm. 51, pp. 35-56.
Sauvagnargues, A. (2006). Deleuze: del animal al arte. Editorial
Amorrortu.
Wittig, M. (2024). El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Editorial
Paidós.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-116

�Artículos
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Exotismo y orientalismo en la crítica de arte de José
Moreno Villa
Exoticism and orientalism in the art criticism of
José Moreno Villa
Marcos Daniel Aguilar Ojeda
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad de México, México
nexqui@yahoo.com.mx

Resumen. El crítico de arte español José Moreno Villa escribió una
extensa obra en los terrenos de la historia y la crítica del arte en México.
Parte de esta obra trató sobre el arte mexicano de los siglos XVI a XX,
en donde encontró características particulares que lo diferenciaron del
arte europeo. Al identificarlas, Moreno Villa las describió bajo diversos
conceptos que se pueden englobar en el de “exotismo”. Por ello, el objetivo
de este artículo es identificar algunas piezas de arte mexicano que Moreno
calificó de “exóticas” y entender cómo éstas se relacionaban con el arte
de origen asiático e indígena. Sobre todo, el artículo se centrará en los
casos que estudió para su libro La escultura colonial mexicana, editado por
El Colegio de México en 1942, y en ideas relacionadas que había escrito
en diversos artículos periodísticos y que fueron incorporados en su libro
Cornucopia de México, publicado en 1940.
Palabras clave: Crítica de arte, arte mexicano, exotismo, orientalismo.
Abstract. The Spanish art critic José Moreno Villa wrote an extensive
work in the fields of History and Criticism of art in Mexico. Part of this
work dealt with Mexican art from the 16th to 20th centuries, where it

73

�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

found particular characteristics that differentiated it from European art.
When identifying them, Moreno Villa described them under various
concepts that can be included in “exoticism”. Therefore, the objective
of this article is to identify some pieces of Mexican art that Moreno
described as “exotic” and understand how these were related to art of
Asian and indigenous origin. Above all, the article will focus on the cases
that he studied for his book La escultura colonial mexicana, published by
El Colegio de México in 1942, and on related ideas that he had written in
various journalistic articles that were incorporated in his book Cornucopia
de México, published in 1940.
Keywords: Art criticism, Mexican art, exoticism, orientalism.

74

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

José Moreno Villa llegó a México en 1937, huyendo de la Guerra
civil española que en los siguientes años pondría fin a la segunda
República en España. A los pocos días después de su llegada,
este poeta, dibujante y crítico de arte comenzó a escribir artículos
periodísticos sobre las primeras impresiones que le causó la sociedad
mexicana, su cultura, sus tradiciones, su arte y su historia.
Estos artículos, que en 1940 se editaron en el libro titulado
Cornucopia de México, fueron ensayos de carácter expresionista que
reflejaban más el mundo interior y las ideas de Moreno Villa que
lo que realmente era México; sin embargo, en ese acto reflejo o
dialéctico entre la realidad mexicana y su pensamiento europeo
salieron a flote ciertas características de la forma de ser del mexicano
que, de otra forma, sería difícil detectar y que sólo la mirada del que
ve desde afuera es capaz de observar con rapidez.
Entre los elementos que a Moreno le parecieron singulares en
México se encuentran las muestras artísticas y artesanales cargadas
de una estética barroca, churrigueresca y rococó, lo cual no le resultó
extraño para un pueblo que había pasado por un proceso de conquista
y colonización hispánicas: “he sentido a México, y un poco a mi libro,
como una cornucopia por lo que tiene de rizado y quebrado. No es
fortuito que México siga cultivando los muebles y las fachadas del estilo
rococó […] No es fortuito que las bandejas, platones, baúles, pulseras,
anillos y qué sé yo cuántas chácharas, sigan con su sello muy siglo
XVIII, sembradas de florecitas y caracolillos” (Moreno Villa, 1976: 57).
No obstante, lo que le resultó “extraño” fue observar
elementos que él consideró “asiáticos” en los mexicanos de esos
años de finales de la década de 1930 y comienzos de 1940. Por
ejemplo, cuando en el artículo titulado “La muerte como elemento
sin importancia”, de Cornucopia de México, observa: “esta familiaridad
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

75

�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

mexicana con la muerte […] En esto, como en muchas otras cosas, el
europeo cree advertir un elemento asiático incomprensible para él”
(1976: 157). Esta idea se relaciona, efectivamente, con la tradición
que existe en diversas culturas de Asia, en especial con la sánscrita
de la India, en donde hay “una relación íntima entre la conciencia
de la muerte, la experiencia ananda, la dicha, la alegría y el deleite
repentinos e intensos” (Martínez Ruiz, 2024: 2).
De igual modo, al momento de explicar el porqué de su escritura
en torno a la cultura mexicana en el artículo “Pinceles y palabras”,
también de Cornucopia, este crítico español mencionó que con estos
textos pensaba “evocar con la palabra las apariencias de este país
semiespañol y semiasiático” (Moreno Villa, 1976, p. 98), pues como se
sabe, y seguramente lo sabía Moreno, “durante los siglos XVI al XIX,
los navegantes españoles establecieron y operaba la ruta marítima del
Galeón de Manila que conectaba Asia Oriental y Nueva España en
el continente americano. Los galeones cruzaron el Pacífico a través
de puertos marítimos y centros comerciales de Manila en Filipinas y
Acapulco en México, formando una próspera ruta marítima durante
más de 250 años”1 (Wu, Junco Sanchez y Liu, 2022: vii).
José Moreno Villa intuyó estos rasgos de cultura y arte
asiáticos entre las actividades y formas de ser de los mexicanos,
que conoció en sus primeros años en el país. Estas intuiciones
no estaban erradas, ya que después las pudo comprobar en sus
estudios e investigaciones sobre el arte virreinal mexicano. Hay que
mencionar que cuando Moreno Villa asocia a México con el lejano
Oriente, no deja de causarle asombro, misterio y maravilla que el
país americano tenga y conserve estos elementos que define como
“semiasiáticos”, “chinescos”, o simplemente con sentido “japonés”,
1

76

Traducción propia.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

pero ¿por qué le genera sorpresa? La respuesta podría estar en la
forma en que entendió esta relación con Asia y cómo la definió, ya
que a pesar de que en sus artículos periodísticos le coloca diversos
adjetivos, llegará a concretar esa relación histórica y cultural entre
México y las culturas asiáticas bajo el concepto de “Exótico”, y esto
lo plasmará en su estudio La escultura colonial mexicana, editado por El
Colegio de México en 1942.
En esta investigación, que realizó como parte de sus quehaceres
como integrante de La Casa de España en México, Moreno Villa intenta
ofrecer a los lectores diversos elementos para entender la escultura
que se realizó en México en los siglos XVI, XVII y XVIII. En su
análisis observa las semejanzas que las esculturas mexicanas, es decir,
novohispanas, tienen con las españolas y las europeas, las semejanzas
con movimientos y escuelas estéticas de Europa; pero, sobre todo,
este crítico de arte pone énfasis en marcar las diferencias con el arte
europeo y entre éstas se encuentra eso que define como “lo exótico”,
que halla en algunas esculturas de origen o de influencia asiáticos.
Moreno describe en su libro algunas piezas de marfil de la
Catedral Metropolitana de la Ciudad de México (Figuras 1 y 2):
Lo Exótico. Califico así, exótico, a las esculturas de marfil que
se guardan en el Museo Metropolitano y en algún templo de la
capital. Imágenes pequeñas y de un sabor chinesco que las separa
por completo de lo hispánico […] delatan su origen asiático por
este o aquel detalle: los ojos o las manos. De los cuatro Cristos
que se reproducen aquí hay tres que pueden haber salido del
mismo taller […]. Además, las tres figuras tienen el dedo grueso
más largo de lo normal, llegando hasta por encima de la segunda
falange del índice. Hay otro Cristo, más una Sagrada familia y un
Ángel que, sobre tener más acentuado el estilo chinesco, son –como
la Virgencita de la iglesia de la Enseñanza– claramente del siglo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

77

�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

XVIII. Acordándonos de la famosa nao de China y del abundante
comercio con este país en ciertas épocas, se explica este exotismo
(Moreno Villa, 2004: 59-60).

Figura 1. Marfil. Museo de
la Catedral. Fotografía de
Márquez. En La escultura colonial
mexicana de José Moreno Villa,
fotografía 90.

Figura 2. Sagrada familia
en marfil. Museo de la
Catedral. Fotografía de
Márquez. En La escultura
colonial mexicana de José
Moreno Villa, fotografía 91.

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En esta descripción y análisis de las piezas de marfil, el
crítico de arte menciona la larga relación política, económica y
cultural entre Asia y América, por medio del Galeón de Manila que
desembarcaba en Acapulco; pero también se observa que coloca su
pensamiento en el centro de Europa, alejando a la periferia todo lo
que tiene que ver con lo americano o asiático. Esto podría explicarse
por aquel objetivo europeo de rechazar influencias no occidentales
que consideraba “impuras” y que tiene su origen en el Renacimiento:
La cultura occidental en realidad había estado más abierta a
influencias exóticas en la Edad Media que en el Renacimiento,
tanto en el periodo de relativo aislamiento de Europa desde
la década de 1360 hasta la de 1490, e incluso durante el “alto”
Renacimiento de principios del XVI, cuando el ideal del clasicismo
(la “gramática” de la arquitectura, por ejemplo) aumentó los
obstáculos a la hibridación, que olía a impureza2 (Burke, Clossey y
Fernández-Armesto, 2017: 30).

En la cita de Moreno Villa acerca de las piezas de marfil
sobresalen dos posiciones por parte del autor: una como historiador
del arte y otra como crítico, poeta y artista de vanguardia de su
tiempo, las cuales no se pueden separar. Es interesante que ambas
posiciones se presenten cuando intenta explicar las relaciones
intercontinentales desde el siglo XVI. El historiador Moreno Villa,
quien se formó como ayudante del arqueólogo Manuel Gómez
Moreno en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, conocía
la histórica relación político-comercial y cultural entre las Filipinas,
Nueva España y Europa durante los tiempos de los virreinatos, así
lo demuestra cuando explica que: “Acordándonos de la famosa nao
2

Traducción propia.

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

de China y del abundante comercio con este país en ciertas épocas,
se explica este exotismo” (Moreno Villa, 2004: 60).
Seguramente Moreno Villa sabía de las producciones
artesanales con marfil y los intercambios comerciales en la región
asiática que iban de Goa a Macao, a Manila y de allí a América, como
lo dice Gauvin Alexander Bailey en el libro Made in the Americas:
La producción artesanal pronto se extendió al norte del río Pasig
hasta las comunidades chinas conversas de Binondo (en 1596) y
Tondo (en 1611), bajo la supervisión de los dominicos y agustinos
(una tercera orden mendicante), respectivamente. Desde al menos
1590, estos talleres se especializaron en esculturas de marfil,
particularmente crucifijos y estatuas del niño Cristo, la Virgen
y una variedad de santos, así como pinturas y retablos para su
uso en Filipinas y para exportación a Macao, América Latina y
Europa; varios de los marfiles, como una Santa Rosa de Lima del
siglo XVII, incluso representaban santos latinoamericanos, lo que
demuestra la importancia crítica del hemisferio occidental como
mercado3 (Bailey, 2015: 93).

José Moreno Villa puede discernir, por medio de las facciones
y estructura física de los personajes de las esculturas, que estas piezas
que describe en La escultura colonial mexicana, como los Crucifijos,
la Sagrada Familia, el Ángel o la Virgen con el niño Cristo, cuyas
fotografías incluye en los anexos del libro, pudieron ser elaboradas
en talleres y por artesanos “chinos o japoneses” (Bailey, 2015, p. 94),
con base en un procedimiento de análisis muy parecido al que los
historiadores realizan en el siglo XXI, como lo hace Bailey al momento
de analizar unas esculturas de marfil del siglo XVII (Figura 3): “De
hecho, sólo la falta de los tradicionales ojos de cristal y sus cejas altas
3

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Traducción propia.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y arqueadas y sus labios en forma de moue [puchero] indican que fue
fabricado por artesanos chinos o japoneses”4 (2015, p. 94).

Figura 3. Nativity, Ecuadoran, with Hispano-Philippine ivory inserts, 18th
century, polychromed an gilded wood and ivory (Bailey, 2015: 94).

Pero si Moreno conoce este intercambio cultural, ¿por qué
insiste en lo exótico? Y es que por descarte, este historiador español
menciona que ese “sabor chinesco”, es decir, asiático, es lo que lo
“separa por completo de lo hispánico”; esto significa que Moreno
Villa fija su punto geográfico para determinar que el centro de sus
ideas sigue estando en España, aunque él físicamente y su objeto de
estudio estén en México, y que lo de carácter asiático o chinesco,
como él le dice, le resulta una condición extraña e incomprensible,
en tanto el arte o sus formas se alejan o se “separan de lo hispánico”:
entre menos hispánico, más exótico.
Hay que recordar que, para el pensamiento moderno y la
historiografía del arte occidental, al menos en los siglos XIX y XX,
lo exótico es aquel interés que los artistas, escritores, intelectuales
4

Traducción propia.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

o los comerciantes de obras de arte ponían en lo extranjero o en la
otredad; pero este es un concepto ambivalente, pues a la vez que
es un gusto y atracción por lo desconocido, también causa horror
o repulsión, ideas que encajan con otro concepto como el de
orientalismo, asociado en Moreno Villa con el exotismo:
Detrás del exotismo […] que va del Naturalismo al Simbolismo
late no ya la fantástica idealización del Oriente, sino el topos de
lo monstruoso convertido en hecho social […] la experiencia del
horror […] una cosa inmensa en el interior de la cual se siente
perdido, pero también como una cosa en el interior de la cual
está encantado de perderse, en el interior de lo que pierde el viejo
cuerpo, el viejo yo, y el antiguo hombre (González Alcantud,
1989: 69-70).

Para Moreno Villa, como para muchos otros escritores y
artistas de su tiempo, las culturas de Oriente, de África, de América
y del Pacífico constituyeron un polo de atracción, una oportunidad
para crear nuevos imaginarios, nuevas historias e, incluso, para
pensar e idealizar nuevas vidas alejadas de la Europa racionalista,
ya que para estos escritores y artistas las figuras orientales son
elementos místicos que les recuerdan un pasado religioso que han
perdido. Por esto, pensaban que la nueva razón no bastaba y era
“necesaria la intuición de la inspiración”, por lo que “la búsqueda
debe ser lógicamente exterior y singular; de aquí el afán de aventura
y de originalidad del artista occidental” (González Alcantud, 1989,
p. 48).
Es interesante leer cómo el objetivismo del Moreno Villa
historiador se intercala con el subjetivismo del Moreno Villa crítico
y artista que busca inspiración en lo exótico, en lo oriental. Por
ejemplo, cuando describe, en La escultura colonial mexicana, el púlpito
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

del convento de Huaquechula, en Puebla (Figura 4), estas dos
condiciones vuelven a encontrarse y el mecanismo de atracciónrepulsión del exotismo orientalista se activa dentro de su crítica
cuando halla elementos asiáticos en la pieza:
A cambio de una plástica decorativa tan netamente española,
vemos en Huaquechula (Puebla) un púlpito que debería ser
monumento nacional. Es plateresco, pero de un plateresco muy
especial. En cada una de sus caras o lados del polígono, y metidos
en sus cuadros, hay unos ángeles ataviados a la moda que usó
Doña Catalina Micaela, hija de Felipe II, en el último tercio del
siglo XVI, pero con unas alas, un tocado, una rigidez hierática
y un modo de llenar todo el espacio enteramente indúes. Las
caras, además, acusan con sus fuertes pómulos linaje asiático, de
lo asiático radicado en México desde no se sabe cuándo (Moreno
Villa, 2004: 27).

Figura 4. Púlpito, Huaquechula, Puebla. Fotografía de Salvador Toscano. En La
escultura colonial mexicana de José Moreno Villa, fotografía 21.

Otra vez, conforme este púlpito se aleja del arte español, hace
que se interese más en él. Ahora ya no está asociado a lo chinesco, en
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

relación con los productos realizados en talleres de China, Japón o
Filipinas, sino que lo asocia con la India, en donde, ciertamente, hay
púlpitos parecidos en los templos de la India portuguesa que quizá
llegaron a América vía Manila o Goa. Moreno Villa, a diferencia
de las piezas de marfil, infiere que este púlpito no fue elaborado
en Asia (Figura 5), en particular, en la India, pero sí fabricado por
artesanos mexicanos a finales del siglo XVI, tomando como base
algún ejemplo o estampa traída de aquella región. Esto se sabe
porque el mismo historiador del arte español inserta el orientalismo
y el exotismo en otro concepto que aporta para englobar lo exótico
y lo oriental elaborado en México, y este es el término tequitqui.

Figura 5. Pulpit, Church
of Saint Jerome, Mapusa,
Goa, second half of 18th
Century.

Al hablar de esta misma pieza en madera del convento
de Huaquechula, afirma que “este púlpito de Huaquechula es un
precioso ejemplo de un estilo tequitqui” (Moreno Villa, 2004: 27).
Se debe tener presente que al inicio del libro La escultura colonial
mexicana, Moreno define al tequitqui como aquel arte híbrido con
elementos europeos, pero con sabor indígena, que realizaron artistas
mexicanos anónimos tras la conquista de México. Él no lo dice, pero
entonces para Moreno Villa este púlpito es tequitqui, no sólo porque
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

posee la técnica y las formas que sólo le podían dar los indígenas
mexicanos, sino que también tiene formas asiáticas mezcladas con
españolas (lo exótico/lo oriental), lo cual para él también recae en lo
tequitqui, es decir, un arte híbrido que por ello llamaba su atención,
más que lo simplemente indígena o lo simplemente español.
Hay otro ejemplo parecido que Moreno ofrece en este libro,
cuando habla de la portada principal del templo de Guadalupe,
en Zacatecas (Figura 6), de la cual cree que es “importantísima en
la historia de la ornamentación mexicana, sobre todo en la parte
alta o segundo cuerpo, trabajado con la prolijidad infatigable de
los templos de la India asiática”. Además, también lo relaciona
con el arte de la India, pues indica que esta portada “es puramente
tequitqui” (Moreno Villa, 2004: 67).

Figura 6. Portada del templo de
Guadalupe, Zacatecas. Fotografía de
MC. En La escultura colonial mexicana de
José Moreno Villa, fotografía 100.

Desde este punto de vista, el arte de imitación asiática
elaborado en la Nueva España, como los biombos, las lacas y las
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

porcelanas, podría ser considerado tequitqui, bajo los preceptos
exóticos-orientalistas de Moreno, porque para él, lo tequitqui no sale del
exotismo u orientalismo para los ojos occidentales, pues eso exótico,
a la vez que atrae, no se deja de ver como un horror hacia lo extraño.
Eso extraño que, desde el punto de vista europeo, se debe atraer para
“civilizarlo” por medio de la hibridación o el mestizaje:
se trata de un exotismo en cierta medida domesticado. De las dos
sociedades primitivas […] una es superior a la otra: la segunda
presenta un aspecto paradisiaco, es como una tierra de Jauja, porque
en el fondo es un híbrido cultural: lo mejor de las cualidades del
pueblo salvaje, primitivo, se ha aliado con lo mejor del cristianismo
[…] Son como un canto al mestizaje físico y cultural. De nuevo, las
virtudes más excelsas del primitivismo se conjugan con el toque
europeo-cristiano” (González Alcantud, 1989: 59).

Por ello, para Moreno el exotismo asiático sobre el arte
virreinal mexicano no sólo es la confluencia histórica de diferentes
culturas, sino que es un símbolo y un discurso sobre su propia
búsqueda como escritor y artista, que lo encuentra en la exploración
del exotismo y el orientalismo, así como en la creación poética
del término tequitqui. Para él, lo tequitqui (exotismo/orientalismo)
significó ese renacer personal y social en lo desconocido, un
renacer en lo oscuro y en lo incomprensible para darse una nueva
oportunidad de vida y una oportunidad creativa en este mundo. Para
él, era un renacer en el arte híbrido y mestizo que podían forjar una
unidad primigenia perdida, ya que “la búsqueda de esa unidad tiene
como paradigma el Sur […] El Sur es un concepto de ambigüedad
calculada, es la tendencia hacia la luz y hacia los climas calurosos
con seguridad. Dentro del Sur podemos distinguir uno oriental, otro
latino (español, italiano, griego) y para los más avezados el lejano
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Pacífico o el Asia negra” (González Alcantud, 1989: 52-53). En
su búsqueda de ese pasado primigenio en donde todas las culturas
estaban unidas y que, por alguna razón, se separaron, Moreno
Villa cita algunos ejemplos en donde lo prehispánico mexicano y
lo asiático se unen para ser descubiertos por su mirada. Uno de
estos casos es el que trata en su texto “Coatlicue y Ganesa”, en
donde compara al monolito mexicano con una escultura del dios
hindú Ganesa, del siglo XIII, ubicada en Indonesia (Figura 7). Ahí,
Moreno Villa afirma:
Yo encuentro tales afinidades de estilo que me decido a la
comparación […] La figura azteca presenta cuatro manos (rasgo
bastante hindú ya de por sí). La javanesa, cuatro. La calavera es
importante en ambas figuras […] lo zoomórfico y lo humano
aparecen fundidos en lo azteca y en lo hindú […] Es inútil que
busquemos algo parecido a estas figuras fuera del marco oriental
y mexicano. Desde luego para un europeo resultan figuras
monstruosas (Moreno Villa, 1949: 5).

Figura 7. Fotografía del texto periodístico de José Moreno Villa, “Coatlicue y
Ganesa”, Novedades, 15 de mayo de 1949: 5.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / Exotismo y orientalismo

Con estos y otros ejemplos, Moreno estaba formando
este nuevo mundo en unidad al describir estas piezas exóticas
que consideró aún “estado salvaje”, para construir un discurso
que evitara así los errores y los dictados de esa “razón” del viejo
continente del que venía huyendo por la Guerra civil española. Así,
el crítico se enfocó en identificar y redefinir en su historia y crítica de
arte un pasado híbrido, para crear un presente híbrido y mestizo en
el cual pudiera habitar en su nuevo hogar: el continente americano.
Conclusión
Las ideas de exotismo, orientalismo y tequitqui son fundamentales
para entender la historia y la crítica de arte que Moreno Villa escribió
en México. Como intelectual y artista de su época, no le fue ajena la
atracción por las culturas antiguas de otros continentes y en México
encontró una fuente de inspiración, no sólo para sus curiosidades
como investigador, sino también para sus imaginarios creativos,
tanto poéticos como pictóricos.
En términos ensayísticos, lo exótico mexicano fue una línea
de pensamiento y escritura que lo colocó en la vanguardia de las
reflexiones sobre la búsqueda de la identidad cultural, como lo reflejan
los dos textos de este autor citados en este artículo. Asimismo, en la
exploración de lo exótico asiático u oriental, Moreno Villa trazó una
línea genealógica del arte mestizo o híbrido mexicano desde el siglo
XVI y que aún pudo encontrar en expresiones del siglo XX.
Por último, hay que decir que en este texto se pudo
deducir que el arte tequitqui para Moreno no sólo era el que poseía
características indígenas prehispánicas, sino aquel que venía de
otros lugares alejados de Europa, como las piezas novohispanas
con fuerte influencia del arte asiático proveniente del Galeón
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Manila, una ruta comercial, política y cultural que duró más de
200 años.
Bibliografía
Bailey, G. A. (2015). Religious orders and the arts of Asia. En Made in the
Americas: The new world discovers Asia. Boston: Museum of
Fine Arts.
Burke, P., Clossey, L. y Fernández-Armesto, F. (2017). The global
renaissance. Journal of World History, 28(1), 1–22.
González Alcantud, J. A. (1989). El exotismo en las vanguardias artísticoliterarias. Barcelona: Anthropos, Editorial del Hombre.
Martínez Ruiz, X. (2024). A source of peace: Death and joy in
Sanskrit texts. En K. Tobin y K. Alexakos (Eds.), Educating
for life and death (pp. xx-xx). The Netherlands: Brill/Bold
Visions in Educational Research. https://doi.org/xxxx
Moreno Villa, J. (1949, mayo 15). Coatlicue y Ganesa. Novedades, 5.
Moreno Villa, J. (1976). Cornucopia de México. México: SepSetentas.
Moreno Villa, J. (2004). La escultura colonial mexicana. México: Fondo
de Cultura Económica.
Wu, C., Junco Sanchez, R. y Liu, M. (2022). Archaeology of Manila
galleon seaports and early maritime globalization. China: Springer.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-119

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�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Para una lectura distante de Sábado, suplemento
cultural
For a distant reading of Sábado, cultural
supplementl
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen. Uno de los grandes problemas en la lectura del periodismo
cultural es la resistencia contra el tiempo. Esta resistencia va desde lo
delicado del material hemerográfico, en su preservación física, hasta los
contenidos que pierden vigencia frente a las necesidades de un presente
con otra visión de los valores culturales. Dentro de este espectro entra
una segunda cuestión para el caso de los suplementos longevos: el registro
cuantitativo, es decir, lo que se publicó, la creación de índices o bases de
datos para crear mapas que visualicen las constantes de una dirección o
las directrices según la coyuntura donde se lleva a cabo la labor de dicho
medio. Este artículo intenta realizar dicho análisis en el suplemento
cultural Sábado.
Palabras clave: lectura distante, análisis de datos, periodismo cultural.
Abstract. One of the major problems in reading cultural journalism is
its resistance to time. This resistance ranges from the delicate nature of
the newspaper material, in its physical preservation, to the content that

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

loses its validity in the face of the needs of a present with a different
vision of cultural values. Within this spectrum lies a second issue for
the case of long-lived supplements: the quantitative record, that is, what
was published, the creation of indexes or databases to create maps that
visualize the constants of a direction or the guidelines according to the
situation in which the work of said medium is carried out. This article
attempts to carry out this analysis in the cultural supplement Sábado.
Keywords: distant reading, data analysis, cultural journalism.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

Sábado inicia su aparición en el año de 1977 y transcurre con diferentes
épocas editoriales donde resaltan los nombres de Fernando Benítez
(hasta su salida a La Jornada Semanal) y Huberto Batis. Desde una
lectura cercana pueden identificarse diferentes líneas de investigación
para este suplemento cultural; sin embargo, la aplicación de una
lectura distante (Moretti, 2015) puede identificar de manera concreta,
a partir de las materialidades del presente medio estudiado, diferentes
líneas de investigación. Esto es posible siempre y cuando exista una
conceptualización de datos que permita a las herramientas digitales
realizar dichas conexiones a partir de coincidencias: traducciones,
ediciones, libros, poesía, entrevistas, reseñas, cuentos, fragmentos de
novelas u obras de teatro, fotografía, dibujo, correo de sus lectores,
recomendaciones de lectura, traducciones, entre otras tantas que
pueden aparecer en este ejercicio.
El propósito de este artículo consiste en relatar la experiencia
desde la Facultad de Filosofía y Letras, en conjunto con la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, en el proceso de digitalización de
una colección privada con vías de análisis de datos. Para efectos de
este trabajo, primero se definirá qué son las humanidades digitales
y el concepto de lectura distante proporcionado por Moretti. En el
apartado siguiente, se relatará el proceso de digitalización realizado
dentro de una materia optativa llamada “Proyectos de investigación
en entornos digitales”, parte del currículum de la licenciatura en
letras hispánicas, y el estado en el que se encuentra actualmente.
Finalmente, se presentará un apartado, a manera de muestra con
un número del suplemento, de las herramientas que se pueden
utilizar y su aplicación para plantear una lectura distante en el resto
del suplemento; esto tiene como propósito ampliar este proyecto
o que su experiencia sea adaptada para otros casos en la lectura y
92

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

visualización del periodismo cultural y su preservación en diferentes
repositorios.
Humanidades digitales y lectura distante
Para Moretti (2015) la lectura distante es una condición del
conocimiento. El autor realiza una oposición entre close y distant,
términos traducidos originalmente como cercana y distante,
respectivamente, aunque en las notas de Lilia Mosconi se menciona
que en otras traducciones se usa “atenta” para el primer caso.
Moretti parte de esta necesidad metodológica y teórica al plantear lo
infinitamente rica que es la realidad en contraste con lo limitado que
suelen ser los conceptos al momento de abarcarla. Es decir, siempre
hay una pérdida cuando se busca abarcar la totalidad.
Sin embargo, en lugar de entender lo anterior como un
impedimento, esto le da la oportunidad de plantear una flexibilidad:
su pobreza permite que sean más fácil de manejar y, en consecuencia,
con menos se puede hacer más. El interés del autor respecto a esto
recae en polémicas en torno a la mundialización de la literatura y el
debate sobre lo moderno en algunas de ellas, por ejemplo, las lecturas
de Frederic Jameson en torno a la literatura japonesa. Para Franco
Moretti las ideas planteadas por la crítica parecen interesantes, pero
no dejan de ser ideas. Por esta razón sugiere una lectura a gran escala
para encontrar constelaciones que las reafirmen.
Su preocupación parte de que un crítico siempre se equivoca.
¿Cómo sabemos que nos equivocamos aun y cuando seguimos a otro
crítico? La respuesta es sencilla: no hay corroboraciones, pero sobre
todo el corpus del cual partimos en una investigación siempre es
limitado desde una conceptualización que tal vez oculte el resto del
universo estudiado, sin mencionar que una ley o principio planteado
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

en literatura puede dejar de encontrarse con el tiempo, lo cual trae
problemas en la aproximación al objeto de estudio.
Por esta razón, a partir de la conceptualización de datos y la
determinación de unidades de análisis, Moretti ve pertinente una forma de visualización para aclarar el comportamiento y creación de patrones a partir de las materialidades del texto. La visualización es una
forma importante para la jerarquización de datos porque ésta permite
corroborar los juicios del crítico por medio de materialidades, sobre
todo en un mundo donde cada vez es más grande la cantidad que se
maneja en la investigación de las humanidades digitales y área similares. Una de las elecciones de Moretti para lograr este fin es el árbol:
Al principio lo usé como una mera visualización abreviada, pero
después de un tiempo me di cuenta de que el árbol era más que
eso: funcionaba como una metáfora cognitiva que permitía ver—
casi literalmente—la historia literaria de manera nueva. (2015: 94)

Moretti se concentra en qué es lo que eleva a ese árbol, lo
que le da sus dimensiones. En realidad, no son los textos los que le
dan dicha altura, sino los indicios. Los textos se distribuyen en las
diferentes ramas, pero son los indicios los que, por presencia/ausencia,
necesidad o visibilidad, le dan tamaño a esta metáfora visual por medio
de recursos que podemos leer como unidades pequeñas dentro de
diferentes textos. El autor de Lectura distante toma como ejemplo el
caso del género policial para ejemplificar cómo recursos y géneros
pueden ser dos unidades formales. Es en ese punto donde Moretti
plantea un supuesto radical: los textos no son objetos de conocimiento,
solamente son objetos reales. Esto, por supuesto, lo plantea desde una
lectura de la crítica literaria y no de la crítica editorial, aunque pueden
encontrarse puentes en la conceptualización de unidades.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Dentro de esta postura, con respecto a la visualización de
datos en literatura, nos encontramos con la relación que adquiere
frente al Big Data. María Peña Pimentel y Fernando Sancho Caparrini
(2018) señalan la importancia de las metodologías en estos procesos.
En este aspecto es necesario ser conscientes de que no debe existir un
desapego referente a ellas, sobre todo respecto en el uso de mediciones
para los datos obtenidos y filtrados desde y en el mundo digital.
Datos, metodologías y teorías no deben ser ignorados al momento de
acercarse a un objeto de estudio. Por eso es necesario establecer un
vínculo entre los datos y los procesos mediante los cuales se obtienen
a través de las computadoras y quienes trabajan con ellas. Entre las
diferentes aportaciones al campo de las humanidades digitales, se han
creado una variedad de algoritmos e inteligencias artificiales con el fin
de resolver problemas en la manera de abordar grandes cantidades
de datos; además de lo anterior, se han creado nuevas formas de
almacenarlos, compartirlos, transformarlos en información con el fin
de convertirlos en conocimiento, todo esto de forma rápida y masiva.
En la figura anterior, dentro del texto de Pimentel y Capirri,
podemos observar la manera en la que se conforma la estructuración
de la información. Tomemos como ejemplo el caso de Sábado. Como
objeto real parte de un mundo donde una colección privada se
encuentra en físico frente a las diferentes limitantes y riesgos: no es
una colección a la que tenga acceso todo mundo, en todo el tiempo,
incluso su digitalización fuera de fines académicos presenta problemas
de derechos de autor; por otro lado, el material del que está hecho es
sumamente delicado, en cuanto a lo hemerográfico, sobre todo en las
condiciones reales en las que se encuentre la colección, ya sea privada
o en un repositorio público con sus respectivos protocolos. En lo que
se refiere al proceso de captura debe tomarse en cuenta, para el caso
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

de la digitalización, que no basta en la actualidad con la sola imagen,
sino que es necesario añadir el reconocimiento óptico de caracteres
(OCR). En un escenario ideal, la captura OCR es clara; sin embargo,
dependiendo la calidad del programa o de la imagen (dependiendo
la preservación), será necesario otro paso en la reestructuración de
los datos: la limpieza del texto. No obstante, esto es sólo parte de
un proceso. En un segundo, aunque no el único posible, los datos
pueden estructurarse aparte en una base de datos para la creación de
metadatos, dando la posibilidad del uso de otras herramientas para
su reestructuración en busca de relaciones que en una lectura atenta
serían más lentas de encontrar.

Fig. 1 Tomada de Pimentel y Caparrini (2018) en su texto “Big data y
humanidades digitales”

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

En este punto vale la pena resaltar las observaciones de
Lance Strate (2021) en “Humanidades digitales en contexto”. Para
este autor la digitalización transforma los mensajes y sus archivos en
tipo de unidades mucho más discretas, capaces de compartirse de
manera separada. Por ejemplo, una copia de un artículo científico
puede ser descargada en diferentes dispositivos, incluso tenerlo
abierto al mismo tiempo en dos o más. Se trata de un paso a la
descentralización; por esta razón es importante estructurar la manera
en que se ordenan estos datos para convertirlos en información y ser
compartidos con la comunidad, tanto académica como periodística
cultural, además del público interesado en el tema en cuestión. La
programación, en el caso de estos medios, será importante para
plantear metodologías que permitan observar lo que una lectura
cercana no puede alcanzar, pero esto no descarta su aportación una
vez que se procesen rumbo al análisis. Strate continúa:
La escritura, por otro lado, separa al cognoscente de lo conocido
(Havelock, 1963); transformando un proceso, un verbo, un saber
en conocimiento. Se vuelve algo que encuentras en un libro,
que buscas cuando necesitas saber sobre algo. Mientras que la
sabiduría implica entender relaciones; es decir, opera a nivel de
relación o de medio; el conocimiento se traduce en contenido y
trabaja en este nivel.

El interés de Strate radica en cómo podemos encontrar la
información porque esta aparece de forma esporádica e incluso
desestructurada o fuera de contexto. Esto quiere decir que la misma
estructuración, su jerarquía que aumenta en complejidad, puede
traer consecuencias. La máquina, por ejemplo, puede observar lo
incómodo que una lectura cercana no puede explorar, pero esto no
se logra de manera automática, debe pasar por una conceptualización
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

de los datos a través de una teoría o métodos, según sea el caso y los
objetivos de investigación.
Al retomar las posturas de Pimentel y Caparrini (2018),
esto toma otra dimensión en la digitalización de suplementos
culturales, por ejemplo, el caso de Sábado. Los textos son parte
del paradigma de la información no estructurada, esto desde el
punto de vista de la Big Data y no el de la teoría literaria. Acerca
de los textos, podemos realizar análisis dependiendo el método y
el objetivo de investigación: si acaso es una cuestión de estructura
física, como la llaman Pimentel y Caparrini, nos concentraremos en
sus caracteres, palabras, oraciones, grupos de oraciones, párrafos,
grupos de párrafos, capítulos, según sea el caso en específico. De
manera similar, aunque con otro enfoque, si partimos de un interés
sintáctico las condiciones de análisis serán otras las que recaen sobre
el texto. Lo mismo sucederá con un contenido semántico con base
en los elementos relacionales que haya entre sí en él.
Para el caso de Sábado, todos sus artículos, reseñas, secciones,
aunque tengan una estructura editorial, son en realidad datos e
información no estructuradas desde un horizonte amplio, es decir,
el de la totalidad de sus números publicados. Lo que obtendríamos,
al digitalizar, solamente serían datos sin estructura aunque estén
en un formato para visualizarse, que es uno de los grandes retos
actuales de los repositorios. Hay un cambio de soporte y de
interfaz, pero no una manera distinta en lo que se refiere a lectura
cercana. De esta manera es de vital importancia definir hacia dónde
quiere ir un proyecto de este tipo antes de realizar posibles líneas
de investigación. La implementación de herramientas digitales, ya
sean programas de visualización o la aplicación de lenguajes de
programación como Python o R, dependerán de las preguntas que
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sean planteadas por seres humanos para su posible estructuración
con base en las necesidades de su comunidad:
El proceso de análisis y reestructuración de sus partes es lo que
permite que la información sea procesada de forma algorítmica
por medio de un ordenador. Para que el proceso ejecutado por la
máquina proporcione algún resultado interesante hay un requisito
fundamental: que la ‘estructura’ que se busca en la información
no estructurada sea suficientemente rica para obtener algún
resultado. (Pimentel y Caparrini, 2018)

Los avances en la tecnología han sido muchos hasta el punto,
como señalan los autores de “Big data y humanidades digitales”,
en que los análisis sintácticos ya están automatizados, y solamente
requirieron una etapa posterior de supervisión. Para el momento de
la publicación de su texto, los autores señalan que todavía está lejos
de automatizarse el análisis semántico. En estos casos, la intervención
humana sigue siendo importante. Esto puede ocurrir en otros puntos
de un proceso de estructuración de datos. Tómese el caso del OCR
donde algunas ediciones digitales siguen teniendo problemas en el
traslado de un formato a otro, como el caso de una de las citas de
este artículo (la de Strate) requirió limpieza por parte de quien ahora
escribe, así como el formato indicado, según sea la publicación.
La selección de algoritmos, para el caso del uso de un lenguaje de
programación, como sucede con Python, requerirá un punto claro
de partida en el interés de crear diferentes mapas interactivos para un
suplemento cultural con una gran cantidad de datos sin estructurar.
El proceso de digitalización de la colección K
El objetivo de este proyecto consiste en la digitalización para uso
interno y de investigación del suplemento cultural Sábado. Así mismo,
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�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

como segundo objetivo, éste busca crear una base de datos de acceso
abierto para ser actualizada, previo consenso y verificación, y usada
para diferentes propuestas de visualizaciones por medio de lenguaje
de programación o programas especializados en esto, ya sea Python
por medio de Pandas y otras librerías o de Voyant Tools, entre otros.
La finalidad es plantear nuevas líneas de investigación con base en
herramientas que permitan ampliar una lectura atenta o cercana, en
los términos de Moretti, a través de una distante, y así emularlo
para otros casos en la historia de la literatura mexicana del siglo
XX y lo que va del XXI en cuanto a periodismo cultural, ejemplo,
por mencionar uno de los tantos, el Aquí vamos, suplemento del
periódico El Porvenir.
El presente trabajo partió de una materia optativa dentro
del mapa curricular de la carrera Licenciado en Letras Hispánicas,
del plan 420 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, titulada
“Proyectos de investigación en entornos digitales”. Se contó con
el apoyo de dos grupos, diferentes turnos, matutino y nocturno.
El proceso de digitalización tuvo varias etapas hasta el momento
del corte de este artículo: 1) evaluación de la colección privada,
2) inventario de los volúmenes proporcionados por el dueño de
la colección, 3) cotejo de la colección privada con el de la Capilla
Alfonsina Biblioteca Universitaria, 4) entrenamiento del equipo de
digitalización por parte del equipo de la CABU, 5) digitalización
(captura, formato, ocr), 6) creación de copias de seguridad y 7)
control de calidad (en proceso, al momento de la redacción). Como
parte complementaria, se dio inicio a la creación de una base de
datos donde se capturaron los metadatos de cada número dentro
de los 8 volúmenes de la colección. De esta manera, en un primer
acercamiento se pueden hacer tablas dinámicas para después
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visualizarlo y plantear líneas de investigación. Cuando se finalice esta
parte del proyecto, se vaciará todo en una sola base datos debido a
que al inicio de la investigación se trabajó en diferentes equipos.

Fig. 2 Captura de pantalla del inventario de la colección privada

Para efectos de este proyecto de digitalización, se decidió
nombrar a la colección como “K” en honor de su dueño, el Dr.
Roberto Kaput González Santos, quien heredó de su padre ocho
volúmenes encuadernados, todos con leyendas que permitían
catalogar a primera vista los años y su contenido. Sin embargo,
entre el relato sobre la colección y el primer inventario hecho en
la encuadernación original, fue necesario realizar un segundo
para identificar el contenido real, tanto en los números como en
su estado físico, de todos los volúmenes. Como puede observarse
en el ejemplo de la figura 2, los equipos registraron el número del
suplemento, su año de publicación, el director, el número de páginas
totales, el número de textos, notas sobre algunas curiosidades del
número y sobre el estado del material previo a su digitalización.
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Esta etapa fue importante porque los grupos pudieron
identificar la importancia de evaluar el material con el que se cuenta
previo a la digitalización, además de iniciar un proceso de discusión al
momento de plantear las etiquetas (su valor semántico), aspecto que
se le conoce como conceptualización de datos. Por ejemplo, el debate
fue intenso en el concepto de texto para efectos de esta investigación.
Quedó como pendiente, debido al perfil de la carrera, integrar a la
base de datos los de tipo visual, aunque desde la semiótica de la cultura
(Lotman, 1996) los cartones (caricaturas) y fotografías entren dentro
de una definición de texto. La investigación se centró solamente en
textos verbales escritos, pero éste no fue el único punto de polémica
en esta etapa. Al momento de entrar en la lectura del suplemento, hay
títulos que tienen dentro más de un texto, como el caso de la poesía;
por lo tanto, se tomó como criterio contar los poemas como textos
individuales, aunque fueran parte de una sección entera. En el caso de
la columna marcada en verde, ésta sólo funcionó como una forma de
control en los números que fueron digitalizados.
Al observar este inventario, es evidente que los volúmenes
no contaban con todos los números de los años señalados en sus
leyendas de sus respectivas portadas. Esto es importante en el proceso
de digitalización para crear una edición más completa, que agregue
los datos faltantes en el diseño de un futuro mapa que registre desde
la lectura distante las diferentes relaciones en el suplemento cultural
Sábado. Posteriormente, un equipo de trabajo realizó el cotejo para
constatar qué números faltantes se encontraban en la CABU. Esto
se hizo con dos propósitos: 1) registrar los números disponibles para
mejorar la edición digital (todavía en proceso) con base en el cotejo
realizado con la colección de la hemeroteca de la CABU, y 2) capturar
las copias que estén en mejores condiciones en comparación con los
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datos de origen o por el desgaste en los volúmenes.
De esta manera, se registraron los números faltantes en la
colección K que están disponibles en la biblioteca universitaria: a) 160,
154, 197, 195, 194, 193, 183, 176, 174, 173, 172, 170, 168, 166 (números
sueltos); b) 101, 103, 104, 105, 106, 107, 108, 109, 110, 111, 112, 113,
117, 118, 219, 234, 236, 245, 250, 252, 261, 262, 263, 264, 270, 281, 285,
286, 288, 290, 294, 295, 296, 297, 299, 301, 302, 303, 305, 306, 309, 312,
313, 314, 315, 321, 332, 335, 336, 344, 345, 347, 350 (números en tomos
encuadernados). Como puede observarse, la aplicación de una lectura
distante para la visualización por medio de mapas y/árboles corre un
riesgo importante en el planteamiento de preguntas de investigación e
hipótesis si no se cuenta con datos suficientes.
Es atractivo, como ejercicio escolar, pero impreciso si la
muestra no comprende una parte más amplia y representativa
del universo con el fin de mostrar una evolución en este tipo de
periodismo cultural. Cabe mencionar que este cotejo se realizó con
base en los tomos existentes de la colección K. Un proyecto más
ambicioso y con los recursos necesarios puede realizar un análisis de
datos mucho más amplio para abarcar las dos épocas importantes,
tanto la de Benítez como la de Batis, y observar en una escala
más grande los cambios de temas, enfoques, géneros, entre otros
tantos fenómenos presentes en dicha cantidad enorme de textos.
Sin embargo, pueden plantearse lecturas interesantes a partir de una
muestra de 179 números con aproximadamente 1495 textos1, esto
sin contar sus caracteres ni tokens al momento de dicha fase previa
al de digitalización.
1 En el control de calidad, se observó que en la hoja de cálculo del
volumen 8 no se capturó la cantidad de textos para los números 337 y 346, con
fechas 14 de abril de 1984 y 14 de junio del mismo año.
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Figura 3. Metadatos del número 284 de Sábado

Al mismo tiempo se inició de manera transversal una captura
de metadatos en ocho archivos separados para agilizar el trabajo en
equipo. Se estableció en juntas previas qué etiquetas serían importantes
para el proyecto antes del uso de herramientas digitales para diseñar
mapas o árboles de relación. Cada número contenido en el volumen
tendrá una hoja de cálculo para al final juntarlo todo en un solo
archivo. En el ejemplo de la figura 3 puede observarse todos los textos,
salvo las recomendaciones de Batis2, con su número, fecha, autor(a),
título, nacionalidad de su autor(a), género literario, descripción, temas
a manera de palabras clave, si el texto es una traducción o no, nombre
de su traductor(a) y sexo de su autor(a).
Pensando esto para una cantidad de casi 1,500 textos, el
conjunto de metadatos aumentaría concretamente para el caso de
los temas, lo cual dará como resultado un panorama interesante en
la dinámica evolutiva de este suplemento. Es necesario mencionar
en este punto que algunos de los datos tuvieron que obtenerse
por medio del cotejo de otras fuentes, algunas de ellas virtuales,
2 Pendiente para otra línea de investigación con la pregunta ‘¿qué
recomendó Sábado para leer?’, para el caso de esta sección y no el de las reseñas.

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como enciclopedias en línea (literatura mexicana) o repositorios
con trabajos de titulación relacionados con la época o la obra de
quien participó dentro de Sábado. Algunos datos fueron imposibles,
al momento de este corte, debido a nombres que posiblemente
funcionaron como pseudónimos3.

Figura 4. Datos del sexo de las personas involucradas en cuatro números de
Sábado

Figura 5. Datos de los géneros literarios presentes en cuatro números de Sábado
3

En etapa de verificación, por ejemplo, está el caso de Juan Pablo Castel.  

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Figura 6. Datos de las nacionalidades de autoras y autores presentes en cuatro
números de Sábado

En las figuras anteriores se puede apreciar un ejercicio
previo con las herramientas de Excel, limitadas en comparación a
las que se usarán en la siguiente etapa del proyecto. Sin embargo,
lo anterior sirve como muestra, a partir de cuatro hojas de cálculo
terminadas en su captura (números 280, 282, 283 y 284, del Vol. 8
de la colección K), de cómo puede cuantificarse los datos de forma
ordenada a partir de un primer paso en la lectura distante. Si esta
base de datos, al final de su elaboración, logra su objetivo de ser
un recurso abierto para quien tenga el interés de plantear una línea
de investigación, una persona con acceso a ella podrá realizar en
principio tablas dinámicas como la siguiente:

Figuras 7 y 8.
Ejemplos de tablas
dinámicas en Excel.

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La herramienta de tablas dinámicas permite la creación de
columnas o filas en una nueva hoja de cálculo, pero entre sus opciones
está el utilizar una etiqueta a manera de filtro; es decir, partiendo de los
cuatro números capturados como ejemplo, es posible filtrar solamente
autores y autoras que publicaron poesía en Sábado o seleccionar una
de las nacionalidades que participaron en este suplemento cultural.
No es el único filtro, pues se cuenta con la etiqueta de título y éste
puede ser añadido en una nueva tabla dinámica junto a la fecha de
publicación como puede verse a continuación:

Figura 9. Imagen de una tabla dinámica

La ventaja de las tablas dinámicas es que pueden reutilizarse
en tiempo real. Por ejemplo, podríamos cambiar la nacionalidad
a la etiqueta mexicana y obtener todas las personas de ésta que
participaron en el suplemento cultural. Esta base de datos se está
llevando a cabo con la finalidad de proporcionar a diferentes
profesionales de la investigación a jugar con los datos y plantear
posibles líneas de investigación con base en un registro detallado
de lo que hay dentro del suplemento, por ejemplo, “La aportación
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estadounidense en Sábado”, “La poesía escrita por mujeres en
Sábado”, “La traducción de poesía en Sábado”, entre otras tantas que
puedan surgir a partir de esta conceptualización de datos.
La versión digital del suplemento no estaría disponible
debido a derechos de autor, pero una hoja de cálculo con etiquetas
útiles puede ser de gran importante para realizar el cotejo con las
diferentes ediciones que tengan a la mano cerca de sus instituciones
o repositorios especializados en la materia. Al plantear la posibilidad
de acceso abierto, esto permitiría al proyecto alcanzar los metadatos
pendientes que no existan en la colección K y la de la CABU. Es
importante resaltar que, hasta este punto del proyecto, la visualización
es inexacta con respecto a todo este universo que denominaremos
Sábado. Mientras más datos se registren en la evolución de éste, mejor
será la imagen que se tendrá del suplemento desde la aplicación de
una lectura distante no sólo a través de un Excel, sino en la aplicación
de lenguaje de programación como Python o herramientas útiles en
el campo, por ejemplo, Voyant Tools.
Digitalización y primera fase de la lectura distante
El proceso de digitalización tomó cerca de tres meses, dos sesiones
de una hora y media por semana. Antes de iniciar el proceso,
después de la realización del inventario, fue necesaria la asesoría de
la gente encargada del taller de restauración de la CABU debido a
detalles de origen en el encuadernado de la colección K. Una de las
dificultades, además del estado de algunas de las impresiones, fue
que varias páginas estaban cosidas de tal manera que la captura sería
difícil en algunas partes.
La primera opción fue consultar qué tan viable era deshacer
la encuadernación para continuar con su posterior restauración. Sin
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embargo, gracias a las observaciones de Reyna Vera, especialista en
restauración, se optó por desechar esta opción debido a que los cortes
no permitirían un nuevo proceso. La segunda opción que se tomó fue
capturar las páginas de tal manera que el ojo humano pudiera leer su
contenido y reconstruir los caracteres faltantes en el OCR por medio
de archivos que funcionaran como una edición paralela al de la imagen.
Por esta razón en el proceso de vaciado se agregó un
proceso más: la limpieza manual por parte del equipo de trabajo de
cada texto al momento de ser trasladado a otro formato. Una de las
herramientas alternativas a los programas de Adobe Acrobat Reader
o PDF 24 Tools que se utilizó, en caso de largos apartados donde
el reconocimiento óptico por computadora tuviera problemas, el
Google Keep por su gran capacidad para realizar la captura de caracteres
donde los programas populares o de acceso abierto más conocidos
no pueden llegar. En los casos más difíciles, según el semáforo de
evaluación física que se realizó en el inventario, la reconstrucción
tomó criterios de cotejo y de reconstrucción morfológica de acuerdo
con el contexto de cada texto. El número que se toma como punto
de partida y ejemplo de las herramientas que se pueden utilizar para
las siguientes fases del proyecto Sábado es el 188, publicado el 13 de
junio de 1981. El índice de textos es el siguiente:
•
•
•
•
•
•

El tapado y yo, de Manuel Maples Arce.
Proyecto Nacional: Estado y Sociedad Civil, de Carlos Pereyra.
Un drama de caza, de Anton Chéjov (traducción de Sergio Pitol).
Entrevista a Antoni Peyrí: el centro de la obsesión irradia la
diferencia, de Tununa Mercado.
Exposición de Antoni Peyrí, de Mariana Frenk-Westheim.
Joseph Grau Garriga: una revolución del tapiz, de Lelia Driben.

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•
•

Helarte de la errata, de Rafael Vargas.
Las artes plásticas en el IX festival cervantino, de Graciela
Kartofel.

•
•
•
•
•

El santo contra la proletarización de la derecha, de Gustavo García.
La música que no tiene futuro, de Carlos Chimal.
Desde la tierra de nunca jamás a veces, de Guillermo Sheridan.
Orquesta filarmónica de la UNAM, de Graciela Phillips.
Entrevista a Miguel Ángel Granados Chapa. El periodismo:
búsqueda de las claves políticas, de Otto Granados Roldán.
Japón prepara la gran ofensiva científica, sección a cargo de Víctor
Miguel Lozano (traducción y colaboración de Mercedes Benet).
Los libros partisanos de la editorial Maspero. Libros en el
mundo, sección a cargo de Guillermo Schavelzon.
El hombre cuestionado de Eugene Ionesco, de Huberto Batis.
La iglesia como grupo de presión, de José Salvador Arronte.
Entrevista con Bernardo Ruiz. La rosa de los vientos, de
Margarita Pinto.
Las semillas de la granada. El libro eterno, de Ida Vitale.
Sábado, domingo y feria, de Henrique González Casanova.

•
•
•
•
•
•
•

Es necesario aclarar que se omitió una sección de Sábado
dedicada a la recomendación de libros debido a que se planteó en
el curso de “Proyecto de investigación en entornos digitales” como
una línea aparte de investigación dentro de este suplemento cultural.
Tampoco se incluyen anuncios, que son importantes para un futuro
estudio sobre la publicidad en los años ochenta, sobre todo el
contraste entre los sectores público y privado presentes en diferentes
números. Tampoco se incluyen caricaturas, que no son constantes,
pero sí aparecen esporádicamente en otras semanas de publicación.
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Como puede observarse, se trata de una cantidad considerable
de textos, con diferentes géneros, extensión y enfoques. Dos son
las formas en que puede abordarse cualquier número de Sábado, en
principio, la primera es analizar todo el número como un conjunto
frente a los otros números; la segunda consiste en realizar el análisis
texto por texto para observar su comportamiento de forma mucho
más particular. Por ejemplo, al aplicar la herramienta de análisis de
datos Voyant Tools se obtiene el siguiente panorama de todo el número:

Figuras 10 y 11. Diferentes escalas de los términos más repetidos en todo el
número 188
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Figuras 12, 13 y 14. Frecuencia de términos y relaciones entre ellos

Se trata de más de treinta y ocho mil palabras en todo el
corpus que comprende el número 188, además de ser casi doscientos
mil caracteres. La importancia de este tipo de análisis de datos y de
proyectos de digitalización radica en un principio de interfaces. La
cantidad de datos es muy grande, inmensa en otros medios como
las redes sociales, y el visualizarlos por medio de estas herramientas
permite la oportunidad de plantear preguntas de investigación
sostenidas en una materialidad que difícilmente puede registrarse
con la misma velocidad.
Es importante señalar una de las limitaciones principales del
Voyant Tools al momento del corte de esta etapa de la investigación:
su lista de palabras vacías en español es muy corta en comparación
con el de las comunidades digitales, como el caso del lenguaje
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natural en Python, es decir, las llamadas “stop words”. El consejo
principal que se le extiende a quienes decidan usar esta herramienta
es actualizar la lista que se tiene por default en la página voyanttools.org.

Figura 15. Ejemplo de los términos en sus contextos

A partir de lo anterior, además de las líneas que puedan
surgir en una lectura cercana, es posible plantear preguntas de
investigación con base en una materialidad. Por ejemplo, ¿cuál es el
sentido y percepción de lo nacional en Sábado, suplemento cultural?
¿Existe una evolución en las relaciones del término? ¿Quiénes son
los autores o autoras y cuál es su continuidad y ruptura a lo largo
de las diferentes épocas de dicho espacio cultural? Tal como se ve
desde un enfoque del número 188 a manera de un todo, se observa
el peso que tiene lo nacional con respecto a diferentes proyectos. Sin
embargo, esto sería erróneo si se asevera que es la línea discursiva
de todo el número, pues esta frecuencia de términos se debe a que
el texto de Pereyra es uno de los más largos, a lado de la entrevista a
Miguel Ángel Granados Chapa. Por esta razón es importante incluir
la siguiente gráfica:
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Figura 16. Evolución del término “nacional” en el número 188

Aunque son útiles las visualizaciones de una gran cantidad
de datos, es importante contar con diferentes interfaces para contar
con una imagen más precisa del vector en cuestión. En este caso,
el término “nacional” no impera de manera uniforme en todo el
número 188 de Sábado; sin embargo, es interesante ver cómo se
mantiene a flote en el resto de los segmentos del corpus, en textos
de diferente índole relacionados con la música clásica y el jazz y
no con una crítica a las políticas económicas de los años ochenta,
como en el caso de Pereyra. Por esta razón, aunque sea atractivo
un criterio de lectura global por medio de estas herramientas, es
necesario también partir de criterios metodológicos específicos con
el fin de lograr una vista mucho más precisa. Tómese como ejemplo
las siguientes visualizaciones:
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Figuras 17, 18, 19, 20 y 21. Visualización de un corpus de cuatro entrevistas en
el número 188 de Sábado

En las figuras anteriores es posible observar las siguientes
entrevistas de izquierda a derecha, arriba a abajo: 1) Entrevista a
Antoni Peyrí (fig. 17), 2) Entrevista a Miguel Ángel Granados Chapa,
3) Entrevista a Bernardo Ruiz, 4) Entrevista a Joseph Grau Garriga
y 5) la visualización global de las cuatro entrevistas. En la gráfica
que se presenta a continuación, mediante la Voyant Tools, es posible
identificar vectores en común entre un grupo de textos. Para el caso que
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se ilustra, tomando en cuenta solamente el género de entrevista (para
un número), puede identificarse un punto de encuentro por medio de
las coincidencias con una raíz: polit-. Se trata de un corpus pequeño
donde se observa una frecuencia entre la entrevista 2 y 4. Esto podría
aumentar, sin duda, con un corpus mucho más amplio, es decir, el total
del proyecto que todavía sigue en curso. Sin embargo, es importante
resaltar cómo esta herramienta puede ayudar en la búsqueda del
contexto de un vector determinado para un corpus como el de Sábado.

Figura 22. Ejemplo de gráfico en Voyant tools a partir de un término
recurrente seleccionado

Además de la herramienta anterior, es posible aplicar lenguaje
de programación como Python, con el fin de tokennizar un corpus
por medio de librerías pre entrenadas en la clasificación de textos.
Algo muy interesante que permite el lenguaje de programación,
con respecto a los programas existentes, es la experimentación o el
agregar una serie de pasos que permitan ‘limpiar’ el texto con mayor
precisión que un programa abierto en una página Web. Hay dos
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desventajas en la aplicación del Voyant Tools para el español, como
lengua base del corpus: 1) la lista de palabras vacías en la aplicación
Web no está actualizada, lo dará serias imprecisiones; 2) al tokenizar
o lematizar, se obtiene un mejor manejo en la identificación de
términos recurrentes. Como ejemplo de estas diferencias, se tomó
una entrevista de Tununa Mercado realizada a Antoni Pyerí donde
se realizaron los siguientes pasos de limpieza:

Figura 22 y 23. Ejemplo de creación de objetos en Python y limpieza de un texto
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Las imágenes anteriores muestran paso a paso cómo
“limpiar” un texto en el sentido del contexto de programación.
El ejemplo es de lo más simple y cambia cuando se convierte
todo un archivo en una string. No obstante, lo anterior sirve
como un punto de partida para observar los cambios que ocurren
con textos pequeños y cómo esto podría afectar un corpus más
grande. La ventaja actual del Visual Code Studio es que cada
elemento del lenguaje de programación es identificado por un
color. Las oraciones que se encuentran en verde, con un signo de
gato al inicio, son comentarios que el programa VCS identifica
como indicaciones que se pueden compartir en las diferentes
comunidades de programación, pues Python es una herramienta
de acceso abierto. Como se puede ver en las imágenes hay
diferentes objetos para ilustrar la creación de los mismos en un
programa, cosa que no es necesaria y puede simplificarse por
medio de la práctica. Según el propósito que tenga la persona
dedicada a la investigación, será necesario contar con las librerías
adecuadas (el lenguaje pre entrenado). Para el ejemplo presentado
anteriormente, se trabajó con base en el Natural Language Tool
Kit (NLTK), el cual permite identificar que los datos con los que
se están trabajando son parte de lo que llamamos lenguaje natural.
Para ayudar a la computadora a procesarlos es necesario realizar
otro tipo de limpieza, distinta a la que se realizó con el OCR
de este proyecto. Los datos deben estar todos en minúsculas,
por ejemplo, eliminar signos que puedan alterar la frecuencia
de datos; se quitan las palabras vacías (stop words)y, por último,
se tokenizan para darle un valor numérico a cada término. Al
representarlo visualmente, ocurre lo siguiente:
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Figura 24 y 25. Del lado izquierdo no se aplicó la limpieza por medio de
Python; del lado derecho, sí.

Parece no cambiar mucho en apariencia la anterior
visualización por medio de un globo de palabras con los términos
recurrentes, para la misma escala. Sin embargo, es importante señalar
lo siguiente: 1) “Peyrí”, “entrevista” y “paisaje” adquieren menos
relevancia en comparación al primer caso; 2) los términos “obra”
y “arte” adquieren mayor presencia. Parece ser algo intrascendente
un cambio numérico de poco margen, pero al aumentar el tamaño
del corpus esto puede llevar a etiquetas erróneas y una clasificación
de textos menos precisa cuando se trata de algo limitado a una
época, piénsese, por mencionar un caso, la de Fernando Benítez en
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

121

�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

comparación con la de Huberto Batis. Una vez hecha la limpieza en
Python puede apreciarse la siguiente comparativa.

Figuras 26 y 27. Del lado izquierdo, una gráfica con el análisis del texto
completo; del derecho, solamente con los tokens

Es importante señalar el cambio que ocurre en la interfaz.
Aunque la herramienta divide en diez segmentos, no se trata del
122

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

mismo objeto. En el primer caso está toda la entrevista de Tununa
Mercado a Antoní Pyerí, y en el segundo, solamente los tokens.
Ambos casos permiten realizar minería de textos desde diferentes
enfoques y necesidades; mientras el primero sirve para conocer el
contexto de los términos, en el segundo se agiliza el modelaje en
cuanto a clasificación de textos, no sólo por su etiquetado sustantivo,
sino por su valoración; lo anterior será útil para identificar dentro de
un gran corpus, como el de Sábado, los tipos de reseñas, no solamente
por sus temáticas, artistas, sino por la valoración que realizan.
Conclusiones
La lectura distante es otra de las condiciones de conocimiento a la
que se ha llegado en la actualidad. Sin embargo, a pesar de las grandes
ventajas que ofrece la tecnología y la ciencia del Big Data o el apoyo
de las inteligencias artificiales, es necesario resaltar la importancia de la
creación de repositorios y bases de datos. Uno de los principales retos
de las humanidades digitales radica en reconocer 1) la abundancia
de datos en una lengua en proporción a otras, por ejemplo el inglés
frente al español o el español con respecto a las lenguas originarias en
diferentes países de Latinoamérica, y 2) que la asignación de recursos
condiciona la memoria digital y, en consecuencia, su análisis, y esto
puede reflejarse tanto en qué textos obtienen estos espacios o la
ventaja comparativa entre una institución y otra.
Con respecto a Sábado, el presente proyecto continúa su
siguiente etapa para explorar con mayor precisión un mapa de
relaciones a lo largo de su producción y requerirá de más tiempo y
recursos antes de entrar a una tercera. Los resultados presentados
hasta este momento son preliminares e irán cambiando en su
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

123

�Jonathan Gutiérrez Hibler (UANL) / Para una lectura distante

ramificación, a manera de árbol o mapa conforme se agreguen el
resto de los números al corpus de análisis y a la base de datos actual.
Además de la importancia de los libros y de las revistas culturales, los
suplementos son importantes para el caso del periodismo cultural
por el territorio que crearon mediante la palabra; no obstante, ese
territorio evoluciona, sobre todo si se trata de material impreso en un
mundo donde la digitalización requiere de un trabajo de transición
y preservación de otro tipo. Una de las claves principales para esto
es la accesibilidad, pero esto involucra una cuestión de interfases
cuando se trata de una cantidad enorme de datos.
Finalmente, para una aplicación de la lectura distante de un
suplemento cultural como Sábado se requiere también crear espacios
de oportunidad para que más gente pueda acercarse a su estudio
desde este enfoque no encuentre obstáculos en la especialización de
las herramientas. Se necesitan más recursos abiertos y simplificados
en su proceso para convertir la lectura digital y el análisis de datos
en un campo más accesible4.

Referencias bibliográficas
Lotman, I. (1996). La semiótica de la cultura y el concepto de texto.
La semiófera I. Semiótica de la cultura y del texto (trad. Desiderio
Navarro). Frónesis Cátedra /Universitat de Valéncia.
4 Muchas gracias al equipo de digitalización por su colaboración (captura
y OCR) y esfuerzo en esta primera etapa del proyecto: Karla Daniela Lucio
Silva, Fabián Arturo Macoy Ríos, Aldeny Ortega Martínez, Yazmín Madeleine
Polanco Rodríguez, Francisco Javier Rodríguez Olivares, Debanhi Guadalupe
Zapata Regis, Claudia Rebeca Barbosa Garza, Víctor Alejandro Flores Limón,
Luis Gerardo Medina Morales, Marisol Yazmín Navarro Hernández, Yesenia
Judith Navarro Hernández, Diego Jesús Torres Almaguer, Samantha Guadalupe
Torres Rocha y Azael Contreras.

124

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Mercado, T. (1981). Entrevista a Antoni Peyrí: el centro de la
obsesión irradia la diferencia. Sábado (suplemento cultural).
13 de junio (188).
Moretti, F. (2015). Lectura distante (trad. Lilia Mosconi). Fondo de
Cultura Económica.
Peña Pimentel, M. y Sancho Caparrini, F. (2018). Big Data
y Humanidades Digitales. Humanidades Digitales.
Lengua, texto, patrimonio y datos (coord. Isabel Galina
Russell et al). Bonilla Artigas/Red de Humanidades
Digitales.
Strate, L. (2021). Humanidades digitales en contexto (trad.
Laura Meneses Trujillo y Marianna Montserrat Saldaña
López). Humanidades digitales en contexto (coords.
Laura Trujillo Liñán y José Rolando Islas Rivero).
McGraw Hill.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-117

125

�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Enseñar y aprender Humanidades Digitales en
México: un panorama de avances y oportunidades
Teaching and learning Digital Humanities in
Mexico: an overview of progress and opportunities
Eloy Caloca Lafont
PUEDJS-UNAM
Ciudad de México, México
eloy_caloca@politicas.unam.mx

Resumen. La enseñanza de las Humanidades Digitales (HD) en México
comenzó hace década y media, impulsada por asociaciones como la
Red HD y centros educativos como la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), El Colegio de México (Colmex), el Tecnológico
de Monterrey (Tec), la Universidad de El Claustro de Sor Juana y la
Universidad de la Rioja, México (UNIR). También, fuera de la capital del
país destacan espacios como las Universidades Autónomas de Querétaro
(UAQ) y Nuevo León (UANL). En este artículo se analizan los esfuerzos
de estas y otras instituciones por fomentar cursos, talleres y proyectos de
HD, considerando: a) su conceptualización del campo interdisciplinario
(es decir, sus bases epistemológicas y pedagógicas); b) su infraestructura;
y c) algunas experiencias de profesores y alumnos. Asimismo, se relatan
los inicios de las HD en México y los avances en el área; por ejemplo:
la apertura de capacitaciones introductorias, la consolidación de un
pensamiento crítico y decolonial en el campo, y la asesoría integral de
investigaciones o el contraste entre metodologías. Por otro lado, se
evalúan las dificultades que persisten, como la centralización del área, la
falta de recursos materiales e inmateriales, y la dependencia tecnológica y
financiera de instituciones públicas y privadas.

126

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Palabras clave: Humanidades Digitales (HD), Red HD, educación,
investigación, universidad.
Abstract. The teaching of Digital Humanities (DH) as an interdisciplinary
field of studies started in Mexico fifteen years ago, encouraged by
associations as the Red HD and institutions as the Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), El Colegio de México (Colmex), the
Tecnológico de Monterrey (Tec), El Claustro de Sor Juana and the
University of La Rioja, Mexico (UNIR). Also, outside the Mexican capital,
universities, such as the Autónoma de Querétaro (UAQ) and Autónoma
de Nuevo León (UANL) stood out. This article analyzes the efforts of
these and other organizations to promote DH courses, workshops, and
projects, considering, a) the conceptualization of the field (this is, its
epistemological and pedagogical basis); b) its infrastructure; and c) the
experiences of professors and students. Likewise, our research considers
the early beginnings of DH in Mexico and the progress in the area through,
for example, the opening of several basic courses, the rise of critical and
decolonial DH, or the spaces of counseling and methodological training for
digital humanists. On the other hand, the article addresses the difficulties
that persist, such as the centralization of DH, the lack of material and
immaterial resources, or the financial and technological dependence from
public and private institutions.
Keywords: Digital Humanities (DH), Red HD, education, research,
college.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

Introducción
Durante las últimas dos décadas, las Humanidades Digitales (HD)
—entendidas como un grupo de disciplinas, técnicas, herramientas y
proyectos de investigación, enseñanza y creación que entremezclan
saberes y corpus humanísticos con plataformas, herramientas y
datos de la informática y digitalidad, así como reflexiones sobre
el pasado y presente de las sociedades, tras estas hibridaciones
(Galina, 2011; Gold, 2012; Hockey, 2015; Piez, 2016; Berry, 2019;
Oza, 2020; Ramsay, 2023)— han logrado consolidarse como campo
en América Latina, y específicamente en México, gracias a los
esfuerzos de varios profesores, facultades, seminarios, eventos y
publicaciones, así como al trabajo de redes o equipos emergentes de
académicos, activistas, desarrolladores y artistas que se suscriben a
múltiples universidades, bibliotecas, archivos, museos, laboratorios
(hacklabs, makerspaces, medialabs, etcétera) y asociaciones civiles, o
que se organizan y colaboran en forma independiente1. Por esta
razón, Galina (2018) ha mencionado que las HD se encuentran
en un periodo de creciente institucionalización en nuestro país,
gracias al aumento de “departamentos especiales, [...] materias
a nivel licenciatura, posgrados dedicados o especializaciones y
programas de financiamiento o apoyo gubernamentales para el
área” (17). Sin embargo, independientemente de la amplia presencia
1 A lo largo de este trabajo utilizaremos corpus (conjunto de textos,
grabaciones, objetos o datos) como singular y plural. Sabemos que un conjunto
de corpus es el latino corpora, pero nos decantamos por el plural anglosajón:
“two or three corpus” (Fundéu, 2024). Asimismo, al hablar de “proyectos
de HD” no sólo nos referiremos a artículos o publicaciones en papel, sino a
plataformas, repositorios, recorridos 3D, léxicos digitalizados, webs interactivas
o bibliotecas con soporte digital (Galina et al., 2018a, 2018b).

128

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y reconocimiento que las HD han adquirido en diversos ámbitos
de formación humanística, siguen siendo poco accesibles para la
mayoría de las y los estudiantes mexicanos de educación mediasuperior o superior, al implicar conocimientos, espacios y tecnologías
que aún se restringen a unos cuantos.
Según Kirschenmaum (2010), para enseñar e investigar HD
hay que conseguir fondos e infraestructuras, contratar licencias
de software, buscar personal capacitado, habilitar oficinas y agilizar
procesos administrativos. Asimismo, por su propia naturaleza
interdisciplinaria, colaborativa y compleja, que implica la reunión
de equipos provenientes de materias tan diferentes como la historia,
la literatura, la lingüística, la arqueología, la antropología, la música
o las artes, con informática, análisis y visualización de datos,
biblioteconomía, geolocalización, etiquetado de textos, diseño
web, user experience, y gestión y arquitectura de repositorios o bases
de información (Su et al., 2020), las HD demandan instituciones
proactivas y abiertas, con gran voluntad para la planeación e
implementación de nuevas asignaturas y proyectos. Así, el reto de
introducir y afianzar las HD en los centros educativos no solamente
implica obstáculos económicos o meramente burocráticos, sino
también epistemológicos; es decir, conviene que los directivos,
profesores, diseñadores de programas, evaluadores de propuestas,
e incluso las y los mismos alumnos, entiendan que convertirse en
humanista digital no es solamente elegir una carrera con ciertas
aptitudes, sino explorar nuevos modos de curar, administrar y
exponer el saber, aprovechando las innovaciones o giros (turns) que
han traído las tecnologías recientes en materia de interactividad,
procesamiento de datos y producción de todo tipo de contenidos
digitales (Berry, 2011; Koltay, 2015).
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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

Si bien tradicionalmente las humanidades han formado
investigadores, docentes, comisarios de arte, personal de museos,
trabajadores de archivos, críticos y gestores culturales (Barrón, 2006),
su variante digital confronta estas profesiones con la globalización,
la híper-tecnificación, las industrias y consumos creativos, e Internet
como complemento o ampliación de las fuentes y recintos humanísticos
convencionales (Nicholas et al., 2008; Fernández, 2012). Esto, por
supuesto, ha traído críticas muy importantes a las HD como concepto
y campo laboral; ya que, mientras algunos las asumen como una
supuesta “renovación de las humanidades”, otros han visibilizado que
no están exentas de dificultades; por ejemplo: a) excluyen a aquellos
humanistas que no se interesan en la computación y desean seguir
trabajando con soportes análogos, como el papel, los sitios físicos o los
objetos (Cuartas-Restrepo, 2017); b) requieren de una curva ancha de
aprendizajes en programación o manejo de datos, que, a su vez, necesita
de privilegios como el tiempo libre, la posibilidad de capacitarse, o contar
con máquinas, servidores y conectividad (O’Donnell et al., 2015); c)
son un negocio benéfico para el capitalismo cognitivo, por los precios
elevados de su infraestructura, cursos, congresos internacionales y
membresías, así como por favorecer, en muchos casos, la dependencia
y el gasto en bancos informáticos y software corporativos, por ejemplo,
Watson de IBM, MySQL de Oracle, Adobe de Photoshop o Visual
Studio de Microsoft (Mandell &amp; Grumbach, 2015); y finalmente, el
que ha sido, tal vez, el más agudo de los cuestionamientos, d) que las
HD son un conjunto de conocimientos coloniales, puesto que sus
iniciativas, tecnologías, programas de estudio y mayores expertos y
centros de investigación, se concentran en el Norte global (Álvarez &amp;
Peña, 2016; Álvarez &amp; Peña et al., 2017; Fiormonte, 2018; Fiormonte
&amp; Sordi, 2019; Priani, 2019; Rio Riande, 2022).
130

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

No obstante, hay autores que, sin perder la mirada crítica,
plantean que es posible reivindicar a las HD cuando estas sirven para
realizar proyectos que hacen resaltar los bagajes de los pueblos del
Sur, empatizando con sus costumbres, problemáticas y cosmovisiones, o cuando utilizan lógicas feministas, antirracistas e incluyentes
(Bailey, 2016). Asimismo, se ha establecido que hay rutas para construir unas HD contrahegemónicas si se logran rescatar sus fundamentos humanísticos, y no se les reduce a una disciplina menor o
meramente técnica; es decir, que no se conviertan en una especie de
“humanidades para llevar” o “humanidades listas para consumirse”, afines a
las culturas neoliberales del fast food, el use it and loose it y el low cost, y que,
en cambio, se enfatice su compromiso con la diversidad cultural, la
complejidad y el abordaje de grandes dilemas humanos. Trascender la
emisión acelerada de ediciones web, recuentos de datos y gráficas sin
interpretación, o plataformas online muy elementales, para, en su lugar,
motivar discusiones, estudios y recopilaciones profundas, en donde lo
digital no sea un mero artificio ni ornamento, sino el andamiaje que
preserve y aporte conocimientos valiosos (Grimshaw, 2018; Vinck,
2018). No obstante, la solución de los problemas de las HD no sólo
se limita a cambiar o enriquecer el contenido de sus proyectos para
hablar de decolonialidad, inclusión o progresismo. Es verdad que esto
ha sido un avance positivo para aumentar la representación del Sur,
de la sexodiversidad y de toda clase de comunidades, pero todavía faltan unas HD que se hagan, sostengan y enseñen desde las periferias,
y que no repliquen los procedimientos y discursos académicos del
Nor-Occidente del mundo, anclados en el individualismo, la competencia o los star system de la investigación, con celebridades que les
cierran oportunidades a sus colegas más jóvenes. Aún hoy, la lucha
por becas, infraestructuras y estímulos sigue siendo muy inequitativa.
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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

Por lo anterior, Hannah (2023) habla de la necesidad de
estudiar una economía política de las HD para evidenciar que este campo,
desde su surgimiento, ha fomentado la acumulación desigual de
capitales, la datificación, la obsolescencia programada y los oligopolios
de editoriales y proveedores técnicos, así como la falta de soberanía
tecnológica. Mientras tanto, Fitzpatrick (2019) apuesta porque, si se
desean crear otras HD, e incluso, salvar las que tenemos, es necesario
desafiar vicios actuales, como son, la noción de autoría, los rankings
entre investigaciones, el software privativo (privative, que es, a la vez,
corporativo y cerrado) o los concursos por mecenazgo, para, en
cambio, defender la horizontalidad, la ciencia ciudadana, la cultura
open y lo no lucrativo. O sea, convertir las instituciones en extituciones
u organizaciones abiertas, capaces de producir “diversidades,
traducciones, creatividades y redes de cooperación” (Serres, 1995: 77).
En suma, las HD necesitan garantizar su sustentabilidad
económica y tecnológica, pero también renovar su infraestructura
epistémica. Para Malazita (2021), esto consiste en un replanteamiento,
tanto de las materialidades y tensiones que se hallan actualmente en
las instituciones, como de las “bases ideológicas y del conocimiento
que modelan los marcos de producción académica; [por ejemplo,] las
estrategias, normativas y orientaciones políticas de una universidad”
(p. 62). De otra manera, no se comprendería que, detrás de la compra
de máquinas y el desarrollo de iniciativas o diseños curriculares de
HD, hay más que planeación institucional. Las decisiones que se
toman en torno a cómo se va a abordar el área poseen trasfondos
políticos, aunque una de las tácticas de varias instituciones sea,
precisamente, presentarlas como un campo de saberes apolítico, y
más metodológico o técnico que de índole social. Sin embargo, el
entrenamiento de las y los humanistas digitales es también un modo
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-118

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

de formar subjetividades afines a cierta visión institucional, a las
hegemonías o trendings de algunos gobiernos o empresas, a una idea
de cómo opera el mercado laboral, y a algo mucho más trascendente:
un concepto determinado de lo que son las mismas humanidades,
el patrimonio, la preservación del saber, y las tareas de la o el propio
humanista. Así, las HD no son meras abstracciones, sino que tienen
una dimensión práctica en donde aquello que se impulse y discuta en
cada curso, revista o proyecto, incidirá en las vocaciones y carreras
de los investigadores presentes y futuros (Malazita et al., 2020).
Con estas reflexiones como base, el presente trabajo indaga
en la situación actual de la enseñanza de las HD en México, sobre
todo a nivel universitario (licenciatura y posgrado), pero no sólo considerando sus problemáticas o desaciertos, sino los esfuerzos institucionales por posicionar el campo en distintas organizaciones. De esta
manera, nuestro análisis tiene como objetivos: 1) observar los aspectos epistemológicos, pedagógicos y curriculares de la cuestión; o lo que es lo
mismo: identificar el concepto de las HD de donde se parte en las asociaciones y programas del área, algunos temas recurrentes en espacios
formativos, y en qué instituciones o ciudades se concentra la mayor
oferta de capacitación. 2) distinguir fortalezas y obstáculos, en materia
de infraestructura técnica e institucional; esto, con el fin de esbozar una
economía política del campo en México, basada en el acceso a servidores, máquinas, software, repositorios institucionales, bases de datos,
corpus o proyectos, así como la presencia de personal especializado. Y
finalmente, 3) explicar, a grandes rasgos, cómo ha sido la experiencia de
profesores y estudiantes de HD, considerando, tanto competencias
obtenidas o herramientas útiles, como lo que aún falta por mejorar.
La discusión de estos tres ámbitos —pedagógico,
infraestructural y vivencial— se llevó a cabo dentro del marco teórico
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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

y analítico de las HD Críticas (Critical Digital Humanities)2. En este
sentido, además de ser un recuento o estado del arte que considera
instituciones, recursos, investigadores y temáticas relevantes, nuestra
investigación evalúa las “HD mexicanas” en términos de dependencia
tecnológica, ciencia abierta, brechas —conectividad, capacidad
técnica y competencias digitales [digital literacy]— y espacios para
elaborar, fondear o sostener proyectos. Asimismo, las reflexiones
aquí presentadas se sustentan en una metodología que conllevó la
recolección y análisis de 47 documentos de la asociación Red HD,
entre minutas, apuntes, publicaciones en plataformas y entradas de
su blog oficial; 22 temarios de talleres, cursos, materias y posgrados
de HD en 13 instituciones; 3 visitas a facultades o departamentos
del área; y 23 entrevistas a colegas expertos o en formación3.
Aspectos epistemológicos, pedagógicos y curriculares.
Los inicios de las HD en México: una genealogía mínima
Aunque en las investigaciones europeas y estadounidenses se coloca el
proyecto Índex Thomisticus del sacerdote italiano Roberto Busa (1949),
en colaboración con IBM, como trabajo fundacional de las HD, y
2 Según Berry (2023), las HD Críticas son las que no sólo se limitan a
discutir corpus, métodos e investigaciones de lo digital en humanidades, sino
que estudian cómo se va a presentar, representar y justificar cada proyecto,
adaptándolo epistemológicamente a diversos contextos culturales. Asimismo,
están comprometidas con valores como la autonomía, el empoderamiento
ciudadano y comunitario, la colectividad, el conocimiento libre y el
multilingüismo. Por eso, para Dobson (2019), no son una negación de las HD
en sí, sino una redefinición que las vuelve más justas y plurales.
3 Por consentimiento, hemos optado por presentar a las y los entrevistados
con su nombre, apellido y trayectoria: “profesor(a) en”, “experto en”,
“coordinador(a) de” o “estudiante de”, salvo en algunos casos, donde puede
aparecer el nombre propio.

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

se consideran revistas académicas como Computers and the Humanities
(1966-2004) y Literary and Linguistic Computing (1986-2004), como
primeros ejemplos de informática humanística, el término HD (o DH)
no aparece como tal sino hasta 2003, cuando Unsworth, Shreibman
y Siemens publican una célebre antología de ensayos: A Companion
to Digital Humanities (Sula &amp; Hill, 2017). Entonces, conviene destacar
que, si se cuenta la Historia de las HD desde los años cuarenta, la
llegada de este campo interdisciplinario a México fue tardía, pero si,
en cambio, se toma el trabajo de Unsworth y sus colegas como punto
de partida, el rezago es menor a una década, puesto que los primeros
talleres mexicanos de la disciplina datan de 2011.
Según el filósofo Ernesto Priani y la científica de información
Isabel Galina (2022), de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM), las HD nacionales comenzaron en el Instituto
de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de ese campus universitario,
con un taller de computación y estructuras de información al que
asistieron “perfiles en literatura, bibliotecología, historia y filosofía
que se encontraban en una misma ruta: saber cuáles caminos abría
el mundo digital a las humanidades” (s.p.)4. Después, entre ese
mismo año y 2012, algunos de estos participantes integraron la Red
de Humanidades Digitales de México o Red HD, que más tarde se
4 El taller aquí referido, Herramientas digitales para las Humanidades,
de 2011, se convirtió en 2013 en el Seminario de HD de la Facultad de
Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, y más tarde, en 2015-2016, en un
Seminario Itinerante de HD que sesionó en varias facultades de esta misma
institución, en el campus capitalino del Tecnológico de Monterrey (Tec) y en
la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Este espacio “fungió como una
puerta de entrada a la consolidación de una Red de investigadores de/con las
Humanidades Digitales, para difundir y generar investigación y docencia” (Red
HD, 2024a), y consistió en la discusión de lecturas básicas, la organización de
talleres cortos, la difusión de convocatorias, y la organización de conferencias
con ponentes nacionales e internacionales.
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�Eloy Caloca Lafont (PUEDJS-UNAM) / Enseñar y aprender Humanidades Digitales

constituiría como asociación civil y dejaría de limitarse a nuestro
país, al admitir afiliados de Guatemala, Colombia, Perú, Argentina,
España o el Reino Unido. Esta Red tendría como objetivos: a) obtener
información de profesionistas, recursos, proyectos y publicaciones
para emprender directorios e intercambios; b) formar nuevos
humanistas digitales, mediante la realización y documentación de
talleres, encuentros e investigaciones; y c) crear una guía para la
evaluación de proyectos digitales (Red HD, 2024b)5.
Como se observa, la enseñanza de las HD estuvo muy
presente desde los inicios mismos de la Red, pues esta impartió
varias capacitaciones en 2013; por ejemplo, asesorías para el marcado
de textos en TEI, HTML y XHTML6; charlas sobre Procesamiento
de Lenguaje Natural (PLN), digitalización de archivos y ediciones
comentadas digitales; y una presentación especial con Dominique
Vinck, profesor de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne,
para armar laboratorios universitarios de HD. Después, en 2015,
la Red HD colaboró con la Fundación Wikimedia México y
organizó cursos sobre wikis y codificación para Wikipedia, y
en 2016, incursionó en temas como los repositorios digitales
y metabuscadores para educación, o la preservación digital de
patrimonios. En estos primeros años, según comenta Peña (2016),
el propósito no era tanto discutir sobre las HD como concepto, sino
5 La guía se publicó en 2013, pero fue rediseñada en 2016 y 2018.
Su versión definitiva es la Guía de buenas prácticas para la elaboración y
evaluación de proyectos de HD (con checklist) (2020), descargable en la web
oficial de la Red HD.
6 Se refiere al lenguaje de marcado de la Text Encoding Initiative
(TEI), que se utiliza para documentos literarios e históricos digitalizados; al
lenguaje de etiquetas de hipertexto (HTML), que es usado en diseño de sitios
y contenidos web; y al lenguaje de etiquetas extensible (XHTML), que es una
variante avanzada del HTML.

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

adquirir y compartir la mayor cantidad de herramientas y técnicas
digitales para las humanidades.
Por eso, las HD mexicanas comenzaron como sesiones
semanales y breves (de 4, 6 u 8 horas) donde se exploraban tips y
tecnologías funcionales para lingüistas, bibliotecarios, archivistas o
historiadores. Esto se debía, en palabras de Priani (en Peña, 2016),
a que: 1) “aún no se tenía un panorama claro de qué eran las HD”,
más allá del etiquetado de textos o la archivonomía; y 2) la Red HD
no quería “ceñir el campo a una sola definición”, sino “observar
distintos proyectos digitales; es decir, saber quién estaba haciendo
qué con lo digital, independientemente de que esto se encuadrara
en las HD o no” (p. 93). Fue así como “muchos mexicanos ya
estaban haciendo HD sin saberlo”, como señala Enedina Ortega (2024),
profesora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia
(ENAH) y afiliada a la Red HD. Desde finales de los años ochenta
y durante los noventa, había museógrafos, geógrafos o lexicógrafos
que trabajaban con tarjetas perforadas, bases de datos e inventarios
informáticos, aunque no se habían percatado de qué eran las HD ni
usaban el término, sino hasta el inicio de la Red HD.
Como sucedió con muchas disciplinas y métodos
humanísticos, las HD llegaron a México, y específicamente a la
UNAM, por importación. De acuerdo con Priani (en Peña, 2016),
él y Galina fueron “los primeros que usaron el concepto de HD
en nuestro país”, y se acercaron al campo “un poco por azar” (p.
94). Mucho, se debió a sus posgrados o estancias en el Extranjero,
especializadas en temas digitales7. Asimismo, tuvieron la influencia
7 Comenta Priani (en Peña, 2016): “Isabel [Galina] hizo un doctorado en
Inglaterra vinculado a las HD que le permitió entrar en contacto con este campo
de conocimiento. A la vez, yo tenía relación y estaba haciendo un proyecto con
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de diálogos con pares académicos del exterior, como la filóloga
Gimena del Río Riande, que inició la primera Diplomatura de
HD en Argentina, en la Universidad de Ciencias Empresariales
y Sociales (UCES), y que para 2016 se encontraba trabajando en
la Universidad Nacional de Educación A Distancia (UNED) de
España; o la historiadora Nuria Rodríguez, de la Asociación de HD
Hispánicas (HDH), con presencia en toda Iberoamérica, quien había
sido pionera en edición digital de textos y estudios literarios digitales.
Esto explica por qué, en una primera etapa (2011-2015), las HD de
México estaban tan concentradas en el etiquetado de documentos,
desarrollo de léxicos digitalizados, publicación de traducciones o
paleografías interactivas, y recopilación de metadatos para archivos,
pues era el tipo de trabajo que realizaban los humanistas digitales
que habían formado y respaldado a Priani y a Galina. Muestra
de esto, fueron proyectos fundantes como la Biblioteca Digital del
Pensamiento Novohispano (2006-2015), de la UNAM, coordinada por el
propio Priani (2018), y que consistía en una colección digitalizada y
comentada de manuscritos mexicanos de los siglos XVI al XVIII. O
bien, el proyecto Axolotl: Corpus Paralelo Español-Náhuatl (2013) de la
UNAM, desarrollado por el Grupo de Ingeniería Lingüística (GIL)
de la universidad, con 38 documentos prehispánicos traducidos,
entre los que se encontraban, el Libro de las ocho relaciones, los Anales
de Tlatelolco y los Anales de Tepeteopan (Gutiérrez, 2018; Sierra, 2018).
No obstante, estos primeros proyectos no crecerían, sino hasta la
segunda mitad de la década del 2010, cuando se presentaran en
un investigador de la Universidad de Brown sobre Pico della Mirandola; esta
universidad es uno de los centros pioneros y más importantes [en HD]. [...]
Luego, busqué vincularme a la Asociación de Organizaciones de Humanidades
Digitales [ADHO] y asistir a congresos sobre HD” (93).

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varios foros, como el Congreso Nacional de Patrimonios Culturales, del
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en 2017.
Conforme fueron llegando nuevos interesados a las capacitaciones organizadas por Galina y Priani, las HD nacionales se ensancharon con estudios dedicados a la crítica literaria, la historia (digitalización y análisis de códices, frescos, recintos arqueológicos, etcétera)
y la filosofía. En este sentido, conviene destacar la labor de algunos
académicos de la FFyL-UNAM que asistieron a estos espacios, e incluso los co-organizaron, como la experta en estudios literarios y actual presidenta de la Red HD, Miriam Peña, que se había doctorado
en estudios hispánicos por la University of Western Ontario, y que
se especializaba en análisis de redes para dramaturgia; Francisco Barrón, filósofo que había iniciado el Seminario Tecnologías Filosóficas
(FiloTecnos UNAM), dedicado, en parte, a la lectura distante de textos
de filosofía mexicana8; David Domínguez, que hacía archivonomía
digital y trabajaba con archivos y fototecas en Centroamérica; y Adriana Álvarez, que incorporó las HD a sus estudios de preservación documental y cultura maya. Además, cabe destacar que Álvarez y Peña
(2017) también fueron pioneras en la formación de humanistas digitales jóvenes, puesto que armaron un Seminario-Taller Especializado como
materia optativa para estudiantes de historia en la FFyL-UNAM, así
como una plataforma de cursos y recursos digitales, titulada eLaboraHD, para que las y los universitarios supieran cómo buscar, estructurar, analizar y visualizar información (Priani, 2021).
8 La lectura distante (distant reading) se entiende como el uso de métodos
y herramientas digitales para visualizar patrones en un corpus de datos de gran
tamaño; por ejemplo, la recurrencia de ciertos términos o silogismos en toda
la obra de un mismo autor o generación, los temas centrales en un conjunto de
textos, los personajes o nombres destacados, etcétera (Moretti, 2013; Jänicke
et al., 2015).
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Posteriormente, entre 2016 y 2018, las HD nacionales
se ampliaron aún más, gracias a tres factores cruciales: a) la
incorporación de nuevas universidades y planteles fuera de la
UNAM a la Red HD, como la Facultad de Estudios Superiores (FES)
Acatlán-UNAM, la Escuela Nacional de Antropología e Historia
(ENAH), la Universidad del Claustro de Sor Juana, El Colegio de
México (Colmex), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),
el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social (CIESAS) o el Tecnológico de Monterrey9; b) el interés y la
colaboración de instituciones gubernamentales, como Secretaría de
Cultura (SECULTA), la oficina de la Agenda Digital Nacional (ADN)
o el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que
entonces trabajaban en repositorios digitales como MEXICANA,
que concentraría los acervos de recintos culturales de todo el
país, y Museos de México, que reuniría digitalizaciones 3D de varias
colecciones; y, por último, c) la llegada de académicos posmarxistas
y críticos culturales a la Red HD, con nuevas disciplinas y miradas,
que cimbraron epistemológicamente las bases del campo en México.
Sobre el primer elemento, las HD salieron de su hogar (la
UNAM) y su circuito inicial (la literatura, historia, archivos, etcétera)
para sumar nuevas profesiones, cursos, equipos y proyectos;
por ejemplo, entre finales de 2015 y 2018, destacaron, el diseño
editorial digital y las colecciones interactivas en El Claustro
(Portal Sor Juana Inés de la Cruz, 2016); el desarrollo de software para
explorar códices digitalizados en el CIESAS (Amoxcalli, Tetlacuilolli,
2017); las herramientas para creación literaria computacional en
la UAM Cuajimalpa (MEXICA-Impro, 2018); las plataformas para
9 De aquí en adelante, se escribirá “El Claustro” por la Universidad de El
Claustro de Sor Juana y “Tec” por el Tecnológico de Monterrey.

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enseñar historia en El Colmex (¡Zapata vive!, 2018); o los talleres
para estudiar tecnopolítica, producción de contenidos digitales,
narrativas transmedia, periodismo 3.0, divulgación de patrimonios y
analítica cultural en el Tec (OpenLabs, 2015-2017; Seminario Culturas
Digitales, 2018-2019) (Castro, 2016; Pérez, 2018; Caloca Lafont,
2018; Favila, 2023; Girón, 2023). Por otro lado, la antes mencionada
colaboración con gobierno, de la mano de expertos como Ernesto
Miranda-Trigueros (en Capitel, 2023), que dirigió el Repositorio
Digital del Patrimonio Cultural de México, de SECULTA, permitió que
“la cultura se generara y consumiera en medios digitales masivos”
(s.p.), y que varios universitarios se profesionalizaran en HD, gracias
a actividades de servicio social, coloquios y talleres; así también, los
investigadores y estudiantes pudieron acceder a “colecciones oficiales,
hemerotecas y bibliotecas coordinadas por la Secretaría” (s.p.) que
fueron útiles como recursos de aprendizaje. Adicionalmente, en el
rubro de los proyectos con financiamiento público, se debe señalar
el gran impulso que se dio a la literatura en soportes digitales o
a las narraciones transmedia, a través del Fondo Cultural de las
Artes (FONCA) o del Centro de Cultura Digital (CCD), con figuras
relevantes como las artistas y promotoras culturales Mónica Nepote
y Grace Quintanilla (q.e.p.d.). Destacan en este rubro, la Revista 404;
la pieza Catnip (2015), de la poeta Xitlálitl Rodríguez Mendoza, con
ilustraciones de Raquel Gómez y programación de Julie Boschat; la
novela policíaca interactiva Tatuaje (2015) de Rolo Díaz; la novelavideojuego Homozapping (2015) de PlayLabXY01; el proyecto de
literatura ergódica Concretoons (2015) de los escritores Benjamín
Moreno y Minerva Reynosa; y la pieza El grito que no puedo escuchar
(2021) de Marco Arellano, así como obra autogestionada, pero
promovida en espacios y ferias públicas, de Romina Cazón, Horacio
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Warpola, Canek Zapata, Eugenio Tisselli, Martín Rangel y Nadia
Cortés (Giovine, 2018; Lachino, 2018). Finalmente, la llegada de
profesores externos a la primera generación de humanistas digitales
hizo que la Red HD, y las HD en México, en general, se cuestionaran
sobre el colonialismo de plataformas y datos, el elitismo del área o la
epistemología acrítica y rígida que las y los investigadores mexicanos
estaban heredando del Norte global.
En ese sentido, podemos rescatar y resaltar a cuatro figuras
importantes que aportaron discusiones para unas nuevas HD mexicanas: Doménico Fiormonte, filósofo de la Universidad de Roma,
que tras visitar México, y mediante diálogos con Priani (2017, 2019a),
destacó que era necesaria una geopolítica del big data y los lenguajes de
etiquetado, así como reflexionar sobre el capitalismo del conocimiento, la gobernanza de proyectos digitales y la necesidad de unas HD
autónomas y subalternas; Esteban Romero-Frías, tecnólogo educativo de la Universidad de Granada, quien cuestionó la pedagogía que se
utilizaba para enseñar HD, y que estableció que México había seguido
los pasos del conductismo y positivismo estadounidenses (“demostrar todo con gráficas, mediciones y datos”), mientras que era necesario pasar a un esquema constructivista o complejo donde se integraran corpus de testimoniales, movimientos sociales, luchas y resistencias,
más dialógicos y multiculturales (Romero-Frías &amp; Suárez, 2018: 91);
Paul Spence (et al., 2014), historiador y visitante del King’s College en
la UNAM, que posicionó temas como el uso de repositorios y software
libres y open source, como Omeka, o que los proyectos y documentaciones estuvieran en español o portugués; y Paola Ricaurte, comunicóloga y crítica cultural del Tec, que estudió los alcances y limitaciones de
los algoritmos detrás de las herramientas y plataformas, y que veía en
los hackatones feministas o laboratorios ciudadanos, formas de generar
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datos y reflexiones desde el Sur, en una lógica de “abajo hacia arriba”
(bottom-up) (Ricaurte &amp; Brussa, 2016; Ricaurte, 2019).
Recapitulando, podemos detectar que la llegada y consolidación de las HD en México pasaron por varias etapas. Inician en
2011-2012, con la fundación de la Red HD y sus talleres, y se enfocan en la digitalización, marcado y estudio de textos y documentos.
Naturalmente, esto se debió a que sus primeras sedes se dedicaron
a las investigaciones bibliográficas, la historia y la literatura, y a que
este era el tipo de temas y métodos de las “HD canónicas”, presentes en las primeras antologías y manuales. Luego, en 2013, hay
esfuerzos por llevar las HD a los archivos multimedia, enseñarlas
en las aulas universitarias y formar las primeras bibliotecas y léxicos
digitales; no obstante, el campo seguía concentrándose sólo en la
UNAM. Después, entre 2015 y 2017, viene una expansión interinstitucional en donde la presencia de la ENAH, El Claustro, el CIESAS,
El Colmex, la UAM, el Tec y otros, o las alianzas con gobierno federal, amplían el espectro de las HD, introduciendo la antropología
o los estudios culturales, así como el trabajo con datos nativamente
digitales10. Finalmente, de 2016 a 2018, vienen cuestionamientos que
aportan un giro decolonial (o poscolonial), crítico y constructivista
a las HD mexicanas, y que impulsaron proyectos en español, con
software libre, y comprometidos con las historias y problemas del
Sur11. A continuación, además de evaluar que uno de los obstáculos
10 Según Rogers (2002), la investigación con métodos digitales puede
usar datos digitalizados o nativamente digitales. Los primeros, provienen
de documentos o registros que no proceden de Internet (encuestas, mapas,
incunables, etcétera), mientras que los segundos se descargan de plataformas
sociodigitales, webs o aplicaciones, a través de scrapers o minería de datos.
11 Cabe hacer notar que este giro crítico coincidió con la recepción y lectura
en México de dos libros muy importantes: Debates in the Digital Humanities
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más grandes del surgimiento de las HD en nuestro país fue la híper-concentración en pocas instituciones y centros, pasaremos a la
etapa más reciente, 2018-2024, que se distingue por la proliferación
de cursos de “Introducción a las HD”, el inicio de las primeras asignaturas y programas de posgrado, y los intentos por descentralizar el
campo, llevándolo a ciudades como Querétaro, Puebla o Monterrey.
La dificultad de los centralismos
Un enorme problema de la enseñanza de HD en nuestro país es
su centralización. Por este concepto entenderemos, la acumulación
de un campo multi o interdisciplinario —como son las HD— en
manos de pocas personas o lugares. Con esto, no nos referimos
a que la Red HD, que inició con el área de estudios en México,
haya procurado acaparar o quedarse con dicho campo, pues hay que
reconocer su voluntad por sumar profesionistas de varios espacios
y latitudes, a través de eventos magnos como los Día HD-UNAM
y los Encuentros de Humanistas Digitales, así como con la publicación
de libros o números especiales de revistas (Red HD, 2024c)12. Sin
embargo, el que las HD estén centralizadas habla más bien de que
los recursos económicos, la oferta de capacitación, los espacios de
diálogo (seminarios, talleres, coloquios) y los proyectos financiados
siguen limitándose a unas cuantas decenas de nombres y membretes.
2016 (Gold &amp; Klein, 2016) y Global Debates in the Digital Humanities
(Fiormonte et al., 2018).
12 Los eventos Día HD, o después, Semana HD (2016-2024), organizados
por la Red HD, consisten en coloquios breves donde se exponen varios
proyectos; asimismo, el Encuentro de Humanistas Digitales es un congreso
anual de varios días, con participantes de todo el país. En materia de
publicaciones, destacan, la Biblioteca de HD (2018-2019), con cuatro tomos, y
el número especial “HD en América Latina” de la Revista Virtualis (2016).

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Es así, que podemos distinguir cuatro grandes centralismos en
las HD mexicanas que han mermado su desarrollo. El primero,
lo denominaremos centralismo institucional. Consiste en una gran
desigualdad entre cómo las instituciones o universidades de mayor
presupuesto, instalaciones o plantilla docente hacen investigación
en HD, comparadas con las más pequeñas. Si se contrastan los
bancos de información, investigaciones publicadas o cursos de la
UNAM, el Tec o El Colmex, por ejemplo, que conforman el núcleo
de la concentración, el CIESAS, la ENAH o la UAM, que estarían
en un epicentro a nivel de importancia, y el resto de universidades,
se observará que el primero y segundo grupos tienen muchos más
programas, proyectos y plataformas, mientras que el resto aún
está iniciando en el camino de las HD, sin que esto demerite su
profesionalismo ni grandes esfuerzos.
Por otro lado, podemos hablar de un segundo centralismo: el
epistemológico-disciplinario. Esto se refiere a que el concepto de HD que
sigue permeando en México es el del estudio de textos digitalizados,
con minería y análisis de bases de datos. No es casualidad, pues se
trata de la línea que inició la UNAM con la Red HD; sin embargo,
y como señala Flores (2024), investigadora del Centro de Cultura
Digital (CCD), “falta atención a otros campos, como la música, las
culturas visuales o el teatro”, y como apunta Nepote (2024): “hay
reflexiones de lo digital con los cuerpos, el género, la memoria o los
saberes tradicionales que no se consideran HD, y no porque no lo
sean, sino porque falta una conciencia más amplia de lo que son las
HD, sin reducirlas a lo cuantitativo y al big data”. Asimismo, las HD
mexicanas aún están anquilosadas en la academia más tradicional: es
decir, las universidades. Este sería el tercer centralismo: el académico.
Faltaría otro artículo para historiar (¿o contra-historiar?) los
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talleres o eventos formativos realizados desde los márgenes, como
los conversatorios del Espacio Multimedia del Centro Nacional
de las Artes (CENART), enfocados en estética de plataformas,
videojuegos o usos cotidianos de la tecnología digital; las actividades
de hacklabs y colectivos como el hoy concluido Rancho Electrónico,
MedialabMX, La Chinampa o el Centro Cultural “El Rule”, donde
se promueven las culturas del software libre; o los chats y reuniones
de grupos autónomos, como Kernel Panic Room, en Querétaro,
donde se enseña programación y uso de lenguajes y librerías
abiertas, basándose en los principios hacker. Sin embargo, y en línea
con lo que menciona Jacobo Nájera (2024), tecnólogo y activista
informático, es explicable que las universidades concentren las HD,
pues hay cercanías entre el capital económico, las infraestructuras y
los capitales culturales o simbólicos.
Mientras algunos académicos y facultades tienen presupuesto
para viajar, asistir a cursos o impartirlos, producir investigaciones,
hacer reuniones internacionales o afiliarse a todo tipo de organismos,
el activismo y la desescolarización se sostienen con donativos,
maquinaria de segunda mano y fondos minoritarios, lo que hace
que puedan apostar por unas HD mucho más modestas. Así
también, conviene tomar en cuenta que, en México, las instituciones
académicas y gubernamentales han mantenido ideas hegemónicas y
cerradas de lo que es “la cultura”, “el conocimiento”, “la literatura”
o “la Historia”. Esto se evidencia en los mayores repositorios
e iniciativas digitales con financiamiento del Estado, como la
plataforma MEXICANA, pues, aun cuando abordan temas como la
vida cotidiana, los pueblos originarios, las lenguas indígenas o las artes
populares, remiten a bibliografías, objetos digitalizados y curadurías
hechas por miradas ajenas a la subalternidad. Por ende, se echan
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de menos iniciativas de HD organizadas por las comunidades más
involucradas en cada tema, sin caer en el exotismo, el extractivismo
cognitivo ni la apropiación de patrimonios.
Adicionalmente, y según señalan, Brito (2024), artista digital,
o Kravchenko (2024), gestor cultural, hay otro gran problema: la
privatización de espacios y ofertas. Muchos son los humanistas
digitales que, en aras de ampliar o hacer visibles sus proyectos,
deben recurrir a capacitaciones de empresas o industrias creativas
de orden privado, lo cual fomenta el conocimiento cerrado, la
mercantilización del saber y las brechas de habilidades digitales.
Sin embargo, no se pueden obviar los empeños de algunos actores
de la propia academia mexicana por pluralizar sus espacios y abrir
ofertas gratuitas de encuentro y conversación. Ahí, encontraríamos
coloquios recientes como Internet irrumpe en el campo (Colmex, 2015),
Ciudades que aprenden (Tec, 2016), las 1a, 2a y 3a Semanas HD (FFyLUNAM, 2018-2022), las Jornadas Socioantropológicas sobre TikTok
(ENAH, 2020), Tactical Media (PUEDJS-UNAM, 2023) y HD:
Perspectivas de hoy (Universidad Autónoma de Nuevo León [UANL],
2023), que han reunido investigadores, cartógrafos, artistas, editores,
performancers, desarrolladores tecnológicos y activistas, en aras de
renovar las lógicas convencionales de las HD.
Para terminar con este apartado, podemos hablar de un
cuarto centralismo: el geográfico. A nivel República Mexicana, la
mayoría de las HD se enseñan e investigan en la Ciudad de México,
que es donde iniciaron y se han aglomerado desde 2011. Además,
aunque existen proyectos y programas muy innovadores en otras
entidades, estos todavía se concentran en las capitales o localidades
urbanas con mayor presupuesto. Según Martín Hernández (2024),
funcionario de la Biblioteca Nacional de México (BNM-UNAM),
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este fenómeno se debe: en primera, a que no todas las universidades,
archivos, museos o centros de estudios buscan o pueden digitalizar
sus acervos ni desarrollar tecnologías para estudiarlos o promoverlos;
en segunda, a la carencia de fuerza de trabajo especializada o talento
humano: académicos de tiempo completo, asistentes de investigación,
técnicos, etcétera; en tercera, a la posible falta de saberes conceptuales
y metodológicos en HD; y finalmente, a un asunto de voluntad: el
poco interés por ingresar al campo, hacer redes de colaboración o
promover investigaciones para darles continuidad. No obstante,
Fiormonte y Río Riande (2017) toman en cuenta otros aspectos:
“No se pueden analizar las HD sin tener en cuenta lógicas de poder
y geopolítica, basadas, casi siempre, en tres pilares: la hegemonía
geográfica, la hegemonía económica y la hegemonía lingüísticocultural” (s.p.). En ese sentido, la Ciudad de México no es solamente
el punto medular de HD en nuestro país, sino de las humanidades y la
economía del saber, en general, por razones históricas y estructurales,
al contar con las mayores cuotas destinadas a universidades, sedes
de instituciones científicas y culturales a nivel federal, y académicos
vinculados con organizaciones globales (Rodríguez-Gómez &amp;
Ziccardi, 2002). Por otro lado, y retomando a clásicos como Marx
(1857-1858), la centralización no sólo implica recursos, sino el acceso
a herramientas intelectuales (general intellect) que echen a andar los
motores del conocimiento. Por eso, se entiende el por qué muchos
pioneros de HD fuera de la capital del país iniciaron proyectos o
programas, hasta después de afiliarse o contactarse con la Red HD,
salvo el caso de aquellas personas que se capacitaron directamente
en el Extranjero.
Más adelante, hablaremos sobre los intentos más recientes
y valiosos por descentralizar las HD, que afortunadamente van en
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aumento, pero podemos adelantar que hay pocas propuestas afuera
de la Ciudad de México que no hayan pasado, o bien por la mentoría
de los capitalinos o por la influencia del Norte global, lo cual, en
palabras de María Méndez (2024), profesora del Colmex:
… ratifica la dinámica colonial [de las HD]. Operan como una
conquista espiritual, o llamémosle intelectual, en donde, si no te juntas
con quienes saben o no buscas legitimidad, así seas el mayor experto en
tu archivo, temas o herramientas, careces de impulso y visibilidad.

En todo caso, también hay un problema ontológico: ¿qué es
hacer HD y quién determina si en alguna institución se están haciendo HD?,
¿quién o qué define cuando una persona es o deviene en humanista
digital? A lo mejor, como dijo la profesora Ortega (2024), antes
referida: muchos ya enseñan o investigan en el campo sin saberlo, lo
que sólo revela que hay mecanismos claros de validación en México,
como la antigüedad, cercanía con los autores más reconocidos,
atracción de financiamientos, adquisición de premios o aparición en
publicaciones.
Las “Introducciones a las HD” y los cursos adyacentes
Según Cinthia Lago (2024), profesora del Tec, la comunidad de
humanistas digitales en México se puede dividir en dos grupos:
uno de ellos se integra por aquellas personas que, al haber tenido la
oportunidad de formarse en Estados Unidos, Reino Unido, España,
Argentina o Uruguay, conocen bien las HD y sus implicaciones,
mientras que la segunda agrupación se conforma por investigadores
o estudiantes que llegaron al área porque otras y otros mexicanos
(los del primer grupo) les brindaron alguna charla o capacitación.
Por supuesto, existiría una tercera comunidad: la de quienes se
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interesaron en las HD por autodidactismo o contacto con alguna
lectura o coloquio, y que no han buscado aprender ni desempeñarse
en el ámbito universitario, sino con el apoyo de hackerspaces y
seminarios independientes. No obstante, y al menos dentro de las
universidades, persiste la dinámica de iniciados y discípulos. Por esta
razón, uno de los intereses de las instituciones que han organizado
departamentos y proyectos de HD, como la UNAM, la FES
Acatlán, el Colmex o el Tec, ha sido armar o atraer cursos sobre
“Introducción a las HD”, con el fin de sembrar curiosidad entre los
miembros de sus comunidades académicas y discutir el concepto
mismo de HD, pues, parafraseando a Priani (en Peña, 2016), no
hay mejor forma de deconstruir y potenciar el campo que mediante
encuentros con colegas. Sin embargo, debe considerarse que, como
las HD suponen conocimientos que han ido cambiando conforme
avanza la tecnología o aparecen nuevas publicaciones, no todas las
“Introducciones”, como aquí les llamaremos, han sido iguales, sino
que han modificado sus propósitos a lo largo de una década.
En 2013, uno de los primeros talleres, Sobre las HD, impartido
por Peña en el IIB-UNAM, se enfocaba en cómo estudiar textos con
bases de datos, lecturas distantes y formatos de marcado, como TEI.
Ahí, fue relevante la recomendación y discusión de lecturas como
How we read: Close, Hyper, Machine, de Hayles (2010), y On the term “text”
on Digital Humanities, de Caton (2013), que, a su vez, fueron artículos
importantes para la etapa “bibliográfica” de las HD, e inspiraron los
primeros trabajos en historia, literatura, filología o filosofía en México.
También, en aquella temporada —que Gold (2012) denominó “The
Digital Humanities Moment”, gracias al enorme auge que las HD tenían
por todo el mundo— algunos debates que preocupaban al área eran:
los estilos, registros lingüísticos, traducciones o ediciones de la obra
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digitalizada de escritores o filósofos; si se podían digitalizar y estudiar
corpus de documentos históricos; y qué técnicas de la informática
(análisis de redes, lenguaje de patrones, lexicometría, modelado
de temas) se podían aplicar a la narratología o hermenéutica. Más
tarde, con eventos como Las HD y su situación en México (2016), que
contó con la sesión, ¿Qué son las HD? Importancia y campo de acción,
impartida por la misma Peña, o el seminario Las HD y su aplicación
académica (2016), las “Introducciones” dejaron de reducir el campo
a los estudios de textos y datos para mostrar posibles aplicaciones
en geografía, museografía, educación, divulgación científica y
almacenamiento de objetos digitales (fotografías, videos, audios,
renders de lugares, reproducciones de piezas arqueológicas y obras de
arte en 3D, etcétera); asimismo, fue en 2016 cuando la UNAM invitó
a participar a organizaciones externas, como la antes destacada Red
HD, Wikimedia, IMAC A.C.13, ARS Games o Creative Commons
en sus talleres introductorios, con el propósito de mostrar que el
campo podía vincularse con los sistemas de reconocimiento óptico
(OCR), la cultura del software y del conocimiento libres, la ludificación
(gamification) o las curadurías artísticas.
Adicionalmente, existe otro curso que fue y ha sido pionero: el
de Introducción a las HD de Priani y Galina, que se impartió por primera
vez en la FFyL-UNAM en 2013, y se ha presentado con variantes,
y a veces como charla o capacitación breve, en la UAM (2015), la
UAQ (2017), el Tec (2018) y la UANL (2020). Epistemológicamente
hablando, estos investigadores se distanciaron de la idea de las HD
como “caja de herramientas filológicas” y empezaron a plantearlas
13 Instituto Mexicano de la Administración del Conocimiento: una
asociación que diseña e imparte capacitaciones sobre técnicas y herramientas
para la gestión de información.
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como una nueva aproximación a los estudios humanísticos, lo
cual les fue dando oportunidad de evaluar críticamente las propias
limitaciones del enfoque; por ejemplo: abordaron que la lectura
distante no sustituye a la cercana, sino que son complementarias; que
el solucionismo tecnológico es falaz, porque no existen software que
reemplacen la capacidad de las y los humanistas-humanos para leer,
categorizar o interpretar; y que es difícil trabajar en HD si no se tienen
saberes o ethos de las humanidades tradicionales, pues la digitalidad no
puede garantizar que alguien “se vuelva humanista” con tecnología,
ni de golpe, sino que aporta a extender o transformar los métodos
e interactividad de las investigaciones. Finalmente, al hablar de
“Introducciones a las HD” conviene destacar los talleres impartidos
en la Escuela de Humanidades y Educación (EHE) del Tec, entre
2015 y 2018, bajo la iniciativa Métodos Digitales. A pesar de concentrarse
más en sociología digital, cultura digital, tecnopolítica o analítica
cultural, estos talleres también profundizaron en técnicas relevantes
para las HD, como la data mining, el web scraping o el etiquetado TEI.
Según Sued (2024), investigadora del IIS-UNAM14, las sesiones del
Tec funcionaban “como una cocina metodológica donde se compartían
recetas, con software y técnicas para proyectos”. En ellas, participaron
invitados como Peña, Galina, Río Riande, Piscitelli, de la Universidad
de Buenos Aires (UBA), Scolari, de la Pompeu Fabra, y Rogers, de la
Digital Methods Initiative (Universidad de Ámsterdam).
En la actualidad, o sea, el periodo comprendido entre
2018 y 2024, varias instituciones han organizado “Introducciones”
propias al campo, haciendo uso de sus infraestructuras, miradas y
fortalezas. La ENAH, por ejemplo, se ha enfocado en la etnografía
14 Instituto de Investigaciones Sociales (UNAM).

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digital y los estudios cualitativos de comunidades en línea o
contenidos audiovisuales (Introducción a los Métodos Digitales, 20182021; Antropología de lo digital, 2024). El Colmex, por su parte,
emprendió la Iniciativa de Ciencia de Datos y HD (2019-2024), que,
según su coordinadora, Gutiérrez (2024), busca que los estudiantes
y profesores de la institución conozcan los acervos digitalizados e
interactivos del Colegio, así como brindarles talleres afines a sus
agendas de investigación. Por último, la Facultad de Bellas Artes de
la UAQ llevó varios eventos de la Red HD a sus instalaciones, con
fines de capacitación, como un Taller de HD (2016) o la Jornada de
Cultura Artística y HD (2018); asimismo, la Universidad de Monterrey
(UDEM) tuvo su primer curso sobre el área, Introducción a las HD:
Definiciones, métodos y posibilidades, en 2023, con miras a incorporar
futuras materias optativas sobre estos temas en sus programas de
humanidades.
No obstante, de todas las opciones vigentes, destaca, hoy día,
el curso Introducción a las HD (2024), impartido por Peña y Álvarez.
A diferencia de los talleres que estas investigadoras ofrecían en años
anteriores, esta capacitación se lleva a cabo por Internet (Coursera),
por lo que puede seguirse de forma gratuita, por personas de todo
el país, y de manera asincrónica. Además, ya no se basa en lecturas
canónicas ni definiciones rígidas, sino en didáctica basada en proyectos.
Esto es, que las y los participantes…
aprenden sobre HD mientras las hacen: formulan una idea de
investigación, rescate patrimonial o gestión; [...] buscan las
plataformas y herramientas que necesitan; se ocupan de las
competencias digitales que les son útiles; y finalmente, planean la
sustentabilidad y continuidad de sus propias propuestas (Álvarez,
2024).
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Así, el profesorado no impone una sola visión de las HD,
sino que abre el gran repertorio de conceptos y herramientas que
ofrece el campo para que cada humanista digital organice sus propias
comunidades, corpus e iniciativas. Por otro lado, didácticas como la
basada en proyectos o el design thinking han impulsado que, a partir
de 2020, las instituciones no sólo ofrezcan “Introducciones a las
HD”, sino también capacitaciones más cortas y especializadas, las
cuales denominaremos aquí cursos adyacentes.
Se trata de sesiones de 4 ó 6 horas (crash courses), tutoriales
o mini-talleres enfocados a adquirir habilidades muy precisas, usar
ciertos software o explicar los fundamentos de alguna técnica (minería
de datos, analítica con R-Studio, visualización, principios de HTML,
programación con Python, etcétera). Gracias a este tipo de cursos, y
según comenta Ocampo (2024), profesor de la universidad privada
CENTRO, “muchas instituciones educativas y pequeñas empresas han
abierto un nuevo mercado dedicado a la capacitación”. Hay cursos
adyacentes tan genéricos como los de data science, data management o
repositorios digitales, que pueden servir por igual a creadores de
contenido, community managers, consultores y humanistas digitales.
En este sentido, el historiador Víctor Gayol (2024), miembro de
la organización mundial The Programming Historian, explica que lo
positivo es que se abren nuevas posibilidades para que más personas se
capaciten, pero lo negativo es que se puede reducir la labor humanística
a un conjunto de saberes técnicos. Por ello, y en consonancia con
Cornell (2015), se requiere una pedagogía de las HD que brinde, tanto
bases teóricas para discutir el papel de lo digital en las humanidades,
como conocimientos prácticos y aplicables: “aprender acerca de [HD]
como algo distinto de cómo hacerlas15” (461).
15 Traducción libre de la frase, “learning about [DH] as distinct from how

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Los programas especializados
Actualmente, existen pocas ofertas en México para realizar una
especialidad o posgrado en HD. Solamente el Tec, El Claustro de
Sor Juana y la sede mexicana de la Universidad Internacional de La
Rioja (UNIR) tienen maestrías en el área, pero con enfoques distintos.
Mientras en el programa en línea del Tec se brindan conocimientos
para “crear proyectos de patrimonio cultural, análisis de tendencias en
redes sociales y emprendimiento artístico” (MHD, 202416), la maestría
presencial del El Claustro se dirige a “comunicadores y perfiles
creativos que analizarán fenómenos socioculturales, en el marco
de la sociedad de la información” (Maestría en Comunicación y
Humanidades Digitales, 2024); por su parte, la UNIR, que, al igual que
el Tec, ofrece un posgrado en línea, busca “la creación, visualización y
análisis de datos humanísticos, [así como] la marcación y restauración
digital” (Humanidades Digitales en Línea, 2024).
Al analizar los cursos de estas maestrías, se observa que todas
tienen cuatro pilares formativos: a) la digitalización de acervos y
desarrollo de plataformas para el resguardo patrimonial; b) la edición
digital de textos o curaduría de proyectos de arte; c) los estudios de
cultura digital (análisis de temas políticos o sociales con datos de
Internet); y d) la formación básica en diseño de interfaces, arquitectura
de bases de datos, y metadatos para objetos digitales (es decir, saberes
de digital literacy). No obstante, el Tec se aboca a la analítica cultural
y al diseño de plataformas y entornos interactivos; El Claustro, a las
ediciones digitales y a la comunicación; y la UNIR, al trabajo con textos,
archivos patrimoniales y datos. Por ende, se puede decir que en el Tec y
to” (Cornell, 2015: p. 461).  
16 MHD: Maestría en Humanidades Digitales (Tec).
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El Claustro se fomentan perfiles maker o afines a las industrias creativas,
suscritos a la cultura Open GLAM, que consiste en la integración de
patrimonios de varios recintos o instituciones en plataformas o apps
abiertas que, además de servir para la búsqueda y recuperación de
información, incluyen diseños amigables, funciones interactivas y
multimedia explicativo17. En ese sentido, las y los egresados del Tec y
de El Claustro no sólo pueden dedicarse a la investigación académica
o a las humanidades tradicionales, sino incursionar en la gestión
cultural, el storytelling digital, los diseños transmedia y la producción
de contenido. Por otro lado, las y los estudiantes de la UNIR están
interesados en la docencia, la historia, la filosofía o la filología, por
lo que pueden especializarse más en las humanidades clásicas o la
academia. De este modo, las tres maestrías que aquí se diseccionan
son diversas, sólidas e interdisciplinarias, aunque, siendo críticos, se
concentran en subjetividades privilegiadas y cosmopolitas, al dar por
sentado que se tienen recursos como, el acceso a Internet de alta
velocidad, computadoras recientes, o licencias de software. Asimismo,
son programas de universidades privadas con costos considerables,
aunque con gran reconocimiento en las comunidades más prestigiosas
de humanistas digitales.
Por otro lado, en un rubro aparte de las maestrías se encuentran
las asignaturas, cursos optativos o diplomados orientados a las HD,
dentro de licenciaturas y posgrados que no son propiamente de
especialización. Ahí se pueden hallar, por mencionar algunos casos, las
17 La cultura Open GLAM toma su nombre de las siglas de galleries,
libraries, archives and museums. Si bien promueve valores como la
accesibilidad al arte y al patrimonio, o el fondeo público y sin fines de lucro,
aún asume que la mejor difusión de la cultura son soportes digitales, por lo que
ha recibido críticas por tener una mirada proclive al Norte global (Wallace,
2020).

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“Introducciones a las HD” de la Universidad Iberoamericana (20222024), la Anáhuac (2023) o las carreras de la FFyL-UNAM (20162024), y distintas materias sobre métodos de lo digital y software de data
analytics que se imparten en la Universidad Veracruzana (Letras digitales
y análisis automatizado, 2018), la UAQ (Revoluciones digitales y Visualización
de información, como parte de la Licenciatura en Humanidades y Producción
de Imágenes, 2022-2024) y la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla (BUAP) (Humanidades y Medios digitales, 2022-2024). En todos
estos casos, los cursos o materias no son tan simples ni técnicos como
en las capacitaciones adyacentes, pero tampoco tan profundos como
las “Introducciones” de Coursera, el Colmex o la Red HD, puesto
que, más que discutir epistemológicamente las HD como campo, se
limitan a brindar un panorama general, con lecturas clásicas del área,
como el artículo, What are the digital humanities?, de Berry (2019). Sin
embargo, no se deben desdeñar estos espacios de aprendizaje, al ser
esfuerzos notables por democratizar las HD. En palabras de Priani
(2022), “hace una década no existía ningún tipo de capacitación, por lo
que los primeros humanistas digitales tenían que recorrer varias veces
los mismos caminos, [...] apoyarse con tutoriales, hacer videollamadas
para asesorarse o hasta buscar apoyo fuera del país” (s.p.). Por ende,
no es poca cosa que hoy contemos con más opciones valiosas para
formarse.
Infraestructura técnica e institucional
Entre lo público y lo privado
Una dificultad que persiste entre las instituciones que enseñan HD
en México es que son, o bien públicas o privadas, lo cual aporta a la
centralización. Si se trata de espacios financiados con presupuestos
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gubernamentales o autónomos, pero de carácter público, como
la UNAM, hay que enfrentarse a la burocracia, los plazos largos
para completar trámites, el llenado de varios formatos, el paso
por múltiples oficinas para organizar cursos y eventos, y la falta de
comprensión (e incluso, voluntad política) de algunas autoridades.
Según Guillermo Sánchez (2024), profesor de la FFyL-UNAM:
A veces, los profesores de la universidad pública tenemos que
depender de agendas y factores que nos rebasan, como los
calendarios presupuestales, las convocatorias o los procedimientos
—el papeleo— si queremos echar a andar iniciativas de HD.
Eso sí: cuando se formalizan y logran constituirse, la misma
institución apoya mucho para que se unan más y más profesores y
alumnos. Lo engorroso y complicado puede ser, en determinados
casos, el tema de comprar una tecnología o que renueven la
infraestructura. Una partición de servidor, el diseño de una web o
una publicación digital les pueden llevar años. Pero, algo es cierto:
nada se compara a la gratuidad y el alcance de lo público; llega a
cualquiera; es accesible a todo el pueblo.

Y es de agradecer, en ese sentido, que las instituciones
públicas cuenten con infraestructuras y patrimonios que compartan
con la sociedad mexicana, pues cualquier persona, sea estudiante
o no, puede acceder sin costo a salas de cómputo, software y
repositorios de información, gracias a lugares como la Biblioteca o
Hemeroteca Digitales Nacionales (UNAM). Además, la universidad
pública fomenta que el trabajo de los investigadores y seminarios
aporte al crecimiento de los propios acervos institucionales. Si un
docente o estudiante quiere investigar algún tema, basta con que
revise los léxicos, corpus, archivos o bases de datos de su centro de
estudios. En todo caso, el problema de estas instituciones puede
ser que, por cambios administrativos, falta de planeación o la
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negativa a renovar alguna partida presupuestal, hay proyectos,
licencias y espacios de investigación que se quedan sin continuidad
o mantenimiento, obligando a los académicos responsables a buscar
apoyos externos de gobierno (becas y fondos) o convenios con
universidades internacionales (Galina, 2018). Adicionalmente, debe
mencionarse que este tipo de obstáculos no sólo se presenta en las
HD, sino dentro de las humanidades en general, y aún en las ciencias
sociales o naturales, pues la universidad pública enfrenta trabas en
lo que se refiere a la sustentabilidad de proyectos, el respaldo (sobre
todo económico) de nuevas iniciativas y la agilidad para negociar y
distribuir recursos financieros (Zanatta et al., 2010).
Por otra parte, en las universidades privadas hay mayor eficiencia
en los procesos administrativos, presupuesto para infraestructuras
(máquinas, actualizaciones de software, instalaciones, proyectores,
etcétera) y una actitud proactiva por parte de las autoridades. Esto,
facilita la organización de eventos, seminarios o materias. Sin embargo,
y aunque parezca pleonasmo, las instituciones privadas tienden a
privatizar el conocimiento: muchos de sus proyectos, al ser financiados
por empresas o patronatos cercanos a las universidades, y no por el
gobierno ni fundaciones, no se llevan al público general, sino que se
vuelven exclusivos para docentes y estudiantes de la institución que
los desarrolla. Lo mismo sucede con los recursos: no hay libre acceso
a las bibliotecas, bases de datos o patrimonios, aunque, en ciertas
instituciones como el Tec se han integrado y difundido, por separado,
iniciativas y repositorios abiertos, para el uso de cualquiera, y otras
fuentes de información restringidas. Siguiendo con el ejemplo del
Tecnológico, su Repositorio Institucional (RITEC) cuenta con más
de 43 mil objetos digitales y abiertos, provenientes de los archivos
documentales de la institución, 37 mil artículos académicos, y 11
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mil tesis; asimismo, desde la plataforma del Patrimonio Cultural
de la institución se pueden conseguir digitalizaciones de fototecas,
colecciones de incunables, grabados, planos y obras de arte en forma
libre. No obstante, la Biblioteca Digital de esta universidad es exclusiva
para personas con matrícula, así como la descarga de licencias de
software, el préstamo de equipo, la suscripción a revistas académicas o
el uso de metabuscadores de información.
Para cerrar, conviene aportar dos últimas reflexiones. La
primera, que hemos limitado las instituciones educativas que enseñan
e investigan HD a públicas y privadas, y aún se requiere una taxonomía
más detallada, tomando en cuenta categorías como el presupuesto de
cada institución pública, su localización, el tamaño de sus instalaciones
y el inventario de sus recursos, así como el costo de inscripción y
colegiatura, la cantidad de campus o los convenios con corporaciones,
en el caso de instituciones privadas. Finalmente, como segundo punto:
todavía faltan trabajos que se cuestionen cómo podemos apostar por
unas HD que rebasen las lógicas de lo público o de lo privado. Ahí,
por ejemplo, entran dinámicas como el crowdfunding, los concursos y las
membresías especiales, si se opta por financiamientos competitivos,
o bien, las infraestructuras comunitarias, los bancos de saberes, el
voluntariado y los eventos abiertos (hackatones, talleres de prototipado,
laboratorios ciudadanos), si se toma la ruta de la cooperación y los
comunes digitales (digital commons) (Dulong &amp; Stalder, 2020).
Las bibliotecas y museos como espacios clave
En ocasiones, las HD no llegan a las instituciones a través de las
direcciones o facultades de humanidades, sino por medio de las
bibliotecas u oficinas de soporte informático. Tal ha sucedido en
El Colmex, donde los proyectos más grandes de HD han sido
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impulsados, sobre todo, por la Biblioteca Daniel Cosío Villegas y
las Coordinaciones de Educación Digital y Servicios de Cómputo.
Al respecto, el bibliotecólogo Tomás Bocanegra (2024) destaca que
esto ha sido posible por tres razones: a) la formación y experiencia de
las personas bibliotecarias en temas como gestión de información,
archivonomía o bases de datos; b) el interés y capacitación del
personal de bibliotecas directamente en HD, pues, “hay congresos
y diálogos desde finales de los noventa, en la Bodleian Library de
Oxford, con los colegas del Proyecto Rosarium, o en la misma
Biblioteca Nacional de México (BNM-UNAM)18”; y c) sus amplios
conocimientos en repositorios digitales y especializados. Sobre esto
último, Bocanegra (2024) también dice: “desde las bibliotecas de
México hemos visto cómo los proyectos de preservación mexicanos
se han inspirado y enriquecido mucho de iniciativas extranjeras. Las
bases de aquí [​​—Biblioteca Cosío Villegas—] le deben mucho a
la Open Library of Humanities de la Universidad de Birkbeck [en
Londres] y utilizamos las convenciones más importantes, a nivel
mundial, para estructurar datos, como Dublin Core19”. Asimismo,
debe reconocerse que las bibliotecas mexicanas han dejado grandes
18 La Bodleian Library se apoya de la iniciativa DH at Oxford (DHOx)
para la digitalización y estudio de fondos reservados. Por su parte, el Proyecto
Rosarium es un repositorio digital de la Phillips Memorial Library y Providence
College (Rhode Island) que incluye digitalizaciones de estudios botánicos, junto
con glosarios, taxonomías y foros para investigadores. Es un buen ejemplo de
cómo, a través de un proyecto, las bibliotecas han adquirido infraestructuras,
capacitaciones y redes de colaboración (Milison-Martula &amp; Gunn, 2019).
19 Dublin Core es un estándar de clasificación para objetos digitalizados,
muy utilizado en museos, archivos o bibliotecas, a nivel mundial. Consiste en
un manual con varias estructuras de metadatos para múltiples tipos de objeto
(artículo académico, libro, pieza histórica, documento, fotografía, video,
etcétera) (DGRU UNAM, 2020).
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aportes a la formación de humanistas digitales, puesto que cursos
como Gestión de información (2018) en El Colmex, Conocer el Patrimonio
Cultural del Tec, Campus Monterrey (2022-2024) o las capacitaciones
sobre digitalización y repositorios de la BNM-UNAM (2013-2024)
han servido como soporte metodológico y fuente de competencias
básicas. Por otro lado, la Biblioteca Cosío Villegas ha dotado de
infraestructura y asesoría a diversas áreas de investigación en el
Colmex. Esto lo reconoce Gutiérrez (2024), de la Iniciativa de Ciencia
de Datos y HD, quien menciona que la creatividad y mirada crítica
de proyectos como El Color de México, en contra del racismo, la Red
de Estudios sobre Desigualdades, o el Mapa HD, que sirve como una
cartografía de investigaciones de HD en América Latina (Ortega
&amp; Gutiérrez, 2018), hubieran sido imposibles sin el servidor,
computadoras, becarios y consejos de la biblioteca.
En otro sentido, los museos y espacios culturales también han
sido relevantes para el impulso de las HD. Por mencionar ejemplos,
el Centro Cultural de España en México (CCEMx) impartió un
taller sobre la Anatomía de un repositorio digital y objetos culturales (2019);
el Centro de Cultura Digital (CCD) presentó una masterclass sobre
Internet y afectividad (Stuck on the platform, 2024), coordinada por
Geert Lovink, del Institute of Network Cultures de Países Bajos;
el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC-UNAM)
organizó un encuentro sobre Museo digital, inteligencias y artificios (2024);
y finalmente, la Escuela Nacional de Conservación, Restauración
y Museografía (ENCRyM) del Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) ha impartido varios talleres sobre digitalización
de documentos y piezas en 3D, curaduría digital y protección de
datos patrimoniales. Todos estos cursos e instituciones han tenido
la fortaleza de, no sólo llevarse a cabo en aulas con pizarras y
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proyectores, sino complementarse con visitas guiadas, entrevistas
con artistas digitales, accesos provisionales a repositorios y crashcourses sobre software. En cualquier caso, sus inconvenientes han sido
consecuencia de depender de administraciones y presupuestos del
Estado. Algunos se realizan una sola vez, de forma aislada y sin
mucha difusión. Además, se han visto pocos intentos de colaboración
entre universidades y museos. Un buen ejemplo podría ser el de
los talleres del Tec con la Biblioteca Cervantina, que pertenece a la
misma universidad y cuenta con incunables y actas fundacionales de
los siglos XVI y XVII; o bien, los proyectos digitales conjuntos entre
el Tec y la Colección de arte FEMSA20; sin embargo, aún se sigue a
la espera de que los museos, vía gobierno, inviten a las universidades
a investigar o preservar sus patrimonios.
Los esfuerzos por descentralizar
Todavía queda mucho por hacer. La mayoría de universidades
no cuentan con centros o laboratorios propios de HD (SantiagoMartínez, 2018) y las iniciativas se encuentran parceladas; es decir,
divididas unas de otras, ya sea por desconocimiento, diferencia
entre subdisciplinas o mera enajenación (el exceso de trabajo de los
académicos, las precariedades, la falta de eventos o encuentros, la
competencia por los escasos fondos y espacios, y que no existan
redes de trabajo colaborativo más allá de las ciudades-capitales,
aun en las entidades fuera de la Ciudad de México). Sin embargo,
debemos reconocer que hay varios equipos de profesores,
20 Fomento Económico Mexicano, Sociedad Anónima: Empresa
multinacional con sede en Monterrey y actual subsidiaria de Coca-Cola
Internacional.
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bibliotecarios y directivos impulsando proyectos notables en todo el
país y cambiando esta situación.
Por dar ejemplos: hay un grupo académico destacable
de estudios sobre marketing, e-commerce, comercio informal y
plataformización digital en El Colegio de la Frontera Norte (COLEF),
sede Tijuana; un Taller de etnografía digital, con su respectivo equipo de
investigadores, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente (ITESO)-Universidad Jesuita de Guadalajara; agrupaciones
de historiadores interesados en los archivos y métodos digitales en la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y de expertos en
repositorios y textos, en la Autónoma de San Luis Potosí (UASLP);
profesionales del análisis de datos, dentro del Seminario de Estudios
de la Juventud de El Colegio Mexiquense; proyectos de museografía
digital en el Museo Amparo (Puebla); una oferta permanente de
capacitación y soporte, desde la Dirección General de Bibliotecas de
la UAQ, así como una base de escritoras e investigadoras mujeres, aún
en construcción, en la Facultad de Lenguas y Letras de esa misma
institución; y un Programa de HD y una base de datos (Humanitas Digital
1960-2020), como parte de la Estrategia Digital de la UANL. Y la lista
seguiría, por lo que sería importante realizar más censos de proyectos,
iniciar nuevos espacios de difusión y armar más diálogos horizontales
entre colegas, con el fin de fomentar unas HD comunitarias y
transversales. Esto, sin buscar sustituir el gran trabajo de la Red HD ni
de organizaciones actuales, sino complementar y sumar.
Experiencias. Los retos de llevar las HD a las aulas
Antes de finalizar, expondremos brevemente algunas perspectivas
sobre cómo ha sido llevar las HD al salón de clases. En palabras
de Irene Soria (2024), profesora de El Claustro, el balance entre
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“enseñar qué son las HD y a hacer HD” sigue siendo difícil, porque
“muchos estudiantes llegan sin conocimientos básicos sobre cultura
digital; no saben qué es un servidor, una base de datos o un dato, y se
les tienen que explicar nociones sobre las tecnologías para proceder
a cuestionarlas o a trabajar con ellas, y esto lleva tiempo”. Para
otros, como Marco Martínez (2024), docente de la FFyL-UNAM,
un problema es que las universidades mexicanas no logran definir
aún bien las humanidades ni su campo, independientemente de su
variante digital. Por ello:
En los programas de HD tienen estudiando a un geógrafo, una
filósofa y uno de teatro, pero, también alguien que quiere hacer
podcast de divulgación científica, un video-artista digital y una
periodista. ¿Cómo hacer convivir a estos perfiles, en términos
de los fundamentos de sus disciplinas, su campo laboral, sus
nociones de lo digital y las herramientas que van a usar? Y sí,
las HD, por su misma naturaleza, tienen que ser amplias,
flexibles, pero, necesitamos repensar principios generales para las
humanidades; por ejemplo, su vocación de producir recursos para
el conocimiento, su conexión con problemáticas y temas estéticos,
cotidianos o hasta políticos, sus vínculos con la creatividad…

Sobre esta diversidad de temas y perfiles, Álvarez (2024),
también profesora de la FFyL-UNAM y la Red HD, comenta que,
justamente, por eso los cursos que ha desarrollado e impartido se
basan más en la didáctica de proyectos que en conceptos, pues “la o el
humanista digital requiere buscar el conocimiento que necesita para
trazar las rutas de investigación y profesionales que pretende, sin que
le impongamos una sola mirada disciplinaria”. Y en esto coincide
Carlos Esparza (2024), del Tec, que separa al “tutor de HD” de los
“profesores en humanidades” o “en cultura digital”:
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Yo considero que hay profesores que brindan conceptos en
humanidades, como las disciplinas, temas, autores, y que cuestionan
y reflexionan sobre ello; otros, que se dedican a explicar las bases
técnicas: qué son los datos o el software; y otros más, que debemos
ser tutores en HD. No es que los primeros sean más importantes
que los segundos, pero las HD son un campo de especialización; la
“punta del Iceberg”. Entonces, se tiene que preparar a los alumnos
en todas las nociones y discusiones básicas, y luego, en una fase
posterior, o incluso simultánea, acompañarlos en el desarrollo de
proyectos. Si no, no se fomentan habilidades muy particulares del
humanista digital, como la resolución de problemas, la gestión de
recursos, la selección de herramientas y aprender a usarlas… En
fin, digamos que los humanistas digitales requieren habilidades
enciclopédicas, pensamiento crítico, bases técnicas o artesanales, y
un espíritu maker. Hay distintas funciones del profesor en enseñar
todo esto.

Asimismo, Fernando Ruiz-Molina (2024), de la ENAH,
destaca la importancia del “tallereo”, es decir, los ejercicios y
aprendizajes de los talleres o cursos prácticos como una “puerta de
entrada a la discusión epistemológica”:
Tenemos que brindar elementos sobre la colonialidad, el género,
las relaciones de poder, etcétera, en las HD. Pero, no se pueden
lograr nada más leyendo y hablando; es importante hacerlo, sí,
pero se complementan muy bien cuando bajas las herramientas,
las utilizas, buscas aplicarlas, y dices: “ahí están los sesgos de los
algoritmos”; “ahí están las limitantes de la herramienta”; “ahí está el
tema de Derecho de autor en lo digitalizado y exhibido online”. Se puede
aprender mucho en los talleres, haciendo cosas.

Sin embargo, Priani (2019b), de la Red HD, si bien coincide
con el making como rasgo crucial del campo, también hace hincapié
en el tema de las infraestructuras y financiamientos:
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Tenemos mucho talento como humanistas, profesores,
gestores… México lo hace bien en el pensamiento, la docencia y
la parte crítica. Falta hablar de más servidores, laboratorios, corpus
digitales y desarrollos tecnológicos. ¿Cómo vamos a crecer y darle
sustentabilidad a los proyectos de HD sin recursos? Es necesaria
toda una materialidad que nos permita seguir creciendo como
humanistas, y ahora, digitales.

Por otra parte, al conversar con estudiantes, estos agradecen
la didáctica basada en proyectos en las HD; la disponibilidad de la o el
profesor para charlar sobre ideas de investigación, desde los intereses
y formación del estudiantado; el tener acceso a herramientas y
repositorios; y el poder asistir a eventos o capacitaciones externas
a sus cursos curriculares. En palabras de Marcela Vargas (2024),
estudiante del Tec: “Lo que más me gusta de las HD es que son
muy, digamos, renacentistas; aprendes de todo, pero no solamente
en lo conceptual, sino en el montaje de una plataforma, estructura
de datos, software…” Y, según Carlos Gonzalo (2024), de la misma
universidad: “hay mucha creatividad y espacio para planear y
desarrollar proyectos, aunque, es verdad que siguen siendo un área
excluyente: que es caro estudiarlas, por las licencias o los espacios, y
que es un privilegio si puedes acceder a un posgrado de HD, porque
hay pocos”. Finalmente, en términos de Daniela Irari (2024),
historiadora por la UNAM:
evaluar cómo aprendemos HD en México es bien relativo;
comparando las universidades del centro del país al resto, a lo
mejor en la capital hay más oportunidades, pero, comparándonos
con los europeos: no tenemos tanta infraestructura. Aunque,
tampoco es cualquier cosa que tengamos congresos, redes,
expertos muy reconocidos y proyectos internacionales que están
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aquí, en este país. Ya nos toca buscarle: investigar, acercarnos a
donde se hacen HD y seguir construyendo el campo.

Conclusiones
Las HD en nuestro país son un área que aún se encuentra en
consolidación; sin embargo, en los últimos quince años se han
fortalecido notoriamente, gracias al arduo trabajo de profesionales
y estudiantes. En su corta historia, podemos distinguir cuatro
momentos: a) su llegada y definición, caracterizada por talleres
aplicados a los estudios bibliográficos (literarios, de archivo, de
etiquetado de textos, etcétera); b) una fase de discusión epistemológica
y críticas, que abrió espacios para temas, corpus y enfoques
decoloniales, propios del Sur; c) su apertura interdisciplinaria, que se
marcó por la cultura Open GLAM y la colaboración entre gobierno,
iniciativa privada y organizaciones no lucrativas con las universidades,

trayendo nuevos diálogos y herramientas para la educación, los
patrimonios culturales, los museos, las artes, el diseño gráfico y la
producción de contenido; y, finalmente, d) una etapa de maduración
o fortalecimiento, donde han ido emergiendo y se han desarrollado
proyectos por todo el territorio nacional. Según observamos, las
HD han aumentado su presencia y reconocimiento, aunque todavía

se echan de menos convenios ínter-instituciones o ínter-sectores,
iniciativas sustentables a futuro, posgrados accesibles, soberanía
tecnológica y oportunidades laborales o de investigación remunerada,
sobre todo para las y los humanistas digitales más jóvenes.
Podemos concluir que las HD mexicanas tienen varios
claroscuros; por ejemplo: una gran cantidad de talleres, cursos y
proyectos en la Ciudad de México y pocos al interior de la República;
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infraestructuras sólidas, pero concentradas en las universidades
privadas o en las públicas de mayor presupuesto nacional (como
la UNAM); invitados y eventos de todo el mundo, pero en las
ciudades-capitales y muchas veces sin traducción; maestrías bien
diseñadas, vigentes y con recursos útiles, tanto didácticos como
tecnológicos, pero, solamente tres y en instituciones de paga; decenas
de diplomados y talleres introductorios, pero pocas capacitaciones
para especializarse y perfeccionar o ampliar proyectos; muchas
convocatorias para armar un proyecto, pero escasos fondos para
darle continuidad y cimentación; y, sobre todo, grandes esfuerzos
de seminarios, equipos de bibliotecarios, profesores y organismos,
como la Red HD, que se ven ralentizados por la falta de voluntad
institucional, recursos de todo tipo o precariedades, propias de
las humanidades y de la academia en México. Por ende, este
artículo pretende ser un llamado a seguir creciendo; a utilizar el
autodidactismo, la colaboración y el compromiso que hasta ahora
se han demostrado para continuar profundizando las HD en, por y
para nuestro país.

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Monterrey. México
dalinafloreshilerio@gmail.com

Azael Abisaí Contreras López
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
azaelcontreraslopez@gmail.com

Resumen. Hans Christian Andersen se considera el padre de la literatura
infantil contemporánea, por la variedad y amplitud de su obra así como
por su estilo narrativo ameno y profundo. Estas cualidades han hecho
de su obra la más traducida en el ámbito de la literatura infantil, como
una muestra de que la literatura contemporánea escrita para niños carece
de las fórmulas pedagógicas y moralizantes tan vigentes en la literatura
infantil clásica; sin embargo, hemos notado que se han realizado diversas
traducciones al español, con intenciones discursivas tendientes a
promover modelos y sistemas axiológicos donde se reflejan las dinámicas

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y valores de sus respectivos contextos socioculturales. Estas diferencias
también nos llevaron a encontrar que muchas de las versiones en español
de “El patito feo” no se han derivado directamente del danés, su idioma
original, o bien, son versiones libres de la historia original. Por ello, en esta
investigación nos hemos allegado de las herramientas que nos ofrece la
tecnología digital para nutrir el corpus con el que estamos trabajando. En
este artículo describimos la metodología y algunos obstáculos que hemos
encontrado para analizar comparativamente los efectos discursivos de
algunas traducciones de este popular cuento infantil, escrito por Andersen;
asimismo, describimos el diseño de una interfaz, a partir del lenguaje de
programación de código abierto Python y la librería Tkinter, de acceso
libre, para solicitar la colaboración de otros investigadores interesados en
el análisis comparativo de los cuentos de Andersen traducidos al español.
Palabras clave: literatura infantil, discursividad narrativa, código abierto,
traducción, cultura.
Abstract. Hans Christian Andersen is considered the father of
contemporary children’s literature, due to the variety and breadth of his
work as well as his entertaining and profound narrative style. These qualities
have made his work the most translated in the field of children’s literature,
as an example of the fact that contemporary literature written for children
lacks the pedagogical and moralizing formulas so prevalent in classic
children’s literature; however, we have noticed that various translations
have been made into Spanish, with discursive intentions tending to
promote axiological models and systems that reflect the dynamics and
values of their respective sociocultural contexts. These differences also
led us to find that many of the Spanish versions of “The Ugly Duckling”
have not been derived directly from Danish, its original language, or are
free versions of the original story. Therefore, in this research we have
used the tools offered by digital technology to nourish the corpus with
which we are working. In this article we describe the methodology and
some obstacles we have encountered in our comparative analysis of the
discursive effects of some translations of this popular children’s story
written by Andersen; we also describe the design of an interface, based on
the open source programming language Python and the freely accessible
Tkinter library, to request the collaboration of other researchers interested
in the comparative analysis of Andersen’s stories translated into Spanish.
Keywords: children’s literature, narrative discursiveness, open source,
translation, culture.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

Sin duda, el escritor danés más influyente para la cultura occidental
es Hans Christian Andersen, cuya obra ha sido traducida a más de
125 idiomas y ha marcado la crianza de muchas generaciones en
todo el mundo porque en ella integró la esencia del alma infantil
a través de un estilo narrativo ameno, natural y cautivador, como
señalan algunos estudiosos de la literatura infantil como Joel F.
Rossel. Su vasta y compleja obra literaria para niños fue la primera
en despojarse de ese hálito pedagógico y moralizante que caracterizó
a los textos infantiles, anteriores a la primera mitad del siglo XX, de
ahí que se considere a Hans Christian Andersen como el padre de la
Literatura infantil contemporánea.
Una de las principales características que posiciona la
obra de Andersen al margen de la moralización y didactismo
tan comúnmente asociados a la literatura infantil clásica es la
minuciosidad de su mirada para indagar en lo más profundo de la
naturaleza humana. Ana Romero, escritora de LIJ contemporánea,
señala que, ante la difícil infancia que atravesó, sólo la terquedad y
la imaginación lo mantuvieron a salvo y eso fue lo que le granjeó
un lugar privilegiado en el Parnaso literario a partir de sus historias
oscuras y sin finales felices ni moralizantes (2019). Esta condición
nos lleva a seguir buscando, más de dos siglos después, rutas para
analizar los sedimentos o efectos que ha producido en la crianza
de las generaciones posteriores. Su amplia obra ha conversado con
niños y adultos, de manera directa o indirecta, alrededor de todo el
mundo a través de sus cuantiosas traducciones, versiones y formatos
que, al ramificarse, van dejando su huella por los diferentes ánimos
culturales de cada época y lugar en que circulan.
Su producción literaria es tan vasta que podríamos analizar
los recursos que sostienen la configuración de sus cuentos, con la
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

intención de explicar cómo se crean los efectos literarios al narrar;
o bien, elucidar cuáles son los influjos del discurso literario en la
recepción; sin embargo, en este trabajo nos interesa plantear la
relevancia de algunos recursos digitales aplicados en la búsqueda
y procesamiento de los textos literarios como una plataforma
que nos permita obtener mayor información y estrategias para
establecer algunas rutas que nos lleven a procesar un corpus más
amplio de las ediciones de sus obras en español, en particular
las que han circulado en México, de uno de sus cuentos más
emblemáticos, “El patito feo”, con la intención de encontrar
las variaciones que, a través de la lengua escrita, y en diferentes
momentos sociohistóricos, pueden identificarse como elementos
nucleares derivados del espíritu de sus respectivas épocas y sus
efectos discursivos particulares.
No cabe duda de que la genialidad creativa de Andersen,
presente en sus cuentos infantiles, ha trascendido su ámbito
espaciotemporal; más allá de que conozcamos historias como “La
sirenita”, “El patito feo”, “La reina de las nieves” o “La pequeña
vendedora de fósforos”, por los efectos inmediatos de los medios
masivos como la televisión o el cine, sus ecos también están
enraizados en otras artes como la música y el teatro, aunque también
subyacen en el espíritu popular: probablemente, si preguntamos a
un joven o adulto, perteneciente a cualquier clase sociocultural, por
el nombre del autor de la historia sobre el traje nuevo del emperador,
no sepa la respuesta; sin embargo, seguramente, sabrá sobre qué va
la trama y, sobre todo, cuál es su intención ética o moral.
Las historias de Andersen han sido tan ejemplares durante
más de dos siglos que las generaciones actuales de niños que asisten
a las escuelas de educación básica y media las siguen escuchando y
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

las seguirán repitiendo porque, aunque la intención del autor danés
no hubiera sido moralizadora, su encanto universal sigue llamando
a la reflexión sobre el comportamiento humano. Bejarano Díaz
reconoce en los más de 156 cuentos escritos por Andersen, un
profundo tratamiento de la psicología humana acompañado por un
estilo impecable y una gran fuerza imaginativa (2020).
Hemos observado, a lo largo de la historia de la literatura
infantil, que el eje sobre el que se fincan las narrativas se transforma
o cambia de lugar en la balanza; sin embargo, no podemos negar
la fuerza pedagógica que subyace en ella con intenciones variadas,
aunque –en mayor o menor grado– está vigente la intención de utilizar
los cuentos como un recurso didáctico que puede llegar a niveles
alienantes o perniciosos para la autodeterminación y el libre albedrío.
Por eso es fundamental hacer algunas revisiones sociohistóricas
para comprender cómo se van integrando las condiciones culturales
que perfilan el carácter o ambientación de una época, a partir de las
narrativas con las que convivimos (o consumimos).
Las intenciones editoriales, a través de las diferentes versiones
y traducciones de los cuentos infantiles de Andersen, construyen
narrativas culturales que pueden sostener ideologías alienantes para
moldear la voluntad de los individuos, o bien, detonan cuestionamientos
que apuntalan el pensamiento crítico del lector. Con la intención de
reconocer cuáles son los rasgos que diferencian las versiones de las
numerosas traducciones, y sus implicaciones discursivas a través del
tiempo (desde su primera versión en español en 1863 hasta la fecha)
como investigadores sobre el discurso literario infantil, nos abocamos
a localizar el mayor número de traducciones y versiones en español.
La literatura infantil apuntala, por antonomasia, diversas
capacidades emocionales, intelectuales, lingüísticas y sociales (Flores,
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2004); de este modo, al principio de la historia de la educación masiva,
se han utilizado los discuros literarios para encauzar las interacciones
sociales, como dogmas o principios incuestionables; en la actualidad, al
contrario: para disparar habilidades interpretativas, creativas, afectivas o
de llana diversión. A diferencia del siglo pasado, la educación literaria se
ha ocupado en retomar textos clásicos, para abrir espacios de diálogo;
sin embargo, estos procesos pueden orientar comportamientos o
condicionar ideologías, como veremos más adelante, en un pequeño
acercamiento, a manera de ejemplo, a uno de los muchos estudios
comparativos que se pueden consolidar con el apoyo de las nuevas
tecnologías digitales, como herramienta para lograr procesamientos
más certeros y eficaces de la excesiva información actual.
El consumo de bienes culturales, sean literarios, comerciales
o mediáticos, está definido por las condiciones en que se producen,
circulan y son recibidos por el público (Althusser 1981); esos
efectos, a corto o largo plazo, inciden en las prácticas culturales, por
ello, consideramos que el estudio de las diferentes versiones de uno
de los cuentos más representativos de la obra del autor danés, “El
patito feo”, podría reflejar la naturaleza del espíritu cultural de los
diferentes momentos históricos en que se publicaron, obedeciendo
a la esencia de las prácticas culturales vigentes, ya que a través de la
historia, se puede incidir, también, en el reforzamiento de valores,
ideologías y conductas sociales.
Metodología
Nuestra propuesta de análisis del cuento, como discurso, parte del
modelo integrado por Rodríguez Alfano (2002), en el que articula
las características para evaluar las condiciones de producción,
circulación y recepción del discurso a partir de las propuestas de
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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

Pecheux, Foucault, Robin y Courtine. De acuerdo con Althusser,
el discurso se define como práctica social, es decir: “proceso de
transformación de una materia prima en un producto terminado,
transformación que se efectúa mediante un trabajo humano
determinado, con medios de producción determinados” (1981:
136); también se entiende, según Herbert (1979), como práctica
ideológica, donde se intenta establecer el dominio de una forma
de comprender el mundo a partir de la imposición de saberes e
ideologías, tendientes a la transformación de una conciencia.
Las propuestas editoriales para la publicación de versiones
y traducciones de “El patito feo”, en diferentes momentos
sociohistóricos en México, presentan características específicas de
enunciación (desde la longitud de las oraciones, la selección léxica,
la adjetivación y el discurso indirecto, entre otros) con la intención,
consciente o no, de incidir en la conducta y la construcción de
valores sociales de sus lectores potenciales, por lo que el texto
literario, como discurso, según Van Dijk, se convierte en vehículo
de la ideología y del ejercicio del poder (2000) que, en algunos casos,
se convierte, evidentemente, en una práctica de control político.
De acuerdo con Dubois (1978: 3) y Courtine (1981: 9), el
discurso se entiende como el punto de confluencia de una red de
relaciones complejas de índole diversa, donde la explicación de los
resultados del análisis tendría que integrar elementos externos al
ámbito intradiscursivo (textual), por lo que postulan la necesidad de
considerar las condiciones en que se producen, circulan y reciben
los discursos. A partir de este postulado, Rodríguez Alfano y Haidar
proponen una triple relación implicativa que integra la formación
social, la formación ideológica y la formación discursiva (1996, 80),
en un tejido que concatena las fuerzas socioculturales del discurso.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Asimismo, a partir de las proposiciones de Foucault sobre
las condiciones de posibilidad de los discursos y los procedimientos
de exclusión discursiva, se percibe cómo, con base en las relaciones
de poder y el influjo de la ideología dominante, se controla lo que
puede/debe decirse o callarse. De acuerdo con Robin, se integra la
idea de coyuntura al análisis discursivo para identificar los rasgos de
la ideología imperante en los distintos momentos sociohistóricos y
políticos. Desde los postulados de Pêcheux (1978), en relación con
las formaciones imaginarias se identifican las percepciones que los
sujetos hacen de sí mismos, de su interlocutor y del referente de su
discurso, en función de su postura dentro de la historia, a partir, en
este caso, del análisis de las estrategias narrativas adoptadas por las
versiones o traducciones del texto original.
Para llevar a cabo el análisis discursivo fue necesario
seleccionar el corpus para el estudio piloto, integrado por las
versiones disponibles en español, en papel o en soporte digital de “El
patito feo”. Luego de una primera revisión del material disponible
en diferentes plataformas, consideramos algunas características de
su producción para realizar el primer acercamiento a 3 ediciones
particulares: la realizada por la Secretaría de Educación Pública en
1925, por iniciativa de José Vasconcelos, que se encuentra en el
segundo tomo de Lectvras clásicas para niños; la versión realizada
por María Edmé Álvarez para editorial Porrúa en 1968; la versión de
Bibliotex y Multimedios, realizada en 1999. A manera de contraste,
en la siguiente tabla equiparamos algunas de sus características
enunciativas con una de las versiones más ideologizantes, realizada
en España durante la Guerra Civil, para identificar rasgos discursivos
con evidentes matices políticos. Hemos utilizado diferentes marcas
de color para identificar las estrategias enunciativas, a partir de la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil
1925

1968

1999

1937
Contraste

SEP

PORRÚA

BIBLIOTEX /
MULTIMEDIOS

ANTONIORROBLES

Lecturas clásicas para niños

Cuentos

Cuentos maravillosos

El patito feo

Versión de José Vasconcelos

Versión de Ma. Edme
Álvarez

Sin datos editoriales

Ilustraciones Piti Bartolozzi

La campiña sonreía con
las gracias del verano; las
doradas mieses cimbreaban
sobre la verde avena y en los
prados, de un verde más intenso, se alzaban montones
de heno que embalsamaban
el ambiente. Numerosas
cigüeñas paseaban encaramadas sobre sus largas
y rojizas patas, musitando
en el idioma del Egipto
de los Faraones, que ellas
solas hablan con pureza.
Grandes bosques rodeaban
los campos y las praderas,
y acá y acullá, un estanque
fulguraba al sol.
***
En medio de esta espléndida
naturaleza se elevaba un
vetusto castillo rodeado de
profundos fosos llenos de
agua, ya las murallas estaban
cubiertas de una selvática
vegetación de hiedra y
plantas trepadoras que caían
sobre los cañaverales y los
nenúfares de anchas hojas.
***
En una tronera de la muralla se veía el nido de una
ánade que allí empollaba sus
huevos, ansiosa de verlos
abrirse, pues la pesaba la
soledad, siendo visitada rara
vez por las otras ánades vecinas, que, como verdaderas
egoístas, pasaban el tiempo
chapuzando en el lodo.

¡Qué hermoso estaba el
campo! Reinaba el verano,
y los rubios y dorados
trigales contrastaban con
la verde avena y con los
prados de un verde más oscuro, cubiertos de montones
de heno que perfumaban
el ambiente. Bandadas
de cigüeñas cruzaban la
campiña erguidas sobre sus
rojos y prolongados zancos,
cuchicheando confusamente
el antiguo idioma egipcio de
los faraones: ellos son las
únicos que lo conocen con
pureza. Espesos bosques se
extendían en torno de los
campos y las praderas, y
los reflejos de la luz del sol
rielaban en la superficie de
un anchuroso estanque.
***
En medio de este espléndido paisaje se levantaba un
viejo castillo rodeado de
profundos fosos llenos de
agua y cuyos muros desaparecían bajo un agreste tapiz
de hiedra y otras plantas
trepadoras que enlazaban
sus guirnaldas con las cañas
y nenúfares de la orilla,
formando una bóveda sobre
el agua. En una tronera de
esas murallas había puesto
su nido un pato hembra, y
empollando los huevos se
impacientaba por ver a los
polluelos salir del cascarón,
cansada de la soledad en
que la dejaban sus comadres, las cuales, egoístas
por demás, pasaban el día
zambulléndose y chapuzando en el agua, sin acordarse
de hacerle una visita.

¡Qué preciosos estaba el
campo! Había llegado el
verano, el trigo estaba
amarillo, la avena, verde,
el heno ya cortado quedaba
recogido en gavillas por los
verdes prados, y por allí
andaba la cigüeña con sus
largas patas rojas hablando
en egipcio, lengua que le
enseñara su madre. Grandes
bosques rodeaban campos
y prados, y en medio de
ellos, lagos profundos. Sí,
el campo estaba realmente
precioso. A pleno sol, se
levantaba una antigua
hacienda rodeada de hondos
canales, y en sus muros, llegando hasta el agua, crecían
grandes romazas, tan altas,
que los niños pequeños
podían ponerse de pie bajo
las más grandes. En aquel
lugar la vegetación estaba
tan enmarañada como en
el bosque más frondoso, y
justo allí había anidado una
pata. Debía empollar sus
polluelos, pero ya empezaba
a impacientarse, porque
tardaban mucho y recibía
muy pocas visitas. Los otros
patos preferían nadar en los
canales en vez de salir del
agua para sentarse a charlar
un rato con ella.

¡Qué hermoso estaba el
campo! Reinaba el verano,
y los dorados trigos hacían
contraste con los prados
verdes, cubiertos de montones de heno que perfumaban
el ambiente.
***
En medio de este espléndido
paisaje había sido instalada
una granja de aves, para la
cual los dueños habían adquirido ejemplares de buenas
razas, pero ejemplares purísimos. De modo que pavos,
patos y gallos se paseaban
con desagradable orgullo,
considerándose cada uno
lo mejor de su casta. Eran,
en fin, como esos condes y
duques que presumen porque
vienen de condes y duques
antiguos.
***
En uno de los nidales
preparados, había puesto los
huevos la pata doña Pito, y
empollándolos se impacientaba por ver a los polluelos
salir del cascarón, cansada de
la soldad en que la dejaban
las otras patas marquesas,
las cuales se pasaban el día
zambulléndose en el charco,
que para ellas era el gran
paseo de moda.

sintaxis, que nos permiten distinguir las intenciones discursivas
mediante el uso de la focalización, las implicaciones emocionales
de la adjetivación, los circunloquios o perífrasis para crear la
ambientación. Como se observa, la primera oración del cuento,
a manera de gancho y anclaje cronotópico, está en rojo y, aunque
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

el referente es el mismo, las implicaciones del narrador van de lo
sobrio a lo emotivo en mayor o menor grado; también el color rojo
nos permite identificar las partes narrativas que aluden a acciones
específicas, en este caso, la mamá pata que empolla sus huevos. Los
fragmentos en verde nos permiten notar las diferencias en el uso de
la adjetivación con efectos ambientales distintos. Hemos empleado
el azul, morado y naranja para distinguir las oraciones subsecuentes
que matizan la ambientación. Y en negro, subrayado, identificamos
las marcas de valoración enunciadas a través del mismo narrador,
lo cual permea una postura moral más directa. Como se observa,
al comparar los primeros párrafos de cada una de las versiones en
español, podemos notar rasgos tanto lingüísticos como ideológicos
en los recursos narrativos y estructurales del relato que tienen
efectos discursivos, incluso, opuestos. En la versión de 1925,
por ejemplo, se percibe un empleo grandilocuente de la lengua
cuya intención, podría suponerse, busca la belleza del contexto
como manifestación de la bondad y el bienestar, a través del uso
de los verbos, la personificación del paisaje y la generación de la
atmósfera (la campiña sonreía con las gracias del verano). Más adelante,
la descripción, abundante en adjetivos calificativos asociados a la
atmósfera, contrasta con la parquedad y concisión del discurso
español, más inclinado a crear un contraste entre las clases sociales
metaforizadas a través de las relaciones entre los animales que habitan
en el estanque: “una granja de aves, para la cual los dueños habían
adquirido ejemplares de buenas razas, pero ejemplares purísimos.
De modo que pavos, patos y gallos se paseaban con desagradable
orgullo, considerándose cada uno lo mejor de su casta. Eran, en fin,
como esos condes y duques que presumen porque vienen de condes
y duques antiguos” (1937).
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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

Es evidente también que en la versión de Vasconcelos hay
una búsqueda estética, de acuerdo con los usos del español americano
empleado en esa época, mientras que la versión del 68, de Porrúa, se centra
en describir la atmósfera con palabras más cotidianas y familiares, cuyo
efecto es más cercano al oído infantil: “las doradas mieses” (1924), por
ejemplo, frente a: “los rubios y dorados trigales” (1968); o “cimbreaban
sobre la verde avena”, mientras Álvarez prefiere: “contrastaban con la
verde avena”. Para la expresión de Vasconcelos: “se alzaban montones
de heno que embalsamaban el ambiente”, la versión del 68 emplea:
“cubiertos de montones de heno que perfumaban el ambiente”. Es
claro, asimismo, que el uso de adjetivos es fundamental para la creación
de imágenes en mayor o menor grado acogedoras, como se observa en
las siguientes oraciones: “Numerosas cigüeñas paseaban encaramadas
sobre sus largas y rojizas patas, musitando en el idioma del Egipto
de los Faraones, que ellas solas hablan con pureza” (1925); mientras
en la versión de Álvarez se lee: “Bandadas de cigüeñas cruzaban la
campiña erguidas sobre sus rojos y prolongados zancos, cuchicheando
confusamente el antiguo idioma egipcio de los faraones: ellos son las
únicos que lo conocen con pureza” (1968), cuya construcción oracional
es, asimismo, más compleja. Y en la más comercial, de finales del siglo
XX, la versión de Bibliotex/Multimedios denota un empleo utilitario
del lenguaje, más práctico y más cercano a la naturaleza de los lectores
contemporáneos, pero también eferente o ancilar: “y por allí andaba la
cigüeña con sus largas patas rojas hablando en egipcio, lengua que le
enseñara su madre” (1999).
Al ir revisando el material disponible notamos dos
características que reorientaron nuestro proceso heurístico: son escasas
las ediciones que cuentan con el crédito del traductor o el nombre del
versionista; o bien, si se trata de una traducción directa o indirecta.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Por otra parte, nos dimos cuenta, a través de algunas características de
las propuestas léxicas y de los datos editoriales enunciados en sendas
páginas legales, de que la mayoría de las ediciones en español son
catalanas (realizadas en Barcelona, en español). Estas condiciones
nos plantearon un nuevo reto: tratar de obtener la mayor cantidad
de ediciones en español, para elucidar la ruta de traducción (directa
del original o a través de una lengua pivote), por lo que nos vimos
en la necesidad de recurrir a los apoyos tecnológicos derivados de
las HHDD con la intención de generar y promover la inclusión del
material en una plataforma abierta y amigable a través de la que se
pueda nutrir la información.
Para lograr este objetivo, y debido a la formación como
programador que tiene un miembro del equipo, nos dimos a la la
tarea de diseñar una aplicación, abierta al público como repositorio
de Github, para obtener más versiones en español, de “El patito feo”,
pero con la intención de abrir la herramienta a más títulos de la obra
del autor danés, que nos permita identificar cuál ha sido el tránsito
de la historia a lo largo de un siglo, en México.
Nuestra propuesta consiste en una aplicación de escritorio
diseñada para comparar dos documentos de texto en español.
Esta herramienta permite cargar, analizar y visualizar las palabras
más frecuentes en ambas traducciones, cuya funcionalidad es
especialmente útil en el campo de las humanidades digitales, donde
la intersección entre las herramientas digitales y los estudios literarios
ofrece nuevas posibilidades de análisis y comprensión de textos.
Las características principales de nuestra propuesta son,
primero, la generación de una interfaz gráfica, de fácil interacción para
los usuarios, en la que se permite cargar dos archivos de texto en formato
“.docx” que, en este caso piloto, corresponden a las traducciones al
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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
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español del cuento “El patito feo” antologada por José Vasconcelos, en
1925, para los libros de lecturas de la SEP (Lecturas clásicas para niños) y
la realizada por María Edmée Álvarez, en 1968, para la colección Sepan
cuántos de la Editorial Porrúa. La interfaz permite una visualización
sencilla de ambas versiones, como se muestra en la imagen:

Para la creación de esta interfaz se utilizamos el lenguaje de
programación de código abierto Python y la librería Tkinter para la
creación y formato de la ventana, los botones y las dos secciones de
visualización de las traducciones mencionadas. Aquí se muestra el
código para esta sección:
En esta imagen se muestra
el código para la creación
de la interfaz gráfica
mostrada anteriormente.

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Como segunda característica, utilizamos las herramientas
de procesamiento de lenguaje natural que contiene la librería nltk
de Python, a través de la cual es posible hacer un conteo de las
palabras en común que aparecen en ambos textos, para mostrar
los resultados del conteo, en una ventana emergente, como parte
del proceso de la aplicación. A continuación, el ejemplo:

La tercera característica es una ejecución visual de las palabras
más comunes encontradas en ambas traducciones, discriminando,
desde las condiciones de la programación, las conjunciones, las
preposiciones, los adverbios y algunos verbos (debido a que hay
conjugaciones verbales que todavía no están consideradas por la
librería utilizada). Esto da como resultado, en nuestro caso, al menos
50 palabras (mostradas en una grafica de barras) y las frecuencias
con las que aparecen en ambos textos. Aquí abajo mostramos el
código y la ejecución para esta sección:

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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

El código mostrado está señalado con comentarios que es
una línea o bloque de código ignorado por el intérprete (programa
que ejecuta el código línea por línea) y que tiene la finalidad de
explicarlo. Se crea con # para una sola línea y con comillas triples
(””” o ’’’) para múltiples líneas.
A continuación, se muestra la ejecución del código:

Para seguir desarrollando nuestra aplicación, emplearemos
las herramientas más actuales de frontend, las cuales permiten
una interacción humano-computadora más fluida y, a su vez, más
funciones para procesar diferentes tipos de análisis sobre los textos
proporcionados.
Como hemos señalado, el estado de nuestra aplicación está en
una etapa incial, pero nuestro intención es llegar a un desarrollo más
complejo y diverso que pueda asistir en diversos rubros a cualquier
tipo de proceso investigativo. Por el momento, consideramos que
puede ser de utilidad en los siguientes contextos:
1. En el terreno académico, puede aplicarse para la realización
de investigaciones escolares y académicos y como apoyo a
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proyectos de tesis y enriquecimiento de cursos o asignaturas
en las que se lleven a cabo diferenes tipos de análisis literarios.
Los investigadores podrían comparar traducciones de textos
y observar la evolución de las palabras y las estructuras
lingüísticas a través del tiempo. Los estudiantes podrían integrar
herramientas digitales en su análisis textual de obras literarias, y
los profesores podrían apoyarse en la impartición de su cátedra
al integrar esta herramienta en su plan de estudios, lo cual,
también le permitiría exponer conceptos clave en la teoría de la
traducción y la evolución del lenguaje.
2. En un contexto profesional, se podría utilizar para comparar
diferentes traducciones de un mismo texto, identificando la
variación de idioma y estilo, lo que sería muy beneficioso para un
traductor que necesite mantener ciertos estándares de fidelidad
en su trabajo. Los filólogos, por su parte, podrían realizar un
análisis de las variaciones que indiquen cambios culturales y
lingüísticos, y los editores pueden utilizar esta herramienta para
garantizar la coherencia y la calidad de las traducciones que
publican.
3. En contextos de desarrollo, esta herramienta se podría mejorar
e integrar tecnología de procesamiento de lenguaje natural
de última generación, lo que permitirá entrar en detalles más
complicados y prolijos. Además, esta herramienta puede
convertirse en un prototipo colaborativo que sume esfuerzos de
desarrolladores interesados en los proyectos de H.H.D.D.
4. En el campo de la investigación histórica, la aplicación puede
mostrar cómo las traducciones de textos literarios han reflejado
los cambios en la sociedad y la cultura a lo largo del tiempo. Los
estudios en el campo de lo literario también podrían integrar
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

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�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

esta herramienta para determinar cuánto ha influido una obra
en la educación y la moral en varios períodos o para estudiar
la recepción y adaptación de obras en diferentes contextos
culturales y temporales.
5. En el medio de la preservación digital, esta aplicación se
puede utilizar para la digitalización de traducciones antiguas y
la creación de repositorios de acceso público. Los gestores de
archivo podrían servirse de ella para comparar versiones del
mismo texto y asegurarse de que las traducciones conservadas
sean lo más completas y fieles posible.
6. En el ámbito de la crítica literaria, la aplicación ayudaría a
detectar rasgos estilísticos específicos que diferencien a un autor
o traductor de otro. Esto resultaría de inmensa utilidad en los
estudios de autoría en los que se intenta probar o determinar
la autenticidad de un texto determinado frente a su fuente.
Además, sería posible ver cómo han evolucionado los estilos
y cómo aparecen en diversas traducciones, al profundizar en la
obra y medir su impacto dentro de los contextos literarios.
A través de la realización de este estudio, hemos observado
que, independientemente de los enfoques que se planteen y los fines
que se busquen, la inclusión de las herramientas que hoy ofrecen las
HHDD permite integrar los avances tecnológicos en la agilización
para los procesamientos de la información, lo que nos permite
responder con éxito a las demandas de globalización y rapidez en
que nos encontramos inmersos, así como encontrar las posibles
respuestas o explicaciones a las dudas que nos hemos estado
planteando a lo largo de esta investigación, concernientes también
a otros intereses lingüísticos asociados con los estudios sobre la
traducción, por ejemplo: ¿desde dónde nos han llegado las versiones
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

en castellano?, ¿directamente del danés decimonónico del autor, de
un danés contemporáneo, o a través de una lengua pivote como el
inglés, el italiano o el rumano? Sin duda, el sondeo y compilación
libre y digital aportará información valiosa para establecer las rutas
mediante las que hemos tenido acceso a la literatura de Andersen.
Por otra parte, y como esencia de esta investigación,
recuperar un mayor número de versiones de “El patito feo” nos
permitirá seguir haciendo investigaciones lingüísticas y discursivas
que nos llevarán a una comprensión más amplia sobre las formas en
que las diferentes versiones publicadas se definieron por el espíritu
moral de la época o tal vez fue ocurriendo un fenómeno contrario:
el ambiente cultural de una época determinada se fue moldeando
a partir del consumo cultural, para poder entender, también qué
pasaba en México, (en el lugar específico de sendas ediciones) a lo
largo del siglo XX.
Conclusiones preliminares
a. La LI ha sido, durante mucho tiempo, una fuente de valores en
las prácticas culturales vigentes.
b. La industria editorial suele publicar textos infantiles con
intenciones ancilares, en particular, educativas, de acuerdo con
los valores de la época
c. Sería interesante abrir una línea de estudios sobre los procesos
de traducción a través de los que nos allegan versiones infantiles
en otras lenguas y cómo éstas determinan el nivel de recepción
de los lectores locales
Para cerrar este trabajo, extendemos una atenta invitación
a programadores, investigadores de áreas afines y a toda persona
interesada en participar en el desarrollo de un prototipo colaborativo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

199

�Dalina Flores y Azael Contreras (UANL) / Humanidades Digitales y Literatura
Infantil

a ponerse en contacto con nosotros y a explorar esta herramienta.
El código está disponible para su consulta integral y gratuita desde
Github en la siguiente dirección: https://github.com/azaelcl/
compared_translations_hcandersen_spanishthub.com

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202

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-120

�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Una macroanalítica de la edición: el caso de
LibrosMéxico
A macroanalysis of publishing: the case of
LibrosMéxico
Ana Verónica Guerrero Galván
Universidad Gestalt de Diseño
Ciudad de México, México
av.guerrero1788@gmail.com

Resumen. Este artículo explora un enfoque macroanalítico en el estudio
de la edición en México a través del preprocesamiento y visualización de
datos provenientes de la base de datos LibrosMéxico, utilizada para detectar
tendencias en la producción editorial desde 1980 hasta 2022. Inspirado por
estudios previos en el campo de la analítica cultural, este artículo emplea
datos de plataformas digitales y catálogos comerciales para estructurar
un corpus que visibiliza tanto el volumen de publicación de editoriales
dominantes como las dinámicas colaborativas de publicación de otras
editoriales más pequeñas. Estos resultados, además, son combinados con
las observaciones resultantes de una serie de entrevistas semiestructuradas
llevadas a cabo con editores mexicanos. En un contexto donde el acceso
y el costo de datos sobre la industria editorial siguen siendo limitados, este
artículo explora los desafíos metodológicos y técnicos de la esta nueva
metodología su potencial para fomentar un conocimiento más inclusivo
sobre el sector editorial mexicano.
Palabras clave: Estudios de la edición, macroanálisis, analítica cultural,
humanidades digitales, industria editorial mexicana, metadatos editoriales,
LibrosMéxico.

203

�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

Abstract. This article explores a macroanalytic approach to the study
of publishing in Mexico through the preprocessing and visualization of
data from the LibrosMéxico database, used to detect trends in publishing
production from 1980 to 2022. Inspired by previous studies in the
field of cultural analytics, this article uses data from digital platforms
and commercial catalogs to structure a corpus that visualizes both
the publication volume of dominant publishers and the collaborative
publishing dynamics of other smaller publishers. These results are also
combined with observations resulting from a series of semi-structured
interviews carried out with Mexican publishers. In a context where
access to and cost of data on the publishing industry remain limited, this
article explores the methodological and technical challenges of this new
methodology and its potential to foster more inclusive knowledge about
the Mexican publishing sector.
Keywords: Publishing studies, macroanalysis, cultural analytics, digital
humanities, Mexican publishing industry, editorial metadata, LibrosMéxico.

204

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Si los estudios sobre el libro y la edición constituyen hoy un campo
académico mejor integrado, y uno que, además, ha registrado
enormes avances en pocos años, es gracias a los esfuerzos de dos
líneas de pensamiento que, como explica Ezequiel Saferstein (2013),
se vinculan al estudio de los intelectuales desde una perspectiva
material, así como de la concepción del libro como mercancía
y como bien simbólico. Por su parte, José Luis de Diego (2020)
observa que en los últimos años ha quedado patente en los estudios
de la historia de la edición una búsqueda de una mayor densidad
crítica e histórica en su análisis: de la documentación de prácticas
históricas de edición, el estudio de los intelectuales y el análisis
estadístico e histórico del mercado, a la reflexión sobre las «políticas
editoriales», es decir, las acciones o tomas de posición específicas en
determinadas coyunturas del campo cultural.
De la misma forma, en Merchants of Culture (2012) Thompson
señala que al iniciarse en el análisis de las decisiones de los editores
es inevitable adentrarse en una profusa literatura anecdótica —él
en particular se refiere a La edición sin editores, de André Schiffrin
(2001) y Book Business, de Jason Epstein (2002)—, la cual, aunque
una valiosa fuente de reflexiones sobre el estado del ecosistema
editorial, no deja de ser un relato inevitablemente parcial.
Esta «metodología» más bien subjetiva y anecdótica es
también el blanco de las críticas de Matthew Jockers —pionero,
junto con Franco Moretti y otros investigadores del Stanford
Literary Lab y de lo que llamaron el nuevo «formalismo cuantitativo»
para el estudio de la literatura (Moretti et al., 2011)—, quien en su
libro de 2013, Macroanalysis: digital methods and literary history indicaba
que, ya sea por razones prácticas o teóricas, los humanistas han
tendido a resistirse a cualquier posibilidad de echar mano a recursos
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

informáticos. Para Jockers, mientras que este microanálisis se enfoca
de forma casi exclusiva en la observación cuidadosa, el muestreo
selectivo y la lectura sostenida de unos pocos «textos» o casos de
estudio, un enfoque que saque ventaja de la ubicuidad de los datos en
la sociedad contemporánea, macroanalítico, no sólo podría conducir
a conclusiones verificables con mayor facilidad, sino que permitiría
expandir los estudios humanísticos más allá de las prácticas de
lectura atenta.
Es una preocupación compartida con otros investigadores
como Matthew Salganik (2018) y Lev Manovich (2020), aunque éste
último añade una precisión: si bien el campo de las humanidades
digitales —como aquel en el cual Jockers sitúa su análisis— se
centra casi de forma exclusiva en conjuntos de datos relacionados
con la investigación de la historia y la crítica literaria, la «analítica
cultural», el nombre propuesto para este campo de investigación
en ciernes, busca desarrollar un análisis computacional de patrones
y tendencias en la cultura digital contemporánea que abarque todo
tipo de medios. Así, Manovich centra su atención en construir
una comprensión de la cultura contemporánea «más inclusiva y
democrática» que promueva la elaboración de nuevos conceptos
teóricos y cualitativos más adecuados para medir las dimensiones
«hiperbólicas» de la cultura digital global contemporánea.
Sin embargo, ¿cuál es el lugar de los estudios de la
edición en este panorama? Especialmente si se recuerda que sus
más cercanos precedentes, las historias del libro y la lectura, son
herederas de los estudios literarios de la segunda mitad del siglo xx.
Al respecto, investigadores como Claire Squires en «Taste and/or
big data?: post-digital editorial selection» (2017), reflexiona sobre la
popularización de las ideas de Jockers en The Bestseller Code (2016), la
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obra divulgativa que introdujo a un público más amplio las técnicas
de las humanidades digitales y que puso en el aire la pregunta sobre
cómo los minería de textos y la manipulación de big data coexistirían
con las estrategias tradicionales de los editores, quienes han tenido
que habituarse a trabajar inmersos en entornos «postdigitales».
No obstante, tal vez el enfoque más sugestivo es el delineado
por Fernando Larraz en «El catálogo como fuente primaria de
la historia de la edición» (2020). Ahí, eligiendo como punto de
partida la idea bosquejada por Piere Bourdieu en «Una revolución
conservadora en la edición» (2012) sobre la dimensión simbólica
del catálogo editorial como una «creación» de los editores, Larraz
reafirma que es en este documento donde, a través de su selección de
libros y la manera en que se presenta ese conjunto, queda manifiesta
la voluntad del editor de formar «cánones» y los fundamentos de su
política editorial, así como las circunstancias contingentes, internas
y externas, que determinan su sentido final.
En particular, lo que mejor vincula las ideas de Larraz con
los procedimientos de la analítica cultural sugeridos por Jockers
o Manovich es su identificación y enumeración de todos aquellos
datos que comúnmente forman parte de los catálogos y que son
susceptibles de análisis: por ejemplo, los títulos, el nombre del autor,
el precio de venta, el número de páginas y la sinopsis. Porque como
señala este investigador, esta disponibilidad de datos puede dar pie
a estudios cuantitativos sobre el volumen de producción de cada
editorial o de las relaciones entre las categorías y subcategorías
de libros de los catálogos editoriales que permitan ampliar la
comprensión los procesos de globalización en la industria editorial,
así como los condicionantes sociales y económicos que llevan a los
editores a distanciarse de su intención creativa original.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

Larraz también concluye que es necesario que los
investigadores de la edición vayan más allá del estudio de los libros
como universos únicos y mediten sobre cómo la historia editorial
es, antes que nada, la dialéctica que se establece entre los distintos
catálogos editoriales, de los que cada editor aspira a diferenciarse y
con los que debe competir en un mercado limitado para incorporar
a determinados autores, al tiempo que influyen en la construcción
de una cultura escrita en un periodo histórico concreto.
La edición en México en los siglos XX y XXI
Para llevar las propuestas de una macroanalítica a la investigación de
la edición contemporánea en México antes es necesario comprender
mejor el origen de sus circunstancias actuales.
Durante las primeras décadas del siglo xx, mientras el negocio
del libro ganaba cada vez mayor volumen económico en Europa y
Estados Unidos, tanto editores como profesionales de la escritura se
adaptaron a esta escala industrializada a través de nuevas estructuras
de distribución de beneficios y riesgos y nuevas herramientas para
la administración de las empresas editoriales propias del capitalismo
de gestión.
También es preciso tener en cuenta otras transformaciones
en el campo de la edición de interés general, como la aparición de
nuevas cadenas de librerías; la aplicación de técnicas desarrolladas
en la edición de libros de bolsillo de gran tirada para lograr ventas
nunca vistas; y la consolidación de la industria en grupos editoriales
cada vez mayores, en lo que en el mundo anglosajón se conoce
como las «Cinco Grandes»1 (Thompson, 2019, Cader et al., 2022).
1

208

Como se conoce en el mercado anglosajón al grupo conformado por
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Por otra parte, la noción de las economías creativas, vinculada
al despliegue de las perspectivas neoliberales en las décadas de 1980
y 1990, se articuló con la de tecnologías de la información para
constituir uno de los sectores con las perspectivas de crecimiento
económico más prometedoras (Bouquillion, 2010).
Por supuesto, la industria editorial mexicana no es la industria
editorial estadounidense. Como observa Cervantes Becerril (2020),
fue hasta la década de 1920 que un verdadero mercado de la
literatura logró fortalecerse en capitales como Ciudad de México
o Buenos Aires, tras la expansión en décadas precedentes, de un
público consumidor de contenidos de circulación periódica y el
apoyo del Estado a los emprendimientos editoriales, si bien durante
gran parte del siglo xx en México el comercio de libros para las élites
continuó en manos de quienes manejaban las importaciones, como
los agentes de editoriales extranjeras y los dueños de librerías. Por su
parte, Daniel Cosío Villegas (1985) ya documentaba que fue hasta la
década de 1930 cuando se aceleró la producción editorial mexicana
y cuando, como explica Herrera (2020), las editoriales desplazaron
a las imprentas o librerías como las protagonistas de una verdadera
industria editorial nacional.
Nada de esto quiere decir que no hubiera ganadores en estas
circunstancias. De hecho, en la búsqueda de una prolongación natural
para un mercado nacional estrecho, los editores españoles habían
aprovechado desde finales del siglo XIX la ventaja competitiva del
idioma común, la tecnología puntera proveniente de Europa y las
técnicas de gestión desarrolladas en el mercado estadounidense para
ampliar sus operaciones en las jóvenes repúblicas iberoamericanas,
Penguin Random House, Harper Collins Publishers, Simon &amp; Schuster,
Hachette Book Group y Macmillan Publishing Group (Cader et al., 2022).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

con tal éxito que antes del inicio de la Guerra Civil Española las
ventas en América Latina ya alcanzaban el 60% de su facturación
(Fernández-Moya, 2009).
Posteriormente, los saberes que escritores y editores españoles
llevaron en su exilio después de 1936 fertilizaron el terreno para el
surgimiento de iniciativas como el Fondo de Cultura Económica,
Editorial Joaquin Mortiz y Ediciones Era (Cervantes Becerril,
2020). Otras editoriales que también dedicaron a la publicación de
literatura fueron la Universidad Veracruzana, Editorial Libro-Mex,
Novaro, Diógenes, Jus, Diana, Grijalbo y Costa Amic, mientras que
Siglo Veintiuno, fundada en 1965 por Arnaldo Orfila Reynal tras
su destitución del Fondo, se enfocó en publicaciones de ciencias
sociales e historia (Díez-Canedo, 2011).
Sin embargo, fue en la década de 1980 cuando la combinación
de un marco jurídico obsoleto en torno a los medios tradicionales
y una política del Estado mexicano vinculada al modelo neoliberal
favorecieron la expansión de los capitales extranjeros, en particular
durante la primera década del siglo XXI (Crovi Druetta, 2013). Fue
un escenario benevolente con los grupos editoriales españoles, que
ya habían transformando su mercado nacional, pues si en 1999 el
46,2% de los títulos colocados en el mercado español era producido
por el 93,9% de las editoriales, en 2012 el 37% de la producción
editorial procedía del 3,3% de las editoriales activas, con Bertelsmann
y Grupo Planeta a la cabeza (Fernández Moya, 2020).
Conforme estas editoriales trasnacionales extiendieron
su influencia en México en el último cuarto del siglo xx, también
comenzó a registrarse un cambio en la forma en que se tomaban
las decisiones de publicación. De acuerdo con Torres Mojica
(2021), mientras las editoriales mexicanas anteriormente aspiraban
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a conformar un catálogo estable, en el cual los títulos más vendidos
financiaran las novedades, las grandes corporaciones editoriales
apostaron por autores, títulos y géneros editoriales que consideraban
más rentables en el corto plazo; también confiaron cada vez más
en el uso de estudios de mercado que facilitaran la generación de
nuevos productos y confiaron en el uso de premios literarios —
como el Premio Planeta o el Premio Alfaguara— como mecanismos
de consagración de autores de la casa.
Torres Mojica observa también que mientras la industria
editorial mexicana mantuvo su liderazgo hasta la década de los
setenta, a partir de los años ochenta comienza a apreciarse un
estancamiento en la producción nacional que se agudiza como
efecto de las crisis económicas del país; como resultado, no sólo
el número de casas editoriales locales decreció entre 1999 y 2000,
sino que México se convirtió en el principal importador de libros
de España.
De las entrevistas editoriales a la cuantificación
de los catálogos editoriales
El conocimiento sobre la historia de la industria editorial en México,
sintetizado en el apartado anterior, es el resultado de métodos que
combinan el trabajo historiográfico y de archivo con la aplicación
de entrevistas y la publicación de memorias de actores editoriales
relevantes. No obstante, en este artículo el foco se encuentra en
aquello que Manovich (2020) llama «el trabajo con los grandes
datos culturales», el cual puede conducir a una comprensión «más
inclusiva», en este caso particular, al hacer visible la «larga cola» de
la producción editorial mexicana, y al situar, al menos visualmente,
tanto a las entidades más representadas en las historias y teorías de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

la edición, como a aquellas que han quedado fuera de las narrativas
culturales predominantes.
Esto no quiere decir que se prescinda por completo de otras
metodologías, pues al ser este artículo parte de una investigación
más amplia2, se preservan las referencias a los resultados de una
serie de entrevistas semidirgidas3 —una alternativa que ofrece
ciertas ventajas si lo que se desea es explorar los límites simbólicos
de los informantes a nivel discursivo (Lamont, 1992)— llevadas
a cabo con dos grupos de editores mexicanos, cada uno con diez
integrantes. Así, las observaciones resultantes de ese proceso se
combinan con los resultados de un análisis basado en la recopilación
de información de títulos publicados en México entre enero de 1980
y diciembre de 2022.
Por supuesto, como ya lo advertía Moretti (2011), al
trasladarse del análisis de 20 elementos a 200 mil es lógico pensar
que esa nueva escala cambiará la relación del investigador con el
objeto de estudio, quien en adelante tendrá que «operacionalizar» o
2 El análisis descrito en este artículo forma parte de la tesis doctoral «La
decisión editorial y las tecnologías cognitivas» desarrollada en Doctorado en
Estudios Humanísticos del Tecnológico de Monterrey.
3 Estas entrevistas se organizaron a partir de la conformación de dos grupos
de informantes que proveyeron información sobre al menos dos condiciones
diferenciadas de disponibilidad de recursos, política editorial e infraestructura
que pueden condicionar las decisiones de los editores. El primer grupo, incluía
a 10 editores a cargo de los sellos editoriales Grijalbo, Debate, Alfaguara,
Lumen, Salamandra, Literatura Random House,   Aguilar, Suma de Letras,
Plaza &amp; Janés, Conecta, Vergara, Plan B, Distrito Manga y Alfaguara Infantil
y Juvenil, de Penguin Random House Grupo Editorial México. Mientras tanto,
el segundo grupo se conformó por diez editores o directores editoriales de
las editoriales mexicanas Aquelarre Ediciones, Cuadrivio, Grano de Sal, Gris
Tormenta, Argonáutica, Floramormosis Editorial, Dharma Books + Publishing,
Ediciones Antílope, Canta Mares y Alacraña Editorial.

