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                    <text>Sección Quinta

-

NOTICIAS, RESENAS
Y COMENTARIOS

�INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFIA DEL DR. JOSt. RUB:BN SANABRIA

DR. AousTÍN

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

L\ ENCOMIABLE LABOR filosófico-didáctica del Dr. José Rubén Sanabria no puede
ser desconocida ni minusvaluada por cualquier mediano conocedor de la filosofía
en América Latina. Sus textos de L6gica, 2tica, y ahora su lntroducci6n a la Filosofía, resplandecen por su orden, rigor científico. Además, menester es decirlo, el
Dr. José R. Sanabria ha escrito una Filosofía de lo Absoluto que le sitúa entre los
mi! destacados cultivadores de la Teología Natural o Teodicea, para utilizar el
término ya clásico de Leibnitz, en Hispanoamérica.

Escrito desde México pero sin perder su universalidad, el libro lntroducci6n a
la Filosofía cumple magistralmente su cometido. El autor hace que los lectores penetren al recinto filosófico por el umbral de la historia y del sistema. No trata de
hacer una historia del concepto de la filosofía; apunta, más bien, los grandes hitos
de la filosofía en la historia. Y para darles concreción espacio-temporal a su lntroducci6n a la Filoso/Ea, termina en la edad contemporánea y en México, con los
conceptos que de la filosofía tienen en nuestro país, algunos pensadores como José
Vasconcelos, Oswaldo Robles, Agustín Basave y Leopoldo Zea.
La obra del Dr. José R. Sanabria está dividida en tres partes, un Proemio, 1~
capítulos y 28 textos de lectura -la primera parte vena sobre el concepto de filo10fía, la segunda sobre los temas de la filosofía y la tercera sobre los textos de
lectura-. Al final, ofrece el autor una bibliografía selecta y una revisión a otros
repertorios bibliográficos.
Tras el estudio etimológico e histórico de la filosofía, el Dr. Sanabria discute la
inutilidad e "inactualidad" de la filosofía. La filosofía es supraútil, mejor que cualquier otra ciencia más -al decir de Aristóteles- y está más allá de la nada.
Para el autor "Filosofía quiere decir: ir de camino y que sus preguntas son más
esenciales que sus respuestas y que toda respuesta se convierte en una nueva pregunta".
(José R. Sanabria: lntroducci6n a la Filoso/Ea, pág. 18, Editorial Porrúa, S. A.,
México, 1976.) Para Jaspers el pensar filosófico tiene que ser original en todo momento. Tiene que llevarse a cabo por sí mismo. Este pensamiento de Jaspers, que
parece compartir José R. Sanabria, no me parece muy consistente. En rigor las pre-

607

�-guntas nunca pueden ser más esenciales que las respuestas. Toda pregunta adquiere,
por la respuesta, su cabal significado y nunca podemos descansar en la pregunta, sino
tan s6lo en la respuesta.
El origen de la filosofía, psicológicamente hablando, lo hace radicar el autor, si_guiendo la tradición griega, en la admiración. Sin embargo, el hombre es un animal
insecurum y filosofa no tan s6lo por admiración sino también por un menester de
ubicación de autoposesión.
Dice con razón el Dr. Sanabria que quienes "han decretado la muerte de la filosofía
no son filósofos, sino quienes tal vez no tienen aptitud para ella. ¿ Qué se pensaría
-de un ciego de nacimiento que negara la luz, simplemente porque él no la puede ver?"
( op. cit., pág. 34). Con penetración innegable, José R. Sanabria apunta que "la filo-sofía es la integración maravillosa de contemplación y de vida" ( op. cit., pág. 41).
Filosofar es decisión y compromiso, búsqueda amorosa y difícil del fundamento
-último de los entes, faena vital ontológica, ímpetu interior transfinito.
La filosofía es actitud personal ante los problemas que se presentan al hombre,
pero es, a la par, un conocimiento que interroga acerca del ser y del interrogante
mismo. "El saber filosófico es un conjunto sistemático de conocimientos fundamentales sobre la totalidad de lo que hay'' ( op. cit., pág. 51). tsta sería la noción
de filosofia que en el autor más se aproxima a una definición -que el Dr. Sanabria
elude expresamente-. Por ciencia entiende el Dr. Sanabria "un conjunto de conocimientos relativos a un mismo objeto y unidos en conexión de fundamentación"
( op. cit., pág. 52) . Las características de la ciencia son la criticidad, metodicidad y
sistematicidad. Filosofía y ciencia positivas se distinguen, pero se complementan. Que-da, no obstante, la duda sobre la estructura científica de la filosofía. Sanabria no se
pronuncia en torno a la cuestión de saber si la filosofía es o no ciencia.
Filosofía y religión, filosofía y sentido común son estudiados en sus relaciones, como
también la problematicidad e historicidad del saber filosófico. Con verdadera prudencia, el autor advierte que "en todo sistema filosófico hay algo de verdad -el
error absoluto es imposible- y que el error nos impulsa a llegar a la verdad" ( op. cit.,
pág. 8 7). "La verdadera vocación filosófica -dice el Dr. Sanabria- jamás se queda
en la pura contemplación. La verdadera vocación filosófica busca en la filosofía una
doctrina de sabiduría y pretende alcanzar la sabiduría misma. La filosofía, en suma,
es un saber para vivir. Pero para vivir como hombre auténtico. Es un saber vital:
no saber por saber, sino saber para ser o al menos para llegar a ser." (Op. cit.,
pág. 89.)
Aunque la Introducción a la Filosofía del Dr. Sanabria es primordialmente sistemática, la sistematicidad misma se ve enriquecida por el despliegue histórico de los
temas y problemas de la filosofía, desde los presocráticos hasta nuestros días. El
lector no iniciado de esta obra de texto que comentamos puede ilustrarse con los
principales conceptos y las principales características de la filosofía contemporánea.
El autor ha tenido el gesto -generoso, justo, elegante- de dedicar un capítulo
-muy poco frecuente en este tipo de obras- a la mujer y a la filosofía. Por las
páginas del capítulo VII pasan desde los filósofos griegos de la antigüedad clásica,
hasta los filósofos contemporáneos europeos y mexicanos.

En cuanto a temas de. filosofía, cualquier tema puede ser objeto de la filosofía;
el m_und?, el hombre, Dios, el conocimiento, la existencia humana y todo lo que
ella rmplica. Con la salvedad de que el lugar donde todo se revela es en el hombre
La filosofía "se coloca en la atalaya del ser, y trata de abarcar el horizonte de 1~
real para d~os una visi6n fundamental de cuanto existe". (Op. cit., pág. 203.) Es
un saber unificante, total y definitivo.
El autor divide la filosofía provisoriamente, de acuerdo con sus temas: "¿ qué es
el hombre? -Antropología Filosófica-"; "estructura y fin del mundo"• "fin en la
naturaleza"; "¿existe Dios?", "¿cuáles son sus relaciones con el homb:.C y con el
mundo? -Teología Natural-"; "¿ qué es lo que hace que algo sea realidad y no
nada•'" ,· . " ~ cuiles son 1as 1eyes por las que se rige el ser (Ontología)"; "¿ qué es
e~ co~OCIIIllento y qué valor tiene?"; ( "Epistemología y Lógica") ; "¿ qué es )a conciencia'"
· é es la Justtaa.
· · · ?" ; " ¿por qué unas acciones son buenas y otras malas?"
. • ,· " tqu
-~~ca-; "¿_cuál es .la ~encia de lo bello y del arte? (Estética)"; "¿qué es la
actividad técmca? -Filosofia de la Técnica-".
. E~, f~osofar crítico ,e~cuentra variantes metodológicas: análisis conceptual lógico,
lin.gu1stJ~o, método cnhco trascendental, método fenomenológico, método históricoexistencial, método especulativo, método intuitivo, método irracional. No se trata
de diferent«:' verdades, sino de diferentes aspectos de la verdad que es inagotable.
La correlación entre objeto y sujeto es irreversible. El conocimiento plantea varios
P~~lemas: posibilidad del conocimiento, origen del conocimiento, esencia del conoc1m1~n~o Y _el magno problema de la verdad. El autor estudia escuelas y posiciones.
En ultima instancia, el conocimiento es la captación inmediata del ser de los entes.
El problema del ser de los entes y del ser que hace que haya entes lleva al autor
al examen de la ~endentali~ad, de la a~alogía, de la nada, de la potencia y
del acto, del d_everur, de la esencia y de la eXJstencia, de la sustancia, de la causalidad
Y del ser subsistente. Temas y problemas que trata con precisión y mesura.
. El capítulo XI versa sobre el tema del hombre. Rubén Sanabria lo aborda históncamente, desde San Agustín, reconociendo a Max Scheler como fundador de Ja
Antropol~ ~~os6fica: La significación del cuerpo como expresión, como presencia
Y ~orno pnnc1pio de mstrumentalidad, la filosofía dialógica del yo y del tú en relaCJ~n al ser, a la verdad y al amor, el espiritu en relación a la actividad y a
la libertad? la persona, la cultura, la muerte y la supervivencia van siendo mostradas
y profundraadas hasta su última raíz.
Tras de examinar al hombre en su ontología, el Dr. Sanabria, pasa en el capítulo
~11, al actuar humano, porque sabe que el hombre es constitutivamente libre y su
vida es autoconstrucci~n ética. "Yivir éticamente es tratar de llegar a ser plenamente
hombre. En ello ha~ siempre ~l. nes!o de desviarse por lo útil. Pero nadie podrá negar
que el hombre ~ende la fJSJologia y la psicología: el hombre vale por sus valores
mo~les." (Op. crt., ~ág. 263.) El estudio filosófico de la acción humana en relación
al bien, que es la ética, nos insta a orientarnos totalmente hacia el bien, según Ja
recta razón. Porque el hombre nace para amar y el amor -agustinianamente hab!3°do-- es s~ peso Y su mcdid_a. El ser_ del h~mbre es trascenderse hacia su plerutud
substant1al. Cultura, técruca, trabaJo y vida filosófica son ob¡ºeto de l'c"d
,,,_.
U I O
an=11 por parte del Dr. José Rubén Sanabria.

609

608

HUMA."•IIT AS·39

�El hombre está en busca del ser. Del ser que se manifiesta en cuanto rer en su
diferencia del ente. He aquí el acontecimiento filosófico trascendental. Veamos los
entes en lo que son y en lo que aparecen, como si los viéramos por primera vez.
¿Acaso esta implantación en la vida no es también implantación ante el misterio de
la vida? La filosofía no puede eludir el problema de la muerte. En este sentido, la
filosofía tiene también una función escatológica que abre las puertas a la esperanza.
La aventura metafísica de la vida humana tiene su pleno acabamiento en el seno
del ser.

José

Rubén Sanabria rehúsa, al concluir su libro, dar una definición de la filo~ofía.

Le parece que la filosofía es indefinida e indefinible. No carece de una determinada
visión de la filosofía, pero no quiere imponer su respuesta. Yo pienso que es un
exceso de delicadeza. Al menos, podrla proponer una definición abierta. Ciertamente
la filosofía es actitud existencial, forma de vida, compromiso individual, cosmovisión
personal, manera singular de responder al llamado del ser. Pero también es un
saber rigurosamente conceptual. Un saber - y en esto me siento plenamente hermanado con José Rubén Sanabria- que sirve para vivir y para morir.

UNA OBRA FILOSÓFICA DE UN FILÓSOFO CHECOSLOVACO
-"Zdenek Kourlm: La DiaUctica en Cuesti6n"Editorial Paidos, Buenos Aires, 1974
DR. AousTÍN BAsAvE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

La obra del Dr. José R. Sanabria no tan sólo cumple con su cometido didá.ctico, sino
que ilumina, con espléndida luz, el anchuroso e inexaurible panorama filosófico.
Introducción a la Filoso/ta es una obra de un pedagogo y de un filósofo. Enriquece
la bibliografía filosófica de habla castellana y estimula el genuino acto de filosofar.

El Doctor Zdenek Kourím, miembro -hasta 1968- del Instituto de Filosofía de
la Academia Checoslovaca de Ciencias, donde trabajaba como investigador, es autor
de numerosos estudios filosóficos. Colabora, actualmente, en el equipo de investigaciones de la Universidad de Toulouse (Francia). Distínguese el Profesor Kourím por
su ejemplar honestidad intelectual y por su afán de rigor filosófico. Al lado de
esas prendas intelectuales, cuenta con una experiencia valiosa en tomo a la autenticidad e inautencidad de convicciones filosóficas, de ideologías revestidas de "cientificidad" que tratan de imponerse totalitariamente por coacción.
Bajo el título de La Dialéctica en Cuesti6n, el Profesor Zdenek Kourím reúne
orgánicamente una serie de estudios que obedecen a una misma idea directriz y que
siguen un mismo hilo estilístico. La obra que reseñamos está estructurada en siete
capítulos, una introducción y un apéndice (Entrevista con Ferdinand Gonseth). He
aquí los capítulos:

l.
11.
111.
IV.

Visión marxista del año 2000
Algunas reflexiones sobre el diálogo y la confesión
Sobre el marxismo checo
Prospectiva del pensamiento filosófico
l. Orígenes y fundamentos de la filosofía prospectivista
2. Prospectiva y sus posibilidades de aplicación
3. Algunas notas en torno de la prospectiva

V. Ortega -Punto de vista de la crítica marxistaIntroducción

610

611

�l. La crítica soviética
2. Ortega visto por un crítico búlgaro
Conclusión

VI. ¿ Adónde va la dialéctica?
l. Los fundamentos
2. Los caminos de la dialéctica
3. Los resultados y las perspectivas

VII. La dialéctica en cuestión
l.
2.
3.
4.

Marxismo ortodoxo
"Revisionistas" y marxizantes
El rechazo del absolutismo dialéctico
Limitaciones metodológicas de la dialéctica

En la Introducción, el autor habla de la manera objetivante o instrumental
que corresponde al discurso científico. El discurso filosófico, en cambio, exige la
toma de conciencia de una connotación inherente y hasta de su cultivo y ahondamiento. Por esa causa, el reflexionar del filósofo -del hombre que prefiere la sapiencia, la lucidez que alcanza a los mitos de todo género-- se reconoce en una
autoproblematización incesante. Un paso en el progreso del espíritu abre para él
una nueva dimensión-problema. (La Dialéctica en Cuesti6n, pág. 12, Ed. Paidos.)
La meta de la filosofía, para Kourím, es una metasaber en función del saber. Trátase
de saber, hoy en día, cómo se escoge un tema, quién lo escoge y cuáles son las
consecuencias de tal opción. Pero este funcionar en el mundo no impide, me parece,
que la filosofía siga siendo una explicación metódica y fundamental del universo y
una sabiduría vital de los últimos y más significativos problemas humanos. El filósofo
checoslovaco, transterrado en Francia, apunta que la reflexión filosófica comienza donde
voluntariamente cesa todo simulacro, siempre circunstancial. "Quien quiere vencerlo debe someterse a la regla elemental de prueba adecuada que comporta la apertura a lo hipotético y a la confrontación teórico-práctica. Podríamos llamar fidelidad
dialéctica a la virtud -una de las más difíciles- de asumir plenamente ese riesgo
intelectual." (Op. cit., pág. 13.)
Se habla, muy imprecisamente, por cierto, de la dialéctica marxista como un
"sistema abierto". La parcialidad de los escritos de los filósofos soviéticos que tratan,
al parecer, el "problema de transformar las formas de la dialéctica materialista", es
patente. Zdenek Kourím señala una doble parcialidad:
"1) La dialéctica, tomada como metodología del pensamiento debe -con prioridad absoluta- desempeñar la función de autorreflexión analítica que sólo le permite
constituirse y mantenerse, a través de la evolución de las disciplinas especiales, en
un saber dinámico, interdisciplinario. Desgraciadamente la presencia de esta etapa
dentro de la esfera del conocimiento exacto (la matemática, las ciencias de la naturaleza) falta en la concepción ortodoxa de la dialéctica materialista. Sería, por lo
tanto, más apropiado designar su facultad sintética como cierta flexibilidad doctrinaria." (lbid., pág. 16.)

612

2) De acuerdo con su origen, el campo propio de la dialéctica marxista es el
de las ciencias humanas. Aquí poseemos un método de investigación-acción cuya
operatividad político-social no puede ser puesta en duda. En efecto, a partir de los
escritos de Hegel, Marx y Engels, se fue elaborando un proyecto esquema del estar
histórico de la sociedad. Su actualización permitió sacar a la luz una técnica que,
como praxis concreta, contiene una dimensión teórica, pues hay un virtual replanteamiento o relativización del problema.
A simple vista parece que la dialéctica materialista integrada en un conjunto políticosocial como una base filosófica, y la metodología del funcionamiento como fuerza
sintética, no excluye sino incluye la vertiente analítica. Pero en este punto de "experiencias de práctica" tenemos que recurrir al argumento práctico. El ejemplo de
Checoslovaquia en lo referente a su parte ideológica, es muy claro: la respuesta va
en un solo sentido." (Op. cit., págs. 16 y 17.)

Poner en cuestión a la dialéctica equivale a tomar conciencia de la fundamentación ética de todo acto de pensar determinado y situado.
En "versión marxista del año 2000" el autor habla de problemas del marxismo
actual. El año 2000 ya ha comenzado y debemos decidir nosotros mismos lo que
va a pasar. Kourím no quiere zozobrar en el utopismo. Nada de sueños apaciguadores que nieguen todas las angustias. El instrumentalismo criticado por los filósofos
marxistas desde algunas prisiones instrumentalistas no acaba de ser puesto en su lugar.
Para quienes crean que la dimensión social del hombre es el trabajo -creador de
valores-, resulta comprensible su preocupación por la investigación de las posibilidades
del desarrollo ulterior de la actividad del trabajo. La superación de la división
del trabajo en vigencia debería desembocar en la plena movilidad de la estructura del
trabajo. Aún así, habría que preguntarse si el trabajo sólo será el valor capaz de
llevar una existencia. El desarrollo libre del hombre y el desarrollo libre de todos
es tarea principal de la filosofía marxista. Cabe preguntar, también, si se puede
hablar de un desarrollo libre y armónico del hombre ahí donde la visión del hombre
está mutilada. La unidimensionalidad del monismo materialista, tratándose de una
antropología filosófica, salta a la vista.
El 19 de noviembre de 1967, Zdenek Kourím pronunció una charla en Radio
Praga bajo el título "Algunas Reflexiones sobre el diálogo y la confesión". El diálogo
es abordado por el filósofo checo estableciendo una distinción entre sus dos vertientes:
La humana y la doctrinal. La vertiente humana es el problema de las reglas y
de las disposiciones necesarias para evitar encuentros estériles, monólogos paralelos.
Trátase de la ética de diálogo. Todos somos hombres. Todos podríamos valorar
con equidad y bondad las opiniones ajenas. Todos tenemos derecho a contribuir
a la construcción del porvenir del hombre. El aspecto doctrinal de imposible diálogo
constituye su propio cuerpo. Los representantes de las doctrinas adversas no deben
olvidar que sus tesis fueron creadas por el hombre y para el hombre. De aquí hay
que partir para superar la incompatibilidad, si no fundamental, al menos histórica.
Kourím considera inútil tratar de discutir lo "eterno" de la concepción cristiana y
la concepción marxista: La fundamentación irracional de la fe por una parte, es
decir la religión reducida, en la expresión del profesor Muñoz Alonso, a "la aceptación
voluntaria, libre y consciente de la relación esencial del hombre con el Ser absoluto",
y la elaboración racionalmente científica de la visión marxista del mundo por otra

613

�parte, visión en que el puesto central pertenece al hombre, ser "absoluto" en su materialidad histórica". (Op. cit., pág. 43.) Ante todo, perrnítaseme hacer la siguiente
observación crítica. La fe no está fundamentada irracionalmente como afirma Zdenek
Kourím. Me llevaría muy lejos hacer en este momento un análisis ontológico de
la fe. Básteme decir que la fe no es irracional aunque la estructura intelectual de la fe
no sea de razón racionalmente. Recordemos que existen motivos de credibilidad.
(Preambula Fidei.)
El ex-investigador del Instituto de Filosofía de la Academia Checoslovaca de Ciencias apunta que lo que se puede y tiene que discutir es la praxis.
En torno a la confesión, el autor considera que el hombre que se confiesa establece por medio de su confesor un diálogo consigo mismo, una toma de conciencia
de sus faltas y de ·sus imperfecciones, fijando, de esta manera, una base para su
propio mejoramiento. Habría que observar, dentro de un concepto sacramental de
la confesión, que lo primordial no es el diálogo consigo mismo .-sto sería monólogo-,
sino el diálogo con el ministro de Dios. Lo que despectivamente suelen tener por
"institución institucionalizada", es un sacramento instituido por Cristo, con fundamentos bíblicos y practicado desde los primeros siglos de la era cristiana. Por lo
demás, no existe oposición alguna entre la confesión a los sacerdotes y la santa libertad de abrirse a los otros y a la cual se refería Santa Teresa de Avila.
"Sobre el marxismo checo" Kourím conoce autores y escritos que en el resto de
los países no comunistas apenas si se conocen. Sus apuntamientos críticos resultan
muy interesantes para los marxólogos de naciones no socialistas.
La filosofía de la prospectiva debida a Gaston Berger, suscita especial simpatía
en Zdenek Kourím. Expone el pensamiento de Berger y las posibilidades de aplicación. El "personalismo espiritualista" del autor francés suscita, sin embargo, una
grave duda en el pensador checoslovaco. Del subjetivismo se salva Gaston Berger
invocando a Dios y a la eternidad. Se trata de una actitud de espera del mundo
auténtico. "Para quien se ha liberado de la ilusión temporal, la espera de la luz
es la seguridad de que ya nos está alumbrando y que sólo nos hemos 'divertido' demasiado para reconocerla." La interrogante que lanza Kourím es la siguiente: "una
salvación de este género ¿puede considerarse como realizable para una empresa colectiva como lo es la prospectiva? Dudamos de ello". (Op. cit., pág. 102. )
Europa Oriental y la URSS apenas si conocen la filosofía española. De la filosofía
hispanoamericana -añadiríamos nosotros- apenas si se tiene noticia seria. No sé
si solamente sean el obstáculo lingüístico y la barrera ideológica las causas originantes
de esa lamentable situación. Me parece que hay también un lamentable menosprecio de parte de la Europa Oriental y de la URSS hacia la filosofía de habla
española. Mientras los hispanoamericanos y españoles no ignorarnos la filosofía europea, los europeos en cambio sí ignoran la filosofía nuestra y esta ignorancia --que a
últimas fechas trata de remediarse-- empobrece más a ellos que a nosotros. Se privan
de enriquecer su horizonte filosófico. El caso de Zdenek Kourím es una dichosa ex•
cepción. Desde antes de que estuviese en Francia, cuando trabajaba en el Instituto
de Filosofía de la Academia Checoslovaca de Ciencias se interesaba ya por la filosofía hispano-hablante. Lo sé por experiencia personal. No es, pues, raro que Kourím
haya publicado en Revista de Occidente (número 86, mayo de 1970), un artículo
bajo el título: "Una visión crítica marxista de Ortega", que ahora recoge en el

614

libro comentado, bajo otro título: "Ortega -punto de vista de la crítica marxista".
Estudia nuestro autor un artículo sobre la filosofía de Ortega de la escritora soviética Aza Borisouma Zykova del Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de
URSS. El artículo comentado por Kourím es de "increíble ligereza de juicio". No
expondré el decepcionante enfrentamiento marxista con el raciovitalismo orteguiano.
Simplemente me basta apuntar el vivo interés que el doctor Kourím pone en desenmascarar los mal entendidos y las críticas gratuitas de autores partidistas. Los
trabajos de los autores soviéticos intrigan al lector desprevenido mucho más de lo
que convence. El dogmatismo de los soviéticos en torno a Ortega resulta verdaderamente risible.
¿Adónde va la dialéctica?, se pregunta en el capítulo sexto Zdenek Kourím. Repasa
algunas de las connotaciones del término en la historia del pensamiento, sirviéndose
del Diccionario de Filosofía de André Lalande -muy deficiente, a nuestro juicioy del Diccionario de Filoso/la de José Ferrater Mora. Pero esto es sólo un punto
de partida. El autor trabajó por su cuenta el concepto de dialéctica en confrontación con autores modernos y contemporáneos. Piensa que la dialéctica que se reclama del marxismo tiene posibilidades de avance siempre que admita poner en
cuestión su propia fundamentación. Y el campo más propicio para el desarrollo de
la dialéctica marxista es el de las ciencias humanas.
La filosofía en su función originaria es, para Zdenek Kourím, "búsqueda de la
vía sagaz y eficaz hacia lo verdadero". (Op. cit., pág. 177.) Con base en esta definición, el autor piensa que se va ensanchando el divorcio entre los filósofos y la
filosofía. La dialéctica -desde el punto de vista marxista- se presenta como método que por su propia evolución interna tiene capacidad para alcanzar la absolutividad
metódica. La crítica que el autor emprende del pensamiento dialéctico cerrado de
Eli de Gortari, de Mikail Erazmovitch Omelianov y de Louis Althusser es bastante
certera. "Revisionistas y marxizantes", el rechazo del absolutismo dialéctico y las
limitaciones metodológicas de la dialéctica son objeto de acucioso análisis por parte
de el doctor Kourím. Lo dialéctico, propio del hombre, tiene indudablemente un
papel importante en nuestra existencia. "Pero -y hay que subrayarlo- eso no significa la dialectización de la dialéctica dada, ni su parcialización. La tensión dinámica entre Jo sagaz y lo eficaz se sitúa fuera de los esquemas objetivo-subjetivo Y
universal-particular; partiendo originariamente de la conciencia, traspasa su circunferencia y se generaliza junto con el progreso del conocimiento, lo que se comprende
por la noción de humanización del mundo." (Op. cit., pág. 207.)
El ensanchamiento científico de la supuesta relación dialéctica entre lo sagaz y lo
eficaz se muestra en la filosofía abierta de la ciencia tal como la concibieron Y
desarrollaron Gaston Bachelard y Ferdinand Gonseth. Bachelard se apoya en la doble
exigencia y práctica del pensamiento científico: su empirismo y racionalismo. De
la insoslayable "polaridad epistemológica" surge la necesidad de "un desarrollo dialéctico de las naciones de la ciencia. Al dialectizar el pensamiento se incrementan científicamente los fenómenos completos y se regeneran todas las variables degeneradas.
"La realización tiene primacía sobre la realidad." "La generalización dialéctica" incluye lo negado y su racionalismo a la apertura de pasaje entre los sistemas racionales.
Gonseth empieza por interrogarse "sobre sí mismo, para preguntarse cuáles son las

615

�garantías de su propia autenticidad". Hay una permeabilidad entre las fronteras de
la dialéctica y de la base axiomática. Se da una retroacción de lo producido en la
situación en la cual ha sido efectuada y a la cual se ha conformado. El filósofo
suizo designa la dialéctica como un "sistema discursivo ordenado a una cierta práctica". Establece Gonseth una metodología abierta, operacional, que incluye el procedimiento de autofundación. Las situaciones observacionales y los horizontes de validez
son relativos, pero el proceso de experiencias es trascendente en el sentido de que
una experiencia participa siempre de otra. El doctor Zdenek Kourím no cierra
la discusión de la dialéctica con las perspectivas trazadas por Gaston Bachelard y
Ferdinand Gonseth. El "cruzamiento de experiencias" puede significar una vía que
no ignora ni lo sagaz ni lo eficaz. ¿ Es posible definir con todo rigor intelectual,
dentro del pensamiento un método de pensar este pensamiento? El pensamiento humano no se da sin la opción del hombre. Donde no se puede definir se puede mantener
--entre lo sagaz y lo eficaz- y construir.
"La metodología general o dialéctica del pensamiento se hace en filosofía y se
deshace en accionismo." He aquí una interesante y última disyuntiva que plantea el
filósofo checoslovaco. Su libro es una invitación a una continua autocorrección dentro de un pensamiento abierto. Toda investigación cientüica y toda construcción
técnica reclaman un desarrollo y una profundización que toda conducta humana auténtica puede y debe procurar. La obra de Kourím muestra con toda lucidez el
"resquebrajamiento en la unidad monolítica del marxismo". Repiensa las tesis
de Marx no como verdades absolutas sino en plan de reflexión crítica. Es mérito de
Kourím la confrontación -poco frecuente entre autores marxistas- con otras convicciones no marxistas. Porque, en última instancia, lo que le interesa son valores
filosóficos y no ideológicos.
La filosofía en habla castellana se ve enriquecida, notablemente, por el libro de
Zdenek Kourím intitulado La Dialéctica en Cuesti6n. Libro claro, sagaz, abierto y
comprometido. Pero comprometido no con una ideología imperante, sino con la verdad. La verdad que se busca y se profundiza en la historia pero que es metahistórica.
La verdad que nos espolea siempre a ir más allá de un determinado grado de
visualización intelectual. "Busquemos, aconsejaba San Agustín, como quienes van a
encontramos, y encontremos como quienes aún han de buscar, pues, cuando el hombre
ha terminado algo, entonces es cuando empieza." (De Trin. IX, c. i.) Esta encomiable
actitud filosófica agustiniana refulge espléndidamente en las páginas incitantes de
La Diallctica en Cuesti6n. Obra que traza caminos, propone criterios de comprensión y nos incita a una ulterior meditación directa sobre la dialéctica.

LAS RESERVAS DE LA CONVENCIÓN DE VIENA DE 1969
SOBRE EL DERECHO DE LOS TRATADOS

Por el PROFESOR, DocTOR ERNESTO J.
REY CARo. Sobretiro del Boletín de
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Córdoba. Dirección General de Publicaciones. Córdoba. República Argentina,
1977.

de la Comisión de Derecho Internacional
de las Naciones Unidas. Los sucesivos
informes de Brierly, Lauterpacht, Fitzmaurice y Sir Humphey Waldock, dejan
entrever las diversas alternativas a que
estuvieron sujetas las proyectadas normas,
desde el primero de ellos hasta el que,
en definitiva, serviría de base de discusi6n en la citada Conferencia."

Nuevamente el ameritado internacionalista argentino, Doctor Ernesto J. Rey
Caro nos brinda su última obra que es
un estudio pormenorizado y acucioso sobre el tema de Las reservas en la Convenci6n de Viena de 1969.

El capítulo II se refiere al concepto
de Reserva, el que, siguiendo el método
adoptado en anteriores conferencias codificadoras -según nos dice el autor de
mérito--, que establecieron en las primeras cláusulas el alcance y contenido
de los diversos términos utilizados en
los siguientes dispositivos, la Convención
de Viena prevé en el artículo 2, inc. d,
lo que debe entenderse por reserva:

En la Introducción, el Doctor Rey
Caro nos dice que "La formulación definitiva de los artículos sobre las reservas
a los tratados, incorporados en la Convención de Viena sobre el Derecho de
los Tratados, estuvo precedida de ciertas
alternativas que reflejan la indefmición
de los Estados en algunos aspectos de
este debatido tema y de que la solución
de compromiso no estuvo ausente, como
no la estuvo tampoco en la consagración
de otros preceptos de la citada convención.
Este hecho, no constituyó una manifestación exclusiva de los debates en la
Conferencia, sino que se manifestó también a través de los casi veinte años de
labor preparatoria realizada en el seno

616

"Se entiende por 'reserva' una
declaraci6n unilateral, cualquiera que
sea su enunciado o denominaci6n,
hecha por un Estado al firmar, ratificar, aceptar o aprobar un tratado
o al adherirse a él, con objeto de
excluir o modificar los efectos jur!dicos de ciertas disposiciones del tratado en su aplicaci6n a ese Estado."

La Conferencia adoptó así textualmente el concepto de reserva elaborado
por la CDI, la que creyó necesario dar
una definición en razón de que los Es-

617

�tados, sea al firmar, ratificar, aceptar,
aprobar, o adherirse a un tratado suelen
formular ciertas apreciaciones sobre el
alcance o la interpretación que le otorgan a algunas de sus disposiciones, las
que pueden ser simples aclaraciones de
su actitud o bien constituir verdaderas
reservas, según modifique o no la aplicación de alguna cláusula o la excluya.
El Dr. Rey Caro, en el capítulo III,
trata lo relativo a la Formulación, Aceptación y Objeción a las Reservas. En
él están contenidos el Proyecto de la
Comisión de Derecho Internacional y
sus antecedentes; la opinión consultiva
de la Corte Internacional de Justicia;
la Resolución de la Asamblea General
de las Naciones Unidas; el Sistema Interamericano; el Informe de la Comisión
de Derecho Internacional de 1951; el
Informe de Lauterpacht; el de FitzmauTice; la propuesta de W aldock; el Informe de la Comisión de Derecho Internacional de 1962; Los Debates de la

Conferencia; La reserva haga inoperante
el tratado por subordinar su aplicación
de un modo general o indeterminado,
a la legislación nacional; y, por último,
el Párrafo 4.
En la segunda parte del capítulo en
cuestión, el autor trata lo relativo a
"Los debates de la Conferencia", comprendiendo: Las enmiendas al artículo
16 del Proyecto de la (CDI); el Párrafo
4 y las enmiendas presentadas por los
EE. UU., el Reino Unido y la URSS.
El capítulo IV trata sobre "Efectos
Jurldicos de las Reservas y de las Objeciones a las Reservas". El V, del Retiro de las Reservas y de las Objeciones
a las Reservas. El VI se refiere al Procedimiento relativo a las Reservas y el
VII a las Consideraciones Finales.
Tal es, en síntesis, el valioso aporte
a la ciencia del Derecho Internacional
que nos brinda el estudio del Dr. Ernesto
J. Rey Caro.

cida, deshonrada y desobedecida, muchas veces, enmendada aún sirve como
instrumento para alcanzar el propósito
nacional, aunque algunas de sus disposiciones delinean una meta para lo fu.
turo mis que a una efectiva realidad.
No obstante, su condición es sagrada,
fortalecida durante cincuenta y cinco
años de existencia".
Esta interesante obra, escrita en idioma inglés, ha sido dividido su material
de la siguiente manera:
Preface.-1. 1857 to 1917: Background
for a Revolutionary Constitution.-2.
Electiom, Delegates, and Preliminary
Sessions.-3. The Apogee of Anticlericalism.-4. The Evolution of a Labor
Program.-5. Article 27: The Attack
on Vested Interests.-6. The Prevailing
Winds of Reform.-7. Concluding Sessions: The Politics of Discord.-8. In
Retrospect.

El libro del Dr. Niemeyer cuenta también con no menos interesantes Apéndices como son: el A: Article 130 of the
Constitution of 1917; el B: Article 5
Compared with Draft Proposal; el C:
Article 123 Compared with Draft Proposal; el D: Carranza's Draft Propasa!
oí Article 27; el E: Article 27 Compared
with Draft Proposal y, por último, el
F : Biographic Information on Delegates
Referred to in Text (as of January 31,
1917) . También contiene un Glosario,
Bibliografía e Indice, así como un buen
número de ilustraciones, fotografías y un
mapa, lo que proporciona una más completa visión de ese álgido y trascendental
período revolucionario de México, lograda plenamente por la acuciosidad, talento
e investigación del brillante historiador
norteamericano E. V. Niemeyer Jr.

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

REVISTA INTERAMERICANA DE SOCIOLOGfA

REVOLUTION AT QUERETARO
(La Convención Constitucional de 1916-1917)

DocToR EBERHARDT VfcToR NntMEYER

JR. Publicado por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas, Austin y Londres.
Monograf[as Latinoamericanas, No. 33.

El autor, ampliamente conocido no so1amente en los círculos históricos, por sus
obras anteriores como Cuide to the
Hispanic American Historical Review
(Duke Press, 1958), y El General Bernardo Reyes, de la serie "Biblioteca Nuevo Le6n, Centro de Estudios Humanisticos y Gobierno del E~tado de Nuevo
Le6n, Monterrey, 1966 y autor también
de varios artículos en revistas de Historia,
en este su último libro: Revolution at

618

Queretaro, revela el fruto de un constante estudio e investigación acerca del
interesante tema enunciado.
En el Prefacio, el autor Niemeyer Jr.,
nos habla de que "una Constitución tiene significación hasta el punto de que
sirve como una base para el desarrollo
social y político de un pueblo en una
atmósfera de libertad política y de tranquilidad. Desde su promulgación, la
Constitución Mexicana de 1917, con los
requerimientos del alzamiento revolucionario de 1910 incorporados en sus disposiciones, ha sido el cimiento legal
para la más grande transfonnación experimentada por el Pueblo Mexicano
desde la Conquista. Honrada y obede-

Instituto Mexicano de Cultura. Asociación Mexicana de Sociología Correspondiente de la Asociación Internacional de Sociología de la UNESCO.
Vol. V, Año 6, Número 18, eneroabril 1976.
La importancia de esta Revista lnteramericana de Sociologla es ampliamente
reconocida, tanto en lo nacional, como
en lo internacional. Así se pone de manifiesto de la lectura del Indice:
Dos Sociólogos Mexicanos que se fueron; Introducción al Estudio de la Sociología de las Relaciones Internacionales,
por el conocido maestro e ilustre sociólogo mexicano, Dr. Lucio Mendieta y
Núñez; Las Relaciones Internacionales
y la Justicia Social, por el Lic. Juan
González A. Alpuche; El Poliglotismo y

las Reuniones Cientificas Internacionales,
por óscar Uribe Villegas; La Delincuencia e Inadaptaci6n Juvenil ante Algunos Criminólogos Críticos y Algunos
Moralistas Postconciliares, por Antonio
Beristáin; Aspectos Sociológicos de la
Salud Infantil, por el Dr. Francisco J.
Menchaca; Temas Jurídicos, por el Lic.
Juan González Alpuche; México e Israel, por el Dr. Rafael González A. Alpuche; Dominio y Servidumbre de los
Países en Materia Tecnológica, por José
Isaacson.
Por último, la Sección Informativa
que comprende la Crónica del XIX Con•
greso Nacional de Sociología y la bien
nutrida Sección de Notas y Estudios
Bibliográficos.
Lic.

ALBERTO GARcÍA G61n.z

619

�HISTORIA DE LAS RELACIONES DE MtXICO
CON ESTADOS UNIDOS
Periódicamente se publican y se reeditan historias de las relaciones de México con Estados Unidos que estudian
los sucesos en que participaron las dos
naciones en uno o varios de sus aspectos. Recientemente han salido a la
luz pública libros que se refieren a
la guerra entre estos dos países, a su
origen, a la interpretación que se ha
dado al conflicto, a pequeños períodos
de las relaciones o a síntesis que van
desde la época colonial hasta el presente.
Tenemos del año de 1972, en la colección SepSetentas, núm. 19, de Jotefina Vázquez de Knauth, Mexicanos )'
norteamericanos ante la Guerra del 47,
volumen que presenta una selección de
textos, que tienen por objeto ayudar a
contestar la interrogante: "¿ Qué es lo
que ha hecho tan dificil la tarea de
entender la historia de esta guerra?".
A Juan A. Ortega y Medina, Destino
Manifiesto. Sus razones hist6ricas y su
raíz ideol6gica, del mismo año y de la
misma colección (núm. 49), lo mueve
a estudiar el tema, lo que él considera
la necesidad "del conocimiento de los
otros para poder saber más de nosotros
mismos", en las relaciones con los norteamericanos. La Editorial Contenido, S. A.
presentó, a su vez, en 1974 una edición
de 25,000 ejemplares de los conocidos
Apuntes para la historia de la guerra
entre México y los Estados Unidos, escrito por un grupo de mexicanos, testigos de ella. Este libro, como lo indica
el tiraje, ha sido muy leído desde hace
tiempo. A fines de 1976 apareció, de
César Sepúlveda, La frontera norte de
México. Historia, conflictos. 1762-1975,
México, Editorial Porrúa, S. A., 1976.
Este autor informa, en el prologo del
libro, que publicó, ya hace algún tiempo
en la revista Historia Mexicana (29),

620

VIII-1 (jul.-sept. 1958) 1-34, el artículo,
"Historia y problemas de los límites de
México. l. La frontera Norte". Como
ha transcurrido el tiempo y han surgido
nuevos problemas de límites, Sepúlveda
hace una ampliación de su artículo, que
en 1958 terminaba con noticias de 1944.
Por la muestra que presentan estos
libros las relaciones de México con Estados Unidos son una historia difícil
de explicar. Los' autores mexicanos escriben perplejos, tristes o indignados y
no parece insinuarse un cambio en el
tono con que se presentan los textos,
pues los estudiosos consideran que la
querella ("historia infausta" la llama
Sepúlvcda) con la nación vecina sigue
aún en pie. Sin embargo, convendría
no s61o repasar "la amarga lección",
sino también emprender otras tareas menos polémicas y más históricas que proporcionaran fresca información, útil en
nuestros días, pues de su ausencia se
resienten muchos libros, incluyendo el
último mencionado.

tera en la historia del Nuevo Mundo
ha sido objeto de tantos estudios que
resulta necesario, cuando se intenta analizarla de nuevo, deslindar las ideas y
los términos para que puedan seguir sirviendo de vehículos de entendimiento".
Frontera, fronteras, línea divisoria, límites territoriales son en el caso del
libro La frontera norte de México términos que aparecen indistintamente. No
es porque el autor carezca de escrúpulos o preocupaciones en el uso de esas
palabras, pues en un pasaje dice: "no
existía un auténtico concepto de frontera
entre las naciones (p. 81)". Aseveración útil para referirla a la época colonial y a las relaciones de España con
las naciones indias, pero peligrosa referida a los artículos de los tratados celebrados con los Estados Unidos por
España y por México, en los que la línea
de frontera quedaba marcada precisamente. En la p. 65, en cambio dice:
"La línea divisoria del Bravo estaba casi
concedida desde 1836", olvidándose de
que la concesión ya había sido hecha
por España en 1772 por el Reglamento
e instrucci6n para los presidios que se
han de formar en la linea de frontera

de la Nueva España. R,suelto por el Rey
nuestro señor en cédula de 10 de septiembre de 1772.

Convendría también llevar adelante el
estudio de las dificultades para precisar
la línea de frontera que no queda marcada por el río Bravo ( cap. VIII de La
frontera norte de México). El libro de
Joseph AJlen Stout, Jr., Th, Liberators.
Filibustering expeditions into Mexico.
1848-1862 and the Last thrust of
Manifest Destiny, Los Ángeles 90041,
Westernlore Press, 1973 narra las actitudes que adoptaron los fronterizos del
oeste en esos primeros años de la vigencia del tratado de Guadalupe Hidalgo y que hicieron tan difícil fij:ir la
"frontera movediza" a que alude Sepúlveda.
Estos estudios y otros muchos que
seguramente han sido publicados recien•
tementc son una variada contribución
para que, como lo propone Sepúlveda
"se redacte un tratado completo sobre
la materia".

MARÍA DEL

CARMEN VELÁZQUEZ

El Colegio de México.

Una de ellas es a la que alude Silvio
Zavala en la presentación de su estudio,
Las fronteras de Hispanoamérica (Sobretiro de la Memoria de El Colegio
Nacional, Tomo VII, núm. 4, Año de
1973), originalmente publicado por W.
D. Wyman y C. B. Kroeber, eds., The
frontier in perspective, Madison, The
University of Wiscoruin Press, 1957, pp.
35-58, después parcialmente en español,
en Cuadernos Americanos, XVII ( 1958),
374-384 y en otro volumen de la colección SepSetentas (núm. 265) que también se ocupa del tema: El México perdido. Ensayos sobr, el antiguo norte de
México, 1540-1821. Antología de David
J. Weber, México, Secretaría de Educa•
ción Pública, 1976. Allá dice: "La fron-

621

�LA IMAGEN DEL HOMBRE EN LA OBRA DE FRANZ KAFKA

MTllo.

Luis

R10NDA

ARucuíN"

LA ATOlUIIENTADA VIDA INTERIOR del gran escritor checo en lengua alemana Franz
Kafka (1883-Kierling-1924; Viena) es penetrada mediante un profundo anáfüis de
"" diarios, novelas, cartas, aforismos y convenaciones por el doctor Agustin Basave,
poniendo nuevamente de manifiesto su evidente y ejemplar vocación antroposófica,
en un libro de reciente aparición: La cosmovisi6n de Franz Kafka. Su origen judío
y posteriormente la enfermedad que se cierne sobre él, lo llevan a sumirse en el
recogimiento espiritual, y a encontrar en esa soledad la condición de todo lo que
ha producido. Estudiante y graduado de la Universidad de Praga, es durante catorce años empleado en una Compañia de Seguros, donde sufre las limitaciones económicas hasta alcanzar madurar su inclinación literaria.
La personalidad de Franz Kafka, sus crisis periódicas, la convicción de ser un
tuberculoso, las relaciones conflictivas con el padre y sus fracasos sentimentales, Jedan al doctor Basave el material para ahondar en la visión del mundo y de la vida.
del escritor de la Metamorfosis.

De la inisma manera, pone de relieve al hombre Kafka, que siente la incertidumbre de elegir, ante la alternativa de sujeción, como miembro de una burocracia
rapaz y mezquina que le lleva a cumplir con esmero sus obligaciones visibles y la
alternativa de libertad, que le permite realizar sus recónditas obligaciones. Dualidad
de ocupaciones, más bien diría de afanes irreconciliables, que es imposible poner de
acuerdo de modo equitativo, pues "La menor felicidad en una de ellas equivale a
una gran desgracia en la otra. Si una noche escribo algo bueno, al día siguienteardo en la oficina y no puedo hacer nada". Justamente, hace notar el doctor Basave,
no hay avenencia entre su profesión y su vocación. Por lo tanto, para Kafka toda
elección es culpa, flaqueza, infelicidad, porque. . . "cada obligación íntima no cumplida se convierte en una desdicha perdurable".
• La familia de Kafka está formada en su línea materna por seres suaves y débiles
y en la línea paterna, de gigantes, de hombres emprendedores. A tal punto es
conmovido el filósofo mexicano por la vida de Franz Kafka, que no vacila en
expresar: "Hago mías sus preocupaciones, sus angustias, sus proyectos y sus miserias.
Le siento próximo, familiar, humano".

623

�"Me instalo fácilmente en su interior y desde ahí unifico las contradicciones de
su existencia." Contradicciones que capta no mediante la inquisición puramente fría
Y contemplativa, sino de manera vivencia!, del que hace suyas las experiencias vitales
de otro. Aunque se obstine en ser, ante todo y sobre todo, un literato -expresa el
doctor Basave- Kafka fue, primordialmente, un hombre que inquiría sob,e el hombre, un explorador de la condición humana." Las situaciones cotidianas a que se
enfrenta el ser humano, como el trabajo, la condición económica, la superación individual, son situaciones concretas que podemos transformar; pero la muerte y la
enfermedad son, lo que Jaspers llama situaciones-límite que es imposible eludir, que
inevitablemente nos determinan y a las que de modo inexorable tenemos que hacer frente.
¿Es posible desentendernos de ellas? Jamás, no sólo parece decir el autor de la
Cosmovisión, sino que dice taxativamente: "La presencia de la muerte frente a
nosotros, o, mejor aún, en nosotros, es insoslayable. La muerte es "esa presencia.
ausente", que en Ka.fka. " ... está frente a nosotros más o menos como en el muro
del aula un cuadro de la batalla de Alejandro. Se trata de obscurecer aun de borrar
completamente el cuadro por medio de nuestros actos en la vida".

Ka.fka, en sus conversaciones, opina que la guerra produjo un adormecimiento
de los sentimientos morales, de la conciencia del hombre de su tiempo, que Jo
llevó a considerar a Dios como algo extraño, del cual no se siente la más mínima
nostalgia y al pecado como algo a lo que no se ha de temer. Es, además, consciente de los pedestres principios a que por miedo se mantiene vinculado el hombre
de un tiempo. En una época donde se cree que todo en la tierra es perfecto, tiene
que descansar en fundamentos vulgares, incultos, bajos. No obstante el signo pesimista y escéptico de los tiempos en que se ha debilitado la nostalgia de Dios, Kallia.
no ha perdido la fe ni el sentimiento de lo absoluto " ... sigue con una mano tendida a la obscuridad; una mano que espera otra mano que da, que dispensa". La
exigencia de los tiempos mantiene a Dios. retirado, encubierto, "para que no lo destronen los hombres". Mucho de lo anterior, es razón más que suficiente para que
el autor del pensamiento y trayectoria de Pascal, califique a Kafka como "un testimonio viviente de su tiempo y un peregrino de lo absoluto". El hombre que supo
interpretar el espíritu de su época y traducirlo en "imágenes y en símbolos". Pese
a que los tiempos conservan a Dios más allá de la existencia del hombre, a la parálisis que padece la conciencia del hombre de su tiempo, Kafka no desconoce --dice
el doctor Basave- "su desamparo ontológico, su insuficiencia radical". Este aban-dono y la propia insuficiencia, constituyen el punto de partida que conducen al
novelista checo a aquilatar la necesidad que tiene el hombre de una verdad inmutable, aun cuando ésta permanezca inescrutable y obscura.
La Cosmovisión de Franz Ka/ka, es una obra que ha de ser objeto de un examen
concienzudo, meditado, por la variedad de temas tratados; su religiosidad, su soledad creadora, su lucha solitaria en busca de Dios, lo conflictivo de su mundo, la
exploración de su novelística. La multifacética obra de Kafka es integrada por
el doctor Basave en una Cosmovisión, donde las partes encuentran su cohesión en
la visión totalizadora, la cual es extraída de las diversas materias que ocuparon la
actividad del escritor checo. La angustia como actitud del hombre frente a su situación en el mundo, tiene su origen en la existencia. como posibilidad. La existencia
humana se desenvuelve en el ámbito de las posibilidades sin que esté garantizada
su realización; por eso el hombre vive proyectándose hacia el futuro. Kafka. vive

624

en una angustia existencial, en una situación afectiva fundamental, de aquel en
quien palpita la amenaza permanente de la muerte. "Pálido, encorvado y sonriente
-expresa el doctor Basave-, Kafka marcha con paso lento hacia la muerte. Apenas
si le hace un tierno y resignado guiño a la vida." Sin embargo la angustia
en Ka.fka, derivada de su situación en el mundo, espera la respuesta, no pierde en
ningún momento la esperanza de aspirar a la gracia. El espíritu particularmente
inquisitivo de un filósofo por vocación, como es el caso del doctor Basa.ve, aprehende
la angustia kafkeana, producida por el constante acoso a que estuvo sometida la vida
del escritor checo-judío: "El hombre atenazado lenta y minuciosamente por la angustia hace saltar las ligaduras y traza, en letras azules, el nombre de Dios. Es la
esperanza ultramundana que se impone a la angustia intrarnundana".

La falta de combustibles y alimentos, que aparecen en las épocas de guerra, así
como la necesidad de trabajar para obtener el sustento económico, agravan su salud,
pero su vocación literaria no decae, sigue escribiendo de modo febril hasta los últimos
momentos de su vida. Sus afanes personales estaban orientados hacia la actividad
literaria a la que dedicaba la mayor parte de su tiempo libre. Le disgustan las relaciones sociales, siente el temor de crear vínculos y perder su soledad realmente
creadora. Posiblemente esta sea la causa que nos permita comprender sus desastres
amorosos, que casi siempre terminan en una ruptura, su soltería, su desarraigo de
la comunidad y de la religión judía y la sensación de ser un extraño en su propia
familia. Su mundo tiene como centro al hombre como ser angustiado, que actúa en
un universo contradictorio, movido inconsciente y mecánicamente, parecido a un paso
subterráneo obscuro y sin salida. Kafka vive en un mundo alienado, siente la soledad
del apátrida, del que no ha echado raíces en patria alguna, ni temporal, ni espiritualmente. "A pesar de todos sus afanes -señala el doctor Basa.ve-, tiene conciencia de ser un judío desarraigado sin un segundo de paz. . . Agregar un aislamiento a otro aislamiento es crear una cárcel, no una patria." Creo que la dotada
capacidad de penetración del maestro de la Universidad de Nuevo León, entrevió
la singular problemática kafkeana: la lucha espiritual, esperanzada del hombre moderno, que va con rumbo incierto a la búsqueda de una realidad que lo sobrepasa,
que está por encima de él. Realidad inescrutable, imposible de aprehender, que en
Ka.fka es una vivencia personalísima. En el relato que Kafka intitula, Metamorfosis,
un joven queda convertido de pronto en un insecto deforme y repulsivo, razón por
la que tiene que vivir marginado, sin poder vivir en comunidad con el resto de los
seres humanos. El extrañamiento, es una cuestión básica en la cosmovisión del escritor checo-judío, planteada, para desentrañar su auténtico y peculiar significado.
Las novelas de Kafka tienen una naturaleza alegórica, rica en simbolismos; reflejan
no sólo el carácter y la personalidad del autor, sino que al mismo tiempo Ka.fka
practica --dice el doctor Basa.ve- "una autopsia de nuestro tiempo".

625
HUMANITAS-40

�EL PRELUDIO DE LA J?',.'DEPENDENCIA EN EL NORESTE
DE MeJcICO: 1810-1811
AllTBIIIIO BENAVIDES

H.

EL LIBRO DE don Isidro Vizcaya Canales (En los albores de la Independencia. Las
Provincias Internas de Ori,nte durante la Insurrecci6n de don Miguel Hidalgo y
Costilla. 1810-1811) representa -a nuestro juici~ una muestra de madurez de la
historiografía local mexicana; es, también, un enfoque serio y objetivo sobre "el otro
lado" del movimiento insurgente, descuidado por historiadores que sólo cantan gestas
para los oradores del 16 de septiembre o contribuyen a la nomenclatura de calles o,
en fin, aniquilan los viejos nombres de pobres pueblos; esta obra, además, es un
golpe duro a los perdurables infundios del incoherente y caótico "Cuadro Hist6rico"
del patriota don Carlos Ma. de Bustamante -a quien la Patria le debe tantas estatuas y la historia tantos infundios- y, en fin, este trabajo de Isidro Vizcaya va
a colocar en su justo sitio y en su adecuada perspectiva hist6rica a los protagonistas
de Acatita de Baján ; será -tal vez- un alivio a los preocupados por llevar el apellido Elizondo y por la suerte de don Primo Feliciano Marín de Porras. Pero s6lo
tal vez.

Vayamos por partes.
La historiografía local tiene una prosapia ilustre junto a ejemplos ridículos. Don
Luis González y González -con su alegre seriedad y su inevitable sarcasm~ ha
relatado los altibajos de los cronistas locales. Nos dice que en el siglo XIX "fueron
arquitectos monstruosos pero buenos prosistas", que cultivaban la historia municipal
y los aspectos pollticos, tenían tendencias enciclopédicas con enfoques aldeanos;
perpetraron diccionarios al por mayor con escaso aparato erudito: ''No hay indicios
de que alguno haya sido best-seller. Quizá varios tuvieron una acogida local; otros,
ni esto". El nacionalismo y el culto a los héroes -patrios y "matrios"- inund6 sus
páginas e infl6 sus adjetivos.

Con la Revoluci6n tódo cambi6, para bien o para mal o mejor dicho, para bien
y para mal, como siempre. Se alent6 la bandera de provincias, se estimul6 "la adhesi6n calurosa a la tierra nativa". O sea, lo que era vicio se hizo virtud. La capital
era "ojerosa y pintada" --según L6pez Velarde-- que no la conoció, afortunadamente, contaminada y cant6 a la "amorosa tierruca".
Y ya desde 1940 -nos dice don Luis- el nacionalismo mexicano era más popular

627

�y mú aguado. Con la creciente urbanización y la incipiente industrialización, el provincialismo se atenúa y, claro, el atractivo del "Deefe" arranca de su "tierruca" a
muchos historiadores que, desde luego, ya no hacen historia "matria" y se lanzan
-&lt;iesde el erario federal- a intentar historia patria.
De 1941 a 1969, nos dice, aparecieron 292 historia de tema regional y parroquial,
esto es, diez obras por año. Para como andaba el abarrote, la cosecha no era pobre.
Se abandona -gracias a Dios- la moda de hacer historia de los Estados. Pero -una
de cal por otra de arena- persisten los historiadores locales en la testaruda tarea de
hacer listas de personas y narrar hechos políticos y militares. Pero hay buenos augurios desde entonces: nuestros cronistas entran al entonces selecto club de los
adoradores de las fuentes primarias y el aparato erudito. Ya citan siglas al estilo
americano de archivos como AGN (Archivo General de la Nación), AGENL-RM
(por Ramo Militar de nuestro archivo estatal} ... , etc. Y acuden ansiosos a archivos
parroquiales, de notarías y se sofistican tanto que son duchos en manejar los rollos
de microfilm.
Pero (y la sucesión de "peros" no acaba) "son pocos los que saben sacar provecho a sus materias. Los hay que son historiadores de tijera y engrudo; los hay que
pasan de la más pura fantasía a la erudición más espesa". Y peor: los hay que son
simples comisionados del poder político para ajonjolí de todo mole y de todo pobre
centenario y aniversario, o vergonzante orador de obscuras conmemoraciones de inflada prosa y flaca erudición.
'El auditorio y el "lectorio" de los cronistas de provincia ha sido reducido y pobre.
"En el círculo académico gozan de escasa estima, los críticos rara vez les conceden
un rato de atención y el público general difícilmente se percata de su existencia."
Y otro estudioso apuntaba que "el historiador local necesita madurez, lecturas amplias, mucha simpatía y piernas robustas".
El libro de Vizcaya que ahora presentamos es un digno indicador de esa "agua
viva" que don Alfonso Reyes percibió en los historiadores locales. Alejado de la
eterna enfermedad patriótica que hemos padecido en nuestra historiografia nacional.
Maduro, por su frío tratamiento del acontecer que narra. Objetivo sin estar exento
de esa simpatia necesaria en la faena histórica. Amplio en su tratamiento: no es la
"tierruca" solamente su objetivo, sino el contexto total de la independencia que son
las Provincias Internas de Oriente. Porque no hay otra manera de contemplar estos
hechos en su cabal desarrollo. Sin aldeanismos, sin ira y con estudio, el enfoque
de Vizcaya nos parece saludable al sacudirnos ese polvo entumecedor que provoca
eso tan grave y sonoro que es el nacionalismo y el patriotismo.
Y eso nos lleva al asunto de la Independencia. Ya hemos dicho antes que esta
investigación es un enfoque si no novedoso, al menos poco frecuentado por nuestros historiadores. Queremos decir -con el señor Hamill- que la mayoría de nuestros
historiadores se ha ocupado de los insurgentes. Y que el énfasis persiste. Pero ya
a 23 años del año 2000, creemos que todo mortal que entone nuestro himno patrio,
puede aceptar que, heroicidades y todo, los realistas se las ingeniaron para aplacar
toda crisis que desde que lturrigaray flirteó con el criollismo en 1808 hasta el triunfo
de lturbide en 1821, que nos independizó sí, pero nos hizo menos libres.
Luego entonces, hay razón sobrada para examinar "el otro lado" en el movi-

628

miento de 1810. Y justamente el estudio de Vizcaya ilumina esos terribles acontecimientos de principios de 1811 que van a ser fundamentales en la formación de los
exitosos métodos contrainsurgentes por unos diez años más. . . cuando menos.
Es simplista e insuficiente también utilizar como explicación exclusiva la división
de criollos y gachupines en esta revuelta de 1810. Como ahora lo es, sin duda,
la de burgueses y proletarios: es marxismo vulgar. Y el otro enfoque es historieta
escolar. Nada de eso. Como bien lo ilumina Vizcaya, crioUos y gachupines y castas,
estaban muy divididos. Mina (Feo. Javier) no era oaxaqueño; el increíble "Capitán
Colorado" era criollo. Los sociólogos no acaban de entenderlo pero los historiadores
saben bien que las categorías sociales ficiles -&lt;:orno el lugar de nacimiento- no son
nunca razón suficiente para iluminar sobre nuestros comportamientos.
Otra cosa esencial: toda explicación del triunfo de los realistas debe tomar en
cuenta el regionalismo. Y Vizcaya lo ilustra en forma patente: la diversidad, variedad y rivalidad entre regiones se debía -en gran parte-- a la absurda topografía.
Laa grandes distancias y las pésimas comunicaciones iban a echar abajo toda acción
concertada en campaña contra los realistas. Y este factor es determinante en 1811.
Otro asunto importante es el siguiente: cuando se habla de la derrota insur~nte

se achaca a traiciones, a la división interna de los líderes, al mal tiempo u otras
causas discutibles y se olvida tranquilamente que Venegas y Calleja eran experimentados militares, conocedores de la táctica guerrillera, de la mentalidad y de la ambición criollas. Los "reglamentos" de 1811 de Calleja son prueba de su profundo
conocimiento de esas realidades que determinarán la guerra larga de independencia
y ru nada sorprendente desenlace conservador.
Se ha olvidado por nuestros historiadores la efectividad de la guerra psicológica
como factor de la derrota de Hidalgo. Vizcaya es una excepción. La Virgen de
Guadalupe es manzana de la discordia y un aliado bien seleccionado por Hidalgo.
No se le ocurrió eso tomando chocolate con el cura de Atotonilco, de ninguna manera
(Feo. de la Maza). Sabia su valor como elemento de arrastre popular. Pero los
realistas tenían a su Virgen de Zapopan ( "Generalisima") y decian que los insurrectos ofendian a la de Guadalupe.
En fin, no descuida el estudio de Vizcaya estos aspectos y se ocupa debidamente
del campo realista. Ya era hora, deveras. De allí una novedad refrescante en los
poco aireados rumbos de nuestra historia nacional, patriotera y derrotista, nacionalista
y estrecha.
Se ha dicho, un poco solapadamente, que la insurgencia era "sotanera" o clerical,
como usted quiera. Y no hay duda: se ha calculado que -en cierto momento-como 400 frailes y clérigos estaban comprometidos en esta sedición contra la Corona.
Para 1815, aproximadamente 125 eclesiásticos habían sido fusilados por traición. El
movimiento pues, tenia un indudable olor de sacristía. Y ello lo hace, digamos,
peculiar.
Los lideres sudamericanos independentistas se percataron de ese singular carácter,
del cual sus movimientos estaban exentos. Simón Bolívar y Manuel Moreno, por
ejemplo, percibieron con curiosidad esta mezcla de fanatismo religioso y arrastre popular. Es decir, los insurgentes recurrieron en sus proclamas a las emociones anti-

629

�españolas, a invocaciones religiosas, a la leyenda negra sobre la conquista y en menor
medida, a encender la imaginación popular con declaraciones de igualdad. Vizcaya
nos lo dice en su forma clara, rotunda: "Es curioso, dice, ver cómo la propaganda
de los dos bandos en pugna, era muy similar; ambos luchaban por la religión, rey y
patria y acusaban al contrario de querer entregar el país a los franceses. Con el
pueblo, los insurgentes tuvieron la ventaja. Muchos individuos del bajo clero, que
era el que estaba en contacto con él, se unieron a la insurrección. De hecho, ésta
fue_ básicamente fomentada por miembros del clero, tanto secular como regular, por
frailes y por legos" ( p. 1O1) .

aventurero capitán de presidio, asombro de Lucas Alarnán, de innumerables correrías
contra los indios y de continuos desfalcos, protagonista central de la conspiración de Baján
y del proceso contra-insurgente "post-Puente de Calderón"; el subdiácono Juan Manuel Zambrano, punta de lanza del "proceso estabilizador" -como dijo un sexenio
nacionalista y retórico recientemente- en San Antonio de Béjar, con un historial
de actuales "sociales de pobres": las páginas de policía; don Juan Ignacio Ramón, de
Lampazos; y, claro, Ignacio Elizondo, nativo de Salinas, hombre lleno de deudas
entonces y cargado de líos, ahora lleno de oprobio que este estudio coloca en la justa
posición histórica. Y muchos, muchos más.

Esta mezcla ideológica empañaría el movimiento y, justamente, don Carlos Ma.
de Bustamante es producto de este discordante embrollo: un conservador católico
Y un republicano patriota, anclado en un indigenismo histórico -como bien dice don
A. Brading-, guadalupano y cincelador de mitologías heroicas y de desencuadramientos históricos de los cuales vamos mucho a tardar en reponernos. De su retórica
nacionalista apenas estamos en vías de recuperarnos.

Ante los eventos de Dolores, la falta de recursos magnifica la debilidad de Santa
María en Nuevo León. E igual en Nueva Santander que carecía de ciudad capital
y de líder adecuado. Toda la Provincia era una olla de grillos, y un caos de organización. Al leer el cuadro de Vizcaya uno se asombra del fracaso insurgente, tan
rápido. Todo se derrumbó como un castillo de naipes el 7 de enero de 1811. Monterrey recibe con arcos triunfales a Mariano Jiménez el 26 de enero (la revolución
institucional no inició esta práctica, según se lee). Y la ciudad ( sobre todo el clero)
no ocult6 su regocijo. A tanto llegó este júbilo que hasta dos jefes insurgentes
se atrevieron a contraer nupcias durante los festejos. Las participaciones matrimoniales
tendrán estos apellidos: Quijano-Lanzagorta y Ugartechea-Carrasco.

Y Vizcaya en su libro deja claras muchas de sus aberraciones. El buen don
Carlos vivió mucho y escribió más de lo que hubiéramos deseado; con la mejor de
las intenciones pavimentó el infierno de las inexactitudes históricas. Un pueblo sin
héroes, dice Ortega, es un pueblo invertebrado. Quizá. En nuestro caso hay que
desvertebrar para empezar la reconstrucción bajo mejores auspicios.
. Y aquí tienen ustedes 11 apretados capítulos y un indispensable epílogo; 72 páginas de notas, sabrosos comentarios sobre las fuentes, una bibliografía y un índice
alfabético que es una cortesía necesaria del editor de este libro de la serie Historia
del Instituto Tecnológico.
Echamos de menos una cronología y algunos mapas. A ratos la narración es muy
abigarrada y en ocasiones confusa. A veces, da la impresión de que el autor no
dejó una ficha afuera y lo cerrado y breve de lo historiado produce desesperanzas
en el lector. Fallas a nuestro parecer que deben presentarse. Somos admiradores
de la labor de Vizcaya desde su libro sobre la industrialización de Monterrey y queremos dejar constancia que la prosa de este agrónomo (como Alarnán era ingeniero
y Orozco y Berra y el terrible Bulnes y el inquieto Vito Alessio Robles) no tiene
la vivacidad de Fuentes Mares o lo sabroso y mordaz de Luis González pero tampoco
sus licencias y desacatos.
La introducción aclara los propósitos y acota el tema: la insurgencia de Hidalgo,
las Provincias Internas de Oriente, Acatita de Baján; seis meses casi exactos. El primer capítulo se ocupa del pobre Manuel de Santa María, sevillano que el 29 de
septiembre se entera del grito de Dolores. Era el hombre inadecuado, en la hora
inadecuada, en el puesto inadecuado y en la región menos propicia, más expuesta
a los hechos de "temible trascendencia" que le comunica Calleja ese dla.
El escenario está listo para el "desfile de protagonistas" (2o. capítulo). Uno se
pregunta: ¿se trata de una procesión de pícaros y pobres diablos?, ¿acaso es un
"salón de la infamia"? Escuchen: los "hermanitos" Herrera y Leiva, unos canarios
de pico largo y contrabandistas ilustrados, precursores de chiveras; los González de
Hermosillo, padre e hijo y una cosa verdadera: oportunistas que desprestigian a la
causa insurgente; el increíble "Capitán Colorado", criollo más realista que Calleja,

630

Pero la fiesta de Monterrey se aguó, los transportes del júbilo no llegaron lejos:
hacía ocho días Hidalgo y su ejército había sido derrotado en la batalla del Puente
de Calderón. Y empieza el crujir de dientes y lo más frecuente, el cambio de casaca,
el tradicional "chaqueteo", la voltereta.
Por ejemplo, la provincia de Texas -la más despoblada, asediada y peor organizada- que estaba en manos insurgentes, las de Juan Bautista Casas, competidor de
los ''hermanitos" Herrera y Leiva, pasa a la protección del escandaloso subdiácono
Zambrano. Y esta dudosa recuperación realista de Texas desencadena una reacción
previsible. Y el "chaqueteo" esperado y la falta de escrúpulos aflora por todos los
ámbitos. Como apunta Isidro Vizcaya, don Francisco Bulnes "que conocía muy bien
las veleidades de la política en México" escribió que "Cuando una revolución va para
arriba (¿y adelante?) hay multitud de personas que solicitan sus favores, pero
cuando va para abajo o lo que es peor, cuando la opinión la considera ya muerta,
nadie pide a un muerto el despacho de teniente general" ( citado en pág. 295) .
Como en los dramas de Bertold Brccht, aquí no hay héroes, casi: hay hombres
desconcertados, angustiados, pillos oportunistas. Y también perfiles de valor, sí, pero
que brillan por su pura presencia.
Este último libro de Isidro Vizcaya aclara con fría erudición lo que don Vito
Alessio Robles barruntó; con masiva documentación ilumina lo que el sentido común
y el conocimiento de la política mexicana de don Francisco Bulnes sospechó; evidencia lo que don Luis Castillo Ledón no acabó de investigar; reafirma lo que
nuestro paisano el Padre Mier supo por otras fuentes, allá en Londres; endereza
lo que tergiversó y propaló don Carlos Ma. Bustamante y repitieron Gonzalitos, don
Alberto Cossío y otros señores sobre la conducta de Ignacio Elizondo; despeja la
incógnita de la intervención del Obispo don Primo Feliciano de Porras; sigue acuciosamente a los insurgentes en franca huida con Hidalgo prisionero hasta Acatita
de Baján y, en fin, con objetividad y erudición narra la culminación fatal de la
primera etapa insurgente en 1811.

631

�ENMIMO LIBRO DE AURELIANO TAPIA MtNDEZ

José Eleuterio Gonzál,z. Benemérito d, Nu,vo Le6n. México, Editorial
Libros de México, S. A., 1975, 186 pp. fü., portada por Pablo
Valero Herrera, 17 cms.

lsRAEL CAvAzos GARZA
Universidad Autónoma de Nuevo León

PoR FORTUNA PARA MONTERREY, se está haciendo cada vez más frecuente la modalidad de presentar un libro. El suceso tiene gran importancia por cuanto a que constituye un índice, muy elocuente y reconfortante, de cultura.
Hoy nos corresponde el privilegio de "presentar en sociedad" a un nuevo huésped
de la bibliografía local y regional. Con el patrocinio del Patronato Univenitario y
bajo los auspicios de la Univenidad Autónoma de Nuevo León, ha salido de las
prensas de la Editorial Libros de México la obra: Josl Eleuterio González, Ben,mérito de N.uevo Le6n, hermoso tomito de 186 páginas, ilustrado con 45 grabados,
algunos muy raros y valiosos, y con portada debida al admirable pintor Pablo Valero
Herrera. Se trata de una edición de bolsillo (17 x 14.5 cm.) de texto erudito, pero
a la vez ágil y ameno, accesible a todo lector.
En el supuesto de que este libro requiera de presentación, no se hace necesario
hacerla de su autor, el P. Aureliano Tapia Méndez, de contagiosa popularidad. Son
múltiples los nexos suyos a la vida cotidiana de Monterrey; ora en el ejercicio de
su ministerio; ya como constante colaborador en los diarios locales o en los medios
de difusión; bien en su labor social; o en su extraordinaria calidad de fecundo
historiador; etc. Y vaya que si su fecundidad bibliográfica es admirable. En los
últimos cuatro o cinco años ha tenido como tarjeta de visita, invariablemente, un
libro; escrito por él o publicado por él. El Instituto de Investigaciones Bibliográficas,
de la UNAM, nos ha hecho la encomienda de preparar una guía bibliográfica de
autores de Nuevo León. Debemos de expresar en esta ocasión nuestra "protesta"
porque la ficha referente al P. Tapia ha sido una de las más difíciles de integrar,
y la que ha sido objeto, en el transcurso de la investigación, de constantes adiciones y enmiendas.
En un intento de clasificación somera de su producción, podemos establecer los
apartados siguientes: 1) los trabajos de carácter literario-espiritual: El caso p,rdido

633

�No. 19 ... ; Un alto en el camino; Por d6nde va el problema sacerdotal; C6mo encontrarse a Dios; etc.; además de una docena de títulos bajo el rubro de Folletos
"Espiga". Podrían ser clasificados en este apartado, aunque con enfoque histórico,
sus libros: Una estaci6n en Santa Maria la Purísima, y Santa Maria de Guadalupe
en el Nuevo Reino de Le6n, de amplio contenido sobre el pasado local y regional.

2) Tiene el P. Tapia una faceta importante: la de poeta. Testimonio de ello
son sus libros Salmos y letanías; Once salmos y doce odas; y Nuevos salmos, oraciones
y letanlas; este último en espléndida edición.
3) El periodista y el viajero quedan plasmados en sus obras: Reportajes desde
Israel; y La patria de Jesucristo. En éstas, su pluma ágil y observadora nos ofrece
estampaa e imágenes de notable realismo, colorido y movimiento.
4) Pero, no cabe duda que el mayor filón bibliográfico del P. Aureliano Tapia
procede de sus habilidades extraordinarias como biógrafo. De este aspecto tenemos
múltiples ejemplos: P!o XII, pastor angélico; Juan XXIII, pastor y navegante;
Paulo VI, peregrino en Tierra Santa; y Paulo VI, peregrino apost6lico. El más
consagrado historiador de. los Papas, Lµdovico Pastor, hubiera envidiado la habilidad
del P. Tapia para presentar a estos personajes. De este género publicó no hace
mucho: El Caballero de la Reina, erudita y excelente semblanza de Lorenzo Boturini,
el notable historiador guadalup:mo del siglo XVIII. Otro libro: José .Antonio Plantarte y labastida, profeta y mártir, nos revive, e'l más de 300 páginas, a uno
de los más importantes prelados, mexicanos, situándolo en los sucesos de su tiempo.
Además, para beneplácito de Nuevo León, se ha ocupado el P. Tapia de algunos de
sus hombres más destacados, en sus libros: Pablo. Cervantes, un sacerdote d11 su
tiempo, bien logrado perfil de quien, por su sabiduría y austeridad, dejó profunda
huella en la vida de Monterrey. Su Belaunzarán, un obispo mexicano entre la lndep,ndencia y la Reforma, es otra obra que hace mover al personaje en una época
turbulenta y crucial de, la historia de México. Ha dedicado dos libros a otro obispo
quizá el más insigne de Nuevo León: Fray Rafael Josí Verger y Suau, técnico de
misiones; y Fray Rafael José Verger y Suau, el obispo constructor. Una de sus obras
más recientes es su José Juan de Jesús Herrera y Piña, VI obispo de Tulancingo
y V arzobispo de Monterrey, de 254 páginas.

Ha sido el P. Tapia un cultor devoto de la figura de otro personaje, imprescindible de citar si se habla de historia de Nuevo León: José Eleuterio González. 'En
1975 dio a la estampa una edición facsimilar de la rarísima Biografla. . • escrita
por Hermenegildo l)ávila en 1888; y recientemente reeditó en igual forma las Lecciones de moral médica, publicadas en 1878; _ambas con estudios introductorios muy
bien logrados. Pero, no contento con ello, fue éste su tema para su trabajo de ingreso a la Academia Nacional de Historia y Geografía recogido hace un año en
volumen bajo el título de: El Dr. Josí Eleut,rio González, historiador del norest,
de México, bello tiraje de Editorial Jus, de 140 páginas. Y vuelve a ocupane de
Gonzalitos y en un certamen convocado por el Gobierno del Estado, obtiene el primer
lugar su estudio: ]osí Eleuterio Gonzáléz,r benemírito de Nuevo Le6n, motivo de
este comentario.
Dijérase que conoció el P. Tapia al Dr. González, por la forma en que va
presentándolo al lector, en las más importantes de sus múltiples facetas. Su nacimiento en Guadalajara, dando pormenores de su familia; y sus estudios allá, ocupán-

dose de los antecedentes del Instituto de Ciencias. Le trae Juego con Fr. Gabriel
Jiroénez a San Luis Potosí, para trasladarles luego a Monterrey. Le vemos vivir en
·una celda franciscana y, al morir Fr. Gabriel, trasladarse al Hospital del Rosario,
del cual el obispo Belaunzarán ha de nombrarlo director, no obstante llamarle él
mismo el "niño médico", puesto que el Dr. González ha cumplido apenas veinte años.
Hurga el autor la trayectoria del hospital desde los dias de su fundador el obispo de
Llanos y Valdés, y nos muestra testimonios fidedignos de las actividades de médicos
y boticarios. [Aquí una censura que raya en minucia: al apellido del Dr. Constanza,
llamado así por todos los historiadores locales, le sobre la primera n, puesto que era
Costanza.)
Es el P. Tapia el primero en abordar un aspecto escabroso en la vida del Dr.
González: la advenidad de su matrimonio. Nadie aquí habíamos querido tocarlo.
Todos recurríamos a supresiones o a puntos suspensivos. Aquí se presentan las cosas
romo parte esencial en la vida de un hombre, y dijérase que la referencia, lejos de
denigrar, dignifica.
Presenta el autor a su biografiado -ya lo dijimos- en diversos ángulos:
1) El benefactor de Nuevo León y de la región, creando el Consej~ de Salubridad
en 1851; dirigiendo el 'hospital basta su clausura en 1853; fundando el Hospital
Civil "preliminar indispensable de la Escuela de Medicina" y que más tarde habría
de llevar su nombre. Aquí se detiene el autor para referir vicisitudes; para hablar de
la entrega del chantre Garza 'Cantú, como colaborador de la noble empraa; para
exaltar la prudencia del Dr. Gonzilez quien tn un&amp; época difícil, como · to fue ·la
de Ayutla y la Reforma, actúa "con tino especial y con una com'preniidn unificadora, sin ahondar diferencias de credo". Subraya, además, la alegria del fundador,
"al ver a "enfermos, enfermeros y practicantes, todos vivíán juntos en la única · sala
que había".

' 2) Se pone de relieve otra fase, indudablemente de las más nobles: el maestro.
Su primer curso de farmacia en 1835; la primera cátedra de medicina; a cinco alumnos, en 42, suspendida por la invasión americana; el segundo curso de farmacia en 49;
la cátedra de obstetricia diez años más tarde; su entrega absoluta a la Escuela de
Medicif\a, fundada por él en 59; su labor magisterial en el Colegio Civil, del cual
fue dos veces director; el ~tablecimiento, en fin, de la Escuela Normal, en 1870.

3) Se ocupa del Gonzalitos político, embarcado en ello más por deber cívico que
por inclinación. Diputado en diversas legislaturas; magistrado del Tribunal de Justicia, sin ser abogado, pero por sus profundos conocimientos y por su probidad; gobernador interino en 1870-73; gobernador constitucional en 72 y nuevamente interino
en 74; subraya su amargura de la política, que divide y su postura y su concepto
como gobernante en el sentido de que "todos son iguales ante Dios e iguales ante
las leyes".
4) Quizá el aspecto más trascendental en esta semblanza por su proyección, sea el
del Dr. González escritor. El P. Tapia lo toca ampliamente. Desde que examina
las aguas de Santa Lucía y encuentra el origen de las fiebres palúdicas, consiguiendo
su canalización. Nos da cuenta de su costumbre de caminar por el pacífico Monterrey
del XIX, ensimismado en la lectura; de su prodigiosa retentiva; de sus conoc1m1entos
enciclopédicos; de su precisión en las citas clásicas y bíblicas. Analiza al histori:idor

635

634

�Y pretenta en _unos cuan~os p~os _el contenido de su obra; susceptible, naturalmen~e, de e~enda, a dutancia de cien años. Registra su producción en los temas
médicos, admiránd~ de que en su Anatomla 1ennal mencione 30 autores. Sabe
recoger _el P. Tapia conceptos que encierran un mensaje o una lección: "Ninguno
~tá obligado ~ ser un sabio ni a ser héroe ... , el médico es la excepción" ; "N0
mtente el médico enriquecerse a costa de sw enfermos"; etc.
~ los trabajos científicos; entre éstos el discurso sobre las plantas; su Higien,
pública, en el c~, n~ ob~tante haber sido escrito ya estando ciego, cita 62 autores.
Alude a los_ trabaJos inéditos: Apuntes para la historia de Coahuila o el M.inual
de ralees t~ieg~; y pone la impresionante producción bibliográfica del Dr. González:
19 obras. ~t6ncas; 20 científicas y 11 de literatura y educación; así como Jaa divenas ~aon~ de sus Obr~ completas; todo con rigor de bibliógrafo citando título,
lugar, pie de 11Dprenta, medidas, etc.

Una abundante_ sección del libro es dedicada a relatar lo que Nuevo León ha
hecho por Gonzalitos: la declaratoria de benemérito; la espectación popular por su
~torno de Nueva York, con la vista, en parte, recuperada; los funerales; la erección de su cs~tua, etc.; y, finalmente, hace un retrato fisico, recurriendo a los viejos
retratos de Nicolás M. Rendón; a la iconografía conocida y al testimonio de sus
contemporáneos.

Toda la información está basada no sólo en las obras de Dávila, Roel, PérezMaldonado,. etc., ~ en articulos, reaeñas, etc. y, más que todo, en fuentes originales
de los archivos of1cialcs, eclesiásticos y particulares, que dan solidez y seriedad absolutas
esta nueva obra del P. Tapia; quien solidarizándose con los conceptos de
Franc11co G~en:-• uno de 101 más recientes cstudiOS01 de su figura, asienta que "resulta muy dificil ~ncontrar [en el Dr. Gonzálcz] una ocasión en que su palabra 1e
encuentre en conflicto con 1UJ actos".
·

.ª

La penonali,dad del Dr. José Eleuterio González se ha convertido para Nuevo
~ n en. un s1mbolo. Surge ahora este libro del P. Aureliano Tapia Méndez que
Viene a divulgarla más y a arraigarla más en nuestras gentes. Sea bienvenido

Monterrey, 17 de marzo de 1977.

NUEVO INTENTO DE UNA HISTORIA GENERAL DE MtxlCO
Salvat: Historia de Míxico. Salvat
editores, S. A., Barcelona-México, 1974•
1976, 10 volúmenes, 3200 páginas.

ESTÁ POR TElllUNAll la publicación de una Historia d, Míxico, en fasículos de
la editorial Salvat. Como todas las obras de esta antigua y famosa casa editora, la
Historia de México está cuidadosamente editada, impresa en buen papel y con mag•
níficas y muy bien escogidas ilustraciones, a todo color; el lector encuentra muy
interesantes y gratas sorpresas en este abundante y selecto material gráfico. Desde
el punto de vista tipográfico, la Historia de México de Salvat, es una bella obra.
La Historia de Míxico de Salvat es un nuevo intento de ofrecer a los lectores y
a los especialistas una "Historia General de México"; creemos que ese intento no
se ha logrado; pensamos que la obra reseñada es, en realidad, una colección de estu•
dios monográficos que no llegan a integrarse plenamente. Resulta que la única
"Historia General de México" siga siendo, hasta la fecha, México a travís de los

Sitios.

La Historia d, Míxico de Salvat ha tenido como coordinador general al conocido
estudioso de la cultura nihuatl, al aventajado discípulo de don Angel María Garibay,
Miguel León Portilla y, como coordinadores de cada uno de loe diez volúmenes que
componen la obra, a verdaderos especialistas, figuras prominentes en nuestra historiografía todos ellos, algunos de muy justa y bien ganada fama: Ignacio Bemal, Luis
Gorw.lez, Jorge Gurría Lacroix, Miguel León Portilla, José L. Lorenzo, Alvaro Ma·
tute, Edmundo O'Gorman, Ernesto de la Torre Villar, Josefina Vizqucz de Knauth
y María del Carmen Velizqucz; quienes, además de su coordinación, son colabora·
dores dentro de sus respectivas secciones.
Colaboran en la redacción de la Historia d, Míxico de Salvat, cerca de 70 his·
toriadores que, como es natural, no todos son de la misma calidad.
Dentro del texto se van intercalando largas citas y copias de documentos históricos,
que, ciertamente enriquecen la obra, pero que desconciertan y, a veces, huta molestan al lector, ya que, aunque llevan un recuadro de color, para diferenciarlas,
rompen, sorpresivamente, la lectura, interrumpen desagradablemente la continuidad
del texto; creemos que éste es un serio error de formato, aunque esté de moda.

636

637

�Al final de cada uno de los artículos o estudios monográficos que componen Ja
o~ra, aparece_ 1~ bib~ografía utilizada; esperamos que, en el último volumen, se publique una b1bhograha general y buenos indices.

EUGENIO DEL

Hovo

VALIOSO TRABAJO DE ISRAEL CAVAZOS GARZA
Israel Cavazos Garza: "Estado de
Nuevo León" y "Ciudad de Monterrey". México, Enciclopedia de Mlxico, 1976.

IsRAEL CAVAZOS GARZA es un historiador que reúne cualidades que difícilmente
se dan todas juntas: hurgador constante y afortunado de archivos y bibliotecas;
acucioso investigador; trabajador infatigable; exigente y habilísimo en la critica de
las fuentes ; metódico en la recolección y ordenación de sus datos y fichas bibliográficas; ordenado y claro en su exposición ; y, todo esto y mucho más, vaciado en
una buena y elegante prosa castellana y en un ameno estilo que hace fácil y
agradable la lectura, a pesar de la riqueza de los datos y de la abundancia de las
citas. Repito: no es fácil encontrar historiadores que aúnen la erudición y la
exigencia metodológica, con la amenidad y la galanura en el decir.

,.

Israel Cavazos Garza fue invitado por los editores de Enciclopedia de México para
escribir los articulos correspondientes al Estado de Nuevo León y la Ciudad de
Monterrey. El H. Ayuntamiento Regiomontano, tuvo el gran acierto, que merece
felicitación, de hacer un sobretiro especial de estos dos articulos, con una "Presentación" del entonces presidente municipal, el Lic. don Leopoldo González Sáenz. El
sobretiro está impreso en muy buen papel, a diferencia de la Enciclopedia, en el
que lucen las muy abundantes y bien escogidas ilustraciones; además, está hermosamente encuadernado.
En su artículo "Estado de Nuevo León", Israel Cavazos Garza, después de una
breve, pero enjundiosa nota geográfica, hace una completa y excelente sintesis de la
historia neoleonesa, desde los tiempos precortesianos, hasta la revolución villista. La
parte histórica va seguida de ricos datos y bien estructurados apéndices: la cultura,
la educación y la historiografía neoleonesas; los gobernantes, la demografía, la agricultura y la ganadería, la industria y el comercio; el turismo y el folklore; cerrándose este magnifico trabajo con una erudita e ilustrativa nota sobre los municipios
del Estado, en la que se registran, con sus fechas, los cambios de nombre que han
sufrido las cabeceras municipales, al correr de la historia.
Aportación no menos valiosa es el articulo dedicado a la Ciudad de Monterrey;
basta anotar los capítulos que lo componen para darnos cuenta de su utilidad e im-

638

639

�po~cia: l ~ ó n geográfi~a, hidrografía, clima, comunicaciones y seivicios, abast~ent~, _mdustna Y_comercio, historia de la Ciudad, expansión urbana, templos,
edificios civiles, educación superior, historiografía, periodismo bibliotecas y archivos
demografía, alcaldes de Monterrey y arquidiócesis de MontU:Cy.
'
Creemos que este trabajo de Israel Cavazos Garza es uno de los más serios bien
documentados y confiables, entre los que se han publicado en los últimos añ~ ; no
creo necesario destacar su indiscutible utilidad.
Felicitaciones a Enciclopedia de Míxico por haber logrado contar con tan valiosos
colaboradores.
Evo1.N10 01.L

CANJE

Hovo

ALEMANIA
Mundus. A quarterly review of German Research Contributions on Asia, Africa and
Latin America Arts and Science, Volume XII, Numbcr 1, 1976.
Literature, Music, fine Arts. A review of German-Languagc Research Contributions
on Literature, Music, and fine Arts, With Vivliographics, Volume IX, Number 1,
1976.
Educaci6n. Colección Semestral de Aportaciones Alemanas Recientes en las Ciencias
Pedagógicas, Volumen 14, editada por el Instituto de Colaboración Científica,
1976.
Universitas. Revista Alemana de Letras, Ciencias y Arte, Edición Trimestral en
Lengua Española, Volumen XIV, Diciembre 1976, Número 2; Volumen XIII,
Junio 1976, Número 4.
Fu Berlín. Freie Univenitat Berlin, Names Und, Vorlesungsverzeichnis, Winterscmcstcr,
1976-1977.

ARGENTINA
Sapienta. Órgano de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica Argentina, Santa
María de los Buenos Aires, Año XXX, No. 16, 1975; Año XXX, No. 17, 1975;
Año XXX, No. 18, 1975; Año XXXI, No. 19, 1976; Año XXXI, No. 120, 1976;
Año XXXI, No. 121, 1976.
Univ,rsidad 84. Primeras Jornadas Nacionales de Derecho Aeronáutico, Universidad
Nacional del Litoral, Enero-Junio 1976.

BRASIL
Convivium. Año XV, Vol. 19, Editora Convivio.

COLOMBIA
Colombia. -"El Grupo andino en el proceso de integración de América Latina"-.
Harold José Rizo Otero.

640

641
HUMANITAi-41

�Boletln de la Academia Colombiana. Tomo XXVI, No. 111, 1976; Tomo XXVI,
No. 112, 1976.
Thesavrvs. Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXX, Septiembre-Diciembre
1975, Número 3.
Gramática Yebamasa. (Lingüística Aplicada), Departamento de Idiomas de la Universidad Social Católica de "La Salle", 1975.

COSTA RICA
Revista Histórico-Critica de Literatura Centroamericana. Universidad de Costa Rica,
Ministerio de Gobernación, Vol. 1, No. 2, 1975.

CUBA
Casa de las Américas. Publicada por el Instituto Cubano del Libro, No. 96, Volumen XVI, 1976; No. 97, Año XVII, 1976; No. 100, Año XVI, 1977.
Islas. Discurso conmemorativo del XXX aniversario de la victoria sobre el fascismo,
Número 51, Revista de la Universidad Central de las Villas, Mayo-Agosto 1975.
Universo. Universidad Autónoma de Santo Domingo de la Facultad de Humanidades; Julio-Diciembre, 1973.

CHILE
Auxiliares audiovisuales -en la enseñanza de lenguas extranjeras-. Escritores: Carlos
Aguirre M., Sonia Buljan M., Publicada por la Universidad del Norte, 1975.

ECUADOR
Anales. Publicada por la Universidad de Cuenca, Tomo XXXI, Julio-Diciembre,
Nos. 3-4, 1975.

ESPA~A
Crisis. Revista Española de Filosofh, fundada por ( t) Adolfo Muiioz Alonso, Aiio
XXIII, Enero-Junio, Números 39-90, 19i6, Editorial Avgvstinvs.
Avgvstinvs. Revista Trimestral Publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Año XXI,
No. 81, 1976; Año XXI, Nos. 83-84, 1976; Año XXII, Nos. 85-86, 1977.
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Liberta'in rosmini". 4o. Giorgio Lmbraguglia: "Esistenza e Sperimentazione".
.5o. Francesco Petrini: "L'idea di dio in Hegel". 60. Adriana Dentone: "11
Problema Morale e Religioso in Antonio Aliotta". 7o. Petr Jakovelic Caadaev:
"Lettere Filosofiche et Al tri Scritti". 80. Santino Cavaciuti: "Momenti della
Ontologia Contemporanea". 9o. Enrico Corradi: "11 Diabattito Odierntra Dialectica e Metafisica". 10o. Ettore Bonessio di Terzet: "Esperienza e Real ta".
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�Acabóse de imprimir el dla 15
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Plaza de Abasolo número 14
( entre las calles de Luna y Estrella), colonia Guerrero, México 3, D. F. El tiro fue de 1,000
ejemplares.

�</text>
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              <text>Enero</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Filosofía</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Letras</text>
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                <text>Humanidades</text>
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                <text>Publicaciones periódicas</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Derecho de los Tratados</name>
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                    <text>Pero en realidad, nuestro interés se enfoca a un estrato mucho más profundo
que el de una simple curiosidad morbosa. Hemos pretendido utilizarlo a
manera de muestra, como se incita el gambwino al afloramiento del metaJ,
por seguir la veta minera. Si tomamos a éste y otros fenómenos históricos por
dilucidar para, al estudiarlos detenidamente, que nos conduzca -repitámoslohacia las verdaderas dimensiones de la sociología pretérita de nuestra región.
En todo hecho histórico podemos encontrar una lección para el futuro.
Lucien Febvre, elucubrando sobre el tema en su obra citada, nos obliga a
advertir que en cada página del viejo Toynbee, se encuentra la afirmación
de que la historia se repite. Y para demostrar ese sentido de la filosofía histórica, recurre a aquella antigua anécdota sobre un sha del oriente que, en
trance de agonía, se quejaba ante su anciano bibliotecario por haber llegado
al final de su existencia, sin haber logrado entender el significado de la historia y por cuánto hubiera deseado conocerla toda... «Mi príncipe - le dijo
el viejo sabio-, los hombres nacen, aman y mueren." ir

• FKBvu, o;. cil. (p. 217).

4-40

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�CELEBRACIÓN DEL XI CONGRESO HISPANO-LUSOAMERICANO-FILIPINO DE DERECHO INTERNACIONAL
Lta .. ALBERTO GARCÍA GóMEz
Universidad Nacional Aut6noma de M6xico.
Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n.

EN LA CIUDAD de Madrid, España, tuvo lugar el XI Congreso del Instituto
Hispano-Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional, de los días 2 al
12 de octubre de 1977. La verificación de este interesante evento coincidió
con el cumplimiento de las "Bodas de Plata del Instituto", bajo la presidencia
del eminente internacionalista mexicano, Lic. César SepúJvecla.

En efecto veinticinco años han pasado de aquellos días similares, pero de
octubre de 1951 cuando tuviera lugar en Madrid y en Salamanca el I Congreso, en el que entonces se acordó crear el I.H.L.A.F.D.I.
Disfrutando de la noble hospitalidad hispana, el programa del Congreso
ocupó la atención de los asistentes no solamente en lo académico sino también en lo social, sin olvidar la visita a Salamanca, la que dejó ver la grandeza de España, cuando en ella añadió brillantemente una cultura que floreció a partir del siglo XIII.
Una idea de su importancia, lo proporciona el temario del propio Congreso,
el que distribuido en diversas Comisiones, realizó amplia y profundamente
sus fines.
La Comisi6n I estudió el palpitante tema de nuestro tiempo: Principws y
Reglas Fundamentales del Nuevo Orden Econ6mico Internacional, siendo
Ponente, el ilustre internacionalista español Dr. Adolfo Miaja de la Muela.
Su anteproyecto de ponencia comprende los siguientes apartados: l. Aspectos

Económicos del Derecho Internacional Clásico. 2. El llamado "orden económico internacional" clásico. 3. El período de transici6n entre las dos- guerras

�mundiales. 4. El mundo posterior a 1945: factores determinantes de la elaboración de un Derecho internacional económico y principales aportaciones a su
formación.
a) El desarrollo económico como finalidad de la comunidad internacional
organizada.
b) La llamada socialización del Derecho internacional.
c) La aportación de los países del Tercer Mundo.
d) La aportación de los países occidentales.
e) La aportación de las Organizaciones internacionales.
f) Deducciones de los datos expuestos y problemática abierta.

Del Derecho Internacional Económico al nuevo
orden económico internacional.

l. Una agrupación de reglas dispares en su origen y heterogéneas en su
contenido.
2. Contenido del Derecho internacional económico según sus cultivadores.
3. Necesidad y dificultades de una delimitación de contenido IIW precisa
para el Derecho internacional económico.
4. El Derecho internacional del desarrollo.
5. E} nuevo orden económico internacional.

Líneas directrices del estudio propuesto y
esquema de sus fuentes.
1. Imposibilidad de delimitarlo a la Comunidad Hispano Luso Americana.

Los títulos de su meritoria Ponencia explican su. importancia, ellos son:
1. Preliminares. 2. ¿ Qué se entiende por ley extranjera? 3. Naturaleza de la
ley extranjera. 4. Título de aplicación de la ley extranjera. 5. Interpretación
de la ley extranjera. 6. Control de constitucionalidad. 7. Derecho interno
y Derecho internacional. 8. Ordenamiento plurilegislativo. 9. Leyes procedentes de Estados no reconocidos. 10. Derecho Público. 11. Los problemas
de la ley extranjera en el tiempo. 12. Problemas procesales que suscita la

aplicación de la ley extranjera. 13. Alegación de la ley extranjera. 14. Prueba
del derecho extranjero. 15. Imposible determinación del derecho extranjero.
16. La información acerca del derecho extranjero. 17. La ley extranjera y el
recurso de casación. 18. Casación por infracción de la ley extranjera. 19. La
adaptación. 20. Exclusión de cuestiones conexas y, por último, Conclusiones
provisionales.

La Comisión Tercera, por su parte, estudió el anteproyecto de exposición
intitulado: La expropi,ación de bienes ante el derecho internacional, y fue
relator del mismo, el internacionalista del Brasil Doctor Renato Ribeiro.
El anteproyecto se divide en las partes siguientes:
Introducción. I. El concepto de propiedad privada. Evolución histórica.
Institución jurídica, concebida durante siglos como derecho sagrado e inviolable. Advenimiento de un nuevo concepto~ basado en función social de la
propiedad. Nacionalización de los medios de producción.
II. La nacionalización corno institución independiente y distinta de otras
formas de intervención que el Estado, en ejercicio de sus prerrogativas soberanas, hace en la vida económica mediante la apropiación de la propiedad
privada por el interés colectivo, motivo de utilidad pública o social: expropiación, estatización socialización y confiscación.

2. Las reglas de Lege lata y de lege ferenda.
3. Los "principios" en el Derecho internacional económico.
4. La equidad como principio del Derecho internacional económico.
5. Los principios de interdependencia y cooperación.
6. Las reglas de Derecho internacional económico.

111. Los derechos y deberes de los Estados, en especial, en cuanto al principio de protección jurídica de la propiedad del extranjero, tanto en el
Derecho internacional común como en el Derecho internacional convencional.
Las fuentes del Derecho internacional de los extranjeros. Interpretación del
artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia.

7. Las situaciones jurídicas subjetivas en Derecho internacional económico.

La Comisión 11 estudió un .no menos interesante Anteproyecto de Ponencia.
con el título de Problemática de la aplicación del derecho extranjero en la
comunidad Hispano-Luso-Americana"; fue Ponente el connotado interna•
cionalista Dr. Alejandro Herrero Rubio, de España.

+44

IV. Las restricciones a la noción de propiedad en el orden jurídico interno
de los Estados. Las nacionalizaciones ocurridas antes e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, afectando bienes de extranjeros. Legislación internacional, reflejada en acuerdos, convenciones o tratados, aseguran•
do protección jurídica a la propiedad del extranjero. Evolución del Derecho

445

�de Gentes con vista a adaptarae a las nuevas y mutables condiciones de la
vida internacional, su influencia en los nuevos lineamientos de justicia.

l. Introducción histórica. II. La autodeterminación de los pueblos en el
régimen de las Naciones Unidas. III. Territorios no autónomos y territorios

V. Las Resoluciones de la Asamblea General de las aciones Unidas, referidas a 1a libre determinación de los pueblos y a 1a soberanía permanente sobre
los recursos naturales. El progresivo desenvolvimiento del Derecho .internacional, reflejado en la Resolución 1,803 (XVII), particularmente en cuanto
a la responsabilidad del Estado por motivo de nacionalización, expropiación
o requisición de bienes extranjeros. La Resolución 3,281 (XXIX), intitulada:
Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados.

fideicometidos. La Resolución 1.514. IV. El problema de los mirúestados.
V. Autodeterminación y secesión. VI. La autodeterminación dentro del nuevo
orden económico internacional. VII. La autodeterminación en lo político,
social y cultural. VIII. Recapitulación y perspectiva. IX. Juridicidad del
derecho descolonizador de las aciones Unidas. X. La comunidad hispanoluso-americana y 1a autodeterminación de los pueblos. XI. Proyecto de Declaración.

VI. El reconocimiento de la práctica internacional del derecho soberano
que tienen los Estados de nacionalizar bienes de propiedad extranjera.. El
deber de dar compensación y el debilitamiento de la tesis tradicional de compensación pronta, adecuada y efectiva, exigida por los Estados Unidos en tratados de amistad, comercio y navegación. El principio de compensación admitido en las nacionalizaciones para fines de reformas de estructura.

La Comisión V en su anteproyecto de Ponencia estudia: Nuevos aspectos
del derecho internacional privado en materia de relaciones económicas, siendo
Ponente el Lic. Luis Demetrio Tinoco Castro1 de Costa Rica.

VII. La tesis de equiparación entre nacionales y extranjeros. La exigencia
de no discriminación. El Derecho de recursos ante los tribunales internos.
La tesis mexicana relativa a la expropiación general e impersonal, resultante
del cambio de la estructura jurídica y económica del Estado y que afecta por
igual a todos los habitantes del país. Los convenios globales de compensación.
Su compatibilidad con el orden público internacional.
VIII. Fundamento jurídico y extensión del deber de compensar las nacionalizaciones. Las penas, como internacionalmente ilícitas, configuran una
controversia que autoriza la protección diplomática. Identificación de las fuentes o reglas aplicables al Derecho internacional. La tesis tradicional de los
derechos adquiridos de propiedad. La tesis del enriquecimiento ilegítimo.
1,,

IX. Ot,ros estudios doctrinarios tendientes a precisar el fundamento de la
obligación jurídica de indemnizar las nacionalizaciones. La teoría de Konstantin Katzarov. La teoría de Quintín Alfonsín.

X. Conclusiones.
En lo referente a la Comisión IV, tuvo como Ponente al ameritado internacionalista mexicano Doctor Antonio G6mez Robledo, cuyo tema de su
anteproyecto fue: El Derecho de autodeterminación de los pueblos y su campo
de aplicación.
Su estudio está dividido de acuerdo al sumario siguiente:

fll

446

Resumiendo, el autor principia por decimos que:

"En la historia reciente de la humanidad, pocos sucesos han ocurrido cuya
trascendencia en el devenir de las naciones pueda equipararse al de la aceptación por la comunidad internacional, tácita o explícitamente, del concepto
socio-político-económico de que los países en estado de incipiente desarrollo
tienen derecho al aprovechamiento en benefició de sus pueblos, de las riquezas
naturales de sus territorios; y las naciones en pleno desarrollo, el deber moral
de contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de aquellos países
coadyuvando al fortalecimiento de sus economías.
Precedida por lo que ha dado en llamarse 'la revolución de las esperanzas
crecientes' que estimularon las declaraciones formuladas por los representantes de las grandes potencias aliadas durante la última guerra mundial, por
las manifestaciones de estadistas y pensadores de la postguerra, y por los pronunciamientos de la Primera Conferencia de las aciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo de 1964 (UNCTAD I), la nueva doctrina del deber
de solidaridad del mundo industrializado con las naciones en vías de desarrollo
recibió nuevo y singular impulso en 1967 al dar a la publicidad el Papa Paulo
VI su imperecedera encíclica Populorum Progressio. Tres deberes fundamentales tienen las naciones industrialmente avanzadas, como derivación de la
responsabilidad colectiva de los hombres en el desarrollo de la humanidad,
dijo el Santo Padre: 'el deber de la solidaridad humana -o de ayuda que las
naciones ricas deben dar a los países en desarrollo--; el deber de justicia
social -o de rectificación de las inequitativas relaciones del intercambio comercial entre las naciones poderosas y las naciones débiles--; el deber de la
caridad universal -o de esfuerzo por hacer un mundo más humano para

447

�todos los hombres, en el que tocios puedan dar y recibir sin que un grupo
progres a expensas d I otro'." 1

poderosa y de economía más desarrollada de la tierra, y los de veinte Estados
latinoamericanos de incipiente desarrollo económico.ª

Veinte años antes, las naciones que surgieron a la vida independient al
pañol y al pararse de Portu,,.al el Imperio brasilciio,
lograron ql!c fuesen adoptados prin ipios similares -de ámbito regionalen la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra &gt;' de la Paz
celebrada en el Castillo de Chapultepec de la ciudad de México en el aiio
1945: "Considerando dice en la Resolución Cincuenta-, que es d mutuo interés, tanto para los países americanos ya industrializados como p:ira
aquello que no lo están, desarrollar en estos últimos industrias que tengan
bases sólidas. . . que, para lograr dicha inclustriafu.aci6n en un plazo razonabJc será indispensable que los Gobierno americanos se presten unos a
otros el grado máximo de cooperación técrúca y financiera. . . que la solidaridad económica americana será más fuerte y permanente en virtud del
desenvolvimiento del comercio interamericano derivado de dicha industrializa ión. . . Resuelve: ... 30. Con el fin de apresurar un s6lido desarrollo
industrial, así como para el fomento y explotación de los recurso naturales,
las Repúblicas americanas en las que exista abundancia de capital pondrán
1 mayor empeño para que
otorguen a aquella que los solicit n créditos
amplios a largo plazo y con tasas de interés y amortizaci6n equitath-as ...
-4-0. Las Repúblicas americanas se empeñarán en prestar amplias facilidades
para eJ libre tráfico e in ersi6n de capital . . . 50. Las inversiones de capitales ctranjeros en empresa privadas de la Repúblicas am ricanas deber.fo
on preferencia efectuarse de modo qu aseguren al capital nacional una justa
r acle uada participación no sólo en la formación de las empresas, sino también en la dirección de las misma · }' que dichas inversiones, como r la general, no desplacen a los capital na 'onales de las industrias, negocios o
acti idad económicas ya e ·istentes.. .' _:i

Prosigue el autor: "El Derecho Internacional Privado no escapa a esta
ley de la ciencia jurídica. Dio sus primeros pasos en la alborada del siglo
XIII, cuando la fragmentación del mundo occidental en Estados feudales y
Ciudades-Estados, cada uno con su propio régimen de Derecho, y el desarrollo de las relaciones humanas y comerciales entre ellos planteó por vez
primera conflictos a los jueces encargados de administrar justicia en casos
en que una relación entre personas o bien con respecto a bienes sometidos
a distintos regímenes legales, deberían ser resueltos en sus estrados. Se anuncian entonces los apotegmas, para esa época revolucionarios en cuanto significan el abandono de la regla que disponía la aplicación sistemática, sin
excepciones, de la lex fori, que en el idioma latino de uso entonces universal
fueron redactados así: Statutum non ligat ni.si subditos. . . Debat enim indicare secundum quod melius ei visum fuerit . .. Si Quod Bononiensis conveniatur Mutinae, non debet indicare secundum statuta Mutinae, quibus non
subtst. La regla cerrada de la territorialidad de las leyes, que se venía aplicando en el mundo romano desde las postrimerías del siglo III de nuestra era,
se abría para dar paso a la posibilidad de aplicaci6n de principios legales contrarios a 1a lex fori, o desconocido por ella, si formaban parte de ]a l~x
patria de alguna de las partes contendientes. La nueva disciplina jurídica que
nacía en las Universidades italianas encontraba las fórmulas de resolver con
justicia los problemas creados por el tráfico de personas y bienes en el mundo
nuevo que surgía de las ruinas de] Imperio Romano de Occidente...".

disolverse el Imperio

Formulados así en Chapultepec los principios básicos del nuevo ord n onómico internacional por cuyo e tablecimiento luchaban las naciones en d arrollo del Continente Iberoamericano con variantes y ampliacione quedaron incorporados en el Convenio Económico uscrito en Bogotá -aunqu
con numerosa$ reservas- el 2 de mayo de 1948 al finalizar la o ena Conf rencia Internacional Americana, por lo representantes de la ación más
1. Traducci6.n publicada en Costa Rica, que varía ligeramente de la que public6 la
Editorial Apostolado de la Prensa, S. ., de Madrid y Lima, en página 48 del folleto
&lt;¡ue editó en 1971.

• Acta final de la Conferencia Intera.mcricana sobre Problemas de la Guerra y de
la Paz, febret'O-IIlalYo 1945, M~xico, D. F.

448

Por último, el autor formula las siguientes conclusiones:

l. EJ Derecho Internacional Privado, en constante renovación obligada por

las circunstancias y problemas nuevos que pre entan las cambiantes modalidades del tráfico externo y las re]aciones jurídicas en que interviene un elemento extranj ro, se en uentra ahora en un período de profunda crisis, que
ha producido severos resquebrajamientos en el edilicio jurídico que \ nía construyéndose a lo largo de siete siglos de la hi toria universal.
2. Abandonada por irrealizable dentro de las circunstancias actuales, la
ilusión de crear un sistema universalista de aplicación de normas deducidas
' La ovena
en 1943, estuvo
concurrieron los
Orranización de

Conferencia Internacional Americana, que debería habene celebrado
reunida en Bogotá del 30 de marzo al 2 de mayo de 1948, y a ella
21 Estados que suscribieron y más tarde ratificaron la Carta de la
los Estados Americanos.

449
humaa.ita-29

�apriorísticamente para la resolución de los problemas jurídicos que se producen con ocasión del intercambio de bienes y servicios entre su jetos de
diversa nacionalidad y de los movimientos migratorios internacionales, la tendencia predominante hoy es la de asignar al Derecho Internacional Privado,
como misión primaria, interpretar y sistematizar las reglas positivas que cada
Estado adopta, como derecho interno, para la solución de aquellos problemas,
por sus tribunales.

3. Dentro de esa tendencia al "realismo", se abandona por inconveniente,
la oposición a procurar, en la dificil uniformidad de las legislaciones, la fonna
de evitar los conflictos de leyes cuya solución con ideraban importantes escuelas doctrinarias el objeto único del Derecho Internacional Privado; y se
estima que las "normas uniforme " constituyen medi apropiado de regulación del tráfico privado internacional y tienen cabida dentro de nuestra disciplina.
4. De igual manera, conforme a esa misma corriente, se concede creciente
importancia a las "normas de derecho interno de aplicación necesaria ', y a las
"normas materiales de derecho internacional privado", como procedimientos
adecuados para la regulación de las situaciones jurídicas en que, por circunstancias atinentes al objeto, a los sujetos o a los variables que las determinan,
diversos ordenamientos jurídicos podrían estar afectados.
5. Surge así, con vigoroso entusiasmo el movimiento "comparativ.ista" o
del método comparativo, en el estudio de la ciencia del Derecho Internacional Privado, que derivó en la formulación de una sugestiva doctrina sobre la
solución de los problemas de calificación.
6. Se profundiza, por otra parte, la intervención del Estado en las relaciones y la actividad privadas, y siguiendo la tendencia predominante hacia el
realismo, se concede "discreta acogida' en el Derecho Internacional Privado
al Derecho Público extranjero, a la vez que se inicia un interesante proceso
de interpenetraci6n de los Derechos Internacional Público e Internaciona1
Privado.
7. Paralelamente, aunque sin relación visible con el expuesto, e impulsado
por el dinámico desarrollo de las comunicaciones internacionales y del comercio con el extranjero, a la vez que influido por el contacto con los negociantes de los grandes centros mercantiles de los países anglosajone , comiel17.3
a afirmar su existencia un jus mercatorum consuetudinario, no crito, elaborado sin participaci6n de los cuerpos legislativos estatales, y basado en los
usos y costumbres predominantes en el gremio de los comerciantes; con450

junto de normas peculiares, con terminología propia, que tiende a derivar en
un Derecho económico internacional.

8. Surge en los países que no han alcanzado pleno desarrollo -ante el
extraordinario incremento de las inversiones extranjeras y de su participación
en la formación y distribuci6n del Producto Nacional- la tendencia que
propende a reservar en beneficio exclusivo del Estado o de sus súbditos el
aprovechamiento de determinados recursos o riquezas naturales; adquiere
importancia de nuevo, como consecuencia, el problema de la nacionalidad
de las personas jurídicas; y se elabora la doctrina nueva del control efectivo de
las sociedades como factor decisivo en la determinaci6n de la nacionalidad
de las personas morales, como medio de dar realidad al principio, también
nuevo, de la primacía del derecho de cada pueblo -el Estado y sus nacionales-, al aprovechamiento de sus riquezas y otros recursos naturales.
9. Por otro lado, una concepción humanista del Derecho provoca notables
ampliaciones en el contenido doctrinario del Derecho Internacional Público y
extiende sus efectos en el Internacional Público, al dar acogida a los principios de reconocimiento universal y protecci6n debida a los derechos humanos, y, particularizándolos, a los derechos de los trabajadores: el hombre debe
ser el centro de interés de todos los esfuerzos de los pueblos y de los gobiernos'', se d clara en el documento obre Principios Sociales de América elaborado en Ja Conferencia sobre los Problemas de la Guerra y de la Paz
(Chapultepec, 1945); "nada debe tener mayor primacía que procurar el
bienestar de los hombres", se expresa en la Carta de Bogotá de 1948; "todos
los seres humanos sin distinción de raza, credo o sexo, tienen el derecho de
perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades y
condiciones mínimas exigidas por la justicia civilizada", se dice en la Carta
de Filadeliia del mismo año 1948; y nace así el principio de la obligatoriedad
del respeto en todos los pueblos de un "mínimo jurídico internacional'' que
cobija a todos los hombres cualquiera que sea su nacionalidad, y se extiende
consiguientemente al derecho de extranjería en cuanto tiene que ver con el
derecho de traba jo y con las relaciones laborales.
Por último, tenemos a la Comisi611 VI, cuyo anteproyecto de Ponencia se
intitula: "Los Acuerdos de la Comunidad Económica Europea con España,
Portugal y los países hispano-luso-americanos", la que tuvo como Ponente
al reconocido internacionalista uruguayo, Doctor Héctor Gros Espiell. Tomando en cuenta la extensión de tan interesante ponencia y por razones

451

�de espacio limitado, nos obliga a suprimir los Apartados III y IV, de éste
último, los números del 7 al 12.
En el Apartado Primero, el Ponente dice: España, Portugal, Argentina,
Brasil, México y Uruguay son los países hispano-luso-americanos que han
concluido, hasta el día de hoy, acuerdos con la Comunidad Econ6mica
Europea.
Estos acuerdos, todos ellos comerciales en la terminología comunitaria, son
esencialmente diferente entre sí. Los de España y Portugal -países que por
su carácter de Estados europeos pueden~ en principio, llegar a ser miembros
de la Comunidad Econ6mica Europea (art. 237 del Tratado de Roma del
25 de marzo de 1957)- son acuerdos de tipo preferencial que, aunque no
iguales, aceptan ambos la posibilidad eventual de un futuro hacia otras
formas jurídicas ( arts. 237 y 238 del Tratado). Los de Argentina, Brasil,
Uruguay y México en cambio -distintos asimismo entre eUos-, son acuerdos
estrictamente comerciales, aunque fundados también en los arts. 113 y 114
del Tratado de la CEE.
Pero las diferencias esenciales existentes entre los acuerdos de España y
Portugal y los acuerdos de Argentina, Brasil, Uruguay y México, no excluyen
el interés de estudiarlos global, conjunta y comparativamente, encarando, en
especial, su análisis desde un punto de vista que tenga en cuenta la realidad
y los intereses de nuestra Comunidad hi pano-luso-americana.
Este enfoque ha de permitir, entre otros posibles resultados, extraer conclusiones a las que no se llegaría si se analizaran tales acuerdos estudiándolos
en otro contexto y con un método diferente, como en general se ha hecho
hasta hoy.
aturalmente nuestro estudio se ha de limitar a los problemas jwidicos
que plantean estos acuerdos y a ciertas consideraciones generales sobre las
relaciones de los Estados de la Comunidad hispano-luso-americana con el
Mercado Común Europeo, sin que entremos en forma alguna, al análisis
particularizado de sus aspectos estrictamente econ6mico-comerciales.

II

2. Estos acuerdos son tratados entre Estados y una organizaci6n internacional.
El Tratado de Roma reconoce expresamente a la Comunidad Económica

Europea la personalidad jurídica (art. 210) y prevé asimismo la posibilidad
de conclusi6n de acuerdos entre la Comunidad, uno o varios Estados, y una
organización internacional ( art. 228) .
El Tratado regula la cu ti6n de los acuerdos o tratados entre la Comunidad, es decir, una organizaci6n internacional, y los E tados y entre la
Comunidad y otra u otras organizaciones internacionales, recogiendo a í en
sus normas esta cuestión caracteristica del Derecho Internacional actual."

Es sabido que estos Tratados no están incluidos en la Convención de
Viena sobre Derecho de los Tratados de 1969, raz6n por la cual la cuesti6n,
analizada por el Instituto de Derecho Internacional en su sesión de Roma
( 1973) 5 se encuentra en estudio, por decisi6n de la Asamblea General de
las aciones Unidas de la Comisión de Derecho Internacional, que ha nombrado al eñor Paul Reuter como Relator Especial. El estudio del tema ha
de terminar con la aprobación de un proyecto de artículos relativo a estos
tratados.'
La previsi6n expresa de estos tratados que hace el Tratado de la C.E.E.
facilita nuestro estudio, ya que muchas de las cuestiones que el proyecto de
• huna, Paul, Primer in/ arme sobre la cuestión de los tratados celebrados entr,
RIiados 'J organizaciones internacionaú1 o entr, do1 o m4s organizacion,s inlernacioules, Introducci6n, Desarrollo hist6rico d1 los acuerdos de organizaciones int1rnacionaús (Anuario de la Comisi6n de Derecho Internacional, 1972, vol. II, pp. 185-215) ¡
hoOUllT GAJtcfA, Enrique, La. acción normativa d, las Organizaciones Intemacional,s
(Anuario de Derecho IntemacionaJ, I, 1974, Pamplona, pp. 191-196); PESCATO.R!,
Pierre, Les rl~ions 1xúri1ures des Communautls europlmes, Contribution a l'ltud,
tl, la per,onaJi" d,s organisations int,rnationales (Recucil des Cours, Academie de
Droit InternationaJ, La Raye, 1961, II); llzUT!ll, Paul, Organisations Europlen,s
(presses UnivenitarieJ de France, París, 1961, Chap. VII. Relati6ns Extérieures des
Communautés, pp. 391-429); DuPUY, R. J., ú caractere unitaire tl, la C. E. E. dans
s,s rl~ions extlrieures (Annuaire Franca.is de Droit lnternational, 1963, p. 779);
MEORET, J., Le pouvoir de la C. E. E. d, concluredes accords internationaux (Revue
du Marché Commun, 1964 p. 528 y 1965, p. 19); RAux, J., Aspects juridiques d,s
rllations extérieum de la C. E. E., Rennes, 1964.
1
MIAJA DE LA MUELA, Adolfo, La reuni6n del "Instüuto de Droil inlernational"
en Roma (septiembre de 1973. Anuario de Derecho lntcmacionaJ, I, 1974, Pamplona,
p. 426). La ponencia que estudi6 el Instituto fue preparada por el profe,or Rcné
Jean Dupuy y e titu16: 'La apJjcaci6.n de las reglas de Derecho Internacional general de los tratados a los acuerdos concluidos por las Organizaciones lnt rnacional ".
• huTt.a, Paul, Primer informe cit., S11gundo informe (Annuaire de la Commission
de Droit Intemational, 1973, vol. II, pp. 73-92) ; Tercer Informe (A/CN 4/279);
lrrforme de la Comisi6n de Der,clio Internacional (26 Sesi.6n, /CN 4/L 211, cap.
IV, 1974).

452

•

453

�artículos en proceso de elaboración encara han sido ya resueltas para el caso
de la Comunidad por su Tratado constitutivo.
Así, por ejemplo, en lo que a la capacidad para concluir tratados respecta
problema cuya regulación normativa ha dividido a la Comisión de Derecho
IntemacionaJ/ la Comunidad se ha atribuido esta capacidad expresamente
por su Tratado de Roma.
Los acuerdos de la Comunidad son negociados por la Comisión y, a reserva
de las competencias reconocidas a este órgano en la materia, son concluidos
por el Consejo, luego de consultar a la Asamblea en los casos previstos por
el Tratado {art. 228, párrafo 1). Es decir, que la negociación de los acuerdos es hecha por un órgano colectivo: La Comisión (arts. 155-163). y su
conclusión se efectúa por otro órgano también colectivo: el Consejo ( arts.

145-154).
Esta pluralidad de órganos actuantes, plantea diversos problemas. Sin entrar a su enumeración y estudio, puede ser útil señalar desde ya que la acción
del Consejo no puede calificarse estrictamente como un caso de ratificación,
sino como la aprobación necesaria, dada por el órgano competente para
obligar internacionalmente a la Organización.8 Los acuerdos concluidos en
las condiciones fijadas por el art. 228 obligan a las instituciones de la Comunidad y a los Estados miembros (párrafo 3 del art. 228).

3. Las formas de vinculación de la Comunidad con Estados podrían ser
clasificadas en tres grandes grupos, algunos de los cuales admitirían a su vez,
subclasificaciones.

1 1

La primera forma es la E&lt;)sibilidad abierta a todo Estado europeo de transformarse en miembro de la Comunidad ( artículo 237). Esta posibilidad
está limitada por la exigencia que se deduce de diversas disposiciones del
Tratado y de su Preámbulo de que el Estado que pase a ser miembro de Ja
Comunidad debe poseer un régimen político no incompatible con el de la1
t I nf orm~ cit. Artículo 6 propuesto por el Relator Especial: ''La capaci~ d'une
organisation_ international de condure des traités est régie par les regles pertinentes
de cette organisation'' y comentario a esta norma (A/ C 4/ L 211, pp. 22-24). En
cambio el párrafo 2 de la resolución del Instituto de Derecho Internacional dice:
"Toda Organización Internacional puede concluir acuerdos conforme a sus reglas
pertinentes y a la práctica general en la materia". Es evidente la diferencia de enfoque
entre estos dos textos. dilerencia que se ha proyectado en los debates de la Camuión
de Derecho Internacional, que no ha adoptado aún un.a posición definitiva.
• RoussEAu, Charles, Droit International Public, t. I , Introduction_ et Sourcel,
París, 1970, p. 66.

454

restantes miembro de la CEE,9 es decir, que debe poseer las instituciones
p&lt;&gt;líticas propias del Estado democrático liberal, con las consecuencias económicas y sociales que de ello se derivan. Desde un punto de vista formal
la solicitud de adhesión debe dirigirse al Consejo, que debe pronunciarse
por unanimidad, luego de haber escuchado el dictamen de la Comisión.
El párrafo 2 del art. 237 prevé la situación en que la admisión requiera una
adaptación del Tratado, circunstancia en la que la adaptación debe materializarse en un acuerdo entre los Estados miembros y el Estado demandante
que debe ser sometido a la ratificación de todos los Estados contratantes.

La segunda posibilidad está constituida por los acuerdos de asociación.
Bajo el nombre genérico de acuerdos de asociación, se incluye una amplia
gama de posibles convenciones de diversa naturaleza y contenido.

La asociación se integra con la posibilidad de una infinidad de regímenes,
ya que según la fórmula de Walter Hallstein, "la asociación puede ser todo
entre la adhesión y el acuerdo comercial''. El propio Tratado de Roma dice
que la asociación "está caracterizada por derechos y obligaciones recíprocos,
acciones en común y procedimientos particulares" (art. 238), expresión vaga
• Informe Birkelbach, 15 de enero de 1962 ; Resoluci6n del Parlamento Europeo,
25 de enero de 1962; Informe Davignon, 27 de octubre de 1970; Comunicado final
de la Conferencia de los Jefes de Estado o de Gobierno de la Comunidad, núm. 1,
París, 22-23 de octubre de 1972 ; Declaraci6n de Identidad Europea, 15 de diciembre de 1973. Sobre esta cuestión pueden consultarse, entre la amplia bibliografía:
TRUJOL, Antonio, La Integraci6n Europea, Idea y Realidad, Editorial Tecnos, Madrid. GARIUotrEs, J. y A.; Anmao, José M.; MELcHOR DE LAS HERAs, A. y VEoA
PEN1ce.u, M., La participación de España en las Comunidailes Europeas, Editorial
Tecnos, Madrid; José L. Iglesias, Comunidad Económica Europea: razones y ejemplos de los obstáculos para la admisión de España, Madrid, 1972; SotDATO, P. y VAN•
DERSANDEN, G., L'admission dans la C. E. E., Cahiers de D. E., 1968; Mariano
Aguilar ·avarro: Integración europea y competencia doméstica, Anuario del Instituto-Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, núm. 4, Madrid, 1973, pp.
108, 116-119 y 123; PuENTE Eomo, José, Algunas consideraciones en torno al principio de annonfa institucional en las organizaciones europaas con especial referencia
al Derecho Español, Revista Española de Derecho Internacional, vol. XXI, núm. 3,
1~68; FRAoA IIUBAB.NE, Manuel, Forma polttica de la Umdad Europea, Arbor, ReVuta General de Investigación y Cultura, t LIII, núm. 201-202, Madrid, 1962, pp.
38-40; TOllR.Es BEllNÁR.OEt, Santiago, La participaei6n de España en la organización
earoJ&gt;ea, dificultades, realizaciones y posibilidades, Política Internacional, núm. 35,
~ebre':° de 1958, Madrid, pp. 13-16, 32-33; CONSTA TINESCO, Leonti.n, Problemas
1•ríd"os de la incorJ&gt;oracwn de lo.s nuevos Estados Miembros de las Comunidades
B~ropeas, Las condiciones políticas, Derecho de la Integración, núm. 13, Buenos
Aires, p. 89.

455

�y genérica, de complejo contenido explicativo, pero que pone de manifiesto la
variedad indefinida de fórmulas que caben en ella.

cia, Turquía y Malta), o puede limitarse a materias comerciales ( casos de
Túnez y Marruecos) .

El Estado asociado no es un miembro de la Comunidad, pero es más
que µn tercer Estado.10

Otra fórmula de asociación es aquella prevista para los países y territorios
de ultramar (arts. 3 K, 131, 132, 133, 134, 135, 136 y 227.3) que mantenían
con Bélgica, Francia, Italia y los Países Bajos "relaciones particulares", eufemismo destinado a caracterizar la situación colonial existente en 1957. El
fin de esta fórmula de asociación es la promoción del desarrollo económico
y social de los paises y territorios y el establecimiento de relaciones económicas
estrechas entre ellos y la Comunidad en su conjunto ( art. 131, inciso 2) .1•
Los Estados asociados dentro de esta fórmula a diferencia del primero de los
casos de la fórmula anterior, no pueden llegar a ser miembros de la Comunidad por no ser europeos (artículo 23 7) . Estos acuerdos establecieron entre
los países firmantes y la C.E.E. zonas de libre comercio. ·

De todos modos, la asociación se distingue del acuerdo comercial por su
carácter global, porque intenta regular la totalidad de los intercambios de
productos entre el Estado asociado y la Comunidad. 11
El artículo 228 establece, como ya hemos visto, con carácter general, el
proceso de negociación y conclusión de estos acuerdos. En el caso de los
acuerdos de asociación, el artículo 238 precisa que la conclusión se efectúa
por el Consejo que debe pronunciarse por unanimidad, luego de haber consultado a la Asamblea. La negociación -según lo dispuesto en el artículo
228- se hace por la Comisión.
Una primera fórmula de asociación es aquella genérica prevista en el
artículo 238 del Tratado de Roma. Puede incluir un tipo elaborado en función de una perspectiva precisa: la futura adhesión del Estado asociado a
la Comunidad ( casos de Grecia y Turquía) 11 o puede redactarse en una
perspectiva diferente. 13 Puede establecer una Unión Aduanera ( casos de GreV10NES, D., L'association des états africains et Malgache á la C. E. E., Librairie
Armand Collin, París, 1970, p. 12.
u K.Iss, Allexandre-Charles, Quelquis réflexions sur l'Association d'états européenes
aux Communautés européenes, Estudios de Derecho Internacional Público y Privado,
Homenaje al Profesor Luis Sela Sempil, t. 1, Oviedo, 1970, p. 434; ANANIADEs, L. C.,
L'Association aux Communautés européenes, Libraire Générale de Droit et Jurisprudence, París, 1976; COLLIARD ET MANIN, C. A., L'.A.ssociation a la C. E. E ., Jurisclasseur de Droit In temational, fase. 164 C, 1973; PINTO, Roger, Les organisations
européenes, Payot, París, 1963; LucHAIRE, F., Les associations a la CommunauU
Economique Européene, Recueil des Cours, Académie de Droit International, La
Haye, 1975.
i: Acuerdo con Grecia del 9 de julio de 1961; VAROUXAKis, S., La nature juridique
de l'association entre la Crece et la C. E. E., Revue du Marché Commun, núm. 75,
1964; Acuerdo con Turquía del 12 de septiembre de 1963.
11 Acuerdo con
igeria de julio de 1966; Acuerdo con África del Este, Arusha,
24 de septiembre de 1969; Acuerdo con Marruecos, 31 de mano de 1969; Acuerdo
con Túnez, 28 de marzo de 1969; Acuerdo con Malta, 4 de diciembre de 1970
Ver V10NEs, Daniel, La clause de la nation la plus favorisée et sa pratique contem•
poraine Problemes prosls par la Communauté Economique Européene, Recueil des
Cours, Academie de Droit Internacional, La Haye, 1970, II, pp. 312-314 y 316,
nota 14a.
10

...

1 '

456

U na tercera posibilidad -la primera y la segunda son la adhesión y la
asociación- es la de los acuerdos comerciales, que están previstos en los
artículos 111, 112, 113 y 114 del Tratado de Roma.
Estos acuerdos en su compleja variedad, pueden ser de tipo preferencial u
o tratarse de acuerdos comerciales no preferenciales,16 pueden estar referidos
a países europeos, que por el hecho de serlo tienen la capacidad de encarar
su evolución hacia otras fórmµlas que puedan llegar a la adhesión (art.
237) o países mediterráneos frente a los cuales la Comunidad sigue una
política especial 17 o con países situados en otros continentes.18
Pese a la variedad que pueden adoptar estos acuerdos comerciales, a su
• Convenciones de Yaoundé de 20 de julio de 1963 y de 29 de julio de 1969.
Esta última expiró junto con la de Arusha el 31 de enero de 1975. Ver: DELOR?,rn,
Nicole, L'Association des 2tats Africains et Malgache á la Communauté Economique
Eutopéene, Librairie Géoerale de Droit Internacional, París, 1972; VtoNEs, Daniel,
L'Msociation des 2tats Af,icains et Malgache a la C. E. E.; cit.
• Por ejemplo, el A.cuerdo con España, el 2o. Acuerdo con Israel, el Acuerdo
con la República Árabe de Egipto, el 2o. Acuerdo con el Líbano, los Acuerdos con
Argelia, Austria, Portugal, Suiza, Suecia, Finlandia.
• Primer Acuerdo con el Líbano; Acuerdos con Irán, Yugoslavia, India, Brasil,
Argentina, Uruguay, México, etc.
" VIONEs, Daniel, La clause, cit., p. 316; J. B., Engagement mediterranéen d, la
Communauté Economique Européene, Revue du Marché Commu.n, mars 1970, núm.
131. El Acuerdo Preferencial con España, en su Preámbulo, se refiere al deseo de la
C.E.E. "de desarrollar sus relaciones económicas y comerciales con los países ribereños
de la cuenca del Mediterráneo" y "Las medidas transitorias y adaptaciones al acuerdo
existente entre España y la Comunidad Económica Europea, contenidas en el docu-

457

�diferente contenido y a sus diversas posibilidades de evoluci6n hacia otras
fórmulas, todos ellos, dirigidos a obtener "la coordinación de las relaciones
comerciales de los países miembros con terceros países", se caracterizan por
el hecho de que el Estado contratante con la Comunidad, continúa siendo
frente a ésta un tercer Estado, ajeno a la estructura comunitaria. 19

· El proceso de negociaci6n y conclusión de estos acuerdos varía según los
diferentes casos, en la forma regulada por los artículos 111, 112, 113 y 114,
normas que, dentro del marco procesal general establecido por el artículo
228, fijan según las diversas situaciones, las formas de actuar de la Comisión
y del Consejo.
13. El 15 de julio de 1975 se firmó en Bruselas el Acuerdo Comercial
entre México y la CEE.~º Hasta el momento de escribir estas líneas no ha
sido ratificado por México.
Los contactos exploratorios para este Acuerdo se iniciaron en abril de
1973, durante la visita del Pre idente Echeverría a Bruselas. En octubre
de 1974 la Comisión de la CEE pidió oficialmente al Consejo autorización
para realizar las negociaciones, las que, celebradas especialmente durante
]os meses de abril y junio de 1975, permitieron llegar a un Acuerdo que,
iniciado en junio de ese año, fue firmado el 15 de julio de 1975.
El interés de México en la celebración de este Acuerdo radicó en el deseo

t

M

mento firmado en Bruselas el 29 de enero de 1973, hacen referencia al objetivo de
negociar con España un nuevo acuerdo "en el marco de un enfoque global de las
relaciones entre la Comunidad y los países mediterráneos. .. ".
u La Convención de Lomé fue firmada el 28 de febrero de 1975, luego de la
expiración de laa Convenciones de Yaoundé y Arusha el 31 de enero de 1975 por
los países africanos, partes en ambas convenciones, así como otros países af~canos del
Caribe y del Pacífico y la C.E.E. y sus Estados miembros. Esta Convención, c~ruecuencia en cierta forma del tratado de adhesión del Reino Unido a la Comuruda~
del 22 de enero de 1972, establece una nueva fórmula de acuerdo, que no es JU
una simple cooperación ni estrictamente una asociación (ScamPPHANN, Charles,
Hiitoire d'u.ne negociation et d'une Conve11tion, Le Courrier, núm. 31, Do ier Lo~
Mars 1975, pág. 3 ; WlS SINO, E., Vers de nou.velles relations economiques, op. cit.),
Se trata de un acuerdo novedoso, con un contenido diferente, con fórmulas preferenciales y de cooperación muy evolucionadas.
.
u VlONES, Daniel, L'A.ssociation des 2tats A.fricains et Malgach, a la C.E.E., cil.,
p. 12; GRos EsPIELL, Héctor, La dause de la nation la plus favorisée, la CommunavU
Economique Européene et l'aide aux pays en voie de developpement, Revue du
Marché Co=un, núm. 148, novembre 1971, pp. 411--421.
.. El texto en Communautés Européenes, Le Corueil, S/1002 1/ 75 (Comer.
289, rev. 1).

458

de alcanzar por medio de él tres objetivos fundamentales: "reducir el déficit de su balanza comercial con la Comunidad, que es, en la actualidad,
de unos 400 millones de dólares, fomentando sus exportaciones a los Nueve";
"reducir su dependencia económica con respecto a los Estados Unidos (2/3
del comercio exterior se realizan con los Estados Unidos, de donde procede
el 80 por 100 de las inversiones extranjeras)", y "sentar sus relaciones con la
Comunidad sobre bases más conformes con las reivindicaciones del Tercer
Mundo". 21
Este Acuerdo se diferencia de los acuerdos llamados "clásicos" que se habían celebrado con Argentina, Uruguay y Brasil. Sigue el camino del firmado
por la CEE en la India en 1973. Se trata de un acuerdo comercial no preferencial, pero que supera el tipo de mero acuerdo comercial, para constituir
un nuevo modelo de acuerdo de cooperación comercial y económica en todos
los sectores que presenten un interés para las Partes, que tienen en cuenta la
situación de México en cuanto país en desarrollo y la Convenci6n de Lomé
firmada pocos meses antes, en febrero de 1973.22
El Acuerdo se abre con un Preámbulo que contiene, además de frases
contenidas en los otros tres celebrados con países latinoamericanos, elementos
distintos y que señala novedosamente que " una política comercial basada
en la cooperación constituye un instrumento eficaz para fomentar el dei;arrollo de las relaciones económicas internacionales", reiterando "la voluntad
común de contribuir a la instauración de una nueva fase de cooperación
económica internacional y de facilitar el desarrollo de sus recursos humanos
y materiales respectivos, basado en Ja libertad, la igualdad y la justicia".
El Acuerdo contiene un artículo 1, que no tiene equivalente en los de Argentina, Uruguay Brasil, en el que se establece que Jas dos Partes "están decididas a desarrollar su intercambio comercial para su beneficio mutuo, para lo
cual establecerán y promoverán una cooperación comercial y económica en
todos lo sectores de interés para ambas Partes, a fin de contribuir a su progreso económico y social y al equilibrio de sus intercambios recíprocos al nivel
11 La Comunidad y la América Latina, Las relaciones con México, Comunidad Europea, Año XI, núm. 118, junio de 1975, pág. 9.
,. Discurso del Secretario de Relacion.es Exteriores de México, Lic. Emilio O. Rabasa,
el 15 de julio de 1975: Camilo Cembrero : Importante acuerdo con México, Comunidad Europea, Año XI, número 119, julio de 1975 ¡ Roberto Dávila Górnez Palacio:
El Acuerdo entre México y la Comunidad Económica Europea, Comercio Exterior,
vol. 25, núm. 6, México junio de 1975 ; Conferencia de Pren.a de1 Secretario de Industria y Comercio de México, Lic. José Campillo Sáinz, el Acuerdo con la C.E.E.,
rebasa el ámbito comercial, El Nacional, México, 14 de junio de 1975.

459

�más elevado posible, teniendo en cuenta la situación especial de México como
país en desarrollo".
El artículo 2 por el cual !léxico y la CEE se conced n en sus relaciones
comerciales el trato de la nación más fa orecida, es similar al artículo 1 de
los Acuerdos con Argentina, Uruguay y Brasil.

Sin embargo, hay una diíerencia muy importante y significativa. El.párrafo
2 que establece las excepciones a la aplicación del trato de la nación más
f~vorecida, concuerda con los tres Acuerdos anterior _en 13:5 Ietras a), b) Yc),
pero contiene la previsión de otras dos situaciones no mclu~das en estos _Acuerdos. Se trata de casos en que ventajas otorgadas por México no se_ extienden,
por aplicación del trato de la nación más favore~da a 1~ Comurudad. Estos
casos son: I) "Ventajas que México otorgue a. ciertos pruses. de acuerdo con
el protocolo relativo a las negociaciones comeroales entre pai.ses en desarrollo
en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio", y II) "Otras
' · a cua lquier
· pais
' o grupo de
ventajas otorgadas o por otorgarse por Mexico
países de América Latina y del Caribe".
Estas situaciones previstas en el Acuerdo entre México y la CEE, mu stra~
no sólo Ja modernidad de este texto, sino la solidaridad que pone, d ro~mfiesto para con los otros países en desarrollo en general y para los paises latinoamericanos en particular.
Por Jo demás, debe destacarse qu la pr visión del trat~ de la nación más
favorecida en este Acuerdo tiene una significación csp cial. En efe~to, Argentina Uruguay y Brasil, y los países miembros de la CEE, por ser M1 mbros
del Ac~crdo Gen ral de Aranceles y Comercio ya se habían otorgado este
· to en Vll'
· tud de lo dispuesto en el artículo 1 del GATT.
En
ambio,
tanuen
•
•
en el caso de México, que no es Miembro del G TT,
aplicaci~n de e te
tratanúento a sus relaciones comerciales con la Comurudad, co~stituye p_or
su carácter multilateral y general&gt; un elem nto nuev~ Y de suma 1mpor~ncia~
Por tanto, eJ tratamiento de la nación más favorecida por la Comurudad
México posee una importancia que no tiene en los otros tres Acuerdos Y constituye un beneficio nuevo y real para México. Mé~co sólo poseí~ cuatro
Acuerdos bilaterales vigentes e tableciendo el tratamiento de la nac16n más
favorecida con países actualmente Miembros de la CEE lo que aum nta el
interés de la cláusula del Acuerdo con la Comunidad que tablece te tratamiento con carácter general. 23

U:ª"

!ª

1

!ii

a Converuo
· con Italia, firmado el 15 de ·eptiembrc de 1949 (artículo 1-3);
Conve•
1•
eido
nfo con los Países Bajos, fumado el 27 de enero de 1950 (artículos 1- t , cu

•,

460

México es también parte en la Asociación Latinoamericana de Libre omercio y por ende la misma cuestión respecto del artículo 18 del Tratado de
Montevideo que establece el tratamiento de la nación más favorecida, a que
hicimos referencia al estudiar los Acuerdos de Argentina Uruguay y Brasil,
se plantea a su respecto.

Las Partes, por el artículo 3, se comprometen a promover al nivel más alto
posible el desarrollo y la diversificación de su intercambio reciproco y se
obligan a desarrollar su cooperación económica&gt; cuando esté vinculada a1 intercambio comercial ( art. 4). e adoptan, asimismo&gt; las medidas requeridas
para comenzar el proceso de aplicación de los artículos 3 y 4 (art. 5) . Estas
normas no tienen equivalentes dentro de los otros tres Acuerdos.
e crea una Comisión Mixta para vigilar el buen funcionamiento del Acuerdo y fonnular recomendaoion . El Acuerdo prevé la integración y forma de
funcionamiento de la Comisión (art. 6) y enumera, a título de ejemplo, sw
competencias (art. 7) . Estas competencias no sólo reproducen las incluidas
en los otros tres Acuerdos, sino que además incluyen aquellas que son la conlCCUencia necesaria de las caracterísúcas propias que este Acuerdo posee.
El articulo 9 relativo a la sustitución de la disposiciones de los acuerdos
anteriores cel brados entre México y los Estados Miembros de la CEE, incompatibles e idénticas con las de este Acuerdo, es igual al 6 del Acuerdo con la
Argentina, al 6 del Acuerdo con ruguay y al 8 d l Acuerdo con Brasil Se
aplica a los Convenios o Acuerdos que hemos citado en la nota No. 52 de
Italia, Francia, Países Bajos y Unión Belgo-Luxemburguesa.
El artículo 10, referente al ámbito espacial de aplicación del Acuerdo, coincide textualmente con el artículo 9 del Acuerdo con Brasil y se diferencia
del artículo 7 de los Acuerdos con Argentina y Uruguay, en la forma que ya
hemos indicado al tucliar el texto brasileño.
El artículo 8, qu no tiene equivalente en los otros tres Acuerdos, det.ermina
que este Convenio no se contrapone a ciertas prohibiciones o restricciones a la
importación, exportación o tránsito, que se enumeran, con la condición de
que no constituyan un medio de discriminaci6n arbitraria ni una restricción
simulada en los intercambios entre las Partes Contratant . Se trata de una
Comercial con la Unión Bclgo-Luxemburgucsa, firmado el 16 de septiembre de 1950
(artícu!OJ 1-5); Acuerdo Comercial con Francia, .firmado el 29 de noviembre de 1951
(artículos 1-6) Tratados Bilaterales de los Estados Unidos Mexicanos, Secretaria de
Relacione, Exteriores, Tlatelolco, 1979. Todos estos acuerdos entraron en vigencia
como COllJeCuencla del canje de ratificaciones por las Parles.

461

�norma que tiene su fuente en los Convenios o Acuerdos de México con Francia (artículo 7), con la Unión Belga-Luxemburguesa (art. 6), con los Países
Bajos (art. VI) e Italia (art. 6). Estas normas serán sustituidas por el artículo 8 del Acuerdo, según lo dispuesto en su articulo 9.

venio de Coperación" con el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON) . Aunque no entra en los límites de este estudio analizar este Convenio
es interesante señalar la trascendencia política que significa la fuma simultán~
de estos dos textos.

Se determina que el anexo forma parte del Acuerdo ( artículo 11) . Este
artículo es igual a sus equivalentes en los otros tres.

V

En cuanto a la entrada en vigencia ( art. 12, párrafo 1), el régimen es el
mismo que el establecido en los Acuerdos con Uruguay (art. 9) y con Brasil
( art. 11) , difiriendo en la fonna ya estudiada del de Argentina ( art. 9) .
Su duración será de cinco años (art. 12, 2), mientras que la duración de
los otros es de tres años.
Si ninguna Parte lo denuncia seis meses antes de su expiración, se prorro-

gará anualmente (art. 12 2). Es un régimen similar al de los Acuerdos de
Brasil y Uruguay (artículos 11, 2 y 9, 2), con la única diferencia de que en
estos dos casos el plazo es de tres meses. Se diferencia del de Argentina, en que
éste, para ser prorrogado, requiere la expresión formal del común acuerdo de
las ,Partes (art. 9, 2).
El Acuerdo comporta un Anexo.
El Anexo contiene una declaración común relativa al artículo 6, que al
tratar lo referente a la acción de la Comisión Mixta, regula especialmente
lo referente a la cooperación para el desarrollo económico de México.
Asimismo el Anexo incluye una Declaración de la Comunidad relativa al
istema General de Preferencias, que coincide, en términos generales, con la
Declaración No. 1 de la Comunidad contenida en el Anexo Ill del Acuerdo
de Brasil, con la Declaración o. 2 de la Comunidad incluida en el Anexo
II del Acuerdo con el Uruguay y con la Declaración No. 3 de la Comunidad
que se encuentra en el Anexo II del Acuerdo con Argentina. Se ha tenido
el acierto de no incluir una Declaración correlativa de México, sobre la posibilidad de que se estudie la concesión de arreglos tarifarios de productos que
interesan a la Comunidad, del tipo de la Declaración No. 1 del Uruguay del
Anexo II del Acuerdo del Uruguay, de la Declaración No. 1 de la Argentina del Anexo 11 del Acuerdo de la Argentina y de la Declaración No. l
del Brasil del Anexo III del Acuerdo del Brasil, a que nos referimos al es-

tudiar el texto uruguayo.
México es el único país hispano-luso-americano que ha firmado un Acuerdo con 1a CEE y, casi simultáneamenter el 13 de agosto de 1975, otro "Con•

462

14. Estos Acuerdos celebrados por los países iberoamericanos con la CEE
no han sido concebidos, en g_eneral, tomando en cuenta la necesidad de una
coordinación negociadora para llegar a fórmulas más o menos similares en
cuanto a los derechos y obligaciones entre la CEE y los países americanos
pactantes, que contribuyan a instrumentar una acción común en materia comercial y una cooperación económica que tuviera en cuenta la inserción de
nuestra América en el mundo de los países en desarrollo.

En cuanto a los Acuerdos de Portugal y España, han olvidado, o no han
considerado en toda su proyección, la realidad de las vinculaciones entre los
países hispano-luso-americanos y los Estados de la Península Ibérica y Jo que
podría hacerse para lograr la coordinación de las políticas comerciales entre
ellos y la CEE, teniendo en cuenta y respetando las diferencias que resultan
de la inclusión de unos Estados en el Continente Americano y su actuación
dentro de los países en desarrollo, la condición europea de los otros dos y la
situación jurídica, actual y futura, de ellos con respecto a la Comunidad.
. No es aventurado pensar que España, y en cierta forma Portugal, pueden
~ar un papel altamente interesante como vínculo entre los países füeroaroencanos Y la CEE y como platafonna de reexportación, siendo posible, quizá1
llegar basta encararse la posibilidad de creación de una zona de libre comercio
entre los países iberoamericanos, la ALALC y España e incluso Portugal. u

VI
CO CLUSIONES

7

U~ Los acu rdos co~erciales firmados por España, Portugal, Argentina,
guay, Brasil y México con Ja CEE, poseen una naturaleza jurídica y un
: Ramón Tamanes, Alejandro M agro y Manuel Guash: Las relaciones entre Ese Iberoamúica, Hac.ia
· un coten d"umento
·
global, en Seminario de América La-

pana

463

�contenido diverso, que responde al distinto tipo de relaciones posibles entre
los dos países europeos citados y los otros cuatro americanos con la CEE.
b) La existencia actual y el contenido de estos seis instrumentos internacionales, bastan para demostrar el interés y la importancia de los Acuerdos de
los países hispano-americanos con la CEE.
c) Es posible y d~seable que otros países iberoamericanos, además de los
cuatro antes citados, concluyan en el futuro acuerdos comerciales con la CEE.
d) Es de esperar que tanto la renegociación de los Acuerdos vigentes; como
la negociación de Acuerdos futuros, se haga teniendo en cuenta la necesidad
de considerar y defender los intereses económicos globales de nuestros países y
sus ineludibles vínculos con los demás países en vías de desarrollo.
e) Estos Acuerdos deben traducirse en obligaciones concretas para la Comunidad, dirigidas a fomentar el comercio recíproco e impulsar el desarrollo
económico, saliendo de enunciados vagos y genéricos que no constituyen sino
manifestaciones no exigibles de buena voluntad eventual.

f) Es preciso encarar la coordinación entre los Acuerdos actuales y futuros
de los Estados americanos con la CEE y los Acuerdos de ésta con Portugal
y España.
g) La evolución posible, aunque condicionada por causas políticas cuyo
proceso no puede hoy preverse, de estos dos Acuerdos no debe impedir, sino
que por el contrario, obliga, a pensar en fórmulas que tengan en cuenta 1a
especial naturaleza de las relaciones entre los países de la Comunidad HispanoLus0-Americana y la necesidad de traducir normativamente este extremo en
los futuros Acuerdos que España y Portugal negocien con la CEE.

tina y España, Bases ·comunes para el incremento de las relaciones comerciales, financieras y de cooperación ~cnica, Ediciones Mundo Hispánico, Madrid, 1969.

•,

464

LA GENERATIVIDAD

DE LAS PALABRAS
F. R

DELGADO MARTÍNEZ

Doctorado en Derecho, Diplomado en
Filosofia, Bachiller en Filologia
Clásica.

SE ENTIENDE GENERALMENTE por generatividad la capacidad de generar. Ge◄
nerar en cambio es una palabra que se origina en Género; de donde generar
significa la acción de género. Es evidente la incorrección de esta frase; sin embargo nos ayuda a percibir claramente cuál es la idea de generar, o sea "hacer
género"; lo cual equivale al sentido usado de "engendrar", "producir"; es
decir hacer un semejante a sí mismo. Esto se entiende, como es evidente, en
primer término, del nacimiento de los hijos de los padres, del engendrar hijos;
sin embargo también se entiende de las palabras, aunque rro conste claramente
si engendrar sea primeramente propio de las palabras y luego de los seres
humanos o viceversa, primero de] engendrar hijos y luego de las palabras.
Este hecho nos consta por ejemplo en el verbo latino en su tercera persona del
singular, fertur, que tiene a la vez el significado de "se cuenta", "se dice"
y también de "es engendrado", "es producido" aunque no se use en este
último sentido si no es raras veces.
De este modo las palabras reciben el atributo de engendrar, producir, "generar" o "hacer semejante a sí mismo". No tocia palabt¡:¡. es evidentemente
generativa; si bien observamos el lenguaje de los animales que hablan, como
los loros, no consta claramente que sea "generativo"; no tanto porque sean palabras repetidas de las ya oídas a las personas; cuanto porque las palabras
de un loro no son tales que "hagan semejante a sí mismo". Igual problema
se puede plantear al hablar de las grabaciones magnetofónicas, radiofónicas
o televisivas o mejor radiovisivas. Estos problemas no nos interesan por ahora;
además de que suponen estudios complicados -sólo posibles de hacer en laboratorios expresamente preparador- para descubrir la influencia tanto cons-

465
J,umaniw-30

�ciente como inconsciente en el radiovidente o televidente1 en orden a dete~minar la bondad o la maldad o capacidad de dañar ~e los ap rato tele a:..
diovisivos y luego secundariam ote el contenido de los p~am '
S1vos o ra
.
d terminar en
en cuanto pudieran ser generativos. No nos interesa en s~ _caso e
.
su con. unto el fenómeno humano y cultural de la edición de ~ libro o
J
d e R a d"1ov1. 1'6n o de Televisión , como olemos •decir
nosotros,
de un programa
•
erativo de lore y apreciamientos
en cuanto pued a ser gen
.
, )' cntenos;í ya que
J
. almente upondría hacer un e tudio largo y tedio o. Bast nos con orm_u ar
tgu
, que ersar nuestra r flexión:
l
ta básica en torno a la cual ten dna
.,
a pregun
ás d
ba 'ón o reprodu ion de
. Puede la p rsona aprend 'r tanto o m
e una gra
.
O
fa voz humana; uanto d escuchar la misma oz humana ~,~en~e?
odo: ¿La generati"idad de las palabras es una cualidad u1tn~ca
d tr
o o ro
l . taxis d l IDlSmaJ
al sonido mismo y contextura de cada palab~ o a a sm
e as
rdaalabras o supone el ser producidas por el IIUSlllO ser humano para ser ~
pderamente
' genera o·vas o sea para que verdaderament se
. . aprenda medtante
d
Jlas. o uizá de la exactitud de los apara ti vos r productivos de la voz y e
~as ¡ctit~de humanas dep oda su generatividad? ~osotros por lo pronto y
por todas las anteriores razones nos ceñimos en estas hn as al er humano y no
a los animal que hablan; ni tampoco a los aparatos r productores de la v01.
y de las actitudes humanas como la radiovisi6n.

Una caracter'istica propia del lenguaje humano es el ser "inventado"; es de:
cir es producido adaptándolo a las necesidades que se le pre n~n. Aqw
rescindimos de las repeticiones colectivas que se someten a ~etermm~~ CS:
p
fi"
q",e reciben por su periodicidad un carácter ntual y religioso,
quemas JOS Y ~
, t
· do la
lema
no
lo mencionaremos especialmente en este artícu o, sien
t rob
es e P
· · temente
razón el que son reproducidos por seres humanos, cons1gw:°
, . la generatividad de las palabras no tiene ningún elemento extrano a s1 misma que
pudiera relativizar su naturaleza.

1 1

El término "inventar el lenguaje" es actualmente usado ~por todos los fil6entiende primariamente en l sentido de adaptar y
lin ... tas
1 os y
gws
Y
1 · di 'd h ano·
adecuar la palabras a las necesidades que experirnent~ e m vt uo um ~
"dades pueden ser instintivas y en este seno.do nos acercamos ~

esas necesi

· ·d d

generatividad de las palabras en ?':°eral. Toda generabvt a

pero no toda invención es generativtdad.

·

e16n·

e mven

'

.

. "d a d d e las pa Ia b ras.? En general. podríamos
deca
¿ Qué es pues la generabvt
, .smo"
que es "la capacidad de las palabras para producir un seme1ante a Sl mi
•
.
·
Las palabras tienen en pnroer
lugar una substan oa

esencia ' que enconi en
abra
misma
verbum
o
verba
en
latín;
logo
la
Pal
resad
tramos exp
a por

466

0

griego; wort o woerter en alemán; word en inglé : parola en italiano; mot
en francés. De todas estas palabras aparece claro que el ignificado común de
toda! ellas es spiraculum, "espiral de vaho ' salidas d la boca, como nubes
de rocío o sea piraciones de ,ida (o sea spiraculum vitae).

Toda palabra tiene un ontenido consciente; es de ir. del cual está enterado tanto el que habla como el que escucha. E te sentido es comprendido
por la referencia convencional a un objeto d terminado ea objetivo, sea subjeti o. Sin embargo este enterarse y estar consciente del contenido de las
palabras, ya ncierra en sí mismo una fuerza generativa que podemos explicar
de este modo: la conciencia hace referencia directa a un ' venir juntos o juntarse para dividir o cortar algo"
decir "al juntarse para comer". En toda
comida o banquete se crea una conciencia y al mismo tiempo un lenguaje; una serie de expresiones fonéticas, llamadas palabras, wo-rds en inglés;
woerter en alemán. Es decir, con el mismo movimiento en el cuál se come,
se va a hablar después; precisamente el lenguaje en lo niños p queños comienza a existir teniendo como contenido la acción de mamar o beber. Más
aún1 la lengua significa eso: el toparse el músculo llamado lengua con los
dientes; ya que la palabra lengua viene de la raíz que significa paladear o
saborear1 lo cual consiste precisamente en limpiar el alimento de los dientes
una vez que se ha dividido con estos. Explica la palabra conciencia la referencia a las expresiones "partir el pan"; "compartir el pan"; "partir el pastel";
etc., etc. Como es evidente, cuando se come e hacen exactamente los mismos ademanes que cuando se parte el alimento; con los dientes se parte
el alimento que se ha tomado ( cortado o partido) y con la lengua se cataloga
su sabor, bondad, etc. De aquí también el contenido psicofilológico de "darse
cuenta"; "tener razón" y otras expresiones semejantes. La cuenta y la raz6n
es la medida de la parte que se corta o se separa para sí mismo o para otro
de los que "se han juntado''¡ de los que "han comido" ( nótese la relación
casual o no de la palabra española comer con el verbo inglés to come y con
el verbo alemán zu kommen) . tsta es igualmente la base psicofilológica de las
palabras "madre' , matemáticas y otras semejantes. En el lenguaje tenemos
la repetición d lo mismos sistemas y mecani mos usados para comer; repetidos mediante una síntesis vital y consiguientemente en orden y para bien
del individuo mismo que habla. e repiten por tanto para indicar la necesidad
de alimento o para repetir una situación afectiva o emotiva desarrollada en
torno a la acción de alimentarse, es decir para satisfacer Wla necesidad de
"estar junto con" o "juntarse con'' o también "comer", etc., etc.

Con esto ya podemos darnos cuenta que el lenguaje es generativo; ya que

sirve para generar,

para "hacer otro semejante a sí mismo".

467

�Hacer otro "semejante a sí mismo" tiene por lo di ho hasta ahora un significado bien concreto y determinado, es decir 'repetir una situación afe tiva
0 emotiva mediante la repetición de un sistema o mecanismo o compl jo de
movimientos de la boca y de la faring hablando en eneral".
Diciéndolo de otro modo toda palabra tiene un ignificado convencional;
pero también un significado simbólico, es decir expresado al mismo tiempo que
ese significado convencional; el significado simbólico es el que es ~ ~ t e
generativo, por el mismo hecho de hablar expresa una ~ecesidad mstmtiva, Ja primera de las cuales es la referente a la misma serie de partes del
cuerpo puesta., en movimiento para hablar, com~ son la _boca, ~ len~a, loa
labios, la faringe, etc., iempre dentro de una sei:e ~e. realidades mtencionales,
dirigida! y originadas para el bien de todo el md1V1duo humano.

De t modo la g neratividad de las palabras
origina de la actividad
misma del organismo humano, que al exp~se ~ rba~e~~' crea otro ~mejante a sí mismo, repite vitalmente una situación m.suntiva de esencial
· portancia para la existencia del individuo humano; con lo cual logra
:cer un semejante a sí mismo, o sea, una actitud o _serie de ac~tudes de
sí propio y al mismo tiempo logra una reacción semeJante en qw~ lo es-cucha, ya que el oyente comprende lo dicho mediante 1~ refere~~ a una
necesidad común, como es la de alimentarse, tanto on alimento solido como
con alimento líquido, es decir mediante la referen ia al papá y a ~a mamó
en último termino mediante la referencia al movimiento de lo labio de la
~ . de la lengua, de la faringe, etc. La generatividad consiguientem':°te
es en un doble aspecto, con referencia al sujeto mismo que habla y al SUJeto
con quien se habla; en toda comuni ción verbal por ~to,_ en&lt;:°n~
sentidos o significados, uno de lo cuales es una ~m~caoón m~tlntlva,
, ·
te posible mediante la refer ncia a la expenenc1a de la vida huurucamen
·d d
· .:-ti·va&gt; mediante
la referencia a la vida instintiva o a las neces1
mana lDSLlll
·
'd a es
instintivas propias de todo individuo humano, dotado de cuerpo uru o _n~
sariamente a una alma racional, o en 1 peor de los caso a una expenen~
de 51 mismo, de )a cual no pued prescindir y mediante la cual determma
su propio destino.
La generatividad de las palabras hace referen~. en ~rimer término, a _lol
ecanismos sistemas o complejo usado para re 1b1r alunento, tanto ~qwdo
m
s6li"do' 0 también para rehacer una situaci6n afectiva y emotiva •
como
,
.
, .
d ·
· ti6
mejante a la cual se recibió alimento liqwdo º. solido, es ecir, ~
satisfechas sus necesidades de alimento líquido o s6lido, con lo cual ~
recibió seguridad y en un orden tan primitivo ~ o~ginal que al ~
tiempo recibió el sistema básico para toda comumcaoón humana posteri«

468

con aus sem jantes y con las cosas. in embargo, mediante la semejanza
de unos sistemas con otros, de unos mecanismos con otros, de unos complejos
con otros, de una serie de actitude con otras, el significado de ]as palabras,
su capacidad simbólica, su carácter generativo,
extiende igualmente a
todos ellos, acomodándose vitalmente a unos y luego a otro . eamos más
concretamente cómo:
La boca. Esta palabra es, en español, la que se u a para indicar I órgano
del h.1bla r también mediante el ual
alimenta el individuo humano.
Proviene de la palabra latina Buceo cuya raíz podría ser *Bue, que tiene
el significa.do de cavidad, de hueco d entrada, etc. Con este significado
general la palabra se puede aplicar a todas las partes del cu rpo que tienen
la forma de cavidad, de hueco y d entrada; así por ejemplo se habla de
boca del estómago (lo cual, por otra part , no deja de ser una tautología,
ya que boca y estómago vien n a ignificar lo mismo; stómago es derivado
de la palabra griega Stoma); buscando una aplicaci6n más vital del término,
encontramos que en ingl' la raíz Bue
encuentra en forma de Buck y en
alemán en forma d Bock, lo ual hace referen ia directa al Tragos griego
(de ahí tragedia) ; o
a la máscara que usaban los actores 'trágicos"
en la representación de las obra trágicas. El Tragos griego hace, por su
parte, referencia a la máscara que usaban Jo actores a la "persona" (sonare
pe,), hecha de piel de cabra o d cabrito. La palabra Cabra -o Cabrito-.
por su parte, tiene el significado de un animal que usa la boca para comer
de una manera singular, por antonomasia. De la misma raíz tenemos la
palabra Vagido, el lloriqueo de los niños aJ nacer · Vagido, en latín Vagitu ,
tiene su origen en Bue, igualm nt .

De la boca pasamos pues, a otras cavidadc del mismo organismo; sin
tmbargo, mediante la evolución de las palabras es decir no directam nte;
ya que de Boca Ucgamo a la angu tia, al dolor, a la aflicción, sentimiento
todos que ya no
r lacionan con la Boca, jno con e corazón, con el
pecho, con la entrarías ; pero d e te modo teniendo una ref rencia directa
a otras fun ion y 6rganos del cuerpo, qu guardan una mejan7,a con la
boca y todo los ro canismo y funcion a tivadas por la nec idad y satiafacci6n d la n
idad d alimento tanto sólido como liquido. De aquí
ya no es difícil pa ar a otras vidad d 1 u rpo, orno por ejemplo, )os
labios vaginales: 1 vago · etc., te. D t modo lo generati o d las palabras actúa continuamente
bre la persona misma que habla
obre la
J)Crlona a quien se habla.

La verdadera comunicación humana In que es válida

y soluciona

el pro469

J

�blema de la necesidad de contacto, de seguridad y autosuficiencia; la que es
básicamente el origen de la actividad social; del fenómeno Venir (to
come en inglés) y del fenómeno "juntarse" o estar juntos; la que hace
posible las iglesias y las asambleas; las comunidade y organizaciones; los
pueblos y las naciones; depende totalmente de esta cualidad llamada generatividad de las palabras, es decir de la capacidad de "hac r a uno emcjante a sí mismo".
Toda palabra por más que sea abstracto u significado y esté lejano de
la mente de quien habla el expresar una necesidad de alimento o de seguridad o de comunicación y contacto, dice relación n ce aria a la necesidad
instintiva de recibir alimento líquido o sólido. eamos un ejemplo: la palabra Ser. Esta palabra se usa sobre todo en Metafísica o en Ontología
para expresar al ente a lo contrapu to a la nada. Su significado es tan
abstracto que no es fácil encontrar la persona que pueda definirlo. Esta
palabra tan abstracta se dice en griego To einai · en francés Etre; en
italiano Essere; en alemán Zu Sein · en inglés To Be. Del estudio de
todas estas palabras encontramos que el significado común a todas ellas es la
misma que la de la palabra Madre. Es evidente la relación pues, de esta
palabra con la necesidad de alimento tanto líquido como sólido. Del mismo
modo encontramos que el niño succiona el alimento del pecho materno o
su ustitutivos. El niño recibe la esencia del pecho de su madre; ahora
bien, esencia es al mismo tiempo el sustantivo del verbo ser como es evidente.
Lo más abstracto consiguientemente tiene relación cuando
e,q&gt;resado en
palabras con la necesidad de alimento tanto liquido como sólido.
Aquí encontramos nuevamente la generafü,ídad de las palabras; la generatividad en este caso consiste en mover al que escucha mediante las palabras
que son como cla es que encierran en sí mismas las capacidades necesarias
para mover. Las palabras, digo son como claves en cifras que al pronunciarlas el que habla las inventa y emite¡ quien las recibe u oye las descw:"
y al hacerlo se mueve mediante ellos· llevan antes que nada un mensaJe
básico para ]as necesidades básicas d I individuo humano.
Lo generativo se e"'Presa en latín de modo semejante a como se expresa
la acción de hablar; como ya decíamos al principio. De este modo fertur
es "se habla"; lo cual es lo mismo a "ser engendrado"; ser generado · es
decir al Hablar e Hace uno semejante a sí mismo, hacer uno semejante 1
sí mismo, tanto en el que habla como en el que escucha.
Las palabras identifican al que habla con el que escucha y consigo :mismo,
La identificación es un proceso intelectual, yóico ( egol6gico) , mediante el

470

cual dos elementos o dos individuos --de los cuales uno es sujeto y otro objeto- se activan en su ser propio. La identificación por tanto no supone una
desaparición de un elemento y el engrandecimiento del otro elemento; sino
que ambo elementos, personas, egos, se mue en mutuamente en orden a su
propio ser y dentro de su propio ser. La gcneratividad es también por esta
razón un proceso de identificación ya que con las palabras tanto el que
habla como el que escucha "hace un semejante a sí mismo.,, es decir "hace
una identidad·'.
Esta cualidad de la generatividad de las palabras no siempre es bien
aceptada; de alú las épocas de la humanidad en las cuales masivamente
se pensaba en el silencio como la alternativa más necesaria para oponerse
a las palabras, a la opinión, a la calumnia, a los efectos dcsa trosas o onsiderados como tales del uso de la lengua. Sería interminable I traer a
cuento, aun brevemente, la cantidad de escritos antiguos y modernos sobre
la disciplina de la lengua, sobre Ja asccsis que el bien hablar exige; además
de los tratados sobre gramática y literatura; sobre retórica y oratoria.

Es además interesante la erie de xpresiones e.xj tentes en torno a ]as
palabras, a la palabra, como alimento obre todo cuando se trata de predicar, enseñar, hablar en público, escribir, comunicarse masivamente. e le
llama "pasto para el alma' ; "alimento del espíritu", etc., etc. Con los medios
de comunicación de masas, este aspecto parece haberse perdido y el espectador en el cine, o el radiovidente, se siente más bien inclinado a comer
golosinas cuando ve una película o su programa favorito de televisión o
radiovisión.

De la capacidad generativa de las palabras se ha aprovechado siempre
la humanidad para hacer el bien al ser humano, y así como se abomina
de las palabras, igualmente se las bendice cuando son portadoras de paz, de
tranquilidad de Juz y de armonía. Cuando de un modo sist mático se u an
las palabras para hacer bien al individuo se originan las técnicas de la
palabra -entre las cuales se encuentra sobre todo 1a Psicoterapia verbal
Y otras semejantes- con las cuales, mediante las palabras, se cura a la
persona sus enfermedades y debilidades. Tal técnica es posible mediante
la cualidad de las palabras llamada generatividad.
Otro elemento que se desarrolla mediante las palabras es lo que podríamos
llamar la supervivencia del "semejante a sí mismo ', en quien habla y principalmente, en quien escucha. Puesto que las palabras "hacen un semejante a
si mismo", la persona que habla comienza a vivir mediante su semejante en la
persona que escucha. De este hecho se deduce que las palabras nos conducen

471

�al conocimiento no sólo del ignificado convencional de las palabras, sino
también de la personalidad o persona que dice las palabra o habla. .~ te
conocimiento es po ible gracias al "uno semejante a sí mismo" que e ongma
en la persona que escucha u o ,e las palabras. Más ~múnmente te fenóm no
expresa diciendo que
forma el oy nte una una en d la-~ _na
qu habla. E a im en s vital, e d cir, no s estática tampoco ftJ : smo
que ,-iv iguiendo la vida cl la persona oy te, a tal grado qu no tve_ la
persona que habla jno la persona que scucha. Estos fenómenos ~ n ron 1go
una seri de probl mas p icológicos muy importantes y que se estudian cuando
e trata sobre el conocimiento o la capacidad de conocer. El problema más
importante es el problema de la pro ia indiv~dualidad,, qu: se ve amenazada
por el mismo hecho de encontrar a un
Jant en SJ _rrusmo; d . te conflicto se originan las llamada defensas gológi~as, ~ons1st~ntes ~~nente
en asegurar la propia personalidad frente a la mvasi6n o mtromL ton del semejante creado por las palabras en la persona que escucha.
El pr blema se ha e todavía más intrincado cuando la persona confunde •
quien le babia con una persona superior a sí mismo, a su padre o a su madre
0 alguna otra persona mayor en edad o en algun~ o algunos de 1~ aspectOI
de su vida. De este modo el oír exacerba los conflictos de personahdad. de la
propia individualidad y de la propia identidad. Aunque este f en6m_ no ~
entenderse también desde un punto de vista diferente, como alunentaci6n
de esas relaciones del individuo que oye; pero, el significado convencional
guiría siendo el mismo y únicamente sujeto a las modificacion
hechas
por el significado simbólico.
La ausencia de problemas upondría en I oy nt la a ptación d u supervivencia en la m ote o en la p rsona de las d más g ntes o d los demál
n general; dando de este modo parte de í mismo. a lo~ d ~ con los
ya de por sí mismo tiende a r pariente, uno, amigo, igual; ,el a u vez te~
dría que tar dispuesto a ten r n í mismo parte d_e los d ~as con 1 uaJcs
igualmente tiende a ser igual uno, s mejante, panente, arrugo.
La ausencia de e ta disposición a dar parte de í y recibir parl &lt;l l01
demás conduce a la onducta antisocial; a la condu ta d lictuosa
criminal~ a la conducta demente o a la locura·
decir, a la catatonia, a la
esqu~frenia o a la paranoia; a una detención del proceso. ~tal humano.
dentro del cual se encuentra la necesidad instintiva de parttopar, de trllcender a los demás el propio ser humano.
La generatividad de las palabras explica el porqué éstas han sido ~
en todas las religiones en sus rito ; en todas las culturas en sus monumentoli

472

y IObre todo en sus leyes y en su vida jurídica, ya que es el derecho el gestor

mú importante de la cultura, desde el momento que toda su fuerza se encuentra precisamente en el respeto a la ley, a las f 6nnulas en que la misma
se encuentra participada.
La generatividad d las palabras
igualmente fuente de magia y de poder
oculto; de los cuales en toda la historia se ha servido igualment la humanidad para hacer el bien y, como en todas las cosas, para hacer también el
mal. Las fórmulas mágicas, los ensalmos poderosos, no deben a otro ser su
fuena, sino a esta capacidad de las palabras llamada generatividad. El aspecto
más importante de este fenómeno de las palabras ulta ser su eficacia oculta, es decir simbólica· lo significado convencionalmente por las palabras, quizá
no pueda ser entendido por el oyente; pero el significado simbóli o será ciertamente captado o comprendido por 'l. A i se explica que una persona esté
atenta a lo que estamos diciendo y sin embargo no entienda lo que estamos

diciendo.