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transformar los conceptos que desea analizar para tender un puente
entre la medición y la teoría. Para Moretti esta medición no conduce
de manera directa al «mundo empírico», sino que más bien le permite
al investigador argumentar por qué ese concepto puede dar lugar a
determinadas señales mensurables (DeDeo, 2021).
Por ejemplo, al estudiar y tratar de definir la decisión editorial
como concepto, puede tener sentido cuestionarse sobre qué tipo
de señales relacionadas con las decisiones editoriales pueden ser
captadas a través de registros digitales que sólo recientemente
se han vuelto accesibles tanto para los editores como para los
investigadores de la edición. Al menos esta esta es la premisa central
de este artículo, para el cual se estableció que detrás de cada nuevo
registro de un libro publicado por primera podría contabilizarse una
decisión de invertir en la publicación de ese libro asumida por un
editor en un determinado momento, y que, al cuantificar y analizar el
conjunto, dependiendo de los resultados, éste podría proporcionar
información sobre cómo esas decisiones se distribuían entre distintas
editoriales en diferentes puntos cronológicos.
Por otra parte, como explica Manovich (2020), los datos
utilizados para construir una representación de un fenómeno cultural
adoptan nombres distintos según el campo de investigación. En la
edición, como en otros campos de las humanidades, es común el uso
del término «metadato», una palabra que no apareció en inglés hasta
1968 —si bien los bibliotecarios llevan miles de años trabajando
con información en los catálogos— y que en un enfoque moderno
identifica un registro de un único objeto (Pomerantz, 2015). El
objetivo principal de los metadatos es describir el contenido, la
condición y una variedad de atributos de los objetos de información
y así facilitar la identificación, el descubrimiento, la evaluación y la
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

gestión de las entidades descritas (Murrell, 2012; Iturbe Herrera et
al., 2019).
El desarrollo del comercio digital y, de manera particular,
la estrategia de empresas como Amazon que a finales de la
década de 1990 se valieron de la infraestructura de información
asociada al código ISBN que la industria editorial de las décadas
precedentes había construido y perfeccionado para construir una
ventaja competitiva sólida frente a cadenas de librerías como Barnes
&amp; Noble (Rowbery, 2022), fue trasncendental en el cambio de
percepción sobre el papel de los metadatos en el comercio del libro
y las posibilidades que se abren para la investigación de la edición.
En México, si bien desde el siglo xix se habían implementado
decretos gubernamentales que exigían a impresores entregar a la
Biblioteca Nacional dos ejemplares de cualquier obra que publicaran
para conformar un depósito legal, este registro sólo comenzó a
sistematizarse después de 1930, e incluso entonces era común que
impresores y editores hicieran patente su falta de interés en el desarrollo
de registros retrospectivos de sus publicaciones (Herrera, 2020).
Sin embargo, esto cambió en 2015, con la apertura de la
tienda de Amazon en México (Corona, junio 2015), sumado al
lanzamiento de Nielsen Bookscan en diciembre de 2017 (Critchley,
diciembre 2017), la expansión de compañías como Metabooks a
partir de 2019 (MVB América Latina, 2022), y de manera particular
con los efectos de la pandemia del 2020 en las ventas digitales. De
forma que entre los integrantes del gremio editorial parece haber
comenzado a fortalecerse una conciencia sobre el impacto de los
metadatos, «la sustancia de vinculación de la cadena del libro», en las
posibilidades de que un libro sea descubierto o comprado (Quiroga,
mayo 2022). A pesar de ello, los estudios sobre metadatos para el
214

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mercado del libro en español son prácticamente inexistentes (Rojas
Urrutia, 2019), al igual que las investigaciones en México fuera del
ámbito corporativo que ahondan en la conexión entre los metadatos
editoriales, su uso para la analítica de negocios o una perspectiva
desde la analítica cultural de la industria editorial.
Por otra parte, como señala Salganik (2019), si bien estas
nuevas fuentes masivas de información pueden parecer prístinas,
en realidad representan nuevos retos para la investigación, como
el hecho de que por lo regular sus datos están incompletos, lo
que obliga a combinar múltiples fuentes de datos; puede que los
métodos de su registro no hayan sido estables a lo largo del tiempo;
y que al no ser fuentes de información originalmente pensadas para
ser utilizadas en la investigación, es probable que muchos de los
datos que sean fáciles de obtener no sean los más adecuados para
responder a una pregunta científica (Murrell, 2012).
En el caso de los metadatos editoriales, podría añadirse el
elevado costo que supone el acceso a los datos proporcionados
por plataformas como Nielsen BookData, pues de acuerdo con
la consultora Mariana Eguarás (julio 2016), el coste del servicio
parte de los 6000 euros al año, o 500 euros al mes, según el tipo
de consulta (semanal, mensual o trimestralmente) y el tamaño de
la empresa contratante, lo que para pequeñas editoriales puede
resultar imposible de asumir. A esto Melanie Walsh añade en su
artículo «Where is all the book data» (2022) que Nielsen BookData
no concede licencias de datos a investigadores académicos, sólo a
editores y empresas relacionadas, y que esas licencia también impiden
compartir cualquier dato públicamente. Finalmente, trabajar con
estas nuevas fuentes de información exige habilidades digitales no
comunes en un ámbito con una fuerte tradición humanística.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

215

�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

¿Todo esto quiere decir que no vale la pena utilizar los
metadatos de los libros publicados en México como fuente de
investigación? Manovich (2020) recomienda tener siempre en
cuenta cuál es la historia detrás de los metadatos con los que se
cuenta, qué características describen y qué queda sin describir, sin
perder de vista que un análisis a esta escala todavía puede ser útil
para desestabilizar las categorías codificadas, casi siempre, a través
de estos mismos metadatos.
Por otra parte, mientras que el acceso a los datos de Nielsen
puede estar restringido, las editoriales rara vez pueden permitirse
mantener más de un registro de metadatos a través de sus sistemas de
gestión de información, lo que hace muy probable que los metadatos
descriptivos que viajen a Nielsen también puedan ser recuperados
en portales de librerías, tiendas digitales y de organismos públicos.
Esta es una de las principales razones por las cuales para esta
investigación se recurrió a LibrosMéxico, una plataforma pública
desarrollada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
(Conaculta), hoy Secretaría de Cultura de México, que funcionaba
como un catálogo nacional de toda la información comercial de la
producción editorial en el país. Al ser alimentada por los sistemas
informáticos y de catalogación de todas las instituciones, personas,
corporaciones, empresas públicas y privadas relacionas con el libro
en México —autores, agencias de derechos, editoriales, importadoras
de libros, distribuidoras, librerías y bibliotecas (DebateDigital, 2015;
Secretaría de Cultura, 2016)— mientras estuvo disponible en línea4
LibrosMéxico fue una de las mejores representaciones de la suma de
4 La información dejó de estar disponible, al menos de forma pública,
después de mayo de 2023, por lo cual no se pudieron realizar más actualizaciones
al conjunto de datos.

216

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

múltiples catálogos editoriales construidos, a su vez, por la selección
de editores de distinto tipo y tamaño.
Para obtener los datos almacenados en LibrosMéxico de
libros publicados en México entre 1980 y 2022, se diseñó un flujo
de extracción automática de datos o webscrapping con el software
Octoparse, cuyo objetivo era visitar cada una de las direcciones
URL en el catálogo —numeradas en forma consecutiva— y extraer
los metadatos disponibles en cada página5. En total se extrajeron
244,077 líneas, de las cuales 23,154 resultaron estar vacías y 129
correspondían a revistas.
Fue necesario tomar algunas decisiones. En primer lugar, se
determinó que se separarían 378 registros sin un ISBN, pues no era
posible verificar su información u obtener la información faltante.
También se dejaron de lado 1,399 líneas correspondientes a libros
con fecha de publicación anterior a 1980. Además, fue necesario
definir cómo se operacionalizaría el concepto de «decisión editorial
de publicación» tomando en consideración los datos obtenidos, para
lo cual se determinó identificar el primer registro de publicación de
cada título en el corpus. Esto condujo a tres observaciones más:
•

Ya que en ocasiones un mismo título había sido registrado
primero con su ISBN 10 y después con su ISBN 136, era
necesario eliminar las duplicaciones de una misma edición de
un título.

5 Este flujo de búsqueda se ejecutó por primera vez en mayo de 2022 y
posteriormente se completó la información de los libros publicados durante
2022 con una segunda ejecución del flujo de búsqueda en enero de 2023.
6 Los ISBN tenían 10 dígitos hasta finales de diciembre de 2006, pero
desde el 1 de enero de 2007 constan siempre de 13 dígitos (International ISBN
Agency, 2014).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

217

�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

•

•

Varios títulos contaban con más de una edición, ya fuera en
otro formato (audiolibro, ebook, bolsillo, pasta dura) o en
otra editorial una vez que la cesión de derechos del primer
propietario se hubiera vencido o éste hubiera sido vendido a
otro grupo editorial (como es el caso de Alfaguara, Taurus,
Aguilar, Ediciones B o Salamandra, comprados por Penguin
Random House, o Tusquets, por Grupo Planeta).
Aunque por lo regular un título se publica por primera vez en su
edición impresa antes de hacer su conversión a libro electrónico,
es posible que algunos libros se hayan publicado por primera o
única vez en formato digital.
Así, se decidió que todos los formatos digitales serían

retirados del corpus principal si ya se había contabilizado una
primera entrada del título en un formato impreso, a menos que la
edición digital de ese título fuera la única presente en el registro;
de esta manera también se separaron 3,898 líneas. Pero todavía era
necesario solucionar otros problemas:
•
•

Originalmente sólo alrededor de 182 mil títulos contaban con
fecha o año de publicación.
En varios casos se había registrado a la distribuidora como la
editorial, lo que enmascaraba la importación de numerosos
títulos publicados por editoriales españolas, argentinas, francesas
y estadounidenses que llegan cada año a México y coexisten con
títulos publicados por editoriales nacionales.
Era evidente que para solucionar estos problemas sería

necesario combinar distintas fuentes de datos, por lo cual se
implementaron nuevos flujos de búsqueda automática cuya misión
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

era identificar una lista de ISBN con información faltante en
portales de librerías como Gandhi, Sótano, Busca Libre, Casa de
Libro y en AbeBooks (antes Advanced Book Exchange), un sitio
de intercambio de libros centrado en títulos raros y descatalogados
vendidos por libreros independientes, fundado en 1995 y adquirido
por Amazon en 2008 (Arrington, 2008). Esto permitió recuperar los
registros de ISBN 10 e ISBN 13 e identificar así cuando una misma
edición había sido duplicada; también se completó el metadato de
año de publicación faltante en varios de los registros y esto permitió
revisar uno a uno los títulos duplicados para seleccionar la primera
edición de cada título en una editorial7.
Uno de los procesos más complicados fue el de crear un
catálogo unificado de nombres de entidades editoriales y sus
subentidades, pues los registros podían tener errores de captura o a
veces se usaban de forma indistinta siglas o nombres completos para
referirse a una misma entidad. También era necesario considerar la
historia de la consolidación editorial en México (¿A partir de qué
año los libros registrados con el sello «Grijalbo» forman parte de
una editorial independiente, de «Random House Mondadori» o de
«Penguin Random House Grupo Editorial»?). Esto último sólo
pudo ser verificado una vez que se tuvo el metadato de año de
publicación; también fue entonces cuando, para poder registrar la
evolución de los distintos sellos editoriales, se crearon dos niveles
7 Esto quiere decir que si un título de un autor fue publicado por primera
vez en Fondo de Cultura Económica y otro registro vuelve aparecer cinco años
después en Siglo xxi, y luego de ese mismo título aparecen tres ediciones más
también en Siglo xxi, sólo se tomará en cuenta la primera aparición del título en
cada editorial bajo la suposición de que el primer caso representa una decisión
de aceptar por primera la publicación de ese título y la segunda corresponde
a la publicación en otros formatos, reimpresiones o ediciones actualizadas del
mismo título.
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

de entidades: en el primero se podía registrar una entidad editorial
«matriz» y en el segundo el sello supeditado a ella.
Finalmente, ya que se buscaba que los metadatos de los libros
publicados por los editores entrevistados para esta investigación
también formaran parte de la muestra, incluso cuando varios de sus
datos estaban incompletos o no formaban parte de la base Libros
México, estos metadatos se capturaron de forma manual a partir de
la información de sus sitios web o sus boletines de novedades.
Una vez que los metadatos recuperados de forma automática
pudieron ser separados en columnas distintas, fue posible apreciar
que algunos describían más atributos de un libro que otros; por
lo tanto, se optó por conservar únicamente ciertos campos. Así
la información fue integrada de forma final con 203,493 registros
únicos con los metadatos de «Título», «ISBN 1», «ISBN 2», «ISBN
3» «Autor», «Año», «Formato», «Descripción», «Súper Entidad
Editorial» y «Sub Entidad Editorial».
Pero el conjunto de datos aguardaba una última sorpresa.
Si bien la premisa original de este ejercicio era el conteo de
nuevas publicaciones y la identificación de las editoriales detrás
de este proceso, la estructura de los metadatos extraídos de
LibrosMéxico también reveló que en un gran número de casos en
lugar de registrar un conteo de entidades individuales era posible
identificar redes establecidas entre entidades como universidades,
oficinas de gobierno, pequeñas editoriales independientes y
conglomerados editoriales que colaboraban en la publicación de
un libro, todo lo cual había quedado registrado como una lista
de co-editores.
Este fenómeno, que como explican Long &amp; So (2013), ya
ha sido estudiado en otros ámbitos de la producción artística y
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

literaria —el caso más común es el análisis de redes de coautoría
o la relación de publicación entre autores y editoriales—, vuelve
necesario plantear un análisis de redes sociales a través del cual sea
posible identificar los patrones formados por las relaciones entre
un conjunto de miembros de una comunidad —mejor conocidos
como nodos—, conectados a otros miembros de ese grupo (Marin
&amp; Wellman, 2011).
En el caso particular de esta investigación, la red está
conformada por un conjunto de nodos de entidades editoriales
conectados por una relación de coedición para la publicación de un
nuevo título. Como resultado de este descubrimiento, fue necesario
crear no uno, sino 10 campos de «Super Entidad Editorial» con sus
respectivos campos de «Sub Entidad Editorial» (algunos proyectos
editoriales registran un gran número de colaboradores).
Como se verá a continuación estos datos pueden ser
utilizados para analizar la historia de la convergencia editorial en el
mercado mexicano, en el periodo de cuarenta años comprendido
entre 1980 y 2022; pero también son útiles para comprender mejor
fenómenos poco estudiados, como las estrategias de coedición de
los editores, una vez que éstas son contextualizadas gracias a la
información aportada en las entrevistas a profundidad.
Una mirada macroanalítica a la historia
de la edición en México
Para realizar este análisis una vez finalizada la fase de extracción
y pre-procesamiento los datos fueron separados en seis grupos de
siete años cada uno para facilitar la creación de los grafos. Esta información sobre libros publicados en México fue utiliza para crear
las visualizaciones de las páginas siguientes, para lo cual se utilizó el
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

programa de visualización de redes Gephi. Aquí cada entidad en la
red es representada por un nodo o círculo, cuyo tamaño responde
a la cantidad de títulos publicados, mientras que las aristas indican
cómo están relacionados todos los nodos, o en este caso, las relaciones de coedición, cuyo grosor responde a la frecuencia de esa
relación. De igual manera, las métricas de centralidad también son
esenciales para analizar la posición de un actor en una red (Champagne, 2014, Grandjean, 2015).
Figura 1.
Número de nodos: 104 | Número de aristas: 107 | Número de
comunidades: 55 | Número de componentes débilmente conectados:
48 | Nodo de mayor volumen: Secretaría de Educación Pública (569) |
Nodo con mayor centralidad de interrelación: Secretaría de Educación
Pública (1323.0).

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Finalmente, Gephi también permite ejecutar un cálculo de
«Modularidad», a través del cual es posible identificar los distintos
grupos o clusters dentro de la red estudiada; a continuación, es posible
distinguir esos grupos a través de colores, separando visualmente las
distintas comunidades.

Figura 2.
Número de nodos: 450 | Número de aristas: 160 | Número de
comunidades: 358 | Número de componentes débilmente conectados:
353 | Nodo de mayor volumen: Conaculta (783) | Nodo con mayor
centralidad de interrelación: Conaculta (2711.77).

Los

resultados

dan

cuenta

de

dos

movimientos

fundamentales para comprender la configuración de la industria
editorial mexicana contemporánea. El primero, relacionado con
el apoyo estatal a la edición, es perceptible en la Figura 1, la cual
representa los datos de los libros publicados entre 1980 y 1986;
ahí, en el centro, aparece la Secretaría de Educación Pública (SEP),
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

representada como el nodo tanto de mayor volumen como de
mayor centralidad de interrelación.
Además, tanto en la Figura 1 como en la Figura 2 se aprecian
otros nodos prominentes, como la editorial de material educativo
Trillas, Fondo de Cultura Económica, Siglo xxi y la Dirección
General de Publicaciones, la cual forma parte de Conaculta desde
1989, cuando se convirtió en un organismo descentralizado de la SEP.
Cabe mencionar que Conaculta es el nodo con mayor centralidad de
interrelación entre 1989 y hasta 2015, cuando se transforma en la
Secretaría de Cultura (ver Figura 6).
Figura 3.
Número de nodos: 1017 | Número de aristas: 361 | Número de
comunidades: 818 | Número de componentes débilmente conectados:
812 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (1851) | Nodo
con mayor centralidad de interrelación: Conaculta (13304.7).

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Un segundo movimiento visible es el acelerado crecimiento
de Grupo Planeta, el cual ya aparecía en el grafo del periodo entre
1980-1986, cuando comenzó su expansión al comprar los sellos
Ariel y Seix Barral; sin embargo, es en la Figura 3, correspondiente
al periodo de 1994-2000, cuando Grupo Planeta aparece como el
nodo de mayor volumen del conjunto, si bien continúa formando
parte de la comunidad de Conaculta, pues mantiene relaciones de
coedición con esta entidad estatal.
Figura 4.
Número de nodos: 1746 | Número de aristas: 668 | Número de
comunidades: 1388 | Número de componentes débilmente conectados:
1373 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (7657) |
Nodo con mayor centralidad de interrelación: Conaculta (41318.9).

También en el periodo de 1994-2000 comienza a ganar
prominencia Grupo Bertelsmann, el cual inició su propio proceso
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

de convergencia en la última década del siglo xx, con la adquisición
de Grijalbo, tras lo cual se transformó primero en Random House
Mondadori en 2001 y posteriormente en Penguin Random House
Grupo Editorial en 2013 (Figura 4). Ese proceso se intensifica entre
2014 y 2021 (Figura 6), cuando el grupo absorbió también Santillana
Ediciones Generales, con los sellos Alfaguara, Taurus y Aguilar, así
como las colecciones de Ediciones B, Salamandra y Molino.
Durante las primeras décadas del siglo xxi (Figura 5)
aparecen una nueva generación de editoriales mexicanas que
buscaban promover la publicación de literatura contemporánea y
el diseño editorial fuera de los confines de la edición trasnacional,
como Sexto Piso, Almadía, La Caja de Cerillos Ediciones o Tumbona
Ediciones.
Figura 5.
Número de nodos: 2264 | Número de aristas: 908 | Número de
comunidades: 1770 | Número de componentes débilmente conectados:
1758 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (7742) |
Nodo con mayor centralidad de interrelación: Conaculta (73867.9)

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Otras editoriales, como Cuadrivio —cuyo editor fue
entrevistado para esta investigación—, que también forman parte
de este conjunto, mantiene desde sus primeros títulos publicados un
vínculo de coedición con Fondo de Cultura Económica, Conaculta
y posteriormente con la Secretaría de Cultura. De igual forma,
hay otras entidades editoriales de gran importancia en estas redes,
como la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), la
Universidad Veracruzana y la UANL (Universidad Autónoma de
Nuevo León).
Además, en cada uno de estos gráficos se aprecia una
constelación de pequeños nodos que rodea a las comunidades más
grandes y a los nodos que representan al duopolio de la edición
trasnacional en México; muchos de los libros ahí ubicados fueron
reigstrados con un ISBN con una nomenclatura distinta a la de
los libros publicados en México, lo que quiere decir que fueron
publicados por editoriales como Anagrama (la editorial no mexicana
y no perteneciente a un grupo editorial con mayor presencia en el
país), Oxford University Press, Gedisa, Adriana Hidalgo Editora,
Capitán Swing o Eterna Cadencia, originarias de países como
España, Estados Unidos o Argentina, como; es decir, se trata de
libros importados a México. Sin embargo, es necesario apuntar que
aquí también pueden encontrarse libros publicados por editoriales
mexicanas que no están vinculados a ninguna comunidad por una
coedición.
De igual forma, los investigadores de la edición educativa
en México pueden encontrar interesante la presencia constante de
editoriales de libros educativos, técnicos y científicos, como Grupo
Noriega, Editorial Trillas, McGraw Hill, Pearson o Santillana. Varios
de estos títulos, especialmente aquellos que tienen que ver con la
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

enseñanza de la lengua inglesa (tal vez una de las categoría con más
nuevos títulos cada año), también provienen de otros países.
Figura 6.
Número de nodos: 1097 | Número de aristas: 511 | Número de
comunidades: 782 | Número de componentes débilmente conectados:
772 | Nodo de mayor volumen: Grupo Editorial Planeta (5658) | Nodo
con mayor centralidad de interrelación: Secretaría de Cultura (38999.7).

En suma, lo que estas gráficas parecen confirmar es que
el de México continúa siendo un «mercado pequeño, periférico,
básicamente escolar y subsidiado» (Escalante Gonzalbo, 2007),
conformado por una gran industria trasnacional que cada año
publica el mayor porcentaje de anual de nuevos títulos, y una
multitud de editores que publican en menor volumen gracias a
228

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

pertenencia claramente delimitada a comunidades de colaboración
con entidades universitarias y públicas.
Dos comunidades resaltan en particular: la primera es la
formada en torno al Fondo de Cultura Económica, cuyo volumen
de publicación alcanza su máximo número de nuevos títulos en
el periodo 2008-2014 (Figura 5), una fuerza que parece haber
disminuido en 2015 y 2021; algo similar ocurre con la comunidad
formada alrededor de Conaculta, la entidad con mayor número
de enlaces de coedición en estos gráficos, si bien su volumen de
publicación parece haber disminuido luego de su transformación en
la Secretaría de Cultura. En su lugar, como se aprecia en la Figura 6,
parece que en torno a la UNAM ha comenzado a crecer una nueva
comunidad que, sin embargo, todavía no alcanza el volumen que
tuvieran las otras dos.
Redes de publicación
Todavía es posible profundizar en el análisis de los datos extraídos
de LibrosMéxico cuando se delimita el análisis de redes a los datos
de publicación de un grupo específico de editoriales conformado
por Aquelarre Ediciones, Cuadrivio, Grano de Sal, Gris Tormenta,
Argonáutica, Floramormosis Editorial, Dharma Books +
Publishing, Ediciones Antílope, Canta Mares y Alacraña Editorial.
Los editores integrantes de este subgrupo, con quienes también
se matuvo entrevistas semidirigidas, ostentaban la característica
distintiva de no pertenecer a ningún grupo editorial, lo que
significaba que tenían una mayor libertad para concebir su catálogo
editorial como «un aporte a la diversidad literaria no supeditada a
la demanda del mercado» (Gacio Baquiola, 2021), dado que no
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

se veían conminados a subordinar sus preferencias personales a
las políticas y los objetivos de algún empleador. Incluso en sus
entrevistas varios de ellos llegaorn a identificarse como «editores
independientes».
Ese deseo de autonomía también explica por qué que para
estos editores la búsqueda de asociaciones para la coedición con
otras entidades editoriales es uno de los mecanismos de dispersión
de riesgo más recurrente, en tanto esta práctica les permite evitar el
exceso de ejemplares sin vender, la falta de redes de distribución y,
sobre todo, el peligro de una inversión no recuperada.
Para explorar este fenómeno se recurre a un subconjunto
de datos que incluye libros publicados por estas editoriales, que
comprende un rango de fechas entre 2013 (la fecha de publicación
del primer título de Cuadrivio, la editorial más «antigua») y
diciembre de 2022. En la esquina inferior izquierda de la Figura
7 se resumen los enlaces de coedición con mayor peso en este
subconjunto. Esto permite apreciar dos grupos: las editoriales
que han publicado al menos una vez en coedición, como Gris
Tormenta o Editorial Argonáutica, y las que no publican en
coedición (al menos según los datos), como Dharma Books +
Publishing o Canta Mares.
Resaltan los casos de Cuadrivio, que ha publicado casi
exclusivamente en coedición con Conaculta y después Secretaría de
Cultura, y Grano de Sal, ambas con una cantidad similar de títulos
publicados, pero con redes de coedición que se diferencian por su
diversidad. Esto puede ayudar a los investigadores de la edición a
comprender que hay muchas más variables que considerar más allá
del volumen de títulos publicados.
230

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Figura 7.
Redes de coedición de editoriales independientes en México entre 2017 y
2022.

En cierta medida, estas asociaciones cuentan otra parte de
la historia de estas editoriales. Por ejemplo Jacobo Zanella, editor
de Gris Tormenta, recordaba en su entrevista que la publicación del
primer libro de su catálogo, un evento cargado de incertidumbre
debido a su inexperiencia como editor de libros «profesional»,
hubiera sido difícil si los organizadores del Hay Festival no se
hubieran interesado en brindarles financiamiento: «No teníamos
que preocuparnos por cómo se iban a vender esos libros, así que
durante el primer año de la editorial pudimos dedicarnos a editar»
(mayo 2022).
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

Porque estos esquemas de colaboración permiten a los
editores estar atentos al control de gastos editoriales sin que esto los
obligue a supeditar su visión creativa a los imperativos económicos.
También les permiten aprovechar los vínculos con los miembros de
sus comunidades más cercanas geográficamente, como la asociación
entre la editorial regiomontana Argonáutica y la Universidad
Autónoma de Nuevo León; o cuando el tema de la publicación o la
nacionalidad de su autor lo justifican, como cuando Miguel Pineda,
de Aquelarre, contó con el apoyo de NORLA (Norwegian Literature
Abroad) para la publicación de un volumen del ganador del Nobel
Knut Hamsum (septiembre 2022).
Sin embargo, tal vez el catálogo de Grano de Sal, que de los
54 títulos publicados hasta 2022 había publicado 38 en esquemas de
coedición —sus títulos Necesidad de música de George Steiner y Capital e
ideología de Thomas Piketty, curiosamente no se encuentran entre estos
casos— es uno de los mejores ejemplos de la diversidad de estas redes,
al afrontar la publicación de nuevos proyectos con socios tan diversos
como el Instituto Camões da Cooperação e da Língua, para publicar
Saramagia, una antología sobre el paso de José Saramago por México;
el INE (Instituto Nacional Electoral), para publicar La conformidad,
de Cass R. Sunstein y Yo, el pueblo, de Nadia Urbinati; o el COSCYT
(Consejo Sudcaliforniano de Ciencia y Tecnología), para publicar Cómo
ganar el premio Nobel, las memorias del científico Peter Doherty.
Porque estos editores dependen casi por completo de su
capacidad de establecer comunidades y vínculos con entidades
culturales, empresariales y gubernamentales, tanto nacionales
como extranjeras. Entidades que, como explicó Jazmina Barrera,
de Antílope, tienen sus propios objetivos, su propio sentido de
urgencia, y sus burocracias.
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Por otra parte, es imposible hablar de relaciones de coedición
en México sin mencionar el papel de la Dirección General de
Publicaciones (DGP), originalmente creada como una instancia
del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) con la
misión promover la creación literaria y alentar el crecimiento de la
industria editorial en México a través de un programa de publicaciones
propias y coediciones que distribuían las tareas y prespuestos con
otras instituciones, órganos de la misma Secretaría de Cultura o casas
editoriales particulares (Secretaría de Cultura, 2016).
De las editoriales que conformaban subgrupo analizado,
sólo Cuadrivio había publicado títulos durante el periodo en el que
la DGP formó parte de Conaculta, mientras que algunos de los
otros editores se habían beneficiado de algunas de las convocatorias
para el fomento editorial promovidas una vez que la dependencia
se transformó en la Secretaría de Cultura en 20158. No obstante,
cuando se realizaron las entrevistas ya era patente un generalizado
sentimiento de desamparo por la disminución de convocatorias
o el aumento de la burocracía que impedía aplicar para obtener
financiamiento público:
Cuando empezamos a hacer libros había apoyos de coedición de la
Dirección General de Publicaciones que ya no existen. [...] Y ese ha
8 A finales de 2018 se anunció la fusión de la Dirección General de
Publicaciones (DGP) y de la red de librerías Educal con Fondo de Cultura
Económica. Sin embargo, en el anteproyecto que concretaría la fusión enviado
por la Consejería Jurídica de la Presidencia a la Comisión Nacional de
Mejora Regulatoria a la DGP se la eliminaba como «unidad administrativa»
de la Secretaría de Cultura y desaparecían también las 15 atribuciones que
le correspondían. Así, al Fondo de Cultura Económica se transferirán «los
derechos y obligaciones, recursos presupuestarios, derechos de autor, archivos,
acervos y demás documentación, en cualquier formato, que se encuentren bajo
resguardo de la DGP» (Ochoa Sandy, 2023).
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�Ana Verónica Guerrero Galván (Universidad Gestalt de Diseño) / Una macroanalítica
de la edición

sido un cambio muy radical, porque nos hemos dado cuenta de que
con las cosas como están el día de hoy en el mercado del libro no es
posible hacer libros. [...] Desde que el gobierno dejó de apoyarnos,
han sido las universidades como la Universidad de Nuevo León,
la Universidad del Estado de México, la Universidad Veracruzana,
la Autónoma Metropolitana o la UNAM, las que han conectado
libros con nosotros (Jazmina Barrera, Antílope, diciembre 2022).

Esta última declaración puede ayudar a echar luz sobre
aquello detectado en la Figura 6 y mencionado al final del apartado
anterior: mientras el volumen y el alcance de colaboración de
entidades como el Fondo de Cultura Económica o la Secretaría
de Cultura se retrae, todo indica que las editoriales universitarias
están tomando un papel predominante como nuevas socias de la
edición, especialmente en áreas como la literatura contemporánea,
las ciencias sociales o las artes.
Conclusiones
El objetivo de este artículo, y de otros que puedan encontrar en
la metodología y las herramientas aquí propuestas una alternativa
para futuras investigaciones, no es reemplazar los métodos
humanísticos tradicionales de investigación. Como se ha demostrado
anteriormente, la labor de los historiadores del libro y la edición es
más relevante que nunca, al igual que el uso de fuentes como las
entrevistas a informantes seleccionados o las memorias de actores
relevantes; sin embargo, el uso de datos —cuya disponibilidad
en las cantidades necesarias para bosquejar una narrativa visual
todavía es reciente— puede ayudar a ampliar la comprensión de
fenómenos poco explorados; al mismo tiempo, puede contribuir a
atraer la atención a otros nuevos, como muestra el análisis de los
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-121

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mecanismos de coedición en un sector específico del ecosistema
editorial nacional. De igual manera, el uso de herramientas de
visualización como Gephi, que facilitan el trabajo de cálculo de
ciertas variables, hace posible que los investigadores se concentren
en ofrecer explicaciones para las señales detectadas.
Sin embargo, esto no quiere decir que este camino sea del
todo sencillo. Como muestra el apartado sobre la descripción de la
metodología aquí seguida, este acercamiento exige al investigador el
desarrollo de nuevas habilidades digitales, entre las que se encuentran
la detección y escrutinio de fuentes digitales de información,
el conocimiento de cómo usar herramientas adecuadas para su
recolección, preprocesamiento y combinación con otras fuentes
de datos complementarias y su manipulación, para ofrecer una
narrativa con los datos resultantes. Éste es un camino en el que
los investigadores más avezados en el campo de las humanidades
digitales ya han avanzado considerablemente, y esta es una invitación
para que más investigadores de la edición se involucren en proyectos
similares.

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241

�Dosier
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Tras la conciencia de los bytes: reflexiones para
editar con marcado XML-TEI
In pursuit of byte awareness: reflections on editing
with XML-TEI markup
Agustín Rodríguez Hernández
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa
Ciudad de México, México
agustin.rodriguez@xanum.uam.mx

Resumen. La irrupción de las herramientas digitales trajo nuevos retos
a todas las áreas del conocimiento. Sin embargo, las ciencias sociales y
las humanidades tienen un desafío mayor al no asociarse de inmediato
en el imaginario colectivo con áreas del conocimiento donde las ciencias
computacionales sean una herramienta que facilite su trabajo. Por el
contrario, me parece que hay una concepción más o menos extendida que
desea enfrentar estas disciplinas teniendo como referente aquello que se
acerca más a aspectos humanos de aquellos que lo alejan o enajenan a una
forma de trabajo poco empático, frío y distante. Es necesario señalar que
estas formas de pensar no sólo se extienden en el profesorado, sino que
llegan a permear en el alumnado con mucha frecuencia. De este modo, se
han desdeñado formas de conocimiento, técnicas de trabajo y herramientas
de análisis que pueden ser útiles tanto para las ciencias sociales como las
humanidades. A continuación, presento una serie de reflexiones sobre la
labor editorial y la forma cómo las nuevas tecnologías modifican el modo
de trabajo y de concepción de algunos elementos que parecen estar dados
de suyo cuando se habla de editar.
Palabras clave: edición, edición digital, ciencias computaciones.

242

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Abstract. The emergence of digital tools has brought new challenges to
all areas of knowledge. However, the social sciences and humanities face
a greater challenge in not being immediately associated in the collective
imagination with areas of knowledge where computational sciences are a
tool that facilitates their work. On the contrary, it seems to me that there
is a more or less widespread conception that wishes to confront these
disciplines using as a reference that which is closer to human aspects than
those that distance or alienate them to a form of work that is not very
empathetic, cold and distant. It is necessary to point out that these ways
of thinking are not only widespread among teachers, but also very often
permeate students. In this way, forms of knowledge, work techniques
and analysis tools that can be useful for both the social sciences and the
humanities have been disdained. Below, I present a series of reflections on
the editorial work and the way in which new technologies modify the way
of working and the conception of some elements that seem to be given
by themselves when talking about editing.
Keywords: editing, digital editing, computer science.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

243

�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

¿Qué es un texto?
Quizá no sea exagerado ir a las entrañas mismas de la palabra
con la intención de buscar su esencia, el núcleo que pueda guiar
la disertación sobre su ser e importancia. Texto proviene del latín
textus que hace referencia a la trama, al tejido (RAE, s.f.).1 En este
sentido, el texto es un encuentro de fuerzas, el punto de contacto
entre el ir y venir de un movimiento que, si bien no es infinito, tiende
a la eternidad. El movimiento de la mano para entrelazar el tejido es
un elemento clave. Hay una voluntad de marcar un camino, de crear
un patrón que al final pueda convertirse en un elemento práctico:
pasa de la materialidad del hilo, de la singularidad de los elementos,
a la materialidad de la prenda, a la construcción de un producto
entreverado. Habría que señalar, aunque parezca obvio, la necesidad
de que una persona guíe el proceso. Esta visión es la que posibilita el
diseño, el tamaño, así como las características planeadas y fortuitas
de la prenda al final. Es decir, el texto, desde su definición más
esencial, subraya la importancia de tener una guía para completar
el proceso.
Si se atiende la primera definición de la RAE, se apreciará
que la materialidad del texto no es tan sencilla de delimitar ni
tampoco de asir. Según la RAE, un texto es un “Enunciado o
conjunto coherente de enunciados orales o escritos” (2014). Desde
aquí se marca otra dificultad: así como el tejido tiene hilos, texturas
1 Es necesario que recordar, como lo hace José Enrique Martínez
Fenández, que “La palabra textus —asegura Segre (1985, 367)— no se impone
en latín hasta Quintiliano, como uso figurado del participio pasado de texere,
“tejer”. La palabra ‘texto’ desarrolla, por lo tanto, una metáfora que ve ‘la
totalidad lingüística del discurso como un tejido’; son palabras de Segre, a
quien seguimos en estas líneas” (2001: 16).

244

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

y diferentes formas de entrelazarse a lo largo de la pieza, el texto
tiene elementos constitutivos. Este mismo fenómeno que sucede
a nivel macro, sucede a nivel micro, pues los enunciados también
tienen elementos compositivos que se pueden seccionar en palabras
y éstas en letras. Sin embargo, pareciera poco adecuado admitir que
un texto es una aglomeración de estos componentes mínimos. Falta
en esa perspectiva la mano que lleva la aguja y el hilo, la voluntad de
mantener un movimiento constante cuya voluntad guíe el producto
final. Falta la guía que dé coherencia, sentido y estructura y que, en
realidad, sea quien construye el texto. Como menciona Martínez
Fernández, el texto “será entonces ‘el resultado de un trabajo de
lectura/transformación operado sobre el espacio textual’, trabajo
que tiene como objetivo no sólo significar algo inherente al propio
espacio, en cuanto actualización del lenguaje […], sino poseer
sentido” (2001: 29). De este modo, el texto adquiere una función,
un propósito y un objetivo.
Sobre la primera acepción de la RAE, me parece necesario
subrayar que las formas de representación que refiere se relacionan
con la letra, con lo cual otros elementos de comunicación, ya sea
visuales, sonoros no orales, audiovisuales quedan fuera de esta
acepción. Este aspecto será particularmente valioso para comprender
cómo este elemento constitutivo, que bien se podría llamar mínimo,
es relevante; sin embargo, es pertinente señalar que por sí mismo es
difícil que transmita un mensaje o tenga un significado del cual dar
parte. Por el contrario, es la relación de esta unidad con otras de su
misma categoría lo que hará posible esta construcción.
Ahora bien, la dificultad no termina al reconocer los distintos
elementos que constituyen un texto. Hay diferentes materialidades
en las cuales puede existir, a saber: rollo, pergaminos, códices, libros,
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

historias de tradición oral.2 La palabra, ese primer entramado de
letras con un significado y sentido claro, encuentra distintos modos
de acoplarse a estas distintas formas de presentación. A pesar de que
la mayoría de estas materialidades del texto contienen letras sobre
una superficie, es importante señalar que cada una propone una
manera diferente de leer, bien por la manera en la que se despliega,
bien por el grado de participación de quien se enfrenta al texto. Por
ejemplo, en el caso del rollo, quien lo lee tendrá que desdoblarlo, de
tal forma que habrá una parte que aparezca mientras otra se oculta.
Si en este caso hipotético hay escuchas, la forma de recepción del
texto será diferente a quien sostiene el rollo y con su palabra da a
conocer lo que está escrito. En un libro físico, quizá la forma de leer
más extendida, hay una constante interacción entre las páginas y la
persona que se enfrenta a ellas. No sólo para pasar las páginas y dar
continuidad al ejercicio de la lectura, también es posible que ponga
el dedo sobre los renglones para mantener el hilo del discurso, quizá
deje algún objeto entre las páginas si necesita cambiar de actividad o,
incluso, en aquellas obras con notas a pie de página requerirá bajar la
mirada para esclarecer aquel punto que puede resultar obscuro para
el entendimiento de la obra. Para quien lee en una pantalla digital, las
2 Remito aquí al significativo esfuerzo que realizan Clayton McCarl,
Lyn Hemmingway, Stacey Lowey-Ball, et al., con sus estudiantes de español
que permite abrir el concepto de texto y que favorece la reflexión sobre el
término y sus materialidades: “Trabajar con documentos de archivo, o con
imágenes digitales de ellos, invita a los alumnos a pensar en la materialidad
de los textos, y en los procesos de autoría y de transmisión textual […]. Se
trata de una oportunidad para pensar en el rol fundamental de las letras en la
formación de las culturas hispánicas. Trabajar con ciertos tipos de textos, como
los documentos notariales de la época colonial, les ayuda a los estudiantes a
entender la escritura formulaica y ceremonial que se conserva hasta hoy en día
en algunos documentos y correspondencias oficiales” (2023: 18).

246

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

necesidades y las posibilidades como el texto pueden presentarse,
incluso fluir, y ser distintas. En este caso, se pueden tener otros
elementos visuales, audiovisuales o auditivos que enriquezcan la
experiencia de lectura.
Por tanto, coincido con Susanna Allés cuando muestra que el
texto va más allá de una forma de presentación del documento. En
edición crítica, como lo trabaja Allés, se puede asociar a testimonio y
así partir de que el texto “corresponde a la idea abstracta del contenido
de ese documento, creado por y para una comunidad de lectores
(2019: 25). De tal modo que el texto sea una suerte de resultado
por asir, una concreción por buscar para lo cual los elementos que
se entretejen serán esa suerte de documentos-testimonio que son
muestra concreta de la abstracción a la que se refiere el concepto.
¿Qué es editar?
En principio, y de forma coloquial, editar se asocia con la labor
de quien corrige un texto o hace anotaciones ortotipográficas sobre elementos a mejorar en una obra. Si se retoma la definición
de la RAE, se observará que se refiere a “publicar por medio de
la imprenta o por otros procedimientos una obra, periódico, folleto, mapa” (2014). Quizá la palabra más importante en esta definición sea “publicar”. La misma institución propone como primera
definición para este concepto:“Hacer notorio o patente, por televisión, radio, periódicos o por otros medios, algo que se quiere hacer llegar a noticia de todos” (2014). Es sugerente cómo el trabajo
que se realiza casi de forma anónima o en la que las personas involucradas en el proceso pocas veces tienen protagonismo sea tan
importante. El trabajo desde los escritorios ya sea trabajando con
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

computadoras o con papel y plumas o lápices de colores se lleva hacia un auditorio del que se sobreentiende está esperando el producto
que se le ofrece. Por ejemplo, hay personas que buscarán, ya sea en
formato impreso o digital, el periódico para enterarse de las noticias
más relevantes del día, conocer aspectos sobre la actualidad de su
región o afición preferida. Otra reflexión pertinente es la que propone Peter Ginna, al recordar que “el origen latino de ‘editar’, edere
[…], ‘sacar’ o ‘proponer’, es útil para ampliar nuestro entendimiento
de esa labor. Los editores toman la obra de los autores y la ponen ante los
lectores” (2022: 17).3 De algún modo, recuerda la acción de dar a luz
un contenido que es importante para una comunidad lectora.
Es un buen momento para dar un paso atrás y preguntarse
quién decide lo que se va a poner en circulación, de quién depende
llevar al público un texto. La respuesta llevará a pensar en una persona
editora y me parece que no hay equívoco en esta aproximación. Si
bien hay una serie de factores que pueden influir en la decisión
como el medio en el cual se muestra el texto, el público al que va
dirigido, las tendencias del mercado sobre qué tipo de texto acapara
más la atención, entre otros factores. Hay también la posibilidad de
llevar una visión, una apuesta sobre cuál es el texto que se cree hace
falta que llegue al público. Este es el trabajo de la persona editora.
La carencia del texto no se limita tampoco a la información; los
libros de texto quizá sean el mejor ejemplo. Hay una gran cantidad
de información sobre acontecimientos de historia patria en cada
país, por ejemplo, pero la manera en el que ese texto se presenta
y los elementos que lo acompañan, paratextos tradicionales o más
modernos, dan una experiencia de interacción diferente con el texto.
3

248

El subrayado viene del original.
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Retomando la analogía del tejido, se pudiera pensar en un caso
hipotético, donde hay muchas prendas para cubrirse del frío, pero
aún puede haber un personaje que se dedique a tejer que proponga
un aspecto diferente, puede ser en el tipo de material que usa, el
diseño, la manera de utilizarlo y que, al ver la necesidad que hay en
el público de este producto, lo ponga en circulación.
La tarea de quien edita radica en favorecer que el texto
que hace falta en el mundo llegue con las mejores condiciones
posibles hacia al público que va dirigido. En la actualidad, se tienen
distintas herramientas que permiten una interacción diferente con
el texto y que la experiencia de la persona que interactúa con él se
complemente con otros elementos. Esta interacción puede suceder
tanto con ediciones digitales como en aquellos repositorios digitales,
donde incluso un mismo texto puede llegar a tener diferentes formas
de presentación.4
Es necesario señalar que hay una forma particular de edición
que se dedica a pensar de forma crítica el texto para proponer al
público interesado una materialización de un documento que puede
ser construido desde la base de varios testimonios, que puede
presentar una serie de variantes al tomar en cuenta la historia textual
por la que ha pasado o, incluso, se puede llegar a dar el caso de
un documento cuyas notas a pie de página refieran a elementos
léxicos o que favorezcan la lectura. Este tipo de edición tiene a la
crítica textual como el método sobre el cual se basa su forma de
trabajo. Alberto Blecua explica que “la crítica textual es el arte que
4 Recomiendo la lectura de Baraibar, A. (ed.). (2014). Visibilidad y
divulgación de la investigación desde las humanidades digitales. Experiencias
y proyectos. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra para una
muestra representativa de ejemplos y experiencias sobre este asunto.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

tiene como fin presentar un texto depurado en lo posible de todos
aquellos elementos extraños al autor” (1983: 18-19). Para Alejandro
Higashi, es la
…disciplina que se encarga, con el apoyo de disciplinas auxiliares
como la Paleografía, la Codicología, la Bibliografía analítica, la
Crítica genética y otras, del estudio de la Tradición textual de
una obra con el propósito de formular la Hipótesis de trabajo
más adecuada para la constitución del Texto crítico y del aparato
crítico de una obra. (2013: 316)

Por su parte, Patrick Sahle propone que “Editions are
created by the best experts in a field. They establish reliable
sources for research, authorize and canonise certain readings, and
thus channel and frame our perception of history, literature, art,
thinking, language, etc.” (2016: 1). En este sentido, es importante
destacar que el conocimiento de cada una de las áreas, combinado
con la experticia en filología da una serie de pasos que conforman
esta forma de trabajar. De tal manera que la concreción de esa idea
abstracta, que es el texto, no se basa sólo en el puro instinto de quien
propone la edición, sino en una serie de elementos que se conjugan
para dar paso a la edición crítica.
Para la crítica textual, Higashi da el nombre de hipótesis de
trabajo “a la explicación razonada sobre la génesis y transmisión de
una obra, apoyada en evidencia empírica y en suposiciones, y que se
expresa como un sistema complejo de decisiones tomadas respecto
al Texto crítico y el Aparato crítico” (2013: 329-330). Se puede tener
la certeza que el camino que ha llevado a la presentación del texto tal
cual se tiene se debe a un proceso de reflexión, estudio, investigación
y propuesta de lectura que se desea presentar al público lector. En
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este sentido, editar es también una responsabilidad, una apuesta al
futuro y un compromiso con quienes se acercarán al texto. Como
muestra del compromiso y las diferentes formas de presentar el
texto al público se pueden mencionar las 16 definiciones que el
autor da para “Edición”, que abarcan diversas perspectivas y formas
de trabajo.5
La encrucijada de caminos que se entretejen al usar
herramientas tecnológicas propicia la necesidad de la comunicación
entre distintas áreas del conocimiento. Esto implica no sólo tener la
apertura para trabajar con profesionales de distintas formaciones,
sino que quien edita tenga también la disposición para aprender, al
menos un poco, de cada una de las especialidades involucradas en
la edición. De este modo, se forma un grupo interdisciplinario, no
sólo por la aglomeración de áreas de trabajo, sino por la voluntad de
poner al servicio de un mismo objetivo el conocimiento propio en
diálogo con el de otros. Como Paul Spence ha señalado:
El concepto de edición como una actividad individual y autónoma,
aislada de otros procesos de la investigación, se ve cada vez más
reemplazado por otro paradigma más colaborativo donde las líneas
de división entre preparación de una edición, su publicación, su
difusión y su lectura empiezan a borrarse o verse sustituidas por
nuevas divisiones y parcelación de tareas y actividades. (2014: 61)

De este modo, se aprecia la complejidad de la labor
editorial y de la necesidad de tener una hipótesis de trabajo que
sea la guía principal del trabajo, la meta y el camino por el cual el
tejido textual se despliega. Así, se logrará propiciar una lectura más
5

Cfr.: 318-323.

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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

comprensible y que destaque la profundidad y riqueza del texto en
cuestión.
Editar con ayuda de herramientas tecnológicas
Cuando por primera vez se acerca una persona interesada al mundo
de la computación y se pregunta cómo puede apoyar al trabajo de
las humanidades, los conceptos, las herramientas y las novedades
hacen que todo aquello parezca escrito en otro idioma y, en muchas
ocasiones para quienes son hispanohablantes, lo está. Sin embargo,
bien vale la pena dar una suerte de paso atrás para observar el
panorama con una mejor perspectiva y relacionar los conocimientos
que ya tiene una persona estudiosa de la literatura y la edición
respecto a las nuevas tecnologías.
En este orden de ideas, sería importante tomar conciencia
sobre la relación que se tiene con el libro impreso. Hay una cierta
expectativa al acercarse a él; en principio, puede ser que se vea la
portada y en las letras que se encuentran ahí, haya cierto mensaje
que indicará quizá cuál es el título, si se trata de una traducción,
si es un libro de autoría única, o si es un libro coordinado; otro
dato que se puede encontrar ahí, por ejemplo, es la editorial. Al
abrir el libro, hay más información, a saber, el título, la página legal,
donde se menciona a quién pertenecen los derechos de libro y si se
permite su reproducción o no; en este apartado, algunos presentan
su clasificación para su ubicación en la biblioteca. Además, se
encontrará el índice y, en su caso, subtítulos, cuando esto sucede de
forma gráfica se puede identificar que la información se organiza
con una cierta jerarquía que facilita la lectura, la comprensión y, por
tanto, la codificación. Esta distribución entre niveles jerárquicos, y
con aspectos particulares que se destacan de forma gráfica, se puede
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extender hacia la distribución de los párrafos y su contenido, por
ejemplo, citas de autoridad, estrofas, versos, notas a pie de página,
entre otras. Esta distribución y jerarquización que sucede con el
libro impreso, también se encuentra en el mundo digital.
Las marcas en el mundo digital necesitan también su lenguaje,
es decir, necesitarán un cierto acomodo, una cierta distinción para
identificar las particularidades de cierto tipo de texto y mostrarlas
para subrayar la especificidad del texto con el que se está trabajando.
Esto implica establecer comunicación entre quien está editando y la
computadora para lograr que el texto que se aloja en el mundo digital
pueda ser transmitido hacia el público lector que tiene especial interés
en él. Uno de los lenguajes más utilizados para lograr este objetivo
es XML siglas para Extensible Markup Language. Es necesario, en
primera instancia, conceptualizar que tiene una estructura lógica,
un orden en el que sus elementos constitutivos deben aparecer y
que esto da orden y sentido al trabajo que se realiza en este medio.
Si se considera que estos requisitos son indispensables también
para la comunicación en un idioma, se apreciará que hay un cierto
conocimiento previo, al menos de la estructura y la lógica que está
detrás del lenguaje. Con este reconocimiento, se puede facilitar el
inicio del trabajo con XML.
Al igual que hay una serie de instituciones que describen
la estructura y el uso de los idiomas, también hay un grupo de
personas que han propuesto formas de trabajo con XML con la
intención de que sean lo más claras posibles por todas las personas
que se interesan por utilizar este lenguaje y, de este modo, se facilite
su estudio y puesta en práctica. En este sentido el consorcio TEI
—siglas de la Text Encoding Initiative— ha realizado un trabajo por
demás destacable; no sólo propone una guía para el uso de estas
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253

�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

herramientas, sino que propicia el diálogo y la colaboración de
quienes trabajan con proyectos de esta naturaleza.
Es probable que uno de los elementos más conocidos de este
tipo de lenguaje sea la etiqueta (tag). Pensar en poner etiquetas a una
parte del texto para destacar algún aspecto, permite relacionar esta
actividad del mundo digital con la que colación de post-it, por ejemplo,
al hacer una lectura con un libro físico. Esto también se puede asociar
al subrayado con un marcador cuando se repasan notas de lectura
o apuntes. Es decir, hay un símil entre una actividad conocida y
una nueva manera de hacerlo, al acercarse a XML, para indicarle al
programa que hay cierto elemento que es necesario organizar de un
modo específico, ya sea para destacarlo o jerarquizarlo.
Las reglas que plantea el consorcio TEI, en relación con el
uso del lenguaje XML, facilitan la comunicación de quien edita con la
computadora, pero en líneas arriba del presente texto planteé que el
objetivo es llevar una obra a un público lector. Dentro de estas personas
se pudiera encontrar también alguien que quiera estudiar y extraer
ciertos datos del texto. El etiquetado que se ha hecho en esta iniciativa
facilita que esto sea posible y que se pueda localizar información
sugerente para un posible análisis. La función del etiquetado en este
sentido permite tener un lenguaje en común entre quien edita, la
computadora, y quien lee, con lo cual se pueden replicar ciertos pasos
de la investigación en diferentes partes del mundo y tener grupos de
colaboración tanto locales, naciones e internacionales. Como indica
Rosa Borges, “el archivo hipertextual o la hiperedición es el resultado
de un trabajo crítico e interpretativo, en el cual se alinean recursos
informáticos y propósitos filológicos para presentar los textos, en
sus testimonios y versiones, como centros provisionales, todos con la
misma importancia, sin jerarquizarlos” (2021: 62).
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El marcado XML-TEI permite ordenar el texto desde la
perspectiva de la hipótesis de trabajo de quien edita.6 En principio,
hay un lenguaje con una estructura con cierta gramática que da orden
y facilita distinguir, mediante el marcado, una categoría textual, por
ejemplo: título, índice, párrafo, entre otros. Se puede pensar también
en aquellos aspectos paratextuales que influyen en el texto principal,
por ejemplo, autor, si hay traductor, quien realiza el diseño de la
portada, los datos informativos que se encuentran en la página legal
de un libro impreso. Estos elementos son los metadatos del libro,
cuya definición “datos que nos hablan de otros datos” (Universidad
Nacional Autónoma de México, 2017, Catálogo de metadatos, párr.
1) pudiera no ser muy descriptiva, si no se toma en cuenta que esta
experiencia también se hace en el mundo analógico cuando se pone
especial atención en la página legal. Es decir, cuando nos acercamos
a las nuevas tecnologías con la conciencia de la experiencia previa,
se puede facilitar la compresión de esta nueva manera de trabajar.
Regularmente, cuando se tiene el oficio de la lectura como
una profesión, hay una serie de pasos que parecieran ineludibles,
ya sea por un interés genuino, por la costumbre o quizá buscando
6 Dada su experiencia y el trabajo que realizan con sus estudiantes,
Clayton McCarl, Lyn Hemmingway, Stacey Lowey-Ball, et al., han podido
constatar que “la edición de textos es una actividad que proporciona a los
estudiantes oportunidades para mejorar su capacidad de pensamiento crítico.
La transcripción, el marcado, la regularización y otros aspectos del proceso
editorial requieren que los estudiantes tomen decisiones a base de evidencias
textuales y reglas generales que no siempre se ajustan a cualquier situación. Para
enfrentarse a tales problemas, los estudiantes necesitan elegir entre diferentes
opciones o desarrollar nuevas soluciones, y justificar aquellas acciones” (2023,
párr., 15). Este esfuerzo es particularmente notable dado que, en principio,
no están trabajando bajo la perspectiva de la edición crítica o anotada, sino
desde el aprendizaje del español, lo cual muestra también las distintas aristas
didácticas y pedagógicas que pueden llegar a tener estas herramientas.
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

algún dato que pudiera dar pistas sobre alguna investigación, es
decir, hay una manera de leer que tiende a ser muy metódica. Por
ejemplo, el ya referido caso de leer la página legal. Aquí se apreciará
a quién le pertenecen los derechos del libro, de la portada; en caso
de que sea una reimpresión o una primera edición, incluso, aunque
quizá en público no se acepte, repetirá uno para sí mismo “ah, es
una reimpresión”. Dado que son algunos de los caminos por los
cuales se aprecia el devenir del texto no sólo desde la perspectiva y
demanda de los lectores, sino también desde la apuesta del mundo
editorial. En caso de ser una primera impresión, incluso podría
haber un comentario del tipo “ah, es una joya”.
La relación de los estudios y de las personas apasionadas por
los libros y la lectura inicia, pues, desde antes del texto mismo. Hay
una habilidad para retrasar la lectura que marca la construcción del
horizonte de expectativas y que configura un contexto previo para
la obra que se está a punto de conocer. Otros datos que importan y
que esta página aporta son, por ejemplo, el año de edición, el lugar
y la editorial, datos fundamentales cuando se está construyendo la
bibliografía de cualquier trabajo académico. Desde etapas tempranas
de la formación profesional se pone al alcance del estudiantado
una serie de información que debe aprender a apreciar, organizar y
esquematizar para darle claridad a sus ideas, para valorar a quienes
aportan a su conocimiento y una serie de reglas estructuradas que
permiten su comunicación con otras personas con intereses en común
que bien pueden estar a su lado o en alguna otra parte del mundo.
Al pensar en metadatos, al menos en un inicio, quizá valga
la pena no correr en primera instancia hacia los parámetros ya
establecidos, y bastante funcionales, de Dublin Core. El riesgo de
iniciar el camino por este rumbo es llegar a perderse en la vasta
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cantidad de información y sentir agobio por no llegar a comprender
la lógica detrás de las categorías. Es fundamental que quien tiene
el deseo de convertirse en humanista digital, o que ya lo sea, no
piense su labor como una cuestión mecánica de presionar botones o
mover información de izquierda a derecha o rellenar espacios vacíos
en categorías de un lenguaje de programación. Por el contrario,
es esencial asumir la responsabilidad de llevar el hilo, entretejer
este nuevo texto, de saber que es importante que una caja de
herramientas se llama “agujas”, otra “hilos” de cierto color, y que
incluso es necesario tener el espacio para los sobrantes. Hay que
recuperar la experiencia previa, por ejemplo, la que se da al leer la
cuarta de forros, el pie de imprenta, y mostrar cómo todo aquello
que quizá por descuido se pasa por alto, es de un gran valor para
mostrar los entresijos y costuras con los cuales se puede valorar de
mejor manera el texto que se tiene a la mano.
El encabezado del marcado TEI es muestra clara de
cómo la página legal se traslada hacia la estructura del lenguaje de
programación. Cuando hay la oportunidad de utilizar programas
con licencia de pago como Oxygen se puede pasar de largo la primera
propuesta de código anidado que presenta la interfase. Por supuesto,
si se utiliza un programa de acceso abierto como Visual Studio Code,
por ejemplo, las complicaciones aparecen en la misma forma del
tópico más tradicional de la escritura: la pantalla en blanco o, en este
caso, en negro, según el gusto del usuario. Hay algunos talleres en
línea que se pueden consultar sobre el Marcado TEI. En español,
quien se ha destacado y ha propuesto una labor relevante en este
aspecto es la Asociación Argentina de Humanidades Digitales, pues
ha hecho un espléndido trabajo para llevar este conocimiento a una
gran cantidad de personas interesadas. Sin embargo, si un usuario
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

con poca experiencia se acerca a aprender sobre este tema, se dará
cuenta que los talleres, aunque abiertos al público son restrictivos
en cuanto al material que se comparte. Es decir, el archivo sobre el
cual se trabaja se comparte sólo con aquellas personas inscritas en
el taller. De ahí la necesidad de seguir trabajando en la difusión y
formación de profesionales en esta área.
La forma de trabajo con la máquina puede dar otras
posibilidades en tanto a la presentación final del texto. En caso
de que se vaya a publicar como página de internet este lenguaje
se relacionará con el lenguaje HTML y CSS. Siguiendo la analogía
que se ha propuesto con el mundo del libro impreso, éste sería el
momento de diálogo con otras disciplinas no sólo la filología, sino
el diseño gráfico, el diseño y la producción editorial. Es decir, el
texto no sólo abarca el contenido per se, sino también la manera
como se presentará al público lector. Me parece que estos elementos
dan las claves suficientes para asegurar, junto a Clayton McCarl, Lyn
Hemmingway, Stacy Lowey-Ball, et al., que “la edición digital es una
actividad interdisciplinar que ha cobrado importancia en décadas
recientes, no solo por las oportunidades que presenta para recuperar,
preservar, y diseminar la herencia cultural, sino también porque nos
ayuda a imaginar y crear el futuro de las humanidades” (2023, párr.
1). De este modo, hay también un camino crítico de trabajo que
valora las raíces y que se adapta a nuevos espacios con la intención
de dar continuidad y futuro al trabajo de las humanidades, y que se
acompañe de las nuevas tecnologías.
Marcar el texto, proponer una lectura
En este punto quizá sea necesario plantear por qué la edición con
marcado TEI se relacionaría con la edición crítica o anotada. Es
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importante subrayar que entre ambas hay una diferencia importante
tanto metodológica como teleológica; sin embargo, la lógica que
está detrás es la de presentar un texto con ciertas características
y ciertos elementos destacados a un público lector. Por tanto, hay
una propuesta de lectura que puede venir acompañada o no de un
estudio general que dé el contexto mínimo para entender de mejor
manera el texto. Para Flor Aguilera:
…las ediciones anotadas se caracterizan por ir acompañadas
de una advertencia editorial, donde se explican o se justifican
los criterios que se tomaron par la edición de la obra, y de un
estudio introductorio, encargado de esbozar el contexto histórico,
el contexto cultural y el contexto literario-estilístico de un
determinado autor y su obra. (2022: 142)

Parece insoslayable en el trabajo con el texto la labor de una
persona que tome decisiones, ya sea para buscar la reconstrucción
de un texto a partir de varios documentos, como suele sucede en la
edición crítica, o para dar guías de lectura que ayuden a entender de
mejor manera el texto como en la edición anotada.
La lectura que se propone desde estas herramientas
tecnológicas puede llegar a ser muy enriquecedora para quienes se
acerquen a ella. Es bien sabido de ediciones críticas impresas que
llegan a tener los manuscritos o mecanoescritos previos que dieron
pie a la obra que se presenta. Algunas otras se destacan por el trabajo
filológico previo, algunas más se precian de tener notas lexicográficas
que apoyan la lectura y permiten un mejor entendimiento de ciertos
pasajes. Ahora es necesario imaginar la posibilidad de tener todos
estos elementos en una sola edición y que sea la persona lectora, no
el formato de presentación, quien decida cuál de estos elementos
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

serán los más convenientes para su lectura o su investigación, cuando
sea el caso. Como presentan José Luis Bueren y Lucía Cotarelo:
En la edición crítica de La dama boba del grupo de investigación
prolope, por ejemplo, se ofrece un acceso simultáneo a cuatro
versiones de la obra: el manuscrito autógrafo, un impreso
autorizado por el autor, una copia posiblemente ilegal y la propia
edición crítica del grupo. Además, se ofrece la posibilidad para
cada una de ellas de ver la versión facsimilar o la transcripción. Es
decir, su edición crítica digital permite leer hasta siete versiones de
La dama boba. (2019: 88)

Así las posibilidades de lectura se multiplican, al igual que
los caminos por los cuales se puede estudiar y comprender de mejor
manera la obra y las relaciones y comunicación que plantea con textos
tanto de su época como aquellos a los que dio pie. Las propuestas
de edición con estas herramientas tendrán también la pretensión de
llegar a un público más amplio, dada la diversidad de textos que ofrece
sobre una obra en particular. Finalmente, es necesario plantear que la
tarea que quizá aún queda por hacer es la de aprender a leer en estos
nuevos formatos para sacar el mayor provecho al trabajo de edición
que está detrás de la presentación de la página electrónica y de los
blancos y negros que se presentan en ella.

Bibliografía:
Aguilera Navarrete, F. E. (2002). La edición anotada como proyecto
de rescate de patrimonio intelectual mexicano. El caso
Colección Lecturas Valenciana. En F. E. Aguilera Navarrete
(coord.), La edición crítica y la edición anotada: consideraciones
teórico-metodológicas en torno a la literatura mexicana (pp.139168). Universidad de Guanajuato.
260

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

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TTHub. Text Technologies Hub: Recursos sobre tecnologías del texto y
edición digital. https://TTHub.io/aprende/introduccion-a-tei/
Baraibar, A. (ed.). (2014). Visibilidad y divulgación de la investigación desde
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Publicaciones de la Universidad de Navarra
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siglo XX: experiencias de un grupo de investigación. (an)
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Bueren Gómez-Acebo, J. L., y Cotarelo Esteban, L. (2019).
Aproximaciones a la edición y la literatura digital. Revista de
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rhd.vol.4.2019.25953
Ginna, P. (2022). La labor del editor: El arte, el oficio y el negocio de la
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McCarl, C., Hemmingway, L., Lowey-Ball, S., Menéndez, S. y Wilson
Aranguren, G. (2023). La edición digital como espacio
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the Text Encoding Initiative, 16. https://doi.org/10.4000/
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Autónoma de México, Instituto de Investigaciones
Filológicas, Seminario de Edición Crítica de Textos,
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�Agustín Rodríguez Hernández (UAM) / Tras la conciencia de los bytes

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Vega. Texto, Literatura, Cultura, 20, 47-83. http://dx.doi.
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262

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-122

�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos
Sobre la Inteligencia Artificial en “Maniac” de
Benjamin Labatut
Literary-Philosophical Paradigms and Imaginaries
on Artificial Intelligence in “Maniac” by Benjamin
Labatut
Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad de Monterrey
Monterrey, México
ruben.gutierrezg@udem.edu

Sobre Labatut, su obra y el propósito de este artículo
Apenas a un año de su aparición, Maniac de Benjamín Labatut
(2023) se ha convertido en un éxito literario. Sea debido a la
prosa innovadora de su autor o a la influencia que el tópico de las
implicaciones éticas de la ciencia y tecnología ha cobrado en la
actualidad, resulta evidente que nos encontramos ante una obra
no sólo de una extraordinaria calidad literaria, sino también ante
una obra clave para pensar las problemáticas actuales acerca de la
ciencia y la tecnología, y en especial, de las tecnologías emergentes
de Inteligencia Artificial (IA).
263

�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

Benjamín Labatut nació en Rotterdam, la tierra del
humanista Erasmo, en el año de 1980. Según la biografía que la
editorial Anagrama (2023) ha adjuntado en sus obras: Pasó su
infancia en la Haya y a los catorce se estableció en Santiago de Chile,
motivo por el cual ostenta la doble nacionalidad holandesa y chilena.
Algunas de sus obras como La Antártica empieza aquí (2012), Un
verdor terrible (2020), La Piedra de la Locura (2021) y Maniac (2023) han
cobrado relevancia internacional debido a su abordaje literario con
implicaciones filosóficas acerca de las relaciones entre la historia, la
ciencia y la tecnología.
Es importante señalar que la carrera literaria de Labatut ha
sido objeto de numerosos premios y condecoraciones que lo sitúan
como una de las promesas de la literatura contemporánea. La crítica
literaria internacional se ha desbordado en elogios respecto a su
obra, tales como los que se muestran en la más reciente edición de
su obra en la editorial Anagrama al respecto de Maniac:
Monstruosamente bueno. Se lee como un oscuro mito fundacional
sobre la tecnología moderna, pero con el ritmo de un thriller”
(Mark Haddon). “Brillante, peculiar en el mejor sentido de la
palabra. Te deja sin aliento” (Sasha Marianna Salzmann). “Labatut
es ese fenómeno cada vez menos común. Incluso más que Un
verdor terrible, MANIAC es una obra de belleza oscura, inquietante
y singular” (Becca Rothfield, The Washington Post). (Labatut, 2023).

El objetivo de este artículo es presentar cómo la creación
literaria de Labatut y sus intuiciones en torno al tema de los
alcances y límites de la IA se encuentran enmarcadas en las disputas
antropológicas y de filosofía de la mente que se han dado desde la
modernidad en Occidente. En el caso de nuestro autor, encontramos
un posicionamiento de clara demarcación entre el pensamiento
264

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-111

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

humano y el de los sistemas operativos de IA desde una perspectiva
literaria.
El análisis filosófico-literario que se propone en el siguiente
artículo se sitúa de manera especial en el último apartado de la novela,
titulado Lee o los delirios de la inteligencia artificial, el cual hace referencia
al acontecimiento real del encuentro entre el jugador profesional de
Go1 Lee Sedol y el sistema operativo AlphaGo, llevada a cabo entre
el 9 y el 15 de marzo de 2016,2 y que supuso un acontecimiento
trascendente para comprender las revoluciones informáticas de
nuestra época.
La pretensión del artículo es la de establecer algunos
paralelismos y vinculaciones entre la narrativa creada por Labatut
en Lee o los delirios de la inteligencia artificial con algunas de las
problemáticas en torno al problema mente-cerebro, la consciencia
y la inteligencia de las máquinas, tal como han sido planteadas en
las disputas de la filosofía de la mente contemporánea. Con apoyo
del análisis de las teorías de algunos filósofos de la mente como
Putnam y Searle, se pretende establecer la tesis según la cual los
planteamientos narrativos de Labatut ilustran a la perfección los
paradigmas actuales acerca de los alcances y límites de la IA desde
una perspectiva literaria.
1 Según la Enciclopedia Britannica (2024), el famoso juego chino
Go, se remonta a milenios de antigüedad. Es un juego de estrategia de gran
complejidad, mayor que el ajedrez, en el que los jugadores deben conquistar el
mayor territorio posible colocando piedras blancas y negras sobre un tablero.
Por corresponderse con la tradición oriental, no es tan conocido en Occidente.   
2 El encuentro de cinco juegos entre el sistema operativo AlphaGo,
desarrollado por Deep Mind, y Lee Sedol fue real, y los resultados del
mismo se corresponden fielmente con la narrativa de Labatut. La memoria
histórica del encuentro puede encontrarse en la web: https://web.archive.org/
web/20160225112928/http://www.deepmind.com/alpha-go.html
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-111

265

�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

El método a seguir es analítico y sintético. Se pretende
abordar análisis conceptuales de los términos filosóficos clave en
la discusión del texto de Labatut desde la filosofía de la mente,
conceptualizar las propuestas hasta su desarrollo actual para luego
extraer conclusiones filosóficas relevantes y aplicables sobre los
alcances y límites de la IA a la luz de los planteamientos literarios,
entendiéndose este proceso como una crítica filosófico-literaria a la
razón tecnológica.3
¿Pueden pensar los ordenadores? Turing y los antecedentes del
funcionalismo computacional
Toda la problemática de interés filosófico relativa a la cuestión
moderna de la IA puede rastrearse hasta algunas cuestiones
filosóficas clave y de larga tradición intelectual en Occidente; a saber,
el antiguo problema mente-cuerpo, el problema de la emergencia
de la consciencia y la discusión sobre el concepto y los atributos
del término inteligencia, como propiedad exclusiva o no de los
seres humanos, así como su eventual desarrollo en las máquinas o
sistemas operativos.
3 En lo que respecta a nuestro conocimiento y alcance, encontramos
estudios literarios, mayoritariamente reseñas, sobre la obra literaria de
Benjamin Labatut. Entre ellos destacan el ensayo Las partículas elementales
de Benjamin Labatut de Pedro Pablo Guerrero, publicado en la revista Latin
American Literature Today; la reseña Mano de Dios. La visión infernal de la
física teórica de Benjamin Labatut de Richard Lea, publicado en la revista The
Times Literary Supplement; y el artículo: The intrusion of Gaia in Un verdor
terrible (2020) by Benjamín Labatut del profesor Aníbal Gabriel Carrasco de
la Universidad de Concepción, Chile. Sobre Maniac, objeto de análisis de este
artículo, destacan la reseña Los delirios de la razón de Julio José Ordovás,
publicada en la revista Letras Libres, y el artículo The other Physicist, Review
of The Maniac by Benjamin Labatut de Guy Stevenson, publicado en la revista
Literary Review.

266

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-111

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Estas problemáticas pertenecen por derecho propio a
la llamada filosofía de la mente y se abordan desde esta perspectiva
como los ejes vectores del análisis propuesto. Pensar en ellas implica
adentrarse en los acercamientos que, al menos desde la Modernidad,
se han dado a partir de Descartes, pasando luego por los empirismos,
materialismos, funcionalismos y otras corrientes que han buscado
explicar la aparición o emergencia de la consciencia mediante el
desarrollo de procesos físicos, orgánicos o funcionales, sin recurrir
a instancias externas de explicación como las de las tradiciones
antiguas.4
El abordaje de este antiguo problema cartesiano y las
respuestas que se han dado al mismo cobran especial relevancia
para cualquier análisis relacionado con las cuestiones en torno a
la IA. Esto se debe a que la supuesta eventual emergencia o no
de un “pensamiento”, “inteligencia” o “consciencia” autónoma en
las máquinas o sistemas operativos depende en gran medida de las
concepciones que se tengan sobre la naturaleza de la inteligencia o
la consciencia humanas.
En lo respectivo a la cuestión de la IA, objeto de análisis
de este artículo debido a su vinculación con la obra de Labatut,
esta antigua problemática mente-cuerpo, transformada en mentecerebro, supone una reflexión más moderna que surge con los
escritos e investigaciones de los informáticos, tecnólogos y
4
Respecto al problema mente-cuerpo, para los empirismos y
materialismos de cualquier tipo resulta evidente que ya no podemos hablar
de la mente como algo ligado al “espíritu”, como lo habían hecho las antiguas
tradiciones que, desde el orfismo, el pitagorismo y el cristianismo, concebían
este concepto como una entidad separada del mundo físico y perteneciente,
por tanto, a un mundo “espiritual”. La filosofía contemporánea de la mente
descarta de antemano cualquier explicación de este tipo.  
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pensadores como Alan Turing (1912-1954), John McCarthy (19272011), Marvin Minsky (1927-2016), Allen Newell (1927-1992) y
Herbert Simon (1916-2001), entre otros. La apuesta teórica de estos
pensadores por la emergencia de sistemas operativos de tal potencia
que podrían algún día rivalizar con las capacidades humanas de
pensamiento autónomo y creativo deviene relevante para nuestro
análisis, tal como se explicará a continuación.
Alan Turing, informático y matemático británico, se destaca
como paradigmático, considerado uno de los fundadores de la
informática moderna. En su célebre artículo Computing Machinery and
Intelligence, publicado en la revista Mind, plantea la célebre cuestión:
¿Pueden pensar las máquinas?” (Turing, 1950). Para responder a esta
interrogante, Turing propone en su artículo el ya conocido juego de
la imitación, en el cual “Un juez humano mantiene una conversación
con un humano y una máquina. Si el juez no puede distinguir cuál es
cuál, entonces la máquina pasa la prueba” (Crepeau, 2022).
Esta cuestión planteada por Turing acerca del pensamiento
de las máquinas detonará todo el pensamiento posterior y marcará
el derrotero a seguir por los filósofos de la mente posteriores,
especialmente los funcionalistas computacionales, de los que se
hablará más adelante. La razón de esto estriba en que la máquina
de Turing,5 planteada por él mismo como “una computadora
5 De Mol (2021) define a las máquinas de Turing como: “dispositivos
computacionales abstractos simples destinados a ayudar a investigar el alcance
y las limitaciones de lo que se puede calcular. Las “máquinas automáticas”
de Turing, como las denominó en 1936, fueron concebidas específicamente
para el cálculo de números reales. Hoy en día, se las considera uno de los
modelos fundamentales de la computabilidad y la ciencia informática teórica”.
No hay nada más acerca de la máquina de Turing que las series infinitas de
estados, inputs, outputs y la tabla de la máquina que relaciona causalmente los
elementos anteriores.”

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universal, capaz de hacer lo que cualquier computadora posible
puede hacer, todo cálculo posible” (Rodríguez, 2006, p. 55), no
está condicionada para su operación al sustrato material de la
máquina, sino sólo a la operatoria lógica de la misma. Tal y como
lo explica Rodríguez (2006):
La descripción lógica de una máquina de Turing, o sea la
especificación de las instrucciones que integran su “tabla”, no
da entrada bajo ningún concepto a la precisión de la naturaleza
física de los estados computacionales cuya sucesión controla el
programa (…) Una máquina de Turing es una máquina abstracta,
que puede realizarse en una variedad de modos prácticamente
infinita: se abre así la posibilidad a una funcionalización de la
mente humana. (55).

Siguiendo esta línea de pensamiento inaugurada por Turing,
John McCarthy, programador informático estadounidense a quien
se adjudica la creación del término “Inteligencia Artificial” en la
Conferencia de Darmouth de 1956, y, por tanto, considerado uno
de sus padres fundadores, afirmaba en su artículo Ascribing mental
qualities to machines: “Atribuir ciertas creencias, conocimientos, libre
albedrío, intenciones, conciencia, habilidades o deseos a una máquina
o programa de computadora es legítimo cuando dicha adscripción
expresa la misma información sobre la máquina que expresa sobre
una persona”. (McCarthy, 1979: 1).
Esta afirmación de McCarthy es clave, pues ilustra a la perfección
la pretensión de estos padres fundadores de alcanzar una IA fuerte,
la cual fue descrita por Searle en su artículo Minds, brains and programs,
como aquella en la que “el computador no es una mera herramienta
en el estudio de la mente; más bien, un computador programado
apropiadamente es realmente una mente, en el sentido que se puede
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�Rubén Gutiérrez Guajardo (UDEM) / Paradigmas e Imaginarios Literario-Filosóficos

decir que los computadores con los programas apropiados pueden
literalmente comprender y tener otros estados cognitivos” (Searle,
1980:1).6 En este sentido, McCarthy es consciente que estas cuestiones
se enmarcan en terrenos filosóficos, especialmente en relación con la
comprensión de la noción de inteligencia: “Muchos de los problemas
filosóficos de la mente toman una forma concreta cuando uno toma
en serio la idea de hacer que las máquinas se comporten de manera
inteligente […] cuestiones que hasta ahora sólo se habían considerado
en relación con las personas.” (McCarthy, 1979: 2).
Por su parte, Marvin Minsky, otro de los considerados padres
de la IA, en su artículo Step Toward Artificial Intelligence, propone un
análisis sobre las posibles capacidades que estos sistemas operativos
podrían llegar a alcanzar: “Estoy seguro de que tarde o temprano
podremos reunir programas de gran capacidad de resolución de
problemas a partir de combinaciones complejas de dispositivos
heurísticos, múltiples optimizadores, trucos de reconocimiento de
patrones, álgebras de planificación, procedimientos de administración
recursivos, y similares”. (Minsky, 1961: 27). A su vez, continúa
afirmando que, aunque sea difícil encontrar en estos programas de
principio el “asiento de la inteligencia”, no es razón para descartar
otras maneras más complejas de entender la inteligencia que,
eventualmente, puedan corresponderse con los ordenadores.7
6 La contraparte de la IA fuerte, es decir, la IA débil, será definida como
aquella en la cual, “el valor fundamental del computador en el estudio de la
mente radica en que nos brinda una herramienta muy poderosa. Por ejemplo,
nos permite formular y poner a prueba hipótesis de manera más rigurosa y
precisa que antes” (Searle, 1980: 1). En consecuencia, la IA fuerte será
postulada como equivalente a una IA general que puede abarcarlo todo y la IA
débil como específica de algunas tareas.
7

270

En este sentido es fundamental la apreciación de Minsky: “Pero no
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Finalmente, Allen Newell y Herbert Simon resultan claves en
la comprensión de las disputas en torno a la capacidad de alcanzar
máquinas pensantes. En su artículo Computer science as empirical inquiry:
Symbols and search de 1976, postularán su hipótesis del sistema de
símbolos físico, la cual sostiene, siguiendo a Martínez-Freire (2001),
que “un sistema de símbolos físico tiene los medios necesarios y
suficientes para la acción inteligente general” (90). De manera que
la consecuencia al respecto de los ordenadores, que también operan
con símbolos, puede vislumbrarse lógicamente.
Por ser de capital importancia, conviene aclarar a qué se
refieren Newell y Simon siguiendo a López de Mántaras (2018):
Un sistema de símbolos físicos consiste en un conjunto de
entidades llamadas símbolos que, mediante relaciones, pueden ser
combinados para formar estructuras mayores y que pueden ser
transformados aplicando un conjunto de procedimientos. Estos
procedimientos pueden crear nuevos símbolos, crear y modificar
relaciones entre estos […] Estos símbolos son físicos en tanto
que tienen un sustrato físico-electrónico (en el caso de los
ordenadores) o físico-biológico (en el caso de los seres humanos).
(45).

Por lo tanto, de acuerdo con esta hipótesis, ya sea que en el
caso de los ordenadores, los símbolos se realicen mediante circuitos
electrónicos digitales o, en el caso de los humanos, mediante redes de
neuronas, lo importante no es la naturaleza de este sustrato (chips o
neuronas), sino el procesamiento de los mismos, o como lo llamará
debemos permitir que nuestra incapacidad para discernir un lugar de inteligencia
nos lleve a concluir que, por tanto, las computadoras programadas no pueden
pensar. Porque puede ocurrir lo mismo con el hombre, como con la máquina, que,
cuando finalmente comprendamos la estructura y el programa, el sentimiento de
misterio (y de autoaprobación) se debilitará.” (Minsky, 1961: 7).  
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más adelante el primer Putnam8, la función a manera de algoritmo
del procesamiento de la información.9
Así pues, con estos presupuestos tanto de Turing como
de los demás padres de la IA, podemos comprender mejor la tesis
del funcionalismo computacional, que emerge como clave en las
disputas de la filosofía de la mente contemporánea. De la respuesta
que se le dé a esta tesis, depende la cuestión misma de la eventual
emergencia de inteligencia en las máquinas.
Desarrollo posterior de la cuestión de Turing y
los padres de la IA: del funcionalismo al emergentismo
Los planteamientos de Turing y los padres de la IA, especialmente
los de Newell y Simon, acerca de la inteligencia o pensamiento de las
máquinas detonaron el desarrollo posterior de los estudios no sólo
en la informática y ciencias computacionales, sino también en la
filosofía de la mente. Uno de los planteamientos más importantes es
el del funcionalismo computacional, que se presenta a continuación
y constituye un elemento clave del análisis propuesto.
De acuerdo con Rescorla (2020): “la teoría computacional
de la mente sostiene que la mente es literalmente un sistema
8 Decimos “Primer Putnam” porque las posiciones filosóficas de este
autor varían a lo largo del tiempo.
9 Como bien lo explica Martínez-Freire (2001): “Por otra parte, resulta
claro que la hipótesis de símbolos físicos se aplica por igual a la psicología
cognitiva y a la inteligencia artificial. En efecto, un sistema de símbolos es
una descripción abstracta tanto de un sujeto humano o animal como de un
computador. En todos estos casos cabe hablar de unidad de entrada (receptores),
unidad de control con sus operadores, memoria y unidad de salida (motores). Y
también en todos estos casos cabe hablar por igual de sujetos procesadores de
información”. (92).  

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informático” en el que las diferencias de sustratos físicos no
representan un obstáculo desde una perspectiva que prima la
“función” y no la “materia” del pensamiento:
Por supuesto, los sistemas informáticos artificiales están hechos
de chips de silicio, mientras que el cuerpo de carne y hueso.
Pero la teoría sostiene que esta diferencia disfraza una similitud
más fundamental, que podemos capturar a través de un modelo
computacional de estilo Turing. Al ofrecer un modelo de este
tipo, prescindimos de detalles físicos. (5).

Esta teoría del funcionalismo computacional tendrá uno
de sus primeros representantes en el mundo filosófico con Hilary
Putnam (1926-2016), quien en su artículo Minds and machines, postula
en síntesis que “los estados internos de conciencia son estados
abstractos, que se definirían por funciones análogas a las tablas de
máquina o programas de una máquina universal de Turing” (Putnam,
1960: 384). Así pues, como señala Ruiz (2020), “el funcionalismo
queda manifiesto en que los procesos mentales devienen de naturaleza
computacional ya que constituyen funciones mediadoras entre las
entradas sensoriales (inputs) y las salidas motoras (outputs)”. Todo
esto, con independencia de la naturaleza de los sustratos materiales,
ya que se prima únicamente la función.
La terminología empleada por Putnam referente al
“hardware” cobra especial relevancia y utilidad para comprender
mejor la teoría del funcionalismo computacional, la cual se entiende
bien mediante el binomio hardware-software. Como explica García
(2001): “La mente es como un programa de ordenador y un programa
puede ser ejecutado en cualquier hardware lo suficientemente
potente. Se puede estudiar la mente (el programa o software) con
independencia del hardware, en este caso el cerebro.” (280).
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Como puede observarse, este primer Putnam sigue el
mismo hilo argumentativo planteado por Turing. Lo fundamental
es la función del cerebro, es decir, el software, de manera que las
máquinas podrían llegar a ser capaces de realizar actividades que los
cerebros o softwares realizan si fueran suficientemente avanzadas.
Así pues, tanto para Turing como para el primer Putnam y el
funcionalismo computacional, deberíamos enfocarnos más en las
entradas y salidas de datos, que, en la sangre y los nervios, o el
cableado y los transistores internos; es decir, en el software y no en
el hardware.
Putnam continuó sosteniendo su teoría del funcionalismo
computacional durante varios años. Todavía en su texto Reason, Truth
and Histoy, lo vemos sostener su célebre argumento antichovinista,
según el cual, una vez supuesta que la única diferencia reside en la
organización funcional, no podemos descartar la inteligencia de las
máquinas: “Ahora bien, como no seas un “chovinista del carbono
y el hidrógeno” que piense que el carbono y el hidrógeno son
intrínsecamente más conscientes, ¿por qué no podrías decir que el
robot es una persona cuyo cerebro ocurre que tiene más metal y
menos hidrógeno y carbono?” (Putnam, 1981: 96).
Queda así conceptualizada por Putnam la “realizabilidad
múltiple”, que postula que “una única clase mental (propiedad,
estado, evento) puede ser realizada por muchas clases físicas distintas”
(Bickle, 2020).10 Con esto queda consumado teóricamente el anhelo
10 En este sentido, como afirma Rodríguez (2006): “Si la consciencia
suponemos que no queda atrapada en la organización funcional, idéntica en el
robot y en mí, entonces queda automáticamente remitida a la constitución física
concreta. Pero como la realización física es abierta, múltiple, la consciencia
dejaría de tener ningún sentido especificable, se tornaría completamente
absurda. Luego de algún modo debe estar recogida en la organización

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de los padres fundadores de la IA, ya que en este funcionalismo
computacional nos encontramos ante una especie de reduccionismo,
que al prescindir del “misterio de la consciencia” se decanta por una
comprensión acerca de la plausibilidad de “dispositivos mecánicos
que reciben inputs (argumento de la función), los elaboran
aplicándoles reglas algorítmicas, los “computan”, y emiten outputs
verbales y conductuales (valor de la función). (Rodríguez, 2006. 57).
Antes de explicar las razones por las cuales Putnam abandonó
esta ortodoxia funcionalista que se ha descrita anteriormente, es
preciso apuntar que el funcionalismo computacional, según varios
autores, puede ser visto como una especie de reduccionismo
fisicalista al tratar de reducir lo psicológico a lo funcional. En otras
palabras, las funciones que describen los estados mentales ignoran
la complejidad de la interacción de la mente con la realidad de la
historia, el lenguaje y la cultura. Siendo precisamente por esta razón
que Putnam no mantuvo su postura original durante mucho tiempo.
Para finales de la década de los ochenta, en paralelo a sus
desarrollos en filosofía del lenguaje, experimentó una retractación
de su postura funcionalista original cuando llegó a la conclusión
de que la realizabilidad múltiple pasaba por alto un elemento clave
para comprender las relaciones de la mente con la realidad, el de la
referencia a un marco de interpretación más complejo que no puede
reducirse a meras funciones abstractas separadas del contexto. Como
explica Ruiz (2020), “la clave está en que el concepto de referencia
trasciende los sistemas físicos concretos y solo puede ser entendido
en términos culturales o relacionales más amplios, lo que invalidaría
el diseño de estructuras computacionales individuales” (p. 11). En
este sentido, explica Rodríguez (2006):
funcional” (57).
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Jamás podremos llegar a poseer el Algoritmo Maestro para la
interpretación porque es de todo punto imposible llevar a cabo
la “valoración” de todos los posibles modos de conceptualización
de los seres humanos en todos sus lenguajes y todas sus culturas,
y en todas las formas de fijación de creencias. Por no decir nada,
evidentemente, de las posibilidades inimaginables de los lenguajes
y culturas no humanos. (63).

Así pues, este abandono del funcionalismo, se sustentará
sobre la premisa de la insuficiencia del mismo debido a la reducción
fisicalista que lleva aparejada, sin que esto implique, a juicio de
Rodríguez (2006) “ninguna metafísica de interés más allá de los
conceptos de superveniencia y emergentismo” (60). Precisamente, serán
estos últimos conceptos los que las nuevas corrientes de filosofía
de la mente adoptarán, especialmente en las contribuciones de John
Searle (1932-).
Finalmente, esta crítica de Putnam al programa funcionalista
tendrá amplias repercusiones en torno al tema de la IA, ya que, al
descartar la posibilidad de comprender la mente meramente como
un programador informático, debido a las razones mencionadas
anteriormente, también se descarta la empresa de desarrollar una
IA fuerte que pudiera igualar las características humanas. 11 En este
sentido, si alguien sostuviera que un eventual descubrimiento de
11 Como él mismo lo explica en The Threefold Cord. Mind, Body and
World: Los materialistas tienen razón al insistir en nuestra naturaleza
incorporada (embodied), tienen razón al insistir en que la conexión de la mente
y el cuerpo es demasiado íntima como para que tenga algún sentido hablar de
“espíritus desencarnados” (…) Pero se equivocan cuando su cientificismo los
lleva a afirmar que sólo podemos pensar nuestra mente como algo que actúa
en y a través de nuestros cuerpos con la condición de reducir los términos
de la psicología natural a los términos de la física, la química, la física, la
neurología, la ciencia computacional (Putnam, 1999: 149).    

276

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todas las funciones de la mente (lo cual Putnam considera imposible
por la complejidad de la referencialidad) y, por consiguiente, la
replicación en una IA fuerte mediante una reducción fisicalista, se
encontraría con esta respuesta del filósofo: “Decir que la ciencia
tal vez algún día encuentre el modo de reducir la conciencia (o
la referencia, o lo que sea) a la física, es aquí y ahora, lo mismo
que decir que tal vez la ciencia haga algún día no sabemos qué, no
sabemos cómo” (Putnam, 1999: 173).
De la misma manera que el último Putnam, el profesor
John Searle, también se opone a la reducción funcionalista de
la inteligencia y su pretensión de equiparar la conciencia con un
sistema computacional, expresada como la creencia de que “si
logramos identificar los inputs y los outputs explícitos de determinado
estado funcional sería posible reproducirlo en una máquina”
(Santamaría &amp; Sánchez, 2017: 450). Searle desarrolla esta postura a
través de su teoría del naturalismo biológico postulada en su obra El
Redescubrimiento de la Mente, según la cual:
Los fenómenos mentales están causados por eventos
neuropsicológicos del cerebro y son a su vez rasgos del cerebro
(…) Los eventos y procesos mentales son parte de nuestra
historia biológica en la misma medida en que lo son la digestión,
la mitosis, la meiosis o la secreción de enzimas. (Searle, 1996: 15).

En este sentido planteado por Searle, podemos hablar de un
“emergentismo” donde “el cerebro causa los fenómenos mentales
conscientes a manera de propiedad emergente de las funciones
superiores del cerebro (en especial lo correspondiente a la neocorteza” (Santamaría &amp; Sánchez, 2017, p. 451). Searle postula además
que la conciencia es propiedad de la emergencia de lo mental, siendo
una causa superior del holismo cerebral:
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La existencia de la conciencia puede ser explicada por las
interacciones causales entre el cerebro a micro-nivel, pero la
conciencia misma no puede ser deducida o calculada a partir de la
mera estructura física de las neuronas. (Searle, 1996: 122).

Por otra parte, no podemos pasar por alto que, en su crítica
al programa funcionalista, Searle retoma también la cuestión del
significado y el lenguaje, al precisar que, los ordenadores serían como
alguien encerrado en la Habitación China12, el famoso experimento
mental que pretende probar la invalidez del test de Turing al
demostrar teóricamente que los ordenadores carecen de inteligencia
real ya que su capacidad se limita a procesar o manipular cadenas de
símbolos siguiendo directrices incorporadas en su software, lo que
les permite comprender la sintaxis, pero no la semántica.
A pesar de las críticas al funcionalismo computacional que
hemos descrito anteriormente, es importante no perder de vista que,
en el contexto de las discusiones históricas sobre filosofía de la mente
y los intentos de responder al problema cartesiano, el funcionalismo,
según Santamaría y Sánchez (2017), “era la teoría que terminaba de
una vez por todas con la misteriosa mente al hacerla equivalente a
procesos algorítmicos de cómputo” (p. 460) y a su vez por supuesto,
de posibilitar toda la discusión acerca de simular o hablar de
pensamiento inteligente en las máquinas que se explicaría solamente
por los procesos algorítmicos mediadores entre inputs y outputs.
12 Sobre las implicaciones filosóficas que tiene el experimento de la
habitación china puede consultarse el artículo de la Enciclopedia de Filosofía
de Stanford: Cole, David, “The Chinese Room Argument”, The Stanford
Encyclopedia of Philosophy (Summer 2023 Edition), Edward N. Zalta &amp; Uri
Nodelman (eds.), URL = https://plato.stanford.edu/archives/sum2023/entries/
chinese-room/  

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De Literatura y Filosofía en Maniac de Labatut
Este artículo sostiene la tesis de que Labatut esboza claramente,
desde la literatura, un marco epistémico claro acerca de los alcances
y límites de la IA. Este marco epistémico, que ha permanecido
invariable a pesar de las revoluciones tecnológicas de las últimas
décadas, sugiere la imposibilidad, al menos por el momento, de que
las máquinas alcancen una verdadera inteligencia según el paradigma
humano. No obstante, Labatut, deja abierta la posibilidad de nuevas
interpretaciones de la inteligencia, susceptibles de ser abordadas
de forma radicalmente distinta a la propuesta por la antropología
convencional.
Como se ha señalado al inicio de este artículo, el análisis
literario de la obra Maniac se enmarca en la última parte de la
obra titulada Lee o Los delirios de la inteligencia artificial. Esta sección
comienza con un prólogo en el que se narra la historia del famoso
juego oriental Go, equivalente al ajedrez occidental, y donde Labatut
se hace eco del mito de “el legendario emperador Yao”, inventor
del juego (Labatut, 2023, p. 299). Posteriormente, se detallan
aspectos biográficos de Lee Sedol, apodado La piedra fuerte, quien es
reconocido como “maestro del Go 9.º dan, el jugador más creativo
de su generación, y el único ser humano que ha vencido a un sistema
avanzado de inteligencia artificial durante un torneo profesional…”
(303) Es importante destacar que en este capítulo se destacan los
méritos y reconocimientos que Lee Sedol ha alcanzado como
jugador más destacado de Go en la época contemporánea.
En cuanto a estos méritos, encontramos algunos muy
significativos, como el hecho de que desde los trece años practicaba
durante doce horas al día en la Academia Internacional de Go de
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Corea, el ganar el 12º Campeonato Nacional de Go Infantil, siendo
el ganador más joven de dicho torneo a los ocho años, competición
en la que “demostró el estilo salvaje, violento e impredecible que lo
volvería famoso” (304). Además, convertirse en el jugador más joven
en alcanzar el 9º dan, el nivel más alto posible (307), entre otros logros,
destacando siempre su habilidad eminentemente racional de concebir
las innumerables combinatorias probabilísticas del juego del Go:
La principal fortaleza de Lee Sedol (…) [eran] sus jugadas
únicas, fruto de la habilidad que Lee Sedol desarrolló tras pasar
tanto tiempo como pudo practicando su don de leer el tablero
completamente vacío, mirando hacia el futuro para imaginar los
múltiples senderos que se bifurcan a partir de los movimientos
más humildes y sencillos. (306).

Es importante señalar que Labatut, al retratar los rasgos
biográficos de Lee Sedol, hace hincapié no sólo en los rasgos
profesionales que lo destacan como jugador del Go, sino también
en aspectos que reflejan su condición humana, con todos sus
anhelos, esperanzas e ilusiones. Labatut describe así las aspiraciones
de Sedol: “Quiero pasar a la historia como una leyenda viva. Quiero
ser la primera persona que la gente asocie con el Go. Quiero que mis
partidas perduren, se estudien y admiren como obras de arte” (307).
Por otra parte, son notables las referencias al juego practicado
por Sedol como una creación “única” de la raza humana, con toda la
carga no sólo lógica y racional, sino también estética:
En juegos como el ajedrez y el shogi se empieza con todas las
piezas sobre el tablero, pero en el Go se empieza con el vacío, se
empieza con la nada, y luego los jugadores van añadiendo blanco
y negro sobre el tablero, y crean una obra de arte. La infinita
complejidad del Go, toda su belleza, brota de la nada. (308).

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En el mismo sentido, la perfección y grandeza del Go como
creación humana se compara con el orden cosmológico, al que en la
filosofía clásica se le atribuyen características teleológicas de orden
y perfección:
Lee respondió que el Go era, ante todo, una forma de entender
el mundo: su infinita complejidad era el mejor espejo de cómo
funcionaba nuestra mente, mientras que sus acertijos y laberintos,
aparentemente insondables, lo convertían en la única creación
humana capaz de rivalizar con el orden, la belleza y el caos de
nuestro universo. (310).

Inclusive estas comparativas entre dimensiones estéticas y
cosmológicas culminan en la narrativa de Sedol con la afirmación y
asociación del juego del Go con la “mente de Dios”:
Si alguien fuese capaz de comprender el Go totalmente- y con
eso no me refiero solo a las posiciones de las piedras y la forma
en que se relacionan entre sí, sino también a los patrones ocultos,
prácticamente imperceptibles, que surgen por debajo de esas
formaciones cambiantes-, creo que sería lo mismo que entrar en
la mente de Dios. (310).

Como queda de manifiesto en la presentación del Go
realizada en la obra, al destacar la complejidad y belleza del
juego, Labatut lo posiciona como arquetipo de creación humana
que engloba todo su potencial de racionalidad y creatividad. Al
mismo tiempo, lleva al lector a una comparativa ineludible con las
aspiraciones de los sistemas operativos de IA, que, aún con toda su
complejidad, devienen carentes de estas dimensiones.
Posterior a esta descripción del Go como la creación
“suprema” del ingenio humano, Labatut procede a describir a Alpha
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Go, el sistema operativo que será el contrincante de Lee Sedol en la
legendaria batalla narrada en la obra. Es importante señalar desde
ahora que la creación de AlphaGo tiene como protagonista a Demis
Hassabis, “un niño prodigio del norte de Londres” (312), quien,
motivado por su afición al ajedrez y al darse cuenta de su propia
inteligencia y capacidad, emprende la creación de dicho sistema
operativo.
Resulta de particular interés el hecho de que, para Labatut,
todas las reflexiones de Hassabis en torno a la creación de esta
IA están vinculadas a un intento de trascender los límites de la
inteligencia humana. Vemos cómo, después de preguntarse por su
propia capacidad e inteligencia, así como por su habilidad de cálculo y
anticipación, características esencialmente humanas (317), Hassabis
plantea la siguiente reflexión sobre el futuro de la tecnología:
La ciencia del siglo XXI- joya de nuestra corona- progresaba
tan rápido que nos empujaba hacia un precipicio, creando un
mundo nuevo para el cual no estábamos preparados (…) Pronto
alcanzaríamos un punto de quiebre. Nuestros cerebros humanos
nos habían llevado tan lejos como podían. Necesitábamos
algo radicalmente distinto. Una mente capaz de ver más allá de
nuestras limitaciones y penetrar las sombras que nuestros propios
ojos proyectan sobre el mundo. (318).

Esta reflexión será la base de su motivación para la creación
de la IA, que, apenas en semilla en ese momento, se convertirá en
la Deep Mind, el sistema operativo contra el que se enfrentará el
protagonista del capítulo, Lee Sedol. Hassabis expresa su intención
de la siguiente manera: “Ya no deseaba ser el campeón mundial del
ajedrez. Quería algo distinto y mucho más importante: crear una
nueva mente, más fuerte, más rápida y más extraña que todo lo
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conocido. IAG: inteligencia artificial general. El verdadero hijo del
hombre.” (318).
Es importante señalar que, según la narrativa de Labatut,
la preparación de Hassabis para crear Deep Mind se basa en los
estudios que el joven realizó sobre varias disciplinas ligadas a la
neurociencia cognitiva, especialmente en el estudio de las facultades
humanas de la memoria y la imaginación, con la intención de replicar
estos mecanismos en un sistema operativo. Encontramos así una
vinculación expresa con las teorías del funcionalismo computacional
que se han abordado en nuestro marco teórico:
La investigación de Hassabis demostró que las facultades de la
memoria y la imaginación comparten un mecanismo común
arraigado en el hipocampo. “Mi trabajo investigaba la imaginación
como proceso. Quería saber cómo nosotros, los seres humanos,
visualizamos el futuro, y luego ver qué es lo que los computadores
venideros podrán conjurar”, señaló después de publicar sus
resultados. ( 321).

Al narrar el legendario episodio entre Garry Kasparov y la
Deep Blue de 1997, como precedente del episodio de Lee Sedol,
Labatut presenta una narrativa que respalda la tesis de la capacidad
limitada de los sistemas operativos para desarrollar autonomía de
pensamiento, permaneciendo siempre ligados a la operatoria y al
cálculo de probabilidades, por más poderosos que puedan parecer.
En este sentido, en relación con los juegos de entrenamiento de Deep
Blue, se menciona: “Después de todo, IBM había podido estudiar
miles de partidas de Kasparov utilizando su poder informático casi
ilimitado para analizar sus estrategias, aperturas y movimientos
preferidos” (326). Así, tras narrar el episodio de Kasaparov, se
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concluye: “Estos programas no juegan al ajedrez como lo hacemos
nosotros. No dependen de la creatividad ni de la imaginación, sino
que eligen los mejores movimientos utilizando fuerza de cálculo
pura y dura...” (327).
Sobre el cálculo y la probabilística como límite
de la IA en Maniac
En Lee o los delirios de la inteligencia artificial, encontramos la aparición
de las teorías de filosofía de la mente que, al vincularse con el
funcionalismo computacional y sus presupuestos fisicalistas,
posibilitan una hermenéutica en la que el materialismo y la IA
aparecen estrechamente ligados si se supone un mundo lógicomatemático que daría razón de los procesos que hasta ahora se han
considerado exclusivamente humanos:
Mi padre quería conocer la lógica interna del cerebro. El “lenguaje”
que utiliza para funcionar. Quería saber si ese idioma se parecía
a la lógica matemática, su método preferido de pensamiento.
“Cuando hablamos de matemáticas puede que estemos hablando
de un lenguaje secundario construido sobre el lenguaje primordial
que utiliza el sistema nervioso. (266).

La comprensión tanto de mente humana como de la
IA en un marco hermenéutico centrado en la matemática y el
cálculo de probabilidades como único horizonte explicativo
aparece en varios pasajes del capítulo. Por ejemplo, cuando
Demis Hassabis, creador de AlphaGo, se pregunta: “¿Cuál era el
origen de su extraordinaria inteligencia? ¿Por qué podía aprender
de forma tan rápida? ¿Por qué tenía esa relación tan cercana con
los números?” (317).
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Encontramos, sin embargo, una oposición al reduccionismo
fisicalista de la mente humana y, por consecuencia, de sus creaciones,
como el juego del Go, cuando se narra que Sedol en la conferencia
de prensa inaugural declara:
Hay una belleza particular en el Go, y no creo que las máquinas
puedan entender esa belleza. Creo que la intuición humana es
demasiado avanzada para que la inteligencia artificial la haya
alcanzado aún, así que no estoy pensando si voy a ganar o no. Lo
que me preocupa es si voy a ganar cinco a cero o cuatro a uno.
(336).

Se establece así un marco hermenéutico acerca de los
alcances de los sistemas operativos de IA, ligados inexorablemente
al cálculo mecánico de probabilidades, por más poderoso que dicho
cálculo pueda llegar a ser. Este marco, de la misma manera que en
el caso de Deep Blue permanece siempre en la narrativa sobre el
proceder de AlphaGo:
Cada vez que su oponente coloca una pieza en uno de los casilleros
del tablero, el programa construye un árbol de búsqueda: sus
ramas son los posibles futuros que surgen de esa configuración
particular de piezas; el árbol crece hasta llegar al final de la
partida, y el programa simplemente elige una de las ramas como
el resultado que considera más ventajoso (Labatut, 2023: 327).

En este sentido, podemos constatar cómo la obra de Labatut
posibilita en todo momento un marco epistémico de reducción
a probabilística y mecánica con respecto a la inteligencia de los
programas operativos, ya sean de la índole del ajedrez o del Go
lo cual parece reflejar el paradigma antropológico clásico que no
apuesta por una verdadera inteligencia autónoma en las máquinas:
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Mientras que un ser humano utiliza su memoria, experiencia,
intuición, razonamiento abstracto y capacidad de detectar
patrones para interiorizar el tablero en su mente y adquirir una
comprensión del juego, los programas de ajedrez, en cambio, no
necesitan “entender” sino que usan su potencia para calcular,
y luego optan por una jugada siguiendo un conjunto de reglas
establecidas por sus programadores. (327).

La probabilística como límite de la IA se mantiene invariable,
incluso en el supuesto caso del movimiento 37, que aunque a primera
vista podría interpretarse como un destello de “originalidad” y, por
ende, de “superioridad” de AlphaGo sobre el ser humano13 sigue
siendo entendido dentro de un marco de programación basado en
las experiencias humanas con las que el programador humano la
había “entrenado”.
Labatut es siempre consecuente al dejar claro que incluso en los
supuestos golpes “magistrales” del sistema operativo, que parecieran
emular lo humano, lo que subyace sigue siendo la probabilística, la
programación y el cálculo, como se demuestra incluso en la creación
de IA con redes neuronales: “Hassabis y su equipo creían que la única
forma de derrotar a un profesional del más alto nivel era emular la
manera- algo misteriosa y profundamente intuitiva- en que los humanos
jugaban al Go” (353). Por ello, “Para lograrlo, crearon una base de datos
con cerca de ciento cincuenta mil partidas de los mejores jugadores
y la introdujeron en una red neuronal artificial, un complejo modelo
matemático que imita a las neuronas de nuestro cerebro…” (353).
13 Al respecto de este famoso movimiento se narra: “Cuando los
historiadores del futuro observen nuestra época y traten de encontrar el primer
destello de la inteligencia artificial, es muy posible que lo hallen en una jugada
de la segunda partida entre Lee Sedol y AlphaGo, que tuvo lugar el 10 de
marzo de 2016: el movimiento 37”. (340).  

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Respecto a esta forma de operación de AlphaGo entrenada
con redes neuronales, Labatut describe un aspecto interesante que
bien posibilita una reflexión sobre el acercamiento de los sistemas
de IA al desarrollo de una inteligencia particular. Dicho aspecto es
el referente al “aprendizaje profundo”,14 conocido en informática
como una de las tendencias en los desarrollos de la IA. Al respecto,
Labatut comenta cómo se entrena AlphaGo:
A través del ensayo y el error se volvió cada vez más fuerte (…)
A lo largo de esas innumerables partidas (de entrenamiento), su
modelo matemático experimentó miles de millones de ajustes,
mejorando por razones que ningún ser humano podría llegar a
entender, ya que el funcionamiento de una red neuronal artificial
es algo casi completamente opaco para nosotros, porque somos
incapaces de seguir o de comprender los efectos que surgen de
la infinidad de pequeñas modificaciones que el algoritmo realiza
a sus parámetros a medida que se acerca lentamente al objetivo
deseado (354- 355).

En este mismo sentido, encontramos un pasaje sobre una
aparente superación de las capacidades cognitivas del ser humano.
Este pasaje mencionado hace referencia a la “red de valor”
desarrollada por el sistema operativo, según la cual: “analizaba
cualquier configuración de piedras y miraba hacia el futuro,
proyectando el juego hasta el final, para estimar si estaba ganando o
no, y por cuánto” (355). Al respecto Labatut menciona:
14 Tal y como se explica en otro pasaje: Demis Hassabis lo había explicado
antes del campeonato: “Aunque hemos programado esta máquina, no tenemos
idea de que movimientos va a inventar. Son fenómenos emergentes, algo que
surge de su aprendizaje. Nosotros solo creamos los conjuntos de datos y los
algoritmos de entrenamiento. Pero las jugadas que AphaGo imagina no están
en nuestras manos y son mucho mejores de lo que podríamos hacer nosotros
…” (345).   
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Esta capacidad era algo que ningún jugador humano poseía, por
talentoso que fuera, ya que, gracias a esta segunda red, AlphaGo
podía asignar un valor numérico a algo que los seres humanos
solo pueden calcular mediante la nebulosa certeza que nos otorga
nuestra intuición. (355).

No obstante, encontramos que esta superación, aunque
resulta evidente en un sentido cuantitativo, a la manera, por ejemplo,
de la capacidad de cálculo de los sistemas informáticos, sigue estando
limitada sólo al cálculo, por muy avanzado que este sea:
[Los movimientos de AlphaGo] estaban basados en el cálculo
puro: cada una de esas piedras perezosas representaba una
ganancia- minúscula, casi imperceptible- hacia el resultado, pero
su verdadero valor no se apreciaría hasta el final de la partida,
cuando todas funcionaran en conjunto. (358).

Encontramos nuevamente este límite del cálculo en otros
pasajes, como cuando después de una jugada magistral de la inteligencia
de Sedol, el sistema operativo responde en este mismo marco de cálculo
y probabilística: “En la sala de control de Deep Mind, el programador
principal, David Silver, notó que el algoritmo había proyectado
hacia el futuro más de noventa y cinco movimientos posibles tras
la espectacular jugada de Lee Sedol, desarrollando las interminables
probabilidades que se ramificaban a partir de cada uno de ellos.” (367).
Lo mismo ocurre en la última partida: “AlphaGo podía realizar algo
de lo que ningún ser humano era capaz: calcular, con una precisión
absoluta e infalible cuánto territorio necesitaba para vencer” (377).
Sobre la cuestión de “El dedo de Dios”
La narrativa de Labatut en torno al desarrollo de las partidas de
Lee Sedol contra el sistema operativo AlphaGo se torna fascinante,
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pues pareciera representar una historia épica de combate entre
el ser humano y la máquina. Bajo esta perspectiva, podemos ver
desarrollarse el capítulo titulado El dedo de Dios, en el cual encontramos
el cuarto juego en el que Sedol logra vencer al sistema operativo, lo
que implica una victoria de la inteligencia humana sobre la máquina.
En este pasaje, presenciamos una magistral operación de
la inteligencia de Sedol, descrita en el capítulo como “el dedo de
Dios”, “una jugada de los dioses” (365). En un momento en que,
aunque el algoritmo “estimaba su probabilidad de ganar en más
del 70 por ciento” y “nadie podía imaginar una forma de romper
la granítica fortaleza que la computadora había levantado”, la
inteligencia de Sedol lo lleva a realizar una jugada magistral: “Como
un rayo, la piedra 78 de Lee fulminó las fortificaciones de la máquina,
penetrando el centro del tablero con un movimiento de cuña como
nadie había visto antes” (365). Movimiento que desencadena una
serie de respuestas sin sentido por parte de AlphaGo, su posterior
renuncia y la victoria de Sedol en dicha partida.
Esta hazaña de Sedol llevó a que la gente “enloqueciera de
emoción” y que reconociera que “era un movimiento impensable, una
jugada que nadie salvo él habría considerado”. Esta jugada supuso,
por supuesto, un momento épico para la inteligencia humana:
Fuera, en los pasillos del hotel y las calles de Seúl, hombres y
mujeres que no se conocían de antes y que habían estado viendo
la partida se abrazaban y besaban […] como si Lee Sedol no
hubiese logrado esa victoria para sí mismo, sino para todos los
miembros de nuestra especie. (370).

Encontramos también una interesante observación sobre la
capacidad metacognitiva del ser humano, de la que evidentemente
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carece la máquina, cuando después de que Sedol ganara la partida
se sumerge en una serie de reflexiones sobre su propio pensamiento
y actuación: “Pero el hombre que había vencido a la máquina no se
movió de su asiento, sino que continuó analizando las piedras en
el tablero, pensando en alternativas posibles, caminos y senderos
que podría haber recorrido, al igual que lo había hecho en las tres
partidas anteriores” (370)..
Del mismo modo, sobre esta victoria para la inteligencia
humana que se deriva del pasaje del dedo de Dios, encontramos
también una reflexión literaria de sumo interés que posibilita hablar
de una superioridad perenne de la inteligencia humana: “Y esa victoria
significó que aún podíamos defendernos, dar batalla. Con el paso del
tiempo, será más y más difícil vencer a la inteligencia artificial. Pero
ganar esa única partida… fue suficiente. Una vez fue suficiente” (371).
Es importante tener en cuenta que, aunque en varios pasajes
del capítulo se dejan entrever algunas dudas sobre la capacidad
exclusiva o no de ciertos rasgos de la naturaleza humana, como
cuando “Hui llegó a estar convencido de que el algoritmo era capaz
de manifestar una creatividad real, uno de los sellos distintivos
de la inteligencia humana”. (347), posterior al pasaje del dedo de
Dios, encontramos esta característica de la creatividad referida
explícitamente a Sedol y, por tanto, al ser humano:
Incluso la gente de Deep Mind no lograban comprender cómo
Lee había podido crear algo de la nada. ¿Cómo era posible que
un hombre, sin importar cuán inteligente fuera, derrotase a una
máquina capaz de calcular doscientos millones de posiciones en
un segundo? Era una hazaña que pasaría a la historia, la mejor
demostración del genio creativo de Lee Sedol, y algo que toda la
humanidad podía festejar. (372).

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Al cierre del capítulo, encontramos nuevamente esta misma
narrativa sobre la genialidad y creatividad de la mente humana
que, en consecuencia, supera a la de la máquina. Se describe cómo,
después de que el equipo de DeepMind analizara nuevamente la
partida, se busca que el sistema operativo evalúe la jugada del dedo
de Dios mediante las redes de valor y de políticas con base a sus
algoritmos profundos. La narración al respecto es fascinante:
“¿AlphaGo habría jugado allí?”, preguntó Silver mientras encendían
el sistema y lo veían ejercer su vasto poder computacional para
desentrañar las infinitas hebras de probabilidad con que se teje
el futuro. “¿Cuál es la probabilidad que le otorga a esa jugada en
particular?” “Cero punto cero cero cero uno”, respondió uno de
los investigadores más jóvenes del equipo. (374).

Para terminar con una descripción apoteósica de las
capacidades cognitivas humanas: “la jugada de Sedol, había sido
realmente divina, un roce de los dedos de Dios, algo que solo
uno entre diez mil jugadores humanos habría podido imaginar”,
y concluye afirmando: “era algo que se alejaba demasiado de
la experiencia humana, algo que superaba incluso la capacidad,
aparentemente ilimitada, de la inteligencia artificial” (374).
Cuando Labatut narra las apreciaciones y reflexiones de Lee
Sedol al respecto de su experiencia contra AlphaGo, encontramos un
punto sumamente interesante que refleja la tesis defendida en este
artículo y que, a lo largo del marco conceptual, encontramos como
fundamental: la capacidad cognitiva humana y su intencionalidad como
límite para la IA, especialmente sobre aquellos aspectos relacionados
con la experiencia humana y la creatividad, que aún se le escapan:
“No creo que AlphaGo sea necesariamente superior a mí”, dijo.
“Creo que aún hay mucho que los seres humanos pueden hacer
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contra la inteligencia artificial (…) Porque, ya seas un principiante
o un profesional, el Go es un juego que se disfruta. El goce es la
esencia del Go. Y AlphaGo es muy fuerte, pero no puede conocer
esa esencia. (378).

Nuevas fronteras de la razón tecnológica
En el epílogo de la obra titulado El Dios del Go, Labatut narra la
aparición de un sistema operativo renovado y con una potencialidad
nunca antes vista en cuanto a la destreza para el juego del Go. Al
respecto, se menciona “Bajo el apodo de “el maestro”, empezó a
acumular una victoria tras otra. Aparentemente imbatible, ganó
cincuenta partidas de forma consecutiva contra los mejores
jugadores del mundo” (385). Posteriormente, se describe una
partida del nuevo sistema operativo contra un jugador chino
llamado Ke Jie, quien, después de perder la partida, declara: “Para
mí, el maestro es un dios del Go […] Él puede percibir el universo
completo del Go, mientras que yo solo veo un pequeño espacio a
mi alrededor” (386).
La aparición de este sistema operativo (Alpha Zero)
representa aparentemente una forma revolucionaria de concebir
la IA de aprendizaje automático, al grado de parecer un verdadero
desafío en la demarcación sus límites. Al respecto, el mismo Ke Jie
declara: “¿Cuánto más podría mejorar ese programa a través del
autoaprendizaje? Es difícil imaginar cuáles son sus límites. Creo que
el futuro pertenece a la inteligencia artificial” (386).
Posteriormente, encontramos que este nuevo sistema
operativo responde al deseo de sus creadores- en especial de
Hassabis, el creador de Deep Mind, de alcanzar la IA general, que,
como se ha comentado anteriormente, equivale a la IA “fuerte”:
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Hassabis había alcanzado un hito fundamental en su cruzada para
dar vida a la inteligencia artificial general, pero la pregunta que se
había hecho Ke Jie (¿Cuánto más podría evolucionar el sistema
a través del autoaprendizaje?) le roía la conciencia (…) ¿Hasta
dónde podría llegar el algoritmo realmente? (387).

La descripción de los avances de este nuevo sistema
algorítmico es fascinante y sugestiva, ya que describe cómo dicho
sistema, mediando únicamente un algoritmo de autoaprendizaje,
“logró transformarse en la entidad más poderosa que el mundo
haya conocido en Go, sino en el ajedrez y el shogi”. Esto lo logra
únicamente a través de su capacidad algorítmica: “Para todos
estos juegos, esa nueva inteligencia artificial no consideró ninguna
experiencia humana: simplemente le dieron las reglas y la dejaron
jugar contra sí misma […] Su nombre es Alpha Zero” (388).
Podemos afirmar que esta última narrativa acerca de las
capacidades imbatibles de AlphaZero evoca en el lector del texto
no solo el imaginario de qué tan cerca estaríamos de la IA “general”
y “fuerte”, sino también un replanteamiento sobre la posibilidad de
traspasar los límites que, hasta ahora, suponemos que tiene cualquier
sistema operativo de IA.
A manera de conclusión: sobre la perennidad de lo humano
La obra Maniac de Labatut cobra toda su vigencia y actualidad
al plantear cuestiones de primer orden en la reflexión filosófica
contemporánea. Ya sea sobre la perennidad o provisionalidad de
las características atribuibles al ser humano, los alcances y límites
de la comprensión humana acerca de la inteligencia misma, o la
temática de la hipotética singularidad tecnológica, temáticas todas
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que se tornan estimulantes para las Humanidades, ya que plantean
las interrogantes más profundas sobre la esencia del ser humano.
Después de la caída del funcionalismo computacional, las
posturas contemporáneas en filosofía de la mente han favorecido
el emergentismo como la explicación más plausible para abordar el
problema de la consciencia. Este enfoque al establecer la filogénesis
biológica de Searle como un factor indispensable para la emergencia
de la consciencia, excluye de antemano a las máquinas o los sistemas
operativos. En este sentido, los presupuestos filosóficos en la
narrativa de Labatut parecen estar conscientes de ello, aunque sin
cerrarse por completo, como lo refleja la narrativa final acerca de
AlphaZero como una posible alteridad tecnológica.
En esta época de auge de la IA y su manifestación
omnipresente en diversos ámbitos de la vida humana, se plantea que
estamos más cerca que nunca de alcanzar la singularidad tecnológica.
Sin embargo, las disputas acerca de la filosofía de la mente nos
recuerdan que la consciencia humana sigue siendo, hasta el momento,
algo no objetivable. La intencionalidad de la misma sigue revelándose
como algo que trasciende al funcionalismo computacional, aún y con
toda la fuerza de los sistemas operativos actuales de IA, tal como
Lee Sedol “ganó la única partida que importaba” contra AlphaGo.
Tal y como afirma López de Mántaras (2018): “Efectivamente el
éxito de sistemas como AlphaGo, Watson y los avances en vehículos
autónomos han sido posibles gracias a esta capacidad de analizar
grandes cantidades de datos. No obstante, no hemos avanzado en
nada hacia la consecución de IA general” (49).
En su artículo La Inteligencia Artificial y la Realidad Restringida,
el filósofo español González Quirós hace referencia a lo que él llama
“las estrecheces metafísicas de la tecnología” y plantea que “defender
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la idea de que la mente pueda ser algo como un software o una máquina
virtual, olvidando que el cerebro, o más en general, el cuerpo que
la incorpora, es una realidad biológica que experimenta de manera
continuada diversas alteraciones, algo vedado a cualquier sistema que
procese un programa es una inconsecuencia” (González, 2019: 129).
Algo que parece estar siempre muy en claro en la narrativa de Labatut.
Sin embargo, no olvidemos que los planteamientos finales
de Labatut en torno a la potencialidad de AlphaZero dejan abierta la
cuestión sobre nuevas formas y maneras de entender la inteligencia,
quizás desde otros marcos epistémicos, incluso el mismo González
(2019) sugiere que estos nuevos sistemas podrían constituirse como
eventuales alteridades tecnológicas. Citando a Steven Strogatz,
matemático de Cornell, González plantea: “Tras los éxitos de
AlphaZero, el algoritmo de aprendizaje profundo de DeepMind
(...) estaríamos ante formas de inteligencia, y no de mero cálculo,
que podrían superar la capacidad de nuestra conciencia, de nuestra
inteligencia consciente” (134).
Es de suma importancia considerar que el aporte de la literatura
deviene esencial para la Filosofía, ya que las intuiciones literarias de
todos los grandes escritores plantean siempre formas sugestivas de
analizar la realidad. Desde esta perspectiva, el proceder, las dudas,
temores y reflexiones del personaje Lee Sedol en su encuentro con la
IA plantean una dimensión antropológica que parece tener carácter
de perennidad. Tal y como afirma González (2019):
Puede que lleguemos a poseer un conjunto extraordinariamente
atractivo y poderoso de nuevas tecnologías habilitantes, pero nada
de eso nos dirá algo interesante acerca del sentido y valor de la
vida, de la personal y la colectiva, ni existe la menor base para
creer que podamos hacer conscientes a realidades que carecen de
las extraordinarias cualidades de lo vivo. (144).
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Sin embargo, al final, cabe la pregunta: ¿llegaremos algún día a
establecer otro marco antropológico y epistémico que permita pensar
racionalmente y con fundamentos claros la posibilidad de entender
de otro modo la inteligencia y la consciencia? De momento, parece
ser que los fundamentos son inamovibles, pero quizás algún día
mediando el cambio de estos esquemas, podamos hablar de otro tipo
de alteridades tecnológicas. Sin embargo, de momento, la filosofía de
la mente contemporánea y la literatura del chileno, nos permiten y
seguirán permitiendo hablar sobre la perennidad de lo humano.

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�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Los considerados “enemigos” del cristianismo/
catolicismo a través de un semanario de la ciudad
de Monterrey en 1873
Those considered “enemies” of Christianity/
Catholicism through a weekly newspaper from the
city of Monterrey in 1873
Isaac Omar Salas Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
omar.salasmrtnz@uanl.edu.mx

Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
mshm_1999@yahoo.com

Introducción
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, surgieron dos momentos
claves que destabilizaron las relaciones Estado-Iglesia: Las Leyes de
Reforma (1859-1861) y la República Restaurada (1867-1876).
Las Leyes de Reforma significaron un periodo crucial para la
independencia del Estado mexicano ante la autoridad de la Iglesia.
Estas leyes fueron promulgadas por Benito Juárez el 7 de julio de
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Los considerados ´enemigos

1859 e implicaron una serie de cambios en que alteraron el orden
tradicional de la institución religiosa, entre las cuales la mayor parte
de ellas estaban orientadas a un apropiación por parte del gobierno
de asuntos sociales y que eran de dominio total de la Iglesia: la
nacionalización de bienes eclesiásticos (junio de 1859) despojó a los
religiosos de sus riquezas; tanto el registro civil (actas de nacimiento
y defunción) como el matrimonio (1859) pasaban a asuntos
gubernamentales, la secularización de los cementerios, clausura de
conventos y expulsión del país de las órdenes religiosas (CNDH,
2024), y las leyes de Días Festivos (agosto de 1859) y de Hospitales
y Beneficencias (1861) produjeron un ambiente considerado por la
Iglesia como radical e injusto, las cuales afectaban su patrimonio
material, doctrinal y social.
Dichas reformas también implicaron una serie de cambios
que le restaban poder y presencia tanto a la Iglesia como la religión,
por ejemplo, con la Ley de Libertad de Cultos (1860), la cual
“Permitió a cada persona practicar y elegir el culto que deseara, con
plena libertad. También prohibió la realización de ceremonias fuera
de las iglesias o templos” (CNDH, 2024), se puede observar no
solamente un empoderamiento del Estado mexicano al tener control
sobre los asuntos materiales e inmateriales que se había le habían
adjudicado la Iglesia cristiana/católica, sino también se le daba a las
personas, ya vistas como ciudadanos, la oportunidad de un “libre
albedrío” de culto, donde podrían formar parte de cualesquiera
doctrinas, fe o ideologías que fueran. Igualmente, la educación ya
no estaba en manos de la Iglesia, sino que “se consideró como un
servicio público, y el Estado se reservó la facultad de orientarla
conforme al interés social” (Flores, 2016: 20), lo cual, irónicamente
solo existió un traspaso de intereses: de los de la Iglesia al Estado,
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de una cuestión más moral a una orientada a la construcción de
alumnos como futuros profesionistas.
Por otro lado, la fase de la República Restaurada, que abarca
las presidencias de Benito Juárez (1867-1872) y Sebastián Lerdo de
Tejada (1872-1876), contó con una ideología basada en el “proyecto
liberal de nación substituye el fanatismo colonial por el principio de
razón, trueca la servidumbre por la libertad, permuta el privilegio de
la igualdad [...] es la consagración del individualismo, el triunfo de
la parte sobre el todo”( Fernández, 2006: 368) ; por lo que se puede
apreciar que dicho proyecto de nación inevitablemente iba a traer
un choque con el pensamiento tradicional de la Iglesia: fanatismo
colonial (tradición) contra la razón (modernidad), servidumbre
(sujeción a una autoridad como la Iglesia) contra la libertad (la
voluntad propia de las personas) y la igualdad (a diferencia de la
estratificada religión).
Con esta misma tónica, se suscitó dentro de esta fase la
promulgación de las “Adiciones de 25 de septiembre de 1873” a la
Constitución de 1857, las cuales tuvieron una tendencia a ser más
estrictas y reafirmaban la autonomía del Estado respecto a la Iglesia,
la apropiación de ciertos bienes, y un mayor radicalismo en torno a
las sanciones que imponían respecto a este culto:
Art. 1° El Estado y la Iglesia son independientes entre sí. El Congreso
no puede citar leyes. Art. 2° El matrimonio es un contrato civil. Este
y los demás actos del estado civil de las personas, son de la exclusiva
competencia de los funcionarios y autoridades del orden civil. Art.
3° Ninguna institución religiosa puede adquirir bienes raíces ni
capitales impuestos sobre estos. Art. 4° La simple promesa de decir
verdad y de cumplir las obligaciones que se contraen, sustituirá al
juramento religioso con sus efectos y penas (1991).
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Los considerados ´enemigos

Todas estas leyes e ideologías tuvieron su efecto en el Estado
de Nuevo León, provocando una serie de reacciones por parte de
las autoridades eclesiásticas y sus respectivas sociedades religiosas
conformadas en varios municipios. De acuerdo con Camacho (2015),
la forma en que se manifestaron fue por medio de la creación de
sociedades católicas con el fin de transmitir “una adhesión irrestricta
ante el clero católico y, más que oponerse a la autoridad civil
(pues se promovía el respeto a la jerarquía y la autoridad),buscaba
que ésta se guiara por los preceptos católicos” (2015: 225), así como
el uso de medios de comunicación a su disposición para realizar
pronunciamientos, y la realización de actividades de beneficencia,
manifestaciones y protestas.
Otro factor importante, y que es lo que conlleva el desarrollo
del presente trabajo, es que a partir de la segunda mitad del siglo
XIX en la ciudad de Monterrey, tan solo en la década de los setenta
y ochenta, se encontraban en circulación un gran número de
publicaciones tales como La Luz, La Palabra, El Eco del Comercio, El
Obrero de Monterrey, La Frontera, El Buscapiés, La Avispa, La Ortiga, El
Jazmín, El Horario, El Estudio (luego El Pensamiento), Flores y Frutos
(semanario) y La Revista (de Desiderio Lagrange), entre otras más
(Sandoval y Castillo, 2007).
Esto trae como resultado que la prensa tuvo un gran
desarrollo en la ciudad de Monterrey, por lo que el clero católico
aprovechó sus recursos y se hizo a cargo de la creación de un medio
de publicación que sirviera como una forma de defenderse ante no
solamente los cambios que el gobierno mexicano establecía respecto
a la Iglesia, sino también ante las nuevas corrientes ideológicas y los
actores sociales, tanto religiosos como seculares, ajenos a la doctrina
cristiana y católica (tema en el que se ubica la presente investigación
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y que tiene como principal objeto de estudio el semanario religioso
denominado La Luz: Periódico Religioso de Literatura, Ciencias, Artes y
Anuncios).
El problema de investigación corresponde es conocer de qué
forma el dicho medio señalaba y describía a aquellos que consideraba
como opositores tanto de las doctrinas cristianas y católicas, como
de la autoridad misma de la Iglesia. Entender a quiénes se refería,
con qué adjetivos y qué tipo de formaciones imaginarias el medio
construía en torno a su supuesta naturaleza, intenciones o formas
de actuar como para atacar a la religión y promover las malas
costumbres y valores.
La hipótesis planteada es que los principales actores o
grupos religiosos/sociales a los cuales el medio se dedica a criticar,
son aquellos que tenían un mayor protagonismo nacional, y local,
con nuevas doctrinas e ideas que eran totalmente contrarias a
dicha religión, esto debido a que en la década de 1870 el desarrollo
económico permitió el surgimiento de nuevas dinámicas sociales,
tales como nuevas sociedades religiosas, la relevancia de la opinión
pública a través de los medios impresos y nuevas corrientes políticoeconómicas (como el liberalismo), que perseguían sus propios
intereses y que contrastan con la tradición religiosa.
La meta propuesta es recuperar a partir de una fuente primaria
como lo es el semanario “La Luz”, un registro y análisis discursivo
del tipo de ideas y mensajes que llegasen a ser transgresores hacia
ciertos sujetos o grupos sociales.
Los objetivos planteados son:
•

Identificar qué tipo de actores y grupos sociales son señalados
por el semanario.

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•
•

Analizar el tipo de adjetivos y formaciones imaginarias que el
medio realiza contra ellos.
Realizar una propuesta teórica que pueda reflejar la ideología
que conforma el semanario.

Marco teórico
Teniendo en cuenta que el presente trabajo consiste en un
análisis discursivo de tipo ideológico perteneciente a un medio de
comunicación religioso, las principales disciplinas que se toman en
cuenta consisten en la Historia, Ideología, el Periodismo y Religión.
Se toma como principal la Historia tanto por el objetivo de conocer
a detalle el tipo de movimiento religioso llevado a cabo en Monterrey
en una época de cambio político y social.
Historia
Si bien las perspectivas históricas pueden variar de acuerdo con el
tema y objeto de estudio, se considera la definición de historia por
parte de Huizinga (1946) en su ensayo “El concepto de la historia”,
quien la define como “la captación e interpretación de un sentido que
se busca en el pasado” (92); idea fundamental porque no solamente
el trabajo se limita a un registro o descripción de los actores sociales
o ideas halladas en el semanario, sino también se busca interpretar el
sentido y la intención de sus palabras teniendo en cuenta tanto los
factores del mismo contexto histórico en el que se ubica.
Por otra parte, el concepto histórico ubicado en esta ciencia
y que permite explicar de mejor forma el choque entre cristianos/
católicos y los demás agentes sociales ajenos a esa doctrina, es la
secularización. En lo que respecta al primer concepto, la corriente
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ideológica secular permite entender el ambiente nacional y local
que se vivía entendida como “una “ideología que busca la completa
marginación de las iglesias, constituye un hecho más profundo
porque afecta al conjunto de la cultura y de la vida social”, (Sánchez,
2017: 122). Esta idea ilustra el sentir que plasma el semanario: un
reemplazo de la religión en la sociedad y la política por nuevas
formas de pensamiento y vida cotidiana, en este caso, a través del
surgimiento de nuevos sujetos o grupos sociales y religiosos que
fomentaban ideas y acciones opuestas a la tradición de la Iglesia.
En su contraparte, el conservadurismo se basa “en la tradición,
esencialmente en la tradición medieval, en la defensa a los valores de
la comunidad, el parentesco, la jerarquía, la autoridad y la religión”
(Espejel, 2016: 161), muy asociado a la reacción que tuvo el clero
católico a nivel nacional hacia nuevas formas de dinámica social.
Cabe mencionar que estos conceptos teóricos no consisten
en categorías de análisis que se apliquen al objeto de estudio, sino
sirven para ubicar mejor el tipo de elementos que conforman este
choque de procesos históricos visibles en un medio de comunicación
que opera en defensa de los intereses del grupo religioso que lo
edita.
Ideología
Un elemento clave de análisis que permite identificar las formas
en que el discurso marca una separación de aquellos sujetos o
elementos que son propios y ajenos al cristianismo/catolicismo
son los sistemas de exclusión, por parte de Michel Foucault (2005),
que consisten principalmente en las relaciones: verdadero-falso,
razón-locura y prohibido-permitido. Es gracias a estas categorías
que pueden identificarse claras diferencias que tratan de separar o
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favorecer a su religión y criticar a aquellas doctrinas o personajes
que representan lo erróneo o contrario.
Y esa misma diferencia marcada conduce a la teoría de
Oliver Reboul (1986) denominada como los cinco rasgos de la ideología,
centrándonos en las relativas a la partidista y la disimuladora.
Se seleccionar estos dos elementos de análisis porque permite
desarrollar: el carácter polémico y crítico que tiene el medio con
relación a los llamados en algunas ocasiones como “enemigos” se
plasma a través del partidismo que toma desde la defensa de su
religión; por otro lado, la disimulación que realiza es por medio de
mensajes que tratan no solamente exponer un punto de vista, sino
también de referirse indirectamente a su contexto.
Por último, las dos categorías que en varias ocasiones se
hallan unidas en algunas editoriales, como lo son los modelos de
contexto o mentales (orientado a discursos prejuiciosos), pertenecientes
al T. Van Dijk (2001) y que la define como:
una representación individual, subjetiva, de un evento/situación
en la memoria episódica, que es parte de la memoria a largo plazo.
La estructura de los modelos mentales se define con un esquema
que consiste de algunas categorías muy generales, como Escenario
(Tiempo, Lugar), Participantes (y sus varios roles), y un Evento o
Acción. Un modelo representa lo que informalmente se llama una
‘experiencia’ (71).

Igualmente, T. Van Dijk (2016) propone las estructuras
pasivas, las cuales, abordan el sentido de exclusión y de identidad
de forma simultánea: los valores de un grupo y otro, tratando de
menospreciar y criticar a aquellos que no sean de su grupo, teniendo
como resultado un discurso con varios prejuicios.
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Periodismo
Hay dos teorías principales para entender los elementos y recursos
argumentativos desarrollados en las editoriales de los medios de
comunicación, el catolicismo y la propia relacionada al papel de la
editorial en el siglo XIX.
La primera consiste en la propuesta de la autora Manuela
Picazo (2014) llamada Instrumentos de análisis I y II, a través de
una serie de posturas y falacias se pueden identificar el liderazgo
indiscutible, las falacias argumentativas y descalificación del
enemigo; si bien otras más también se hallan presentes, estas
fueron las más constantes que se han registrado, y que engloban
los recursos e ideas de los fragmentos extraídos de las editoriales
de dicho año.
De acuerdo con Soto (2009), aquí es donde “era la esencia
del mismo, la impronta desde su primera página; en el editorial
encontramos la opinión, el argumento, la diatriba, las pasiones, el
eje rector por el que solían fundarse los periódicos de distintos
cortes” (2). Esto anterior significa que lo analizado en la editorial
permite realizar una propuesta de corriente religiosa y revalorizar
la importancia de este apartado como un posible agente que cause
ciertas reacciones de sus mismos lectores.
Religión
Finalmente, esta categoría permite, y complementa de cierta forma el
proceso secular comentado al inicio, entender la forma tan negativa
de reaccionar por parte del clero, lo cual, se puede entender a partir
del concepto de catolicismo intransigente, descrito por Medina (2022)
como aquel que hacía:
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… frente a las ideas políticas y filosóficas de la modernidad, se
caracterizó por la concepción de un mundo maniqueo, esto es, un
mundo dividido entre las fuerzas de Dios y de la maldad, un mundo
que era escenario de la gran batalla entre la verdad y el error [...]
y de la alianza conspirativa entre los enemigos de la cristiandad:
masones, judíos, protestantes, liberales y socialistas (pp. 89-90).

Elementos que maneja el autor como la incompatibilidad
de la religión con el mundo moderno y la condena de corrientes
ideológicas que empezaban a tener relevancia, son señalados en las
editoriales y tratan de utilizar diferentes argumentos para probar la
maldad y el error que esconden en su naturaleza.
Metodología
Se partirá del paradigma interpretativo porque se pretende no solamente
el hallazgo y la descripción del tipo de mensajes o ideas contenidas
en las editoriales de ese año, sino también se propone un análisis
que permita entender la forma y la finalidad que tienen. Por ende,
esta perspectiva de investigación es vital a partir de la visión histórica
en que se aborda el objeto de estudio, es decir, “toma en cuenta
las experiencias para el entendimiento del mundo y reconoce en la
configuración de las subjetividades la influencia de aspectos históricos,
culturales y sociales” (Beltrán, S., 2020, pág. 9). Los factores como la
subjetividad, así como lo histórico, cultural y social se hallan unidos
entre sí por el mismo contexto en que se ubica el objeto de estudio: el
año de 1873 es apenas el segundo año de la presidencia de Lerdo de
Tejada, la cual se caracterizó por la serie de reformas constitucionales
que no solamente cambiar el papel de la Iglesia nivel político, sino
también influyó a un cambio social (con la presencia de nuevas
doctrinas) y cultural (nuevos valores y corrientes ideológicas).
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Derivado de esto anterior, el análisis de la investigación
es principalmente a través del enfoque cualitativo, por lo que la
hermenéutica interpretativa, desde la teoría de Hernández (2023) es
importante porque: se centra en la experiencia subjetiva, en este caso,
a través de los “afectados” como lo es el clero católico de Monterrey
a través del semanario; la revalorización de la subjetividad como una
forma de hacer historia fuera de los recursos tradicionales, como
lo son los libros o texto clásicos, y le da un protagonismo a las
vivencias de los actores sociales que fueron parte de los procesos
históricos; así como un enfoque en el interior del ser humano, como
lo son en este caso: sus prejuicios, miedos, intereses e ideas que
pudieron llegar a tener respecto a quienes consideraba como un
peligro social o moral para la Iglesia.
El diseño pensado para este tema es del tipo no experimental,
debido a que no existe un control sobre las variables, simplemente
consiste en su observación pura. De acuerdo con los autores
Alburqueque, Vicente, Bejarano, Bonilla, Gamboa &amp; Sacramento
(2020), hacen mención que estas cuentan con las clasificaciones
de: Número de mediciones (transversales o longitudinales) y la
temporalidad (prospectiva o retrospectiva) de la investigación,
teniendo como resultado que será del tipo transversal porque consiste
en “la evaluación de un momento específico y determinado de
tiempo” (Vega, Maguiña, Soto, Valdivia &amp; López, 2021, pág. 180). El
recorte temporal realizado para esta investigación es entre enero y
octubre de 1873, porque permite un análisis de un año perteneciente
a la presidencia de S. Lerdo de Tejada. En lo que respecta al tipo de
temporalidad, esta es retrospectiva, debido a “el hecho a registrar ya
sucedió al momento de la planificación del estudio” (Martínez &amp;
Hernández, 2021); al ser un objeto de estudio que es un análisis
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basado en un medio de comunicación ya publicado, la delimitación
tanto del tipo de editoriales como los números seleccionados indica
una planeación previa de qué se va a analizar.
Corpus de análisis: los recortes espacio-temporales
y la codificación del mismo
En primera instancia se tuvo una recolección total de 115
semanarios digitales entre la Hemeroteca Nacional Digital (UNAM)
y la Hemeroteca Digital (UANL). Posteriormente, se decidió hacer
un segundo recorte acorde a esta investigación y se seleccionaron
aquellos ubicados en 1873 y cuya editorial (o editoriales en algunos
casos) fueran de autoría local, partiendo de tres criterios: aquellos
que no tuvieran editoriales extraídas o tomadas directamente de un
medio de otro estado o cualquier otra fuente del resto del país o
inclusive de carácter extranjero; los que no tuvieran un nombre de
autoría o lugar de publicación las cuales, se toman como tal propias
del medio; y aquellas que tuvieran como autor “Anónimo” o una
personalidad ubicada en la ciudad de Monterrey o que habitase en
otro municipio y quiso realizar un aporte a dicho apartado. En lo que
respecta al recorte espacial, se centra principalmente en la ciudad
metropolitana de Monterrey, separando de esta forma, de aquellas
cuyos discursos, autores o lugares fueran externos de este espacio.
Esto anterior tiene como resultado el siguiente corpus:
las editoriales que abarcan el periodo entre el 1 de enero y el 10
de septiembre de 1873, teniendo un total de 11 semanarios, y
cuya codificación se encuentra compuesta por cuatro elementos:
abreviatura del corpus, número de publicación y entre paréntesis
el mes y año al que corresponde, teniendo como resultado:
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ABN(M/A) = SLM (Semanario La Luz de Monterrey); N (Número
de publicación); M (Mes) y A (Año).
La siguiente tabla muestra el corpus detallado que fue
seleccionado para su respectivo análisis:
Codificación
corpus
SLM3(1/73)

Número #

Fecha

Tema

3

1/01/1873

Explicación y significado
del culto a las imágenes

SLM4(1/73)

4

10/01/1873

Explicar los artículos
que engloban la Iglesia
católica, con el supuesto
establecido por el medio
de México como un país
totalmente católico. El
primer católico es en relación al establecimiento de
la religión católica.

SLM5(1/73)

5

20/01/1873

Desarrollo del Artículo 2,
relativo a la expansión de
dicha religión

10/02/1873

Desarrollo del artículo 4,
acerca de la eterna gloria y
triunfo de la religión

SLM7(2/73)

7

Primera parte:Artículo reflexivo con la finalidad de
explicar el significado y la
relevancia de la Excomunión en la Iglesia
SLM8(2/73)

8

20/02/1873

SLM11(3/73)

11

20/03/1873

Segunda Parte: subtema
de título “Autoridad de la
Iglesia”, con el inicio del
Artículo 1. Cuyo autor es
Darío Suárez, miembro
de la Sociedad Católica
Artículo relativo a la esencia del Papado (Título:
“El Papado”)

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-123

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20/04/1873

Artículo del tipo descriptivo en torno a la Iglesia
católica,
denominado
“Los carácteres distintivos de la Iglesia Católica
Romana”.

1/05/1873

Artículo acerca de los caracteres distintivos de la
Iglesia, en donde realiza
una definición y reflexión
de cada una de ellas: santidad, católica y apostólica.

-

10/05/1873

Artículo que se centra en
la crítica hacia el Protestantismo y las personas
que la profesan

SLM24(8/73)

24

1/08/1873

Artículo titulado “Nuevas
tentativas de los protestantes”

SLM28(9/73)

28

10/09/1873

Artículo titulado “Situación de la Iglesia”

SLM14(4/73)

SLM15(5/73)

SLM-(3/73)

14

15

La separación discriminatoria: la comparación y crítica de
“unos” hacia “otros” como forma de violencia discursiva
El medio realiza sus críticas contra aquellos a quienes considera
como “enemigos” en su presente; por ejemplo, en un fragmento
extraído de la editorial del 1 de enero de 1873 se puede leer “...
ni en la cruz ni en las imágenes hay ninguna virtud por la que se
deba honrarlas. No les pedimos nada, no ponemos en ellas nuestra
confianza como los paganos la ponían en sus ídolos ...”; existe una
mención directa a quienes el medio considera como solamente
adoran a imágenes, como lo son los denominados “paganos”. La
base de este argumento es en relación con lo prohibido-permitido,
pero también lo verdadero-falso, en donde lo prohibido se establece
cuando se alaba a los objetos o ídolos, denominándolos como
312

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paganas a aquellas personas que hagan todo lo contrario. Este
argumento expone tanto los valores religiosos y no religiosos, así
como lo permitido y lo prohibido, por medio de crear una diferencia
entre los verdaderos creyentes y los llamados “paganos”. También
se halla el uso de la falacia ad hominem cuando menciona “como
los paganos la ponían en sus ídolos”, donde se descalifica a aquellas
personas que no piensan o sienten lo mismo hacia esas imágenes
religiosas como enemigos de dicho culto.
En otro fragmento extraído de la misma editorial, consiste en
una respuesta a quienes critican el culto de las imágenes que realizan
los cristianos/católicos, y lo hace por medio de un menosprecio a
los demás cultos:
Ni se diga que el culto de las imágenes puede dar a los fieles
ocasión de idolatría. No! Nada hay más sabio que el decreto del
Concilio Tridentino sobre este punto: nada hay más oportuno que
precaver el error [...] ¿Puede darse una doctrina más sólida y más
clara que la contenida en esta decisión de la Iglesia?

Se puede identificar el uso de la exclusión del tipo verdaderofalso, reflejado a través de expresiones tales como “ni se diga”,
“nada hay más sabio” y “nada hay más oportuno”, en donde se usa
constantemente la negación y la falta de existencia de otras verdades
que las de dicha religión.
Más adelante se puede leer como de forma ofensiva critica,
tal vez en la posible ignorancia que el medio presupone de algunos
de los miembros religiosos, a quienes malinterpretan este tipo de
culto y que “ninguno es tan imbécil que llegue a creer, ninguno tan
estúpido que llegue a persuadirse de que esta aprecio y este cariño
se refiere al papel o a las tintas de la fotografía”; insultando tanto a
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los anteriormente “paganos” como aquellas que no piensen igual,
lo cual resulta muy grave debido a que no existe una tolerancia y
respeto hacia las distintas creencias de las personas.
Otra forma en que el medio establece una diferencia marcada
a través del señalamiento de aquellos que quienes no obran bien
materia religiosa es vista en la editorial del 20 de abril de 1873:
si algún temerario osa romper su inalterable unidad, rehusando
admitir sus misterios, o profesando doctrinas contrarias a su fé,
le advierte primero su error con bondad, pero si es pertinaz, si
se obstina en sostenerlo, lo separa implacablemente de su seno,
lo borra del número de sus hijos, por grande que sea su poder,
por eminente que sea su dignidad, por sublime que sea su genio
y talento.

En este caso, las acciones tomadas hacia este tipo de
personajes que se resistan a dicha doctrina representan un discurso
ideológico que pone a la Iglesia y sus representantes al servicio
del poder moral de la sociedad, los cuales, tienen la facultad de
“excomulgarlo” de la sociedad religiosa en la que pertenece. Es decir,
el poder que este discurso emana parte de una estructura pasiva de
exclusión, donde la religión es representada a través de expresiones
como “unidad”, “misterios” e “hijos”, mientras que aquellos que no
lo son por medio de “temerario”, además de refrendar un discurso
de dominación religiosa cuando menciona “por grande que sea su
poder, por eminente que sea su dignidad, por sublime que sea su genio
y talento” intenta reflejar una superioridad religiosa y menosprecio
aquellos cuyo poder o intelecto es meramente superficial.
También existe una marcada diferencia por separar todo
lo “humano” (secular) de la religión cristiana/católica (religioso).
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Recurre a esta separación a través del desprestigio de los intentos
humanos por establecer una institución similar a la Iglesia o una
doctrina que se asimile a la suya; por ejemplo, en la editorial del 10
de enero de 1873, toma como ejemplo todas las demás doctrinas,
las cuales, cuestiona:
Siempre que los hombres han intentado componer una
religión como el Mahometismo, la idolatría y otras, aun cuando
han querido introducir una herejía en la religión, en cuantas
variaciones, errores y contradicciones e inconsecuencias han
incurrido ¿En qué obra de las más profundas, en qué espíritu de
los más penetrantes, se encuentra algún vestigio de la Trinidad de
la Encarnación, de la transmutación? ¿En qué idioma del mundo
se conocen expresiones adecuadas para enseñar y declarar los
misterios? La Iglesia Católica no ha formado estos términos sino
después de muchos siglos, y largas discusiones, a medida que lo
exigía la necesidad de refutar los errores, de explicar con exactitud
los conceptos y de exponer el verdadero sentido de la fe…

Nuevamente usa la estructura verdadero-falso para
diferenciar la verdadera religión de aquellas que han introducido
elementos considerados como anti religiosos. En primera instancia,
cuando el autor se dirige a las otras religiones (Mahometismo e
idolatrías), utiliza adjetivos calificativos de una gravedad moral
cometida: “variaciones, errores y contradicciones e inconsecuencias
han incurrido”. Esto con la intención de enseñar a los creyentes
como debe ser un verdadero cristiaano y católico, rechazando los
valores que menciona de manera precisa.
Otro ejemplo el cual trata de diferenciarse de otras religiones
y al mismo tiempo de demeritarlas es visto en la editorial del 10 de
mayo de 1873, que es dedicada exclusivamente al protestantismo, e;
en un fragmento extraído se lee la siguiente descripción que realiza
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Los considerados ´enemigos

en relación con la falta de unidad que tienen, así como algunas
diferencias doctrinales que tienen con el cristianismo/catolicismo:
Cuando se dice protestantes, no se sabe bien con quién se habla,
tan divididos están en sectas diferentes y opuestas. En Inglaterra,
por ejemplo, en una misma ciudad se ven anglicanos, luteranos,
calvinistas, zuinglianos, metodistas, tembladores, unitarios,
baptistas, anabaptistas, episcopales, presbiterianos y otras ciento y
más sociedades o congregaciones que todas se dicen protestantes,
sin que por esto se convengan ni puedan ponerse de acuerdo,
sobre lo que ellos mismos llaman principios fundamentales,
anatemizandose continuamente unas a otras [...] Se ve pues,
claramente que no tienen unidad en la doctrina: pues que varían
aún en el número de los sacramentos establecidos por el Hijo
de Dios. Tampoco pueden tener la unidad en el sacerdocio o
ministerio, porque no quieren reconocer a un Jefe Supremo
visible, sucesor de San Pedro para que los rija y gobierne, y
porque los primeros fundadores de esta multitud de sectas con
sus numerosos reformadores, no están acordes entre sí…

Cada uno de estos argumentos viene acompañado de un
por qué, por ejemplo, cuando menciona la cuestión de la falta
de coordinación con sus autoridades es debido a que carecen de
“reconocer un Jefe Supremo visible, sucesor de San Pedro para que
los rija y gobierne” (es decir, el Papa); o a elementos como su variedad
de sacramentos, los cuales, fueron establecidos por “el Hijo de
Dios” (Jesucriso). Es decir, la exclusión verdadero-falso parte de los
supuestos errores o contradicciones de los protestantes, y colocando
al cristianismo/catolicismo como el poseedor de la verdad o, en este
caso, la solución; teniendo como resultado adjunto, una visión de esta
última doctrina con un sentido de dominación, tanto en sus creencias
como en su misma organización eclesiástica a nivel mundial.
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En la cuestión referente a la humanidad fuera del ámbito
religioso, realiza una comparación del poder secular con relación
al divino partiendo desde una ejemplificación histórica, menciona
a manera de crítica y burla; en la editorial del 20 de enero de 1873
menciona:
El mundo ha visto muchos conquistadores: la tierra ha temblado
a los pasos de Alejandro; Roma se sometió a la ley del César y el
Universo entero obedeció a Roma. La suerte de las armas decide a
las coronas: solamente nuestra Santa y Divina Religión ha podido
y debido conquistar al mundo con solo las armas de la persuasión.
“¿Dónde están los Césares o los Alejandros que han dado leyes a
los espíritus?

El autor realiza una comparación de algunas de las figuras
conquistadoras más importantes de la historia, cuya obra y valor no
se compara con los medios de violencia que se vale, a diferencia de
la cualidad religiosa del cristianismo y catolicismo mediante el uso de
la persuasión. Cuando se menciona “el Universo entero obedeció a
Roma”, si bien Roma representa un lugar terrenal, en este caso tiene
un sentido de lo que reside en Roma: la religión cristiana/católica,
que es la que rige el mundo y es sede de la moral universal. El uso
de esta hipérbole es en sentido de reflejar el liderazgo indiscutible
de dicha religión, no solamente en el mundo, sino en el resto del
universo.
En este caso, existe una combinación ideológica del
discursiva, teniendo como resultado uno al servicio del poder del
tipo persuasivo, por medio de una comparación entre los elementos
seculares y religiosos, cuyo uso tiene una finalidad de marcar la
diferencia entre los valores negativos que representan aquellas
figuras que tratan de imponer sus creencias o costumbres por medio
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de la fuerza, a diferencia de la forma de convertir a las personas a
la religión por medio de la capacidad persuasiva que representa la
figura de Dios.
Otra forma en que el medio establece una diferencia marcada
es a través del sentido del uso de argumentos con las estructuras
pasivas de exclusión . Por ejemplo, en la editorial del 1 de mayo de
1873 realiza una diferenciación:
No queremos olvidar aquí la sorprendente e incontestable prueba
de su divinidad, de su catolicidad, con el hecho igualmente notorio
de que los millones de discípulos que la Iglesia Romana encierra
en su seno forman una sola y una misma familia, estrechamente
unida por los lazos de la misma doctrina, los mismos sacramentos,
la sumisión al mismo soberano, que es el Papa; mientras las otras
sociedades, estando divididas en mil sectas diversas y opuestas
sobre estos puntos fundamentales, no componen realmente más
que un pequeño átomo compara con la inconmensurable montaña
en que reposa firmemente la Iglesia Romana.

Se observa como el uso de estructuras pasivas de exclusión,
principalmente bajo el uso de las palabras “queremos” (los
verdaderos cristianos y católicos) y “las otras” (demás grupos
religiosos o seculares); esto con la intención de dejar en claro en qué
es lo creen y viven los creyentes de dicha doctrina, y como viven en
error constante los que están fuera de ella.
Se establece una diferencia entre un grupo social y otro,
inevitablemente se tiene un discurso partidista, debido a que
aquello que conforma su visión religiosa es entendido como cierto
y necesario (“sorprendente e incontestable prueba de su divinidad,
de su catolicidad” (...) “Iglesia Romana encierra en su seno forman
una sola”), en comparación de la forma en que se refiere a las
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demás agrupaciones sociales, vistas que son totalmente erróneas/
contradictorias y divididas.
Se encarga de describir el tipo de moral o espíritu que tenía
la humanidad en su contexto, usando las descripciones e ideas
más contrarias para la religión, logrando de esta forma establecer
las diferencias latentes entre los cristianos/católicos y “el resto del
mundo”; en la editorial del 10 de septiembre de 1873 menciona que:
El orgullo del hombre está en rebelión por todas partes: Él no
puede tolerar ninguna autoridad. Luzbel y sus ángeles dieron el
ejemplo antes de nosotros. No quisieron doblar la rodilla delante
de Dios y cayeron precipitadamente al abismo; pero cayeron una
sola vez, mientras que el hombre cae repetidas veces en cada
generación. Este siglo material y ateo cree tener un justo motivo
de orgullo y de soberbia en su fuerza, en su inteligencia y en la
pompa de sus riquezas. No puede tolerar que exista un Dios y que
este Dios exija de los hombres que se hagan pequeños y humildes
como niños: que exista una Iglesia y que esta Iglesia tenga la
facultad de enseñarles la verdad o de condenar sus errores, esto,
no quieren ni aún oírlo, porque ofende sus sentidos.

Dicha asociación de valores negativos-contexto consiste
en una forma racional de entender o visualizar su presente: la
explicación de un supuesto mundo considerado como “anti
católico” se entiende no solamente a partir de quienes detentan el
poder secular, sino en los valores y sentimientos que son inculcados
a la sociedad que no esté guiada con la moral cristiana y católica;
cuestión que también se encuentra muy ligada con un control del
contexto y texto, el cual trata de crear conciencia de la importancia
de la religión en su actualidad así como tratar de describir las ideas
y valores, de forma generalizada y prejuiciosa, de quienes atacan a
la Iglesia.
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Los “supuestos falsos”: el señalamiento y adjudicación
de intenciones o naturalezas detrás de aquellos que se
oponen a la Iglesia y su doctrina
Además de establecer diferencias marcadas, otro tipo de
señalamientos son los que consistieron en una crítica y advertencia
hacia aquellos grupos y/o actores sociales que, de acuerdo con el
semanario, representaban una supuesta amenaza, ataque o simple
burla hacia la religión cristiana/católica.
Por ejemplo, en la editorial del 10 de enero de 1873, se dirige
en forma de orgullo y al mismo tiempo de afrontamiento a quienes
considera en su contexto quienes se han dedicado a atacar a dicha
doctrina:
Aceptamos todos los sarcasmos y burlas que desde nuestro
nacimiento nos prodiga a los gentiles y hoy nos repiten los
incrédulos, los filósofos, los libertinos y los falsos sabios del siglo
¿Quedarán satisfechos los enemigos de nuestra Santa Religión
con nuestra sincera y húmeda confesión? ¿pueden pedir más?

Aquí se realiza una comparación entre la humillación y
bondad que representan las personas de dicha religión, y la mentira y
maldad que esconden los considerados como enemigos de la buena
fe. Dicho argumento se encuentra estructurado en la oposición
verdadero-falso, el cual establece la distinción entre los creyentes y
los falsos enemigos de la religión.
Posteriormente procede a un ataque directo ad hominem a
la que considera como “amenaza contemporánea” que dicho medio
identifica: “los incrédulos, los filósofos, los libertinos y los falsos
sabios del siglo”. Como se puede observar, cada figura representa
un elemento que en números posteriores: los incrédulos representan
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la ignorancia o inocencia, los filósofos la erudición secular, los
libertinos a los liberales mismos y los falsos sabios igualmente
pueden ser asociados con los mismos filósofos.
Otro recurso muy común para referirse a los valores de
los “enemigos” de su presente es por medio de la ejemplificación
histórica, es decir, recurrir a personajes o eventos de carácter de
diferente época para aludir a cómo persisten en su presente. En
un fragmento extraído de la editorial del 20 de enero de 1873
publicó:
Al mismo tiempo que la tierra en silencio temblaba bajo el pié de
estos soberbios conquistadores, florecían en las ciencias y en las
letras los más grandes y sutiles filósofos [...] Nada les faltaba para
persuadir su doctrina a los hombres: todo hablaban a su favor;
gracias del espíritu, elevación de genio, estudio de las ciencias,
estimación, honor, crédito, verosimilitud, la verdad misma los
servía en muchas cosas para dar crédito a sus paradojas, todo les
abría camino; un exterior grave y compuesto, un tono sentencioso
y magistral, costumbres puras, no pocas veces austeras, todo era
imponente y muy propio para alucinar y obtener felices resultados
[...] Ellos daban las más bellas lecciones de virtud y aún santificaban
los vicios, nada ciertamente más cómodo y halagüeño al corazón
humano. Tuvieron también discípulos; un puño de hombres
abrieron algunas escuelas que gozaron algunos años de boga, y
después desaparecieron sin que haya hoy quien oiga su doctrina.

En este caso, se habla exclusivamente de las costumbres,
ideas y estrategias que usaban (o siguen usando) de aquellos
conquistadores que contaban con valores totalmente contrarios a la
religión: el desarrollo de la ciencia y el arte, elementos espirituales
negativos como el “honor” y el “crédito”; todo con una finalidad
negativa y plan de control para su propio beneficio.
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La estructura total de dicho argumento consiste en el
uso de la falacia ad hominem, en donde se detallan y explican los
principales valores, métodos y fines que engloban los malos hábitos
y costumbres que persiguen los conquistadores:
•

•

•

Figuras y elementos por medio de los cuales trata de
ejecutar dicho convencimiento: “bajo el pié de estos soberbios
conquistadores [...] ciencias y en las letras los más grandes y
sutiles filósofos [...] costumbres puras, no pocas veces austeras
[...] más bellas lecciones de virtud y aún santificaban los vicios
[...] discípulos; un puño de hombres abrió algunas escuelas”
Valores y sentimientos que evocaban: “hablaban a su favor;
gracias del espíritu, elevación de genio, estudio de las ciencias,
estimación, honor, crédito, verosimilitud, [...] la verdad misma
los servía en muchas cosas para dar crédito a sus paradojas [...]
todo era imponente y muy propio para alucinar y obtener felices
resultados [...] cómodo y halagüeño al corazón humano”
La verdadera cara negativa que ocultaban: “tierra en silencio
temblaba [...] un exterior grave y compuesto, un tono sentencioso
y magistral”. Además de esto, el uso de epítetos tales como
“soberbios”, “grandes”, “sutiles”, “sentencioso”, “magistral”.
“puras”, “cómodo”, y “halagüeño”, también cumplen con el
objetivo de describir los valores e intenciones implícitas.

Existe un uso ideológico del tipo racional-al servicio del
poder, es decir, se trata de dar una explicación lógica de cómo
operan los sujetos, actividades y valores que tratan de imponer
las ideas y pasiones propias de un poder secular, el cual hace uso
de sus herramientas como el lenguaje, la ciencia, las costumbres
y la creación de escuelas de sus doctrinas, con la finalidad de un
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adoctrinamiento planeado y con malas intenciones sobre el espíritu
humano.
Más adelante, en la misma editorial, cuestiona el legado
de estos personajes y, a través del uso de interrogaciones retóricas
plantea una serie de críticas, y que relaciona con la supuesta forma
de engañar a las personas:
¿Qué conquistas ha hecho la Religión católica? ¿Entre qué gentes
se ha difundido? ¿A qué clase de hombres ha convencido de sus
dogmas y persuadido de su moral? ¿En acaso a pueblos tímidos,
cuya timidez se juega? ¿Se ha propagado provocando curiosidad,
halagando la vanidad de sabios orgullosos, favoreciendo los
caprichos de los espíritus noveleros, superficiales e inquietos, o
lisojeando las pasiones de los codiciosos y sensuales, ávidos de
dineros y de placeres? ¿Es por ventura a esa juventud deseosa
de novedades, idólatra de descubrimientos, deslumbrada con
paradojas? [...] No hay duda que este es el modo de seducir a los
hombres, que estos son ordinariamente los medios para cautivar
la débil razón humana. De esta manera se forman las sociedades
secretas, las congregaciones de impíos y libertinos y los partidos
que despedazan y asolan los pueblos. Una misma profesión, la
identidad de gustos e inclinaciones, la semejanza de carácteres y
pasiones, la igualdad de antipatías, los mismos vicios y aún las
mismas virtudes, abren camino para establecer, por algún tiempo
a los menos, una doctrina y sistemas que halagan las pasiones del
corazón humano [...]

Como resultado, se desarrollar un argumento que consiste
en realizar una serie de cuestionamientos al lector, pero al mismo
tiempo realiza una serie de señalamientos a todas aquellas religiones
o costumbres que van dirigidas hacia personas con valores negativos
y peligrosos, con costumbres y sentimientos que son malas para
el espíritu humano. Esta base argumental cuenta con una implícita
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ideología disimuladora, la cual expresa un cierto control del texto
y contexto, en el cual se trata de advertir al lector y a la sociedad
religiosa de la presencia contemporánea de esas personas y sus
valores antireligiosos, que provocan pasiones humanas: “timidez
(duda)”, “curiosidad, sabio y descubrimientos (conocimiento)”,
“orgulloso y capricho (soberbia)”, “codiciosos y sensuales, ávidos
de dineros y de placeres” (pecados humanos), entre las principales.
Además de que dicho discurso opera en un sistema exclusión
discursiva verdadero-falso, en la cual primero se expone y detalla lo
negativo. Esto negativo se presenta de forma precisa y planeada, es
decir, es racional, debido a que cuenta con sus propios sistemas
(“es el modo de seducir a los hombres” (...) “medios para cautivar
la débil razón humana” (...) “doctrina y sistemas que halagan las
pasiones del corazón humano”), representantes (“se forman las
sociedades secretas, las congregaciones de impíos y libertinos y
los partidos que despedazan y asolan los pueblos”) y valores (la
igualdad de antipatías, los mismos vicios y aún las mismas virtudes)
que despiertan los peores sentimientos y personalidades que las
personas pueden tener.
Trata de establecer que existe una alianza mundial en contra
de la religión y la Iglesia, en donde puede leerse en un fragmento
extraído de la editorial del 10 de febrero de 1873:
Las sectas disidentes, por los respetos humanos, por los intereses
materiales, por su condescendencia con las pasiones, se componen
y arreglan muy bien, por así decirlo, con el mundo. Muy débiles
en sí, para no desconfiar del resultado, mendigan los sufragios,
negocian su establecimiento y procuran, con acomodos, obtener
algún séquito y hacerse algunos adeptos.

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Existe una crítica a todo, especialmente si contradice su
doctrina, en este caso se señalan a las “sectas disidentes”, que si
bien no se menciona cuales o quienes la conforman, de acuerdo con
las editoriales anteriores se puede tener una idea a quienes alude.
Recurriendo a la falacia del “hombre de paja”, creando una idea
o imagen de dichos grupos sociales que representan una amenaza
al cristianismo/catolicismo, adjudicando tres elementos principales:
sus medios de operación (respetos o derechos humanos, intereses
materiales, condescendencia de las pasiones, mendigan sufragios y
se establecen), su verdadera imagen (componen y arreglan muy bien
y muy débiles en sí), y su finalidad ( obtener algún séquito y hacerse
algunos adeptos).
Caso similar es visto en la editorial del 10 de septiembre de
1873, en donde crea esta idea de alianza mundial, donde los países
europeos han librado una guerra contra la Iglesia:
Las potencias del mundo y el orgullo del hombre se han combinado
contra nosotros y han formado una fuerza tan poderosa que a
pesar de nuestra energía, no podríamos resistirlas ni un solo día
si no nos sostuviera el brazo del Señor. Las naciones nos son
contrarias: Rusia ha manifestado suficientemente sus miras en
sus últimos años, Inglaterra durante tres siglos, nos ha hecho una
guerra encarnizada, primero con violencia, después con astucia, y
siempre con odio fanático; Alemania se arrojó en la arena como el
defensor más ardiente del anti-catolicismo, y las demás potencias
del Norte, como Dinamarca, Suecia y Noruega están listas para la
cruzada de exterminio según la medida de sus respectivas fuerzas.

Es partidista de forma que se diferencia de las demás y
las critica por sus intenciones, mientras que su religión atacada se
encuentra unida espiritualmente con Dios. Esto indica una forma de
estructura discursiva e ideológica “ellos/nosotros”, la cual demuestra
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una lucha de intereses que fue iniciada por Europa, especialmente
en el enunciado: “Las potencias del mundo y el orgullo del hombre
se han combinado contra nosotros y han formado una fuerza tan
poderosa que a pesar de nuestra energía”, el cual puede tener como
resultado una forma de exclusión discursiva del tipo razón-locura,
donde la primera es representada con la fe cristiana y católica, y la
otra a través de la violencia.
La forma de argumentar dichos elementos que componen
esas “sectas disidentes” es estructurada y racional, es decir, por
medio del uso de la descripción detallada se pretende realizar un
convencimiento de la existencia de un peligro o amenaza que
representan hacia dicha religión.
Destaca igualmente el surgimiento de una serie de críticas
hacia algunos de las leyes o doctrinas de la Iglesia, como es el caso
de la editorial del 20 de febrero de 1873, en la cual señala cómo se
han hecho muchas críticas en relación con la “excomunión”, a lo
que el medio contesta:
Los filósofos y herejes de primera nombradía han hecho un
gran ruido entre los cristianos con motivo de las excomuniones,
llamándolas, ya escandalosas, ya atentatorias, ya bárbaras, ya
crueles, o bien instrumentos de partido, y ya, en fin, espantajos
ridículos y armas enmohecidas que nadie teme al presente [...]
rutineros de esta escuela hacen la misma algarabía que sus
maestros, adelantándose a intimidar a los que nos recuerden
las excomuniones que se han fulminado contra los fieles que
delinquen gravemente. Digan esos Señores lo que guste, y sigan
con su tono amenazador dando muestra de la tolerancia que
les es propia; los católicos no nos inquietamos por tan poca
cosa, y creemos además que no es permitido escribir y exponer
nuestra sana doctrina, aunque el hacerlo desagradamos a nuestros
oficiosos enemigos.

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Las descripciones que el mensaje realiza hacia esos personajes
consisten en la construcción de la falacia ad hominem es por medio del
uso de los supuestos adjetivos con los que se refieren a la excomunión
(escandalosas, atentatorias, bárbaras, crueles, instrumentos de partido,
ridículos y enmohecidas), tratan de crear una imagen de amenaza
sobre en los lectores. Debido a que el propósito de este trabajo de esta
investigación no consiste en analizar las respuestas o ideas que dichos
personajes emitieron hacia la religión, se puede establecer, que estas
acusaciones consisten en otro tipo de falacia, la del hombre de paja,
esto debido a que no se cuentan con las menciones de los nombres
de quien se acusan dichas ideas, por lo que existe la posibilidad de que
sean propias del medio.
Representa su contexto de forma pesimista y hostil para la
Iglesia, tal como puede leerse en la editorial del 20 de marzo de
1873:
Asombrado el mundo del crecimiento y frutos de este árbol, se
liga y declara contra él, la espada de la persecución lo hiere con
formidables y continuos golpes, más no puede derribarlo (...)
un gusano interior roe la médula del árbol, el cisma lo divide,
el interés lo corrompe, la ignorancia lo degenera y degrada, las
manos impuras lo manchan, los fieles lloran, los herejes triunfan,
la azada socava sus hondas raíces para que caiga faltando su
apoyo: los discípulos, sus mismos hijos, se oponen a sus leyes, se
burlan de sus preceptos y consejos, tienen por sospechoso lo que
viene de su mano. Las estaciones le niegan el rocío y la lluvia, la
tierra la humedad y la mano del hombre el cultivo, sus enemigos
se lisonjear de que muy pronto quedará seco y será un tronco
muerto ...

Debido a que el fragmento en sí consiste en establecer
un mensaje que proporcione al lector un panorama fatalista del
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presente que vivía la religión, consiste en uso de dos falacias que
se complemente implícitamente: la ad hominem, esto porque existe
una descalificación de los enemigos de la religión por medio de una
serie de acusaciones que se describen con una serie de metáforas
que tratan de provocar un sentimiento de temor e injusticia, y
que, además de ser exageradas, no están fundamentadas de forma
contundente, provocando que se considere un mensaje del tipo más
alarmista y sensacionalista
La sensación de amenaza también se encuentra presente
con relación a otras religiones, como es el caso, visto en el apartado
anterior, del protestantismo, de la editorial del 1 de agosto de 1873,
titulado “Nuevas tentativas de los protestantes”, se puede apreciar
en un fragmento que dice:
Llamemos la atención de nuestros lectores sobre el peligro que
nos amenaza, para que se precavan del funesto contagio [...] No
pueden desconocerse, y un poco de atención y vigilancia bastará
para no dejarnos seducir de sus palabras vanas y engañosas [...]
Llenas están las páginas sagradas y los innumerables escritos de los
Apologistas de nuestra Santa Religión de estas vivas y expresivas
pinturas del carácter de los impíos, herejes y propagandistas del
error y las falsas sectas ...

Existe un intento del control del contexto y texto, que utiliza
el discurso a su disposición para que sus miembros religiosos no
formen parte del protestantismo así como ganar más adeptos, pero
al mismo tiempo, cuenta con una ideología al servicio del poder
religioso, esto por medio de un intento de persuasión, el cual, tiene
como fundamento, el uso de la falacia ad hominem, es decir, una
descalificación a través de elementos como denominaciones ofensivas
(impíos, herejes) y falsedad (vanas, engañosas, error y falsa).
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Conclusiones
La forma en que el medio realizaba sus señalamientos consistió
principalmente en una diferenciación marcada, con el objetivo de
referirse a los otros de forma despectiva y negativa, ya sea a través
de críticas, intenciones y uso de adjetivaciones que consiste en
posturas propias de un cristianismo/catolicismo conservadores ante
el surgimiento de nuevas doctrinas, corrientes ideológicas y actores
sociales que empezaban a tener un mayor peso social y político.
La descalificación de los “enemigos” de la religión se
presenta, desde una perspectiva literaria, con el uso de términos o
denominaciones que se usan para referirse de forma directa a los
señalados, y de forma ideológica, a través de los propios argumentos
utilizados, como lo son aquellas religiones ajenas a la del medio, el
menosprecio de la obra humana (o secular), aquellos que ofendían
a la religión, los actores sociales que tenían nuevas formas de
pensamiento de carácter ideológico e intelectual.
El manejo de las exclusiones para diferenciar lo que es
considerado como “verdadero” para su religión y lo demás como
“falso”; así como el separar a través del lenguaje empleado unas
formas de “exclusión” e “inclusión” del discurso con el fin de
dejar en claro quienes forman parte de su religión y quienes son los
marginados
Las falacias argumentativas como recursos ideológicos
consisten principalmente para descalificar al enemigo y la creación
de una imagen pesimista de su contexto para resaltar la gravedad a
sus lectores de la presencia de dichos personajes.
Igualmente, el elemento persuasivo no solamente tiene su
presencia con el tipo de ideas y argumentos desarrollados, sino
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también como una esencia misma que es constante a lo largo de las
editoriales: el uso del tipo de descripciones, los elementos retóricos
y la postura misma del medio tienen como resultado convencer
al lector de la gravedad de todas aquellos personajes y sus valores
como un peligro para la Iglesia y su doctrina.

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�Isaac Omar Salas Martínez y Manuel Santiago Herrera Martínez (UANL) /
Los considerados ´enemigos

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332

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-123

�Reseñas
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

Las ensoñaciones que tienden a retornar a los laberintos de la infancia de Fabricio Gutiérrez: Estrellas
mentales, Monterrey: UANL, 2024, 94pp.
“La infancia conoce la desdicha gracias a los hombres…”
Gaston Bachelard

Adentrarse en el libro de Fabricio Gutiérrez implica volver a
reencontrarnos delante de la entrada del principio de nuestro
mundo: la infancia. Y la infancia, más que una cadena de recuerdos
irrepetibles, también es ese espacio que la memoria abre como
una herida para que nosotros, como lectores, podamos volver a
nombrarla sin el miedo de que se nos quiebren las palabras durante
el proceso.
Un ejemplo de esto se puede encontrar en el poema “2”, el
cual lleva por título “Un río fue posible”:
Cuando el niño nada en el río
y se sumerge por completo,
sus pensamientos salen a la superficie.
Yo los puedo ver,
uno de los pensamientos dice:
“La profundidad es segura”.
Otro más dice: “Esto me recuerda a cuando estoy

333

�Carlos Rutilo / Las ensoñaciones

en los brazos de mi madre”.
El movimiento del agua se lleva los pensamientos lejos
y ya no vuelven al niño.
Ningún pensamiento
que tiene el niño bajo el agua vuelve.
Por eso cuando el niño sale del río,
no recuerda haber pensado en nada.

Estrellas mentales cuenta con este tipo de poemas en los que
la voz poética se ve a sí misma transitando entre la memoria de la
infancia o ve la infancia misma reflejada cuando se encuentra con
otros niños que quizá fueron semejantes a su mundo o se perdieron
en él sin volver a dar alguna señal de vida, perdidos para siempre
igual que los primeros trazos de un dibujo que se borra con el
tiempo. La familia, la naturaleza y, en ocasiones, la violencia, dentro
de cada uno de estos poemas, también se vuelven necesarios para
completar esa otra experiencia que implica el origen del retorno, esa
otra casa instalada en el bosque que lentamente se pierde entre los
escombros de la memoria.
Ahora cito un ejemplo del poema titulado “Un bosque es un
lugar donde los niños se pierden”:
Este pensamiento lo tuvo un niño
antes de perderse en el bosque.
Lo encontré en la zona donde se vio al niño por última vez.
Ahora es mío.
Es diminuto y de puntas rojas
y lo llevo pensando todo el día,
aunque no he podido pensarlo sin pensar
en el niño perdido.
Tal vez el pensamiento me conduzca al niño,
u a otro niño perdido.
Un bosque es un lugar donde los niños se pierden.

334

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-126

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Un bosque es un alguien que se mete los niños a la boca.
Rara vez se vuelve a encontrar a un niño perdido.
Llegará a encontrarse de ellos un juguete o un zapato
y a veces solo un pensamiento.

El filósofo francés, Gaston Bachelard, en su libro La poética
del espacio, nos dice que “La casa es, más que un paisaje, un estado
del alma…”, y esta idea de la casa se puede retomar para tratar de
explicar el conjunto de poemas que conforman Estrellas mentales, pues
cada vez que avanzamos en la lectura del libro algo que parece no
nombrarse se dibuja y se desdibuja al mismo tiempo y solo queda en
el lector los restos de una lejana caricia o la idea de un sueño a punto
de volverse en pesadilla. Aquí tanto el cuerpo como la memoria se
vuelven en un espacio que solo la poesía puede evocar y volver a
darle todas las formas de acuerdo a la entrañable armonía que se
guardan en cada uno de sus versos, como un niño que aprende a
saborear el cosmos a través de la mirada de un bosque:
El loco se mete al río.
Soy yo, parado en la orilla,
quien siente la profundidad del agua.
El loco cierra los ojos, yo los abro.
El loco abre los ojos, yo desaparezco.
El loco imagina un pez comido por un pez más grande,
vuelvo a aparecer.
El loco sale del río, toma camino hacia la colina.
Entre más se aleja yo pierdo fuerza
hasta el punto de desvanecerme y caer al suelo.
Cuando el loco ya no es visible a la distancia,
a mí me es imposible ponerme de pie.
Formo ahora parte del suelo, del polvo
que levantan los conejos que pasan corriendo.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-126

335

�Carlos Rutilo / Las ensoñaciones

Por último, solo queda celebrar la publicación de este libro
y esperar que pueda seguir encontrando a sus respectivos lectores,
pues cada poema que lo conforman pesa y pasa como el destello de
una estrella que nos encuentra cuando nos sorprendemos meditando
sobre la última posible caricia de la infancia.
Carlos Rutilo

336

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas4.8-126

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                <text>	Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                    <text>�D.R. 2025 © Humanitas. Revista de la Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 5, No. 9, julio-diciembre 2025, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 15 de julio de 2025.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Margarita Salazar Mendoza
Diana Mireya Macías Reyes
Rolando Picos
Mónica Torres Torija
Jonathan Muñoz Guerra
Adbeel Darío Duarte Hernández
Alejandro Rosillo Martínez
Jesús Alberto Hernández Granados
Celia Rosado Avilés
Óscar Ortega Arango

�Jesús Alberto Leyva Ortiz
Klaudia Tatiana Dayanira Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 9, 2025

Sobre dos posibles escenarios si se fracturara
el orden conocido
On two possible scenarios if the known
order were broken
Margarita Salazar Mendoza
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
masalaza@uacj.mx

Resumen. Un género literario que ha aumentado su producción en este
siglo XXI es la narración de historias que plantean al lector posibilidades de
un futuro después de un magno desastre universal, durante el que la mayoría
de la población se extingue. Es un escenario duro, un extremo ejercicio de
supervivencia. A tales obras se les ha clasificado como postapocalípticas;
en ellas señorean el pillaje, el asesinato, las escenas escatológicas, incluso
el canibalismo, la conducta salvaje de personajes cuyo único objetivo
es continuar vivos. Con dos diferentes estilos José Saramago y Cormac
McCarthy -en Ensayo sobre la ceguera y La carretera, respectivamentenos muestran la poca esperanza que quedaría en el mundo si el sistema en
el que ahora se mueve el humano se derrumbara por completo. Reinaría
un miedo constante a lo que se ve y a lo que se intuye, la desesperanza de
no saber si el día presente les permitirá llevarse, aunque fuese un poco de
alimento a la boca. Ante un desastre de tal magnitud, los seres humanos
tendrían que recomenzar con nuevas normas de convivencia, quienes
fuesen sobrevivientes de la tragedia, llevarían la experiencia de las reglas
que, si bien fallaron o fueron injustas, al menos limitaban la tendencia a
solamente ver por sí mismos..
Palabras clave: narrativa, novela, ensayo, sistema, especulación.