Tanto más
aleja el significado convencional de las palabras del significado simbólico, tanto menor es I número de personas que lo pueden comprender y entender y \-Ícevcrsa: tanto más el significado convencional
acerca
al significado simbólico, tanto mayor e el número d personas que Jo comprenden y lo enti nden. Esto explica el éxito de las grand obras de literatura que ya n su tiempo
tienden entre multitudes inmensas, sobre
todo despué d 1 invento de la imprenta; la misma explicación tienen en nu stros día

las películas cinematográficas vistas por millon de persona d •
todas las edades y de todas la culturas y capacidad . Ej mplos notabl son
Tiburón y La Guerra de las Galaxias. E cierto que en la cinematografía juega un papel muy importante la fotografía; sin embargo, la parte de los diálogos
es muy importante; además d que el pod r de simbolizar no es s6lo de las

palabru.
uestras reflex:ion sobre la generatividad d las palabras pu de on retizarsc más todavía, analizando su fica ia n la conducta mi ma del oy nt
ya que como hemo dicho la encratividad crea un semejante a sí mismo, primero en quien habla luego en quien CSC'Ucha. En el que habla como ya
decíamos, al hablar pone en juego la necesidad instintiva y básica, coincidente con la de lo animal irracionales, de aferrarse, de agarrar, d 11 Yal1C a la boca d soltar y d buscar de nuevo. Esto se llama en Psicología
Profunda (Szondi) impulso o instinto de contacto. La rie d a tos que se
llevan a cabo para tomar aliment crean la capacidad para formar las palabra, Ma, Ma · Pa, Pa; al pronunciar la cuales no 1o emiten los sonido
dicboa, sino también crea una situación psicol6gi parecida o semejante

473

�a aquella en la cual el niño es alimentado; después siempre que el niño necesite no sólo alimento, sino simplemente sentir la situación del ser alimentado repetirá los mismos mo irruentos que entonces, hasta llegar a ser el
mismo sujeto de contacto como lo eran sus padres y sus protectores. Más aún,
1 movimiento o serie de movimientos hechos para decir Ma, Ma; Pa, Pa,
&lt;'nera movimiento en otras acciones del mismo sujeto consistentes en último
término en dar y recibir; en abrir y cerrar; en llenar y vaciar.
La generatividad de las palabras no debe. confundirse con la genética_ No
suele hablarse de que las palabras sean genéticas y sí uele de~e que sean
generativas. o es que debidamente explicado el ténnino fuera inadecuado
usarlo para cualificar las palabras; sino que no suele indicarse como cualidad
genética, sino la propia de los seres vivos en sí mismos; pero no lo que ellos
hacen como son hechas las palabras. Adecuadamente explicado el término
sí puede referirse también a las palabras; en cuanto que las palabras de cada
cual estén caracterizadas por sus propios genes; no creo sin embargo que en
la actualidad haya algún método o técnica mediante el cual se pueda descubrir la carga genética de las palabras de un individuo humano; aunque no
dudo que con asiduos estudios se pudiera llegar a reconocer los componentes
enéticos de una persona mediante el conocimiento de sus palabras. Por tal
razón al aplicar la palabra genético a las palabras habría que decir más bien
no "genética de las palabras", sino genio de las palabras, lo cual es muy diferente a la generatividad de las mismas como ya hemos explicado; las palabras
n sí mismos no tienen ninguna cualidad genética; sino más bien las palabras son cualidades genéticas del individuo humano parlante.
Por tan.to al hablar de Psicología Genética hay que hablar de las cualidades genéticas de la Psiqué; lo cual es muy diferente a decir que la P iqué en
sí misma, en abstracto, tenga cualidades genéticas. Es decir, las cualidades
genéticas de un individuo se encuentran o pueden encontrarse también en su
Psiqué; pero no existen cualidades genéticas sin individuo, por más psicológicas que sean.
Aunque parezca evidente no lo es, sin embargo, el pensar que la Psiqué
no es un fenómeno social sino un fenómeno vital, en este sentido animal
y en cuanto espiritual o racional, lID fenómeno anancástico, lo cual no es
precisamente social, aunque en él se trate de muchas o varias personas, es
decir los mayores, antepasados, padres, abuelos, etc., de cada individuo. El
fenómeno social, por más que en virtud de la raíz Soc (Som) pudiera eD•
tenderse como la unificación de varios elementos en uno solo, no lo suelen
entender las lenguas de la Psiqué, sino de varias, más de una, Psiqué. Al
tratarse de organismos vivos, la tendencia de los organismos es moverte

474

para sí mism?s, o sea, en orden a su propia vida y perfeccionamiento, 00 en
orden a la ~~da de otro organismo ni en orden al perfeccionamiento (llevar
a cabo el vivir) de otro organismo.
La Psiqué, por tanto, no es un fenómeno místico extra individual. s6lo en
p~abras m~y estrictas, en cuanto al nombre con que suele expresars~ la acti\ldad y me;or, en cuanto a la descripci6n que suele hacerse de la actividad
3cnética, podría decirse que es una actividad mística. La realidad o fenómeno místico en este orden de las palabras, serían más bien las supervivencias
de la prrsona que habla en la persona que escucha, en la cual como ya hemos
e~resado,, co~enza a ~vir y a seguir la suerte del mismo. Quien habla part~cipa de Sl ~ o a qu1en escucha, con el cual comienza a ser uno, igual, pancnte y armgo.
P~ede ll~se ~~tica y miste~osa esa supervivencia en cuanto se logra
mediante una UlID1s1on de los sorudos en los oídos de quien escucha• no es
en ~ mi~a una vio~ón de la individualidad de la persona sino
perfeccionamiento del sentJdo del oído, ya que mediante el oír el sentido del
oído lleva a cabo su funci6n orgánica.

:in

M~dernamente se ha hablado mucho de la generatividad de la gramática•
no directamente de las palabras; sobre todo con la aparición de los libros
de NoA.M Cn~MSKY de los cuales es el primero Sy11tactíc lS'tructure, en
1957. Hablar drrectamente de la generatividad de las palabras ha aparecido
hablando en general hasta la fecha como un trabajo anticientífico y fuera
c~c época y se prefiere hablar de la semántica, de la gramática, de la gramática comparada, de la semiología y otros muchos aspectos. La teoría de
Ca~MSKY es directamente sobre la gramática llamada por él "transfor~acional"; de tal modo que la cualidad que él llama generatividnd se refiere
directamente a las frases; distinguiendo dos clases de O'eneratividad una
"débil" (weake en inglés) y otra "fuerte" (strong). La p:·unera se entiende
aquella que es capaz de producir frases gramaticales y la segunda la que además sirve para producir frases no-gramaticales.
Prescindiendo de la signüicación lingüística, filosófica y psicológica de la
teoría chomskiana en general y sobre el concepto de generatividad de las reglas gramaticales en especial, el problema verdaderamente importante se
encuentra según mi opinión en el concepto mismo de genera.tividad de las
reglas gramaticales; es decir, la generatividad que nosotros ponemos en las pa~bras -según este concepto-- se encuentra en las reglas gramaticales que
ngen una lengua determinada. Al hablar de las reglas gramaticales, necesariamente nos encontramos con la. psicología o sea la ciencia de la conducta; de tal

475

�modo que las reglas gramaticales aparecen como las ~ormas de educación,
que más tarde se convertirán en las normas morales directoras de la ex_presi6n de los afectos y sentimientos morales, finos y referentes a la sexualidad
( Szondi). Según esto hay frases ( las gramaticales) que son débi~ente generativas se refieren levemente a la idea general de la generacion, a los
actos p~pios para la generación, a la actividad sexual. En cam?io las normas fuertemente generati: ~, se refieren a las frases (gramaticales Y no
gramaticales) fuertemente relacionadas con la generación y lo~ _concep_tos
cercanos a esta idea. La idea de fuertemente generativo hace qwza relación
a un contenido no simplemente sexual sino además agresivo. Nuestro modo
de pensar -aunque prescinda de dar ~ juicio sobre
teoría ~e CHOMSKY
por Ja razón, sobre todo, que ha modificado sus teonas postenormente- es
más bien que la generatividad es inmediata y directamente de las_ palabras
y no de ]as reglas !ITamaticales; o sea, las normas o reglas gramaticales son
posteriores a las palabras, de tal modo que su generatividad pertenece ~ las
palabras mismas y no a las reglas gramaticales; por más que el ambiente
psicológico de )as palabras y de las reglas sea. o pueda ser el mismo: Quere-mos repetir que nuestro conocimiento de CHOMS~Y se reduce ,exclus1vamen~
al concepto de generatividad y no a toda su teona o sus teonas en general.

;ª

Nos hemos referido exclusivamente a la generatividad de las palabras e~
el complejo O sistema de movimientos producidos en la necesidad ~e la alimentación; pero como ya apuntábamos, el mismo sistema o compleJo_ se acomoda a otros sistemas con movimientos parecidos. En esta capa 1dad de
acomodabilidad encontramos la base para la cualidad de simbolizar de _1:15
palabras. Hay algunos autores que reducen esa capac~da~ _de acomodac1on
y consiguientemente de simbolizar al aspecto se~al_ ~el 111d1v1duo ~UID~O; es
·
toda palabra al mismo tiempo que el s1gnif1cado convencional se end ecir,
en
,
. ..
.
contraría un significado e.'q)resado al mismo tiempo que el (s1gnificado sunbólico) y el cual se referiría a las necesidades sexu_ales directamente y no
indirectamente como pensamos nosotros a las neceS1dades orales de aferramiento y de alimento.
Huella de esa otra teoría la encontramos en una nota de Freud que dice asi:

"Aquello que en la actualidad se encuentra enlazado por ~n_a. relación
simbólica, probablemente se hallaba unido, en épocas pmnitwas, por
una identidad de conceptos y de expresión verbal"; sigue así:
, Para estas ideas cfr.
Introduction.

476

GRBENE,

Judith, Psyeholin¡uistics, Pinguin Boob, 1972.

"Esta concepción sería corroborada en forma extraordinaria por una
tesis del doctor Hans Sperber. En Ueber den Einfluss sexueller Momente
auf Entstehung, und Entwicklung der Sprache (La influencia de los
momentos sexuales en el origen y el desarrollo del lenguaje), ]mago, 1,
1912, Sperber opina que todas las voces primitivas designaban objetos
sexuales, habiendo perdido ulteriormente esta significación sexual al
pasar a otras cosas y actos que fueron comparados con los sexuales."~
La referencia a las voces primitivas es en cierto sentido también aplicable
a los origenes del lenguaje en cada persona; aunque naturalmente el proceso
de ese primitivismo actual, por así decir, a una introducción al ambiente paterno y familiar y hogareño, sea incomparablemente más rápido que la evolución que en la historia de la humanidad ha sufrido el mecanismo, sistema
o complejo de movimientos en torno a la necesidad de alimento.
únicamente hemos puesto un ejemplo de la generatividad de las palabras,

pero un ejemplo que es necesario&gt; como es necesaria la referencia a la
boca y a sus partes al hablar del lenguaje y de las palabras. Podemos sin
embargo tomar cualquier palabra y analizar su capacidad generativa. Veamos por ejemplo la palabra Libro. Esta palabra se deriva de la palabra latina
Líber; en otras lenguas tenemos sonidos semejantes: en francés Livre; en
inglés Book; en alemán Buch; en italiano Libro. En griego tenemos la palabra
Biblos. Prescindiendo de la semejanza del 1ocablo que se usa para indicar
la parte del cuerpo de los rumiantes, busquemos de qué modo se encuentra
dispuesta la generatividad en esta palabra.
El signüicado convencional de la palabra es perfectamente bien conocido y
consiste esencialmente en la unión en cuadernos, uno sobre otro, de hojas
impresas antes.

El significado convencional nos hace pensar en esa idea; sin embargo el
significado simbólico, en el cuaf se encuentra la cualidad generativa de la
palabra lo debemos de indagar de la situación psicológica o emotiva que es
revivida o repetida por la palabra misma. Ya de antemano sabemos que
esa situación psicológica se refiere a la necesidad de alimento en general,
al aferrarse al objeto, al ll~várselo a la boca, a succionar, masticar, luego
dejarlo y buscar otro. La palabra Libro por tanto tiene necesariamente
alguna referencia a ese conjunto de actitudes. ¿De qué modo concreta1 Fu.u», S., Obras Completas, vol. 111, Editorial Biblioteca Nueva, Barcelona,
1967, p. 160.

477

�mente? Si atendemos a la semántica, es evidente que el concepto de libro
se refiere a palabras impresa y por consiguiente die r ladón nccc aria a la
necesidad de alimento o d contacto n general. o b::i. ta sin embargo; es
necesario encontrar una relación más concreta y d terminada para poder
hacer evid nte la cualidad generativa de la palabra misma.
La raíz de la palabra Libro es doble: por una parte Lib junto con la terminación er (ro, re,); por otra parte tenernos la raíz bu con la adición ch (k)
que en griego es bi, bli y en inglés boo. El conocimiento de la raíz n~ acerca
metodológicamente a la serie de actos del complejo dicho. Efectivamente, la
raíz Lib se usa para indicar la acción de amar,_ desear gustar, agradar; de
este modo Libro viene a significar "lo que selecciona, gusta, agrada" o bien
"lo seleccionado, gustado, agradado, amado". tste es el significado de la
raíz Lib o Lub; en cuanto a la raíz, Bi, Bu, no tenemos ahora datos concretos, por lo cual bástenos con la anterior.

Para llegar a la esencia ~sma_ del fenómeno hemos tenido que prescindir,
naturalmen_te, en un trabaJo de mducci6n y de deducci6n, de otros muchos
elementos Junto, a .los cua.Jes se encuentra incluido este fe nomeno
,
d e 1as
palabras; no sena, sm embargo, difícil hacer una síntesis para encuadrar este
fenómeno en todo el context.o de la Gramática de la Litera.tu
d I p ·
d 1 0
.
ra, e a s1co1
og¡a, ~ a raton~, de la Antropología, de la Filosoíía y del Derecho.
pe~ sena un ~baJo largo y daría materia para un volumen de no pe~
quenas proporciones. Bástenos por ahora, pues el haber indicado aJ
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, ·¡
,
'
gunas
1 eas ub es -as1 lo esperamos-- para indagar más ampliam t
.
en e y en mayores
1

p_r~~r~~nes la naturaleza de las palabras, sobre todo en sus relaciones a la
avilizac'.on _de nuestros tiempos y aprovechando los inventos y conclusiones
de las c1~cras modernas, tanto en el campo de Ja técnica, como en e1 campo
de la psicologia profunda, que al descubrir 1a naturaleza de las necesidades
humanas, alienta y fundamenta la grande esperanza de su satisfacción tanto
en el orden de los energéticos, como en el orden de Ja alimentaci6n' de 1a
humanidad.
1

Si la palabra Libro significa "lo seleccionado; lo amado; lo agradable,
etc.", ¿qué relación tiene este significado concreto con el s.istema o complejo de Ja necesidad de alimento? Ya en este momento aparece evidente
que la acción de tomar alimento exige precisamente antes que nada aferrar
o seleccionar el alimento o la fuente de alimento; de este modo, al decir la
palabra Libro significamos en primer momento el objeto llamado así, ya que
ésta es 1a significaci6n convencional inmediatamente transmitida por la palabra. Además de esta significaci6n tenemos el significado simb6lico, transmitido
al mismo tiempo por la palabra, por el hecho de tratarse de una palabra
con determinadas letras; esto equivale a decir que al oir la palabra "hbro",
se genera en nosotros al mismo tiempo en cantidad más o menos grande la
necesidad de seleccionar, de preferir, de amar, de gustar y de agradar; esto
es tan e.vidente que no es necesario analizarlo más detaUadamente.
Por lo anteriormente comentado ya nos damos cuenta cómo junto al significado simbólico o generativo, se encadenan inmediatamente otra serie de
acciones o movimientos o complejos y sistemas, que están íntimamente relacionados con el signüicado indicado. Preferir, gustar, etc., se refier·e en primer
término al movimiento de aferrar o tomar alimento; sin embargo inmediatamente se ocurre también hasta la uni6n conyugal, que suele presentarse como
la máxima preferencia en este orden.
Del modo antes analizado podríamos demostrar cómo cualquier palabra
tiene su significado llamado convencional y su significado simbólico, y como
este último es la base de la cualidad de las palabras llamada generatividad.

478

479

�HISTORIA Y SOCIOLOG1A DE UNA GRAN CIUDAD
ANTONIO POMPA y PoMPA

Instituto Nacional de Antropologia e Historia

Los ÜRÍGENES DE GuANAJUATO. Mucho se ha especulado en dimensión de
fantasía acerca de los orígenes mestizos de 1a histórica ciudad de Guanajuato;
algunos los sitúan en los comienzos de la conquista española, otros fijan
fechas posteriores, y todos ellos fundan sus aserciones en supuestos con aparentes visos de verdad, creando una serie de hipótesis que no vislumbran
históricamente la realidad del fasto.
S61o la investigación en las fuentes, con criterio y cultura histórica; la
valoración del aporte de las fuentes y la exégesis completa y metódica del
fen6meno, podrán dar las efemérides precisas de este acontecimiento.
Únicamente de esta manera se podrá lograr una precisión histórica en el
acontecimiento de los orígenes del Guanajuato mestizo, que de los orígenes
de la población indígena pre-hispánica se remontan a un período que aún
no han podido precisar las ciencias auxiliares de la Historia, como la arqueología, la etnología antigua, la lingüística y la antropología física. Sólo
una que intuimos protohistórica avisora con unos importantes vestigios, un
horizonte de antigüedad remota, y de ellos tampoco se puede a~irmar su
}X)Sici6n en lo positivo.

En esta situación de incertidumbre dentro del conocimiento de los orígenes mestizos de la ciudad de Guanajuato, procedemos a esta disquisición
histórica.

•
La dramática epopeya que hace ciclo trascendental en la conquista española
en la Mesopotamia del Bajío, clave en los orígenes de poblaci6n sedentaria en
481
humanitas-31

�la región, ]a llevan al cabo porciones de 1a caballería de don Nuño Beltrán
de Guzmán, después de cruzar posesiones de matlatzincas y purépechas.
Así se puede conjeturar 16gicamente al conocer el texto de la Tercera
Relación anónima de la jornada que hizo Nuño de Guzmán, y así lo entien.
den en sendas Crónicas don Matías de 1a Mota Padilla y Fray Antonio Tello.

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En este escenario que cubría la flora se ubica Guanajuato, de cuyos ha·
bitantes remotos nada se puede afirmar con sentido evidente, aun cuando
hay manifestaciones arqueológicas de un horizonte magalitico y una tradi•
ción acerca del culto zoomorfo como símbolo de la fecundidad en los aledañol
al Paxtítlan mexica (lugar antiguo en la lengua náhuatl), y la historia
antigua apunta a incursiones toltecas, otomíes, mexicas y pu.repechas de cuya
invasión nos queda el nombre del lugar, Guanajuato, de dos raíces dialectales
Kuanas, que significa ranas y juata que significa cerro, donde está el cerro
de las ranas, y nos quedan también otros indicios como yácatas y coecillos en
la hacienda de Cuevas y cúes, plataformas y cerámica en diferentes Jugares
aledaños, ésta desde el teotihuacano y otros horizontes como el de occiden~

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482

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En un depósito sedimentario de edad terciaria, seguramente del miocenGi
es donde ahora se asienta la ciudad; depósito constituido por fragmentos dit
acarreo de granitos, sienitas, pizarras arcillo as y rocas volcánicas unidGI
por un cemento arcilloso rojizo.

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"Partió Nuño de Guzmán, de Puruándiro -dice la Tercera Relaciónque es postrero pueblo de la provincia de Mechoacán, hada los teul s chlchimecas en diez del mes de febrero, año de quinientos y treinta. . . y llegó
al río de Nuestra Señora de Buen Paso (Lerma) ... Allí se detuvo tres
días, uno más o menos ... " Además, el propio uño afirma en su Relaci6n
al Rey, que fue "seis días por despoblado, la mitad dellos por el río abajo..."
y es de suponer, como lo hace el historiador López Portillo y Weber, los ot:rol
tres o cuatro días lo hizo al norte, y así coinciden y lo parece a los cronistas
Tello y Mota Padilla.
Luego, después de cruzar e] río de uestra Señora de Buen Paso, o sea
el Lerma y la región de una Mesopotamia mesoamericana -el Bajío, ~
irrigan con amplitud en distribución trapezoidal el Lenna, el Laja y e(
Turbio-, los conquistadores españoles Uegaron, subiendo las estribaciones dt
la sierra, al lugal' en donde ahora se aposenta 1a ciudad de Guanajuato,
región de poderosa formación sedimentaria que la constituyen pizal'ras arcillosas despro istas de restos fósiles, que sirven de caja a la mayor parte de
los criadores minerales que e encuentran en eUa. Sedimentos que se conjeturan de edad precretásica.

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�además de monolitos desde el arcaico, y objetos líticos, y contribuciones ~
fósiles que bien estará investigar para precisar si hubo contemporaneidad
humana.
S6lo don Pedro Goozález, don José Guadalupe Romero y don Lucio Marmolejo, investigadores insignes, apuntan a este ti~ de investigacío~es locales,
lo que preconiza la urgencia de investigar y ~b1car en~ cronolog1a ~orrecta
ese remoto pasado que precedió a la Conqwsta espanola,_ ~blamt nto. y
colonización estanciera que situamos históricamente en proxmudad posterial
al año 1530.
Mucho se. ha sostenido que la colonización estanciera la inicia n Guanajuato Rodrigo Vázquez a raíz del Mandamiento a su favor dado por el
rimer virrey de ueva España, don Antonio de Mendo1.a, fechado ~
ciudad de México el día tres de julio de mil quinientos cuarenta y SCll,
mas hame parecido qu este documento no es inicial en los orígenes de
Guanajuato.

~

Pero Núñer, Maue de Roa. Recordemos que uño Beltrán de G ~
· TVKP,oiones de matlaltzincas y purépecha , y al hacerlo por las pnmeras
cruzo r .
1
~6 en
estuvo en estancias recién concedidas a Pero úñez, qw~ e acomp~
la expedición a la Nue a Galicia, según onsta en la nómina de los Jmetes.
Este Pero úñez, que algunos por error llaman Pedro_ ~uñoz, era n.a~
de la Villa de Roa, médico o curandero de palabra lDSllluante Y facil Y,
además, escritor de croniquillas; hijo d Alonso, Maestro de Roa Y de
Catalina Bennúdez.
El soldado cronj ta, Bernal Díaz del Castillo nos lo describe con donaire
al narrar que era vecino de México, qu se d ía el Maestro de Roa; ya
era hombre viejo, con un gran lobanillo en el cuello y _cuatro palmos de
tatura • como t nía nombre de Maestro de oa le d cian adrede
de Rod~ y este comisario fue el que el Marqués (Hemán Cortés) hubo
enviado a llamar a Castilla y llegó a u va E paña en 1528 para que le
cura el brazo derecho que tenía quebrado de una caída de caballo, despu&amp;
que el conquistador vino de las Hibu ras, y porque vi~ies~ a curarle, el brazo
se le pagó muy bien dándole encomiendas en pueblos m~geoas y a.si des~ués
fue a Castilla a curar a doña María de Mendoza, muJer de don FranCIICO
de los Cobos Comendador Mayor; y al Cardenal Sigüenza, Presidente de
Indias, con que más que éxitos curativos consiguió fama y posición de mú!·
tiples estancias en la ueva España, ya en la matlaltzinca, ya en las chichimecas.

J;

Mucho se ha discutido acerca de que si los conquistadores al mando de
uño Beltrán de Guzmán llegaf9n o no al lugar donde ahora se ubica
Guanajuato; históricamente no se puede afirmar, ni negar, en vista de
que las Crónicas y Relaciones conocidas del viaje de don uño describen
explícitamente este acontecimiento, ni el lugar t nía entonces la prominencia
que hiciese obligatorio el consignarlo; mas de los elementos y referencias que
se deducen de la propia Relación de don Nuño fechada el día 8 de julio
de 1530, y de la Tercera Relación anónima de la jornada qu hizo ~uño de
Guzmán, auxiliada~ de las relaciones conexas de Gonzalo López autorizada
por AJonso de Mata escribano del Rey (3-11-1532) · la de Pedro de Carrarv.a.
la de García del Pilar, la Relación de la onquista de los teulcs chichimecas
de Juan de ámano )' la Cuarta Relación anónima y la jornada de don
uño, se puede conjeturar la posibilidad de una entrada de los conquistadores de don uño hasta el Jugar donde se ubira Guanajuato, y así lo
parecen entender los cronistas Tel10 y Mota Padilla.
En la expedición de don uño, tras el acontecimiento del paso del rlo
Lerma, parece que se oculta Pero úñez, el Maese de Roa, ¿ acaso fue a
incursionar en la región para volver a México y aparecer al ser consolidada
legalmente la colonización estanciera y el asiento definitivo de una sociedad
donde estuvo con Pero ápoli o
ápoles, Melchor Hernández Antonio
Frausto, Diego de Aguilera y otros más, en donde ya había sido propietario

Juan de Cuenca y después Juan de auc do y María Burgueño desde 1555
en que hacen traslado de dominio a Martín de Aranda?

¿ Fue antes estanciero en Guanajuato Pero
Vázquez?

úñez, que el mismo Rodrigo

Y de esta manera queda planteado un período hipotético acerca d Jos
orígenes y poblamiento de Guanajuato orno ciudad mestiza entre lo años
Primeros de la Conquista en que el enorme paí de lo "chichimecas" fue
invadido por hombre blanco y aliados indígenas d don uño Beltrán d
Guzmán, de don icolás de San Lui Montañez, ca ique indígena a rviao
de Villaseñor, de Diego de lb rra y hru.ta de Juan JaramilJo, quien obtuvo
f&gt;ro..isión n 1543 para internarse a d ubrir en la región de lo "chichi-

mecas".

Concordes están testimonios documentales en que para antes del año 1554,
que algunos autores fijan, había en Guanajuato poblaci6n de estancieros
dedicados al ganado y a la incipiente agricultura, así como de la minería,
no ajena a los otomies, purépechas, y náhuas que tuvo en no pocas circuns-

11

484

•,

85

�tancias sus primeros descubrimientos por los españoles, debido al infonne
de los propios indígenas.
Meditando las proposiciones que hemos planteado, consideramos que se
establece en los orígenes de Guanajuato una obligada división entre lo que
forma un período hipotético, y el que constituye un período estrictamente
histórico, que se inicia con la colonización estanciera que da origen a una
población sedentaria que toma después nuevos cauces con la actividad minera
hasta llegar a la consolidación de un grupo humano, que con el tiempo se
,'tlelve meta de progreso y evolución y cuyos reflejos se proyectan en la historia económica del mundo.
La Estancia de Guanajuato. Para algunos es conocido el tenor del documento que da propiedad a Rodrigo Vázquez de una estancia en las clúchimecas, cerca del nacimiento del río de Guanajuato; mas este documento,
por lo que yo he visto, no ha sido publicado en la integridad que hoy lo
damos a conocer, debido al esfuerzo inqu.Ísitivo de don Pedro fartínez de
la Rosa, quien lo ha puesto a nuestra disposición.
La estancia concedida a Rodrigo Vázquez hemos podido ubicarla por una
minuciosa confronta de documentos, en terrenos de lo que despu' constituyó
la Hacienda de Cuevas, colonización estanciera que se proyectó de sur a
norte en el caso de Guanajuato y puso las bases para el posterior desarrollo
minero.
El famoso documento dice como sigue: ''Yo don Antonio de Mendoza vi50rrey e gobernador por Su Magestad de esta Nueva España, etc. Por la
presente doy licencia a vos Rodrigo Vázquez para que en las chichimecas
cerca del nacimiento de un río que se llama Guanaxuato el río arriba una
legua encima de un cue arrimado al mismo río podais asentar y asenteis una
estancia donde de la cual e de caballería e media de tierra cerca de la dicha estancia e para el sustento de ella en parte sin perjuicio vos hago merced
para que sea vuestra e de vuestros herederos e sucesores y como en tal estancia
vuestra podais tener en ella vuestros ganados sin que os sea puesto impedimento alguno e podais labrar e cultivar la dicha caballería e media de tierra
de lo que quisieredes e por bien tuvieredes e tomada por vuestra parte
la posesion de la dicha estancia e de la dicha caballcria e media de tierra
mando que de fecho no seais despojados sin primeramente scais oido e por
fuero e derecho vencido ante quien y con derecho deba.is e podais disponer
de lo susodicho con tanto que no sea a Iglesia ni a monasterio rú a otra
persona eclesiastica la cual dicha merced vos hago de la dicha estancia e
caballeria e media de tierra con tanto que no sea en perjuicio de los indios

487

�ni de otros tercero alguno e con que en el asentar y poblar de la dicha
estancia y culth·ar de la dicha tierra guardeis las ordenanzas que en este
caso estan hechas e so las penas de ellas e mando a Antonio de Godoy Jus.
ricia en los chichimecas que os ha!!a medir y señalar la dicha caballeria e
medio de tierra en parte sin perjuicio e con que no sea en tierra e termino
de la tierra que tá señalada para la población de los chichimecas. Fecho ea
México hoy tres días del mes de julio de mil e quinientos e cuar nta · seis,
años.-Don Antonio de Mendoza.-Por mandado de u eñoria.-Antonio de
Turcios".
A continuación, damos el tenor del documento suscrito por Antonio de
Godoy en que da posesión a Rodrigo Vázquez, de la estancia de Guana.'&lt;:uato.
"En jueves quince dias del mes de eptiembre de este año de mil e quinientos e cuarenta e seis años Yo Antonio de Godoy recibí esta omisión
de u Seiioria Ilustrisima hecha a Rodrigo Vazquez de una estancia caballería e media de tierra contenida en esta dicha merced e confom1a a ella
y en el dicho dia medi la dicha caballeria e media de tierra en un río que
esta a mano derecha que viene de hacia San Miguel del dicho asiento de
estancia el rio arriba de una parte e de otra del dicho rio e por parte
de arriba esta una angostura e vuelta que hace el dicho rio e porque s ,-e.edad
que di la dicha posesión conforme a e ta merced de esta dicha parte con.
tenida lo firme de mi nombr Testigos que se hallaron presentes Antonio
de Godoy el Mozo y Diego criado del dicho Rodrigo Vázquez que es fecha
en el dicho dia mes y año susodicho.-Antonio de Godoy."
Por este importante documento que inicia el período histórico de 1a estanria
en Guanajuato, encontramos diversas circunstancias que nos hacen conjetu•
rar la posible presencia del conquistador mucho antes de ta fecha, mas téngase como período hipot' tico, que del histórico ésta es la primera fecha
evidente.

La colonización estanciera de Guanajuato hist6ricamente comprobado desde el año 1546 con el Mandatario de don Antonio de Mendoza a Rodrigo
Vázquez, agrega en 14 días del mes de agosto de 1548 la merced concedida
a Hemán Sánchez Mancera de "tres sitios de estancias donde tenga sus ganados, en términos de Yuririapúndaro, que se llaman de Temascatío al pie de
una sierra, cabe unos manantiales una fuente de agua e tule junto a un rio;
la segunda está más adelante, junto a otro río que
dice de Jo CarrizaJes en
términos de San Miguel, a un pozo de agua; la tercera junto al río de Guanaxuato, en términos de la estancia de Rodrigo Vazquez e Juan de Cuenca,
que entra en el dicho Guanaxuato, estancias que podrá poseer y heredar

.

488

,

y donar y vender, con tal que no sea a iglesia o monasterio o persona eclesiástica"; mercedes concedidas por don Antonio de Mendoza, quien las suscribe, así como Antonio de Turcios.
Téngase idea de la importancia económica de estas estancias, tan sólo
con la parte que poseía Juan de Cuenca de media estancia de Guanajuato,
con ganado vacuno y caballar por valor de quinientos ochenta pesos de oro
de minas de ley perfecta, .iendo el valor de cada peso de cuatrocientos
cincuenta maravedíes.
Así también Hemán Sánchez Mancera estan iero de Guanajuato y terrenos aledaños del ur, tenía en us tres estancias corrale , casas asiento
sitios, términos que poseen las estancias, más la mitad de dos mil cabezas d;
vacas chicas y grandes, yeguas, asno , etc. con un valor de tres mil setenta
pesos de oro, de ocho reales cada uno.
En esta forma dentro de la estancia, va aumenta.'ldo día a día el poblamiento de Guanajuato.

López de Legazpi, Estanciero de Gua.najuato. Al principiar la segunda
mitad del siglo XVI, ya tenemos un grupo de e tancieros que dan vicia a la
región de Guanajuato; está Rodrigo Vázquez natural de evilla y casado
con Juana de Moralle el 30 de ago to de 1526 y con quien aposentó en su
estancia; este Rodrigo Vázquez fue conquistador e hijo de Rodrigo Alonso
Y de Leonor Femández, y se le considera, históricamente, el primer estanciero de Guanajuato; contemporáneo a él en la concesión de merced está
Juan de Cuenca, poseedor d media estancia de Guanajuato, y que adquirieron después Juan de Sau edo y María Burgueño, su mujer, y que en 1555
enajenaron a Martín de Aranda, con ganado vacuno y caballar evaluado
en quinientos ochenta pesos de oro de minas de ley perfecta; así también en
~uel tiempo era estanciero Hernán Sánchez Mancera, que fue vecino de la
ciudad de Valladolid en Michoacán, así como también de la ciudad de México, quien posteriormente enajenó en favor de Miguel L6pez de Legazpi,
Adelantado de Filipinas, la estancia de Temascatío el Carrizal y la Calera
c?n todos los corrales, casas, asientos, sitios, términos que poseen las estanc~, más un mil cabezas de vacas chicas y grandes, yeguas, asnos y otros
anímales en la suma de tres mil setenta pesos de oro de ocho reales cada uno.
Tal movimiento en la propiedad estanciera advierte la necesidad de una
pobl~ción que organizara y mantuviera el equilibrio de la estancia, y así se
explica que desde temprano hubiese tal movimiento en la región que ya era
Guanajuato; así se explica que posteriormente la minería haya podido de489

�sarrollar sus trabajos con decoro y holgura por la agricultura y ganadeóa
que la sustentaban.
Miguel L6pez de Legazpi y Gorrichategui fue también es~~iero de

?~-

na juato. Este ilustre vasco, nacido en Zubarraja de la Provmc1a de. Gwpuz-

coa, hijo de Juan Martínez de Legazpi y de Elvira de Gorrichat~i, fue ~
famoso Adelantado de Filipinas, quien sali6 a ese memorable viaje el día

21 de noviembre de 1564.
Miguel L6pez de Legazpi, a principios. de la segunda mit_ad del sigI_o XVI,
fue adquiriendo un sinnúmero de propiedades en la regt6~ guanaJuat~
y así Hernán Sánchez Mancera es el primero que vende a Lopez de Legazps
la mitad de tres sitio de estancia de Temascatío, el Carrizal y la Calera en
los chichimecas y términos del Río Grande, las que poseía ánchez Mancera
por titulos otorgados por don Antonio de Mendoza · la venta incluye la mi~d
de todos los corrales, casas, asientos, sitios, t 'rminos que poseen las estancw,
más mil cabezas de vacas chicas y grandes, macnos o hembras y qninicntas
y guas, la mitad de siete garañones asnos, herrados de su hierro? más la
mitad de }os muletos y muletas, todo ello en la suma de tres ID1l setenta
pesos de oro de ocho reales, y esta venta se llev6 al cabo _el día 20 de marzo
de 1556; en el año siguiente, el día 5 de mayo Hernán Sanchez
Man~era
vende a Gabriel Díez la mitad de su mitad de las tres estancias refcndaa
en donde había cien yeguas, siete asnos garañones, dos mil cabezas de ganado
acuno más otras mil trescientas cabezas de ganado vacuno recientemente
adquiridas, más las tierras de labranza que hay en las estancias Y sitial
donde se siembra maíz y todo esto lo enajena a Gabriel Díez por un mil
quince pesos de oro de minas, y también considera _en la venta ~a terceia
parte de las minas que el primero tenía en sus estancias, y es el pmner dato
que se encuentra acerca de las minas de Guanajuato, ex~epto aquellas referencias a las minas descubiertas por Juan de Jaso y el d1a 9 de octubre_ de
1558 el mismo Sánchez de Mancera vende a Miguel López d~ Legaz~1 la
cuarta parte de aquella su antigua propiedad sobre las tres estancias refendal,
entre el ruo Grande y las minas de Guanajuato, con todos sus ganados
propiedades, quedando Migu l López de Legazpi como propietario; ª, este
. agregó López de Legazpi un cuarto de sitio de estancia y una caballena de
tierra en compañía de Juan y Pedro de Aranda que venía a quedar_~•
la estancia de los dichos Aranda y Temascatío, más la mitad de otro sino de
estancia en compañía de Martín Martínez · este dicho Martín Martínez tenla
pedido para aumento de la propiedad a don Luis de V~lasco otr~s terrelllll
con todas las aguas y pastos y todas las entradas y térmmos Y salidas Y UIIII
, costumbres y servidumbres que le pertenecían, por el precio de un JDil

?e

doscientos pesos de oro de minas de marca real, que bajo ciertas condiciones
le tenía hecha cesi6n a Francisco Ramos, que estaba en las minas de Guanajuato, para que quedara todo en favor de Miguel López d e ~ De esta manera sigue extendiéndose la propiedad agrícola y ganadera que
sustentará en el advenimiento del desarrollo minero, ese auge que desde
los primeros años dio importancia a Guanajuato, la base de sustentación que
presenta la agricultura y la ganadería hace que desde el nacimiento la
minería se desarrolle con toda la importancia que corresponde a esa nobilísima industria, que fue uno de los blasones de mayor categoría para los
primitivos guanajuatenses.

Progreso de la Estancia. Ha quedado plenamente comprobado que la primera fonnaci6n mestiza a raíz de la Conquista en el ámbito donde hoy se
asienta la ciudad de Guanajuato, se debe a la estancia, esa porción de territorio destinado a la cría de ganado, para cuyo mantenimiento dispotÚa de
terrenos suficientes con pastizales que aseguraran su mantenimiento; así
también había una extensión que fuera suficiente para asegurar el mantenimiento de los ganaderos, o estancieros, lo que significa las extensiones que
fueron sumándose al aumentar las mercedes y las personas que las obtenían.
Ya h mos referido cómo ha ido creciendo la institución de la e tancia
en terrenos donde hoy está la ciudad de Guanajuato y lugares próximos;
hemos visto c6mo empezó a crear el primer latifundio el poco tiempo después
adelantado Miguel L6pez de Legazpi, y seguiremos viendo cómo va tomando
una mayor importancia esta región en vísperas de iniciarse en una forma
lúst6ricamente comprobada el auge minero.

Es muy importante tener presente que la primera escritura de compañía
que se otorga el día 29 de diciembre de 1559, en relación con territorios
aledaños a Guanajuato en la región de los chichimecas, es suscrita por Miguel
I..6pez de Legazpi y Pedro de alcedo por una parte y Juan Ortiz por él y
en nombre de Pedro Marfil, cuyo nombre perdura aún en la ciudad muerta
de Marfil a la entrada de Guanajuato, y esta compañía hizo crecer los territorios hasta la región del río Turbio, adelante de las estancias de Comanja
hacia Guanajuato, de cuyas estancias dos tercias partes eran de Pedro de
Salcedo y una tercera de Miguel L6pe:z de Legazpi; y ambos venden la tercera
Parte de los sitios a Juan Ortiz y Pedro Marfil, según carta de venta y hacen
compañía por ocho años, según las condiciones que estipul6 la misma carta.
Es curioso anotar que en la cláusula primera de esta carta se indica que es
condición el agregar por los compradores cien yeguas; y en las cláusulas tercera Y décima segunda se menciona la entrada de individuos de raza negra

�como parte de lo bienes de la compañía y de esto, que sepamos, es la primera entrada de los negros n la región de Guanajuato de que hist6ricamente tenemos noticia.
Poco después equilibraron los propietario d
te enonne terreno en extensiones iguales considerando siempr cabeza de esta compañía a Miguel
L6pez de Legazpi. Ya para aquel entonces, por 1560, apar ce el primer telar
de jerga que trabaja Maria de Turencio mujer de Juan Ortiz y también de
esta primera industria e I primer dato rigurosamente histórico que hem01
ncontrado.
En 14 de mayo de 1566 Juan Ortiz da poder amplio cumplido y ba tante
al mercader Alonso Ball tero para vend r a don P dro de astilla y a
Pedro de auc do o a otras personas i a bien I par cier . la ua_;ta parte
de ciertas tancias de ganado va uno en la re 'ón de lo chi hlm :as n el
río Turbio, qu él tiene en compañía y que linda por una part con las
stan ias d don Luis d
astilla y Juan d Jaso y por otra con estancias
d Diego de Ibarra, autorizándol para que esta najen.ición la concierte
por l pre ·o d maravedíes o pesos de oro que le pareciere, al contado o de
fiado; y Alonso Ballesteros, aceptando el poder vende en nombre de Juan
Ortiz a don Pedro Lorenzo de Castilla, ecino y regidor de la ciudad de
México, la uarta parte de todos los sitios de e tan ia de ganado vacuno
y la cuarta part de todo el ganado ,·acuno novillos, vacas, toro y becerros y la cuarta parte también de todo los negro · y mulato esclavo varones
y hembras, chicos y grandes, y 1a cuarta parte de todos los caballos, potros y
}eguas de aquería, y la cuarta parte de todo el apero que había allí, y del
ganado menor y mulas que Juan Ortiz tiene en los llanos de los chichimeca,
en el óo Turbio, en compañía de dicho don Pedro Lorenzo de Castilla y de
P dro de auc do en el precio d nu v mil pesos de oro común.
Apuntó como creador del prim r latifundio en la regi6n de Guanajuato,
el ilustre don Miguel L6pcz d Lcgazpi, poco después Adelantado de Filipinas, mas no tocó a él crear el verdadero latifundio, sino a don Pedro
LoreI120 d Ca tilla, por lo que verem adelante.
El latifundio creado po teriormente por don Pedro Lorenzo de Castilla
merece una crítica pecial por las circunstancias qu con unieron y por ser
el conjunto d
tas propiedades lo qu puso los cimiento d la rdadera
colonización estanciera en la amplia región del Bajío, pue to que las características del latifundio d don Pedro Lorenzo d Castilla fueron n rmas en
su ve inos de estan ·as aledañas.

•

492

Gtulnajuato 1n el Latifundio. Es indispensable para entender la historia
de la propiedad territorial y Ja evolución en us orígenes, del núcleo inicial
guanajuatense, hacer algunas digresiones, que si bien aparentemente separan
de un método rígido, son indispensables para una ubicaci6n en Ja dinámica
y en el espacio de la posteriormente metrópoli guanajuatcrue; por ello be
considerado pertinente señalar los orígenes del latifundio regional, ligado al
núcleo inicial de las estancias que dieron origen a la población de la ho)'
ciudad capital del Estado de Guanajuato, primero por el Adelantado de
Filipinas don Miguel López de Legazpi y Gorrichategui y después por don
Luis y don Pedro Lorenzo de Castilla.

Son don Luis y don Pedro Lorenzo de Castilla creadores del primer latifundio, en la xtensión del término e.n los al daños de la posterionnente
metrópoli guanajuatense.
Caballrro de prosapia fu don Luis de Castilla, qui n vi tió el hábito de
caballero de :antiago y vino a México a poco d hecha la conquista: n busca
de fortuna empezó desde luego lo que pudiéramos llamar su carrera política
y reobió de Hemán Cortés y de la segunda udi ncia el encargo de fundar
una villa en los límites de la provincia de olima
de someter al famoso
don Nuño de Guzmán.
Don Luis de Castilla salió y llegó a la Nueva Galicia, y fue requerido

por el Ayuntamiento de Compo tela para que saliese de la provincia, mas
don Luis desoyó el requerimiento diciendo que tenía poder del Marqués
del Valle )' autorización de la Real Audiencia para poblar en la provinria
y siguió adelante en olicitud del rebelde don uño, y poco faltó para que don
Luis pcrecie en mano de Guzmán, aunque don José Fernando Ra.míre7
dice que tan sólo trató de intimidarle, reteniéndolo en prisi6n por algún

tiempo.
Seguramente las andanzas de don Luis por territorios chichimecas fueron
el origen de las propiedades mercedadas en su favor, y constituyeron el
núcleo inicial del latifundio 'más grande, creado por los Castilla en el hoy
territorio guanajuatense.
Fue don Luis de Castilla R gidor en la ciudad d M' ··co-Tenochthlan
en 1534 y Procurador en 1549, según aparece en los libros capitulares; en
155? fue Alférez Real y por esa época encom ndero d Tututepec.
Cuando se preparaba la conducente para las expediciones a la Esp cieria
en Huatulco y Santiago (Manzanillo), don Luis de Castilla tuvo significada
intervención y acompañó a Pedro d Alvarado :i la acción del Mixt6n.

493

�Don Pedro Lorenzo de Castilla, descendiente de don Pedro el Cruel e
hijo de don Luis de Castilla, fue Alférez Real en 1577 y Escribano de Cabildo
en 1595 y con su padre fue de los prisioneros a quienes se conside~
complicados en la sonada conspiración del Marqués del Valle, y es qwen
adquirió de Juan de Ortiz, en 14 de mayo de 1566 por conducto del mer•
cader Alonso Ballesteros, la cuarta parte de ciertas estancias de ganado va,.
cuno en la región de los chiclúmecas en el río Turbio, que Ortiz tenía en
compañía y que lindaban con las estancias de su padre don Luis de Castilla
y Juan de Jaso y por parte con estancias de Diego de lbarra, como ya lo
hemos referido.
Diego de !barra era hidalgo de la casa de !barra establecida en la villa
de Eiliar en Guipúzcoa y pertenecía a la orden militar de Santiago. Vino a
Nueva España en tiempo del primer Virrey; hizo la campaña conn:a kll
chichimecas en la parte norte del país y se contó entre los cuatro capitanes
q_ue fundaron Zacatecas en 1546. Después !barra expedicionó por la Nu~
Galicia y la costa del Pacífico y como recompensa le nombraron Gobernador
y Capitán General de Copala, Chiametla y Nueva Vizcaya, y fue Alcalde
Mayor de Zacatecas.

En breve tiempo Diego de Ibarra hizo fortuna y tuvo diversas propie~det
de minas, ingenios y estancias, como las estancias de Santa Ana, ~antiago,
Estancia Vieja, Chichimecas, Ciénega Salada, Buenavista y Guad1ana que
constituyeron el Mayorazgo de !barra; consígnase que las vacas que, había
en esas propiedades estancieras no podían ser contadas, pero que excedían de
ciento treinta mil y los caballos pasaban de cuatro mil. También tuvo en propiedad las haciendas grandes de Trujillo, a orillas del Río Grande y de Lagos,
esta última junto a la población de ese nombre y que entonces se estaba
formando.
Con las propiedades de don Luis de Castilla, de su hijo don Pedro Lorenzo y demás descendientes, se construyó y fue ampliándose el Mayorazgo,
que se componía de diversas pertenencias, entre ellas la ha~enda de L~ Erre,
en jurisdicción del norte de Guanaj uato (hoy Dolores Hidalgo) , colind~te
de la de Reoyos, perteneciente al Mayorazgo de Salvatierra; ~as de La_ Pila,
Trejo y Mezquite Gordo situadas en Irapuato y Santiago Silagua (Silao).
Además de éstos y otros diversos bienes, pertenecían al Mayorazgo el oficio
de Alguacil Mayor del Tribunal y Audiencia de Cuentas, valuado en cua•
renta y cuatro mil pesos q_ue reconocía la hacienda de Arandas, al sur de
Guanajuato.
De esta manera tenemos en la historia de la propiedad territorial, los

"

494

oñ-

genes del latifundio en Guanajuato, representado por las pertenencias de
los Mayorazgos de Castilla y de !barra, ejemplos de la organización y coordinación estanciera, ligados en su principio con aquel núcleo primitivo de
estancias que dieron nacimiento, desde la primera mitad del siglo XVI a
una de las más importantes ciudades de Nueva España.

El Auge minero. Asegúrase que las primeras minas halladas por los españoles en la Sierra de Guanajuato, lo fueron por Juan de Jaso, el viejo, hacia
1552-53, cuando en calidad de Capitán combatía en la región de los chichimecas a los grupos indígenas de la región, mas entonces no fueron registradas
por é~ ni parece haber trascendido la noticia del hallazgo, quizás porque el
propio Jaso y sus soldados guardaron celosamente el secreto, como que quizás
también la noticia de esas minas fue comunicada a Jaso por los propios
indígenas, como aconteció en muchas ocasiones a los conquistadores.
Mas en el año 1556 el estanciero Pero Núñez, Maese de Roa, halla y
hace de su dominio por denuncio, minas en la Estancia de Guanajuato y la
noticia se difunde y a fines del año mencionado, 1556, aparecen los primeros registros ante Juan Sánchez de Alanís, teniente de Alcalde Mayor
de la recién fundada villa de San Miguel (esta villa data de fines de 1555,
aunque el pueblo de indios, u antecedente, fue fundado en 1542, donde
ya había comunidad indígena prehispánica); tanto San Miguel como Querét:rro dependían por aquel entonces de Jilotepec.
Cabe hacer notar que otros registros de minas ubicadas en Comanja, fueron
hechos al comenzar mayo de 1557 en la estancia de Chapapetiro, ante Antonio de Godoy, Corregidor de Yuriria.

Al principio de 1557, diremos sin exagerar, tumultuosamente se acudió
al registro de fundos mineros; la afluencia de españoles fue caudalosa, asegurándose que hubo día en que hubo más de cien propiedades registradas,
Y es que quizás por alguna disposición gubernamental se fijaba plazo para
el registro de los yacimientos hallados, so pena de que fuesen declarados
realengos.
Como verdadera "fiebre de la plata" puede ser considerada la afluencia
de numerosos españoles a principios de 1557 a las minas recién descubiertas,
Y ante esa caudalosa migración fue preciso que el Alcalde Mayor de Pátzcuaro,
Francisco Velázquez de Lara, a cuya jurisdicción se supone pertenecía por
aquel entonces la estancia de Guanajuato, se trasladara a dicho lugar para
atender el registro de las minas; día tras día, durante el mes de mayo hubo
abwidante registro, y da la impresión de que este inquieto ajetreo vivo y
dramático de quienes se afanaban por poseer yacimientos en las venas de

495

�plata de la en potencia riqwsuna región guanajuatense, ponía la piedra
angular de esa singular y excepcional industria regional.
Mucho se ha dicho que Juan de Jaso, el viejo, fue víctica de algunoe
españoles que trataron de apoderarse de las minas que encontró en la Estancia de Guanajuato, y se aduce documento de protesta del propio Jaso
ante Francisco Velázquez de Lara, Justicia Mayor en las dichas minas y
esta acusación y protesta se enderezó muy particularmente en contra del
Maese de Roa y de Pero Nápoles, mas lo que vale n Derecho es el Registro
del fundo, y este lo hizo legalmente Pedro Núñez, Maese de Roa.

El Maese de Roa no sólo tuvo estancia en el núcleo inicial de Gua.najuato, sino que: "tiene en las Chichimecas en Guanajuato tierras de estancia
de ganado mayor e otros ganados... que le había (n) hecho merced de ellas
y que porque agora la quería hacer labor de pan y demás de su aprovechamiento, que redundará en pro y utilidad general para la nueva población
de las dichas minas de Guanajuato, de que él ha sido descubridor" y por
ello pide al virrey: "se las mida y amojone conforme a las Ordenanzas, de
manera que no reciba agravio e tenga causa de quejar..." propiedades que
amplió con largueza y constituyeron posteriormente la conocida Hacienda
de Cuevas.
Mucho más podría ser agregado acerca de los orígenes de la Estancia y
de las minas de Guanajuato; poseemos documentación facsimilar de repositorios oficiales y particulares, d 1 país y extranjero, que amplían las informaciones que ilustran este ensayo· por ello sabemos que la Estancia en el
13ajío y en los altos de Guanajuato no fue sólo agrícola, sino más bien
ganadera, pues era necesaria en abundancia 1a con-ea cruda para el ademe
de las minas, ya que el claYo metálico era efímero en el interior1 por el calor
y la humedad; debido a ello la Corona española urgió la multiplicación
de la E tancia que, como era natural exigía cultivo de zona. agrícola para
el sostenimiento de estancieros y forrajes y, dentro de este extraordinario
sistema la Estancia de Guanajuato no sólo satisfizo la necesidad y exigencia de la miner.ía Guanajuatense sino que auxilió ampliamente a la minería
en Zacatecas.
Valga por hoy la síntesis que antecede, que de un desarrollo mayor el
tiempo y la Historia se encargarán de ampliar.

¿DECADE CIA O NUEVO ORDEN?
AJociaci6n Mexicana de Sociol&lt;&gt;sfa
ÁNGELES MENDIETA ALATORU

Prólogo

ME HA TOCADO vivir, contemplar y padecer una interesante época de transici6n social de mi pals. Caigo en la tentación que ha tiempo me desazona:
relatar las observaciones hechas, pues aunque conllevan las limitaciones de
cualquier vivencia personal, se apoyan en testimonios que le otorgan cierta
validez.

En pocas décadas, ante mis ojos, México aumentó su población de 20
millones de mexicanos a más de 60. Como el país tiene la natalidad más
elevada del mundo y el índice de crecimiento demográfico es de 3.6 por
ciento anual, se estima que la población mexicana para el año 2,000 alcanzará
la extraordinaria cifra de 210 millones de personas.
La ciudad de México, lugar donde nací y vivo, tuvo que reunir en 1920
a varios pueblos aledaños para contar con un millón de habitantes: actualmente se calcula que hay de 12 a 13 millones de personas.
La economía de tipo rural se ha orientado hacia la industrialización, violentando así la mentalidad cíclica, morosa y mágica de un pueblo agrícola
por excelencia.

La demanda de educación sigue siendo superior a los presupuestos, pero
ha formado una ciudadanía cada vez más atenta a la problemática social.
Grandes grupos -nueva clase social sui generis sin arraigo alguno, analfabeta e impreparada- ha cercado las grandes ciudades y está compuesta
en su mayoría por jóvenes, niños, madres solteras y población flotante.

496

497
humanitru:-32

�La enseñanza de carácter laico instaurada desde la época independiente.
destruyó la labor formativa de la iglesia colonial y no la ha suplido con
eficacia para formar la dignidad cívica y ejemplar de los grandes patrici0&amp;

costumbres del hombre que convive con la tierra obedecen a una mentalidad
cíclica, morosa, humana y mágica, en ese orden.

liberales.

El campesino es ajeno a la rutina -devastadora hasta la deshumanización- que exige el trabajo de las máquinas. El clima, el gozo de la siembra,

En las familias ha hecho crisis y llegado a su término la esclavitud doméstica de la mujer hecha por otra mujer.

la ~ra de la ~osecha y las . fiestas tutelares, señalan pasos calendáricos y
son aJenos a la vida del trabajador industrial.

Un intelectualismo híbrido y snob, imitador de la decadencia europea, ha
sido la respuesta siguiente al movimiento sumamente valioso y original de
carácter nacionalista que surgió al triunfar el movimiento revolucionario de

Se ha dicho: la Revolución la hicieron los campesinos para que la disfruten los obreros y parece verdad, pero no se ha recapacitado bien hasta
qué punto hay cierta resistencia de los campesinos a transfonnar su modo
de vida por alternativas industriales que no consideran mejores.

1910-17.
Los grandes mitos mexicanos han sido puestos en duda y analizados para
luego sostenerse a ultranza.

De vez en vez han ocurrido fenómenos de enfrentamiento y disolución
social, así como la solidaridad, pero ha sido más poderoso el último que los
primeros.
Una gran movilidad social, el cambio de economía, la multiplicidad de
opciones y la inestabilidad han estremecido y resquebrajado los patrones sociales provocando un ambiente de inseguridad, propio de las épocas de tm•
ción social.

De todo ello se colige la pregunta obligada: ¿ decadencia o nuevo orden?
Estas notas, exclusivamente desde mi particular circunstancia, señalan algunas líneas estructurales, las que, si no ocurren cambios inesperados, serán
poderosas vertientes de influencia en el próximo y cercano nuevo siglo.

a) Economía: orientación industrial para un pueblo
de mentalidad agrícola
Los patrones económicos de poder industrial tienden actualmente a despreciar o por lo menos a devaluar a los de economía agrícola a pesar de
que la tierra y el mar son fuentes vitales de Ja Humanidad.
De acuerdo con este criterio y con la injusta costumbre de pagar mal
los frutos de la tierra, los pueblos agrícolas se han convertido en servidores
de los países tecnificados y de las potencias industriales: por ende, la gran
tentación de aquéllos es imitar el modelo de país industrial.

Sol~.e~te la e~riencia_ ha ido planteando necesidades que no se vieron
al prmcip10 de la renovaaón rural. De la frase "tierra y hbertad" de los
Flores Magón, a la posesión de la tierra, la reforma integral, y el crédito
~ ha lleg~do. a la conclusión de que no importa estrictamente la po~6n smo es mas importante que ella produzca. No tiene sentido repartir
berras . ~cas. ~s jornaleros sin tierra representaban en 1970 el 27% de la
~bl~on acbva del país, lo cual informa también que no hay ya tierra
dispomble en buenas condiciones.

rw:a1,

El campesino sí recibió beneficios incalculables de la Revolución, hay algunos hech~s que no ,se han destacado bien como la ausencia de los golpes
a los ~~~aJadores agr1colas, la restauración de la dignidad del trabajo rural,
la posibilidad de ser sujetos de crédito, además del incipiente ejercicio de los
derechos cívicos al pedírseles su voto. El campesino ha comenzado a tener la
sensa~ón de su valor como persona humana. La idea revolucionaria de la ejidatana como dueña de tierra, también es sorprendente.

N~ pertenezco a partido político alguno para tener cierta libertad de exp~i6n, pero el partido revolucionario oficial ha logrado que el campesino
se sienta "algu1en
· " , aunque este
. , manipulado.
·
Votar por un partido que tiene
los colores de l a ms1gma
· · · naciona
·
1, 1o convierte en persona importante aunque
sea como agregado a la fuerza de presión política del líder.
Por otra parte, el campesino trata de aprovechar tractores y técnicos contra
la erosión, pero es renuente a englobar el proletariado industrial. Este proceso de elegir lo mejor y rechazar lo obsoleto, es un fenómeno lento pero
firme, en el agro mexicano.

Oon poca perspicacia, México ha caído en el error de querer transformar
a un país de mentalidad agrícola en un pueblo industrial. Craso error. 1M

•

498

499

�b) Educación: extraordinaria demanda
La imagen, no por familiar menos valiosa, de la madre analfabeta que
hace guardia varias noches antes del día de la inscripción para obtener lugar
para sus hijos en la escuela cercana a su hogar es ciertamente significativa.
La sorprendente demanda de instrucción, explicable en un país de jóvenes,
ha desquiciado todos los pronósticos y es un signo de pujanza asi como la
respuesta más grata a la lucha por lograr que la educación sea popular.
En cuanto a la educación superior sigue siendo, a pesar de su gratuidad,
un tanto elitista; las puertas están abiertas pero no todas las familias tienen
el mínimo nivel económico para prescindir de los ingresos de uno de loa
miembros de familia.

En un pueblo formalista de tradición señorial, las carreras profesionalel
otorgan jerarquía social, de ahí la pretensión de las familiall de contar con
hijos graduados en estudios superiores. La consecuencia de estos afanes es
la presencia de miles de estudiantes sin vocación, ni amor a los estudioa.
Mientras el país siga ofreciendo educación superior sin pedir a cambio sea,,
vicios, prestaciones o remuneración posterior, las casas de estudio serán .,.
mili ero de perezosos, irresponsables, fósiles o discrepan tes por inconsciencia.
Un mayor rigor en los estudios evitará que el país gaste inútilmente en proporcionar carreras para quienes no las ejercerán o desertarán en los añ01
intermedios.
c) Población: formación de nuevos grupos sin arraigo social
Una gran movilidad social tiene lugar en México a partir de 1920. Sabido
es que nuestro pueblo es andariego y va de santuario en santuario cumpliendo
con sus curiosas mandas y que los millonarios siempre han tenido posibilidad de
viajar, pero en las últimas décadas la clase media comienza a trasladarse
de a lo largo y lo a11cho de la república. Esta migraci6n se incrementa cila
a día con el turismo nacional y con el cambio de radicación.
Desde la época revolucionaria numerosos grupos de familias se refugiaron
en las grandes capitales de los Estados y no volvieron más a sus lugares de
origen. Con el tiempo comenzó también la migración de los estudiantes
en busca de centros de educación. El paulatino empobrecimiento del campo
y el deslumbramiento de las grandes ciudades provocó finalmente un movi•
miento masivo de grupos que se situaron en los alrededores de las capitales,
en sitios sin urbanización y que formaron ciudades perdidas y cinturones dt
500

miseria. Ahí fueron creciendo grupos numerosos de jóvenes que no reconocen
nada familiar, carecen de religión y de conciencia cívica y son semianalfabetas. Son algo parecido a los grupos formados en el siglo XVI en Nueva España, cuando apareció el mestizo audaz y todavía sin conciencia de identidad.
Estos grupos influenciables y peligrosos porque se mueven emocionalmente
son, por naturaleza, agresivos. Si no se les educa prontamente -y estoy diciendo un disparate quizá por preocupaci6n, a sabiendas de que educar lleva
mucho tiempo- México va a padecer la presencia de estos grupos un tanto
apátridas, definitivamente ignorantes y potencialmente violentos. Sus miembros no creen en nada y no aman lo que hacen. Constituyen un serio reto
a la sociedad. Yo creo que más que la pesadumbre de la llamada explosión
demográfica --sobre la cual tengo pensamientos negros pues lo asocio con
las campañas de dominación extranjera- digo, este tema de la explosión
demográfica es miedo a estos grupos y a la impotencia de hacer de ellos
algo positivo.
Un temor no totalmente formado ni confirmado, es que estos grupos, debido
a sus características, en un momento dado puedan asaltar la opulenta riqueza de las ciudades, destruir el orden ciudadano, violar las leyes y atacar
a las personas, o sea, provocar el caos.

d) Religión: crisis de conciencia
México ha padecido y aún padece sucesivos cambios de religión, de ahí
su perfil heterogéneo en cuestión de creencias.
En nuestros días subsiste todavía la actitud ceremonial de las antiguas religiones a las cuales los evangelizadores supieron darles nuevo curso. Los
curas de pueblos fueron los iniciadores del movimiento de Independencia. A
mitad del siglo pasado, la Iglesia tuvo conflictos con la Reforma pero nuevamente en la Revolución, la iglesia sin jerarquía estuvo con el pueblo.
Establecida la educación laica, el Estado no ha podido emular la paciente
Y formativa labor de la iglesia colonial y ha creado una población apática e
indiferente, apenas ceremoniosa, que no ha podido alcanzar a los niveles
ejemplares ni a las virtudes cívicas de los grandes patricios liberales.

En nuestros días hay un fenómeno peculiar: a raíz de la exhortación del

?

0 ncilio

Vaticano II pidiendo la intervención del pueblo de Dios, muchos
J6venes, renuentes a seguir el despiadado materialismo, han formado asociaciones que podríamos llamar pararreligiosas. Trabajan a veces con la colabo501

�ración de jesuitas, dominicos y otros sacerdotes, pero en forma autónoma.
No hacen mucho ruido, tampoco les interesa hacer alianzas. Se mueven en
generosa búsqueda y están presentes en los hospitales, ciudades perdidas y
conflictos laborales. Buscan algo y seguramente lo encontrarán.

de una larga, abyecta y cruel esclavitud hecha por la mujer en perjuicio de
otra mujer.

e) Feminismo: fin de la esclavitud doméstica

Como en la religión, la cultura mexicana avanza a marchas forzadas. En
nuestros días se advierte la intensa preocupación de la identidad, buscada
en forma diversa a la generación antecedente.

¿Ha escuchado usted algo sobre la esclavitud de la mujer hecha por la
propia mujer? Pues persiste hasta nuestros dias.
La jornada de las servidoras del hogar no es como la del peón del por•
firiato, de sol a sol, sino de sol a luna y de ésta al sol -podríamos llamarla
jornada lunasol- porque las faenas domésticas no tienen fin y, por la noche,
es más frecuente la gravedad de los enfermos, el llanto de los niños y la
impertinencia de las fiestas.
Estas esclavas han vivido sujetas a raciones alimenticias; asuetos, conforme
al humor o necesidades de las amas, pero sobre todo han soportado en forma
persistente e inmisericordiosa, humillaciones en el trato, lenguaje, órdenes
y condiciones de vida. Un látigo verbal las ha flagelado siempx:e y en el
lenguaje de las mexicanas hay frases y palabras tradicionales para denigrarlas.
El pago siempre ha sido a discreción. Todavía hoy no es posible reglamentarlo. Además en muchos países latinoamericanos y en el nuestro propio,
la vejación a las muchachas es mayor por obligarlas a dar servicio de otra
clase para satisfacer los apetitos de patrones y jovenzuelos.
Un instinto natural de procreación las hace fácil presa de cualquier promesa y luego soportan doble trabajo porque las amas se cobran la manu•
tención de los hijos que ellas procrean. Explicablemente su defensa es la
irresponsabilidad en el trabajo y el rompimiento intempestivo del contrato
oral.
Las sirvientas no desean más ese trabajo para sus hijas y las han enviado
a trabajar en otros lugares, así se ha presentado ya la escasez del personal
de servicio domiciliario. Esta situación, aparentemente de poca importancia
ha provocado una radical transformación en las reglas del juego de la organización familiar. La comida no es más. Cientos de personas han vendido
sus residencias por falta de personal de servicio y los nuevos matrimonios
prefieren un departamento l'equeño que les permita disfrutar de su tiempa.
Quizá esto no es mejor para muchos, pero obviamente ha sido el resultado

502

f) Cultura

Los artistas quieren sacudirse la tutoría obligada que sucedió al gran movimiento nacionalista, ocurrido como consecuencia del movimiento popular
de 1910.
En algunos grupos, incluye el deslumbramiento propio de las colonias hacia
las metrópolis y tratan de imitar la decadencia de las metrópolis europeas;
otros, toman diversos rumbos, pero algunos más, con talento y rigor, han
creado sus propios patrones estéticos, su particular modo de expresión, y
conforman hoy un movimiento promisorio.

g) Forlaleia y deterioro de los grandes mitos
¿ Cuáles mitos? Los mitos mexicanos que van del brazo y por la calle,
conocidos por todos, junto a los temas prohibidos.
¿Nombres? Libertad, ejidos, familia, movimiento, cristero, Revolución, Señor Presidente, etc. Esta cita es deliberadamente un contubernio para comprobar precisamente la visión disparatada de nuestra personalidad.
Nadie ha sido llamado a engaño en estas cuestiones, pero se fortalecen los
mitos. Va una breve revisión de algunos.
El ejido ha fracasado en muchas partes pero está ligado a un ideal de la
Revolución. Modificarlo sería ser culpado de reaccionario, por lo tanto se
sostiene con doble protección, digo doble por la cuestión de la propiedad.
Recuerdo el asombro de unos sociólogos extranjeros en Sonora cuando vinieron expresamente a conocer los ejidos. El primer problema fue analizar
la cuestión de la propiedad ejidal, hecho explicable para nosotros pero motivo de escándalo para ellos.
En un pueblo duramente esclavizado, el concepto de libertad está enraizado
a los anhelos más profundos.
México proclama y grita en sus ceremonias su amor a la libertad y hace

503

�renovado homenaje a sus libertadores; de ahí que presidente, gobernantea.
legisladores, patrones, líderes y autoridades cuidan bien de dañar esa imagen,
Se ha dicho: más vale el abuso de la libertad que el de la carencia de
ella; así se ha llegado a tolerar el libertinaje y actuar con un paternalismo
censurable.

El tema del machismo, revisado por la psicología tan agudamente, encuentra en nuestros días una respuesta peculiar. A las jóvenes les importa tener
un hijo y no desean al padre. La situación de la madre soltera, que escandalizara a la sociedad de hace unos cuantos lustros, hoy no solamente
se acepta sino que mue.has no desean vivir con el esposo y ellas solas soatienen el hogar.
No recurro a juicios de valor, personalmente toe parece antinatural esta
nueva situación, pero es un hecho; lo han declarado asi muchas mujeres en
una gran ciudad aledaña a la ciudad de México, donde la mayoría son
madres y los hijos viven felices solamente con ellas porque no hay padres
golpeadores o viciosos y ellas "son limpias y saben cocinar". Señalo esto súnplemente como un nuevo concepto de grupo familiar.
La Revolución es tema intocable en el ambiente oficial y atacado pm'
detractores de buena o mala intención. El pueblo admite que los gobiern01
"emanados de la Revolución" han buscado el mejoramiento material del
pais: legislador para realizar la justicia social; pugnado por la educaci6n
popular, generado riqueza y han actuado con talento frente a Jas presiones
internacionales, pero no han sido ajenos a la deshonestidad y a la corrupción, que han provocado una inmoralidad en cadena.

hay casos contados de cooperación, generalmente en apoyo de las demandas
gremia~es _de otros líderes, ~ero estos grupos privilegiados han sido ajenos
a la misena de los no asalanados. La corrupción de los líderes se manifiesta ,
pero se disculpa por solidaridad o por conciencia de clase.
La revolución cristera se ha convertido oficialmente en un tema tabú. Los
historiadores extranjeros se han preocupado por investigarlo. Quizá el pueblo, por salud mental, trata de eludir aquellos asuntos que en el pasado
crearon divisiones y conflictos ideológicos.

Naturalmente, todos los pueblos tienen sus nútos y sus temas intocables,
pero los primeros se cnraizan más en nuestro país por cierta mentalidad
mágica, que parece haberlos transformado en íntimo resguardo, de ahi que
cualquier investigación programada de carácter social, deberá prever un
inesperado cambio en las respuestas previstas, porque esos nútos funcionan
como elementos de defensa que muchas veces han desconcertado a los observadores y sociólogos de otros pueblos. Estos símbolos funcionan además de
factores de influencia inexplicable, como elementos de cohesión e identifi-

cación social.

Epílogo
Las épocas de transición conllevan siempre la interrogación insoslayable:
¿decadencia o nuevo orden?
El gran peligro de Iberoamérica, incluyendo a México, es decaer sin
su cabal florecimiento. Dice Luis Villoro que toda predicción
histonca es por principio, desconfiable, pero indudablemente el análisis de
lo que es hoy, permitirá descubrir lo que será mañana.

~~- logrado

En cada nuevo cambio de régimen, el pueblo contempla la fí~ta de la renovación del poder y confia en la suerte para que la fruta que caiga de la
piñata llegue a buenas manos, pero algún dí.a deberemos crear al político
de carrera y al funcionario elegido por concurso de capacidad. Se considera
que el cambio es saludable para evitar los abusos del poder, pero se hi
creado la idea del rito en el cual el nuevo ungido deberá tener la doble babi·
lidad de destruir la imagen de su predecesor pero sostener siempre la unidad
de la familia revolucionaria.

Un llamado para el Tercer Mundo fue hecho por Frantz Fanon: crear
l'h~mme neuf, que no imite a Europa. Tiene razón, la competencia es imposible, suicida y desmoralizadora. Hay que forjar un modelo propio de
desarrollo congruente con la tradición de humanismo y -¿ por qué no decirlo?- wrido al propio concepto de felicidad.

A raíz de las grandes expropiaciones del subsuelo y de la electricidad,
pasaron a poder del Estado esas riquezas y éstas fueron entregadas a 101
trabajadores; se crearon así fuertes grupos sindicales que agrupan a person':'
con muchos privilegios. Sus demandas periódicas pulverizan el valor adqw•
sitivo del salario de otros trabajadores y desde luego de los campesinos. S6lo

' · apresurad a, cualquiera puede ver que los signos me. En una panoranuca
xican~ son alentadores. He señalado algunos que pueden ser positivos o
negativos, según el manejo que de eJJos se haga, pero influirán en la nueva
sustentación social, más inclinada a crear un nuevo orden. Hay una pujante
promesa económica y no ha sido destruida la calidad humana del pueblo.

504

505

�Repito: hay signos promisorios y esta época puede ser -si se n:i~ntiene
l
se.evita
la corrupc1on moe espíritu, se meJ·ora la voluntad de trabajo y .
,
ral- el paso que antecede a una hermosa anuncrac1on.
ÁNGELES MENDIETA .ALATORRE

(Antigua Hacienda de S. Juan Hueyapan, ligo. Mayo 1978)

EL CASO DE LAS ISLAS CANARIAS Y EL DERECHO
A LA LIBRE DETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS
HÉcTo&amp; GRos Es PIELL

I
l. LA DECISIÓN ADOPTADA recientemente en Trípoli por un Comité de la
Organización de la Unidad Africana, respecto al derecho a la libre determinación de las Islas Canarias, así como las actividades de un llamado Movimiento de Liberación acional de estas islas, han centrado la atención
internacional sobre la cuestión de las Canarias.

La enérgica reacción del Gobierno español y de las Cortes, en un pronunciamiento apoyado por todos los partidos politicos, rechazando el criterio
de la OUA y afirmando el carácter español de las Canarias, ha dado origen
a un serio diferendo, que se ha proyectado incluso en un enfriamiento de
las relaciones hispano-argelinas.
Estos extremos muestran el gran interés actual de la cuestión y la necesidad
de hacer un intento para clarificarla, situando el asunto en el marco del
Derecho Internacional actual.
Las Islas Canarias son parte de España. Su ingreso en la esfera de influencia castellana se produjo ya en el siglo XIV. Luego se realizó su integración a la Corona de Castilla en un complejo proceso de conquista, de
conflictos internos y de enfrentamiento internacional con Portugal, que en
el Tratado de Toledo, después de la paz de 1479, reconoció 1a soberanía
castellana sobre las islas mientras se reservaba para sí la conquista de Fez
Y de Guinea. De modo que la conceptualización de las Canarias como territorio de lo que después sería Estado e~pañol es wi hecho anterior al término
de la Reconquista de la Península y a las últimas etapas del proceso que

506

507

�culminó en el siglo XV con la formación del Estado nacional español, que
si bien no constituyó una manifestación de centralismo unificador, se tradujo
en la existencia de uria monarquía hispánica única, común a todos los reinos
y territorios españoles.1

2. La cuestión planteada respecto de las Islas Canarias debe estudiarse
en función de lo que el derecho a la libre determinación de los pueblos es
y significa en el Derecho Internacional actual, teniendo en cuenta lo que
las Canarias son respecto del Estado español, como consecuencia del análisis
no sólo de su situación jurldica sino también de la realidad histórica, étnica,
económica, social, cultural y política de estas islas en relación con el resto
de España.

Período de Sesiones, ítem 9 de la Agenda), estudia los problemas jurídicos
que plantea el reconocimiento por el Derecho Internacional del derecho a la
hbre determinación de los pueblos. No trato en mi estudio como Relator
Especial el caso de las Canarias, porque no existe ninguna resoluci6n de las
Naciones Unidas al respecto, ya que no ha sido, con raz6n, estimado como
un caso pendiente de solución por aplicación del derecho a la libre determinaci6n de los pueblos sometidos a una dominación colonial y extranjera.
Pero conceptuamos de interés aplicar los criterios que hemos afirmado en
nuestro estudio a este caso concreto de las Islas Canarias, cuya significación
actual y cuya importancia práctica no pueden desconocerse.

4. En nuestro informe, los párrafos en los que hacemos afirmaciones que
pueden considerarse aplicables al caso de Jas Canarias son los siguientes:
II
3. En nuestra condición de Relator Especial de la Subcomisión de Protección de Minorías y Prevención de Discriminaciones de las Naciones Unidas, sobre el tema: "Aplicación de las Resoluciones de las Naciones Unidas
relativas al derecho a la libre determinación de los pueblos sometidos a una
dominación colonial y extranjera", hemos debido estudiar los aspectos jurídicos generales de la cuestión del derecho de los pueblos a la libre determinación.
Las conclusiones genéricas a que hemos llegado se pueden aplicar, naturalmente, a la situación de las Canarias y eso es lo que haremos en este estudio.
Nuestro informe (E/ C .4/Sub.2/390) en la versión que fue analizada por
la Subcomisión en agosto de 1977 [Informe de la Subcomisión de Prevención
de Discriminaciones y Protección de Minorías sobre su XXX9 Período de
Sesiones, E/CN.4/126; E/ C .4/Sub.2/399; Resolución 7 (XXX)], por la
Asamblea General en noviembre de 1977 (Resolución 32/14 del 7 de diciem•
bre de 1977, párrafo 12,b) y por la Comisión de Derechos Humanos en
febrero de 1978 (Informe de la Comisión de Derechos Humanos, XXXIV'
1 DoMÍNOUBZ ÜRTIZ, Antonio, Historia de España Al/aguara, tomo III, La Exp~sión Atlántica, Alianza Universidad, Madrid 1973; Antonio Beltrán, Los Paleog!ifOI
Canarios Historia año III, No. 23, 1978, Madrid, p. 35; Pedro Molas Ribalta, Centralismo 'y Auton;mia en la formación del Estado Español, Hístoria 1 Vida, No. 20,
año XI, Madrid 1978, p. 64; Marqués de Lozoya, Historia de Espafia, tomo III, L,
revelación de las rutas oceánicas, Salvat, Barcelona 1973, p. 112; Y H. Elliot, La Es·
paña Imperial 1469-1716, traducción de J. Marfany, Editorial Vicens-Vives, B~
lona, 1974, pp. 39, 41, 55 y 69.

508

A. Al terminar el capítulo introductorio, en la parte titulada "Significado
de la expresión derecho a la libre determinación de los pueblos sometidos
a dominación colonial y extranjera", decimos:
40. El Relator Especial se refiere a este tema específico de la secesi6n en otra parte de su informe. De las diversas variantes de estas
respuestas resulta un criterio común que el Relator Especial comparte:
la dominaci6n colonial y extranjera significa cualquier forma de dominaci6n que el pueblo interesado conceptúa libremente como tal, sea
cual fuere su naturaleza. Implica la privaci6n del derecho a la libre
determinación por un elemento externo y ajeno &lt;1l pueblo titular de
ese derecho. No hay, por el contrario, dominaci6n colonial y extranjera
cuando un pueblo vive libre y voluntariamente dentro de un orden
jurídico estatal, cuya integridad territorial, siempre que sea real y no
una mera ficci6n jurídica, debe ser respetada, sin que, en ese caso,
exista el derecho de secesión.
41. En consecuencia el derecho a la libre deterrninaci6n de los pueblos existe como tal en el derecho internacional de hoy, con todas las
consecuencias que de ello se derivan, cuando un pueblo está sometido
a cualquier forma o tipo, sea cual fuere su naturaleza, de dominación
colonial y extranjera. El concepto de dominación colonial y extranjera
de acuerdo con lo dicho en el párrafo anterior, es más amplio que
el de ocupaci6n extranjera, aunque lo incluye, y por lo tanto el derecho a la libre determinación de los pueblos se puede configurar y tipificar en otras situaciones además de aquéllas en que s6lo existe una
ocupaci6n extranjera. Pero es evidente que la ocupación extranjera de
509

�un territorio, hecho condenado por el derecho internacional actual,
que no puede producir efectos jurídicos válidos ni afectar al derecho
a la libre determinación del pueblo cuyo territorio ha sido ocupado,
constituye algo absolutamente violatorio del derecho a la libre dete,.
minación. Todo pueblo sometido a cualquier forma o tipo de dominación colonial o extranjera posee el derecho a la libre determinación,
sin que sea posible distinguir entre un pueblo u otro para reconocer la
existencia de tal derecho si se dan los elementos necesarios de que dicho
o dichos pueblos están sometidos a una dominación colonial o et•

C. En el mismo capítulo I, en el que se analizan los problemas jurídicos
básicos que plantea este derecho a la libre determinación de los pueblos,
decimos:

55. El derecho a la libre determinaci6n, en su regulación por las
Naciones Unidas, ha sido configurado como un derecho de los pueblos
sometidos a dominación colon.ial y extranjera. No se refiere a los pueblos ya organizados bajo una forma estatal, en los que no se dé una
dominación colonial y extranjera, porque la propia Resolución 14J5
(XV), así como otros textos de las Naciones Unidas, condenan cualquier intento dirigido a destruir total o parcialmente la unidad nacional
y la integridad territorial de un país. Pero si bajo la máscara de una
pretendida unidad estatal, existe en los hechos, una realidad de dominación colonial y e,"l:tranjera, cualquiera que sea la fórmula jurídica que
intente disimular tal realidad, el derecho de ese pueblo sometido no
puede ser desconocido sin violar el derecho internacional. La Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, usa para precisar
este conocepto una fórmula particularmente feliz porque reafirma la
necesidad de preservar la integrid(ld territorial de los Estados soberanos e independientes, pero relaciona dicho concepto con la obligación
de que éstos estén "dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivo
de credo, raza o color".

tranjera.
B. El caso de las Canarias debe ser analizado y resuelto no en función de
los títulos originarios que pudieran derivarse de Ja conquista hecha en lm
siglos XIV y XV o del Tratado de Toledo con Portugal de 1479, sino por
aplicación del Derecho Internacional de hoy. De acuer~o ~~ lo que _resul~
del "derecho intertemporal", es por aplicación de los pnnc.1p10s de la ~te~•
dad territorial del Estado o, en su caso, del derecho a la libre determmaaón
de los pueblos, que la cuestión debe ser resuelta. En nuestro informe decimos
al respecto en el párrafo 64 del capítulo I:

Debe destacarse a este respecto que) en especial a partir de la R,.
solución J514 (XV) todos los títulos en los que se fundó o se pretendió
fundar la soberanía o el dominio sobre un territorio colonizado han
caducado en cuanto violan el principio de la libre determinación tU
los pueblos sometidos a una dominación colonial y extranjera. En vir•
tud del nuevo decreto intertiacional aplicable, todos los antiguos t!tulol
coloniales, resultantes del viejo y caducado derecho internacional, haa
dejado de existir. El llamado "derecho intertemporal" permite M1
resolver todas esas situaciones mediante la sola aplicación de las con·
secuencias del reconocimiento del derecho a la libre determinación d,
los pueblos. 2
• La caducidad O pérdida de valor de los tltulos originarios en virtud del nuevo clelicable es una cuesti6n resuelta por el llamado "derecho intertemporal". Ell
rech o ap
,
.
J • • di" "L Corie
el caso de Minquiers et des Ecréhous, la Corte Int~cional de ustlc'.a J~:
a tulo
considera que basta decir que, a su parecer, aun si los reyes de Francia teman un tí .do
feudal originario que se extendía a las Islas de la Manch.i, dicho título ha de~
dejar de existir como consecuencia de los acontecimientos del a,ño 1204 Y de_los_aiíOI
· · tes" . (CIJ
1953 , p. 56). Igual criterio se sostuvo en . el. arb1tra¡e
de
s1gw.en
. . ., necueil
..,.
. telJ)lf
de los distintos sis •
1a I s1a d e Palmas. El Juez Huber dijo: "[Para] saber cuál
d.
. d .
-cuestt6111
jurldicos en vigor en épocas sucesivas debe aplicarse en un etermma o caso

del llamado derecho intertemporal-, hay que distinguir entre la creación del derecho
y el mantenimiento de tal derecho. El mismo principio que somete un
acto creador de derecho al derecho en vigor en el momento en que tuvo origen el
derecho, exige que la existencia de ese derecho, en otros términos su manifestación
continua, reúna las condiciones requeridas para la evolución del derecho". (Naciones
Unidas, Recueil des sentences arbitrales, vol. 11, p. 845). El Juel: Gros había e,.:presaqo en 1953: "Un hecho jurídico debe apreciarse a la luz del derecho que le
es contemporáneo. . . Cuando desaparece el sistema juridico en virtud del cual el titulo se ha creado válidamente, ese derecho no puede ya mantenerse en el nu.evo
sistema juridico a menos que se ajuste a las condiciones exigidas por este último".
(C.IJ .• Mémori,s, Minquiers et Ecréhous, vol. U, p . .375). Y en 1975 el Juez de
Castro, comentando la jurisprude.ncia sobre esta cuestión, dijo: "La Corte ha estimado, pues, que el título originario pierde su valor ai ocurren hechos nuevos que
considerarse según un derecho nuevo" (C.I.]. Recueil '975, p. 168). Véase
a!IIIllSmo, la resolución del Instituto de D~cho Internacional, adoptada en 1975 y
105 comentarios al respecto hechos en el Annuaire Francais de Droit Jnternational,
1975, pp. 1313-1317.

en cuestión

'11:~

511
510

�Y en los párrafos 81 y 82 concluimos

~

En cuanto a la preservación de la integridad territorial del Estado n
relación con la aplicación del derecho a la libre determinación de lot
pueblos, tanto la Declaración sobre la concesión de la independencia
a los países y pueblos coloniales, como la Declaración sobre los prin,.
cipios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad
y a la cooperación entre los Estado,8 afirman en/áticamente la necesidatl
de respetar y preservar esa integridad. Cuando está en juego la int,gridad territorial del Estado, no se aplica, en principio, el derecho d,
libre determinación! pero la propia Declaración sobre los principios
de derecho internacional relativos a las relaciones de amistad y cooper•
ción entre los Estados exige que los Estados independientes y soberanos
para tener el derecho a que se respete su integridad territorial, deben
conducirse de conformidad "con el principio de la igualdad de der,.
chos y la libre determinación" y estén "por tanto dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio,
sin distinción por motivos de raza, credo o color".

La aceptación expresa de los principios de la unidad nacional y de l,
integridad territorial del Estado en estos textos, implica el no reconocimiento del derecho de secesión. 5 El derecho a la libre determinaci61&amp;
de los pueblos, tal como resulta del sistema de las Naciones Unida,,
existe para los pueblos sometidos a una dominación colonwl y extrtJ1'-o
jera, es decir, que no viven bajo la f arma jurídica estatal. El derecho
a la secesión, con respecto a un Estado existente Miembro de las
Naciones Utzidas, no existe como tal en los textos y en la práctica SI'
guida por la Organización porque si se pretendiera invocarlo par,
romper la unidad territorial y la integridad territorial de un Est~
se estaría haciendo una aplicación abusiva del principio de la lihfl
determinaéión, contraria a los prop6sitos de la Carta de las Nacionll
Unidas. 6 Sin embargo, para evitar todo equívoco, es necesario precisar.
• Resoluciones 1514 (XV) , párr. 6, y 2625 (XXV).
' Declaración del Juez Nagendra Singh, en el caso del Sahara Occidental, (CJJ
Recueil, 1975, p. 80).
• G. ScELLE, "Quelques reflexions sur le droit des peoples a disposer d'eux-mlmd'!I
Festschrift /ür ]ean Spiropoulos; Antonio G6mez Robledo, El derecho de autodlldl
minaci6n de los pueblos y su campo de aplicaci6n, Madrid 1976, p. 11.
• Informe del Comité I de la la. Comisión de la Conferencia de San Francisclil
respecto a la inclusión en la Carta del principio de la libre determinación.

512

a. juicio del
Especial
· ¡ y za
. Relator
.
. .' que si la pretendida u m'dad naciona
invocada integridad
terntonal
son
sólo
ficciones
·
'd"
. .,
.
JUn zcas que encu bren
u~a real d~minaczon. co_lo_nial y extranjera, resultado del desconocimient~ efect_wo del principio de la libre determinación,1 él O los pueblos
sometidos tumen derecho a e7·ercer, con todas sus consecuencias, su
derecho a la libre determinaci6n.

respecto:

ITI
5. Corresponde ahora que apliquemos estas conclusiones genéricas al caso
concreto de las Islas Canarias.

En p~er término, es necesario precisar que tipificándose para el Derecho
Intemacio~al actual el derecho a la libre determinación de los pueblos s6Io
cuando eXISte un pueblo sometido a una dominación colonial y extranjera,
debe determinarse si este extremo se da en el caso de las Islas Canarias.
Creemos que es evidente que no. Las Canarias integran el Est:ido españ 1
no como una ficción jurídica destinada a ocultar un hecho colo ·a1
o,
d · -6
ru
o una
0~~ n extranjera, sino como una realidad indiscutible. Las Islas Ca~ son Esp~ Y nada existe en ellas que se asemeje a una dominaci6n
co_l~al o extranJera. Por el contrario, histórica y actualmente, han sido ad~str~das sin ninguna forma de discriminación respecto del resto de los
temtonos españoles.8
Si la afirmación del carácter español de las Canarias ocultara la realidad
penúltimo párrafo preambular de la Resolución 2887 (XXVI) de 6 de d' ·
bre' El
de 1971 d 1
1oem.
e a Asamblea General, dice: "Considerando además que todo intento
quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional o la integridad terride un euun Es~o, establ~cido de conformidad con el derecho de libre determinación
P eblo,. es incompatible con los propósitos y principios de la Carta".
1
1
1 ~corporación del Arcbipiilago Canario a la Corona de Castilla y a la
um
• e ~crente Estado Español, en los siglos XIV y XV se aplicó a las Islas
en
. diferencras
•
• de estatuto
'
algusu mtegndad , .el d erech o castelJ ano, sm
jurídico de clase'
XIXnaia tan~ ª ruve~ de ~ Administración Central como de la Local. En el siglo
las
re:on can~ envió, como las demás regiones españolas sus representantes a
Conati:~6 e : Nació? en Cá~, que elaboraron y promulgaron' en 1812, la primera
naria lasª~ma mo~~?ca Espanola. A todos los niveles, siguió siempre la región ca,, __ , De
L 9 VlCISltudes del resto de la Nación española y en la actualidad por
creto ey de 17 d
'
mico sem .
: mano de 1978, se la ha dotado de un régimen preautonóCJante ª otras regiones del Estado español.

=:ado a
.;:;:e a
Co

-=

513
hwnaniias-33

�de una dominación colonial o extranjera, podría plantearse intemacionalment el problema de la libre det rminación de su pueblo, pero ello no ea
así. Lo ant cedentes qu han e."i tido en la práctica internacional reciente,
en que la afinnaci6n de la pertenencia al E tado s61o encubría una dominación olonial o extranjera, han permitido en algunos caso la acción internacional,9 como en el caso de los territorios bajo dominación portu...uesa
hasta 1975, pero n otro por el contrario, pese a ci rtas objecion doctrinarias,1º no han hecho posible fundar una decisión al respecto de las aclones Unidas, aunque el de nvolvimiento y el resultado final de las situacionos ha ido distinto.u

i no hay una dominaci6n colonial o extranjera y si las Canarias son realmente y no como una mera ficción jurídica parte integrant de E paña,
el principio aplicable es el del necesario respeto de la int ·dad territorial
del E tado español. Libre determinación de los pueblos e inte:rridad territorial del E tado no on término antitéticos y no tie e sentido díscutir cuál
de ello debe predominar. Son conceptos di erso , aplicables en el Derecho
Internacional de hoy en casos y para ituaciones diferentes.1 2 En u11a situaci6n
(cuando hay dominio colonial o extranjero) se aplica el principio d la libre

determinación
de los pueblos•' en otras, cuando ex.iste Ia real'd
.
.,
I a d d e una mtegracaon estatal
que
cumpla
con
las
exigen
ias
de
ser
real
d
•
Y e respetar los
extremos lll1puestos por la Declaración
sobre los principios de De rec h o In ter•
cional re ferentes a las relacion d amistad y a ¡
na
·, entre los
Estad [R
·
ª cooperac.mn
. _os ~luCJ6n _2625 (XXV)] se aplica el principio de la integridad temtonal_ segun lo di puesto entre otros muchos texto pertinentes
r
R.esolue1ones 1514 (XV) y 2625 (XXV) de la Asambl Gen
'
po las
·
U 'd
ea
eral de las Naoonts ni as.

En efecto, el p~fo 6 de la Resolución 1514 (XV) de 14 de diciembre
de 1960 (Declarac1on obr la concesión de la ind p d
.
l
,
r pueblos coloniales) , d.l e..
en encJa a os paises
Todo _intento encaminado a quebrantar total o parcialmente l
•
dad ,1acio11al y la integridad territorial de un país es i
pat'bla unilos p p6 't
. . .
ncom i e con
ro n os y prmcip1os de la Carta de las at:iones Umas.
'd

a:s la º. c}aración

_obre los principios de Derecho Internacional referente
relaoones de amistad y a la cooperación entre lo E tados de conform'd d
con la Carta d e las aciones
·
U rudas
.
[Resolución 2625 (XXV)] de 241 ade
octubre de 1970, expresa en el párrafo 15 de su preámbulo:

• Caso de lo antiguos territorios bajo administración portuguesa, situaci6n reapedlD
de la que la Asamblea General e pronunció en reiteradas oportunidades en este 11:ntido (S. Calogeras-Stratia, Le Droit d1s peup/,s d disposer d'eux-memes, Bruylam-

· de que todo intento
.
. Convencida' en comecuencra,
de quebrantar parcial o totalmente la unidad nacional ,, la integridad territorial de
Estado
o p~u' ~ _su ,n
· dependencra
. pol1t1ca
, . es incompatible con los proun
•
Ó
p sitos Y pnncipws de la Carta.

Brwcelles, 1973, pp. 318-319 ).
w J. Zo'lfRBK, La lutle du peuple de Bangladesh l la lumi~re du Droit Intemational,
Le Monde, 5-6 diciembre 1971; M. G. K. ayar Self determi.nation beyond tbe colonial context. Biaíra in r trospect, Texas JnJernational Law ]ournal, 1975; M. O. K.
ayar, Sel! determination; The B ngladesh experiencc, Revue des Droits de l' hom,n1,
París 1974, o. 244; M. G. Marco((, Le Droit des peuples d disposer d'eux-mhtll,
principie 1Jtructurd du Droit lntemational Public, Fribourg, Editions Universitaitel,
1977; S. Calogeras-Stratis, op. cit., pp. 296-299, 342-347.
u En los caaos de KaWlga y Biafra, la ituación finaliz6 con In afirmaci6n raclic:,I
del principio de la integridad territorial. En el de Bangladesh, producida la separaci61
de Paquistán, luego de un amplio conflicto internacional, con intervención de tercedl
potencias, Bangladesh fue admitido como fiembro de las aciones Unidas (v&amp;II
Antonio G6me.i Robledo, El Dueeho de aútodeterminaei6n d, los pu,blos y su t:111111'
dt aplicaei6n, Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, Macid4
1976, pp. 11-14.
" CA,iuuL:Lo SALCWO, Juan Antonio, Sobtranla del Estado 'J D1r11cho Irtt,rll4Cio..,
Editorial Tecnos, Madrid, 1969, pp. 58-59; MIAJA DE LA
UELA, Adolfo, La ,,,....
cipat:i6n de tos pueblos coloniales )' iJl Deruho Jnternai:ional, Editorial T nos, Madrid.
1968, pp. 115-116; ELÁZQUBZ, Carlos María, ''Las Naciones Unidas y la. I)cscolc#
:zaci6n", Anuario Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, tomo II, 1,i,
ragoza, 1963, p. 64; CALOOEllAS-STRAns, op. cit .

Para afirmar luego en

1•
lil

parte

a· po 1t1va:
··
J

N_inguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entende que autoriza o fo menta acción alguna encami
na ~ ª. quebrantar o menoscabar, total o parcialmente la integritla~
temtonal. de Est ados so beranos e mdependi
·
• ntes que se' conduzcan de
~or.fom_nda~ con el principio de la igualdad de derechos y de la libre
d:te:mmac~6n de los pueblos antes descritos y stén por tanto, dotados
al ten _go~,er~o q~e. re fresen te a la totalidad del pueblo perteneciente
rrttorio, sin dutmci6n por motivo de raza, credo o color.
d

°

aa11
d en el sen tuf

na::t!º
un

q~e el intent~ de quebrantar la integridad territorial y la uuidad
1
b. e stado espanol, soberano e independiente, que está dotado d
go terno que rep1·esenta a la totalidad del pueblo pertenecient a su

515

•,

514

�territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color, para provocar
la secesión de las Islas Canarias, al margen y con olvido de la libre expresión de la voluntad d~ su población, es incompatible con los propósitos y prin,.
cipios de la Carta de las Naciones Unidas.

En segundo lugar, para que exista el derecho a la libre determinación tiené
que haber un pueblo capaz de ser titular de ese derecho. La Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva sobre el Sahara Occidental, hi
reconocido que la consideración de que a certain population did not con.rtitute a people, tiene importantes consecuencias. 13 Es evidente, en efecto,
que si no hay un pueblo titular del derecho colectivo a la libre determinacióu,
y sólo existe una población que no constituye un pueblo, es imposible Pnl?
tender que este derecho se tipifique en la forma en que ha sido óbjeto de regulación por las Naciones Unidas.
En el caso de las Islas Canarias no hay un pueblo que cumpla con estas
características que lo determine11 y califiquen como tal ante el Derecho Inter•
nacional. En efecto, la población originaria que los españoles encontraron
en los siglos XIV y XV, se ha extinguido prácticamente en forma completa
y la población de las islas es desde ~ce siglos totalmente española, exacta'mente igual a la de las otras regiones de España, en una diversidad que no
excluye la unidad.1' Fue, por lo demás, esta población canaria, es decir
l,I

INTERNATIONAL CoURT OF Jus'l'ICE, Western Sahara, Advisory opinion of Octobet

16, 1975, Nv 59, p. 33.
1• La actual población de la región canaria, cifrada en 1977, en 1.322,861 habitantes, lo que equivale al 3.75 % de la población total española, tiene absolutas características de españolidad por:
1Q La escasez de la población originaria a la llegada de los castellanos en los

siglos XIV y XV.
29 L¡¡. semejanza racial existente, en aquel tiempo, entre la población originaria
y la que llegó al Archipiélago, ya que ambas entroncan históricamente en el grupO
racial, de origen mediterráneo, que pobló zonas diversas del Norte de África, Península Ibérica y Archipiélagos Balear y Canario.
39 La integración perfecta, por uniones conyugales, entre originarios y la num
aportación de población, a partir del siglo XV, lo cual produjo la situación existenter
ya desde hace varios siglos, de españolidad total de la poblac,ión de Canarias y de
identidad completa con la del resto de España.
49 La españolidad poblacional está demostrada perfectamente en el hecho de qui
la única lengua empleada en el Archipiélago es la española, no existiendo lengua
aborigen alguna. Esta lengua desapareció rápidamente, dejando al español hablaclo
en Canarias, sin embargo, una aportación, compuesta exclusivamente por toponímicel
y por algunas palabras de la vida diaria, que enriquece, como ha ocurrido en laa
demás zonas de habla hispánica, la lengua española hablada hoy por más de trescienllll
millones de personas.

516

española, la que contribuyó en gran parte al poblamiento hispánico de ]os
territorios conquistados por España en América.
En tercer lugar, hay que concluir que el territorio de estas islas forma
par~e ,~tegrante de~ territorio español. Í.sta es una realidad jurídica, politica
e histonca. Los hab~tantes de este territorio 15 no sufren discriminación alguna
respecto de los habitantes de las restantes partes del territorio español y su
v~l~tad política se ejerce libr~1;1ente. De tal modo se cumple con ]as exigenaas unpuestas por la Declarac10n de los principios de Derecho Internacional
~ferentes a las relaciones de amistad y cooperació11 entre los Estados [Resoluc16n 2625 (XXV)], para la plena aplicación del principio que impone el respeto de la integridad territorial del Estado.

6. Resta hacer algunas consideraciones respecto de la situación de las Islas
Canarias como consecuencia de su proximidad al Continente Africano.16

Es cierto que la Carta de la Organización de la Unidad Africana establece
como uno de sus objetivos de la Organización la eliminación de todas las
form~ de colonialismo en África (artículo 2, 1, a). Pero este objetivo
altamente loable, nada tiene que ver con el caso de las Islas Canarias, porque
no hay ahí un fenómeno colonial, ni las Canarias son ni histórica ni étnica
'
ru. cu] turalmente africanas. Pretender imponerles una solución como
la que'
proclama el llamado Movimiento Nacional de Liberación de las Canarias
constituye una forma de intervención y de neocolonialismo, ya que supone
RE~o BROToNs, Antonio, Las Cortes 'Y la Polltica Exterior Española (1942-1976),
Valladolid, 1976, pp. 42-52; REMIRO BROT0NS, Antonio, El Territorio Naciono,l y la
Constitución, Madrid, 1978.
" _C~n respecto a la situación geográfica del Archipiélago, como consecuencia de su
proxmndad al Continent.e Africano, cabe señalar que:
19 Tod
· · espanol,
. o eJ t,er~1tono
tanto el peninsular como el Archipil!;lago de Baleares
Y ?ananas, está situado en la vecindad del Continente Africano, estando, por ejemplo,
mas cerca de Africa la zona sur de la Península Ibérica (25 km. desde Tarifa) que
el propio Archipiélago, cuyas islas más cercanas al Continente están separadas de
éste por más de un centenar de kil6metros.
. 29 España es una naci6n que, po.r su localización geográfica, está compuesta báS1camente por una masa continental, que ocupa buena parte de la Península Ibérica
Y por los dos Archipiélagos mencionados, siendo ademá.s una nación bicontinental per~
ellonoe5 un caso umco,
,.
.
'
ya que existen,
en la actual estructura politica del mundo
numerosas
·
.
naciones
que poseen caracteres continentales y archipiélagos y al mismo'
tiempo
·
' territorio
.
, ~on b'icontinentales
y que no se ajustan a un esquema simplista de
lln solución de continuidad.
. Por tanto, las características geográficas, aunque son elementos a considerar, no
tienen valor determinante en relación con cualquier intento de aplicar esquemas
pseudo descolonizadores al Archipiélago Canario.
11

517

�suplantar la libre voluntad de los canarios,17 que son los úrúcos competentes
y capaces para determinar, mediante el libre ejercicio de su voluntad, su
futuro destino político.

PROPIEDAD PÚBLICA VERSUS PROPIEDAD PRIVADA DE LAS
EMPRESAS ECONÓMICAS Y SU EFECTO EN EL COMPORTAMIENTO DE LOS LIDERES FINA CIEROS
DAVID

G.

DAVIES

EL DEDATE ENTRE los advocadores de empresas públicas y los de empresas
privadas se viene desarrollando por lo menos desde la época de Adam Smith.
Desde ese entonces han habido vastos pronunciamientos por parte de escritores socialistas, comunistas, clásicos y neoclásicos pero muy poco trabajo
sistemático teorético o empírico se ha desarrollado que compare las dos alternativas de organización económica. Este artículo representa un modesto
atentado en hacer comparaciones sistemáticas entre empresas privadas y gubernamentales.
Nuevamente hemos comenzado a reconocer la crucial importancia de las
empresas económicas y su directo impacto en los derechos de propiedad.
Las alternativas en las estructuras de los derechos de propiedad están íntimamente relacionadas con los diferentes sistemas de incentivos y dichos incentivos presentan a los líderes con diferentes tablas de recompensa/costo.
Como resultado se espera observar diferencias identificables -las cuales resultan de los procesos de decisión bajo la influencia de las diferentes estructuras
de recompensa/costo. Lo necesario es derivar de los métodos teoréticos las
diferentes clases de comportamfonto que se puedan esperar de cada una de
las diferentes estructuras de las instituciones económicas, derechos de propiedad, métodos de incentivos, estructuras de recompensa/costo.

11 AouILAR Nt.vARRo, Mariano, "La 'Africanidad' de Canarias", Ya, Madrid, 11
de marzo de 1978.

518

Además, necesitamos evaluar los diferentes resultados con la mira de analizar la eficiencia económica de las dos alternativas, ya sean empresas públicas
o empresas privadas. Se debe tomar en cuenta que existen otras metas
además de la eficiencia económica que puedan dictar el optar por un tipo
de organización u otro. Por ejemplo, la equidad, puede ser tan fuerte e un-

519

�portante que los lideres políticos sacrifiquen la eficiencia económica por lograr
más equidad. Sin embargo, sin tener noción de la relativa eficiencia de las
dos formas de empresas, los líderes tienen poca idea del costo real de las dos
alternativas.
Como hipótesis un líder, ya sea público o privado, tiene como meta el
realizar ganancias máximas. Generalmente, las fuentes de ganancias pueden
ser pecuniarias o no-pecuniarias. Poder, prestigio, ambientes placenteros y
personas agradables con quien trabajar son ejemplos de fuentes de ganancias
no-pecuniarias. Las varias fuentes de satisfacción para los líderes son ~scasas
y substituibles. Por lo tanto, bajo esas condiciones, ase eramos que mientras
más bajo sea el precio o costo de una oportunidad de ganancia, más f recuentemente el líder se verá inclinado a escoger dicha oportunidad.
Para poder usar la anterior relación como ayuda en predecir, es ne~es~
el explicar la forma en que cualquier cambio afecta la raz6n de subst1tuc1~n
entre Jos varios productos y servicios que representan fuentes de g~aa
para el líder. Debido a las limitaciones impuestas por la tecnología y ~I estado
de la naturaleza, varios escritores 1 han desarrollado un punto de vista ha,.
tante fuerte que es la estructura de los derechos de propiedad que af~tan
cierto producto que el líder vaya a escoger al igual que afectan la rap1dei
con la cual el líder substituirá un producto por otro.
Historia de la Investigación

El área especifica que estamos examinando es la industria bancaria de Australia en donde se realizan las transacciones comerciales. A pesar de que los
bancos privados están regulados, es una situac~ón ideal Pª:3' investiga~
porque ambos bandos públicos y privados co-ex1sten y compiten en los IJl1So
mos mercados.
La estructura del sistema bancario Australiano, como la de todos los otroS
países del mundo con excepción de los Estados Unidos, está dominada por
pocos grandes bancos, cada uno con una e~ensiva cadena .de s~cursales. En
Australia existen seis bancos de importancia en el comeroo. Dichos bancos
son: Australia and New Zealand Banking Group Ltd. (ANZ), The Bank
1 ALcEIAN, A. A. , "Economía de los Derechos de Propiedad 11 , Jl Polftico, Di~
de• Propiedad
br e
1965
, ,Pp
. 8 16-829·, DEALEsst'L.
' "Implicaciones .de los Derechos
.
M
en las Alternativas de Inversión Gubernamental", Am,mcan Economtc Reuuw, . ai;,
1969, pp. 16-23; y DEMSETZ, H., "Algunos Aspectos de Jos Derechos de Prop1eda ,
Journal of Law and Economics, Octubre, 1966, pp. 61-70.

520

of New South Wales, Commercial Bank of Australia Ltd., The Commercial
Banking Co. of Sydney Ltd., The National Bank of Australasia Ltd., The
C.Ommonwealth Trading Bank (el cual pertenece al gobierno Australiano).
El Bank of New South Wales es el banco más antiguo, habiendo sido establecido en 1817, y el banco más nuevo es el Commercial Bank of Australia
Ltd., que fue fundado en 1866.
Los dos b~cos más grandes son: el Bank of New South Wales., que es
un banco privado, y el Commonwealth Trading Bank, que es un banco de]
gobierno. La información generada por estas dos instituciones constituye Ja
esencia de la investigación. Estos dos bancos son similares en tamaño al igual
que en otras características importantes. En realidad, es la habilidad de
encajar características lo que en efecto permite el sostener ciertas variantes
en un molde ceteris paribus y establecer una metodología de investigación
útil y certera.

No se logro conseguir estimaciones detalladas de costos, pero se pueden
producir medidas de productividad significativas utilizando las relaciones
~ haberes y ganancias, haberes y empleados, depósitos y empleados, réditos Y empleados, y ganancias y empleados. Una variante importante que
se mantuvo constante bajo estas relaciones es la estructura de salarios que en
~te _caso, y en general en Australia, se ve fuertemente influenciada por los
smdicatos de comercio.
El costo de obtención de dinero por dólar es también igual para cada
empresa porque las dos insfituciones se enfrentan con una tasa de interés
que es determinada por un mercado financiero razonablemente competitivo.
E~to no significa que una empresa no pueda pagar un mayor volumen de
dolares ~ara atraer depositarios ni pagar intereses más altos ( con un efecto
contráctil sobre las ganancias pecuniarias) .

Resultados
La evidencia sostiene la predicción resultante de incentivos impregnados
en 1~ alternativas estructuras de derechos de propiedad. Los gerentes públicos
atenuan los derechos de los dueños (pagadores de impuestos) más que los
gerentes en el sector privado en reducir las riquezas de sus accionistás. La
empresa privada, a pesar de estar regulada, aparenta ser más eficiente que
el banco del gobierno.

Las r:ned_idas de productividad indican que el banco de comercio -operado
Y perteneciente al gobierno tiene más haberes por empleado, y ya que los

521

�haberes y las deudas están altamente correlacionadas y casi iguales en bancos
comerciales, tiene más depositarios por empleado que el Bank of New South
Wales. Por otro lado, la relación entre ganancias y haberes, que muestra
con qué eficiencia se están utilizando los fondos, y la relación entre ganancias
y depósitos durante todos los años de 1964 a 1972 fueron mejores en el
sector privado que en el banco del gobierno. Además, la relación entre ganancias y empleados en ocho de los once años que se observaron es mayor
para el Bank of New South Wales. También, el promedio de los once años
es más alto para el banco privado. El Cuadro 1 incluye detalles de estas
medidas de productividad.

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Las columnas 3 y 4 representan abstractos del portafolio de inversiones
de los dos bancos. La columna 3 representa la. razón de posesiones del gobierno Australiano en depósitos del CTB a las del BNSW. Dichos depósitos
constituyen los haberes más seguros. En este caso nuestro análisis predice que
los gerentes del gobierno pre!erirán el mantener una proporción mayor de los
haberes de la firma en bonos de gobierno ya que son más seguros. Las estadísticas indican que en todos los años estudiados, la firma pública mantuvo
una proporción significantemente mayor de sus haberes en bonos del gobierno
central que el Bank of New South v\/ales.
Por otra parte, la columna 4, que resume la razón entre las posesiones de
"otras fianzas" del CTB y del BNSW, indica que el Bank of New South Wales

522

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Las cifras en el Cuadro 2 son instructivas. La primera columna, que es
el resultado de dividir los haberes del banco del gobierno (0TB) entre los
haberes del banco privado (BNSW), es el indicador con el que se comparan
las otras columnas.
La columna 2 está compuesta del volumen de dólares en préstamos del
Cammonwealth Trading Bank dividido entre el valor en dólares de préstamos del Banco de New South Wales. uestra teoría nos dice que los pr' tamos, siendo los haberes que producen mayores ganancias pero los más
arriesgados, son una proporción menor de los haberes del Commonwealth
Trading Bank que de los del Bank of New outh Wales, que ~s el banco
privado. Como es de esperarse, la razón de préstamos del CTB a la del
BNSW fue más baja durante 10 de los 11 años observados que la razón de
los haberes del CTB a los del BNSW como se ve al comparar las columnas
1 y 2. Esta prÓporción se reversó únicamente en 1972. Una comparación
de la mediana de las dos colurrmas sostiene la hipótesis que los gerentes del
banco privado persiguen las ganancias más agresivamente que los empleado
que dirigen el banco público.

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�CUADRO 2

CUADRO 3

Una Comparación entre el Banco Privado y el Banco Público: Total de Haberes,
Préstamos, Inversiones en Documentos egociables del Público Australiano
y Otras Fianzas

Año

Inversiones
Total de Haberes
Préstamos
Inv. Público Áust.
Otras Fianras
CTB+B SW CTB+B SW CTB+B SW
CTB+BNSW

1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972

.650
.612
.641
.668
.673
.693
.712
.740
.752
.743
.674

Promedio

.698

.549
.588
.561
.585
.612
.636
.663
.670
.686
.700
.719
.656

.870

.923
.931

.260
.213
.324
.272
.165
.154
.175
.159
.163
.181
.082

.870

.195

.625

.781
.965
.922
.885
.878
.951
.842

posee una proporción significantemente mayor de sus haberes en inversiones
más arriesgadas y más productivas que el banco del gobierno. Esta conclusión
se vio durante todos los once años de observación.
Al examinar el Cuadro 3 se nota lo mediocre de Jas ganancias del Commonwealth Trading Bank. A pesar de ser el segundo en tamaño, en lo que a
depósitos y préstamos se refiere, ha languidecido durante los años con respecto
a ganancias.

Ganancias del Banco Comercial Después del Pago de Impuestos
(Los dólares se muestran en millares)
Banco
Año

A.N.Z.

1964 $ 3,626
1965
4,567
1966
5,360
1967
6,919
1968
8,511
1969
7,929
1970
9,384
1971
6,067
1972
7,789
1973
11,395
1974
11,271
% de in-

Banco
Nacional

B.N.s.w:-

C.B.A.

C.B.C.

$ 5,592
5,244
5,115
6,416
9,175
11,014
11,175
10,245
13,357
20,557
18,205

$1,370
1,522
1,570
1,857
2,058
1,604
1,345
1,412
1,375
2,859
3,239

$1,656
1,727
1,683
2,043
2,534
2 587
2,566
1,987
1,734
2,394
2,645

$1,854
1,614
3,275
4,037
4,110
3,995
3,611
3,883
6 881
6,468

$2,311
2,199
2,550
2,809
3,896
4,103
5,183
5,246
5,272
7,253
4,333

226%

136%

60%

249%

87%

2,142

C.T.B.

cremento
1974 sobre

1964

211%

Como se predijo, la evidencia empírica indica que los gerentes de gobierno
tienen mayor predilección en evadir riesgos y prestan menor atención a las
ganancias que los gerentes en el área privada.

Conclusión

Un anáJisis de las diferentes estructuras de los derechos de propiedad, los
incentivos resuJtantes y las restricciones puestas sobre la obtención de ganancias
máximas produce predicciones especificas acerca de las diferencias en el comportamiento económico en las empresas privadas y las públicas.

524

525

�LA ORDEN DE MALTA COMO SUJETO DE
DERECHO INTERNACIONAL
Por AL.Do ARMANno CocCA
Catedrático y Embajador de la
Argentina

LA ORDEN DE MALTA es, en definitiva, una creación intelectual del Derecho
Internacional, con una finalidad espiritual de alcance universal. Tal apreciación que debe hacerse de esta legendaria institución, a la luz del moderno
Derecho lntemacional y de su papel en la comunidad jurídica internacional
de nuestros días.
Anticipamos esta conclusión y daremos los fundamentos para sustentarla.
Entendemos que no existe duda alguna de que ha sido desde su creación, y
lo es en la actualidad, un sujeto de Derecho Internacional. Un sujeto de Derecho Internacional no necesita forzosamente ser soberano: las organizaciones
internacionales, comenzando por la más completa (Las Naciones Unidas),
carecen de soberanía. Sin embargo, la Orden de los Caballeros de Malta se
denomina a sí misma "soberana" y esta mención constitucional forma parte
de su denominación como sujeto de Derecho Internacional. Tal soberanía
supone independencia que es Ja ausencia de dependencia o de subordinación
política; es, sobre todo, una noción negativa y, en esa medida, insuficiente
de ofrecer un criterio que satisfaga.
La independencia implica a la ,·ez la exclusividad, la autonomía y la plenitud de la competencia. Las dos primeras nociones tienen carácter cualificativo
r la tercera cuantitativo.
La exclusividad de la competencia supone:
a) El monopolio del ejercicio de la competencia coercitiva;
b) El monopolio de la competencia jurisdiccional;

527

�c) El monopolio de la organización de los servicios públicos.
La autonomía es un carácter positivo de la independencia. Es la libertad
de actuar como se desee, sin seguir directivas ni consejos que un tercer Estado
o bien otro sujeto de Derecho Internacional pretenda imponerle.
Es de advertir que mientras las competencias de ]as colectividades públicas
diferentes del Estado son competencias de atribución, necesariamente limitadas
a su objeto, la competencia estatal queda indeterminada ratione materiae.1
La Orden de Malta tiene las dos primeras exclusividades. La competencia
coercitiva se manifiesta en la capacidad para punir las infracciones de los
Caballeros. La competencia jurisdiccional también le es propia, dada la organización actual de sus órganos jurisdiccionales, sin que para ello sea óbice
el hecho de que exi ta una última instancia judicial derivada al Estado de la
Ciudad del Vaticano. Hemos visto que esta instancia se hace por delegación y,
consiguientemente, se respeta el requisito determinado por el Derecho internacional para que tal competencia se considere propia. Asimismo goza de la
capacidad procedual activa y pasiva, conforme lo reconoce pacífica y permanentemente el Estado que podría disputarle esa capacidad: Italia.
En cuanto a la organización de los servicios públicos debemos adelantar
que la noción de servicio público se extiende hoy a nuevas y más amplias esferas, que incluyen actividades de la Orden de los Caballeros. Pero en razón
de que las competencias específicas de la Institución son competencias de
atribución, limitadas a su objeto, esto es, a sus fines institucionales, no debe
imponerse este requisito sino a Jos Estados, y no a otras personas del Derecho
internacional que no sean Estados.
Debemos agregar que, si bien en el sistema del Derecho internacional
tomado como entidad, la subjetividad de los Estados se nos presenta como la
regla y la de otras entidades como la excepción,2 la Orden de Malta constituye una de esas excepciones y por cierto la más singular de todas. Guarda,
sin embargo, alguna semejanza con la anta Sede, en el aspecto de que, en Jos
sujetos ordinarios, la personalidad aparece de abajo hacia a;rrib~, y en este
sentido se da un "reconocimiento"; en la Ciudad del Vaticano el proceso
1

También debemos recordar que son sujetos de un ordenamiento jurídico
los posibles destinatarios de la norma de dicho ordenamiento, esto es, individuos y entes a los cuales la nonna de tal ordenamiento les atribuye capacidad
e idoneidad para ser titulares de poderes, derechos y deberes. 4 Y es sujeto
internacional el destinatario de la norma jurídica internacional.
Además de la capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones
internacionales, es menester ejercerlos. Los Caballeros de Malta los ejercen
en el marco de sus fines institucionales y en la medida de sus atribuciones.
La soberanía de la cual gozó siempre la Orden de los Caballeros de Malta
es la soberanía institucional o funcional, que poca o ninguna relación tiene
con la soberanía territorial que ejercio en Rodas o en Malta. Esa soberanía
territorial era un complemento de su soberarúa institucional, con alcance espacial limitado, en tanto que la soberanía esencial de la Orden no tenía ni
tuvo esa limitación física territorial. Más bien habrá de verse en tales territorios, una "base" para el ejercicio de la otra soberanía, del mismo modo que
fueron bases los castillos y fortalezas en Tierra Santa y lo es hoy el Palacio
Magistral o la Residencia del Gran Maestre, en Roma. Por encima de esa
soberanía externa, ostensible que oa el territorio, la Orden poseyó siempre
una soberanía interna, que la acompañó en todas sus manifestaciones ante
otros sujetos del Derecho internacionaJ de todos los tiempos. A la pérdida de
Rodas, que significó la carencia de una base territorial simplemente, su soberanía institucional en nada quedó afectada, y es así que durante su peregrinar
en Civitavecchia, Viterbo, iza, Villaíranca, y en todas partes, se reconoció
la soberanía interna de la Orden y a sus embajadores. inguna nacmn ni
entidad jurídica internacional dejó de mantener relaciones con motivo de la
pérdida de soberanía territorial en aquel período, ni luego de la caída de
Malta.
Dada la calidad _soberana institucional de la Orden de los Caballeros de
San Juan de Jerusalén desde su creación, el Emperador Carlos V no podía
someterla a vasallaje. Pero en tanto le cedía parte de sus dominios terrestres,

RoussEAU, Charles, Droit lnternational Public, 3e. Edition, Paris, 1965, pp.

98-100.
~ BEREZOWSKY,

Cezary, Les sujets non souverains du Droit internalional, en "Re•
cueil des Cours de l'Academie de Droit Intemational de La Haye, 1938-111, T. 65,
p. 78.

528

es inverso, de arriba hacía abajo, y en este sentido se podría hablar de una
"constitución".ª En lo concerniente a la Orden, se puede hablar de "constitución", palabra esencialmente jurídica, creación intelectual, donde los hechos no tienen la misma trascendencia que con relación al reconocimiento.

1 PuENTE

Eomo, José, Personalidad internacional de la Ciudad del Vaticano Ma-

drid, 1965, p. 65.
4

llALLADOu

PALLt111u,

.'
G., Diritto InternazionaLe Pubblico, Milano, 1962, p. 101.

529
bumanitu-34

�se recurrió a la ficción de la oferta del halcón, como 'grata y perpetua memoria de la concesión". Y era tan espiritual el sentido de esa ofrenda que la
Orden se comprometió a celebrar anualmente en el Convento 'una misa solemne según la intención de S. M. Cesárea". Esto se halla muy Jejos de los
tributos y de las otras obligaciones que adquirían los señores feudales frente
a su monarca.
Por otra parte, el emperador deseaba seguir protegiendo la acción de los
Caballeros -pues lo que interesaba eran sus fines institucionales y no su
calidad de feudatario o posibilidades de desarrollo como nación- y por ello
en el diploma imperial se consignaba que "no le era permitido transferir los
lugares enfeudados a persona alguna, sea quien fuere, no importando a qué
título, o de enajenarla sin mandato expreso", y que si tal cosa ocurría "sin
su licencia y consentimiento, dichos lugares volverán de pleno derecho a
Nosotros y a Nuestros Sucesores". Esta protección imperial contra terceros
no fue debidamente tenida en cuenta por los Caballeros que actuaron en la
toma de Malta por Bonaparte. Sólo uno de los Hospitalarios, el Caballero
Felipe de Amat, al suscribir el acta de capitulaciónI del 12 de junio de 1798,
dejó expresa reserva de esa protección que con tanta previsión política le
había acordado a la Orden Carlos V, al declarar Amat antes de su firma:
"11alvo el derecho de alto dominio que pertenece a mi Soberano, como Rey
de las Dos Sicilias". Si todos los representantes de la Orden hubieran hecho
valer las cláusulas del diploma imperial de concesión del archipiélago maltés, Bonaparte se hubiera visto en la imposibilidad de concertar la renuncia en
favor de la República Francesa de los derechos de soberanía y propiedad sobre
la isla de Malta y las de Gozo y Comino.
Como persona internacional, la Orden ha sido amparada en toda su existencia por derechos territoriales de los lugares en que ha actuado. Primero fue
el derecho islámico, en Jerusalén, que determinó o permitió su establecimiento
y funcionamiento como fundación pía. Luego, con posterioridad a las Cruzadas, el derecho canónico, en su carácter de Orden religiosa de la Cristiandad.
Durante la Edad Media el Derecho de Gentes, cuando reforzó su acción
militar y hospitalaria y cuando, además de soberanía institucional, dispuso
de soberanía espacial territorial. En la actualidad el Derecho internacional,
en su más refinada elaboración, como sutil creación intelectual.

en cuyos territorios se manifiesta la actividad institucional de Ja

rana. 5

Y esa situación es. la misma que se presentó con la per'd'da
· ·
1 de sus terntonos
~n que l~ Orden siguió gozando de su condición en De,recho intemaciona/
mdepend1entemente de sus derechos territoriales. Las actividades instituciona~
les de la Orden se cumplen en diversas naciones; habiendo sido federal en su
estructura, _dado que los Prioratos fueron distribuidos en diferentes Est d
como
las diversas. Asociaciones
os,
.
.
. Nacionales de hoy. Cump le su programaa mediante· un· mecarusmo
mternac1onal
de
conformidad
con
las
reglas
part·
ul
•, 6
1c ares
de su mshtuc1on.
E~ cuanto ~! derecho público melitense, es decir, el ordenamiento jurídico
propio, que Sl • se tratase de un Estado, sería su derecho nacional, es igualmente reconoodo en el campo internacional. Sobre el particular recordaremos que la Suprema Corte de Casación de la República Jtalia~a, confirmando precedentes relativos a la soberanía de la Orden en su se t ·
9 2056 d l
.
' .
n encia
n .
, e 25 de. Julio de 1964, ha declarado al ordenamiento jurídico
~eli~ense como propio de la Orden y originario de la misma que como tal
.
de " separación" con otros ordenamientos jurídicos.1
'
J
unp lica re1ac10.nes
·•

En cuant-0 .ª la ac~vidad que realizan los Caballeros de Malta en el campo
del Derecho
mternac1onal, es del caso señalar que si se analizan ¡0 s acuerdos
1·
conc w,dos por la, ?rden _con organizaciones internacionales y los tratados
con paises d~ Amenca Lanna, Asia y Africa, sin dejar de estudiar una forma
de acuerdo-tipo elaborado por dicha Institución se destaca un hech · d"
'bl l
,
o m 1s~uti e:. a Orden afirma de más en más su calidad de sujeto de Derecho
~ternac~onal, que, en definitiva, implica la evolución misma del Derecho
mtemaoonal. 8
Esperemos que este aporte de la antigua Orden ecuestre no se detenga
en, ese plano y alcance una dimensión mayor, como resultaría si adhiere a las
mas acabadas formas del Derecho internacional: los tratados en Derecho
~ ' !dANLio GAZz.ONI, Tito, Allocution de l'Avocat de l'État . .. en ''Zeitschrift fü.r Auslandisches Offentliches Recht und Volker.recht" t. 18 nQ 1 octubre 1957
120
'B
V
'
'
'
'
'p.
.
RE:CH• AUTIEll, Arthur C. y PoTUUCKI, Michael, The Oráer of St. John in
lnternat1onal Law, en "American Journal of International Law" vol
1954, N9 4, p. 558.
'
. 48, octubre,
7

Hoy el derecho de los Caballeros de Malta se presenta caracterizado e informado de los principios del Derecho canónico -que la acompañan desde su
creación- y de los principios del Derecho internacional actua 1 do r rmónicamente y tonexos en coexistencia con el derecho privado de los vados Estados
530

or den sobe-

MANLIO GAzZONI,

1973, p. 29.

Tito, L'Ordine di Malta e la sua Carta Costituzionale Roma
'
'

1

NAKA~ARA, Kiichiro, The Sovereign Order of Malta Today-An Inquiry into its
treaty-makmg, en "Hogaku Shimpo (Chuo Law Review)" vol. I N9 10 T ky
1970· V • "A nnal es ..." , Juillet-D écernbre 1970, Nros. III-IV,' p. 112•
, 0 0,

531

�espacial internacional. Los fines institucionales de los Caballeros de Malta,
superadas las etapas de las guerras santas y contemplando la labor que hemos
bosquejado en este libro, tienen alcance universal. Por lo tanto, hacen al
interés general de toda la Humanidad. Hasta el presente, los únicos instrumentos internacionales que responden a un interés común de la Humanidad
son los elaborados por el Derecho del espacio, que ha logrado la más revolucionaria mutación del Derecho internacional: Los Estados dejan de actuar
como sujetos soberanos del Derecho internacional cuando realizan una actividad espacial, a título individual, para hacerlo en nombre y representación
de la Humanidad, sirviendo los intereses de ésta y no los propios. No van
al espacio en busca de nuevos ámbitos de soberanía ni reclaman apropiación
de cuerpos celestes. Van al servicio de la Humanidad, nuevo sujeto de Derecho internacional y no un superestado.
A la luz de la ciencia del Derecho, el reconocimiento por el Tratado del
Espacio de 1967 de la Humanidad como nuevo sujeto de Derecho internacional, es una creación intelectual del núsmo modo que lo es la Orden de
Malta para el Derecho moderno. Uno y otro tipo de sujeto de Derecho internacional nacieron de documentos solemnes que los tiempos acordaron la
más alta significación: la Bulla approbationis et confirmationis Paschalis II,
del año 1113 y el Tratado del Espacio, de 1967. Y ambos tienen un valor
universal: el Derecho del espacio considera a la Humanidad como un todo,
y el derecho humanitario que desarrolla la Orden de Malta considera al
hombre individual, en todas las latitudes del planeta.

'

Por lo menos con relación al Acuerdo sobre Salvamento y devolución de
astronautas y la restitución de objetos lanzados al espacio ultraterrestre
de 1968, inspirado en ''sentimientos de Humanidad" (preámbulo), la Orden
debe acceder a ser parte en el mismo, dado que se encuadra entre las finalidades institucionales de los Caballeros de Malta. El Vaticano es parte en
algunos tratados espaciales. La Orden no debe dejar de afianzar su personalidad internacional ni privar su concurso en las nuevas esferas de actividades humanas, donde la vida humana se halla en peligro en una dimensión
mayor que en los campos de batalla y en actividades excluyentemente pacíficas. 9
Es propio que así lo haga, porque desde el punto de vista institucional, la
Orden puede ser mirada como la más vieja -después de la Satila Sede-organización internacional que registra la historia. Puede considerársela como
• Para mayor información sobre el particular, nos remitimos a nuestro dictamen del
31 de octubre de 1970, elaborado para el Gran Magisterio.

532

p~ursora de la Cruz Roja en el campo de prestar asistencia a través de 1a
candad ª. los seres h~anos.1 º Hay similitudes entre la Orden caballeresca
y el Comité
Internacional de la Cruz RoJ· a·• ambas cumpl en func10nes
·
·
.
m~~acxonales, pero e? tanto el ClCR nació de una convención, el .reconocmuento de los traba1os de la Orden se basan en una costumbre p Iunsec
• u1ar.
D_e~ tenerse en ~uen~~' por otra parte, que para el Vaticano, el esta~leCl.IDle~to o consolidaeton de la paz religiosa es un factor de estabilidad
mtemaetonal. Esto tiende a disipar aprehensiones y deJ·a entrever nuevos
desarro_U~s para la política concordataria, se sostuvo hace algún tiempo.11 La
paz rehg:tosa es parte de una paz genera] que todos los pueblos ambicionan.
Por eso debe de ser no sólo objetivo de la Santa Sede sino de t d I
u·
'
oas as
re gtonesJ Y a ello contribuye con su acción humanitaria los Caballeros de

Malta.

Se ha venido consolidando en los últimos tiempos a través de org ·
cíf
d
,
an1s.mos
~spe 1c_os entro del sistema de las Naciones UnidasJ un nuevo Derecho
mtemacmnal: el Derecho hwnanitario internacional. En ese sentido, la Orden
de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, de Rodas o de Malta repre~entan ~I antecedente más firme y permanente de ese moderno Derecho
internacional.
Para los Caballeros Hospitalarios, en todos los tiempos de su larga historia
cont6 por _sobre todo el hombre, el prójimo. y se ha afirmado que es sólo
la_ eo~cepa6n de] hom~re lo que permite edificar la historia después de dos
mil anos para la Iglesia de Roma y de casi un milenio para las órdenes
caballerescas más antiguas, sobre cimientos mucho más firmes que los inciertos y vacilantes que ofrece la sociedad de hoy.u

Al antiguo proverbio árabe wataniya fil Islam {no existen nacionalidades
e~ el Is~~), los Caballeros Jerosolimitanos, mucho más allá de esa solidaridad m1stica con preferencia a la lealtad local entre los pueblos musulmanes
crearon la solidaridad universal, que la practicaron en las mismas tierra~
del Islam.
• BREYCHA-VAUTIER y PoTULICKI, The Order of St. John in /nternational Law
A forerunner of the Red Cross, cit. loe. cit, p. 554.
'
_u Luc1BN:BRuN, Je;w., La politique concordataire de Pie Xll, en "Annuaire Frande Dro1t International", 1955, I, p. 222.

~a:

MouuN, Leo, Une forme originale du gouvernement des hommes: le gouvernem,nt des Communaulés religieuses, Comunicaci6n hecha al Instituto ·de Derech e .
parado _de la Univ,:1'sidad de París, el 15 de enero de 1954, en "Revue lntem:tio::e
de Dro1t c;Jompm , N9 4, oc~bre:diciembre,. 1955, p. 771.

533

�Para ello necesita la Orden del apoyo de los Estados territorialmente interesados y, en tal sentido, se requiere la calidad de soberana, por tratarse
de una actividad gubernamental, apoyada por una acción diplomática indispensable ante los gobiernos de esos Estados. Los fines propios, institucionales
de los Caballeros de Malta, son reconocidos en el plano internacional, y son
además uniYersales, en el sentido de que competen al Derecho internacional
humanitario. La calidad de soberana es propia de la Orden y responde a sus
fines. Por eso ninguno de sus miembros cambia de nacionalidad al ingresar
a ella, ni tampoco cuando la Orden ejerció soberanía espacial territorial.
El nuevo Derecho internacional está enraizado en nuevos valores humanos
universales . .. Al servicio de esta noble finalidad -se ha dicho con acierto-están ya actualmente algunos órganos de la comunidad internacional que,
a diferencia de los Estados, no tienen intereses particulares que perseguir.
Abre el corro aquellos sujetos del Derecho Internacional cuyos cometidos
son exclusivamente religiosos, sociales y humanitarios, como la Sede Apostólica, la Soberana Orden de Malta, el Comité Internacional de la Cruz
Roja. Pero se suman a ellos también algunos órganos recién creados de la
comunidad internacional, como son, en primer término, el Consejo Económico
y Social, la Secretaría de las Naciones Unidas y varios organismos especializados que actúan íntegramente al servicio de la comunidad internacional
en su conjunto, constituyendo así factores de integración de esta comunidad.u
Tenemos de este modo que, si los Caballeros de San Juan, de Rodas y de
Malta constituyeron el centro más antiguo de la unidad europea y de iniciativa asistencial internacional, a través de su pabellón, el más antiguo de
la comunidad internacional, también ofrece el valioso precedente del primer
factor de integración de la comunidad internacional.
Otros importantes factores han de tenerse en cuenta en la consolidación
del Derecho internacional, como ser el sentido y el ejercicio de la neutralidad.
Tal neutralidad fue siempre permanente en conflictos que podían surgir
entre naciones cristianas. Y mucho costó a veces a los Caballeros mantener
ese principio del Derecho internacional.
Aparte de esa práctica, observada durante siglos, la Orden contribuyó con
el Código de Rohan a la formación del nuevo Derecho internacional público,
y bastará para ello ver cómo en él hallan inspiración cartas constitucionales
de entidades internacionales del pasado y organizaciones internacionales del
presente.
st

534

VERDRoss,

Alfred, D1recho Internacional Público, Madrid, 1963, p. 570.

Tampoco debe olvidarse aquí, si de integración hablamos, la importante
&lt;'Ontribución que a tales fines significó la creación de la Universidad de
Malta, primera universidad internacional conocida.

Y un detalle que no debe escaparse: los Gobiernos que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede lo son ante la Silla Apostólica y no
ante el Estado de la Ciudad del Vaticano. Es ante el sujeto de Derecho
internacional y no ante un Estado. 14 Lo mismo ocurre con la Orden de Malta
que ejerce su derecho de legación activo y pasivo sin otra calidad que la'
propia de sujeto de Derecho internacional. Esta calidad, cuando deben
actuar los Caballeros de Malta en territorios bajo la jurisdicción de otros
sujetos de Derecho internacional, firma acuerdos que responden a un llamado
'derecho de coordinación". Ambos sujetos, la Orden y el Estado en cuestión,
se comprometen mutuamente en un terreno donde se superponen sus competencias.
Por ello es conveniente destacar aún más que, por sus propios fines institucionales, la Orden de los Caballeros de Malta no podría constituir un
Estado, ni tampoco puede ser visto con un ente "ex estatal". Su personalidad
propia, singularizada, sin ejemplo que le precediera, parangonara ni sucediera, nada tuvo ni tiene que ver con el concepto de soberanía espacial
territorial. Nacida con personalidad internacional, ella confirió y no recibió
soberanía de los territorios que ocupó y extraterritorialidad diplomática a los
lugares que hoy ocupa en Roma, concepto diverso de la mal llamada extraterritorialidad de las embajadas. Mantuvo además su plena independencia
y su propia organización interna luego de la pérdida de posesiones territoriales, en mérito de su constitución y por el ejercicio permanente de sus
derechos y obligaciones internacionales.
En suma, la Soberana Orden Militar de Malta, por carecer de atributos
tales como territorio, población, ejército y otras formas físicas de poder,
constituye un hermoso ejemplo de supremacía del Derecho sobre hechos materiales, en el caso, del Derecho internacional.

Y por sus finalidades humanitarias, un triunfo frente a la política que, si
es propia de los intereses particulares de los Estados, no Jo es de una institución con finalidades generales de proyección universal.
u existencia que marcha hacia el milenio, ha supuesto la actuación de
" CCr. SIOTTO PlNToR, Manfredi, Les sujets de Droit lnternational autres que les
Eus, en "Recueil des Cours de la Académie de Droit lntemational, 1932-111, tomo 41
de la Colecci6n, Paria, 1933, p. 331.

535

�Derecho internacional con un sentido moderno, muchos siglos antes de que
se Jo concibiera como tal. Y su quehacer multisecular en tierras y lugares
tan dispares, demuestra una acción internacional que sólo pudo tener, en
todas las etapas de su larga vida, amparo en el Derecho.

JUICIO CRITICO SOBRE LA INDEPENDENCIA
DE PANAMA 1

Juuo E.

LINARES

l. Mucho se ha escrito, principalmente en el extranjero, acerca de la independencia de Panamá. Pero la historia auténtica, objetivamente narrada
y serenamente analizada, espera todavía un primer esfuerzo. Nuestros historiadores, en este aspecto, están en mora. Nuestro Gobierno está igualmente
en mora. Mora que debe cesar, ya que la mayoría de las cosas que en tomo
a aquel suceso han sido expuestas, o lo han sido con el propósito manifiesto
de causar daño, o han sido producto del patriotismo herido, pero apasionado, de quienes sintieron en lo más hondo de su ser que una nación que
se obligó por tratado público a garantizarles la soberanía sobre una parte
del territorio, le impidiera toda posibilidad de recuperarlo desde el instante
mismo en que ese territorio se separó.
Y estas circunstancias, acompañadas de una intensa propaganda política~
han forjado una leyenda negra, para usar la expresión del Dr. Ricardo J.
Alfaro, acerca de la independencia de Panamá. Y no son tan contados, por
desventura, los panameños que sin un conocimiento previo de los hechos
y circunstancias que llevaron a Panamá a separarse de Colombia, han llegado a mirar con poca simpatía aquel acontecimiento histórico, han llegado
a condenar a todos sus protagonistas, contribuyendo así, inconscientemente, a
reafirmar la leyenda. Resultado de todo esto es que un alto porcentaje de
panameños no sólo no está compenetrado de la significación histórica del
3 de noviembre de 1903, sino que cuando se enfrenta con el tema visualiza a
nuestros próceres como codiciosas marionetas, ayunas de todo sentimiento
1
Discuno pronunciado por el Dr. Julio E. Linares en la sesión-almuerzo que celebraron el 4 de noviembre de 1972 las asociaciones cívica! Club Activo 20-30, Club
de Leones, Club Kiwanis, Club Rotario y Club Rotario Sur, en el Hotel Continental.

536

537

�patriótico, cuyos lúlos movía desde Washington Teodoro Roosevelt, por lo que
un buen día elijo: 'hágase una república", y la República de Panamá fue
hecha. í.sta es la verdad dicha sin eufemismos, verdad que pone de manifi to la gran falla de nuestra e uela y la gran falla de nosotros mismo .

clcramente alarmante por aquellos días, debido a la cesación de los trabajos
del cana~ ~r parte de los franceses y a los d astadores efectos de la guerra
de 1~ IOJI días que durant los tr año que precedieron al de la separación
a,:otó cruelmente a toda la nación y de manera insen ata al Istmo d e p an amá.

Los que así piensan ignoran, o pretenden ignorar, que si ha existido un
pueblo donde la semilla de la independencia gennin6 y sielJlpre se mantuvo viva,
ese pueblo fue, precisament , el pu blo panameño. Los que así pi nsan también ignoran, o pretenden ignorar, que si ha existido un territorio cuya función
geográfica, aislamiento y condiciones de vicia empujaron a la independencia,
ese territorio fue, precisamente, el territorio istmeño. o oh tante, la secesión
de Panamá se tiene como algo artificial, como una obra prefabricada por Teodoro Roosevelt, con la complicidad escandalosa de un puñado de hombres.
Y surge así la leyenda, esa leyenda negra que pretende quitar toda signifi-

" El historiador ~o~ombiano Eduardo Lemaitre ratifica lo anterior al afirmar
qu_e_ la guerra C1 il, pero sobre todo la guerra en el I trno, fue factor tan
d~~-1~º 2en la separación de Panamá como el mismo de obiemo a que la
d1viSJon
conservadora había llevado •al pa'15» .a y mas
• a d e1ante en otro
,
parrafo de su obra sobre la sece ión de Panam~ agrega. "A ' '
d 1
.
_
•
st, cuan o a
Paz· sobrevin ~, no ~os 1Stmenos,
... , se empezaron a preguntar si valía
la pena co~tmuar urudos a una nación que necesitaba la ayuda extranjera
para garan_ozarI:5 su soberanía, y los arrastraba dentro de la vorágine de sus
trastornos intestinos, que se umaban a lo propios"!

cación histórica al movimiento secesionista.
Que el rechazo del Trabajo Herrán-Hay fue la causa exclusiva de la
ecesi6n, se comienza por decir. La angre de sus lújos no fue la que dio
nacimiento al nuevo Estado, se difund por doquier. Asimismo, se afirma
que los próceres actuaron siguiendo consignas extranjeras r que la sece ión
fue concebida, planeada y ejecutada por los E tado Unido d América.
o han faltado tampoco quien s han condenado a los próceres por haber,
·opuestamente, puesto en manos de Bunau Varilla los destinos de nuestra
República.

2. ebe quedar por encima de cualquier duda la part de la leyenda
negra que erróneamente con idera que el rechazo del Tratado Herrán-Hay
par el Senado colombiano fue la única causa que motivó la sec ión de Panamá, por cuanto la autonomía fue siempre una aspiración con tante del
pueblo panameño. Pruebas abundantes de lo anterior las encontramos en la
emancipación de España en 1821, en las secesiones más o menos efímeras
de 1830, 1831, 1840 y 1861, y en la creación misma del Estado Soberano de
Panamá. Ni siquiera nuestra unión voluntaria a la Gran Colombia se podría
esgrimir para tratar de negar aquella aspiración, puesto que los ideales bolivarianos constituyeron fuente de dicha unión aparte de que la propia pequeñez d l Istmo habría hecho difícil su subsistencia autónoma en ese entonces.

Es e~dente que ~¡ rechazo del Tratado Herrán-Hay fue factor detenninante
~e_ la mdependenaa de Panamá, ra que los istmeños habían depositado su
ultuna esperanza de bienestar y progreso en la construcción y funcionamiento
de una vía de agua interoceánica en parte de su territorio. Pero de esto a
sostener que tal rechazo constituyó la causa única de la secesión es no tener
un claro conocimiento de la historia.

. 3. Refiriéndon~s ahora a otro aspecto de la leyenda, para cualquier Estado
nene que ser motivo de orgullo la proclamación de su independencia gracias
a la sangre ~e sus hijos heroicamente derramada en los campo de' batalla.
'tste, desgraciadamente no es el caso de Panamá ni podía serlo con una
po~laci6n aproximada de apenas 381 000 habitantes y una exte;sión territorial cat~rce vec~s. más pequ ña qu la del resto de la nación. Cualquier
nfrentamiento militar con Colombia estaba, consiguientemente, condenado
al fracaso.
Com~ si esto fuera poco, Panamá, en 1840 s separó por tercera vez de
olomb1a en ese entonces denominada la ueva Granada, paración ésta
que duró
hasta el 31 de diciembre de 1841 • Una .....
·
•
v..... produet"d a la remcorporaCJón,
las
personas
en
cuyas
manos
estaban
los
destinos
de
la
a
·6
¡
n c~ n, n
ugar de preocuparse por conocer la causas que llevaron a los istmeños a

'o se deben marginar, por otra parte, el grado de abandono en que el
regionalismo y las estrecheces de miras tenían sumido al Istmo, para no
mencionar el desgobierno, la anarquía y las constantes luchas fratricidas que
impedían a la nación toda posibilidad de progreso, como causas mediatas
d la independencia. Además la po traci6n económica del Istmo era verda-

538

, ~ ~I. historiador citado alude a la eacisi6n del Partido Conservador colombian
históncos' Y "nacioruilisw".
o en
1 U!MAJTRJt, Eduardo, Panamá 1 ni Separación de Colombia, Biblioteca Banco Popular, Bogoti, 1971, p. 299.
' lbid,m, p. 431.

539

�la secesión, pretendieron buscar una fórmula milagrosa que habría de garantizar a la Nueva Granada su soberanía permanente sobre el Istmo de Panamá. Y esta fórmula la creyeron encontrar en un tratado con los Estados
Unidos, el Tratado Mallarino-Bidlack, ya que en el mismo este país se obligó
a garantizar positiva y eficazmente a la Nueva Granada la perfecta neutralidad del Istmo, con mira de que en ningún tiempo, existiendo dicho tratado,
pudiera ser interrumpido ni embarazado el libre tránsito de uno a otro mar;
garantizando, por consiguiente, de la misma manera, los "derechos de soberanía y propiedadu que la Nueva Granada terna y poseía sobre el referido
territorio. Como el Tratado Mallarino-Bidlack, suscrito en Bogotá en 1846,
a iniciativa de la Nueva Granada, tenía una duración de veinte años, prortogables hasta un año después de su denuncia por cualesquiera de las partes,
la sumisión del Istmo de Panamá había quedado aparentemente asegurada. s
Excluido, por las razones indicadas, el camino de la beligerancia, quedaba
tan sólo el de la conjura y, aún así, siempre que los Estados Unidos, movidos
por el interés de construir el canal por Panamá, incumplieran el Tratado
de 1846, reconocieran prontamente la independencia del Istmo y le brindaran., además, su protección. Era, pues, de imperiosa necesidad, motivar a los
Estados Unidos en favor de la causa panameña, y esto explica el envío a
aquel país del capitán J. R. Beers y del Dr. Manuel Amador Guerrero, una
vez que el Senado colombiano rechazó el Tratado Herrán-Hay.

1

,

Volviendo al tema que nos ocupa, repetimos que 1a secesión de Panamá
fue producto de una conjura. No porque así lo quisieron los próceres. A ellos
no quedaba, sencillamente, otra alternativa. Y siendo la secesión producto de
una conjura infantil es pretender encontrar en ella epopeyas heroicas. La
conjura no es guerra abierta, previamente declarada. Los instrumentos de
la conjura son otros ( el sigilo, la sorpresa, la oportunidad, la rapidez, etc.)
y la misma para triunfar tiene que valerse, no en pocos casos, de la pasión,
de las apetencias y de las ambiciones humanas, sin que ello signifique que
los conjurados tengan que compartir esas deformaciones espirituales.
4. ¿ Y qué decir de aquella parte de la leyenda que afirma que los próceres actuaron siguiendo consignas extranjeras?
Al comenzar el presente siglo cuatro intereses bien determinados se movían
en favor de la construcci6n de un canal interoceánico: el de Colombia, el
de Nicaragua, el de los Estados Unidos y el de la Compañia Nueva del

~anal de Panamá, sucesora de la Compañía Universal del Canal Interoceáruco, la cual era tenedora de 68,887 acciones de las 70 000 que constituí'
. l SOCJ.a
ºIde la Compañía del Ferrocarril de Panamá.
'
an
e1 cap1ta
De estos cuatro intereses los de Colombia y los de la Compañía Nueva
eran concordantes y coincidentes en cuanto a que ambos buscaban interesar
a. los Estados U nidos por la ruta de Panamá. Pero mientras que para Colombia un cana~ por Pan~ se justificaba tan sólo en la medida en que dicho
canal_ produJera beneficios a la nación, para la Compañía Nueva la construcción
canal ~r dicha ruta constituía un bien final, puesto que de tal
construccion depend1a la venta y traspaso a los Estados Unidos de todos
~os derechos, ~~vilegi~s, propiedades y concesiones que ella, como sucesora
de la Compama Umversal del Canal Interoceánico había obtenido de
Colombia.
'

~;I

La Compañía Nueva del Canal de Panamá se constituyó co,n el propósito
apar~t~ de reanudar lo~ trabajos ~e excavación. Sus directores, sin embargo,
en mngun momento tuvieron en .m.iente la realización de ese propósito pues
el verdadero objetivo de la empresa fue el de traspasar a los Estado; Uni~os la concesión canalera. Para lograrlo, consiguieron que Colombia consintiera~ a cambio de cinco millones de francos, prorrogar por seis años el
~rmmo para concluir y abrir el canal a la navegación. Faltaba, por ello tan
solo, que los Estados Unidos se decidieran por la ruta de Panamá, cosa difícil
por ~quellos días en que Nicaragua lucía favorita, hasta el punto de que
el BiJI Hepburn, r~erente a la construcción del canal por aquel país, fue
aprobado por la Camara de Representantes por 234 votos contra 36. No
obstante, los intereses franceses y colombianos apuntaron hacia un mismo
objetivo, con William Nelson Cromwell y Philippe Bunau Varilla a la cabeza y
superaron todos los obstáculos: la ruta de Panamá sustituyó a la de Nicara¡ua
Y el C~ngreso norteamericano expidió la Ley Spooner, por la cual autorizó
al PreSidente de ese país para adquirir, por la suma de cuarenta millones de
dólares, los derechos, privilegios, franquicias, concesiones, obras inconclusas
Y propiedades que la Compañía Nueva del Canal poseía en el Istmo de
Panamá. Por la misma ley el Presidente de los Estados Unidos quedó ürual. d
, º
mente, _autoriza o para negociar con Colombia un tratado que le permitiera
constrwr, mantener y proteger un canal interoceánico, pero, si dentro de un
plazo razonable no se llegaba a un acuerdo satisfactorio, el Presidente quedó
facultado para iniciar negociaciones con Costa Rica y Nicaragua.º
Cae, por tanto, dentro de la lógica más rigurosa que, una vez que el

' Aaos"EUENA G., Di6genes A., Historia Documental del Canal de Panamó, Universidad de Panamá, Imprenta Nacional, 1962, pp. 37 y 38.

540

' Ibídem, pp. 14-9 a 155.

541

�1 mbiano hubo rechazado el Tratado Herrán-Hay, los intereses
d
S
ena o co o
l
·tu "6 de un nuevo
franceses e istmeños unieran sus esfuerzos en a const1 c1 n
d
Estado que pudiese negociar con los Estados Unidos otro tratado, sobre to o
si se tiene resente que figuras representativas del Panamá de aquel, entonha b,P manifestado públicamente favorables al Tratado Herran-Hay.
ces se
ian
l probara ' En
El Consejo Municipal de Panamá instó al Congreso a q~e o a
. .
pro del mismo escnoieron Pablo Arosemena, Rícardo Anas y Juan ~nto~o
Henriquez a y de los tres senadores que el Departamento de Panama tenda
en el Con~reso: José Agustín Arango, al t~ner la _c~nvicción de, que el t~a~a ~
,
ado ni siquiera se tomó la molestia de v1a3ar a Bogotá para asistir
sena neg
'J , D .
de Obaldía se abstuvo de ir a la sesión en la cual
Congreso, y ose ornmgo
. .,
se rechazó el tratado, por estar en desacuerdo con esa decmon.
Siendo coincidentes y concordantes, desde el :echazo de! Tr~tado Herrá;Ha los intereses franceses e istmeños, así como lo hab1an sido, antes e
di yh,O echazo los de los franceses y colombianos, no debe causar aso~br?
c
r
,
G
tras dos pnnc1.
J , Agustín Arango y Manuel Amador uerrero, nues
que ose
t
·al el prunero
ales figuras del movimiento secesionista, fueran agen e espec1 ,
, '
p
'di
.
·ano
el
segundo
de
la
Compañía
del
Ferrocarril
de
Panama.
y
y me co cm1J ,
· ,
. •
no debe causar asombro, porque no pudiendo realizarse el mo~ento ~e~aatista por medio de un levantamiento armado ¿quiénes en me3or pos1;1ón
rd . . .
.
llevar a cabo la conjura
que Arango y Amador ' personas estas
e m1C1ar Y
• tm ~
zones
ue además de las vinculaciones que tenían entre 1os is enos por ra
.
:oliticas y sociales estaban a"simismo ligados a una empresa, la del ferrocarril,
ara cuyo accionista principal era de vida o muerte que e~ canal_ ~e consp
Panamá;i . Quiénes volvemos a repetir, en meJor pos1c16n que
truyera por
· &lt;!
'
• d
d ·
ellos para fusionar los esfuerzos que en favor de nuestra m epen encia pu.
;i
dieran hacer franceses e istmenos.
~

I En vez de examinarse y analizarse los hechos, a la luz. de todas
ero no
·
limitan a af un:lar solas circunstancias que los rodean, no faltan quienes se
~.
te. Arango y Amador eran funcionarios de la Comparua del Ferrof,isttcamen
.
• · d
·gnas
carril de Panamá, luego Arango y Amador actuaron s1gwen o cons1
.p
1

extranjeras.
Esta aíinnaci6n podría tener cierta aceptación si Pa~amá hubi:se sido :
bl donde la semilla de la independencia no hubiera gemunado y.
pue
o como por ar te de magia , el movimiento secesionista hubiese surgido.
pronto,
, T llÁ óscar Del Tratado Herrán-Hay al Tratado Hay-Bunau Varilla, Segunda
Parte,E llll~renta
"motivos colombianos", Ciudad de Panamá, 1934, p. 378.
• lbidem, p. 378.

de

542

Mas la realidad histórica demuestra que el movimiento secesionista de 1903"
fue el quinto que llevó a cabo el pueblo panameño, desde su emancipación
de España. La afirmación anterior podría tener también cierta aceptación
si la construcción de un canal interoceánico por nuestro territorio hubiese
sido una cuestión irrelevante para la nación panameña. Mas la realidad histórica también demuestra que desde que Vasco Núñez de Balboa descubrió
el Mar del Sur, el destino del Istmo qued6 dispuesto por su función geográf ir.a
y unido indefectiblemente a una comunicación interoceánica, con todos los.
peligros que para un territorio de poca extensión representa una obra colosal,
como la del canal, peligros éstos que desde los tiempos de Felipe II &gt;'ª fueron
advertidos por la Casa de Contratación de Sevilla y por el Consejo de Indias.
La afirmación anterior podría tener asimismo cierta aceptación si entre Panamá y Colombia hubiese existido una unión real, verdadera y auténtica.
Mas la realidad histórica asimismo demuestra qtn! el aislamiento en el cual
la impenetrable selva del Darién colocó a Panamá, al impedirle comunicarse
por tierra con ninguna de las provincias colombianas limítrofes, produjo períodos en los cuales la soberanía de Colombia sobre nuestro Istmo no pasó
de ser una soberanía meramente nominal. Y la af irmaci6n anterior, finalmente, podría tener de igual modo cierta aceptación si el abandono en el
cual el regionalismo y las estrecheces de miras tenian sumido al Istmo de
Panamá, unido a las constantes guerras fratricidas que frecuentemente ensangrentaron a la nación, no hubiesen pintado un cuadro de desidia, miseria
y dolor, que hizo exclamar al Dr. Rufino Cuervo, encontrándose de pase&gt;
entre nosotros: "Quien quiera conocer a Panamá, corra, porque se acaba",!&gt;
5. Ocupémonos ahora de otro infundio de la Leyenda.
Aunque la creencia de que la secesión de Panamá fue concebida, planeada
y ejecutada por los Estados Unidos pudiera encontrar cierto apoyo en dolosas
adulteraciones periodísticas a manifestaciones de Teodoro Rooseve]t, Presidente de aquel país en la época en que tuvo lugar el movimiento secesionista,
la realidad ha sido otra. Es comprensible que una vez que el Senado colombiano hubo rechazado el Tratado Herrán-Hay, los Estados Unidos, si en
verdad estaban deseosos que el canal se construyera por el territorio del Istmo~
tenían 1 ecesariamente que simpatizar y hasta favorecer cualquier movimiento
revolucionario que pudiera culminar con la independencia de Panamá, para
luego suscribir, como en efecto suscribieron, un tratado con la nueva entidad
jurídica-política. Pero de esto a convertir a los Estados Unidos en artífices
' CAsTILLl!RO R., Ernesto J., Historia de Panamá, Séptima Edici6n, lmpre.,ora Panamá, Panamá, 1962, p. 87.

543

�de la secesión de Panamá hay una gran diferencia, por más que los medios
empleados para favorecerla no fueran los más convencionales.
Cualquiera persona con capacidad para sopesar adecuadamente las fuerzas
políticas y económicas en juego tendrá que convenir que lo aco~tecido en
noviembre de 1903 ocurrió como tenía indefectiblemente que ocurnr. Es más,
-casi dos meses antes de la secesión el Encargado de Negocios de Colombia
en los Estados Unidos y firmante del Tratado Herrán-Hay lo había predicho,
sin ser vidente, en nota que remitió al Ministerio de Relaciones Exteriores
de su país, fechada el 11 de septiembre de 1903. Escribía Tomás Herr_án,
luego de infonnar acerca de una entrevista de José Gabriel Duque, Editor
de La Estrella de Panamá, con el secretario de Estado, entrevista en la cual
el Sr. Duque describió como alarmante la exaltación de la opinión panameña
-y anunció como probable un movimiento revolucionario separatista, en el
supuesto de que el Congreso colombiano adversara el tratado del canal, lo
.siguiente:
Parece que el Sr. Hay se apresuró a manifestar que el Gobierno de
los Estados Unidos ningún apoyo daría a semejante movimiento, Y
que observando estricta neutralidad, su acción se limitaria a conservar
libre y franco el tráfico interoceánico, en cumplimiento de lo estipulado
en el tratado vigente entre los dos países.
Mientras nuestro Gobierno conserve su autoridad en las ciudades de
Panamá y Colón, la intervención americana contribuirá poderosamente
a impedir la realiza~ión de los planes revolucionarios, pero en el caso
de que lograra una conspiración apoderarse de la ciudad de Panamá,
muy difícil sería la recuperación de esa plaza, pues nuestras fuerzas
probablemente no podrían hacer uso del ferrocarril, ni se nos permitiría
emprender en las ciudades terminales operaciones que suspendiera o
estorbaran el tráfico.

Éste es el apoyo indirecto que los conspiradores esperan.10
Si al frente de la Gobernación del Departamento de Panamá hubiese
estado un funcionario contrario a la secesión; si el Batallón Colombia, acantonado en Panamá, se hubiese encontrado en su totalidad en la capital del
departamento y si su comandante se hubiese mantenido leal a su país, cual11 AAAocHA GRAEL'L, C'.atalino, Historia de la Independencia de Panamá, Panamá,
1933, p. 253.

544

qui~ levantamiento annado se habría visto obstaculizado por estas circunstancias Y por una posible intervención de los Estados Unidos, con objeto de
mantener el libre tránsito de uno a otro mar, conforme al tratado de 1846.
Pero, para desgracia de Colombia, el Vicepresidente Marroquín nombró el
lo. ~e septiembre de 1903 Gobernador de Panamá a una persona (D. José
~mmgo de O baldía) cuyas tendencias separatistas eran del dominio público; parte del Ba~ón Colombia marchó hacia la Provincia de Coclé a
hacer frente a una invasión imaginaria de nicaragüenses que nunca, de más
está decir, llegó a producirse, y su comandante se puso al lado de los istmeños
lo que permitió a los revolucionarios apoderarse de la ciudad de Panamá ~
disparar un solo tiro. Y una vez que h ciudad de Panamá estuvo en manos
de los secesionistas, a las fuerzas militares que tardíamente envió el Gobierno
de Bogotá no se les permitió, como bien predijo Herrán, "Hacer uso del ferrocarril", a no ser que lo ordenara el Gobernador del Departamento, ni "emprender en las ciudades terminales operaciones que suspendieran o estorbaran
el tráfico".
Que los Estados Unidos favorecieron la independencia de Panamá es innegable. Que del Tratado Mallarino-Bidlack tan sólo tuvieron en mira la parte
que les afectaba -la interrupción del libre tránsito de uno a otro mar- y no
la que afectaba al otro signatario -el mantenimiento de "los derechos de
soberanía y propiedad" de Colombia- es igualmente innegable. Que de permitir los Estados UnidÓs a los colombianos abrir hostilidades contra Panamá
la independencia no se habría mantenido, es asimismo innegable. Pero que
los Estados Unidos ni concibieron ni planearon ni ejecutaron la secesión de
Panamá debe quedar por encima de cualquier duda.
6. Es un hecho histórico, aceptado por el mismo Roosevelt, que entre los
últimos días de septiembre y primeros de octubre de 1903 se le propuso "fomentar la secesión de Panamá".11
Él, sin embargo, se negó a ello. No por razones de escrúpulos, cosa que no
tenía, sino por simple cálculo. El mismo Roosevelt confiesa en su autobiografía
algo peor: su propósito de ocupar, no importa de que manera, el Istmo de
Panamá y proceder a la exc~vaci6n del canal. Agrega el Presidente que tenía
incluso preparado un proyecto de mensaje al Congreso en ese sentido, pero
cuando tuvo conocimiento de la posibilidad de que ocurriera una revolución,
por cuanto los panameños consideraban de interés vital para su bienestar
la construcción inmediata del canal, dio instrucciones al Departamento de
11

TwN,

op. cit., 2da. parte, p. 133.

545
hmnanitas-35

�le cablegrafiara pidiéndole "ace
.. ,
con el fin de obten r el
. p~ la m1s1on del iinisterio PI .
. .
del Canal. . . Desd
teconocrm1ento de la República v I f erupotenciano,
Bunau
.
e e momento en que recib
, a irrna del tr'ratado
. Varilla-, mi responsabilidad co .
a este cablegrama -a
ó
mediato de enviarles a Uds. e· mil
nuenza. Entonces tendré el d be~
ci,
1en
dólares
e r mon en el plazo d 48 horas•_ 111
y ver que se les extienda protec-

Marina para que anclara vario barco a corta clistancia del Istmo, listo para
entrar en acción de haber nece idad de ello/ 2

Las afirmaciones de Roosevelt concu rdan perfectamente con lo sucesos,
corno se desarrollaron. Desde que se tu,·o conocimiento de que el Tratado
Herrán-Hay ría rechazado, que algo su dería n Panamá flotaba en el
ambiente. Ese algo tenía que r una revoluci6n, dadas las circunstancias.
Por ello en la sesión del enado colombiano, de 20 de octubre de 1903, el
senador por Panamá Juan B. Pérez y Soto comenz6 su intervención así:
"Antes de discutir proyectos de ley relativos al D partamento de Panamá, he
creído que debíamo resolver otro asunto previo: si e..x.iste Panamá, esto es,
si existe para olombia, no ea que cuando estas leres que vamos a dar
queden sancionadas, ya el Istmo no et' cobijado por nuestro glorioso Pa-

eraban idóneo. para dicho cargo.

Ma volviendo a Roose elt, los conjurados en Panamá en ningún momento

se habría producido.
7. De todo lo expue to resulta evidente que no hay motivo para sentimos
a rgonzados, humillados o rebajados por lo acontecido el 3 de noviembre
de 1903. Pero si ello es así ¿por qué condenar, entonces, a nuestros próceres?
¿ Hasta d6nde es cierto que ellos pusieron los destinos de nuestra República
en manos de Bunau Varilla?
En la entrevista que el 20 de octubre, en ueva York, tuvo Amador con
Bwiau Varilla, éste aconsejó a aquél que, una
proclamada la República,

vez

,. RoosznLT, Theodore, An Autobiography, e:w York, 1913, p. 553.
11 TzllÁN, op. cit., 2da. parte, pp. 149 y 150.
» luvEllA RBns, Juan y DiAZ E., Manuel ., Hirtoria .Autlntica de la Escandalosll
Negocüici6n del Trillado d,1 Canal de Panamá Escrita por ,t Propio Autor d, 1111
Conv,nci6n, S,iior Philipp, Buno.u Varilla, Impresora, S. A., Panamá, 1964, p. 27.

546

an de Bunau Varilla o no le con i-

O

sospecharon cuál era la verdadera posici6n del Presidente norteamericano.

Estado.1' Pero todo esto lo elijo Bunau Varilla para que en Panamá se continuara con el movimiento secesioni ta&gt; mas un compromiso entre Bunau arilla
y el Gobierno norteamericano nunca existió, y es probable que de haber
tenido los conjurados conocimiento de ello, la independencia de Panamá no

b

~o;br~o~ tan sólo Agente Confidencial ~~;a vez p~oclamada República, le
a epubbca y contratar -un em , .
ra negoCiar el reconocimiento de
cable que le notificaba este nom:res~to por doscientos mil dólares". Pero el
su de tinatario el 7 d e noVIembre
.
ran:uento
sea tresfue
díarecibido' desgraciad amente, por

bellón: tal es la gravedad del momento pr ente '. 13

Ellos, por el contrario, estaban bajo la impresi6n de que los Estados Unidos
estaban participando en foona activa en la preparación del movimiento seceionista, porque Bunau Varilla así había hecho creer a Amador y le asegur6,
además, q_ue 48 horas d pué de que
le nombrara Ministro de Panamá en
Washington, 1 fuerza de los Estados Unidos brindarían protección al nuevo

Po:;~r

· em bargo o de co
d Los próc res• sm

·

ya que llegó a ueva York encon~d
B s d pués de haber sido puesto
cuando le fue pasado a Wa~¡.,;""t B o e unau Varilla n Washingt
,
va y: k E
~'f&gt; on unau Varilla
b
on y
or . sta demora, totalm nte fort .
ya esta a de regreso a uementarla el mismo Bunau Varilla
ut~, en la recepción del cable al coextraordinaria que do • b
expreso
que se "maravillaba d ¡ 'f
.
mma a todas las •
a ortuna
con~~miento de dicho cable insistió an:~unstancias", porque al no tener
Provmonal en el nomb
.
mador y la Junta de Gob·
.
ranuento de ministro
1erno
runguna alusión O omenta •
' para poder actuar in h
.
no a su de lgn ció d
,
acer
este silencio segun' 1 .
ª n e A ente Confiden cial . y
,
,
DllSmo Bunau Varill d b. .
él asumia con rela · •
1
.
e 16 mterpr tarse como que
d
'
Cion a dicho
nomb
.
esprecio" Y que su dignidad le
. , ranuento, una actitud ' de negligente
como nulo o no existente.u
exigia tratar el cable que se lo notificaba

ª

Resultado de esta mal .
a. Jugada del destino fue que el 6
.
p. m., Bunau Varilla r cibi6 el bl
de noVJembre, a
Junta d Gobierno le nombrara 'En . ;
egrama que le comunicaba que la
tenciario ante el Gob.
d
via o Extraordinario y Ministro PI .
f
ierno e los Estados U "d
erupoe ectuar negociaciones políticas fi
.
ru os, con plenos po ere para
brab
y rnanoeras , u En tr
.
a representante diplomático de p
,·
o as palabras, se le nomse le otorgaban poderes espeoales
.
anama
ante
la Casa Blan ca, pero no
ara f

las 6: 45

p
. mnar el tratado del Canal. Abramos
•~ Junta de Gobierno y presentar~e~
Bunau Varilla no recibiera de
Ciale . él oficialmentt- no podí
1· re~1 ente Roosevelt sus cartas cred n .
a rea IZar nmguna g ti6n, por lo que la notiun paréntesis para señalar aquí

;1en~

: lbidem, p. 27.
lbidem, p. 41
lbidem, p. 3B

1T

4

547

�.
, por qu • re presentar peligro '
ficación cablegráfica del nombramiento
no tema
a la luz de las normas de Derecho Internacional.
Pero siguen desarrollándose con rapidez los acontecimientos, poniendo
i almente de manüiesto que la Junta de Gobierno nunca puso en ~a~os del
gu
fr
's los destinos de la República. En efecto, el 10 de noviembre
aventurero anee
· B d C
.
partieron
para W ashington Manuel Amador Guerrero
. y Federico"fl oy . omo
·
ellos llevaban las cartas credenciales de Bunau Var1~la, nuestro
amante ~1nistro" nada podía hacer, en perjuicio de la República, hasta que llegaran os
..
p ero Amador y Bo)rd no solamente llevaban
las
coIIUS1onados
panamenos.
d' ha
cartas credenciales de Bunau Varilla, a pesar de que la Junta pret~~ ia
.
ó
d
.
ple
"'asistencia
'
la
misión
de
los
com1S1onados.
lif
cérselo creer y ca 1c e srm
,
Le llevaban, además, instrucciones que, textualmente decian:

Usted tiene que ajustar el trata.do para la construcción del Canal,
por los Estados Unidos, pero todas las cláusulas de ese tral~do deben ~er
discutidas previamente con los Delegados de la Junta, Senores Ama or
y Boyd. U d. procederá. en todo estrictamente de acuerdo con ellos.

ara el caso de que, ante tales instruccion~s, Bunau Varilla ~enuncia~e el
p Am dor y Boyd eran portadores de un decreto, según exphca el mismo
V~lla que los autorizaba "para negociar directamente con el_ Go.
d 1 E, tados Unidos" 1s Después de naITados los hechos anteriores,
b1erno e os s
·
,
l
tar
uales se a ·ustan estrictamente a la verdad, ¿ por que, vue vo a. pregun '
~:~~enar a n~estros próceres? ¿ Dónde está el pecado de lesa patri~ p: el~os
dolosa, malevo e lllcome t1'dos.? l• Es que se puede imputar a ellos la forma
. ?
fame como el Convenio del Canal ístmico fue suscrito.
y

:1:~

. es breve. En 1a man- ana del. 13 de noviembre,
8 L historia de este converuo
.
. a cto que no tiene precedentes en la historia de la diplomacia, el cereen un a
. •
· l I entrega
monial de la Casa Blanca fue puesto en movimiento para s_rmu ar a ,
al Presidente Roosevelt de unas credenciales que Bunau Varilla n~ tema,Bpu:
ue le fueron expedidas se encontraban en poder d~ Ama or y º.Y .
lasL q d 1 simulación se pasó al fraude. El 18 de noviembre, a las 6. 40
uego, e a
·
.
Am d
Bovd Bunau
dos horas antes de que llegaran a Washington
a or y
' '
p.m._,
. d Estado John Hay firmaron el tratado del canal,
Varilla y el Secretano e
,
' .
•¡·
las rru's.
. nort eamencanas -paral un
"tan bien adaptado a las exigencias
. izar 'ti
del
mas palabras del aventurero francés-, que desafiara cua qwer en ca

Mas la firma arbitraria de este Tratado es un acto de piratería que los próceres no podían prever. Ello es así, porque para .que 1a firma del tratado fuera
un acto diplomático válido, requisito indispensable habría sido la presentación
real y verdadera de las credenciales de Bunau Varilla a Roosevelt.
9. El tratado, aunque arbitrariamente, había sido firmado. Que fuera ratidada al general Rafael Reyes fue el siguiente objetivo perseguido por el avenficado antes de que llegara a Washington una misión colombiana encomenturero francés. Para lograrlo, pretendió qne los comisionados panameños Jo ratificaran en la misma fonna arbitraria como él lo había firmado. Como Amador y Boyd se negaron trató, entonces, de que la Junta de Gobierno les ampliara los poderes de suerte que pudieran ratificarlo. Habiéndole fallado también este segundo intento, el 24 de febrero envió el tratado a Panamá, dentro
de una caja fuerte seUada, en el buque "City of Washington", el cual debía
llegar a Colón el 1o. de diciembre. Pero en vista de que el Gobierno panameño
no mostraba ningún interés, al día siguiente envió un cablegrama al Ministro
de Relaciones Exteriores, Francisco V. de la Espriella, en el que, haciendo
uso de la mentira insolente y la amenaza sutil, pidió que se le autorizara para
notificar al Gobiemo norteamericano que el tratado sería ratificado a su llegada a Colón. La Junta de Gobierno capituló, desgraciadamente, el 26 de
noviembre, al autorizar a Bunau Varilla para notificar oficialmente a los Estados Unidos que el tratado sería ratificado tan pronto fuera recibido. 20
Bunau Varilla ya tenía en sus manos la promesa dé ratificación. No obstante, temeroso de que una discusión pública pudiera producir su rechazo,
empezó, entonces, a ingeniarse, para que el tratado permaneciera en Panamá
el menor tiempo posible. El tratado debía llegar a Colón en la mañana del
lo. de diciembre. Ese mismo día, a las 12: 00 m., salía el buque correo "Yucatán" con destino a Nueva York. Como el siguiente buque partiría una semana
después, el tratado tendría que permanecer en Panamá siete días, tiempo demasiado largo, según Bunau Varilla para asegurarse contra una posible reconsideración. En vano trató entonces de que el Yucatán zarpara un día después, para que pudiera llevar el tratado de regreso, debidamente ratificado.
Al no lograr su propósito, una vez más se dirigió cablegráficamente al Ministro de Relaciones Exteriores para comunicarle la necesidad de que el tratado fuera devuelto tan pronto hubiese sido ratificado, razón por la cual
debían entregarlo al Cónsul norteamericano para aprovechar la valija diplomática del Departamento de Estado. 21

Senado".19
" Ibid,m, p. 69.
,. Ibidtm, p. 45.
" Ibidtm, p. 51.