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�Margarita Salazar (UACJ) / Sobre dos posibles escenarios

Abstract. A literary genre that has increased its production in this
twenty-first century is the telling of stories that present the reader with
possibilities of a future after a great universal disaster, during which most
of the population becomes extinct. It’s a tough scenario, an extreme
exercise in survival. Such works have been classified as post-apocalyptic;
in them pillage, murder, scatological scenes, even cannibalism, the savage
behavior of characters whose only objective is to stay alive, dominate.
With two different styles, José Saramago and Cormac McCarthy – in
Blindness Essay and The Road, respectively – show us how little hope
would remain in the world if the system in which humans now move were
to collapse completely. There would be a constant fear of what is seen and
what is intuited, the despair of not knowing if the present day will allow
them to take even a little food to their mouths. In the face of a disaster
of such magnitude, human beings would have to start over with new rules
of coexistence, those who were survivors of the tragedy would carry the
experience of the rules that, although they failed or were unjust, at least
limited the tendency to only see for themselves.
Keywords: narrative, novel, essay, system, speculation.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-115

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

Proemio
Todo tiene un principio y un fin. Un libro cuenta con su primera y
su última página; un festival de jazz inicia en una fecha y concluye en
otra; la vida de una persona empieza y acaba -como la de cualquier
ser vivo-. Si todo a nuestro alrededor es finito ¿por qué la vida en la
tierra no tendría término?, en algún punto comenzó, se desarrolló
y aquí estamos. Esos extremos han sido teorizados por la ciencia y
concebidos por la religión.
Desde el punto de vista religioso se encuentra el Apocalipsis
bíblico. Ese último libro de las Sagradas Escrituras de los cristianos
posee un carácter netamente profético. Con independencia de lo
que los estudiosos han interpretado o de lo que el autor quiso decir,
esa escatológica historia declara en su capítulo cuarto: “Después
tuve una visión. He aquí que una puerta estaba abierta en el cielo y
aquella voz que había oído antes, como voz de trompeta que hablara
conmigo, me decía: «Sube acá, que te voy a enseñar lo que ha de suceder
después»”. (Apocalipsis, 4: 1)
Por otra parte, a partir del avance del conocimiento
científico y dentro del desarrollo tecnológico, han aparecido algunos
artefactos que representan un serio peligro para la vida de los seres
humanos, las armas, por ejemplo, que nadie puede negar que fueron
concebidas para matar personas y a otros seres animados. Algunos
científicos han esbozado su preocupación en cuanto al uso de algunas
armas de aniquilación masiva. La bomba atómica o el crecimiento
desbordado de la industria química han sido mencionadas como dos
probables causas del ocaso del ser humano; para el primer caso sólo
recordemos la película Oppenheimer (2023) -filme en el que Robert
Oppenheimer y Albert Einstein discuten la contingencia de que una
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�Margarita Salazar (UACJ) / Sobre dos posibles escenarios

bomba de ese tipo desencadenara una reacción que destruyera el
mundo- y para el segundo pensemos en el libro de Rachel Carson,
quien en la década de los 60 desarrolló sus ideas sobre los biocidas
en su conocida obra Primavera silenciosa (2010).
Así que, hablando de cuestiones objetivas, actualmente
existen diversas maneras en que la especie podría perecer, ya fuese
por completo o disminuyendo en un alto porcentaje de individuos.
Por supuesto, debe tratarse de eventos catastróficos de gran
envergadura, ya se asista a acontecimientos propios de la naturaleza
(volcanes, terremotos, huracanes o fenómenos similares), artificiales
(una guerra nuclear o con armas biológicas), incluso de un peligro
proveniente del espacio (otros seres vivos o la llegada y choque de
grandes piezas de materia sideral contra la Tierra). En el 2019 Francia
anunció su interés en reclutar escritores de ciencia ficción (BBC,
2019) para “un encargo atípico y a primera vista desconcertante:
anticipar las amenazas que podría afrontar Francia a mediados del
siglo XXI” (Bassets, 2022). Es factible imaginar, pues, que algún
terrible desastre pusiera fin a la existencia humana provocado por la
misma mano del hombre.
Efectivamente, varios son los riesgos que comprometen
la vida en la Tierra. Nos preocupamos por los seres humanos
porque a ese grupo pertenecemos, pero la historia y los estudios
paleontológicos han mostrado que la vida no ha sido siempre igual
en este planeta. Nieves López Martínez explica que:
la extinción global y masiva […] que afectó a los dinosaurios,
entre otros muchos organismos, se relaciona con una catástrofe
producida por la caída de un meteorito gigante que indujo
notables modificaciones paleoambientales. Todos los grupos de

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organismos que hasta entonces habían poblado el planeta durante
más de 150 millones de años se [enfrentaron a] alteraciones
repentinas de todos los ecosistemas, debidas a causas externas
a las que no tuvieron tiempo de adaptarse: sofocación por
inyección de polvo y aerosoles tóxicos en la atmósfera, rápida
intoxicación y acidificación de la hidrosfera, incendios a escala
global, oscurecimiento de la luz solar, larga sequía y un invierno
generalizado y desconocido hasta entonces durante todo el
Mesozoico. (2001: 72)

Son diversas las amenazas, y no todas son iguales, por una
parte; por otra, la civilización humana todavía es muy joven, así lo
explica Jesús Mosterín. Aunque él se refiere “al remoto origen de
la cultura humana” (1994: 54),1 la humanidad ha alcanzado un alto
grado de desarrollo tecnológico en los últimos tres siglos.
Esos riesgos no sólo son estudiados por los científicos y los
militares. También han sido considerados en la creación estética.
En el cine y ya desde el siglo pasado se encuentran clásicos filmes al
respecto. Recuérdese Metrópolis (1927), película alemana dirigida por
Fritz Lang y basada en la novela de Thea von Harbou, cuyo escenario
está diseñado en dos partes, una zona industrial subterránea y la
ciudad exterior donde viven los poderosos y que desea ser destruida
por los obreros incitados por un robot. Luego, en la década de
los 60 se exhibió por primera vez El planeta de los simios (1968) y
2001: Odisea en el espacio (1968). La primera, también surgió de una
novela -La Planète des singes (1963) del francés Pierre Boulle-, y dio
1 Ese remoto origen de la cultura humana comprende a los Australopithecus,
Homo Habilis y la cultura olduvaiense; Homo erectus y la cultural achelense;
los neandertales y la cultura musteriense; para llegar al Homo sapiens. Una
lenta evolución que, de acuerdo con lo dicho por Mosterín, abarca unos dos
millones de años. (1994: 54-67).
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�Margarita Salazar (UACJ) / Sobre dos posibles escenarios

pie a un sinnúmero de productos: varias películas, cómics y serie
de televisión, tanto fue su éxito. La segunda, del destacado director
Stanley Kubrick, resalta por el realismo científico y por la inclusión
de efectos especiales innovadores; también el guion de ésta fue
basado en una obra literaria, el cuento “El centinela” (1948) de
Arthur C. Clarke.
Entre los diversos géneros literarios, se encuentra el de
la ciencia ficción, término acuñado por Hugo Gernsback y que
apareció en 1926 en la revista Amazing Stories (Ashley, 1976).
Estas obras literarias especulan sobre los avances científicos y
tecnológicos del futuro. También se le conoce como literatura
de anticipación (Hobana, 1986) o especulativa (Hottois, 1985),
porque conforme surgen los estudios especializados aparecen otros
términos y clasificaciones. Por ejemplo, el cyberpunk de las últimas
dos décadas del siglo XX gira alrededor de los ordenadores y de
la informática que se cuece en los bajos fondos urbanos (Masís y
Castro, 2021: 131-138). Así, los escenarios en ese tipo de creación
literaria propician debates filosóficos o científicos; se discuten en
esas historias la naturaleza del hombre y de la sociedad; se habla de
peligros e ilusiones.
Cuando leemos Ensayo sobre la ceguera (2001) de José Saramago
y La Carretera (2006) de Cormac McCarthy notamos que tienen algo
en común; luego de una discreta reflexión advertimos que ambas
tratan sobre el trastorno del sistema hasta ahora conocido. Son
dos novelas que plantean posibles escenarios si se rompiera por
completo el orden establecido y desarrollado durante más de 25
siglos. Entorno al que ya estamos acostumbrados y en el que nos
desenvolvemos, en el que encontramos refugio y alimentos, y que
de una u otra manea nos protege.
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Sólo especulación
¿Qué pasaría si de repente “algo” ocasionara la ceguera de los
seres humanos? Así inicia una de las espléndidas novelas de José
Saramago, Ensayo sobre la ceguera.
Se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente,
pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado.
El primero de la fila en medio está parado, […] el conductor
inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras de los coches
de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han
saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar al automóvil averiado
hacia donde no moleste. […] El hombre que está dentro vuelve
hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita
algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una
palabra, una no, dos, […] Estoy ciego. (Saramago, 2001: 5-6)

Repentinamente se ha quedado ciego, lo repite una y otra
vez, desesperado en su angustia. Le ayudan a salir del coche y sus
lágrimas brotan incontenibles. Entonces suplica que le ayuden
a llegar a su casa. Alguien se ofrece a guiarlo hasta su domicilio,
así que acomoda al ciego en el asiento del copiloto y emprende la
marcha. Llegan al hogar del invidente y éste, en su desconfianza,
rápidamente despide al hombre que le ha socorrido.
Una vez en el interior el recientemente ciego se mueve más
o menos con soltura pues conoce el espacio; aun así, un primer
incidente ocurre ya que “tiró al suelo un jarrón de flores” (10).
“Era como si todo estuviera diluyéndose en una especie de extraña
dimensión, sin direcciones ni referencias, sin norte ni sur, sin bajo
ni alto” ( 9). Recordó cuando de adolescente había jugado al juego
de Y si fuese ciego, y que entonces había concluido que serlo no
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�Margarita Salazar (UACJ) / Sobre dos posibles escenarios

era una terrible desgracia, siempre y cuando el ciego no lo hubiese
sido de nacimiento y conservara recuerdos suficientes de colores,
formas, planos, superficies, contornos. Sin embargo, al intentar
recoger los vidrios que se han desparramado por el piso sufre una
herida, cosa que lo inquietó, sintió su sangre como una amenaza
contra sí mismo.
Cuando su mujer regresa del trabajo se irrita al ver que él
no ha recogido los vidrios ni ha secado el suelo. Él le dice que está
ciego y ella le responde que no bromee, luego se asusta y finalmente
comienza a llorar. Después se apresura a llevarlo al médico pero
se enteran de que quien le hizo el favor de llevarlo a su casa les ha
robado el coche. Una vez en el consultorio del oftalmólogo advierte
ella que ahí se encuentran otros pacientes: “Un viejo con una venda
negra cubriéndole un ojo, un niño que parecía estrábico y que iba
acompañado por una mujer que debía de ser la madre, una joven
de gafas oscuras”; pero ninguno ciego (15). El médico examina al
hombre y no encuentra problema alguno y le manda a que se haga
estudios.
Es importante mencionar que la voz narrativa -extradiegéticajuega un papel preponderante durante la narración, ya que no se
limita a contar, sino que constantemente introduce cuestiones ajenas
al relato. En la ficción tradicional se consideran digresiones aquellos
enunciados lingüísticos que desvían de la historia principal, como
opiniones, historias secundarias, paréntesis, incisos, divagaciones,
disquisiciones. Además, es obvio que está siendo sarcástico al
expresar lo siguiente:
Al ofrecerse para ayudar al ciego, el hombre que luego robó el
coche no tenía, en aquel preciso momento, ninguna intención

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malévola, muy al contrario, lo que hizo no fue más que obedecer
a aquellos sentimientos de generosidad y altruismo que son, como
todo el mundo lo sabe, dos de las mejores características del
género humano, que pueden hallarse, incluso, en delincuentes más
empedernidos que éste, un simple ladronzuelo de automóviles sin
esperanza de ascenso en su carrera, explotado por los verdaderos
amos del negocio. (20)

Rompe el hilo del discurso para introducir materias que no
tienen relación directa con el asunto central. Claramente toma una
postura respecto a la conducta del ladrón y desea involucrar en tal
perspectiva al posible lector.
En cuanto a nosotros, nos permitiremos pensar que si el ciego
hubiera aceptado el segundo ofrecimiento del, en definitiva, falso
samaritano, en aquel último instante en que la bondad podría
haber prevalecido aún, nos referimos al ofrecimiento de quedarse
haciéndole compañía hasta que llegase la mujer, quién sabe si
el efecto de la responsabilidad moral resultante de la confianza
así otorgada no habría inhibido la tentación delictiva y había
facilitado que aflorase lo que de luminoso y noble podrá siempre
encontrarse hasta en las almas endurecidas por la maldad. (21)

De esta manera, las marcas discursivas señalan de forma
directa al género ensayístico, por una parte; por otra, su expresión
está acompañada constantemente del humor.
La conciencia moral, a la que tantos insensatos han ofendido y
de la que muchos más han renegado, es cosa que existe y existió
siempre, no ha sido un invento de los filósofos del Cuaternario,
cuando el alma apenas era un proyecto confuso. (21)

Esas palabras del escritor portugués están cargadas de
ironía, cuestionando un aspecto abstracto considerado parte de la
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naturaleza del ser humano. Jesús Mosterín dice que “los sofistas
griegos del siglo v contraponían la physis (la realidad tal y como
es de por sí, con independencia de las convenciones humanas)
al nómos (la convención, la costumbre)” (1994: 27). Así Mosterín
avala con su obra lo expresado en el fondo por Saramago, cuando
el primero refuta lo expuesto por el autor de El fin de la historia
(1992).
En vez de limitarse a constatar que los seres humanos somos
animales, aunque especialmente inteligentes y exitosos, Fukuyama
se empeña en cavar un foso entre los humanos y los demás
animales mediante nociones bastante confusas. Mientras todos
los animales tienen naturaleza, sólo los humanes tendríamos
«dignidad». Esta «dignidad» nos conferiría un estatus moral
distinto al del resto de los animales. (1994: 34)

Tanto Saramago como Mosterín prefieren dejar de lado las
discusiones metafísicas para centrarse en los aspectos materiales que
rodean al ser humano.
Regresando a la historia y como el mismo narrador sostiene,
no es necesaria mucha imaginación para pensar en el pavor que
sintió el ladrón al quedarse también ciego. Quizá algún virus o
bacteria contenido en el volante del automóvil robado, o pasado
entre personas a través del vapor de la respiración, vaya usted a
saber. El hecho es que sí, contrajo la misma condición. Después es
el médico oftalmólogo que revisó al primer hombre, quien se queda
ciego. Le siguen los pacientes que aguardaban en el consultorio: el
hombre tuerto, la joven de las gafas y el niño, también el policía que
detuvo al ladrón cuando éste perdió la vista, y muchos más. No así
la esposa el médico. El galeno
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tenía que informar a las autoridades sanitarias, avisar de lo que
podría estar convirtiéndose en una catástrofe nacional, nada más
y nada menos que un tipo de ceguera desconocido hasta ahora,
con todo el aspecto de ser muy contagioso y que, por lo visto,
se manifestaba sin previa existencia de patologías anteriores
(Saramago, 2001: 31).

Así que llama por teléfono. Cuando el funcionario que lo
atiende, por falta de criterio, no lo pasa con su superior y cuelga el
teléfono, el médico murmuró: “De esa masa estamos hechos, mitad
indiferencia y mitad ruindad” (Saramago, 2001, p. 34). De ahí en
adelante lo que se presencia es un desorden social tremendo pues
con la gente quedándose ciega, todo se vuelve un caos. Primero se
dio la orden de que
todas las personas que se quedaron ciegas, y también quienes con
ellas hubieran tenido contacto físico o proximidad directa, serían
recogidas y aisladas, para evitar así ulteriores contagios que, de
verificarse, se multiplicarían según lo que matemáticamente es
costumbre denominar progresión geométrica. (39)

El Ministro de Salud estableció para ellos una cuarentena
en el edificio de un manicomio que había sido abandonado hacía
tiempo, que contaba con barda perimetral y diseñado en dos alas,
cuestión esta que permitió instalar a los ciegos en una sección y a
quienes todavía veían en la otra, con soldados para la vigilancia en
el exterior del predio.
Así, los enfermos quedaron aislados y responsables de
atenderse a sí mismos, desde lavar su ropa hasta enterrar a los
muertos. Las agresiones, aún sin el sentido de la vista, empiezan
entre ellos y muy pronto pierden también el cuidado de su cuerpo:
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un niño que se orina, un hombre malherido en una pierna. Otra
cuestión vital que deben atender es el asunto de la alimentación; al
no poder salir del recinto deben esperar a que les traigan las cajas de
comida. Arriban más ciegos y del ala contraria del edificio también
llegan otros. Y dice la mujer del médico -quien aún sigue viendo-:
“Tenía que ocurrir, el infierno prometido va a empezar” ( 67). Los
ciegos, en rebaño, tropezaban unos con otros, los que caían al suelo
eran pisoteados.
El médico por su parte se dio cuenta que no era suficiente
serlo, “no le bastaban las manos, un médico cura con medicinas,
fármacos, compuestos químicos, drogas y combinaciones de esto y
aquello y a su alrededor no había rastro de nada de eso ni esperanza
de conseguirlo” (68). En otras palabras, un médico lo es porque se
mueve dentro de un sistema social que le permite contar con los
recursos necesarios para ejercer su profesión; lo mismo que todas las
profesiones, todos los empleos, cada uno de los puestos de trabajo;
y todos ellos requieren mirar para realizar su labor.
Después el Gobierno se da cuenta de que ha aumentado
tanto la cantidad de los invidentes que se vio obligado a ampliar “los
criterios que había establecido sobre lugares y espacios requisables,
de lo que resultó la ocupación inmediata e improvisada de fábricas
abandonadas, templos sin culto, pabellones deportivos y almacenes
vacíos” (120), montó así mismo, campamentos con tiendas de
campaña. El tráfico se volvió un caos debido a la cantidad de
muertos y heridos por atropellamientos, provocados por la cantidad
de gente que iba perdiendo la vista.
Todos en ese mundo de la historia quedan finalmente ciegos,
así que unos mueren por el abandono, otros por enfermedades, por
accidentes o heridas infectadas. Muchos de ellos se agrupan y se
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toman de las manos para mantenerse juntos, como equipo, en el
que, de acuerdo con sus fuerzas y sus posibilidades, se protegen
unos a otros. Ciegos como están deben buscar comida y ropa y lugar
donde refugiarse, ya sea para dormir o para protegerse del clima
severo.
De los grifos de las casas no salía ni una gota del precioso líquido,
es defecto de la civilización, nos habituamos a la comodidad del
agua canalizada, llevada a domicilio, y olvidamos que, para que
tal suceda, tiene que haber gente que abra y cierre las válvulas
de distribuciones, estaciones elevadoras que necesitan energía
eléctrica, computadoras para regular los débitos y administrar las
reservas, y para todo faltan ojos. ( 221)

Así que cuando llueve los ciegos ponen la cara hacia
arriba con la boca abierta para beber agua. Las escenas netamente
escatológicas son inevitables y constantes: “hedores que flotaban,
gruesos y lentos, con súbitas corrientes nauseabundas” (Saramago,
2001, p. 69). En ese vagar de un lado para otro encuentran cadáveres
y suciedad. Moverse o quedarse parados es lo mismo para ellos,
“salvo encontrar comida no tienen otros objetivos” (228).
La esperanza de recobrar la vista “se acabó cuando se
enteraron de que el mal había afectado a todos” (228); muchos
terminaban muriendo en la calle. “No es extraño que los perros [ya
fueran] tantos, algunos ya parecen hienas” (229), que muerden y
comen los cuerpos de los difuntos.
“¡Qué falta nos hacen los ojos!” ( 69) afirma el médico, uno
de los personajes de la historia con mayor conciencia sobre el desastre
que les aqueja, calamidad que no tiene una solución rápida, sino que
más bien les está llevando a una caída estrepitosa del sistema. El
mundo quedó en silencio, no había quien trabajara en las fábricas
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ni quien golpeara la roca en las minas ni quien disparara armas, ni
tráfico en las calles. Un solo sentido faltante, la vista, que ha sido
considerada como el más usado entre los humanos (Criado, 2015),2
condujo inevitablemente a la suspensión de las actividades, lo cual
llevó al caos. Porque, ¿qué se requiere para conducir cualquier tipo
de vehículo automotor?, ¿cuál sentido es indispensable para usar
herramientas como un martillo, un serrucho o una brocha?, ¿cómo
podría utilizarse un dispositivo electrónico (un teléfono celular, una
computadora)? Es fácilmente comprensible el caos surgido en el
planeta si de golpe los humanos perdieran la vista.
En 1998 se concedió a Saramago el Premio Nobel “por
su capacidad para volver comprensible una realidad huidiza, con
parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía”
(Moreno y Mora, 1998). Uno de los núcleos de su poética política
es la compasión. Y la ironía es su rasgo estilístico, el que permite la
distancia, el que dota a su obra de sentido del humor para representar
la dura realidad humana. Saramago retrató un mundo inmundo con
la delicadeza de su estilo (riqueza de léxico, un ritmo eufónico).
Indaga en la esencia del ser humano y de la sociedad. En sus obras
él sostiene que el hombre es libre y tiene voluntad, principio de la
acción, por lo que es responsable de sus actos, su forma de vida es
el resultado de sus obras.
Aunque el Premio Nobel afirmó que la literatura no sirve
para nada, esta novela le ha sido útil a su autor como espacio para
2 Desde la época de Aristóteles se ha dado una explícita importancia,
sobre todo, a la vista (1995, Libro I, 980a).
Por su parte, los neurólogos, entre ellos Steve Parker y Eric Kandel,
sostienen que la vista es probablemente el sentido más desarrollado de los
seres humanos, seguido inmediatamente por la audición (Parker, 2010: 312; y
Kandel, 2000: 492).

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discutir algunas cuestiones relacionadas con la naturaleza humana,
por eso es posible subetiquetarla como ensayo. Sostiene José Luis
Martínez que “La expresión más concisa y exacta que corre a
propósito del ensayo es literatura de ideas” (2001: 9) y agrega que se
da una especie de “intercambio entre la literatura y otras disciplinas
del pensamiento escrito” (2001: 10). Otra cuestión que aclara
Martínez (2001) es que cuando los autores son fundamentalmente
escritores literarios sus ensayos conservan su estilo personal (22); tal
es el caso de Saramago. En Ensayo sobre la ceguera figuran los rasgos
que también aparecen en, por ejemplo, Todos los nombres (1997) o
Caín (2009).
Por su parte, Liliana Weinberg asevera que “el ensayo es
una operación estética que se aplica a cuestiones éticas, y como
tal encuentra su organización” (2006: 97); así mismo, “que el
ensayo otorga la posibilidad de resolver en términos literarios las
contradicciones de la filosofía y de dar forma poética al pensamiento”
(2006: 97). Esa calidad estética a la que se refiere Weinberg ha sido
probada en diversos estudios sobre la obra del portugués. Así pues,
el ensayo que procede desde Montaigne sobresale por un estilo
particular de razonamiento; es un género que privilegia la reflexión
y el análisis crítico. Estamos pues, ante un ensayo, como su título
lo indica, que es pura especulación; no así el caso de La carretera de
McCarthy. Veamos por qué.
La construcción de una historia
La carretera de Cormac McCarthy (2006) es una novela clasificada
dentro de la categoría de postapocalípticas. Eso significa la casi
extinción de la humanidad y el quebrantamiento de la civilización.
Las historias que en esas obras se narran se refieren a la vida después
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de la destrucción global. Se piensa en un conjunto de eventos con
una causa única u ocasionados por una serie de factores que unidos
propician la caída y fragmentación de las formas de vida como hasta
antes han conocido los seres humanos. Eso es precisamente lo que
define a este subgénero narrativo: los supervivientes se enfrentan a
situaciones desconocidas. Son historias ambientadas justo después
de una gran catástrofe.
La Tierra permanece (1949) de George R. Stewart es una de
las primeras novelas de esa clase, una de las obras maestras de la
ficción especulativa. La ecología y lo inexorable de los cambios
producidos en el mundo son el fondo de la reflexión, a partir de
un desconocido y devastador virus que ataca a los seres humanos.
Así la supervivencia es la preocupación de quienes participan en la
historia.
La historia de McCarthy se desarrolla básicamente en el
caminar de dos personajes, padre e hijo, un hombre enfermo y un
niño triste, ambos escuálidos; ya han pasado varios años en esa
situación y se mueven hacia el sur buscando un punto geográfico más
benigno. Su mundo está compuesto por “Noches más tenebrosas
que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior”
(McCarthy, 2006: 9); la región que se extiende al sur es árida y
silenciosa. La ceniza cubre las calles pavimentadas y los campos
están devastados; los árboles han muerto; el color ha huido del
paisaje. Sabemos que al principio ambos debieron usar mascarillas
de algodón para cubrir su rostro. Además, ningún lugar está exento
de riesgo. Ellos siguen la línea de la carretera a pesar de que no es
segura; por la misma vía, aunque por lo general desierta, pueden
aparecer otros que no se contienen en hacer daño para arrebatar un
pedazo de alimento o cualquier cosa que les pueda ser útil.
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Como en la obra de Saramago, los personajes carecen de
nombres. Estos no son necesarios, ya que no es una desgracia que le
ocurra a unos específicamente, sino que esos personajes representan
a los pocos que van quedando en estas historias. Así mismo, las
escenas naturalistas abundan. El hombre y su hijo se protegen con
“prendas y mantas pestilentes” (McCarthy, 2006, p. 9); revuelven la
basura buscando lo mínimo indispensable para sobrevivir. A cada
trecho caminado el siguiente escenario es similar:
Al otro extremo del valle la carretera atravesaba un arroyo
completamente negro. Troncos de árboles calcinados y
desprovistos de ramas a ambos lados. La ceniza moviéndose
sobre el asfalto y las manecillas flojas de cable ciego que colgaban
de los ennegrecidos postes de luz gimiendo débilmente con el
viento. Una casa incendiada en medio de un claro y más allá un
tramo de pradera agreste y gris. (McCarthy, 2006: 12)

El hombre cargaba unos binoculares para ver a la distancia,
pero siempre lo mismo: “Nada que ver.” (McCarthy, 2006: 12). El
niño temeroso constantemente pregunta si morirán, el padre le
responde: “Algún día. Pero no ahora” (McCarthy, 2006: 14), y agrega
que por eso se encaminan hacia el sur, para no pasar frío, ya que
“tenían el invierno encima” (McCarthy, 2006: 202).
Así pues, en este género narrativo el escenario es un mundo
que ha sido destrozado por algún evento: una guerra o un desastre
natural. De ahí que el sistema de vida tal como ha funcionado hasta
el momento del suceso devastador se ha desplomado, el paisaje está
en ruinas, la infraestructura ha colapsado, las comodidades y los
servicios han desaparecido; el lugar, en fin, es desolado y peligroso,
es el telón de fondo para la historia contada.
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En la década de los 60, la bióloga Rachel Carson planteó en
su conocida obra, Primavera silenciosa, que:
La gente ha oído hablar mucho en el mundo acerca de la guerra
triunfante contra las enfermedades, gracias al control de los
insectos vehículos de la infección, pero ha oído poco acerca del
reverso de la historia: las derrotas, los breves triunfos que ahora se
encaran duramente con la alarmante perspectiva de que el insecto
enemigo se ha robustecido precisamente con nuestro ataque.
(Carson, 2010: 158)

Esta científica estadounidense alertó sobre las acciones
desmedidas que el hombre estaba llevando a cabo en su intento
por controlar plagas y, por lo tanto, matar insectos. Sumado a eso la
industria química siguió desarrollando productos para incrementar
la fertilidad de las plantas comestibles pero también para deshacerse
de las no deseadas, los famosos herbicidas. En palabras de Carson,
la resistencia ambiental se hace cada vez mayor con el transcurso
de los años, a medida que aumenta la variedad, el número
y la potencia de los insecticidas. A medida que pasa el tiempo
podemos esperar más serios brotes de insectos, tanto portadores
de enfermedades como destructores de cosechas, en cantidades
no conocidas hasta ahora. (Carson, 2010: 149)

Una muestra de tal resistencia es el asunto del sargazo en
las costas del Caribe y las playas occidentales africanas. Esta planta
acuática se convirtió en un verdadero problema para los habitantes
de esas regiones. De acuerdo con Rogers &amp; otros, algunas de las
consecuencias dejadas por la proliferación del alga en la primavera y
verano del 2023 fueron:
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Escuelas desalojadas debido a gases tóxicos. El agua potable de
las casas con mal olor. Los operadores turísticos y los pescadores
en lucha por mantener sus negocios. Pérdidas de empleos. Cortes
de electricidad que afectan a decenas de miles de personas a la
vez. Graves problemas de salud. Y pérdida de vidas. (Rogers &amp;
otros, 2024)

En el mismo artículo de Rogers &amp; otros (2024) se cita a
Brian Lapointe, profesor en la Universidad Atlántica de Florida,
quien afirmó que:
Desde la década de 1980, la población mundial casi se ha
duplicado, […] Esto, a su vez, ha llevado a un aumento masivo de
los nutrientes que estimulan al sargazo y que son arrastrados por
grandes ríos, como el Mississippi en Estados Unidos, el Amazonas
y el Orinoco en América del Sur y el Congo en África. (Lapointe
citado por Rogers &amp; otros, 2024)

Él explica que los fertilizantes utilizados para incrementar
los alimentos para los habitantes del mundo finalmente llegan a los
océanos, a lo que se suman las aguas residuales de origen urbano.
En el 2019 Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones
Unidas aseveró que “los océanos no conocen fronteras, ni tampoco
el clima. Es una responsabilidad colectiva global actuar ahora”.
(Guterres citado por Rogers &amp; otros, 2024). Aunque Guterres apela
al compromiso general para que todos y cada uno de los individuos
del planeta actúen responsablemente, no es del interés -ni siquiera
de la mayoría- modificar estilos de vida.
El biólogo y filósofo español Jesús Mosterín fue un estudioso
inquebrantable de la naturaleza del hombre y afirmó que tal no es
una entelequia metafísica, ya que heredó “todas las características
comunes a los seres vivos del planeta Tierra” (Mosterín 1994:
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29) y aunque “la naturaleza humana reside [en] el organismo
individual mismo, finalmente, es el fenotipo concreto, resultante
tanto de su naturaleza específica y de su herencia particular, como
de su desarrollo embrionario y de la historia completa de su vida
y de sus interacciones con su entorno” (Mosterín, 1994: 29). Así
que la cultura juega un papel preponderante en el sistema de vida
actual, ya que dicho sistema se armó con las acciones de todos los
hombres que han pisado el planeta, con sus inventos, con su muy
diversa y amplísima producción de artículos, de servicios, y, por
ende, con su consumo. Este mismo autor brinda una definición
general, abarcadora, del concepto de cultura como: “la información
que se transmite entre individuos, la información transmitida por
aprendizaje social” (Mosterín, 1994: 16). Así mismo, agrega que la
cultura no es estática, sino que evoluciona.
Y los cambios producidos después de un gran desastre, ya
sea natural o no, implica incluso buscar la carne de los muertos para
alimentarse, “la carne rajada a lo largo del hueso” (McCarthy, 2006:
24); implica que los cadáveres están “descalzos hasta el último de
ellos como peregrinos de baja extracción pues hacía tiempo que
les habían rodado a todos sus zapatos” (24); los protagonistas
se enfrentan al conocimiento de que algunos de los individuos
sobrevivientes queman cadáveres para alimentarse.
Tanto el adulto como el niño primeramente habían estado
escondidos, asustados, alertas, pero luego decidieron salir, como ya
se dijo, rumbo al sur, además, porque sabían que tarde o temprano
alguien los encontraría y podrían tener problemas. Problemas como
aquel que se suscitó cuando ya en el camino pasaron por un pueblo
costero aparentemente vacío, mas
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a la altura de los últimos y tristes edificios de madera algo pasó
silbando junto a su cabeza y rebotó en la calle […] En una ventana
superior de la casa pudo ver a un hombre tensando un arco y
agachó la cabeza del chico e intentó cubrirlo con su cuerpo. Oyó
el chasquido seco de la cuerda del arco y al momento sintió un
dolor atroz en la pierna. (193)

Como con los ciegos de Saramago, una herida puede ser
fatal, pues difícilmente se encuentran las condiciones de higiene y
material de curación para limpiar y proteger la lesión hasta que sane.
En otras palabras, aunque el padre y el hijo en la historia
de McCarthy no saben a ciencia cierta qué ocasionó el desastre que
les rodea, sólo notan que “los días se sucedían penosamente sin
cuenta ni calendario” (McCarthy, 2006: 200), que cada vez que se
acercan a la mancha que alguna vez fue ciudad, en las carreteras
que la rodean están llenas de “largas hileras de coches carbonizados
y herrumbrosos” (McCarthy, 2006: 200), que constantemente se
encuentran con “cadáveres incinerados reducidos al tamaño de un
niño” (200), pero ellos continuando “pisando por aquel mundo
muerto” (200).
Él tosía todo el tiempo y el chico le veía escupir sangre. Caminando
encorvado. Mugriento, andrajoso, desesperanzado. Se detenía y se
apoyaba en el carrito y el chico seguía andando y luego paraba y
miraba atrás y él alzaba sus ojos llorosos y lo veía allí de pie en la
carrera mirándole desde un futuro inimaginable. (200-201)

Ambos comprenden que deben velar por su supervivencia,
sobre todo, el padre, quien trata de proteger y alimentar a su hijo,
aún a costa de perjudicar su ya de por sí precario estado de salud.
Finalmente, el hombre muere. El niño se queda con él unos días
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hasta que se atreve a salir al camino, donde se encuentra con otras
personas, a quienes se une en su procesión.
También en esta historia de McCarthy, el silencio se hace
presente. Una escena da idea de que incluso la voz humana se
hace menos presente es cuando padre e hijo se han refugiado en
una gruta: “Humeros de piedra donde el agua goteaba y cantaba.
Tañendo sin tregua en el silencio los minutos de la tierra y sus horas
y días y años” (9). La región por la que se mueven estos personajes
es “árida, silenciosa, infame” (9). O cuando el hombre
Se quedó escuchando el goteo del agua en el bosque. […] El frío
y el silencio. Las cenizas del mundo difunto trajinadas de acá
para allá por los vientos crudos y transitorios vientos en el vacío.
Llevadas, esparcidas y llevadas de nuevo. Todo desencajado de su
apuntalamiento. Sin soporte en el viento cinéreo.” (14)

El silencio que todo lo apaga, que todo cubre. El silencio
que deja el viento cuando cambia de dirección, cuando ha dejado de
nevar, el de las hojas blandas por la lluvia, el silencio en la lejanía o
el de las mañanas que traen consigo un silencio terrible. “El silencio
absoluto.” (56)
Un rompimiento del orden establecido redundaría
inevitablemente en un mundo bárbaro. Una vez agotados los recursos
existentes (alimentos en los supermercados que seguramente serían
saqueados, ropa y zapatos, combustible que dejaría de producirse,
vehículos que tarde o temprano se arruinarían), en cuanto ya
no fuera posible continuar utilizándolos por su inexistencia, el
hombre se vería en la necesidad de recomenzar de nuevo. Se verá
incluso obligado a unirse con otros individuos para ayudarse, para
protegerse, para procurar los alimentos que para uno solo sería
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trabajoso y, en ocasiones, infructuoso. Por tal razón, para repartir
tareas, para establecer obligaciones y derechos, deberán establecer
normas de convivencia, mínimas al principio, las fundamentales, que
aumentarían conforme se incrementara el número de integrantes
del grupo.
Esta obra le valió a McCarthy el Premio Pulitzer, uno de los
más importantes que se entregan en los Estados Unidos.3 No es una
historia que trate las causas del desastre que llevó a ese mundo a la
incertidumbre, sino que muestra la vida de dos personajes en su vida
diaria, de los avatares que deben sufrir, de las penurias que los aquejan.
Una última reflexión
Tal como se muestra en ambas novelas, sería un desastre que se
rompiese el orden ahora establecido. Quizá las reglas que nos
gobiernan y mediante las que convivimos no sean las más justas
ni las más equilibradas, tal vez no proporcionen lo mínimo
indispensable a todos los seres humanos, pero algo regulan de
nuestro comportamiento. Estas dos obras invitan a reflexionar al
lector, con diferentes estilos -una conmovedoramente y la otra con
tintes hilarantes-, sobre un posible evento que provoca la muerte
de un gran porcentaje de individuos, dejando un escenario en el
que unos cuantos seres humanos sobrevivientes deban enfrentarse
a nuevas y precarias condiciones.
José Saramago, en su novela-ensayo, incita a imaginar qué
pasaría si de pronto todos perdiesen el sentido de la vista. No
3 El género más importante dentro del Premio Pulitzer es el de periodismo,
cuyos ganadores obtienen una medalla de oro, mientras que en las otras 20
categorías se entrega a los galardonados un certificado y la cantidad de diez
mil dólares. https://www.pulitzer.org/ (consultado el 19 de julio de 2024).
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seríamos capaces ni de atendernos nosotros mismos; una herida mal
curada, una enfermedad a la que no responda nuestro organismo, una
estampida en un terreno con desniveles, cualquier acción violenta,
intempestiva, provocaría la muerte de miles de seres humanos, y
los que fuesen permaneciendo vivos se verían en serias dificultades
no ya para mantener el estilo de vida que los caracteriza sino para
conseguir sobrevivir a la escasez de alimentos, que seguramente
se presentaría, y al enfrentamiento violento entre individuos por
agenciarse lo poco disponible.
Ninguna de las actividades ahora practicadas por los humanos
sería posible sin ese sentido. En los deportes, ¿cómo patear un balón
de futbol o como encestar una pelota de basquetbol?, en la cocina,
durante la preparación de alimentos, ¿cómo picar finamente una
cebolla o freír papas o sacar del horno un pan? ¡Las implicaciones
son totales! Sobre todo, cuando habitamos “un mundo construido
en función de la capacidad de ver, la visión, el más dominante de
nuestros sentidos, es esencial en cada momento de nuestra vida”
(OMS, 2020, p. v), tal como se afirma en el Informe mundial sobre la
visión presentado por la Organización Mundial de la Salud en el 2020.
En 2009 Ángel Darío Carrero entrevistó a Saramago. Este
autor portugués aludió a una obra del ruso Fiodor Dostoyevski, Los
hermanos Karamasov, en la que aparece la siguiente frase: “Si Dios
no existe, todo está permitido” (Saramago en Darío, 2009); sin
embargo, rebate lo anterior expresando que
Esa conclusión catastrofista de que si se destruye a Dios todo el
mal invadirá la vida humana no es cierta para mí. No se puede
decir que cuando he hecho mal a alguien es por el hecho de no
creer en Dios. Si deseo hacer daño a alguien y decido no hacerlo,

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no es porque Dios me toma del brazo para que no lo haga. Es la
conciencia interior propia. (Saramago en Darío, 2009)

Así mismo, declaró que no puede evitar dejar de ver las
diversas perspectivas de un asunto, ya que “Todas las cosas tienen
otro lado. Mientras no lo veamos no tendremos un conocimiento
suficiente de la realidad” (Saramago en Darío, 2009).
Por su parte, Cormac McCarthy plantea una historia aciaga
cuyos personajes sufren las circunstancias adversas de un mundo
que ha sido devastado, en el que los alimentos escasean y en el que
el agua ha sido contaminada, dos elementos imprescindibles para
la supervivencia del hombre. Amén de otras cuestiones, tales como
el clima, un techo o un ambiente más o menos pacífico. Los pocos
humanos que quedan en el planeta en esa historia luchan entre
sí para, por un instinto de supervivencia, agenciarse los recursos,
aunque estén ya en manos de los otros; poco importa dejarlos en
el camino a que mueran de hambre, de frío o a manos de los más
violentos.
Asevera Fernando Reati -citado por Luciana Martínez
(2022)- que “[los] textos de ficción anticipatoria imaginan futuros
posibles desde la certeza intuitiva que presta la obra literaria” (2006:
13) y que son asimismo “muchos los casos sorprendentes de obras
de anticipación que parecen ‘adivinar’ el futuro” (20). Kant afirmó
que “La imaginación (como facultad de conocimiento productiva)
es por cierto muy poderosa en la creación, por decirlo así, de otra
naturaleza a partir del material que la naturaleza real le da” (Kant,
1992: 222). Esta idea de alguna manera ha sido también tratada
tanto por Aristóteles en su Poética y Erich Auerbach en su gran obra,
Mímesis (1950), como por Alexander Gerard en su Un ensayo sobre el
genio (1774).
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Leyendo esa clase de narrativa es posible que el receptor
se pregunte qué futuro le espera a la humanidad, cuáles serán
los avances científicos y cuáles sus consecuencias; debido a la
explosión demográfica ¿qué será del planeta?, sobre todo, «ahora
que contamos con la capacidad de hacer que todo salte por los
aires.» (Wiggins, 2024: 78), ¿se contendrán las guerras o terminarán
los seres humanos por destruirse unos a otros? Son múltiples las
preguntas y en el futuro están las respuestas.
Precisamente un caso extraordinario aconteció el 19 de julio
de este 2024 (Adam Satariano, Derrick Bryson Taylor and Remy
Tumin, 2024). Un error en un programa de actualización de la
compañía estadounidense CrowdStrike, con sede en Austin, Texas,
que bloqueó el sistema Windows, ocasionó un impacto que afectó
múltiples sistemas alrededor del mundo (Pascual, 2024). El perjuicio
alcanzó a aeropuertos y aerolíneas de Australia, Europa y los
Estados Unidos, entre otros; se cancelaron vuelos y se suspendieron
aterrizajes.
El fallo informático afectó también a hospitales neerlandeses, a
la Bolsa de Londres y al principal operador ferroviario británico.
Las emisiones de la cadena británica Sky News se vieron
interrumpidas y en Australia, la cadena nacional ABC declaró que
sus sistemas se habían visto afectados […] En Nueva Zelanda,
los medios locales informaron de problemas en bancos y en los
sistemas informáticos del Parlamento. (AFP, 2024)

Sólo dos ejemplos de esa falla son los siguientes: Los
bomberos en la ciudad de San Francisco respondieron unas 20
alarmas -falsas- entre las 2:34 y las 2:50 del viernes; en España “la
crisis ha afectado en las primeras horas a los hospitales públicos de
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siete comunidades autónomas: Aragón, Galicia, Cataluña, CastillaLa Mancha, La Rioja, Castilla y León y el País Vasco” (Pascual,
2024). En una nota en The New York Times se afirma que: The
disruption, which reached what some experts called “historic” proportions, was a
stunning example of the global economy’s fragile dependence on certain software,
and the cascading effect it can have when things go wrong. (Satariano, Taylor
and Tumin, 2024).
Las palabras del escritor y ensayista estadounidense Elwyn
Brooks White elegidas por Rachel L. Carson (2010) como epígrafe
de su obra son una lúcida declaración sobre una preocupación actual:
Soy pesimista sobre el género humano porque es demasiado
ingenioso para su propio bien. Nuestra aproximación a la
naturaleza consiste en derrotarla hasta la sumisión. Tendríamos
una mejor oportunidad de sobrevivir si nos acomodáramos en
el Planeta y lo consideráramos con aprecio en lugar de hacerlo
de forma escéptica y dictatorialmente. (White citado por Carson,
2010: v)

Cuando Ángel Darío le preguntó a José Saramago si estamos
obligados a vivir como lo estamos haciendo, el portugués respondió
que dicha pregunta no tiene una respuesta, pero agregó que la vida
humana no necesariamente tenía que ser lo que ahora es. Añadió,
así mismo, que “aunque nosotros desaparezcamos -y eso ocurriráquedará algo, suficiente vida” (Darío, 2009) para recomenzar e
intentar una vida diferente -cosa que no veremos-. Jesús Mosterín,
por su parte, señala que:
No estamos perdidos y desorientados en un espacio metafísico
de vacío y libertad absolutas. […] los seres humanos podemos
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entendernos y sentir empatía unos con otros, incluso por encima
de las barreras culturales que nos separan, porque a un nivel mucho
más profundo y fundamental compartimos las mismas necesidades,
impulsos y deseos. [Estamos] programados para hacer ciertas cosas
y no otras. En eso consiste su naturaleza. En el tejido de nuestra
conducta la trama hereditaria está inextricablemente entrelazada
con la urdimbre cultural del aprendizaje. (1994: 32-33)

Sin duda, el ser humano ha sido bastante perspicaz, de
ahí que haya avanzado velozmente en el descubrimiento de leyes
naturales, que haya inventado máquinas cada vez más sofisticadas
y que la evolución (avance, progreso, crecimiento) de su industria
química parezca imparable.
También Saramago en la citada entrevista afirma que
“su trabajo como escritor está unido a un compromiso de
denuncia social” (Saramago en Darío, 2009) y que, de acuerdo
con su experiencia “tendría que llegar a una sola conclusión: no
ha merecido la pena. Los seres humanos no nos merecemos la
vida. Es la visión más pesimista que uno se pueda imaginar. Y
es mi convicción más profunda.” (Saramago en Darío, 2009). Sin
embargo, es muy atractivo el epígrafe que colocó en su novela: “Si
puedes mirar, ve. Si puedes ver, repara”, del Libro de los Consejos.
¿Creía él que seríamos capaces de darnos cuenta y encauzar por
otro camino?
Así pues, en ambas novelas se pone de manifiesto el carácter
de los seres humanos, sus posibilidades e imposibilidades de vivir
en armonía con los demás. En esos escenarios las mezquindades
están a la orden del día, la enfermedad, el desasosiego, la tristeza
y la soledad. Son ambientes donde prevalece la ley del más fuerte,
tanto física como psicológicamente. Sobrevivir en pequeños grupos
después de una terrible catástrofe es lo menos que se puede hacer.
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Es común que ese estado bárbaro deje de lado cuestiones éticas y de
empatía hacia los demás.
Lamentablemente, una ruptura de la organización social
desarrollada durante varios siglos daría como resultado un caos
que desequilibraría las formas de vida conocidas. El régimen
que establece la producción de alimentos, el sistema económico,
las relaciones sociales, conforman el mundo en el que ahora se
desenvuelve el ser humano; una rotura de dicha red provocaría
un desorden magno y pondría en peligro la vida de las personas.
Por otra parte, quizá el riesgo latente a que está expuesta la vida
en la tierra también muestre que después del resquebrajamiento
de una forma social entre los seres humanos, después del
asombro inicial, después de la confusión y de la inestabilidad,
los sobrevivientes se verán en la necesidad creadora de nuevas
maneras de convivencia.

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�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 9, 2025

Del héroe clásico al Superhéroe: exploración del
rol del héroe en la Modernidad a través del
personaje de Superman
From Classical Hero to Superhero: exploration of
the role of the hero in Modernity through
the character of Superman
Diana Mireya Macías Reyes
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
diana.mmr98@gmail.com

Rolando Picos Bovio
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
rolando.picosbv@uanl.edu.mx

Resumen. Superman es una de las más reconocidas representaciones
contemporáneas del héroe moderno, y la primer figura en ostentar la
etiqueta de superhéroe, desde su creación en 1938, prevaleciendo como
defensor de la bondad y la justica a lo largo de las décadas y la evolución
constante del mundo, incluso cuando ha pasado por diferentes escritores
y fases de la historia. El siguiente artículo propone examinar el concepto
de “héroe” a través de la figura del personaje de Superman, como agente
de acción ético dentro de la cultura popular. Se analizará la estructura del
relato del cómic de superhéroes y la axiología representada en sus historias,
con el fin de construir un concepto de lo heroico que refleje a los valores
éticos e ideológicos de una modernidad impregnada en las páginas del

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�Diana Mireya Macías y Rolando Picos (UANL) / Del héroe clásico al Superhéroe

cómic que sirve como vehículo de difusión para las masas populares. Con
esto se pretende responder a la pregunta: ¿cómo se alinean o contrastan los
valores que definen al héroe moderno con la representación del personaje
de Superman en la trama de sus historias? El artículo se sustentará
principalmente en un enfoque hermenéutico, usando como base el análisis
narrativo de Mieke Bal (1985) y la concepción del héroe mítico de Joseph
Campbell (1959), para el análisis de la serie limitada de cómics, Superman:
For All Seasons. La principal hipótesis del artículo considera que las
historias de Superman construyen de forma directa o simbólica una nueva
concepción de “héroe” que recuerda a las figuras clásicas, pero se adapta a
las inquietudes contemporáneas.
Palabras clave: Héroe; Superman; Modernidad; ética; superhéroe.
Abstract. Superman is one of the most recognized contemporary
representations of the modern hero, and the first figure to be called a
superhero, since his creation in 1938, prevailed as a defender of goodness
and justice throughout the decades and the constant evolution of the
world, even as he has passed through different writers and phases of
history. This article proposes to examine the concept of “hero” through
the figure of the Superman character, as an agent of ethical action within
popular culture. It will analyze the narrative structure of the superhero
comic book, and the axiology represented in his stories, in order to
construct a concept of the heroic that reflects the ethical and ideological
values of a modernity impregnated in the pages of the comic book that
serves as a vehicle of diffusion for the popular masses. This is intended
to answer the question: how do the values that define the modern hero
align or contrast with the representation of the Superman character in the
plot of his stories? The article will be mainly supported by a hermeneutic
approach, using as a basis Mieke Bal’s (1985) narrative analysis and Joseph
Campbell’s (1959) conception of the mythic hero, for the analysis of
the limited comic book series, Superman: For All Seasons. The main
hypothesis of the article considers that the Superman stories directly or
symbolically construct a new conception of the “hero” reminiscent of
classical figures but adapted to contemporary concerns.
Keywords: Hero; Superman; Modernity; ethics; superhero. narrative,
novel, essay, system, speculation.

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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

Introducción
El mito del héroe nos habla de un personaje que es definido por
sus proezas, por sus grandes acciones en favor de una noble y
desinteresada labor por su prójimo. A través de la narrativa de la
figura heroica, resulta posible desarrollar una relación entre la
voluntad de acción, una causa y la virtud moral. La mitología griega
ya presentaba al héroe como el modelo de la virtud y grandeza más
allá de la mortalidad, que encarnaba la voluntad social de ensalzar
formas de actuar ideales, donde el individuo se salva a sí mismo y a
los demás, luchando contra la inmoralidad y el caos.
El héroe es, en efecto, un salvador y, en consecuencia, la mitología
sería un logos salvador, o sea un relato soteriológico o lenguaje de
salvación. Cierto, este aspecto salvador posee un tinte religioso,
aunque normalmente secularizado al ubicarse en el mundo
profano. (Ortiz, 1995: .385)

Superman nace en 1938, y se consolida con el declive de la
Modernidad, una época destinada a consolidar instituciones sólidas
y esperanza en el porvenir de la humanidad. Superman aparece en
los cómics lleno de habilidades sobrehumanas y aparentemente
invencible e intenta rescatar el sentido humano de comunidad y
compasión al ser un defensor de la humanidad, convirtiéndose en
un símbolo del héroe moderno, con una lucha que no radica solo
en las acciones tangibles sino también en su constante lucha interna
entre su poder inconmensurable y su sentido del deber. Lo que
presenta al personaje como un ente que tiene “[…] las características
del mito intemporal, pero es aceptado únicamente porque su acción
se desenvuelve en el mundo cotidiano y humano de lo temporal”
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-128

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�Diana Mireya Macías y Rolando Picos (UANL) / Del héroe clásico al Superhéroe

(Eco, 1984: 265-266). Superman es plasmado casi como un dios
que no puede ser sometido por las voluntades humanas a la
subordinación, ni tiene ninguna obligación con la humanidad, sino
que se ha autoimpuesto la responsabilidad de protegerla. Superman
considerado como un símbolo moral es una síntesis de la máxima
expresión de ideal moral presente en la figura del héroe moderno.
Se pretende en este articulo defender la importancia de
la figura del héroe dentro de la cultura de la Modernidad como
un personaje que simboliza un modelo de virtud y que recuerda
una búsqueda de perfeccionamiento humano acompañado con la
voluntad de acción, el sentido del deber y la responsabilidad social. Se
partió de la hipótesis de que los cómics de Superman son un reflejo
de forma indirecta o simbólica del compromiso de la Modernidad
por mantener la concepción clásica de “héroe”, pero adaptándolas a
inquietudes contemporáneas.
Finalmente, para este artículo sobre el personaje de
Superman se tomará como muestra de estudio la serie limitada
de cómics, Superman: For All Seasons, en su versión en español
publicada durante 1999. Los autores referidos para el análisis serán
principalmente Joseph Campbell, tomando su análisis del personaje
heroico a través de su obra El viaje del héroe, donde desarrolla la
representación narrativa y análisis psicológico del mito de héroe, así
como el análisis de las acciones del personaje a través de la comparativa
de las propuestas éticas de dos filósofos de la Modernidad, Kant y
Kierkegaard, que permitirá explicar la contradicción que deriva del
personaje de Superman, construido como un dios, pero obligado
adoptar la mortalidad como una segunda naturaleza autoimpuesta.
Para el estudio de los cómics seleccionados se utilizará el método de
análisis de la Teoría Narrativa de Mieke Bal (1985), donde distingue
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cuatro elementos constitutivos del texto: acontecimientos, actores
(personajes), tiempo y lugar.  
1. Sobre

el héroe

El héroe a modo de mito, figura en muchas culturas lo largo de la
historia como un modelo de acción que prioriza el aspecto ético y
moral de la sociedad. Los mitos y sus actores se tornan parte de la
cultura que los crea, se vuelven símbolos dentro de sus discursos
y se convierten en producciones simbólicas necesarias para la
explicación de la cosmovisión de las culturas, evocan en el individuo
un sentimiento de reconocimiento y representación que le permiten
vincularse con los productos de la cultura.
[…] (el mito) es un mensaje y, por lo tanto, no necesariamente debe
ser oral; puede estar formada de escrituras y representaciones:
el discurso escrito, así como la fotografía, el cine, el reportaje,
el deporte, los espectáculos, la publicidad, todo puede servir de
soporte para el habla mítica. El mito no puede definirse ni por su
objeto ni por su materia, puesto que cualquier materia puede ser
dotada arbitrariamente de significación. (Barthes, 1999: 108)

En el mito el héroe es una figura que encarna “el hombre
que, tras vencer sus propios determinismos (míticos. históricos,
autobiográficos, textuales), consigue la libertad.” (Del Prado, 2000,
p.20), su perfil de salvador está ligado a la realidad social que crea su
relato, es un personaje que funciona como modelo de acción, “[…]
el concepto de héroe es lo que los filósofos denominan un concepto
normativo: no se limita a caracterizar lo que es, sino que ofrece un
atisbo de lo que debería ser.” (Morris, 2010).  
El héroe tiende su acción a la autodeterminación de su
identidad, inclinado en todo momento hacia lo ético y el bienestar
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�Diana Mireya Macías y Rolando Picos (UANL) / Del héroe clásico al Superhéroe

social, incluso si esto lo lleva a enfrentarse a la fatalidad establecida
por una sociedad considerada corrupta o injusta, “[…]mediante
su acción intenta también apartarse del determinismo fatalista
y convertirse en artífice de su propio destino. El héroe es el que
sabe decir no.” (Bauzá, 2007, p.162). El héroe es un personaje que
encuentra su identidad en el reconocimiento y validación social.
1.1 El héroe como arquetipo
Para adentrarnos en la concepción del héroe como figura
arquetípica, debemos comenzar por explicar el concepto de
“arquetipo”, para esto tomaremos la definición dada por Carl
Gustav Jung, que lo explica como representaciones colectivas que
establecen modelos o patrones de comportamiento propuestos
como universales por consenso colectivo, representándolos a
través de lo simbólico, artístico y cultural; nos menciona Jung que
los arquetipos “[…] son imágenes y al mismo tiempo emociones.
Sólo podemos hablar de un arquetipo cuando estos dos aspectos
coinciden” (2016: 246).
Las figuras arquetípicas personifican aspectos de la
experiencia humana que impactan significativamente el inconsciente
colectivo, dando forma material a una idea abstracta. Dentro de estas
representaciones, el héroe es uno de los arquetipos más reconocidos
y cuya idea puede encontrar su versión en la mayoría de las culturas,
en múltiples periodos de la historia, cuyos relatos se han mantenido
a través de su presentación en la literatura, el arte, la música, la
transmisión oral, etc.
Esos mitos del héroe varían mucho en detalle, pero cuanto
más de cerca se los examina, más se ve que son muy similares

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estructuralmente. Es decir, tienen un modelo universal, aunque
hayan sido desarrollados por grupos o individuos sin ningún
contacto cultural directo. (Carl Jung, Capítulo 2, 1995: 110)

Según Savater (2009), el personaje que entre en el arquetipo
del héroe debe contar con características comunes necesarias:  
1. El héroe ejemplifica la virtud y la excelencia, un comportamiento
admirable para los otros.
2. El héroe busca ser independiente y autónomo, es quien “quiere y
puede”, siempre está en búsqueda de aventura, está en constante
movimiento por lo que no está determinado.
3. El héroe está en búsqueda de la superación de sus propias
limitantes, pero nunca olvida su propio origen, que es el que
determina su camino y su misión.
4. El héroe encarna una perfecta nobleza, su deber no lo coacciona,
sino que su fuerte moral representa su fortaleza.
5. Y, el héroe siempre reside en la ficción, en el espacio de
realización imaginaría utópica del individuo y el colectivo.
1.2 La aparición de Superman y la figura del superhéroe  
Como una ruptura con la imagen clásica del héroe aparece la figura
del superhéroe, aquella que se presenta como “[…]un héroe con
poderes sobrehumanos o, por lo menos, capacidades humanas
desarrolladas hasta un nivel sobrehumano.” (Loeb y Morris, 2010:
38); suelen ser personajes cuya imagen se aleja lo más posible las
limitaciones humanas.  
El primer personaje en utilizar esta denominación fue
Superman, creador en 1938 por Jerry Siegel y Joe Shuster, estableció
las bases del género de superhéroes. El personaje de Superman
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surgió a finales de la Gran Depresión (1929-1939) en Estados
Unidos, y la primera agenda de acción del personaje estaba inclinada
a ayudar a los marginados y desprotegidos, defendiendo conceptos
como verdad y justicia. La adaptabilidad del personaje de Superman
ha permitido que el superhéroe no caiga en el olvido y sus aventuras
lleguen hasta tiempos actuales. La popularidad de Superman en las
historietas o cómics cambió la percepción de la industria del cómic,
convirtiendo durante mucho tiempo al cómic en equivalente a
historias de superhéroes.
1.3 La aparición de la historieta o cómic de superhéroes
Las historietas o cómics son relatos explicados mediante viñetas
ilustradas, estos no siempre contienen diálogos o texto narrativo
(Vilches, 2014), el cómic es un arte secuencial, el uso de viñetas
permite “[…] una lectura rápida, porque debe confrontarse con
las viñetas que la siguen y preceden […]” (Barbieri, 1998: 22). Son
una forma fácil de contar historias, pues su formato mayormente
ilustrado y menor cantidad de texto facilita a todo tipo de lector la
comprensión de la historia.
El considerado primer cómic moderno tiene su nacimiento
en 1896 en el periódico New York World, una sátira llamada
Hogan’s Alley o Yellow Kid (el niño amarillo), era una viñeta cómica
con historias cortas y episódicas. Sin embargo, fue a partir de la
década de los 30’s que se dio la consolidación del cómic como un
fenómeno cultural. En 1933, apareció la primera revista que solo
contenía cómics, llamada “Famous Funnies” (1933-1954), donde se
publicaron recopilatorios de cómics de distintos personajes, el éxito
de esta revista llevaría a la publicación de revistas exclusivas de una
sola temática o personaje, dando paso así a la publicación en 1938,
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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

de Action Comics #1 por parte de la editorial Detective Comics, este
sería el primer número que presentaría al personaje de Superman,
y crearía el concepto de superhéroe, la popularidad del personaje
sentaría la bases para una futura ola de personajes similares, con
poderes increíbles y orígenes fantásticos, cuyas historias estaban
originalmente destinadas a niños, solían contener mensajes morales
sólidos.
1.4 El superhéroe en la Modernidad
La Modernidad fue la etapa histórica que se caracterizó por buscar
homogeneizar las ideas y crear instituciones sólidas, se consideraba
una época de cambio que pretendía uniformizar todos los ámbitos
de las relaciones humanas: política, cultura, educación, arte, etc.
(Bauman, 2004), la Modernidad en sus comienzos tenía como
objetivo la emancipación del ser humano del orden institucional
tradicional, buscaba ser una época de renovación, con cierta aura
de esperanza en el progreso humano, que había logrado deslindarse
de las cadenas pesadas del pensamiento eclesiástico y supersticioso,
el individuo moderno podía definir su destino. Fue la época del
triunfo de los metarrelatos y la universalidad. En los últimos años
de este panorama, los cómics de superhéroes consolidaron su
posición dentro de la producción cultural, presentándose como una
posible herramienta tanto de reproducción de valores establecidos
como relatos de crítica social, dado la manera en que sus historias
pueden ser comparadas con los conflictos de la realidad sin perder
la practicidad de su formato narrativo, permitían un amplio alcance
de lectores dada su forma de distribución.
Los superhéroes de los cómics representaban en su universo
a los defensores del deber ético y la justicia, sus historias brindaban
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tramas con conflictos humanos, incluso entre seres fuera de toda
mortalidad.
2. Fundamentación metodológica
El siguiente apartado explicará el enfoque cualitativo desde el que se
abordarán lo temas de la investigación, la finalidad del estudio tiene
como propósito el análisis de los cómics de Superman, de la serie
limitada de cómics, Superman: For All Seasons, en su versión en español
(1999) escrita por Grant Morrison, dibujada por Frank Quitely y
publicada por la editorial DC Comics. El objetivo será examinar los
elementos narrativos expuesto en la historia de Superman: For All
Seasons que representan de forma directa o simbólica aspectos del
héroe moderno.
Se eligió el enfoque hermenéutico y un diseño no
experimental, ya que es una metodología interpretativa que destaca
la comprensión del objeto, cuyos significados no se pueden
entender sin su contexto histórico y cultural, lo que implica que
la interpretación debe considerar el contexto entorno del texto
o fenómeno. Menciona la propuesta de Gadamer (1993) que
la comprensión como hermenéutica abarca el conjunto de la
experiencia del objeto en el mundo.
Para definir el Universo de la investigación se partirá de
la definición de Carrasco (2009) tomando el universo como el
conjunto de elementos (personas, objetos, fenómenos, etc.) a los
que pertenece la muestra de estudio, la que a su vez es una parte
o fragmento cuyas características reflejan en lo esencial a nuestro
universo y por ende permite una generalización del todo. Para la
determinación de la muestra estudiada se decidió usar un tipo de
muestreo no probabilístico intencionado, debido al muy extenso
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material sobre Superman producido desde su creación, tomando
como base una codificación temática para la elección de la serie
seleccionada. Será una investigación transversal (Sampieri, 2000),
porque abarcará un espacio de tiempo determinado dentro de la
publicación de los comics de Superman, el cual corresponde a una
serie limitada de cuatro números publicada por la editorial Planeta
Agostini bajo la licencia de la Editorial DC Comics para su versión
en español durante el año 1999 de manera mensual.
El estudio se compone de tres etapas: la primera etapa, el
análisis de la composición narrativa de la historia a través del método de
la Teoría Narrativa de Mieke Bal (1985), donde distingue el texto como
una fábula, que explica los eventos en orden cronológico y lógico; y
que se compone de cuatro elementos constitutivos: acontecimientos,
actores, tiempo y lugar; la segunda etapa, será la identificación de las
etapas del héroe por las que pasa el personaje principal, descritas por
Campbell (1959) como “el viaje del héroe”, una estructura narrativa
común en variados relatos mitológicos, y aunque el héroe moderno
muestra mayor complejidad narrativa, en sus tramas sigue patrones
similares a los de los mitos clásicos; y por último la tercera etapa,
la comparación de las acciones heroicas del personaje principal con
los ideales de la heroicos propuestos por la Modernidad, y cómo se
aleja de la figura clásica del héroe mitológico, pero mantiene virtudes
ideales de deber, responsabilidad y sacrificio por el bien común.
El camino que tomará este estudio será el de una investigación
exploratoria-descriptiva, pues se propone primero desde la parte
exploratoria (Galvis,2006) para que el análisis del objeto de estudio
genere un contexto para su interpretación; y segundo, desde la parte
descriptiva (Narváez, 2016) que categoriza los elementos expuestos
en la parte exploratoria.
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3. Análisis de Superman: For All Seasons de
Jeph Loeb y Tim Sale
3.1 La fábula del superhéroe
Para esta investigación examinaremos Superman: All For Seasons desde
la estructura de la fábula del héroe, considerando la fábula según
Mieke Bal (1985) como una serie de acontecimientos con relación
causal cuya secuencia tiene cronología y lógica. La fábula cuenta
con cuatro componentes claves que explican el relato, los cuales
son: acontecimientos (lo que sucede), actores (los participantes),
tiempo (cronología) y lugar (los espacios donde ocurren los
acontecimientos). La importancia de estos elementos radica en que
forman el desarrollo de la trama y explican el razonamiento de la
historia.
Para comenzar el análisis de cómic seleccionado es pertinente
aplicar la distinción de categorías de Mieke Bal (1985) a través de un
breve resumen de la trama, la cual está compuesta por un corpus
que abarca una serie limitada de cuatro números de tiraje mensual
cuyo objetivo es profundizar en el carácter del personaje de Clark
Kent, alias Superman, su personalidad y motivaciones, explorando
temas como la familia, relaciones interpersonales y la incertidumbre
por un futuro desconocido. La historia narra el tránsito del fin
de la adolescencia vivida en Smallville, Kansas y el comienzo de
la vida edad adulta en la Ciudad de Metrópolis del personaje de
Clark Kent, así como la posterior adopción de su identidad como
Superman, todo esto visto desde la perspectiva de los personajes
más cercanos al superhéroe: el primer número, titulado primavera,
es narrado por su padre adoptivo, Jonathan Kent y explica la vida
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de Clark en Smallville, Kansas y la aceptación de sus poderes. El
segundo, nombrado verano, es el punto de vista de Lois Lane, la
compañera y principal rival de trabajo de Clark; ella narra lo insólita
que es la aparición de un hombre como Superman en Metrópolis y
lo atrayente que es el misterio tras su figura. El tercero, el otoño, es
contado por la voz de su principal antagonista, el multimillonario,
Lex Luthor, quien describe la llegada de Superman como una
amenaza y su creciente popularidad como un capricho pasajero de
los ciudadanos a la vez que aboga por su propio amor y compromiso
con Metrópolis; y por último, el invierno, es para su amor de la
infancia, Lana Lang, quien reflexiona sobre lo diferente que es Clark
de los demás gracias a sus poderes, pero que a pesar de eso sigue
siendo la misma persona amable y altruista con la que ella creció.
En la historia seleccionada el tiempo y lugar donde ocurren
los acontecimientos, así como los actores que narran la historia
son esenciales para el desarrollo del protagonista porque reflejan
un periodo de crecimiento personal que impacta en su identidad
heroica, así como permiten posicionar al héroe dentro de las
etapas del Monomito tal como las explica Campbell (1959) donde
menciona que los relatos mitológicos sobre héroes poseen una
estructura narrativa común, que permanecido hasta la construcción
del héroe moderno cuyas tramas siguen patrones similares a los de
los mitos clásicos.
Joseph Campbell (1959) divide al Monomito o el viaje del
héroe en tres fases: la primera, la partida, donde el héroe abandona
su mundo ordinario para salir a la aventura; la segunda, la iniciación,
donde el héroe se enfrenta a pruebas y obstáculos para llegar a su
objetivo; y la tercera, el retorno, donde el héroe regresa con nuevos
conocimientos. Estas tres estaciones cuentan a su vez con diecisietes
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etapas por las que el héroe debe pasar, no todas las etapas están
necesariamente presentes en un solo Monomito. (Ver tabla 1)

Campbell explica en su teoría que la figura del héroe
admite la representación de supuestos éticos que se imprimen en
las acciones de los personajes a los que nombramos héroes. La
dimensión heroica ampara la estructura social, al defender patrones
de acciones que coinciden con las normas éticas del momento
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social en el que se ubica, para esta investigación los supuestos éticos
responden a la visión de Modernidad Occidental. El Monomito que
Superman encara es el del héroe occidental moderno. Como muestra
en el cómic Superman: All For Seasons se presentan las tres fases del
Monomito y las ideas del ideal heroico de la Modernidad le son
presentados al protagonista como motivaciones y responsabilidades
heroicas para iniciar su aventura.
3.2 El superhéroe como agente ético
En la primera parte de la historia, la primavera, el punto de
partida, Clark Kent se enfrenta al llamado a la aventura debido
al descubrimiento de sus poderes sobrehumanos y origen
extraterrestre, se presenta ante él la responsabilidad de utilizarlos
para su propio beneficio o para ayudar a los demás, Clark Kent hace
su elección a partir de la educación y valores sociales aportados por
sus padres adoptivos y su comunidad, el héroe moderno ya no guía
sus acciones por una fuerza divina o superior sino por una voluntad
compasiva y valores impuestos por su entorno. Como menciona la
propuesta ética de Kierkegaard
[…] el vivir éticamente es una forma superior de existencia que
une al individuo de un modo responsable con la comunidad moral
a la cual pertenece. Mas esto es posible gracias a que lo ético no
es algo extraño para el individuo, que regula su vida desde afuera,
sino una forma de vida que él mismo se ha apropiado. (Muñoz
Fonnegra, 2010: 83)

El comic hace una alegoría a que la voluntad de acción ética
y moral de Clark Kent podría deberse a su mundo ordinario, el lugar
donde fue criado, el pueblo de Smallville. (ver ilustración 1)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-128

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Ilustración 1. Jonathan Kent hablando sobre Clark Kent. Nota: Fragmento
de cómic [Viñeta], de Superman: For All Seasons, versión española, 1999,
No. #1. P.12

En los siguientes número, verano y otoño, Clark Kent cruza
el primer umbral al ser nombrado Superman, dejando tras de sí su
mundo ordinario, el pueblo de Smallville y se aventura a la desconocida
ciudad de Metrópolis cuyos modos de vida se contraponen a su estilo
de vida en el campo, esta nueva vida de héroe supone la iniciación
de la historia de Superman. El camino de pruebas que se presentan
a Superman no solo consolida su imagen como superhéroe, sino
que también presentan su imagen como un ideal del deber, de
manera similar al deber ser propuesto por Kant (2012), Superman
ha convertido su conducta moral, en su ley universal. La figura del
superhéroe conocido como Superman se presenta para los habitantes
de Metrópolis como el máximo exponente de lo que “debe ser” un
superhéroe, un modelo aspiracional de acción. (Ver ilustración 2)

Ilustración 2. Lois Lane hablando sobre Superman. Nota. Fragmento
de cómic [Viñeta], de Superman: For All Seasons, versión española, 1999,
No. #1. P.4

A partir de su reconocimiento como héroe en de
Metrópolis, Superman se enfrenta un camino de pruebas donde su
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-128

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

libertad de acción choca con la autonomía de otros, restringiendo
su libertad, lo que hace que Superman se sienta culpable y ponga
en duda su confianza en sus principios gracias a las inseguridades
planteadas por su principal antagonista Lex Luthor, quien usa su
conciencia moral en su contra. Clark Ken se despoja de la capa
de héroe y va en busca del consejo de su padre, sobre seguir o no
siendo un héroe, su padre le recuerda que el camino del héroe no
es un camino sencillo, sino que requiere una voluntad fuerte. (ver
ilustración 3)

Ilustración 3. Lana Lang hablando sobre la voluntad de actuar de Superman.
Nota. Fragmento de cómic [Viñeta], de Superman: For All Seasons,
versión española, 1999, No. #1. P.36

El número final, invierno, podemos considerarlo el retorno
de su viaje, Clark Kent hace las paces con su identidad como
superhéroe al comprender que no puede ser omnipotente, no puede
salvar a todo el mundo, pero puede salvar a muchos. Clark Kent
actúa bajo una ética de acción desinteresada de obrar de “[…] tal
modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la
persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y
nunca simplemente como medio” (Kant, 2012: 138), ahora Clark
Kent pasa por la etapa de posesión de dos mundos, pues puede
ser el Superman de Metrópolis y Clark Kent de Smallville. (ver
ilustración 4)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-128

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�Diana Mireya Macías y Rolando Picos (UANL) / Del héroe clásico al Superhéroe

Ilustración 4. Jonathan Kent hablando con Clark Kent sobre los límites de
acción. Nota. Fragmento de cómic [Viñeta], de Superman: For All Seasons,
versión española, 1999, No. #1. P.22

Conclusiones
Respondiendo a la pregunta planteada al principio de la investigación:
¿cómo se alinean o contrastan los valores que definen al héroe
moderno con la representación del personaje de Superman en
la trama de sus historias? Queda evidenciado que los cómics de
Superman contienen una carga ética y moral que responde a los
valores éticos que la Modernidad impone a través del actuar social,
la moralidad en la Modernidad ya no está predispuesta por criterios
espirituales y religiosos, sino que se basa en los valores y creencias
compartidas por la comunidad. Superman actúa bajo valores de
acción interiorizados que no dependen en su totalidad de su ser
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-128

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

individual, sino más bien conceptos abstractos adoptados por su
entorno, dándole humanidad a su figura heroica, porque no es su
estatus superpoderoso el que lo mueve actuar sino más bien su
crianza como humano.
El estudio esbozado en este articulo ilustra la cimentación
del individuo moderno y sus motivos acción a través del arte del
cómic, la obra artística pop es en la época Moderna la representación
de la necesidad humana de reapropiarse del producto de su trabajo
y de su expresión estética. Los individuos modernos despojados
de los relatos clásicos de los héroes cuyas acciones se justificaban
en la orden divina, han construido en su quehacer artístico nuevas
representaciones del ideal heroico, de aquí que las historias del
superhéroe estén construidas como mitos clásicos, pero cuyas
motivaciones respondan a desafíos más acorde a su temporalidad.
Sí la sociedad es la forma de manifestación del pensamiento del
humano en la realidad e influencia las acciones individuales, estos
pensamientos siempre, de manera directa o indirecta buscaran
realizarse a través de una expresión que responda a esa realidad, que
pueda ser aprehendida por la mayor cantidad de espectadores.
El análisis de los cómics de Superman nos muestra cómo
los ideales de justicia, responsabilidad y heroísmo han evolucionado
en respuesta a los cambios contextuales, por medio del cómic de
superhéroes, concebido como producción cultural, es posible
abordar la relación que existe entre le generación artística pop y la
puesta ética de la modernidad. El superhéroe es capaz de significar
en su paginas situaciones simbólicas que tiene su paralelo con la
realidad, Superman en su universo se presenta como un vehículo
de propuesta de acción moral para los conflictos que figuran en
sus historias, permitiendo una manera significativa la transmisión
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-128

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�Diana Mireya Macías y Rolando Picos (UANL) / Del héroe clásico al Superhéroe

un mensaje de acción. La figura del superhéroe es actualmente la
representación más popular del deber y la justicia en el imaginario
colectivo, los superhéroes son los nuevos héroes del mito que
brindan historias de conflicto donde el “bien” prevalecerá sobre el
“mal” y donde el “deber” será el máximo operante de las acciones
del protagonista.

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�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 9, 2025

Contrapoder y no-violencia en la conformación
de la utopía borgiana en “Utopía de un hombre
que está cansado”
Counterpower and non-violence in the formation
of Borges’ utopia in“A Weary Man´s Utopia”
Jonathan Muñoz Guerra
Universidad Autónoma de Chihuahua
Chihuahua, México
jhonbellum93@gmail.com

Mónica Torres Torija
Universidad Autónoma de Chihuahua
Chihuahua, México
mtorrestorija@hotmail.com

Resumen. Las utopías se convirtieron desde su aparición en una fuente
de crítica y búsqueda de reforma de las condiciones políticas de las épocas
en donde son elucubradas. Ellas muchas veces han servido de punto
de análisis y parte aguas en torno a mejorar la visión impuesta desde el
poder instaurado en torno a la dominación, propiedad característica de
la modernidad. En “Utopía de un hombre que está cansado” de Jorge
Luis Borges, la utopía se convierte en una contracara de la dominación
y representa la nulificación del poder al desarticularlos por medio del
contrapoder y la no-violencia.
Palabras clave: Contrapoder, no-violencia, lógica de la dominación,
utopía, Borges.

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�Jonathan Muñoz y Mónica Torres (UACH) / Contrapoder y no-violencia

Abstract. Since their emergence, utopias have become a source of criticism
and the search for reform of the political conditions of the times in which
they are conceived. They have often served as a point of analysis and as a
turning point in improving the vision imposed by the power established
power of domination, a characteristic property of modernity. In Jorge
Luis Borges´s “A Weary Man´s Utopia” utopia becomes a counterpoint
of domination and represents the annulment of power by dismantling it
through counterpower and non-violence.
Keywords: Counterpower, non-violence, logic of domination, utopia,
Borges.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-136

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

Introducción
El poder y la violencia son conceptos anclados al pensamiento
moderno que en la contemporaneidad más allá de ser expuestos, han
dado lugar a múltiples visiones alternativas que generan propuestas
de cambio desde la filosofía moral y la filosofía política. En el caso
de la filosofía moral se concibe una importante contribución a la
crítica, exposición y desmantelamiento de las fórmulas morales
constitutivas de la modernidad; las aportaciones desde la ética del
cuidado, la ética de la compasión, y algunas propuestas de acción
como el contrapoder y la no-violencia se desprenden de concebir
los sesgos epistémicos e ideológicos de gran parte de los pensadores
modernos que defienden las tesis contractualistas y/o el pensamiento
liberal.
Las propuestas desde los conceptos de contrapoder y noviolencia son de gran interés para este estudio ya que permitirán
remarcar desde sus postulados, aproximaciones que suponen la
configuración del mundo utópico borgiano presente en “Utopía de
un hombre que está cansado”, representando desde la dimensión
literaria una visión muy particular de un mundo posible totalmente
distanciada de la hegemónica estatal, por no decir contraria en sus
aspiraciones, deseos y fines, que de la misma manera servirán para
simular contramedidas que niegan dos características primordiales
en la preservación de dicha hegemonía.
Para empezar, debemos partir de definir poder y violencia,
como móviles de la ética de la dominación moderna para
posteriormente desmitificar y promover las dos propuestas a
aplicar al texto de Jorge Luis Borges, respondiendo a la pregunta
¿cómo el contrapoder y la no violencia se representan en “Utopía
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-136

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�Jonathan Muñoz y Mónica Torres (UACH) / Contrapoder y no-violencia

de un hombre que está cansado” en contraposición al poder como
dominación y a la violencia de Estado?
Por poder entendemos lo que Villoro (1997) explica en
su libro Poder y valor, concretamente en el apartado “Esbozo
de una teoría del valor”, donde supone que originariamente las
decisiones en una comunidad recaían en cada uno de sus miembros
y de manera igualitaria hasta un punto en el que la violencia era
incontrolable y se le atribuyó a una parte de esta la administración
de la fuerza para limitar dicha violencia y con ello apareció el poder
irremediablemente unido al Estado; en sus palabras: “Contra el mal
de la violencia colectiva impone la violencia de una parte sobre el
todo. Sólo entonces ha nacido el poder político. Con él ha surgido
el Estado.” (82)
En cuanto a violencia, de una manera general, Judith Butler
la define como un ataque a la vida en términos de interdependencia:
“(…) podemos sostener en general que la interdependencia social
caracteriza a la vida, y entonces proceder a explicar la violencia como
un ataque contra esa interdependencia, un ataque contra personas,
sí, pero quizá, de manera más fundamental, es un ataque contra
«vínculos».” (2020: 30)
Atentar contra la vida de otros ha sido una práctica que
se ejerce ancestralmente; la violencia parece constitutiva de las
dinámicas sociales, pero han tenido notables cambios en la historia.
Tomaremos el paso de la comunidad al Estado o del estado de
naturaleza al estado civil como eje para explicar la violencia y su
relación con el poder.
Si bien para Villoro la comunidad representa el estado
anterior a la conformación del Estado como tal y el surgimiento del
poder trata de mitigar la violencia emitida por sus integrantes, dicha
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-136

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

violencia no se acaba con la invención de un tercero arbitrario, solo
atribuye a un grupo el ejercicio de esta en menoscabo de la mayoría,
lo cual se representa fielmente en la filosofía política moderna con
la figura del soberano. En palabras de Buttler (2020): “El Estado
nación ejerce su soberana violencia contra la violencia «primitiva»
de la comunidad prenacional (postulada como la comunidad de los
hombres en estado de naturaleza).” (La fuerza la no-violencia 159)
De esta manera, se asume que el poder político rompe con
la dinámica igualitaria originaria creando un sistema vertical en
detrimento de una legislación horizontal. El fin de la ética comunitaria
da origen al Estado, no en términos naturales como defienden los
contractualistas, sino en una imposición. Como Buttler afirma a
tono al trabajo de un filósofo alemán: “Para Benjamin, ninguna
deliberación dentro del estado de naturaleza da origen a la ley, la ley
llega a través de la retribución o del ejercicio del poder.” (148)
Y si el poder político surge con el Estado, la violencia
antes equitativa pasa a formar parte del sistema bajo la forma de
un aparato jurídico donde ahora se convertirá en la herramienta
legítima del soberano en función de su dominio sobre las mayorías.
De esta manera, siguiendo con Villoro: “El poder por sí mismo está
obligado a restringir la libertad de quienes no lo ejercen. Su esencia
es la dominación.” (83)
A partir de mostrar cómo el poder y la violencia se
configuran como ejes principales con los que el Estado conserva
su hegemonía y cómo se estructura en el pensamiento moderno en
tanto dominación, puede empezar a entretejerse una crítica.
El desarrollo de la idea de dominación se ha hecho evidente
desde los análisis de la Escuela de Frankfurt en los 50´s hasta las
últimas formulaciones en torno a la ética del cuidado, la ética de la
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�Jonathan Muñoz y Mónica Torres (UACH) / Contrapoder y no-violencia

compasión, o desde la crítica filosófica. Sayak Valencia señala algunas
de estas figuras: “Existen también algunos teóricos contemporáneos
que tratan (o trataron) el tema de la violencia como una transversal
importante en su obra, como es el caso de Georges Bataille, Slavoj
Zizek, Judith Butler, Giorgio Agamben y Achille Mbembe.” (25).
Estos estudios se complementan transversalmente en tanto sitúan al
Estado como rector de dicha violencia y suman desde sus múltiples
posturas el reconocimiento del uso del poder y la violencia por parte
del Estado para perpetuar su dominio.
Si nos remitimos a Butler, Agamben y Mbembe podemos
figurar en sus acercamientos una constante interpretativa en tanto
entienden que el ejercicio de poder en la modernidad ha sido en
detrimento de unas clases o de una facción poblacional y que se
fundamenta en una lógica particular occidental.
Buttler hace evidente el carácter ficcional y fundacional del
contractualismo que transfiere la violencia del estado de naturaleza
al aparato estatal como legítima defensa de los intereses de una
visión de hombre que “es adulto, es dueño de sí mismo y es
autosuficiente.” (2020: 52). Con Agamben (2005) se muestra “El
Estado de excepción como paradigma de gobierno” atribuyéndole
al Estado/soberano la facultad constitutiva de estar fuera de la ley
e implicar a la ley en el ejercicio de dominación totalitaria con el
objetivo de minar los obstáculos políticos dentro de su territorio:
El totalitarismo moderno puede ser definido, en este sentido,
como la instauración, a través del estado de excepción, de una
guerra civil legal, que permite la eliminación física no sólo de los
adversarios políticos sino de categorías enteras de ciudadanos que
por cualquier razón resultan no integrables en el sistema político.
(25)

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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

De manera complementaria Mbembe puntualiza desde su
lectura de Foucault, una exposición de la dinámica estatal que se
instaura como el poder de dar muerte y que corresponde con las
fórmulas de la modernidad:
En la economía del biopoder, la función del racismo consiste
en regular la distribución de la muerte y en hacer posibles las
funciones mortíferas del Estado. Es, según afirma, «la condición
de aceptabilidad de la matanza». Foucault plantea claramente que
el derecho soberano de matar (droit de glaive) y los mecanismos del
biopoder están inscritos en la forma en la que funcionan todos
los Estados modernos; de hecho, pueden ser vistos como los
elementos constitutivos del poder del Estado en la modernidad.
(2011:23)

No cabe duda de que existe una fuerte crítica a la figura del
Estado moderno y que la búsqueda de nuevas alternativas está en
un proceso constante.
Desde hace menos de un siglo se han ido conformando las
críticas más radicales contra la modernidad desde la ética y la política.
A mediados del siglo XIX, el movimiento anarquista sentaba sus
fundamentos contra el estatismo y por otro lado la literatura, a partir
de la famosa obra de Tomás Moro, Utopía, implementa de manera
recurrente la crítica en torno a los modelos estatales, ideológicos o
hegemónicos desde el mismo seno de su constitución, que si bien, a
veces establecen o advierten totalitarismos, siempre han contribuido
a desmantelar desde la ficción lo establecido, en el orden de especular
lo posible, desde el mismo inicio de la Era moderna, sumándose a la
crítica y cuyo peso no se puede dejar de lado, porque en su conjunto
advierten la dominación desde diferentes perspectivas y se suman
a la búsqueda del “valor”, “Porque la realización plena del valor
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�Jonathan Muñoz y Mónica Torres (UACH) / Contrapoder y no-violencia

implica la abolición de cualquier dominio de unos hombres sobre
otros.” (Villoro 85)
En las utopías, el ideal siempre apunta a la libertad y la
igualdad donde no cabría hablar de dominación. El Estado no
tendría lugar como utopía por ser precisamente en este sistema
donde abundan las fórmulas de desigualdad y violencia:
La vida moral auténtica no conoce más amo que la propia
voluntad recta. La sociedad ética sería la que hubiera eliminado
toda traza de dominación. Éste es el tema de todas las utopías. En
la comunidad ideal no hay poderosos ni desamparados, todos son
hermanos, iguales en la libertad. (Villoro 85)

Ahora bien, asumiendo que el poder y la violencia se articulan
en la conformación, desarrollo y permanencia del Estado moderno,
cabría preguntarnos si la alternativa a este dominio unilateral es
reformarlo o sustituirlo.
Bajo la visión del filósofo mexicano sobre la utopía,
introduciremos el análisis, precisamente, de una utopía para
ejemplificar desde la propuesta de estos dos últimos pensadores
como el contrapoder y la no-violencia pueden instaurarse en el marco
de la ficción borgiana representando desde la primera el proceso de
renuncia a la figura estatal, y desde el segundo la dinámica social.
En el universo ficcional de Jorge Luis Borges, es indudable que
sus relatos tienen un fuerte vínculo con el contexto socio-político en
que vive el autor, pero sobre todo se proyectan sobre él, operan sobre
él. En este sentido, la escritura se convierte en el ámbito del diálogo
en que Borges ira plasmando la idea del individuo como punto desde
el que se aborde el universo, en un intento de aprehenderlo. Desde
sus afinidades con el movimiento ultraísta, Borges se declaraba un
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anarquista y un librepensador en favor del pacifismo. Criticará el
abuso del poder y asumirá una postura antifascista y a favor de los
aliados. En un itinerario político cambiante, Borges llega a vivir
subyugado por un fervor antiperonista que luego cambiaría en 1976
cuando abraza las dictaduras. Para los años 80, Borges expresa su
postura anarquista, en la cual ha creído fervorosamente desde las
ideas inculcadas por sus padres. Pone en evidencia el estar en contra
de los gobiernos, particularmente las dictaduras y los Estados
represivos. Los continuos cambios políticos de la historia argentina,
lo llevan a considerar que luego de un desencanto de la democracia,
insiste en que el Estado es el enemigo común. Será a través de la
literatura, que Borges crea ficciones, relatos alternativos en tensión
con el relato que construye el Estado, la versión oficial de la historia.
Borges en el relato “Utopía de un hombre que está cansado”
asimila la tradición de crear una utopía, un lugar que no existe, donde
se relata un viaje. Un desplazamiento que involucra el abandono de
una realidad y el encuentro cono el mundo futuro. El relato escrito
originalmente en 1974 para el diario La Nación, fue publicado en
la colección de El Libro de Arena en 1975, cuenta la historia de un
hombre que transita por la llanura sin conocimiento exacto de su
ubicación, pero cuyo traslado a pie lo lleva a una choza en el medio
de lo que se puede entender como un campo o un bosque, ya que
estaba “cercada de árboles” (Borges 107). Durante la estadía en la
casa de “Alguien” éste revela que Eudoro, el caminador errante,
protagonista del cuento, hizo un viaje en el tiempo hacia un porvenir
donde los Estados no existen. En el diálogo que sostienen los
personajes se plantean críticas a la sociedad que es presente para el
viajero y muestra un futuro donde no existe vínculo social, tradición
ni memoria.
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�Jonathan Muñoz y Mónica Torres (UACH) / Contrapoder y no-violencia

En el diálogo continuo que sostiene Borges con la tradición,
se pueden reconocer varios tópicos de la sociedad imaginada por
Tomás Moro. Como lo ha señalado Sánchez Rojel:
Como en “Utopía” se establece la inexistencia de propiedad
privada y del pasado. En las escuelas se enseña la duda y el arte
del olvido (“Queremos olvidar el ayer, salvo para la composición
de elegías”). Cada cual produce por su cuenta las ciencias y las
artes que necesita. Hay una sola lengua (latín). No hay gobiernos,
no hay cronología ni historia. Está abolida la imprenta. No hay
naciones. No hay pobreza ni riqueza. Cada cual ejerce su oficio.
No hay posesiones, ni herencias. Cuando el hombre madura a
los cien años está listo para la soledad. Ya ha engendrado un
hijo. Puede prescindir del amor y la amistad. Ejerce alguna de las
artes, la filosofía, las matemáticas o el ajedrez. Cuando quiere se
mata. La muerte no es dolor e incluso “se discuten las ventajas y
desventajas del suicidio”. (24)

El imaginario que prevalece en el relato de Borges prefigura
una utopía de la libertad, un ideal imaginado donde hay ciertas
reminiscencias biográficas que se funden con la ficción y que van
entrelazando el desplazamiento del relator de la utopía. El espacio
de lo ambiguo prevalece, cuando “la ficción también alcanza
la distopía de la uniformidad: un ambiente gris como el traje del
hombre del futuro, “de rostro severo y pálido”, donde ocurre “el
olvido de lo personal y local”, y la imprenta es concebida como
“uno de los peores males del hombre”. (Sánchez Rojel 26) Parece
entonces que Borges señala en el relato algunos de los síntomas
del malestar de la sociedad de su tiempo, aunque también puede
inferirse un tono irónico al mostrar que se trata de una utopía donde
el tiempo infinito no es suficiente para cambiar el rostro severo de
la condición humana.
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El hombre del futuro explica la situación contemporánea del
imaginario Eudoro, denotando la lógica que acompaña a la dinámica
política de las democracias liberales de Occidente y sus mecanismos
de dominación. Dominación que deja de servir al momento de
prescindir del sistema de opresión en una especie de consenso general
y alcanzando una nueva organización social. Pero tras este escenario,
se encierra una desolada angustia al constatar que en la imagen del
porvenir no es posible el mundo feliz. Perdida la esperanza, surge la
monotonía y el cansancio que llega, incapaz de liberar del tedio y de
la angustia de los días. Eudoro Acevedo, un profesor de letras inlesas
y americanas y escritor de cuentos fantásticos es una proyección de
las inquietudes de Borges. El protagonista del relato que viaja al
futuro, llega cansado de los políticos, el poder y los gobiernos y
ahora los encuentra en la ficción utópica siendo cómicos o buenos
curanderos o una suerte de lisiado.
Según lo expresa Sánchez Rojel, en el cruce de “Alguien”
y Acevedo, está la esperanza, lo que él considera el pensamiento
utópico que reclama la literatura como diálogo y lugar de acogida.
Borges alude en el relato a la tela que emula a la posibilidad de escribir
en una página en blanco para seguir contando historias “pintada(s)
con los materiales hoy dispersos en el planeta”.(30)
Este cambio de papeles en el plano literario puede darse
en el cambio de una página, pero la intención de este estudio es
llenar ese hueco de la ficción con la posibilidad teórica que pudo
haber acompañado el proceso. Si las personas dejaron de acatar a
los gobiernos del mundo y el poder no pudo contrarrestar el cambio
social, significa que hubo un contrapoder implicado que se encargó
de frenar los mecanismos de dominación y suprimió cualquier
manifestación de violencia “Si “poder” llamamos a la imposición de
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�Jonathan Muñoz y Mónica Torres (UACH) / Contrapoder y no-violencia

la voluntad de un sujeto “contra toda resistencia”, esta otra forma
de fuerza social sería la resistencia contra todo poder.” (Villoro 86)
En tanto resistencia, involucraría negar las formas de
dominación y no replicar los recursos que atañen a la violencia: El fin
último del contrapoder es la abolición del poder impositivo; mientras
no pueda lograrse, su propósito es limitar y controlar el poder existente.
Si ha de ser fiel a sí mismo, el contrapoder no puede remplazar un
poder por otro, ni oponer una a otra violencia. (Villoro 88) En otras
palabras, el fin del Estado supone la eliminación del poder:
Según la tradición fueron cayendo gradualmente en desuso.
Llamaban a elecciones, declaraban guerras, confiscaban fortunas,
ordenaban arrestos y pretendían imponer la censura y nadie en el
planeta los acataba. La prensa dejó de publicar sus colaboraciones
y sus efigies. Los políticos tuvieron que encontrar oficios honestos.
(Borges 113-114)

Ni poder, ni violencia se manifiestan en el mundo borgiano
ya que la idea de comunidad incluye un aislamiento individual que
forma parte de la estructura de la sociedad donde “Cada cual ejerce
su oficio” (Borges 111), y “No hay conmemoraciones ni centenarios
ni efigies de hombres muertos. Cada cual debe producir por su
cuenta las ciencias y las artes que necesita.” (Borges 113)
Donde la subsistencia depende de cada uno, claro, con
plena libertad de disponer del medio natural, la voluntad se expone.
“Entre dos partes en conflicto, la una no pretende dominar a la otra,
sino impedir que ella la domine; no intenta substituirse a la voluntad
ajena, sino ejercer sin trabas la propia.” (Villoro 86)
Ciertamente en el mundo borgeano el poder impositivo ha dejado
de existir y por ello cada uno es libre de obrar a su consideración. Y
esta libertad sin límites si bien podría llevar a la anarquía vista desde
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la óptica más negativa; “como sinónimo de caos” (Albertani, 2007:
2), no ocurre en la utopía borgiana.
Si entendemos que “(…) el poder impositivo consiste en
la capacidad de obstruir las acciones y propósitos de los otros y
substituirlos por los propios, el contrapoder es la capacidad de llevar
al cabo las acciones por sí mismo y determinarlas por la propia
voluntad.” (Villoro 86), con la ausencia de poder se alcanza la plena
libertad “En la comunidad ideal no hay poderosos ni desamparados,
todos son hermanos, iguales en la libertad.” (Villoro 85), y al mismo
tiempo la lógica vertical que implantó la modernidad como natural
al orden político, desaparece dando lugar a la igualdad radical que
Judith Butler desarrolla.
La igualdad radical como pilar de la no-violencia que plantea
Butler viene precedida por una relación de interdependencia que
consiste en entender que los otros al margen de su autonomía
son constitutivamente vulnerables en la misma medida que yo lo
soy. Además, es necesario aceptar el principio en el que todas las
vidas son duelables no solo en su condición de fallecimiento sino
necesariamente en su ámbito social, económico, político, entre otros.
Con todo esto proyectamos desde el cuento la
interdependencia en virtud de la duelidad ya que al final del cuento
se dispone “Alguien” a su muerte para lo cual es asistido por otras
personas, ayudado a cargar sus pertenencias.
Sin el carácter contingente del Estado, la sociedad se libera
de un margen muy significativo de precariedad moral y apunta a
una igualdad en la muerte. Y así la duelidad es acompañada en las
mismas condiciones, incluso, es tan aceptable universalmente que
se discuten las “ventajas y desventajas de un suicidio gradual o
simultáneo de todos los hombres del mundo.” (Borges 112).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-136

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�Jonathan Muñoz y Mónica Torres (UACH) / Contrapoder y no-violencia

En otras palabras, en la utopía borgiana mediante el
acompañamiento a la muerte y la libre determinación de esta, se
muestra que en términos sociales, se alcanzó una igualdad radical
al prescindir de un aparato estatal que administra la muerte bajo
sus parámetros de dominación, para transferirle a cada individuo,
mediante una herramienta del contrapoder, la desobediencia civil, la
propia libertad de acción y con ello el valor de las vidas y su duelidad
se proyecta en igualdad de condiciones hasta el punto radical de
concebir un genocidio voluntario y por fin prescindir de cualquier
limitación hasta aquella de seguir viendo a la humanidad como
proyecto a futuro.
Si no hay vidas humanas para gestionarlas o imponerles
valores, se elimina cualquier posibilidad de dominación. Si la muerte
nos iguala a todos en su condición de inevitabilidad, la elección
voluntaria de la muerte nos iguala en duelidad.
De esta manera la desobediencia civil originaria de “Utopía
de un hombre que está cansado” crea las posibilidades de liberación
social y, al prescindir del aparato estatal, se eliminan los parámetros de
dominación articulando desde la horizontalidad una igualdad radical
donde las posibilidades de duelidad se extreman y se convierten en
la nueva norma.
Creemos, la utopía borgiana configura un mundo ideal
donde la libertad y la igualdad son alcanzables siguiendo la lógica
del contrapoder y la no-violencia, primero desvinculándose de
la violencia estatal por medio de la desobediencia civil, después,
negando cualquier posibilidad de dominación futura desde la idea
de la igualdad radical representada en la duelidad. Sin el Estado son
dueños de su vida y, por lo tanto, también de su muerte. Utopía y
libertad al alcance de todos.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-136

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-136

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�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 9, 2025

Civilización y barbarie en el personaje
de Wolverine
Civilization and Barbarism in the
Character Wolverine
Adbeel Darío Duarte Hernández
Universidad Autónoma de Chihuahua
Chihuahua, México
adbeel.duarte@uaslp.mx

Alejandro Rosillo Martínez
Universidad Autónoma de Chihuahua
Chihuahua, México
alejandro.rosillo@uaslp.mx

Resumen. El presente trabajo busca abordar al personaje de Wolverine,
el mutante con garras de adamantium del universo Marvel más famoso
de los X-Men, también conocido como Logan, desde un enfoque de
los derechos humanos y los estudios culturales a partir del concepto
occidental de “civilización contra barbarie”, apoyado por los ensayos de
Facundo del argentino Domingo Sarmiento, junto con el intelectualismo
de los valores humanos en aristotelismo político de la Conquista, el
elitismo imperialista en el sistema mundo de Ginés de Sepúlveda y el
capitalismo transhumanista, temas vistos en la unidad de la Breve Historia
Geopolítica Decolonial de la Praxis Moral en la cátedra de Ética de los
Derechos Humanos impartida por Antonio Salamanca. Wolverine, el
mutante canadiense creado por Len Wein y Herb Trimpe quien hizo su
debut en The Incredible Hulk #181 en 1974, ha sido mostrado desde
un inicio con una fuerza sobrehumana y una brutalidad salvaje como su
estado natural, siendo su mayor insignia sus enormes garras que salen de

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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

sus nudillos, una alegoría a la animalidad, y quien fuera el conejillo de
indias para un experimento secreto del Gobierno de Canadá conocido
en clave como Weapon X, en donde inyectaron el metal ficticio llamado
adamantium en sus huesos, y poder controlar al mutante para usarlo como
un arma para matar. Encontramos en el análisis de la Política de Platón
que hace Christian Schafer los mecanismos de administración doméstica
en la que se encuentra la relación del amo sobre el esclavo, en donde define
al esclavo como alguien que siendo humano no pertenece a sí mismo, sino
a “otro”; en Sarmiento vemos que en América hay una lucha imponente
entre la civilización europea y la barbarie indígena, y sobre la cuestión entre
ser o no ser salvaje al no renunciar a las brutales tradiciones coloniales.
Palabras clave: civilización, barbarie, ética, naturaleza, mutante.
Abstract. This paper seeks to address the character of Wolverine, the
adamantium-clawed mutant from the most famous Marvel universe of
the X-Men, also known as Logan, from a human rights and cultural
studies perspective based on the Western concept of “civilization versus
barbarism”, supported by the essays of Facundo by the Argentine
Domingo Sarmiento, together with the intellectualism of human values
in the political Aristotelianism of the Conquest, imperialist elitism in
the world system of Ginés de Sepúlveda and transhumanist capitalism,
topics seen in the unit of the Brief Decolonial Geopolitical History of
Moral Praxis in the chair of Ethics of Human Rights taught by Antonio
Salamanca. Wolverine, the Canadian mutant created by Len Wein and
Herb Trimpe who made his debut in The Incredible Hulk #181 in 1974,
has been shown from the beginning with superhuman strength and savage
brutality as his natural state, his greatest symbol being his enormous claws
that emerge from his knuckles, an allegory of animality, and who was the
guinea pig for a secret experiment by the Canadian Government known as
Weapon X, where they injected the fictional metal called adamantium into
his bones, and were able to control the mutant to use it as a weapon to kill.
In Christian Schafer’s analysis of Plato’s Politics, we find the mechanisms
of domestic administration in which the relationship of master over
slave is found, where he defines the slave as someone who, being human,
does not belong to himself, but to “another”; in Sarmiento we see that
in America there is an imposing struggle between European civilization
and indigenous barbarism, and over the question of whether or not to be
savage by not renouncing brutal colonial traditions.
Keywords: civilization, barbarism, ethics, nature, mutant.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

Introducción
En el presente artículo se aborda al personaje de Wolverine,
también conocido como Logan: un mutante del universo Marvel,
quien es uno de los integrantes más importantes de los X-Men,
y cuya característica más notable son sus garras metálicas de
adamantium que salen de sus manos, dotándolo de una fuerza
salvaje. Realizaremos una lectura de las aventuras de esta criatura,
acompañándola con una discusión sobre la oposición civilización
versus barbarie (desmenuzando, claro, ambos conceptos). Nos
enfocaremos, para ello, en el ensayo Facundo o civilización y barbarie del
argentino Domingo F. Sarmiento, sin descuidar las lecturas éticas
que ha producido, desde la perspectiva de la historia decolonial,
el debate entre civilización y barbarie, principalmente la relación,
comentada ampliamente por Antonio Salamanca, entre la praxis
moral de los derechos humanos con los paradigmas éticos de la
dominación, tales como el intelectualismo de los valores humanos
en la obra de Aristóteles y el elitismo imperialista de la civilización
en el sistema mundo de Ginés de Sepúlveda.
La propuesta filosófica de Antonio Salamanca profundiza
en los paradigmas éticos de la dominación. Su Investigación,
de corte axiológicojurídica, cuestiona la forma en que se han
implementado los estudios jurídicos, reducidos al dogmatismo, y
propone un acercamiento desde una pluralidad interdisciplinar.
A partir de ahí, abordamos el transhumanismo, heredado por
la tradición de lucha de clases iniciada por la burguesía, para dar
cuenta de la alteridad, esto es, la relación con los otros, tal como
lo han propuesto los estudios culturales latinoamericanos. Para
hablar de los mutantes, partimos de la lectura de los cómics de
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

los X-Men y sus contrapartes en el mundo histórico. Finalmente,
nos centraremos en el personaje de Wolverine. En esta serie de
cómics, la cualidad mutante del personaje está más cercana a su
animalidad que a su naturaleza humana. En lo que respecta al
tema del salvaje americano, apelamos, como ya se mencionó, a la
obra del ensayista argentino Domingo Sarmiento y su visión del
continente en el siglo XIX, durante la formación de las naciones
latinoamericanas. Y, para exponer la relación entre amo y esclavo,
recurrimos a lectura que hace Schafer de la Política de Aristóteles
para abordar la naturaleza de la servidumbre.
Propuesta ética de Antonio Salamanca
En el programa de la Maestría en Derechos Humanos (impartida
en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí), el investigador
jurídico, Antonio Salamanca Serrano dictó la cátedra “Ética de los
Derechos Humanos”, la cual fue una iniciación crítica, liberadora
y colaborativa con los alumnos en el ámbito axiológico de la praxis
de los derechos humanos; un acercamiento investigativo, histórico y
científico a los paradigmas, categorías y conceptos éticos esenciales
para analizar y explicar dialécticamente la axiología geopolítica de
los derechos humanos.
El objetivo general de la materia consistía en explorar
la función legitimadora, estructural y fundante de la ética en el
dinamismo histórico de los derechos humanos de los pueblos y la
naturaleza. La dinámica en clase consistía en la discusión crítica y
el trabajo autónomo de revisión de la literatura por los alumnos,
en donde descubrimos, identificamos y valoramos las relaciones
axiológicas presentes en los derechos humanos y derechos de la
naturaleza.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

Las competencias específicas del curso y los resultados del
aprendizaje se dirigían a: 1) descubrir e identificar el dinamismo
estructural histórico de producción, circulación y apropiación de los
valores éticos o morales en la praxis de los derechos humanos; 2)
analizar sistemáticamente los distintos paradigmas morales con sus
categorías y conceptos, en su génesis y funciones sociohistóricas y
geopolíticas; y 3) valorar críticamente la función que juegan los
sistemas de valores éticos o morales en los conflictos históricos
concretos de derechos humanos de los pueblos y de la naturaleza.
En este ensayo nos interesa, en concreto, reflexionar, desde
historia geopolítica decolonial, sobre la praxis moral de los derechos
humanos, esto es, en los paradigmas éticos de la dominación dentro
del tema de las éticas de la civilización contra la barbarie. Trataremos,
por ello, de desglosar el intelectualismo de los valores humanos
expuesto en autores como Aristóteles y MacIntyre; haremos lo
propio con el elitismo imperialista de la civilización vs. la barbarie en
el sistema mundo de Ginés de Sepúlveda; y con el clasismo liberal, esto
es, los derechos humanos para los burgueses propuestos y defendidos
por John Locke e Immanuel Kant; para finalizar con la civilización
transhumanista descrita por Savalescu y Boström.
Investigación axiológicojurídica, interdisciplinar,
intercultural y crítica de los derechos humanos
Para Salamanca, la educación y la investigación jurídica adolecen de
graves problemas en esta época, y lo mismo ocurre en la evolución
de los estudios del derecho en el ámbito regional de nuestra América
(2021, p. 381). En su lectura, la contradicción entre las exigencias del
marco constitucional y el tipo de formación e investigación jurídica
que se realiza está afectando a los trabajos de los activistas sociales, el
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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

aprendizaje de los estudiantes y el diseño de las mallas curriculares de
las carreras de Derecho, los proyectos de investigación y publicaciones
de los alumnos y profesores investigadores universitarios.
Tal y como comenta el autor, la investigación jurídica queda
reducida varias veces al dogmatismo, la glosa, el formalismo, el
clasismo esotérico, la confusión sincretista metodológica, plagada
de individualismo monodisciplinar, y con desconocimiento de los
modos interdisciplinares e interculturales con los enfoques, diseños
y técnicas.
Antonio Salamanca propone que la investigación del hecho del
derecho en acción puede hacerse desde una pluralidad interdisciplinar
de perspectivas, a los cuales llama “modos”: antropojurídico,
sociojurídico, historicojurídico, ideologicojurídico. Es en esta
pluralidad en donde surge el modo axiologicojurídico, dentro del
paradigma iusmaterialista, siendo este horizonte en donde el derecho
se muestra como acción o relación social ineludiblemente moral.
Capitalismo transhumanista
Salamanca nos introduce a la noción del capitalismo transhumanista
que hereda la histórica guerra de clases de la burguesía, y cuyo frente
de batalla está en el campo de la biotecnociencia:
Desde hace cincuenta años, a finales del siglo XX, se desencadenó
una nueva acometida global de las oligarquías contra los pueblos y
la naturaleza, apoyándose en las nuevas posibilidades del desarrollo
científico. Si al inicio parecía como ciencia ficción, ahora ya es un
hecho. (2021: 373)

El transhumanismo es el camino hacia el posthumanismo
(el superhombre), basado en una relectura fascista de la obra
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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

de Nietzsche: “el paraíso de una (dis)topía es convertirse en
seres inmortales disfrutando de la eterna juventud, con mejores
capacidades físicas, intelectuales, emocionales y morales”.
Alteridad
Para hablar de alteridad, Silvana Rabinovich comenta que definir
a lo Otro ha sido una constante del pensamiento occidental, y que
dicha pretensión puede leerse como una confesión quimerista que
forma parte de las plumas más sesudas de la historia de la filosofía:
pretender que se pueda identificar lo Otro a partir del lenguaje de
lo Mismo se revela como una irresistible quimera (2013: 43).
En las culturas cuya cuna es Occidente la obsesión por el
otro tuvo muchas formas que se pueden resumir bajo la paródica
pregunta: ¿por qué el otro es Otro y no más bien un otro Yo?, que
en términos políticos se traduce a guerra, conquista, colonización y
genocidio (Rabinovich, 2013: 44).
Levinas remite al otro en su libro Totalidad e infinito (1961)
bajo las cuatro figuras bíblicas del pobre, la viuda, el huérfano
y el extranjero, íconos de la vulnerabilidad y de la falta que dan
origen a las leyes morales y sociales del Levítico, y a partir de
allí a los reclamos de los profetas en estos cuatro personajes
conceptuales.
Desde Latinoamérica, Enrique Dussel se aproxima a Levinas
en su libro Ética de la liberación (1998) con el otro, poniendo énfasis
en los excluidos, las víctimas, el indigente o el indígena: esas mayorías
numéricas irónicamente llamadas “minorías” por eufemismo, y cuyo
apelativo se debe posiblemente a ser considerados “menores” en el
sentido de sin derecho a la palabra.
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Los mutantes en X-Men
Algunos de los personajes más representativos de la editorial Marvel
son los X-Men. Aparecieron por primera vez en 1963, creados por
Stan Lee y Jack Kirby en su obra homónima, siendo la intolerancia
hacia la diferencia el tema principal del cómic.
En un tiempo similar al nuestro, una parte de los individuos de
la especie humana portan en su código genético el gen X que los
ha hecho mutar. Los humanos “mutantes” son odiados y temidos
por los humanos “normales”, quienes ven en ellos un error de la
naturaleza que hay que eliminar. (Bolaño, 2012: 48-49)

En medio de toda esta intoleranci,a surge el personaje de
Charles Xavier, un hombre mutante con habilidades telepáticas
conocido mejor como el Profesor X, quien tiene la idea de promover
la paz entre humanos y mutantes, y recluta a otros mutantes, creando
así un grupo llamado los X-Men. Xavier les ayuda a controlar sus
poderes con el fin de proteger a los mutantes del odio de los humanos,
así como proteger a la humanidad de mutantes “malvados”.
Laura Victoria Bolaño explica que el mundo estaba
cambiando cuando Lee y Kirby crearon a los X-Men: la guerra fría
y el miedo a una debacle nuclear (con su terrible efecto hacia la
condición humana) estaban presentes. “El temor a la radiación y
cómo esta podía hacer que las especies mutaran fue utilizado por el
dúo de Marvel para crear la historieta”.
Una de las alusiones más notables en los X-Men es el
racismo, ya que la segregación sometida a los mutantes es análoga
a la de la población negra en Estados Unidos durante la lucha por
los derechos civiles. Igualmente, otra alusión de discriminación es
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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

la étnica, ya que personajes como Magneto desarrollaron un fuerte
odio hacia los humanos a causa del sufrimiento
Orígenes de Wolverine
Wolverine es un personaje creado por Len Wein y Herb Trimpe que
apareció en la historieta de The Incredible Hulk #181 en 1974, durante
una pelea que enfrenta el gigante esmeralda en Canadá contra el
legendario monstruo Wendigo:
Una batalla que resuena en el bosque, hasta que este caballero
de vestimenta extravagante se entromete en la escena, enseñando
garras, apretando los dientes y con una expresión de furia ¡casi
salvaje! (Marvel-Verse Wolverine, 2020: 9)

La misión de Wolverine es derrotar al temible Hulk por
órdenes de una agencia secreta del ejército canadiense; comparado
con el gigante verde es mucho más pequeño, pero con una brutalidad
comparable con su adversario monumental:
Hulk: ¡Bah! ¡El hombrecito salta por todos lados como un gran
conejo!
Wolverine: ¡Como un glotón si no te importa, Hulk! Y como
glotón, tengo garras, forjadas de adamantium, duro como el
diamante, ¡y la fuerza para respaldarlas! (Marvel-Verse Wolverine,
2020: 10)

Los movimientos de Wolverine son considerados salvajes, y,
en solo cinco páginas, ya se refieren a esta brutalidad como un estado
natural por parte de Logan: una costumbre. Al no poder hacerle
frente a Hulk, Wolverine decide atacar a Wendigo quien resulta un
oponente más sencillo que vencer: “…[c]on la ferocidad salvaje
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de la criatura de la que tomó su nombre, Wolverine se abalanza
contra la pesadilla peluda…” (Marvel-Verse Wolverine, 2020: 13).
En el Uncanny X-Men 140, Logan, nombre verdadero del alias de
Wolverine, recordaría el enfrentamiento con Wendigo y Hulk:
Fue una pelea demencial, yo soltaba garrazos como un desquiciado,
consumido por uno de mis ataques de ira incontrolable. (1980: 19)

Volviendo al Incredible Hulk 181, la agencia secreta que
está monitoreando la pelea de Wolverine, a quien denominan, en
nombre clave, Weapon X, cuestiona si se hizo lo correcto al mandar
a Logan solo a la zona activa de combate. Un superior responde
alteradamente:
¡No lo mandaríamos si no pensáramos que estaba listo,
Holderidge! El gobierno ha gastado mucho tiempo, dinero y
esfuerzo en desarrollar la velocidad, fuerza y salvajismo natural
de este mutante para que tuviera técnicas de guerrero profesional…
y a pesar de los problemas psicológicos que persisten, ¡creo que
hicimos un muy buen trabajo! (Marvel-Verse, 2020: 16).

Wolverine sería más adelante reclutado por el Profesor X en
el Giant Size X-Men de 1975. En su primera aventura con los X-Men
tiene la misión de rescatar a los antiguos miembros del grupo de
la Escuela de Xavier para Jóvenes Superdotados, llegando a una
isla desconocida en donde se enfrenta a una especie de crustáceos
bastante grandes, con grandes y afiladas garras, pero que no son
las únicas en tenerlas, ya que él también tiene sus propias garras, y
le gusta usarlas, destruyéndolas por completo. Cuando descubren
que la isla es un mutante vivientes todos empiezan a escapar, menos
Wolverine:
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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

Si ustedes, cobardes, quieren desperdigarse, qué bueno… ¡pero
Wolverine va por sangre! (Marvel-Verse Wolverine, 2020: 63).

A través de los primeros números vemos su naturaleza
salvaje, reflejada en sus garras y haciendo alusión al animal en el
que fue inspirado, el glotón, lo que asemeja su personalidad al de un
animal carnívoro sediento de sangre, tan pequeño pero mortal. Esta
sed de sangre la podemos encontrar en el ensayo de Civilización y
barbarie de Domingo Sarmiento cuando habla del gaucho argentino,
sobre todo cuando hace referencia a su intolerancia hacia el hombre
“civilizado” de la ciudad:
Es implacable el odio que les inspiran los hombres cultos, e
invencible su disgusto por sus vestidos, usos y maneras… desde
la infancia están habituados a matar las reses y que este acto de
crueldad necesaria los familiariza con el derramamiento de sangre y
endurece su corazón contra los gemidos de las víctimas. (2006: 25)

Logan tendría su primer número en solitario en la serie
Wolverine de 1982, de la mano de Chris Claremont y Frank Miller
(quién, unos más tarde, en 1986, crearía afamada serie de Dark
Knight Returns). En la primera parte de la serie, Logan se encuentra
escalando las Montañas Rocallosas en Canadá:
Este es mi hogar… las Rocallosas canadienses… una tierra tan
inhóspita y elemental como mi alma. Estoy aquí por negocios.
Para cazar. Para matar. Como dije… lo que hago mejor. (MarvelVerse Wolverine, 2020: 73)

Wolverine menciona cómo la naturaleza hostil forma parte
de su ser debido al lugar donde fue criado; se encuentra en misión
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por capturar a un oso responsable de la muerte de siete hombres,
tres mujeres y cinco niños, todo esto con ayuda de su olfato y sus
habilidades para rastrear por dos días dentro de la montaña, cuando
por fin se encuentra al enloquecido animal:
Es grande y malo… un oso pardo renegado. No hay criatura más
temible… o mortal… sobre la Tierra. Excepto yo (Marvel-Verse,
2020: 74).

El mutante canadiense se compara con el oso, incluso
menciona que es más letal que este animal, y, al final, termina por
despellejarlo. En este punto reflexiona un poco sobre su esencia:
Soy mutante de nacimiento. Durante un tiempo fui agente secreto
de profesión. Ahora, por voluntad propia, soy un superhéroe…
uno de los increíbles X-Men (Marvel-Verse Wolverine, 2020: 75).

Haasta que es reclutado como X-Men , Logan puede decidir
algo por primera vez en su vida, ya que no escogió ser un mutante, ni
tuvo elección al formar parte del experimento denominado Weapon
X (que abordaremos más tarde). Al matar al oso y descubrir que su
comportamiento fue causado por una flecha envenenada, lanzada
por un cazador furtivo (que más tarde fue llevado a las autoridades
locales), Logan regresa a Estados Unidos para descubrir que el amor
de su vida, Mariko Yashida, hija de una de las familias más nobles
de Japón, no le correspondía las cartas que le mandaba,. Dolido,
decide ir a buscarla al país del sol naciente, llegando a la fortaleza
ancestral de los Yashida, en las montañas, a 300 kilómetros de Tokio,
en donde se encuentra a unos perros que custodian el castillo. Logan
vuelve a interactuar con animales:
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Los perros son nuevos. No conocen mi olor. Son asesinos… pero
yo también. Nuestras miradas y voluntades se cruzan. Y nos
comunicamos a niveles mucho más completos y sutiles que el
habla. Son malos, pero no estúpidos. Me dejan pasar. Me da gusto.
No me gusta destazar animales. Pero la gente… ese es otro tema
(Marvel-Verse Wolverine, 2020: 81).

Para Wolverine es más sencillo comunicarse con los animales,
ya que suelen tener la misma naturaleza e instinto salvaje, siendo más
difícil interactuar con las personas. Aquí podemos abordar de nuevo
la figura del gaucho argentino, tal como lo menciona Domingo
Sarmiento respecto a cómo estos individuos interactúan con su
entorno de las praderas de las Pampas argentinas, a diferencia de
una gente de ciudad:
Para juzgar del compasivo desdén que le inspira la vista del
hombre sedentario de las ciudades, que puede haber leído muchos
libros, pero que no sabe aterrar un toro bravío y darle muerte, que
no sabrá proveerse de caballo a campo abierto, a pie y sin auxilio
de nadie, nunca ha parado un tigre, recibiéndolo con el puñal en
una mano y el poncho envuelto en la otra, para meterlo en el
hocico mientras le traspasa el corazón y lo deja tendido a sus pies.
(Sarmiento, 2006: 25)

El salvaje americano
La comparación del mutante canadiense con el gaucho argentino,
obedece a su interacción con los animales y su cercanía con las
bestias (en detrimento de su trato con los seres humanos). Más
adelante retomaremos la lectura de Facundo con mayor profundidad;
volviendo al cómic, Wolverine después de ver a Mariko golpeada
por su esposos, le dice que se vaya con él, y que cualquier corte del
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mundo le otorgaría el divorcio. Ella le explica las las obligaciones de
su familia hacia la tradición de deber y honor; tradición representada
por unas espadas hechas por Masamune hace 800 años y que siguen
igual de filosas. Logan le recalca que ella no es propiedad de su padre
para pagar una deuda, y que al final es un ser humano. Wolverine
escucha cuando llega el esposo de Mariko y lo confronta decidido a
matarlo por golpearla, pero ella le ruega que no lo haga por el amor
que le tiene y que está en su derecho el tratarla así, dejándolo al final
con vida y marchándose. Lo que no esperaba Logan es que sería
atacado por varios dardos con sedantes que lo dejarían casi al borde
de la muerte, solo para despertar y estar frente a Lord Shingen,
padre de Mariko y líder del clan Yashida, quien reta a nuestro amigo
mutante a un duelo con espadas de madera; Wolverine no es rival
contra a la destreza de Shingen a pesar de ser una persona de edad
avanzada, y saca sus garras de adamantium que no le sirven de nada
en la pelea y termina humillado frente a Mariko. El padre le dirige
unas palabras sobre la derrota de su amado:
…Este hombre que dices amar. No es un hombre en absoluto,
sino un animal que asemeja una forma humana. Míralo, Mariko.
Sé testigo de su verdadera naturaleza. Aquí está la… cosa a la que
has dado tu corazón. Responde con honestidad… ¿es digno de
tal premio? (Marvel-Verse Wolverine, 2020: 91).

Es importante destacar como ciertas personas ven en
Wolverine a alguien que no es un ser humano; ni siquiera como
mutante tiene esa condición de dignidad, sino que evocan su
animalidad debido a su comportamiento.
Cambiando

de

arco

argumental,

después

de

los

acontecimientos de la saga de la Fénix Oscura (1980), los X-Men
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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

celebran el cumpleaños de Nightcrawler, quien recibe un regalo que
lo deja prácticamente muerto, pero en realidad su alma se encontraba
en el otro mundo, por lo que el Profesor X le pide ayuda al Dr. Strange
para rescatar el alma del mutante bajando junto con todo el equipo
al infierno de la Divina comedia de Dante Alighieri; una vez pasando el
río Cocitos,con ayuda de Aqueronte, los mutantes se dispersan por
culpa de un tornado y pierden a Ororo Munroe, mutante conocida
como Storm y diosa de las tormentas, quién es enviada a los círculos
de los infiernos, por lo que la pandilla X tienen que recorrerlos:
Narrador: Prosiguen hasta el cuarto círculo… el de los avaros… y
el quinto, una asquerosa ciénaga hogar de los iracundos, quienes
se enojan fácilmente sin importar la causa más trivial que esta sea.
Wolverine: con mi temperamento, podría terminar en este
pantano al morir… o en algún lugar peor aún más abajo. Es algo
para pensar. Aunque no me avergüenzo de lo que he hecho o de
lo que soy. Lo que venga. Sabré manejarlo. Sobreviviré. (Uncanny
X-Men 139, 1980: 21)

Logan se siente identificado con el quinto círculo del
Infierno, al reflexionar sobre las veces que ha actuado con furia
en su vida, no siendo pocas, y aceptando tranquilamente sobre
las posibles consecuencias en su actuar. Más adelante, al llegar al
círculo de los ladrones, mientras los demás mutantes se enfrentan
a una demoníaca figura de Storm, Wolverine logra encontrar a la
verdadera mutante gracias a su olfato, mientras Colossus enfrentaba
a la otra criatura:
Déjala en paz, Petey. Ella solo hizo lo que es natural en este lugar.
¿Quieres a Ororo? Aquí está (Uncanny X-Men 139, 1980: 25).

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Logan justifica el actuar de la criatura infernal, incluso
defendiéndola de Colossus. Una vez rescatado Nightcrawler del
infierno, Logan y los demás mutantes regresan a la Mansión de
Charles Xavier a entrenar en el letal Danger Room, y una vez finalizado
el entrenamiento, Wolverine le pediría al profesor un tiempo para ir
a Canadá a resolver su situación debido a que desertó del Proyecto
X. Regresaría a Canadá junto con Nightcrawler para toparse con
los Alpha Flight, un grupo de superhéroes canadienses parecido a
los X-Men, quienes se enfrentan uno de los primeros enemigos de
Wolverine: Wendigo. En la búsqueda de la criatura se encuentra a
Vindicator, un viejo amigo de Logan quien le ayudó en sus primeros
años como Weapon X, recordando la razón por la cual no se quedó
en Canadá con los Alpha Flight:
Tú no entiendes, Mac. ¡Nunca has entendido! Yo siempre he sido
un hombre peligroso… ser bravucón es mi segunda naturaleza.
Pero estas garras… este maldito esqueleto de adamantium que
tengo… ¡lo cambia todo! En lo que a mí respecta, no hay tal cosa
como una pelea justa. ¡Soy invulnerable, Mac! Fui convertido en
una máquina de matar… ¡y no me gusta! (Uncanny X-Men 141,
1981: 11)

Mientras Wolverine platicaba con su antiguo grupo,
Nightcrawler es atacado por Wendigo dejándolo al borde de la
muerte, llevando la batalla en donde estaban los demás; aquí por fin
Logan obtiene su revancha contra la abominable bestia:
Siente una ira incontrolable crecer en su interior… y esta vez ni
siquiera intenta negarla. Se convierte en la furia personificada,
un motor nefasto e imparable de destrucción. Su ritmo es
inhumano… (Uncanny X-Men 141, 1981: 13)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

Logan lucha con todas sus fuerzas, pero la energía mística
de la bestia lo vuelve invencible, por lo que para frenar a Wendigo,
Snowbird se transforma en un carcayú para dejarlo lo suficientemente
neutralizado para que Chamán lo curé de su maldición, pero el
instinto salvaje del carcayú controla la mente de la mujer quitándole
todo rastro de conciencia humana:
Gramo por gramo, se dice que no hay animal en la tierra cuya
ferocidad se compare con la voluntad indomable del carcayú.
Logan, el X-Men Wolverine, es el avatar que más se le acerca a
esta pequeña bestia increíblemente letal de los bosques. (Uncanny
X-Men 141, 1981: 17)

Logan ha desarrollado una gran afinidad con los animales
salvajes y ha logrado comprenderlos, al igual que ha fortalecido
el vínculo con las personas, e intenta ayudar a Snowbird para que
vuelva a la normalidad convenciéndola de manera más ortodoxa; es
un puente y una balanza entre la civilización y la barbarie:
Sin violencia, sin miedo. Tengo que llegar a Anne con palabras…
y emociones. Tal como Scott llegó a Jean Grey cuando estaba
consumida por el Fénix Oscuro. No soy bueno hablando. Cada
uno de mis instintos quiere luchar contra ella para probar mi propia
fuerza y superioridad al someterla. Pero es el camino equivocado.
No puedo… no haré eso. (Uncanny X-Men 141, 1981: 18)

Nightcrawler compara las acciones de Wendigo con las de
Logan, preguntándole directamente si algún día pagaría por toda la
gente que mató, a lo que el Weapon X le responde:
Kurt, durante mi vida he sido dos cosas: un soldado en tiempo de
guerra y un agente secreto. Como lo primero, mi gobierno me pagó

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por matar; como lo segundo, me dieron permiso para matar. Era
muy bueno en ambos trabajos, eso les gustaba… tengo medallas y
menciones para probarlo. (Uncanny X-Men 141, 1981: 20)

Logan justifica sus acciones por el deber que tenía con su
país, pero al final muestra sus verdaderos motivos explicándole su
lógica de cómo funciona su actuar:
Si un hombre se me acerca con puños cerrados, lo recibo con
puños cerrados. Pero si saca un arma, o amenaza a la gente que
protejo, entonces no le tengo piedad. Tomó su decisión y tendrá
que vivir… o morir con ella. Nunca he usado mis garras contra
alguien que no haya intentado matarme primero. A eso le llamo
defensa propia (Uncanny X-Men 141, 1981: 20).

Después de todo el incidente con Wendigo, es aquí donde
Nightcrawler conoce mucho más a Logan fuera de su relación
laboral:
Nunca me había dado cuenta de que Wolverine sentía las cosas
tan profundamente. Es una persona más compleja, más humana,
de lo que deja ver (Uncanny X-Men 141, 1981: 21).

Facundo o civilización y barbarie es un ensayo escrito por el
argentino Domingo F. Sarmiento en 1845, durante su exilio en Chile
al ser perseguido político por el gobierno del tirano Rosas. Sus páginas
nos presentan la influencia de las ideas opuestas en la política de
América, a partir de las revoluciones iniciadas en 1810: la barbarie
indígena y la civilización europea. Sarmiento describe a España como
una zona rezagada de Europa, un pueblo atrasado ubicado entre el
Mediterráneo, el océano Atlántico, y el África bárbara (2006, p. 3). Para
el, los modelos de civilización provenían de la Europa septentrional.
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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

En el suelo americano existía una lucha imponente entre la civilización
europea y la barbarie indígena. En el caso concreto de la Argentina,
las condiciones de la vida pastoril (instaurada por la colonización)
creaban grandes dificultades para el desarrollo de la civilización
europea, con sus “instituciones de riqueza y libertad” (2006, p. 27).
¡Traidores a la causa americana! ¡cierto! Dicen todos: ¡traidores!
Esta es la palabra. ¡Cierto! Decimos nosotros, ¡traidores a la causa
americana, española, absolutista, bárbara! ¿no habéis oído la palabra
salvaje que anda revoloteando sobre nuestras cabezas? (2006: 3).

Para Sarmiento la cuestión consistía en ser o no ser salvaje.
La figura del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel Rosas,
representaba para él una manifestación social, una fórmula, reflejo
de la manera de ser de un pueblo, por eso no lo entendía como una
aberración o una monstruosidad; ponía en duda si la civilización o
la libertad resultaban débiles frente al peso de todos los despotismos
en un país como la India, por ejemplo. Llambaa a no renunciar por
las brutales e ignorantes tradiciones coloniales ni porque hubiera
millares de hombres corrompidos que toman el bien por el mal,
ya que la experiencia y la luz que traían las convulsiones políticas
triunfarían sobre estas viejas tradiciones.
¿Acaso no estamos vivos los que después de tantos desastres
sobrevivimos aún; o hemos perdido nuestra conciencia de lo
justo y del porvenir de la patria, porque hemos perdido algunas
batallas? (Sarmiento, 2006: 3)

En este marco, aparece otra figura, la de Facundo Quiroga,
caudillo argentino y con quien Domingo Sarmiento busca explicar la
historia de la revolución y la manifestación de la vida argentina producto
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de la colonización y las peculiaridades del terreno: naturaleza salvaje
que prevaleció en la república argentina durante esos tiempos; el autor
lo compara con la figura de Bolívar, a quien, en la Enciclopedia Nueva,
lo han disfrazado de general europeo: un Napoleón en potencia con
esclarecidas prendas y casacas de solapa de los llanos, ajeno ahora a
la vida pastoril, bárbara y americana de Colombia.
Al hablar del aspecto físico de Argentina, nos menciona
que al sur y al norte acechan los salvajes, que aguardan la noche de
luna para robar el ganado en los campos y atracar en las indefensas
poblaciones; y que las solitarias caravanas de carretas miran con
resquemos al sur, escuchando el más ligero susurro del viento
que agita las hierbas, cuidándose de la horda salvaje que puede
sorprenderlos de un momento a otro; y si no es el salvaje, puede
ser una criatura como un tigre o una víbora lo que lse preocupa
(Sarmiento, 13-14). En contraste, Buenos Aires será en poco
tiempo considerada “la ciudad más gigantesca de las Américas”, en
desmedro de las demás provincias de Argentina, que mantienen la
inercia colonial y producían políticos y generales como Rosas, que
trataban luego e imponer sus costumbres y violencias en la gran
ciudad (Sarmiento, 2006, p. 16). Con la posición monopolizadora de
Buenos Aires se crea una unidad entre la barbarie y en la esclavitud
en lugar de hacerlo entre la civilización y la libertad. La capital
acumula la civilización mientras que las provincias de las Pampas
son pésimas conductoras de la modernidad, sumando a esto a las
montañas y cordilleras que mantienen el aislamiento de los pueblos
y conservan sus particularidades primitivas.
Así es como en la vida argentina empieza a establecerse por estas
peculiaridades el predominio de la fuerza brutal, la preponderancia
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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

del más fuerte, la autoridad sin límites y sin responsabilidades de
los que mandan, la justicia administrada sin formas y sin debate…
casi siempre resisten victoriosamente la codicia de los salvajes
ávidos de sangre y de pillaje (Sarmiento, 2006: 18).

Aquí se introduce la figura del gaucho, descrito previamente
por el inglés Walter Scot; sarmiento menciona que:
en las vastas llanuras de Buenos Aires no están pobladas sino por
cristianos salvajes conocidos por el nombre de huachos (gauchos),
cuyo principal amueblado consiste en cráneos de caballos, cuyo
alimento es carne cruda y agua, y cuyo pasatiempo favorito es
reventar caballos en carreras forzadas (Sarmiento, 2006: 19).

Es en la ciudad donde reside la civilización argentina,
española y europea, donde están los talleres de las artes, las tiendas
de comercio, las escuelas y todo lo que caracteriza a los pueblos
cultos: allí están las leyes, las ideas del progreso y los medios de
instrucción. Mientras que en el desierto la naturaleza salvaje reduce
a las ciudades de las provincias, convirtiéndolas
en oasis de
civilización enclavados en un llano inculto; el hombre de la ciudad
viste el traje europeo mientras que el hombre del campo lleva un
traje americano, y rechaza con desdén los lujos y modales corteses
(Sarmiento, 2006: 20-21).
La vida primitiva de los pueblos, la vida eminentemente bárbara
y estacionaria, la vida de Abrahán, que es la del beduino de hoy,
asoma en los campos argentinos, aunque modificada por la
civilización de un modo extraño.(Sarmiento, 2006: 21)

Estas condiciones, según Sarmiento, normalizan la barbarie
en estas tierras, pues, desde la infancia, se empieza a dominar
a las bestias y, cuando se asoma la pubertad, llega la completa
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

independencia y desocupación en la juventud primera (Sarmiento,
2006: 24-25).
Aquí principia la vida pública, diré del gaucho, pues que su
educación está ya terminada. Es preciso ver a estos españoles, por
el idioma únicamente y por las confusas nociones religiosas que
conservan, para saber apreciar los caracteres indómitos y altivos
que nacen de esta lucha del hombre aislado con la naturaleza
salvaje, el racional con el bruto… Este hábito de triunfar de las
resistencias, de mostrarse siempre superior a la naturaleza, de
desafiarla y vencerla, desenvuelve prodigiosamente el sentimiento
de la importancia individual y de la superioridad. (Sarmiento,
2006: 25)

El amo y el esclavo
Schafer desarrolla un análisis de la Política de Aristóteles donde se
presentan los mecanismos de la administración doméstica, entre
los que se encuentra la relación del amo sobre el esclavo, que lleva
por nombre despotismo; ahí se define al esclavo como alguien que,
siendo humano, no pertenece a sí mismo, sino a “otro” ser humano,
y que Aristóteles explica como una relación asimétrica de posesión
por parte del amo (Schafer, 2002: 110). El estagirita define la
posesión como una parte específica de la propiedad: un instrumento
que es de la pertenencia de un individuo, donde el dueño puede
vivir plenamente sin este instrumento, pero este no puede existir
plenamente sin ser usado por el dueño, por lo que pertenece de
manera tan íntima que prácticamente forma parte de él. El esclavo
sin su amo se vuelve nada (Schafer, 2002: 110-111).
Al hablar de la esclavitud como un fenómeno natural,
Aristóteles supone en la ontología de amo y esclavo que la unión
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

de elementos para constituir un conjunto orientada hacia un fin
presupone una jerarquización de los elementos constituyentes,
siendo estos elementos el dominante y el dominado, viendo en los
seres inteligentes el elemento racional que domina a los apetitos
irracionales por el deber ser de las cosas; también ve el caso inverso
de un individuo dominado más por las inclinaciones corporales que
por el alma y sometido a los apetitos en vez de al dictamen de la
razón, calificando esta última condición de disposición vil y contra
naturaleza, siendo esta inversión perjudicial para la finalidad común
de conjunto de la unidad común. (Schafer, 2002: 112-113)
Este dominio de ciertos elementos debe estar orientado,
para Aristóteles, hacia una finalidad común en el que todos los
elementos integrantes salgan ganando, ubicándose la doctrina
aristotélica del amo y del esclavo en el cuadro de superioridades
e inferioridades naturales que se traducen a distintas formas de
dominio dentro de un conjunto de elementos dispares, ubicándose
igualmente entre el dominio del hombre sobre el animal
doméstico, donde el esclavo comparte la utilidad para el amo con
la constitución robusta del cuerpo y la necesidad de ser guiado
en sus trabajos por su incapacidad de iniciativa racional (Schafer,
2002: 113).
En este punto nos reubicamos en la historia de Wolverine, en
el cómic de Weapon X. SE narra ahí la historia de cómo le implantan
el metal de adamantium en sus huesos con el llamado “experimento
X”. Wolverin había sido raptado por un departamento secreto del
gobierno de Canadá. Su condición de mutante resultaba ideal para
este tipo de experimento, pues posee la habilidad sobrehumana que
permite reparar el tejido dañado, con lo que pueden inyectarle el metal
en estado líquido, provocándole un serio trauma tanto físico como
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

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psicológico. Durante el experimento, Logan mata a un miembro
del equipo, y el doctor Cornelius, al desconocer mucho del plan,
cuestiona a su superior sobre el origen de este, a quien considera una
bestia asesina sin consciencia, por lo que su jefe le explica que Logan
es un homo superior, refiriéndose a una raza dominante, y a quienes
no consideran humanos, sino mutantes. El doctor Cornelius piensa
que el experimento lo ha convertido en un ser infernal. Su superior
le explica que Logan ya lo era, por su condición predeterminada
a la violencia, abriéndose paso a golpes en una vida sin propósito,
peleando por un destino dictado por la naturaleza; es así que para
el profesor, la intervención del experimento X liberó al demonio
interior de Logan, suplantando la doble identidad por el superego
donde los instintos primarios del futuro X-Men han sido llevados a
la luz y resueltos, volviéndolo el arma táctica más formidable jamás
concebida:
Por eso dependo de usted, buen doctor. Tenemos que estructurar
a Logan. Entrenarlo… y programarlo. Usted puede hacer todo
eso. Manipular a aquellos que no tienen conciencia, doctor
Cornelius. Es su vocación.(Windsor, 2021: 38)

Aristóteles sostiene que el trato que se le debe impartir al
esclavo es de dominio y de manejo como instrumento de trabajo,
como forma de posesión asimétrica, tal como le corresponde a un
animal doméstico, pero que en el caso del mando al esclavo se debe
considerar su condición de ser humano, de animal racional no bruto,
en donde puede ser partícipe de la razón de su amo sin estar en
pleno uso de la razón señorial. El esclavo, al ser definido como ser
humano, forma parte de la propiedad de otro ser humano como
instrumento animado, desprendiéndose de esta posesión asimétrica
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

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�Adbeel Darío Duarte y Alejandro Rosillo (UASLP) / Civilización y barbarie

“natural que el amo ejerce sobre el esclavo dos consideraciones: el
dominio del amo sobre el esclavo es de máximo provecho para el
conjunto que forman individualmente; y que el provecho para el
esclavo se da solamente de una manera despótica de mando. Lo
que concreta el estagirita es que para uno le es conveniente y justo
ser esclavo, y para el otro dominar, por lo que uno debe obedecer y
el otro mandar con la autoridad que la naturaleza le dotó (Schafer,
2002: 113-114).
Regresando al argumento de Weapon X, los científicos
trabajan en la forma de controlar a Logan: decartan el uso de
condicionamiento operante sobre él debido a que sus impulsos
animales se acrecentaron cuando lo vincularon al adamantium; el
superior se impacienta porque ya debieron haber empezado con la
reorientación y se pregunta: de qué les sirve un arma si no pueden
controlarla. Durante las pruebas se provoca una sobrecarga de
energía que despierta al mutante y empieza a atacar a los científicos,
e intenta incluso matar a una mujer y al profesor:
¡Suelta a la chica! ¡Animal! Te habla tu amo. Eres una bestia,
estás bajo mi control. ¡Tu única voluntad es la de servirme!
(Windsor, 2021: 41-42).

Conclusión
Las propuestas de ficción como son los cómics de superhéroes son
una excelente herramienta pedagógica para explorar y dialogar sobre
las ideologías. A través del personaje de Wolverine en los X-Men
podemos constatar la alteridad que presupone la civilización vs.
barbarie con las diferencias entre mutantes y humanos.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

Referencia bibliográfica
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obligación: El caso de Spider-man y los X-Men, Bogotá: Editorial
Universidad del Rosario, .
CLAREMONT, Chris y BYRNE, J., (2020). Uncanny X-Men: Días del
Futuro Pasado, Argentina: Salvat.
SALAMANCA SERRANO, A., (2021). “Modo axiológicojurídico
en la investigación jurídica interdisciplinar e intercultural,
Nuevos caminos del Derecho: el pensamiento jurídico, de los derechos
humanos, de la ética, de la bioética y deontología, algunas propuesta
de las ciencias sociales. Estudios en homenaje al profesor Narciso
Martínez Borán Vol 1, pp. 421-437.
—, (2021). “Capitalismo transhumanista vs. Revolución de los humanish: Desafíos para la ética ecocomunitarista”, Vozes/voces
filosóficas sobre o/el Ecomunitarismo: Homenagem ao professor Claudinei Aparecido de Freitas da Silva e a Sirio López Velasco no seu
70 aniversário (Porto Alegre, Brasil, Editora Fi, pp. 373-408.
SARMIENTO, D. F., (2006) Facundo: Civilización y barbarie, México:
Editorial Porrúa.
SCHÄFER, Christian, (2002). “La política de Aristóteles y el
aristotelismo político de la Conquista”, Ideas y valores, No
119, Colombia: pp. 109-135.
SZURMUK, M., y MCKEE IRWIN, R. (Coords.), (2013) Diccionario
de estudios culturales latinoamericanos, México: Siglo XXI
Editores e Instituto Mora.
WEIN, L., y CLAREMONT, C., MILLAR, F., y SOULE, C., (2020).
Marvel-Verse: Wolverine, México: Smash Cómics.
WINDSOR-SMITH, B., (2021) Weapon X, México: Smash Cómics.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-135

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�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 9, 2025

Una búsqueda en el aquí idílico: sobre
la construcción espacial en La muerte
golpea en lunes
A Search in the Idyllic Here: On Spatial
Construction in La muerte golpea en lunes
Jesús Alberto Hernández Granados
Universidad del Valle de Puebla
Puebla, México
albertthdz@hotmail.com

Resumen. El presente artículo analiza la construcción espacial en
el poemario La muerte golpea en lunes de Maricarmen Velasco, al
centrarse en una primera medida en el empleo de marcadores deícticos
y elementos pragmáticos para establecer el emplazamiento enunciativo,
para ello se recurre a la propuesta de Catherine Kerbrath-Orecchionni
en La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje. Asimismo, una vez
establecida la subjetividad como grado de reconstrucción espacial, se realiza
un exploración de la forma en que dicha subjetividad presenta el espacio
desde una perspectiva que considera la percepción del espacio a través de
la memoria, pero también, a través de la búsqueda o el reconocimiento
como representación in situ de determinada geografía. Finalmente y en
cuanto a un marco semántico, se recurre a la configuración del espacio
idílico, propuesto por Mijaíl Bajtín en Teoría y estética de la novela, para
llevar al espacio de la crítica la propuesta del poemario acerca del idilio en
lo contemporáneo.
Palabras clave: poesía mexicana actual, espacialidad, deixis, enunciación.

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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

Abstract. This article analyzes the spatial construction in the collection
of poems La muerte golpea en lunes by Maricarmen Velasco, focusing
in a first step on the use of deictic markers and pragmatic elements to
establish the enunciative location, for this we resort to the proposal of
Catherine Kerbrath-Orecchionni in La enunciación. De la subjetividad en
el lenguaje. Likewise, once subjectivity is established as a degree of spatial
reconstruction, an exploration of the way in which such subjectivity
presents space is carried out from a perspective that considers the
perception of space through memory, but also, through the search or
recognition as in situ representation of certain geography. Finally, and in
terms of a semantic framework, we resort to the configuration of the
idyllic space, proposed by Mikhail Bakhtin in Teoría y estética de la novela,
in order to take the poem’s proposal about the idyll in the contemporary
to the space of criticism.
Keywords: contemporary mexican poetry, spatiality, deixis, enunciation.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-113

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�Jesús Alberto Hernández (UVP) / Una búsqueda en el aquí idílico

Un lugar para el espacio
Dentro de los estudios literarios, el papel de lo temporal ha fungido
como un elemento de cohesión y superposición a partir del cual
se busca reconstruir los ejes compositivos y de enunciación de lo
poético. Aunque la recurrencia de tales estudios, sin lugar a dudas,
resulta fundamental para una aproximación puntual para el género,
es insuficiente al momento de englobar un sentido general en el
análisis, tanto desde una postura pragmática, como en aquella que
raya en una comprensión semántica.
Para esclarecer la situación, valga la pena rescatar la apreciación
de Gerard Genette (1969) cuando menciona: “[…] en efecto, el modo
de existencia de una obra literaria es esencialmente temporal, porque
el acto de lectura por el que actualizamos el ser-virtual de un texto
escrito, este acto […] es en efecto una sucesión de instantes que se
realizan en duración”; a lo que líneas después opondrá: “Sin embargo,
se puede también, se debe considerar la literatura en relación con
el espacio. No solamente lo que sería la manera más fácil, pero la
menos pertinente, de considerar esas relaciones- porque la literatura,
entre otros temas, habla también del espacio […]” (1). Sobre esta
misma línea de pensamiento incidirá a su vez Janusz Slawinski
(1989) cuando argumenta: “[al parámetro espacial] se le ha tratado
invariablemente como un parámetro de segundo plano con respecto
a algún otro reconocido como principal”, pero “[…] resulta que no
es ya simplemente uno de los componentes de la realidad presentada,
sino que constituye el centro de la semántica de la obra y la base de
otros ordenamientos que aparecen en ella” (1).
Sin ahondar sobre lo dicho, es inminente la situación de los
estudios espaciales o de la espacialidad dentro del panorama crítico
98

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-113

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

actual; y si bien, ambos extractos recalan en la pertinencia de este
tipo de análisis como principio semántico de agrupación, también
se podría plantear una recuperación de los elementos pragmáticoespaciales que se alinean como un locus coordinante al momento
de establecer el emplazamiento enunciativo que se despliega a partir
de la voz –o acorde a la terminología de Oswald Ducrot1 (2001), el
locutor– en el poema.
El sitio de la muerte
Relacionado con lo anterior y como punto de inflexión para el
posicionamiento crítico del presente análisis, se puede citar al
procedimiento efectuado por Antonio García Berrió (2012) en el
apartado dedicado a la espacialidad de su Crítica literaria. En esta,
además de volver a traer a cuento la problemática del párrafo
anterior, propone un modelo de análisis con base en una lectura de
Cántico por Jorge Guillén, en el cual propone una serie de enclaves
discursivos o “mecanismos de proyección” para lo que denomina
“diseño espacial”.
Como parte de dichos mecanismos, el autor propone una
alusión explícita por medio de índices verbales u objetuales (186),
1 En vista de que en lo sucesivo se empleará un aparato crítico con base
en la propuesta de Catherine Kerbrath-Orecchionni, quien a su vez recupera
la terminología de Oswald Ducrot, parece sustancial dejar como nota al pie la
definición de los conceptos principales de dicho autor. El locutor se definiría
como aquel que “[…] es el supuesto responsable del enunciado, es el que está
presente […] el ser al que debemos imputar la aparición del enunciado” (259),
a los cuales en el esquema comunicativo se les opondría o interpelarían a un
alocutor; y por otra lado, los enunciadores que resuelven “[…] la responsabilidad
de ciertos actos particulares vinculados con la enunciación”, y que desde un
punto de vista pragmático “[…] están ya previstos en la significación de la
oración que ese enunciado realiza” (261).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-113

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�Jesús Alberto Hernández (UVP) / Una búsqueda en el aquí idílico

mientras que, por otro lado, prepondera el esquema métrico-rítmico
(187); y también hace hincapié en la señalización deíctica: “[…] es
el uso de los impulsores funcionales deícticos […] con la finalidad
manifiesta de conducir el movimiento fantástico de la euforia
dinámica del espacio” (2012: 186). Ante tal sugerencia metodológica,
esta investigación tendrá como finalidad discernir la espacialidad
proyectada en La muerte golpea en lunes, poemario galardonado con
el Premio Bellas Artes de Poesía 2022, escrito por la antropóloga
Maricarmen Velasco; la consideración principal para llevar a cabo tal
análisis se afianzará primordialmente en el procedimiento deícticopragmático descrito en una muestra significativa de los poemas
que integran el volumen, para en un primer momento, establecer
la dinámica intratextual y la singularidad de cada uno de los diseños
espaciales, y en segundo momento las repercusiones de estos
constructos para con un planteamiento temático más profundo.
Dicho lo anterior y al margen de la discusión que implica la
postura espacial dentro de la literatura, los elementos de análisis son
pocos en comparación con la maquinaria conceptual propia de la
temporalidad, aunque su enmarcación y discusión para con el objeto
de estudio resultan de particular interés por la orientación receptiva
que de esto se pueda derivar. Hecha tal advertencia y puesto que
la propuesta de Berrió, si bien aporta un referente procedimental
de este tipo de estudios, resulta un tanto sintética, por lo que vale
la pena considerar el trabajo de Catherine Kerbrath-Orecchionni
(1997) como marco conceptual en lo que respecta al establecimiento
de un esquema de referencia relativa, el cual se llevará a cabo en su
trabajo “La subjetividad en el lenguaje: lugares en que se inscribe.
Los deícticos”. En dicho apartado, la autora apunta como primera
pauta al establecimiento de un punto de origen de la enunciación
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por medio de su aparición pronominal, hecho que en lo sucesivo
concatenaría las distintas relaciones textuales en la progresión del
análisis (48). Así pues, la primera resolución para con el objeto de
estudio se concentraría en delimitar el papel de los pronombres
personales, mismo que apoyarán en lo posterior a la concreción de
una subjetividad, y a partir de esta, establecer la situación espacial
del enunciado. Al tratar de identificar este asidero nuclear, no se
da de manera pura la ocurrencia de un marcador pronominal en
concreto, a lo que habría que agregar que antes que concretar
una singularidad específica, el tratamiento morfológico de los
verbos daría pie o se dispersaría de tal modo que involucraría una
multiplicidad pronominal, que consecutivamente, se vincularían con
una variedad de subjetividades. Para dar evidencia de la afirmación
anterior, se recuperan varios extractos contenidos en el primer
apartado de libro, titulado “Flor de jamaica”, en el cual se da una
presencia de una primera persona morfológica correspondiente a
un yo: “Quiso Dios/ que mi rostro fuera/ el primero en gozar/ del
canto suave/ de la lluvia” (17); “No sé si es mi visión/ sumergida en
la noche/ la que me incita/ a orar sobre tus restos” (20); “Me veo en
este pueblo/ donde juntos emprendimos las cosechas” (27); y para
volver concreto el género gramatical de quien habla: “Con temor
y desprecio/ me alzó en brazos la partera/ y balbuceando/ es una
niña/ me puso en el regazo/ de nuestra madre” (18). Adicionalmente
a esta subjetividad, se podría identificar un sujeto interpelado
construido por una segunda persona del singular, correspondiente a
un tú, el cual se recupera en vista de que pueda ayudar a dimensionar
al carácter espacial del poemario, sobre este tú se referirá: “Llegaste
tú/ hermano/ La alegría te sostuvo/ ¡en tantos brazos!/ Tu vida fue
sellada/ con el don de la gracia/ que extrañamos” (18); “Hermano/
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�Jesús Alberto Hernández (UVP) / Una búsqueda en el aquí idílico

cuando yo/ naciste/ y fuimos uno” (22); “Hermano/ ha pasado
tanto el tiempo/ tanto desde que te llevaron” (26). Por si fuera
poco, y en contraposición con esta singularidad, en determinado
momento de la enunciación, se recurre a una primera persona del
plural, también caracterizada por un género gramatical femenino:
“Cada vez somos más/ las que buscamos/ a nuestros hombres/
en el plantío/ en el desfiladero” (35); “Somos las que al tiritar/ de
noche/ en pleno agosto/ no encontramos en el catre/ un cuerpo
que apacigüe el frío” (37).
Restringiéndose a la figura femenina y tomando en cuenta
los extractos, claramente se puede definir como la primogénita de
un par de gemelos que comparten un par de acciones en común –el
hecho de cosechar. Adicionalmente a ello y conforme se desarrolla
esta primera parte, esta hermana-loctuor pasará de una pasividad
de remembranza –“Cuando éramos niños/ papá contaba/ nuestro
nacimiento” (17)– a ejercer la actividad de la búsqueda del hermano:
“Hoy paso el tiempo/ buscando la senda/ que imagino/ que
dejaron tus huellas […]” (29). Este hecho es sustancial en cuanto
a la clasificación espacial, puesto que si bien hay una inflexión
verbal en pasado al momento de hilar recuerdos en que estaban
juntos, en la mayoría de los casos este acto de memoria implica un
presente: “Quiero pensar que has hecho un viaje/ para encontrar
tu camino/ de regreso/ a Flor de Jamaica/ seguir con los niños/ el
futbol de las tardes […]” (23). Asimismo, este carácter de búsqueda
servirá de enclave para concatenar y extender esta singularidad a
una situación generalizada, que encontraría cabida en la primera
persona del plural discutido apenas unas líneas atrás: “Cada vez
somos más/ las que buscamos/ a nuestros hombres […]” (35).
Entonces, esta peculiaridad de construcción de la obra reorientaría
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o serviría de pretexto para desplazar la centralidad de un pronombre
en específico, para deslizarla hasta su agencialidad en tanto un
personaje o instancia enunciativa que se define en tanto participa o
no de la materia que organiza. La relación para con lo espacial, en
ese sentido, se podría entender de la misma manera, es decir, que el
lugar al que alude la hermana en tanto a hecho de memoria, ya sea
de manera retrospectiva o partir de un presente enunciativo, finca
un diseño espacial, en contraposición, de aquel otro que toma parte
en su búsqueda.
Al volver sobre Kerbrath-Orecchionni, la teórica señala que
una vez establecido el locus enunciativo, a partir de él se pueden
destejer las relaciones textuales que se presentan o asumen una
función de términos relacionales, mismos que “[…] posee[n]
un sentido en sí mismo y un referente autónomo, pero que no
puede[n] determinarse si no es en relación a y” (1997: 49), por una
parte; mientras que por la otra, se identificarían más bien con un
representante debido a que “[…] reciben su significación de otros
términos, expresiones o proposiciones contenidos en el mismo
texto y a los que representan”’ (50). Aunque estas definiciones poco
agregan al esclarecimiento de la postura del esquema de relatividad,
puesto que se ha establecido ya un modus operandi propio en el
objeto en cuestión, dan paso o terminan por englobar el sentido
de lo que en lo posterior se propone como demostrativos: “Los
demostrativos, según los casos, son referenciales al contexto
(representantes) o referenciales a la situación de comunicación
(deícticos)” (58). Consecutivamente, los demostrativos se agruparán
de acuerdo a a) localización temporal (59), b) localización espacial
(63) y c) términos de parentesco (70). En cuanto a lo que compete al
presente análisis, Kerbrath distinguirá en la localización espacial una
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�Jesús Alberto Hernández (UVP) / Una búsqueda en el aquí idílico

serie de marcadores textuales con base en los cuales, y en dependencia
del origen de la enunciación, cimentar el posicionamiento de la voz
enunciativa; de modo que se distingue: 1) aquí/ ahí/ allí; 2) cerca (de
y)/ lejos (de y) ( 63); 3) delante de/ detrás de (64); 4) a la derecha/
a la izquierda (65); 5) verbos ir/venir (66). En vista de los alcances
del artículo, se limitará el rastreo de dicha localización al presente o
al instante presente de la enunciación en tanto a un aquí/ ahí/ allí, y
en caso de que lo amerite, se hará mención de las demás opciones.
En cuanto al primer origen de enunciación, anteriormente
circunscrito a la subjetividad de la presencia femenina y el acto de
remembranza, se podría citar para esclarecer este aquí lo siguientes
versos: “Me veo en este pueblo/ donde juntos emprendimos las
cosechas/ cuando la tierra se sentía fecunda/ cuando éramos el
campo de la dicha”; y líneas abajo: “Recuerdo la casa del abuelo/ la
fragancia de la huerta/ el trozo de cielo sobre los guayabos/ su rosada
y dulce carne de niña/ las jirafas de barro/ que moldearon nuestras
manos” (2022: 27); y también en el poema citado anteriormente:
“Quiero pensar que has hecho un viaje/ para encontrar tu camino/
de regreso/ a Flor de Jamaica/ […] para montar a Tabaco/ cruzar el
potrero/ y andar por el monte/ con la risa de Manuela” (23). A partir
de lo anterior, se puede interpretar el paratexto del título del apartado
como el lugar en el que tomará parte este núcleo de la enunciación,
mismo que será definido o se concretará como un espacio rural en el
que se pueden distinguir escenas secundarias como la casa del abuelo,
la convivencia con un ambiente agrícola y la experiencia directa de
la hermana y la tierra como un sitio de recreación para moldear las
fantasías infantiles. También, para acrecentar la referencialidad de
este emplazamiento, hacia el principio del poemario se menciona:
“¿Mirada rota/ en las costas de Guerrero?” (18), por lo que se
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podría entender a Flor de jamaica dentro de un encuadre inferior
contenido dentro del estado de Guerrero2, que dentro de los límites
del estudios estaría implicado en una comprensión profunda de la
disposición estructural dentro de la obra; pero, esta constatación
sería más apreciable si las pretensiones del comentario estuvieran
dirigidas a una discusión de otra naturaleza, en la que se preponderara
dicha alusión para entender al poemario en un ejercicio político e
histórico por medio de su lugar de enunciación, o en su defecto, las
implicaciones de la mención explícita de Guerrero en contraste o
en un paralelismo con otras obras cuyo eje conceptual oscile en la
misma experiencia3.
En cuanto al segundo núcleo que se identificó con la
subjetividad y el colectivo femenino, caracterizado a su vez por su
agencialidad activa y de búsqueda, se recupera, primero en cuanto
a lo singular, lo siguiente: “Pongo a prueba mi instinto/ olfateo
a los hombres/ que me parecen siniestros/ lamo la tierra/ para
que su sabor me diga/ si por ahí pasaste// Corro detrás de una
muchacha/ pongo mi nariz sobre su pelo// me detengo en su
2 Sobre esta imbricación espacial, se podría mencionar el trabajo de
Aníbal Biglieri (2010) “Espacios narrativos medievales: propuestas para su
estudio”, en el que alude a ciertos grados de inmediatez que configurarán
escenas o escenarios focalizados en una diégesis, aunque se podría buscar la
aplicabilidad en este género. Para puntualizar la idea del crítico, se cita sobre
ello: “[…] se pueden distinguir, en los espacios de la historia (story space), tres
áreas concéntricas, según la distancia (degree of immediacy) a que se hallen
los personajes” (32). La línea conciliación podría llevarse a cabo por medio del
segundo localizador espacial de Orecchionni.
3 A propósito de este tipo de esfuerzos críticos, se sugiere Esto no
será un poema de Eva Castañeda (2021), donde la autora concatena a cinco
merecedores del PBAPA dentro de una genealogía de lo político: “[… los
libros del corpus] abordarán temas de índole política y social, cada uno a su
manera y en un estilo muy particular darán testimonio de su época” (124)
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�Jesús Alberto Hernández (UVP) / Una búsqueda en el aquí idílico

mirada/ para descubrir si te oculta/ en los callejones de la mente/
si te ha enamorado […]” (24). En este caso, no se describe como
tal un lugar, ni la voz lírica se interna en un escenario en específico,
antes bien por la dinamización de los verbos, la búsqueda implica
un desplazamiento o el seguimiento de un rastro. Basten un par
de citas más para esclarecer este procedimiento: “Pasé horas pecho
tierra/ haciendo trazos/ Al unir cada punto/ conseguía telarañas/
desconocidos trayectos/ que después descubriría/ se llaman mapas/
planos que sin saberlo/ definirían mi rumbo// Hoy paso el tiempo/
buscando la senda/ que imagino/ dejaron tus huellas/ los puntos
que marcan las fosas/ para saber lo que en ti silenciaron” (29).
Nuevamente la yuxtaposición verbal supone un tratamiento distinto
del planteado en el otro locus, y que al volver sobre Kerbrath se
entiende más bien con el quinto punto de localizadores, sobre el
cual dice:
Para refinar la descripción hace falta considerar cómo se comportan
estos verbos en diversas situaciones, las que simbolizaremos con
ayuda de las convenciones siguientes: un objeto x se desplaza
hacia un lugar y al que llega en un tiempo T y ese deplazamiento
descrito por un locutor L0 a un alocutario A0 en un tiempo T0
y en un lugar E0, lugar en que también, pero no necesariamente,
puede encontrarse al alocutario. (66)

De forma más precisa y en lo subsecuente, Orecchionni
establecerá dos pares de fórmulas para dar cuenta de este tipo de
interaccion verbal, bajo el modo en que es resuelto en el poemario,
se trataría en este par de ejemplos de la cuarta propuesta en la
que “y= un lugar distinto que los considerados hasta ahora. Si el
desplazamiento se efectúa hacia un lugar en el que L0, ni en T0,
ni en T está/estuvo/estará, entonces ‘venir’ queda excluido y
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sólo ‘ir’ es posible” (67). Este modo de espacializar y de impulsar
discursivamente la búsqueda –discursiva y no enunciativante, puesto
que la inflexión verbal al igual que en el caso del primer origen
se mantiene siempre en un presente como un tiempo detenido a
partir del levantamiento del hermano– se impone por medio de
la agencialidad del locutor como una reconstrucción personal de
lo que implica el espacio, o en otras palabras, la adecuación de un
modo de representación estandarizado –los mapas mencionados en
el párrafo anterior– a una cartografía íntima o personal que involucra
el rastreo y la recolección de las huellas del ausente. No siendo
suficientes los extractos anteriores, sirva acudir a un tercer poema,
en el que se conjuga el esclarecimiento de una alusión espacial
directa, junto al rastreo verbal: “Registro/ la camioneta/ plagada
de huellas/ el número de serie/ desdibujado/ los recorridos/ que
se interrumpen// Acumulo/ la placa apócrifa/ el escondrijo/ los
intervalos/ donde los narcos/ se desfrazan// Investigo/ el hospital/
que revienta/ la oficina/ bajo sospecha/ el búnker de cadáveres/ sin
nombre […]” (30).
De manera paralela, sucede en el caso del locutor plural
con marca femenina, y más aún, la espacialidad se implica con
tanta estrechez con la búsqueda personal que se revierte de una
exterioridad a una interioridad, por lo que el rastro no se buscará
en las pistas que pudieron haber dejado, ni como el trayecto vital
a la saga de las mismas, sino como la ausencia de la persona en los
lugares que ocupaba: “Cada vez somos más/ las que buscamos/ a
nuestros hombres/ […] Las que planchamos/ la misma prenda/
como si el contacto con ella/ pudiera regresarnos/ el aroma de su
cuerpo/ la risa que sacudió su camisa/ como si pudiera devolvernos/
el recuerdo de su mano” (35); “Cada vez somos más/ las ciegas
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de llanto/ que abandonan su hogar/ para ser las viudas nómadas/
las sin hermano/ las hijas huérfanas/ de este país/ donde brotan/
como semillas/ los cadáveres” (37). Sin duda alguna, demarcan un
sitio “ocupado” por lo que no está.
El idilio en una flor de jamaica
Como consideración final y en vista de la constante tematización
del paisaje natural de Flor de jamaica, sería interesante acudir a la
perspectiva de Mijaíl Bajtín (1989) en cuanto al cronotopo idílico
y la forma en que éste interactúa con el poemario. De manera
directa, el crítico ruso expone a este cronotopo por medio de tres
características básicas, la primera de ellas: “La vida idílica y sus
acontecimientos son inseparables de ese rinconcito espacial concreto
en el que han vivido padres y abuelos, en el que van a vivir los hijos y
los nietos. Este microuniverso espacial es limitado y autosuficiente,
no está ligado a otros lugares, al resto del mundo” (376). Esta
característica se cumpliría en el primer locus analizado, debido a
la vinculación generacional y la remembranza de los orígenes, así
como la mención directa de los padres: “Cuando éramos niños/
papá contaba/ nuestro nacimiento” (2022: 17); pero más adelante
y sobre esta primer cualidad, Bajtín ahondará: “La unidad de lugar,
disminuye y debilita todas las fronteras temporales entre las vidas
individuales y las diferentes fases de la vida misma” (1989: 76), y en
páginas posteriores: “Esta atenuación de las fronteras del tiempo,
determinada por la unidad de lugar, contribuye de manera decisiva
a la creación de la ritmicidad cíclica del tiempo, característica del
idilio” (377). Para verificar lo anterior, sería necesario prestar
atención justamente a la inflexión verbal y al tratamiento del tiempo
en el poemario, pero con base en los extractos del primer y segundo
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locus, se podría argumentar que hay una estabilidad temporal –
nuevamente por medio de la enunciación y no propiamente de la
duración experimentada por el locutor, es decir, como forma verbal
y no fenomenológica–, y que más bien el ritmo como unidad se
rompe en una disforia del espacio: “Desde que te levantaron/ no
concilio el sueño// Cuento las varas de carrizo/ los listones de
tejamanil/ Sé que van siete alacranes/ que se desprenden del techo”
(2022: 24); “Mientras abraza el sol de la canícula/ deambulo/ sola//
Somos los mismos solos del origen” (2022: 27).
Otra característica estaría dada por una selección de
los episodios vitales: “[…] sólo se limite a algunas realidades
fundamentales de la vida: el amor, el nacimiento, la muerte, el
matrimonio, el trabajo, la comida y la bebida, las edades” (1989:
377). Esto no se aclara de manera concreta, sino que se alude o
se connota a través de una imaginería más cercana al tercer punto
esclarecido de la siguiente forma: “[…] es la combinación de la
vida humana con la de la naturaleza, la unidad de sus ritmos, el
lenguaje común para fenómenos de la naturaleza y acontecimientos
de la vida humana” (377). Al encajar estas características, adquirirían
sentido frases como: “[…] para montar a Tabaco/ cruzar el potrero
[…]” y “No tardes/ en el corral te esperan los borregos” (2022: 23);
o también: “Veo las criaturas que fuimos/ nadar entre cerros de
jamaica/ entre el sudor y la sangre de su cáliz […]” (2022: 27).
Consideraciones finales
Para finalizar y a manera de conclusión, quizá lo más importante de
la adecuación de este cronotopo a La muerte golpea –con todas las
salvedades u objeciones que pueda tener la aplicación de un término
narrativo a un poemario–, sea el hecho que imposibilita una traslación
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por entero de dicho esquema; y es que como se ha visto, se da la
disolución de la ciclicidad idílica en aras de un estatismo temporal
que involucra una dinamización del espacio como eje de rastreo y
persecución tanto de la memoria y presencia de los “levantados”,
así como la búsqueda de sus huellas por la inercia verbal de la
enunciación. Este hecho estaría dado o correspondería justamente
con la desaparición forzada y la intrusión de la violencia del narco en
el microuniverso que suponía Flor de jamaica, transición que haya su
concreción explícita en varios momentos de la estancia: “[…] cada
tarde/ desdoblamos/ la hamaca/ de nuestras hijas// Las que en el
patio/ donde crecían/ el papayo/ y el naranjo/ cavamos túneles/
para esconder/ a las niñas/ que les han crecido los pechos// Los
narcos las consideran// fruta// sabrosa” (35); o en otro momento
sobre el hermano: “Padre ha dicho/ que en los pies ocultos del
amate/ sepultaron tu cuerpo” (19). Así, hay un trastocamiento
directo también con la relación que establece el locutor con la tierra,
que dejará de ser un germen de la historia personal y familiar, para
convertirse también en la posible tumba de los ausentes; aunque es
notable que seguirá siendo parte de la identidad de Flor de Jamaica
por la extensión de la práctica y la colectivización de la situación,
extendida al coro de mujeres sabueso.
Sobre esto último y en paralelismo con el recuento familiar,
la irrupción del narco en el microuniverso del poemario suplantará
también la forma en que se da cuenta de lo generacional, y es que
no se trata ya del árbol genealógico retrospectivo, sino de las
nuevas promociones de madres, hijas y esposas atravesadas por
esta violencia: “[…] para ser las viudas nómadas/ las sin hermano/
las hijas huérfanas […]” (37). En todo caso, la adaptación del tema
idílico no se disuelve como lo refiere Bajtín, cuando opone por una
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parte y en un esquema clásico el idilio que “emerge al primer plano
el profundo humanismo del hombre idílico y el humanismo de las
relaciones entre las personas; luego, la integridad de la vida idílica, su
relación orgánica con la naturaleza; se evidencia de manera especial
el trabajo idílico no mecanizado, y, finalmente, los objetos idílicos
inseparables del trabajo y de la existencia idílica” (1989: 384); y por
otra, en un entorno capitalista, donde “las personas están separadas
entre sí, están encerradas en sí mismas y son egoístas prácticos; un
mundo en el que el trabajo está dividido y mecanizado, en el que los
objetos están separados del trabajo individual” (384). Lo que sucede
en este en esta estancia sería más bien la parálisis de dicho cronotopo
y su consecuente recogimiento por medio de los fragmentos que ha
dejado su destrucción, no por oposición a la urbe y lo rural, sino por la
incursión de un agente paraestatal que ejerce una relación de dominio
y poder para con las personas sustraídas de un entorno común.
Asimismo, la supervivencia de lo idílico pervive también por
la imaginería y la adecuación de los recursos y fenómenos naturales
como vehículo de entendimiento para la situación violencia, desde
el registro que adopta el locutor: “Cuando pienso que no volverás/
me hinco en el piso de tierra/ muy cerca de la lumbre/ y grito/
como bestia a quien robaron sus crías/ con la mirada hacia adentro/
aúllo” (25); así como la impersonalidad de los perpetradores: “[…]
la tormenta/ con estruendo de cerro/ desgaja/ familias” (p. 45); o
simplemente la aprehensión de la identidad por medio de un símil:
“Aquí estamos/ juntas// como las suculentas/ geranios y rosas de
castilla/ en espera […] Aquí estamos/ como gotas de lluvia/ siempre
juntas/ en este pueblo/ donde se marchita/ la flor de jamaica” (39).
Quedaría pendiente una revisión de la segunda y tercera
estancia del poemario, así como completar el estudio por medio
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�Jesús Alberto Hernández (UVP) / Una búsqueda en el aquí idílico

de un análisis minucioso de la dimensión temporal. No obstante, y
por los objetivos específicos del ensayo, se ha explicado la dinámica
espacial intratextual, así como un posible recubrimiento semántico a
partir de las características destacadas en un primer momento.

Bibliografía
Bajtín, M. (1989). Teoría y estética de la novela. (Helena S. Kriukova &amp;
Vicente Cazcarra, Trad.). Taurus.
Biglieri, A. (2010). “Espacios narrativos medievales: propuestas
para su estudio”. En D. Paolini (Coord.), “De ninguna cosa es
alegre en posesión sin compañía” Estudios celestinescos y medievales
en honor del profesor Joseph Thomas Snow. Hispanic Seminary
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Ducrot, O. (2001). “La noción de sujeto hablante” en El decir y lo
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García Berrió, A. (2012). Crítica literaria. Cátedra.
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lugares en que se inscribe. Los deícticos” en La enunciación.
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y evidencias introductorias (Desiderio Navarro, Trad.).
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Velasco, M. (2022). La muerte golpea en lunes. ICA; INBAL.
112

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-113

�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 9, 2025

El religioso en las novelas históricas de
Eligio Ancona
The religious in Eligio Ancona’s historical novels
Celia Rosado Avilés
Universidad Autónoma de Yucatán
Mérida, México
celia.rosado@correo.uady.mx

Óscar Ortega Arango
Universidad Autónoma de Yucatán
Mérida, México
orarango@correo.uady.mx

Resumen. El presente texto tiene como objetivo primordial analizar
la figura del religioso en las novelas históricas de Eligio Ancona,
contextualizándolas en las circunstancias socio-políticas y el acontecer
literario en el universo cultural mexicano, en general, y de la península
de Yucatán, en particular. La intención fundamental es precisar la
construcción de dicha figura, en particular en los franciscanos, como
asociada a la propuesta de emancipación social y educativa dentro del
ambiente colonial español y social republicano de corte liberal.
Palabras clave: Eligio Ancona, Religioso, Yucatán, Novelas históricas,
Liberalismo.
Abstract. The aim of this paper is analyze the religious figure in Eligio
Ancona’s historical novels, in the context of the social and political
circumstances inside the Mexican Cultural universe generally and the
Peninsula of Yucatan particularly. The principal idea is precise the
construction of that figure, in particular in the Franciscans, in relationship

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�Celia Rosado y Óscar Ortega (UADY) / El religioso en las novelas históricas

whit the Social Emancipation and education between the Spanish Colonial
and Liberal Social republican ambiences.
Keywords: Eligio Ancona, Religious, Yucatan, Historical Novels,
Liberalism.

114

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-131

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

Introducción
En el México del siglo XIX, la figura del religioso dentro de la
literatura histórico-romántica se encuentra fuertemente vinculada al
movimiento de Reforma (1858-1872) encabezado por el presidente
Benito Juárez y tuvo como característica primordial el asociarse a la
recreación del período colonial. En este contexto, la presencia de “lo
religioso” adquiere considerables dimensiones. María del Carmen
Millán expone la situación al señalar: “Por ser el tema religioso el que,
de manera tan directa, afectaba a la sociedad al cambiar la constitución
del clero y sus costumbres, fue ese el tema más apasionante para
los escritores que se relacionan con la Reforma” (1957: 189). Se
puede decir, entonces, que las discusiones sobre las reformas de ley
en materia religiosa, abrazan a la literatura haciéndola partícipe de
las ideas de los diversos bandos involucrados que, en su accionar,
abrazan los ritmos e imposiciones eclesiales (formas de saludo,
horas de levantarse y acostarse, etc.). Sin embargo, al momento de
interpretar la acción y función de “lo religioso” en la vida cotidiana,
cada escritor presenta su particular enfoque formado por su visión
ideológica y los archivos históricos que tenga al alcance.
En este sentido, Eligio Ancona (1835-1893) fue uno de los
escritores liberales mexicanos inmerso en el movimiento de Reforma
que, desde la Península de Yucatán (Cortés, 2003), construyó una
sólida obra literaria e intelectual que lo llevó a crear una serie de
novelas históricas dentro de las que sobresalen El filibustero (1864),
La cruz y la espada (1864), El Conde de Peñalva (1866), Los mártires
del Anáhuac (1870) y Memorias de un alférez (1904) en las cuales da
una posición de privilegio a la figura del religioso. Lo anterior,
debido a que Ancona establece un audaz proyecto novelístico
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que pretende cubrir acontecimientos y hechos principales de la
historia del Yucatán colonial relacionándolos directamente con las
circunstancias políticas que vive la península durante la segunda
mitad del siglo XIX. Con ese interés, y valiéndose de diferentes
elementos y personajes literarios (en los cuales resalta la figura del
religioso) intenta establecer una posición crítica ante la realidad
colectiva, así como evidenciar su posicionamiento ideológico e
histórico en dirección a los caminos para construir la identidad de
Yucatán. Desde tal marco, el presente texto tiene como objetivo
primordial analizar la figura del religioso en la novelística histórica
de Eligio Ancona, contextualizándola en las circunstancias sociopolíticas y el acontecer literario en el universo cultural mexicano,
en general, y de la península de Yucatán, en particular. La intención
fundamental es precisar el discurso estético-ideológico que subyace
en dicha novelística a partir de la aparición de la figura del religioso.
Esto se permite a partir de asumir que el lenguaje es una
práctica de interdiscursos mutuamente afectados e interpretados.
Así, como decía Habermas, en su Teoría de la acción comunicativa:
Sólo el concepto de acción comunicativa presupone el lenguaje
como un medio de entendimiento sin más abreviaturas, en que
hablantes y oyentes se refieren, desde el horizonte preinterpretado
de su mundo representado, simultáneamente a algo en el mundo
objetivo, en el mundo social y en el mundo subjetivo, para
negociar definiciones de la situación que puedan ser compartidas
por todos. (1987, T.I: 173)

Este enfoque permite definir el discurso literario/estético
como una construcción simbólica que permite visualizar que genera
significación. Así lo mencionamos en Principios de interpretación del
discurso literario:
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Signo estético es todo aquel que representa una significación
en algún sentido para alguien. Dicho proceso significativo está
enmarcado, invariablemente, dentro de una cultura determinada
en un momento histórico delimitado. Además, el signo
estético estará realizado en un soporte físico; el cual el emisor,
perteneciente culturalmente a un determinado segmento social,
ha seleccionado dentro de la historicidad artística como poseedor
de un significado agregado al presente de su acto comunicativo.
(Rosado y Ortega, 2018: 27)

Desde tal perspectiva cognitiva, y para lograr el objetivo antes
mencionado, se plantean una serie de apartados en los cuales, en
primer lugar, se visualiza el contexto literario mexicano y peninsular
en que dicha obra novelística apareció con el fin de asociarlo al
impacto de las políticas de Reforma. Lo anterior se complementa
con una revisión al personaje religioso en las novelas históricas de
Ancona (en particular en su novela El filibustero) en directa relación
con la situación particular de Yucatán. Finalmente, se dedica una
mirada al religioso franciscano como el centro de la construcción
narrativa en Ancona para evidenciar su impacto en la educación
moral republicana.
El religioso en el marco de la literatura de Reforma
Como se mencionó líneas arriba, la construcción del asunto
religioso en la literatura de Reforma tuvo una serie de intereses
que intentaban confirmar/dirigir lo pertinente de dichas reformas
liberales en el contexto mexicano. El autor más representativo de
ello fue Vicente Riva Palacio (1832-1896) quien dedica su novelística
casi en forma exclusiva al tema religioso, particularmente a ciertos
detalles de la Inquisición. Sus novelas, dentro de la que podemos
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�Celia Rosado y Óscar Ortega (UADY) / El religioso en las novelas históricas

mencionar Monja y casada, virgen y mártir (1868), Martín Garatuza
(1868), Memorias de un impostor, Don Guillén de Lampart, Rey de México
(1872), entre otras; hacen énfasis en el temor que esta institución
causaba a los habitantes de la Nueva España y en la forma en que
se instrumentalizó la destrucción de todo aquello que amenazara
sus intereses. De tal manera, la Santa Inquisición se puede señalar
como el gran tema religioso de las novelas de Riva Palacio ya que,
prácticamente, en todas está presente. En el prólogo de una de sus
novelas explica al lector el porqué de su recurrencia sobre el tema:
¿Me preguntarás lector, por qué en la mayor parte de mis relatos
hablo de la Inquisición? Te contaré que en toda la época de la
dominación española en México apenas puede dar el novelista o
el historiador un paso sin encontrarse con el Santo Tribunal, que
todo lo abarcaba y todo lo invadía; y si encontrártelo en una novela
te causa disgusto, considera qué les causaría a los que vivieron en
aquellos tiempos encontrar al Santo Oficio en todos los pasos de
su vida, desde la cuna hasta el sepulcro. (Riva Palacio citado por
Castro Leal, 1976: XV).

Así, la inquisición juega un papel relevante para tejer los ciclos
narrativos con que Riva Palacio construye sus novelas. Sin embargo,
el aspecto que al autor de Martín Garatuza parece interesarle resaltar
es la existencia de un cristianismo mal entendido que, amparado
en la ignorancia del pueblo, se sujeta a una opresión tanto en el
ámbito social como individual. Con tal intención, presenciamos a
un virrey y a un prelado disputándose el poder político; a una beata
que se atreve a denunciar a su benefactora al Santo Tribunal para
no condenar su alma (Monja y casada, virgen y mártir); o a gente de
muy escasa calidad moral que, al sentir la muerte cerca, llama un
confesor como un mero trámite para entrar al paraíso sin sentir
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ningún remordimiento por las desgracias que han causado (Monja
y casada, virgen y mártir). Silvia Hernández sintetiza de la siguiente
manera el sentir en torno al aspecto religioso en la obra literaria del
General Riva Palacio:
Riva Palacio no critica a la religión por sí misma, sino a la iglesia
como institución creada por el hombre, susceptible por lo tanto
a muchos errores. Censura las actitudes farisaicas que nada tienen
que ver con Dios; los atropellos de la Inquisición […] Riva
Palacio expresa la idea de que las personas que conformaban el
clero tienen las pasiones y debilidades de cualquier ser humano, la
diferencia es que en la fe de Cristo encuentran la justificación para
esos actos. (Hernández Martínez, Silvia, 1990: 80).