11

Ibidem, p. 80.

549

548

�La Junta de Gobierno se reunió el lo. de diciembre, a las 4:00 p.m., para
abrir la caja de hierro que contenía el tratado. Al día siguiente expidió el
Decreto No. 24, por el cual lo aprobó y dos días después, el 4 de diciembre,
a las 3: 30 p.m., fue entregado al Cónsul de los Estados Unidos, H. G. Hudger, para que lo devolviera a nuestro ministro en Washington. 22

Si consideramos solamente que la convención del canal fue aprobada al
día siguiente de haber sido recibida, se tiene que admitir que la Junta de Gobierno, f!D este aspecto, actuó precipitadamente. Llama además, la atención,
la actitud complaciente de la Junta, a partir del 26 de noviembre, la cual
contrasta con la de recelo o franca desconfianza demostrada hasta esa fecha.
Aunque lo aconsejable, en las circunstancias en que Bunau Varilla y Hay
colocaron cínicamente al nuevo Estado habría sido diferir, hasta donde humanamente hubiese sido posible, cualquiera decisión en relación con el tratado, lo cierto es que la suerte de Panamá en opinión de la Junta, ha debido
quedar echada, una vez que el tratado fue arbitrariamente firmado. En efecto,
si siendo Colombia más poderosa que Panamá, con una existencia estatal que
databa de 1819, los Estados Unidos, al violar las nonnas elementales del Derecho Intemacional, no sólo incumplieron el Tratado Mallarino-Bidlack,
sino que en lugar de garantizar "los derechos de soberanía y propiedad" que
Colombia tenía y poseía sobre el Istmo, atentaron, precisamente, contra esos
derechos ¿ que podía esperar el recién nacido Estado de Panamá de haber rechazado también el tratado del Canal? ¿Es que un rechazo del Tratado
Hay-Bunau Varilla no significaba más para los Estados Unidos que el rechazo
del Tratado Herrán-Hay, por cuanto este segundo fracaso se producía como
consecuencia de una actuación dolosa del Gobierno norteamericano, duramente criticada dentro de los mismos Estados Unidos? ¿Acaso la mala fe
demostrada por Roosevelt y Hay al simular el recibo de unas credenciales y
suscribir un tratado sin que el representante de la contraparte hubiese tenido
poderes para ello, no estaba de por sí indicando hasta dónde serían capaces
de llegar los Estados Unidos de no ratificar Panamá el Tratado Hay-Bunau
Varilla?
A las interrogantes anteriores hay que añadir que en la Junta de Gobierno
debió pesar el ofrecimiento hecho por Colombia a los Estados Unidos de aprobar, sin compensación, el Tratado Herrán-Hay. En efecto, uno de los cuatro
procedimientos que ensayó el Gobierno del Vicepresidente Marroquín, con
objeto de reincorporar el Istmo, fue el de motivar a los Estados Unidos para
Ernesto, Panamá y los Estados Unido1, Editora Panaml
América, S. A., Panamá, 1953, pp. 59 y 60.
11

550

CAsTILLEll.O PIMENTEL,

qu~ desembarca~an trop~ que permitieran a Colombia mantener su soberanía,
al igual que _el libre tránsito, en esta faja de tierra. Para ello, el general Rafael
Rey~:• a qwen se_ asignó la difícil tarea de procurar la reincorporación, prometJo a los nortenos
la proclamación de la ley marci·a1 Y, de acue rd o con Jos
. .
poderes constJtuc1onales de que se investía al gobierno cuando el orden público
estaba turbado, aprobar por decreto la ratificación del Tratado Herrán-Ha
ta] como había si~o firmado, o de preferir los Estados Unidos se convoca¡;_
al Congreso a ses~ones extraordinarias, "compuesto ya de miembros nuevos y
favora?lemente ~~spuestos" a aprobar el tratado. Ló anterior consta en un
mensaJe cablegráfico que el Ministro de los Estados Unidos en Bogotá envió
al Departamento de Estado, el 6 de noviembre de 1903.zª
rn_as de~pu~ el general _Reyes, encontrándose en la capital norteamericana,
no ~l~ reitero su oferta, sino que fue más generoso todavía, al declarar a los
periodistas:

!obre l~s ofertas que_ Colo_mbia está lista a hacer, deseo expresar que
energias Y las de mis amigos serán dedicadas a conceder los derechos
del Canal
Unidos sin el pago de un solo centavo . A'un asi,'
. a los Estados
,
Col 01~bia saldra ganando. Ustedes pueden decir que toda Colombia
est~ inflamada con_ celo por la co11strucci6n del Canal por fos Estados
Unidos Y que los infortunados disturbios políticos que han sido la sola
catisa de la muerte del Tratado ante el Congreso de Colomb; ¡
d
'd
.a, ian
esapar~cz o completamente. Nosotros queremos el Canal y he venido
a Washington para saber si el pueblo de los Estados Unidos está dispuesto a aceptar. Yo traigo instrucciones directas del Presidente de Colombitl'. 24
mis

1

R_eyes, ~- embargo, Uegó a Washington un día después de haber Bunau
Varilla notJf1cado oficialmente al Gobierno norteamericano el tele,,....,,....,,,.
·_
0 , ............ rec1
b'd
•
_1 ° es~ llll~~ día, en el que se le informaba que el Tratado Hay-Bunau Varilla ~~na ratificado tan pronto como fuera recibido por la Junta de Gobierno
ProvJSional.
Es inequívoco que de haber sido rechazado por la Junta de Gobierno el
tratado del canal, las siguientes eran las alternativas que se habrían podido
pr 'scntar: lo. Que el Gobierno de los Estados Unidos hubiese aceptado la
oferta de Colombia, en cuyo caso el canal se habría construido de todas ma11

:w

Áll.ROOHA GRAELL, op. cil., p. 284.
RtvUA R:sns y Dfa.z, E., op. cit., pp. 75 y 76.

u.

551

�neras por el Istmo, pero éste habría perdido quizás para siempre t~da posibilidad de autogobernarse; 2o. Que el Gobierno de los Estados U mdos, dejando el Istmo a su propia suerte~ hubiesen dirigido su. interés por la, ruta de
Nicaragua en cuyo caso la reincorporación a Colombia no se habna hecho
sin entrar en comproesperar ,. y '3 0 . Que el Gobierno de los Estados Unidos,
.
1C
misos con Colombia, hubiesen procedido a constnur de todas._mam:ras e anal de Panamá, en cuyo caso en lugar de existir en la ac~li~a~ un ;ncla~e
colonialista dentro de Ja República de Panamá, todo el temtono 1stmeno sena
hoy en enclave colonialista dentro de América Hispana.

10. Si los sucesos se desarrollaron en la forma que hemos indicado, mu~hos
se preguntarán la razón de ser de la leyenda negra. La respuesta es sencilla.
En Colombia se acusó a los Estados Unidos de América de ser los causantes de la secesión de Panamá, tan pronto ésta ocurrió. Por otra parte, n~ se
debe olvidar que numerosas personas simpatizaban en los Estados Uru~os
con la ruta de Nicaragua. Por ello, cuando el Tratado. Hay-Bunau varu:a
fue enviado al Congreso para su aprobación, los simpat:J.zadores de esta via
iniciaron una fuerte oposición, encabezada por el senador ~or~an. Roosev:lt
fue acusádo de complicidad con el movimient~ revoluc1onano pana~eno.
Mas que todo este escándalo fue motivado por mtereses de ruta quedo demostrado con el hecho de que, una vez ratificado el tratado, muy poco se
hablar sobre el particular. Pero el tiempo sigue su marcha Y el sel ·'
vo vio a
illiarn H Taft
gundo período presidencial de Roosevelt está por terminar. W
. •
,
quien había sido su Secretario de Guerra, se presenta como cand1dat~ c~ntinuista. Los demócratas, impulsados por el deseo de frustrar esa a_spuaci~n
y conquistar el poder, con todo el apasionamiento, desenfreno y .:1rulencia,
tan comunes en las contiendas electorales, echan mano de la seces1on de Pa, Will'
Nelson Cromwell y Philippe Bunau Varilla son acusados de
nama.
iam
d · ·
haber formado un sindicato de especuladores con el propósito de a qumr todas las acciones de la Compañía Nueva del Canal y apoderarse así de los
cuarenta millones pagados por el Gobierno norteamericano a los franceses.
Douglas Robinson, cuñado de Roosevelt, y Henry W. T~ft, h~rm~no del candidato, son acusados, por su parte, de formar parte de dicho smd1cato.
El escándalo que levantó tal acusación fue tremendo, aunque n~, por ello
se privó a Taft de alcanzar el solio presidencial. Roosevelt, denuncio por calumnia a Joseph Pulitzer, director del "World" de Nueva_ York, y a _otros
periodistas, por emanar de dicho dia~~ l~ notici~ y haber sido reproducidir.:
través de una cadena nacional de penod1cos. Puhtzer, enven~ado por la d
nuncia, continuó con mayor vigor su campaña contra el Presidente y la pre-

552

gunta de "¿ quién se cogió los 40 millones?" siguió repitiéndose por meses y
años, mientras con aspereza se debatía en tomo a la libertad de prensa, dogma
tan sagrado para la mayoría de los norteamericanos, hasta que un juez federal
falló diciendo que "si la historia de la libertad algo significa, este negocio debe
terminarse, con la declaración de inocenc1·a de los acusados •" " . .. es e Juez
debe ser un imbécil un pérfido, o un asno" fue el comentario de Roosevelt
sobre el autor del fallo. 1 5
El tiempo y la política continúan sin detenerse y al estar, en esta ocasió~
por finalizar el período presidencial de Taft, Roosevelt aspira, una vez más,
ser elegido Presidente. La pregunta "¿quién se cogió los 40 millones?" y la
secesión de Panamá vuelven a ocupar, por consiguiente, las páginas de los
periódicos. Para que se tenga una idea aproximada de hasta qué extremos
los hechos que produjeron la secesión de Panamá fueron tergiversados, basta
decir que el 23 de marzo de 1911, en una conferencia que Roosevelt pronunció en la Universidad de California, en Berkeley, expresó:
Sí; estoy interesado e,1 el Canal de Panamá, porque yo ló empecé
a construir. Si hubiera seguido los métodos convencionales y conservadores, yo habría sometido a la consideración del Congreso un solemne
_documento de Estado sobre el cual se estarla aún discutiendo,· pero yo
me apoderé de la Zona del Canal (I took the Canal Zone) y dejé entonces que el Congreso discutiera, no ya sobre el Canal, sino sobre mí,
de modo que mientras la discusión avanzaba, el Canal también seguía
hacia adelante"."

Estas palabras de Roosevelt, aunque cuucas, encierran una gran verdad.
Roosevelt se apoderó efectivamente de la Zona del Canal al imponernos, en la
forma ya narrada, un tratado que, dadas las circunstancias, colocó a la Junta
de Gobierno en la difícil posición de aprobarlo. Pero la frase "I took the Canal Zone'' fue maliciosamente mochada por la prensa opositora y transformada en "J took Panamá", que es cosa distinta. Desde entonces las declaraciones de Roosevelt, así tergiversadas, han sido utilizadas para pretender probar su participación en la preparación del movimiento secesionista.
Es inequívoco que Roosevelt actuó con insólita precipitud al reconocer a
la República de Panamá. Es inequívoco también que Roosevelt cometió un acto
de piratería con Colombia al impedirle someter por la fuerza el movimiento
• LtMAITRB,

op. cit.,

p. 575.

'" lbid,m, p. 577.

553

�•
, oco asimismo que Roosevelt cometió un acto
secesionista panameño. Es me_qwv
d d las circunstancias el Tratado
.
,
p
á al imponernos a as
'
.
de pu-atena con anam
.,
esa pasión que por desgraaa no
Hay-Bunau Varilla. Pero la pasion po ~ ca, d Roosevelt llevaron a los de"d 11 ron a los op0S1tores e
'
1
nos es desconOCI a, eva
,
. • "6 del Presidente en e
d vez mas la paruc1pac1 n
mócratas, a au~ent_ar ca a
~ h ta culminar con la leyenda negra que
movimiento seces10msta panameno, as
tanto daño nos ha hecho.

l'ti

Señores:
do de la aciencia y benevolencia de mis oy~Perdonadme que haya abus_a
_P d 1 tema No he pretendido destrmr
to la 1mportanaa e
·
tes. Como excusa presen
f .
desde los días del nacimiento de
enzó a orJarse
una leyenda negra que coro
. 'n es imposible de satisfacer con
'bl'
anto tal pretens10
·
.
nuestra Repu ica, por cu . .
1b
producen el efecto de mteresar
.
'ó Pero s1 nus pa a ras
...
una sola mtervenc1 n.
.
1 di I aci'o'n sobre todo de los JWClOS
t atado y en a vu g
'
'
1
a mis oyentes en e tema r
tr historiadores y que nuestro
. .
1 b s looran que nues os
aquí expuestos, S1 nus pa a ra
º 1
t antes a la luz pública el libro
.
.
f
Para que sa 0 a cuan o .
Gobierno unan es u~rzos
end; satisfecho me retiraré de esta tnbun~,
que destruya para siempre esa ley
' lid con un deber patriótico, prec1.do de haber cump O
, •
plenamente convenci
1 d' d 1 Bandera y el sexages1mo nono
lebrarnos e ta e a
.
samente hoy que ce .
C b"ld Abierto el Acta de Independencia.
.
.
de
haberse
firmado
en
a
i
o
'
amversaoo

LAS PRIMERAS AL TAS CULTURAS DERIVADAS

RoBBRTO LARA VELADO

A) EL

FEl'l'ÓMENO DE LA DERIVACIÓN DE LAS CULTURAS

Las altas culturas históricas, que Toynbee llama civilizaciones, se influyen
mutuamente; se difunden de unas zonas a otras, y producen filiales. Las
formas de derivación de las culturas, que son las que permiten seguir el proceso de evolución histórica, son las siguientes:
1) Paternidad-y-filiación: Es la forma en que nonnalmente se producen
las derivaciones. Supone la desintegraci6n de la alta cultura paterna, es decir
su extinción como complejo cultural armónico; de esta desintegración subsisten gran cantidad de elementos culturales, que constituyen el núcleo a
partir del cual se generan una o varias filiales.
2) Simple difusión: Las culturas pueden difundirse por ámbitos territoriales distintos de los propios y en ellos, sufrir variantes que las distinguen
de la forma original. Citamos varios ejemplos; la cultura rusa se originó por ,
la difusión de la bizantina, por las tierras ocupadas por los rusos; como
resultado de la conquista europea, la cultura occidental se amplió a toda
América. La cultura puede difundirse totalmente, como en los ejemplos
citados; pero también puede hacerlo solo parcialmente, es decir suministrando únicamente algunos elementos; como sucede con los elementos culturales
procedentes de las culturas orientales del Antiguo Mundo, encontrados en
las altas culturas americanas precolombinas.
3) Difusi6n cruzada: El encuentro entre dos altas culturas genera una
zona de doble influencia, dentro de la cual surgen, a veces, nuevas culturas
que, sin ser filiales de ninguna de ellas, son el resultado de la combinaci6n
1

554

555

�de ambas. Podemos citar algunos ejemplos: la. forma típica es la cultura
indo-china, resultado del encuentro de la hindú anterior y la china, en el
Sudeste de Asia; la m:inoica, durante la etapa de su nacimiento, sufrió los
influjos combinados de las culturas egipcia y mesopotamia. Finalmente, las
absorciones parciales resultantes de las colisiones culturales, deben colocarse
dentro de esta especie; ejemplo, la figura cultural resultante de la transformación japonesa del siglo recién pasado que combinó la variedad japonesa
de la alta cultura del Extremo de Oriente, con la alta cultura occidental
intrusa.

B) LA

~d~ a manos d~ nuevos invasores, procedentes de la destrucción del imperio
mmo1co por los b~b~s helenos; probablemente esta invasión está relacionad
con tres hechos históricos conocidos. la
d
a
pueblo filisteo citado e la B'bl:' ,
gduerra e Troya; el nacimiento del
., d E . '
n
z za, que escendía de los invasores. y la in
vas1on e g1pto ' por los 11ama d os pue blos del mar, que contuvo Ramsés
,
III.Posteriormente, hubo una nueva reacción de los hiti'tas El segu d .
.
h't't f
·
n o unpeno
' , a uc mucho menor que el primero en extensión duraci'o'n
d
.
nif ·' h' , ·
,
, po er y s1gest ic~~n f1stónca. F~e sucedido por el imperio mitano y luego por el lidio.
e
mo ue conqwstado por los persas.
,

ALTA CULTURA HITITA

C)
Colonos sumerios establecidos en Asia Meno.r, durante las primeras etapas
de la historia de la alta cultura mesopotamia, proporcionaron a los hitítas
su cultura paterna; probablemente, las comunicaciones entre esta coloni:1 y la
propia Mesopotamia se interrumpieron"' como consecuencia de las vicisitudes
que acompañaron a la caída del Imperio akadio; esto permitió que la cultura
entrara en desintegración, en Asia Menor, con independencia de la propia
Mesopotamia, donde se repuso de la crisis y floreció nuevamente. Cuando
los Heteos o hititas, una tribu indoeuropea, invadió Asia Menor, la cultura
sumeria de los colonos sirvió de cultu.ra paterna a la que crearon los invasores.
Los pueblos que realizaron esta cultura pertenecían a dos grupos raciales:
los indoeuropeos y los asiánicos o caucásicos; los autores discuten cuáles
tribus pertenecían a uno u otro grupo racial; probablemente, la capa dirigente de todas ellas era indoeuropea, mientras la generalidad de la población
era asiánica, descendiente de los antiguos sumerios.
Podemos distinguir dentro de los portadores de esta alta cultura : a los
heteos o hititas, el núcleo creador del Imperio, cuyo país recibía el nombre
de Hathi; y los hurritas, cuyo país era Hurri; además de otros de menor
importancia, como los frigios, los lidios, etc. La cultura desbordaba los límites
del Estado que crearon los hititas y se extendía a otros pueblos limítrofes,
especialmente a los mitanes y a los urarteos o armenios.
El primer imperio hitita fue un estado poderoso, dentro de la sucesión de
imperios de tendencia universalista que gobernaron el Asia Occidental en
la antigüedad; entre sus hazañas cuenta con haber quebrantado el primer
imperio asirio y haber sostenido una larga guerra indecisa con el imperio
nuevo de Egipto, que consumió las fuerzas de ambos contendientes. Fue des-

556

LA ALTA CULTURA HlNDÚ ANTERIOR

hindú anterior surgió a raíz de las 10vas1ones
.
.
d e 1os anos
.
'bLa dalta1 cultura
.
tn u .e os m~oeuropeos, al valle del Indo. Antes de la llegada de los in~
vasores, la India estaba po~la~a por los drávidas, pueblos de piel oscura
y pro?ablemente de raza as1ámca o caucásica. La India septentn' al f
conqmstad
I
.
on
ue
.
a por ~s . anos; e_llos proporcionaron las capas superiores de la
poblac16n
las inferiores•, la India men'd'10na1 se mantuvo drá.da
. y los dravidas
. .

J .' llhabrendo reC1b1do más tardíamente, por difusión, las corrientes cultura es egadas
·, m
, d'1ca,
. , del Norte. Toynbee llama a esta alta cultura, ci v1T12acion
porque nac10 en el valle del Indo.
Vl

En la zo_na don~e nació esta alta cultura, se han encontrado las ruinas
~e la colonia sumena de Mohenjo-Daro; estos colonos llevaron a estas tierras
a alta cultura mesopotamia, antes de la invasión aria; ella pennitió
ll~gado el momento, la alta cultura mesopotamia traída por los colonos, q=~
viera probableII1ente de paterna.
Los indoeuropeos, en su hogar ongmario que probablemente estuvo en
las etap~s del Sur de Rusia, se dividieron en dos grupos: el occidental, que
proporcionó
di
1 las olas de poblamiento de Europa ,· y el oriental, del q ue proce eron os pueblos siguientes: los hititas, mitanos y urarleos O armenios
por lo menos las capas dominantes en todos ellos; los iranios, entre los qu~
se encuentran los medos y los persas ; y los arios que invadieron la India }'
conquistaron la mitad septentrional de la misma.
Los períodos de su historia, los cuales s~ establecen alrededor de las corrientes de tipo religioso por regla general, son los siguientes:
I) Período védico: Es la época heroica de la nueva alta cultura; esta

557

�época ha sido objeto de poemas épicos, escritos con posterioridad, desde luego,
como pasa con todas las épocas heroicas, pero que retratan la época tal
como aparece en la tradición; podemos citar al M ahabbaratta y el Ramayana.
Los libros sagrados de la época, conocidos con el nombre de Vedas, le dan
su nombre; contienen no solamente nonnas religiosas y rituales, sino también
familiares y sociales; las normas jurídicas están compiladas en el Código del
Manú. Los dioses más importantes son Varunna, Agni e Indra, una de cuyas
encarnaciones es Rama; aparece ya Brahma, aunque sin la importancia que
le dio después. Aparecen ya las castas, pero se afincan en el período siguiente:

II) Período brahmánico: Este período se caracteriza por el afincamiento
de las castas y por la modificación de las creencias religiosas. Las castas son
círculos cerrados en los cuales se nace y se muere, no siendo posible ascender
en ellas. Las tres castas más altas proceden de los arios; son la de los brahmanes o sacerdotes, la de los chatryas o guerreros, y la de los vasias o comerciantes; la casta inferior, la de los sudras, procede de los drávidas; entre
los miembros de esta última casta, el grupo que sufre 1a máxima discriminación se conoce como el de los parias.
Las modificaciones sufridas por la religión podemos resumirlas así: 1) La
trinidad formada por los dioses, Brahma, Vishnu y Shiva, se eleva a ser
la trinidad suprema de la religión hindú; la figura de Brahma emerge como
dios supremo; la religión toma el nombre de brahmanismo. 2) Se introduce
la creencia en la metempsícosis, es decir en la transmigración de las almas,
o sea en su reencarnación después de la muerte; el comportamiento de cada
persona en la vida, sería premiado o castigado en las vidas posteriores.
111) Período búdico: La aparición del budismo marca una etapa. Spengler
dice que el budismo, más que una nueva religión, es el último aliento de
almas cansadas; en realidad, fue la religión dominante en la última etapa de
esta alta cultura. El budismo se originó de la predicación del príncipe Gautama1 quien abandonó todo para dedkarse a la contemplación y a la predicación; se le llamó Buda y Sakya-Mundi, es decir el iluminado.
El Budismo se fundamenta en la consideración de que el deseo es la fuente
de todos los males, por lo que la extinción del deseo traería la desaparición
del mal. tste es el sentido que asigna a la metempsícosis; mientras alguien
no extingue el deseo en sí mismo, se repite una serie intenninable de encarnaciones; la extinción del deseo pone fin a ella, haciendo que el su jeto se
disuelva en la realidad impersonal suprema, que los hindúes budistas llamaron nirvana.
Las diversas formas en que se diversificó el budismo, sQn l::is si "i1ientes:

558

1) ~ahayana o pequeño vehículo; recomienda el proceso de extinción exclusivamente com~ una ~~riencia personal de cada creyente, por Jo que
carece de, tendenc1~ proseht1sta. 2) Hinayana O gran vehículo; señala que
Buda habra conclmdo su peregrinaje en el mundo, una encarnación antes
de su vida histórica, pero que por compasión a sus semejantes, renunció
por el momento al descanso que la disolución en el nirvana traía consigo;
p,ua .reencarnarse una vez más, a fin de señalar a los demás el camino•
situaciones similares creen que se producen periódicamente; a los encarnado;
en estas condiciones les llaman bodisattbas; esta forma, por su particular
creencia en las encamaciones de los iluminados, tiene una fuerte tendencia
prose~tista; la d~usi6n, del_ budismo fuera de la India se debió a ella. 3)
Tantr1smo o budismo tántnco: Es una variedad del mahayana que floreció
Y flo_r~ce aún en el Ti~et; se combinó con la religión preexistente en el lugar,
a~1t.1endo 1a adoraCion de los antiguos dioses locales y aun de algunos
animales.
IV) Imperios Maur}'ª )' Gupta: El Imperio Maurya, que comprendió el
valle del Indo, con su capital en Pataliputra, es considerado por Toynbee
como el estado universal de e:,ta alta cultura, es decir como su etapa final de
desintegración. Su fundador, Chandragupta, luchó contra los macedonios
de Alejandro Magno y los expulsó de la India. El Imperio fue ampliándose
a 1a mayor parte de la India. Bao Asoka, el budismo fue la religión oficial
del Estado; después de Asoka, el proceso de desintegración de la cultura $e
cumplió totalmente. La reacción brahmánica, representada por el neobrahmismo o hinduismo, constituye el elemento más importante de la formación
de la filial. El Imperio Maurya fue prematuramente destruido por invasiones
bárbaras de nómadas mongólicas, especialmente los sakas, provenientes del
Noroeste, cuando el proceso de desintegración de la alta cultura no se había
cumplido, por lo que no era posible todavía la formación de la filial; varios
siglos más tarde, resurgió el estado universal, en el Imperio Gupta, · que al
igual que el anterior había sido fundado por príncipes nativos, en lucha constante con los bárbaros mongólicos del Noroeste y con los griegos del principado de Bactriana, estado sucesor del efímero imperio macedónico del Asia
Occidental fundado por Alejandro Magno. Este segundo estado universal
recogió el último aliento de esta alta cultura; en eJ mismo, se cumplió el
proceso ele desintegración; al ser destruido por nuevas invasiones de bárbaros
mongólicos, especialmente los hunos y los gúrjaras, la formación de la filial
estaba ya en marcha.

559

�D) LA

ALTA CULTURA EGEA

o

MINOlCA

La alta cultura egea o minoica fue realizada por pueblos que formaron
parte de la primera ola de invasión a Europa de los indoeuropeos occidentales. Procedentes de su hogar originario, situado probablemente en las estepas
del Sur de Rusia, la sección occidental de los indoeuropeos invadió Europa
en cuatro olas sucesivas de población, así: 1) Los pelasgo-helénicos, que se
establecieron en el Mediterráneo oriental; y se dividieron en los pelasgos,
que crearon la civilización minoica en las islas del Egeo y en las costas de
Asia Menor, donde fundaron a Troya; y los helenos que son los griegos
de la historia. 2) Los italo-celtas, que también se dividieron en iteliotas y
celtas; los primeros se establecieron en Italia; y los segundos en Francia,
Bélgica e Inglaterra y algunas de sus tribus pasaron a España. 3) Los germanos, que se establecieron en Alemania, Holanda, Austria y los países escandinavos; de ellos procedieron los bárbaros que se repartieron el imperio
romano. 4) Los escita-sármatas, que luego se convirtieron en los eslavos, establecidos en la parte oriental de Europa.
Toynbee considera a esta alta cultw·a como civilización sin parentesco;
señala como estímulo físico en su nacimiento, la incitación del mar. En realidad, el influjo de las altas culturas egipcia y mesopotamia, en el desarrollo de
la egea o minoica, no puede negarse, sin que por esto se trate de una filial
de cualquiera de ellas. Por ello, somos de opinión de que se trata de una
alta cultura derivada, pero no por el proceso de paternidad y filiación que
es la forma más frecuente de derivación, sino por el sistema de difusión
cruzada, que aportó los elementos egipcios y mesopotamios que aparecen en
la cultura minoica.
Esta alta cultura desempeñó el papel de puente, que condujo el fenómeno
de las altas culturas o civilizaciones del Oriente, donde aparecieron los primeros ejemplares, al Occidente o sea a Europa. Fue una cultura insular,
cuyo centro estuvo en Creta, con su capital en Cnossos, habiéndose extendido por la mayoría de las islas del mar Egeo, cuyo dominio indiscutible
mantuvo; por ello, los autores dicen que el Estado cretense fue una talasocracia.
Las religiones de misterio, surgid~s tardíamente en Grecia, en las cuales
se ofrecía a los iniciados, un medio de salvación para después de la muerte,
son consideradas por algunos autores, entre ellos por Toynbee, como una
posible reminescencia del pasado minoico; para estos autores, la religión roinoica probablemente tuvo ese carácter; los recuerdos que restaban de esa

560

r:l~gión, fueron probablemente el punto de partid
lig10nes de misterio helénicas,
ª del desarrollo de las reEsta alta cultura fue destruida or la .
.
durante la primera etapa o pe , pd h s ~vas1ones de los bárbaros helénicos
no o ero1co de su historia.
'

E)

LA ALTA CULTURA INDOCHINA

Esta alta cultura es el resultado d 1
anterior y la del Extremo de O .
e encue~tro entre la cultura hindú
.
nente en su pruner eta
l d l
de la pnmera
cultura china en la
pa, a e desarrollo
. .
cuenca del río A
·11 E
cu1tura ongmada por difus'ó
d
man o. s, pues una
I n cruza a de las altas cultu
'
encuentro le dio origen Este
ras antecedentes cuyo
del budismo por todo. el ~:i:uenttro_ c~tural tuvo dos aspectos: la difusión
0
.
erntonal de la cultu
d1E
0 nente,
. lo cual constituye parte d 1 his .
ra e
xtremo de
formación de la civilización . d
a
tona de esta alta cultura; y la
m oc1w1a, en el Sudeste de Asia.

i.::

Como resultado de la forma como se ori . ,
tesis de elementos procedentes d
b gmo, esta alta cultura es una sínprincipal es el budismo de ori;
culturas an~ecedentes. Su religión
China¡ Japón y Corea 'Su art n
u, pero ampliamente difundido por
confundibles de una y o. tra
e dy su~ costumbres ofrecen características inproce enc1a.

ª:lo:

En la etapa prehist6rica previa al
• .
Sudeste de Asia fue poblad'
. naClilllento de esta alta cultura, el
o por negntos del mism 0 f1 d 1
los seno1. y los semany Poste
•
'
Pº e os de Filipinas
lid
.
normente aparecen 1
1
'
e, conocidos como los sakaí.
,
os ma ayos, de raza austraEl período histórico se caracteriza
.
.
china, que se hizo sentir de . 1m
por la mfluenc1a combinada hlndú y
. .
s1gua . ente en los diferen t
bl
se di v1dieron en los chams d ºnfl
.
es pue os. Los malayos
e
i
uencia
china
entr
1
yuec11 o anamitas. y 1os m
,
e os que se cuentan los
'
on o peguanos, de influencia hindú.
Una segunda corriente de población de
.
.
por los tibetanos. entre ell
'
ongen mongólico, representada
'
os, se cuentan los Khmers
de Camboya. y los
thai
.
' que crearon el imperio
'
o
siameses, creadores también de su propio
. Estado.
L
.
a cultura mdochina se proyectó h . l
sobre los habitantes de Oceaní. L ªª1ª e sur, donde ejerce un fuerte influjo
a. a cu tura melanesia
f
• ..
acusa características que denotan
d ,
' aunque ue pnnutiva,
.
f
su
proce
enc1a
indochin
L
1
lineSJa o rece también muchos l
e ementos procedentes de laa. . a cu tura pouna alta cultura, aunque muy corta evolución al cabo de l Dllsmal zona; fue
'
a cua nos oúece

561
humanitas-36

�. caer a los polinesios en el primitivismo. Estas
.,
e hizo
'6 .
una clara regres1on, qu
acterísticas la navegac1 n'
, tuvieron entre sus car
.
O
dos culturas de ceama,
.
li esios llegar a América; cons.. ,
melanes1os como a po n
'
al
bl
ello penrutlo, tanto a
.
bl ci6n ue contribuyeron
po atitu)•en las dos últimas cornent~s de pocha ele!entos culturales de origen
, .
1 mbma. mu os
d
miento de Amenca preco o, .
, 1 melanesios y polinesios; sobre to o
, d a Amenca por os
asiático fueron trai os
,
alta cultura.
por estos últimos, que perteneoan a una

F) LA

ALTA CULTURA HEBREO-IRANIA

· se ongm
" 6 en
. .
a filial de la mesopotanua;
.
La cultura hebreo-irarua es un
tida largo tiempo al injluJO
blac'6n antecedente, some
h b'
1
Palestina, donde a po . i
, .
de los sumeroacadios, de los cuales a ta
cultural y a la dependencia polla.ca
. 6 1 b se humana que aportó los
tamia constttuy a ª
,
recibido la cultura mesopo
.'
tamia que fueron el nuc1eo
d de la alta cultura mesopo
'
.
l
elementos disgrega os .
. .d por los cananeos de Palestma y os
ta
poblaoón,
consbtui
1)
La
de
fili 1
de 1a
a ; es
. .
.
to de dos invasiones sucesivas:
.
rameos de Siria, rec1b16 el unpac
'6 del Imperio Mino1co,
a
dentes de la destrucci n
L d
los grupos h~manos proce
ueblo filisteo, citado por la Biblia. 2) a e
cuyos descendientes fueron el ~
d d habían sido influidos por esa cultos hebreos procedentes del Egi~to on e
1 . nos de emigrantes akadios
'
descendientes no muy eJa
tura, pero que, por ser
d
talmente su cultura ancestral.
.
d U conservaban fun amen
salidos e r,
de su nacimiento;
ltu
siríaca por e11ugar
Toynbee llama a esta alta cu ra,. . ' través de los invasores procefili 1 de la mmotca a
la considera como una
a .
. d Cn,ossos cuya cultura llevaron; con. , d 1 11'.Ilpeno e
,
. .
dentes de la destruccion e
, 1 que originó su nacimiento.
.
.,
osttninoica fue el estimu o
sidera que la mvas1on p
, .
di que su signo es una cueva,
Spengler llama a esta cultura mag1ca y ces características, señala la de
1
do como cueva. entre su
. t
porque concibe e mun
'
sus caracteres étnicos, se 1D eque los pueblos de esa . cultura: más q_ue pora ue los judíos constituyen el
l' . , de sus miembros' agreg q
gran por la re ig1on
f
bao parte de esa culhlra.
, .
o ue aún subsiste de los que orma
umco grup q
. .
or los ueblos que fueron sucesivamente
La hemos llamado hebreo-irama, p
p .
1 iranios que estuvieron
'
. .
1 h b os que la crearon, y os
sus realizadores: os e re '
1
u· 'dad de éstos en Bab1loma y
h b
durante a cau v1
en contacto con los e reos,
1
ltura nos ofrece las dos primeras
.
'nfl • . ltural Esta a ta cu
que sorbieron su I UJO c~
. l Asia Occidental: el judaísmo y el zoreligiones superiores surgidas en e.

ª

·

Las etapas de la historia de esta alta cultura son las siguientes:

I) Etapa de formaci6n: La invasión de los minoicos, padres de los filisteos,
preparo las condiciones para el nacimiento de esta alta cultura, al separar
al lugar donde se originó del ámbito territorial donde floreció la culhlra
mesopotamia, a la cual mezclaron elementos culturales traídos del Egeo. La
llegada de los hebreos, después de un largo peregrinaje por el desierto de
Sinaí, marca el principio de la formación de esta cultura; los hebreos fueron
sus creadores.

Los hebreos aportaron a la nueva culhlra que creaban, dos elementos nuevos en el panorama de Jas culturas arcaicas del Oriente medio, que fueron:
1) Su religión monoteísta y de gran contenido moral; se consideraban a sí
mismos el pueblo elegido de su Dios único, Yahvé, con el cual habían con.
cluído una alianza; Yahvé les dispensaba su protección, a cambio de que
ellos obedecieran su ley moral. 2) Su régimen político, el cual no pasó directamente del patriarcado a la monarquía, sino que entre ambos hubo un
período de gobierno de jueces electivos que duró toda la etapa de formación.

II) Período hebreo monárquico: La conversión de Israel en un reino marca
una nueva etapa. El florecimiento máximo del Estado hebreo, se da bajo
David y Salomón; pero concluye en el cisma que dividió el Estado en dos:
el reino de Israel y el de Judá. Durante el período de los dos Estados, el
movimiento de desarrollo filosófico de la religión y de afirmación de su contenido trascendente tomó gran impulso, gracias a la predicación de los profetas, que se presentaban como inspirados por Yahvé para instruir y guiar en
lo religioso y en lo moral a su pueblo. El período termina con la conquista
extranjera; el reino de Israel es conquistado por los asirios, que llevan cautivos a sus habitantes, los cuales, a partir de ese momento, desaparecen definitivamente de la historia; el reino de Judá es conquistado por Nabucodonosor, quien lleva a los judíos cautivos a Babilonia, donde cumplen con la
siguiente etapa de la historia de esta alta cultura: la de su expansión.

III) Expansi6n a los iranios: La cautividad de Babilonia fue para los hebreos un período de máximo sufrimiento y, a la vez, de culminación de su
experiencia religiosa; la obra de los profetas se completa con el más profundo y polifacético de ellos, Isaías. Además, fue en la cautividad de Babilonia donde se realizó el encuentro entre los hebreos, creadores de una
nueva alta cultura, y los iranios, en sus ramas meda y persa, todavía semibárbaros; el resultado del encuentro fue la acuJrurización de los iranios,
especialmente de los persas. Los iranios, hasta entonces, tenían una religión
inferior, la adoración del fuego, con una clase sacerdotal muy influyente, la

roastrismo.

562

563

�de los magos; bajo el influjo de la nueva alta cultura que habían ado~tado,
crearon la segunda religión superior del Asia Occidental, el zoroastnsmo;
esta religión fue predicada por Zoroastro o Zarathustra y se b~ en el durv
lismo de )os principios del Bien y del Mal, representados respectivamente por
los dioses Ormuz y Arimán; los persas fueron los portaestandartes del zoroastrismo. La rebelión de Ciro, rey de los persas, que conquistó primero a los
medos y luego a Babilonia, marca el paso a la etapa siguiente.

IV) Imperio aqueménida: Ciro y sus su~esores, C3':°'bises y Darío, crearon el imperio persa, conocido como imperio aqueménida. Toynbee lo considera como el estado universal de esta civilización aunque agrega que
englob6 las otras que se estaban desintegrando en el Cercano Oriente. Efectivamente desempeñó ese papel; porque unificó todo el ámbito geográfico
en que ~ció y creció la alta cultura hebreo-irania; y, además'. los de_ !ªs
antiguas y moribundas alta culturas siguiente : la ~~potarrua, la hitita
y la egipcia. También podemos considerarlo como ~l úl~o de los gr~des
imperios arcaicos del Oriente Medio, antes de ~ mtrus1ón. del helenismo.
Las guerras médicas, que enfrentaron este impeno con los JÓ enes_ y flo_recientes estados-ciudades helénicos, fue el último esfuerzo de cons.1derac1ón
por aumentar el ámbito territorial del imperio; después del fr~o ~e Jerjes,
el imperio se estabilizó y atendió más bien a conservar su _ex1stenc1a ~ue. a
perseguir su expansión, aunque no desperdició las oportunidades de mm1scuirse en las guerras y rivalidades interciudadanas de la Hélade.

V) La pseudomorjosis: La conquista del Imperio Aquem~da ~~r Alejandro Magno, ma.rcó la intrusión del helenismo. La conqUISta 1:°1htar del
Oriente por los macedonios superficial.mente helenizados,_ fue segwda por la
conquista espiritual de lo conquistadores por los conqU1Stados; el resultado
fue doble: Para el helenismo intruso, la etapa que los autores llaman be~enística, que no es más que una nu va figura decadente, profundamente mfluida por la cultura hebreo-irania; para esta cultura, la etapa que pengler
llamó de la p udomorfosis, es decir la subsistencia subterránea, bajo el dominio helenístico, al que procuró resistir y al que venció finalmente a costa
de un esfuerzo extraordinario. Bajo el dominio poütico helenístico, representado primero por los sucesores de Alejandro, especialmente por los léucidas,
y luego por los romanos, las culturas orientale que sufrieron el f cnómeno,
fueron, principalmente la hebreo-irania, y además, los :estos de la ~~op~tamia y la egipcia que terminaba de concluir su largo periodo de ~o~ific_aci6n.
Dentro del impacto causado por el helenismo, habremos de d1stmgwr dos
clases de influjo: a) El de la llamada cultura helenística, representada por
Alejandro Magno, sus inmediatos sucesores y los eléucidas, influjo que fue

564

muy ~u?erficial, en virtud del proceso mismo de formación de Ja variedad
h_~emstica. b) EJ de los_ rom_anos, CU&gt;·o influjo fue mucho más profundo y
V1 0 oroso, aunque haya sido finalmente vencido.

. VI~ Imperios parto 1 sasánida: Durante el dominio de los Seléucidas la
s1tuac1?n de es~ alta cultura, se diversific6 como resultado de la separación
del Irán, conqwstado por los partos. La zona occidental la cual comprendía
el nuevo estado de Judea, reconstruido desde los primeros días del I
·
A
, ·d
mperio
qu~m~ru a y que era el núcleo originario de la aJta cultura; esta zona
continuo formando
parte.,del imperio
seléucida, del cual pasó a1 romano,.
.
.
en consec_uenaa pe~ecro 50Jlletida a la intrusión del helenismo y a la pseudomorfoSis.
La mna onental, es decir el Irán, se separo' de¡ he1emsmo,
·
.
o sea
acud16 la pseudomorfosis. y pu~o voh· r al desarrollo propio e independiente
·
dde esta alta cultura; dos 1IDper10s se sucedieron en el Irá n pnmcramcntc
e1
e lo~ partos Y lueg~ el de los persas este último bajo la dinastía de los
Sasánidas. La fase v10lenta de la colisi6n cultural entre la hebreo-· ·
la h léni
· ó ..
u-ama y
e
ca, ontmu lDIDtemunpidamente, mediante una guerra de si los;
~r una parte los romanos y sus ucesores, los bizantinos; por la otra, sucesivamente, los partos Y los persas sasánidas. En este estado se encontraban
las cosas, cuando la reacción árabe puso fin a la pseudomorfo is.
. VI~) El re-nacimiento islámico: La resistencia de esta alta cultura a Ja
10trus1ón _del helenismo, fue tenaz y se presentó en diversas formas; tuvo
5~ cara violenta., como la rebelión de los macabeos contra los seléucido
en
liempo de Antío~o IV Epífanes; la r beli6n de Mitridates ayudado
Ti~es ~e Armerua, contra los romanos; y la lucha de siglos entre romanos
Y bi~tmos,_ por una parte, y partos y persas, por la otra. También tuvo su
cara ideol6gtca; las herejías nestoriana y monofisita fueron intentos de despojar al cristianismo del ropaje helénico, es decir de su forma de presentarlo
a~orde ~on los planteamientos filosóficos y teoréticos grecorromanos; en esta
mi ma lmea de pensamiento religioso, podemos situar al islamismo. El islamismo_ es 1~ religión que Mahoma predicó a los árabes, los cuales eran bárbaros inflwdos por la cultura hebreo-irania, como antaño lo habían sido los
mac~_onios por la cultura helénica. Por las circunstancias peculiares de su
ª?ªnCJ6n Y temprana expansión el Islam jugó un doble papel en las relaCJon de la cultura hebreo-irania con su congénere la intru a helénica; por
una ~rte, fue una respuesta en el campo ideo16gico-religioso · por la otra
g~lvamz6 a los_ guerreros árabes y les permitió ofrecer una exitosa respuesta
v10lenta, oonqwstando todo el Asia Occidental, tanto Jas provincias bizantinas
orno el Imperio Persa; ello permitió unificar el ámbito territorial de Ja
cultura hebreo-irania y, lo que fue más importante, librarla de la pseudo-

po/

565

�morfosis; esto constituy6 un renacimiento del antiguo tado universal hebreoiranio, que babia sido destruido prematuramente por Alejandro Magno; dentro de este estado universal resucitado, se desintegró la cultura hebreo-irania
y se produjo la formación de su filial, la islámica.

G)

LA ALTA CULTURA HELÉNICA

La alta cultura helénica paterna de la occidental, es una filial de la minoica,
que fue realizada sucesivam nte por tres pueblo , como portador principales de la misma : los helenos, que la crearon; los macedonios y los romanos
que continuaron la obra de los helenos. Los helenos creadores de e ta ultura, la realizaron en su propio hogar originario · mediante su movimiento
de colonización le dieron su primera e,.-pan ión por todos los rincones
del mundo mediterráneo. Los macedonios y los romano como portadores del
helenismo que habían aprendido, la llevaron hasta su máxima extensi6n · los
primeros mediante la conquista del Cercano Oriente; y los segundos mediante
la conquista del mundo conocido entonces.
Esta cultura descansó sobre la sublimación de los valores humanos, característica que sirvi6 para especificarla, poniendo la nota diferencial entre ella
y las viejas culturas del Oriente, que
habían proye tado hacia el Occidente,
a través de la paterna alta cultura minoica. u creación principal fue la "pelis", es decir la ciudad-estado, alred dor de la ua1 e desenvolvió toda ta
alta cultura; la reJjgión sirvi6 de justificación ideológica a la subordinación
de los inter es individual s al d la ciudad tado, a la cual convirtió en objeto de culto, a tra és del ofrecido a los dioses tutelares de la ciudad; n su
seno, se desenvolvió toda la vida de los ciudadano , con sus facetas poütica
y cultural, tan importante en la Hélade; fue el medio indispensable para la
reafuaci6n del ideal de vida de esta alta cultura, la libertad ciudadana, y
para producir las nuevas formas de gobierno, la monarquía de los tiempos
heroicos, la aristocracia y la democracia.
Spengler llama, a ta alta cultura, apolínea, porque su ideal de belleza
est' en la representación d 1 cuerpo de nudo, uyo tipo es a su juicio, la
estatua de Apelo llamada "de Beh d~re" · die qu su igno ·tá en la corporeidad del aquí y el ahora, lo cual influy en todas su peculiares mani•
!estaciones; por ejemplo, e,.i,lica el incretismo religi o del pagani roo greco•
romano del Imperio, por el hecho de que concebían a los dio
de las diferentes localidades, como propios del lugar donde eran venerados, lo que