El despojar al clero de la investidura de divinidad y el
presentarlo totalmente humanizado e incluso con defectos de
carácter graves dentro de la cosmovisión cristiana del México
Colonial, parece ser una actitud también presente en la novelística
de Eligio Ancona. Sus perspectivas, influidas por el reformismo,
tienden a justificar su proyecto de Nación y a negar la capacidad de
la Iglesia para regir los destinos de la República.
Las diferencias particulares que encontramos entre sus
novelas responden a las tradiciones históricas y literarios propias
de los escenarios donde las desarrollan (el centro de México y la
Península de Yucatán) y al plan de acción particular de los autores.
Así encontramos que la Inquisición, un tema tan trascendente para
Riva Palacio, es apenas abordado por Ancona, quien centra su ataque
en demostrar la corrupción institucional y moral de la Iglesia y en
justificar la necesidad de alejarla de la educación nacional. Así, en
el contexto literario de la Península de Yucatán, la narrativa aborda
en novelas, leyendas y folletines, la cuestión religiosa inclinándose
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a atacar o defender (dependiendo de su filiación ideológica) la
santidad de los ministros del culto y las prerrogativas que la Iglesia
como institución había sustentado históricamente.
La intención política de los autores, unida al hecho que la
novela histórica peninsular recrea, con especial interés el Yucatán
colonial, tendrá como resultado, casi lógico, la continua presencia
de imágenes y figuras religiosas: conventos, iglesias y confesionarios,
serán los lugares en donde se desarrollen desde las tramas hasta
los idilios amorosos. La consecuencia de ello es que la imagen del
religioso (sea este fraile o sacerdote católico) resulta ser un punto
nodal de la sociedad colonial y, por tanto, un personaje de papel
protagónico (o antagónico) dentro de la novelística.
Haciendo un rápido recuento sobre la literatura histórica del
siglo XIX en la Península de Yucatán y pensando en la figura del
religioso, la imagen más impactante para el lector será, sin duda,
la del imponente y astuto Padre Prepósito de San Javier, trazado
por Sierra O’Really (1814-1861) en La hija del judío (1845-1846). El
jesuita, magistralmente caracterizado, maneja desde su confesionario
la vida de los habitantes de la provincia yucateca y su poder, pareciera
ser, ilimitado en la lucha contra las otras órdenes religiosas gracias
a poseer armas que van desde simples consejos a sus agremiados,
mensajes misteriosos, la utilización de la fuerza pública, del poder
de la Inquisición, hasta la información contenida en su biblioteca
secreta.
En este imaginario, la sociedad yucateca se presenta
únicamente como el campo de acción donde los representantes
de las órdenes religiosas medirán sus fuerzas y los habitantes de
la provincia serán simples piezas en ese “juego de ajedrez” entre
distintas órdenes religiosas, cuyo premio para el ganador será la
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cuantiosa herencia de La hija del judío. Así, el texto de Sierra O´Really
sienta las bases de la literatura que, sobre tema religioso, se gestaría
posteriormente en Yucatán sobre todo sosteniendo la hipótesis en
torno a la validez de la institución religiosa y el carácter netamente
humano de sus ministros.
Pero no todo había de ser anticlericalismo en la narrativa
del Yucatán decimonónico. Tal es el caso de Rafael de Carvajal con
su novelita Un sacerdote y un filibustero del siglo XVII: leyenda histórica
(1846), en la cual el sacerdote será un individuo bondadoso y fiel a su
ministerio al grado que, enterándose, por medio de una confesión,
del nombre del autor del crimen por el que es justamente perseguido
su hermano, se obliga a permanecer callado en cumplimiento de sus
votos sacerdotales. Contribuirá a esta imagen Crescencio Carrillo y
Ancona con su novela Historia de Welinna (1862) al presentar un fraile
dedicado a sus deberes ministeriales además de intentar mostrar
rasgos de divinidad en sus personajes religiosos.
El religioso y Eligio Ancona: una ubicación histórica
En contraposición con estos últimos, Eligio Ancona retoma el
papel de los franciscanos, sacerdotes y misioneros, para despojarlos
“literalmente” de todo lado de divinidad exponiendo, de acuerdo a
su concepción histórica, sus aciertos y errores. Las novelas La cruz
y la espada (1864), El filibustero (1864) y El Conde de Peñalva (1866),
serán las obras en donde el anticlericalismo delator se manifiesta en
forma más abierta, presentando, como se ha dicho antes, grandes
similitudes a lo que en el centro de México hace Riva Palacio. El
personaje religioso que Ancona crea en sus novelas justifica, mediante
sus acciones y forma de vida, el proyecto anticlerical reformista en
el sistema educativo.
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La manera en que Ancona inicia este trabajo se evidencia en
diversos aspectos tales como las formas de expresar “lo religioso”
a partir del uso por parte de los personajes de frases en alusión
a Dios; la descripción de iglesias y conventos; la figura de un
contradictorio franciscano (El filibustero), la descripciones de fiestas
pagano-religiosas de los indígenas mayas (El Conde de Peñalva); y en
una serie de consideraciones filosóficas sobre la religión y la fe que
el autor, en boca de los personajes, deja plasmadas en sus novelas.
Así, es innegable la importancia que Ancona intenta otorgarle a “lo
religioso” dentro de su novelística. Y no podría ser de otra manera
ya que como historiador es consciente de que la religión constituyó
el vértice del gobierno colonial en las provincias de la Nueva
España. Por ello, al novelar sobre este período, “lo religioso” habría
surgido, aún sin que el autor hubiera tenido otros intereses, como el
necesario telón de fondo para la acción novelística.
Sin embargo, Ancona no pretende reconstruir con fines
puramente literarios el papel de la Iglesia en el Yucatán colonial,
sino que intenta afianzar, con base en dicha reconstrucción, las
políticas anticlericales propuestas por el movimiento de Reforma.
Los cambios que la propuesta liberal en materia religiosa traería
consigo y las razones que los hicieron necesarios no son abordados
con amplitud por este autor en su Historia de Yucatán (1978), pues
los considera demasiado cercano y corre, según su propia opinión,
el riesgo de ser parcial en sus juicios1. Ante lo apremiante de dotar
1 El autor justifica, de la siguiente manera, el rezagar acontecimientos
cercanos de su obra histórica: “Pero desde este momento tocamos ya los límites
de la historia contemporánea. De los tres candidatos que acabamos de nombrar
(Pantaleón Barrera, Liborio Irigoyen y Pablo Castellanos), los dos últimos
viven todavía, y aunque el autor de este libro estaba en aquella época muy
distante aún de tomar partido en cosa pública, desde entonces comenzamos

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de credibilidad e imparcialidad su obra histórica, el autor es muy
cuidadoso de no incluir en ella elementos que revelen su posición
ideológica (al menos, no abiertamente). Las pugnas entre Iglesia
y Estado a partir de la promulgación de las Leyes de Reforma
serían, sin duda alguna, causal de serios conflictos ideológicos (más
aún, si eran presentadas a partir de la perspectiva de un escritor
declaradamente liberal como Ancona). Por tanto, el autor opta por
rezagarlas de su tratado histórico sin olvidar dejar expuestos sus
motivos en una interesante aclaración a los lectores:
La resolución que hemos tomado de suspender nuestros
trabajos, hasta la época que acabamos de indicar, nos impide trazar
el cuadro de las resistencias que encontró la reforma en nuestro país,
de la profunda alarma que causó en las conciencias, de las divisiones
que sembró hasta en el seno mismo del hogar doméstico, y de los
obstáculos que por mucho tiempo se han opuesto á su libre desarrollo.
Las pasiones religiosas ejercen en el corazón humano una influencia
más poderosa aún que las pasiones políticas, y cuando unas y otras se
apoderan simultáneamente de un bando, de una clase de sociedad, no
hay recurso que no se ponga en juego para hacerlas triunfar. (: 232)
Seguro de la magnitud y el alcance de las pasiones políticoreligiosas que agitan a Yucatán, el autor escoge detalladamente
sus palabras al abordar este tema dentro de su obra histórica. Para
ahondar sobre el origen, desarrollo y, sobre todo, en los recursos que
estas pasiones desencadenaron en su lucha por el poder económico y
político Ancona recurre, entonces, a la literatura. Así, en sus novelas
expone con claridad sus juicios de valor sobre la institución Iglesia,
á tomarlo muchos hombres a quienes ligan afecciones de distinto género y á
quienes no podría juzgar sin el temor de ser tachado de parcial o apasionado”
(Ancona, Eligio, 1978,  T. 4:  368).
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mediante la actuación de algunos de sus miembros y el carácter de
la religiosidad y de la fe.
En efecto, el autor deja ver en sus novelas que la corrupción de
los agentes dedicados al ministerio de Cristo va creciendo conforme
estos se van institucionalizando en el Nuevo Mundo, olvidando poco
a poco el origen de su ministerio y dedicándose a acaparar bienes
materiales, lo que los convierte en un fuerte grupo de opresores para
los habitantes de la península. En el prólogo a El filibustero, Ancona
expone en forma precisa como se da esta evolución.
Al celoso misionero que penetra sin temor alguno en países
desconocidos, habitados por millares de idólatras, para lavar con
el agua del bautismo la sangre derramada en los sacrificios, ha
sucedido el fraile o el cura convertido en publicano, que gasta la
mayor parte de su tiempo en inspeccionar el cobro de sus rentas
y en aumentar sus matrículas, y en lugar de dedicarse a la santa
obra de civilizar al pueblo conquistado para cumplir con la ley y su
conciencia, cree haber llenado sus obligaciones cuando martiriza
y humilla con el suplicio infame de los azotes al feligrés que por
indolencia ha olvidado el cumplimiento de alguno de sus deberes
religiosos. (Ancona, Eligio, 1949, T. I: s/p)

La crítica que Ancona hace al “nuevo” religioso del siglo
XIX se centra principalmente en tres aspectos: el olvido de las
obligaciones de su ministerio, el acaparamiento de bienes materiales
y la degradación que hace víctima al hombre por medio de los castigos
físicos. Estos tres aspectos serán fuente de grandes males para los
habitantes de Yucatán; especialmente por que contribuyen con la
falta de previsión de los gobernantes y las múltiples experiencias
bélicas de la sublevación del pueblo maya. El comentario anterior no
resulta extraño en boca de un escritor liberal como Eligio Ancona,
lo que sin duda causa extrañeza es que debajo de él (y después de
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ir enlistando una a una las penalidades por las que ha atravesado la
península yucateca desde el momento mismo de la conquista y hasta
el siglo XIX) el autor abre un espacio para presentar, con las mejores
referencias, a algunos prelados elegidos para la Mitra de Yucatán.
En este contexto los obispos relucen como varones justos que se
enfrentan a gobernadores, cabildos y a los franciscanos, con el fin
de aliviar los males de los yucatecos.
Porque, en efecto, como si la providencia condolida de la serie de
males que sufrían nuestros antepasados hubiese querido enviarles,
de tiempo en tiempo, un varón justo que enjugase sus lágrimas;
casi todos los prelados elegidos para la Mitra de Yucatán apenas se
presentaban en la provincia, cuando escandalizados de los abusos
que veían erigidos en sistema se proponían en su corazón atacarlos
valerosamente por cuantos medios estuvieran a su alcance; pobres
medios en verdad, comparados con el poder de los gobernadores
y de los cabildos, con el oro de los escondederos y con el influjo
que los franciscanos gozaban en la provincia y fuera de ella. ( s/p)

Ancona refuerza esta afirmación ofreciendo al lector
ejemplos de la manera en que los buenos obispos se disponen a
terminar con los abusos que se cometen en la península y la forma
en que esos piadosos intentos fracasan debido al excesivo poder
de los contrarios (particularmente, los franciscanos), quienes ponen
en juego “el oro, la intriga y el favoritismo” para, de nueva cuenta,
hacer que prevalezcan el favoritismo, el fanatismo y la corrupción.
El declarado homenaje que el autor dedica en este prólogo a los
obispos yucatecos y su rechazo a la orden franciscana genera, sin
duda, cierta confusión que puede confundirse con una estrategia
para evitar la censura, velar su anticlericalismo y conseguir cierta
aceptación de su discurso político-literario, con lo cual ajustaría
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su discurso político-liberal a las circunstancias de su momento
histórico.
Sin embargo, y si se atiende detenidamente a las dos citas
anteriores, se encuentra que, si bien es cierto que Ancona ataca a
los franciscanos y reivindica a los obispos, la situación es un poco
más compleja. El autor coloca estratégicamente algunas palabras
que tienden a suavizar el rigor de las afirmaciones y a crear cierta
ambigüedad. Por ejemplo, señala que la providencia manda, de
tiempo en tiempo, un varón justo para que enjugara las lágrimas de
los yucatecos; es decir, no siempre ni muy seguido, sino únicamente
de tiempo en tiempo. La ambigüedad se refuerza cuando señala
que casi todos los prelados escogidos para la Mitra se abocaban a
socorrer a los desvalidos.
Se abre, así, la posibilidad de que no necesariamente todos
los obispos actuaran de esa manera. No obstante, el autor escoge
para ejemplos –en el mismo prólogo- a obispos que tiene lugar
en una labor de servicio cristiano, es decir, a obispos que tienen
lugar en la excepcionalidad y no en la norma. En esta tensión es
sorprendente que, dentro de la obra narrativa de Ancona, aparece
un canónigo bastante alejado de las excelentes figuras cristianas que
el autor delinea en el prólogo y cuya función dentro de la novela es
ser el elemento de conflicto entre los amores de dos jóvenes.
En efecto, dentro del texto, el canónigo no es un ejemplo
de piedad y virtud cristiana, sino que, al contrario, su concepción
de los hombres es vana y su historia de vida bastante disipada:
“El tal tío, en sus mocedades y antes de ordenarse, había sido un
calaverón muy dado a los amoríos y, como todos los que han tenido
una juventud disipada, no tenía fe absolutamente en la virtud de la
mujer. Respecto al hombre creía firmemente que no podía casarse,
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sino por el cebo de mejorar de fortuna” (Ancona, Eligio, 1949,
T.II: 88).
Inspirado por esa lógica tan mundana, el ‘tío’ canónigo decide
que su sobrina ingrese al convento y, valiéndose de la autoridad que
le confería su posición económica (dado que era el único sostén de
la familia y el padre de la joven estaba enfermo), se ofrece a pagar
a la sobrina su dote de monja, alejándola así de la perdición sin que
se le ocurriera ofrecerle una dote para que pudiera casarse. El autor
hace especial énfasis en este punto, señalando el carácter egoísta del
personaje y la privilegiada situación económica de los canónigos de
aquel tiempo.
Los intentos del ‘tío’ no llegan a feliz término debido a
que la muchacha se enamora de un joven comerciante y decide no
ingresar al convento. Ante esta negativa, el ‘tío’ consigue un nuevo
enamorado: un caballero que le prometía utilizar sus influencias
en la corte para una posible asignación de la silla episcopal de
la península. Pese a la insistencia del ‘tío’, la joven no acepta los
galanteos del caballero y, aún más, se casa en secreto con su primer
enamorado. La acción de los amantes traería como consecuencia
que el caballero tejiera una oscura venganza, mediante una carta
en la que se acusaría al joven comerciante de judío. La carta cae
en manos del canónigo que resulta ser, además, Comisario del
Santo tribunal de la Inquisición. El canónigo, sin saber que la carta
formaba parte de una venganza, decide utilizarla para separar
definitivamente de su sobrina al joven comerciante que había
tenido la osadía de desafiarle. Las consideraciones finales sobre el
carácter del religioso nos las ofrece el autor, en una meditación del
personaje sobre el poder que le confería la carta en la lucha contra
su adversario.
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El buen tío meditó un instante, y una sonrisa de triunfo cruzó
por sus labios. Se le presentaba el medio de separar su sobrina
de Cifuentes, de ese bribón de Cifuentes que se había atrevido
a amarla y a luchar con él. Él no había buscado este medio. La
providencia decía, lo ponía en sus manos, y él no iba a hacer otra
cosa que cumplir con su deber. (Ancona, Eligio, 1949, T. II: 92)

El terrible egoísmo del padre canónigo lo lleva a no considerar
siquiera la posibilidad de que la carta fuera una infamia contra el
comerciante y, aunque en efecto él no la escribe, si la utiliza con
total impunidad para lograr sus fines personales. Las justificaciones
(tales como cumplir con su deber, las cuales el autor coloca en boca
del personaje ante tan peculiares circunstancias) dirigen al lector
a reflexionar sobre el deber cristiano, a la vez que refuerzan un
elemento que Ancona va a señalar constantemente: la ignorancia de
los religiosos sobre los principios de la doctrina cristiana. Y, si a esto
se suma que el grueso de su crítica a la Iglesia -como institución- se
fundamenta en el personaje de un fraile franciscano, es decir, de un
individuo perteneciente a una orden que en la segunda mitad del
siglo XIX no existía ya en tierras mexicanas, el discurso se suaviza
aún más y la novela pasa la censura como “aceptable” e incluso
es reeditada en París durante el gobierno imperial. Sin embargo, la
elaboración literaria de los franciscanos permitirá al autor yucateco
hacer otra serie de puntualizaciones.
El franciscano en la ficción: un obstáculo moral
para la educación
Contrariamente a lo que sucede con otros personajes, la figura del
fraile franciscano que Eligio Ancona presenta en sus novelas no
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reporta un referente histórico específico en sus obras de carácter
histórico. Consecuencia de ello es que el autor, en algunos casos,
no se da el trabajo de definir individualidades y los presenta como
el conjunto de “los padres franciscanos” (El filibustero, El Conde de
Peñalva) o, en otros (específicamente en el caso de fray Hernando,
personaje surgido de El filibustero y que resulta ser la figura religiosa
más relevante que desarrolla Eligio Ancona en las novelas que
hemos escogido para analizar), por ser un personaje totalmente
ficticio. Este tratamiento permite visualizar de manera directa los
objetivos centrales de Eligio Ancona como literato: el convertir
a sus personajes “clave” en figuras cargadas de simbología que
comunica al lector mucho más que su presencia histórica llevando,
en consecuencia, a reflexionar (a través de múltiples experiencias y
situaciones) sobre los acontecimientos que está viviendo Yucatán en
la segunda mitad del siglo XIX.
Ante el evidente escándalo que hubiera generado una obra
en la que se atacara de forma cruda a un reverendo padre de la orden
de San Francisco (que hubiera caminado por tierras yucatecas y cuyo
nombre estuviera incluso en los devocionarios); Ancona construye
un fray Hernando que representa a la vez a nadie y a todos. A nadie,
porque al no tener un referente histórico y al ser presentado como
un producto de la imaginación, el autor no podría ser acusado de
difamar el nombre y de poner entre dicho la virtud de algún ministro
de Dios; y a todos, porque la razón de que no hay verdad histórica a
la que deba sujetarse, puede hacerlo atravesar múltiples situaciones
ficticias, concentrando en él su crítica a toda una institución.
Se tiene, entonces, en estas novelas dos acercamientos a la
figura del franciscano: una formada por el conjunto de la orden
religiosa sin individualidades específicas, y otra más cercana y
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concreta, en el personaje de fray Hernando. Si se hace un repaso
de las “generalidades” que sobre esta orden se encuentran de las
novelas de Eligio Ancona, se podrá apreciar que el autor la tiene
muy presente: describe el convento de San Francisco más que
ningún otro templo de culto y presenta a los franciscanos como
los religiosos que más interactuaban con el pueblo yucateco. Las
bases de este especial interés por la orden franciscana se encuentran,
sin duda, en la historia del Yucatán colonial en donde su poder era
incuestionable.
En efecto, en la obra histórica Ancona se ofrecen algunas
consideraciones sobre esta orden, en las que elogia la preocupación
franciscana por el estudio y su dedicación al aprendizaje de las
lenguas indígenas pero crítica fuertemente su fanatismo. Después
de señalar sus impulsos a la educación y a la “conversación” de
los “indígenas” mayas el autor ironiza respecto a los milagros de
que se rodea a estas acciones y, sobre todo, al carácter divino con
que el historiador franciscano Cogolludo intenta investir a los
franciscanos, en general, y, especialmente, a la figura de Diego de
Landa.
El historiador franciscano á quien tantas veces nos hemos
referido en estas páginas [Cogolludo] […], dice que los indios
no se arrojaron sobre Landa, porque vieron que salía un grande
resplandor de su rostro mientras les hablaba. Pobres mayas.
Probablemente el resplandor que veían en aquel instante era el
de las hogueras que Montejo había encendido dos años antes
en Mérida, para castigar á los presuntos reos de Maní. (Ancona,
Eligio, 1978, T. II: 69)

La discutida figura de Diego de Landa (1524-1579) es
muy relevante en la obra histórica de Ancona y, aunque no se
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profundizara respecto a ella, es conveniente señalar algunos
puntos. En primera instancia Landa es condenado tajantemente
por Ancona, quien rebate al padre Cogolludo señalando que,
franciscano al fin, tendía a ver en cada uno de sus hermanos a “un
héroe digno de ser canonizado” (: 70). Cada heroico y piadoso
hecho realizado por Landa es juzgado con total dureza por
Ancona, apuntando en él los excesos y prerrogativas de las que
gozaba esta orden. Donde Cogolludo dice “milagro”, Ancona
dice “suerte”. Así, al narrar el episodio correspondiente al hambre
que sobrevino en Izamal (Yucatán), cuando ya era guardián del
convento de fray Diego de Landa y la inaudita caridad con que
éste protegió a los desamparados por largo tiempo, el novelista
yucateco señala: “[…] se adivina, fácilmente, que un párroco que
podía por medio año hacer una caridad tan fuerte á ellos, daba
evidentes señales de que no había olvidado cobrar, rigurosamente,
sus obvenciones” (: 71).
Generalizando, se podría decir que este es el tratamiento
histórico-literario que Ancona da a la orden franciscana. Lo
importante de tal perfil es que existe un esfuerzo por parte del autor
para llamar la atención de sus lectores hacia la consideración del
poder que la orden religiosa tenía en el Yucatán colonial y hacia
las pugnas que por él sostenía con la autoridad civil. Además,
aquí aborda un aspecto sobre el que redundará constantemente
en su obra narrativa: la degradación moral que sufre la orden en
estrecha relación con la institucionalización en el Nuevo Mundo y
el grandísimo poder que llegan a ejercer en el pueblo conquistado:
Desde el momento en que los mayas aceptaron dócilmente al
cristianismo, los frailes comenzaron á ejercer mayor influencia
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�Celia Rosado y Óscar Ortega (UADY) / El religioso en las novelas históricas

sobre ellos que sus mismos encomenderos. Desde entonces,
sin duda, comenzó a ensayarse ese sistema de obvenciones
parroquiales, que más tarde debía llegar hasta el abuso más
escandaloso. (70)

Desde tal perfil, Ancona utiliza en su obra narrativa el
hábito de la orden franciscana como pretexto para hablar de toda
su influencia y poderío. Así, todo aquel que lo portara servía como
símbolo de los franciscanos y, por tanto, pasaba a ocupar otro
espacio dentro de la escala social infundiendo, a la vez, respeto y
temor. Por esa fuerza, un hábito de San Francisco resulta el disfraz
más propicio para aquel que quisiera huir de la justicia. Así lo anuncia
en El filibustero:
El disfraz de un fraile era, sin duda, el que convenía más a un
fugitivo. Un fraile viajando en el año de gracia, de 1704, era una
cosa tan común y tan vulgar, como un sargento, un teniente o
guardia nacional en la época de ilustración que atravesamos.
Añádase a esto que el fraile infundía, entonces, tanto miedo y
respeto como ahora un sargento y un teniente. (Ancona, Eligio,
1949, T. I: 121)

La asociación que se establece entre el franciscano y el militar,
ambos representantes de instituciones calificadas por Ancona
como opresoras se refuerza constantemente, sobre todo cuando
el convento grande de San Francisco es convertido en fortaleza,
albergando a frailes y a militares; es decir, a los estamentos más
fuertes del orden colonial. En esta línea, Ancona dedica un espacio
dentro de El filibustero a una síntesis del desarrollo de esta orden en
el territorio peninsular desde los tiempos del adelantado Francisco
de Montejo, dando especial énfasis a señalar la importancia del
convento de San Francisco y las pugnas que, por ese espacio, se
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dieron entre la autoridad civil y la autoridad religiosa. Sin embargo,
la intención real del autor sería describir algo más que los muros del
convento: hacer una generalización a la institución iglesia.
Es claro que este escritor ve en la Iglesia a uno de los
principales obstáculos para el progreso del país ya que, en su
concepción, no representaba únicamente una limitante en el
desarrollo social y económico sino también en el intelectual. Es,
en este aspecto en particular, donde se ve una asimilación por
parte del escritor yucateco del pensamiento liberal que puntualiza
en repetidas ocasiones sobre la necesidad de abrir los espacios
educativos y separarlos de la influencia religiosa. Algunos años antes
José Luis Mora había señalado con respecto al papel del clero en
la educación: “[…] en lugar de crecer en los jóvenes el espíritu de
investigación y de duda, que conduce siempre y aproxima, más o
menos, el entendimiento humano a la verdad, se les inspira al hábito
del dogmatismo y la disputa” (Citado en Brading, David, 1991: 70).
Ancona hace hablar a sus personajes, en el mismo sentido
al narrar cómo los jóvenes protagonistas de dos de sus novelas (El
filibustero y El Conde de Peñalva) son educados por franciscanos y
manifiestan serias discrepancias con sus instructores sobre todo en
cuanto a los autos de fe y las cátedras de teología. Así, en El filibustero
encontramos un fragmento que afirma sobre el fuerte dogmatismo
en el que se encontraba sumida la educación. En este sentido, al
describir la relación entre el joven Leonel (protagonistas de la novela)
y su maestro (un fraile franciscano llamado fray Hernando), el autor
señala: “Verdad es que se habían suscitado algunas desavenencias
entre el discípulo y el maestro durante el estudio de la teología,
merced a ciertas disputas que proponía, atrevidamente, el espíritu
libre del primero y que sólo podía resolver con una mirada severa
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�Celia Rosado y Óscar Ortega (UADY) / El religioso en las novelas históricas

la inquebrantable ortodoxia del segundo” (Ancona, Eligio, 1949, T.
I: 18-19). ‘Espíritu libre en vez de ortodoxia’ parece ser uno de los
argumentos más fuertes de este autor para apoyar la implantación
de una educación laica. Es necesario recordar que el protagonista
de Ancona se forma a imagen del nuevo hombre americano, el cual
no debe aceptar dogmas ni estructuras establecidas, aunque estos
vinieran de Dios y, más aún, debe de cuestionarlas y señalar sus
fallas.
En el mismo orden de ideas, encontramos que en El Conde
de Peñalva aparece otro joven, educado por frailes al igual que el
anterior, que descubre casualmente a una mujer que había robado la
imagen de la Virgen de la Laguna (Campeche), buscando con esta
acción que la presencia de dicha imagen en su casa sirviera para
curar a su padre enfermo. Ante el inesperado descubrimiento, la
mujer y el joven sostienen un diálogo revelador:
- Nada os puedo ya ocultar –dijo enseguida. Pero, ¿es verdad que
no me denunciaréis a los frailes ni al comisario del Santo Oficio?
Ni á los frailes ni á los inquisidores, hija mía … Sobre todo á
los últimos que no te comprenderán, como no han comprendido
jamás el cristianismo.
Ah, ¿es cierto lo que me decís?
Tan cierto como es ahora de noche. Los frailes calificarían de
sacrílego tu robo; pero yo, que veo en ti a una muchacha tan
cándida y sencilla, que ha creído salvar á su padre robando una
medicina sobrenatural; te digo, hija mía, la fe es una virtud muy
recomendable y en vez de juzgarte digna de un castigo, te admiro
sinceramente, como admiro á San Pedro caminando sobre las
olas, sostenido por la fe.
Señor alférez, tenéis palabras consoladoras, como un sacerdote.

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Y sin embargo, hay quienes me juzgan digno de ser achicharrado
en las calderas del infierno. (Ancona, Eligio, 1963: 96)

La situación que se refleja en el diálogo es por demás
irónica, dado que la joven recibe ayuda y comprensión de un
alférez, educado por frailes, pero militar al fin, y no el de un fraile
o de un sacerdote. Cabe aclarar que no de cualquier alférez sino,
justamente, de uno calificado en la misma novela como un pecador
empedernido por ser incrédulo ante los milagros de la fe. Pues bien,
resulta que este empedernido pecador se da el lujo de calificar a los
frailes de inquisidores, intolerantes e incluso de ignorantes respecto
a la doctrina cristiana. Y, más atrevido aún, ironiza sobre la medicina
milagrosa que significa la imagen de la Virgen para la mujer. Con ello,
en el citado diálogo se concentran los tres aspectos fundamentales
para Ancona, al abordar el tema religioso, ya señalados con
anterioridad: A. El inadecuado actuar cotidiano de los ministros de
culto que, ya sea por perjuicios o intereses personales, no prestan su
ayuda cabalmente a los necesitados, alejándose cada día más de lo
que debiera ser su función primaria; B. El poco conocimiento de la
filosofía cristiana que conlleva a actos de fanatismo en nombre de
la religión; y C. El establecimiento de prácticas pagano-cristianas
que, más que fomentar una religiosidad popular, persiguen el
enriquecimiento de los frailes.
El punto de cierre: la moral franciscana
Los anteriores planteamientos encuentran su quintaesencia
destructiva en la moralidad franciscana que se convierte en el
principal obstáculo para una refundación social. En efecto, y
desde las primeras páginas de El filibustero, se empieza a bosquejar
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�Celia Rosado y Óscar Ortega (UADY) / El religioso en las novelas históricas

la figura de un interesante franciscano, cuyas acciones resultarán
trascendentales en el desarrollo general de la trama. La existencia de
este personaje se justifica, narrativamente, por ser el encargado de la
educación del joven Leonel (Barbillas), protagonista de la obra. El
simple hecho de que el producto final de los afanes educativos del
fraile haya resultado un filibustero, ofrece ya una idea del sentido
crítico con que el autor enviste a esta figura. Más aún, si se toma en
cuenta que hacia los capítulos finales de la novela el fraile franciscano
resultará ser el padre biológico del pirata, la importancia de él apunta
a la moral que subyace en su actuar.
El hecho de la paternidad del franciscano será el motor
secreto de una serie de acciones novelísticas en las que el fraile se
debate entre su deber moral, su necesidad de guardar apariencias y
el amor que profesa al joven. El lector ve al franciscano destruir la
única prueba que podría salvar al joven Leonel de la cárcel y, más
tarde, se entera de que es el mismo fraile quien dispone todo para
asegurar la huida de Leonel de la celda a la que, indirectamente,
lo había confinado. Así, la contraposición fraile/filibustero que se
presenta en los últimos capítulos de la novela y que, usualmente,
estaría asociada a la dualidad bondad/crueldad adquiere una nueva
connotación cuando los valores se distorsionan y el fraile no resulta
ser tan bueno y casto, ni el pirata tan cruel e inhumano.
Existe en esta novela una reveladora frase en la que el
discípulo describe a su maestro, señalando en él una singular dualidad
que se aleja totalmente del ideal cristiano: “[…] fray Hernando, de
ese hombre misterioso e incompresible, que participaba a la vez de la
naturaleza de ángel […] que unas veces era cruel, como un forajido,
y otras compasivo como un santo” (Ancona, Eligio, 1949, T.I: 139).
La explicación narrativa de esta dualidad (el fraile forajido y santo)
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es realizada a partir de la forma en que el franciscano llega a Yucatán
y que le permite al autor hacer un paréntesis para plantear algunas
consideraciones de interés sobre la situación de la educación en las
tierras conquistadas y sobre la decisiva influencia que los religiosos
tenían sobre ella:
Bien sabido es que en aquella época, en América, como sucedía
aún en muchos pueblos de Europa, toda la sabiduría del mundo
estaba encerrada en los conventos de los frailes. Ahora bien, por
poco que se juzgue qué pudiese saber un guardián del convento
de Valladolid de la pobre provincia de Yucatán, en el tiempo
que vamos hablando; siempre era, sin duda, suficiente para las
circunstancias de su alumno. Añádase a esto que fray Hernando
no había contado para educarse con los pobres elementos de la
provincia. Habíase formado en España, en la célebre Universidad
de Salamanca y había llegado a Yucatán por los años de 1680, en
una de tantas remisiones de frailes que, no sabemos si para bien
o para mal de la colonia nos enviaba, de cuando en cuando, el
católico celo de los monarcas españoles. (13)

Además de la sabiduría “encerrada en los conventos”,
el problema se decanta por una serie de frailes en virtud que no
representan la moralidad cristiana que decían defender. Muestra de
ello es, para comenzar, que fray Hernando concibe a Leonel con
una mujer casada, lo que bien podría ser apuntado como un pecado
por partida doble, ya que no únicamente quebranta los votos de su
ministerio, sino que promueve la infidelidad dentro del matrimonio.
Después confabula con la misma mujer para mantener al marido en
la ignorancia del nacimiento de Leonel y, aún más, propicia que el
niño sea adoptado por el esposo de la mujer infiel. Más tarde, ante la
necesidad de evitar los amores de Leonel con la hija del matrimonio,
su media hermana, el fraile destruye la única prueba de la inocencia
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�Celia Rosado y Óscar Ortega (UADY) / El religioso en las novelas históricas

del joven en el asesinato por el que se le acusa y condena a la cárcel.
Años después, apoyado en la eficaz arma del confesionario, entera
del regreso de Leonel –transformado ya en el filibustero “Barbillas”a las autoridades de la ciudad, logrando encerrar a la muchacha en
un convento.
Un capítulo fundamental para la comprensión de esta figura
es el capítulo XXII titulado justamente Fray Hernando, en donde
pirata y fraile se enfrentan y, finalmente, el último confiesa su
paternidad ante la irónica incredulidad del primero. Ancona maneja
imágenes muy interesantes en este apartado, ya que el pirata entra al
convento vestido de franciscano y hablando en el tono de un ángel
vengador:
Veo que el santo sacramento de la confesión es un arma para el que
sabe manejarla con tanto talento como Vos. Porque ¿no es verdad
que es la pobre Berenguela a la que habéis arrancado este secreto?
¡Ah, reverendo fray Hernando, que os hacéis llamar fray José de
Estévanez, para que no os encuentre el hombre cuyo porvenir
habéis sacrificado! … Dios se ha cansado de estos sacrilegios y
ha permitido que una mujer sea menos débil que Berenguela para
enseñarme el camino de vuestro refugio. (T. II: 134)

“Dios se ha cansado de vuestros sacrilegios”, estas
palabras de reconvención que deberían ser dirigidas al forajido, al
excomulgado, al pirata, son dirigidas a un ministro de Dios. Por
un momento el pirata y el franciscano cambian papeles: el primero
se vuelve vengador de Dios y de los oprimidos, en tanto que el
segundo se pierde entre intrigas y sacrilegios. La única defensa que
puede hacer de sí el franciscano, se resume en cumplir con su deber,
oportunidad magnífica para que el autor, en boca del pirata, haga
reflexiones de nueva cuenta, sobre el deber de un religioso:
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-¿Con Vuestro deber? Sí, con el deber que se impone en todos
los corazones pusilánimes y egoístas, de coadyuvar a todas las
preocupaciones entronizadas en vuestra pobre sociedad; con
el deber de obedecer ciegamente las ordenes de Don Gonzalo
y Doña Blanca, que llenaban de limosnas vuestro convento, y
que acaso ofrecerían alguna recompensa que ignoro, para el día
de vuestro triunfo. ¿Qué era todo esto comparado con el pobre
bastardo que se pudría en un calabozo? (134)

Ancona sintetiza en esta frase los vicios relacionados con el
deber de un religioso, en quien la obligación está en servir a aquellos
que pueden aportar limosnas y negar su ayuda a los desvalidos. La
discusión entre el fraile y el pirata irá subiendo de tono hasta llegar
a un franco desafío en el que el pirata pide al franciscano batirse en
un duelo. Las respuestas del fraile para esquivar tan comprometida
situación van en relación de la nula experiencia que tenía con las
armas y la superioridad de la fuerza y la juventud del pirata.
Sin embargo, todo esto (que el pirata llama “recursos jesuíticos”)
no logra hacerlo desistir de su propósito y, como única forma de
presionar al franciscano para participar en el duelo, se dispone a
abofetearlo por lo cual el fraile accede, finalmente, a batirse en
duelo. Este resultará uno de los momentos climáticos de la obra,
pues Ancona consigue humanizar totalmente al fraile despojándolo
de cualquier autoridad divina, llamándolo disfrazado de santo por
portar el hábito de San Francisco:
-¿Vais a hacerme creer, hombre, que os disfrazas bajo el hábito
de un santo?, ¿vais a hacerme creer que presentareis la mejilla
izquierda a quien os abofetee la derecha?... Venerable fray
Hernando, nos conocemos mucho … he vivido bastante junto
a vos, para no ignorar que habitan en vuestro pecho todas las
pasiones de un hombre bajo el tosco sayal de San Francisco, que
cubre vuestro cuerpo. (136)
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La confesión de paternidad que el fraile se había negado
a hacer, amparado en una promesa a Doña Blanca y que tantas
penalidades y desgracias le hubiera evitado al buen Leonel, sale de
sus labios ante la sola posibilidad de ser tan abofeteado por el pirata.
La ironía con que el autor trata este hecho rebasa todo límite. Lo
que no pudieron lograr ni los principios religiosos ni el amor a su
hijo, lo logra su orgullo, un sentimiento de lo más mundano que
le impide aceptar una simple bofetada. El fraile decide, entonces,
batirse en duelo con el pirata escogiendo como arma la pistola. El
duelo se realiza y el franciscano cae moribundo ante el asombro
del pirata, ya que el fraile nunca dispara su arma. Es hasta entonces
cuando Ancona comienza a reivindicar a este personaje. Pero lo
hace vinculando su acción al amor paterno y no al amor cristiano.
Por eso, el franciscano señala en sus últimos momentos: “Un padre
nunca quiere matar a su hijo” (:140) e incluso lo manda a que huya y
cubre su retirada inventando a los demás frailes que todo el suceso
fue un accidente.
Aunque el franciscano reconoce que el crimen es suyo y no
de Leonel-Barbillas, nunca se le ve arrepentido de haber quebrantado
sus votos religiosos y las actitudes que lo ennoblecen se relacionan
más con su amor de padre que con sus deberes religiosos. Con
justificación o no, fray Hernando nunca actúa como religioso y sí
como padre. Y es que, a fin de cuentas, resulta eso justamente: Un
hombre culto con una inteligencia superior a la de los demás, que
sabe manejar el corazón humano, utilizar el devocionario y sobre
todo el confesionario, para lograr sus fines. Ancona humaniza a fray
Hernando y lo despoja de toda divinidad; sus acciones, justificadas
por el orgullo, la pasión y el amor paterno le gana, hacia el final de la
obra, la consideración del lector: su trágico y noble final, sirve para
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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

aclarar que Ancona no deseaba hacer de este personaje un villano
ni un mártir, sino únicamente un hombre sin tintes de divinidad de
ningún tipo.

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142

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-131

�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 9, 2025

Una probadita literaria en el San Luis de 1890:
“Una fiesta Casera”, de Manuel José Othón
A Literary Taste of san Luis in 1890:
“Una fiesta Casera” by Manuel José Othón
Jesús Alberto Leyva Ortiz
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de SLP
San Luis Potosí, México
jleyva@beceneslp.edu.mx

Klaudia Tatiana Dayanira Díaz Pérez
Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de SLP
San Luis Potosí, México
kdiaz@beceneslp.edu.mx

Resumen. El cuento “Una fiesta Casera” de Manuel José Othón es
una obra realista que permite, a través de lo que atestigua el narrador,
introducirnos al hogar de la familia Majaderano en la última década del
siglo XIX en San Luis Potosí. Este documento representa un acercamiento
a los usos y costumbres de la época en el contexto de la fiesta casera,
con énfasis en el menú del festejo, elemento integrador de la reunión y
eje de las acciones de la historia, desde una fusión del análisis literario y
gastronómico.
Palabras clave: literatura, cuento realista, gastronomía mexicana, menú.
Abstract. The story “Una fiesta Casera” by Manuel José Othón is a realistic
work that allows, through the narrator’s testimony, to introduce us to the
home of the Majaderano family in the last decade of the 19th century in
San Luis Potosí. This document represents an approach to the uses and

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�Jesús Alberto Leyva y Klaudia Tatiana Díaz (BECENESLP) Una probadita literaria

customs of the time in the context of the home party, with emphasis on
the menu of the feast, integrating element of the meeting and axis of the
actions of the story, from a fusion of literary and gastronomic analysis.
Keywords: literature, realist tale, mexican gastronomy, menu.

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�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

El preámbulo.
En el año de 1890, el escritor potosino Manuel José Basilio Othón
Vargas tenía 32 años, para entonces ya contaba con la experiencia
de nueve ejerciendo su profesión como abogado y, habían pasado
ya diez años desde que publicara su primer texto, Poesías, en San
Luis Potosí, editado por la imprenta Dávalos. Manuel José Othón
es para entonces un escritor que vive en provincia y brilla con luz
propia en el escenario de las letras, gozando de buen acogimiento
cultural en la capital de la república mexicana, la cual visita seguido.
Por demás, como nadie ignora, hasta antes del “Himno de los bosques” su fama nacional fue como dramaturgo, y se debió ante todo
a la pieza Después de la muerte (1883), que se representó con gran éxito en la ciudad de México, en diversas ciudades del país y en países
centroamericanos. (Campos en Montejano y Aguiñaga, 2018: 14)

El texto que da origen a este artículo, “Una fiesta Casera”,
fue de sus primeros trabajos en prosa y fue publicado en un diario
importante de circulación local, el padre Joaquín Antonio Peñalosa,
estudioso de su obra, señala que: “El cuento fue publicado anónimo
en El Estandarte (San Luis Potosí, 29 de junio de 1890)” (Peñalosa,
1997: 63). El Estandarte fue el medio de comunicación impreso de la
época porfirista en la entidad, estuvo en funcionamiento desde 1885
a 1912 y representó una vitrina informativa y cultural trascendente
para el público potosino. Sobre las temáticas del referido periódico,
la historiadora Norma Vázquez Duarte, en una entrevista, afirmó:
…hay varias temáticas que se abordan dentro de El Estandarte: historia, literatura, cultura popular, lo que acostumbraban los potosinos de la época, publicidad tema importante dentro de la historia de
los potosinos y aspectos cómicos. (Plano informativo, 2016)

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-130

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�Jesús Alberto Leyva y Klaudia Tatiana Díaz (BECENESLP) Una probadita literaria

En 1890 se vivía la primera década de gobierno del General
Porfirio Díaz; la ciudad de San Luis Potosí comenzaba a cambiar
su fisonomía arquitectónica, transformando su primer cuadro con
las construcciones de inmuebles de corte porfirista; por citar algún
ejemplo de ello, se encuentra el Teatro de la Paz, que iniciará su
construcción en 1889 y fuera inaugurado en el año de 1894, ahora
es un edificio emblemático de la ciudad y vigente su trascendencia
en su vida cultural.
En 1892 Manuel José Othón sería miembro de la Academia
Mexicana de la Lengua en la categoría de Correspondiente. El
escritor potosino gozaba de amistades dentro del círculo literario
de aquel entonces, como por ejemplo José López Portillo y Rojas
que, entre varias actividades políticas y funciones de gobierno,
también era un escritor afín al realismo, prueba de ello sería la
publicación, en 1898, de su obra más conocida: la novela La
Parcela.
Se podría afirmar que, durante el porfiriato, la narrativa
mexicana estuvo influida por la propuesta realista, esto no impedía,
por cierto, la coexistencia con autores románticos, como Vicente
Riva Palacio, quien, para 1890, estaba al final de su carrera, ni la
vinculación con una nueva generación de poetas, como Salvador
Díaz Mirón, Manuel Gutiérrez Nájera, Luis G. Urbina, Amado
Nervo, Juan de Dios Peza y desde luego el propio Manuel José
Othón.
El grupo de escritores mencionados propició, de manera
directa e indirecta, la creación de un nuevo movimiento poético
y literario en el país, al cual otros escritores se agregaron y se
reconocieron como militantes del mismo, José Emilio Pacheco lo
explica de este modo:
146

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.9-130

�Humanitas, vol. 5, núm. 9, julio-diciembre, 2025

Son pocos los modernistas que se reconocen como tales: el primer
Amado Nervo, el joven José Juan Tablada, Efrén Rebolledo,
Rafael López, todos reunidos en la Revista Moderna (1898 - 1911).
Con ellos el modernismo se afianza en México. Significa ruptura
del encierro de siglos, fantasía, pasión, imaginación, placer verbal,
erotismo, ironía, consciencia crítica del lenguaje, exploración del
inconsciente y muchas cosas más. Suponer que como poetas
escriben para la oligarquía porfiriana exagera su importancia
social. En realidad, ellos mismos constituyen su único público.
(Pacheco, 2022: 27)

Manuel José Othón será reconocido a la postre en la
literatura nacional y, hoy en día, ocupa un lugar en la rotonda de los
hombres ilustres. Marco Antonio Campos se expresa de esta manera
al respecto del bardo potosino y el trabajo sobre su biografía que
hizo el historiador potosino Rafael Montejano y Aguiñaga:
Othón es el único gran poeta moderno nuestro, como dice
Montejano, que no abandonó la provincia, es decir, que no
habiendo vivido en la ciudad de México un periodo importante,
los medios de la ciudad de México lo consagraron y no han dejado
de hacerlo.” (Campos en Montejano y Aguiñaga 2018: 15)

Una fiesta Casera
El texto está dividido en seis secciones identificadas con números
romanos y un epílogo. Existe un narrador quien, por su participación
en la historia como invitado del festejo, es intradiegético. Desde su
punto de vista es un narrador testigo: nos cuenta lo que ve desde
su arribo a la vivienda hasta que se marcha de ella; atestigua y nos
ofrece lo que observa. Al final, todavía nos comparte, con el epílogo,
los últimos datos relacionados con el anfitrión en relación a la fiesta.
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�Jesús Alberto Leyva y Klaudia Tatiana Díaz (BECENESLP) Una probadita literaria

En el número I, el narrador nos presenta a don Manuel
Majaderano, dueño de la casa habitación donde se desarrolla la
historia. Lo describe de inmediato como un amigo, de carácter
alegre y con un modesto empleo en el gobierno. Casi de inmediato
el narrador entra en materia: describe, de manera minuciosa, la
vivienda, la cual está abarrotada de detalles y adornos de corte
religioso, algunos dedicados a la Virgen de Dolores, con materiales
de reciclaje como botellas de licor que emplea a manera de macetas
y como objetos decorativos.
Más de 60 jaulas ocupan parte del angosto pasillo de la
entrada. Así, conforme avanza el texto, se describen rincones y
muros, cuadros y pinturas, figuras de diversos materiales como yeso
y barro, y también un viejo reloj inservible. Al final de esta sección,
el propio narrador afirma después de toda una larga lista de enseres
mencionados: “Otros objetos hay aún, pero no sigo describiendo,
por no cansar más la paciencia de los lectores.” (Othón, 1997: 64)
En el número II, el narrador introduce, con terminología
taurina, a la mayoría de personas que componen la familia de don
Manuel Majaderano, presenta a la esposa doña Angustias Mantequero
y dos hijas de nombre Socorro y Piedad. Toda vez que describe a la
madre con sobrepeso hablando en términos de “muchas libras”, se
afana en explicar que las hijas, tienen mejor ver que la progenitora y
por ello, son asediadas por varios pretendientes, la más joven tiene
17 y otra cuenta aproximadamente con 30 años.
El narrador, sentado en medio de ambas hermanas, pasa por
alto la plática que sostiene con ellas por tacharla de intrascendente.
Entonces, hace énfasis en el aperitivo que le sirvieron, un mezcal de
pechuga al que describe como “exquisito Pechuga” y termina por dar
más detalles del anfitrión don Manuel: hombre maduro, “sacudido
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de carnes” y bizco del ojo izquierdo. El narrador termina esta
sección con un paréntesis: “He abusado de los términos taurinos,
porque estando tan en boga, estoy seguro que seré entendido por
todos mis lectores.” (Othón, 1997: 65).
En el número III, el narrador presenta al menor de la familia,
no sin antes explicar las constantes ausencias de la señora de la casa
en la escena principal del festejo por motivos de preparación de
los alimentos. Constantes ausencias y disculpas de doña Angustias
excusándose por no atender a los invitados.
El pequeño, de nombre Manuelito, es descrito en su
condición de benjamín, haciéndose notar entre los invitados al
inconformarse porque le retiraron una golosina con la que había
manchado el pantalón del narrador, o porque le propinó un
puntapié a otro invitado, mismo que se animó a preguntarle por
sus generales y, como consecuencia, recibió la agresión del menor.
Hizo un tremendo berrinche porque le quitó, a su potencial cuñado,
un prendedor de su corbata y, al ser controlado por la hermana
Socorro, entró en tal llanto que, por orden del padre de la familia,
tuvieron que devolverle la prenda sustraída. El narrador termina por
describir el triunfo del niño en esta empresa:
Al recuperar el pequeño usurpador la prenda de su conquista,
solemnizó su triunfo, diciendo a la hermana: “¡Fea! ¡Ya no te
quelo!”, intercalando estas frases con gestos, sacadas de lengua
y ademanes amenazadores con ambos puños. (Othón, 1997: 67)

En el número IV, el narrador nos cuenta del llamado a
la mesa y lo justo que quedaban todos distribuidos alrededor de
ella. Describe el menú. Como primer tiempo: sopa de arroz con
rebanadas de huevo cocido, acompañada con pan, tornachiles en
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vinagre y bolas de chorizo. Como segundo tiempo: estofado de
pollo acompañado de guacamole y sardinas con cebolla picada,
queso rallado y piquines encurtidos.
El tercer tiempo lo ocupó un mole de guajolote y un turco.
En el cuarto tiempo, chiles rellenos y frijoles; y al final, como último
tiempo, los postres que terminaron por retirarse, puesto que los
comensales ya no podían con más alimento. El maridaje ocurrió
con cerveza, a excepción del mole, que se acompañó de pulque de
almendras o plátano.
El cuarto fragmento terminó con la interrupción de
Manuelito que, con las manos llenas de mole, le embadurno las
mejillas al narrador, acompañado de los regaños que los miembros
de la familia tuvieron a bien hacerle y, en medio de las risas de
los demás comensales, el narrador se retiró a lavarse la cara en la
habitación de las damas.
En el número V, el narrador cuenta acerca de lo que siguió
después de levantarse de la mesa y regresar a la sala. Arturo, el
joven al que Manuelito le tomó el prendedor en el segmento III,
comenzó a tocar y cantar; luego le siguió doña Margarita que, a
juicio del narrador ,cantaba como si hubiera bebido mucha cerveza.
Y termina la sección describiendo a un joven aristócrata presuntuoso
que le mostró su cartera, a propósito de enseñarle la fotografía de
una artista y contarle que, después de esta reunión iría a una fiesta en
el Casino y comentó que usaría un frac de diseñador.
En el número VI, el narrador, acercándose al final de la
historia, cuenta que, avanzado el festejo, entre las copas de licor de
Kermann y anís francés, el entusiasmo crecía y el joven presuntuoso,
quien ya tenía harto al narrador, insistía frente al anfitrión, con el
hecho de dejar de tomar porque, por la noche, lo haría con champagne
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en el Casino, a lo que don Manuel, respondió con la acción de ir a
conseguir botellas de champagne y a su regreso, comenzó a servir
entre los comensales, quienes con pleno entusiasmo hicieron que
todos cooperaran para seguir la fiesta con baile y contratar a los
músicos.
El narrador salió de la fiesta por sentirse afectado de tanto
beber y el joven aristócrata lo siguió también. En la puerta, don
Manuel, se despide de él pidiéndole que, por su actividad de escritor,
hablará en el futuro de las reuniones como la que acababa de
atestiguar. En efecto le responde con la promesa y así termina esta
sección: “Ofrecíle hacerlo; y hoy, cumpliendo mi promesa, hago al
lector esta fiel narración, asegurándole que nada he puesto en ella de
mi cosecha, pues todo pasó tal y como lo digo.” (Othón, 1997: 70)
En el Epílogo, el narrador añade haberse enterado que el
anfitrión, don Manuel Majaderano, había gastado tres recibos de su
sueldo para hacer la fiesta y el último de ellos, lo vendió por el 50%
para pagar el champagne y demostrarle al joven del tema del Casino,
que él también podía proveer esa bebida.
El menú y la literatura
La literatura se ocupa de lo humano y su quehacer, cuando se trata de
textos como “Una fiesta Casera” nos hace retroceder en el tiempo
y situarnos en el San Luis Potosí de 1890, al interior de una casa
donde vive una familia potosina de clase media, compuesta de padre
y madre y tres hijos: dos damas y un pequeño varón. Nos introduce
a la intimidad de una celebración de particulares, en este caso el
cumpleaños del padre; al mismo tiempo, nos abre las puertas de la
privacidad ajena y no sólo permite mirar, sino compartir con cierta
solidaridad o hermandad, lo que ahí sucede. Vargas Llosa lo explica
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de esta forma: “Ese sentimiento de pertenencia a la colectividad
humana a través del tiempo y el espacio es el más alto logro de
la cultura y nada contribuye tanto a renovarlo en cada generación
como la literatura” (Vargas Llosa, 2014: 29).
Ocurre también con el ejercicio de la lectura, la selección de
momentos o sucesos que destacan más que otros en el imaginario a
través de la evocación de quien lee, ya por experiencias previas o el
interés por las situaciones domésticas que representan costumbres
y usanzas con una riqueza cultural que subyacen siempre en la
literatura.
La literatura no comienza a existir cuando nace, por obra de un
individuo; sólo existe de veras cuando es adoptada por los otros y
pasa a formar parte de la vida social, cuando se torna, gracias a la
lectura, experiencia compartida. (Vargas Llosa, 2014: 30).

En el contexto de la reunión familiar de los Majaderano,
resulta imposible no poner atención en lo que se ofrece a los
invitados de beber y comer, y destacar el menú, amplio y abundante.
Joaquín Antonio Peñalosa, quien estudiara y compilara la obra del
escritor potosino, hace énfasis en los alimentos como un eje central
del texto, al referirse a la secuencia del cuento, explicita lo siguiente:
La secuencia del cuento es lineal y cronológica. Primero, los
rigurosos aperitivos en la sala; luego la abundante comida con la
minuciosa descripción del mole de guajolote; al final, la tertulia
en la sala amenizada con cantos, música de guitarras, baile y
champaña. (Peñalosa, 1997: 62)

Otros elementos en la narrativa que acompañan las referencias
a la comida son dados por el propio narrador, quien se encarga de
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ir describiendo las bebidas, desde el aperitivo con que reciben a los
invitados, que es un mezcal curado con pechuga de pollo, hasta la
cerveza que se ofrece en todos los tiempos de la comida, excepto
el mole, en que les ofrecen, como maridaje, el pulque de almendras
y plátano. Y, después de levantar la mesa, los digestivos: el licor
Kermann y el anís francés. Para cerrar con el champagne, que no
estaba incluido en el presupuesto del anfitrión, pero que se adiciona
ante la insistencia del joven aristócrata asistente.
A propósito del maridaje en la gastronomía mexicana
durante la época porfirista, el autor González Pérez señala que,
en este período, no había un maridaje como tal a la usanza de la
gastronomía francesa y su variedad de vinos; si existían, en cambio,
vínculos que se establecieron entre la comida y la bebida. Explica así
algunas de estas relaciones: “Por ejemplo, si se comía mole poblano
se bebía pulque, si era pozole se tomaba mezcal, si birria, tequila de
Jalisco, si buñuelos, ponche con piquete” (González Pérez, 1991).
En la narración se destaca a tres personajes, don Manuel,
su malcriado hijo Manuelito y el joven aristócrata presuntuoso. Sus
acciones tienen injerencia directa o indirecta en el menú. El padre de
familia, financió con su sueldo de funcionario de gobierno el festejo
y, durante el desarrollo del mismo, se siente ufano de las virtudes
de su esposa Angustias en la cocina. El menor de la casa, desde
su aparición en la historia, traía una rebanada de pastel con que
manchó el pantalón del narrador y, más avanzada la historia, metió
las manos en el mole para con ellas ensuciarlo por segunda vez, pero
ahora en el rostro.
El joven aristócrata, quien criticaba las acciones del festejo
cuando compartía con el narrador sus impresiones personales, llegó
a tal punto en su pedantería que, en un determinado momento,
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rechazó los tragos digestivos al anfitrión con la excusa y referencia
de que más tarde, en el Casino, bebería champagne y prefería
reservarse para ello, comentario que dio directo en el orgullo de don
Manuel Majaderano quien, en respuesta al discreto agravio, incluyó
botellas de champagne al final de la fiesta.
Por lo anterior, puede considerarse el menú de la fiesta casera
como determinante en las acciones de los personajes; de este modo
es un punto de interés nodal que este artículo destaca y para ello, en
el siguiente apartado se pretende ahondar en los elementos que lo
componen desde el punto de vista gastronómico en complemento y
argumento de este trabajo.
El menú
La gastronomía mexicana es una de las más ricas y mejor reconocidas
a nivel mundial. La UNESCO la nombró Patrimonio Cultural
Inmaterial de la Humanidad en el 2010; gracias a sus ingredientes
autóctonos y preparaciones tradicionales, México ha sido inspiración.
La cocina mexicana es una de tantas representaciones
culturales que varios cocineros y chefs han llevado a nivel
internacional y, así como ellos, existen otros tantos ejemplos que se
agregan a la difusión directa e indirecta de las tradiciones culinarias
del país. La literatura, desde luego que también incluye, dentro de
toda su riqueza cultural, datos concretos o indicios de la cocina
tradicional mexicana. Por lo anterior, el cuento “Una fiesta Casera”
de Manuel José Othón nos ocupa en este artículo como una muestra
significativa de los usos y costumbres de la gastronomía en 1890 en
San Luis Potosí en un festejo familiar de clase media.
Es sabido que la base de la alimentación en México son tres
elementos imprescindibles: el maíz, el frijol y el chile, esta triada
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de ingredientes originarios de la cocina prehispánica, representan
el fundamento de nutrición de nuestros ancestros y literariamente
aparecen reflejados desde su mitología. De esa época se heredaron
técnicas culinarias invaluables para la gastronomía nacional.
Durante la época de la Conquista, las órdenes religiosas
se esparcieron a lo largo del vasto territorio de la Nueva España,
tomando ingredientes típicos de cada región y formando así, poco a
poco, lo que ahora conocemos como la cocina tradicional mexicana.
La cocina conventual marca un rico capítulo en la historia
de la gastronomía mexicana (Solache, 2022), ya que se desarrollaba
como su nombre lo dice, en los conventos, dirigidos específicamente
por las mujeres. Ahí se aprendían y se fundían ingredientes y técnicas
de cocina tanto del Nuevo Mundo como los propios de la región.
La bebida también es considerada una parte trascendente
en la gastronomía nacional. En la narración de Othón, desde su
descripción inicial del domicilio, donde se habla de altarcitos y
nacimientos con macetitas de chía, se habla de botellas de licor
Kermann. El Liqueur du Pere Kermann, elaborada con extracto
de ajenjo, era una deliciosa bebida de color azul pálido brillante y de
sabor amargo, con notas de menta y anís. El ajenjo, o absenta, solía
ser la bebida de escritores, pintores y artistas durante la segunda
mitad del siglo XIX.
En la reunión de don Manuel Majaderano la referencia
y uso de este licor Kermann, sinónimo de éxito en las noches
bohemias de finales del siglo decimonónico, demuestra el uso
común y doméstico de la bebida. La absenta es una popular bebida
espirituosa hecha a base de aceite de ajenjo y otras hierbas secas que
tiene altas concentraciones en alcohol, y su consumo puede producir
alucinaciones y deterioro mental. (National Geographic, 2024).
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En la narración, cuando lo invitados son llamados a pasar a
la sala, las visitas degustan copas de mezcal de pechuga, que puede
parecer una bebida excéntrica, pero no es más que un mezcal que
se solía destilar a manera de ritual con una pechuga de pollo como
ofrenda, dando lugar a un mezcal ceremonial, con matices cárnicos
y en algunos casos notas afrutadas, si es que se agregaban frutas o
flores en esta ofrenda. Este mezcal es elaborado comúnmente en
Oaxaca para ocasiones especiales, así como se solía compartir en
festividades dignas de su elaboración. (La Luna Mezcal, 2021)
Cuando la anfitriona de la casa llama a los comensales
a la mesa empieza el festín, un desfile de comida y bebida digno
y representativo de la época. “La sopa estaba lista” dijo y, a ese
comunicado, los estómagos de los comensales atendieron de
inmediato con su presencia.
Comenzaron por la sopa de arroz, acompañada de unas
rodajas de huevo cocido. Sobre la mesa, además de pan, unos chiles
en vinagre y bolas de chorizo. El efecto de este primer tiempo entre
los asistentes, hace reflexionar en el cómo es que un arroz simple
ofrezca satisfacción y es que este platillo suele ir bien como entrada
o guarnición y, según se observa, ya para finales del siglo XIX, era
frecuente su presencia en las comidas.
El arroz rojo, como lo conocemos hoy en día, fue traído por
los españoles y rápidamente adaptado a nuestra gastronomía. Durante
los últimos años de la Nueva España predominó en la población una
cocina diferencial, es decir, predominaban las preparaciones traídas
por los españoles y compartidas por los criollos, quienes adaptaron
los platillos a los ingredientes de la región y que tiempo después se
considerarían mexicanas (Juárez López, 2012). El arroz rojo y los
chiles en vinagre son muestra de ello.
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Después, en el orden de los platillos, ocuparon su lugar un
estofado de pollo y dos bandejas de guacamole, además de sardinas
con queso rallado que se colocaron en la mesa. De todo lo anterior
en esta preparación, el guacamole fue el elemento más mexicano. No
podía faltar un ingrediente tan importante, puesto que el aguacate es
de amplia producción en nuestro país y es costumbre su consumo
como guarnición o complemento de platillos típicos. Los aztecas
hacían esta preparación desde el Siglo XV y, cuando los españoles
lo conocieron, quedaron tan encantados que decidieron llevarlo a
cultivar a Europa (Recker, 2024).
El delicioso estofado de pollo que preparó doña Angustias,
como bien nos lo hace saber Othón (1997), sabía a gloria. De origen
europeo, el estofado debe su nombre a la técnica de la “stuffa” o
estofar, que consiste en hervir carne con verduras en su propio
jugo, además de agregarle hierbas aromáticas que dan lugar a una
preparación única, ya que todos los alimentos son deshidratados de
forma natural. (Olmos, 2022)
El encuentro de dos mundos, después de la conquista de
nuestro país en 1521, trajo a nosotros el estofado y fue consolidándose
en México con el paso de los años, adaptando así su nombre, ya
que hoy lo conocemos como guiso o guisado, la única diferencia
palpable que podemos rescatar es la variedad de ingredientes, ya que
se utilizan los propios de nuestra región.
Durante el banquete brillaron las sardinas como guarniciones.
Se sirvieron en grandes bandejas, estaban condimentadas con
cebolla picada, queso rallado y piquines encurtidos. Las sardinas son
pequeños peces que habitan en casi todos los litorales, es un alimento
muy recomendable ya que equilibra los niveles de grasas saturadas de
nuestra dieta habitual. Se le atribuye su origen a Bahia Sardina en Italia,
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de donde también proviene su nombre y donde eran muy abundantes.
(Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, 2018).
Cuando México se independizó no contaba con una cocina
nacional. Aunque se dice que la independencia no llegó a la cocina,
a través de esta mezcla de preparaciones e ingredientes, poco a poco
se dio una identidad nacional que transformaría las preparaciones,
creando la cocina tradicional mexicana.
Algunas preparaciones muy típicas de los europeos fueron
llevadas a la mesa por doña Angustias, tal como lo relata Othón,
hasta este momento, el platillo principal no había sido degustado,
pero sí muy anunciado por el anfitrión, Don Miguel Majaderano,
y es que bien sabía que su esposa y las cocineras se lucían con el
delicioso mole de guajolote, que fue la estrella de esa tarde.
En este momento, Othón nos relata la llegada de tan
esperado platillo principal:
Llegó a la mesa una cazuela vidriada con un humeante caldo
espeso color oscuro donde salían unas grandes y blancas piernas
y pechugas de guajolote cubiertas del platillo tan esperado de
la tarde que los comensales ya lo saboreaban y que podemos
asegurar que era un delicioso mole poblano.(Othón, 1997)

El mole es el platillo más representativo de México, podemos
considerarlo el rey de la gastronomía mexicana. Hablar del mole,
así como de muchos platillos mexicanos, es hablar de cultura y
tradición. Existen diversas teorías acerca del origen de este delicioso
platillo, desde su origen prehispánico hasta la teoría de su nacimiento
en la época conventual y de origen criollo. Lo único que podemos
asegurar es que “El mole es un producto prehispánico” (Riestra,
2004) e igualmente es el mejor representante de un mestizaje cultural.
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Existen referencias tanto de su origen prehispánico como
criollo. Mulli en nahua o moler en castellano, es la raíz que da origen
al nombre de tan importante platillo. Cristina Barrios (2004) asegura
que las primeras preparaciones de las que se tiene conocimiento
están documentadas en la primera centuria de la Nueva España, al
referirse a los guisados que le servían a Moctezuma:
El totolin patzcalmollo, que definen como “cazuela de gallina
hecha a su modo con chilli bermejo y tomate y pepitas de calabaza
molida que se llama agora pipiana”. Otras maneras de chilmule,
eran el chiltecpin mulli o “mole hecho con chiltecpitl y tomates”;
el chilcuzmulli xitomayo, un mulli de chilli amarillo con tomates;
el meocuilti chiltecpin mollo, gusanos de maguey con salsa de
chiltecpin. En su Vocabulario en lengua castellana y mexicana y
mexicana y castellana (1571), Alonso de Molina traduce la frase
salsa o potaje de chilli, como chilmulli, de donde se deduce que
mulli significa salsa. (Barros,C. en Riestra, M., 2004)

Las cocineras indígenas llevaron a las cocinas de los criollos
y a los conventos esas salsas que llamaban mulli, donde se agregaron
otros ingredientes de diversas procedencias y que, durante siglos,
fueron dando forma a nuevos estilos de mulli, pero sin dañar su
estilo original. Consistían en una mezcla de chiles frescos o secos,
tomate o jitomate, a veces un espesante como la masa de maíz o la
pepita de calabaza, y condimentos como el epazote, la hierba santa
o la hoja de aguacate. Con ellas se aderezaban verduras, carnes y
pescados. (Barrios, 2004)
Por lo anterior no hay duda de que “el mole es un producto
prehispánico” (Riestra, 2004). Los moles se preparaban para los
dioses, nos comenta Barrios (2004). Los mercaderes, al llegar de
largos viajes ofrendaban cabezas de gallina al dios del fuego y, ellos
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mismos, al tener transacciones exitosas, tenían que dar un espléndido
banquete. Así que ofertar festines ocurre como una larga tradición y,
esa herencia tradicional es reflejo de lo que pasa en casa de la familia
Majaderano, pues se ofrece una comilona que Manuel José Othón
referencia en su cuento.
El menú estuvo “para chuparse los dedos” y para cerrar
con broche de oro, Doña Angustias terminó la comida con los
sabrosísimos chiles rellenos. Los chiles rellenos consisten en un
chile ancho asado y relleno de carne de picadillo o queso y que por
costumbre y técnica culinaria son capeados. Su origen se remonta
a la época prehispánica, los chiles eran considerados un alimento
sagrado y se utilizaban en ceremonias religiosas (Mixturis, sf). De
acuerdo a Byrd (2023), existe evidencia de que los pueblos indígenas
ya disfrutaban de una amplia variedad de chiles en su dieta; los
aztecas hacían preparaciones rellenas con este ingrediente tan
emblemático de nuestro país. La llegada de los españoles introdujo
nuevos ingredientes que se fusionaron con la cocina tradicional de
nuestros ancestros.
La preparación del chile relleno fue evolucionando, en
el siglo XVIII ya aparecía en el Libro de cocina del hermano Fray
Gerónimo de San Pelayo (Salgado y Martínez, 2024), en donde ya se
le consideraba parte de la tradición novohispana. De ahí evolucionó
hasta la creación del famosísimo chile en nogada, del cual existe
el mito de que su origen se atribuye al cumpleaños del General
Agustín de Iturbide. Lo que sí es un hecho es que fueron las monjas
del ex Convento de Santa Mónica en Puebla quienes se encargaron
de prepararlo y adaptarlo a las fiestas de conmemoración de la
independencia de México (EFE, 2021). Hoy nos corresponde, sin
embargo, concentrarnos en el chile relleno, pues al entender su
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origen podremos comprender el motivo por el cuál Doña Angustias
lo eligió como el broche de oro para concluir el menú.
Destacamos el maridaje que propusieron los anfitriones
para disfrutar de los alimentos, principalmente la cerveza: bebida
alcohólica elaborada a partir de la fermentación de granos de cebada
y de peculiar sabor amargo; sin embargo, resulta imposible no
resaltar la presencia del pulque, que acompañó al rey de los platillos
ese día: el mole.
El pulque es considerado la bebida alcohólica mexicana
por excelencia, ya que su historia es un símbolo de nuestro origen
prehispánico. Su genealogía mítica lo describe como regalo para los
hombres de la diosa Mayahuél, diosa del Maguey. Esta bebida es un
fermentado de un líquido espeso conocido como aguamiel, que es
extraído al raspar las pencas del maguey.
Al pulque, tradicionalmente, se le atribuyen propiedades medicinales,
tales como que alivia trastornos gastrointestinales, estimula el
apetito, combate la debilidad y mejora ciertos padecimientos
renales, también recomiendan su consumo a las mujeres en etapa de
lactancia para aumentar la secreción de leche y mejorar su calidad.
(Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, 2015)

Para el festín, el pulque fue “curado” con plátano y almendras,
hemos de imaginar que la combinación de sabores, con la amargura
del brebaje natural, dio como resultado una bebida refrescante con
un pequeño dulzor que marida idóneamente con el sabor del mole.
Don Miguel Majaderano, al final de la historia, compartió
con sus invitados unas botellas de champagne, que debido a la
demanda y la alta calidad de producción no es un vino barato
(WSET, 2014). El champagne es un vino espumoso elaborado por
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método tradicional en la región de Champagne, al norte de Francia,
a quien debe su denominación de origen. La frialdad de la zona y
la mezcla de uvas blancas hacen un vino seco y refrescante con
burbujas finas que son dignas de compartir en las celebraciones
más importantes.
La época porfirista se destacó por la influencia de la cultura
francesa y la gastronomía no fue la excepción. Existen registros
de la alimentación que se ofrecía en los banquetes del mandatario
mexicano y sus menús, creados por chefs franceses, que exportaban
sus ingredientes, entre ellos el champagne:
Cuando Ignacio de la Torre y Mier, el yerno de Porfirio Díaz,
trajo al chef francés Sylvain Dumont a México, la comida francesa
se volvió central en los banquetes presidenciales de Díaz. Platos
como salmón, vinos y postres con champagne se convirtieron
en una parte importante del estilo de vida de la élite mexicana a
principios del siglo XX. (Ambrosía centro culinario, 2025: 6)

Por lo anterior, no sorprende que el anfitrión haya empeñado
sus recibos de nómina para conseguir botellas de champagne que,
para la época, resultaban costosas y artículos de lujo de exportación.
Se sabe que, como en el resto del país, en San Luis Potosí existían
agentes comerciales franceses que comercializaban mercadería como
los vinos y licores. Se comerciaba bajo el modelo de compañías entre
1890 y 1910 y eran trascendentes por la alta demanda de productos
importados, por la aristocracia mexicana, durante el porfiriato:
…la importancia de las compañías está repartida de forma clara
entre el DF, con 71% del total de las compañías registradas, seguido
de Veracruz con 4% y luego Puebla, Nuevo León, Jalisco, San Luis
Potosí, Yucatán y Zacatecas con 3% cada uno. (Morales, 2007: 181)

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Así que, para un funcionario de gobierno, invertir en varias
botellas de esta bebida de lujo, en efecto debió costarle meses
de sueldo que no escatimó, al calor de las copas y en la etapa de
sobremesa de la celebración, en gastar sin meditarlo siquiera. Así
termina el menú de esta fiesta casera.
A manera de conclusión
En el cuento “Una fiesta Casera”, Manuel José Othón, con una pluma
realista, nos deja entrar al interior de una casa potosina de finales del
siglo XIX, en plena era porfiana. El poeta, convertido en narrador,
participa de la historia como invitado, y describe, con un agudo
sentido de observación, las acciones que vive de principio a fin.
La riqueza de esta pieza literaria radica en la recreación de
la época y en la descripción de sus costumbres. A través del festejo
de la familia Majaderano, se invita a los lectores a convivir con
los anfitriones y sus invitados, para observar, desde la perspectiva
del narrador, los comportamientos de cada uno de los asistentes,
empezando por los miembros de la casa, desde el menor de edad
que lo hace víctima de sus travesuras, hasta la complicidad con
el padre de familia, quien le solicita al despedirlo, documentar el
evento como escritor.
Así, la historia nos muestra el hogar de este funcionario
público en la ciudad de San Luis Potosí, con sus detalles decorativos
propios de una casa de provincia, pero principalmente refleja cómo
es que la comida se convierte en elemento esencial para marcar los
momentos de la celebración y cómo es que los platillos y bebidas
van acentuando el desarrollo de los eventos.
En la fiesta convergen todos los participantes en un momento
histórico, marcado por un banquete, que va graduando y, conforme
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se desarrolla, el ánimo y los efectos del alcohol van relajando a los
asistentes, creando un ambiente de confianza que hace solidarias y
empáticas a las personas con sus congéneres, consolidando el evento
como significativo del momento vivido.
El platillo principal hace las veces de clímax que termina
por satisfacer el apetito de todos, de tal suerte que la sensación
de saciedad que la mayoría experimenta empareja las emociones,
colocando a todos en un estado alegre, entonces ha sido la comida
el elemento integrador y vivificante. Toda vez que los participantes
han comido y bebido se canta y se baila, porque el ánimo lleva a ser
congruentes con el momento excepcional que se ha generado.
Manuel José Othón pinta, con esta obra, un cuadro de
costumbres, y ahí radica el valor de la pieza. Su magistral pluma
testimonia los usos y modos de la cultura potosina de su época,
donde no falta ni el aderezo de humor (en las acciones que vive con
el niño) ni las opiniones y juicios sobre los caracteres humanos. Su
fiesta casera sigue alegrándonos hasta el día de hoy.

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                    <text>�D.R. 2026 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios,
Vol. 5, No. 10, enero-junio 2026, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso
1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey,
Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533.
https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera
Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100102, ISSN 2683-3247, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 15 de enero de 2025.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle
Autores
Artículos
Rodrigo Rosas Mendoza
Marcos Daniel Aguilar Ojeda
Pablo César Osorno Equihua
Dossier
Jonathan Gutiérrez Hibler
Paulina Michelle Mejía Maluy
Alondra Jazmín Martínez Valdez
Salma Lilian Ledesma Díaz

�Santos Javier Velázquez Hernández
Aimé Denise Rosales Rodríguez
Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Víctor Barrera Enderle
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

El goce inconfesable: lindes entre erotismo,
lo fantástico y el terror en «Pasos en la escalera»
de Guadalupe Dueñas
Unspeakable pleasure. The boundaries between
literature of erotism, fantastic and horror in
Guadalupe Dueñas’s «Pasos en la escalera»
Rodrigo Rosas Mendoza
Universidad Veracruzana
Xalapa, México
rodrigomendoza707@gmail.com

Resumen. El cuento «Pasos en la escalera» propone un encuentro entre
la narrativa fantástica y el terror a través de la presencia de un erotismo
problemático. Con el análisis de este cuento, y las referencias a otros más
que componen la obra de Guadalupe Dueñas, este artículo busca explorar
los temas que obsesionaban a la escritora mexicana y que conducen el
cuento a una tensión entre lo erótico y lo inquietante. La antagonización
animal y las complicadas relaciones interpersonales serán revisadas,
siguiendo los apuntes de Camille Paglia, como incentivos de un erotismo
problemático. Por otro lado, las propuestas de Rosemary Jackson, Rosalba
Campra, Ana María Morales y José Sardiñas en cuanto a lo fantástico,
así como las perspectivas de Mark Fisher y Eugene Thacker sobre el
terror servirán para hallar los puntos de contacto entre ambas vertientes
narrativas.
Palabras clave: Literatura mexicana; literatura fantástica; literatura de
terror; literatura y erotismo; Guadalupe Dueñas.

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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

Abstract. The short story «Pasos en la escalera» proposes an encounter
between fantastic and horror narratives through the presence of a disturbing
erotism. Through the analysis of this story, and references to others in
Guadalupe Dueñas’s work, this article explores the themes that obsessed
this mexican writer and that lead the story to a tension between the erotic
and the disturbing. Animal antagonism and problematic relationships will
be examined, following Camille Paglia’s notes, as incentives for a complex
eroticism. Furthermore, the proposals of Rosemary Jackson, Rosalba
Campra, Ana María Morales, and José Sardiñas regarding the fantastic, as
well as the perspectives of Mark Fisher and Eugene Thacker on horror,
will serve to identify points in common between both narrative strands.
Keywords: Mexican literature; fantastic literature; horror literature;
literature and erotism; Guadalupe Dueñas.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Introducción
En el cuento «Pasos en la escalera», publicado en el libro No moriré
del todo (1976), de Guadalupe Dueñas (Guadalajara, 1910; Ciudad
de México, 2002), se presentan vacíos de información propios de
lo fantástico que invitan al lector a imaginar un escenario oscuro
y transgresor donde el terror converge con el sexo y la locura. La
historia ofrece una serie de rasgos subversivos alrededor del erotismo
que otorga cierta dimensión inquietante y perturbadora al sexo y,
por tanto, la llevan a un oscilamiento entre la incertidumbre de lo
fantástico y lo insondable del terror. El placer y la atracción se ven
problematizados en este cuento desde una perspectiva racionalizada
que, ya veremos, vuelve repulsivo aquello que contraviene el orden
social impuesto y ya normalizado sobre la sexualidad.
Dueñas es consciente de esas imposiciones de sentido
alrededor de la sexualidad, del cuerpo, y de alguna manera las retrata
en su rigidez para así incomodar al lector frente a este abismo de sexo
y locura; lo obliga a usar su propia imaginación, acaso sus deseos
más recónditos, para armar el rompecabezas, para acercarse a lo “no
dicho”. Así, el texto enfrenta de manera muy interesante los desafíos
del silencio referidos por Rosalba Campra en torno a lo fantástico
e invita al lector a aventurarse y pensar en las explicaciones más
perturbadoras posibles para llenar “las zonas de sombra” (1998: 138)
que vienen bien para tejer una atmósfera enfermiza en torno a la carga
erótica y zoofílica que se asoma en el cuento. Dueñas aprovecha esos
silencios para poner sobre el lector la responsabilidad de imaginar
la sordidez detrás de la bestialidad, haciéndolo partícipe, aunque sea
imaginativamente, de esa misma violación al orden moral en torno al
sexo que está tratando en el cuento.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

La propuesta de lectura del presente artículo, por lo tanto,
consiste en tomar ese erotismo problemático como una especie de
liberación aniquilante del cuerpo y el deseo que, si bien conduce
al delirio y la muerte en el cuento, revela también la existencia de
un plano superior, más allá de las convenciones sociales en torno
a la sexualidad que Dueñas se mostró interesada en explorar
en otros cuentos. Debido a ello, se hará un repaso de algunas
obsesiones temáticas en la trayectoria cuentística de Dueñas.
Entre ellas, la representación de los animales en tanto presencias
hostiles y enigmáticas; la turbiedad de las relaciones de pareja y la
problematización del espacio doméstico como generador de trauma,
miedo y reclusión. Todo esto, veremos, se reúne en el presente
cuento a partir de un elemento unificador: el erotismo.
El cuento
«Pasos en la escalera» cuenta la historia de una mujer que, tras despertar
de un sueño intranquilo, descubre señales inequívocas de que “algo
incomprensible” ha visitado su hogar. Mientras la mujer recorre con
la mirada su habitación, el narrador omnisciente nos comunica que
ella ha discutido recientemente con su esposo, un estudioso de las
salamandras cuyo carácter se había vuelto cada vez más errático.
Descubre la mujer, con sobresalto, que su cónyuge yace muerto en el
piso. Sin saber la causa del deceso, resulta claro que las señales de ese
algo están invariablemente ligadas a la muerte del hombre. Entonces,
la narradora revela la razón del turbio episodio marital: se habían
peleado a gritos la noche anterior porque el hombre había decidido
“abandonarla para consagrarse por entero a la investigación de los
seres que acaparaban su monomanía, su delirio y su empecinamiento”
(2017: 147). Es decir, en detrimento de la relación con la mujer, aquel
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

amante de las salamandras se había entregado completamente ya no
sólo al estudio detallado de los anfibios, sino “al placer sombrío” de
acariciarlas y observarlas. Resulta evidente que entre el hombre y su
objeto de estudio había un intercambio zoofílico que horrorizó por
completo a esta mujer, mismo que Dueñas nunca explicita, pues juega
con maestría con los silencios referidos por Campra (2018).
En este punto, la evidencia hallada por la mujer sobre la
alfombra, y que se relaciona con la muerte del esposo, nos remite
a esa bestialidad más que sugerida: hay un rastro húmedo en la
alfombra. La connotación sexual de las huellas de humedad una vez
que entendemos la relación sexualizada entre el hombre y los anfibios
eleva la tensión del cuento y nos acerca a un panorama bastante más
siniestro de lo inicialmente imaginado. Lo que iremos viendo es el
esbozo de un erotismo zoofílico, prohibido, desquiciante y casi místico
que, siguiendo las directrices de la propia Dueñas marcadas en buena
parte de su obra, insinúa más que explica en favor de una atmósfera
lúgubre, inquietante y pesadillesca. La sexualidad se nos muestra como
antinatural y, precisamente por ello, el cuento pisa el terreno del terror
para presentar como ominoso el choque entre hombre y naturaleza
en torno a lo erótico. Si seguimos los lúcidos apuntes de Camille
Paglia en su Sexual personae (1990), encontraremos que lo dionisiaco
–lo viscoso, las secreciones, el deseo– ha conquistado aquí el orden
–la observación científica inicialmente defendida por el esposo– y las
formas –que podemos identificar en el matrimonio resquebrajado–.
Sobre lo fantástico
Pero vayamos paso a paso. Primero reflexionemos sobre las
manifestaciones de lo fantástico que rondan este cuento. En primer
lugar, la mujer despierta desconcertada a causa del débil sonido de
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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

unas pisadas. Algo le hace pensar que no es un producto onírico
y que no es la primera vez que lo percibe. Luego, ella descubre las
huellas y el cadáver bajo “la vaga claridad de la luna” (2017: 146).
Así, tenemos un escenario nocturno que emerge inmediatamente
después de un ciclo de sueño. Por lo tanto, el desconcierto de la
mujer al despertar nos propone una atmósfera de pesadilla en la
cual el tiempo se rompe, donde la lucidez diurna se combina con la
oscuridad ambigua de la noche.
Esto da paso a lo que José Miguel Sardiñas (2007) llama
“conmoción intelectual”, señalada siempre por los personajes
al interior del texto y que es el elemento central de lo fantástico:
angustia, incertidumbre, extrañeza, asco. La mujer de este cuento
atraviesa todas esas emociones, pero sucede no tanto por el
descubrimiento del esposo muerto sino concretamente por el acto
de bestialidad que nos es sugerido. Bajo tales parámetros, esos
encuentros sexuales entre salamandra y hombre son en sí mismos
una pesadilla para la mujer de esta historia. Y es exactamente la
presencia de lo pesadillesco el punto de acceso a lo fantástico.
Desde el comienzo sabemos que este personaje tiene “la
certeza de que no lo había soñado” (2017: 146). El vago recuerdo de
esos pasos en la escalera no fueron, aparentemente, producto de un
sueño intranquilo porque está segura de guardar en su inconsciente
alguna recóndita reminiscencia de aquellas pisadas. Esto configura
una colisión “entre una zona o representante de nuestro mundo y la
otredad” (Sardiñas, 2007: 8) que obedece, en este caso, al plano onírico
y a la vigilia. En un nivel más profundo, también es una referencia a
la sexualidad humana –nuestro mundo– y su confrontación con la
carga erótica animalizada y el deseo oculto por las formas anfibias
–la otredad–. La convergencia de ambos arma un escenario ideal
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

para esos silencios y omisiones que conducen al lector a una labor
de llenado de información y de toma de decisiones que se mantienen
en tensión para el adecuado devenir del cuento en relación con lo
fantástico y el terror. Dicha tensión recae en la problematización del
entendimiento humano alrededor de lo erótico, aspecto en el que
me detendré más adelante.
Ahora bien, para que lo fantástico irrumpa en esa realidad
comprobable ya comunicada por el texto, a veces es necesaria
la ayuda de un umbral, que podemos entender como “un nolugar entre la posibilidad de un mal destructivo y el atisbo de su
concreción” (Solano Escolano, 2021: 123). Es usual que el umbral
se halle dentro del espacio doméstico –una puerta, una habitación
en especial– y Guadalupe Dueñas no ignora la importancia del
hogar como facilitador de lo lúgubre. El magnífico «Al roce de
la sombra» –de su primer libro de cuentos, Tiene la noche un árbol
(1958)– nos presenta el entorno doméstico como depositario de
la locura, el asesinato y la degradación. En ese cuento, la realidad y
el delirio convergen en una serie de acciones patéticas y macabras
emprendidas por dos ancianas en contra de una joven a la que
reciben en su casa en un falso acto filantrópico. La hacienda
resulta ser un pozo de demencia, soledad y melancolía que, en
un revés metafórico y macabro del útero femenino, engulle la
vida y la cordura de todas las mujeres que la habitan y, por lo
tanto, divide en dos planos el mundo: lo exterior se entiende como
normalidad y el interior de la casa se nos muestra como un abismo
de anormalidades.
En el caso del cuento que nos ocupa, son las escaleras el
elemento articulador de la transición desde el orden reconocible
hacia lo extraño. En Antes del silencio (1991), Dueñas dedica un texto
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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

a las escaleras donde las califica como construcciones acechantes
y maliciosas, “traicioneras superficies […] que desembocan al
precipicio” (2017: 265). Debido a su naturaleza ligada a la transición
entre un piso y otro, Dueñas piensa en las escaleras como si fueran
una especie de limbo que conduce al precipicio, al encuentro con
lo desconocido; la conexión de dos niveles distintos. Bajo esa línea,
entendemos que la escalera representa ese estado de humanidad que
luego transita al nivel animal –mediante el sexo interespecie– y, acaso
en tercer plano, el roce divino cimentado en el éxtasis alcanzado
gracias a la casi mística experiencia sexual con estos anfibios a los
que los egipcios atribuían dotes divinos y que “la sabiduría cabalística
[ha rescatado] de las llamas para sus actos mágicos y [ha recogido]
sus cenizas invaluables” (2017: 147). Así, el acto sexual facilita el
tránsito hacia el abismo insondable de placer y muerte del que el
hombre ya no puede salir jamás.
Así, las escaleras de este cuento hacen transitar a la mujer
desde la realidad tangible –el orden de lo cotidiano, digamos– a la
sorpresa de lo innombrable. Es en las escaleras donde yacen las
evidencias: la humedad, el olor, el rastro de las extrañas pisadas. Al
llegar al último peldaño se da el encuentro con el cadáver del esposo.
También aparece la revelación final: “en la viga del techo temblaba
el reptil, tritón de labios carnosos, espejismo deslumbrante” (2017:
148). Cuando la mujer mira los ojos de esta criatura, puede percibir
sus celos. Ese algo se encuentra cara a cara con el personaje y es
entonces cuando constatamos la incisión sufrida por el orden de
lo real cuyo vehículo son las escaleras. Lo que perpetró el asesinato
es algo que la mujer ni siquiera atina a asimilar por completo, pues
se han derribado las fronteras de lo comprensible; la legalidad del
mundo que la rodea ha sido vulnerada.
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Por otro lado, la sugerencia de la pesadilla conlleva una
posible transgresión, una primera “ilegalidad”, como la llamaría Ana
María Morales (2004), que viola esa realidad intratextual mimética
que cualquier texto propone. Cuando eso sucede, nos hallamos en
terreno de lo fantástico porque éste no es otra cosa que “un modo
particular de presentar un discurso como disruptivo” (Morales,
2004: 7). Es decir, la literatura se presenta como fantástica cuando
genera una irrupción en el orden del mundo inicialmente presentado;
se muestra como ilegal en la lógica de lo real. Lo verdaderamente
interesante de esta irrupción en el cuento es que, aunque el narrador
omnisciente no nos revela inmediatamente el origen de esa repulsiva
humedad y del desagradable olor, la mujer, por el contrario, desde
luego lo intuye tanto como el lector.
La ilegalidad aquí no sólo tiene que ver con la irrupción de
otro orden de cosas en el mundo intratextual, sino que adquiere
un peso mucho más interesante a partir de la zoofilia del hombre.
El acto sexual entre él y la salamandra es el elemento disruptivo,
lo ilegal, lo abominable y pesadillesco que rompe el sentido de la
realidad matrimonial y quiebra la mente de la mujer y, por tanto,
genera terror. La monstruosidad de la salamandra es determinada por
la carga erótica que Dueñas le asigna, pues esa “pupila donde ardían
celos infrahumanos” (2017: 148) que la mujer ve al final del cuento
antes de perder el sentido es el resultado de la previa interacción
sexual de la criatura con su esposo. Entonces, lo monstruoso no es
el anfibio en sí mismo sino los actos abominables que, suponemos,
el hombre cometió al volver a la salamandra su objeto de deseo. En
ese cuerpo animal desfoga el hombre sus deseos y perversiones.
Convendría preguntarnos, no obstante, las razones por las
que calificamos estas interacciones sexuales como algo repulsivo.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

Señala Camille Paglia que el sexo “es el punto de contacto entre el
hombre y la naturaleza, un punto en el cual la moral y las buenas
intenciones quedan a merced de unos impulsos primitivos” (2021:
22). Para la filósofa italoamericana, sexo y naturaleza anteceden
a cualquier otro precepto moral o social. Somos criaturas que
provienen de la naturaleza, con impulsos y deseos que culturalmente
hemos sancionado y restringido, olvidando su carácter primigenio
en tanto simples atributos naturales de una especie que habita el
mundo como tantas otras. Así, podríamos decir que la obsesión
sexual entre este hombre y los anfibios es legítimamente natural.
Con todo, nuestro tamiz moral y cultural vuelve incomprensible y
reprobable dicho comportamiento. No es para menos, puesto que
“el erotismo es un reino poblado de fantasmas. Es un dominio que
se extiende allende los confines de la sociedad, un dominio maldito y
encantado” (Paglia, 2021: 22). Para nada es gratuito el rompimiento
matrimonial que sucede en esta historia: los preceptos morales en
los que se funda tal institución social no pueden admitir la existencia
de un deseo animal y dionisiaco, pues éste se halla por encima de
cualquier tipo de convención civilizada.
Recordemos que la narrativa fantástica se mueve en el
terreno de lo sugerente y ese es, precisamente, el gran poder que
ostenta frente al lector. Aquello apenas insinuado dentro del –y
por el– texto es lo que consigue comunicar estados de profundo
desasosiego, pues bien decía Rosalba Campra que en lo fantástico
importa mucho “lo que se dice a través de lo no dicho” (1998: 135).
La omisión, pues, es un factor que permite al lector llenar ese espacio
vacío usando su propia imaginación –y entre más retorcida sea ésta,
mejor–. En tal sentido, es interesante el manejo de esos silencios
en el cuento porque se vuelven una estrategia infalible para Dueñas
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

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que consigue tejer una sensación ominosa alrededor del erotismo y
la animalidad.
El final del cuento, además, cumple perfectamente con
la función no-conclusiva de lo fantástico que menciona Rosalba
Campra: “no se llegará al esclarecimiento completo de la aventura,
pero la información será de todos modos suficiente para manifestar
su carácter sobrenatural” (1998: 115). El desvanecimiento de la
mujer ante la visión terrorífica del anfibio ocurre justo antes de ver
cómo aquello se descuelga para aterrizar junto al cadáver. El final,
como es usual en esta narrativa, resulta abrupto. La sensación
de vacío, de inquietud, en el lector es evidente. ¿Qué sucede
después con la mujer? ¿A dónde va la criatura y, más importante,
exactamente de dónde ha venido? Nos vemos obligados, entonces,
a admitir lo incognoscible como condición de lectura, a aceptar
sus opacidades. No hay respuestas, pero la evidencia está ahí: hay
un personaje que transita por el umbral y ante nuestros ojos yace
la presencia aterradora de lo sexual que le da sentido a la locura
del difunto.
Así, el cuento se mueve en ese ámbito subversivo de la
no-significación donde Rosemary Jackson coloca lo fantástico
precisamente porque el acto sexual interespecie propone un vacío
de significación dentro de la concepción normativa que Dueñas
propone en torno a esta mujer. La zoofilia se acerca a lo indecible,
es algo “sin orden cultural o fuera de él” (Jackson, 1986: 40) que,
en su sordidez, no puede significarse dentro de la experiencia
conyugal plasmada en el cuento. Por eso el terror es la herramienta
ineludible para explorar tal dominio. Y Dueñas lo lleva a su máxima
expresión al mostrar esa inefable dimensión extranatural del deseo
y el placer.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

Sobre el terror
Para entender mejor la función del terror puesta en juego aquí, recurro
a Eugene Thacker, quien en su libro In the dust of this planet (2011)
plantea el terror como un género donde se asoma un flujo de vida
que no debería existir y, por lo tanto, escapa a nuestras imposiciones
de sentido. Para Thacker, el terror no va tanto sobre –el temor a– la
muerte sino, más concretamente, sobre la conciencia de lo frágil y
marcesible de la vida; las posibilidades en que ésta puede peligrar y
desintegrarse frente a aquello amenazante que ronda en la historia. La
vinculación, siguiendo a Thacker, entre la vida que se ha desmoronado
–el hombre muerto, desde luego, pero también la amenaza que pende
sobre la mujer– y la presencia de algo –esa forma de vida que no debería
haber participado en aquella muerte– es lo que comienza a encaminar
el cuento de Dueñas hacia el terror sin despegarse del terreno
fantástico. De manera que el terror es un proceso cognitivo que busca
comprender un fenómeno que luce peligroso e insondable. Requiere,
pues, de un vacío de información, un espacio que la imaginación debe
llenar y en ese llenado es donde entra la cognición –o su imposibilidad–
frente a cierta forma inabarcable para el pensamiento. El choque entre
la búsqueda de sentido y algo que no parece tenerlo es lo que genera
terror.
Entonces, el terror se hace presente en este cuento a partir
de una interacción sexual concebida como repulsiva y a la vez
incomprensible. En «Pasos en la escalera» se asoma una sexualidad
prohibida y siniestra que, gracias al tratamiento hecho con crudeza
por parte de Dueñas, resquebraja la vida humana y la cordura
porque se mueve en aquello que Camille Paglia entiende como
dionisiaco: eso viscoso, turbio, húmedo casi líquido que emula al
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

útero femenino y, especialmente, al “caldo primigenio” del que
provienen todas las fuerzas de la naturaleza. Para construir esa idea,
la jalisciense recurre al terror y lo fantástico como herramientas que
colocan al erotismo en un nivel incognoscible, ubicándolo en un más
allá de los parámetros normales de conducta.
La intervención de las salamandras en la locura y muerte
del hombre implican aquello impensable que Thacker identifica como
generador de lo terrorífico y que establece la indefensión humana
frente a ese algo que nos confronta y nos supera. Lo importante
del terror, su núcleo temático, es “confrontar la idea de que
estamos absolutamente limitados para entender adecuadamente el
mundo”1 (Thacker, 2011: 7). Y en ese resquicio de lo impensable,
lo incognoscible, es donde reside el terror. Por supuesto, esa misma
línea de pensamiento se aterriza en la bestialidad, en esa abominable
interacción sexual entre especies que, dentro del texto, lleva el placer
a terrenos delirantes, extáticos y casi divinos.
La evidencia, hallada por la mujer, de un algo dentro de la casa
que ocasionó la muerte del marido es otro factor que da pie al terror,
pues revela la existencia de una vida que no debería estar ahí: “en el
primer descanso de la escalera […] estaban las señales inequívocas
del misterio, del paso de algo o de alguien que se hubiese deslizado
hacia la alcoba de su marido […] Una humedad reciente y el olor a
pantano señalaba la presencia de aquel algo incomprensible” (2017:
146). Una cosa todavía más desconcertante es revelada. Después de
ese hallazgo en la escalera, nos encontramos, en el cadáver, “los ojos
perdidos en espanto” (2017: 146). Acaso la peor muerte imaginable:
la pérdida de la cordura frente al abismo del temor.
1

La traducción es mía.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

Aquí es donde vemos la exploración del terror a partir de aquello
que Mark Fisher llama “the eerie”, que podríamos entender como
“lo inquietante”. Es algo que apabulla, que se muestra incontenible,
pero siempre luce fascinante (2016: 17). Tal fascinación trae consigo
fatalidades como la locura o la muerte. Así sucede con el esposo de
la protagonista de Dueñas: su fascinación por las salamandras, su
enfermiza insistencia por complacerlas y desentrañar esa posible
divinidad lo lleva a un terrible final. En algún punto, este hombre “no
puede detener ya el goce del frenesí sexual. Al contrario, se entrega
de manera compulsiva a él, aun sabiendo que esta experiencia pueda
resultar destructiva” (Luna y Arciniega, 2021: 13).
El sexo bestial es aquello incomprensible y fascinante que
dejó al hombre con un rictus de puro horror previo a la muerte,
atorándolo en la locura. Pero lo verdaderamente inquietante es esa
delgada línea que separa el placer obtenido por el hombre y el terror
expresado en su último gesto. En el momento de hallar el cadáver
con una expresión de terror puro, la mujer ya “se halla a punto
–con un pie ya dentro– de sumergirse en un mundo de leyes de
naturaleza no concorde con aquellas que el texto había ya codificado
como funcionales” (Morales, 2004: 30). La zoofilia es el elemento
disruptivo que rompe las leyes de la normalidad tanto como las del
matrimonio y de lo humano. Ya me detendré en esto más adelante.
Solano Escolano enumera los elementos del terror esenciales
en la literatura a partir de las formulaciones de Noel Carroll (2021:
119-120). Tenemos un descubrimiento; donde la presencia del monstruo
–o lo extraño– queda establecida (las huellas de humedad). Luego
está el umbral (las escaleras). Al final está la confrontación; cuando
la concatenación de acciones entre el personaje y la criatura suele
terminar en desastre (el hallazgo del anfibio, el desmayo posterior).
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Así, el encuentro final nos deja sin respuesta ante el destino del
personaje, pero nos asumimos testigos de “un poder maligno,
siniestro y enfermizo” (Luna y Arciniega, 2021: 20) que perforó la
realidad. Lo más interesante es que tal poder no solamente es una
cualidad del terror como género en el cual se inscribe el cuento, sino
que también remite a las directrices que Guadalupe Dueñas exploró
en toda su obra y que, como veremos enseguida, se prefigura a través
de lo femenino y la sexualidad.
Lo erótico. “Pasos en la escalera” en perspectiva con el resto
de la obra de Dueñas
La carga sexual en la obra de la jalisciense se manifiesta de diversas
formas: veamos en su cuentística referencias a la orfandad, a lo
marcesible del cuerpo, a la degradación del individuo. Muchos de
sus cuentos se muestran oscuros, pesimistas, rebosantes de soledad
y abandono. «En la tormenta» –Antes del silencio (1991)– cuenta
la historia de un padre que, al descubrir el incesto entre sus dos
hijos, decide suicidarse. Dueñas se aproxima también en ese cuento
al sexo como un impulso indomable de la naturaleza que impone
cierta incongnoscibilidad. El suicidio se muestra en la historia
como un castigo autoimpuesto: el hombre asume que la aberración
cometida por sus vástagos es directamente su responsabilidad por
haberlos abandonado en favor de su trabajo. Más allá de la sordidez
del relato, atendamos a la forma en que Dueñas perfila la sexualidad:
una fuerza que no obedece las leyes sociales ni las convenciones
humanas. Es algo misterioso y oscuro que trae consigo un descenso
al abismo. Ambos hermanos se liberan a sí mismos de su orfandad
mediante el intercambio sexual.
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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

Por su lado, en «Pasos en la escalera» la oscuridad y la
caída al precipicio de la muerte es el resultado del encuentro entre
sujeto y naturaleza, entre sexo y represión. El personaje de este
cuento nos recuerda que “las represiones sociales lo único que
hacen es incrementar el placer sexual” (Paglia, 2021: 62). Dentro
del pensamiento occidental permeado por directrices morales y
religiosas, Paglia asegura que el cuerpo femenino “es el prototipo de
todos los espacios sagrados, desde la cueva al santuario” (2021: 46).
De manera que el incesto y, con mayor razón, la zoofilia presentes
en «En la tormenta» y «Pasos en la escalera», respectivamente, son
una doble profanación del orden moral: transgrede la feminidad
al conectarla con lo animal y al mismo tiempo quebranta la
institución social de la familia, en un caso, y el matrimonio, en
otro. Entonces, ambas historias muestran una suerte de liberación
aniquilante a partir del sexo. El primer cuento se encarga de hacer
un tratamiento de la culpa y la desolación a partir de la violación
al orden moral. El segundo explora lo terrorífico del acto bestial,
su ilegalidad. Dueñas cambia de registro en cada caso para insistir
en el poder irrefrenable del sexo y lo poco preparada que está
la mente humana para enfrentarlo: la locura y el suicido son los
resultados.
En esos términos, se vuelve necesario subrayar una de las
mayores obsesiones temáticas de Dueñas: las turbias relaciones
interpersonales. En su obra se asoman vínculos afectivos en
decadencia que pueden ser de pareja, desde luego, pero también
entre miembros de familias que han trastornado a los personajes
infantiles, como se nota en «La tía Carlota», «Historia de Mariquita»
–ambos de Tiene la noche un árbol (1958)– y «Extraña visita» –de No
moriré del todo (1976)– en donde hermanas, tías y exmaridos establecen
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una dinámica de hostilidades y rencores con los personajes que
protagonizan estos cuentos.
«La tía Carlota» abre con una frase estupenda que puede
resumir efectivamente la condición de los personajes de Dueñas y
el inconmensurable pesar que los aqueja: “Siempre estoy sola como
el viejo naranjo que sucumbe en el patio” (2017: 51). Aquel cuento
nos introduce en un universo de tristeza y desolación femenina que
inmediatamente se entreteje con las texturas de la naturaleza: con la
marchitez y el abandono de los árboles viejos, la sequedad de la tierra.
«Pasos en la escalera» vuelve a esas texturas de lo natural ahora desde
el erotismo, mostrando secreciones y contornos lúbricos, refiriendo
siempre lo ctónico a partir del deseo sexual de lo innombrable. Sin
embargo, no deja de prestar atención a la condición de completo
desamparo de su personaje femenino, pues se trata de un campo
de amplísimo interés que la jalisciense siempre supo explotar en su
obra cuentística.
En términos de esa desolación femenina, es importante el
derrumbamiento del matrimonio en «Pasos en la escalera» porque
hablamos de una mujer que se sabe totalmente sola y debe enfrentarse
a la conmoción ocasionada por la muerte de su marido tanto como
al resentimiento que guarda hacia él, originado por el abandono
y especialmente por la perversión sexual recién descubierta. Esos
sentimientos se combinan con el miedo que la invade ante el
desconocimiento sobre las causas del deceso. En cualquier caso son
las salamandras, esos “espíritus fálicos del fuego” (2017: 146), las
que marchitaron su matrimonio. La mujer incluso las asume como
sus “rivales” en la medida en que “competía” con ellas para obtener
la atención del hombre, pues éste se embelesaba con el “contorno
obsceno” y “señaladamente femenino” que poseen dichos anfibios.
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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

Esta figuración nos muestra un erotismo subversivo e inquietante
que va tejiendo una atmósfera de terror. Dichas criaturas siempre
resultaron acechantes para la mujer, pues “aparecían como algo
repulsivo y maldito” (2017: 147). Esa pretensión de la mujer por
darle forma anatómica a algo constituido por tierra, líquidos y
membranas, es un intento falaz de contener aquello que todavía no
entendemos por completo, como es la naturaleza.
Vemos, pues, un razonamiento moralmente dirigido de lo
erótico, la mujer insiste en animalizar esta fascinación sexual, la
concibe como prohibida y abyecta precisamente porque su carácter
dionisiaco rebasa la concepción social de vida en pareja normalizada
por el matrimonio. Podríamos decir, también, que en ese
razonamiento restrictivo alrededor del sexo se halla cierta expresión
de violencia. Maricruz Castro Ricalde hace una lectura sobre Dueñas
a partir de la intervención de la violencia en su universo narrativo,
pues aquella se manifiesta como “una ruptura con los órdenes de la
realidad normalizada, con lo que violenta las expectativas lectoras e
introduce otros paradigmas para comprender el contexto narrativo”
(2020: 79). La sociedad y sus reglas son construcciones humanas,
preceptos que delimitan el gran marco de la naturaleza dominante
y, por ende, la violentan. Estos anfibios representan ese lado
incontenible –y por ello terrorífico– de la vida, de lo natural, de las
fuerzas ctónicas, que se rebelan también violentamente contra las
ataduras ideológicas socialmente aceptadas.
Si el orden natural ha sido vulnerado por nuestras
imposiciones de sentido, entonces es esperable que la naturaleza, lo
ctónico, irrumpa violentamente en respuesta. Dueñas nos dice que las
salamandras se comportan “como si lo volcánico fuese su elemento
paradisíaco” (2017: 147). Esta forma de vida libre y primigenia
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no puede ser asimilada por un proceso mental tan apegado a las
restricciones y lo convencional. La “realidad normalizada” señalada
por Castro Ricalde se debe resquebrajar para dar paso a la vida
ctónica, al deseo irreductible, a lo ominoso. Por ello, el momento
en que el éxtasis del hombre se funde con la perversión y la locura
es francamente aterrador: “hubo veces en que llegó a sorprenderlo
lijándose las yemas de los dedos hasta adelgazar su piel, y con
transparencia de gasa, intensificar la sensibilidad que al relámpago
de su membrana casi sangrante llegaba al éxtasis” (2017: 148). Lo
anterior hace pensar en un intento del hombre por hacer que su
piel alcanzase la misma textura y sensibilidad de los anfibios para
así establecer un enfermizo vínculo sexual que a su vez se volviese
místico, pues el cuento subraya el carácter divino que los faraones
asignaban a estas criaturas.
De esta manera, la comunión sexual entre hombre y criatura
también roza un sentido metafísico, dado que pretende la liberación
del cuerpo y la mente frente a las ataduras sociales. Con todo, hay
una evidente imposibilidad humana en medio de este erotismo
atípico que vuelve inconfesable el acto sexual:
estas criaturas pueden compartir y disfrutar de esa sexualidad
con otras especies, sin recibir censura de sus congéneres. De esta
manera, la especie humana es la que parece constreñida dentro de
fronteras muy específicas, que se desdibujan solamente al ingresar
en una dimensión no humana, sino divina (Luna y Arciniega,
2021: 19).

Lo que busca el hombre al modificar las yemas de sus
dedos es, de alguna manera, un intento por tocar cierto tipo de
animalidad y, más aún, de divinidad sexual que solamente pertenece
a las salamandras o, en otro sentido, vincularse a sí mismo con esas
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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

fuerzas ctónicas y acceder al dominio de la naturaleza. Acaso dicho
atrevimiento es lo que le acarrea la muerte. Si bien pudo llegar a
ese plano de deseo y satisfacción sexual, ciertamente lo terminó
pagando con su vida. La ilegalidad, la transgresión, tienen un costo.
Dueñas parece saberlo y por eso nos conduce a este espacio de
naturaleza incontenible, de fuerzas más allá de la razón. Sólo la
escritura alcanza a vislumbrar el terror que nos encierra en nuestra
condición humana pero también alumbra el resquicio que puede
liberarnos.
Aquí nos hallamos ante otro elemento que interesaba
sobremanera a Dueñas. El antagonismo animal; lo repulsivo y
violento de su comportamiento frente a lo humano. Beatriz Espejo
señala que, en la narrativa de la tapatía, los animales funcionan como
“adversarios” que observan y martirizan a los personajes (2017:
14). Dueñas se encarga de lanzar expresiones como “abominable”,
“espanto”, “repulsivo” y “detestable” para referirse a lo animal.
En «Las ratas» –Tiene la noche un árbol (1958)– abundan imágenes
realmente perturbadoras de estos roedores devorando los cadáveres
en los cementerios: “en los hocicos arrastran despojos de pelo. Tiras
de pellejo, residuos de tripas que vomitan empalagadas” (Dueñas,
2017: 117).
También en «Enemistad» –Antes del silencio (1991)– vemos a
una mujer atacada física y mentalmente por un gato, lo que la lleva al
borde de la muerte y la locura. El vínculo interesante entre «Pasos en
la escalera» y «Enemistad» es que salamandras y gatos se prefiguran
como entidades oscuras, esquivas, omnipresentes y antiguas; con un
poder que va más allá de la imaginación y el entendimiento humanos.
Son mensajeras de la naturaleza, de las fuerzas incontenibles de la
tierra que liberan el deseo en el hombre y lo empujan a la locura.
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Por eso las salamandras se erigen como fuente de terror, pues en el
cuento “el asombro, el horror permanente es el originado por las
prácticas sexuales y su placer ilimitado” (Castro Ricalde, 2020: 86)
que, precisamente, es aportado por la presencia de estos seres.
En ese punto convergen las propuestas de Thacker y Fisher:
el terror germina donde sabemos que nuestra capacidad cognoscitiva
se ve rebasada, donde algo no debería existir y, sin embargo, está.
Son escurridizas, con mirada de serpiente y se comportan como
“ninfas pasmadas en una eternidad lúbrica” (2017: 147). Esto último
resulta muy esclarecedor a la luz de la enfermiza relación física y
sexual que el hombre guardaba con ellas, pues el vínculo entre la
salamandra y ese “mirar de las serpientes” (2017: 147) encierra
la idea de la tentación y la manipulación que la mujer cree haber
identificado en su marido a manos de los anfibios, como si éstos
hubieran replicado las acciones de la serpiente bíblica. Es decir, las
referencias a lo femenino, la tentación y lo sexual encarnadas en las
salamandras nos proponen un escenario inquietante y disruptivo en
cuanto al orden de las cosas. Asociar las salamandras con la idea de
tentación coloca el acto sexual –en este caso zoofílico– en un nivel
específico de perversión que, acaso, lleva a la muerte tanto como
produce fascinación, repulsión y misticismo a partes iguales.
Mediante el uso de expresiones como “placer sombrío”,
“descubrimientos inconfesables” y la referencia a “algo repulsivo
y maldito” en momentos clave de la historia, Dueñas consigue
comunicar una opacidad en torno al acto sexual que refuerza la
propuesta de Campra en cuanto al silencio y la omisión como
recursos de lo fantástico. A través de lo no dicho es que el lector
llena esos vacíos con formulaciones tan sombrías como aquello
que Dueñas solamente ha sugerido. Si, como afirma Paglia, acaso
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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

“un erotismo perfectamente humano sea imposible” (2021: 23),
resulta entendible, entonces, que el sexo aparezca en este cuento
como un elemento que conjuga el terror y lo fantástico para tensar
las relaciones entre lo ominoso y lo ilegal. Sobre todo, porque no
sabemos, no podemos entender, cómo es que la copulación se
consumaba. Eso queda en la imaginación retorcida del lector y
en la desmoronada mente de la mujer protagonista. Junto a ella,
el lector comprende que no se puede conocer la profundidad del
sexo mientras sigamos sin entender la naturaleza (Paglia, 2021:
24). Mientras ésta siga escapando a nuestras predicciones, a las
imposiciones de sentido y regímenes de representación, seguiremos
flotando inadvertidamente al borde de su abismo.
Haciendo un uso magistral de las insinuaciones, Dueñas
desliza la posibilidad de que el asesinato del esposo haya sido
causado por los celos de la criatura, pues la mujer entiende, como
revelación final, que la salamandra ha descubierto en ella “acicate de
éxtasis y espejo de deliquios” (2017: 148). La expresión de espanto
en el rostro del hombre acaso resguarda esa epifanía. El sexo, en su
dimensión natural, se vuelve terrorífico en este cuento porque rompe
las ataduras sociales y morales que sancionan la bestialidad como
un trastorno. Dueñas perfila una sexualidad que, por monstruosa e
impensable, es castigada por la fatalidad. Al final, en “un resquicio de
piedad que subió desde su corazón” (2017: 148), la mujer acaricia la
frente del difunto: ha entendido que la liberación del impulso natural
del sexo lo ha conducido a la locura y la muerte. Ella misma acepta
que, frente al poder de la naturaleza, encarnado en la salamandra,
no hay escapatoria. Si, como afirma Camille Paglia, es imposible
que el erotismo sea totalmente humano bajo la consideración de
que naturaleza y sexo son indivisibles –y, por ello, debemos asociar
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ambos elementos con la humedad, lo telúrico, la fuerza imparable
de la Tierra–, entonces entendemos por qué lo erótico da entrada
aquí al terror y lo fantástico: la dimensión incognoscible del sexo es
la misma que la de la naturaleza. Y Dueñas juega con esa opacidad.
Comprendemos, así, que el erotismo es un dominio oscuro
y peligroso que se aproxima al carácter inquietante de lo fantástico
y lo amenazante del terror. El carácter humano no puede acceder a
ciertos tipos de placer sin pagar las consecuencias de su transgresión.
El goce está atado a lo terrenal, a lo culturalmente impuesto; vive
una especie de orfandad biológica. Ya Dueñas exploró de manera
mucho menos simbólica la orfandad en su cuentística a través de
las referencias constantes al desamparo infantil en relación con
la precariedad afectiva y la frivolidad de los adultos sumado a la
figuración de entornos domésticos como zonas lúgubres y hostiles
que de alguna manera antagonizan el útero femenino o el núcleo
familiar en general. «Historia de Mariquita», «Al roce de la sombra»
y «Extraña visita» son ejemplos de ello.
A manera de conclusión
Podemos concluir que Guadalupe Dueñas utiliza los recursos
del terror y lo fantástico para articular una visión transgresora
del erotismo. Con ello, la tapatía alumbra nuestras restricciones
como seres moralmente pensantes y plasma la limitación del
pensamiento humano frente a la inquietante fascinación de las
manifestaciones de la naturaleza y el sexo. El umbral, los silencios
y la aparición de la zoofilia son elementos que colaboran en dicho
objetivo. Se nota el interés de Dueñas por hacer un uso constante
de las insinuaciones, deslizarse entre lo sugerente y así explorar el
carácter destructivo de lo erótico a partir de aquello que el lector
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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

acierta a imaginar para solventar el vacío de todo lo que la escritora
voluntariamente elude.
Vemos que las salamandras, en tanto objetos de deseo,
conducen a la liberación sexual del hombre, a un estado de éxtasis
casi divino que rebasa sus capacidades orgánicas. La insuficiencia
cognitiva humana para enfrentar ese abismo de sensaciones
relacionadas con lo ctónico-erótico deviene en locura y, por ello,
en muerte. El juego con el silencio y las omisiones que emprende
Dueñas parece una estrategia narrativa que contagia al lector de ese
déficit cognoscitivo, esa no-significación en torno al erotismo y las
profundidades del deseo que los personajes del cuento enfrentan.
La naturaleza, lo hemos dicho, se resiste a nuestras
imposiciones de sentido. Volver una parte de ella, las salamandras, en
objeto sexual implica un proceso de constreñimiento que lo natural
y las fuerzas ctónicas se encargan de derribar llegado el momento.
La muerte de este hombre y la perdición mental de su esposa son
resultados esperables ante la necedad humana de conceptualizar algo
tan acuoso y voraz como el sexo y ceñirlo, luego, a los parámetros
morales. Quizás sea cierto que “la naturaleza nos espera a las puertas
de la sociedad para disolvernos en su pecho telúrico” (Paglia, 2021:
66). La disolución humana a partir de sus emociones y deseos fue
una de las preocupaciones de Dueñas y en ninguna otra historia
la exploró de manera tan efectiva y sórdida como en «Pasos en la
escalera».

Bibliografía
Campra, Rosalba (1998), Territorios de la ficción. Lo fantástico, Editorial
Renacimiento, Sevilla, 216 pp.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Castro Ricalde, Maricruz (2020), “Lo sobrenatural y figuraciones
de violencia en la obra de Guadalupe Dueñas”, Violencia.
Representaciones estéticas, (ed. Leticia Mora Perdomo),
Universidad Veracruzana - El Colegio de San Luis, Xalapa,
pp. 77-96.
Dueñas, Guadalupe (2017), Obras completas, primera edición (selec.
y próls. de Patricia Rosas Lopátegui; introd. de Beatriz
Espejo), Fondo de Cultura Económica, Colec. Letras
Mexicanas, México, 829 pp.
Espejo, Beatriz (2017), “Introducción”. Obras completas de Guadalupe
Dueñas, primera edición (selec. y próls. de Patricia Rosas
Lopátegui), Fondo de Cultura Económica, Colec. Letras
Mexicanas, México, pp. 11-29.
Fisher, Mark (2016), The Weird and the Eeerie, cuarta edición, Repeater
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Jackson, Rosemary (1986), Fantasy: literatura y subversión, segunda
edición, Catálogo Editora, Colec. Armas de la crítica,
Buenos Aires, 93 pp.
Luna Chávez, Marisol y Víctor Díaz Arciniega (2021). “Guadalupe
Dueñas a contraluz de sus contemporáneas. Los temas de
su narrativa” en Crisol, núm. 19, Universidad Nanterre de
París, 2021, pp. 1-22.
Morales, Ana María (2004), “Transgresiones y legalidades (lo
fantástico en el umbral)”, Odiseas de lo fantástico, primera
edición (eds. Morales y José Miguel Sardiñas), Ediciones
Oro de la Noche, México, pp. 25- 38.
Paglia, Camille (2021). Sexual personae (trad. Pilar Vázquez), Paidós,
Barcelona, 857 pp.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

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�Rodrigo Rosas Mendoza (Universidad Veracruzana) / “El goce inconfesable”

Sardiñas,

José Miguel, (2007). “El pensamiento teórico
hispanoamericano sobre literatura fantástica. Un recuento
(1940-2005)”, Teorías hispanoamericanas de la literatura
fantástica, primera edición (ed. José Miguel Sardiñas), Fondo
Editorial Casa de las Américas, La Habana, pp. 7-33.

Solano Escolano, Damián V. (2021). “En el umbral del horror:
Técnicas y funciones del terror en Autobiografía de un esclavo
de Juan Francisco Manzano” en Latin American Research
Review vol. 56, núm. 1, Universidad de Cambridge, 2021,
pp. 113–125.
Thacker, Eugene (2011). In the dust of this Planet. Zero Books,
Alresford, 145 pp.

26

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-138

�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

Rubén Salazar Mallén: protagonista y escritor del
género policiaco
Rubén Salazar Mallén: protagonist and writer of
the crime genre
Marcos Daniel Aguilar Ojeda
Universidad Nacional Autónoma de México
CDMX, México
marcosdaniel1882@gmail.com

Resumen. Rubén Salazar Mallén tuvo una carrera en la literatura que lidió
y convivió con las diversas formas de apreciar y observar la cultura y la
literatura. Durante su vida, vivió la culminación de la Revolución mexicana,
el cambio de régimen y de estructuras económicas y políticas, el ascenso
de los nacionalismos y la entrada del México moderno. Estos procesos se
ven reflejados en su obra, pero sobre todo en aquellos relatos, ensayos y
novelas que se aproximan al llamado género policiaco o género negro, por
el cual, Salazar Mallén realizó una crítica a la política y a la sociedad del
México posrevolucionario. En este artículo se exploran las facetas por las
que transitó el artista y cómo por medio de su obra literaria entendió al
México de la primera mitad del siglo XX.
Palabras clave: Literatura mexicana del siglo XX, género policiaco, censura,
novela negra, cuento policiaco, crítica social y política, Contemporáneos,
Rubén Salazar Mallén, novela Cariátide, revista Examen.
Abstract. Rubén Salazar Mallén had a career in literature that engaged
with and coexisted alongside various ways of appreciating and observing
culture and literature. During his life, he witnessed the culmination of the

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / “Protagonista y escritor de género policiaco”

Mexican Revolution, the change of regime and economic and political
structures, the rise of nationalisms, and the emergence of modern Mexico.
These processes are reflected in his work, especially in those stories,
essays, and novels that approach the so-called detective or noir genre,
through which Salazar Mallén critiqued the politics and society of postrevolutionary Mexico. This article explores the facets the artist navigated
and how, through his literary work, he understood Mexico in the first half
of the 20th century.
Keywords: Mexican literature of the 20th century, crime genre, censorship,
noir novel, detective story, social and political criticism, Contemporáneos,
Rubén Salazar Mallén, Cariátide novel, Examen magazine.

28

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-139

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

*
Rubén Salazar Mallén (Coatzacoalcos, Veracruz, 1905-Ciudad de
México, 1986) fue un escritor y periodista quien habitó casi todas las
décadas del siglo XX mexicano. Fue un maestro de la pluma a quien le
tocó vivir los albores y culminación de la Revolución mexicana, pero,
sobre todo, la consolidación de ese nuevo régimen que cambiaría las
estructuras económicas y políticas de la sociedad en su conjunto y a
esa realidad obedece la trayectoria creativa de Rubén.
Salazar Mallén tuvo una carrera en la literatura en la que lidió
y convivió con las diversas formas de observar y apreciar a la cultura
en un mundo de transformaciones de todo tipo, pero sobre todo
ideológicas. En una primera mitad del siglo XX en que las tendencias
políticas –que sin duda afectaban a todo lo demás– iban del ascenso
de la izquierda y la movilización de las masas populares, basadas
en el pensamiento marxisma, al crecimiento de las tendencias de
derecha que estaban encaminadas al pensamiento capitalista, e
incluso el fascista, con un orden económico, pero también militar.
Rubén Salazar Mallén vivió también el ascenso de los
nacionalismos, que en el caso de México estuvo marcado por la
preponderancia de los nuevos grupos políticos en el poder que
consolidaron al nuevo Estado posrevolucionario, el cual caminó al
paralelo, en muchas ocasiones, en contraposición de las tendencias
modernistas en el arte y en la literatura que justificaban lo contrario:
el cosmopolitismo, el internacionalismo, el humanismo universal,
la diversidad lingüística y filosófica, el arte por el arte mismo y el
individualismo.
Al igual que sus compañeros de generación artística
como lo fueron Los Contemporáneos –escritores y pintores de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-139

29

�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / “Protagonista y escritor de género policiaco”

la misma edad que él– como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo,
José Gorostiza, Gilberto Owen, Carlos Pellicer, Agustín Lazo y su
paisano Jorge Cuesta, por ejemplo, fueron protagonistas del mundo
cultural mexicano que para la década de 1920 y 1930 construyeron
un discurso sobre México con estas características alejadas de la
retórica nacionalista que provenía de la Revolución. Y este hecho
no fue extraño, pues ellos eran demasiado jóvenes para recordar o
sentirse identificados por aquella lucha política y armada; además,
por su origen de clase media ilustrada, y con un orgullo citadino
y de “dandismo criollo” cercano a lo predicado por sus maestros
del Ateneo de la Juventud, no se aproximaron al mensaje de
emancipación rural, campesino, obrero e indígena que intentaba
reivindicar el movimiento revolucionario mexicano (Sheridan, 1999:
37-41).
Este grupo, al que también se le pueden incorporar los
nombres de Antonieta Rivas Mercado y el de Salazar Mallén1, desde
el comienzo de su aventura intelectual tradujo y montó obras de
teatro provenientes de las vanguardias europeas y estadounidenses
desde 1928, y con la fundación de proyectos editoriales como las
revistas Ulises (1928), Contemporáneos (1928-1931) y Examen (1932),
alcanzaron a difundir sus ideas entre los círculos culturales del país.
Así, demostraron esa otra forma de vivir en la modernidad, de
manera intimista, personal, lírica y crítica, que se alejaba del proyecto
nacionalista proveniente del nuevo Estado en donde el arte y las
letras, como el muralismo o el estridentismo, debían ser los medios
para difundir eso que llamaban “lo nuestro”, lo autóctono aliado a la
1 José Luis Ontiveros le llama a Salazar Mallén “el más solitario de los
Contemporáneos”, en su libro Rubén Salazar Mallén, subversión en el subsuelo
(1987). Universidad Veracruzana, p. 9.

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era industrial, como una manera de transmitir la historia, los valores
éticos y morales y la nueva “consciencia social” (Sheridan, 1999: 36)
del pasado al presente; objetivos éstos que Los Contemporáneos
no se vieron obligados a compartir ni a reproducir, pues su arte no
necesitaba esa coartada institucional.
Esta manera de ver y entender al México moderno
posicionará a esta generación en una alteridad crítica, cuyas cúpulas
políticas e intelectuales a veces los incorporarán y muchas otras los
mantendrán al margen; eso sí, ellas y ellos nunca saldrán del centro de
atención de la creación, pero sobre todo de la crítica artística que en
algunas ocasiones llegó al extremo de pasar de la crítica periodística
a la persecución política y judicial, en especial la persecución que
sufrió Rubén Salazar Mallén por sus escritos, por su lenguaje y su
manera de pensar.
Este hecho posicionó a Salazar en una marginalidad y en
una demonización que continúa hasta el siglo XXI. Un estigma
de criminal de la cultura que lo persigue aún y que lo convierte
en un móvil y protagonista perfecto de una historia policiaca, de
un relato negro, género que, aunque parezca paradójico, él mismo
cultivó, ya que siempre criticó la forma en que se ejercía el poder y
la impartición de la justicia en este país.
“El caso del censor y el mal hablado”
Rubén Salazar Mallén fue un escritor heterodoxo, difícil elección
en un México que tendía a la homogeneidad. Como hombre de su
tiempo, en medio de las vanguardias estéticas e ideológicas, Salazar
divagó con sensibilidad poética e imaginería erótica por historias
que más que contribuir al chauvinismo, intentaron abrir las ideas
a un entendimiento universal. Por este motivo, Salazar fue juzgado
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por aquella moral nacionalista en que los bajos mundos proletarios
y “sus malas palabras” -groserías- no deberían salir a flote ante una
nueva vida social en que la difusión de la “buena educación ética”
del pueblo mexicano era la prioridad, aunque la verdad violenta,
agreste, analfabeta, injusta y popular estuviera a flor de piel o, mejor
dicho, a pie de calle.
Difícil manera de ser moderno y contemporáneo la que
escogió el veracruzano, quien a lo largo de su vida mutó, como si
fuera Proteo, de ser un escritor de izquierda militante del Partido
Comunista (1930-1933) –a la par de José Revueltas–, a convertirse en
un reaccionario de la Revolución y del propio comunismo al formar
un grupo de militancia fascista (1934-1944), para terminar como un
renegado, un excluido y crítico anarquista hacia la segunda mitad del
siglo XX (Ontiveros, 1987: 10). Por estas tribulaciones es el único
exponente de esta generación que “sigue siendo perseguido por la
justicia” (Ontiveros, 1987: 11) y aún se le observa por la crítica literaria
actual como un rechazado que es mejor mantenerlo en el ostracismo.
Algunos años antes de que este escritor pudiera concretar un
relato formal de carácter y temática criminal, él mismo protagonizó
en vida un caso policial cuando fue llevado frente a la justicia, en
1932, por darle la vuelta a la visión de lo que se esperaba entonces
del ser mexicano, ya que fue acusado de ultraje y de “Delitos contra la
Moral Pública” por la publicación de algunos capítulos de su novela
proletaria titulada Cariátide, que vio la luz en la revista Examen,
dirigida por Jorge Cuesta.
Los siete capítulos de Cariátide publicados en los números
2 y 3 de esta revista, sucesora de Contemporáneos, fue denunciada
penalmente por diversos periodistas del Excélsior por el uso de
“malas palabras”, que para ellos constituían un ultraje, pues “jamás
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en la historia de las hojas impresas en México se había estampado
un lenguaje de tal procacidad, ni de la más cínica expresión como
el que aparece en la novela […] En las páginas de la famosa revista
de ‘literatura’ pueden leerse expresiones de una crudeza tal, que se
resistiría a repetirlas el más soez carretero en cualquier sitio” (Salazar
Mallén, 1957: 7-8).
Algunas de las expresiones que aluden los denunciantes
penales -que hoy pasarían desapercibidas y que en realidad
son ejercicios “más bien tímidos” de imitar el habla de la clase
trabajadora- son las voces de un grupo de militantes proletarios del
Partido Comunista mexicano, a quienes Salazar Mallén da voz sin
rebuscamiento intelectual ni poético, sino que plasmó las palabras
que él mismo escuchaba en las calles y dentro del Partido Comunista
en el que también era militante. Voces con “giros populares”
(Domínguez Michael, 2010: 29) que dieron rienda suelta a una
bien lograda “sustancia bárbara” (Ontiveros, 1987: 12) fueron para
Rubén una estrategia literaria que humanizaba las letras para hacer
que la literatura fuera más próxima a los posibles lectores.
Expresiones como: “Yo creo que sería mejor pelarnos de
una vez”; “¡Ah, comunistas jijos de la chingada!”; “¡Onde no habías
de ser tú, pedazo de pendejo!”; “¡Otra vez pedo, cabrón!”; “Ni que
no conocieras esta pinche carcajada” (Salazar Mallén, 1932: 13-17),
entre otras, fueron los motivos por los que se emprendió la primera
y única denuncia de censura ante un texto literario y en el que la
justicia, haciendo uso del Código Penal, tuvo que dirimir un caso de
libertad de expresión hacia un escritor y los editores de una revista
cultural. Tanto Salazar Mallén, como Cuesta y, otros colaboradores
de Examen, fueron juzgados y perseguidos, y aunque el juez de
instrucción los absolvió, la revista no volvió a aparecer.
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Dentro de las voces defensoras, para determinar si la escritura
y publicación de Cariátide había sido, o no, un caso criminal, estuvieron
incluso voces conservadoras como las de Alejandro Quijano y
Genaro Fernández McGregor, quienes mencionaron que las obras
literarias que publicaba Examen “a pesar de su aparente incursión en
el campo del delito, no son realmente inmorales” (Quijano, 1932:
13). Tras este intento de censura artística y política -también moral-,
de persecución y defensa mediática ante la opinión pública, el único
que no salió ileso fue Rubén Salazar Mallén, quien a lo largo del
tiempo siguió sufriendo actos de censura y estigmatización no sólo
por la crítica literaria, por su árida manera de darle voz a los sin voz,
sino por el peso que le cayó encima por haber sido sujeto de un
juicio criminal que nunca lo dejó en paz.
Este autor que en sus cuentos y novelas también trabajó casos
policiales, de juicios, de perseguidos y sospechosos, fue el protagonista
de este supuesto crimen; un ejemplo realista -como en sus novelasen donde el caso judicial estuvo en la censura promovida por la
política posrevolucionaria y las fuerzas periodísticas conservadoras
quienes no le perdonaron que alumbrara la miseria humana, el odio
y las violencias que subsistían en ese “México nuevo” que debía salir
ante el mundo con los mejores valores estéticos y éticos.
Lo que vivió Salazar Mallén en este teatro mediático criminal,
en una historia interna, centrípeta, pues, fue como una novela negra
en donde la política se apropió de las características del policiaco
para mostrar en su trama “el juego silencioso de los cautos, que se
juega a puertas cerradas y entre un limitado número de jugadores”
(Link, 2003: 7), en donde no se supo a ciencia cierta cuál fue el
móvil del “delito”, si las malas palabras o los hechos humanos reales
alejados de la idealización institucional o si fue un caso criminal
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en donde tampoco se supo, a ciencia cierta, quién fue la mano que
disparó contra las “malas palabras” de Salazar Mallén.
De la persecución política a la crítica social
¿Se podría incluir parte de la literatura de Rubén Salazar Mallén en el
género policiaco? A parte del proceso criminal que él mismo vivió,
y cuyo relato contó en diversas ocasiones, en especial en el libro
Adela y yo, de 1957, algunas de sus obras literarias también podrían
formar parte del canon mexicano del género negro. Esa fuerza
centrípeta que lo impulsó a contarse a sí mismo como parte de la
trama de un delito, fue la misma fuerza que hacia afuera, de manera
centrífuga, Salazar utilizó para explorar narrativamente el entretelón
de la realidad mexicana en donde los actos subversivos, el escape,
pero también los deseos salvajes, se entremezclaron en la novela que
lo llevó a juicio.
Fue en Cariátide, en esos primeros y únicos capítulos que
se conocen -pues el mismo autor quemó la novela en un arrebato
alcohólico durante la década de 1930- que Mallén narra el plan de
un grupo de militantes del Partido Comunista Mexicano para tomar
por asalto una estación de radio. El hecho que narra Rubén fue
real, se trató del asalto a la XEW -que en la novela es la XCW- por
parte del comunista Evelio Vadillo -que en Cariátide es Evaristo-,
y que por sí mismo ya es un acto de rebeldía, de infracción a la
ley que Salazar Mallén describe con el esmero y con la conciencia
de haber participado en esos actos al lado de ellos. Así lo narra
Rubén en Cariátide: “Obligado a hacerse oír por todos los medios,
el Partido Comunista de México, que ha visto saqueada su imprenta
y confiscados sus periódicos en el correo, se apodera por unos
minutos de la estación XCW para decir a todos los trabajadores
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de América… Evaristo, pálido, con mano temblorosa, lee ante el
micrófono […] En un rincón está Barrera con una pistola en la
mano. Apunta al operador de la XCW, que desencajado, lívido,
escucha la voz de Evaristo […] Frente a la estación de radio espera
un automóvil. Evaristo y sus amigos suben en él. -A México, viejo;
pero pícale -ordena Evaristo al chofer. Se siente dominado por una
embriaguez extraña, mezcla de alegría, de temor, de orgullo…”
(Salazar Mallén, 1929: 16).
En esta novela, publicada en la revista Examen, el lector está
ante la crónica de un delito que ocurre en las calles nocturnas de la
Ciudad de México: la planificación de un asalto, el mensaje contra la
represión que el gobierno emprende a un partido político opositor,
el amago con pistola en mano del personal de la estación de radio
y no podía faltar la dosis de adrenalina con la escena de la huida del
lugar, estado en el que los asaltantes sienten una excitación por el
plan consumado, pero también por el hecho implícito de concretar
el escape para no ser atrapados por la policía.
Aunque sólo por esta trama del asalto, Cariátide no podría ser
considerada como una novela policial tal cual, en estricto sentido,
pues la anécdota de la entrada violenta a la XCW sólo es parte de
la trama general, estos destellos de crimen sin resolver (Bermúdez,
1987: 14) son indicios del interés que su autor tenía en la exploración
de temas dicotómicos que en muchas ocasiones busca el género
policiaco, como la lucha entre el bien y el mal, la justicia y el delito, el
hallazgo de la verdad y la develación de la mentira, el conocimiento
o el misterio de la psicología del criminal.
Otro elemento que tiene Cariátide y que lo acerca al género
negro es que la novela narra una realidad como crítica social
(Bermúdez, 1987: 9) sobre la persecución de un grupo opositor
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por parte del gobierno y su policía política. Rubén Salazar narra
en ella cómo los integrantes del Partido Comunista de México
son acosados, por un lado, por el gobierno posrevolucionario del
Maximato Callista, y por el otro, por la Internacional Comunista
que vigilaba sus pasos (Domínguez Michael, 2010: 32). La crítica
social de Rubén sobre los bajos fondos y perfiles de la sociedad
mexicana también recae en la novela en la constante denuncia que
varios de sus protagonistas hacen hacia los actos y pensamientos de
los mismos militantes comunistas.
Como si fuera el cuadro “México, 1935” de Antonio Ruiz “El
Corcito”, Salazar denuncia en su escrito cómo, a pesar de ser personas
de izquierda, sentimientos como la envidia, el egoísmo, la lujuria, “la
miseria moral” (Domínguez Michael, 2010: 29) y la traición invaden los
actos de estos personajes que en teoría buscan el cambio y la revolución
hacia los mejores fines colectivos. Una de las voces de Cariátide, por
ejemplo, que podría ser el mismo Mallén, es un comunista abyecto que
comienza a desconfiar de sus compañeros, de aquellos que no piensan
en los demás sino en ellos mismos, a quienes acusa de intelectuales
burgueses que sólo tratan de posicionarse política y económicamente.
La desconfianza, la denuncia y el autorreconocimiento de esta
“sustancia bárbara” social es la delgada línea que vuelve acercar a esta
novela al género policial (Bermúdez, 1987: 13).
El crimen en potencia
Se debe decir que Rubén Salazar Mallén trabajó varios de sus cuentos
y novelas bajo la categoría de “crimen en potencia” (Bermúdez, 1987:
13), es decir, un delito que narra el autor, pero cuyos acontecimientos,
en teoría, aún no han ocurrido, está por ocurrir, se encuentra aún
en la mente del futuro delincuente o simplemente queda la duda de
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si sucedió o no (Bermúdez, 1987: 14). Por supuesto que el autor
que colaboró en los proyectos editoriales de Los Contemporáneos
se acercó a esta categoría de manera natural, casi endémica en él,
porque al narrar la realidad mexicana con su cara más cruda, Salazar
creaba atmósferas en donde todo estaba enrarecido, sofocante y
en donde todo parecía peligroso (Escalante, 1987: 8), como la vida
misma.
Ese peligro latente está en sus cuentos y novelas al denunciar
esa realidad social nauseabunda y miserable, cruel y traicionera, lo
cual no tiene nada de raro más que para el ciego que no quiere ver.
Rubén era un detector de la podredumbre de la sociedad mexicana
(Escalante, 1987: 8), es decir, un detective de los peligros de la
existencia urbana, en donde la misma voz narrativa, en ocasiones,
era el sujeto que en potencia llevaba en su mente todos los crímenes
de la humanidad que habitaban en eso que él veía como “el
desbarrancadero posrevolucionario” (Escalante, 1987: 8).
Ejemplo de ello se encuentra en sus cuentos de la década
de 1920, aquellos que publicó en la revista Contemporáneos, como
“Espuma”, relato publicado en la edición de abril de 1929. Con un
tono de prosa poética y con una estructura sintética y fragmentaria
-muestra evidente de la vanguardia que estaba experimentando-,
Rubén Salazar lanza los dardos del reflejo asfixiante de la realidad
mexicana cuyos modelos a seguir, ya sea el líder político, el
burócrata, el intelectual, el obrero y el campesino, el estudiante y el
maestro, también son humanos de bajos instintos que son capaces
de traicionar no sólo a sus seres cercanos, sino a ellos mismos. El
protagonista de “Espuma” es un estudiante de la Escuela Normal de
apellido Albarrán, quien en una noche agobiante se siente culpable
de algo que el lector no puede entender, pero que intuye.
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En sus lamentaciones y gemidos, Albarrán pronuncia
lastimosamente el nombre de una mujer, María Luisa, en tanto
que reflexiona sobre el fracaso que ha sido la Revolución mexicana
que en vez de forjar una mejor sociedad ha destruido todo, una
revolución que, para él, ha sido traicionada como un hecho criminal:
“Las negras manos de los indígenas se mojan en sangre. Y ellos no
saben nada… La flor de la codicia ya es su fruto. El caudillo. El
caudillo. El caudillo-o. Pero el indígena no sabe nada. Le dan un
arma. La usa. -Viva. Viva-aaa. Y el grito lo recoge el caudillo. El
indígena muere. Revolución” (Salazar Mallén, 1929).
En la historia, Albarrán se encuentra con otros colegas
normalistas que, en vez de estudiar, salen por las noches al encuentro
de un “erotismo canalla” y alcohólico entre burdeles y prostíbulos
en un “trasfondo deprimente de estudiantes hambreados”
(Domínguez Michael, 2010: 27). Mallén, en la voz de Albarrán, se
niega a aceptar lo que sucede: un país revolucionario que presume
“una risible pantomima de las ideologías” y sin embargo se trata
de una “maldita revolución [que] no hizo otra cosa que fomentar
la trata de blancas” (Escalante, 1987: 8). Y es que entre los planes
noctívagos de los normalistas -heroicos ejemplos a seguir- está en ir
al prostíbulo donde: “-Hoy vende una virgen la Gachupina. -Como
vender a un becerro… Ven” (Salazar Mallén, 1929: 13).
El hecho que acerca a este cuento con el género negro es el
tema del crimen en potencia, porque aún no descubierto el criminal,
la trata de personas y la violación están latentes en el relato, delito al
que asistirá quizá Albarrán. Caben las preguntas: ¿por ello se siente
culpable?, porque “Albarrán entra a su habitación, ve la ventana sin
cortinas y siente una congoja espesa como la tinta de las imprentas.
La congoja, espesa, en la cintura y en los brazos. Enciende la lámpara.
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Está de pie ante el espejo. Tieso como los postes del telégrafo. Y
en su cabeza hay un sombrero ridículo, sucio. Asco. -Maldito sea,
maldito-o” (Salazar Mallén, 1929: 13).
Hay dos caminos posibles ante este sentimiento de culpa,
que podrían ser indicio de un delito perpetrado: el primero es el
que el mismo Albarrán anuncia constantemente al lamentarse con
el nombre de María Luisa: “Recuerda a María Luisa. Inmaterial,
incorpórea para no enmendarla en la imaginación. Se entreabre en
la memoria como un abanico de vidrio, tangible por el soplo... María
Luisa. Sin mejillas y sin labios. Sin brazos, sin manos, sin piernas.
Sin carne”. ¿Qué hizo con María Luisa?, ¿por qué ahora es etérea?,
¿dónde está?, ¿por qué Albarrán no quiere volver a beber alcohol?
y ¿por qué se resiste a ir al prostíbulo? Salazar Mallén traza un
paralelismo entre la mujer que sufre la trata de personas, el secuestro
y la violación, con el dolor que siente ante una María Luisa a quien
Albarrán ha despojado de corporaneidad. ¿Se trata de un secuestro,
un asesinato, de una violación?
Por otro lado, y ligado al delito que Salazar exhibe de manera
realista -pero cuya narración trasciende a la poesía y a la fantasía- está
el que acomete la misma Revolución -¿o la modernidad urbana?-,
que para él ha formado un gobierno traicionero -malinchista que
vende todo al mejor postor2- sobre aquel pueblo y con una clase
política e intelectual que no dejan de ser canallas; Salazar lo dice
mejor en “Espuma”: “Queremos ser dioses y nos compartamos
como cerdos”. El delito de la traición ideológica y revolucionaria.

2 Hay que recordar que el autor de este concepto fue el mismo Rubén
Salazar Mallén, que plantea en un artículo del 25 de abril de 1942, en la revista
Hoy, titulado “El complejo de la Malinche”.

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Un clásico cuento policiaco
Dice el escritor español José Moreno Villa que si Goya sólo hubiese
pintado un cuadro como “Saturno devorando a sus hijos”, con ese
solo cuadro hubiera pasado como uno de los mejores artistas en
la historia del arte. Lo mismo se puede decir del cuento “El caso
del usurero” de Rubén Salazar Mallén para el universo de las letras
mexicanas. El cuento es considerado un hito dentro del género
policiaco, uno de los pioneros dentro del policial en México. Este
relato fue publicado originalmente en número 21 de la hoy histórica
revista Selecciones policiacas y de misterio, a finales de la década de 1940.
Aquella publicación fue fundada por el también escritor
de género negro, Antonio Helú. Entre la nómina de autores que
colaboraron en este magazine con cuentos policiacos se pueden
nombrar a Rafael Bernal, María Elvira Bermúdez, Ramiro Gómez
Kemp, José Martínez de la Vega, Juan Bustillo de Oro, Antonio
Castro Leal, Enrique F. Gual y al mismo Salazar Mallén (Orozco
Hidalgo, 2015: 6), entre otras y otros más. Escritores éstos,
periodistas, guionistas de teatro, radio y cine, quienes se reunían en
tertulias intelectuales y que compartían otros espacios mediáticos en
los diarios y revistas desde la década de 1920.
Rubén Salazar Mallén, para los años 40, ya era un asiduo
articulista de Jueves de Excélsior y de la revista Hoy, por ejemplo,
espacios en donde los creadores comenzaron a experimentar y a
trabajar con los géneros de ficción, con los relatos fantásticos y
de misterio y, por supuesto, no podía faltar el policiaco. De estas
tertulias y publicaciones se desprendió la creación de espacios
exclusivos para lo fantástico y lo policiaco como lo fue Selecciones
policiacas y de misterio. Influenciados por la literatura anglosajona,
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pero sobre todo por el cine, los y las escritoras mexicanas fueron
incursionando en la escritura de estas historias sobre crímenes por
resolver, investigadores, policías y detectives, estafas y asesinatos
descubiertos o a veces delitos no resueltos.
Los escenarios nocturnos descritos en varias de estas
historias fueron motivo de inspiración para los cuentos y novelas
que se escribirían en México durante las décadas de 1940 y 1950.
Los misterios de la noche, que tanto gustaban a Salazar Mallén,
motivaron los paisajes imaginarios idóneos para la escritura de
relatos policiacos que se publicaron en Selecciones... Paisajes que
se asemejaban a las películas de detectives que estos escritores
comenzaron a ver desde varios años atrás. Por ejemplo, y para hablar
sobre el contacto de este género en México con el cine, es imposible
no relacionar los cuentos y las novelas de Rubén con una película
sobre criminales, proxenetas y asesinatos como lo es La mancha de
sangre de Adolfo Best Maugard, con argumento de Miguel Ruiz
Moncada, filme de 1937, y que debido a la censura gubernamental
fue estrenada hasta 1943.
En ese ambiente de creación de vanguardia fílmica, teatral,
radiofónica y literaria, en donde se oponía y complementaba lo
nacional con lo cosmopolita, es que Salazar publica “El caso del
usurero”, una clásica historia policiaca sobre el asesinato de un
prestamista de dinero, en la cual, para desenredar el argumento,
Salazar se pregunta ¿quién lo mató?, ¿cómo lo mataron?, ¿y por
qué sucedió? Este es un relato en donde la lógica y la capacidad
de raciocinio y racionalidad se aplican a la perfección, sin dudas
ni titubeos -hecho raro para la zigzagueante e impaciente narrativa
de Salazar Mallén-. Ejemplo de ello son las características del
investigador de “El caso del usurero”, que comparte las de los
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agentes o investigadores al estilo de las historias escritas por Robert
Louis Stevenson, Arthur Conan Doyle o G.K. Chesterton.
Por todo ello, fue que la investigadora del género negro,
María Elvira Bermúdez, catalogó a este cuento de Salazar dentro
de los parámetros del relato policiaco de “raciocinio” (Bermúdez,
1987: 20), ya que el protagonista, el investigador privado Enrique
Andrade será el encargado de encontrar quién y cómo asesinaron al
usurero Quintín Villegas, y para hacerlo Andrade deberá descubrir y
desactivar la coartada del delincuente. La principal sospechosa es una
de las empleadas de Villegas, la señorita Amalia Torres. Cuando llega
el Ministerio Público a la escena del crimen, el inspector Zapata da
por hecho que fue ella ya que, sin saberlo Amalia, Quintín le había
dejado un generoso seguro de vida en el caso de que él muriera.
Ella no lo sabía, pero sí el agente de negocios del usurero, Alberto
Michelena, por lo que meses antes se dedicó a enamorar a la señorita
Torres.
Este cuento policiaco es redondo: hay un crimen, hay
suspenso, un final inesperado, existe una investigación que terminará
derrumbando la coartada del asesino (Bermúdez, 1987: 15-17); hasta
existe un compañero o compinche de Andrade, al estilo Watson, se
trata del ingenuo, pero bien intencionado Cirilo Masa. Aunque el
relato fue escrito por Salazar Mallén utilizando el esquema clásico
del relato negro, hay algunos elementos que permiten hacer algunas
lecturas en torno a él.
En primer lugar, y como dice Bermúdez sobre “El caso del
usurero”, el cuento demuestra la popularidad y el interés del género
que había entre los periodistas y escritores mexicanos: “Por ser único,
repito, el de Salazar Mallén que, aunque no fue un profesional de la
literatura de misterio, es un escritor importante cuya excepcional
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incursión en esta área de la narrativa demuestra hasta qué punto
ésta no es, ni mucho menos, indigna de ser atendida por literatos de
prestigio” (Bermúdez, 1987: 20).
En segundo lugar, hay que resaltar que es el único texto
de su tipo que se le puede atribuir a Salazar Mallén, una especie
de one hit wonder policiaco que colocó a Salazar en las antologías
de la literatura policiaca mexicana durante el siglo XX, al lado de
maestros del género como Rafael Bernal, Antonio Helú, Salvador
Reyes Nevares, Vicente Leñero o Paco Ignacio Taibo II.
Dentro del argumento del relato, hay que resaltar otros
pequeños pero significativos elementos. Es interesante cómo el
protagonista, el detective Enrique Andrade, es frío y calculador, no
tiene temor de contradecir las hipótesis de las autoridades ni de ser
atacado por el verdadero asesino, ya que quienes dudan y enfrentan el
escarnio del narrador -Salazar Mallén- son los verdaderos delincuentes:
los impartidores de justicia que no hacen su trabajo y hasta el usurero
que inconscientemente sabe que su negocio “no es correcto”.
Esta frialdad racional de Andrade tiene, dentro del relato,
su representación visual, ya que cada vez que Enrique debe pensar,
imaginar y reflexionar acerca del caso, Andrade se sienta “con la mirada
fija en una horrenda imitación de Rembrandt que está en la pared
frontera a la ventana” (Bermúdez, 1987: 69). Por intuición, y debido
a las implicaciones de este cuento criminal, se podría suponer que el
cuadro al que hace alusión Salazar Mallén es “La lección de anatomía
del Dr. Nicolaes Tulp” (figura 1), un óleo pintado por el neerlandés en
1632, cuyo protagonista es un hombre de ciencia quien enseña a los
espectadores -sus alumnos-, con frialdad y conocimiento, cuáles son
los elementos del cuerpo humano, sus sistemas y funcionamientos. Y
lo hace sobre el cuerpo de un ser humano sin vida, así como el cuerpo
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inerte del usurero. Sin duda, Enrique Andrade se veía reflejado en la
figura de un científico como Nicolaes Tulp, sin titubeos y con plena
confianza de sus conocimientos para llegar a la verdad, todo un
personaje del raciocinio.

Figura 1. “La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp”, Rembrandt, 1632,
óleo sobre lienzo. Galería Real de Pinturas Mauritshuis, Países Bajos.

Otro elemento a destacar del cuento es que Salazar escoge
con astucia quiénes son sus personajes y qué lugar tienen en la
sociedad en que habitan. El usurero, Quintín Villegas, es para el
autor veracruzano digno blanco para ser asesinado, pues dentro del
mismo cuento, en voz de Andrade, menciona: “[Quintín Villegas]
No vivía sino para explotar al prójimo” (Bermúdez, 1987: 72). Este
hecho hace que la historia no salga del radar de crítica social, de
relato militante, al que Rubén Salazar Mallén tenía acostumbrados a
sus lectores. En este mismo sentido, y aunque el caso de la muerte
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-139

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�Marcos Daniel Aguilar Ojeda (UNAM) / “Protagonista y escritor de género policiaco”

de Quintín fue resuelto, el misterio no fue solucionado por las
autoridades del ministerio público, pues al asesino no lo halló el
inspector Zapata, sino que fue el investigador privado Enrique
Andrade, dando otro puyazo al sistema de justicia posrevolucionario
que siempre criticó Salazar Mallén de manera descarnada.
El detective de la sociedad
Hubo fuerzas interiores y exteriores que impulsaron a Rubén Salazar
Mallén para entrar y salir de la literatura policiaca. El tema de la
impartición de justicia, del delito cometido o en potencia siempre
estuvieron en sus novelas, cuentos y artículos periodísticos. De manera
tangencial su vida y su narrativa estuvieron ligadas al juicio penal y al
juicio público. Su narrativa estuvo en la cuerda floja de la reflexión
sobre la moral, la ética, el deber ser, la lucha entre el bien y el mal y
la búsqueda o la pérdida de la verdad. Muy a su estilo realista, frío y
áspero, Salazar Mallén ofreció a las letras mexicanas historias sobre
qué es el delito en sociedades como la mexicana e historias sobre
una humanidad que es capaz de todas las bondades, pero también de
comer todos los crímenes posibles. Como aquella imagen descarnada
de Goya, Salazar Mallén coloca a los lectores ante el horror de ser
Saturno devorando a sus críos, o de ser los críos que no comprenden
por qué el tiempo los ha consumado. ¿Quién es Saturno?, ¿quiénes
son sus hijos? Es la pregunta de este detective de las letras, de la
política y de la sociedad que fue Rubén Salazar Mallén.

Referencias
Bermúdez, M. E. (1987). Cuentos policiaco mexicano. Breve antología.
UNAM.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-139

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

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de la literatura policiaca en México (1946-1961). Tesis de
licenciatura. UNAM.
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————— (septiembre de 1932). “Cariátide”. Examen, (2).
————— (1957). Adela y yo. Edición de autor.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-139

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�Artículos
Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

Incesto y desarraigo en “La jaula de la tía Enedina”
de Adela Fernández y “Uno no sabe” de
Mónica Lavín
Incest and unhomeliness in “La jaula de la tía
Enedina” by Adela Fernández and “Uno no sabe”
by Mónica Lavín
Pablo César Osorno Equihua
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
Monterrey, México
pablocesar.oe@gmail.com

Resumen. Adela Fernández y Mónica Lavín se inscriben dentro de un
corpus de autoras latinoamericanas que emplean el incesto como motivo
para examinar las prohibiciones sociales y la desconfiguración corporal,
sexual y afectiva que estas generan. Sus respectivos cuentos, “La jaula de
la tía Enedina” (1976) y “Uno no sabe” (2003), comparten elementos
diegéticos y discursivos que operan en función de una estética de lo
abyecto y articulan el incesto entre mujeres adultas y hombres jóvenes (tíasobrino, madre-hijo) en su vinculación con el desarraigo social. El presente
estudio contrasta los modos de representación del tabú endogámico y
analiza las relaciones de poder entre los personajes de ambos cuentos,
fundamentado en las propuestas teóricas sobre el horror al incesto de
Sigmund Freud y Claude Lévi-Strauss, la revisión feminista que Adrienne
Rich realiza sobre el tema y en la interpretación del desarraigo planteada
por Homi K. Bhabha. Las autoras aquí examinadas recurren al desarraigo
para retratar la marginación resultante de la transgresión de las normas
patriarcales y los roles de género, y lo utilizan a modo de catalizador del
deseo incestuoso. Además, hacen uso de eufemismos y narradores no

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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

confiables con el propósito de configurar una autoridad enunciativa sobre
los sujetos femeninos.
Palabras clave: incesto, desarraigo, tabú, abyección, escritoras mexicanas.
Abstract. Adela Fernández and Mónica Lavín belong to a corpus of Latin
American women writers who employ incest as a literary motif to examine
social prohibitions and the corporeal, sexual, and affective disfiguration
these generate. Their respective short stories, “La jaula de la tía Enedina”
(1976) and “Uno no sabe” (2003), share diegetic and discursive elements
that operate within an aesthetics of abjection and articulate incest
between adult women and young men (aunt-nephew, mother-son) in its
connection with unhomeliness. The present study contrasts the modes of
representation of the endogamous taboo and analyzes the power relations
between the characters in both stories, based in the theoretical propositions
on the horror of incest by Sigmund Freud and Claude Lévi-Strauss,
Adrienne Rich’s feminist review of the subject, and in the interpretation
of unhomeliness proposed by Homi K. Bhabha. The authors examined
here resort to unhomeliness to portray the marginalization resulting
from the transgression of patriarchal norms and gender roles, utilizing
it as a catalyst for incestuous desire. Furthermore, they use euphemisms
and unreliable narrators with the purpose of configuring an enunciative
authority over female subjects.
Keywords: incest, unhomeliness, taboo, abjection, Mexican women
writers.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-134

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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

La representación del incesto en la literatura, espacio donde lo
prohibido es admisible, no resulta inusual. Particularmente, la
tradición literaria latinoamericana ha utilizado el incesto como
motivo para tratar la decadencia de la moralidad y la descomposición
social1. Adela Fernández y Mónica Lavín, en sus respectivos cuentos
“La jaula de la tía Enedina” (1976) y “Uno no sabe” (2003), plantean
una relación entre hombres jóvenes y mujeres mayores de su familia
(tía y madre), no sólo a propósito de la transgresión del tabú, sino
también de su articulación con el desarraigo social. Ambas autoras
realizan una lectura del incesto atravesada por la falta de sentido de
pertenencia y la separación de los sujetos hacia espacios periféricos
tanto en la diégesis como en la narración. Aun con casi tres décadas
de diferencia de publicación, ambos textos recurren a un vínculo
entre la sexualidad y la abyección2 configurado a través de las
relaciones de poder y los roles de género.
La narrativa de Adela Fernández transita por el subgénero
fantástico y se obsesiona con la crueldad, lo siniestro, el humor
negro, la locura, el desamor, el abandono, etcétera (Carmona
González, 2018). Su obra, que entrelaza elementos sobrenaturales
con realidades terriblemente crudas, se ha posicionado, luego de
múltiples reediciones, como un nuevo referente de la cuentística
mexicana de lo insólito. “La jaula de la tía Enedina” tiene como
protagonista a un hombre de diecinueve años repudiado por sus
1 Tan sólo hace falta una mirada a Edipo rey, Cien años de soledad o “La
sunamita” para trazar una cronología narrativa de la cuestión incestuosa como
fundamento de la catástrofe familiar.
2 Entiéndase lo abyecto como aquello despreciable, arrojado hacia los
márgenes de un sistema porque “no abandona ni asume una interdicción, una
regla o una ley, sino que la desvía, la descamina, la corrompe” (Kristeva, 2023:
25).

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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

padres y obligado a llevarle comida a su tía Enedina, quien, después
de quedarse sola en el altar el día de su boda, cae en la demencia y
es confinada a un cuarto de trebejos. A partir de entonces, Enedina
se empecina en poseer un canario y se lo pide a su sobrino; al no
conseguirlo, este decide compensarlo con encuentros sexuales.
Ambos habitan espacios marginales que propician dicha relación
incestuosa: ella la locura y la soltería, él la negligencia parental.
Por su parte, Mónica Lavín plantea en sus cuentos “el
desastre afectivo, psicológico, personal y social… así como el destino
irremediable del ser humano, condenado a topar de lleno con el mal,
la desilusión y lo perverso” (Mendoza Piedras, 2004: 42). Hasta el
momento, no existe estudio alguno sobre “Uno no sabe”, el cual
sobresale por el tratamiento de la voz narrativa y su retorcida trama.
En este relato, un joven es abandonado por su madre, Olivia. El
resto de la familia evita a toda costa hablar de ella e incluso procura
eliminar su recuerdo, pero el duelo del hijo persiste por años. Luego
de enterarse de que su madre fue vista en una cafetería neoyorquina,
él viaja en su búsqueda. Al reconocerla mientras trabaja de mesera, la
seduce y tiene relaciones con ella, pero jamás le revela su parentesco.
Si bien múltiples autoras retoman el tópico del incesto, las
obras de Adela Fernández y Mónica Lavín comparten características
en la diégesis y el discurso que las distinguen de otras; para explicarlo,
me interesa contrastar los modos de representación de lo abyecto
y profundizar en los puntos de encuentro entre las estructuras de
deseo, poder y parentesco en ambos cuentos. Por un lado, este
análisis parte de la propuesta de Sigmund Freud acerca del tabú y
las investigaciones antropológicas de Claude Lévi-Strauss sobre el
horror al incesto. A ambas teorías las enriquece el planteamiento de
Adrienne Rich en Nacemos de mujer sobre la correlación del incesto y
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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

el sistema patriarcal, visto particularmente desde la cuestión edípica.
Por otro lado, esta base teórica se vincula con el concepto de
extrañamiento que Homi K. Bhabha utiliza para nombrar el desarraigo,
o aquel desplazamiento hacia una experiencia de incertidumbre e
incompletitud.
Los personajes de “La jaula de la tía Enedina” y “Uno no
sabe” coinciden en ser desplazados de su entorno social antes de
la concreción del incesto. El extrañamiento, aquella sensación de no
pertenencia que Bhabha (2019) denomina un estado donde “las
fronteras entre el hogar y el mundo se confunden” (p. 26), está
representado en los cuentos a través del exilio simbólico y espacial
de los personajes. Aunque el desarraigo está comúnmente asociado
con el movimiento en el territorio, para Patricia E. Escamilla (2021)
es una categoría multidimensional que “ya no solamente concierne
al exilio… sino a variadas perspectivas de dislocación entre los
sujetos con respecto a los espacios físicos y a los otros individuos”
(p. 6). Tanto Bhabha como Escamilla aluden a que el sentimiento de
pérdida proviene de la falta de un núcleo social, lo cual, en ambos
relatos, aparece como resultado de la desobediencia a un rol familiar.
El desarraigo, en el caso del incesto, sucede debido a que
aquellos transgresores de la norma son socializados a modo de
tabú, que Freud (2023) define como “una idea de reserva” (31)
o, en otras palabras, la manifestación de aquello que no debe ser
tocado o profanado por temor a que su contacto devenga impureza.
En suma, el tabú opera como un mecanismo que alerta del
peligro de la destrucción social y, por ende, aparta a los individuos
contaminantes hacia los márgenes. Lavín y Fernández utilizan a
personajes expulsados de un grupo para representar justamente lo
considerado impuro. Madre e hijo, tía y sobrino, quebrantan una
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

interdicción sexual entre parientes cercanos que, desde el punto de
vista de Freud y Lévi-Strauss, pondría en entredicho la integridad
del grupo. A este respecto, en Las estructuras elementales del parentesco,
el antropólogo profundiza acerca del incesto como un fenómeno
donde se priorizan los instintos sexuales “naturales” sobre la
institución cultural humana (Lévi-Strauss, 1969), es decir, el tabú
que los limita y castiga.
Si bien “Uno no sabe” y “La jaula de la tía Enedina” esbozan
cierta idea de la liberación de los instintos, sus propuestas se centran
en cómo la prohibición se entrecruza con la institución patriarcal. A
tal efecto, según Rich, el mandato de exogamia recaería, sobre todo,
en aquel hijo varón que experimenta el complejo de Edipo: deseo
por la madre. El sistema patriarcal procuraría mantener a la madre
como una propiedad de su marido, ya que el incesto desdibujaría la
estructura social y la jerarquía de poder. Sin embargo, los personajes
masculinos de los cuentos aquí analizados en ningún punto son
sometidos a la autoridad del padre, quienes sólo aparecen vagamente
para reforzar el desarraigo de los narradores: “Uno no sabe que un
día se irá a la cama y cuando despierte papá pondrá los cereales en
la mesa nervioso… y nadie dirá que mamá no está” (Lavín, 2003:
7). No se retrata, entonces, una disciplina de los instintos orientada
a evadir la “civilización patriarcal” (Rich, 2019: 268); en cambio,
hijo y sobrino actúan respectivamente como reemplazos en la
dominación sobre su madre y su tía, pues, al estar desarraigados
del núcleo familiar, nadie más la ejerce. De tal modo, según Jenny
DiPlacidi (2018) en Gothic Incest: Gender, Sexuality and Transgression,
el castigo sobre el incesto edípico no respondería únicamente a
la consanguinidad de los sujetos, sino al desacato de la potestad
masculina y su propiedad sobre los cuerpos.
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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

La norma patriarcal retratada en los cuentos mencionados
se gesta en un entorno de desarraigo. Ambos personajes masculinos
expresan una carencia de afecto materno. En el relato de Lavín
(2003) se evidencia mediante la descripción del ecosistema del
hogar después de la pérdida de la madre: “Uno piensa que alguien
lanzará algo, un quejido, una pregunta, un plato, porque una madre
no puede irse así” (7). El joven experimenta desconcierto ante la
falta de un miembro de la familia que funcionaba como eje rector
del núcleo. A pesar de que su padre y hermanas se afanan en no
modificar la dinámica familiar, le es imposible resignarse a una
ausencia inexplicable. Todos en la casa actúan como si la madre no
hubiera existido; al hacerlo, niegan el lazo emocional que hubo entre
ella y el hijo, lo que empeora el dolor por la pérdida. Además, el
desarraigo en él incrementa al tomar en cuenta que la partida de la
madre interrumpe el flujo afectivo “natural” entre ambos, construido
a partir de la cercanía constante. Tras no establecer vínculo alguno
con los miembros de su familia, el protagonista queda situado como
un otro incluso dentro del “territorio” conocido.
De manera similar, en “La jaula de la tía Enedina” existe una
clara imagen de la exclusión del personaje principal: “A la tía nadie
la quiere. A mí tampoco porque soy negro. Mi madre nunca me
ha dado un beso y mi padre niega que soy hijo suyo” (Fernández,
2022: 23). El repudio se debe a dos motivos: la sugerencia de
ser producto de una relación fuera del matrimonio y su tono de
piel, el cual, se explica, fue provocado por la coincidencia de su
nacimiento con un día de eclipse, elemento fantástico-supersticioso
que delimita su posición social y lo mantiene alejado de cualquier
muestra de cariño. Para ambos personajes, la carencia de lazos
afectivos sólidos produce una perturbación del orden social “en
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

cuanto sistema provisto de cohesión y constructor de conductas
morales para el bien de la colectividad” (Escamilla, 2021, p. 30). Así,
en la búsqueda de una figura materna que antes ha sido insuficiente,
no resulta problemático infringir la norma que impide el deseo entre
consanguíneos.
En cambio, las figuras femeninas son desplazadas del núcleo
familiar por el incumplimiento de la norma patriarcal. La locura de
la tía es provocada por el abandono de su prometido:
[En] la víspera de su boda un hombre sucio y harapiento tocó
a la puerta preguntando por ella. Le auguró que su novio no
se presentaría a la iglesia y por siempre sería una mujer soltera.
Compadecido de su futuro, le regaló una enorme jaula de latón
para que en su vejez se consolara cuidando canarios. (Fernández,
2022: 23)

El fracaso del matrimonio –inaceptable para el patriarcado– la
vuelve un personaje marginal ante la mirada de los demás. Asimismo,
el incumplimiento de su rol de esposa anula su posibilidad de
convertirse en madre. Enedina es considerada una mujer inacabada:
su soltería se asocia con un estado de incompletitud, pues atenta
contra un “deber ser” femenino que no ha sido capaz de satisfacer
(Guzmán Ponce, 2023). La tía enloquece y es recluida en el cuarto
de trastos –lejos incluso del espacio doméstico–, donde no puede
corromper el sistema cerrado del orden social. Este lugar, al igual
que el símbolo de la jaula al que hace referencia el título, funge como
un espacio de cautiverio para la alteridad: una periferia donde el tabú
es inoperante al no estar bajo vigilancia familiar.
Al contrario de la tía, en “Uno no sabe”, Olivia efectivamente
cumple con el rol de esposa; sin embargo, al comienzo de la narración,
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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

ya ha abandonado el hogar por motivos desconocidos. Su abyección
responde a la renuncia de su función como mujer cuidadora y se
refleja en los comportamientos de su marido e hijas, al igual que en
la expresión de desarraigo del narrador:
Uno aprende a no visitar a la abuela Nona porque sólo habla
de papá y su cerrazón, y porque las hermanas, disgustadas, no
resisten que busque razones para la orfandad de sus nietos. Uno
no quiere estar en casas ajenas que le recuerden a una madre de
rasgos borrados. (Lavín, 2003: 8-9)

Sin un motivo aparente del abandono de la casa, la madre es
repudiada por el ejercicio de su agencia, pues rompe con su “deber
materno”. En consecuencia, Olivia se vuelve un tabú, un sujeto
amenazante ante la puesta en duda de la propiedad de sus parientes
masculinos.
Dicho abandono se refleja a través del espacio de la casa, no
únicamente la ajena –borrosa, desconocida, indescifrable–, sino la
propia:
Uno no sabe que el silencio será la explicación, que todos andarán
como si la voz de la madre ausente fuera humo, como si los
domingos siempre hubieran sido cuatro a la mesa… porque el
único cambio visible son las fotos removidas… Vestigios de su
madre en el cuarto que poco frecuenta uno, porque más vale no
naufragar en el tamaño de la cama, en la doble almohada ni tras
las puertas del clóset. (Lavín, 2003: 7-8)

Las habitaciones y objetos se describen llenos de oquedades
en representación de la ausencia; los espacios vacíos evidencian
la desestabilización de la estructura y el “territorio” familiar que
posteriormente propicia el incesto entre Olivia y su hijo. Ella,
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disidente y excluida del núcleo social, queda fuera de la propiedad
material de su marido (la casa) y deja de someterse a la potestad que
el matrimonio pone sobre ella. El vínculo madre-hijo, al igual que el
rastro de Olivia en el espacio doméstico, se desvanece; por lo tanto,
ella pierde aquella condición sagrada que al hijo le impide desearla.
Todos ellos, infractores del orden, son privados de afecto;
todos comparten el extrañamiento provocado por la expulsión como
castigo. La familia se representa como una entidad coercitiva que,
sin embargo, no deja de ser un espacio al cual retornar. Ante el
vacío emocional del hogar, los personajes masculinos son orillados
al acercamiento entre parientes como solución a esta falta de
pertenencia (Abderrazag y Kazi-Tani, 2019). No pretendo trazar una
relación causal entre la experiencia de desarraigo y el incumplimiento
de la exogamia, sino apuntar que el aislamiento forzado funciona,
en ambos cuentos, como un estímulo para perturbar la sexualidad
normativa impuesta por la familia. Tanto Enedina y su sobrino,
como el hijo de “Uno no sabe”, buscan apegarse de nuevo al
sistema social, pero, los dos últimos, toman agencia para cometer
incesto y reestablecer el afecto maternal que les ha sido negado. El
caso de Olivia es distinto, pues no pretende regresar a lo doméstico:
todo el tiempo ignora la identidad de su hijo y funge como mero
instrumento para satisfacer su deseo.
Es así que, aun en la periferia, Olivia y Enedina se encuentran
en una situación de desbalance ante ellos. En los personajes
masculinos, la abyección desvanece la noción de lo propio y, por
ende, el libre ejercicio de poder que les otorga la jerarquía, por lo
que necesitan afianzar su posición de dominio. La relación entre
Enedina y su sobrino es claramente de dependencia: sin él, la tía
moriría de hambre, puesto que es el encargado de llevar el alimento
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a los cerdos y a ella3. Además, él es la única vía para conseguir el
canario que ella tanto desea:
Tía Enedina, vive con su jaula y con su sueño: tener un canario.
Cuando voy a verla es lo único que me pide, y en todos estos
años yo no he podido llevárselo… La verdad, a mí me da mucha
lástima mi tía, y como no he podido llevarle su canario, decidí
darle caricias. (Fernández, 2022: 23-24)

El pájaro actúa como símbolo de los hijos que no logró
tener en su juventud. La necesidad de poseerlo, al igual que la acción
de recibir alimento, la sujeta a la voluntad de su sobrino ya que ella,
bajo clausura, no puede valerse por sí misma. Es sólo a través de él
que la tía puede subsanar el incumplimiento de la maternidad. Esta
relación la vuelve vulnerable: ella pide, él da.
El intercambio del canario por caricias refleja la capacidad
de decisión del sobrino sobre la de la tía, lo que incluso le permite
disponer de su cuerpo:
No fue fácil hacerle el amor. Me enredaba en los hilachos de
su vestido de organdí, pero me las arreglé para estar bien con
ella… Tía Enedina me lastimaba, incrustando en mi piel sus uñas,
mordiendo, y sus huesos afilados, puntiagudos se encarnaban en
mi carne. (Fernández, 2022: 24)

3 La dinámica de alimentación coloca a la tía en una categoría animal (e
inclusive en una posición menor): “Era importante para ellos saber cómo iba
la engorda; en cambio, a nadie le interesaba que tía Enedina se consumiera
poco a poco” (Fernández, 2022, p. 23). No es percibida como humana, por lo que
tampoco está sujeta a la prohibición del incesto. Según Georges Bataille (1997),
“[e]l incesto es una de estas situaciones que sólo existen, arbitrariamente, en la
mente de los seres humanos” (p. 222); la animalidad, en consecuencia, permite
al sobrino, casi presa del instinto, profanar su cuerpo con violencia.

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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Hay aquí una irrupción en el cuerpo femenino, una tía que
se resiste al incesto, pero que finalmente es obligada a ceder ante
un placer sexual unilateral. La respuesta hostil contra la violación
desestabiliza el poder del sobrino –ya mermado por la expulsión
de la familia–, pues lo exhibe como un cuerpo blando que también
es capaz de ser herido, transgredido. La dominación masculina
se encuentra amenazada si inclusive Enedina, mujer abyecta, es
capaz de subvertir la sumisión. Por ende, el intento de mantener
su posición en la jerarquía vuelve al sobrino esa “representación
simbólica de los alcances del patriarcado cuyo poder y normativa
es tan fuerte que, incluso, los marginados de la esfera del poder
patriarcal… son portadores, herederos y reproductores del sistema”
(Ruffino, 2021: 192). Como se verá más adelante en el cuento, él la
hará madre; es decir, creará un nuevo territorio donde no sentirse
extraño y, así, pertenecer y poseer.
La maternidad de Enedina se traduce como la conquista
de su cuerpo y el retorno a una norma social que, por un lado, le
exige a ella ser cuidadora y, por el otro, le devuelve a él su autoridad
arrebatada. En palabras de DiPlacidi (2018), el incesto fungiría como
un dispositivo que “leaves out the potential for female sexual desires
and agency by positioning women as victims without offering an
alternative narrative to their role within the family and home” (14).
Enedina no abre la posibilidad de revertir el orden patriarcal, ya
que es nuevamente arraigada en contra de su voluntad y, al igual
que en “Uno no sabe”, el ejercicio de su agencia se traduce en
indisciplina. Por lo tanto, la relación entre tía y sobrino termina por
infundir docilidad en ella, cualidad tan esperada del sujeto femenino:
“Desde aquellos días en que yo le hacía el amor han pasado ya dos
años. A ella la he notado más calmada, puedo decir que vive en
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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

mansedumbre” (Fernández, 2022: 24-25). Inmediatamente después,
al entrar de nuevo a la habitación, el descubrimiento de un par de
gemelos albinos que se comportan como pájaros revela el resultado
del primer contacto sexual: sus propios hijos4. Antes de abusar
de ella, el narrador la ha llamado “rata gris” y “araña zancuda”, y
retratado como un ser escurridizo, agresivo, inquieto; sin embargo,
con el tiempo alaba su calma: en aquellos dos años la maternidad la
ha vuelto mansa.
Dentro del cuento de Lavín, al contrario, la dinámica
de poder ya ha sido desarticulada por la partida de Olivia, lo que
desvirtúa la superioridad de su hijo. De acuerdo con Rich (2019), la
dominación masculina debe ser reafirmada de modo continuo, pues
“[c]onvertirse en hombre implica destruir toda la susceptibilidad
provocada por el poder femenino” (270). Con el objetivo de probar
su virilidad, el hijo de Olivia utiliza a otras mujeres como objetos
sexuales que eventualmente desecha5:

4 La perceptible monstruosidad de los niños enfatiza las consecuencias
desastrosas del incesto: “[D]entro de la jaula pude ver dos niñitos gemelos,
escuálidos, albinos. Tía Enedina los contemplaba con ternura y felizmente,
como pájara, les daba el diminuto alimento. Mis hijos, flacos, dementes,
comían alpiste y trinaban…” (Fernández, 200: 25). Este final pone de manifiesto
que la alteración del marco moral de la sexualidad (MacCormack, 2004) no
puede ser concebida sino como perversa.
5 Específicamente, Rich hace referencia a una demostración de hombría
dirigida en contra de la madre. Luego del acto sexual, el narrador no encuentra
a Olivia en la cama; vuelve a la cafetería y, al interrogarla por su partida, ella
contesta: “No iba a esperar a que en la mañana confirmaras mis 49 años” (Lavín,
2003, p. 15). Finalmente, él se va sin despedirse: replica el abandono que antes
ella llevó a cabo. Además de una venganza, esta sería aquella consolidación
del hijo como un individuo exento de la “susceptibilidad” a la que lo sujeta la
agencia materna.

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Pasan los años y uno empieza a mirar las piernas de las mujeres, a
imaginarse besándolas y acariciándolas y uno da todo por rodear
una cintura apretada y aspirar un aliento dulce, y uno las besa y las
abraza en la penumbra del cine y se masturba pensando en ellas y
cuando comienza a desear más allá de su cuerpo, su presencia y su
ternura, uno se va sin despedida. (Lavín, 2003: 9)

Es él quien toca, quien observa, quien desea y consume.
Contrario al cuento de Fernández, aquí la fortaleza corporal
masculina no es puesta en duda; en cambio, la posibilidad de un
vínculo afectivo lo obliga a reconocerse como más que un cuerpo:
un sujeto emocional, de ahí la huida ante cualquier esbozo de
control femenino. Además, el posible arraigo detona el recuerdo
de la madre ausente y, al igual que su padre se esfuerza por negar la
existencia de la esposa desertora, el hijo se deshace de las mujeres
que considera amenazantes para evitar adherirse a un núcleo que lo
vulnere nuevamente.
Al encontrarse con Olivia, sin embargo, esta ilusión de
poder se ve frustrada. Luego de recorrer las calles de Nueva
York y encontrarla como empleada de una cafetería, se obliga a
entrar, mas ella no lo reconoce. La madre no se comporta como
tal: “Uno no sabe qué hacer ante una madre que no despliega
ninguna deferencia con ese cliente pedazo suyo” (Lavín, 2003: 11).
Aumentan en él los estragos del abandono: el desinterés de Olivia
lo descoloca, lo desorienta; por lo tanto, queda desdibujada aquella
frontera de parentesco que dividía sus cuerpos y se da lugar a la
posibilidad del incesto. El hijo seduce a Olivia y narra el acto sexual
a modo de triunfo: “Uno entra en ella sin dificultad. Observa su
cara congestionada, los ojos cerrados que uno agradece. Entonces
piensa que ha entrado por el mismo conducto que se distendió
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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

para que él naciera” (Lavín, 2003: 14). Ella encarna la pasividad y
se vuelve un contenedor del cuerpo del otro, quien se regodea en
una demostración de virilidad. El hijo describe un retorno al útero
materno; es decir, se vuelve nuevamente hijo después del extenso
periodo de desarraigo. Aquel “conducto” presenta un simbolismo
ambivalente: por un lado, actúa como un espacio que protege al
hijo de las contingencias del afuera (Guerra-Cunningham, 2012); o
sea, del orden social que antes lo ha repudiado; por el otro, permite
formular una venganza del abandono e indiferencia de Olivia al
instituirse como invasor de su cuerpo.
Tanto Fernández como Lavín elaboran narrativas donde
el sexo funge como un dispositivo de poder. Este se articula en
función de la maternidad, la cual crea, para las divergentes y
periféricas Olivia y Enedina, un nuevo arraigo al centro patriarcal.
Irónicamente, el incesto les devuelve el estado de pureza descrito
por Freud: si bien procrear con la madre es impensable porque
devendría destrucción social, resulta menos peligroso que no tener
descendencia en absoluto. Para ellos, en cambio, el ejercicio de
poder sobre sus parientes representa una forma de reparación de
la injusticia, un modo de no perder lo que es propio (Vidal García,
2018). Al cometer incesto, se reconocen como sujetos capaces de
reestablecer la jerarquía de dominio que antes fue confusa. Esta
estructura, además de lo que hasta el momento ha permeado en
la diégesis, trasciende al discurso. La enunciación de ambos relatos
proviene del sobrino o del hijo, lo que imposibilita obtener la mirada
femenina sobre el incesto; más que una coincidencia, surge como un
recurso que intensifica la alteridad de la madre y la tía.
La abyección de los sujetos femeninos no termina en la
remoción de las fotografías en la casa o el confinamiento al cuarto de
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trebejos, sino que implica también una privación de la enunciación. De
acuerdo con Julia Kristeva (2023), dicho estado abyecto podría definirse
como lo “insimbolizable” (35), aquello que resulta tan ambiguo y
amenazante que, al ser arrojado fuera del sistema, es incapacitado de
cualquier forma de materialización que pueda perturbarlo. Aquí, las
dos mujeres son representadas como contaminantes. Su silencio las
mantiene inferiores, las obliga a no pertenecer, a vivir en el borde
(Escamilla, 2021) y ser desarraigadas inclusive de la narración. La
noción de lo fallido es determinada por sus parientes masculinos.
Hijo y sobrino ejercen poder desde la mirada. El primero,
particularmente, al encontrar a su madre en la cafetería, la contempla
a lo lejos:
Uno la ha visto colocar los platos en la mesa de junto… es la
manera de recoger los platos lo que la delató… Uno se parapeta
mirando la carta. Sabe que pronto escuchará su voz. Espía sus
piernas y sus zapatos bajos de suela de hule. (Lavín, 2003: 10-11)

Como un cazador que detecta a la presa, el hijo la observa
y se prepara para su llegada. El temor que le obliga a escudarse
tras la carta rápidamente se transforma en la inspección del cuerpo
que después poseerá, cuerpo al cual teme precisamente porque lo
desea. El relato de Fernández (2022) va más allá, pues el narrador
observa y asume la subjetividad de Enedina: “Entré al cuarto…
ella, acostumbrada a la oscuridad, se movía de un lado a otro.
Se dio cuenta de que su agilidad huidiza fue para mí fascinante”
(24, cursivas mías). Hace parecer a su tía como un ente seductor
cuando, en realidad, vierte en ella su propio deseo. A pesar de
su focalización limitada, emplea la narración para justificar el
incesto. Ambos narradores se vuelven supervisores del sistema.  
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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

El lenguaje les pertenece a ellos, y a través de él, se ocultan
en el anonimato y la mentira: un enmascaramiento que les permite
ser cualquier hombre y ninguno: una fuerza patriarcal sin rostro.
De este modo, manipulan el discurso a conveniencia, utilizan el
engaño para mantener su poder. Por una parte, el sobrino jamás
cumple la recurrente promesa del canario; en su lugar, se vale
de ella para continuar con los tocamientos a Enedina. Por la
otra, durante la conversación con Olivia, el hijo miente sobre el
motivo de su estancia en Nueva York, pero crucialmente, elude la
verdad sobre el parentesco entre ambos inclusive después del acto
sexual: “Uno sigue allí con los párpados apretados, con el silencio
de la verdad aterido en su garganta, en su sexo vencido” (Lavín,
2003: 15). El control de este conocimiento no da oportunidad a
Olivia de abstenerse del incesto; su transgresión es obligada. En
suma, se evidencian dos enunciantes no confiables que, además,
transforman su herida social en un fundamento del abuso sexual.
Los narradores se empeñan en mitigar dicho abuso a través
del despliegue de eufemismos y así no reconocer su barbarie. En
palabras de Leidy Vidal García (2018), “llevar a cabo cualquier
tabú… se convierte en un acto criminal cuando… la acción
disminuye los derechos individuales o la vida de una persona
por medio de la fuerza, el fraude o la coerción” (45). El incesto
basado en la aplicación de poder es socializado como inconcebible
y propenso al castigo; el quebranto de lo prohibido aparece
como una indisciplina ante la institución del tabú. El sobrino
reitera haberle “hecho el amor” a su tía, haberle “dado caricias”,
expresiones asociadas con el afecto y no con la violencia. Se trata
de una estrategia discursiva para atenuar la violación y, de este
modo, eludir el castigo.
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Aún más significativa es la composición narrativa del cuento
de Lavín, donde el narrador hace uso del pronombre indeterminado
“uno” como una declaración de vergüenza, la cual “involucra un
intento de esconderse, un ocultamiento que requiere que el sujeto
le dé la espalda al otro y se voltee hacia sí mismo” (Ahmed, 2015:
164). El narrador es consciente del acto abyecto cometido y (al
igual que Edipo se enceguece y destierra al enterarse de que se
ha acostado con su madre) se extirpa a sí mismo de la diégesis.
Según Kristeva (2023), este recurso actúa como un “sustituto
simbólico destinado a construir el muro, a reforzar el borde que
aleja del oprobio” (p. 109). Dicho de otro modo, la enunciación
indeterminada funge como una herramienta del hijo para evitar
reconocer una doble abyección –orfandad e incesto. “Uno” libera
al enunciante de la identificación: es ambigüedad; por ende, no
puede materializarse ni ser sujeto a disciplina.
Mónica Lavín y Adela Fernández aluden a la familia a
manera de reproducción en miniatura del sistema social que
percibe la endogamia como la perversión de los vínculos
afectivos normativos. El desarraigo libera a los personajes de un
régimen moral que prohíbe su deseo o lo acusa de impuro. A raíz
del desplazamiento, la estructura de poder se presenta como poco
clara, por lo que hijo y sobrino utilizan el cuerpo y la autoridad de
enunciación como herramientas correctivas en contra de aquellas
mujeres repudiadas, aunque, al mismo tiempo, necesarias
para la conformación del núcleo familiar. La madre y la tía, al
encontrarse estigmatizadas, habitan un perpetuo tránsito entre
lo permitido y lo prohibido según la voluntad de sus parientes.
Paradójicamente, el tabú exacerba la voracidad sexual de ellos,
a quienes poco interesa un vínculo erótico y, más bien, procuran
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�/ Pablo César Osorno Equihua (ITESM) / “Incesto y desarraigo”

reivindicarse como sujetos valiosos mediante el sometimiento
corporal. Expresan un deseo caníbal que consume lo sagrado para
hacer explícita su capacidad de desobediencia al orden que antes
los ha exiliado. A tal efecto, ambos cuentos ofrecen una idea del
incesto como forma de resistencia a la opresión patriarcal que, sin
embargo, replica los mecanismos de sometimiento para extender
su dominio sobre lo privado.
Mientras que en “Uno no sabe” se explora la corrupción
de los afectos madre-hijo a fin de resaltar la insignificancia de
la familiaridad cuando de cumplir una jerarquía sexual “natural”
se trata, en “La jaula de la tía Enedina” se llevan al límite las
consecuencias del desamparo, cuyo desenlace es la manifestación
de la monstruosidad formulada a lo largo del texto. Ninguno de
los relatos revela una postura panfletaria contra el incesto; antes
bien, se emplea como un medio para pensar lo infame, la alteridad
y la desolación. Si bien el tema es más que susceptible a una
interpretación pedagógica de las consecuencias de la transgresión,
la crítica de ambas autoras radica en el entrecruzamiento del
deseo con la pena y su transformación en un justificante de la
explotación de los cuerpos.
Incesto y desarraigo aparecen comúnmente fusionados en
la narrativa latinoamericana y, de manera no tan sorprendente, en
aquella escrita por mujeres. Pero, a diferencia de otras escritoras
cercanas a su generación y posteriores que utilizan el incesto
como motivo literario –Inés Arredondo, Guadalupe Dueñas,
María Luisa Mendoza, María Fernanda Ampuero, Mónica Ojeda,
entre otras–, Adela Fernández y Mónica Lavín sobresalen por no
focalizar la narración en las mujeres que lo sufren, sino en los
hombres que lo ejecutan. Este otro ángulo permite desentrañar
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la masculinidad coercitiva y su percepción de los cuerpos
femeninos. Aun así, las obras de todas ellas, en consonancia,
se preocupan por la endogamia en relación con la violencia, las
sexualidades periféricas, lo sagrado, la marginación o la barbarie.
En ese sentido, el cuento parece ser la plataforma de denuncia
más habitual; acaso exista, en la narrativa breve, la posibilidad de
que el horror no se prolongue más de lo debido.

Referencias
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�Dosier
Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

Didáctica de las humanidades digitales desde una
crítica del periodismo cultural mexicano:
proyecto Sábado
Teaching digital humanities from a critique of
Mexican cultural journalism:
Project Saturday
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Resumen. El presente artículo tiene como objetivo describir un proyecto
de humanidades digitales con miras al análisis futuro de datos para
publicaciones históricas en la creación del imaginario de la literatura
mexicana, específicamente desde el periodismo cultural. Para tal propósito
se eligió el suplemento cultural Sábado, del periódico Unomásuno, y cuyo
primer número apareció en 1977.
Palabras clave: Humanidades digitales, suplemento cultural, Proyecto
Sábado.
Abstract. This article aims to describe a digital humanities project focused
on the future analysis of data from historical publications in the creation
of the imaginary of Mexican literature, specifically from the perspective

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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

of cultural journalism. For this purpose, the cultural supplement Sábado,
from the newspaper Unomásuno, was chosen; its first issue appeared in
1977.
Keywords: Digital humanities, cultural supplement, Sábado Project.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-134

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

Mármol Ávila y Sánchez Cabrera (2023) retoman las declaraciones
de José Manuel Lucía Megías acerca de que las humanidades serán
digitales o no serán nada. El escenario habla de una continuidad
inevitable, pero eso no excluye la necesidad de plantear la manera de
enseñarlas en diferentes contextos, pues como señala Caloca Lafont
(2025) una de las retroalimentación positivas por parte de estudiantes
es la enseñanza por medio de proyectos. Sin embargo, entre los retos
que señala el autor de “Enseñar y aprender humanidades digitales en
México” está la diferencia en la cantidad de recursos que tienen las
instituciones privadas y otras centralizadas como la UNAM.
En el caso de la Facultad y Filosofía y Letras de la UANL,
todavía no hay una estructura formal e institucional para agrupar
los diferentes proyectos de humanidades digitales. Sin embargo,
no es un escenario lejano debido a los constantes retos que están
representando la nueva incorporación de tecnologías, el trabajo día
a día con documentos digitales y el impacto en las y los estudiantes
por parte de las nuevas formas de ordenar la información.
En ese sentido, como antecedente inmediato de este artículo,
está la propuesta “Para una lectura distante de Sábado, suplemento
cultural” (2025), trabajo que propone una aproximación desde las
humanidades digitales para el estudio de periodismo cultural desde
una lectura distante, en términos de Franco Moretti (2015); dicho
texto fue sólo el inicio de un proyecto más amplio que a su vez dio
los puntos de partida para otros proyectos de humanidades digitales
dentro de la institución, por ejemplo, el estudio del suplemento
cultural Aquí vamos, donde Roberto Kaput González Santos, Ivonne
Acosta, Azael Contreras, Erik Daniel Antuna, entre otros nombres,
están llevando a cabo en la actualidad1.
1 “Organizan café literario sobre ‘Aquí Vamos’” (12 de marzo de 2025), en

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-134

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Las humanidades digitales, al ser un área del conocimiento
interdisciplinario, requieren partir de una consciencia de lo colectivo
a manera de proyectos. La investigación tradicional, aunque lo
siga pareciendo, en realidad es un trabajo de redes intelectuales en
diferentes espacios de enunciación. Bien señalan Lázaro Pulido y
De-Juanas Oliva (2024) que la aplicación de humanidades digitales
lleva consigo ventajas pedagógicas, específicamente en lo concreto,
además de lo principal en la colaboración y el diálogo de ideas. Por
esta razón, es importante desarrollar proyectos a largo plazo, más
allá de un ciclo escolar, esto con el fin de generar repositorios de
investigación y de esta manera nunca partir de cero. En el caso del
proyecto Sábado, nos encontramos en la segunda fase de aplicación
y expansión del mismo.
El presente artículo tiene como objetivo describir un
proyecto de humanidades digitales con miras al análisis futuro de
datos para publicaciones históricas en la creación del imaginario de
la literatura mexicana, específicamente desde el periodismo cultural.
Para lograr este fin, el primer apartado trata sobre el periodismo
cultural y sus puntos principales de lectura en México; el segundo
se enfoca en la relación entre humanidades digitales y didáctica, con
énfasis en el periodismo cultural. Finalmente, el último apartado
expone la segunda fase del proyecto donde se cambiaron varios
números de la colección K a formato TXT para usar el Voyant
Tools como una interfaz para ubicar posibles líneas de investigación
dentro de un corpus amplio.
Vida universitaria. https://vidauniversitaria.uanl.mx/cultura/organizan-cafeliterario-sobre-aqui-vamos/.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

Periodismo cultural: aproximaciones teóricas y
crítica en México
No es casualidad que Gabriel Zaid (2006) escriba en su texto
“Periodismo cultural” la preocupación sobre el destino de éste, pues
la cultura crea el periodismo y luego éste regresa a ella. Sin embargo,
es importante estudiar las expresiones y proyectos que intentaron
llevar a la cultura a un plano que no fuese secundario como señala
el autor de Los demasiados libros: “La verdadera vida literaria sucede
en los textos maravillosamente escritos. Pero dar noticia de ese
acontecer requiere periodistas que lo vivan, que sepan leer y escribir
en ese nivel, con esa animación” (p. 59). Con base en esta idea crítica,
Zaid enumera ejemplos de artículos que considera importantes
para hablar de un canon del periodismo cultural: Manuel Gutiérrez
Nájera, Amado Nervo, José de la Colina, José Emilio Pacheco,
Alfonso Reyes, Octavio Paz, siempre admirando la calidad de estas
prosas publicadas en periódicos. Zaid se concentra en plantear qué
es la buena información, incluso contando una anécdota de José
Emilio Pacheco, de acuerdo con la cual le preguntaron sobre su
relación con Oscar Wilde, donde ni reportero ni editor se dieron
cuenta de tremenda pifia.
Sin embargo, como podemos observar, las aportaciones
de Zaid van en continuidad con un proyecto de Estado moderno
y la construcción de una tradición literaria mexicana con base en
un centralismo histórico, en sus diferentes vertientes. En el caso
del periodismo cultural, es importante, aunque resulte conflictivo,
preguntar qué se entiende por periodismo y cuál es la definición
de cultura de la que se parte; además de tratarse de preguntas
ontológicas, son preguntas éticas que permiten o censuran otros
fenómenos o aproximaciones a la realidad desde estas expresiones.
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

De ahí lo importante de las aportaciones de Villa (2000) acerca
de los suplementos culturales como una especie de campo de
legitimación de los diferentes productos hechos en y desde una
cultura: “Ahora bien, el suplemento cultural no tiene el mismo
pluralismo y objetividad ni centra su valor en “la noticia” como
hecho informativo fundamental, sino que trabaja casi siempre con
patrones de selección, restricción y subjetividad”. Lo señalado por
María Villa es importante porque toma una postura teórica distinta
de la que plantea Gabriel Zaid. Más que hablar de la calidad de un
tipo de periodismo, espacios como los suplementos culturales se
entienden como espacios de construcción de subjetividades; por esta
razón, la selección de reseñas, artículos, entrevistas, cuentos, novelas
y otros productos culturales obedecerán a otro tipo de restricciones.
Por ejemplo, una de las aportaciones importantes, con base
en esta manifestación de selecciones y restricciones, está el caso de
la traducción. Al contar con una restricción basada en categorías
genéricas, estéticas e ideológicas, pueden llevarse a cabo estudios
específicos en la creación de diferentes campos de legitimación.
Tomo el ejemplo de Álvaro Ruiz Rodilla (2023) en su trabajo
“Breve panorama de la traducción poética en el periodismo cultural
de México (1947-1970)”, donde ofrece un análisis cuantitativo de
la producción de traducciones poéticas en los años indicados en
el título, pasando por diferentes espacios de enunciación como
México en la cultura, La cultura en México, La Revista de la Universidad
de México, La palabra y el hombre, sólo por mencionar algunos. Ruiz
Rodilla analiza de manera cuantitativa la evolución en la cantidad
de traducciones de poesía publicadas en diez revistas culturales.
En sus conclusiones, menciona lo siguiente: “En todo caso, las
revistas y suplementos de la época son núcleo y surtidor de cambios
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

mayúsculos en el imaginario geo-literario y en la conformación
de discursos interculturales” (218). El trabajo de Ruiz Rodilla es
importante como antecedente que explica la necesidad de realidad
estudios diacrónicos y sincrónicos en la producción cultural de un
medio que selecciona y restringe el tipo de publicaciones a un tipo
específico, diferente al de la noticia en los grandes tirajes diarios. El
imaginario geo-literario va de la mano de un campo de legitimación, a
manera de diálogo y polémicas interculturales, a manera de herencia
de la Ilustración y el debate por medio de la Razón.
Debido a lo anterior, es necesario tomar en cuenta los
suplementos y el periodismo culturales como un correlato en la
construcción de la literatura mexicana. María Andrea Giovine
Yáñez y Álvaro Ruiz Rodilla (2025), en su “Nota introductoria. La
otra historia de nuestras literaturas”, parten de cómo las revistas
y los periódicos han desarrollado diferentes capítulos en la vida
intelectual y literaria del país. Es decir, no puede tomarse a la ligera
la contribución de estos espacios de enunciación, pues también han
sido parte de la escritura, como fuentes y enlaces, de la historia de
la literatura mexicana. “Las publicaciones periódicas se construyen
a partir de la polifonía, desde el concierto de voces y miradas” (17).
Sin embargo, cabe añadir que cada publicación periódica tiene un
trabajo editorial y esto es muy interesante para estudios futuros en
el análisis cuantitativo y temático, y así dar pie al cualitativo, en torno
a las publicaciones periódicas que han tenido un largo trayecto y
cambios en su dirección; el caso de Sábado, suplemento cultural, con
diferentes épocas, como las de Fernando Benítez y Huberto Batis,
es un ejemplo de esto, además de los cambios en la economía y
sociedad mexicanas de finales de los setenta a principios de los
noventa. La polifonía no resulta entonces nada más del conjunto de
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

las diferentes voces en las publicaciones, sino en el dialogismo entre
una dirección y otra o en el cruce de publicaciones críticas o incluso
antagónicas de un periódico a otro.
En el caso del estudio de Sábado, un punto de partida
importante es la tesis de Adriana Noemí Reyes Llamas (2004), por
su enfoque cultural desde la teoría de la comunicación. En ella se
muestra el contexto cultural de los años de producción analizados en
el suplemento, además de describir cómo había una apuesta, desde
los suplementos culturales, para que la cultura estuviera al alcance de
todos. De igual manera, a los nombres ya citados de publicaciones,
se agregan en el panorama El sol de México en la cultura, La cultura
popular en México, El semanario cultural, entre otros. Lo interesante es
la percepción desde figuras importantes de la literatura mexicana la
impresión acerca del proyecto editorial de este suplemento:
En general la tendencia del suplemento es más abierta en relación
con otros, ya que dentro de él se permiten muchas libertades a
los escritores y colaboradores, por ejemplo mencionaba Gustavo
Sainz en una entrevista hecha para este suplemento, que en su
generación no se atreverían a escribir en el mismo tono que lo
hacía Sábado. Además aquí nunca se respetó ningún reglamento
contra la Obscenidad, al contrario fue el suplemento que ilustró
a los dibujantes y pintores que presentaban más desnudos como
Toledo, Arnaldo Coen, y José Luis Cuevas, dedicó números a
mostrar fotografías de desnudos para mostrar la historia del
desnudo fotográfico en México. (39)

En el caso de este tipo de suplemento, representa un reto
importante en el análisis de datos con el fin de llevar a cabo un
estudio diacrónico a lo largo de su época. Un primer reto, para el
estudio de los suplementos culturales, consiste en la definición de
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

texto. Esto es muy importante porque, además de lo escrito, es
posible encontrar representaciones de otras artes, como el caso
de la pintura o el dibujo. La caricatura es otra dimensión del texto
artístico si se le aborda desde la semiótica de la cultura. En este
caso observamos que la literatura se escribe a la par de las otras
artes y coexisten, dependiendo el número, con otras artes. La
fotografía, por supuesto, será otro elemento importante en este
tipo de publicaciones. Sábado, por lo tanto, representa un espacio
rico en diferentes géneros literarios, pero también en cuestión de
tipos de textos artísticos. Sin embargo, el que no haya restricciones,
no significa que exista un lector implícito en la dinámica editorial
donde se destaquen ciertos temas sobre otros y con coincidencias
ideológicas. Al retomar lo dicho por Villa, aunque no haya un
reglamento (Reyes Llamas, 2004) contra la obscenidad, sí existe un
campo de legitimación de nuevas poéticas y estéticas en diálogo2.
Didáctica de las humanidades digitales:
la importancia de los proyectos
Desde la didáctica siempre ha existido una preocupación por los
diferentes cruces o diálogos interdisciplinarios con el paso de la
historia. Recientemente, las inquietudes en un mundo donde es
imposible hacer a un lado la tecnología, especialmente en espacios
en el que la dinámica socioeconómica expande su dominio, se han
ido enfocando en diferentes maneras para abordar los retos en
la manera de enseñar las humanidades digitales. Sara González2 También es necesario tomar el enfoque cultural de Aleida Alexandra
Argueta Castañeda (2021) en el que parte de diferentes conceptos de naciones
intelectuales y autonomía relativa.