566

permitía aceptarlos simultáneamente a todos como dioses d I dif
localidades del ¡
· d •
'
e as
crentes
,
mpeno; e igual manera, el átomo lo concebían como el
corpusculo más pequeño imaginable, el alma como el principio vital d
cuerpo y' fin a lm en t e, la geometna
, euclidiana como la geometría de los cuerpos.
e Wl
_Toyn~ llama -~vilizaci6n helénica y coloca en ella, no solamente a Jo
gneg~ mo tamb1en a los romanos, tal como lo ofrecemos al lector en este
trabaJo. Otros autores la han llamado cultura grecorromana
. . d
esto que ambos pueblos tuvieron igual importancia Pref . , sugmen o con)
nomb d
h 1, .
·
enmos mantener e
1
. re e u tura e ~mea, en atención de que los griegos fueron sus creado~, Y los romanos conbnuadores solamente. Sin embargo, es conveniente seña.·
fil que
fi ambos pueblos descollaron en campos diferentes., los gnegos
en 1a
oso Ja Y en las bellas artes; los romanos en el Derecho y en l ,, ........
p~.
~~~
Las e~p~ en que podemos dividir la historia de la alta cultura helénica
son las 1gu1ente :
I) Etapa de formaci6n: La primera ola de invasión de los indoeuropeos a
Europa, fue la de los ~]asgo-helénico , que se dividi6 en pelasgos y helenos.
Los pelasgos !legaron primero y se establecieron en las islas del Egeo y en las
c~ tas del Asia _Menor; la alta cultura minoica fue creada por ellos; Troya 0
lh6n, en el A~ ~-enor, fue una ciudad pelasga. Los helenos llegaron despué ; . estaban divididos en cuatro tribus que, en el orden de su llegada a
onllas del Mediterráneo, fu ron: aqueos o acayo , eolios, dorios y jonios.
os aqueo fueron los primero en llegar; se establecieron en las costas deÍ
Peloponeso, desde donde iniciaron las hostilidades con el mundo minoico
qu onclu ·eron en la destrucción de la taJasocracia de Creta y en ¡ d · '
t
., fin 1 d
a esmgrac10~
a e la alta cultura rninoica, cuyos elementos culturales 50 b'd
por Jo mvas
. .
d
r I os
.
ores Sll'Vleron e punto de partida para la creaci6n de la filial
hel~ca · hordas salidas de la debacle minoica, se precipitaron al Cercano
Oriente donde d:sempeñaron diver os papeles; tales como haber contribuido
de manera muy Ullportante a la formación de la alta· ultura hebreo-irania
~aber amenaz:ado,,1a existencia del imperio nue o de Egipto como invasore;
pu~blos del mar . y ~be.e sido los padres del pueblo filisteo. La guerra de
Tro)a, cuya descnpc1on legendaria recogió magistralmente Homero en la
!liada, fue probablemente una peripecia de estas luchas.

:as

U) !iempos heroicos o período homérico: Es la etapa inicial previa a la
fonnac16n de_ la alta cultura durante la cual los bárbaro invasore dan el
goJpe, de graCJa a la cultura paterna en desintegración, o sea que se produjo
el epilogo de la desintegración de la alta cultura minoica, Jo que permiti6

567

�la formación de su filial, la alta cultura helénica. Le llamamos edad heroica,
porque corresponde a la primera etapa aún bárbara de toda al~ cultura;
la llamamos período homérico, porque sus costumbres y forma de vida nos son
conocidas a través de ]as obras de Homero, la Ilíada y la Odisea, que recogieron Ja tradición, todavía reciente en la época en que fueron esc~itas, de
los hechos costumbres y creencias de la época que acababa de termmar. En
esta etapa: aparece la ciudad-estado, fenómeno que se repite e~ el nacimi~nto
de muchas altas culturas; la forma de gobierno es la monarqma de los tiempos heroicos que, por la idiosincrasia que supone, se diferen~a fundamentalmente de la monarquía de las altas culturas del Cercano Oriente; en efecto,
el rey helénico no es un autócrata, sino el pr~ero entre los nobles guerreros,
jefes del pueblo; es cierto que la mayoría de las dinastías h_el~nicas de esta
época, pretendían descender de los dioses o de héroes o sem1d1~ses; pero tal
afirmación no fue utilizada para divínizar a los soberanos, a fm de fundamentar su autocracia como en el Oriente, sino solamente para darles un prestigio de legitimidad. Las costumbres que caracterizan a los helenos? nacen a
partir de esta época, tales como los juegos y depo:tes que . pracll aron su
amor por las bellas artes y la filosofía y su tend:nc1a a subhm3;1' ~os valores
humanos. De igual manera, su religión con sus dioses antropomorficos representativos de las pasiones, cualidades y vicios humanos, se forma en esta época;
su mitología desarrollada poéticamente y sus prácticas ritualesi tales . c?roo
los sacrificios de animales y los oráculos para adivínar el futuro, ~e. ongman
también entonces; 0 sea que toda la evolución posterior de la relig16n helé:
nica, hasta llegar a su amalgama con la primitiva religión romana, tuvo aca
su punto de partida.
III) Período intermedio: La llegada de las dos últimas tribus helénicas,
los dorios y los jonios, señala el cambio de período; este fenómeno se con~ce
como "el regreso de los Heráclidas", porque la leyenda cuenta que los hiJOS
de Hércules, en griego Heracles, que habían sido expulsados a la muerte de
su padre rearcsaron al frente de dorios y jonios para someter a los aqueos;
' º de esta invasión y conquista, la Hélade o Grecia
. toma 1a
como resultado
fisonomía histórica con la cual es conocida. La consolidación de la ciudaclestado, Ja "polis" sienta la base de lo que fue la esencia del helenismo; la
monarquía de los tiempos heroicos desaparece para dar lugar a dos nuevas
formas de gobierno, nacidas ambas en el seno de la ' 'polis", que so~: _la
aristocracia favorita de los dorios; y la democracia, preferida por los JODIOS
y los eolios. Las ciudades consideradas como representativ~ de la Hélade,
inician su desarrollo histórico en este período; entre los donos, Esparta, Megara y Corinto; entre los jonios, Atenas; y entre los eoli~s, Tebas. Atenas Y

568

Esparta nos ofrece dos tipos diferentes en que se concretó esta alta cultura los
cuales ~erecen un análisis más detenido. La primera se distinguió por su desarrollo mtelectua~ y artístico, dentro de un marco de libertad; por su poderío
y po_r su comercio que le permitió relacionarse y fundar colonias en todos
los _n~~ones del Mediterráneo; su forma de gobierno final y, en cierto modo,
defJmnva, _fue la democracia, si bien sus alcances fueron limitados; fue la
r~presentattva por excelencia de la "polis" griega de la época. La segunda
~o ~ esfuerzo ex:es~vo por convertirse en una potencia militar dominante,
obJ~~vo al cual SUJeto todo su desenvolvimiento; ello exigió una espccializacion tan completa, que detuvo su desarrollo cultural en todos los demás
aspe:t~.s_; t3:11to es así, que Toynbee la sitúa como uno de los ejemplares de
sus c1vihzac10nes deterudas; se organizaron como una aristocraci.,. d r
·
á
•
.... e iorma sin rq~ca (p~r haber tenido una monarquía doble simultánea); los dorios propomonar:°n mtegrame~te el estamento lacedemonio, que fue el privilegiado, y
m_ayona de_los peneces, la clase comercial; los ilotas que eran el grupo
rnfenor escl~v1zado, e_ran los descendientes de los aqueos llegados primeramente al P~ ,Y somettd~s por los dorios. La colonización fue el complemento
de la expans1on comercial; al igual que los ferucios, con quienes el comercio
los puso en contacto y cuya influencia recibieron, en muchos detalles concreto_s, como en el alfabeto, los griegos se expandieron por todos rincones del
Mediterráneo; sus principales colonias fueron las de la costa del Asia Menor,
de la Magna Grecia que comprendía el Sur de la Península Italiana, Sicilia
Marsella en la costa mediterránea de las Galias, y en diversos puntos impor~
tan tes de la~ _costas de la Península Ibérica; las colonias griegas, lo mismo
que las fenJCtas, eran ciudades-estados independientes, fundadas desde Ja
metrópoli, con la cual conservaban nexos comerciales y culturales, pero no
dependencia política.

!ª

IV) ltpoca Clásica: Es el período que corresponde al máximo florecimiento de la cultura helénica, en su hogar originario, es decir en la Hélade, y por
el esfuerzo exclusivo de sus creadores, es decir de los griegos o helenos. Comenzó hacia el año 500 a.J.C. y concluyó alrededor del 430 a.J.C.; duró escasamente unos 70 años, pero en este período quedaron comprendidos los acontecimientos que representan el máximo florecimiento de la alta cultura helénica. En el orden político y militar, las guerras médicas, con que se inició el
período, que fueron una prueba de cohesión y solidez de los estados-ciudades
gri~gas, al conservar su independenci_a, al precio de derrotar al poderoso Im~no Persa qu~ dominaba el Asia; y luego, la formación de una liga de Jas
ciudades marítimas de Grecia, bajo la dirección de Atenas, lo que permitió
gozar del fruto de la conquista; en el orden intelectual y artístico, todo ese

569

�.11
que conocemos históricamente
Dorecimiento que hasta hoy nos maraal,,poday os encerrarlo en la hegemonía
.
p · 1 " • tocio lo cu
cm
como "el siglo de ene e '
b d d hechos heroicos de obras maestras
época sem ra a e
'
disol uf
de Atenas, que ue una
. d
d defectos como fueron la
.dad
también e gran es
,
b ,
y de prospen
pero
b , f ra del imperiafümo ateniense, que a uso
1
ci6n de costumbres Y la som na , ~
en tributarios.
de sus aliados convirtiéndolos practicamente
d l
. Los los de Esparta pro\'ocaron las guerras e
V) Decadencia parcial:
ce
,
•
. ello represent6 una
.
fin a la hegemoma ateniense,
Peloponeso, que pUSieron
acle
ue recipit6 su decadencia; si esta alta
crisis que afectó toda la Hél
Yq p
.mn!'lrio las guerras del Pelolimi d a su bogar onb-- •
cultura hubiera estado
ta ª
.
., . pero debido a Ja expansión
,
. 'tado su desmtegrac1on,
'
poneso babnan prec1p1
.
l
cedonios y luego los romanos, tode la misma, otros pueblos, pnmero os roa d es .;.,o como continuadores
¡ b 1 s no como crea or , .,....
maron 1 lugar de os e eno ' 11 1
·si·s que nos ocupa solamente afectó
.
. 1 más· por e o a en
durante vanos SJg os
'
ul ' h 1~ ica la cual continuó con los pue. . . de la alta c tura e en '
Esel hogar ortgmano
Pelo oneso concluyeron con la victoria de .
blos conversos. Las guerras del . p
h
, sobre Grecia. luego Vl·
• 6
rto uempo la egeo)onia
'
parta, que conqwst por co
. dad eolia obtuvo diez años de
d T has en que esta c1u
nieron las guerras e e '
.
dó dividida en tres bandos más o
d una de las ciudades
grande.za efímera. Finalmente, Grea.a que
.
itaneados cada uno por ca a
. .
menos de igual fuerza, cap
T bas. estos bandos v1vie•
1:1. h emonía Esparta, Atena y e
,
.
que aspiraban a
eg
' ,
d bilitaron tanto que deJaron
ron en guerras continuas entre si, ha ta q~e se e
la Hélade a merced del invasor exiranJero,
a
• de un pueblo
.
L
rimeros continuadores pro enian
VI) Los macedonios: os P
d
· !mente con los he.
de la Hélad y emparenta o racia
que habitaba al orte
'b'd algun' influjo ultural de
.d O 1 unos contactos y reo I o
lenos; habían tem
ªg
hab' an permanecido bárbaros; 5u
.
d l ur pero en lo genera1'
i
sus vecinos e
'
'
r d d libcramente por sus soberanos, espehelenización fue una obra rea iza a teod
. o lo que no llega de modo espon•
Fil'
JI pero -como
cialmente por
ipo ,
. . .
recién aprendida capa de cultura hetáneo-- fue bastante sup rfic1al, baJO su d . . en abierta a cualesquiera
.
s alma bárbara, es cru virg '
.
d
lénica, conservaron u
L d' .. 6 xistente entre las CJuda es
.
1 11 garan de fuera. a i, t I n
'd
influencras que es
d b'l'taau'ento facilitó su ca1 a
,
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·go su e.xtremo e l J
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griegas, que hab1a traí
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la mano pudo forzar a los
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II con las arma en
en la dependencia; i ipo
'6
ara luchar contra los persas, bajo la
helenos a concluir una confederaci n P_,
realidad el fin de la inde.
d · . a confederac1on era en
•
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dirección de Mace orua • es
A, • d:ro Magno el hi JO Y
.
.
Ell
iti6 además, que leJan
pendencia gnega.
a ~erm '
.
d l Asia Occidental, lle ando a sus
sucesor de Fill'po II , realizara la conqw ta e

570

guerreros macedonios como portaestandartes de la primera intrusión del helenismo en tierras de la cultura Hebreo.irania.

VII) Variedad helenística: La conquista del Asia Occidental, especialmente del Imperio Persa Aqueménida, p&lt;&gt;r Alejandro Magno, fue la primera
colisión cultural de alcances mundiales de que tenemos constancia histórica;
sus resultados fueron, como es natural, muy complejos; para la cultura hebreoirania vencida, comenzó la etapa de la pseudomorfosi , si bi n ste fenómeno
d bía de acentuarse y adquirir todo el rigor con que se le conoce en la historia, hasta que apar cieron los romanos. Para la cultura helénica vencedora,
fue el punto de partida de 1a variedad helenística, la cual representa el impacto del Orient militarmente derrotado, en la cultura de los conquistadores.
Los macedonios se habían h lenizado superficialmente, pero conservaban u
alma bárbara, abierta a cualesquiera influencias exteriores; ello permitió que
la conquista militar del Oriente, fuera seguida p&lt;&gt;r la conquista cultural de los
macedonios p&lt;&gt;r los vencidos; la variedad helenística resultante del encuentro
cultural, fue h breo-irania de fondo, recubierta de una capa de barniz helénico: ésta fue la cultura del grupo dominante en los estados sucesores del
Imperio de Alejandro Magno, e pecialmente del Egipto de los Ptolomeos y
de la iria d los aléucidas. Los efectos de la formación de la variedad
helenística tuvieron, además, otros alcances; su influjo terminó por prevalecer
en una Grecia en plena decaden ia; cuando sonó la hora de Ja decadencia
del Imperio Romano, la variedad helenística jugó un papel muy importante;
finalmente, fue el punto de partida de formación de la filial bizantina.
IIT) Los romanos: Después de los macedonios, lo continuadores de e ta
alta cultura fueron lo romanos. Roma bebió su cultura en dos fuentes: la
fagna Grecia, es d cir las colonias griegas del ur de ItaJia, cuando no
taban aún en decadencia; la Etruria, que se había helenizado, a travé de sus
relaciones bélicas y comerciales con los griegos; los romanos recibieron el
helenismo en todo su igor, por ello lo conservaron con mayor pureza y por
mucho más tiempo que los macedonios, o sea que fueron mejores continuadores de los helenos que éstos. Roma fue una ciudad-estado del mismo tipo
que las helénicas; sus instituciones también fu ron paralelas a las de Grecia;
su primera forma de gobierno fue una monarquía, establecieron una república aristocrática que guardó gran similitud con los regímen de igual tendencia de la Hélade; su religión inicial ofrecía rasgos fundamentales idéntico
a la helénica, si bien era una religión agrícola mucho más sencilla y sobria
y con una mitología muchísimo menos rica· estos rasgos fundamentales fueron
los que facilitaron que, llegado el momento del contacto estrecho, ambas
religiones se fundieron en un paganismo grecorromano.

571

�IX) La república roma11a: Durante el periodo republicano se erigió la
grandeza de Roma; el Imperio, en uanto unidad política que comprendia
la mayor parte del mundo conocido entonces, fue creado en ese período.
Roma no fue inicialmente una ciudad-estado imperialista; sus primeras conquistas fueron forzadas por las circunstancias; ante la e.xistencia de vecinos
b licosos que la hacían obj to de sus ataques, ya para favorecer a los hijos
del último rey depuesto, como los etruscos, o para saquearla o imponerle
tributos, como los volscos y los galos Roma recurrió al expediente de onquistarlos para asegurar la tranquilidad propia; la mayor parte de la conquista de Italia fue hecha en esta forma· es hasta en las guerras contra Pirro,
cuando empiezan a aparecer las primera manife taciones del imperialismo
romano. Las guerras con Cartago fueron a la vez una lucha consciente por
la propia existencia, y una pugna tal vez meno consciente por el dominio
del mundo mediterráneo; al final de la segunda guerra púnica, los romanos
tuvieron plena conciencia de lo que su triunfo sobre Aníbal significaba; fue
entonces cuando recogieron la idea del imperio uni ersalista, de las antiguas
culturas orientales, pero la modificaron amalgamándola con su propio ideal
helénico de la libertad ciudadana. En su nueva creación imperial, Roma
sustituye al autócrata, de las altas culturas orientales, por el pueblo romano;
es el pueblo romano el que conquista territorios y los reduce a pro\'incias, el
que pone y quita gobernantes de toda clase, el qu celebra y rompe tratados,
el que concede beneficios a las distintas r giones y les exige tributo , en
fin, el que recibe la sumisión del mundo mediterráneo, como pueblo-rey.
X ) La crisis social: La sociedad romana estaba dividida en dos clases social , o más bien estamentos, que eran el patriciado y la plebe. A la caída
de la monarquía la república que
estableció, se {undó sobre el privilegio
e ·agerado de los patricios; toda las magistraturas les e taban reservadas: el
enado la autoridad máxima de la república, estaba formado por los jefes
de las familias patricias· el matrimonfo le al entr patricios y plebeyo staba
prohibido. Esta situación provocó la primera lucha
ial entre el patriciado
la pi
la ual fu ganada por los plebe s, aún ant d qu I imperio
alcanzara proporcion mundial ; e crearon los tribuno rep
ntant de
la pleblc, armados de un d
ho de eto ; se d ro 6 la prohibición matrimonial; se abrieron tod
lo.s magistraturas a lo ple ·o ;
se
titu ó
1 istema de otación que, de la supr a 'a de la nobleza de san re, pasó
a la pr pond rancia de la min ría adinerada ; se confirió el patriciado a un
po de familias plebeyas;
finalmente, se decidió qu el Senado se integrara con los que hablan desempeñado las roa istratura • con lo ual también
qu dó abierto a los pl beyo . Esta solución fue más apar nte que real; el

572

patriciado de pojado legalmente de sus ri ·1 •
ciclo de poder· además todos los .. . ~ Vl egtos, retuvo de hecho eJ ejer.
'
,
.emtonos conquistad
.
prop1ed d del pueblo romano formando el
,
que se consideraban
nfiteusis a ciudadanos para
1
1 ager publacus, se entregaban n
.
'
que os exp otaran a eamb_io de
bien,
el patriciado aprovechó el poder ue d
. , un censo; ahora
exclusi amente entre sus miemb
t d q I e he:11~ eJercia, para repartir
causa d una enconada pugn ros_ 1º Eso e agu publiciu,· esta situación fue
.,
a SOCta •
ta pugna se comb' ,
I
c1on
. . de los capitanes-politi"cos que aprovecharon I d mo con
,:~ a. , aparieJéttJto romano para ponerlo
. .
esmorallülc1on del
su SCl'VICIO personal · ) · ' ·
que había sido el instrumento e·
e e;ercito romano,
.d
e icaz para crear el im
.
SJ o modelo de disciplina y de lealtad
la
.
per10, por haber
el influjo del Oriente conquistado· la coªnquistª~ª• 1se desmoralizó bajo
del imperio de Alejandro f
e os Estados sucesores
variedad helenística d
ª~º• puso a los romanos en contacto con la
las costumbr s y la
!:pia cul~ ~n plena decadencia; eUo relajó

?5

'

ª

ª

m::i

políticos aprovecharon la pugn~~~~:6 la ?~adencia. Los capitanespropios fines de ambición personal. se coloca:atnci: y plebeyos, para sus
de Jo bandos, para utilizarlo de , retexto
on a a cabeza de cualquiera
premo; Ja antigua magistratura d p
para apoderarse del mando sua sw prop6 itos· ante .
e emergencia, la dictadura sirvió cabalmente
dinario se enU-C:gan
~ando la pa~a corría un peligro extraor-

t:~:~:t.e cru:C:ueª

había pasado; a la hora de la

f~il didcecltador hasta q_ue el peligro

ac
arar la patna
1·
para of.recer la dictadw·a al cap:•-'- pol'tt'
.
. o Tres
1 co \"lctono
· end pe. igro,
se disputaron sucesivamente el
d
has
.
parejas e nvales
blica. fueron ellos: Mario
·¡p~ pcr,
ta que naufrag6 d 1 todo la repúy 1 a,
mpevo
y César· An• •
0
1
marcha de iJ
b R
'
~oruo Y eta vio· la
a so re orna marca la culminación d 1
•
'
de ~ corrupción del ejército. La lucha misma a med'd proceso dísolvent: y
p rd1endo su contenido inicial y ñaland 1 '
~ a que avanzaba iba
cha entr
.
.
.
o a acentua 6n de la crisis. In lu. .
ano y ila fue efectivamente Ja lucha social
tr
I be
patncios; la de Pom ·o
C,
en e p e yos y
.
.
pe) Y esar fue en realidad entre la rep 'bli
1
•

U&lt;,UJ•

unpeno; la de Antonio y Octavio ·a
. ..
u ca y e
decidir quién de los d
, h
&gt; no tuvo otro significado que el de
os scna eredero político de César y po J
e1 amo de Roma.
,
r o tanto,
XI) El imperio: El íen6meno con¡ t te
¡
..
capitanes-políticos, es conocido con el n : b : da ap~c16n y gobierno d los
riva del de Julio César
.
cesansmo; e te nombre de, qw n entre el puñado de ambi •
los capitanes-políticos, fue el más capaz }' probabl
ciosos que fueron
·
emente el
·
·
c10nado. El imperio sur i6 como la 1 alización del
.
. m JOr mtenron todas J
·
cesansmo, se concentraas ma istraturas en la persona del dictador mediante la llamada

573

�Lex de Imperio. Durante este período, el proceso disol ~nte provocado por
el encuentro con la variedad helenística en plena decadencia, continuó
hasta la desintegración final; el establecimiento mismo del Imperio, fue un
efecto político del proceso en referencia; el imperio universal en función
y provecho de la libertad ciudadana, creado anteriormente por los romanos,
como una adaptación magistral del ideal político de las altas culturas orientales al propio ideal helénico, deja de existir· en su lugar, surge una autocracia, estructurada al modelo de los orientales disimulado al principio y
finalmente sin tapujos. Todo el período que duró el imperio, constituye el de
desin
ación final de esta alta cultura; la crisis social provocó el colapso;
el imperio fue la desintegración. El proc o fue
dual· por ello, podemos
distinguir, dentro de este período, las etapas menores siguientes:

A) El principado: Es la etapa durante la cual se vive la dictadura imperial, bajo apariencias legales republicanas; el Príncipe, que es el dictador,
asume todas las magistraturas de la república, la cual teóricamente continúa
existiendo; el régimen fue ideado por Octavio, llamado Augusto después de
su triunfo sobre Antonio; tiranos como Tiberio, Calígula y er6n pudieron
oprimir a sus conciudadanos todo lo que quisieron, a pesar de las formas
aparentemente republicanas. La crisis provocada por el influjo del Oriente
había aíectado de manera especial al campo religioso· durante la parte final
del período anterior, se había creado el paganismo grecorromano por fusión
de las religiones grie a y romana; la tendencia al eclecticismo reli ioso continuó funcionando con rapidez; fueron admitidas sucesiva.mente las deidades
de los distintos pueblos conquistados; en el Panteón romano, se dieron cita
los dioses más extraños y los ritos más exóticos; Spengler explica este fenómeno como resultado de la idiosincrasia de la alta cultura helénica, tal como
se ba dicho más arriba; Toynbee lo considera como un aspecto del sentido
d promiscuidad, que es una de las características del proceso de desintegración; como resultado de e ta mescolanza, el hombre del imperio romano
terminó por no creer en nada, y lo que es peor, por llevar en el alma el
acío que la religión estaba supuesta a llenar; el gobierno imperial d~
Augusto introdujo el culto a la persona del Emperador, el cual remataba
en la apoteosis o divinización inmediatamente de pués de su muerte; con
ello se perseguía una finalidad política a la vez de llenar el vacío; solución
artificial, incapaz de remediar nada. La etapa tuvo sus períodos turbulentos,
alternados con otros de calma, es decir "tiempo de angustia" y "veranitos"
para el lenguaje de Toynbee; la dinastía de los Antonino proporcion6 el
'veranito" más largo y de mayor prosperidad; pero, al terminar este "veranito" vino el "tiempo de an tia'' más fuerte, representado por los acon574

tecimientos que la historia conoce como "anar uía . . •
no que vino a continuación. el
di 1
•q
militar' Y el desgobierque fueron una reacción q~e : e o o pus¡ ~eron los "emperadores ilirios",
.
d e estos emperadores fue Dioclesi renacer e unperio.'. e] últim o d e 1a sene
siguiente.
ano, cuyas refonnas dieron Jugar al período
B) El verdadero imperio· Dioclesiano modif'có J
1
· · d
·
a estructura del impe ·
~pr~1en o las antiguas magistraturas de la república y dándole una no,
ruzac1 n al modelo de las autocracias orientales. és f
orgapues el establ · ·
d
' ta ue su obra permanente;
ecuruento e cuatro emperadores par d' 'd'
responsabilidades del gobierno imperial f
,
: Jvt ,ir entre todos Jas
las crisis im eriales habían
' ~e u~a o ra ef1mera. Desde que
hizo
la necesidad ~:~:za:o a ~qwetar int~m~ent al coloso,

se

sentÍr

fuera eficaz; 1as reformas de Dioclesian:q~~di~:n o;~:,7eton distinta que
pero no lo lograron; en realidad la soluo'ón hab , 'd talvcr este problema,
•
.
,
ria s1 o
,,_ la d
vertir al unperio en alg0
'd
·-,
e con•
,
pareci O a una federación de municipi .
11
eqwvalia a deponer la supremacía de Roma por lo
,
os, ~o e o
tarla. Una sorda rivalidad con la consigw·: t
que esta no podía acep'
n e pugna tras de bastidores
ó
gener por la supremacía dentro d 1 .
•
' se
oricnt l d J ·
e •mpeno, entre Ja parte ocdd ntal y
teníanª ca ea:::o, desd~ que se demostró que las legiones de las provincias
Roma 1 P 'taL p~ un.poner emperadores; la parle occidental tenía a
. ' a cap1
por o que había ejercido siempre 1a upremacía. la art
onental
~ra
la
que
contenía los núcleos de la variedad helenística' C p de
C
onstantmo destruyó la tet
,
· uan o
J
•tal C
.
rarqwa Y quedó como emperador único trasladó
a cap1
a . onstantmopla, la antigua Bizancio, en el extremo orie~tal de la
~ur~pa mediterránea, con Jo que pareció que la victoria en 1a
mc~ba hacia el Oriente; pero la rivalidad con . ó
pugna se
dosio I al morir di 'di,
.
.
tmu ª tal grado, que Teovi o eJ llDper10 en dos partes, separando el Occidente
y el nente.

º '.

'

XII) El cristianismo· Durante el tran
d .
.
el Cristian.
1
.. .
.
.
cur o e 1 un peno romano, surgió
.
lSlllo, a religión supenor que no solamente jugó un papel de
:nmer orden,.:" la desintegración de la alta cultura helénica y en la formaón y evoluoon de sus filiales sino en toda la histo . h
su p 1 nnrl...C
'
na u.mana; por el10,
ape _r,u,4 exaltarse y defenderse o podrá combatirse pero
.
La vida d e •
,
no ignorarse.
e nsto, su fundador, transcurrió en tiempos de lo d
.
emperad
·,
os pruneros
la
o~; naeto en el principado de Augusto y murió en el de Tiberio·
propagación de su doctrina se sirvió en gran meclida d la
'
po · ó · · ·
'
, e
paz que prorlcion m1ciaJ:mente el imperio, así como de sus vías de comunicación Vm'
0
a I enar el
•
d ·,
·
. . vacio que eJo en el alma del hombre del impen'o la pérdid
de su r ,:~ón ancestral· 1J f ·¡·
• .
'
'-'5'
' e o ao itó su difusión. Dio al problema político d

ª

�organización del imperio y a la pugna entre las partes oriental y occidental
del mismo, la respuesta más inesperada: declaró injusto el imperio, así como
toda supremacía y desigualdad entre los hombres; ello facilit6 su difusión
entre la parte sometida de la población, esto es, entre el proletariado interno
de la sociedad helénica en desintearación, según el lenguaje de Toynbee.
Esta actitud, así como la de negarse a alternar con las demás religiones que
concurrían al Panteón romano, a las que declaraba falsas, fueron las causas
de las persecuciones que, de Nerón a Dioclesiano, azotaron a la comunidad
cristiana. El emperador Constantino, hijo de madre cristiana, requirió y obtuvo el apoyo de los cristianos en su lucha por destruir la tetrarquía y arrogarse todo el poder imperial; después de su triunfo, el imperio se hizo
cristiano. El papel del Cristianismo, en la evolución final de la alta cultura
helénica y en la evolución inicial de sus filiales, fue de grandísima importancia. En la desintegración de la cultura helénica, proporcionó a los habitantes
un campo de acción distinto· esto es lo que Toynbee Uama "polingenesL"l";
el traslado de los problemas insolutos, del campo poütico y administrativo al
campo religioso, donde se propició la formación de nuevas culturas, con
idiosincrasias distintas, dentro de cuyos estilos aparecieron otros problemas
y otras soluciones. En el proceso de formación de las filiales de la alta cultura
helénica, la occidental y la bizantina, desempeñó el papel de crisálida de la
cual salieron las mariposas de ambas civilizaciones filiales; la primera resultó
de la reagrupación de les elementos sobrevivientes de la versión romana del
helenismo, combinados con las aportaciones de los bárbaros germanos; y la
segunda de la reagrupación de los elementos sobrevivientes de la variedad
helenística, combinados con algunos procedentes de la versión romana del
helenismo; ambas, bajo la dirección del Cristianismo, la primera bajo la
de la versión católico-romana y la segunda bajo la de la cismática griega,
que tiñeron con su peculiar carácter, los fenómenos de to~ índole de aquellos días.

XIII) Desintegraci6n: EJ proceso de desintegración de la cultura helénica,
ta] como se ha dicho, coincidió con el período del imperio romano, al cual
Toynbee identifica como el estado universal de esta cultura; su culminación
ocurrió después de la división del imperio; en la parte occidental, el golpe
de gracia fue dado por los bárbaros germanos, que estaban en guerra con
los romanos, desde los días de Augusto, recién fundado el imperio; en la
parte oriental, el paso de la cultura paterna en desintegración a la cultura
filial en formación, ocurrió gradual y paulatinamente, habiendo quedado
cumplido después de la muerte de Justiniano, el último romano de los emperadores de Bizancio. El Cristianismo jugó el papel de núcleo ideológico

576

de. fondo del proceso ,• a Ja vez que ofrecio
• , un nuevo
d.iante la palin
.
1 , .
genes1a, a as ultimas generaciones de
patema, comenzó a desempeñar el papel de crisálida
,
ed
que qu ara completa la formación de las filiales.

campo d
·,
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ASPECTOS HUMANOS DE LA INFLACIÓN
San Salvador, 25 de marzo de 1978.

DR.

c.

A.

CANNEOIETER

Profesor Residente del Instituto de Investigación
Económica de Nueva Zelanda
Traducción del Lic. Alberto García G6mez.

INTRODUCCIÓN
CoNSIDERANDo LA ECONOMÍA mundial de nuestro tiempo, vemos que la inflación gradualmente está llegando a ser uno de los problemas más sobresalientes. "La plupart des pays du monde sont actuellement en proie a
Pinflation", de acuerdo con Fran!Jois Plassard y Albert Samuel en "Les Chrétiens et l'inflation" (Chronique Sociale de France, número 4, 1975, p. 77).
Hay muchos aspectos humanos que están envueltos en ella, mismos que serán
tratados en el siguiente artículo.
¿Qué es la inflación? Primeramente, permítasenos considerar algunos ejemplos:
1. Dur;mte abril de 1974, un conductor de los típicos vehículos de Saigón
no pudo mantener a su esposa y cinco niños por más tiempo, cuando el precio del arroz subió al 100% y el aceite de cocina al 300%. Al no ver ninguna
salida, se prendió fuego a sí mismo, hasta morir, en la plaza de un centro
comercial.
2. En Francia, los ricos hermanos Goncourt dejaron su enorme fortuna
para fundar la Academia Goncourt y el premio literario del mismo nombre.
Este premio (ahora el principal de literatura en Francia), equivale a 50
francos franceses, Jo que hoy resulta difícil en extremo para pagar un almuerzo
en el restaurante donde se encuentra la Academia, debido a que el dinero
578

579

�que los hermanos Goncourt legaron se ha desvanecido en dos generaciones
de inflación francesa.
3. Si asumimos que la presente tasa de crecin'liento de la población mun-

dial, que es de alrededor del 2%, siga continuando, entonces de acuerdo con
un estudio de la Sociedad Nacional Francesa de Geografía, para el año 2600
no dispondremos más que de 1 metro2 cada quien para permanecer de
pie. Esto sería terrible, pero, ¿ qué sucedería si el promedio anual del aumento de precios del 5.3% para México durante el período 1950-69, continúa hasta ese mismo año 2600? Un paquete de cigarros costaría entonces
616,919,386,245,000 de pesos. Sin embargo, este precio es todavía muy modesto comparado con el cálculo que hice en la página 747 de Hu.manitas
1973. 1 Lo triste de esto es, no obstante, que aunque la población estime que
se esté verificando una sobreestimación, el precio del cigarro para el futuro
podría ser menospreciado.
Volviendo a la pregunta: ¿ Qué es la inflación? Vemos que hay diferentes
clases. Pero cuando tomamos la "nueva inflación", que es la que tenemos
en la actualidad, entonces la inflación es un alza más o menos continua del
nivel del precio general. Desde que esto es, hablando en lo general, también
válido para el nivel del ingreso (los salarios también cuentan: el precio por
el trabajo) , hablando generalmente, con la inflación cada quién obtiene más
dinero todo el tiempo y debería estar feliz, pero al final la inflacióp. puede
llevar a un atascamiento de nuestro sistema económico, y éste es. el porqué
un industrial brasileño acuñó la expresión de que · "la inflación' es una ilusión
de grandeza y una garantía de catástrofe".
Desde que la inflación es una garantía de catástrofe puede también ser
usada como arma por grupos políticos que quieren echar abajo nuestro
sistema. Podría asumirse que los comunistas, por ejemplo, no solamente están
haciendo campaña para obtener más altos salarios para ayudar a las clases
pobres sino también para introducirse y estimular la inflación, la que lleva
al caos económico. Entonces, solamente una cosa falta a la gente desesperada
y ella es probar otro sistema político tal come;&gt; el comunismo.

El diccionario explica la inflación como un "alza en el nivel de precios
debida al relativo incremento del poder de compra". En este sentido, el
término está relacionado a la idea de que el suministro de dinero está "in1 "Aspectos Humanos del Desarrollo Econ6mico", Humanitas, Anuario del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n, Vol. 14, 1973,

p.

tú. -

580

fiado" (
d d
cantidad agran .ª o). Infl~ es1 de acuerdo con el diccionario, aumentar la
de dinero, espectalmente el papel moneda en circulaci6n "E
conceptos están relacio~ados a la vieja teoría de la cantidad del din~ro sos
~stablece que ]os precios suben debido a que la cantid d d din
qu~
incrementándose mucho."
e
ero esta

ª

, En
. hel otro, lado de la moneda está lo "real"
·
o el aspecto de las mercanc1as. ay mas demanda para los bienes que el suministro y co
lo
·
b
, nsecuentemente
s precios ~u en. Esto podría realizarse a través del suministro de dinero ;
que ,el con~uo aumento del nivel general del precio (que es la inflaci~n)
es solo posible cuando hay suficiente dinero circulando para sostener la alta
demanda de mercancías. Consecuentemente, tanto la caracterización del dinero como la de las mercancías se suceden al mismo tiempo
d
·d d
Y pue en ser
cons1 era as como los dos lados de una moneda.

DIFERENTES MODELOS TEORÉTlCOS DE LA INFLACIÓN

No todas las situaciones inflacionarias son 1~ mismas. Es más
d
acerca
l . f] '6
' p.o emos
rnos a a 10 aet n desde diversos ángulos. Consecuentemente hay diferentes conceptos de inflación en circulación.
'
El concepto "inflaci6n de demanda" enfatiza que en ella hay también
muc~a demanda, lo que presiona el nivel del precio general a subir. Esto
podr1a ser causado, por ejemplo, por la guerra o la preparación de la misma.
' Basán~ose e~ 1~ ~ocias de K ynes, se puede construir un modelo de la
br~ mflacionana ' (
lo que es más en Ja demanda de lo que puede
producrrse) para explicar esta clase de inflaci6n.2

=

eConsiderando el funcion~miento dinámico de una economía con exceso
d demanda, se han construido otros varios modelos. Sin emb:iro-0 mn·
d

ell

h ·d
•
-o ,
g\lno e
os a 81 o particularmente adecuado. Un interesante modelo en este campo
es el del economista danés Bert Hansen.s
En Australia un grupo de economistas sostuvo que todas las inflaciones son
• Ver, por e1emp
·
¡o, SA!l!UELSON, Paul A., Economics (Economía) 9th Editi
N
ew York, McGraw Hill, 1973, p. 241.
'
on,
de•] V;r ·:t~6sE)N, Bert, Á Study '.n the Theory of lnflation (Un Estudio en la Teoría
a n aC!J n , AUen and Unwm, 1951, Chapter VII y también ACltLEY G d
Macroeconomic Theory (Teoría Macroecon6mica), New York, Mac.millan, 1963,:. :;;:

581

�de demanda y que los " ostos" nunca pueden ser culpados por la inflación,
ya que cuando no hay suficiente demanda los precio no suben.
Otros economistas so tienen sin embargo, que si hay inflación combinada
con consid rabie desempleo, no hay inflación de demanda, ya que _no hay
demanda suficiente para competir con el desempleo, pero los precios. an
para arnba porque los costos están subiendo y mantienen el concepto mflaci6n de costo, por ejemplo, los salarios están subiendo _más qu~ la ~roductividad d 1 trabajo por consecuencia, los cotos empujan hacia am~ _los
precios; la inflación puede ser atribuida en tales casos, a la fuerte posición
de la fuerza de trabajo.
La fuer-a de trabajo está renuente a aceptar la culpa por la inflación.
En la Reunión Anual de la Asociación Económica Americana, verificada en
ueva York, en diciembre de 1969, las uniones de los Estados Unidos presentaron fuerte evidencia para apoyar su negativa. Walther P. Reuther, Pr sidente de los Trabajador
nidos del Automóvil, indicó que en los Estados
Unidos, en el período 1958-1969, el alza de lo costos de la unidad .de trabajo
siguió el alz de precio al por mayor y que antes d que esta urudad-costotrabajo subiera, había habido un aumento de utilidad; consecuentemente, la_s
ganancias deberían ser culpadas de la inflación. Esto lleva al concepto de utí-

lidad-presi6n-in/laci6n.
En la misma reunión, el Dr. Galbraith formuló que había cuatro teor~as
para explicar la ioflación.
na contempla l problema totalm~nte ~ terminos de consumidor y gasto de compañía· por ej mplo la mflaaón .d
demanda. Otra teoría ve el aumento d salarios llevando al al~ de pre 1~s,
causando inflación del costo y, una tercera que toma la perspec~va contra.na,
a que el aumento del precio conduce al aumento de_ salanos, resultando
0
así La inflación del costo de la vida. La cuarta perspecnva ~bse~ que_ los
precios y salarios reaccionan unos con otros para producir la mflaci6n mixta.
Galbraith tiende hacia esta más compleja teorla, la que de acuerdo con su
sugerencia, era una "confesión no de preocupación, sino de profunda per-

.,

que en el mundo real los precios no son determinados en el mercado libre
sino están fijado . E te modelo está basado en la práctica de fijar el valo;
de las mercancías sobre la base de algún alza de precios fijados sobre su
costo de material y trabajo directos. Esto asume que el trabajo valúa sw
servicios sobre la base de un alza de precios fijada sobre su costo de vida.
Entonce , tanto el trabajo como los empresarios, valorizan sus productos ( trabajo y mercancías) en la misma forma con un alza de precios sobre el precio
de los otros. La elevación del costo de la vida trae consigo más altos salarios
y éstos, a su vez, llevan a un más alto costo de vida. Esto conduce a un
proceso en e piral. Cada quien trata de apropiarse de las ganancias del
aumento de la productividad a través de la expansión de u alza de precios.
Cada quien quiere tener una "porción suficiente" del aumento de productividad, sólo un poco más de lo que quede para ellos. Ninguno de ellos
quier la inflación, p ro debido a que ambos desean tener más de Jo que
hay -más d 1 10091 - el resultado final es la inflación. Esto puede hacerse
debido a que ambas partes están organizadas n forma monopolista: el
trabajo n uniones y los empr sarios n monopolios, oligopolios, y a través
de acu rdos de precio. Como resultado, este modelo también es llamado in-

flación de preri6n de grupo.
Los modelos presentados anteriormente, todos ellos, están relacionados a
rtloderar la infla ión que está todavía más o meno bajo control. Sin embargo,
la situación puede subir en forma casi imperceptible que es cuando el control se ha perdido y una economía e encuentra en estado de hiperinflaci6n.
Es un tanto difícil indicar dónde comienza la hiperinflaci6n. Parece que
hay un cambio gradual en esta etapa en el que el control de la inflación
llega a er más difícil. He aquí. las caraclerí ticas de la hiperinflación:
-que la tasa de inflación es más alta que la tasa de interés,
-que la 11ente se inclina a comprar mercancías ahora, antes que los precios
uban más alto,
-que la inflación es dificil de controlar y se inclina a acelerarse .

. tífi ...

cepc1on cien ca .
Gardner Ackley introdujo la inf!ación del alzo de pruios,5 enfatizando
• Esto fue CJtablecido en un mensaje especial, el cual no eatá ~cluido en loa
·
p
d' · tos) ,....rn mencionado en The
Papers and Procetd1ngs (Documentos Y roce unten
, r-N,w York Times. Diciembre 30, 1969.
.
k
• AcnEY Gardner Macroeco 11 omic Theory (Teoría Macroecon6m1ca), cw Yor ,
;Macmillan '1961, pp. \52 y siguientes. Su trabajo debe mucho a _un ut1culo d~ F. _D,
HoLZWA
intitulado "Incomc Determination in Open InflatJon" (Detemunao6n

,1

Dichas características también están presentes en las primeras etapas de la
inflación, aunque en forma meno declarada.
Parece como si durante la primera parte de la hiperinflación, la gente
está tem rosa del futuro y quiere tener algunas reservas financieras para uno
del Ingreso en Ja lnflaci6n Abjerta), Reuiew of Eco11omics and Statistic1 {Revuta de
Economfa y Estadistica), Mayo 1950, pp. 150-158.

583
582

�que consideran peor aún. Aun cuando saben que tienen un~ pér~~a en s~s
ahorros hablando en términos reales ( desde que la tasa de mflaCion es mas
alta qu~ la tasa de interés), prefieren tener algunas reservas financieras ( que
pu~dan necesitar muy urgentemepte en lo futuro) a invertir en cosos que pueden volverse en no buenas para sus futuras necesidades {antigüedades, oro,
plata, colecciones de estampillas, segadoras de césped, etc.).
En la segunda etapa de la hiperinflación, cuando la inflación adquiere
mayor rapidez, se hace claro que es mejor tener bienes que ~versione~ ~onetarias fijas tales como bonos y libretas de ahorro, las que pierden rap1da'
. . .
mente su valor. Entonces, tanto los consumidores como los mversiorustas,
anticipan mucho el incremento de precio para lo futuro, a tal grado, qu_e
quieren realizar su consumo e inversiones, gastando ahora en lugar de ~cerlo
en lo futuro. En esta forma se provoca un movimiento rápido en espiral. El
gobierno los consumidores y los inversionistas gastan más y más dinero en
bienes y' servicios con el resultado de que los precios suben más Y más. Aquí
la preferencia d; tiempo llega a ser extremadamente fuerte. Considerados
en términos del modelo IS-LM, 6 los gastos gubemamentales financiados por
la creación del dinero circulante, significa que tanto el IS (Inversión de
Ahorro) ~ el LM ( demanda de dinero, suministro de dinero) curva el cambio a la derecha, trayendo consigo más presión inflacionaria. Los ~~l~ntes
aumentos de precio causan otra precipitación para cambiar el equilil&gt;;io del
dinero por bienes. El clímax de la hiperinflación llega cuando el unpetu
del dinero es tal que la velocidad de circulación del mismo se acerca al

LA

INFLACIÓN EN EL MUNDO

El hecho notable acerca de la inflación es que no solamente constituye
un problema para países tales como México o los Estados Unidos sino para
t~os l~s países. Fran~ois Plassard habla aun acerca de "L' épidfuiie d'inflat.Io~ qui_ se developpe dans tes pays occidentaux". 8 Algunos países culpan a
la inflación del exterior de su inflación y consideran a "la inflación importada'' como la causa de 1a inflación doméstica, mientras otros culpan a los
países productores de petróleo por haber elevado mucho sus precios.
Si consideramos a. todo el mundo como una economía cerrada entonces la
inflación. nunca podría ser explicada como "inflación importada•'•, desde que
nada es importado.
Aunque los aumentos en el precio del petróleo solamente han dado otro
empuje hacia arriba a los niveles del precio, antes de que esto sucediera el
nivel del precio general estaba ya aumentando todo el tiempo en la ma;ría
de los países durante los últimos cuarenta años. La OECD ha deducido que
los aumentos más intensos en el costo del petróleo solamente han agregado un
3% al costo de vida en los países industrializados durante 1974.
Consecuentemente, tenemos que considerar más cabalmente la inflación como un fenómeno mundial y no relacionarla con la inflación importada y con
el alza de los precios del petróleo.
La inflación, como un fenómeno mundial, tiene, no obstante, en realidad
diferentes apariencias.

infinito.
De acuerdo con Brunner y Meltzer, la hiperinflación continuada y acelerada eventualmente llega a un fin por la adopción gradu.µ de dinero ~uevo
y un nuevo conjunto de arteglos transaccional_es. S~ embargo, advierten
que este proceso de investigación y de convergencia social es no menos costoso
para las transacciones individuales o la sociedad. 1

• La Hicks-Hansen Synthesis (Síntesis de Hicks-Uanse¡i), explicada, por ejemplo, en
S.utul!LSON, Paul A., Economics {Econonúa), novena edición, Nueva York, McGraw
Hill, 1973, p. 350.
• BauNNER, K. y MBLTZER, A. H., "The Uaes of Money" (Los
American Economic Review, Diciembre de 1971, p. 80].

584

u

sos

del

n·

)

mero ,

1. En primer lugar, están las inflaciones relacionadas con los períodos de

guerra y de postguerra; por ejemplo, la inflación en los Estados Unidos durante las guerras Revolucionarias y Civiles, las que fueron financiadas por el
sistema de imprimir más dinero. La inflación puede resultar de la excesiva
demanda común en los periodos de postguerra. Entonces hay una demanda
insatisfecha de los consumidores para los bienes que no estuvieron disponibles
durante el tiempo de guerra y también para las firmas de negocios que deseaban reemplazar su equipo y reponer sus existencias. También está la demanda
creciente del gobierno para reconstruir el país. Todo esto debe ser ajustado
teniendo en contra un suministro que ha sido limitado por el daño de la
guerra a la producción potencial. El serio vacío entre el suministro y la de1
En su articulo "Réflexion sur l'inflation", publicado en la Chronique Sociale d,
France, no. 4, 1974, p. 72.

'585

�. 1 inflacionana.
·
· La guerra de Vietnam, .sin
da da como resultado una espira
,
man
d
d
ha
tn·buido
a
tal
situación
aunque
otros
factores
tamb1en
lugar a u a,
con
'
están involucrados.
2 En segundo lugar la inílaci6n tiene en ocasiones 1~ forma de_ una crónica
.
.
. , d 20 50 por ciento al ano, como en
aguda, perQ no acelerad~ mflacion e
a
or décadas. En Brasil,

• latinoamencanos. Esto puede perdurar P
.
algunos
paises
.
ha
tado
en
los
siguientes
porcentaJes
anuales:
por ejemplo, los precios n aumen
Año

9

Por Ciento

1952
1953
1954
1955
l956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973
1974 (Noviembre)

25
20
19
20
22
19
14
37
35
38
52
75
86
61
46
26
25
23
17
21
17
13
35

l . flaci6n son tan poderosos que la eficiente y noi:mal proLos efectos de ta 1D
•
• ·ento económico se reducci6n de bienes y servicios necesitados para el creclIDl
• (M acroeco nomía} ' Chicago
.
H
D Macroeconom1cs
Fredenck Y ]ACOBY, enry ·•.
. . (I M F} (Estadística FinanAldine, 1970, p. 313. Inte~ational ;in~ncia!T~~tl~::no~ist (Ei° Economista}' 16 de
ciera Internacional)' Washington, . . Y
noviembre, 1974, P· 61.
• BROOM,

586

duce. De acuerdo con el Dr. Kahil: "Para 1963... la economía había cesado
de crecer, la industria y el transporte fueron convulsionados por innumerables
huelgas y los campesinos fueron invadiendo tierras en el campo".1 º Aunque
algunos otros factores pueden también contribuir al trastorno económico y
social, este ejemplo muestra qué sucede cuando la inflación perturba la economfa.
3. En tercer lugar, están los casos de una inflación galopante abierta, tal y
como ocurrió en Alemania entre los año~ 1920 y 1923 · en Hungría en 1947; en
China en 1949 y en Indonesia durante la segunda mitad de 1960. En Alemania, los precios aumentaron un trillón de veces. Los sueldos y salarios fueron
pagados dos veces al día en un intento por mantener e1 paso con el aumento
de precios por hora.11 En Alemania, en 1903, el valor de todas las hipotecas
pendientes de pago fue de 10 billones de dólares. Dada la inflación que
había ocurrido, esta cantidad pudo haber sido pagada en 1923 con un centavo norteamericano en el entonces tipo corriente de cambio. En Hungrla el
gobierno tuvo que emitir notas de banco de 100 quintillones de pengos, las
cuales valían menos que un centavo norteamericano.12 Y en Indonesia, la rupia, para el final de 1965, valía menos que el papel en el cual había sido
impresa. 13
4. En cuarto lugar, tenemos la "nueva inflaci6n", la cual es la de más reciente desarrollo de precios en el mundo occidental, incluyendo países tales
como Europa occidental, Estados Unidos y México. En el pasado había la
creencia común de que los niveles generales de precio podrían moverse hacia
arriba y hacia abajo. Esto ha sido ilustrado por la extraña correlación entre
los precios existentes y el corte de las faldas para mujer, exhibido primeramente en 1968 y demostrado más explícitamente en el Stock Traders Almanac
en 1971 H y en Toe Economist.15
Pero más recientemente, la idea del alza y caída de los niveles del precio
ha sido reemplazada por un nuevo concepto de alza continuada de precios.
,. Kum., Raou(, lnflation and Economic DeDelopmenl in Brazil (La Inflación y el
Desarrollo Económico en Brasil), Oxford, Clarenden Press, 1973, p. 334.
11
Coc~N, John A., Money, Banking and the Economy (El Dinero, las Operaciones Bancarias y la Economia), segunda edición, Nueva York, MacMillan, 1971, p. 579.
n Kusz, Eugene S., Money and Banking (El Dinero y las Operaciones Bancarias),
quinta edici6n, Cincinnati, South Western, 1972, p. 467.
u The Economist (El Economista}, 2 de enero de 1971, p. 62.
,. HutscH, Yale, Stock Traders Almanac (Almanaque de Existencias de los Comerciantes), 1971, The Hirsch Organisation Inc.
u The Economist (El Economista). 2 de febrero de 1971, p. 62.

587

�Un proponente de ta teoría, es el Profesor J. R. Hicks, de Oxford. Despu'
de considerar los niveles de precios en difer ntes países en los últimos veinte
años, concluye "que el aumento en los precios que se experimentó en forma
general, durant el primer quinquenio, ha continuado hasta el presente. No
hay ni siquiera algún signo de retraso; tal cambio, como se operó, ha sido
marormente en la otra foona". 16 El Profesor llicks ilustra esta afirmación con
una tabla, en la cual compara los cambios de precios sobre períodos de cinco
años para diferentes países.
En relación con el hecho de que el nivel general d l precio ( costo de ida)
haya estado subiendo en todo tiempo durante los últimos cuarenta años, no
sorpresivo el que en 1a Asamblea General de la Sexta Sesión E pecial de las
aciones Unidas (mayo 1974), el ecr tario Gen ral Waldheim lo mencionara
como una de la principales y primeras cuestione que el mundo e tá encarando: controlar la inflación como la enfermedad del cánc~r.
El Presidente Ford, de los Estado Unidos, en agoto de 1974, también
menciona la lucha n contra de la inflación como su meta más importante.
5. Finalmente e tá la inflaci6n "oculta" de los países comunistas, la cual
es solamente aparen~e en lo que respecta a los bienes: la escasez y el ten r que
hacer cola , son aún experiencias comune , ahl de acuerdo con The Economist 17 mostrando que ahí hay también más demanda que sumini tro. ado
que los pr cios no tán determinado por la fuerzas d I mercado sino por 1
gobi rno, pueden mantenerse estables y el aspecto monetario de la inflación
puede er suprimido. Esto hace que el sistema sea aparentemente más fa orablc comparado con la severa inflaci6n en el Occidente.

LAS

CA S S DC LA INFLACIÓN

Si la inflaci6n es tan prevaleci nte alrededor de todo el mundo, entonces
debe haber muy poderosas fuerzas que la cau en.
Como ya se ha explicado arriba, la inflación tiene dos aspectos: el monetario es uno y el "real" o el aspecto de los bienes es el otro.
» J:II.c s, J. R., In/lalion 4,ad lnlares (Inflaci6n e Interés) , Banca Nazionale del
Lavoro Quarterly Review, Septcmber 1970, p. 262.

" The Economist (El Economista), julio 13 de 1974, p. 42 .

588

. Considerando los aspectos monetarios, Milton Friedman ia y 1
nstas a sostienen que la inflaCl"6 n es causada por
d os .monetarelación con los bienes dis
•
un exceso e dinero en
,
.
pombles. Este planteamiento ha sido conf
d
mas recientemente por los hallaz os de la .
. .,
urna o
.,
g
mvestigac1on de Vogel concerniente
a la inflacion
en 1os países Ja tin. oamencanos.
•
Concluye que. "en toe! 1
trocesos bancarios los coeficientes de las
.
.
.
os os resuminist d din
eXJStencias de moneda corriente y el
ro e
ero atrasado un año' son altamente Sl"gnif·1catwos
.
. .
e mdican
q
ue un aumento en la tasa de crecimiento del suministro de din
awn to
·
ero causa un
en propoTCJonal en la tasa de inflación ... ., 20
Regresando al otro lado de la mo d
la in!lación- podr'
ne ª , ¿
ül uno sorprenderse del
atrás de la excesiva demanda comparada con

¡

os aspectos no monetarios de
porqué ha . mucho
é
el swrurus
· · tyro de b"1enes?
y qu hay

Parece como si la excesiva demanda fuera causada por tres culpables:

1. El gobierno.
2. La fuerza laboral y
3. Los empresarios.
. ~- El Gobierno: la mayoría de los gobiernos quiere ser popular 1
.
' o que s1g-

nifica qu de ea realizar un gran programa:

-Mejorar J~ ~teras, los puertos, los ferrocarriles y otros trabajos de
carácter publico.
- Mejorar la ducación.
-Mejorar Jos servicios de salubridad.
- fejorar Ja productividad.
--Subvencionar a los agricultores y a otras industrias pobres
-Planeación de programas de irrigación.
·
Para permanecer en la popularidad, no quieren aumentar mucho los impuestos. Consecuentemente, están gastando más de lo que están
·b· d
E t "gnifi
reo 1en o.
1ca que están poniendo más en la corriente de la circulaci6n ecos 51
n6m1ca de lo que están retirando de ella. Un gobierno que está trabajando

º.

11
er F~IEDMAN, Milton, ln/lation, Cau.res and Consequences (Jnfl "6
C
Co:secuenaas]' Londres, Asia Publi!hing Hou.se, 1963.
aci n, ausa., y
SUJ segwdores, originalmente en la Universidad de nL:r"'"'
·
aencialm
od
um......,,o, qwenes
creen que
ente t o puede ser hecho por eJ control del suministro de din
¡
• VooE R .. __
ero so amente.
•
L,
oucct . ni Amanean Economic R1view (La Remta. E 6 ·
ncana), marzo 1974, p. 112 ,
con m1ca Ame-

e r•

.

589

�/i

con un presupuesto deficitario está creando la demanda ~cesiva. ;l d!!:~:
está f inanciado por préstamos, la situación es un tanto mas co~p ica ~' lar
. cunstancras
que el efecto final en el sistema depen d e d e las cir
. d..particu es.
de
Pero, en general, puede afirmarse, codnlBemb_ard Heqteer;nq~~n~od:c::em. . , de una nueva deuda é go ierno,
la termmacron
la disminución en el gasto sea igual al
pleo total aproximado, ... a mednos toqu: l préstamo el resultado probable será
ento en consumo de los pro uc s e
'
.
.d
aum
.
aeneral ,, 21 Colin Clark participa de la nusma I ea
un aumento del precro en t1
• •
Th E
• t (de 21 de septiems6l
más directamente, al deCir en
e conomis
.
.
.
o
que
974
44)
.
"Todos
están
de
acuerdo
en
los
efectos
mflac1onanos
bre de 1 , p.
•
de los prestamos del gobierno".
del
2. La Fuerza Laboral: hay algunas razones y t endencias fundamentales
. .
porqué la fuerza laboral tiene éxito al aumentar los salar10s.
-El trabajador pobre, que fue explotado por los capitalistas, tiene que
ser ayudado.
. · d ¡ ·
Una tendencia hacia una más igual distnbucr6n e ingreso.
.
- U sentimiento de responsabilidad social acerca de que los trabaJadodre~
- deberán
n
. . "6n que conduzca a un aumento e
tener una justa parbCipao
nivel del salario rrúnimo.
sa1 e ateo para más. altos
l'tt·
La fuerte posición de la fuerza laboral en e r g
- larios con huelgas industnales
.
como un arma para fortalecer esta po 1 ca.
estos éxitos los salarios han estado y están usualmente
Como resultado_ de
d' .. dad del trabajo. En el caso de Nueva
.
d
más
apnsa
que
la pro ucbv1
.
b
su
1en
.
l
·gui·ente diagrama:
1
Zelandia, por ejemplo, esto se I ustra en e s1

°

.

..........,

_,_

....

Los datos correspondientes a México no están publicados aún por la Oficina
de Estadística de las Naciones Unidas o en los Anuarios ILO, pero para la
mayoría de los países, el modelo es similar al de Nueva Zelanda.
Esta alza en las tasas de los salarios podría llevar al desempleo: si el gobierno permanece pasivo, el trabajo se valoraría en sí mismo fuera del mercado. Sin embargo, ningún gobierno quiere tener mucho desempleo. Para
contrarrestar esto, el gobierno tiene que estimular la economía, con el incremento del suministro de dinero.
Así, detrás del aumento en el suministro del dinero, está de hecho, la presión de la fuerza laboral para obtener más del pastel del ingreso nacional. Si
queremos prevenir la inflación, entonces los porcentajes del salario deberán
subir de acuerdo a cuanto trabajo extra está produciéndose (lo cual es el alza
en la productividad del trabajo).
En tanto como la inflaci6n es motivada por el hecho de que los salarios están
aumentando más rápidamente que 1~ productividad, ello es causado por la
voracidad del trabajo para una rebanada más grande del pastel del producto
nacional.
3. Los Empresarios: la voracidad de la fuerza laboral es contestada por los
empresarios también con voracidad: igualmente quieren tener una rebanada
grande del pastel y aumentan los precios de sus productos. Y, consecuentemente, los empresarios contraponen a la fuerza del trabajo su propia presión.
Los precios de los productos son aumentados por colusión, monopolios de
industriales y acuerdos de precio. Los industriales quieren conservar sus utilidades, así como un cierto porcentaje de salarios en forma tal, que si los
salarios suben, los beneficios seguirán el ajuste .

. . . . . . . """""81Ht.T i•

INIM

,.., ,.,ntn

. , ~,..1- 1-»01

Bemard :P., Modern Pu.blic p·ma1tce (Finanza Pública Moderna) HomeIII, Iiwin, 1971, p. 562.
w ood '
u

590

HEllllER,

El Consejo Ejecutivo de la Federación Americana del Trabajo (C.I.O.),
en 1966, afirm6 que "las utilidades de los más grandes negocios y no los salarios, son principalmente los que deben de culparse por el alza de los precios." 22 Esta declaración podría ser sostenida por los datos estadísticos de
Fortune, indicando que durante 1963, las 300 compañías industriales más
prominentes, fuera de los Estados Unidos) superaron todas las marcas anteriores de ventas e ingresos, a pesar de la presión de las uniones por obtener
salarios más elevados.2 3
'" Á.u.stin American Stat,sman, 26 de febrero de 1966, p. 2.
91
Ver Th, Australian Financial Revi,w (La Revista Awtraliana Financiera), 6 de
agosto, 1974, p. 34.

591

/

�ha. o como capital, deben compartir la
E to podria signiíicar que, tanto tra J
tar su apoyo al modelo de la
bilidad por la inflación, así como pres
responsa
. d
• anteriormente.
'nfl ., del alza de precios escrita
.
1 acion
. d c6
maneJar
.
d inflaci6n es la ignorancia e mo
Ignorancia. Otra causa - e
,
di inadecuados pueden fácilmente

4. Ignorancia en relación con las medidas adecuadas para detener la inflación, como, por ejemplo, la supresión artificial de Ja inflación.
CAUSA 1. Podemos tratar de mejorar la productividad, como, por ejemplo,
creando consejos de grupos guías de productividad, los que organizan seminarios para aumentar la productividad: estimular la salida de bienes y servicios.

tal situación. Lieftinck/' senala ~ue reme os '6 artificial por controles de
. fl .6 Menciona la supreS1 n
lle,,ar a mayor m aci n. . .
d b·enes y sexvicios específicos.
. ' subsidio directo e mdirecto e i
.
precio )
.6 en el presupuesto del gobierno,
El último método da lugar. a una tensttad n
'l mismo en lugar de menos,
, dinero gas o por e
,
con el resultado de que m~
l f'
.amiento de inversiones en el
deJado para e manci
por lo tanto, menos es
,
1 roducci6n y, consecuentemente, resector público ( lo que podna acelerar a p

CAusA 2. En este aspecto, los gobiernos han actuado en formas diferentes.
Por ejemplo, después de la Revolución Rusa, el nuevo gobierno imprimió mucho dinero, a tal grado, que llegó casi a carecer de valor. Desde este punto
de vista, el Gobierno Laborista Británico tampoco fue muy bueno al principio: querian. ser tan populares, que esto llevó a la inflación: más y más
baratas casas, más hospitales, escuelas y carreteras; la industria tenía que ser
modernizada, etc. Todas las co as buenas e taban por llegar a todos los hombres. Pero, qué sucedió en realidad: Los costos de la vida subieron agudamente y promesa tras promesa en el manifiesto de la elección de gobierno
salieron a la Juz pública.

• la infiaci6n)
ductr
.
na 51·~•UA
... ción que deteriora más
.
ti den a causar u
Los controles de precios, en.
'bilida'des de utilidad en área las que
51
•
•
q u mejora. Desd e que hay meJores pod d b'damente los empresarios
tienn controla as e t
,
d
no son controladas o no so
.
bac1·a esas ~eas con el resulta o
· 'dad
roductivas
'
'
den a cambiar sus activ1
es p
,
d
n lugar de los d"' neced b' es de fantasia se pro ucen,
de que toda clase e ien
. l ll
án a ser entone s más escasos,
, l esencia es egar
sidad básicas. Los articu os
d . ón y la demanda, empeorándose
aumentándose así el vacío entre la pro ucci

Otros países, en su lucha en contra de la inflación, abruptamente cortaron
sus de rnbolso , como Franci , aminorando la producción del avión Concorde,
pagando las pérdida en el a ión de línea "'France".

CA

3. Para contener la voracidad del trabajo y de los mpresariosJ solamente hay un medio que puede ser fectivo, la así Jlamada política de ingresos. Esta política interfiere con las fuerzas libres del mercado determinando la
distribución del ingreso.

la inflación.

¿QUÉ

HACER E,

CONTRA DE LA I.NVLACIÓN?

ha
en contra de la inflación, consiAntes de considerar qué podemos odcer
tiempo primeramente, debccán r de nuestros m emos
'
d la
derada como el
ce
, es de ello O sea las causas e
1as raic
.
da
de
nuevo
a
,
mos echar una tnJJ'3'
inflación.
Como ha .ido expli cado arriba,

esas causas son :

1 Mucho dinero, causado por
t
más de Jo que reciben.
·
· n ser populares Y gas an
d
2 los gobiernos que quiere
•os los cuales quieren ca
.
d d l traba1· o y de los empresan '
3. La voracida
e
roducto acional.
quien tener una mayor parte del p

ª

r
rul Economic Dev,lQJ&gt;m,nt (Polltica Mo•
Profesor P. Lieitinck, Mon.~tory_ Po icy ad Development, Diciembre 1974.
. Y "'-·-llo
Económico)' Fmancc an
netana
UQ41•u
N

592

SA

Si Ja distribuci6n del ingreso se deja a las fuerzas del mercado libre ( en el
sentido de los mercados lihre.5 de la intervención gubernamental). El resultado es un grupo de presi6n competitiva entre el trabajo y los empresarios
llevando a una más grande inflación. Aquí, la contestación es la intervención
de] gobierno en la distribución del ingreso para proteger el interés general. El
método usual es intervenir en la determinaci6n de alarios y precios, ya que
los salarios y precios son también los ingresos de los diferentes factores de la
produci6n. Aplicando tal política de ingre s, un compromiso entre el obierno, el trabajo y los empresarios podría hacer , n el cual al trabajo podría
prometérsele un costo estable d vida, si bien, pero las uniones laborales deberán prometer no pedir más, no ir a la huelga para obtener aumentos de
salarios mayores que el aumento en la productividad laboral. A su vez, los
empresarios ( qui n no tendrán que encarar más huelgas) deberán promet r
que no incrementarán us precios, ya que mayores salario serán compensados
por una más alta productividad. La redistribución del ingreso, si se desea,

593
b=tu-38

�tiene entonces que dejarse a lo impositivo y a una política social y no deberá
exigirse por la competencia de los grupos de presión. Lo más altos precios
de importaci6n deberán llevar a mayores precios que tendrán que ser absorbidos por toda la comunidad y por los cuales ningún grupo deberá ser compensado.
La aplicación de una política de ingresos no es, sin embargo, tan simple
como parece. Dos problemas están involucrados. El primero es que el mundo
real no es estático, sino dinámico. Hay cambios en la oferta y la demanda
todo el tiempo los cuales deben llevar al precio justificable y a variaciones-salario. La dificultad está en distinguir entre ese precio justificable y los aumentos de salarios y la inflación de grupo de presión. Más aún, cuando una
política de ingresos permite aumentos salariales en linea con la creciente productividad laboral, ¿ cómo poderno distinguir entre las exigencias de aumento
salarial que están g nuinamente basadas sobre el aumento de la productividad
del trabajo y aquellos que están basadas de la inflación del grupo de presión?
La situación podría también er diferente en diferentes industrias.
Esto lleva a Rose a proponer un nue o enfoque en la aplicación de una
política de ingresos por )a industria separadamente, en lugar de por un factor
tipo ingreso. Sugiere la creación de juntas de industria con responsabilidad
para asignar precios, vigilar las ganancias y regular los precios. Para una
industria con un rápido progreso técnico, los precios deberán ser mantenidos
everamente bajos y no así los ingresos; en tanto que para una industria de
crecimiento de baja productividad, deberá aplicarse una política a la reversa. 25
El segundo problema es que en algunas ocasiones los cambios estructurales
en la distribución del ingreso son deseables. Algunos salarios deberán ser
aumentado para ayudar a algunos grupos socio-econ6mico , pero tal ez esto
pueda llevar hacia una inílaci6n de grupo de presión.
Debido a estos problemas, muchos econoroi tas están dudosos acerca de la
satisfactoria aplicación de una política de ingresos. Sin embargo, otros estiman que no hay donde escoger y de que tal política es el único medio disponible. Ejemplo de este punto de vista se mencionan abajo.

l. En los Estados Unidos, Bach no ve otra solución para la nueva inflación
que alguna suerte de política permanente de ingresos o contrato social.16
Esta idea de 11 contrato ociar ha venido trabajando en Australia.
• Ron, W. D., '

ew Zealand and the Contemporary International Economy".

Qua,rterly Predictioos (Predicciones Trimcttral ), Scptcmber, NZIER, pp. 32-33.
• BAcs, George L., The N1w Inflation (La Nueva lnflaci6n), Providence, Brown

El Presupuesto para 1974-75 está basado en la "d
que estimule un "contrato social" con
.
J ea de crear un clima
moderaci6n de salarios apli d
las ':1111ones sobre el tema de una
'
can o una poliuca de
1
a1tos impuestos y a] mismo tiem
.
cargar a os ricos más
de la escala.
po, convementemente más al más bajo fm

2. En Australia, Ronald Henderson es un fuerte
. .
de ingresos. Su Instituto de Economía Aplicada p:da~o ~~ una ~lítica
Melboume, propone un sistema más
e vestigacion Social, en
todo ingreso de dinero en
d detallado. Uno de los puntos es de que
'
exceso e un aumento a cierto precio
3%
ano, es para que sea totalmente tOIDado po 1 .
.
o por
esta forma, éJ
. U
,.
r e mgreso del un puesto. 21 En
quiere egar a una política co p I t · d
aplicada a través de un sistema im itivo m~ sa _ona. e precios. e ingresos,
llevado a cabo en una forma ligerf'OS
. . misma clase de idea se ha
Francia.ta
amente diferente por ueva Zelanda y

+

. 3. En Inglaterra, Hugh Clegg, es también partidario de un
,.
mgresos. Cree que una efectiva política de in r
,
a polttica de
una sociedad más estable y fer
. d g esos podria hacer de Inglaterra
deben ser satisfechas E tre tlzl pero, e acuerdo con él, ciertas condidones
.
· n de as, una .sola . adminis trao·6n con maqu1llaJe
. .
bipartita una politi
,
ca asenta a por la discusi6n entre l d
"d
cipalmente concernientes y un uobierno l suf" •
os os part1 os prine
o
1c1entemente podero
50
poner la fuerza de] derecho atrás de las decis1ones
··
·
• administrativas.:19
para
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C6Mo

AR.REOLÁRS"'
•s CON LA INFLACIÓN
._...,.

Si aceptamos_ el p~to de vista de los más pesimistas en econom
ui
creen que la s1tuac16n es irremediable y de que es .
ib}
ia,li q enes
d ·
unpos e ap car una
políti
ca e ingresos, tenemos que encarar el prospecto de una infl "6
tinua Ento c t drem
aci n conflaci6~
n es,. en_
os ~ue arreglárnoslas con las privadones de la in___._E_tas_ pn aoones seran principalmente para los viejos, los pobres, las
." Th, Á~ralian Economic Review (La. Revista AUJtraliana Econ6mi ) 2/74
8
.
. Australia"
ca (Infla •"6p.
d ' ver
In también lliNDBRSO , Ronald F., "T.wcome Inflation
m
e
~resos en Australia), Awtralia..n Economia Pa
(
.
~n
Australianos), junio 1972, pp. 6_7_
pera Documentos Ecou6nucos

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mente bloqueados, vía el sistema impos"ti

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.
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•
rvmien
con ingresos de utilidades a reducir fa infla "6
LEGO, Hugh, How to Run an Jncomes Polic
(C6
M
.
Cl n.
Ingresos), Loodon, Heincmann, 19 7 1.
&gt;'
mo
aneJar una Polltica de

°

Univenity Prest, 1973, pp. 85 y 88.

594

595

�mujeres y niños que viven en familia sin padre, quienes tienen que sostenerse
con ingresos fijos, como pensiones, anualidades, etc.
Hay algunas formas dentro de las cuales esos grupos pueden ser compensados de los efectos de la inflación.
Una forma de hacerlo es por medio de "índices"; atar todos los pagos
contractuales en un índice de costo de vida o índice de salarios. En Holanda,
por ejemplo, el lo. de enero de 1975, todos los pagos de pensiones subieron
en un 16o/o, en línea con el aumento de salarios, entre septiembre de 1973
y septiembre de 1974.
Las pensiones de los ancianos podrían ser sujetas al índice de costo de
vida, como en Holanda y en el nuevo Esquema del Gobierno para Jubilaciones, de Nueva Zelanda.
Una Ley de Ayuda Social podría dar asistencia financiera a todas las
personas que sufren las consecuencias de la inflación, como en Holand~ a
partir del lo. de enero de 1945, para cada persona, de acuerdo a su nivel

l. Un efecto deflacionario como un cambio a más altas tasas de interés
estimulando los ahorros y rebajando el que se agoten. De esta forma ell~
reducirá la inflación.
'

2. Un uso más eficiente de los medios de la Economía, ya que la tasa
de interés más alta, trabajará más selectivamente. Solamente las inversiones
como un alto rendimiento serán realizadas. Con el sistema de bajas tasas de
interés, el mecanismo de los precios se disturba y los medios de la Economía
serán. canalizados hacia donde, de hecho, la producción es muy baja.
Con préstamos sujetos al índice, debe tomarse en cuenta sin embargo
que _las tasas de interés son también un elemento de costo en' la fijación deÍ
precio y, consecuentemente, sostiene a los patrones en su exigencia para más
altos precios. En Finlandia, donde las cadenas del índice han sido aplicadas
~ f~rma un tanto extensivamente a sus reclamaciones financieras, la expenencra que se obtuvo fue Ja "conexión entre la tasa de inflación y el nivel
de la tasa de interés. . . que usualmente tiende solamente a extender el período de inflación", de acuerdo con el Dr. Markku Puntila, Director del
Banco de Finlandia.ªº

de vida anterior.
Los bonos podrían quedar sujetos a un índice para ayudar a los que tienen
que vivir de un ingreso fijo. Finlandia introdujo los bonos sujetos al. índice
después de la Segunda Guerra Mundial. Francia siguió con los se~-bonos
gubernamentales. Suecia, Chile, Israel y Australia también ~troduJe~on el
índice de sujeción a ciertos contratos. En Suiza, algunas em1s1ones privadas
de esta clase también estuvieron flotando. En Brasil, el índice sujetorio se ha
venido usando desde 1967, para préstamos bancarios, depósitos, papel del
Gobierno para préstamos, a corto y a largo plazo, así como obligaciones
privadas.
En el Reino Unido, el Gobierno está emitiendo bonos de ahorro a un
plazo de cinco años, cuyo valor es ajustado anualmente, ~eándolo_ c~n el
precio del minorista, si bien, esto es solamente para los ancianos pensiorustas.
Un segundo bono, ligado al índice, está flotando a través de un esquema de
ahorre-como gane. De acuerdo con tal esquema, los bonos no podrán ser
cambiables después de cinco años.

Los

ASPECTOS HUMANOS

Como así puede concluirse de la explicación arriba mencionada acerca de
la inflación, hay muchos aspectos humanos involucrados. En primer lugar, el
sufrimiento humano que hay en los grupos afectados por la inflación: la gente
pobre, quien, debido a los precios más altos, no puede erogar más para comprar el alimento suficiente para evitar el tener que vivir en el hambre, la
mala nutrición y otras penurias, que son las consecuencias.
En segundo lugar, también hay importantes aspectos humanos involucrados en las causas de la inflación. Como explicamos con anterioridad, las
causas básicas son :
Los Gobiernos que desean hacerse populares y quieren tomar el camino
fácil, al financiar los proyectos gubernamentales (vía inflación, en lugar de
la vía aumento tributario).
La avidez del trabajo y los empresarios.

Aparte del efecto equitativo, hay otras ventajas de tal sistema de préstamos sujetos al índice:

596

'" Financia} Markets in Finland (Los Mercados Financieros de Finlandia), Helsinki,
Finland's Bank, 1972, p. 57.

597

�La ignorancia.
í.sas son todas las flaquezas humanas y esto puede explicar el porqué
hay tanta inflación y el porqué es tan difícil el conseguir liberarse de ella.
Si no podemos librarnos de la inflación, entonces tendremos que tratar
de vivir con ella. Para superar las penurias de la inflación, un sistema de
compensarla podría ser introducido. Para la gente más anciana y para los
que invierten en pequeños ahorros en un esquema de ahorro o en bonos con
un fijo tipo de interés, la idea de los préstamos sujetos al índice o los sistemas de ahorro sujetos al índice, es una importante sugerencia. Ambos,
tanto el interés como el valor del dinero del préstamo, deberían ser sujetos a
una clase de índice.

En Holanda, el profesor W. C. Mees, ha propuesto ha poco, sujetar legalmente toda deuda a un cierto índice. Repagando una deuda en dinero para
quienes, comprando poder que ha sido reducido por la. inflación, hacen una
farsa de todo lo prestado y la ley debería ser enmendada para corregir esto.
Cuando un sistema de compensación para la inflación se ha introducido,
entonces el peligro será de que la inflación está siendo generalmente aceptada. Admitimos que algunas secciones de la comunidad están sufriendo, pero
serán compensadas por ello. Y así nomás adelante, en un camino feliz, con
salarios y todo lo demás, encadenado al costo de la vida, llevándonos cada
vez a más y más altos precios. En tanto tengamos esta actitud, la tasa de
inflación podría gradualmente aumentar poco a poco, hasta que la tasa
alcance tales niveles que llegue a ser más dificil reducirla. Con la inflación,
sucede entonces como si alguien resbalara en una cuesta de nieve. A más
velocidad, más difícil le resultaría detenerse, ya que la aceleración se estimula
por sí misma y reduce la capacidad de detenerse. Finalizamos con cada vez
más altos tipos de inflación, llevando esto a la hiper-inflación. Esta última
es un camino seguro para el caos económico, como así es de observarse de
los períodos de hiperinflaci6n en Indonesia y en otros países. Consecuentemente, la inflación puede ser usada como una arma política por grupos que
quieren atacar el sistema político, económico y social de un país. Esto es
demostrable en el caso Indonesio, en el que el caos económico fue usado por
los comunistas en un esfuerzo por adueñarse del poder y también en el caso
de Vietnam, en donde, de acuerdo con El Economista, en 1973, la táctica
comunista fue el usar la inflación y el caos económico como palanca para
obtener el poder. 51
11

The Economist, agosto 18 de 1973. "The New Communist Tactic" (La Nueva

Cuando la hiperinflación h
od .d
entonces llega a ser claro el q:e ~: influc1
el caos en el sistema existente,
.
aoon es una forma fácil de
·
nuestro_ s1ste~ presente, de acuerdo con la siruiente secuencia. com;-"11n;1'
fºr la dinflac1ón, la hiperinflación y el caos ec;nómico. Esto pu~de conf::::::
oman o en cuenta la experiencia en China El . t
.
lleg' l od
.
SIS ema actual comurusta
o a p er en 1949, debido a los 8 5 millones de ·11
d
perdido en los precios de los productos .entre 1937 y 1:9 o~es_ elaume~to
régimen qu d tru , talm
, ªJº e antenor
e es yo to
ente su credibilidad como Gobierno efectivo.u

?,

Desde que el actual Gobierno está co .
que la inflación lleva a un sistema polí=epn:.etora de ~ vulnerabilid_ad
flación ara rom
.
'
e como si se usara la mp
per otros SIStemas y usar la prevención de la infl ..
un medio par
t
.
ac1on como
. a man ener su propio sistema. El Gobierno de Pekín ha h ch
la prevención de cualquier significante tendencia hacia más alt
e. o
una · ·d d ·
•
os precios
pno~ a mmediata. Como así lo explica la Agencia de Notici Chi '
ueva: Cuando se emite papel moned a, China
.
na
hech
observa que estoasha sido
. o ~ara mantener el paso con la producción en desarrollo
andir
circulación de productos y no ha permitido la práctica de emi~ exp 1 la
neda para aumentar los ingresos".º
r pape moEl Gobierno ve el déficit-financiamiento como un ra'pºd
.
1 0 canuno
r· infla·,
,
a una
se ia • . CJon. Mas aún, el Gobierno usa una mezcla de precios administrados
y su_bs1d1os para los esenciales productos para mantener la estabilid d d 1
precio.
a
e

N~ obstante, hay también cierta clase de inflación "escandid "
explicó
· •d d
a , como se
con antenon a , ya que, por ejemplo, el arroz aún está racionado
Chin
en
a.
t Concl~ye~do, puede establecerse que si queremos conservar nuestro "sisema rru.xto , tenemos que pelear en contra de nuestra humana d b'lid d
que es la que causa 1~ inflación. Tenemos que ser menos codiciosos ~ev:n~
: nuestro falso salano y aumentos de ingresos e ideas de presupuesto gumamenta~. Tenemos q~e aceptar que hay otros valores humanos que valen
más que el mgreso del dinero, tal como la libertad personal, a la cual probablemente tendremos que renunciar si continuamos en nuestro desliz ·
· 'nfla •
.
a1D1ento
Por e.1 ~ o
1 c1onano, llevándonos a las dictaduras ya sea de d
ha
o de 1zqwerda.
'
erec

~

"Inflation under Control" (Inflac1'6 n bªJº
· Control)
F "' EConsultar
t
E a LEo. GooosTEDT,
.
ar as ern conomic Rev1ew, 8 de noviembre de 1974
64
'
• V~ase Far Easter Econom1c
· Review, como arriba. 'p.
.

Táctica Comunista).

599

598

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUM A NI T··A S
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

19

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
1978

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

19

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN , . o0utt1-v
1978

tíl,l,l~Q

�HUMAN ITAS
Derechos reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La
nsabilidad derivada de los estudios conten!doa en este
Anu'::f: corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Presi,dente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lic. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

PRIMERA EDICIÓN

Jefe de la Sección de Historia:

Diciembre de 1978.- 1,000 ejemplares.

PRoFR. ISRAEL CAvAzos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - M~xico.

r

19

1978

'

.

�fNDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFlA

(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Dr. Jur. Dr. Phil. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Análisis

Crítico del Positiuismo Lógico . . . . .

13

. . . . . .

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

FRITZ•JOACHIM V0N RrNTELEN: Der tod und die Fragenach dem sinn

27
47

E. MouTSOPOULOS: Psycho-and Bio-cybernetics in Plato's Acoustics and Theory of Education . . . . . . . . . . . . . . . .

55

Mons.

Dr. ÜCTAVIO N. DERisI: Nueuos Aportes a la Metafísica Tomista

Profr.

Dr. TosmMrrsu HAsuMI: Étude Comparatiue de la Philosophie de

l'Existence chez Heidegger et de la Pensée Philosophie du Zen

59

BERNARD P. DAUENHAUER: Rationality and its Finitude . . .

77

HAROLD EuoENE DAvrs: El Pensamiento Social en las Américas

85

SYLVIE KouRÍM: Dr. ZDENEK KouRÍM: Segunda Entreuista con Fer-

99

dinand Gonseth . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. Dr. JEAN-MARc GABAUDE: Hétérodoxie et Hispanité

. . . .

ÜELINA ANA LERTORA MENDOZA:

Acerca de las Fuentes Escolásticas

de Spinoza . . . . . . . .

. . . . . . . . . . ......

117
139

7

�SECCIÓN

ToMÁs MENDIRICHAGA CuEvA: El Municipio de San Nicolás de los

SEGUNDA

Garzas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
ARTEMIO BENAVIDES H.: De la Historia Social a la Historia de la Sociedad: El Sermón en la Colegiata de Guadalupe de Fray Servando
Teresa de Mier en 1794
317
JosÉ P. SALDAÑA: Próceres de la. Ref~r~~; d; l~ Ín;er~e~ció~ Fr~nc~s~ 331

LETRAS

(A) INVESTIGADORES LocALES
Lic. EDUARDO GUERRA C.: La Problemática de Azorín en Torno al

"Tomá.s Ruedtl' . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • 165
Dr. Jur. Dr. Phil. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: La Poesía
173
de Margarita López Portillo . . . . . . . . • . • • • •
Dra. MA. GuADALUPE MTZ. DE RomÚGUEZ: Federico García Lorca
189
-1898-1936-: Su Dualidad Poética: Clásica y Surrealista

(B)

COLABORADORES FoRÁNEOS

(B)

COLABORADORES FORÁNEOS

341
Un Golpe de Estado Contra Hernán Cortés 361

OCTAVIANO CABRERA !PIÑA: El Hombre en lS'an Luis Potosí . . . .
GUILLERMO PORRAS MuÑoz:

P.

J.

BAKEWELL: Notes on the Mexican Silver Mining Jndustry in
the 1590's . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 383
Dr. J. DE JEsÚs DÁVILA AGUIRRE: El Capitán Alberto del Canto
(su Vida y su Obra) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 411
GERARDO DE LEÓN: Conflicto Socio Histórico en el Cerralvo Colonial 427

¿Es Mejor el Inglés
Británico que el de los Estados Unidos? . . . . . . . • • • • • 205
Dr. EDl'dUND STEPHEN URBANSKI: Dr. José Leonard y sus Actividades
en América Central . . . . . . . . . . . . . • • • . • • • 217
Anónimo: En 1908 Rubén Darío se Inició en la Masonería . . . . . 237
Lic. PEDRO TREVIÑo MoRENO: Marshall Macluhan and the Appearance
of a New Reality . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239

Lic. EusABETH KLEEN DE HINOJOSA, M.L.I.:

SECCIÓN

SECCIÓN

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

(A)

INVESTIGADORES 1oCALES

Lic. ALBER'ro GARCÍA GóMEZ: Celebración del XI Congreso Hispano-

TERCERA

Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional . . . . . . . .

443

HISTORIA
(B)

(A)

INVESTIGADORES LocALES

de

las Personas Nombradas por Luis de Carvajal y de la Cueva para
Llevar al Descubrimiento, Pacificación y Población del Nuevo Reino
de León. 1580 . . . . . . . . . . . . • . • • • • • • • • • 251
CARLOS R. CANTÚ CANTÚ: Retirada de Hernán Cortés a la Muerte
283
-de M octezuma . . . .

R.

DELGADO MARTÍNEZ: La Generatividad de las Palabras . .

465

ANTONIO POMPA Y POMPA: Historia y Sociología de una Gran Ciudad .

481
497

Dr. F.
Profr. EUGENIO DEL Hovo: Notas y Comentarios a la "Relación"

8

COLABORADORES FORÁNEOS

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE: ¿Decadencia o Nuevo Orden? . . .
Dr. HÉcTOR GROS EsPIELL: El Caso de las Islas Canarias y el Derecho

a la Libre Determinación de los Pueblos
507
Dr. DAVID G. DAvms: Propiedad Pública Ve~s~s ·P;opiedad P;iv~d~
de las Empresas Económicas y su Efecto en el Comportamiento de

9

�•

los Líderes Financieros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

519

Dr. ALDO ARMANDO CoccA: La Orden de Malta como Sujeto de De-

recho Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
527
Juuo E. LINARES: Juicio Crítico sobre la Independencia de Panamá . 537
ROBERTO LARA VELADO: Las Primeras Altas Culturas Derivadas . . 555
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Dr. C. A. CANNEGIETER: Aspectos Humanos de la Inflación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 579

SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS, RESE:RAS Y COMENTARIOS
Dr. Jur. Dr. Phil. AGusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: La Gran

Enciclopedia Riallp .

. . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. ZDENEK KouRÍM : ANDRÉ BARoN: Más sobre el Krausismo y Menéndez Pelayo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Mtro. Lms RIONDA ARREGUÍN: Comentario al Estudio: Tres Filósofos
Alemanes de Nuestro Tiempo . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. EuGENio DEL Hovo: CARLOS GoNZÁLEZ PEÑA: Tampico: Crónicas de una Ciudad . . . . . . . . . . . . .
Profr. EUGENIO DEL Hovo: CARLOS GoNzÁLEZ PEÑA: Miguel Ramos
Arizpe. Cumbre y Camino . . . . . . . . . .
. . . . . . .
Profr. EuGENIO DEL Hovo: PHILIP WAYNE PowELL: Mexico's Miguel
Caldera. The Taming of America's First Frontier (1548-1597) . .
GERAROO DE LEÓN: Comentario al Trabajo de Presentación del Doctor
J. de ·Jesús Dávila Aguirre, como Miembro Correspondiente de,.Ja
Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística . . .·
Lic. ALBERTO GARCÍA Gó1,rnz: En Torno al Presidente de la República
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Congreso de Sociología . . . . . . .
ALAIN GuY: AGusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE : La Cosmovisión de Franz Kafka . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALAIN GuY: AGUS1ÍN BASAVE FER_
NÁNDEZ DEL VALLE: Tres Filosófos
Alemanes de Nuestro Tiempo: Max · Scheler, Martín Heidegger,
Peter Wust . . . .· . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALAIN GuY: Homenaje a Agustín Basave Fernández del Valle

10

.

603

Sección Primera

607

FILOSOFIA

611

615
617
619

621
627
629
633

635
637

'

�ANALISIS CRITICO DEL POSITIVISMO LóGICO

Da.

JuR.

Da.

PHn.. AousTÍN B&gt;.sAVE

FERNÁNoEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Hwnanisticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León y Director de la División de Humanidades
y Ciencias Sociales de la Universidad Regiomontana.

Su1tA1Uo: 1.-La Frustrada eliminación de la Metafísica. 2.-La ceguera de los Neopositivistas hacia la Metafísica. 3.-Diecisiete objeciones al Positivismo Lógico.

4.-Falacias de los Analistas Lógicos.

l. La frustrada eliminación de la Metafísica

No ES NUEVO el intent.o de eliminar a la metafísica como disciplina filosófica.
Lo nuevo es el estilo dogmático, virulento, obtuso del positivismo lógico. Se
ha dicho -y lo vamos a constatar- que en esta nueva filosofía positivista
"todo lo nuevo no es bueno, y todo lo bueno no es nuevo". El positivismo
lógico -nombre más generalizado- recibe también otras denominaciones:
"Filosofía Científica", "Empirismo terapéutico", "Atomismo lógico", "Humanismo científico", "Filosofía analítica". Se pretende llevar la mentalidad
físico-matemática al ámbito de la Filosofía. Antes de observar sin prejuicios,
de ir a las cosas mismas -Zu den Sachen selbst, como reza el lema de
la escuela fenomenológica-, se postula un método empirista cerrado, se reduce la filosofía a análisis lógico de lenguaje, se refuta -con falsas premisas-la metafísica.
Para los analistas hay juicios con sentido - proposiciones auténticas-y juicios sin sentido - pseudoproposiciones- que habría que relegar al cam-

po de las emociones: las pseudoproposiciones metafísicas. El significado de
la proposición depende de que pueda ser verificada. Si no se puede verificar,
carece de sentido lógico aunque gramaticalmente se trate de una proposición

13

�correcta. Las proposiciones que manejan los metafísicos -al decir de los
positivistas lógicos-- no son ni verdaderas ni falsas, porque carecen en absoluto

ma~ nicht sprechen kann, daruber muss man schwei en")
.
Philosophicus edición bT ..
á
g
(Tractatus LógicoMadrid).
,
I mgue, p g. 190, Editorial Revista de Occidente,

de sentido.
Examinemos el método del empirismo radical, considerado por sus autores
como terapéutica filosófica. El filósofo analítico utiliza la experiencia personal de él mismo. Formula entonces una proposición protocolaria o de base
que confirma algún pensamiento. Las significaciones han de ser verificadas
por medio de las proposiciones protocolarias (de experiencia inmediata) .
El filosofar de los analistas no sale del lenguaje. Empieza con las palabras
y termina con las palabras. ¡ Cuidado con rozar el ser de los entes reales!
La semiótica -semántica, sintaxis y pragmática- es el método ideal. Se
estudian los signos en relación con los objetos designados y se prueba la
realidad de las proposiciones protocolarias (semántica); se combinan los signos entre sí a base de reglas convencionales, haciendo caso omiso de lo que
designan y significan los signos en la realidad (sintaxis) ; se determina la
relación de los signos con los intérpretes que los usan (pragmática).
Dentro del positivismo lógico -sin mengua de las peculiaridades de cada
cual- agrupamos a Bertrand Russell con su atomismo lógico, a Ludwig
Wittgenstein con su análisis filosófico del lenguaje, al "Círculo de Viena"
-Philip Frank, Hans Hahn, Otto Neurath, Moritz Schlick, Rudolf Carnap--,
a la Escuela Lógica de Berlín con Hans Reichenbach a la cabeza, la Escuela
Lógica de Varsovia representada por Tadeo Kotarbinski; Alfred J. Ayer,
John Wisdom, Gilbert Ryle y J. L. Austin en Inglaterra. Todos ellos se
oponen a la reflexión metafísica y a la Filosofía especulativa; postulan la
unidad metódica de las ciencias; entronizan un lenguaje científico -para
evitar todo pseudo-problema- y una nueva lógica; acentúan fuertemente
el viejo empirismo de Hume. Russell identifica la matemática con la lógica
y postula una concepción determinista del mundo y de la vida. "Las percepciones individuales -dice B. Russell- son la base de todo nuestro conocimiento, y no existe ningún método por el que podamos comenzar con datos
que sean propiedad pública de muchos observadores" (El conocimiento humano, pág. 25, Editorial Revista de Occidente, Madrid). Ludwig Wittgenstein
ve toda la filosofía a la luz de la correcta o de la falsa interpretación del
lenguaje. El mundo acaece. Los acaecimientos son hechos atómicos. Los
hechos atómicos se piensan en figuras lógicas. Las figuras lógicas son proposiciones con significado. Las proposiciones con significado son funciones
en verdad de las proposiciones elementales (proposiciones de verdad de sí
mismas) . La forma de expresión de verdad se expresa simbólicamente:
(P, f, N, [El). ''De lo que no se puede hablar, mejor es callarse (Wouon

14

f':°tes ;e. plantearse la cuestión de la verdad de los enunciados la Filo::: ·pean·, it1caf t~ata lde averiguar su significado. Para ello realiza; 1) una
n ion unc1ona (compara la palab
sentido del término) . 2) un retr t . . ra cfon otras pa~abras y aclara el
d 11
.
'
o rauruento ormal-operativo (cada pal b
e engua3e es retrotraída a otras palabras y finalment e a las palabras aque
ra
aparecen en las proposiciones protocolarias) ; 3) una verificaci, d"
-fundada en una
•, .
.
on rrecta
.
percepc1on mmed1ata- o indirecta -se echa mano d
otros enunciados ya verificados-- H d el
e
tido: las r
. .
, . . ay os ases de proposiciones con senp opos1C1ones tautologicas (proposiciones analiti
J
el predicado está implícitamente con .
.
cas en as cuales
rificables ern , .
terudo en el suJeto) y proposiciones vepmcamente
(
observables
y experimentablcs) M' t
toloo{as ti
,
•
1en ras 1as tau-o·
enen caracter de necesidad ló .
1 1
basan en probabilidades estadís .
. g1c_a, as eyes de la naturaleza se
bach, es Jo verosímil L l' . ticas .º inductivas. Lo probable, para Reichen,
. a ogica polivalente opera con proposiciones probables
mas
o
menos
verdaderas-p ara aprovechar un cálculo
,
a 1 . .
..
proposicional útil
vie:e ~:n~1a ,u_nif1cada. El lenguaje unificado de la ciencia unificada proradical. a fJSJca. Por lo menos así Jo cree Otto Neurath con su fisicalismo
Rudolf Carnap los conceptos metaf1S1cos
,•
, Para
.
no pueden verificarse em
pmcamente; en consecuencia, carecen de una recta significación L
d tncep~os metafísicos quedan al descubierto mediante la analo~ía ~:J:u d:i
enguaJ~- Las pseudoproposiciones metafísicas las rechaza la . taxisº 16 .
la ambivalente palab
sm
gica.
tencia. Sólo u
ra . ser ~ usa como cópula o como predicado de exis. .
q e la existencia no es una propiedad L
taf' .
c1enc1a sino una expresión emotiva de la vida o· . a me lSlCa no es
metafísica surge de la necesidad de d
., .
igamos . a Carnap : "La
la vida
1
.
ar expres1on a una actitud emotiva ante
d
' a a postura emocional y volitiva del hombre ante el m d' .
ante, ante el prójimo, ante las tareas a las u
.
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.,
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. d lq J n . (La superacion de la metafísica por medio del an 'l. . l'
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ua7e, P gs. 31 -32, Centro de Estudios Filosóficos U ·
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1 ' en sustitución de la cual tienen un
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pág. 33) . 1;s
o t~oretico, a conectar conceptos y pensamientos" ( op. cit.,
son mecánicosco;o s1 a nos~tro~ se ?ºs ocurriese decir: los positivistas lógicos
iegos, con mclmación a construir un sistema verbal mcon-

15

�taminado, en sustitución de lo cual tienen una marcada inclinación a trabajar
en la eliminación de la metafísica haciendo una mala metafísica. Las ilimitadas proposiciones universales no son verificables. Ningún positivista lógico
ha verificado universalmente la proposición: "Todo cobre conduce la electricidad". La verificación de los positivistas lógicos es una ridícula panacea
que pretende servir lo mismo para negar la existencia de Dios que para probar
que la puerta de la casa del "filósofo" Camap es de madera. Las inferencias
de Carnap son las mismas que harían los técnicos o los científicos especializados con mayor derecho que él. Porque primero hablan los hombres de
ciencia y luego vienen los analistas con su sintaxis lógica. "La lógica -como
advierte Francisco Larroyo- tiene que ver con las ciencias particulares, es
cierto, pero no para repetir el trabajo del investigador, ni menos para suministrar a éste reglas prácticas" (El positivismo lógico "-pro y contra-",
pág. 138, Editorial Porrúa, S. A., México, 1968). La L6gica no está para
confirmar ni para crear las ciencias particulares. Está muy bien que se depure el lenguaje, pero está muy mal que se reduzca la filosofía a análisis
del lenguaje. Resulta loable desenmascarar algunas ilusiones especulativas,
pero resulta vituperable confundir la metafísica con las ilusiones especulativas. El simplismo grosero, en materia de método, desconoce la riqueza
de los objetos de conocimiento que exige una pluralidad de métodos. El
filósofo analista se inmiscuye en todo sin construir nada. Si la filosofía es
amor a la sabiduría, el analista resulta un entusiasta aficionado a la ciencia
y un malogrado filósofo. Nada nos dice de los últimos y más significativos
problemas de la vida humana. Ninguna teoría del universo, de lo universal
en cuanto universalisable. Ninguna explicación fundamental de todo cuanto
hay, del horizonte de la habencia. Sólo un atomismo lógico y un empirismo
radical. Si el concepto de verificabilidad empírica no es apto para explicar
la ciencia natural, como atinadamente ha observado Karl Popper, menos lo
puede ser para eliminar la metafísica del panorama filosófico. La Filosofía
es una totalidad y la Metafísica es el gran núcleo que no se puede ignorar
so-pretexto de "rigor" matemático. La Filosofía no es Matemática. La Matemática nada nos dice sobre la naturaleza del número, del espacio y del
tiempo. Los conceptos originarios de la Matemática (cantidad indistinta,
división, unidad, número) son irreductibles a la Lógica. Los axiomas no son
proposiciones lógicas ni los conceptos básicos de la matemática son conceptos

lógicos.
2. La Ceguera de los Ncopositivistas para la M etafísica

El círculo de Viena se orientó decididamente hacia las cuestión gnoseoló16

gicas -especialmente en sus aspectos lógico-simból'
.
de evitar) todo problema metafísico, todo matiz o n ~ evi~~o (o tratando
a las estructuras relacionales . ból'
. lógico. Dmge su atención
los ojos -en actitud de volu~= icas y expresivas del lenguaje, y cierra
del mundo, de la totalidad de cu:n:~:ra-d:l la real estructur~. d_e los entes,
se cierra en sus estructuras lin .. , ti
yy
pensar. El pos1t1V1Smo lógico
.
gu1s cas y se bloquea el horizonte
ul
nores avances. Permanece ciego a las totalid d
_para tedel universo y del hombre.
a es estructurales y Jerárquicas
Por elementales principios de honestidad . l
.
en el positivismo lóo-ico un alt . l d
mte ectuaJ, es preciso reconocer,
o· ,
o ruve e pureza y rigor l' .
N
a deshacer anfibolooías
libe
.
ogicos. os ayuda
•
o·
y a
ramos de los peliaros de
b' .. d d
grac1adamente los positivistas l'ogicos
.
decretan como
o
.
laro igue
. I a . Des.
u-rea e rrre evante tod os los aspectos irracionales
que les resultan in/ormaliz~b;~;r~c1onales, misteriosos de la realidad pormáticos lo suprimen p
l . ~ que no pueden reducir a signos mate. ero o supnmido sigue ta d
todo cuanto hay en la habe .
es n o en el conjunto de
•
'
ncia, aunque lo pretend d
·
Clones puramente lin .. , ti
.
an estrwr por afirmafuese tan transparen:; ;as s~I sostén en~tativo, óntico. Si la habencia
Ysaldría sobrando la Filosof::qu~s:i~:ei ~~ional, b~tar~a la lógica formal
ciencias particulares
d 'd
e p ma quedana disuelta en múltiples
o re uc1 a a un alto epíloao d . .
entra en los moldes de la ló ·ca del
. . .º
e c1enc1a. Lo que no
la mente de los positivistas ló ~
L neopositivismo está descalificado (en
ni Wittgenstein ni C
~coAs) . o que no pueden ordenar ni Russell
'
arnap, ru yer ni ning
el
'
calle ante el problema del se d ¡'
una escu a es que el hombre
entre sí y de éstas con el pe r ~ os ent~s, de las relaciones de los entes
nsanuento. Nmguna escuel
d
que no alcanza a comprender L
,
a pue e suprimir lo
sus límites. y el último ac~ d: ~:zon ~lculadora, lógica-matemática, tiene
límites.
razon ~s reconocer que la razón tiene
Carnap subordina la Filosofía a l C' ·
naturalizando a la Filosofía -cu a~u i~~c1~, a la legalidad científica, desque las ciencias no pueden ab
y
nc1on siempre ha sido ocuparse de lo
tivos- e incapacitándose
are;, por no ser accesible a sus métodos privacondicionado" " I'd d . para _egar a conceptos-límite: "absoluto" "in..
' rea I a rrrespectiva", ''Dios" " ,, "
"
'
verificar empíricamente Un d I
' ser , nada ' por quererlos
de los positivistas l' . .
o e os mayores errores de Rudolf Carnap - y
con lo falso. Si to~~~:~a~~=~ ~ confundir_ lo inverificable empíricamente
experiencia actual -de
d
alde reducirse a los datos sensibles de la
ha ,
acuer o con a postura de M h S hli
_bna que negarle objetividad a la r . , .
ac ~ e ck y Carnapnuembros del "Wiene Kre' " p p op1a F1S1ca que sirve de modelo a los
15 •
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or algo Karl Poppe
M
p
acusado de psicolocismo
al
.
lócnco
.
r y ax
lanck han
o
pos1't'lVISmo
. no
o· . s·1 e¡ mun do f'meo
se halla

17
humanitas-2

�constituido por nuestras experiencias sensibles, el momento metafísico es inevitable. Un científico de la talla de Max Planck afirma que ningún progreso
es factible para la ciencia sin un criterio de valor. ¿ C6mo discriminar, sin
un criterio axiol6gico, hip6tesis y teorías? Ahora bien, el concepto de valor
rebasa el ámbito de todas y cada una de las ciencias experimentales. He aquí
unas aleccionadoras palabras de Max Planck: "En todo caso deberíamos
nosotros, creo yo, aferramos a la hip6tesis fundamental de toda investigación científica de que todo lo que ocurre en el universo transcurre con independencia del hombre y de sus aparatos de medición" (¿Determinismo o
indeterminismo?, en el libro en colaboración: 1, Max Plank (Premio Nóbel) :
¿Determinismo o indeterminismo? 11, Erwin Schrodinger (Premio Nóbel): La idea fundamental de la mecánica ondulatoria. 111, Wemer Heisenberg (Premio Nóbel) : La unidad de la imagen científico-natural del mundo,
pág. 33, I, Cuatro Pliegos, Madrid, MCMXLVII) . Los grandes científicos
son mucho más prudentes que los neopositivistas. Vaya ahora este texto
de Erwin Schrodinger: "No se puede decir nunca lo que es real o lo que
ocurre realmente, sino sólo lo que se observará en el caso real concreto ...
La ciencia exacta, en fin de cuentas, no debe tender más que a la descripción de lo efectivamente observante" (La idea fundamental de la mecánica
ondulatoria, en la obra citada, pág. 69, 11). Ir más allá, identificando lo
inverificable o lo inobservable con lo falso, es una falsedad y es una extrapolación científica. Contra el fisicalismo cerrado del "Círculo de Viena",
contra el simplismo metódico de los neopositivistas, escuchemos una valiosa
advertencia que nos formula Wemer Heisenberg: ... "una imagen del mundo, por lo menos en principio, debe abarcar todos los dominios del Universo.
En ella debe corresponderle a cada distrito de la realidad un lugar determinado. Precisamente por esta condición se hicieron patentes de manera
tan clara los fallos de la imagen del mundo orientada hacia la física clásica;
porque los dominios espirituales aparecían en aquella imagen del mundo,
en cierto modo, sólo como el polo opuesto de la realidad material no contenido en ella. El andamiaje conceptual de la física clásica era demasiado
rígido para poder recibir en sí, sin violencias, nuevas y distintas experiencias"
(La Unidad de la imagen científiconatural del mundo, op. cit., pág. 103,

111) .
La crítica a la metafísica, emprendida por los neopositivistas de nuestro
siglo, tiene valor en cuanto se apoya en la odiada metafísica. Sin base
metafísica no cabe articular una metodología científica. Cuando el físico,
el químico o el biólogo buscan una ley suponen que existe algo por buscar
y que aún no ha sido hallado. Suponen que existe, cuando menos, un mundo
físico, un mundo químico, un mundo biológico independientemente del ex18

perimentador y de sus proposiciones protocolarias. Algo ha sido hallado por
las diversas ciencias y medido independientemente de una experiencia subjetiva. Crear objeto de búsqueda para la ciencia, sin presupuestos reales, onto16gicos, es una pura quimera. Si algo se impone, se impone la metafísica.
El método científico -que no es una construcción filosófica- se remite con
inmediatez a las bases metafísicas comunes y naturales. De otra suerte,
la física, la biología, la química y las restantes ciencias se volatizan en su
significado. En el mismo principio de verificabilidad subyacen conceptos metafísicos: entes concretos, realidad. Lo malo del caso es que la experiencia
estrictamente personal y subjetiva incapacita para llegar al ser objetivo de
los entes, a las relaciones reales entre los entes, al horizonte de la habencia
y a la comunicaci6n con los otros hombres. El color violeta es, para mí,
la impresión que experimento al ver aquella parte del arco iris a la que
precisamente denominamos violeta. Pero la impresión del color violeta es
mía, incomunicable y podría diferir del violeta de otras impresiones. Si sólo
se trata de impresiones y creaciones mías, caemos en un solipsismo. Una
vez encerrado en mis impresiones, no puedo salir de ellas, aunque se intenten acrobacias carnapianas. El fisicalismo de Neurath, si no quiere reducirse
a vacuo logicismo, tiene que recurrir a la instancia metafísica. Al identificar
lo significante con lo verificable, los positivistas lógicos eliminan al sujeto,
lo diluyen en experiencias impersonales. De ahí la afirmación de Wittgenstein:
Das denkende, vorstellende Subjekt gibt es nicht (Tractatus logico-philosophicus, 5,631), "El sujeto pensante, representante, no existe". Objeto y sujeto
se diluyen en la experiencia o en las experiencias. Cabe preguntar a los
neopositivistas: ¿Existe una experiencia sin un sujeto experimentante? ¿Puede concebirse un sujeto experimentante sin circunstancia, sin mundo, sin
universo? Si a la verificación fenoménica se le da concreción y subsistencia
aut6nomas, ya se volvió, en alguna manera, al objeto realístico de la antañona metafísica. Otro de los graves errores en que incurren los positivistas
16gicos, estriba en sostener que las palabras no indican por sí mismas objetos
o conceptos, sino que "el concepto no es sino el conjunto de las reglas que
fijan el uso de la palabra correspondiente al mismo". El pensamiento se
reduce a palabra. El lenguaje es el complejo de reglas admitidas arbitraria
o convencionalmente. El concepto universal de hombre, según el positivismo
lógico, pasa a ser un complejo de reglas lingüísticas arbitrarias, indicadas
a muchas experiencias distintas, sin estructura permanente alguna, sin ninguna base metafísica que fundamente la aplicación de la palabra hombre
a muchos hombres concretos. Estamos ante un nuevo nominalismo empirista, relativista, y a la postre, escéptico. La metafísica no resucita, porque
no ha muerto. Se le expulsó por la puerta del edificio neopositivista y se

19

�coló por la ventana. De ahí la afirmación de un filósofo contemporáneo de
habla española: "la filosofía o es metafísica o no existe". V ale la pena
realizar el análisis crítico del positivismo lógico para corroborar la verdad
de ese aserto.

3. Diecisiete Objeciones al Positivismo Lógico

Los cultivadores de la metafísica no podemos ignorar la pretendida eliminación de nuestra disciplina, por parte de los positivistas lógicos, en el campo
de la filosofía. Una vez expuesta la teoría neopositivista, es preciso tomar
posición frente a ella. Nuestras observaciones críticas al positivismo lógico
las podemos condensar en 17 objeciones:
lo. La crítica del positivismo lógico a la metafísica, en apariencia de logicidad férrea, abunda en puntos débiles. El valor que pudiese tener esta
crítica depende de la abominada metafísica, a la cual se expulsa por la
puerta de la construcción neopositivista y regresa por la ventana. Cuando
el físico, el químico y el biólogo buscan una ley, suponen que existe algo
que buscar y que aún no ha sido hallado; suponen que existe, por lo menos,
un mundo físico, un mundo químico, un mundo biológico -según el casoindependientemente del experimentador y de su experimentar. La exigencia
metafísica de algo se impone. Sin entes, sin realidad, sin la totalidad de
cuanto hay, la física, la sintaxis lógica y las restantes disciplinas pierden el
significado propio.
2o. La lógica no está para crear o confirmar los asertos de las ciencias
particulares. Depurar el lenguaje de anfibologías y pseudoproposiciones no
es la única ni la más importante tarea de la filosofía. Del hecho de haber
desenmascarado algunas ilusiones especulativas no puede concluirse que toda
la metafísica y cualquier metafísica es una ilusión especulativa.
3o. El grosero simplismo metódico de los neopositivistas desconoce la riqueza de los objetos de conocimiento que exige una pluralidad de métodos.
Si la filosofía es una explicación fundamental de la realidad entera y una
sabiduría vital de los últimos problemas humanos, el analista del lenguaje
lógico resulta un entusiasta aficionado a la ciencia y un malogrado filósofo.

4o. Si el concepto de verificabilidad no es apto para explicar la ciencia
natural, como certeramente ha observado Karl R. Popper, menos lo puede
ser para eliminar la metafísica del panorama filosófico.
So. El principio de verificabilidad no es verificable ni ha sido demostrado.
Debería demostrarse que la única fuente de conocimiento es la experiencia

20

~nsible. El principio priva de sentido a las ro s· .
c1a, a las leyes naturales De t d 1 . . ~ po ic10nes genera les de la cien.
n ro e pnnc1p10 de e if b"l"d d
tos conceptos metafísicos.
v r ica i i a quedan ocul-

6o. R eductio ad absurdum· Se d"
nificante: la realidad queda ~ontenid;ee que s61o _lo :J\.-perimentable es sigde ella. Pero la experiencia es
ln la ~~enencia y nada existe fuera
t
. .
persona subJebva e in
· bl
anto, m1 impresión del color amarillo ' od ,
. .
comuruca e. Por lo
De este modo se eFm:M la ob· tt' "d d p na d1fenr del amarillo de otros
uuma.
Je Vl a y la
"bilid
.
tersubjetiva, que son esenciales l . .
posi
ad de comunicación ina a ciencia El neo ·ti ·
~n fundamento lógico para la ciencia e~in
po~1 -~smo, al querer crear
sismo. Una vez encerrado en .
' .
a la obJet1V1dad y cae en solip.
lll.ls sensaciones no pued
1. d
e1 mtento del fisicalismo de N
th l h
o sa ir e ellas. Inútil
·
b'
eura a abiar de un l
· ·
mtersu Jetivo, prescindiendo del su ºeto
.
enguaJe mtersensual e
no hay contenido caemos en vac~ l y _d~l obJeto correspondientes. Cuando
o ogic1smo, en huera sintaxis

7o. s·i sigru
· ·ricante equivale a verificable
. ·
. .
hecho no es ni subJºetivo . b" .
' queda elunmado el sujeto. El
.
m o Jebvo No ha
· b·
.
expenencia. El solipsismo de W ºtt . .
y m o Jeto m sujeto, sólo hay
I genstem cae en el b
d
surdo pensar una experi
. .
a sur o. Porque es abb.
encia sm pensar algún .
,
o
y si la experiencia es identificada
SUJeto q_ue experimente algún
memco, la metafísica realista d 1
"d con, la realidad en sentido fenoe sentI o comun resurge de nuevo
· al'ismo extremo del positivismo l' .
·
.80. El nonun
.
nuento en palabra y lenguaJ·e N h
. ogico convierte nuestro pensa0 ay conceptos
.
·
,
·
·
1
Jer, tigre, arbol)' sino reglas lin .. , f
. umversa es (hombre, mupor su nombre y aplicadas a
guch1s icas c~nve~cionales, arbitrarias, indicadas
E
mu as expenenc
d" ·
ste nominalismo presupone el I t· .
ias istintas aunque semejantes
ést
re a 1vismo -en el se
·
1
e, a su vez, el escepticismo Al
r y en e conocer- y
base para toda verdad en cual~u. ~o aceptar la metafísica, se suprime la
sistema.
'
ier sistema y, por ende, también en el propio

!e~o.

9o. Reducir toda posible experiencia a la
. .
es empobrecer, innecesariamente el
experiencia de la ciencia natural
10
. .
'
campo del conocimiento.
'
o.
Ehmmar
los
p
bl
ti
I
ro emas metafísicos para adhe .
f
ca a a guna de las soluciones trad" . ' 1
nrse en orma dogmála meta f'lS!ca,
.
ic10na
es
del
pens
.
aunque de
d
.
.
amiento, es volver a
mo O torpe e mconsc1ente
llo. Escamotear el verdadero r bl
d
.
ideas con los obJºetos-p o ema el conocimiento -relación de las
no es resolverlo.
120. Del hecho de que las condi .
de la ciencia empírica n
d
c1o~es para el sentido de las proposiciones
.
o pue an aplicarse a en
. d d
no se denva que estos 'lf
uncia os e otra naturaleza
u irnos rarez~n, en absoluto, de todo sentido.
'

21

�. . , n no es· ven•r·icable. De aplicar
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l . tada
130. La propia teona e .
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.. t lógicos a na
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disfrazada de impera. . . d alor es una orma
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14o· Decir que un Juicio
l
rto es caer en u » al
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l'd se apoyan en juicios de v or.
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toda otra invesugacion .y, dmitida
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del hombre, es una tesis a
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.
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16o. Pensar --como l o piensa
. f libl contradice el carácter convenna certeza m a e,
l' ·
una verdad abso1uta y u_
l fundamentos de esa _ogica.
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cional que atn uy
't·ca nada nos dice sobre
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. . .
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l 16 •ca Los aXJ.omas no
ductibles a a gi ·
, t'
son conceptos lógicos.
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4. Falacias de los Analistas Lógicos

. •r·icado, Rudolf Carnap
,.
rentes de s1gn1
Para mostrar palabras metaf1S1cas ca
. rt
característicos del método
•
l -&lt;lesafortunados, por cie o· · · de exisescoae dos eJemp os
. ' . •p'o' (en sentido de pnncip10
~ t . "el término metafísico pnnc1 i .
) D' ersos metafísicos han
anal is a.
.
l ' . o o axioma .
iv
tencia, no de principio epistemo -~gicd cuál sea el (supremo) 'principio del
ofrecido una solución a la cuestion . e . ' o de 'el ser') y han presentado
'
d la 'eXJ.Stenc1a '
al
, .t
mundo' (o de 'las cosas ' o e
l movimiento, a la vida, espm u,
a al número, a la forma, a .
imil'ares A efecto de descomo tal al agu '
.
· , al bien y s
·
. . ·o' tiene en este problema metaa la idea' al inconsciente,1a la1accio~,
bra prmcipi
cubrir el significado que a pa a
taf' .
baJ·o que condiciones una prolos me is1cos
.
, n
físico debemos preguntar a
. . . de Y' es verdadera y baJo que co es el ~~cipio responderá aproximadamente como
posición de la forma 'X
El metafis1co nos
X' ' l ser de
1
diciones es fa sa . . .
.
dec·ir que 'Y surge de
' e
·
·
·
de
Y'
qmere
·
.
. 'X es el pnncipio
. d d X' así sucesivamente. Pero
sigue .
' 'Y . t por VU'tu e ' y
'bl "
y reside en el ser de X '
e~is e
.
muchas interpretaciones posi es .
.
ambiguas y tienen
. f' . ,
eta
estas interpretaciones son
·t . para esta especi icacion m . . d ue faltan en enos
Carnap concluye dicien o q
22

física, que "la palabra ha sido desprovista de su significado original, sin que
se haya otorgado alguno nuevo; lo que resta de todo ello es una especie de
cáscara vacía" (La superación de la Metafísica por medio del análisis lógico,
págs. 13-14, Centro de Estudios Filosóficos, U.N.A.M.).
Veamos ahora cómo pretende eliminar Rudolf Carnap la palabra Dios
y la existencia misma de Dios de la "filosofía científica". "La palabra 'Dios'
-nos dice- es otro ejemplo. Haciendo caso omiso de la variedad de usos
que ha tenido en tantos órdenes, podemos distinguir sus usos lingüísticos a
través de tres contextos distintos, de tres situaciones históricas que incluso
llegan parcialmente a coexistir en un orden temporal. En su uso mitológico,
la palabra tiene un significado claro. Ella misma -o términos equivalentes
de otros lenguajes-- es usada en ocasiones para designar a seres corpóreos
que están entronizados en el Olimpo, en el Cielo o en los Infiernos, los cuales
se hallan dotados en mayor o menor grado de poder, sabiduría, bondad y
felicidad. En ocasiones también se utiliza para designar a seres espirituales
que, a pesar de no tener cuerpos semejantes a los humanos, en alguna forma
se manifiestan en cosas o procesos del mundo visible y resultan, por consiguiente, empíricamente comprobables. Por el contrario, en su uso lingüístico
metafísico, la palabra 'Dios' designa algo que está más allá de la experiencia.
El vocablo es deliberadamente despojado de cualquier significado relativo a
un ser corpóreo o a un ser espiritual que se halle inmanentemente en lo
corpóreo, y como no se le otorga un nuevo significado deviene a significativo. . . En el caso de este vocablo ni siquiera se ha satisfecho la primera
exigencia de la lógica, o sea la exigencia de la especificación de ·su sintaxis,
es decir, de la forma como aparece en su proposición elemental. En este
caso la proposición debería tener la forma 'X es un Dios' ; sin embargo, el
metafísico rechaza completamente esta forma sin sustituirla por otra, o caso
de aceptarla, no indica la categoría sintáctica de la variable X. Son categmías, por ejemplo: cuerpos, propiedades de cuerpos, relaciones entre cuerpos, números, etc. El uso teológico de la palabra 'Dios' se sitúa entre el uso
mitológico y el metafísico. No hay aquí un empleo propio, sino una oscilación del uno al otro de los usos mencionados." (Op. cit., págs. 14 y 15.)
Al utilizar el término falacia quiero precisar que entiendo por esa palabra
la base falsa en que se funda el sofisma. En el caso de los positivistas lógicos
estamos ante el caso típico de sofismos relativos a las premisas. En el caso
de la palabra principio se ofrecen algunas de las diversas connotaciones
que el vocablo ha tenido en la historia, sin precisar autores y escuelas, concluyendo por asegurar que "la palabra ha sido desprovista de su significado
original, sin que se haya otorgado alguno nuevo; lo que resta de todo ello
es una especie de cáscara vacía". Ahora bien, es falso que la palabra haya

23

�sido desprovista de su significado original sin que se haya otorgado uno nuevo..
La solución que dieron los presocráticos -solución cosmológica- s~ ha pe~dido ciertamente en la metafísica contemporánea, pero eso no quiere decir
que por ese simple hecho la palabra haya quedado desprovista de significa~o.
Precisemos nuevamente: la palabra principio significa: A) En un sentido
cronológico O topográfico es lo primero de una serie espacial o temporal ?eterminada o de todo el tiempo (principio del mundo); B) En un sentido
causal, aq~ello de que depende algo con algún género de dependencia dentro de un orden; C) En un sentido lógico: a) los elementos de que se constituyen los preceptos o conceptos complejos; b) los juicios _primarios; a')
materiales de que se derivan como de premisas por razonamiento los subsiguientes; b') formales que van implicados en toda afirmación y todo ra~~namiento ("primeros principios"). D) En el orden ético: las normas bas1cas
de conducta moral y jurídica. E) En el orden metafísico, el Ser fundamental
y fundamentante de todo lo anterior, al cual ~e puede ll~gar -entre otras
vías-- por la implicación insoslayable que se da de lo contingente a lo necesario.
La variedad de usos de la palabra Dios -uso mitológico con designación
de ser corpóreo, uso metafísico más allá de la experiencia, uso teológico situado en los dos anteriores- lleva a Rudolf Carnap a desechar la palabra
-y el concepto-- por asignificativa. Como el metafísic~ no le. ot_o~ga. un
nuevo significado al vocablo Dios -según Carnap- ~eviene asignifi~tlvo.
El error de Camap no puede ser más grosero. Parece ignorar que Dios, en
el orden lógico, se presenta como aseidad o "ser-por-sí". Entidad in~ausada
imposible de limitarse. Razón de sí mismo. Ser Subsistente y necesario. Por
ser actualidad pura, omniperfección -"falto de toda falta"- le llamamos
infinito. y el infinito no puede cambiar, excluye toda composición, no se
opone a nada (es único), no es un cuerpo ( porque implicarí~ finit~d )_ '. está
totalmente libre de las condiciones temporales. Como realidad mfm1ta es
ser sin restricciones. Inmutable, simple. Como causalidad infinita u omnipotencia es causa, de manera total, de _lo fini:º· :odo en El ~s in_finito:
Conciencia, gozo, vida perfecta, personalidad, ciencia, benevolencia, libertad
creadora, sabiduría ... Estos atributos del Ser fundamental y fundamentante,
que la razón humana descubre, son incapaces de encerrar la ?,lcnitud d~l Ser
Supremo, del Deus Absconditus. El estudio y la contemplacion del univ~rso
creado, con todas sus maravillas, pone de manifiesto, a su modo, la ommpotencia la omnisciencia y la infinita bondad de Dios, ensanchando nuestros
horizo~tes, pero induciéndonos a cultivar la humildad intelectual.
En el orden existencial, Dios es amor. Ni yo, ni los otros, hacíamos falta:
Estamos enviados -"arrojados", dicen los existencialistas- a la existencia,

24

por la amorosa voluntad de Alguien. En este sentido nuestra existencia es
una dádiva de amor de ese Ser que nos hace ser amorosos y que es el supremo
Amor. Y con su amor nos comprometió a "estar en el mundo" amorosamente. Por eso en la más profunda subjetividad encontramos una intersubjetividad, una comunidad amorosa. Si existe nuestro amoroso afán de pleni_tud subsi_stencial -y esto es un hecho evidente-, .existió siempre una plenitud submtente, porque si no hubiera existido, el afán de plenitud subsistencia! -y la misma idea de plenitud- sería un efecto sin causa. Pero un
efecto sin causa resulta absurdo. La causa final es la causa de las causas.
Lo que exige el argumento no es sólo una plenitud, sino una Plenitud subsistente.
Carnap pide una categoría sintáctica de la variable X, para llegar a una
proposición elemental que debería tener esta forma "X es un Dios". Añade
que son categorías, por ejemplo: cuerpos, propiedades de cuerpos, relaciones entre cuerpos, números. Lo que Rudolf Carnap está haciendo es "pedir
peras al olmo". ¿ Quién ha dicho que las categorías tengan que ser materiales o numéricas? ¿ Por qué tendríamos que mutilar bárbaramente la reflexión metafísica - la más alta prerrogativa intelectual del hombre- sólo
porque no entra dentro del empirismo carnapiano? Carnap combate la palabra "principio" y echa mano del principio de verificación. Camap exige
que todo sea verificable empíricamente y el principio de verificación no es
verificable. Camap se vale de un desafortunado texto de Heidegger sobre
la nada --tomado de su obra Was it Metaphysic?-, sin tocar jamás un texto
de Santo Tomás de Aquino, de Francisco Suárez, de Xavier Zubiri o Nicolai
Hartmann -para no citar sino unos cuantos ejemplos-, y decreta que todas
l~s proposicio~es metafísicas son pseudoproposiciones, sonidos verbales desprovistos de sentido. Lo que verdaderamente carece de sentido es el insosten~ble reduccionismo -a proposiciones empíricas, protocolarias- del positivismo "lógico" que atenta a la plural riqueza de la realidad y de la habencia.
Alfred J. Ayer cae en la ingenuidad de querer eliminar a la metafísica
0
P_ rq~e trasciende los límites de la experiencia sensorial. Tengamos la paciencia de ~sc~charle: "Una manera de atacar al metafísico que pretendiese
te~e~ conoc~1~mto ~e una realidad trascendente con respecto al mundo fenomeruco, seria mvestigar de qué primisas fueron deducidas sus proposiciones.
¿Ac_aso ~o debe empezar, como los demás hombres, por la evidencia de sus
sentidos? . (L enguaje, verdad y lógica, pág. 40, Editorial Universitaria de
Buenos Aires) • Una cosa es empezar por los sentidos -también Aristóteles
Santo Tornas
' Y H artmann empiezan por los sentidos- y otra cosa muy di-'
f~rente_ es que ,todo . termine con los sentidos. El mismo A. J. Ayer en el
libro citado esta haciendo uso de la intuición intelectual, de la razón racio-

25

�cinante que no se palpa, ni se huele, ni se ve, ni se saborea. Habla de "verificabilidad práctica" y de "verificabilidad en princi~io''., de senti?o "fu~rte"
y de sentido "débil" del término "verificable'.': claro ~~ce de su ~gundad
criteriol6gica. Desecha por espuria la cuestJon _metafisica _concerniente a la
"sustancia", sin detenerse a pensar en las coneXIones esenaales, en la ley estructural de una cosa que existe en sí y no en otra. Oigámosle una vez más:
"Podemos por lo tanto definir un enunciado metafísico diciendo que es una
sentencia que quiere expresar una proposición genuina, pero que de hecho
no expresa ni una tautología ni una hipótesis empírica. Pero como las tautologías y las hipótesis empíricas componen la totalidad de la clase de las p~oposiciones significativas, estamos justificados al concluir que todas las
maciones metafísicas carecen de sentido" (op. cit., pág. 50). La reflex1on
sobre la mismidad personal o sobre la totalidad de cuanto hay no es ni tautología ni hipótesis empírica. Aquí estriba, precisamente, el gran error de Ayer,
en reducir la totalidad de la clase de las proposiciones significativas a puras
tautologías o a meras hipótesis empíricas. Parafraseando a Shakespeare, podríamos decir: hay en la habencia -en la totalidad de todo cuanto haymuchísimo más de lo que contiene la pobre "filosofía" del positivismo lógico.

NUEVOS APORTES A LA METAFfSICA TOMISTA

ª!~-

MoNs. Da.

0CTAVIo

N. DER1s1

Obispo Rector y Profesor de la Pontificia Universidad Cat6lica Argentina

I
Motivos de la renovación de la M etafísica tomista

Los GRAVES PROBLEMAS planteados por la Filosofía contemporánea, especialmente por la Fenomenología y la Filosofía de la Existencia, han obligado a
los cultores actuales del Tomismo a un estudio más profundo y detenido
de sus propios principios, a revisar y precisar mejor algunas de las nociones de la Metafísica y Gnoseología, en busca de una solución adecuada a los
mismos.
Estos nuevos análisis y retoques hechos a la doctrina de Santo Tomás
lejos de encerrar una modificación o cambio de la misma significan m~
bien una reconquista de la auténtica mentalidad de Santo T~más, un retorno
al pensamiento original y vivo del Aquinate.
Obscurecidos u olvidados por los comentaristas y expositores del Doctor
Angélico, estos puntos fundamentales vuelven a recobrar toda su primitiva
1~ Y significación, para una más honda y armónica comprehensión del
m1SD10 y para derramar la luz de su verdad sobre los temas planteados por
la Filosofía actual.
S~ negar la importancia que tienen para una mejor comprehensión de
la mtSma, la verdad es que la ocasión y motivos del redescubrimiento de estos

as~tos. doctrinales del Aquinate significan menos que el análisis penetrante
Y nunuooso de los mismos, para la valoración del pensamiento del Aquinate
en su preciso alcance.

26

27

�Vamos a señalar a continuación algunas de estas nociones, reconquistadas
al menos precisadas en su estricto alcance y significación y que juzgamos
f.:ndamentaies para alcanzar una comprehensión más profunda del rico Pensamiento de Santo Tomás.
0

11
El esclarecimiento de la noción de ser y de la
participación en Santo Tomás
l. El esclarecimiento de la noción de ser: la esencia
El ser es la noción primera y la más evidente de todas, ya que en su
luz se esclarecen todos los demás conceptos. De ahí que sea imposible definir al ser: no hay una noción genérica más evidente y superior a ~ ~n
que poder definirlo. Sólo podemos esclarecer esta noción, tomando conc1enc1a
precisa de la misma.
El ser es algo que es, un modo de ser o existir. Implica algo, aquello q~e
define O constituye una cosa y que la diferencia de toda otra: la esenc~a;
y la existencia o acto o perfección que le confiere reali~ad_ en sí,_ a esa es~nc1a,
que hace que ésta realmente sea, que esté presente en s1 misma, mdepcnd1entemente del pensamiento que la formula.
Ahora bien, esos principios constitutivos del ser logran toda su significación y su preciso alcance a la luz de la doctrina de la participación.

Veamos la doble participación de Santo Tomás, en lo que hace a la
esencia y a la existencia.
A. La participación de la esencia. Las esencias son necesariamente -sin
existir en sí mismas- desde toda la eternidad. De un modo necesario se
fundan en la E.tistcncia infinita de Dios; ya que tsta, por su misma Perfección infinita, es Modelo para las infinitas maneras o modos finitos capaces
de participar de la misma, fuera de ella.
La Inteligencia divina, también infinita, al contemplar exhaustiva y necesariamente su Existencia, no puede dejar de ver los infinitos modos finitos
capaces de existir fuera de la misma: las esencias; esencias que, acabamos
de decir, aquella Existencia funda con su infinita Perfección. Al contemplar
necesariamente su Existencia infinita -de otra suerte, no sería infinitala intelección divina ve también de un medo necesario las infinitas esencias
o modos finitos capaces de existir fuera de ella.
Estas esencias solamente son como objetos de la Mente divina, capacidades
de existir, pero sin existencia actual propia.

Lo que esta tesis Tomista pone en claro en la actualidad, es que las esencias no son en sí, como algo ya constituido, sino que son siempre actuales,
siempre y constantemente constituidas por el Acto de Intelección divina.
únicamente son en acto con este Acto divino, que las está siempre mirando
y necesariamente dándoles su ser propio. En una palabra, sólo son esencias
en cuanto están bajo y sostenidas por la mirada del Acto de la Intelección
divina, en cuanto Dios las está pensando, o sea, en cuanto son objeto del
Pensamiento siempre actual de Dios.

B. La participación de la existencia. La existencia, en cambio, es el efecto

2. La participación en el esclarecimiento del ser
Esta noción de origen platónico-agustiniano estaba en el fundamento mismo de la Metafísica tomista, pero había sido obscurecida y absorbida por ~
noción aristotélica de potencia y acto, en cierto sentido por el mismo Aqmnate y, sobre todo, por sus comentaristas y expositores.
Sin embargo, en Santo Tomás estaban ambas nociones: de participación
y de potencia y acto, íntimamente unidas y exigidas, la una por la otra, en

la fundamentación del ser.
Precisamente el re-descubrimiento de esta noción de participación, ha venido a esclarecer la noción del ser, en su esencia y existencia, en Santo
Tomás.

28

de la Voluntad libre divina -dirigida por el Acto de su Inteligencia, identificados ambos en el único Acto puro de Dios-. Infinitamente perfecto,
Dios no necesita de nada, fuera de tl, para su Perfección y su Felicidad en
la posesión de ésta. Dios es la Perfección perfecta y gozosamente poseída.
Sólo puede hacer partícipes de su Existencia a las esencias que tl libre y
amorosamente elige. La existencia es el acto que confiere realidad en sí
a la esencia, el acto o perfección que hace que la esencia llegue a ser realmente en sí misma. Porque esta comunicación de la existencia proviene de
una Causa eficiente y libre, esta existencia así participada puede existir o no,
es contingente. La Libertad de la Causa se manifiesta o traduce en la contingencia del efecto.
Dios no puede comunicar a las esencias su propia Existencia pues es Acto
puro y simple, el cual no puede comunicarse con otro ni dividirse. De ahí

29

�que la participaci6n de la existencia del ser finito sea desde la Causa eficie~te
libre y se realice por creación -la primera existencia-, por conservación
--continuaci6n del acto de existencia en la esencia- y por concurso Y premoción -el acrecentamiento de la existencia, que no puede proceder de sola
la actividad de las creaturas, las cuales no son sino que s6lo tienen recibida
contingentemente su existencia, y que para causar necesita~ ser. movidas al
acto y realizar éste bajo la acci6n de la Causa que es la Existencia.

hechas: están siendo constituidas como esencias, y están siendo hechas como
existencias bajo la acci6n causal inmediata y actual de Dios. Si, por absurdo,
Dios dejase de contemplar las esencias, éstas dejarían de ser; y, si por absurdo Dios dejase de causar eficiente y libremente las existencias -dejase
de crear, conservar y actuar en la creatura con la promoción y concurso-éstas se aniquilarían.

Toda existencia es, pues, efecto inmediato de la Causa eficiente y libre
divina: en la creaci6n, en la conservaci6n y en la premoci6n de sola la Causa
divina, y en la acci6n de la CI-eatura, de la Causa divina actuando inmediatamente con ésta.

Las esencias son y las existencias existen bajo una acci6n inmediata y continua de Dios y, en cuanto están bajo esta acción. Como la luz depende
inmediata y actualmente del sol que la irradia; así también la esencia y la
existencia dependen inmediata y a~tualmente de la Existencia divina que las
causa.

El aporte del Tomismo actual es haber re-descubierto la realidad de la
existencia como acto. En efecto, la existencia nunca está en potencia, siempre
es acto: o el Acto puro divino de existir, o el acto que es por la acci6n
inmediata de este Acto. No hay una existencia hecha. La existencia está
siempre siendo hecha por vez primera, o está siendo mantenida en su acto.
El acto de existir depende de la Acci6n causal inmediata del Acto divino
de existir. Una esencia existe bajo la actuación actual de la Existencia en sí,
Su acto de existir depende del Acto puro de existir, que lo está actuando
o dando razón de su existencia ahora. El acto de existir del ser participado
es continuamente causado por el Acto puro de existir. En otros términos,
la existencia no es comunicada y queda ya recibida en la esencia. La existencia
es por una dependencia causal actual e ininterrumpida de la Existencia en sí.
Así como si el sol dejase de irradiar su luz, cesaría la iluminación del mundo;
así también, si, por absurdo, la Existencia divina pudiera dejar de causar
la existencia - por creación, conservación, premoción y concurso-, ésta se
apagaría, dejaría de ser.
Tanto, pues, la esencia como la existencia, respectivamente, es o existe,
bajo una acción causalmente inmediata de Dios: de una Causalidad ejemplar
necesaria de la Existencia y del Pensamiento divino, las esencias, a las que
contempla en su Existencia infinita y, contemplándolas, las constituye; o de
una Causalidad eficiente y libre de la Voluntad divina, las existencias, las
cuales son conferidas continuamente por esta Voluntad a aquellas esencias,
que libremente ha elegido para ser actuadas por ellas.
Esencia y existencia finitas son siempre participadas en acto, están dependiendo ahora, en acto, de la Causalidad divina, que le confiere su propio
ser, respectivamente, de esencia o existencia.

Las esencias ~unca están ya constituidas, y las existencias nunca están ya

30

En síntesis, la esencia es y la existencia existe siempre ahora, en acto, como
Acto puro -sin antes ni después, eterno- es la Causa inmediata de las
que ambas dependen.

3. Acto y potencia
Santo Tomás adoptó como propia, la doctrina del Estagirita; volcó su
propia Filosofía en los principios de Arist6teles, interpretado eso sí sf!cundum
veritatem.
Así la diversidad y multiplicidad del ser las explicó con la doctrina del
acto y la potencia; que Aristóteles la había explicado a las esencias: a la
materia primera y a la forma sustancial, y a la materia segunda o sustancia
Y a la forma accidental, es decir, no el s~r como ser, sino al ser como tal ser
o esencia. Santo Tomás lleva la doctrina del acto y la potencia hasta la
constituci6n misma del ser en cuanto ser: hasta la composición de esencia y existencia, composici6n que Arist6teles no alcanzó a ver con claridad. Más aún, con
esta doctrina, enteramente suya, el Aquinate llega a develar la esencia metafísica del Ser de Dios y la del ser participado de la creatura. Dios es el
Esse per se subsistens, la Existencia pura y subsistente. La creatura, en cambio es la esencia que no es sino que tiene existencia. Brevemente, Dios es la
Existencia y la creatura no es la existencia.
Desde esta profunda perspectiva del ser - para colocarse en la cual lo
ha ayudado el conocimiento de la noción de creación y la existencia de los
puros espíritus creados--, Santo Tomás incorpora a su sistema la doctrina
platónica agustiniana de la participación. Y lo hace, ubicándola con gran
precisión en su cabal objeto: el ser en cuanto ser, y no en tal ser o esencia,
como lo había hecho Platón y sus seguidores.

31

�Esta doctrina fundamental de la participación de Santo Tomás -oculta
en él muchas veces bajo los conceptos de ·potencia y acto y concretamente
de la esencia y existencia- ha sido redescubierta y pu~ta en plena luz con
los trabajos del ·P. Geiger 1 y sobre todo del P. Corneho Fabro.2
La participación como acabamos de exponerla brevemente, en lo que
hace a la esencia y e,cistencia ( n. 2), se refiere al fieri modo có7:10 pr_ocede
de la Causa divina -ejemplar y eficiente- la esencia y la existencia del
~er participado o creado.

?

E ambio la doctrina del acto y la potencia se refiere al ser participado
in f:c~o ess/ explica los diversos grados y la multiplicidad del ser, por la
mayor O menor intervención del acto y, viceversa, por la menor o mayor
intervención de la potencia.
De todos modos, la reincorporación al sistema tomista de l.a ~octrina de
la participación logra dar una visión integral del ser y, co~~1gmentemente,
de la misma Metafísica: hace asistir al proceso del ser participado ~n su
esencia y existencia- desde el Ser imparticipado; y en su .luz _1: doctnna del
· alcanza toda su significación como realizacion o efecto de
acto y 1a pot enc1a
la Causalidad del Ser imparticipado.
Esta reconquista de un importante aspecto metafísico del sistema d~ Santo
Tomás como es el de la participación, traía aparejada una reconqmsta del
amplio' y rico pensamiento del Aquinate, sobre la analogía; al cual nos vamos
a referir en el capítulo siguiente.

III
La reincorporación de la analogía de atribución intrín,seca a la de
proporcionalidad intrínseca de Santo Tomas

4. La restitución del auténtico pensamiento de
Santo Tomás sobre la analogía

L a remcorpora
·
c'o'n
1
de la doctn·na de la participación en la concepción
metafísica Tomista, ha traído aparejada consigo una reconquista, amplia y
L. P. GEIGER, Participation, 2a. ed., Vrin, París, 1953.
· ·
C. FABRO, La Nozione di Partecipazione
seco~,d o S • Tommaso , Societá , Editrice
.
· le, T onno,
·
1950., y Partecipazione e Causalzta secondo S.
D Aquino,
Naz1ona
., Tommaso
•
,
t en
Societá Editrice Nazionale, Torino, 1960. Est~ obra. aparec10. s1mu1taneamen e
francés, publicada por Institut Superieur de Philosoph1e, Louvama, 1960.

rica de su pensamiento en lo que hace a la expresión conceptual del ser,
vale decir, a la analogía.
En efecto, esta doctrina de la analogía se ha visto enriquecida con la reincorporación a la ya tradicional analogf.a de proporcionalidad intrínseca
-afirmada por Cayetano y los grandes comentaristas tomistas, como única
en Santo Tomás-, de la hasta ahora rechazada por todos estos tomistas, y
que, sin embargo, estaba en los escritos y en la mente del Aquinate: me refiero a la analogía de atribución intrínseca.
Por caminos diferentes: el de la Metafísica y el de la Lógica, se ha llegado
a una reconquista del pensamiento integral de Santo Tomás, con la participación en Metafísica y con el de la analogía en Lógica. Aspecto metafísico y
lógico, que, por otra parte, se reclaman y complementan y se articulan admirablemente como si el uno necesitase del otro, como es en verdad.
Mientras el P. Cornelio Fabro trabajaba en el redescubrimiento y formulación de la participación en Santo Tomás; el P. Santiago Ramírez se aplicaba al redescubrimiento de todo el rico pensamiento de Santo Tomás sobre
la analogía. Y los resultados de ambos insignes intérpretes del Aquinate,
sin habérselo ellos propuesto, se ensamblan y articulan armoniosamente, precisamente por que se trata de dos aspectos correlativos de la doctrina de
Santo Tomás -metafísico, el de la participación, y lógico, el de la analogíaque se corresponden y que, por diversos caminos, habían sido olvidados y
dejados de lado por los comentaristas del Angélico Doctor.

5. Correspondencia de participación y
analogía de atribución

La participación incorpora un punto clave, hasta entonces olvidado, en la
concepción tomista: el origen del ser creado en su esencia y existencia, a
partir del Esse subsistente o en sí. De este modo, quedaban bien claros los
dos aspectos de la comunicación del ser desde el Ser en sí: la participación
o comunicación del ·ser desde su Causalidad -el fieri del ser creado o participado- y la comunicación de este ser, ya constituida en diversos grados,
por el acto y la potencia -el f actum esse de la participación-. De este modo
Participación y acto y J;otencia corresponden, respectivamente, al fieri y al
factum esse del ser participado.

1

2

32

Cayetano y la Escuela tomista posterior se había atenido al segundo aspecto de la comunicación del ser. H abía buscado la explicación de los grados
Y multiplicidad del ser -el factum esse- en la doctrina del acto y la potencia;

33
humanitas-3

�pero había olvidado la participación prop~~ente dicha, .e~ proceso causal
mismo del ser desde el Ser incausado: el fzerz del ser part1c1pado.
En cambio, el P. Francisco Suárez, S. J. se había atenido a este prim:r
aspecto de la' comunicación del ser, al fieri del mismo o ~ su dep~ndencia
causal respecto al Ser incausado; y, por otra parte, hab1a descuidado el
tema de la realización de la diversidad y multiplicidad de los entes por el
acto y la potencia, había descuidado el factum esse del ser.
Esta posición obedece a su tesis que· identifica la esencia con la existencia
en el ser creado. Por lo cual, no puede explicar la graduación de los seres
participados por la potencia que limita al acto y, concretamente, por la esencia que limita a la existencia. Para explicar la limitación de la existencia
identificada con la esencia, Suárez se ve obligado a recurrir a la Causa_eficiente divina. Por eso, Suárez es conducido, por una lógica interna del sistema,
a atribuir a la intervención de la Causa eficiente divina, a su libre Voluntad,
la comunicación gradual del ser.
Ahora bien, la graduación del ser ya realizada -in facto esse- es decir,
las diversas y múltiples cosas dadas en el mundo, son formuladas por la inteligencia, por conceptos de una analogía de proporcionalidad, o sea, por
conceptos que expresan el mismo ser dado en todos los entes, pero no enteramente el mismo, sino sólo relativa o proporcionalmente el mismo, sin referencia ninguna a un analogado principal.
Cayetano, que se atenía a esta comunicación realizada del ser en diversos
grados, defendía, por eso, la analogía de proporcionalidad intrínseca, como
expresión lógica de la misma.
En cambio, Suárez, como debía atenerse necesariamente a la Causalidad
eficiente divina para justificar la multiplicidad y diversidad del ser, se ve
obligado a expresarla con una analogía que haga referencia a esta Causalidad de Dios, como Analogado principal de donde procede el ser, y por
referencia de dependencia causal a fü, a los demás seres, es decir, con una
analogía de atribución intrínseca: sólo Dios es el Ser por sí, y los demás
seres sólo son por dependencia de su Causalidad.
Pero la verdad es que ambas analogías: la de proporcionalidad intrínseca
y la de atribución intrínseca pertenecen a la Doctrina de Santo Tomás, am-

participación: el de la Causalidad divina, de donde procede la esencia y
la existencia (n. 2) -el fieri o la participación estrictamente tal-; y el
de la realización de la misma, de la diversidad y multiplicidad de los seres
-el efecto o f actum esse de la misma participación-.

Ahora bien, Santo Tomás necesitaba echar mano de ambas analogías para
abar~ en su ex~resión conceptual uno y otro aspecto de la participación
metafmca : el primero o de la Causalidad divina, que comunica la esencia
y la existencia a los seres participados -el fieri del ser o participación estrictamente tal-, necesitaba expresarlo con la analogía de atribución intrínseca:
Dios, Causa del Ser o Analogado principal, con relación al cual son solamente los otros seres como efecto. Y el segundo o de la realización de la
gradación ~&lt;:l se~, y de su diversidad y multiplicidad -el factum esse O efecto
d~ la fartz:ipaczon- tenía que ser expresado como una analogía de proporcionalidad intrínseca, es decir, como una noción de ser que se aplica la misma
pero de diverso modo o ~elativamente la misma, a cada uno de los seres:
Mientras Fabro reconquistaba para el pensamiento de Santo Tomás la
realidad de la participación y ponía en claro los dos mencionados aspectos
de la misma: el fieri y el factum esse del ser participado; Ramírez reincorporaba al Sistema tomista las dos analogías, incluidas ambas en el pensamiento
de Santo Tomás.
Los redescubrimientos de ambos intérpretes de Santo Tomás -en Metaf~ica: el ~e la participación, y en Lógica: las dos analogías- se correspondian Y ~rt1culaban armoniosa y perfectamente, ya que el mismo pensamiento
del Aqumate abrazaba facetas: ontológica y lógica de un mismo problema.
Las tesis de Cayetano y de Suárez eran unilateralmente verdaderas, pero
no opuestas como se presentaban hasta hace pocos años, sino complementarias,
porque ambas se referían a aspectos diversos del Pensamiento de Santo Tomás.3
,E~te acuerdo o articulación de ambas posiciones, que en el plano de la
Logica ensanchaba y enriquecía la concepción del Aquinate con las dos
analogías - Ramzrez'
f ue pos1'ble gracias
· a la reconquista y articulación
de la doctrina de la participación -en fieri del ser participado desde la Causa

bas están sostenidas por él.
Esta posición del Aquinate en Lógica -la analogía es un problema eminentemente lógico- correspondía a una posición suya en Metafísica. En su
concepción integral estaban claramente afirmados los dos aspectos de la

34

l • SANTIAGO RAMÍREz, O. P., En Torno a un Famoso Texto de Santo Tomás sobre
~ Analogía, en Revista Sapientia, No. 29, págs. 156-192, La Plata-Buenos Aires
1 53
d
! lder:z, Obras Completas de Analogía, t. II, 4 volúmenes, Instituto "Luis Vives':
e Filosofia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1970.

35

�. . t di ina- con la doctrina del acto y la potencia - O del / actum esse o
eficien e v
M f' ·
Fabro-•
realización de la participación- en el plano de 1a
eta isica .

y objeto, como un sujeto con un objeto trascendente e irreductible a él,
es decir, el carácter intencional de la conciencia y de la exsistencia.

Con la reincorporación de la participación al Sistema tomista, se ha _loado una comprehensión más honda y precisa del alca~ce. de la acción
fnroediata causal de Dios sobre el ser participado y, consigwentemente, en
la del alcance de la esencia y existencia (cfr. n. 2) •

Tales afirmaciones han confundido a ciertos pensadores, que han creído
ver en estas concepciones de la Filosofía contemporánea de la intencionaltlad
y transcendencia, un retorno al realismo.

IV
La auténtica intencionalidad y trascendencia del conocimiento
de Santo Tomás

6. El alcance de la intencionalidad y de la trascendencia
en la Filosofía Contemporánea

Esta reconquista del verdadero concepto del ser par~cipado en su_ esencia
y existencia en la Concepción tomista, ha traído aparejada una noción muy
precisa del 'alcance del ser trascendente o trascendencia del ser.
' y 1a Fil0 La Filosofía contemporánea, y concretamente la Feno~enolog1a
f' a de la existencia han reconquistado el carácter intencional y trascendente
~:: ·objeto para la ~nciencia intelectiva y la intencionalidad del ser de los
entes para el Dasein O "Ser aquí" de la Ex-sistencia del hombre.

Husserl pone en evidencia que no pu_e~e haber_ acto de_ inteligencia -y
tampoco de voluntad y vida afectiva espmtual- sm un ob7eto trascendente,
irreductible al acto mismo de intelección.
Scheler sostiene otro tanto en el orden emotivo espiritual: que en tales
actos de amor y de emoción espirituales se de-velan los_ v~lores trascendentes,
irreductibles a los actos de la voluntad o de los sentimientos que los perciben.
En el plano existencial Heidegger quiere demostrar que el ser o pr~se~cia
de-velación
de los entes en el Dasein es trascendente al ser de este ultuno.
0
E tros términos estos autores están de acuerdo en afirmar la intencion o
d l
.
.
b
nalidad de la conciencia intelectiva y también e a ex-s1stencia, a sa. er,
que los actos de la conciencia y la misma ex-sistencia se de-velan como SuJeto
• OcTAVIO N. DERISI, Participaci6n, Acto y Potencia y An~lo~!a en S~nto Tomás,
del Número Extraordinario de la Rivista di Filosofía Neoescolastica, Fasciculos 11-IV,
Milano, 1974.

36

La verdad es que tales posiciones implican una reconquista de tales caracteres de la conciencia y de la ex-sistencia, pero sólo parcial y que no
alcanzan la auténtica intencionalidad y la real trascendencia de la inteligencia y del espíritu, según Santo Tomás, y que, por eso, y en definitiva,
reace en la inmanencia subjetiva. 5

7. El alcance de la intencionalidad y de la
trascendencia en Santo Tomás

Estas tendencias actuales de la Filosofía han obligado a un análisis más
minucioso y a una comprehensión más profunda y precisa del verdadero
carácter de la intencionalidad y de la trascendencia, tal cual se encuentran
en el Aquinate.
La intencionalidad y trascendencia, redescubiertas por la Fenomenología
(Husserl), la Fenomenología axiológica (Scheler) y la Fenomenología existencial de (Heidegger), afirma la dualidad irreductible intencional de sujeto
Y objetivo, de sentimiento y valor, y de ser del Dasein y de ser de los entes,
con la trascendencia del objeto, valor y ser de los entes; pero ambos caracteres de intencionalidad y trascendencia sólo son tales en cuanto dados en la
conciencia y nada más que en ella. Tales caracteres pertenecen y son un
modo o carácter propio de la conciencia y de la ex-sistencia. Pero el término
intencional y trascendente -el objeto, en el caso de la inteligencia- no implica
un ser o valor real en sí mismo, más allá e independientemente de la conciencia -o del sentimiento en el caso del valor, o de la ex-sistencia subjetiva
en el caso del ser de los entes-. Esta intencionalidad y trascendencia real,
más allá del sujeto, es inasequible - retorno al agnosticismo-.

En cambio, en Santo Tomás esta intencionalidad está dada en la conciencia del sujeto, como una unidad intencional de sujeto y objeto dada en
el acto espiritual, pero que implica una dualidad real -de un ser del sujeto
realmente distinto del ser del objeto-. En la inmanencia del acto intelec' ÜCTAVJo N. DER1s1, El Ámbito de la Fenomenología en E. Husserl y Critica T omista
al Método Fenomenol6gico, c. XX del libro Santo Tomás y la Filoso/fa Actual,
EDUCA, Buenos Aires, 1975.

37

�tivo -y análogamente en la del acto volitivo y demás act~s _espirituales_ intencionales-- está presente el objeto, pero como realmente distinto del su1eto.
Vale decir, que en el acto intelectivo, el mismo ser real ~n sí, trasc~nde~te
al sujeto, está presente el mismo -bien que no con su realidad material,_ s1_no
de un modo inmaterial y bajo alguno de sus aspectos. El concepto ob7etwo
es la realidad misma en sí, trans-subjetiva, que existe o puede existir en sí
misma, y que está presente en él inmateriamente y bajo algunos de sus
aspectos.
Porque esta intencionalidad real del concepto, no se logra por int~i~ión:
no es una aprehensión del ser en sí trascendente, en su s~r r~~ Í!SICO Y
presente por sí mismo en la conciencia, como sucede en la mtmc1on de l~s
sentidos. es sólo su presencia en él hajo alguno de sus aspectos y a travcs
de las ~ágenes O "species". El concepto objetivo es trascend,en~e sól~ en
una faceta del ser, ni tampoco la realidad está presente en el mmed1atamente por sí misma O sin intermediarios intelectivos. La prese~c~a inmediata
del ser trascendente en el concepto se refiere al orden gnoseologico o del conocimiento pero no al proceso psicológico con que ha llegado el ser a la
conciencia. Cuando la inteligencia formula, por ejemplo, el concepto de
hombre, éste está presente en aquél, el mismo que es en sí mismo - inme~iatamente en el plano del conocimiento-, pero sólo en sus notas de animal
racional, y no de un individuo concreto, y tampoco de un hombre existente;
y además ha penetrado en la inteligencia mediante imágenes sensitivas Y luego del propio concepto subjetivo como imagen espiritual del mismo.
Lo que importa aquí es que no debe mutilarse la inten~ionalidad y. la
trascendencia, tal cual es dada en la conciencia, de su realidad ontológ1ca
en sí, que da consistencia y sentido a la primera; no _hloq~earla e~ ~na
intencionalidad válida sólo dentro de la conciencia -o ex1stenc1a- sub7etwa.
Porque esta intencionalidad y trascendencia, que no alcanza y ~o _están .fundadas en un ser realmente distinto del acto aprehendente sub7etwo, pierde
el sentido de intencionalidad y de trascendencia: se reduce a un mero modo
subjetivo de ser de la conciencia y de la ex-sistencia; y no se percibe siq~i~ra
qué pueda significar esa intencionalidad y ~rascen~encia ~e ese pl_us ob7etwo
--o valor O ser- dado en el sujeto, pero irreductible a el, que sm embargo
no es realmente distinto del sujeto. En definitiva, tal trascendencia no puede
ser sino un modo de manifestarse la conciencia subjetiva, y que pierde todo
sentido de una auténtica intencionalidad y trascendencia, de un objeto verdaderamente irreductible al sujeto.
La trascendencia implicada en la intencionalidad del acto intelectivo es la
de un ser realmente irreductible al mjeto y que existe o puede existir fue-

38

ra de éste. Y así se manifiesta en la conciencia; y los intentos de reducirla
al ámbito clauso de la conciencia subjetiva, implican una verdadera mutilación,
que, a más de ser arbitraria, la deforma y desnaturaliza.
Con gran rigor Santo Tomás ha precisado el alcance exacto de la intencionalidad del concepto, que comprende sólo un aspecto del ser trascendente, inmaterial e intencionalmente presente en el acto conceptual -en el
concepto subjetivo-. En éste hay dos aspectos: el del acto o concepto subjetivo, y el del objeto o concepto objetivo, intencionalmente dado en aquél
y como trascendente a él. Este concepto objetivo no es una imagen del ser
trascendente alcanzada en sí misma y desarticulada del objeto trans-subjetivo
-tal como acaece en Descartes y en la Filosofía moderna y contemporánea-,
sino el mismo ser o, mejor, una faceta del ser trascendente, inmediatamente
presente en el acto, en cuanto ser objetivo. Por eso, con el concepto objetivo,
la inteligencia no expresa o dice su acto -en el cual y por el cual se hace
presente el ser trascendente-, sino el objeto mismo, hecho presente por él.
Con el concepto la mente no piensa en sí misma ni en su imagen -concepto
subjetivo o species expressa- del objeto, con que lo hace presente en sí,
sino directa e inmediatamente en el objeto mismo. Mediante el concepto
subjetivo o imagen, la mente aprehende y piensa en el ser trascendente, siquiera bajo algunos de sus aspectos: dice y expresa el ser real.
Este carácter abstracto del concepto objetivo o de la realidad trascendente
alcanzada bajo algunos de sus aspectos, exige otro acto de la inteligencia,
el juicio, que integre a aquél en la realidad existente, de donde fue abstraído.
Por ejemplo, en el juicio: "Juan es hombre" el concepto objetivo de hombre
es reimplantado y reidentificado en el ser real existente, del cual fue abstraído.
Por eso, si bien el concepto es el paso primero indispensable para conocer,
o sea, para aprehender el ser en sí o trascendente; recién en el juicio la mente
realmente entiende, aprehende el ser o verdad trascendente como tal. El
acto de concepto "hombre", por sí solo no haría conocer la realidad, coloca o
hace presente en este acto la realidad de "hombre", pero nada más. Para
conocer algo de este "hombre" es menester integrar el concepto objetivo
- la cosa presente en el acto conceptual- en la identidad o afirmación o
en la no identidad o negación del juicio. Éste nos hace conocer ya formalmente el ser o verdad trascendente, tomar conciencia de él. En el juicio
"Juan es hombre", la inteligencia afirma la identidad del concepto objetivo
-en el ejemplo: hombre o animal racional- con el ser real concreto "Juan".
"S~ ~ aprehendo por mi inteligencia que Juan es hombre", que el concepto
0
bJehvo de hombre está identificado con el ser real de Juan.

39

�En posesión del ser trascendente por la intencionalidad real _del ~onocimiento conceptual y del juicio, la inteligencia, apoyada y nutrida siempre
por su verdad e inteligencia objetiva, sigue avanzando y penetrando ~n el
ser trascendente, primero, con nuevos conceptos o aspectos de la realidad,
reintegrados en nuevos juicios; y, luego, mediante el raciocinio, con el que
llega a conocer las causas extrínsecas e intrínsecas del ser inmediatamente
dado, hasta la Causa primera, Dios, que da razón de ser a todos los seres
finitos. 6

V

8. La inmaterialidad constitutiva del conocimiento y
de la cognoscibilidad o verdad
Otra de las tesis, redescubiertas y puestas en evidencia del Siste~ tomista,
como fundamento y razón de ser de la intencionalidad y trascendencia del conocimiento integral -y en general, de toda la actividad espiritual- Y como
constitutivo del mismo conocimiento, es la de la inmaterialidad. A la reconquista de esta inmaterialidad, fundamento constitutivo de todo el orden del
conocimiento para Santo Tomás, han contribuido especialmente el P. J. Gredt
y J. Maritain.7
conocimiento, nos hace ver
y hasta _opuesta ª. toda r~ao esencialmente inmaterial;
del conocimiento están cons-

En efecto, en el orden material toda realidad que sobreviene y se une con
• ÜCTAVIO

N.

DERISI,

xm~1~
• J. GREDT, Elementa

Santo Tomás " la Filoso/la Actual, cs. VII, IX, X, XI, XII,

.

.

Philosophiae, t. 1, ns. 463-467, 7a. ed.,_ Fnburgo de Bnsgau
(Alemania), 1937; y De Unione Omnium Maxima lnter SubJec!um Cognoscens e'.
Objectum Cognitum, Xenia Thomistica, t. I, págs. 303-318, Angehcum, Roma, 1925 ,
ÜCTAVIO N. DERISI, Doctrina de la Inteligencia de Arist6teles a Santo T~más, c. ~11,
Cursos de Cultura Católica, Buenos Aires, 1945; La Persona, su Esencia, su. Vida,
su Mundo, c. II, Universidad Nacional, la Plata, 1950; y Santo Tomás " la Filosofía
Actual, c. XXVIII.

4-0

En cambio, en el conocimiento la realidad recibida en el sujeto o acto
de conocimiento o acto de conocer, no se junta y mezcla con él, es decir,
no forma un compuesto, sino que, por el contrario, está presente en él come&gt;
distinta de él.
Ahora bien, un sujeto capaz de tener en su acto un ser distinto del propio,
sin mezclarse con él, sin recibirlo o padecerlo pasiva o materialmente para
formar un compuesto, no es ni puede ser material en dicha actividad. Se
trata de una posesión de otro ser, de up. modo no-material, no-pasivo o material~
es decir, de una posesión inmaterial del mismo.

La inmaterialidad, constitutiva del conocimiento y fundamento de la
intencionalidad y trascendencia real del ser

Un análisis directo y cuidadoso del ser del
que esta realidad es única y, como tal, diversa
lidad material y, por eso mismo, no material,
y que, por esta razón, los grados de perfección
tituidos por los grados de inmaterialidad.

otra, forma siempre un compuesto, ya substancial ya accidental. Así de la
unión del alma y el cuerpo se constituye el compuesto del hombre, de la
unión de un color con la materia, surge un cuerpo coloreado; y también de
la unión de un acto psíquico con el hombre que lo produce, surge un compuesto, porque se realiza a la manera de recepción material o de potencia
que recibe su acto.

Además, el acto de conocimiento implica y se constituye como un enriquecimiento del ser. En este acto no sólo hay ser para el acto mismo constitutivo, que forma un compuesto con la substancia -v. gr. el hombre- que lo
produce, sino para otro ser distinto del propio, y que, por eso, está presente
en él como ob-jectum o ser puesto delante del sujeto. Ahora bien, la materia es un elemento pasivo que limita y coarta al ser. Si, el conocimiento,
tiene esse o existencia para su propio acto y para otro ser distinto del suyo,
que existe sin embargo en el mismo acto y con la misma existencia de éste,
es evidente que se constituye por un principio distinto y opuesto a la materia
o potencia pasiva, es decir, con un principio inmaterial o, de un modo
positivo, por una supremacía del acto sobre la materia.
Conviene advertir que la inmaterialidad no es algo puramente negativo.
Al contrario, siendo la materia un principio de limitación del ser, la forma
adviene a ella como acto y forma con ella un compuesto, la materia se presenta como un principio negativo, como un no-ser del acto o perfección.
Por consiguiente, la inmaterialidad, negativa en su expresión: no-materia,
significa algo realmente positivo: la negación de la negación de la materia,
el alejamiento de la limitación de un ser, lo ·cual es una perfección positiva.
Por eso, la inmaterialidad es la perfección o concentración del ser, gracias
a la liberación de la coartación o limitación de la materia, es, como dice
Maritain, "una super existencia"; 8 y por eso, se explica que en el acto de

• J. MARITAIN, Reflexions sur l'lntelligence, c. II, especialmente págs. 53 y sgs.,
Nouvelle Librairie Nationale, Paris, 1926.
41

�conocimiento la existencia no se agote en el propio acto subjetivo -que
en cuanto tal forma un compuesto con la sustancia inteligente- sino que
lo desborde y ofrezca existencia para otro ser distinto del propio, es decir
para un objetum o "ser puesto delante de" del sujeto.

objeto, capaz de ser conocido. Por. eso, por la espiritualidad del acto, es
posible la de-velación o aprehensión del sujeto como objeto, por el mismo
sujeto, es decir, es posible la conciencia formal o expresa: la presencia del
ser del sujeto a su propia mirada intelectiva como objeto.

Cuanto más inmaterial es el conocimiento, mayor es la amplitud de la
existencia para albergar en el seno de su acto un ser distinto del propio como
distinto u objeto, es decir, sin unirse o mezclarse materialmente con él.

En cambio, en el conocimiento de los sentidos, donde la inmaterialidad
constitutiva del conocimiento no logra la liberación total de la materia o la
espiritualidad -y por eso es un conocimiento orgánico, que depende también de los órganos materiales--, su ámbito objetivo son sólo los fenómenos
objetivos concretos, sin llegar a la aprehensión fonnal del ser y sin poder
llegar tampoco, por eso mismo, a la conciencia de sí, del sujeto, como ser
formalmente distinto del ser del objeto. La dualidad intencional de sujeto
y objeto es vivida, pero no explícita, no llega a aprehender el ser del sujeto
y el ser del objeto, de una manera expresa, es decir, no llega a de-velar
explícitamente la distinción real de ambos.

Si, pues, el conocimiento es una aprehensión inmaterial de un ser distinto
&lt;lel sujeto -ob-jectum-, en el acto de éste, los grados del conocimiento
y su jerarquía ascendente en el ámbito objetivo y en el de la perfección de
la captación del objeto, estará determinada por los grados ascendentes de
inmaterialidad o, lo que es lo mismo por el acrecentamiento del acto de ser.
Cuanto más inmaterial, cuanto más se aleja de la materia, de su modo de
recibir otro ser -pasivamente y formando un compuesto con él- es decir,
&lt;:uanto más acto, más perfecto será el conocimiento.
Por eso, cuando el ser alcanza la inmaterialidad perfecta o total, la cspi:ritualidad -la forma o acto esencial puro, como el alma humana-, logra
liberarse de toda coartación material, y el ser alcanza una amplitud total,
,capaz de albergar en el seno de su acto todos los seres y el mismo Ser divino,
es decir, una capacidad infinita objetiva que abarca todo el ámbito del ser.
A la vez, en esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad no sólo se extiende el ámbito del conocimiento para abrazar todo ser, sino que se perfecciona el conocimiento como tal: la aprehensión del objeto en el sujeto
se hace más nítida y más consciente: el sujeto toma conciencia expresa de
estar frente a un ser trascendente o realmente distinto del ser inmanente.
Por la inmaterialidad total o espiritualidad, es aprehendido el ser formalmente
tal: el ser trascendente del objeto y el ser inmanente del sujeto y, por eso,
-el conocimiento es perfecto, una aprehensión del ser objetivo trascendente
como tal y distinto del ser subjetivo, desde un acto en que el ser del sujeto
se de-vela a sí mismo simultáneamente con el ser del objeto. En la unidad
.intencional, la dualidad real está formalmente aprehendida, o sea, expresamente como dualidad de sujeto y objeto.

Por otra parte, también la verdad o inteligibilidad del objeto está constituida por la inmaterialidad o acto de ser, por la forma, y no por la materia.
La materia, como pura potencia o no-ser del ser, no es directamente agnos&lt;:ible.
Por esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad, pues, el ser del sujeto
-está develado tanto como sujeto, capaz de conocer, corno también como

42

En cambio, en la conciencia del conocimiento enteramente inmaterial o
espiritual de la inteligencia, en la unidad intencional del acto, el sujeto . y el
objeto están presentes como ser, como ser realmente distinto el uno del otro,
a saber, con la conciencia formal o expresa de un sujeto que aprehende y
tiene presente en su acto un ser distinto o trascendente al propio -el objeto.

9. En la cima de la liberación de toda materia y de toda potencia:
el conocimiento del Acto puro de Dios

Hay todavía un grado infinitamente más perfecto de conocimiento, en que
la inmaterialidad no sólo es perfecta -espiritualidad- , sino que alcanza la
liberación de toda potencia limitante del acto cognoscitivo, es decir donde
desaparece el último vestigio de potencia pasiva, la de la esencia que limita
el acto de existencia -composición de esencia y existencia, que constituye al
ser participado o creado- para dejar sólo el Acto, y por eso, el Acto puro
o infinito de Existir, el Esse per se subsistens.
Este Acto infinito de existir, sin materia ni potencia li..mitantc alguna, está,
por esta razón, en el Acto mismo de Entender, y a la vez en el Acto de
cognoscibilidad o verdad conocida. El ser totalmente inmaterial espiritual
creado, limitado por la esencia, está sólo en acto primero -en capacidadpara entender, y también en acto primero -en capacidad- de ser entendido, pero para entender en acto segundo, para estar en el acto mismo de
entender, necesita pasar de la potencia al acto, realizar su acto de entender
y llevar también al acto la inteligibilidad del objeto, realización que se verifica

43

�en la unidad intencional del acto de intelección. En el ser creado el acto
de entender no se identifica con su acto de ser -&lt;:on la forma o el alma
espiritual del hombre- sino que es un nuevo acto accidental, que complementa el acto de ser e identifica intencionalmente sujeto y objeto. Precisamente porque la creatura, aun la espiritual, no es su acto de existir -sino
una esencia que tiene ese acto-, por eso ha de conocer con un nuevo acto
distinto de su acto de ser.9 Porque si conociese con su acto de ser -&lt;:on su
forma o alma espiritual, que es un acto esencial permanente- sería a fortiori
su acto de entender, y, si tal fuese a fortiori su acto de existir -implicado en
el acto de entender- y sería Dios. Únicamente Dios es el Acto puro de
Existir.
Sólo en Dios, el Acto puro de Existir -sin potencia alguna, ni de materia
ni de esencia distinta de la existencia- está, por eso mismo, en el Acto
de Entender, es el Acto de Entender, y a la vez está en el Acto de inteligibilidad o verdad, es el Acto de Ser o Verdad entendida. Y, por eso, sólo
en :el no hay Acto de Entender distinto del Acto de Ser o Verdad. El Entender y el Ser divinos, realmente identificados, son Entender y Ser o Verdad
entendida en Acto Puro, sin dualidad real de ambos. Tanto por el Sujeto
como por el Objeto, Dios está en Acto Puro. La identidad intencional de
sujeto y objeto del conocimiento creado, en el Acto puro de Dios es identidad
real. Dios es el Acto puro de Entender de su propio Ser o Entender, como
alcanzó a verlo el propio Aristóteles: "Dios es la Intelección de la propia
Intelección".10 En una palabra, hay una identidad real de Ser y Entender,
lo cual implica que el Acto de Entender de Dios de su propio Ser, sea un
Acto de Entender Dios su propio Entender. Todo el Ser infinito de Dios
está infinitamente entendido en su Único Acto puro.

10. Conclusión
Desde esta cima divina del Ser, desde el Acto o Esse puro, se esclarece y
aprehende en toda significación el principio del conocimiento y de la cognoscibilidad o verdad. Helo aquí: todo ser, en la medida de su ser o acto, es
conocimiento y es cognoscibilidad o verdad a la vez. Por eso en el Acto
Puro de Dios, Ser y Entender -o Conocer- son infinitos y realmente identificados en el Acto puro.
La limitación del conocimiento y de la cognoscibilidad del ser, proviene

' s.

s. Th.,

I, 79, l.
Met., c. XIJ, 1074. Cfr. S.
ns. 2601 y 2608 y sigs., S. Th., I, 14, 4.
THOll,l:AS,

,. ARISTÓTELES,

44

THOMAs,

Com. in Met., c. XII, lec. 11,

de la intervención de la potencia que limita su acto: la primera, común a
toda creatura, de la esencia que limita a la existencia, y que hace que el
acto de conocer y el objeto conocido no esté en Acto puro, sino en un acto
de la esencia, de la f arma, que necesita un nuevo acto segundo accidental
para alcanzar el acto mismo de entender y de ser entendido -sujeto y objeto-, es decir, la identidad puramente intencional de la dualidad real de
sujeto y objeto. La identidad real del conocimiento y del objeto conocido,
únicamente es posible en' el Acto de Dios, libre de toda potencia -esencia
y materia- limitante. En la creatura esa identidad es sólo intencional y
realizada en un acto nuevo, porque al no ser el Esse o Acto puro de existir,
el ser creado es limitado y, por eso mismo, no se identifica con los otros
seres; y para alcanzar la identidad intencional en el conocimiento de esa
dualidad real de sujeto y objeto, necesita también llegar al acto de conocer,
por un nuevo acto, distinto del acto de su ser -o forma- por un acto accidental, que sobreviene al acto de ser.
El acto de ser se hunde aún más en la obscuridad del no-ser o potencia,
en los seres materiales, en los cuales no sólo la potencia de la esencia limita
al acto de la existencia, sino que ya dentro de la esencia misma, la potencia
de la materia limita al acto de la forma o acto de la esencia.
En este descenso del acto del ser por el no-ser de la potencia de la materia,
se va extinguiendo la luz de su conocimiento y de su cognoscibilidad, hasta
llegar, primero, a los seres de vida puramente vegetativa, y, luego, finalmente, a los seres puramente materiales. En ambos tipos de ser material,
con vida vegetativa o sin ella, el acto de ser queda enteramente y apresado
en el no-ser de la materia y, por eso, desaparece todo conocimiento. También
su acto esencial o forma, en sí misma inteligible, desaparece en su inteligibilidad o verdad, hundida en la potencia de la materia; y sólo puede reconquistar su inteligibilidad en acto, gracias a la intervención de otro ser, en
que el acto de ser aún conserva su vigor, frente a la potencia de la materia,
por su espiritualidad o liberación total de ésta, y que, en su acto es capaz
de acoger el acto de cognoscibilidad o verdad del ser material, previa desmaterialización o abstracción de la materia concreta, que con su potencia
impedía su cognoscibilidad en acto.
Queda en pie, pues, que todo ser en la medida de su acto de ser, es, cognoscente y cognoscible, que los grados del ser o del acto son los grados d~l conocer y los grados de la cognoscibilidad o verdad de este mismo ser; y que
si hay seres que conocen imperfectamente y que no conocen del todo -y
otro tanto dígase de su cognoscibilidad o verdad objetiva- es por el no ser
de la potencia que los limita y los obscurece en su acto de ser.

45

�DER TOD UND DIE FRAGENACH DEM SINN

fRITZ-JOACHIM VON RINTELEN

Universitat Mainz

l. Wm WISSEN, dass wir sterben müssen. Wir Menschen sind nun einma
auch vitale Wesen, welche in der Natur immer wieder zugrunde gehen. Der
Tod wird die Grenze unseres endlichen Lebens, zurnal wir einer raum-zeitlichen
Welt angehoren. Würde uns in ihr ein unendliches Leben eigen sein, sostehen wir in einem uferlosen Meer. Das Leben als solches aber kann sich
in anderen als Nachfolger immer wieder emeuem. Das alte Leben muss
dem neuenimSinae der Arterhaltung Platz machen. Aber sind wir Menschen
nicht mehr als blosse Witalwésen, zurnal wir uns des kommendenSterbens
immer bewusst sind?

So spricht Heidegger von dem "Sein zum Tode" als Sorge und Bevorstand_
"Das Dasein stirbt faktisch, sofern es existiert." Uns ist das "Hingerichtetsein
zumTode" nach Heidegger tets gegenwlirtig. Das _Schiksal des Todes ist
uns heute urnso mehr bewusst geworden, als in den letzten beidenWeltkriegen
so viele ihr Leben geopfert haben, vor allem die blühende Jugend, was sich
auch vielfach als sinnlos erwiesen hat. Und eben das jung erloschene Leben
konnen wir mit Recht beklagen. Darurn wird gerade heute die Beantwortung
der Frage des Sterbens zu einem innersten Anliegen, zu einem bedrohenden
tiefen Geheimnis. Verbleiben wir in einer abgründigen, antworflosen Hoffnungslosigkeit? Stellt uns das unerbittliche Sterben nur vor eine Gebrochenheit
unseres Daseins und Ausscheiden aus der Gemeinschaft? Freilich ist das.
Sterben immer nach Heidegger "wesensgemliss das mein" und nur den eigenen-Tod konnen wir "existentiell" auf uns nehmen. Wir stehen hier nach KarlJaspers in der "Grenzsituation des Todes." Müssen wir nicht überwindend
das Sterben lernen angesichts einer letztenSinn-bestimmung? Von dem
bekannten Dichter Rainer Maria Rilke stammen sogar die Worte:

47

�"Der Tod ist gross-Wir sind die Seinen -LachendenMundes.Wenn wir uns mitten im Leben meinen, -Wagt er zu weinen- Mitten
ins Uns."
2. Gewiss kann das Sterben für uns sehr unterschiedlich sein, oh etwa eine
-durch die Familie beglückte Mutter plotzlich aus ihr scheiden muss, oh ein
.alterer Mensch nach einem reichhaltigen Leben ermüdet sein Leben mit
Dank und Frieden werliert oder oh ich durch das Sterben von einer mich
-erschütternden, unertraglichen Krankheit, womoglich mit demWunsch zu
sterben, befreit werde. So ist lias Verhalten vor demTode sehr unterschiedlich.
Dennoch will ich versuchen, einen wesentlich bedeutsamen Gedanken, den
-des sinnerfüllten Lebens, angesichts des Sterbens darzulegen. Sehe ichin ihm
.nur die Seinsvernichtung, nur einen vollstandigen Verlust des eigenen Selbnt
und seinesvorausgehenden Tuns, dann ist für uns der Tod allein eine Vernichtung. Worin besteht dann in unserer Endlichkeit die Rechtfertigung unseres
personalen Lebens?
Dürfen wir danach heute überhaupt noch fragen angesichts einer rein
physikalischen-mechanistischen Interpretation der Natur und unserer Wirklichkeit, mag auch jene Interpretation von führenden Physikem wie H eisenberg,
Heitler, Túuich, Pascral, fardan oder Weizsacker gegenwartig überwunden
-sein? Sie hatte aber eine eindeutige Entselbstung, Entpersonalisierung, so auch
weitgehend im offentlichen Leben zur Folge. Unser Tod wird dann nur
als ein Verenden wie das anderer Lebewesen, gemass dem nur biologischen
Le bensablauf gesehen. Aber tiefere Fragen zu stellen beunruhigt uns. Somit
:sei auch die nach demTode verdranggt und meistens ausgeklammert. Wird
alles zu einer "machina mundi" nach demAstronom M eurers-Wien, dann
ist das Sterben nur ein notendig sich ergebender Maschinende fekt, ein
sinnfreier materieller Ablauf. Aber angesichts solcher Haltung spricht gerade
-die junge Generation in einemGedicht (Wünburg 1968, Jugendzeitschrift)
von dem "Verlorensein in die Leere, demAngstlachen vor dem Unaussprech1ichenVor allemdie Jugend sthet hier vor einer Ratlosigkiet, Einsamkeit, wenn
nicht Le bens verdrossenheit, einem geistigen Vakuum, mitunter mit einer
Neurose verbunden. Das bedeutet aber nach demVerhaltensforscher Konrad
.Lorenz nicht eine "menschliche Evolution, sondem Involution", eine
Rückentwicklung unseres Dasein.
Darum wird weitgehend von der heutigen entwunelten Daseinsangst, nicht
Daseinsfreude, und nach Jaspers von der noch tiefer liegenden "Existenzangts"
mit der Flucht nach vorn gesprochen, ja der Angst vor dem Nichts angesichts
des Sterbens. Ebendadurch ist die Todesangst gewachsen und nur die erschüt-

-48

ternde Tragik des Todes wird empfunden. Müsste man dann nicht das
Nichts anbeten, fragt bereits Nietzsche und sieht einen aufkommenden
Nihilismus voraus, der rnituntcr eine Neigung zur Selostentfremdung, zumNichtigkeitsge fühl, zur Lebens feindschaft, wenn nicht Todessehnsucht, ja
zumSelbstmord hervorruft und uns vor eine Sinnlosigkeit des eigenenSeins
stellt. So kam es mach Max Scheler "zur Revolte der Natur im Menschen
und alles dessen, was dunkel, dranohaft und triebhaft ist, alles Unbewussten
gegen das Bewusstsein. Es musste einmal kommen" und ist nun da. Aber
dannist es doch nur sinnvoll, allein nach eigenem, wenn auch vorübergehendem
Wohlstand, Befriedigung und Nutzen, oft jenseits aller Bindung, zu streben;
mag das auch alles letztlich fragwürdig und nur relativ sein. Wir leben
nur in den Tag hinein, bis schliesslich das unser Leben auflosende Sterben
eintritt und wir fragen nicht mehr much den tieferen Hintergrümden unseres
Dasei in der Gemeinschaft, nach dem, was unverganglichenWert hat. Wir
wissen aber aus der Kulturgeschichtz zur Genüge, dass sie nur schopferisch sein
kann, wenn letztlich positive, sinnvoll personale geistige Aspekte den Menschen
bestimmen, welche jenseits des Sterbens eine zeitüberlegene Bedeutung haben.
3. Welche Antworten konnen wir nun auf die Frage nach demSterben
geben? Betrachten wir es zunachst geschichtlich nach unterschiedlichen
Aspekten. Das Schweigen vor demSterben, die Gelassenheit seiner Hinnahme
( auch als Folge der dargelegten gegenwartigenEmpfindungsweise) ist sogar
bereits in der Antike bei Aischylos (gest. 456 ante), natürlich auch rnit anderemAspekte, zu beobachten. Der Aias des Sophokles sagt: "Grab, süsse Todesgruft,
winkst du mir?" Ist damit eine Infragestellung des eigenen Selbst angenommen,
wenn auch eine Reinigung (katharsis) von demübermass, der Hybris, für
denHelden erwartet wird? Gegenteilig ist das Pathos einer reinen
W eltfreudigkeit, wie sie etwa in der R enaissance aufftritt. Jene wendet sich
in dem spateren Rationalismus der Aufklarung den Gütern des Daseins und
der Sweckhaftigkeit und Nützlichkeit zu, dem utile, auch in ethischer Hinsicht
(Hedonismus). Aber deren Unzulanglichkeit wird heute angesichts der
gegenartigen Weltkrise deutlich empfunden. Die Frage nach dem Sterben
tritt aber bei jener Haltung dennoch zurück.
Nicht gleichartig ist der geschichtlich immer wieder auftretende Naturalismus eingestellt, bereits in der Antike bei den jonischen Naturphilosophen
order im mittelalterlichen Averroismus. Alles ist nur ein natürlicher Rhythmus
von Leben und Tod und rnit demSterben gehen wir jedoch in die allgemeineKraft des Alis ein, Z. B. im sog. Panpsychismus. Diese Auffassung beobachten
wir auch bei Ludwig Feuerbach "Tod und Unsterblichkeit" ( 1830), aber
der Tod imSinne eines Aufgehens in die überindividuelle Gesellschaft
49
hwnanitas-4

�I

verstanden. Ist damit eine entscheidende befreiende Antwort gegeben? Feuer•
bach spricht sogar von "der reinstenWüste des Todes."
Ein Ringehen in das unendliche Universum nach demSterben kennt auch
die Romantik, aber mit einer durchaus anderenSicht. Hier wird die nach
Nietzsche dem deutschen Wesen so eigene Schwermut, das Tragische, die
Schiksalsüberlassenheit entscheidend empfunden. Es tritt eine Todesmustik
des Sterbens uns entgegen, verbunden mit einer Allsehnsucht als Befreiung
von der zeitlichenVerfallenheit mit der N atur und ihren düsterenMlichten,
von den Fesseln begrenzender Enge. "Durch denTod wird das Leben
verstlirkt", sagt sogar Nóvalis H ardenberg. Aber ist es nicht ein unpersonliches
Sich- Verlieren im Universum? Verwandtes konnen wir auch bei clero
modernen Vitalisten Ludwig Klages und bei Rilke feststellen. Dieser spricht
von demSterben, sofern wir ins "Offene", "Stille" wieder zurückgenommen
werden, so dass wir eine Einheit von Leben und Tod annehmen konnen.
Immerhin nimmt er auch, sagen wir, eine Zwischenform von endlichem, zeitrliumlichem Dasein und einer eigenenTron-zendenz an, sofern wir aus demTotenreich durch unsinnliche Stimmen, sagt er, "ununterbrochen Nachrichten"
erhalten. (Vgl. moderne Parapsychologie). Beide Sphliren stellen eine "grosse
Einheet dar (Brief aus Muzot Nr. 106) . Verwandt spricht Hans Driesch von
einem "Uber-ich".
Von geschichtlich produktiver Bedeutung ist aber der Gedanke, dass unser
Sterben sugleich ein Eingehen in eine überzeitliche, transdimensionale, ewige
Welt im-Sinne der Unsterblichkeit des eigenen Selbst ist Er tritt uns schon
im indischen Geistesleben entgegen, so in der Bhagavadgita, in der Karmalehre als Seelenwamderung, mag auch das Selbst, nicht das ego, immer bereits
eine Einheit mit dem gottlichen brahman darstellen. ZumTeil liegt es auch
im Buddhismus vor.
Das klassisch-griechische Denken stellt vor allem auch eine Eigenstlindigkiet
der je einen menschlichen Geistseele heraus, die nicht nur aus Teilen besteht.
Gerade weil sie von Natur aus zur Dimension des Überzeitlichen jenseits
von Raum und Zeit strebt, hat sie Teil amUnverglinolichen. Verwandtes uns
auch Friedrich Schillerin "Worte des Glaubens":
Hoch über der Zeit und imRaume schwebt
Lebendig der hoc hste Gedanke;
Und, ob alles in ewigen Wechsel kreist,
Es beharrt imWechsel ein ruhiger Geist.

ein;_ denn sie ist fü~ ihn kein Konglomerat physischer Krlifte. Warum, fragt
er s1ch, kommt es m der Natur zu dieser hochstenGestalt im menschlichenGeiste, zur veredelnden Vollendung und darurch zumRezug zumEwigen,
denldeen, wenn er durch das Sterben wieder vollends zugrunde gehen sollte?
(Phaedros 2445/6. Nomoi XII, 959 a 4 f.) Dann aber wlire der Tod der
absolute Herr des Menschnn und dieser nicht nach Platon ein erhabener ·
Geist aus demUrgrund.
Die personliche Unsterblichkeit, verbunden mit demStreben zum Vorbild
Gottes wird dann zum zentralen Gedanken des Christentums, spliter des Islam.
Das Sterben ist dann eine Erhebung in das ewige Reich Gottes, wenn das
Gesc~opf ~ich ihm ~ seinemLeben zugewandt hat. Blaise Pascal (gest 1662)
sagt m semen Pensees (Fragment 194): "Die Unsterblichkeit der Seele ist
etwas, das uns so tief berührt, dass man jedes Gefühl verloren haben kann
.
'
wenn es emen gleichgültig ist, zu wissen, was es damit auf sich hat".
ImAugenblick des Sterbens wird es mir erst voll bewusst.
Unter den verschiedenen Antworten auf die Frage nach demTode sind
vor allem zwei, die eindeutig Stellung neemen. Entweder wird mit dem
eintretenden Sterben eine volle Vernichtung unserer Existenz als Abschied
von allem angenommen, teilweise als eine Befreiung von der Not ohne einen
Blick darüber hinaus, ein Gewahrwerden unserer vollen Endlichkeit oder
es liegt einEingehen in eine hohere Sphlire erhabener Tran-zendnez v~n der
Zeitlichkeit zur Oberzeitlichkeit, meine personale Selbsterhaltungg als letzte
Si~erfüll_ung vor und der erschütternde Tod ist überwliltigt. Welche Haltung
schhesst eme Verengung des Wirklichkeitshorizontes ein oder Wirklichkeitsferne
und nicht Wirklichketsnlihe?
4. Eine Antwort auf die Frage nach demSterben konnen wir meines
Erachtens nur geben, wenn wir auch die Frage nach der womoglich
überzeitlichen Sinngehalt unseres Lebens stellen. Oder leben wir nur in
einem sinnlosenTrugbild? Es steht dem angenommenenüberstieg unseres
endlischen Daseis eine moderne metaphysische Skepsis gegenüber. Nach
Jaspers konnen wir hier hochstens von einer Chiffreschrift der Transzendenz
sprechen. Selbstverstlindlich ist dafür ein physikalisch-mathematischer Aufwees
5?hon der Methode nach nicht moglich, wenn auch Begründungen aus
emer umfassenderenGesamtbe trachtung in überzeugender geistiger Einsicht
darge legt werden konnen. Aber letztlich stehen wir hier nach Jaspers vor
einer "Entscheidung", beiKant dem"Postulat". Gerade das wird uns
angesichts des Sterbens gegenwartig. Jedoch ist es vor allem der Fall
'
wenn wir uns nahendenTodes bewusst werden und er nicht unerwartet

Nach Platon geht gerade darum die Geistseele wieder in ein ewiges Dasein
51
50

�eintritt oder wir nicht durch schwere Leiden bedrangt, womoglich durch Mord
beziehungsweise durch politischen Massenmord vernichtet werden.
Die nicht zu umgehende Sinnfrage und damit W ertfrage, eben das, was
sich selbst rechtfertigt, ist heute in der Welt, wic ich inJapan, Nord-und
Südamerika feststellte, wieder sehr hervorgetreten, gerade wegen einer als
leer empfundenen alleinigen Betriebsankeit und des ausseren, fragwürdigen
Erfolges bezüglich des Genusses der Güter. In der Sinnfrage handelt es sich
um das konkrete Lebensgeschehen, sofern es die blosse Alltaglichkeit und die
Funktion der immer wieder überholten vordergründigenErscheinungswelt
übersteigt. Angesichts des zu erwartenden Todes kann ich imSinne eincr
Sapientia mortis eine Bilanz meines Lebens, das Facit meines Lebensverhaltens
vollziehen und dann kann der Tod nachSchiller "eine reinigende Kraft"
haben. Ich kann einen Dankfür das Geschenk des Lebens empfinden und
eine innere Freude erfüllt uns gerade angesichts desSterbens, wenn wir imLeben
werthaft Positives, auch inllingabe für den anderen oder die Gemeinschaft
in Verantwortung vollzogen haben, mag es mitunter, wie das Selbst-Opfer
für einen Ertrinkenden, erfolglo vergeblich oder nutzlos gewesen sein, als zum
Beispiel ein Student J ahren ein in don Rhein gefallenes Kind erretten wollte.
So konnen wir uns imSterben ohne Selbsttauschung unseres gelebten,
ureigenen, innerenDaseinswillens bewusst werden und darin cine Genugtuung
gewinnen, beziehungsweise unsere Mangel oder egozentrischen Fehler überwindend verurteilen. :Oie grenze des Todes lehrt uns, das eigene Leben, wie ich
gelebt habe, zu verstehen, seinen inneren Wert bewusst zu schatzen und meine
eigeneVerschuldung innerlich zu überwinden. Freilich ein jeder musstein
seinem.Dasein auch vieleLeiden überstehen, derenUberwindung aber einAnspom zu werthafter Selbstbeherrschung war. Oh er dazu fahig war, wird
ihm angesichts des Todes in unerbittlicher Wahrheit bewusst. Nehmen
wirjedocheine Sinnlosigkeit unseres Daseins an, so führt es zu Flucht vor der
sich bewahrendenFreiheit und, wie gesagt, zur sinnlosenFlucht nach vom
mit der Bedrohung der Selbstbejahung. 1st aber alles in unseremLeben bereits
total vollendet, kann nicht mehr als tiefere Sinngebung von einer Bewahrung
gesprochen werden, welche letztlich eine teilweise werthafte, freie Entscheidung
voraussetzt, wie Leibniz bereits sagt.
Es muss aber auch gesehen werden, dass unser Ausscheiden aus dem Lebcn
zugleich einc schmerzliche 1'rennung von den mit uns inLiebe verbundenen
Verwandten und auch Mitmenschen in sich einschliesst. Danum haben wir
einenAuftrag, mit dem Sterbenden mitzufühlen und seine Sorgen, soweit
moglich, auf uns zu nehmen. Umso mehr kann er dann zur Bewaltigung des
Todes, zu seiner Annahme in stiller Bereitschaft gelangen, zu einer

Sterbensfreiheit.
Er wird sich zugleich, wie bereiºts hervorgeh oben, semes
·
.
smnvollen, -:ven? au~. nu~ teilweise erfüllbaren Tunsund Schaffens imLeben,
mag au_~h. einD1~nst fur die Zukunft vollzogen sein, im augenblick des Todes
geg~nw~!:°g. M1~ Goethe konnte man hier AAgen: "Der Augenblick ist
Ew1gke1t , das he1sst, erübersteigt die reine Endlichkeit.
. Esmag _auch gesehen werden, dass der Drang zur Transundenz geschichtlich
unmer. w1eder aufge~eten ist. Ja, es i.~t als einUrgedanke bereits, wie
neuerdmgs nach gew1esen, gemass denRestattungs formen in Früzeit der
Neandertal_er_ (c. 100 000 ante) und der Eiszeit (c. 10000 ante) eineWendung
zumTransfm1ten festzustcllen. In dem spateren hoherenKulturen ist d "t
verbunden die Anerkennung überzeitlicher Normen, wie in der Natur : ~
vonG~n~wert:n. Eein woller Pluralismus ist einfach unrichtig, zumal 'dieses
gesch1chtlich emdewtig aufweisbar ist. Wenn auch unterschiedliche Aspekt
auftreten, so liegt doch imLetzten ein überzeitlicher Sinnkern vor wie ¡~
inVeroffentlichungen nachzuweisen versucht habe. Plato sagt uns im' Phaedon
(67e?, d~s d~r Eros zum Agathon, die Liebe zumGuten, welches sich in der
Endlichke1t me voll werwirklichen lasst, uns darum in eine hohere abe
allgemeingültige transzendente Sphare erhebt, gleichwie in anderen KuÍturenr
Sogar. Nie~zsche sagt, ':enn auch ohne Annahme einer Transzendenz, "all~
L~s~1r _wurden sagen he~ende Freude- will Ewigkeit, will tiefe, tiefe Ewigkeit • Nunmt man aber eme überzeitliche Dimension an, dann ist der Vollzug
des _Gute~ und _Werthaften nich nur ein verübergehendes Ereignis, sondern
gewmnt eme~ e1genen Bestand, in den wir mit demSterben, der Endlichkeit
enthoben, mit Hoffnung und Vertrauen eintreten. Wir gehen dann nicht
vollends zu~nd:. ~as ~deutet zweifleohne eine besondere Schatzung der
Menschenwur~e imSmne emer tief empfundenenHumanitas, wie auch Nicolai
Hartmann mir gesagt hat. Die menschliche Geistpersons selbst-dieser so
schopferische europaische Gedanke - wird dadurch unaufhalts
rth ft
·
"ch
am we a .
1st m
t letztlich nichtig und tritt mit demSterben in eine überzeitlich Stuf 1
. H.
.
e
e
as ew1ge eimat em. Was sie im irdischenDasein vollzogen hat erhalt eine
unaufhebb~re Bedeutung. Gerade diese hat, geschichtlich gesehen, das aktive
Vcrhalten mEuropa so gefürdert, das dann zum führendenKontinent wurde.
_Jedoch ist he~r kein em~ifischer-rationaler Beweis moglich, mit Jaspers,
w1~ gesagt, nur eme Entsche1dung. Sonst ware eine teilweise freie menschliche
Bewahrung zu Gunsten des Positiven und Guten inHingabe nicht m h
··rh
mog
1c und unser V erhalten würde sich alsdann als notwendig ergeben. e r
5. Wie ~an nun dazu stehen mag, die Regegnung mit demSterben stellt
uns, abschhessend zusammen gefasst, vor die letztenFragen. Es besteht whol

53

52

�kaum ein Zweifel, dass in der Tedesstunde, wenn sie uns bewusst wird und
das Sterben nicht vollig unerwartet eintritt, das Gewissen hezüglich unseres
Verhaltens im Leben zu uns spricht oder sprechen kann. Das Wissen, dass
wir sterben müssen, verbindet uns auch mit der Antwort darauf, worin denn
der Sinn unseres Daseins überhaupt bestand. Ist es moglich, in unserem
nunmehr beendetenLeben eine teilweise Erfüllung zu sehen, auch wenn vieles,
das wir erstrebten, nicht voll ereichabr war und wieder als unbestandig zugrunde
gegangen ist? Liegt nicht eine befreiende Grosse des Menschen in dem,
was er auch transzendierend Gutes, Positives an sich, Werthaftes getan hat,
dessen Abschluss zwar mit demSterben gegeben ist und deseen wir uns
angesichts des Todes gegenwartig werden konnen?
Ob wir nun einen Fortbestand des eigenenSelbst nach demSterben bejahen
oder nicht, die Vergegenwartigung unserer positiven Sinnerfüllung oder auch
des negativen Tuns in unseremLeben traten angesichts des Sterbens in gleicher
weise hervor. Der bekannte franzosische Dichter und Philosoph Albert Camus,
der sogar von der Absurditat unseres Daseins spricht, gab mir imGesprach
inSáo Paulo 1960 zu, dass es ihm in seinemRoman "Die Pest" um die sehr
werthaften Unterschiede des Verhaltens der einzelnen Menschen, sei es rnit
hilfsbereiter Hingabe oder sei es nur egoistisch, gegenüber den schwer
Erkrankten gegangen sei, zumal eine Hilfe der Kranken die Gefahr der
Ansteckung einschliesst. Diese Frage nach dem positivenWerthaften Sinn
unseres Tuns und Lebens werde ihn, sagte er, noch naher beschaftigen.
Zwei Monate spater kam er leider bei einemAutounfall uros Leben.
Darum sei zuro Abschluss nochmals zumAusdruck gebracht, dass wir gerade
angesichts des Todes in einer Situationstehen, in der unser sinnvolles oder
sinnwidriges Verhalten irnLeben als Ergebnis uns wieder voll bewusst werden
kann. InDistanz zumVergangenen konnen wir dann eine befreinde innere
Rechfertigung vor uns selbst sowie auch eine überwindende Distanz zu unseren
Fehlem und ungutenTaten als Vorbereitung des Todes gewinnen. Mit der
Annahme einer Unsterblichkeit gewinnt dieser Gedanke eine entscheidendere
wesentlichere Bedeutung. Dennoch wird mit ihrer Ablehnung die
Vergegenwartigung des von uns vollzogenen Sinnes in unserem Dasein durchaus
nicht aufgehoben, wenn wir imTode das Ende unserer endlichen Existenz
entgegen nehmen und rückblickend unser vergangenes Leben durchschreiten
Unter diesemGesichtspunkt unseres Verhaltens werden wir wenn gestorben
auch von den überlebenden, so desgleichen die Figuren der Geschichte, stets
beurteilt oder bewertet.

PSYCHO-AND BIO-CYBERNETICS IN PLATO'S ACOUSTICS
AND THEORY OF EDUCATION

PRoF. E. MouTSOPOULos
Rector de la Universidad
de Atenas

IN Th
PLATO's woRK' Physio
· 1ogy and Physics
. are closely connected both in
his
eory. of Ps'.~ology and in his Theory of Education.1 According to
. fl uences, and respond·Plato,
to man
th is a unif1ed whole being subject to extemal m
mg
em accordingly. Under those circumstances the human ps ch
t'
factor of
•
.
Y osoma 1c
ext
1 . ;nnections IS understood to be autoregulated reacting against
ema ~ ue~ces. On the other hand, the above mentioned structure of
man yerm1ts his extemel educative regulation. Knowing thus the rh thmi
reac~1ons of the hurn3:11 constitution as well as those of his ~sychisi: it
poss1ble
' . 2
. tof react
th .educatively on the latter. In which case the roAle of Cybemetics
con:ts ~
e nght formation of shapes through which the externa! influence
~n de ~ element ~ill be achieved according to the best possible way
ut erodiog on the crrcumstances. To make this clear we shall mentio~
a coup e of examples, taken from the regions of Acoustics and Ph . 1
as Plato understands them.
ysio ogy,

~

~he principie hiding under those considerations is that of motion a th
h
which both the conn~ct'ion between the physiological and the physical roug
level,
and that of those prev1ously mentionem to the educacional is achieved R f .
to th
b·
· hi
.
, e emng
e su Ject m s T1maeus Plato starts off from his definition of sound

Vt';~x;REYMOND,

~:d. ~ Platon ou la géométrisation de l'Uniuers, Paris Seghers
• E. Mou T SOPOU LO S, La musique dans l'oeuure de p¡ t'
p ·'
19 , P· 3, •
P.U.F., 1959, pp. 39, f. 203 f.
a on, ans,

: The term appears for the first time in PLATO, Gorg., 51 ld.
. Vd. E. . MouTSOPO ULOs, Musical M ouement and Psychology in Plato's Later
Dialogues (m Greek ), Athena, vol. 64, 1960, pp. 194-208.

55
54

�which he understands to be a stroke transmitted by a sound source, moving
through the air, ear, brain and blood to those parts of the body, in which
the soul resides par excellence.4 Hearing too is defined the same way, viz:
as motion continuing or accompanying the motion of sound in the body,
and which, starting from the ear, reache the liver trough the brain and
heart in such a way as te&gt; invade the whole psyche, having had invaded
grosso modo the seats of its three essential parts, viz: intellect, emotivity and
desire. The transmission of sound, however, is not achieved through vibrations, which is something Plato ignores, just as he ignores the way of transmission of the acoustic irritation through the body. A. E. Taylor, having studied
that description asserts that Plato means a reaction relevant to that caused
by creaking. 5 In this case, however, it is not noises that are understood but
6
pure sounds, which are called by Plato in the Philebus smooth and bright,
which means that they are musical sounds.
The height of the sound is in proportion to its speed. But, as soon as
the sound goes through the ear ( the role of the tympanum is not known
by Plato) , a regula tive mechanism is set into motion, to the effect that the
movement of sound shall decrease in reverse proportion to its initial speed:
the quicker the sound was 'moving in the air, the longer it would need for
it to reach from the ear to the liver during its course in the body. The
1
coefficient of decrease in speed is in its turn in proportion to the initial speed.
It is to be remarked that the decrease of the speed of the sound during its
course in the body, does not in the least any longer affect its pitch. This
of course is a simple postulate, necessary as it is, otherwise that Platonic
theory falls to the ground. If then, the above mentioned things are to be
taken into consideration, we shall have to suppose that two different sounds
transmitted simultaneously from the same sound source (e.g. a musical
instrument) will cross the distance between it and the ear in different times,
according to their pitch. If V and v are respectively the speeds of two sounds
having harmonic relation ( 1: 2, 1 : 3, 1 : 4 etc.), P and p their relative pitches,
than we have the following relation:

(a)

V
p

=

v

The speed 0f the sound higher in pitch S is greater than the spped of the
other, as a result of which the higher pitched sound will reach the ear before
the lower, and in time equalling the difference
(b)

tp -

tP.8

In the simplest of all cases, that of the octave, there 1s proportionality
between the pitches (1;2) and speeds, expressed thus:
(c)

p

V

p

V

2.

In that case, and considering that, during its course in the air the specd
of sound is not altered, the sound pitched P will reach eár. in time tP
'
corresponding to half of the time tp which the sound pitched p needs in order
to cross that distance.
The graphic accompanying the present text, &lt;loes not unfortunately allow
us to determine with exactitude the point to which the speed of the higher
in pitch sound has been decreased, during the moment in which the lower
sound strikes the ear.
We may follow the course of the sounds in the body. Right from the
start of the instrusion of the sound through the body, the speed (but not
its pitch) is altered according to a rigorous law, as we have already mentioned, viz: in reverse proportion to its original value. Thus, at a given
time tj, the speeds of those two sounds will have equalled each other; the
one that moved slower through the air joining the first. Both of them, then
united, continue their course till they reach the liver, when at a given time ti,
their speed is annihilated. Although they die that way, 9 they just have the
time to impose their harmony on the psyche, reflecting an inmortal harmony.1 º
The results of the harmony on the body as much as on the soul become

p

• Vd. Tim., 67 a.
• Vd. A. E. TAYLOR, A Comm.entary of Plato's "Timaeus", Oxford, 1928, PP· 476-

477.
• Vd. Phil., 51 c.
' Vd. Musical Movement .. . , ibid., p. 119.

' Vd. La musique . . . , p. 40.
• Vd. Tim., 80 b.
10
The old conception of Th.-H. MARITAIN, Notices sur le "Timée", París, 1841,
ad loe., on the Pythagorean provenance of this idea has been accepted by A. E.
TAYLOR, op. cit., ad loe.

57
56

�beneficient. Not only does it offer pleasure,11 but, which is more important,
12
it imposes prudence and justice.
The above mentioned data extend according to Plato to the level of bodily
movements, so as to impose on it a hermonious way of living, owing to
13
dance, which is a disciplined manifestation of human vitality. The rhythmic
as well as the harmonic exercise requires in order to be effective, a method
of habit through which either anticipated immunity from disease or cure of
states of psychic abnormality is obtained. The role of Cybemetics in its
original meaning consists of the right specifications and the right selection
of sounds or movements of the body, which are able (considering the
psychosomatic mechanism of physiological reactions subjected to the reactions
caused by it) to give exemplary forros of beauty and goodness to the soul,
according to the need of each individual. To a lesser extend analytically
Damon ª has supported this theory. Plato's contribution consists of the
systematization of the subject, and of his recognition in it of a certain educa15
tional technique, technically taking resource even in Art. Cybemetics and
Education are closely related in that domain.

ETUDE COMPARATIVE DE LA PHILOSOPHIE DE L'EXISTENCE
CHEZ HEIDEGGER ET DE LA PENSEE
PHILOSOPHIQUE DU ZEN

DR. TosHIMITsu HASUMI
l. Introduction.-11. Les Caracteristiques fondamentales des
deux _P_h1~osoph1es:-!II. Les similitudes entre deus philosophies.-IV. Les
Caractenstiques
pnnc1pales de la comparaison.-V. C ompara1son
·
d es notions de
"
. ,,
Venté et de "Néant".-VI. Conclusion.-Appels de note.

TABLE DES ~ATIEE~Es:

e:

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CI&gt;

Pitch P

e
"«i

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t:

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O&gt;
.e

~

&lt;.&gt;

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1
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•• •-y-•y--.--- ...

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I

•

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1

t

I

•

----,--T'--,---' '

tj

1
1
1

tp
tP

o

O

Distance covered
in the air)(in the body)

&lt;

Vd. Phil., 51 d.
u Vd. Tim., 46 d; Republic, IV, 340 d; cf. E. Mou TS0POULOS, O/ t he Fourfold
Root of Practica! R eason according to Plato (in Greek), Athena, vol. 68, 1965,
11

pp 12-16.
" Vd. La musique . .. , pp. 96-156. Musical M ovement. .. , p. 203 f.
,. La musique .. . , pp. 73-77.
" Vd. ibid., p. 309 f.

58

I

t

\

!NTRODUCTION METHODOLOGIQUE *
IL EST NÉCESSAmE de déterminer la méthode que nous allons suivre toute
recherche s~ la _compa:aison de la philosophie de l'existence chez Heidegger
et _la pe~see philosophique du Zen exigeant les méthodes pratiques de la
~h1~osophie comparée: d'ou la defficulté de trouver la méthode qui menera
a bien cet ouvrage. En général, la méthode est déterminée par l'objet de la
recherch~; or, notre theme est la comparaison entre la philosophie de l'existence
chez Heidegger et la pensée philosophique du Zen.
~~

premiere méth~e est philosophique: la transformation d'une pensée
~hg~euse, le Bouddl_u~me, du Zen en philosophie contemporaine, ce qui
rmphq~e la trans~s1t1on ~e la terminologie du Bouddhisme mahayanique.
La" methode
de philosophie
comparée exige que l'on ait, des le d'b
t
h
..
eu,un
meme e amp de vis1on du theme philosophique. Cette méthode est sans

• "J~ tiens a re~ercier _I'article de Prof M. Saégusa, 'Hikaku-Tetsugaku no mitchi'
(Chemm de la philosoph1e comparée) 'Riso' No. 255 Aout 1954 t I' t" ¡ d
p f K T ·•
, •
.
,
, e ar 1c e e
ro . . su1rmura Do1tsu-sh1So to Zen' (La pensée allemande et Zen ) 'R" ' N
311, Avril 1959."
·
iso
o.

59

�doute, en général, la premiere base de la philosophie comparée. Mais il y
a la encore quelques difficultés. La premiere est la suivante: comment peuton donner une expression philosophique de la terminologie de la pensée du
Zen, alors que l'origine du Zen est une méthode méditative de l'expérience
de l'illumination dans le llouddhisme mahayanique? Or il faut représenter
le Zen comme une philosophie contemporaine. La deuxieme est le probleme de
la traduction des terminologies spéciales aux langues chinoise et japonaise des
textes classiques du Z en en langage philosophique, sans en perdre le sens
originel, particulierement par rapport au langage philosophique contemporain.
La raison d'etre de cette méthode est non seulement la transformation en
termes philosophiques de 1a pensée du Zen, mais aussi l'étude de la base
générale de l'horizon philosophique de pensée commune de ces deux philosophies que nous voulons maintenant comparer. Cette méthode a toujours
un caractere relatif.
La deuxieme méthode est la comparaison des deux philosophies, la
philosophie de l'existence chez Heidegger et celle du Zen. Mais ici il y a
encore deux possibilités de comparaison, et il faut distinguer entre les deux
modes de la philosophie comparée. I1 y a la philosophie comparée en tant
que science de la comparaison de plusieurs philosophies et il y a, d'autre
part, la philosophie comparée en tant que philosophie par l'étude de
comparaison de diverses philosophies. Nous reviendrons sur ce probleme du
criterium de la comparaiso·n. En général, celui-ci se dissimule dans l'intention
personnelle, idéologique, religieuse ou politique, ou dans le caractere individuel
du philosophe, ce qui nous montre les difficultés de la comparaison objective
des philosophies. En tout cas, on ne peut pas écarter absolument les conditions
relatives et subjectives de la comparison, et il faut trouver la base commune
entre deux ou trois ou meme plusieurs philosophies. Il faut done, par
conséquent, chercher d'abord la structure isomorphique des philosophies a
comparer, la comparaison n'étant possible que sur la base de structures
isomorphiques. Nous voulons done chercher dans cet ouvrage l'isomorphisme
éventuel entre la philosophie de Heidegger et la pensée philosophique du

Zen.
Le but de la philosophie comparée est, en premier lieu, de préciser
l'orientation objective de chaque philosophie a la pensée philosophique
universelle a travers sa longue histoire de traditions spirituelles et intellectuelles. Mais du point de vue de la comparaison, il faut rejoindre la base
commune de toutes les philosophies que nous voulons comparer. Cette base
commune est la structure isomorphique de cés philosophies. En deuxieme
lieu, le but de la philosophie comparée est le "philosopher" par la comparaison

obfective. En troisieme lieu, il faut trouver la
.
de notre pensée philosophiqu .
. ·¡ ' . structure ultime et universelle
.
e, ma1s i n est pas da
t .
.
traiter ici ces derniers deux problemes. N
,
ns no re mtentlon de
future.
ous reservons cela pour une étude

II
LE&amp; CARACTERISTIQUES FONDAMENTALES
DES DEUX PHILOSOPHIES

0n peut remarquer les difficultés u'il
'
.
de l'existence chez Heideager et la ph·l q h. y/ a co~pa_rer la philosophie
déja exposé. Chacun vit "aans l' tm iho~p hi1~ u Zen, ams1 que nous l'avons
ª osp ere storiqu ' ·¡
,
.
de penser selon la longue tradition d
'
. _e ou i est ne, et contmue
la philosophie comparée n'est p 1 ue a _ses ongmes. La raison d'etre de
.
.
as a coexistence de pl ·
hil
.
ma1s l'onentation ultime et universell d
.
us1eurs p osoph1es,
toutes les périodes historiques t d e es conna1ssa~?~s p_hilosophiques dans
d
.
e ans toutes les c1vihsations D
•
e vue, la compara1son entre ces deux h]
h'
.
e ce pomt
comprendre et d'assimiler 1
h'l p h1 ~sop ies nous montre la possibilité de
.
.
es p 1 osop ies de l'Occident t d l'
stricto sensu, J·usqu'a' nos Jours
.
1a pensée d e z e ,Extreme,
,,
O,nent. Ma1s,
eveloppee
en
tant
qu'une
h'l
hi
'
.
u
en
na
pas
ete
dcélebre spécialiste du Bouddh~ I osop e. Depms un demi-siecle, Suzuki, le
·,
15me et expert du z
ses nombreux ouvrages en la
1.
en, a traite du Zen, dans
du Bouddhisme ínahayanique nmgu~ ang aise, comm~ d'une pensée religieuse
' a1s non pas du pomt d
h'l
.
A cause de la simplicité paradoxale fra
.
,e. vue p I osophique.
l'expression du Zen on , •
'
gmentaire, poetique et absurde de
la philosophie. On ,porttlea~e pas reco~naitre au Zen le droit de cité dans
Jugement smvant· le z
,
¡
mystique naturelle du Bouddh'isme,i le zen est
. uneen n'th
est dseu dement, qu'une
.
O
bouddhique, et le Zen n'est pas une ph.l
me ,. 1e , e med1tation
1 osophie parce
sur le logos en tant que fondement de l'Etre.
qu I n est pas fondé
A

II est certain que' dans 1e zen, 1a ref
, 1ex1on
. sur !'Et
1
,
•
manquent parce que le Zen n'est
'
re et a pensee ra~10nnelle
de l'Etre et que, par conséque t ~as ,ª proprement ~arler une ph1losophie
n ' I n est pas une ph1losophie du logos au
t DuMOLIN, H., Zen, Geschichte und Gest l
(B
Begriff des natürlichen Mystik biet t . h a t,
ern, _195~), pp. 279-280: " ... Der
.k.h .
e sic an er memt
1· .
ir lic ke1tserfahrung oder seelische Beruhu~ d
eme re _1g:¡ose unl{Úttelbare
W
Zen sowohl von der übernatürlichen G d
~k es absoluten Sem und grenzt das
Ph"
na enmystJ als auch von
. f h
.
anomenen der Religionsgeschichte ab ,, 11
)'
manmg ac en mag1schen
mystique naturelle • il ne pense pas
z·
exp ique que le Zen est enfin une
'
que 1e en en tant que h.l
I
h'
. .
du Bouddhisme mahayanique.
'
P osop ie, so1t mdépendant

61

60

�Done le Zen n'est pas l'Ontologie. En réalité, on ne trouve
sens européen.
· d }'
dans les textes sur le Zen que son expression illogique, et, a p ~ e a,
on juge que le Zen est illogique et done qu'il est un no~ns. ~1- l'on ne
comprend la philosophie que dans l'expression de la pcnsee quotidiennc ou
conceptuelle et formelle, cette attitude négative contre le Zen n'est ?as sa~s
justification. En effet, le Zen n'est pas, au sens strict du terme; une_ p~osophie
de la pensée analytique et fonnelle, ni, non plus, de la pensee ob1et1ve. C~tte
critique négative du Zen ne peut done, au départ, que méconnaitre sa ra1son
d'etre.
Maintenant, nous envisagerons un grand probleme de la philosophie
contemporaine, lequel nous montre un nouveau dévelop_pement de la
philosophie: pourquoi la philosophie de l'existence chez Heidegger montret-elle le "Néant" dans la profondeur de l'Etre? D'apres ~- Jean W~hl,
"il faut bien dire que ce Néant est l'Etre lui-meme, en tant qu il est supéne~
a toute détermination".2 Mais, chez Heidegger, le Néant révele l'Etre lwem par l'angoisse et le Néant est la possibilité de révélation (Offenbarung)
:e r:tant (das Sei;nde) en tant que tel (als eine Solche) de l'etre-la (d~
Dasein).ª Chez Heidegger, le concept du Néant n'est pas le concep:, oppose
a l'étant, mais l'essence de l'Etre lui-meme, et daos l'Etre de 1etant le
Néant se néantise.'
D' res la philosophie du Zen, le dernier fondement de l'Etre est le vide
ap
d l
' ti d l'"tre
et le Néant. 5 Ce Néant est non seulement le sujet e a nega on e ,e
quotidien, mais aussi le sujet de la négation de soi. Nous sommes ce Neant,
6

le Néant absolu, ou seulement le Néant.
Une des différences entre Heidegger et le Zen ne tient pas seulement au
concept du Néant, mais réside également dans le probleme de la transcendence
• W1t.HL, Jean, Les Philosophies de l'Existence, (Paris, A. Colin, 1954), P· 106.
• HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübíngen, ?eme éd., 1953), PP· 187-l88,_ et Was
ist die Metaphysik?, (Bonn, 1930), pp. 19-20. "In der hellen Nacht des N1chts der
Angst entsteht erst die ursprüngliche Offenbarkeit des Seíenden als eines so\chen;
dass es Seiendes ist - und nicht Nichts."
.
.
• lb ·d
20 · "
Das Níchts gibt nicht erst den Gegenbegriff zum Se1enden ~er,
sonde~ ;e~~rt ~~glich zuro wesen des Seins se\bst. Im Sein des Seienden geschieht
das Nichten des Nichts."
.
. );
.
(Tokyo 1943) pp. 46-72, (en langue Japonaise
• SuzUKI, D ., Z en no shiso,
,
,
il identifie le vide et le Néant.
. .
.
• SuzUKl D. Essais sur le Bouddhisme Zen, traduit du texte ongmal ang~aisAsolb~s
'
'
2e
, · (3cme éd aug d'un Index, Paris,
m
la direction de Jean HERBERT,
me sene,
. , . .
H
N
( 638 713)
Michel, 1940-1943), PP· 904-911. Cf. également la poes1e de ou1- ENG
·

de l'Etre. Dans la pensée du Zen, la propre Nature humaine qu'illumine et
en meme temps qu'est le Vide Absolu, le Néant trascendental, ne connait
plus l'angoisse de vivre, ni la peur de mourir: c'est la la transcendance du
Zen. Done le Néant est la transcendance absolue de l'etre-la en tant que l'etrequotidien vers l'existence transcendantale, qui illumine de soi-meme. Mais
la transcendance chez Heidegger est, en premier lieu, l'Etre lui-mcme et,
en deuxieme lieu, l'extase ( aus sich Sein) de temporalité de l'etre-la. Alors
la transcendance chez Heidegger est la transcendance de l'etre-quotidien dans
le monde. 7
Réfléchissons maintenant a l'histoire de la philosophie européenne. Depuis
le période de la philosophie grecque, on constate que l'on a pensé ce
probleme du Néant et de l'Etre sous forme de paradoxe. Par exemple, le
paradoxe de Zénon, l' aporía chez Aristote, la theologia negativa chez le PseudoDenys, la coincidencia oppositorum de Nicholas de Cuse, l'Antinomie de
Kant et la dialectique de Hegel. Cette expérience philosophique de la
pensée dans l'histoire de la philosophie européenne nous révele aussi la limite
de possibilité d'expression de notre pensée formelle et analytique.

Au point de vue de la philosophie comparée, cette orientation nous montre
quelques similitudes entre la philosophie du Zen et celle de Heidegger. D'autre
part, elle indique quelques grandes différences fondamentales entre ces deux
philosophies, bien que la philosophie de H eidegger soit bien accueillie dans
le monde philosophique au Japon. La grande différence se trouve dans la
conception du Néant du Zen et celle du Néant de Heidegger. Considérons
une phrase de la philosophie de Heidegger: "Le Néant est dans la profondeur
de l'Etre ... Le Néant est la possibilité de révélation de l'étant comme l'Etre
propre pour l'etre humain, le Néant n'est pas l'anti-concept de l'Etre, mais
originellement, c'est l'essence de l'Etre lui-meme. Dans le Néant, le Néant
dans les "Discours et Sermons de Houi-Neng", traduit par Lucien HouLNA, aux éd.
Albín Michel, (París, 1963), p. 45:
"Il n'y a pas d'arbre d'illumination
"Ni cadre de miroir brillant;
"Puisque, intrinsequement, tout est vide
"Ou la p&lt;&gt;Ussiere peut-elle s'attacher?"

Cf. également HAsUMI, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, (Paris, 1973),
pp. 120-122.
' HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübíngen, 1953 ), pp. 364-372. Cf. également, Von
Wesen des Grundes, zum 70, Geburtstag HussERLS, Gewidmet, (Halle, Niemayer;
Verlag, 1929), pp. 101-107.

63

62

�·
· e comme suit ··
, · l m-me
· Ame"•s Heidegger a done ra1son
s•·1
1 s' expnm
neantise
,
'bl " 9
"Le Néant est l'origine de la négation, mais non pas revers1 e .
la substance
Dans la ph1'losoph'e
1 du Zen , le Néant est non seulement ,A
'd' de dla
néantisation, mais- aussi le sujet ultime de réalisation de l etre-quotI. ien, . e
tout l'Etre. Le Néant est 1'absolu, la propre Nature de l'Etre, lequel illumme
comme un miroir.
Il y a encore une différence entre ces deux: c'est que chez Heidegg~r, _la
. est la pensée par la réflexion intellectuelle de l'Etre en tant qu obJet
p hilosoph1e
l'
, ·
de
métaphysique de l'existence humaine, alors que le Zen est_ expenence
l'illumination de la propre Nature de l'homme et la connaiss~nce transce~dantale dans l'objet sans sujet de connaissance, parce que le su1et de connaissance est le Vide Absolu, c'est-a-dire le Néant.
Cette étude préparatoire est une tentativa de comparaison des deux
philosophies.

LES SIMILITUDES ENTRE DEUX PHlLOSOPHIES

. .
nous l'avons déJ·a exposé dans les chapitres 1&gt;récédants, le Zen
Ams1
que
. A
· l ,
t
t
philosophie puisque cette connaissance do1t etre srmu ~eme~
;:x :~ence profonde de la vie humaine. La raison d'etre de la_ p~1losoph1e
n'es~ pas seulement la recherche critique, la connaissance ~u constitut1?n onto1 .
de l'Etre mais l'étude de la base de la connaISsance de l Etre. en
og1que
'
,
h'l
h'
. la connaissance ultime
tant qu'objet de notre pensee. La p I osop ie exige
la plus profonde et la plus universelle de l'Etre.
Le príncipe du Zen est justement celui-ci, comme nous l' avons d'''
eJa q-~elques
'
I

ny a

V
(B
l930) p 20· "Da-sein heisst
• HEIDEGGER, Was ist di~ M~taphys1 . , . o~n, hon über .das Seicnde im Ganzen
Hineingehaltenheit in das N1chts 1st das _Dasem Je se
. d'e Transcendenz. Würde
binaus. Dieses Hinaussein über das Se'.ende nenne~. w1r ~ h jetzt würde es sich
• • G nde seines Wesens mcht transzen 1eren, • ·
, .
. d.
das D asem im ru
. h h' . h lt
dann konnte es sich me zu Se1en en
. h • V h · in das N1c ts mem a en,
k .
me t rm or euem
.
.h
lb t"
"Ohne Ursprüngliche Offenbar e1t
.
d
1 auch mch t zu sic t se s • · · ·
1
h
ver a ten, a so
k .
F ih 't Das Nichts ist die Ermoglichung er
., N' hts · Selbstsein und eme re el ·
N' h
..,es ic
rem
.
.
1h
für das menschliche Dasein, Das ic ts
Offenbarkeit des Seienden b al\;mes sosc•::den her sondern gehort ursprünglich zum
_gibt nicht erst den Gegen er1. z;m S :1 den geschieht das Nichten des Nichts."
Wesen des Seins selbst. I_m e_m es Uem
d Verneinung und nicht umgekehrt."
, ]bid.: p. 22: ''Das Nichts 1st des rsprung er
'

64

Toutefois, cette attitude de la philosophie du Zen comporte quelques
similitudes thématiques avec les philosophies de l'existence et particulierement
avec celle de Heidegger, et cela malgré les grandes différences intimes que
présentent l'une et l'autre de ces deux philosophies. Dans le Zen, l'expérience
et la connaissance intérieure sont inséparables,11 l'expérience du Zen étant
aussi existentielle en tant que réflexion absolue. Selon le Zen, la connaissance
ultime serait atteinte par la disparition de "moi-meme", de l'etre-quotidien.
Le Zen montre strictement le Néant de l'etre-quotidien de notre vie.12 Cette
attitude philosophique, nous voulons l'appeler "transcendance verticale", le
dépassement de l'Etre vers le Néant. 13 De l'autre coté, Heidegger considere
l'Etre comme l'abime sur lequel repose le fondement de l'etre-la.14
Nous sommes arrivés maintenant a la premiere comparaison entre la
philosophie de l'existence selon Heidegger et la philosophie du Zen:

III

fois exposé: contempler sa propre nature humaine. Dans le Zen,

pas de différence entre la pensée objective et la pensée subjective, car "moimeme", comme sujet de ma pensée, quand "je" pense "moi-meme" comme
sujet, et "je" ne suis jamais l'objet en tant qu'etre de ma pensée immédiate
et intentionnelle a l'instant de la connaissance de "moi-meme". En tant que
sujet de ma pensée, je suis le Néant comme objet de ma pensée.

lo. Similitude des principaux points de vue problemátiques: l'objet de la
pensée philosophique est l'etre-quotidien de l'homme. Les deux philosophies
exigent l'expérience existentielle de l'Etre et de l'etre-quotidien, l'etre-la, qui
est précipité dans l'angoisse de la mort de sa propre vie quotidienne qui est,
pour lui, le fait inconditionnel de l'etre humain;
2o. Similitude des attitudes philosophiques: le mode de pensée philosophique

'º Les caractéristiques philosophiques du N éant étaient précisément traitées dans
I'ouvrage de HASUMI (Heme partie), Elaboration philosophique de la pensée du Zen;
DuMOULIN !'explique aussi dans son ouvrage, The Development of Chines e Zen A/ter
the Six Patriarchs, Translated from the German with additional notes and appendices
by Ruth Fuller SASAKI, (New York, 1953), pp. 25 sqq.
u Dans le Zen, la connaissance est toujours la connaissance par l'expérience de
l'illumination, laquelle signifie la connaissance par la lumiere de sa propre nature:
c'est l'expérience transcendantale et existentielle.
" Nous pouvons dire: le Zen montre le vide de l'etre-quotidien; ce vide est, au
sens substantiel-conceptuel, le N éant. Le vide ( sunya) signifie "la non-existence de
l'etre constant", mais en soi il est le N éant.
1
• Ce chemin de dépassement de l'Etre vers le Néant est le chemin d'aller, le chemin
négatif de destruction du monde de l'Etre. Dans l'ouvrage de fusuM1 il s'explique
précisément de ce procédé avec les interprétations des "Dix Etages de l'Image de
la Vache". Cf. HASUMI: Elaboration philosophique de la pensée du Zen, París,
1973, pp. 55-84.
" HEIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, p. 20.

65
humanitas-5

�de Heidegger de l'Etre de l'étant n'est pas la pensée objective, ma!s la _pe~sée
réflexive, car l'Etre de l'etre-la lui-meme n'est pas l'objet de la pensee obJecti~e.
Le mode de pensée du Néant du Zen est la réflexion par miroir et ~e suJet
de pensée est le Néant. Les deux philosophies concentrent leurs pensees vers
le sujet qui est la pensée réflexive elle-meme. Nous appelons ce mode de
pensée "existentiel; 15
3o. Similitude des transcendances de pensées: on touche au but par la
percée du quotidien et par le dépassement de l'expérience co~une dans
la situation ultime. Dans la philosophie de Heidegger, cette expenence de la
16
percée et du dépassement est appelée la "transcendance", et d~s le Zen,
la "délivrance" y Mais le probleme réside dans la différence existan~ entre
la transcendance de l'Etre et de l'etre-la et la délivrance de la concup1scence
-le désir et la passion- de l'etre-quotidien au sujet de l'illumination.

IV
CARACTÉRISTIQUE PRINCIPALE DE LA COMPARAISON

La caractéristique la plus importante de la comparaison entre le Zen et
la philosophie de Heidegger est l'attitude de la pensée existentielle réflexive
des deux philosophies. L'essence principale du Z en est l'art de v¿ir dans
sa propre nature. Mais, selon le Zen, la propre nature de l'etre humain est,
sur le plan psychologique, le vide; il n'y a aucun etre constant dans le monde.
Et sur le plan métaphysique, la propre nature est le Néant, qui est le concept
de la substantialisation métaphysique du vide. Done, le Zen n'est pas la
philosophie de l'Etre, ainsi que nous l'avons déja expliqué, mais bien la
pensée sur le Néant. Selon Heidegger, la philosophie est la pensée de l'Etre,18
en soi-meme, en général et en totalité. 19

Che~
Heidegger, cependant, le Néant est l'essence de l'Etre, et auss1 sem~lable a
l'abime de l'etre-la ( das Dasein); tandis que, dans le Zen, le N eant est
comparable a la propre Nature de l'Etre, et _est auss~ l~ nature. elle-m~me
de l'Absolu. D'une maniére générale, on peut d1re que 1att1tude philosoph1que
a l'égard du concept du Néant est symptomatique dans ces deux philosophies.

Nous réfléchissons maintenant la fonction du concept du Néant. Apres
l'introduction du concept de "zéro'' dans les mathématiques, l'objet de réflexion
mathématique s'est beaucoup élargi, mais en Europe le concept du Néant
était au début introduit comme un des concepts principaux philosophiques
dans la philosophie de Heidegger. Comme nous avons déja exposé, le concept
du Néant est non seulement le concept central, mais la clef unique de la
pensée du Zen.

Nous pouvons montrer encore quelques points de similitude entre ces deux
philosophies, cette similitude n'étant toutefois qu'apparence.

Apres la philosophie grecque, la philosophie européenne est la pensée de
1'Etre par le logos. Or, a cause de la tradition historique, cette attitude philosophique de l'Europe ne tient pas compte de la philosophie du Zen dont
l'essence, au contraire, est la pensée par l'absence de pensée. 20 Ainsi la philosophie du Zen n'est-elle pas la philosophie de l'Etre.

4o. Similitude des príncipes thématiques: le Néant et le ~éant.

" WAHL, Jean, Les philosophies de l'existence, (Paris, A. C~lin, _19~4), P· ;4:
"L
nnºe're chose a dire c'est peut-etre que l'existant se conna1t lm-meme, et e est
a pre
,
·
,
t d
en ce scns que le premier des existants, c'est Socrate, et que le prem1er precep e e
·
· to1-meme
· • , .. •" , p • 45 ·• "Et
sous
l'existence, ce sera: 'Conna1s-to1
.
.nous retrouverons
, .
,
•
"d'e
chez
HEIDEGGER
quand
il
dira
que
I
ex1stant,
e est
une autre forme 1a meme 1 e
,
"
·eu lui·-meme." Dans le Zen la premiere devise est Regarde ta
celui qui se met en J
propre Nature."
. ,,
.. .
.
,. D'apres H. FEICK, (lndex zu Heideggers "Sein und Zei~ , Tubmgen,_ N1_em~'.er,
, p. 79), les sens de transcendance chez HEIDEGGER var1ent selo~ tro1s s1~1hca1961
tions. ¡o¡ La transcendance en tant qu'Etre. La transcendance de I Etre et 1etr~-1~
·
·
d
1 2•; La transcendance comme extase de temporahte.
est la conna1ssance trascen anta e.
.
30 / La vérité phénoménologique est veritas t-ranscendantalis.
.
.
' du Zen , ma1s auss1 dans le
17 Cette délivrance est non seulement d ans la pensee

concept fondamental du Bouddhisme en général. Ici nous constatons que le but
· ·
d u zen, ma1gre, ¡e "Zen", "Dhyana" , signifie originellement seulement
une
rehgieux
,,
.
méditation par concentration de l'énergie spirituelle simultanément avec I evacuation
de conscience quotidienne.

66

Dans la tradition en Europe, particulierement chez Aristote, la philosophie de l'étant, c'est la voie qui conduit l'étant vers le point de vue de
l'Etre. Ainsi pouvons-nous dire que la différence essentielle qui réside entre
la philosophie de l'existence de Heidegger et celle du Zen est celle-ci: le
Zen est la philosophie de la connaissance transcendantale et en meme temps
18

HEIDEGGER, Über den Humanismus, (Frankfurt am-Main, 1949), p. 7.
HEIDEGGER, Sein tmd Zeit, p. 306: "Das Woraufhin dieses Entworfenen, des
erschlossenen, so kostituierten Seins, ist das, was diese Konstitution des Seins als
Sorge selbst ermoglicht. Mit der Frage nach dem Sinn der Sorgc ist gefragt: was
ermoglicht sie Ganzheit des gegliederten Str.u kturganzen der Sorge in der Einheit
ihrer ausgefalteten Gliederung?"
"' (Trad.) GERNET, Jacques, Entretiens du Ma1trr: Dhyana Chen-Houei du Ho-Tso
(668-760 ), (Publication de l'Escole Franc;aise d'Extreme-Orient, Vol. XXXI, Hanoi,
1949), pp. 12-15.
1
•

67

�de l'expérience de l'illumination dans le fond du N éant Absolu, et cette
connaissance et cette expérience sont le "voir" de la propre Nature de l'etre
hwnain, tandis que la philosophie de H eidegger est essentiellement l'OntoThéo-Logique,21 la métaphysique de l'Etre.
Notre étude, qui consiste dans la comparaison de la philosophie du Zen
et celle de Heidegger, est déja lirnitée par ce point de vue qui, toutefois,
n'exclut pas une comparaison prise sous un autre angle. Considérons tout
d'abord, de ces deux cotés, les trois points suivants:
lo. Des le début, le Zen a opté pour ce theme principal de la propre nature
de l'etre humain qui illurnine et de notre etre quotidien qui est fortement
chargé de souffrance et de douleur. Et nous envisagerons sans cesse toujours
en face de la mort, ce qui revient a dire qu'en réalité tout n'est pas autre
que souffrance inévitable dans la vie humaine, et cette souffrance nait dans
l'erreur inévitable et fondamentale de l'etre humain. Ainsi, la propre nature
de l'homme se noie effectivement dans cette erreur de la vie de l'etre quotidien.
La réalité de l'etre quotidien de l'homme est done la souffrance dans la vie
et la mort.
La philosophie de Heidegger vise a saisir cet abime qui, en fin de compte,
signifie la mort. Mais la mort est la fin de la vie de l'etre-la; c'est une
situation potentielle qui, a chaque seconde, est liée a la vie. 22 Alors la mort
est la condition ultime de l'etre-la de notre vie. La philosophie du Zen
montre cependant la possibilité de transcender l'angoisse de la mort dans
le chemin d' "aller" 23 -le chemin négatif de l'etre-quotidien- pour arriver
HEIDEGGER, Identitat und Differenz, (Pfüllingen, 1957), pp. 51-68: Die OntoTheo-Logische Verfassung der Metaphysik: "Wir verstehen jetzt den Namen 'Logik'
in dem wesentlichen Sinne, der auch den von HEGEL gebrauchten Titel einschliesst
und ihn so erst erlautert, namlich als den Namen für das jenige Denken, das
überall das Seiende als solches im Ganzen vom Sein als dem Grund (LOCOS) her
ergrundet und begründet. Der Grundzug der Metaphysik heisst Onto-Theo-Logik, Somit
waren wir in den Stand gesetzt zu erklaren, wie der Gott in die Philosophie kommt
(p. 56) ... " "Die Erklarung streift vermutlich etwas Richtiges, aber sic bleibt für
die Erorterung des Wesens der Metaphysik durchaus unzureichend. Denn diese ist
nicht nur Theo-Logik, sondern auch Onto-Logik." ...
22
HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübingen, 1953), pp. 258-259: "Der Tod als Ende
des Daseins ist eigenste, unbezügliche, gewisse und als solche unbestinunte, unüberholbare
Moglichkeit des Daseins. Der Tod ist als Ende des Daseins im Seins dieses Seienden
zu seinem Ende." !bid., p. 263: "Der Tod ist eigenste Moglichkeit des Daseins. Das
Sein zu ihr erschliesst dem Dasein sein eigenstes Seinskonncn, darin es uro das Sein
des Dasein schleichthin geht."
,. DooEN, Shéibogenzéi, Vol. III, (Tokyo, 1943), pp. 239-241.
21

68

a l'illumination. Nous voulons nommer cette transcendance "la transcendance
verticale".
2o. Considérons maintenant l'attitude philosophique des deux directions
qui veut sonder l'existence humaine jusqu'au fond. Dans le Zen, on n~
cherche pas dans le monde de l'Etre,2• mais la propre Nature humaine·
on ne cherche ni la vie, ni la mort, mais la propre Nature qui est le vid~
et substantiellement le Néant absolu, et cette propre Nature est la base 011
la vérité est révélée.25 La prévision dont fait preuve la compréhension humaine
a l'égard des faits quotidiens, a son origine dans la dualité qui existe entre
le sujet et l'objet de la connaissance. L'on doit done surmonter cette prévision
de la pensée quotidienne pour transcender le monde de l'etre-quotidien de
l'er~ur et, c~ntempler imm~diatement la Nature propre.26 Dans la philosophie de l eXIStence chez Heidegger, la pensée n'est également plus objective:
la mort doit maintenant etre vécue sur le plan existentiel. Philosopher, c'est
con:iprendre la vérité du fondement individue!; malgré la philosophie de
Heidegger, la mort est la fin de l'angoisse en face de la limite de l'etre-la.21
Done la transcendance chez H eidegger n'est pas la transcendance verticale
mais la transcendance horizontale.28
'
3o. Considérons le fondement de l'Etre, soit la transcendance, ou se situe
en réalité la différence principale entre le Zen et la philosophie de l'existence
de Heidegger. Ce dernier pense que la transcendance de l'etre-la vers l'Etre
se manifeste en tant qu'existence. Mais l'etre-la va vers la mort fondée sur
l'abime, c'est-a-dire que l'etre-quotidien envisage le Néant, ce qui revient
a ceci que l'etre-quotidien est attiré par le Néant. 29 Dans le Zen, on cherche
par contre a faire dépendre la délivrance de l'etre-quotidien de son chemin
d'aller vers le Néant; chez Heidegger, l'etre-la est jeté dans le monde, et
le monde transcende l'etre-la.
Et cependant, l'etre-la forme le monde pour une large part et transcende
le monde. Une troisieme transcendance en découle: la transcendance du
Néant. Alors, le Néant est le fondement de soi-meme. Done le fondement
du Néant est la néantisation du propre· Néant. L'etre-la provient done de
" Hsrn-Hsrn-Mrno, (écrit par CHENo-TsAN, traduit par L. WANG etc. dans
Hermes, (París, 1963), pp. 59-63.
,. Ce processus est rnontré dans le chapitre "Dix étages de l'image de la vache"
de HAsu111, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, pp. 55-84.
,. DooEN, Vol. III, pp. 239-240.
.., HEIDEGGER, Sein und Z eit, (Türbigen ), 1953, pp. 237-241.
,. HAsuM1, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, pp. 178-182.
., HEIDEGGER, Kant und das Problem des Metaphysik, (2 Aufl. Bonn, 1929), pp.
131-135.

69

�l'abime du Néant. Selon Heidegger, l'etre-la est formé par l'abime, et cette
formation est la transcendance.8° C'est ici que réside la plus grande différence
entre la pensée de Heidegger et celle du Zen. Toute la philosophie se concentre
dans le probleme du Néant. Dans la pensée du Zen, le Néant n'est pas
l'abtme de l'etre-la.
Chez Heidegger, le . Néant se révele dans l'abtme de l'etre-la.31 Dans le
Zen, on vit l'état de Néant dans l'illumination. Le N éant, comme Nature
propre primordiale et sans fond, se manifeste l'existence transcendantale
dans l'illumination. Pourquoi une différence aussi grande entre la philosophie de l'existence de H eidegger et le Zen? Nous ne pouvons juger
unilatéralment la valeur propre de la philosophiei du Zen et aussi celle de la
philosophie de Heidegger. Car le Z en selon la conception européenne ne semble
pas etre une philosophie. Aussi tonjours que l' "existence" de la philosophie
de l'existence demeure la philosophie de l'Etre, on ne peut éviter le destin
tragique qui veut que l'essence de l'Etre justifie la raison d'etre de l'etrequotidien dans un sens négatif et nie l'existence transcendantale dans sa
rupture meme. Dans le Zen, l'etre-quotidien devrait etre déterminé de maniere
profonde et le propre Etre devrait etre vécu jusqu'a sa rupture totale dans
le chemin d'aller. 82
Au sens européen, un tel procédé n'appartient cependant plus a la philosophie. La philosophie du Z en veut peut-etre démontrer que l'Etre se
manifeste en lui-meme comme nature de l'Absolu dans le chemin de retour.
Le "devenir" sans fin de toute chose est semblable a la réalité du Néant
Absolu. II n'y a point de différence entre l'apparence et le Néant Absolu
dans la pensée du Zen. Tout l'étant repose dans le Néant; done l'etrequotidien est toujours en face de la mort. Chez H eidegger, l'etre-la (das
Dasein) est l'Etre vers la mort ( das Sein zum Tode). 88
Dans le pensée du Z en, il est tres remarquable que le temps et l'Etre
soient identiques. Nous voulons exposer ici l'enseignement de "temporalité"
chez Dogen. Selon Dogen, le temps est l'Etre et l'Etre est le temps; le temps
est le temps de l'Etre, et l'Etre est l'Etre du temps; l'etre-quotidien est
dépendant du temps, car l'etre-quotidien ne peut etre séparé du temps,
30
HEIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, p. 20: "Da-sein heisst Hineingehenhaltenheit
in das Nichts ... Dieses Hinaussein über das Seiende nennen wir die Transcendenz."

31

!bid., pp. 28-29.

Dans la pensée du Zm, il faut distinguer les trois étages du chemin: le chernin
d'aller, le Néant, le chemin de retour. Cf. HAsUMI, Elaboration philosophique de
la pensée du Zen, pp. 101-103.
13
HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübingen, 1953), pp. 235-265.
32

70

alors il l'exprime par un mot, "l'Etre-Temps" 34 en langue japonaise. Done
le temps est déja l'Etre présent, et l'etre passant et l'Etre devenant. tout
Etre est le temps. Le temps est le mouvement de l'Etre. 35 Dans cet '.i.spect
d~ ~en, le temps
ni substantialité ni continuité. 36 L'Etre et le temps sont
reums dans le Neant Absolu en une individualité insécable. 87 Les instants
(temporels) sont pres les uns des autres comme les choses du Monde-Tout.ªª
La promiscuité du "moi" est celle du temps et la promiscuité des instants
(t~mporels) correspond a la promiscuité du Monde-Tout.ª9 Le présent seul
c,aste réellement.40 Maintenant est Absolu; chaque instant est renferm'
1 . L'E
,
e en
u1.
tre n est pas uniforme "hors de soi" 41 ( extase), maís "dans le Soi"
et nous le disons "l'instase".4 2 En tout cas, le temps est alors la détem~inatio~
intérieure de notre conscience, ce qui conceme la durée de la conscience
~ne,-~eme comme l'immanence de l'Etre.43 "Puisque le temps est partie
mterieure de mon Etre, mon Etre est le sujet du temps." H

?'ª

Le caractere le plus intéressant du concept du temps exposé por Dogen
c'est la subjectivité du temps,45 et c'est "le mode de l'aller et du retour''
qui est lié a moi-meme. Le temps n'cst pas dissociable de I'Etre et de moi.
Le monde _est tout entier dans l'expéríence que "j' " en ai, et le temps du
monde entier est dans la conscience que "j ' " en ai. Dans le chemin de
retour, le temps est afirmé comme réalité du monde quotidien qui manifeste
le Néant Absolu.46

V
ÜOMPARAlSON DES NOTIONS DE "vÉRITÉ" ET DE "NÉANT"

Nous voulons exposer maintenant la comparaison de la notion de vérité
dans les deux philosophies. Selon la définition classique de Saint Thomas
a.

DoGEN, Vol. I, pp. 159-165.

,. /bid., p. 160.
,. DOGEN, Vol. I, p. 160; HASUMI, pp. 99-101: op. cit.
17
HAsur,u, p. 180: op. cit.
38
DoGEN, p. 161: op. cit.
.. /bid., pp. 159-165.
'° HASUMI, p. 211: op. cit.
u HEIDEGGER, Sein und Zeit, ( Tübingen, 1953), pp. 328-329.
42
HASUMI, p. 192: op. cit.
42
HAsu1,u, ibid., pp. 100-103 ; DoGEN, p. 159: op. cit.
.. DOGEN, ibid., pp. 159-161 ; IiASUMI, ibid., p. 102.
.. HAsUMI, ibid., pp. 102-104; DoG1rn, ibid., p. 159.
" HASUMI, ibid., pp. 214-215.

�d'Aquin, la vérité est l'adéquation entre l'objet et l'intellect.47 Mais 1~ question
n'est pas posée: pourquoi cette adéquation est-elle possible? ,H_e~degger a
exposé sa réflexion de la vérité existentielle, et il donne la déf1mtJon de la
vérité: la vérité est la lumiere de l'Etre.48 La vérité, selon Saint Thomas
d' Aquin, est que le sujet (l'intellect) a besoin de l'objectivation de tout E.tre
en tant qu'objet. Par cette objectivation, la vérité réside dans l'adéquation
entre l'objet et l'intellect. Mais, du point de vue de la philosophie du Zen,
le "moi-meme", le sujet est I'objet de connaissance, et ce sujet est vide et
substantiellement le Néant. Alors, dans la pensée du Zen, le sujet et l'objet
sont identiques, et l'objetivation du sujet signifie la réflexion totale. Nous
l'appelons l' "intentio intensitiua''."

Done le sujet ~n tant qu'objet est le Néant. Les caractéristiques principales
du Zen sont:
lo. la philosophie du Zen traduit la pensée issue de la réflexion intérieure
de la conscience;
2o. la philosophie du Zen est l'épistémologie existentielle, et le leitmotiv
du Zen est "regarder sa propre Nature" et "arriver a l'état de l'illumination";
3o. la vacuité du moi-meme est l'état nécessaire et principal de dépassement
de la situation quotidienne de notre Etre et de la réalisation de l'état de
l'illurnination, la Nature propre de l'etre humain.
Par rapport au concept de la philosophie du Zen, le ~n~ princi~al .du
concept de vérité de la philosophie de Heidegger est, a vrai dire, le devoilement, (cll,j8ua, Entdeckendsein, Un Verbo~genheit, G_ffenheit},~0 ce ,Jue
donne le fondement de l'adéquation entre l'obJet et le SUJet. La ra1son d etre
est le dévoilement de l'Etre, et l'Etre se dévoile lui-meme comme lurnier~.
Selon Heidegger, cette lumiere de l'Etre est la vérité; mais la vérité est cachee
au fond de l'etre-la ( das Dasein); elle doit alors se dévoiler dans le monde. 51
Cette lurniere est le pays natal de l'homme, et nous sommes jetés dans le
monde de l'etre-la. Mais qu'est-ce que dévoiler cette vérité? C'est le Néant
de Heidegger. "Le Néant est la possibilité de dévoilement de l'étant comme
quelque chose pour l'etre-la de l'humain." 52 Le Néant n'est pas la contre" D'AQUIN, Thomas, Quaestiones disputatae de veritate, quaes.t. 1, art. l.
41
HEIDEGGER Von Wesen d,r Wahrheit, (Frankfurt am-Mam, 1949), p. 26 :
''Wahrheit bed;utet Jichtendes Bergen als Grundsatz des Seins" et:. "Das li~htend::S
· t d . h. Iiisst wesen die Ubereinstimmung zwischen Erkenntms und Se1enden •
Bergen 1s,
.. HAsuMr, pp. 149-157: op. cit.
• HEIDEGGER, Von Wesen der Wahrheit, (Frankfurt, a.M. 1949), p. 26.
11
H EIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, (Bonn, 1930), p. 20.
" /bid., p. 20.

72

conception de l'étant; mais il est originairement l'essence de l'Etre lui-meme.
Dans l'Etre de l'étant, le Néant néantise lui-meme. 58 Alors, chez Heidegger,
au fond du Néant, l'Etre illumine en tant que vérité.
Dans la pensée du Zen, le Néant est non seulement le fond de l'etrequotidien, mais la derniere et la plus profonde base de l'Etre. Le Néant,
toutefois, ne signifie pas la non-existence de l'Etre. Le Néant n'est ríen d'autre
que l'état illuminé du Vide al;&gt;solu.54 Le Néant est la base sans fond et
illirnitée de tout, et le concept du Néant dépasse de tout le concept réel et
relatif. Le Néant est considéré du point de vue de l'afirmation absolue a
partir de laquelle nous pouvons développer la pensée existentielle dans la
philosophie du Zen. 55 Ce Néant est en soi la contradiction, et cette contradiction, en tant que telle, laisse identifier le Néant. 56
Lorsque l'on peut supprimer la contradiction, celle-ci n'est plus qu'une
contradiction apparente. En fait, le N éant est une notion pleine de contradictions qui ne peuvent etre résolues.
Nous considérons encore ce qu'est en fait le Néant par rapport a la relation
logique entre sujet et objet.57 Dans l'épistémologie hors de l'objet, i1 n'y
a pas de sujet; le sujet réside dans l'objet, tandis que l'objet représente la
négation du sujet, et les deux sont des correlatifs conceptuels de notre pensée
logique. Mais selon l'enseignement du Zen le sujet lui-meme est vide, et,
substantiellement, le sujet est le Néant. Car si le sujet n'était que Néant,.
seul alors existerait l'objet, et le sujet ne pourrait etre dans l'objet. Le fait
que le sujet réside dans l'objet confirme aussi que le sujet est aboli par l'objet
et que, comme Néant, l'objet se rapporte a lui-meme alors que, conjointement,
l'objet est néanti dans le Néant par le sujet. Le rapport entre le sujet et
l'objet est d'une part contradictoire, et d'autre part identique. Pour se
contredire, il faut qu'ils aient tous les deux une base identique entre eux.
"Je" suis le Néant en tant qu'objet, el le Néant en tant que sujet est l'irnmanence dans l'objet. Le Néant en tant qu'objet est la transcendance du
sujet. Le mon propre soi" est, en d'autres termes, non le "soi" -parce que
le soi est vide- mais, épistémologiquement, le sujet de connaissance. Le
"moi-meme" est le vide et en meme temps le non-moi. Nous trouvons ici
la pensée du paradoxe comme expression de la vérité tautologique sujetobjet dans la logique formelle et la pensée quotidienne.
11

Von Wesen der Wahrheit, p. 26.
pp. 175-178: op. cit.
• /bid., pp. 178-180.
• /bid., pp. 120-122.
"'/bid., pp. 112-116.
HEIDEGGER,

"HASUMI,

�Le Zen n'interroge pas l'Etre, mais le "soi-meme" en tant que Néant;
non comme etre humain en général, mais comme "mon propre soi". 11 est
évident que "l'etre en soi" contient notre étant et ne peut etre réduit entierement a l'objet, mais que la totalité qui englobe notre étant comprend
l'Etre et signifie déja l'objectivité de l'Etre. Dans la pensée du Zen, le monde
quotidien n'est plus notre objet de connaissance, et la réflexion sujet-objet
.rigoureuse conceptuelle de l'Etre manque. Mais nous vivons dans le monde
et nous avons notre objet dans le monde de l'Etre, bien que le monde toutefois
ne soit pas notre objet, c'est-a-dire que le monde est la circonstance du
-sujet. Nous saisissons cependant la totalité du monde qui comprend en lui
notre etre humain, mais non pas l'etre objectif. Dans l'etre objectif, il n'existe
plus de subjectivité; celle-ci ne peut se trouver que dans le N éant absolu.
Le sujet ne peut conserver sa propre subjectivité que par le Néant Absolu
envers l'Etre, alors que le Zen est par essence "philosophia negativa".
Selon Heidegger, "la philosophie est l'expression de la métaph)•sique, et
la philosophie est seulement possible si le penseur s'engage avec toutes les
possibilités et capacités de son existence". 58 Ainsi, chez Heidegger la philosophie est seulement possible dans la sphere de la subjectivité qui, seule,
-serait la lumiere de l'Etre.59 Au contraire de cette définition de philosophie,
peut-on dire, la philosophie du Zen est seulement possible dans la sphere de
la subjectivité que, seule, serait la lumiere du Néant. Nous ne trouvons pas
chez H eidegger la distinction claire entre "philosophia affirmativa" et philosophia negativa". Mais on peut dire, peut-etre, que la philosophie de Heidegger
est celle de l'Ambigui:té, comme dit W ahlens.
Dans la pensée du Zen, la transcendance de la scission sujet-objet ne signific
pas que la jonction du sujet et l'objet soit rendue possible pour la négation
de cette scission, mais bien que l'affirmation absolue est possible par la négation
mutuelle. Le sujet qui est nié par l'objet et qui réside dans l'objet n'est
Was ist die Metaphysik?, pp. 28-30.
Von Wesen der Wahrheit, p. 26: "Wahrheit bedeutet lichtendes
Bergen als Grundzug des Seins. Die Frage nach dem Wesen der Wahrheit findet
ihre Antwort in dem Satz, 'Das Wesen der Wahrheit ist die Wahrheit des Wesens'.
Man sieht nach der Erlauferung lcicht, dass der Satz nicht bloss eine Wéirterzusammenstellung umkehrt und den Anschein des Paradoxen erwecken will. . . Das lichtendes
Bergen ist, d. h. llisst wesen die Ubereinstimmung zuischcn Erkenntnis und Seiendem ...
Die Antwort auf die Frage nach dem Wesen dcr Wahrheit ist die Sage einer
Kehrte innerhalb hes Geschichte des Seins. Weil zu ihm Iichtendes Bergen gehéirt,
erscheint Sein anfiinglich im Licht des verbergcnden Entzugs. Der Name diesen
Lichtung ist al,¡Ocia." D'accord avec cette expression de HEIDEGGER, on peut dire
que sa philosophie est la philosophie de la lumiere de l'Etrc, par repport au Zen,
qui cst vraiment la philosophie de la lumiere du Néant.
"' HEIDEGGER,

.. HEIDEGGER,

74

plus le meme s~jet ~e la pol~is~tion. Le sujet ne s'oppose pas a l'objet
comrne Etre, mrus existe dans I obJet comme Néant et contient tout a la fois
l'~~j:t en soi. Ce Néant est maintenant le sujet réel. Ici, il n'y a que la
vente sous forme de paradoxe. 00 Et nous appelons "dialectique" Ja logique
du _para?oxe_- ?e. ~•est que par cette dialectique que nous pouvons expliquer
la liberte qw s1gn1fie le monde du N éant absolument libre. s1
La fhilosophi~ de Heidegger, laquelle est fidele a la tradition de la pensée
europeenne depuis les grandes philosophies grecques, est devenue la philosophie
la pl~s cél?bre de la pensée existentielle par la méthode de la phénoménologie
herrneneutique, et elle se trouve etre la pensée la plus proche de la philosophie
du Zen.

VI
CoNCLUSION

~n résurné, la plus grande différence entre le Zen et la philosophie de
~eidegger est que la pensée du Zen n'est pas la pensée par la réflexion
mtellect~elle sur l'Etre, le Zen étant la pensée réflective de l'expérience de
la connrussance transcendantale du Néant par I'illumination.
La raison d'etre du Z en est toujours l'expérience de l'illurnination la
transcend~nc_e ultime de notre existence, alors que la philosophie de Heide~ger
reste subJective et conceptuelle a la limite de l'expérience de l'existence de
l'Etre de l'étant quotidien, particulierement l'etre humain. Le Z en est la
"philosophie negativa"; mais, dans la pensée de Heidegger, on ne trouve pas
de p~ns~,e parad~xale; malgré cela, il y a des exemples de "philosophia
negativa , ce qu1 montre encore la grande différence entre la pensée
philosophique de l'Occident et celle de l'Extreme-Orient.
Le devoir de philosophie du Zen est l'illumination, et celle de Heidegger
est la connaissance existentielle de l'etre humain.

"' HAsuMr, pp. 126-128: op.
"' lbid., pp. 210-211.

l"Ít.

75

�RATIONALITY AND ITS FINITUDE

BERNARD P. DAUENHAUER
University of Georgia

RATIONALITY AND ITS exercise is intrinsically finite. This general thesis,
though debatable, is hardly new. Nor do all those who advance it understand
it in the same way. In this brief paper I wish to specify one sense of this
thesis and, without claiming to have definitively proven that this sense of
the general thesis is true, to provide something of a justification for holding it.
I will conclude by pointing out one of the important implications of the
case I make here. I do not claim that the sense of the intrinsic finitude
of rationality with which I deal here is either the only or even the most
fundamental of the senses in which this general thesis can be legitimately

held.
Briefly stated, the particular thesis that I wish to explore is: Rationality
and its exercise is intrinsically finite because the exercise of rationality involves
at least two mutually dependent, but distinct and irreducible, functions,
namely the dogmatic function and the critica! function. These functions
cannot be taken to be either facets or dependent moments of one more
fundamental operation. Nor is one of these functions definitively subordinable
to the other. The justification for holding this particular thesis in considerable
measure arises from the explication of precisely what the thesis involves
and the assumptions that are implicit in it.

I
Explication of this Thesis
A. For present purposes, I adopt a maximally broad definition of rationality.
Rationality is the capacity both to bring and to refrain from bringing one's

77

�sensible experience -perceptual, imaginative, and pictorial- to expression
and to preserve, perpetuate, and extend this expression by further expression.
Though this expression can be a&lt;;-eomplished in &lt;leed and in production as
well as in word, I will here confine my discussion to verbal expression. My
strategy in adopting this maximally broad definition is to have my rcmarks
apply to any and every verbal utterance which can with any plausibility be
taken to be a manifestation of rationality. Thus my definition encompasses
what has traditionally been called wrong reason as well as right reason. It
embraces both· no~al verbal expressions and abnormal ones, for example
the expressions of mentally i1l persons.
B. In advancing this thesis I assume that the exercise of rationality both
is aimed at and is capable of achieving truthful expression. A minimal condition which must be satisfied for an expression to be truthful is that it must
be meaningful. Hare again, my strategy dictates that I define the term
"meaningful expression" in a maximally broad way. Thus an expression is
meaningful insofar as it is, in principie, recognizable to anyone as both in
sorne fashion based upon the sorts of sensible experiences that are in principie
accessible to more than one person and as experiences which the expressor
could have refrained from bringing to expression. The only "test" to determine
which experiences are of the sort that can be accessible to more than one
person is sensible intuition. It follows from this definition that there is no
meaningful expression which is accessible only to its author.
These maximally broad, intertwined definitions of rationality and meaningful
expression stake out a field that is both closed and maximally extensive. This
field includes expressions which take place in any historical or cultural
context, whether familiar or unfamiliar to us. But the mere identification
of this maximally extensive field still leaves open the issue of distinguishing
within the field between truthful and untruthful expression. It is in conjunction with this latter issue, rather than in conjunction with the question of
the extensiveness of the field of expression as a whole, that my thesis concerning
the intrinsic finitude of the exercise of rationality is philosophically important.
C. In my thesis I make use of the standard distinction between the dogmatic
and the critical functions of rationality. That is, the dogmatic function of
rationality consists in straightforwardly making assertions both concerning
the things, events, and states of affairs which are encountered in sensibly
experiencing the worl~ _and concerning the principles, causes, and implications which are taken to be involved in what is encountered. In short, the
dogmatic function consists in bringing to expression, by way of afíirmation,
denial, etc., the content of what is encountered in sensible experience, either

78

immediately or mediately. The critical funotion of rationality, on the other
hand, consists in examining expressions concerning their worth or importance,
from the standpoint either of their content, their origin, or their goal. The
expressions subject to this examination may be either dogmatic expressions
or previous critica} expressions. Examples of types of critica! activity arehistorical critiques, logical critiques, linguistic critiques, etc.
With these clarifications in hand I can now proceed to offer reasons for
accepting my particular version of the general thesis concerning rationality's
intrinsic finitude.

II
It must be borne in mind that every expression 1s 1) a particular expression, 2) uttered by someone, 3) addressed to someone (who can be
anonymous) , 4) such that it need not have been uttered, and 5) such that it
purports to arise from sorne sensible experience that is in principie available
to anyone. These characteristics of particular expressions lead to severaf
consequences, three of which it will be useful to mention here.
First, the expression of what we sensibly experience is not a mere reflex
reaction to what we encounter. Otherwise we could not refrain from a
particular expression. Thus the world we sensibly experience shows itself
as one which allows for initiative on our part.
Second, the sensible experience which I have and bring or refrain from
bringing to expression is not in all details identical with that which everyone·
else has, even though in principie it is available to anyone. Otherwise, it
would be pointless for the expression to be addressed to someone. He would"
be already in a position to express or refrain fr.om expressing that experience.
Third, nonetheless our particular expressions are all aimed toward being·
truthful. That is, we are all interested, in ali our expressions, in participating
harmoniously in the world which we primordially experience. And this world
is experienced as populated by other people, ancestors and descendents as
well as contemporaries. Thus each of our expressions is oriented toward
fitting harmoniously with the expressions of others as well as with both our·
sensible experience and theirs.
The upshot of these considerations, and this is directly pertinent to the
particular thesis I am defending in this paper, is that each and every expression,
each and every episode in the exercise of rationality, is in need of suplementa-cion.

79·

�Particular expressions are open to supplementation in a number of ways.
Though not all of these ways are relevant to the thesis I am here defending,
the thrust of my thesis will be elucidated by noting two sorts of supplementation with which I am not concemed. For example, an expression p can be
formally supplemented by not not-p. Likewise p can be materially supplemented
by q in p. q. One might hold, that these sorts of supplementation revea!
the finitude of rationality. That is, one might hold that the very discursiveness
of the exercise of rationality establishes its finitude. Pascal, for example,
apparently holds this. My thesis, however, &lt;loes not hinge on the discursive
character of rationality's exercise.
Again, one might hold that since every expression can be supplemented
by other expressions which analyze it into its multiple c~nstitutive ~om~nts,
e.g. its syntax and its semantics, every expression, every ep1sode ~f ratlonali1?7's
exercise is derivative from something more fundamental. And if the exerc1se
of rationality depends upon something other than itself, then, one might
conclude, rationality is intrinsically finite. This rather romantic line of thought
is not germane to my thesis. My thesis does not hinge on rationality's need
for something to express.
The sort of supplementation of an expression which is relevant to my
thesis is not that which requires the introduction of sorne second expression.
Rather it is the supplernentation of one rational function which issues in
an expression by another rational function which may or may not lead to
sorne further expression. Specifically, the dogmatic function must be
:Supplernented by the critica! function and vice versa.
All expressions are, in the broad Husserlian . sense, predicative. And ali
of them which occur in natural languages can be the outcome of either the
,&lt;logmatic or the critica! function of rationality. None of them can, in all
respects, be the outcome of both functions.

In other words, one cannot tell just from a particular expression itse!f
which function its issues from. There are no fixed catalogues of dogmatic
expressions, on the one hand, and critica! expressions, on the other: But
.every expression, from whichever function it issues, calls for an exercISe of
the other function. The force of these considerations can be elucidated by
returning to the characteristics which belong of necessity to every particular
expression.
As I mentioned above, each of our expressions is oriented toward being
,acknowledged as truthful. That is, each is oriented to~ard fitting harm_oníously with the expressions of other persons as well as with both our sensible

-80

experience and theirs. Thus, if I say ];&gt;, I intend to bring to expression what
I have encountered, immediately or mediately, in my sensible experience. I
want to inform you both 1) that sornething determínate is available, in
principie, for anyone to experience it, and 2) that in fact I myself have
experienced it. M y expresion involves both a claim and an appleal to you
to accept the claim as truthful, not merely as meaningful.
If we push the analysis of what is involved in uttering a particular expression,
we find the following. If I say p, I intend p 1) to express what has, in
this episode of experience, been encountered by me, 2) to be comonant both
with what I have encountered and with what I have expressed in previous
episodes, 3) to be capable of being harmonized with my subsequent experience,
4) to fit in with what you have encountered in sensible experience, and 5)
to be compatible with what you say about what you have experienced.

But, according to my thesis, this complex intention cannot be definitively
fulfilled. lt can, at any specified mornent, be only partially fulfilled. Eeach of
the components of this complex intention can be fulfilled at least to sorne
extent. But the fulfilling of the components of this intention depend upon
distinct rational functions. For the most part, the first component of this
intention which I named, namely the intention to express what I have
encountered in experience, is fulfilled by the dogmatic function. The other
components • are fulfilled by the critica! function in sorne one or more of
its severa! modes.
Now in the very fulfilling of any of these components, there a corresponding loss of fulfillment in at least one of the other components. What
Merleau-Ponty says concerning perception, namely that "perception
entails a process of making explicit which could be persued to infinity
and which, ... could not gain in one direction without losing in another,
and without being exposed to the risks of time",1 holds good for all attempts
to fulfill any of the complex components of the intention involved in uttering_
any particular expression. More specifically, the exercise of the dogmatic
function of rationality requires a suspension of the exercise of the critica!
function and vice versa. But the suspended function must be subsequently
reinstituted if every one of the components of the complex intention involved
in expression is to achieve even partial fulfillment.
Thus, there is a dialectical tension between the dogmatic and the critica!
1
M. MERLEAu-PoNTY, Phenomenology of Perception, tr. by Colin Smith, (London:
Routledge and Kegan Paul, 1962), p. 343.

81
hwnanitas-6

�functions of rationality. Neither function enjoya unequivocal primacy over
the other. Neither is reducible to the other.
Further, this dialectical tension is not something required only by reason
of the peculiarities of expression itself. Rather it arises from the endeavor
of expression to articulate that which is encountered in sensible experience
itself. That is, sensible experience itself is such that it can only be brought
to expression by virtue of the dialectical tension between the dogmatic and
tbe critica! functions of rationality. As Alquié has pointed out, in other
language than that which I am using here, sensible experience itself reveals
the opposition between the given and the exigencies of reason. There can
2
be no concrete comprehensive unity of experience or of its expression. Thus
the very texture of sensible e&gt;..1&gt;erience requires that, if it be brought to
expression in any fashion which claims to be both meaningful and truthful,
both the dogmatic and the critical functions of rationality be both employed
and kept in tension.
Put in other terms, the very texture of sensible experience lies at the basis
of the distinction Ricoeur has drawn between a situation and a world.
Expression of sensible experience in a situation is primarily an exercise
of the dogmatic function of rationality. Expression of sensible experience
belonging to a world is primarily an exercise of the critica! function. Though
I do not think that Ricoeur has adequately grasped the dialectic between
situation and world, his distinction can be helpful in clarifying the irreducibility
and equiprimordiality of these two functions in their orientation toward
truthful expression.
But further, it must also be recognized that in the concrete exercise of
these dialectically related functions, each function can, and often does, pose
a threat or obstacle to the other function. This point has oftcn been noticed,
by Amiel for example, in connection with literature. Lavelle has made much
the same point with reference to human creativity in general. lt is precisely
this inability to bring these two functions into comprehensive and definitive
synthesis which constitutes the intrinsic finitude of rationality. And if
rationality is, in this sense, intrinsically finite, then it is irrational to give
priority to either of these functions and the expressions which issue primarily
from it.
• FERDINAND ALQUIÉ, L'Experien ce, (Paris : Prcsses Universitaires de France, 1970),

111
To illustrate something of the importance of this conclusion, I would
like now to sketch briefly its impact on a specific region of expressive activity
namely politics.
'
. ~o~tics, as Aristotle ~as shown, belongs to the realm of speech. And speech,
IÍ It IS t~ be authentic, must draw upon an already sedimented language
and yet nse to a new saying, which is itself destined to rejoin the sedimented
bas_e_ for futu7:_ sa~ngs.8 lf ~e authenticity in speech which is requisite for
legitimate polines IS to be achieved, then one must employ and keep in tension
both the dogmatic and the critica} functions of rationality.
The use of the dogmatic function enables one to give expression to the
new phenomena he encounters. Without this expression of what is new in
one's sensible experience, political discourse and conduct tends to be a mere
ritualistic repetition of what has already been sedimented in expression on
the basis of previous sensible experience. This way Iies the dogmatism either
of the merely habitual or of ideology. The dogmatic function of rationality
thus tends to destabilize political dogmatism.'
. But the_ dogmatic function above cannot fully insure against political dogmatism and Ideology. There can develop, if only the dogmatic function is taken
seriously, the tyranny of the here and now, the tyranny of an unhistorical
realpolitik. The critical function of rationality is needed to fit the exp~ion
of one's own experience into the context of his audience, whether
contemporaries or ancestors and descendents. lt is likewise needed to fit his
present expression into the context of his own previous experience. Without
the critical function, the política! community tends to dissolve into Babel.
But what I want to stress here is that neither of these functions enjoys
primacy over the other. lt is only through its members' exercise of the
dogmatic function that a political community can respond to the exigencies
of new situations. But it is only through their exercise of the critica} function that the political community can sustain its identity over any ~onsiderable
period of time. Neither function without the other can establish and maintain
a genuine political community.
• For a development of this point, see my "Renovating the Problem of Politics"
The R eview o/ Metaphysics, Vol. XXIX, No. 4, June 1976, pp. 626-641, and "Politic:
and Cocrcion", Philosophy T oday, Vol. 21, No. 2, Summer, 1977, pp. 103-114.
• Hannah Arendt has seen this. See her " Truth and Politics" in Between Past
and Future, (New York: The Viking Press, 1968 ), p p. 227-264. '

p. 105.

83

82

�The irreducibility of these two functions in the political realm manifests
the intrinsic finitude of rationality. What holds here could be shown to hold
in every domain of human expression. But far from this finitude being
unequivocally regrettable, this finitude is, as Alquié has said, a necessary
condition for freedom. 5 The finitude of rationality, then, is not an unfortunate
condition. lt is simply our condition.
EL PENSAMIENTO SOCIAL EN LAS AMtRICAS

HARoLo

EuoENE DAVIS

UN TÍTULO MÁS exacto para este ensayo podría ser "Algunos rasgos de
la historia del pensamiento social de las Américas", porque es obvio que en
el tiempo limitado a mi disposición, no puedo más que hacer un bosquejo
de la materia, indicando unas pocas líneas de investigación y planteando
algunos problemas.
Una dificultad inicial se encuentra en la frase misma pensamiento social.
El significado de esta expresión, como se usa en Norteamérica, en el
idioma inglés, es distinto de su significado en castellano. La diferencia semántica es importante desde el punto de vista de la comunicación de ideas
exactas, pero es algo difícil de definir. Tengo la impresión de que en inglés
usamos la frase en una acepción más amplia y al mismo tiempo menos
exacta que la que tiene en castellano. En castellano el pensamiento social
se define en general como la configuración de los conceptos básicos de una
sociología. Por otro lado, en inglés usamos la frase con un sentido que
abarca todos los conceptos del hombre y de la sociedad, incluyendo los principios de la economía, de la política, de la antropología filosófica, de la
filosofía de la historia, así como las vinculaciones de estos conceptos e ideas
con los principios de la ontología, la epistemología, la axiología, la ética, la
estética, y agregando también los sentimientos y las creencias irracionales.
Quizás es también un concepto sociológico, pero dentro del pensamiento anglosajona pragmática, el que da a la sociología un sentido más extricta. En todo
caso, yo empleo la frase en este sentido.
Comienzo suponiendo la existencia de una historia más o menos inteligible de estas ideas sociales, pero no afirmo que su forma y su proceso
sean siempre lógicamente inteligibles. Al hablar de las ideas del hombre
tratamos de un segmento de la vida humana en su totalidad, racional e
• ALQUIÉ,

84

op. cit., p. 106.

85

�irracional, de la vida núsrna. Por eso, en cada hecho histórico lo que encontramos es un Gestalt, una idea compleja, un conjunto de principios, sentimientos, y valores el que, para comprenderlo, hay que analizarlo y penetrarlo en su totalidad. Sobre la base de estas consideraciones, llego a la
conclusión de que el problema intelectual más profundo en la historia del
pensamiento social en América relata al problema de la filosofía de la historia, porque solamente sobre una base histórica, solamente entendiendo algo
de las afirmaciones que se derivan del pasado, se puede penetrar el pensamiento del presente. Por eso, antes de hablar de las vivencias intelectuales
de América, querría indicar muy brevemente mi concepto para con la historia
y la cultura humana.
Creo que la historia es el pasado. Pero la totalidad de la experiencia
humana en esta tierra es más que algo pasado, es también la actualidad.
En todo caso la realidad social más importante es la realidad histórica. Esta
realidad histórica es un proceso, es un proceso con rumbo, cuyo desarrollo
se asemeja en algunos aspectos al proceso biológico. Pero se diferencia del
proceso biológico en el sentido de que la civilización no nace ni muere. Quizás no continúa progresivamente, pero continúa. Pero la historia es más;
además de ser un proceso, la historia es algo que se siente. Es la conciencia
humana y la vida del espíritu.
Las vivencias históricas son momentos en el tiempo y en el espacio. Por
lo tanto su significado es relativo. Cada vivencia es compleja, está compuesta
por la experiencia del espíritu humano a través de los siglos. Pero lo importante es que del contenido de cada momento histórico se puede elaborar
una serie de ideas, ideas de valorización histórica y social.
No se puede separar o extraer completamente estas ideas abstractas, estos
verbalismos, de los hechos concretos ni de los sentimientos que constituyen
la Gestalt de cada experiencia humana. La expresión de estas ideas no
puede ser completamente racional, como tampoco tiene autoridad en el
sentido de inmanencia que les da la dialéctica hegeliana. Además, los verbalismos nunca dan expresión exacta ni completa al significado del momento
histórico. Siempre queda algo de misterio no expresado por las palabras.
Por otro lado, se encuentra unidad en la cultura y en la historia; pero
esta unidad no tiene ni implica conformidad lógica. La historia tiene que
abordar todos los aspectos de la cultura humana, luego la unidad consiste
en una integración que sube de la multiplicidad -de una balanza de fuerzasideas-- y que se expresa en la configuración de creencias de la época.
Este concepto en general acuerda con la idea de Ortega que la esencia
de la historia consiste en una serie de configuraciones de creencias. Tam-

86

bién está de acuerdo con Alfred North Whitehead sobre el punto. En la
mentalidad nacional esta unidad asume la forma de una predestinación nacional, que es en general el sentido nacionalista del pasado. Además, esta
unidad histórica es el fin que busca la historia, que como conclusión nos
lleva a conceptos universales de cultura y de valoración.
En este momento histórico por el que pasamos en el Nuevo Mundo buscamos una integración basada en la experiencia americana. Durante el siglo
que terminó con la primera guerra mundial, los historiadores de América,
hemos pasado por una época muy importante, buscando generalmente la
forma y el sentido de la historia nacional, creyendo que la nación ha sido
la forma política más adecuada a las necesidades humanas. Pero siempre,
como americanos y como participantes en la experiencia del Nuevo Mundo,
hemos creído que nuestra experiencia en la creación de sociedades nuevas
en América debe conducirnos a la expresión de valores más universales.
Ahora enfrentamos un desafío intelectual y moral, producto y expresión de
otras experiencias y de otros momentos en el tiempo y en el espacio, que
rechaza en gran parte nuestro sentido de la historia americana y nuestro
sistema de valores. Tenemos que construir la nueva estructura de valores
y creencias adecuadas para con este momento histórico. Por eso, en mi
juicio, las tareas básicas para los historiadores americanos son las tres siguientes:
1) Estudiar y valorizar la experiencia social, económica y sobre todo
política de las naciones americanas, descubriendo, iluminando y criticando
sus tendencias, sus problemas y sus creencias.
2) Estudiar la política internacional de los países americanos -la historia
de las relaciones interamericanas y de las relaciones entre las naciones americanas y las europeas, para descubrir y alumbrar el concepto americano de
un orden mundial relativo a la persona humana, la sociedad y la historia
humana.
3) Estudiar la historia del pensamiento social de América, descubriendo
la configuración de ideas y creencias, porque en el pensamiento americano
se encuentra la llave del entendimiento de su historia y su actualidad.
El concepto de bienestar general

Desde los primeros años de la conquista y la colonización, América era
el centro de una búsqueda intensiva para la forma de una sociedad más justa,
más perfecta, más cristiana, en fin, utópica. Basándose de principio en esta
87

�búsqueda, la América adquirió su significado histórico, no sólo entre sus
habitantes de América, sino también en la mentalidad europea. Pero la
historia del pensamiento en América no encuentra una expresión adecuada
en el proceso del socialismo materialista, como mantiene el comunista, William
Foster, en su Outline Political History of The Americas.1 En general nosotros
los americanos hemos rechazado tales interpretaciones como exóticas, como
derivadas de experiencias históricas extranjeras. En efecto, el sentido americano se encuentra en un socialismo americano, sea el socialismo utópico del
Brook Farm, el de Progress and Poverty de Henry George, el de Manuel
González Prada, el de José Ingenieros, el del aprismo de Haya de la Torre,
o el de Lázaro Cárdenas. Pero sabemos que al fin ninguno de éstos exl)resa
completamente el concepto del hombre y sociedad en América. Lo que hemos buscado en América es más que el bienestar social en el sentido materialista. Para nosotros el bienestar material es un medio, un instrumento
para el movimiento del espíritu humano a través del. tiempo hacia el bie~estar más completo y lo espiritual. El bienestar material no puede ser el fm
del proceso histórico humano.
Conceptos históricos de América

En la historia del continente se puede percibir una serie de configuraciones
conceptuales sobre su naturaleza y su destino soci~l, económico y ~o~tico.
Una de estas configuraciones se encuentra en la epoca del descubrmuento
y de la conquista en el debate sobre la inferioridad o no-inferioridad de los
indígenas. Luego, en la carrera del Bartolomé de las Casas se puede_v_~r
la formulación del concepto del Nuevo Mundo como centro de una c1vihzación cristiana. Más tarde, en el siglo de la ilustración, aparece el concepto secular del bienestar general (general welfare) . Fue basado en una
teoría racional de derecho natural, pero se deriva de la idea judaico-cristiana
del Reino de Dios, y que incluye los fines ecuménicos cristianos. · Expresados
en términos del derecho natural, este concepto está enraizado tanto en las
vivencias espirituales americanas como en la evolución del pensamiento europeo. Este concepto utópico del Nuevo Mundo encue~t~ oposi~ón _en la
idea creciendo en la Europa del siglo XVIII que Amenca fue mtenor al
mundo viejo. Pero americanos, como Jefferson en su Ensayo sobre Virginia,
rechazaron esta inferioridad.
Llegamos a la tercera etapa de la historia americana, a la etapa de la
independencia. Este es el gran momento, el momento trascendental en
1

88

New York: I nternational Publishers (1951).

la historia americana, en el cual se encuentra un concepto global del destino
histórico, es decir la ideología que proporcionó la base de la historiografía
americana del siglo pasado. Hay dos conceptos a notar en este aspecto de
la historia: ( 1) la idea de la nación autónoma, fundada sobre los derechos
del hombre, y organizada de acuerdo con la balanza libre de los "intereses"
-la nación como el instrumento preferible para alcanzar el "bienestar general"-; (2) la idea de uri orden natural de paz en el mundo, un orden
basado en el derecho internacional, que es también una balanza natural
entre los pueblos autogobernados. Este segundo concepto implica como base
filosófica el libre movimiento del comercio, de las personas y de las ideas.
Las relaciones de las naciones en este concepto, deben ser gobernadas por
la razón y por el derecho internacional. Se explica, así, que las guerras resultan de las conspiraciones políticas o de dinastías y de la aplicación de
falsos principios de la economía política. Por ser este doble concepto el más
característico, quizás el más básico en la historia de las naciones americanas
independientes, ha sido el fundamento de la historiografía americana durante
la mayor parte de su existencia. Pero, apenas formulado este concepto doble,
aparecieron influencias tendiendo a cambiarlo o modificarlo. La misma Declaración de la Independencia de los Estados Unidos dijo: "governments long
established should not be changed for light and transient causes;" El· Federalista de Hamilton, Jay y Madison describió el mejor gobierno como "una
balanza" de fuerzas e intereses. En fin, nosotros los americanos, tuvimos que
modificar el concepto en un sentido más práctico, quizás más Hobbesiano.

En verdad, la filosofía revolucionaria se excedió en el sentido de sostener
que un pueblo podía ser completamente "Master of its destiny" (señor de
su destino) . Solamente los "exaltados" así opinaron. Los más cautelosos
siempre recordaban que al hombre no es dado este arbitrio total. Seamos
calvinistas, católicos u otros, reconocemos que Dios impone límites al libre
arbitrio humano. En el caso norteamericano, vemos claramente que en la
época de la independencia olvidamos nuestra herencia calvinista, según la
cual el hombre siempre debe obedecer a la voluntad de Dios y actuar según
ella. Olvidábamos las palabras de John Milton: "Who best bears His mild
yoke, he serves Him best". Reinbold Niebulher ha descrito la manera en
la que nosotros, los norteamericanos en la época de la independencia, rechazarnos el concepto calvinista de la subordinación del hombre a la voluntad de Dios en favor del concepto de un dominio completo de nuestro destino.2 En la América católica, el concepto del dominio del destino es distinto
• The lrony of American History (New York: Scribners, 1952) , pp. 23 ff., 49 ff., 70.

89

�y sus raíces teológicas son también distintas, pero el resultado en la época
de independencia era similar.

más bien estudiaban la historia "para mostrar las raíces que impiden la
realización de su propio destino".

Muchos norteamericanos de la época fueron influenciados por Edmundo
Burke y sus Reflections on the French Revolution en el que dice:

Esta configuración de idea y sentimiento además de proporcionar una interpretación característica de la época, nos da el temple de la era de formación de las naciones americanas. Fue un período de grandes desilusiones
relativas a los ideales de la Revolución Norte Americana-Francesa. Fue la
era de Metternich. Pero fue también una época de socialismo utópico, de
rebelión romántica, del pensamiento utilitario, de trascendentalismo kantiano:
la época del culto a la historia romántica. Por un lado fue una tendencia
revolucionaria, socialista y reformista; por otro lado, fue el triunfo de los
partidos conservadores en la mayoría de las naciones.

I should therefore suspend my congratulations on the new liberty of
France until I am informed how it has been combined with government,
with public force, with the discipline and obedience of armies; with
the collection of effective and' well distributed revenue; with morality
and religion; with the solidity of property, with peace and order. ..
Liberty, when roen act in bodies, is power. Considerate people, befare
they declare themselves, will observe the use which is made of power.
( Antes de felicitar la nueva Libertad de Francia, quería saber cómo
ha sido combinada con el gobierno, con la fuerza pública, la disciplina
y la obediencia de los ejércitos, con la recolección de las rentas públicas bien distribuidas, con la moralidad y la religión, con la solidez de
la propiedad, con la paz y el orden . .. La libertad, cuando los hombres
actúan en conjunto es el poder. La gente de juicio, antes de declararse,
observará el uso que se hace del poder.) 3

Así vemos que los pensadores de esta época de romanticismo y protoutilitarismo confrontaban dos tradiciones, los que involucran dos dilemas.
Defendían la teoría de una revolución basada sobre los derechos del hombre y creían que estos derechos podrían ser demostrados en la historia. También, ellos creyeron que habían iniciado una nueva época en la historia.
Pensaron en términos del gran sello de los Estados Unidos, la que dice:
Annuit coeptis novus ordo seclorum. Pero también tuvieron que rechazar
lo malo del pasado colonial para hacer su revolución. Aquí ellos chocaron
con la historia científica como concebida por Vico, Herder y Hegel. En segundo lugar, encontraron el dilema de establecer las naciones, y prevenir
los trastornos revolucionarios que pudieran destruir la estabilidad política,
mientras que tuvieron que hacerlo sobre la base de una teoría revolucionaria.
En general, los historiadores de las naciones americanas de la primera
mitad del siglo XIX rechazaron la nueva historia científica de la época y
sus presuposiciones deterministas. Así, Leopoldo Zea dice que Domingo F.
Sarmiento, José María Luis Mora, José Victorino Lastarria y José A. Saco,
no buscaron en la historia las raíces del destino nacional, pero que ellos

Luego tenemos la llegada del florecimiento a Nueva Inglaterra de los
Transcendentalistas (Emerson, Margaret Fuller, Thoreau), de la influencia
filosófica de Kant, Fichte y Hegel. Surgió una gran literatura netamente
americana en los EE.UU. Hubo allá también una época de reformas. Fue
la época del socialismo utópico, con centenares de comunidades organizadas,
tales como Brook Farm, ZOAR y las falanges fuerieristas. También hubieron
reformistas y socialistas utópicos en América Latina. Fue la época de Esteban Echeverría y la famosa Asociación de Mayo, con Sarmiento, Alberdi,
Avellaneda y Gutiérrez en Argentina; de Lastarria y Bilbao en Chile; de la
colonia de Padre Jesuino do Monte Carmelo y Padre Feijóo en Itú, Brasil;
de José Varela en Cuba; de José Mora e Ignacio Ramírez en México.4'
Son excepciones de esta tendencia, como Lucas Alamán en México, Diego
Portales en Chile, Thomas R. Dew y John C. Calhoun en los EE.UU. Pero
en general y por toda la historia nacional, un pensamiento formulado dentro
de este concepto romántico y anti-europeo proporciona una característica de
la época hasta mediados del siglo XIX.
La década con la que termina la época romántico-utilitariana ( 1860-1870)
es un período de crisis política general en América. Hubo grandes guerras
tales como la de la Triple Alianza, la guerra de Diez Años en Cuba., la
guerra Civil en EE.UU., la guerra de las Reformas y la intervención francesa en México, y las intervenciones imperialistas de España en la República Dominicana y en Perú. Canadá obtuvo su independencia en 1867.
Unos pocos años más tarde la Guerra del Pacífico ( 1879-1882) trastornó a
Sud América. Brasil se transformó en una república ( 1889). A través de
este proceso de violencia llegamos a la abolición de la esclavitud negra, y
• Dos etapas del pensamiento en H ispanoamérica (México). El Colegio de México

• Cap. l.

90

(1949), p. 34.

91

�\

a la llegada a América de la Revolución Industrial. Comienza con ella la
época de las empresas en gran escala en el comercio, industrias, minería y
la agricultura. Forman también parte de este proceso el desarrollo de la
ciencia, las teorías de la evolución biológica y geológica, el evolucionalismo
social de Comte y Herbert Spencer, como el materialismo dialéctico-histórico
del movimiento marxista. Los historiadores americanos no pueden rechazar
la historia científica y la aceptan, casi como la que enseñó Leopoldo von
Ranke, pero manteniendo todavía que las raíces del destino americano deben ser buscadas no en la historia europea sino en la historia americana
o nacional. Frederick Jackson Tumer y Diego Barros Arana enfatizaron esta
idea en sus trabajos. Una reciente investigación sobre Barros Arana destaca
el positivismo romántico liberal en su pensamiento y su predilección por la
historia objetiva y científica de Humboldt, Robertson, Buckle y muchos otros.
A pesar de los críticos científicos, debemos notar, Barros Arana permanece
antiespañol:
.. .el período. de los descubrimientos, el de la conquista y el de la independencia son las etapas preferidas, mediando entre las dos primeras
y la última, todo un lapso de oscurantismo social.. . La independencia
fue el brote necesario, un esfuerzo inmenso, una extraversión de la ener•
gía de la conquista que, unida ahora a la de los pueblos antiguamente
sometidos, llegó a rebasar el propio marco que se proponía discutir. 5

En su rol de historiador Barros Arana tuvo que reconocer la importancia
de la cultura y las instituciones europeas. Pero rehusó aceptar la interpretación que la historia de América fuese meramente una extensión de la
historia europea. Para esta posición encontró abundante inspiración en los
trabajos de William Robertson, Alexander Humboldt y Henry T. Buckle,
que consultaba. En los Estados Unidos, Frederick Jackson Tumer, de las
Universidades de Wisconsin y Harvard, formuló después de 1890 su interpretación de la historia nacional y continental que produjo más tarde la exposición de Herbert E. Bolton de una historia de las Américas. Cuando
él estudiaba en la Universidad de Wisconsin en el año 1880 Tumer absorbió
de su maestro, Thomas Chamberlin, geólogo, el concepto de la necesidad de
las hipótesis múltiples para explicar el desarrollo de la tierra. Asimiló gradualmente las doctrinas de la evolución biológica y social de William F.
Allen y de la historia científica. Más tarde, como postgraduado en la universidad de Johns Hopkins rechazó la teoría "germ", que enseñaba el profesor
• RoLANDo M ELLAFE, Barros Arana Americanista (Santiago: Anales de la Universidad de Chile, 1958), p. 34.

92

de historia, Herbert Baxter Adams, la cual influenció a tantos historiadores
jóvenes de su época. La teoría de Adams buscó siempre los antecedentes
de las instituciones americanas entre los teutones. Tumer, en su tesis para
el doctorado de filosofía, rechazó la hipótesis de Adams, explicando la historia
del comercio de pieles en Wisconsin por los efectos de la selva del oeste
( the wilderness) sobre los inmigrantes.
Pero ya antes que Turner presentara su famoso discurso en una reun10n
de la American Historical Association ( 1893) sobre el tema de la influencia
de la frontera en la historia americana, hubieron en el pensamiento de Turner algunas anticipaciones de la inquietud que se desarrollaría en el siglo XX.
En un ensayo del año 1891 él escribió: "each age writes the history of the
past anew with reference to the conditions uppermost in its own time." 6
Así, como la ha señalado Curtí, Tumer se anticipó a los conceptos relativistas de la historia, tales como "the frame of reference" de Charles A. Beard,
y el concepto de Carl Becker que la idea del proceso humano puede servir
como hipótesis útil, aunque su verdad sea limitada. Más importante que
esta anticipación a las dudas e incertidumbres del porvenir fue la expresión
que Turner dio al espíritu del "New West" y más importante aún, añade
Curtí, fue su reconocimiento "que las cuestiones contemporáneas más importantes fluyeron de la época de maquinaria, del sistema de fábricas y del socialismo". Defendió la realidad de la historia para explicar la actualidad.
Nuestra época de incertidumbre

Llegamos por fin a nuestra época, siglo XX, siglo de lucha, de miedo, de
agonía, y de incertidumbre. A pesar que existen otras tendencias, parece
ser la época del existencialismo, ya que los mismos tomistas se ocupan de
discutir sobre la existencia y el ser. También es el siglo de los historiadores
americanos con temple existencialista (aunque muchos norteamericanos no lo
admitan), historiadores que se ocuparon de conciliar la historia objetiva con
la subjetiva, la naturaleza con el espíritu humano, sin escapar al viejo dilema
entre la libertad y la necesidad. Si son comunistas, dan un salto desde el
sueño de la necesidad hasta la libertad, basado en el supuesto libre arbitrio
del proletariado emancipado. Si son demócratas, tratan de reconciliar la
necesidad y la libertad, en los EE.UU. sobre una base pragmática, o sobre
la base de la ontología en América Latina. Se libran de conceptos básicos,
tales como el espacio, el tiempo, la causa, la categoría y el fin, a lo menos
• MERLE ÜURTI, Frederick Jackson Turner (México: PAIGH, 1949), p. 18.

93

�para expresar una especie de relativismo o funcionalismo. Intelectualmente
se libran del concepto del progreso, aunque éste persista en la conciencia.
Se elimina quizás en la forma dialéctica de la historia, o lo hacen una dialéctica del espíritu, pero en todo caso la lucha de ideas continúa. Además
el espíritu americano conserva todavía el antiguo sentimiento y sueño ecuménico, que constituyó en sumo grado el origen del concepto mismo de
América.
Encontramos varias reacciones en EE.UU., Reinhold Niebuhr, filósofo y
teólogo, convencido que un cataclismo mundial es evidente, rechaza el liberalismo socialista de una época anterior y busca en su Faith and History,1
una filosofía de la historia Cristiana, parecida a la de San Agustín. En otro
de sus libros: Ironía de la historia americana; 8 destaca como una falacia
el concepto revolucionario americano (master of destiny) y quiere restituir
un concepto democrático más próximo a las raíces calvinistas del concepto
de América. Carl Becker y Charles A. Beard rechazaron el pesimismo de las
nuevas tendencias realistas e insistieron sobre la retención del concepto revolucionario sobre una base pragmática -su utilidad como un "frame of
reference."
Muchos norteamericanos han aceptado los conceptos de la historia de
Amold Toynbee, rechazando la tesis disolvente de Oswald Spengler, que más
que cualquier otro había destruido la confianza en una historia científica
y un destino que abarca la good society (buena sociedad) como una finalidad histórica alcanzable. Usando el método científico derivado de un
psicoanálisis de las culturas, Toynbee habla con una voz basada en la experiencia de los setenta años pasados en los que las dos grandes naciones
de habla inglesa han experimentado un nuevo sentimiento de atracción mutua y de un destino común. Este hecho histórico junto con el experimentado entre los pueblos españoles después de su Revolución, es el fenómeno
más importante del siglo. En el trabajo de John Herman Randall, Jr., que
participó junto con Charles A. Beard y otros en el comité de la Social Science
Research Foundation, formulando la teoría de historia en "Theory and Practice
in Historical Study". 9 Recientemente ha publicado su teoría de la historia
en una forma más extensa: Nature and Historical Experience; Essays in
Naturalism and in the Theory of History. 10 Un punto muy interesante en
' NIEBUHR, Reinbold, Faith and H istory (New York: Scribner, 1949).
8
N1EBUHR, Reinbold, Ironía de la historia americana (New York: Scribner, 1952).
• Theory and Practice in Historical Study: A Report of the Committee on
Historiography (New York: Social Science Research Council, 1946).
10
Nature and Historical Experience; Essays in Naturalism and in the Theory of
l-Iistory (New York: Columbia University, 1958).

94

esta exposición es el énfasis dado a la función de la historia de limitar el
área en el proceso histórico en que se puede tomar una decisión, o el área
de libertad. Esto es algo como una teoría del poder.

Me parece que en EE.UU. son los filósofos más que los hostoriadores
los que han discutido con profundidad sobre el significado de la historia,
y con especial interés en la historia americana. Es una gran tentación, para
mí, entrar en una amplia discusión sobre esto, pero me abstengo, pues creo
que todo esto es ya bien conocido. En mi opinión este debate se encuentra
más desarrollado en Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Perú y México y con
menos fuerza en todos los países del continente. Quizás refleja algo de la
preocupación de los filósofos españoles Unamuno y Ortega, de los historiadores José Gaos y Rafael Altamira, aunque sus influencias no han sido debidamente estudiadas. Pero el argumento tiene mucho de americano. México
tiene una importancia muy especial en este asunto, porque es centro del
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, y una comisión del Instituto
patrocina el proyecto de una historia de América en la que Silvio Zavala
organizó la colaboración de muchos historiadores. Se encuentra entre ellos
Eugenio Pereira Salas, participante activo en debate sobre el sentido de esta
historia, comentando la obra de Pitirim Sorokin de Harvard University,
The Crisis of our Age, en la cual sostiene la identidad de las culturas de
América y de Europa diciendo: "Queda todavía inexpresada, por falta
de monografías -tarea de urgente e ineludible necesidad en ambos hemisferios- la respuesta adecuada" .11
Pereira Salas tiene mucha razón, pero no cabe duda que la gran inquietud
de América Latina, expresada en esta conversación filosófica e histórica sobre el sentido de América y su historia, tiene gran importancia en el mundo
intelectual contemporáneo. En realidad en cierto sentido expresa en sí la
configuración de ideas y sentimientos que penetra la historia de nuestro
tiempo. Es mucho menos ingenuo que los conceptos de las etapas anteriores,
más crítico, menos provincial, ocupado mucho más con relaciones internacionales.
En los EE.UU. se pueden distinguir varias corrientes en el pensamiento
social del siglo XX, todas penetradas más o menos por los conceptos existencialistas. No puedo más que mencionarlas: ( 1) el instrumentalismo de John
Dewey, es quizás la tendencia más distintiva y la que se encuentra su expresión más importante de la filosofía de la educación. Él sostiene que no
11

El viejo y el nuevo mundo; reuniones intelectuales en Sáo Paulo y recontres internacionales de Geneve - 1945 (UNESCO, 1956), p. 114.

95

�tienen valor o verdad en sí, sino en la acción. James Harvey Robinson, en
su New History, está de acuerdo con este principio de Dewey, sosteniendo
que la historia es un instrumento para controlar el futuro. (2) El institucionalismo de Thorstein Veblen y de John R. Commons, que representa la
aplicación de la psicología y la sociología modernas a la economía. (3) El
funcionalismo de los sociólogos Lester E. Ward y Graham Summer. (4)
El relativismo cultural de Franz Boas, en repercusión continental, como en
el caso de Gilberto Freire y (5) la jurisprudencia sociológica de Oliver
Wendel Holmes y Roscoe Pound. Hay que mencionar, también, el pensamiento religioso-teológico, con implicaciones sociales, de los neo-ortodoxos,
tal como Reinhold Niebuhr, y su evolución, la que representa mucho de
los cambios en los EE.UU. También se puede añadir Tillich, existencialista,
cristiano, revolucionario o socialista, Edgar S. Brightman, personalista, los
neo-tomistas (católicos y protestantes), Alfred North Whitehead, angloamericano, quien sostuvo una filosofía de la vida esencialmente cie~tífi~a e idealista, buscando las bases, la valoración y las direcciones en la historia.
Me permito presentar mi impresión general: el fenómeno más importante
en la mentalidad norteamericana (EE.UU.) durante los últimos años es el
interés creciente en la teoría y filosofía de la historia, aunque ha tardado
varios años. La prueba de esto se puede ver en las referencias y alusiones
de los presidentes Truman, Eisenhower, y Kennedy. Se pue~en co~pro~ar
también el hecho de que casi todos los presidentes de la American HIStoncal
Association, en recientes años, han querido dedicar su discurso a algún aspecto de este tema.12 Sobre este punto, en mi opinión, Angélica Mendoza
se ha equivocado en su libro Panorama de las ideas en los EE.UU.,13 en_ ,el
que da demasiada importancia al llamado "credo nacional" de la R~voluc~~n
Permanente en la forma expresada en la revista, Fortune. La eqmvocac10_n
no consiste 'en dar demasiada importancia a este concepto en sí, sino en
aceptar como representativa la estructura de conceptos sociales, ortodoxos,
conservadores que constituyen la base filosófica de este credo. Ella hace
notar la importancia del debate sobre la filosofía de la historia así como
pasa por alto las corrientes creadoras del pe?s'!!11iento social que ~ata ext~nsamente al discutir "las corrientes y tendencias . Sobre este particular, V1ctor
Alba hace un análisis mucho más agudo de la mentalidad mexicana en el
12
Vea, por ejemplo, in The American Historical Review, CARL BECKER, "Everyman
His Own Historian", XXXVII (January 1932, 221-236; SAMUEL EuoT MoRRI~oN,
"Faith of a Historian", LVI (January 1951), 261-275; and DEXTER PERKINS, We
Shall Gladly Teach", LXII (January, 1957 ), 291-309.
,. MENDOZA, Angélica, Panorama de las ideas en los EE.UU. (México: Fondo de
Cultura Económica, 1958).

96

último capítulo de su libro Las ideas sociales contemporáneas en México,1'
contrastando las dos corrientes nacionales que aceptan la Revolución Mexicana en sí.
En mis recientes libros sobre el pensamiento en América Latina, he distinguido seis tendencias generales en el pensamiento Latinoamericano de este
siglo: ( 1) el positivismo científico, modificado por la psicología moderna
y la antropología cultural el que falta un verdadero, consistente, pensamiento
social; (2) el marxismo, en varias formas; (3) corrientes existencialistas; (4)
corrientes personalistas; (5) el neo-tomismo; y (6) el indigenismo. Quizás
los existencialistas deben ser divididos en idealistas (cristianos) y materialistas (comunistas) y (fenomenalistas) . Los indigenistas tienen que incluir
el fenómeno de la mística de la tierra, pensamiento telúrico, de los bolivianos.
Este esquema de categorías no hace justicia a los numerosos e importantes
partidarios de la escuela neo-kantiana, a pesar de que revela algo de existencialismo de la herencia kantiana.15
Pero al final la impresión más notable y fuerte que yo llevo de los libros
latinoamericanos que he leído es que dentro de todas estas corrientes, encuentro muy poco derrotismo. Veo sin embargo un espíritu optimista que se
podría llamar revolucionario en el sentido general que admite la posibilidad
de cambios verdaderos en la sociedad y que es basado sobre un concepto
optimista de lo humano. Encuentro mucha vitalidad en el pensamiento
social en América y en ello una importante garantía del futuro de este
continente.

i&lt; VÍCTOR ALBA, Las ideas sociales contemporáneas en México
(México: Fondo
de Cultura Económica, 1961 ) .
" Latin American Social Th ought (Washington, D.C.: University Press of Washington, D.C., 1961, 1963, 1966) and Latin American Tho-ught: A Historical Introduction (Baton Rouge: Lousiana State University Press, 1972 and New York: Free Press
[paper], 1973).

97
humanitas-7

�SEGUNDA ENTREVISTA CON FERDINAND GONSETH 1

FG: Estoy trabajando actualmente sobre lo que representa la clave de
mi pensamiento. Se trata de un conjunto de ideas que gravitan alrededor
de la idea del referencial. No recuerdo si había ya escrito algo sobre este tema
la última vez que le vi.

ZK: Era después de la publicación de la primera parte de su Itinerario,
de su artículo sobre El momento ético, fomento de la moral, después de su
LXXX aniversario, y después del número de la Revista Internacional de Filosofía que apareció al principio del siguiente año.

FG: Entonces, le conté cómo la idea de referencial reaparec10 en mí,
cargada de sus caracteres principales, de una manera absolutamente repentina. Le conté cómo, en la Chaux-De-Fonds, estaba pronunciando un discurso cuando, de treinta años atrás, se me impuso un recuerdo, el recuerdo
que llamo el "acontecimiento de los abetos oblicuos".
ZK: Ya me habló de ello y también recibí su artículo en el que trata
de este tema.

FG: Pues, esa idea es la que se ha desarrollado, afirmado, circunstanciado y que ha representado lo esencial de mis reflexiones desde hace cuatro
años.2
Ahora que lo sabe, puede hacer todas las preguntas que quiera.
ZK: En nuestro primer encuentro, ya abordé con usted -sin ahondarlala cuestión de la situación de su filosofía abierta en relación con las co-

rrientes del pensamiento filosófico que ejercen o incluso imponen su in1

Esta entrevista tuvo lugar en Lausana el 26 de marzo de 1975. Para la primera
entrevista, ver mi libro La dialéctica en cuesti6n, Paidos, Buenos Aires, 1974, pp.
219-254.
• Como testimonio de ello, el último libro de F. GoNSETH, Le référentiel, univers
obligé de médiatisation, l'Age d'Homme, Lausanne, 1975, Colee. "Dialéctica", 201 pp.

99

�fluencia en el mundo actual. Hoy, si no le molesta, quisiera que continuáramos
en esta dirección.
FG: Bien. No suelo hacerlo pero acepto intentarlo con usted.

ZK: Creo que asistimos cada vez más a una especie de ideologización
totalizadora de las mentalidades (siendo su meta final e inconfesada el alistamiento) que se traduce por la vuelta a un nuevo aislamiento espiritual o
cuando menos al encerramiento espiritual: se proclama la necesidad del
diálogo y el derecho a la diferencia, pero se rechaza toda argumentación
preconizando un acercamiento pluralista verdaderamente consecuente que
pondría en tela de juicio los dogmas de nuestro tiempo. Este estado de
cosas, ya perceptible al nivel del lenguaje común, me parece sintomático:
lo mismo que el concepto de la dialéctica designa así la dialéctica marxista,
el de la filosofía analítica implica siempre un modelo dado, variable, pero
esencialmente no evolutivo (sin que los autores de tales modelos sean la
causa directa de ello) . U no de estos modelos que lleva ya mucho tiempo
ocupando la escena internacional de la filosofía, aparentemente sin pasar
de moda, tiene por autor Karl R. Popper. Su pensamiento, muy apreciado
en los países anglo-sajones, está progresando en Europa (Alemania, España,
y últimamente también Francia) . Puedo imaginar con bastante facilidad
una confrontación de su posición con la del marxismo "ortodoxo" ( y me he
art:iesgado algo a hacerlo), pero me faltan unos puntos de referencia para
concluir a un proceso paralelo y/o discordante por ejemplo entre usted y Karl
R. Popper.
FG: Tengo que decirle antes que Henri Lauener, filósofo de las ciencias

en Berna, ha escrito recientemente un artículo sobre Popper en el que vuelve
sobre la idea fundamental de éste: la de la falsificación, y muestra que esta
idea de la falsificación no resiste en un clima de conocimiento abierto, que
la idea de la falsificación tal como la presenta Popper presupone una especie
de realismo ingenuo. 3

ZK: Precisamente, quisiera preguntarle cuál es su opm1on sobre los problemas planteados por esta doctrina, particularmente sobre la "sistemática
• Se trata de las dos intervenciones de H. Lauener en el Simposium de la Sociedad
Suiza de Filosofía consagrado a "La idea de 'Crítica' en _filosofía contemporánea"
y que ha tenido lugar en Basilea el 7 de marzo de 1971. El texto fue publicado en
Studia Philosophica, vol. XXX/XXXI, Basilea, 1972, bajo el título "Die
erkenntnistheoretisclien Grundlagen des kritischen Rationalismus" (pp. 34-59) Y
"Argumente des "kritischen Rationalismus" gegen die "kritische Theorie" (pp. 86-97).
Cf. también, del mismo autor, "Den Realismus auf die Spitze Getrieben", en Information Philosophie, Zürich, enero 1975, núm. 1, pp. 10-13.

100

del conocimiento preliminar" o la doctrina preestablecida que rige su "lógica del descubrimiento científico". No pienso que se pueda asimilar con la
del "Círculo de Viena", dado que Popper se opone a sus miembros hasta
combatir abiertamente a Reichenbach o Neurath. No está de acuerdo en
absoluto con sus doctrinas.
FG: No, en absoluto.

Recuerdo haber trabado conocimiento con Popper con ocasión de uno
de los tres congresos de la Sociedad para la Unidad de la Ciencia. U no
de aquellos congresos se había reunido en París en 1935; el otro en Copenhague
en 1936 y el tercero de nuevo en París con motivo del Congreso Descartes,
como preliminar al Congreso Descartes ; en Copenhague es donde tuve una
conversación bastante larga con Popper. Todo el Círculo de Viena estaba
allí, pero Popper no se presentaba como su miembro a parte entera. No
estaba muy opuesto a él, pero pretendía distinguirse de él por su lógica de
la ciencia cuyo principio fundamental era la falsificación. De forma que la
adhesión de Popper al Círculo de Viena fue más aparente que real. Sin
embargo, si se mira de un poco más ·cerca, perten!!CÍa mucho más al Círculo
de Viena de lo que él mismo dice.

ZK: Es lo que me parecía al leer su obra. Pero ¿ cree usted que se puede
hablar, hechas estas restricciones, a propósito de su posición filosófica, de
"realismo somerísimo" según califica usted a la doctrina preestablecida del
Círculo de Viena?
FG: No lo creo, porque oí todavía a Popper en Viena cuando presentó
su punto de vista e insistió mucho en el triple universo en el que hay que
situar el conocimiento. Y la idea misma de este triple universo no está
de pleno acuerdo con el realismo ingenuo: este triple universo significa que
hay tres universos en los cuales hay que pensar el conocimiento al mismo
tiempo -un universo teórico, un universo experimental y un universo del
pensamiento, digamos intuitivo; pero él no escogería la palabra ''intuitiva";
Y muy explícitamente menciona lo que llamo los tres aspectos que conocemos
ya desde mi Geometría y el problema del espacio. Pero el reproche que
hago a Popper y que aparece como una grave laguna de su doctrina previa
es que no indica en absoluto cuál es la naturaleza de los tres universos y
sobre qué experiencia nos podemos fundar para captar la realidad de estas
relaciones. ¿ Es también la opinión de usted?

ZK: Sí. Pienso que su problema de demarcación, basado únicamente en
la idea de falsificabilidad, se dirige a uno solo de estos universos y no engloba
a todos los demás.
101

�FG: Eso es.

, '

ZK: Así que su punto de vista resulta forzosamente parcial.
FG: Muy parcial, y no queda muy claro en este sentido que las partes
no están ligadas las unas a las otras por ciertos principios que ellos sí serían
preliminares. Mientras que en la filosofía abierta lo teórico siempre es una
enunciación de lo que ha sido percibido y más o menos verificado en el
plano experimental y de lo que ha sido concebido por el espíritu.

ZK: Sí, pero hay que decir para el descargo de Popper que él, aparentemente, no pretende llegar a una filosofía total, aunque en su crítica del
historicismo va un poco más lejos; ahí asesta también la sociedad .abierta,
los aspectos sociales.
FG: Pero la idea de abertura no la ha ensanchado a la totalidad de los
aspectos que pone en obra. Muchas veces ya con Lauener y los alumnos de
Lauener hemos hablado de lo siguiente: todo conocimiento puede ser falsificado; todo enunciado puede ser falsificado, si se tiene en cuenta el que
todo enunciado no ha sido no falsificable hasta ahora sino en cierto medio
técnico, a cierto nivel técnico, toda la enunciación aparece justificable porque no falsificable, habida cuenta del hecho que la precisión no supera el
nivel de tecnicidad con el que está ligado el conocimiento. Todo conocimiento experimental, sobre todo experimental, está ligado con cierto estado
de progreso de las técnicas, de la medida y de la observación. Bastará -y
en general basta- dar un paso más en la precisión de estas técnicas para,
sea encontrar que lo que se había enunciado es un acercamiento y no es
directamente verificable, no es más que un acercamiento que puede ser
falsificado por una nueva precisión de la medida, sea que la idea misma de
la medida llega a ser también no-precisa, llega a ser más vaga porque se ha
pasado a un horizonte de conocimientos en el que lo mensurable ya no es
continuo.

FG: Sí, hay un aspecto dialéctico hasta en la medida ya que toda medida
modifica lo que se mide.

ZK: ¿Está usted de acuerdo con el procedimiento de corroboración, o
sea la prueba de los tests?
FG: Sí, desde luego.

ZK: Se relativiza en él todo el sistema de enunciados de base. Popper
dice que ha aceptado hasta el momento determinado de tiempo, es decir
que aquí incluye el aspecto de temporalidad.
FG: Con esto también estoy de acuerdo..

ZK: Usted ·acepta también, supongo, de la misma manera, su idea del
progreso de la ciencia en el que se exige como condición esencial la de la
libertad y una constante y nueva puesta en cuestión, lo que corresponde al
principio de usted de la revisabilidad.
FG: Quisiera saber hasta qué punto lo que escribí sobre este tema antes
que él no influyó en él. No se puede ver.

ZK: Es una cosa que no deja de extrañarme. He leído no pocos libros
en los que se tratan estas cuestiones que fueron planteadas por usted, a
veces de una manera del todo decisiva, y cuando tomo uno de ellos y miro
el índice onomático, siempre en vano busco una referencia al señor Gonseth.
FG: Sí, es un fenómeno general.

ZK: Y pienso que explicable. Tengo la impresión que su filosofía molesta.
No es clasificable ni en una corriente de la dialéctica que se arroga el derecho
de escribirse con D mayúscula, ni en una corriente del pensamiento analítico. Dado que esos autores no saben muy bien a qué atenerse, prefieren
ignorarle.
FG: Sí. En el mismo orden de ideas, había mandado mi Geometría y el
problema del espacio a una editorial americana preguntádoles si aceptaban

ZK: Así no sería erróneo afirmar que Popper aborda este problema· de
una manera casi metafísica.

traducirlo. Me contestaron todos: "muy bien, pero vuelva dentro de cien
años".

FG: Eso es. En cierto sentido, se puede decir que tras el princ1p10 de
falsificación, hay la idea que se halla uno enfrente de una realidad dada para
sí y que no es mensurable sino para sí. Y en este sentido nos hallamos con
una especie de realismo fundamental.

ZK: Efectivamente, sobra todo comentario.' Recientemente he leído el
libro de Thomas S. Kuhn sobre la estructura de las revoluciones científicas. 5
Supongo que lo conoce.

ZK: En el cual la realidad misma se queda inmutable.
FG: Eso es, y la realidad no está modificada por la medida.

ZK: Falta este aspecto dialéctico.

102

• Hasta aquí el único libro de F. Gonseth traducido al inglés es El problema del
tiempo. Ensayo sobre la metodología de la investigaci6n: Time and Method. An Enssay
011 the methodology of Research, Ch. C. Thomas Publisher, Springfield (Illinois, 1972.
• The Structure of Scientifics Revolutions, The University of Chicago Press, 1962,
traducción francesa: L a structure des révolutions scientifiques, Flammarion, Paris, 1972.

103

�r

FG: No, no lo conozco.
ZK: Es también un filósofo de moda actualmente. Critica a Popper por

su teoría de la falsificabilidad y emite un criterio más flojo. Ha forjado una
teoría de paradigmas y de ciencia normal. Dice: "Para ser aceptada como
paradigma, una teoría debe parecer más valedera que sus rivales; pero no
es necesario que explique (de hecho nunca explica) todos los hechos con los
cuales puede enfrentarse". Y define este paradigma, categoría esencial para
él,- como sigue: "Un paradigma es lo que los miembros de un grupo científico poseen en común, y, recíprocamente, un grupo científico se compone
de hombres que se refieren al mismo paradigma". Es decir que relativiza un
poco más la concepción de Popper.

FG: No me agrada mucho esta definición del paradigma. Pienso que el
paradigma es ante todo un ejemplo que se revela capaz de generalización, o
sea que se ha revelado ya y del que se tiene el sentimiento bastante preciso
que es . capaz de nuevas generalizaciones.

ZK: Kuhn emplea además este término con dos sentidos: a veces como
una especie de matriz disciplinaria, a veces en el sentido de un ejemplo
común.

FG: Pero en el fondo, para ser ya un paradigma, no hace falta que sea
reconocido comúnmente por un grupo. Puede ser ya comunicable pero reconocido por uno solo. Porque el estado de pensamiento de uno solo es ya más
o menos el resultado de una especie de intercambio, de comunicación que
ha tenido lugar antes de él y con él, etc. Un ser, en la- sociedad de los
sabios no es nunca totalmente aislado. De forma que incluso lo que piensa
aisladamente no le pertenece aisladamente. Es porque hay que estar en
posesión de un paradigma y creer que es el único -sin saberlo y sin que
los otros lo sepan.

el número a mí consagrado,° hay estas palabras: "el espíritu no es, en todo
momento, sino lo que ha llegado a ser por el esfuerzo mismo de su investigación". Es maravilloso ¿no?
ZK: Sí, es una magnífica formulación.
FG: Es una magnífica formulación del espíritu mismo de la abertura. Le
he oído pronunciar una frase similar en un coloquio del Instituto del Método
que tiene su sede en Viena. ¿ Sabe usted dónde está Viena?

ZK: La sitúo sólo aproximadamente a pesar de ser miembro de la Asociación Ferdinand Gonseth.
FG: Pues ha dicho algo así y yo en seguida he reaccionado: "Es una
frase ésta que jamás dejará de despertar en mí su eco". "El espritu no es, en
todo momento, sino lo que ha llegado a ser por el esfuerzo mismo de su
investigación." Es una frase tan densa y de tal contenido. Es maravilloso.
Y al mismo tiempo es una posición frente a todas esas filosofías y en particular la filosofía analítica que pretenden siempre comenzar con enunciados
verdaderos. Empiezan presuponiendo que tienen a su disposición enunciados verdaderos y su problema esencial es saber cómo a partir de enunciados
verdaderos puede ganar otros enunciados verdaderos. Pero eso es plantear
el problema de manera totalmente artificial. Sería necesario saber hasta
qué punto los primeros enunci!ldos que se tienen por verdaderos son fiables.
ZK: Semejante concepción no permite vuelta atrás; tiene una dirección

única.
FG: Eso es, tiene abertura hacia atrás.
ZK: A propósito de su idea referencial, ¿ en qué sentido la estima usted
próxima o alejada de la de Jean Piaget?

FG: Es muy difícil de decir.

ZK: Sí, porque actualmente la comunicación en el medio científico se

hace muy rápida y casi automáticamente.

FG: Esta idea del paradigma se parece bastante a la idea que tengo actualmente del referencial. Considero dos especies de referencial: de manera
muy simplificada: un referencial que sería previo a toda enunciación si~temática y luego otro que es, de cierto modo, biológico o social en un sentido
muy elemental y que prácticamente no está puesto en cuestión, salvo grandes
trastornos biológicos o sociales. Hay también el referencial, creado por el
esfuerzo mismo del conocimiento. Hay en Ladriere, en el artículo que ha
escrito en la Revista Internacional de Filosofía de Bruselas, precisamente en

104

He seguido con atención y desde siempre las investigaciones de Jean Piaget.
He sido uno de los primeros amigos de Jean Piaget y he seguido con interés verdaderamente apasionado los resultados de sus investigaciones sobre
la génesis de la inteligencia en los niños y estaba tan interesado y verdaderamente convencido por sus investigaciones que decía esto: basta con situarse en cierta perspectiva a la vez de abertura y de inesperado para creer
en lo justo de los resultados de Piaget; porque muestra que la génesis del
• JEAN LADRIERE, "La philosophie ouverte et les mathématiques,
Internationale de Philosophie, Bruselas, 1970, núms. 3-4, pp. 450-476.

in Revue

105

�niño se hace de manera muy distinta de una génesis lógica. Es una génesis
que pasa por estados de semi-coherencia o de semi-incoherencia que sorprenden cada vez.7 Piensa uno: el paso siguiente será éste y siempre es algo
que no es todavía lo que uno se imaginaba. Así que estuve totalmente de
acuerdo con las investigaciones de Piaget, las cuales mostraban a las claras
que su autor comenzaba en un estado que no estaba cerrado hacia lo anterior
y que no estaba, en principio, cerrado hacia lo posterior. Pero Piaget imagina que una vez alcanzado el término de esta génesis, nos paramos más o
menos. Siendo tan bien reconocido, según él, el desarrollo, y por una parte
no sólo reconocido sino de cierto modo señalado -ha colocado señales más
o menos enunciadas a lo largo de esos desarrollos-- no imagina que la
continuación de este desarrollo es sencillamente la metodología abierta.
ZK: Lo que incumbe a la parte del estricto realismo en su concepción
del constructivismo. ¿Cree usted que se puede decir que la detención de
esta evolución se hace precisamente porque Piaget se adhiere también al
mismo tiempo al estructuralismo?
FG: No adhería al estructuralismo antes.

ZK: No del todo pero tal vez en parte. Acepta algunas ideas básicas.
FG: Sí, pero hay ciertas ideas básicas en ciertos estructuralismos que no
serían metafísicas. Hay ciertas ideas básicas de este estructuralismo, puedo
decir en todas las filosofías científicas, que buscan su acuerdo con los hechos.

Para e,._-plicar lo que es el referencial, le diré, por ejemplo, que si una
teoría intenta destacar su doctrina previa, en su desenvolvimiento esta teoría
tomará su doctrina previa como referencial. Se trata pues de un sistema de referencias que se plantea como admisible y como siendo el mejor posible en un
estado de información dado.
Quizás un referencial de este tipo se muestre falso porque puede ocurrir
que una parte de los presupuestos, que se han planteado como previos creyéndoles totalmente dignos de confianza, por el avance de los conocimientos,
se revelen como insuficientemente precisos, insuficientemente justos o incluso
falsos. Así que un referencial puede ser falso incluso si ha sido planteado
c_omo doctrina previa. En este sentido, todas las filosofías que se han establecido de manera coherente se han establecido a partir de un referencial.
Y tal referencial encuentra en la filosofía, no digo su culminación, pero sí
su desarrollo, su expansión.
• Véase al propósito Le référentiel, univers obligé de médiation, part. pp. . 37-38,
181 y sig., 199.

106

ZK: Al mismo tiempo que su justificación.
FG: Al mismo tiempo que su justificación si lo que de él se desprende
se halla ~o~oborado por, en los demás, por la transposición a otros universos
de ~onocmuentos. Ahora, hay en este referencial todo lo que Piaget ha descubierto.

ZK: Sí, del punto de vista biológico y psicológico.
. FG: De forro~ que no se debe poner en duda, del punto de vista de la
idea de. referenc1~, los resultados de Piaget. No quiero decir las ideas porque la idea
.gnif. de P1aget sobre la reversibilidad nunca la he entendido, n O s'e
1o que s1
1ca.

ZK: Sí, es a veces un poco abstruso.
FG: No entiendo nada en la definición que da Piaget de la ·estructura
en tres puntos. ¿ Ha leído usted el libro de Piaget sobre el estructuralismo? s

ZK: Recientemente lo he vuelto a hojear para notar unos puntos
compatibilidad o de discordancia con las ideas de usted.

O

de

~G: Pues ~as estructuras matemáticas por ejemplo -y Piaget cita despues_ como eJemplo las estructuras matemáticas- no responden a las tres
pr?~1edades cru:acterísticas que Piaget cita para toda estructura. En las matematicas, no eXISte la _ley de auto-corrección. Así, un grupo es una estructura P:ro un grupo nene leyes de composición y no tiene ley de su propia
c?rrecc1ón. No cabe imaginar que una estructura de grupo necesita corregirse porque se desarrolla.

ZK: Precisamente, me daba la impresión al leer este libro que Piaget
ha querido ofrecer a toda costa un panorama completo, incluso si debía poner,
e~ lugar de los hechos y argumentos, una ilustración más O menos aproximauva; presentar_ el estructuralismo pero como una especie de método totalm~~te e~~stivo. L~ . que me ha sorprendido, por otra parte, es que su
enoca prmc1pal la dmge contra Foucault, mientras que admite casi por
completo algunas conclusiones de Althusser.
FG: Pienso también que Michel Foucault va demasiado lejos. Hace de
las e~tructuras algo independiente y no muestra cómo estas estructuras se
constituyen como tales y que hay estructuras que pasan por todos los estados
' Le structuralisme, P.U.F., 1968, Paris. Según Piaget "una estructura comprende
los tres carae teres d e tota lidad , de transformaciones
· · y de autorregulación" ( /bid.,
.. ·
4 a, ed., 1970, p. 7). - El concepto de "la reversibilidad" está mencionado en ]a
p. 15.

107

�del conocimiento. Por ejemplo, su manera de hacer de la lengua una estructura en el sentido estricto me parece falso.

ZK: Demasiado fijo, casi como para la eternidad.
FG: Sí, falta la libertad dialéctica.

ZK: Es natural, porque Michel Foucault rechaza del todo la idea misma
de dialéctica.
FG: Note que no he dicho la necesidad dialéctica. He dicho la libertad
dialéctica. Y en eso la dialéctica más o menos necesitaría, me parecerá,
siempre tener que llegar a ser abierta.

ZK: Tal vez sea esta expresión la que mejor caracteriza la diferencia fundamental entre la dialéctica en sentido ortodoxo marxista y la de usted.
FG: Sí.

ZK: Quisiera abordar, si le parece bien, otro problema. Recuerdo haber
leído en uno de sus artículos la siguiente frase: "una ciencia es una lengua
bien hecha".
FG: ¿ Sabe de quién es esta frase?

ZK: Creo que es casi, palabra por palabra, la frase de Condillac.
FG: Es la frase de Condillac, repetida por Poincaré.

ZK: No sabía que Poincaré la había adoptado por suya, pero yo la encontré en Condillac: he traducido al checo el Ensayo sobre el origen de los
conocimientos humanos; he estudiado este autor y entonces fue cuando me
di cuenta de que existe una especie de filiación entre Condillac y usted.
FG: Tal vez. No lo sé porque no conozco bastante a Condillac. Pero si
miro la idea de ciencia en tiempos de Condillac, no podía ser la de una
pálida idea de sentidos; la idea de la lengua, en tiempos de Condillac, no
podía ser la de una estructura en sentido metafísico: La idea de estructura
no se había aclarado bastante para que se pudiera aplicar la idea de una
estructura completa a la idea de la lengua. La práctica de la lengua era
entonces como lo sigue siendo ahora todavía, tan flexible, tan dúctil, y se
ejercía en un horizonte de conocimientos tan poco riguroso, tan poco determinado, que no cabe imaginar que Condillac haya pensado en una estructura
en el sentido de Foucault.

ZK: Eso sí que no.
FG: De forma pues que la identificación de la ciencia con una lengua
bien hecha comprende además la idea que la lengua es más o menos bien
hecha y también que la ciencia puede ser más o menos bien hecha según

108

su enunciación. Para mí, esta frase dice lo siguiente: una ciencia que no
halla una enunciación bien hecha no ha alcanzado el estado de "perfección"
-entre comillas.

ZK: De madurez.
FG: Sí, de madurez deseable. Pero no imagino que se podría trasladar

a la idea de la lengua la idea de ciencia lógicamente expresada según los
deseos de la Escuela de Vien~ por ejemplo: o bien la idea de una matemática completamente formalizada como Hilbert pareció creerlo un momento. Así que en la idea de Condillac presiento una idea de abertura tal
como la entiendo. Es porque no digo que usted no tiene razón al su~ner
que puede haber en Condillac algo que prepararía una filosofía abierta.
Pero por otra parte hay una palabra que me choca aquí, y en Poincaré también. "La ciencia es una lengua bien hecha". ¿ Cuál es la palabra que me
choca?

ZK: Sin duda la cópula.
FG: Pr~cis~ente "e_s". Es esa identidad que no tiene en cuenta que si
una ciencia, digamos digna de este apelativo para emplear las palabras habituales, debe ser enunciada por una lengua bien hecha, no es sino una
enunciación, y no la ciencia toda. Tal vez ha leído usted esta frase mía:
"toda disciplina tiene su lenguaje pero la disciplina no está toda en s
lenguaje".
u

ZK: Sí, la conozco.
FG: Este es el reproche que le hago tanto a la frase de Condillac como
a la de Poincaré, pero aún más a Poincaré.

ZK: Porque Condillac, desde luego, se hallaba mucho más limitado por
su época y su circunstancia.
Pero lo que me hace pensar en una especie de "parentesco" -pongo parentesco entre comillas- entre Condillac y usted, es también la actitud filosóf~ca global. Creo que fue el primero en tratar de combinar, juntar O incluso
fusionar el estudio, es decir el método de estudio y el método de investigación.
Y la unidad del aspecto pedagógico con el aspecto científico se inscriben d~
llano en la perspectiva de usted.
FG: Sí.

ZK: Creo que podría irse aún un poco más lejos. Hay una categoría
que desempeña un gran papel en la filosofía de Condillac, la de analogía.
109

�También para usted, esta categoría, y de ningún modo casualmente, ocupa
un papel de particular relevancia.
FG: Sí.

ZK: Ha escrito usted un artículo sobre el tema: "Analogía y modelos
matemáticos".9 Condillac, por su parte, estudió esta categoría, y ha llegado,
de una analoofa en sentido común, a una especie de concepto que, con restricciones his«&gt;ricas, no es exagerado llamar científico de analogía idéntica,
hasta hacer de ella un instrumento metodológico.
FG: A partir de lo cual -y tal vez lo hizo- probablement~ se p~ría
llegar a la idea que la analogía presupone una estructura comun al mvel

de la lengua.
ZK: Creo precisamente que es porque su interés por la investigación lingüística tiene importancia. Claro, en su épo~a, sus contemporáneos de;atendieron un poco esta óptica porque no se dieron cuenta de que pod1a ser
fructuosa.
FG: ¿Tiene usted la intención de escribir un artículo "Condillac pr_ecursor
de la metodología abierta"?
ZK: Lo he hecho ya, y creo haberle mandado una separata. Se llamaba
10
"El nuevo discurso del método de Condillac".
FG: Por desgracia, no me acuerdo de ello.

ZK: No es de extrañar pues usted está tan solicitado; recibe probablemente una multitud de publicaciones, de todo género.
FG: No es eso. Pero el hecho que ya no veo absolutamente nada hace

que soy muy lento en el trabajo.

y la vejez. Tengo la impresión que cuando se habla de.;ª vejez,~ de
la facultad de trabajo, se dicen cosas verdaderas pero tamb1en muchmmas
cosas falsas. La verdad es que la vejez entorpece cierta facultad de concentración que no se puede ejercer tanto tiempo como ante~. Y también. en la
cantidad de trabajo que uno es capaz de hacer en un tiempo determmado.
Lo que es falso es la comprensión profunda. T~~go la ~~resión,. por el
contrario que con los años, la facultad de penetrac1on no d1smmuye smo que
• "Analogie et modeles mathématiques, in Dialectica, Neuchatel, 1963, núms. 2-3,
pp. 119-150.
.
,. "Le nouveau "Discours de la méthode" de Condillac", in Revue de Metaphys1que
et de Morale, París, 1974, núm. 2, pp. 177-195.

al contrario se le añade otra dimensión. Una facultad casi de. . . sería exagerado decir "adivinación", pues raya en lo místico, pero sí una facultad
de anticipación que me parece -no siempre, pe~o en ciertos casos- crecer
más bien con los años; siempre, naturalmente, que las facultades queden.
más o menos intactas.
ZK: Quisiera plantear otra pregunta, si me permite.

No hace mucho, usted pronunció una ponencia sobre "Enseñanza según
el modelo de la investigación",11 y una frase me ha llamado la atención:
Dice: "lo que tiene que transformarse ante todo es la búsqueda de la verdad,
no sólo de la verdad científica y objetiva, sino la búsqueda de una verdad
moral". Pienso que semejante verdad debe necesariamente ir más allá del
individuo. ¿ Podría darme algunas indicaciones sobre lo que se colocaría aquí
bajo el concepto de dialéctica de la superación? -Del momento ético esencial, porque creo que ello precisamente remite a su conferencia, a la que ya
aludimos, sobre el momento ético.
FG: Pues ya tiene la clave de lo que puedo decirle en éste y en otro
artículo publicado en la misma revista.12 Pero he desarrollado eso bajo la
idea siguiente: al mismo tiempo que hay que considerar al ser individual, en
particular al hombre, en su integridad, hay que completar esta idea y aI
mismo tiempo debilitarla por la concepción de un ser colectivo que parece
primero un simple ser de pensamiento pero que se revela ser también de cierto
modo, de un modo que no es imaginario.

Lo que le digo aquí sobre el ser individual y el ser colectivo me ha
parecido de repente absolutamente necesario, del punto de vista subjetivo,
al oír cierta conferencia en un coloquio de la Sociedad Vaudesa de las
Ciencias Naturales sobre "Las sociedades y sus leyes". Era un coloquio
acerca de la organización, las leyes de las sociedades animales. Escribí ahí
un artículo titulado "La estructuración de las Sociedades".
ZK: Desgraciadamente, no lo conozco aún. 13
FG: Me ha apasionado el descubrimiento de lo que se llama las feromo11
"Enseignement selon le modele de la recherche", in Revue Universitaire de ScienceMorale, Ginebra, 1972, núms. 16-17, pp. 11-26.
" "Le moment éthique, levain de la mora!e", in Revue Universitaire de Science·
Morale, Ginebra, 1971, núms. 14-15, pp. 55-76; "Morale et méthode", in ibid., 1970,,
núms. 12-13, pp. 39-62.
11
Primera publicación en M emoires de la Societé Vaudoise des Sciences Naturel/es,.
1970, vol. 18, fase. 1, pp. 68-88, después recogido en Le réferentiel, univers obligé
de médiatisation, pp. 83-108.

�nas. Las feromonas son hormonas, de un género muy especial, que los insectos se comunican, se llevan unos a otros. Y son substancias químicas que
tienen la propiedad de provocar ciertas conductas de conjunto. En ciertas
conductas de conjunto que no son simplemente transmitidas por algo parecido a un lenguaje, un lenguaje formulado por signos, estos signos son substancias químicas. Es extraordinario. Y en seguida di un paso más en la
abstracción y pensé: esas substancias químicas ¿cuál es su papel? Su papel
es transportar información, ser ante todo portadoras figuradoras en su misma
estructura, figuradoras de informaci6n y vector de información. Luego, el
carácter de la sociedad animal está asegurado por un lazo que es del orden
informacional. Hice inmediatamente la transposición a la sociedad de los
sabios. La sociedad de los sabios no es verdaderamente una sociedad sino
porque el conocimiento y la información tienen posibilidad de transmitirse
del uno al otro como lo acaba de decir, casi automáticamente. De hecho,
se trata de una colectividad que es, al nivel de las figuraciones infonnacionales, lo que llamo formas informacionales. Pasa lo mismo con la sociedad
&lt;le los hombres: hay pues participación de todo referencial individual al
referencial colectivo de las comunidades a las que este ser individual pertenece. ¿ Le extraña?
ZK: Pienso que se podría añadir que lo esencial consiste aquí en una
especie de ascensión de moralidad, tomar conciencia de este proceso.
FG: Hay primero algo casi anterior a ello. Es que, entre las cosas comunes, este referencial colectivo, la participación de cada uno al referencial colectivo no es total. Además el referencial colectivo no es la reproduc-ción del referencial reducido de cada uno. Hay una participación que hace
que cada uno esté más o menos conforme con una parte del referencial
colectivo pero conforme en un sentido más o menos estrecho. Por ejemplo,
un diccionario -es un ejemplo que me gusta mucho- es el bien de todos
a la vez, pero nadie lo posee entero y lo que de él posee no es exactamente
bajo la forma que está en el diccionario. Hay pues participación a un bien
común, participación que es parcial y más o menos aproximada. Diré que
es un género de participación abierta. Ello plantea la cuestión: ¿cómo los
individuos con su referencial individual pueden formar una comunidad? Pues
uno de los caracteres es la participación en el sentido que acabo de decir.
Es la participación de cada referencial individual al referencial colectivo. Y
en este referencial colectivo hay cierta moral aplicada que es una de las
condiciones mismas para que la participación al bien común sea eficaz. Si
cada uno quisiera actuar a su antojo, no habría participación común. Así
que la participación común sólo es posible porque ciertas reglas comunes son

112

observadas. Las reglas comunes son
las
.
la coherencia del ind' 'd
. ~ de moral social. Pero hay además
.
1v1 uo consigo rmsmo 1 .
. .
y a mtegración al todo del in
d ividuo en tanto que conc1enc1a.
Entonces las
las
.
•
carácter moral. Lo que e
la
. . .
reg
sociales cobran un
· d
xp ica
multiplicidad d las
soc1e ad no puede vivir si
1
• e
morales -y que una
.
n mora . Pero al rn1Smo f
l h
morales tienen cierta multipli 'd d d
iempo e echo que las
ral
ial
c1 a
a raz6n a la existe . Obli
mo
soc e individual a la multi li 'd d d
ncia
gada de una
perfectibilidad. y lo qu~ dec'
pd ci
e esas morales posibles y a su
'd
ta uste se refiere
senti o doble de antes: coherencia d l . d'1 'd
a esta perfectibilidad en el
to
d
· •
e m VI uo consigo ·
ma e conciencia, coherencia en una es .
.
con su propia
comunes y luego abertura De t be
pec1e de unif1cac16n de las reglas
ético.
.
es a a rtura trato sobre todo en el Momento

r

ª .

'?1~º'

ZK: Me parece que lo entiendo mu b'
bordo no dejaría de hacerle esta b. -~ ien, pero un pensador del otro
individuo frente a cierta
ralid do JeCion: ¿ la situacidn conflictiva del
d I
mo
a de la SOCiedad, p·
e os rebeldes espontáneos b tal h
. tenso en el ejemplo
1 .
.
' ru es, asta los anarq . tas
revo ucionanos, o sencillamente un h b
U1S
' pasando por los
pués, a posteriori, razonando. '
om re que contesta el orden dado des-

!

.FG: Sí, claro que esta objeción me la presenté
, .
pnmero con el hecho de que si ha
-· . a mi IDISIDO, y contestaré
usted cuán .
y constremm1ento social -y b'
be
.
.
importante puede ser éste- cons -· .
ien sa
eXISte Sin embargo libertad d
d
'
trerumtento de lo colectivo
, .
e ca a uno para acepta O
h
'
mt1ma. Ahora bien tamb''
r
rec azar. Libertad
l
,
'
ien se puede menoscabar ta libe
,
os metodos conocidos del lavado d e cerebro etc Pe es
rtad mtima con
no es un mundo orgaruza'do arm .
'
·
ro pese a todo el mundo
. l .md'ividual
.
c1a
puede en 1 • , oruosamente con neces1"da d . C ada referen'
re ac1on con el referenc'al l .
estar en estado
d e• acuerdo o de rechazo., pero sob re todo porq1 co echvo,
1m
llllSma se divide en sociedades h til
.
ue actua ente la sociedad
contestan una moral com, f
os es y rivales. y cada uno de los que
f
•
un
orma
de u.na c?murudad
·
re erencial moral y social q
la parte
.
que tiene otro
h
.
ue
prunera. Si se
.
emos dicho sobre el referencial m
. d'1v1'dua1 y colecti
Imagina, uno
d que• cuanto
mod o que sea necesario
.
vo está etermmado de
.
.
' pues se eqwvoca uno Estam
pero s1 nos abrimos a esta
d d
.
os en las paradoJ·as·
.
ver a que actualment 1
•d
'
sociedades más o menos rivales a v
.
e a SOCle ad se divide en
la multiplicidad de las morales ia
~~:t:les del todo, nos decimos que
no es sino el reflejo de la estru~t pdos1 l a . de contestaciones tan diversas
ura e a sociedad.

ZK: ¿No será que de este modo desembo
nos planteamos el dilema q
tal'
camos en un círculo vicioso y
final debemos buscarla úcicamue t vez es falso: es decir que la solución
en e en un campo soci'al Y hay que elegir

113
humanitas-8

�ZK: Estoy completamente de acuerdo con usted.

un combate, o en un campo del todo moral y hay pues que ir predicando la
buena palabra?
FG: Ambas soluciones son falsas porque no tienen en cuenta este dato
de nuestra naturaleza, a la vez biológico y psicológico que es que la libertad
que hemos pensado debe pagarse con la ausencia de certeza absoluta.ª Uno
puede equivocarse, puede divergir con pedecta buena fe, pero no arregla nada.
La buena fe no arregla nada. Lo que podría arreglar algo es un análisis
tal como lo hacemos ahora si este análisis quiere decir un elemento común.
Entonces cada uno podría reconocer una especie de relatividad y de elección.
De elección, no quiero decir indispensable, pero inevitable en la multiplicidad,
y -finalmente- ¿qué podría servir de hilo conductor? Sería la visión histórica de una sociedad admisible por y para la mayoría.
ZK: Pienso efectivamente que la filosofía abierta podría desempeñar aquí
un gran papel. En este sentido, su fundamento, la metodología abierta, es
al mismo tiempo un método científico y también pedagógico de la libertad
o del punto de vista didáctico de la libertad.
FG: De la vida en común, de la libertad y de la necesidad.

ZK: Tal vez sea precisamente este aspecto el que menos se comprende
y más molesta a los que silencian su filosofía.
FG: Probablemente tenga razón.

ZK: Porque siempre hay prevenciones, prejuicios, incluso para los mayores
científicos, los pensadores modernos; se trata de residuos conservatorios, es
decir fronteras de espíritu que, sin que quieran confesárselo, son incapeces de
salvar. Su abertura, cuando la hay, es siempre más o menos parcial. Usted,
finalmente, preconiza una abertura completa, sin restricciones.
FG: Sin restricciones de principio. La única restricción es un pnnc1p10
digamos de acción; es que hace falta buscar por la acción misma y la vi-

gilancia de la acción las condiciones de un orden viable, que no comprometa
lo que es absolutamente esencial para el individuo humano, siendo éste una
libertad que sólo debe reconocer como límites los que ha reconocido por
necesarios.
ZK: Lo que se podría nombrar: la honradez intelectual, tal vez incluso
más, autorreflexión crítica constante.
FG: Eso es, autorreflexión constante y al mismo tiempo resituación constante
en una situación que nunca está asegurada de su supervivencia.
" Véase al propósito: E. BERTBOLET, "La roorale et le probleroe de la ccrtitude",
in Revue Univ1mitaire de Science Morale, núros. 10-11, pp. 43-78.

Espero que nus
· preguntas no le han cansado demasiado.
FG: No. He sentido gran placer a volver
mente dos artículos tod , .
.
a contestarle. He escrito últ"
1
avia sm publicar El
imae otro es la prefación a un lib
.
uno es "Referencial y método".
ro que ha de reun·
,
,
y un 1argo artículo sobre l
.
ir este articulo y otros m , is
na 1e V:
a epistemología para 1
as
.
~y a ver si puedo fotocopiarlo
~ nueva enciclopedia italiael trabaJo mío sobre la lengua "Obe dº ~ mandarselo. ¿Le he enviado ya
z
r ie prache sprechen ?"

K: No, me habló sólo de él en una de sus cartas.
.
FG: Será publicado en el
, .
,
pletamente anti-analít"
NproXImo numero de Dialéctica; 11 ahí so
ico.
o lo noto explí .
y comtomo no es reductible a la posición d
T ~1tamente, pero la posición que
de len~a. En fin, siempre ha sido :íana JSJS ;_ no lo ~s ni en las cuestiones
a la filosofía analítica, aunque según ~eC0~~1dero nu posición irreductible
bastante el asunto, la f.l
1 osof'1a analítica se d1Jo
b Lauener
. , que ha estud·1ado
frases de las cuales pretende partir
d
a re ~bien a la idea que las
' pue en ser reV1Sables 1s

ZK_:

Creo de hecho que se observa al
. . . .
esta filosofía. Pero en tod
go el pnnc1p10 de revisabilidad
1 h
o caso, no se forro 1
1' .
en
o ace usted. Es decir que
u a exp ic1tamente por tal
h bl
no se trata de
d
, como
a ar más bien de una de las reglas d
' ; ver adero principio; se puede
. p
a opta as por esta filosofía.
FG . ocoapocose va a b"
nendo a 1 ·d
tarde, o ya era hora.
a I ea de revisión. N0 es d emasiado
ZK·. Sí' despues
, de unos cuarenta años.
FG: y hace aproximadarn
vez a la Escuela de V
ente cuarenta años que me opuse por pr:mera
años.
iena. Era en París' en 1935. Hace exactamente cuarenta
""

ZK· e:·Confmua
, escribiendo su Itinerano.
. '
A

•

FG: Sí. Lo he abandonado estos .
t~rc:r capítulo. Vuelvo a las se
d tiechmpos. He escrito el segundo y el
lectJca. El
, ¡
gun as
arlas de Zurich
1 .
cap1tu o IV será titulado "E tr
.
' a a idea de dia11
•
s ategia de fundamento y estrategia
,. HLe référentiel, univers obligé de médiat. t.
asta ahora inédito
isa ion.

" Berna, 1973, Fases. .3-4 num'
u V'
al
'
. 27.
Ali case
propósito por ej J FERRATER M
anza Editorial, Madrid, 197.4. .
ORA, Cambio de marcha en filosofla,

115

114

�,
de referencial y
. ,, y habrá un quinto capitulo
sob re la idea
,
de compro~lSO .
flexiones que ya no superare.
espero terminar con unas re
bl" ' en Dialéctica.
ZK: Sin duda se pu icara
f. , a Dialéctica.
Si no lo con iarc
pecial
FG. Creo que haré un volumen es
. 'con un rendimiento que,
.
crus·
desde hace cuatro anos y
He trabajado mu
imo
b ue a mi edad, se pudiera ~v~nzar
veces me asombraba. Me asombra a q '
, ismo Es un sentumento
a
'
. algo que me pareciera nuevo a mi m
.
aún y conseguir

1
ucho· si es posible,
lente forma Y me egra m
'
ZK: Le encuentro en exce continuar esta charla.
..
volver dentro de unos anos para
qwsiera
.
al
año
que
viene.
1
V
FG: Vuelva antes. ue va

verdaderamente asombroso.

ª

PRoFR. Da. JEAN-MAac GABAuoE

Catedrático de la Universidad de
Tolouse-Le Mirail

ZK: Si lo permite, volveré.
FG: Con mucho gusto.

.
,
nea más posible.
Por desdicha, no fue y no sera nu
.,
Lausana el día 17 de diciembre de 1975,
Ferdinand Gonseth se muno en
a sus 85 años.
DR. ZoENEK KouRÍM

(traducción: Sylvie Kourím)

116

ALAIN Guv, Penseurs hétérodoxes du Monde Hispanique, ouvrage collectif
de recherche associée au C.N.R.S. No. 80 ( sur la philosophie de langues
espagnole et portugaise), Tolouse, Association des Publicatione de l'Université
de Tolouse-Le Marail (56, rue du Taur, 31000 Tolouse), 1974, serie A,
tome 22, un vol. de 398 pp., 2 ilustrations sur la couverture, 16 x 22 cms.
Prix: 45 F.
Aussi représentatif de la solide pensee ibérique, aussi varié et polymorphe
dans l'unité, aussi dense et aussi bien écrit que les précedents, voici le quatriéme
volume de la prestigieuse équipe de recherche associée au Centre National
de la Recherche Sientifique pour l'étude de la philosophie de langues
espagnole et portugaise. Cette équipe de recherche fut fondée en 1966 (grace
au regretté Doyen Georges Bastide) et, depuis lors, elle est animée et dirigée
avec autant de compétence que de dévouement par le professeur Alain Guy,
son directeur, qui est l'aucien directeur de l'Unité d'Enseignement et de
Recherche (ou F-aculté) d'Etudes philosophiques et politiques de l'Université
de Tolouse-Le Mirail. A. Guy est le grand spécialiste fran~ de la
philosophie ibérique et ibero-americaine. A cette équipe dynamique et bien
fournie pluri-disciplinairement, il est agréable de rendre un vif hommage fort
mérité. Sous l'impulsion de son énergique et infatigable directeur, cette
équipe se réunit mensuellement á l'Université et le rythme de ses remarquables
productions nous fournit une belle preuve de sa vitalité et de son renouvellement
incessant et une attestation de sa présence tant en Europe que dans les
Amériques. 11 convient de souligner l'intéret et la valeur d'exemple d'une
telle recherche de groupe et de telles productions "collectives" et d'insister
sur la mission de l'équipe qui est l'ambassadrice de la pensée ibérique daos

117

�la culture fran"aise. Ce role de l'équipe s'avere vraiment irremplacable et
il faut féliciter M. Alain Guy et tous ses coéquipiers. Avant de recenser le
présent livre, rapelons les titres des volumes précedents, cela afin de mieux
situer celui-ci dans la recherche de l'équipe: "Le temps et la mort dans la
philosophie espagnole contemporaine", préface de Georges Bestide, Paris et
Tolouse, Presses Universitaires de France et Privat, 1968: Le temps et la
mort dans la philosophie contemporaine d'Amerique Latine, Association des
Publications de l'Université de Tolouse-Le Mirail, 1971; Pensée ibérique et
finitude (Essais sur le temps et la mort chez quelques penseurs espagnols
et portugais contemporains), Association des Publications de l'Université de

Tolouse-Le Mirail, 1972. Puis nous invitons le lecteur a réfléchir sur notre
recension du cinquieme volum de l'équipe, Philosophes ibériques et ibéroaméricains en exil, 1977. Ce cinquieme ouvrage collectif de l'équipe du
professeur Alain Guy, fortement dirigé par luí comme les précédents, est
aussipublié par l'Association des Publications de l'Université de Tolouse-Le
Mirail. Profitions de l'occasion pour signaler l'importance de cette Association qui a notamment édité une traduction por Alain Guy du précis et
précieux ouvrage de Julián Marías, Jdée de la métaphysique, préface d'Henri
Gouhier, 1969. Outre Georges Bastide et Henri Gouhier précités, d'autres
philosophes bien connus ont préfacé et cautionné les productions ibériques
et ibéro-americaines de l'équipe de A. Guy: Geroges Hahn, Pierre-Maxime
Schuhl et André Robinet. Rappelons efin qu'un emembre de l'équipe, Reine
Guy, épouse du directeur, a publié chez la meme Association sa these brillamment soutenue a l'Université de Tolouse-Le Mirail, Axiologie et métaphysique
selon Joaquim Xirau. Le personnalisme contemporaine de l'Ecole de Barcelona,

1976. J'ai préfacé ce dernier ouvrage.
Les treize hispanistes auteurs des Penseurs hétérodoxes du Monde Hispanique
font _preuve d'un pluralisme d'inspiration manifeste, ce qui s'imposait
d'ailleurs pour traiter un pareil sujet. Mais ce pluralisme est également
enrichissant pour tous les volumes de l'équipe. Le directeur sait laisser a
chaque co-auteur sa liberté et sa responsabilité. 11 a aussi l'art d'en tirer
partí et de réussir chaque fois l'unité symphonique. Ces treize auteurs
reprennent, d'une certein maniere, la célebre entreprise de Menéndez y Pelayo,
mais dans une tout autre perspective, nettement progressiste: ils tendent a
montrer comment la pensé ibérique et ibéro-américaine est loin d'etre
monolithique et comment les dissidences y sont légion. Selon l'éminent
préfacier, P.-M. Schuhl, "l'hétérodoxie se développe spontanément au sein
meme de l'orthodoxie, qui a cru pouvoir répondre a de nouveaux dangers
par les anciens remedes" (p. 8) ; oui, certes, mais une telle spontanéité n'cst
qu'apparente et toute hétérodoxie a des causes dans un contexte historique.

Ajoutons que l'orthodoxie gagnerait tou ·ours a
. .
par les lignées des ma,'tres d
J
se laisser hbrement interpeller
u soupfon · c'est ce
'
•
tres nombreux th' ¡ ·
.
'
quadmettent au1ourd'hui
de
eo ogiens et ph1losophes hr, ·
.
cas dans les longs temps inqu;,.;t .
n c etlens. Ma1s tel ne fut point le
..,, onaux. rourtant p M Schuhl
.
e remarquer que l'Inq · ·t·
, .
' .- ·
a bien raison
WSl 10n ne reUSSlt point a 'limº
d
conformiste: "Jamais un L'
l'H'b
e mer toute pensée non
, •
eon
e reu ne s'est l · '
·
.
emigrer deux
fois,
et
chez
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qui
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.
qwtte a
.
convertis aisse
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souvent, s01t une pensée hét' d
.
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, . .
,
a 10n ont a tonalité ff •
.odoxes au
hes1tatlon sur son origm'
f d
a ective ne laISSe aucune
1 ch
,
e pro on e comme p
ou l'on retrouve l'accent des prophct~s et aus . a~ e~~p e
ez Las Casas,
Le présent ouvrage atteste l'incoercibilit' d s~ c ez .º~z de Vega" (p. 7).
la lutte idéologique en pays tels
el' u cote domine et progressiste dans
découvre les graves inconvénients d' que ~spagne. Avec le préfacier, "l'on
une att1tude obstin' d'
•
.
re use toute adaptation a une , al' ,
.
ee autosatisfaction qui
1
f
lignes de P.-M. Schuhl sont b : i : ; \ f e:e r":ansfo.~tion" (p. 8). Ces
Ecoutons la suite de la le"o d
'f ~c ª ité polinques et idéologique.
espagnol s'est accroché aux ve~us ~~1:r: "C'est en vain que l'orgueil
dans le conformisme les struct
d . ruques des héros castillans. Raidies
, .
'
ures urc1es ont été plu
·
. .
e reagir convenablement a d
•
.
s que pmais mcapables
es circonstances médit
D' ,
d.
tions parfois vraiment imprévues" ( 8) O .
es.
ou des constellades surprises -et le suivant auss·
·z . ui, ~n ~el ouvrage apporte bien
en exil- et a le mérite
t i,
' osophes ibénques et ibéro-américains
,
.
' en re autres vertus d'Atre
.
.
de reflexion, voire d'autocritique.
' e
un pmssant stimulant

~h

De la terminal.
pertinente "En
préface de
.
l'alinéa
. p .-M. Schuh1, il. est Juste
de rapporter encore
.
susc1tant un tel ensemble d
ch
de Toulouse accomplit une d
. .
e re erches, l'Université
e ses rruss1ons essentiell
. l' .
naturellement vers l'étude d
,
.
es, qm oriente tout
e 1a pensee h1sp ·
·
•
ma part, d'avoir pu y introduire ' l'' aruqu~: _Je sws heureux, pour
philosophiques !'explica~
d
' a epoque ou j'y dirigeais les études
'
uon e textes espagn ¡
,
certificat d'histoire générale d 1 hil
. o s aux epreuves orales du
e a p osophie que co
ta' al
gramme de licence· et 1·e f'li ·t
'
.
mpor it ors le pro.
'
e ci e tres v1vement I
f
.
prés1dent de I'U E R d' .
.
e pro esseur Alam Guy
· · ·, avoir su constltu
¡
'
de chercheurs, une équipe capable de m:~ av:c _e concours d'une pléiade
aussi importants. Cette concep•: d
er a bien des travaux collectifs
uon es groupes d''t d
d
, . .
Recherche, qui associe tre's u~l
l'
ff
... ement e ort du eCu et etN es. Semmaires de
cherche Scientifique a celui d U .
. ,
en re ational de la Re,
es ruversites est sans
d
adaptee aux exigences de notre tem D
' .
aucun oute la mieux
la fécondité" (p. 9) . oui s t tps.l es recueils comme celui-ci en prouvent
.,
'
' ur ou orsque ces
·¡
lierement dans le temps malgré toutes les difficult;:.cue1 s se succedent régu-

119
118

�Les penseurs a contre-courant étudiés dans ce volume s'échelonnent du
XVIe siccle au xxe siccle. Dans l'ordre chronologique, le premier penseur
presenté est l'illustre médecin Léon Abravenel, exilé en Italie, que scrute
longuement et brillamment Jean Cobos: "Léon l'Hébreu et ses Dialogues
d' Amour''. Membre de l'académie florentine et kabbaliste, l'Hébreu développe
un platonisme personnel et vivant. Sa vision du monde, apparentée a
l'émanatisme ou productionnisme des néo-platoniciens, frise le panthéisme.
Elle nourrira des générations de philosophes et les mystiques espagnols du
Siecle d'Or. Jean Cobos a su replacer le grand spécialiste en érotologie
daos son contexte historique et idéologique. Léon l'Hébreu est un Renaissant
soucieux de rationalité, d'une rationalité qui, notamment, interprete la Révélation. Apres avoir présenté son auteur, l'époque "a la charni~re de deux
époques" (sous-titre, p. 18) et l'oeuvre, J. Cobos décrit l'architecture interne
des Dialogues avec ses trois niveaux: psychologique, cosmologique et religieux.
Ensuite il ceme l'hétérodoxie et l'originalité de son auteur et il fait comprendre
l'intéret des Dialogues. Aprcs quoi, nous pouvons lire, grace a J . Cobos,
une excellente traduction-résumé. C'est pour l'Hébreu une bonne formule,
d'autant plus que J. Cobos a eu l'adresse d'insérer dans son résumé fidele
la traduction in extenso de pages essentielles de son auteur. Nous avons
ainsi des morceaux choisis reliés par le résumé intégral de l'oeuvre. D'autre
part, J. Cobos a conservé pour le résumé la forme dialoguée et il a essayé
avec succes de rendre la naiveté des échanges entre les interlocuteurs. Nous
avons done la une formule qui pourra etre imitée. J. Cobos estime que
l'on peut caractériser ainsi l'entreprise de l'Hébreu: rationalisation rassurante,
"conviction unitaire et obligation morale de collaborer a toute unification
envisageable" (p. 30), sens de la relativité totale et onto-logisation du pur
fait relationnel. J. Cobos offre un tableau symbolique avec explication de la
signification des figures.
En cette année du tricentenaire de la mort de Spinoza, il est juste de signaler
quelque lointaine parenté entre l'H.ébreu et Baruch Spinoza, ce que fait J.
Cobos qui écrit en parlant de l'auteur des Dialoghi di amore: "les mystiques
lui ont emprunté a pleines mains, tout en les enrichissant de leurs propres
expériences, les idées, les images et meme les mots. Il est vrai qu' ils ont
visé encore plus haut puisqu'ils ont tout de suite mis l'accent sur l'amourconnaissance plutot que sur la connaissance-amour. Mais la branche délaissée
ne mourra pas avant de permettre a un autre juif, également d'ascendance
ibérique, de la faire fleurir'' (p. 17) . En note, J. Cobos indique qu'il s'agit
de Spinoza et il donne des indications complétant une note antérieure a
propos de Spinoza. 11 est extremement probable que Spinoza a lu Léon
l'Hébreu. Aussi, pour commémorer l'auteur de L'Ethique, les philosophes

120

dofvent-ils lire les pages dues a J. Cobos La
themes des deux dialogues de S .
. .
forme, le vocabulaire et les
·
pmoza msé ' d
pirent, a notre avis des D1·alogh· d.
'
res ans son Court Traité s'ins1 J amore L
"D. ¡
'
·
,
ia ogue entre l'Entendement l'Am
Í e premier
de ces deux dialogues
le texte le plus ancien que no~
our a Raison et la Concupiscence" es;
l'influence culturelle de l'H'b
ayons : la philosophie spinoziste. Certes
e reu sur Spmoza s'
e'p·ist,emologique et théorique
J C0 bo .
accompagne d'une coupure'
est encore, en effet pré-co · . ·.
s S1gnale
a vec raison
·
.
que l'Hébre
sel
• '
perrucien. Tand1s que S ·
u
on nous, rahonaliste et pre'maté' . 1·
pmoza, post-galiléen est
'
na 1ste (n
'
,
a cette question). Au fond Leibn·tz
beous consacrons plusieurs articles
u'il ª lu. Il apprécie que' l'H 'b1 sera. aucoup Plus Proche de l'Hébreu
q
et le plaisir de l'homme O tre reu vo1t dans l'amour pour Dieu le b1'en
·
n ouve a · d
l
analogisme commun Leibnitz
.
uss1 ans es deux philosophies un
.
se s1tue dans la
reprenant la vieille idée pré-cope . .
mouvance de l'Hébreu en
m·
m1c1enne des correspo d
'icrosco~e. Le scmi-rationalisme de Léon I' ,
n ~ces macrocosme/
1un et l autre souoles ass;,.,... ·¡ t
H ebreu et celu1 de Leibnitz sont
•
'
uul a eurs et syncr, ti t
il
une W eltanschauung esthét'
. e s es; s donnent tous les den:
ique et grand1ose.
x

d

Christian Clanet estime avec raison ue l'
.
parmi les Penseurs hétérodoxes de dq .
peut Juger paradoxal d'inscrire
Casas et v·itoria ont fait figu ux
omm1cains
bien en cour. De fait Las
d ch
.
dossier nourri auquel Ch Cl re e
amp1ons de l'orthodoxie. D'o~
"Las C
r.
anet a donné le titre
un
,
asas et Vitoria, suspects d'orthodoxi ?"
pro~ocateur et juste:
etude, remarquable de précision et
, e; . Le preIDier point de cette
deu x d omm1cams
· · · furent effecti·
presentee avec clart'e, montre que les
d
vement suspectés ,
et e leurs opinions. Chr CI t
a cause de leurs ouvrages
il conclut ce point en hist~rie:e«~,:~r~lle la.~ . certain nombre de faits et
les écrits des deux dornini . .
.
onc I eth1que coloniale, suggérée par
• la licéité dcams,
qu,e11 e examme
l qui
1 est
. .suspectée, pour autant, au moins
Dans un deuxieme tem
e, a co omsation d u Nouveau-Monde" (p 90) '
.b.
ps, 1auteur examine l
.
.
acn ie et cela l'amene a concl . N
e concept d'orthodoxie avec
.d,
ure. ous sommes d
r· al
cons1 erer comme des orth d .
onc, m ement conviés a
o oxies toutes les doctr·
. . '
au,trement que par la ver
, ü'1cation"
.
mes .et opmions autor;,
'
( 94)
...ees
theologiens se penchent actuell
p.
. Il serait intéressant que les
'
ement sur cette cat' . d'
ue
s
accentue
le
courant
des
hét,
d
.
egone orthodoxie alors
q
d'avant-garde, si bien que l'on peu/~~ oxzes_ et que fleurissent des thé~logies
au sein de I'Eglise catholique . e_sorm:11s pa:ler d'un pluralisme doctrinal
.
qw craint d exammer l
.
ce SUJet, cet ouvrage apporterait d' til T
a quesbon au fond. A
qu'au début du troisieme pom·t d ul' es :_ ements de réflexion. C'est ainsi
· •
e enquete q · , al
op1D1ons suspectes des deux celebres d . . . ' w ev ue maintenant si les
écrit: "S'il faut admettre une plurali;;:;:::~n~so~t orthodoxes, Chr. Clanet
o o,ues, autant que d'autorités

?º

121

�. .
. en res
, ulte qu'une meme
. tif r une op1mon
il
distinctes en mesure de JUS ie
t h' 't'rodoxe Effectivement une
• l ,
t orthodoxe e e e
·
opinion peut etre s1mu tanemen,
A temps a des normes différentes;
. .
t Atre mesuree en meme
'
fº . 11 "
meme op1ruon peu e
. : 1
dif n religieuse la doctrine of ic1e e
l l' gument d'autonte, a tra 10
'
d
par exemp e, ar
.
ra orte l'auteur montrent que 1es e\L"&lt;
(p. 94). Les textes et les fa1ts, q~~ PP f
istes en ce qui conceme, tout
. . .
trerent en realite non con orm
.
domimcams se mon
II . porte de bien situer cette novation
.
l · ation et novateurs.
im
au mo1DS, 1a co oms
'
1 il f t lire le passionnant ouvrage
. ºte l'auteur Pour ce a,
au
comme nous y in~•
. e de la spéculation philosophique et théologique
d'Alain Guy, Esquisse des progr s
.
p . V. 1943 On comprendra

a Salamanque
. •

du XVI• suele

ans,

nn,

·

.

.
d v·, . initiateur du mouvement philoFray Francisco e 1tona,
mieux, ams1, que .
XVIe siccle fut un grand rénovateur,
sophique et théolog1que a Salamanque aud. .
'dºe'~ale en lui restant fidele
t
veler la tra ition me i
mais parce qu•·¡
1 su renou
· alisme et contre le
di
C' st ainsi que contre 1e nomm
et en l'approfon ssa~t.
e
l ' tion de droit naturel et put ainsi
luthéranisme, il remit en honn~ur a no . t tant international que colonial
b
un droit pubhc progressis e,
hi
édifier sur sa _ase
_30 ). Chr. Clanet rapporte avec sympat e
22
(A Guv, op. cit., chap. III, pp.
. l missionnaire Las Casas et le
. l . liste des deux amis, e
l
le message ant1co onia
'
.
coloniale condamnent e
. . . ·¡ "dénoncent l oppress1on
'
professeur V1tona. is
.
lim te cette mystification ethno.
'
t que l'obscurantJ.sme a en
. . ,
rac1sme, suggeren
. . et émancipatrice des md1genes
.
t une tutelle trans1toire
98)
centriste et proposen .
.
l''bauche de la décolonisation" (p.
.
du Nouveau-Monde qui const1tue e
. '
b 'ectifs pour établir l'égalité
. . .
ourent a des enteres o J
•
Les deux domimcams rec
. , d Indiens en confirmant leur ratiodes races. "Vitoria établit l'humarute es l
lture définie objectivement
nalité. Cette rationalité est indiquéde p~ die~r es~ (p' 100) Ethnologue et
• · ti
es m gene
•
·
ons
dº ,
la rauºonalité des Indiens
Par les oeuvres et . les mstitu
d · al
iff erence juriste, Vitoria affirme le ro1t . a ·¡¡, t
et il démasque "les mobiles
l notre mais di eren en'est pas autre _que_ a . . ' . ºustifier la spoliation des Indiens" (p. 100).
de l'argumentation impénaliste. J
.
•
t la doctrine chrétienne
· · ins a pliquent vraunen
En tout cela, les deux dorruruca
p
. ils "se démarquent nettement
• hé 'fques ni hétérodoxes, mais
é.J' (
et ils ne sont m . re i
. .
11 des croisades et des autodaf ~ p.
de la pratique dite consta~tinienne,dce de' rgences idéologiques puissent etre
. . ' d et pomt que es ive
d
103). V1tona na m
.
t "Las Casas revendique la ouceur
,
e cause de guerre ¡uste e
104) L
invoquees comm
, 'f'1c1't'e de l'évangélisation" (p.
., e
. 1
comme la spec1
et la non vio ence
.
h Cl t permet done de conc1ure a un
troisieme point du dossier de C rl.' anel deux dominicains, et l'Autorité,
, th do .e renouve ee par es
.
divorce entre 1or o XI '
1·1gie
. ux, "traduit un non-conformisme
t
c'entifique
et
re
.
1
car ce renouve11emen, s
d l''tude de Chr. Clanet consutue
l0G) Le quatrieme temps e e
.
.
résolu" (p.
·
.
" mment est-il possible que l'autonté a1t suspecune réponse a la question: Co

122

au cours

•

té ce qu'elle affecte de consacrer?" (p. 106). Autrement dit, quelles sont les
conditions du divorce entre Orthodoxie et Autorité a propos des deux dominicains? C'est que sont en causes des intérets économiques et la légitirnité du
pouvoir impérial. L'étude de Chr. Clanet est suivie d'un tableau chronologique
comparatif. Nous avons déja signalé l'intéret actuel de cette étude. Ajoutons
qu'elle montre que la lutte idéologique entre progressisme et conservatisme
traverse le droit, la théologie, la religion, l'Eglise. Cet exemple du XVJc
siecle peut etre rapproché de cas contemporains. Depuis ses origines, deux
courants s'affrontent dans la religion chrétienne, par exemple, et meme
antérieurement jusque dans les textes bibliques. C'est le courant progressiste,
porteur de !'avenir, qui nous parrut authentiquement évangélique et chrétien.
Comme le pense Chr. Clanet, l' histoire a donné raison a Las Casas et a
Vitoria contre Sepúlveda, tout comme, a notre avis, !'avenir donnera raison
aux thélogiens de la révolution, aux chrétiens marxistes et aux chrétiens qui
• s'engagent dans le partí communiste pour lutter contre l'injustice et contre
la misere.
"Fadrique Furió Cerio! et Antonio López de Vega, deux hétérodoxes
méconnus", tel est le titre de la contribution si éclairante due a Henry
Méchoulan qui vient de soutenir brillamment sa these de doctorat d'Etat
a la Sorbonne. Voici comment l'auteur présente ces deux méconnus: "Lorsqu'
une pensée gene, irrite ou contrarie les sectateurs d'une idéologie, il est
plusieurs manieres de l'attaquer: soit en la condarnnant explicitement, et en
la qualifiant d'hétérodoxe; soit, de fa~on plus subtile, en l'ignorant pour
l'ensevelir dans l'oubli; soit en l'installant dans le rayon des accessoires de
curiosités que l'on salua d'un lointain coup de chapeau. Il reste une derniere
attitude, plus perverse, qui consiste a délester la méditation originale de sa
charge explosive pour la ranger dans la rassurante collection des auteurs bienpensants" (p. 115). Cette demiere fa~on, ou plutot contre-fa~on, concerne
Furió Cerio) et López de Vega, viétimes d'ingratitude et de trahison. C'est
ainsi qu'ils n'ont point l'honneur de figurer dans l'Histoire des Hétérodoxes
de M. Menéndez Pelayo. Et pourtant, a juste titre, H. Méchoulan signale
la parenté de ses auteurs avec le grand maítre dtL soupfon, Spinoza. Apres
avoir cité les premieres lignes de la contribution de H. Méchoulan, signalons
maintenant que, dans les dernieres lignes, il revient sur la comparaison avec
Spinoza: "ces deux hommes se rejoignent dans la condamnation sans appel
de tout ce qui sépare et oppose les hommes. Ils rompent avec l'idéologie de
leur temps et de leur pays, retrouvant ainsi un autre frere en hétérodoxie ... "
(p. 132); et l'auteur cite Spinoza qui écrivait en accord avec les deux Espagnols:
"il est avant tout utile aux hommes de nouer des relations entre eux, de se
forger ces liens qui les rendent plus aptes a constituer tous ensemble un seul

123

�tout, et de faire, sans restriction, ce qui contribue a affennir les amitiés"
(Ethique, IV, chap. XII). Lire l'étude de H. Méchoulan est ainsi une autre
maniere de commémorer Spinoza. Furi6 Ceriol au xvie siecle et L6pez
de Vega au XVlle siecle sont, en effet, deux rationalistes. Le premier écrit:
Homo sum, id est dialecticus (cité, p. 117). La raison est son unique critere.
11 rejette done l'attitude "autistique, providentialiste et messianique" (p. 117)
que le contexte historique et l'idéologie dominante imposaient alors en Espagne.
0n sait que Spinoza reprendra la meme critique et défendra aussi l'humanisme.
Dans son Consejo y Consejeros del Príncipe, Furió Ceriol apparait souvent
en précurseur des Traités politique et théologico-politique de Spinoza, notamment par sa volonté "d'expulser la religion de la politique pour confier cette
derniere a la seule raison" (p. 118). De meme, Furi6 Ceriol évacue toute
immixtion divine de l'histoire, qui est pour luí seulement humaine. 11 décentre
la notion de péché: "Ce sont les erreurs et les fautes des Princes et celles
de leurs mauvais conseillers qui sont les péchés. Ceux-ci ne sont que les ,
produits de l'incompétence politique" (p. 119). Spinoza dira que, s'il y a
trop de méchanceté dans une cité, cela provient des défauts des structures
sociales et de la législation (Traité politique, V, § 2) .
Environ quatre-vingt ans plus tard, L6pez de Vega reprend le flambeau
de la lutte contre l'idéologie dominante. Sa métaphysique, qui procede,
écrit justement H. Méchoulan, d'une lecture originale du stoicisme, est proche
de Spinoza et a pu l'influencer. En effet, L6pez de Vega s'oppose a la
méditation de la mort et il estime qu'il s'agit d'etre philosophe de la vie.
Son apologie de la persévération dans l'etre et du conatus, traduirions-nous
spinozistement, se retrouve dans l'Ethique. "Notre auteur constate d'abord
que la vie, rnanifestée par le désir, est présente dans chaque etre sous la
forme d'une tendance fondamentale a persévérer dans l'etre, meme si
la conscience du désir est absente" (p. 123). Spinoza écrit notamment:
"Chaque chose, selon sa puissance d'etre, s'eforce de persévérer dans son
etre" (Ethique, 111, prop. 6) . López de Vega, comme Spinoza, démystifie
la douleur. Héritier de Furió Ceriol, il est rationaliste et hurnaniste. Son
rationalisme l'amene, comme Spinoza, a se toumer vers les mathématiques,
expression de la raison. C'est a la raison que s'adresse López de Vega comme
Spinoza, et cela pour vivre, "tant la vie, lorsqu'elle est philosophiquement
appréhendée, est exigence de rationalité" (p. 124). "Seule autorité, la raison
est d'abord, dans son exercice premier, avant meme sa démarche critique,
une exigence d'existence heureuse et vertueuse. Nous sommes éminemment
rationnels, écrit López de Vega, qui rejoint ici, une fois de plus, Spinoza, et
plus nous entrons dans la connaissance vraie, plus nous jouissons des démarches

124

de la
. raison" (P· 125) • La suite du texte de H
contmuer la comparaison entre L6
de
. M:échoulan permet de
souvent a la ressemblance C' t ~ .
Vega et Spmoza et de conclure
"l
.
.
es amsi que, pour le hil
h
a prem1ere des vertus est la lucidité" (p. 125) .
p osop e espagnol,
Sylvie Kourím est l'auteur de la
.
. .
tions d'une idéologie de l'Esp
i:tneme contnbution, "Des contradicen regardant le miro"
agne ~
oxe en XVIle siecle". Elle explique
'
ir que constituent les ceuvres n
. , . '
comment la Peninsule a e't'e Ie ¡ouet
.
'
otamment
littéram-.s
du le
d'
.
'
réalité. L'idéolouie dominant
al .
urre une orthodoxie rebelle a la
o·
e ex tait la vertu d'a tref .
en reprenant les termes d'H M' h l
u ois. On pourrait dire,
se complaisait dans une tt. 'tudec ou :111. (p. 117) que l'idéologie dominante
ª i e autistique, p rovi"dentia· z·iste et messianique
en ce qui concerne la p t .
a ne espagnole S Kou ,
,
passéisme, par exemple reliui
11
. ·.
nm presente fort bien ce
.
'
o-eux.
Y a aussi le myth d p ¡
bien des témoignages on sera d'acc d
l'
e e e ayo; et, devant
•
or avec analyse d l'
"
dont l'Espagne du Siecle d'Or s,est vue dans s h · e •auteur: . La
. fa«;on
Son passé, dans la mesure ou il
.
on istoire est s1gnificative.
prenait pour elle le se d'
1
ns t une
quete
(ou plus exactement reconquete) dont cependant to
d ongue
.
,
absent, qui s'inscrivait dans une sort d
u
ynamisme etait
offrait pour le présent un exemple e e permanence éternelle des valeurs,
La pensée du Siecle d'Or est de:n meme tero~ qu'une garantie" ( p. 134) .
pour la suite de l'his"to;,.,,.
I enue un poids pour le XVIIe siecle et
.... espagno e Un 01"d d'
d'Or était Iui-meme le résumé e
·
P _ s, autant plus que le Siecle
1
riche et revalorisé M.,.;. s'il t el 'º::"pendium de tout un passé déja fort
·
....,
Y a e cote "cour" "'I
.
de mendiants tres 1 •
.
. • i Y a aussi les tableaux
'
wruneux et ar1Stocratiques
rt
•
.
cependant une réalité moins brillant "
ce es, malS qui révelent
du Siecle d'Or et du XVIIe • }. I e S (p. 1~2) . _Pour le roman picaresque
.
sicc e, . Koumn Juge
.
vam de parler déja d'un 'alis
.
.
avec ra1SOn qu'il est
., ,
re me . qui aurait eu pour f onction
·
de dénoncer
1a SOC1eté espagnole· Le roman picaresque
· fl .
combat point l'idéolno-ie d .
' qw eunt au XVIle siecle ne
.
-o·
ommante pour laquell "} f ·
"
'
relais, toujours tres catholique. "Ain . 1
e i_ ait plutot office de
si, e roman picaresq
rf .
o rthodoxe contribue a mainterur·
..
ue, pa aitement
. ,
une po1itique et non ' l'aff 'bl' "
ittérature espagnole du xvne ., 1
,
ª ai rr (p. 150).
La
l'E
siec e est restee confonnist "E ,
. .
spagne
a
manqué
son
envol
capitaliste
V
e:
t
e
est
amsi
que
l
décade~ce dans laquelle entrait leur .a s~ement conscients de la phase de
aux pnncipes qui evaient fait sa grand p y ' es ~pagnols se sont accrochés
,.
eur, en esperant que 1
ayant 1es memes effects, et l'hist oi.re
. se répétant ·1
· ' es .memes causes
et d'étonner l'univers M .
. .
, i contmuerait de grandir
152). Plutot que l'Es~agnt: : : ::~:pes so~t d~:e?us ~nachroniques" (p.
a-dire la classe dominante 0 .
que c est l ideologie doininante, c'est' qw refuse de s'adapter et de changer. L a
A

A

125

�f "t Mme Kourím de cette situation avec l'Espagne

.

compara1so~ qude annaiées 70 est suggestive (p. 153, note).
Contemporaine es
•
·
. "Un hérétique:
, 'l ensuite une cuneuse
figure.
Lucienne Domergue no,us ,re:~~ Ce retre fut incarcéré en 1800 et mourut
Juan Miguel Solano, cure d_!, ."ansénistes protestantisantes et anti-romaines.