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Gutiérrez y Javier Merchán-Sánchez-Jara (2022), por ejemplo,
coinciden en señalar la existencia de una mimesis de un movimiento
colonizador a través de la tecnología. Por esta razón, aunque es
importante implementar las herramientas tecnológicas en el estudio
de diferentes objetos, como los de la literatura, también es necesario
realizar estudios de caso previos para el diseño de proyectos por
etapas, de acuerdo con las condiciones del ecosistema educativo en
el que desean iniciarse tales trabajos. Por lo tanto, al ser parte de un
hábitat pedagógico, no debe desvincularse de la crítica a pesar de las
exigencias hechas mediante indicadores y metas que se desvinculan
de la realidad de cada contexto educativo: “En virtud de estas
cuestiones podemos afirmar que las nuevas pedagogías digitales no
pueden ser únicamente concebidas como movimientos acríticos,
impulsados por las sinergias que propicia la digitalización de la
sociedad…” (4). No se trata, entonces, de proveer solamente medios
y herramientas para cada ecosistema de este tipo. Debe ir de la mano
con el compromiso de quienes integran una instituciones o grupos
humanísticas para criticar la epistemología digital. Los entornos
en espacios urbanos, sin duda, son cada día más electrónicos a un
punto donde es difícil permanecer desconectado de sus diferentes
redes neuronales, transformando la cognición de quienes integran
en el presente, sin mencionar el futuro, cada ecosistema educativo.
Uno de los elementos importantes en la implementación
de las tecnologías de información y comunicación, así como las
herramientas digitales, requiere la valorización de las competencias
digitales en diferentes niveles: estudiante, docente e institución.
En trabajos como los de Pérez Aguirre y Gutiérrez Hibler (2024)
medir la competencia digital es importante como un paso previo
en la aplicación de estrategias o herramientas enfocadas en la
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

tecnología, dentro de carreras de humanidades, concretamente en
una licenciatura como la de letras hispánicas. Las habilidades y
destrezas, como parte de esta competencia, tendrán un indicador
importante: la resolución de problemas. Sin embargo, toda
competencia digital deberá incluir también en su diagnóstico
la inteligencia social para realizar trabajos en equipo, así como
la solución de escenarios no contemplados por la comunidad
universitaria. En un ecosistema educativo es importante, incluso
con las complicaciones de los calendarios, realizar estudios en
torno al manejo de información, la alfabetización digital, políticas
de comunicación, creación de contenidos digitales, los riesgos de
seguridad tanto en proyectos como fuera de ellos y la resolución de
problemas. Se trata de involucrar a una comunidad en diferentes
niveles y por distintos grados. Para ello, es necesaria siempre una
valorización, la cual puede ser de diagnóstico, evaluativa y de ajuste,
tomando en cuenta los pasos de la administración: planeación,
organización, coordinación y evaluación.
Sin embargo, el trabajo anterior solamente evalúa el caso
estudiantil. Por ello, Rebeca Lázaro Niso (2024) indica una de las
necesidades para la adaptación de un programa o espacio educativo
en la era de la información: la formación del docente. Sobre esto, la
autora afirma lo siguiente:
Dado que el ritmo de crecimiento en este entorno multimodal
es vertiginoso, resulta más útil, tanto para el docente como para
el discente, ser autónomo a la hora de descubrir y seleccionar las
herramientas digitales que adquirir gran cantidad de nociones
teóricas destinadas a quedar obsoletas en un pequeño margen de
tiempo. (77)

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De esta manera, de acuerdo con Lázaro Niso, todo
aprendizaje lleva consigo la importancia de atender otras necesidades,
sobre todo las visuales, las de tipo lector, así como aquellas que
integran y analizan datos en el mundo digital. Un paso importante
en el análisis de datos, previo a la aplicación de herramientas de este
tipo, radica en la conceptualización de los mismos. El diseño de
categorías y unidades de análisis no está exento de teoría en torno al
objeto de estudio. A partir de la inclusión de nuevas competencias,
el proceso de enseñanza y aprendizaje tendrá otras dinámicas, y por
ello la autora de este capítulo resalta la relación entre el docente y
el discente. Por esta razón, el conocimiento significativo es vital a
partir del entorno de la figura del discente. No obstante, así como
se debe llevar una valorización de este aspecto en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, es necesario valorizar las competencias de
sus docentes, sin olvidar, por supuesto, es de las instituciones donde
se crea el ecosistema educativo.
Esto repercute también en las diferentes metodologías de
investigación. Mendoza Gamiño (2016) apunta cómo son muchas
las áreas de oportunidad para la transformación de las áreas
de conocimiento, sobre todo en cuáles podría aplicarse nuevas
tecnologías. En contraste con el momento de su publicación, todavía
hay espacios donde la aplicación de la tecnología sigue vigente y no
parece efímera o una moda insostenible. Por ejemplo, la necesidad
de crear, preservar y regular repositorios digitales sigue siendo
una de las inquietudes y bases para la investigación actual. Otra
área importante se encuentra en la codificación de textos, como
puede atestiguarse en Calvo Tello (2023) y Rodríguez Hernández
(2024), para el caso del marcado TEI. Áreas como las señaladas
por Mendoza Gamiño (2016) siguen vigentes: colecciones de tipo
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

digital, codificación de texto, análisis de textos electrónicos (y su
lectura), mapas geoespaciales, Big Data, visualización, entre otros.
Aquí es donde me parece importante retomar el trabajo
de Ricard Huerta y Cristóbal Suárez Guerrero (2020) debido al
ejercicio monográfico que llevaron a cabo para enumerar diferentes
maneras de revisar las intersecciones entre las humanidades digitales
y la labor de enseñanza. En él se describen 1) la crítica a la tecnología
aplicada a estas áreas del conocimiento humano, 2) mediación de la
memoria, 3) la tecnología como un híbrido de la realidad y la ficción,
4) los videojuegos como recurso de aprendizaje, 5) la necesidad de
la alfabetización transmedia y 6) la construcción de la identidad
de estudiantes por medio de video ensayo. Al final apuntan: “El
verdadero encuentro con la realidad digital supone asumir que
los cambios son estructurales, pero también significa aceptar que
muchas realidades hibridarán y lo harán desde sus estructuras más
profundas” (p. 6). Es por esta razón que resaltan algo importante:
la intersección entre lo digital y lo humanístico, es decir, que no
se trata de un cruce simple, sino que obedece a las realidades de
diferentes sistemas complejos. La complejidad debe resolverse
con complejidad, aunque para un sistema parezca algo sencillo y
cotidiano, pues al pasarse a otro ecosistema educativo esto puede
traer consecuencias dentro de las estructuras profundas, las cuales
subrayan Huerta y Suárez Guerrero en su trabajo. Al plantear un
ejercicio monográfico, es decir, de diferentes trabajos, ayuda a
conocer otros proyectos y entender cuáles fueron sus retos. Por lo
tanto, esto se relaciona con una de las unidades de análisis de las
competencias digitales: la resolución de problemas. Cada situación
traerá consigo la tensión de un contexto en sus diferentes elementos
que lo conforman en la triada estudiante-docente-institución. La
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descripción de un proyecto de humanidades digitales, con ayuda de
diferentes herramientas pedagógicas, como el diario de observación,
pueden aportar escenarios que den un sentido a su aplicación o
no en otros entornos, incluso a la innovación sin tener que partir
completamente de cero.
En el caso específico de la literatura, las humanidades digitales
tienen ya una serie de aplicaciones señaladas arriba. No obstante, las
observaciones de Carmen Pérez García (2021) en “Humanidades
digitales y educación literaria: oportunidades y retos” requiere
especial atención debido a que parten de un horizonte donde
ocurren mutaciones dentro del proceso enseñanza-aprendizaje en
un mundo hiperconectado. Además de retomar la discusión en
torno a una definición de humanidades digitales o a la adaptación
inevitable en este mundo capitalista neoliberal, la información es un
punto de partida en las discusiones de esta década y posiblemente
las próximas:
La cantidad de información que recibimos a diario es sorprendente,
pero, más que la cantidad, debemos ser conscientes de que el
tipo de información es cualitativamente distinto. Esta nueva
información no solo puede ser leída y criticada, sino que también
puede crearse, modificarse o presentarse en otros formatos más
allá del texto escrito. Además, esta revolución ha favorecido la
aparición de nuevas relaciones, nuevos discursos, nuevos tipos de
grupos y nuevas formas de colaboración. (9)

Carmen Pérez García toma como punto de partida un
fenómeno informativo y después se dirige a las consecuencias
sociales y culturales del mismo. Sin embargo, esto no es gratuito. El
gran reto de este nuevo cuarto de siglo es la herencia de la cantidad
de información, pues anteriormente la solución radicaba en la
creación de interfaces como una manera de ordenar visualmente
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

todo aquello que no podríamos leer en una vida acelerada como la
nuestra. La creación de nuevos formatos o la adaptación de estos
en otros entornos será vital para conformar un ambiente educativo
crítico, pues incluso en la informática existen debates sobre cuál es el
mejor lenguaje de programación, según el hábitat donde se produce
el conocimiento. Los espacios de afinidad serán importantes para la
creación de proyectos y, en consecuencia, para la enseñanza de las
humanidades digitales, por ejemplo, en literatura.
En este contexto de retos, aprendizaje, evaluaciones y
cercos socioeconómicos es donde aparece el interés de la carrera de
Licenciado en Letras Hispánicas de la UANL para la incorporación
transversal de las humanidades digitales en su plan de estudio, más
allá de una figura aislada, sino como una propuesta rumbo al futuro
de las humanidades en el país. El siguiente apartado consiste en una
relatoría que toma en cuenta los dos presentes (periodismo cultural
y didáctica de las humanidades digitales) en torno a la fase 2 de
una proyecto iniciado hace dos años en una clase optativa titulada
“Proyectos de investigación en entornos digitales”, la cual en su
primera fase dio como resultado la digitalización de una colección de
Sábado, con fines exclusivamente de investigación para una propuesta
futura de análisis de datos, creación de repositorios universitarios
como materia de laboratorio humanístico e implementación de
interfaces para la conformación de grupos de investigación.
De la digitalización a la creación de nuevos objetos
digitales para investigación
En el año 2023 se dio inicio a un proyecto transversal a largo plazo
en la carrera de Licenciado en Letras Hispánicas de la Facultad de
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Filosofía y Letras de la UANL. Dentro del plan de estudio 420,
existe una materia optativa llamada “Proyectos de investigación en
entornos digitales”. La generación que participó en esta materia
tuvo como objetivo la digitalización de una colección privada de
un docente de la Facultad, la cual fue denominada “Colección K”.
En el curso, el grupo contó con un panel experto mediante un
ciclo de conferencias dedicado a las humanidades digitales donde
participaron profesionistas del área como Ana Guerrero Galván,
Agustín Rodríguez Hernández, Miguel Muñiz Apresa y Eloy
Caloca Lafont. La importancia de este ciclo radicó en mostrar
sus trabajos de investigación e inquietudes docentes en sus
diferentes instituciones (Tecnológico de Monterrey, Universidad
Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa y Universidad
Nacional Autónoma de México). Esto sirvió como diferentes
puentes, no sólo en materia de redes de investigación, sino
como apertura para capacitaciones que sirvieran de cauce para
compartirlo más adelante dentro de la facultad. Por ejemplo, la
institución tuvo una invitación, en el primer semestre de 2024, por
parte de la Dra. Paloma Vargas Montes para participar en “DH
Essentials Workshops”, talleres facilitados por US Latino Digital
Humanities Center at Houston University, con la dirección de
Brian Rosenblum, Co-director del Institute for Digital Research
in the Humanities at University of Kansas. Esto no fue sólo hacia
afuera, pues es importante contextualizar los acercamientos y
aprendizajes en el ecosistema educativo de la FFYL de la UANL,
donde la Dra. María Eugenia Flores Treviño realizó la invitación
para participar en un proyecto de otros colegios de la Facultad
en materia de digitalización y aprendizaje de la lengua materna.
Una de las bases, para los retos de las humanidades digitales entre
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

generaciones e instituciones, es la implementación de la cultura
de la paz. Las mesas de diálogo, conferencias, proyectos en
paralelo y publicaciones son medios necesarios para entender las
intersecciones de diferentes ecosistemas educativos. Los proyectos
sin diálogo, en un ecosistema complejo, no perduran con el tiempo.
En ese panorama, dimos inicio un año más tarde, con la
segunda generación de la materia “Proyecto de investigación en
entornos digitales”, a la fase dos de este proyecto. El grupo llevó
una capacitación similar a la de la generación anterior, pero en esta
ocasión aprendió la diferencia entre un objeto material y uno digital,
y cómo, aunque podían coincidir en el mismo referente, no eran
los mismo objetos. Por ejemplo, partieron de la colección K que
fue digitalizada. En un primer acercamiento, la representación visual
sería así:

Imagen 1. Representación visual del paso material al digital.
Elaboración propia.

En la parte izquierda de la imagen puede observarse una
representación visual de la colección física en ocho tomos. Del lado
derecho está una captura del canal de Microsoft Teams que se usó
como repositorio del proyecto con fines de investigación. A simple
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vista no parece nada del otro mundo para la segunda generación, sin
embargo, la primera pudo asimilar esto, pues cargó los documentos
en físico y comprendió las ventajas de un objeto digital con OCR
para cuestiones prácticas en el manejo de una interfaz. Por esta
razón, se llevó a cabo un paso más en la creación de nuevo objetos
digitales con base en la primera versión en PDF con OCR: crear
objetos en formato txt con el objetivo de llevar a cabo minería de
textos.

Imagen 2. Dos tipos de objetos digitales. Captura canales de Microsoft Teams

Como puede observarse, la segunda generación del
proyecto Sábado llevó a cabo la tarea de crear nuevos objetos
digitales, es decir, del formato de archivo documento portátil (pdf)
se pasó a archivo de texto sin formato (txt). La razón por la cual
en la imagen puede observarse que no hay coincidencia exacta
en los nombres de los archivos de diferente formato se debe a
una cuestión práctica de cambio y limpieza de los archivos. Uno
de los retos principales del proyecto fue conservar sin dañar la
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versión material de la colección K. Por esta razón, debido a que
se trataban de volúmenes encuadernados, el riesgo de hacer daño
al material era alto y se optó por digitalizar para el ojo humano y
no para los diferentes recursos abiertos de reconocimiento óptico
de caracteres (OCR). De esta manera, el proceso de paso de un
formato a otro fue realizado de manera semi manual. Para esto se
utilizó uno de los mejores programas para OCR de acceso abierto:
la herramienta Google Keep. Ésta tiene la facultad de tomar una
captura de pantalla, opción ágil por el acomodo y el diseño gráfico
de los periódicos (sobre todo el cambio que ocurre en Sábado
a mediados de los ochenta), con el fin de guardar el texto de la
imagen. Este proceso permitió a la segunda generación realizar
una limpieza para la creación de los nuevos objetos digitales. La
razón por la cual los archivos txt fueron nombrados con una letra
y número radica en ventajas de visualización, pues el Voyant Tools
presenta ciertas limitantes al momento de observar las tendencias
en pantalla.
El curso se planteó con base en un cronograma para las
cuestiones teóricas, la planeación de las diferentes actividades,
que incluyeron el aprendizaje de marcado TEI, procesos de
digitalización para ampliar la edición digital de Sábado, captura y
limpieza de caracteres, entre otras actividades. Semanas previas a
la entrega del proyecto integrador de aprendizaje (trabajo final de
la materia) se dio inicio al entrenamiento para conocer y practicar
con Voyant Tools. En total, la generación (por parejas) pudo crear
sesenta y seis objetos digitales nuevos en formato txt. Esto permitió
que de manera separada pudieran aprovechar el trabajo en equipo
para la creación de un repositorio que les permitiera explorar un
corpus grande desde herramientas tecnológicas. Los resultados
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preliminares, para la creación de un mapa de todo el suplemento
cultural, son los siguientes:

Imagen 3. Cirrus (burbuja de términos frecuentes) de los 66 números
transformados a formato txt

Imagen 4. Tendencias de los términos más frecuentes en los 66 números en
formato txt
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Imagen 5. Mandala de los 66 números y su proximidad a los términos
más frecuentes

La aplicación de Voyant Tools en este proyecto no tuvo una
intención cuantitativa, sino que se tomó la decisión de convertir este
programa digital en una herramienta de interfaces para la minería
de textos (datos). En la imagen 3 puede observarse el Cirrus,
también conocido como una manera de visualizar mediante una
burbuja de palabras los términos más frecuentes del corpus con el
que se alimenta al programa. Para efectos didácticos en el estudio
del periodismo cultural, la materia “Proyectos de investigación en
entornos digitales” (noveno semestre) realizó cruces con una materia
llamada “Hermenéutica” (séptimo semestre). En la enseñanza de las
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humanidades digitales, los proyectos contienen metas y permiten
la flexibilidad para que las y los estudiantes puedan vincular los
conocimientos previos de otras materias e incluso incluir algunos
de ofertas externas, según sea el caso. En esta parte del proyecto,
fue importante plantear un círculo hermenéutico con base en las
enseñanzas de la otra materia y las lecturas de este curso, entre ellas
la de Lectura distante, de Franco Moretti. Con base en esto, el grupo
planteó lo siguiente como dinámica de trabajo e interpretación:

Imagen 6. Círculo hermenéutico para el proceso de investigación en
Humanidades digitales

La lectura distante estaría en la visualización de los datos
y en su valoración con base en las diferentes herramientas del
corpus. En un punto intermedio, entre lo distante y lo cercano,
el grupo de estudiantes usa las herramientas para encontrar los
contextos de dichas frecuencias, con el fin de recolectar un corpus
focalizado, por ejemplo, toman un término como vector a lo largo
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / “Didáctica de las humanidades digitales”

de los sesenta y seis números y enfocan la construcción de un
corpus con base en los diferentes contextos y textos específicos
donde aparecen de manera concreta. Una vez conformado el
corpus focalizado se decide desde qué teoría y los métodos
tradicionales que se usarán para el análisis, sin perder de vista el
objeto de estudio en cuanto a su lugar de enunciación, en este
caso, el periodismo cultural. Una vez realizada la lectura cercana
es importante volver a la lectura distante para fundamentar o
replantear cuantitativamente lo que se observa en las diferentes
visualizaciones. Por ejemplo, la utilidad del Voyant Tools puede
observarse en la imagen 4 (tendencias) con el fin de evaluar si la
frecuencia relativa en cada contexto de los números en pantalla
permite un análisis diacrónico de un lector implícito desde lo
editorial. Tómese el caso del término México: pueden tomarse los
textos, dependiendo la conceptualización de datos desde la teoría,
más ricos en su frecuencia absoluta o realizar un comparativo entre
los textos que más mencionan el término México y lo que menos.
De manera similar, si la frecuencia absoluta es alta entre un grupo
de números y otro, también pueden focalizarse los esfuerzos para
organizar más de un equipo y analizar el tratamiento de México
como país desde las ópticas de los años analizados.
Sin embargo, algo que se explicó en el curso es que el
programa Voyant Tools no sirve solamente para analizar los términos
de mayor frecuencia, sino que es posible localizar otros con una
riqueza importante aunque no monopolicen la tendencia. Es ahí que,
desde una lectura cercana previa, las y los estudiantes se preguntaron
qué tanto aparecían algunas traductoras o entrevistadoras dentro de
los archivos creados con base en la colección del suplemento. Esto
puede observarse en las siguientes imágenes:
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Imagen 6. Frecuencia relativa y apariciones de Mercedes Benet en
diferentes números de Sábado

Imagen 7. Tendencias en la aparición de Margarita Pinto en sus
diferentes participaciones

Por supuesto, una representación visual de este tipo solamente
cuantifica las participaciones de una traductora, entrevistadora o
escritora en Sábado. Sin embargo, en una lectura cercana es posible
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mediante el programa ir a los contextos específicos de cada pico de
la tendencia con el fin de localizar dicho término y de esta manera
iniciar la conformación de un corpus focalizado. En ese sentido, las
y los estudiantes de la segunda generación de este proyecto pudieron
plantear trabajos finales de investigación como 1) las ideologías y
su relación con las revoluciones latinoamericanas (caso México,
Nicaragua y Cuba), 2) la entrevista cultural desde las aportaciones
de Margarita Pinto, 3) la relación entre la muerte y el amor en el arte
mexicano vista desde el periodismo cultural, 4) la crítica mexicana
del cine como relato cultural y político, y 5) la traducción periodística
para el caso de al divulgación científica (Mercedes Benet).
El uso de herramientas digitales, a través de un proyecto
semestral con metas específicas, permitió a estudiantes de la licenciatura
de letras hispánicas de la Facultad y Filosofía de la UANL relacionar
aspectos del periodismo cultural con lo aprendido en otros cursos de
su carrera, por ejemplo, la materia “análisis del discurso”. Como bien
señalan María Andrea Giovine Yáñez y Álvaro Ruiz Rodilla (2025), en
la fuente citada arriba, Sábado fue un espacio de polifonía, pero esto
no descarta que su línea editorial no tuviese diferentes tendencias,
abriendo de esta manera la posibilidad de cruces con el estudio de
otros suplementos para su mapeo visual y contraste editorial. Las
herramientas digitales pueden sustentar lo dicho por Villa (2000)
acerca de los patrones de selección o restricción dependiendo el
contexto del país o de quien está a cargo del suplemento. No obstante,
en la enseñanza de las humanidades digitales por medio de proyectos,
fue necesario retomar lo planteado por Carmen Pérez García (2021)
en torno a los diferentes formatos que existen en la actualidad y que
parten de diferentes textos. Para el caso de este proyecto, la generación
que trabajó con Voyant Tools comprendió esto, pero al mismo tiempo,
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en su lectura cercana, fueron conscientes de que las lectoras y lectores
de Sábado no contaban con los mismos formatos de su investigación,
por lo cual debían consultar otras obras en torno a la producción
cultural de los años ochenta en México.

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Imagen 8. Cirrus de los números 135, 157 y 208

Las representaciones visuales también servían como una
manera de crear curiosidad en los números convertidos en nuevos
objetos digitales. Por ejemplo, en la imagen 8 pueden observarse los
términos más frecuentes en cada número en formato txt. Esto no
totaliza la realidad de cada uno. Sin embargo, sí permite ver qué tipo
de textos contaban con más espacio, dependiendo de un aniversario,
coyuntura u oportunidad editorial en fenómenos que actualmente
pueden ser difíciles de comprender, como el caso del número 135,
donde sale publicado por primera vez Las batallas en el desierto, de
José Emilio Pacheco.
Conclusiones
El estudio del periodismo cultural representa todavía un reto. El
principal radica en la cantidad de información que actualmente existe
en Internet o en repositorios todavía sin posibilidades de apertura
para una investigación a gran escala. Por un lado, en el primer caso,
las herramientas digitales permiten ordenar una cantidad enorme
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de datos para darles un seguimiento específico desde el ojo de
quien investigue; no obstante, los problemas que presentan a futuro
radican en quién decide lo que es memoria y cómo debe ser leída.
Esto sucederá, por ejemplo, con el caso de los servicios de streaming,
donde la posibilidad de una biblioteca personal desaparece con el
paso del tiempo debido a la modernidad líquida en este fenómeno.
Para el caso del periodismo cultural su materialidad es complicada,
pues se trata en la mayoría de los casos, sobre todo el practicado
como suplemento, de un papel sumamente delicado que puede
desaparecer sin las condiciones óptimas de preservación.
Por el otro lado, con respecto al segundo punto, todos los
proyectos interesados en digitalización de la memoria requieren
recursos, y sin el apoyo institucional formalizado a través de firma
de convenios es imposible mantenerlos a flote. Por esta razón, la
didáctica de las humanidades digitales no debe limitarse solamente
a la enseñanza de contenidos o a una dinámica de incubadora de
proyectos sin las bases institucionales para su fortalecimiento.
Además, para el caso del estudio del periodismo cultural, el
diagnóstico de los conocimientos del grupo debe llevarse a cabo
siempre, no sólo en la cuestión de la tecnología, sino en el objeto
de estudio: lo didáctico no debe olvidar nunca que nos enfrentamos
a sistemas complejos y se requiere de la complejidad para poder
solucionar los escenarios pasados, presentes y futuros.
En ese sentido, los proyectos de humanidades digitales,
como una apuesta en la didáctica de la literatura, deben plantearse
a mediano o largo plazo, de manera interdisciplinaria y con
delegación de responsabilidades, pues el trabajo en solitario para
este tipo de conocimiento es inviable en todos los sentidos; incluso
lo que parece hacerse en solitario en realidad obedece a las bases
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institucionales o sociales del ecosistema educativo. Por supuesto,
todo proyecto de este tipo debe plantearse como algo abierto y
sujeto a evaluaciones, correcciones o nuevas exploraciones que
revisen los logros con el fin de encontrar áreas de mejora en la
comprensión de los diferentes fenómenos humanos llenos de
saberes.
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unomásuno: Breve panorama de la hegemonía cultural en
México durante el XX a través del periodismo cultural.
Humanitas. Revista De Teoría, Crítica Y Estudios Literarios, 1(1),
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Caloca Lafont, E. (2025). Enseñar y aprender Humanidades
Digitales en México: un panorama de avances y
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Literarios, 4(8), 126–181. https://doi.org/10.29105/
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Calvo Tello, J. (2023). Text Encoding Initiative (TEI) como formato
para datos cualitativos a escala cuantitativa: el caso de
XML-TEI Bible. En Mármol Ávila, P., Literatura, didáctica
y humanidades digitales: aportaciones para la docencia y la
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Giovine Yáñez, N. A. y Ruiz Rodilla, A. (2025). “Nota introductoria.
La otra historia de nuestras literaturas”. En Giovine Yáñez,
N. A. y Ruiz Rodilla, A. (Coords.). Constancia de la fugacidad
Contribuciones a la historia del periodismo cultural en México, siglo
XX. Universidad Nacional Autónoma de México.
González-Gutiérrez, S., &amp; Merchán-Sánchez-Jara, J. (2022).
Humanidades digitales y ecosistema educativo: hacia una
98

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-134

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nueva estructura epistémica desde las didácticas digitales.
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suplemento cultural. Humanitas. Revista De Teoría, Crítica Y
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-134

�Dosier
Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

La traducción periodística de Mercedes Benet
en Sábado suplemento cultural
Mercedes Benet’s journalistic translation
in Sábado suplemento cultural
Paulina Michelle Mejía Maluy
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
paulina.mejiam@uanl.edu.mx

Resumen. En este artículo se analizan los artículos traducidos por Mercedes
Benet para el suplemento cultural Sábado; en específico, se estudian las
temáticas abordadas en ellos y su metodología de traducción periodística.
La selección del corpus se llevó a cabo mediante la herramienta Voyant
Tools para identificar las participaciones de Mercedes Benet, dentro de
la colección K, desarrollada por un equipo de investigación liderado por
Jonathan Gutiérrez Hibler (2025). El presente texto tiene como objetivo
analizar los recursos de traducción y distinguir lo literal de lo analógico.
Palabras clave: Humanidades digitales, traducción, Proyecto Sábado,
Mercedes Benet.
Abstract. This article analyzes the articles translated by Mercedes Benet
for the cultural supplement Sábado; specifically, it examines the themes
addressed in them and her journalistic translation methodology. The
corpus was selected using Voyant Tools to identify Mercedes Benet’s
contributions within the K collection, developed by a research team led by

101

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

Jonathan Gutiérrez Hibler (2025). This text aims to analyze the translation
resources and distinguish between literal and analogical representation.
Keywords: Digital Humanities, translation, Sábado Project, Mercedes
Benet.

102

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Sábado fue un suplemento cultural que surgió en 1977, cuyo
contenido se centraba en temas culturales, literarios y artísticos con
el fin de promover la difusión de la cultura en México. Los artículos
publicados incluían entrevistas, cuentos, extractos de novelas,
artículos de divulgación científica, ensayos literarios y ensayos
sobre asuntos sociales y políticos, entre otros géneros literarios y
periodísticos culturales. Dentro de la diversidad de artículos del
suplemento cultural Sábado, se encuentran traducciones del inglés,
polaco, francés, ruso, entre otras.
Parte de estos artículos fueron traducidos por Mercedes
Benet, los cuales abarcan temas de ciencia, medicina y tecnología,
dejando un trabajo importante a lo largo de sus años de colaboración.
En ese sentido, traducir es un proceso complejo; requiere, en primer
lugar, de un alto conocimiento en ambas lenguas; por otra parte, el
texto traducido debe apegarse al estilo del periódico o suplemento
cultural donde será publicado, y esto presenta un problema de
aproximación y adaptación del hipotexto. En el caso del presente
trabajo, los artículos traducidos por Mercedes Benet reflejan un vasto
conocimiento de una segunda lengua, especialmente al considerar
que, durante la época en la cual Sábado estuvo en circulación (19772002), los traductores no contaban con las herramientas tecnológicas
actuales que hoy facilitan este trabajo.
Antecedentes
Como se mencionó anteriormente, Sábado abarcaba una gran
variedad de artículos, los cuales pasaban por distintos filtros para
autorizar su publicación. Gasaca (2001) expone el proceso de la
siguiente manera:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

103

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

•
•

•
•

•

•

Los textos recibidos se les denominaba como textos originales.
En el siguiente momento de la edición, eran evaluados por
el director, Fernando Benítez (1977-1986), posteriormente
Huberto Batis (1986-2002), quiénes los clasificaban y organizaban
de acuerdo con el número o las secciones recurrentes del
suplemento.
El secretario de redacción preparaba un bosquejo (a manera de
retícula) para simular las páginas del suplemento.
Por último, sobre este bosquejo, el director anotaba las páginas,
títulos y secciones para el nuevo número de Sábado, basándose en
la extensión, importancia y vigencia del texto con lo que estaba
aconteciendo en el mundo de la cultura nacional o mundial. A
veces la recepción de un autor o autora repercutía en esto, como
en el caso del número 135.
El siguiente paso consistía en la redacción de estilo y la
autorización del autor para la publicación de su texto una vez
corregido.
Impresión y difusión del número en turno.
La edición de Sábado constó de un minucioso procedimiento

para mantener su estilo a lo largo de varios números. Los
colaboradores del suplemento cultural enfrentaban desafíos propios
de la época. Algunos ejemplos mencionados por Miranda (2001) son
los siguientes: 1) una mala impresión al ser enviados por fax, 2) falta
de claridad en los textos, 3) correcciones no legibles, 4) tamaño de
fuente muy pequeña, 5) mala redacción, entre otros. Si esto pasaba
con los originales, el procedimiento de selección y clasificación de
los artículos traducidos debía de ser aún más meticuloso debido a las
cosmovisiones en juego.
104

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

La traducción en el periodismo involucra un conocimiento
y competencia amplios de la primera y segunda lengua, así como del
uso del lenguaje en los distintos géneros periodísticos. Ghignoli y
Montabes Ortiz (2014) enumeran los siguientes géneros:
•
•
•
•

Géneros informativos: su función básica consiste en el relato de
los hechos, incluyen, por ejemplo, la noticia, entrevista, reportaje.
Géneros opinativos: dan a conocer ideas y opiniones de un autor
o autora sobre un tema en particular, sobre todo de coyuntura.
Géneros interpretativos: presenta opiniones y visiones
específicas de los temas.
Géneros de entretenimiento: buscan entretener, divertir, difundir
y distraer.
El lenguaje implementado en cada uno de estos géneros varía

en grado de formalidad, así como de una lengua a otra. Lo ideal, por
lo tanto, es que este trabajo se lleve a cabo por un traductor y no
por un periodista sin la formación de éste; la razón principal radica
en que en una noticia es importante modificar lo menos posible el
contenido original. “En la mayoría de las traducciones de noticias
encontramos fragmentos añadidos o eliminados con respecto al
texto original, adaptando a éste a un nuevo público y por tanto a una
realidad distinta” (Ghignoli y Montabes Ortiz, 2014, p.391). Sábado
mantenía un estilo que lo caracterizaba como tal, pues la traducción
de sus artículos debía cuidar tanto el contenido original como una
adaptación adecuada para su público, a la par de la armonía con los
textos alrededor suyo, según el diseño del número. Sin embargo,
Gasaca (2001) menciona que el estilo editorial del suplemento
Sábado fue establecido por Huberto Batis, pero no existía una norma
general o un documento escrito que orientara a los correctores y
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

105

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

colaboradores; más bien estas normas se transmitían de boca en
boca, por lo que podía resultar una tarea más compleja para el
traductor.
Hernández Guerrero (2012) explica que la traducción
periodística puede resultar en textos muy alejados de los originales;
además, también debe estar al servicio de los objetivos de la
organización.
La traducción periodística constituye un ámbito profesional de la
traducción que se caracteriza por la confluencia de dos factores:
unas prácticas profesionales concretas, las mismas que rigen el
periodismo, y un tipo de discurso específico -el periodístico-, que
determinan la labor de traducción. (Hernández Guerrero, 2012,
p.70)

En este sentido, el traductor está condicionado por el
periódico para el que trabaja, así como por su metodología de
traducción. Dicho espacio debe mantener cierto toque que lo
caracterice de los demás, y en este caso el lenguaje escrito sostiene
una relación con todos los artículos, incluyendo los traducidos.
Hernández Guerrero (2012) asimismo exhibe el proceso de
transedición de los textos periodísticos, el cual involucra la edición
del sentido y corrección del texto. El traductor debe ocuparse de qué
modificar, añadir, organizar, quitar, hacer coincidir la información
con las convenciones textuales del periódico. Este proceso no afecta
por igual a todos los géneros periodísticos.
Con relación a la traducción de artículos médicos y científicos,
es importante considerar que la mayoría de estos textos se publican
en lengua extranjera, generando así una gran responsabilidad para el
traductor, que debe ser cuidadoso con el contenido para evitar una
percepción errónea de la información.
106

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Se deduce la gran responsabilidad que concierne al profesional
que ejerce su función llevando de un idioma a otro los textos
de documentos, cuyo contenido puede significar la promoción,
conservación y desarrollo de la salud y, en muchos casos, la
salvación, recuperación y prolongación de una vida. (López
Espinosa, 1995)

La fidelidad del contenido está relacionada con la metodología
del traductor y su conocimiento de la lengua. Sin embargo, si el
texto científico se traduce a un periódico es poco probable que se
mantenga un contenido exacto al original debido a que, como se
mencionó anteriormente, el traductor está condicionado al estilo
establecido por el periódico y, además, tiene que hacer el texto
comprensible para el público que adquiere dicho periódico.
La divulgación de la ciencia es un recurso para enriquecer
el conocimiento acerca de lo que pasa alrededor del mundo. Al ser
Sábado un suplemento cultural, contaba también con la tarea de
divulgar la ciencia de una manera comprensible para su público y
popularizarla con el fin de invitar al lector a la reflexión crítica acerca
de su impacto.
Hacia una poética de la traducción en Mercedes Benet
En esta investigación, se busca explorar y describir el tipo de
traducción que realizó Mercedes Benet en el suplemento cultural
Sábado, particularmente en textos de divulgación científica.
Asimismo, se propone analizar el lenguaje empleado en dichas
traducciones para evaluar adaptación al público de Sábado de la
época y al estilo editorial característico del suplemento. Finalmente,
la presente investigación se orienta a determinar el estilo propio de
Benet, el tipo de lenguaje utilizado, con la intención de reconocer la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

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�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

relevancia de su labor dentro de la mediación cultural y lingüística
en el ámbito periodístico, abriendo paso necesario a una importante
discusión en la academia y fuera de ella: la labor y aportaciones de
las traductoras en los suplementos culturales, particularmente las
que llegaron a participar en este suplemento cultural.
Con respecto a la determinación del estilo de Benet al
momento de traducir, es importante resaltar que, como lo sostiene
Jakobson (1959), la traducción interlingüística, es decir, de una
lengua a otra, “es una interpretación de los signos verbales mediante
cualquier otra lengua” (233); una traducción requiere un ajuste de
signos lingüísticos, y conlleva a una sustitución de mensajes enteros
adaptados al receptor.
Con el fin de alcanzar los objetivos planteados, se proponen
las siguientes preguntas de investigación:
¿Qué tipo de metodología de traducción utiliza Mercedes
Benet para abordar temas científicos?
¿Cuál es el tipo de lenguaje utilizado en las traducciones de
Mercedes Benet, pertenecientes a los números de Sábado?
Mercedes Benet hace uso del proceso de transedición
en sus traducciones científicas, y adapta los textos originales para
ajustarse tanto al estilo editorial del suplemento Sábado como al nivel
de comprensión del lector general. Lo anterior lleva a enfocarse
en la función comunicativa del lenguaje con una sintaxis clara y
vocabulario técnico preciso, que acerca su contenido y experiencia
a lectores expertos y no expertos en temas de divulgación científica.
Marco teórico
En primera instancia, es preciso reconocer que el trabajo de
traducción se considera una unidad psicolingüística donde se
108

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

abarcan, en su mayoría, los estudios de lexicología y semántica. Según
Gómez (2000), el desarrollo de un análisis contrastivo permite que
el campo léxico puede ser estudiado a través de procesos cognitivos,
es decir, a través de unidades léxicas que permitan la relación de la
palabra con otra unidad de una palabra; un ejemplo que nos brinda
Gómez, para comprender la teoría, es el de feelings-sentimiento.
La autora nos presenta el uso sobre la metodología en el
campo léxico cuando es necesario traducir por unidad léxicas; “los
campos léxicos ofrecen una descripción lingüística y un modo de
proceder inductivo” (Gómez, 2000:15). De esta forma, el ritmo de
trabajo es delimitado a través de los significados más pequeños de
la palabra, en otras palabras, desde una unidad léxica que se agrupa
posteriormente al nivel del habla. La teoría confirma que la mente
agrupa elementos léxicos individuales que ayudan a derivar un orden
jerárquico, superior; de cierta manera, se trata de un de menos a más,
Un ejemplo aplicado en los trabajos de Benet, para la
posibilidad de identificar uno de los temas más traducidos (ciencia),
en el número de sábado de 187, habla sobre la depresión nerviosa;
el balance de la traducción podría agrupar unidades de palabras
siguiendo esta teoría cognitiva de la siguiente manera:
Depresión nerviosa, enfermedad, salud mental, salud, medicina,
ciencia.

De esta forma, la traducción puede surgir a través de un orden
natural, mientras se identifica con rigor la palabra con exactitud,
aunque dentro del parámetro no hay palabras que no tengan una
traducción equivalente; la unidad léxica individual ayuda a obtener
un significado más alcanzado. Sin embargo, acerca del lenguaje, en
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

109

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

la mayoría de números de Sábado el corpus de la colección K se
muestra una pequeña categorización en el siguiente recuadro, acorde
a los temas traducidos por Mercedes Benet.
Salud

Enfermedades mentales.

Salud

Enfermedades cardiovasculares, tratamientos
de anticuerpos, desarrollo infantil.

Ciencia

Tecnología avanzada.

Ciencia

Astronomía.

Literatura

Narrativa, ficción.

Geografía

Sostenibilidad, medio ambiente, energía.

Política

Discurso, entrevista.
Tabla 1. Elaboración propia

Este recuadro fue elaborado con base a los temas más
recurrentes identificados en los artículos traducidos por Mercedes
Benet en los números 180 a 343, con el fin de trazar las unidades
léxicas en las que se desplazó la traductora para llevar a cabo su
trabajo de traducción.
Dentro de la psicolingüística de la traducción, existen
distintos métodos para acudir a la valoración de conceptos
específicos. No obstante, en la mayor parte de los números se
recurre a temas que abordan la medicina, la tecnología avanzada
o geografía; definiéndolo por una ciencia exacta, el lenguaje tiene
que ser preciso y claro, y aquí la unidad léxica ayuda a conseguir el
significado deseado; de cierta manera, se precisa en no desmembrar
el significado, sino en ser directo al menos en temas relacionados
con las ciencias exactas.
En cambio, temas abordados como la Literatura y
Política, hacen más uno de la traducción empírica y cognitiva;
110

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

dentro de los parámetros de traducción existen métodos como
el reconocimiento del mensaje del autor. Según Corredor (1995),
afirma que, a diferencia del traductor científico, el literario abarca
un sistema que le permita condicionar el proceso de reescritura
del texto. Es decir que, si el autor aporta una carga afectiva en
el sentido del texto y el efecto que se quiere llegar a producir, la
tarea del traductor se encuentra en una línea de parámetros no
precisamente lingüísticos.
El modelo a tratar, que es hablado por Deslile, consiste en
que el traductor tiene que estar consciente de que está siendo un
lector-traductor del texto literario; en ese momento se convierte
en lector y enunciador del sentido que está proponiendo en su
interpretación. De esta forma la relación entre autor y lector
disminuye, convirtiendo al traductor en lector-destinatario.
(Corredor, 1995:182). Esto se debe a que el traductor se enfrenta
a un sistema de signos ajenos a la LM (lengua materna) y tiene que
ser derivada a la LE (lengua extranjera); dichos signos tienen que
pasar por una doble análisis; desde el punto de vista del significado
y del enunciado, de ser posible en las interpretaciones que ofrece
Benet, ella hace uso de este proceso para luego caer en manos del
análisis intuitivo, que como cultura mexicana tiene que añadir la del
idioma deseado. A esto se le conoce como una valoración cultural
sociolingüística, la cual a través de las variaciones lingüísticas y los
fenómenos como el registro de voces hacen uso de estos cambios y
adecuan el significado que no pertenece tanto a la gramática sino a
un campo empírico de la comunicación.
Ahora bien, acerca del impacto de las traducciones de
la mexicana Mercedes Benet en la sociedad mexicana, está la
diferenciación de la variación lingüística, el análisis del discurso,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

111

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

pues recordemos que la LM del suplemento es una ejercida por la
cultura de América Latina; de cierta forma la hipótesis planteada al
inicio de este apartado, nos dirige a la influencia de la frontera que
existe en los Estados Unidos.
En la comunidad de América Latina, la influencia de
traductores como Benet, indica que existe una interpretación de cierta
manera dialectal debido a que la variación de los sentidos gramáticos
han sido construidos por la gramática de las academias de la lengua,
a manera de español estándar, que si bien se podría comprender la
española, pero el sentido nace del espacio informativo de la lengua
en cuestión, aunque en la mayoría de las traducciones no haga un
uso referente a la gramática de México; su sistema literario está
dirigido al propio país, y ése es el impacto, la proveniencia.
Metodología
Después de transcribir y limpiar el volumen 4 de la colección K del
periódico Sábado, se plantearon distintos temas para su estudio. Se
optó por estudiar las traducciones de Mercedes Benet, con el fin de
analizar el uso del lenguaje científico en una segunda lengua. A través
de una lectura cercana, se identificaron los temas de las traducciones
de Benet, con el objetivo de hablar de su uso de lenguaje, tipo y
metodología de traducción.
Se transformaron los números de los volúmenes 1 al 8 del
periódico Sábado a formato TXT para cargarlos y clasificarlos en
la herramienta digital Voyant Tools, donde fue posible identificar la
temática de los artículos traducidos por Mercedes Benet, así como la
búsqueda, por medio del autor original, de la lengua en la que fueron
escritos; distinguidos por un orden grupal de palabras, los intereses
de búsqueda se vieron asociados a palabras como traducción,
112

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

México, Benet, artículos, donde el programa mostrada una línea que
incorporaba los conceptos que nos ayudarían a encontrar los artículos.

Imagen 1. Frecuencia de “Mercedes Benet” en los diferentes números de la
colección K

Imagen 2. Contexto de cada frecuencia de “Mercedes Benet” en la colección K
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

113

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

Se tomaron como corpus un total de 35 números, en los
cuales los artículos traducidos son más extensos, y se identificó
que la mayoría de ellos fueran de temas científicos, médicos,
propuestas, entrevistas, teorías de salud, cura de enfermedades,
enfermedades mentales, crecimiento y desarrollo del cuerpo infantil.
A continuación, se muestra la tabla de clasificación:
Categorización
Nombre del
archivo

Título

Tema

Colaboradores

S186

Los riesgos de guerra nuclear por error humano

Ciencia-salud

Víctor Miguel Lozano
Mercedes Benet (traducción y colaboración).

S186

No somos nosotros los
juzgados sino la libertad de
expresión y de pensamiento

Censura

Miroslaw Choyecki
Mercedes Benet (traducción)

S187

La depresión nerviosa

Cienciasalud-salud
mental

Víctor Miguel Lozano
Mercedes Benet (traducción y colaboración)

S188

Japón prepara la gran ofensiva científica

Política

Víctor Miguel Lozano
Mercedes Benet (traducción y colaboración)

S190

Ficción e historia en la literatura latinoamericana

Literatura

Antoine Berman
Mercedes Benet (traducción)

S190

Fuentes renovables de
energía

Ciencia

Víctor Miguel Lozano
Mercedes Benet (traducción y colaboración)

S196

La máquina del tiempo

Ciencia

John Gribbin
Mercedes Benet (traducción)

S199

Robots cada vez más inteligentes

Ciencia

Pamela Weintraub
Mercedes Benet (traducción)

S203

Aborto de un niño gemelo
anormal

Ciencia-salud

Mercedes Benet (traducción)

114

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

S205

Un arquitecto mexicano
crea arte basado en las
matemáticas

Entrevista

Mercedes Benet (entrevistadora)

S207

¿Meteoritos provenientes
de Marte?

Ciencia-astronomía

Marcia Bartuadiak
Mercedes Benet (traducción)

S208

La medicina y la bomba

Ciencia

Lewis Thomas
Mercedes Benet (traducción)

S222

Nicolás Tesla: El genio
olvidado

Ciencia-tecnología

Mercedes Benet (traducción)

S223

A través del velo de Venus

Ciencia

Michael Gold
Mercedes Benet (traducción)

S227

Ayudando a crecer a los
niños

Ciencia-salud

Natalie Anger
Mercedes Benet (traducción)

S228

La era solar

Ciencia-astronomía

Lester R. Brown
Mercedes Benet (traducción)

S229

Los misteriosos pulsares

Ciencia

Mercedes Benet (traducción)

S230

El kat

Ciencia

Mercedes Benet (traducción)

S231

Titan

Ciencia

Mercedes Benet (traducción)

S233

La ciudad científica de
Japón

Ciencia

Roger W. Gale
Mercedes Benet (traducción)

S234

El explorador NMR

Ciencia

Lois Wingerson
Mercedes Benet (traducción)

S235

Influencias de una supernova cercana a la tierra

Ciencia

Mercedes Benet (traducción)

S237

El factor grasa en las células

Ciencia-salud

Mercedes Benet (traducción)

S238

La píldora francesa

Ciencia-salud

Mercedes Benet (traducción)

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

115

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

S280

El inicio de la vida/II

Ciencia

Kevin Mckean
Mercedes Benet (traducción)

S282

Prueba para determinar las
lesiones en el corazón

Medicina

Mercedes Benet (traducción)

S283

Defensa del monstruo de
Lochness

Ciencia

Mercedes Benet (traducción)

S293

Los anticuerpos monoclonales/I

Ciencia-salud

John Langone
Mercedes Benet (traducción)

S298

La glándula pineal/II

Ciencia-salud

Joel L.R. Ehrenkranz
Mercedes Benet (traducción)

S307

El bosque encantado/I

Geografía

Nigel Smith
Mercedes Benet (traducción)

S308

El bosque encantado/II

Geografía

Nigel Smith
Mercedes Benet (traducción)

S310

Cáncer: cuando el cromosoma se fractura/II

Medicina

Michael Gold
Mercedes Benet (traducción)

S337

La ciencia del entendimiento/II

Ciencia

K.C. Cole
Mercedes Benet (traducción)

S340

Los números/II

Ciencia

K.C. Cole
Mercedes Benet (traducción)

S343

El gran eclipse anular de
sol/II

Ciencia-astronomía

Fred Espenak
K.C. Cole
Mercedes Benet (traducción)

Tabla 2. De elaboración propia con base en minería de datos del Voyant Tools

Esta tabla se elaboró con el fin de mostrar el corpus tomado
de los números de Sábado, con base en la ayuda del programa de
minería de textos Voyant Tools; se trata de textos que contienen
traducciones de Mercedes Benet relacionadas a los campos de
ciencia, medicina y salud.
116

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Una vez tomados estos números como corpus, se analizó
el lenguaje implementado en su traducción y edición al periódico
Sábado. A continuación, se muestra un caso, de los tantos que hay en
este corpus, a manera de análisis comparativo de textos originales
con su versión traducida por Mercedes Benet.

Imagen 3. Texto original tomado del sitio oficial de Pamela Weintraub

Imagen 4. Texto traducido por Mercedes Benet en el número 1999 de Sábado
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

117

�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

Texto original

Traducción de Mercedes
Benet
Robots cada vez más inte-

Título

Raising the robot’s I.Q.

Introducción

Oraciones claras y directas; terminología de divulgación científica.

Ajustes léxicos, mayormente comprensibles para
el público general.

Cuerpo

Texto directo, extenso y
comprensible para público
de revistas de investigación científica.

Reformulación al español
sin simplificación, pero
con oraciones más largas.

Terminología
científica

Palabras clave técnicas.

Palabras técnicas sin explicación adicional.

Conclusión

Mantiene el tema central;
sin palabras técnicas.

Conservación del mensaje
original.

ligentes.

Tabla 3. Elementos clave en la traducción del artículo

La presente comparación muestra que la traducción de
Mercedes Benet es mayormente fiel al texto original, en el sentido
de una traducción de tipo literal, manteniendo la descripción del
escenario lunar y las actividades de los robots. Sin embargo el
mensaje central presenta algunas distorsiones, por ejemplo, en la
introducción se aprecia como “Flexing mechanical muscles” se
traduce como “afectando los lentes de las cámaras de televisión y
flexionando músculos mecánicos”, lo cual introduce una idea ajena
al original. No obstante, no se trata de algo grave que modifique
el mensaje del artículo. Como lo plantea Jakobson (1959), “una
traducción semejante requiere dos mensajes equivalentes en dos
códigos diferentes”, (234) pues está repleta de complicaciones;
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no siempre es posible encontrar signos equivalentes al lenguaje
del receptor. Por otra parte, la traducción es fluida y se adapta al
español con naturalidad y al conocimiento científico de la época.
Aspecto que pueden traducirse de manera literal, como Coeficiente
intelectual (CI) a partir de IQ permite una armonía con el enfoque
del suplemento cultural: crear curiosidad respecto a estos temas de
ciencia, sin perder el ritmo del texto o sonar a términos que podrían
crear un extrañamiento en quien los lee. El título es importante si
comparamos la apuesta de Mercedes Benet “Robots cada vez más
inteligentes” con respecto al título original, puede observarse la
ausencia del gerundio por medio de la elipsis. La traducción literal
sería “Aumentando el Coeficiente Intelectual del Robot” (Google
translate, por ejemplo, propone ‘Aumentar” en su lugar). Es
importante cómo Benet pasa del singular al plural en esta elección,
omitiendo el gerundio y el término técnico para dar énfasis en el
sustantivo: Robots. La sustancia es más importante para Benet en
comparación con el verboide en una traducción literal (hipotética,
por supuesto).
En cuanto al análisis de cambios morfológicos y sintácticos,
encontramos lo siguiente:
•

Uso de la voz pasiva: el inglés utiliza con frecuencia la voz pasiva,
mientras que el español opta por la voz activa. Sin embargo, al
tratarse de un texto técnico, podemos observar que Mercedes
Benet mantiene la voz pasiva.

•

Ejemplo (inglés): “The image is recognized through comparison
with information stored in the memory.” (78)

•

Traducción (español): “la imagen es reconocida por medio de la
comparación con la información almacenada en la memoria.” (8).

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�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•

•
•
•

Adaptación de sustantivos compuestos, índices y grados de
expresión de lenguas analíticas:
Inglés: “television-camera eyes”(77).
Español: “los lentes de las cámaras de televisión” (8),
Cambios en el género y número: el español se ajusta al género y
número de los sustantivos.
Inglés: “intelligent robots”( 77).
Español: “robots inteligentes” (8)
Adaptación de verbos modales: Mercedes Benet mantiene el
sentido de los verbos modales al traducirlos al español.
Inglés: “smart robots could be exploring remote parts of the
solar system” (77).
Español: “los robots inteligentes podrían explorar lugares
remotos del sistema solar” (8).
Flexibilidad en un mismo término:
Inglés: “force-sensors” (79)
Español: Lo traduce como “sensores de fuerza” y también como
“sensores que miden y controlan la fuerza ejercida por la mano
o el brazo de un robot” (p.8).
Registro formal: ambos textos mantienen un tono formal, pero
la traducción al español a veces es más detallada:
Inglés: “NASA” (77).
Español: “La Administración Nacional de Aeronáutica y del
Espacio (NASA)” (8).

Conclusiones
La obra de Mercedes Benet como traductora todavía es un campo por
estudiar desde los estudios literarios. En el caso del texto analizado,
del gran corpus pendiente en futuros estudios, la traductora
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apuesta por la transedición, es decir, adapta el texto original a los
requerimientos del suplemento cultural mediante elipsis, cambios
en el uso del verboide, desglose de siglas, flexibilidad en el uso de
un mismo término en la lengua original (LE). Mercedes mantiene
la traducción literal hasta que los términos de una lengua pueden
confundir o alejarse del léxico común de sus lectores, por ejemplo,
en el caso de “in a near vacuum” por “en el casi vacío”, y esto
puede observarse en los casos resaltados en el último apartado de
este trabajo. Su método consiste en realizar ajustes en palabras que
necesiten mayor explicación por parte del español, pero sobre todo
una cercanía con el contenido del artículo: mientras en el original
lo importante es cómo aumentar la inteligencia de los robots, en el
caso de la traducción la sustancia sobresale, es decir, los robots en
sí son el eje central de la recepción. Este es un primer paso rumbo
a la respuesta de la segunda pregunta de investigación: comparar el
estilo de cada traducción con su respectivo contexto.
Por otro lado, el uso de herramientas digitales permite
el diseño de corpus focalizados mediante vectores capaces de
ordenar una cantidad vasta de datos. En este caso, en el campo de la
investigación herramientas como Voyant Tools, el uso de lenguaje de
programación de alto nivel (ejemplo, Python) o incluso la inclusión de
inteligencias artificiales ayudan a crear interfaces capaces de brindar
un panorama ordenado de lo que está disperso. El tipo de lectura
que practicaron quienes leyeron Sábado obedecía a otros medios de
producción, a dinámicas que no se parecen a las nuestras; es decir, no
podemos investigar recreando tal cual los días y semanas en espera de
un ejemplar de este suplemento de Unomásuno. Existe una distancia
temporal sumana a la distancia de la abrumadora producción de datos
en nuestra actualidad. En este sentido, las humanidades digitales no
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�Paulina Michelle Mejía Maluy / “La traducción periodística”

sustituyen la labor de las investigadoras, sino que nos ayuda a encontrar
a otras mujeres que fueron parte de la creación de subjetividades en
un momento de la historia. La lectura distante necesita de la lectura
cercana, una lectura crítica de las mujeres en busca de su conciencia a
través del rescate de lo que hicieron en el pasado: su memoria.

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la traducción literaria. Traducción Lite. Universidad de
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122

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

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Weintraub, P. (Junio 1981). Raising the robot’s I.Q. Discover, 77-89.
http://astralgia.com/pdf/robot.pdf
Weintraub, P.,(Agosto 1981). Robots cada vez más inteligentes.
Benet, M. (trad). Sábado suplemento unomásuno, 8.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-145

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�Dosier
Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

El cine mexicano en Sábado:
un relato sociocultural y político
Mexican cinema in Sábado:
a socio-cultural and political discourse
Alondra Jazmín Martínez Valdez
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
alomartinez861@gmail.com

Salma Lilian Ledesma Díaz
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
salma.lilian.16@gmail.com

Resumen. El objetivo general de este artículo es exponer la crítica del cine
mexicano en el suplemento cultural Sábado como un relato sociocultural
y político. Para lograrlo, utilizamos el análisis del discurso para reconocer
cómo el periodismo cultural y la crítica establecen una memoria social
al ampliar y reafirmar la cultura mediante la divulgación del medio
cinematográfico.
Palabras clave: Humanidades digitales, crítica cinematográfica, Proyecto
Sábado.
Abstract. The general objective of this article is to present Mexican film
criticism in the cultural supplement Sábado as a sociocultural and political

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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

narrative. To achieve this, we use discourse analysis to understand how
cultural journalism and criticism establish a social memory by expanding
and reaffirming culture through the dissemination of film.
Keywords: : Digital Humanities, film criticism, Sábado Projet.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-143

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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

Introducción
La cultura mexicana tiene rasgos destacables; conocemos a
escritores, pintores, directores, cada una de estas personas
especializadas en su forma expresiva, siendo reconocidas tanto
dentro del país como por fuera. Sin embargo, las expresiones
artísticas suelen ser objeto de críticas por parte de aquellos que se
encargan de analizar, evaluar, interpretar y promulgar la expresión
artística expuesta. Estos críticos del arte no siempre cuentan
con una perspectiva totalmente objetiva: promulgan su opinión
ante la sociedad con un tipo de discurso cuestionable para los
espectadores inexpertos o aquellos que solo gozan del disfrute y
entretenimiento de presenciar una obra de arte.
En México hubo una época conocida como el Cine de
Oro mexicano, donde las pantallas de los televisores o cines se
llenaban para gozar de historias llevadas al lenguaje audiovisual,
con actores que hasta el día de hoy son reconocidos por las nuevas
generaciones y se les ha dado un foco más dramático recurriendo
al cine biográfico.
Después de esta época, México ha sufrido bajas dentro de su
círculo de actores y directores reconocidos, por lo que poco a poco
se fue manchando el oro, reflejándose en las críticas que seguían al
medio cinematográfico y continuaba en su posición de contar una
historia nacional y darle visibilidad. Como consecuencia, el discurso
utilizado para referirse a este cine cambió la visión de aquellos
mexicanos que esperaban ver una nueva historia en la pantalla
grande, y, en su lugar, comenzó una crisis del cine nacional. A raíz
de esto, expondremos las críticas que atravesó el cine mexicano en
el suplemento cultural Sábado durante los años de 1980, 1982 y 1983,
126

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-143

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

así como la relación de estas con el periodismo cultural y el discurso
político.
Metodología de investigación
Este proyecto corresponde a la segunda fase de un proyecto mayor,
el cual es la digitalización de los números de Sábado, contenidos
en la colección K. Comenzamos esta labor digitalizando diversos
números que están resguardados en la Capilla Alfonsina de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Una vez digitalizados —
con OCR—, procedimos a la captura del texto en formato TXT.
Esto debido a que, posteriormente, todos los números transcritos
fueron almacenados en una carpeta para realizar un mapeo en la
plataforma Voyant Tools, como repositorio provisional se utilizó la
plataforma Teams.
Al realizar el mapeo, iniciamos una búsqueda semántica
relacionada al cine mexicano, lo que nos dirigió a ciertos números
de la revista que coincidían. Hicimos una lectura distante para
corroborar que tales números no solo mencionaran las palabras
buscadas, sino que realmente se hablara sobre nuestro tema de
interés. Una vez que limpiamos nuestra lista, procedimos a efectuar
una lectura cercana, en la que ya prestamos atención a los detalles y
a los temas de cada uno de los números. Esto nos permitió tener un
marco de temas posibles para nuestra investigación, decidiéndonos
al final por la crítica, ya que fue un tema recurrente en todos los
artículos que leímos.
A continuación, se mostrará una serie de imágenes para
identificar la metodología en la recopilación de datos sobre el corpus
que se está trabajando.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-143

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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

Durante el periodo de agosto-diciembre 2024, en la
unidad de aprendizaje de Proyectos de investigación en entornos
digitales, el grupo se organizó en parejas para la transcripción
de una serie de números digitales del Suplemento Cultural
unomásuno Sábado; el primer paso, entonces, se trato de leer los
OCR y transcribirlo en TXT por medio del Bloc de notas del
servidor, esto con la finalidad de limpiar impurezas ortográficas,
guardándolos finalmente como S = sábado, seguido del número
del suplemento en cuestión.

Una vez limpios, copiados y en formato TXT, se guardan
todos los documentos en una carpeta exclusiva y alineados del
número menor a mayor —de esta forma, nos aseguramos que estén
por orden cronológico—. Así es como ya podemos seleccionarlos
para cargarlos en Voyant Tools.
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Dentro de la plataforma de Voyant Tools, lo primero que
tenemos que hacer es limpiar el formato de cualquier proposición,
esto se logra abriendo otra pestaña de en el ordenador y dirigido
a GitHub, esta plataforma nos arroja una lista de palabras que no
deseamos que sean detectadas por Voyant Tools, por lo que solo
copiamos la lista y regresamos a Voyant.

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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

A partir de este paso, el proceso para la selección es
dependiendo de la necesidades de cada pareja lo que este busca,
Voyant Tools ofrece jugar con las conexiones entre palabras, las
repeticiones dentro del corpus seleccionado y aquí es donde puedes
agregar palabras para ver lo que arroja.
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En nuestro caso, nos interesaba inclinarnos a la cinematografía
mexicana, por lo que nuestras palabras claves fueron: cine, cine
mexicano, cine nacional, cine internacional, cineastas, cineteca, etc.
Finalmente nos guiamos mucho en las repeticiones del título
cine mexicano y de ahí en nombre de nuestra investigación. Estos
fueron los resultados:

Enfocándonos en la tendencia relativa del corpus general,
nos dio como resultado 5 números que se ajustaban a la necesidad de
nuestra investigación; una vez seleccionado el corpus más reducido,
guardamos en otra carpeta para su análisis:

Arrojando los siguientes resultados:
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

De acuerdo a estos resultados, fijamos el punto de partida de
nuestra investigación. Por cuestiones de asegurar la limpieza de los
artículos en formato TXT, se extrajeron nuevamente por separado
cada uno de los artículos publicados en Sábado con el nombre 1- la
fecha más antigua y la letra A- representando Artículo y con una
pequeña excepción en el A4, ya que este número contenía una
información adicional por lo cual siendo el mismo número pero
diferente artículo se optó por la letra b. De forma que quedaron
así:

132

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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Tabla de información
Autor

Año de
publicación

Nombre del
archivo

Nombre del
artículo

Gustavo García

Marzo 1980

1A

Entre el dolor y la
nada

Emilio García
Riera

Agosto 1980

2A

El puño de hierro

Gustavo García

Marzo 1982

3A

“¡Ay, crítico, no te
rajes!”

Carlos Monsiváis

Abril 1982

4A

“¿Por quién doblan
las campanas?”

Magali Tercero

Abril 1982

4Ab

“La pérdida de la
cineteca”

Gustavo García

Abril 1983

5A

“La hojita
parroquial”

Finalmente, metimos estos datos a la plataforma Voyant
Tools y esto nos arrojó:

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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

Una vez bien asegurados todos los artículos, se continuó
con la investigación.
A partir de este punto, pusimos la mira en el periodismo
cultural, por lo que leímos varias fuentes acerca de este tema, del
periodismo cultural, de crítica cinematográfica, de periodismo
cinematográfico, y de cultura mexicana y cine en Sábado, que fue lo
que utilizamos para nuestros antecedentes.
Sobre el periodismo cultural
Antes que nada, es importante reconocer el concepto del periodismo
cultural, el cual, de acuerdo con el periodista Francisco Rodríguez
Pastoriza (2010), “se trata de destacar una forma de cultura porque
en gran medida la difunde y la fomenta”, pues el concepto tiene
relevancia dentro de la investigación; este método de divulgación
cultural se encarga directamente de ser un promotor en todos
aquellos ámbitos en los que el arte está encargado de ello.
Debido a la relación tan estrecha entre la sociedad y cultura,
comienza un nuevo concepto para englobar esta necesidad de cubrir
los intereses de la población, de acuerdo con su contexto, conocido
como la cultura de masas, la cual:
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-143

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

… es la que mejor corresponde con la divulgación de la cultura a
través de los medios de comunicación: un mensaje efímero emitido
por una elite de comunicadores a un receptor masificado, disperso
y anónimo a través de medios de comunicación centralizados, que
dan prioridad a la novedad por encima del clasismo y legitiman
como cultura productos de dudosas características culturales.
(Rodríguez Pastoriza, 2010: 13)

Cabe aclarar que dentro del periodismo cultural se puede
rozar con el crítico. Rodríguez (2010) menciona características
para lograr diferenciarlo; por ejemplo, en el cultural, se informan
las novedades relacionadas con las diferentes actividades culturales
que se desenvuelven en una sociedad determinada, mientras que al
crítico se le exigen claves de interpretación sobre las expresiones
culturales ejercidas bajo su crítica.
Ahora bien, establecidos estos conceptos, el resultado es la
aplicación en el objeto de estudio: el cine mexicano representado en
Sábado; en este caso, se trata de una manifestación cultural con mayor
cobertura mediática y mayor enfoque crítico. El cine es un medio que
constantemente tiene producciones nacionales e internacionales y la
cobertura que se tiene antes, durante y después del estreno de una
película abarca un proceso largo y costoso, todo para presentar una
obra al público y esperar que sea del agrado de este.
Para Rodríguez (2010), el periodismo cinematográfico se
ocupa de manera destacada de estos eventos, por eso mismo los
que promulgan estos estrenos tienen una gran responsabilidad,
pues ponen en riesgo la recepción que el público pueda percibir, de
acuerdo con su discurso. Este discurso, como bien lo indica Barei
(1999), cumple con una función política, hasta cierto punto, porque
se destaca una cobertura de evento y esta elección determina su
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

popularidad entre la sociedad, usando la persuasión para ser vistas,
en este caso, tratándose del cine.
El problema preocupante del periodismo cultural
latinoamericano, además de que si los medios cubren o no cubren la
agenda institucional, es la forma en que la narrativa que la institución
construye de la cultura se reproduce acríticamente y con total
indulgencia en muchas piezas de periodismo cultural (Reyes, 2000);
esta situación le otorga el poder de legitimar aspectos culturales de
la sociedad al Estado.
El periodismo cultural juega estratégicamente dentro de la
sociedad y cultura mexicana, cuestionando la verdadera identidad de
forma objetiva y realzando las problemáticas que se tenían dentro
del cine y de la sociedad — por ejemplo, los problemas económicos
originados por malas decisiones gubernamentales —, necesitamos
prestar atención a las menciones socioculturales que se hacen
dentro de las críticas; este es el medio por excelencia que los autores
previamente expuestos utilizaron para visibilizar un México corrupto,
decadente —en términos culturales— y deficiente. Por lo tanto, es
imperante ubicar a la crítica del cine mexicano en sus dimensiones
histórica y sociocultural a partir de un estudio sincrónico o incluso,
en otro caso, pudiendo ser un estudio diacrónico como lo es la tesis
de Reyes Lamas, que se concentra en todo el período que abarcó la
revista.
La producción cinematográfica en el México
posrevolucionario
Como ya se mencionó previamente, en nuestro país se vivió la
gran Época de Oro del Cine Mexicano, en la que artistas aún hoy
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

sonados mostraron sus mejores actuaciones en pantalla grande,
acompañando a los mexicanos en su día a día, como una forma de
entretenimiento masiva.
Hacia 1910, la mayor parte de la producción, distribución y
exhibición cinematográfica estaba en manos de empresarios
nacionales. Esto se debió principalmente a la renuencia de Pathé
Frères a construir estudios en México. Esta negativa fue la que
pavimentó el lento camino para la edificación de la industria
cinematográfica mexicana, que tendría su apogeo entre mediados
de los años treinta y finales de los cincuenta, etapa conocida como
la Época de Oro del Cine Mexicano. (Silva J., 2010)

El comienzo del mundo cinematográfico en México se
vio empapado de política y más política. Las películas proyectadas
cuando no eran sobre presidentes eran sobre las reformas que se
proponían o como medios de propaganda y difusión de la política en
turno. Como menciona King (1994, p.77), “en 1938 la industria del
cine era la más grande después de la industria petrolera; la comedia
ranchera situó a México como el mayor exportador de películas
entre los países latinoamericanos”, pues presidentes como Cárdenas
supieron aprovechar el medio de difusión tan extenso que el cine
ofrecía. Ya bien lo comenta Silva:
El desarrollo de las artes que tuvo lugar en la década de 1930
también alcanzó al cine, el número de producciones fue en
aumento y poco a poco la cinematografía mexicana se afianzó
primero en el gusto nacional y luego en el regional. (2010)

Una vez que la pantalla y sus medios hicieron lo suyo, y las
producciones extranjeras (dígase Estados Unidos de América) se
encontraban anestesiadas por los problemas internacionales que
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

surgían, el cine mexicano, en su máximo apogeo, cambió de ser un
simple medio político a ser un medio de entretenimiento, adaptando
un sistema basado en las producciones vecinas, para lograr que la
fórmula también tuviera éxito en nuestra tierra:
[…] las producciones mexicanas de la Época de Oro tienen como
sustento referencial el cine de Hollywood. Esto es apreciable
en el sentido del ritmo, en el montaje, en el uso de escenarios
majestuosos, en la combinación estructurada de personajes
principales y secundarios, en la suma de frases desgarradas o
hilarantes, en la dosis de chantaje sentimental y en los desenlaces
del ‘final feliz’. (Silva J., 2010)

Luego de la Revolución mexicana, el país, a manos del
partido hegemónico del momento, avanzó de manera económica,
sobre todo a causa de la Segunda Guerra Mundial, mediante la
actividad industrial, propiciando así la era estabilizadora que tanto
se añora, el ya conocidísimo milagro mexicano.
Durante los gobiernos de los presidentes Adolfo López Mateos
(1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) se cumplió uno
de los principales objetivos que en materia económica habían
planteado los gobiernos posrevolucionarios: avanzar de manera
sostenida en el desarrollo económico del país con estabilidad
macroeconómica. (Ortiz, 2000, p.9)

La relación entre la Época de Oro y el milagro mexicano es
estrecha; al obtener un crecimiento económico y un PIB mayor a
años anteriores, México se embarcó en un mar económico nuevo.
Capital y medios extranjeros llegaron y no precisamente para
quedarse poco tiempo.
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México se endeudó para poder atraer los medios adecuados para
el capital extranjero. Llegaron esos recursos que fueron destinados
al proteccionismo de empresas privadas y mixtas dejando la deuda
sólo al Estado mexicano, quien pagó los medios para el capital
extranjero sin dejar una remuneración equivalente a la inversión.
(Silva A., 2018, p.72)

Es bien sabido que la economía está relacionada con las
demás instituciones, por lo que, naturalmente, afecta a la cultura.
Si ya en la época dorada del cine mexicano existía una fórmula
hollywoodense para asegurar el éxito en taquillas y el surgimiento de
un nuevo imaginario social ante los ojos extranjeros, con la llegada
de más capital extranjero y la privatización de industrias, el cine y
la cultura también se privatizaron. El gobierno aprovechó el éxito
para compartir ideologías políticas y estereotipos que poco a poco
consolidaron lo que ahora se considera “mexicano”.
Durante el mandato de Luis Echeverría (1970-1976)
se intentó combatir esos estereotipos (incluidos el “macho”
mexicano rural, el hacendado, el borracho y la mujer rural sumisa)
y la privatización de la industria. Se buscaba mejorar la imagen del
gobierno, mostrando modernidad, calidad y progreso, mediante el
control de los medios de comunicación (Celaya, 2014), todo bajo la
administración del Estado.
Con su hermano al mando del Banco Nacional
Cinematográfico, el presidente destinó millones de pesos a la
industria masiva del entretenimiento para lograr su cometido: un cine
crítico y de corte social, en el que se dejarán atrás los melodramas
y los albures, para pasar a una industria nuevamente nacional, pero
de calidad:
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

Las producciones que se generaron en este periodo tienen la
característica de ser críticas e incisivas y preocupadas por temas
sociales, retratando la realidad social en la que vivía la clase media,
abandonando un poco los clichés y conjugando la calidad en la
cinta con el éxito en taquilla. (San Román, 2016, p.104)

Se crearon instituciones que apoyaban a directores y actores
mexicanos, se inauguró la Cineteca Nacional en 1975 y el Centro de
Capacitación Cinematográfica; el precio de este ambicioso plan fue
la huida de los inversores extranjeros, pues, como comenta Celaya
(2010), el Estado ”ahora controlaba la producción, distribución y
exhibición del cine en todo el país, expulsando a los productores y
distribuidores privados que antes tenían secuestrada la industria”.
Pero el sueño no duró mucho. A pesar de los cambios que
se estaban gestando, el mandato de Echeverría llegó a su fin y con
ellos su proyecto cinematográfico. Así como él y su hermano habían
llevado a cabo todos los planes para su visión idílica, el siguiente
presidente, acompañado también por su hermana, tenían otra
visión, una con menos crítica y más éxito económico que fuese fácil
de conseguir. San Román ya lo menciona al respecto:
Todo este apoyo queda opacado en el siguiente sexenio de
José López Portillo (1976-1982) a consecuencia de una política
equivocada derivada de la errática conducción de (RTC) por parte
de Margarita López Portillo, ocasionando que la producción en
mayor parte pase a manos privadas. (2016, p.110)

Por consiguiente, para generar ganancias sustanciosas en
taquilla, se buscó darle gusto al público reciclando las fórmulas del
pasado, volviendo a los melodramas y a los contenidos sexualizados
que aún en día nos saltan en pantalla. Celaya (2014) comenta que el
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cine crítico que se consiguió en el periodo de Echeverría se volvió
un recuerdo desagradable e incómodo no solo para el gobierno
en turno, sino para el espectador ahora bombardeado de dramas y
ficciones.
Cuando Echeverría pretendió la revolución del cine
melodramático y estereotípico para pasar a uno crítico y social, un
grupo conformado por personajes como Carlos Monsiváis, Salvador
Elizondo y Julio Pliego ya iba más allá, pues tenía la intención de
llevar la crítica al campo literario, de criticar al cine, de criticar la
crítica y criticar la crítica del cine.
Es precisamente en los comienzos de los años 60 cuando la crítica
cinematográfica se fortalece y se forma el grupo Nuevo Cine que
alentaría una nueva generación de cineastas mexicanos, quienes
inclusive publicarían un manifiesto referente a la necesidad de
renovar la anquilosada industria cinematográfica nacional. (San
Román, 2016, p.95)

Continuando con San Román, menciona que “este
grupo representó el primer intento de oposición en relación a la
cinematografía nacional” (2016, p.95); aun con sus únicos siete
números publicados, se hablaba (y, sobre todo, criticaba) de las
trabas sindicales, de la censura y las limitaciones, de las barreras
legislativas, entre otras cuestiones, incluso se publicó un manifiesto
sobre el cine.
Sin embargo, Nuevo Cine no fue la única revista que se
aventuró en la crítica cinematográfica. Revistas como Nexos, Vuelta
y Plural, revista de Octavio Paz, surgieron como periodismo cultural
en las que temas diversos como historia, política, literatura y artes se
conectaban de manera íntegra para expresar opiniones, testimonios,
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141

�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

diálogos, ideas, obras y existencia, ya que estos espacios comenzaron
a otorgar voz a intelectuales fuera del círculo interior del gobierno
en turno.
En definitiva revistas como las ya mencionadas fueron un
antecedente importantísimo para la llegada del suplemento cultural
Sábado, debido a que este espacio fue destinado a intelectuales que
buscaban crítica seria, con autores periféricos y no solo ubicados
en el centro del país, característica esencial del suplemento para la
diversidad de sus voces. Argueta (2021, p.71), menciona que Sábado
“trataba de llevar a cabo un periodismo audazmente crítico, siempre
al pendiente de los temas actuales, además de ser un suplemento sin
favoritismos ni inclinaciones por conveniencia, puesto que su fin no
era precisamente el dinero”.
El cine en Sábado: un discurso político y un reflejo
sociocultural
Sin mayor preámbulo, después del contexto político y sociocultural
expuesto, continuamos con el análisis del corpus que recabamos
de distintos números de Sábado, ubicados, como ya se mencionó
previamente, en los años 1980, 1982 y 1983.
El cine no puede concebirse únicamente de un arte
audiovisual o mero entretenimiento en producciones masivas, sino
que cabe recalcar la práctica discursiva como medio cultural en el
que se guardan memorias, ideologías y relaciones de poder. Dentro
del suplemento Sábado vemos como era utilizado ese espacio para
realizar no solo una recomendación cinematográfica, sino para alzar
la voz hacia la indiferencia de lo que el cine imperaba en México del
siglo XX.
142

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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, enero-junio, 2026

Por esto mismo es importante retomar el concepto sobre
periodismo cultural, ya que si bien Sábado siempre trató de ser
imparcial, objetivo y crítico, no está demás señalar aquellos que sí
dan indicio de que se trata de una reseña con un objetivo hacia el
lector mexicano.
Comenzando por los artículos con mayor antigüedad:
#122 Entre el dolor y la nada:
Un artículo de Gustavo García con fecha de marzo de 1980.
Reyes Llamas (2004), en su tesis sobre La cultura mexicana en el suplemento
cultural Sábado del unomásuno (1977-1988), brinda información precisa
sobre los temas de los artículos recopilados en la revista, menciona
específicamente el género sobre el cine y lo complementa con datos
presidenciales históricos ocurridos en ese período, por lo que es un
antecedente de gran importancia que mucho tiene que ver con el
presente proyecto:
De 1977 a 1988 fue muy criticado, según Gustavo García, hubo pocas
producciones de calidad por lo que esta área fue poco fructífera.
Lo más destacado fue lo realizado por las escuelas de cine. De los
varios balances de los diferentes géneros que se realizaron en esa
época, se tomaron fragmentos, que, de acuerdo con el suplemento,
ilustran la situación que vivía la filmografía nacional. (p. 79)

El crítico más sonado dentro de la revista se trata de
Gustavo García (1954), pues él hace comentarios tanto críticos
como analíticos de las obras estrenadas en ese rango de tiempo,
enfatizando la decadencia del cine nacional y la crisis de identidad
cultural que esto provocaba, pues tal crisis se veía reflejada en las
proyecciones.
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

García nos recomienda una película extranjera (polaca) llamada
Sin anestesia (1978) de Andrzej Wajda, con tintes un tanto políticos
sobre autoritarismo femenino (siendo engañado por su mujer y
traicionado por su personal femenino de confianza), lo cual orilla el
exilio del personaje principal marginado y destruido por el régimen.
Si bien, no es una recomendación o crítica directa hacia el cine
nacional, es importante situarnos en la sociedad del México de 1980,
con el posicionamiento del movimiento feminista en lugares de poder
político y social, abarcando cada vez más espacios y en una constante
exposición, Gustavo nos plantea un imaginario extremista de cuando
las mujeres llegan a tener altos mandos dentro de la sociedad.
Dentro de su discurso podemos encontrar “Los roles se
invierten y el hombre se vuelve un pelele de la vaginocracia, de la
conspiración de las mujeres y el Estado”, a palabras del mismo autor
del artículo, el director no tiene miedo a que se le hagan acusaciones de
macho o de misógino llevando al extremo —“la transformación de la
mujer en monstruo dominante, cruel y posesivo”— dichos discursos.
Esto solo fundamenta que las frases utilizadas dentro del
artículo 122 no son meras expresiones retóricas aisladas, sino
estrategias discursivas que incitan al miedo hacia un grupo social
que poco a poco ganaba poder dentro de la sociedad.
#144 El puño de hierro:
Un artículo de Emilio García Riera con fecha de agosto de 1980
Dentro de este artículo nos situamos en el opuesto extremo, una vez
que vimos como Gustavo García (1954-2013) nos daba cátedra del
cine polaco con Emilio García, tenemos una rememoración no solo
de una película nacional sino de varias de ellas; En un gran hallazgo:
144

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El puño de hierro, relata la importancia del rescate y exhibición de
la película mexicana muda El puño de hierro (1926), dirigida por
Gabriel García Moreno. La cinta fue proyectada en la Filmoteca de
la UNAM en 1896, revelando su valor histórico, técnica y narrativa,
haciendo una breve comparación a la película El automóvil gris (1919)
producida y dirigida por Enrique Rosas.
Moreno, no solo nos narra el manejo de los encuadres, la
naturalidad actoral o los recursos innovadores que son utilizados
dentro de la película, sino que nos da una reflexión importante sobre la
centralización de las obras nacionales cuestionando, indirectamente,
la memoria del cine nacional focalizada en la Cineteca nacional
del país; asimismo, la importancia que da, dentro de su discurso,
a la Filmoteca como institución encargada de guardar y preservar
la memoria cinematográfica nacional, nuevamente arrojando la
cuestión de la centralización de identidad mexicana basada en la
representación cinematográfica.
El puño de hierro es uno de los 5 o 6 largometrajes mexicanos
mudos rescatados por una institución, la Filmoteca UNAM, que
no cuenta ni de lejos con los medios y las instalaciones de la
Cineteca Nacional, sin embargo, no se sabe que la Cineteca haya
logrado ni un solo rescate semejante. (Garcia 1980, p.18)

A partir de este número dentro del suplemento Sábado,
podemos encontrar aquellos tintes ideológicos por parte de sus
autores. Por un lado, Gustavo con una amplia visión del cine
internacional y con intenciones de que este mismo sea aceptado por
los mexicanos o por lo menos sea del interés; y, por otra parte,
Emilio que busca remover fibras nacionalistas usando su voz y
discurso para rememorar antiguas producciones y darles el foco que
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

se merecen dentro de la cultura mexicana y que posteriormente sean
parte de la filmografía histórica nacional.
Un lado menos amable, esta comparativa nos demuestra que,
a pesar de la independencia económica y social de la que tanto se habla
dentro de Sábado, sí existen ciertas excepciones donde el autor no se
deslinda de su ideología y, por lo tanto, retomando los conceptos de
Rodriguez (2010) periodismo cultural y crítico cultural, se ven reflejados
durante la narración de los artículos publicados por Sábado.
#228 Allá en el churro grande:
¡Ay, crítico, no te rajes!
Un artículo de Gustavo García con fecha de marzo de 1982
Dentro de los artículos creados de Gustavo García, este es el que
cierra una era dentro de la crítica cinematográfica de la época, ya que
precisamente en esta se reflexiona sobre la crítica cinematográfica en
México y su relación con el cine, señalando que aunque se pretende
el análisis, la crítica se encontraba entrelazada al medio, como parte
del mismo sistema de producción. Asimismo, destaca el contraste
entre la Edad de Oro (40 ‘s) y la poca crítica y, por lo tanto, la calidad
de las producciones, rescatando a Álvaro Custodio y Francisco Pina.
Además, es él quien nos acerca a una antecesora de
producción crítica en formato revista como lo fue Nuevo Cine (19601961); la importancia de Emilio García Riera con El cine mexicano
(1963), libro que documentó la historia del cine mexicano: “En 1963,
Emilio García Riera publicó El cine mexicano, el primer intento
serio de organizar reflexivamente los entonces pocos, dispersos y
desconfiables datos sobre el cine nacional…” (p.11); y, finalmente,
Jorge Ayala Blanco con La aventura del cine mexicano (1968).
146

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El artículo centra su atención en la valoración de Mitología
de un cine en crisis (1981) de Alberto Ruy Sánchez, el cual analiza
la relación entre el cine, la política y el poder durante el sexenio
de Echeverría: “Con todo, la lectura del cine mexicano como
instrumento del poder, tal y como la ofrece Ruy Sánchez, impone
una reconsideración de la historia…” (p. 11).
Más adelante se demostrará cómo es que es que, probablemente,
esta crítica sí hizo un cambio dentro de la sociedad, induciendo a
una resignificación de lo que es la crítica dentro de la cinematografía,
orillando a los autores a ser más objetivos y a hablar abiertamente
de la corrupción y censura dentro de grandes productoras por parte
del gobierno en turno, dejando en claro que al cine le urgía una
independencia gubernamental para poder prosperar.
#230 Las ruinas de la cineteca: el paisaje obligado
Un artículo de Carlos Monsiváis, con fecha del 03 abril de 1982
Ya desde el título de este artículo podemos observar cómo la pérdida
de la cineteca (causada por un incendio, fruto de negligencias) es un
cuadro que no solo expone el desastre de 1982, sino el desastre de
varios sexenios interesados en la redituabilidad que genera un medio
de entretenimiento masivo: “las ruinas de la Cineteca son también
el paisaje obligatorio de dos temas centrales: la pobreza de nuestra
infraestructura cultural y el destino del cine mexicano” (Monsiváis,
1982, p.4).
Al ser periodista, Monsiváis nos ataca con preguntas, ironía,
sarcasmo y datos envueltos en una cronología llena de intereses elitistas
con capital extranjero e instituciones privatizadas. Nos presenta
varias oposiciones: la censura por parte del gobierno y el deseo de
los cineastas por llegar al cine de autor; la privatización iniciada en la
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

Época de Oro y la intención de la nacionalización con Echeverría;
además de los obstáculos del cine independiente de calidad, por
parte de cineastas marginados, y la facilidad del cine melodramático y
sexualizado, como él mismo menciona, ”el Estado dilapidó fortunas
favoreciendo las creencias de su clientela básica, la familia, con su
vestuario moralizador, su terror al esfuerzo cultural, su división del
mundo entre el melodrama y la irrealidad” (1982, p.4).
Todo esto nos acerca a la ideología y al ambiente social que se
tenía en ese entonces (y, quizá, aún ahora); la población se convierte
en una sociedad de masas perfecta, enfrascada en historias de ficción
que no critican ni señalan al régimen y sus errores. La decadencia
social se refleja en las ruinas de la cineteca, la población que cuenta
con la educación suficiente para ser consciente del problema va y
busca películas extranjeras, pero la sociedad de masas, inconsciente de
su situación, vive el cine como un medio de entretenimiento alienado,
incluso cayendo en una servidumbre voluntaria, pues la misma
población repite los personajes estereotípicos en su cotidianeidad,
justifica el contenido de la pantalla grande y reniega del cine crítico y
social que tanto se intentó alcanzar durante el sexenio de Echeverría:
“volvamos a nuestra técnica infalible: inventemos al pueblo, y el pueblo
querrá parecerse a la imagen recreada. Si la Gente quiere seguir como
antes, es su problema y es nuestra obligación” (Monsiváis, 1982, p.5).
#230 Encuesta
La pérdida de la cineteca
Un artículo de Magali Tercero, con fecha del 03 abril de 1982
Más que un artículo, este es un compendio de opiniones expresadas
por el medio intelectual y literario de la época acerca del incendio
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que acabó con vidas humanas y material cinematográfico histórico
mexicano. Críticos, poetas, ensayistas, traductores y periodistas,
mexicanos y extranjeros, se sumaron a la voz de la crítica y se negaron
al silencio y a la complicidad del gobierno. A pesar de ser voces
diversas (por ejemplo, tenemos a Luis Cardoza, poeta uruguayo),
todas terminan en un consenso y en casi un manifiesto unánime
lleno de indignación y tristeza.
El discurso se centra en la pérdida como un símbolo de la
fragilidad cultural en el país, pues la negligencia y la precariedad
(se alegaba bajo presupuesto) transformaron el hogar de jóvenes y
amantes del cine en ruinas. Las voces se convierten en un mensaje
homogéneo que destaca la pérdida de la memoria y el patrimonio
mexicano que, irónicamente, jamás se olvidará. La mayoría se centra
en un lenguaje emotivo que recurre justamente a la catástrofe y a la
tragedia, pero que se escapa de la propia rabia y tristeza para criticar
la nula intervención política y económica para la preservación de
una institución necesaria y única.
#284 La hojita parroquial
Empeños de edición perdidos
Un artículo de Gustavo García, con fecha del 16 abril de 1983
Cerramos con quien empezamos, Gustavo García nos regala una
reflexión un tanto pesimista —pero realista— en cuestiones del
cine mexicano y latinoamericano en una sociedad donde comienza
el imperio del cine norteamericano, nos plantea nuevamente dos
publicaciones que él llama “editoriales fantasmas”.
Por un lado, tenemos a la revista argentina Cine Libre (1982), la
cual nació de las cenizas de la economía y política del país de origen,
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

la cual tenía como objetivo abrir el diálogo sobre producciones
latinoamericanas y español; de manera sencilla, pero valiosa, informaba
y fomentaba el debate cultural de manera crítica, sin embargo, el nulo
interés tanto de los corresponsables como de la misma revista al no
incluir otros países terminó siendo cancelada en sus publicaciones.
Por otro lado, tenemos la iniciativa de CUEC, CC y Centro de
estudios de la comunicación de la UNAM, con el propósito de reunir
una variedad de material de gran valor para la historia del cine mexicano,
como lo son biofilmografias, índices de directores, filmografías
completas, guiones de cine mudo y fichas de cartelera, sin embargo, la
poca difusión y falta de apoyo económico terminó por hundirla.
Cabe mencionar que estos proyectos de acuerdo con un
boletín informativo de marzo de 2019 continúan vigentes:
El Consejo Universitario de la UNAM aprobó transformar el
Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC)
en Escuela Nacional de Artes Cinematográficas, para formar
cineastas en la más amplia gama de las artes y, en consecuencia,
impactar con una profunda visión universitaria y social los
cambios culturales que propicien bienestar y desarrollo en México
y el mundo. (Del Carmen, 2019)

Finalmente, la denuncia hacia el poco interés cultural por
estos suplementos, le da una nula esperanza a nuestro autor de
que el cine mexicano continúe de forma creciente, por lo menos
hasta ese momento, demostrando la poca importancia cultural y la
fragilidad del material.
Conclusiones
El canon mexicano, y lo que conocemos como el imaginario social
al pensar en “lo mexicano”, se vio claramente afectado por la
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censura o el control de las producciones que veían o no la luz. La
centralización y la aprobación de grandes productoras vinculadas
con el gobierno capitalino y las empresas extranjeras influyeron en
la manera de concebir y consumir el cine, dejando de lado el intento
de construir una identidad cinematográfica real y auténtica debido a
los intereses políticos y económicos de las grandes élites.
Las instituciones gubernamentales juegan un papel decisivo
en la configuración de una industria pluralizada, independiente y
nacional; sin embargo, mientras se siga apostando por una sociedad
de masas en vez de una población consciente y con capacidad
analítica, las cosas seguirán (y siguen) funcionando de la misma
manera: contenido fácil para ingresos rápidos.
El rol de los suplementos y revistas como Sábado es
fundamental para comprender la situación política y socioeconómica
del país en relación con temas como el arte, la literatura, o en esta
ocasión, el cine. Sábado cumple con una función política porque se
alejó de la censura que tanto impusieron los regímenes para criticar
y alzar la voz en contra de la misma, en contra del actuar y el no
actuar de las instituciones y de la sociedad.
Sábado fue más que un suplemento cultural, fue un espacio de
crítica, de duelo, de esperanza y, sobre todo, de resistencia intelectual
ante un país indiferente, que se deslindó de la cultura mientras se
apoyaba en la misma para intentar sanar su crisis financiera y para
encontrar una identidad que fomentara el nacionalismo perdido. El
resultado fue un grito que buscó despertar al pueblo del letargo, para
salvarlo de las letras vacías y de la crítica sin crítica. Sin duda, entre sus
páginas, cada artículo, cada obra, cada opinión es un acto que contribuye
a la legitimación cultural mexicana, que a día de hoy funciona como
testimonio y como un reflejo de lo que fuimos y somos.
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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
en Sábado”

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-143

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�Alondra Jazmín Martínez Valdez y Salma Lilian Ledesma Díaz / “El cine mexicano
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154

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-143

�Notas
Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

La intertextualidad como efugio de la “parálisis”
en “Sindbad el Varado”, de Gilberto Owen
Intertextuality as a evasion from “paralysis”
in “Sindbad el Varado”, by Gilberto Owen
Santos Javier Velázquez Hernández
Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán Rosales, Sinaloa, México
javier_velazquezh@uas.edu.mx

Resumen. Este artículo aborda el tópico de la “parálisis poética” en
“Sindbad el varado”, de Gilberto Owen (1904-1952); para ello, se realiza
un análisis de la condición de inmovilidad que padece una serie de
personajes y su relación con la tradición literaria y el contexto del grupo
Contemporáneos. Este estudio permite afirmar que “Sindbad el varado”
recrea el drama de la asfixia creativa que padeció este grupo debido al rigor
crítico y a la “imposibilidad” de superar o igualar a los autores clásicos. Se
concluye que Owen plantea una solución a esa crisis mediante el recurso
de la intertextualidad.
Palabras clave: parálisis poética; tradición literaria; intertextualidad;
Contemporáneos.
Abstract. This article addresses the topic of “poetic paralysis” in “Sindbad
el varado”, by Gilberto Owen (1904-1952). To do this, an analysis is carried
out of the condition of immobility suffered by a series of characters
and its relationship with the literary tradition and the context of the
Contemporáneos group. This study allows us to affirm that “Sindbad el
Varado” recreates the drama of the creative asphyxiation that this group
suffered due to critical rigor and the “impossibility” of surpassing or

155

�Santos Javier Velázquez Hernández (Universidad Autónoma de Sinaloa) / “La
intertextualidad como efugio”

equaling the classic authors. It is concluded that Owen proposes a solution
to this crisis through the use of intertextuality.
Keywords: Poetic
Contemporáneos.

156

paralysis,

literary

tradition,

intertextuality,

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-96

�Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

Introducción
El libro Perseo vencido, en particular la sección “Sindbad el Varado”,
de Gilberto Owen (1904-1952), ha sido por mucho tiempo objeto
de una interpretación dominante: la que lo liga con su vida, ello
a partir de un ensayo de Tomás Segovia en el que expuso: “la
transmutación poética de la materia biográfica es precisamente, me
parece, lo más profundo que hay en la obra de Gilberto Owen”
(1988: 127). Sin duda, esta línea de pensamiento influyó en los
trabajos realizados por autores como Carlos Montemayor (1981),
Vicente Quirarte (1990),1 Guillermo Sheridan (1996), por mencionar
los más relevantes. Esta presunta simbiosis orientó la pesquisa del
pasado vital del poeta sinaloense, lo que produjo la corrección de su
natalicio (Beltrán Cabrera, 1996: 72-76), así como la recuperación
de anécdotas familiares y el seguimiento de su trayectoria tanto
literaria como diplomática (Quirarte, 2007). En su momento,
Evodio Escalante (2005) reconoció “una enorme cantidad de
desvaríos interpretativos” —como el estudio de la alquimia y el tarot
de García Terrés (1980)— que perdieron de vista “lo que tendría
que ser lo primario: la experiencia de vida, las vallejianas médulas del
dolor, la intensidad emocional, intelectual e imaginativa de una
existencia obligada a articularse en verso, más allá o más acá del dato
verificable en la biografía”; y con ello, Escalante realizó una lectura
que pretendió apartarse del pasado vital del poeta sin lograrlo.
Ante esta vía interpretativa, amén de su agotamiento, planteo
realizar una vuelta al texto y efectuar una aproximación a la literalidad
1 Quirarte también señaló que Perseo vencido es la crónica de un desamor,
y tal certeza se la brindó Tomás Segovia, ya que en uno de sus ensayos, según
menciona, confirmó varias de sus intuiciones (1985: 59).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-96

157

�Santos Javier Velázquez Hernández (Universidad Autónoma de Sinaloa) / “La
intertextualidad como efugio”

de “Sindbad el varado”, especialmente a la intertextualidad, pues
considero que ahí yace tanto el planteamiento de un problema como
una propuesta de solución. En un ejercicio crítico, Cynthia Ramírez
(2009) notó los referentes clásicos más evidentes en la obra oweniana:
Perseo, Simbad el Marino, Zeus, Fausto y Pigmalión; sin embargo,
no exploró su sentido, y en particular, los distintos personajes que se
despliegan en el poemario.2 Un punto en común es la parálisis, el cual
es el elemento articulador del libro. Por esta razón, para interpretarlo
e indagar qué significado tiene esa condición es necesario establecer
los diálogos que traza con otros textos de la tradición literaria, esto
es, la intertextualidad consciente o inconsciente, “o que se citan, ya
sea parcial o totalmente, ya sea literalmente […], ya sea renovados y
metamorfoseados creativamente por el autor” (Beristáin, 2001: 269).
De este modo, en este artículo se hace, en el primer apartado, una
revisión de los personajes “paralizados” y después, en el segundo
apartado, se ofrece una lectura de esa intertextualidad junto con el
contexto del autor, en donde se hace una exploración de la crítica en
torno a la concepción de la poesía.
Los sucesivos rostros de la inmovilidad
La intertextualidad inconsciente en “Sindbad el varado” se torna
si no infinita, sí bastante extensa; la que nos interesa, empero, es la
explícita, la voluntaria, esa que se propone renovar o metamorfosear
otras obras, pues revelaría una intencionalidad que se debe
interpretar, sobre todo porque Gilberto Owen dejó pistas en
diversos metatextos (como cartas, críticas o prólogos) que pergeñó
2 En cambio, en un estudio posterior Cynthia Ramírez (2012) sí destacó
la influencia de André Gide y de la Biblia en la obra de Owen.

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previa o posteriormente a la escritura de lo que se considera como
su poema mayor.
El libro Perseo vencido está compuesto por cuatro secciones:
“Madrigal por Medusa”, que es un solo poema de cuatro estrofas;
“Sindbad el varado (Bitácora de febrero)”, la cual está conformada
por 28 poemas, uno para cada día del mes; “Tres versiones superfluas
(Para el día veintinueve de los años bisiestos)”, constituida por tres
poemas, y “El libro de Ruth”, que consta de cinco poemas.3 Ahora
bien, estas cuatro secciones están articuladas por la inmovilidad de
los personajes que ahí aparecen, ya sea porque están petrificados,
muertos o en estado onírico.
En este universo oweniano, el primer personaje paralítico es
Perseo quien, contrario al mito, es derrotado por Medusa (1979: 68).
Owen reformula así el mito de que Medusa era mortal (Hesíodo,
2015: 23) y que había sido decapitada; en esta recreación, el héroe
ha sido vencido y petrificado. En esta batalla, Perseo sufre la pérdida
de sus sentidos: la vista (“ojos astillados”), el tacto (“embelesado el
pulso”), el gusto (“tu voz se hiele en tu garganta”) y el oído (“no
rompa mi muerte con su grito”). La derrota es total, pues ha perdido
todo lo que ganó, “menos el gesto huraño”. La intertextualidad
intencional es evidente, pues remite en primer término al poeta
Ovidio, quien señaló que Medusa “era la figura más bella y el partido
codiciado por muchos” (2011: 125), pero también hace alusión al
fracaso del personaje de The love song of J. Alfred Prufrock, de T. S.
Eliot, quien fue incapaz de realizar una declaración amorosa. Owen
dice: “amor dormido,/ dolor bisiesto emparedado en años”, ya que
3 Para el propósito de este artículo este poema es prescindible; además, el
poeta declaró que se trata de un poema de amor.
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Perseo, enamorado de Medusa (nótese que es un madrigal), sucumbe
a sus encantos, mientras que el personaje eliotiano se suicida: “Nos
hemos quedado en los cámaras del mar/ al lado de muchachas
marinas coronadas de algas rojas y cafés/ hasta que nos despiertan
voces humanas y/ nos ahogamos” (2015: 62); otro paralelismo con
esto último es que también Perseo yace en el lecho marino: “Cante el
pez sitibundo, preso en redes/ de algas en tus cabellos serpentinos”.
Como es notorio, se trata de una apropiación tanto de Ovidio como
de Eliot para subrayar la razón del estado inerte de su personaje.
La sección titulada “Sindbad el varado” trata de la aventura
inmóvil de un marino singular, víctima de un naufragio. De nuevo,
Owen retoma la leyenda de Simbad el Marino, de Las mil y una noches
(2020), para ponerla de revés; contrario a ese personaje itinerante,
inquieto, el del poeta está paralizado en una isla estéril. En el “Día
uno, El naufragio”, el poeta recrea la atmósfera de la inmovilidad a
través de un tren de metáforas; en primer lugar, alude a la muerte
(1979: 69):
Esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo
que temblamos;
sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora,
un aire que te cuelga de los ojos y los dientes

La persona gramatical “tú”, a la que se dirige el yo lírico, es
la tierra que lo acogió en la noche; a su vez, la prosopopeya insinúa
a la calavera del bufón Yorick, a quien le habla el príncipe Hamlet:
“Aquí pendían aquellos labios que yo he besado no sé cuántas veces.
[…] ¿Qué haces ahí con la boca abierta?” (Shakespeare, 1979:454).
Enseguida, el autor despliega otra imagen de la parálisis: la quietud de
la isla “desierta y árida” se asemeja al vuelo de un colibrí suspendido
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en el aire: “correveidile colibrí, estático/ dentro del halo de su
movimiento”. El náufrago Sindbad es trasmutado por el personaje
de Jesucristo fijado en la cruz y sus cinco heridas (69):
Esta mañana me consume en su rescoldo la conciencia de mis llagas;
[…]
aquí me hirió su mano, aquí su sueño,
en Emel su sonrisa, en luz su poesía,
su desamor me agobia en tu mirada.

Las cinco llagas que recibió Jesús fueron los cuatro clavos
que le pusieron (en las manos y los pies) durante la crucifixión
junto con la producida por lanza que le clavaron en el costado para
asegurarse de que había muerto, según refieren los evangelistas; en el
poema “Día cinco, Virgin Islands” usa de nuevo una alusión bíblica
sobre el pasaje de la pasión de Cristo: “María y Marta, opuestos
sinsabores/ que me equilibraron en vilo/ entre dos islas imantadas”
(72). La imagen de Jesús no es gratuita, ya que Owen se consideraba
a sí mismo como la “conciencia teológica” de los Contemporáneos
(1979: 290), y a menudo hay una evocación bíblica muy diáfana en
su poesía. Prueba de ello es el poema “Día dos, El mar viejo”, en
el que hace, en primera instancia, una referencia al diluvio universal
(Génesis, 7); sin embargo, una vez más pone de revés el mito: para
Owen el diluvio terminó, pero ahora el cielo es un mar “Varado en
alta sierra”: el personaje varado es el mar.
En este juego intertextual, el poeta sinaloense también
recurre al poema “Después del diluvio”, de Arthur Rimbaud, para
recrear el verso inicial: “En cuanto la idea del Diluvio remitió…”
(2019: 109); y todavía más, para complejizar esta apuesta por el
palimpsesto, acude al poema “El cementerio marino”, de Paul Valéry
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(cuyo sujeto lírico, también hundido, señala: “sobre losas de muertos
va mi sombra/ que a su lábil moverse me acostumbra” [1999: 12]),
para expresar que Sindbad (con la máscara de un Noé invertido) se
halla varado en el sitio de la muerte: “mas yo estoy en la noche de
tu fondo/ desvelado en la cuenta de mis muertos” (70). El mar de
Owen, ha dicho Quirarte a propósito de los versos del poema “Día
primero…”: “Y luché contra el mar toda la noche, / desde Homero
hasta Joseph Conrad”, es, además de un mar material y simbólico,
“un mar literario por el que han navegado voces anteriores a la
suya” (1985: 97). Y en efecto, el poeta hizo suya la tradición para
transformarla, pero sobre todo para hallar una salida a la parálisis
a que sus personajes representan. En ese camino, el poeta acude al
legendario Ulises (La Odisea), así como a la narrativa marinera de
Joseph Conrad, cuyas novelas como Lord Jim o El negro del Narciso
relatan naufragios.
El siguiente personaje que se enuncia es el propio Sindbad/
Owen. En “Día tres, Al espejo”, la crítica ha encontrado referencias
biográficas, sobre todo sobre su padre (ese “gambusino rubio”). No
obstante, lo que me interesa destacar aquí es el hecho de que el
sujeto lírico se contempla a sí mismo, no al espejo: él es el espejo al
verse desde fuera, desdoblado; en una alucinante imagen se ve en
sus propias pupilas “sin convite a tu fiesta de fantasmas”. Es decir,
Sindbad / Owen se desdobla y ve lo que sucede en la memoria:
un haz de recuerdos que lo remontan a la vida del poeta y su mar
nativo: “Dentro de ti, la casa, sus palmeras, su playa […] y al fondo
el amarillo amargo mar de Mazatlán” (71). Este desdoblamiento se
da porque quien ve es un fantasma anclado en la eternidad de la
muerte: “Yo, en alta mar de cielo/ estrenando mi cárcel de jamases y
siempres” (71), puesto que ambos adverbios sustantivados, aunque
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antagónicos, apuntan hacia una temporalidad absoluta. En el “Día
cuatro, Almanaque”, ahora el personaje inmóvil es el mismo Dios
(p. 71):
Todos los días 4 son domingos
porque los Owen nacen ese día,
cuando Él, pues descansa, no vigila
y huyen de sed en sed por su delirio.

En una carta a Elías Nandino, señalaba que “los ówenes”
aprovechaban los días domingo para nacer (1979: 291). Detrás
de esa enunciación hay un manifiesto sentido herético al parodiar
el santoral católico. De acuerdo con el Génesis, “El séptimo día
terminó Dios lo que había hecho, y descansó. Entonces bendijo el
séptimo día y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó
de todo su trabajo de creación” (2: 2-3). Pero el Dios de Owen no
vigila porque, inerme en su reposo, o tiene una pesadilla o está ebrio
o es víctima de la locura, pues delirante deja escapar a los Owen.
La parálisis de Dios produce ángeles caídos; en lugar de ángeles,
nacen demonios. La idea de William Blake, retomada del Paraíso
perdido, de John Milton, aparece de trasfondo: el diablo y el artista
son semejantes en su rebeldía y fuerza creativa: “El mal es activo al
brotar de la energía” (2018: 89).
En este viaje inmóvil, la bitácora apunta a los pensamientos
o recuerdos de Sindbad, es decir, a su conciencia. Si leemos con
atención, en Perseo vencido hay numerosas alusiones al hecho de que
el sujeto lírico pareciera estar en el trance de la muerte: “No ser y
estar en todas las fronteras/ a punto de olvidarlo o recordarlo todo
totalmente” (“Primera, Discurso del paralítico”, 1979: 90) y desde ahí
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es donde apunta una serie poemas tendientes a recrear la “memoria
morosa en las heridas” (“Día siete, El compás roto”, [78]), el registro
de su naufragio. De este modo, del “Día ocho, Llagado de su mano”
al “Día doce, Llagado de su poesía”, desarrolla la idea planteada en
el primer día (“la conciencia de mis llagas” [69]). Asimismo, Owen
escribe cuatro poemas, para los días del dieciocho al veintiuno que
titula “Rescoldos”: de pensar, de sentir, de cantar y de gozar; un
rescoldo es el resto o residuo que queda de un afecto, sentimiento
o pasión, lo cual es significativo, ya que una vez más Owen orienta
la lectura hacia un sujeto que está en agonía, como una brasa que
queda entre la ceniza, según la otra acepción de “rescoldo”.
Otra máscara de Sindbad es Ulises; no obstante, este
personaje también es peculiar, pues Owen transfigura la epopeya
homérica: este se vuelve en un héroe trágico: “Y mi sed verdadera/
sin esperanza de llegar a Ítaca” (“Día veintiuno, Rescoldos de gozar”
[83]). Se trata de un náufrago que se ha extraviado y ha perdido para
siempre la ruta de retorno. Después, en el “Día veinticinco, Yo no vi
nada”, Owen sugiere una vez más la muerte de Sindbad al comparar
los “puertos como párpados cerrados”, y al señalar:
De llamar a mi puerta y de oír que me niegan
y ver por la ventana que sí estaba yo adentro,
pues no hubo, no hubo
quien cerrara mis párpados a la hora de mi paso (86).

El tema del desdoblamiento se repite: el sujeto lírico es
un testigo ciego, lo cual también se reitera en otros poemas. Este
Sindbad, además, se convierte en Jonás al estar en la nave de una
iglesia abandonada “que pudo ser el vientre/ de la ballena para el viaje
último” (en Jonás 1:7 se narra que un gran pez se tragó al profeta
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por tres días y tres noches luego de ser arrojado desde un navío para
calmar el mar embravecido) y también se transfigura en Prometeo
encadenado: “pues yo llamaba al buitre de tu luz/ a que me devorara
los sentidos” (por la falta de haber robado el fuego a los dioses del
Olimpo, “sufro el castigo de estar aherrojado mediante cadenas a
cielo abierto” [Esquilo, 2015: 333]). Tanto Jonás como Prometeo son
también personajes paralizados. A ellos se suma un personaje bíblico
con similar condición. En el “Día veintisiete, Jacob y el mar”, Owen
recurre al relato bíblico de la noche que Jacob luchó contra un ángel
en la playa hasta el alba; como el ángel no pudo prevalecer, le tocó el
muslo y lo dejó descoyuntado (Génesis 32: 22-30): “Mañana habrá
en la playa otro marino cojo”. Tenemos así a otro personaje inmóvil,
paralítico. Asimismo, este ángel oweniano sería una lectura del poema
“Jacob”, de Alfonso Reyes escrito en París en 1925, y este a su vez
partiría del poema “Mort d’un cygne”, de Jean Cocteau; dice Reyes:
“Bajo las contorsiones del gigante, /aúllo a veces —oh enemigo
blanco—/ y dentro de mí mismo estoy cantando” (Patout, 1989:
521-522); de su combate con el ángel, obtiene un canto, y mientras
que el Jacob bíblico también obtiene un triunfo, la bendición divina, la
batalla que sostuvo el personaje oweniano fue inútil, pues no obtuvo
su propósito: “cuando eres poesía y mi rosa se inclina a oler tu cifra y
te me esfumas” (87). No obtiene ninguna ganancia. Por último, en el
“Día veintiocho, Final”, alude a la muerte del sujeto lírico: “ese ángel
de la guarda que se duerme borracho mientras allí a la vuelta matan a
su pupilo”, junto con el desenlace: “Tal vez mañana el sol en mis ojos
sin nadie” (87) dan cuenta de esa condición inerte.
Ahora bien, esta amplia galería de personajes inmóviles o
paralizados que se halla en el poemario representa, por un lado,
el reconocimiento tácito de pertenecer a una tradición literaria
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intertextualidad como efugio”

con la que Owen dialoga a través de la intertextualidad; por otro
lado, es una manifiesta expresión de señalar el peso de esa misma
tradición, la asfixia creativa. Como se verá en el siguiente apartado,
el poeta sinaloense construye una serie de efugios —algunos desde
el humor— para salir de esa situación. Para ello, es necesario
situar las condiciones de producción del autor para, a través de
la metatextualidad, rastrear las inquietudes intelectuales de sus
contemporáneos.
Efugios owenianos a la “parálisis” poética
En el contexto de las letras mexicanas, en los años veinte se declaró
una crisis en la poesía, pues en 1925 Jiménez Rueda hablaba de
un “reblandecimiento o afeminamiento” de la nueva literatura, en
referencia la producida por el grupo Contemporáneos; mientras que
la de los estridentistas, liderados por Maples Arce, se consideraba
una literatura “viril” (Velázquez, 2010: 13). Se trató, como trasfondo,
de una postura nacionalista: la reconstrucción posrevolucionaria de
la identidad cultural, que compartió el Estridentismo, y la intención
de inscribirse en la literatura universal, sin cortapisas ideológicas,
por parte del “grupo sin grupo”.
En esa tesitura, este último entró en un debate intelectual
relativo a la “pureza” de la poesía a partir de la tesis de Paul Valéry
—quien retoma la idea de Edgar Allan Poe relativa a su Filosofía
de la composición (1846)—, y de ahí se derivó también una crisis:
una crisis creativa. En la elaboración del poema “El Cuervo”,
Allan Poe aseveró que “ningún detalle de su composición puede
asignarse a un azar o una intuición, sino que la obra se desenvolvió
paso a paso hasta quedar completa, con la precisión y el rigor
lógico de un problema matemático” (67). Como puede verse, para
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Poe una obra artística era fruto de la planeación, de un proceso
racional y consciente, contrario a la libertad propugnada por el
romanticismo y asumida totalmente, después, por el surrealismo y
otras vanguardias, época en la que Valéry da a conocer su tesis de la
poesía pura. En 1920 Valéry, como he dicho, señaló que a mitad del
siglo XIX había una “voluntad de aislar definitivamente la poesía
de cualquier otra esencia ajena. Semejante preparación en estado
puro había sido predicha y recomendada con la mayor precisión por
Edgar Poe” (1990: 12). El abate Bremond interpretó la definición
de Valéry de forma equivocada al asociar la poesía pura con una
“corriente inefable y misteriosa que tiene que ser intuida” y no con
“el hipotético residuo ‘simple’ que resultaría de un proceso racional
de descomposición analítica, una vez eliminados los elementos no
poéticos” (Stanton, 1994: 29-30). También Stanton señala otras
tres acepciones de poesía pura: la de Juan Ramón Jiménez, “un
intento de equilibrar emoción, sensación e intelecto en lo que se
llamaría ‘lirismo de la inteligencia’ o ‘sensualismo intelectual’; la de
las vanguardias, que pudiera resumirse en “la estilización extrema en
un proceso de abstracción formal e intelectual”, y la José Ortega y
Gasset, quien acuñó “el término de arte deshumanizado” (30-31).
Ahora bien, la definición que nos interesa aquí es la de Valéry,
quien proponía “un proceso intelectual de abstracción y rigor que
pretende reducir la poesía a su esencia intemporal” (Stanton, 1994:
30), es decir, la eliminación de las impurezas mediante el rigor
de la razón. Este ejercicio fue asumido por algunos integrantes de
Contemporáneos: Jorge Cuesta y Xavier Villaurrutia, principalmente.
Para Cabrera y Ramírez (2011), “parece difícil concebir que por esa
misma razón [la teoría purista] dejaran de escribir, agotado el modelo
valeriano”. Sin embargo, creo que la opinión de Stanton resulta muy
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acertada al considerar que el exceso de la doctrina purista conllevó
a la “poesía de asfixia”: descubrieron así las “secuelas del nihilismo
metafísico: el silencio, la esterilidad, la nada. Incapaces de ampliar sus
universos poéticos o explorar otras vetas con la misma intensidad,
enmudecieron” (1994: 41-42). Quien vio esta situación con una
claridad meridiana fue José Gorostiza, pues en su ensayo “La poesía
actual de México. Torres Bodet: Cripta”, que publicó en 1937, describe
el drama de la parálisis debido al rigor del criticismo: “una forma
poética paralítica, que no se desplaza, que no crece, sino que está
allí, inmóvil, distribuida en el espacio del poema de acuerdo con una
idea puramente plástica de la composición” (303). Esta “pureza”, en
opinión de José Gorostiza, consistía en discriminar la emoción del
poema, en una especie de “horror a la vida” y en un “testismo” que
hacía “aparecer a toda nuestra generación y no solamente al ‘grupo sin
grupo’ como una ‘generación sin drama’” (302).
También Alfonso Reyes —una figura tutelar de los
Contemporáneos— advirtió, casi como liminar al estallido de las
vanguardias, sobre una crisis de “lucha por la libertad artística”.
En el ensayo “Jacob o idea de la poesía” expuso una disyuntiva
en la poesía mexicana: la tradición apegada a las formas poéticas
y, por otro, a los que experimentaban la “escritura mediumnímica
o sonambúlica” (Reyes, 1933). En medio de esa querella, entre lo
formal y lo informal, Reyes proponía “espuela y freno”, es decir, una
libertad a partir del rigor de la forma. Para el polígrafo mexicano, la
poesía era un “efecto de palabras”, más que un “estado de alma”, y
deslizaba una crítica, justamente, contra la idea de “pureza”: “Lo que
al poeta importa es evitar que el espíritu ceda a su declinación natural,
a su pureza cósmica, la cual pronto lo llevaría a las vaguedades más
nauseabundas y al vacío más insípido”. Como puede constatarse,
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en el ambiente intelectual mexicano eran comunes las ideas sobre
la materia poética relativas a la pureza, la forma y el lenguaje. Y es
en este universo que Gilberto Owen elabora una contrapropuesta: y
lo hace, precisamente, con los elementos de la poesía. En el poema
“Día veintisiete, Jacob y el mar”, Owen recrea esa batalla entre el
poeta y el lenguaje, como ya he dicho en el acápite anterior.
Pero sobre todo, el libro Perseo vencido, y en particular
“Sindbad el varado”, es el que recrea el drama de la parálisis en el
que estuvieron sumergidos los Contemporáneos debido al excesivo
rigor de la autocrítica. Jaime Torres Bodet, como Jorge Cuesta o
Xavier Villaurrutia, identificó los puntos de unión entre ellos: “Más
que una tendencia común, los agrupa una involuntaria solidaridad:
el mismo odio a la fórmula, la misma curiosidad de perderse que
hace la belleza de la figura de Simbad” (citado por Stanton, 2014:
19). El personaje de Simbad, como Ulises o Eneas, era un ícono de
la aventura intelectual del grupo, razón por la que Owen lo habría
elegido para alegorizar el escollo de sus contemporáneos; en una
misiva a Reyes, le relataba:
La vida de Simbad que empecé a escribir, danza también, hace tres
años, se me ha complicado en marcha ahora que la he reanudado;
en el viaje quinto me he encontrado con mi generación, en el
episodio del viejo de la selva; le he visto sobre los hombros míos,
sobre los de mis compañeros, asfixiándoles; y quiero embriagar
a elogios a mis clásicos, y darles luego una buena pedrada en la
cabeza. Voy a respirar deliciosamente libre de él (78).

El estilo discursivo y lúdico de esta confidencia literaria
tiene varias capas de significación: en primer término, juega con la
idea de Valéry (la poesía como danza; la prosa como marcha) para
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señalar la dificultad de su escritura; enseguida, y lo más relevante,
hace mención del quid de su planteamiento: el viejo de la selva, que
en Las mil y unas noches se trepa en los hombros de Simbad, cruza
las piernas y lo tortura así día y noche, se convierte en símbolo de
la asfixia poética de toda la generación. En el quinto pasaje del
relato árabe, Simbad embriaga al anciano con el fermento de unos
frutos y, acto seguido, lo mata “con una piedra enorme” (2020:
238); en la versión oweniana destaca la pretensión de “embriagar”
a los clásicos, lo cual hace a través de lo que yo denomino como la
poética del palimpsesto, para enseguida deshacerse de ellos; por eso
menciona que va a respirar “deliciosamente”, pues sólo así podrá
librarse de la asfixia de la dura carga que representaban los autores
canónicos, insuperables, para él y los suyos. Esa asfixia, que en otros
momentos se traduce como una parálisis, es la que funciona como
el hilo conductor de todo el libro. En la misiva que le escribe a su
amigo Luis Alberto Sánchez le cuenta el plan del libro, y en ella
podemos leer, en primer lugar, la intención de otorgarle una unidad
semántica al poemario:
Dime si te parece bien el nuevo plan del libro, cuyo título, en ese
caso, sería Perseo vencido; si no quieres añadirle la Ruth y el Madrigal,
puede ser, como decía antes, Sindbad el varado. El Perseo me suena
más, porque el origen de todo, el Madrigal, lo escribí viendo una
de las innumerables estatuas, pensando que Medusa después de
todo no había sido decapitada, y que seguía petrificando, a los que
creemos vencerla, a través de la historia del arte. Y de la poesía
(1979: 279).

En segundo lugar, explica “el origen de todo, el Madrigal…”.
¿Y cuál es ese principio, esa idea germinal del libro? La petrificación
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del héroe Perseo. En tercer lugar, es indispensable reparar en las
últimas líneas: Medusa continúa paralizando a los artistas y a los
poetas a través del tiempo; ahí se encontraría, precisamente, la clave
para interpretar su propuesta: para Owen, Medusa se convierte en
símbolo del peso de la tradición y Perseo en el artista que la desafía
sin posibilidad del triunfo. Sin embargo, un primer efugio ante la
parálisis es el gesto huraño de Perseo: pues cuando dice “Déjame
así, de estatua de mí mismo,/ la cabeza que no corté, en la mano,/
la espada sin honor, perdido todo/ lo que gané, menos el gesto
huraño”, lo que subraya es la actitud de haber luchado hasta el final
a sabiendas de que estaba destinado a perder.
El segundo efugio del sujeto lírico, esta vez con la máscara
de Sindbad, lo constituye el poema “Día catorce, Primera fuga” (78):
Por senderos de hienas se sale de la tumba
si se supo ser hiena,
si se supo vivir de los despojos
de la esposa llorada más por los funerales que por muerta,
poeta viudo de la poesía,
lotófago insaciable de olvidados poemas.

En este poema Owen recrea el pasaje del cuarto viaje
relatado por Scherezada: casado en una isla con la hija del rey
después de haber sido rescatado de una tierra de caníbales, Simbad
es enterrado vivo en una cueva —como era costumbre— luego de
su esposa enfermara y falleciera; sin embargo, logra escapar gracias a
una brecha abierta por las fieras que entraban a la gruta para engullir
los cadáveres (2020: 227). La salida oweniana de la asfixia poética,
entonces, es esta: el poeta debe alimentarse de los restos de la poesía
para sobrevivir; además, recurre también al canto IX de La Odisea,
cuando Ulises llega a una isla, pero al ir explorar sus hombres comen
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flor de loto y pierden la memoria (1993: 229). En este sentido, el
mensaje de Owen sería este: hay que fagocitar la tradición y después
deshacerse de ella a través del olvido. De este modo, el autor actúa
en dos vías: enuncia la práctica y, al mismo tiempo, la efectúa.
El tercer efugio propuesto por Owen es, no sin una dosis de
humor, el alcohol. En “Día quince, Segunda fuga (Un coup de dés)”
(1979: 78), establece:
Alcohol, albur ganado, canto de cisne del azar.
Sólo su paz redime del Anciano del Mar
y de su erudita tortura.
Alcohol, ancla segura y abolición de la aventura.

En la clave oweniana, el alcohol es lo que le pone fin al
azar, el que triunfa sobre la propuesta de Mallarmé (“un coup de
dés/ jamais n’abolira le hasard”). El tiro de dados preconizaba la
abstracción al límite en sus “subdivisiones prismáticas de la Idea”,
es decir, en sus versos, los que se hallan aislados en un océano de
silencio (1982: 157); de ahí entonces que el Anciano del Mar (aquel
embriagado por Sindbad) represente “la erudita tortura”: la carga de
la tradición y, sobre todo, la línea de la poesía pura trazada por Allan
Poe. Por eso, Owen recurre al símbolo del alcohol para finalizar la
aventura intelectual de los puristas, como Mallarmé o Valéry, la cual
había ocasionado un ahogamiento en los creadores de su generación.
En las “Tres versiones superfluas”, los personajes inmóviles
son Segismundo (de La vida es sueño, de Calderón de la Barca),
Lot (del Génesis bíblico) y Narciso y Filemón (de Metamorfosis, de
Ovidio), además de Sindbad. Con claridad, Owen propone un juego:
las versiones estarían de más; sin embargo, al denominarlas así se
entiende que estas son variaciones del mismo tema. Son, a pesar
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

del adjetivo “superfluo”, el verdadero germen de su extenso poema
“Sindbad el varado”, y más aún, de Perseo vencido. Para Schneider,
no obstante, Perseo vencido “tiene más la traza de una antología de
los últimos poemas que entonces llevaba escritos Owen y no de un
libro autónomo” y “salta a la vista el anacronismo de ‘Tres versiones
superfluas’ dentro de la línea general de Perseo Vencido y más aún con
la declaración del propio Owen de que ‘Discurso del paralítico’ lo
escribió en 1936” (2008: 5). Me parece que esta lectura es errónea,
pues el poema “Primera. Discurso del paralítico” expone con
bastante claridad la idea de la inmovilidad y la propuesta de salir de
ella: ante la vaciedad de la poesía pura y la supresión de los sentidos
(“donde la rosa no es ya sino el nombre/ sin rosa de la rosa”), grita
Elías “su ley desacordada”:
“Cuando la luz emana de nosotros
todo dentro de todos los otros queda en sombras
y cuando nos envuelve
¡qué negra luz nos anochece adentro!”. (1979: 94)

Elías es tanto el personaje bíblico “envuelto en llamas”
como su amigo Elías Nandino, a quien en una misiva le preguntó:
“¿Leíste tu ley en uno de mis esperpentos?” (1979: 290). Esta ley es
la de la correspondencia, es decir, la que logra un equilibrio entre la
forma y el fondo, entre la razón y la emoción; por eso, en la misma
carta le dice: “En mi inteligencia y en mi sensibilidad eres solamente
poeta” (290). También en una nota crítica a Biombo, de Torres Bodet,
señaló: “Misión de poeta es mirar y sentir por los que quieren […]
y ordenar luego en obra intelectual esas emociones” (215). Pero es
en “Poesía —¿pura?— plena” donde asentó la conciliación de los
contrarios: “El agua clara, decimos nosotros, y el vaso de cristal,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-96

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�Santos Javier Velázquez Hernández (Universidad Autónoma de Sinaloa) / “La
intertextualidad como efugio”

pero tampoco vacío” (228); nótese, además, el símil compartido con
Muerte sin fin, de José Gorostiza.
Finalmente, en el “Texto preliminar a ‘Tres versiones
superfluas’” que Owen dispuso en el cuaderno Amistad, señalaba que
la literalidad podía ser superada; a través de Axel, menciona que Valéry
había afirmado que la frase: “La baronesa entró y tomó asiento” era
la más difícil de escribir, pero que un amigo (Owen) había escrito
“tres versiones aproximadas”, y explicaba su intención: “Y en las dos
anteriores no trata de evocar el cuento del viejo de la selva, sino de
imitar los dos versos de Rimbaud para quejarse de la dura carga que
nos son nuestros clásicos” (Owen, 2004). Los versos en cuestión son:
“Science avec patience,/ Le supplice est sûr”, y el Eclesiastés (1: 18)
también nos recuerda que quien añade ciencia, añade dolor; la crítica,
en este sentido, la encamina hacia el terreno de la composición poética
que Allan Poe definía como de “rigor lógico”. Como es notorio, el
espíritu lúdico de Owen desvía la atención del símbolo del Anciano
del Mar, pero no para opacarlo, sino para resaltar la poética del
palimpsesto a través del recurso de “elogiar a pedradas” a los clásicos:
“Y la hiel en mis piernas, que estrangulan/ a Sindbad con recuerdos
y ciencia e impaciencia” (1979: 99). No obstante, Sindbad ha logrado
salir triunfante, y la inmovilidad y la asfixia son desechas.
Conclusiones
En “Sindbad el varado” Gilberto Owen despliega una serie de
personajes con un rasgo en común: la parálisis. Esto sucede con los
relatos canónicos de la tradición literaria: por ejemplo, de la Odisea
recrea el mito de Perseo y la Gorgona para indicar que el héroe
jamás le cortó la cabeza, sino que fue derrotado y vuelto estatua; y
contrario al marino de Las mil y unas noches, la suerte de este Sindbad
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�Humanitas, vol. 5, núm. 10, 2026

es malhadada y está condenado a vivir en una isla desierta y árida.
Con el elemento de la inmovilidad o la asfixia, el poeta
elabora una contrapropuesta en torno a una discusión intelectual de
la época: por una parte, la “asfixia” creativa debido al peso del canon
literario y, por otra parte, la entelequia de la poesía pura —sobre todo
a partir de un malentendido Valéry—. Al poner de revés o subvertir
las historias tejidas en la tradición, Owen no sólo representa el drama
de la inmovilidad mediante los personajes que la padecen, sino que
también muestra un camino para superar tal escollo: la recreación de
las obras, ya sea a través de la intertextualidad.
En este marco, Owen retomó con conciencia a los autores
de su predilección, sus “clásicos”, para proponer una serie de efugios
al problema que José Gorostiza denominó asfixia o parálisis poética
común al grupo Contemporáneos (sobre todo Xavier Villaurrutia y
Jorge Cuesta), la cual se debió en gran medida a la ansiedad de las
influencias (Bloom, 1991), que les impedía la producción artística.
Owen elabora así una poética del palimpsesto: reescribir, o más bien
recrear, a sus precursores para deshacerse de ellos.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-96

�Notas
Humanitas, vol. 4, núm. 8, 2025

La figura de la madre en los cuentos de
terror hispanoamericanos
The maternal figure in Latin American
horror fiction
Aimé Denise Rosales Rodríguez
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
aimeadrr@gmail.com

Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
jocelynsalazar652@gmail.com

Resumen. La presente investigación analiza la representación de la figura
materna en los cuentos de terror latinoamericanos escritos desde el siglo
XIX hasta el XXI. A partir de un corpus inicial de cien cuentos de autores
y autoras del seleccionados y procesados mediante la herramienta digital
Voyant Tools y el enfoque de lectura distante propuesto por Franco
Moretti para identificar patrones temáticos y de frecuencia léxica en torno
al término “madre” en los cuentos. Este proceso permitió seleccionar
catorce cuentos donde la figura materna adquiere un papel significativo,
los cuales fueron posteriormente examinados mediante una lectura
cercana con el fin de profundizar en su construcción simbólica y narrativa,
así como su evolución en el género de terror desde la perspectiva género.
Palabras clave: literatura de terror, maternidad, lectura distante,
feminismo, cuento latinoamericano.

179

�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

Abstract. This research analyzes the representation of the maternal
figure in Latin American horror stories written from the 19th to the
21st centuries. It begins with an initial corpus of one hundred stories
by selected authors, processed by the digital tool Voyant Tools and the
distant reading concept, proposed by Franco Moretti, to identify thematic
and lexical frequency patterns surrounding the term “mother” in the
stories. This process allowed the selection of fourteen stories in which the
maternal figure plays a significant role. Then, these fourteen stories were
examined through close reading to delve deeper into their symbolic and
narrative construction, as well as their evolution within the horror genre
from a gender perspective.
Keywords: horror literature, motherhood, distant reading, feminism,
Latin American short story.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Introducción
El género de terror ha estado presente en la literatura desde el siglo
XVIII, tenemos autores como Edgar Allan Poe y P.H. Lovecraft que
son mundialmente conocidos en este género, sin embargo, el interés
en esta investigación es conocer cómo se ha escrito la literatura
de terror, específicamente cuentos, en Latinoamérica, el corpus se
compone por 100 cuentos, los cuales datan desde el siglo XIX hasta
el siglo XXI. El objetivo de esta investigación es analizar la figura
de la madre en estos cuentos para conocer el rol que juega está en
la narración de terror en Latinoamérica, la presente investigación
se realizó con ayuda de una base de datos llamada Voyant Tools, a
la cual le proporcionamos un corpus de 100 cuentos de terror de
escritores y escritoras latinoamericanos desde el siglo XIX hasta
el siglo XXI, los datos fueron analizados por esta base de datos
mediante un análisis temático para identificar solamente aquellos
cuentos que tenían como tema principal la figura de la madre,
teniendo al final 14 cuentos como corpus para esta investigación.
Tenemos una tendencia en estos cuentos donde nos percatamos de
que las narradoras latinoamericanas contemporáneas denuncian el
ideal cultural de la maternidad en sus cuentos, dándoles a las madres
una personalidad distinta, extraña y desapegada.
Analizar la figura de la madre en la literatura es relevante,
ya que está ligado con temas sociales que están destacando en la
actualidad, la manera en que la figura materna opera en los cuentos
puede manifestarse de distintas maneras, por ejemplo: el trauma de
la hija, el miedo de la madre porque su hija pase por lo mismo que
ella, la sobreprotección, la violencia de género, el feminismo, entre
otros.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

181

�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

Distintos autores analizan este tema, como es el caso de
Mónica Ramón Ríos (2021) quien analiza, en su artículo “Morir
por dar a luz: notas sobre maternidad en la literatura y la brecha”,
cómo el tema de la maternidad se hizo visible en la literatura escrita
por mujeres y se hizo notar desde el feminismo, comenta que esta
temática la vio como una paradoja del ser, como una transformación
de la mujer después de haber dado a luz a un hijo.
Por otro lado, tenemos a Silvia E. Álvarez-Arana y
Mayte de las Heras Martínez (2021), quienes en su artículo “La
Resignificación del mito de la maternidad en “Se habla de Gabriel;
de Rosario Castellanos” nos hablan del concepto de la maternidad,
a partir de un escrito de Rosario Castellanos, analizan cómo es que
este concepto de maternidad se forma desde una cultura patriarcal
y cómo las autoras comienzan a deconstruir el instinto maternal
para llegar a tener una maternidad libre, sin modelos que se hicieron
desde la desigualdad.
Por último, la tesis de Yina Alejandra Guerrero Buenhombre
(2021), titulada “Entre cultura y naturaleza: una mirada a la figura
de la madre en cinco cuentos de escritoras latinoamericanas del
siglo XXI”, hace un análisis de cómo la temática de la maternidad
en la narrativa latinoamericana actual ha sido constante y analiza la
figura de la madre desde la sociedad y la cultura, esto lo liga con la
crítica feminista y hace ver al cuerpo como un elemento poético en
la narrativa de las autoras.
La madre en la literatura de terror Latinoamericana desde
una lectura distante
Franco Moretti (2015) argumenta que la lectura distante nace a partir
de nuestra incapacidad de leer todo lo que se ha escrito, así mismo,
182

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

encuentra una explicación a la permanencia de ciertos textos en el
canon (y en el mercado) a partir de los indicios que presentan las
obras que analizó. “Un recurso concebido para colonizar un nicho del
mercado, obligando a los demás escritores a aceptarlo o desaparecer”
(96). Los indicios trazan la línea a seguir que los lectores, consciente
o inconscientemente, buscan en sus lecturas, algo que también ha
impactado en la forma en que percibimos los géneros, así como en el
contenido y la estructura que deberían de tener.
Para Moretti, la lectura de las obras olvidadas también debe
ser repensada, no basta con encontrarlas y traerlas a la luz de los
lectores. Es necesario darles un lugar y dedicarles, en la medida de
lo posible y según el contexto, su propia lectura sin prejuicios. “Al
enfrentarme al olvidado 99,5% de la literatura, y perplejo por su
tamaño, no podía simplemente “comenzar a leer”: tenía que leer a
luz de algo, de modo que elegí el 0,5% de la literatura canonizada”
(Moretti, 2015: 106). Esta investigación ofrece una oportunidad
para ampliar nuestra visión de la literatura Hispanoamericana. Cabe
recordar que los cuentos recuperados en este trabajo son solo una
muestra de los textos escritos en Hispanoamérica del género de
terror y que, así como menciona Moretti, es un intento por recuperar
y leer aquellas obras que han sido olvidadas, en este caso, nuestra
literatura hispanoamericana.
Continuando con la lectura distante, Ricardo Martínez-Gamboa
(2016) señala que, a pesar de que la teoría literaria prefiere emplear el
análisis crítico a partir de una lectura atenta y cercana, las limitaciones
de este método son inminentes al tratar un corpus extenso:
Sin embargo, […] estos procesos de “close reading” muchas veces
son incapaces de tomar en cuenta los grandes números, lo que hoy
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

se denomina el “big data”, fundamentalmente porque el manejo
de un gran volumen de datos permite observar regularidades y
patrones que son muy difíciles de detectar en el microanálisis. (41)

La lectura distante permite, a través de herramientas digitales y nuevos
métodos de investigación, recuperar, almacenar y analizar un mayor
número de textos en comparación con la lectura cercana, siendo las
siguientes algunas de sus posibilidades de análisis:
[…] estimaciones cuantitativas temáticas de los textos literarios,
estimaciones cuantitativas de contenido de los textos literarios,
clasificación de textos literarios según sus propiedades semánticoléxicas, determinación de patrones literarios por género y
generación, establecimiento de similitudes entre textos literarios
diversos y establecimiento de redes de autores contemporáneos.
(41-42)

La aplicación de estas herramientas digitales y
computacionales permite generar nuevos y mayores resultados
durante el proceso de investigación, así como nuevos enfoques de
investigación y análisis de los textos literarios.
Ahora bien, en la presente investigación, la lectura distante es
utilizada a partir de la digitalización, procesamiento y análisis de un
corpus delimitado, como lo es el caso de la literatura de terror escrita
en Latinoamérica desde principios del siglo XIX hasta la actualidad.
Recientemente, esta temática se ha estudiado con mayor frecuencia
con la intención de rastrear su tradición y desarrollo en nuestro
continente.
Antes de abordar la literatura de terror, es necesario discutir
su definición. Según Fernando Darío González Grueso (2017), en
su artículo “El horror en la literatura”, analiza los acercamientos
teóricos de otros autores respecto al género literario del horror,
184

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

desde la historia, el psicoanálisis, la psicología y la teoría literaria,
esto con el objetivo de delimitar el género, rescata el concepto del
horror de Noel Carroll y señala lo siguiente:
Carroll afirma que el horror es un género que se entrecruza
con numerosas formas de expresión artística y de los medios de
comunicación, y que el horror debe ser algo amenazante e impuro
y que proponga una fusión de emociones de miedo y disgusto, o
lo que viene a ser lo mismo, que su horror en el arte necesita de la
referencia a una entidad, un monstruo, que puede ser tanto físico,
como incompleto, o sin forma. (2017: 36)

Estas características y efectos en el espectador/lector son
indispensables para denominar a una obra o expresión artística
como horror. Algunos de estos conceptos resultan vitales para
clasificar el corpus de nuestra investigación, siendo el horror un
hecho físico o psicológico, e incluso a partir de elementos reales/
naturales o sobrenaturales.
El miedo, un elemento estrechamente ligado al género
del horror, es definido “en sentido estricto y como afección al
individuo, como un páthos, o «emoción-choque, frecuentemente
precedida de sorpresa, provocada por la toma de conciencia de un
peligro presente y agobiante que, según creemos, amenaza nuestra
conservación»” (González Grueso citando a Delumeau, 2017: 31).
Es decir, el miedo es una experiencia humana resultante de un suceso
peligroso, desconocido o sorpresivo que puede afectar la integridad
de quien lo experimenta. Continuando con el concepto de miedo,
González Grueso (2017) señala que:
Tal y como aventuraba H. P. Lovecraft (…) el miedo a lo
desconocido, y deberíamos añadir, el miedo en general, se ha
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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

visto representado en la literatura folclórica mundial desde sus
inicios. La literatura tradicional oral se ha servido de esa emoción
en multitud de ocasiones, tanto en la literatura sobrenatural, como
en los rituales religiosos, o incluso en sus híbridos, y pensemos en
las danzas de la muerte, o en los autos de fe. (34)

El miedo como recurso artístico o literario permite a los
autores explorar la complejidad de la condición humana, los temores
sociales, la búsqueda del significado de la vida, entre otros temas
relacionados. En la actualidad, la literatura de terror ha ampliado
su repertorio temático, explorado nuevas realidades y rescatado
otras que fueron invisibilizadas u olvidadas por la sociedad de su
época, tal es el caso de las problemáticas sociales atravesadas por el
género, la raza, la sexualidad, entre otras, que han presentado nuevas
perspectivas de este género.
Ahora las escritoras latinoamericanas, como un acto de
denuncia y reivindicación, han decidido retratar el terror que
acompaña a cada una de las distintas realidades que enfrentan las
mujeres. Recordemos que la mujer como sujeto social, cultural y
político ha recibido una serie de roles y adjetivos que han determinado
su papel tanto en la vida privada como pública. Estas limitaciones
son rastreables en el imaginario construido por la literatura desde
sus inicios. En lo que respecta a Hispanoamérica como parte de un
proyecto político y social a partir de las independencias, G. Raquel
Pina (2006) destaca lo siguiente:
Un rasgo común de todos los romances nacionales es la idealización
de la mujer y la asignación de un papel determinado en las nuevas
sociedades: ama de casa, esposa fiel y madre amante. Construida
sobre la base del orden “natural” de la familia, estos romances se
vuelven una alegoría de la unidad nacional y, al mismo tiempo,
articulan un modelo patriarcal para la nación. (297)

186

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Los discursos nacionalistas y edificadores de las realidades
hispanoamericanas como Carmen, Amalia, María y Cecilia Valdez son
un ejemplo de la relación creada entre las mujeres (lo femenino)
y la nación como parte de un proyecto fundador necesario para
construir unidad e identidad en los pueblos.
La representación de la mujer en estos textos es relegada
al espacio doméstico a partir de roles como: hija, madre y esposa,
es decir, no son sujetos generadores de su propio discurso, sino
como figuras idealizadas a partir del otro. Claudia Quiñonez Gámez
(2022) afirma que “la representación de la maternidad a lo largo de
la historia de la literatura ha estado basada en la relación madre/
hijo, siguiendo los estereotipos de género impuestos por la sociedad
patriarcal” (2022, p. 109). Es decir, la maternidad no solo es definida
y representada según la relación entre ambos sujetos, sino que carga
con una serie de expectativas idealizadas, de lo contrario será juzgada
y castigada por la sociedad.
Actualmente, la maternidad en la literatura es abordada desde
distintas perspectivas, no solo a partir de idealizaciones o juicios
morales, sino también a partir de la pluralidad de experiencias que
resignifican y exploran las realidades interseccionales como destaca
María Auxiliadora Álvarez (2020):
Esta nueva forma de nombrar representa una subversión de los
cánones literarios desde varias perspectivas interrelacionadas
en el tiempo: la visión de la mujer-madre en el texto masculino
desde el punto de vista masculino; la visión de la mujer-madre
en el texto femenino desde el punto de vista también masculino;
y finalmente, la visión de la mujer-madre en el texto femenino
desde el punto de vista femenino. (157-158)
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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

La mujer (y la maternidad) pasa de ser objeto de idealización
de externos a ser sujeto enunciador de su propio discurso, esto
acompañado de sus preocupaciones, denuncias y vivencias. Álvarez
(2020) explica cómo la literatura de fin de siglo regresa a utilizar
ciertos elementos diferenciadores a su favor:
La poética materna hispanoamericana de fin de siglo re-utiliza a su
favor la división de géneros en los esquemas patriarcales revelando
que la experiencia encarnada de la Otredad duplica el valor de la
diferencia. Diferencia que en este aspecto trabaja a favor de la
mujer y no en su contra, puesto que en el circuito particular (y
experiencial) de este tipo de poética, el sujeto femenino no desea
ser sustraído de sus potencias y potencialidades. (Álvarez, 2020:
158)

Del mismo modo, la apropiación del espacio literario/
artístico y sus formas permite alimentar la literatura escrita por
mujeres de recursos y ópticas “ajenas” que anteriormente las
invisibilizaban.
Proceso de digitalización de los cuentos de terror
Latinoamericanos
El inicio de la metodología fue escoger, en grupo, un tema de nuestro
interés, el cual fue la literatura de terror en Latinoamérica, y decidimos
solo enfocarnos en el género del cuento. Posteriormente, hicimos
un proceso de digitalización de los cuentos, transformándolos en
archivos TXT para poder cargarlos al programa que nos ayudó a la
recopilación y análisis de datos. Para tener un buen acomodo de la
información, optamos por realizar una tabla en excel, teniendo como
primera columna el título del cuento, como segunda columna el
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

nombre del autor, en la tercera columna se encuentra la nacionalidad
de los autores y el año de publicación del cuento se encuentra en la
cuarta columna.

Fig. 1. Captura de pantalla del corpus de cuentos de terror latinoamericanos

Al transcribir los cuentos, debíamos analizar si en ellos había
un tipo de miedo psicológico o físico y si era natural o sobrenatural,
aspectos que podemos encontrar en la sexta y séptima columna de la
tabla de excel. Para designar los archivos, empleamos el abecedario.
Como se puede observar, todos los archivos empiezan con la letra
“T”, la cual significa terror. Posteriormente, la segunda letra, A, B,
C, D, etcétera, representa la década en la que fueron escritos. En
otras palabras, los cuentos están ordenados de manera cronológica.
Finalmente, las letras minúsculas representan el número de
cuentos por década, siendo “a” el número 1, “b” el número 2 y así
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

189

�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

sucesivamente, estos datos los colocamos en la octava columna de
la tabla.
La metodología utilizada para el análisis de datos de este corpus
se hizo con ayuda de Voyant Tools, una herramienta de recopilación y
análisis de datos, donde se cargaron los 100 archivos TXT de cada uno
de los cuentos para después saber las palabras más frecuentes que
aparecen en todos los cuentos, dándonos las siguientes estadísticas:

Fig. 2. Captura de pantalla de Voyant Tools al momento de subir los cien archivos
TXT de los cuentos que conforman el corpus

Fig. 3. Captura de pantalla ampliada y enfocada en los términos que más se
repiten en los cien cuentos del corpus

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Al obtener estos resultados, nuestro interés se centró en la
palabra “madre”, por lo que decidimos buscar en el apartado de
tendencias esta palabra para ver cuál era la frecuencia y en qué
cuentos podíamos encontrar la palabra madre, dándonos como
resultado la siguiente gráfica:

Fig. 4. Captura de pantalla de Voyant Tools que muestra la frecuencia de la
palabra madre en una gráfica

El número total de cuentos que encontramos con una mayor
frecuencia de la mención de la palabra “madre” fue de 14 cuentos,
cuyas frecuencias oscilan entre 2 y 31 menciones de la palabra. En
la siguiente tabla se encuentran los títulos de los cuentos y año de
publicación, autor, nombre del archivo y frecuencias:
Para profundizar en el tema de la figura de la madre,
decidimos cargar en voyant tools, solamente los cuentos de la tabla
anterior para obtener análisis más específico de estos cuentos y
los nexos que tiene la palabra madre en este corpus reducido a 14
cuentos, dándonos las siguientes estadísticas:
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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”
Título

Autor

Nombre de
archivo

Frecuencias

El chiflón del diablo
(1905)

Baldomero Lillo

TCe

9

THANATOPÍA
(1925)

Rubén Dario

TEc

6

El espejo
(1959)

Amparo Dávila

THm

19

Orfandad
(1979)

Inés Arredondo

TJd

2

La mujer que compra niños Gabriela Rábago
(1990)
Palafox

TLe

9

Duplicación
(1990)

Gabriela Rábago
Palafox

TLg

31

Hongos
(2013)

Guadalupe Netel

TNd

13

Mis padres y mis hijos
(2015)

Samanta Schweblin

TNg

9

La casa de Adela
(2016)

Mariana Enriquez

TNl

13

Nuestra madre
(2017)

Pedro J. Acuña

TNp

23

Ojo de gallina
(2017)

Pedro J. Acuña

TNr

6

Caninos
(2020)

Mónica Ojeda

TOb

11

Slasher
(2020)

Mónica Ojeda

TOc

24

Biografía
(2021)

María Fernanda
Ampuero

TOf

23

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Fig. 5. Captura de pantalla de Voyant Tools al subir los 14 archivos que muestran
un número significante de frecuencias de la palabra “madre”

Fig. 6. Captura de pantalla enfocada en los términos más frecuentes en el
corpus de catorce cuentos

El objetivo que buscamos alcanzar consiste en encontrar y
describir la manera en la que la figura de la madre opera en este
corpus de cuentos. La selección de este corpus se basó en las
concordancias con la palabra madre y pudimos observar cómo estas
están relacionadas con palabras como: casa, noche, puerta, hija,
padre.
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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

Análisis de la figura de la madre en 14 cuentos
Siguiendo la definición operativa del marco teórico sobre lo que es
literatura de terror, según González Grueso (2017), estos cuentos
deben ser, para los lectores, textos que les causen un sentimiento de
agobio y miedo a lo desconocido. Ahora bien, en cuanto al tema de
la representación de la madre en los cuentos, tenemos las siguientes
características que tomamos en cuenta para hacer el análisis de los
catorce cuentos de nuestro corpus: Quiñonez Gámez (2022) asegura
que la maternidad en la literatura está representada a través de la
relación madre e hijo/hija que la sociedad ha impuesto desde un
punto de vista patriarcal.
La lectura distante de los cien cuentos nos arrojó solo catorce
que nos sirvieron para hacer el análisis de la figura de la madre en
la literatura de terror latinoamericana, sin embargo, con una lectura
cercana, de cada uno de los catorce cuentos, se nos presentaron
los siguientes aspectos: nos dimos cuenta de que de cierto año en
adelante la figura de la madre es distinta a los de los otros años,
específicamente hablando los cuentos del siglo XX aún tienen la
figura de la madre ideal, es decir, son madres presentes, amorosas,
preocupadas por sus hijos y la relación entre ellos es buena, por otro
lado, en los cuentos que fueron escritos en el siglo XXI la figura de
la madre se reconfigura, dejando de lado ese ideal, lo critica.
Las mujeres se consideran madres por naturaleza, desde
pequeñas se nos enseña ese rol, desde que nos regalan muñecos para
que sean nuestros bebés y se nos enseña a cómo cuidarlos, hasta que
nuestras propias madres nos enseñan ese rol.
Este hecho, en primera instancia, biológico, hace que la maternidad,
en Occidente, se asocie a la mujer como gran responsable de ese

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

nuevo ser. De este modo, ella será el receptáculo de múltiples
asociaciones con su deber ser: una entrega total a su hijo, lealtad y
protección a su esposo, el disfrute de las actividades concernientes
a las labores del hogar y al cuidado de su hijo, sacrificio de
proyectos personales. (Guerrero Buenhombre, 2021: 16)

Si bien estas ideologías poco a poco han dejado de existir, la
literatura sirve como memoria del pasado y gracias a ella podemos
observar las ideologías de otras épocas, y esto lo podemos ver en los
primeros seis cuentos de la tabla, la representación de la figura de la
madre desde el ideal que se tiene sobre ese rol.
En el cuento “El chiflón del diablo” (1905), de Baldomero
Lillo, la madre es un ejemplo de madre ideal que se preocupa por
su hijo que trabaja en unas minas que se dicen que están malditas,
desafortunadamente su hijo muere sin ella saber que él formaba
parte del grupo que iba a las minas peligrosas, en el cuento se
describe como una madre amorosa y que se preocupa por su hijo,
con una buena relación entre madre e hijo.
“Cabeza de cobre llegó esa noche a su habitación más
tarde que de costumbre. Estaba grave, meditando y contestaba con
monosílabos las cariñosas preguntas que le hacía su madre sobre
su trabajo del día” (Lillo, 1905) es esta cita se puede observar la
relación que tenían madre e hijo, si bien el hijo estaba distraído por
la noticia de que al día siguiente iría al chiflón del diablo en el cuento
se hace referencia a que su relación era buena. Al final del cuento, la
madre se suicida tirándose al vacío porque su hijo murió y no podía
vivir sin él.
En el cuento titulado “Thanatopía” (1925), de Rubén Darío
también podemos ver la imagen de la madre ideal, en este cuento
se narra la vida de un joven cuya madre murió hace tiempo, sin
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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

embargo, tiene recuerdos muy dulces de ella, su padre se volvió a
casar y ahora el joven tiene una madrastra, el elemento terrorífico
de este cuento es que la madrastra es una vampira que aterroriza al
joven protagonista.
“¡Una madrastra! Y de pronto se me vino a la memoria mi
dulce y blanca madrecita, que de niño me amo tanto, me mimó
tanto, abandonada casi por mi padre…” (Darío, 1925). En este
cuento también existe una ideología muy presente en la literatura:
la figura de la madrastra como un monstruo, como un ser que da
miedo y es maligno.
El tercer cuento es “El espejo” (1959), de Amparo Dávila,
en este cuento se nos presenta la historia de un hombre cuya madre
ha sido hospitalizada consecuencia de la edad avanzada de la mujer,
esta comienza a tener brotes psicóticos que los atribuye al espejo de
su hospital “En tres semanas mi madre había sufrido un cambio
notable. Era una desconocida, comprobé entonces aquella alteración
nerviosa de la que me habían informado” (Dávila, 1959), en este
cuento observamos la preocupación del hijo por la madre, él no
quiere dejarla por mucho tiempo sola en el hospital, constantemente
quiere el bien de su madre, y su madre, fuera de esa histeria que
vive en las noches, es una madre “ejemplar”, que se comunica con
su hijo a pesar de la edad. Al final del cuento, el vínculo de ambos
ayuda a la madre a aceptar el miedo por el espejo que tiene la mujer.
El siguiente cuento se titula “Orfandad” (1979), escrito
por Inés Arredondo, nos cuenta la historia de una niña que estuvo
envuelta en un accidente de tráfico donde sus padres murieron y
ella fue la única sobreviviente, sin embargo, le tuvieron que cortar
las piernas y los brazos, aquí la figura de la madre no existe, pero
las familias de los padres sí, cuando la van a visitar, la familia de la
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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

madre es la única que tiene compasión de ella, haciéndola sentir
querida por ellos, pero la familia del padre la mira con asco.
Gabriela Rabago Palafox escribió el cuento titulado “La
mujer que compra niños” (1990) es este cuento se nos narra la
historia de una bruja que secuestra niños para venderlos a mujeres
que no pueden tener hijos, aquí observamos como una madre a
pesar de todo el dinero que le ofreció la bruja no quiso vender a sus
hijos, es aquí que podemos ver el ideal de la madre que le da amor a
sus hijos y que por nada se separaría de ellos, a pesar de la situación
económica que tenían.
Otro cuento de la misma autora se titula “Duplicación”
(1990), donde conocemos a Madre Alta y Madre Baja, es aquí
donde podemos ver una diferencia entre ellas dos. “Madre Alta
me hace feliz” (Rábago Palafox, 1990) es lo que menciona la niña
protagonista del cuento; sin embargo, piensa lo contrario de Madre
Baja, a la que le tiene cierto miedo y desapego. El cuento finaliza con
Madre Alta muerta y la niña desconsolada porque no volverá a ver a
la madre que la amaba y era cariñosa con ella.
“Hongos” (2013), de Guadalupe Nettel es el cuento del
corpus que no tiene la figura de la madre presente, a pesar de que
en la lectura distante y con ayuda de Voyant Tools se hiciera parte
del corpus que tenía un número significativo de frecuencias de la
mención de la palabra “madre”, en la lectura cercana nos dimos
cuenta de que no se puede hacer un análisis pertinente de este cuento
relacionado con la temática de este artículo. Si bien sí se menciona la
palabra madre, dentro del cuento no hay una relevancia significativa
de la figura maternal.
Nos parece importante mencionar que “Analizar el tema de
la maternidad es revisar a la humanidad, siempre explicada a partir
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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

de teorías y nociones que le restan carácter subjetivo e individual a la
experiencia de ser madre” (Álvarez Arana &amp; de las Heras Martínez,
2021, p. 35) es por eso que gracias a las teorías feministas y de género
las mujeres comenzaron a ir en contra de ese ideal, dejando ver el
otro lado de la maternidad. Este aspecto lo podemos ver en los
cuentos más recientes de este corpus conformado por los catorce
cuentos y se encontraron los siguientes aspectos:
En el cuento “Mis padres y mis hijos” (2015), de Samanta
Schweblin encontramos la primera ruptura con la imagen de la
madre ideal: una madre expuesta y vulnerable. En “Mis padres y mis
hijos” (2015), el cuento narra la visita de Javier a la casa de sus padres
acompañado de sus hijos, su ex esposa y la actual pareja de ella. Sus
padres, posiblemente enfermos de Alzheimer o algún padecimiento
mental, se convierten nuevamente en niños, juegan desnudos en el
patio de la casa, preocupando a la exmujer de Javier, que no desea
exponer a los niños a ese tipo de situaciones: “Detrás de Marga mi
padre riega a mi madre con la manguera. Cuando le riega las tetas,
mi madre se sostiene las tetas. Cuando le riega el culo, mi madre se
sostiene el culo” (Schweblin, 2015). La madre de Javier, debido a su
padecimiento, ha perdido la seriedad y rol de madre al ser ahora ella
quien debe recibir atención y cuidados de parte de su hijo.
El segundo cuento “La casa de Adela” (2016), de Mariana
Enríquez no explora las realidades de la maternidad, ni siquiera es
el tema principal de la historia, sin embargo, la única figura materna
que aparece continúa con esta representación de una madre “más
humana” que explota en un momento de angustia y crisis: “Nos
pidieron la descripción del interior de la casa. Se la dimos. La
repetimos. Mi madre me dio un cachetazo cuando hablé de los
estantes y de la luz. «¡La casa está llena de escombros, mentirosa!»,
198

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

me gritó. La madre de Adela lloraba y pedía por favor dónde está
mi hija” (Enríquez, 2016). La violencia y la desesperación rompen
con la calma y comprensión eterna que comúnmente creemos que
acompaña la maternidad.
En el siguiente cuento de Mónica Ojeda, “Caninos” (2020),
observamos a una madre distante de su hija, pero conforme avanza
la historia, presenciamos otro tipo de maternidad que ahora puede
ser causa o cómplice del terror. A diferencia de las otras madres
revisadas en este análisis, la madre de Hija, una joven que vive el
duelo de haber perdido a su padre y que, conforme avanza el cuento,
revela el trauma y la negligencia provocados por sus padres:
El padre con bozal, a cuatro patas.
La madre con espuelas.
Para no verlo morder el hueso que la madre lanzaba, que
la madre pisaba. Para no ver a Mami paseando a Papi por los
pasillos, poniéndole restos de comida en el suelo, castigándolo
por mearse junto al sofá o por cagarse debajo de la mesa.
(Ojeda, 2020)

Hija presenciaba el alcoholismo y los juegos sexuales de
sus padres durante su niñez, con el tiempo, la percepción que tenía
de ellos se fue retorciendo, especialmente la de su padre al seguir
(inconscientemente) la dinámica que su madre tenía con él:
«No puedo creer que te la quedaras», dijo Mami restregándose los
falsos dientes de Papi contra las mejillas. «¡Debimos enterrarlo
con esto!», soltó llevándose el maquillaje. «¡Ay! ¿Qué es de un
perro sin sus dientes?».

La figura de la madre desaparece casi en su totalidad en
el cuento, no refleja ninguno de los valores o cuidados asociados
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

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�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

con la maternidad, al contrario, ejerce una violencia y un evidente
desapego de sus hijas frente al lector.
Otro ejemplo de la representación de una madre que no
encaja con lo socialmente esperado de la maternidad está en el
cuento “Slasher” (2020), también de Mónica Ojeda. Al igual que
en el cuento anterior, la figura de la madre no se presenta como el
origen de la historia y el terror que la envuelve:
Paula no sabía cómo sonaba una madre sufriendo de insomnio
crónico y de depresión. Tampoco sabía lo que era levantarse en
medio de la oscuridad y que las rótulas saltarán fuera del cuerpo
como ranas óseas. «Mami está enferma de la mente», escribió
Bárbara en un papel a los ocho años. «Es como tener varicela,
solo que en el cerebro». De las dos era ella quien se arrastraba bajo
la sábana para ocultarse del horror sonoro de la madre que no
dormía, que se desesperaba, que se arrancaba los cabellos y que,
con el fin de ahorrarles la visión, las encerraba en el cuarto de las
camas gemelas. (Ojeda, 2020)

La madre que se observa en este fragmento es la responsable
del terror que sufren sus hijas; sin embargo, al mismo tiempo
observamos el lado “oscuro” de la maternidad al señalar las
debilidades y la vulnerabilidad que muchas mujeres sufren y que
repercuten en la crianza de sus hijos.
En “Nuestra madre” (2017), de Pedro J. Acuña el origen del
terror y el foco principal de la historia es la madre, sin embargo, a
diferencia de los otros cuentos, el terror es provocado por elementos
grotescos y psicológicos (o reales según la interpretación) que rodean
los recuerdos de dos hermanos sobre su niñez y su madre.
Empezó a oler a pescado. Se me taparon los oídos y no podía
gritar. A nuestra madre le crecieron de la nuca unos tentáculos.

200

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�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

Tenía como ocho bocas en cada uno. Se abrían y se cerraban bien
lento, querían que las viéramos (...) Uno de esos tentáculos te subió
la falda. Te digo que todos nos movíamos como si estuviéramos
abajo del agua, pero los tentáculos no; esos se retorcían, me
recordaron unas víboras. Traté de alcanzarte, no pude mover mi
brazo, era un robot y tenía que seguir dándole la vuelta a la mesa.
Pasé atrás de ti y vi cómo se te metían entre las piernas. Cerraste
los ojos y gemiste. Empezaste a llorar. Yo, hipnotizado o algo,
estaba pasando cerca de nuestra madre, por donde le salían los
tentáculos. Atrás de ella había más animales: camarones vivos.
(Acuña, 2017)

Aquí, la figura de la madre no solo se aleja de lo socialmente
establecido en relación con la maternidad, sino que ahora recibe
elementos grotescos y fantásticos. La madre se transforma en una
criatura que amenaza la integridad de sus hijos, pero no trasciende
en la medida en que ellos son incapaces de distinguir entre la realidad
y la aparente imaginación propia de la niñez.
Para Francisca Noguerol Jiménez (2020), las representaciones
que ahora se desarrollan sobre la maternidad son gracias a que los
autores:
[...] conscientes de la capacidad de (lo grotesco) para expresar
aspectos transgresores y emociones primarias del ser humano,
remueven nuestras conciencias revelando la parte más oscura de
la psique materna, silenciada secularmente y mal vista desde el
punto de vista social, aunque no por ello menos real. (345)

Recurrir a elementos como el terror permite explorar
nuevas experiencias y lecturas de las realidades que atraviesan a la
maternidad. Todo esto a partir del acto consciente de romper con
la imagen idealizada de las madres y visibilizar aspectos condenados
por la sociedad.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

201

�Aimé Denise Rosales Rodríguez y Jocelyn Alejandra Salazar Rodríguez / “La figura
de la madre”

En el último cuento “Biografía” (2021), de María Fernanda
Ampuero, vemos una representación de la figura de la madre que
participa en un papel menor y puede asociarse con elementos
sobrenaturales mayormente comunes en las historias de terror:
Todo les resultaba graciosísimo, sobre todo el gesto de la madre
muerta con la mandíbula desencajada y los ojos abiertísimos.
Mamá, qué graciosa, qué caras haces, mamá. Le dieron besos y
abrazos. Cuando los paramédicos estaban por sacarla de la casa,
decidieron encerrarse con llave. ¿Por qué se la quieren llevar esos
payasos si ella está de lo más feliz? ¿Verdad mamaíta que estás más
feliz que nunca? Mientras llegaba la policía a tirar la puerta abajo,
la vistieron con un vestido de florecitas, bailaron con la madre
muerta, le pusieron una flor de plástico en el pelo, le movieron los
brazos para que danzara con coquetería, le dieron vino y cigarrillo.
Es la última vez, mamaíta, le dijeron. Perdona por lo de las pastillas,
no lo volveremos a hacer. Pero mira qué estupenda estás, si ya no
las necesitas. Baila mamaíta, baila. Entonces la madre muerta les
agarró los brazos con tal fuerza que les dejó unas marcas moradas
por varias semanas. (Ampuero, 2021)

En este cuento, la figura de la madre depende de la percepción
de otro sujeto, en este caso el hijo. Como ya mencionamos en el marco
teórico, muchas veces la madre es definida y valorada a partir de la
relación que tiene con sus hijos y el juicio que estos emiten sobre ella.
En este caso surge en la historia al ser recordada por su hijo.
Conclusiones:
La lectura distante fue de gran ayuda para que, de un corpus extenso
de 100 cuentos de terror latinoamericanos, pudiéramos rescatar
algunos cuentos de nuestro tema de interés. Los catorce cuentos de
nuestro corpus sobre el tema de la figura de la madre en la literatura
202

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas5.10-146

�Humanitas, vol. 4, núm. 8, enero-junio, 2025

nos dieron un panorama de cómo este tema ha ido evolucionando
con los siglos.
Gracias a la lectura cercana nos pudimos dar cuenta que no
todos los cuentos que nos arrojó la lectura distante nos sirvieron
para el análisis de este tema, por lo que podemos decir que el proceso
de análisis de datos por medio de inteligencias artificiales aún es
un campo que requiere de la lectura cercana para poder obtener
resultados óptimos para la investigación literaria.
Por último, es importante decir que el corpus de cuentos
latinoamericanos de terror es mucho más grande, por lo que el
corpus de cuentos que se analiza desde la figura de la madre en este
artículo también lo es, de manera que se podrían encontrar distintos
hallazgos en futuras investigaciones, pero por lo pronto, lo que se
encontró fue que el rol de la madre en la literatura, específicamente
de terror en Latinoamérica, ha tenido un cambio, mostrando la otra
cara de la maternidad en los cuentos del siglo XIX, esto gracias a la
crítica feminista y los estudios de género.

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                  <text>Humanitas : Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios</text>
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                  <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>Humanitas: Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios, 2026, Vol 5, Num 10, Enero-Junio</text>
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                <text>	Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Suplemento Cultural "Sabado</name>
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                    <text>UNIVERSIDAD
A~NOMADE

REVISTA

�PREPARATORIA TECNICA MEDICA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

FONDO
UNIVERSlTARro
Mensaje del Director . . ... ....... .... . .. 2
lng. Fernando J. Gómez Triana
1

RECTOR
Dr. Reyes Tamez Guerra
SECRETARIO GENERAL
Dr. Luis Galán Wong
SECRETARIO ACADEMICO
lng. José A González Treviño

DIRECTOR
/ng. Fernando J. Gómez Triana

Panorámica Educativa de la Preparatoria
Técnica Médica . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . 3
Lic. Esperanza Escobedo Castañeda
Dr. Aureliano Valdés Flores
La Importancia de la Capacitación en el
Docente Universitario . .............. . .. .7
Q.F.B. Oiga María Zapata García
Semblanza
Biográ fica
del
Dr.
Ramón
Marroquín Taba . . . . . . ..... . .. . ....... 9
Dra. Ma. Her/inda Marroquín R.

COORDINADOR ACADEMICO
Dr. Aureliano Valdés Flores

Dismenorrea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Dr. Francisco J. Arreo/a Vil/arrea/

ADMINISTRADOR Y TESORERO
C.P. Mario Quintanilla Martínez

Monterrey; 400 Años de Fomento a la Salud . 12
Dr. Jaime Carrera A/anís

SECRETARIO ACADEMICO
Lic. Juan R. Liñan Salazar

Monterrey.
Integración
Metropolitana
y
Desarrollo Económico . . ........ . ....... 20
Lic. Gerardo Merla Rodríguez

RELACIONES PUBLICAS
Lic. Eleazar Vil/arrea/ López
INFORMA T/CA
lng. Manuel Vazquez Beltrán
COMISION EDITORIAL
Q.F.B. Oiga María Zapata
Lic. Obdulia Matancillas Escobedo
Lic. Gerardo Merla Rodríguez
CAPTURISTA
Tec. Juany García Cerda
Lic. Pedro Damián Martínez Flores

Preparatoria Técnica Médica es una publicación Anual
Los artículos son responsabi lidad de los Autores ·

El Vocabulario Científico .. ............. 25
Lic. Enedelia Reynaga Valdés
La Escuela Nueva, una respuesta a la Educación
Tradicional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
lng. Marco Tulio Triana
Actividades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Colaboradores ...... . . ... ............ 38

Av. Insurgentes No. 4500 Colinas de San
Jerónimo Monterrey N.L. México
Tel. (8)333-32- 64

No. 2 Monterrey N.L. Diciembre de 1996

�EDITORIAL

PANOR'AMICA EDUCATIVA
DE LA PREPARATORIA TECNICA MEDICA
Esperanza Escobedo

La Reforma Académica a Nivel Medio Superior impulsada por el señor
Rector Dr. Reyes Tamez Guerra, refrenda la constante preocupación que
los universitarios tenemos por acceder a mejorar niveles de educación con
responsabilidad y calidad.
La promoción y difusión de la cultura es parte importante de la
Universidad. La Preparatoria Técnica Médica, por medio de esta revista, se
hace presente en el ámbito de la cultura y la difusión universitaria. Las
inquietudes académicas del personal docente de nuestra institución, sus
aportaciones de carácter educativo y científico, su creatividad en el campo
de la cultura, son presentados en este número.
El esfuerzo y la perseverancia de los colaboradores, su paciencia al
esperar la edición de la revista N°2, me obliga a refrendar mi más sincera
felicitación .

lng. Fernando J. Cómez Triana
Director.

l.- IN T R

o D uC C I o N

y Aureliano Va/des
En consideración a los cambios
demográficos del país, se han estado
aumentando cada vez más las demandas de
profesionales
técnicos
en
diversas
especialidades médicas, en respuesta a esta
necesidad, nuestra escuela crea disciplinas
técnicas del área de la salud con el propósito de
incorporar al estudiante en un campo específico
de la técnica estudiada, llevando a la praxis el
desarrollo y perfeccionamiento de las habilidades
y destrezas de la disciplina elegida, y al mismo
tiempo prestar un servicio social incondicionado
a la comunidad con la cual se están
desarrollando las actividades prácticas.

La Preparatoria Técnica Médica ofrece
a los alumnos que han terminado su enseñanza
secundaria, la opción de estudiar el bachillerato
en conjunto con una especialidad técnica del
área médica, siempre y cuando el intere¡ado
disponga con el tiempo exclusivo para el estudio;
ya que durante los 3 años de duración de la
carrera estará involucrada la teoría y la práctica
tanto del área común como de la especialidad.
Para llevar a cabo esta carga académica se
requiere que el alumno cumpla por lo menos con
dos turnos diarios, ya sea matutino y vespertino,
nocturno y vespertino, piloto y matutino,
vespertino y piloto, entre otros.

111.- OBJETIVOS GENERALES DE LA
PREPARATORIA TECNICA MEDICA

El educando deberá cursár los
primeros cuatro módulos de área básica ó
común para todos y al pasar el quinto módulo,
eligirá la técnica a estudiar, a partir de este
momento y hasta terminar estará llevando las
materias de la especialidad que optó por cursar y
las asignaturas básicas faltantes para completar
su bachillerato. Es notorio la necesidad de una
dedicación completa por parte del alumno que
ingresa a nuestra Preparatoria, para que pueda
cumplir integralmente con el plan de estudios de
cada especialidad.

//.ANTECEDENTES
DE
PREPARATORIA TECNICA MEDICA

•

• Capacitar personal técnico en el área de la
salud a -nivel de bachillerato.
• Ofrecer al estudiante egresado de la
enseñanza secundaria la opción de continuar
con estudios del bachillerato más una carrera
técnica del área médica.
• Capacitar en una disciplina técnica del área
médica
al egresado del
bachillerato
tradicional.
• Incorporar al estudiante al medio productivo al
término de su bachillerato técnico médico en 3
años.
• Ofrecer 2 alternativas al término de sus
estudios, una es la de ingresar a estudiar en
la licenciatura de su elección y la otra la de
trabajar en la especialidad técnica acreditada.
• Preparar académicamente personal técnico
ejecutor de funciones directas en su
integración
con
el
equipo
médico
interdisciplinario.
• Fomentar la educación a nivel técnico en el
área médica acorde a las necesidades de
nuestra sociedad.
• Ofrecer diversas especialidades del área
médica de acuerdo a los avances
tecnológicos contemporáneos como OP,Ciones
a estudiar en conjunto al bachillerato.

LA

La Escuela Preparatoria Técnica
Médica, institución dependiente de la U.A.N.L.,
se inicia en Agosto de 1974, como una
necesidad a la demanda del técnico en el área
médica, teniendo el propósito de favorecer tanto
al medio comunitario como al hospitalario al
preparar un profesional superior, considerando el
participar también, en la productividad de nuestro_
país
al
preparar
personas
calificadas
académicamente y a la vez, capacitadas en el
ámbito tecnocrático del área de la salud.

3

�• Ofrecer especialidades técnicas del área
médica vigentes que de acuerdo a estudios
de oferta y demanda sean buenas opciones
para el educando.

equipo de salud del área comunitaria como de la
hospital~ria.
En la comunidad el egresado podrá
participar en la promoción de la sa_lud y en el
área hospitalaria realizará la atención directa de
Enfermería en los Servicios de Obstetricia, Parto
y Puerperio, dará asistencia al paciente en los
períodos pre, trans y post-operatorios, y en las
diversas especialidades médicas, participando
tanto en técnicas diagnósticas como de
tratamiento de diversas enfermedades.

LAS ESPECIALIDADES TECNICAS QUE
OFRECE
ACTUALMENTE
LA
PREPARATORIA TECNICA MEDICA SON
LAS SIGUIENTES :
Embalsamamiento
Enfermería
Higiene Dental
Laboratorista Clínico
Laboratorista Dental
Nutrición
Oftalmología
Radiología
Rehabilitación
Salud e Higiene Industrial
Sistemas de Información en Salud
Tera pi a Respiratoria

BACHILLERA TO
TECNICO
EMBALSAMAMIENTO

BACHILLERATO TECNICO EN HIGIENE
DENTAL
Esta Técnica es la encargada de la
capacitación del alumno para participar
directamente con el Odontólogo en los diferentes
servicios que presta al paciente tales como : La
toma de radiografías, manejo de materiales
dentales, aplicación de métodos de prevención
en Odontología,
Aplicación de flúor, dar
instrucciones de cepillado, técnicas de profilaxis
dental y toma de impresiones dentales. Estas
son algunas de las funciones que desarrollará el
higienista,
además
de
colaborar
en
procedimientos
especializados
bajo
la
supervisión del Cirujano Dentista y de participar
en actividades preventivas de asistencia dental
comunitaria.

EN

Esta especialidad ofrece la
capacitación del estudiante en la preparación de
cuerpos humanos en su etapa post-mortum;
implicándolo desde el estudio anatomofisiológico
del cuerpo hasta el éonocimien1o de los
estándares legales propios para el proceso de
embalsamamiento.

BACHILLERATO
TECNICO
LABORATORISTA CL/NICO

El técnico en esta disciplina se
capacita para ser participe en las actividades que
realiza el personal profesional en los laboratorios
clínicos.

Al final de su preparación académica el
alumno será capaz de realizar por sí solo la
preparación correcta de un cuerpo al
embalsamarlo, considerando que lo primordial de
su trabajo será la preservación y la presentación
del cuerpo durante su velación.

BACHILLERATO
ENFERMERIA

TECNICO

EN

El alumno se prepara para realizar por
sí solo algunos exámenes bajo la supervisión de
profesionistas calificados en el área.
Al egresar de la carrera tiene
oportunidad de incorporarse en el medio
productivo en laboratorios particulares o e'n
Instituciones gubernamentales y a la vez tiene la
alternativa de continuar sus estudios a nivel
licenciatura en esta especialidad.

EN

La Técnica en Enfermería ofrece la
capacitación en actividades específicas de
enfermería suficientes para su integración con el

BACHILLERATO
TECNICO
LABORATORIO DENTAL

EN
• Elaborar material educativo auxiliar en la
implementación de programas de salud
nutricional.

El técnico en Laboratorio Dental se
capacita para la correcta manipulación de
materiales y equipos que se utilizan en los
laboratorio$ dentales, y bajo la supervisión de
personal calificado participa en la confección y
construcción de prótesis dentales como también
en la elaboración de dispositivos intraorales,
ortodóncicos y maxilofaciales.
El alumno adquiere los conocimientos
teóricos suficientes para el desarrollo de sus
actividades prácticas que al egresar podrá
realizar por sí solo la construcción de aparatos
fijos y removibles, trabajar con metales o
plásticos, construir férulas para cirugía maxilo
facial, etc., capacitándole también para la
conservación y mantenimiento en el suministro
de materiales y equipos que se utilizan en un
laboratorio dental.

BACHILLERATO
NUTRICION

TECNICO

BACHILLERATO
OFTALMOLOGIA

TECNICO

EN

La Oftalmología, rama de la medicina
que se encarga de tratamientos preventivos y
curativos de enfermedades de los ojos ; es una
de las especialidades que recientemente se está
ofreciendo a los alumnos como una opc_ión a
estudiar en conjunto con su bachillerato; se ha
elaborado un plan de estudios a seguir en el que
el educando se introduzca en la enseñanza
teórica y práctica de la Oftalmología en todos sus
campos de acción, es decir el alumno se
incorpora en actividades desde las más
generales que se llevan a cabo en una óptica
hasta las más especiales que se realizan en una
intervención quirurgIca; incluyendo en su
enseñanza las bases administrativas necesarias
para el desarrollo de funciones como encargado
o trabajador en un consultorio o una óptica.

EN

El técnico en Nutrición participa en la
planeación integral y ordenada de programas y
acciones tendientes a mejorar el estado
nutricional de la población.

BACHILLERA TO
RADIOLOGIA

TECNICO

EN

El técnico en esta disciplina deberá
conocer los diversos equipos por los que se
obtienen imágenes diagnósticas del cuerpo
humano, capacitándose en el transcurso de su
preparación académica en el manejo, cuidado y
disposición de los mismos, tomando en cuenta la
seguridad tanto para el paciente como para el
personal, incluyendo al técnico mismo.
Al ser la Radiología una de las más
importantes áreas de diagnóstico en la práctica
de la medicina, nos corresponde estar al día en
el adelanto tecnológico de equipos para la toma
de imágenes específicas del cuerpo humano.

Algunos de sus objetivos a cumplir
egresando de la carrera son los siguientes :
• Colaborar con el personal profesional de
Nutrición, en la investigación de la situación
nutricional en el país.
• Estar capacitado para dirigir servicios de
alimentación a nivel institucional.
• Participar en la enseñanza del personal
auxiliar específico que participe en programas
de nutrición aplicada.

BACHILLERA TO
REHABILITACION

• Identificar el papel de los alimentos en
relación con el factor salud.

TECNICO

EN

El Técnico en Rehabilitación se
capacita para su colaboración en tratamientos
específicos en pacientes que han tenido
padecimientos que les han dejado alguna
secuela de incapacidad física.

• Desarrollar las actividádes que integralmente
requiere un departamento de nutri~ión,_
en la industria como en una Inst1tucIon
hospitalaria.

ta~!º

4

5

�El alumno al egresar participará en la
valoración del paciente y detectará las
limitaciones físicas de las actividades de la vida
diaria del paciente en conjunto con el médico
especialista, así mismo colaborará en la
planeación y aplicación del tratamiento físico
individual para cada caso en particular; hasta
obtener resultados satisfactorios.

hospitalaria especialmente en el área de
Cuidados Intensivos, durante su preparación
académica se le enseña el manejo y cuidado de
los equipos de oxigenoterapia y ventiladores
.manteniéndolos en condiciones óptimas; ya que
en ellos se apoyará para proporcionar atención
directa al páciente en estado crítico y en estado
estable.

Cabe mencionar que el estudiante al
egresar de su preparación académica puede ser
e~pleado de una institución de salud pública,
pnva~a o bien puede ser su propio jefe
trabaJando en forma individual, ejecutando los
tratamientos de rehabilitación física que los
médicos especialistas indiquen a cada paciente
según su incapacidad física y padecimiento.

Dentro de las funciones que realizará
están las siguientes : terapia percusiva, drenaje
postural, cambios de posición,
lavados
~ronquiafe~: participación en obtención y la
1nterpretac1on de gasometrías y de radiografías;
cambio y revisión de patrones ventilatorios de
acuerdo a los resultados de gases arteriales
revisados por el médico encargado del paciente
entre otras éstas son algunas de las actividade~
primordiales.

BACHILLERATO TECNICO EN SISTEMAS
DE INFORMACION EN SALUD.
La formación del técnico en esta
especialidad está encaminada a la investigación
mediante el uso de métodos estadísticos de los
niveles de salud de la población y así detectar
los fenómenos demográficos, sociales y
económicos que estén partiendo en este
particular.

LA IMPORTANCIA DE LA CAPACITACION EN EL
DOCENTE UNIVERSITARIO
Oiga Ma. Zapata García
de facultades o recién egresados de las mismas
sin la menor idea de como dar clases.

Si en algún sector social tiene sentido
particularmente la capacitación, es en los
docentes
universitarios.
¿En
qué
fundamentamos la anterior aseveración ?

Es importante señalar que lo antenor no
sólo fue un fenómeno local, también a nivel
nacional la expansión de la educación media
superior y superior fue una realidad, hecho que
tuvo como respuesta inmediata por parte de la
ANUIES (Asociación Nacional de Universidades
e Institutos de Educación Superior) el
establecimiento de un programa nacional de
formación de profesores, mismos que a través
de metodologías y materiales innovadores para
su época, se propuso capacitar en docencia
básicamente en un principio a los maestros del
bachillerato.

En el hecho de que por lo general los
universitarios no somos formados para la
docencia, como si sucede en el caso de los
maestros que trabajan en los niveles de
educación básica.
En el caso de nuestra máxima casa de
estudios. La Universidad Autónoma de Nuevo
León, la capacitación del docente universitario
tiene en el tiempo, diferentes proporciones y
características según el momento que sea objeto
de nuestro análisis, debido a que en el estudio
de aspectos sociales debemos ubicar bien el
tiempo y el espacio a que nos vayamos a referir.

Tenemos entonces en este programa el
antecedente más importante en cuanto a la
capacitación del docente universitario, mismo
que en nuestra Universidad se vio enriquecido
con
actividades
que
propiamente
se
desarrollaron al respecto, ya sea a nivel de
preparatorias, por la dependencia entonces
conocida como la Coordinación General de
Preparatorias, o a nivel superior por la propia
Rectoría, recordando que como parte de la
respuesta esta necesidad en Agosto de 1974 se
inauguraron cursos para formar profesores en la
Facultad de Filosofía y Letras, pero quienes
asistían
eran
maestros
normalistas,
formalizándose dichos cursos en un plan que se
llamó Licenciatura en Pedagogía, que fue
reconocido hasta 1979 por el Consejo
Universitario ; así como también en 1976 se creó
la Maestría en Enseñanza Superior en la
Facultad antes mencionada.

Así tenemos que la necesidad mayor de
capacitar en aspectos de docencia, se presentó
cuando experimentó una expansión en cuanto a
alumnado, ubicándose éste momento con mayor
claridad a principios de los años setentas,
cuando la inscripción se elevó de manera
considerable debido fundamentalmente al
establecimiento del pase automático, tanto en
preparatorias como en facultades y también a los
efectos que los índices demográficos tuvieron en
la Universidad.

La labor del técnico se concreta a dos
sectores : el público y el privado, en funciones
administrativas y de investigación ; participando
operativamente en la captura, recopilación y
proceso de datos principalmente en servicios de
hospitalización, por ejemplo:
Enfermería, Odontología, Cirugía, Pediatría,
Estudios Especiales, Consultas, Archivo Clínico,
entre otros.
•

La respuestas al crecimiento de la
demanda por educación media superior y
superior se materializó en el funcionamiento de
un mayor número de escuelas preparatorias, así
como el aumento y la diversificación de los
estudios de licenciaturas, teniendo que en ambos
casos crecieron de un 100% tan solo en los
primeros cinco años de la década mencionada.

BACHILLERATO TECNICO EN TERAPIA
RESPIRATORIA
Esta especialidad técnica capacita al
estudiante para su incorporación al área

Las acciones que se realizaron entonces
para atender este problema, deben convertirse
en permanentes para poder lograr una mayor
eficiencia en la acción educativa, sobre todo
cuando el comportamiento de las inscripciones
en los últimos años ha tenido una estabilización
o incluso reducción, en la aplicación de
exámenes de admisión al bachillerato.

El hecho trajo como consecuencia el
aumento del número de profesores en
proporciones
similares,
habiendo
de
improvisarse y habilitando como docentes a
cientos de estudiantes de los últimos semestres
6

7

�Consideramos entonces que la situación
mencionada anteriormente, así como la
aplicación de ciertos programas tendientes a la
profesionalización del maestro universitario
representan la posibilidad para que pasemos a
una etapa superior en el mejoramiento de la
enseñanza y el aprendizaje de nuestras escuelas
como sería el establecimiento de programas
permanentes de formación de profesores, donde
se rebasen las limitaciones que puede tener el
hecho de la capacitación, por la connotación que
tiene de ser una habilitación para el desempeño
de una función determinada.

SEMBLANZA BIOGRAFICA DEL DR. RAMON
MARROQUIN TOBA
Ma. Herlinqa Marroquín
especialidad en el norte de la República. El Dr.
Alfonso Tohen Zamudio lo llamó el Padre de la

El Dr. Ramón Marroquín Toba nació el
10 de Marzo de 1920 en Villa de Santiago,
Nuevo León, en la calle Hidalgo #100. Sus
estudios primarios los realizó en la Escuela
Leandro Marroquín. Más tarde se trasladó a
Monterrey, donde continuó en la Secundaria #1 y
en la Escuela de Bachilleres de Nuevo León,
donde decide el título de Bachiller en Ciencias
Biológicas.

Pensamos que lo anterior es una
posibilidad real que pudiera ser aprovechada por
las autoridades universitarias, sin desconocer
también que parte importante para el
mejoramiento de los procesos de enseñanza aprendizaje, representa que en cada profesión
de la cual provengan los maestros, se
establezcan los mecanismos de actualización
profesional, tan necesarios en nuestro tiempo,
caracterizado por la volatilidad y vertiginosidad
del conocimiento en los diferentes campos del
quehacer humano.

Rehabilitación Física en el norte de la República
Mexicana.
El Dr. Ignacio Morones Prieto le otorgó
una beca en 1974 a la ciudad de Nueva York
para obtener el doctorado en Rehabilitación
física. Los estudios se efectuaron en el
Goldwater Memorial Hospital y en el New York
University School of Medicine.

Posteriormente decide inscribirse en la
Facultad de Medicina de la Universidad de
Nuevo León, realizando su Servicio Social en su
tierra natal ; donde efectuó la investigación. "Las
condiciones• Sanitarias de Villa de Santiago"
obteniendo su título de Médico Cirujano Partero
en 1947.

Realizó dos cursos · de
Electrodiagnóstico, uno en la ciudad de México
y otro en Nueva York, en los años 1967 y 1971 .
Participó en proyectos de investigación
como fue "El primer Método de Electromiografía
para el IMSS, atendiendo a pacientes , de
diversos estados del norte de la República, pues
era el único que realizaba este tipo de estudio en
esta zona.

Contrajo matrimonio con María
Herlinda Lourdes Rodríguez Marroquín y sus
hijos fueron Herlinda, Ramón, Nancy, Luz e
lleana Lourdes.

Fue jefe del Departamento de
Rehabilitación de la Clínica para Trabajadores
de Municipio de Monterrey, durante 17 años.
Donó y elaboró diversos aparatos para dicha
clínica, entre los que se encuentran : las barras
paralelas, barras suecas, timón de hombro, patín
para el miembro superior de los hemipléjicos,
etc. Recibió equipo de rehabilitación procedente
de Alemania. El Dr. Marroquín traducía los
manuales al español ya que dominaba el
alemán, el franc~s y el inglés.

Sus pasatiempos favoritos fueron el
atletismo I con la especialidad en salto de
garrocha representando a la Universidad en
eventos, obteniendo diferentes premios. La caza
y la pesca fueron otros pasatiempos. Fue socio
de Federación Mexicana de Tiro Olímpico e
Internacional y obtuvo trofeos de ca;rn de venado
cola blanca.
Dos años antes de graduarse, ingresó
al Instituto Mexicano del Seguro Social &lt;;:orno
practicante. Siguió internado como residente en
el Servicio de Traumatología y Ortopedia en el
Hospital "José Eleuterio González durante seis
meses, más tarde pasó a Servicio de Cirugía
General y Torácica.
'

Desde 1984 hasta su muerte fue
Director Médico del Centro de Rehabilitación
Física "Luis Elizondo" del Club de Leones de
Monterrey, A.C. , _sin percibir honorarios. Allí se
atiende de manera gratuita · a la comunidad.
Donó a esta lnstjtución diferentes aparatos y
sillas de ruedas.

.

Realizó dos cursos de Postgrado en Cirugía
General. Obtuvo una beca para estudiar en el
centro Médico Nacional de la ciudad de México,
allí realizo la especialidad de Médico Fisiatra,
siendo el primer médico que obtuvo esta
8

9

�Catedrático de la Escuela de
Enfermería del Hospital Muguerza, en donde
donó todos sus ingresos para la compra de libros
para la biblioteca. También impartió clases en la
Escuela de Enfermería del IMSS.
En 1978 inicia y coordina la Técnica de
Rehabilitación física de la Preparatoria Técnica
Médica. Elaboró manuales de Terapia física,
Medicina física y Rehabilitación. Estos manuales
fueron los primeros textos escritos en español
para técnicos en rehabilitación en la República
Mexicana.

El Dr. Marroquín participó activamente
en las siguientes asociaciones médicas :
Asociación de Médicos A.C.
Sociedad de Ortopedia y Traumatología de
Monterrey.
Asociación Latinoamericana de Rehabilitación.
Universitarios de Nuevo León para el fomento de
la Cultura en el Norte de México
Sociedad Mexicana de Medicina Física y
Rehabilitación
Instituto Mexicano Nacional de Rehabilitación
Asociacíón Mexicana de Ortopedia y
Traumatología
Asociación Mexicana de Traumatología.
American Rehabilitation.
Club Deportivo de Cazadores de Monterrey, A.C.
Club de Leones de Monterrey, A.C.

_ Fundó la Unidad Médica de
Rehabilitación Física y trabajó como responsable
clínico. Su principal objetivo en rehabilitación, era
lograr un paciente productivo y autosuficiente, no
obstante la limitación de cada uno.
Algunos reconocimientos recibidos
fueron :

Con su ejemplo, dedicación y otorga sembró en
sus alumnos el amor a la carrera, una actitud
constante de superación así como la entrega y
profesionalismo de su trabajo. Su filosofía era
ayudar al prójimo necesitando de manera
integral. La consulta se restringía a entregar una
receta al paciente, sino al apoyo, consejo y
medicamentos y hasta ayuda económica en
algunos pacientes.

• En 1990 los médicos de Santiago Nuevo León
por la ayuda que brindó el Dr. Marroquin a la
comunidad
• Congregación Margaritas a los damnificados
del Huracán Gilberto.
• El H. Cabildo de la Villa de Santiago N.L.
asignó el nombre Dr. Ramón Marroquín Toba
a una de las calles del municipio.

Muchos de sus trabajos los ejercía de
manera gratuita donde su principal remuneración
era el recuerdo, agradecimiento y gratitud de sus
pacientes.

• La Universidad Autónoma de Nuevo León
otorgó
al
Dr.
Marroquín
Toba
un
reconocimiento por sus múltiples aportaciones
médica al estado de Nuevo
León ' el 28 de
.
Junio de 1996. (póstumo)

Su entrega al trabajo lo llevó a laborar
con la Preparatoria Técnica Médica con el mismo
entusiasmo y dedicación hasta el último día de
su vida que fue el 15 de marzo de 1991 .

• Diferentes medallas por el IMSS.
Nuestra preparatoria se siente
orgullosa de haber contado con una persona de
tan nobles ideales, que abrió la brecha de
muchos estudiantes que hoy se encuentran
laborando en la Preparatoria o en otras
Instituciones hospitalarias, en los que debe de
perdurar el recuerdo y agradecimiento continuo
de una persona que formó parte de los
nuevoleoneses que entregaron su vida a hacer
de esta ciudad, la más importante del país.

• El Club de Leones otorga un reconocimiento a
su labor el 16 de Noviembre de 1988.
• Reconocimiento post mortem otorgado por la
Preparatoria Técnica Médica bajo la dirección
del lng. Fernando Gómez Triana el 17 de
Septiembre de 1996.

10

DISMENORREA
Francisco J. Arreo/a
Dismenorrea : ¿Qué significa ésta palabra?
Dismenorrea quiere decir ·dolor de menstruación o regla. Este problema aqueja a un buen
número de mujeres, que crece cada día, hay muchos factores a los que se atribuye su aparición, sin
embargo, lo más importante de todo, es la molestia que se presenta con la menstruación o regla, o que si
bien difiere de paciente a paciente, el saber que se acerca la fecha de la menstruación y con ella la
aparición de los síntomas, acaba en la mujer por ser estresante y en ocasiones desesperante.
La dismenorrea o dolor de la menstruación se puede clasificar según su frecuencia y su
intensidad en : ocasional, leve, moderada, severa e incapacitante, esta última, por suerte es la menos
frecuente, pero cuando se hace presente no permite a la paciente llevar a cabo sus tareas cotidianas así
sean escolares, del hogar o laborales.
En la actualidad con el gran número de mujeres que hoy en día trabajan o estudian, la
dismenorrea es causa de .muchas horas / mujer de trabajo perdidas, lo que ocasiona problemas a la
empresas para las cuales laboran_
Hace por lo menos 30 años que se hizo un estudio exhaustivo para tratar de encontrar y llegar
a conocer las causas de la dismenorrea, obteniendo como resultado que el problema se debía a la
produeción y liberación de una substancia llamada_"PROSTAGLANDINA".
Las prostaglandinas se producen en muchas partes de nuestro cuerpo entre las que se
encuentran las glándulas del endometrio (capa interna de la matriz o útero) y que al romperse estas
glándulas con_ la llegada de la menstruación, la prostaglandina se libera ocasionando ese dolor en el bajo
vientre de tipo cólico, tan característico de estos casos.
Las mujeres que aquejan dismenorrea requieren tratamiento, y por un buen tiempo los médicos
usaron diversos analgésicos sin encontrar buenos resultados a nivel de los años 60s, 70s, y parte de los
80s, fue común el uso de pastillas anticonceptivos como tratamiento, ya que los ainticonceptivos mixtos
producen un crecimiento menor del endometrio y por lo tanto una menor producción y liberación de
prostaglandinas, disminuyendo de esta manera el dolor, con todo , no era lo más adecuado ya que se
sometía a la paciente a la acción del anticonceptivo durante 21 días lo que hacia que muchas personas
no se mostraran de acuerdo.
Hoy día el tratamiento de la dismenorrea es más sencillo ya que se utilizan compuestos
analgésicos de tipo no esteroideo (naproxen, ibuprofen, piroxicam, ácido mefenámico, etc) durante solo
unos cuantos días específicos del mes. Los resultados varían de mujer a mujer ya que algunas
responden a un compuesto y otras a otro, pero lo más importante es que cuando hay un buen resultado
de dolor disminuye desde un 80% hasta la desaparición total , siempre y que no exista alguna otra
enfermedad acompañante. (Endometriosos).
Un aspecto muy importante es que la mujer con dismenorrea no se auto recete y acuda lo más
pronto posible a un ginecólogo para iniciar su tratamiento bajo control médico adecuado, que le
proporcione seguridad y la lleve a conseguir que resuelva su problema.
Ahora debo decir que la dismenorrea no debe confundirse con el SINDROME
PREMENSTRUAL, que es toda la sintomatologia que acompaña a algunas mujeres en los días previos a
la menstruación y que puede ser tema de un artículo futuro.

11

�MONTERREY 400 AÑOS DE FOMENTO A LA SALUD
1596- 1996.
Jaime Carrera A/anís

FUNDADORES Y PIONEROS

ho~bre, agent~ causal y medio ambiente, ya que
esto nos permite comprender y estudiar con las
técnicas modernas a estos dos formidables
antagonistas : La Naturaleza y el Hombre en su
armónico entorno.

El valle de extremadura consituye una
jtJrisdicción del Nuevo Reino de León, sitio donde
se funda el 20 de Septiembre de 1596 la ciudad
metropolitana de nuestra señora de Monterrey
en cuya acta de fundación, se constata de
manera textual la preocupación por en entorno y
los factores condicionantes de la salud. "Ser
puesto y lugar apacible, sano y de buen temple"
(1)

Pocos son los informes de la
morbilidad de nuestros fundadores, más bien, los
daños a la salud más relevantes eran producto
de la violencia con los indios de la región a lo
que se agregaron las consecuencias de los
fenómenos naturales como las inundaciones,
como por ejemplo la del año 16'11 que derribó la
mitad de las casas, año fatal para la ciudad, ya
quC se registra el fallecimiento de su fundador
Dlt:GO DE MONTEMAYOR a la edad de 80
fructíferos años, muy seguramente por causas
"naturales", ·generando gran desconcierto el
destino de sus restos has.ta la actualidad.

Transcurren los primeros años de
asentamiento
para
las
doce
familias
fundandoras, quienes en su permanente lucha
con el medio ambiente y la hostilidad de los
indios de la región, además de sumadas a sus
propias ambiciones y pasiones logran consolidar
los primeros avances, mismos que dan lugar a
una primera expansión territorial que ocurre en el
año de 1637 con la fundación al oriente de la
Ciudad de Monterrey, de la Villa de Cadereyta,
con lo que se principia a delimitar la jurisdicción
política de la ciudad.

Dichos acon~ecimientos obligaron al
Señor Virrey de la Nueva España al
establecimiento, por conducto de Agustín de
Zavala, acaudalado minero de Zacatecas, de un
almacén que permitiera proveer a los afectados
con alimentos, ropa y herramientas para su
pronta recuperación, actitud de la cual la
población manifestó su gratitud, logrando aceptar
como Gobernador de la región al hijo de tan
generoso benefactor, el ilustre Martín de Zavala
quien asume el cargo en Agosto de 1626 Y. quien
~n tantos beneficios entregara a la joven ~iudad,
que a punto estuvo de desaparecer entre 1612 y
1624 víctimas de los fenómenos naturales y de
la falta de guía en esta ciudad.

1

Así mismo por el límite norte se funda en
el año de 1646 la Alcaldía Mayor de los Salinas.
Han transcurrido cincuenta años de fundada la
ciudad y cuenta ya con una cifra aproximada de
500 habitantes, además no registra motivos ni
causas de muerte más diferentes que los de tipo
violento por autodefensa o de tipo pasional
producto de sus propias ambiciones, han
superado las inundaciones de 1611 , que obligan
al cambio y nueva ubicación de la ciudad
'
además de la del 15 de septiembre de 1636, de
similar proporción.

1

inundación de 1636, que derribó, todas las
casas" y que seguramente causo innumerable
número de víctimas tardando sus. habitantes 18
años en reconstruirla hasta 1655.
Los últimos años del siglo XVII fueron
de una profunda y extremada crisis. De los
muchos gobernadores que tuvo el Nuevo Reino
de
León,
ninguno
destacó en
forma
extraordinaria en dicha época. Lo más
significativo políticamente es la extensión de las
nuevas regiones, mediante el sistema de
encomiendas "se vendían, se arrendaban, se
trocaban, se partían, se heredaban, se
hipotecaban, se daban en dote", mal hablan
todos estos acontecimientos, sumados al
comportamiento y trato inhumano que recibían
los indios de la región por parte de los poderosos
de la época, peor enfermedad que la perdida de
la .libertad no hay. Señala el historiador Eugenio
del Hoyo sobre la crónica que al respecto hace el
capitán y primer historiador de la región Alonso
de León "Eran por sus dueños vendidos como
esclavos, aún los hijos sin sus padres y las
mujeres sin sus maridos", continúa diciendo el
cronista "constantes quejas de los misíoneros
Franciscanos, ante la corona, motivaron la real
cédula del 25 de Mayo de 1689, en la que
mandaba el Rey que cesasen tantos abusos "y
se diera término a todos los actos de esclavitud"

aguas. Continúa la naturaleza manifestándose
sobre la ciudad, en 1716 llueve cuarenta días
continuos, y una nueva inundación la de 1751 ,
echó abajo casi todo el antiguo convento
Franciscano y las casas reales.
Relata el ilustre maestro e historiador
Israel Cavazos Garza, a quien tanto debemos
tantas generaciones "En esa misma época
experimentó
la ciudad
una decadencia
alarmante". Con la colonización de Tamaulipas
(1747-1775) se despobló la mayor parte de las
villas y haciendas de Nuevo León, de poco más
de 3,000 habitantes la ciudad llegó a contar con
menos de 1,000. En la actualidad seguimos
siendo compartidos en todos los aspectos con
nuestros vecinos.

No todo resulta de manera trágica, la
otra presencia histórica destacable, la de la
Educación y la Cultura, que tanto renombre,
prestigio y orgullo le ha entregado al estado de
Nuevo León, se hace presente, el celebre
misiones franciscano Antonio Margil de Jesús
(Lamentablemente poco difundida su obra en la
actualidad) funda en 1714 la primera escuela,
ubicada al norte del Nuevo Reino de León, la
vida dejaba de ser "Sin Dios, ni patria, ni ley" de
esa manera se daba inicio a un proceso aun no
concluido.

Enfrentando y tratando de superar todo
lo anterior, en el año de 1686 los Tlaxcaltecas
instalados ya en la ciudad de Saltillo, obtuvieron
autorización del gobernador del Nuevo Reino de
León, Agustín de Echevez y Subiza para fundar
en esta región un pueblo, al cual impusieron el
nombre del Gobernante : San Miguel de Aguayo
(Hoy Bustamante) No obstante el nuevo Reino
de León seguía siendo como se dio en llamar
dentro de la crónica histórica de la época "Tierra
de Guerra Viva".

Al esfuerzo anterior se suma la valiosa
intervención del Ilustre Obispo Don Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés , ya en la segunda
mitad del siglo XVIII (1791-1799) ya que gracias
a su iniciativa se emprende la construcción de la
capilla. El Roble, sustentada en toda la devoción
del pueblo por los sucesos de la época, así
mismo se define el trazo de lo que hoy es
(a partir de 1906) la avenida Juárez, además
como producto del gran esfuerzo de personas de
la comunidad así como del grupo religioso
encabezado por el propio Obispo De Llanos y
Valdés, se dispone la creación del primer
Hospital de la ciudad, que fue el Hospital para
pobres de "Nuestra Señora del Rosario"
instalado en 1793, en el colegio de San José o
de Niñas "Capuchinas" edificio hoy localizado en
las calles de Abasolo y Mina, actualmente
reconocido como casa del Campesino. Este
edificio es la construcción más antigua de la
ciudad que se conserva ya que data de 1765,
dos años antes de sufrir la población una

El GRAN RETO : LA PLANEACION

Grandes fueron las penurias para los
primeros años, describen algunos historiadores a
una ciudad "Sin orden ni continuidad, sin calles ni
policía, ni comercio, ni iglesia mayor obviamente,
sin personal ni centros dedicados al cuidado de
la salud. En estas condiciones transcurre el siglo
XVI 1, ya con una población censada de poco
más de 400 habitantes para el año de 1640,
cuatro años después de la devastadora

Dada la importancia de los nuevos
asentamientos humanos y las condiciones del
medio ambiente de predominio hostil, se pueden
advertir ya los factores que impactan en la salud
de la población, por lo que resulta imprescindible
el registro y seguimiento de dichos sucesos en
apego puntual del método Epidemiológico :
12

Principia el siglo XVIII con un
acontecimiento ya común en fa· región, la
inundación de 1710, misma que fue sofocada por
un acto de fe por parte de la señora Antonia
Teresa "La Zapatera" quien devotamente saca
de su jacal una pequeña escultura de la Virgen
de la Purísima, con la · que logra tranquilizar
desde la Rivera del Río las amenazadoras
13

�manera se hacia frente a los primeros embates
que amenazaban la salud individual y colectiva y
que le han permitido en la actualidad al estado a
tener una de las más altas expectativas de vida
del País.

importante epidemia de peste bubónica
transmitida por parásitos de la rata, reconocida
en el lenguaje popular como "Matlazauhatl"
cuenta la ciudad ya con 2,500 habitantes.
La definición urbana y demográfica de
la localidad obliga a la creación de servicios de
salud acordes a la época, la continua reducción
de la jurisdicción de la ciudad se acentúan con la
fundación y desarroll9 del pueblo y la misión de
nuestra Señora de Guadalupe (al oriente) que
data desde 1715, así como de la .Alcaldía del
Valle del Huajuco en 1730 (al sur) otorgando la
jerarquía correspondiente a la antigua hacienda,
establecida cien años antes por Diego Rodríguez
de Montemayor.

Al resultado de los proyectos anteriores
y producto de la gran visión del tercer Obispo
Don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés, se
funda la gran Institución que fue el real y
pontifico tridentino Colegio Seminario de
Monterrey, el 19 de Septiembre de 1792 mismo
que fue por cerca de medio siglo la única
Institución de Educación Superior en todo el
noreste del país, así mismo da pie y respaldo
pedagógico y docente al futuro Colegio Civil, hoy
convertido en la más grande y prestigiada
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Producto inevitable del desarrollo
político es el establecimiento de nuevos
asentamientos hacia el poniente de los límites de
la ciudad, los cuales llegaron hacia la cuesta de
los muertos (antiguo paso de las mariposas)
otorgando la categoría de alcaldía a la Hacienda
de Santa Catarina (cuña del ilustre apellido
Rangel) que temporalmente formo una sola
entidad con la vecina hacienda de San Pedro de
los nogales, misma que pertenece a la Ciudad de
Monterrey, hasta el año 1882 en el que logra
independizarse, imitando el ejemplo de San
Nicolás de los Garza (en el limite del norte) ya
que este se erige en municipio en el año de
1830, liberándose el mismo control de la
Hacienda del Topo (hoy municipio de Escobedo)
y de la propia ciudad de Monterrey.

No pocos años han transcurrido de la
encuesta recabada por el Gobernador de la
época, Coronel Manuel Bhamonde y Villamil,
para lograr que el asiento de la diócesis religiosa
fuera finalmente Monterrey, como parte de los
argumentos que apoyan dicha petición se
señalan los siguientes : "Su temperamento es
caliente, el aire es muy sano y jamás produce
pulmonías y reumatismos y aquí no existe
enfermedades que pudieran considerarse
regionales, no existen animales ponzoñosos y
las picaduras de alacranes y .cienpieces no
producen más de gravedad. Continua agregando
aquí no se han sentido temblores ni huracanes".
Con todos estos argumentos es aprobada la
construcción obispado de Monterrey, misma que
da inicio a mediados de 1787, tres años más
tarde es concluida a su primera parte y con la
construcción de dicha obra la ciudad parece
olvidar la gran catástrofe del año de 1786, en la
cual "cayó una fuerte helada en la región que
provocó sequías y escasez de todo, y con ello
una carestía que originó que ese año fuese
conocido como año del hambre". No pocos han
sido hasta el momento los sucesos que pusieron
a prueba el temple de esta pujante ciudad, de
todos ellos sus habitantes logran obtener
características que pulen y definen el futuro perfil
de lucha y reto de su actual personalidad.

Sumando a todos los acontecimientos
anteriores y ya para finalizar el siglo XVIII (17971798) se registra una nueva epidemia de la que
se tiene triste memoria, un brote de viruela hace
estragos fundamentalmente en la población India
dada su baja inmunidad, lo que obliga a acelerar
los pasos en materia de salud comunitaria,
mismos que ya estaban dados con el proyecto
del Hospital del Rosario y del diseño de la planta
baja, de lo que llego a formar parte del futuro y
afamado Colegio Civil. Todo parece indicar que
la primera parte de 1~ lucha entre la naturaleza y
el hombre estaba encaminada a ser ganada por
este, dada la condición humana y de resistencia
propias del hombre del norte que se adapta a la
resequedad y bravura de esta tierra. De esta

(1) León Alonso de, Historia de Nuevo León.

14

transcurso del año de 1833 cuando Uega a la
ciudad el joven pasante de Medicina José
Eleuterio González Mendoza, "Gonzalitos"
originario del estado de Jalisco, dada las grandes
cualidades del joven Médico el Señor Obispo
Belaunzarán lo nombra titular del Hospital del
Rosario (Plaza Vacante), donde instituye una
cátedra de Medicina y Farmacología con
duración de 4 años, con dicho programa y
estructura docente respaldada ya· con el arribo a
la ciudad de otro grupo de Médicos, quienes
logran constituir la Primera Junta de Sanidad en
el Estado, lo que permite al joven Dr. González
sustentar de manera brillante su examen
profesional ante dicho jurado el día 8 de Marzo
de 1842. Grandes fueron las virtudes y entrega
profesional de~ Dr. González de quien sus
biógrafos señalan "No se perderá su memoria y
su nombre se repetirá de generación en
generación".

SIGLO DEL HUMANISMO

Han transcurrido poco mas de
doscientos años de fundada la aún joven ciudad,
principia el siglo XIX, el país convulsiona ante la
eminente crisis social, el mantenerse alejada de
los sucesos en la etapa de la guerra de
Independencia ; le permite prosperar en el
desarrollo de sus instituciones, así mismo en el
número de sus habitantes ya que poco antes de
1810 no sobrepasaban las 7,000 personas y una
vez consumada la Independencia supera ya la
cifra de los 11,000 habitantes, es a partir de ese
momento que la Ciudad capitaliza su promisorio
futuro y enfoca todo su esfuerzo en la
consolidación de un progreso que jamás_ la
abandonara.
Otro tipo de calamidades enfrenta la
población, tal vez producto de su condición de
ser centro de tránsito en la línea de comercio
regional, es víctima en 1802 de una epidemia de
fiebre amarilla ; en 1815 de un fuerte brote
palúdico, en 1825 la malaria nuevamente hace
sus estragos.
Motivados por todos los
acontecimientos
señalados,
su
primer
Gobernador ya del México independiente , José
Maria Parás mismo que sumado a los deseos de
los habitantes de la ciudad, deciden instituir el
nombramiento de benemérito, a la persona y/o
Institución que logrará hacer una contribución
tendiente a mejorar las condiciones de la salud
colectiva, es así como el 5 de agosto de 1825 se
funda la primera cátedra Medico Quirúrgica ;
siendo su fundador el Médico Italiano Don
Pascual Constanza, egresado de la Universidad
de Nápoles y avecindado en Monterrey, dicha
escuela tuvo su sede en el ya mencionado
Hospital del Rosario, cuatro años posterior a la
primera cátedra de derecho civil y canónico que
inicio en 1824 y 22 años posterior a la fundación
de la primera escuela oficial pública obligatoria y
gratuita ; que empezó a funcionar el 2 de julio de
1803.
Diferentes motivos obligan al Dr.
Constanza al abandono de la cátedra para
trasladarse a la Ciudad de México a radicar,
cancelando su contrato con el estado como
responsable del hospital en el año de 1829.
Tal vez uno de los más afortunados
sucesos del siglo XIX se presenta en el

En otro ángulo de sucesos la falta de
recursos y una mala planeación política obliga al
cierre en el año de 1860 del Hospital de Nuestra
Señora del Rosario, del cual el Dr. González fue
su director durante 19 años continuos, quedando
la población totalmente desamparada ante la
falta de otro centro de Salud, mientras esto
sucede dada la actitud generosa de el Dr.
González, este continua prodigando atención
médica a la población, al mismo tiempo que
tramita ante el Consejo de Salud del Estado el 28
de noviembre de 1858 la apertura de un nuevo
Hospital, así mismo logra implantar ya con la
apertura del nuevo Colegio Civil en 1857 la
carrera de Médico Cirujano de la cual es maestro
y primer Director, finalmente y con la ayuda
generosa de donativos funda en lo que hoy es la
avenida 15 de Mayo y Cuauhtémoc un Hospital
Civil, mismo que logra abrir sus servicios el 12 de
Mayo de 1860, cariñosamente denominado
posteriormente por la población "Hospital de
Gonzalitos". Donde actualmente opera el
reconocido Hospital Nº 21 de Traumatología y
Ortopedia del Instituto Mexicano del Seguro
Social, cuyo terreno es producto de la donación
testamentaria del Dr. González, otorgada al
Estado para la práctica exclusiva en prevención
a la salud, el 31 de Diciembre de 1887, y en el
que se señala que el destino de dicho legado
deberá ser de uso exclusivo para la atención
médica hospitalaria.
15

�Grande fue el desconcierto de la
población a partir del 4 de Abril de 1888 con el
fallecimiento del Benemérito DR. GONZALEZ,
debiendo sus habitantes hace frente por lo
menos a dos brotes epidémicos de fiebre
amarilla, en 1898 y 1899 donde se registran más
de 280 fallecimientos, epidemias que obligaron a
las autoridades a utilizar el edificio del obispado
como centro hospitalario para la atención de
enfermedades contagiosas.

1903 y la Cervecería Cuauhtémoc a partir de
1906, además de la aplicación de la Ley anterior
prestan dinero a sus trabajadores, para la
construcción de sus casas, adelantándose por
décadas al resto de empresas del país. Paralelo
al progreso señalado, nuevamente la sombra de
la tragedia enluta a la comunidad, al hacer frente
a la más grande catástrofe que la ciudad y el
país entero han sufrido, la inundación causada
con el desbordamiento del río Santa Catarina el
día 28 de Agosto de 1909, cobró según refieren
algunos Historiadores, poco más de cinco mil
muertes y desaparecidos, además de las
incalculables daños materiales. Nuevamente la
actitud solidaria de sus habitantes logra sacar
adelante años más tarde el ritmo acostumbrado
de crecimiento de la ya industriosa ciudad.

Otro tipo de clínicas y hospitales de
los que lamentablemente se conocen poco,
operan en la ciudad, de los cuales destacan : El
San Vicente denominado de Monterrey, en las
calles de Juárez y M.M. del Llano, y uno más de
formación militar ubicado en las calles de Hidalgo
y Pino Suárez, ambos materia de futuras
investigaciones.

Transcurren los años y con ellos el
inevitable progreso de un pueblo eminentemente
trabajador se hace evidente, constituyendo ya
para entonces ejemplo a seguir por el resto del
país. Cifras impactantes se difunden en el censo
de población publicado en 1921, el cual registra
para Nuevo León, una disminución en 1921, el
cual registra para habitantes del 8% respecto al
año de 1910, seguramente producto de la
Guerra Civil, Edpidemias y de la Emigración de
trabajadores hacia los Estados Unidos. Refiere
dicho censo una población absoluta de 336,412
habitantes en todo el Estado y 88,479 para
Monterrey, además de la asombrosa cifra de 344
Médicos y Estomatólogos, algunos de ellos
improvisados y todos testigos de la muy reciente
epidemia de influenza Española, ocurrida en el
mes de octubre de 1918 en la cual se registran
por algunas publicaciones de la época hasta diez
muertes diarias en el estado, ya que contaba con
cerca de trescientos mil habitantes, mueren en
total quinientos veintiocho personas en dos
meses, se rige el Gobierno de la época por la
recientemente actualizada constitución de ·
Aguascalientes de 1917, misma que obliga a la
creación de la Junta de Conciliación y Arbitraje el
25 de Marzo de 1918, durante el Gobierno de
Nicéforo Zambrano, base importante para la
sustentación legal de futuros acontecimientos
que favorecieran a la clase trabajadora, con
realidades como la fundación el 30 de Marzo del
mismo año de 1918 de la Sociedad Cuauhtémoc
y Famosa, además de uniformar la mayor parte
de las empresas a la jornada de ocho horas.

EL DESAFIO : LA SEGURIDAD SOCIAL

El Congreso del Estado por iniciativa
del Gobernador Lázaro Garza Ayala, decretó el
21 de Diciembre de 1988 la exención de
impuestos por siete años, a todo tipo de Industria
cuyo capital excediera los 1,000 pesos y que
establezca en un término de dos años. Este
decretó excluía el proceso de "Elaboración de
bebidas espirituosas". El 22 de Noviembre de
1889 el Gobernador, General Bernardo Reyes,
amplia este decreto a 20 años mas, periodo en el
que se fundan 14 empresas.
Se incorpora la ciudad al movimiento
financiero moderno, con la apertura del primer
Banco Nacional de México el 1 de Enero de 1890
y el Banco de Nuevo León el 18 de Febrero de
1892.
El ambiente laboral de los obreros se
favorece con la expedición por los gobernadores
de Nuevo León y del Estado de México del
concepto de riesgo profesional y las
indemnizaciones por enfermedades, mutilaciones
o _muertes, sufridas por los trabajadores y
además del pago de atención médica recibida, la
primera Ley que da formalidad en dicha área
promulga el 30 de Abril
de 1904, Ya la
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey desde
16

Una nueva visión ,se contempla en el
entorno de la pujante ciudad, la propuesta del
Gobernador de la época Porfirio G_. González, el
9 de Febrero de 1924 para la creación de la Cruz
Roja ; proyecto que se consolida el 26 de Marzo
de 1927 con la firma para la nueva delegación
estatal, iniciando sus servicios el 1° de Abril de
1937. Por otra parte la red de hospitales se
refuerza con la inauguración el 15 de Julio de
1934 del mas moderno hospital privado del Norte
de México ; fama que aun conserva el Hospital
Muguerza de Monterrey. Así mismo después de
5 años de iniciada su construcción, entra en
servicio el Moderno Hospital Civil Dr. José
Eleuterio González. El 30 de septiembre de
1938, mismo que pasa a formar parte del
patrimonio de la Universidad de Nuevo León en
el año de 1952, siendo rector y promotor de la
idea el Maestro Raúl Rángel Frías. En el
transcurso del mismo año el 8 de Diciembre de
1938 nace la clínica y maternidad Conchita, cuna
de miles de nuevoleoneses, fundada por la
ejemplar Dama regiomontana Doña Rosario
Garza Sada de Zambrano, quien permanece al
frente de su destino hasta los últimos días de su
bondadosa existencia.

en edificios rentados. Rápidamente se logra la
incorporación del estado de Nuevo León a dicha
Institución mediante el decreto Presidencial del
27 de julio de 1945 ; en el cual se precisa la
implantación del seguro social nuevoleones ;
específicamente orientado para accidentes de
trabajo y en enfermedades profesionales, de
gran importancia para su estado eminentemente
industrial.
Es a partir del primero de noviembre de
1945 que se pone en práctica dicha disposición
convertida en ley, la cual le ha permitido al
estado transformarse en un importante va!uarte
de la Seguridad Social Mexicana, misma que se
pone de manifiesto al lograr las autoridades
Institucionales encabezadas por . su primer
Delegado Pablo Quiroga Treviño, ampltar sus
servIcIos al campo mediante • el . decreto ·
presidencial del Sr. Lic. Miguel Alemán. Valdés
del 27 de abril de 1947. En el transcurso del
mismo año abre sus puertas sumándose a los
acontecimientos del paciente Seguro Social, la
afamada Clínica privada Monterrey, la cual
cuenta con los más importantes avances de la
época, además de la alta calidad profesional de
sus médicos algunos de ellos de extracción
Institucional. Continúa su marcha el proceso de
crecimiento de la joven Institución, la cual ya
prestaba sus servicios en locales rentados que
posteriormente se transformaban en las
unidades 1 y N°2.
Transcurre el año de 1948, el 16 de
junio (un mes antes de la-devaluación del peso
de 4.85 a 6.80) cuando el Instituto Mexicano del
Seguro Social obtiene mediante el pago de
850,000 pesos, la compra del terreno donde
posteriormente se construirá el actual Hospital Nº
21 de Traumatología y Ortopedia, ubicado en las
calles de 15 de Mayo y Cuauhtémoc.

Principia la década de los años
cuarenta con la aplicación del · censo de
población quien reporta cifras compatibles de
quinientos cuarenta y un mil ciento cuarenta y
siete habitantes en el estado y de ciento seis mil
ciento cincuenta y dos habitantes para la ciudad
de Monterrey, además de ocho mil cuatrocientos
veintitrés nacimientos y una esperanza de vida
de cuarenta y nueve años. Por esta década se
anteproyecta la creación por parte del
ayuntamiento de la ciudad de la Cruz Verde de
Monterrey, como respuesta a las grandes crisis
de auxilio por contingencias en desastres e
inundaciones.

Continúa la buena marcha de la
Institución y el primero de Noviembre de 1951 ,
se define la creación de las unidades de la
colonia Independencia , la Leona y una Clínica
foránea en el Cercado Nuevo León, como apoyo
a una de las Industrias Textiles más antiguas del
Noreste de México. Con toda esta estructura
logra el Instituto elevar a ciento cincuenta mil
derechohabientes la población beneficiada, lo
que coloca al estado de Nuevo León como una
delegación.

Sin lugar a duda el más grande avance
en materia de seguridad social en la historia de
México, ocurre en diciembre de 1942 con la
aprobación de la ley que da origen a la creación
del Instituto Mexicano del Seguro Social,
publicándose la misma en el diario oficial del 19
de enero de 1943. Inicia sus servicios a grupos
de cobertura otorgando atenciones a los
beneficiarios del núcleo familiar, mediante el
servicio impartido en puestos de fábrica y
posteriormente a través de sanatorios instalados
17

�Nuevamente una devaluación impacta
la apertura de unidades médicas públicas y
privadas ya que la inicial administración
Presidencial de Don Alfonso Ruiz Cortines, fija la
nueva paridad de 8.65 a 12.50 pesos el 16 de
Abril de 1954, acontecimiento que impide poner
en marcha el grandioso hospital Nº 21
inaugurado el 9 de noviembre de 1952 por el Sr.
Presidente Miguel Alemán Valdés, siendo posible
su puesta en marcha y funcionamiento hasta el
16 de Junio de 1957; cinco años después de su
inauguración y dos años después que la mujer,
en otro orden de ideas emite por vez primera su
voto en un proceso eleccionario de nivel
Nacional.

estimado por la población en el estado de Nuevo
León, de la cual fue Gobernador, el Dr. Ignacio
Morones Prieto. Cuatro meses después el
primero de agosto entra en servicio el Hospital d
privado San José, sede posteriormente de la
Escuela de Medicina del ITESM, gozando
actualmente de amplio reconocimiento por la
población y la comunidad medica.
Registra ya la ciudad en el año de
1970, 46,389 nacimientos por año, además de
un promedio de vida superior a los sesenta
años, esto justifica la Instituto Mexicano del
Seguro Social la puesta en servicio el 31 de
enero de 1972 del Hospital Nº 23 de
Ginecobstetricia, mediante una inversión de
sesenta y cinco millones de pesos. Tres años
después el 6 de octubre de 1975 es inaugurada
oficialmente por el Sr. Presidente Luis Echeverria
Alvarez, la clínica Nº 6, que prestaba servicios a
partir del 23 de septiembre del mismo año, más
tarde se trasformaría en una de las zonas más
grandes geográfica y demográficamente del
país, próxima a cumplir sus primeros 20 años de
actividades, continua su sólido paso el Instituto
Mexicano del Seguro Social de los años
ochentas con la inauguración del Hospital de
Especialidades Nº 25 el día 16 de junio, la
delegación se incorpora al proceso de
modernización medica de nivel mundial con la
tecnología de dicho centro Hospitalario, que
actualmente es orgullo del país y particularmente
de la región norte.

Una nueva Institución su suma al
servicio de la comunidad en materia de salud,
con la inauguración y puesta en servicio del
Hospital Infantil de Monterrey el 16 de Abril de
1963, el cual continua prestando sus servicios y
ayudando ampliamente a la población de
escasos recursos principalmente. En el
transcurso del mismo año, devuelta al Instituto
Mexicano del Seguro Social, el 19 de septiembre
son inauguradas las unidades Nº 15 y 17, de
esta delegación, además del primer Centro de
Bienestar familiar y el Centro Juvenil de
Seguridad Social de Morones Prieto.
La ciudad se incorpora a la más alta
tecnología médica del mundo con la realización
con éxito de la primera intervención quirúrgica
del corazón, efectuada el 7 de julio de 1966 en el
Centro de Cardiología de Monterrey, en un
paciente masculino de 40 años. Un año más
tarde el dos de julio de 1967 se efectúa por
primera vez en Monterrey un trasplante de riñón
en el Hospital Universitario, realizado con todo
éxito. Principia a ganarse la ciudad el mote en
salud del "HOUSTON DE MEXICO".

Continúa el Instituto Mexicano del
Seguro Social siendo actor y testigo de los
acontecimientos relacionados con aspectos de
salud y humanísticos
de la población,
sumándose el día 2 de junio de 1982 a la
Ceremonia de traslado de los restos del Dr. José
Eleuterio González, localizados frente al hospital
de Traumatología y Ortopedia Nº 21 , donde
habían permanecido desde el 4 de febrero de
1934, siendo depositados finalmente en una urna
especial en los jardines de la Facultad de
Medicina, su lugar de siempre.

Ya para finalizar la productiva década
de los años sesenta, es inaugurada el 7 de abril
de 1969 el Hospital Nº4, el cual llegó a ser sede
de la formación de un gran número de médicos,
imposible de enumerar, que posteriormente
con.figuraron hasta la actualidad los niveles
directivos y docentes del Instituto Gran privilegio
para su puesta en servicio ya que es inaugurada
por el único Director General del Instituto en toda
su historia de extracción Médica y ampliamente

Culmina el Instituto Mexicano del
Seguro Social con la apertura en este ultimo
quinquenio de cuatro unidades de Medicina
Familiar y la inauguración del funcional Hospital
General de Zona Nº 33 el 22 de abril de 1993, en
dicha ceremonia se fija el compromiso
18

presidencial de construir el mas moderno
Hospital de Cardiología en el país, hoy toda una
realidad al cumplir ya su primer ~niversario de
actividades el Hospital Nº 34. Se perfila la ciudad
a la cita con su histórico cuadragésimo
aniversario, sus primeras doce familias, suman
actualmente tres millones de habitantes, su
promedio de vida supera ya los sesenta y cinco
años, lejana esta la lucha con los grupos de
indios de la región ; así como el embate
sorpresivo de las epidemias, hoy son otros los
problemas, mismos que sin lugar a duda serán
resueltos con igual o superior energia por los
habitantes de este ejemplar estado. Dentro de
todas sus instituciones el sector salud trabaja
incansablemente para garantizar que sus
habitantes conserven un estado físico y mental
optimo, que les permite continuar siendo la punta
de lanza de este prometedor país que es México.

En las circunstancias actuales se
percibe la propuesta de la población, tendiente a
de la ciudad. salud para los próximos años, por
lo que debemos de ocuparnos en nuestros
propios espacios y responsabilidades, ya que en
esta tarea todos estamos involucrados y
conscientes de que tenemos aun mucha historia
que paradigmas, inspirados en los grandes
personajes que nos antecedieron y sustentan
protagonistas y constructores del logro de esta
hazaña de 400 años, en las palabras del maestro
Rangel Frías pronunciadas en el 350 aniversario
actualmente la mas pura y honesta esperanza
del hombre del Norte que es "El sueño del
hombre despierto".
Evoquemos pues a sus prohombres,
reivindicar las demanas del sector social y de
recuperar, con la formación de nuevos y factibles
"Hagamos, por tanto, en honor de nuestros
antepasados Jo que ellos nos dejaron en honra :
sostener el impulso que hace rendir el fruto
prometido por cada día, mientras la esperanza
hila el tiempo venidero. Seamos fieles con ellos
en el espíritu perpetuado, mas que su nombre, la
ley por la cual lo consiguieron, la de consumir el
afán en una empresa que no habían de ver sus
ojos y con Jo cual también los nuestros están
alucinados :
LA
PURA
Y
LUMINOSA
ETERNIDAD DE UNA CIUDAD PERFECTA"

19

�MONTERREY. INTEGRACION METROPOLITANA Y
DESARROLLO ECONOM/CO (1940-1995)
Gerardo Merla Rodríguez

En el informe de gobierno del Gral.
Bonifacio Salinas Leal correspondiente a 1942.
Señala : " El rápido crecimiento de la ciudad de
Monterrey y su desenvolvimiento económico,
hacen necesaria una permanente y continua
actividad de la Comisión de Planificación." La
misma comisión convertida en dirección de
planificación, determina que en el período de
1940 a 1960 se integra lo que hoy conocemos
como Área Metropolitana. En esta fecha -1940los historiadores coinciden en afirmar el inicio de
la integración industrial y demográfica del
Monterrey Metropolitano.

La gran corriente migratoria se instala
al este del río la Silla en el municipio de
Guadalupe organizados en asociaciones de
colonos, comúnmente de escasos recursos
económicos. En San Nicolás y Garza García se
establecen fraccionamientos para familias de
ingresos medios y la mancha urbana envuelve al
cerro del Obispado y llega al oriente de Garza
García con la creación del área que hoy
conocemos como Colonia del Valle.
Otro hecho importante es la
canalización del Río Santa Catarina hacia 1950
'
culminada dos años después. Esta canalización
será el detonador de la ampliación de la mancha
urbana de Monterrey y la integración urbana de
Guadalupe, Garza García y Santa Catarina.

Monterrey con cerca de 200,000
habitantes en 1940 todavía estaba lejos de
conurbar a los murncIpIos aledaños. La
construcción de ferrocarriles a fines del siglo
pasado y la de carreteras después de 1925 dan
inicio a esta expansión, conjugándose con la
evolución industrial y demográfica.

En 1960 el censo oficial nos indica la
integración de Garza García y Santa Catarina,
que han superado los diez mil habitantes al Área
Metropolitana. La dinámica industrial y comercial
conlleva una gran inmigración de los estados
vecinos, concentrando una población de más de
700,000 o sea el 66% del total del Estado.

En este año, los municipios de la
Metrópoli albergaban el 39% del total de la
población del Estado, predominaba la población
rural sobre la urbana. Monterrey concentraba el
89.51 % de la población del A.M. con una
densidad de 422 habitantes por km 2. El resto de
los municipios se dedicaba a las actividades
primarias, principalmente a la agricultura.

El incremento poblacional en éstos
años nos señalan el notable crecimiento del
Área, excepto Gral. Escobedo que va esperar
unos años más, para iniciar su explosivo
poblamiento.

La mancha urbana rebasa la antigua
estación de ferrocarril (Colón) y las industrias del
norte. Por el sur llega a zonas del arroyo Seco ;
al poniente se detiene en V. Carranza y al este
hasta las industrias Peñoles y Fundidora.

Empezando la década de los sesentas
este municipio, junto con Apodaca se unen en
gran mancha urbana que avanzado por la ladera
oriente del cerro del Topo, hace contacto con
Escobedo, mientras que el corredor industrial y
nuevos fraccionamientos en el noreste, así como
la autopista al aeropuerto Mariano Escobedo,
conurba al casco antiguo de Apodaca.

En el censo de 1950 se pueden
observar algunos hechos geodemográficos
importantes. La población metropolitana supera
el 52% del total de Estado. La población urbana
supera ya a la rural. Guadalupe y San Nicolás
superan su población e·n las del 200% debido a
una serie de factores político - sociales.

20

Así Monterrey que en 1950
concentraba el 88.82 % del total de la población
metropolitana, para 1960 disminuye a 83.89%.
En cambio San Nicolás y Guadalupe ven crecer
su población y área urbana. Para 1970 en que
se integran plenamente Escobedo y Apodaca la
concentración en la Metrópoli llega al 73%. El
incremento poblacional de 1960-1970, de
acuerdo a la gráfica sobre la evolución de la
población llega al 6% la Metrópoli está habitada
por más de 1,200.000. La atracción que ejerce
la Metrópoli en canto a oportunidades de trabajo
-debido a su gran expansión industrial -,
caracterizan el proceso en el cual miles de
inmigrantes llegan a la ciudad en busca de
progreso, ocupando áreas carentes delos más
mínimos servicios. Este movimiento de población
no es solo de los estados vecinos sino del área
rural de Nuevo León. En pocos años los predios,
las colonlas irregulares invaden los alrededores
de la gran ciudad. Los antiguos límites del cerro
de las Ánimas o siete cerritos (Unidad Modelo);
la loma larga, el Arroyo Seco, el del Topo, La
Talaverna en el noreste y el Río La Silla, afluente
del Río Santa Catarina son traspasados. ·

Durante ésta última década 1970-1980,
cinco municipios adquieren su categoría de
Ciudad. Guadalupe y San Nicolás en 1971 ;
Santa Catarina en 1977 y Apodaca y Escobedo
en 1982. Queda solo Garza García con
categoría de Villa dentro de la gran Metrópoli.
Del 89.51% que concentraba en 1940, la ciudad
de Monterrey solo concentra para 1980 el
54.83% del total del Área Metropolitana.
Escobedo alcanza y supera el población al
municipio de Apodaca. Las grandes densidades
de población se observan, además de
Monterrey, en San Nicolás el más densamente
poblado (86 kms)-, en Guadalupe y Garza
García, mientras que en Santa Catarina la
densidad apenas supera los 90 habitantes por
2
km debido a su gran extensión territorial.
En 1976 se señalaba la existencia de
300,000 precaristas distribuidos en 252
asentamientos ilegales. La procedencia de
dichos pobladores el 27% de San Luis Potosí, el
21% del Área Metropolitana de Monterrey, 13%
de Coahuila, 12% de otros municipios de Nuevo
León.
Se crea FOMERREY - Fomento
Metropolitano de Monterrey - en 1974. Este
organismo regulariza los asentamientos ilegales
que se habían apropiado de áreas geográficas
inadecuadas para la introducción de servicios
básicos. Las laderas de los cerros y los cauces
de los ríos fueron los espacios ocupados.

To más Mendirichaga en su reciente
libro sobre el municipio de Garza García señala :
"En la década 1960-1970 Garza García quedó
integrada al área metropolitana de Monterrey. La
expansión urbana de Monterrey ha incorporado
al antiguo Valle de San Pedro de los Nogales,
que hace un siglo, en 1882 se separó de la
jurisdicción regiomontana para convertirse en
municipio".( 1)

ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

MUNICIPIOS

Garza García al igual que la exhacienda del Topo de los Ayalas, hoy Gral.
Escobedo perteneció durante toda la época
colonal a Monterrey. Al ser elegida en Villa de la
Estancia de San Nicolás de los Garza en 1830,
Escobedo quedó comprendido en su jurisdicción
por un lapso de treinta y ocho años, hasta que
se elevó a categoría de municipio el 24 de
febrero de 199868. Para 1980 la población de la
gran ciudad llegaba a los dos millones de
habitantes. La superficie urbana se había
extendido hasta ocupar 27,500 hectáreas.

1.
2.
3.
4.
S.

6.
7.

POBLACION
1990
1995
Monterrey
1.069,000
1.088,000
Guadalupe
536,000
619,000
San Nicolás
437,000
488,000
Apodaca
116,000
219,000
Santa Catarina 164,000
202,000
Escobedo
98,000
177,000
San Pedro G.G. 113,000
121 ,000

Población Total

2.533,000

2,914,000

fuente : INEGI Censos 1990 y 1995

En los municipios del área
metropolitana predominan las actividades
económicas secundarias y terciar:as. Lá industria
manufacturera, el comercio y los servicios son
las actividades en que se ocupan el 30% de la
población

(1) Mendirichega, Tomas. El Municipio de Garza García
1985 días.

21

�De acuerdo al censo de 1990, de los
siete municipios del A.M. Apodaca y Escobedo
presentan porcentajes importantes en cuanto
actividades
primarias
(agr-gan)
comparativamente con el resto de los municipios.
En el sector secundario (industria) sobresalen
Santa Catarina y San Nicolás y en actividades
terciarias (comercio, transporte y servicios)
destacan Garza García, Monterrey y Guadalupe.

La avenida Ruiz Cortines y la Avenida
Los Angeles, está última limite de Monterrey con
San Nicolás, así como la avenida Churubusco y
el Nuevo Sendero Oriente (Constituyentes de
Nuevo León) son nuevas vías de comunicación
en la instalación de nuevas industrias al oriente
de la ciudad. Estas últimas avenidas son limites
entre Monterrey y Guadalupe ; se instalan
talleres industriales así como grandes empresas
como Altos Hornos y Focos. Estas industrias del
oriente, incluyendo aquí a Fundidora y Peñoles
dan lugar al surgimiento de nuevas colonias
hacía 1950; aparecen La Francisco Garza Sada,
la Del Vidrio, La Escamilla, Libertad, América,
Fierro, Febriles Buenos Aires.

El establecimiento de industrias ha
contribuido al desarrollo e integración del A.M.
de Monterrey, para 1970 concentra más del 90%
de la activid~d del Estado de Nuevo León con
5,315 establecimientos industriales y 120,320
trabajadores. Después del D.F. y el Estado de
México, Monterrey sigue en importancia
industrial.

En el sureste de la ciudad, se instalan
pequeños talleres excepción de Ladrillera
Monterrey. Al sur del río Santa Catarina es difícil
encontrar
concentraciones
industriales
importantes. Es posible que la ausencia de vías
férreas haya influido en este hecho.
Sobre el antiguo Sendero Norte (Av.
Ruiz Cortines) se instalan gran numero de
industrias, principalmente Cementos, Cristalería
FAMA, Celulosa y Derivados, Vidriera ASARCO,
Troqueles y Cervecería se ubican al sur de esta
avenida.

De acuerdo al censo industrial del 1970
las principales industrias ubicadas en el Área
Metropolitana son :
Fundidora Monterrey, Cervecería Cuauhtémoc,
Hojalata y Lámina, Celulosa y D~rivados, Unión
Carbide,
Fibras Químicas, John Deere,
Cementos Mexicanos, Conductores Monterrey,
Troqueles y Esmaltes, Galletera Mexicana,
Cigarrera La Moderna, Aceros Planos, Industria
Automotriz,
Vidriera,
Protexa
empresas
representativas del área metropolitana.

Celulosa ubicada al oeste de Ruiz
Cortinez da lugar a numerosos asentamientos,
como son : Urdiales, Niño Artillero y Estrella que
ya aparecen en 1940 y Mitras, B. Reyes, San
Jorge en 195. Hacia el poniente siguiendo la vía
de ferrocarril a Saltillo .Y México las Avenidas
Pablo González y Bulevard Díaz Ordaz se ubica
una tercera zona industrial que se extiende en
jurisdicciones
municipales
de
Monterrey,
noroeste de Garza García y al norte y este de la
cabecera municipal de Santa Catarina.

A fines del siglo pasado la industria
pesada se instaló al norte y al este del cuadro
central de la ciudad. Las vías del ferrocarril
fueron importantes en la instalación de éstas
primeras factorías. El movimiento de mercancías
hacían necesaria esta ubicación.
Este primer núcleo geográfico industrial
al norte de la calzada Madero, traspasa el
antiguo sendero norte en 1940 y se extiende
hacia el municipio de San Nicolás por intermedio
de los caminos a Laredo (Universidad ), Av. San
Nicolás, camino a Santo Domingo y antigua
carretera a Roma (Felix U. Gómez).

Cigarrera La Moderna, Filtros Gonher,
Textiles La Leona , Policron, Nylon de México,
Acco y Radios Universal estas últimas cinco en
Garza García y Caterpilar, Protexa, Jacuzzi,
fábricas de textiles y nuevas industrias sobre la
autopista a $altillo conforman este tercer gran
núcleo industrial conformada en la asociación de
Industriales del Poniente.

El centro del municipio de San Nicolás
atravesado por la vía a Matamoros y los caminos
antes anunciados son los espacios donde se
instalan grandes empresas como HYLSA,
Keramos, GAMESA, Tubacero uniéndose con el
municipio de Apodaca donde se instala la
importante empresa Unión Carbide.
22

Sobre las vías férreas a Laredo y
Torreón se han instalado nuevas industrias
dentro ..de los límites de Escobedo y el noroeste
de San Nicolás.

una planta industrial formada desde fines del
siglo pasado.
• Durante éste período se da en el país un
movimiento migratorio interno de gran
importancia, Monterrey recibe gran número de
inmigrantes especialmente de los Estados
vecinos (San Luis Potosí, Tamaulipas y
Coahuila y Zacatecas), así como del interior
de Nuevo León.

En el área metropolitana de Monterrey
circulan más de 250,000 vehículos por
autopistas y avenidas excelentes. Posterior a
1960, década que se inicia con la llegada de
gran cantidad de inmigrantes se comienza la
transformación urbana de una ciudad que había
crecido
desordenadamente
sin
orden
urbanístico.

• El crecimiento demográfico de Monterrey y la
ubicación de los nuevos establecimientos
industriales sobre las vías férreas y caminos
que unen a Monterrey con los municipios
aledaños, hacen posible la conurbación ;
entre 1940 y 1960 con Guadalupe y San
Nicolás hacia 1970 se integran Garza García
y Santa Catarina y para 1990 Apodaca y
General Escobedo.

Los gobiernos de Uvas Villarreal
(1961-1967) y Eduardo A. Elizondo (1967-1971)
empiezan las grandes obras viales. Las avenidas
a ambos lados del canal del río Santa Catarina,
los puentes y los pasos a desnivel, los bulevares
y amplias avenidas que sirven de salida y el
anillo intermedio que es concluido en los últimos
sexenios de Pedro G. Zorrilla y Alfonso Martínez
Domínguez le dan una nueva fisonomía a la
Metrópoli. La nueva vialidad en Guadalupe Avenidas Pablo Uvas, Eloy Cavazos y Juárez,
así como la Av. Lázaro Cárdenas al sur de la
Loma Larga y la ampliación de la Av. Morones
Prieto hasta el antiguo casco de San Pedro
Garza García conforman urbanisticamente la
integración del Área Metropolitana.

• La población se multiplica en más de nueve
veces. De 212,353 hab. en 1940 llega a los 2
millones en 1980 y 3 millones en 1995. La
superficie urbana también se extiende en la
misma proporción, de 3,000 a 30,000
hectáreas.
• Se configuran, con el establecimiento de las
nuevas
industrias,
áreas
geográficas
definidas : corredor nor-noreste, oriente,
corredor industrial del poniente.

Monterrey metropolitano se comunica
en forma radial con la región noreste y el
altiplano. Cinco vías férreas y siete carreteras
convergen en ésta metrópoli, además de dos
aeropuertos, uno nacional y el Mariano
Escobedo que es internacional, ubicados ambos
en jurisdicción de Apodaca. Los ferrocarriles
parten a Laredo, Saltillo, Matamoros, Torreón y
Tampico. Las carreteras a Cd. Mier, Reynosa,
Anáhuac, Monclova, Laredo y las autopistas a
Saltillo, Laredo, Reynosa y Cd. Victoria, esta
última llega a Linares.

• La instalación de colonos bajos recursos
económicos en la periferia de la ciudad,
ocasionada por la constante inmigración, da
lugar a nuevas estrategias para solucionar
sus problemas, como son : la tenencia
legítima del terreno, la vivienda y la
introducción de los servicios primarios.
• La construcción de carreteras y la
canalización del río Santa Catarina en 1950
hacen posible una nueva estructura urbana.
La apertura de nuevas avenidas y puentes así
como la construcción de pasos a desnivel
dinamizan la comunicación entre los siete
municipios y de la metrópoli con su región.

CONCLUSIONES
• A nivel nacional se dan condiciones ideales.
tanto políticas como económicas para el
desarrollo industrial de Monterrey.

• El crecimiento desordenado de la ciudad da
lugar a la expansión amoldada por los
factores geográficos, principalmente el río
Santa Catarina y los lomerios y cerros que
rodean el Valle de Monterrey.

• Monterrey reúne los requisitos indispensables
para el desarrollo, principalmente por tener
23

�• A cuatro siglos de su fundación Monterrey es
la tercera metrópoli más grande del país.
Generó el 8% del PIB y concentra el 13% de
la Industrial Nacional.

• Este gran acontecimiento demográfico (3
millones de habitantes en 1995) da lugar a
problemas de escasez de vivienda, servicios
públicos y principalmente el abastecimiento
de agua.

• Se localizan 11 de 20 grupos industriales más
grandes del
país : ALFA, AXA, CEMEX,
CYDSA,
GRUMA,
IMSA,
LAMOSA,
PROTEXA, PULSAR, VISA Y VITRO.
Monterrey se proyecta hacia el siglo XXI como
una Metrópoli dinámica, punta de lanza del
México moderno, del México del futuro.

• El gobierno estatal con el fin de captar más
líquido del que comúnmente se extrae de los
mantos de Mina, Santiago y la Huasteca, y las
Presas La Boca, Cerro Prieto ha construido la
Presa El Cuchillo ~n la cuenca del Río San
Juan, con el fin de solucionar en forma
definitiva el problema del abastecimiento de
agua.

EL VOCABULARIO CIENTIFICO
Enedelia Reynaga V
durante la secundaria los contenidos de los
textos se hacen más complejos ; pero el
vocabulario debe ser sencillo y de fácil
compresión. Algunas veces se acompaña de un
glosario para la mejor comprensión de la lectura.

El vocabulario forma parte de la
persona, su desarrollo principia en el seno de la
familia al escuchar a sus miembros e interactuar
con ellos, continua el crecimiento debido a los
amigos, los compañeros y maestros de la
escuela, los vecinos de la colonia, etc. A través
del vocabulario personal los demás pueden
inferir datos importantes por ejemplo la cultura,
los gustos, los estudios, etc.

El vocabulario científico se utiliza de
manera diaria desde el primer día de ingreso en
la mayor parte de las facultades como son :
medicina, odontología, salud pública, enfermería,
psicología, ciencias químicas, derecho, nutrición
biología, veterinaria, agronomía, filosofía y letras,
entre otras.

En el curso de Español 1, módulo 1, se
estudian los diversos niveles de la lengua que
son : la lengua estándar, la lengua coloquial, la
lengua literaria y la lengua científica.

Al ingresar a la facultad el alumno, de
manera inconsciente y paulatina adquirirá el
vocabulario técnico específico.

La lengua estándar es la forma
correcta del idioma que hace posible la
comunicación entre dos personas, sin importar
su origen, grupo social profesión, etc. La lengua
estándar generalmente principia en el seno
familiar y termina en la escuela. El nivel escolar
más alto de este tipo de enseñanza se brinda en
la preparatoria, ya que cada facultad universitaria
se especializará en el campo de estudio
determinado.

Cuando se lee un texto o se escucha
una clase médica se necesita tomar en cuenta
los siguientes factores :
1)

Los conocimientos previos del alumno. Entre
más lectura y escritura haya realizado, su
vocabulario será más extenso.

2) El intercambio de vocabulario se realiza entre

La lengua coloquial es utilizada por el
pueblo y se origina en él. El mejor ejemplo es la
lengua que se utiliza entre los amigos o vecinos
de la colonia. Es el lenguaje utilizado entre
personas de igual edad, sexo, afición, etc. Es
importante conocer este lenguaje, ya que se
necesita para la interacción de pacientes y
familiares

maestro y alumnos.
3) Las

conversaciones
conocimientos entre
compañeros.

4)

La lengua literaria pertenece a la
literatura y cuida mucho el contenido y las
formas de expresión. Una de las características
es la ruptura con las reglas convencionales para
expresar el mensaje correspondiente.

de
los

La incorporación del vocabulario recién
adquirido por cada alumno. Cada alumno
posee una manera particular de tomar notas,
horas de estudio, etc., así sucede también
con la incorporación del aprendizaje de este
nuevo vocabulario científico médico.

5) La falta de una sistematización adecuada de
parte de cada una de las facultades para que
se imparta un curso a todos los alumnos de
nuevo ingreso.

La lengua científica es un sistema
artificialmente constituido para comunicar de
manera precisa cierta clase de palabras,
expresiones o de mensajes. Esta lengua se
emplea desde la primaria, conforme se avanza

24

e intercambios
el alumno y

6) La consulta del diccionario médico. Al
principio será más frecuente, pero debe ir
decreciendo el uso al asimilar el nuevo
vocabulario.
25

�Los alumnos de la Preparatoria
Técnica Médica son los únicos que reciben
materias del área de salud, pero también existe
un vacío que se da por la falta del conocimiento
del nuevo vocabulario médico.

inglesa, francesa, italiana, noruega, sueca,
entre otras. Este enriquecimiento de léxico
continua hasta nuestros días.
láser
speech

El vocabulario médico presenta varias
constantes que han de comprenderse, analizarse
y aplicarse para que se den resultados positivos.

Valvula de Foltz
Huguenin
T abécula de Ratheke
Organismos de Glover
Signo de Plotrowski

Inglés

Alemán

arterie

Español

Inglés

de

Método de Conrado
Operación de
Dieffenbach

Vocabulario estándar

Vocabulario médico

red
Aparejo hecho con hilos
alambres, tratados en
mallas convenientemente
dispuesto para pescar,
cazar, cercar, sujetar, etc

red
1) entrelazamiento
de fibras nerviosas
pequeño calibre.
2) estructura compuesta de mallas o
redes fibrosas.
arco
órgano o porción de
un órgano con esta
forma.

Arco
Porción de una línea
particularmente de una
circunferencia.

s.

El conocimiento y el uso de las abreviaturas y
siglas más comunes en cada una de las
materias que se cursen. La abreviatura es la
representación de la palabra en la escritura
con una o varias de sus letras. las siglas son
las letras iniciales con que se abrevian las
palabras.
Abreviaturas
Siglas
a.
Arteria
IMSS Instituto Mexicano
hb. Hemoglobina del Seguro Social
dilat. Dilatación
LH Hormona Luteinizante
S.
Sacro
Uv Ultravioleta
v. Vena
NAS Nomenclatura
anatómica de
Basilea.

SU USO.

Latín

Edema

4. Los nombres médicos se incorporaron
también de las palabras del vocabulario
estándar, esto se debe a la analogía o
parecido con dicha palabra.

Digestio digestión digestion digestion
digestionis
hepatología hepatology hepatologia
En cambio otras palabras que
pertenecen a la lengua estándar evolucionaron
más, desde el punto de vista lingüístico, debido a

Griego

sandwich

,..

Unos términos médicos se incorporaron a la
lengua española como se escribían en latín o
griego.

arteria

soufflé

3. Los conceptos médicos se nombran de
acuerdo con su descubridor o inventor. Así
aparecen las siguientes palabras.

1 . Las palabras méqicas generalmente son
términos que pertenecen a la lengua latina y a
la lengua griega. Debido a qu~ estos imperios
aportaron al mundo occidental los siguientes
logros : El pueblo griego sistematizó y
organizó el mundo científico, artístico ,
deportivo, político y religioso que se tiene
actualmente. El pueblo romano conquistó casi
toda Europa, el norte de África y la parte
occidental de Asia y aportó el alfabeto que
actualmente se usa, uniformando el tipo de
letra en casi toda Europa durante muchos
siglos. De hecho el español se derivó de esta
lengua.

Grrego
Latín Español
Ap·rnpta Arteria arteria
ap-n:pml; arteriae

estrés

La atención en forma completa de las constantes
mencionadas aquí, ayudará a comprender mejor
un texto del área de la salud, .pero la parte
fundamental para que el proceso de enseñanza
aprendizaje termine, consiste en la práctica
consiste en los tópicos de mayor interés por
parte de cada lector.

Alemán

0mpa;
thorax tórax
thorax
thorax
0mpaKol; thoracis
a; ovol;
Axis
haar
Capillum cabello hair
capilli
2. Durante el Renacimiento, ya estaban
perfectamente estructuradas las lenguas que
se hablan actualmente. Las primeras
potencias económicas, políticas y culturales
enriquecieron el vocabulario científico médico.
Las lenguas que más vocabulario científico
aportaron a la medicina fueron : alemana,

26

27

�LA ESCUELA NUEVA, UNA RESPUESTA
A LA EDUCACION TRADICIONAL.

ACJIVIDADES

Marco Tulio Triana Contreras

Esta escuela nueva, descubre valores
para el alumno en su desarrollo de la
personalidad y aptitudes, motivación, interés y
actividad creadora y el fortalecimiento de los
canales de comunicación ínter-aula.

La educación ha sufrido cambios muy
importantes y ~stos pueden remontarse al siglo
XVII en donde se originó la escuela tradicional
coincide con la ruptura del orden feudal y con la
constitución de los Estados Nacionales y el
surgimiento_de la burguesía.

Las criticas que ha recibido la escuela
nueva desde el punto de vista de los partidarios
de la escuela tradicional se centran básicamente
en el hecho que olvida el valor formativo del
trabajo y el esfuerzo.

La Escuela tradicional fue en su tiempo
una perfecta forma de adecuación, los pilares de
este tipo de escuela son el orden y la autoridad,
el orden se materializa en el método que ordena
tiempo, espacio y actividad. La autoridad se
personifica en el
maestro dueño del
conocimiento y de el método. Tuvo rasgos
distintivos como : el verticalismo, autoritarismo,
verbalismo, intelectualismo, la postergación del
desarrollo afectivo, la domestificación y el freno
al desarrollo social.

En la escuela nueva, el esfuerzo cede
paso al interés, se considera que el niño es
activo no cuando recorta papeles o fabrica
muñecas, sino actúa espontáneamente. El saber
intelectual pierde categoría en éste contexto. El
maestro ya no grita desde la tarima, pasea por el
aula, nace la coorperación entre el alumno el
maestro, en el aprendizaje interesan la
observación, la experiencia, los intereses del
niño y cuanto puede ser útil en la vida práctica.

El otro movimiento educativo, surgió a
principios del siglo XX y está ligado a una serie
de transformaciones económicas y demográficas
y esta es la escuela nueva, la cual surge como
una respuesta a la escuela tradicional y resulta
un movimiento muy controvertido en educación.
Muchos pensadores lo consideran como una
revolución copernicana en el campo de la
educación ya que dio un giro de 180 grados al
desplazar la atención que en la educación
tradicional se centraba en el maestro hacia el
alumno. En esta nueva corriente no eran
pedagogos los que la iniciaron sino médicos o
psicólogos y llevaron a la escuela conocimientos
sobre el hombre que estaban adquiriendo en sus
campo disciplinarios. Esta educación continua
siendo actual aunque desde finales del siglo XIX
Montaine había insinuado un ideal pedagógico
en el cual la tarea educante se realiza desde el
niño y no al partir del saber establecido.

Presidium en el Evento de la Toma de Protesta del lng. Fernando J. Cómez
Triana en diciembre de 1995.

En la escuela nueva inciden una serie
de corrientes filosóficos como el liberalismo, el
empirismo, el naturalismo, el positivismo y el
pragmatismo dando lugar a la formación de los
pnnc1p1os de la pedagogía nueva que
consolidará en el individuo responsabilidad,
autonomía e iniciativa, a través de la pluralidad
de conocimientos sobre el hombre y la sociedad,
trabajando
en
equipo
con
ejerc1c1os
estimuladores de la creatividad y con una actitud
de cooperación entre alumnos y maestros
encarnando una concepción de nombre que se le
ha denominado positivo.

El Rector de la U.A.N.L., Dr. Reyes Tamez Guerra y el Director de la PTM,
lng. Fernando J. Cómez Triana en su visita a la Unidad de Rehabilitación.

28

29

�El Gobernador Lic. Benjamín Clariond visitó el Stand de la P. T.M. el día de la
fraternidad universitaria, .el 7 de Octubre de 1996. Lo acompañan el Rector
Dr. Reyes Tamez y el Director lng. Fernando J. Cómez Triana.

El Dr. Ramón Marroquín Toba en una de las aulas de nuestra Preparatoria

El Dr. Ramón Marroquín con alumnos de la generación 1979-1982.

30

31

�MONTERREY 400

El ballet folklórico de la P. T.M. en el evento en que celebramos los 400 años
de la fundación de Monterrey.

El día 8 de Diciembre de 1995 la Junta de Gobierno tomo la protesta como
director de la Preparatoria Técnica Médica al lng. Fernando J. Gómez Triana
para el periodo 1995-1998.

Exposición fotográfica Monterrey, Ayer y Hoy en la Biblioteca de la Escuela.

32

33

�EVENTOS DEPORTIVOS

FIRMA DE CONVENIOS

El equipo representativo de futbol soccer femenil, que dirige Antonio
Cien fuegos.

Firma de Convenio con la Facultad Físico - Matemáticas a la izquierda el lng.
Fernando Cómez Triana, director de la P. T.M. a la derecha el lng. Osear
Recio Cantú director de la Facultad de Físico Matemáticas.

La carrera de los 5 kilómetros es tradicional en nuestra preparatoria se realiza
dos veces al año.

34

35

�CURSOS DE MAESTROS

Curso para maestros "Calidad en el Servicio" impartido por el lng. Apolinar
Aguillón Calicia.

Curso de Computación para maestros, impartido por la Tec. Juany García
Cerda y el Lic. Pedro Damián Martínez Flores
. El Director Jng. Fernando J. Cómez Triana, hace entrega al maestro José
Hernández

36

El director Jng. Fernando J. Cómez Triana con los mejores alumnos del
semestre Agosto 1995 - Enero 1996

El Director Jng. Fernando J. Cómez Triana con los mejores alumnos
Febrero - Agosto 1996

37

�COLABORADORES
• FERNANDO JAVIER GOMEZ TRIANA: Egresado de la Facultad de Ingeniería Civil, U .A.N.L.
con Maestría en Administración. Especialidad en Docencia a Nivel Superior. Actualmente
Director de la Preparatoria Técnica Médica

• AURELIANO VALDES FLORES: Egresado de la Facultad de Odontología, U.A.N.L. Con estudios
de Maestría en Enseñanza Superior. Actualmente Coordinador Académico.

•

ESPERANZA ESCOBEDO CASTEÑEDA: Egresada de la Facultad de Enfermería, U.A.N.L.
estudios de Maestría en Enseñanza Superior.

con

• OLGA MARIA ZAPATA GARCIA: Egresada de la Facultad de Ciencias Químicas (Q.F.B.) U .AN .L.
con estudios de Maestría en Enseñanza Superior. Diplomado en Capacitación de Recursos
Humanos. Actualmente es maestra de Química.

• MARIA HERLINDA MARROQUIN R._: Egresada de la Facultéld de Odontología U.A.N.L.
Actualmente es maestra de Microbiología

•

FRANCISCO JAVIER ARREOLA VILLARREAL: Egresado de la Facultad de Medicina de la U.A.N.L.
Especialidad en Ginecología y Obstetricia. Actualmente Coordinador de Especialidades Técnicas.

• JAIME CARRERA ALANIS: Egresado de la Facultad de Medicina de la U.A.N.L. Especialidad en
Medicina Familiar. Actualmente maestro de Anatomía y Fisiología.

• GERARDO MERLA RODRIGUEZ: Egresado de la Escuela Normal Superior (C.S. - Geografía) y de
la Facultad de Filosofía y Letras (Historia) U.A.N .L. Actualmente maestro de C. Sociales.

• ENEDELIA REYNAGA VALDES: Egresada de la Facultad de Psicología U.A.N.L. Actualmente
maestra de Español_

• MARCO TULIO TRIANA CONTRERAS _: Egresado de la Facultad de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica, U.A.N.L. Con estudios de Maestría en Enseñanza Superior. Ex- Director de la P.T. M .
Actualmente maestro de Matemáticas y Jefe del Departamento de Investigación Educativa.

38

���</text>
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P RE P A RATO R I A
8
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Mayo, 1990

CIUDAD GUADALUPE, NUEVO LEON

Síntesis de su Historia
y significado de su
Escudo

Por
Israel Cavazos Garza
Cronista de la Ciudad.
1990

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CIUDAD GUADALUPE, NUEVO LEON

Síntesis de su Historia
y significado de su
Escudo

Por
Israel Cavazos Garza
Cronista de la Ciudad.
UNNERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ING. GREGORIO F ARIAS WNGORIA
Rector

ING. LORENZO VELA PEÑA
Secretario General

COLEGIO CML _ _ _ _ PREPARATORIA 8
ING. CESAR D. MARTINEZ ACEVEDO
Director

1990

�Presentación

�,., ara explicar el significado del Escudo de

~ Guadalupe, es necesario dar previamente

~

algunos pormenores históricos de la ciudad.
Situada a inmediaciones de la capital nuevoleonesa, su origen se remonta a los días de la
fundación de Monterrey, en 1596.
Hay constancias de que las tierras en las
cuales se asienta la cabecera municipal de Guadalupe, fueron del fundador de la ciudad, don
Diego de Montemayor, quien no las cultivó ni
pobló por disponer de otras y que, a su muerte,
acaecida en 1611, quedaron "por yermas y despobladas."

�HACIENDA DE LA SANTA CRUZ
El gobernador don Martín de Zavala dió en merced
estas tierras a Diego y a Juan de Solís, hijos de Martín de
Solís y de Francisca de Avila, de los pobladores más antiguos.
Diego estableció su hacienda de San ~a~cos en lo
que posteriormente se llamó de las Labores v1eJas: al_ no:te del río Santa Catarina y Juan la suya a la que mtitulo:
hacienda de la Santa Cruz, en donde actualmente están la
plaz;a y el templo de Guadalupe.
Esta merced les fue otorgada en el año de 1627.
*
Del nombre tradicional de la Santa Cruz nos queda,
después de más de trescientos cincuenta años, ~a reminiscencia de-la Cruz, situada en el extremo pomente de la
calle de Guadalupe. Fue levantada allí para conmemorar
la entrada del Siglo XX, el lo. de enero de 1901; sustituyendo a otra más antigua que databa de la época colonial.
luan de Solís tuvo en esta hacienda sus labores' Y sus
ganados y levantó una capilla pequeña en el sitio _del tempo actual, para doctrinar a los indios de su encomienda.

HACIENDA DE SAN AGUSTIN
Ya en su ancianidad, Juan de Solís decidió vender su
hacienda al capitán Nicolás Ochoa de Elejalde, uno de los
más importantes vecinos de Monterrey.
La escritura fue otorgada ante el alcalde de la ciudad, en 1658, y el precio fue el de 656 pesos, que le

1

habría de pagar así: 336 con "doce mulas mansas escogidas, la mitad de ellas aparejadas de lazo, riata y co~tales y
la otra mitad en pelo" a 28 pesos cada una; y la cantidad
restante: 320 pesos, "en plata, en libranza para la ciudad
de Santiago de Querétaro."
El capitán Ochoa impuso un nuevo nombre al lugar:
Hacienda de San Agustín. Le dio gran impulso al grado
de que llegó a ser una de las más importantes del Nuevo
Reino de León.
Muerto en 1688, al caer de una roca del cerro de las
Mitras, cuando inspeccionaba unas minas, la hacienda
quedó en poder del alférez José Ochoa de Elejalde, su hijo, quien la mantuvo en igual o mayor florecimiento.

ENCOMIENDAS
Las Leyes de Indias establecían la facultad de repartir a los pobladores no solamente las tierras, pero también
los indios.
A este procedimiento se llamó encomienda y tenía la
noble finalidad de encomendar o encargar el indio al español, a fin de que lo doctrinara y lo protegiera.
La institución --que en Nuevo León recibió el nombre de congrega-- se convirtió en abuso y el indio fue esclavizado.
Las protestas de los misioneros eran inútiles. Los gobernadores locales, siendo jueces y parte, no solucionaban el problema. Hubo numerosas cédulas dictadas por
los reyes de España, condenado el exceso. Los virreyes
7

6

�Su carácter de pueblo y misión le permitió tener un
gobernador, un alcalde y dos regidores indígenas. En ese
año empezó la construcción del templo (el antiguo) y el
pueblo fue dividido en barrios: San Pedro, San Cenobio y
Santa Bárbara, .en cada uno de los cuales vivían los pelones, cadimas, pames y otros. Vivían también algunas familias tlaxcaltecas que servían como "madrineras'' y que
enseñaban a aquellos la vida civil.

las transmitían a Nuevo León pero, lo alejado de la capital y lo arraigado del vicio, hacían de tales órdenes letra
móerta.
Fue hasta el gobierno del virrey Duque de Linares
c~a.ndo, en junta de guerra y hacienda, fue acordado que
vrn1ese a Monterrey como juez en comisión e investido
de facultades semejantes a las del -virrey, un hombre excepcional: el alcalde de corte Lic. Francisco de Barbadillo Vitoria.
,.,

LOS TLAXCAli fECAS
Estas familias tlaxcaltecas €ran descendientes de las
que en 1591 habían llegado al norte de, la Nueva E~paña
para ayuda..i: a la pacificaciól} y que habían fundado Mezquitip, Nanega~, Venado_; Santa María, Guadalcázar, San
Luis Potosí, etc.
7

GUADALUPE, PUEBLO Y MISION

b

Llegó Barbadillo a Monterrey,. en diciembre de
1714, procediendo de inmediato con energía. ,
e.

,.

1:u.xiliado por el capitán Juan Guerra Cañamar y por
el rel1g10so franciscano fray Juan de Losada, subió a la
sierra de Sao Carlos, en Tamaulipas. Allí e~taban
los in1
dios que por temor a los encomenderos había n despoblado las misiones.

Fundaron también San Esteban, en Saltillo, y de allí
pasaron al ~uevo Reino de León, a fundar el pueblo de
San Miguel de Aguayo (Bustaµiante) en 1686.
Ayudaron mucho~al Lic. Barbadillo en las fundaGiones de pueblos. En gran número .se hallaban en las misiones del Pilón hasta que, en 1756, el virrey dispuso su concentración en Guadalupe, quedando éste casi exclusivamente como de tlaxcaltecas.

Barbadillo logró "bajarlos de paz", como se decía
entonces y, con ellos, fundó las misiones de Purificación
Y Concepción en el valle del Pilóh (Montemorelos) y repobló la de Hualahuises y otras.
_
. . :undó también, al oriente de Monterrey, el Pueblo y
M1s10n de Nuestra Señora de Guadalupe, para lo cual expropió las tierras de los Ochoa de Elejalde y otras.
El establecimiento del pueblo fue en febrero de 1715
Y expidió los títulos de las tierras el ~ de enero de 1716
.
'
que pudiera ser considerada como fecha de fundaéión.

i
A

8

A partir de ~ntonces, el lugar se llamó Pueblo de la
Nueva Tlaxcala de Nuestra Señora de Guadalupe de Horcasitas. Con .,este último nombre se honró al virrey don
Juan Francisco de Güemes Horcasitas y Aguayo, segundo
conde de Revillagigedo, quien protegió al pueblo y remitió mil pesos para la continuación de la obra del templo.
9

�Tuvo el pueblo come. patrona titular a Nuestra
Señora de Guadalupe, por proceder los franciscanos que
lo atendían, del Colegio de Guadalupe, de Zacatecas. Hubo, sin embargo, desde su origen en 1715, otra devoción
más popular: la del Señor de la Expiración, taumaturga
imagen al parecer del Siglo XVI. La procesión de esta
imagen por las calles del pueblo fue hecha desde entonces el 9 de agosto de cada año.

PROGRESOS
No es fácil resumir la historia de Guadalupe desde
sus inicios hasta nuestros días.
En 1774 aparecieron las primeras construcciones "de
terrado" frente a la plaza. Las demás eran de adobe, techadas de hoja de caña.
Los tlaxcaltecas construyeron las casas de cabildo,
que estuvieron en la esquina sureste de las cafles de Hidalgo y Zaragoza, con modesto portal de columnas de
madera al frente. Allí fue el "juzgado" hasta 1901, año en
que fue concluído el palacio actual.
,
El obispo Verger ayudó a terminar ef templo en
1786; aunque la torre fue concluída hasta 1816. Desde fines de XVIII se contó además, con una escuela.
Durante los días de la Independencia, Guadalupe fue
llamada: "Fidelísima república de tlaxcaltecas", por su
adhesión a los españoles desde tiempos de Cortés. Hay
constancias, sin embargo, de que muchos indios arrancaron del cancel del templo las proclamas contra los insurgentes y se incorporaron a éstos.
10

tA Vll.d:A
Consumada la Independencia, la primera Constitución Política de Nuevo León, sancionada por su Congreso
el 5 de marzo de 1825, en su Artículo Primero, elevó a
Guadalupe al rango de municipalidad.
Su jurisdicción fue ampliada a las haciendas de San
Rafael y de los Lermas.
Había vivido el pueblo bajo el sistema comunal. Las
tien ;1s eran cultivadas por todos, pero las eosechas eran
alm .icenadas en la troje de comunidad. El misionero, el
gobernador indígena y el prot~ctru: !le los indios, repartían
cada ocho días las semillas, conforme el número de cada
familia.
oh

Tampoco el predio de su vivienda les pertenecía. Fue
hasta 1836 cuando el gobierno del Estado procedió al reparto de solares para sus casas y de las tierras de labor.

A partir de ese tiempo, pudieron enajenarlas y se observó que familias de acendencia española: Trevifios,
Garzas, Sepúlvedas y otras, adquirieron. solares y construyeron aquí sus casas.
El padre Felipe de Jesús Cepeda, con vastos conocimi~ntos de agrimensor, trabajó durante varios 1:1eses en 1a
traza de las c~lles, que desde esa época recibieron nom bres.
Descripciones de viajeros de aquella misma época
coinciden, que era Guadalupe una población muy bella Y
pintoresca.
,
('

11

�VIDA ECONOMICA
Fue el cultivo de la tierra, durante siglos, la principal
fuente económica. La cosecha de maíz, frijol y otros frutos, era muy abundante. Pero mucho más aún lo era la de
la caña de azúcar.

El beneficio de la caña propició la instalación de trapiches o molinos. A fines del siglo XIX y primeras décadas del actual, sólo en la cabecera municipal llegó a haber
mas de sesenta.
La producción de piloncillo era conducida en carretas y luego en ferrocarril a diversas poblaciones de Nuevo
León y aún a lugares lejanos, como Durango, Chihuahua,
Zacatecas, San Luis Potosí, etc.
A partir de 1901, con la instalación de la Fundidora
de Monterrey, centenares de hombres de Guadalupe dejaron sus labores del campo para trabajar como obreros.
Muchos de ellos lograron destacar en empleos técnicos
importantes, tales como mecánicos, fundidores, etc.
Guadalupe, dejó de ser rural, para convertirse en una
población obrera.
TRANSFORMACION

Desde la década del ochocientos ochenta, el progreso había sido notorio.
La vieja explanada que trazara Barbadillo como plaza, fue remozada. En 1888 le fueron sembrados más de
un centenar de naranjos que, en los albores del siglo, perfumaron de azahar la serenata pueblerina. Fueron cons12

truídas, además, veinticuatro "glorietas" o bancas de doble asiento, de sillar.
El Ayuntamiento acordó, en la década de los noventa, vender las tierras del bosque de la Pastora, propiedad
municipal. Con los cinco mil pesos de la venta se procedió a la construcción del actual Palacio Municipal, concluído en 1901. La obra fue diseñada por el Ing. Francisco Beltrán, autor de la del Palacio de Gobierno.
En el aspecto demográfico, la población se mantuvo
por siglos en una cifra no mayor de cinco mil habitantes.
Subió en 1950 a 12,610; en 1960 a 38,000; en 1970 a
159,930; en 1980 a 370,908 y el censo de 1990 sobrepasará indudablemente, el millón de habitantes.
La década de 1960 marcó el principio de un desenvolvimiento demográfico explosivo. El gobierno del Lic.
Edu2;do Livas Villarreal impulsó el asiento de numerosas
familias proletarias y, lo que hasta entonces había sido
una comunidad pueblerina, se convirtió en una población
pujante que mereció el título de ciudad, otorgado el 12 de
mayo de 1971.
EL ESCUDO

Se antoja fuera de época, en nuestro medio, el uso de
blasones y de escudos, conservado aún en España, pero
desligado de la idiosincracia mexicana desde los días del
liberalismo.
No es posible, sin embargo, prescindir de esta tendencia emblemática a la que se recurre apenas surge una
institución, cualquiera que sea su índole: industrial, edu13

�y

cativa y hasta sindical.

demás ~ueblos ea 1756.

En 1980 surgió la idea de plasmar en símbolos el pasado secular de Guadalupe. Muchos lugares carecen de
un historial semejante y han acudido a elementos no
heráldicos para la formación de su escudo, tales como
mazorcas, arados, engranes, edificios, etc.

En colores naturales, un cerro doble, de cuya cima
salen dos mános sosteniendo una tortilla. (Tlaxcala significa en lengua náhuatl: tortilla)

Los recursos de Guadalupe son tantos, que n~sultó
difícil resumirlos.

En campo de gules (rojo) dos estrellas de oro; referencia a Ntra. Señora de Guadalupe, que dio nombre a la
ciudad. Una sóla estrella hubiera simbolizado a la Virgen:
(Ste-lla Matutina) pero se han puesto dos para significar la
pluralidaq de estrellas del manto guadalupano.

El Ayuntamiento, presidido por Humberto Cervantes
Vega, aprobó el escudo de la ciudad que puede ser descrito de la siguiente manera:

Cuartel superior diestro
Partido en diagonal de izquierda a de,recha.
Arriba, en campo de oro, un sol de gules (rojo), referencia al apellido de Juan de Solís, fundador, en 1627, de
la hacienda de la Santa Cruz, primer nombre de Guadalupe.
Abajo, en campo de plata, un lobo sable (negro);
apellido del capitán Nicolás Ochoa de Elejalde, poblador
de la hacienda de San Agustín, segundo nombre de Guadaupe, en 1658.

Cuartel superior siniestro.
En campo de oro, jeroglífico de la antigua República
de Tlaxcala, lugar de procedencia de las familias "madrineras" de Guadalupe en 1715 y concentradas en él de los

Cuartel inferior diestro

Bajo las estrellas, una corona de plata; referencia al
Señor de la Expiración, venerado aquí desde 1715.

Cuartel inferior siniestro
En cam__po de plata un árbol de sinople (verde) con
un oso pardo, pasante; referencia al escudo del apellido
Barbadillo, del fundador de Guadalupe, Lic. Francisco de
Barbadillo Vitoria.

Bordura y divisa
Los cuarteles van ceñidos en una bordura de azur
(azul) y la divisa en una cinta de plata con la leyenda:
Ciudad Guadalupe, Nuevo León, en letra sable (negro).
El todo, va timbrado con un yelmo de plata.
Bordura, yelmo y divisa son referencias al Escudo
del Estado de Nuevo ~ón, creado en 1943.

, n J 1s

�El libro Universitario al alcance de todos ....

Programa Editorial Preparatoria 8
Universidad Autónoma de Nuevo León

Identidad, es una edición mensual de la Preparatoria 8 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Publica artículos de
divulga~ón y notas de educación, cultura y ciencia; asi como
ensayos sobre la lmtoria y el acontecer de Guadalupe, N.L.
Se autoriza la reproducción parcial o total del material publicado en Identidad, citando la fuente.

�Palacio Municipal, Ciudad Guadalupe, Nuevo León

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                    <text>P RE P A R ATO R I A

8

==- ==_·=-· = == -= -==-======================================
Julio, 1990

SARA CAVAZOS PEÑA
- Personaje Guadalupense -

Por
Lauro Pérez Martínez
Director de Cultura

GUADALUPE, N.L.

�SARA CAVAZOS PEÑA
- Personaje Guadalupense -

Por
UNNERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ING. GREGORIO F ARIAS WNGORIA
Rector
ING. W RENZO VELA PEÑA
Secretario General
COLEGIO CML _ _ _ _ PREPARATORIA 8
ING. CESAR D. MARTINEZ ACEVEDO
Directo r

Lauro Pérez Martínez
Director de Cultura

1990

�INTRODUCCION

Una de las tareas del quehacer cultural de las
instituciones, es el rescate de aquellos personajes que dejaron
huella a pesar de las circunstancias adversas de su tiempo.

En esta ocasión conviene remontarnos al final del siglo ·
XIX, en el que llegaba a su término la é~oca romántica de la
música y la literatura, y la sociedad inducía su propio cambio.

Las normas familiares, en su fuero interno eran rígidas e
impedían el desarrollo académico de la mujer, a la que solo le
permitían, e incluso obligaban a prepararse para el manejo del
hogar.

Bajo ese esquema, resulta trascendente el esfuerzo
realizado mas allá del aula escolar, mediante la disciplina
autodidáctica, y más aún, cuando el resultado deviene en una
gran mujer poetisa, y liberal, en el sentido ideológico:

DOÑA SARITA CAVAZOS PEÑA.

�Hija de los señores Jerónimo Cavazos y de Doña Adelaida

Guadalupe Peña en los Lermas, se· convertían en veladas

Peña, vecinos del casco de esta municipalidad, nació el 31 de

literarias y a la no poca influencia que ejerció en ella su tío, el.

Diciembre de 1892, circunstancialmente en Monterrey, por el

Profesor ~erafín Peña, desde muy joven participaba

trabajo de Don Jerónimo en Palacio de Gobierno, durante los

escribiendo composiciones en prosa ó en verso, lo mismo de

primeros años del régimen del Gral. Bernardo Reyes •

carácter cívico, que discursos y adaptaciones teatrales.

Asistió Sarita a la escuela de niñas, y solía recordar con

Su talento no pasaba desapercibido para Don Serafín

cariño a su maestra Teresa Gana Quintanilla. Desde pequeña

Peña, quien intentó convencer en no pocas ocasiones, al padre

aprendió a tocar la guitarra bajo la enseñanza inicial que le

de Sarita, de que le permitiese a su hija continuar sus estudios
en Monterrey, sin ningún resultado.

proporcionó su propio padre quién además le transmitió
muchas canciones antiguas.

, . Su alm~ inquieta le llevó a realizar composiciones de gran
Su afición por la música pudo cultivarla aprendiendo

m~rito, cultivando la poesía, romántica y exquisita en sus

solfeo bajo la enseñanza de Don Albino Daniel Fuentes, alcalde

primeros años, de profundidad filosófica en su madurez· e

de

impregnada de tristeza cuando el sufrimiento y las vicisitudes
flagelan su interno.

Guadalupe

N.L.

en

diversas

ocasiones

(1878,1890,1901,1903,1905,1907,1909) habiéndose integrado

'

.

una entusiasta estudiantina que participaba en las veladas
oficiales,religiosas, y familiares. De esa estudiantina formaban

Esa misma inquietud espiritual que .Je hacia indagar

parte sus amigas Antonia Gana, Francisca Tanguma y Esther

verdades y profundizar su búsqueda de conocimientos ante los

Gana, entre otras jóvenes de su tiempo •

gr~ve~ pr~blemas sociales y políticos del momento, le condujo

Gran aficionada a la literatura, debido en gran parte a que

a mstttuc1ones de estudio filosófico. Formó parte de la orden
Rosacruz, obteniendo altos grados.

las reuniones familiares en la casa de sus tías Paz Peña y
5

,

�De esta última obra que su logia a que pertenecía mandó
encuadernar en una limitada edición, con preámbulo de la

Asimismo militó en la masonería, habiendo llegado a
destacar en e] año de 1942, como Venerable Maestra de la

brillante pluma de Ramiro Estrada Sánchez, se han .

Respetable Logia Simbólica "Astrea No.11", del Rito Nacional
Mexicano, que funcionó en sus últimos años, en la casa
particular de la Sra. Paz González (hermana del Gral.
Marciano González) y que s~ ubicaba en la Colonia Obrera de

seleccionado algunas composiciones que habrán de
•.

proporcionarnos una -imagen_clara de su evolución espirituai.

..

Monterrey, N.L.; de e"se mismo bastión de la masonería,
funcionaba por aquel tiempo la Logia Ignacio Manuel
Altamirano, en la que se distinguió Don Apolinar Nuñez de

No quiero morir como fiera acosada;

León.

be de morir luchando, con un triunfo final.

CRUCIAL

No quiero ser ave que muere enjaulada;
Su espíritu liberal reb~tió . posturas y opiniones que
consideró equivocadas, cultivando las tradiciones regionales, y
respetando la forma de pensar de los demás.

Así las diferencias masónicas que tuvo, surgidas por el

morir como el cóndor, en plena libertad.
No quise estar atada a cultos ni creencias;
no viví de rodillas, como asceta, humillado,
de pie he bendecido la gran omnipotencia
del divino hacedor de todo lo creado. ·
He dejado ya rota la dura cadena,

hecho de ser mujer, no menguaron la amistad que tuvo. con

ya no es incierto el camino en mi vida;

grandes masones, como el -Lic. Arturo B. de la Garza y Garza.

se cumplió la sentencia, se acabó la condena.

Su carácter sencillo y noble, le hizo d~struir en las
postrimerías de sil vida,-_g ran párte de loes~rito, por lo que solo

¡ El infierno irredento se ha llenando de amor! .

se conoce en forma cas-i inédita, su "Diario" "Bosquejos de mi
Fantasía" y "Mi~ Versos".

Como el águila muero, con una ala extendida
y en mis ojos abiertos reflejándose el sol.

. 6

7

�con tus noches de plata, y de oro tus días.

A LA VILLA DE GUADALUPE
En el centenario de su erección en Villa.
1825
5 de Marzo
1925
(Imitando a Don Serafín Peña).

Todo aquí para los hijos de este suelo,
encierra el cariño que al terruño existe;

Rincón querido donde por vez primera
mis ojos vieron la luz del claro día;

1

este aire, esta luz, bajo este cielo,

J

desde la hierba que las calles viste
hasta la legendaria golondrina triste

aquí donde mi cuna se meciera
en el humilde hogar donde yo habito,

que allá en lo alto de la torre canta,
hasta el tañir de la campana que levanta,

aquí bajo el docel del infinito
se llena de emoción el alma mía.....
al contemplar la belleza, y la poesía

a los labriegos que siembran nuestra tierra,
iTodo, todo lo que mi pueblo encierra
nuestro aprecio lo embellece y agiganta!

que reina en tus paisajes seductores;
tus aves y tu cielo, tus árboles y flores,

Y tú, Cerro de la Silla, que has visto indiferente

son pinceladas y notas de armonía.

pasar y olvidarse mil generaciones,
desde el hombre ilustrado hasta el indio inocente

En cada sitio viven incrustados
de nuestros abuelos sus recuerdos queridos.

quizá todos iguales así _habremos sentido,
el mismo cariño a este pueblo querido.....

Todo evoca sus tiempos ya pasados

Terruño que forjas nuestras ilusiones

y te contemplan con tristes nostalgias

lugar predilecto de nuestras afecciones;

de amor, de placer y de energías.
Los viejos, recuerdan en tus sitios floridos;

1

a rendirte tributo en tu día grandioso

a los jóvenes brindas amorosos nidos,

j

nos reunimos tus hijos en sublime alborozo,

y los niños se gozan aspirando dichosos,

a llevar un recuerdo de estas impresiones.

el purísimo ambiente de tus bosques añosos,
8

9

�ASISOY
Soy caminante de despierta senda
árida y sola, sin un paraje en mi cansada vida.
No hay en mi cielo un astro que prénda

y no irán más allá que en torno mío;

tímida y divina se acerca a mi la musa,
mi musa que padece tristeza y desvarío.

ni una flor brota, ni un ave anida.
Fría es la tarde y van cruzando el cielo
En un páramo inmenso, noche y día
cubierto de niebla; convencida y silenciosa,
-va cual celada sombra el alma mía

las grullas, formando su rosario.
Mientras, con mi inútil vejez, por este suelo
voy arrastrando la cruz de mi calvario.

a la meta ~egura ymistériosa.
Pero voy escribiendo sin temores
Allá cuando la ilusión juvenil me permitía

todo aquello que en mi alma llora y canta.

aspirar grandeza y pretender volar,
vi como faro luminoso la poesía

y, ambiciosa, hasta allá quise llegar.
Y mi ·idealismo voló a las regiones ·
a donde· van los poetas geniales y grandiosos;
y mi verso salió sin restricciones,

Si los críticos señalan mis errores
y mi grande ignorancia se pregona,

no importa; de mi lira, de su frágil diapasón
arrancaré las notas con que entona
su dolor o su alegría el corazón.

sin reglas, sin orden,voluptuosos.
De la lágrima negra de mi pluma
se -ex~endió mi pensamiento pobre;
&lt;le la métrica, del arte, nada en suma
de estas cosas, conozco sólo el nombre.
Mis versos son de convicción de ilusa

Poetas, literatos, ¿si criticáis de mi verso
el destino,
si os mofáis de mi lirismo torpe y crudo,
qué culpa tengo yo, si fué el destino
que no dejó pulirse mi lenguaje rudo?
Mas, desde el plano inferior en que me miro,

19
11

�inferior por mi ignorancia e impotente,
ante esa corona de laurel que tanto admiro,

Como Jesús; treinta y tres años fue sólo

se postra mi alma sencilla y reverente.

su existencia; con sus timbres marciales y honrado
ciudadano, quedó su recuerdo como bendita esencia

ZARAGOZA
En la aurora del 5 de Mayo en Puebla
un hábito de temor flotaba en el ambiente;

la muerte se ocultaba entre la niebla,
!JIP&amp; oración brotaba entre su gente.

Alarmados, con pena y con temor
al sentir acercarse al invasor,
que se decían primeros en el mundo,
al enfrentarse en úna lucha desigual,
pensaron en la Patria, con amor profundo.
Alguien dijo al insigne norteño Zaragoza
de los valientes suaves, de su temible embestida.
-"¿Valientes? no más que nosotros, y su fe rebosa
la muerte es solo una circunstancia de la vida"
Estas frases serenas de aquel joven valiente,
cuando ya el sol iba hacia el occidente
quedaron demostradas, con su valor cabales;
que en esa fecha quedó escrita en la historia
cuando en el parte dijo: " Las armas nacionales"
en Puebla, "se han cubierto de gloria•

alentando el valor del soldado mexicano.
Un siglo no ha logrado borrarnos su memoria;

y en los fastos sublimes de la historia
quedó su triunfo grabado cual tesoro,

y México escribió con majestad grandiosa,
su nombre en brillantes letras de oro,
del valiente, inmortal, IGNACIO ZARAGOZA.

.
'

�que al caer infalible la plomada

MASONERIA
Con motivo de la CONSAGRACION
de la Resp. ".Log.". Siro."
LIC. ARTURO B. DE LA GARZA Y GARZA
No. 53 del Or." de V. de Guadalupe, N.L.
el 24 de Enero de 1,954.

nos marca los defectos de la obra;
y al verse la aspereza señalada

inútilmente su salario cobra.
Que de la dualidad que nos presenta el mundo,

Trabajemos obreros del silencio

nos esforcemos por seguir lo que conduce

el amparo que la viuda nos ofrece,

a la unidad del Todo, a lo profundo,

mientras en lo alto del Delta resplandece;

que convertido en trinidad sublime,

ese ojo abierto que siempre nos vigila,

se llega a la conciencia; este es el nombre

que retrate en su límpida pupila
la construcción del templo que ennoblece.

del tiempo donde se postra y se redime
cuando halla a Dios dentro del pecho, el hombre;
Dios es el bien, es la virtud, lo bueno que se encierra,

Que ya estén listos la escuadra y el compás,

en Isis la viuda, en la Madre Tierra.

que el cincel ha tocado la aspereza,

Deja la vanidad tras esa puerta,

y que el mazo golpea pertinaz
la piedra tosca que a labrar empieza;

la belleza del cuerpo, el oropel;

que si logra cuadrarla con su esfuerzo

pero antes, al cruzar ese dintel

alzará un pedestal a la belleza

déjale al mundo su falaz orgullo;

hacia el Arquitecto creador del Universo.

recuerda hermano que el eterno oriente

llama con fe y la hallarás abierta;

nada puedes llevar, pues nada es tuyo;
Que la igualdad del nivel deja anulado

sólo tu alma inmaculada y pura,

el poder del dinero, la torpe esclavitud;

que tu herramienta puliera con tu ciencia,

que aquí solo hay sitio separado

brillarán por su límpida blancura
las cinco puntas de to estrella, LA CONCIENCIA.

para el saber, la nobl_eza y la virtud;
14

15

�El libro Universitario al alcance de todos ....

Identidad, es una edición mensual de la Preparatoria 8 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Publica artículos de
divulgación y notas de educació'n, cultura y ciencia; asi como

Programa Edítorial Preparatoria 8
Universidad Autónoma de Nuevo León

ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.
Se autoriza la reproducción parcial o total del material publicado en Identidad, citando la fuente.

�11
llt 1 ,U

Palacio Municipal, Ciudad Guadalupe, Nuevo León

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>P RE P A RA T O RI A

8

==- ==.· =--· === -= ....:::::::::.-=====================================
Agosto,1990

EL CONSEJO ESTATAL DE POBLACION
- c ·o espo -

fONOO UNIVWITARIO

Por
Romeo E. Madrigal Hinojosa
Secretario Técnico del Coespo
Nuevo León

GUADALUPE, N.L.

�EL CONSEJO ESTATAL DE POBIACIOl\J
- Coespo-

· Por

...

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ING. GREGORIO F ARIAS WNGORIA
Rector

... .
1

ING. LORENZO VELA PEÑA
Secretario General
COLEGIO CIVIL _ _ _ _ PREPARATORIA 8
ING. CESAR D. MARTINEZ ACEVEOO
Director

.

.

; . · !~~~eo E. Madrigal Hinojosa
·,···:• ~ r i o Técnico del Coespo

\-.....·..~,~· ,~ -· ·

..

. '",;f'/
~

Nuevo León

:!

"1990

�INTRODUCCION:

Si bien es cierto que en todas las épocas se han tenido
problemas de población, la magnitud, intensidad,
características y enfoques de estos problemas han variado a
través del tiempo, sin embargo, el estudio sistemático de la
demografía actualmente se reconoce que es a partir de "Un
ensayo sobre el Principio de la Población y cómo afecta el
mejoramiento futuro de la Sociedad" de Tomás Roberto
Malthus publicado por primera vez en 1798.

Los gobiernos de los diferentes países han dado cada vez
mayor importancia al ·estudio y análisis d~los fenómenos
demográficos y sobre todo a la interrelación de dichos
fenómenos con los aspectos sociales, económicos, polítiéos,
culturales, etc., y es a través de dichas interrelaciones coino .se
han venido desarrollando los conceptos e intentos· de
fundamentación teórica de la demografía.

Con el surgimiento de la Organización de las Naciones
linidas, se dió mucho impulso a los estudios de población no
tan sólo en cuanto a la realización de trabajos específicos, sino

�también a la elaboración de metodología que permitiera
abordar sistemáticamente y con profundidad los fenómenos

CONSEJO .NACIONAL DE POBLACION

demográficos.
ANTECEDENTES:
Entre otros esfuerzos de Naciones Unidas se tiene la
creación de centros regionales para la enseñanza de
investigación demográfica como el Centro Latinoamericano de

A partir de 1940, en México, se presentaron importantes

Demografía con sede en Santiago de Chile y subsede en San José

cambios demográficos. Estos comprendían· una notable

Costa Rica, así mismo existe un gran número de Universidades

disminución de la mortalidad y fecundidad que se ma ntuvo en

y centros de investigación en los diversos países que
contribuyen grandemente tanto en el campo teórico como de

niveles ligeramente superiores a los 40 nacimientos por cada _----mil habitantes, lo cual generó un fu erte cr ecimiento

aplicación de la demografía. En México es importante la

tJemográfico.

1

trayectoria de El Colegio de México en donde se cuenta con
estudios de Maestria en Demografía y Doctor ado en Población,

Por otro lado, también se aceleraron los movimientos

así como un importante cuerpo de investigadores en este campo,

migratorios internos, acentuándose las disparidades en la

y de igual manera muchas universidades tanto públicas como

aistribución territorial de la población.

privadas están abocadas a la enseñanza y estudio de los
fenómenos demográficos.

Hacia 1970 se hizo más evidente la situación creada en la
población como consecuencia del proceso de desarrollo: por una

Los antecedentes de estudios de población en México se '
remontan a varias décadas y su influencia fue determinante en
la creación del Consejo Nacional de Población.

parte, en materia d~ crecimiento demográfico la tasa se había
elevado a niveles inuy altos; por la otra, la distribución de la
población era cada vez.más desequilibrada.

5

�Esta planeación demográfica es parte integrante de la
Fue así que a través de la discusión en ámbitos sociales,

política de población, sus objetivos son eminentemente

académicos y políticos, se fue creando conciencia de la

cualitativos y comprende la definición de las metas y los

eecesidad de replantear la política de población, considerando

instrumentos necesarios para armonizar población y

las implicaciones qe a mediano y largo plazo tendrían los

desarrollo.

pr-ocesos demográficos en el país.

Los principios que rigen esta política se encuentr~~.!--

El reconocimiento de esta problemática, por parte del

básicamente en la Constitución Política de la República Y

estado, llevó a la promulgación de una nueva Ley General de

pueden resumirse de la siguiente manera:

Población en 1974, cuyo objetivo es"••.regular los fenómenos que
afectan a la poblad6n en cuanto a su volumen, estructura,
dinámiea y distñburlón en el territorio nacional, con el fin de

-Contenido esencialmente humanista.

qne partidpe ju~ y equitativamente de los beneficios del
desarrollo eoontilldco y social".

- Pleno respeto a la libertad de los individuos y las familias.

La COQJI..,_. crw.iente de los fenómenos económkos,

- Fortalece la soberanía del estado y la soberanía nacional.

sociale!J. y"°""? &amp;m hize necesaria también la formulación
de un __,g ,_. iadmütudonal especialmente dedicado a
t JfQivRáWÓB de la política de población. Así,

~ •r

e~. - . . 111- ••ie,,secrea el Consejo Nacional de Pobl~ión
(ílill !Jflll))dlliro ,el organismo responsable de la planeación

~

Ns.

J

El .CONAPO ·e s pues, el organismo interinstitucional que
tiene a su cargo la planeación demográfica del país, con objeto
de incorporar a la población en los programas de desarrollo
socioeconómico y vincular los objetivos de éstos con las
necesidades que plantean los fenómenos demográficos.

6

7

--

�Respondiendo a los retos planteados por los problemas

ESTRUL1URA:

actuales de la poblaci6n, se ha puesto en marcha un amplio
conjunto de acfivklades. La nonnatividad y la coordinación de

El Consejo está presidido por el Secretario de Gobernación

éstas se reaUzan en el seno del CONAPO, el cual ha

y lo integran también los titulares de las siguientes Secretarías
de Estado: Secretaría de Educación Pública; Secretaría de

desarrollado el Programa,,..Nacional de Población.

Salubridad y Asistencia; Secretaría de Hacienda y Crédito
El objetivo general del programa es promover el equilibrio

Público; Secretaría de Relaciones Exteriores; Secretaría del

entre la dinámica y la distribución de la población Y el

Trabajo y Previsión Social; Secretaría de Programación y

desarrollo sodoeconómico, a fin de contribuir a la satisfacción

Presupuesto y Secretaría de la Reforma Agraria.

th! las neQrSidades ele la poblatión en materia econémica social

oeQBUral.

Para CUJBplir las funciones d·e naturaleza técnica y
administrativa del Coim:jo éste designa un Secretario General,

La extensión y la diversidad de~ campo de a~ción

c o ~ en el Programa Nadomd de Poblad6n imponen
la necad6d· f.,e _ . r las aetirilades en programas
~~. . .~

...,,_ _ NtltvWB,

~

·programas:

FUNCIONES:

JramilJai-, Desarrollo

~---.lfa,.Dináwrfkay Distdbudón de-la Jloblación,
~
:.,_ltuJ.er en. el Desaa-ollo, Desattollo Integral
d'e I I J ~ ~ e Invesügaei6n Sobre_Población y
~

quién está encargado de la ejecución de los acuerdos y trabajos
que le encomiende el pleno del Consejo.

De a-cuerdo con el Reglamento de la Ley General de
Pobladón, las prindpales funciones del Consejo son: formular

planes y

~ dem~s: re~il&amp;r, clasificar y

Jer-aNJm..-

idftw111~; promover, apoyar y coordinar

estudios de irwesügadooes que se efeebíen pa,a los fines de la
política de población; elaborar y definir programas de
8

9

�información y orientación públicos. Así como las bases para la
participación y colaboración en los mismos de otras personas u
organismos; asesorar y a\Sistir en materia de población a toda
clase de entidades públicas o privadas, nacionales o
extranjeras, locales, federales o internacionales y celebrar con
ellas los acuerdos que sean pertinentes; preparar, elaborar y
distribuir material informativo y publicar información sobre la
materia; organizar o participar en toda clase de eventos que
sirvan a sus fines; contar con el auxilio de consultorías técnicas

y especialistas en problemas de desarrollo y de población;
formular e impartir cursos de capacitación en materia

\,,,..._,: ..'

En cada uno ·. de éstos se procura
. la intcgrációu ·de un Consejo Estatal de Población, con el fin de es!ablecer, coordinar
y evaluar las acciones en materia de población dentro de cada

( ,
.

entidad federativa, con la estrecha colaboración del Gobierno,,,- __.'---;
Federal, el Gobierno del Estado y los Municipios. En el caso de
Nuevo León, en Noviembre de 1985, por instrucciones del Lic.~
Jorge A. Treviño, Gobernador Constitucional del Estado, se
reinicia ron las actividades del Consejo Estatal de Población en
Nuevo León, bajo las directrices del Plan Básico de Gobierno

1985-1991.

demográfica; y evaluar los programas que llevan a cabo las
diferentes dependencias y organismos del Sector Público de
acuerdo con los planes demográficos que se hayan formulado y
proponer las medidas pertinentes al cumplimiento de dichos
planes.

La Vicepresidencia y la Secretaría Técnica se da a la tare¡-----... ·
de evaluar, reorientar y organizar las acciones a contemplar
para el Programa Estatal de Población.

El siete de Febrero de 1986 quedó formalmente constituido

CONSEJOS ESTATALES DE POBLACION

el Consejo Estatal de P'Oblaclón y se otorgaron los
nombramientos a los titulares de la Secretaría que lo Integran.

A fin de concretizar las acciones en el ámbito regional, el
CONAPO ha_ celebrado acuerdos de coordinación con los
estados de la República.

10

Desde entonces a la fedJª, el Cons~jo ha realizado
convenios y lM!dooes para la implementación del Progra 111a
Estatal de Población.

,

�Los Programas que se adoptaron para Nuevo León son:

- Programa para la Integración de la Mujer al Desarrollo:

- Programa de Educación en Población:

Su función básica es promover la ·plena integración de la
mujer en el desarrollo del estado, ampliando su participación
en la sociedad, reconociendo su dignidad y capacidad y hacerla

E~te Programa tiene como objetivo promover la

corresponsable en el destino de nuestra sociedad.

participación consciente y activa del individuo, la familia y la
sociedad mediante generación, educación, capacitación y
difusión de conocimientos en materia de población.

- Programa en Materia de Población para la Familia:

- Programa de Dinámica y Distribución de la Población:

Se pretende influir en la dinámica de la población,
procurando el equilibrio entre su distribución y la
disponibilidad, uso y conservación de los recursos naturales y

Su objetivo es contribuir al mejoramiento de las
condiciones económicas y socioculturales de la familia a través
de la integración, organización y participación adiva del propio

económicos, a fin de propiciar un desarrollo estatal y municipal
que se traduzca en mejores niveles de bienestar para la
población.

núcleo f~miliar, apoyando su unidad y el d ~ de cada uno
de ·sus lntecrantei. ·
- Programa de Investigación sobre Población y Desarrollo:

- Programa de Planificación Familiar:
El objetivo de este Programa es disponer del conocimiento
Se trata de promover un cambio de ·valores secioculturales .
.

.

y en el comportamiento de la población respecto a su

reproducción.

12

tnás amplio posible del proceso de la dinámica demográfica y
su relación con las variables del desarrollo socio-económico, lo
cual permitirá sentar las bases de la política demográfica.

13

�EJ Programa Estatal de Educación en Población cuenta
con cinco áreas:

ESTRUCTURA DIRECTIVA DEL COESPQ ·
EN NUEVO LEON

Teórico mc todológi~a, capacitación, educación
escolarizada, educación extraescolar y comunicación en
población.

Finalmente, la descentralización de la política de
población se apoya en la creación de los Consejos Municipales
de Población para coadyuvar en cada uno de los programas y
objetivos planteados.

Presidente: Gobernador Constitucional del Estado
Vicepresidente: Secretario Estatal de Salud; Secretaría
General de Gobierno; Sec;retaría de Finanzas y Tesorería
General del Estado; Secretaría de Administración; Secretaría
de F~mento Industrial y Comercial; Secretaría de Desarrollo
Urbano; Secretaría de Educación y Cultura; Sistema Estatal
para el Desarrollo de la Familia; Secretaría de Servicios a los
Trabajadores y Productividad; Secretaría de Programación y
Desarrollo; Delegación Estatal .de Agricultura y Recursos
Hidráulicos; Coordinación de Comunicación Social.

14

15

�EJ libro Universitario al alcance de todos ....

Identidad, es una edición mensual de la Preparatoria 8 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Publica artículos de
divulgación y notas de educación, cultura y ciencia; así como
ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.
Se autoriza la reproducción parcial o total del material publi-

Programa Editorial Preparatoria 8
·Universidad Autónoma de Nuevo León

cado en Identidad , citando la fuente.

�r

Palacio Municipal, Ciudad Guadalupe, Nuevo León

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>- ~

==- == =: = ; == == -

P RE P A RATO R I A

8

-==-=========================================
Septiembre, 1990

PROFR. SERAFIN PEÑA TREVIÑO
" Benemérito de la Educación Nuevoleonesa "

Por
Lauro Pérez Martínez
Director de Cultura

GUADALUPE, N.L.

�PROFR. SERAFIN PEÑA TREVIÑO
\

" Benemérito de la Educación Nuevoleonesa "

Por
UNNERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ING. GREGORIO F ARIAS WNGORIA
Rector
ING. WRENZO VELA PEÑA
Secretario General
COLEGIO CML _ _ __

PREPARATORIA 8

ING. CESAR D. MARTINEZ ACEVEDO
Director

Lauro Pérez Martínez
Director de Cultura

1990

;

�INTRODUCCION
Uno de los personajes que más lustre han dado a su natal
terruño, Guadalupe, N.L., ha sido, sin duda alguna, el Profr.
Don Serafín Peña Treviño.
No obstai;ite que su formación académica le inducía a los
sender~ eclesiales, por las circunstancias de su época, y por su
propio sufridó destino, hubo de imponerse su espiritual
esfuenn, par~Flograr en forma autodidacta, la preparación
magisterial de:que careció, y que llegó a dominar con el sentido
liberal que procuraba el respeto a la dignidad de los educandos,
y que desarrolló en tal dime~sión, que logró, al lado del lng.

Miguel F. Martínez, que se estableciera en forma generalizada,
bajo un contexto que superaba en mucho los propósitos de la
educación lancasteriana, en las escuel~s oficiales, mediante la
Reforma EducativaJle 1892.

Su ejemplar aplicación al trabajo y al estudio, a la práctica
literaria, así como la conducción de una vida recta, llena de
virtudes, comprensión y filantropía, que devienen en una gran
aportación a la educación de nuestro estado y de nuestro país,
constituyen el fundamento para destacar la figura del Maestro

�Serafín Peña, baluarte y orgullo de nuestro municipio, como
una tarea esencial del quehacer cultural, que conlleva el
- compromiso de preservar y reforzar los _valores de identidad
social y regional.

lecimiento escolar de ese nivel en la época, en donde eursó
est a b
1 ,
latinidad, filosofía, artes, e hizo estudios co~pletos de Teo qg1a

.

I

y Derecho Canónico.

1
Para poder sufragar los gastos de casa, se vio precisado a

Don Serafín Peña Treviño nació en el pintoresco
pueblecillo de San Sebastián (Los Lermas), jurisdicción de la

. ros, y en las horas que le permitían sus ·labores - ,
torcer c1gar
•
. - .- l
escolares, salía a venderlos por las calles y comercios.

entonces Villa de Guadalupe, N.L., el día 21 de Marzo de 1844.
Sus padres fueron Don Bernardino Peña y Doña Rosa María
Treviño Garza.

En Septiembre de 1863, se separó del Seminario el joven
Peña y se ~atriculó en el Colegio Civil del Estado, como

-

estudiante de Leyes. Al mismo tiempo se iniciaba como maestro. ~ -~ "'l
Quedó huérfano a temprana edad. Contaba con año y
medio apenas, cuando perdió a su padre; frisaba en los quince
cuando falleció su señora madre.

Aprendió las primeras letras en el seno de la familia, bajo
la dirección de su prima María de Jesús Treviño. Terminó la
instrucción elemental en la Escuela Pública de la Villa, a cargo
del Profr. Don Pedro Morera y Velazquez.

Sin embargo, los estudios de filosofía asimilados en el - -~-,
Seminario, le habían transformado en un convencido liberal de
ideología netamente laica.

Una de las anécdotas que le sucedieron en el Colegio, al
contestar a un maestro conservador, quien alentaba la crítica.
a la Reforma de Juárez, fué: "Señor, yo creo que las Leyes de_
Reforma dictadas por Juárez, quitaron los bienes raíces al
clero, su irreconciliable enemigo, como se le quitan las armas
al contrario en la lucha".

En el año de 1855, su madre, Doña Rosa María,
preocupada por el futuro incierto de su hijo, consiguió
matricularle· en el Seminario Conciliar de Monterrey, único

5

�Ante el enojo del radical maestro, que se excedió en
denuestros contra el alumno, optó por abandonar sus estudios,

Fué Don Serafín un verdadero maestro por su propm
intuición, figurando entre los autodidactas más distinguidos

sin que ni sus compañeros, ni el propio maestro en los días

del estado, que se hicieron cargo de la educación pública,

posteriores, pudieran llegar a convencerlo de retornar a sus

primero con la enseñanza lancasteriana y después con el

estudios, formando en aquellos una imagen de verticalidad
ideológica.

sistema personal.
En 1864, como maestro de niños, fundó su propio Instituto

En el año de 1889, contrajo matrimonio con la señorita

Particular, ~que solo regenteó por algunos meses,.y que tuvo

Lucía de la O., Y como de este enlace no hubo sucesión, los

que clausuraf_ por falta de autorización y título magisterial, por

esposos adoptaron al pequeño huérfano José Vargas.

lo que acept.!i -de nuevo el cargo de a-yudante de maestro, tal y
como se había desempeñado hasta entonces, en la Escuela .

La esposa del Maestro Peña falleció en el año de 1899.

Posteriormente el maestro adoptó también a la hermana
de José, de nombre Concepción Vargas, y a Francisco Castillo.
Debido a la pérdida irreparabl~ y sentida del primero, que
ocur~ió en forma trágica, Francisco se convirtió en el hijo
predilecto de Don Serafín, no obstante que a ambos hijos los
a poyó siempre en su preparación y desarrollo.

Oficial que tjirigía el Profr. Don Julio Olvera.

En el añó tle 1867 admitió la Dirección de la Escuela de
Niños de la Ciudad de Monclova, Coahuila, a la que sirvió por
dos años consecutivos, y que dejo para regresarse a Monterrey,
para hacerse cargo de la Dirección de la Escuela Oficial, en
donde cuatr~ años atrás había trabajado como Ayudante. En
ese mismo año de 1869 dirigió además la Escuela Nocturna para
Adultos de la Sociedad de Obreros.

1

-

En 1871 abrió por segunda vez su.Instituto Particular, que
funcionó hasta 1884, en el que volvió a salir de Monterrey, para
6

7

�hacerse cargo de la dirección de una escuela privada en la Villa

, ez, que figuraba además como Director, con la. mitad
Ing. Mart m
de las materias del plan de estudios, ya que la otra mitad la

de Bustamante, N. L., la que se vió obligado a clausurar en 1886,
con motivo del estado de sitio declarado en la entidad,

impartía el Maestro Don Serafín, sólo percibía la modesta suma

decidiendo regresarse a la capital del estado, donde fijó
definitivamente su residencia.

de cincuenta pesos mensuales.

'
\

De ese tiempo en adelante impartió clases en forma
gratuita, incluyendo las de Lenguaje, Aritmética y Moral, que

Los dos insignes mentores se convirtieron en paladines de
la educación a nivel nacional, al lograr en los Congresos previos
a la Reforma Educativa, que se acordara el establecimiento

por su propia voluntad sustentara en el Instituto Serafín Peña,

entre otros, de los siguientes aspectos.

a cargo de su hija Concepción.
El carácter obligatorio, laico y gratuito de la enseñanza
Aún transcurría el año de 1886, cuando el Gobierno del

elemental.

Estado, del que entonces dependían las escuela públicas, le
expidió nombramiento de Director del primer Establecimiento

• El programa general de la enseñanza primaria.

Público de Niños de la Ciudad de Monterrey, cargo que
desempeño simultáneamente con el de catedrático de la Escuela
Normal de Profesores, quedando al frente de la Dirección de la

- El carácter gratuito de la instrucción preparatoria.

Escuela Normal, debido a que su _titular, el Ing. Miguel F.
M~rtínez, había sido promovido.

,

- La uniformidad de la enseñanza preparatoria para todas

las carreras profesionales.

Don Serafín Peña y el Ing. Miguel F: Martínez~ lucharon
j untos por la educación de maestros. Ellos dos eran los_únicos
catedráticos en la Escuela Normal, y conviene mencionar que el
8

)
- La utilización del Sistema Positivista de Comité para la
programación de materias de enseñanza preparatoria.
9

�- La ·inclusión de materias de enseñanza preparatoria y

sábados, instituídas desde 1890, como una novedad pedagógica,

profesional en et plan de estudios de las normales.

y que se constituían en verdaderas asambleas generales en la

cátedra de la Escuela Normal, cono asistencia de maestros en
.

:.

~

.

Es justo reconocer que nuestro estado fué el primero en

··

efectuar, bajo el impulso de los dos citados paladines de la

ejercicio para el análisis, crítica y estudio de Metodología y de
diversos tópicos pedagógicos.

educación, para después proponerse a nivel nacional, la
Reforma Escolar de 1892, conocida en el ámbito magisterial,

A propuesta del Ing. Miguel F. Martínez, Don Serafín_~ ~

como la primera Organi~n de la Instru.ceión Pública en .el

fué designado como Director General de Instrucción Primaria

de N.be\'O León, en wfeompleto y coordinado sistema

en el Estado., También fue designado como Director de la

Estado

escolar de·ws tre~ ramas esenciales: Primaria;· Secundaria y .,

Escuela Normal de Profesores, actuando con los cargos, hasta

Profesional. La reforma tuvo :por objeto organizar los diversos

el año de 1907, y continuando con el de Director General, hasta

elementos 4e la instrucción pública vigel)t~ en un todo

el año de 1911, en que se le jubiló•

. armónico, sobre bases comunes generales, que permitieran la
unidad, graduación y vigilanda indispt:nsables~

Fue a petición del magisterio nacional, en reconocimiento
a su labor docente, el que solicitó la jubilación para Don Serafín

Con motivo de la Reforma Escolar en el año de 1892, el

Peña, con goce de pensión vitalicia, que otorgó el H. Congr...:.e..s..::::.o_ _

.Gobierno del Estado designó al Maestro Peña, como Inspector

del Estado mediante decreto, por no haber ley de Jubilaciones

de las Escuelas Oficiales del Distrito Escolar del Centro,

en el Estado, siendo el primero en recibir esta prestación.

formado por el Municipio de Monterrey.
El maestro Serafín Peña Treviño, falleció el 7 de mayo de
Introdujo en los planteles, en sus visitas diarias, los

1926. El propio Congreso del Estado, en su XXXVII Legislatura,

saludables principios de la Escuela Intuitiva Moderna,

Expidió el Decreto número 56, declarándole, al igual que al Ing.

promoviéndolos también en sus conferencias de los miércoles y

Miguel F. Martínez, Benemérito de la Educación Nuevoleonesa.

10

11

�Don Serafín Peña, además de educador muy competente,

En poesía melodiosa, delicada y profunda, se le conocen

fné todo un literato y poeta. En prosa escribió con especialidad

sus composiciones : "A mi Hogar", una Silva dedicada a la

sobre asuntos pedagógicos, pudiendo publicar seis series, entre

"Primera Exposición Industrial de Monterrey", "Impresiones

·tas que destacan: "La Cartilla Constitucional", "La Reseña

de la Noche", "Al Asomar la Aurora", "A LA Patria", y un
"Soneto,, IPobres Hijosi"

Histórica de la Enseñanza Normal del Estado hasta 189f",
"Resúmenes o Lecciones Manuscritas", "Apuntes de
Metodología Pedagógica", "Guía del Maestro para la
Enseñanza de los Ejercicios de Lenguaje", "El Maestro de
Segundo Año", "Temas de Instrucción Cívica para el Quinto Año
de Primai:ia", y otros muchos.

Escribió además cuentos, editoriales y comentarios de

A continuación se transcribe un fragmento de un editorial
escrito por el Maestro Peña, publicado en 1882, en la Revista
"El Obrero de Monterrey", con el título:

"La Mendicidad

carácter histórico y social, asi como poesía en verso,
colaborando en todos los periódicos y revistas locales de su

•....Muchos mendigos, cediendo a la debilidad de la

tiempo, habiéndose publicado la mayor parte de su obra, en el

naturaleza humana, tanto mayor (la debilidad)

"Obrero de Monterrey", órgano semanario de la Sociedad de

indudablemente, cuanto mayor es la ignorancia y más düícil la

Obreros, institución mutualista de la que fué uno de sus

satisfacción de las verdaderas necesidades, se entregan casi

fundadores y director cultural; en el "Filopolita", en la "India",

siempre, con alguna reserva a la embriaguez y a otro vicios,

y la "Frontera", de donde fueron reproducidas algunas para la

sirviéndoles de medios, lo que con la intención más laudable y

prensa nacional, así como para publicaciones editadas en

mas santa, ha puesto en sus manos la caridad. ¿y que hacer en

Centro y Sudamérica.

este caso? lEI que sean viciosos hará que si se les niega el auxilio
que necesitan, no sucumban de hambre? ¿y quién podrá
aconsejar a todos los hombres caritativos, el medio de llenar

12

13

�para con ellos el deber de la beneficiencia, de modo que este no
vaya a ser el sostén y fomento de sus vicios?

..••.Entonces, nada más conveniente, nada mas imperioso
que nuestros Gobernantes, cuya acción debe ser eminentemente
benéfica y protectora, le consagren a este asunto, siquiera un
poquito de atención, teniendo presente, que no basta hacer
mucho por los que sufren, si todavía se puede hacer algo más".

PREPARATORIA 8

14

15

�El libro Universitario al alcance de todos ....

~

.Programa Editorial Preparatoria 8
Universidad Autó~oma de Nuevo León

Identidad , es una edición mensual de la Preparatoria 8 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Publica artículos de
divulgación y notas de educacion, cultura y ciencia; asi como
ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.
Se autoriza la reproducción parcial o total del material publicado en Identidad, citando la fuente.

�Palacio Municipal, Ciudad Guadalupe, Nuevo León

�</text>
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                  <text>Revista de la Preparatoria No. 8. Publicaba artículos de divulgación y notas de educación, cultura y ciencia; así como ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>P REPARA TO RIA
Octubre,

1()9()

EL CONSEJO CULTURAL DE
CIUDAD GUADALUPE, NUEVO LEON.

Por
César Domingo Martínez Acevedo
Director

GUADALUPE, N.L.

8

�Octubre, JWO

EL CONSEJO CULTURAL DE
CIUDAD GUADALUPE, NUEVO LEON.

,oMDOUffiflll,_IJ

Por
'

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.,. - - ....

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~f ~-:-., :-- _;. : ...

UNIVERSIDAifAlJTONOMÁ DE NUEVO LEON
ING. GREGORIO F ARIAS LONGO RIA
Rector
ING. LORENZO VELA PEÑA
Secretario General
COLEGIO CIVIL _ _ _ _ _ PREPARATORIA 8

César Domingo Martínez Acevedo
Director

�PRESENTACION

Agradecemos a la Preparatoria Ocho de la Universidad Autónoma
de Nuevo León el espacio para difundir el Ser y Quehacer del Consejo

Cultural de Cd. Guadalupe, donde es miembro activo y destacado.
La presencia del Consejo Cultural de Cd. Guadalupe, N. L. en
esta publicación llamada IDENTIDAD es una de las políticas
fundamentales emanadas de este Consejo y su principal compromiso, ya
que el Consejo Cultural de Cd. Guadalupe, N. L.,es de Guadalupe,para
Guadalupe y por Guadalupe.

ARQ. MA. IMELDA GARZA DE CHAPA.

�El Consejo Cultural de Guadalupe, N. L.

1.- Introducción.
México-vive un período de cambios. Las novedades más visibles son
las de orden político y económico: pluralismo democrático y

modernización social. La acción de estos cambios es profunda y a largo
plazo. Ciudad Guadalupe, N.L, no es ajena a estas acciones; el detonador
más sensible son las tareas realizadas a través de) Simuplade, en donde
la acción va acorde con la unidad y progreso; todo dentro de un marco de
concertación.
Ahora, primer a vez en la historia de Guadal upe, se asocian
voluntariamente ciudadanos representativos de todos los organismos
-públicos y privados-para fomentary difundir su identidad cultural. Por
primera vez también la obra creativa de artistas, escritores, poetas; asi

como también el esfnei;-zoy dedicación del obrero, ama de casa, de barrio
(

ó colonia, 6 del deportista 6 estudiante, serán reconocidos como ejemplo
a seguir..

En efecto, la instalación del Consejo Cultural de Guadalupe, es una
idea acariciada desde hace tiempo; es también un.espacio institucional en

·-

.

.

.

cuyo seno la sociedad civil está invitada a expresarse a través de sus

lllltores, creadores, artesanos, pintores, e~

�El Consejo Cultural de Guadalupe es ahora una realidad, nos

comunidad en general -miembros de la iniciativa privada, organismos

corresponde a cada uno de nosotros participar también como actores,

públicos, artistas, intelectuales, clubes de servicio e instituciones

sensibilizarnos para que los objetivos sean alcanzados.

educativas, etc.- ; así como su cuerpo directjvo constituido formalmente.

Damos las más cordial bienvenida a esta iniciativa de la Autoridad

b) Integración.

Municipal y felicitamos la decisión de conservar, fortalecer y difundir, a
través de su patrimonio cultural, la identidad de Ciudad Guadalupe,
Nuevo León.

El Consejo Cultural de Guadalupe presenta el siguiente
tlrganigrama:

2.- Estructura.
Presidente
Arq. Ma. Imelda Garza de Chapa

a) Constitución.

Comisario
Ing. César D. Martínez Acevedo

En el transcurso de la sesión ordinaria de Cabildo del mes de
óctubre, el C. Presidente Municipal, Ing. Erasmo Garza Eliz-ondo,
propuso la construcción del Consejo Cultural de Guadalupe y sus
respectivas comisiones, mismos que los ciudadanos además de

l

1
Secretario
Uc. Claudio Mota Rdz.

·Tesorero
Uc. Laura E. González

-

representarlos serán quienes recomienden el establecimiento de otros,
para cumplir así con el propósito de abrir las puertas a la creatividad,

í

intelecto y tradición reforzando cada día el ·quehacer cultural de la
comunidad.

l

Primer Vocal
Uc.José R. Romao

Segundo Vocal
Ing. José Puente T.

Tercer Vocal
lng. Thelma Fuentes

El Consejo Cultural de Guadalupe, se constituye en un principio con
14 comisiones, formada cada una con ciudadanos re,resentantes de la

1112131415 11 1 1 2 3 1 4

1 5

1

1

1

1

2

1_~_14 J __s_J..

-~,,-

6

7

�COMISIONES

COMISIONES

ler. VOCAL

2do. VOCAL

Lic. José Rolando Montelongo

Ing. José Puente Tristán

f

1

COMISION DE LITERATURA
Profr. Claudio Mota Rodríguez

1

COMISION DE HISTORIA
Profr. Israel Cavazos Garza

'

Profra. Rosa Piña Banda
Profr. Genaro Villarreal Casiano

--

Profr. Esteban Leal Vlllarreal
Profr. Alvaro AJanís Escamilla

C.P. Jesús Maria Elizondo

Lic. Luis Gutiérrez Beteta

1

1

COMISION DE fINTURA

COMISION DE MUSICA

Marcia Salcedo
Arnaldo de Leon

Profr. Guillermo Saldivar Granados
Profr. Jorge Cobos Portes

Sebastian Javier

lng. Rodolfo Sebastian Lozano

Lic. Florendo Flores
1

1

COMISION. DE.TEATRQ·
Lic. Mario A. Cavazos Ranget

COMISION DE DIFUSION CIENTIFICA Y

_,,,
le

TECNOWGICA
lng. José Puente Tristáo

Lic. Gustavo Yañez López
Lic. Javier Galindo Mora

Lic. Ma. Teresa Martínez Nuñez
lng. Guillermo Cabello Martfnez
Lic. José Rolando Román M.

Lic. Gilberto Rangel Sáenz
1

-

Biól. José Luis del Bosque Sánchez

COMISION DE DANZA

.

Profr. Armando Julian Gana
Profra. Martha~de la O,Uresti •_,,_

~'

Profr. Armando Viliarreal Aguirre

---

Lic. Juan José Treviño Garza

1

COMISION DE MUSEOS Y GALERIAS
C. Ellseo Nuñez
C.P. Francisco Javier Hemández Alba
C. Agustín B. Flores Cavazos
lng. César Domingo Martínez A.

1

COMISION DE CINE
Lic. Guillermo Escobedo Valle

Lic. Sarai Odette Marcos Montgomery
Profra. Teresa de Jesús Medellin A.

~'

I

1
COMISION DE ARTE POPULAR

1

Lic. Ramiro Arellano Escobedo
Profr. Hernán Escobedo Serna
Lic. Raúl Villarreal de la Garza

1

1

8

9

�COMISIONES
Ju.VOCAL
Ing. Thelma Fuentes Nieto

1
COMISION DE ESCULTURA
Ing. Thelma Fuentes Nieto
log. Jes6s G. Alcalá Dfaz

Lic. Laura Elena Gomález Flores

3.• Propuesta.
Durante la sesión de Toma de Protesta del Comité Directivo del
Consejo Cultural de Guadalupe, celebrada el 23 de octubre, la Arq. Ma.
Imelda Garza de Chapa extern6 que "El Consejo Cultural de Cd.
Guadalupe, nace a partir de una gran necesidad de elevar la calidad de
vida de esta comunidad. Proyecto en el que todos los sectores podrán

1
COMISION DE LA CUL1URA DE LA
DEMOCRACIA
Uc. Lauro Pérez Martioez
Profr. Alvaro Alauís Escamilla
Uc. Jesús Nieto Pérez

participar, siendo el conducto generador de programas específicos con el
objeto de lograr lo que la comunidad guadalupense desea tener".
Posteriormente la Arq. Garza de Chapa establece también que
"nacerán en el seno de este consejo programas específicos que coadyuven

1
COMISION DE CULTURA ECOWGICA
Biól. Mario Gómez García
BióL Adolfo Goozález CasüUa
Iog. Crispio ViUegas Suárez
r

-

1
COMISION DE EDITORIAL Y DIFUSION
B161. José Luis del Bosque Sáncbez
Uc. Emilia López PorüJJo
Profra. RJcarda Cobos Portes
Ing. Jesús G. Alcalá Díaz

al deseo comunitario de una mejor calidad de vida, porque, no es fortuito
el nacimiento de este consejo , es el resultado de una comunidad activa,
comprometida y deseosa de elevar su calidad de vida. Este modelo de
consejo permite la participación de la comunidad ya que nace por
exhortación municipal dentro del cabildo, máxima autoridad municipal.

La estructura organizacional de este consejo está integrada por el
Comité Directivo y por 14 comités específicos, pero el máximo organismo
es la asamblea, de donde emanaran los programas necesarios para el
logro de sus objetivos."

10

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11

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Palacio Mu:nicip~ Ciudad Guadalupe, Nuevo León

12

1

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PREPARATORIA 8

�El libro Universitario al alcance de todos ....

Identidad, es una edición mensual de la Preparatoria 8 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Publica artículos de
divulgación y notas de educación, cultura y ciencia; asi como
ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.
Se autoriza la reproducción parcial o total del material publicado en Identidad, citando la fuente.

Programa Editoria·I Preparatoria 8
Universidad Autónoma de Nuevo J.,eón

�Palacio Municipal, Ciudad Guadalupe, Nuevo León

�</text>
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                <text>Revista de la Preparatoria No. 8. Publicaba artículos de divulgación y notas de educación, cultura y ciencia; así como ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.</text>
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                    <text>P RE P A RATO RI A

8

== ==-- =-· === -- -===--============================================
Noviembre, 1990

EL CIBOLO O BISONTE AMERICANO

Por
Héctor Jaime Treviño V.
Investigador del Centro de Información
de Historia Regional de la U.A.N.L.

GUADALUPE, N.L.

�.. .. .
'•

•

RINDO Ullll~TAljO

EL CIBOLO O BISONTE AMERICANO

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
ING. GREGORIO F ARIAS WNGORIA
Rector
ING. WRENZO VELA PEÑA
Secretario General
COLEGIO CML _ _ _ _ _ PREPARATORIA 8
ING. CESAR D. MARTINEZ ACEVEDO
Director

Por
Héctor Jaime Treviño Villarreal

�EL CIBOLO O BISONTE AMERICANO
Héctor Jaime Trcviño Villa,-real

ºAquellos llanos infinitos están pletóricos de
ellos, como los granos de arena en la playa".
Fray Alonso de

Benavides

1630.
El cíbolo o bisonte, es originario de Eurasia, penetró a norteamérica,
'
donde no tuvo problemas de adaptación, extendiéndose en amplias áreas
de las grandes llanuras.

Los europeos, al producirse la conquista y la colonización de
América, dieron diversos nombres al bisonte. Los españoles fueron las
primeras personas procedentes del viejo mundo que vieron los cíbolos.

Los compañeros de expedición de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, los
llamaron vacas corcovadas, posteriormente los hispanos lo~
denominaron cíbolos o cíbolas, pues así oyeron que algunas tribus clcl
norte de México y sur de Estados Unidos los designaban,

Los franceses lo conocieron sucesivamente como diskiou, le boour
(buey), le boouf sauvagc (buey salvaje), vaches sauvagcs (vacas ,al\'ajc~).
ganado de lllinois y por último le bisón (el bisonte).

[s]

i

�Para los ingleses fue kine, buffe, buf, luego reses de la pradera,
bueyes lanudos o bueyes salvajes.

cubiertos con pelo más largo que sus flancos, sobre sus cuartos tra~t•ros
es corto y lanudo.

En el año de 1544, De ~oto nombró a estos animales que nunca había
visto- búfalos, convirtiéndose esta palabra de uso común, y en 1700, los
naturalistas afirmaron que el búfalo de los bosques y el búfalo de las
praderas, eran cíbolos o bisontes,_ pero ya el término búfalo había
arraigado en la costumbre popular y fue muy difícil eliminarlo.

Son sexualmente dimórficos, pero de otra manera son muy
similares, en color, imagen y presencia de cuernos permanentes que en los
machos son relativamente cortos, gruesos en la base y después se curvan
hacia afuera y hacia arriba terminando en una punta que finalmente se
dirige hacia dentro.

Lo anterior ilustra el porqué los norteamericanos IJaman al cíbolo

o bisonte: búfalo, que no le corresponde. "El verdadero búfalo (Bubafü
bubal.is), es un rumiante muy _distinto, de piel cubierta de pelos ralos Y
grandes cuernos echados hacía atrás, que vive en algunas regiones
pantanosas de la India; hay otros búfalos como el Bubalus mindorensis,
que vive en la isla de Mindoro en Filipinas" (1).

Las características del cíbolo o bisonte americano (Bisan bisan
Linnaeus,) son:

En las hembras los cuernos son más delgados pero son casi iguales
en longitud y menos gradualmente afilados hacia la punta. La pezuña de
100 a 130 mm. de ancho.

Posee una cola corta terminada en un mechón de pelos largos, ésta
en los machos es de 507-913 mm., y en las hembras de 381-508 mm.

Al nacer pesan de 13 a 31 kg., son de color rojizo, duran

TAXONOMIA
Orden

Artiodactyla

Suborden

Rumiantia

Familia

Bovidae

Genero

Bisón

Subespecie

bison

Subespecie

athabascae

Es el bóvido mayor del Continente, tiene los cuartos delanteros de
apariencia ~asiva, la cabeza, pe.,ho, hombros y cuartos delanteros están

~proximadamente 3 meses con esta coloración, después se torna café
oscuro en el cuerpo y negruzco en la cabeza, pecho, y barba. El color café
oscuro del cuerpo se torna bronceado, principalmente en los animales
viejos.

Presentan una pronunciada joroba formada por las desarrolladas
apófisis dorsales de las vertebras torácicas.

�,!tura de los ma cho'&gt; C'&gt; de 1800 mm.,) su peso es de 700 a IJ)OU

kg~.. 1 .1-. hem bras son menores siendo su a ltura J,521 mrn., y el pcsode300
a 400 kgs.

El género Bisan mson tiene dos subespecies, una es B, b. bisón o
Bisonte de las praderas y la otra es el B. b. athabascae o Bisonte de los
bosques o montañas.(2)

Los españoles al llegar a Tenochitlan, vieron en el zoológico del
Palacio de Moctezuma, ejemplares de cíbolos en el año de 1521, así lo
afirma Bernal Díaz del Castillo en su Historia Verdadera de la Conquista
de la Nueva España. Una década más tarde Núñez Cabeza de Vaca,
"observó cíbolos en su habitat natural, pastando en las llanuras de Texas.
Quizá él mismo tuvo oportunidad de cazarlos pero indudablemente comió
su carne y usó pieles" (3)

Cabeza de Vaca dejó consignado en sus escritos, publicados como
Naufragios y Comentarios (4), lo siguiente, acerca de los bisontes: "Por la
tierra hay muchos venados y otras aves y animales de los que tanto he
contado, alcanzan aquí vacas corcovadas y yo las he visto tres veces y

inten•..,ante es la escrita por el Capitán

(;a-.¡)a1·

f&gt;frl't d t· \

1ll .1!,!r.1. q 1111·11

en versos, plasmó las viscisitudes del viajl' de Juan de Oi1ah' t•n -. u

.nentura hacia Nuevo México en t5t)5:

Tanta suma y grandeza ele
ganados
que fue cosa espantosa imagi,narlos
Son del cuerpo de toros
castellanos
Lanudos por extremo y corcobados
De regalada carne y negros
cuernos
Lindísima manteca y rico seho
y como chivatos tienen harbas
y son a una mano tan ligeros
que corren mucho más que los
venados
y andan en atajos tanta suma
que veinte y treinta mil cabezas
juntas se hallan ordinarias muchas
veces. (6)

comido de ellas y pareceme que serán del tamaño de las de España: tienen

Arruti Sauto, al comentar lo anterior, en sus "Datos biológicos e

;,los cuernos pequeños como moriscos y el pelo muy largo, merino. A mi
parecer tienen más gruesa y mejor carne que las de allá.De las que son
grandes los indios hacen mantas para cubrirse y de las menores hacen
zapatos y rodelas". (5)

históricos del bisonte americano en el estado de Chihuahua, México",

Las crónicas referentes a los cíbolqs, se encuentran muchos
informes de exploradores, rnl onizadores y misioneros. Sumanente

asevera que "atajos de veinte a treinta mil cabezas, parece exageración,
pero no es tal, cuando se leen crónicas más recientes, en el tiempo en c¡ue
el ferrocarril, a fines del siglo XIX, atravesaba las llanuras y debido al
paso de los bisontes, había que detener el tren por horas, con el fin de deja,·
atravesar las manadas". (7)

El

�adquirir caballos robados a los españoles, ~ue
m·', 1s ra' i&gt;•·d, &gt;,_Ya&lt;1uecon 1a
1'
lanza, se podían matar más pronto.

Don Pedro Rivera en su Diario y Derrotero de lo caminado, vi~lo y
observado, narra: "El día veinte y cuatro, al rumbo de el día antecedente,
por tierra llana, sin Monte alguno, habiendo visto más de doscientas reses
de Cibu.la..." (8)

El historiador Laureano CaJvo, en su libro Nociones de Sonora (9),

1

En el Diario de Viajes de la Comisión de Límites ( J2) se hace una
detallada descripción de cómo se cazaban)os cíbolos O bisontes en las
llanuras texanas.

describe a la raza atabascana, conocida mejor por el nombre genérico de
apaches, afirma, que fue u.na de las más belicosas, entre las qu.e habitaron
eJ territorio norteamericano; se componía de once grandes tribus, unas
de las cuales recibía el nombre de cíbolos.

herramienta y ocupaba primordial lugar en sus creencias religiosas.

"Los apaches tenían un calzado típico por ellos creado en América,
la "Tegua", que manufacturaban con gamusa adobada y suela de "cuero

Al producirse el imperialismo territorial norteamericano, so .política expansionista, se vió obstaculizada por la presencia del indio en

bruto" o crudo de piel de cíbolo" (10). Asimismo coexistían con estas

las feroces Jlanuras, fue entonces cuando se planteó la estrategia de
aniquilarlos, junto con todo aquello que representara su cultura, lo que

tribus, los comanches que eran enemigos a muerte y peleaban por la
posesión de las amplias llanuras donde pastaban los cíbolos o "kotsote"·
-bisonte en lengua comanche-, según Arrufi "más odiados que los apaches,
eran para los comanches, los yanquis, que los diezmaban e invadieron sus
tierras, matando el kotsote por millones y por razones que a los indios les
parecían de lo más estúpido; pues ahí muertos los bisontes, quedaban
para podrise, sin aprovechar nada de ellos. (11)

Antes de conocer el caballo, los indios cazaban cíbolos, arriando la
manada hacia una hondonada no visible, la estampida impedía que el
atajo no pudiera detenerse, matándose en gran cantidad. Otra forma de
practicar la cacería, era disfrazándose con piel de coyote o bisonte, lo que
permitía acercarse y derribarlos con a rco y flecha; ·posteriormente, al

El cíbolo, fue la pieza básica de la alimentación de los indios, para
ellos significó, además, cobija, vestido, combustible, pegamento,

conllevó al exterminio del cíbolo o bisonte, pues de este dependía la·
subsistencia de las tribus, quienes se aferraron a defender aquéllos
espacios libres, que por tradición les pertenecían y por los cuales
deambulaban libremente, sin restricción alguna, sólo las producidas por
querellas intertribales.
-

La "Gran Matanza" de cíbolos, se inicia en la tercera década del siglo
XVJIJ, cuando los colonizadores utilizaban su carne, grasa y piel; sin
embargo, un siglo después, hacia 1820, es cuando se produce "Jo que ha
sido llamado con toda propiedad, la mayor tragedia de la Historia
Natural de este planeta al abatirse millones de ejemplares". (13)

�Por lo que St' refiere a .\ léxico. t'I hi-;ontl· t•,i-;fl'

l'll

gnipo,

11111

Las compañías de pieles obtuvieron grandes ganancias, adt•m.í-.

n•ducidos en Chihuahua, Coahuila. Sonora ) Baja ( alifor 111 a . 1 n

enviaban las lenguas a los centros de consumo, consideradas como una

Chihuahua hay tres ranchos donde se localizan bisontes: "El ( ·a,..-i10" ,. 11

delicia culinaria, por el año de 1848, un negocio de pieles envió a San Luis

el municipio de .Janos, al igual que "EL Berrendo" y "Los Encinos".

Missouri 25,000 lenguas de bisontes. (14)
La manada de bisontes que se encuentra en el rancho "El Carrizo",
Causa indignación, coraje y asombro, leer acerca de las

ha sido objeto de estudio por parte de los biológos (16), dondt' el "total dt·

}&gt;romociones sobre excursiones especiales, que se hacían por ferrocarril:

individuos ... es de 53 bisontes" (17), aclarándose que se fonntí

"Tiempo suficiente para la gran cacería de Bisontes, que son muy

inicialmente con 7 hembras y 2 machos, por el año de 1973 o 197-:1; para

numerosos a Jo largo del camino, pudiéndoseles disparar desde los carros

1983 ya existían más de medio centenar.

todos los días". (15)
Sería recomendable ques se incrementara la p.-olección )'
conservación de esta especie, en los estados norteños del país, pues la

Después de la "Gran Matanza", para 1889, de los 60 millones de

bibliografía histórica, demuestra su valor como recurso cinegético
productor de carne.

cíbolos, que merodeaban en las praderas de los Estados Unidos, sólo
quedaban 541; en Canadá, corrieron igual suerte, extinguiéndoseles en

0

1888.
En los últimos años, la conciencia ecológica se ha ido realirmando
entre la población y que mejor sería ver a los cíbolos pastar en rancho-; y

Es hasta en los primeros años de este siglo, cuando se muestra grave

no sólo como ejemplares de zoológico.

preocupación por la extinción de estos magníficos animales; en 1905 se
crea la American Bison Society, con el objeto de promover el
establecimiento de parques nacionales y santuarios para proteger al
cíbolo; para 1942 el Congreso de los Estados Unidos aporta 15,000 dólares
para preservar eJ bisonte; se crean posteriormente refugios para dicho fin,
siendo el primero el de Yellowstone en Wyoming.

Como una labor de difusión cultural, el Archivo General del E~tado,

1

elaboró un juego de mesa llamándolo "Cíbolo" (18), con la finalidad de
hacer conciencia sobre la precaria existencia de esta noble bestia y sohrc
todo aJ}oyar los esfuerzos que se han hecho en pro cid rcspt'lo a ta
naturaleza.

En Canadá se creó el parque nacional de Wood Buffalo Park en
1922, el más grande del mundo con 17,300 .millas ·cuadradas, donde
sistemáticamente se cuidan, conservan y reproducen halos de cíbolos.

�El libro Uni versitario al alcance de todos .. ..

~oGIC~

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Identidad , es una edición mensual de la Preparatoria 8 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Publica artículos de
divulgación y notas de educacion, cultura y ciencia; así como
ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.
Se autoriza la reproducción parcial o total del material publicado en ldenJidad, citando la fuente.

Programa Editorial Preparatoria 8
Universidad Autónoma de Nuevo León

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Palacio Muniéipal, Ciudad Guadalupe, Nuevo León

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                    <text>==- ~ =: =-· ==~

.=:

P RE P A RA T O R I A
8
-==~===================================
Diciembre, 1990

LOS SALARIOS DE LOS MAEST-R OS EN EL
MUNDO (1976-1988) Y EL DESARROLLO. *

Po r
Alej andro Villamar C.
Investigador del IPN y
Asesor de la Cámara de Diputados

* Ponencia p resentad a en el E ncuentro Internacional de Ed ucación

GUADALUPE, N.L.

�Diciemlm:, /'J&lt;)fl

LOS SALARIOS DE LOS MAESTROS EN EL
MUNDO (1976..1988) Y EL DESARROLLO.*
...

..

. . ....
\

. ...

. . . UN&amp;VFA$1TAlt01

Por
Alejandro Villamar C.
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

Investigador del IPN y
Asesor de la Cámara de Diputados

ING. GREGORIO F ARIAS WNGORIA
Rector
ING. WRENZO VELA PEÑA
Secretario General
COLEGIO CML _ _ _ _ _ PREP'-RATORIA 8
ING. CESAR D. MARTINEZ ACEVEDO
Director

* Pone ncia presentada e n el Encuentro Inte rnacional de. E_d ucación

�Los salarios de los maestros en el mundo
(1976- 1988) y el desarrollo. *
- Primera parte -

Dr. Alejandro Villamar

Investigador del LN.P. y asesor de

la H. Cámara de Diputados.
Introducción:

Los maestros de educación primaria conforman en el mundo uno dQ
los grupos de trabaj_adore~ más importantes tanto por su número, comq
por la función ·social que desempeñan. Sin embargo el reconocimiento
social de· su función tiene las más variadas respuestas salarialés segiín
sea el país donde se ubicaD:, el nivel de desarrollo del propio país, pero
sobre todo d~ la formación en que se adopten las políticas salariales en
su relación con el desarrollo•.
Sin embargo el problema salarial de los maestros de educación
primaria, o de la educación en general, reviste importancia no sólo por la
calidad de la· función social genérica que los maestros han venido
cumpliendo tradicionalmente, sino aún más porque los profundos
cambios sociales en el mundo en -gran medida producto de la llamada
revolución científica tecnológica- demandan ·transformaciones inéditas
en el campo de la calidad educativa. Toda vez que cada día se reconoce
más el estrecho vínculo entre la calidad educativa, la inovación y el
desarrollo.
• Ponencia presentada en el "Encuentro Internacional de Trabajadores de la F.ducaclón"

3

�Pero así como es imposible disociar salarios y gasto en educación de
la calidad e_d ucativa, también es imposible ignorar las profundas
desigualdades socio-económicas y demográficas entre países y la
disponibilidad de recursos para afrontar los retos de la demanda
educativa y la revolución de su calidad.

De ahí la relevancia que poseen las encuestas periódicas que en los
últimos 15 años viene realizando la Unión de Bancos Suizos, sobre precios
y salarios en más de 50 capitales -tanto de países desarrollados como
subdesarrololados- y sobre salarios y condiciones genéricas de trabajo de
12 tipos de actividades laborales.**

Contribuir a esclarecer parte de estos problemas es premisa básica
para la reflexión y la acción social que sin duda alguna va más allá de los
límites de la nación, y de la cita de los indicadores genéricos tradicionales.

remitiendo a los interesados a la lectura pertinente de las publicaciones~

Asi, nuestro propósito es analizar brevemente los' escasos pero

En el caso concreto de los salarios de las profesiones, la dispersión

invaluables datos disponibles sobre las diferencias salariales entre los
maestros de primaria de más de 50 ciu,dades -de países tanto
desarrollados como de los llamados en vía de d~sarrollo- su vinculación
con las políticas de inversión gubernamental y ubicar algunos de los
problem~ estructurales en su relación con la calidad educativa y el
desarrollo en el mundo.

Los datos fueron recopilados directamente por las sucursales
bancarias, y se ha partido de una metodología de muestreo específica,

salarial frecuente se evadió tomando estandares específicos comunes, que
en el caso del maestro de primaria, se refiere a un individuo con "diez años .
de experie~cia en la escuela estatal (no privada), de 35 años edad
aproximada y casado sin hijos". En el resto de las profesiones se ubicó el
estandar más común y se señalaron las excepciones.
Por la propia distribución de los autores de la encuesta, es

·'.

SOBRE LOS DATOS SALARIALES

apreciable una mayor representatividad de los países desarrollados
(avroximadamente SO porciento de la muestra) que del resto del mundo,

En México y muchos otros países es factible encontrar análisis
específicos de la problemática salarial de los maestros de un país, o de un

sin embargo está~ registradas ciudades muy representativas de los

grupo reducido de países de una determinada región, lo mismo que son

diferentes grupos de países con ingresos económicos medios y bajos (el

11

opertenecientes a la mayoría de las clasificaciones

disponibles los importantes · Anuarios Estadísticos" de la UNESCO, y

otro 50 por ciento),

otros documentos de organizaciones internacionales que contienen

adoptadas por íos organismos internacionales.

vali~sa información sobre la problemática educativa e indicadores
soci?económicos genéricos sobre educación. Pero lamentablemente son
... •·., •

f

e~~~•s1mas las fuentes disponibles sobre salarios específicos de los
m~!stros de primaria de los diferentes grupos de paíse~ del mundo•
.,., ' .t"~

Los datos son comparables sobre la base de dólares americanos a
un tipo de cotización-conversión media especificada.

�Citada la relatividad de los datos, sobre ellos hemos intentado
CUADRO No.1

acercarnos a la diversidad y complejidad del problema de la dinámica

CUAIIIIO CIWARATIVO K IIIWSOS AlllAlES 1C II MISIIII IIICIOIIAI. Dr PRIIWUA. fil
••a.&amp;ssua-•u.-n,i:••••.,......a..-..n-••n..,..ma~cu.aass•••u•n••••a.a.••••u.saa--.ssaun-1:::sa ■

salarial de los maestros.

:

CIUDAD

CAMBIOS SALARIAL--:S
1976-1985 Y 1985-1988
La información sobre la variación de los salarios de los maestros
(de aquí en adelante se sobrentiende de primaria), presenta tres cortes en
el tiempo -1976,1985, y 1988- que obedecen simplemente a la
disponibilidad y no a algún propósito metodológico.

-·-----------

PlECIO NOIIIN&amp;l K U : '6510 El
116RíSOS IIIUUS IICIOS
: .-as M IW,UO M U IIOIIA DE IUMJO :ICl.l I CAPIIA :
El ~.JIU
: S(MIIIJIGIIL : 19!6 1985 1988:El~IOII:
1'76
lffl
l'68 :l'76 l'85 l. .
1986

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: 16,631 20,100
3 IIJIIDI
: 16,"' lf,800
1 lll'IA YORJ:
: 13,$24 20,100
S DIICA&amp;O
: 11,27' 16,700
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: 11,m 11,600
7t.05Al:6EUS
: 13,:583 18,100
8ClPEIN6EI
7,900
9 SAi fRÁNttsto : 12,464
: 10 IOlltEAl
: 11,m 17,100
: 11 SYDIIEl
:-10,44' 13,100
: 12 IOJSlOII
: S1D 16,600
: ll JIDIIAH
: S/1 17,800
: 14 lUIDIBUR60
:11,m 13,500
: ~S MSTmM
l,6bo
: 16 DUSSEU11RF
: 10,865 10,800
: 17 ESlotllllO
: 8,003
8,000
: 1e 1or10
: 9,280 IS,~
: 19 OSI.O
: 7,974 10,400
: 20 HO.SUO:I
: 6,7$9 6,IOO
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7,126
7,000
: 72 llllllUS
5,389
7,900
: 23 PNUS
6,29S 7,100
: 2411111.11
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: 2S IHIGlSIIUl60
6,024
8,300
: 26 YIEM
5,405
6,IOO
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S,0$0 7,100
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SIi
7,790
: 29 ,.
S,74' 11,506
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: lt lEL AYIY
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3,900
: 32 RllM
3,686
7,000
: 33 lUU llJll'la
S/D
4,200
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3,828
3,600
: lS Atmi
l,?21
S, 700
: :6 llSIGi
3,6t$ 3,660
: 11 r.ma,
3,494
2,500
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l,620 6,2GO
:39~
S/t
3,000
: tO talWoll
:,715
S/D
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2,ti.2 l,703
: 12 ESIM!lll
1,371
1,000
: 4l lOr.tJTA
2,165
1,900
: 44 tlO 11'[ JAll(IRO
1,921
2,400
: IS SAO PAIU
1,$74 3,000
.: 46ll!ElllSAIE
ffl
2,700
: 17 MIIU
1,0IS 1,000
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S/D
1,900
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S/1
l,etO
: SO YWIITA
SIi
1,000
: SI IIOIIMY
lit
700

: '·™ s,,
: ,,m

De ellos podemos apreciar que en et primer período de casi una
década 76-85, se produjo un incremento salarial relati--vo generalizado, e
inclusive de magnitud mayor en algunos países de ingresos medios altos
e ingresos medios bajos como Hong Kong, Singapur, Panama y Sao Paulo,
y mucho menor en países de altos ingresos o desarrollados. VEASE
CUADRO No.1 Y GRAFICO No.1

La disminución relativa se dió en unas cuantas ciudades como
Estocolmo, Amsterdam, Estambul, México, Caracas y Bogotá, siendo en
estas cuatro últimas de magnitud considerable.

Sin embargo, señalaremos que en todos los casos los salarios están
expresados en dólares corrientes, de tal manera que de llevarlos a valores
reales podríamos apreciar un fenómeno atenuado en los casos de
incrementos relativos mayores, un movimiento eompensatorio en los
aumentos relativos menores y una pérdida ·re;al may0r ell los casos de
diminución relativa y de estancamiento en dólares corrientes.

0

-

11,1'0
S/t
42 te
41,9'0 : 27
27
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16,500 : 40 te 4ttc
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20,390 : 40te l5tc
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24
13,100
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24
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16,000 :2S
18 te
5,800 :24.l
l2
13,700
29 27.5
4,700
29
3,100 : 25
30
S/1 : lfte 11
6,400 : 22 22.2
1,800 : 30
25
S,900 : 30
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1,700
1,800

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1,080 : S/1
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1,680 : SIi

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24
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18

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616

767

S81
451
416

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557

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m

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312
294
348

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742
360
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197
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162
127
S/1

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15

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652

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316
250
155
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m

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101

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750
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111
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lll
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31
87
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1612 :
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164
116

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74

SIi

so

10

e-..m:www.am

M Df SIITZOI.MI. EIITICIIS 1'76, 1~, 1•

0

�Esto es factible de apreciar plenamente si consideramos que
oficialmente se calcula que, durante el período 1973-1982 el promedio de
inflación anua) de )as economías desarroJJadas fue de 9.4 porciento, y para
)as economías en vía de desarrollo e) promedio anual alcanzó el 29.l
porciento. En tanto que el promedio inflacionario anual para el períocJc,
1983-1988 fue de 3.7 y 60.0 porciento respectivamnte.**

GRAFICO No.1
Para el caso de Colombia, México y Venezuela el promedio anual de

DINAMICA SALARIAL NETA EN EL MUNDO
1976-1985 Y 1985-1988

inflación para el período 73-82 fue de 24.2% 23.9% y 10.4~
respectivamente•

.:&gt;OACIENTO DE AUMENTO O DECi:.EMENTO

20Gr

l

, 2C•O

Para el segundo período de datos 1985-1988 se define muy

-o

claramente un aumento relativo generalizado entre los salarios de los

1

150'

-1

1:

maestros de las economías desarrolladas y de algunas en vía de desarrollo
lC,Q

como Bombay (más del 100%), Manila (más del 70%), Estambul (más del

5C

70%), Bangkok (cerca del 30%) y Panamá (c_e rca del 25%).

/")

Sin embargo en este período es notable el retroceso salaria) relativo

1
1

- -:o

-50

y absoluto en las ciudades de economías subdesarrolladas, incluyendo las

1

de países petroleros árabes.

1

, - , 00

-100

1

- 15 o '½-"-...........+-'-.........,......,.~. . . . . .~......_~..__--+-~~L...1..-J--+-'~-+-'-....__+-'-...__¡....,....J"-'--f~ -~50
2
6- 10 14 18 22 26
34 38 .!2 ..:5 50

NUMERO DEL PAIS

lliJ 76-85

~ 85-88

l
l

En los retrocesos salariales destacan precisamente países
fuertemente endeudados y con alta inflación e inestabilidad económica,
como Lagos, Nigeria con un retroceso de 75%, Buenos Aires, Argentina
con menos de 40%, Yakarta, Indonesia con menos 40%, Río de Janeiro y
Sao Paulo con menos 45 y 35% respectivamente y México con éerca de
menos 25%. Y teniendo, para 1983-1988 respectivamente valores
promedio anuales de inflación y de índice relativo de inestabilidad

�económica de 21.1% y 2.1%, 311.4%, 2.1, 83% y 0.26, 237.8% y 6.67 y
finalmente 91% y 2.1.
Ahora bien, si observamos la" proporción existente entre los salarios
anuales netos de los maestros de los países de las economías desarrolladas

y los del resto de las economías como se ilustra en GRAFICO No. 2,

GRAFICO No.2

podemos apreciar que para el período analizado, las desigualdades _se han

SALARIOS _NETOS ANUALES
DE MAESTROS DE EOUCACION BASICA

hecho más profundas, sobre todo a raíz del retroceso entre 1985 y 1988.

,

EL GRAFICO No. 2, construído en escala semilogaritmica muestra

l•JOOOO ~---..;..._---::___ _ _ _ _ _.:;__.;;;__ _ _ _ _---. : 00000

como la mayoría de los salarios de los maestros de economías
desarrolladas se encuentran por encima del límite de los 10 mil dólares
anuales (20,700 en promedio para 1988), en tanto que los salarios de los
maestros en los países de economías más pobres no rebasan la línea de
los mil dólares anuales (975 en promedio). También es apreciable que los
salarios en los países fuerte~ente endeud~dos tienden cada vez más a
igualarse con los más bajos (de 3300 a 1400 y promedio de 2150).

,f

t

CAMBIOS EN LA JORNADA DE TRABAJO Y SU VALOR
UNITARIO
Nuevamente, para los períodos convencionales citados se han
producido cambios notables no sólo en los salarios sino también en la
jornada de trabajo semanal. Entre 1976 y 1985 se produjo un aumento
generalizado de la jornada de trabajo, con algunas cuantas excepciones
bbicadas tanto en países desarrollados (Toronto, Canadá), como en vías
de desarrollo (Río de Janeiro y Hongkong). VEASE CUADRO No. 1 Y
GRAFICO No3.

16

2J

26

31

36

NUMERO DEL PAIS

.41

&lt;16

51

�En estos últimos casos la disminución de la jornada fue acompañada
de un aumento pararelo del salario, pero en la mayoría de la ciudades el
aumento relativo del salario fue paralelo al aumento de la jornada.

GRAFICO No.3
VARIACION DE LA JORNADA DE TRABAJO
DEL MAESTRO 1976-1985 y 1985-1988
200

En cambio, entre 1985 y 1988 por un lado se registra un nuevo
aumento generalizado de la jornada semanal, y por otro lado se aprecia
notablemente una disminución de la jornada en países petroleros y en vías
de desarrollo.
La información disponible es escasa para diferenciar los casos

AUMENTO O 0ISMINUCI0t.l DE LA JORNADA

.

r,(\

. 2'-'-

donde el aumento de la jornada,siendo acompañada de un aumento del

150

1
¡150

100

41co

salario, en realidad fue el reconocimiento oficial de las horas de trabajo
fuera del salón de clases y los casos en que no fue así.

50

50

o ...--.......,.._~..._.A,&gt;.

La situación en los países subdesarrollados parece más clara, toda

vez que la diminución de la j·ornada en la mayoría de los casos coincide
con el retroceso del salario general, pero existen algunas evidencias que

-50

-50

apuntan también a que la aparente reducción de la jornada es sólo el

7-100

c~mbio de contabilidad, reconociendo sólo las horas frente al pizarrón, y
d~scontando las de trabajo extramuros.

1

-100
1
- 150 1 '

1

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5

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1

1 1

11

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33

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1'

37

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1 1 ' 11 ' 1 i t 1

41

.!5

1

1 1i

- 150

49

Un análisis más minucioso de cálculo del valor unitario de la
hora-semana-año (dado que el ingreso tiene base anual) muestra que en
.los países desarrollados es prácticamente rnfuimo el aumento del valor de
la hora-semana-año durante 1976-1985 y en cambio se incrementa más
durante 1985-1988. VEASE GRAFICA No. 4.
¡

De manera opuesta, en los países subdesarrollados Jurante
1976-1985 se aprecia una disminución del valor de la hora- semaha-año,

�y en los casos donde se dió una disminución de la jornada semanal

durante 1985-1988, el valor unitario tiende a recuperar el valor inicial que
prácticamente significa un estancamiento de más de una década.

En algunos países tanto de ingresos medios como de ingresos bajos
el valor unitario muestra evidencias de pérdida neta.

. GRAFICO No 4

PRECIO DE LA HORA:SEMANA-AÑO
DEL MAESTRO DE EDUCACION BASICA
10000

DOLARES POR H-S-A

VILL "-MAR.A. lOQO

.

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1985

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1988}

�El libro Universitario al alcance de todos ....

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Programa Editorial Preparatoria 8
.Universidad Autónoma de Nuevo l.,eón

Identidad, es una edición mensual de la Preparatoria 8 de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Publica artículos de
divulgación y notas de educación, cultura y ciencia; asi como
ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.
Se autoriza la reproducción parcial o total del materiaf'publicado en Identidad, citando la fuente.

�•

11

1

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_P~acio Mu1;1icipal, Ciudad Guadalupe, Nuevo León

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                  <text>Revista de la Preparatoria No. 8. Publicaba artículos de divulgación y notas de educación, cultura y ciencia; así como ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.</text>
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                <text>Revista de la Preparatoria No. 8. Publicaba artículos de divulgación y notas de educación, cultura y ciencia; así como ensayos sobre la historia y el acontecer de Guadalupe, N.L.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Preparatoria No 14</text>
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                <text>Villamar C., Alejandro, Colaborador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Visita Rector de la Universidad
de Camagüey el STUANL

FONDO
UNIVERSITARIO

Don Mario Burgoa González dió la bienvenida al Rector Cubano.
Con el própósito de confirmar la cordial relación
académica y sindical, el Rector de la Universidad de
Camagüey, Doctor Carlos Díaz Barranco, realizó una gira
de trabajo en la entidad.
Con el
legislación, sindicalismo y relaciones obrero
patronales,
representantes de Nuevo León efectuaron una gira de trabajo en la
República Popular de China.
Una nutrida delegación, integrada por representantes de
organizaciones sindicales, patronales, empresas, despachos de
consultoría y funcionarios del sector laboral, sostuvieron una serie de
encuentros con sus contrapartes orientales, así lo informó el dirigente
del Sindicato de Trabajadores de la UANL, Graciano GonzálezAlanís.
Encabezados por el Embajador de México en China, Jorge Guajardo
González, la misión regiomontana visitó las ciudades de Beijing,
Guangzhou y Hong Kong, sosteniendo 30 reuniones de trabajo en la
que abordaron temas como relaciones laborales, compefüividad,
desarrollo regional y productividad.
"En general, llegamos a una serie de conclusiones que nos permitirán
mejorar y fortalecer la Sindicato Universitario. En China, los sindicatos
juegan un rol asistencial en la solución de problemas, participando en la
capacitación y el desarrollo social del trabajador, buscando equilibrio en
el ambiente laboral", explicó.
Por tal motivo, se comprometió a fortalecer el esquema sindical hacia el
interior del STUANL, fortaleciendo la relación con la rectoría que
encabeza José Antonio González Treviño, para establecer modelos de
capacitación en beneficio de la base trabajadora.
China es una de las potencias de mayor crecimiento económico,
alrededor del 1O por ciento de su población está afiliado a alguno de los
un millón 130 mil sindicatos de ramas económicas y de base en las
empresas.

la posiciona como una de las principales economías del orbe.

'

GonzálezAlanís externó que en materia de sindicalismo y derechos de
los trabajadores, México cuenta con un avance significativo respecto al
gigante oriental, aún así es importante este tipo de intercambios, para
analizar áreas de oportunidad para hacer del STUANL una institución al
nivel de la Visión 2012 de la universidad.
Entre los miembros de la comitiva regiomontana, destacan el
Presidente del Consejo de Relaciones Laborales y Productividad,
GustavoAlarcón Martínez; el Director General de COPARMEX, Rodrigo
Plancarte; el Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la
Industria del Cemento, Felipe Sosa Casas; entre otros.
Por China participaron el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, la
federación de Sindicatos, el Departamento Internacional del Comité
Central del Partido Comunista, La Federación de Industrias de Hong
Kong, así como empresas de los sectores automotriz, tecnología y
textil.

Con 40 años de vida académica, la institución es una de
las de mayor prestigio en Cuba, por lo que siempre ha
buscado convenios de trabajo con otras instituciones en el
continente.
Por su prestigio, la Universidad Autónoma de Nuevo León
es una de las dos instituciones, junto a la Universidad
Benemérita de Puebla, en contar con un convenio de
colaboración e intercambio estudiantil y de postgrado.
Durante su visita a la ciudad, Díaz Barranco sostuvó una
reunión de trabajo con el Rector de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, José Antonio González
Treviño, y el Comité Ejecu..ti.vo del
indica-to de
Trabajad6'_!P Oe la "CtANL, encabezados por Don Mario
Burgq¡:¡ J;'pazález, en representación- -de Graciano
González
s.
ndicato universitario es el único
rmal con su contraparte cubana,
ente positivo ya que confirma los
nto de ambas instituciones.

Al término de su visita, el rector cubano manifestó su
satisfacción y compromiso de seguir trabajando junto a la
UANL para establecer canales más efectivos que reditúen
en egresados exitosos, y mejore el nivel académico
además que sirva como pilar en el intercambio y la difusión
cultural entre ambos países, cuya tradición histórica forma
parte del legado cultural de América Latina.

"Gracias al convenio hemos formado aquí a 350 master y
en los últimos cinco años hemos formado 11 doctores para
esta universidad. Hemos recibido mucha ayuda de la
UANL para investigadores nuestros, incluso desde cursos
y apoyos", explicó el rector cubano.
En la reunión, ambos rectores destacaron el aspecto
positivo de las relaciones académicas y s1ndicales,
sobretodo en las áreas de Ingeniería Civil y Mecánica,
fondamentales en el ínter.cambio entre 1~ instituciones.
La Universidad-.cle Camagüey celebra sus primeros 40
años de vida académica, con i)i:ia serifH!e...aGtividades en
donde reconocen el acercamiento con las instituciones
mexicanas.
Por su parte, la Universidad Autónoma de Nuevo León
celebra su 75 anivers ·
ca o parte de su agenda de
eventos contará cetil!l&amp;OJ
a de eventos culturales de
primer nivel ofrecidos
ersidad de Camagüey.

�MACG;JE~lí

UNJIWJEWlSiílrAIRIBAll ~
CY E\'L4CE CO\ L4 SOCTED-1D

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" ' · 11: ·••■1■1 111

Armando Castillo
Presidente Fundador
David Castillo
Director General

a García

P

or quinto año consecutivo, la Preparatoria 15 de la UANLobtuvo
la puntuación más alta, como la dependencia universitaria que
cosechó mayores triunfos en materia deportiva.

Blanca Chávez
Directora Editorial

Con 40 títulos en diversas disciplinas, los Kiowas de la Preparatoria 15
representan un orgullo en el ámbito deportivo universitario, sinónimo de
excelencia y de trabajo responsable para la formación integral de sus
alumnos.

lvan Gutierrez
Director Comercial

Juan Francisco Herrera Fernandez, director del plantel, explicó que
gracias al trabajo en equipo entre maestros y estudiantes, fueron
reconocidos con el trofeo Excelencia, por parte de la rectoría
universitaria.

Erika Coss
Directora de Relaciones Públicas

.

Antonio Cruz
or de Circulación

"En el último año hemos logrado el trofeo universitario Excelencia, que
se le da a la dependencia con mejores logros deportivos, es un logro
que hemos conseguido por quinto año consecutivo, rompiendo récords
en puntuación y en campeonatos obtenidos", explicó Herrera
Fernandez.

Brenda Ortiz
Directora de Diseño

Colaboradores:

Juanny Guel

Con más de mil 100 jóvenes de las unidades Madero y Florida
participando en diferentes actividades deportivas, individuales y de
conjunto, la Preparatoria 15 es el principal abastecedor de talento
universitario.

Pág. 10 V11

Disciplinas como Karate, Judo, Tochito y Handball son ampliamente
dominadas por los Kiowas, como resultado de una política de apoyo
irrestricto implementada por la actual administración.

111111111.,1,1
"Los motivamos proporcionándoles todo lo necesario para que esté
cómodos en la práctica del deporte, las instalaciones, el material
deportivo, mención aparte la calidad del personal que los atiende; es
una prioridad que nuestra institución aporta a los muchachos", agregó.
El deporte es parte fundamental del programa Visión 2012,
implementado por el rector José Antonio González Treviño, de ahí que
personal administrativo, docente y principalmente los entrenadores,
estén involucrados al cien por ciento en la obtención de los objetivos
trazados de acuerdo al calendario deportivo.
Actualmente, los Kiowas cuentan con estudiantes participando en
torneos estatales y regionales, representando a la Universidad
Autónoma de Nuevo León en deportes individuales y de conjunto.
Entrevistado en el gimnasio de la dependencia universitaria, Felipe de
Jesús Gómez Velázquez, Coordinador de Deportes y Educación
Física de la Preparatoria 15 explicó que los equipos representativos
se preparan de manera intensa para hacer un digno papel en los
torneos intrauniversitarios, en cada una de las 26 disciplinas.
La Coordinación de Deportes y Educación Física de la Preparatoria 15
invita a los alumnos de las unidades Madero y Florida a involucrarse en
las diversas actividades físicas, como parte del proceso de formación
integral académico deportivo, para tener mejores egresados como
rasgo distintivo de los Kiowas.

Francisco Ramos
Marisol Delgado
Javier Gamíz
Yesica Peña

. UANL

Marcela Gómez

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

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educación media y superior.
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Pág. 14

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García

Págs. 16 y 17

Visión 2012 "Educación con visión, visión con futuro"
UANL

�entes de cambio

�Fuente: UANL

l,a estudiante de la -Preparatoria 3 de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, Bsa García Rodríguez fue homenajeada por el Rector José Antonio
González Treviño, por sus logros deportivos en las copas del mundo en
Francia y Alemania, donde obtuvo cinco medallas en la disciplina de
gimnasia.
La joven acudió a la Torre de Rectoría con su entrenador Antonio Barraza,
donde las autoridades universitarias hicieron público su reconocimiento por
el éxito obtenido en estas justas deportivas al entregarle el Trofeo del Tigre,
que se otorga a deportistas de excelencia dentro de la Máxima Casa de
Estudios.
Como una fuente inspiradora para los jóvenes deportistas del país y en
particular de la UANL, fue catalogada Eisa García por el Rector de la
institución educativa, quien se dijo orgulloso de que la joven fbrme parte de
la comunidae universitaria.
PREMIAN SU ESFUERZO
"Siempre es padre tener un ejemplo a seguir, e.n este caso me tocó a mí; la
verdad nunca he admirado a alguien en especial, sino a todas las personas
que se esfuerzan por obtener lo que quieren, que trabajan duro por una
meta", expresó visiblemente emocionada Eisa García.
La joven quien Obtuvo dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce-,
reconoció que estar en estas copas del mundo fue determinante en su vida
como deportista, como mexicana y como universitaria.
"Fue muy emocionante representar a mí país, es un orgullo pararte ahí con
toda la demás gente y me di cuenta que sí podía traerme una medalla; con
todo el trabajo y esfuerzo, día a día, con mis entrenadores, mis papás y mis
compañeras, obtuvimos este logro que es de todos, estoy muy feliz y espero
que vengan muchas cosas más·, dijo García Rodríguez a la prensa.
En tanto, el entrenador Antonio Barraza se dijo convencido de que en la
actualidad no se tolera a un deportista inculto o no aplicado en lo
académico.
"El deportista actual debe ser integral, esas inseguridades que se presentan
cuando llegas a otro país sólo se pueden revertir cuando atrás de toda esa

preparación física hay una cultura, educación y formación; esa facilidades
que ROS están dando no sólo benefician a Eisa García sino al resto-de los
deportistas que están estudiando en la Universidad", explicó.
Y es 9ue el Rector José Antonio González Treviño ofreció a la gimnasta Eisa
García una beca de largo alcance para que culmine con éxito la prepara ona
y'posteriormente una carrera universitaria.

L

a Facultad de Psicología de la UANL se vistió de manteles largos
para recibir a egresados, catedráticos y ex directores, en una
convivencia llena de nostalgia y amor por la institución.

"Por los niveles del desempeño deportivo y por ser considerada una atleta
de alto rendimiento y talento de la UANL, la institución le ofrece pri ero el
darle la flexibilidad con una tutoría en linea y un respaldo para gue le
dedique el tiempo que sea necesario a su preparación deportiva a lo
académico", explicó a los medios de comunicación.

Convocada por el Presidente de la Asociación de Ex alumnos, José
Antonio Zamora Barrera, y el Director de la Facultad de Psicología,
DoctorAmoldo Téllez, la reunión de convivencia resultó todo un éxito.

El apoyo incluye una beca de colegiaturas, apoyo didáctico y libros, a fin de
que se integre a uno de los 70 programas académico que ofrece la Máxim
Casa de Estudios.

El reencuentro generacional sirvió para reunir a diferentes
personalidades de la dependencia universitaria, y sirvió como marco
perfecto para entregar reconocimientos a alumnos y ex alumnos, entre
los que destacó un recién egresado con capacidades diferentes,
ejemplo de vida y superación personal.

"Apoyamos el-talento universitario tanto en lo académico como e lo
deportivo, hemos considerado el deporte como una factor fundamental É!e
todo estudiante, no sólo con el de alto rendimiento, sino e de
e
intramuros, el deporte representativo de la Universidad, ya que a trJ!:!vés el
deporte se genera la identidad por su alma máter y eso nos permite unir
toda la comunidad, lograr impulsar toda una fraternidad entre todos los.
integrantes de los equipos representativos", argumentó el Rector.

El Presidente de la Asociación de Ex alumnos, extemó que la
agrupación que representa buscará darle continuidad al proyecto de la
Rectoría, para recuperar la experiencia y capacidad de los egresados,
en la participación activa dentro de ta institución académica.

Se dijo orgulloso de que una estudiante de la UANL, de nivel pre~aratona,
lograra la hazaña de obtener traer cinco medallas en una justa intemacio 1
en esta disciplina deportiva.

"Este evento forma parte de un reconoGimieoto a tos primeros
egresados de la Faeullad, a los primeros maestros y dfr.ectores.
rovecha_m~ la ~rfuniaad ¡.tar-a entl"egt:!rle una-, be~ a un
[l'lpañero ~e
• eegr~arylietj~ una disfünció~ n~'l.lro ¡no!or-a.,
~

.Qa.Fa'J \0$
'

"Es un orgullo de todos los mexicanos, de los nuevoleoneses y de o
Universidad; es lo menos que le podemos ofrecer y esperemos que tenga
toda la disposición de estudiar una carrera profesional para que se 1/aY.ª
superando profesionalmente y personalmente, lo que repercute en a
actitud que tendrá a nivel internacional", expresó González TrevTno.
Durante la ceremonia, la joven estuvo acompañada de su mac{re, la
arquitecta María Gracia Rodríguez; asistieron a la ceremonia Jesús Ancer
Rodríguez, Secretario General; Ubaldo Ortiz Méndez, Secretario
Académico; Jaime César Vallejo, titular de la Dirección General de Deportes
y Jaime César Tria na González, director de la Preparatoria 3.

"'

.

•

,

Otro de los puntos a destacar durante la convivencia, fue la promoción
de ta Red de Benefactores de la Facultad de Medicina, que actualmente
aglutina a 70 ex alumnos y se espera un crecimiento exponencial, de la
mano de actividades académicas, culturales y deportivas.
"Nuestro propósito es procurarnos los medios y las oportunidades para
ayudarnos, con un espíritu socialmente responsable. Pretendemos ser
un medio efectivo de vinculación con los egresados, en una relación de
apoyo recíproco", argumentó.
Por su parte, el Director de la Facultad de Psicología, Doctor Amoldo
Téllez, externó su satisfacción ante la emotiva respuesta de los ex
alumnos, ejemplo del apego y orgullo que representa ser egresado de la
institución.
"Me siento muy honrado de participar en este primer evento, espero que
sean muchos los que realice esta sociedad de ex alumnos, la
UniveFSidad y la Facultad de Psicología los necesita para continuar con
el programa de becas para el estudio de postgrado en otras
universid.aties de prestigio en México y el resto d_el Mundo", subrayó.
Los int~re~d'os en íntegrarse a la Red de BenefaGtor:.es, -a_sí romo 1a
AsQcíaciQl'I &lt;je Bé al\,!mnos~ de la facultad de Psicólogi~,~Plleden
solic~r "-Ínfo es en :-el teléfo.q0&lt;; 8a4
-19"")'. medí
.
.

-

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' .~~•. ~WffiDl€1il@iüffim
.