dans l'impénitence pour ses i ees J
'L Domergue a placés en exergue
Le lecteur pourra réfléchir sur le~ilvers ~:e~nt a Spinoza (extraits de "La
de son étude, d'autant pl~s qu sMse
1 P'
del Camino). La contribu. ' p ,.
Satiras de anue erez
, '
'
intolerancia' ' oetica y
'.
b"
h" intellectuelle du cure d Esco
de deux parees, iograp ie
tion se compose
,
l T "b al du Saint-Office. Sur de nombreux
• · d proces devant e n un
.
,
et descnpuon u
.
,
. é hérétique. Ce s1mp1e cure
points de théorie et de prat1que, l~ cure est Julug_ plutot qu'un "théologien
t n hérés1arque pop aire
de campagne, certes, es u
1' entiel 1·anséniste d'aspirations, fervent
, " ( 17 5) "Solano reste pour ess
.
patente p.
.
.
l
t' de l'Eglise primitive, de sa ngueur,
du 'Dieu caché'' nostalgique de a pure e
Mme Domergue a raison
,,, ( 175) Nous pensons que
de sa pauvrete P·
·
. meme au contraire, il ne
hercher le martyre pour 1ui'
d'estimer que, sans rec
. .
.
t "toute idée de persécution
.
. t plus ou m01ns mconsciemmen '
. . l "
repoussait pom '
h
t de perse'cutions inquisitoria es
bli "t'
le true emen
ou du moins de pu . c1 e par e e donne le témoignage de Jean Antoine
(p. 187). En ~pp~n~1ce? L- J?~m
l'lnquisition d'Espagne, depuis l'époque
Llorente, extrait d Histoire critiq_ue
V .
'au regne de Ferdinand VII,
de son établissement par Ferdinand_
¡usqules yeux de l'auteur par Alexis

!

traduit de l'espagnol, sur le manuscrit et sous

Pellier.

l ·t
.
d u kraus1·sme espagnol" , tel est e ti re
, h .
t poe'tique
"Valeur metap ysique e
,
.b
Az
Cette contribution est
"b ti
due a Gil ert
am.
de la sixieme contn u on,
d k s:M'Yle courant hétérodoxe
l
d ette valeur u rau .., ... '
constituée par une ana yse e c
d
, t Juan Ramón Jiménez. L'analyse
implanté en Espagne, chez le gran. p~e e 1 oete de Moguer le krausisme
.
religieux qui onente e p
'
,
souligne le modernisme
.
J" ,
"par les préoccupations metap ' modemisme
imenez,
.
étant lwmeme un re·
démarche intellectuelle qui
1
.
.
t dent son oeuvre et par a
.
·¡
phys1ques qw sous- en
di
"t l'héritage du kraus1sme, dont 1
. , 1
, tion de son eu, re"01
.
b"
le conduit a a crea
, tr ers le courant modermste, ien
.
1 e toute la résonance a av
1. d 1
per"01t et pro ong
"b"lit'
litt'raire et esthétique que sur ce m e a
1
moins sur le plan de ~ se~i .~ (
G. Azam rappelle que Sanz del
.... p. h" .
lle" car l'oeuvre de Krause
spiritualité et de la htheologie
. . 1 "ph1losop ie nouve '
Río avait bien su e_ ~1srr , a . G Azaro présente les grandes theses du
arrivait dans un milieu receptif.l . , de Jiménez. 1l insiste notamment
•
f" d
. ux cerner a pensee
L
kraus1sme a m e mie
.
.
anence et transcendance.
e
.
d conciliation entre imm
.
'
sur la tentative e
. .
,
t 1 Martial Gueroult, attnbuent a
,.
que
certains
mterpretes,
e
panent h eisme,
•

A

\oo)

Spinoza, est une these de Krause que l'on retrouve transposée chez Jiménez.
Ce que des commentateurs pensent aussi de la religion spinoziste, G. Azam

le dit de Krause pour expliquer comment un esprit religieux, tel celui du
jeune Jiménez, pouvait etre séduit par la "philosophie nouvelle": "le panenthéisme de Krause est bien plus une religion qu'une philosophie, car il a
l'ambition d'apporter aux hommes un ensemble de vérités, d'ordre religieux
et moral. .. " (p. 210). Certes, les krausistes ont critiqué l'Eglise et ils ont lutté
contre l'idéologie dominante, du moins partiellement car i1s en récupéraient
une partie sous la forme d'un substitut libéral. On comprendra a quel point
l'Espagne avait besoin d'une "philosophie nouvelle" vers la moitié du XIX•
siecle en lisant La filosofía "oficial" en la España del siglo XIX. 18()(}-1833,
d' Antonio Heredia-Soriano (Real Monasterio de El Escorial, 1959).
Anne Amalric scrute "Vie et immortalité chez Miguel de Unamuno aux
chapitres 111, IV, V, VI du Sentiment tragique de la vie". Nouvelle maniere
de commémorer Spinoza, "philosophe total" comme l'appelait le regretté
Doyen Georges Bastide, car le chapitre 111 s'ouvre sur Spinoza: "Souvenonsnous avant tout et une fois de plus de ce mot de Spinoza selon lequel chaque
etre s'efforce de persévérer dans son etre, que cet effort est son essence
actuelle meme et implique un temps indéfini; que l'ame enfin, soit dans ses
idées claires et distinctes, soit dans ses idées confuses, tend a persévérer
dans son etre selon une durée indéfinie, et est consciente de cet effort" (cité,
p. 214) . Signalons la qualité de la traduction d' A. Amalric, alors que Marcel
Faure-Beaulieu a commis deux fois une erreur dans ce passage en traduisant
"temps infini" et "durée infinie". Or, Miguel de Unamuno a correctement
traduit Spinoza qui avait employé le concept d'indéfini (indefinitum) et
non pas celui d'infini. (La traduction de M. Faure-Beaulieu, Le sentiment
tragique de la vie, a paru chez Gallimard depuis 193 7; actuellement elle se
trouve dans la collection "Idées"). 11 n'empeche que le texte spinoziste des
propositions 6-9 de la troisieme partie de l'Ethique est interprété par Unamuno
dans le sens de son désir d'immortalité, substitut non rationnel d'un ií:npossible
immortalisme. La lecture d'un grand philosophe par !'un de ses pairs est
toujours suggestive et révélatrice, comme ici avec la lecture de Spinoza par
Unamuno. Par opposition a une durée intrinsequement limitée, l'auteur de
l'Ethique tient que la persévération daos l'etre n'enveloppe qu'un temps
non défini dont la fermeture viendra de l'extériorité; et cela est vrai, non
seulement de !'esprit humain, non seulement de l'homme d'Unamuno, mais
encore de tout etre (res). 11 n'empeche qu'il y ait chez Spinoza une grande
idée-force qui affecte Unamuno, a savoir qu'aucun etre n'est intrinsequement
etre-pour-la-mort, c'est-a-dire ne porte la mort inscrite en luimeme, mais
que toute mort s'explique par le jeu des causes extérieures qui ne peuvent point
127

126

�ne point nous submerger un jour, vu la disproportion entre un individu et
la Nature entiere a laquelle l'individu ne peut point d'ailleurs ne point
participer. Pour mieux comprendre que Spinoza parle ici de temps non défini
et non point de temps infini et pour constater que, comme le dit Anne
Amalric, la rupture est consommée (p. 215) entre Unamuno et Spinoza, nous
engageons le lecteur a retire la démonstration de la proposition 8 que nous
ne pouvons rapporter faute de place. Rupture, car Spinoza disions-nous a
propos de L6pez de Vega, estime qu'est philosophe celui qui médite sur la
vie sans regarder la mort. 11 est vrai que, sur ce point comme sur les autres,
Unamuno tientrait a avoir le dernier mot. Nous pensons que, foncierement, Unamuno a besoin du rationalisme spinoziste comme d'un complément.
Sa conscience philosophique et son inconscient ne peuvent se priver "de
s'appuyer sur le systeme par excellence intellectuel et tragique: celui
de Spinoza, systeme résumé en trois mots (Deus sive Natura)" (p. 214),
sur ce systeme, fait remarquer Anne Amalric, qui se démontre géométriquement.
Mais ce systeme, Unamuno le réduit a n'itre qu'un vctement qui cache
le désespoir devant la mort. Nous invitons le lecteur a relire les textes
d'Unamuno, dans les chapitres II et 111, traduits par Alain Guy dans son
bel ouvrage si bien titré Unamuno et la soif d'éternité, Seghers, 1964, pp.
116-118. (Nous essayons de montrer dans nos articles que Spinoza vide le
concept d'éternité, comme bien d'autres, de son sens traditionnel, de la
signification inculquée par l'idéologie dominante, pour le naturaliser/

croit et que ne le croient la plupart des
pour un philosophe matérialiste
rémaco~en.tateurs. Nous tenons Spinoza
l'.d,ali
ou p
térialiste ene
"
i e sme, et pour un philoso he de l'" . .
; , ore empetré dans de
la f oís individualiste et collectivl:, ,,
mdiVIdualite avec une "ontologie a
11 de Liberté et raison Assoc' ti' ed (no": ou_vrage consacré a Spinoza tome
,
ta on es Publicatt
d l'U .
'
Le Mirail, 1972 p. 29 l ) C
. f .
. ons e
ruversité de Toulouset d
'
. e qw ait plemement éch a l' l
pro on e d'Anne Amalric: "S'il f
f .
o
ana yse fme et
attitude philosophique ne pe t " aut :11re appel au matérialisme, cette
l" d' .
u etre reelle que . ll .
m iv1dualité. Le theme de 1•· d' 'd
.
s1 e e ttent compte de
d ¡
m ivi u devient en
l
e a l~on spinoziste" (p. 2l 6 ) U
. que que sorte le 'réquisit'
.
. namuno, au ruveau d
d
sanee rattonnelle, nie -ou dénie-- l'id,
,.
. ~ genre e connaismortalisme; mais au niveau d I
ee_ de l 1Il1Inortahte de l'ame et l'imd''
'
e
connaissance sensibl il
·
unmortalité. D'ou méthode des co t d' .
e, accue1lle le désir
n ra 1ctzons, doute ag ·
f .
.
(pour reprendre trois sous-titres d ¡·
d''' . ,
onzque et o, agomque
1
h ·
u vre eJa cite d'Al · G )
e apitre VI du Sentiment tragique d l
. "
am uy . L'émouvant
déses . fe
e a v1e confronte
. 1
porr a 1ectif et le scepticisme rati alis ,,
magistra ement le
d'éternité, op. cit p 6
'té
on te (A Guy, Unamuno et la soif
., . 9' ci
par Ann Am 1 .
complementarité inconciliable S .
/ e
a ne, p. 219). D'ou la
. . .
pmoza Hume "De 1
•
apparait ICl comme prolégomene a la criti
d.
_s ors, la philosophie
de Dieu" (p. 221 ) . D'ou
l A
que _e la vie future et du royaume
'h , ,
' se on nne Amaine qui
b'
.
eterodoxe
la
pensee'
un
.
a ten raison ce qu'a
d
amuruenne "La 'd' •
'
s'inscrivant dans la mate' 'al't' d 1• . me itatton de l'etre et de la mort
n 1 e e a Vle l
}' •
le rationnel" (p. 221).
' a re ig1on ne peut se tisser dans

ª

rationaliser).

Anne Amalric comprend et expose fort justement le rapport d'Unamuno
a Spinoza: "L'individualité propre a partir de laquelle Unamuno édifiait sa
réflexion parvient ici a s'assurer du passé philosophique, a faire de l'histoire
de la philosophie l'illustration de sa pensée" (p. 214). L'auteur montre,
textes a l'appui, comment Unamuno et Spinoza sont éloignés l'un de l'autre au
coeur de leur proximité meme: "La rupture est consommée. Au tournant d'un
meme horizon de pensée, fondée sur la conception individuelle et sur l'effort
de persévérance dans l'etre, la rupture s'opere de la 'nature' a la vie ou a
l'existence. {... ] De la Nature a la vie, la différence est bien profonde, la
premiere déterminant une dépendance réelle, logique et psychologique de
l'individu, la seconde se percevant sans ordre" (p. 215) . Anne Amalric
juge a juste titre que l'auteur du Sentiment tragique de la vie ne s'approprie
du spinozisme que l'idée-force des propositions 6 et 9 de la troisieme partie
de l'Ethique et qu'il n'adopte ni le sens de l'affection spinoziste ni la conception de l'esprit qui sous-tend ce sens (p. 215). Mais quand Unamuno s'écrie:
Matérialisme? Pourquoi pas? (dans la suite du chapitre 111, texte cité p.
216), il se trouve, en réalité, beaucoup plus proche de Spinoza qu'il ne le
128

Antonio
Machado, ¡m· aussi,. a su regarder la
.
mais luí était étrangere la t .
.
mort en face et la penser.
ens1on agoruque dont
uff
'
remarque Marie Laffran
d
.
a so ert et vécu Unamuno
.
que ans sa contnbution "U h'J
'
n P 1 osophe en marge .
Antomo Machado" En d
·
es pages denses sugg ti
alli
.
·
sympathie pour l'auteur a l'ob. ti . ,
'
es ves,
ant fmesse et
Machado fut un grand poet " Jec vite, Marie Laffranque prouve que si
philosophe, "philosophe disc:t ~~~~t et plu~ qu'un poete" (p. 223) il fu/ un
sophe hétérodoxe. Daos l'histoire d: l e pre:ruere grandeur'' (id.); et un philo,.
a pensee espagnole il ce
,
•
courant d idées que toute une fa
d'"
.
'
represente moms un
·
i;on etre -sentir se
auner-, done de philosopher S'il t
' comporter, parler, penser
·
res e assez largement ·
,
'
es
pays
de
langue
hispan.
'
.
ignore ou méconnu hors
d.
.
ique, e est au moms autant
.
cette raison que du
fait des crrconstances' d u contexte personnel et pour
.
1· .
socio-po itJ.que de sa vie"
(PP· 223-224). Dans le premi
1
G
er vo ume collectif de l' ' ·
d
uy, volume que nous avons menti
,
1
equipe e M. Alain
Laffranque, qui est lllaltre de rec:=;e;u e début de no~e a~cle, Marie
Machado. Elle avait en effet
,
,
C.N.R.S., avait deJa écrit sur
texte de Pablo de A. Cobos "P -~· presente,, tradu!t et richement annoté un
, oe ique et metaphys1que du temps chez Antonio
129
humanitas-9

�t pensée de Antonio Machado
Machado", extrait de l'ouvrage Humour De
otes Mlle Laffranque
.
't"
( 1963)
ans ses n
,
dans la métaphysique poe ,que .
h:
notamment leibniziennes, de
.
. li ti
philosop iques,
comrnentait les unp ca ons
d hilosophe comme Unarnuno
Machado. 11 est vrai que Machado esdt un ~an copmprendre' de l'intérieur, un
' "l nnet e nueu.x
'
et Ortega y Gasset, et qui pe
lgré sa grande culture et sa
"b ·
Et pourtant ma
philosophe comrne Le1 rutz.
"
:alité' en raison d'elles- Machado
.
.1
hi
--ou plutot en re
,
fonnation phi osop ques,
de: hilosophies de l'Antiquité a son temps.
gr~ _P
"
'e J·usqu'a. de si extremes
Prend discretement conge des
·
moz1ste est pousse
C'est ainsi que la constru~tion sp
1 f nne en creux d'un 'tragique
conséquences qu'elle devient c:::~af;ran:ue, Machado aime ~eux se
érotisme'" (p. 236) . Selon M.
t dans la méditation des onentaux,
retrouver dans la pensée des premie;~ ~~se boudhique (p. 238). L'auteur a
dans la sagesse ongme ' M chado dit s'intéresser avant
Plus précisément
,
•
citant un texte ou
a
,.
commence son essa1 en
223 . Pour Machado, toute o uvre ~tl~ue
tout au contenu du lang~e (P_-. ) d' tre
rt "toute vraie med1tat1on
, h ·
unphcite et, au
pa ,
recele une metap ysique
,.
,, ( 231 ) . et plus que tout autre,
d mot poetique P·
' '
·
est, au sens P_r&lt;&gt;P~, ~
, ' 1 fois poete et métaphysicien. Or, ici, Ma~1e
Machado a reuss1 ,ª. etre a a résenter la noble et belle pensée du poete
Laffranque a le mente de nous p
"fis'te et laique. La richesse de
.
d d,
son message pac1
, .
républicam et e egager
t terons de glaner quelques epis.
cette contribution est telle que nous con en
.
he. "Tout systeme
·1
h"
t sceptique et quas1-apocryp
L'éloge de la phi osop ie es
. .
t' fabriqué caduc, susceptible,
, dif humam mven e,
'
.
philosophique est un e ice
,,, ( ' 263) Aussi le philosophe ne peut-il
Par suite, d'erreur et de faussete •·¡P· t ;.... t.e'gre au sérieux, d'autant plus
. t, lement s 1 es ...
'
. 1
point se prend re. in ~gra . :
uable dans la durée. C'est pourquo1 e
qu'il ne reste pomt unmob1le!~
b
a sa place, ses deux doubles
. .
,
bdelegue et su roge,
.
poe'te-métaphys1c1en cree, su
.
C l m"me qui invite a réviser
. t Juan de Mairena. e a e
.
successifs, Abel M artm e
ssi a corriger le notion de D1eu.
la conception de la philosophie endgage au bergsoniennement: "Machado
.
n· coulent e source,
La philosoph1e et ieu .
d t
.rrationalistes en un seos, de 1a
.
. f
t parrru les a ep es, 1
..
,
s'mscnt ennemen
f . d'
;,...tuition initiale: v1S1on, poeme
.
mme le ru1t une ...
.
l' ' d"f"ce de la plus savante log1que
Philosophie con~ue co
,
source et tout e 1 1
sont le plus souvent a sa
'
" (
263) Quant au Dieu de 1a
' I
développer
P·
·
conspire seulement a , ~.
. ,
263) . c'est un Dieu présent en l'ho~e
"Methaphysique de poet~ (cite P·"S''l ' un seos c'est celui, positif, d'unc
1 a
·
' 1nventer
'
O)
et qui reste touJours ª
. ·
dans chaque conscience" (p. 28 ·
.
d
d active et per~ue
harmonie vitale u mon e,
.
. , 1 " (cité p 280) pour employer
l' · d
conscience mtegra e
' ·
'
.
Cette "grande p emtu e ou
. 1 . "me relie les consciences. Ce D1eu
• d' Abel Martm u1-me ,
.
les images abstraites
,.
d k
. tes dont nous avons parlé -mais
,.
"t
dans
le
penentheisme
es
raus1s
smscn

130

s'y inscrit originalement et discretement, dans les dernieres années de A.
Machado (p. 255) . Si Dieu était Raison, le Christ serait "Ange rebelle
révolté au nom de cette autre raison que la Raison ne conruut pas" (p. 278),
car l'homme a besoin de dialogue et d'amour. "Autrement dit, le Christ
fut un homme qui se fit Dieu pour ell.'J)ier sur la Croix le grand péché de
la Divinité" (cité, p. 279) . Mais Machado n'a point "d'inclination pour
l'amour platonicien, dont l'homophilie est la forme la plus parfaite" (p. 283),
amour qui se projette dans le Bien platonicien et dans l'Un plotinien.
Machado préfere l'amour daos la différence des sexes, car cet amour révele
L'essentielle hétérogénéité de l'étre, pour reprendre un titre d'ouvrage. L'unité non homogene de l'etre, l'unité dans la différence, cela évoque Leibnitz.
Nous renvoyons aussi le lecteur aux belles pages contre la guerre.
II est heureux que le directeur du volume, M. Alain Guy, ait placé l'un
a la suite de l'autre les articles consacrés aux deux poetes philosophes ou
métaphysiciens poetes, tous les deux suscitateurs et créatcurs, pour reprendre
des termes de M. Laffranque. II est également bien venu de placer l'un a
la suite de l'autres les articles sur Antonio Machado et sur Joaquím Xirau,
deux fervents républicains. C'est Reine Guy, spécialiste de J. Xirau, qui est
l'auteur de la contribution "La théorie non-conformiste du temps chez
Joaquím Xirau". Daos son ouvrage déja cité, Axiologie et métaphysique
selon Joaquím Xirau, l'auteur a exposé magistralement le hilan des philosophies
révolues selon Xirau, la richesse symphonique de sa philosophie, son personnalisme axiologique, sa métaphysique de l'amour, sa psychologie du concret,
sa doctrine et son action pédagogiques. Dans sa vie comme dans sa philosophie,
Xirau fut un non-conforrniste et Mme Guy est le premier auteur a avoir
remarqué que la théorie du temps se situe au coeur de ce non-conformisme.
Intransigeante, la théorie du temps de Xirau "s'inscrit en rupture de ban,
tout a fait délibérée, avec toutes celles qui ont été proposées au cours de
l'histoire de la psychologie et de la philosophie" (p. 292). Cette théorie
novatrice présente le double mérite de récapituler significativement l'histoire de la philosophie et d'offrir un retentissement psychologisue et métaphysiquc.
Cette conception est exposée dans un article, "Le Temps et ses dimensions",
qui a paru en 1946, année de la mort accidentelle de Xirau, exilé a Mexico.
Alain Guy caractérisait ainsi le philosophe de Barcelone: "Cet homme de
gauche, constamment dévoué a la cause du peuple, se rattachait a un
spiritualisme original, daos le droit fil de Platon, de saint Augustin, de Descartes, de Husserl et de Scheler, qui visait a dépasser, a la fois, un intellectualisme desséchant, un naturalisme grossier et aussi l'équivoque vitalisme"
("La philosophie de l'amour selon Joaquím Xirau", M élanges a la mémoire
de ] ean Sarrailh, París, Centre de Recherches de l'Institut d'Etudes Hispa-

131

�, . a dé asser de meme que les théories
m·ques 1966, p. 426}. Ces theones
p
'f d d'une "outrecuidante
'
· ·
résultent, au on ,
.
1
fausses telles que les re ativisrnes,
. .té des philosophes, promotlon
.
,, (p 205} par la meJon
,, ,
t
Promouon du temps
.
"E f :•., ... t du temps pur 1 e1emen
.
annihile l'Etre:
n a._..
·
qui appauvnt le ~l e~
'
et en le réduisan a un écoulement gratwt,
essentiel de la vertebration de 1 Etred
l divers relativisrnés ont fini par
,
i
une transcen anee, es
,
l'Et
sans reférence .,. auc .
,
,, (
) . Détruire le reel et
re,
205
dissoudre aussi bien l'existence que ~ E~ pXir..
time que l'existentialisme,
l temps lw-meme.
au es
. .
c'est, d'ailleurs, annihiler e
'
d
lus graves formes de relauVISIDe
notamment allemand, représente 1une 'esl p
d nom de Heidegger, estime
.:
"Sans qu'il se trouve prononce, e gran .
i
1
'ditation de
scepuque.
t ici sousJacent .,. a me
avec raison Reine Guy, est cons~en
excellence· c'est, en effet, le
Xirau, comme celui de son advelrsatre pal~tement saos' doute, dissous l'Etre
. h . a le p us comp e
. ,
d
Philosophe de Messkirc qw '
. .
' n s'en aperroit aisement ans
1 d 'tants ams1 qu O
~
• ,
au sein du flux temPore es e Xi ' d"agnostique une différence de gravite
Sein und Zeit" (pp. 205-2?6}.
rau é1
comme l'empirisrne classique,
. .
téneurs a notre poque,
, .
"
entre les relat1V1Smes an
, . .
. les relativisrnes anteneurs se
ain du negativ1sme,
d
et le triomphe contemPor
ur déboucher humblement ans
bomaient a refuser la transce_n?an~~• Po 206) Dans le nihilisme contero. •
d s le scepticisme (p.
·
11
l'agnost1c1sme ou an
, t qu'évanescence temPore e.
1
fond car tout n es
.
'
d ·t urprenant des deux tentatives
Porain le mal est p us pro
'
•1
bl "tre le pro Ul s
•
"Ce nihilisme saos fail e sem e e
.
ntreprises Pour reconstrmre
· · t 'té de nos 1ours, e
les plus remarquables qui aien e ' .
d' ne part et le husserlisme, de
. ,
·r· le bergsomsme, u
'
.
,
la philosoph1e, a savo1 .
.
1 d' ne maniere étonnante, unprevue,
.
xphque
ce
a
u
.
l'autre" (p. 207 ) . X irau e
'té amenés a réintroduire la notlon
B
et Husserl ont e
en montrant que ergson ,
ºti
t active" ( cité, p. 207}.
d
, nt "comme une presence pos1 ve e
.
e nea
sé les fausses soluuons,
.
, t' 1 probleme du temps et rePous
. . , .,
Apres avorr presen e e
.
de l'Occident a pnv1leg1e une
. thi
hacun des tro1s cyc1es
.
i
Xirau pose l'hipo ese q~e e
these qui s'avere tres suggestive et tres
dimension du temps et il démontre sa
' rter a l'exPosé lumineux de Mme
éclairante. Nous engageons le le~teur a ~ retPo ar l'Antiquité et le Moyen Age;
• 1 t
ramene au presen P
Guy Pour voir e emps
1 Modemes· ramené au futur par
,
1 R naissance et es
'
1
ramené au passe par a e
bº des analyses justes. 11 est exact que es
les XIXe et
siecles. 11 y a la ien. 'I' ., le présent et que le concept
, . °t' ont pnvi egie
. d
diverses écoles de 1 antiqw e
chr'ti.
est "corrélatif de celu1 e
.
Moyen Age
e en,
. .
d'éternité, dommant au
1 lace de nous étendre, car il unporte
d de ces trois f~ons, daos l'hisPrésent'' (p. 209). Nous n'avo~s pas, ª1•
..
de Xirau a egar
. ..
1
d'insister sur a critique
. dim . ns temporelles. Ces tr01s v1S1ons
l'
des trois
ens10
, .
toire de se centrer sur une .
. t tres' net pour la science mecamste
'
.
' 1 détruire ce qw es
. .
.
l
du temps en arrivent a e
'
. . . s du temps umdimensionne
et la mathématique au xvne siecle. Les trolS VlSlOD

xxe

f

132

"commettent l'erreur majeure de courir aprcs un phantasme; celui d'un
temps pur, dépouillé de toutes ses dimensions non-temporelles, réduit a une
seche abstraction. II faut, au contraire, restituer au temps toutes ses connexions extra-temporelles" (p. 213). Critiquant les autres conceptions du
temps, Xirau présente, en effet, la sienne: le temps comme totalité concrete,
comme déploiement multidimensionne/ de nombreux rythmes. "Ce qui est
directement peri;u ou saisi, c'est une expérience de volume, celle d'un volume
gonflé de profondeurs et de distances" (pp. 213-214). Les rythmes sont tres
divers, sans plan d'ensemble et sans unité de direction. "Xirau insiste longuement et brillamment sur cette perpétuelle interférence, sur ce constant
entrecroisement des expériences temporelles, des situations et des visées, des
projets et des vivences (pour employer un terme ortéguien) " (p. 215).
"L'expérience de la durée est celle d'un entremelement intime des diverses
dimensions et situations, au sein de la concrétude'' (p. 216). Tout en reconnaissant la puissance et la pénétration des conceptions de Xirau, nous
esquisserons une réserve sans avoir la place de la développer. Les critiques
de Xirau sont pertinentes contre les métaphysiques, mais, a notre avis, elles
ne portent nullement contre le matérialisme historique et dialectique. Quant
a la théorie de Xirau, elle est valable a un niveau subjectif, mais il faudrait
la resituer et la compléter, notamment a l'aide de l'histoire. La fa~on dont
Lucien Seve utilise la notion d'emploi du temps, dans Marxisme et théorie
de la personnalité (Paris, Ed. Sociales, ge éd. avec deux postfaces, 1974)
permettrait aussi de corriger scientifiquement le subjectivisme de Xirau.
Apres Xirau, militant socialiste qui, souscrivant a la fusion avec les communistes, rejoignit le Partí Socialiste Unifié de Catalogne, vient Gustavo
Bueno, remarquable et original penseur socialiste. Professeur a l'Université
d'Oviedo, G. Bueno se détache et s'impose dans la production philosophique
espagnole contemporaine par la vigueur et la rigueur de sa puissante pensée.
Récupérer l'ontologie de Wolff au profit du matérialisme dans une perspective
marxiste, c'est la une grande entreprise. Et l'on salue avec intéret que ce
soit le directeur de l'équipe et de ce volume, comme des volumes précédents,
qui ait tenu a présenter lui-meme "Le matérialisme critique et socialiste de
Gustavo Bueno". Le philosophe d'Oviedo se déclare matérialiste a part
entiere: "En una filosofía materialista, fuera de la Materia, no hay nada"
(cité, p. 328); ainsi lit-on dans Ensayos materialistas (p. 62) , ouvrage de
1972 et le plus copieux des ouvrages de G. Bueno. Celui-ci, en second lieu,
se déclare socialiste; autrement dit, il lutte pour substituer le socialisme au
capitalisme. En troisieme lieu, il se réclame du matérialisme historique et
dialectique, mais pour reconstituer une nouvelle métaphysique. Disons, pour
schématiser les grands príncipes et les orientation directrices, que, en
133

�quatricme lieu, le grand progressiste marxisant entend rechercher l'unité de
la théorie et de la pratique: "je veux défendre la these de l'unité interne
entre la conscience philosophique et la pratique du socialisme" ( cité, p. 325).
En cinquieme lieu, c'est rationnellement que la philosophie doit comprendre
la praxis; Bueno est un rationaliste. La praxis étant tenue par lui comme
le crueuset fondamental, Bueno ne veut point, certes, d'un rationalisme
formaliste. Lui-meme logicien consommé, i1 refuse l'impérialisme logiciste au
nom de son rationalisme matérialiste: "La rigueur formelle n'est, pour la
philosophie, qu'un cas particulier de la rigueur matérielle, et c'est pourquoi
il est aussi inopportun de la diviniser que de l'ignorer" ( cité, p. 316) . Etant
rationaliste, Bueno est done éloigné de toutes les modes spontanéistes, gauchistes, irrationalistes, nihilistes. C'est ainsi qu'il réfute le livre de Manuel
Sacristán qui demande la suppression de l'enseignement de la philosophie.
G. Bueno a bien raison d'estimer que le gauchisme et le nihilisme sont
objectivement réactionnaires. Les thcses d'Illitch sont récupérées par l'idéologie
dominante. De meme, le Socrate fonctionnaire de Thuillier est-il réactionnaire. Ce qui nous conduit a remarquer, en sixieme lieu, que le socialisme
de Bueno, tourné vers l'avenir s'intéresse aux superstructures. C'est ainsi que
l'enseignement philosophique aidera la société socialiste
devenir de plus
en plus consciente d'elle-meme et
pratiquer son autocritique. Alors les
professeurs de philosophie se transformeront en fonctionnaires, au sens plein
du terme. "Mais, s'il est ridicule que Socrate soit un fonctionnaire d'un
Etat exploiteur, il est nécessaire qu'une société socialiste possede comme
fonctionnaire, non plus un Socrate unique, non susceptible d'etre répété,
purement individue!, mais des cantaines de Socrates, qui constitueront le
noyau du véritable pouvoir spirituel de la société socialiste" ( cité, p. 327).
Les pages de Bueno sur l'enseignement de la philosophie sont justement
mentionnées
deux reprises par Alain Guy, car les lecturs franc;ais sont
tres sensibilisés cette question, étant donné que, depuis des années, le pouvoir
au service du capitalisme essaye, en France, de réduire l'enseignement de la

a

a

a

a

philosophie.
Toujours avec M . Guy comme guide sür, abordons maintenant le coeur
de la philosophie de Bueno. En septicme lieu, celui-ci entend constituer une
philosophie académique matérialiste. En huitieme lieu, il utilise, a cette fin,
la méthode géométrique, méthode de construction d'idées, "de certaines idées
qui ne proviennent pas seulement d'autres idées, mais que l'on obtient a
partir de l'analyse régressive de la conscience scientifique, politique, mondaine
du présent ... " ( cité, p. 315) . Ces idées forment systeme et nous font remonter
le cours de la tradition. D'ou, en neuvieme lieu, moment capital, l'ontologie:
"Ces Essais constituent une revendication de l'ontologie traditionnelle comme

134

contenu principal de la philosophit matérialiste" ( .
pouvons pas résumer l'excellent et . t lli
,
cité, p. 315). Nous ne
,
, .
m e gent resumé qu' d
, Al .
d e la recuperalion matérialiste de l'ontolo ·e
.
~ onne am Guy
peut-etre de l'eau au moulin du hiloso gi ternaire~ mais nous apporterons
propos de Spinoza "Le hil ph
phe des trois genres de matérialité
·
P osop e espa l
'
dissoudre un blocage: celui d l'"d' d gn~ se trouve alors contraint de
e i ee e matiere avec e ll d
. ,
d',onc, avec celle de mesure· 11 s'él.&gt;.cve contre le p é · é e e .e quantite et'
Jug cartés1en qui définit
l etend .par le nombrable et par 1e mesurable" (pr 323)
,. ,
0
e
sa
v1e,
Spinoza
s'était
e'levé
.
r,. deJa, a la fin
d
.
contre ce préJºu ,
, •.
la v01e d'une ontologie que B
.
. ge c~rtesien et ti avait indiqué
si la diversité d ch
u:no Ju~ra1t ternaire: "Vous me demandez
es oses peut etre demont , a · ·
concept d'étendus. J·e cro15·
.
. ree
priori en partant du seul
,
'
avoir assez cla1rement
t ,
,
.
c est pourquoi la définition cartes'i·e
d l
.mon re que c est unpossible;
.
nne e a matiere
l' , d
mauvaise; il faut, au contraire l'
¡·
,
_par eten us me semble
.
.
' exp iquer necessairement
.
qui expnme une essence éternelle et inf . " 1
par un attnbut
Tschirnhaus 15 Jºui!let 1676) S .
lllle ( ettre de Spinoza E. W. de
'
• pmoza se propo "t d
•
du troisieme attribut ma15" l
t l'
sai e reverur sur ce probleme
,
,
a mor en a empech, T
~ .
la, en ce début de la lettre 83 l'
td · i e. oute o1S, ce qu'il confiait
, l .
' avan errucre que n
d
.
ec airant: la matiere ne peut point
d 'f .
ous ayons e lui, est
seule géométrie et le seul méc .
. sed' ,e mir par la seule étendue, par la
.
.
anISme' ou la recours un
tre
"b
.
expnmerait la matiere dans sa spé "f ºt' la
., •
au
attn ut qui
irréductible au géométrisme et ci ici ée, _mauere en tant qu'elle se montre
.
au m carusme y 0 • • d
avec tro1s attributs et trois ord
d
.
ici onc une ontologie
res mo aux· Pensée Et d
.,
Cependant, nous n'en resterions point 1~. s'il ' en ue, ~atier spécifique.
n?us du coté de la matiere, ¡¡ doit
.
_Y a ~eux attnbuts connus de
coté de !'esprit, a savoir la pe , h y _en. av?i~ logiquement deux aussi du
,
, .
nsee umain mdividuelle et la
,
¡¡ .
c est-a-dire la pensée de l'h
ºt' l
. .
pensee co ecttve,
umaru e, e patnmome social et historique accumulé
A

a

a

a

Bueno a bien raison de relever a l'occas"
"
. .. .
.
christianisme" ( cité p.
) C'
,. ion la significabon matérialiste du
323
,
'
·
est qu ti Y a en to t
1· ·
metaphysique lutte "d , l .
.
'
u e re igion et en toute
, . .
'
' eo ogique interne entre
.
matenaliste, et un courant conservat
"déal" un courant progress1ste,
,
.
eur, 1
iste l'un d d
etant dommant. Ainsi l'idéalisme t-"l d .
'
es eux courants
chez Spinoza. . . et chez B
Ues 1 o~ant chez Platon et le matérialisme
ueno.
ne quesbon de M G
de quelque idéalisme chez B
· uy montre la présence
ueno, et ce n'est ]a
•
genre de matérialité requiert des , 1 • •
qu un exemple. Le troisieme
.
ec airCISSements La d, 1 .
isme
philosophique
exclut-elle
caté
ori
u
.
ec arabo~ de material
Guy "l'au-dela la . d'
g q ement, se demande JUStement A
'
,
vie
outre-tombe cett
·
.
·
Unamuno?" (p. 32 ) p
, '. . e exigence imprescriptible selon
8 · our 1e maténahsme dialectiq
•
hº
•
pal"Vlent a évacuer tout idé r
.
ue et istonque, qui
a isme, une telle mterrogati
. . .
se trouve etre doublement hét, d
hé
on sera1t mutile. Bueno
ero oxe, terodoxe a l'égard des hétérodoxies.

135

�Avec la onzieme contribution, nous passons des hétérodoxcs espagnol aux
hétérodoxes hispano-américains. M. Zdenék Kourím, docteur en philosophie
de l'Université de Prague, présente une étude critique pénétrante et fouillée
intitulée ''Deux émancipateurs de la philosophie au Mexique: Caso et Vasconcelos". Entre Bueno, philosophe rigoureux, rationaliste et marxisant et
les deux philosophes mexicains insoucieux de rigueur, plutot irrationalistes
et hostiles au marxisme par préjugé et sans le conmutre, il y a un océan.
Pourtant les deux philosophies sous-développées de Caso et de Vasconcelos
ne manquent point d'intéret surtout lorsqu'elles sont examinées par un penseur
ayant la culture et la profondeur de Z. Kourím. Les deux mexicains ont
fait oeuvre de pionniers en implantant dans leur pays une philosophie non
importée. Une production nationale pouvait paraitre, a certains, hétérodoxe.
Mais surtout les deux philosophes mexicains se montrerent hétérodoxes a
l'égard de l'idéologie positiviste mise en place dominante sous le Porfiriat,
par Porfirio Díaz et son équipe de technocrates. Enfin les deux philosophes
voulurent devenir hétérodoxes vis-a-vis de la philosophie occidentale. D'ou
leur mépris de la logique et de la scientificité, leur défaut de cohérence, leur
mysticisme. Ils ne retiennent que des pensées, comme celle de Bergson, qui
vont dans le sens de leur esthétique de l'émotion. Mais ils conservent le
christianisme en l'oblitér~t d'intuitionisme et de mysticisme. Leur idéalisme
fait office de philosophie conservatrice: on preche la conversion des coeurse
afin de ne point toucher aux iniquités de l'ordre établi, alors que Spinoza
avait déja dit qu'il faut, en priorité, transformer les structures économiques,
sociales et politiques. La-contre, Caso preche: "Le probleme social du
Mexique, comme celui de partout, est une question morale" (cité, p. 335) .
A propos de V asconcelos, Z. Kourím donne des exemples d"'inconséquences
difficilement adrnissibles lorsqu'il s'agit de philosophie" (p. 338) et il propose
ce raccourci "l'arbitraire du volontarisme incamé en l'occurrence dans une
mystique et dans un messianisme -expressions d'un irrationalisme extreme"
(id.). La connaissance est émotionnelle avec, comme moyens, le rythme, la
méloclie, l'harmonie et le contrepoint. La pensée se mo que de l'ordre du
dissours et de l'analyse; les critiques extérieures ne l'atteignent point; elle
suit le rythme suggéré par une imag issue d'une émotion. On le devine,
Caso et Vasconcelos estiment que se moquer de la philosophie, c'est vraiment
philosopher. Qu'importe la philosophie, l'essentiel est l'Evangile. L'hétérodoxie
se nie comme te11e et devient done extreme orthodoxie. Z. Kourím explique
fort justement cette position en prenant notamment en considération la période
de troubles extremes qui suivit la· chute de Porfirio Díaz, a partir de 191O:
"La ré-action apparait ensuite logique: le mystique contre le superficiel,
doté de prétentions scientifiques, l'absolu contre le précaire, a la frontiere du

136

cataclysme" (p. 350). z. Kourím note é ale
.
l'aveuglement des deux phil
b
g. 1:°ent comb1en est symptomatique
osop es mexicams a 1' , d d
egar
u marxisrne (p.
35O, note) auquel Caso re roch
ne se manipule socialeme!t qu~a: ptar exemlaple, d'avoir oublié que "la matiere
ravers
culture q • · ·
l
se convertit en richesse" (cit'
336).
, , u ams1 seu ement elle
, · ·
e, p.
, Caso meconnait q
•
I'
caractenstique du matérialisme histonque.
.
ue c est a une
philosophe mexicain fa1't 1,ob'Jet de la contrib t'
"UUn troisieme
h'
.
ne 1stoire spéculaire. S
R
u ion suivante
· amue1 amos· culture t
thro
'
Alonso Tordesillas. Samuel Ramos f t l''j'
d
e an
pologie" par
Comme eux, il est héte'rodoxe
u e ev~ e Caso et de Vasconcelos.
en ce sens qu'd s' t d,
,
culturelles et qu'il se situe tout ' f .
d
es egage des contraintes
.
a ait en ehors de la seo! ti
auss1 que, grace précisément a C
t , V
as que; en ce sens
philosophie" (Z K ,
aso e a asconcelos, "découvreurs de la
· ourun, P· 350) -el de ce fait " 'il
écbec n'a pas été vain" (id.)- une
,
~ _s s ~nt échoué, leur
une culture me . .
'
.,
pensee mexicame s est constituée et
xuaine s est unposée dont R
.
psychanalyse. N'ya-t-il point hétérod . d
amos trace une pwssante
,
oxie ans l'entreprise de R
.
scrut e eI d ecrypte une imposition f
,
, . .
amos qui
A le clifférence de C
d V ace a I Europeanisation et aux Yankees?
aso et e asconcelos R
.
.
que la pensée m"-:c .
' .
, amos est rat1onaliste et il sait
""' ame n a nen a gagne ' .
1' .
émotionnel. L'étude de la r l t'
, r .ª Jouer autisme et le folklore
"
e a ion speculeire de l'E
d
.
repose sur des données précises pouvant ,.
. d
urope et u Mexique
historique, sociale, psychologique" ( 3;6n;sc~re ~s une_analyse scientifique:
précise et remarquable de profonJ:ur f ·. ~ presentati?n d'A._Tordesillas,
Ramos. Celui-ci étudie lepas
d 1' ~t ,b.1en ressortir la demarche de
sage e a mimesis a la d ·¡¡ '
que 1e nationalisme culture! de C
d
, erence et comprend
,
•
aso et e Vasconcelos ' ' , ,
necessarre, certes, mais insuffisant et a dé
_n a ete qu un moment,
ou sauvage civilisé est un obst l , . passer: Le chvage Mexique/Europc
gisme de l'humainism
I . ac e epistémologique et il reflete l'anthropolo', . .
e c ass1que, alors que la
11
th
.
s edif1er sur "l'idée d'une
b'
.
nouve e an ropologie doit
com mato1re des cultures" (p. 365)
La tre' .,
.,
.
lZleme et dem1ere contribution "La hil
.
..
vador Allende et son contexte h' t . ',,
p osophie poliuque de Sal, .
IS onque
est due a Ala. H
L
et 1action
courageuse
de
l'hom
d'E
'ch.
.
m uc. a pensée
, ..
.
me
tat ilien y sont . te , ,
un rev1S1onrusme et comme
.
m rpretees comme
pensée politique d Sal d une express1on de la bourgeoisie nationale: "La
e
va or Allende est I' p ·
· , .
voire 'hétérodoxe' -un certain 'humanis
ex . res:ion ,'deologique originale,
l b
..
me marxiste - d une classe d 'te . ,
a ourgeome nationale" (p 369) R
e rmmee,
'h
.
·
·
emarquons au passag
1
'
e, que e terme
d umanisme, comme de tres no b
li
1
m ~ m ~ ~ e s pbil
hi
sme, iberté, démocratie etc
t t
,
osop e, matériaa un humanisme bourge~is
eas ra~erse phar la _lutte idéologique; s'il
h
,
auss1 un umarusm
'ali
,.
un umanisme métaphysique reflet du
.
·¡
e s~1 ste; s d y a
'
prem1er, I y a auss1 un humanisme

¡-y

y

137

�scientifique. La critique que fait Huc de la pensée et de l'action du président
Allende et de la politique de l'Union populaire est violente et partiale,
unilatéralisée. Wous ne nions point qu'il y ait au des erreurs dans la stratégie
et la tactique de l'Union populaire, mais l'échec est surtout du a la conjonction objective de l'intervention américaine (C.I.A. notamment) et de
l'opposition gauchiste, comme le reconnatt incidemment A. Huc (p. 386,
note 67). Huc refuse dogmatiquement toute voie pacifique, c'est-a-dire sans
guerre civile, vers le socialisme, alors que Cuba, par exemple, montre la
possibilité d'un tel passage. 11 recuse la notion de lutte pacifique pour le
pouvoil (p. 389), alors que la lutte des classes peut s'intensifier aux niveaux
économique, politique et idéologique sans qu'il y ait toujours nécessairement
guerre civile. De meme, l'histoire contemporaine nous montre qu'il peut y
avoir coexistence pacifique entre socialieme et capitalisme et lutte idéologique
achamée, cela avec un avancement progressif du socialisme. Huc fait partie
des imprécateurs gauchistes qui veulent empecher, dans les démocraties occidentales, l'arrivée au pouvoir d'une gauche dotée d'un programme commun
au partí de la classe ouvriere, c'est-a-dire au partí révolutionneire, et aux
réformistes. Pourtant, le mouvement historique avance grace a l'unité des
contraires. A. Huc n'est point dialecticien. Par rapport au marxisme, il
est autrement hétérodoxe que le président Allende; et si ce dernier est
hétérodoxe a l'égard du marxisme, il l'a été davantage a l'égard du capitalisme
monopoliste et de son idéologie.
Comme la place nous manque pour condure, disons surtout que ce volume,
comme tous les autres volumes de l'équipe de M. Alain Guy, est d'une grande
richesse humaine et philosophique, ce qui amene le lecteur a réfléchir, a
discuter, a compléter sa lecture et son information. 11 est précieux pour le
lecteur fran~ais d'avoir ainsi acces a de nombreuses sources ibériques et ibéroaméricaines. Nous souhaiterions qu'en Espagne, au Portugal, en Amérique
latine, il y ait, de meme, des équipes pluridisciplinaires de chercheurs qui
produisent des volumes collectifs pour mieux faire connattre la philosophie
fran&lt;taise. Que l'équipe d' A. Guy constitue un modele a imiter originalement!
Pour terminer, que l'on nous permette de citer la fin de la préface de notre
regretté mattre Georges Bastide au premier ouvrage de l'équipe: "la volonté
qui nous conduit dans notre tache nous paratt doublement fondée: dans la
conjoncture culturelle d'un monde en quete d'un humanisme dont il serait
regrettable qu'il laisse échapper l'apport de l'irrempla&lt;table esprit hispanique;
plus profondément encore, dans la nécessité métaphysique et morale du dialogue
de l'homme avec l'homme dans la commune édification de sa destinée et,
peut-etre, de son salut" (Le temps et la mort dans la philosophie espagnole
contemporaine, op. cit., pp. 10-11).

138

ACERCA DE LAS FUENTES ESCOLÁSTICAS DE SPINOZA

CEUNA ANA LERTORA MENDOZA
Centro de Investigaciones filosófico~atu~es (Consejo Nacional de InvestJgac1ones
.
U
. . Científicas y Técrucas
y
ruvemdad Católica Argentina), Buenos Aires

l. lntroducci6n
EL ESTUDIO DE las fuentes filosóficas de B . S .
dificultades en gran parte debidas a la ~ruJ . pmo~ (1632-1677) presenta
enfatice uno u otro aspect
d ,
disp~ndad mterpretativa. Según se
.m fluencias que a otra A
o, se ara mayor. rmportancia
. a una corriente de
·
unque 1a cuestión n
,
mucho se ha progresado superan'dose 1 .. , . o esta totalmente resuelta,
.
'
a VISlOn srmpr ta d
.
contmuador de Descartes
bó
is
e un Spmoza mero
·
Y esIa n entre éste
L "b ·
mterpretaciones cartesianizantes com 1
y e1 rutz o Wolf. Junto a
kill,' Callot/ Broetto,5 Feibleman e o as de Bausola,1_ Ben-Scholmo,2 Bur' etc., podemos citar las de Caill01s,
. 1
. ' Criticando a Semerari insiste en la dependencia
, .
s1ano. Cf. ADRIANO BAUSOLA "I probl . d 11
. gnoseologica del dualismo cartc'
enu e o spmozis " R"
.
·
v.•47 , pp. 2 60-264.
mo , iu. Filos. Neoscol., 1945
J. BEN ScnoLMo, "Human kno I d
'
philosophy'', Iyym, Yisra'el, 1959 vw ;O ge an~Othe attribute of thought in Spinoza's
15
sumen en inglés).
' ·
' pp.
· 8 Y 1-29 (original en heb reo, re1
Encuentra un paralelismo entre S .
et , l'absolutisme" ( "Theism
.
p1~oza y Ph
Hegel,
.
and absolutlsm")
•¡ cf. T. A. BuRKILL, "Le the1sme
Problemes du cartesianisme D
i osophy, 1944, v. 73
pp 117 129
195
• escartes Maleb
h
.
'
·
.
6, pp. 280 ss.; dedica tres ensayos a Í .
ranc e: Spinoza, ANNENCY GARDET
• "Lógica e metafisica ne! metodo d" S '.'5 m,~erpretac1ones de Spinoza.
'
1 pmoza
"d
R" p·¡
cons1 era que Spinoza sigue las lín
d d
' ,u. 'os, 1950, v. 41 pp. 260-279
• Rechaza la tesis de Haserot y
~olio del "cogito" cartesi~no.
'
su, i~ea~smo; cf. "Was Spinoza a Nomin~:~~~ ~!¡¡ºº;"1alismo spinozista, afirmando
Spmoza et la métaphysique" C ·,·
195'
. eu., 1951, v. 16, pp. 386-396.
' n ,que,
3, v. 70, pp. 221-230.

7: ::

139

�Clark,8 De Rosa• y especialmente Di Vona,10 todos ellos reconociendo fuentes
diversas. Pío Gaja 11 al resumir los aportes de Joel, Freudenthal, Sigwart y
Richter, concluye la necesidad de considerar las siguientes influencias: cábala
y tradición judía, escolástica católica y refonnada, filosofía hebrea, el panteísmo renacentista, y por supuesto un trasfondo general de cartesianismo.
Los resultados de la crítica histórica justifican ocuparnos de las fuentes
escolásticas, aspecto poco tenido en cuenta, a juzgar por el escaso número
12
de trabajos específicos. La Bibliografía filosófica de Van der Linde
las
omite; la de Wetlessen 13 menciona algunos títulos sin dedicarles acápite especial; la de Préposiet,14 más completa y ordenada, distingue entre fuentes
escolásticas ( con citas de obras anteriores a 1910) y fuentes medievales. En
total podemos contar apenas una docena de escritos, en su mayoría antiguos.
Junto a ellos, por su vastedad e importancia, la obra de Di Vona se impone
como referencia principal.
El pluralismo de fuentes nos parece la posición exegética más acertada y
concordante con el cuadro histórico y los datos biográficos de Spinoza. Pero
para evitar una interpretación atomista y tipo mosaico es necesario adecuar
la estimación de las fuentes a una correcta metodología. Esto nos lleva a
formular algunas precisiones liminares.
El concepto de "fuente filosófica" es ambiguo. Para deslindarlo mejor distinguimos entre:
1 Exposici6n en un estudio sobre los elementos neoplat6nicos de la obra de Spinoza:
"How plotinian is Spinoza's doctrine of freedom?", New Scholst., 1959, v. 33, pp.

273-290.
• La concepci6n de Dios spinozista no puede llamarse propiamente religiosa. Cf. "La
religione nella vita e nel pensiero di Spinoza", Divus Thomas, 1961, v. 64, pp. 241·
265.
" En "L'analogia del concetto di 'res' in Spinoza", Riv. crit. Stor. Filos, 1961,
v. 16, No. 1, pp. 48-78; también "Vernierc : 'Spinoza et la pensée fran~ise' ", Riv.
Crit. Stor. Filos, 1954, v. 9, No. 6, pp. 622-628; y sobre todo S tudi sull'ontologia
di Spinoza, Publicazioni dell Instituto di Storia della Filosofía dell'Universitá dcgli
Studi di Milano. La nueva Italia Editrice-Firenza, I parte, 1960, 11 parte, 1969.
11 "Lo stato attuale deglo studi sulle fonti dello spinozismo", Riv. Filos. N eoscol.,
1951, v. 43, pp. 377-398.
11 Cf. Benedictus S pinoza, Bibliografía, Niruwdoop, B. de Gra::ú 1961, reim. de
1870.
11 A Spinoza Bibliography, Universitests Forlaget, 1968.
" Bibliographie Spinoziste, Les Belles Lettres, Paris, 1973. Recoge los datos con•
tenidos en las dos antes citadas y en AooLPH S. OKo, The Spinoza Bibliography,
publised under the Auspices of the Columbia University Librarles, Boston, Mass., G. K .

Hall &amp; Co., 1964.

140

~u~ntes en sentido amplio, que com rende t
.
.
o mdirectas--, motivaciones y co . P_
odas las influencias -directas
su desarrollo y elaboración sisternánti~~enltos que ·el filósofo experimentó en
.
ca, me uyendo aún las "nfl
. .
cientes y las motivaciones (po "ti"
.
1
uenc1as mconssi vas o negativas) · · d
y obras y por el medio cultural en
b msprra as por otros autores
que actua a.
Fuentes en sentido estricto que inclu
sóficos, doctrinas o teorías q~e
fiil' yfe solam~mte aquellos sistemas filo.
d
un oso o consciente y 1
•
mcorpora o a su sistema sin modificarlas
.
vo untariamente ha
cuales se ha inspirado directam t
sustancialmente, y aquellas en las
en e.
La diferencia entre las dos es .
el primer sentido puede serlo e ~portantde, no to~o lo que es fuente en
tare
n e segun o Segun esta d' tin . ,
mos mostrar a lo largo de este t b .
·
1S
aon intendema, católica y reformada h "d ra ªJº que la escolástica medieval y moa s1 o una fuente s · •
los sentidos, no en el segundo E d .
pmozista en el primero de
.,
· s ear que hay en s ·
zacion acorde con ciertos modos e lás . '
. .
pmoza una temati.,
seo ticos recibidos y co
u tilizacion de terminolouía ya I bo d
nsecuentemente una
•
o·
e ª ra a, pero no ha ·
·,
ciente, voluntaria e inmodificada de nin ,
. y mcorporaaon conscolástica relevante en su sist
gun conterudo doctrinal de la esema.
Los aspectos más salientes de su vinculación
, .
a la metafísica, y por ello dar
.
con la escolast1ca se refieren
, ·
emos especial preferencia e ·
umca obra en que trata siste 'f
a og1tata Metaph,•sica,
. . .
ma icamente los temas d
1 ,
Jwc10 de comparar nuestros res lt d
e onto ogia, sin peru a os con el
á]" • d
lo demás queda entendido que al h bl d f an is1s e otras obras. Por
sentido, salvo que expresamente a . ard" e luentes nos referimos al segundo
se m ique o contrario.

II. Las fuentes escolásticas
La ubicación de las fuentes escolásticas su n
.
.
aspectos y elementos tomados po S .
d po e deslindar previamente los
un cierto consenso a que a tu lmr pmoza. e sus fuentes principales y según
e a ente arnba la crítica hist,anca.
.
H asta no hace mucho la influencia d D
macía absoluta. Hoy se ti d
. e e~carte~ era considerada con pri, .
en e a rnatIZar afirmaciones A , 1 ,
metnco, supuestamente exclusivo del f
,
. si, e metodo geoen la filosofía del 1600 15 e m· 1 . rSa~ces, era en realidad un lugar común
,
,
e usive pmoza ut"lizó
f
.
metodo sintético del cual Descartes d
f' i
~n pre erencia el subescon iaba obstinadamente• T am b",
ien
" Cf. ENRICo DE ANOELis, ll metodo geometric
.
.
Le Monnier, Firenze 1964 cap II S .
nella f1losof1a del seicento Felice
·
'
'
·
• pmoza admit
d
'
bco problemas que Descartes resolvía con el analit:ore emostrar con método sinté( P· 65), sobre todo en Et.

º.

141

�ha ,
de elementos geométricos eu•
la escolástica (católica y refo~adadel) c1a usoTampoco coinciden Descartes y
li
la analogia
ente.
.
clídeos para exp car
dis . . es entre sustancia y modo, pensanuento
,
tivas
bnCIOn
.
,
Spmoza en sus res~
.
la vía a la escolástica: lo que G1lson demostro
y extensión. Esto deJa abierta .
ale
b''n para Spinoza, en la medida
en Descartes sobre su influencia vch taml iteeos de los "escolásticos nuevos".
, . fil s6fico y mu os p an
. . d
que tomó un 1exico o
1 rtesianismo spinozista es hnuta o y
Todo ello muestra ciertame~te que el ca 1, tica, pero no quiere decir nada
que existe una vinculación cierta con a esco as
sobre su contenido.
.
.
ble tanto en su
.. , . d' en Spmoza es mnega '
La importancia de la tradtcion JU. ta
su orientación filos6fica de
, ..:
teológica como en
1
b
vertiente mística, ca a is.-ca y
"gnif"1cación son diversamente
•
.
, . u unque su alcance Y si
R
inspiración anstote11ca, a
, 'tu relioioso • De osa
.
. 1 filósofo fue un espm
o·
'
interpretados. Se discute s1 e
d
"fluctuación" entre tesis cató.
E sodi habla e una
•
'd
y Di Vona lo ruegan !, c
de su admiración por Ibn Ezra, conoc1 o
licas y judías; u tamb1en _se ~bde
lb Daud pero estas influencias, como
Maim6ru es e n
,
• ·
'd amplio más bien como msp1raY aceptado antes que
t
nderse
en
sena
o
,
.
la de la cábala, d eben en e
t mitológicos y fantásticos del mis•
ción y elementos aislados, pues los as~ec os
acordes con la mentalidad
.
los cabalistas no son
ticismo, el neoplatorusmo Y_
b d 1 siglo XVII. En cambio los
. al d Spmoza un hom re e
..
ordenada y rac1on
e
' d M . 6nides fueron duramente cntl·
aristotélicos judíos, como lbn Dau y
aimen encontrar influencias subtecados, a pesar de lo cual algunos autores ere
,
· Roth 18
rráneas, as1 por eh
.
·e to renacentista es difícil de precisar;
La relación de Spinoza con el pensamt n .
en dos siglos no totalmente
. 1
· ·entos antenores
'
seguramente conoció os movlffil
. . o pero en sus obras no hay
•
· , del cartes1amsm ,
eliminados por la irrupc10~ .
d
t
En cuanto a la ciencia moocmuento e tex os.
citas que demuestren _con
al
t aunque su aporte al respecto es
Spmoza estaba
tan
dema, parece que
d B 1 sobre las combinaciones qu1ID1cas
insignificante. Frente a las teorías_ e oy el' ticos al afirmar el valor ciense muestra más ':r~ de lo,s antlgu~:l e,~;rimento bien hecho" _1a A pesar
tífico de la expenenc1a comun y no

°,

.

,·

.
vida - Su época - Su influencia, Bs. As., Fac.
,. Cf LEoN DuJOVNE, Spmoza - Su
. 1m nte en t II señala: lbn Ezra, Ibn
e lb~ Daud y Maim6nides entre
d e Fil~sofía y Letras, 4 vol., 1943. Es~ecia 'eu·co
, .
1 neoplatonismo m15
Gabirol, Gersomdes,. etc. en e
. . .
"
elos filósofos aristotelizantes (p.. 94) ~ de S inoza entre judaísmo e cmttamsmo ' R
" Cf. JoAo Ecsoot, "As _osc1la&lt;_;oes aul~ 1952, No. 2, v. 1, pp. 67-82.
. t da Universidade Catolica de SIi.o p
' .
'des Russel &amp; Russell, New York,
vis a
S .
Descartes &amp; Ma1moni ,
,. Cf. LEON RoTH, pmoza,
"

1963.
.
érimentale: sa discussion de l'expérience de Boyle ,
11 Cf "Spinoza et la science exp
·
949
11
pp
Rev. Hist. Scien., 1 , v.
'
· 179-190.

142

de no haberse ocupado de estos temas, es posible una reconstrucción hipo20
tética que lo muestra acorde con el modo de pensar científico del siglo
XVII; inclusive su "natura naturata" sería el mundo físico de la ciencia
natural y la matemática aplicada a ella.
Frente a la escolástica Spinoza se encuentra en posición de recepc1on de
un léxico y ciertas fórmulas de significado preciso, pero estos elementos fueron tomados con la finalidad de combatir y criticar esta corriente. De los
escolásticos medievales conocía a Santo Tomás, Alberto Magno y Duns Scoto,
quizá algunos más. Parece que conoci6 también, aunque indirectamente, los
más importantes escolásticos católicos modernos. Más profundo, por ser directo, fue su conocimiento de la escolástica reformada.
Spinoza escribía en el momento culminante de la escolástica moderna,
antes que comenzara su curva decadente, acaecida después de la muerte del
filósofo. Era natural que en los temas claves no pudiera prescindir del contorno coetáneo, que era cartesiano o escolástico sin mayores variantes. Una
profundizaci6n en la temática específica nos mostrará que en casi todos los
puntos Spinoza se opuso tanto a la escolástica católica cuanto a la reformada,
afirmando una doctrina diferente que partía de algunos presupuestos comunes, de cierta identidad de lenguaje y de un núcleo problemático al que dio
su solución personal. Estos aspectos se concentran en CM y las relaciones
detectables en otras obras resultan derivación lógica de ésta, habida cuenta
de la estrecha dependencia que la escolástica establece entre filosofía primera
y segunda.

a) T emas metafísicos
Algunos intérpretes de Spinoza descuidan la metafísica, considerándolo sobre todo moralista (Brunschvig, Freudenthal), un espíritu religioso (Delbos)
o un continuador de la gnoseología cartesiana (Meyer), y por ello centralizan
su atención en la Ética. El hecho de ser ésta la obra máxima del fil6sofo,
no autoriza sin más a prescindir de las otras o a juzgarlas en un todo a
la luz de ella. Si Spinoza trató sistemáticamente temas metafísicos en CM
y en las sucesivas no varió explícitamente esta concepción, es legítimo considerarla una expresión de su doctrina y no solamente continuación de los
problemas cartesianos (Meyer) o mera introducción a la Ética (Wolfson).
Las dos partes en que se divide CM, acorde con la sistematización escolástica
hace aconsejable analizar separadamente los temas ontológicos. Dejamos pa-

'° Cf. MICHELE G100ANTON10, "Intorno ad un tentativo di riconstruzionc della
mecanica e della física di Spinoza", Sophia, 1954, v. 22, Nos. 3-4, pp. 326-330.
143

�ra el parágrafo correspondiente la parte de CM que se refiere al alma humana.
b) Temas ontol6gicos

.
l única fuente textual, pues Spinoza no se
Aquí es CM prácticamente a
.
tra obra. La división de esta
·
'ticamente en mnguna O
tiene
ocupo' de ellos sistema
l' 1·
Su concepto de ente man
uema esco as 1co.
•,
primera parte sigue un esq
lo define como una percepc1on
•
culaci6n
con
Descartes,
ya
que
estrecha VlD
clara y distinta:
d intelligo Id omne quod, cum
"lncipimus igitur ab Ente, pero q~o . t
vel ad mínimum posse
. .
ecessario IJXIS ere,
l
et distincte percipitur, n
4
187)
e are
.
,, CM 1 1 (Opera, 11, ' p.
.
existere, reperimus.
' '

.
Di Vona considera que el sentido real
A pesar de este sabor cartesiano l d trina de las afecciones del ente.
del mismo se ve claro 21 sobre todo en l a toc real aunque entend.d
i o en sen.
CM
es
e
en
e
'
afí
El obJ·eto de la met lSlCa en
.d
t 16o-ico guarda relac1.6n con la
al en senti o on o o· ,
,
tido cartesiano. El ente re '
La identidad entre estos términos e~ ,com~
tradición del concepto res y ens.,
l
·dera sinónimos y tamb1en op1
a la filosofía de su tiempo: Su~r~zo ::t:r:~n el que polemiza Spinoza ,,e~
b así Fonseca; Heereboord, umc
scriben "res seu ens .
na a
,
como Keckermann, e
CM Y otros contemporaneos,
.
t mista segun' la cual ente y
,
•
n la doctnna O
d.
Inclusive hay una ~meJan,~a ~; " el ente que se divide por los diez pre 1cosa se convierten, 51endo enti a~
inoza traza sus propias líneas, como
camentos.2s Pese a estas referenciai S:ile er: 2, la sustancia de que ~llí se
se demuestra en la carta XII, ~ .
i~le del capítulo IV de esta primera
habla no difiere del ente necesario
n no contradice el determinismo
parte Por lo demás, toda esta e adoraeto rse a Heereboord en el concepto
metafísico por él aceptado. El modo e oponleo nota Di Vona. El sentido de
d
casual como ya
.
l
de ente real no pue e ser
' .
eXIS·te de modo necesar10 o que o
esencia que
•
·
su definición es, ~ues: ~a afirma ue el esse essentiae y el esse existentiae
menos puede existir. Aqw se
q . l metafísica de la V Parte de la
se distinguen rea1mente en la creatura,
Heereboord y el zuansmo. El
D
scartes
como
a
Ética se opone tanto a e

t i;°5 .,
ª

·

"' Ob. cit., t. I, P·. 66.
176-7.
,. D1 VoNA, ob. cit., t. I, pp.
2
1
• Cf SANTO ToMÁs, ST, I, q. 48 a. .
ta del 20 de abril de 1663, trata de
.
car ' Modo, Eterru.da d , Duración' Can·
Opera,
t. II, v. 3' pp. 38-43. End esta
S sta-ncia,
. r·.. ·to
incluye además los conceptos e u
mJru,
•
Tmo
tidad, Número, Medida y ie p .

144

progreso ideológico de Spinoza consiste en haber restringido el concepto de
ente al concepto de ente necesario por el perfeccionamiento de la teoría de la
contemplación de la cosa "sub specie aeternitatis". Así la definición de ente,
a pesar de su tono cartesiano, queda dotada de sentido propio.
Spinoza rechaza la división escolástica de ente real y de razón con palabras
fuertes:
"Hincque facile videre est, quam inepta sit illa divisio, que dividitur
Ens in ens R eale et ens Rationis; dividunt enim Ens in Ens et Non-Ens,
aut in Ens et modum cogitandi. Attamen non miror, Philosophos verbales
sive grammaticales in símiles errores incidere: res enim ex nominibus
judicant, non autem nomina ex rebus." CM, 1, l. (Opera, 11, 4, p.

189.)

Di Vona no se explica, tras esta declaración, la dependencia que halla
en esta obra spinozista de la escolástica, y lo considera un caso raro. 25 En
realidad lo que se rechaza en el texto es un medio entre el arte y la nada,
admitido por Burjersdijck y Heereboord. Esto se ve por lo expresado al
comienzo del capítulo III, al cual sigue la reducción del ente de razón a
la nada. Hay que admitir que el rechazo de esa distinción implica un retorno a la equivocidad del ente respecto de ambas formas, oponiéndose así
a los escolásticos calvinistas y también a Suárez y la escolástica católica, es
decir, todos los que admitían el posible como ente. Para Spinoza s6lo lo real
es existente, y s6lo lo existente es necesario; éste es el concepto de ente sostenido en la V parte de Et. Di Vona encuentra una cierta analogía entre
esto y el "ente infinito" de Scoto y la tradición scotista, concluyendo que,
sin mengua de la originalidad de Spinoza, sus resultados estaban latentes y
surgen de la cultura metafísica de su tiempo. 26 Sin embargo el mismo autor
ha de reconocer que esta analogía no es satisfactoria y frente a esa insuficiencia resulta más claro el rechazo explícito de CM. Tampoco suscribimos
la idea de Di Vona en cuanto a que estos desarrollos nada tenían de aberrantes para el pensamiento de su tiempo.27 No sólo fue rechazado en vida
sino que posteriormente las críticas y aun los intentos píos por "salvarlo del
panteísmo" ( como si él se hubiese preocupado por esa salvación) muestran
que el determinismo metafísico no teísta que profesó es difícilmente digerible
para la mentalidad escolástica.
.. Ob. cit., t. II, p. 28.
• Ob. cit., t. II, pp. 113-114.
" Ob. cit., t. II, p. 176.

145
humanitas-10

�La división del ente propuesta al comienzo y sin subordinación a la segunda parte deja al lector considerar su dicho como descripción simplemente.
El contenido del "aquello" de su definición no incluye el ente de razón,
éste no es una idea de las cosas sino un modo de pensar. Aquello a lo cual
compete una existencia actual o posible es lo ideado de una idea clara y
distinta, y esto es idéntico a la esencia del ente. De allí su división en:

de existencia necesaria por su esencia o no.
La división más general de ente en real y de razón la da en el BT, cap. 16
de la I parte, limitando los entes reales a los individuos naturales y sin mencionar las acciones, pero esta división fue superada en CM con su rechazo
del ente de razón. Esta corrección explícita nos impide aceptar, con Di Vona,
que la triple ordenación de los amores (cap. 5 de la II parte del BT) pruebe
la trascendencia divina y con ella la analogía del ser. No obsta a esta reticencia el hecho de no ser común a todas las obras esta doctrina, ya que la
división del ente en real y de razón se expone también en el TIE. Pero
nos parece que lo explícito y sistemático de este texto de CM debe prevalecer
sobre los otros, fragmentarios y circunstanciales.
Ahora bien, puesto que la única afección del ente es la necesidad, no hay
distinción entre necesario y posible. En la Epístola XII funda la división
del ente en las relaciones de esencia y existencia de un modo más sistemático
que en CM, pero admitiendo allí la distinción de ente real y de razón. Esto
demostraría que el concepto de ente real fue de elaboración fatigosa. Algunos
autores, como Wolfson 28 consideran posible reducir la división del ente de
Et. a la división de sustancia y modo, o ente in se et in alio pues todas sus
teorías concluyen a partir de la noción de sustancia. Esto lleva a Di Vona
a interpretar que el· modo es la causalidad eficiente de la sustancia y de
Dios, que sería entonces causa eficiente equívoca a sus efectos, y por tanto,
trascendente.29 Estimamos que esto es llevar demasiado lejos el sentido de
los textos. Que la inmanencia de los modos tenga un sentido metafísico, lo
que es innegable, no significa que deba entenderse en los términos aristotélicos de causalidad eficiente, y menos aún que ello fundamente la trascendencia divina. Si Spinoza hubiese querido decir esto, tenía a su alcance
un léxico muy claro para decirlo; y el _mismo Di Vona reconoce que cuando
Spinoza usa términos de la Esc~ela, no deben interpretarse sin más en sentido tradicional.
Por lo demás, analogías y comparaciones son posibles. Suárez admite que
,. Cf. The Philosophy of Spinoza, Cambridge-Massachusetts-Harvard University Press,

1934, t. I, pp. 63 SS.
.. Oh. cit., t. II, p. 286.

146

la primer a d'iv1S1
· '6n del ente es f .
. . .
para quienes lo es en unidad
ul~toli ~ inf1mto, difiriendo de los toID1S
·t
Se ' M
Y m tip adad
as
~ liax Wundt ao la metafísica reforma/ ente por sí y por accidente.
ª. orne o Martini y se aleja de Su,
~ . _emana del siglo XVII si e
~1den~ y tratar a Dios como una esarez_ al d1v1dir el ente en sustancia ~~d=: Bmgend;jck la resuelve a 1;.°e d~ 't"'.'cia, pero deja la cu~tión
~s uruf1~. Es indudable que la soluc;z; de a _filosofía alemana y Spinoza
e aborac16n de la doctrina de su tiempo
e ~P~?za supone una profunda
L
, muy d1v1dida.
retaa otra división fundamental, de sustancia y od
.
rse en sus límites n· V
.
m o también debe . t
dP l
.
i ona entiende
I
ID ere os modos respecto de 1
.
que a dependencia ontol ' .
l
a sustancia prueba I
al
ogica
se e restaría importancia a I d
.
a an ogía del ente a1 y as'
que su .
.
a octnna de la equi 'dad
i
. 1?'1.p ortanaa persiste habida cuen
voc1
. Pero creemos
c?n. s1gruf1caci6n real y su conce to sobta del rechazo de los trascendentales
dIStmgue con distinción modal d:la rea~}os ente~ de razón. El modo se
lo, cual
. con
. su concepto se acerca al prime dd y I entidad de la sustanc1a,
ténruno pone Fonseca. Los modos
ro e os tres sentidos que para el
tancia, pero no con distinción real
ve_rdaderos entes, distintos de la sussalvo los to .
. sto tiene anteced t
mitían la s:::c!u~:i:r:redisdt~fe~?ierdon la distinció:n :al~~:~ás:::sa;spaudes
s t ·
mc1on e
,
us anc1a y accidente. Por eso esta f
-~azoo con fundamento real entre
para considerarlo panteísta E . a mnac1on spinozista por sí sola no b
puede pensarse sin los mod. s cierto que para el filósofo la sustan . asta
ti
os· pero tamb''
cia no
ene que ni sustancia ni a .d '
ien en esferas escolásticas
No es a ,
CCI ente pueden conceb·
. .
se sosS
_q_~ pues, donde hay que buscar - . 1
irse sm el concepto de ente.
fu. !'°s1aon se entiende bien en el
s1 o h~y- el panteísmo de Spinoza
us1on entre doctrinas de l
l , . contexto filosófico de su tiem
.
D'
a esco astica cató]'
( 1
po, como
ios como sustancia) y reformad
I
ica e concepto ockhamista d
y en tro
a, con a adapta "ó d .
e
tualesr ~on susta-ncia y accidente (lo cual so:~ n e identificar ente en sí
tan . ' m s tarde expresó esta distinción d f .. enen muchos tomistas acc1a .y modo, pero su espíritu ind
e lDltivamente en forma de susmentalidad escolástica del 1600.
udablemente estaba ya alejado de la

:i;

;n

Esse
essentiae
· y esse existentiae
.
,
dis . .
capitulo, proviene también d 1 ,
tinc16n enunciada al fin del p .
T ,
e a escolásf
L
runer
ornas, especialmente Cayetano
el F i~. o~ comentadores de Santo
y
erranense mdagando b
'° E ta ·
so re esta dis.

s

1
; :;~

., O

Com:.:ny, E~:;i:, e~;er:::;sophie
néerlandaise au
' London, New York

interpretación fue aceptada
pp~l~~vt:s Publishing
.

t;~-

b. cit., t. II, p. 115.

D

'

147

�.
· del ente casi en los mislos constitutivos
propios
tinci6n, se pregun~n p0r
las soluciones no coinciden. La imp0rtanmos términos que Spmoza, aunque
.
le dedica La cuesti6n
.
distinci6n está clara en la extens16n que
.
c1a de esta
queda planteada en estos términos:
. distinguatur ab
.
h
nt sequentes: an essent ta
"Quaestiones autem aec su
.
'd
et, si
. .
aliquid diversum ab 1 ea;
.
..: . et, si disttnguatur, an s1t
. 11 t
,,
existenwa,
.
.
h be t aliquod esse extra mte ec um.
aliquid diversum ab idea s1t, an a a
CM, I, 2. (Opera, II, 4, p. 192.)

1 as y admiten un paralelo con la escolástica:
Sus respuestas son e ar
.
d
quod essentia in
.
t
sub distinctione respon emus,
"Ad pnmam au em
.
.
d
'dem sine hae illa non
. .
b exístentta, quan oqui
Deo non distinguatur a
. d'ffert ab existentia: potest
·p·. in caeteris autem essentia ,
potest conct ,,
..
nimirum sine hec concipi.
. .
uod res quae extra intellectum e/are
Ad secund~m vero dic~~us,
uid d¡versum ab idea sit. Deo denuo
et distincte, sive vere concipit~r, q
't a se ipso, an vero a Deo craill d esse extra mtellectum s1
.
quaeritur, an u
.
f rmalem non esse a se, nec etiam
tum, Ad quod respondemus, essenttam o t xistere: sed a sola essen.
pponeret rem ac u e
,
creatam; haec duo enim su
. ,
. t r,, CM I 2. (Opera, II,
.
mnia conttnen u •
, '
tia divina pendere, in qua ~

:li

4, p. 192.)
, n con las corrientes escolásticas
rimera parte es comu
.
Esta respuesta en su P
. . .
" dmitidas entre esencia y exislas "disunciones a
. ,
y se bifurca en punto ª .
.,
pregunta gnoseológica que qU1Za
1
1
turas Spmoza vo vio a a
. 1 di
tencia en 1as crea
.
.,
.
los escolásticos discutían s1 a •
haya sido origen de la cuest1on,, rruentras
ferencia es real, modal o de razon.
. . .,
, . entre necesario, posible, imposible y contingente
La d1st1ncion ontologica
.
. d d 1 lóaica aristotélica. Pero para
olástico deriva o e a o·
.
conserva el esquema ese
.
lo que existe es necesano y
.
al
rango.
en
rigor
Spinoza no tienen todos igu
' .
'ble Contingente Y' posible no
d
. tir y es impos1 .
lo que no existe no pue e exts
d
. u· sino productos de un defecto
.
. modos e exis r,
.
son predicados de suJetos m
los predicados de las cosas y no
. t que no conoce
de nuestro entendimien o,

puede decidir si son necesarios o imp0sibles. Sofía Vanni Rovighi 82 ha sostenido justamente que las afecciones del ente en cuanto ente se reducen a
lo necesario y lo imp0sible, pues la concepción sobre necesario, p0sible e
imposible, todavía inmadura en TIE, queda limitada a una función auxiliar
clarificadora, con respecto a los caracteres de la idea ficta y la idea falsa.
En este aspecto CM marca un progreso definitivo en relación a BT y TIE,
asemejándose a sus puntos esenciales a la Et.
Posible es la cosa cuya causa eficiente conocemos, pero ignoramos si está
o no determinada a producirla. Algo es contingente no en relación a la
causa eficiente sino p0r su esencia, cuando no conocemos si sus notas la
toman imposible o necesaria. Di Vona argumenta que si la contingencia
de parte de la esencia no fuera real, esta doctrina estaría en contradicción
con la división del ente y con la distinción de esencia y existencia en la
creatura, 83 y Spinoza no habría rechazado la contingencia como constitutivo
del ente no divino, sino negado que se dieran entes contingentes en la naturaleza: siendo contingente en su interioridad, la realidad creada es necesaria o imposible en virtud de la causa de la cual depende. Pero si contingente y posible son defectos de conocimiento -y en ello es muy da~
y lo imposible es lo que no existe, sólo lo necesario es verdadera afección del
ente, lo cual no s6lo es ajeno al marco escolástico en que quiere situarlo Di
Vona, sino también al cartesianismo. Por eso los CM representan la . definición por el determinismo metafísico. En la Et. el concepto de necesidad
conserva el mismo valor ontológico que en CM, aunque con ~xpresiones
propias de su filosofía y no en términos de la ontología del 1600. Este
concepto puede completarse con los de la Epístola XLIII a Ostens en 1671,8•
donde identifica la libertad de Dios con la necesidad, la Epístola LIII a
Bozel en 1674,35 sobre la libre necesidad y también las Epístolas LIV y LVI.86
Sus últimos intercambios epistolares ratifican esta línea de pensamiento. Por
.. "La ontologia spinoziana nei 'Cogitata Metaphysica' ", Riv. di Fil. neosc., 1960,
v. LII, p. 407.

ª Oh. cit., t. II, p. 131.
" Opera, t. II, v. 3, pp. 159-163. ,
" Opera, t. 11, v. 3, pp. 178-180. ·Esta carta del 21 de septiembre de 1674 contesta a una pregunta sobre la existencia de espectros, considerándolos sólo producto
de fábulas y de ignorancia; la libre necesidad implica que no pueden existir espectros-,
ni obrar atormentando al hombre.
11
Opera, t. II, v. 3, pp. 181-184 y 189-192 respectivamente. La epístola LIV
continúá el tema de los espíritus, y abunda en razones sobre la anterior. La LVI, también dirigida a Boxel, el 8 de octubre de 1674, responde a la pregunta si acerca de
Dios se tiene una idea tan clara como acerca del triángulo, y responde afirmativamente. En cambio la imagen de Dios no es tan clara como la de triángulo.
149

148

�ej. las Epístolas LXXIV, LXXV y LXVIII 11 y el comienzo del TT~.ss
La teoría de las a/ecerones del ente se vincula estrechamente a lo antenor.
La fuente hist6rica principal es b. teoría de las perfecciones objetivas de
Descartes. Haserot considera que la interpretaci6n "objetiva" que ve en el
atributo un carácter distinto, pero inherente a la sustancia, y no un simple
99
modo de conocimiento, es más acorde con el racionalismo de Spinoza. Se
puede conjeturar que el filósofo no cambió la doctrina contenida en el
al escribir el TIE, porque en CM toma una posición semejante. D~pues
de discutir los términos unum, verum, bonum, concluye que las perfecciones,
como el bien y el mal, son relativas, con excepción de la perfección q_ue
signifique la esencia real. Por eso puede atribuir a Dios una perfección infinita en sentido real. En cuanto a la Et. Eckstein ha insistido en que la
interpretación de los textos debe preservar el sentido derivado de la forma
geométrica ( deductivo sintético) . Por ello la interpretación correcta será ver
la elaboración spinozista como un todo coherente.
La teoría de las perfecciones contiene un rechazo del finalismo; perfecciones O imperfecciones son modos de pensar. La identidad de la realidad
con la esencia, a pesar de su semejanza con la escolástica, no pued~ tomarse
en igual sentido. La doctrina tomista de los trascendentales, _por eJ., s~pone
el concepto de esse como acto último del ente y de la esencia; tal pnma;o
es extraño al pensamiento de Spinoza. Por eso estas aparentes analogias
derivadas de un mismo léxico, quedan bastante diluidas a la luz de la interpretación auténtica de la intención spinozista.
La distinci6n entre eternidad y duración es congruente con su distinción
del ente. La duración es el modo de existir de las cosas cuya existencia no
es infinita, mientras que Dios es el ente absolutamente infinito al que le
compete la eternidad.

B!

., Opera, t. II, v. 3, pp. 226-228; 228-230 y 208-218 respectivame~te. La ~pístola LXXIV del 16 de diciembre de 1675 a Oldenburg sobre los nulagros,_ ª:1rma
que la creencia en ellos se debe a la ignorancia de las. leyes nat~es. En la s1gu1ente,
con el mismo destinatario, continúa el tema y se rerrute a lo dicho en el TTP. C?n·
cluye que nadie puede atribuirse arrogantemente el conocimiento de todas las leyes
de la realidad; por eso frente a los casos que no podemos expli~, lo m~ prudente
es suspender el juicio. En la Epístola LV:11 a Burg sobr~ _la . mterpretac16n de _las
Sagradas Escrituras, entre los motivos para rechazar el cr1Sbamsmo ~e aduce la 1m·
posibilidad de explicar la figura de Cristo como lo pretende la I~l~1a.
• En el Pre{acio indica que la superstici6n proviene del. desconocl!lllento. de la causa
dieran efectos
1- por lo cual, si la causa necesaria se conociera, o no se
d e 1osma....,,
d'fl'
aparentemente malos, no existiría la superstición. El hombre no pue e m u1r, ~roo
cree el supenticioso, en las leyes ~atura!~ neces~ias; por eso es una postura irracional que debe eliminar el que quiera regir su vida por la razón.
• Cf. "Spinoza's definition of atribute", Phil. Rev., 1953, v. 63, pp. 499-513.

150

"Hic tantum dicimus eam esse attributum, sub quo infinitam Dei
existentiam concipimus. Duratio, vero est attributus, sub quo rerwn

creatorum existentuam, prout in sua actualitate perseverant, concipimus."
CM, I, 4. (Opera, 11, 4, p. 197.)
. Mientras que lo infinito es absoluto o relativo a un género, lo finito es
siempre relativo a un género, por lo tanto lo finito es siempre determinación
de una cosa limitable con respecto a otra de la mis-ma naturaleza. La concepci~n. spinozista ?e la eternidad es diversa a la mayoría del pensamiento
escolastJco de su tiempo, reformado y cat6lico. Aunque Di Vona cree encontrar fuen~. en la esco1ástic_a del seiscientos, debe reconocer que Spinoza
al sacar las ultunas consecuencias de la escolástica, se pone abiertamente en
controversia con ella: entre existencia y dura-ción hay s6lo distinci6n de
razón, afirma en el capítulo IV de CM y también en el V de la II parte.
¿ No debemos ver en esto más que una simple oposición, el intento de fundar
una nueva vía filosófica? No parece legítimo reducir el alcance de CM a
una mera tesis negativa.
Los trascendentales o afeccione~ generalísimas del ente son sometidos a
una extensa crítica.. Se niega que la verdad sea predicado de todo ente en
cuai:ito ente, reduciendo su alcance a la verdad de las ideas, conforme a la
teona sustentada en el BT. Por lo mismo el bien no es un trascendental en
sentido real, no puede ser absoluto, pues lo sería también su contrario. Hay
que distinguir la doctrina de los trascendentales en CM y en Et. La omisión
en esta última del tratamiento del unum, verum, bonum es explicable. Los
paralelos de CM y la escolástica indican un tr.ansfondo común más que verdade_ras identidades; por otra parte entre los escolásticos había serias divergencias. La_ univocaci6n escotista es entendida por la Dialéctica Complutense
como n~gaci6n de la trascendentalidad del ente. La teoría de la analogía se
conse~o ~ólo en las grandes obras del tomismo del siglo XVII y también
hubo Jesuitas que la sostuvieron, como Suárez, los Conimbricenses y Hurtado
de Mendoza. Resulta que en el contexto doctrinario escolástico católico del
16?0 la analogía del ente es compatible con la negación de su transcendentahdad. Estas discusiones pasaron a la escolástica calvinista de donde Jas
conoció Spinoza.
'
Los universales, según algunos autores, no fueron comprendidos por Spinoza
en sentido escolástico, encontrando su fuente en Bacon, Descartes, etc. Di
V?na, en _cambio, considera importantes las doctrinas nominalistas de los jeswtas Arriaga Y Hurtado y su eficacia hist6rica. Haserot ofrece otra interpretación al negar una consideración nominalista de la filosofía de Spinoza,
cuya característica sería más bien un realismo platónico de los universales.
Otros autores aportan lo suyo: alejamiento de la teoría realista tradicional

151

�para Borkowski, trazas nominalistas sin reservas para Darbon y limitadas para Bunschvicg, origen hobbesiano de la teoría del signo para Wolfson.
La disparidad de interpretaciones no permite conciliación alguna en este
punto. Notemos sí, que las tesis metafísicas y gnoseológicas se implican y
por ello siempre resultan limitados los esquemas interpretativos en función
de teorías anteriores cuando el autor analizado tiene algo de original; limitaciones que, por supuesto, aumentan en proporción directa a la misma originalidad.
Spinoza no trató especialmente de la analogía; aunque usa el término,
lo hace muy escasamente: en CM aparece a propósito de la natura. Según
Di Vona. esto no significa imposibilidad de interpretar sus conceptos en relación a la teoría escolástica. El Libro IV de la Metafísica aristotélica dice,
es demasiado importante como para que no lo tuviese en cuenta y efectivamente sabemos que Spinoza poseía un ejemplar de esa obra. Este nos parece
un argumento muy débil. Que Spinoza leyera a Aristóteles y que lo considerara incluso un gran filósofo (pues lo fue) no significa que tuviera que
aceptar sus teorías o sus puntos de vista filosóficos, sobre todo cuando se
trataba de componer su propia teoría. Esta interpretación olvida que cuando un filósofo busca su propia línea de pensamiento no sólo tiende a soluciones diversas sino también a diferentes planteos acerca de los temas básicos
de la filosofía. Por otra parte, la cuestión de la analogía presenta tantos
matices en la escolástica que siempre es posible encontrar un hilo conductor
hacia Spinoza. Cayetano, una de las figuras importantes admitió sólo la
analogía de proporcionalidad como analogía en sentido propio. El Ferrariense
admite entre Dios y creaturas una analogía de proporcionalidad pero no de
proporción. Fonseca descarta la analogía de "duobus ad tertium" para Dios
y las creaturas. Suárez polemiza con Cayetano rechazando la analogía de
proporcionalidad. En nuestros días Ramírez ha intentado conciliar las dos
posiciones admitiendo ambas analogías. Interesa en todo esto un común esfuerzo por elaborar la teoría de la analogía de forma rigurosa, evitando la
univocidad. Según Di Vona hay que tener en cuenta a Heereboord, quien
contribuyó a que Spinoza entendiera la atribución a Dios en el sentido de
una atribución extrínseca, y a Clauberg y Lamberto vol Velthuysen, conocidos con anterioridad a la redacción de CM. Spinoza difiere de Suárez
en que acepta la analogía de proporcionalidad y la de atribución extrínseca
para el ser. Sin embargo en 1600 algunos jesuitas revalorizaron radicalmente
la teoría de la univocidad como Rodrigo de Amaga, retomando a Scoto,
y también encontramos en esta línea a Capreolo, Javelli, Soto, Suárez, Hurtado de Mendoza, Oviedo, sosteniendo todos que el concepto de ente es
unívoco para Dios y las creaturas. Se les oponen Cayetano, el Ferrariense,

152

Fonseca, Vázquez y los tomistas en
.
la analogía con argumentos de ti
gene~ ~wenes sostuvieron la teoría de
.,
po matematico y geométri .
tamb1en paralelos en la escolásti"
. .
co, se encuentran
ca ca1vm1sta.
Poco antes de q ue spmoza
·
comenzara a escrib. 1
l' .
holandesa retomó el estudio de l d
.
. . ir, a esco astica calvinista
a octrma Jeswta De tod
,
una so1.a .parece contraria a la tradic1on
. , calvmista
. .
.la d S ár
as estas
T teonas
.,
, con' argumento
e u ez.
amb1en
1os ca1.vmIStas y luteranos defienden la analogia
, .
por eJ., Burgersdujck y Heereboord As'
f' il
s geometncos,
de Di Vona sobre el origen d l
. . i, es ac. aceptar las conclusiones
.,
e as nociones que Spmoza
., 1 .
tac10~ matemática de la proporcionalidad del
maneJo: a mterprecat6hca y la calvinista holandesa.
ente dada por la escolástica
c) Temas teol6gicos
• ..: . 1os temas central d 1 fil
. Estos podrían llamarse con JUSuc1a
,
z1sta. Les dedica la II part d CM l
es e a osof1a spinoLas referencias son numeroes's· e
, a I de Et., algunos párrafos del TTP.
I rmas, como se ve e
1L .
Boscherini. Aquí nos refenre·
'l
l
n e
exicon de Giacontemos so o a os punt
dmi
,
ralelo
. os que
. .con la escolástica' que es el t ema a considerar
El a , tan algun
•
, paspmOZista se encuentra en la I parte de E t con sus 6. d f numero
sIStematico
· ·
y 37 proposiciones. La II parte de CM
.
d
e InICiones, 7 axiomas
física Especial: el estudio d 1
c~~pren e lo que se denomina Metae os entes espmtuales. Dios 1
ya que los ángeles quedan fuera de la consider : , . ' : . a mente humana,
siguientes atributos divinos: eternidad
"d :i~n filos_ofica.. Considera los
simplicidad, vida, inteligencia
1
um a ' ~ens1dad, mmutabilidad,
hallamos una enumeración m'e vo un 1y potencia. En la Epístola XXXV
orden, se encuentran en todos~: ::deta. Pe~o _estos atributos, en diverso
dievales. En CM no da una d f . . , ; escolasti_cos desde las Sumas meDios, comenzando directamente ec101c1londi e_ ~~stancia que pueda aplicarse a
on a vlSlon:

ta.d

"Jam autem docuimus, in R erum Natur p
.
modos nihil d . [ J S b
.
a raeter substantias earumque
~n . . . u stantias deinde divissimus in duo s
genera. Extensionem scilicet et Co ·t .
. .
umma
tam, sive Mentem h
ationem, ac cog1tat1onem, in creaumanam, et mcreatam, sive Deum,, CM II 1
·
, , .
(º pera, II, 4, p. 203.)

?1

En cambio, la tercera definición d e Et· nos m
. dica qué es la sustancia:
intelligo id, quod in se est, et per se concipiatur
. .
h "Pert substantiam
"d
·
•
oc es. ' , cu;us conceptus non indiget conceptus alter,·us
,
orm
d b
,, E
rei, a quo
t an e eat. t. I, def. III. ( Opera, I, 1, p. 37.)

153

�De esta definición se desprende que s6lo Dios será verdadera y propiamente sustancia, lo cual no es el sentido de la división de CM. Aquí hubo
una evolución en su pensamiento, continuando y profundizando líneas no
explícitas en CM.
Freudenthal ha mostrado que el desarrollo spinozista de los atributos guarda paralelo con los manuales escolásticos, católicos y reformados, pero él
los aborda con criterio propio. Entendió en diversas formas las propiedades
metafísicas de Dios: 1) como denominaciones extrínsecas referidas a acciones divinas; 2) como modos de todos sus atributos considerados en conjunto; 3) como propiedades que sólo pertenecen a Dios, pero que no explican su esencia ni sus atributos; 4) como explicación de la esencia activa
de Dios; 5) como simples consecuencias y modos de la esencia divina. Por
tanto hay que distinguir entre atributos esenciales y atributos propios de Dios.
Analizando los argumentos principales de la I parte del BT se ve que el
objeto de la metafísica para Spinoza no son los atributos esenciales de Dios,
sino los propios.
El rechazo de la distinción entre sustancia y accidente al comienzo de la
II parte de CM es una referencia directa a la escolástica. Pero vuelve a
ella al utilizar sus esquemas en la prueba de los artibutos divinos, los que
sólo se distinguen con distinción de razón, tal como lo sostiene la Escuela,
pareciendo considerar "atributo" lo que es " nota esencial" en terminología
escolástica, pues en Et. define al atributo como aquello que el intelecto percibe acerca de la sustancia como constituyendo su esencia (def. IV de la

I parte).
Además no debe confundirse atributo con afección objetiva, aunque hay
afecciones objetivas que son atributos. Atributo o nota esencial en sentido
escolástico es lo mismo que Spinoza define en Et.:
"Ad essentiam alicujus rei id pertinere dico, quo dato res necessario
ponitur, et quo sublato res necessario tollitur; vel id, sine quo res, et
vice versa quod sine re, nec esse nec concipi potest." Et., II, def. II.
(Opera, I, 1, p. 73.)

Indudablemente sigue a Descartes en una parte de su elaboración sobre
la esencia, pero va más allá al poner en relación esencia y existencia, como
ya vimos; es decir, hay esencias cuyas notas no incluyen la existencia, en
cambio otra sí, y tal es Dios. Este argumento tiene una variante respecto
al ontológico cartesiano; éste llega a Dios por inferencia, mientras que el
concepto de Dios spinozista es anterior al sexto axioma, es el caso único de

su inaplicabilidad. Tras estas fórmulas l
.,
tica sobre los posibles pero
d ª~ tambien la elaboración escolás.
'
en manos e Spmoza esta t á .
•
mente de sentido' como es p at ente a part1r
. de su definic.
em tica
cambia
total, d e sustancia.
.
.,
ion
Ta-mbien es posible encontrar al ,
.
a la noción y distinciones d 1 gun p~ral~hsmo con la escolástica en punto
e a potencia divina En CM l di .
soluta y ordinada; la primera es lo ue Dios
.
a. vide en ahla segunda, lo que hace consideranl
d puede
omnipotentemente,
e . . d
sus ecretos (lDlcio del
IX) La
onc1enc1a e Dios es su . teli 'b'lid d
cap.
.
la inteligibilidad de Dios se me fgi d1 a ' para nosotros; según Dufrenne
.
on un e con su prese •
conciencia que tomamos al te
'd
ncia en nosotros, es la
•
.
ner 1 eas verdaderas
·
lare
,
tesis
Spmoza
estaría
mucho
,
d
y
smgu
s.
Segun
esta
.
mas cerca e Malebranch
d l
m
necesidad
de
suscribir
totalm
l
.
e
que
e
a
escolástica.
ente a tesis de Dufre
. d
S
ay necesidad de distinguir e t
. .
nne, es m udable que
h,
, .
n re conOCim1ento de ,
. .
esta sena Justamente conc1·enc·ia d e nuestra co
y conC1enc1a de sí'
t
·s1alid
~ara llegar a este punto debemos a ardar nsus anc1
ad con Dios. Pero
ligado a las nociones tr d' . l gu
a la Et., pues en CM está más
a 1c10na es.

?~~r

ª

La potencia divina por relación al mund0 d 1ugar

ª una segunda división:

" Porro datur potentia ordinaria et extraordin .
.
. .
qua mundum certo ordine conservat. extr
.ana_ Dei. Ord~a~1a est,
praeter Naturae ordinem et
' . ao~mana, cum aliquid agit
·
, , ex. gr. omma miracula
r
z
.
asinae, apparitio angelorum et . ·r "
, qua sunt ocut10
p. 219.)
,
simi ta. CM, 11, 9. (Opera, 11, 4,

'ª

Aunque como miembro divisorio admite la
.
lidad se muestra bastante e , t'
b
potencia extraordinaria, en rea,
scep ico so re estos hech
f' · d
os, pre men o dejar a
los teologos estas cuestiones.
Las relaciones de Dios y las creaturas si e
traciones more geometrico q . á
l d gu n en muchos puntos demosreconoce Se . lin
1' UIZ ~r a ependencia con pp que él mismo
.
me e por a no etermdad del mu d
,
algunos escolásticos Adrnit
n o, pero solo de facto, como
.
e e1 concurso absoluto lo
1
h
su posición absolutamente d t
. .
,
cua es co erente con
sad
e ermimsta. Claro que una d t .
a sobre el concurso pone en cuestión la causalid d
oc rma muy acupues rechazada la causalidad f 1
d ,
ª. _real de los entes finitos,
Sin embargo hay otras interpmata, ~ue ~ sFolo la efic1e~te y muy disminuida.
d D'
re oones, orsyth sostlene q
, .
e IOS hay un retorno a la causac·,
ion f'ma1 a f uerza de af ue l a propos1to
fº . 1.
or otra parte Faucci tamb', h
irrnar a e 1c1enc a.
ien a mostrado que el
·
P
se escinde en un cierto dualismo' uno d e cuyos casos es
monismo
de Spinoza
est
K.
por su parte no encuentra que estos elementos penmtan
.
e
punto.
mré,
concluir que Spinoza

155
154

�sostuviera la heterogeneidad absoluta entre Dios y la creatura. Este resultado nos parece el más acorde con la totalidad de los textos spinozistas y
su implicación reciproca.
En cuanto a la orientación definitiva de la teología spinozista, estamos
lejos del acuerdo. De Rosa, Di Vona, y otros intérpretes, sobre todo de
orientación marxista, como Hubbling y Garulli, sostienen que Spinoza es un
espíritu laico, mientras que Dujovne, Seligman, Brunschvicg, etc., ven en
él elementos místicos. En realidad la teología de CM carece de ellos, y en
todo caso hay que buscarlos en obras más avanzadas, como Et. o TTP, lo
que explicaría también las violentas polémicas que esta obra suscitó en 1670
en el continente, reproducidas más de medio siglo después en Inglaterra,
según la prolija historia de Colie. Para Zac, Spinoza considera el cristianismo como una religión profética que no niega al judaísmo y que a la vez
puede considerarse una religión natural. Pero Giorgantonio piensa que sus
reticencias sobre ella demuestran lo dudoso de una concepción personalista
de Dios en Spinoza. Por nuestra parte señalamos que admitir en Spinoza
ciertos elementos "místicos" no significa reconocerle una religiosidad ligada
a la concepción personalista de Dios. Por eso no concordamos con Seligman
cuando, contra Wolfon y su interpretación del Dios spinozista como una
máquina eterna, señala los elementos místicos de Et. Sucede que ambos
hablan de diferentes cosas, no incompatibles. Preferimos mantener una interpretación media: la-s ideas de Spinoza no se adecúan a ninguna religión
positiva, pero en su obra aparecen elementos místicos provenientes de una
especie diluida de panteísmo, en el sentido de conciencia humana de unificación en la Totalidad o Absoluto.
En cuanto a la relación con los escolásticos en estos temas, debemos reconocer que se aleja de ellos considerablemente más que en la ontología.
Utiliza su terminología, pero con alcance muy distinto. No resulta esto del
todo claro si sólo nos atenemos a CM, pero justamente el more geometrico
imitativo y la omisión del concepto de sustancia nos pone en la pista de
que esta parte e-s menos original que la primera y por tanto menos confiable.
Estamos de acuerdo con Di Vona en que muchos de estos casos de transposición no derivan de un punto de partida diferente, sino de ahondamiento
de su significado primitivo. Pero no está claro dónde hay que detenerse para
que el sentido primitivo no se pierda en la profundización de su contenido.
La escolástica debió hacer muchas precisiones y rodearse de circunloquios
para evitar la caída en fórmula~ heterodoxas. Spinoza no tenía esta preocupación, incluso gustaba cortar sin temor el nudo gordiano. Dando vuelta
la tesis de Di Vona resulta no tanto que la escolástica sea el punto de partida

del Spinoza ( de CM) sino ro, b"
de llegada de la Escolásti
:; ien que el. Spinoza (de Et.) es el punto
ca. n punto de vISta digno de considerar.
d) Temas gnoseol6gicos

?°s son los puntos de inserción oseoló .
.
metodo y el tratado de I
hgn
gtca en el sistema spinozista. el
a mente umana e
·
creadora o forjadora de concept
.
n. cuanto cognoscente, es decir
os, nociones e rmágenes.
'
El meto
' do propuesto se encuentra en el TIE 0 b
de 1661 e incompleta Allí
' ra temprana, posiblemente
•
·
expresa que su intención
d" · ·
.,
es ingtr las ciencias
al fm . y . objeto de lograr la suprema perfeccion
humana L ·
.
conocrmiento y la filosofía
· a mtención del
no es puramente especul f
·
secuentemente con su búsqued d l
.
a iva smo práctica. Con.
a e os caminos a la
d d
tipos de percepción:
ver ª , expone los cuatro

"I. Id est perceptio, quam ex auditu
.
.
ad placitum, habemus.
, aut ex aliquo signo quod vocant

II. _Est_ perceptio, quam habemus ad ex erien(
experientia, quae non determinatu b . t llp
ia va-ga, hoc est, ab
·
•
r ª in e ectu sed tant
·t d" ·
quia casu sic occurrit, et nullum aliaud habe ,
_um I a icztur,
hoc appugnat et ideo ta
.
mus expenmentum, quod
'
mquam mconcussum apud nos manet.
III. Est perceptio, ubi essentia rei ex al"
.
adaequate . quod fit e
l b .
la re concluditur, sed non
,
, um ve a aliquo ff t
cum comcluditur ab ar
.
. e ec u causam colligimus, vel
iquo universali quod se ,.
¡·
concomitatur.
'
myer iqua propietas

ª

IV. Denique perceptio est ubi res pe . .
vel per cognitione suae p , .
rcipitur per solam suam essentiam,
,
roximae causae." TIE (Opera, I ' 1, p. 17) .

De estas cuatro clases la tradición
.
tratado tres sin mayores desacuerd
,Ey espec~almente la escolástica, había
os. n cambio muy d' tid
. que en genISCu
d e 1a .percepción intelectual de las esencias
al o era el .asunto
os
aristotélicos.
A
pesar
de
.
.
.
er
negaron siempre
1
. .
su antianstotelismo sp·
f
conoclDllentos obtenidos de este od
'
moza a urna que los
tante es el de la unión alm
m o son muy pocos. El caso más impora-cuerpo a partir del co . .
que tiene cierta semejanza con el "
. .
noclDllento del alma, lo
lástico. Desde el TIE ha
S . conocmuento por connaturalidad" esco•
d
1
y para pmoza dos clases de
. .
,er~, a ratio y la scientia. Aparentemente hab'
. conocmuento verdalastico, pues en BT propone la clásica d" .. ,
~a p~tido de un centro escoivision tripartita, de origen aristotélico.

'

157
156

�pero las incongruencias de esta obra de inmadurez no permiten tenerla por
segura y por ello, ya que no hay corrección posterior, debe tenerse por definitiva la del TJE. Ya vimos que aquí se otorga límites muy modestos a
la intuición esencial; sin embargo, implícitamente se admite que el conocimiento humano tiende a perfeccionarse como conocimiento intuitivo, pero
como una especie de movimiento inacabable. Desanti ha tratado de mostrar
cómo se pasa, en Spinoza, del mundo exterior al mundo de la reflexión filosófica como conciencia de sí..
Por lo tanto, Spinoza y escolásticos coinciden en que la mayor parte de
nuestro conocimiento, incluyendo el metafísico, es obra de la razón deductiva.
Pero en CM falta una determinación más precisa del conocimiento natural
racional. En cambio en TTP están los elementos de la solución: las nociones
comunes sobre las que se funda el conocimiento de Dios son entendidas de
modo diferente que Descartes. Su ideal es, como en el francés, alcanzar
una idea clara y distinta, por eso se rechaza el trascendental análogo. El
ideal será pues, el concepto unívoco; también su desarrollo de la noción de
idea falsa se separa de la escolástica y se acerca al desarrollo cartesiano.
Pero luego de esta aproximación se aleja metodológicamente por su preferencia del método sintético.
A pesar de cierta similitud terminológica, tampoco guarda relación con
la escolástica la teoría del conocimiento del singular. La infinitud es el
fundamento de la inteligibilidad, lo finito es negación de lo infinito. Esto
que la escolástica admite en el orden ontológico es para Spinoza válido también en el gnoseológico, y por ello se ha querido ver algunas aproximaciones

alma. No parece que Spinoza adh' .
l
.
.
doctrina ockhamista de l
. mera a arb1transmo cartesiano y a la
a potencia absoluta ·
d •.
entre "sobre natura" " t
' ru que ª mitiese una distinción
y con ra natura" aunque c. ta
di .. ,
También el enfoque varía en las d
b' .
I
esta v1S1on teológica.
.
os o ras en CM se p e
ta . D'
el alma inmortal "de t . b '
r gun s1 10s puede
d.estnur
,
po enc1a a soluta". e Et b
tion para centrarse en cua'I aspectO o parte del' alma
n . a ·andona esta cuesaquella que corresponde a las .d
. ~s mroortal, a saber,
I eas eternas o conc1enoa de sí.

En punto a las potencias del alma ha
,
.
con la escolástica aunque S .
y mas semeJanzas con Descartes que
en el entendimie;to lo que : ~ : centra .fuertemente la perfección humana
'b . .
'
ne an considera un acercamie t I
. .
n o a optimismo
le1 mtz1ano, pero Spinoza no admit l libe
Esta teoría de la libertad humana eti. a
rtaf~ de_la voluntad (Et., prop. 32).
ene una mahdad m l
a
V
parte
de
Et
Dice
Al
.
,
ora ' como se ve por
l
·
qme que es legítim
,
hablar de libertad y de moral
f'l
, o preguntarse como se puede
.
en una I osof1a de la
'd d
Spmoza no planteó así la cuestión este
~eces1 a . En realidad
escolástica, que no ve reconciliac·, '
'brunto de V!Sta sería propio de la
absoluto y la antropología D 110n pos1 e entre el determinismo metafísico
, .
. e a otra parte no falt
l .
.
escepticas sobre la antropolo ,
'. . an as mterpretac1ones
1
Gagnebin y Henry quien gi:~ a :ora;l si~~z1sta, como las de Semerari,
pendiente de los acontecimientos so re. a elic1d~d, que resu!ta algo indeque el hombre no quede esclavo
que tie~e un objeto eterno e infinito para
por los escolásticos más b'
el' sus pas10nes. Estos puntos fueron tratados
ien en mea pastoral q fl , f
les da un sentido racional qu l
ue i oso ica, pero Spinoza
e os acerca a la t
·
.
mente el trasfondo de la natur l
h
ª.
araxia estoica. Indudable.
a eza umana es rmperfe t
.
.
,c o, ~ero s1 Spmoza
h ub1era sido un escéptico total no hubiera r
posibilidad universal de realiz' . , h
p opuesto la via racional como una
ac10n uroana.

J

a Malebranche.
f) Temas cosmológicos
e) Temas antropológicos

El dualismo cartesiano que se continúa en Spinoza escinde el tema del
hombre en dos aspectos: la mente humana como cognoscente y el individuo
en su contexto social y político. Las restricciones que la Antropología impone a la Ética tienen su explicación en el concepto de mente, porque la
ciencia del hombre es la ciencia de la mente humana. Según Di Vona
el fin de la beatitud no subordinada a sí a la metafísica sino a la inversa.
Otros autores opinan lo contrario. El punto es difícil, pues si bien la ontología de CM es independiente de Et., el carácter práctico de ésta es tan fuerte
que parece debiéramos inclinamos por ella. En realidad la antropología de
Spinoza está en la Et. y tiene muy pocos contactos escolásticos. CM sólo
se ocupa de la mente en cuanto a la demostración de la inm(?rtalidad del
158

E~ta es la parte del sistema spinozista que menos relaci,
tradición. Ni siquiera le ha dedicado acápite es ecial
on guarda con la
pueden considerarse Se ha dicho q S .
p
' pero algunos puntos
aunqu_e algunos aut~res matizan esta o;~nió::n~:on;:ó !ocau;lidtd :inal,
pretaoones extremas está De Angelis al analizar el rechaz: de~
;terpor su antropomorfismo S , S .
m ismo
cesariamente, ni siquiera. Di;~r/;~:ne~i~aal
todo s~ce?e ne-

n::~::leza

t

pasaj~, pa~alel? de la Guía de los Perplejos de Maim6n~:s An(f~s )cita un
negac10n rmphca el rechazo de los mil
d
' 9 . Esta
a utilizar la distinción entre potencia abs;r:,_:r;:adX:oclo qdi~e n~nca llega
ordina ·
, Y or nana- extrana, que expone en Cilf. En este paso reconoce que los teólogos no

�hablan de la obra divina como "contra natura" sino "sobre natura". Pero
si Dios no destruye las leyes naturales con los milagros, los efectos "milagrosos" serán tan naturales como los otros. Por eso las relaciones Diosmundo no sólo son diversas entre escolásticos y Spinoza sino también entre
éste y Descartes. No se acepta la demostración de la existencia de Dios por
la causalidad final porque la finalidad es extrínseca, dice en CM, repitiendo
una objeción que ya bahía sido formulada por Aristóteles en el cap. 10 del
libro XII de la Metafísica.
El concepto de tiempo recoge elementos escolásticos dotándolos de un nuevo sentido. Hay una analog'ia. con Suárez, que en Disputaciones Metafísicas
XL, Sec. "Si el tiempo es por sí cantidad", habla de la formación imaginativa del tiempo. Para Spinoza el tiempo es producto de la imaginación,
proviene de una inadecuada captación de la duración. Coincide con los
escolásticos al identificar perfección y realidad (por ej., Santo Tomás, S. T.,
I, 5, a. 1; CG, 1, 37 y 38; Suárez, Disp. Met., X) pero disiente en punto a
si nuestra captación de la duración es imperfecta por carencia de entidad ;
quizá quiso decir que no tenemos intuición intelectual del tiempo como
totalidad, ni tampoco de la duración ( aspecto ontológico del cual el tiempo
o medida es aspecto gnoseológico) . Si se interpreta así quedaría más cerca
de las posiciones escolásticas.
En cuanto a la teoría de los cuerpos presenta tres lemas: no hay distinción
substancial entre ellos, sino de movimiento y reposo, velocidad y lentitud,
como corolario propone una formulación del principio de inercia. Puesto
que Spinoza no distingue substancialmente los cuerpos, sus diferencias serán
"accidentales" en sentido escolástico. Ahora bien, obviamente sólo conocemos
estas diferencias experiencialmente. Parece pues, que de acuerdo a los
postulados spinozistas, no podemos tener ciencia deductiva de la realidad
natural. Además su idea de que los cuerpos se diferencian por el movimiento
y el reposo parece indicar una diferencia dinámica y no estática (esencial
o "formal") en el mundo físico, lo cual resulta una idea muy interesante,
aunque totalmente ajena a la escolástica. Incluso su dinámica pareciera seguir o admitir un esquema evolucionista, o sea una transformación gradual
y no por saltos esenciales. Pero nosotros, inmersos en su corriente, no conoceríamos su verdadero alcance. Por ello es preciso hacer el esfuerzo de comprendemos como totalidad. Esta es la idea que encierra la metáfora del
gusano en la sangre, de su carta a Oldemburg. Esta idea, hipotéticamente
reconstruida sobre los escasos textos spinozistas, nada tiene que ver con la
escolástica, pero en cambio es sorprendentemente moderna, y salvando las
distancias admitiría un paralelo con Bergson o con Theilard de Chardin.

Lo cual expli
. cana,
' como se dice, que Bergson se encontrab "chez lwº" leyendo
Spmoza, Y que Hauteville 1
ve
rentemente tan disímiles a
.
. ogre r entre estos dos filósofos apaproxunaoones en los sigw· t
nos) : creación del mundo la f lid d
en es temas ( nada me-

ª

ª

'

ma

ª , Y su paralelismo.

El despliegue t~mporal paralelo al espacial ·en la cosmol ,
.
los conceptos de tiempo y durac·,
,
.
ogia,
ion. p ero estos
no tie
s • hace Jugar
migenio sentido cosmológico, como en el s·
. ne~~ pmoza un prieste punto se aleja de toda la
l ' . _iste~a anstotehco, con lo cual en
C
esco astica msprrada en el tagm·. C
en M define estos conceptos un
1 ·1
es
ta. uando
la ontología no el cosmos f' '.
Epoco ba estI o cartesiano, tiene en vista
'
1S1co.
n o ras p t ·
aparece ligado a la noción de ete . d d p
os ,enores, como Et. y TTP
tiempo guarda diferencias con O:a~e~ cero aun en CM su concepto de
es cartesiano concebir la duración co
' om~bha observado Wolfson; no
·
mo un atn uto de un
1m
existente;
en
esto
coincide
más
bº
la
. suarista de 1a cosa
rea
ente
. .
ien con tesis
d
.,
. de las cosas.a uracion como
d etermmación de la existencia y no de 1a esencia

III. Conclusiones
El análisis realizado sobre 1as connotaciones
.
l' ·
permite arribar a las sigw'entes co 1 •
esco asticas de Spinoza nos
ne us10nes:
lo.) La importancia q ue se 1e d'e a las fuentes
l' .
d
gran parte de la orientación de la .
.,
esco asticas epende en
de Brunschvicg tenemos la
mterpr~tac1on. Frente a la tradicional
expuesta por Di Vona
,
.
materialistas de Hubberl'
G
.
, Y mas recientemente las
mg Y arulli. En un trabaj d Hall
interpretativa en la q
'l
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et se aprecia
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. .
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o. tamb''
ObJebvamente• pueden rastrearse e1ementos escolásticos en S •
como
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1 '
' misticos, etc. La cuestión es
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en e contexto total Para D' V
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•
por sus teorías, especialmente las del TTP p
.
esc_an a o suscitado
pretado a Spinoza en función de CM . . arec1era que Di Vona ha intertes sostienen que no es una obra origi=tras que la mayoría de los intérpre~o.) Por nuestra parte pensamos que no ued
. .
Spmoza no rechazó nunca sus doctrin
p _e eliminarse CM, pues
de su pensamiento exige interpretar es: :::: e: ;vid~~te
quelaslaposteriores
evolución
uncion de

4o.) Pasando revista a las principales nociones en contacto con la esco-.
161

160

humanitas-11

�lástica, creemos haber mostrado que en ninguna se conserva puro su sentido
originario, aunque haya identidad léxica y un contexto problemático semejante, como no podía ser menos. Esto no es mengua de la originalidad
del fil6sofo, sino al contrario. Quizá el gran mérito de Spinoza haya sido
su capacidad para dotar a las viejas discusiones de nuevos contenidos, posibilitando llegar a su significado extremo. Aunque fuera un escándalo para
sus contemporáneos, y no sólo para ellos.

Se ha acusado a Spinoza de haber exagerado el significado de f6rmulas
"verdaderas" hasta convertirlas en falsas. ¿ Puede realmente una fórmula
"verdadera" volverse "falsa" por profundización de su significado? ¿ Dónde
termina la profundización y empieza la tergiversación? No es fácil responder
a esa pregul}ta· Spinoza presenta fórmulas tajantes, a veces parecidas a las
de Descartes, sin ser cartesianas, con sabor escolástico, sin tener que ver con
ella. Porque la escolástica, si nos atenemos al sentido de su filosofía, no fue
una fuente positiva de inspiraci6n, sino más bien un desafío que aceptó, un
trampoün que le permiti6 lanzarse más allá. Y sobre esto podemos seguir
discutiendo, asintiendo a una invitación formulada hace tres siglos.

NOTAS

Textos: BENEDICTI DE SPINOZA, Opera quotquot reperta sunt. Recognoverunt J. Van
Floten et J.P.N. Land. Editio Tertia, 4 t. (2 v.) Apud Martinus Nijhoff, 1914.
Se cita por esta edición según las siglas:
TIE Tractatus de Jntellectus Emendatione
Et. Ethica ordine geometrico demonstrata
TP Tractatus polilicus
TTP Tractatus theologicus-politicus
BT Korte Verhandeling van God, de Mensch en duzelfs
PP

Renati Des Cartes Principiorum Philosophiae

CM Cogitata Metaphysica

162

Sección Segunda

LETRAS

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                    <text>lástica, creemos haber mostrado que en ninguna se conserva puro su sentido
originario, aunque haya identidad léxica y un contexto problemático semejante, como no podía ser menos. Esto no es mengua de la originalidad
del fil6sofo, sino al contrario. Quizá el gran mérito de Spinoza haya sido
su capacidad para dotar a las viejas discusiones de nuevos contenidos, posibilitando llegar a su significado extremo. Aunque fuera un escándalo para
sus contemporáneos, y no sólo para ellos.

Se ha acusado a Spinoza de haber exagerado el significado de f6rmulas
"verdaderas" hasta convertirlas en falsas. ¿ Puede realmente una fórmula
"verdadera" volverse "falsa" por profundización de su significado? ¿ Dónde
termina la profundización y empieza la tergiversación? No es fácil responder
a esa pregul}ta· Spinoza presenta fórmulas tajantes, a veces parecidas a las
de Descartes, sin ser cartesianas, con sabor escolástico, sin tener que ver con
ella. Porque la escolástica, si nos atenemos al sentido de su filosofía, no fue
una fuente positiva de inspiraci6n, sino más bien un desafío que aceptó, un
trampoün que le permiti6 lanzarse más allá. Y sobre esto podemos seguir
discutiendo, asintiendo a una invitación formulada hace tres siglos.

NOTAS

Textos: BENEDICTI DE SPINOZA, Opera quotquot reperta sunt. Recognoverunt J. Van
Floten et J.P.N. Land. Editio Tertia, 4 t. (2 v.) Apud Martinus Nijhoff, 1914.
Se cita por esta edición según las siglas:
TIE Tractatus de Jntellectus Emendatione
Et. Ethica ordine geometrico demonstrata
TP Tractatus polilicus
TTP Tractatus theologicus-politicus
BT Korte Verhandeling van God, de Mensch en duzelfs
PP

Renati Des Cartes Principiorum Philosophiae

CM Cogitata Metaphysica

162

Sección Segunda

LETRAS

�LA PROBLEMÁTICA DE AZOR1N EN TORNO
AL "TOMAS RUEDA"

Lic. EouARDo

GUERRA

C.

Centro de Estudios Humanísticos.
UANL

PARA PENETRAR NUESTRA mirada en el mundo de "Azorín" es necesario antes
ver su personalidad en el tiempo y en el espacio.
Nace José Martínez Ruiz (Azorín) en Monóvar (Alicante) el año de
1873. Sus primeros estudios fueron realizados al lado de su madre, Luisa Ruiz,
quien era maestra; sus estudios de Bachillerato los llevó a cabo en el colegio
de los padres Escolapios de Yecla, pueblo murciano que, en el último término,
influiría de manera bien marcada en su espíritu. Sus estudios Universitarios
fueron realizados en Valencia y Granada, para luego pasar a Salamanca.
José Martínez Ruiz casi siempre ha firmado con seudónimo sus escritos.
Primero tomó el de "Cándido" con el que firmó su libro La Crítica Literaria en España. Luego adopta el de "Buscapiés" y también el de "Arhimán". Poco tiempo después, y con Las Confesiones de un Pequeño Filósofo,
tomará su seudónimo definitivo: Azorín.
Es el escritor más representativo de la Generación del 98. Y si no fue él
mismo quien la bautizó sí cooperó a divulgar su fama más que nadie.
e" Generaci6n o Escuela?

Veamos un punto de vista, una fijación más, para luego pasar al trabajo
que nos ocupa: Tomás Rueda.
Oigamos pues, a don Miguel de Unamuno. "Azorín -maestro en hermosuras le llamó Eugenio Montes- ha traído a primer plano en su deliciosa

165

�manera de pintor puntillista, una vez más, el tema de la generación del 98.
Pero ¿ha habido generación del 98? Unamuno niega su existencia, y en cuanto a Baroja, tampoco está el gran novelista de acuerdo con Azorín en dar
calidad extensiva a lo que parece más bien grupo de amigos coincidentes en
ciertas apreciaciones literarias y discrepantes en otras. Y estas predilecciones y estas divergencias dieron carácter a la tertulia cuyo núcleo germinal
lo constituían Baroja, Azorín y Maeztu. Los tres, como dice Azorín, iniciaron coetánea.mente su tarea inspirados en el amor a las Artes, a la Historia y al paisaje españoles, y ese trabajo fue produciendo, por lo que había
de novedad en su tono, en su pensamiento, y en su técnica expresiva, sugestiones en otros profesionales de la pluma, que ocasionaron una 1amplificación del grupo, constituyendo, más que generación, escuela . . . "
Sí, así es. Para don Miguel de Unamuno esa generación del 98 no era en
realidad lo que pretendía ser, pero, él mismo lo reconoce, la generación del
98 formó escuela. Y sus fundadores fueron: Azorín, Maeztu y Baroja. ¿Y
qué mejor escuela que la de Azorín?
La Problemática de Azorín en torno
al "Tomás Rueda"

La problemática que nos plantea Azorín en su re-creación del Licenciado
Vidriera, de Cervantes, es grandiosa, gigantesca.
Parece muy sencillo que Azorín nos pregunte que ¿cuándo era más auténtico, más de sí, más humano el Tomás Rueda: siendo loco o siendo cuerdo;
estando enajenado o estando en su propia posesión? Parece sencillo. Sin embargo nuestro pensamiento se ve acosado por la pregunta.
Azorín, al principio de su re-creación, nos indica que el Tomás Rueda
-como él ha llamado a su re-creación- es la versión pequeña, la síntesis del Quijote cervantino. Los dos personajes -Tomás Rueda y Alonso
Quijano-, nos dice Azorín, viven de lo irreal. Los dos acaban por volver
a lo cotidiano. Vuelven, claro está, melancólicamente. El uno, el Quijote,
vuelve a su realidad -¿realidad?- para morir destrozado, deshecho. El otro,
Tomás Rueda, vuelve para ver a su patria por última vez, para recordar
un momento, una vivencia-¡ Mari-Juana!- y después irse ... o posiblemente
monr.
1

UNAMUNO,

Miguel de, Ensayos, 3a. edic., Edit. Aguilar, Col. Joya, tomo Il,

Madrid, 1951, pp. 10-11.

166

Per~ ¿quién es Tomás Rueda? Veamos la conce .,
,
nos dice, una vez un rey
N
.
poon de Azorm: Era,
... o noeraunre u
caballero
Tampoc
'
Y, na vez era un gran
tán
T· · ·
o·' no era un gran caballero. Era un valiente ca .
. . . ampoco; no, no era un valiente
'tá
Q ,
pisi ! U na vez era un niño U
.. ~ap1 n. ¿ ue era, entonces? i Ah,
,
. n mno que vtv1a en una ciudad de Castilla ... ,, 2
Era un niño. Tomás Rueda era un niño· C orno todos los niños que nacenS1. viven
'
· · · -a veces-- Y luego mueren Un ·No era un niño como todos tl 'l
T .
runo como todos. Pero no.
, e era omás Rueda.
Vivía en una casa situada en Castilla
,
padre? -¡ quién sabe'- L , .
. S_u madre hab1a muerto. ¿Su
.
· • o uruco que nos dice Azo ,
.
gntaban. Es suficiente.
nn es que gntaba o le
Así pues, los primeros días de este niñ
.
horribles. Pero, sin embargo no tod
o, anlte nuestra VISta, fueron duros ...
.
,
o era ma o Había un
Jer: Mari-Juana Era risuebl
. .
a persona, una mu.
.
na, ama e y i bien que que , al ·- '
.
na
mno. Sin em_ . pa
·
?
oargo, una vez desapareci'o' p ara siempre
el padre. y aquí aparece otro p
. Lo&lt;'- ra siempre.-. y luego se fue
.
ersona1e:
renzo qu·e
1
h"" d
Y meto de Lorenzo Tod
h'
'
n era IJO e Lorenzo
.
os cae icanes de la Olmeda E t L
Tomás Rueda y lo lleva a la Olmeda, que, por cierto,
.
. la
sehabía
orenzo
viene por
ya
comprado
Lorenzo trata de educar a Tomás
.
primer Maestro. El Maestro vi ,
y es dentonces cuando éste conoce a su
vta cerca e la Olmeda y ·
montado
en un borriquillo. U na de sus piernas
.
.
era de . 1 siempre
R .llegaba
.
c1a de Cervantes el ya tan
. d
pa º· -¿ ermmscen,
'
menciona o Manco de Lepa t ?
y
,
o.-.
más todavta. Los ojos del Maestro brillaban cuan
biaba de Flandes y de Itar
.C
do olía la cocma o cuando haia. - ¿ ervantes o Azorín?-.

~

y en la Olmeda el tiempo pasa. Dice Azorín · "
,
los años. Han venido muchas
I
I . .Han pasado los días, los meses,
'd
veces as go ondrmas y se h
h d
ca1 o muchas veces las hojas de I
1m
' .
an marc a o. Han
po está pasando. i y qué manera ;; ~
han sa!1do otras." s Sí, el tiem.
,
escn irnos el tiempo! Así tal cual es.

º~i/

~~w se _entremezcla la otra problemática de Azorín · el .
matica nacida de la lectura de los filó f d
.'
tiempo. Probledegger?
so os e nuestro tiempo. ¿Kant o Hei-

Pero. . . el niño ahora tiene once años y
b
sus manos un libro que dice "So d M. ,ª ,,5ª e leer. y ha tomado entre
Y e ana . y Azorín nos muestra, nos
• A ZORIN,
, Obras Computas tomo UI, la. edic., Edit. Aguilar' Col. Joya, Madrid,
1947, p. 283.
'
• AzoRÍN, op. cit., p. 294.

167

�pinta, c6mo ese libro es -¿fue?- de Maria. Pero también nos muestra la
interioridad que esa frase simple y sencilla -"Soy de María"- tiene. Sí. Hay,
en ese momento en que Tomás toma el libro, una especie de relación
espiritual de sangre, de pensamiento. Ese "Soy de María" está presente y
se compenetra, se vacía -por así decirlo- en las manos del niño. Ya no
es sólo una mente. Ahora son dos: Maria y el niño. . . el niño y María.
Lo demás no importa.
Y el paisaje. Hay que ver el paisaje que nos pinta Azorín en sus escritos. Ese paisaje castellano o alicantino. Ese paisaje que es España mis-

ma. España vista por Azorín.
No hay que olvidar el mensaje de la araña del lentisco. Es una lección nunca oída. La araña tiene que ser de la montaña. Esas arañitas finas
que van tejiendo su hilo en los lentiscos. Tomás Rueda estará escuchando
las leyendas de los pastores -¿cuántos serían?-. Pero mientras él está
viendo a las arañas. Esas arañas que nos dan, dice Azorín, una lección
de pulcritud, limpieza; de serenidad.
Son momentos, ciertamente, pero sin embargo esos momentos vendrán
a damos un momento mayor: la vida de Tomás Rueda.

"Una manana,
paseando por las ·u
bre sentado 'junto al río N ha , on as del Manzanares, vio a un homrt
• 0
c1a nada· pe
,
so o contemplando el agua L .
'
rmanec1a profundamente ahdel bullicio de la ciudad f:. ª1 mt~ abstracción de este hombre apartad
' lJOS os OJOS en la
.
'
o
tenerse a nuestro mo
Co
comente de las aguas, hizo d
,
zo.
sas extranas p
c1
esta, en su simplicidad, era una de las ;:an en ~ grandes ciudades; pero
este hombre? ¿Un filósofo o un loco? . ás ,ex~as ~e todas. ¿Quién era
funda atención, correr el río?" s
. t Que hacia mirando, con tan proSí. Sólo los filósofos o los I
que están más cerca d la
ocos pueden contemplar el río. Sólo ellos,
e s cosas pequeñas.
Y luego su eneuentro con aquella mu.
. .
trabó palabra alguna. Los estudiantes
Jer solitaria en la llanura. No se
por el suyo. Nada importaba U
! Tomás Rueda por su lado y ella
• na muJer más y el!
Tomás R d
1
.
os, unos hombres más.
ue a sa e de España . A dó d . ,
Flandes y de Italia- Sale de Esp. :
n e ma? -Claro, a las tierras de
.
ana para volver a ella· Otra vez Salamanca.
Allí T ,
.
ornas encontrará un amigo Un , .
.
c1Samente, se enamorará de
. .
uruco arrugo: Asensio. y allí pre
ás
una muJer y IIí
,
m Rueda el vino "dulce y violento". T ª, ' en Salamanca, tomará Torebro "todo hecho de fuego".
. ornas cayó enfermo. Sintió su ce-

¡ Y el Tiempo ... ! "No para de marchar el tiempo."'

El niño sale de la Olmeda en la caravana de romeros. Es en septiembre.
Ha salido de la Olmeda y también ha salido de su niñez. "Quiso nuestro
amigo ser hombrecito." 5 Por vez primera el mozuelo bebe. Bebe hasta caer dormido. Y al despertar verá a una mujer solitaria vestida de colores chillones, junto con el carretón de la farsa. Versos y cantos ... cantos y versos.
¿ Qué pasaría? De pronto nos encontramos con la sonora voz del maestro de maestros: Cervantes. El muchacho estaba tendido debajo de un árbol cuando dos estudiantes pasaron y le preguntaron si sabía leer. tl respondió que sí, y que iba en busca de un amo a quien servir por solo que
le diera estudio. Se va con los estudiantes. Un largo camino le espera todavía.
Y en Salamanca Tomás estudia. Estudia en un pequeño cuarto con una
ventanita y un muro blanco. Y el tiempo pasa. Y es hora de partir. Ahora hacia el mar. Pero antes ha visto su ventanita y su muro blanco. Y
se ha sentado en el escritorio donde pasara muchas horas de ensueño entre los libros. Ahora es tiempo de despedirse.
• AzoRÍN, op. cit., p. 298.
' AzoRÍN, ofJ. cit., p. 300.

168

y aquí, nos dice Azorín llegam
Tomás ya no era igual p'
, os a la parte más delicada del cuento.
• ¿ or que?
"S, er extenormente,
.
socialmente, era i al.
babia puesto un no sé qué e
. gu ' pero una honda conmoción
sens1'bºlºd
• • ad que no hab' n su organismo. Algo bah'ia en su cerebro en
ritual de nuestro anu·go1aD~ntes. No será fácil describir este estado' esps~
• 1remos en t' ·
•ahora era 'vidrioso, un poco vidri~so' .. -~~mos generales, que su carácter
Sí. Tomás ahora era vidrioso en extremo
mu_chas cosas que antes pasaban inadvertidas
. Separa
irritaba
, por
e'l ' T dice, Azonn,
m1Smo.
. ornas no era el
De Salamanca Tomás Rueda asa
.
Tuvo muchos amigos que le b pb a Valladolid. Allí estaba la Corte
d
b
usca an por la Iarid d
.
esea a estar solo. Porque una vida de co
. c . , a de juicios. Pero él
tante le hubiera hecho no ser él T á mu~1caoon y de expansión cons. om s quena ser él mismo

y de pronto Tomás desea irse.
: AzoRÍN,
AzoRfN,

.

op. cit., p . 307_
op. cit., p . 320.
169

�En el capítulo XII, Azorín nos presenta una defensa: su lucha interior.
Es el grito abierto de la generación del 98. Entre el diálogo con que se
abre este capítulo dice Tomás -Azorín!!!-: "Tú sabes lo que yo amo a
España, lo que yo quiero a estos paisajes, estas piedras, estas ciudades, estas
callejuelas. Pero, poco a poco, en mí, se ha formado un estado espiritual
que todo esto -amado con tanto entusiasmo- no logra contrabalancear
y neutralizar. Veo la irremediable perdición de España... Al pronunciar esta frase me asalta la duda: ¿ha de ser fatalmente así la Humanidad,
la sociedad española, o esto podría ser de otro modo, de un modo bueno?
Me inclino a este último extremo; mi fe no se ha extinguido todavía del
todo . . . " 8
Sí. Tomás se iba de España. Se iba porque la veía fracasar. Todo estaba
obscuro para él. Sin embargo no se iba a ir con el alma. destrozada. Sólo un

paña reflejada en el paisa •e
. . ?
tilante de Mari-Juana? . N J a;:miano · ¿ España reflejada en la risa tin,
• e: o po na serlo? ¿Por qué no?
Si. Aquí está 1a v1S1on
· ·, nuestra de la re
.,
sigue en pie.
· ¿ Q uién es más hum
-creacion de Azonn.
' L a pregunta
.
1
1
ano. e oco o el cuerdo?
~uestro pensamiento parece decirnos. los
razon nos contesta i No! Pero .
ha d:ch
d~. . . los dos. y nuestra
h
•
' e: no
1 o alguien
· ' u
ay que ir en pos de la razón d 1 .
' quiza namuno, que
• .
e a smrazón? . N ha dich
cesano ir en busca de la tumba del Qui.ote; e:, o
o que es neel loco y el cuerdo eran uno .
T
J • Si. Tanto uno como otro
b
mismo anto el loe
1
'
ese a andono y esa necesidad de soiedad y
o como e cuerdo sentían
el cuerdo como el loco era
.
.
no podemos negar que tanto
n uno mismo. To ás R d
era un hombre . .. No· n
h ·
m
ue ª· Y Tomás Rueda
' o era un ombre . Q ,
ra
Tomás
Rueda
un
ni#
·
e:
ue
era entonces? ¡ Ah, sí!
E
,
no...

dolor.
Antes de irse. En un atrio de una iglesia creyó ver a Mari-Juana. Sin
embargo le dio vergüenza ir a preguntarle porque venía con unos amigos
de buen vestir. Se hizo el propósito de verla después. Y la vio. No era
Mari-Juana. Sin embargo, de pronto, se dio cuenta de la terrible negación
que había hecho de su propio yo. De su personalidad. Había negado el
conocer a Mari-Juana en aquella mujer pobremente vestida. Había tenido
vergüenza de su pasado. De su pasado que fue limpio y venturoso, amargo y negro. "Había renegado en un instante de todo un pasado que él
9

amaba con tantas ansias."
Ahora tenemos a Tomás en los Países Bajos. Viviendo en una casa acogedora. Limpia. -¿Reminiscencia de su casa y Mari-Juana?- Y allí ha
conocido a Gabriela. -¿Mari-Juana?- Una mujer que veía la vida siempre nueva. Tomás se siente apoyado por Gabriela.
Una tarde que volvía Tomás de su acostumbrado paseo por el campo
vio sobre su mesa una carta. La leyó. Y luego como vuelto loco de alegría
gritó a Gabriela. tsta vino y Tomás le entregó la carta. Y la carta, dice Azorín, decía así ...
¿Qué diría la carta? -Probablemente diría un mensaje de Mari-Juana.
Probablemente serían noticias de su amada España.
Y en último término ¿no era Mari-Juana la misma España? ¿Esa Es• AzollÍN, op. cit., pp. 323-324.
• AzoaÍN, op. cit., p. 327.

170

171

�LA POESlA DE MARGARITA LóPEZ PORTILLO

D R. JuR. DR. PHIL. AousTÍN BASAVE
FERNÁNOEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos y
Catedrático en la Facultad de Filosofía y Letras y en
la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la
Univenidad Aut6noma de Nuevo Le6n.

Introducción
VIVIR LA VIRGINAL esencia de la poesía por la vía cordial sin que la razón
hunda en ella su garra, es algo muy diverso al apoderamiento discursivo
de la sustancia poética con el propósito de analizarla y desentrañar sus
procedimientos. Imposible realizar las dos actitudes al mismo tiempo. Pero
cabe sumergirse, primero, en el misterio de ese mundo soñado entre sueños,
en el lecho desencantado de la propia vista que apenas nos deja alzar la
voz hacia el Absoluto a fuerza de ahogar entre gritos la palabra sagrada de los cielos. Tras la vivencia estética viene el análisis discursivo, la
elucidación de las relaciones entre los signos de la lengua trastornada en
su significación para transmutarla en sustancia y visión poética. Todo poeta trabaja con elementos psíquicos perfectamente individualizados, con percepciones sensoriales y con contenidos afectivos que se integran en la complejidad sintética del poema. Sólo cuando se dan chispazos metafísicos del
sentimiento, los versos llevan el nombre de poema. La configuración del poema consta de materia y forma. Aquello que el poema expresa -próxima
o remotamente- es su materia. Pero la poesía, si lo es auténticamente,
debe ser la conformación poética de su materia -asunto o tema- que
no se da cabalmente sino por la belleza de los sentimientos llevados a un
grado de abstracción.

Con solo el metro, el ritmo y la rima no se da la poesía. La gracia de

173

�, .
del amor la simbolación sensitiva
la inspiración es primero. La musical
'a PÍatón- un endiosado, un
viene después. E1 poeta' es --como o quen
arrebatado.

,.
aratorio Más
, .
b 1
n elemento pre-poetico, prep
..
El ritmo, la musica ver a ' es u
1 lí
del complejo de sensaciones,
allá del valor fónico, del color' '~e ª1 nea pone el alma con voz propia
. . , del espmtu. o que
. .
está la íntima palpitacion
' .
El universo del sentim1end al
tacto del universo• • •
, ·
en respuesta anima a
con
d
mirando hacia dentro, en un mtito, los ecos inertes.: pueden sorp:~de:ie temporalidad. Atrás queda todo
roo monólogo prenado de esen
dy s tan sólo con un valor senerer Nos que amo'
'
esfuerzo de saber y de qu
.
rt natural separado de las causas
. 1 desprendido de su sopo e
'
timental, sensoria, .
. . d
·uego libre y esplendente.
lo han producido, cnstaliza o en J
•
que
.
r arita López Portillo se eleva de lo c~~sComo verdadera poetisa, Ma g
Pid a la poesía densidad, intima
1
. ersal y eterno.
e
.
D.
to
1
crito y tempora a o umv
. r d d quiere resonancias, ios y conmoción humana. Más qu~, musica iat:.apar lo inasible. Sus imágenes no
nalidad del universo, provoca:ion para . , d intuiciones. No pretende fortos sino expresion e
.,
son cobertura de concep '
.
. al expresarlas. Dmase que e5
.
r sus vivencias
d li
mular definiciones, smo goza
.
aravillados -y a veces o encomo una niña que contempla, conNodJOS m, importante y a la vez más
, 1 d 1 niverso
a a mas
tes- el espectacu o e u
. .
..ble que ese ser teotrópico que so"d d d 1 universo visi
d 1
extraño en la um a
e
h". de sombras y luces; de o ores y
d
tros creaturas iJas
1
d d
mos cada uno e noso '
de Dios y hechos para conocer a ver a '
de esperanzas; entes de la raza
para gozar la belleza.
b.
·
al an
Para amar e1 ien,
.
.
los más variados caminos para c •
Margarita López Portillo, intenta
. l ra como único recipiente
l a la que clama e imp o
.
. l h
1
d
zar la Plenitud e a uz
.
afán de plenitud subsistencia an
.
sed
De
ese
acuciante
capaz de saciar su
.
.
.
flexiones introductonas.
nacido estas re
antes de abordar el astérmino,
al
aspecto
formal,
Vayamos, en primer
pecto interno.
Aspecto Formal 1

.

.

,

Los Días de la Voz (Editonal Porrua,

México 1975) es una obra poé'

.
en tomo al aspecto formal de
b
. al las observactones
. d
Letras
, Hago mías, en lo su stanct '
p till
ealizadas por la Licencia a en
1 b poética de Margarita L6pez or o,. r
reso pública constancia de graa o ra
. . Basave de Medina, a qwen exp
Españolas Patnc1~
laboraci6n en este estudio.
titud por su valiosa co

174

tica concebida, la mayoría de las veces, en verso libre. Los elementos tradicionales de la poesía: métrica, rima y ritmo, son eludidos de manera casi
absoluta. Hay, ciertamente, algunos ejemplos de rimas asonantes. Pero cabe
advertir que las frecuencias son muy irregulares y la métrica y el ritmo
se manejan libremente. Margarita López Portillo no se olvida, sin embargo,
de la puntuación, de la disposición tipográfica establecida; hurga en las
diversas figuras literarias, en la expresividad estilística que constituyen la
trama misma de la poesía de todos los países y de todos los tiempos. Su
versolibrismo patentiza una sensibilidad personal y una tendencia contemporánea. Acaso alguna vez, en el próximo futuro, Margarita se apropie del
soneto. Pero ahora experimenta la necesidad de encontrar cauces, de romper, o al menos adaptar moldes prefabricados. Todo ello a fin de ofrecer
mayor libertad a su expresión poética.
Suele hablarse, entre algunos especialistas, de las "desviaciones" del estilo
poético de la norma tradicional en lo que atañe al aspecto formal. Para
la preceptiva literaria, el término desviación presenta una significación negativa: desacato, separación. Pero la desviación puede cobrar importancia y
categoría artística cuando porta calidad estética. Maravillosa alquimia que
puede realizar, una y otra vez, el auténtico poeta, Y, en el caso de Margarita López Portillo, la desviación es positiva. Formalmente Los Días de
la Voz presenta una estructura nueva, moderna, original, pero sin caer
en malogrados desenfrenos experimentales que no escasean, por desgracia,
en el panorama de la literatura contemporánea. Hay sobriedad y recato en
la poesía de Margarita L6pez Portillo, sentido de la mesura y voluntad
de equilibrio.
El ritmo cadencioso, rápido, está casi siempre bien adaptado al contenido del poema. Las frases cortas -no más de cinco palabras en cada
línea o verso, generalmente-, se deslizan ágiles y suaves:
Pasa el viento
sobre tu cuerpo
sobre los dulces
frutos de la vid.
Sobre el ondeante
trigal.
Sobre las dunas
del desierto

(pág. 43).

En la estructura poemática formal destaca el manejo fonológico que contribuye a lograr ese peculiar ritmo. Obsérvese, en el ejemplo citado, el pre-

175

�. , poe, ti·ca de brisa
d
la sensac1on
. . de los sonidos sibilantes, que anf
l tá muy bien adaptada,
dom1mo
d 1·
La estructura orma es
leve, de placentero esºdizarse.
en este caso, al conteru o.

t de la pausa. Pausa
dºd
rescindir por supues o,
.. , .
El verso libre no ha po i o p .
con su erlativo valor linguishco y
que en manos diestras pued: f~~;~::ómeno ~uramente ~isiológico -ne~
.
. No se trata, tan solo,
. del maneJo adecuado de
literario.
del hablante- sino
M arita
cesidad de respirar por parte . d la emoción y del suspenso. _arg f
ilencio de la interdependenc1~, ed
sas respetando el paralelismo osLópez 'Portillo utiliza
• • diversos tipos e pau , trica
'
, · ) ' que es
con la sintactica
,
.:co
(coincidencia
de
la
pausa
me
no-semanu
la más tradicional:
La muerte,
presencia vigilante,
nos tuma,
nos zarandea,
(pág. 35).
nos urge
.
pnva
en L os Días de la Voz es el
.
Sin embargo, el tipo de pausa que
termina pero el sentido contiun versofono-semántico
'
conocido como eneabalgamiento.
. E t . onflicto
repudiado por
. . los
·
aniente
s
e
e
1
,
·
atreVlllllennúa en el verso Slo.
l
ánticos y llevado a má.XllD0
t
boga
por
os
rom
.
, allá de, los resclásicos, pues o e~
. e able valor expresivo,
mas
la
to por los simbolistas, posee mn g
d más diversos grados, segun se~
nales Presenta, a e
isa de e1empetables gustos ~rso . ; . táctica que provoca. Vayan, a gu
.mtens1"da d de la dislocac1on sin
plos, unos cuantos casos:

,

Cohesión gramatical débil:
La urgencia de _la vida
que tiene que venir.

(pág. 21 ) .

Cohesión gramatical fuerte:
S obre los dulces
frutos de la vid.

(pág. 43).

Sobre el agua
del río.

Mas

176

Margarita López Portillo es rica en el empleo de figuras literarias: anáforas, reiteraciones, gradaciones, antítesis, polisíndeton. De su estilo se desprende la existencia de un propósito estético, pero exento de preciosismos.
Cabe destacar el empleo del color. Predominan en la obra los tonos dorados,
resplandecientes: el amarillo y el oro en toda su gama. Rara vez menciona
directamente el color, prefiere evocarlo en pluralidad de imágenes: arena,
dunas, desierto, trigo, siega, miel, polvo, llama, fuego, lámpara, sol, luz, antorcha .. . Es la suya una poesía radiante, plena de fulgores lumínicos. Existen
también otros tonos, algunos de ellos sombríos, otros alegres, pero sirven para
forjar un contraste con el resplandor imperante.
La adjetivación de la autora es sobria, medida, fiel a una melodía interna
de la que no pretende distraer. Predominan en los poemas los sustantivos y
los verbos, por lo que adquieren un dinamismo expresivo, positivo. Dicho
de otra manera, su ritmo resulta móvil, rápido, porque esas palabras aport.an
nociones nuevas y aceleran la lectura:
Señor
soy hermana del agua.
Mi piel es tierra,
mis cabellos, algas. ..
yerbas mis pies,
mis ojos
universos...
Soy ventana
por donde todo miras.
Soy carne tibia
por donde a todos
amas ...

(pág. 91).

(pág. 43).

Cohesión gramatical muy fuerte:
no satisfizo a mi alma.

No es tarea fácil emplear con acierto los encabalgamientos, sin llegar a
extremos de romper estructuras muy internas, para brindar un cierto ritmo
que refuerce el contenido semántico. La autora realiza la tarea con innegable decoro. Es posible que este artificio literario, casi siempre inconsciente,
resulte instintivo, no forzado en la poetisa. Corresponde al crítico, y no al
poeta, analizar, desglosar encabalgamientos y procedimientos estilísticos.

(pág. 79) .

Es así como logra la poetisa, en la mayoría de los casos, esa difícil correspondencia entre fondo y forma. El dinamismo expresivo de los poemas
demuestra el aserto. No es éste, claro está, un procedimiento exclusivo de
la poesía, pero en ella encuentran su más elevado exponente. Mientras más

177
humanitas-12

�logrado sea un poema, más cuenta nos daremos de una verdad aparentemente muy sencilla: lo que en el buen poema se dice, no pudo haberse dicho
de otra manera. Quiero indicar que la unidad fondo-forma es indisoluble.
Altérese el lenguaje poemático, aun en sus aspectos más nimios, y el contenido se verá afectado. Y podríamos aseverar, también, que si se altera el
contenido, aun en elementos de poca relevancia, se verá afectado el lenguaje
del poema. La creación poética con lo que encierra de inspiración y de elección, intuición y reflexión es, en buena parte, arcano. Los Días de la Voz,
muestra un delicado y sutil equilibrio entre problemática y estructura externa,

si bien prepondera el fondo sobre la forma.
Aspecto Interno
Se ha dicho -y con razón- que el estilo es el hombre. Cada ser humano
-el poeta no es una excepción- es una versión original, única, incanjeable,
irrepetible del universo. En el universo de la poesía, Margarita L6pez Portillo deja oír su voz poética simple, esencial. No hay en ella mayores rebuscamientos estiüsticos ni retorcimientos conceptuales. Semeja un diario
espiritual, íntimo, lírico. Ante todo nos encontramos frente a una arquitectura
bien estructurada. Hay también imágenes y metáforas, símiles y símbolos,
llenos de luz y sentido. No es difícil encontrar la simbolación concreta. Dios
será llamado: "El sabio y experimentado escultor de blanda arcilla", el juicio
final se expresa hablando de Los Días de la Voz cuando suene la trompeta
del ángel. Y al infierno se Je designa con dos palabras: "eterno tormento".
Obviamente la aprehensión de imágenes, metáforas, símiles y símbolos exige
una formación religiosa, específicamente católica. Su lenguaje proviene de cuna,
de hogar y de educación religiosa. Imágenes y metáforas giran en torno de
Dios.
Una poetisa teotrópica, hondamente religiosa, con una religiosidad sincera,
no de mero artificio literario, es natural que tenga en Dios su centro de gravedad. Se le ha llamado, por parte de mi cordial amigo y coterráneo Agustín
Yáñez, "panteísta". Discrepo, en esta ocasión, del ilustre novelista jalisciense.
El panteísmo no admite un Dios personal distinto del mundo. Identifica
a Dios con el conjunto de todos los seres del universo. Admite una sola substancia, de la cual los seres visibles no son sino modificaciones o evoluciones.
Se le llamará Dios-Naturaleza, o Dios-Fuerza, o el Gran-Todo, identificándose siempre a Dios con el Cosmos. Al panteísmo se le puede aplicar lo que
decía Bossuet del paganismo: "todo es Dios, excepto Dios mismo". El panteísmo de Spinoza y de Hegel incurre en graves errores:

178

lo.
.
. Destruye la idea de D'ios que es mmutabl
. f .
sano, al asignarle los caracteres op tos
• e, m IDlto, perfecto, necefecto como la materia.
ues : vanable, finito, limitado, imper2o. Admite efectos sin causa· S u D'10s no es un
mundo. No hay seres necesarios p t
ser personal, distinto del
' ues o que el Ser
.
preguntar entonces: . Dónde tá l
necesano es único. Cabe
b'
e:
es
a causa que h
od .
a igarrada, multiforme y confusa
II
~ pr uc1do esa balumba
que amamos universo?
3o. El panteísmo violenta a nuestro senfd , .
tros se siente, sin que haya lugar a dudas i ~
Cada uno de noso4o
.
' un md1vrduo, y no otro ente
. Contradice los enunciados de la
.
mundo atributos inconciliables.
razón que descubre en Dios, y en el

":1~º·

r:~ !:

5o. Destruye toda idea de Je . 1
y de recompensa. Ahora bien,
~ncienc_ia, de deber, de castigo
expresamente de castigo ("Et
argar1ta López Portillo habla
la voz", "Cuando suena 1 tr erno tonnent~"~' de juicio final ("Los días d
"El b
a ompeta del septimo án l")
d
e
(
sa io y experimentado esculto d
g~
y e Dios personal
mente a Dios Creador del universo/ e blanda arcilla"). Distingue clara-

iil ha creado
la tierra y el cielo!
Su senda es mi senda
porque he entendido al fin
la orden,
la voluntad del Señor
dueño del universo.

(págs. 37-38).

Como San Francisco de A ,
giosidad de Margarita López ;s~llcomo San Buenaventura, la honda relivestigios de Dios· "' en la peo o hsabe ver, en el universo visible huellas
b'
' ;
rsona umana 1 .
'
'
iada- del Dios persona]. Quiebra "la fo a rmag_e? :;-un tanto enturuna y otra vez, con la raíz de la vida Su ~ sensitiva para contactar,
a las cosas de la tierra Podemos c.
b~oeslia alude, en forma de signos
, ·
·
once rr a e
"
,
]
mea
del
pensamiento)
Esa
f'
.
orno una Gedankenlyrik"
(
•
con 1gurac1'
· ·
y distante, de lo íntimo y tr
d
on ongmal y viviente de lo diverso
1 •
.
aseen ente lo lleva
bo
a mseraón personal de su alm
'1
, a ca nuestra poetisa por
u
be d' .
.
a en a melod1a y ann , d
.
istingurr del Cread
.
oma el umverso
-q e sa
d I
or-, gracias a l
1
b
e a nota necesaria entre el alm h
a pa a ra. Crea el acorde
a umana, el mundo y Dios
Queda bien claro el teísmo de M
.
.
arganta López Portillo. Teísmo reitera-

179

�tivo, casi obsesivo. La búsqueda de Dios personal y providente, que da sentido a la vida, al amor y a la muerte, es tema único de Los Días de la
Voz. Vida, amor y muerte: he ahí los tres principales goznes sobre los
que gira la obra. No hacen falta títulos para los poemas. Hay, a lo largo
del libro, unos mismos motivos y un solo tema. Estamos, así lo creo, ante
un solo y gran poema con pausas significativas.
En su Prólogo a Los Días de la Voz, Agustín Yáñez habla de diversas
influencias en la poesía de Margarita López Portillo: Sor Juana Inés de
la Cruz, los místicos orientales y occidentales, la poesía náhuatl. . . No es
éste el momento de verificar las influencias asignadas. Basta decir que, en
todo caso, estamos ante una amalgama nueva, distinta, cuajada de estilo
personal, muy propio de la autora. Quiero apuntar, eso sí, que la poesía
de Margarita L6pez Portillo es una poesía religiosa, pero no mística. Ni
estamos ante itinerarios de las tres vías espirituales: Purgativa, Iluminativa y Unitiva, ni puede hablarse, tampoco, de una unión mística con la
visión facial de Dios en pleno "status viatoris". La pásión de lo divino de
Margarita L6pez Portillo le lleva a regresar hasta el punto de partida, buscando al Arquitecto de la semejanza, a la Mano Plural del equilibrio que
da el ser a la nada y la medida a las cosas del universo. Es la suya una
peregrinación hacia la luz no creada, inextinguible. Afanosa búsqueda de
Dios sin tregua ni cansancio. Búsqueda que empieza por las huellas estampadas en la naturaleza, y que prosigue en la imagen sentida en el corazón:
Estás
en el vuelo del pájaro
que huye.
En la ola del mar
que s.e levanta.
Estás
en todas partes,
pero sobre todo
te siento
en mi coraz6n,
inc6gnita morada
de tu ley.

(pág. 13).

En los viejos manuales de catequesis se decía que Dios estaba en las cosas
en esencia, presencia y potencia. No se trata de panteísmo, sino de causa
eficiente, de causa ejemplar y de causa final. Y para decirlo en un len-

180

guaje más cristiano: Providencia Di
.
pot~nte y Providente, lo percibe t'amb~-amor. Ese ~os Omnisciente, Omniesprritu:
ten en su propio cuerpo y en su propio

Tú,
el sabio y experimentado
escultor de blanda arcilla,
h acedor de milagros.
Tú formaste
mi cuerpo
Y el espíritu
que arde dentro de él.

(pág. 25) .

tPero, como vivir es convivir, Ia autora de Los Días de la
a raves de los hombres:
Voz ve a Dios
Hermosa la arquitectura
del cuerpo del hombre .
sagrado receptáculo ,
de tu poder.
Es suave y tibia la carne
como suave la rosa
'
La
. mirada de uno: o1·os amad os
tume el insondable secreto
de tu bien...
En ellos yo te amo,
en ellos yo te busco,
en ellos te contemplo.

(pág. 47).

Dios vivo palp1·ta en 1a autora de L os D'
ces pueda ser presa de la duda
f tas de la Voz -aunque a ve0
su fe .· " ·1 Greo Senor
en
Luch a por avivar
.
ayuda · ·
d .orma auónica
•
h
'
mi mere ulidad 1" s ·
ambre de inmortalidad de la
h bl
.
iente muy a lo vivo esa
ría que trasciende la ~ era ham~:: da _aba Un~uno. Más aún, yo ditrata simplemente del connato spmociano
. . e mmortahdad
unamuniana• N o se
. "tod
de a perseverar en su ser" . d 1 . .
o ser, en cuanto es tien' smo e axioma q
'
escubierto
para
la
Antropolog'
F'l
'
f'
ue
por nuestra parte hemos
d .
ia toso ica · "Tod
h
es, tiende a ser en plenitud" N d
.
o ser umano, en cuanto
1
Nº • .
· a a terrenal saf f
i . siquiera el amor humano. Siente mu
is ~ce a a poetisa tapatía.
16gxca del hombre, la fractura moral 1 y a lo . vivo la manquedad onto, a nostalgia de lo Absoluto• L a au-

181

�Su senda es mi senda
porque he entendido al fin
la orden,
la voluntad del Señor
dueño del universo.

sencia de Dios es punzante. Advi~rte que algo le falta, un no sé qué superior,
sobrenatural, eterno. Dios a la vista:
Entraste en mi casa
y me arrojaste.
Cuanto me diste al nacer

Hay, también, mucho de apocalíptico en la poesía de Margarita L6pez Portillo. Se inclina, reiteradamente, por el número 7, ese número sagrado y cabalístico en el judaísmo y en la Biblia. Aparecen, así mismo, símbolos tales
como los sellos, las trompetas, los ángeles y arcángeles:

el trigo,
la abundancia,
lo apartaste de mí.
Pero aún tenía
la esperanza
de amar y ser amada.
Lo fui ...
Mas
no satisfizo a mi alma
ese don.
Pequeño don fue el amor
del hombre para mí.
y O buscaba algo
que no tenía
en esta tierra
pequeña '.)I apretada,
donde de todo
estuve despojada.
Y así
un día de tiniebla
en el llanto y la tiniebla
te encontré
y te vi.

'

(págs. 79-80).

, de la Voz es una larga invocación al Cread?r,
La poes1a de Los Dias
1
ca terrible. Hay en ese canb'
que a ratos e parez
al Dios bueno y sa 10, a~n
f 1
dones veterotestamentarias en tono de
,

tico destellos de nuevos cielos, u gura
salmo:

y vi salir el sol, y dije
- ¡ Ahí está mi Dios!ftsos son sus signos.
¡ El ha creado
. l o.'
la tierra y el cie

(págs. 37-38).

Siete grandes potencias
con sus catorce alas
sostienen la cúpula
de este Universo.
Siete arcángeles
de fuerzas poderosas
hacedores de luz
comendadores
de ejércitos celestes;
instrumentos de fuerza.

(pág. 39).

Emoción sincera, desmedida, vibrante que atraviesa ese largo poema intitulado Los Días de la Voz. Afán de plenitud subsistencia! y búsqueda
afanosa de Dios. Pero, por momentos, un diálogo sentido, íntimo, doliente,
-a veces- con ti. Bajo la luz divina contempla la vida humana, el amor,
la "habencia" (todo cuanto hay). Y todo lo sabe, saboreándolo transitorio,
perecedero. Vida como espera que se transforma en esperanza. Lámpara
encendida que simboliza la espera vigilante, dispuesta, esperanzada. Porque
algún día vendrá el momento de la llamada última de Dios.
La muerte, última opción, es el único acto definitivo. Los demás actos
de nuestra vida son definitorios, pero no definitivos. Margarita López Portillo advierte la posibilidad, actualizada en tanto que posible, que nos está
siempre presente, como una amenaza cierta y delimitante. Riesgo ineliminable que condiciona cualquier posibilidad determinada. Incitación a la fidelidad con ella misma y a la fidelidad con Dios. Término incierto, porque
se trata de un acontecimiento futuro y de realización cierta, aunque incierta
sea la época de su realización. Conclusión única y definitiva sin posibles
adiciones ni reformas del yo-programa. Medida definitiva de. nuestro ser:
amor u odio. La muerte es inherente a la vida. Marca su fin y configura
183

�.
tr ectoria Nos revela nuestro límite absoluto y nos mues·
definiuvamente su ay
.
M
"ta llama a la muerte amiga
tra lo abierto, puro y simple.. Por eso dargand morir Sin embargo, todos
.
te hay miles de roo os e
.
.
y madre. Ciertamen
"6 f damental. son modos de monr
unidad o conexi n un
·
ellos conservan una
l animal la muerte es un puro acaecer nahumanos. Mientras que para os
es
blema un drama extraño y
tural, para los hombres la muerte es un prol no p~ede afectar al espíritu.
be que la muerte corpora
.
difícil. La autora sa
.
.
bocada a la muerte, smo a su
tá en su propia esenaa, a
l
.
Su persona no es '
la
"nberente a la vida, a mu1er
rfección en la eternidad. Porque muerte es 1 .
~ta incorpora existencialmente la idea de monr:
Este morir constante,
este acabamiento
que tiende cada día
su ineludible lecho
no se escapa a nadie.
Al nacer
ya morimos.
Comienza en la existencia
la agonía...
La muerte,
presencia vigilante,
nos toma,
nos zarandea,
nos urge.
•Nadie más fiel
1
•
que esta engañosa ausencia,
la muerte,
amiga y. madre!

(págs. 35-36) •

t l autora d e L os DL'as de la Voz teme al silencio
•
Más que a la muer e, a
b"d
enti"das queridas ante el si'ticas
-sa
i
as,
s
,
Divino. Lanza sus p alab ras poe .
. ra que es un "Deus abs.
b
Dios existe, pero no igno
l
lencio de Dios. Sa e que
.
ul l
ece mudo y sordo. Se reve a
ese
Dios
oc
to
e
par
.
"
(
,
conditus". Y a veces
· de "pecado e infierno pag.
arentes errores, sucio,
.
contra este mundo d e ap
. . h manas y por momentos, dia1oga,
69) Le asalta el dolor de las rmsenas ufu . t E'lla le ama así: buscán.
dición humana s nen e.
como Job, desde su con
, d le idiéndole que le responda, rodole hablándole, increpándole, can~alo ' p br todas las dudas prevalece
,
_ __ :e: t Pero al fm ' por so e
"
gándole que se maiw1es e.
" bl . "tadora consoladora esperanza como
, .
la esperanza - no e mo
'
la fe agoruca,

184

la llama Goetbe- y una aceptación de Dios como su destino último de
creatura deiforme, como ser teotr6pico.
Filosofía y Poesía
Al concluir la lectura de Los Días de la Voz tengo la impresión de haber
leído un poema que es un "raid a lo absoluto". También la filosofía, a mi
modo de ver, es una propedéutica de salvación. Filosofía y poesía nos enseñan a sospechar que esto que pisamos fuerte y miramos alto, este mundo,
no se limita a ser lo que parece. Por eso cumplen una función igualmente
liberadora. El fil6sofo y el poeta están poseídos por el Amor, por ese amor
que sostiene el universo y que es anhelo de poseer para siempre, el bien
saciante. La filosofía es una conquista humana; la poesía es un don de los
cielos. El poeta padece a la musa; el filósofo escucha al "daimon" interior
y se padece a sí mismo. "Sólo nosotros -dice el poeta Hoelderlin- somos
de corazón puro, como niños; s6lo nuestras manos son inocentes". "Filósofo, --dirá Sócrates-- es quien aspira a contemplar el mundo de las esencias, ese mundo que ningún poeta ha cantado aún ni cantará nunca dignamente". El filósofo explica el universo en cuanto universalizable, desentraña
sus fundamentos, ofrece una sabiduría vital de los últimos problemas humanos; el poeta se extasia ante el siempre nuevo misterio del Cosmos, y
estalla esplendentemente en ritmos, rimas, imágenes, chispazos metafísicos ...
Uno contempla el mundo "sub specie aeternitatis", el otro lo ve "'sub specie
novitatis". Ante la novela del mundo se recurre al perpetuo fundamento.
Pero no se puede descubrir la perenne novedad de la habencia -todo
cuanto hay- sino cuando se comienza por ver su perenne antigüedad. No hay
oposición sino convergencia.
La mentalidad pragmatista en estos tiempos de indigencia pretenden llevarlo todo ante el supremo tribunal del rendimiento y la eficacia. Los poetas
y los filósofos nos sentimos constantemente acosados y acusados por la pregunta machacona: ¿ Y esto, para qué sirve? Tras de esta pregunta se esconde la pérdida de ctmfianza en las más altas manifestaciones del espíritu
humano. La "inutilidad" de la poesía y de la filosofía no es, en rigor, una
verdadera acusación. El pretendido reproche se nos convierte en el mejor
elogio de la filosofía y de la poesía. Hay cosas que valen por sí mismas.
Lo útil no posee un valor absoluto, sino subordinado, porque sirve para algo
y se comporta como un medio naturalmente inferior a su fin.
Las intuiciones del poeta fecundan al filósofo y pueden ser llevados a su
cabal desarrollo por la filosofía. Pero a su vez, la cultura filosófica presta

185

�Despierta en mí tu fuerza
Concédeme la luz
·
i Dame tu mano!

al poeta -como en el caso de Antonio Machado- hondura y densidad
metafísica.
Ante un mundo que todo lo ve con ojo calculador y todo lo siente con
coraz6n ávido de opulencia, no puede justificarse la poesía de Margarita
L6pez Portillo. Pero ella da testimonio de sí misma al margen de toda intención justificadora. Su ser es su verdad y su belleza. El esplendor que
irradia el gran poema de Los DEas de la Voz es la mejor evidencia que anoticia de su valor. Ella sabe, como auténtica poetisa, que en lo más profundo
del ser hay una virtualidad indemne, redimida y salva. Le basta abrir los
ojos a lo que existe para advertir secretos parentescos entre los seres, para
advertir que cada cosa tiene su propio rostro y su propia voz en el conjunto sinfónico de la habencia. Después del momento impresionista cierra los
ojos para gustar la savia del mundo que hunde sus raíces en la tierra nutricia de la Deidad. Hombre, mundo y Dios puestos en la balanza de su
corazón y proferidos en verbo poético. Y nosotros, sus lectores, recogemos
agradecidos sus señales cordiales: "¡ De pronto te sentí ... !" (pág. 99). Impaciencia de eternidad, sed insaciable de verle a Él, cara a cara:
Déjame una vez mirarte,
o niégate, Señor

(pág. 22).

No es que hayamos matado a D'
que "hemos ocultado su prese . "ios, como cree Federico Nietzsche es
nc1a como af
M
.
'
. '
mna
arganta López Portillo. Pero llegará el día de 1 fatiga
Y el error se trocar'
pvrque suyo es el dominio . S , 1
a en conocimiento·
• 1 ° o suyo es el reino!" (pág. l04)
'
Más allá de 1os senderos que recorro ("
·
rayo nuevo de luz el sol
. p~a cada hombre guarda un
. . . y un cammo
D' "
poeta León Felipe) a Marg .t L,
_virgen, ios como dijera el
una incurable nostalgia de o7os~ opez Portillo me siento hermanado por

•~

ª

(pág. 69).

El Señor poderoso y ausente es buscado, más allá del amor humano, en
ese algo que no tenía. Mirando hacia el mundo contempla vestigios de Dios
-suprema Causa Ejemplar- en sus criaturas: resplandor de la noche, miel
del higo, rumor del agua, manzana que madura, grano de arena, luz, alborada, muerte, olvido, todo tiene algo de Él. Pero la visi6n especular no
le basta, su semblante se pierde, a veces, y duda si es Él:
No sé qué es tu sustancia.
No sé c6mo es mi alma,
te grito y no me escuchas,
te increpo y no respondes.
Si eres Dios
¡ no te calles!
¡ grítame que estás vivo,
y que vendrás después. . .!

(pág. 59) .

Aunque lo presiente en el vuelo del pájaro que huye, en la ola del mar
que se levanta y en todo el universo visible, concluye por recogerse y, sentirlo en su coraz6n. Su vocación de poetisa termina en invocación:

187
186

�FEDERICO GARCIA LORCA -1898-1936-:
su dualidad poética: clásica y surrealista

DRA.

MA. GUADALUPE MTZ. DE RODRÍGUEZ

Fac. de Fil y Letras U A N L

I. Datos bio-bibliográficos: Poesía, teatro, ensayo.
Ese "petit espagnol tout noir", así lo llamaba Paul Ducas.
Nació el poeta andaluz en Fuentevaqueros -Granada-, en 1898 y murió violentamente en 1936, al comenzar la guerra civil española.
Estudió las carreras de Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad
de Madrid, donde vivió una temporada en la Residencia de Estudiantes
hasta 1928.
Hacia 1930 hizo un viaje a América. Fundó un teatro universitario que
denominó La Barraca y con el cual recorrió diversos pueblos de los más
apartados de España, llevando obras de los principales españoles clásicos,
tales como Fuenteovejuna, de Lope de Vega, el Auto La vida es sueño,
de Calderón, y El burlador de Sevilla, de Tirso, entre otras.
Ya para esa época era reconocido por su Romancero y sus obras teatrales como Bodas de sangre, cuyo éxito en Madrid lo confirmó en Buenos
Aires adonde fue a pasar una temporada el poeta hacia 1933-34, alternando sus actividades teatrales y dictando conferencias.
De regreso a España, doña Margarita Xirgu estrenó Yerma y poco después Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, La casa de Bernarda Alba y Mariana Pineda.

Entre sus obras poéticas se cuentan Canciones -1924-, Libro de
poemas -1921-, El Romancero gitano -1928-, Poeta en New York
-1931-, El llanto de Sánchez Mejías -elegía- ·1934, etc.
189

�En prosa public6 Impresiones y. paisajes, producto de las notas que tom6 en un curso de arte en la Universidad de Granda con don Martín
Domínguez Berrueta.1
Federico García Lorca tiene una dualidad poética: clásica y surrealista,
ya que cultiv6 tanto la poesía de tema popular de corte clásico como la
poesía de vanguardia o surrealista en su obra.
En el Romancero gitano pone a flote la canci6n, la cancioncilla, el romance y el soneto, estructuras clásicas con temas populares como lo vemos
en su famoso tríptico a los santos: San Miguel, San Rafael y San Gabriel,

amplia túnica. Tiene una mirada misteriosa
ra donde se lee: 'Libertad'
J tr d
. y dulce. . . con una bande' en e as e relieve".
Mariana Pineda, heroína real como el Cid C
garrote", conquistando las sim :tías d J
. ':'71Peador, fue condenada "a
María Egipciaca. Murió el 2~ de e as religiosas del Convento de Santa
mayo ...
El pueblo la sinti6 asimismo y en la ob
'
ra se reproduce su sentir. Veamos:
Marianita, declaro, declaro
Que la vida te la van a quitar
Marianita por haber bordado
la bandera de la libertad.•

por ejemplo:
San Miguel, lleno de encajes
en la alcoba de su torre,
enseña sus bellos muslos,
ceñidos por los faroles.
Arcángel domesticado
en el gesto de las doce,
finge una c6lera dulce
de plumas y ruiseñores. 2

En la historia real Mariana Pineda . .6
é
d VII
.
. '
VIVI en 1a poca del Rey Fern
o
' qwen munó en septiembre de 1833 "de un ataque de apople ., " any su esposa María Cristina se convirtió en la Regenta del Reino. s Jia ... '
Hacia 1856 se decidió que Mariana Pineda fuese inhumada def 'ti
te en la Catedral de Granada donde allí de
.
mi vamencon una inscripción a su memoria que a l ~ ; : :c~~a discreta sepultura

(Del Romance de San Miguel.)

D.O.M.
Ad perpetuam memoriam reliquiae mortales
Mariana Pineda ... a

1.1. MARIANA PINEDA -1925-, drama político-amoroso.
En la obra dramático-poética de Federico García Lorca, destaca Mariana Pineda, cuyo tema de "amor y libertad" es sublimado a grado tal
que la heroína da su vida en aras de sus ideales político-patri6ticos.

Esta obra fue estrenada en Madrid, el 12 de octubre d 1927
l
de Fontalba, por Cía. de Mar arit
.
e.
, en e Teatro
derico García Lorca.
g a Xirgu, obra que dio a conocer a Fe-

El asunto es el siguiente: la heroína "de conspiradora liberal, Mariana
Pineda se convierte -en la obra-, en amante del jefe de la conspiraci6n, Sotomayor, bordando tanto por amor como por idealismo la bandera de los

"Federico García Lorea, granad'mo, es uno de los más altos
~ 1 d 1 s·
no es e iglo XX."
poetas espa-

liberales".8
La acci6n se desarrolla en Granada, en donde se le erigió una estatua:
"La heroína figura con un vestido que llega al suelo recubierta con una
1

1.2

EVOLUCIÓN POÉTICA DE FEDERICO GARCÍA LORCA

En la evolución poética d F d ·
,
Modernismo hasta el S
~ e enco Garc:a Lorca encontramos desde el
mentar:
urrea mo contemporaneo cuyo enfoque vamos a co-

CounoN, Claude, Granada y Garcla Lorca, Ed. Losada, Buenos Aires, 1967,

p. 39.

• GARCÍA LoRcA, Federico, Antología poética, Ed. Losada, S. A., Buenos Aires, 3a.
ed., 1965, p. 100..
• CouFFON, op. cit., p. 48.

190

• CouFFON, op. cit., p. 64.
. pp. 64 y sigs.
op. Cit.,
1
COUFFON, op. cit., p. 66.

• eOUFFON,

191

�Tu sokdad esquiva en los hoteles
Y tu máscara pura de otro signo"• ..

Ejemplo del Modernismo lo tenemos en Sueño, del Libro de poemas.
-Mayo de 1919-. Veamos:
Mi coraz6n reposa junto a la fuente fría.
(Llénala con tus hilos,
araiía del olvido.)

"Pero yo he de buscar por los rincones
tu alma tibia sin ti que no te entiende
con el dolor de Apolo detenido
,
con que he roto la máscara que llevas.10

El agua de la fuente su coraz6n le decía.
( Llénala con tus hilos,
araña del olvido).1

También captamos el Surrea1·ismo en el Romancero gitano. Veamos:
ROMANCE SONÁMBULO

y en Adelina de paseo, denota la influencia de Juan Ramón Jiménez, por
la musicalidad de sus versos. Veamos:

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y. el caballo en la montaña.u

La mar no tiene naranjas,
ni Sevilla tiene amor.
Morena, que luz de fuego.
Préstame tu quitasol.ª

·
·
·
E" mplo·
En el Poema de cante jondo -1921-22-, encuentra su propio yo. Je
•

O el famoso Llanto por Ignacio Sánchez Mejías -1935-.
LA COGIDA y LA MUERTE

SORPRESA

A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
ª las cinco de la tarde
Lo demás era muerte ; sólo muerte
a las cinco de la tarde.

Muerto se qued6 en la calle
con un puñal en el pecho,
No lo conocía nadie.
¡Cómo temblaba el farol,
Madre! 9

La técnica surrealista la tenemos en Poeta en N ew York -1929-1930-,
con cierta ironía por la civilización neoyorquina. Ejemplo:

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

POEMA DE LA SOLEDAD EN COLUMBIA UNIVERSITY

Tu INFANCIA EN .MENTÓN.
Si, tu niñez ya fábula de fuentes.
JORGE GUILLÉN

y a luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Si, tu niñez ya fábula de fuentes.
El tren y la mujer que llena el cielo.
' GARCÍA LoRcA, Federico, Antología poética, op. ci~., p. 16.
• GARCÍA LoRCA, Federico, Antología poética, op. cit., p. 63.
• GARCÍA LORCA, Federico, Antología poética, op. cit., p. 36.

192

o

10

11

G ARC~A
' L ORCA, Federico, Antología poética, op. cit., p. 129.
GARCIA LoRCA, Federico, Antologia poética, op. cit., p. 93.

193
humanitas-13

�. y el toro solo corazón arn'b a.,
A las cinco de la tarde.12
I

..

usicalidad en los versos, y la supervi.
Vemos que en este poema _hay m. 'uanramoniana- como anteriormen. modernista -quizás de influencia J la
un poema con técnica suvenoa
sea a
vez
fl
. d pendientemente que
poner a ote
te decíamos, in e
d , bolos y de ensuenos Y
.
. bolista al hacer
rrealista
y sllll
, .uso e SlID
timientos intunos.
los recursos y sen
podemos anotar de la poe, .
fundamentales que
.
Así pues, las caractensticas
.
poesía popular refinada, ansto, d Federcio García Lorca son. una
VIS.i6n del mundo andaluz;
s1a e
lista con una
, • á
crática, modernista y, a la v~z, surrea su 'lírica con una profunda raiz h1sp el uso de metáforas brillantes y
F derico García Lorca es uno
con
......A
os aseverar que e
, . o
nica. Por todo ello, !"""'ero
, .
tantes de nuestro siglo y el maxun
de los poetas y drama~gos mas 1IDpor
exponente de la lírica hispana.

II.3.1. En Bodas de sangre -1933-, el tema es el rapto de la novia.
II.3.2. Yerma -1934-, es el tema de la fecundidad frustrada, donde la
protagonista al final mata a su esposo en un impulso de desesperaci6n y
de angustia vital.
11.3.3. Y en La casa de Bernarda Alba -1936--, se enfoca la falta de
educaci6n de las hijas casaderas, cuya protagonista principal, doña Angustias, vela ferozmente por la castidad de las doncellas manteniendo en tensi6n
dramática al lector o espectador hasta el final de la obra.
11.4. Teatro dramático:
11.4.1. En Doña R osita la soltera -poema dramático-, la temática es
"la espera inútil", tratada con una fina ironía.
En general, el teatro tan variado de Federico García Lorca es meramente
hispánico.
III. La Generación del 27. Ismos:

II. El teatro

.
, .
fundamentales del teatro estil'izado de Federico
.
Los temas y caractensticas
1
alidad psico16gica de la mu1er esintura de a re
"
García Lorca son: . una p"
" de la "honra"' de "la pasi6n ~o~osa '
- ola. el testimoruo del honor ' .
.
iales" y el predomuuo de
pan '
l" "los convencionalismos soc
.
"el instinto materna '
1 bra Mariana Pineda.
'tico como en a o
lo lírico sobre lo d rama '
"el conflicto ma. .
.
1929.30-, el tema es
II 1 En La zapatera prodigiosa la esposa joven"' farsa fina
. .
'd
trado en anos y
.
trimonial entre el man o en .
anir ese tipo de matrimonios con. estriba en no seocon fin feliz, cuyo mensa1e

vencionales sin amor.
d
Perlimplin con Belisa en el
·- l : En El amor de on
11.2. T eatro gumo
· d'n
1931- Y en:
· t al
1ar i -1931-, el tema es seme1an e
.ll
de
Don
Cristóbol
11.2.1. Retabli o
. . un matrimonio desadaptado.
anterior.
t 1 im.
"
predomina
un
elemen
a d'
. '6 campesina
.d d- que provoca irreme iaE los dramas "de realizao ~
n sexual -el amor o el ansia de materru a
'
pulso
blemente la tragedia.

11.3. T eatro de tema campesino:

derico Aneologla poltica, op. cit., p. 163.
u GARCÍA LoRCA, Fe
'

Se denomin6 así a un grupo de jóvenes intelectuales "d'entre dewc guerres" que se preocupaban por la situación político-econ6mico-social de la España de los 40. A esta Generaci6n se le denomin6 la "Generaci6n de la
Dictadura", "de los nietos del 98", "Generaci6n del 25 o del 27", compuesta por solamente poetas, quienes respetaban a los maestros anteriores: Unamuno, los Machado, Juan Ramón Jiménez y otros.
III.1. Modernismo. -1898-1915?- F.G.L.
Como el movimiento modernista termina hacia 1915, surgen entonces las
subsecuentes "Escuelas de Vanguardia":
III.2. El Ultraísmo -1918-1923-, movimiento éste subversivo cuyo "empleo libre de la metáfora", ~'el abandono de lo decorativo", "del elemento
anecd6tico", "con un tono juvenil y optimista", con una "estilización poética da lugar al surgimiento de "la poesía pura", de "la poesía desnuda"
como la de Pedro Salinas y la de Rafael Alberti; la vuelta a los clásicos y
a "lo popular", netamente hispánico con Federico García Lorca -de quien
nos ocupamos ahora- y Jorge Guillén.
III.3. Surrealismo. F.G.L.
Poco después surge el "Surrealismo" hacia 1920, movimiento subversivo,
de "origen francés", que engloba algunas características de los movimientos anteriores: "la poesía pura", de valor lírico, "la asociaci6n libre de
195

194

�ideas" y "las imágenes ilógicas", «la vuelta a la tradición española", a los can•
cioneros de la época medieval, "al uso del romance y de la copla popular"
y a la lírica culta como fuentes de inspiración -Garcilaso, Fray Luis, San
Juan, Góngora, Quevedo y Bécquer-, la vuelta a lo humano, "al uso de
elementos oníricos" y "alucinadas visiones" con un predominio del "automatismo psíquico" y de la expresión del mundo subconsciente.
Como hemos visto, dentro de este movimiento señalamos a Federico García Lorca, claro sin encasillarlo ya que su obra poética evoluciona desde
sus primeros poemas de tono íntimo, emotivo y sencillo como en Sueño,
hasta su poesía surrealista, como decíamos. Veamos:
SuEÑO

Mayo de 1919.
Mi coraz6n reposa junto a la fuente fría.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.)
El agua de la fuente su canci6n le decía.
(Llénala con tus hilos,
araña del olvido.) 1 3

A esta ''Generación del 27" pertenecen Federico García Lorca, como jefe,
Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén y Dámaso Alonso, estos dos últimos maestros universitarios todos ellos
utilizan los nuevos métodos poéticos europeos.
III.4. Impresionismo. F.G.L.
Federico García Lorca después de sus poemas íntimos, sencillos, pasa al
Impresionismo, cuya característica principal es exponer las ideas espontánea
y finamente con ese toque de captación personal del mundo circundante
como lo hizo Manet en su famosa pintura Desayunando en el parque,
que marca el inicio de este movimiento pictórico-cultural.

III.5. Expresionismo. F.G.L.
Luego, en la poesía de Federico García Lorca tenemos también el Expresionismo, movimiento que parte, asimismo, de la pintura francesa que
es el reverso de la medalla, con sus manchones y colores fuertes que los

11

GARCÍA LoRCA,

Federico, Antologla poética, op. cit., p. 16.

encontramos manifiestos en Lorca
Veamos el Impresionismo en:
' por ejemplo en Romance Sonámbulo.
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa
m~ montura por su esp:jo,
mi cuchillo por su manta

captamos ese sentimiento m·t .
todDonde
·
o su ser a l servicio de su amada ... enor del amado que qwere
brindar
· · Y el Expresionismo, en este rmsmo
•
Romance, en estos versos :
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban
Verde que te quiero v;rde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.

Mientras que en los dos primeros
poético de la naturaleza:
versos aún se capta ese sentimiento
L a noche se puso íntima
como una pequeña plaza.

En los siguientes dos versos es el contrapunto expres1·on1·sta, caricaturesco:
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban,

que implica el ambiente lucha guerrera de la España de los años 1936-39.
Y_ co_ntinúa el poema con los dos versos siguientes, de tono íntimo - impres1omsta.
V erde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.

Para terminar el poema con la tragedia circundante al poeta:

197
196

�El barco sobre la mar.
• H
y el caballo en la montana,

en donde tenemos el

JII.6. Simbolismo. F.G.L.
.
e artir
" b llo" por el amante que tiene qu p
O sea: "barco" por casa y ca a
.
.
bo f'1.
asimismo captamos el
sm rum
1°, Y,
d1
de
..
F G L que sería el corolario e poema y
III.7. Cosmopolitr.smo. · · ·,
d
··o
los "ismos".
tema es la muerte e un ron '
Veamos:
En el Romance de la luna, luna, cuyo
mas de Lorca.
se nota el tono dramático de 1os poe
-Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu coraz6n
collares y anillos blancos.
-Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados. . •
Cómo canta la sumaya,
i Ay, c6mo canta en el árbol!
Por cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.H

rt del niño los gitanos lloran, vemos asíEn este Romance donde la mue e 1 S. bolismo de la muerte que, desde
mismo la personificación de la luna ~ e h
el desenlace final; movimiento
el comienzo del poema se va cap~n ,º as
la obra de Federico García
.
implícito como senalabamos, en
literano que va
'
Lorca.

i:_

.
,. GARCÍA LoRCA,
•• GARCÍA LoRCA,

198

A tología poética, op. cit., p. 93.

FFedde~co, A:tología poética, op.
e enco,

La voz del runo que le suplica a la luna -la muerte- le permita
que baile, mas le advierte que los gitanos al llegar lo encontrarían muerto:
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados. ..

Y así es. Muere el niño y la luna se lo lleva consigo:
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano . ..

Y en el medio-ambiente "la zumaya" canta en el árbol y en la fragua lloran los gitanos.
Dentro de la fragua lloran
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando. ..

O sea que Federico García Lorca después de imprimir su sentir poético y
emotivo personal vuelca ese sentimiento popular a la comunidad con lo que
simboliza o representa, como decíamos, el Cosmopolitismo.
Lorca, es, pues, uno de los máximos poetas españoles del momento ya
que juega con los "ismos" desde el Modernismo hasta el Surrealismo, dándonos una muestra de su capacidad creadora y artística, y hace latir las fibras
poéticas íntimas a los que gustan o gustamos de la poesía y tenemos esa sensibilidad poética.
IV. Antecedentes e influencias teatrales de Federico García Lorca.
IV.l. DON JACINTO BENAVENTE -1866-1954-.
A principios del Siglo XX, Don Jacinto Benavente -Madrid, 1866-1954-,
premio Nobel 1922, y los Hnos. Serafín y Joaquín Alvarez Quintero, son las
figuras destacadas del teatro en prosa y de los sainetes de "color local", cuya
sátira social es la nota característica.
IV.1.1. Dramas de tono popular: Señora ama. -1908-.
Benavente, con sus obras dramáticas de grandes conflictos humanos como

cit., p. 89.
199

�Señora ama -1908- o La malquerida -1913-, figuraba en cartelera de
los teatros madrileños, así como también su
IV.1.2. Teatro costumbrista-guiñolesco: Los intereses creados.
-1909-, cuya fina ironía atraía a las mayorías de su época.
Estos dramaturgos tuvieron la virtud de renovar el teatro español, dándole un tono moderno y europeo, con el predominio aún del Realismo en el
teatro costumbrista o el Naturalismo o el Idealismo en ciertos casos como
en La noche del sábado -1903-.
Don Jacinto Benavente hizo escuela a la cual pertenecieron don Manuel
Linares Rivas -1867-1938-, don Gregorio Martínez Sierra -1881-1948-;
los hermanos . Serafín y Joaquín Alvarez Quintero -Sevilla, 1871-1938, y
1873-1944-, a quienes aludíamos, continuadores del "sainete" de ambiente
popular y las comedias, cuya fase ingeniosa y su vivacidad en el lenguaje daban
un toque específico a las obras teatrales de ese entonces; don Carlos Arniches -Alicante, 1866-1943-, don Pedro Muñoz Seca -1881-1936-, con
"la astracanada" y don Jacinto Grau -Barcelona, 1877-1958-, con sus
propósitos de arte, entre otros, quienes, como decíamos, son los dramaturgos que preceden al teatro de Federico García Lorca, el que continúa con
la línea española de contenido netamente popular.
IV.2. DON ALEJANDRO CASONA. -n. 1900-.
IV.2.1. Teatro idealístico-r.ealista: Los árboles mueren de pi.e. -t-.
-1949-.
Casona ya no es de la Escuela de Benavente, pero sí un dramaturgo asimismo destacado y afianzado en el exilio argentino con sus obras, tales como
Los árboles mueren de pie -1949-, de contenido idealista-realista, por citar
s6lo una, que enfoca ya la tendencia surrealista de nuestros poetas de "La
Generación del 27".
IV.3. DON ANTONIO BUERO VALLEJO. -n. 1926-.
IV.3.1. La tejedora de sueños. -t-. -1952-.
Con Buero Vallejo se tiene ya en la escena contemporánea, asimismo, el
teatro con vuelta a los clásicos, con un tono de inquietud metafísica, con una
vaga confianza en el futuro y en los valores del espíritu -amor, fe, sinceridad- en sus obras, con su "realismo trascendente" -como él mismo lo
ha dicho-, como base de las mismas, realismo que trasciende al "teatro de
evasión" de algunos de sus contemporáneos, usando el símbolo para sus proyecciones artísticas tales como La tejedora de sueños -1952-, cuya "ver-

sión
del mito de la f.d
1 lid d de Ulise "
de Iosescéptica
·
griegos
con su problem , .: e hª
_s ' nos proyecta al mundo
.
a ...ca umana uru
l A
.
eJo
es
posterior
a
Federico
G
,
L
versa. ntoruo Buero Va11
.
arc1a orca en c
t
..
'
uan o a su vlSIÓn dramáf
his-tÓricamente hablan do, mas se engloba dentro
d l
.
ica,
panola de mediados del Sigl0 XX h
e a evolución literaria es,
,
asta nuestro d'
eneabeza 'los nuevos valores" q
ias, ya que Buero Valle1·0
1950, presentándonos una obra dra
ue renuevan
la concepcion
. , d el teatro, hacia
, .
tr ,
matica y human
, d
a epoca con su problemática . t . 1
a mas e acuerdo a nues. di .
exis enc1a y angusti
m vidual y social de nuestros h b
osa en su doble aspecto
de aquí su valor y el interés
~m ;~s y de nuestras sociedades modernas.
la que escribe.
que rmp ica al degustador teatrófilo como lo e~

V. Conclusiones
la. Don
Federico G arc1a
, L orca cultiva la dualidad
.
't·
.
sico español, de tono popular
la
poe ica: de corte clá2
Ya
vez surrealista
a. F.G.L. en su obra Maria· na p·meda -n
realiza . l
Y libertad" sa ·f·
d
,
-,
e tema del "am
' cr1 ican o aquel en po d
.
or
3a. F G L .
.
s e sus ideales políticos.
. . ., sigue el realismo legendario de
M.
.
vivió en la época del Re F
d
un
w Cid, ya que la heroína
F
y ernan o VII -1833-.
4a. .G.L., es uno de los más sobresalientes
5a. En la evolución
,.
poetas espanoles del siglo XX.
poet1ca de F.G.L., econtram d d
os es e el Modernismo
hasta el Surrealismo.
6a. F.G.L., en su poesía tiene la influencia d
la musicalidad de sus versos y l b e ~uan Ramón Jiménez, por
güistica.
e re uscamiento de la expresión lin7a. F.G.L., cultiva el Surrealismo en
,
sonámbulo o Poeta en N
y k su poes1a, por ejemplo en Romance
ew or -1929 30 0
l f
Ignacio Sánch.ez Mejías.
·
• · en e amoso Llanto por
8a. F.G.L, cultiva el Simbolismo de proced .
Llanto por Ignacio Sánche M .,
Lenaa _francesa por ejemplo en el
9 F
z
e¡1as - a cogida y la muerteª· _.G.L., en el teatro cultiva desde la farsa sutil
,
. .
:Jemplo en La zapatera prodigiosa -1929 30- con epílogo feliz, por
nol, como en El r.etablillo d D
C .
' hasta el teatro guid
e on rist6bal -1931 . ,
ramas de realización campesina
.
- , as1 como los
o Yerma 1934.
'por eJemplo: Bodas de sangre -1933lOa. .Tanto F.G.L. como "La Generac1on
. , del 27" tienen como fuentes de
mspiración a los maestros anteriores.
Ramón Jiménez entre otros.
. Unamuno, los Machado y Juan
201

200

�lla. F.G.L. es considerado como Jefe de la "Generación del 27".
12a. F.G.L. cultiva el Impresionismo por ejemplo en el Romance Sonámbulo.
13a. Asimismo cultiva el Expresionismo por ejemplo en ese mismo poema
Romance sonámbulo, al enfocar ese contraste del sentimiento íntimo
del novio que va en busca de su amada y la encuentra muerta y "los
guardias civiles borrachos" que golpeaban la puerta del padre de su
prometida ...
14a. F.G.L. utiliza "la técnica de contrapunto".
15a. F.G.L. es un poeta cosmopolita.
16a. F.G.L. cultiva la poesía de tono dramático por ejemplo en Romance
de la luna, luna.

17a. F .G.L., de raíz hispánica en su teatro, tiene sus antecedentes en la obra
de tono popular, podríamos decir en don Jacinto Benavente, por
ejemplo, de su obra La malquerida -1913.
18a. F.G.L. tiene, asimismo, el antecedente teatral del cultivo del "teatro
guiñ9l" en don Jacinto Benavente, por ejemplo en Los intereses creados
-1909, Obra en la que intervienen los personajes Colombina y Pierrot.
19a. F.G.L. influye, quizás, en don Alejandro Casona -n. 1900-- en sus obras
tales como Los árboles mueren de pie -1949-, de contenido poético-idealista, que difiere un tanto del Surrealismo de la "Generación del 27" .
20a. F.G.L. influyó asimismo, quizás, en Don Antonio Buero Vallejo
-n. 1920-, con su vuelta a la tradición clásica con el teatro de inquietud metafísica" por ejemplo en La tejedora de sueños. -1952.

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�¿ ES MEJOR EL INGLtS BRITÁNICO QUE EL DE LOS

ESTADOS UNIDOS?
Lic.

ELISABETH KLEEN DE H1NOJOSA,

M.L.I

ITESM

a exponer el tema, quisiera hacer la siguiente aclaraci6n: no soy norteamericana ni inglesa, pero simpatizo tanto con ingleses
como con norteamericanos con respecto a su gente, sus países y su literatura.
ANTES DE EMPEZAR

¿ Por qué no nos enseñan mejor el inglés de Inglaterra o el de Boston?
Es está la pregunta que en diversas ocasiones, a través de los años, me
han hecho varios estudiantes de este idioma. Un estudiante de lingüística o
un lingüista, jamás haría tal pregunta, debido a sus conocimientos de la
evoluci6n de los lenguajes a través de los años y países.

Primero hablemos del lenguaje. El lenguaje es un instrumento u organismo social. Es el producto de la sociedad que lo utiliza y por lo tanto
se encuentra en proceso continuo de re-creaci6n. De esta manera todo lenguaje refleja la cultura, experiencias y la psicología características de la
gente que lo habla. Todo lenguaje vivo crece continuamente, se nutre de
vocablos y aportaciones. El lenguaje que se utiliza, cambia, prueba de ello
lo tenemos en el inglés actual, ya sea de Inglaterra o los Estados Unidos.
No es un monumento hist6rico que se ha de preservar eternamente sin
alteraci6n. El inglés no ha sido siempre el idioma que nosotros conocemos.
Vayamos brevemente a los orígenes del inglés. La base de este idioma,
así como la del alemán actual, es el teut6n, lengua de los anglo-sajones que
la llevaron a Inglaterra al ser llamados por los pobladores de la Isla para
combatir a los bárbaros de la parte Norte, y ya ahí, se establecieron permanentemente.
Doy a continuación como ejemplo la oración del Padre Nuestro por

205

�.
uede comparar fácilmente
ser una vers1'6n ampliamente conocida y que se p
con la moderna:

F~er üre,
pú pe earl on heofottum,
.ñ pin nama gehálgod.

Tóbecume pirv. rice.
"
- swá on heofonvm.
"" willa on eorc,an swa
.
Gewurpe mn
•
•
le w tó d~g. · ~
U rne gedzghwámlican Jµáf ~ - we- forg•"aJ úrum . gyltendum.
· úre gyi·t~• swa swa
"
And forg,yf· ú.s
·
,....d ,,;;.- ú.s con costnunge,
Anti ne ge= rae álys ús of ,yfele. Sóprice.
(Our Father who are in heaven,
hallowed be your name

y our kingdom come
h
it is in heaven.
y our will be done on ear as
Give us toda)' our daily bread,
.
h wrong we have done
And forgive us t e
As we forgive those who _wrong us.
Subject us not to the tr~
But del;ver us fron the evil one.)

•

d 1970)
·
(New American Bible, e •

.d de la gran diferencia entre el anCon esto se formará el lect~r duna i ;:iarse aún mejor, oyendo una gratiguo inglés Y e1 actual' pudien o ap
. , d ambos ejemplos.
b
de
bac1on e
d ·r funcionaba a ase
. •·
sintético es eci
d
1
Este idioma en un pnnc1p10 era
' todavía en la actualida en e
1 latín y como ocurre
' el caso
declinaciones, como e
ti s adjetivos y artículos, segun
, donde cambian los sustan vo ' .
cusa..:vo) Posteriormente fue
a1eroan,
'ti
dativo o a
.u
•
•
que se utilice (nominativo, gem vo, f
6 en idioma analítico, o sea que uti.
d linaciones y se trans orm
perdiendo las ec
d hasta la fecha.
. . es como suce e
infl
liza preposic1on
"6 ufrió diversas
uen066 D C el anglo-saJ n s
bl
Durante los años 900 a 1
. . lt lengua de los habitantes esta ecias. Primero se trasplanta sobre, el :e~n algunos vestigios; posteriorme~te
cidos en la Isla y del cual todav1aci~ente en el vocabulario. C~n la cnsse agregan nuevos elementos, espe
influencias latinas; escandinavas dutianización de Inglaterra, entran nuevas

rante los ataques e invasión de daneses y vikingos; y a partir de 1066 y
durante los siguientes 300 años, encontramos la gran influencia normanda
(con el francés) ya que los normandos permanecieron en Inglaterra durante ese tiempo, cambiando la lengua y costumbres en el aspecto militar, cultural y social, y como consecuencia natural, se enriquece el vocabulario.
Como dato curioso se puede mencionar que durante el período medieval,
el número total de palabras adoptadas, pasa de 10,000 y de éstas aproximadamente un 75% todavía están en uso. Mencionaremos sólo unas cuantas.
army peace arms battle defense soldier captain
lieutenant habit gown robe coat collar chemise
lace button jewel breoch ivory garnet ruby
emerald pearl dinner supper feast appetite

La influencia también se puede ver en numerosas frases y modos de expresión tales como "to take leave", "to come to a head", "han in hand",
"on the point of', "by heart" y muchas otras. tstas y otras frases aunque
utilizan vocablos ingleses, siguen un patr6n francés.
Con esta asimilación el idioma se enriqueció enormemente y más tarde lo
sigue haciendo con aportaciones adicionales del italiano, el español y otros
idiomas.
INGLtS MEDIEVAL

,

Whan that Aprille with his shoures sote
T he droghte of Marche hath perced to the rote,
And bathed every v.eyne in swich licour,
Of which vertu engendred is the flour; ... .
( As soon as April pierces to the root
The drought of March, and bathes cach bud and shoot
Through every vein of sap with gentle showers
From whose engendering liquor spring the flowers; ...)

Con este breve ejemplo tomado del prólogo de los cuentos de Canterbu.ry
de Chaucer, podrán ver que ya no es tan difícil leer el inglés de esa época
(siglo XIV), aunque todavía las vocales tienen una pronunciaci6n parecida a la nuestra, pues es un poco más tarde, cuando va a ocurrir un curioso
fenómeno, el llamado "Vowel Shift" o sea un movimiento de las vocales según el cual, por ejemplo la "i" en muchos casos se va a pronunciar "ai" y
lo mismo va a ocurrir con todas las vocales.

207
206

�Volviendo a la cuestión inicial de si el inglés norteamericano es tan bueno como el británico, convendría hacemos las siguientes preguntas:

l. ¿ Qué se quiere decir precisamente con Inglés Británico e Inglés Norteamericano?

2. ¿ Cuáles son las diferencias principales entre estas dos variantes del
idioma?

3. ¿ Cuál es el origen de estas diferencias?
4. ¿Aumentan o decrecen las diferencias?
5. ¿Es la diferencia o variación, lo suficientemente importante para justificar el término específico de inglés norteamericano?
Hay una breve historia, quizás apócrifa, que suena a discriminación, en la
que se cuenta que en una tienda en París, en una ocasión, se exhibía el siguiente rótulo: "English spoken, American understood". La discriminación
no es nueva y se ha dado en ambos lados del océano. Después de la guerra
de independencia en los Estados Unidos, llegaron a oírse inclusive, protestas
en contra del propio idioma de los descendientes de los colonizadores. Los nacionales extremistas llegaron al grado de estar en favor de adoptar el hebreo
( !) como lengua nacional, dejando que Inglaterra continuase con el inglés.
En una ocasión se llegó a profetizar que el inglés norteamericano del futuro,
cambiaría tanto con respecto al británico, que llegaría a 'diferenciarse uno
del otro, tanto como el alemán del holandés, danés o sueco pero como podemos ver, nada de esto ha ocurrido.
En Inglaterra, así como en los Estados Unidos, hay varios dialectos. Un
individuo tiene un modo de hablar diferente de otro y aún más, un mismo
individuo tiene diferentes modos de hablar según las circunstancias o situaciones; por lo tanto no nos podemos basar en los dialectos para una comparación. Aquellas personas que crean que el inglés británico es uniforme en
todo el país, se llevarán la gran sorpresa, pues saliendo de Londres se empiezan a notar diferencias, y no se diga ya al llegar a Escocia en donde la
pronunciación es bastante diferente. (Claro que ningún escocés, australiano
o canadiense, admitirán que su inglés es inferior al de la Gran Bretaña.) Se
puede decir que la diferencia es mayor entre un habitante de Londres y uno
que viva a 50 kilómetros de ahí, que entre uno de St. Louis Missouri ·y uno de
Texas. Las diferencias son efectivamente menores dentro de los Estados Uni-

208

dos, -a pesar
de las grandes distancias
. y el DllSmo
.
,
1
f ,
espano comparado con el de España.
enomeno ocurre con nuestro
Para nuestro tipo de comp
.6
"standard" en ambos ,
arao n en cuanto al tema, se toma el . l'
b
paises, que es el len
. d
mg es
uena reputación (en cuanto al
d la guaJe e hablantes y escritores de
.
.,
uso e
lengua
e mstrucoon. Esto no quiere d .
por supuesto) y educación
El 1
·
eor que las otras f
enguaJe escrito, muestra tan
d'f
. ormas sean menos buenas.
decir en qué lado del océa
pocah i. erencia, que difícilmente se podr{..
.
no se a escnto
lib
""
mteresante que cabe menc1·
un
ro, por ejemplo. Un dato
onar, es que el . lé
con mayor lentitud y con meno
.
mg s norteamericano se habla
.
r vanedad de tono que el británico
Las diferencias principales o variantes s
.
pronunciación y la sintaxis p .
' e encuentran en el vocabulario la
.
, reosamente en ese rd
p
'
f erencias, los especialistas toman en cuenta tres nio 1en.d ara estudiar estas dio vulgar, el coloquial y el literario.
ve es e la lengua, el "slang''

LITERARIO

LITERARIO

COLOQUIAL

COLOQUIAL

SLANG

_SLANG
INGLtS BRJTANICO

INGLtS NORTEM.

del nivel más ha·JO a 1 supenor
. en ambo . 1
d' Pasando
.
mrunuyen considerablemente M'
s mg eses, las diferencias
• 1entras escr·t
Emerson, Lewis, Hemingway y t
i ores como Hawthome, lrving
•
0 ros norteameric
..
'
popular (dialectos del puebl )
, .
anos, no utilicen la lengua
d I ,
o o terrrunos que - al
1
e pa1s, no se notará ninguna o
. .
sen en p antas o animales
.
' casi ninguna diferencia en el idioma
El mglés británico fue trasplantado o .
.
Jonias de Norte América en el . 1 XV importado de Inglaterra a las coO
'di
sig
II Los colon· d
su 1 orna era naturalmente el in J' d . ,
iza ores eran ingleses y
• ,
g es e esa epoca
I la
mg1es de Shakespeare o de Milto C
en ng terra, el llamado
d
n. orno sucede 00 J ·d'
e un país a otro (el español de
n os i 10mas que se llevan
nuevo como e·
1)
estancan en cierto modo, con respecto aÍ mis
!e~p o ' en un principio se
el cual sigue una evolución normal M'
mo idioma en el país de origen
• 1entras echa ra1ces
,
en el nuevo suelo, el'

209
humanitas-14

�desarrollo del idioma trasplantado es más lento y presenta un aspecto conservador. Este fenómeno ocurre con frecuencia en comunidades o pueblos
aislados y en México quedan vestigios de ello con palabras somo truy~ y vide,
que hoy consideramos sub-standard.
Existe en el inglés norteamericano una serie de arcaísmos que ya no se
utilizan en Inglaterra, o que tienen otro sentido nuevo. Veamos algunos ejemplos: "mad" en el sentido de enojado, como Shakespeare y sus contemporáneos lo utilizaban; "sick" sin restringirse a náusea; se utilizaba "rare meat"
en Inglaterra, hoy es "underdone". La expresión "I guess" que se ridiculizaba en Inglaterra, es tan antigua como Chaucer y seguía usándose en el
siglo XVII.
En la pronunciación encontramos también arcaísmos, como se verá más
adelante. Las diferencias en un mismo idioma hablado en diferentes países,
se deben principalmente a contactos nacionales, raciales y al ambiente geográfico y social. Los descendientes de los colonizadores retuvieron palabras, pronunciación, formas y modos de expresión traídos de su patria, mientras que allá, algunos de estos elementos ya no se utilizaban por considerarse
anticuados, poco elegantes o porque cambiaron de significado. En los casos
en que los norteamericanos retuvieron el significado antiguo de una palabra, el nuevo vocablo que surgía en Inglaterra, no necesariamente tenía
mayor precisión o especialización. Por ejemplo, la palabra "chemist'' llegó
a incluir a los que venden medicinas. "Baggage" se comenzó a usar a principios del siglo XV y significaba precisamente lo que hoy allá significa "luggage", se perdió "baggage" a fines del siglo XVIII, mientras que en los
Estados Unidos se sigue utilizando.
El inglés de las colonias, va asimilando una serie de vocablos indios, como
"moccasin", "mackinaw" y acuña otros compuestos, como "medicine Man",
"paleface", "big chier'. Posteriormente -continúa enriqueciéndose con palabras y expresiones tomadas de la legión de inmigrantes de todas razas: franceses, holandeses, alemanes, turcos, italianos, para mencionar sólo algunos.
Las diferencias en cuanto a sintaxis son pocas y de leve importancia. La
mayor parte se encuentran en los tiempos verbales, por ejemplo, el participio
pasado del verbo "get" en Estados Unidos es "got" o "gotten" ; el británico sólo utiliza "got". "Gotten" se usaba todavía en Inglaterra hace dos
siglos.
La doble negación se encuentra en ambos ingleses en personas de un mismo nivel y por cierto era aceptada en tiempos de Shakespeare, para dar
énfasis a la negación. Se podía decir: "My father bath no child but I,

nor none is like to have. //
alone. / / This JS
. not my' noseNMither".
or never none shall m1stress
.
be of it, save I

Losnorteam ·
.
dicen
"due to" (d ev1do
. a) . el britá' . d"
o " because of''encanos
.
'
meo ice "owing to"
El doble superlativo o
.
utilizaba Shakes are
com~arativo que se considera un
cut of all" Utilipe . ~n Julio César dice: This
th grave error, lo
·
zaba as1 mism f
was e most unk · d
cientest''' "violentest" .
o ormas como "worser", " more kinder",in"anest
. Hay
I variaciones tamb",
ien en el uso d 1
vive N a certain street en N rt
, _e as preposiciones. En Inglat
se dice There is
. nothing' IN ·t0 Eeamenca ON ª street. En inglés b erra
"tá · se
De 1 .
i . n Norteamé . Th
n meo
first : rrus~a manera My first vacation FOR nea
ere is nothing TO it.
acation IN 3 years (E.U.)
three years. (Inglaterra.) My
Una tendencia moderna nor
.
pués del verbo para mayor énfasis·
teamencana,
to I es la de utilizar adverbios des-aperson
;
to
back
up·
to
chek
.
ose out; to start in· to beat
(
)
up to (sornething); y' este háb"to
up on; to slip up (make a mistake).
'
to f up
Gran Bretaña.
i parece estar extendí,endose también
,
ace
en
Otra característica
preguntar si se ti"ene amiguna
uy marcada
cos Else. encuentra
,
en e1 verbo "have"
norteamericano· Do y h
a.
mgles dice: Have you got a boo'kp?araEI
·
ou ave a book?
Es en el aspecto de la Pronunci . ,
personas que abogan
ac1on en el que creo se f.
parecerles más sofisti!~r 1~ense~anza del inglés británico su;~; más las
en la /a/ 1 /
o. as diferencias son m
d '
o que por
.
, a o/ y la /r/ principalmente.
arca as en algunas vocales
.
In Es
1 curioso' pues 1a / a / abierta
de "fast" ''bath" "
~ aterra a fines del siglo XVIII (se , d.' . . ' pass" entra en uso en
la epoca) ; en cambio "hat" "l b"gun icc1onanos sobre pronunciación d
y otr
·
' am , "sand" "b g'' «
,,
e
_as tienen la pronunciaci6n / / E . ' a ' cap ' "ham", "han"
nunciaba la /a/ como ho
h ea . n tiempos de Shakespeare
d d" .
y se ace en los Estad U .d
se proe 1cc1onarios y gramáticas la / a/ abierta
,ºs ru os /ae/. Según datos
rededores de Londres y hay a1guna evtde
.
entro
en uso sobre todo en Ios al.
una circunstancia irónica,
noa que señala el fenómeno
E r h"
pues parece que ti
,
como
ng lS • La ironía está en el hech d
ene sus ongenes en el "Cockney
personas consideran esta pronunci:ció: qu~ en l?s Estados Unidos algunas
nas que se sienten social y cultu 1m
.mas refmada, especialmente algu
b ., .
ra ente mse
C .
ntámco, los que pronuncian "'pass"
1 /guras.. unosamente en el inglés
con a a/ abierta dicen « passage" con

211
210

�/~/ y lo mismo sucede con otras palabras. Este ejemplo de la /a/ abierta

es una muestra de que el inglés norteamericano conserv6 los rasgos de pronunciaci6n antiguos, mientras que el británico sufrió cambios más recientes.
Walker en su diccionario de pronunciaci6n de 1790, considera esta pronunciación de la /a/ abierta, vulgar y de mejor gusto la /ae/ anterior. Con
la vocal /o/ ocurren casos parecidos.
Otros ejemplos básicos es la pronunciación de la consonante /r/. Hoy
en día muchos ingleses no pronuncian la /r/ final en palabras como "far",
"dear", "car", se pierde y queda una /a/ abierta. La excepci6n ocurre cuando en la frase u oraci6n sigue una palabra que comienza con vocal, por
ejemplo "The car is here". Las palabras "father" y "farther", según esa
costumbre, tienen la misma pronunciación. También es éste un cambio que
ocurrió durante el siglo XVIII en Inglaterra.
Durante el siglo XVII la ortografía no se había uniformado. Autores
como Shakespeare y otros utilizaban la doble pronunciación de una misma palabra para fines de rima, por ejemplo "please" rimaba con "knees" y otras
veces con "grace"; "meat'' se pronunciaba durante la época de la colonia
"mate". Al separarse los dos ingleses, con esa falta de uniformidad en la pronunciación y muchas veces en la ortografía, es de comprenderse que tenía
que haber cliferencias posteriores al preferirse una u otra pronunciación.
Las palabras "neither" o "either" se pronunciaban antes en Inglaterra como
hoy se pronuncian generalmente en los Estados Unidos, es decir con /i/,
aunque algunas personas utilizan la forma con /ai/. Es en la Gran Bretaña
donde a partir del siglo XVIII cambia la pronunciación de /i/ a /ai/ en
ambas palabras. La palabra "schedule" aparece también en el siglo XIX
allá, con la pronunciación inicial de /sh/. Se pueden agregar como ejemplos de estas diferencias con las palabras "tomato" que presenta diferencia
en la /a/; "been" (I have been) por ejemplo, que en la Isla se pronuncia como "bean" y en Estados Unidos /bln/. Palabras como when, which
omiten la /h/ en la Gran Bretaña, aunque no es general en todos los habitantes.
La /u/ en vocablos como "new" "student" "Tuesday" en Estados Unidos
generalmente se pronuncia / oo / , en Inglaterra /iu /. Otra diferencia curiosa
la tenemos en la palabra "lieutenant". El norteamericano la pronuncia como
/lotenant/ o / liutenant/; ·el británico dice /leftenant/ .
Con respecto a las silabas no acentuadas, la diferencia principal en la
pronunciación en ambos países, se encuentra en la mayor retención del acento

212

secundario en el inglés norteam .
la tercera sílaba en palab
encano. El inglés británico tiende a º""':tir·
ras como:
.......
secretary
necessary
millinery
dictionary
oratory

= secret'ry

=

necess'ry

=
=

diction'ry
orat'ry

= millin'ry

Esta eliminaaon
· , aparece a fines d I . 1
Inglaterra y es otro eJ·emplo d I e s1g o,~VIII y principios del XIX en
•
e a caractenstica
amencanos que no omiten la sílaba L
.. ,
conservadora de los nortebritán.icos y la pronunciaci6n de íl· bª omision del acento secundario en los
8
huye
· ,
ª as completas en Norteamenca
, ·
n qmzas a presentar al ingl, b . , .
contri..
es ntáruco como dif
se cntica al inglés por trag
I
erente. Por un lado
l
.
arse as palabras mientra
es considera monótonos de parte d 1 . '
s que a los americanos se
sólo cuestión de costumbres.
e os mgleses; pero creo que todo esto es
T amb'ien
' 1a pronunciación de sílabas final
es un desarrollo reciente en In lat
es_ como en "fertile" y "hostile''
Exi
.
.
.
g erra. (La / 1/ se pronuncia /ai/.)

. . ste mcons1stenc1as en la pronunciación d
idiomas. En Inglaterra:
e algunas palabras en ambos
Greenwich se pronuncia Grinidge
Noiwich
Beiwick
Ipswich

Noridge
Berrick
Ipswich

En Norteamérica:
Connecticut sueni Connecticut
Illinois

Arkansas
Chi~o
Michigan

IllinoiArkanso~
Shicago
Mishigan

En Chicago y Michigan la / ch se
.
mismó en la palabra "M
ch /
pronuncia /sh/, pero no ocurre lo
assa usetts" donde el sonido es / ch/ .
213

�Inglé~ británico:
magaZINE
specTATOR
roMANCE
reCESS

Inglés norteamericano:

MAGazine
SPECtator
ROmance
REcess

de diferencias, pero los anteriores ya
Podría seguir enumerando ejemplos
nos dan una idea de las mismas.
.
s diferenoas entre
Es en el vocabulario en donde se encuentraln ,m~yore semi técnico Teto coloquial y en e tecmco o
.
ambos ingleses, en e1 ~pee
"h .
peach" "bootlegger"' "pep"'
di
americanos como s e is a
'
nemos mo smos
. l XVII había innumerables locuciones que
s
O
" nk" En el Londres del ig
dis s no
pu
. t d 'a en el Stratford contemporáneo, pero estos mo mo
no ~e en en en
.
N
' ·ca
con;tituyen la lengua inglesa ni de Inglaterra m de orteamen .
,
bos lados del oceano,
vocablos que se encuentran en am
Otro caso es e1 de
. 'f.1cad o diferente en cada parte:
pero con s1gn1
focrlés británico:

como el inglés británico, aunque ambos difieran algo en cuanto a pronunciación, vocabulario y modismos. Sucede lo mismo con el inglés que
se habla en Sudáfrica, Australia y Canadá. Las diferencias equivalen a las
del ambiente, las instituciones políticas y sociales y otras circunstancias que
se reflejan en el lenguaje de cada área. Son más las semejanzas que las
diferencias y no es de esperarse que la brecha entre los dos ingleses se acentúe, aunque tampoco que se cierre.
Adoptando una actitud lingüística sana y lógica, se llegará a la conclusión de que no hay una base real para decir que un inglés es mejor que
otro ( y podemos decir lo mismo respecto a nuestro español y el de España) ya que se llegaría a una discriminación basada en la ignorancia.
El lenguaje literario no muestra diferencias esenciales en los dos países;
el habla popular presenta algunas divergencias, aunque no tantas como podrían imaginar algunas personas, y en el campo en donde las variantes son
más llamativas, o sea en el vocabulario, no son suficientes como para justificar los términos de Inglés Británico o Inglés Norteamericano.

BIBLIOGRAFÍA

Inglés norteamericano:

"

railroad
baggage
gasoline
elevator
rare (meat)
fall
truck
drugstore
streetear
engineer

railway
luggage
petrol
lift
underdone
autumm
lorry
chemist's( shop)
tram
engine-driver

BAuoH, Albert C., A History o/ the English Language, Appleton.Century-Crofts,
lnc., New York, 1957.
MARCKWARDT,

Albert H., American English, Oxford University Press, New York, 1958.

PYLE, Thomas., The Origins and Development o/ the English Language, Harcourt,
Brace and World, New York, 1964.

.
a su vez ha aportado vocabulario al briPero el inglés norteamericano
h
tad fácilmente algún vocablo,
.
no se a- acep o
,
tánico ; aunque en ocasiones
. t, cnico ya forman parte de el. Por
muchos que corresponden al lenguaJe e ·ter prairie stunt, lynch, blizzard"
ejemplo: "phonograph, telephone, _typewln d 'uda d/ Inglaterra con los EsE difícil determinar l e últimos ciento cincuenta anos,
~
y muchos otros. s
tados Unidos en este aspecto, pero en os,
excede a cualquier otra deuda con otro pa1s.
b.
.
l'
orteamericano
es
tan
ueno
Para finalizar podemos decir que el mg es n

ª

215
214-

�DR. JOSf. LEONARD Y SUS ACTIVIDADES EN
AMf-RICA CENTRAL
Las Afinidades ldeol6gicas Entre Leonard y Darío

DR.

EnMUND STEPHEN URBANSKI

Washington, D. C.

EL DR. JosÉ LEONARD es uno de los más interesantes y novelescos polacos
que han vivido y actuado en el norte de la América Latina. Llegó a América Central de España vía Francia, y desempeña en el Istmo actividades
muy variadas por las cuales es todavía recordado como personaje extraordinario por los viejos intelectuales centroamericanos.
José Leonard nació en 1841 en Hrubiesz6w (Polonia), donde su padre
prestaba servicios como profesor de idiomas. Estudiaba Humanidades y Derecho y como muchos coterráneos suyos, participó en el movimiento patriótico estudiantil, dirigido contra los opresores de Polonia. De aquella
época data su interés por los estudios histórico-literarios, que no sólo le recordaban del rico patrimonio cultural polaco, sino también le daban una
extensa visión de la cultura occidental. Siendo todavía joven escribió un trabajo intitulado Juan Ziska y los husitas, y un opúsculo: "La Fraternidad" (Braterstwo), dedicado a los campesinos y los burgueses en búsqueda de la unidad
nacional contra la tiranía zarista. En 1863 se graduó de Doctor en Leyes
en la Universidad de Varsovia. Estallada la insurrec~ión polaca contra
los opresores rusos en la misma fecha, el Dr. Leonard se alistó a las filas
militares y tomó parte activa en las luchas por la libertad de Polonia. Desempeñaba el cargo de ayudante de campo del General Kruk, jefe del Levantamiento Nacional, cuando éste sucedió al General Mariano Langiewicz.

217

�d . .6 de comandante del
Durante la victoriosa bat_alla de Zarzr:, ~::arel ~ o de capitán.1
escuadr6n de caballería insurgente, os en
D L ard como muchos de
.,
1 en 1864 el r. eon '
Suprimida la insurrecc1on po aca
', Al cruzar la frontera fue deteue abandonar su pa1s.
d a
sus compatriotas, tuvo q
.
estuvo a punto de ser entrega o
tr
.
·
nte" a la Lerudo
por las autoridades auS iacas
. . , Yde unirse "voluntaname
Rusia porque rechaz6 la proposicion 1 tonces para reforzar el inseguro
. , 'Austriaca organizada en aque en.
, swz·a y de allí por Alegion
'
M, xico Por fm paso a
Imperio de Maximiliano en e
·
p rís la oportunidad de po,
España y tuvo en a
mania y Francia 11ego a
,
lucionarios españoles que preparanerse en contacto con los eleme~to;I re;:contrándose en España, Leonar,d
ban la sublevaci6n contra Isa?e . . se , n lo confi6 muchos años despues
.·, tremendas escaseces econom1cas, gu
suf llO
•
w· t ale en Guatema1a. Aprendi6 relativamente.
a su compatriota Antonio ia r abri6 las puertas en la enseñanza ~artlel idioma castellano, que le
ltiºvaba estrechas relaciones
pronto
~ 1
al perecer, cu
d
cular y el periodismo es_pano, y, rminada la Revoluci6n de 1868 que escon los elementos republicanos. Te
ntraba entre los redactores de
1 D Leonard ya se enco
r
2 Afir
tron6 a Isabel II, e r.
f . 1 del nuevo Gobierno repub icano.
la Gaceta de Madrid, 6rgano o ic1\.
de aquella época encuéntranse en
poh icasb '1· "
lleg6 a España, donde
mªCl·ones sobre sus actividades
di
así so re e • · · ·
S
las fuentes españolas s que cen
preparaban la Revoluci6n de epentr6 en relaci6n con l?s. elemen:s1i~~d se dedic6 a la enseñanza y pr~tiembre en la que tomo parte. E
1 bor6 en la Gaceta de Madml
'
. F ández Cuesta co a
.d
su
tegido por Nemes10 , em
mo se s;be eran peri6dicos conoci os ~r ~
I bor6 también en la revista madrilena
Y en Las Novedades' , qu: co
. democrática y hberal. Co a
tendenc1a
nstituto Histórico de la Academia Polaca :e
Este hecho fue verificado por el I.
d
or el Profesor Dr. Tadeusz Mante . .
(PAN) en la carta al tutor, fuma a p
Ciencias
1963
'b' de
ff l el 3 de junio de
.
d
España y Francia los rea i
e• Algunos detalles de la estancia d~l
Ri:.rdo Fernández Guardia~ de San
parte de su amigo, costarricense, el h1Sto1:-ª. dordes .en Centroamérica me han sido proJosé así como otros relativos a sus a~1; ~or Mendieta, catedrático de Man~;
porcionados por su discíp~o ; o~:~o ;:do Michalski, catedrático de la Umvertambién algunos por el Lic. e
sidad de Costa Rica.
1l t da Europeo-Americana (Barce1ona, 1930),
• Véase la Enciclopedia Univers~, us ra ard llegó a España en 1868, lo que me
tomo XXX, P· 3· Según esta version,
to Leon
estallo, 1a R evolución de Septiembre, en la
dudoso puesto que en nce5
.
n cuenta que ya entonces
parece muy
,
ó arte activa S1 se toma e
d 1 ne
que el intelectual polaco tom -~l castellano, es lógico que p~ ap_redi°: er \86~
dicho individuo hablaba y escn ia e
.
stancias es más preciso m car
_
Debido a estas c1rcun
cesitaba uno o dos anos. b bl de su llegada a España.
o 1867 como la fecha pro a e
i

D_\Lco;,~

Cr6nica de la Guerra, que luego cambi6se en Cr6nica Universal Ilustrada.
Una serie de artículos de fondo sobre la Guerra Ruso-Turca de 1877-78,
acerca de la Europa Central y Oriental, de los Balcanes y del Cercano
Oriente, firmados por Leonard, parecen atestiguar que fue director de dicha revista en aquella época. Al hojear los anales de la prensa madrileña
de aquel entonces es agradable notar que nunca antes o después, los asuntos de Polonia y sus vecinos imperialistas: Alemania, Rusia y Austria hayan
recibido tanta atenci6n en la Península Ibérica. Parece que buena suerte le
toc6 al Dr. Leonard que se estableci6 firmemente en Madrid. Vivía entonces acompañado de su hermana Luisa a quien hizo venir de Polonia.
Luisa Leonard, igualmente bien educada como su hermano, se cas6 algunos
años después con el Sr. Marchante de Valencia, formando allí una buena
familia.

Entre 1877 y 1879 el Dr. Leonard tuvo a su cargo la cátedra de la Historia de los Pueblos Eslavos en la Instituci6n Libre de Enseñanza, una
especie de universidad libre en Madrid, establecida y dirigida por el fil6sofo-educador Dr. Francisco Giner de los Ríos. En sus conferencias sobre
la moderna literatura polaca Leonard dedic6 mucha atenci6n al novelista
hist6rico José Ignacio Kraszewski; dichas conferencias fueron publicadas
en la prestigiosa Revista de Madrid en 1878, y algunos años más tarde
también en la prensa centroamericana. El prop6sito de dicho Instituto fue la
difusión de las humanidades y ciencias en el espíritu libre y sin restricciones
filos6ficas, religiosas o partidarismo político, lo que fue una innovaci6n revolucionaria en la España tradicionalista y conservadora del siglo XIX.
Esta tendencia intelectual buscaba la revisi6n de los valores culturales y
una nueva espiritualidad, basada en las investigaciones racionalistas y una
experiencia propia. Dicha corriente intelectual fue influenciada por la fi.
losofía del alemán Christian F. Krause, cuyo pensamiento era medio racionalista y medio seudomístico. Modificado en su adaptaci6n peninsular,
el "krausismo español" retenía varios rasgos hispanos, y sirvi6 así a la
educación laica. El Dr. Leonard llev6 más tarde esta nueva ideología educativa con algunos maestros españoles a los países de Centroamérica, y contribuye a su regeneración cultural y social.
Desempeñando el cargo de redactor político y luego de redactor en jefe
de la Gaceta de Madrid, así como catedrático y escritor, Leonard se hizo
un personaje bastante conocido. Debido a sus funciones oficiales, estaba entonces relacionado con prominentes parlamentarios e intelectuales españoles;
también por haber frecuentado las sesiones del Ateneo de Madrid, que a
la saz6n fue una tribuna del pensamiento democrático, liberal y progre-

219
218

�. os contábanse notables políticos y escrisista de España. Entre sus anug .
p· M rgall Emilio Castelar, Fran.
l'
S
lmer6n
Franasco
iy a
'
.
tores como N ico as a
'
Li
S lvador Calderón, Ventura Rmz
.
d l Ríos Augusto nares, a
.,
cisco Gmer e os
,
.
'lo algunos La actuaoon
. d T b para mencionar so
·
.
Aguilar y Antoruo e ~e a, 1 ral
política española debe haber sido
del Dr. Leonard en la vida e~~~ f y d aquella época Manuel Osorio y
0
bastante perceptible, Y~ que el
e co-español" y lo trata al par
1
Bernard lo llama sencillamente escritor po a
través de sus actividades
,
tri tas suyos. Parece que a
,
.
con los demas compa o
'd d
l cual también aumentó la sim. t populari a , con a
,
,
Leonard logró aun oer a
L
de esta simpatia tuvieron
. 1
usa polaca os ecos
patía peninsular h acia a ca
d . .6 poética de España. Lo muestra,
visibles repercusiones hasta en la_~~ uc~i n r el poeta Ventura Ruiz Aguientre otros, la "Balada de Pol&lt;;ua_ ' e:~~ 6mtares (Madrid, 1873). Dicha
lera y publicada en sus Ecos , acw;: atención del mundo literario, P?rq~e
"Balada"' al parecer' desperto mue a
t gués provenzal italiano, ingles
.d al talán gallego por u
'
'
. .. f ,
ha sido traduci a
ca
'
d' . 1 polaco en la transcnpcion oneLeonard la trad u10_ a es i'ncluidas en la edición original
y alemán._ El mismo
. d t d s estas tra uccion
tica espanola, sien o o a
.
d L Ecos Nacionales y Cantares,
E 1 notas finales e os
l b
de Ruiz Agui1era. n as .
. , b' áfica. sobre Leonard, donde a a a
,
b e mforroacion 10gr
. , 1
el autor agrego una r_ev
.
f do conocimiento de las prmcipa es
"su
ilustración
Y
pro
un
entre otras cosas
lenguas vivas de Europa,, .'
1
.
1
- ol cambió después de la caída de a
La situación del escritor po aco-espan
t d v'1a sigue sus actividades
, .
- 1
1874 aunque o ª
Primera Repubhca Espano a. en , 'libe 1 1· acobina incompatible al aud su ideoloa1a
ra Y
'
, • •,
intelectuales. A causa e
º d b ndonó España en 1879 dmgien·
1
Dr
Leonar
a
a
toritarisroo monárqmco, e
.
- d residir en la patria de Cervantes
.
D
t
los
doce
anos
..
del G edose a Francia. uran e
- d de 1 Gobierno Provisional
atestiguó las tribulaciones de Espan_a des de e Am deo I9 de Saboya ( 1870.
868 70) el corto rema o e
.a
74)
neral Pnm ( 1 - '
'd d la Primera República ( 1873,
·
,
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breve
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a
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d
72) la proc1amaoon Y
XII
1875 hasta el fm e 1a
'
, · d 1 rey Alfonso
en
'
la restauración borbomca e
1 . , de la relativamente moderada Consúltima Guerra Carlista y la promu g~~10n 1878 que traJ·o algunas medidas
1 p de ZanJon en
titución de 1876' y a az
b
apasionadamente luchaba por su
ara Cu a que
.
liberalizadas de Espana p
'
l Dr Leonard llevaba consigo
. Al salir de Espana, e
.
t
dencia.
1
tumbres españolas y una vas a
Propia indepen
. .
d la cultura y as cos
el rico conoclIIliento e
dí desde Polonia hasta Espana.
.
1' .
opea que se exten a
experiencia po itica eur
'

,!ogr~

J6zef Leonard and bis Cultural-Po• Véase el artículo del mismo autor "Drd 1880" in The Polish Revi,w, Vol.
litical Acti.vities in Spain between 1868 an
Xlrl, No. 3, 1967, New York, N. Y.

220

Al llegar a Francia, Leonard se estableció en París. Poco se sabe de sus
actividades allí, pero hay pruebas fehacientes de sus estrechas relaciones con
los hispanoamericanos residentes allí, para quienes París era entonces la "Meca" intelectual. Uno de ellos era el Dr. Rafael Zaldívar, el futuro Presidente de la República de El Salvador, en cuya casa parisiense lo conoció
el entonces joven y después notable historiador Ricardo Fernández Guardia,
de Costa Rica. Este catedrático costarricense, en una carta dirigida a mí,
caracteriza así al intelectual polaco: "Era un hombre de gran talento, de
vasta cultura y muy amena conversación. Hablaba español como un hijo
de Castilla".
Fue ésta la época en que varios Gobiernos de América Central reorganizaban la enseñanza superior en sus respectivos países, para participar en el
progreso de la cultura occidental. Varios de esos Gobiernos contrataban, pues,
conocidos educadores y científicos de Europa para servir cátedras en las repúblicas centroamericanas. Con tal propósito hizo un viaje a España y Francia el senador nicaragüense Agustín Avilés, quien contrató en París al Dr.
Leonard como maestro para el Instituto de Occidente en la ciudad de León.
Parece que esto tuvo lugar en 1879, porque ya en 1880 el educador polaco se
encontraba en Nicaragua, siendo en 1881 uno de sus alumnos en el aludido
Instituto leonés el joven Rubén Darío, más tarde el más famoso poeta hispanoamericano. Leonard llegó a Nicaragua junto con otro maestro, el naturalista español Dr. Salvador Calderón. Ambos, al establecer el Instituto de
Occidente, pusieron en marcha ciclos de conferencias y abrieron gabinf!tes
científicos para facilitar así la educación superior a la juventud nicaragüense.
Comisionado como director del Instituto, el Dr. Leonard daba clases de pedagogía y literatura universal.
• Durante la inauguración del Instituto en León en 1881, Leonard dio un
discurso en el cual trazó las ventajas culturales y el progreso material obtenidos por aquellas naciones, que respetan la libertad de conciencia, e indica
como ejemplo la grandeza de los Estados Unidos. Desgraciadamente, la mención de la libertad de conciencia excitó las iras populares y del clero conservador, que empezó una violenta campaña contra él y el Instituto, y se toma
a la vez por asalto el domicilio del Dr. Calderón. Esta controversia halló profundos ecos en la prensa nicaragüense, cuyo sector progresista defendió el
principio racionalista de educación, apoyado también por el Presidente Joaquín Zavala de Nicaragua. Dicha circunstancia y la presión política del sector
liberal socavaron la actitud intransigente del clero, coincidiendo con la expulsión de los jesuitas en lo cual Nicaragua siguió a otros países de Hispanoamérica. Al parecer, tal hecho tuvo, pues, poco o nada que ver con el

221

�,
•
le atribuyan una fuerte
. , llegado Leonard, aunque no faltaran quienes .
1.
rec1en
, .
d 1 , Lo cunoso es que aun e JOinfluencia en los asuntos domest1clos def pa1s.de su maestro polaco del Insbé D ,o sale en a e ensa
ven poeta R u n ar1
. .
, s La Verdad identificándose así con
tituto, en las páginas de~ penód1Dco leLone d Lo des~ribe como "víctima de
. 1 , lºbe 1 laica del r. eonar .
la ideo og1a 1 ra y
b 1 personalidad de un gran hom.
d
iado que nega a a
un oscurantismo esgrac
d .
. alista de Darío se puede ver
gran patriota". La ten enc1a racion
d
.
,
breyeun
en su soneto "A 1a Raz6n" (1881) que empieza as1:
Al contemplarte augusta, te venero;
al ver tw luz, mi coraz6n se inflama,
pues al fulgor de tu radiosa llama,
se estremece la faz del mundo entero.

. . r t medio
meditativo, desplegó DaUn tono semejante, medio rac10na is a y
.,
1A
d León"
á 1
"En la inaugurac1on de E
teneo, e
río en su poema m s. argo . ,
la ciencia y continúa con la loa
,
. t a Vol( 1881). Empieza con mvocac1on del autor a
.
d 1 ndo mostrando el desden seme1an e
de los grandes hum~~1~tas_ e mu
' la intolerancia religiosa. Darlo ostenta
taire por la supersticion ignorante,~
t
byugados de Alsacia-Lorena,
, h . 1
eblos pohticamen e su
su simpatia ac1a os pu
1
del triunfo del proT
. s poema con a esperanza
Polonia y Cuba. ermma u
. d
manos fraternales a todas las
1 N evo Mundo que extien e sus
.
gre5:° en e ~ bo N cab; duda que la mención de los sucesos europeos c10
O
naciones del g
·
·~
maestro polaco. Semejantes datos
, 1 d b", el poeta-mno a su
tados aqm, a e io
d
t'tud se hallan también en otros poemas
. , .
lt ales de sorpren ente exac i
d
h1stonco-cu ur
, . J' ,, ( 1881 ) y "El libro" (1882); to os
como "A Voltaire" (1880), "Maxi~o e~ez
b 'd e la prot~cción educa}.
b do mcaraguense goza a
escritos cuando e 1oven ar d" 1 . t d A esta circunstancia se debe que
. d L
rd y de su cor ia amis a .
t1va e eona ~ a fuera de1 I nstlºtu to, e1 idioma y la literatura francesa,
Leonard 1e ensenar '
d
. tes l1ºterarias de Europa. Esto
D ,
las gran es comen
que acercaron a ano a
d N'
para Chile donde publicó su
.,
rera el poeta e icaragua"B'bli
'
h'
suced10 antes que sa i
" del Modernismo is.
A l (1888) que llegó a ser 1a
i a
.
famoso libro zu
'
b", o-rafos prestaron la debida
.
D fortunadamente pocos 10º
.
panoamencano. esa
' 1
'genes de la corriente modern1s.,
h ho creyendo que os on
atenc1on a este ec ,
.
ctura de la poesía francesa en
.
h
buscarlos en su mtensa 1e
L
ta danana ay que . .
osición de ella hecha primero por eoChile, en vez de atnbmrla ,ª la
Gavidia en El Salvador ( 1882).
nard en Nicaragua y despues por ranc1sco
.
. l d Darío le animaba al cultivo
Viendo el Dr. Leonard el talento genlia t~t- s Hay varias afirmaciones
de la poesía, no por otras r azones que as es e ica •

ei .

en tal respecto, que ipso facto infieren la influencia intelectual del humanista polaco en la juvenil producción poética de Darío. Bástenos indicar
aquí los testimonios fragmentarios tan variados como los de los nicaragüenses
Dr. Diego Manuel Sequeira, Dr. Ernesto Mejía Sánchez, Juan D. Vanegas y Alfonso Valle; del mexicano Dr. Francisco Monterde; del norteamericano Dr. Eiwin K. Mapes y del español Marcelo Jover, quienes en varias
ocasiones, aunque con medida desigual, presentan las relaciones intelectuales entre Darío y Leonard. Así, Eiwin Mapes atribuye las primerísimas influencias francesas en la poesía de Darío a su profesor polaco; Sequeira
acredita a Leonard con la implantación del racionalismo y radicalismo en
la mente del joven poeta; Alfonso Valle cree que el liberalismo desenfrenado
- y algo anticlericial- dominó a Darlo cuando éste se hallaba dentro de la
órbita intelectual y educativa de su maestro en el Instituto; mientras tanto,
Jover atribuye a las enseñanzas de Leonard, la aceptación de Darío a las teorías filosóficas de Kant.
Un interesante juicio al · respecto, aunque en el sentido general, lo emitió
el Dr. Francisco Monterde, quien al dictar un curso monográfico sobre "El
Modernismo y Rubén Darío" en la Universidad Nacional de México, recalcó que "Darío tuvo un maestro polaco a quien debía mucho" ( 1943) .
Siendo yo su estudiante a la sazón, empecé, pues, a investigar las relaciones intelectuales y personales entre Leonard y Darío, logrando reunir estos
datos presentados aquí, que todavía constituyen un capítulo poco conocido
para muchos biógrafos y críticos darianos. Algunas personas consultadas respecto a las posibles influencias ideológicas de Leonard en la prosa juvenil
de Darío, señalaron los poemas "El libro", "A los liberales" y "A Voltaire";
uno de ellos dedicado al mismo Leonard. Lo lamentable es que por haberlos
publicado Rubén en varios periódicos y desaparec~dos, 106 dichos y otros poemas no han sido incluidos en sus Obras completas; además que las hemerotecas
centroamericanas no siempre guardan viejos periódicos...
A través de sus propias obras enalteció Rubén Darío la figura de Leonard,
señalándolo como uno de los principales educadores de su época en la América Central. Dice al respecto así: "La fundación de los Institutos de Oriente
y de Occidente en Granada y León fue un gran paso en el adelanto intelectual de Nicaragua. Llegaron para enseñar en ellos españoles eminentes. Al
de León debió ir como director Augusto Gonzá1ez de Linares, gloria de la
ciencia moderna de España. 'No pudo realizar el viaje, y fue en su lugar
Jos~ Leonard, un polaco admirable. Con él fue el doctor Salvador Calderón, sabio naturalista, hoy profesor de la Universidad madrileña. A Gra-

223
222·

�. ulares" ·5 En otro lugar habla
S
LI ' y otros pemns
nada fueron el padre anz ~
cu a amistad gozaba durante su essobre los intelectuales extranJeros de laboy . , en el periódico La Verdad;
ezó la co
racion
·1
tancia en Managua, d on de emp
, a un historiador i ustre
. . t
"En Managua conoci
·el poeta dice Jo siguien e:
M túfar quien me cobró mucho canno;
de Guatemala, el doctor Lorenz~ on b '
e fue para mí intelectualAntoruo Zam rana, qu
.
f
al célebre orador cub ano
d Bertholet que fue nu pro esor
l d t José Leonar Y
'
mente paternal, y a oc or .
ue tuvo una vida novelesca y cuen el Instituto leonés d~ Occide:t: ia; relaciones entre Leonard y J?arío
riosa. Era polaco de ongen, etc.
d dmiración de parte del Joven
debieron haber si'do muy estrechas y . e a se refiere a él como "nu. pro.
cuando lo menciona,
b ,, t
poeta, porque siempre
d ,, " bio" "un gran hom re ' e c.
f r'' "un políglota consuma o ' sa
'
1
eso '
1
·stad que unía al maestro po aco
Unos detalles interesantes sobre a ami
1 lato de Marcelo Jover
.
.. se los presenta e re
.
con el precoz joven rucaraguen '
'd d como director del lnshtuto
.
firmar su auton a
.
, . "Leonard consigue rea
., h
t diado Rubén- y sigue
as1.
,
que tambien a es u
d
d O ccidente en Leon -en
·- El número de pro uce
ltu 1 al poeta-runo.
prestándole todo su apoyo cu ra L
d le ayuda a editar su primer
ciones de Rubén Darío aumenta y eo~ar ti'tulo Poesías '.Y Artículos en
,·
que llevara por
· ·
libro un folleto . modestisimo
.
d 1881 en homenaje al patricio
'
1 d f, nebre a fmes e
'
,
. una
Prosa En una ve a a u
'
M' .
Jérez Rubén Dano recita
nicar~güense y prohombre liberal . aximto Entr~ éstos hay intelectuales y
bro a los asisten es.
1
.tal
oda que llena de asom .
. .
Rubén a trasladarse a a capi .
'nfl
. qwenes mvitan a
1.
oe
políticos de i uencia,
. d d 1 traslado diciendo a Joven p El maestro José Leonard apoya la i ea le d, ento~ces a Managua, donde
d ' 7 Rubén se tras a o
. al I te
ta: 'Tuyo es e1 mun o .
d
la Biblioteca Nacion . n consiguió un modesto _empleo ?e a~ ~::e c~ales nunca sintió afición, conrrumpió así sus estudios colegiales,
d ' h
los libros por centenares,
·d
'devoran o a ora
· ·
virtiéndose en autodi acto y
.
b
éste era un ambiente propicio
verso
Sm
em
argo,
.
E
tanto en prosa como en
.
.,
ara una vida bohenua. . . n la
Para su desarrollo intelectual y tambien p , deo intelectual, integrado por
.
h bo entonces un. nu
•,
1 d tor
capi·tal de Nicaragua u.
entre quienes se ha Haba tamb1en e oc
lgunos escritores extran1eros,
. ºt' ndolo no pocas veces a
a
a su seno mvi a
,
Leonard. tste Je acogió otra vez
est~s intelectuales ayudó a Dano
. 1.iteranas.
• El contacto con
las tertulias
.
Historia de mis libros", Obras
·-' R bén "El Viaje a Nicaragua e
• Véase: DARJo, u
'
64
completas (Madrid, 1919), vol. Xb~Ilgraf,P;a" .Obras completas, (Madrid, 1918), vol.
1 ,
,
"Auto 10
• Véase: DARfo, R u ben,

XV, pp. 32-33.

R bén Darlo. Ensayo biográfico y breve antolog!a, (Mé, Véase: JovER, Marcelo, u
,
·
D . F ., 1944) ' p. XII.
xico,

224

a extender su horizonte cultural y desarrollar su gusto por el cosmopolitismo, que llegó a ser un importante antecedente en su posterior producción
de ]a poesía modernista".
Diego Manuel Sequeira, pintando la silueta de] Dr. Leonard en la época
de su actuación en León, dice Jo siguiente: "Había sido nombrado Director de aquel plantel e] esclarecido ex-Director de la Gaceta de Madrid, Dr.
José Leonard. Era hombre de ideas avanzadas y una especie de apóstol
de las doctrinas liberales, cuyas raíces comenzaban a causar una penetración profunda en tierras centroamericanas. Las ideas de la doctrina liberal
pura, germinan y se desarrollan plenamente en Nicaragua, no sólo entre
una pléyade intelectual de valía, sino a] amparo del poder constituido por
un régimen de estructura tradicionalmente conservadora. No es de extrañar, pues, que en el desenvolvimiento de ese fenómeno, los hombres que
se hacían pasar por los abanderados del ideario liberal, rodearon al Presidente Zavala y formaron la plana mayor de su defensa".
No hay que olvidar que todo eso sucedió a consecuencia del discurso
pronunciado sobre la libertad de conciencia por el Dr. Leonard, con cuya
ideología se identificó el Presidente Zavala y un poderoso sector de la sociedad nicaragüense. Según Sequeira, la mayor parte de la prensa nicaragüense salió en defensa de esta ideología: "Modesto Barrios editorializa
desde las columnas del periódico oficial La Gaceta. Fabrio Camevalini defiende la actitud del gobernante en las páginas de El Porvenir de Nicaragtta.
Carlos Selva hace lo mismo en La Verdad y José Dolores Gámez en El Term6metro. Los redactores y colaboradores de E/, Ensayo completan e] grupo
de los defensores de Leonard. Salen a la palestra las plumas de Felipe !barra y José Dolores Espinosa".ª
Pese a tales circunstancias, el Dr. Leonard 9espués de un año y medio
al servicio del Colegio de Occidente, decide trasladarse al Colegio de Oriente
en Granada, donde enseña la Historia Universal y la Literatura Española.
Cumplida su misión educativa, Leonard se marcha a Managua donde sirve algún tiempo de Consejero al Presidente Zavala y colabora en los periódicos capitalinos La Gaceta y El Comercio. Fue entonces cuando otra vez
tiene bajo sus alas protectoras a su antiguo discípulo Rubén Darío, a quien
introduce a los hombres de pluma residentes allí. En el verano de 1882
Leonard va a El Salvador y edita allí con Pedro Ortiz el semanario liberal
La República y es nombrado Director de Instrucción Pública de aquel país.
• Véase: SEQUEIRA, Diego Manuel, Rubén Darlo criolloi o raíz y médula de sv crea.
ción poética (Buenos Aires, 1945), passim Capítulo 111.

225
humanita.s-15

�Según nos asegura Sequeira, cuando Darío llega a San Salvador en su primer viaje al extranjero, es Leonard quien le da la bienvenida y lo introduce
a los intelectuales salvadoreños. Entre ellos está Francisco Gavidia quien
comparte con Rubén su entusiasmo por la poesía francesa, se hace su amigo
y como hombre de más experiencia literaria, le instruye en la métrica poética del "alejandrino" francés. Rubén Darío lo adapta con habilidad en sus
versos y según Edelberto Torres, así se inicia la refonna métrica de la poe9
sía castellana en una casa de San Salvador.
El Presidente Rafael Zaldívar reconoce en Leonard la habilidad humanista y experiencia política, lo hace su secretario y consejero y le confiere
misiones diplomáticas en México y los Estados Unidos. En 1883 el Dr. Leonard acompaña a dicho Presidente de El Salvador en su visita oficial
a España y Francia, como su "mano derecha". Según afirma el investigador salvadoreño Salvador Escobar Ballesteros, las actividades culturales y
periodísticas desempeñadas por Leonard tuvieron gran peso en la vida nacional salvadoreña. "En el campo del periodismo, la obra del Dr. Leonard en
El Salvador era bastante fecunda, no sólo por la fecundidad de su pluma, sino por las cosas nuevas y constructivas que polemizaba y exponía ante
la sociedad salvadoreña, ansiosa del mejoramiento intelectual y moral. Sus
comentarios sobre la filosofía de la educación tenía en aquellos años especial
interés. Se puede decir que el Dr. Leonard ayudó a conocer en el ambiente
salvadoreño el pensamiento del filósofo Valentín Letiels y del no menos eminente pedagogo Dr. Francisco A. Barra, a quienes también se discutía en
Europa."
"Los elementos liberales del país dieron entonces grandes oportunidades a
destacados individuos extranjeros, para desarrollar la obra de educación del
pueblo salvadoreño." Se debe a estas circunstancias que el Ministro de Educación Pública de El Salvador, Don Esteban Castro, utilizara entonces los
servicios del colombiano Francisco Gamboa, así como de los europeos Dr.
José Leonard y Sergio Lusky. Las relaciones intelectuales entre Leonard y
El Salvador deben 'haber sido bastante estrechas, porque muchos años después, cuando Leonard residía en Guatemala, no rechazó consejo a sus amigos salvadoreños cuando se lo pedían. El citado ya Ballesteros dice al respecto lo siguiente: "Otra fase del aporte cultural que el educador polaco hizo
a El Salvador fue cuando obraba como consejero de la Delegación Salvadoreña al Primer Congreso Centroamericano de Pedagogía, celebrado en la
ciudad de Guatemala entre el 10 y el 25 de diciembre de 1893. Una de las
• ToRRES, Edelberto, La dramática vida de Rubén Darlo (Barcelona-México, 1966),
p . 64.

226

principales
ti
d 1 medidas adoptadas por el referido c
guo e etreo fuera substit .d
,
ongreso, el de que 1
fue ins . 'ó
u1 o por el metodo analítico-sintético
e anp1rac1 n del pedagogo polaco".
de lectura,
· Después de la caída del p res1'dente Sal d Za ,
sigue trabajando algún tiempo con el b'
va or
ld1var, el Dr. Leonard
pero en mayo de 1885 se march go iem~ del general Francisco Menéndez
manece allí un año y entre t a a Francia. Se establece en París y
'
b
.
,
o ras cosas se d d'
perre lt~re del general salvadoreño J J 'S
e Ica a editar el libro El homFranc1a a Guatemala, donde goza 1· amoya. En 1886 Leonard viene de
renzo Montúfar. Su esta .
e apoyo del notable intelectual D Lo
d .
nc1a en este más
d
r.
ed1cada a la enseñanza y el p 'od•
gran e país centroamericano está
d
en ismo Es un
.
oce anos durante los cuales desa 11 • .
a estancia estática de casi
El D r. L eonard junto con su ami rro
acfivi'da des intelectuales.
o a intensas
.
hacen entonces los exponentes m, gd, d~l escntor español Valero Pujo! se
radiac1on
· ' desde Guatemala h . as e icados del "kraus1smo"
·
español S
.
ac1a otros pa' d C
. u
hr entonces mediante la creciente t d ~ses e entroamérica se hace senen lo cual encuentran apoyo d
en cnc~a en extender la educación seglar
L
d
e sus coterraneos istm L O
'
permane"e
enos. leaado
de franc1a
.
.eonar
.
~ algun' t'1empo en Quezalt
vicios docentes en el Instituto N . 1 d
enango donde presta sus ser.6d.
ac1ona e o 'd
n . ico El Bien Público y el Diario di!). O . CCI e~te y colabora en el peto~ano Federico Proaño, Quien colabo~czdente, ~drtado por su amigo ecuapues de trasladarse a la ~pital d G ra con el en San Salvador. Desen el Instituto Nacional Y pos'bl e uatemala, Leonard sirve de maestro
c·
I
i emente en otr
I
ipa
as actividades cívico-culturales de la A ~ ~cue as superiores. .Partitamb1en en el Diario de Centro-A ' . L soc1a~10~ El Porvenir y colabora
Parece
menea, a Republica y La Estrella
que Leonard llevaba entonces un .
.
.
en Guatemala donde los paso d Le
a v1qa social bastante activa. Fue
s e
onard y Da '
en 1889' cuando el poeta nica ..
no se cruzaron otra vez
.,
raguense que ya ent
c1on, tuvo el cargo de redactor en 'ef~ d
. , . onces gozaba de reputala Tarde en la ciudad de G t
JI
el penod1co gobiernista Correo de
. , 'I
ua ema a. Según mis
ocas1on e . Leonard y el poeta c b
J ,
mo poeta cuenta, en una
f
u ano ose Joaquín Pal
b
una . iesta por el general guatemalteco Ca eta
, ma esta an invitados a
convidados bajo la influencia del alcohol [ b no Sanchez. Ya era tarde y los
General Sánchez concibió la "d f , ~ a an en buen humor. De repente el
i ea antástica de d
b
campo la torre de la Catedral E ta d l
. , errum ar con un cañón de
p 1m
· s
ec arac1on les deJ·,
1.
a a, para retardar la e3'ecución d 1 d
. .,
o perp e30s. Entonces
d .
.
e a or en p1d10 más c - b .
e improvisar un poema en honor de tan memorabl
onac
. . ªJº el pretexto
tras tanto el General Sánchez se durmi
. e acontec1m1ento ... Mien6, gracias a lo cual Guatemala evitó

d

~?

227

�1

la destrucción del bello monumento de su arquitectura colonial. º El escritor hondureño Ángel Ugarte, residente entonces en Guatemala, menciona
a Palma, Leonard y Federico Proaño en otra fiesta, celebrada el mismo año
en el Gran Hotel donde se hospedaba Leonard. Interesantes recuerdos deja
también el puertorriqueño Julio Essau Delgado sobre las segundas nupcias
contraídas por Rubén Darío en 1891 en Escuintla. Entre los participantes de
esta boda figuraban aparte de Leonard, los poetas J. J. Pahna. y Essau Delgado, el escritor colombiano César Conto y los autores salvadoreños Vicente
Acosta y Joaquín Méndez. En tan augusta ocasión Leonard pronunció un
discurso mientras que Darío y Conto improvisaron unos poemas. Por lo visto,
esa boda se convirtió en una verdadera fiesta de camaradería intelectual de
11

carácter internacional.
Quizá el acontecimiento más importante que anotan en 1893 las crónicas
de la prensa guatemalteca fue el Concurso por la letra del Himno Nacional
de Guatemala. Según las costumbres, en tal ocasión la selección del Jurado
Calificador se reservaba a los personajes más distinguidos en las bellas artes
y letras. Para dicho Jurado Calificador de la letra del Himno Guatemalteco
fueron entonces elegidos el Dr. José Leonard, el poeta cubano José Joaquín
Pahna y el ensayista salvadoreño Francisco Castañeda. Las pahnas por la
letra de dicho himno las ganó Palma, que trabajaba entonces en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala. Por lo visto, Leonard no
sólo gozaba de buena reputación intelectual sino también de plena confianza
de los gobernantes guatemaltecos. Tal circunstancia explica el porqué el Presidente Manuel Lisandro Barillas le confirió el cargo de Chargé d' Affaires
de Guatemala en México, que el Dr. Leonard desempeñó, al parecer, entre
1887 y 1888. Gozaba de la misma confianza del Presidente posterior, José María Reina Barrios, quien había realizado un notable esfuerzo de liberalización de su país, desafortunadamente destrozado por la dictadura ulterior. Por eso, después de la caída del Gobierno de Barrios en 1898, Leonard
sale de Guatemala y se dirige a la vecina Repúbica de Honduras. Al margen
se puede decir que tampoco a Rubén Darío le placía siempre la situación política en la "Tierra del Quetzal" como llamaba a Guatemala, aun cuando
haya aprovechado su puesto periodístico pro-gobiernista para su propio avance literario. Tal impresión da la lectura de su último editorial que bajo el
título "Hasta luego" ha publicado el 5 de junio de 1891 en El Correo de
la Tarde, en vísperas de su suspensión. Lo increíble es que en dicho artículo
10

Véase: DARÍO, Rubén, "Autobiografía", Obras completas (Madrid, 1918), vol.

XV,
p. 81. DELGADO, Julio, Artículo "Recuerdos de Rubén Darío", La Prensa, 16
u EssAu

hay~ transcrito en polaco un proverbio de p 1 • " .
.
kuptla sobie prosie" diciendo q
,
o orna N1e m1ala baba klopotu
T
.
'
ue este podría t d · " .
.
,
an erugmáticas palabras para los gu t
I ra ucir rru amigo Leonard".
O
las dificultades personales d
.
a ema tecos se referían, desde lueo-o
a
e qmen compra un cerd O Y después no sabe cuí'
arlo...
d
El Dr. Leonard viene a H d
.
algún tiempo en Ceiba en Ion uras a ~ediados de 1898 y se establece por
. l de Honduras a la ' s , a .costa tropical de aquel pa1s.
, En la Guía Socia
" .
"
azon, Junto a su nombre fi
b
.
agricultor , lo cual me sorprend·,
ch
gura a su ocupación de
d ~
.
10 mu o
Sin emb
1
e eguc1galpa hallé un contrato firmado . . .
argo, en os archivos
d~ Honduras y José Leonard sobre la colo !'°r .~os apoderados del Gobierno
tntos de El Negrito y Tela N
be
ruzac1on de los poco poblados dis. o ca duda que Le
d
,
esarrollo
económico
de
H
d
onar
quena
fomentar el
d
on uras con los agricult
ortunadamente su proyect
, .
ores centroeuropeos. Desaf ,
,
o no tuvo el ex1to esperad
1
a I algunas docenas de cam .
d
.
o, porque uego de llegar
11 . .
pesmos e Polorua no
, h bl
,
am ic10so plan colonizado
I
h
'
se o1a a ar mas de este
b
r po aco- ondureño M' t
ta ece su residencia en T
. l
. ien ras tanto, Leonard esbl
manidades en el Coleo-io "EelguEc1~a. pa,ddonde actúa como profesor de Huo·
spmtu el Siglo" t bl ·d
Policarpio B ·11 C
' es a ec1 o por el Gobierno
del, Presidente
.
om a. orno se sabe d
t C l .
mas conocidos liberales que se d" ti
.
, e es e o egio salían los
las letras Leonard dan'd
is ngu1eron tanto en la vida pública como en
·
,
ose a conocer po
· t r
.
elegido en 1899 miembro d 1 J d
r s.u m e igenc1a extraordinaria, es
e ura o Exammador del I .
.
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. d e Relac·o
Nacional y
d.esempena un puesto en el M'mis
E nstituto
.
ien en la vida nacional y el p "d
. I nes xtenores. Se integra
b
res1 ente Terenc10 Sierr I
b
a o nom ra Consejero
de Estado y utiliza sus servicios.
Ya bien conocido en los círculos culturales
,.
la confianza de las autoridad D d
y pohticos, Leonard se gana
·
es. es e 1900 a 190'.-I
l
de la Universidad de Hond
. .
- ocupa e puesto de Rector
uras, aslIDlsmo es 'eleo-ido p "d
uperior de Educación Públi
A
,:ires1 ente del Consejo
Sca. sume así res
bil'd d
nanza hondureña, lo que para e'l como europeo esponsa
la enseuna 1 adies. por
.,
peña también otros cargos
b
rara stmc1on. Desem,
gu ernamentales mayorme t
1
.
s1, en enero de 1901 el p "d
s·
'
ne en e extran1ero.
A
res1 ente 1erra mand
L
de Honduras al 2o. Congreso J 'd" d C
a a eonard como delegado
d
ur1 ico e entro A , .
S
onde va acompañado de Vicente D, ·¡ E
menea en an Salvador,
representan a Honduras en el 2 C av1 ª· n octubre del mismo año los dos
ongreso Paname ·
, .
partiCipan activamente en vari
..
ncano en Mexico, donde
nombrado Árbitro por Hondura:se:;;r~~es jurídicas.. E~ 1902 Leonard es
no en Costa Rica y a la vez se le
f
1unal de ArbitraJe Centro-Americaduras en aquel país. Cuando e~o;1ereLe puesto de_Cónsul General de Honr. eonard se incorpora al Cuerpo de

..

º·

de julio de 1941, New York, N, Y.

229
228

�. dº
e necesita tal título para deAbogados costarricense, parece m ica~ qu.
bog , en Costa Rica.
- s cargo oficial o que quena eJercer a acia
sempenar u
s·
Leo ard tras una cor, d l caída del Gobierno del Genera1 ierra,
n
. .
Despues e a
N'
por cuyo Gobierno fue invitado
ta estancia en Tegucigalpa, va a icaragua
por primera vez en 1880.

1 Dr Leonard se dio a conocer, sobre
Durante su estadía en Ho~duras : eso .es más recordado aún. Uno de sus
todo, en el campo de educ~~n poMendieta más tarde el ardiente propaalumnos allí fue entonces a va or
, '.
El Dr Mendieta habla de
F d lis
Estatal de Centroamenca.
.
gador del e era mo
.
d go" y a la vez subraya las
su maestro como eminente ,"h~aru;taca~o~e
con la juventud centroestrechas relaciones que uruan a e u .
lazos intelectuales que siem.
. d" como ejemplo los amistosos
amencana; m ica
R bé D ,o Es casi seguro que Leonard simpa-

J

;r:co

~ : : :e~n::vi1:e:a~df:de:li::a, ::ndo las desgracias que e~~pp=~=é~
- E tados tanto en Europa como en is
político llevaba a los pequenos s . .
d Leonard hacia cualquier
.
be d d
e la positiva postura e
.
nea. No ca
u a qu
1 t á ·ca experiencia de su patria, Polorua, que
idea unionista se b_asaba_ en a r gi
ufrir ba'o el triple yugo político, en
durante más de cien anos _tuvo que ~1
. J Rusia y Austria a fines del
resultas de su desmembramiento por emama,
siglo XVIII.
.
. .
. na lo afirma también el investigador estaduLa actitud uniorusta leon~rdia.
e "Leonard se convirtió en elemento de
nidense Charles Watland, quien dice qu
f
, la unidad de Cen.
l
t mericanos que avorecian
enlace entre los h~era es cen ro~ les i2
no aclara si éstos deveras habían
troamérica, y los hberales espano ' p .
Un recuerdo de carácter
.
,
1 s asuntos centroamencanos.
.
tenido mteres en o
d bo l D Rafael Heliodoro Valle. Como JO·
anecdótico sobre Leonard lo e a - r. , no pocas veces andar al Dr.
. d
1 capital hondurena, veia
la
ven radica o en ª
.
E
personaje popular en
so1
Leonard por las calles de Tegucig~ Pª: ra /:stentaba una amable sonrisa.
ciedad hondureña. De estatura ~-ªJa, s1emplr
dultos lo llamaban cariñosatanto los mnos como os a
Debido a sus canas,
b 1 b ena comida y el buen vino, por lo
mente Papá Leonard. Le gusta a. a u ble Era un conversador admirable
cual ganó la fama de un gourmet msupera .
y hablaba varios idiomas.

e:o

.
a en 1903 es bien recibido por el GoCuando Leonard llega a N1caragu
. '
, 1 humanista pola, S t Zelaya qwen conoc1a a
bierno del Presidente Jose anos
1 ', H mbre de semejante ideología
co de sus previas actividades en aque pa1s. o
L F rmaci6n Literaria de Rubén Darío, Pu,. Véase: WATLAND, Charles D., a , o (Mana a 1966), p. 44.
blicaciones del Centenario de Rubén Dano
gu '

230

liberal, Zelaya acoge a Leonard fraternalmente y utiliza sus consejos en asentar la enseñanza laica y otras reformas de carácter social. Empero, la actuación del Dr. Leonard gradualmente sigue disminuyendo debido a la enfermedad que casi lo inmoviliza. Declarado huésped de honor del Estado y
"en atención a los méritos del ilustre cosmopolita prestados a Nicaragua",
el Presidente Zelaya le concede a Leonard una pensión. í.ste, ya paralizado,
pasa los últimos años de su vida en la residencia campestre "La Palacina"
en Masaya, que pertenecía al arquitecto italiano Napoleón Ré. Como una
especie de "eminencia gris", Leonard estaba no raras veces rodeado de sus
amigos y de los que necesitaban su consejo.
Rubén Darío, en su penúltimo viaje a Nicaragua efectuado en 1907, visitó allá a su viejo maestro y amigo polaco en compañía del médico-poeta
Dr. Manuel Maldonado. Según el relato de Dionisio Martínez Sanz amigo
1
de Leonard y Darío, ese encuentro fue muy dramático: "Se abrazaron dos
hombres geniales. Ambos estuvieron abrazados un rato sin poder hablar".
Darío, maravillado con la puesta del sol sobre Managua vista desde "La Palacina" y queriendo acompañar a Leonard, se quedó allí con él varios días.
Los dos amigos se contaron los sucesos desde su último encuentro en Guatemala. Cuando Darío ha sido iniciado en la Masonería el 24 de enero de 1908
en la Logia "Progreso" No. 16, el polaco Leonard y el español Martínez Sanz
eran sus "padrinos". El Dr. Leonard murió el 14 de abril de 1908 y fue
sepultado en el cementerio de San Pedro en Managua. Durante la dedicación de su mausoleo, muy concurrida por los intelectuales y políticos de toda
la América Central, llevaron las palabras sus amigos, el orador cubano Antonio Zambrana y el maestro nicaragüense Dr. Modesto Barrios. Una parte
del mencionado cementerio se hundió durante el terremoto de Managua en
1931. Del entonces destrozado mausoleo de Leonard, se salvó ~ólo su estatuabusto en mármol, que hoy está a la entrada de la Logia "El Progreso" No.
16 en Managua. Según las fuentes masónicas, Leonard la fundó con otra en
Honduras.
El Dr. Leonard dejó de existir a los sesenta y nueve años de edad, de
los cuales cuarenta y dos pasó en destierro. La odisea intelectual hispánica
del humanista polaco comprendió cuarenta años, habiendo pasado doce de
ellos en España y veinte y ocho en Centroamérica. Leonard amaba a su país
natal, Polonia, pero también quería a España y Centroamérica. Le ligaban
a estos países estrechos lazos de cultura, sentimiento y trabajo profesional.
Se asimiló a la idiosincrasia y al pensar de su ambiente hispano de tal roa.
nera, que casi no se le podía distingiúr de los coterráneos peninsulares o istmeños. Esta flexibilidad de Leonard tuvo sin duda mucho que ver con su

231

�fondo cultural y temperamento eslavos, que en varios grados recuerdan semejantes rasgos hispánicos. Por eso, su identificaci6n con los anhelos de su
ambiente centroamericano bien encajaba en su rebelde personalidad intelectual. Su extraordinaria movilidad geográfica y adaptabilidad a las condiciones
políticas, se debían indudablemente tanto a su inteligencia e intuición como
a su amistad con los personajes conductores, que veían en Leonard un portador de una ideología útil y regeneradora para sus propios países.
En esto estriba el éxito de su vida, basada en una filosofía de fraternidad
y progreso humano, como también en el radicalismo social que se oponía al
oscurantismo dogmático del pensamiento conservador. El Dr. Leonard era una
rara especie de revolucionario intelectual, que creía en los valores humanos
y el mejoramiento cultural promovido mediante los métodos evolucionarlos,
siempre cuando éstos estuvieran dirigidos por la gente de mucha conciencia
social. Por eso, abogaba por la libertad de conciencia y racionalismo positivista, elementos que ya se integraron en la idiosincrasia de hoy, pero que
en la época de Leonard eran considerados demasiado atrevidos. Una interesante reflexión a tal respecto deja el antiguo Ministro de Educación de
Nicaragua, Lic. Clodomiro Urcuyo, que pinta la silueta humanística de Leonard así: "El eminente Leonard se distinguió como sabio, maestro, filósofo
y orador. Fue considerado como hombre que se anticipó a su época por su
ideología liberal. Sus ideas revolucionarias supo mantener y fomentar toda
su vida".15
Por lo visto, la muerte de Leonard fue muy sentida en los países de Centroamérica, en cuya prensa habían aparecido a la sazón varios artículos, que
encomiaba el papel desempeñado por el difunto educador polaco. Así, La
Regeneración de Tegucigalpa (Honduras) escribió lo siguiente: "Tras largos años de sufrimiento acaba de morir en Nicaragua el Dr. don José Leonard,
eminente sabio polaco que fue cariñoso maestro de la juventud centroamericana durante el período de casi treinta años. Posey6 una luminosa inteligencia, una vasta instrucción, un carácter firme y de inagotable bondad.
Sus consejos, su influencia, su bolsillo estaban siempre a la orden de quien
los solicitaba. Como amigo, ninguno más sincero, más fiel, más abnegado.
¡ Repose en paz esta víctima del despotismo ruso, este protector de los desvalidos, esta alma bondadosa que no deja un solo enemigo en estas tierras
de los odios perpetuos". No menos interesantes conceptos emitió el Diario
de El Salvador: "Mereció la confianza de los hombres de los Gobiernos
centroamericanos, que le distinguieron con diversos nombramientos para car.. Es cita de una carta del Ministro Urcuyo dirigida al Presidente de Costa Rica,
Dr. Tcodoro Picado, quien la remitió a este autor el 19 de agosto de 1942.

232

gos públicos que desempeñ6 con mucha b ·11e.n
dero poliglota y un pedagogo ins"
C
~1
tez. Era Leonard un verda. .
igne. onoc1a todas las r te
y era penodista de larga práctica S
,.
I raturas extranjeras
noso y su cerebro un vasto arsenal. d u ebs~dm~ fue verdaderamente lumitural
e sa I una Le encantab
eza y nos quería. Kosotros también le
. .'
a nuestra nale lloramos muerto ... "
qummos mucho en vida, y hoy
Los recuerdos
quizá más íntimos sob re L eonard se deb
·
·
a s~s anugos que le conocían muchos años
,
,
an, sm embargo,
caracter y de su perfil intele t 1 A , y as1 ?odían darse cuenta de su
que compartió con el educado: uaoiacos1,la el escnt?r ~pañol Valero Pujo]
t~mala, dice de él lo siguiente:
ri ~ _angustias mtelcctuales en Guad1cal, sin ninguna violencia en los , id nc1~1os profesaba la democracia ray mesurada palabra brotaban "d me os ru en las palabras. De su tranquila
.
I eas como de un
1d
era útil a la cien .
l d
aposto a o del porvenir.
S•u .vida
,
cia, a
erecho y al tr t
•
s1rv10 Leonard de centro d
.
a o socia1; dondequiera
lento reflexivo más que
he anugos y eje de círculo de simpatías. Su tave emente y agudo
r
para iniciativa. Estaba perfectame te
' va ia más para consejo que
da intelectual del norte de E n enter~do de la literatura y de la vi"d'
· uropa, estudiándolo tod
1
I 10mas, que es el modo único de pe tr
I
o en os respectivos
ros y evoluciones. Sentía bien y pensa: c:U e ª~.ª. de los pueblos y sus giEn la amistad era leal y consecuente N d" un JUICIO recto y desapasionado.
T ,
• a 1e que le trat6 d "6 d
erua _por su organismo tendencia a la estabilida .
eJ . e. que1:rle.
lo vario: no preveía dónd
. .
.
d, por su mteligencia a
.
e viviera sus último . ,
Asoc1ábase a todo lo que era afecto n
. s anos m donde morirla.
en todos los países una p tri
y o a _runguna aversi6n. Con hallar
,
a a y en las amistades u
f ili
vac10 del primero de los hogares
I'ti
. na am a, sufría el
privados. En su paso por el mund po t cos y del prunero de los hogares
0
una mortificación".
no creo haya causado una herida ni

,t

Otro
amigo, e1 ensayista
·
.
salvadoreño Francisco C
asoaado con Leonard en El S 1 d
G
astaneda, que estaba
. . .
a va or y uaternala
"t d él
. .
JUICIO: " ... Pocos . t 1
1
' enu e e
el siguiente
m e ectua es como él tan bien
1. d
celente preparación Pose'
.
.'
cu nva o y con tan ex.
ia cmco o seis lenguas .
nocimientos, además de los de d ch
~vas, y en cuanto a coVarsovia, los tenía de diversas . ere_ o que curso en la Universidad de
de "~octo" en toda la extensión c:~c~~l:erecí~ por esto el calificativo
especial predilección".
Cultivaba el profesorado con
. Uno de los íntimos amigos del Dr Leon d
.,
rucaragüense Rubén D ,
á
.
ar fue tamb1en su discípulo
ario, m s tarde el exaltado " d " d
mo Hispanoamericano Darío ¡
.,
Pª re
el Modernis.
e conoc10 a través de casi treinta años y al

233

\

�d l , la misma movilidad geográfica e
igual que su maestro polaco, esp ego
.
'ses istmeños Son varios
ual
l permitía tratarlo en vanos pai
.
intelect ' que e
l bardo nicaragüense public6 en sus prolos relatos sobre Leonard que e
11
.
bargo uno
'
. libros y en la prensa d e d i'ferentes pa'1ses. Descue a ' , sm
. "em
"José Leonard. Un polaco ilustre en Centroam~nca ' que ª1paren
o
t "b to franco y cordial, que a a vez
ci6 después de su m~erte. ~s ~: L:o:ard escrito por el poeta en plena
esparce luz sob~e. la id~olog1a
. .do sus 'últimos días en el seno de nuesmadurez: "El vie30 patriarca ha VlVl 1 h bres de corazón y de talento.
tra sociedad, querido y respeta~o pdor los o~s y de su amada Polonia, le
h
,d
la tumba le30s e os suy
d
Hoy a cai o en
'
.d
.,
f cial Pobre maestro Leonar .
cubren las guirnaldas de la colnsi erac1~n doei ex~epci6n flor humana. Céd d alma de per a corazon
,
Incapaz
. , hasta ' sus u, lt·rmos d'ias, consolando sus soledades
.
· e, ano,ermanecio
libe y epicureo p
I
dicación de sus eternos anhecon el cultivo de las bellas letras y con a pre
los de todas las libertades.

~:ad

. . .,
,
1
. .ento filosófico llamado krausis"Tomó part1C1pac:i_on aq~·\, enfoe al:=de muy poca autoridad y resota, por el nombre e un. i oso
e en España causó una verdadera
•
su país de ongen, pero qu
.
nancia en
.
,
k
. ta Leonard era un hegeliano, o
revolución en las ideas. Mas que ~usis ' ,
Creía en el pro.
S lib pensamiento tenia esos v
·
mejor un platóruco. u
re .
. t h ano A todos sus discípulos
.
le
greso en el inacabable pedeccionamien o um .
'
f
p ede decirse que dos generaciones
les comunicaba su fe y su uego.. _u t
Las necesidades del medio, en
de luces y conoC1ID1en os.
d d
fueron eu ores
.,
1 Am' . Central le obligaron a tomar
ue perrnaneoo en a
enea
'
.
tantos anos q , .
F
redactor de diarios, consejero de Gobiernos, y
'bli
en México Un
Parte en la pohttca. ue
d. 1 'f
de una de 1as repu cas
.
aun repre~ntante ip =a1c;oliente y sufrida, envuelta en pálido~ nimbos,
cerebro bnllante Y un
, .
.
r todos sus apost6licos marformados por todas sus nostalgicas tristezas y pod
b
amable afable,
1 H b ? El hombre era encanta or, ueno,
'
tinos. ¿ y e
om re.
d li .
compañarle a la mesa. Conver.
1
rmet era una e eta a
gentil. Exce ente gou
.'
f
Lo
sos o polacos o alemanes, o
d
de pnmera uerza.
s ru
'
d
sador y narra or
lac'an en oírle contar cuentos o eingleses, o italianos, o espanoles, s~ comp i
di 'a que era de todos los
.d.
respectivos pues se n
cir versos en sus i 10mas .
.
'
, d"da nacional. El entierro fue
'ses Su muerte fue casi teruda como per i
pai ·
·
,
d lo" u
una manifestación general de simpaba y ue .
lSOS.

en Centroamérica, lo que indudablemente le daba gran prestigio. Lo curioso es, sin embargo, que a pesar de la fecundidad de su obra educativa y
de divulgación cultural en el sentido publicístico, no haya dejado ningún
libro. ¿Entonces cómo logró su fama? Parece que la respuesta la hallamos
en el artículo del ensayista y crítico chileno Raúl Silva Castro, titulado
"La literatura en Centro América" e incluido en sus Obras desconocidas
de Rubén Darío (Santiago, 1934). Dicho autor, refiriéndose a Leonard, dice de él que "era uno de los más ardientes luchadores en pro de la revolución filosófica de los últimos tiempos, como escritor de nota en el diario
y como conferencista distinguido. Leonard hizo tomar un nuevo rumbo a
los embriones de literatura nacional existente y formó las bases literarias
de muchos de los que hoy ocupan el primer rango entre los que por allá
escriben". Es, pues, un reconocimiento imparcial de las influencias leonardianas, ejercidas sobre los literatos centroamericanos, que al parecer, duraron dos generaciones. Lo confirma también el ensayista y bibliógrafo hondureño Rafael Heliodoro Valle, que asimismo acredita a L&lt;!onard con las
influencias políticas y sociales en la transformación ideológica de la América Central. Según Valle, Leonard a través de sus ideas liberales y progresistas logró formar a su alderredor un núcleo intelectual, que él sencillamente llama "grupo de Leonard".
Según las indicaciones hechas a mí por el mismo R. H. Valle y otros,
dicho "grupo de Leonard fue integrado por los nicaragüenses Rubén Darío, Manuel Maldonado, Salvador Mendieta, Enrique Guzmán, Modesto
Barrios y Joaquín Zavala; los guatemaltecos Enrique Gómez Carrillo, Lorenzo Montúfar, Domingo Estrada, Joaquín Méndez y Máximo Soto Hall;
los hondureños Valentín Durón, Timoteo Miralda, Froylán Turcios, Angel
Ugarte, Antonio R. Vallejo y Terencio Sierra; los salvadoreños Vicente
Acosta, Francisco Castañeda y Rafael Zaldívar; los cubanos Antonio Zambrana y José Joaquín Palma y el puertorriqueño Julio Essau Delgado, mencionando sólo algunos. También frecuentaron dicho "grupo" cuando residían en Centroamérica, los colombianos Francisco Gamboa y César Conto
y el ecuatoriano Federico Proaño. Como se puede ver, dicha lista incluye
a distinguidos escritores, poetas, diplomáticos y estadistas, su impacto de antaño y las repercusiones presentes de sus actividades no han desaparecido
del horizonte centroamericano.

, .
. b
d la Real Ac ademia Española Y
El Dr. Leonard fue el _uruco m:~- : : ~e Madrid radicado a la sazón
de la Asociación de Escritores y r is
, R ub'en, "Semblanzas"' Obras completas, tomo 11,
" Citas entresacadas de DARIO,
(Madrid, 1950)' páginas 921 a 929, passim.

234

235

�EN 1908 RUBtN DAR10 SE INICIÓ EN
LA MASONER1A
-Relato que se nos hace de la ceremoniaUna estimable persona, amiga de "El
Centroamericano", nos envía el relato de cuando en 1908, Rubén Darío, estando en Managua se inici6 en
la Masonería:
Helo aquí

Cuando Rubén estuvo en Managua, en 1907 estuvo unos días en lo que
se llam6 "en su retiro de 'La Palacina' ". Pues bien, "La Palacina" era
una quinta que el bien conocido y bien recordado don Napole6n Ré, tenía en "Cerro de Chico Pel6n", a las orillas d_el entonces pequeño Managua.
En aquella Quinta estaba el sabio Dr. José Leonard, impedido de sus miembros inferiores, pero por obra de Dios, doblemente activo de brazos y cerebro prodigiosamente lúcido y de gran producci6n. Leonard, había sido maestro de Rubén en el Instituto de Le6n, y desde entonces, aunque algo diferentes
en edad, se fusionaron los genios. Cuando Darío supo que Leonard estaba
en Managua, lo buscó con la excusa de acompañarlo unos días de descanso
y retiro de las festividades que lo tenían abrumado. Así, pasaron unos días
tranquilos Leonard y Darío en "La Palacina". Leonard era completamente
abstemio.
La Logia Progreso de Managua, le tenía recomendado a este tu amigo,
que visitara a Leonard, con la mayor frecuencia posible, pues, este sabio polaco se puede llamar el padre de l~ Masonería Centroamericana. Así, yo
llegaba todas las tardes a "La Palacina". Allí nos juntábamos Darío, Leonard, Maldonado, Ré y éste que ellos llamaban el "benjamín", el menor de

237

�los cinco. De estos conciliábulos salió el qu~ en el primer mes del año 1908,
recibiéramos a Rubén Darío en la masoneria.
· t os ocho
y así llegó el veinticuatro de enero de m1·1 novec1en
. ' deRla ,iniciación de Rubén en la Francomasoner~a. Es el c~so: que Enrique . an;ir;z
Medal y otra persona que ahora escribe, cumpliendo par~e del ntula L e
, s1tua
. dos en e1 cuarto de reflexiones de a o. . . . , en la Masoneria
m1c1ac1on
'
.
"b Te repito que
d
d
Rubén de medio cuerpo am a.
gia Progreso, esnu am~s ar
~u hermoso muy imponente, cuando el
~::e::bf: ~:::~~o~ndi:::~ ::~ito '~esnudo t~ recibimos en esta herman-

MARSHALL MCLUHAN AND THE APPEARANCE
OF A NEW REALITY

dad ... "

Lrc.

PEDRO TREVIÑo MORENO

ITES'.M

thousand years of explosion, by means of fragmentar,i
and mechanical technologies, the Western world is imploding. During
AFTER THREE

the mechanical ages we had extended our bodies in space. Today,
after more than a century of electric technology, we have extended
our central nervous system itself in a global embrace, abolishing both
space and time as far as our planet is concerned.1

It is my belief that this statement shÓuld remain as an achievement in the
perception of a new era as it has unfolded befare us in the tangible world
of art. In order to set a basis from which I will draw ~oncepts, to account
for Faulkner's pattem of narration in As 1 Lay Dying, the comprehension
of the twentieth century concepts of time and space are necessary. I believe
that the observations of Dr. Marshall Mcluhan about the boundries of
a "mechanical age" -as he names a period of time that has an uncertain
genesis three thousand years ago and a definite end- with and "electric
age", exemplify the change in the conceptualization of time and space which
is so basic for our perception of reality. In the quote above, the key words
are "mechanical" and "electric". The first term points to the description
of the behavior of an object commonly called "the machine". The dictionary
definition of machine is:·

' McLuHAN, pp. 19-21.

238

239

�. ,·m g of interrelated parts with
separate funcAn apparatus conszs
. d f ork s
.
h.
h
;.
used
in
the
performance
of
some
km
o
w .
twns, w te ..,
chi
the discovery of fire, marks the begiThe invention of the roa ne, as
f
nkind The appearance of a
· the development o roa
·
nning of a ne': _e~a ~
Id h di have taken place without the use of
ar Y
, •
t
hn I · ¡ civilization cou
tec o ogica
.
.
th
·ded an acceleration of man s mpu
any of the mechamcal dev1ces at prdovi. hi book Técnica y Civilización
.
.
k L .s Mumfor m s
of effort m h1s wor . ew1
I .: 'of nature to practica! forms -that
.
. . or f orstates that " technique" is a transh auon
.
h. h have been implic1t
· tific t eones- w ic
í
have developed roro sc1e~
d b
·ence s Science itself, is the study
mulated, anticipated or d1scovere ' y s~t1 fun~tions based on natural laws.
• ¡
f b h · r of nature as 1
of the pattern o e aV10
.
f that natural behavior into practica
Technique, became a transla~onl fo s" were in other words, "machines"
h
lled "practica orm
'
"d d
fonns. T ese so ca
.
d o anic in nature. Science provi e
that substituted all that was ahve an . rgth f rm of laws which were tran.
d th
trol of nature m e o
.
. .
the analys1s an
e con
d
I behavior. this simple tnck lS m
slated to D;J.achines that repeate natura
'
itself the key of all technology.

Dr. Mcluh an ech os Mumford's ideas when he says that:

.. .technologies are ways of translating one kind of knowledge into
another mode. • •
he then adds,

. .
" ellin -out" of forms of knowing. What we ~all
Translatwn is thus a sp
_g
d of own natures, into
" mee hanization" is a translatwn of nature, an
amplif~ d and specialized forms. 4
. that receded the early Renaissance
Mumford believes that the centunes
fp th machine for he &lt;loes not
I ical appearance o
e
'
hn
had prepared the tec o og
"bl gent for such an event.5
.
f hance as a respons1 e a
.
d
believe m the element o c
. .
state of evolution partially base
•
f civilizatron m a
.
We must then conc1eve o a
.
f
1 f rms into: practica! ones.
f t slations o natura o
on a technological process o ran . T t"on has suffered "three thousand
Wben Mcluhan states that our c1vi iza i
, The American College Dictionary (New York : Random House, 1966)
1
MUMFORD, p. 66.
• McLuHAN, p. 63
• MuMFORD,

240

p. 78.

years of exp1osion'.', what he is implying is that technology involves a lineal
movement of expansion that advances from the center of space toward the
edge of space. As used by Mcluhan, the term "explosion" becomes a metaphor
for the evolution of civilizations as it has sequentially linked period after
period of historical developntent technologically as well as intellectually. I
woul like to make clear that what should be understood by "the center
of .space to the edge of space" is simply the spatial and geographical
conquest of our planet. Man has managed to cover every mile of our earth
with bis presence taking with him bis technological and intellectual civilization. He. has exhausted the spatial limits of his own world an he has
nowhere else to go yet.8
This mecha;nical "explosion" of our civilization has implied an specific
perception of reality in terms of time and space. If we trace our understanding of these two concepts back in history, we will all agree that western
man has always thought of time and space as lineal, with a definite
beginning and a definite end-although this one might not heve been at
times too definite. Our technology, a translation of nature, implied the
very same conceptualization; but wheather technology had become a mirror
of our own thougths on the subject or we had adopted those ideas from
our technological evolution, the answer is not easy. Philosophy and, in a
certain manner, psychology have devoted endless treatises to the matter
and it would be impossible for me to attempt an analysis on the subject.
For tjie purposes of my discussion, I will take advantage of the fact the
"mechanical age" did in fact partake of the. lineal concepts of time and
space.
· Toe machine, a practica! forro, as it translates nature, has had to include
the time and space continuua in ist operative process. But iri the translation
of these two concepts of reality; the machine has fragmented each, turning
lineal time and space from an organic. and natural state into a mechanical
one. "The natural laws of "cause and effect" were seen as if in "slow
motion" ~xemplified in any machine in operation.
· Dr. Mcluhan thinks of the Gutemberg press as the most important
happenning of modern mechanical times. The invention of rooveable types
in· the press mirrored a psychological conceptualization of fragmentation,
and the output, the production of identical books, implied the birth of mass
production in series. This meant the mechanical repetition of forro il!, space
and,. time. This repetitive process created the · concept- of a fragmented
• I am not considering explosion into outer space for.

'' ..
2-11
humanitas-16

�.
ence of moments that took place in fragments
.
reality where orne was a sequ .
here is the element of fragmentation,
of space. The common d ~ = ~ ~ e itself.
a concept that appears W1
e
. d d by the laws of cause
behavior had been JU ge
M
h
Psychologically, uman .
to an externa! time and space.
ª~
d effect which had sub1ected man
lity It was not unttl
an
.
tions in the outer rea .
.
became the sum ~f ali. ~ ac of time that the psychological aspect o~ it
Locke carne up w1th his ideas_
exam le, the concept of ume
was actually considered.1 In ~terature, f:-at the ~uthor could only record
was lineal and mechanical which meant f
ent of space c.ould actually
one idea at a time and that only . one . r~e life of a character. The
10
·
•
be during any given
moment of nme d f the XIX century is
a literary
th
1 up to the en o
development of e n~vel
ts of time and space.
f the mecharuca concep
D
hi
story o
. t Out the theory of r.
chine serves .to pom
•
•
The appearance of the ma
" The preceding d1scuss1on of
•
f
M cluhan that "the medium ·is the message
d
and of the concept of rag.
ha . al time an space
..
the creauon of a mee ruc
dium as it modif1es human
.
mentauon
are logical consequences of a me
.
Dr• Mcluhan states that,
behav1or.
.
or technology is the
of scale
h "message" of any med ,um
. change
s
.. .t e
th t it introduces into human affaires.
or pace of pattern a

?f

.
.ves as its message a new concept
reality
The machine, as a medium, gi
. 1 reliinous psychological and
. 1
litical econormca ,
i::,·
'
•
be
that will have socia ' po
'
f th Industrial Revolution comes
.
·
The
advent
o
e
•
intellectual modifications.
f th machine as a med1um ·m our
a historical landmark of the eff~ts o d : the end of a feudal age based
civilization. Socially, the message is re~ .:ning of a uniform society where
on a hierarchycal structu": and ~is
foUowed politically by the. Fren~h
the idea of masses predommates. li
d fratemity mirror the uruformity
Revolution where the ideas of equa . tyllan the appearace of a middle class
·
Economica
Y ularization of culture. In religi_on,
·
of repetitive fragmentabo~.
th
produces a uniform morality _and e r:ald dominated by the mecharucal
human behavior becomes rational 1an_ 11 'man can hardly conceive of
concept of the universe: Psy~o
fragmentary concept of real_ity
the ultimate effects of his actl~ns
1 .:onships. And finally, on the m. 1 grasp of mterre au
avoids a syhthenca

r

ºf: ¡e

.
d O onions of Tristam Shand'i, .A penguin Book
Laurence, Th, L,f, an. : ks Ltd. 1967) ' pp. 616-617.
(Harmondsworth, Middlesex: Pengwn oo '
'
• 'McLuHAN, p. 24.
• $TER.NE,

p
1

242

tellectual aspect, the arts show a mechanization
Jaws and precepts that must be observed so that
of art- is maintained within a certain range of
through the mechanical conceptualization of time

achieved, first, through
the product -the work
uniformity; and second,
and space in reality.

After these explanations, I believe that it is possible to understand the
nature of the "rnechanical age". In human experience, this way of life
brougth a side effect known as "specialization", specialization of any kind
in any kind of activity. It is within this concept that the idea of fragrnentation is better seen. Specialization broke ali possibilities of interrelationship between the different aspects of concentration. The idea of a wholeness
was substitud by sequential and fragrnented forros, by a series of specializations which were not necessarily related. This mechanized for becomes
another message of that media that media that was soon to be devoured
by the new age.
Electricity was introduced by technology and with it, according to Dr.
Mcluhan, the "electric age" was installed in history. Technology was responsible for the appearance of such a phenomenon. As a matter of fact,
science was behind it ali. It provided the necessary physical laws by which
a source of energy coul be repeated rnechanicaly. The atmospheric conditions
necessary to produce a lightning were translated into other forros of thechnology, into practica! forms. The machine provided the means to generate
electricity and, in that fashion, to copy nature. Nevertheless, even if the
"mechanical age" had produced the "electric age", the key factor that made
a difference was "speed". One of the several rnanifestations of electricity
was light, and this element implies, to our knowledge, the fastest speed at
which any element can move within our universe before it become pure
energy. This element of speed or velocity was a new concept, a new message,
derived from the medium of electricity. The machine itself, when it was
adapted to electricity was transformed from a mechanical device to an
electronic one. The fragrnented sequential pattern of operation observed in
its functioning was accelerated to a point where an organic interrelationship
was stablished between the separate parts. The independent nature of every
aspect of its functioning was miraculously linked as the speed of the machine's
output increased. Electricity was a tenn that brought with it the concept of
"simultaneity." With electricity ali things became instant, as light seems to
our poor senses. The concept of simultaneity was not necessarily invented,
but we became aware of it through the new media. Dr. Mduhan conceived
of the great potential of electricity through its side effects.

243

,

�where man prolonged himself mechanicall .
village" as Dr. Mcluhan h
y m space, and it became a "global
as repeatedly stated O
.
- .
fragmented but it be
h
. ur mstant world was no
1.onger
.
'
carne a w ole a
.t tha
.
m time and space.
'
um
t eXIsted continually

The gr.eatest of all reversals occurred with electricity, that ended
sequence by making things instant.9

Soon mankind was facing another kind of reality. The mechanical nature
of our world was becoming a dynamic one. But the speed of change mtrodúced by the "electric age" was beyond the grasp of our perception.
In the mechanical age now receding, many actions could be taken
without too much concern. Slow movement insured that the reactions
were delay.ed for considerable periods of time. Today, the action and
the reaction occur almost at the same time. W e actually live mythically
and integrally, as it were, but we continue to think in the old fragmented
1
space and time patterns of the pre-electric age, º

Western man became astonished by the dynamic reality now involving

l).im, an~ he had little time to make a shift on his perception. Mechanical
time and space continued to operate in an age of simultaneity. But what
were the new concepts of time and space in this new age? Dr. Mcluhan
tells us that,
_ The 1',!Ussage of the electric light is like the message of electric power
in industry, totally radical, pervasive, and decentralized. For electric
light and power are separate from their uses, y.et they eliminate time
and space factors in human association exactlyas do radio, telegraph,
11
telephone, and T. V., creating involvement in depth.

. Thé asp'.ration of our time fo'r wholeness
. .
awareness is a na~utal adj~nct of electric te:h:;:g~7; and depth of

. _It is this new concept of wholen~ that f
the world around us Any so . . 1·· • al
orces us to become aware of
f th
.
c10-po itic -economical cha
.
o
e world sirnultaneously affects e
nge m any part
Electric technology puts· inf
. veryone of us everywhere else in it
ormation and kn 1 d
·
beyond the range of our senses ri ht .
ow e ge that was previously
movement observed in the 1 t . g ~nto our own consciousness. So the
.
e ec ne era 1s no long
f
was m the "mechanical age." It h be
er one o explosion, as it
as Dr. Mcluhan states in th f
as come a movement of "irnplosion"
e irst quote of this cha t
B .
.
understands a movement from th d
p er. y implos1on he
·
e e ge of space and ti
of it. Through the speed of ll 1 .
me to the center
a e ectnc technology th
Id .
sma11er. Therefore the new d.
.
e wor is growing
'
rmension of the evoluti
f · ·· •
movement of total awareness f II th.
on o c1vil1zation is a
implosion requires interrelation:hi as
past,_ pre~nt and future. This
a different way. .
p ' an to ach1eve it one must think in

:gs

"-

n

Seldom had any form of technology erased a psychological behavior set
to a traditional space and time continuua as the electric technology did.
J'ime and space were not changed, they were simply abolished. When a
person uses a telephone he is instantly speaking to another person without
moving one inch away from bis space and time coordiantes. The speed of
electricity, through the. telephone wires, erases the space between any two
points •in space in a question of seconds. When a child turned on his T. V.
set and he saw the man landing on the moon, he became an astronaut
in bis own livingroom. The amount of time that it took the mechanical
technology to achieve the climax of its explosion was achieved in a matter
of seconds with electricity. The , world ceased to be an enormous sphere
' lbid., p. 27.
1
º lbid., p. 20.
u lbid., p. 25.

244

1

The restructuring of human work and
. .
thechnique of fragmentation th t . th associations was shaped by the
a is e essence of m h" t h
e essence of automation t h l
.
ac zne et nology.
dTh
ec no ogy is the opposit.e It . .
ecentralist in depth J·ust
th
hº
·
,
as e mac ine was fragme tis integral and
.
an d superficial in ist patterni
f h
.
.
. n _ary, centralist,
.
. ng O uman relatwnships.13

The "global village" required a scientifi
l .
.
fferent aspects that formed
ythº
~ ana ys1s not m each of the dith .
an mg, as m the "mechani l
" b' .
e s1multaneous perception of th th"
.
ca age ' ut m
acquired a aifferent perspecti
e h mg. ttself. All aspects of human life
h
ve w en viewed in relati . hº
ºth
?t er. This very same thesis tends to oh the
. ons ip w1 each
mterrelationships among different forms eyof huma
same kind of. awareness
of
.
of interrelated whole
.
n express1on m a kind

'

.

This new technology affected ali existin
new ones. It is with the appearance of I t _g_ artth forms ~d created sorne
e ec m:1ty at the birth of the cinema
" lbid., p. 21.
" lbid., p. 23.

•\

l

24-5

�º[

takes place, lt was to become the art fonn that would absorb most of the
new patterns of change in perception that took place in the twentieth century.
As Dr. Mcluhan states it in his book, for him the movies exemplify every
concept of the new era in its very essence of being.

Anxiety for the reason of the electric implosion
regardless of any
pomt &lt;&gt;f view. !he partial and specialized character of the viewpoint,
however noble, wzll not serve at all in the electric age.16

Mechanization was never so vividly fragmented or sequential as in the
birth of the movies, the moment that translated us be)•ond mechanism
into the world of growth and organic interrelation. The message of the
movie medium is that of transition from lineal connections to configurations. ª

Wi~ the publication of Marce! Proust's In Remembrance of Things Past
and with _James Joyce's CJ_lysses, literature absorbed ali electric technolo~
as a medmm ~nd champ1oned the total awareness that its simultaneous
concept of reahty -now outter and inner reality- demanded.

The movies became a clear example of the end of an age and the birth
of a new one. This medium, derived from ali the messages of the electric
technology, met the demands of the new space and time concepts. The
roachine was drastically changed when electricity was added to it, for the
movies are only possible if there is a certain speed applied to the film. This
medium is not the only example of the new patterns introduced into human
affairs. Literature and painting, for example, had to suffer parallel changes
in the perception of reality as they had previouly experienced in the age
of the machine. In painting, the change in the "electric age" was radical
and it is directly responsible for the contemporary situation in the plastic
arts. Dr. Mcluhan accounts for this change when he says,
Jt was at this moment of the movie that cubism occurred, and it
has been described by. E. H. Gombrich ( Art and IJlusion) as "the
most radical att.empt to stampt out ambiguity and to en/orce one
reading of the picture -'that of a man-made construction, a colouretl
canvas." For cubmn substitutes all facets of an object simultaneously far
the "point of view" or facet of prespective illusion. 15

This is the Age

!~ª'. comp~ls ~~mm,tmen~ and participation, quite

It is ~ather p~culiar that the effect of the electric medium were acknowledged m the f1eld of art before they were ever recognized anywhere else.
Dr. Mc!uhan_ says that common man still percieves the world through the
me~~cal tune and space continua. Reality is for him fragmented and
spec~d. The common man, we should add, is still living in the pre~lectnc age. :oday, he still hasn't been able to understand the achievements
m art and hteratur: that took place during the first thirty years of this
century. He mechamcally frowns to simultaneous time and space, he de~ands a f:agmented "point of view" unamare of the great changes 'operated
m those firs~ three. decades. This is perhaps due to the basic characteristic
o~ the electr1c medmm. Maybe all the changes have happened too fast for
him to grasp and be aware of their presence. But on the other hand h ·
pa~tern of perception has not been adjusted to the element of speed. •T;;
artist has always been aware of the change in his world, regardless of how
fast they take place, ~r. ~cluhan has as corolary to all of his theories that
of the role
of the artist m the "electric age•" For hun', the ar tº1st or ·mte.
llectual 1s the only one with the special kind of sensibility needed to ad0 t
all changes in reality.
.
P
The effects of technology do not occur at the level of opinions of
co_ncepts, but al~er sense ratios or patterns of jJerception steadily and
without any resistance. The serious artist is the only person able to
encounter technology with impunity, just because he is an expert aware
of the changes in sense of perception.11

· Cubisrn did not appear by chance on the twentieth century canvas. The
"age of electricity", abolishing ali mechanical perceptions of space, made
it possible to abandon the fragmentary "point of view" of impressionism
and to adopt a simultaneous representation of reality.

In literature, the psychological novel had made it possible for us to observe
the mechanical fragmentation of reality through the different points of view
an author could adopt froro within his narration. But the compromise with
the new age dernanded a different attitude from the writer.
" !bid., p. 27.
" !bid., pp. 27-28.

246

...

_T~e artist, an expert of awareness, has been the only one capable of
sh1ftmg
modes
of perception as the med_ia demanded it. When the "elect ne
·
,,
.
age was mstalled he was able to detect the change in messages and was
11

!bid., p. 20.
" /bid., p. 33.

247

�abl~ to ibc&lt;_&gt;rporate tbem to his own art. Súch is the case thát I intend to
amilyze in the following chapters.
I would like t~ point out the fact that Dr. Mcluha.n, like ~y other
intellectual, was able to detect the shift in pattems of perception a fully as
the painters and the writers did at the beginnig of this century. By making
us l}Ware of .:;uch event, he has made it possible for me to set a common
basis frqm whic}l an. interrelation between a novel by Faulkner and a movement in painting is relevant and justified. As I have previously pointed
out in this chapter, this pattem of analysis obeys the same pattem of perception that electric technology has manifested everywhere else. My purpose
in this chapter was merely to explain sorne basic concepts as stated by Dr.
Marshall Mcluhan in his book Unterstandig Media so that the following
mateñal would be as interrelated as possible by them as in any organic
whole. I have not intended to exhaust the po~ibilities of explanation or
the theoñes in that book. I just focoused on sorne that will be recurrent
in the following éhapters.

Sección Tercera

HISTORIA

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Quinta

-

NOTICIAS, RESENAS Y
COMENTARIOS

�LA GRAN ENCICLOPEDIA RIALP
-Una obra que Honra a la Literatura de la Lengua Española-

DR. JuR. DR. PHIL. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos y Catedrático
en la Facultad de Filosofía y Letras y en la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Aut6noma
de Nuevo Le6n

EN EL SIGLO xvm, la Enciclopedia elaborada en Francia llegó a contar con la divulgación más importante de la filosofía del iluminismo. Este gran Diccionario razonado
de las ciencias, artes y oficios, editado entre 1752-1757, en 35 volúmenes, bajo la
dirección de Dionisio Diderot ( 1713-1784) y del connotado matemático Juan de
Ron D'Alembert ( 1717-1783 ) , logró reunir casi todos los intelectuales franceses
de alcurnia de aquella época: Montesquieu, Voltaire, Quesnay, Turgot, Holbach,
Rousseau. La primera edición contó con 4,250 sustentadores. Las ediciones posteriores se sucedieron con mayor fortuna, pese a la inútil prohibici6n de la autoridad.
Han pasado aproximadamente dos siglos entre la fecha de aparición de la Enciclopedia Francesa y la Gran Enciclopedia Rialp, publicada en España con el concurso
de 3,500 colaboradores de diversas latitudes geográficas. No se trata de una obra
anónima de carácter divulgador, más o menos extensa, que repite lugares comunes,
machaca sobre los Inismos o parecidos datos y exhibe una enorme colección de errores, lagunas. Tiene de común, con la Enciclopedia Francesa, la garantía de artículos
firmados por hombres de ciencia, filósofos, críticos literarios, historiadores, humanistas... Hay, no obstante, una notable diferencia: La Enciclopedia Francesa no fue,
en rigor, una Enciclopedia objetiva, sino una Enciclopedia "ideológica" y, en muy
~scasa medida, científica. La Gran Enciclopedia Rialp, en cambio, es una Encielo~
pedia científica, de tipo general, que reúne, en apretados resúmenes, lo esencial de
las Enciclopedias especializadas. En habla española la Gran Enciclopedia Rialp supera a las demás por su calidad, por su objetividad, por su actualidad y, sobre todo,
por su rigor científico. Es más universal, más abierta que las Enciclopedias Británica,
Italiana, Americana y Soviética. Su equilibrio está mejor logrado. La Enciclopedia Italiana presenta en forma muy decorosa los temas jurídicos y de humanidades, pero
no posee esa misma profundidad ni parecido rigor met6dico en temas de ciencia
positiva. La Enciclopedia Británica descuida el mundo que sobrepasa la Common-

603

�wealth y muestra inocultables deficiencias e insuficiencias en temas filosóficos, jurídicos y teológicos. Esta característica -al parecer muy anglosajona- se repite en
la Enciclopedia .Americana. La Enciclopedia Soviética, técnicamente bien presentada,
es parcial, sectarea y desastrosa desde el punto de vista cient!fico. Si alguna crítica
podría hacérsele a la Gran Enciclopedia Rialp, sería el que nos ha concedido más
extensión de la que merecemos, a nuestro mundo Iberoamericano. Pero aún este
posible defecto no está llevado a la exageración. Y más que reproche, constituye
para nosotros los hispanohablantes de América, un título de viva gratitud a los directores de esa magna empresa que cristaliz6 en la gran Enciclopedia de habla
castellana. Alfonso Reyes dijo, alguna vez, que Hispanoamérica ya había adquirido
su mayoría de edad. Esto lo han entendido muy bien, a últimas fechas, algunos
europeos ilustres, pero no suele ser la tónica común en el Viejo Continente.
Entre las innegables ventajas que presenta la Gran Enciclopedia Rialp quisiera apuntar las siguientes:

colaboramos en la Enciclopedia sabemos d 1 .
.
ración: los Directores de secci-'
~ ngor metódico en el proceso de elabo. .
ones propusieron prim
r
especialidad y especialistas para hacerlo. La Redacció:~men~ ista d~ temas de su
puestas de los Directores de Secciº6 . ºtá d
oordinadora eJecutó las pro.
n, mVI n onos a redacta 1
, ul
revisados y aprobados por el Director de Se º6
.
r os artic os. Estos fueron
se ocup6 de las remisiones de
, CCJul n respectiva. La Redacción Coordinadora
.
unos art1c os a otros
ºtand
. .
•
cuidando la presentación técnica el
. . • , evi
o repeticiones mútiles,
1
hombres hispánicos no sabem trayb . enguaJe_ limpio y terso. Se suele decir que los
os
aJar en eqwpo La G
E .l
.
.
prueba contundente d
.
.
·
ran nc1c oped1a R1alp es una
e un gigantesco trabaJo hecho
lid d
rectores hispanolocuentes. Antes de ef t da '
~ a ' por
su equipo de Di, ·1m
ec ua
nos pareció un
bº .
. '
am 1c1oso planteamiento
difICJ. ente realizable. Puesta en Ie tras d e imprenta
.
bº
a dmiramos ahora su autenticidad ci· tífº
. - , y muy ien puesta por cierto!•
en 1ca Y onentado
· · •
y no de pruriºto d
. . lid
ra, su ongmalidad en el sentido
d e onginariedad
. .
e ongma ad La bºbli raf' d
y la bibliografía universal del siglo XX se
. .
1 og ia e habla castellana,
ciclopedia Rialp.
'
ennquecen notablemente con la Gran En-

a) Visión sintética y complementaria de los temas desde los puntos de vista de
las diversas ciencias que se ocupan de ellas.
b) Facilidad para conocer el estado de la cuestión en cualquier tema especializado, sin perder de vista la visión de conjunto.
c) Evitar el "imperialismo" científico de muchos especialistas que presentan a su
ciencia --de modo impositivo- como la más importante, la más "interesante", la

más central y centrada.
d) Facilitar la iniciación de tesis, tesinas o investigaciones monográficas o la altura
de nuestro tiempo.
Nuestros estudiantes suelen acudir a superliciales diccionarios enciclopédicos, que
apenas sí definen el objeto científico buscado y dejan sin explicar los temas y problemas
entrañados en la tarea intelectual que se trata de emprender. En realidad, este tipo
de diccionarios carece de profundidad, de amplitud, de bibliografia y de responsabilidad
intelectual. No están ubicados en un nivel universitario. La Gran Enciclopedia Rialp,
presentada en 24 tomos, constituye verdaderamente una hazaña intelectual de la España ecuménica del siglo XX: 3,500 científicos de 60 países han firmado artículos
originales para esta gran Enciclopedia española y universal, con la colaboración de
más de 500 universidades. La Enciclopedia abarca: historia universal; historia de la
iglesia; historia de América; biografía; geografía ; literatura universal; derecho; sociología y política; religión ; iglesias separadas ; religiones no cristianas; filosofía; psicología; psiquiatría; arte; música; educación y enseñanza; medios de información;
economía; geología; biología; medicina; física; química; ciencia experimental; matemáticas; tecnología; etnografía y folklore.
Una de las excelencias innegables de la Gran Enciclopedia Rialp es la de hacer
confluir, bajo una sola voz, visiones de diversas ciencias. La riqueza multidisciplinaria
cuando trata las voces historia, realismo, tiempo, tierra, vida, etcétera, es una de sU5
mejores prendas. Algunos artículos nos impresionan, singularmente, por su extensión
y profundidad: hombre, mundo, Dios, universo, investigación, ciencia... Quienes

604

1

605

•

�MAS SOBRE EL KRAUSISMO Y MEN~NDEZ PELAYO

A NDRÉ BAllON

Boletln de la Biblioteca de Meninde:
Pelayo, Santander, 1972, Año XLVIII,
núms. 1, 2, 3, y 4, 141 págs.

YA

EN 1936 la tesis doctoral de P. Jobit, titulada L es iducateurs de l'Espagne contemPoraine, libro que lleg6 a ser considerado como clásico en la materia (su autor cumpli6 una tarea de precursor), puso de relieve el problema mayor del krausismo español
y de 1u crítica hist6rica y/o filos6fica; problema que, en realidad, rehala notablemente los límites locales para encauzar en una formulaci6n general: una filosofla
claramente anticuada porque cerrada por la autosuficiencia de su completud sistemática
a todo enriquecimiento y toda evoluci6n interior ¿ es capaz de traer dentro de un
contexto cultural dado, unos valores positivos?

En contraposici6n a la respuesta de Menéndez Pelayo, la que facilita P. Jobit inclina
sin vacilaci6n hacia el sí (véanse particularmente las págs. 132, 173, etc.), siendo el
reproche dirigido por él a los krausistas más de orden práctico ( véase pág. 280). Los
trabajos posteriores, sin abordar este punto (y a veces siquiera sin suponer la gravedad
de la cuesti6n), adoptan a menudo una apreciaci6n análoga (que, y hay que decirlo,
no se desprende siempre del empleo de los criterios idénticos, sometidos sólo a la
motivaci6n de una investigaci6n no preconcebida) .
Señalemos entre los más importantes, al menos los de J. L6pez-Morillas: El krausismo español: Perfil de una aventura intelectual (México, F. C. E., 1956). Una crisis
de la conciencia española: Krausismo y religi6n (in CUADERNOS AMERICANOS,
México, 1966, núm. 2, págs. 161-180) y la edici6n con prólogo y notas por el mismo
autor de un volumen con el título Krausismo y literatura (Barcelona, Labor, 1973);
los que se centran sobre todo en la contribuci6n educadora del movimiento krausista
como La Instituci6n libre de Enseñanza. I: Origenes y etapa universitaria (1860-1881)
por V. Cacho Viu ( Madrid, Rialp 1962), Los reformadores de la España contemporánea por M. D. Gómez Molleda (Madrid, C. S. l. C., 1966), La cuesti6n universitaria
( 1875) por P. de Azcárate (Madrid, Tecnos, 1968), La Institución libre de Enseñanza por A. Jiménez-Landi (Madrid, Taurus, 1973); y los que podríamos colocar
dentro de los estudios monográficos o temáticos: véanse F. Díaz de Cerio: Fernando
de Castro, fil6sofo de la historia: 1817-1874 (Le6n, Archivo hist6rico diocesano, 1970),
1

607

,

�/

E. Díaz: La filosofía social del krausismo español (Madrid, Cuadernos para el diálogo,
1973) y F. M. Buezas: La teología de Sanz del Río y del humanismo español (Madrid,
Gredos, 1977).
El primer mérito del profesor Baron consiste justamente en rechazar el conformismo
a la moda y salvar así la trampa de una confusi6n de los criterios. Se interroga desde
el comienzo sobre el alcance global de la teoría propia del krausismo español; en lugar
de pararse, como de costumbre, en sus aplicaciones especiales {pues parciales), mide
la doctrina por el (no) cumplimiento de su proyecto inicial e intencional: "¿aparecía verdaderamente bienhechora para la cultura nacional, y en lo venidero prometedora de fecundos desarrollos, la especulación krausista?"; pregunta que implica otra:
"¿ eran verdaderamente nuevos vientos europeos en sentido lato, los que ella venía
trayendo a España?" (pág. 12). Siguiendo a nuestro autor en su análisis crítico de la
tesis doctoral de Nicolás Salmerón ( 1864), considerada ésta en tanto que "producción
típica" de la escuela krausista española, difícilmente podríamos evitar un juicio obviamente negativo. Para averiguarlo, es suficiente fijarse en una carencia manifiesta del
rigor metódico y la falta de coherencia 16gica de manera que, finalmente, al lado de
unas afirmaciones apriorísticas no queda sino una "apariencia de filosofía". Conque
parece justificado extrañamos sobre la complecencia de J. Sanz del Río quien aceptó
y aprobó esta "órbita"; extrañamiento que llega necesariamente hasta la duda "respecto de si fu.e don Julián tan filósofo de verdad corno es fama" {pág. 49).

Lo que debe destacarse corno el segundo mérito del estudio reseñado es el hecho de
mostrar la auténtica filiación de las ideas krausistas, proceso que desembocó consecutivamente (dado el carácter anquilosado del sistema de Krause) en una transformación degradaci6n de su contenido originario, acentuándose así la imprecisión nocional
de la doctrina. En caso de probarse el papel mediador del belga G. Tiberghien corno
decisivo para el krausismo español ( véase cap. 11: "El profesor Guillaume Tiberghien,
profeta y pontífice del krausismo en lengua gala") -y el Sr. Barón trata de hacerlo--,
los defensores de éste sólo a duras penas podrían sostener en adelante su rehabilitación
dentro de la historia de la filosofía nacional ya que parece altamente improbable esperar
de unos epígonos de un epígono un mensaje filosófico de valor al menos circunstancial. Improbabilidad que conduciría directamente hacia un juicio negativo si se confirmara la hip6tesis ( que el autor presenta bajo un aspecto evidencia!; ¿ no sería preferible, antes de concluir de una manera categ6rica, proceder a un análisis comparativo
de los textos en cuestión?) según la cual Sanz del Río adoptó la doctrina de Krause
"po~ ser ella la más elaborada de las filosofías masónicas, y debía haberse hecho consciente de ella bastante antes de emprender viaje a Alemania" (pág. 101).

La polémica acerca de este tema no está cerrada ni mucho me
E
:~al :e la investigación sería pues sin duda demasiado arriesgad:o:dhe~~

::!º
~

inf:::::t~eª ~:n:~:/;~:~~:;: ~rl~a;:;:is!:ie~ní: pesar de reconocer que
I
págs. 133-6), toma por suya su condena global en ran unas . ag~as (véanse part.
juicio "plenamente acertado" {pág. 137 ).
'
g
parte intuitiva, hallando tal
. Hay unas reservas que se imponen, entre otras metodol6 . .
Siempre manejada co
h
.
,
gica. la analogía debe ser
si nunca lo reprobó s: ::a:cstroª precaución; ~i u~os resultados del discípulo, incluso
,
, no nos pemuten Juzgar el p
·
d é
.
titulo indicador. ¿ Podremos decir con el S B
d S ensanue~to e ste Sino a
ºd d d
'
r. aron, e anz del Rio que poseía "l
segun a
e detentar la verdad total" (pág 123 )? E t dO
.
ª
jan un retrato sumamente diferen . ,
·
: n
caso, sus Memorias refle"Qui.
d sd
,
.
t~, vease por eJemplo la frase siguiente de 1864:
siera e e mi y en mi pensamiento adelante y alrededor prevenir en otro
en todos, los errados caminos míos. por esto es ºb
s, y aun
•
'
cri o Y con este humano sentimi t ,,
( T extos inéditos,
in REVISTA DE OCCIDENTE M d ºd
en o
pág. 12).
, a n , octubre 1969, núm. 79,

°

s·m embargo, hay que acoger favorablemente lo que constituye un ras .
blemente positivo de esta ubli .6 .
go incontestaf' ,,
.
. p _caci n. destruyendo la pantalla conceptual de "filoso1a que sirve a cualquier doctrina para esconder su pobreza d "d
b
. tifº .
e i eas y uscar un alib.
Jus 1cat1vo, ella clarifica el debate sobre el Kra •
i
aparece ineludible· 0 1
• .
.
usismo espano1· Al presente el dilema
.
.
.
e movimiento Krausista fue esencialmente filosófico y
.
mente ideológico O es lo contrario La nf .
accesona.
•
co us16n, a veces voluntar· d 1
,
de investigación y de interpretaci6n ya no está permitida.
ia, e os metodos
DR. ZDENEK KOURÍH.

De ese punto de vista unos filósofos, conocidos especialistas en la historia de la
filosofía, aparentemente se equivocan al estimar que la contribución del krausismo
español no carecía en absoluto de importancia y que el ilustre M. Menéndez Pelayo
incurrió en una injusticia al condenarlo sin apelación. André Baron menciona y critica
al propósito la opinión del profesor Alain Guy (págs. 103-104); podrían citarse otros
nombres, por ejemplo el de J. Ferrater Mora (véase su Diccionario de Filosofía, Buenos
Aires, Sudamericana, 1958, págs. 773-4) quien se expresa en el mismo sentido; pero
no hay que olvidar tampoco la posición opuesta, muy próxima a la de nuestro autor
cuyo representante fue por ejemplo A. Muñoz-Alonso (véase su Expresi6n filos6fica y
literaria de España, Barcelona, Juan Lors, págs. 95-7).

608
609
humanita,-39

�COMENTARIO AL ESTUDIO:
TRES FILÓSOFOS ALEMANES DE NUESTRO TIEMPO

Luis

•

RrONDA ARREOUÍN.

Los PROBLEMAS fundamentales de la antropología filosófica, la axiología, la metafísica y la gnoseología en Tres Fil6sofos Alemanes de nuestro Tiempo. Max Scheler,
Martín Heidegger y Peter Wust, son abordados por el doctor Agustín Basave Femández del Valle, partiendo de las características, tanto del espíritu alemán en general,
como de la filosofía alemana en particular. Este libro no es una simple exposición histórica de los sistemas filosóficos de estos tres pensadores alemanes, sino un estudio vivo
y unitario, donde los asuntos, cuestiones y temas, son analizados de manera vital y
crítica mediante el diálogo que enseña y motiva, sin que se pierda la visión unitaria
del conjunto. Pero no sólo eso, sino que para un filósofo por vocación, como el doctor
Basave, infatigable, buscador de la verdad, resulta imprescindible tomar una postura
personal ante los problemas esenciales planteados en esta obra de naturaleza dialógica,
en que la verdad brota del comentario oportuno y aleccionador, así como del coloquio
con tres filósofos de la altura de Scheler, Heidegger y Wust, que hacen que el autor
puntualice su posición personal.
"Tres Filósofos Alemanes de nuestro tiempo", no tiene la pretensión de ser una
obra magistral dirigida solamente a eruditos de la filosofía, al contrario, los temas
y las cuestiones seleccionadas son planteadas y resueltas con la claridad y la ~encillez
que caracterizan al maestro de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Su deseo,
tal como lo deja sentado, es que las investigaciones que aparecen en el libro, puedan
posteriormente ser los estímulos que motiven a otros a emprender nuevas y más directas
reflexiones sobre los asuntos planteados. Por otra parte a lo largo de la obra se advierten las analogías y las discrepancias del doctor Basave, en algunos puntos fundamentales, con los sistemas estudiados; por ejemplo, con Max Scheler, que sustenta
que lo absoluto es redimido por el hombre, siendo la objeción encontrada' por el
doctor Basave en el mismo Scheler: "Es un contra-sentido que lo derivado pueda
redimir al fundamento, que el hombre en quien no hay fuerzas que no están también
en su origen, pueda redimir a ese origen". Si para Scheler entre el hombre y el animal
la diferencia es sólo de grado, el autor pone de relieve que la capacidad de abstraer
constituye un abismo entre ambos. La tesis original de Scheler sobre la existencia de
un Dios personal, creador omnipotente y fundamento del mundo, se convirtió en su

611

•

�última época --expresa el doctor Basave-- "en un vago panteísmo", en una autorrealizaci6n de Dios en la historia del mundo y en la historia del hombre" que él no duda en
rechazar. Es inadmisible el dualismo entre ser y valor, ya que los valores son algo y
sería imposible que no fuesen. Además el doctor Basave se pregunta, c6mo es posible
que el hombre que continuamente está realizando valores durante su vida, llegue un
momento en que se le dice que los valores s6lo valen pero que carecen de ser. Inaceptable, porque los valores siendo anteriores e independientes de sus depositarios, constituyen con éstos un bien, una cosa valiosa. Los valores forman una esfera particular
de objetos y por ello es imposible que no sean. "¿ C6mo puede haber un campo de
objetos que no son?", se pregunta finalmente. Por último, los valores en la doctrina
axio16gica de Scheler, no son captados por vía sensible ni racional, sino por vía emo-

tivo intencional.
Si bien es cierto que este análisis sobre la filosofía alemana actual es una investigaci6n comprimida, es preciso también hacer patente que no obstante su brevedad logra
delinear, cosa bien difícil, los aspectos fundamentales del sistema filos6fico de cada uno
de los pensadores germanos contemporáneos objeto de estudio. Por supuesto que el libro es un estudio palpitante, en que las sugerencias se insinúan, las reflexiones brotan
del texto que las motiva; una obra en suma, que nos obliga repasar nuevamente nuestros conceptos y cambiar nuestra comprensi6n de los mismos. Al mismo tiempo, encuentro bosquejado en este trabajo, pautas que tienen la virtud de orientar al lector
en la penetraci6n y entendimiento de los problemas de la metafísica, la axiología y la
antropología filos6fica de nuestros días. Pero además, en este "libro sanamente apasionado", el doctor Basave no esquiva las disensiones, al contrario, las apunta, las
desglosa, toma posici6n y señala vías de comprensi6n. Reconoce como magnífico el
cuadro que Heidegger presenta de la vida inauténtica, de vanidades, placeres y negocios en que el hombre se refugia, para eludir su existir auténtico, su ser para la
muerte. Por lo demás, la postura personal del doctor Basave no se deja esperar en el
siguiente pasaje: Pero la "vida auténtica" es la que se sabe religada a un Ser Supremo, hacia el cual tiende, y no la que se siente abandonada y condenada al anonadamiento. "La angustia que él describe -refiriéndose a Heidegger- es la angustia del
hombre sin fe, que nada sabe ni de su origen ni de su fin; que se anonada cuando
reflexiona sobre su nada prehist6rica y sobre su ser para la muerte. En rigor, s6lo
cabe angustiarse ante la contingencia y no ante la nada."

~n;:u~~ci:::n~ª ~nvicci6n :e q~e ~íos es fiel y va a cumplir su promesa". Para Peter
.
,,
re mseguro e s xrusmo y del mundo es impulsado a filosofar L
f~lo_sof1a nace pues de la inseguridad y la verdadera sabiduría d
1 · ª
opio absoluto.
escansa en e prinlo ~=~o~v!"c:l!~vee 1~ ::s\0: : : : : ~~1::::nt~ una gran proximidad; es más
poniendo al descubierto la necesidad de .que los pro:i:n• mf~l p6arefice que ambos están
bre
di
.
as 1 os 1cos acerca del hom-

de 1::~=~:t:cer~~:c::e;i~~:;~~ tenie:!º ~ cuenta la relaci6n recíproca
lógico y plenitud subsistencia!.
y cer um re y amparo; desamparo antoEstos tres !i16s~fos alemanes de nuestra época, Max Scheler, Martín Heide
Peter Wust, mspiran poderosamente el ens .
gger y
ha probado su decidida vocaci6n antropops6f' arrueNnto de~ doctor B~ave, que siempre
•f
•
.
ica. o pemgue este libro ser p
t
m ormativo, smo además formativo d' . 'd
d
uramen e
trata de un estudio esclarecedor ' . mg1 o a to o aquel que cultive la filosofía. Se
hasta las ideas-madres d
ta ' smgular, que penetra hasta las entrañas mismas
e es s tres cumbres del pe
.
fil s6fi
'
temporáneo.
nsaxruento O co alemán con-

Las inquietudes metafísicas del pensador germano, Peter Wust, son descubiertas por
el doctor Basave cuando advierte: "En la soledad silenciosa de la naturaleza, su alma
'se hizo contemplativa y piadosa ante el misterio del ser'". Por otra parte, no deja de
reconocer que su idea de la filosofía como propedéutica de salvaci6n, está muy pr6xima a la doctrina de sabiduría y salvaci6n del fil6sofo alemán, "con el cual siento
tener mayor afinidad filos6fica". El hombre, según Peter W ust, sufre una inseguridad
de la que no puede sustraerse y que le hace oscilar entre la libertad y la animalidad.
La inseguridad de la existencia humana es patente en la aventura de la fe, en el
ámbito de la religi6n, cuando busca y trata de alcanzar una seguridad sobrenatural.
Por ello, la muerte siendo una situaci6n insoslayable, supone un peligro inminente
y un destino metafísico. Si según Wust, toda realidad se encuentra entre el nihil
absolutum y el Ens absolutum. Asimismo, observa el fil6sofo mexicano: "Entre la absoluta seguridad de salvación y la absoluta inseguridad, está la esperanza, la confiada

612

613

�TAMPICO: CRÓNICAS DE UNA CIUDAD
Por Carlos Gonzákz Salas

EuoENIO DEL

Hovo

EL DISTINGUIDO COLABORADOR del anuario Humanitas, el licenciado don Carlos González
Salas, digno y ameritado cronista de la ciudad de Tampico, nos entrega uno de sus
amenos y bien documentados trabajos, fruto de su infatigable tarea de investigación:
Tampico: Cr6nicas de una ciudad, editado con todo decoro por el H. Ayuntamiento
de Tampico, 1977.
El libro está dividido en cuatro partes: "Tampico Colonial", "Asentamientos Históricos en Tampico", "Del Tampico Independiente a la Intervención Francesa" y "Sucesos varios de Tampico". Cada una de estas cuatro partes colecciona, como lo dice
su autor: "Crónicas o pequeños ensayos históricos, bajo cierto orden cronológico, que
recogen las palpitaciones, el alma y el ser, las vicisitudes de la historia local y también las partes del cuerpo -ay, tantas veces mutilado- de este nuestro Tampico".
Lo que a nuestro juicio le da unidad al libro, aparte del tema, es la seria y profunda investigación histórica y la asombrosa erudición de su autor, así como "el amor
natural de patria", como decía el Inca Garcilaso de la Vega al escribir sus Comentarios Reales.
La primera parte "Tampico Colonial", tiene, para el que esto escribe, especial
interés, ya que cae dentro de mi campo de trabajo. Encuentro allí cosas interesantísimas, como la erudita discusión sobre la localización geográfica de los varios
Tampicos; o el ataque del pirata Lorencillo, tan bien documentado ; o la inteligente
y justísima valuación de "El Documento de fray Pedro de San Luys", que confieso
haber conocido en la obra de don Manuel Toussaint y que no supe aquilatarlo;
o la localización de la tumba de fray Andrés de Olmos.
Creo que para los habitantes del Puerto, la segunda parte "Asentamientos Históricos de Tampico", ha de resultar de un especialísimo interés, ya que el cronista
va localizando y haciendo la historia de antiguos lugares y edificios ya desaparecidos
o que han sufrido notables cambios y mudanzas.
En la tercera parte "Del Tampico Independiente a la Intervención Francesa",
recoge el cronista las impresiones que su ciudad dejó en los viajeros que la visitaron,

615

�tal la marquesa Calderón de la Barca en 1842, o de los historiadores que de ella
escribieron, como don Toribio de la Torre en su Historia General de Tamaulipas
para el año de 1843.
. d e Tampico" , es una colección de interesantes
La cuarta parte "Sucesos vanos
arece
reseñas, finas anécdotas y datos curiosos: especi~ente amabl'~ y ameno no~a~le de
el capítulo: "La vida social durante la Intervenc1on Francesa ' en que se
modas, diversiones, comidas y bebidas.
. .
.
t
la ciudad de Tampico por haber merecido un cronista
Felicittamdos s1tannceramamee:oe ~ erudito tan buen historiador, como lo es el licentan en era o,
,
'
ciado don Carlos González Salas.

MIGUEL RAMOS ARIZPE. CUMBRE Y CAMINO
Por Carlos González Salas

e

EUGENIO DEL Hoyo

EN UNA ELEGANTE y pulcra edición de Manuel Porrúa, México, 1978, aparece un
nuevo libro del fecundo y notable historiador tamaulipeco, cronista de la ciudad
de Tampico, el señor licenciado don Carlos González Salas: Miguel Ramos .Arizpe.
Cumbre 'Y Camino.
Aun cuando el "chato" Ramos Arizpe no sea santo de mi devoción, coincido plenamente con el autor del trabajo que aquí reseño en que "Hombres que crucen
por el escenario de la Patria y dejen huella perdurable, no son muchos. Hombres
que influyan en el ser y destino de un país, de modo decisivo, pueden contarse con
los dedos de las manos". Sí, estoy plenamente de acuerdo con don Carlos González
Salas en que don Miguel Ramos Arizpe fue uno de ellos y que su talento, su formación intelectual, su astucia, su entereza, su increíble actividad, su profundo conocimiento de los hombres y su gran habilidad para manejarlos, su desbordada pasión
política y su completa entrega a la causa que sostenía, hacen de él un hombre verdaderamente extraordinario, una cumbre señera de nuestra historia.
Miguel Ramos Arizpe, Cumbre y Camino, es un libro hermosamente escrito; un
libro escrito con amor; libro que se empieza a leer y ya no se deja hasta alcanzar
el final; libro noblemente apasionado; biografía ágil, bien llevada, elegante en su
brevedad y que logra situar al personaje dentro de su época y dentro de su ambiente;
biografía que revela una profunda y apasionada admiración por el biografiado y
que alcanza a contagiarla.

ªº
616

617

�MEXICO'S MIGUEL CALDERA
THE TAMING OF AMERICA'S FIRST FRONTIER (1548-1597)
Por Philip W ayne Powell

EUGENIO DEL Hovo

•

THE UNIVERSITY 0F Arizona Press nos ha enviado, para su reseña, el último libro
del notable historiador Philip Wayne Powell, maestro de Historia de México y de
España de la Universidad de California, en la ciudad de Santa Bárbara, desde 1948 ;
reconocida autoridad en la historia del Norte de la Nueva España en los siglos XVI
y XVII; notable hispanista que por su libro Tree o/ Hate, que es un profundo y
erudito estudio de la "Leyenda Negra" contra España, seguramente lo mejor sobre
el tema se ha escrito, mereció ser condecorado como comendador en la Orden de
Isabel la Católica.
El último libro del doctor Powell es una nueva y muy valiosa aportación dentro
del campo de investigación histórica, en que, desde 1934, .se ha venido especializando,
bebiendo en las fuentes originales: Archivo de Indias de Sevilla, Archivo General
de la Nación en la ciudad de México, Archivo Histórico de Hacienda, de la misma
ciudad, Bancroft Library, en Berkeley, Archivo de las reales cajas de Zacatecas en
Ann Arbor, Michigan, etc., etc., y realizando frecuentes viajes a través de la zona
historiada. Powell está altamente especializado en la Historia del Norte de la Nueva
España en los siglos XVI y XVII, muy particularmente en el complicado y apasionante problema de la Frontera y la guerra contra los indios chichimecas que, en
1952 diera como fruto magnifico Soldiers, lndians and Silver, editado por la Universidad de California; y en 1971 War and Peace on the North Mexican Frontier,
colección de Documentos Inéditos, impresa en Madrid por José Porrúa Turanzas,
en lujosa edición.
Y ahora, para integrar una magnífica trilogía o construir un bien acabado tríptico,
nos entrega Mexico's Miguel Caldera. The Taming of America's First Frontier (15481597), que más que una simple biografía, es el estudio pleno, profundo, exahustivo,
agotando las fuentes, de una amplia y poco estudiada región del Norte de la Nueva
España dentro del período de tiempo mencionado ( 1548-1597) ; poniendo especial
énfasis en la guerra contra los chichimecas y su pacificación; pero sin dejar al margen
el estudio de instituciones políticas y sociales, colonización, población y evangelización,

619

�minería, agricultura y ganadería y comunicaciones, es decir, la_ hist~~a económi~a,
todo .,.;rando
en torno a la figura de ese gran mestizo, hiJo del es~an?l
0
etc., e te., Y
•
d
• di
uach1chil
Pedro Caldera, uno de los fundadores de Jerez, Zac., Y e una m a g
,
que fue el zacatecano Miguel Caldera.
Para que el lector de esta breve reseña se fon:ne una idea del contenido de la obra
del doctor Powell, copiamos aquí el índice del hbro:
Part One: War by Pire and Blood.
l.
2.
3.
4.
5.
6.

Warrior Born.
The Strangest of Wars.
Frontier in Flames.
Don Martín and the Wilderness War.
Soldiers, Pesos, and Kingly Conscience.
The High Noon of Fire and Blood.

Part Two: Frontier Justice.
7.
8.
9.
10.
11.

12.
13.
14.

15.
16.
17.

Captain on the Norther Border.
The Impatient Viceroy.
Diplomacy ín the Saddle.
Chief Justice of the Chichimeca Peace.
The Tlaxcalan Trek.
Silver in Saint Peter's Hill.
A Boomtown Is Born.
The Quasi Magnate.
The Naked Clothed - The Hungry Fed.
The Will of Miguel Caldera.
Death on the Silver Highway.

COMENTARIOS AL TRABAJO DE PRESENTACIÓN DEL DOCTOR J. DE
JESÚS DAVILA AGUIRRE, COMO MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE LA
SOCIEDAD NUEVOLEONESA DE HISTORIA, GEOGRAFlA Y ESTADISTICA

GERARDO DE LEÓN

EsTA NOCHE HA sido especial dentro de las actividades normales de esta Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, por la realización de una Sesión
Pública más, en la que se ha presentado, de acuerdo con nuestras disposiciones esta•
tutarias, el trabajo de ingreso de un nuevo socio.
Pero la ocasión, además, ha sido privilegiada; porque el presentante de esta vez,
el doctor José de Jesús Dávila Aguirre, de amplio reconocimiento como historiador
en su natal Coahuila, amén de otras muchas partes del país y del extranjero, ha
cumplimentado los reqtúsitos indispensables que lo acreditan como miembro corresponsal de nuestra Agrupación en la ciudad de Saltillo.

Y para mayor abundamiento en el regocijo que debe embargarnos en la aceptación
de un nuevo socio, el trabajo histórico leído por él hoy, merece los más efusivos
parabienes, por su calidad y por la importancia que representa para la investigación
histórica del Noreste de México.
En una ' agrupación del carácter de la nuestra, no sólo es de primordial importancia el contar con miembros foráneos, sino que la integración de corresponsalías
afianza y garantiza más, el interés por los estudios históricos, geográficos o estadísticos,
objetivos principalísimos de su constitución. Pero también debe halagarnos la circunstancia de que personas con mayores intereses comunes, como los que atañen a
nuestra región, se agreguen a nuestras filas.
En su articulado, nuestros Estatutos exigen que los trabajos de ingreso deberán
versar sobre aspectos relacionados con el estado de Nuevo León, Regionales o Nacionales; y en este caso, no solamente se ha ajustado el presentante a las disposiciones al respecto, sino que el tema tratado por él rebasa con mucho la incumbencia
de la historia de nuestro Estado actual, porque además contiene información básica
para el estudio de la génesis colonial de una vasta zona del territorio jurisdiccionado
a la antigua Nueva España.
El personaje histórico tomado como centro del tema tratado, como explica el autor
del trabajo, ha sido escasamente estudiado por los historiadores; ni aun los de la

620

621

�reg1on, salvo casos excepcionales. Ya Alonso de León, el cronista del siglo XVII,
nos ofrece los primeros datos sobre las actuaciones de este conquistador, y sus ingerencias en la vida del Saltillo primitivo. Habrían de pasar muchísimos años, hasta
la tercera o cuarta década de la presente centuria, cuando Vito Alessio Robles, en su
magna histórica sobre Coahuila y Texas, toma interés en las actividades de Del
Canto, sacando a luz con ellas, documentos de notable valor para formamos una
idea más o menos clara sobre la psicología del hombre.
Luego, un hecho por demás fortuito --como suele suceder en los grandes acontecimientos-, el hallazgo de Jiménez Moreno, hace un poco más de veinticinco años,
de aquel viejo litigio que descansaba, empolvado, en el archivo de Parral, Chihuahua;
que no obstante que contiene (o contenía) papeles redactados en 1943, nos ofrece
nuevas posibilidades, no solamente para continuar perfilando los rasgos biográficos
del personaje de nuestro interés hoy, sino que surgen con meridiana claridad, dos
o tres acontecimientos que hasta entonces se ocultaban entre la niebla de las inexactitudes: como la fundación de la antigua villa de Santiago del Sal tillo, y los poblamientos del valle de Extremadura y de la zona de la actual Monclova, en los que
el capitán Del Canto aparece como primer actor.
Pero en épocas más recientes, habría de ser un historiador zacatecano, Eugenio
del Hoyo, quien en su Historia del Nuevo Reino de León, aparecida apenas en
1972, sintetiza el producto de las más concienzudas investigaciones que se han realizado sobre nuestra historia particular, y que por ser el más notable de quienes han
hecho motivo de sus estudios a esta etapa colonial, tiene un mayor mérito. Las
premisas estaban formuladas ya por los otros investigadores mencionados, y él se
adentra, con entusiasmo de gambusino, a rastrear la vida y los hechos de quienes
forjaron nuestro medio. Y de todos éstos, Alberto del Canto Je mereció especial
atención
No escatimó esfuerzos: pues además de las fuentes consagradas, recurre directamente a los acervos documentales de archivos como el de Monterrey, el General de
la Nación y el General de Indias, amén de haber consultado algunos expedientes
conservados en archivos menores de las regiones involucradas en el interés investigatorio. Ediciones de obras ya históricas como tales, publicadas en los siglos pretéritos,
no escaparon a su escrutinio; así como historiógrafos extranjeros que pudieron indicarle algunas nuevas vetas por explotar.
Y así y todo, tras hacer mención de cuanto dato relacionado con la vida de nuestro
personaje le fue dable conseguir, recapitula honradamente: "De la biografía de
Alberto del Canto es muy poco lo que hemos logrado averiguar: sabemos que era
portugués, quizá judaizante, natural de la isla Terceira del grupo de las Azores,
y ha de haber nacido por 1547, ya que el año de 1607 declaraba ser de edad de
sesenta años. ¿ Cuánto y en qué circunstancias vino a la Nueva España? No lo sabemos. Tal vez entró por Zacatecas, siendo muy joven, a la región de San Martín
y Mazapil entre gentes reclutadas por Francisco de !barra en 1562...".
Y agrega más adelante: "Sabemos muy bien que en un trabajo histórico no se
debe abusar de las conjeturas y que, si es posible, deben eliminarse. Pero dentro
de la época y la región que venimos estudiando, son tan escasas las fuentes y tan
vagos los datos, que creemos de nuestra obligación dar a conocer, sin omisiones, unos

622

y otros, a los futuros estudiosos señalándoles a la
.
.
gación . y esto sólo p d.
h ' 1
vez, posibles cammos de investí'.
u rmos acero a base de este entramado de con·e
que fwmos señalando las fuentes recogiend
r· d I
J turas, en el
po~endo todo lo que éstos nos 'sugerían ºs:ña~::oo e os. más humilfdes dat~s, e~gac1ones ...".
Y
aromos para uturas mvestiHoy, todo hace aparecer que el doctor Dávila A .
.
tafeta ofrecida por Del Hoyo No t
h be _gmrre ha quendo recoger la es.
uvo que a r sido '
·
interés de nuestro nuevo consocio por lo af
h" ~s~ necesanamente, porque el
· di
.
s
anes 1stoncos de s
·,
m . scutiblemente la autenticidad d e sus esf uerzos Pero el
d u •reg¡on, avalan
tac1ones parece muy a propósito.
·
enea enannento de apor-

ti mismo nos ofrece, al calce, su biblio rafía consul d
son coincidentes con las del traba.o
t .g
ta a. Algunas de estas fichas
J an enor; pero no podía ser en mu h d
manera, pues son las fuentes indispensables· Alonso de Leó Al . ;
e otra
documentos del Archivo General de la Nación y del M .. n:U d eSSio o es y los
la e?riquece con otras consultas en el Archivo Munici;;;c1;e Sa~ti¡;fonterrey. 1P~r~
;.ob1erno d~ Estado de Coahuila; además de una publicación del
YJ e~e e J ~

;I

n:

p~!:e:::, :::~e::a:n!u:::e Lario~ que? a~nque su objetivo es cro~ológicam=~:
habilidad
. ,
geográf!ca histónca que nuestro presentante utiliza con
maestra, as1 como los articulos referentes a Monterre
,
de la Enciclopedía de México, redactados por Israel Cavazos.
y Y a Nuevo Leon
A U~a prim~ra aportació~ de gran valor en la investigación ofrecida por Dávila
gmrre, es a que se refiere al lugar exacto del nacimiento de D 1
hoy desconocido por nosotros: la villa de Praia do Vitoria e 1 . l eT Cai:ito, hasta
1
~;~:; Je 1~\ no;bres de sus padres, ~sí como el núme~o ndea¡~:
~:
.
sos. . aunque no nos rerrute a su fuente de información ésta es tan
precisa, que nos mvade la sensación de que su veracidad es auténtica. '

ªmi::~::: !:

':]~unas de l~s actividades del biografiado, antes de la fecha en que m1c1a sus
actiVIdades en berras del septentrión novohispano también ofrecen información novedosa.
'

y al analizar el documento del Parral -el descubierto por Jiménez
el doctor Dávila Aguirre va obteniendo conducentes razonamientos
Mor~~~:
en su investigación sobre Alberto d l C
El
.
que luego utilizara
¡~ había pu?licado en los Cuadern:s dean~:ltura e~t:id1~st::~o~:áf~o :e\ mismo ya
citado también en su bibliografía.
oa UI a, Y viene
Como
de información para el tema q ue hoy nos congrega
ta b"'fuente
D ¡ imprescindible
H
ya . ~ ien e
oyo echó mano de los datos que representaron novedad a su des~
c~bnm1ento. Y este historiador es el primero que ocupa su atención tr
dilucidar la localización de los puntos geográficos que a la vez se b atando de
dudas
¡ hi
·
•
m raron nuevas
en a stona regional; como el pueblo del Potosí y las minas de la Trinidad.
"La parte transcrita del 'Documento del Parral' -asienta el historiad
después lide sacar a colación
la novedad del descubrimien~
t
or ~catecano,
m
nos proporciona
datos
uy va osos, como. el ano ~e fundación de la ciudad de Saltillo y el nombre de
fundador ... Nos dice también, y esto es de primera im t
.
su
que en el mismo año de 1577, Alberto del Canto 'pob1/:~ avnacl1lae den
estuddio,
e Eeste
xtrema
ura

623

�y le llamó Ojo de Santa Lucía, que hoy se llama ciudad de Monterrey' ... Pero,
además de estos datos concretos tan valiosos, se pueden leer entre renglones cosas
mucho más interesantes, como que tiempo atrás de las fundaciones de Saltillo y
Santa Lucía, ya eran conocidas las minas de San Gregorio y el valle de Extremadura,
ya que al fundar Saltillo, Alberto del Canto lo hizo como 'alcalde mayor de las
minas de San Gregorio y valle de Extremadura. ..'. Nos dice también el documento
que Alberto del Canto, 'prosiguiendo la orden que llevaba...' (después de poblar
Santa Lucía) pacificó el pueblo del Potosí y valle de Couyla, descubriendo minas,
a las cuales puso por nombre La Trinidad' . .."
Y aqui empieza a elucubrar el maestro Del Hoyo sobre las localizaciones geográficas de estos puntos, tan importantes para nuestra historia: "No hemos podido
identificar plenamente ese pueblo de Potosí --escribe-. Existe en el municipio de
Galeana, N. L., un famoso cerro con ese nombre, de él nace el rio Potosi y al pie
del cerro, hacia el poniente, hay un poblado que se llama también Potosí. Lo que
mucho nos desconcierta es la gran distancia y los rumbos tan opuestos a que se
encuentran el cerro del Potosí y las minas de la Trinidad, cuando el documento
siempre los menciona uno en seguida del otro, dando la impresión de ceremonia...".
Del Hoyo comienza entonces a barajar las posibilidades acordes a su lógica: "¿Potosí no sería lo que se llamó después Cuatro Ciénegas? Vale esta conjetura si recordamos que para 1582, fecha de la entrada de Carvajal, existía una alcaldía mayor
en Cuatro Ciénegas, perteneciente a la Nueva Vizcaya, cuyo alcalde mayor era Juan
de Ontiveros; este lugar fue uno de los que Carvajal trató de usurpar a la Nueva
Vizcaya, como lo hizo con las otras fundaciones de Alberto del Canto: Castillo,
Minas de San Gregorio, Villa de Santa Lucía, Minas de la Trinidad; en esta lista
sólo falta el Potosí para que esté completa; sin embargo hay que añadir Cuatro
Ciénegas; volvemos a preguntar: ¿Potosí no sería Cuatro Ciénegas? Que la región
era bien conocida y había sido colonizada por los vecinos de Saltillo en un fallido
intento, nos lo dicen varios documentos..." Recapitula el párrafo, después de citar
algunas menciones documentales que lo condujeron a relacionar el pueblo del Potosí
y el valle de Couyla, al que él identifica con las minas de la Trinidad, y éstas a la
vez con la actual Monclova: "Lo cierto es que no hemos logrado identificar plenamente el Potosí del 'Documento del Parral' -dice-. Su identificación con el actual
cerro del Potosí no nos satisface y la identificación con Cuatro Ciénegas, que mucho
nos atrae, se nos queda en débil conjetura".
Sin embargo para hoy, apenas un lustro más tarde, ya el doctor Dávila Aguirre
ha dado, al parecer, con la clave de este misterio histórico. Las deducciones logradas
por él respecto a una más factible precisión de estos puntos geográfico-históricos,
suenan a lógicas conclusiones. Las hemos comentado en lo personal con el mismo
profesor Del Hoyo, y se ha mostrado muy inclinado a aceptarlas.
Pero independientemente del mérito que representan estas aclaraciones del ponente;
hay otra aportación valiosísima. Es bien sabido que cuando en los documentos coloniales se habla de la comarca de Coahuila ( o Couyla, como se escribía generalmente), se está tratando de la zona aledaña a la actual Monclova; y que aún a
esta misma solía reconocérsele como San Francisco de Coahuila, lo que llevó a muchos historiadores a considerar aquellas tierras como el habitat de los indios couilas.

Pero las investigaciones actuales del doctor Dávila Aguirre, como lo ha demostrado
en la l~ctura q~e acaba de hacemos, indican con muchos visos de veracidad ue
estas tribus abongenes procedieron también del sur de Nuevo León. El análi¿s ~el
maya francés consultado por él en la obra del Dr. Figueroa sobre 1 'd d f
Juan de L .
1
• '6
a v1 a e ray
. _anos, ~ a apanc1 n en la misma carta de los montes Couilas y el pueblo
de los md1os cowlas, son bastante convincentes.
Por otro lado, y esto es motiv_o de gran interés dentro de los quehaceres históricos
locales, el1 f estrecho
d d demparentam1ento entre Alberto del Canto y D"iego d e Mon temay~~• e un a or el actual Monterrey, al vincularse matrimonialmente aquél con
la h1Ja de éste, nos ofrecen un cúmulo de necesidades por conocer las personalidades
de ambos más a fondo. Recordemos que los nietos de Montemayor e hijos de D l
Canto, fueron los pobladores iniciales de zonas de primaria ·
.
e
ald ed
d 1
. 1
1mportanC1a ya, en los
err . ores e a cap1ta de Nuevo León, como son los municipios de Ga
G ,
y Santiago actuales.
rza arc1a
Ambos figuraban entre los primeros habitantes de la naciente vil! d
del
a e S~n~ago
llá Saltillo. Pero además, procedentes también de la comarca zacatecana
vtvteron
a
entonces, Manuel de Mederos, Gaspar Castaño de Sosa J
Pé ' d
R'o J
N
B 1
, uan
rez e los
1 s, uan avarro y a tazar de Sosa. De ellos, sin perjuicio de los demás que
en alguna forma figuran entre los colonizadores del Nuevo Reino es m
· 'f'
ti ta b"é 1
'd
,
uy s1gn1 1cad va 1 m I n. a personah ad de Diego Rodríguez, hijo de Baltazar de Sosa el último
e os menCJonados; por la posibilidad de que se trate de uno de ¡0 / nietos de
Mo~temayor Y, por lo tan~o, emparentado políticamente con Del Canto; pero también
sobrmo de_ ?~spar Castano de Sosa, enjuiciado por la Inquisición por la misma
época del. JUICIO de Ca~~jal; lo que nos debe llevar a la suposición de la comunidad
de creenCJas y ~r?:edumentos de la inmensa mayoría de aquellos que, indudablem~nte ~os perm1~nan, tras estudios adecuados, ir delineando más claramente la
ps1col~gef1~ _del habitante del Noreste, y nos proporcionarían instrumentos suficientes
para
1mr 1os factores sociológicos de los mismos.
. F_inaliza el t~abaj~ con otra aportación novedosa e importante: la fecha del fallec1m1ento del b1ograf1~do, obtenida de las actas del cabildo de la ciudad de Saltillo ·
para con éste, definimos concluyentemente los datos sobre el 1f
1
'
la vida del fundador Del Canto.
'
ª a Y e omega en
~eñor doctor José de Jesús Dávila Aguirre: permítame a nombre de mis
paneros de. es~ Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geo;rafía y Estadística co:~
la
me ha .encomendado
el privilegio de estos obl"g
y
tariJunta
d Directiva
d que
1
.
1 ad os 'comenos, ar a uste a más cordial bienvenida al seno de nuestra Agrupación .
er
sonalmente,
ofrecer
a
usted
mi
más
cálida
feli
'
ta
'6
·
'
y
p
esta noch .
d
.
c1 CJ n por su trabaJo presentado•
_e, aunanás do los meJores deseos porque este acontecimiento signifique un
es
· d"ispensa bles para la mayor claridad futura
d tre1charruento
bl m . e .los vínculos tan m
eé ~s p~o emas hia t6·ncos de esta magna comunidad que representa el Noreste de
M nco. 1 Muchas gracias!
Monterrey, N. L., 22 de noviembre de ¡ 977.

625

624

h11m,nit1s-40

�RESEtitA
y

';
.,
.
J

¡

I

'

Debido a la gentileza de su autor, el licenciado José M. Niño, hemos recibido su
interesante estudio: En Torno al Presidente de la República. ¿ Quién suple al señor
Presidente en caso de ausencia definitiva?, publicado por B. Costa-Amic Editor.
México, D. F., 1974.
En el acceso al tema, su autor, el licenciado José M. Niño, señala que este libro
tiene como finalidad, "comentar algunos principios generales y hacer una sencilla
reseña histórica de · varios preceptos de nuestras Constituciones y de sus reformas,
relativos al titular del Poder Ejecutivo, partiendo de la de 1814 hasta la vigente
de 1917. Son ellos, su elección y la duración del cargo; la reelección al mismo y sus
prohibiciones; las formas de suplir al Presidente de la República en caso de ocurrir
la falta absoluta de éste y, por último alguna consideración respecto del Informe
Presidencial".
El índice de la obra del licenciado José M. Niño, nos permite enterarnos de su
interesante contenido, que es el siguiente:
l. PRINCIPIOS GENERALES DE LA SOBERANtA Y DE LA DEMOCRACIA. . .
Del Gobierno directo, p. 11. El referéndum, p. 13. El veto, p. 14. El plebiscito.
La revocación, p. 15. Del gobierno representativo, p. 16. El sufragio universal, p. 18. El sistema de mayorías, p. 18. El artículo 39 de la Constitución
vigente, p. 19.
11. EL PRINCIPIO DE "NO REELECCIÓN" DEL PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA.
Antecedentes constitucionales, p. 23. Acta Constitutiva, p. 26. La Constitución
de 1824, p . 27. Primera República Central (1837-1841), p. 32. Segunda
República Central (1844-1847) , p. 35. Acta de reformas de 1847, p. 36.
Constituciones rígidas y flexibles, p. 37. La Constitución de 1857, p. 40. La
Constitución de 1917, p. 49. El Artículo 83 vigente, p. 56.
III. DE CóMO SE SUPLE AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EN CASO
DE SU FALTA ABSOLUTA ...
Antecedentes constitucionales (La Constitución de Apatzingán) , p. 67. Acta

627
humanitas-41

�Constitutiva de la Federaci6n (Decreto de 31 de enero de 1824), p. 69. Constituci6n Federal de los Estados Unidos Mexicanos, p. 70. Las "7 leyes" de
1836, p. 73. Bases de organizaci6n política de la República Mexicana 1844,
p. 75. Acta de reformas de 1847, p. 78. Constituci6n de 1857, p. 78. Reforma
de 3 de octubre de 1882, p. 82. Reforma de 24 de abril de 1896, p. 83.
Reforma del 6 de mayo de 1904, p. 87. La Constituci6n de 1917, p. 89. La
sucesi6n presidencial de 1928, p. 92. De las distintas clases de Presidentes:
Presidente Constitucional; Presidente Interino; Presidente Sustituto; Presidente
Provisional, p. 95. Los Artículos 84 y 85 de la Constituci6n vigente, p. 97.
IV. ALGUNA CONSIDERACIÓN RESPECTO DEL INFORME PRESIDENCIAL...

NOTA

Los Artículos 65, 66 y 69 constitucionales.

CONGRESO DE SOCIOLOGtA

Lro. AuluTo

GARCÍA G6M:EZ

En la ciudad de México, D. F., tuvo lugar el XX Congreso Nacional de Sociología,
auspiciado por el Instituto Mexicano de Cultura y la Asociación Mexicana de Sociologia, Correspondiente de la Asociación Internacional de Sociología de la UNESCO,
y por la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Plantel "Acatlán", de los días
19 al 23 de junio de 1978.
Este Congreso, con un carácter internacional, reuni6 a 70 delegados de todas las
Naciones del mundo. Estuvo presidido en forma honorífica por el Presidente de la
República, Sr. Lic. José López Portillo y por el Lic. Miguel Alemán Valdez, Presidente del Instituto Mexicano de Cultura, destacándose la presencia del ilustre
maestro y eminente sociólogo mexicano, Dr. Lucio Mendieta y Núñez.
El tema general del Congreso fue: Sociologia de la Paz y de la Guerra. Las
finalidades:
1. Hacer una revisi6n crítica de las teorías sociol6gicas sobre la paz y la guerra.

2. Examinar todos los aspectos de la paz y de la guerra desde el punto de vista
sociol6gico.
3. Aportar nuevos datos y conceptos respecto de los fen6menos sociales paz y guerra.
()

4. Determinar y analizar las condiciones sociales de la paz.
El Temario se distribuy6 de la siguiente manera:

LA PAZ:
l. Concepto sociol6gico de la paz. Diversas clases de paz. La Paz orgánica. Condiciones sociol6gicas de la paz.
11. Las utopías de la paz. La paz perpetua. Influencia social y política de la
literatura ut6pica sobre la paz.

628

629

�III. El pacifismo. Los pacifistas como agentes activos de la paz. Diversas clases
de pacifismo. El pacifismo bélico. Las estrategias del pacifismo. Influencia social de
las corrientes ideológicas pacifistas.
IV. Los Tribunales Internacionales y las organizaciones creadas para asegurar la
paz. Causas sociales de su creación. Sus efectos desde su origen hasta la actualidad.
Crítica sociológica. Sus posibilidades.
V. El Derecho Internacional Público y la paz. Su origen y sus efectos sociales.
Su situación actual y sus posibilidades futuras en función de la paz.
VI. Las religiones y la paz.
VII. La educación en sus diversos grados y la paz. Educación religiosa; educación
laica. Sus efectos sociales.
VIII. El arte en sus varias expresiones y la paz.
IX. Temas relacionados con la Sociología de la Paz, no comprendidos en el
Temario.

XIV. Temas relacionados con la Sociología de la Guerra, no comprendidos en el
Temario.

LA GUERRA CIVIL:
I. Definición sociológica de la revolución. Las características fundamentales de la
revolución. Las diversas etapas del proceso revolucionario.
11. Causas de las revoluciones, aparentes y reales.
III. Los prodromos de la revolución. La posible prevención de las revoluciones.
IV. Triunfo y decadencia de las revoluciones. Causas y efectos sociales de la
revolución.
V. La contrarrevolución violenta. La contrarrevolución pacífica. Sus causas y efectos sociales.
VI. Los efectos sociales de la revolución.

LA GUERRA:
l. Definición sociológica de la guerra. Las finalidades de la guerra. Historia
sociológica de la guerra, sus diversas fases y procedimientos.
II. Las industrias bélicas. Evolución de las armas. El fenómeno actual del armamentismo. Causas y efectos sociales.
III. La polemología. Definición, contenido, finalidades. Situación actual de los
estudios polemológicos.
IV. Revisión crítica de las teorías sobre las causas de la guerra: como fuerza
de la naturaleza; mandato divino; pasiones y voluntad de poder; expresión de lucha
por la vida; resultado del despotismo y de la ambición política; consecuencia de las
relaciones de la producción económica; resultado de las ambiciones nacionalistas.
V. El imperialismo. Definición sociológica, su influencia bélica.
VI. Los criminales de guerra. El juicio de Nuremberg. Causas y efectos sociales.
VII. La guerra total. Su origen. Efectos sociales.
VIII. La propaganda y la guerra.
IX. Los efectos sociales de la guerra.
X. La guerra como fenómeno cíclico.
XI. El espionaje y la guerra.
XII. Influencia de la explosión demográfica y la guerra. El espacio vital.
XIII. El arte en sus diversas expresiones y la guerra.

630

VII. Los ciclos revolucionarios.
VIII. El cuartelazo y la revolución: Diferencias y coincidencias. Causas y efectos
sociales.
IX. El golpe de Estado y la revolución, desde el punto de vista sociológico.
X. Las clase, sociales y la revolución. Papel de los intelectuales en las revoluciones.
Las ideologías revolucionarias.
XI. Temas relacionados con la Sociología de las revoluciones no comprendidas
en el Temario.

LIC. ALBERTO GARCÍA GÓHEZ

�Al.AJN GuY

FERNÁNDEZ DEL VALLE, La cosmovisión de Franz Kafka, avec
prologue de Zdenek Kourím, México, Ed. Jus, 1977, I vol. 20 x 15 cms. de 212 pp.,
assorti d'une bibliographie et d'un index onomastique. Président du Centre d'Etudes
Humanistes et professeur de la Faculté de Philosophie et Lettres de l'Université de
Nuevo-León, a Monterrey (Mexique), l'auteur est bien connu pour ses nombreux
ouvrages (comme Filosofía del hombre, Teoría del Estado, Ideario filosófico, La filosofía de J. Vasconcelos, Metafísica de la Muerte, Pensamiento de Pascal, etc... );
il dirige depuis longtemps !'importante revue Humanitas. On sait aussi combien il
s'intéresse a la pensée germanique (El Romanticismo alemdn, Tres filósofos alemanes
de nuestro tiempo, etc... ) ; il nous en donne aujourd'hui une nouvelle preuve, en
publiant ce beau livre sur la conception du monde du romancier-philosophe tchécoslovaque de tangue allemande Franz Karka (1883-1924 ), auquel on doit tant
d'oeuvres suggestives (La Métamorphose, Le proces, Le Cháteau, Amérika, La colonie
pénitentiaire, Lettres a Milene, etc... ) . Comme !'observe Zdenek Kourím ( docteur
de l'Université de Prague et membre de notre toulousaine ERA nº 80 sur la philosophie
ibérique), dans sa tres personnelle préface, Karka s'apparente a Unamuno, en ce qu'il
veut comme luí vaincre l'image de la mort, afin de mieux affirmer la permanence de la
personne. A. Basave, dont le spiritualisme catholique est nourri de thomisme eais aussi
de phenoménologie s'efforce ici, avec un rare honheur, de nous restituer la "Weltanschauung" de ce grand agoissé que fut Kafka, tiraillé entre son judaisme origine!, le
germanismc et sa patrie tcheque, dans ce Prague si attachant a l'aube du XX:e siecle;
a cet effet, il s'appuie principalement sur les Lettres a Milene (la jeune Tcheque
dont il fut amoureux) et sur le Journal (1910-1923), tout en utilisant également
!'ensemble de ses oeuvres et de ses commentateurs (de Lukacs ou Landsberg a R.
Marthe ou M. Brod); il fait foud, spécialement, sur G. Janou.
AousTÍN BASAVE

Conversations avec Kafka. L'ouvrage s'articule en sept chapitres tres riches et bourrés
de textes: la vocation et la trajectoire de Kafka, K. dans ses conversations, K. dans
ses journaux intimes (12 cahiers posthumes), K. dans ses lettres a Milene Jésenska,
K. dans ses aphorismes, K. dans ses romans et dans le récit intitulé Amérika, la
problématique et le message de K. "Aveuglé par la mérité de l'indicible et de l'indéchiffrable, K., écrit A. Basave (p. 23), chemine a tatons. 11 va tout Seul. 11 poursuit,
avec la littérature, quelque chose qui ne s'exprime pas du tout a travers la littérature.
11 se laisse conduire par ses songes et par ses divinations. . . ( ... ) ... 11 soupc;onne qu'il
est coupable parce qu'il est homme et parce qu'il est juif". Tres complexé (notamment,

i P.

633

��ALAIN

Guv

Homenaje a Agustln Basave Fernández del Valle, en su 25' aniversario de docencia
e investigaci6n, Monterrey (Nuevo León, Mexique), Editora Nacional Monumel, S. A.,
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad de Nuevo León, 1976, I vol.
27 x 20 cm de 218 pp. Avec une photographie.

Cet important hommage a l'éminent président du Centre d'Etudes Humanistes et
professeur de la Faculté de Philosophie et Léttres de l'Univ. de Nuevo León ( a Monterrey), le philosophe A. Basave, tres connu par ses nombreux ouvrages et par son
rayonnement (notamment, a travers sa grande revue Humanitas), vient tout a fait
a son heure pour consacrer la pleine maturité du maitre (né en 1923, a Guadalajara,
Mexique). Aissi que le remarque Neftali Garza Contreras, dans sa "Preséntation",
la tres abondante production scientifique de Basave est "reconnue par les philosophes,
les politologues, les juristes et d'autres savants des pays les plus divers": c'est ce
qu'attestent les soixante-six études ici présentées ( tantot inédites, tantot reprises de
revues ou d'ouvrages ) . Citons notamment José Aguirre de Carcer y Alvarado ("La
posición filosófica de A. Basave"), Pedro Caba ( "Ideario filosófico de A. Basave"),
Alain Guy (préface a Pensamiento y trayectoria de Pascal, volume publié par A.
Basave en 1973), Régis Jolivet, A. Muñoz Alonso ("Una experiencia filosófica"),
F. J. von Reintelen, Patrick Romanell ("Prólogo a Visi6n de Estados Unidos, por
Basave ), L. Recaséns Siches, José Vasconcelos, Juan Zaragüeta, Jacques Vimont (ambassadeur de France au Mexique), A. Gómez Robledo, lvo Hollhüber, Octavio Derisi
(Mgr.), etc... On note avec intéret le currículum tres complet (pp. 1:4) , avec la
bibliographie exhaustive a la date. L'auteur de Filosofía del hombre, Teor!a de la
democracia, Filosofía del Quijote, Teor!a del Estado, Pascal, V asconcelos, Unamuno
y Ortega, El romanticismo alemán, Existencialistas y existencialismo, La Escuela Jusfilos6fica española de los siglos de oro, etc... professe, sous le nom d'intégralisme
métaphysique et d'anthroposophie, un spiritualisme néo-thomiste extremement ouvert,
ou l'augustinisme, le berggonisme, le ratiovitalisme, les doctrines d'Unamuno, de
Siacca, de Wust et des autres philosophes allemands jouene également un certain role.
C'est assurément l'une des plus grandes figures de la philosophie ibéro-américaine
actuelle (cf., dans le volume collectif de !'ERA au CNRS n• 80, publié en 1971, a
Toulouse, Association des Publicationes de l'Univ. Toulouse-Le Mirail, Le Temps et
la Mort dans la philosophie contemporaine d'Amérique Latine, la présentation, tra•
duction et notes par A. Guy, d'un texte de la Metaf!sica de la muerte de A. Basave:
"La mort, situation-limite et le salut", pp. 45-69.

637

�CANJE

ALEMANIA
Mundus. A quartely of German Research Contributions on Asia, Africa on Latin
America arts and Science, Volume XIII, Number 1, 1977; Volume XIII, Number

3, 1977.
Zeitschrift fur Kulturaustausch. Institut Für Auslandsbeziehungen Stuttgart, No. 1,
No. 2, 1978.
Educaci6n. Colección Semestral de Aportaciones Alemanas Recientes en las Ciencias
Pedagógicas, Volumen 16, editada al Servicio de la Colaboración Científica.

ARGENTINA
Sapienta. Órgano de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica de Argentina
Santa María de los Buenos Aires, Año XXXII, 1977, No. 123; Año XXXII, 1977,
No. 124; Año XXXII, 1977, No. 126.
Conferencias Cifina. Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales No. 1, 1976.

BULGARIA
Mundo Estudiantil. Revista de la Unión Internacional de Estudiantes, Volumen 31,
No. 9ol0, 1977; Vol. 31, No. 11, 1977 ; Vol. 32, No. 1, 1978; Vol. 32, No. 4,

1978.

COAHUILA
E. C. A. Revista de Información Técnico Académica, Volumen 1, Número 2.
COLOMBIA
Estudios de Derecho. Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad
de Antioquía, Año XXXVIII, Segunda época, 1977 ; Volumen XXXVI, No. 91.

639

�J. E. G. P.

Boletln de la Academia Colombiana. Tomo XXXVI, 1976, No. 114; Tomo XXVII,
1977, No. 115; Tomo XXVII, 1977, No. 116; Tomo XXVII, 1977, No. 117.
Thesavrvs. Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXXII, No. 1, 1977; Tomo
XXXII, No. 2, 1977.
Franciscanum. Revista de las Ciencias del Espíritu, Universidad de San Buenaventura, Año XIX, No. 57, 1977.
Universitas Humanistica. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Filosofía
y Letras, Nos. 8 y 9, 1974-75.

CUBA

Casa de las Américas. Publicado por el Instituto Cubano del Libro, Año XVII, No.
101; Año XVII, No. 102; Año XVIII, No. 104; Año XVIII, No. 106; Año
XVIII, No. 107; Año XVIII, No. 108.
Colecci6n Pensamiento de Nuestra América. Ernesto Che Guevara Obras 1957-1967
de Casa de las Américas, Tomo 1, Tomo II, 1970-1977.

CHECOSLOVAQUIA

UIE DE 78. Revista sobre la Democratización y Reforma de la Enseñanza, publicado por la Unión Internacional de Estudiantes, No. 1, No. 2 y No. 4.

CHIAPAS

Revista de Humanidades. Publicación del Area de Humanidades de la Universidad
de Chiapas, Año 1, Número 1, 1978.
El Funcionalismo en la Etnogra/fa Zeltal-Tzotzil. Universidad Autónoma de Chiapas.
1978.
CHILE

Revista Chilena de Historia y Geografía.
Historia y Geografía, No. 144, 1976.

1

Journal of English and Gennanic Philology, Vol. LXXVI, Number 2,
1977.
Sesto Prete. Studies in Latin Poets of the Quattrocento, University of Kansas Humanistic studies No. 49, 1978.
The Hispanic American Historical Review. Published Quarterly by the Duke University Press, Volume 58, Number 2, 1978.
The God of Arts. Ruling Ideas Shakespeare's comedies, University of Kansas Publications, 48, 1977.
The University of Kansas Science Bulletin. Phylogeny and Classification of the
aculeate hymenoptera, with special reference to mutillídae, by Charles D. Michener
and Fred D. Bennett, Vol. 51, No. 7, 1977; The comparative anatomy of caecilian
mandibles and their teeth by Edward H. Taylor, Vol. 51, 1977; The Parasitic
Groups of Halictidae (Hymenoptera, Apoidea) by Charles D. · Michener, Vol.
51, 1978; The mecoptera of Indonesia Genus Neopanorpa by Helen Chwei-Sia
Chau and George W. Byers,. Vol. 51, No. 11, 1978.
The Psychological Record. A Quartely Journal in Theoretical and experimental
Psychology Publisched at Denison University, Granville Ohio; Volume 27, 1977;
Volume 28, Winter, 1978; No. 1; Volume 28, Spring, 1979, No. 2; Volume 28,
Summer, 1978, No. 3.
Michigan Academican. Papers of the Michigan academy of science, artJ and Letters,
Volume IX, Spring, 1977; Number 4; Volume X, Winter, 1978, Number 3.
The Southern Review. Published Quarterly at Louisiana state University, Volume
XIV, 1978, Number 1; Volume XIV, 1978, Number 2.
Quichean Linguistic Prehistory. University of California Publications in Linguistics,
Volume 81; A Grammar of Vai, Volume 84; Nahuatl in the Middle Years,
Volume 85.
Bulletin of Hispanic Studies. Liverpool University Press, Volume LIV, Number 2,
1977.
University of California Berkeley. General Catalog, 1976/77.
The Last Titan. Percival Farquhar 1864-1953 American Entrepreneur in Latín America, by Charles a Gauld, foreword by ronald hilton California Institute of International Studies glenwood Publishers, 1972.
ITALIA

Publicada por la Sociedad Chilena de

Archivo Ibero-Americano. Revista trimestral de estudios históricos publicada por los.
PP. Franciscanos, Año XXXVII, Núms. 147-148, 1977.

Giornale di Metafísica. Revista Bimestrale di Filosofía, Año XXXI, 1976, Nos. 4-6;
Año XXXII, 1977, Nos. 1-2; Año XXXII, 1977, No. 3.
Revista di Matematica per le Scienze Economiche e Sociali. Associazione per la
Matematica Applicata Alle Scienze Economiche e Sociali, Anno 19 , Fascicolo 19,
ler. Semestre 78.
Atti. Classe di Scienx.e Morali, Lettere ed Arti, Tomo CXXXIV, CXXXVIII, Anno
Accademico, 1975-76.

ESTADOS UNIDOS

JAPÓN

Historical Abstracts. Part a Modern History Abstracts ( 1914-1975) Anual Indetex.
Vol. 22 Part. B No. 4 Winter 1976.

Bigaku. The Aesthetic Movement, As an early Stage in the Development of the
Modero Design, Vol. 28, No. 3, 1977.

640

641

�MÉXICO
Bibliografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, Biblioteca Nacional de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, suplemento 1, 1974,
enero-febrero, No. 1, 1976.
Boletín INAH. Impreso en los Talleres del Departamento de Divulgación y Promoción Cultural, Época 11, 1976.
Humanidades Anuario. Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad
Iberoamericana, No. 2, 1974; No. 3, 1975.
Califa. Revista de la Universidad Autónoma de Baja California, Volumen 111, No.
4, 1977.
Colonizaci6n del Valle de Mexicali. Universidad Autónoma de Baja California, Primera Edición, 1976.
Anuario 1977. Publicación del Seminario de Cultura Mexicana, Editorial Galache,
1977.

Acab6se de imprimir el día lo.
de diciembre de 1978, en los
talleres de la Editorial Jus,
S. A., Plaza de Abasolo 14
( entre las calles de Luna y Estrella), colonia Guerrero, México 3, D. F. El tiro fue de
1,000 ejemplares.

PUERTO RICO
Sin nombre. Revista Trimestral Literaria Publicada por Editorial sin nombre, lnc.,
Año XXXVIII, Vol. VIII, No. 2, 1977.

URUGUAY
Revista Hist6rica. Publicación del Museo Historici Nacional, Año LXX ( 2a. ép. ),
T. XLVIII, Nos. 142-144, 1976.

VENEZUELA
Universidad Nuestra. Revista de Crítica Universitaria de la Asociación de Profesores
de la U. C. V., No. 2, 1977.
Bolívar y los Poetas. Selección y Prólogo de José Manuel Castañón, Impreso en
Venezuela, 1976.

..

0648

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>able to ihcorporate . them to bis own art. Such is the case thirt I intend to
an¡¡,lyze in the following chaptérs.
I would like to point out the fact that Dr. Mcluha,n., like any other
intellectual, was able to detect the shift in pattems of perception a fully as
the painters and the writers did at the beginnig of this century. By making
us aware of such event, he has made it possiblc for me to set a common
basis from which an interrelation between a novel by Faulkner and a movement in painting is relevant and justificd. As I have previously pointed
out in this chapter, this pattem of analysis obeys the same pattem of perception that electric technology has manifested everywhere else. My purpose
in this chapter was merely to explain sorne basic concepts as stated by Dr.
Marshall Mcluhan in his book Unterstandig Media so that the following
material would be as interrelated as possible by them as in any organio
whole. I have not intended to exhaust the po~ibilities of explanation of
the theories in that book. I just focoused on some that will be recurrent
in the following chapters.

Sección Tercera

HISTORIA

�NOTAS Y COMENTARIOS A LA "RELACIÓN" DE LAS PERSONAS
NOMBRADAS POR LUIS DE CARVAJAL Y DE LA CUEVA PARA
LLEVAR AL DESCUBRIMIENTO, PACIFICACIÓN Y POBLACIÓN
DEL NUEVO REINO DE LEóN. 1580

EttGENIO DEL

Hovo

Imtituto Tccnol6gico y de Estudios
Superiores de Monterrey.

EL DÍA 2 DE JUNIO de 1580 salió de Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, una pequeña nao, llamada la Santa Catalina,
fletada por Luis de Catvajal y de la Cueva para traer a tierras de la Nueva
España "cien hombres, los sesenta de ellos labradores casados, con sus mujeres e hijos, y los demás, soldados y oficiales (artesanos), para el descubrimiento, pacificación y población de las provincias que han de ser intituladas el Nuevo Reino de León, que es en aquella tierra; sobre que habemos
mandado tomar con él asiento y capitulación, sin pedir a ninguno de todos
ellos información alguna: que por la presente (Real Cédula del Rey Don
Felipe II, fechada en Toledo a 14 de junio de 1579) encargamos al dicho
capitán Luis de Carvajal, tenga mucho cuidado de que sean personas Jímpias, y no de los prohividos a pasar a aqueUas partes, y principalmente, que
ningún casado deje a su mujer en estos Reinos ... ". Cuatro días antes, el
domingo 29 de mayo, día de la Santísima Trinidad, por la tarde, se habían
embarcado "en el río de Sevilla", en aquellos abigarrados, bulliciosos y
populosos muelles, a orillas del Guadalquivir, única puerta autorizada para
salir rµmbo a las Indias. La Santa Catalin,a navegó río abajo, hasta la peligrosa barra de Sanlú&lt;;&lt;;lr, donde la pequeña nao echó anclas en espera de
Carvajal que se había quedado en Sevilla ultimando los arreglos.
Así se iniciaba aquel largo, peligroso y penosísimo viaje, a través del
Atlántico, de un nutrido grupo de sefarditas, de la "Raya de Portugal", que
sallan en busca de "la tierra prometida", bajo el amparo del flamante go-

251

�i Cuánto
bemador de un son-ac1 o u O Reino de León. 1Cuántas penalidades!
•
les
uf . 'entol Cuán infinita incomodidad! i Cuántos peligros y temores 5
• 'el mar! Las condiciones de vida a bordo de aquellos pequ no
espera : ; : la Santa Catalina, son inconcebible para nosotros; ~r mucha
barcos,
.
. '6n es imposible que alcancemos a medir todo el
e sea nuestra unagmaci
,
11
•·
qu
. .
· d o, e¡ hastío' Ja incomodidad de aque
viaJes.
horror
el sufruruento,
e1 nue
d Ios T
B sque,mos testimonios de quienes los sufrieron: Fray Tomás e
orred
f u ·1 d minico del convento de San Este ban d e Salama nea, companero e
\a~olomé de la Casas én su viaje a Chiapas en 1544, cuenta con
d yU
deza y arte de ingenio los pormenores de aquel!~ spantosa
eta Y agu
u
·
ar amos para
, . antes de embarcar en Sevilla dice: . .. y as1 nos ªP. .1
.
travesia.
.
,,
Jí
ros
sufrumentos
e
inembarcarnos como para monr... ; y enumera pe g ,
ha
u

~

ª-

¿:1

od 'dades. ' Primeramente el navío es una cárcel muy estrec

y m y
·Hos y cadenas y tan

:.."'\\:'.: ~:-:,.oa:~c.::•1:~~~~gu:,!;. :os ~treu~
com

1

•

ll

•

trata y

a todos. Es grande la estrechura y ahogamiento y calor; a cama es _e
lo
,
e te algunos llevan algunos colchoncillos; nosotros (los frailes)
~~n,
.
dl
~perro y ~
bres pequeños y duros, llenos e ana
,
llevabamos muy po
'
b
Ha más en el navío mucho
tas de lana d cabra, en extremo po res.
,
man_
ma1 di
. 'ón que (las gen ) van como fuera de s1 y muy
ónuto y
a
postci
.
H
ganas
esabrido unos más tiempo que otros, y algunos siempre. ay ~
dd
, "-óstrans mal las cosas dulces; la sed que se padece es mcrefü1e.
e comer y "'"
beb'd
ediq
.
l omida bizcocho y cosas saladas. La
i a e m
acrec1éntala ser a d dí vino lo bebe quien lo lleva. Hay infinitos piojos
azumbre de agua ca ª a,
1 rta

que comen a los hombres vi os y la ropa no e pu~de e~a:::~qudeeb:j:o de
(a la lejía) el agua de la mar. ~y mald olord
bomba y anda más
cubierta· intolerable en todo 1 navio cuan
an ª
'
d
'
, el navío va. bueno o malo. En I que menos an a
o m;:o; :::• ::~al día, aquella (la bomba) e para ha!' f~era el a a
cua
.,
hedionda. f.stos y otros trabaJos son mu
que entra en el n~vio, es :u~ ha de hacer sentados o echados, o algún
comun en el nav10. . . Tod
1
·o
no di tar
. sob re todo
traer iempre la mu rte a o OJ s y E b ve
poco en pie·
lla á ,
el grueso d e una ta bla pegada a otra con pez ... n r
de e m s que
allí la habitación de lo hombres y
nos dio la mar a entender que no era
d .
.
hospital
d
, os almareados como muertos. . . no se pue
imagmar
to os c~im
más cmidos que aquél: unos iban debajo de cubierta omás
., dsucio .Y osd otro gasán dose a1 so1 bre cubierta, echados por lo ,,suelo '
cien o e VI '
•
ha
labras con que xplicar. . . .
pisados y hollados y suco ' que no
y pa
'be. ,,
y traía•
, de ha ber pasad O unos días en la isla de la Gomera, escn . . ..
pues

°

ia

mos cogido tanto miedo a aquel navío, que pensábamos ser liomiciw de

nosotros mismos si aJli nos metíamos".
Otro viajero, Eugenio de Salazar, que venía como oidor a Santo Domingo,

en 1573, nos entrega un vivo y donoso relato de la vida a bordo de aquellas
pequeñas y peligrosas nav : él y su familia, como pasajeros distinguidos, fueron alojados en un minúsculo cubil: mucho de aquellos camarotes carecían
de luz y ntilación y sólo se entraba a ellos descolgándose a través de reducidas escotillas abiertas en la tolda; pero la mayoría de los pasajeros vivían sobre
la cubierta o SQbre las toldillas, cuando no asfixiándose y cociéndose en la bodega. Cubierta tolda y toldilla, estaban llenas de cables, jarcias, calabrotes y
cordeles, haciendo que la gente se sintiese "como pollos )' capon que se llevan al mercado en jaulas de mi1nbre". Cuenta el oidor Salazar c6mo él y su
familia permanecieron desamparados en aquel estrecho y maloliente camarote, presas del mareo, sin fu rzas para tomar alimento, atormentados por la
sed, tan débiles que no podían ni siquiera d svertirse ni attxilia.rse los unos a
los otros, rodeados de toda clase de inmundicias y de bichos que no alcanzaban
a exterminar o espantar. Aquel mareo, con altibajos, siguió haciendo presa
de ellos durante los cuarenta días que duró el viaje. El licenciado Salazar
nos habla de la desesperante lentitud con que se de !izaban los días llenos
de hastío y de fastidio; del desgano en e) comer y de cómo, para beber su insuficiente raci6n de agua corrompida y nauseabunda, tenían que cerrar Jos ojos
y prescindir del gusto y del olfato. os habla de la indigna, procaz y espantosa promiscuidad, en la que hombres y mujeres, de todas las edades y con.
diciones, vivían; rodeados de una suciedad indescriptible, sin tener ni siquiera un momento de soledad para satisfacer sus más íntimas necesidades.
os habla del pesado silencio de las noches de mar en calma, s6lo turbado
por ronquidos o monótonas oraciones murmuradas, o por el chirriar del .tnaderamen. Del insomnio, que los diminutos y num ro ísi.mos tripulantes del na.
vío, hada más hon-oroso e insoportable: ratas, chinches, piojos, pulgas, cucarachas, hacían de las noches algo más que un purgatorio: "¡Ay... que me
pica! ¡ay ... que me araña! con sus patitas Ja cucaracha", solían cantar los
grumetes y marineros. De día no se podía caminar obre la cubierta común•
mente impregnada de resina o bañada por la fétida agua de las bombas, sin
gran peligro de caer, amé.et de los estorbos de la jarcia y la cordelería. e
entiende el vj jo adagio: "La tierra para el hombre y la mar para los
pee ".

La primera luz del amanecer, muchas veces esperada con ansia, después
de una espantosa noche de insomnio, era acogida con una salmodia y varias
oraciones cantadas a gritos por el grumete; oraciones y salmodia que se

252
253

�repetían a lo largo d 1 día, como un estribillo que acompasaba los trabajos
rutinarios de la tripulaci6n. El día transcurría largo pesado, interminable y
monótono para lo infelices pasajeros adormilados o atacados del mareo, hacinados en grupos promiscuos, tratando de distraerse en interminables conversaciones, preñadas de no talgia, de morriña, de saudade, de añoranzas, en las
que las sencillas anécdota familia
se repetían tanto y tanto, que llegaban
a ser tediosas y se diluían en un pesado silencio; o on los no menos interminables y tediosos juegos d naipes o de dado . Las comidas fiambres o mal
guisadas en los hornillos de cubierta, la ración de agua, y otra vez la noche
con sus horribles horas de incómodo sueño en la caldeada bodega o a la
luz de las estrellas, sobre el duro suelo de la cubierta o las toldillas.
Y aquella habitual incomodidad de la nave llegaba a su apogeo en las
terribles jornadas de temporal o d mar ruesa; en que se pasaban los días
presa del mareo y del miedo de que el barco se desencuadernase o se hundiese tragado por el mar; sin poder, tan siquiera ponerse de pie o caminar;
sin poder tomar una comida caliente ni dormir un minuto en un barco
barrido por las olas, en el que no debía de quedar ni un sólo rincón
o.
En los días de mar tranquila o en la temida "calma chicha" que alargaba
el viaje, tal ez había ánimos para cantar acompañándose de la vihuela, de
la guitarra o el salterio, los viejos romances o las canciones de amigo. Tal ez
algunos nadasen n tomo al navío o se divirtiesen pescando. Tal vez, limpiando y despejando la cubierta,
bailaran fandangos o fado , jotas o muñeiras; se pelearían los gallos d la despensa o se harian ingenuas parodias de
toreo, pero, muy pocas y eventuales han de haber ido aquellas diversiones
en las travesías trasatlánticas.
El viaje de la nao Santa Cataliña, n la que vinieron las entes d Carvajal,
no pudo haber sido una excepción: al contrario, por venir abarrotada de pasajeros, tal vez doscientos o más entr marinero hombres mujeres y niños,
siendo una nao tan pequeña, la promiscuidad y las incomodidades han de
haber llegado a limites intol rabl · no es extraño que todos desembarcasen
enfermos en la co ta de Pánuco.
Pero dejemos esto y pasemos a hacer el anális' y la crítica de la "relación'.
La Dirección General de Inv tigaciones Humanísticas de la Universidad
Autónoma de uevo León, inició la publicación de sus ACT S, en su rie:
Documentos, con la ''Relación de las personas nombradas por Luis de
aja! y de la ueva para llevar al descubrimiento, pacificación y población
del ue\'o Reino de León ( 1580) ", cuidadosamente paleograíiada por el

254

ilustre historiador regiomontano Israel Cavazoe Garza. El importantísimo
documento
. .
. se encuentra en el Archivo General de Indias de Sevilla, con la
51 gwente signatura: Contratación, número 5538, fols. 473-478, y fue localizado ~r el Dr. Peter Boyd Bowman, quien obsequió una copia facsimilar a
la OC1edad uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística
• d d
ual se hizo la publicación.
' partien
e la

°

. La ."Relación" es, sin duda alguna, el docum oto más importante para la
~~ona del noreste de México en el siglo XVI que se ha descubierto en las
últimas décadas ( en 1951 se encontró el "Documento del Parral,.} .
eso que creímo pertin nte escribir estas " otas y comentari09''. ' y
por
En nuestra His~oria del Nuevo Reino de León (1577-1723). Monterrey,
1972. 2 vols., dedicamos el capítulo IV del primer volumen a estudiar "L
gent~ de Carv~jal"; y el apartado "e•• trata de )os pasajeros de la nao San:
~atalina. En dicho apartado, con base en muy variada documentación, princi~al.mente los procesos inquisitoriales de la familia Carvajal y sus allegados
asi como los protocolos notariales de la ciudad de Sevilla intentamos fo
,
1
la n6mina de Jas personas qu se habían embarcado con Carvajal com:;:.
turos pobladores del uevo Reino de León y logramos localizar un número
muy cercano a la centena. En otras palabras: quisimos, a base de datos dispersos, reconstruir el documento que ahora comentamos.
Creemos. que. del cotejo de las dos nóminas: la de la "Relación" con ¡a d e
nuestra Historia, pueden resultar cosas muy interesantes.

�•
22. María Esteban

NóMINA DE LA '1RELACI0N"
Almadén de los Azogues
Ciudad Rodrigo

l. Andrés del Águila
Esposo de Francisca Núñez Viciosa

N tra. Sra. de Erandio

2. Antonio de Alcega
3. Pedro Alonso Enrlquez

Fuente el Maestre

Zafra

Esposo de Ana de Porras

Llergueñas
Toro
Barco de Avila

4. Gonzalo de Aronte
5. Gabriel .Ballesteros (herrero)
6. Bemarclino de Bardales
Esposo de Isabel Rodríguez
Hijos; Remando, Francisco,

y María

7. María de la Barrera
Esposa de Andrés de Herrera
8. Elvira Beltrán
Esposa de Andrés Velasco
9. Juan Beltrán
Esposo de Francisca Hemández
Hijos: Lope y Bartolomé

Olivares de Duero
Medina del Campo
San
San
San
San

Juan
Juan
Juan
Juan

del
del
del
del

Puerto
Puerto
Puerto
Puerto

E~~so de Francisca de Guzmán
HiJos: María, Martín y Andrés
28. OJalla García
Esposa de Bartolomé Martín
29. Roque Gil
30. Mariana Gómez
Esposa de Melchor de Serdeño
31 - Martín Gómez
32. Mateo Gómez
E~so de Jerónima López
HiJos: Antonio
Luis González
Esposo de Ana Rodríguez
.Pedro González de Paredes
Francisco Gutiérrez
Gabriel Gutiérrez

10. Pedro Beltrán de Guevara
11. Baltasar Carrillo (tachado)

Vitoria
Villa de Villel

33.

12. Pedro de Carrión

Palencia

34.

Burgos
Benavente

35.
36.
37. Francisca de Guzmán

Esposo de Juliana de Hermosilla

13. Francisca (Núñez) de Carvajal
14.
15.
16.
17.

Esposa de Francisco Rodríguez de Matos

Benavente

Luis Carvajal y de la Cueva
Lujs (Rodríguez) de Carvajal

Benavente
Benavente
Alcántara

Alonso Copete
Catalina Díaz
Esposa de Pedro Rodríguez

18. Juan Díaz
Esposo de Catalina Rodríguez

19. Gaspar Delgado
20. Andrés Duarte de Figueroa
21. Benito Esteban
Esposo de Leonor de Mota
Hijos: Juan y María

,

27. Alonso García del Corro

Fuente de Cantos

Juan

Esposa de Francisco Ortiz
23. Catalina de Espinosa
Esposa de Juan de Saucedo
24. Isabel de Espinosa
Esposa de Agustín Rodríguez
25. María Estévez
26. Alonso García

256

Almares
Pasarón
Sevilla
Sevilla
Córdoba
Jerez de la Frontera
Mallorca
Triana (Sevilla)

Esposa de Alonso García del Cono

38. Ana de Heredia
Esposa de Pedro de Salas

39. Nicolás de Heredia
40· Juliana de Hermosilla
Esposa de Pedro de Canión

41. Diego Hernández
42. Francisca Hernández
Esposa de Juan Beltrán
43. Francisco Hemández
Esposo de María de Tuesta
Hijos: Francisco, Pedro, Inés y María

AlmendraJejo
Almendralejo
Puebla de Guadalupe
Puebla de Guadalupe
Sevilla

Sevilla
Zafra
Laredo ( Cáceres)
Sevilla
Frajenal
Lobón
Lobón
Torrijos

Alcalá de Henares
Medina del Campo
Sta. Cruz de la
Ocaña
Ocaña

Zarza

Sevilla
Sevilla

Amusco
Alcalá de Guadaira
Valladolid
Frejenal
Sevilla
Sevilla
Salamanca
Adamuz
Burgos
Palencia
Benavente

San Juan del Puerto
San Juan del Puerto
Jerez de los Caballeros
Granada

257
hlllll&amp;Ditu-17

�44. Gómez Hemández Salgado

San Martin de Nogueira

45. Inés Hem4ndez

Arjona
Arjona

Esposa de Juan de Piedrola
4&amp;. Maria Hernández
Esposa de Francisco Jiménez

Écija ·
Granada

47. María Hernández

Zafra

Esposo de Olajla García
Hijos: Miguel, María, Isabel,

]uan. .

Hijos: Simón, María, Inés y Francisco.

Juan

del Hoyo
51. Pedro tñiguez
52. Juan Izquierdo
Esposo de Rufina Rodríguez

53. Francisco Jiménez
Esposo de María Rodríguez
Hijos: Isabel

54. Juan Jiménez
55. Doña Catalina de León
Esposa de Gonzalo Pérez (Ferro)

56. Jorge dé León
Esposo de doña Ginebra Márquei

57. Andrés López Prbano
58. Antonio Lópe,z
59. Jerónima Lóp_ez
Esposa d½ .Mateo Gómez
60. Juan López
61. Juan López Urbano
62. Pedro López de Mendoza
63. Diego de Madrid
Esposo de Ana de los Reyes
Hijos: Diego
64. Francisco de Madrid
65. Doña Ginebra Márquez
Esposa de Jorge de León

258

Llerena
Pasarón
Cariñena
Villa de Feces
Granada
Écija
Laredo ( Cáceres)
Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Medina del Campo
Hornachuelas
Sta. Cruz de la Zarza
Ocaña
Ocaña
Sta. Cruz de la Zarza
Hornachuelas
Laredo ( Cáceres)
Sevilla
Sevilla
Córdoba
Medina del CamP.o
Medina del Campo

...

Lobón
Lobón

Fr.liUlcisco y

67.
68.
69.
70.
71.
72.

Zafra
48. Pedro Hemández
Zafra
Esposo de Elvira Sánchez
Hijos: Juan, Ana, Gómez, Leonor, Francisco, .
Manuel, Isabel, Catalina y Luis.
Medina del Oampo
49. Andrés de Herrera
Olivares
de Duero
Esposo de María de la Barrera

50.

66. Bartolomé Martín

.l

Domingo Martínez
Francisco Mazo
Remando de Medina
Elvira Mejía
Hernando Mejía
Andrés de Morales
73. Bartolomé de Morales
74· Manuel de Morales
Esposo de Isabel Pérez
Hijos: Antonio, Diego, Leonor y Ana
75. Leonor de Mota ,
Esposa de Benito Esteban
7G. Ana Muñoz
'Esposa de Juan de Nava
77. Juan de Nava
Esposo de Ana Muñoz
Hijos: Juan

78 · Felipe Núñez de Rivera
79. Francisca Núñez (Viciúsa)
E~posa de Andrés del Águila
80. Vtcente Núñez
81. María de la O
Esposa de Pedro de Rojas
82. Francisco Ottiz

Triana (Sevilla)
Mallorca
1, &lt;

Sevilla
Sevilla

Sevilla
·Sevilla
Sevilla·
Oiudad Rodrigo
Almadén de los Azogues
Sevilla
Morón
r 1,
Sevilla

-

83. Francisco Ortiz
.Esposo de María Esteban
Hijos: María, Esteban Juan Leonor y·
.
'
'
F ranasco.
·
84. Gonzalo Pérez {Ferro)
Esposo de doña Catalina de León
85. Isabel Pére.z
Esposa de Manuel de Morales
86. Juan de Piedrola
-Esposo de Inés Hernández

Guernica
Carrión de los Condes ,
(?)
Zafra
Sevilla
Arjona
Arjona
Arjona
Arjona

Torrecilla del Duque
de ájara
Almendralejo
Almendralejo

'

. ')

Medina del Campo
Medina del Campo
Arjona ·'
Arjona
Arjona
Arjona

259

�87. Luis Pimentel
88. Ana de Porras
,
Esposa de Pedro Alonso Ennquez

89. Francisco de Porras

90. Don

Juan de Portugal

91. Pedro de Prado
92. Ana de los Reyes
.
Esposa de Diego de Madrid

93. Agustín Rodóguez

Villada
Zafra
Fuente el Maestre
Medina del Campo
México
Peñafiel

Sevilla
Sevilla
Sevilla
Sevilla

Esposo de Isabel de Espinosa
Ciudad Rodrigo
94. Alonso Rodríguez de Jaque
Sevilla.
95. Ana Rodríguez
Sevilla
Esposa de Luis González
Sevilla
96. Catalina Rodríguez
Sevilla
Esposa de Juan Díaz
Sevilla
97. Domingo Rodríguez
Santiago de Sotordey
98. Francisco Rodríguez
Santiago de Sotordey
Esposo de Maria Rodríguez
Hijos: Antonio y Juan
Benavente
99. Francisco Rodríguez (de Mat~)
Benavente
Esposo de Francisca de Carv~Jal
.
.
.
Baltasar
Macías,
Lws,
FranCISco,
HiJOS.
'
•
d . el doña Isabel, doña Catalina,
M 1gu,
-An ona
María (na)' doña Leonor y dona
a
Fuente de Cantos
100. Isabel Rodríguez
Barco de Avila
Esposa de Bernardino de Bardales
San Juan del Puerto
101. Juan Rodríguez
Frejenal
102. Juan Rodríguez Matalobos
Frejenal
Esposo de Catalina Sánchez
Hijos: Catalina Y Juan

103. María Rodríguez

,
Esposa de Francisco Rodriguez
104. Martín Rodríguez (al margen)

105. Miguel Rodríguez

,
Esposo de Violante Rodríguez

106. Pedro Rodríguez
Esposo de Catalina Díaz
Hijos: Catalina, Isabel, Cristóbal, Inés y

Santiago de Sotordey
Santiago de Sotordey
(?)
Sevilla
Sevilla
Pasaron

107. Rufina Rodríguez
Esposa de Juan Izquierdo
108. Violante Rodríguez
Esposa de Miguel Rodríguez
109. Gaspar de Rojas
110. Pedro de Rojas
Esposo de María de la O
Hijos : María de la Ensinción (sic) , Pedro
Agustín e Isabel
11 l. Martín de Sagasti
112. Juan Salado
113. Pedro de Salas
Esposo de Ana de Heredia
114. Pedro Salvador
115. Catalina Sánchez

Esposa de Juan Rodríguez Matalobos
116. Elvira Sánchez
Esposa de Pedro Hernández
11 7. Rafael Sánchez

118. Juan de Sauceda
Esposo de Catalina de Espinosa
Hijos: Jerónimo, Juan, Gracia, Guimar y
Pedro

119. Melchor de Serdeño
Esposo de Mariana Gómez
Hijos: Lorenza

120. Luis Tasc6n
121. María de Tuesta

Villa de Feces
Cariñena

Sevilla
Sevil]a
Guadalajara

Sevilla
Morón

Gucrnica
Frejenal

Salamanca
Sevilla
Alcalá de Guadaira
Frejenal
Frejenal
Zafra
Zafra

Pasaron
Puebla de Guadalupe
Puebla de Guadalupe

Medina del Campo
Alcalá de Henares
Villalpando

Esposa de Francisco Hemández
122. Pedro de Va]dés

Granada
Jerez de los Caballeros
Burgos

123. Diego de Valladar
124. Andrés Velasco

lseca Vieja

Esposo de Elvira Beltrán
Hijos: Pedro

125. Bartolomé de Vera

San Juan del Puerto
San Juan del Puerto
Zayas de Bascones

Altnares

Diego

,

260

261

�Lugar:

LUGARES DE ORIGEN EN LA "RELACIÓN"
Lugar:

Partido Judicial:

Provincia:

Adamuz
Alcalá de Guadaira
Alcalá de Henares

Montoro
Utrera
Alcalá de Henares

Córdoba
Sevilla
Madrid

Alcántara
Almadfo de los Azogues

Alcántara
Almadén

Cáceres
Ciudad Real

Alma.res
Almendralejo
Amwco

Peñaranda de Bracamonte
Alniendralejo
Astuclillo

Salamanca
Badajoz
Palencia

Arjona
Barco de Avila

Andújar
Barco de Avila

Jaén
Avila

Benavente
Burgos

Zamora
Burgos

Cariñena
Carri6n de los Condes

Cariñena
Carri6n de los Condes

Zaragoza
Palencia

Ciudad Rodrigo
Córdoba
tcija
Feces
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Fuente el Maestre
Granada
Guadalajara

Ciudad Rodrigo
Córdoba
E.cija
Monterrey
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Zafra
Granada
Guadalajara

Salamanca
06rdol;&gt;a
Sevilla
Orense
Badajoz
Badajoz
Badajoz
Granada
Guadalajara

Benavente
Burgos

Guadalupe
Guernica
Hornachuelas
!seca Vieja
Jerez de los Caballeros
Jerez de la Frontera
' .
Laredo
Lob6n
Llerena

262

Logrosán
Guernica
Posadas
Laredo

Cáceres
Vizcaya
Córdoba
Santander

Jerez de los Caballeros
J~z de la Frontera
Alcañices
Mérida
Llerena

Badajoz
Cádiz
Zamora
Badajoz
Badajoz

~Región:

Llergueñas
Mallorca (isla)
Medina del CampQ

Núm.

ANDALUC1A
ANDALUCtA
CASTILLA
LA NUEVA
EXTREMADURA
CASTILLA
LA NUEVA
LEÓN
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA
ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
CASTILLA
LA VIEJA
ARAGóN
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
DALUCIA
ANDALUClA
GALICIA
EXTREMADURA
EXTREMADURA
EXTREMADURA
A DALUClA
CASTILLA
LA NUEVA
EXTREMADURA
VASCONGADAS
ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
EXTREMADURA
ANDALUCfA
LEÓN
EXTREMADURA
EXTREMADURA

1

2

Partido Judicial:

Provincia:

Regi6n:

Cangas de Orus

Oviedo

ASTURIAS

Medina del Campo

Valladolid

CASTILLA
LA VIEJA

México (ciudad)
Morón de la Frontera
Nuestra Señora de Erandio
Olivares de Duero

Morón de la Frontera
Bilbao
Valoría la Buena

Sevilla
Vizcaya
Valladolid

Ocaña

Ocaña

Toledo

Palencia

Palencia

Palencia

Pasar6n
Peñafiel

Jarandilla
Peñafiel

Cáceres
Valladolid

Salamanca
San Juan del Puerto
San Martín de Nogueira
Santa Cruz de la Zarza

Salamanca
Huelva
Rivadavia
Ocaña

Salamanca
Huelva
Orense
Toledo

Santiago de Sotordey
Sevilla
Toro
Torrecilla del Duque de
Nájara
Torrijos

Ribas del Sil
Sevilla
Toro

Lugo
Sevilla
Zamora

Villalpando
Torrijos

Zamora
Toledo

Triana
Valladolid

Sevilla
Valladolid

Sevilla
Valládolid

Villada

Frechilla

Palencia

Villalpando
Teruel
Vitoria
Zafra

5

Villalpando
Villel
Vitoria
Zafra
Zayas de Bascones

Zamora
Teruel
Alava
Badajoz
Soria

1
3

Sin lugar de origen

1
1

1
7

1
10
1

15
2
l

2
2
2
1

9
5
1

2

7

2
2
1

7

Núm.
l

12

1
ANDALUCIA
5
VASCONGADAS
1
CASTILLA
LA VIEJA
1
CASTILLA
LA NUEVA
3
CASTILLA
LA VIEJA
1
EXTREMADURA
8
CASTILLA
LA VIEJA
1
LEóN
1
ANDALUCtA
8
GALICIA
CASTILLA
LA NUEVA
3
GALICIA
4
ANDALUCIA
21
LEóN
LEÓN
CASTILLA
LA NUEVA
ANDALUCfA
CASTILLA
LA VIEJA
CASTILLA
LA VIEJA
LEóN
ARAGóN
VASCONGADAS
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA

1
3

1
l

1
1

15
1

2

263

�PERSONAS DE LA "RELACIÓN'' POR REGIONES
Región:

GALICIA

Provincia:
Lugo
Orense

Partido Judicial:
Ribaa del Sil
Monterrey

Rivadavia

ASTURIAS
LEÓN

Oviedo
Zamora

Salamanca

EXTREMADURA

dáceres

Badajoz

Cangas de On1s
Benavente
Alcañices
Toro
Villalpando

Peñar,.nda de Bracamonte
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Alcántara
Logrosán
JarandiJla
Almendralejo
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Zafra
Jerez de los Caballeros
Mérida
Llerena

CASTILLA LA VIEJA

Santander
Palencia

Valladolid

CASTILLA LA NUEVA

,

264

Avila
Burgos
Soria
Madrid
Toledo

Laredo
Astudillo
Carri6n de los Condes
Palencia
Frenchilla
Medina del Campo
Valoría la Buena
Peñafiel
Valladolid
El Barco de Ávila
Burgos
El Burgo de Osma
Alcalá de Henares
Ocaña

Lugar:
Santiago de Sotordey
Villa de Feces
San Martín de Nogueira
Llergueñas
Benavente
Laredo
Toro
Torrecilla del Duque
de Nájara
Villalpando
Almares
Ciudad Rodrigo
Salamanca
Alcántara
Puebla de Guadalupe
Pasarón
Almendralejo
Frejenal de la Sierra
Fuente de Cantos
Fuente el Maestre
Zafra
Jerez de los Caballeros
Lob6n
Llerena
!seca Vieja
AmUJCO
Carri6n de los Condes
Palencia
Villada
Medina del Campo
Olivares de Duero
Peñafiel
Valladolid
El Barco de Avifa
Burgos
Zayas de Bascones
Alcalá de Henares
Ocaña
Santa Cruz de la Zarza

Región:

Provincia:

Núm.
4
1
1

ANDALUCfA

Ciudad Real
Guadalajara
Huelva
Sevilla

1
15
3
Cádiz
C6rdoba

1

1
1
2
1
1
7

VASCONGADAS

8

7
9
5

1
15
5
7

ARAGóN

Ja~n
Granada
Vizcaya
Alava
Zaragoza
Teruel

Partido Judicial:
Torrijos
Almadén
Guadalajara
Huelva
Utn:ra
tcija
Morón de la Frontera
Sevilla
Jerez de la Frontera
Montoro
C6rdoba
Posadas
Andújar
Granada
Guernica
Bilbao
Vitoria
Cariñena
Teruel

Lugar:

Núm.

Torrijas
Almadén de los Azogues