•• •

�uANL

Reafirma compromi so de calidad educativa

PREPA

23

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

l
t

Comprometidos con la preparación académica
integral, con enfoque vanguardista y apegado a la
Visión 2012 de la UANL, la administración de la
Preparatoria 23 que encabeza la directora M.C.
Esthela Del S. Medina Tamez cumple un año más al
frente de la institución.
En su informe de actividades correspondiente al
período 2006, la directora de la Preparatoria 23
enfatizó la vocación docente encaminada a la
excelencia académica que posee el personal de la
institución, en las unidades San Pedro y Santa
Catarina.
Como ejemplo se encuentran los diplomados de
Formación Pedagógica para profesores en el Nivel
Medio Superior, Tutorías y de Preparación
Académica en un Segundo Idioma.
Como parte del proceso de mejora continua, tres
docentes concluyeron sus estudios de maestría, y se
impartieron cursos en las aulas inteligentes de ambas
unidades, a los cuales acudió la totalidad de la planta
de profesores.
En materia estudiantil, la administración de la
directora MC. Esthela Del S. Medina Tamez ha dado
mayor énfasis a la relación con padres de familia y
alumnos, como estrategia para mejorar la integración
familiar en torno a la educación.

Visión 20 12
UANL

"Con el fin de tener una participación y apoyo de los
Padres de Familia, se llevaron a cabo reuniones en
cinco ocasiones al año con ellos para entrega de
calificaciones además de situaciones académicas

y de disciplina, teniendo como resultado con más del
89 % de asistencia, que sobrepasó las expectativas
trazadas, formando así lazos de comunicación
directa de Padres de Familia escuela", manifestó.
Dentro del programa Visión 2012, la Preparatoria 23
logró la certificación de sus procesos a través de la
norma ISO: 9001-2000, con innovaciones como la
consulta de calificaciones a través de Internet,
programa de tutorías a estudiantes y asesores
remédiales, aulas inteligentes y bachillerato a
distancia.
"Con una población de al Semestre Agosto Diciembre
de 2007 de 344 alumnos en la Unidad San Pedro, Y
en la Santa Catarina 1086 alumnos, la Preparatoria
23 posee un índice Terminal del 81 .2 por ciento. En el
presente período más del 70 por ciento de los
alumnos fueron aceptados en el concurso de ingreso
a las diferentes facultades de la UANL", informó.
En materia deportiva, cultural y de vinculación social,
la Preparatoria 23 trabaja de manera intensa como
parte de la formación integral de sus alumnos,
muestra de ello es la realización de la Quinta Semana
de Valores, en la que los alumnos acuden a
instituciones benéficas y asistenciales, para tomar
conciencia de la necesidad de ayudar y colaborar en
obras de beneficio social.

�Fuente: UANL

GENERACIÓN HISTÓRICA

Todos alguna vez atravesamos periodos decisivos, determinantes de futuro. A Norberto
Lerma le sucedió hace muy poco. Se terminaban sus días de preparatoria, había pensado
estudiar Física o Matemáticas en la Universidad Autónoma de Nuevo León, también le
interesaba la Administración de Empresas, pero no conseguía definir su vocación.

Anabel Esparza puso cara de reflexión ante la certeza histórica. Cuando pasen 50 años, y
sea una anciana, quizás voltearán a verla y dirán, "ella pertenece a la generación pionera
de estudios de Actuaría en la Universidad Autónoma de Nuevo León."

"Fue entonces que conocí los planes de estudio y el perfil de la carrera de Licenciado en
Actuaría, la vi como un punto medio entre las otras aspiraciones que tenía, aparte una
carrera nueva para la UANL, por lo que encontré atracciones, retos, y dije, aquí me
quedo."
A la decisión inicial le siguió un tiempo de búsqueda y confirmación. Supo que la
especialidad formaría a profesionales expertos en el manejo de riesgos en empresas e
industrias, que su trabajo como actuario podría acrecentar la estabilidad de las
organizaciones de negocios, que podría mediante modelos matemáticos ofrecer
soluciones reductoras de riesgos y favorables al crecimiento, la competitividad, y todas
estas características le permitieron visualizar un poco más en serio algunos ángulos de su
futuro.
"Apenas voy por el segundo día de ciases, pero ya tengo una expectativa de
emprendedor, un entusiasmo, quiero esforzarme para poder ejercer a un nivel muy alto,
para poder estar actuando bien en el mercado laboral, en escenarios competitivos. Me
gustaría trabajar en empresas bancarias, en instituciones de seguros, pero ahora solo
pienso en formarme bien. Creo que aún no estoy totalmente consciente de la
responsabilidad social que adquiero con esta profesión, pero sé que es grande.•
Alfredo Alanís Durán, al frente de la carrera de matemáticas en la Facultad de Ciencias
FísiexrMatemáticas, informó que han trabajado en la conformación de un programa
académico eficiente que cumpla con la demanda de empresas y compañías de seguros,
para la evaluación de daños, estadísticas.
"El sector empresarial e industrial del Estado necesita actuarios de formación, y a ese
requerimiento está respondiendo nuestra oferta educativa. Esperamos contratar a tres
maestros de Actuaría de la UNAM para reforzar el cuerpo académico de la especialidad,
aunque ahora están recibiendo sólo contenidos generales de matemáticas, física y
computación."
EXPECTATIVAY RESPONSABILIDAD
Por su parte Magaly Miguel, procedente de la prepa 12 de Cadereyta, había escuchado de
esta carrera por medio de una conocida de la familia, graduada de la especialidad por la
Universidad de lasAméricas de Puebla.
•A través de ella tuve una idea general de la carrera de Licenciado en Actuaría, aunque no
tenía entendido del todo lo que era. Luego escuché que se iba a empezar a estudiar en
esta universidad y que iba a tener un enfoque hacia el riesgo empresarial. Hasta ese
momento yo no tenía ninguna carrera definida, solo sabía que quería estudiar algo que
tuviera que ver con las ciencia exactas."

"Creo que este hecho nos exige ser los mejores, somos pocos y nos toca enfrentar lo
nuevo, pero contamos con maestros preparados, mis compañeros saben mucho, yo me
considero responsable, y ya me he formado una visión alta de trabajo y de desempeño en
la sociedad."
En una Feria de Opciones Educativas a la que asistió en Cadereyta evaluaba
oportunidades diversas dentro de las ciencias Físico Matemáticas.

"Me dijeron que existla Actuarla, que era sobre probabilidades estadísticas, riesgos, lo
cual me interesa mucho. Siempre me ha gustado esa rama de las matemáticas y se me
hizo muy atractiva esta nueva opción, así que me decidí por Actuaría."
Procedente de la Escuela Preparatoria # 20, del Municipio de Santiago, Esparza ha
iniciado su etapa de estudios superioras universitarios con un cúmulo de anhelos,
curiosidades e intereses diversos. Absorber todo lo que sus maestros y compañeros le
puedan enseñar, y abrir su mente a cuánto conocimiento nuevo se desdobla en esta
nueva etapa de su vida.
"Estoy segura de lo que quiero, mis papás me están ayudando en todo y me dicen que
adelante, que hay que ser bueno en lo que uno escoja... Y eso es lo que quiero lograr al
final de mi carrera, cuando me vea trabajando en alguna empresa aseguradora, en una
casa de bolsas, un banco, no sé, siendo un elemento importante en la toma de
decisiones... la realidad es que tanto mis compañeros como yo debemos defender el
prestigio que en un futuro tendrá la primera generación de esta carrera en la UANL."
Esa mentalidad también acompaña a Jesús Adrián Obregón Aguilar y al resto de sus
compalieros, diez en total, que conforman la generaeión de inicio de esta especialidad no
solo en Nuevo León sino en todo el norte y parte del centro del pals.

•Sé que vamos a salir bien formados, con grandes oportunidades de trabajo, estamos
ante un reto y una oportunidad, no tenemos el precedente de otros estudiantes que lleven
la carrera aquí en la universidad, asl que viviremos experiencias únicas.•
El Colegio Nacional deActuarios, la UNAM y otras instituciones han ayudado a encaminar
ta nueva posibllidad que hoy se abre para los estudiantes del norte del país. Y entidades
como Banco Mercantil del Norte, Casa de Bolsa Value, Banca Afirme, Banca Santander
Selfln, Seguros ING, SA de C. v., Grupo Maseca, entre otros, fonnan parte del atto
número de organizaciones que están ya pendientes de esta formación.
Un nuevo capitulo en ta trayectoria de grandes desaflos de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Alumnos que inician la carrera de Licenciatura en Actuaria en la UANL

Quizás por malas experiencias con las matemáticas durante la niñez, Magaly quedó
marcada para siempre con las ciencias.
"En primaria llegué a reprobar, me daban trabajo las matemáticas, pero cuando entré a la
secundaria me apliqué en ellas y poco a poco me fui dando cuenta de que le había
encontrado el gusto, desde entonces cambió para siempre mi percepción sobre esta
ciencia, al grado que marcó mis preferencias a la hora de decidirme por una carrera
universitaria.·
Una vez tomada la decisión, la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas será su
escenario habitual en los próximos nueve semestres.
"Desde ahora tengo muchas expectativas, espero que me guste, que salga preparada,
con las herramientas necesarias para hacerlo bien... Sé que tendremos la gran
responsabilidad de evaluar riesgos, tener que observar desde afuera los procesos
empresariales, pero sabemos que los maestros nos van a ayudar a ser excelentes
actuarios."

1. David Enrique Alonso Martlnez

2. Lenin Brayan Arenas Coronado
3. Sandy Lizet Ba/ba Segura
4. Sahira Berenice Cárdenas Olvera
5. Anabel Guadalupe Esparza Aguirre
6.Alondra GarcíaAndrade
7. Norberlo Leona Reyes
8. Elba Magaly Miguel Ponce
9. Jesús Adrián Obregón Aguilar
10. David Ramírez Delgado

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Visión 2012 _ _ . """" _,.
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"Estoy completamente convencido, de que los grandes logros de nuestra
Escuela Preparatoria 9, son el resultad o de la participación de todos los que
conformamos este plantel"

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

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lng. Felipe E. Garza García

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UANL

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N1

D

urante el periodo 2006-2007 se obtuvieron grandes
logros dentro del plantel educativo, comenzando con
la participación en el Premio Nuevo León a la Calidad
2006, el cual se ganó. Dentro de estos logros debe resaltar la
Mención Honorífica al Mérito Ecológico, otorgado por el
exalcalde de Monterrey, Lic. Edgar Olaiz Ortiz, quien entregó
la Medalla Monterrey al Mérito Ecológico a Grupo de
Educación Ambiental y Reciclaje de la Prepa 9 de la UANL.
Así pues, se siguió con el sistema ISO 9001 :2000 con sus tres
auditorias anuales.
En cuanto a reconocimientos estudiantiles, mencionan a
Myrthala Ortega Montemayor con el 2º Lugar en "El arte de
Comunicar" evento del FEUNI; a Josefina A. Perez con el 3º
Lugar en "Emprende tu talento" evento del FEUNI; a Cesar
Picaso Perez con el 2º Lugar en Reseña de Música; al 3º Lugar
en Reseña de Música, Laura A. Aguilar Garza; a Carlos J Ruiz
Amaro, con el 3º Lugar en Reseña de Danza; mencionan a Luisa
Maria Reyes Cortés con el Mérito Académico y nos recuerdan el
primer lugar de Karen Thalía Martínez Loria en "Leamos la
Ciencia para todos '06".
Dentro del sector deportivo, se tienen alrededor de 24 deportes y
alumnos participando en al menos uno de estos; dentro de los

logros obtenidos por estos equipos se encuentra la participación
del equipo de Karate-Do en eventos nacionales e
internacionales con las alumnas Barbara Amaya Sanchez,
Brenda A. Castañeda Reyes y Maria Melina Pérez Martell. Así
también tenemos la participación del personal docente en estas
actividades.

Durante el ciclo se llevó a cabo la Semana de Convencía donde
hubo actividades como exposición de pintura, fotografía, una
feria del libro, Obras de teatro "Diálogos Rancheros" EL
programa PAIDEAdel DIF, Talleres, Ballet Folklórico, la Rondalla
y conferencias como "El Trabajo de los Funcionarios Públicos",
Sobre Valores, "La Discapacidad Adaptación y Aceptación",
"Riesgos y Expectativas", "Imagen", "La sexualidad en la
juventud", "Uso Racional del Agua" y "Programación
Neurolinguistica"; se tuvieron concursos como "¿Qué tan Águila
eres?, Cascarones de huevo decorados, de Matemáticas, de
Poesía y cuento, de Oratoria, Física, Comics, Promoción de
Valores, Concurso de Disfraces y el Certamen "Srita Prepa 9";
además contaron con la participación de la Verbena Popular
para cerrar con broche de oro.

Todo esto fue posible debido al amplio número de talleres con los
que cuenta la escuela, nombrando el Taller de las Ciencias que
participo en la Décima Olimpiada Universitaria de Matemáticas
en el año; el grupo emprendedor, los cuales han desarrollado
alrededor de 29 proyectos; el grupo "Imagen", grupo de teatro
que cuenta con una agenda sumamente productiva; El Taller de
Artes Plásticas, con exposiciones de artes plásticas, fotografía, y
expresión; El taller de Oratoria, Poesía y Cuento, que mejora la
elocuencia, otorga nuevos sentidos al texto escrito y mejorar la
técnica; el Taller de Reciclaje y Educación Ambiental que
fomenta los proyectos de cuidado al medio ambiente, con el cual
se obtuvo la Medalla al Merito Ecológico ya antes mencionada y
finalmente se puede mencionar la publicación de la revista
tetramestral Polifonía Época 11.
Para concluir cabe señalar que dentro de las expectativas del
plantel cubiertas, existe una esencial que es la comunicación con
los padres de familia, donde se convocaron a tres reuniones para
informarles sobre el desempeño de sus hijos para integrarlos al
proceso enseñanza-aprendizaje. Así también además de darles
información de sus hijos, se les dio la oportunidad de asistir al
Diplomado para padres "Familias Eficaces", donde se ve
claramente el incremento en el apoyo de los padres de familia en
la actividades del alumnado; este último año se graduó la quinta
generación del diplomado y el Rector, lng. José Antonio
Gonzáles Treviño, asistió a la graduación de la tercera
generación donde expresó su satisfacción por el proyecto.
Dentro de las evaluaciones hechas por los padres de familia
sobre el desempeño de la Institución, se pueden observar
calificaciones positivas que señalan el excelente camino ya
recorrido por la Escuela.

Dentro de las actividades se contó con la Semana Cultural,
Artística y Deportiva donde hubo conferencias como "El
emprendedor del Éxito", "Hablemos de Edipo", "Jóvenes
exitosos" "Valores del líder", entre muchas otras y hubo además
la obra de teatro de "El secreto bien guardado", una exposición
de aerobics en el patio central, concurso a la mejor piñata, una
exposición de la diversidad cultural mexicana, así como un
grupo de Huapango y la preparación para U NI-Canta.
Recientemente le fue otorgado a Prepa 9 un reconocimiento por

parte:¡:idad de Panamá

~

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Visión 2012
UANL

"Educación con visión. visión con futuro"

,/

�Por Annando Castillo
Ante un lleno en el Teatro Universitario, la estudiante Nancy Rocío Jiménez
Castillo resultó electa como Señorita Ciencias Políticas, com@ rep,.resentante
de la belleza estudiantil de la institución.

Nancy Rocío Jiménez Oastillo representará a Ciencias Políticas en el
tradicional concurso de belleza Señorita UANL, como parte de las actividades
extra curriculares que fomentan la participación estudiantil.

El certamen Señorita Ciencias Políticas, organizado por la mesa directiva
Vanguardia, fue todo un éxito, al convocar a más de 900 asisfentes quienes
apoyaron en todo momento!a las 13 canditlatas a la corona de belleza.

Manuel Estracj_¡l Camargo )elicitó la labor emprendida por la mesa directiva
Vanguardia, por su capacitlad de convocatoria y motivación para lograr que los
estudianles se idetitifiquen con este tipo de actividades, a su vez hizo uh
reCOJl.OCimien'li(a la laborrealizada por Judith Caballero Salas, reina saliente.

Ante la presencia del Director de la Facultad, Manuel Estrada Camargo, y otras
personalidades de la institución, el concurso se efe.ctoó en un ambiente de
sana convivencia.

En respuesta Zolezzy Carvajal agradeció la apertura y apoyo sin restricciones
que ofrece la dirección a los alumnos, y como ejemplo puso el certamen tle
belleza, dondeJa dirección.facilitó las instalaciones del Teatro Universitario.
Humberto Zolezzy Carvajal, Consejero alumrto,-explicó,queJa.,i:uewl-'lir.¡¡e~ct~iv'-l=a=---._ ~ = ~ - ~~
Vanguardia, con el apoyo de la dirección, logró donjuntar diversos factores que
Senalo "que ent&gt;reve habrá mas a,ctividades extra curriculares, como parte de
a la postre redituaron en un evento entretenido y de un nivel acorde al carácter
la estrategia para que los estudiantes y egresados se involucren en la vida
de la institución.
académica, cultural y deportiva de la dependencia universitaria.
~Buscamos p~tr?cinadores en el área de moda y belleza, de ahí surgieron los
Jueces especializados para evaluar la actuación de las candidatas que son
estudiantes de nuestra facultad". explicó Zolezzy Carvajal.
'
lnteg~d? por especialistas de moda, diseño de imagen, oratoria, peinado y
maqullla¡e, entre otras, los jueces calificaron a las aspirantes a la corona en la
pasarela. Por su parte, las candidatas mo,straron una enorme disposición y
talento para competir por el título de belleza.

�Inicia la FaCPyAP semestre
UANL
con ponencias magistrales

UNIVERSIDAD AUTÓ~OMA DE l\'UEVO LEÓN

Por Armando Castillo
Fue en el auditorio del Centro de Apoyo y Servicios
Académicos donde se dieron cita autoridades y
estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y
Administración Pública de la UANL para escuchar al
Maestro Guillermo Ordorica Robles quien es Director
General Adjunto de Formación y Capacitación del
prestigiado Instituto "Matias Romero" de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Ordorica Robles habló a los ahí presentes acerca de las
perspectivas y acciones de la política exterior en México.
Mencionó que "es importante que los jóvenes participen de
manera decisiva en las acciones del gobierno, ya que
entre mayor sea su actuación, se verán mejores
resultados."
Al finalizar el evento el Maestro Manuel Estrada Camargo,
Director del plantel universitario hizó entrega de un
reconocimiento al conferencista y éste en agradecimiento
le obsequió a la FaCPyAP un acervo editorial de las
publicaciones del citado instituto. Esta actividad se
coordinó con la Dirección de relaciones internacionales de
la Máxima Casa de Estudios.

"México es un país con riq.ueza cultural"
JohnDodd
Para dar continuidad a las actividades se presentó ante
ese mismo auditorio John Dodd, Presidente del Instituto
Jesse Helms de Carolina del Norte. Ante los jóvenes ahí
reunidos habló acerca del movimiento conservador
moderno en los Estados Unidos de América. También
mencionó que nuestro país es una gran nación ejemplo
para el mundo.
Asistieron en esta charla maestros y alumnos del plan
bilingüe que se imparte en la citada dependencia
universitaria. Al entrevistar a Estrada Camargo afirmó que
"es muy importante para nuestra Facultad que los alumnos
conozcan otras culturas y opinen ante especialistas en
materia internacional. Seguiremos avanzando en todos
los ámbitos tal como lo marca nuestro señor rector en su
proy~012." Concluyó.

=--------------

Visión 2012
UANL

"Educación con visión, visión con futuro"

�</text>
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                  <text>Publicación que presenta la oferta educativa de la UANL, así como sus vínculos académicos con instituciones educativas internacionales e iniciativa privada. Además, presenta noticias del acontecer universitario y estudiantil de las facultades y preparatorias.</text>
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                <text>Publicación que presenta la oferta educativa de la UANL, así como sus vínculos académicos con instituciones educativas internacionales e iniciativa privada. Además, presenta noticias del acontecer universitario y estudiantil de las facultades y preparatorias.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Preparatoria Técnica Médica</name>
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        <name>Sindicalismo</name>
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                    <text>�UANL
UNIVERSIDAD AllfÓNO,\ tA DE N'UEVO LE~~

Canso ida
Ciencias
Políticas

se obtuvieron resultados favorables y fuimos
recomendados para recibir dicha certificación con
cero no conformidades, siendo la única Facultad de
la Universidad con dicho logro", manifestó Estrada
Camargo.
Ambos objetivos complementan un plan de trabajo
que sirvió como plataforma de Manuel Estrada
Camargo en la campaña que lo llevó hace tres años
a la dirección de la Facultad de Ciencias Políticas,
institución que celebró sus primeros 30 años de vida
en el 2008.
Con más de 4 mil alumnos inscritos en el presente
ciclo escolar, la dependencia está posicionada entre
las más importantes en su ramo a nivel nacional,
gracias a la aplicación del Programa Integral de
Fortalecimiento Institucional, que observa áreas de
oportunidad para reforzar y desarrollar programas
educativos de excelencia.

su excelencia
académica

"La comunidad docente y estudiantil ha confiado
en el plan de trabajo presentado por un servidor, el
cual incluye: mayor atención a la academia, apoyo al
Profesorado de Licenciatura y posgrado, gestión de
mayores espacios y más actividad extracurricular.

Por Armando Castillo

Agradezco infinitamente la confianza depositada a
este proyecto", externó en su discurso.

on la satisfacción de haber cubierto las
metas que planteó en la ceremonia de toma
de protesta, Manuel Estrada Camargo rindió
recientemente su tercer informe al frente de la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración
Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

C

En una emotiva ceremonia que contó con la
presencia de diversas personalidades del ámbito
académico y administrativo de nuestra máxima casa
de estudios, Estrada Camargo hizo un repaso a tres
años de gestión.
En él, resaltó la evolución en materia educativa que
ha experimentado la Facultad de Ciencias Políticas,
que bajo su gestión obtuvo la acreditación de sus
licenciaturas por medio de ACCECISO, Asociación
para la Acreditación y Certificación de Ciencias
Sociales.
En su tercer informe ·de actividades, destacó que la
dependencia universitaria recibió de manos de la
empresa TUV SUD América de México, la certificación
ISO 9001 :2008 gracias a la implementación del
Sistema de Gestión de la Calidad.
"Este logro se obtuvo gracias a una serie de
auditorías realizadas por la empresa certificadora,

2 • Imagen Universitaria • Octubre 2009

En cuanto a actividades extracurriculares, destacó la
realización de eventos de trascendencia nacional e
internacional, cumpliendo con la Visión UANL 2012
que encabeza el Rector José Antonio González
Treviño, en los rubros de internacionalización y
flexibilidad curricular.
"Cabe resaltar el Segundo Simposium de Estudiantes
de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales:
Ciudadanos del Siglo XXI; también se realizó en
conjunto con la Comisión Estatal Electoral, el Primer
Simposium de Imagen y Protocolo Político; y la
Conferencia Magistral: los Desafíos Eticos del Siglo
XXI, impartida por el Doctor Bernardo Kliksberg",
explicó.
Por último, hizo un llamado a continuar con el
proyecto para la aplicación del Nuevo Modelo de
Educación por Competencias, para las Licenciaturas
en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.
"Grandes proyectos se perfilan para nuestra
Facultad, con el" cumplimiento en los procesos
que a cada uno nos correspondieron, seguiremos
consolidando a nuestra Facultad como aquella que
forma a los mejores profesionales en las áreas
de Ciencias Políticas, Administración Pública y
Relaciones Internacionales", concluyó.

�Fuente UANL

on el lema Liderazgo con Visión, Ilegal los iltegantes de ta
ooeva Mesa Directiva Estucfianti de ta Facutad de lng€lieóa
Mecáira y Eléctrica para trabajar por sus compañeros durcrlte el
peoodo 2009 201 o.
Los ]ÓVeOeS Alfonso Medina Palomarez y Roberto Carlos Rodla
Mo'eno rroeron protesra C0100 Preooente y Consejem Alooro,
respectivamente. ante el Reclor José .Antonio González Treviño et
pasado ~ 17 de ~tiembre en ta Sala Polivalente del aDH
PreviO a la ceremonia solemne. la comunidad de ta AME, encabezada
por su drector el maeslro Estetm Báez Vilareal, reconoció
públicamente ta tabor que reafuaron los presentanles estudiantiles de
ta éllterior Mesa Directiva, Adolfo Abr.mm Rwio López y José Ornar
Villa-real Ocooa.

C

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1
1

: Armando Castillo
_,. "="":presidente Fundador

• ----------------------------------------------------------------------p

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Consolidan en prepas
infraestructura para

David Castillo
Director General

aprendizaje de
idiomas
----• 7

Blanca Chávez
Directora Editorial

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LLEGA LA NUEVA SAAME

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lván Gutiérrez
Director Comercial

En la Pablo Livas se Gradua la '
Primera Generacion de

·'

Escultores

Mauricio Castillo
Director Jurídico

----•9

Daniel Castillo
Director de Relaciones Públicas

.... - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1
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Consoli dosulidero zgo

Erika Coss
Directora de Circulación

nacional

Santa Fe Design
Diseño
Colaboradores:
• Juanny Guel
• Francisco Ramos
• Marisol Delgado
• Yesica Peña
• Marcela Gómez
------~---- - ------------ -- - -- -- --- _,,

1
1
I

Imagen Universitaria es una publicación
mensual.
Se distribuye gratuitamente en instituciones de
educación media y superior.
Imagen Universitaria no responde por el
contenido de los artículos firmados por sus
autores.
Se autoriza la reproducción total o parcial del
contenido, previa autorización por escrito del
director editorial.
Nuestras Oficinas
Paseo Elizabeth No. 3316
Col. Valle del Mirador C.P. 6620
San Pedro Garza García,
N.L. México.

4 • Imagen Universitaria • Octubre 2009

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Pastel y mañanitas¡
por 76 años de
vida académica
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Galardonan tesis
de licenciatura y¡
maestría
¡

1

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''

Distinguen a
profesionales
----• 15 exitosos

1

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8 joven Roberto Carlos Rocra Mo'eno, luego de aceptar el cargo de
Consejero Alurrro de ta SAAME. se comprometió a trabajar en ~
con tm visión de competeocia, todo para beneficio de ta corruiidad de
ta escuela de ingeniería y de ta IWJL.
'Qida ~ de ni vida lo deócaré al trabajo en ta ltivecsidad,
voy aser ma voz responsable de mis compaieros ante el Consejo
lkliversitaio, ¡e-a agadecer el voto que nos óeron ctraite la campáia;
m1 compromiso es ser un enlace con el resto de la5 Mesas Directivas
detalrn9sKlad'.~Aseguró que la Mesa Directiva tendrá visión para colaborar con toda5
la5 aitoridades tnVefSita'ias a fil de aportar ese 11amo de arma en
todo el trabajo que se neva a cabo en la Máxima Cooa de Estudios.
'Tmemos tm p¡rticipación prooctiva ytrabajaremos por ~ar
esa !Jan Mesa Directiva que nos dejan ruestros compañeros; señor
Recl&lt;J. lo apoyaremos en cada tm de la5 actividades del queracer
t11ivelmaoo, dmle sea requerida nuestra pal1icipación, trabajaremos
lJlidos por el bienestar de la Universidad'' proruooó Rocra Mo'eno.
En llllto, el ilgeniero José .Antonio González Treviño los exhortó a
sumase a los e¡µpos de trabajo con que ya ruenta la Uliversidad,
para cooperar en la5 actMdades que se desamlan en todos los
terrenos. académico, asisteocia social, deportivo y rultural.
'La looor que descJrom los esb.mlles es fllldameotal para la
Unive'sidad, ya que es la manera en que los directivos se abren a una
retroaínenlación germa a través de los represenmtes esb.mltiles.
a través de ustedes recogemos información que es valiosa para
emprerxler ruevos proyectos en ta Máxina Cooa de Estooos',
pronunció el Rector de ta UANL.

Nueva mesa directiva de

Los jóvenes Alfonso Medina Palomarez y Roberto Carlos Rocha Moreno rindieron protesta como
Presidente y Consejero Alumno, respectivamente, ante el Rector José Antonio González Treviño
el pasado jueves 17 de septiembre en la Sala Polivalente del CIDET.

�Recibe leyes visita de
Embajador de Estados
Unidos en México

e

orno parte de su gira por la ciudad
de Monterrey y en ocasión a la
Conferencia
de
Gobernadores
Fronterizos organizado por Gobierno
del Estado de Nuevo León, el cuatro de
septiembre, el Embajador de los Estados
Unidos en México, Carlos Pascual, realizó
un recorrido dentro de las instalaciones de
la Facultad de Derecho y Criminología de la
Universidad Autonóma de Nuevo León.
En el lugar fue recibido y acompañado por el
Magistrado Jorge Luis Mancillas, presidente
del Tribunal Superior de Justicia en el Estado;
por el Procurador General de Justicia en la

entidad, Luis Carlos Treviño Berchelmann
y Jose Luis Prado Maillard, director de la
escuela de jurisprudencia de la Máxima
Casa de Estudios, quienes observaron una
audiencia penal simulada en la Sala de
Juicios Orales.
Cabe recordar que el pasado veintidos de
julio, la UANL se convirtió en la primera
institución de educación superior en América
Latina que es sede del Poder Judicial en
materia de juicios orales, en un acto inédito
en el país, en que la Facultad de Derecho y
Criminología fue habilitada para audiencias
de este tipo.

Consolidan en prepas infraestructura para

aprendizaje de idiomas
Fuente UANL

L

a Universidad Autónoma de Nuevo León inauguró
formalmente la Red de Laboratorios de Aprendizaje de
Lenguas Extranjeras del Sistemas de Educación Media
Superior, para fortalecer el aprendizaje de los estudiantes en
sus cursos de inglés y francés.
Para poner en marcha este proyecto se invirtieron cincuenta
millones de pesos, que se destinaron en la instalación de
38 laboratorios y 927 estaciones de trabajo, distribuidas
en todas las preparatorias de la Máxima Gasa de Estudios,
desde Anáhuac hasta Doctor Arroyo para el semestre
Agosto-Diciembre 2009.
En esta inauguración simbólica que se realizó desde la
Preparatoria 15 Florida, estuvo presente el ingeniero José
Antonio González Treviño, quien estuvo acompañado por el
doctor Jesús Áncer Rodríguez, Secretario General; doctor
Ubaldo 0rtiz Méndez, Secretario Académico; ingeniero
Jerónimo Escamilla Tovar, Director del Nivel Medio Superior;
y el maestro José Luis Guerra Torres, director del plantel
sede.
INVERSIÓN EN TECNOLOGÍA PARA EL BACHILLERATO

Para aprovechar el software diseñado por la empresa
Mediatec, en el Centro de Estudios yCertificación de Lenguas
Extranjeras (CCL)
delaUANLse

capacitaron -en una etapa inicial- 72 instructores, quienes
tendrán un efecto multiplicador en las preparatorias de la
institución.
En la presentación de esta Red de Laboratorios de Aprendizaje
de Lenguas Extranjeras del Sistemas de Educación Media
Superior, se explicó que apoyará la reformar integral que hizo
la Universidad en este nivel de estudios, en el que están
inscritos cerca de 55 mil estudiantes.
"Con esta inversión fortalecemos la infraestructura de
laboratorios en el nivel medio superior para el desarrollo
de las competencias en un segundo idioma, queremos
que los estudiantes tengan las mejores herramientas para
su formación integral", dijo el Rector de la UANL luego de

La Universidad Autónoma de Nuevo
León puso en operaciones la Red
de Laboratorios de Aprendizaje de
Lenguas Extranjeras en el Sistema
del Nivel Medio Superior, lo que
permitirá en un inicio fortalecer
el desarrollo de competencias
comunicativas en los idiomas inglés
y francés, entre los alumnos de las
preparatorias.
recibir las actas de instalación, capacitación y programa de
mantenimiento por parte de Mediatec.
Los equipos instalados en los laboratorios son terminales
inteligentes, que no necesitan un disco duro, sino un servidor
por computadora; es una nueva tecnología diseñada para el
ahorro de energía, lo que reducirá costos de operación. Con
este software el profesor y alumno tienen la posibilidad de
incluir hasta diez idiomas para su estudio, entre los que se

6 • Imagen Universitaria

encuentran el alemán, italiano, chino, japonés y neerlandés.
Con esta Red de Laboratorios de Aprendizaje de Lenguas
Extranjeras del Sistemas de Educación Media Superior se
fortalece el aprendizaje de los cursos de inglés y francés en
los programas de Bachillerato General, Bachillerato Bilingüe
Progresivo, Bachillerato Internacional, así como los cursos
extracurriculares y de servicio a la comunidad.
Es una modalidad de aprendizaje autónomo y progresivo
con orientaciones pedagógicas personalizadas; el contenido
aumenta en grado de dificultad de acuerdo a los resultados
que el estudiante obtiene.
El software con que opera la Red de Laboratorios de
Aprendizaje de Lenguas Extranjeras del Sistemas de
Educación Media Superior permite:
» Uso de diálogos y videos que ilustran situaciones de la
vida cotidiana y profesional con grabaciones realizadas por
profesores nativos
» Comunicación escrita y de creación al transformar o
redactar un texto a partir de una imagen o video
» Pruebas de preparación para el TOEFL y test de niveles de
acuerdo al Consejo de Europa para las Lenguas Extranjeras
» Licencias de e-leaming para acceso a portal de idiomas
por e-learnig para la actualización de los docentes
» Diálogo con reconocimiento de voz para mejorar la
pronunciación del estudiante.

• Octubre 2009
Octubre 2009 • Imagen Universitaria •

7

�En lo

•

IV
1

scu ores
Por Armando Castillo
Amisalumnoslespedíquecomiencen
sus esculturas con el cerebro y las
terminen con el corazón", relata el
escultor regiomontano Cuauhtémoc
Zamudio, en parte de los textos que
surgieron araíz de la Cátedra Taller Libre de Escultura,
'
'por el artista en la Preparatoria Pablo Uvas
impartida
de la UANL.
Este proyecto piloto, que surgió gracias al profundo lazo
de Zamudio con la institución que lo vio nacer como
artista, permitió a 19 estudiantes de la Preparatoria
recibir asesorías y consejos para la creación de dibujos
y esculturas.

La Cátedra Taller Libre de Escultura, busca orientar
a alumnos con talento y vocación artística, para que
reciban las herramientas necesarias que les permtta
explotar su talento, al tiempo de permitirles un medio
de expresión alejado de las drogas y otros problemas
de índole social.
Tras la convocatoria lanzada en Febrero de este
año, los alumnos comenzaron una aventura que los
llevó a la realización de 60 obras, expuestas en una
ceremonia que encabezó el Secretario General de
la UANL, Jesús Ancer; y el Director de la Escuela
Industrial y Preparatoria Técnica Pablo Uvas, Alejandro
Galván Ramírez, entre otras personalidades.
El Secretario General de la máxima casa de estudios
regiomontana, enfatizó la relevancia de hacer realidad

8 • Imagen Universitaria • Octubre 2009

l

destacó durante el mensaje de bienvenida a la
exposición, la importancia de consolidar la vocación
de los estudiantes, sobretodo aquella encaminada a la
expresión artística, que es un vehículo de integración
familiar.
Trabajar con jóvenes permite al artista regresar a los
pasos andados, al origen, "con esta Cátedra descubrí
que ser artista es un privilegio", comentó ante el
aplauso de los asistentes, que en su mayoría eran
familiares de los 19 jóvenes artistas.
Como parte del proyecto piloto, Cuauhtémoc Zamudio,

este tipo de proyectos, donde "Podamos descubrir
talentos, y encauzar a la juventud hacia programas que
los alejen de algunas situaciones que en la sociedad
están al día".
Informó que gracias al éxito del programa piloto,
ya proyectan multiplicar este programa en otras
instrruciones de educación media, "La intención es
que este programa, ya que está consolidado, pueda
trasladarse a otra Preparatoria o algunas otras
Preparatorias y sigámoslo aplicando de forma activa.
Es un área de oportunidad, todos los muchachos
de Preparatoria traen la inquietud, y qué mejor que
podamos encauzarlos en algo positivo", agregó Jesús
Ancer, quien también fungió como padrino de este
grupo de nuevos artistas universitarios.
Por su parte, el escultor Cuauhtémoc Zamudio
con el apoyo de la Preparatoria Pablo Uvas, hizo una
recolección gráfica y escrita de las experiencias y
obras terminadas del taller, que quedaron plasmadas
en el libro titulado Cátedra de Escultura, que revela la
manera fraternal que utilizó el artista para involucrar a
los alumnos al proceso de creación artística.
A continuación parte de una conversación del artista
Cuauhtémoc Zamudio, incluida en el libro Cátedra de
Escultura:
"Recuerdo que una alumna estaba preocupada porque
las alas de su ángel parecían más de mariposa que de
ángel. Yo le dije que ¿quién sabe realmente cómo son
las alas de los ángeles? Que se han hecho muchas
interpretaciones de ángeles en pintura y escultura
pero que tal vez los ángeles tienen las alas como las
que ella hizo·, concluyó.

1
f

�Concluye homenaje a

don Ramón
Cárdenas Coronado
0----------- ----------- ----------- -- ------------------- --------------

Con gratitud, por permitir
a la UNAM participar en un

La Facultad de Contaduría Pública yAdministración concluyó la
celebración del primer centenario del natalicio de don Ramón
Cárdenas Coronado, en emotiva ceremonia a la que asistió la familia
del fundador de la escuela de negocios.

proyecto estratégico
Fuente UANL

l concluir su ponencia "La Educación Superior
para el Desarrollo de México" ante un auditorio
de la Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías"
abarrotado, el doctor José Narro Robles, Rector de la
UNAM, firmó el libro de visitantes distinguidos en las
instalaciones de este recinto universitario.

A

Lo acompañaron sus colaboradores, el
doctor Sergio M.Alcacer Martínez de Castro
y el doctor Carlos Arámburo de la Hoz,

Secretario General y Coordinador de la Investigación
Científica en la UNAM, respectivamente; así como el
anfitrión, el ingeniero José Antonio González Treviño,
Rector de la UANL.

a una extraordinaria universidad, la Autónoma de
Nuevo León, casa de la cultura, la
ciencia, el arte, las humanidades
y el saber.

Aquí las palabras escritas por el doctor José Narro
Robles, cuya visita se inscribe en el marco del 76
aniversario de la UANL:

Con gratitud, por permitir a la
UNAM participar en un proyecto
estratégico y común: la alianza
estratégica y científica que hoy
inauguramos.

"Con un profundo orgullo y un
gran reconocimiento como
recuerdo de la visita
de un grupo de
universitarios

Felicidades a esta gran
universidad de los
mexicanos y a su
comunidad".
José
Narro Robles

�Consolid suliderozg
•

nac1ona

UANL
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

~· ~ ~ L Pastel y mañanitas por 76
Universidad Autónoma
e Nuevo León celebró el años de vida académica

Fuente UANL

e, En este lugar tan significativo de la vida
de la inteligencia y el conocimiento, quiero
expresarle ami Universidad, ala Universidad
Autónoma de Nuevo León, mi reconocimiento,
respeto y admiración por lo que ha hecho a
lo largo de su historia y por lo que realizado
en estos últimos años", dijo emocionado el
Gobernador José Natividad González Parás.
Poco antes de entonar las mañanitas en
compañía del Rector José Antonio González
Treviño con motivo del 76 aniversario de la
UANL, el mandatario estatal recordó a don
Alfonso Reyes, quien en su Universidad
Política y Pueblo, habla de la universalidad de

12 • Imagen Universitaria • Octubre 2009

pensamientos.
"Hoy esa visión de humanismo de Reyes y
Rangel Frías, está presente en nuestros días,
ha cubierto a una generación y en esa hazaña
del hombre, la Universidad ha sido pieza clave;
muchas felicidades a la Universidad Autónoma
de Nuevo León y a quienes la han impulsado
a ser lo que hoy es: una universidad líder
en México y América Latina", concluyó su
mensaje.
Posterior al acto protocolario, acompañó al
Rector José Antonio González Treviño a partir
el pastel e incluso hizo la tradicional mordida,
y repartió pastel a los estudiantes reunidos
en el patio del Colegio Civil Centro Cultural
Universitario.

El Gobernador José
Natividad González Pará
felicitó en sus 76 años
a la UANL y a quienes
la han impulsado "a
ser lo que hoy es:
una universidad líder
en México y América
Latina"

niversario número 76 de
fundación, entre música,
orras y aplausos, en el
legio Civil Centro Cultural
Universitario
- - - - - - - - - - - - - --

Fuente UANL

n la Ca&lt;xl Paterna de la Uriversidad Autóroma de Nuevo
Lem. el C'.olegio CM runa de esta i1slihx:ión erucativa,
la commidad Lrliversima palió pastel y entooó las
traclcionales m.imtas ¡aa festejar ru 76 a1ivefsaño de vida
-

t

plena.

Encabezó este acto el Rector José Antorio Goozález Treviíío,
quien estuvo acompañado por el Gobernador José Natividad
Goozález Par~ cistigjdo egesado de la Máxima Ca&lt;xl de

EstufKJS; ambos partieroo el pastel coomemorativo.
- - - La fiesla nció el 25 de septiemb'e en elAua Magia del C'.olegio
Civi Celllro Cúhxal l.tivemtalio. en ¡yeserál de~ Seoelafioo
de la Rectoóa, miembros de la Junta de Gobieroo, integrantes
del SllJANL, profesores eméíitoo. drectores, maestroo,
investigadores y estudiantes.

"ES"' ODE ORGULLO

Através de oo video, ~ asistentes aesta fiesta puóeroo roiocer
el devenir de la UANL desde el laJnado del gobemaoo- Aaroo
Sáenz, por coosidellr la pertenencia de O'e.l' l.fl3 Uivelsidad,
tmta el día en (JJe se aprueba la primera Ley ex~ el 31 de
~ y púJlicada el 7 de ;..río de 1933.
"Esta fiesta ílOS permite recordar ~ oogeres de ruestra
l.kiversidoo, VeI CJJe detrás de estos 76 años hay 111 esfuerzo de
oombres y mujerns (JJe deálearoo su vida por tener la mstJtucioo
(JJe 00')' gozamos; y dar el ~ a las IUMlS geneooones
de (JJe no debemos ooidar ruestra riít, prcnllCió el ~ o
Goozález Treviíío.
8 ft.mJn¡m ll'MlíSitñl destacó la ¡yeserál en ef axftaio de
~ Profesores Eméritoo, quienes han deóicado más de 40 añoo

de su vida a contrm en el 8l!JlID)cimiento de la Máxima
Ca&lt;xl de EstuálOS.
"Hcrf, rerómos l1lJY buenas ruentas a la oocie(lad, al tener ~
mep-es irócadores de desempeño en roochos aspectos; la
Urmrsidad, gacias al talento (JJe existe en las prepaatorm
y lacutades, sirJie aecierdo y avanzaooo con firmeza ~ da
respuesta a las necesidades de la conmidad", agegó.
LueiJ&gt; vm e1 n.mo del maooataoo estatal, José Natividad
Goozález Par~ quien se dijo emociorado de patidpar en ~
festt;os del 76 ariverScm de la UAM., a oolo t1m cias de
corrur su periodo como gobernador de Nuevo León.
"Hcrt a ~ 76 añoo. esta lliversidad tma su OO'J€O y
trayectoóa, anaiza su presente y pone oo ~ en el rraiana;
esta lklivefsidad QUe representa la puerta del éxito en la vida
¡aa rruclm ruevcimlses a kl lago del liempo, Q.0íldo
antes las ~ de la edocación supeoor estatm cerradas en
MéJlx:o·, ® Goozaez f".jás.
Recordó (JJe la post revolución llevó a ~ maestros a las ár~
rurales del ¡as yCJJe con la ¡mqiaaoo de g¡roes pr8CIJSores
el pensamiento, del .-te y la a.fua, lll"gió l.fl3 comente de
pensamiento ¡aa considera a la lhverooad como la instítucioo
del JXJelJlo isa lo!,a la superacioo ~ .
·Ahí está el OO'J€O de esta lÁliversidad, en ~ personajes del
nmlo del pensaniento, arte y cul!Ja, de esa llstre generacioo
de gmdes homll'es como Monoo Reyes y Raúl Rangel ~;
ooy, IWSlra lliversidad no oolo es l.fl3 casa de forrnoooo
de excelencia, sino 111 faro de conocimiento, es l.fl3 gran
i1slihx:ión (JJe está ma'caoo:i un ~ del (JJe ílOS sentimos
ocgw;os·, expt.ro el Ejecutivo estatal.
Y entre música, porras y apw;os, muy tem¡mo se nció el
fes!~ de aivellaio de la LLANL, CJJe ooy atieooe a 128 ni
esfucmtes, en sw 29 preparatml'l y 26 farutades.

Octubre 2009 • Imagen Universitaria • 13

�Galardonan tesis de
licenciatura y maestría
La Universidad Autónoma de Nuevo León entregó el Premio a la Mejor Tesis de Licenciatura
y Maestría 2008, en seis áreas del conocimiento, con el propósito de estimular la
investigación científica y la innovación tecnológica.

Fuente UANL

oce ~ de investigación fueron

D

galardonados por la Universidad Autónoma
de Nuevo León con el Premio a la Mejor Tesis
de Licenciatura y Maestrfa, que durante el 2008
se realizaron con el objetivo de obtener el grado
académico correspondiente.
Desde 1998, la Máxima Gasa de Estudios convoca
a este certamen con la idea de incentivar a los
estudiantes a realizar investigación, labor que luego
se ve reconocida con el premio que en este año
entregó a los ganadores un diploma y un cheque por
22 mil y 28 mil pesos en Licenciatura y Maestría,
respectivamente.
El doctor Fíliberto de la GaRa Ortiz, Secretario de
Asuntos Universitarios, encabezó esta ceremonia y
estuvo acompañado por el doctor Gal1os Guerrero
Salazar, Director de Estudios de Posgrado; la
maestra Luz Natalia Berrún, Directora de Estudios
de Licenciatura y el doctor Mario César Salinas,
titular de la Dirección de Investigación, Innovación y
Oesarrollo Tecnológico.

INVESTIGAN Y GANAN PREMIO
En esta duodécima edición se recibieron 109
trabajos, de los cuales 59 fueron en nivel
Licenciatura y 50 en Maestría; distribuidos en
seis categorías: Ciencias Agropecuarias, Ciencias
de la Salud, Ciencias Naturales y Exactas;
Ciencias Sociales y Administrativas; Educación

14 • Imagen Universitaria • Octubre 2009

y Humanidades, yArquitectura, Ingeniería y
Tecnología.
Es muy importante destacar que para la evaluación
de estos trabajos se integraron comités en
cada una de las áreas del conocimiento, y cada
estudio fue revisado por tres integrantes de los
comités que son expertos en la disciplina evaluar
y miembros del Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología (CONACYT).
Algunos de los parámetros a evaluar son: claridad
del problema de investigación, definición de los
objetivos, originalidad del trabajo, pertinencia de la
bibliografía consultada y manejo del idioma.
Los ganadores en Nivel Licenciatura recibieron
diploma y cheque por 22 mil pesos: Mauricio
Martinez Miramontes (FCB}, Alejandra Elizabeth
Arreola Triana (FCB}, Elizabeth ldaly Avendaño
lbarra (FCT), Rubén Martinez Cárdenas (FAE),
Héctor Alejandro Costilla Martinez (FFYL} y Emma
Cristina Cárdenas Orozco (AME).
Los ganadores en Nivel Maestría recibieron diploma
y cheque por 28 mil pesos: Oinorah Ofelia Mendoza
Aguilar (FCF), Idalia Garza Veloz (FACMED}, Saúl
lsaí Caballero Hemández (FIME), Femando Gómez
Saldivar (FAE), Dora Lucina González Quintana
(FAV} y Emma Cristina Cárdenas Orozco (AME).
PREMIO A LA MEJOR TESIS DE LICENCIATURA
DE LA UANL 2008
Ciencias Agropecuarias
Autor. Mauricio Martinez Miramontes
Asesor. Dra. Libertad Leal Lozano
Facultad: Ciencias Biológicas
Título: 'Propuesta de educación ambiental no
formal con base en la l10ITTla NMX-M-133-SCFl2006, corno alternativa de desarrollo sustentable,
en un centro eooturístico de la Selva Lacandona,
Chiapas, México'
Ciencias de la salud
Autor. Alejandra Elizabeth Arreola Triana
Asesor. Dra. Diana Reséndez Pérez
Facultad: Ciencias Biológicas

Título: 'Expresión dtterencial de los genes HOXA1,
A5, 813, C5, C1O y D9 en líneas celulares ytejido
cervical normal neoplásico'

Ciencias Naturales y Exactas
Autor: Elizabeth ldaly Avendaño lbarra
Asesor. Dr. Juan Gal1os Montalvo Arrieta
Facultad: Ciencias de la fierra
rrtulo: 'Estudio de sismicidad y mecanismos focales
en el bloque de Jalisco usando datos de banda muy
ancha de la red temporal MARS'

en los suelos irrigados'
Ciencias de la Salud
Autor. Idalia GaRa Veloz
Asesor. Dra. Rocio Ortiz López
Facultad: Medicina
rrtulo: 'Análisis de genes potencialmente asociados
a progresión de la leucemia, útiles para el rnonitoreo
de la ERM'

Ciencias Sociales y Administrativas
Autor. Rubén Martinez Cárdenas
Asesor: Dr. Ernesto Aguayo Téllez
Facultad: Economía
rrtulo: ' Determinantes del nivel de confianza en
México"

Ciencias Naturales y Exactas
Autor. Saúl lsaí Caballero Hemández
Asesor. Dr. Roger Z. Ríos Mercado
Facultad: Ingeniería Mecánica y Eléctrica
Título: ' Un procedimiento de búsqueda de voraz,
aleatorizado y adaptativo para el diseño eficiente de
lerritorios de atención comercial con requerimientos
de asignación conjunta•

Educación y Humanidades
Autor. Héctor Alejandro Costilla Martinez
Asesor. Lic. Genaro Saúl Reyes Galderón
Facultad: Fílosoffa y Letras
rrtulo: 'Literariedad y dimensión poéticoexpresiva en las crónicas indígenas de Tezozornoc,
Chirnalpáhin e lxtlilxóchil!"

Ciencias Sociales y Administrativas
Autor: Fernando Gómez Zaldívar
Asesor. Dra. Joana C€cilia Chapa Gantú
Facultad: Economía
rrtulo: "El impacto de la inveisión pública ejercida y
la inversión extranjera directa sobre la productividad
del sector manufacturero en México"

Ingeniería y Tecnología y Arquitectura
Autor. Emma Cristina Cárdenas Orozco
Asesor. Dra. Bindu Krishnan
Facultad: Ingeniería Mecánica y Eléctrica
rrtulo: 'Preparación y caracterización de películas
delgadas de Sb2S3:C para aplicación en celdas
solares'

Educación y Humanidades
Autor. Dora Lucina González Quintana
Facultad: Artes Visuales
Asesor. Dr. Manucher Eftekhar Shirazy
Título: ' El cambio en el paradigma estético
y su manifestación en el arte interactivo y la
videoinstalación (1985-2007)'

PREMIO A LA MEJOR TESIS DE
MAESTRÍA UANL 2008:

lngenieria y Tecnología y Arquitectura
Autor: Ulises Matías García Pérez
Asesor. Dr. Azael Martinez de la Cruz
Facultad: lngenier'ia Mecánica y Eléctrica
rrtuI0: "Síntesis por ca-precipitación de EW04,
caracterización y evaluación de su actividad
fotocatalítica en la degradación oxidativa de
rodamína Ben disolución acuosa•

Ciencias Agropecuarias
Autor. Dinorah Ofelia Mendoza Aguilar
Asesor: Dra. Marisela Pando Moreno
Facultad: Ciencias Forestales
Título: •Análisis del agua de los mantos freáticos
del ejido El Tokio, Galeana, Nuevo León y su efecto

Fuente UANL

P

or quinta ocasión consecutiva, la
Universidad Autónoma de Nuevo León
reconoció públicamente a los egresados
que, a través de su desarrollo profesional, le dan
prestigio a nivel nacional e internacional a esta
casa de estudios.
Encabezó la entrega de "Reconocimientos a la
Excelencia en el Desarrollo Profesional UANL
2009" el ingeniero José Antonio González
Treviño, quien estuvo acompañado por los
secretarios de la Rectoría y el maestro Jesús
Arias, titular de la Secretaría de Educación en
Nuevo León.
En total fueron 51 los egresados que recibieron
este reconocimiento, en acto que se realizó el
pasado 22 de septiembre en el Aula Magna del
Colegio Civil Centro Cultural Universitario,
que lució abarrotada de maestros, familiares y
amigos de los homenajeados.

PREMIAN A LOS EGRESADOS DE
ÉXITO
Desde 2004, e l Consejo Universitario aprobó

entrega deJ
"Reconocimientos
a la Excelencia
en el Desarrollo
Profe s ional
con
de
reconocer a los
egresados
que
han puesto en alto
el nombre de la
institución y crear
un vinculo entre
este sector y la
universidad.
Guillermina Garza del Toro, egresada en 1984
de la Facultad de Filosofia y Letras, luego de 25
años de haber concluido estudios en la UANL
se dijo sorprendida de los avances en materia de
infraestructura y equipamiento de la institución,
que pudo conocer a través de un video que se
transmitió durante la ceremonia.
"Hoy quiero dedicar el mensaje a las mujeres
premiadas, porque compartimos la experiencia
de la vida profesional en un mundo de hombres,
donde sobresalir implica más sacrificios, un
doble esfuerzo y en muchas veces devengar
un sueldo inferior'', pronunció Garza del
Toro, quien trabaja desde hace una década en
Alemania.
En su oportunidad, René Villarreal Arrambide,
egresado de la Facultad de Economía en 1969,
reconoció que la Universidad le impartió una
educación de calidad internacional, lo enseñó a
investigar y le ofreció la oportunidad de hacer
su doctorado en la Universidad de Yale, donde
tuvo tres maestros que hoy son Premios Nóbel
de Economía.
"Hoy, la Universidad no sólo enseña a pensar,

también a aprender a aprender, aprender a ser
creativos y a ser emprendedores; porque el
enfoque de vida es otro: no se termina de trabajar
a los 65 años, se trabaja mientras el capital
intelectual siga funcionando", reflex.ionó.
El Rector José Antonio González Treviño dijo
que con la ceremonia la Universidad busca
reconocer el desempeño profesional de los
egresados en todas las carreras, con la intención
de acercar más a los egresados y acumular el
testimonio que dejan en eJ país y en el mundo.
"Nos llena de orgullo tener egresados que
están destacando profesionalmente en Méx.ico
y en el extranjero, porque podemos mejorar
en todos los indicadores, en equipamiento
e infraestructura, pero si los egresados no
responden a las necesidades de los diferentes
sectores, el esfuerzo de la institución seria
inútil", expresó el funcionario universitario.

La Universidad
Autónoma de Nuevo
León entregó el
Reconocimiento
a la Excelencia
en el Desarrollo
Profesional a
51 distinguidos
egresados de sus 26
facultades.
Octubre 2009 • Imagen Universitaria • 15

�\

/
El Comité Ejecutivo del Sindicato de
Trabajadores de la UANL
Felicita al

Lic. Rodrigo Medina
de la Cruz
Gobernador Constitucional del Estado de NL.
Al asumir tan distinguido cargo público sabemos que lo hace
con la capacidad y liderazgo que lo ha caracterizado durante
su trayectoria política.
Sabemos que seguirá escuchando la voz de la clase
trabajadora universitaria, tal y como lo ha hecho siempre.
Nos sumamos a la invitación que hizo al pueblo de
Nuevo León para trabajar unidos en tomo al progreso y
engrandecimiento de nuestra bella entidad.
Sinceramente,
In . Jesús Salvador De la P~ s·
Secretario General.

Monterrey, Nuevo León 4 de Octubre del 2

�</text>
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                <text>Publicación que presenta la oferta educativa de la UANL, así como sus vínculos académicos con instituciones educativas internacionales e iniciativa privada. Además, presenta noticias del acontecer universitario y estudiantil de las facultades y preparatorias.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>FACll.TAO 11: l'SDmil,\

UNIDAD DE SERVICIOS
PSICOLOGICOS

A

.•

�Promete Rodrigo M. . . dina una
,

ueva rapara uevo eon
•

Monterrey, N.L.- Tras una campaña política
intensa y llena de éxito, en la víspera del
día 4 de octubre del presente año, el Lic.
Rodrigo Medina de la Cruz rindió protesta
como Gobernador Constitucional del Estado
por el período 2009-2015, tras pronunciar su
juramento ante un abarrotado Teatro de la
Ciudad.
Contando con la presencia de distinguidas
personalidades del ambiente político
nacional, del mundo del espectáculo,
deportivo, cuttural y eclesiástico, en tan sólo

unos segundos el nuevo mandatario estatal
pronunció las palabras de protesta para
posteriormente saludar de manera efusiva
al gobernador saliente, Natividad González
Parás, al Secretario de Gobernación,
Femando Gómez Mont y a los integrantes
de la mesa directiva. Acompañado d el
secretario de Gobernación, Lic. Femando
Gómez Mont, el novel gobernante Rodrigo
Medina de la Cruz arribó al Teatro de la
Ciudad a las 21 :42 horas para rendir protesta
como Gobernador Constitucional de Nuevo

Previo a la llegada del nuevo titular del palacio de
Cantera, antes una comisión de cortesía acompaño al
gobernador Natividad González Parás y al presidente del
Tribunal Superior de Justicia, Jorge Luis Mancillas hasta el
interior del Teatro de la Ciudad para dar inicio al evento.
Cabe señalar que González Parás también fue recibido
en medio de aplausos y ocupó su lugar en la mesa
directiva, no sin antes saludar de mano a todos sus
integrantes. Asistieron a la toma de protesta de Rodrigo
Medina, los senadores Manlio Fabio Beltranes y Francisco
Labastida, el coordinador de los diputados federales
del PRI, Francisco Rojas, mandatarios estatales como
el de Tamaulipas, Eugenio Hernández y representantes
eclesiásticos en la figura de Onésimo Cepeda, obispo de
Ecatepec y varios cientos de ciudadanos provenientes
de todo el Estado de Nuevo León.
En entrevista para este medio informativo en el día de su
Toma de Protesta como Gobernador Constitucional de
Nuevo León, Rodrigo Medina en pocas palabras explicó
lo que será el Gobierno del Estado: ' de aquí al año
2015 será una Nueva Era de justicia social para todos los
ciudadanos que habitan en el Estado de Nuevo León; ya
que mi Gobierno será honesto, transparente y de cara al
pueblo·, sintetizó.

León, en medio de una ola de aplausos por
parte de los presentes congregados en el
declarado recinto oficial.
Medina de la Cruz saludó a los militares que
estaban en la entrada del salón, mientras
la concurrencia en medio de la euforia en
medio de glitos !Rodrigo, Rodrigo!, aclamaba
al nuevo mandatario, quien emocionado por
todas las muestras de afecto y apoyo, hizo un
saludo con la mano alzada a toda la gente
que asistió a este evento por demás histórico
en ta vida política y democrática del Estada.

En su toma posesión como Gobernador del Estado
se comprometió llevar a cabo una administración
honesta, transparente y de cara al pueblo.
2 • Imagen Universitaria

• Noviembre 2009

Noviembre 2009 • Imagen Universitaria •

3

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·-·~=•uANL·

[ ~ ¾MJN.
UiiltiiildllidiZltlf,

NDo
UNIVFJtSIDAD AIJfÓNOMA DE NUEVO LEÓN
SITARtO

Armando Castillo
Presidente Fundador
David Castillo
Director General
lván Gutiérrez
Director Editorial
Daniel Castillo
Director Comercial
Mauricio Castillo
Director Jurídico
José Ortiz
Director de Relaciones Públicas
Erika Coss
Directora de Circulación

•----------------------------------------------------------------------r----------------------------------------------------'

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"-

Imagen Universitaria es una publicación
mensual.
Se distribuye gratuitamente en instituciones de
educación media y superior.
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Nuestras Oficinas
Paseo Elizabeth No. 3316
Col. Valle del Mirador C.P. 6620
San Pedro Garza García,
N.L. México.

4 • Imagen Universitaria •

Noviembre 2009

-

-----------------~
'

El maestro
¡'
'
Eliud Palacios Treviño ¡

''

''

asumió la dirección de la Facultad de Contaduría l
Pública y Administración, para un primer periodo :
de tres años, comprendido de 2009 a 2012.
'

:
:

¡
i---------------------------------------:~:::_{?_______--------------------------------------------'
~---------------------------------------------------------------------- ----------------------..

l vi(Jnes 2 de octubre del ¡xesente
se llevó a cabo en las ilstalaciones
del Departamento de MáqurasHerramienlas de la AME la cla!rua
del UJISO General de MáQtinas Herramientas, el rual l:xJscaoo ~ r
conbi!xJyendo a la capacitación del
perroooJ cb:ente y a la actwlizaoon
de las clases Máquinas- Herramientas,
~ de oc. Control Numérico,
Maqunabilidad. En este ruso se contó
con la participación de los ingenieros
Ecwrdo Ponce de Herramental
Soluciones Témiras, Alejancro GJnzález
de SGS Tools, Héctor Cárdenas de
Kyocera Micro Tools y Jesús lbarra de

E

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''
'''
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'
'''
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'--------------------------------------------·------------------------------------------------------

Es la FaPsi una escuela de

----• 7

Clase
Mundial

Donan Tools lnteITTJtiorlal, los cuales tienen
una W&lt;lf1 experiencia como iffitnx:tores,
los cuales desarrollaron los siguientes
temas, Máquinas de CNC, Herramienlas
solidas de cartuo. Operaciones de
fresado ytorneado. Sistemas de
sujeción. Nomencla~ de insertos,
este cuso inició el 28 de septiembre.
Esla5 compams estuvieron dispuestas
a sembra la semilla del conocimalto
en ruestras instalaciones, de manera
altruista, !1acias ala buena relación ~
se ha tertlo con ellos. La raemonia de
darua fue ¡xesidida por la Coordinadora
de l.lesarollo Humano, M.C. Ma. Blarca
Palomares Ruiz y la M.C.~ Salinas

Herrera, jefa del Departamento de
Capacitación. La M.C. Blarca Palomares
en representaoon de las autoridades,
bmdó oo mensaje y feficitó a los
inteyantes por el lago tan meritorio y de
suma importancia denlro del desarrollo
académico de la AME y agradeció a los
asistentes su deóicación en tiempo y
esfuerzo, también refrendó el com¡xomiso
que tiene la administración ólfigida por
el M.C. Esteban Báez Villoo'eal de seg.ir
oom acabo 1a capacitación del
perroool cb:ente y administrativo dentro
del rxCJ!1ama flS!itudonal. Por último se
¡xocedió a la entrega de c:ormtiJs por
pate de las autoridades ¡micipantes.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Valores de la
Comunidad

Santa Fe Design
Diseño

Colaboradores:
• Juanny Guel
• Francisco Ramos
• Marisol Delgado
• Yesica Peña
• Marcela Gómez
__-- --- ------------ --- ----- - ___...,

FIME.

Facultad de lngeoieáa Mecánica y Eléárica

E

Sergio José
Gutiérrez Hernóndez

''
''
''
--------------------------------------------------------------------···---·-·---·-----------------

-----• 11

i!I
'
1

iU~l:'l

n

Designan a Jesús ·
Ancer Rodríguez

como Rector
----• 12

·-------------------··--------------------------------------------------------------------------1 - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

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''
''
''
''
'''
''
'''
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'''
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''
.............................
____________________________________________________________________________________
'

Realizan
conferencias
internacionales

----• 14

l pasado 2 de octubre se dio
por concluido el Curso- Taller
"Practicas del Laboratorio de
Refrigeración Psicrometria", cuyo
objetivo fue actualizar a profesores
de esta área en sus conocimientos,
cumpliendo con los lineamientos
establecidos en el programa institucional
de la UANL en su Visión 2012.
Este se llevó a cabo en el Laboratorio de
Refrigeración de nuestra facultad, siendo
el Instructor el Ing. Eduardo Martínez
Covarrubias, Profesor de reconocida
trayectoria tanto en la Docencia como
en el Sector Industrial, quien compartió
con los asistentes su amplia experiencia
de conocimientos Teóricos - Prácticos.
El la ceremonia de clausura estuvieron
presentes, el Dr. Francisco Ramírez
Cruz; Coordinador de la División de Ing.
Mecánica, M.C. Yumei Mata Hi; Jefa de
Academia de Procesos Tennodinámicos,
M.C. Roberto Villarreal Garza,
Lic. María Blanca Palomares Ruiz;
Coordinadora de Desarrollo Humano y
la Lic. Silvia Salinas Herrera; Jefa de
Capacitación quienes además hicieron
entrega de las Constancias respectivas y
la clausura del evento.

T

l

Curso-Taller, Prácticas
Del Laboratorio
De Refrigeración Psicrometría
Por M.C. Tomás N.
Martínez Pérez

Nooobre 2009 • Imagen Universitaria •

5

�El maestro
UNVERSlDAD AUTóNOMA DE NUEVO LEÓN

Facultad de C:Ontaduda Públicay Administración
••••o Fomumdo Lfllues

Es la FaPsi una
escuela de O

Por Armando Castillo

Eliud Palacios
Treviño

asunúó la dirección de la Facultad de Contaduría Pública y Administración,
para un primer periodo de tres años, co,nprendido de 2009 a 2012.
1

Tomó protesta del cargo el maestro Guadalupe
Evaristo Cedilla Garza, Presidente de la Junta de
Gobierno, quien estuvo acompañado por el doctor
Jesús Ancer Rodriguez, Secretario General en
funciones de Rector y los demás integrantes de
este órgano colegiado.
Previo al acto solemne, la comunidad de FACPYA
reunida en el auditorio "Gumersindo Cantú
Hinojosa", hizo público un reconocimiento al
doctor Jorge Castillo Villarreal, por la labor que
realizó al frente de la escuela de negocios durante
seis años consecutivos.
CAMBIO DE MANDOS

FuenteUANL
El relevo en la dirección de Facultad de Contaduría
Pública y Administración (FACPYA) se llevó a
cabo el 16 de octubre, cuando rindió protesta el
licenciado Eliud Palacios Treviño, para el periodo
comprendido de 2009 al 2012.

El maestro Guadalupe Evaristo Cedillo Garza,
dijo en su mensaje que los proyectos se cristalizan
cuando se enmarcan en un ambiente de armonía,
que propicie el trabajo en equipo y que un
ingrediente fundamental es el líder que dirija las
estrategias.
"Usted, maestro Eliud Palacios, se ha hecho
merecedor de este nombramiento porque la
comunidad de FACPYA ha visto en usted a un
líder con vocación de académico; por lo que existe
la certeza de mantener la armonía y el crecimiento

académico en esta facultad", expuso para luego
tomar la protesta de ley.
Ya con la encomienda de director, el maestro Eliud
Palacios Treviño dejó claro que su compromiso
está más cerca de los estudiantes, maestros y de
toda la comunidad de FACPYA y que trabajarán
en sinergia para el mayor aprovechamiento de los
recursos con que cuentan.
"Mi política será de puertas abiertas, hoy
cambio de puesto, pero mi actitud es la misma;
trabajaremos como siempre, porque ante todo
somos compañeros de trabajo", dijo Palacios
Treviño, quien anteriormente se desempeñaba
como Subdirector en FACPYA.
El doctor Jesús Ancer Rodríguez, destacó en su
mensaje los logros que basta ahora ha obtenido
la escuela de negocios; además felicitó al director
saliente por los logros alcanzados durante su
gestión.
"Quiero también felicitar al maestro Eliud Palacios
Treviño, quien dirigirá a esta gran escuela y a todos
sus colaboradores les deseamos el mejor de los
éxitos, para que el engrandecimiento de FACPYA
sea a la par de la Universidad Autónoma de Nuevo
León", explicó el Secretario General en funciones
de Rector.

•

Clase
Mundial

irigir el destino de tu Alma Mater siempre
será un privilegio, pero además implica
una enorme responsabilidad, ya que se
trata de un "curso intensivo de liderazgo 100
por ciento práctico", así lo manifestó el Director
de la Facultad de Psicología de la UANL,
Amoldo Téllez López.
A punto de concluir su segundo período al
frente de la institución, Téllez López hace
un recuento de seis años de gestión, donde
destaca el enorme desarrollo de la labor
académica, con énfasis en la creación de
conocimiento.
Del 2003 a la fecha, la Facultad de Psicología
asumió el compromiso de llevar a la práctica
un ambicioso programa para el desarrollo de
su área de Posgrado, en concordancia con la
Visión 2012 implementada por el Rector de la
UANL, José Antonio González Treviño.

''

Somos la Facultad que más
tiene Maestrías de calidad en
el país. Estas tres Maestrías,
junto con el Doctorado, nos
colocan dentro de las mejores
Facultades del país en cuanto a

posgrados '

'

En ese sentido, se logró la creación e
implementación de las Maestrías en Psicología
de la Salud, Maestría en Cognición y Educación,
y la Maestría en Psicología Organizacional,
inscritas dentro del Padrón Nacional de
Posgrado de Calidad.
Para reconocer el impacto del programa, es
importante señalar que en México existen
alrededor de 500 programas de Psicología,
y sólo 48 de ellos poseen acreditaciones de
calidad. La carrera de Psicología es la quinta
con mayor demanda en nuestro país.
Para apuntalar la creación de un conocimiento
propio del marco psicológico de nuestra región,

�una visión del noreste que antes no se tenía,
la Facultad de Psicología fundó el Doctorado
en Filosofía con especialidad en Psicología,
que en el 2008 logró su inscripción en el
Programa Nacional de Posgrado de Calidad de
la CONACYT.
Eso colocó a la institución académica a la altura
de la UNAM y la Universidad de Guadalajara,
como las únicas en poseer el reconocimiento
de CONACYT, dando a los estudiantes mayor
certidumbre sobre la calidad académica de la
facultad.

''

Esto ha traído un boom en las
publicaciones, una Universidad
para saber que sus profesores
están generando conocimiento,
· debe reflejarse en publicaciones:
artículos científicos, entrevistas
a egresados, '
ó en libros

'

Gracias a esto, Psicología ha logrado formar
y atraer a investigadores en el ramo, que se
sumaron al cuerpo docente y actualmente
representan el 50 por ciento del profesorado,
es decir, al menos 30 profesores cuentan con
estudios de Doctorado, y todos ellos al menos
poseen una Maestría en su especialidad.
"Somos la Facultad que más tiene Maestrías
de calidad en el país. Estas tres Maestrías,
junto con el Doctorado, nos colocan dentro de
las mejores Facultades del país en cuanto a
posgrados", manifestó Amoldo Téllez López.
Aunado a esto, se han obtenido importantes
apoyos para consolidar la base de Profesores
Investigadores, que desde que asumió la
dirección se ha triplicado, para llegar a 15;
"Esto ha traído un boom en las publicaciones,
una Universidad para saber que sus profesores
están generando conocimiento, debe reflejarse
en publicaciones: artículos científicos,
entrevistas a egresados, ó en libros", explicó
Téllez López.

8 • Imagen Universitaria

• Noviemt.-e 2009

~~ ~ . , .
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..a~~~.,¡t¡;;¡~ ~ .::c

Através de los cuerpos académicos,
de Psicología, además de universidades
se publican trabajos en revistas y
nacionales del centro del país y
publicaciones especializadas en varios
Guadalajara.
idiomas, entre ellas la revista lntemational
Uno de los más gratos momentos de
Joumal of Hispanic Pshicology, con sede en Amoldo Téllez López a lo largo de su
Nueva York.
gestión, fue encabezar los festejos del 40
La Facultad de Psicología es "la mayor
aniversario de la Facultad de Psicología,
publicadora de trabajos dentro de la
En ese marco, la institución dio una clara
Universidad Autónoma de Nuevo León, y la muestra de liderazgo, al recibir en sus
Facultad que más aporta a la bibliografía
instalaciones a la Premio Nobel de la Paz,
especializada de calidad a nivel nacional",
la guatemalteca Rigoberta Menchú, quien
reiteró.
fungió como ponente e invitada de honor
"Esto habla muy bien de los profesores,
para cerrar con broche de oro los festejos.
de los alumnos, en general de la Facultad
Hace unos meses la dependencia
de Psicología; quiero decir que gran
universitaria recibió la Certificación
parte de esto es por el liderazgo del
de Calidad en el proceso enseñanza
Rector de la UANL, recientemente se
aprendizaje ISO 9001 :2008, "la misión de
hizo una reestructuración en la Dirección
la Facultad de Psicología es crear a los
de Investigación, misma que ayudará a
mejores profesionales en Psicología, y todo
metas tan grandes como llegar a poseer
esto facilita a que se cumpla la misión",
\ el 100 por ciento de profesores con
recalcó.
i reconocimiento de investigador nacional", · Dentro de los logros mencionó la
i explicó.
acreditación de la licenciatura en psicología
El nivel académico de la institución
por parte de el Consejo Nacional para la
permite una mayor movilidad de alumnos
Enseñanza e Investigaciones Psicología,
e investigadores hacia otras instituciones
A.C. que a su vez es reconocido por
del país y del extranjero; países como
el Consejo para la Acreditación de la
Argentina, Chile, Guatemala y Costa Rica
Educación Superior, A.C. esto por cumplir
cuentan con intercambio con la Facultad
con los requisitos de calidad educativa

establecidos por el comité de acreditación
de dicho consejo.
Otra de las metas cumplidas durante la
presente gestión, es el reacondicionamiento
y equipamiento de toda la infraestructura
del plantel, dando énfasis a la adquisición
y uso de aulas inteligentes, equipos
multimedia y áreas para congresos,
"poseemos una sala de usos múltiples
que no teníamos, ahora contamos con una
para 350 personas ideal para congresos
y puede ser divide en 5 áreas para 60
personas cada uno para impartir cursos
simultáneos", informó.
Una de las mayores inversiones y apuestas
de la Facultad fue la remodelación de la
clínica, en donde además de invertir en
los alumnos para que pongan en práctica
los conocimientos adquiridos, crean
un vehículo para la vinculación con la
sociedad.
"Ahí atendemos desde niños con
problemas de aprendizaje, problemas con
alteraciones de conducta producto de daño
cerebral, problemas de pareja, problemas
de familia, violencia doméstica, tenemos
una unidad de atención a víctimas de
violencia, y trabajo con hombres violentos",
comentó Amoldo Téllez López.

�FACULTAD DE PSICOLOGIA

UNIDAD DE SERVICIOS
PSICOLOGICOS

territorial de asentamientos humanos.
Cabe recordar que dentro de los inicios del también
militante priísta, está el haber conformado dentro de
las filas del Partido Revolucionario Institucional, el
grupo de jóvenes denominado "Alianza 2000" (ahora
denominado "Alianza Ecos") y el grupo "PANtasmas",
para luchar por un mejor estado y un mejor país.

Sergio Gutiérrez
Hernández ha regresado
a nuestro país y a
nuestro Estado, como
un hombre preparado
con las herramientas y
el liderazgo suficiente
para asumir los nuevos
retos que Nuevo León
demanda.

1

También se establecieron
1 y consolidaron lazos
para que alumnos y
egresados se incorporen
s al rubro laboral mediante
r convenios con el Gobierno
6
del Estado, el sistema DIF
6
Nuevo León y la iniciativa
p privada.
,1
Sobre los retos que
d deberá asumir el próximo
ji director de la Facultad
I; de Psicología, Amoldo
p Téllez López recomendó
A dar seguimiento a
a los programas que
1(
actualmente operan,
d enfatizando la necesidad
"
de que el 100 por ciento
u de los maestros obtengan
e su Doctorado yse sumen
e al Programa Nacional de
Investigadores.

j

~
J

urante el primer ~ño ~~I sexenio ~el anter)or
gobierno de Jose Nat1v1dad Gonzal~z Paras,
y después de la recién creada Agencia Estatal
para la Planeación del Desarrollo Urbano e~ Nuev?
León, asume este importante cargo, Sergio Jose
Gutiérrez Hernández en sustitución de Alicia Guajardo
Alatorre.

D

Consciente de esta importante responsabilidad,
Gutiérrez Hernández, deja atrás su papel del joven
ciudadano espectador y crítico del gobierno de
Fernando Canales Clariond, para asumir durante
el primer semestre del año dos mil cinco, un n~evo
rol como servidor público, ahora como la autondad
competente para aplicar las normas en materi~ de
planeación del desarrollo urbano y ordenamiento

Sin embargo, en junio del año dos mil seis, asume una
nueva responsabilidad, pero ahora desde el Congreso
del Estado como diputado local suplente, tras la salida
del diputado local propietario Jesús Ancer Mahuad, por
lo cual tuvo que renunciar a su cargo público estatal.
Al término de su breve paso por el Congreso como
diputado, Sergio Gutiérrez, decide retirarse por
un tiempo de los reflectores públicos, para seguir
especializándose en materia de desarrollo urbano en
la Universidad de Harvard.
Hoy por hoy, Sergio Gutiérrez Hernández ha regresado
a nuestro país y a nuestro Estado, como un hombre
preparado con las herramientas y el liderazgo
suficiente para asumir los nuevos retos que Nuevo
León demanda, conscientes que este importante y
valioso cuadro del PRI merece ser reconocido dentro
del nuevo gobierno de Rodrigo Medina de la Cruz,
con un importante cargo· público, por su preparación,
trayectoria y vocación de servicio a la comunidad.
Noviembre 2009 • Imagen Universitaria • 11

�euANL·Desig0an a Jesús Ancer -Á
----- Rodnguez como Rector

La Comisión

lettoral Nuevo León

Felicita a 1'5s ganadores del

"="=~
······························-..

Décimo Certamen
~

DE ENSAYO POLITICO
PRIMER LUGAR

Fuente H. Junta de Gobierno

Patricia Teresa Fernández Guajardo

L

a Junta de Gobierno designó al doctor Jesús Ancer Rodríguez como
Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León para un primer
periodo de tres años, cargo que asumió en sesión solemne el 28 de
octubre.
El doctor Jesús Ancer Rodríguez fue nombrado el 22 de octubre por la Junta
de Gobierno, como Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León para
el periodo 2009-2012, decisión que fue unánime por parle de los once
integrantes de este órgano colegiado.
Fue el maestro Guadalupe Evaristo Cedillo Garza. presidente de la Junta de
Gobierno, quien hizo oficial el nombramiento; cargo que asumió a partir del
28 de octubre cuando rindió protesta ante el Consejo Universitario en sesión
solemne. Ancer Rodriguez. quien fungiera como Secretario General en la
administración anterior, es un universitario con 29 años de experiencia en
la Máxima Casa de Estudios, donde ha ocupado diferentes cargos, desde
jefe de laboratorio, hasta director de la Facultad de Medicina y Hospital
Universitario •José Eleuterio González'.

Políticas públicas en democracia: políticas para ciudadanos

SEGUNDO LUGAR

María Teresa Villarreal Martínez
Participación ciudadana y políticas públicas

TERCER LUGAR

Nadia Lizette Orozco Díaz

Jesús ANCER RODRIGUEZ: RECTOR DE LA UANL
Luego de un proceso de transición con cuatro aspirantes a la Rectoria de
la UANL, los integrantes de la Junta de Gobierno decidieron otorgar este
honroso cargo al doctor Jesús Ancer Rodriguez, quien acudió puntual a
recibir la notificación hasta las instalaciones de la Junta de Gobierno.
"Doctor Jesús Ancer Rodríguez, Secretario General en funciones de Rector, la
Juntade Gobierno en sesión celebrada el 22 de octubre de 2009, siendo las
14:00 horas, acordó por unanimidad designarlo corno Rector de la UANL para
el periodo comprendido del 2009 al 2012; esta designación surgirá efecto
cuando este órgano le tome a usted la protesta de ley", leyó el comunicado
el maestro Cedilla Garza. Para dar cumplimiento a lo anterior. el rector electo
convocó al Consejo Universitario el 28 de octubre para la torna de protesta.
"Hoy recibo esta notificación, que sé que hay que tomar protesta, pero
es ya un compromiso, una responsabilidad y un reto para un servidor; el
compromiso que adquiero, al momento que se me torne protesta, es que
esta Universidad siga creciendo, siga engrandeciendo a nuestro estado y al
país, pero que no sea una persona, sino que seamos todos juntos". fueron las
primeras palabras del doctor Ancer Rodríguez.
Agregó que su plan de trabajo es incluyente. es equitativo y con una meta:
que la Máxima Casa de Estudios sea una institución pública pertinente, con
calidad y con responsabilidad social.
"Ese va a ser mi compromiso solidario con toda la sociedad; un compromiso
activo, para que todos juntos alentemos la flama de la verdad, y podamos
tener a la UANL en los lugares que todos queremos; hoy debo reconocer que
hubo una actitud muy madura de la Universidad", continuó el rector electo.
Ante la prensa local, adelantó que van a actuar en la ampliación de la oferta
educativa a través de la educación a distancia, fortalecer la educación
continua y la educación media superior; apoyarán al posgrado y se creará el
área de sustentabilidad y medio ambiente.
"Habrá una apertura completa de la Universidad eintegraremos un proceso de
comunicación permanente con los medios y la sociedad; los más importante
es la creación del área de educación continua, sustentabilidad y medio
ambiente. asi como la atención a personas con capacidades diferenciadas,
el posgrado e invesügación", agregó. Cabe destacar que en este proceso de
elección, participaron también el ingeniero Rogelio Garza Rivera, Director del
Centro de Innovación, lnvesügación y Desarrollo de Ingeniería y Tecnología
(CIIDíl); el doctor Ubaldo Ortiz Méndez, Secretario Académico; y el contador
público Juan Manuel Luna, maestro jubilado de FACPYA.

Los alcances de la participación ciudadana en las políticas públicas

Se invita a la Ceremonia de Premiación que se efectuará el 18 de diciembre de 2009,
en las instalaciones de la Comisión Estatal Electoral, ubicadas en Madero 1420 Pte.,
colonia Centro, a las 19:00 horas.
JURADO CALIFICADOR
Dra. Lylia Isabel Palacios Hemández

Dra. Alejandra Galindo Marines

PRESIDENTA DEL JURADO CAURCAOO

MIEMBRO DEL JURADO CAUACAOOR.

Rúbrica

Dr. Carlos Gómez Díaz de León

Rúbrica
Lic. Ricardo Tamez Flores

MIEMBRO DEL JURADO CALIFICADOR

MIEMBRO DEL JURADO CAUACAOOR

Rúbrica

Rúbrica

Monterrey, NL, 9 de octubre de 2009
Lic. Eduardo S. Guerra Sepúlveda

Dr. Víctor A. Zúñiga

COMISIONADO CIUDADANO PRESIDENTE

COMISIONADO CIUDADANO SECRETARIO

Rúbrica

Rúbrica

COMISIÓN I
ELiJ:ftT'!1'

CEE O

www.cee-n 1.org.mx

NUEV0LEON

Noviembre 2009 • Imagen Universitaria • 13

�UNTVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Dos historias, dos
talentos unidos por un

FACULTAD 06 DERECHO Y CRIMINOLOGIA

Rea izan conferencias
internacionales sobre
Fuente: Facultad de Derecho y Criminología de
la UANL
entro del marco de la Maestría de Métodos
Alternos de Solución de Controversia, los días
21 y 22 de octubre del presente, se llevaron a
cabo las "Conferencias Internacionales sobre Mediación yArbitraje Comercial".
El evento tuvo lugar en la Facultad de Derecho y
Criminología de la Máxima Casa de Estudios, en la
Sala Polivalente de Posgrado y fue dirigida tanto a estudiosos en temas de mediación y arbitraje comercial,
así como alumnos, catedráticos y público en general.
En esta ocasión participaron en su calidad de conferencistas invitados, Bruce Williamson, Cónsul General
de los Estados Unidos de Norteamérica; así como
Francois Lafond y Bonny Berger, Cónsul General
de Canadá y Cónsul Comercial de Canadá respectivamente. Luego de las conferencias, una comitiva
encabezada por el Lic. José Steele Garza, Coordinador de la Maestría en Métodos Alternos: Dr. Francisco
Gooón Gómez, Profesor Investigador y Coordinador
del Centro de Investigación de Tecnología Jurídica
y Criminológica, así como el licenciado Guillermo
Ceballos Duarte, fueron quienes acompañaron a los
funcionarios consulares a un recorrido dentro de las
instalaciones de la escuela de jurisprudencia.
Al final del recorrido, todos ellos, fueron recibidos por
el Dr. José Luis Prado Maillard, Director de la Facultad
de Derecho y Criminología, en la sala de juntas
de la misma institución en donde intercambiaron
ideas, proyectos y propuestas encaminadas a tender
puentes de comunicación y de enlace a beneficio de
la institución.

D

latido
Ámame es la apuesta de
Alisson y Paty, integrantes
del Grupo Lati2, para
conquistar el corazón de los
regiomontanos
nconcepto fresco dentro del ambiente grupero,con dos jóvenes promesas
que seguramente darán mucho de qué hablar en la escena musical.

U

Surgido en el corazón de la música grupera, Lati2 es un concepto que une
dos talentosas voces en una fusión pop grupero, cuyo primer disco: Amame,
empieza a sonar fuerte gracias al sencillo del mismo nombre.
Pero la historia de Lati2 va más allá, se trata de una afortunada coincidencia de
dos sueños, unidos por la casualidad de un casting e impulsados por talentos
nacionales de la altura de la actriz Martha Higareda.
Hace aproximadamente 5 años, Paty Fuentes decidió hacer su sueño realidad,
e inició la búsqueda de una pareja para incursionar de manera formal en el
mundo de la música. Meses después conoció a Alisson Palacios, y al instante
se dio cuenta que sus latidos seguían un mismo camino.

Para la realización del video Ámame, el dueto Lati2 contó con la colaboración
especial de Martha Higareda y su hermana Miriam, en el que además abordan
una temática social como parte de la campaña Planta un Árbol a favor de la
ecología.
Paty define al concepto Lati2 como: "una música muy bailable, muy padre, muy
pegajosa, que le gusta mucho a los niños y a la gente grande. Hay música para
todos, tenemos temas muy bailables, tenemos temas para que se corten las
venas, para todo tipo de gente".
Lati2 realiza una intensa campaña de promoción de Ámame a lo largo del
país, misma que inició con una exitosa participación en La Fe Music Hall,
alternando con grandes de la música como la Sonora Santanera.

"Cuando la conocí supe que era ella. Al momento de ver cómo nos empatábamos
y ver que sí nos llevábamos bien", comentó Paty; "desde que la conocí a ella
me di cuenta que estábamos en el mismo canal, nos animamos la una a la
otra yahí fue cuando me di cuenta que yo quería hacer algo en el mundo de la
música", recuerdaAlisson.
En ese momento iniciaron un proyecto de música Pop, y con el paso del
tiempo decidieron experimentar en el ambiente grupero, "Grabamos el
demo Grupero y curiosamente en menos de un año nos ofrecieron grabar",
mencionó Paty.
Así en el 2006 nace el concepto Lati2, y como una premonición ,.
a lo que se venía, su música llegó a las manos de la actriz /
Martha Higareda, quien junto aSantiago Félix y Patricio Lobeira •
trabajaban en la película La Ultima Mirada.
"Mi novio produjo esa película y cuando estaban haciendo el \.
soundtrack ellas cantaron varios temas en la cinta, nos gustó ""
muchísimo lo que vimos", relató Martha Higareda en una
entrevista previa. De esta sociedad surgió Amame, primer
material discográfico de Lati2, del cual se desprenden
sencillos como: Amame y Ya estoy harta, este último cóver
del exitoso sencillo de la cantante francesa Alizee J' en ai
marre.
Noviembre 2009 ■ Imagen Universitaria • 15

�UANL.
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Facultad de Ci cías Políticas y
Administraci 'n Pública
~os nuestra más ·ncera felicitación

C. LiG Rodrigo

Medina de 1
Gobernador Constitucional de Nuevo León

En el inicio de su nueva responsabilidad.
Así mismo, como ciudadanos comprometidos con el progreso,
le manifestamos nuestro decidido apoyo y solidaridad
para trabajar unidos en torno al desarrollo de nuestro Estado.
Estamos seguros que el gobierno que inicia será de grandes logros y éxitos.

Enhorabuena Señor Gobernador.
Atentamente

Maestro Manuel Estrada Camargo
Director

�</text>
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                  <text>Publicación que presenta la oferta educativa de la UANL, así como sus vínculos académicos con instituciones educativas internacionales e iniciativa privada. Además, presenta noticias del acontecer universitario y estudiantil de las facultades y preparatorias.</text>
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                <text>Publicación que presenta la oferta educativa de la UANL, así como sus vínculos académicos con instituciones educativas internacionales e iniciativa privada. Además, presenta noticias del acontecer universitario y estudiantil de las facultades y preparatorias.</text>
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                <text>Gutiérrez, Iván, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Javier Benítez Gómez explicó que el Patronato Reconstruyamos Nuevo León nace de la idea de
un grupo de ciudadanos responsables que decidieron apoyar a todos los afectados por el huracán
"Alex".

(¡

"Lo que hace la Universidad es un gesto muy bc1nito, que todos hayan acordado apoyar a los que más
necesitan en estos momentos es un acto de generosidad genuino", expresó Benítez Gómez.
En su oportunidad, el doctor Jesús

Ancer Rodríguez agregó que
esta acción surgió en el seno del
STUANL, cuya propuesta fue
aceptada por toda la planta docente
y directivos.
"Estedonativosesumaalasacciones
que la Universid~~ ha desarro.l!ado
tras la devastac10n que deJo el
huracán Alex, hemos canalizado

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓ
13 DE AGOSTO DE 2010 1

62 5 5 9
, J .J

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~oe:~:~ll~lo\t
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~O~N'!!_A~T,~Q~R'!:_EC~O~N~'Sl'.
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(TRES MILLONES CIENTO SESENTA Y DOS MIL QUINIENTOS TREINTA Y CINCO PESOS 93tJOO M.N.)_j

,/l.@?

•

•

•

n1vers1 arios
donan un día de salario
as acciones que la Universidad
Autónoma de Nuevo León ha
mprendido para apoyar a los
damnificados tras el huracán "Alex", se suma
ahora la entrega de un donativo en efectivo
de 3 millones 192 mil pesos al Patronato
Reconstruyamos Nuevo León.

2 • Imagen Universrtaria • Agosto 201 O

Esta suma se recaudó gracias a la generosidad
de los docentes y personal directivo de la
Máxima Casa de Estudios, cerca de 3 mil
162 trabajadores universitarios, quienes
aceptaron una propuesta del Comité Ejecutivo
del Sindicato de Trabajadores de la UANL
de apoyar a los miles de afectados y a las

comunidades devastadas con un día de salario.
El Rector Jesús Ancer Rodríguez formalizó
este donativo, en compañía del ingeniero Jesús
Salvador de la Paz Siller, quienes entregaron
un cheque simbólico al contador público Javier
Benítez Gómez, Presidente Ejecutivo del
Patronato Reconstruyamos Nuevo León.

las p~ácticas. profesionales y el
serv1c10 social para apoyar las
estrategias necesarias para ayudar

UN 1\/':~,., -~, .,.

Ahí I s autoridades municipales y toda
,
I o unidad universitaria apoyo
en la reconstrucción el Sindicato de
•
· ',
t
TrabaJadores repartI0 paque es con
útiles escolares, se llevó una brigada
, •
•
•
•
medico as1stenc1as e incluso todos los
alumnos obtuvieron beca para
•
suspendieran sus clases a pesCJl...c:.JI~
situación tan adversa

a los damnificados y a días del
fenómeno natural se recaudaron
poco más de 50 toneladas de víveres", pronunció.
El funcionario universitario recordó que la Preparatoria 24 de Anáhuac, instalaciones que estuvieron
durante una semana bajo el agua, se reinauguró gracias también a la generosidad del resto de las
dependencias universitarias, instancias que donaron equipo de cómputo y mobiliario para que la
escuela iniciara el semestre el 2 de agosto.
"Ahí las autoridades municipales y toda la comunidad universitaria apoyó en la reconstrucción,
el Sindicato de Trabajadores repartió paquetes con útiles escolares, se llevó una brigada médico
asistencial e incluso todos los alumnos obtuvieron beca para que no suspendieran sus clases a pesar
de la situación tan adversa", explicó.
El ingeniero Jesús Salvador de la Paz Siller, Secretario General del STUANL, en un breve mensaje
dejó claro que el sindicato no impuso una acción, propuso una aportación voluntaria que fue muy
bien recibida por la comunidad universitaria, "esta es la fraternidad con que se maneja nuestro
sindicato".

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f
M A GEN '

'

•

NIVER lTA RI

4Miltili4Pltui1Mf,

Armando Castillo
Presidente Fundador

-·.

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David Castillo
Director General

Hoy

Aldo Gutiérrez
Director Editorial

dos personas van a morir en Monterrey

Centroamericanos
y del Caribe

Pag 7 i

Distinguen a dos pilares de

Físico-Matemáticas
,
o•
,
Pag8
El1gen a ingentes :

Ü-i.•

- ~: !. · ·, • ,, _José..Ortiz

-r

Erika Coss
Directora de Circulación

-Q

UMVt~SIT !.i P 1d

Estudiantiles

Director de Relaciones Públicas

Pag

9:

Inauguran Fórum :

Santa Fe Design
Diseño

de Ciencias Químicas

Colaboradores:
Juanny Guel
Francisco Ramos
Marisol Delgado
:
Yesica Peña
,
, , ___ ______________________________
Marcela Gómez
:
,
1

Pag 10 .

Renuevan :

mandos estudiantiles

1

1
1

,

I

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N.L. México.

4 • Imagen Universitaria , Agosto 201 o

Se hace presente
en Juegos

Pag 6

a causa de la inseguridad vial

Daniel Castillo
..Ot-e.ctor.-Comercial

'

Facultad de Ingeniería Mecánica y Elécuica

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Mn"""'l""ffl SO&lt;ia/"

Mauricio Castillo
. _,_. ,I' ".DirecfoP
-~ .....
... .... __.._,Jurídico

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@FIME.

UANL"

UNIVERSIDAD AlITÓNOMA DE NUEVO LEÓN

- Inicia Gobernador Ciclo Escolar

Pag 11 :

2010-2011

con inversiones eslatllles y f ederales por más de mil millDnes de pesos en
nueva inf raestructura educativa

Pag 13 ;

Bienvenida

a Estudiantes de Intercambio académico

Pag 14 .

a Facultad de Ingeniería Mecánica y
Eléctrica (FIME) no sólo destaca por ofrecer
los mejores programas de ingeniería en el
noreste de México, también en el deporte hace
lo propio al contar un semillero de atletas que
dignamente la representan en juegos de talla
internacional.
Un ejemplo de ello es el reconocimiento público
que recibió Homero Morales Carrillo (karate),
Juan Abraham Briseño Martínez (karate), Paola
Longoria López (racquetbol) yJosé Lagunas Beyrut
(atletismo), alumnos de la FIME que participaron
en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que
se realizaron en la ciudad de Mayagüez, Puerto
Rico, en donde cosecharon 3 medallas de oro.
El rector Jesús Ancer Rodríguez felicitó a los 37
atletas universitarios que participaron en esta
justa internacional, de los cuales 4 son alumnos
de la FIME, dependencia que encabeza el MC
Esteban Báez Vlillarreal, quien también asistió a
la ceremonia que se realizó el 20 de agosto en la
Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frías".

L

Premian su esfuerzo
El rector Jesús Ancer Rodríguez encabezó
una ceremonia de reconocimiento a estos

universitarios, quienes en total cosecharon 12
medallas de oro, 6 de plata y 11 de bronce;
acudieron a este acto el lng. Rogelio Garza Rivera,
Secretario General; Dr. Ubaldo Ortiz Méndez,
Secretario Académico; Melody Falcó, Directora del
Instituto de Cultura Física y Deporte de la entidad;
lng. José Maiz, miembro del Consejo Consultivo
Externo UANL y el lng. Alejandro Rodríguez,
Presidente de Club ngres.
"En el deporte de la Universidad, uno de los
proyectos importantes es la internacionalización
y la integración de los atletas de alto rendimiento,
en eso estamos trabajando, para tener en el
semillero propio de la Universidad la formación
de estos atletas que, como ya vimos, fueron a
centroamericanos y obtuvieron una gran cantidad
de distinciones y lo vamos aseguir fortaleciendo",
expresó el rector Ancer Rodríguez.
En los Juegos Centroamericanos y del Garibe,
participaron 37 estudiantes de la UANL, quienes
participaron
en las disciplinas de atletismo, canotaje, ciclismo,
esgrima, gimnasia, handball, hockey sobre pasto,
karate, patinaje sobre ruedas, polo acuático,
racquetbol, tiro con arco, tiro deportivo y voleibol
varonil y femenil.

El rector Jesús Ancer Rodríguez, destacó que este
proyecto deportivo de la Universidad Autónoma de
Nuevo León involucra a todos los directivos de la
institución, es un trabajo que se realiza en forma
permanente en los últimos años y que ha dado
impulso a la integración del deporte en la máxima
casa de estudios.
Dejó claro que la fórmula ha tenido éxito y lo
demuestran con el Pentacampeonato que obtuvo
la UANL durante la Universiada 2010, así como
el Campeonato Nacional de la Liga Mayor en
Oneffa.
"Ahora nos corresponde reconocer el esfuerzo
y compromiso de ustedes durante los Juegos
Centroamericanos, porque destacaron en esta
justa internacional al traerse 29 medallas; se dice
fácil, pero es resultado del trabajo, de su esfuerzo
y de los entrenadores que día a día están con
ustedes", agregó en su mensaje el funcionario
universitario.
LOS ATLETAS DE LA FIME COSECHARON 3
OROS:
• Homero Morales Carrillo (karate)
• Juan Abraham Briseño Marünez (karate)
• Paola Longoria López (racquetbol)
• José Lagunes Beyrut (atletismo)
Agosto 201 O • Imagen Universitaria •

5

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UANL®

FCFM •

UANLº

&amp;.a.UIIDlliCEUASFRX&gt;MAlJMÁlrAS

UNIVERSIDAD AlITÓNOMA DE NUEVO LEÓN

dos personas van a
morir en Monterrey
a causa de la inseguridad vial

Distinguen a dos pilares de

Físico-Matemáticas
La Universidad Autónoma de Nuevo León reconoce la trayectoria de los profesores Eladio
Sáenz Quirogo y José Luis Comparan Elizondo mediante la imposición de sus nombres a dos
auditorios de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas.

El séptimo Simposium Internacional "La seguridad
vial: un reto diario" reunió a especialistas,funcionarios
públicos, alumnos y maestros los días 11 y 12 de agosto en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

genuina que han hecho los maestros Eladio
Sáenz Quiroga y José Luis Comparan Elizondo
en favor de la Máxima Casa de Estudios.

nque suene a sentencia el pronóstico es real
lamentable. La flota vehicular en el área
etropolitana alcanza cerca de los dos millones
de unidades y en todo el país la cifra ha crecido en
los últimos diez años, aumentando la exposición al
riesgo de accidentes de tránsito.
B tema centró las actividades del séptimo Simposium
Internacional "La seguridad vial: un reto diario",
organizado por alumnos y maestros de la Facultad de
Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo
León los días 11 y 12 de agosto en la Biblioteca "Raúl
Rangel Frías".
La urgencia del asunto se debe a que cada día 55
mexicanos mueren a causa de la inseguridad vial,
dos mil son hospitalizados con lesiones severas y
11 Opersonas quedan discapacitadas por el resto de
sus vidas.
Los accidentes relacionados con el volante son la
primera causa de muerte entre los cinco y 35 años de
edad, además son la segunda causa de discapacidad
y orfandad.
Para Arturo Cervantes Trejo, titular del Centro
Nacional de Prevención de Accidentes (CENAPRA), se
trata de "un problemón de salud pública que afecta
sobre todo a los jóvenes entre quince y 35 años de
edad".

6 • Imagen Universitaria • Agosto 201O

EDUCACIÓN YRESPONSABILIDAD EN LA VIA
Hace 35 años en la Universidad Autónoma de Nuevo
León se estudia la ingeniería de tránsito, lo cual
desata una interrogante en el doctor Luis Francisco
Chapa González, uno de los organizadores del evento.
•¿Por qué seguimos padeciendo los problemas
de inseguridad vial y fluidez? Necesitamos que la
"Si establecemos un promedio, el día de hoy en Nuevo educación en seguridad vial y la responsabilidad
León va a haber más de 170 siniestros viales, más de en la conducción sean asuntos de interés público
47 personas van a resultar lesionadas de gravedad, y objetos de reflexión entre los ciudadanos. Todos
dos personas van a morir y predominantemente son -sea como peatón, automovilista, pasajero de
jóvenes. Por eso me da tanto gusto estar aquí en este transporte urban&lt;r, tenemos que enfrentar el reto
evento organizado por estudiantes y maestros", dijo diario de la seguridad vial." Para el director del
Instituto de Ingeniería Civil de la UANL, se trata de
el funcionario de la Secretaría de Salud.
Al presentar su ponencia "Una década de acciones crear conciencias: por una parte los ciudadanos
por la seguridad vial en México", Cervantes Trejo deben conocer y respetar las normas y por otro
dijo que más de la mitad de los accidentes con lado urge la coordinación de empresarios de la
víctimas mortales están asociadas con el consumo planeación y desarrollo de obras viales, funcionarios
de alcohol y enunció algunas "vacunas" para revertir públicos de los tres niveles de gobierno, académicos
y estudiantes en tomo al tema.+Para el alumno
la situación.
de
Ingeniería Civil Juan Carios Cruz Galindo, la
"Hay seis factores de riesgo a considerar: si vas en
moto debes usar casco, si viajas en vehículo usa organización del simposio les dio la oportunidad
cinturón de seguridad, evita la agresividad al volante, de conocer las últimas líneas de investigación,
respeta el límite de velocidad, respeta los cruces normativas y prácticas innovadoras relacionadas con
peatonales y evita distractores como ir hablando o la seguridad vial en voz de reconocidos especialistas
locales, nacionales e internacionales.
mensajeando por celular.•
• México es el séptimo país con la peor situación
Agregó que en Monterrey se está creando un
mundial en seguridad vial.
observatorio multidisciplinario de seguridad vial
• Sólo uno de cada tres mexicanos usa cinturón
que incluye vigilancia y control policial, una policía
de seguridad en el asiento del copiloto.
honesta que haga cumplir las reglas y un sistema
• Sólo uno de cada cinco niños menores de cinco
de atención prehospitalaria (ambulancias y personal)
años de edad va en dispositivos de retención
adecuado. Es necesario atender los problemas de
infantil.
infraestructura a través de las auditorías viales e
• Cada año ocho mil jóvenes de quince a 29 años
impulsar la participación social y la educación de
mueren a causa de accidentes viales
niños y jóvenes en estos temas.

"Hoy nos hemos reunido para reconocer

Facultad de Ciencias Físicotemáticas (FCFM) ñnde tributo a
personajes que han contribuido a
la grandeza de la Universidad Autónoma de
Nuevo León a través de esta escuela: a los
maestros Eladio Sáenz Quiroga y José Luis
Comparan Elizondo.
La Junta Directiva de la FCFM,encabezada por
la maestra Patricia Martlnez Moreno, concretó
la propuesta de poner el nombre de estos
destacados docentes e investigadores a los
auditorios con que cuenta la escuela, amanera
de homenaje a su prolífica trayectoria.
El Rector Jesús Ancer Rodñguez fue testigo de
esta ceremonia, a la que asistieron familiares
de ambos universitarios destacados, así como
autolidades de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, maestros, alumnos y personal
administrativo; y destacó la aportación tan

Dr. Eladio
Sáenz Quiroga

(Monterrey, 1931)
Estudios de bachillerato en la
Preparatoria l UANL.
Estudios de Ingeniería Civil en lo
UANL.
Cursos de verano en la UNAM.

HOMENAJE EN VIDA

Arturo Cervantes presentó la Iniciativa Mexicana de
Seguridad Vial donde la CENAPRA en coordinación
con otras instancias como la Facultad de Ingeniería
Civil de la UANL impulsa el respeto a la vida.
"Traemos los temas de capacitación. Este simposio
es un buen punto de partida para impulsar la
seguridad vial en la comunidad universitaria.
Tenemos diversos cursos para técnico de medición
de alcohol en aliento, para equipos y operativos de
alcoholimetría, programas para estudiar ejemplos
de éxito en operativos funcionales, cursos de
auditores en seguridad vial y formación de primeros
respondientes para saber qué hacer en caso de un
accidente."

e

"l!.dut:oci6n d, calidad.
111t compromiso social"

UNIVERSIDAD AlITÓNOMA DE NUEVO LEÓN

a dos personas que son parte importante
en la historia de nuestra Facultad, es un
reconocimiento muy merecido por toda la
aportación que han hecho a nuestra escuela y
ala Universidad", dijo a manera de bienvenida : formador de recursos humanos que es lo mas
importante en una institución educativa.
la maestra Patricia Martínez Moreno.
La Directora de de la escuela de ciencias "Gracias doctor Eladio por toda la trayectoria,
compartió una muy breve semblanza de por todo el trabajo; el reconocimiento es
los homenajeados, quienes también fueron pequeño para lo que usted hizo, pero es
• directores del plantel que 9 de agosto los trascendente para nuestra Facultad porque
distingue por su trayectoria académica, por quedará permanentemente en todas las
sus aportaciones científicas y su labor al generaciones, lo vamos a recordar y a estar
presente para un gran universitario", expresó.
frente de la dependencia.
El Rector Jesús Ancer Rodñguez reconoció Al doctor José Luis Comparan Elizondo, lo
que ambos docentes son personas que han : reconoció como una persona dedicada a
hecho historia en la Facultad de Ciencias • la investigación, a la docencia y como un
Físico-Matemáticas, pero sobre todo en la académico muy creativo, "todavía me hace
propuestas de desarrollo y eso es importante
Universidad.
ElmaestroEladioSáenzQuinJQa,quienademás porque lo más valioso que tenemos en la
de ser Profesor Emérito y Doctor Honori.5 Universidad es la creatividad, una creatividad
Causa por la UANL, fue miembro de la Junta práctica y gran parte de las ideas del maestro
de Gobierno, tiene una blillante trayectoria se han tradocido en desarrollo importante de
académica, docente, de investigador y de esta Facultad".

.,

Posgrado en la Universidad de la
República de Montevideo. Uruguay.
Trabajos publicados en el área de
matemáticos aplicadas.
Desde 1951 es docente en lo UANL.
Profesor Emérito y Doctor Honoris
Causa, UANL.
Ex director de la FCFM y de la
Facultad de Economía.
Miembro de la Junto de Gobierno
1976-1987.

Dr. Jose Luis
Comparan Elizondo
(Monterrey, 1947)
Estudios de Bachillerato en
Preparatoria l , UANL.
licenciatura en Matemáticas. FCFM
UANL.
Maestría en Ciencias con
especialidad en Geofísico,
Universidad de Toronto, Canadá.
Doctorado en Ciencias Pedagógicas,
en la Universidad de Camaguey,
Cuba.
Director de la FCFM 1974-1978, en
este periodo crea la licenciatura en
Ciencias Computacionales.
nene 44 años de labor docente en la
UANL.
En 1998 recibe el reconocimiento
como Profesor Pionero de la
Geofísico en México.

Agosto 201 O • Imagen Universrtaria •

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orum
Eigen a Diri g entes Inauguran
de Ciencias Químicas
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1

1

1

} Fuente UANL

l edificio redondo de la Facultad de Ciencias
Químicas (FCQ) se convirtió en un Fórum que
apartir del 9 de agosto penmitirá la realización
de actividades académicas y culturales para los tres
mil 276 estudiantes y 259 maestros, ya que cuenta
con mesas y conexión para el uso de computadoras
portátiles.

El doctor Sergio Femández Delgado, Director de la
institución, informó que poco más de un millón de
pesos costó la remodelación de este espacio, que
además cuenta con un foro para las expresiones
artísticas.
El acto inaugural del Fórum estuvo presidido por el
Rector Jesús Ancer Rodríguez.
"Estamos ante un hecho histórico, considerando
que este edificio redondo, tan emblemático para

la Facultad de Ciencias Químicas, luce ahora tan
moderno y multifuncional; se convierte en el Fórum
de la Facultad, un lugar para dar marcha areuniones
para la discusión de la ciencia, el arte y la cultura",
dijo emocionado el directivo.
El Fórum de la FCQ lució abarrotado durante su
apertura, lugar que ya tuvo su primer evento, de
carácter estudiantil: la toma de protesta de la nueva
mesa directiva, denominada Evolución.

La Universidad Autónoma de
Nuevo León cuenta con un
nuevo espacio para la realización
de actividades académicas y
culturales: el Fórum de la Facultad
de Ciencias Químicas.

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1
La comunidad estudiantil
de la Facultad de Ciencias
Químicas eligió a los nuevos
líderes que los representará
ante el Consejo Universitario:
Jesús Mario Chávez Arenas
y Ricardo Torres Cantú.
Fuente UANL

E

¡8 •
1

l Rector Jesús Ancer Rodríguez tomó
protesta a los jóvenes Jesús Mario
Chávez Arenas y Ricardo Torres Cantú,

Imagen Universitaria • Agosto 2010

como nuevos lideres estudiantiles de la
Facultad de Ciencias Químicas el pasado 9 de
agosto.
Todos los integrantes de la nueva mesa
directiva estudiantil rindieron juramento,
encabezados por Jesús Mario y Ricardo,
quienes son Presidente y Consejero Alumno,
respectivamente; la ceremonia se realizó en el
Fórum de la institución universitaria.
El maestro Sergio Fernández Delgadillo,
Director de la Facultad de Ciencias Químicas,
exhortó a los jóvenes a sumarse a los proyectos
institucionales y trabajar con unidad en la

administración que encabeza y para beneficio \
de sus compañeros.
i
En tanto, el Rector Jesús Ancer Rodríguez
reconoció que los lideres estudiantiles son
un gran apoyo en las actividades que tiene
el Consejo Universitario, así como para la
Máxima Casa de Estudios sobre todo en los
proyectos de carácter social.
En la misma ceremonia se hizo un
reconocimiento público para Martín Gerardo
Treviño Blanco y Edwin Miguel Luna
Cervantes, quienes dirigieron la mesa directiva
estudiantil en el periodo 2009-2010.

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UNIVERSIDAD AIJTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
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FACULTAD DE DERECHO Y CRIMINOLOGÍA

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Gobierno para Todos

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mandos estudiantiles

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con inversiones estatales y federales por más de mil millones de pesos en
nueva infraestructura educativa

Unido

. Armando Gómez Rodríguez y Margarita Peña Castillo rindieron juramento
como Presidente y Consejero Alumno de la Facultad de Derecho y
Criminología.

....

Fuente UANL

A

rmando Gómez Rodríguez y
Margarita Peña Castillo rindieron
juramento como Presidente y

Consejero Alumno de la Facultad de
Derecho y Criminología.
El Rector Jesús Ancer Rodríguez tomó
protesta a los jóvenes Óscar Armando
Gómez Rodríguez y Margarita Peña Castillo
como nuevos representantes estudiantiles
en la Facultad de Derecho y Criminología,
para el periodo 2010-2011.
Óscar Armando y Margarita, en calidad
de Presidente y Consejero Alumno, serán
quienes representen a sus pares ante el
Consejo Universitario, responsabilidad
que aceptaron en ceremonia solemne que
se realizó el 11 de agosto en el auditorio
"Víctor L. Treviño".
El doctor José Luis Prado Maillard, director
de la escuela de jurisprudencia, exhortó a
los estudiantes a llevar siempre en alto el

nombre de la Universidad Autónoma de
Nuevo León, "vamos a seguir trabajando,
estoy seguro de que su plan de trabajo los va
a comprometer aún más con sus compañeros
y su Facultad".
El Rector Jesús Ancer Rodríguez convocó
a Óscar Armando y Margarita a apoyar los
programas institucionales que van dirigidos
a actividades de carácter social como es
Tigres al rescate y a trabajar de la mano de la
administración del director José Luis Prado
Maillard en beneficio de la comunidad
estudiantil.
En la misma ceremonia se hizo un
reconocimiento a Liliana Martínez Elizondo
y Eduardo González Hinojosa, quienes
representaron a los alumnos de la escuela de
ciencias sociales en el periodo 2009-2010.

Informa Rodrigo Medina de la Cruz que para este ciclo se construyeron 46 nuevos planteles y se realizaron 190 ampliaciones.

C

on el 100 por ciento los mil 502 planteles
educativos rehabilitados que resultaron dañados
por el Huracán •Alex·, el Gobernador del Estado,
Rodrigo Medina de la Cruz, puso en marcha el Ciclo
Escolar 2010-1011 , en el que se reincorporan a las
actividades más de un millón de alumnos de educación
básica, en 6 mil 560 espacios educativos y 46 mil 229
maestros.
En la Escuela Primaria 'Profr. José Santana Ramos
Balderas• del Municipio de García, de reciente
construcción, el Trtular del Ejecutivo Estatal, acompañado
del Secretario de Educación en el Estado, José Antonio
González Treviño, informó que para este ciclo escolar
se destinó una inversión estatal y federal de mil 027
millones de pesos en infraestructura educativa en la
edificación de 46 nuevos planteles; 190 ampliaciones;
28 laboratorios y 49 talleres.

Asimismo, el Gobernador Medina de la Cruz dijo que
para la rehabilitación al 100 por ciento de los mil 502
planteles que resultaron afectados por la contingencia
meteorológica, se invirtieron cerca de 400 millones de
pesos de APIN provenientes del Fonden.
El Mandatario Estatal reafirmó el compromiso de su
administración con la mejora continua de la educación,
al señalar que lo que necesita nuestro país y Nuevo
León es gente mejor preparada y personas de bien que
tengan las herramientas necesarias, para competir en
un mundo más competitivo y que demanda que estemos
mejor capacitados para salir adelante.
"No vamos a aflojar el ritmo en el sistema educativo

Destaca Mandatario
nuevoleonés que el período
escolar se inicia con el 100
por ciento de los mil 502
planteles rehabilitados, que
resultaron afectados por el
Huracán "Alex".
de Nuevo León, vamos a trabajar por elevar la calidad
del maestro, del alumno, que vamos a trabajar por
estar mejor preparados cada año para ofrecer un mejor
servicio, que la prioridad número uno, así como lo es la

-

seguridad, así como lo es nuestra recuperación, también
lo es la educación, porque educar mejor anuestros hijos
significa también avanzar en nuestros propósitos de
lograr el bien, de lograr la paz, de lograr la tranquilidad
para nuestro Estado', dijo el Gobernador.
En la ceremonia de apertura del ciclo escolar el
Gobernador entregó las llaves y la carpeta operativa de la
Escuela Primaria "Profr. José Santana Ramos Balderas·
al director del plantel, Francisco Javier Oíaz Pedraza, así
como paquetes escolares y de libros de texto a alumnos
del nivel de preescolar, primaria y secundaria en la
entidad.
Estuvieron presentes el alcalde de García, Jaime
Rodríguez Galderón; los secretarios generales de la
secciones 50 y 21 del SNTE, Mima Saldívar y Juan
Antonio Rodríguez, respectivamente; y representantes
de asociaciones de padres de familia.

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UANL®

•

UNIVERSIDAD Alfl'ÓNOMA DE NUEVO !.EÓN
"'l?.tb«:r,ciód,.mlidad,

.,. ,,,,.,,,_;,,, social·

La Facultad de Ciencias Políticas
y Administración Pública
Les brinda la más cordial

•

a Estudiantes de Intercambio académico

La Universida d Autóno ma d e Nuevo León recibe a 323 estudia ntes de intercambio a cad émico -191 naciona les y 132
extranjeros-, proveniente s de 30 instituciones educativas de 26 países d e Á frica, América del Norte, Asia, Europ a y
La tinoamérica.
El Programa de Movilidad Nacional e Internacional es un plan
estratégico para la Máxima casa de Estudios, institución que
inició un proceso de internacionalización con el objetivo de
colocarse entre las mejores 500 universidades del mundo y
este indicador es fundamental.
'Este programa de movilidad es estratégico porque andamos
bajo en este indicador y lo queremos mejorar, el plan es llegar
a tener 500 estudiantes en este programa, en estos tres
años trabajaremos sobre los indicadores que nos habrán de
posicionar en un ranking internacional importante y éste es uno
de ellos', comentó el Rector de la UANL.

INCREMENTA LA MOVILIDAD ESTUDIANTIL

A los alumnos de nuevo ingreso, deseamos
manifestarles nuestro total apoyo y a la vez
informarles que nuestra dependencia universitaria
tiene como objetivo fortalecer la calidad educativa
en todas las áreas.
Fuente UANL

Agradecemos al señor rector de nuestra Alma Mater;
Jesús Ancer Rodríguez por su invaluable y total apoyo.

Cordialmente,
M.A. Manuel Estrada Camargo
Director.

""rom¡,romiso -

1enven1 ~ a

Bienvenida
Ratificamos nuestro compromiso con los alumnos
de reingreso exhortándolos a redoblar esfuerzos en
tomo a las metas establecidas.

"Educacúln d,. aúidad,

U

n incremento de 25 por ciento registró la Universidad
Autónoma de Nuevo León en la movilidad académica de
estudiantes para el semestre Agosto-Diciembre 201 O.
El Rector Jesús Ancer Rodríguez dio la bienvenida a 323
alumnos -191 que provienen instituciones nacionales y 132 de
otras partes del mundo, en ceremonia realizada el 9 de agosto
en la Biblioteca Universitaria 'Raúl Rangel Frías'.

La Universidad Autónoma de Nuevo León recibe este semestre
que recién comenzó a 323 estudiantes de 30 instituciones de
educación y 26 países; del total de ellos, 191 provienen de
instituciones nacionales y 132 de internacionales.
En cambio, la Máxima casa de Estudios envió en este 2010 a
292 de sus alumnos -158 hombres y 132 mujeres- a estudiar
a 54 instituciones ubicadas en 25 países del mundo.
'El número de alumnos que participa en este programa de
movilidad ha aumentado, son indicadores internacionales que
estamos trabajando para mejorar, considerando que son puntos
que se toman en cuenta para lograr la meta de posicionamos
en el ranking internacional', expuso el ejecutivo universitario.
Ancer Rodríguez dejó claro que la Universidad ha estado
invirtiendo muchos recursos en este programa, que se obtienen
a través del Sorteo de la Siembra Cultural, aportaciones
federales y convenios de carácter internacional.
'El repunte en el número de estudiantes en el programa de
movilidad se debe mucho a la calidad de la Universidad y los
indicadores que tenemos nos han favorecido a que haya un
incremento tan sustancial' , argumentó.
El funcionario universitario agregó que la Organización de
Estados Americanos (OEA) firmó un convenio con la UANL para
incorporar1os en su Programa de Movilidad para Latinoamérica,
lo que les da la oportunidad de recibir a estudiantes de distintos
países y así mejorar estos indicadores.
'Tenemos estudiantes de 26 países, de Estados Unidos, Ganadá,

Sudamérica, Asia y Europa; de Europa tenemos un
destacado número de jóvenes porque tenemos
los convenios con el Programa Erasmus y
con las agencias académicas de Francia,
Alemana y España' , concluyó.
El programa de movilidad estudiantil
permltealalumnoestablecercontacto
con sus pares para intercambiar
experiencias, enriquecer
los
programas de estudio en los cuales
están inscritos, analizar con criterio
la calidad de otras instituciones y
conocer otros modelos de
estudio.
En la ceremonia de
bienvenida, que
se realizó en
la Biblioteca
Universitaria
'Raúl Rangel
Frías· estuvo
presente
el
Secretario General,
Rogelio Garza Rivera;
el Secretario Académico,
Ubaldo Ortiz Méndez; y
la titular de la Dirección de
Intercambio Académico, Emma
Melchor Rodríguez.
Total de países participantes: 26
Alemania, Argentina, Austria
Belice, Bolivia, Brasil, Ganadá
Colombia, Chile, Dinamarca
Eslovaquia, Eslovenia, España,
Estados Unidos, Francia
Grecia, Honduras, Italia, Lituania
Panamá, República Checa
República Dominicana, Perú
Polonia, Taiwán y Túnez.

-

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UANL®

==A~=oo=LID•

Presentan

"Educod4n de calidad,
un compromiso s«:icl"

Exitosos
Es euemas
vinculación academia-empresas
Representantes educativos y del sector empresarial participaron en el segundo día de actividades de la Reunión Nacional de Análisis
"Vinculación, Ciencia, Tecnología e Innovación/Sector empresarial", que tiene por sede a la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Fuente UANL

, , Las empresas mexicanas no se 1mc1an
en la vinculación porque no la consideran
como una estrategia de desarrollo frente
a las crisis económicas y, en el caso particular
con las inslilueiones de educación superior.
por desconocimiento de su potencial y de los
procedimientos a seguir", compartió el doctor
Eduardo Calderón, en la segunda jornada de
actividades de la Reunión Nacional de Análisis
"Vinculación, Ciencia, Tecnología e Innovación/
Sector empresarial". En el Panel "Esquemas
exitosos de vinculación entre las actividades
de CTI y el sector empresarial', Calderón
expuso resultados de estudios realizados por
la Subsecretaría de Educación Superior de la
SEP. que encabeza el doctor Rodolfo luirán
Gutiérrez, en relación a la situación que guarda
la vinculación !ES-Empresas en el país.
También participaron en el panel Alberto Bustani
Adem, Rector del Campus Monterrey ITESM;
Héctor Rangel Domene, Director General de
Nacional Financiera; Guillermo Femández de la
Garza, Director Ejecutivo de la Fundación MéxicoEstados Unidos para la Ciencia (FUMEC); José
Antonio Cárdenas, Presidente de la Comisión
de Educación de Comparmex; Alfredo González
Femández, Presidente de laAsociación Mexicana
de Secretarios de Desarrollo Económico; y
Francisco Marmolejo Cervantes, Director
Ejecutivo del Consorcio para la Colaboración de
la Educación Superior en América del Norte.

VINCULACIÓN EMPRESA&amp;-lES, UNA NECESIDAD

El doctor Eduardo Calderón enfatizó que Nuevo
León es un caso de éxito en vinculación IESempresas-gobiemo y el reto es multiplicar
estos efectos en el resto de los estados del
país, enumeró los esquemas de vinculación que
más utilizan las IES, pero criticó que desde las
empresas esta vinculación sólo se lleva a cabo a
través del área de recursos humanos.
'No hemos podido dar saltos más grandes
más allá que relacionamos para prácticas
profesionales y servicios social, debemos
buscar cómo desde el sector empresarial
podemos elaborar políticas estratégicas de
desarrollo tecnológico para que desde un plan
más directivo, desde las empresas, poder estar
diseñando estrategias de vinculación con las
IES", expuso.
La estrategia de la Subsecretaría de Educación
Superior de la SEP para la vinculación son
los consejos asesores para el desarrollo de
las capacidades de la vinculación de las IES
' y ha tenido mucho éxito, ya que en el 2006
· sólo cuatro de cada 1OIES contaban con este
' órgano colegiado, hoy nueve de cada 1Ocuenta
• con esta asesoría. En el ITESM, la vinculación
; se ha visto fortalecida con la creación de las
¡ Cátedras de Investigación, que se iniciaron en
: los ochentas con el objetivo de generar recursos
' financieros para realizar proyectos científicos y
: que hoy suman ya 70 diferentes; las células de
· incubación son la estrategia más reciente para

El panel se llevó a cabo en el auditorio de la Biblioteca Universitaria "Raúl Rangel Frias"

14 • Imagen Universitaria • Agosto 201 O

la vinculación con el sector empresarial y los de la educación superior en la materia; y
Alfredo González Femández, Presidente de
gobiernos en la búsqueda de fondos.
' Este semestre de agosto iniciamos con 20 la Asociación Mexicana de Secretarios de
células de incubación donde el alumno es el eje Desarrollo Económico, destacó la importancia
central-del proceso y actualmente contamos con de la vinculación corno una estrategia para el
70 cátedras de investigación; en el Tecnológico desarrollo de los pueblos.
hemos podido hacer crecer la investigación y en Francisco Marrnolejo Cervantes, Director
el número de patentes al año", dijo a los reunidos Ejecutivo del Consorcio para la Colaboración
en el auditorio de la Biblioteca Universitaria ' Raúl de la Educación Superior en América del Norte,
dejó claro que la moneda de cambio hoy es la
Rangel Frías' .
Héctor Rangel Oomene, Director General información y el conocimiento de las sociedades
de Nacional Rnanciera, enumeró las cuatro y los países.
iniciativas que tienen para apoyar la vinculación: ¡ 'Hay buenas prácticas y mucha acción en
Fondo
CONACYT-NAFINSA,
Eurocentro, ¡ materia de vinculación, pero también una
Incubación y programa para emprendedores ' necesidad de ser explicita en la legislación sobre
y la creación del Fondo de fondos, éste último la IES, el involucramiento de las IES en la región,
manejado por Cimarron Capital Partners, firma definir políticas de CTI en México y por eso
este esfuerzo es muy importante, porque están
experta en la operación de esos sistemas.
·vamos aapoyar con capital a las empresas para tratando de afinar esta legislación con lo que
detonar uno de los instrumentos fundamentales sucede en otros países", expuso.
para fortalecer la industria de capital de riesgo", Agregó que urge mejor financiamiento, generar
indicadores, monltorear resultados y propiciar
expuso a los asistentes.
Guillermo Femández de la Garza, Director un ambiente más importante para la vinculación
Ejecutivo de FUMEC, fue claro al señalar que entre las empresas y las IES.
si hay muchas empresas que necesitan de la Necesitamos desarrollar mejores mecanismos
innovación para ser exitosas, se debe trabajar de vinculación, se trata de ponerse a chambear,
sobre la vinculación, "el eje central de esta no hacer las cosas igual, tenemos que entender
discusión es ayudar a tener más y mejores que la vinculación para el desarrollo regional
debe verse de manera diferente, pensar en una
empresas', argumentó.
José Antonio Cárdenas, Presidente de la vinculación como una necesidad crítica y una
Comisión de Educación de COMPARMEX, herramienta, una prioridad que si hubiésemos
habló de competitividad como una clave para atendido mejor, hoy nos tendría en otras
el proceso de vinculación y enumeró los retos situaciones', concluyó Marrnolejo Cervantes.

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                  <text>Publicación que presenta la oferta educativa de la UANL, así como sus vínculos académicos con instituciones educativas internacionales e iniciativa privada. Además, presenta noticias del acontecer universitario y estudiantil de las facultades y preparatorias.</text>
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                <text>Publicación que presenta la oferta educativa de la UANL, así como sus vínculos académicos con instituciones educativas internacionales e iniciativa privada. Además, presenta noticias del acontecer universitario y estudiantil de las facultades y preparatorias.</text>
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                    <text>�~A- -~

C A P ~SINA

~

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lJNtYtlltSITARIA o UANL

FONDO
UNIVERSITARIO

�FOND O
UNIVER SITA

Imaginario Visual Investigación • Arte • Cultura, Año 1, Número 2, Noviembre 2011-Abril 2012.
Fecha de publicación: 15 de Noviembre de 2011 .
Revista semestral, editada y publicada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro
de Investigación y Posgrado de la Facultad de Artes Visuales. Domicilio de la publicación: Praga y
Trieste 4600, Fraccionamiento Las Torres, Unidad Mederos. Monterrey, Nuevo León, México,
C.P. 64930. Teléfono (52 81) 8400 7620 y 8329 4260.
Impresa por Impresos Sifer, S.A. de C.V. Mina sur 729, Centro Monterrey, Nuevo León, México.
Fecha de terminación de impresión: 30 de Octubre de 2011 . Tiraje: 300 ejemplares. Distribuido por la
Universidad Autónoma de Nuevo León a través del Centro de Investigación y Posgrado de la Facultad
de Artes Visuales. Domicilio de la publicación: Praga y Trieste 4600, Fraccionamiento Las Torres, Unidad
Mederos. Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64930.
Número de reserva de derechos al uso exclusivo del título:
Imaginario Visual Investigación • arte • cultura otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor
con fecha de 29 de septiembre de 2011: 04-2011-090614130800-102. Número de certificado de licitud
de titulo y contenido concedido ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de
la Secretaría de Gobernación: (En trámite), ISSN (En trámite). Registro de marca ante el Instituto Mexicano
de la Propiedad Industrial: (En trámite).
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio,
del contenido editorial de este número.

Impreso en México
Todos los derechos reservados © Copyright 2011
publicacionposgradofav@gmail.com

�EDITORIAL

CONTENIDO

2
10

22
28
36

NARRATIVA ESTÉTICA EN LA VIDEO
INSTALACIÓN ARTIFICIAL
CHANGELINGS DE TONI DOVE
Dora Lucina González Quintana

CONOCIMIENTO Y EDUCACIÓN: DOS
CONSIDERACIONES SOBRE LA
EDUCACIÓN ARTÍSTICA
Mario Alberto Méndez Ramírez

LA CONVENCIONALIDAD EN LOS
MODELOS DE REPRESENTACIÓN Y
MODOS DE VER
Osvaldo Hernández Muro

QUEHACER FOTOGRÁFICO =
PRAXIS LUDEN$
José Alfonso Guevara López

44
54

66

80

INFLUENCIA DE LAS FIGURAS DEL
STAR-SYSTEM EN LA PRODUCCIÓN
SIMBÓLICA CONTEMPORÁNEA
Edgar Amaury Segovia Rocha

CÓMO INDAGAR CUANDO EL OJO SE
SALTA EL MURO
Ramon Cabrera Salort

LA LEJANÍA DE LO IRREPETIBLE
Wenceslao Ceballos Bautista

Algunos insisten en pensar que la explicación del mundo se da sólo desde algunas ciencias, por considerar único el rigor del método para la explicación de la realidad. Es ingenuo pensar que los hechos que
acontecen en nuestro mundo tan complejo puedan explicarse solamente desde una u otra disciplina. El
ser humano vive entre hechos objetivos y experiencias subjetivas. Se requiere que todas las diferentes
disciplinas del conocimiento indaguen y expliquen tales hechos y experiencias.
Desde nuestra área de conocimiento, los estudios visuales, esta revista, en su segundo número, presenta artículos que permiten aportar una explicación a los fenómenos culturales-visuales que se construyen en nuestra sociedad día con día, por los hombres y mujeres que desarrollan hechos culturales
que ameritan interpretación.
En este número de Imaginario Visual se entrelazan artículos diversos acerca de los estudios visuales, la
educación artística y la cultura. Entre los varios autores, que suman nueve, Mario Méndez critica la idea
del conocimiento como discurso explicativo que se suele enseñar de manera memorística; explica que el
concepto de "educación artística" propicia una desintegración del conocimiento al tener como premisa
que lo artístico es una esfera de lo humano que contiene todas estas bondades que han sido relegadas
por el razonamiento. En el caso de Amaury Segovia, trata la influencia de las figuras del Star-System en
la producción simbólica contemporánea y la idolatría de los personajes electrónicos que son parte de la
cultura mediática. Por otra parte, Juan García nos presenta un trabajo sobre la hermenéutica analógicoicónica que ayuda a "ajustar" los diversos juicios que surgen a partir de la dialéctica creador-espectador.
Una vez más, siendo congruentes con el campo de las artes visuales, desde donde surge esta revista,
ahora el maestro Jesús Leal, egresado de esta Facultad de Artes Visuales, nos ha concedido ilustrar la
presente publicación de Imaginario Visual con su espléndida obra pictórica difundida a nivel nacional e
internacional.

EL PAPEL DEL IMAGINARIO URBANO
PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA
MARCA DE UNA CIUDAD
Eréndida Cristina Mancilla González
Arodi Morales Holguín
Diana Ondarza Lugo

Esperamos que los trabajos sean recibidos con el mismo interés con que cada uno de sus autores los
han realizado. No deseamos entrar en un caudal sinsentido de un mercado de artículos que busquen
la mención constante; compartimos lo que indagamos y lo demás viene por añadidura. Como revista
Imaginario Visual, aspira a cumplir con uno de los principios de la misión de nuestra Universidad Autóno~
ma de Nuevo León: difundir la cultura.

LA HERMENÉUTICA Y LAS
ARTES VISUALES
ARQ. ABIGAÍL E. GUZMÁN FLORES M.A.
Juan García Ramírez

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

NARRATIVA

ESTÉTICA
en la video instalación

ARTIFICIAL
CHANGELI NGS
deToni Dove

(

AESTHETIC NARRATIVE IN THE TONI DOVE'S
VIDEO INSTALLATION ARTIFICIAL CHANGELINGS

)

Dora Lucina González Quintana

RESUMEN

ABSTRACT

En las video instalaciones, donde la imagen está relacionada con el tiempo y con un espacio virtual, se presenta
un cuestionamiento en cuanto a la arquitectura o el entorno espacial, debido a su carácter efímero y evanescente para el espectador. Los nuevos sistemas electrónicos,
posibilitan el desarrollo de una tendencia de creación artística e interrelación entre cuerpo y mente, entre mundo
exterior e interior, poniendo énfasis en la participación del
observador y en su integración con la obra, con una nueva
dimensión perceptiva de la imagen digital, que subraya el
proceso de desmaterialización, en un afán de manejar el
espacio y el tiempo, tanto real como virtual, presentándose todos estos conceptos, en la obra artística de video
instalación Artificial Changelings, de la artista Toni Dove. El
objetivo de este ensayo es presentar una visión y narrativa
artístico-estética, de la aplicación de lo~ conceptos de virtualidad, interacción, inmersión y navegación en esta obra
de video instalación.

In video installations, where the image is related to time
and a virtual space, there's a challenge in terms of architecture or the space environment due to its ephemeral and
evanescent character for the viewer. The new electronic
systems enable the development of a trend of artistic creation and interaction between body and mind, between
outer and inner world, placing emphasis on viewer participation and integration with the artistic work, having a new
dimension of perception of digital image, which emphasizes the dematerialization process, in an effort to manage space and time, both real and virtual, presenting these
concepts in the artistic work of video installation " Artificial
Changelings" by artist Toni Dove. The objective of this essay is to display an artistic-aesthetic narrative vision and
the application of the concepts of potentiality, interaction,
immersion and navigation in this work.
Keywords: Video installation, multimedia, interactivity, virtuality, space, time.

Palabras clave: video instalación, multimedia, interactividad, virtualidad, espacio, tiempo.

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Imaginario Visual investigación • Arte • Cultura

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 201 2

"En las video instalaciones, la mirada construye el espacio

y éste sé materializa a través de las acciones desarrolladas por
el observador/interactor de la obra, que trasciende el objeto

y que habita en la imagen"

on el advenimiento del cine, se inicia
el registro y la reproducción del movimiento, de los desplazamientos humanos, de la simultaneidad de situaciones, del inicio de la representación
del tiempo como transcurso. El uso
de la cámara móvil y el montaje dan
lugar a la obtención de lo que se llama
imagen-movimiento, un movimiento
en estado puro, independiente de los
móviles o extraído de éstos cuando es la cámara la que simula el movimiento (Deluze, 1994, p. 42).
El movimiento ya no se compone a partir de elementos
formales (poses), sino a partir de elementos materiales inmanentes (cortes), representando la posición de un punto
en una recta móvil, en un momento cualquiera de su trayecto (Deleuze, p.17). Sin embargo, el cambio más significativo,
es el paso de la producción de la imagen analógica a la
producción de la imagen digital (Martín, 2006, p. 10-11 ).
En el video digital las imágenes, sonidos y textos, pueden
ser intervenidos digitalmente para obtener determinados
resultados, alejándonos así de la realidad física. Las artes
digitales han evolucionando de acuerdo a la materialidad
y no-materialidad de sus elementos, al entorno virtual generado en las obras y al incremento en la interactividad del
espectador para con la obra artística, presentándose una
relación activa, que el espectador debe mantener con la
forma y con la estética de la obra; motivo por el cual, E.
Cassirer, considera que las formas "no pueden imprimirse
simplemente en nuestras mentes, sino que debemos elaborarlas para poder sentir su belleza" (fa~arkiewicz, 2007, p.
276). En el cine o en alguna proyección secuencial narrativa;
en video o en computadora, se tiene una percepción lineal,

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Imaginario Visual Investigación • Arte • Cultura

una sucesión de eventos en forma narrativa. En una video
instalación digital multimedia se puede integrar un elemento de virtualidad que se genera con la imagen digital; y en
donde, no necesariamente, las imágenes deben estar en un
orden determinado, planteando alternativas al modo de relación del cuerpo con el espacio, porque no se presenta la
necesidad de desplazarse en el espacio físico, ya que en el
espacio virtual, es la imagen la que se desplaza, dando la
sensación de un recorrido perceptivo y eliminando la distancia. Tenemos entonces, a un navegante virtual, que habita
las imágenes virtuales creadas en las obras electrónicas,
mediante un proceso de inmersión en este entorno generado virtualmente, por medio del uso de una computadora,
como metaherramienta de creación artística.
Por lo tanto, existe una multiplicación de tiempos que se
superponen, de forma tal, que las dimensiones del espacio
actual aumentan, entendiéndose por actual, lo que sucede
o aparece con la interacción en tiempo real con algo virtual.
Estas dimensiones de tiempo aparecen como presentes
simultáneos, correspondiendo cada una de ellas con una
imagen virtual que representa un espacio, y, que a su vez,
es reflejada en el monitor o el dispositivo de pantalla utilizado en la video instalación. Sea como fuere, a medida
que se impone el mundo artificial, nos invaden la explosión
e implosión de los signos visuales en los paisajes de los
medios (mediascape), alejándonos de sus cercanías, lo real
(Marchán, 2006, p. 30-34).
Las tecnologías digitales han tenido y continúan teniendo
un profundo efecto en el arte contemporáneo y la cultura,
derivada de la revolución tecnológica, la globalización de los
medios masivos y el Internet. La cultura digital está generando potencialmente un cambio aún mayor que al que dieron lugar en su momento la radio, la televisión y el cine. Las

•

video instalaciones adquieren un estatus especial, ya que
los elementos espaciales y temporales coinciden en niveles
diferentes. El paso a través de una video instalación coloca
al observador en una situación en la que éste ve reflejada y
enfrentada su propia individualidad, con una imagen electrónica en movimiento. La computadora está permitiendo a
los artistas crear obras y nuevos tipos de proyectos, nunca
antes posibles, adoptando nuevas herramientas y técnicas
digitales, como parte de su proceso creativo (Wands, 2006,
p. 8-9).

representacional) y el arte de lo inmaterial (o virtual) neorepresentacional. Nos hallamos ante la exposición de un
mundo donde IMAGEN = MOVIMIENTO, siendo la imagen
el conjunto de lo que aparece. Todas las cosas, es decir
todas las imágenes, se confunden con sus acciones y reacciones: es la variación universal. Cada imagen actúa sobre
otras y reacciona ante otras, en todas sus caras y por todas
sus partes elementales (Deleuze, 1994, p. 90). En una video
instalación digital se puede presentar una narrativa en hipertexto, integrando un texto interactivo que acompaña al texto
o script de la obra, con sonidos, colores, figuras, gráficos y
animaciones; y en donde, su característica central es que
ya no tiene continuidad secuencial, porque el espectador
puede recorrer la obra en el orden que prefiera.

El arte digital está íntimamente ligado a la ciencia y la tecnología, lo cual es fundamental en su creación y substancia física, considerándosele como un subconjunto del arte
contemporáneo (Wands, 2006, p. 11 ). Es una disciplina que
agrupa a todas aquellas manifestaciones artísticas llevadas
a cabo con una computadora, obras artísticas que tienen
que haberse elaborado por medios digitales y que pueden
ser descritas como una serie de ceros y unos, fuera del dominio de lo analógico (Lieser, 2009, p.11-13). El arte digital
combina arte, ciencia y tecnología, creando nuevos espacios de pensamiento, tanto desde el punto de vista de su
contenido, como de su estética, con formas de representación artística muy variada, entre ellas la video instalación.
Las obras artísticas que plantean una hibridación entre lo
real y lo virtual y que presentan también una interactividad,
proponen una relación con el espacio físico inmediato y el
espacio virtual simbólico, desarrollado con el uso de la informática computacional.

Y es precisamente la video instalación, una de las formas
de expresión artística de obra digital que Toni Dove, artista
que vive y trabaja en Nueva York, ha desarrollado y producido desde 1990. Esta reconocida artista de los Nuevos
Medios, se ha involucrado en proyectos artísticos que redefinen la forma narrativa tradicional, a través del uso de componentes interactivos (Bonin, 2001, p.1 ).Toni Dove trabaja
principalmente con medios electrónicos, incluyendo realidad virtual y video instalaciones interactivas, performance
y videos; involucra al espectador en medio ambientes con
espacios inmersivos e interactivos, en obra artística de tipo
híbrido que integra cine, instalación y teatro experimental,
desarrollando narrativas que incorporan detección de movimiento, rayos láser y pantallas que despliegan avatars.

Así tenemos, que en las video instalaciones, "la mirada
construye el espacio" y éste se materializa a través de las
acciones desarrolladas por el observador/ interactor de la
obra, que trasciende el objeto y que habita en la imagen,
generando la coexistencia del arte de lo material (post-

Las video instalaciones de Toni Dove generalmente presentan personajes femeninos de diferentes eras y épocas,
que han estado sujetos a las condiciones económicas y tecnológicas de su tiempo. Exhibida en el Festival Internacional
de Cine de Rotterdam (Rotterdam, Países Bajos) en 1998 y

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Investigación • Arte • Cultura Imaginario Visual

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

Año 1 No.

en el Cuerpo Mecanique en el Wexner Center (Columbus,
Ohio, Estados Unidos}, la obra artística de video instalación
de Toni Dove, titulada Artificial Changelings, producida en
1998, es una narrativa visual que el espectador activa en su
tránsito por cuatro niveles de inmersión, correspondientes a
sendas zonas marcadas en el piso, que indican la naturaleza
de su interacción con los personajes y su grado de navegación dentro de la obra.
En el nivel más cercano a la pantalla, los espectadores
conocen a Arathusa, una mujer cleptómana que roba en los
grandes almacenes y que vive en el siglo XIX, tocan su cabeza y escuchan su monólogo interior. Si ellos dan un paso
atrás, el personaje parece que les afecta directamente. La
tercera zona, es una especie de estado onírico, en tanto que
el cuarto nivel de interacción, envía al espectador al siglo
XXI, a conocer a Zilith, un hacker que se le aparece en sueños a Arathusa (Bonin, 2001 , p.4).
Estas dos historias se superponen en la narrativa de la
obra, debido a que un sensor detecta la posición del espectador y activa los segmentos de video vinculados a cada
uno de los marcadores de la zona, pero su interacción no
genera respuestas previsibles en los personajes, ya que el
acceso al video se basa en una estructura de árbol aleatoria
o random.
Desde la estética se interpreta la obra artística como objeto estético de tipo fenoménico, que se centra en las características percibidas y, no solamente en las físicas, que
hacen posible lo percibido (Beardlsley y Hospers, 1990, p.
105); así como en su esencia, la percepción de la belleza,
las razones y las emociones estéticas en las diferentes formas del arte (Tatarkiewicz, 2007, p. 348-349); en especial,
y debido a la complejidad de las obras de arte multimedia,
como lo es la video instalación Artificial Changelings de Toni
Dove, según Beardley y Hospers (p. 104), se exige también
al espectador una total atención, un estado estético de concentración intensa y una conciencia perceptiva en el objeto
estético y en las diversas relaciones internas, de esta obra
digital de los Nuevos Medios.
El espectador interactúa visualmente con la gran pantalla
en que se proyecta el video de la obra y, físicamente, al tocar la pantalla en el nivel más cercano a ella; también efectúa una interacción corporal al caminar en e~ entorno físico
(en el site) de la obra, al pisar en cada uno de sus cuatro
niveles de interacción marcados con cuatro rayas paralelas

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en blanco, que determinan los correspondientes niveles de
interactividad, con los que el espectador puede participar e
interactuar con esta obra artística:
La acumulación de capas de referencias e imágenes en
esta video instalación, crea un sentido de densidad narrativa y de coherencia en la historia, eliminando la función de
observador pasivo, como sucede en general, con los dispositivos de un video o película convencional.
El espectador/ interactor no percibe conscientemente los
sensores instalados en el piso en cada nivel marcado, tampoco las conexiones u otros recursos electrónicos que son
necesarios para crear la obra; para él, como espectador que
se convierte en interactor, estos elementos son transparentes, su único interés estriba en la percepción visual del video
proyectado, los cambios que la obra proyecta en la pantalla,
para cada uno de los cuatro niveles de interacción de la
obra, y las acciones físicas que se deben realizar para interactuar con ella, dentro de los conceptos de una estética, no
solamente de la interpretación, sino también de una estética
de la participación. En esta obra de video instalación, un
medio digital como el video, se integra a un sistema por
computadora para generar la respuesta correspondiente a
la interacción física del espectador en cada nivel, misma que
puede variar desde tocar físicamente la pantalla en el nivel
más cercano a ella, hasta su accionar físico en movimientos
corporales que se ven reflejados en el video proyectado.
Para cada nivel de la video instalación Artificial Changelings se proyecta un video diferente, y la obra es tan sofisticada conceptual y materialmente, que las imágenes del
video proyectado en cada nivel se basan en un sistema
computacional, que integra algoritmos que manejan una
estructura de árbol de acceso aleatorio (Bonin, 2001 , p.5),
como una "regla del juego" (Giannetti, 2002, p.50), y que
dependen de la interacción del espectador/interactor para
acceder a las imágenes que deben proyectarse en cada
uno de sus cuatro niveles, logrando con ello, una obra inédita que encadena o concatena sus partes, conjugando
la habilidad mental, la destreza técnica, el dominio informático y telemático, y el humor o sello lúdico de la artista,
para crear un efecto estético que produce un shock en el
espectador-interactor, dando lugar a nuevas características
de percepción y experimentación del arte, permitiendo una
experiencia más inmersiva, para conservar la historia fluyendo constantemente, de manera que no sea una historia fija
(Wands, 2006, p.150).

"La computadora está
permitiendo a los artistas
crear obras y nuevos tipos
de proyectos, nunca antes
posibles, adoptando nuevas
herramientas y técnicas
digitales, como parte de
su proceso creativo"
WANDS, 20 0 6, P. 8-9

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La escenografía visual teatral presentada en esta video
instalación de Toni Dove, es una configuración resplandeciente de color, composición, perspectiva, armonía de las
figuras, etcétera, manifestando la belleza como concepto
de perfección y de complitud que la obra tiene junto con
las cualidades percibidas; los significados y correlatos en la
narrativa de la obra, y la caracterización de los personajes
para cada nivel, que la idea conceptual de la artista provoca
en el espectador-interactor.
Se considera la experiencia y la actitud estética del espectador de forma motivacional y no solamente perceptiva,
llegando hasta la interpretación mental de la obra dentro de
una realidad virtual proyectada en la pantalla, pero involucrando una acción física real para constituirla; ya que, sin la
interacción del espectador, esta representación basada en
los trucos de la perspectiva y los ilusionismos ópticos de las
imágenes proyectadas no podría llevarse a cabo; porque es
la acción física de caminar y posicionarse en cada uno de
los niveles de inmersión, especificados por las cuatro líneas
blancas, que a su vez, se corresponden con sensores de
movimiento, lo que activa las imágenes aleatorias que deberán desplegarse en la pantalla.
Debido a esta interacción del espectador y a sus acciones, se puede habitar un espacio virtual en el siglo XXI y
posteriormente otro en el siglo XIX, o viceversa; en imágenes fragmentadas de movimiento y tiempo no secuenciales
porque la video instalación, al integrar lo real y lo virtual en

el espacio-tiempo de la obra, genera una modelización informática del espacio y un entorno habitable donde el habitante/interactor, es quien completa la obra, en los mundos
virtuales simultáneos, que son las imágenes-tiempo constituidas por las imágenes movimiento y sus interrelaciones en
cada nivel de inmersión. Lo anterior se basa en las teorías
de Bergson y Deleuze que dicen: "el habitante es el que
habita imágenes-movimiento e imágenes-tiempo", por oposición a la arquitectura de la función y de la abstracción, que
cada día se separa más del individuo, planteando otro modo
de integración, y, en un sentido estético, en la impresión
que de lo virtual, se produce a través de la interactividad,
permitida hoy en día, por las artes electrónicas y de los Nuevos Medios.
El proceso creativo y narrativo de la artista Toni Dove en
la video instalación Artificial Changelings genera nuevos
sentidos, símbolos, funcionamiento estético y operacional,
porque es la artista quién construye la manera como la obra
es percibida estéticamente, definiendo como se interactúa
con ella y conceptualizando la relación simbólica que se
establece entre los mundos virtuales y el mundo físico real
que comprende la obra/proceso; que a su vez, define el orden estético-subjetivo y de producción de sentido dentro
del reino de las apariencias y de la ilusión, sintonizando con
la estética de la apariencia digital, esto es, la tecnoestética (Marchán, 2006, p.30), que se vuelca con entusiasmo a
la simulación y al simulacro, nublando la transparencia de
cualquier verdad y realidad "real".

BIBLIOGRAFÍA
Beards/ey, M. Y Hospers, J. (1990). Estética, historia y fundamentos. Madrid: Cátedra.
Bergson, H. (1973). La evolución creadora, Madrid: Editorial Renacimiento.
Bonin, V. (2001). Toni Dove (New York, N. Y., United States). Obtenido el 29 de julio de 2011 de la base de datos de La fondation Daniel Langlois for Art, Science, and Tec_hnology, Mont_real, Canadá:http://www.fondationlanglois.org/html/e/ page.php?NumPage=226
Oeleuze, G. (1994). La 1magen-mov1m1ento. Estudios sobre c ine 1. Barcelona: Paidós.
Oeleuze, G. {1996). La imagen-tiempo. Estudios sobre cine 2 (1a. reimpresión). Barcelona: Paidós.
Oe/euze, G. (1997). El Bergsonismo. Madrid: Ediciones Cátedra S A
Oeleuze, G. (2006). Diferencia y repetición. Argentina: Amorrort~. · ·
Giannetti, C. (2002). Estética Digital. Barcelona: L'Angelot.
Ueser, W (2009). Arte Digital. Madrid: H. F. Ullmann imprenta de Tandem Verlag GmbH.
Marchán, S. (2006). RealNirtual en la estética y la teoría de las artes. Barcelona: Paidós.
Martín, S. {2006). Videoarte. Colonia: Taschen.
Tatarkiewicz, W. (2007). Historia de seis ideas Arte, belleza, forma, creatividad, mimesis, experiencia estética. Madrid: Tecnos/
Alianza.
Wands, B. (2006). Art of the Digital Age: Londres, Thames &amp; Hudson.

DORA LUCINA
GONZÁLEZ QUINTANA
Es Maestra de cátedra y asignatura en el Instituto
Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
(ITESM) y la Universidad de Monterrey (UDEM).
Doctoranda en Artes y Humanidades por el Centro de
Investigaciones en Ciencias, Artes y Humanidades,
Monterrey (CICAHM). Premio a la mejor Tesis de
Maestría 2008, División de Humanidades y Educación
de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Maestría en Artes con especialidad en Educación en
el Arte por la Centro de Investigación y Posgrado de la
Facultad de Artes Visuales de la UANL. Ha expuesto su
obra de manera colectiva e individual en distintos
espacios locales, nacionales e internacionales.

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Alzheimer se le deterioran sus capacidades cognitivas? Olvida hasta este tipo de conocimiento fundamental llegando
al grado de ya no ser capaz de "hacer" nada.

esde el punto de vista de la biología
cognitiva de Maturana y Varela, el
conocimiento es un "acoplamiento
estructural" entre un ente y su me-dio. Éste se da cuando "la estructura
del medio, gatilla los cambios estructurales del ente (no los determina ni
instruye) y viceversa: entonces habrá
un acoplamiento estructural".111 Lo
que está fuera de nosotros sólo lo
podemos interiorizar en forma de este acoplamiento entre
dos estructuras: la nuestra como seres humanos y la del
medio. Cualquier interiorización obedecerá a una negociación, su producto será un resultado compuesto por ambas
partes. Jamás podremos hacer representaciones de las
cuales se pueda decir que sólo obedecen al exterior, por lo
cual, cualquier tipo de conocimiento humano es el resultado
del acoplamiento entre nosotros y el medio. El conocimiento
es, por tanto, una construcción humana gatillada, detonada
por el medio, más no determinada por éste ni hecha apriorísticamente por nuestros soliloquios.
Por otra parte, cualquier acción, no sólo la física sino, en
nuestro caso, también la del lenguaje o de cualquier producción de símbolos es "conocimiento", es el resultado de
nuestra interacción con el mundo y la interiorización de éste
a través de nuestras estructuras propias. Esta idea sobre el
conocimiento como acoplamiento estructural que no refleja
fielmente el exterior y la idea de que cualquier accionar de
nuestro estar en el mundo es también una forma de conocimiento, nos permite decir entonces que con el concepto
de "conocimiento" no sólo nos referimos a los discursos
explicativos de los fenómenos, sino a todo hacer humano.
Lo que hacemos cotidianamente, como caminar, comer o
vestirnos es conocimiento. Es un conocimiento necesario
para la vida que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestro
estar en el mundo, lo tenemos tan asimilado que creemos
que no es "gran cosa" ¿Qué sucede cuando al enfermo de

El conocimiento implica todo nuestro ser y no sólo el razonamiento. En la mayoría de las tareas que llevamos a cabo
se ven implicados conceptos, habilidades, emociones, valores y actitudes; es difícil separar alguno de estos componentes. Las prácticas educativas durante mucho tiempo
han tendido a la separación de estos componentes, y se ha
dicho que conocer es explicar el mundo, razonar sobre él y
esto es una idea muy diferente a la que exponemos en estas
páginas. Por estas razones es común que el sistema educativo promueva el conocimiento memorístico y el estudio separado de las disciplinas, cuando en nuestro diario vivir los
problemas del mundo se nos muestran de forma compleja
que para su solución se requiere de conceptos, habilidades
y motivaciones y de la mezcla creativa de los conocimientos
de las diversas disciplinas y técnicas.
En esta primera parte del análisis criticamos las prácticas
educativas en las que se separan los componentes de una
idea más integral de conocimiento, una idea que nos dice
que el conocimiento es todo lo que hacemos para estar en
el mundo, y que ese quehacer cotidiano requiere de diversos elementos: afectivos, conceptuales, técnicos y procesuales. Criticamos de paso la idea del conocimiento sólo
como discurso explicativo que se suele enseñar de manera
memorística.

La educación artística ha sido entendida de muy diversas maneras a lo largo de la historia y en los diferentes lugares. Muchos de los discursos sobre educación artística
defienden la idea de que al incluir prácticas artísticas en la
educación formal, se complementa la formación de los individuos y se tiende a una educación más integral. Sin embargo, una de las cosas que intentamos expresar en este texto
es que el propio concepto de "educación artística" propicia
una desintegración del conocimiento al tener como premisa
que lo artístico es una esfera de lo humano que contiene
todas esas bondades que han sido relegadas por el razonamiento. En todo caso, consideramos más productivo que la
implicación de lo emocional, la actitud creativa, las intenciones expresivas, las valoraciones estéticas y las producciones imaginarias que supuestamente son componentes de
lo artístico, se conceptualicen en su especific idad y como
posibles componentes de prácticas humanas en muchas
esferas de la vida.

Mathew Rampley {2006) nos dice que uno de los problemas del concepto de arte es que no es entendido de la misma forma -ni siquiera hay un equivalente de éste- en las
diferentes épocas y culturas humanas; no es un concepto
universal y sus supuestos componentes tampoco son exclusivos de lo artístico. En el terreno de la educación consideramos que el concepto del arte oscurece la teorización y
aplicación de otros componentes que se supone están englobados en él, como los ya mencionados (estético, creativo, expresivo, imaginario etcétera). Este secuestro por parte
del arte sobre sus supuestos componentes nos puede llevar
al error de considerar que dichos elementos son de su exclusividad, siendo que no es así, sino que éstos se encuentran en muchas otras prácticas humanas de muy diversa
índole.
Creemos que la visión reduccionista que considera que
sólo el conocimiento explicativo racional es propiamente
conocimiento, ha derivado en prácticas educativas también
de naturaleza muy reduccionista y se distancian del tipo de
conocimiento que nuestro diario vivir nos demanda. Esta
visión limitada de la educación ha excluido o minimizado
la inclusión de prácticas educativas más integradoras, en
donde se desarrollen, no sólo conocimiento conceptual y
disciplinar, sino tareas concretas que integren lo diverso,
tanto en el eje de: conocimiento, habilidad, valor y actitud,
como en el eje de las diversas disciplinas y técnicas. No
consideramos que sea conveniente la construcción de un
objeto de estudio que descanse sobre el término de lo artístico, pues no aclara suficientemente su especificidad e
incluye elementos que no son de su exclusividad. Es más
productivo conceptualizar los supuestos componentes de
lo artístico como esferas de lo humano, y así ver que aparecen en diferentes intensidades relacionadas con la mayoría
de las prácticas cotidianas.
Las construcciones humanas que resultan de nuestro
acoplamiento con el mundo involucran todas nuestras facetas, son gatilladas por el medio pero construidas de acuerdo
a nuestras estructuras. Esas mediaciones simbólicas, dependiendo de su motivación o finalidad, son más racionales
que muchos de los discursos científicos, lo cual no significa
que dejen fuera lo subjetivo o emotivo, aunque si aparecen
en menor proporción.
Así también hay prácticas que tienden más a poner en
juego nuestra subjetividad: afectos, deseos, emociónes,
imaginaciónes, expresiónes; sin embargo una separación

(11 En el original: "En estas interacciones la estructura del medio sólo gatilla los cambios estructurales de las unidades autopoiéticas (no los determina ni instruye) y
viceversa para el medio. El resultado será una historia de mutuos cambios estructurales concordantes mientras no se desintegren: habrá acoplamiento estructural" (Maturana
y Varela (2003) p. 50)

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higiénica no es real. Somos seres integrales que operamos
en u'n mundo también integral y al cual nos adecuamos. En
nuestra cultura se ha tendido a la separación como estrategia para conocer el mundo y, en algunos casos, se ha llevado la idea al extremo de separar lo subjetivo de lo objetivo;
lo racional de lo pasional, lo que puede ser una herramienta
o un momento del proceso de conocimiento.

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creyó inalienable a lo humano es decir "universal", ahora se
dice una construcción histórica y occidental. Es difícil para
nosotros, seguir pensando en la existencia de un objeto de
estudio denominado "educación artística". Ya hay propuestas nuevas que habrá que evaluar para no caer en errores
similares,
Y si alguna propuesta podemos rescatar de lo expresado
en este texto, es la de revisar desde sus fundamentos lo
que consideramos como conocimiento y derivar de las posturas epistemológicas que consideremos más aceptables,
las consecuencias que éstas proponen para las prácticas
educativas integrales.

Una educación artística no debe aíslar ciertas formas de
relación con el mundo, ya que esto da pie para pensar que
las otras formas de conocimiento van limpias de lo subjetivo
y afectivo. Más bien ésta debe entiender la integralidad de la
participación humana en cualquiera de sus formas de estar
en el mundo y del intento de resolver problemas cotidianos,
científicos o técnicos, en cualquier acción creativa, emotiva,
imaginativa o expresiva. La "alta vigilia"121 que algunos eligen como forma dominante de estar en el mundo -un estar
poético- es también una forma importante de conocimiento.
Poner atención -mi atención- , mi forma de percibir, entender y sentir, construye una forma muy particular compuesta
de lo que yo pongo sobre el mundo y de lo que el éste me
permite poner. Pero esto no nos lleva a ninguna verdad universal o forma alguna de conocimiento, no es exclusivo de
lo artístico pues se da en muchos momentos de la vida, se
vive, se siente, se piensa y se actúa con esta disposición; si
algo queda de esto habrá poesía ya sea escrita, dibujada o
cantada. Que este tipo de resultados de un "estar poético"
sea legitimado como arte nos llevaría a discutir en un terreno más sociológico y político. La complejidad del estar en
el mundo del ser humano no puede separase en estancos
como se ha pretendido. ¿Qué actividades humanas hay que
dejen totalmente fuera la emotividad, la creatividad o la imaginación? ¿Qué actividades que las incluyen de un modo
más intenso? Sí las hay, pero no siempre son las artísticas.

A esta capacidad para absorber los cambios sin necesidad de una reorganización mayor se le llama capacidad de
resiliencia y cuando en un subsistema ésta es sobrepasada
por la magñitud de su reorganización, afecta al sistema mayor al que pertenece. Dicho de manera rápida, ésta es la
forma en que se entiende que la relación de todo con todo
no es una relación simple, sino compleja.

. En la relación con el mundo los instrumentos de la razón
no son suficientes, ni siquiera son independientes. El indagar el mundo con otras formas más subjetivas se ha dado
desde que el ser humano existe. Estas formas de relación
estaban dispersas en muchas de las actividades humanas,
pero con el desarrollo de la civilización occidental hubo una
tendencia a su separación; ahora el péndulo se mueve hacia la dirección contraria, las disciplinas se entremezclan en
procesos mestizos que obedecen más a problemas complejos, mismos que exigen esta hibridación. La antigua concepción de la ciencia se flexibiliza y ahora se acepta la participación de la subjetividad y de otras esferas de lo social,
político y económico. El arte, que durante mucho tiempo se

Con respecto a los campos sociales, en concreto con el
llamado "campo del arte", es probable que en cierto período
histórico en el que se creyó autónomo, se haya debido a
una ilusión causada por una gran capacidad de resiliencia
del campo en ese momento. Sin embargo, los cambios en
el sistema mundo han sido tales que es cada vez más difícil
que algún campo social se abstraiga de los demás. Como
ejemplo diremos que en la actualidad, el denominado campo artístico ahora es conceptualizado por algunos como
"campo-mercado" (García Canclini, 2006). Lo cual quiere
decir, que su dinámica interna ha sido reorganizada por la
inclusión de fuerzas heterónomas, en especial, las fuerzas
del mercado.

Desde una perspectiva de sistemas complejos, todo
está relacionado con todo. La existencia de "cosas" por sí
mismas, autónomas de su entorno es difícil de aceptar. En
todo caso, existen subsistemas que operan con cierta independencia de otros similares con los que se articulan, o de
los sistemas mayores en los que se incluyen. Dentro de un
subsistema se genera una dinámica interna que en cierta
medida opera con su propia forma de organización. Cuando
suceden cambios importantes en su interior, éste tiende a
reorganizarse y si su reorganización no es de gran magnitud,
no afectará a los otros subsistemas o al sistema mayor en
el que está inmerso.

"Cuando un producto simbólico-cultural busca como
principal rédito -el económico- , suele tener características
ligeras que permiten su fácil consumo. Esto inhibe la
experimentación de nuevas formas y la búsqueda de
nuevos lenguajes o temáticas"

Queremos establecer una relación compleja entre las
prácticas de producción simbólica y las demás prácticas
humanas, además de analizar cómo su "desequilibrio" está
relacionado con otros desequilibrios que afectan al sistema mundo. Cuando hablamos de desequilibrio no defendemos una posición romántica que añora el arte del pasado y
aunque para explicarlo traemos a colación las prácticas de
grupos culturales premodernos, no lo hacemos por nostalgia de un "antes" mejor, más bien es ésta una estrategia de
contraste utilizada en nuestra argumentación. El desequilibrio al que aquí referimos no establece su juicio desde la
estética. Sobre todo nos referimos con "desequilibrio" al
beneficio de algunos (pocos) a costa del malestar de otros
(muchos).
En sociedades anteriores, la producción de mitos, narrativas e identidades colectivas estaba arraigada en la comunidad que las producía, reflejaba la forma en que estos grupos
entendían al mundo y su propia situación en él. Muchas de
estas prácticas se vinculaban con los modos de producción
social, con la formas de organización comunal y en general con toda su cultura. Eran también prácticas en las que
la participación activa de la mayoría era importante para el
arraigo en la producción de sus imaginarios grupales.

En la actualidad, y desde hace ya más de un siglo, es
notorio el hecho del acercamiento entre producción material y producción simbólica - idea ampliamente desarrollada
por Brea en el 2004-. La estetización de los productos mercancía, el énfasis emotivo en el consumo, y la contundente
industrialización de la cultura reflejan este fenómeno. Este
solapamiento entre mercado y producción simbólica ha provocado entre otras cosas las siguientes consecuencias: Las
finalidades de la producción simbólica se han tornado mercantiles; la participación en el consumo es pasiva y acrítica;
las narrativas y los modelos que se construyen son ajenos
y estereotipados; los beneficios económicos no se quedan
en la región de quienes consumen (esto sobre todo en nuestra realidad latinoamericana). Hagamos un breve análisis de
estas características de la producción simbólica contemporánea.
Finalidades mercantilizadas. Cuando un producto simbólico-cultural busca como principal rédito -el económico-,
suele tener características ligeras que permiten su fácil consumo. Esto inhibe la experimentación de nuevas formas y
la búsqueda de nuevos lenguajes o temáticas. Se utilizan
fórmulas conocidas y probadas para que el riesgo de la inversión se minimice y se buscan amplios mercados por lo

121 Borges utiliza este término en el prólogo de "El oro de los tigres / Borges J.L., 2005.

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cual los productos se apoyan en estereotipos facilones para
llegar a un amplio abanico socio-cultural. El uso de estos
estereotipos casi siempre resulta en la reproducción de las
formas de representación dominante, afirmando las estructuras de poder tradicionales. En este mismo sentido, en la
mayoría de las ocasiones, dichas producciones provienen
de industrias transnacionales que también buscan ese rédito simbólico, el de perpetuar sus formas de representación. Como ejemplo tenemos lo que sucede en los circuitos
internacionales de la producción y distribución del cine, la
música y las series televisivas.

"El denominado campo
artístico ahora es
conceptualizado por
algunos como
'campo-mercado', lo cual
quiere decir, que su
dinámica interna ha sido
reorganizada por
la inclusión de fuerzas
heterónomas, en especial,
las fuerzas del mercado"

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La impronta simbólica con que anteriormente se cargaba
cualquier actividad humana llámese trabajo, rito religioso,
entretenimiento, por nombrar algunas, obedecía a una lógica de producción de sentido en la que muchos se involucraban activamente. El rédito era la creación de sentido en
la vida diaria. El cambio de finalidad de creación de sentido
a creación de plusvalía trastoca la naturaleza propia de la
producción simbólica.
Participación masiva y acrítica. Si anteriormente en los ritos religiosos, por ejemplo, la participación grupal era lo que
vertebraba dichas prácticas, ahora es el consumo pasivo
lo que predomina -no sólo nos referimos a lo que sucede
en la industria cultural, sino en casi cualquier esfera de la
vida contemporánea-; hasta hace pocas décadas era más
común que la estetización del atuendo o del hogar se hicieran de manera más personal. Los utensilios cotidianos se
cargaban simbólicamente formando parte de la ecoestética
del individuo debido a que los productos todavía no se ofrecían como diferenciadores de estilos de vida a través de la
tecnología del mercado. Ahora es poco común ver este tipo
de prácticas. Si se quiere cierto rasgo individualizador se
busca la opción del mercado que más se adecue a nuestra
necesidad de identidad diferenciada.
Por otra parte, los formatos .de la industria cultural no
mueven a la participación sino a una recepción meramente
pasiva ya que, como mencionamos en el apartado anterior,
obedecen a finalidades mercantiles pues son simples y estereotipados. Cualquier producción que se aleja de los cánones comerciales se considera complicada y deja de ser
apetecible para la diversión ligera que demandan los mercados masivos. Se ha perdido, por lo mismo, el gusto por las
producciones experimentales que renueven los códigos de
la recepción. No se promueven las posturas críticas hacia
las formas de representación tradicionales en donde se si-

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guen reproduciendo los roles desiguales para los que dominan y los dominados. Es más cómoda la participación como
receptor que como productor; cuando surgen productores
locales o regionales, éstos, o se alinean a la lógica global del
mercado reproduciendo estereotipos e imitando las tendencias dictadas por el centro, o se resignan a tener espacios
de circulación social reducidos y casi desiertos, como sucede con cualquier muestra de cine no comercial o de música
no masiva en nuestra localidad.
Modelos ajenos. Cuando las producciones simbólicoculturales son elaboradas desde centros lejanos o bajo lógicas deslocalizadas pero hegemónicas, se producen en ellas
modelos de ser, actuar y de identificarnos que no atienden
a las formas particulares de nuestras realidades. Lo que se
cuenta en una película, por ejemplo: las situaciones, la psicología de los personajes, la temática; los afectos que se
ponen en juego: las emociones, los deseos, los valores; las
características de los personajes: comportamientos, rasgos
étnicos, gestos, frases, etcétera; y un sinfín más de microcomponentes de cualquier narrativa, se van interiorizando y
formando parte de nuestra forma de ser sujetos y de nuestra
identidad.
De esta manera nos encontramos sobre todo con niños

y adolescentes (aunque tampoco nos salvamos los jóvenes
y los adultos) hablando, gesticulando, sintiendo, deseando y valorando lo mismo que los modelos de subjetividad
presentados; entendiendo la vida, el mundo, la sociedad, a
los demás y a sí mismos bajo esta cosmogonía mediática.
Cuando estos modelos son ajenos -producidos con fines
mercantiles y reproduciendo roles convenientes al poder-,
los resultados llegan a desequilibrar la relación que los sujetos establecen con el mundo.
Esta relación lejana entre la producción del sentido centralizado y su consumo pasivo, es uno de los elementos que
nos hace ver la actual situación de la producción simbólica
global como una situación desequilibrada y desequilibrante
que afecta la relación de los individuos con el contexto, con
los demás y con ellos mismos. Habría que sumar, por último, el desequilibrio económico que significa esta fórmula
en la cual son pocos los que producen y muchos los que
sólo consumen pasivamente. Desequilibrio económico. Una
de las consecuencias más obvias de la desigual distribución
en la producción simbólico-cultural es el desequilibrio de
flujos económicos que esto provoca. La industria cultural,
que actualmente ya se posiciona como una de las industrias

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más redituables, está concentrada en relativamente pocas
empresas transnacionales. Es evidente que en nuestro país,
el consumo de cine, televisión, libros, revistas, música, videojuegos, videos y cualquier dispositivo en el internet, proviene mayormente del exterior. Por ende, los réditos comerciales no se quedan en nuestras regiones, sino que siguen
desequilibrando más la balanza entre países ricos y pobres,
inhibiendo o ralentizando el posible desarrollo de las industrias regionales.
Esto también tiene que ver con las políticas de estado o
de bloques regionales con que se enfrentan estas desigualdades. García Canclini nos dice que podemos diferenciar
principalmente tres tipos de políticas asociadas con programas educativos, culturales y comunicacionales por parte
de los estados. Un tipo de política es la emprendida por la
Unión Europea, que "potencian el desenvolvimiento de sus
artes e industrias culturales". Es decir que invierten tiempo,
dinero y capacidades para contestar las tendencias que intentan producir sólo consumo pasivo, así también procuran
el desarrollo interno de sus industrias culturales y permiten
distribuir narrativas y modelos propios a su idiosincrasia.
(García Canclini, 2006, p. 48).

"Cuando un producto
simbólico-cultural busca
como principal rédito
-el económico-, suele
tener características
ligeras que permiten
su fácil consumo"

Un segundo tipo de política es la establecida por Estados
Unidos, Japón y Canadá, que son "países que favorecen la
expansión transnacional de sus industrias y del comercio
cultural" (lbíd p. 48). Lo cual nos revela la importancia estratégica que estos estados otorgan a la producción cultural,
no sólo como instrumento económico, sino también como
forma de participación política en los envites que se libran
en la arena geopolítica.
Por último, la política de la mayor parte de América Latina,
cuyos países "repiten rutinariamente una política de gestión
de su patrimonio artístico y cultural hacia adentro" (lbíd, p.
48), como simple inercia de las fuerzas y las estructuras establecidas desde los tiempos coloniales o cediendo a las
presiones de las fuerzas hegemónicas. Además repiten las
prácticas culturales de distribución cultural de forma acrítica
y obedeciendo en muchos casos cánones tradicionales y
ajenos.
Esta serie de rasgos de la situación en la producción
simbólico-cultural contemporánea que hemos atendido de
manera somera, nos llevan a decir que el subsistema de la
producción simbólica -para hablar en términos de los sistemas complejos- es un subsistema en desequilibrio como

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muchos otros de nuestro mundo actual, tales como el climático y el medioambiental. También nos muestran que no
es casual este desequilibrio común a varios de los grandes
sistemas del planeta, sino que es consecuencia de la relación sistémica que se establece entre todos éstos, que a la
vez conforman un sistema mayor, en este caso el sistema
mundo. La impresionante capacidad que los seres humanos
hemos desarrollado para transformar nuestro entorno es lo
que ha hecho que nuestros actos y decisiones pongan en
peligro a todo el planeta. En los casos de las catástrofes
medioambientales y climáticas, obviamente que éstas sobrepasan las jurisd icciones humanas y ponen en riesgo a
todo el sistema planetario.
Podríamos pensar que el desequilibrio simbólico, que en
primera instancia se circunscribe al mundo humano, no tiene los mismos alcances que el de los otros sistemas, no
obstante consideramos que la relación es directa. Es la manera en que nos relacionamos con el mundo lo que deriva
de nuestras producciones simbólico-culturales; la forma en
que entendemos la realidad y el modo en que nos entendemos como parte de ella; una realidad para ser saqueada y
consumida, construida bajo la idea de un individualismo que
se refleja tanto en el predominio de lo individual versus lo
colectivo, como en la búsqueda de "bienestar'' de un país a
costa de otros o por último en la solución de los problemas
humanos sin importar aquéllos que para las otras formas de
vida deriven.

"Es evidente que en
nuestro país, el consumo
de cine, televisión, libros,
revistas, música,
videojuegos, videos y
cualquier dispositivo en
el internet, proviene
mayormente del exterior... "

En las producciones simbólicas se construye nuestra forma de identificarnos a nosotros mismos, con nuestros grupos sociales; la manera en que entendemos a otras formas
de vida y a otros sistemas no vivos; y sobre todo, la relación
que establecemos con todo ello. Una relación no autónoma
o externa, sino un "formar parte de todo". Es por esto que
consideramos que el "desequilibrio simbólico" es también
parte importante de todos los demás desequilibrios del sistema mundo. Nuestra capacidad de transformación del entorno propiciada por el desarrollo científico y tecnológico ha
aumentado infinitamente las fuerzas transformadoras que
teníamos como especie. Si esta fuerza no es contrapunteada con una idea ecosistémica sobre nuestro estar en el
mundo, el resultado será el agravamiento y final colapso de
las catástrofes por todos conocidas.
No es nuestra pretensión añorar el pasado, sino simplemente reflexionar acerca de la importancia que tiene la forma en que producimos simbólicamente el mundo en la rela-

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ción que establecemos con nuestro entorno. Es importante
sobre todo entender las consecuencias que el desequilibrio
en dicha forma de producción ha causado en los otros sistemas con los que se relaciona.
En la educación denominada "artística" sería necesario
también atender algunas de las ideas que aquí se han dicho.
Provocar que en las prácticas de producción estética, imaginaria y expresiva, se tomen en cuenta los factores que han
provocado ese desequilibrio simbólico; esa relación problemática con el entorno y con nosotros
mismos. Defender la experimentación,
desarrollar actitudes críticas a los cánones y a las tradiciones, provocar el
consumo activo, intensificar la producción y la distribución social de nuevas
narrativas que propongan versiones locales de los modelos para la creación
de identidades y subjetividades menos
centrípetas.

se han ido gestando a lo largo del tiempo, de manera invisible debido a la intrincada red de elementos que las han
provocado. Cualquiera que sea nuestra actividad o especialidad, es importante vincularla con otras, provocar el trabajo interdisciplinario en vistas de entendernos en nuestra
complejidad.
Creemos que de este texto pueden derivarse dos propuestas de trabajo que se expresan de manera incipiente,
por lo que en todo caso deberían desarrollarse con más rigurosidad y amplitud. La primera sería
la de trabajar más a nivel epistemológico sobre la definición de los objetos
de estudio y de trabajo del campo de
la educación artística, sobre todo a la
luz de las posturas del constructivismo
radical en las cuales se expresa el concepto de conocimiento como derivación de nuestro "trabajo" en el mundo,
un concepto mucho más integral que
el que durante muchos años ha dejado
fuera todo lo relacionado a la subjetividad y a los afectos. Sin embargo creemos también que habrá que ser cautelosos en los que respecta al uso del
término "artístico", ya que puede ser
éste uno de los principales obstáculos
epistemológicos para el trabajo futuro.

21 Noviembre 201 1-Abril 2012

BIBLIOGRAFÍA
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Barcelona: Gedisa.

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Rampley, M. (2006). La cultura visual en la era poscolonial: el desafío de la antropología. Revista Estudios Visuales No.3. pp.185-211 .

"EL desequilibrio
simbólico es

también parte

importante de todos

Es interesante entender cómo un
abordaje sistémico nos hace ver bajo
otra lente lo que sucede con respecto a
la producción simbólica. Nos hace que,
además de buscar en ellas el disfrute
o la contemplación estética veamos la
vinculación que esas prácticas aparentemente inocuas tienen con los grandes problemas contemporáneos. Los
grandes problemas no sólo "naturales"
sino enteramente humanos, tales como la desigualdad y la
pobreza, de los cuales derivan, como bien sabemos, muchos malestares más.

Los demás desequiLibrios del sistema
mundo"

Después de estos dos periplos que en apariencia aterrizan poco en el tema de la educación artística, sólo nos resta
decir que consideramos importante que cualquier práctica
humana, cualquier programa derivado de individuos, grupos o instituciones, busquen ser entendidos en relación
con todo lo demás. La situación altamente problemática de
nuestra localidad y del mundo en general, probablemente

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La segunda idea nos propone integrar las prácticas de producción simbólica en escenarios más amplios, poniéndolas en constelación con muchos más elementos de lo humano. Abordarlas
desde su complejidad y prescindiendo sobre todo de la
comodidad que su entendimiento metafísico nos proponía.
Según nuestro hilo argumentativo, esta visión compleja nos
hace observar la relación que este tipo de prácticas establece con los principales problemas contemporáneos. Dejar
así, de estar en las prácticas de producción simbólica como
se está en un reino asilado e inocuo, para entenderlas como
lo que son, una de las formas que tenemos de producir
nuestro mundo, no mejor ni peor que otras.

MARIO ALBERTO
MÉNDEZ RAMÍREZ
Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro
en Artes con especialidad en Difusión Cultural. Fue
nombrado doctor por la Universidad de Barcelona,
España. Ha escrito un extenso número de artículos de
investigación que han sido publicados en importantes
publicaciones. Ha ocupado cargos importantes
dentro de la Facultad de Artes Visuales de la
Universidad Autónoma de Nuevo León como son:
Miembro de la Honorable Junta Directiva, Subdirector
del Centro de Investigación y Posgrado (2008 al 2010) y
actualmente funge como Director en esta Facultad.

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La

CONVENCIONALIDAD
en los

MODELOS DE
REPRESENTACIÓN
y

MODOS DE VER
(

THE CONVENTIONALITY IN THE REPRESENTATION
MODELS ANO THE WAYS TO SEE

)

Osvaldo Hernández Muro

RESUMEN

ABSTRACT

La construcción social de la visualidad se apoya en la convencionalidad e ideologías en los modelos de representación discursivos y visuales. En este articulo se presenta
una breve argumentación de corte posestructuralista sobre la formación de los códigos y consensos en la conformación de los regímenes de visión, con el objetivo de
señalar las articulaciones históricas y políticas en los modelos de representación, que como una perspectiva social, siempre serán considerados como meras convenciones culturales, esto es importante para fomentar el estudio
crítico de la conformación de los modos de ver desde los
estudios visuales.

The visual culture as a social construction rests on the
conventions and ideologies in the discursive and visual
representation models. In this article appears a brief argumentation poststructuralist about the formation of the
codes and consensuses for the creation of systems of vision, with the target to indicate the historical and political joints in the models of representation, inside the social
perspective considered that to be mere cultural conventions, this is important to practice the study of the formation of the ways of seeing from the visual studies.
Keywords: Poststructuralist, ideology, speech,
codes, visual.

Palabras clave: Posestructuralismo, ideología, discurso,
imagen, códigos, visualidad.

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uando se presenta una imagen como
una obra de arte, la gente la mira de
manera que está condicionada por
toda una seria de hipótesis aprendidas acerca del arte.
(Berger, 2007, p. 17)
Los Estudios Visuales orientados
hacia el significado cultural a partir
de la visualidad, comprenden el Ver
como un ejercicio ideológico, es decir que ya sea basado en
la filosofía, la ciencia, la religión o el racionalismo capitalista,
cada contexto ideológico ejerce miradas e imágenes basadas en la creación y el sostenimiento de ciertas convenciones en las formas de representación.
Según el estudio del arte de Umberto Eco, se demuestra
que no se realiza ninguna significación visual, sino después
de que una cultura ha hecho pertinentes ciertas características de los sujetos de la representación, por ejemplo en la
lectura de la obra figurativa el sentido se comunica mediante un sistema de presencia-ausencia en que los objetos se
vuelven reconocibles, además "la sociedad debe establecer
siempre, dentro de un número de posibilidades gráficas expresivas, cuáles de éstas pueden ser utilizadas".[11 Ningún
artista por tanto puede pintar lo que ve prescindiendo de
tales convenciones que constituyen la cultura visual.
Para tener un sobre la percepción y el sentido de una
imagen o discurso o para establecer la circulación de una
convención cultural dentro de un código previamente establecido, los individuos deben acumular conjuntamente ex-

periencias y significados, incluso por varias generaciones,
y deben confrontar estos entre sí para obtener un código
o normatividad en consenso, es decir, acordar un código
suficientemente estable, aceptado por la mayoría de los
miembros de una sociedad y que integre a sus actos, para
poder representar así sus ideas, valores y costumbres en
común -esto es un hecho fuera de los esencialismos visuales y logocéntricos- , lo que se entendería por tanto como
una construcción social de lo visual y de lo discursivo.
Cabe señalar que la aparente unidad de lo común lograda
en estos códigos está fracturada entre usos propiamente
compartidos y otros usos exclusivos y excluyentes; los códigos son conducidos por las instituciones o poderes, que
desempeñan el sostenimiento de los patrones de conducta
y de los modelos de representación , por tanto sin anular
los intereses políticos de las instituciones, los códigos son
en sí arbitrarios, inmersos en contextos históricos y físicos
irrepetibles, impuros, y por ello todas las convenciones culturales y modelos de representación no son en tal sentido
permanentes.
La historiografía confirma que las diferentes interpretaciones existen porque la historia es básicamente un discurso
en litigio, un campo ideológico de batalla en el que las personas, las clases sociales y los grupos en el poder, elaboran
autobiográficamente sus interpretaciones del pasado y el
presente.121 De modo que cualquier "consenso" sólo podría
ser alcanzado cuando las voces dominantes lograsen silenciar al resto de las voces, al final la historia es teoría, la teoría
es ideología, y la ideología es pura y simplemente intereses
materiales. (Malerba, 2007, p. 69)

111 Consultar: Calabrese, 1985, pp. 155-156.
121 Por ejemplo, Incluso lahistoria del arte más abierta y autocritica, está indeleblemente marcada por los vestigios de sus orígenes eurocéntricos, como ha sostenido James Elkins
(2002) la misma idea de una historia del arte, es decir, de un desarrollo secuencial, sus ideas sobre la evolución, progresos y rupluras en el arte, podrían ser perfectamente conceptos
específicamente occidentales, que no tienen porque encontrarse en cualquier otro lugar. Estos hechos deberían figurar como un problema interpretativo para cualquier investigador
que pretendiese teorizar sobre los modelos de representación y los actos de visión, debido aque através de la educación y la reproducción cultural se ha instalado la visión occidental
en los códigos condicionados para interpretar toda experiencia en base a ciertas ideas circulares y tradiciones.

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Roland Barthes c ritica la convencionalidad de todos los
códigos de interpretación y/o de significación, pero cree
en la libertad para usarlos, cambiarlos o hacer caso omiso de ellos (referido por Selden. 1987, p. 192.); de hecho
este ataque contra un proceso de lectura pre-establecido y
en contra de los significados consensuados para todas las
relaciones simbólicas, para la teoría posestructuralista está
implícito en los mismos procesos de significación y en la
propia estructura textual, porque todos los discursos e imágenes, incluyendo las interpretaciones filosóficas y científicas, son igualmente arbitrarias o ficticias y de ningún modo
pueden ocupar el lugar de la verdad (ídem.). Los códigos al
ser arbitrarios y previamente establecidos resultan ficticios.
Al cambiar el contexto y necesitar una conciencia distinta,
desde la capacidad argumentativa para generar nuevos sentidos, generamos desplazamientos en los modelos de percepción y significación, es decir se van modificando poco a
poco los códigos culturales en sintonía con las nuevas necesidades y estructuras de control hegemónico. Si se puede
tener una certeza respecto los procesos de significación, es
en la eventualidad del conflicto, la eventualidad en la crítica
y la revisión de nuestras conductas y sus significados.
En la convencionalidad de todas las ideas lo que no se
puede olvidar es que "/os artificios de la representación han
dado paso a la materialidad misma de las cosas, el reflejo
ha pasado a ser una disposición concreta en nuestro ámbito
real" (Ramírez, 2003, p. 289).

Si bien los modelos de representación simbólicos se basan en interpretaciones eventuales para un determinado
contexto, supuestamente existe una organización inherente en el establecimiento de su sentido, lo que permite la
sustitución de un componente del código por otro distinto,
incluso para la legitimación de un proyecto marginal; son
constructos simbólicos desde el desarrollo de conceptos
que operan como ejes organizativos de las experiencias humanas a través del lenguaje y de los regímenes de visión,
por ejemplo estos deseos de un control central o superior
pueden nombrarse: progreso, naturaleza, información, libertad, verdad, conocimiento, etc. y se introducen desde el
lenguaje como un concepto superior -Jaques Derrida llamó
a este deseo o ideal expresado en nuestros modelos de representación de la realidad Logocentrismo-_131
Si se piensa en lo anterior, el Ocular-centrismo como abstracción organizativa equivalente al logo-centrismo para la
visión, entrega un modelo de representación desde la supuesta observación empírica, basado en los postulados de
la perspectiva renacentista mediante un empleo sistemático
que enmarca un objeto o escena y dispone del campo de visión, situando al sujeto corno punto geométrico en el origen
de la mirada; debido a que el sujeto desea ser el ojo central
del acto de visión en una relación imaginaria con el espacio real. El Ocular-centrismo ha condicionado la experiencia
perceptual y la memoria del sujeto, creando sistemas de orden y clasificación que ahora se encuentran instalados en el
inconsciente del individuo. 141

"La historiografía confirma que las diferentes interpretaciones

existen porque la historia es básicamente un discurso en litigio,
un campo ideológico de batalla en el que las personas, las clases
sociales y los grupos en el poder, elaboran autobiográficamente
sus interpretaciones del pasado y el presente"

131 Referencia en: Selden, 1987, p. 208. No es que Derrida considere el logocentrismo como una resolución final, sino más bien como un problema, como la unificación simbólica
deseada pero imposible, la modalidad de pensamiento superior que no se puede combatir con su sentido contrario y ante tal abuso de toda comprensión de la realidad injusta,
inmoral y falsa, opta por ser un apostala, negando el centro.
141 Para profundizar, Jonathan Crary sostiene que la visión se construye históricamente, de tal manera que cada época tiene un modo de ver o un paradigma de visión particular y
característico que lo diferencia de épocas pasadas y futuras, pero aunque la modernidad, según él, estaría compuesta por una pluralidad de regímenes de visión en continua disputa,
lodos ellos estuvieron dominados o bajo la hegemonía del perspeclivismo cartesiano, lo que favorece la noción de un ojo/ego centralizado (Referencia: Hernández Navarro, 2007,
p. 62.)

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Para un régimen de visión Ocular-centrista, dirigir la midesplaza al supuesto sujeto central favoreciendo las relaradij al mundo exterior significaba la separación entre el
ciones sociales y las fusiones externo-internas de los indivisujeto y el mundo objetivo, entre la realidad exterior y la
duos implicados en la visión. !51
consciencia interna, obteniendo la verdad absoluta de cada
objeto sin contaminarse con el deseo del sujeto perceptor
Los modos de ver descentralizados que organizan hoy
-como lo promueve el modelo cartesiadía los individuos dependen también
no en la filosofía y la ciencia-, pero "el
de modelos para el sostenimiento de
hecho de [que] las cuestiones de la sig"Los artificios de la
ideas, valores, costumbres y convennificación [visual] no pueden separarse
ciones normativas, que dan lugar a las
de las cuestiones de la subjetividad, de
formas y contenidos de las producciorepresentación han dado
los procesos por los que los sujetos
nes simbólicas desde la visualidad. La
que miran no sólo construyen sentidos,
visualidad, a propio decir, es el estado
paso a la materialidad
sino que también resultan absorbidos
de significación de lo dado a ver, es el
en y formados por dichos sentidos, ha
sentido presente en lo mirado y que
misma de las cosas, el
pasado a ser un axioma." (Linker, 2001 .
nace de una interrelación entre las imáp. 396)
genes o cosas visibles, la circulación
reflejo ha pasado a ser una de las mismas en un ambiente socialiPoco después de poder ver somos
zado, y los procesos internos del penconscientes de que también nosotros
samiento.
disposición concreta en
podemos ser vistos. "El ojo del otro se
combina con nuestro ojo para dar pleSe puede concluir que la interpretanuestro ámbito real"
na credibilidad al hecho de que formación de la visualidad y la reacción en
mos parte del mundo visible." (Berger,
torno a ella conforman los regímenes
2007, p. 15) Cabe señalar, entonces,
RAMÍREZ, 2003 de visión o escópicos o los modos
que en las formas de representación y
de ver, siendo el resultado del sostede recepción se da una autoconciencia
nimiento de ideas y convenciones en
o retroalimentación de la mirada, como sistema relacional y
las formas de representación simbólicas construidas a trano unidireccional; porque en toda intervención cultural devés de códigos arbitrarios, los cuales deben ser revisados
volver la mirada o participar del acto de visión, es realmente
continuamente para intervenir críticamente respecto a sus
hablar de una autoconciencia y representación del sujeto,
efectos productivos y performativos a través de los actos
es decir, que el verdadero acto de visión es intersubjetivo,
de visión.

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BIBLIOGRAFÍA
Berger, J. (2007) Modos de ver. (2ª ed.). Barcelona. Gustavo Gili.
Calabrese, O. (1985) El lenguaje del arte. (Capitulo 2 .5.5 Umberto Eco y la estética semiótica. pp. 118-125.) Barcelona, Paidos.
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Se/den, R. (1987). La teoría literaria contemporánea. Barcelona. Ariel.
Silverman, K. (2009) El umbral del mundo visible. Madrid. Akal.

OSVALDO
HERNÁNDEZ MURO
Productor e investigador en artes visuales.
Es Licenciado en Artes por el Instituto de Bellas
Artes de la UACH. Desde el año 2003 ha
participado en exposiciones colectivas e
individuales enfocadas al grabado, pintura, dibujo,
instalación y arte-objeto. Durante los años
2007-2009 participó en los coloquios del Centro
de Investigación y Posgrado de la Facultad de
Artes Visuales de la UANL, del cual es egresado
dentro de su programa de Maestría en Artes.
(Monterrey, NL. 1983.)

151 Jacques Lacan ha desarrollado teóricamente laautonomía del régimen de lo visual sobre las bases de la fenomenologíade la visión de Merleau-Ponty. Lacan ha descentralizado la
visión cartesiana u ocularcéntrica del sujeto, él ha establecido las correspondencias entre la mirada, los deseos opulsiones relacionados al imaginario, los significados surgidospor
convenciones visuales preexistentes, los paradigmas de la visión y sus contextos, para advertir Que el orden imaginario moldea y condiciona esencialmente la subjetividad, también
desarrolla la idea de que un campo devisión o haz de luz -consciencia de lo externo- rodea siempre a los sujetos. Consulte: (Silverman. 2007).

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"Una práctica fotográfica lleva en si el germen del juego, de la
experimentación constante, pues las variaciones que existen en el momento
de tomar una fotografía propician, por medio de la relación con la cámara, una
relación similar a la de un videojuego"

a fotografía, como toda disciplina productiva - artística o no- depende de su práctica, de una actividad que sea la que lleve a
dominar un herramental determinado para
la producción, en este caso, fotografías.
Partiendo de una postura de educación por
el arte y del dominio de las herramientas,
también se le debe dar importancia al acto
creador, al momento en el que el obturador
capture una imagen.
Para ello, quien tome fotografías -especialmente afuera
de un estudio-, debe involucrarse sensiblemente con el entorno. Víctor Lowenfeld en su libro Desarrollo de la capacidad creadora (1961) y Maxine Greene en el texto Variations of a Blue Guitar (2001) opinan que hay que promover
la sensibilidad ampliando el campo de experiencias que el
individuo posea y fomentarlas hacia un mayor enriquecimiento de las que ya se tienen. Desde la perspectiva de los
psicólogos de la cognición, como Howard Gardner en su
libro Educación artística y desarrollo humano, (1998), esto
será provechoso para la conexión entre el CI -coeficiente
intelectual- y la solución de problemas en el campo de operación, desarrollando habilidades que sólo .se consiguen a
través de la práctica, lo que también se le conoce formalmente como aprendizaje situacional.

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Ahora b ien, el juego, como experimento, como búsqueda
de nuevas soluciones y de apertura y adaptabilidad al cambio, es una de las actividades creativas más relacionadas
con la enseñanza artística, por lo que es importante revisar
las teorías al respecto, para posteriormente ver su aplicación en el campo fotográfico.

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO EN LAS
ACTIVIDADES CREATIVAS ARTÍSTICAS
El arte en sí mismo es un acto de constante experimentación, funciona bajo la premisa de qué pasaría si. .. ; en la
cual la libertad es un valor que se fomenta dentro de ese
ámbito. "El superior grado de libertad respecto de la realidad convierte el arte en un polo de experimentación. El arte
crea su mundo, que se construye como transformación de
la realidad extraestética según la ley: si, entonces.. " . (Yuri M.
Lotman: Cultura y explosión, 1999, p. 203)
Lotman (1999) también menciona que el arte es un campo
de prueba para la dinámica intelectual, en el cual el artista
se vuelve un trasgresor de las normas, ya sean éstas familiares o sociales, incluso " las leyes del tiempo y el espacio"
(op. cit., 1999, p. 203), como si se encontrase en un eterno juego de resistencia.Herbert Read en su libro Educación
por el Arte (1982), menciona que el juego como método, no

•

implica falta de coherencia o de dirección en la enseñanza "por el contrario, dar coherencia y dirección al juego es
convertirlo en arte" (Read, 1982, pp. 221-222). Así, el juego
en el arte es también, como d icen Mario Gennari en su obra
La Educación Estética (1997) y Lotman (1999), formación y
medio de conocimiento, en el cual se aprecian los errores
como parte de un proceso: "La imprevisibilidad (lo inesperado) del desarrollo de los acontecimientos constituye en
centro compositivo de la obra. La obra de arte posfolklórica
se diferencia de la realidad que refleja por el hecho de que
tiene siempre un fin y que tal fin es también el lugar desde el
cual se mira retrospectivamente la trama".
(Lotman, 1999, p. 206)
Entonces, una práctica fotográfica lleva en si el germen
del juego, de la experimentación constante, pues las variaciones que existen en el momento de tomar una fotografía
propician, por medio de la relación con la cámara, una relación similar a la de un videojuego, juega, agota las posibilidades en la combinación de las variables, lo que resulta
importante revisar.

EL JUEGO DE FOTOGRAFIAR ADAPTADO
AL MUNDO DIGITAL

deben ser comparados, dice Dubois (1986), como signos
mentales y generales -porque están separados de las cosas-, mientras que el índex siempre será físico y particular
-porque está unido a las cosas-.
Dubois (1986) explica la función del icono, index y símbolo, los cuales coexisten uno con el otro. Cita a Peirce en
cuanto que el icono es la imagen convencional que se tiene
de algo, un factor experiencia! del individuo; el index será
entonces lo que esté pasando en ese momento y que remita al individuo a sus experiencias y el símbolo al que se le
ponga el adjetivo calificativo de la misma.
También plantea que, para definir entonces a la fotografía,
habrá que llegar a su génesis y refuta las ideas clásicas de la
fotografía por medio de dos puntos:
1. La fotografía no es dependiente de los recursos tecnológicos, ópticos principalmente, ya que éstos vienen a ser
elementos secundarios para la captación lumínica; quedando demostrado con la producción de fotogramas.
2. La fotografía no implica en si misma el principio de mimesis, ya que ésta viene siendo un accidente lumínico de
procesos químicos; por lo que dicho analogismo no viene a
ser más que un efecto.

Sobre el quehacer del fotógrafo, Philipe Dubois, en texto
El Acto Fotográfico (1986), primero empieza por despejar
lo que se entiende como icono y símbolo. Sobre el ícono
menciona su carácter de contigüidad en torno al signo del
que emana; es de vital importancia su semejanza para con
el objeto -existente o no-.

Ya se revisó el hecho de congelar instantes, y de su relación de la existencia de la fotografía en el tiempo. Ahora
faltará reflexionar sobre el encuadre, la fragmentación de la
realidad, del cuadro, de la vida misma, lo que vendría siendo
la segunda naturaleza del acto fotográfico:

El símbolo es regido mediante convenciones o normas
de codificación y de decodificación, pues su característica
principal es la de fomentar la asociación de ideas. Ninguno
de los dos depende de la existencia física del objeto al cual
referencian, En este sentido, uno y otro, icono y símbolo,

"Temporalmente, en efecto, la imagen acto-fotográfico
irrumpe, detiene, fija, inmoviliza, separa, despega la duración captando sólo un instante. Espacialmente, de la misma
manera, fracciona, elige, extrae, aísla, capta, corta una porción de extensión. La foto aparece así, en el sentido fuerte,
como una tajada única y singular de espacio-tiempo, lite-

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ralmente cortada en vivo. Huella tomada en préstamo, sustraída a una doble continuidad. Pequeño bloque de estando
ahí, ·pequeña porción de aquí y ahora, robada a un doble
infinito. Se puede decir que el fotógrafo, en extremo opuesto al pintor, trabaja siempre con el cuchillo, haciendo pasar,
en cada visión, en cada toma, en cada maniobra, el mundo
que lo rodea por el filo de su navaja". (Dubois, 1986, p. 141)
Aquí, se considera al fotógrafo como participante de un
juego, en el cual el golpe es el elemento vital, el que hará
que se gane o se pierda. Se repiten los golpes, pues al cambiar los elementos en cada golpe, no se sabe con exactitud
cuál de ellos será el mejor. Cabe mencionar, que como todo
juego, se tienen reglas y códigos que pueden ser seguidos o
no por los jugadores. Dubois (1986) hace una reflexión en el
campo de la física, diciendo que el movimiento es una mera
ilusión de los objetos que se sitúan en distintos lugares en
un tiempo distinto, y es de lo que la fotografía se vale para
capturar instantes, en el que corta un momento temporal,
pues lo que se captura se hace de un solo golpe, en un solo
instante; una vez que se ha empezado el proceso de la toma
de la fotografía, ya no se puede dar marcha atrás ni corregir;
con la pintura pasa lo contrario, pues el pintor pasa de instantes en instantes y va corrigiendo su trabajo.
Por otra parte, Vilém Flusser en su obra Hacia una Filosofía de la Fotografía (1990), dice que la labor del fotógrafo,
a la vez que la del pintor, el escritor, el poeta o el compositor; se encuentra situada afuera de la gran industria de la
transformación, por lo mismo lo considera como un individuo que no trabaja; sin embargo no se toma en cuenta
que sí hace algo por medio de imágenes produce, procesa
y abastece símbolos. Desgraciadamente estos objetos no
se consumen como tales, sino como apoyos para el registro
de un acontecimiento informativo.
De igual manera, estos objetos son realizados mediante
aparatos, quienes son los que producen la mayoría de la
información, lo hacen cada vez más rápida y eficientemente,
capaces de programar y de controlar el trabajo como tal.
Actualmente, la gran mayoría de los empleos giran alrededor de objetos, ya sea controlándolos o programándolos; por lo que hay que estar atentos a este cambio de
paradigma, en la que se sustituye la categoría trabajo con
la categoría información. Es así entonces que el fotógrafo
por medio de la cámara busca información en el mundo, se
empeña en dominar el programa del aparato que le hace

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Imaginario Visual investigación • Arte • Cultura

producir imágenes. Flusser (1990) destaca que esta actividad dista muy poco con la de un ajedrecista, pues ambos se
encuentran también en búsqueda continua de obtener nuevos resultados; sólo que, mientras el ajedrecista juega con
sus fichas, el fotógrafo lo hace con su cámara, y ésta no es
considerada como una herramienta, sino como un juguete.
Es entonces un horno ludens en vez de un horno faber, con
la diferencia de que el fotógrafo no juega con la cámara,
sino en contra de ésta.
Señala también la particularidad con la que el fotógrafo
se relaciona con su cámara, pues mientras el hombre preindustrial se rodeaba de herramientas y el industrial lo hacia
con las máquinas, el fotógrafo, como actor de una época
posindustrial, se encuentra dentro de su aparato. "Este es
un tipo nuevo de relación, donde el hombre no es una constante ni una variable; se trata de una relación en la que el
hombre y el aparato forman una unidad de función singular.
Por esta razón el fotógrafo debería de llamarse "funcionario"
del aparato". (Flusser, 1990, p. 26)
Es este nuevo tipo de relación la que viene a establecerse
en una sociedad posindustrial, en la que no importa el material del juguete, sino el juego que proporcione. Así como lo
es en el ajedrez, no importa el material de las fichas, sino los
principios que se aplican para utilizar éstas: " ...no es el que
posee los objetos duros -hardware-, sino el que controla el
software quien al final retiene el valor. Es el símbolo suave,
no el objeto duro, lo que contiene el valor: la transvaloración
de todos los valores" (op. cit., 1990, p. 30).
De esta manera, quien controle la información y la manera
en la que ésta sea producida -significada-, será quien tenga
el dominio en este nuevo juego de poder. Por eso el fotógrafo tiene poder sobre aquellos que observan sus fotografías
pues él programa la conducta al ser generador de dichos
símbolos.
Así entonces, tenemos que el fotografiar es una actividad
lúdica desde varias perspectivas, ya sea para registrar el
pastel de cumpleaños en la cara del festejado; el retrato de
los novios; o de unas vacaciones. Aquí se ve que la motivación cotidiana de fotografiar está también ligada al ocio
y al entretenimiento y, cumple con lo que postula Flusser
(1990): el fotografiar resulta ser un acto meramente lúdico.
Se tiene entonces, que la formación de alguien que tomará
fotografías, deberá estar íntimamente ligada al análisis de
otras fotografías, para así advertir cuáles serán aquellas que

"El fotografiar es
una actividad lúdica
desde varias
perspectivas, ya sea
para registrar el
pastel de
cumpleaños en la
cara del festejado;
el retrato de los
novios; o de unas
vacaciones"

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Año 1 No. 21 Noviembre 2011 -Abril 2012

presenten características notables, las que tengan elementos que sobresalgan y que hagan que esa imagen pueda
trascender la función que cumpla de forma primaria, para
poder ser apreciada estéticamente.
Asimismo, el acto fotográfico es en sí un acto que está
ligado a los aparatos, por lo que el valor del mismo radica
en producir información, de igual manera en que la relación
que se guarda con la cámara -aparato- deberá de ser similar que quien opera un videojuego, una actividad lúdica, un
juego -el manejo de la cámara- que promueve encontrarse
con más juegos -hechos fotografiables-. Ahora bien, en la
última década presenciamos el avance que se tuvo con las
cámaras digitales, si bien es cierto, éstas no evolucionaron
significativamente en sus funciones fotográficas -sin meternos con aquellas que ya graban video en alta definición-, sin
embargo hemos sido testigos de la manera en que cambió
la forma en la que los estudiantes han aprendido la técnica
de este medio, dinamizándose sustancialmente al poder ver
el resultado de manera inmediata y tomar las decisiones necesarias para corregirlo en ese mismo momento.
Aunado a esto, la gran difusión que las imágenes fotográficas han tenido en esta era de medios electrónicos, ha
desencadenado un avance significativo en la calidad de

producción fotográfica, ya que con el acceso a internet ahora desde dispositivos móviles-, se tiene una posibilidad
enorme de alimentar el bagaje cultural -imaginario visual- y
en base también a compartir y competir en las redes sociales, donde incluso ya hay algunas enteramente dedicadas a compartir fotografías: picasa; flickr, instagram, entre
muchas otras. Ante el peligro que implica sólo el imitar, es
ahí donde las academias tienen que centrarse en hacer
conscientes los procesos perceptuales y conceptuales que
los jóvenes han adquirido miméticamente, es preciso contar con metodologías puntuales para que no se caiga en el
sempiterno peligro de producir replicantes.

BIBLIOGRAFÍA
Oubois, P. (1986) El Acto fotográfico, de la representación a la recepción.
España: Paidós

Flusser, V. {1990). Hacia una Filosofía de la fotografía. (2da. reimpresión, 2000). México: Trillas.
Gardner, H. (1998). Educación Artística y desarrollo humano. México: Paidós.
Gennari, M. (1997). La Educación Estética. España: Paidós.
Greene, M. (2001). Variations on a Blue Guitar: the Lincoln Center lnstitute lectures on aesthetic education. New York, N.Y., U.S.A.:
Teachers College Press.
Lotman, Y. M. (1999). Cultura y explosión. España: Gedisa.
Lowenfeld, V. (1961). Desarrollo de la capacidad creadora. Argentina: Kapelusz.
Read, H. {1982). Educación por el Arte. España: Paidós.

Si Thom Yorke a principios de los 90's, apuntaba en una
de sus canciones: '/ wanna be in a band when I get to heaven / Anyone can play guitar/ And they won't be a nothing
anymore'. Ahora podríamos cambiarlo a: Anyone can take
a picture, ya que prácticamente todos los estudiantes de
artes son fotógrafos ahora, desdeñando la reflexión sobre
el medio y sólo centrándose en que sea una imagen que se
suscriba a la tendencia de la semana. Para nosotros, quienes heróicamente aprendimos fotografía con la tecnología
análoga, quizás lo único que nos quede presumir, es que
nuestro juego por perfeccion ar la técnica, incluyó tirar kilómetros de película.

JOSÉ ALFONSO
GUEVARA LÓPEZ
Desde 1997 se ha desempeñado en el ámbito
académico como docente e investigador de Arte,
Diseño, Publicidad y Comunicación en varias
instituciones de educación superior, destacándose la
Universidad Autónoma de Nuevo León; la Universidad
Autónoma de Ciudad Juárez; la Universidad de
Monterrey, la Escuela Superior de Música y Danza de
Monterrey; la Universidad Regiomontana y la UVM.

"Las academias tienen que centrarse en hacer
conscientes los procesos perceptuales y conceptuales
que los jóvenes han adquirido miméticamente"

Ha expuesto y sido seleccionado en certámenes de
Artes Visuales y Fotografía a nivel nacional e
internacional en países como España; Cuba;
Argentina; Italia; Estados Unidos; Chile; Austria, entre
otros. También ha colaborado con textos (artículos y
crítica de arte) y fotos en las publicaciones: Vida
Universitaria, Velocidad Crític a, Lengua, La Rocka,
Sónika, La Banda Elástica y el periódico El Mañana de
Nuevo Laredo.

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�Año 1 1No. 2 1Noviembre 2011-Abril 2012

La

HERMENÉUTICA
y las

VISUALES
(

THE HERMENEUTIC ANO THE VISUAL ARTS

)

Juan García Ramírez
RESUMEN

ABSTRACT

La semanticidad en el arte es siempre variable, más en la
estética posmoderna donde se desquician los viejos parámetros de la crítica. Ante las nuevas propuestas estéticas
que oscilan de la representatividad a la desconexión con
el mundo, surge la necesidad de la reflexionar sobre la
interpretación. Por lo anterior, este trabajo se considera
que la hermenéutica analógico-icónica ayuda a "ajustar"
los diversos juicios que surgen a partir de la dialéctica
creador-espectador, y además permite entender la esencia de la obra de arte en su indeterminación que propicia la apertura de sentido. A partir del concepto de icono
como analogía es posible explorar las formas de identidad
en el arte, y en la confluencia entre semiótica y hermenéutica proponer un modelo para la interpretación de las artes
visuales del nuevo milenio.

The semantics in the art is always variable, more in aesthetic posmoderna where the ancient parameters of the
critic become unsettled. In front of the new aesthetic
proposals that oscillate of the representativeness to the
disconnection with the world, the necessity arises reflecting from it on the interpretation. By previous, in this work
the analogical-iconic hermenéutic is considered as an aid
"to fit" the diverse judgments arisen from the dialectic
creator-spectator, and allows in addition to understand
the essence of the work of art in its indetermination that
causes the sense opening. From the icon concept as analogy is possible to explore the forms of identity in the art,
and the confluence between semiotics and hermenéutic to
propose a model for the interpretation of the visual arts of
the new millenium.

Palabras clave: analogía, icono, texto, visualismo, traducción intersemiótica

Keywords: analogy, icon, text, visualisim, intersemiotic
translation.

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1 porvenir

de las humanidades depende
de saber interpretar correctamente las
huellas humanas, ya sea mediante el estudio de sus obras culturales, artísticas,
documentos históricos y cualquier expresión en donde se encuentre impreso
su espíritu. Una alternativa para hacerlo,
es a través del estudio y análisis de las
obras creadas por los seres humanos.
Para ello nos valemos de la hermenéutica que es, en sentido amplio, el arte de interpretar la experiencia de lo humano que queda registrado o plasmado
en obras a las que llamamos textos (Lince, 2009, p.19 ss).
A la hermenéutica se le define como la ciencia y el arte de
la interpretación de textos (Ricoeur, 1995, p. 83). Pero ¿qué
es un texto? No sólo lo escrito se toma como texto, sino
también lo hablado, en Gadamer, y las acciones significativas, para Ricoeur. La noción de texto ha cambiado, incluso
hay textos que van más allá de la palabra y el enunciado
como una pintura o escultura.
El mundo mismo es un texto, decían los medievales y
renacentistas. Parece que todo lo que pueda significar algo
puede ser tomado como texto, basta que tenga polisemia
y significado múltiple. Desde el punto de vista de la lectura
de la imagen, un texto puede describirse como una "unidad
sintáctico/semántico/pragmática que viene interpretada en
el acto comunicativo mediante la competencia del destinatario" (Vilches, 1984, p.35). Actualmente todo se relaciona
con la hermenéutica, con la interpretación porque todo está
sujeto a un juicio. La interpretación es un reflejo natural de la
necesidad que tenemos para entendernos; no sólo se trata
de "descubrir" significados, además implica la conjetura, la
estimación y la comparación con otras interpretaciones. En
el interpretar se encuentra la posibilidad de dar sentido a
nuestro mundo y es entonces cuando la hermenéutica se
convierte en un ejercicio posible y factible para leer el entorno como texto

La tarea de la hermenéutica consiste en buscar en el propio texto tanto la dinámica interna que configura la imagen,
como la capacidad de la imagen para proyectarse fuera de
sí misma y engendrar un mundo que sería verdaderamente
la cosa del texto (Ricoeur, 2001, p.34). Por consiguiente,
la interpretación de la imagen implica también el reconocimiento de la estructura discursiva, no sólo aparente o
superficial, sino profunda; es decir, la imagen vista como

texto implica analizar cómo opera el soporte material en los
elementos diferenciales de la expresión, así como su sintaxis en articulación con tópicos que a su vez llevan a rutas
intertextuales, al diálogo. El hermeneuta es, por lo tanto,
aquel que se dedica a interpretar y develar el sentido de los
mensajes, haciendo que su comprensión sea posible y todo
malentendido evitado, favoreciendo su adecuada función
normativa.
Las principales orientaciones modernas de la hermenéutica partieron del problema de la historicidad con Heidegger
para volverse una ontología. En este
viraje ontológico y metodológico, la
hermenéutica se volvió esencial como
teoría de la interpretación en el terreno
de la antropología simbólica de la Escuela de Eranos y el Círculo de Grenoble y de la teoría literaria de la Escuela
de Constanza. En la línea de Ricoeur y
su teoría de la metáfora como paradigma hermenéutico de la interpretación,
la hermenéutica analógica de Beuchot,
además de la metáfora (como transformación de sentido), propone a la
metonimia (pasar del efecto a la causa
y de la parte al todo) para establecer
un equilibrio entre la equivocidad de la
metáfora a través de la analogía como
univocidad que evita la diseminación
del sentido.

en la estética posmoderna donde se desquician los viejos
parámetros de la crítica, considero que a partir del concepto de ícono como analogía se pueden explorar las formas
de identidad en ese contexto estallido de los géneros y las
formas que dispersan la interpretación en los circuitos de
producción y consumo del arte pictórico.
El fenómeno estético, visto desde cualquier ángulo, implica una fuerte carga de interpretación. Ante las nuevas
propuestas estéticas que oscilan de la representatividad a
la desconexión con el mundo es esencial recuperar la reflexión hermenéutica. El artista no parte de la nada, interioriza paradigmas,
aprende a interpretar e innova lo que
considera obsoleto y plasma en un objeto artístico su lectura de mundo, a tal
grado que la misma obra de arte es un
juicio o hermeneia; este juicio se une al
juicio del espectador. La hermenéutica
analógico-icónica ayuda a "ajustar" los
diversos juicios que surjan a partir de la
dialéctica creador-espectador.

"El hermeneuta es

aquel que se dedica a
interpretar y develar
el sentido de los

mensajes, haciendo

El encuentro del sentido y la lectura de imagen en la época posmoderna
implican mayor énfasis en el proceso
de la creación más que en el producto.
Además, el artista posmodemo (Efland,
2003, p. 64 ss.) tiende a usar una belleza disonante o una armonía inarmónica; emplea un pluralismo o eclecticismo cultural, estilística radical; los
contenidos artísticos tienen varios significados gracias a relatos sugerentes,
al uso de las intertextualidades y la doble codificación que permite la ironía,
la ambigüedad y la paradoja; la obra de
arte se desplaza abruptamente entre una multiplicidad de
voces, perspectivas, materiales. Es como si toda la obra se
encontrara entre signos de admiración para perderse en el
caos y en el sin sentido. Al no tener el arte una capacidad
real de ser valorado por sus contenidos estéticos, le queda
el refugio y la ilusión provocada en la medición de la obra
por el dinero. Es decir, a falta de criterios estéticos, sigue
siendo útil medir el valor de las obras por la ganancia que
se puede sacar de ellas. Se pretende establecer ya no qué
es arte, sino cuándo hay arte y qué parámetros legitiman lo
artístico.

que su comprensión
sea posible y todo

malentendido evitado,
favoreciendo su

A partir de la hermenéutica analógica
que contempla a la pragmática y a la
iconicidad, y de la semiótica aplicada
al arte, es posible establecer una ruta
de interpretación para las artes visuales del nuevo milenio. Ya que las confluencias entre el proyecto semiótico y hermenéutico se
acentúan en la problemática de la interpretación y de la traducción, el concepto de traducción intersemiótica permite
establecer el puente para explorar la recepción de sistemas
visuales en interpretaciones verbales y viceversa. La interpretación de la imagen requiere entender tanto la dinámica
del modelo y sus transformaciones (ya que el modelo deja
de ser la vida para ser otra imagen o representación), como
la recepción de la misma, los modos en que la interpretación de la imagen aparece ya sea como écfrasis o críticaJ1]
Como la semanticidad en el arte es siempre variable, más

adecuada función
normativa"

11] Descripción literaria de una obra de arte. Género literario del mundo helénico.

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Peirce define al signo como "la relación de un signo o representainen con un
objeto (significado)

y un interpretante (concepto, acción o hábito) con que el

signo es interpretado; el interpretante es el mediador por virtud del cual el
signo se relaciona con el objeto de manera activa"
BEUCH0T, 2004

Es aquí donde la hermenéutica, en complicidad con la semiótica, inician una labor elucidatoria para establecer y justificar el sentido y la identidad simbólica (Ortiz &amp; Lanceros,
2006, p. 242) que es: Abierta, relacional y diferenciada, ya
que articula su interpretación móvil proyectando imágenes
simbólicas de sentido que encuentran su asidero en la tradición cultural convivida por el hombre a lo largo del tiempo
en su espacio existencial[...] es una identidad cultural, que
se distingue tanto de las identidades literales como de las
identidades abstractas.
Dentro de la semiótica y la hermenéutica hay conceptos
centrales que si bien responden a marcos teóricos y objetivos distintos, tienen correspondencias, por ejemplo, existe una relación vinculatoria entre analogicidad, iconicidad
y simbolicidad (Beuchot, 2004, p.143 ss). Peirce define al
signo como "la relación de un signo o representamen con
un objeto (significado) y un interpretante (concepto, acción
o hábito) con que el signo es interpretado; el interpretante
es el mediador por virtud del cual el signo se relaciona con
el objeto de manera activa" (citado por Beuchot, 2004, p.
78 SS.).
Del modelo de semiosis de Peirce se desprende una tipología de signos en tres clases: índice, ícono y símbolo.
El índice es el signo que implica la presencia unívoca del

significado, alude y exige a la cosa designada (un rayo es
índice de tormenta). El símbolo (en sentido aristotélico) es
equívocamente arbitrario, carece de semejanza y contigüidad tiene un vínculo convencional entre su significante y
su denotado. En cambio, el ícono es un signo análogo e
intermedio, no es presencia absoluta ni completa ausencia,
es algo limítrofe, analógico y vinculatorio. 121
En los tres órdenes de signos, ícono, índice y símbolo,
puede señalarse una progresión regular de uno, dos, tres.
El ícono no tiene conexión dinámica con el objeto que representa; simplemente sucede que sus cualidades se parecen a las de ese objeto, y provocan sensaciones análogas
en la mente para la que es una semejanza. Pero realmente
permanece sin conexión con ellas. El índice está conectado
físicamente con su objeto; hacen un par orgánico, pero la
mente que lo interpreta no tiene nada que ver con esa conexión, excepto señalarla una vez establecida. El símbolo se
conecta con su objeto en virtud de la idea de la mente que
usa símbolos, sin la que no existiría ninguna conexión. Tomo
como ejemplo de arte visual a la pintura figurativa para enfatizar la propuesta. La pintura como texto nos enfrenta a
una interpretación, a una manera de ver y sentir el mundo a
partir de ciertas reglas compositivas, plásticas y estilísticas.
De entrada nos ajustamos a cánones establecidos para definir el camino, pero lo simbólico-icónico abre el abanico de

posibilidades y fusiona los horizontes del lector y de la obra
misma, siempre que tales horizontes se basen en el eslabón
mediador del texto como un todo, es decir, que ocurran en
los márgenes pertinentes que éste admite. En lo analógico.
La pintura siempre tiene excedentes de sentido que escapan a la intencionalidad del autor. En la interpretación simbólico-icónica se potencia el sentido mediante la jerarquía
y gradación de las interpretaciones (sin perder de vista el
núcleo semántico de la obra), es aquí, en el límite donde la
hermenéutica analógica-icónica valida y jerarquiza el grado
de verdad en el texto. Este grado de verdad Vilches (1984,
p. 34) le denomina coherencia; el texto es coherente porque
excluye la multiplicidad de partes independientes, la unidad
de los elementos situados en el interior de un texto es una
propiedad semántica global pero debe rescatarse la elasticidad del texto como ícono para que pueda ser interpretado
según el campo semántico que se le aplique. La coherencia
textual en la imagen es una propiedad semántico-perceptiva del texto y permite la interpretación (la actualización por
parte del destinatario) de una expresión con respecto de un
contenido, de una secuencia de imágenes en relación con
su significado.

Si aplicamos la clasificación del signo en Peirce en la
lectura e interpretación de la imagen artística figurativa, el
índice o señalético se reduce a figuras y formas evidentes
que no exigen el ejercicio hermenéutico (correspondencia
unívoca del significado con la cosa designada); el símbolo
sería una representación-interpretación convencional (no
referenciada) de la figura o tema (multiplicidad de significados según el "sentir" del receptor, equivocismo); y el ícono
que parte de una lectura referenciada y contextualizada, potencia el "qué más es" y establece lecturas vinculatorias y
limítrofes (analogicidad).
Ahora bien, la pintura no es interpretada como una serie de proposiciones aisladas, sino como un todo, como un
modo de ser que será interpretado desde las múltiples perspectivas complementarias que soporta el texto. La lectura
desborda los márgenes del lienzo y exige que también sea
interpretado el espacio desde donde será mirada, el espacio que produce la imagen determina, en mayor cantidad,
el sentido de ésta. Las miradas, propias de un espacio cultural, contribuyen a construir las imágenes pero, a su vez,
las imágenes, propias de un espacio cultural, contribuyen
a construir las miradas (Lizarazo, 2009, p. 9). El sin sentido

"En la interpretación simbólico-icónica se potencia el sentido mediante la
jerarquía

y gradación de las interpretaciones es aquí, en el límite donde

la hermenéutica analógica-icónica valida

y jerarquiza el grado de verdad

en el texto"
121 Hay aquí una coincidencia semántica y una disidencia terminológica a señalar. El icono de Peirce coincide con la noción de símbolo de la escuela europea (Cassirer y Ricoeur).
Trabajaremos la terminología de Pierce.

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�1 21 Noviembre 2011-Abril 2012

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Año 1 No.

adquiere sentido cuando la obra de arte es analizada desde
el tramado de miradas y del trazado de la cultura; no es tan
aventurado señalar que es un juego del mirar; el mundo que
miramos (a través de la obra de arte) es un mundo que nos
ve y nos explica.
La hermenéutica analógica-icónica dinamiza el sentido literal y el sentido simbólico de los textos dándole a cada uno
su proporción y logrando entre ellos una unidad proporcional. También ayuda a recobrar, desde el fragmento, la visión
y comprensión holística del texto; amplifica la posibilidad .
de la verdad en el texto. La hermenéutica, pues, en cierta
manera, descontextualiza para recontextualizar, llega a la
contextualización después de una labor elucidatoria y hasta
analítica. El hermeneuta se hace crítico de arte, pero un crítico que asume la tradición cultural y los sistemas estéticofilosóficos. Sólo así sustentará la interpretación atendiendo
los discursos y universos que transita la obra de arte: los
universos del artista, de la obra y del receptor.

Año 1 No.

21Noviembre 2011-Abril 2012

BIBLIOGRAFÍA
Beuchot, M. (2004) Hermenéutica, analogía y símbolo. México D.F.: Herder.
Calabrese, O. (2010) Cómo se lee una obra de arte. Barcelona: Cátedra.
Efland, A. (2003) La educación en el arte posmoderno. Barcelona: Paidós.
Fió, J. {2010) Imagen, ícono, ilusión. México, D.F.: Siglo XXI.
Unce R. (2009) Hermenéutica, arte y ciencia de la interpretación. México, D.F.: UNAM
Uzarazo, D. (2004) Hermenéutica de las imágenes. México D.F.: Siglo XXI.
Marangoni, M. (2002) Para saber ver cómo se mira una obra de arte. Barcelona: Óptima.
0rtiz-Osés, A. y Lanceros, P. {eds) (2006) Diccionario de Hermenéutica. Bilbao: Universidad de Deusto.
Panofsky, E. (2004) El significado de las artes visuales. Madrid: Alianza Forma.
Ricoeur, P. (1995)Teoría de la interpretación. Discurso y excedente de sentido. Madrid: Anthropos.
Ricoeur, P. {1991) Del texto a la acción. Buenos Aires: FCE.
Sebeok, Thomas A., (1996) Signos: una introducción a la semiótica. Barcelona: Paidós.
Vi/ches, L. {1984) La lectura de la imagen. Barcelona: Paidós.
Zamora F. (2008) Filosofía de la imagen. México D.F.: ENAP, UNAM.

JUAN GARCÍA RAMÍREZ
Es Licenciado en Filosofía por la Universidad del Valle
de Atemajac (UNIVA); Guadalajara, Jalisco. Tiene la
Maestría en Artes con especialidad en Educación en
el Arte por la Facultad de Artes Visuales, División de
Estudios de Posgrado, de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Actualmente es Doctorante en Estudios de
las Humanidades y las Artes en la Universidad
Autónoma de Zacatecas (estudios hermenéuticos
aplicados a la lectura de imagen).

"La coherencia textual en la
imagen es una propiedad
semántico-perceptiva del texto y
permite la interpretación de una
expresión con respecto de un

Es miembro numerario de la Asociación Filosófica
Humanística Mexicana A.C. con sede en Guadalajara,
Jalisco. Se desempeña como catedrático en la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha impartido
ponencias en coloquios nacionales, presentó una
ponencia en el II Congreso Internacional de
Hermenéutica celebrado en Buenos Aires, Argentina;
recientemente presentó tres ponencias en la
Universidad Nacional de Costa Rica.

contenido, de una secuencia de
imágenes en relación con
su significado'~

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

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"La cultura no es vista por todos igual,
se sospecha de una alta cultura oficial
compuesta por Las bellas artes y Las
actividades intelectuales, y dejando a

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"En nuestra sociedad mediática las imágenes
certifican la realidad y, si no hay imágenes, nada
ha sucedido y nadie se inmuta"

un Lado el Llamado arte negro (Los

GUBERN, 2000 P.21

medios de comunicación y La esfera de
lo popular) a La cual se Le condena como
algo sucedáneo pero con simpatía"
KUPPER, 2001:264

a aparición de las figuras del espectáculo
en la producción simbólica se puede deber
a muchas razones: la idolatración al starsystem11 l y sus representantes por parte
del individuo creador, el buscar llegar a un
extenso público al utilizar a los entertainers
que son conocidos en todo el mundo (volverse comerciales) o simplemente porque
estos lideres electrónicos son parte importante de la cultura mediática actual, todo
parte de un proceso de dotación de sentido de determinada
cultura.
Pertenezco a una generación de productores visuales
que nacimos a mediados de los años 80 y empezamos a
producir a principios de la presente década, la cual vino con
múltiples eventos que hemos vivenciado paralelamente en
vivo gracias a los medios y la cultura de masas y sin estar
presentes en el lugar de los hechos. Sin duda alguna las
imágenes han estado presentes en la formación cultural de
esta generación, quizá de algunas previas pero es un hecho
que de las venideras así lo serán ya que vivimos en una era
donde las imágenes certifican la realidad.

Tales afirmaciones certifican que lo que aparece en los
medios de comunicación a través de imágenes es la realidad, a veces sin ser del todo cierto o que la realidad sea
manipulada, sin embargo viviendo dentro de esta época en
mi papel como productor me he encontrado que en la producción contemporánea tanto a nivel global, nacional y local
con referentes que van de Mr. Brainwash o Keira Rathbone
a mis contemporáneos a nive l regional como Ana Carolina
Camarena, el Colectivo Banquells y las Policíacas utilizan en
su obra a los personajes del espectáculo. Algunos por burla,
algunos por amor y otros con una crítica a esa realidad falsa
que venden los medios de comunicación y que mencionaba
con anterioridad. Artistas que hacen representaciones de
artistas en su producción, iniciando así el problema del concepto "artista" ya que no considero hacer una definición de
artista con A mayúscula y artista con a minúscula, ni mucho
menos ir con Shakira o revivir a Van Gogh y decirles que
ambos comparten el mismo concepto.
Pero representar figuras del espectáculo (artistas) no es
nuevo ya que desde los años 50 con el surgimiento del Pop
Ar1 y principalmente en la obra de Andy Warhol se puede
observar la aparición de personalidades como Marylin Monroe o Elvis Presley en sus obras, sin embargo la producción
contemporánea actual realmente no es fiel al Pop Art, ni a

la estética del movimiento ni al pensamiento. Es decir, la
trascendencia del movimiento Pop se debe a que en su momento rompió los esquemas de lo que se estaba produciendo dejando por un lado el aspecto romántico de los dioses,
las flores, los pastos, los sueños y las fantasías conceptuales para estetizar y volver arte los productos populares o de
consumo cotidiano como las latas de sopa, las botellas de
Coca Cola, las armas y hasta las personas como el mismo
Elvis Presley; productos los cuales son parte de esa nueva cultura de masas y que íntegramente fueron producidos
por la sociedad industrial. El mérito del Pop Art es haber
glorificado la sociedad del consumo y sus objetos en algo
estético que no busca cambiar el mundo, pero que muchas
veces es crítico y algunas lúdico.
Entonces, ¿qué hacen en las obras actuales las figuras del
espectáculo sino es un reviva! del Pop Art o una sucesión
del mismo?. Existiendo muchas cosas más "importantes"
que pintar, fotografiar, grabar y/o esculpir ¿por qué elegir
a Michael Jackson o a Gloria Trevi?. Pierre Bord ieu (1990)
nos podría decir que es por una baja cultura en base a su
división de niveles culturales en su libro Sociología y Cultura
o porque ése es el único medio accesible a la economía del
productor. Pero ese no es el problema principal de este ensayo, sino lo expuesto anteriormente respecto al artista que

"El otro día presencié un asesinato, pero hasta que
no fui a casa y lo vi en el telediario, no me lo
terminé de creer"
GUBERN, 2000 P.21

(11 Concepto tornado de Román Gubern, en El Eros Electrónico (Paidós, 2000) referente a las personas que aparecen en la television y los medios de comunicación.

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"El mérito del Pop Art es haber glorificado la sociedad del
consumo y sus objetos en algo estético que no busca cambiar el mundo,
pero que muchas veces es crítico y algunas lúdico"
refiere a otro artista en su producción. La cuestión tampoco
es definir qué es arte, más bien es un conflicto de conceptos
o la fragilidad y flexibilidad de los mismos. Por una parte
Lady Gaga es una artista y Jessica López "La negra" también es artista, ambas son productoras puesto que generan
artículos u obras (acciones efímeras o entes tangibles).
Román Gubern propone un sistema de estrellas (starsystem) conformado por las personas que aparecen en la
televisión y los medios de comunicación en tres grados: la
aristocracia, la meritocracia y los enterteiners, siendo estos
últimos los "payasitos" del espectáculo, los encargados de
dar entretenimiento al público y está compuesto por cantantes, conductores, actores, actrices y lo que surja. De
Niurka a Ninel Conde, de Madonna a Britney Spears y de
Justin Bieber a Justin Timberlake.
Entonces a los artistas representados les llamaré figuras
del starsystem o entertainers y a los artistas que representan a los representados en la obra los llamaré productores,
bajo mi creencia de que llamarse artista es un concepto
renacentista obsoleto y bajo el bagaje de que lo que se representa no es un acto individual por sí mismo naciente por
generación espontánea sino parte de un proceso de dotación de sentido como lo expresaba al principio, es decir, llamarles productores simbólicos ya que su producción forma
parte de un proceso cultural y de significación, pero también
parte de un proceso mental complejo: la creatividad.
Y es aquí donde Csikszentmihaly aparece para dar soporte a la teoría de que los individuos productores no son
entes aislados y que su creatividad fluye de la interacción

entre el individuo y sus contextos: el ámbito y el dominio
para poder producir algo. Ellos son los creativos. ¿Y qué
es creatividad?, Csikszentmihaly expone por principio que
es erróneo creer que la creatividad es un acto aislado y que
ésta tiene lugar dentro de las cabezas de algunas personas
especiales. Evidentemente no podemos definir por sí solo
si una persona es especial o sus ideas son revolucionarias,
se necesita del contexto y de ciertos criterios para validarlo. ¿Por qué los trabajos de Jessica López donde pinta a
Farrah Fawcett es novedoso? ¿Quién legitima esto? ¿Por
qué sigue vigente esta producción?. Tales preguntas surgen
de los estudios visuales y se pueden contestar a través de
la visión sistémica de la creatividad de Csikszentmihaly, ya
que él propone que "La creatividad es un fenómeno sistémico más que individual". Es decir intervienen en la triada el
individuo, el dominio y el ámbito: el creativo, la cultura y los
agentes defensores.
Primero tomemos los conceptos de Csikszentmihaly de
la distinción de Creatividad y creatividad (con mayúsculas
y minúsculas), la primera es la que nos interesa y la que el
teórico define como un proceso por el cual dentro de una
cultura resulta modificado un campo simbólico, la creatividad en minúscula es el acto de la vida cotidiana.
Para esto puedo decir que hay una cantidad considerable
de productores que hacen referente en su obra a las figuras
del starsystem, entre ellos Rubén Gutiérrez, Enrique Ruiz,
Pilar de la Fuente, Jessica López, Yasodari Sánchez, Colectivo Banquells o Ana Carolina Camarena por mencionar a
los más conocidos en el ámbito regional pero también hay
otros productores menos conocidos que también pintan a

Los Temerarios o hacen "manitos" de plastilina de El Chavo
del 8 o Tatiana pero no han estado en salones o reseñas de
arte. Tal vez sea porque ellos son menos creativos o quizá
sea porque no han sido legitimados por los agentes e instituciones. ¿Cuál es la diferencia entre estos productores
locales como los Banquels y alguien que hace retratos en
carbón del cantante favorito afuera del palenque de la Expo
Guadalupe?

VISIÓN SISTÉMICA

DE MIHALY

CSI KSZENTM I HALY

La respuesta de la última cuestión es que la finalidad es
distinta y efectivamente hay diferentes niveles de creatividad: los Banquels hacen (o tratan) de hacer una crítica al
sistema del espectáculo con su revista People de Brad Pitt
y Angelina Jolie en resina petrificada tal cuál fósil contemporáneo haciendo una modificación en la cultura / contexto
/ dominio y el individuo "x" del carbón sólo tiene "talento"121
para realizar el retrato y esto no afectará en nada. Por lo
tanto la Creatividad es para los Banquells y la creatividad
es para nuestro individuo "x". Y no es tomar partido Bourdieusco y que sea baja cultura, al contrario, al igual que
Henry Jenkins considero que las personas que siguen el espectáculo, son fans de Star Treck, Lost y las telenovelas son
individuos creativos que interactúan entre sí y generan sus
propios códigos de lenguaje y producción, no son entes aislados, pasivos o alienados. O quizá debería decir "somos"
en lugar de "son".

o

Pero los Banquells entran en el concepto de creativos de
Csikszentmihaly, y no de personas brillantes o personalmente creativos, nuestro individuo "x" es un personalmente
creativo y los Banquels están en el concepto de creativos ya
que "son aquellos que alcanzan logros públicos".
En el caso de los Banquels no es que tengan grandes
logros, se encuentren en la línea negra de la producción regiornontana o estén al nivel de Da Vinci, Picasso o Edison;
quienes son los ejemplos con los cuales Csikszentmihaly se
refiere a los creativos y tampoco digo que no lo sean, realmente su caso es digno de mencionar ya que su rol corno
productores simbólicos / creativos / individuos tienen una
buena confrontación con el ámbito / agentes defensores y
el dominio / la cultura.
Es decir, la creatividad sería subjetiva y comúnmente vista si alguien se llamará así sólo creativo, para que algo sea
considerado creativo tiene que pasar por la visión sistémica
que Csikszentmihaly propone y que expongo en el siguiente
diagrama: (1.1)

o
e
e

DOMINIO / CULTURA
PERSONAS
ÁMBITO DE EXPERTOS

121 El término talento no se encuentra encomillado como ironía. sino como la destreza o habilidad para ejecutar alguna encomienda como lo menciona Csikszentmihaly en el libro
referido de este ensayo.

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El individuo evidentemente es la persona creadora en el
caso de estudio mencionado los Banquels {José Antonio (+)
y César Solís), el dominio es el contexto cultural o simbólico
al que se pertenece y el ámbito es el aspecto social defendido por los expertos. Es por eso que he decidido tomar
como caso de estudio a los Banquels, ya que son el ejemplo
más fehaciente de que la creatividad no es algo aislado sino
tiene que ser validado/legitimado por el ámbito.
Como novedad siempre resultó ver al Chino y a José bailando canciones de Rocío Banquels o ver sus fotografías de
perritos con estilo californiano Beverly Hills 9021 O, pero esto
era parte de una ocurrencia que se volvió un discurso creativo: es decir las etapas del proceso creativo. Inicia con la
aparición del problema, la incubación {generación de ideas),
la intuición, la evaluación y termina con la producción: algo
que puede venir del mismo gusto de bailar canciones de
Amanda Miguel, Rocío Banquels y las divas del pop adulto,
o intentar pertenecer al ámbito y producir para presentar su
obra frente a los colegas y ser legitimado.
Los Banquells como La Negra y otros ya mencionados
han sufrido críticas por algunos agentes del campo, incluso
de los agentes más cercanos como los maestros al considerar su producción como banal y carente de significación,
pero al que emite ese juicio le hace falta leer Henry Jenkins,
Clifford Geertz y Katia Mandoki. Si bien como ya lo mencioné los Banquels en sus años de producción {casi siete años,
hasta la muerte en el 2009 de José Antonio Rodríguez) no
obtuvieron grandes logros públicos como Csikszentmihaly
menciona para los individuos creativos, pero al menos estos
sembraron espinas en el ámbito.
Pese a las fuertes críticas a su trabajo y el poco tiempo de
trabajo conjunto formaron parte de los dos eventos representativos de la plástica en Nuevo León: el Salón de la Fotografía en 2006 y 2008 y la Reseña de la Plástica en 2004,
además de exponer fuera del circuito local. Pero así también fueron rechazados infinidad de veces en instituciones
y residencias tal como el fragmento publicado en Milenio
Cultura el día de la muerte de José Antonio en diciembre del
2009 por José Jiménez Ortiz: "Siempre admiré la manera
en que los Banquels se divertían trabajando, y lo poco que
les importaba ser constantemente rechazados de bienales
o programas para creadores. El FONCA les negó una beca
de producción para cubrir de cobertores San Marcos edificios abandonados. El único premio que obtuvieron, fue
una mención de honor en la Bienal de la Plástica Joven de

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Nuevo León, por una serie de polaroids (fLC, 2004) de los
videos porno de Pamela Anderson, París Hilton y Michelle
Vieth. Esos eran los Banquels." {José Jiménez Ortiz)

la Negra no hace un cuadro llamado "My Private Monterrey"
en referencia a la película "My Prívate ldaho" sólo por una
"ocurrencia" sino porque hay una carga de contenido detrás
que hace evidencia de la complejidad de la creatividad.

Y es que para Csikszentmihaly el ámbito incluye a todos
los individuos que actúan como guardianes de las puertas
Antes lo mencioné respecto a quién iba a legitimar esta
que dan acceso al dominio y en las artes plásticas que es lo
producción y el rol de los agentes del ámbito, quienes tamque a los Banquels les compete los guardianes son los probién son las instituciones en este caso CONARTE con dos
fesores de arte, críticos, galeristas, artistas plásticos, coleeventos tradicionales y que son un "must" para la producgas, directores de museos, administradores de organismos
ción simbólica contemporánea neoleonesa: "Salón de la
estatales que se ocupan de la cultura entre otros quienes
Fotografía" y "Reseña de la Plástica", siendo este último el
fueron los mismos que les negaron la beca para cubrir de
evento de mayor tradición y en el cuál basaré mi investicobertores los edificios y quienes los
gación sobre la influencia de las figureprobaron en la Facultad de Artes Vi"La creatividad tiene lugar ras del starsystem en la p roducción
suales. Es decir la función del ámbito
contemporánea de los "creativos", ya
y sus defensores es la de ser un filtro
que otra de las diferencias de nuestro
cuando una persona, emde lo que puede o no ser incluido en el
afamado individuo "x" y los NeoPop
dominio. {Pascale, 2005).
{Banquels, Negra, Rubén Gutiérrez,
pleando los símbolos de un Charly Olvera) es que estos últimos si
Los filtros en el ámbito son también
han sido seleccionados en estos dos
personas que restringen la entrada de
eventos legitimadores de la creatividad
dominio dado, tiene una
nuevos patrones y la función del creaen el estado.
tivo es pasar esos filtros convenciennueva idea, cuando esta
do lo valioso que es esa idea o modo
Es decir la Reseña es para mi inde ver. Es decir, el convencimiento no
vestigación el top del ámbito, y no lo
novedad es seleccionada
vendrá de cómo se manufacture la proserán ni las galerías emergentes, ni las
ducción, la factura es lo de menos, lo
asociaciones de señoras de San Pedro,
por el ámbito correspondi- ni las exposiciones de escuela, será la
importante es el discurso, es por ello
mi defensa insistente frente a los agenReseña por la carga de significación y
ente para ser incluida en
tes del ámbito de que el trabajo de los
de legitimación y por sus guardianes
Banquels y la Negra no es una nostaldel ámbito. Basta con mencionar que
gia por el trabajo de Warhol o Mr. Brainel año pasado las piezas ganadoras
un dominio oportuno"
wash, sino un proceso de dotación de
están relacionadas directa o indirectasentido que va más allá de la banalidad
CSI KSZENTM I HALY;1998 mente con el starsystem como la p ieza
o la capa ligera de creer que son como
adquirida realizada por Nora Gómez
el individuo "x" que pinta en carbón a
una fotografía con un fondo de imagen
Vicente Fernández cuando me he encontrado en el procede los Beatles; y es así como del 2000 al 201 O se observa
so de investigación en los últimos años que los Banquells
una constante de aparición del starsystem y este grupo de
hacen una burla de las figuras del espectáculo, que en la
creativos en el ámbito de la producción simbólica en Nuevo
León.
Negra hay una evidente relación de amor-odio y en el trabajo de Yasodari Sánchez con las cabezas del narcotráfico
corno la única vía de expresar lo que no puede hacer tanCsikszentmihaly, utiliza el concepto de genio y expone
giblemente.
que un creativo puede ser genio y un genio puede no ser
creativo y viceversa, con lo que explico que no es que la NeLo que quiero decir, y por eso tomo a Csikszentmihaly de
gra, los Banquels y demás sean unos genios son creativos
soporte, es que la creatividad y la producción no es algo aisy simbióticos a sus colegas de concepto artista como Selado ni de genios, sino todo un sistema complejo y no una
lena, Gloria Trevi o nuestro caso de estudio visual Lady Di.
generación espontánea de ideas sin vértices: Jessica López
Todos los mencionados son seres creativos ya que lo que

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"la creatividad no es el proceso de individuos aislados sino de sistemas so-

BIBLIOGRAFÍA

ciales emitiendo juicios sobre productos individuales"
PASCALE: 2005,PP.68

han hecho ha tenido impacto en la sociedad, el público, el
ámbito, el dominio en sí pues. Gloria Trevi es el mártir mexicano por excelencia: la cantante regiomontana encarcelada
y 8 años después resurge como ave fénix como orgullo del
público gay y los niños. Gloria Trevi es creativa más no un
genio, es creativa puesto que supo resolver sus problemas y
salir avante causando impacto en la cultura masiva. Jessica
López es creativa puesto que su obra también genera reacciones en el público en menor medida pero impacta.
Entonces estamos hablando de que en la persona se centra la carga compleja de la creatividad, hablando en porcentajes es como un 50%, ya que el otro porcentaje depende
del ámbito como ya lo he mencionado, pero realmente ser
un individuo creativo es algo complejo. Csikszentmihaly expone a los creativos casi como bichos alienados que eran
víctimas de bullying en el colegio, casi locos. Pero el punto es la incomprensión, ya que si bien la creatividad es un
proceso mental, la inspiración puede venir de muchas maneras. Shakira quien se presentó en el Estadio Universitario en 1999 en una entrevista mencionó: "Siempre me he
preguntado 3 cosas: ¿cómo despegan los aviones? ¿cómo
vuelan los aviones?¿de dónde llega la inspiración para las
canciones?" (Shakira, 1999)
Pobrina y anodina la frase argumentada, pero todos sabemos del background o bagaje personal del cual fluye la
creatividad, si bien es personal, también es colectivo. Insisto no se da la creatividad como ente aislado sino la interacción sistémica: acción genera reacción. O la percepción
misma y la utilidad como puede cambiar la reacción frente
a un estímulo igual dependiendo al dominio que se pertenezca: un leñador ve en el árbol su fuente de trabajo, un

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agricultor también, el primero lo corta el segundo le corta
las manzanas. Una persona creativa tiene una personalidad
compleja en la cual se desdibujan y entrelazan una serie de
rasgos de toda índole característicos del ser humano.
Por lo tanto las personas que he mencionado y hacen
NeoPop son dignos de estudio, son meritorios de llamarles
creativos bajos los conceptos y visión sistémica de MihalyCsikszentmihaly ya que han sido legitimados dentro del ámbito y los guardianes les han permitido la entrada y salida
del circuito a estos individuos. Mi conclusión queda en que
no se debe considerar banal la representación de las figuras
del starsystem en la producción simbólica ya que ésta responde a una necesidad creativa individual y colectiva dentro
de determinada cultura. Ya sea por amor, odio, fanatismo,
o cualquier sentimiento generado la producción de estos
creativos ya ha sido parte del ámbito por eso es considerada como un objeto de investigación, como un objeto de
los estudios visuales. No la obra en sí, sino el proceso, los
memes, las resistencias de la cultura y los agentes guardianes, las instituciones y las interacciones entre individuo,
dominio y ámbito.

A/bacete, J. (2009). Andy Warhol: Pop Art, Imágenes del Capitalismo disponible en: http://www.ctv.es (03/ 11/09)
Bourdieu, P. (1990). Sociología y cultura, México, CONACULTA, Grijalbo.
Csikszentmiha/yi, M. (1998). Creatividad el fluir y la psicología del descubrimiento y la invención, Barcelona, Paidós,
Dietz, G. (2003). Multiculturalismo, interculturalidad y educación: una aproximación antropológica, México, Ciesas/Universidad de
Granada
Gallardo Luque, l. (2003). Carlos Monsiváis: lector de imágenes (De la Construcción de la identidad nacional al mito personal). Anales de Literatura Hispanoamericana, Madrid, (pp.195-203)
Gubem, R. (2000). El Eros Electrónico, Madrid, Taurus. Jiménez Ortiz, J. (2009) Adiós a los Banquells, Edición Periódico Milenio
31-12-2009
Jenkins, H. (2010). Piratas de Textos: Fans, Cultura participativa y Televisión, E.U: A, Paidós.
Kupper, A (2001). Cultura. La versión de los antropólogos, Barcelona, Paidós.
Pasea/e, P. (2005). ¿Dónde está la creatividad?, Arte, Individuo y Sociedad, 17:61-84

EDGAR AMAURY
SEGOVIA ROCHA
Es Licenciado en Lenguajes Audiovisuales con
especialidad en Fotografía y egresado de la Maestría
en Artes con acentuación en Estudios Visuales por la
Facultad de Artes Visuales de la UANL. Desde 2006 se
desempeña como Coordinador de Difusión Cultural y
docente en la Preparatoria número 2 de la UANL. Ha
participado como docente en las áreas de producción
fotográfica y medios electrónicos en la Facultad de
Artes Visuales y en la Universidad Humanista de las
Américas. Productor Visual con siete exposiciones
individuales y más de cuarenta colectivas en diversos
espacios de Nuevo León, Distrito Federal, Puebla,
Chihuahua y Colombia.

El gran aporte de M ihaly-Csikszentmihaly es la ruptura del
concepto romántico de creatividad y del genio, casi como
el rompimiento de que el talento es el tocado por Dios y la
creatividad está en la mente de los genios. Nos centra en
que el centro de la creatividad no está sólo en el individuo y
adjudica un rol primordial a las instituciones y sus guardianes, pero más a la cultura y las interacciones entre sí.

Destaca su participación en el Salón de la Fotografía
Nuevo León 2008, la Reseña de la Plástica Neolonesa
2007, el Patrimonio Cultural de Nuevo León a través de
los fotógrafos y tres premios de adquisición en el
Certamen de las Artes Visuales (2004, 2005 y 2006).
En los últimos años se encuentra investigando la
relación entre el medio del espectáculo y el arte .

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¿Cómo

INDAGAR
cuando el

SE SALTA EL MURO?i11
••

UNA REVISIÓN DEL ESTADO ACTUAL DEL
CONOCIMIENTO SOBRE LAS CAPACIDADES DE
INVESTIGACIÓN EN EDUCACIÓN ARTÍSTICA Y
SUS RELACIONES CON LA PRÁCTICA

(

HOW TO RESEARCH WHEN THE EYE SKIPS THE WALL?

••
A REVISION OF THE PRESENT STATE OF THE KNOWLEOGE ON THE CAPACITIES OF
INVESTIGATION IN ARTISTIC EOUCATION ANO ITS RELATIONS WITH THE PRACTICE

)

Ramón Cabrera Salort
RESUMEN

ABSTRACT

¿De qué realidad parte el educador de arte de hoy, particularmente en Latinoamérica? ¿Qué modelos de arte
prevalecen en la escuela y qué tipo de conductas se le
asocian? Resulta imposible indagar si antes no reconocemos qué experiencias anteriores a las nuestras existieron,
qué ideas nos antecedieron. Eso en el ámbito de la educación artística y de la investigación sobre ella es central.
De acuerdo con Paulo Freira el acto de enseñar vivido por
el profesor o la profesora va desdoblándose, por parte de
los educandos, en el acto de conocer lo enseñado, y eso
tiene que dejarse "ver". A través de la narración se devela
lo que el niño descubre, lo que vivencia. La imagen como
método de indagación para la educación artística es muy
poco reconocida y se halla muy pobremente empleada en
nuestra cultura logocéntrica de análisis. En las investigaciones de Educación Artística todo esto tiene que alcanzar
un máximo de visibilidad. El artista crea hipótesis, mundos
posibles. Los niños a través de la educación artística pueden ejercitar con propiedad placentera esa cualidad.

What reality does the present Latin-American art educator
start from? What models of arts are the ones that prevail
in school and what types of behaviours are they associated with? lt is impossible to investigate if before we do
not recognize what experiences previous to ours existed,
what ideas preceded to us. Assuming the past (history),
which the present is made of, as central in the fields of art
education and of the investigation about it. According to
Paulo Freire, the professor's act of teaching is unfolded by
the learners as part of the act of knowing what is taught;
and, according to my experience, it has to be made visible.
Through the narration which reveals what a boy discovers.
The image as an inquiry method in Art Education, is very
little acknowledged in our logo-centered culture of investigation. In Art Education research a maximum of visibleness is crucial. Artists create hypotheses and possible
worlds. Children can exercise such pleasures.
Keywords: Art educator, learners, art education, artist, image, inquiry method.

Palabras claves: Educadores, educandos, educación artística, artista, imagen, método de investigación.

111 Conferencia impartida el 27 de mayo del 2010 en la II Conferencia Mundial de Educación Artística de la UNESCO, en Seúl.

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instructores del arte en el contexto de su propio país o
región y la investigación histórica sobre ese particular se
muestra generalmente poco atendida y desarrollada, a partir de la engañosa creencia de que en esos ámbitos no hay
experiencias propias significativas.

esde un punto de vista epistemológico, nos dice Jorge González, la
realidad no está estructurada, es estructurable; no está ordenada, es ordenable. Y más adelante afirma que
la realidad no sólo es estructurable
es estructurante. Por eso el conocer
depende de la estructura del que conoce. Indagar sobre el estado actual
de las capacidades de investigación
en Educación Artística y el modo en que se manifiestan en la
práctica educativa diaria implica develar una red de relaciones. De esa red entre educadores y educandos mediados
por los contenidos sensibles de las artes, surgen los contextos de interacción a indagar que constituyen la realidad
de las prácticas educativas. De qué realidad parte el educador de arte de hoy, particularmente en Latinoamérica, el
contexto que mejor conozco, en el ámbito del arte y de la
educación y de qué modo queda determinada la investigación que se desgaja de ellos.

a. Las capacidades de investigación de los maestros y profesores de educación artística pasan primero por la preparación que adquieren en las artes y el nivel de actualidad y
comprensión de los procesos simbólicos de su contemporaneidad. El educador, entonces, está retado a someterse a
una educación permanente: el educador debe ser educado.
Pero esto queda más en el plano de los retos que de los
empeños o los logros.
b. Por lo general el educador, en su formación y en sus "habitus", se queda varado en un canon de arte que llega a
alcanzarlo, que no supera lo ofrecido por las vanguardias
históricas, los ismos iniciales del pasado siglo en Europa,
luego encarnados en nuestra América y ligados a los movimientos de renovación político-social de la época: Revolu-

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ción Mexicana, reformas universitarias, creación de partidos
políticos de izquierda, etcétera. De aquí que resulte, en el
mejor de los casos, ser visto el arte básicamente como instrumento expresivo reflejo de circunstancias epocales.
c. Dentro de esos ismos se afilian más a aquella vertiente de
realización plástica que no renuncia del todo a la representación figurativa y, en menor medida, a tendencias representativas vinculadas a las diversas realizaciones abstractas, sean
estas geométricas o no; mucho menos aún a las operaciones
dadaístas que le negaban preeminencia a la elaboración del
objeto artístico y a su naturaleza visual y que van a derivar
décadas después en diversas vertientes de arte desde el pop
y los conceptualismos, donde la objetualidad singular y trascendental de lo artístico se echa abajo; hasta territorios de lo
performántico y lo efímero, donde la dimensión de lo ecológico, lo etnográfico u otro referente disciplinar se constituye
en herramienta de realización.
d. De las ideas de arte expuestas que asimilan los educadores como patrón se desgaja, a su vez, una idea de la realidad
y de lo real, donde lo real y la realidad es aquello externo e
independiente de los sujetos y donde la objetividad y lo objetivo se alzan como algo contrapuesto y exento de la mirada y
la presencia contaminante de lo subjetivo.
e. La anterior presunción cimenta el criterio tradicional de la
investigación centrado en el denominado Método Científico,
de donde lo hipotético deductivo y la experimentación resultan paradigmas de aplicación en todo empeño investigativo,
asociados a ellos estarían los recursos estadísticos en tanto
que se fundan en la creencia de la fiabilidad objetiva de los
números.

f. Por otra parte, los educadores carecen de un adecuado
conocimiento de experiencias pasadas valiosas de otros

•

De lo citado se desprende que para conocer el desarrollo
alcanzado en las capacidades investigativas en Educación
Artística es central analizar qué modelos de arte son los que
ganan espacio en la escuela y con qué tipos de comportamiento de producción y recepción de las artes se les asocia
y el por qué las indagaciones de corte histórico son escasamente practicadas. A inicios de los años noventa el teórico
del arte Juan Acha había señalado que en América Latina
resultaban dominantes determinadas falacias acerca del
arte en los discursos de los medios masivos y de la industria cultural que se convertían en axiomas. Esto no significa,
sin embargo, ningún juicio a priori negativo para la realidad
cultural constituida por ellos. Esas falacias se asentaban en
la creencia del arte como belleza, realismo fotográfico, sentimiento o expresividad, entretenimiento y magia religiosa. A
la par de éstas se desprende a su vez una idea de los fines
que mueven a los artistas y, en cierta medida, de las cualidades que éstos deben poseer.
Luego se deducirían comportamientos recomendables
como metas para la práctica educativa de la educación artística y de aquí, entonces como posible, lo que figuraría como
asunto de investigación mediado por tales presunciones
queda postergado por la misma razón que tales falacias, en
tanto axiomas culturales, no se someten a cuestionamiento
alguno sino que se constituyen en comportamientos arropados por el hábito y el sentido común. Por lo mismo estas
falacias se levantan como razones que hacen superflua la
necesidad de la investigación. El arte visto como belleza se

asocia, por lo general, a un canon estético occidental y clásico. La enseñanza se ciñe por tanto a un modelo cultural
definitivamente superado en nuestras prácticas simbólicas
contemporáneas. El arte encarado como realidad fotográfica remite a una concepción reflexológica del arte, donde
este resulta concebido como "espejo" de realidades y no
como otra realidad. En vez de concebir que en el discurso
del arte se construye un "algo" que resulta su realidad y que
no remite como tal a una realidad externa que le sirve como
modelo, sino que en el propio producto artístico se halla una
nueva realidad fundada, aquello que Wolfgang lser denominó como la indeterminación de los textos ficcionales, pues
ellos constituyen sus propios objetos y no copian algo que
ya existe. El arte asumido como sentimiento o expresividad
privilegia sólo en el discurso del arte lo afectivo en desmedro de otras funciones presentes en la producción artística.
De igual manera la visión del arte reducido al placer del
entretenimiento o a su vínculo con temas religiosos y al
ideologema primario de las virtudes mágicas de ciertas imágenes, hace que la presencia del arte en la práctica educativa pierda todo su sentido formativo crítico y cultural. Todo
lo expuesto hasta aquí pudiera parecer demasiado genérico
sino lo vinculo con hechos concretos en el campo socialmente sancionado de las investigaciones. De que manera
un conjunto de ideas dominantes sobre lo que es la investigación y lo científico gravitan alrededor de qué y cómo se
investiga; lo que queda expresado con el término de "doxa",
megasistema de información concretado en instituciones
especializadas en la metabolización y elaboración permanente del discurso social de la ciencia y su diseminación
en el cuerpo social todo. De ahí los esquemas dominantes
de disposiciones cognitivas de acción, percepción y valoración que luego quedan sancionados en el discurso científico. Partiré de experiencias personales, como tutor, jurado

"Para conocer el desarrollo alcanzado en las capacidades
investigativas en Educación Artística es central analizar qué modelos
de arte son los que ganan espacio en la escuela y con qué tipos de
comportamiento de producción y recepción de las artes se les asocia"

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y oponente de tesis de licenciatura, maestría y doctorado
en asuntos de educación artística, en ámbitos universitarios
de mi país y de otros países latinoamericanos, donde se
manifiestan evidencias de esa "doxa", y donde el emplazamiento crítico de ella debe conducir al reconocimiento de
nuevos epistemes de investigación, con especial atención a
los anteriores argumentos enumerados acerca del arte y de
sus complejas realizaciones en la contemporaneidad. Una
de las primeras incongruencias a las que siempre me he enfrentado en estas funciones antes enumeradas, es sobre la
concepción dominante de la Literatura en la práctica educativa en tanto disciplina del conocimiento de la lengua escrita
desde su flanco preceptivo, normado, regularizado, historizante; pero escasamente desde la práctica heurística con
la lengua, donde ésta, como hecho vivo, transcurre sin respetar apriorísticamente modelos de corrección lingüística.
Como regla, a la Literatura nunca se le considera en los
planes de estudio de formación primaria, media y media su-

raria de los propios estudiantes y, en otro, desde su recreación dramática.131 Tanto en una investigación como en otra
los resultados no pudieron ser más significativos y concluyentes más allá de los marcos mismos de lo indagado. Diana Sepúlveda {2001) explicita las fortalezas de su propuesta
en términos que pudieran ser extendidos a otras áreas disciplinarias de la educación artística, cuando argumenta que:
"La propuesta procura que ya no se perciba la literatura como un producto ajeno que nunca podrá ser parte
de quien la estudia, sino que defiende a la literatura como
un hecho artístico-expresivo, nacido de la necesidad del
hombre por devenir más. Por lo tanto, el aprendiz en la
actualidad debe emprender ese mismo viaje ontológico.

La presente propuesta busca motivar al alumno a que
sienta la literatura como parte de sí mismo y de su cultura, para que pueda ser su propio recurso expresivo. En
los métodos tradicionales el maestro y el texto/contexto

necesidad creativa, la motivación aumenta, y la disposición emotiva hacia la literatura es más positiva. Además,
al involucrar emocionalmente al estudiante, otro resultado es que el aprendizaje no es a corto plazo, sino que
establece una huella duradera en el educando."

zar hipótesis desde un sentido de "actualidad", si esa no se
reconocía en posibles antecedentes del contexto y, claro,
no bastaba con reconocer referente históricos genéricosJ41

Otro tanto lograría Yliana !ruegas con su tesis sobre el
aprendizaje de la Literatura a través del drama. Esta otra
dimensión propiciaba también parejas resonancias y hacía
a los alumnos, como en la anterior tesis, partícipes del alumbramiento de la literatura como arte literario. Los resultados
académicos obtenidos por ambas profesoras con sus alumnos, destacaron a nivel de todo México en las Preparatorias
del Tecnológico de Monterrey, lo cual les ganó inmediata
simpatía en los predios institucionales; pero por encima de
todo estaría el reconocimiento que los propios alumnos le
confirieron a tales experiencias vividas como momentos
personales imborrables y la confesión íntima de los valores
experimentados con la literatura. En las tesis señaladas de

Martín Barbero reconoce cómo vivimos una fuerte deshistorización de la sociedad en beneficio del presente y
de su valorización absoluta, y señala lo que ello implica no
sólo como una merma de horizontes de futuro, sino también una peligrosa pérdida de memoria. Pero aclara que su
planteo de la historia no es ir/huir al pasado, sino asumir el
pasado de que está hecho el presente. Se trataría de encontrar claves en el pasado para identificar y descifrar las
encrucijadas del presente. Eso en el ámbito de la educación artística y de la investigación sobre ella es central.En
el reconocimiento de la urgencia por conocer el pasado,
se descubrió que aunque en su momento hubo voces que
insistían en destacar las diferencias en la formación de un
profesional de las artes y de un educador, las coincidencias
que podían develarse eran superiores. Quizá sólo porque

acuerdo con la naturaleza del objeto indagado -la literatura en tanto arte- se privilegiaron métodos de investigación
como los grupos de discusión, la entrevista personalizada,
el análisis de la producción textual de los alumnos. En especial el evidenciar la evolución de la investigación desde
los testimonios escritos de los estudiantes, con la matizada
gama de realizaciones obtenidas en un proceso que manifiesta contradicciones, zigzagueos y, al final, logros, permite
reconocer la validez del arte en la educación como fundamento de una formación personalizada donde los estudiantes reconocen a través de las artes, cualidades del discurso
simbólico en sus contextos de producción y recepción, un
crecimiento interior decisivo. Otra incongruencia que siempre saltó a la vista era la necesidad de la historia. Resulta
imposible indagar si antes no reconocemos qué experiencias o ideas anteriores a las nuestras existieron. Por eso
cuando se fundó en 1985 la Facultad de Educación Artística
en La Habana, una de las vertientes dominantes de la investigación fue la histórica pues resultaba desorientador avan-

en la mirada académica dominante prevalecía un sentido
de arte tradicional -residual diría Juan Acha- y en la visión
de la gráfica infantil, de acuerdo a los nuevos tiempos, se
respiraban los argumentos de una estética expresiva, era
posible acatar distinciones tajantes que el paso del tiempo atenuaría, en la misma medida que tales paradigmas se
hicieran menos contrastantes y otros surgieran como modelos dominantes desde estéticas relacionales y posturas
pedagógicas constructivistas. Una concepción dominante
de la investigación educativa centrada en el Método Científico, y lo hipotético deductivo que privilegia como paradigma
la aplicación del experimento pedagógico y las experiencias
de contrastación desde variables claramente determinadas
sujetas a comprobación estadística como tendencia, llegan
a nuestros días en las investigaciones de tesis de maestría
o doctorales en educación artística o en disciplinas afines.
Por ejemplo, en una tesis dedicada al desarrollo de la creatividad en la apreciación de obras de arte y la producción
plástica de niños de cinco y seis años, con un grupo de

"la visión del arte reducido al placer del entretenimiento [ ...] hace que La presencia del
arte en La práctica educativa pierda todo su sentido formativo crítico y cultural"
perior como materia de la Educación Artística, a pesar de
ser por naturaleza arte de la palabra. Esto hace que a la hora
de investigar sobre ella en la educación, se haga en olvido o
postergación de esa razón de ser esencial. Encarar la Literatura en tanto arte no sólo tiene implicaciones con respecto
a su razón de ser, sino que en la misma medida en que se
enfatiza tal razón, se propicia potenciar la influencia que por
lo mismo puede alcanzar ésta en el ser de los estudiantes.
Ese fue el problema central abordado cuando dirigí una tesis de maestría sobre la enseñanza de la Literatura desde un
enfoque personológico.121

La tesista fue conducida por la naturaleza misma del ser
artístico de lo literario, para reconocer y comprobar que ello
sólo podía lograrse con una enseñanza-aprendizaje de la
literatura que cultivara y priorizara la comprensión estética y
artística de la lengua escrita. De aquí luego derivé en otras
tesis sobre la enseñanza de la Literatura donde enfatizamos
sobre sus usos literarios, en un caso dssde la creación lite-

son considerados como información, y dentro del salón
de clases son los únicos que comunican o emiten datos
concretos. La actual propuesta es relevante ya que propone que el alumno también sea un emisor de opiniones,
de análisis y de textos; adquiriendo así una comprensión
única e individual, llevando un aprendizaje personalmente relevante. Mediante el ejercicio de dicho aprendizaje
significativo, el alumno adquirirá un papel activo, en lugar
de mantenerse en una posición pasiva donde no se involucra emocional ni intelectualmente.
A través de dinámicas de análisis, que desarrollarán y
comunicarán su pensamiento crítico, y ejercicios de escritura, que expondrán su creatividad e interioridad, esta
propuesta busca transformar la mecánica tradicional del
salón de clases. El cambio que se propone es el conceptuar la literatura como una experiencia, como una expresión individual que manifieste la vida interior del alumno.
Al expresar sus vivencias, sus referentes personales y su

[2] CI. Ana Ma. García (1997): ·un modelo teórico para la enseñanza de la Literatura en la escuela cubana centrado en el componente axiológico". Facultad de Humanidades,
Universidad de Ciencias Pedagógicas "Enrique José Varona·. La Habana, Tesis de Maestría.
131 Cf. Diana Sepúlveda (2001):"EI aprendizaje de la literatura a nivel Preparatoria, mediante la creación". Facultad de Artes Visuales, UANL, Monterrey, Tesis de Maestría; Yliana
lruegas (2007): "El aprendizaje de la literatura a través del drama·. Facultad de Artes Visuales, UANL, Monterrey, Tesis de Maestría.

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141 Especialmente por esos años el texto de lrena Wojnar {1961): Estética y Pedagogía. FCE, México: luego vendrían otros tílulos y autores, de particular relieve las indagaciones
históricas de Ana Mae Barbosa en Brasil.

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estudio de 15 niños de una población total de 120 de un
Círculo Infantil, se aplica la prueba de Me Nemar para la
valoración de un sistema de acciones externas controladas.
Sin embargo, no creo que fuesen tales acciones externas
"controladas" las protagonistas del desarrollo de la creatividad en la apreciación y la producción plástica, donde se dan
cita los procesos pre-conscientes e inconscientes, combinados con lo consciente en diversos gradientes sensibles y
donde la intuición, la introspección y lo axiológico alcanzan
particular relieve.

En sustitución de eso está el modo en que el educador
califica manifestaciones del pensar, sentir y hacer. La metodología creo que tiene que ser comprobada por el binomio
educador-educando y no sólo por el educador. Freire dice:
"El acto de enseñar vivido por el profesor o la profesora va
desdoblándose, por parte de los educandos, en el acto de
conocer lo enseñado".151 Eso tiene que dejarse "ver". A
través de la narración se devela lo que el niño descubre,
vivencia y se muestran los logros alcanzados de una manera estética y orgánica con la naturaleza de lo indagado.
Tal narración debe revelarse desde lo escrito y desde las
imágenes mismas.

Por lo común la imagen, cuando se la emplea, ilustra
sólo desde una mirada ancilar y secundaria lo indagado,
por lo mismo que no se sabe captar y reconocer en esa
"captura" el componente de cognición insustituible que
portan las imágenes. En el caso de la producción gráfica
infantil la captación del proceso mismo de elaboración de
las imágenes es un proceso de un sincretismo singular que
no remite únicamente a lo iconográfico, sino a un complejo
juego de dramatización donde junto a esto concurren las
acciones corporales, las palabras. En una tesis de maestría
que dirigí hace cerca de dos años sobre la dinámica lúdica
en la expresión visual y literaria infantil, se hizo evidente la
necesidad de recurrir al registro fotográfico, al igual que a
la complementación con el diario de experiencia y al coleccionamiento de los testimonios escritos y gráficos de los
niños; fue precisamente desde la evidencia que brindaban
tales documentos que se hizo plausible aplicar el análisis
textual y con ello derivar en conclusiones de valoración sustentable y probatoria.171 La tesis de maestría de Ana Fabiola
Medina (2008) dedicada a develar el problema de la dinámica lúdica manifiesta en la expresión gráfica y escrita de
los niños, empleó con profusión las imágenes gráficas y las
narraciones infantiles y de sus análisis contrastados con el
de otros grupos de niños (de la propia ciudad de Monterrey
o de otros países como Brasil o Dinamarca). A la demostración de argumentos que de otro modo hubiesen quedado
expuestos genéricamente y sin suficiente sustentación, el
investigador expuso:

La narrativa constituye una importante forma de conocimiento y se revela como un eficaz instrumento de investigación a favor de la captación emocional y vívida de los
hechos educativos. De aquí se desprende otra problemática pues el protagonismo de la imagen como método de
indagación para la educación artística es muy poco reconocido, y se halla muy pobremente empleado en nuestra cul-

"Como claro ejemplo tenemos que los niños del taller
de juego expresivo-creador, al ser chicos de nivel socio
económico medio-alto, registran en sus textos, vacaciones a playas turísticas, Disneylandia, Los Ángeles o
Nueva York, También sus barcos pirata guardan mayor
semejanza con un crucero turístico que con un antiguo
galeón español, aun cuando probablemente los hayan

Con tal muestra, lo apropiado era la aplicación del estudio
biográfico y de casos donde el principio de lo narrado prime
como procedimiento de indagación. En otra tesis dedicada
a indagar sobre la metodología de trabajo apropiada para
desenvolver los talleres de apreciación/creación de teatro,
con niños de sexto grado, se emplean indicadores identificados con números y letras-A1, B1 , C1 y así sucesivamente hasta las letras con número 10-, referidos a categorías
como flexibilidad, originalidad u otros. Pero no hay anécdotas, ni imágenes; no está ni la voz, ni el gesto del niño, tampoco su "mirada" sobre lo que ve representado. ¿Importará
eso para validar la metodología?

[51 Cf. Ana Ma. García (1997): ·un modelo teórico para la enseñanza de la Literatura en la escuela cubana centrado en el componente axiológico·. Facultad de Humanidades,
Universidad de Ciencias Pedagógicas "Enrique José Varona·, La Habana. Tesis de Maestría.

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tura logocéntrica de investigación.161 Pero esto no significa
que cualquier tipo de imagen, como a veces simplemente
se cree, sirva como método y exposición investigativas. La
imagen ha de ser aquella que revele momentos de significación de lo indagado y que lo haga de manera que lo que
manifieste en imagen difícilmente pueda ser sustituido por
otras evidencias.

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"El acto de
enseñar vivido
por el profesor
o la profesora va
desdoblándose,
por parte de los
educandos, en el
acto de conocer
lo enseñado"

161 Ya Margare! Mead había comprobado esto en carne propia en su labor como antropóloga. Cf. Margare! Mead (1994): Experiencias personales y científicas de una antropóloga.
Ediciones Paidós, Barcelona. En un pasaje de este texto se lee: ·cuando planeamos nuestro trabajo de campo decidimos utilizar activamente el cine y la fotografía(...). La decisión
Que tomamos no parece muy trascendental hoy en día (... ) Así tuvimos que esperar casi 25 años antes que nuestra investigación hiciese impacto en la disciplina antropológica"
(p. 217).
171 Cf. Ana FabiolaMedina (2008): "La dinámica lúdica en la propuesta visual y literaria infantil", Facultad de Artes Visuales, UANL, Monterrey. Tesis de Maestría.

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visto en películas. Lógicamente, estas experiencias no se
encuentran en los niños de los grupos de "Probaditas"
quienes hacen mención de paseos a parque públicos o
ríos. Al hacer esta comparación de ninguna manera se
intenta menospreciar la calidad de la experiencia de uno
u otro grupo, el contraste lo marca la situación socioeconómica familiar. El entorno cultural necesariamente se
verá reflejado en el desempeño creativo de los chicos,
pasado por el filtro de su personalidad y de su capacidad
expresiva, finalmente lo importante es que, si el niño ha
decidido recordar el momento y plasmarlo en el papel, es
porque ha tenido gran importancia para él. Igualmente,
hay experiencias que comparten los niños del taller con
los de los otros grupos, incluyendo a los pequeños del
municipio de General Treviño, hasta los brasileños y los
daneses: todos relatan un partido de futbol con la misma
intensidad" (Medina, 2008, p. 76).
Cuando refiere al final del párrafo a ese sentido de intensidad, éste se deja "ver" en el cuerpo de la tesis ostensiblemente en imágenes gráficas y narraciones de los propios
niños, y desde ellas es que se hace posible coincidir con
sus argumentos. La creatividad, tantas veces asociada a la
Educación Artística, es la capacidad del posible desarrollo
en todo ser humano que exige cultura y aprendizaje.
Siempre será un reto pensar en cómo concebir tal aprendizaje e indagar sobre él; cómo la capacidad es un componente estructural de la personalidad. La capacidad creadora
tiene componentes intelectuales cognoscitivos, afectivomotivacionales y volitivos conductuales y todos ellos manifiestos en un campo cultural dado y evidenciados desde el
ser total de los educandos a través de múltiples canales de
cristalización.

Estos componentes se manifiestan en procesos tanto
conscientes como inconscientes y pre-conscientes -recordemos a L. Kubie o A. Erhenzweig-. Theodule Ribot en su
"Ensayo sobre la imaginación creadora", del cual partió Vigotsky en su Imaginación y creación en la edad infantil, advierte que la imaginación "va de adentro hacia fuera", está
regulada por el mundo interno, lo cual no significaba para
él que estuviese disociada del pensamiento, puesto que
consideraba que "la imaginación funciona mediante la disociación y asociación del pensamiento". G. Bachelard (1993,
p. 9 y ss.) afirma que, contrario a lo que comúnmente se
piensa, la imaginación no es la facultad de formar imágenes,
sino la facultad de deformar las imágenes suministradas por
la percepción y, sobre todo, la facultad de libramos de las
imágenes primeras. En las investigaciones de Educación Artística todo esto tiene que alcanzar un máximo de visibilidad
para que los mecanismos de lo analógico, lo metafórico y lo
interno puestos de manifiesto desde la voz y la mirada de
los escolares -niños y adolescentes- resulten testimonios
singulares de las potencialidades específicas que se desgajan de su aplicación dialógica y significativa.
En los ámbitos académicos de investigación en que usualmente me he movido he escuchado el argumento, a partir
de un conjunto de autores, que "la creatividad comienza
con la formación de una hipótesis"; pero esta creatividad
está lejos de ser la artística. El artista no parte de hipótesis
para demostrar nada, por el contrario, crea hipótesis, mundos posibles. Los niños a través de la educación artística
pueden ejercitar con propiedad placentera esa cualidad. El
método hipotético deductivo no es el propio del productor
simbólico. Como dice Ernesto Sábato (1991, p.144): "El lenguaje (el de la vida, no el de los matemáticos), ese otro lenguaje viviente que es el arte, el amor y la amistad, son todos

"La creatividad, tantas veces asociada a la Educación Artística,
es la capacidad del posible desarrollo en todo ser humano que
exige cultura y aprendizaje"

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intentos de reunión que el yo realiza desde su isla para trascender su soledad. Y esos intentos son posibles en tanto
que sujeto a sujeto, no mediante los abstractos símbolos
de la ciencia, sino mediante los concretos símbolos del arte,
mediante el mito y la fantasía: universales concretos. Y la
dialéctica de la existencia funciona de tal modo que tanto
más alcanzamos al otro cuanto más ahondamos en nuestra
propia subjetividad".
En esta cita Sábato alude a un tipo de ciencia que aún no
se ha abierto desde epistemes contemporáneos a una relación enteramente nueva sobre lo subjetivo y lo objetivo, que
considere que las unidades de observación siempre han de
estar compuestas, en última instancia, por "observables".
Ya no más la concepción de sujetos marginados o suprimidos del acto de observación, sino la acción del conocimiento construida en la interacción y en la interpretación
de sujetos sobre los objetos, donde ni uno ni otro puedan
existir por separado con lo que la observación sobre las cosas que se indagan se convierten por lo mismo en "observables". Maturana nos alecciona sobre esto cuando afirma
que a la visión trascendental de la objetividad él opone la
[objetividad]. Quizá por la implicación que en los discursos
simbólicos contemporáneos alcanza lo cotidiano, lo multicultural, la presencia de las nuevas tecnologías y la gama
de realizaciones de la industria cultural, esa [objetividad]
se muestra doblemente orgánica en su aquí y en su ahora.
Sólo del descubrimiento concreto de esa realidad siempre
plural y difusa donde toda objetividad queda mediada por
los sujetos que la interpretan es que puede levantarse una
idea comprensiva del arte en la educación y los modos de
indagar sobre ello.

La educación artística que ya habíamos anotado relacionada con las ideas que los educadores tengan del arte,
debe tener como botón de referencia el conjunto de cualidades que apunta Brea (2004, pp. 155-166) de las prácticas
artísticas del siglo XXI, entre las cuales podrían enumerarse:

el reconocimiento de que no existen más los artistas, ni los
autores, que sólo hay productores, ellos en sí mismos productos; que el trabajo (intelectual, inmaterial, simbólico) nos
produce; que la figura del artista vive en tiempo prestado;
que no existen obras artísticas sino trabajos y prácticas artísticas; que la producción artística no debe confundirse con
el objeto o la forma. Cada una de tales afirmaciones supone
el reconocimiento de un cambio de episteme de lo simbólico y de su producción; también lo será de la educación y
de las investigaciones que se deriven de hacer posible ese
reto.
Todo lo expresado, sin embargo, no es más que expresión
de una ideología de vanguardia que está lejos del pensamiento dominante en los predios educacionales, entre otras
cosas, por el natural desfase que siempre opera a nivel social entre producción y recepción simbólicas (Gillo Dorfles,
1979, pp. 26 y ss).
Analizar el predominio del nivel conceptual, como característica del arte de hoy, y su relación con el mundo de la
sensibilidad cotidiana y el ámbito de lo cotidiano, es obra de
un proceso cultural y educativo de largo y sostenido aliento
y no obra inmediata y fácil. Esto entraña, entre otros, el entendimiento de cómo la acción de "ver" como acción natural
es extraordinariamente limitada e idea falaz, por tanto de las
exigencias de acometer ese "ver" desde la comprensión de
su carácter cultural, sujeto a entrenamiento, a la educación
de todos nuestros analizadores.CBI A la par lo expresado se
vincula con el instrumental de análisis con el cual pueden
ser comprendidas y juzgadas las producciones simbólicas
de hoy día. Ya Gillo Dorfles advertía en su Devenir de la crítica cómo los críticos estaban imposibilitados de comprender el discurso artístico contemporáneo si se remitían a una
historia del arte centrada en la técnica, las categorías estéticas tradicionales o peculiaridades gestálticas cuando los
productos culturales tienen sus principios de construcción
en otros epistemes.

18) Pierre Bourdieu desnuda tales relaciones de toda mistificación encubridora en "Elementos de una teoría sociológica de la percepción artística". en: lmage 1. Teoría francesa y
francófona del lenguaje visual y pictórico. Criterios, La Habana, 2002, pp. 189- 221 .

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Esto significa también pareja orientación de cambio en la
·educación artística, lo cual supone que en vez de concebirla
como materia de preservación elitista de la tradición y la alta
cultura, alcance a convertirse en lugar de puesta en escena
de lo cotidiano, de espacio para los medios masivos y para
lo espectacular; en la asunción de una nueva concepción de
relación entre el hacer visual de hoy en búsqueda de experiencias instantáneas e incitantes y la configuración cultural
de un nuevo tipo de espectador de la cultura artística.
En nuestra realidad cultural latinoamericana híbrida y mixturada con identidades donde los imaginarios populares y
electrónicos se mezclan en los relatos audiovisuales, donde
se mestizan cultura oral e imaginerías de la visualidad electrónica. La educación artística se manifiesta como espacio
de dilución de lo heterogéneo y diverso, de lo conflictivo, en
pos de una pretendida unidad. Con un patrimonio artístico
conservado ritualmente, como algo dado, no discutible, ni
revisable; difundido verticalmente, no vinculado a la cotidianidad, ni a su uso social; con una concepción culturalista
como evasión hacia un imaginario pasado glorioso, la educación artística queda paralizada como agente de cambio.
Por eso ese patrimonio así concebido debe ser emplazado
críticamente desde la investigación. Será, entonces, central

para sus argumentos de cambio indagar cómo convertir a la
educación artística en espacio de diálogo con las culturas
del presente y del mundo y el desbordar la frontera entre
las artes, lo cual supone acercarse a ellas con "sentimiento
de provisionalidad", con valoración de lo instantáneo, breve,
superficial, frívolo; con genuinas experiencias de fugacidad
y fragmentación del mundo, articulador de pasado con futuro, memoria con experimentación, de resistencia contra la
superioridad de unas culturas sobre otras; buscador de voces excluidas, de alteridades y residuos. Pero para alcanzar
esto el propio educador ha de "educarse" y ha de someter
su accionar educativo a la mirada cuestionadora de la investigación.
Si contemporáneamente el arte como máquina de sentido
debe ser un instrumento cuestionador de realidades, a la
par que brindar nuevos modos de ver, sentir, experimentar
y conocer el mundo, más allá de las evidencias primeras,
de la epidermis de las cosas y de los hábitos perceptivos
donde se adormecen todas las inquietudes; la educación
artística debe preparar a niños y jóvenes para comprender y
vivir eso con todo su cuerpo. Lo cual obliga a indagar cómo
el ojo se salta el muro de lo banal, de lo consabido, de lo
inerte y funda realidades inquisitivas, más humanas.

BIBLIOGRAFÍA
Acha, J.(1992): Introducción a la creatividad artística. Editorial Trillas, México D.F.
Bachelard, G. {1993): El aire y los sueños. FCE, México, p. 9 y ss.
Brea, J. l. (2004): "Apéndice. Redefinición de las prácticas artísticas (siglo21)", en: EL TERCER UMBRAL. Estatuto de las prácticas
artísticas en la era del capitalismo cultural. Cendeac, Murcia, pp. 155 - 166.
Bourdieu, P.(2002): Teoría francesa y francófona del lenguaje visual y pictórico. Criterios, La Habana, pp. 189 - 221.
Oorf/es, G. {1979): El devenir de la crítica. Espasa - Calpe, Madrid, pp. 26 y ss.
Freire, P. (1996): Pedagogía de la esperanza. Siglo XXI editores, México. p. 77.
García, Ana Ma. {1997): "Un modelo teórico para la enseñanza de la Literatura en la escuela cubana centrado en el componente
axiológico". Facultad de Humanidades, Universidad de Ciencias Pedagógicas "Enrique José Varona", La Habana, Tesis de Maestría.
González, J. {Coord.J {2007): Cibercultur@ e iniciación en la investigación. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México D.F.
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Monterrey, N.L. México.
Mead, M. {1994): Experiencias personales y científicas de una antropóloga. Ediciones Paidós, Barcelona.
Medina, A. F. (2008): "La dinámica lúdica en la propuesta visual y literaria infantil", Tesis de Maestría en Artes. Facultad de Artes
Visuales, UANL,. Monterrey, N.L. México.
Sábalo, E. (1991): El escritor y sus fantasmas. Seix Barral, Madrid, p.144
Sepúlveda, D. {2001):'EI aprendizaje de la literatura a nivel Preparatoria, mediante la creación". Tesis de Maestría en Artes. Facultad
de Artes Visuales, UANL,. Monterrey, N.L. México.
Wojnar, l. {1961): Estética y Pedagogía. FCE, México.

RAMÓN
CABRERA SALORT
La Habana, 1949. Es Licenciado en Historia del Arte, en
la Universidad de La Habana, Tiene doctorado en
Ciencias Pedagógicas en Arte, en el Instituto de
Investigaciones Científicas de la Educación Artística
(Moscú) de la Academia de Ciencias Pedagógicas de la
antigua Unión Soviética. Es autor de innumerables
textos sobre educación artística y poeta con obra
publicada en antologías y diversas revistas literarias
nacionales. Es profesor invitado de la Universidad
Autónoma de Nuevo León desde 1992. Ha dirigido
incontables investigaciones en el campo del arte y la
educación. Ha sido director de innumerables tesis
doctorales y de maestría.

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ara el estudio del arte y sus perspectivas actuales es fundamental el encuentro con textos diversos: filosóficos,
teóricos, históricos, poéticos e incluso
la lectura de imágenes. Entre quienes
han producido literatura destacada
sobre los fenómenos que circundan al
arte como producción de valores en
movilidad; Walter Benjamín fue un pensador que abordó temas generales y
desentrañó en ellos aspectos particulares que se convirtieron luego en premisas de debates mayores, por ejemplo: la
reproductibilidad técnica del arte en el primer tercio del siglo XX, condición entonces incipiente pero que con el paso
del tiempo ha logrado un desarrollo exponencial q ue en la
actualidad es casi imposible separar la actividad artística
de tal circunstancia. Los hechos analizados por el filósofo
alemán quizá hoy nos resultan no muy aplicables en el contexto vigente, pero sus reflexiones nos aproximan a la raíz
de debates posteriores y recientes como: el arte y la cultura
de masas, las industrias culturales y el arte de la posmodernidad, por lo que el acercamiento con sus ideas será de
vital importancia para comprender lo que sucede co n el arte
y sus discursos en la actualidad. Como punto de partida

procedemos a contextualizar la obra citada de Walter Benjamín. Ésta fue publicada en 1936 y, citando al traductor
de la versión que disponemos, agregamos: "fue escrita bajo
la línea del materialismo histórico",I11 con ello se nos da a
primeras luces alguna idea de las afinidades teórico-ideológicas de Walter Banjamin, pero también es importante
considerar que "aunque el materialismo histórico en bloque
es inseparable del comunismo marxista, historiadores, sociólogos e intelectuales no ligados al comunismo marxista
han tomado elementos del materialismo histórico para elaborar sistemas y enfoques materialistas para el estud io de
la historia humana" .I21 Y esto es lógico considerando que la
etapa histórica en la que vivió Benjamín, se caracteriza por
la polarización ideológico política, en la cual, la mayoría de
los intelectuales y artistas se convirtieron en partidarios o
simpatizantes de alguno de los grandes regímenes políticos
y, como tal, tendieron también a relacionar sus obras con su
manera de concebir la realidad.

libertad idealista Settembrini y Naptha, el jesuita comunista. Recuerdo que en 1935, cuando lo conoci, Jorge Cuesta
me señaló la disparidad entre mis simpatías comunistas y
mis gustos e ideas estéticas y filosóficas. Tenía razón pero
el mismo reproche se podía haber hecho, en esos años, a
Gide, Breton y otros muchos, entre ellos al mismo Walter
Benjamín. Si los surrealistas franceses se habían declarado
comunistas sin renegar de sus principios y si el católico Bergamín proclamaba su adhesión a la revolución sin renunciar
a la cruz, ¿Cómo no perdonar nuestras contrad icciones?
No eran nuestras, eran de la época" (Paz, 2001 :8-1 O). Podríamos entonces comentar que muchos pensadores, entre
ellos nuestro autor en análisis, pasaron de ser críticos políticos a ser pensadores del arte y la cultura, y concluir que de
ahí surge la perspectiva colateral del análisis de Benjamín;
las condiciones de producción. Es notorio también que en
su discurso aparezcan referencias a Marx, el fascismo, las
masas y la guerra.

Esto no fue la excepción en Benjamín, ya que su análisis
se enmarca en una postura política, en este caso contra el
fascismo, como lo expresa al decir: "La guerra imperialista
[...] ha encontrado un nuevo medio para acabar con el aura
[...] Fíat ars, pereat mundus, dice el fascismo, y espera de
la guerra la satisfacción artística de la percepción sensorial
modificada por la técnica. (... ) Este es el esteticismo de la
política que el fascismo propugna. El comunismo le contesta con la politización del arte". De esta postura incluida en
su análisis podemos concluir que es parte de la tendencia
intelectual de la época a la que Octavio Paz hizo referencia
puntual: "La política no era nuestra única pasión. Tanto o
más nos atraía la literatura, las artes y la filosofía. Para mí
y para unos pocos entre mis amigos, la poesía se convirtió, ya que no en una religión pública, en un culto esotérico
oscilante entre las catacumbas y el sótano de las conspiraciones. Yo no encontraba oposición entre la poesía y la
revolución; las dos eran facetas del mismo movimiento,
dos almas de una misma pasión. Esta creencia me uniría
más tarde a los surrealistas. [ ...] Leíamos con una mezcla
de admiración y desconcierto a Eliot y Saint-John Perse,
a Kafka y a Faulkner. Pero ninguna de esas ad miraciones
empañaba nuestra fe en la Revolución de Octubre. Por esto,
probablemente, uno de los autores que mayor fascinación
ejerció sobre nosotros fue André Malraux, en cuyas novelas veíamos unida la modernidad estét ica al radicalismo
político. Un sentimiento semejante nos inspiró La montaña
mágica, la novela de Thomas Mann; muchas de nuestras
discusiones eran ingenuas parodias de los diálogos entre la

Algo importante en el inicio del texto, es que Benjamín
expone lo que resulta un aspecto fundamental para la búsqueda de autonomía intelectual de la obra a pesar de sus
coincidencias ideológicas; guiar su análisis bajo una tesis
acerca de las tendencias evolutivas del arte bajoz las actuales condiciones de producción, en lugar de las tesis del arte
del proletariado o de la sociedad sin clases, así como dejar
de lado una serie de conceptos heredados como: creación
y genialidad, perennidad y misterio que, como decía: "cuya
aplicación incontrolada y por el momento difícilmente controlable, lleva a la elaboración del material fáctico en el sentido fascista".I31 Con esta postura sin duda manifiesta su
idea de autonomía intelectual y su rechazo contra el fascismo, y con base a esta postura del pensamiento y superando
las posibles distorsiones políticas es que desarrollaremos
nuestro trabajo.
Ya dentro del texto habrá que destacar entre sus ideas
generales los conceptos que son empleados en contraposición a los tradicionales, así como las premisas conceptuales
que argumentan la obra, en primer término: obra de arte,
la reproducción, reproductibilidad, técnica, masa, aura,
autenticidad, originalidad, imágenes, culto, artista y como
artes toma en cuenta: la pintura, escultura, literatura, arquitectura, teatro, fotografía y el cine.
A través de estos conceptos se conjugan las reflexiones
de Benjamín, todos ellos trazados por un concepto particular; la reproducibilidad técnica, y es a partir de ello y su

111 Ver Nota del Traductor pag. 59•
121 http://es.wikipedia.org/Wiki/Materialismo_hist%C3%83rico
131 Pag. 1s·

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constante interrelación que se nos presenta la obra en dos
· grandes vertientes tomando en cuenta el mismo elemento:
por un lado la reproductibilidad técnica como "aniquiladora
del arte" y, por el otro, la reproductibilidad técnica como
"elemento de la producción artística", sobre estas dos perspectivas transcurre el análisis de Benjamin y sobre esos dos
puntos discurriremos principalmente nuestro análisis, buscando siempre la relación de aquellas ideas con los argumentos de los debates actuales en torno al arte y haciendo
énfasis particular en los receptores o consumidores de dichas reproducciones: la masa y el hombre culto según sea
el caso. Para continuar con las ideas anteriores, profundicemos en el primer enfoque: la reproductibilidad técnica como
"aniquiladora del arte", este enunciado sale en conclusión
cuando analizamos lo que Benjamin pretendía, según lo expresó: "fijar en una serie de reflexiones provisionales la signatura de la hora fatal del arte",141 esta enunciación llama
profundamente nuestra atención pues han sido varios los
pensadores que se han referido al fin del arte, el más representativo es Hegel, por otra parte Herbert Marcuse y Arthur Danta, ambos plantearon la muerte del arte desde sus
diferentes perspectivas, posturas que, luego de un análisis
profundo, se entienden como el replanteamiento de lo que
hasta entonces se entendía como arte, es decir, el paso a
nuevas concepciones del arte acordes con nuevos órdenes
de ideas y formas de entender el hombre, el pensamiento y
la cultura. Otra concepción a este respecto es la subrayamos que guarda una estrecha relación con la perspectiva de
la muerte del arte de Benjamin; Gianni Vattimo parece haber hecho su reflexión considerando las premisas que años
atrás esbozaba nuestro autor: "la muerte del arte no es sólo
la muerte de la reintegración revolucionaria de la existencia,
es la que ya vivimos en la sociedad de cultura de masas, en
la cual se puede hablar de estetización de la existencia en
la medida en que los media d istribuyen información, cultura, entretenimiento, siempre con los criterios generales de
belleza".
En el caso de Benjamin la "hora fatal" esta relacionada
con un aspecto sociocultural característico del periodo histórico que vivió; el desarrollo de la técnica, pues su texto
se centra por un lado en establecer los impactos de la reproductibilidad técnica sobre la obra de arte y sus funestas
consecuencias, y por el otro su aprovechamiento en el desarrollo de otras artes pero con las mismas consecuencias
aniquiladoras. Respecto a la primera concepción enunciarémos algunas de las ideas generales que planteaba: "En la
época de la reproducción técnica de la obra de arte lo que

se atrofia es el aural5J de ésta[... ]. En la reproducción falta
algo: el aquí y el ahora de la obra de arte. [ ...] El aquí y el
ahora del original constituye el concepto de la originalidad
[... ] La técnica reproductiva desvincula lo reproducido del
ámbito de la tradición".
En las premisas que Benjamin nos presenta, expone esa
cualidad exclusiva de la obra de arte original: el aura, aquella lejanía irrepetible; su aquí y ahora que de ninguna forma
se sustituye, tal postura es propia del pensamiento moderno del arte y coincidir con ella es aceptar el valor cultural
de la obra, con su consagración, con atribuirle al artista la
facultad de "crear" emulando al dios, de entender el arte
como una religión secularizada. En el tiempo actual es difícil
arraigarse a estas ideas si lo que se pretende es llegar al
elemento central del arte vigente y más cuando el discurso postmoderno del arte nos ofrece una lectura alternativa
de lo que es el arte y sus métodos, para ello un fragmento
de el fin de la modernidad de Gianni Vattimo: "se trata de
abrirse a una concepción no metafísica de la verdad, que
la interprete no tanto a partir del modelo positivo del saber
científico, como [ ...] partiendo del la experiencia del arte y
del modelo de la retórica[...] la experiencia postmoderna es
probablemente[...] una experiencia estética y retórica[... ) el
nihilismo perfecto[ ...] nos llama a vivir una experiencia fabulizada de la realidad, experiencia que es también nuestra
única posibilidad de libertad".
Aparte, porque habrá que reconocer que la reproductibilidad técnica ha generado impactos colaterales positivos en
la humanidad, incluso para su "salvación", pues a los públicos en general, en los posteriores esquemas industriales
de producción, no les ha quedado más que hacerse de un
repertorio cultural a través de las reproducciones e imitaciones artísticas en el contexto de las llamadas cultura de
masas y las industrias culturales, ya que una nueva realidad
se impone: el valor económico sobre el valor artístico desasociado de la tradición de los valores culturales, como lo
reflexiona Néstor García Canclini: "Si las obras de Picasso
y Van Gogh llegan a 40 o 50 millones de dólaresl6J [ ... ] este
disparo de los precios elevan los seguros [ .. .] ni ese museo (Metropolitan Museum) puede lograr que los cuadros
pasen de las colecciones intimas al conocimiento público
[ ...] si esta es la situación en las metrópolis, ¿qué queda
del arte y sus utopías modernas en América Latina? [ ...) La
consecuencia es que en los próximos años lo mejor, o al
menos lo más cotizado del arte latinoamericano no se verá
en nuestros países; los museos se volverán más pobres Y

"La muerte del arte no
es sólo la muerte de la
reintegración revolucionaria
de la existencia, es
la que ya vivimos en la
sociedad de cultura de
masas, en la cual se puede
hablar de estetización de la
existencia en la medida en
que los media distribuyen
información, cultura,
entretenimiento, siempre con
los criterios generales
de belleza"

141 Ver Nota del Traductor pag. 59*
151 "la manifestación irrepetible de una lejanía"
161 Precio de 1989

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rutinarios, porque no tendrán con que pagar ni el seguro
·para que los coleccionistas privados les presten las obras
de los mayores artistas del propio país" (García, 2009:5960). Water Benjamin hace puntuales referencias respecto
a los receptores principales de las reproducciones, él los
identifica como la masa y analiza como se configuran tales condiciones: "los condicionamientos sociales del actual
desmoronamiento del aura, estriba en dos circunstancias
que a su vez se desprenden de la importancia creciente de
las masas en la vida de hoy: acercar espacial y humanamente las cosas es una aspiración de las masas actuales y
cada día cobra una vigencia más irrecusable la necesidad
de adueñarse de los objetos en la más próxima de las cercanías, en la imagen, más bien en la copia, la reproducción.
[ ...] Quitarle su envoltura a cada objeto, triturar su aura, es
la signatura de una percepción cuyo sentido para lo igual
en el mundo ha crecido tanto que incluso, por medio de la
reproducción le gana terreno a lo irrepetible [ ...] La orientación de la realidad a las masas y de éstas a la realidad es
un proceso de alcance ilimitado tanto para el pensamiento
como para la contemplación [...] La reproducción técnica
de la obra artística modifica la relación de la masa para con
el arte.
De retrógrada frente a un Picasso por ejemplo, se transforma en progresiva por ejemplo frente a un Chaplin" y es

tajante al afirmar:" La sociedad no estaba todavía lo bastante madura para hacer de la técnica su órgano, y de que
la técnica tampoco estaba suficientemente elaborada para
dominar las fuerzas elementales de la sociedad".
Hemos de advertir que algunas reflexiones de Benjamin
sobre los grandes públicos siguen vigentes, pero esto no incluye sólo a la pobre gente inculta sino a toda una sociedad
globalizada y atomizada de información, junto a ello hemos
visto como con el paso del tiempo muchas cosas cambiaron y la reconfiguración de las realidades de la cultura y la
economía han propiciado modificaciones en el modelo del
hombre culto de los tiempos posteriores, aunque su contexto actual sigue siendo la desigualdad social y como tal, influye para el acceso limitado de los grandes públicos al arte
original, en primera instancia en su posesión como tendencia social y en segundo en su franca contemplación como
tendencia humana, para ampliar este punto recurrimos a las
reflexiones de Umberto Eco:
"La cultura de masas no ha ocupado en realidad el
puesto de una supuesta cultura superior; se ha difundido simplemente entre masas enormes que antes no tenían acceso al beneficio de la cultura [...] El hombre de
una civilización de masas, empero, no es ya este hombre. Mejor o peor es otro, y otras deberán ser sus vías
de formación y de salvación [... ] El problema de nuestra

"la cultura de masas no ha ocupado en realidad el puesto
de una supuesta cultura superior; se ha difundido simplemente entre masas
enormes que antes no tenían acceso al beneficio de la cultura ... "

civilización consiste en elevar a todo miembro de la comunidad a la fruición de experiencias de orden superior,
proporcionando a todos la posibilidad de acceder a ellas"
(Eco, 2006:55y61), en el contexto de tiempos posteriores
y sus desarrollos tecnológicos recurrimos nuevamente
a las ideas postmodernas de Vattimo para agregar: "en
el mundo de los media [...] las potencias capaces de [...]
reunir y transmitir informaciones según una visión unitaria
que resulta también de decisiones políticas se han multiplicado[...] ya no es posible una "historia universal" como
curso unitario [...] elaborar y transmitir una imagen global
de las cuestiones humanas [...] en la era de la televisión
[...] se hace imposible".
Son amplias las concepciones de Benjamin respecto a
reproductibilidad técnica y la masa y en ellas deja ver sus
ideas de la irreconciliable relación entre el arte original y los
públicos masivos, en este punto recurrimos nuevamente a
algunas reflexiones de Umberto Eco para tratar de explicar
tal postura, en el entendido de que la reproductibilidad técnica es un elemento fundamental de la cultura de masas:
"Las actas de acusación sobre la cultura de masas [...]
En el fondo, la primera toma de posición ante el problema
fue la de Nietzsche con su identificación de la "enfermedad histórica" y una de sus formas más ostentosas, el
periodismo. Más aun, en el filósofo alemán existía ya en
germen la tentación presente en toda polémica sobre este
asunto: la desconfianza hacia el igualitarismo, el ascenso
democrático de las multitudes, el razonamiento hecho por
los débiles y para los débiles, el universo construido no
a medida del superhombre sino a la del hombre común.
Idéntica raíz anima la polémica de Ortega y Gasset. Y no
carece ciertamente de motivos buscar en la base de todo
acto de intolerancia hacia la cultura de masas una raíz aristocrática, un desprecio que sólo aparentemente se dirige
a la cultura de masas, pero que en realidad apunta a toda
la masa. Un desprecio que sólo aparentemente distingue
entre la masa como grupo gregario y comunidad de individuos autorresponsables, sustraídos a la masificación y
a la absorción gregaria: porque en el fondo existe siempre
la nostalgia por una época en la que los valores culturales
eran un privilegio de clase y no eran puestos a disposición
de todos indiscriminadamente" (Eco, 2006:53).
En este tono de ideas respecto a la masa y el arte original
PDdemos ubicar a Benjamín, aun y cuando desde el hecho
de abordar en sus estudios la figura de la masa, le hace
mostrar cierta apertura al tema, aquel que años más tarde

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se convirtió en tema central del análisis cultural. Ya estando
cercanos a las ideas de Eco, recurrimos a él para ejemplificar como la cultura de masas, partiendo de la reproducibilidad técnica, ha replanteado el modelo de hombre culto
tradicional:
"Cuando imaginamos al ciudadano de un país moderno
que lee en el mismo periódico noticias sobre las estrellas
de moda e informaciones sobre Miguel Ángel, no debemos compararlo con el humanista antiguo que se movía
con limpia autonomía en los varios campos del saber,
sino con el obrero o el pequeño artesano de hace unos
siglos que se hallaba excluido del disfrute de los bienes
culturales. El cual, pese a que en la iglesia o en el palacio
comunal podía ver obras de pintura, las disfrutaba con la
superficialidad con que el lector moderno echa una distraída ojeada a la reproducción en colores de una obra
celebré, más intensado en los deleites anecdóticos que
en los complejos valores formales. El hombre que tararea
una melodía de Beethoven porque la ha oído en la radio,
es un hombre que, aunque sólo sea a nivel de la simple
melodía, es un hombre que se ha acercado a Beethoven
(no puede negarse que a este nivel se manifiesta ya, en
medida simplificada, la legalidad formal que rige en otros
niveles, armónico contrapuntístico, etcétera, la obra entera del músico), mientras que semejante experiencia, en
otros tiempos, estaba sólo reservada a las clases privilegiadas; muchos de cuyos miembros, aun sometiéndome
al ritual del concierto, gozaban de la música sinfónica al
mismo nivel de superficialidad. La cantidad impresionante
de música válida difundida actualmente por la radio o los
discos, ¿no desemboca en muchos casos en un estímulo
eficaz para adquisiciones culturales auténticas?, ¿cuántos de nosotros no hemos labrado una formación musical a través precisamente del estimulo de los canales de
masa? (Eco, 2006:61-62).
Permítase a quien esto escribe, suscribirse a la idea de
Eco, ya que las generaciones actuales somos producto más
de la cultura masiva que de las manifestaciones originales
de la alta cultura, y ha sido a través de ella, mediante la reproductibilidad técnica, por la cual obtuvimos la información
que luego se convirtió en formación de un gusto o un estilo,
pues esto incluye también a los jóvenes artistas. Sobre esto
Gianni Vattimo diría lo siguiente: con el advenimiento de la
posibilidad de reproducir la obra de arte [ ...] nacen formas
de arte en la cual la reproductividad es constitutiva[...] y en
estos casos tiende a caer la diferencia entre los que producen y los que gozan la obra, porque estas artes consis-

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ten en el uso técnico de máquinas, y por lo tanto eliminan
·cualquier discurso sobre el "genio"*. Sin embargo, hay una
parte esencial en la que coincidimos con Benjamín y es que
cualquier producción que originalmente haya sido intervenida por las ideas derivando luego en su manufactura y su
conceptualización, contiene "algo"171 de lo que las demás
carecerán, paradójicamente, esas atribuciones de "originalidad" han sido aprovechadas por los órdenes económicos
actuales para convertir la producción original en objeto de
consumo, pasando de la obra que casi merece culto a la
obra de arte que se oferta al mejor postor, y ésto da sólo a unos cuantos la
posibilidad de tener el encuentro particular con el "aquí y ahora" de la obra
en el mismo tono cultural de antaño y
quizá fetiche de hoy, éste es sólo un
síntoma de lo que podríamos señalar
como la enfermedad del arte; la subvaloración simbólica, pero volviendo al
discurso postmoderno es esto quizá su
razón misma.

relojes, ropa, calzado, autos y joyas. Aunado a esto, han
surgido nuevos fenómenos en aspectos derivados de la
reproductibilidad, como la divulgación masiva que también
incide en el campo de las artes cultas tradicionales como la
literatura, pues junto con su reproducción a gran escala que
da origen a la industria editorial por ejemplo; se da la "copia" del estilo de la obra entre los propios artistas, un plagio del "estilo original" como lo documenta García Canclini: Una de las discusiones más ociosas ante la divulgación
masiva es la que se desarrolla en torno a esa idea nuclear
de lo culto moderno que es la originalidad. Ser un escritor celebre equivale a
tener que padecer imitadores [ ...)Y los
imitadores, dice Borges: "son siempre
superiores a los maestros. Lo hacen
mejor, un modo más inteligente, con
más tranquilidad. Tanto que yo, ahora,
cuando escribo, trato de no parecerme
a Borges, porque ya hay mucha gente
que los hace mejor que yo".

"Procura entender
determinadas

formas artísticas,

especialmente el

cine, desde el cambio

La imitación es una de las tácticas
En esta parte final del abordaje de
para ser competente en el mercado
la reproductibilidad técnica como aniliterario. ¿Qué puede hacer el escritor
quilación del aura en el arte donde los
famoso ante las carreras de prestigio
conceptos de autenticidad y originalien que lo involucran los editores? "Me
dad han sido abordados, habrá que codicen que en Italia los libros de Sábamentar que actualmente estos concepto se venden con una faja que dice:
tos en la concepción presentada por
"Sábato, el rival de Borges". Es extraWalter Benjamín son poco atribuibles a
ño, pues los míos no llevan una faja
las producciones actuales, ya que inque diga:"Borges, el rival de Sábato".
cluso hoy el arte de la posmodernidad
De frente a las imitaciones y compe"juega" con dichas concepciones, pero
tencias, al lector le queda el ritual de
aun así, tales nociones prevalecen en
las dedicatorias y las firmas que dan
el imaginario colectivo, aunque dichas
"autenticidad" al libro. En medio de la
WALTER BENJAMIN venta proliferante que vuelve anónimo
acepciones han sido reconfiguradas y
desplazadas a nuevos esquemas de
a cualquier lector, esa relación "persoproducción y consumo, ya que estas
nal" con el escritor simula restaurar la
ideas son ahora aplicadas en relación a las marcas de prooriginalidad y la irrepetibilidad de la obra y el lector culto.
ductos hechos por varias firmas y empresas.
Borges descubre: "He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener gran valor uno que
Somos una sociedad que por la cada vez más lejana
no la lleve. Estoy convencido de que algunos la borrarán
posibilidad de poseer o encontrarnos con lo bienes cultupara que el libro no se venda tan barato." En una librería
rales "auténticos y originales" como el arte, buscamos la
de Bueno Aires, donde se hacia la ceremonia de firmas con
originalidad en las marcas de las cosa~ que consumimos,
motivo de un nuevo titulo suyo, un lector le aclara, sabiendo
y pues hasta ahí se traslada las disyuntivas de lo original y
que es ciego, que lo que pone ante su mano es la traduclas copias, ya que en este terreno se imponen fuertemente
ción al alemán. El escritor le pregunta: "¿Tengo que firmar
las reproducciones copia de objetos de uso exclusivo como
en gótico?". (García, 2009: 103y113). Podríamos decir que

de funciones a que
el arte en general

está sometido en los
tirones de la

evolución social"

las derivaciones de la reproductibilidad técnica de la obra
de arte, han "creado" nuevas problemáticas que hacen
cada vez menos posible la permanencia o recuperación de
lo que en otro tiempo se concibió como el aura, la autenticidad o la originalidad, es decir, estamos ante la lejanía de lo
que era irrepetible.
El segundo aspecto en análisis del texto de Walter Benjamín es lo que hemos enunciado como: La reproductibilidad
técnica como elemento para el desarrollo de las "nuevas"
artes como la fotografía y el cine, dicha perspectiva queda manifiesta en años posteriores a la publicación del texto
cuando Benjamín hizo referencia de la intención del mismo:
"Procura entender determinadas formas artísticas, especialmente el cine, desde el cambio de funciones a que el arte en
general está sometido en los tirones de la evolución social."
En estas reflexiones el autor reconoce el aprovechamiento
de la técnica por estas disciplinas, pero también manifiesta su escepticismo coincidente con el de otros autores al
respecto de dichas artes por identificar, cómo contribuían
también a la aniquilación del aura del arte, incluso de la naturaleza y de lo humano. Algo destacable en esta segunda
idea general es que realiza ejemplificaciones tomando en
cuenta también, además de la fotografía y el cine; el teatro,
la literatura y la prensa, ya no principalmente a la pintura
como arte. Enseguida enunciamos algunas de sus ideas generales respecto al aprovechamiento de la técnica: "el cine
tiende a favorecer la interpretación reciproca de c iencia y
arte.[...) Una de las funciones revolucionarias del cine consistirá en hacer que se reconozca que la utilización científica
de la fotografía y su utilización artística son idénticas. Antes
iban cada una generalmente por su lado" y refiere además
que: "Lo que agradece al cine es esa participación peculiar
que despierta en las masas".
Pero así como reconoce la integración y aprovechamiento
de la técnica, señala los inconvenientes de la misma para el
aura de la obra de arte en la tradición de la herencia cultural, incluyendo también el aura de la naturaleza y algo que

llama particularmente la atención en este punto; el ser humano como portador del aura: "El actor de teatro presenta
él mismo en persona al público su ejecución artística: por el
contrario, la del actor de cine es presentada por medio de
todo un mecanismo[.. .) llega el hombre a la situación de tener que actuar con toda su persona viva, pero renunciando
a su aura. Porque el aura está ligada a su aquí y ahora. Del
aura no hay copia" y señala "Al multiplicar las reproducciones pone su presencia masiva en el lugar de una presencia
irrepetible" y lo asocia con: "Conmoción de lo transmitido,
a una conmoción de la tradición, que es el reverso de la
actual crisis y de la renovación de la humanidad. Están además en estrecha relación con los movimientos de masas de
nuestros días. Su agente más poderoso es el cine. La importancia social de éste no es imaginable incluso en su forma
más positiva, y precisamente en ella sin este otro lado suyo
destructivo, catártico: la liquidación del valor de la tradición
en la herencia cultural. Este fenómeno es sobre todo perceptible en las grandes películas históricas".
Esta opinión está enmarcada en lo que a modo general
decía de la reproducción:" La reproducción en cualquier
caso deprecian su aquí y ahora[... ] La autenticidad de una
cosa es la cifra de todo lo que desde el origen puede transmitirse en ella desde su duración material hasta su testificación histórica". Pareciera decir nuevamente que sólo aquellos que se encuentren con lo auténtico podrán establecer
una relación con el arte o que quienes siguen estas artes no
ven o no piensan auténticamente.
A estas consideraciones observamos pertinente referenciarle lo que años más tarde se ha reflexionado sobre
las industrias culturales donde se ubican hoy diversas artes como el cine e incluso las artes plásticas: "El centrar
nuestro análisis en la cultura visual, especialmente en las
artes plásticas, estamos queriendo demostrar la pérdida de
autonomía simbólica de las élites en un campo que, junto
con la literatura, constituye el núcleo más resistente a las
trasformaciones contemporáneas. Pero lo culto moderno

171 Quizá el "Aura·

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_incluye, desde el comienzo de este siglo (xx), buena parte
de los productos que circulan por las industrias culturales,
así como la difusión masiva y la reelaboración que los nuevos medios hacen de obras literarias, musicales y plásticas
que antes eran patrimonio distintivo de las élites. La interacción de lo culto con los gustos populares, con la estructura
industrial de la producción y circulación de casi todos los
bienes simbólicos, con los patrones empresariales de costos y eficacia, está cambiando velozmente los dispositivos
organizadores de lo que ahora se entiende por "ser culto"
(García, 2009:60-61 ).
Hasta aquí es importante recapitular que los dos puntos
cruciales de este enfoque de la reproducibilidad técnica para
el desarrollo del arte, se centran por un lado en reconocer
los beneficios de la técnica en el arte y por el otro en señalar
su paradójica destrucción, pero es conveniente también advertir que Benjamin, como en un ejercicio de "aislamiento"
de la técnica misma como un factor social positivo, parece
reconocer los "beneficios" que la reproductibilidad técnica
a propiciado al arte, sobre todo, para la contemplación del

Año 1 No.

to histórico y antropológico-cultural a la vez, de que con el
advenimiento de la era industrial y el acceso al control de la
vida social de las clases subalternas, se ha establecido en
la historia contemporánea una civilización de mass media,
de la cual se discutirán los sistemas de valores y respecto
a la cual se elaborarán nuevos modelos ético pedagógicos.
Todo esto no excluye el juicio severo, la condena, la postura
rigurosa: pero ejercitados respeto al nuevo modelo humano,
no en nostálgica referencia a lo antiguo" (Eco, 2006: 52-53).
Y esto guarda una profunda relación con la esencia de
las teorías de la posmodernidad como lo describe A. Huyssen en su Cartografía del postmodernismo: "Muchos de los
defensores del postmodernismo compartieron el optimismo
tecnológico de algunos sectores de la vanguardia de los
años veinte. Lo que la fotografía y el cine habían sido para
Vertov [ ...) Brecht [.. .) Benjamín en aquella época, lo que serían la televisión, el video y la computadora para los profetas
de la estética tecnológica de los años sesenta [ ...] con este
entusiasmo surgió un intento [ ...)de revalidar la cultura popular como desafía al canon del arte culto [...) y la reciente

ces ha sido reproducido y como obra literaria ha perdido
también un su aura original de la que habla el autor, pues
como lo indica el mismo traductor: "los textos de Benjamín
sufrieron distorsiones, sobre todos los que llegó a publicar
durante los últimos años de su vida, años de exilio y penuria.
La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica
es uno de estos".[81 Podemos decir también que la obra
fue superada por el tiempo, ya que con el desarrollo de la
técnica se han suscitado cambios profundos en la cultura,
en la concepción del arte y sus atributos, en su producción,
distribución y consumo y en el modelo de hombre culto en
la época dominada por la cultura masiva, por lo cual el acceso o acercamiento a la alta cultura y el arte a través de
compendios, catálogos, medios de comunicación, audiovisuales, informáticos y tecnológicos, no es algo trágico,
sino una condición de la cultura vigente. Hemos señalado
y no coincidido en su totalidad con la actitud aristocráticaprogresista de Walter Benjamín y su casi nostálgica opinión
sobre lo que le sucede al arte basándonos principalmente
en lo que hoy ocurre en el mundo del arte, pero paradójicamente reconocemos, como dice Néstor García Canclini
que:

Le infunde una nueva luz y se apropia de muchas de sus estrategias y técnicas estéticas[...) Lo que ha quedado obsoleto [...] son aquellas codificaciones del modernismo en el
discurso crítico que [...) se basan en una visión teleológica
del progreso y la modernización".
Y desde la reflexión de S. Marchand Fiz en su texto Del
arte objetual al arte del concepto, se complementaría así
la realidad postmoderna; "Frente a la metáfora de la línea
recta con la cual se representa la modernidad, lo postmoderno se transparenta mejor en una especie de retícula que
entrelaza actitudes o estrategias formales bien dispares[.. .]
Pero lo postmoderno no designa tanto un corte radical con
la modernidad sin más, cuanto una posición crítica o de rechazo a ciertas versiones de la misma[...) a la modernidad
triunfante [ ...] continuamos inmersos en una "modernidad
inconclusa".
Algo muy importante es además destacar que el texto de
Benjamin emite algunas reflexiones que nos parecen muy
vigentes en la cultura actual y con ellas coincidimos plenamente: "a la atrofia del aura del cine responde con una

"Por primera vez en la historia universal: la reproducción técnica emancipa a la
obra artística de su existencia parasitaría en un ritual"
arte mismo, como señaló: "Por primera vez en la historia
universal: la reproducción técnica emancipa a la obra artística de su existencia parasitaría en un ritual" "El valor cultual
empuja a la obra de arte a mantenerse oculta[...) A medida
que las ejercitaciones artísticas se emancipan del rezago
ritual, alimentan las ocasiones de exhibición de sus productos" "En la fotografía, el valor exhibitivo comienza a reprimir
en toda la línea el valor cultual".
Respecto al párrafo anterior; en las dos primeras determinaciones se analiza la cara y el reverso de una misma
moneda, pero en la tercer condición, esta que hemos denominado "beneficiosa" se ubica en una postura más tolerante y positiva respecto a cómo la técnica propicia cambios históricos de impacto positivo, pues también deja entre
ver conceptos que consideramos vigentes en los discursos
actuales de la cultura visual, pues hat;&gt;la de: organización
de la percepción, transformaciones sociales y cambio de
sensibilidad", algo que Umberto Eco apoyaría así: "Debemos discutir los distintos problemas partiendo del supues-

autoafirmación de las culturas minoritarias ha derrocado la
creencia modernista de que la alta cultura y popular deben
ser mantenidas como categorías distintas[...) Diseminación
de prácticas artísticas [ ...] no sería hasta los años setenta
cuando los artistas expusieran formas o géneros de cultura
popular o de masa, intercalándolos con estrategias modernistas y vanguardistas".
Hasta aquí el análisis sobre el segundo aspecto de la
reproductibilidad técnica en la obra de Walter Benjamín, a
continuación plantearemos algunas reflexiones finales en
forma de conclusión.
En primer termino podemos decir que irónicamente el
texto de Benjamín lleva consigo los signos de su propio
análisis, pues el texto en el que se basa este artículo se
trata de una traducción hecha de otra traducción, que aunque es verdad que siempre guardan algo de "autenticidad"
por tratarse de una reproducción "manual" e interpretación
del nuevo autor, se trata, éste, de un texto que muchas ve-

"La ideología de lo culto moderno -autonomía y desinterés práctico del arte, creatividad singular y atormentada de
individuos aislados- subsiste más en las audiencias masivas
que en las élites que originaron estas creencias. Paradójica
situación: en el momento en que los artistas y espectadores
"cultos" abandonan la estética de las bellas artes y de las
vanguardias porque saben que la realidad funciona de otro
modo, las industrias culturales, las mismas que clausuraron
esas ilusiones en la producción artística, las rehabilitan en
un sistema paralelo de publicidad y difusión[ ...] De manera
que el discurso estético de ser la representación del proceso creador para convertirse en un proceso complementario
destinado a "garantizar'' la verosimilitud de la experiencia
de la experiencia artística en el momento del consumo"
(García, 2009:61-62).
Y desde el discurso siempre creativo y paradójico de la
posmodernidad, a través del pensamiento de A. Huyssen
esto se explicaría de la siguiente manera: El postmodernismo está lejos de dejar obsoleto al modernismo. Al contrario.

construcción artificial de la personaflity fuera de los estudios; el culto a las "estrellas", fomentado por el capital cinematográfico, conserva aquella magia de la personalidad,
pero reducida, desde hace ya tiempo, a la magia averiada
de su carácter de mercancía".También dice que: "Los noticiarios por ejemplo, abren para todos la perspectiva de
ascender de transeúntes a comparsas en la pantalla. De
este modo puede en ciertos casos hasta verse incluido en
una obra de arte, cualquier hombre aspirará hoy a participar
en un rodaje" y en el contexto actual de la postmodernidad
puede reconfigurarse la frase diciendo que: "cualquier hombre puede en una tarde producir arte".
También destacamos lo que opinaba sobre literatura:
"Durante siglos en la literatura: a un escaso número de escritores se enfrentaban un número de lectores mil veces mayor. Pero a fines del siglo pasado se introdujo un cambio.
Con la creciente expansión de la prensa. [ ...] El lector está
siempre dispuesto a pasar a ser un escritor. La competencia
literaria ya no se funda en una educación especializada, sino

181 Ver Nota del Traductor pag. 59*

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BIBLIOGRAFÍA
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Paz, O. (2001). Sueno en libertad; Escritos políticos, México: Seix Barral Biblioteca Breve

politécnicamente. Se hace así patrimonio común", y mencionaremos a este respecto como ejemplo: el como cada
vez los diarios emplean especialistas de diversas disciplinas
para escribir sobre sus temas específicos, pues les resulta
mayormente factible otorgarle el espacio a un especializado
en algún tema, que capacitar al periodista de profesión en
temas que quizá nunca llegará a dominar profundamente y
también como las cartas de los lectores significan un elemento importante de la línea editorial de los diarios.
Sin duda, parafraseando al mismo Benjamin, la reproductibilidad técnica es: "un fenómeno a escala de historia
universal, y definitivamente" la obra de arte siempre ha sido
susceptible de reproducción" y ésta, como tal, ha tenido diversos fines, desde los educativos o los propios del trabajo
artístico donde varios ayudantes reproducían las obras del
maestro, hasta los fines lucrativos que son precisamente los
que con mayor fuerza conecta el fenómeno con los tiempos
actuales.
Es lamentable ver como las industrias culturales y los medios audiovisuales en el contexto y violación de la cultura
de masas, utilizan la reproductibilidad técnica para obtener
ganancias derivadas de la difusión masiva de los bienes culturales como el arte, sin importar su violación, edición bárbara, sobreutilización indiscriminada y tergiversación. Esta
última perspectiva la consideramos esencial al preguntarnos ¿Quién está detrás de la técnica, su aprovechamiento y
su control? Éste ha sido un punto esencial en el análisis de
los grandes temas de la historia cultural que mantiene plena
vigencia en los análisis y debates actuales, recurrimos por
lo cual a una referencia clásica que nos llega de Heidegger a
través de su obra; La época de la imagen del mundo: "lma·gen del mundo[...] no significa una imagen del mundo, sino

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el mundo comprendido como imagen", es decir, algo que
está a nuestra disposición, frente a nosotros. "Lo existente
{...] se forma ahora de manera que empieza a ser tan sólo
si es situado por el hombre que lo representa y elabora",
esto porque creemos en algo si lo vemos en la televisión,
creemos en lo representado; el mundo como imagen es el
mundo de los entes manipulados por el sujeto presente. "Al
llegar a la imagen del mundo, se realiza una decisión esencial sobre lo existente. El ser de lo existente se busca y se
encuentra en la condición de representado de lo existente
{. . .] la época en la cual se llega a esto, es nueva, con respecto de las precedentes" [.. .] concluimos que la visión de
Heidegger es: el mundo como viviente se presenta ante ti, el
mundo como técnica es un instrumento.

WENCESLAO
CEBALLOS BAUTISTA
Monterrey Nuevo León, 1981. Estudió Periodismo y
Ciencias de la Comunicación en la Universidad
Autónoma de Nuevo León, tiene un Diplomado Nivel 11
en Promoción y Gestión Cultural por el Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes. Profesionalmente ha
laborado en el sector público y Universidades privadas.
Ha sido Coordinador de la Red de Centros Comunitarios
del Consejo de Desarrollo Social. Productor y locutor del
Sistema Radio Nuevo León, Corresponsal del proyecto
México Tierra Adentro Radio de CONACULTA y
Profesor en las Universidades Metropolitana de
Monterrey y Alfonso Reyes. Actualmente es Jefe de
Proyectos de Cultura Urbana del Consejo para la
Cultura y las Artes de Nuevo León. Ha participado en
proyectos artísticos bajo la dirección del teatrista
Reynold Guerra, la contralto Diana Alvarado y el
fotógrafo Aristeo Jiménez.

Para terminar nos acogemos a vez más al pensamiento
de Umberto Eco: "Toda modificación de los instrumentos
culturales, en la historia de la humanidad, se presenta como
una profunda puesta en crisis del modelo cultural precedente y no manifiesta su alcance real si se considera que los
nuevos instrumentos operan en el contexto de una humanidad profundamente modificada, ya sea por las causas que
han provocado la aparición de aquellos instrumentos, ya por
el uso de nuevos instrumentos. El invento de la escritura,
reconstruido a través del mito platónico es un ejemplo; el de
la imprenta o los nuevos instrumentos audiovisuales, otro"
(Eco, 2006:51). Y concluimos diciendo que los cambios generados por la reproductibilidad técnica y su cimiente en la
cultura de masas, las industrias culturales y la teoría de la
postmodernidad, es algo que hoy comprendemos de una
manera, pero que imperceptiblemente, el movimiento del
tiempo le dará o quizá ahora mismo le esté dando, un giro
que pondrá en crisis lo que hoy postulamos del fenómeno Y
su relación con el arte y el hombre.

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del

IMAGINARIO URBANO
para la construcción de la

(

TH E IMAGINARY ROLE OF THE URBAN ONE FOR THE )
CONSTRUCTION OF THE BRAND OF A CITY
Eréndida Cristina Mancilla González
Aroc:li Morales Holguín
Diana Ereya Lugo Ondarza

RESUMEN

ABSTRACT

En los últimos años, la promoción de las ciudades se ha
convertido en uno de los temas prioritarios para los gobiernos, esta nueva manera de ver a la ciudad como marca, cobra gran importancia, ya que, gracias a su planificación se logra fortalecer en el aspecto de la competitividad,
debido al papel que desempeñan los imaginarios, como
una pieza clave para generar tanto la "identidad" como
la "imagen" de una ciudad. Por este motivo, el objetivo
de este trabajo es analizar los imaginarios proyectados
por los gobiernos de tres ciudades: Hermosillo, Monterrey
y San Luis Potosí, para estudiar, a través de lo que está
proyectando el Gobierno del Estado, los aspectos que
componen sus respectivos imaginarios. Realizamos un
análisis de su identidad y de su imag~n, para determinar
los elementos formales y conceptuales que conforman el
imaginario que se está traduciendo a su imagen de ciudad
y se está proyectando al interior y al exterior.

In the last years, the promotion of cities has become a
priority issue for governments, this new way of seeing the
city as a brand, takes on great importance, which, thanks
to its planning can strengthen the aspect of competitiveness dueto the role of the imaginary, as a key to generate
both "identity" and the "image" of a city. For this motive,
the aim of this work is to analyze the imagery projected by
the governments of three cities: Hermosillo, Monterrey and
San Luis Potosi, to study, through what is projecting the
government of the State, the aspects that make up their
respective imaginary. We realise an analysis of the identity
and image of the states to determine the formal and conceptual elements that conform the imaginary and that is
being translated into its image of city and it is projecting to
the interior and the exterior.

Keywords: urban imaginary, brand, city, identity, image.

Palabras clave: imaginarios urbanos, marca, ciudad,
identidad, imagen.

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

Los imaginarios urbanos que generan los gobiernos en la
promoción de la ciudad son referentes importantes para la
conformación de una marca ciudad, por el papel que juegan
en la construcción de estrategias para la promoción y proyección de la ciudad, contemplando el desarrollo estratégico y la creación de elementos físicos y conceptuales que
definan la "imagen ideal" que se pretende alcanzar a partir
de la "imagen real" con la que se cuenta.

LA MARCA CIUDAD Y EL CITYMARKETING
En la actualidad la globalización ha roto el tradicional sistema de relación entre ciudades, basado en la jerarquía, y ha
dado paso a una enorme competencia por atraer turistas e
inversiones. Esta pugna está empujando a muchas urbes a
"venderse", a través de técnicas de marketing, como marca
ciudad. Los países, las ciudades e incluso las regiones compiten por lograr un posicionamiento y una reputación clara
y positiva que ofrezca al lugar una fuerte ventaja competitiva. Para ello, "Las ciudades han desarrollado estrategias y
mecanismos de atracción de inversión y fomento comercial
para sustentar sus atributos, los cuales brinden oportunidades de desarrollo económico y social a su población en
un afán de ofrecer sustento y oportunidades de progreso"
(Valenzuela, 201 O, p. 1) .

as ciudades hoy día necesitan posicionarse
adecuadamente a partir de sus principales
características y atributos que constituyen su
oferta, con el objetivo de ser más competitivas y garantizar un progreso económico,
social y físico para ellas; para lograrlo requieren constituirse una "identidad" creada desde una visión de marketing, la cual tiene que
ser capaz de proyectar una fuerte "imagen"
con presencia competitiva, apoyada en una
estrategia comunicativa que atraiga a diferentes públicos
objetivos, internos y externos: ciudadanos, asociaciones,
visitantes, inversores, empresas, instituciones públicas, administraciones, medios de comunicación, etcétera. Las ciudades requieren venderse y, para lograrlo, se deben convertir
en un producto que sea distinto a otros con una identidad
gráfica propia y una imagen sumamente atractiva para visitar
o invertir.

"Los imaginarios urbanos que generan los
gobiernos en la promoción de la ciudad
son referentes importantes para la
conformación de una marca ciudad, por el
papel que juegan en la construcción de
estrategias para la promoción y proyección
de la ciudad ... "

Adicionalmente, para el desarrollo de la ciudad como
marca se requiere el apoyo de los representantes del gobierno, así como de responsables de cultura, educación,
empresarios y, sobretodo, de los medios de comunicación
para la creación y gestión de la marca ciudad. Para lograr
destacarse de entre otras, una ciudad tiene que trabajar en
su identidad, la cual debe: ocupar un espacio primordial en
la mente de los públicos; facilitar la diferenciación de otras
entidades; disminuir la influencia de los factores situacionales; lograr vender mejor el producto, servicio, concepto o
idea y atraer mejores inversores o consumidores (Capriotti,
1992).
Una marca, en esencia, es un signo que permite diferenciar los productos o servicios de una empresa de las demás
(OEPM, 2004). Su principal función consiste en permitir al
consumidor identificar el producto de una empresa de los
otros idénticos o similares pertenecientes a la competencia.
la marca de una ciudad es un sistema complejo que conforma una red de conceptos, interacciones y determinantes
para que esta sea viable, dinámica y proyectual. Hoy se habla de que gestionar una marca, es un fenómeno vivo: (Cos-

ta, 2004, p.117) "la marca no es algo que se le agrega a un
producto, no es un elemento estático. De la misma manera
que las ciudades y los países son un organismo vivo, una
marca es un sistema vivo". La marca como tal, aunada a los
principios de brandingl1I no sólo son aplicables a productos
comerciales sino también a los lugares, y con ello, las marcas están influyendo en el modo de ver el mundo y en las
decisiones de invertir o visitar un destino en lugar de otro.
De tal forma que dentro de la marca se deben trabajar los
aspectos característicos de una ciudad que la particularizan
y a su vez, la diferencian de otras.
Si una marca ciudad se utiliza como símbolo de la "personalidad" del lugar, tiene que estar asociada a una serie
de elementos de orden verbal, visual, objetual, ambiental
y cultural; (Martínez, 2007, p. 87) así como a una serie de
imágenes reales e ideales, que en su conjunto constituyen
el imaginario urbano. Gildo Seisdedos explica que: "el objetivo es desarrollar una idea construida en torno a atributos
emocionales, que sea diferenciadora y fácil de comprender.
También es clave que sea universal (eficaz para múltiples
públicos en diferentes situaciones) y versátil (dotada de
contenido visual y verbal) [ ...) Para crear una marca ciudad
hay que apoyarse en la esencia del lugar, su tradición, cultura y valores, que siempre son únicos. La clave está más
en reinventar la ciudad que en crear una identidad artificial".

LOS IMAGINARIOS URBANOS EN LA MARCA CIUDAD
Para la construcción de la marca ciudad, es necesario
partir del entendimiento de que la imagen de una ciudad
es una representación mental, un estado de opinión que se
construye en la mente de sus públicos tanto internos como
externos, a partir de un conjunto muy amplio de factores
(Gómez, 2006, p. 7). Todas las experiencias, expresiones,
sentimientos, conocimientos y creencias que tiene la gente
acerca de una ciudad conforman su imagen, que es la síntesis de su identidad, definida por un conjunto de atributos
de carácter permanente, que constituyen su esencia y sirven para diferenciarla de otras urbes. Esta identidad urbana
tiene una doble dimensión: la funcional, su razón de ser; y la
cultural, los valores compartidos por el conjunto de los ciudadanos y las presunciones de éstos acerca de su ciudad
del entorno y de todo aquello que pueda llegar a influir e~
ella ((bid, p. 8).
Los imaginarios urbanos, como tales, tocan el tránsito entre la memoria y la imaginación, se alimentan de la memoria

111 Branding es un anglicismo empleado en mercadotecnia que hace referencia al proceso de hacer y conslruir
una marca.

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"El imaginario se
representa no como una
gramática ordenada de
inteligibilidad del universo
sino como una composición
relativamente libre e
irrefutable, en la medida
que no ha de rendir cuentas
a ningún tipo de
racionalidad"

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colectiva para producir una construcción fantasiosa (para
alcanzar un ideal). (Rodríguez y Canales, 201 O, p.18) Son
representaciones simbólicas de lo que ocurre, así como de
lo que se quisiera que tuviera una reacción material creada
desde las insatisfacciones, deseos o sueños individuales
o colectivos, al que no debería asumirse con un carácter
universal. (ldem, 2010, p.18) El imaginario se representa no
como una gramática ordenada de inteligibilidad del universo
sino como una composición relativamente libre e irrefutable,
en la medida que no ha de rendir cuentas a ningún tipo de
racionalidad. El imaginario está basado en signos y símbolos que son indicadores del nivel de reconocimiento individual o colectivo de la ciudad. (!bid, 2010, p. 19)
La relevancia de iniciar el proceso del reconocimiento de
los imaginarios, radica en que éstos al generarse a partir de
estructuras objetivas con estructuras cognitivas (... ) van generando y reconstruyendo recíprocamente nuevas realidades e imaginarios, nutriéndose uno a otro incesantemente.
Dichas interacciones resultan en argumentos de identidad
(eslóganes, construcciones, estilos, entre otros) o hitos (objeto, hecho, personajes) que restablecen la memoria colectiva de las sociedades que las produjeron. Sin embargo, la
visión de futuro de una ciudad, se constituye como un acto
creativo, que no sólo se piensa e imagina, también se tiene que preparar y construir, estando determinado en gran
medida por las actuaciones y decisiones que se tomen por
parte de los diferentes agentes que intervienen en la gestión
de la ciudad, y por las experiencias, teorías y valores del
pasado. La visión de la ciudad es una imagen mental ideal
de cómo será el futuro y debe ser concisa, fácil de recordar
y realizable. En esa visión se tiene que recoger lo que la
hace singular y distinta, lo que la diferencia de las demás.
Un modelo ideal y deseado, que recoja ideas, estándares
de excelencia, expresiones de optimismo y esperanza en
el que estén relacionadas con una mejora de la situación
actual o la creación de un estado de cosas completamente
nuevo en relación con la ciudad. (ldem, 201 O, p.10)
Una marca de ciudad, sintetiza un concepto, una imagen,
un modelo urbano determinado, basado en un conjunto de
imágenes que constituyen el imaginario, el cual para tener
éxito, requiere establecer una serie de conexiones emocionales convincentes y distintivas; además de despertar sentimientos varios en el receptor de ese constructo imaginario.
La marca ciudad, en su dimensión interna, tiene que convertirse en un punto de referencia, en la fuente de inspiración
para el comportamiento individual y colectivo de todos los

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agentes ciudadanos, tanto internos como a los potenciales
externos. (Gómez, 2006, p. 7)

El PAPEL DEL GOBIERNO EN LA CONSTRUCCIÓN DEL
IMAGINARIO URBANO QUE PERFILA A LA MARCA
CIUDAD.
Estudiar la ciudad a través de los imaginarios, proporciona una serie de datos que tienen que ver con los signos y los
símbolos que son indicadores del pensar colectivo de una
sociedad, sin embargo, muchas de las veces, los imaginarios no corresponden directamente con la sociedad como
tal, sino que son generados a partir de visiones gubernamentales, que perfilan una imagen determinada de ciudad.
En ese entendido, la proyección de la imagen de una ciudad, se da a partir de un imaginario, que considera los hitos arquitectónicos como referentes "tangibles" obligados
para sus habitantes como para los visitantes, además de
múltiples factores culturales que contribuyen a formar un
"intangible", el cual afecta sensiblemente la percepción y
elección de productos, servicios y destinos turístico. (Seisdedos, 2008, p. 42)
Éste se construye a través de un complejo proceso de
influencias, en el que intervienen múltiples factores de distinto orden:
- Los Naturales: Clima, atractivos geográficos, suelo.
- Los Económicos: nivel de desarrollo, actividades, productos y marcas locales, servicios, corporaciones, tecnología.
- Los Políticos: sistema de gobierno, desarrollo institucional.
- Los Geopolíticos: vínculo histórico con ciudades, departamentos.
- Los Socioculturales: población, nivel educativo, expresiones culturales, calidad de vida. (Della Mea, 2011)
Dentro del constructo de imaginario, los gobiernos juegan
un papel importante, ya que ellos son quienes perfilan la
marca ciudad, mediante la publicidad que generan para dar
a conocer los atractivos, servicios y beneficios que brinda
una ciudad, ya sea para vacacionar, vivir, invertir, etc. (ldem,
2011)
Por ello, "La gestión de marca se ha convertido en uno de
los temas obligados para los gobiernos y las organizaciones
Privadas y públicas de las ciudades y de los países. Este

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nuevo frente de gestión cobra gran importancia, ya que gracias a su planificación se pueden evidenciar logros importantes en el fortalecimiento de la competitividad y la imagen
de las ciudades y de los países". {Martínez, 2007, p. 80)

ANÁLISIS DEL IMAGINARIO URBANO DE HERMOSILLO,
MONTERREY Y SAN LUIS POTOSÍ
En el caso de México, se han llevado a cabo pocos esfuerzos por posicionar a las ciudades dentro del mapa y de
la competencia mundial, el caso más sonado es el de la Ciudad de México, la cual a través de la Secretaría de Turismo,
lanzó una convocatoria abierta, con la finalidad de generar
una marca para la ciudad, la cual representará la esencia
del Distrito Federal; la marca toma la imagen del Ángel de
la Independencia, considerado un hito para los habitantes
y un referente importante también a nivel internacional. Sin
embargo, no se ha establecido un estrategia de marketing
adecuada para la promoción de la ciudad, que englobe propuestas más a fondo, para consolidarse como un destino
al que se desee visitar, ya que, según las clasificación de
ciudades publicada por The Anholt City Brands lndex, en
el 2006, la marca ciudad se ubica en el lugar número cincuenta, lo que señala la necesidad de emprender un trabajo
mayor para la estructuración de un sistema de gestión que
logre la implementación de una marca integral en base a
una planeación estratégica, tanto para la Ciudad de México
como para otras ciudades del país.
Dado este panorama, se realizó la presente investigación,
para conocer que sucede con otras ciudades, para el estudio, se tomaron: Hermosillo, Monterrey y San Luis Potosí, 121
con el objetivo de determinar algunos de los elementos que
constituyen el imaginario de cada ciudad y ver si se da una
incidencia en la construcción de su marca como ciudad. El
estudio se desarrollo en base al sitio web oficial de Turismo,
que maneja el gobierno de cada estado, por considerar que
en este documento se materializa y se hace explícito el imaginario, a través de signos y símbolos que nos transmiten la

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idea de ciudad que se tiene o que se quiere proyectar; y de
igual manera, se tomó en consideración por la importancia
que tienen los gobiernos, como agentes activos en la construcción de la marca ciudad. Las categorías que se establecieron para el análisis, están basadas en las premisas que
establece Joan Costa en su libro "La imagen de marca. Un
fenómeno social". En donde se contemplan dos aspectos
principales: La identidad y la imagen. (Costa, 2004, p. 117)
IDENTIDAD: Como un sistema de signos verbales, visuales, culturales, objetuales y ambientales.
Verbal: El signo verbal identitario es el nombre, y es bidireccional porque es el único lingüístico. Puede ser patronímico y toponímico.
Visual: Es de naturaleza gráfica. Se relaciona con: los
signos, símbolos, formas, tipografías y colores. Incluye
también la idea y el concepto que se comunica.
Cultural: Los signos de percepción se empiezan a conjugar con las experiencias emocionales, a través de la cultura y la conducta de las ciudades y de los países, como:
costumbres, conocimientos y grado de desarrollo físico,
científico e industrial.
Objetual: Las cosas y los objetos se identifican ellos
mismos como tales. Pero pueden al mismo tiempo identificar a una ciudad o un país. La identidad objetual representa los oficios propios y lo tangible de una cultura.
Ambiental: La identidad del lugar donde uno vive una
experiencia total, implica la sensorialidad global del ser y
también las emociones y las sensaciones lúdicas o transcendentes, según el caso que, en la mayor parte, apelan
a la imaginación fantástica de los individuos. Vivir personalmente un tal tipo de experiencia es vivir un juego, un
espectáculo y un rito.
IMAGEN: Es un efecto de causas diversas: percepciones,
inducciones y deducciones, proyecciones, experiencias,
sensaciones, emociones y vivencias de los individuos, que
de un modo u otro -directa o indirectamente- son asociados entre sí (lo que genera el significado de la imagen).

Imagen Ideal: Consiste en concretar la identidad que
se quiere proyectar, se define al realizar la sumatoria de
los cinco signos (verbal, visual, cultural, objetual y ambiental). Esta definición se construye en conjunto entre la
ciudadanía y el gobierno, porque esta será su cara hacia
el mundo.
Imagen Real: Es la percepción actual que los diferentes
públicos tienen de las ciudades y los países. Este análisis
se logra a través de un diagnóstico donde se determina la
imagen objetiva y subjetiva existente.
Imagen Estratégica: Está constituida por las acciones
que se formulan para pasar de la imagen real a la ideal. En
esta etapa se inicia la formulación de acciones.

A partir del análisis de estos elementos, se logró una definición del imaginario que perfila a una ciudad como marca,
como signo de diferenciación y distinción, que la hace única, lo se presenta a continuación:

A

El IMAGINARIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA

■ MARCA CIUDAD DE HERMOSILLO.

La ciudad de Hermosillo es la capital del estado de Sonora, el segundo en extensión territorial a nivel nacional, con
una población total de 2,662,480 personas . Data de 1700,
cuando se fundaron los pueblos de Nuestra Señora del Pópulo, Nuestra Señora de los Ángeles y la Santísima Trinidad
del Pitic. En 1783 toma el nombre de Villa del Pitic, pero fue
hasta el 5 de septiembre de 1828 cambio el nombre, que
conserva en la actualidad, en honor al general José María
González de Hermosillo. La ciudad ha pasado de las actividades tradicionales de la agricultura y la ganadería a la de la
industria, siendo sede, entre otras, de la planta armadora de
automóviles Ford más grande del mundo. (Gastélum, 2005)
La ciudad actualmente cuenta con una moderna infraestructura, excelentes vías terrestres de comunicación,
así como su ubicación a solo 270 kilómetros de la frontera norte, fungiendo actualmente como una las dos arterias

principales del comercio entre México y los Estados Unidos Americanos. La ciudad ha experimentado una enorme
transformación urbanística y de infraestructura, encabezada por el gobierno del estado, con el firme propósito de
convertir a la entidad en un gran atractivo para la inversión
nacional y extranjera, así como un en importante destino
turístico, con miras a convertirse en la Ciudad Industrial del
Noroeste de México, ampliando con ello la actual perspectiva de "ciudad con futuro". El gobierno del estado ha comenzado el desarrollo del mega proyecto urbano "Puerta Oeste Hermosillo", enfocado al desarrollo de vivienda, centros
comerciales, centros de inversión, hospitales, edificios administrativos, áreas deportivas, lagos artificiales y el nuevo
estadio de beisbol del equipo "Naranjeros de Hermosillo".
(Padilla, 2011)
Para definir los elementos representativos de la ciudad de
Hermosillo, basados en el imaginario que crea el gobierno
de la capital sonorense y que puede servir de base para
su marca ciudad, se parte del análisis la página actual de
la capital (www.hermosillo.gob.mx). En la construcción de
la identidad de la ciudad de Hermosillo, se manejan los siguientes códigos:
Verbal: El nombre de la ciudad: Hermosillo.
Visual: Se maneja el Cerro de la campana, la imagen
del sol, los naranjos; y cómo código cromático el color
rojo asociado al calor.
Signos: Edificios arquitectónicos (el Cerro de la Campana, Catedral, la Plaza Bicentenario, el Museo Musas,
Palacio de gobierno, entre otros.)
Símbolos: Escudo de la ciudad de Hermosillo.
Formas: Formas geométricas varias, haciendo alusión a
los diversos elementos e íconos emblemáticos de la ciudad.
Color:
-Azul: el cual se relaciona con la unión de los ríos San
Miguel y de Sonora los cuales convergen en la actual
capital.

"Hermosillo ha experimentado una enorme transformación urbanística y de
infraestructura, encabezada por el gobierno del estado, con el firme propósito de
convertir a la entidad en un gran atractivo para la inversión nacional y extranjera"

121 La selección de las ciudades corresponde al lugar de procedencia de los participantes en el desarrollo de la investigación.

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-Naranja: el cual se relaciona con el calor y con el
naranjo, árbol que por sus características crece en
forma natural.
-Café: el cual simboliza la tierra árida del desierto.
Tipografía: Sans Serif o de palo seco.
Conceptos: Sobriedad, limpieza, tradición.
Recursos: Videos, recorridos virtuales, galerías de fotos
y mapas.
Cultural: Se abordan conceptos como tradicionalismo,
arraigo, seguridad, fuerte identidad, progreso, modernidad, cuidado por el agua, eventos culturales diversos, etc.
Objetual: El único objeto que el sitio incluye que se puede identificar con la cultura del hermosillense, son imágenes de personas practicando el deporte más tradicional de la ciudad y del estado, el beisbol. Sin embargo la
tradicional gastronomía o la artesanía distintiva trabajada
a base de palofierro, no aparece; limitándose a mostrar
imágenes de los íconos arquitectónicos locales, sobre todos los de reciente creación realizados por el actual gobierno.
Ambiental: Tranquilidad y seguridad (virtud actual de la
región y la ciudad), lugar diferente, limpio, moderno, progresista.
Imagen Ideal: Lugar seguro, tradicionalista, sobrio
pero elegante, moderno y vanguardista, acompañado del
ardiente sol del desierto.
Imagen Real: Ciudad pequeña que lucha por crecer y
modernizarse, por ser líder, por superar sus dificultades y
explotar sus virtudes a favor de su población y su bienestar.
Imagen Estratégica: La actual modernización en todos los sentidos de la ciudad y el gran interés por una
educación de calidad para sus jóvenes ciudadanos. Con
una inversión para el desarrollo de infraestructura de vanguardia capaz de atraer inversiones nacionales y extranjeras de primer nivel, así como turismo; con el objetivo de
convertir a la ciudad en líder industrial en el noroeste de
México. Tomar el factor seguridad como elemento clave
para alcanzar una imagen atractiva como ciudad, junto a
elementos claves como el factor del agua, el cual ha sido
solucionado gracias a la construcción del acueducto "El
Novillo" el cual garantizará de agua potable a la ciudad
permanentemente.

"En el caso de la
ciudad de Monterrey
se puede decir que
la Marca Ciudad,
aunque no se ha
llevado de una manera
'consciente' ,se han
realizado actividades
que van dejando en el
subconsciente de cada
nuevo leones el

crecimiento en los aspectos económico e industrial. Hermosillo se identifica como una ciudad limpia, progresista, que
busca colocarse como el principal sitio en el país para las
inversiones tanto nacionales como extranjeras en el ámbito
industrial, prestigio que ha ido ganando poco a poco ya que
cada vez son más las grandes empresas y los grandes capitales que apuestan por la ciudad como opción.
La ciudad esta construyendo una marca capaz de vender
todos estos atributos y de producir y proyectar la imagen
de seguridad, modernidad, vanguardia; con capacidad para
albergar inversión y maximizarla; las acciones del actual
gobierno, están enfocadas a ofertar a la ciudad como "la
ciudad ideal para el progreso".

B

¡

Verbal: Monterrey
Visual: Cerro de la Silla, Palacio del Obispado, Fundidora, Paseo Santa Lucía, Cola de Caballo, Faro del Comercio.
Signos: Fundidora, Montañas, Puente del Papa, Planetario Alfa
Símbolos: Escudo de la Ciudad de Monterrey; Cabrito
Formas: Interfaces funcionales con menús en categorías
claras por áreas
Color: Azul como honor, respeto, veneración, constancia, lealtad; blanco como claridad, simplicidad, amigable .

su ciudad"

•

EL IMAGINARIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA
MARCA CIUDAD DE MONTERREY

Para definir los elementos representativos de la ciudad de
Monterrey, basados en el imaginario que crea el gobierno
de la capital regia y que puede servir de base para su marca
ciudad, se analizó la página oficial de turismo: http://www.
nl.gob.mx. En la construcción de la identidad de la ciudad de
Monterrey, se manejan los siguientes códigos:

desarrollo de

.

■

Monterrey es la capital estado mexicano de Nuevo León.
Recibe su nombre por el Virrey de la Nueva España Don
Gaspar de Zuñiga y Acevedo, Conde de Monterrey. También conocido como "Sultana del Norte" y/o el Coloso del
Noreste y como la Ciudad de la Montañas por sus caprichosas e impresionantes formaciones rocosas que rodean
y penetran todos sus rincones. Monterrey esta entre una de
las 15 mejores ciudades para hacer negocios en América
Latina según el Ranking de la Revista América Economía
2010. Monterrey, líder en la industria y los servicios de alta
tecnología.

Hermosillo es una ciudad que aún se considera joven y
pequeña a nivel nacional, es un lugar que goza de grandes ventajas como su situación geográfica, su ambiente
privilegiado con respecto a la seguridad y por su acelerado

Imaginario Visual investigación • Arte • Cultura

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

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Investigación • Arte • Cultura imaginario Visual

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

Tipografía: Contemporánea (Arial, Tahorna)
Conceptos: Historia, Cultura, Negocios, Turismo
Recursos: Links hacia portales de cada entidad e institución responsables de cultura, turismo, social, etc.
Cultural: Monterrey es una ciudad que se ha mantenido en una constante transformación convirtiéndose así en
uno de los centros culturales más importantes de América. Se caracteriza por su gente amigable, con tradiciones,
siempre activa. La Dirección de Cultura y Expresión Artística en Monterrey desarrollo en alianza con CONACULTA
y CONARTE una serie de eventos en espacios como Museo Metropolitano, Teatro Calderón, Galería Regia, Centro
Cultural BAM y diversos Centros Artísticos.
Objetual: El portal de la ciudad de Monterrey inserta el
logo de la actual dirigencia, cada gobierno municipal ha
tratado en los últimos años de generar una identidad y un
logotipo que dejan marcado en cada obra o proyecto que
se genera en la ciudad. En esta gestión 2009-2012 han
marcado con gran precisión la silueta del Cerro de la Silla.
Ambiental: Una ciudad que ofrece alta calidad de vida
a sus habitantes, un ambiente donde se respetan y fortalecen los valores humanos trascendentes, y donde hay
las condiciones propicias para que cada persona y cada
organización logre su superación constante.
Imagen Ideal: Retomar la seguridad en la gran metrópoli y un crecimiento continuo sin perder la esencia de sus
raíces. Ciudad tradicionalmente religiosa con un núcleo
familiar que rige en la sociedad.
Imagen Real: Ciudad moderna con gran movilidad,
conectada al norte con la frontera de EUA a 2 horas. Matrimonios jóvenes con responsabilidades compartidas, fi-

nes de semana familiares, convivio con amigos y pausa a
todas las actividades que una semana inglesa de lunes a
viernes te conlleva.
Imagen Estratégica: Ciudad en constante desarrollo,
globalizada con un crecimiento social en su zona metropolitana, mismo que va edificando nuevos centros habitacionales, centros comerciales, universidades, escuelas y
centros de entretenimiento.
En el caso de la ciudad de Monterrey se puede decir que
la Marca Ciudad, aunque no se ha llevado de una manera
"consciente", se han realizado actividades que van dejando en el subconsciente de cada nuevo leones el desarrollo
de su ciudad. La última década Monterrey ha sido cede de
diversos eventos de corte internacional en varios aspectos:
Cultural: El 400 aniversario de la ciudad 1596-1 996; el Concierto de los 3 tenores, Concierto con Pavarotti; Sede del
Fórum 2007; Deportivo: Campeonato en el Fútbol con los
Rayados Otoño 2009 y Primavera 201 O; Ciencia: Contarnos
con la Ciudad del Conocimiento; Religión: 3 Visitas del Papa
Juan Pablo 11; Negocios: Monterrey cuenta con 2 Centros de
Convenciones CINTERMEX y CONVEX mismos que tienen
agenda llena en este aspecto albergando Expos, Congresos, Encuentros Nacionales e Internacionales.
Esto ha sido llevado a cabo por los líderes gubernamentales y la iniciativa privada, y aunque el proyecto ha sido
estar en la mira del país y de otros continentes, aún no está
concretado como una Marca Ciudad, sin embargo se está
en el camino de su construcción.

"Monterrey esta entre una de las 15 mejores ciudades para
hacer negocios en América Latina según el Ranking de la
Revista América Economía 2010. Monterrey, líder en la
industria y los servicios de alta tecnología"

"San Luis Potosi, por su activísimo cívico-democrático
durante la segunda mitad del siglo XX, la ciudad es
considerada también como puntal y cuna de la nueva
democracia mexicana"

e

EL IMAGI NARIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA
■ MARCA CIUDAD DE SAN LUIS POTOSI.

La ciudad de San Luis Potosí está ubicada en el altiplano
de México, en una zona conocida como "El Gran Tunal". Su
altitud sobre el nivel del mar es de 1860 metros. Su nombre tiene origen en la advocación a San Luis, Rey de Francia (Luis IX de Francia), su santo patrono, y en referencia
a las ricas minas de la región boliviana de Potosí. Con el
descubrimiento de ricos yacimientos de plata en el Cerro
de San Pedro, se dio un rápido proceso de poblamiento,
conformándose así la última de las grandes fundaciones mineras del S. XVI y consumándose el proceso de fundación
hispánica el 3 de noviembre de 1592. Contó con destacada
participación en la lucha por la independencia de México
(1810-1821) y durante todo el siglo XIX y principio del siglo
XX, fue un activo centro político, militar, ideológico y religioso. Se le considera la cuna de la Revolución mexicana, por
haber sido redactado en ella el Plan de San Luis (191 O) que
fue el llamamiento general al levantamiento armado. Por su
activísimo cívico-democrático durante la segunda mitad del
siglo XX, la ciudad es considerada también como puntal y
cuna de la nueva democracia mexicana. En la actualidad
(2009), es una importante ciudad industrial localizada en
una rica región agrícola, ganadera y minera. Es también un
estratégico centro comercial, industrial y educativo, gracias
a su ubicación geográfica y a sus medios de comunicación
y transporte.
La ciudad de San Luis Potosí es considerada la décima
zona metropolitana más grande de México con una población superior al millón de habitantes.

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

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Para definir los elementos representativos que constituyen el imaginario de la ciudad de San Luis Potosí, los cuales, a su vez, sirven como base para la construcción de la
marca ciudad, se llevó a cabo el análisis de la página web
que actualmente maneja la Secretaría de Turismo de la capital potosina: www.sanluis.gob.mx/ turismo.
Se pudo encontrar que en la construcción de la identidad
de la ciudad de San Luis Potosí, se manejan los siguientes
códigos:
Verbal: Se maneja el nombre de la ciudad San Luis Potosí, de origen patronímico.
Visual:
-Signos: Edificios arquitectónicos (El teatro de la Paz,
la Plaza de Aranzazú, la Plaza de San Francisco, el Templo del Carmen, el Palacio Municipal, los Portales lpiña, el
Edificio de la Universidad, entre otros. Las imágenes refieren al Centro Histórico con luz de día y con iluminación
por la noche, siendo éste, un atractivo adicional. Se hace
énfasis en la iluminación y en un evento incorporado en
años recientes denominado Fiesta de Luz.
- Símbolos: Escudo de la Ciudad, La caja del Agua.
-Formas: Uso de formas rectangulares para separar
los contenidos, con el color del gobierno actual.
-Color: Blanco, rojo y verde (Asociados al gobierno
perteneciente al PRI).
-Tipografía: Sans Serif o de palo seco.
-Conceptos: Tradición, Historia.
Recursos: Videos, recorridos virtuales y galerías de fotos.
Cultural: Dentro del patrimonio cultural se manejan
eventos como: La procesión del Silencio, llevada a cabo

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

en Semana Santa; la Fiesta de Luz, la Feria Nacional Potosina y el Festival de Danza Contemporánea Lila López.
San Luis potosí es considerada una ciudad con un gran
arraigo religioso, por ello pone especial atención a eventos
como la Semana Santa y dentro de ella a la Procesión del
silencio.
Objetual: No existe, en el sitio web, el manejo de objetos
que identifiquen la cultura de los potosinos a través de sus
oficios, de su gastronomía y de su artesanía (enchiladas
potosinas, queso de tuna, rebozo de Santa María del Río),
se enfoca en el uso de monumentos y edificios arquitectónicos correspondientes al Centro Histórico, a sus Siete
Barrios, Museos y Parques.
Ambiental: Ciudad "tranquila" (cuestión modificada debido al panorama actual de violencia que se vive en el país),
con gente amable y cordial en donde se vive lo sagrado
con lo cotidiano.
Imagen Ideal: Ciudad llena de contrastes, formas y colores. Ciudad mágica con historia y tradición. Con calidez
en su gente, en donde conviven la majestuosidad de estructuras barrocas con una construcción de ciudad moderna. Ciudad con mágicos jardines, que encierra gran parte
de su historia en sus Siete Barrios. (Imaginario propuesto
por el gobierno).
Imagen Real: Es una ciudad con tradición e historia, en
la que se da la coexistencia de lo antiguo y lo moderno.
Cuenta con un patrimonio construido importante basado

en la arquitectura de su Centro Histórico. Ciudad "tranquila" para vivir y en crecimiento industrial, para ofertar
a inversionistas y generar empleos. Posee una provechosa ubicación en el territorio mexicano debido a que es un
punto intermedio entre las tres ciudades más importantes
del país: la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
Se ubica entre cuatro grandes puertos de altura: Tampico,
Altamira, Manzanillo y Mazatlán.
Imagen Estratégica: Diseñar, instrumentar, vincular y
ejecutar acciones y programas que permitan promover los
atractivos turísticos existentes en la capital. Propiciar e impulsar la competitividad de los prestadores de servicios y
de los atractivos turísticos y su innovación. Potencializar
los beneficios de la infraestructura cultural de la capital potosina, a través de la promoción de eventos y lugares. Apoyar la estructura productiva de San Luis Potosí, mediante
la materialización de programas estratégicos como el de
"Hoy Conocí mi Centro Histórico", "Voces de la Ciudad" y
"Capacitación Turística."
A partir del análisis, se hace evidente la visión creada por
el Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Turismo, la cual ha otorgado un mayor énfasis a la promoción
de intereses políticos y partidistas que a la ciudad misma,
mostrando que se cuenta con un imaginario reducido, supeditado a las cuestiones arquitectónicas y a algunos eventos
culturales que se llevan a cabo en la ciudad, sin embargo,

no se ha dado a la tarea de construir una marca ciudad en
forma; por el momento, se cuenta con una difusión limitada
a cuestiones de superficie, dado que, no ha establecido el
gobierno una planeación estratégica que conjunte los aspectos de la "imagen real" con la "imagen ideal", que contenga elementos conceptuales y formales que perfilen a la
ciudad en un futuro, el desarrollo de una "imagen estratégica" le permitiría, al gobierno, implementar una oferta distinta y, por tanto, crear una marca ciudad que pueda competir
con otras ciudades del país y del mundo. Con atributos que
le otorguen una particularidad que sea afín y factible a su
potencial real y sobre todo a sus ciudadanos.

Hay que tener en cuenta las estrategias definidas y los
planes de acción a desarrollar para conseguir el modelo de
urbe deseado; para lograr crear una marca ciudad exitosa
se requiere, en principio, que se tenga una clara visión de la
ciudad que habrá de proyectarse, estableciendo los valores
emocionales y racionales de la marca, para luego desarrollar un programa de identidad visual, sobre la base sólida de
un modelo urbano, de una visión de futuro definida, esto a
través de una planificación estratégica.

Las ciudades actualmente han dejado de diferenciarse
sólo en infraestructura, ahora se enfocan en valores, mediante el uso de la Marca Ciudad que está llegando a materializar los intangibles para entrar en la competencia para
la captación de iniciativas que contribuyan a la generación
de riqueza y, con ello, brindar mejores oportunidades a sus
ciudadanos. Sin embargo, es importante contar con todo
un plan de marketing para la ciudad, el cual debe partir de
su visión de futuro y del conocimiento de sus activos y recursos existentes, para basarse en aspectos con los que
la mayoría de la población se identifique, incluso, se debe
ser selectivo y tomar un número pequeño de valores para
poder comunicarlos de forma clara y coherente, para conseguir una imagen integral; una vez alcanzado el status de

Las campañas son efímeras y las marcas ciudad deben
tener un sentido de permanencia y ser perdurables, aunque
el concepto de marca ciudad en México aún no toma fuerza,
se comienzan a generar esfuerzos para poder situar a las
ciudades en el plano de la competencia mundial, dentro de
los casos analizados, se puede notar que existe un interés
por generar el concepto de Marca Ciudad, sin embargo, aún
se está en el camino para llegar a posicionarse como destinos atractivos, los imaginarios que se han construido y se
están proyectando, son débiles, porque si bien toman referentes comunes (lo tradicional, lo histórico y lo moderno), no
han trabajado en un concepto que les otorgue una identidad
y una imagen diferencial fuerte, que los soporte, inclusive,
en el tiempo.

símbolo, es fundamental el trabajo continuo para mantener
la reputación alcanzada.

"Es importante contar con todo un plan de marketing para la
ciudad, el cual debe partir de su visión de futuro y del conocimiento de sus ac.tivos y recursos existentes, para basarse en
aspectos con los que la mayoría de la población se identifique"

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Imaginario Visual Investigación • Arte • Cultura

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Investigación • Arte • Cultura Imaginario Visual

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Año 1 1No. 21Noviembre 2011-Abril 2012

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comlblog/2008/05/que-es-la-marca-ciudad/
Félix Gastélum, J. (2005). Sonora de la prehistoria al siglo XXI en pocas palabras. Hermosillo.
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Pensamiento. 26(51), 80-97. En EBSCOhost.
Martínez Gómez, A. (2006). Creación de una marca ciudad. Instituto Nacional de Administración Pública Centro de Estudios Locales
y Territoriales Madrid, Recuperado el: 29 de marzo de 2006. P. 8. De http://www.futurelx.com/docsljomadas/marca.pdf
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Seisdedos, G. (2008). Cuando la Ciudad es la Marca. SAVIA.
Valenzuela Robles, M . (2010). La imagen de Marca: Ciudad en el fomento del tejido urbano para la vocación turística. Topofilia,
Revista de Arquitectura, Urbanismo. y Ciencias Sociales Centro de Estudios de América del Norte, El Colegio de Sonora. Volumen
11, número 1. p. 1
Vázquez Rodríguez, G., Soto Canales, K. (2010). Edificare 2009. Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Arquitectura.
San Nicolás de los Garza, N. L. p.18.

ERÉNDIDA CRISTINA
MANCILLA GONZÁLEZ
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Licenciada en Diseño Gráfico por la Facultad del Hábitat
y Maestra en Diseño Gráfico por el Instituto de
Investigación y Posgrado de la Facultad del Hábitat.
Doctorante en Arquitectura, Diseño y Urbanismo en el
programa DADU de la UAEM. Profesora en la
licenciatura en Diseño Gráfico de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí {UASLP) y en el Instituto
de Investigación y Posgrado de la Facultad del
Hábitat {IIP) en el programa de la Maestría en Ciencias
del Hábitat-Diseño Gráfico, en donde ha impartido
materias como: Historia del Diseño Tipográfico, Diseño
tipográfico y Taller de investigación. Ha sido directora
de tesis en la Maestría en Ciencias d el Hábitat y
participante en el Cuerpo Académico Diseño y Proyecto.
Actualmente se desempeña como Jefa de
Departamento de Teoría en la Facultad del Hábitat.

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Año 1 No. 2 Noviembre 2011-Abril 2012

ARODI MORALES
HOLGUÍN
Universidad de Sonora
Licenciado en Diseño Gráfico por la Universidad del
Noroeste, Maestro en Administración por la Universidad
de Sonora y Master en Publicidad y Marketing por el
Instituto ITEAP. Doctorante en Arquitectura, Diseño y
Urbanismo en el programa DADU de la UAEM. Profesor
en la licenciatura en Diseño Gráfico y en la licenciatura
en Mercadotecnia de la Universidad de Sonora
(UNISON), en donde ha impartido materias como:
Taller de Diseño Gráfico, Taller de Diseño Gráfico
Integral, Publicid ad, Desarrollo de Marca e Informática
para el Diseño. Ha sido asesor de tesis en la Maestría
en Administración.

DIANA EREYA
LUGO ONDARZA
Universidad de Monterrey
Licenciada en Artes Visuales, con acentuación en Diseño Gráfico por la
Universidad Autónoma de Nuevo León graduada con mención honorífica.
Posteriormente cursa la Maestría en Diseño Gráfico con especialidad en
Mercadotecnia por la Universidad de Monterrey y la Universidad de
Barcelona; cuenta con la Especialidad en Dirección de Empresas Familiares
de la Maestría en Administración de Emp resas de la Universidad de
Monterrey. Doctorante en Arquitectura, Diseño y Urbanismo en el
programa DADU de la UAEM. Precursora de la implementación del Diseño
para "e-learning" en d iversas plataformas tecnológicas desarrollando
protocolos y lineamientos a programas empresariales y académicos para la
Universidad Virtual del ITESM del 2000-2008; Coordinadora de los portales y
el desarrollo del PDHD para la Vicerrectoría Académica del ITESM.
Implementa en el 2008 en Educación Continua &lt;:le la Universidad de
Monterrey el manejo de un CRM (Customer Relationship Management).
Actualmente desarrolla el Programa para la Maestría en Diseño Gráfico con
Dirección Creativa de la Facultad de Artes Visuales, UANL. Certificada por la
CENEVAL, CONOCER y la ESADE, España/Pontificia Universidad Católica de
Perú. Maestra de cátedra desde 2003 en la UANL; UDEM, Tec Milenio,
Universidad la Salle Cd. Victoria y Torreón tanto en licenciatura
como posgrado.

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Investigación • Arte • Cultura Imaginario Visual

�NORMAS PARA AUTORES

PUBLICATION GUIDELINES

Imaginario Visual es una revista impresa de forma semestral coordinada por el Centro de Investigación y Posgrado de la Facultad de Artes
Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo León. nene como principal objetivo la difusión de propuestas de estudios visuales en sus
diferentes aproximaciones y campos de conocimiento, y el desarrollo de los procesos educativos a través de arte.

Imaginario Visual is a biannual print and online magazine as well as an academic publication, coordinated by the Posgraduate and Research
Center of the Facultad of Visual Arts of the Universidad Autónoma de Nuevo León. lt aims to disseminate proposals for visual studies in their
different approaches and fields of knowledge, and the development of educative processes through art.

nene como visión el ser reconocida por su contenido y la generación de nuevos enfoques del conocimiento y la formación lectores capaces de analizar e incidir en la realidad actual del campo de los estudios visuales y de la educación en el arte.

lt has as vision of being recognized by its content and by the generation of new approaches of knowledge and the forrnation of readers able
to analyze and to affect the present reality of the field of the visual studies and the education in the art.

COBERTURA TEMÁTICA
Estudios visuales
Investigaciones de las artes visuales y la
visualidad de sus diferentes aproximaciones
y modalidades como parte de la cultura contemporánea, a partir de estudios interdisciplinarios y el análisis sistemático de distintos
campos de conocimiento tales como: teorías del arte, cultura visual, el diseño gráfico,
los lenguajes audiovisuales y de la promoción cultural.
Educación en e l arte
Estudios y análisis sobre los procesos
de la educación a través del arte y de las
artes visuales en específico por medio de
estudios teóricos, didácticos y curriculares
que permitan generar estrategias y modelos académicos que fomenten el desarrollo
educativo.
Cultura
Artículos de temas diversos como: Teorías de la cultura, semiótica, estética, posmodernidad, antropología social, sociología
del arte, entre otros.

PRESENTACIÓN DE TRABAJOS
Contenid o
En el cumplimiento de sus objetivos, Imaginario Visual abrirá espacio preferentemente a:

1. Reflexiones inéditas desde la perspectiva
de las artes.
2. Estudios de excelencia académica que
activen el debate, la investigación y el interc ambio de perspectivas en el terreno de las.
teorías del arte.
Redacción
Con respeto invariable al estilo de cada
escritor, sugerimos:

1. El empleo de construcciones sintácticas
sencillas, párrafos preferentemente breves

y una coherente articulación entre profundidad teórica y claridad expositiva.
2. Los títulos deberán ser descriptivos, breves (no más de diez palabras), sin subtítulos
y sin que éste se planté como una pregunta.

ESTRUCTURA

1. Todos los artículos tendrán deben ser:
- Inéditos
- No haber sido publicados con anterioridad
- No deben estar sometidos al mismo tiempo a dictamen en cualquier otra revista
2. Los escritos deberán estar precedidos
por un resumen:
- 100 a 150 palabras
- Informar de manera concisa de los resultados, método y conclusiones
- Incluir una versión en inglés
3. Las palabras clave tendrán las siguientes
características:
- Sustantivos descriptivas (no frases)
- Máximo seis palabras
- Que se Identifiquen con el contenido del
texto

4. Las características del documento:
- Introducción; incluir aportación científica
- Objetivo; justificar su importancia
- Identificación general del tema a investigar
- Enunciar metas precisas y que guarden relación con las conclusiones
- Planteamiento del problema
- Método; que permita a alguien más repetir
la información
- Resultados; Forman parte del c uerpo del
manuscrito
- Discusión; Citar los autores que realizan
estudios similares.
- Conclusiones; Destacar el aporte de la investigación
5. La bibliografía, citas y notas:
Deberán organizarse siguiendo los lineamientos propuestos por el Manual de estilo
APA (American Psychological Association)

Dictamen
1. Los trabajos serán sometidos a dictamen
de Par de ciegos (par de académicos), según el cual se fallará sobre cada texto sin
conocer el nombre de los autores y a su vez
éstos no tendrán información sobre qué especialista emite el dictamen, cualquiera que
fuere el fallo.
2. El comité editorial de la revista comunicará al autor los resultados del dictamen en
cualquiera de los términos siguientes: se
publica, no se publica o se publica con las
recomendaciones o modificaciones que se
consideraron pertinentes.
3. Cada número de la revista se integrará
con los trabajos que en el momento del cierre de edición cuenten con la aprobación de
por lo menos dos árbitros o dictaminadores.
4. La revista se reserva el derecho de adelantar o posponer los artículos aceptados.
5. La revista se reserva el derecho de hacer
la corrección de estilo y cambios editoriales que considere necesarios para mejorar
el trabajo.
Envío de propuestas
1. Las colaboraciones se remitirán al coordinador editorial de la revista.
2. Los trabajos deberán entregarse en formato word y grabados en disco compacto.
3. Cada trabajo deberá acompañarse de
una reseña académico-biográfica con una
fotografía personal del autor e incluir datos
personales.
4. Los artículos publicados en Imaginario
Visual serán difundidos y distribuidos por
todos los medios impresos y electrónicos
que el Comité Editorial de la revista juzgue
convenientes.

Centro de Investigación y Posgrado, Facultad de
Artes Visuales
Praga y Trieste 4600, Fracc. Las Torres, Unidad Mederos
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THEMATIC COVERS

STRUCTURE

Visual Studies
lnvestigations of the visual arts and the
visuaility of its different approaches and
modalities as part of the contemporary c ulture, from interdisciplinary studies and the
systematic analysis of different fields of
knowledge such as theories of the art, visual
culture, graphical design, audio-visual languages and cultural promotion.

1. AII the articles will have to be:
- Unpublished
- Not to be published previously
- They mus! not have to be submitted to any
other editorial process in another media al
the same time.

Education in the a rt
Studies and analysis on the processes of
the education through art and the visual arts
in specific by means of theoretical, didactic
and curricular studies that allow to generate
strategies and academic models that fornen!
the educative development.
Culture
Articles of diverse subjects like theories of
the culture, semiotics, aesthetic, posmodernity, social anthropology, sociology of the
art, among others.

WORKS PRESENTATION
Content
In the fulfillment of its objectives, Imaginario Visual will open space preferably to:
1. Unpublished reflections from the point of
view of the arts.
2. Studies of academic excellence that ac tívate the debate, the investigation and the
interchange of perspective in the land of the
lheories of the art.
Writing
With an invariable respect in the style of
each writer, we suggest:
1. The use of simple syntactic constructions,
preferably brief paragraphs and a coherent
joint between theoretical depth and clear argumentation.
2. The tilles will have to be descriptive, brief
(not more !han ten words), without subtitles
and they must not be written as a question.

2. The w ritings will have to be preceded by
a summary:
- 100 to 150 words
- To inforrn into concise way of the results,
method and conclusions
- To include a version in English
3. The key words will have the following
characteristics:
- Descriptive nouns (nonphrases)
- Maximum six words
- They have to be identified with the content
of the text
4. The characteristics of the document:
lntroduction; include a scientific contribution
Objective; justify its importance
General identification of the subject to investigate
Enunciate precise goals and that they bear
relation to the conclusions
Exposition of the problem
Method; it allows somebody else to repeat
the information
Results; they comprise of the body of the
manuscript
Discussion; Mention the authors who realise
similar studies.
Conc lusions; Emphasize the contribution of
the investigation

5. The bibliography, quotations and notes:
They will have to be organized following the
guidelines proposed by the Manual of Style
APA (American Psychological Association)
Ruling
1. The works will be submitted under the
procedure known as double-blind (academ-

ic pairs), according to which it will be failed
on each text without revealing the name of
the author and, in tum, the latter has no information on the reviewer(s}-belonging to an
institution other !han the author's rendering
the evaluation, whatever that decision be.
2. The Editorial Board will notify the author
the results of the review in one of the following terms of the opinión: it is published, it is
not published or it would be published with
the recommendations or modifications that
were considered pertinent.
3. Each number of the magazine will be integrated with the works that at the time of the
edition closing at least count on the approval
of two referees.
4. Toe magazine reserves the right to advanee or to pospone the accepted articles.
5. The journal's board reserves the right to
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���</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <description>A name given to the resource</description>
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                  <text>Imaginario Visual</text>
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                  <text>Revista semestral publicada y editada por el Centro de Investigación y Posgrado de la Facultad de Artes Visuales de la UANL. De contenido cultural y artístico, presenta artículos de investigación sobre cine, globalización, artes plásticas, tendencias artísticas, etcétera.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Revista semestral publicada y editada por el Centro de Investigación y Posgrado de la Facultad de Artes Visuales de la UANL. De contenido cultural y artístico, presenta artículos de investigación sobre cine, globalización, artes plásticas, tendencias artísticas, etcétera.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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