Guadalajara
San Juan del Puerto
Alcalá de Guadaira
lcija
Mor6n de la Frontera
Sevilla
Triana
Jerez de la Frontera
Adamuz
C6rdoba
Hornachuelos
Arjona
Granada
Guernica
Ntra. Sra. de Erandio
Vitoria
Cariñena
Villa de Villel

ISLA DE MALLORCA
CIUDAD DE MAXICO
Sin lugar de origen

1
1
8

2
2
5
21
3

1
1

2
2
10

2
2
1

1
1
1
1

2

1

1
1
1
1
1
12

1
1
1
1
2
1
1
3
3

265

�27. Alonso García Mendoza

NóMINA DE MI HISTORIA
1. Andrés del Águi~a Núñez Viciosa
Esposo de Franc1~ca
2 Francisco de Agu1lar .
· Esposo de Petronila Ruiz
3. Pascual de Al~edo
4 Francisco Alvarez
. Es oso de Inés Hemández
,
de
p
d
Andrada
(
o
Rodnguez
5. Leonor e
,
'C arvajal)
6. Fulano Balleste,ros (herrero)
7. Fulano de Bardales

Ciudad Rodrigo

Pariente

Portugués

Sefardita

Encartaciones
Portugués

Benavente

Sefardita

Pariente

(?)
(?)

35, Fulano Íñigo (carpintero)
36. Juan Izquierdo (herrero)
37. Mujer de Juan Izquierdo
38. Juan Jiménez de Mendoza

9.

tería)
.
)
14. Fulano Braba ( carpintero , ez de Car15. Ana de Carvajal ( o Rodr1gu
vajal)
d Car
16. Luis de Carvajal (o Rodríguez e
.
vaJ'al)
•
d la Cueva
17. Luis CarvaJal y e
odrí ez de
18. Catalina {negra esclava de R
gu
Matos)
de
19. Clara (negra esclava de Rodríguez
Matos)
20. Vicente Correa
21. Gaspar Delgado
.
. Ennquez
,
de Paiva
22 Beatriz
.
· Esposa de Sirn6n de Pa1va
23. Catalina Enríquez
24. Diego Enríquez
25. Pedro Enríquez
26 Susana Galván
· Esposa d e M arti'n Pérez

.

266

Esposo de Isabel Clara de Morales
30. Inés Hernández
Esposa de Francisco Alvarez
31. Pedro Hernández
Esposo de Blanca de Morales
32. Manuel de Herrera
33. Hombre viejo
34. Mujer del hombre viejo

8.

10. H'. de Fulano de Bardales
11
IJOS
d l
.
. d Fuláno de Bar a es
12. Mu1er e
d (maestro de can13. Rodrigo de la Barre a

28. Diego Hernández
29. Francisco Hernández

(?)

!

(?)

'

39. Francisco Jorge

Terminón

(?)
Medina del Campo

Pariente

Benavente
Portugués

Pariente
Pariente

Medina del Campo

Pariente

Medina del Campo
Portugués
Portugués
Portuguesa

Pariente
Sefardita
Sefardita
Sefardita

Portuguesa
Sevilla
Sevilla
Portuguesa

Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

(Dejó la mujer en España)
40. Catalina de León
Esposa de Gonzalo Pérez Ferro
41. Duarte de Le6n
42. Ginebra de León
(Viuda)
43. Jorge de León
44. Diego López
45. Francisco López
46. Isabel López (sic' por Pérez)
Esposa de Manuel de Morales
47. Pedro López de Mendoza
48. Juan Lucero (albañil)
49. Teresa Lucero
Esposa de Juan Jaramillo
50. Criada de Teresa Lucero
51 Hija de Teresa Lucerb
52. Diego de Madrid
Esposa de Ana de los Reyes

Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portugués

Pariente
Sefardita
Sefardita

Pbrtuguesa

Sefardita

Portugués

Sefardita

Portugués
(?)
(?}
Portugués

Sefardita

Sefardita

(?)
( ?)
Espinosa de
los Monteros
Benavente

Pari~nte
Pariente

Medina del Campo

Pariente

Portugués
Portuguesa

Pariente
Pariente

Portugués
Portugués
Portugués

Pariente
Pariente
Pariente

Portuguesa

· Sefardita

Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portuguesa
Portuguesa
Portuguesa
Sevilla

Pariente
Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

267

�53. Diego Márquez de Andrada
54. Domingo Martínez de Cearreta
(Dejó la mujer en España)
55. Primo de Domingo Martinez de Cearreta (clérigo)
56. Pedro Martínez de Cearreta
5 7. Fulana Mata
58. Ana Morales
59. Andrés de Morales
60. Antonio de Morales
61. Blanca de Morales
Esposa de Pedro Hemández
62. Isabel Clara de Morales
Esposa de Francisco Hemández

Portugués
Vasco

Pariente

77. Alonso del Río

Espinosa de
los Monteros

78. Isabel de Rivera (o Núñez)

Portuguesa

79. Agustín Rodríguez

Pariente
Sefardita
Sefardita

Vasco

80. Alonso Rodríguez

Portugués
Portugués

Vasco
Portuguesa
Portuguesa
Portugués
Portugués
Portuguesa

81. Antonio Rodríguez

Portugués

Sefardita

Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita
Sefardita

82. Baltasar Rodríguez ( de Carvajal)

Benavente

Pariente

83. Diego Rodríguez de Rivera

Portugués

Pariente

Portugués

Sefardita

Valderas

Pariente

Portuguesa

Sefardita

Valderas

Pariente

63. Manuel de Morales
Esposo de Isabel López ( sic por Pérez)

Portugués

Sefardita

64. Ana Muñoz
Esposa de Juan de Na.va

Portuguesa

Sefardita

Benavente
Portuguesa

Pariente
Pariente

65. Juan de Nava (sastre)
Esposo de Ana Muñoz

Portugués

Sefardita

66. Andrés Núñez

Portugués

Pariente

67. Francisca Núñez de Carvajal
Esposa de Francisco Rodríguez de Matos

Benavente

Pariente

Pariente
Pariente
Sefardita

68. Francisca Núñez Viciosa
Esposa de Andrés del Águila

Ciudad Rodrigo

Pariente

69. Fulana Núñez
(viuda)

Portuguesa

Sefardita

70. Simón de Paiva
Esposo de Beatriz Enríquez

Portugués

Sefardita

Benavente
Medina del Campo
Portugués
Espinosa de
los Monteros
Portugués
Portugués
Guadalupe

71. Gonzalo Pérez Ferro
Esposo de Catalin~ de León
72. Gonzalo Pérez Ferro el mozo

Portugués

Pariente

Guadalupe

Sefardita

97. Mujer de Juan de Saucedo Espinosa

Guadalupe

Sefardita

Portugués

Pariente

98. Ana de Sosa (vino soltera)

Portuguesa

Sefardita

73. Gregorio Pérez

Portugués

Pariente

Cas6 con Francisco Tinoco

74. Martín Pérez
Esposo de Susana Galván

Portugués

Sefardita

75. Luis Pimentel

Portugués

Pariente

76. Ana de los Reyes
Esposa de DieJ!O de Madrid

Sevilla

268

84. Francisco Rodríguez ( "Labrador gallego")
Esposo de María Rodríguez
85. Fr.ancisco Rodríguez de Matos
Esposo de Francisca Núñez de Carvajal
86. Hemán Rodríguez de Matos
(Dejó la mujer en España)
87. Isabel Rodríguez de Carvajal ( o de An(viuda)
drada)
88. María Rodríguez
Esposa de Francisco Rodríguez
89. Mariana Rodríguez de Carvajal (o Núñez de Carvajal)
90. Mi~el Rodríguez de Carvajal
91. Pedro Rodríguez
92. Pedro Rodríguez
93. Diego Ruiz de Rivera
94. Juan Salado
95. Juan de Saucedo Espinosa (carpintero)
(casado)
96. Hijo de Juan de Saucedo Espinosa

Sefardita
Sefardita
Sefardita

269

�PERSONAS DE MI HISTORIA POR REGIONES

LUGARES DE ORIGE

Regi6n:

Pro1Jincia:

LEóN

Zamora

Partido Judicial:

Benavente
Valencia de don Juan
Salamanca Ciudad Rodrigo

Puebla de Guadalupe

3

CASTILLA
LA VIEJA

Villarq,.yo

Espinosa de los
Monteros
Tennin6n
Medina del Campo

5

Benavente
Ciudad Rodrigo
Encartaciopes
Espinosa de los Monteros

Benavente
Ciudad Rodrigo
.Valmaseda
Villarcayo

Zamora
Salamanca
Vizcaya
Burgos

Guadalupe
Medina del Campo

Logrosán
Medina del Campo

Oácere!
Valladolid

Portugal
Sevilla
Termin6n
Valderas
Sin lugar de origen

Núm.

Rtgi6n:

,

LEóN
LEÓN
VASCO (;;ADAS
CASTILLA
LA VIEJA
EXTREMADURA
CASTILLA
LA VIEJA

7
2

Burgos

V~cncia de don Juan

Sevilla
Burgos
Zamora
Vizcaya

ANDALUClA

Medina del Campo

Sevilla

Sevilla

4
4

5
3
5

ANDALUClA
CASTILLA
LA VIEJA
LEÓN
VASCONGADAS

4

'

9

1
2
3

PORTUGAL

54

SIN LUGAR

9

Como se puede fácilmente comprobar, las personas cuyos nombres figuran
en ambas nóminas son relativamente pocas, 55 en total

PERSONAS QUE APARECE
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.

270

Valladolid

VASCONGADAS

54
Sevilla
Bribiesca

2

7
2

Logrosán

Bribiesca

P;o11incia:

,Benavente
Valderas
Ciudad Rodrigo

EXTREMADURA Cáceres

EN MI HISTORIA

Partido Judicial:

Lugar:

Lugar:

EN LAS DOS

Andrés del Águila
Leonor de Andrada
Gabriel Ballesteros
Bemardino de Bardales
Hernando (¿de Bardales?)
Francisco (¿de Bardales?)
Juan (¿de Bardales?)
María (¿de Bardales?)
Doña Ana de Carvajal
Luis de Carvajal el mozo

271

�ll. Luis Carvajal y de la Cueva
12. Gaspar Delgado
13. Catalina Díaz
14. Catalina de Espinosa
l5. Alonso García Mendoza
16. Diego Hernández
17. Inés Hemández
18. Pedro fñiguez
19. Juan Izquierdo
20. Juan Jiménez de Mendoza
21. Doña Catalina de Le6n
,
22. Doña Ginebra de Le6n (o Marquez)
23. Jorge de Le6n
24. Pedro L6pez de Mendoza
25. Diego de Madrid
26_ Domingo Martínez de Cearreta
27. Ana de Morales
28. Andrés de Morales
29. Antonio de Morales
30. Manuel de Morales
31. Ana Muñoz
32. Juan de ava
.
33. Francisca úñez de CarvaJal
34_ Francisca Núñez Viciosa
35. Gonzalo Pérez Ferro
36. Luis Pimentel
37. Ana de los Reyes
38. Alonso Rodríguez de Jaque .
39_ Baltasar Rodríguez de CarvaJal
40. Francisca Rodríguez
41. Francisco Rodríguez de Matos .
42. Doña Isabel Rodríguez de CarvaJal
43. Isabel Rodríguez
44. María Rodríguez
.
45. Doña Mariana Rodríguez de CarvaJal
46_ Miguel Rodríguez de Caivajal
4 7. Pedro Rodríguez
48. Rufina Rodríguez
49. Juan Salado
50. Juan de Saucedo Espinosa

,

'

51. Jer6nimo (de Sauceda Espinosa)
52. Juan (de aucedo E pinosa)
53. Gracia ( de aucedo Espinosa)
54. Guiomar ( de aucedo Espinosa)
55. Pedro ( de Sauceda Espinosa).
La "Relaci6n" añade los nombres de 70 personas a la nómina que habíamos logrado formar en nuestra Historia; pero en ella figuran 43 persónas
que no aparecen en la "Relación".
El cotejo de ambas nóminas plantea una serie de problemas muy interesantes, que vamos a analizar aquí:
¿ inieron a Ja ueva España todas Jas personas anotadas en la "Relación''?
¿ Jgunas de ellas fu ron sustituidas por otras, al mbarcar?

E tas dos preguntas no pueden ser conte tadas con base documental, carecemos de datos para ello.
¿ Vini ron personas que no figuran en la "Relación' ?

e t pregunta podemos sponder afirmativamente apoyándonos n la
nómina de nuestra Historia en la que como decíamos atrás, aparee n 43
personas no anotada en la "Relación".

¿Algunas de ellas ambiarían us nombres al Ucgar a la

ueva España?

• C'sta pregunta tampoco podemo responder con certeza; pero creemos
que no: los ejemplos que podemos ofre er carecen de importancia, ya que
son simples cambios de forma en el apellido; pero de ninguna manera implican el deseo de ocultarse: Pedro fñiguez que cambió a Pedro fñigo; Antonio Martínez de Sien-eta, apellido cuya forma correcta es Cearreta; Gaspar
de Rojas que era hijo de Pedro el Rojo y que por Jo mismo debió apellidarse
Rojo y no Rojas; entre los fundadores de altillo figura Santos Rojo.

¿ Por qué no coinciden los lugares de origen que anota la 'Relación" con
los anotados en nuestra Historia?

A ta pregunta sí que podemo responder, ya que las diferencias son
muchas r diagnósticas: Andrés d I Águila aparece en 1a 'Relaci6n" como natural de Almadén de los Azogues y como de Ciudad Rodrigo en mi Historia
y lo creemos portugués; Luis Carvajal y de la Cueva, quien declaro en su
proceso inquisitorial ser natural de Mogadouro, en Portugal, aparece en la
«Relaci6n ' como nacido en Benavente, en el antiguo reino de Le6n; Gaspar

272

273
hWIWÚtas-18

�De]_,o-ado que en la "Relación" aparece como natural de órdoba, en realidad era portugués; otro portugués, Francisco Hernández, figura en la "Relación" como natural de Jerez de los Caballeros· lo mismo ocurre con Pedro
1ñigo, quien siendo portugués, se anotó como natural de Pasarón, en Extremadura; J orge de León quien según la "Relación" era natural de Meclina
del Campo, era en realidad portugués; Pedro López de Mendoza que en
la "Relación" aparece como nacido en Laredo (Cáceres), en una escritura
notarial declara ser natural de Espinosa de los fonteros; Manuel de Morales y toda su muy numerosa familia, que en la "Relación" figuran como
naturales de Arjona (Jaén), eran todos portugueses; Ana Muñoz, a quien
la ''Relación" hace sevillana, era también portuguesa; Felipe Núñez, que
había nacido en Fundao, Port., aparece en la ''Relación" como natural de
Sevilla; Gomalo Pérez, natural de Oporto, Port., figura en la ''Relación"
como natural de Medina del Campo; Luis Pi.mente], portugués, probablemente de Mogadouro, aparece en la "Relación" como nacido en Villada
en la diócesis de Burgos · Francisco Rodríguez, que la "Relación" hace nativo
de Santiago de Sotordey, en la provincia de Lugo, en Galicia, era en realidad
nacido en San Vicente de Aveiro, en Portugal; pero, baste con estos numerosos ejemplos. Como se puede fácilmente constatar, en la mayoría d ellos,
gentes nacidas en tierras de Portugal, se anotan en la "Relación" cor.no e~
pañoles¡ la razón es muy sencilla: la Casa de Contratación de Sevilla no
autorizaba el paso de extranjeros al Nuevo Mundo; y, por aquellas fechas,
mucho menos de portugueses, ya que, en aquel entonces, portugués y judío
eran casi sinónimos en E paña. Es por eso que todos los que habían nacido
en Portugal se anotaran como originarios del lugar en que, en el momento de
contratarse con Carvajal, tenían su residencia, o de algún lugar arbitrario,
tal vez, ya que como dice la real cédula que encabeza a la "Relación!,, no
serían investigados: podlan mentir impunemente.
En la ''Relación" figuran 24 personas como naturales de Sevilla; pero,
seguramente no eran sevillanos; lo que ocUITe es que Sevilla era la única
puerta legal de salida rumbo a las Indias y allí acudían todos los que pretendían emigrar y en Sevilla estaba la Casa de Contratación; a través de
los procesos inquisitoriales sabemos de muchos portugueses o g ntes de la
"Raya de Portugal" que se hacían pasar por sevillanos; toda la familia política de Luis Carvajal y de la Cueva estaba en ese caso; es por eso que
en la "Relación" figuran tantos falsos sevillanos. Ya lo señalaba Boyd-Bowman en su Indice biogeográfico, Vol. II, p. XIV: 'Siendo Sevilla la sede
de la Casa de Contratación, y la ciudad a donde a veces residían hasta por
varios meses, los que tramitaban su pasaje a América, se present6 el hecho

de que algunos, o hasta muchos de los
eran de nacimiento".
'
que se llamaban sevillanos, no lo
En otras palabras: 1a "Rela . , '
confiable; para utilizarlo como ªr::t;ohi:~ ~n documento _cien por ciento
aguda y severa crítica. Aparentemente 1 r:, es necesano aplicarle una
resolvería en forma total y perlect 1 , ebl
poner de dicho documento
con CaIVaJa
·J ,
ª
e
pro ema de las gent
· •
, asi como sus lugares d
.
es que vuueron
atrás, del cotejo de ambas n6 .
e ongen; pero como ya lo demostramos
resulta que no
,
los que están ni están tod mmas
. •
es asi: que no son todos
os 1os que son.

_Aun sabiendo esto, entregamos al lector d
,
mmas de personas, la lista aUabética de lo • espues de. cada una de las n6de un cuadro de la distrib .6
s l~gares de origen anotados, seguida
,
UCl n por regiones y p
· ·
razon de habemos metido en tan 1 bo .
.
rovmcias españolas. La
hacer el anális.is de lo.s datos e tea _ndoso trabaJo es que creímos interesante
on ru os en la ''R la "6 ,,
probable es que al ano+~-e
la C
e CI n , ya que lo más
'
«u" en
asa de Co tra ·,
el lugar en que vivían en aquel año d 1580 n taCJon, hayan anotado
naturales; y esto no pocli . ...1:
lase
, como el lugar del que eran
ª
mu.icar
zonas de prefe
·
.
Espana,
para aquellos portugu
.
. ,
renoa en berras de
M und o, así como important eses cripta-Judíos que espera ban pasar al uevo
es
uenCJ.as culturales d la
·,
en que vivieron antes de venir a J N
E e
region española
a ueva spana.
Las anotaciones
odrí
od
que p
amos hacer a la "Relación'' so
ch
no p emos sobrepasar los limites de un artí ul
n mu as, pero
a unas pocas.
e o Y, por eso, nos limitaremos
infl"

•

Hay ~ ella un dato muy desconcertante.
..
acompanaban a Francisco Rodrígu d Ú cuando enumera los hiJos que
cisca de Carvajal hermana del bernaezde atos y a su esposa doña Fran"
,
go
or del uevo Rem· d L 6
.. .y Baltasar y MACIAS y Luis F
. o e e n, anota:
y doña Catalina y doña Mari ( _Y RANCISCO y Miguel y doña Isabel
Ana, sus hiJ"os " Lo d
a sic por Mariana) y doña Leonor y doña
··· ·
esconcertante de t
·
dos hijos de dicho matrimonio
es e 3,51ento es que figuran en él
que no se menoonan en . ,
mento, MACIAS y FRANCISCO .
. .
mngun otro docu-·d
.
, ru tan s1qwera en las geneal ,
ru as y ngurosas de los procesos inquisitoriales .
.,
ogias tan ceOcéano o en tierras de Pánuco ant d 1
· 'Monnan en la travesía del
es e. proceso
contra doña Is bel;&gt; H b ,
razones muy poderosas y altament
.
· a • ¿ a na
sus nombres? ¿ Será tan sólo
e IIUStedeinosas ~ara no volver a mencionar
un error
escnbano;, No od
pero nos inquieta.
·
P emos saberlo,

La real cédula dice haber
recomendado a Carvajal q
t
cuidado de que los que lo acompañen como pobladores ue enga mucho
de su gobernación

274

275

�"sean personas límpias y no de los prohividos de pasar a aquellas partes
y principalmente, que ningún casado deje a su mujer en estos Reinos ...".
Sabemos muy bien que Carvajal no tuvo tal cuidado ya que todos los que
con él vinieron eran de los prohibidos; y que el último punto de la recomendación no sólo no lo cumplió, sino que él mismo dejó en Sevilla a su esposa
doña Guiomar de Rivera; y lo mismo hizo su pariente Jorge de León y otros
más, que en la "Relación" figuran como solteros. Para cerrar este trabajo
que ya me resultó demasiado largo, ya sólo discutiré o anotaré a algunas
de las personas que figuran en la "Relación":
Como un magnífico ejemplo del gran peligro que entrañan los homónimos
dentro de la investigación histórica, mencionaré el caso de Antonio de Alcega: " ... soltero, natural de Nuestra Señora de Erandio, en Vizcaya, lújo
de Juan de Alcega y de doña Mayor de Alcega", como reza el asiento de la
"Relación".
En la historia del noreste de México en el siglo XVI figura un Antonio
de Alcega que a no ser por nuestra larga experiencia con las trampas de los
homónimos, hubiéramos identificado con el que aparece en la "Relación";
pero, el segundo mencionado nació en 1556, eu Inurinazo, en Guipúzcoa, de
donde eran naturales sus padres, don Diego Sanz de Alcega y doña María
de Zúñiga; era nieto de don Antón Sanz de Alcega; y todos ellos señores de
la casa de Hernani, en Guipúzcoa. "Pasó a estas partes de las Indias del Mar
Océano, sirviendo a S. M., en la flota en que vino por general don Diego
Maldonado, en compañía de don Diego de Alcega, su primo, que vino por
almirante de la dicha flota por el mes de marzo de 1577; era sobrino del
arzobispo de Sevilla." Como claramente se ve se trata de dos personas
diferentes.
Esta familia guipuzcoana era familia de marinos: además del ya mencionado don Diego, que fuera almirante de la flota de la Nueva España
entre los años de 1574 a 1579 y, en ese año de 1579 lo fue de la flota de
Tierra Firme; encontramos a don Juan de Alcega, otro peligroso homónimo,
de la orden de Santiago, quien, en los años de 1572 y 1573, vino como general de la flota de la Nueva España; fue padre de doña Catalina de Alcega,
de la que nos ocuparemos después. En la flota que vino a la Nueva España
a principios de 1594, venía como almirante don Pedro de Alcega " ... el cual
vino sizviendo de general por haber muerto Martín Pérez de Olazával en
el viaje ...".
Pero volvamos al Antonio de Alcega, homónimo del que vino con Carvajal: Acá, en la ueva España desempeñó importantes oficios: en 1578,

a;;a

apenas desembarcado, era teniente de obe d
27 de junio de 1579 recibió el título je
or en la Nueva Vizcaya; el
para la armada que se hizo contra el ira.ta erez _en el pu;110 de Huatulco,
Hemando de Robles ·a d l
p
_D~e, a las º.rdenes del doctor
' o1 or e a real audieneta de M, .
.
general; de 1580 a 1583 fue alcalde mayor de 1
. e~c~ que iba por
partido; en ese año de 1583 a 8 de ab ·1
a provmcia e Amula y su

~!=~~ ~

~:gl~ licenciado, como ~id~r en Guad~;ja::~:=:tr:
cosas se nos complican terriblemente. uno de los An .
fue interinamente tesorero de las al
: d
tomos de Alcega
.
re es ca3as e Guadalajar
figura
como alcalde ordinario de di h
. d d
a, y en 1584
combatir a los indio hi-1,:_
c a cm a , y con ese carácter, salió a
s e ,.,uJ.UJecos como capitán . el 5 d f b
información de méritos en G d~ .
.
'
e e rero presentó
.
.
ua ªJara: estaba casado con Paulina de E
p_mosa, y eran vecmos de Guadalajara; para febrero de 1590
hab'
scmdado en Chimaltitán. en 1594 l
se
ian avelas Prov· . d Á al ,
o encontramos como alcalde mayor de
mcras e v os y en ese año ya . d
.,
.
seráfica. di fr
.
'
VJU o, se metio a fraile en la orden
.
. ce ay_ Antoruo Tel10 en su Crónica: " ... el año de 1600 fu
enviado por guardián de Guaynamota el padre fray Sebastián de
e
llevándose por su compañero al padre fray Antonio de Al
Gamboa,
fue obispo de Venezuela y santo. Falleci6 en 1609 "
cega,_ que d:s~)ués
Velázquez en su Histori
di
" . · · · · Don Primo Fchc1ano
a, nos ce que: ...Junto con Miguel d U
que fuera su paJ·e, tomó eJ ha'b,;to
f ranciscano
.
".
e ranzu,
~
Un Antonio de Alcega
tur I d J
.
.
.,
Q ,
' na a e a anteiglesia de Erandio en Vizcaya
muna en ueretaro en 1610 ·Q '
,
'
'
• ¿ ue pasa.na con el que vino con Carvajal?
Doña Catalina de Alcega atrás mencionad f
..
Alcega y de a0 - c talin d'
.
a, ue hiJa de don Juan de
na
ª e Alqwza' naturales de Fuenterrab'1a y vecinos
de Hemani
G · ª,
Jmiran d' en wpuz~a; hermana de don Diego de Alcega y Alquiza el
a
te e la flota, pnmo de Antonio de Al
d .
'
el contador Carlos de lb ..
. cega; ona Catalina casó con
"ó
hi" d .
.
arguen y .pasaron a la ciudad de México y allí
naCJ su JO, on Lu1S de Alcega Ibargüen Al ·
.
Isabel de Urdiñola hij d F
.
d
Y . qwza, qwen casó con doña
de este matrimoni~ lo a e ranCISco, _e U~diñola. Entre los descendientes
s hay de muchisuna importancia en la historia del
noreste de la Nueva España. Las mujeres de esta familia· fu
con 1
bern d
d
eron casando
. os. go
a ores e la ueva Vizcaya y fueron creando el .
latifundio del Marquesado de San Miguel d A
D ~enso
Al
,
e guayo. ona Catalina de
. cega caso en segundas nupcias con don Antonio de Morga.
Baltasar Carrillo " ... soltero, .natural de la villa de Vill l" . N . ,
fulano Carrillo, vecino de Saltillo mencionado el 4 d
e . ~d o sera un
el p d Bald c ,
'
e agosto e 1589 por
a re
o ortes, en una queja contra Alberto d l C
ante la Jnquisici6n?
e
anto presentada

276
277

�Pedro de Carrión " ...natural de Palencia, hijo de Pedro de Carrión y
Catalina Jiménez; y Julián de Hermosilla, su mujer, natural de la ciudad
de Burgos, hija de Pedro de Hermosilla y de Inés de Cavias". ¿No será un
fulano Carrión que en octubre de 1596 vivía en una estancia de su propiedad, a una legua de las minas de Pachuca, de oficio zapatero, a quien
Carvajal el mozo, en su Proceso, dice ser judío?
Antonio Gómez " ...natural de Ocaña, hijo de Mateo Gómez y de María
López". Encuentro varios sefarditas novohispanos con ese nombre: En 1597
fue procesado y sometido a tormento, un Antonio Gómez, portugués y judaizante; era natural de Villa Nueva de Polimán, en los Algárvez, y de
oficio ventero, dueño de la venta de Amozoc. Fue reconciliado en 1603. El
25 de marzo de 1601 era procesado otro Antonio Gómez, natural de Fundao,
en Portugal; fue condenado a cinco años de galeras al remo y destierro
perpetuo de las Indias.
En 1619 vivía en México un Antonio Gómez, esposo de doña Ana Fer-

nández de Castro (o Martínez de Castro), suegros de Jerónimo Treviño.
Luis González " ... natural de Sevilla, hijo de Diego Martín y de María
Hernández; y Ana Rodríguez, su mujer, vecina de esta ciudad de Sevilla,
hija de Diego López y Ana López". El 7 de noviembre de 1584 se encontraba en el pueblo de Guajutla, en la gobernación de Pánuco ; tenía en esa
fecha 33 años de edad. Acompañó a Carvajal a la guerra de Tamapache.
Estuvo ocho meses de guarnición en el pueblo de Tamaholipa antes de
la dicha guerra.
Pedro 1ñiguez ' ... soltero, natural de Pasarón hijo de Alonso fñiguez y
Juana 1ñiguez". Carvajal en su Proceso anota: "lñigo, carpintero que (en
14 de abril de 1589) vive en el dicho Reino (de León)". En 1590 Pedro
de lñigo acompañó a Gaspar Castaño de Sosa en su entrada a Nuevo México.
El 20 de septiembre de 1596 asistió a la fundación de Monterrey y fue su
primer alcalde ordinario. Pobló en la labor que ahora llaman Santa Catalina.
Israel Cavazos Garza en su artículo "Los primeros vecinos ..." dice: "De
Pedro de lñigo, sólo se sabe que fue el primer alcalde de segundo voto en
Monterrey, en 1596. Fue dueño de tierras en la Cuesta de los Muertos, y
murió en el puesto de Camacho, próximo a Santa Catarina, a manos de
los indios, a poco de fundada la ciudad.. .".
Antonio López " ...soltero, natural de Santa Cruz de la Zarza, hijo de
Juan Gómez y Catalina Sánchez, hermano de Martín Gómez". Luis de Carvajal el mOLo, en su Proceso, menciona a un Antonio López, natural de
Sahelices, en Portugal, judío, mercader que fue en la ciudad de México y

218

"que se fue a España habrá cuatro años ( en 1591) ". "Cree que está en Salónica, en la judería!' Era primo hermano de Cristóbal Gómez, portugués,
judío, natural del pueblo de Escrigo, sujeto a la villa de Castel Rodrigo,
quien, en 1589, era un rico mercader con tienda en la calle de San Agustín
de la ciudad de México, y fue el depositario del dinero y la plata de
Luis de Carvajal el mozo; "se fue por Guatemala; y que agora está en el
Perú o Cartagena". Fue muy amigo de Antonio Machado. Por todo esto
creemos que el Antonio López mencionado por Carvajal el mozo es el mismo
que figura en la "Relación' .
Juan López " ...soltero, natural de Santa Cruz de la Zarza, hijo de Hemán
López y Catalina Alonso". Encontramos un homónimo que mucho nos intriga y desconcierta: nuestro admirado amigo, el notable genealogista Tomás
Mendirichaga y Cueva, nos proporcionó la siguiente información: "Juan
López declaró en su testamento, fechado en Monterrey el 8 de noviembre
de 1634, que nació en ]a ciudad de México y fue hijo legítimo de Pedro
López y de Cecilia López. Juan López estuvo casado con Magdalena de
Avila; siendo sus hijos: Juana, casada con Juan de Montalvo; Melchora,
esposa de Leonardo de Mendoza; y Bemabé López". "En la merced de 8
caballerías de tierra que le otorgó don Diego de Montemayor el 5 de junio
de 1600, afirma que se le habían dado algunas tierras desde 'la primera
vez que se vino a poblar'. Su hijo Bemabé López declaró en 1635 que
Juan López, su padre, fue 'persona de las primeras que entraron en la población de dicha ciudad (Monterrey o Villa de San Luis)', que entró con
el primer gobernador de ella, Carvajal ...".
Israel Cavazos dice de él : " ...es otro de los pobladores primitivos. Nacido
en la ciudad de México, fueron sus padres Pedro López y Cecilia López,
vecinos de la corte virreinal. Compañero de Carvajal, vuelve con Montemayor a Monterrey. El 15 de febrero de 1598, le son dadas, en merced,
uatro caballerías de tierra, a la falta del cerro de la Silla. Allí funda su
hacienda llamada 'La Pastora', donde siembra duraznos, granados y otros
árboles frutales. Es dueño, además, de otras tierras en el Topo". 'Casado
con Magdalena de Avila, vienen con él sus hijos: Juana, casada con el
sargento Juan de Montalvo; Melchora, mujer de Leonardo de Mendoza,
y Bernabé." "Es Juan López uno de los pobladores más antiguos y que sobrevive a sus compañeros por más tiempo. Su testamento está fechado en
Monterrey el 8 de noviembre de 1634."
Aparece como testigo y como uno de los vecinos en el "Acta de Fundación de Monterrey". En 1601 era regidor en dicha ciudad; en 1602 alguacil
ejecutor; en 1603 mayordomo de la iglesia parroquial; en 1604 alguacil.

279

�Hay otro homónimo muy sugerente: Juan López, que fuera criado de
Gaspar Castaño de Sosa en su entrada a Nuevo México; creemos qu.e éste
es el Juan López de la "Relación".
Domingo Martínez " ... natural de Garnica, hijo de Pedro Martínez de
Sierreta (sic por Cearreta) y de Juana G6mez". O'Gorman en su Catálogo
de pobladores dice: "Domingo Martínez Learreta ( ~c por de Cearreta) ,
por sí, y don Pedro de Cearreta Buitrón, su hijo, ha dado información en
esta real audiencia, de los servicios que ha hecho en esta tierra a V. M.,
habiendo venido a ella nueve años ha, en compañía de Luis de Carvajal,
a quien, por V. M. se encomendó la conquista y pacificación del Nuevo
Reino de ;León y de los Pueblos de Tamapachem, Tamotela, Tanholen, y
que en ella, padre e hijo, han servido a su costa y misión, con sus armas
y caballos, sin salario ni otro entretenimiento alguno; y que el Domingo
Martínez ha hecho oficio de alguacil mayor y sargento mayor y factor de
la Real Hacienda (en el Nuevo Reino de León) , y dado buena cuenta de si
en todos; y lo mismo parece por la información que se ha he&lt;;ho de oficio i
siendo V. M. servido de ocuparle en cosas de su real servicio, nos parece
que tiene cualidad, habilidad y suficiencia para hacerle merced· y lo mismo
el dicho su hijo. El licenciado Eugenio de Salazar dijo que entiende que
en la persona del dicho Domingo Martínez, concurren partes para que V.
M. le haga merced, aunque por procesos que ha seguido como Fiscal en
esta Audiencia, contra el Carvajal, gobernador del Nuevo Reino de León,
parece que el dicho Carvajal, ni los que han andado en su compañía, no
tienen obligado a V. M. por los servicios que aill le hicieron".

Dice Powell en Soldiers, lndians and Silver· «Fo th
. .
catecas, in bis absence Ahu d . f
. . _r e protect:ion of ZaJuan de Portugal en ;en w: ea ~n ormed t~e ofücials that he was leaving
to aid in escorting highway trafqf' ~petd thsoklie_rs at the Paraje del Cuicillo
ic m o e c1ty ,, Esto
,
f'
mes de junio de 1561.
·
ocurr1a a mes deJ
en

~:ºex::si::~r

abusado, de la pa~encia del lector y haberme excedido
e este articulo y deJo ya de seguir anotando.

Carvajal, en su Proceso, dice: "que (Domingo Martínez de Cearreta) vive
en esta ciudad (México) ; y su hijo, don Pedro, que reside en el dicho
Reino de León; y un su primo, clérigo, que pasó de aquí al Perú". Los tres
vinieron con él en su urca.
Don Luis de Velasco 11 en una carta al Rey dice: " ...un SPldado que
había hecho oficio de Tesorero de V. M. en aquella tierra, con el gobernador Luis de Carvajal, que se llama Domingo Martínez de Cearreta, hidalgo
y de buena intención y conocido de la gente que por allí ancla ... ".
Fue Tesorero del Nuevo Reino de Le6n antes de Diego de Montemayor.
Don Juan de Portugal " ...soltero, natural de México, hijo de don Hernando de Portugal y doña Magdalena Pinelo de Villegas". El 3 de agosto
de 1576 don Hernando de Portugal era un rico minero en las minas de
Zacualpa

280
281

�RETIRADA DE HERNAN CORTts A LA
MUERTE DE MOCTEZUMA
¿Conminación? ¿ Amenaza?
Conminación es apercibimiento.
Amenaza es amago.
El juez conmina al litigante: Je previene.
El padre amenaza al hijo, le levanta la mano.
La conminación es forence.
La amenaza es física.
Hasta aquí ROQUE BARCIA
Dicciol)ario de Sinónimo,

CARI.os R. CANTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

N UESTRo LEMA No ES ni conminación ni amenaza, es una nonna que encierra
un propósito a que deben sujetarse todos los que escriben Historia.
Los que leemos Historia por placer (''La Historia es la maestra de la
vida") o por necesidad como los que se dedican a enseñarla, tropezamos a
veces con problemas: es imposible conservar la imparcialidad y en ocasiones
impera la pasión; a veces se omite, como por descuido, un dato útil, clave
del asunto o se deja anotada una duda sutil que se antoja deliberada; que
la hlstoria la escriben los vencedores es una verdad conocida desde Jos tiempos antiguos; que hay escritores a sueldo es también cierto; pero mantener
una duda o urdir una trama por gala de dialéctica es siempre reprobable.

En el hecho que vamos a tratar de recordar, que se efectuó hace cuatro
siglos y medio, ayer apenas en el devenir del tiempo, hay todavía muchos

283

�puntos oscuros y por demás está decirlo, no seré yo el llamado a resolveTlos,
s.jn embargo entro en él con los mejores deseos.

-Señor nuestro: te has fatigado te has dado cansan ·
I ·
' ha
.
'
ao; ya a a tierra
tú
s llegado.
Has arribado a tu ciudad, México. A111.' has· veru'do a sentarte
.
en tu solio, en tu ~no. i Oh! Por tiempo breve te lo resexvaron, los que ya
se fueron, tus sustitutos ... , etc., etc ...

Hernán Cortés se presentó en el Valle de México en plan de conquistador;
no le valieron al Gran Moctezuma Xocoyotzin, Rey de México Tenochtitlan,
prete.-xtos protocolarios ni argucias divinas para detenerlo: los valiosos regalos de oro, pedrerías y plumas finas (signos indudables de tácito vasallaje )
no habían logrado sino excitarlo más en su empeño y reforzar la codicia
y la audacia del temerario capitán, que con un puñado de hombres, menos
de cuatrocientos, había penetrado hasta el corazón de las tierras soguzgadas
por los aztecas.

. (Moctezuma, profundamente religioso, tomaba a Hernán Cortés por el
Dios Quetzalc6atl que, de acuerdo con las profecías, volvería de oriente a
reclamar su trono.)

"¿ Qué hombres ha habido en el universo que tal atrevimiento tuviesen?"
Esto dijo Berna! Díaz del Castillo como en 1568. ¿Dijo la verdad?

-Tenga confianza Moctezuma, que nada tema. Nosotros mucho lo amamos.

"Uichilobos les aconsej6 que los dejen entrar, y desde que entreis en
México que allí os matarán" les decían los de Huejotzinco a Cortés, y Don
Hernando invitó a veinte nobles a acompañarlo. . . "No tenían los mexicanos
ni otras ningunas naciones poder de matarnos, salvo nuestro Señor Dios."

En seguida caminaron hacia Palacio. Según unos, Moctezuma a su casa

Antes de llegar a lztapalapa recibió Cortés la última embajada: Cacamatzin, culto y valiente Rey de Texcoco, sobrino del Gran Tlatoani tenochca, le prometió que si se devolvía a su país, México-Tenochtitlan pagaría
tributo; a su negativa le ofreció 1a bienvenida.
El intrépido Capitán entró a la ciudad rodeado de sus soldados armados
en pie de lucha. (Estamos a 8 de diciembre de 1519.)
Cuitláhuac, señor de Iztapalapa y hermano de Moctezwna, y otros grandes
señores se adelantaron para encontrar al Emperador; la calzada era amplia
y tenía de trecho en trecho cortaduras y puentes; ya en 1a ciudad llegaron
hasta Huitzillan (junto a los colibríes) y esperaron. A poco llegó Moctezuma
y después de los saludos de rigor éste puso al cuello de Cortés un collar de
oro y piedras finas y regaló a los capitanes españoles sartales de flores hermosas y de suaves aromas.
Cortés puso a Moctezuma otro collar y luego, sorprendido, habló:
-¿Acaso eres tú? ¿Es que ya tú eres? ¿En verdad, que eres tú Moctezuma?
-Sí, yo soy Moctezuma.
Luego el Gran Tlatoani, se irguió, inclinó 1a cabe2a cuanto pudo y dijp:

284

Cortés, por boca de Malintzin, contestó:

donde fue apresado a los cuatro días; según otros (lo más probable), Moctezuma Y Cortés caminaron cogidos de la mano hasta el v1eJo
· · p a1acto
· de
~u padre Axayác~tl, alojamiento destinado para los españoles; lo acampanaban: Cacam~tzm, Rey de Texcoco; Tetlepanquetzaltzin, Rey de Tlacopan; ltzcuauhtzm, Gobernador de Tlatelolco· Tepantemoctz' M
d
. .
,
,
m,
ayor orno,
Y un grupo de altos oficiales del ejercito azteca.
Don H ernando retuvo sólo a Moctezuma y a Jtzcuauhtz'
_,
m y... , de repente
tr on6 e1 canon
...
La confusión y el espanto se apoderó de todos. ¡ Los aztecas huyeron a la
desbandada abandonando a su señor!
La ciudad quedó desierta.

Marina pidió de comer para todos y útiles para prepararla. Los indios
la trajeron medrosos y huían.
A los pocos días comienza la opres1on
· ' d e1 R ey. Sus ayudantes huyen o lo
ob~decen con disgusto, pero nada falta. En la ciudad se comenta que el Rey
esta preso.

Dentro del Palacio comienza el saqueo: Los españoles recogen todo el oro
que encuentran; registran toclos los rincones, preguntan por el tesoro y los
con~ucen a Teucalco: Allí hay riquísimos objetos de oro y plumas y pedrenas; se ªP.oderan de todo, lo destrozan y se quedan sólo con el oro, dejan
las plumas a los tlaxcaltecas. Hacen lo mismo en Totocalco (La Casa de las
Aves), en donde están las cosas personales de Moctezuma.

285

�Cacama, que fue el que aconsej6 que se recibiera a Cortés como Embajador del Rey de E paña, vocifera en Te."&lt;coco, dice que su tío • es la mujer

. Cortés pide a Moctezuma que lo llame y Cacamatzin, que no quiere obe-

de los españoles" .

decer,
secuestrado y traído preso a México. En seguida, Don Remando
pide que vengan, en rehenes, todos los reyes vecino y )legan Tetlepanquetzaltzin, Cuitláhuac y otros mucho ; el siguiente paso es que llame a todos los
eiiores Tributarios de la Alianza de Anáhuac a venir a jurar obediencia
y reconocerse tributario del Rey de España Carlos V su señor; . ante
Pedro Hemández, y varios testigos todos traen y aceptan pagar tnbutos
excepto uno de Pánuco, su pariente· no quiere pagar y huyó a los mon
Cuauhpopoca, Wl señor de la costa de Vera.cruz, que mató a un español,
es traído y juzgado por Cortés y quemado vivo con otros quince nobles a la
vista de Moctezuma, al que ponen grillos. Se usa como combustible flechas
de los dep6sitos imperiales y el infeliz monarca llora y da las gracias cuando

Je quitan los hierros infamant s.
En otra ocasión Cortés y us capitanes querían obligar a Moctezu.ma a
quitar sus ídolos de los templos y a suspender los sacrificios humanos, y sólo
acepta que se baga un lugarcito junto a Huitzilopochtli para poner una
virgen con flores y velas encendidas.
El descontento popular es intenso y, presumiblemente no es igual el estado
de ánimo del Emperador, porque Moctezuma se atreve a decir a Cort'
que debía salirse de la ciudad de México y volverse a su país porque sus
dioses aconsejaban a los tenochcas que mataran a todos los españoles.
Don Hemando reconocía tal necesidad, pero daba pretextos: no tenía
barcos y había pocos carpinteros; Moctezuma le dio carpinteros y unos español fueron con ellos a Veracruz a fabricarlos. Los españoles llevaban
la consigna de trabajar despacio.
E taban en esas di cusiones cuando se supo la Iletrada de Narváez, y ambos actuaron :
Moctezuma envió regalos.
Don Hemán Cortés dividió su escasa fuerza, entreg6 dinero a un fraile
amigo y lo envió por delante a entrevistarse con los que llegaban¡ dictó
instrucciones a Pedro de Alvarado y se encar6 a su destino.
Ya sabemo cómo la intriga, el soborno (una práctica tan vieja como el
286

mundo) la amenaza velada o franca y sobre todo la capacidad indiscutible
de Cortés, dio por resultado que el atrevido y valiente conquistador adquiriera
más d mil soldados y arváez quedara tuerto y además preso.
Mientras tanto en México tenían lugar muy importantes acontecimientos.
Durante mayo era el mes de Toxcatl y se verificaba una fíe ta en el
Templo Mayor; Alvarado concedió el permiso a condición de que los celebrantes se p-resenta.ren desarmados; por una falsa denuncia de los tlaxcal~
o por codicia, los españoles hicieron una horrible matanza de más de cuatrocientos nobles y muchos de sus familiares y robaron sus joyas; el pueblo se
nfureció y atacó a los españoles que después de muchas fatiga volvieron
a su cuartel, al cual pusieron itio los indios que no obedecieron a Itzcuauhtzin
que pedía paz. Al conocerse el triunfo de Cortés suspendieron el ataque
pero estrecharon el asedio y esperaron; mientras, ahondaron las acequia y
las cortadura de las calzadas, ob trurcron los camino y edificaron baluartes.
Don Hernando se vio en apuros: suspendió la colonización de Pánuco y
de Coatzacoalcos; pidió a los soldados de arváez que olvidaran sus rencillas,
que formaran en sus filas con ánimo y que los haría ricos. "Si supieran las
fuerzas de México, cierto está que no fuera ninguno." Esto pensó BemaJ
Díaz del Castillo pero no se lo dijo a nadie.
Don Hemando pidió ayuda a Tlaxcala y allí hizo alarde. Alarde es revista
pero también es jactancia:
Disponía de 1,300 soldados a pie, 96 a caballo, 86 con ballesta y 86 con
escopeta, en total 1,568 homb
Al llegar a Texcoco lo encontró abandonado y un aliado traidor, Ixtlilx6chitl, le detu o los últimos indios que se marchaban a México. o hubo
fiesta, ni oro, ni nada. Entró a México-Tenocbtitlan por el norte y no encontró ni un hombre en la calle.
Penetró al Palacio de A.xayácatl fiero y sañudo y despreció a Moctczuma
que quiso aludarlo y pidió informes a Pedro de Alvarado.
Colérico Cortés por la situación, maldecia de Moctezuma a quien llamaba
perro y traidor; calmado por sus capitanes pero preocupado por la falta
de alimentos solicitó del Rey que mandara abrir el Tianquistli y éste, seguramente ya de acuerdo, pidió que saliera Cuitláhuac a conseguirlo.

De pronto llega un soldado infonnando que atacan los indios en multitud
de escuadrones. Diego de Ordaz sale con cuatrocientos soldados a apaci287

�guarlos sin guerra y sin ruido y por poco no vuelve ante la tenaz acometida
&lt;le los aztecas que por todas partes lo persiguen.
Berna} Díaz del Castillo se admira de la bravura de los indios y asegura
"que aunque tuviera allí con ellos diez mil Héctores troyanos y tantos Roldanes" no los podrían contener y luego lo confirma "porque unos tres o
euatro soldados que se habían hallado en Italia, que allí estaban con nosotros,
juraron muchas veces a Dios que guerras tan bravosas jamás habían visto
en algunas en que se habían hallado entre cristianos y contra la artillería
d.el Rey de Francia ni del gran Turco".
Las tropas españolas hacían salidas frecuentes; quemaban cuanto podían
y volvían cansados a curar sus heridos y a enterrar a sus muertos. En una
d.e estas salidas Cortés atacó el Templo Mayor y valerosamente subió sus
114 escalones, mataron muchos indios, quemaron los ídolos pero no encontraron la virgen que habían mandado poner. La llegada no interrumpida
&lt;le nuevos escuadrones guerreros hizo que los españoles se retiraran a su
&lt;:uartel, después de muy sensibles pérdidas de vidas.
Como el sitio se hacía cada vez más serio, Cortés y sus capitanes quieren que
Moctezuma salga a la azotea a apaciguar a sus súbditos pero el Rey se niega.
Bernal Díaz del Castillo pone en boca del Emperador estas palabras: "¿ Qué
-quiere ya de mí Malinche, que yo no deseo vivir ni oírle, pues en tal estado
por su causa mi ventura me ha traído?". Pero el Padre de la Merced y
Cristóbal de O lid, con persuasiva insistencia lo convencen, pero dice: "Yo
tengo creído que no aprovecharé cosa ninguna para que cese la guerra, porque ya tienen alzado otro señor y han propuesto de no os dejar salir de
.aquí con la vida y así creo que todos vosotros habéis de morir '.
Valentísimas palabras.
Moctezuma salió o lo sacaron a la azotea, pues algunos aseguran que para
-ese momento el Rey ya estaba muerto. Acercáronse los capitanes aztecas y
.dijeron a su Tlatoani cuánta pena tenían por su estado y el de sus familiares, que no podían dejar de pelear y que tan pronto como lograran su
1ibertad volvería a ser su rey. . . Y se reanudó el ataque.
(Esto sucedía cuatro días después de que los españoles se subieron a la
-plataforma superior de su Templo Mayor y quemaron sus dioses.)
Siguieron los rudos ataques a los aposentos españoles y casi cada día Cortés
enviaba mensajeros a los aztecas solicitando paces de que hacían burla los
.indios.

288

En una de tantas salidas Cortés y sus capitanes llegaron hasta Mazatzintama1co, casi en tierra firme, y cortaron jilotes y rastrojos de una milpa. Las
puentes, informa Bernal Díaz del Castillo, estaban casi todas quebradas. Error
grave fue no aprovechar esos días de fines de junio para evacuar la ciudad.
Don Remando no pensaba todavía en tal eventualidad.
Don Carlos Pereyra, siguiendo la pulida dicción del cultísimo Fraile Don
Antonio de Solís, acepta como cierta una imaginada petición de paz como
causa o motivo de ese fatal error.
Cuatro días después de la supuesta arenga de Moctezuma o de Itzcuauh-

tzm, arrojados por sobre el pretil del terrado o conducidos por sus compañerns de cautiverio, sus cadáveres aparecieron sobre una tortuga de piedra.
Don Hemán Cort 's ordenó informar a los indios con una comisión de
sus prisioneros, que en aquel lugar tenían a su Rey muerto por ellos mismos.
Don Manuel Orozco y Berra, termina el tercer tomo de su Historia Antigua y de la Conquista de México, p. 445, con estas muy graves palabras:
"No le pasó por las mientes (se refiere a Moctezwna), caso de que el
sino no pudiera ser contrarrestado, esperarle con paz serena, desplegar la
confianza tranquila y estoica que los guerreros indios saben mostrar en los
crueles tormentos que sus enemigos les aplican. Ante los embates de la fortuna se doblegó como frágil caña: Ante ]a desgracia quedó fascinado como
el pajaro ante la boca de la serpiente; el orgulloso, el omnipotente, el Dios,
perdió la energía; baj6se él mismo de su alta dignidad tomándose débil,
cobarde y aun villano."
Don Carlos Pereyra, con menos disculpa que Moctezuma, fascinado también por la estatura de su héroe, Hernán Cortés, escribe: "Una leyenda
indígena, recogida por autore:, caste11anos, frai1es algunos, hacen morir a Moctezuma apuñaleado por mandato de Cortés.
"Bien cotejados y puestos en claro todos los testimonios, podría en rigor
decirse que no sabemos cómo murió Moctezuma; pero de ningún modo podemos afirmar que lo asesinaron los españoles. Esto nadie podrá probarlo".
Hernán Cortés~ Carlos Pereyra, p. 115. Ed. Sepan Cuántos, Porrúa, Méx.

Que lo asesinaron los españoles a puñaladas fue afirmado por el Padre
Bemardino de Sahagún y un grupo de Sabios y Grandes Señores Aztecas.
Hist. General de las cosa,s de la Nueva España, IV tomo, p. 48, Ed. de 1969.

Así pues, aceptando la trayectoria del Gran Tlatoani tenochca, pero to289
bumanitas-19

�mando en su justo valor los pequeños pero claros parlamentos que Berna!
Díaz del Castillo, testigo ocular del trágico momento histórico, pone en boca
de Moctezu.ma, cuando hacia el holocausto de su vida ante la oprobiosa
presión de los conquistadores, al agudo punzar de las espadas, el Gran
toani vindica con creces su nombre, pues obró ofuscado por la fatal comodencia de las profe-cías de Quetzalc6atl y la llegada de los españoles.

:r~-

Sin interrumpir las bravas y constantes acometidas sobre el P.alacio de
Axayácatl al cual trataban de destruir y quemar, los indios recogieron los
cadáveres de sus reyes muertos y con un tanto de repugnancia condujeron
a Moctezuma a Copulco en donde fue incinerado y a ltzcuauhtzin a Cuauhxicalco en Tlatelolco, en donde se le hicieron grandes honores.

En esos momentos, de mediodía al caer la tarde, hicieron Cortés y sus
capitanes su inútil salida hasta Mazatzintamalco, casi a la orilla del lago.
Y el ataque se reanudaba por veinte partes a la vez y Del Castillo asegura
que oía claros los gritos de los indios: "Ahora pagaréis de verdad la mu~~~e
de nuestro Rey y el deshonor de nuestros dioses, y las paces que nos enviais
~ pedir, salid acá y concertaremos cómo y de qué manera han de ser''. Y en
afirmación agrega Bernal Díaz: "Veíamos nuestra muerte a los ojos".
Pero el estado de las cosas llegó a tal grado que no se podía esperar más:
faltaban alimentos y se terminaba la pólvora; estaban fatigados y los escuadrones indios se renovaban continuamente y crecían cada día de número.
Y después de largas deliberaciones resolvieron salirse de la ciudad y dejar
para mejor ocasión la conquista. Discutieron el modo y la hora de hacerlo:
"Y para tratar de descuidarlos les mandamos a decir con un Papa {Sacerdote) y varios prisioneros que teníamos, que nos dejaran ir en paz de allí en
ocho días y que les dejaríamos todo el oro" ...
Decidieron salirse de noche, lloviznaba y el suelo estaba resbaloso. Reunió
Don Hemando a todos: les hizo recomendaciones sobre el modo de proceder,
juntos y sin ruido j cómo defenderse y matar sin piedad; y resuelto todo
llamó a los representantes del rey: separaron el quinto del rey, Cortés tomó
su quinto, también guardó lo que pertenecía a los que estaban en Veracruz
y con la anuencia de los oficiales reales, repartió lo que quedaba. Los soldados de Narváez se cargaron de oro.
Se organizó la columna: 7 a 8,000 hombres: 1,300 eran españoles; de 8
mujeres, una era española, María de Estrada "que no tenia.mas otra mujer
de Castilla, sino aquélla". En la vanguardia Gonzalo de Sandoval, Antonio de
Quiñones, Francisco de Sauceda, Diego de Ordaz y otros más; 200 soldados,

290

20 jinetes y· 400 tlaxcaltecas con un puente para pasar las cortaduras del
camino. En el centro Cortés, Alonso de Avila, Cristóbal de Olid, fardos a
espaldas de los aliados tlaxcaltecas, el tesoro en 7 caballos heridos o cojos,
Doña Marina, Doña Luisa, los hijos de Mc;&gt;ctezuma ,(varones), Tecuichpo
que significa: Hija del .Rey1 llamada también Ichcaxócbitl (Copo o flor
aJgoclónL que ya bautizada se llamó Doña Isabel. En la retaguardia Alvarado (Don Pedro) "El Tonatío", por su pelo rubio, Juan Velázquez de
Le6n, muchos soldados de Narváez a pie y los últimos de a caballo.

d;

Comenzó la silenciosa marcha: se rodeó el Templo Mayor por el Coatepantli hasta la puerta del poniente: Acatl iyacapan (Punta de la caña),
enfrente de la Calzada de Tlacopan. El Templo tenía sólo tres puertas:
la del sur a lztapalapa {Entrada del águila), a la que llamaban Cuauhquiyauac y la del norte a Tlatelolco y Tepeyac; Tezcacoa (Serpiente de espejos), y la primera nombrada.
Hay mucha anarquía sobre los nombres y la situación de las cortaduras
de la Calzada de Tlacopan por donde huyeron los españoles {seguimos el
Plano de Sahagún que se encuentra frente a la página 144 del IV tomo de
la Hi.st. Gral. de las Cosas de la Nueva España, del P. Sahagún, Ed. Porrúa
de 1969) : En los primeros pasos sobre acequias dentro de la ciudad no
hubo ninguna dificultad; al llegar a la orilla de la isla, "Tecpantzinco", doI,J.de
está hoy el Correo y tenía entonces su casa Tecuichpo, la calzada estaba
cortada; al ruido que se hizo para colocar el puente una mujer que recogía
agua comenzó a gritar al mismo tiempo que el Teponaztle del Templo
Mayor llamaba a la guerra y llegaron innúmeras legiones de indios a pie
y en lanchas en una gritería tremenda jalaban el puente tratando de quitarlo
para impedir el paso; con mil penalidades pasaron la primera y la segunda
secciones de la columna cuando los aztecas lograron quebrarlo cayendo al
agua tlaxcaltecas cargados con fardos y petacas y caballos hasta que se colmó
la cortadura de la calzada; Alvarado, de la retaguardia, logró pasar, Juan
Velázquez de León fue muerto a pocos pasos de allí; pero el extremo posterior de la columna: unos 80 españoles y muchos cientos de tlaxcaltecas
tuvieron que devolverse y refugiarse en el cuartel (Palacio de Axayácatl),
en el cual fueron paulatinamente exterminados.
Multitud de canoas (muchas especialmente preparadas para el combate
acuático), iniciaron un enconado ataque a la columna; lloviznaba. . . y el ataq~e era doblemente desastroso porque la calzada, en esa parte, estaba construida en una fila de islotes y el ataque era desde las canoas y desde las
azoteas de las casas. Los españoles apenas si podían defenderse con las Jan-

291

�zas y las espadas, pu
escopetas.

la Uuvia y la oscuridad dificultaban el uso de las

¿ La

gunda cortadura 'Toltea lli". donde hoy está an Hip6lito, ya no disponían de puente y aguantando el acoso de los fle hero
aztecas· por I mpuje de columna qu avanzaba sin poderse detener, caballos y fardos, indios y españoles, fueron cay ndo al agua hasta que la
cortadura se colmó pasaron I que pudieron.

Al llegar a la

Hemán Cortés afirmó que él ganó los dos últimos pasos a nado.

En el tecer paso Toltecaacalopan ( Canal de los toltecas), frente a la bocacalle del Tívoli, hoy de Jesús Terán, también sin puente, Alvarado lo pasó
por una viga que alguien pudo poner (no hubo tal salto); pero fue de los
últimos.

oche de la Victoria?

¿La anunciación d una nueva nacionalidad?

\

BIBLIOGRAFJA

Historia de la Co11q11.ista de la 11.eL•a España, Bcrnal Dí:tz deJ
tillo.
Bernán CortJs, Carlos Pereyra.
Historia de la Conquista de MJxico, Fray Antonio de Solli.
Historia General de las Cosas de la Nueva España, Fray Bemardino de Sahas,ín.
MJxico Vújo. 1521-1581, Luis Gonzilez Obregón.
Historia A11ti¡11a de la Conquisto d, Mlxico, Manuel Orozco y Berra.
Historia d, las Indias de la Nueva España , Islas de la Tierra Firme, Fray Diego Du.rin.

Los qu quedaban atrás llamaban !amorosamente pidiendo ayuda y Don
Remando acudió con algun compañeros pero a poco andar encontró al
Tonatío herido, a pie (pues le mataron su hermosa yegua alauuia), acompañado por cuatro españoles y unos cuantos tlaxcaltecas, todos heridos. Al
enterarse Cortés que atrás no quedaba nadi se desistió de su empeño y lloró
por la muerte y pérdida de tantos compañeros.
En las puentes quedaron los hijos de Moctezuma: Doña Ana y Doña
María, tambi'n himalpopoca; acamatzin Rey de Texcoco y un hermano
u ·o, así l'omo otr pr1ncipes prisionero . · sa lvaron
ña Marina, Doña
Luisa (Hija d ¿ i ot'n atl ) dada como mujer a Juan Velázquez de León,
que qu dó mu rto en la calzada. La pañola María Estrada también salvó
la vida.

Te uichpo (Ixca. -óchitl: Copo de Algodón ) apareció despu
tenochcas.

entre 1

Todavía de noche y ya en tierra firme, bajo el tenaz acoso de los flecheros
indios fue muerto Tlaltccatzin otro hijo d M tezuma, que peleaba a faor d
ort' . Antes de amane r ncontraron prot ccióo y descanso n un
pequeño teocalli. A la luz débil d l aman r huyeron en dirección d 1 nort .
Los guiaban oficial de Tlaxcala.

Era el 19 de julio d 1520.
¿ Cómo podremos JJamar a aquella noche trágica, horrible, plena de luchas, llena de lágrimas, saturada de gritos de guerra y de cantos de triunfo?
¿La Noche Triste?

,
'

292
293

�EL MUNICIPIO DE SAN NICOLAs DE LOS GARZAS

Antecedentes históricos

TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
EL ORIGEN DEL actual Municipio de San Nicolás de los Garzas se remonta a
los últimos años del siglo XVI.
Consumada la fundación de la Ciudad Metropolitana de uestra Señora
de Monterrey, el 20 de septiembre de 1596, por el Capitán Diego de Montemayor, hizo éste poco después el reparto de tierras a los primeros pobladores,
como lo estipulaban Jas Reales Ordenanzas.

El 5 de febrero de 1597, el Escribano Diego Díaz de Berlanga, que fue
quien redactó la carta de fundación de Monterrey, solicitó a Diego de Montemayor, entre otras mercedes, cuatro caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor al norte de la ciudad. 1 El mismo día le fueron otorgadas.
De dicha petición se deduce que la merced ya se le había concedido a Dí.az
de Berlanga, aunque quizá sólo verbalmente, pues asienta: "me hallo en posesión de cuatro caballerías de tierra, que en nombre de Su Majestad me cupo
cuando ¡re repartieron las tierras a todos los vecinos de esta ciudad". Más
adelante señala su ubicación: "Y caen estas dichas tierras por encima
de· la estancia que dicen de Santo Domingo {en donde) hace una ciénaga
• La caballería de tierra era una medida de superficie, equivalente a 42 hectáreas,
79 áreas y 53 centiáreas. Un sitio de ganado mayor eran 1,755.61 hectárea.,. El sitio
de ganado menor equivalía a 780.27 hectáreas.

295

�en las dichas tierras y está u11 árbol de guaje, sin otros muchos guajes que
hay en la dicha ciénaga, y las aguas que tiene y ojos en el distrito de las
dichas tierras, por cuanto (Diego de Montemayor) nos las repartió luego que
aquí llegamos, en nombre de Su Majestad, con un sitio de ganado mayor en
die ha parte ... " 2

La redacción del documento parecerá algo confusa al lector de hoy. Sin
embargo, de los párrafos anteriores claramente se deduce que, antes del 5 de
febrero de 1597, el Escribano Diaz de Berlanga ya estaba en posesión de
aquellos terrenos, por lo tanto solicitaba la confirmación de la propiedad.

Esta merced fue el núcleo de la futura Municipalidad de San Nicolás de
los Garzas.
Díaz de Berlanga actuó como Regidor del primer Ayuntamiento regiomontano en 1596 y volvió a tener el mismo cargo en el año 1600. En mayo de
1605 ya babia fallecido, pasando la propiedad a Mariana Díaz, su viuda.
Sabemos por referencia que Diego de Montemayor concedió otras mercedes en la misma comarca, o sea al norte de Monterrey. Por el mismo rumbo,
Pedro Iñigo, primer Alcalde de segundo voto de Monterrey en 1596, obtuvo
dos caballerías de tierra y Domingo Manuel, quien también aparece entre
los primeros vecinos de la ciudad, fundó una hacienda de labor n9mbrada
Santo Domingo, donde murió asesinado por los indios en 1604 6 1605.
Las tierras que habían sido de Domingo Manuel fueron adquiridas por el
Capitán Antonio Rodríguez, o quizá solicitó una nueva merced.

Es poco lo que se sabe de este antiguo poblador. El Capitán Antonio Rodríguez fue Alcalde Ordinario de Monterrey en 1601 y aparece mencionado en
varios documentos. El Cronista Alonso de León, en el discurso segundo, capítulo XII, de su famosa R elación, al mencionar el asalto a Monterrey, consumado por _la¡¡ tribus al mando de Guajuco y Colmillo, en la madrugada
del 8 de febrero de 1624, dice que el Capitán Antonio Rodríguez resultó
herido "en una pantorrilla; yéndose a Saltillo, se le i11flam6 y muri6".
En una importante Memoria del estado en que se hallaba el Nuevo Reino
de León, redactada por el Ayuntamiento de Monterrey en 1626, se mencjonan
siete estancias en la jurisdicción de Monterrey, pero no se citan las que habían
sido de Diego Díaz de Berlanga y Domingo Manuel, pues seguramente estaban

,
'

• La merced primordial de tierraJ y aguas concedida al Escribano Diego Díaz de
Berlanga se- encuentra en el Archivo Muflicipal de Monterrey: Ramo Civil, volumen
89, año 1760, e,cpediente 5, folios 5 vuelta a 6 vuelta.

despobladas debido a la "guerra viva"
. ,
naturales.ª
que e.xistia entre los pobladores y los

R:

~oco después, un Antonio de Urb·
·
.
qwzá yerno, del Capitán Antonio
a qwen .se menaona como "hijo"
Garza la Hacienda que fue de
iguez, vendió al Capitán Pedro de la
su suegro.
El Capitán
Pedro de 1 Garza repobló la Ha · da
. ,
.
y cultivo sus tierras Este anti.,..,
.
cien
de Santo Domingo
l _
·
-e, ..o conqwstador hab'
tr 'd
.
e ano de 1610 con Inés Rodríguez hi ·a d
.
~n ai o nupcias por
ticia Mayor del Nuevo Reino de L' , J tb Ca~1tán Diego Rodríguez, Jusnacieron cuatro hijos: Mariana, Eleon, py e astiana de Treviño. Del enlace
ena, edro y José.

ª

;ª

Hac~ ,1630, Elena de la Garza, hija de Pedro e Inés se unió en
.
.
al Cap1tán Juan Cavazos natural d 1 ·11 d
'
matnmoruo
V' .
'
e a vi a e Santa María
C tilla
teJa, quien había entrado a la conquista del Nuevo Reino de' Len, asd
- la
antes.
eon os anos
Con ese motivo, el Capitán Pedro de la Garza reso . , . . .
Y dio en dote a su hija Elena mil
"
, !vio dividir la propiedad
"la mitad de la hacienda de lab
pesos, d en los ~eneros y cosas" siguientes:
e indios" valuada en 600
or que era e Antonio Rodríguez, ti.erras y ª"Uas
'
pesos· 200
" d ·
"
menor, cabras '11 ove¡·as'' y " . t,
pesos en oscie11tas cabezas de ganada
.,
vern e vacas corra/eras
·
.
cada una; diez '\leguas con s p d
.
en cum /Jcsos, a cinco pesos
.,
u a re en cien pesos".
Posteriormente, la otra mitad de la Haciend d
.
quirida por el Capitán c
ª e Santo Domingo fue adavazos y su esposa. Así lo especifica Elena de la G
en su testamento fechado el 29 d
· b
arza
'
e noviem re de 1659· "lt
d
otra mitad de la Hacienda se
p ,
f
. em, eclara que la
com ro con rutas proced "d d /l
.
y madre Inés Rodríguez" A- di d
,
' os e e a a mi señora
· na en o mas adelante
nes: "La Hacienda (de S t D .
q~e posee, entre otros bieb .
ano ommgo) en que vivo con e
d
l
a¡os y ventanaje, toda cubierta de vigas labradas Un , l
asas e a tos y
que se encierran las semillas" L
.
a ga era muy capaz, en
veinte caballerías de tierra ~ u~~o agrdega gue la propiedad se compone de
Y es sitios e ganado mayor
"
tará por merced y compra" ' E d .
.
y menor, como conssiglo XVI o Do .
. s cCir que la Hacienda fundada a fines del
p r mmgo Manuel, alcanzaba a mediados del XVII
extensión.
·
una respetable
' Cossfo, Historia de Nuevo León t I
9
' T
, · , pp. 1 3 y 208.
estamento de Elena de la Garza Y recibo de la
.
Cavazos, en : Protocolos de Instrumento
, .
dote, extendido por el Capitán
106 a 111. Archivo Municipal de Mon~r::.licos, volumen 3, años 1650-1680, folio.s

296

297

�( Cabe aclarar que las citas de documentos antiguos, transcritos en este
trabajo, están modernizadas para comodidad del lector).

Al quedar dividida la Hacienda de Santo Domingo, el Capitán Pedro de la
Garza decidió adquirir unos terrenos colindantes. En efecto, el 16 de agosto
de 1635, compra a Mariana Díaz, viuda del Escribano Diego Díaz de Berlanga, las cuatro caballerías de tierra mercedadas a su marido por el Capitán
Diego de Montemayor, "que caen por encima de tierras de estancia que llaman de Santo Domingo, con el ojo de agua que comúnmente llaman de
Marianti', cuya transacción se hizo "por precio ,, cuantía de cien pesos, que
le ha de satisfacer en trigo ,, matz ,, carne ,, lo más que hubiere menester
hasta la dicha cantidad . .. " 5

Es a partir de entonces cuando se empieza a formar la Haciepda de San
icolás, conocida como la Estancia de Pedro de la Garza.
Algunos autores (J. E. González, T. L. Hernández, S. Roel) creyeron
erróneamente que la Hacienda de San Nicolás, fundada por el Capitán Pedro
de la Garza, era la misma Hacienda de San Nicolás Tolentino. Es preciso
aclarar que esta última, también nombrada San Nicolás del Topo, después
fue conocida como el Topo de los Ayalas y ahora es el Municipio de General
Escobedo, habiendo sido su dueño el Capitán José de Ayalai primo camal
del Capitán Pedro de la Garza.

Un trágico suceso conmueve a los pobladores del Nuevo Reino de LeóJI en
esos años. El martes 8 de febrero de 1639, el Capitán Pedro de la Garza
muere asesinado de un arcabuzazo en el Valle de las Salinas, a manos de
Mateo Monzón, al disputarse la pasesión de wt indio de encomienda.
Al ocurrir la muerte violenta del Capitán Pedro de la Garza, éste ejercía
los cargos de Regidor del Ayuntamiento de Monterrey y Juez Provincial de
la Santa Hermandad, cuyos cargos ya había tenido en 1636. También fue
Procurador del Cabildo reinero en 1630.
Se hizo el inventario de sus bienes. Entre los papeles que guardaba el difunto se encontraron los siguientes documentos: "una merced hecha a. Pedro
Iñigo de dos caballerías de tierra, abajo de la ciénaga"; "una donaci6n de
cuatro caballerías de tierra con su agua, que le hizo Bernabé L6 pe.z"; "más
la merced del señor Gobernador (Martín de Zavala) de esta Hacienda (San1 Protocolos de Instrumentos Públicos, volumen 1, años 1599-1630, folios 43, 43
vuelta y 44. Mi.mio Archivo.

298

to D

·
om.mgo), con diez cabal/erías de .
, "
a Bernabé L6per'.G
tierra' Y una merced de tierras hecha

Es lamentabl

e que no se mencionen las f chas
ocumentos anteriores. Sólo en d d
e
en que se extendieron los
merced de Ja
•
os e ellos se cita 1 b · ·
Ha.crenda de Santo Domin o
. . a u 1cac16n Y, en Ja
sona a quien fue concedida.
g , se Oirutió el nombre de 1a perd

La Hacienda de San Njcolás uedó b .
·
. .
drl~';2 Y sus dos hijos varones: :edro ª 10 _la ª~rustración de Inés Ro,

!

Capitán, como su padre . d
Jose. E1 prime.ro tuvo el grado d
, Sien o conOCJdo
e
I
arza el Mozo. Nacido en el Nu
R .
con e nombre de Pedro de la
los r-;irano d R .
evo emo de León entre 1612
~ egidor y Procurador del A
.
.
Y 1615, ocupó
merosas ocasiones, siendo Alcalde de M yuntamiento regiomontano en numatrunonio con María de la Rocha
onterrey en 1659 y 1683. Contrajo
• procreando once hijos
El C~pitán Pedro de Ja Ga.rza el Mozo se
.
~. propiedad y pidió al Gobemador Martín propuso ensanchar los límites de
SJ.tlos de ganado mayor y d d
de ZavaJa una merced de d
E
.
os e menor, " n las d a.sí
os
stancia que fue de su padre. El G be
em_ as que hubiere" en la
0
M a¡es
· t ad"., exp1dió
·
en la Villa d C rralmador accedió y, " en nombre de Su
ced de los cuatro sitios de ganad: e . vo, el 5 de marzo de 1642, la merlugar que más c6modamen.t e hubie m;or ~menor solicitados, "en la parte ,,
Garza seiíalare en la d' h E
:e em as, y donde el dicho Pedro de l
te a stancta . .. "
a

G

-o-..

A la muerte de Inés Rodr'
..
. I'
lgtlez, su hi10 Pedro h
dó la
.
N ico
as, que se componía de
ere
Hacienda de San
cuatro
caballerías
d
·
na d o mayor.
e tierra Y un sitio de ga-

Para asegurar sus derechos, solicitó a las
.
sesión legal de aquellos terrenos "
autondades que le dieran la po-

familia y

labrando las dichas
·
mis ganados y caballada ... "

tie

en cuya part~ _estoy poblado con mi casa y
rras, ,, en el sitio (de
d
gana o mayor) tengo

El 13 de octubre de 1655 Juan de Ab
~ey, Je dio "quieta )' pacífica posesi6n" ;:g~;~calde. Ordinario de Monwdas en 1a merced del 5 de febrero de 1597
las .ºC:-ras y aguas conteSan Nicolás. 7
' que constituian la Hacienda de
• EJ voluminoso expediente b'
Ca\Ua.S Criminal
a ierto para la averiguación del
.
vue1
es, volumen 3, años 1639-1641
pedi
cnmen, se halla en:
• ta Y 12. Mi.uno Archivo.
' e.x
ente 32. Ver los folios 11, 11
La merced de 1642 y eJ a11to de posesión de las ti
cf
erras, ectuada en 1655, puede.o

299

�..,
t enario en Monterrey, el 20
Este Capitán Pedro de la Garza muno °&lt;: og .
uial ho Catedral.
de noviembre de 1695, siendo enterrado en la iglesia parroq ' y

la Hacienda de San Nicolás el 19 de ocEn su testamento, otorga~o, en acio Guerra Alguacil Mayor del Nuevo
tubre de 1688, ante el Capitán dlgnl
d . p'or mis bienes esta labOT que

· t . "1tem ec aro Y e10
Reino de Le6n, as1en a.
, .
' d tierra y dos sitios de ga11ado
se contienen ( así dice) de cuatro caballenas e d l
dos" ,Además "la
l
d
enor como consta e os recau
.
mayor el uno Y e otro e m
'
b .
alto y una galera accesoria
ue se compone de un aposento aJo y uno
,
.
,
casa,
q
p
sento
ltem
tres
aposentillos,
todo
de
adobe
'.Y
morillos'.
con un a o
•
,
.
. "ltem una casa de vivienda en la ciudad
,
.
n el solar que le cod
na sala y cocina, co
de Monterrey que se compone et
l d' a mi primo Lucas González".
rrcsponde' menos un pedazo de so ar que e i
. .
.

Luego añade entre otros bienes

.
d 1 . dios que estaban a su serviao :
Enseguida menciona la encom1endado; ;;a:ín de Zavala, Gobernador que
"1tem, declaro tener por merceíddde. d'
lazapas la cual según la ley de la
rancher a e in ios a
,
,
R .
fue de este ezno, una
mi hi ·o Pedro de la Garza, al cual le ensucesi6n, entra en ella ( la hereda)
l J . de su suste11to enseñanza y las
bl'
· , y con e ca1 go
,
cargo cumpla con su o
(ser) encomendero es obligado, según la vodemás cosas que ~or raz n
encar o la conciencia y le pido que los
luntad de Su Ma1estad, sobre quedled
g h"rmanos y mis hijos, no se los
. d' l
e yo les he a o a sus "
indios e in 1zue os qu
.
H . d
donde fueron encomenquite pues son para que asutan a esta acien a, a
dados''.

'!ªª';;

. da de indios
También declaró pertenecerle otra encomien
. "s alazapas, merced
concedjda por el Gobernador Zavala, "a que me u mito .

II
.
al poruen
· t e, con .las Haciendas
La Hacienda de San Nicolás colmdaba,
las del
de
Topo de los Ayalas y el 1:ºPº de los González y, al onente, con
Santo Domingo y El Mezqwtal.
.
'd de cómo eran esas Haciendas en el pnQuizá.
poddrl~olsX
tenVe~¡n~
\e:;
un breve párrafo del importante informe
mer teroo e 51g O
'
verse en: Ram0 Civil • volumen /)9, año 1760, expediente 5 folios 1 y vuelta, 3
Y vuelta.
.
p ed ro d e la Garza el Mozo en: Protocolos de lnstru• El te Mismo
lamentoArchivo.
del Capitán
a'blicos , volumen 4' años 1681-1690, folios 106 a 109.
mentos Pú

300

que, con fecha 11 de enero de 1735, envió eJ Gobernador del Nuevo Reino
de León, José Antonio Fernández de Jáuregui, al Virrey-Arzobispo de México doctor Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta. Le dice que en las cercanías de la ciudad de Monterrey ''hay algunas estancias y labores muy buenas donde se coge maíz, frijol y caña dulce · críase también algún ganado
mayor y menor, porque /ia más de seis años que no los perjudican los (indios)
enemigos, como lo ejecutaron en los años antecedentes".°

El 22 de agosto de 1760 se hizo un reconocimiento de los límites de la
Hacienda nicolaíta, basándose en los títulos de propiedad de las Haciendas
colindantes, pues las escrituras de la Hacienda de San Nicolás carecían de
los datos esenciales para poder precisar dichos linderos.
El Ümjte de propiedad entre la Hacienda de San Nicolás y 1a del Topo de
los Ayalas (hoy Municipio de General, Escobedo) era la Abra Grande, "que
'Cae en la falda del Cerro del Topo, cuya línea corre para abajo hasta tas
cercanías del fin de esta Hacienda (San Nicolás), donde señalaron un montecillo que cae poco más abajo de lo.r términos de esta Hacienda. Desde cuyo
paraje guiaron los colindantes e interesados hacia la parte del sur, por abajo
de unas ruinas de unas casitas, atravesando una cañada que comúnmente
dijeron nombraban El Charco, hasta topar una loma tendida, con que se
reconoce que la naturale~a divide esta Hacienda de la de Santo Domingo ... "

La medición continuó ''rumbo del poniente hasta topar un mogote de árboles grandes que comúnmente llaman el Monte Redondo, que está frontero
a la punta del Cerro del Topo. Desde cuyo paraje, rumbo al norte, proseguimos hasta coger el camino real de Salinas (Salinas Victoria) ... '', en donde
fue sefialado el lindero con el Topo de los González ( ahora Topo Chico),
'que se compone de una peña elevada, de la banda del poniente de dicho
camino real. Y, siguiendo dicho camino real, proseguimos por él y laderas del
Cerro dél Topo, hasta llegar a la abra ya citada, que divide las tierras áe esta
Hacienda con las de los Aya/as . .. "

EJ mismo día 22 de agosto se hizo el nombramiento del Capitán Juan José
de Montemayor, vecino del Guajuco, para que actuara como agrimensor.

AJ día siguiente se dio principio a la medida "en la ladera del Cerro del
Topo, hasta donde se pudo subir a caballo, en un paraje que comúnmente
llaman la Abra Grande, que se compone de una ladera que sube entre dos
arroyuelos, hasta poco menos de la cumbre del citado cerro, y en su extremo
está circundado de peñas.
• Descripci6n del Nuevo Reino de León... , p. 20.

301

�"Y se tiró la primera línea, rumbo entre oriente y norte, donde se tiraron
ciento treinta y seis cordeles, que alcanzaron poco más a~aja de los sembrados de esta Hacienda, distante de ella como un tiro de escopeta hacia el
norte, donde se puso señal. Y se tiró la segunda hasta el camino real que
pasa de Monterrey a lS'an Francisco (Apodaca), rumbo entre sur y oriente,
donde se llegó con cincuenta y nueve cordeles, donde po, ser tarde paró esta
medida ... "

Además se agregaron veinte cordeladas geométricas, "que se midieron después
por haber quedado f-uera del referido círculo". Reconocido el diámetro
.
' se
que eran c~arenta y seis cordeladas y media, "bajo de cuyo círculo y dos
t~n~~los ya cita~os" declaró el agrimensor que dicha extensión comprendía
vemtIS1ete caballenas de tierra, tres cuartos más de caballería y trece cordeladas geométricas.1 º

vi?,

. Poco_ ,después, el ~ge~ero militar Nicolás de Lafora realizó un viaje de
msp~c1on a l~s Provmc1as Internas de Nueva España, que se prolongó por
espacio de casi dos años. A principios de diciembre de 1767, Lafora anot6
escue~~nte" en su R_elación que, a dos leguas de Monterrey, "hallamos la
Estancia' y en este intermedio algunos ranchitos''.

El día 25 se continuó "prosiguiendo el citado rumbo hasta llegar (a) poco
más de la mitad de una mesa o loma, hasta dar vista a la vivienda d·e don
Juan Bautista Cavazos, donde se llegó con treinta y un cordeles, que juntos
con los del día veinte y tres hacen el número de noventa cordeles, donde se
puso señal.
"Y se siguió la tercera línea, rumbo entre sur y poniente, hasta llegar al camino real que pasa de la ciudad de Monterrey para Salinas, dejando por lindero fijo un monte que vulgarmente llaman el Redonda, y con efecto se
distingue de los demás montes por componerse de unos árboles más elevados
que los otros. El que, dejando por lindero, se tiró la cuarta línea, rumbo entre
poniente• y norte, laderas del Cerro del Topo de los González y Ayalas, hasta
llegar al primer lindero ya citado, a donde se llegó con ciento y ocho cordeles . . ~"

El 26 de agosto, estando "por la parte de abajo" de la Hacienda de San
Nicolás, en un paraje denominado Palmitos, se tiró una línea rumbo a1
oriente, "dividiendo esta Hacienda con la de El Mezquital (ahora perteneciente al Municipio de Apodaca), hasta llegar a un camino que dijeron llamarse 'el camino de carros', y se contaron cuarenta y cinco cordeles, donde,
habiendo puesto señal, se tiró segunda línea rumbo al sur hasta topar al extremo de la segunda línea, loma citada y señal donde se divisó la vivienda
predicha de don Juan Bautista Cavazos".
Basándose en estas medidas, se hizo constar que la Hacienda de San Nicolás
se componía de dos sitios de ganado mayor "y más ciento sesenta y ocho cordeles y cuarenta y siete varas geométricas", quedando incluidas las caballerías
de tierra. Se asentó que dicha medida era "en cuadro prolongado imperfecto".
El día 27 de agosto de 1760 se llevó a cabo otra medición, con el fin de
saber de cuántas caballerías de tierra se componía la Hacienda. Esta remedición se inició abajo de la acequia de dicha Hacienda, en donde había un
nogal grande, lugar desde donde comenzaba el riego de las tierras y, siguiendo
los límites de los sembradíos y las cercas, remató la medida "en círculo redondo" en el punto de partida, siendo ciento cincuenta y , una cordeladas.

302

/

Consumada la Independencia, llega a Monterrey en el mes de enero de
1829 la famosa Comisión de Límites, integrada por varios destacados científicos, quienes a las órdenes del General Manuel Mier y Terán debían demarcar la frontera del norte con los Estados Unidos. En el Diario de Viaje
de dicha Comisión, escrito por Berlandier y Chovel y publicado en 1850, se
hace una breve referencia a la Hacienda de San Nicolás, pero equivocadamente la nombran dos veces así: "estancia de las Garzas''.

III
. L~, antigua Estancia del Capitán Pedro de la Garza perteneci6 a la jurisd1cc10n de Monterrey por espacio de dos siglos, desde sus orígenes hasta que
se erigi6 en Municipio.
En su último decreto del año 1830, expedido el 16 de diciembre, la Legislatura del Estado hizo algunas aclaraciones a las leyes electorales. Cuatro de
los doce artículos del mencionado decreto tratan sobre la creación del Municipio de San Nicolás de los Garzas.u
•• ~ o Civil, volumen 89, año 1760, expediente 5, folios 5, folios 23 a 31. Mismo
Archivo.
u El decreto de erecci6n del Municipio puede verse en: Colecci6n de los decretos
expedidos por la. H. Legisiatura del Estado de Nuevo Le6n, desde ]P de agosto de
1824 en que se m.stal6, hasta 16 de diciembre de 1830. Imprenta del Gob"e
di
• ·d
.
1 mo,
ngi a ~r Sisto González, Monterrey, 1832, pp. 292-294. Colecci6n d, l,yes, decretos Y circulares, ex!~didos por el Gobierno del Estado, desde el ¡p de agosto de 1824
hasta d 30 de dmembre de 1830. Imprenta del Gobierno Monterrey 1895
687-689.
'
'
' pp.

303

�El artículo 9o. dice: "Para que las elecciones de la capital (Monterrey)
sean menos incómodas y expuestas a desorden, se cría un nuevo distrito municipal, desmembrado del de la capital, cuya cabecera es la Estancia de los
Garzas".
En el artículo 10 se disponía que, para ayudar a la construcción de la
cárcel y la sala consistorial, se le cedía a la nueva MunicipaJidad el total ~e
la contribución directa de ésta por espacio de tres años sobre cuyo rendimiento se podría tomar dinero prestado, informando de ello a la Superioridad, es decir al Gobierno del Estado. Además se le hacía donación, "por una
vez", de trescientos pesos sobre el Ramo de Vacantes, para ayudar a la construción de la Capilla de la Estancia. (Artículo 11) Por último, el artículo
12 expresa que el Gobierno de Nuevo León "demarcará los límites del nuevo
.Ayuntamiento da11do cuenta al Congre.ro".
Respecto a la fecha de creación del Municipio, el historiador Hermenegildo
Dávila dice erróneamente que "es por decreto de Septiembre de 1835".12 Por su
parte, el doctor José Eleuterio González afirma: "El decreto de erecci6n de
la Villa de San Nicolás de los Garzas no parece. . . debi6 darlo el Congreso
en Septiembre de 1835. Las actas de ese mes no se publicaron por la revolución que centralizó el Gobierno en aquella época y acabó con los Congresos''. 13
En 1835 se le concede a la Villa nicoJaíta un Juez de Primera Instancia.
La nueva Municipalidad se erigió hasta principios de enero de 1836. El
primer Ayuntamiento fue integrado así:
Alcalde Primero: José Andrés Montemayor
Alcalde Segundo: José Carlos Cantú
Regidor Primero: José Rafael Lozano
Regidor Segundo: Juan José de la Ga17,a
Regidor Tercero: Cristóbal de Elizondo
Síndico Procurador: Francisco Can tú
A la nueva Villa se Je siguió nombrando, en documentos públicos y privados, Estancia de San Nicolás de los Garzas o Estancia de los Garzas (En la
década de los veinte del presente siglo, aún se Je llamaba la Estancia).
Catecismo geográfico, poUtico e hist6rico de Nuevo Le6n, Monterrey, 1881, libro
-segundo, p. 52.
11 Lecciones orales de Historia. de Nuevo León, Monterrey, 1887, t. III de las Obras
Completas, p. 152, nota 3.
n

El lo. de febrero de 1836 se hizo el nombramiento de Secretario del Cabildo, que recay6 en José María Cantú, "con la dotación de cien pesos anuales
.Y la mitad de los derechos de los Juzgados Jo. y 2o .. . "
Refiriéndose a este Municipio, el doctor José Eleuterio González asienta
que "la primera acta de su Ayuntamiento es de 5 de ma,Yo de ]836, .Y en ella
consta que se reunieron los que habían de dar las tierras para los ejidos de la
Villa, .Y las dieron . .. "u
La Corporación nicolaíta envió, a mediados de ese año, al Gobierno del
Estado las Ordenanzas Municipales que deberían cumplir y guardar sus vecinos, siendo aprobadas por el Congreso.
Los inicios de la vida constitucional de San Nicolás de los Garzas fueron
muy precarios. A fines del citado año, el Alcalde Montemayor comunicaba
aJ Gobierno del Estado que la contribución estatal para el nuevo municipio,
que era de 300 pesos anuales, se había consumido en la construcción de la
Casa ConsistoriaJ y la cárcel, pero ésta aún no se terminaba "por falta de
dinero".
En 1838 los pobladores se reunieron y1 después de algunas deliberaciones
decidieron solicitar aJ Gobierno del Estado que se fundara una Villa ofre~
'
c1endo ceder la tierra necesaria para trazar la población. (A la antigua Hacienda del Capitán Pedro de la Garza se le llama la Estancia Grande.)

.

La solicitud de los nicolaítas fue resuelta favorablemente. Se hicieron algunas medidas de terrenos y se repartieron solares a los pobladores, pero no
se terminó de ejecutar la traza de la Vma.
Fue hasta eJ 15 de septiembre de 1841 cuando el Ayuntamiento de la
ciudad de Monterrey aprobó las Ordenanzas Municipales de la Villa, cuya
jurisdicción había sido segregada de la capital nuevoleonesa.
EJ artículo 27 de dichas Ordenanzas, redactadas en 1836, decía: "Los
accionista,s de esta Hacienda ( de San Nicolás) ceden en beneficio del repueblo, para asiento de la poblaci6n y ejidos, quinientos pasos de terreno
contados desde el centro de la plaza por el norte, poniente y sur y doscientos
por el rumbo oriente".
El artículo 28 estipulaba que, dentro de dicha demarcación, tomarían la
cuarta parte de una manzana de tierra para edificar su casa los que eran
" Lo mismo, nota !!.

304

305
hu.manitas-20

�accionistas de la Hacienda de San Nicolás y, los que no lo fueran, pagarían
su valor a juicio de peritos nombrados por la autoridad.
El lo. de mayo de 1843, el Juez Primero de Paz nombró una Comisión
que~ acompañada del ingeniero Guillermo Gitte, la autoridad municip~l Y
los principales accionistas, llevó a cabo la medida de los terrenos ced1dos,
señalando los lugares destinados para Casa de Cabildos, iglesia, plaza y
solares de los vecinos, así como el delineamiento de calles y callejones.

IV
En un "censo y ramo de estadística" levantado en 1848 por el Ayuntamiento, se afirma que las aportaciones económicas del Gobierno Estatal,
estipuladas en el decreto de erección del Municipio, para la construcción de
la Capilla, Casas Consistoriales y cárcel, no se habían recibido.
Cuando se creó el Municipio, en 1830, el "censo de almas era de tres
mil poco más o menol', dice el documento citado. Añadiendo que, debido a
"haberse desmembrado las rancherías, hoy San Francisco Apodaca", del municipio nicolaíta, el vecindario era "en igual número" que en la fecha de
su erección y, además, "por la poca riqueza de las crías de ganados ... , se
encuentra su totalidad en el mismo ser". Es decir, que en casi dos décadas
su población no había variado debido a esas causas. La segregación de las
rancherías y su anexión a San Francisco de Apodaca, es probable que se haya
efectuado en 1845, al hacerse la erección de ese antiguo Valle a la categoría
de VíHa.15
En la misma estadística se asienta que la Municipalidad registraba una
poblaci6n de 3,027 habitantes: 2,036 solteros de todas las edades, 951 hombres y 1,085 mujeres; 822 casados, es decir 411 parejas; 169 viudos, 79
hombres y 90 mujeres.
En el censo de profesiones y empleos, que denominan "distinción de clases",
aparece que en la jurisdicción municipal nicolaíta vivían 129 jornaleros,
"muchos" labradores, 20 carreteros, 7 zapateros, 6 criadoras de ganado y 6
carpinteros, 5 músicos, 4 herreros, 3 obrajeros y 3 albañiles, 2 sastres Y un
panadero. No figura ningún sacerdote, médico, abogado, escribano, estudiante ni "retirados con fuero". Tampoco había comerciantes, empleados,
11 CAVAZOs GARZA, Israel y Profr.
GARZA OsuNA, Rodolfo, San Francisco di
Apodaca, N. L., Monterrey, 1951, p. 19.

306

mineros, pintores, plateros, alfareros, barberos, bordadores, "cooheteros" ( ¿ coheteros?), curtidores, fiesteros, jaboneros, jarcieros, cereros ni sombrereros.
En el año 1848 habían nacido 40 niños y 32 niñas, es decir 72 nuevos
cristianos; contrajeron matrimonio 21 parejas y fallecieron 32 personas, 14
hombres y 18 mujeres.
En dicho año se levantaron 1,022 fanegas de maíz que, cotizadas a 6 reales,
tenían un valor de 766 pesos y 4 reales; 60 fanegas de frijol a 3 pesos, valuadas en 180 pesos, y 70 cargas de piloncillo queJ cotizadas en 8 pesos, valían
560 pesos. Del producto de las huertas se obtuvieron 70 pesos. El valor total
de los productos agrícolas fue 1,576 pesos y 4 reales.
En el ramo ganadero se asentó que había 1,870 cabezas de ganado, que
importaban la cantidad de 4,216 pesos y 4 reales, aunque se debían agregar
200 pesos "por los puercos vendidos en el referido año ( 1848) ...".
El valor de las cuatro Haciendas que existían en el Municipio y el fonclo
de fábrica de las mismas era 24,042 pesos.
. Finalmente, los ramos de agricultura y ganadería y las Haciendas estaban
valuados en 30,035 pesos.
Los datos relativos a las escuelas y la Guardia Nacional son muy semejantes a los del año Í852, que mencionaremos después.

V
Al concluir la Invasión Americana, el Estado de Nuevo León se encontraba en la mayor penuria. El Gobierno se vio en la imperiosa necesidad
de exigir. mediante un decreto de la Legislatura del Estado, ayuda económica
a los Municipios para cubrir los gastos públicos de la Administración. A San
Nicolás de los Garzas se le asignó una cuota anual de 350 pesos.
El Ayuntamiento nicolaíta, en sesión extraordinaria celebrada el 5 de enero
de 1849, aprobó un dictamen que fue dirigido al Gobernador José María
Parás, solicitando la suspensión de dicho decreto, pues la situación de las
finanzas municipales no era precisamente bonancible.
El citado dictamen es una enérgica protesta contra las exacciones del Gobierno, en el que se da una triste descripción de lo que era el "miserable
pueblo" de San Nicolás de los Garzas, el cual, "en uerdad, no forma sino
una Hacienda muy corta, sin comercio de ningún género, sin artes, sin edi-

307

�ficios, expuesta a las incursiones de los bárbaros y reducida a la agricultura

y labranza de la tierra, que sólo proporciona a sus moradores una escasa y
diminuta subsistencia",
Al mediar el siglo XIX, la vida en la antigua Estancia del Capitán Pedro
de la Garza era relativamente apacible. La fiesta titular de la Villa era la
Exaltación de la Santa Cruz, que atraía a numerosos forasteros. Pero a veces
cunde la alarma entre el vecindario, cuando acecha en los alrededores alguna
gavilla de hombres armados o grupos de indios en actitud sospechosa. Entonces el Ayuntamiento apresta un escuadrón de veinte o veinticinco vecinos
a caballo, al mando de algún veterano de las guerras contra los tobosos y
lipanes.
Por otra parte, la seguridad pública estaba al cuidado de dos soldados,
que desempeñaban funciones de policías y resguardaban la cárcel, cuyo sueldo
de ocho pesos mensuales cada uno era sufragado por particulares. Los caminos y veredas eran custodiados por tres patrullas de caballería, que prestaban el servicio diariamente, dos hacia el sur y la otra al norte del Municipio.
Los sobresaltos del vecind¡u'io ya no fueron tan frecuentes desde que el
Gobierno dispuso, a mediados de 1849, la construcción de un cuartel de
la obra nacional, cuyo costo ascendió a 900 pesos, siendo contratista de la
obra el prominente nicolaíta Isidro González. El edificio constaba de una
pieza de trece varas "de luz", construida de sillar, con techo de vigas y piso
de hormigón, que tenía dos puertas y una ventana, con sus respectivas cerraduras de hierro.
VI
Como hemos visto, el "censo de almas" en 1848 era de 3,027 habitantes,
pero a principios de 1850 el Ayuntamiento informó que "hoy se encuentra
en el de dos mil novecientos veinte y cuatro, quizá y sin quizá por el demérito del cólera del presente año" y la anexión de los ranchos de San Martín
a la ciudad de Monterrey.
En efecto, en 1848 ó 1849 los ranchos de San Martín, pertenecientes a la
Municipalidad nicolaíta, habían sido reclamados por la ciudad de Monterrey
como suyos y, después de breve litigio, anexados a é,sta.
Sin ·embargo, en el censo oficial de 1850, el Municipio de San Nicolás
experimenta otro descenso en su población, pues aparece con 2,711 habitantes.

El Cabildo nicolaíta, en sesión ordinaria celebrada el 3 de marzo de 1851
informó al Gobierno del Estado acerca de los fondos públicos de que disponí~
para afrontar los gastos propios de la Municipalidad. La Corporación afir.
maba
que, "viendo alrededor de todo este Municipio", no encontraba "en
,
el uno seguro que no dependa del acaso, por ser incomparables los males
de que adolece este Pueblo y casi insignificantes los medios que hay para
remediarlo/'.
En el dictamen se asienta que aún no se concluían las Casas .Consistoriales,
pues solamente constaban de una pieza con su respectiva Secretaría construidas de adobe y techos de paja. La cárcel pública era un cuarto de ;errado
de ocho varas de largo, al que faltaba agregar otros cuartos interiores. La
obra del camposanto se había iniciado en 1848, pero faltaban 280 pesos
para terminarlo. Existía otro camposanto en el Topo de los Ayalas (ahora
General Escobedo), "aunque pequeño y con.rtruido de madera". Además
funcionaban tres establecimientos de Instrucción Primaria, uno en San Nicolás de los Garzas, otro en el Topo de los Ayalas y el otro en el Topo de
los Gonzále:z (Topo ?~co), todos edifi~dos de adobe y techos de paja, que
eran sostemdos econonucamente por particulares, incluyendo el sueldo de los
preceptores.

vu
En el año 1851 la Villa de San Nicolás de los Garzas estaba prácticamente
despoblada. El Ayuntamiento nombró una Comisión para que propusiera las
medidas que se debían dictar con el fin de "conseguir que se pueble de una
vez esta Villa, que tiempo ha debía estarlo.. .".

La citada Comisión buscó, en primer lugar los títulos de fundación de la
Vil~a _Y, "af.fnque perdió algunos días en revolver el archivo", no 1os encontró,
des1Sb.endo de su empeño. Entonces decidió "ocurrir a lo que respefto de
ella se sabe de público y notorio".
La Comisión aseguraba en su dictamen, fechado en San Nicolás de los
Ganas el 15 de diciembre de 1851, que en el año 1838 se empezó a trazar
la población, pero con el transcurso del tiempo había taido en el mayor
abandono, "por manera que este lugar más bien presenta la vista O el aspecto de una ranchería que de una Villa". El informe añade que, "como
no hay solares, no hay tampoco calles ni callejones y sólo se observan unos
cuantos jacales bien desordenados, unos con un pequeño ruedo de cerca ,.
o~ros sin nada absolutamente".

308
309

�Consideraba la Comisión que el Ayuntamiento de San Nicolás tenia fa.
cultades para obligar a los vecinos a cercar los solares y a construir casas
y habitarlas "dentro de un término prudente", sin permitir que las abandonaran, pues quienes habían pedido la fundación de la Villa estaban obligados
a ser sus babitantes, "aunque después con el tiempo puedan cambiar de
residencia''.

Por último, sujetaba a la consideración del Cabildo seis proposiciones,
que podrían sintentizarse así: En el término de veinte días, el Procurador
del Ayuntamiento procederá a señalar los solares que les corresponden a los
que fundaron la Villa en 1838 o a sus descendientes. Los dueños de dichos
solares y los de los que habían sido mercedados o estuvieren dados en enfiteusis, deberán cercarlos en el término de dos meses. Quienes habían solicitado la fundación de la Villa, deberán contruir las viviendas en sus respectivos solares, en el término de seis meses "los más abonados" y en un año
los menos.
En una interesante Memoria enviada por el Ayuntamiento de San Nicolás
al Gobierno del Estado, fechada el 20 de marzo de 1852, se afirma que los
fondos públicos con que contaba la Municipalidad para sus gastos provenían
solamente de los ramos productivos, que "son muy eventuales y nada seguros
en su rendimiento", ya que algunos "dependen del acaso" y otros sólo dejaban
rendimientos en los pueblos donde existía comercio y "concurrencia de trajinantes", que no era el caso de San Nicolás. Hasta entonces los Municipios
habían percibido la tercera parte de la contribución directa que se pagaba
al Estado, pero tal disposición había sido recientemente derogada.
Otros fondos municipales eran los "carcelajes" o multas que p3,gaban los
presos al quedar libres, el degüello de .reses y el cobro de piso durante los días
de "función" concedidos a la Villa de San Nicolás, que eran el sábado y
domingo más próximos al día primero de todos los meses del año. En resumen, los impuestos que se cobraban no cubrían el monto anual de los gastos
municipales, que ascendían a más de 400 pesos.
El Informe añade que existían las policías urbana y rural, cuerpos de
seguridad creados para conservar el orden inteáor y exterior de la Villa.
La primera constaba ele "un único hombre", que servía de vigilante y estaba
a las órdenes de loa Jueces de la Municipalidad, siendo pagado por particulares con un sueldo de ocho pesos mensuales, aunque el Ayuntamiento lo
remuneraba algunos meses con cierta cantidad que variaba entre uno y ocho
reales. Había también trece "cordilleros" (carteros) , que estaban exceptuados
de cualquier otro servicio que no fuera el de correos. Las funciones de la

SlO

guardia rural eran desempeñadas por las Guardias Sedentaria y Móvil, sin
sueldo, debido a la escasez de fondos.
Las obras públicas eran: las Casas Municipales, con sala de sesiones y
Secretaría; la cárcel pública, el cuartel de la Guardia Nacional y los cementerios. Los establecimientos de lnstrucci6n Primaria no se mencionaban por
pertenecer a particulares, dice la citada Memoria, siendo cubiertos sus gastos
por los padres de familia, excepto algunas veces en que el Ayuntamiento
aportaba su colaboración.
La construcción de la Capilla de San Nicolás de los Garzas -prosigue el
Informe- se había iniciado en el año 1836, "la cual se halla en soleras" y
medía 32 varas de largo.

La Guardia Nacional en el Municipio se componía de media Compañía
Móvil y una Compañía Sedentaria de Caballería, esta última constituida de
64 hombres montados. La infantería Móvil la integraban 40 hombres.
La principal fuente de riqueza era la agricultura y "día a día toma más
engrandecimiento, porque cada labrador le da más extensión ti la tierra que
cultiva, ocupándola con las plantas acostumbrad~'.

Por último, el censo municipal revelaba que en su jurisdicción vivían 2,807
almas, habiendo aumentado la población en 96 habitantes durante el último
ano.
A fines del mismo año 1852 se redactó una interesante estadística. En
ella se asienta que en la jUiisdicci6n municipal no existían rancherías, pero
había cuatro haciendas, cuyo valor total era de 64,000 pesos: la de San
icolás de los Garzas, valuada en 23,000 pesos; la del Topo de los Ayalas
(General Escobedo), que valdría 19,000 pesos; la de Santo Domingo (El
Nogalar) estimada en 16,000 pesos y la del Topo de los González (Topo
Chico) en 6,000 pesos.
Conforme a dicha información, el número de habitantes ascendía a 2,837
almas. Había 899 que permanecían solteros, 585 hombres y 314 mujeres; estaban casadas 1,826 personas, 913 hombres y un número igual de mujeres;
habían enviudado 113 vecinos, 75 hombres y 38 mujeres.
En e) año 1852 nacieron 54 varones y 50 mujeres, en total 104 nuevos
cristianos; 9 parejas contrajeron matrimonio y 79 personas fallecieron, 49
hombres y 30 mujeres.
En el distrito de San Nicolás no vivían eclesiásticos, militares ni comer-

311

�ciantes; sólo había dos empleados, agricultores "muchos", 13 artesanos, 64
jornaleros, 123 sirvientes domésticos y 14 sirvientes de campo.
El estado que guardaban los ramos de agricultura y ganadería era el siguiente: en dicho año se habían levantado 5,000 fanegas de maíz, con valor
de 4,000 pesos; 30 fanegas de frijol valuadas en 90 pesos y 100 carga~ de
piloncillo valoradas en 500 pesos. Total: 4,590 pesos.
Había 300 cabezas de ganado vacuno que valían 1,500 pesos; 1,000 de
cabrío valuadas en 500 pesos; 200 de lanar que se valuaron en 100 pesos;
200 de caballar cuyo valor era de 1,000 pesos; 30 de mular valuado en 300
pesos; 140 burros en 700 pesos; 300 cerdos e.n 150 pesos. El total de la riqueza agrícola y ganadera ascendía a 8,840 pesos.

El valor estimativo de las dos Capillas, alhajas, paramentos, camposantos
y muebles, así como las obras públicas de las Casas Consistoriales? cár&lt;;el Y
cuartel de la Guardia Nacional, era de 6,120 pesos.
Funcionaban sólo dos escuelas, una con 47 párvulos y la otra con 98,
debido a ''hallarse vacante'' la del Topo de los Ayalas, que tuvo 55 alumnos.

A mediados del siglo XIX, dos eran los caminos más transitados en el
Municipio: uno hacia el oriente, que atravesaba la Hacienda de Santo Domingo (El Nogalar), y el otro que cruzaba el centro de la Municipalidad,
de norte a sur, y comunicaba a San Nicolás con la ciudad de Monterrey.
Ambos ~ecía el Ayuntamiento nicolaíta- "vienen de las Villas del norte",
es decir de Cerralvo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Sabinas
Hidalgo, etc., facilitando, "por ahora, el tránsito libre y franco al tráfico del
comercio .. .". En 1853 el Cabildo comunicó al Gobierno Estatal que unos
meses antes se había iniciado la apertura de tres nuevos caminos, hacia el
oriente, poniente y norte, estando a punto de concluirlos.

VIII
En el decreto de erección del Municipio se disponía la donación por parte
del Gobierno del Estado de 300 pesos, como aportación para construir la
Capilla. .l?.sta fue iniciada en el año 1836. Pero en el censo levantado en 1848
se expresa que, aunque la Capilla se estaba construy~ndo la aportación gubernamental para ese fin no se había recibido.
Quince años después de comenzada la obra, el 21 de julio de 1851, Isidro
312

González, Alcalde de San Nicolás, presidió una sesión extraordinaria de 10&amp;
vecinos en la que acordaron aportar mil pesos para concluirla.
En el año 1852 se efectuó otra sesión extrorclinaria, decidiendo el Alcalde
Ignacio Cantú y los vecinos contratar al "arquitecto de carpintería" Fernando Mier, vecino de Monterrey, por la cantidad de 845 pesos para que
realizara todo el trabajo en madera de la iglesia.
El 2 de febrero del mismo año se celebró contrato con Simón Castillo,
"arquitecto de albañilería", quien por la cantidad de 1,250 pesos se comprometió a terminar los techos, así como el bautisterio, sacristía y torres de
dos cuerpos cada una. Sin embargo, en 1854 aún no se había concluido.
En un informe enviado por el Presidente Municipal Isidro González al
Secretario General de Gobierno a mediados de 1859, que ya mencionamos,
le dice entre otras cosas que estaba terminada la iglesia y "ya es en uso".
Dos o tres años antes había sido erigida canónicamente en Vice-Parroquia.
Los libros más antiguos de sacramentos (bautismos, casamientos y entierros)
que guarda actualmente su archivo, se inician a mediados de 1857.

IX
Casi veinticinco años después de haberse erigido el Municipio, sufrió éste
la primera desmembración, aunque ya hemos visto que algunas de sus rancherías le habían sido quitadas para agregarlas a Monterrey y Apodaca.
Por acuerdo de la Legislatura del Estado, con fecha 27 de abril de 1853,
la Hacienda del Topo de los González fue segregada del Municipio nicolaíta, quedando comprendida en la jurisdicción de Monterrey. A principios
de mayo de dicho año, el Ayuntamiento de San Nicolás comunicó al Gobierno del Estado que, "con bastante sentimiento", quedaba enterado de dicho
acuerdo y lo acataba.
El poblamiento de la Villa de San Nicolás de los Garzas fue muy lento.
Esto .se deduce de la afirmación que hizo el Presidente Municipal Isidro
González, quien le dice al Secretario General de Gobierno, en un informe
fechado el 9 de junio de 1859, que dicho pueblo -así lo llama- "del año
antepasado a la fecha comenz6 a formarse, no obstante ser antiguo en comparación de otros". Por otra parte, la población del distrito municipal siguió
descendiendo, ya que en el mismo informe se asienta: "El censo de este
313

�Municipio se compone de dos mil once habitantes...". Y unos años después
sería menor el número de habitantes.
En 1862 el Cabildo, respondiendo a un cuestionario, comunicaba al Gobierno Estatal que en el Municipio existían tres Haciendas:
lo. La que se hallaba contigua a la Villa de San Nicolás, que tenía el
mismo nombre de ésta y pertenecía a más de ochenta accionistas. Estaba
dividida en las rancherías conocidas con los nombres de Las Puentes, Los
Lozanos y El Temporal.
2o. La del Topo de los Ayalas, situada dos leguas al norte de la anterior,
pertenecía a más de cincuenta accionistas. Estaba constituida en dos rancherías: la del mismo nombre citado y la de San José de los Saúces.
3o. La Hacienda de Santo Domingo, tres cuartos de legua al oriente de
la de San Nicolás, estaba dividida entre sesenta accionistas. Era considerada
como Rancho y conocido con el mismo nombre de la antigua Hacienda.

X
Pero el Municipio nicolaíta aún habría de ser desmembrado otra vez. Un
decreto del Congreso Estatal, expedido el 24 de febrero de 1868, dispuso
qu~ la Hacienda del Topo de los Ayalas se independizara de aquél para
formar, con los ranchos de San Miguel y San Martín y la Hacienda
de don Mariano de la Garza, un nuevo Municipio que se nombró "General

50 en Santo Domingo, las p~eras valuadas en 13,200 pesos y las segundas
en l,00~ pesos; ambas comunidades tenían dos sitios de ganado mayor cada
una, estuna~as en 600 pesos las de la Villa y 750 pesos las de la Hacienda•
Santo Donungo poseía los 4 sitios de ganado menor· San Nicolás tenía
caballerías de tierra, valuadas en 500 pesos, y Santo Domingo 22 caballerías,
valoradas .en 600 pesos; ambos vecindarios tenían una saca de agua cada
uno. La nqueza de _San Nicolás en dicho ramo se calculaba en 32,600 pesos
y la de Santo Dommgo en 24,600 pesos.

8

En el ramo de semovientes, la riqueza de los particulares consistía en 60()

cabezas de ganado vacuno, 300 de caballar, 20 de mular, 100 asnos y 2,000
cabras, 500 de lanar y 400 cerdos. El valor total ascendía a 5,150 pesos.
. La ~queza en productos agrícolas estaba representada por 150 cargas de
ptloncillo Y 2,400 fanegas de maíz, cuyo valor total se estimaba en 1 800
pesos.
'
El comercio y la industria empezaban a desarrollar. En 1869 existían
8 casas de ab~rrotes "de muy pequeña fortuna'', 7 en San icolás y otra
en San~ Dommgo, y 5 establecimientos industriales: 2 fraguas y 2 talleres

de carpintería en Sa~ Nicolás y una fragua en Santo Domingo. Las fraguas
ocupaban dos trabaJadores cada una y en las carpinterías laboraban tres
º?erarios en cada una de ellas. Por lo tanto, en ese año, la incipiente poblaci~n fabril_ del M~cipio nicolaíta ascendía a 12 obreros. Dichos negocios,
asienta el mforme, apenas dan a sus dueños lo necesario para vivir".

BIBLIOGRAF!A

Escobedo".

En una Memoria que el Cabildo envi6 al Gobierno Estatal en 1869 se
asienta que el censo practicado ese año, "con la mayor exactitud por medio
de padrones bien acabados", registró 1,791 habitantes "de todo sexo y edad''.
Añade que la riqueza de los particulares en fincas rústicas y urbanas., consistía en 354 casas con valor de 14,200 pesos; 4 sitios de ganado mayor, valuados en 1,350 pesos; 4 de ganado menor en 750 pesos; 30 caballerías de tierra
en 1,100 pesos y dos sacas de agua. El valor total ascendía a 57,200 pesos.
Los datos estadísticos anteriores corresponden a la Villa de San Nicolás,
cabecera del Municipio, y a la Hacienda. de S.anto Domingo, "congregación
que le es anexa".

C.wAZos GAJtZA, Israel, El Muy Ilustre Ayuntamiento di Monterrey desde 1596,
Monterrey, 1953.
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caaones
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ecno co y de Estudios Superiores de Monterrey. Serie: Historia,
13, Monterrey, 1972, dos tomos.

En el "estado" o cuadro estadístico número 2, añadido al documento,
se especifica que en San Nicolás había 304 {incas urbanas de particulares y
314

3!5

�FUENTES DOCUMENTALES
Archivo Municipal de San Nicolás de los Garzas. Los documentos antiguos han
desaparecido.
Archivo Municipal de Monterrey. En las notas de este trabajo se mencionan los
documentos consultados.
Archivo General del Estado de Nuevo León. Secciones: Correspondencia con el Alcalde de San Nicolás de los Garzas, Congreso del Estado y Estadísticas del Municipio.

DE LA HISTORIA SOCIAL A LA HISTORIA DE LA SOCIEDAD:
EL SERMóN EN LA COLEGIATA DE GUADALUPE
DE FRAY SERVANDO TERESA DE MIER EN 1794
ARTEMIO BENAVIDES

H.

QurzÁ, SE HA dicho, el más grande problema que un lústoriador puede
analizar no sea ni el cataclismo de una revoluci6n ni la decadencia de los
imperios sino el proceso por el que ]as ideas se convierten en actitudes sociales.1 Y es justamente el propósito de este trabajo elaborar sobre la significación del sermón de Fray Servando Teresa de Mier, en la Colegiata de
Guadalupe en 1794, para tratar de esbozar un ejercicio en historia social
para ir un poco más allá de la idea que de ella se mantiene y pueda aspirar
a ser historia de la sociedad.
Es ya clásica la concepci6n de historia social de G. M. Travelyan como
'historia con la política dejada afuera". Y ya Voltaire había afirmado que
por centurias los únicos galos, aparentemente, habían sido reyes, ministros
y generales. En nuestro peculiar ambiente histórico, hace tiempo al menos,
no se ventilaba sino una simple visión maniqueísta de insurgentes contra realistas, centralistas contra federalistas, liberales contra conservadores, revolucionarios contra reaccionarios. En su debido momento la historia de las ideas
y la historia económica y social campearon por sus fueros. Y en buena hora.
Pero quizá, a veces, se exageró la nota: se derivó con demasía hacia el
análisis de textos aislándolos del ambiente social que los produjo y se ateni:lió
el estudio de la producción material sín relacionarla con la estructura total
del hombre que buscaba su sustento.
Pero esta abstracción de los aspectos sociales del hombre de sus otros modos
• PLOMB,

J. H., New York Times Book Review, 9 de febrero de 1975.
317

�vitales, hizo aparecer un pe]igro inminente: la narración tautológica y ]a
inevitable trivialización. Y parece el turno, creemos, de una nueva idea de
la historia social que supere el campo de los "movimientos sociales", de la
caracterización de "maneras, usos, costumbres, vida cotidiana" de las diversas
clases sociales, especialmente las clases bajas y medias. Y ello debido a que
de acuerdo a E. Hobsbawn, la historia de la sociedad e historia, esto es,
tiene un tiempo cronológico real como una de sus dimensiones; 2 entonces,
se pide una colaboración entre los específicos fenómenos que acontecieron y
modelos de estructura socia], cualquiera que sea la escala geográfica o crono.
lógica de nuestras investigaciones. Además, no debe olvidarse que la historia
de la sociedad es la de unidades especificas de gente viviendo juntas y definibles en términos sociológicos. Aunque los criterios que se utilizan (territoriales,
étnicos, políticos) no son satisfactorios a menudo, el historiador debe hacer
explícitos los problemas de definición.

Nos proponemos en este ensayo, pues, partiendo de los hechos concretos del
sermón, delinear las fuerzas económicas y sociales en juego, atender las ideas
políticas prevalecientes y el fondo de las creencias subyacentes para establecer
el significado del pronunciamiento del P. Mier en el contorno de la estructura
social de México al final del siglo XVIII.
El sermón de la Colegiata de Guadalupe: 1794. La ceremonia del día 12
de diciembre era imponente: estaban presentes el Virrey Marqués de Branciforte, la Real Audiencia y demás tribunales; las autoridades eclesiásticas,
toda la gama de corporaciones virreinales y el pueblo devoto a su Virgen de
Guadalupe. El honor del sermón se había asignado a un joven fraile dominico
que ya se destacaba como fogoso orador sagrado: Fray Servando Teresa de
Mier, nativo del Nuevo Reino de León y con 31 afios de edad.
&amp;te criollo dominico dice que se ocupará de la historia de la Virgen de Guadalupe "según su genuina tradición libre ya de equivocaciones".ª Acto seguido
se encomienda a la Virgen ya que sólo dice haber dispuesto de 17 días para
preparar esta importante intervención y se lanza a su empresa: afirma que
Torquemada, Boturini y el P. Clavijero no han acertado respecto de la historia
1 liOBSBAWN, E., Prom Social History to the Hísfory of Society, en Deadalw, Vol.
100; No. 2; pp. 25 y 29-31.
1 HBRNÁNDEZ y DÁVAtos, Colección de Documentos para la Historia de la Guerra
de Independencia de 1808 a 1821. Tomo 111, p. 5 y siguientes. En la colección hay
dos versiones: la que se entregó en varias hojas al iniciarse la investigación por el
Arzobispo y una versión que el P. Mier elaboró días después, de acuerdo a 111 memoria. Nos limitaremos a la primera en lo esencial por considerarla más cercana
a sus ideas primera.! al pronunciar el sermón.

318

y aventura que debemos acudir al estudio de la lengua mexicana para dar en
"el punto céntrico de la realidad" y, para el efecto, lanza estas cuatro proposiciones: Primera: "La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe no está
pintada sobre la tilma de Juan Diego sino sobre la capa de Santo Tomás,
Apóstol de este Reino". Segunda: ''La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe antes de 1750 años ya era célebre y adorada por los indios ya Cristianos
en la misma sima plana de esta tierra de Tenanyuca donde la erigió templo y
colocó Santo Tomás". Tercera: "Apostatas los indios muí en breve de nuestra religión maltrataron la Imagen, que seguramente no pudieron borrar y
Santo Tomás la escondió hasta que 10 años después de la Conquista apareció
a Juan Diego la Reina de los Cielos pidiendo Templo para servirnos de
Madre y le entregó la última vez su antigua imagen para que la presentase
ante el señor Zumárraga". Cuarta: "La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es pintura de los principios del siglo primero de la Iglesia, pero así
como su conservación, su pincel es superior a toda humana industria, como
que la misma Virgen viviendo en carne mortal se estampó naturalmente en
el Ayatl o lienzo".
Agregó que las proposiciones le parecen "mui probables" y que esperaba
"exitar'' la desidia de sus paisanos y que se aclararan las críticas de los desafectos. Es inte~ante anotar que el P. Mier habló de excavaciones que han encontrado monumentos "mucho más preciosos que todos los de Herculano y
Pompeyana".' Pero más capital, a .nuestro ver, es la afirmación de identidad
entre Santo Tomás y Quetzalc6atl: "¿Puede ser otro que este Apóstol el contenido en la parábola de Quezalcohua que según refiere a la letra Torquemada era un hombre blanco y barbudo que pocos años después de la muerte
de Christo llegó a la antigua Tula, usaba una vestidura hasta los pies, con
capa sembrada de Cruces coloradas. . . mui sabio y castísimo, hacia penitencia ... no admitía sacrificios de hombres ni animales ... ?" De todo ello
dice el joven impetuoso, "tengo yo solidos fundamentos '. 5
Y dirigiéndose a la Virgen exclamó: "O portento ~todavía no bien conocido
de los americanos, Abogada Madre suya y salvadora desde e] pie de la
Cruz ... ".6 Y en el sermón escrito después de su acusación dice: "¿No es
este el pueblo escogido, la nación privilegiada y la tierra prole de María
señalada en todo el mundo con la insignia gloriosa de su especial protecci6n?" .1 Se indica que el pueblo escogido es el de los americanos, de los que
' JbRNÁNDEZ
• HEllNÁNDEz
1 JbRNÁNDBZ
' llnNÁNDEZ

Y
Y
Y
Y

DÁvALos, op. cit.,
DÁvALos, op. cit.,
DÁVALOS, op. cit.,
DÁVALOs, op. cit.,

p.
p.
p.
p.

8.
14.
17.
21.

319

�1a Virgen es Abogada y protectora. En ocasión tan solemne y en alta voz a
Virrey, Obispo, Audiencia españoles1 criollos e indios el fraile re iomontano,
el criollo dominico estaba postulando nada menos que una especie de bautismo retrospectivo' al pasado indígena al proponer una previa evangeliza-ción, asentaba una aceptación del pueblo azteca como rep~~te de la
.antigüedad mexicana, debilitaba entonces el derecho de dommaci6n española sobre el mundo americano ( "pueblo escogido" "Nación privilegiada",
"tierra prole de María") 1 en fin corría un velo dudoso sob~e _la .con~uista
que destruyó un Cristianismo -trastocado y todo- pero Cruttamsmo. . ~a
reacción no se hizo esperar: al día siguiente el Arzobispo Núñez de Raro pidió
copias del sermón y le suspende las licencias de predicar e inicia un proceso
que culminará en el exilio del atrevido fraile criollo.
Antes de iniciar nuestra explicación, debemos encarar una explicación del
hecho que ha sido adelantado por su más p rspicaz _investigador (E.
man) y que dice que el afán de notoriedad fue el motivo de sus planteamientos
de 1794 y sigue diciendo: " ... el famoso sermón guadalupano, causante de
todo (expulsión destierro), no ti ne otra ~"})litación que el desenfrena1
' •
do deseo de originalidad que lo consumía" y más adelante, sm querer
:restarle méritos al P. Mier, puede afirmar qu, su afán de exhibicionismo
,es la clave para comprender la mayoría de sus actos y la explicación de] tono
de toda su vida",ª Esta explicación p icohistórica, ava11t la lettre, padece de la
falla común de las biografías que abstraen al hombre de su mundo y son particularmente equívocas ya que toda pública declaración expresa iempre al o
más: las obsesiones, los temores y las aspiraciones de sus contemporáneos. Tal
,es el caso del sermón que estudiamos, al que no podemos aplicar los instrumentos de los doctores de Clio que, como se ha dicho agudamente, intentan
salvar la virginidad histórica mediante la inseminación artificial del reduccionismo p icologista. 10 o se puede ai lar la
baladiza ariable emotiva y
condensar alli la explicación del hecho. Vayamo más adelant .

o:Gor-

El siglo XVIII novohispano ve acelerar el cambio social: eJ ?espoti roo
ilustrado borbónico pretendía una reconquista virtual de las Indias y eran
muy conscientes de ello como resultado de las conmociones qu trajo la expulsión de los jesuitas en 1767 y sus con cu ntes problemas en México y otras
• Brading, David, Los or!g,nes d,l nacionalismo mexicano, Sep-Set.eatas, M6cico,
1973, p. 75.
.
• O'G0RMAN, Edmundo, Fray Servando Teresa de Mier. Antología, UNAM, M~-xico, 1945, p. IX.
• BARZlJN, Jacques, Clio ánd th, Doctors: Psycho-History, Quanto-Histqry and
Bistory, Univel'Jity of Chlcago Press, 1974.

provincias de ueva España. Los intentos reformistas de España erosionaban
las bases de la estructura social corporativa al tratar de restringir el poder )'
el status de los grupos tradicionales, de esta manera: se limitan los fueros privilegiados, se extiende el Patronato Real y se disminuye el fuero eclesiástico
así como el poder del Santo Oficio, se atacan los privilegios de los Consulados con la política del librecomercio y se ablandan las prácticas restrictivas
de I gremios artesanales. Por otra parte, se afianza el prestigio, la. moral y
los fueros de la milicia. Estamm en presencia de una revolución en los mecanismos de gobiernos desde 1717 con el establecimiento de la ecretaría del
Despacho de In~ y el de las Intendencias que -s.iguiendo el modelo peninsular- buscan uniformizar el aparato estatal, mejorar la administraci6n
de las rentas reales y la gestión pública atacando los repartimientos, el comercio y las irregularidades fiscal de los Corregidores y Alcaldes Mayores. 11
Al final del XVIII tenemos que el cuerpo social novohispano está sometido
a severas presiones: Ja sociedad estratificada (nobles, burgue3es, comuneros)
y Ja sociedad paralela de corporaciones e sentían amenv.ados en sus posiciones.
La Iglesia era tanto un estrato primario como una corporaci6n funcional.
Era una institución española. pero compartía la misión universal de la Iglesia. Y así, trascendía el ord n estratificado y corporativo: había tenido su lugar muy aparte.
Españoles, castas e indio son tres cuerpos que tenían su propia estratifica 'ón basada en parte en status adscrito y en parte n riqueza y favor real,
con sus debidas jerarquías. 1 ~ Para los españoles hidalguía, vieja cristiandad,
limpie7.a de sangre, hispanidad y blanca piel constituían la contraparte americana del estado noble peninsular (pero había espaiioles americano que no
llenaban estos requisitos, corno veremos). Lo castas infames por derecho y
ujetos a tributo, eran los comuneros de América y los indios tenían un status
depencli nte peculiar, de tut Jaj , con fuero juz do especiales. Las caracteristicas étnica y cuJturales legalmente reconocidas y no las conómicas eran
base del sistema social: títulos, honor nobleza eran variables sociales preponderante . Se trataba de estrato que tendían a la autarquía, entidades eparadas. o había, nos ñala L. . Me i ter ciudadano , intere s o valores
u MlllANDA, José, Las ideas y lar lnslitucio11es pollticas m,iciuina.s. Primera parle:
1521-1820, Iiutituto de Derecho Comparado, U AM, Mbico, 1952, pp. 188-191.
4
MaALisn:R, L. ., "Social structurc and social change in New Spain", en
Hispanic Anuric4n Historical R,view, Vol. 43; o. 3; agosto de 1963, p. 354. En general nuestro modelo 11e basa en este provocativo, estimulante ensayo.

320

321
bumanita,-21

�comunes: sólo indios, nobles, mercaderes, mineros, abogados, sacerdotes o
sea una sociedad invertebrada en términos de Ortega y Gasset.u o se objetaba la desigualdad social, racial o jurídica. Y la Corona contribuía a mantener este sistema social como medio de legislación, de compulsión, como fuente última de privilegios y, en fin, como mística y símbolo. La Iglesia era su
poderoso aliado en el control social, mediante su poder religioso, educativo
y económico.
Las presiones externas, las revoluciones burguesas europeas, el aumento demográfico, la apertura de tierras, el desarrollo económico, las reformas gubernamentales empiezan a socavar el establecimiento colonial. Con la aristocracia
terrateniente y la naciente burguesía mercantil urbana y los ricos mineros, se
desmorona la anterior estructura social y las reformas borbónicas aceleran el
cambio de status de los grupos tradicionales corporativos: se delinea un sistema basado en clases económicas con la burguesía mercantil y el aparecer
de sectores empresariales (en los textiles marcadamente) . En términos de Max
Weber, a un sistema social donde el honor social, el prestigio, constituían la
base del poder económico y político se estaba imponiendo un orden d: cosas
dominado por intereses funcionales que nada saben de honor y de estilos de
vida según normas estamentales, esto es, de mercado y de clases que se orga-

nizan según modos de producción.
La celeridad de estos cambios, según toda evidencia no pudo sortear todas
las tensiones del orden social, dice L. N. McAlister, en especial la de los estratos bajos y las frustraciones de los criollos. Y esta estructura compuesta de
"estados dentro de estados" va a hacer eclosión y mostrar y hacer patente su
carácter invertebrado.
Pero habiendo delineado, con la escasa gracia que permite la brevedad,
nuestra visión de la estructura social del fin del XVIII no olvidamos de ningwia manera que las interpretaciones sociológicas pierden, a menudo, al hombre inserto en esa estructura. Así que retomemos al criollo que predicaba en

1794.
Ya hemos apuntado que los criollos eran un estrato frustrado: se consideraban los herederos desposeídos; "padre mercader, hijo caballero, nieto limosnero", peregrinos de su patria que parecía honrar a los advenedizos gachupines que insistían en la ausencia de carácter y constancia criollas. Viajeros
del XVIII percibieron este encono entre europeos españoles y americanos.
La expresión de este odio no era, desde luego, monolítica ni :mucho menos

lll

ico~oclasta, había grados. Notemos que en la segunda mitad del XVIII, Espana trata de hacer en América un "cuerpo unido de Nación" teniendo an~~ente_s ~u~ co~?cid~s ~e Representaciones de criollos que criticaban esta
~J~ta. ,discrunmac1on. S1 bien es cierto que las leyes metropolitanas no hacían
distmcion entre estos "hermanos en pugna". Ni estaban en condición insopo~ble de_ inferioridad o de opresión/ 4 los mismos españoles en ueva Esp~na c~nspiraban contra las Reales órdenes que mandaban más representacron cnolla (El Arzobispo Núñez de Haro, entre otros, según L. Aiamán: 1s
se tra~b~ de aque~o de "obedézcase pero no se cumpla" que las características
burocrattcas coloruales parecen imponer.
Querían un lugar en el ambiente político colonial. Las ideas políticas de
~ue echaban mano van desde el tipo reformista -modificar la sociedad pero
sm trastocar el Estado- a las ideas radicales que justo unos meses antes del
serm6n estudiado, ~ _fijaron en pasquines pro-republicanos en la capital. Los
papeles de la lnqU1S1c16n nos muestran las tendencias antiespañolas que se
asom~ en la sátira anó~a y no se esconde en las Representaciones de Juan
Antonio Ahumada a Fehpe V y la de la ciudad de México a Carlos III en
1771. T~bién se encu_entr~ conjuras y se recogen rumores. Todo ello arroja
un ambiente de sorda mqwetud que anuncia vientos de fronda.
Pero es más en el plano histórico y religioso donde los españoles americanos. ~llan las b~es de rechazo del status colonial. Y es aquí donde la predicacion ~e_I P. M_1er logra su planteamiento: frente al pasado azteca y frente
al pr~g10 mexicano que simboliza la Virgen de Guadalupe. Con más tintes pintorescos que con exactitud histórica, Fray Servando es el vocero de
~a clase criolla que en los mitos va a recrear las obsesíones de una conciencia en g~staci6n, conciencia que responde a la descomposición de una estructµra social y ~con6mica en transición, en rompimiento. Porque su delito fue
aten.ta~ sobre ideas fundamentales, telúricas, del fondo insobornable del establec~ento colonial. En su planteamiento convergen los temas del naciente
patriobsmo criollo, de la formación de la conciencia nacional de México futuro: aztequismo, antiespañolismo, guadalupano al servicio de la conciencia
Y el ~atriotismo criollos. Aquí pueden estar l~s claves para contemplar cómo
estas ideas criollas se convierten en actitudes sociales aceptadas.
Se trata en esta etapa de nuestro ensayo de ir al encuentro del "clima humano" que diría Marc Bloch, ese "residuo ' o margen que los métodos seriales
16 KN~z1tE, Richard, "La condici6n legal de los criollos y las causas de la Jnde~dencia", en Estudios Americanos, Vol. II, ~o. 5, enero de 1950, pp. 53 y sigs.
ALAuÁN, Lucas, Historia de Mbrico, Vol. 1, México, 1883-1885, p. 58.

Jbidem, p. 364.

323
322

�o cuantitativos no pueden captura.r. 18 Sin duda las creencias mantienen relaciones con la estructura social, con los procesos econ6micos, con las ideas políticas; más en el caso de México donde la esperanza milenarista y los movimientos mesiánicos son tan aparentes.

De acuerdo al investigador Jacques Lafaye, las creencias en Nueva España eran el producto inestable de aportes diversos de grupos étnicos desiguales, donde el contacto de unas religiones se modifican en la colisi6n y
largo contacto con otras. Entre nosotros, las religiones no católicas eran residuales por la persecuci6n o por estar alejados de su lugar de origen; no
tardan en aparecer creencias sincréticas y prácticas mágicas en México entre
indios, castas y criollos pero el común denominador de estos sincretismos son,
a no dudarlo, la espera mesiánica y las concepciones apocalípticas de la historia. Indios, criollos y castas no se separan de sus creencias y como los judíos,
indios y cristianos tratan de renovar el hilo roto de una historia sobrenatural.
Hay mucho, pues, de connotaci6n mesiánica en los movimientos de liberación
política y social. 11 Pero vayamos explicitando por partes esta apretada síntesis.

Es el indio como problema piritual quien acarrea la transformación
de las conciencias criollas. Los primeros misioneros franciscanos están presididos en su celo apostólico por un clima de exaltación milenarista y de espera
mesiánica alimentados por el "Evangelio Eterno" de Joachim de Flore, a través de San Francisco de Asís. Los franciscanos venían a fundar la Iglesia
indiana,, a crear un nuevo mundo que implicara una ruptura con el antiguo.
Aquí se pueden ver ya los fundamentos del futuro espíritu criollo, de utopías
milenaristas ( en V asco de Quiroga) , donde Cortés es un nuevo Moisés -de
acuerdo a las concordancias con Joachim de Flore. Un clima carismático ordena los esfuerzo franciscanos y no menos a los españoles que siempre se consideraron el brazo de la cristiandad contra los her'ticos. Porque para el franciscano Fray Bernardino de Sahagún, el pueblo mexicano era presa del poder
de Satanás, todos sus dioses demoníaco , sus sacerdotes nigromantes --como
Quet?.alcóatl- "amigo de los diablos" y que se consume en los infiernos.u
Pero se defendía la humanidad del indio, aunque se trate de un pueblo en
• LAPAYE, Jacques, Quetzalc6atl et Guadalupe. La formation de la conscience nationale an Mexique (1531-1813), Editions Gammard, París, 1974. Un libro exhaustivo
que mucho esclarece los fines de nuestro trabajo, aunque en el caso del senn6n peca
de inexactitudes graves: principalmente comete el autor el increíble pecado de creer
todo al fraile dominico. Y otras falla! menores.
11 lbidem, pp. %-47.
11 Vn.LoRo, Luí,, Los grandes momentos del indigenismo en México, El
Colegio
de México, México, 1950, pp. 32-34.

324

pecado. Pero ya en Sahagún hay contradicciones: parece a veces aceptar una
evangelización anterior a la conquista o una revelación primitiva: no se
acierta a captar "en un nítido perfil el ser indígena".19
Escoger la solución de una evangelización previa era abandonar la fiebre
milenarista de los franciscanos. Así, un agustino del Perú, Fray Antonio de la
Calancha, se apoya en un pasaje de la Vulgata: 'El Evangelio será predicado
por toda la tierra y pronto vendrá el fin de los Siglos" (Mateo, 24) . e pensó
que no era acorde con la justicia Divina que, por siglos, los indios carecieran
de luces; interpretar el versículo del Apó tol fue el segundo paso y el terc ro,
consistió en buscar las trazas materiales de la evangelización primitiva. Se
desata un optimismo a principios del XVII qu ejemplifica bien Bernardo
de BaJbuena que canta la eterna primav ra del paraíso mexicano, e exalta la
ciudad de México via la mujer mexicana. Sigüenza y Góngora equipara la
"primavera indiana" a 1a del mundo se canta la preeminencia mexitana y 1
indio, entonces ignorado, conquista en este criollo leal a la Corona la imaginación del poeta: se mitifica el pasado indígena puesto que el indio no era,
de hecho, problema. Ya Sor Juana preludia una conciencia mexicana: d cubren que tienen una patria, dice Octavio Paz, Nueva España pero ello no
contradice su fidelidad al Imperio y a la Iglesia puesto que se trata de dos
órdenes de lealtades diferentes· 20 on antiespañoles y buenos vasallos de Rey
y patriotas de Anáhuac.
Para 1737 la Virgen de Guadalupe se toma principal protectora de las epidemias que asolaban el país; el Tepeyac
su imagen reunían las creencias
judeocristianas y el politeísmo indígena mexicano. La aparici6n de la Virgen
a los mexicanos, representados en Juan Diego, otorga un carisma de elegidos.
Ita y Parra, apologista guadalupano, proclama que "el pueblo indiano supera
no solamente a Israel, sino a todas las naciones del mando . .. ". 21 En 1754,
Arzobispo y jesuitas logran de la anta Sede el reconocimiento del patronato
guadalupano sobr la América septentrional. Parece que se trata más de una
fe patriótica; los cultos de Guadalupe y otras imágenes marianas parecen converger al mismo fin : "lavar a México del antiguo pecado del paganismo y
de la idolatría''.z2 El triunfalismo criollo de la primera mitad del XVIII se
fundaba sobre la conciencia de la riqueza material ( San Luis Potosí y sus
minas), n el desarrollo urbano (la Nueva Roma) , la pr eminencia cultu• lbidem, p. 88.
• LAPAYE, J., op. cit., p. XXI.
11 LAPAYE, J., op. cit., p. 123.
• LAFA-n, J., op. cit., pp. 128-129.

325

�ral (Eguiara y Eguren), sobre el sentmnento carismático de ser el pueblo
elegido: la devoción guadalupana es el plano escogido. Fe religiosa y nacional se confunden y propugnan la supremacía de la ueva sobre la Vieja España. La certidumbre carismática apoyada en la epifanía guadalupana desembocará en ese optimismo nacionalista tan certeramente analizado por Luis
González y González 23 que nos despojaría del carácter de "bárbaros frente
al europeo civilizado".
Un jal6n importante en la toma de conciencia nacional es, sin duda, la expulsión de los jesuitas, tan activos en la actitud triunfalista criollos, en 1767.
Carlos III une a criollos, castas e indios contra la Corona y dota al guadalupanismo de mártires. La nostalgia del exilio proporciona a Clavijero un
mirador ejemplar para contemplar a la historia de su patria bajo una visión
épica y heroica: los indios no son inferiores sino distintos. Aquí el criollo
niega el punto de vista europeo y " (a ) través del indio puede el criollo presentar a Europa un ser que no pende de su juicio". 2~ Mucho contribuyen los
jesuitas expulsos a despertar la curiosidad europea por México: el Barón de
Humboldt tenía entonces 17 años.

11

Retomemos a las obsesiones criollas. Quetzalcóatl-Sto. Tomás. Ni indios
ni españoles pusieron en duda que Quetzalcóatl había anunciado la presencia de los segundo. Para el dominico Durán -que apoyaba la tesis de la preevangelización- topilzin (el Quetzalcóatl histórico) que era reverenciado
como santo no era otro que Sto. Tomás. Torquemada, siguiendo a Sahagún,
más reservadamente lo considera nigromántico pero se rehúsa a tomar partido
en la contienda como Clavijero. En el siglo XVI se aceptaba que Sto. Tomás
había predicado supra Gangem y allí se incluía a América. Se interpretaba
la Vulgata en el sentido de que la evangelización se hizo por toda la tierra.
Dice J. Lafaye: "Quetzalcóatl-Sto. Tomás es pues el ejemplo más privilegiado del sincretismo entre los mitos cosmológicos de la antigua América y el
Cristianismo" ; 25 Dios no podía olvidar a un :ercio de la humanidad: huellas,
cruces, prodigios testimonian de la presencia del Apóstol, que es Zume en
Paraguay, Viracocha en Perú, Quetzalcóatl en México. Con la identificación Quetzalcóatl-Sto. Tomás se lograba un cambio de status espiritual
para la conciencia criolla: "si no se hubieran apropiado previamente del pa.. GoNZÁLEZ y GoNZÁLEZ, Luis, "El optimismo nacionalista como factor de la
independencia de México", en Isabel Gutiérrez de Arroyo et al: Estudios de historiografla americana, El Colegio de Mé,óco, 1948.
11 Vn.LOllO, Luis, Los grandes momen,os del indigenismo en Mlxico, El Colegio

de México, 1950, p. 130.
"" LAPAYE, Jacques, op. cit., pp. 250-251.

326

sado -indígena, los criollos no habrían jamás podido tomar en sus manos el
futuro nacional". 26 ¿ Y la Virgen de Guadalupe?
Los testimonios misioneros concuerdan: Tonantzin era una divinidad mayor, Te~eyac era ~u principal santuario. Según León-Portilla, QuetzalcóatlTo~tnn es p~eJa f~damental del panteón mexicano. Otra vez Sahagún
conS1gna la eqwparacion de Guadalupe a Tonantzin y otra vez se muestra
contrario a esta asímilación.: 7 Guadalupe es también el nombre de una Virgen de ~tremadur~, España, que en tiempos difíciles apareció a un pastor.
Y también la devoción a esta Virgen era enorme como lo testimonia el nombre que Colón dio a la isla antillana. Pero, como se ha dicho, los criollos luchan por su Virgen frente al reto de la del Pilar y de Sta. Rosa de Lima: un
marco general de devoción mariana se impone en América donde los prodigios
de la Vrrgen María daba a los indianos una dignidad. Pero el éxito de su devoción no estuvo ausente de querellas: Sahagún y otros franciscanos protestan
en 1556 contra el ya popular culto, donde se dejan oír ecos erasmistas de
cristianismo esencial. Por otro lado, había aquellos que alentaban los sacramentos, la comunión frecuente y el aparato del culto. Y serán los jesuitas
los_ artesanos de esta metamorfosis cada vez más criolla: " . . . oratoria, la arqmtectura barroca, arcos de triunfo, (ellos) plantean la ruptura con el sueño
franciscano" .28
Pero como lo ha demostrado el recordado Francisco de la Maza es a med~dos del XVII cuando el Bachiller Miguel Sánchez y Lasso de la Vega publican sus obras guadalu panas ( el segundo en náhuatl ) y crean los símbolos
del fu~r~ ,radalupanismo mexicano: con raíces proféticas ("Mujer de la
Apocalipsis anunaada por el evangelista San Juan) e implicaciones patrióticas ("mujer criolla" de este "Paraíso Terrenal") al hacer de los mexicanos
"el pueblo elegido". El investigador Lafaye llega a llamar al Bachiller Miguel
Sánchez "padre espiritual de la naci6n mexicana" 2ll lo que nos hace "hijos de
Sánchez" desde el siglo XVII. Cierto es que el apologista guadalupano da una
compensaci6n metafísica a los criollos desposeídos gracias a la Virgen "Reina
de los mexicanos" mágicamente, en el plano sobrenatural éstos están sobre
los gachupines.
Creemos estar ahora en mejor posición para justipreciar el serm6n de Fray
Servando: identificar a Sto. Tomás con Quetzalcóatl no tiene la excusa de
"'
"
,.
•

l.APAYE,
LAPAn,
LAPAn,
LAFAYE,

Jacques,
Jacques,
Jacques,
Jacqucs,

op. cit., p. 257.
op. cit., p. 288.
op. cit., pp. 317-318.
op. cit., pp. 332-333.

�la originalidad, como bien dice Edmundo O'Gorman, pero era bastante atrevido sugerir la asimilación pura y simple del politeísmo indígena al cristianismo; pero lo que pareció herético y escandaloso fue la actitud anti-aparicionista del P. Mier frente al pueblo devoto y a un Arzobispo todavía más celoso de esa tradición; echa abajo todo lo que los apologistas guadalupanos
habían presentado como sobrenatural y llega, posteriormente, a llamarlos "inventores" de Guadalupe; afirmando un cristianismo anterior el fraile regiomontano -en plaza pública y ante el pueblo entero- desconocía el significado esencial de la conquista: no son el misionero ni el conquistador, dice L.
Villoro, sino Sto. Tomás y d pasado indígena precortesiano las instancias revelantes,80 esto es, debilitaba el derecho de la aominación española sobre el
Nuevo Mundo ya que lo Úl•ico que hizo la Conquista fue destruir el cristianismo nativo. La obsesión criolb del despojo se hace pública por voz de este
dominico apresurado, el malestar se expresa en las implicaciones del sermón.
Además, el P. Mier atacaba el fondo de creencias, esas ideas recibidas que
atesoramos más que otros bienes; iba contra tradiciones ya seculares, contra
popular devoción; el público desacato se inscribe en tiempos de desequilibrio
y malestar y Fray Sezvando "se convierte en una tarde de 1794, en el símbolo
torturado de la conciencia criolla emergente, en la persona (ya casi personaje) que con ese estilo tan contradictorio va a encarnar en su obligada carrera política e ideológica los grandes temas del naciente nacionalismo mexicano". 81
Todo lo anterior no tiene la pretensión de propo:aer este acto de Fray Servando como un acontecimiento capital en la historia de México. De ninguna
manera. Sí fue crucial, o como parece inevitable decirlo, fue un choque traumático en la carrera personal del fraile; la cosa no era para menos. Pero sí encontramos en este peculiar asunto en la voz de un criollo eclesiástico --en una
sociedad donde ambas calidades estaban en fermento, la una desde siglos y
la otra con las reformas borbónicas-- los temas e ideas que se tomarán en acti•
tudes sociales abiertas; la denigración de la Conquista, el resentimiento en
contra de los españoles, la exaltación del pasado indígena y la misma devoción
guadalupana.82 También es justo reconocer que la ambigüedad · del criollo
frente a los españoles es típica en Fray Sezvando: repudio y atracción, atracción por el antiguo México y defensa del legado profundo español (sobretodo
el religioso) . Quizá tenga razón Luis Villoro: al presidir la divina Provi-

dencia el centro del primer momento indigenista y colocar a América bajo
el signo religioso, la actitud del P. Mier es un retroceso frente a Clavijero; un
dechado de contradicciones y de sorprendentes amalgamas encarnará Fray
Sezvando como católico libera], como aristócrata y republicano, que se harán
claras Y públicas cuando después de más de dos decenios regresa a su querido
"seno mexicano", mediando entre estos dos acontecimientos la vida más increíble, la más azarosa existencia que tiene a ratos la audacia de elevarse
a las alturas de la ficción artística.
Es tiempo de concluir. Todo lo anterior se ha propuesto como un ejercicio
de historia social que se quiere mover a historia de la sociedad: se inició con
una relación particular de un hecho que no se puede explicar en términos simples, utilizamos un modelo de estructura social para tratar de precisar las
características salientes de relaciones económicas y sociales del peculiar ambiente; atendimos las fuerzas institucionales y políticas ~n juego, las formas de
cambio social, las imágenes sociales de los actores relevantes y fuimos en fin
al fondo de las creencias subyacentes que el acto público en estudio 'puso en'
jaque. Pretendimos e.."-plicitar las tensiones de la sociedad novohispana al cerrarse el siglo XVIII, lo que nos permitió creemos, exponer el proceso de
cambio histórico y las convergencias de fenómenos tradicionales que se encerraban en el sermón de un religioso criollo que va encarnar en su futura carrera política la temática esencial del nacionalismo mexicano.

No sabemos si este modelo operacional de análisis histórico pueda servir
para los menesteres de nuestros compañeros de oficio. Para nuestras preocupaciones es una aspiración y un desafío. Y, como lo dice D. Hobsbawn
'
aunque no exista todavía una obra que ejemplifique la historia de la sociedad
aquí delineada, existen grandes posibilidades para su realización.

BIBLIOGRAF1A ADICIONAL

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The University of Texas at Austin. México, 1971.
XICO.

Monterrey,

. L. Marzo-Abril de 1975.
PRÓCERES DE LA REFORMA Y DE LA
INTERVENCióN FRANCESA

I
JosÉ P.

SALDAÑA

de la Soc. uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Es MI PROPÓSITO formar una especie de galería de los personajes que con su
esfuerzo, talento y patriotismo contribuyeron al triunfo de la República en
tiempos aciagos. Considero de elemental justicia divulgar los actos de quienes,
sin cuidar sus intereses personales, dedicaron su vida en pro de una causa
que significaba la libertad y la restauración del Gobierno Constitucional, seriamente amenazado.
Para tal fin es conveniente recordar los antecedentes de esa empresa heroica que comprende la Guerra de Reforma y de la Intervención Francesa.
A grandes rasgos es del caso mencionar la Revolución de Ayutla, en la que
jugaron papel de primera magnitud el Gral. don Juan Álvarez y el Gral.
don Ignacio Comonfort. En la primera etapa que corresponde a 1a Reforma
procede recordar a don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo Loon, cuya
actividad en el plano revolucionario adquirió relieves de altura nacional.
A su talento, actividad, y dotes militares se debió la formación de militares
que llegaron a la cumbre con sus hazañas, como los Generales Mariano Escobedo, Ignacio Zaragoza, Juan Zuazua, Jerónimo Treviño, José Silvestre
Aramberri, Lázaro Garza Ayala, Pedro Hinojosa, Pedro Martínez . ..
De la Revolución de Ayuda nació la Constitución de 1857, y de ella se
derivaron la Reforma y el llamado Imperio de Maximiliano.

Es pues la Constitución del 57 la base estructural dada a la forma de

330

331

�gobierno por los liberales. A su nombre, a sus esencias idealistas de libertad
e igualdad de todos los mexicanos, se encadenó la sucesión de acontecimientos que pueden resumirse en la actitud de los conseIVadores tendientes a la
derogación de la Carta Magna, en contra de los liberales que a toda costa
luchaban por su supeIVivencia.
En febrero de 1914, el señor Felipe López de ava publicó en Monterrey
un folleto conteniendo el Manifiesto dirigido a la Nación por los Constituyentes, explicando la razón de ser de la nueva Constitución, con algunas
referencias históricas. Prologó este trabajo el escritor potosino don David Alberto Cossío, ya para entonces, 1914 inscrustado devotamente a las esencias
nuevoleonesas.
Vale la pena hacer algunas consideraciones sobre este folleto ya que, si
es conocida de sobra la Constitución de 1857, no corre igual divulgación el
Manifiesto, siendo también poco conocido el prólogo del escritor, poeta e
historiador David Alberto Cossío.
En prosa heroica bruñida con sentimiento patriótico, Cossío escribió un
prólogo digno de la majestad de la obra realizada por los constituyentes. Así
principia:
"Hacer un proemio que debería ser un canto; forjar con la pluma letras
que mejor estarían esculpidas por la mano del artista, en oro macizo y mármol imperecedero; alzar un pórtico desgarbado y pobre, donde debieran
grabarse estrofas inmortales, es una locura y es una herejía; válgame, empero,
para atenuar mi pecado, al condescender con el recopilador de esto datos
históricos, en trazar estas líneas, mi sincero entusiasmo en toda causa noble,
el cariño a mi pueblo y a mi Patria, el respeto a sus hombres honrados y a
sus héroes, que en las horas amargas, han sabido curar sus dolores y restañar sus heridas, darle días de gloria y de paz, que, en el trágico y grandioso
monumi;nto de nuestra vida nacional, resaltan como severos bajo relieves,
bañados con la luz de todos los martirios y todas las esperanzas."
Con este tono grandilocuente llena su cometido Cossío, dejando en el pórtico la ardiente tónica de admiración hacia quienes forjaron nuestra nacionalidad, "vigorizando nuestros principios, acrecentando nuestra fo, nos encaminará por la ruta de la ley y de la sabiduría".
Viene después en el folleto la nota relacionada con la apertura de la sesi6n,
en la que el Diputado José Maria Mata dio lectura a la Constitución, ratificada por los Secretario.s del Congreso en cuanto a su texto original.

332

Ácto continuo se procedió a su juramento y firma por todos los constituyentes, siendo el primero en hacerlo don León Guzmán, quien en su carácter
de Vice-Presidente, presidió el acto por ausencia del Presidente, don Valentín
Gómez Farías, seriamente enfermo. "Hubo un momento -dice la crónicade emoción profunda, cuando conducido por varios diputados y arrodillado
delante del Evangelio, jur6 en seguida,,, pues el primero en hacerlo fue don
León Guzmán.
De pués de este solemne acto se dio lectura al Manifiesto que procedería
a la Constitución. Me ocuparé de ello.

En "Humanitas" de 1976 hice referencia a: Gral. Mariano Escobedo, Gral.
Lic. Lázaro Gan.a Ayala, Gral Albino Espinosa, Gral. Jerónimo Treviño, Lic.
Manuel Z. Gómez, y Cor!. Ruperto Martínez. Ahora continúa la cita histórica con otros grandes personajes.

DoN MELCHOR ÜCAMPO

Por su carácter noble y su bondad, por su don de gentes y su disposición
de servicio, don Melchor Ocampo mereció el título de Santo de la Reforma.
En pocas ocasiones ha sido aplicado un apelativ,o en forma tan correcta.
Hizo sus primeros estudios en el Seminario de Morelia, Michoacán · se
empapó en consecuencia de la doctrina cristiana en toda la amplitud de sus
enseñanzas y manifestaciones; y si con el tiempo dejó de practicar algunos
actos religiosos, siguió en cambio la huella luminosa que dejaron los primeros
cristianos. Debido precisamente a su vida humilde de trabajo en la agricultura, de investigación botánica y de preocupaciones por cuanto se refería a
la vida de los campesinos, por su empeño en resolver los problemas físicos
y morales de los habitantes que residían en la región, por todo esto y con
su carácter amable y condescendiente era estimado y querido por todos sus
coterráneos.
Durante varios años al hacerse cargo de la hacienda de Pateo del Municipio de Maravatío, Michoacán, lugar de su nacimiento, que heredara
ele su protectora, la Sra. Francisca Xaviera Tapia, se dedicó como queda
dicho a los estudios propios de las tierras cultivables, sin que apareciera el
hombre público que habría de dar brillo a la política, y fuerza extraordinaria a la Reforma, que reclamaba con urgencia el progreso del país.
Fueron sus coterráneos quienes lo sacaron de las habituales ocupaciones

333

�para que participara en la política. En esta forma se le designó por votación
popular diputado al Congreso de la Unión por el Distrito d Maravatío.
Con tal carácter actuó en la Cámara durante el año de 1842 distinguiéndose por sus firmes ideas federalistas. Logró darse a conocer como magnífico
orador elocuente, de fácil palabra y de efectiva persuasión. Conquistó muchos amigos con quienes años después formaría en las filas del Partido Liberal.
En 1840 fue electo Gobernador del Estado de Michoacán, actuando durante
bre e tiempo en virtud de no estar de acuerdo con los tratados que dieron
fin a la guerra con los Estados Unidos.

Posteriormente ocupa e] puesto de Senador por su :Estado y poco después
fue designado por el Presidente Juárez Ministro de Hacienda.
Eran los tiempos de los hombres de pundonor y de dignidad a flor de piel.
No era necesario que se les exigiera la renuncia del puesto que desempeñaban, resultaba suficiente que se desdeñara o se dejara de apreciar aun en
forma discreta su gestión para separarse del P.Uesto. tsta era la norma inalterable de don Melchor Ocampo.
Cuando Juárez investido con la dignidad de Presidente de la República,
en virtud de haber quedado vacante el Poder Ejecutivo por la renuncia
forzada del General Ignacio Comonfort, toda vez que siendo Juárez ~
tro de la Suprema Corte le correspondía asumir legalmente este puesto, fue
entonces el momento culminante de una época tormentosa, pues el Partido
Conservador había cobrado bríos al derrumbar el gobierno de Comonfort
y con él la Constitución que apenas empezaba su vigencia.
Los momentos eran cruciales, de augurios tenebrosos para la causa liberal,
y fue Juárez con su carácter de granito y su fe inquebrantable en el triunfo,
quien logró reunir a su alrededor a un grupo de los más destacados intelectuales del Partido Liberal, entre los que figuraba en primera línea don Melchor Ocampo. Formaban parte también los licenciados Dn. Sebastián y Dn.
Miguel Lerdo de Tejada, Dn. Guillermo Prieto y otros más de la misma
altura intelectual.
Salieron de México con intenciones de embarcarse en el Pacífico y durante
su estancia en Guadalajara estuvieron a punto de perder la vida. La elocuencia y sangre fría de Dn. Guillermo Prieto hizo que los soldados que
apuntaban ya con los fusiles a Juárez y a los suyos se detuvieran evitando
la catástrofe.
Así se iniciaba lo que habría de ser la Guerra de Reforma o de Tres Años.

334

Instalado Juárez con su Gabinete en Veracruz, Ocampo se hizo cargo de
la Secretaría de Relaciones Exteriores. Con ese carácter firmó el documento
conocido con el nombre de tratado Mac Lane-Ocampo.
La historia se ha encargado de justificar plenamente a Ocampo, en vista
de que se ha comprobado mediante documentos que existen en Washington,
que el propósito de Ocampo de acuerdo con Juárez era el de obtener el
reconocimiento de los Estados Unidos para la importaci6n de armas y de
implementos de guerra, ganando tiempo por medio de procedimientos dilatorios, antes de que los Senados de México y de Estados Unidos conocieran
y en su caso aprobaran o rechazaran el tratado.
Los hechos confirmaron plenamente la táctica seguida por Ocampo, de
quien no cabe dudar de su patriotismo. Lo justifica la actitud que asumi6
en 1848, cuando, siendo Gobernador de Michoacán se opuso al tratado de
paz con los Estados Unidos, pidiendo se continuara la guerra para lo cual
ofrecía desde luego dos batallones.
Convencido Ocampo de que los conservadores continuarían la guerra intestina fue de los más decididos en la expedición de las Leyes de Reforma
que abollan los privilegios de que gozaban el ejército y el clero.

El nombre de Melchor Ocampo significa honradez, talento, ilustración,
patriotismo y entrega de todo cuanto significaba su persona al servicio de
la Patria.

•
Han pasado los años, sufre destierros, prisiones, han ocupado puestos de
alto honor: Gobernador de u Estado, Michoacán, Senador y Diputado en
varias ocasiones, ocupando en los Gabinetes de los Generales Juan Álvarez
e Ignacio Como:nfort y del Lic. Benito Juárez, los Ministerios de Gobemaci6n, de Hacienda y de Relaciones Exteriores.

Ha llegado el año de 1861, cuando triunfante Juárez, llega a México
procedente de Veracruz, se instala de nueva cuenta en el Palacio Nacional,
acompañado de su leal colaborador, don Melchor Ocampo, desempeñando
con talento el cargo de Ministro de Gobernación.

Años de fatiga, de entrega total al servicio de la Patria, que han sido para
Ocampo de prueba y de sacrificio. Sus bienes abandonados, su hacienda en
ruinas, su salud quebrantada reclaman reposo. Renuncia a su cargo y tratando de mejorar su situación económica y física regresa a Pomaca.
335

�A]ejado de la contienda armada, se dedica a ordenar su vida campirana,
que tanto le atrae; pero su personalidad se proyecta en el panorama político más allá de lo que él se imagina.
Las guerrillas de conservadores no aceptan el triunfo de los liberales y
tratan a toda costa de alterar el orden. Una de esas gavillas, comandada por
eJ español Lindoro Cajiga, sin dificultad aprehende a Ocampo el 31 de
mayo del citado año de 1861.
Lo llevan de un lugar a otro hasta Huapango en donde se encuentran
Zuloaga y Márquez, máximos dirigentes conservadores; después, siguiendo
instrucciones de estas personas, lo trasladan a Tepeji del Río, para seguir
por otras poblaciones hasta llegar a Caltengo, en donde es fusilado sin for-

mación de causa.

FRANc1sco

ZARco

Dos aspectos fundamentales deben tomarse en cuenta para configurar la
personalidad de Francisco Zarco: El de literato y el de político.
No todos los que Jo conocieron de cerca y estuvieron en condiciones de
juzgar su obra literaria y sus actuaciones políticas están de acuerdo en los
juicios sobre los méritos correspondientes a tales actividades.
Por mi parte considero que difícilmente se puede afirmar, con plena razón,
que Zarco es más grande como literato que como político. Es de considerar que en uno y en otro caso existe de todo, bueno y malo, ya que se trata
de una obra humana; pero indudablemente que se está en lo justo al valorar la obra de Zarco en conjunto calificándola de excelente, y no se estaría
lejos de la verdad si dijéramos que es extraordinaria.
Con una decidida inclinación a los estudios literarios abandona la carrera
que había emprendido en la Secretaría de Relaciones Exteriores en 1849,
después de ocupar el puesto de emplea.do en el departamento de traducciones,
puesto que desempeñó en virtud de su conocimiento del idioma inglés que
había aprendido en el Colegio de Minas. Dada su capacidad había sido
designado oficial mayor de dicho Ministerio habiendo tenido la oportunidad
de colaborar con Dn. Luis de la Rosa, Ministro del Ramo. Posteriores incidentes motivados por los continuos cambios en los Ministerios debidos a
revueltas más frecuentes que las lluvias veraniegas forzaron su alejamiento
de la burocracia.

336

Es así como en 1851 se le designa Presidente del Liceo Hidalgo, en cuyo
acto, lleno de solemnidad por la presencia de las más distinguidas personalidades de la Literatura, de la ciencia y de la política, pronuncia el Discurso
sobre el objeto de la Literatura, trabajo que le fue muy aplaudido, y conocido
posteriormente por el público en general al publicarse en la revista la Ilustración Mexicana.
Antes de este acontecimiento Zarco había publicado numerosos artículos
literarios muy del gusto de la juventud. Se había hecho notar también ~orno
escritor festivo bajo el seudónimo de "Fortuno".
Sería largo hacer mención de las personalidades relevantes que se han
ocupado de Zarco. Citaré únicamente a Dn, Ignacio M. Altamirano, por
tratarse de uno de sus contemporáneos y maestro en Literatura. Al hacer
referencia en su libro La Literatura Nacional al mencionar el Liceo Hidalgo,
dice:
"Zarco venía ya con ideas más modernas que las que habían animado a
los académicos de Letrán, quienes, con excepción de Ignacio Ramírez, pertenecían, por el carácter de sus obras, a la escuela antigua. En esta parte
no hacia otra cosa que seguir a Ramírez. Con mejor fortuna ciertamente,
porque encontró un auditorio entusiasta y auxiliares resueltos."
Tratándose de un intelectual que además de su preparación universitaria
había logrado conocer lo suficiente en inglés y francés, leía en su propio
idioma a los más famosos escritores de su época, especialmente en los temas
a que era afecto como sociología, economía y política.
De estas lecturas -agregada la experiencia propia debida a su inclinación
al progreso del pueblo- y los artículos apegados a estas disciplinas que escribía, desentonaba del ambiente; provocando disgustos frecuentes en las esferas oficiales y, en contrario, admiración y aplausos en la sociedad en general.
En cierta ocasión el Gral. Dn. Mariano Arista, Ministro de la Guerra por
1850, or:den6 el axresto de Zarco debido a publicaciones que en cierta forma
desacreditaban sus aspiraciones presidenciales.
En 1853, siendo presidente de la República don Antonio López de Santa Anna y Zarco editor del periódico el Siglo XIX, publicó en el mes de junio
varios artículos contra las alcabalas, que según él produdan graves perjuicios al pueblo por el encarecimiento de las mercancías.

337
humaniw-22

�Cansado de los atropellos que recibía después de un encarcelamie~to, de;
,
dirse fm" es de 1854 se trasladó a Nueva York. Allí logro
que 1ogro eva
a
'
d
conectarse con políticos mexicanos enemigos de Santa Anna colaboran o con
ellos para derrocar al dictador.
El l de Ayutla proclamado por el Corl. Florencio Villarreal en Ayutla
Guer!'er3; que encabezaba como Jefe del movimiento el
don fJuan
.
'
,
,
'd
al
grado
de
trmn
ar
en . orma
Alvarez se propagó en el prus rap1 amente
absolun:_ quedando fuera no tan sólo San~ Anna sino todo el engranaie político y burocrático que integraban su gobierno.

?ralf.

Estos acontecimientos permitieron su regreso en el mismo año de 1855
abrazando ya de plano las actividades políticas.
El día 13 de agosto del mismo año en asamblea citada al efecto, dictó una
diante la cual se adherían los asistentes al Plan de Ayutla, y fue
acta me
C · , d pués Zarco
desi ado jefe el Gral. Rómulo Díaz de la Vega. on~nuo es
entr:ado de lleno a la política; fue electo tres veces diputado al Congreso

de la Unión.
te del Congreso Constituyente de 1856-57 y distinguióse por
Ó
F
orm par
d' · ,
tri t' mo
sus intervenciones parlamentarias llenas de eru icion y pa o 1S •
S. . do su producci6n literaria y política de gran categoria por su co?te• , hist6nea,
·
.d ien bresale entre sus obras la relaoon
que con
. tanto ngor
m
y canno h ace en su libro·· Historia del Congreso Constituyente de 1857.

º•.':'

Nacido el día 4 de diciembre de 1829 en la ciudad de Durango, fallece en
la ciudad de México el día 22 de otro diciembre, el de 1869, a la temprana
edad de 40 años.

bajo el amparo de la bandera tricolor y las disposiciones de nuestra Constitución.
Nació Arriaga en el año de 1811 en la ciudad de San Luis Potosi cuando
los im1urgentes, siguiendo al cura don Miguel Hidalgo y Costilla se enfrentaban por todos los rumbos del país a las huestes del dominio español, que
sujetaba con cadena de ignominia al pueblo mexicano.
Todavía no podía darse cuenta de los hechos gloriosos de ]os insurgentes
acaudillados por Hidalgo, Morelos, Guerrero, Matamoros, Allende, los Rayón,
los Galeana, Pedro Moreno y centenares más de hombres que habían jurado
acabar con la dominación española. Apenas si a los diez años de edad pudo
darse borrosa cuenta por boca de su padre de que Guerrero e Iturbide habían consumado la Independencia, realizándose el grito dado por Hidalgo
en Dolores, Guanajuato, la noche del 15 de septiembre de 1810.
Nace pues a la luz de la conciencia Arriaga entre el tronar de los fusiles
y el rugir de los cañones. Porque esa luz de libertad no podía alumbrar con
el esplendor debido por las frecuentes revoluciones y contrarrevoluciones
que arrancan desde la caída de Iturbide hasta el 57, en que no se define
si el gobierno ha de ser central o federal.
A estas alturas Ponciano Arriaga tiene ya 46 años de edad. Se ha dedicado
a estudiar con empeño las ciencias políticas, económicas y sociales de los
principales países del mundo. Había podido comprobar la triste situación
que prevalecía en el país, debido en gran parte a las ambiciones desenfrenadas de quienes lo querían todo para sí olvidando a las mayorías.

Antes de llegar Arriaga como diputado al Congreso Constituyente había
ocupado algunos puestos públicos en su ciudad natal; prunero en calidad
de Regidor del Ayuntamiento y después como Secretario General del Gobierno del Estado.

PoNCIANO ARBIAOA

Es triste comprobar que personajes de indiscutible valer en la conf~rma. , d I patna· en lo referente a quienes, en el transcurso del tiempo
cion e a
'
1 l 'd
contribuyeron a su grandeza y supervivencia, permanezcan en e o Vl o. .
de omisión y entre ellos se cuenta el del egregio
Son numerosos 1os casos
• d d
. ta Dn Ponciano Arriaga. Esto nos hace pensar en la necesida
e
patno . . • .
· · t o d e 1os
.
f rma ta1 que llegue a conoc11n1en
una divulgación masiva, en
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l
e
con
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armas
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la
mano,
habitantes del país qm es ueron os qu ' .
. .
• contribuyeron
.
palabra hablada y escnta,
a fortalecer 1a tierra en que vivunos

°

338

'

En función de sus ideas estableció en San Luis Potosí el Partido Liberal.
En forma sorda pero efectiva el clero lo combatió sin tregua; pero Arriaga
no se amilanaba, ya que sabía perfectamente quiénes eran sus enemigos y
hasta dónde podían llegar. En tal virtud la lucha que se entabló fue ardua
ya que el Partido Conservador era fuerte y estaba dispuesto a ganar en la
contienda.
Sin embargo de todas las dificultades que se le presentaron resultó electo
diputado al Constituyente, y como era costumbre entonces hizo el viaje a la
ciudad de México atenido a sus propios recursos, que eran pocos, como
339

�sucedía con la mayoría de los liberales. Sin embargo en lugar de constituir
aquello una dificultad resultaba ser un nuevo estímulo.
Al hacerse las elecciones de la Mesa Directiva del Congreso resultó electo
Presidente, no obstante pertenecer al grupo de los liberales puros; pues la
mayoría la controlaban los liberales moderados. Este hecho indica el prestigio de Amaga.
Duras batallas parlamentarias tuvo que sostener con los moderados en
asuntos trascendentales, como en lo relativo a la posesión de la tierra.

EL HOMBRE EN SAN LUIS POTOS1

Esta cuestión, que la había estudiado a fondo, era una de las que más
le preocupaban y a toda costa pretendía que se introdujeran en la Constitución algunas bases protectoras de los pequeños propietarios.
Formaba parte de la comisión encargada de redactar el proyecto de constitución y en esos momentos trató de introducir las normas agrarias en que
tanto interés tenía; pero aun sus compañeros liberales puros no las aceptaron,
de manera que se vio precisado a formular un voto particular, que puede
tomarse como modelo todavía, cien años después de formulado. J!,n concreto la historia, o más amarga, que principia desde el momento en que los
indios fueron despojados de las tierras en que habían nacido, no acaba de escribirse.

Por su brillantísima labor en el Congreso Constituyente del 57 fue declarado padre de la Constitución, ya que numerosos diputados liberales se
inclinaban por el restablecimiento de la Constitución de 1824 con ligeras
modificaciones. Su elocuencia salvó la situación.
Como todos los liberales de prestigio y de personalidad propia sufrió persecuciones y presidios. Compartió con Juárez, Zarco, Ocampo y otros muchos
liberales el destierro durante la última dictadura de don Antonio López de
Santa Anna.
Fatigado por tantas luchas y ~bores, pero no vencido falleció don
Ponciano en su ciudad natal, San Luis Potosí, el 5 de enero de 1863. Sus
restos descansan en la Rotonda de los hombres ilustres en la ciudad de
México.

340

I. Lo

INNATO

OCTAVIANO CABRERA lPIÑA

Los aborígenes
~ ENTRE LAS sombras de un remoto pasado, podemos imaginar un
~ o pano~a, dentro del cual, entreveremos la parte más elevada del
altiplarto potosmo como un paisaje de extensas llanadas cubiertas de pastizales Y moteada ~ los bajíos arreicos por profundos lagos; era el último
redu_cto de un declmante mundo zoológico que desaparecía lenta pero irremediablemen~e desde la ú~tima glaciación. Los postreros ejempíares del to.seo
caballo amencano y del bisonte gigante, ágiles de pezuñas, cruzaban aquellos
espesos zacatales donde casualmente se veían grupos de enormes y peludos
mamutes,. lentos y pesados, saliendo de entre los bosquecillos de altas y rugosas enemas donde moraban resguardándose de los rigores climáticos. La
ecología de la región les daba aún lo requerido para seguir viviendo en
aquel mundo evolutivo y mudante en el cual habían pululado por milenios.
Pero .el clima propendía a ser cada vez más seco y caliente, siguiendo el
cambio anatermal del ciclo inexorable del cuaternario.

En aquel paisaje apareció en tierras potosinas el primer grupo de homb~. Llegó éste corriendo, extrañado en su parte, tras las manadas de cuadrúpedos que Jo sustentaban. Eran pocos los recién venidos, de aquella raza
arre~da en pieles, de cuerpo ancho y mentalidad angosta, creada en las
~oscas de la estepa siberiana y reproducida y multiplicada durante milenios_ ~n las praderas septentrionales de Norteamérica, dejando aqui y allá
vestigios de su fugaz estadía que, de vez en vez, salen casualmente a la luz
entre profundidades ignoradas. Eran dolicocéfalos, de frente estrecha y de-

341'

�primicia, las fosas nazales anchas y nariz aplastada; los pómulos salientes,
las mandíbulas amplias y dientes ennegrecidos; chaparros, cargados de hombros ellos, y de caderas las mujeres; lampiños y, en total, un conjunto rudo
y macizo, rebultado de músculos, de piel oscura y cabelleras híspidas.
¡ Debieron ser entes preciosos!
Vivían como podían, debajo de cualquier rebuja!, pero si encontraban
alguna cueva o covacha más o menos adecuada, alú se instalaban de por
vida y no se salían de ella ni después de muertos, ya que ahí mismo lo
enterraban. Estos individuos fueron tradicionalmente cazadores y recolectores
pues era de los animales de donde sacaban su principal sustento y abrigo,
completando sus dietas con lo que el monte les deparaba, que eran mochas
las plantas edibles que se encontraban.
Nadie sabe con certeza cuándo ocuparon estos terrenos puesto que nunca
se ha investigado el caso, pero por observaciones fortuitas se deduce que no
hace menos de diez mil años ya andaban por aquí. Vinieron de los enormes
ámbitos norteños descendientes de los que pasaron un día el estrecho de
Juan de Fuca, hoy de Bering y que, por aislamiento o atavismos, se mantuvieron por milenios en el mismo horizonte cultural de la edad de piedra,
tan cómodamente adaptados a él puesto que, dada su naturaleza y la vida
que llevaban, no hicieron mayor esfuerzo por evolucionar y salir de su rutina
primitiva. Desde luego que, tan connaturalizados estaban con el medio que
su vida era fácil y sana, subsistían apegados a la naturaleza qµe les rodeaba
y a la fauna que perseguían, siendo sus descendientes fuertes y su procreación
abundante y natural.
Corrieron milenios, ignotos y anónimos, durante los cuales los climas
se volvieron cálidos y resecos, incómodos y nocivos para las especies animales; los pastizales de gramíneas se trocaron en breñas y nopaleras, las encinas
cedieron el lugar a los mezquites y el suelo se cubrió de dañinos hierbajos
de repelente sabor. La mayor parte de las espléndidas bestias se extinguieron,
preponderadamente los mayores y con ellas, los temibles carniceros; pero el
hombre, en lugar de desaparecer se adaptó, evolucionando lenta, dolorosamente, en sus costumbres y dietas y sobrevivió.
Sus armas ahora eran otras, había cambiado el acatl o lanza-dardos, las
boleadoras y la pica, por las flechas, mucho más rápida para clavarse en
las costillas del fugaz antílope. Las cactáceas, el metl o maguey y los cimatlís (papas) complementaban sus magras comidas. Del corazón del sotol y
del ocaxtle del maguey confeccionaban tortas y, mezquitamal de las vainas del
mezquite, además tenían las tunas, el pulque; la miel y muchas plantas nutrí-

342

tivas. Así es que cuando volvieron a verse afligidos por las tremendas sequías de
Jos siglos IV y 111 anteriores a nuestra Era, ya eran duchos en sortear las crisis
climáticas que arrastraban largos períodos de necesidad, aunque a su favor
tenían los múltiples microclimas de la ladera potosina que se extendía desde
el seco altiplano hasta las recién emergidas marismas de la costa del Seno
Mexicano.
Teniendo en cuenta este puñado de datos, podemos penetrar un poco en
el desvanecido misterio de nuestros primitivos antecesores en su luenga e
ignota estadía en este territorio.
Suponiendo que una pequeña tribu de veinte gentes haya llegado ahí hace
un ciento de siglos y, dándole un lento y nuciente desarrollo, castigado por
mil causas adversas, más las naturales emigraciones de zona, en ese largo
período de tiempo deben de haber sumado muchos cientos de miles sus
descendientes. Creo que entre los siglos I al X de nuestra Era la población
del actual territorio del Estado de San Luis Potosí, debe de haber alcanzado
un máximo hasta ahora apenas superado según vamos a ver.
Un día de nuestra prehistoria, aún no precisado, llegó otra misteriosa raza
que ya tenía un horizonte cultural barbárico. Entraron por el gran río en
múltiples acallis (canoas) apoderándose de todas las tierras bajas del territorio, cautelosamente primero, despué.s, según iban creciendo en población,
abiertamente, en son de eonquista, arrinconando en la abrupta sierra o en
las selvas a los primitivos habitantes, a los del horizonte ütico, que no se
dejaban domeñar de buen grado por aquellos invasores mayas.
Al cabo de siglos, éstos eran fuertes y cultivaban el maíz, vivían en pueblos; mucho y grandes pueblos de complicada organización, con llamativos
centros ceremoniales que eran residencias de caciques y sacerdotes.
Parece que llegaron en el siglo III de nuestra Era, y fue tal su expansión
en tan largas temporadas de paz y buenas cosechas, que para el año de
900 o upaban no solamente las tierras bajas de nuestra llanura costera, sino
que también los extensos y ricos valles del escal6n intermedio, los de la
cuenca del río Verde. Fueron tan grandes sus pueblos y tan densa su población que el mapa arqueológico de la zona apenas si los contiene. ¿ Cuántos
facron? Incontables tal vez, que se desbordaron invadiendo toda aquella
región de tan gran potencial biótico y ecológico que les sostenía favorablemente el cultivo del preciado alimento de Quetzalcóatl: el maíz. Además,
la numerosa población autóctona, nuestros primitivos cavernícolas, los proveían de abundante mano de obra y de mercado para sus huyules (cántaros)
y granos, desconocidos en las áridas llanuras del altiplano.

343

�Hay indicios de que esta ocupación duró alrededor de diez siglos, en loa
cuale,, si se tiene en cuenta un moderado porcentaje en el aumento de
población, la que se desenvolvía en un medio quieto y libre de grandes epidemias, el resultado puede ser un censo de cientos de miles repartidos desde
la costa hasta Rioverde.

Un indicio es que, cuando fueron a Teotihuacan, construyeron según sus
tradiciones dos montes enormes, uno a Tláloc y otro a Tlalzoltéotl, como
no se habían visto otros en aquellas tierras del Sur. El grado de civilización
que alcanzaron fue uno de los más vigorosos en las Américas. Su cultura
y arte los sitúan entre los aborígenes de máximo adelanto en México y, en
San Luis Potosí, indudablemente no hubo nunca otro pueblo aborigen más
aventajado.

Ahí, donde el hombre pudo domeñar la tierra y hacerla su principal fuente
de sustento, la densidad demográfica se mantuvo superlativa y daba suficientes soldados para mantener a raya las tribus agresivas del Norte; hombres para el trabajo de las sementeras, e inspirados sacerdotes para crear la
compleja trama de su pante6n. Sus deidades importantes eran cuatro, aunque
innúmeros sus dioses menores. En sus centros ceremoniales siempre había
grandes templos para Tlalzoltéotl, la eterna diosa de la reproducción y de
la tierra; Tláloc, el de la lluvia, y Ehécatl el del viento, a más del importantísimo Quetzalcóatl, el que les dio el maíz. Desde luego que, como nación
de agricultores, los elementos era lo que les preocupaba preponderantemente,
ya que estaban expuestos a los caprichos climáticos del Golfo. Sus artífices
produjeron una cerámica cuyas obras de arte no eran inferiores a otras de
esa época, siendo la ütica también toda una industria cuyas obras son de admirar. También practicaban el deporte, pues en todos sus pueblos, al lado
de los centros ceremoniales, se ven las canchas donde jugaban a la pelota
y se disputaban la máxima presea : los bien labrados yugos de piedra.
Cultivaban y fumaban el tabaco en pipas zoomorfas, de barro y piedra;
se confeccionaban telas de algodón para las minifaldas de sus mujeres, teñidas de brillantes colores, por lo que constatamos que no hay nada nuevo
bajo el sol. Hacían papel de amate y eran duchos en modelar figurillas de
barro de muy distintos estilos. Las de mujeres desnudas de piernas gordas
y caderas abultadas son muy comunes, aunque había otras de clásicas proporciones perfectamente conformadas. Otras más en las que se ven las modas
usadas en aquellos lejanos días del año del 900 con todas sus elegancias
vikinescas. Hay figurillas masculinas que demuestran un prognatismo acentuado siendo éstas las de los cabezas chatas, con sus altos copetes y com' tocados de pieles y pedernales.
plicados

344

Sus casas y templos, siempre sobre un terraplén más o menos alto, según
la categoria de la estructura, lucían fonnas bizarras, elegantes y extrafias,
aunque estaban hechas de materiales delesnables que no resistieron al paso
de los siglos: bahareque y reboques de cal policroma, con techos de palma
y zacatón dé las ciénagas, cerrando el ápice con un gran apaxtle de barro
en forma de pecho maternal.
Encontramos ahora en toda la zona los sitios de sus pueblos formados por
grandes núcleos de montículos y cúes, como el que está cerca de San
Rafael, en el municipio de San Ciro; como los Juzgados y El Revolcadero,
en Rayón, o los de Cieneguilla y San Diego a orillas del río de Los Morales en R.ioverde. Muy espectaculares son los de Tantoc y Pueblo Viejo en
la Huasteca Potosina y muchos otros más que sería muy largo enumerar.
Pero no solamente en las tierras bajas fueron conquistados y sometidos
los primeros habitantes de estas tierras, puesto que también en el altiplano se
vieron expulsados y dominados por gente venida de Occidente: los náhuatla
o mexicas. Subieron éstos del lado del Pacifico en son de guerra, con mucha
gente; gente bárbara y cruel que gustaba bañar a sus sádicos dioses con la
sangre de sus enemigos. También eran agricultores además de cazadores y
sabían cómo hacer sus casas, y bien las hacían de adobe ( xamitI) y varios
pisos de altura.
No cabe duda, siguiendo la localización de sus pueblos, que además de
pequeños, se ve que no tuvieron en an Luis Potosí sus mayores concentraciones, pues su esfera de influencias se encontraba para el lado de Zacatecas
Y Jalisco. Aquí se extendieron sobre y entre los grandes tunales del rincón
felsítico del Estado, en donde dejaron vestigios de su ocupación que ha de
haber durado alderredor de 500 años. Sus pueblos se encontraban en los
valles de Tangamanga, San Francisco, Bledos, la planicie de Arriaga y Cerro
Prieto, pero no pasaron hacia el Norte donde seguían viviendo las salvajes
tribus chichimecas y sus parciales que, acosados por ellos, les daban íctimas
para sus altares.
Su cerámica es peculiar, de un solo estilo poco variado, decorada con dibujos lineales en negro y en rojo sobre fondo siena. Eran grandes guerreros
Y aunque peleaban constantemente con los vecinos norteños, se ve que la
llevaban bien con los de las tierras bajas puesto que tenían un activo comercio
con ellos.
Sus dioses eran otros: Xipe, el dios desollado rojo que florece todas las
primaveras (la tuna) Coatlicué y Huitzilopochtli, el de la guerra y el fuego,

345

�se distinguieron prepondcrantemente en su abigarrado panteón, todos ellos
ávidos de COl'aZQDes. ••
Contando los sitios donde hay vestigios de sus pueblos de adobe, creo que
la población náhuatl en San Luis Potosí alcanzó_ en~ doscientos Y trescientos
mil habitantes los que al finalizar el primer milenio de nuestra Era Y agregados a los cientos de miles que existían n las tierras bajas y los valles del
río Verde~ más los primitivos que ocupaban las enormes llanuras del norte
. Jas escabrosas sierras intermedias, deben de haber sumado entre. t~os
) uando menos, millón y medio de individuos contando todas las distintas
naciones y sus parcialidades.
La e.xpansión demográfica tomaba curvas ascendentes de mal pr~gio,
pero inesperadamente viene el cambio brusco de clima,
gran sequ.ia_ de
lo años 1275 a 1300 que marca los índices más reduCJdos en los _amllos
arbóreos y, con ellos, la desaparición de los lagos, aguazales manantiales
ciénegas en el territorio potosino.

!ª

Esta prolongada sequía trajo a lo pueblos de agri ultores una carcn
absoluta de cosechas (entonces no se podía traer nada de Tex:15 \ : ~na
disminución de plantas edibles en los montes, además de la casi xti~ci~n
d la fauna. Tan numerosa población como existía en nuestro terntono
potosinense sufrió de hambre y sed, que no soportaron los anciano ni los
niños y que ha de haber traído sobre aquellos populo ~ pu~blos dificultades
sociales sin cuento: revoluciones intertribales, guerras, mvasion Y, al final,
la trasmigración de los que quedaban, buscando tierras má'I fértiles hacin

el Sur.
Tanto el altiplano como Jo valles del río erde y la planicie costeña se
quedaron solos, abandonados los pueblos, vacías y po~vosas las cementeras
enne ecidos ]os campos por los incendios, secos los n s las fuentes, Y los
arroyos mostrando los arenales y pedrusco de sus fondos, carentes del predado hilillo de agua zarca de antaño.

P asa ron décadas anónimas , mejoró de ou vo el ciclo de lluvia'I y las. d'
, tnibus norteñas de lo adaptab es
salvajes chichimecas que ,·1v1a11
persas
. d.
en el desierto, ocupando aquellas llanadas y rebujale , comenz~n a in~a ir
an Luis y, solapadamente primero despu' con redoblados bnos voh'l~n
a ocupar sus tunales, planicies y serranías, posesionándose de todo lo que vac10
ncontraron.
Bajaron aaí mismo otras naciones del norte, tribus pod

que vagaban

de uno a otro lado en aquel reacomodo de población característico de esos
siglos, ignoránd~ los motivos de estas gigantescas migraciones.
Eran muchas las tribus de distintas lenguas y dialectos, y éstas se dividían
en parcialidades de más o menos número, obedeciendo siempre al cacicazgo
autóctono de un jefe de guerra y caza. El territorio potosino se lo dividían
do grandes naciones: los guachichiles al poniente, emparentados con los
sioux de las praderas centrales de orteamérica y los pames al Este Iwta
la Sierra Madre, los cuales se hicieron fu rtes en lo más escabroso de a~uellos
montes, descendientes tal vez de nuestros arcaicos cavernícolas. Eran estas
naciones de mucha gente temidas por todos por indómitas y crueles• espiados guerreros, pintado el cuerpo de rojo y amarillo, ágiles y magníficos
flecheros. Xale, Maticoya, Copus y Guainame en el altiplano¡ Machicab,
Guashca1o y Macolio por el río Verde, eran poderosos jefes de grandes tribus
en el siglo A'VJ.
o culti aron nunca la tierra, pues eran cazadores recolectores y vivían
de lo que la naturaleza les deparaba, que muchos anímales y sabandijas
había, así como infinidad de plantas apro echables que ellos bien conocían·
teniendo en cuenta que eran manjares buenos para el paladar
estóma~
de aquellos primitivos aborígenes de nu stros campos.
Desde 1330 hasta 1550 ocuparon la zona sin disturbio mayor salvo las
pequeña, y continuas escaramuzas entre ellos mismos, pues peleaban por
cualqui r causa insignificante o simplemente por hacer mitote al cabo de una
borrachera. Dado lo difícil de su primitiva vida, deben de haber subsistido
únicamente los más bien dotados , si tenemos en cuenta el constante expurgo de Jas pequeñas guerras intertribales, el crecimiento de esos grupos
d .be de haber sido lento, ya que las bajas eran constantes y el cuidado de
us crfo negli ente y despiadado. Pocos II aban a vi.ej y ' tos eran abandonados a su suerte tan pronto como no podían bastarse a sí mismos.
Perduraron dentro de los límites de sus respectivas querencia , en su vida
trashumante, hasta bien entrado el siglo XVI y para entonces el aumento
de población era ya considerable. De las tribus xistentes en el territorio
))Otosino en 1527, según historiadores y cronistas d aquellos años, se calculaban más o menos las siguientes:

Chichimecas ........ ... ..... . 380,000
Pames . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60,000
Huastecos . . . . . . . . . . . . ... . . . . . 250,000
Mexicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60,000
Total . . . . . . . . . . . . 750,000

'46

347

�Después vino el cruento choque on los hispanos y sus secuaces, guerra de
onquista a sangre y fuego, sin cuartel, entre los aborígenes y las tropas coloniales formadas por indios, mestizos y unos cuantos dirigentes españoles. Duró
esta. guerra cincuenta años, llen~ de crueldad por unos y otros, con algunas
grandes batallas como la de la Boca de los Bledos y de Charcas; mil escaramuzas, persecuciones, asaltos y emboscadas, y no hubiera sido la gesta adversa a los embijados guerreros guachiohiles si no hubiera intervenido el otro
enemigo: la peste. Entre viruela, matlazahuatl (tifo) y sarampión acabáronse tribus enteras ya que hubo rancherías de más de mil habitantes que, después de las epidemias, quedaron reducidas a unas cuantas docenas de individuos.
Entonces, en unos cuantos años, la población del territorio potosino bajó
hasta cerca del fondo de la gráfica, c.asi a los limites del principio, allá cuando llegaron los primitivos cavernícolas...

¡ El territorio del Estado estaba en otras manos y casi d spoblado a finalu
del síglo XVI!

II. Los

UE

s

GE ES

rraa, muy justo era que vivieran como señores de ellas y no como siClVOS de
los colonos.
. ~pero, los cuatro jinetes del Apocalipsis dejaron tan extenuados a los
mdi&lt;:&gt;5 del TWlal, que se rindieron a aquel capitán que los comprendía y se
acasdlaron en los lugares que les indicaron.
AC.:baba el capitán Caldera de pacificar el Gran Tunal y las áridas estepas
nortenas, cuando dio con las ricas minas argentiferas del Cerro de San Pedro,
que provocaron un arrebato de entusiasmo entre las avanzadas de la colonia.
La creciente riqueza de las minas del Tunal fue lo que dio pie para fundar el pueblo de San Luis en el único lugar cercano con agua abundante ara
procesar el mineral.
p
~ fundó en 1592 por Dn. Juan de Oñate, Miguel Caldera, Gabriel Ur-

qU1Z Fu~ayor y fray Diego de la Magdalena, poniéndosele el nombre d
San Lws en honor al virrey Dn. Luis de Velasco conde de Sani-i-..an

S L ·
'
..._..,,Yª
an w~ Rey, patrono de los terciarios de San Francisco, agregándosele el
de potosí poco después por su riqueza en oro y plata.
El término potosí viene del quechua, poc-tosi o sea cerro que hace ruido
palabra
que los españoles incorporaron al idioma como sinónimo de n'queza'
.
minera.

Durante más de cincuenta años pelearon como fieras los chichimecas en
su insula territorial del centro de México, causándole al gobiemo de su Majestad la más costosa e insuperable dificultad de toda la conquista, pll! durante esos cincuenta años tuvieron que mantener en pie de guerra un enorme
ejército construir innúmeros fuertes y presidios, hacer armamentos y sufrir
la pérdida que representaba la disminución de la saca de metal en esos
territorios tan ricos en minas. El asunto fue tan serio que hubo momentos
en que se encontró en bancarrota el tesoro del Reino.

EJ virrey Dn. Luis de Velasco el II, teniendo en cuenta la fracasada guerra
de sus predecedores para lograr someter a tan aguerridos indios y buscando
recortar los gastos de esa desastrosa campaña a la cual no se le veía el fin,
accedió a pactar con ellos a través del capitán Miguel Caldera, un aguerrido mestizo que créia más en la diplomacia que en la espada, con el fin
de atraerse a su gente. Se comprometieron a entregarles los suficientes víveres
con tal de que viviesen en algún poblado bajo la dirección de los frailes, por
Jo cual se mandó se les donase por cuenta de la Corona el ganado y semillas
que requerían para su sostenimiento, pues si ellos eran nativos de estas tie-

Se fundaron también otros asientos de población donde acasillaron a

_

ch.ichile , negntos
. y pames. Con anterioridad había fundado Dn. Hernando
gua

Cort~, Santiago de los Valles, en las tierras bajas del Estado y los padres
franciscos ~ Real de
Maria de las Charcas al norte de San Luis, al pie
de otras romas argentíferas, pueblo que sufrió un feroz ataque por los indios
borrados, los que masacraron a todo sus habitantes arrasando eJ caseno.
•

?ta

Como los chichimecas daban constantes mu tras de inquietud por no poder adaptarse a la vida ciudadana, se trajeron indios de Tlaxcala y de Michoacán a fin de que éstos les enseñaran a los salvajes chichimecas a cultivar la tierra y a comportarse con urbanidad, pero todo fue inútil.
. ~ colonias mexicas y tJaxcaltecas traídas del sur no llegaban a muchos
md1v1duos; los colonos crioUos e hispano eran pocos y las tribus autóctonas
estaban, bien a bien, exterminadas. unca San Luis Potosí había tenido tan
poca gente como al finalizar el siglo XVI. oues se calcula para d pués
de la guerra con los chichimecas unos sesenta. mil habitantes en todo el
extenso territorio.

349
348

�De 1590 en adelante tenemos datos más precisos, como son Los emanados
de los censos de los conventos. Llegaron los misioneros como avanzada de
la colonia, cambiando los antiguos dioses y el animismo de los chichimecas
por la cruz y sujetando a los nativos que sobraron al proceso doctrinal de la
cultura cristiana que se les imponía. Pese a los distintos conceptos de la suma
de este penoso proceso de aculturación, los pequeños grupos de aborígenes,
bajo encomienda o servidumbre, prosperaron de nuevo y crecieron aunque
despacio, en su constreñimiento.

.

Se trajeron también muchos esclavos negros a San Luis, · pero éstos quedaron circunscritos a las tierras huastecas y -a las minas, los que a la larga
se revolvieron con los nativos desapareciendo entre ellos como grupo étnico,
aunque sus genes quedaron dominantes creando guapas cambujas que se remontaban hasta las capas altas de la sociedad hispánica.
Para darnos una idea de los pocos nativos que quedaban, en 1626 el ceru¡o
de la población de Rioverde que era anteriormente tan poblado, era de: 79
coyotes; 134 mascorros; 131 otomites; 110 guachichiles y unos cuantos mecos:
total 460 indios.
A pesar de todo, en pueblos como El Venado, se sostenía la población
indígena gradas a los nuevos colonos traídos del Sur, pues el censo de 1674
nos da solamente 144 guachichiles contra 477 tlaxcaltecas y 165 tarascos,
notoria minoría de los antiguos habitantes de estos terrenos ante los colonos
indígenas sureños, pero al fin tan indios como aquéllos.
El pueblo de San Luis seguía prosperando pues era grande y muy cuantiosa la producci6n de metales finos, los franciscanos construyeron un enorme
convento, después los agustinos, los mercedarios y los dominicos. Los que
levantaron conjuntamente a su iglesia un enorme colegio, fueron los padres
de la Compañía de Jesús, fundando la primera cátedra de instrucción superior. Notable fue la labor desarrollada por el jesuita Dn. Luis de Molina, que
sin mayores medios cimentó, primero un patrimonio sólido y cuantioso que Je
asegurara el financiamiento de la Comunidad y de las costosas obras que todo
ello requería. Después, con celeridad, construyó el templo, el convento y el
colegio, obras que aún perdw-an en nuestros días como asiento de la Universidad potosina. Es de justicia reconocer al padre Molina como · el organizador
de la inst.n.icci6n superior en la Ciudad. El colegio se inauguró en 1632 bajo la
dirección del padre Dn. Francisco Cabrera.
Para 1637 el pueblo estaba en crisis, pues decay6 en forma alarmante la
saca de metales en los reales, con lo que aminoró enormemente el circulante;
se cerraron muchos comercios y la gente comenzó a volver los ojos al campo
350

ya que no a la minería, al grado de que se despobló el nuevo pueblo y ni las
casas que estaban en la plaza se podían alquilar, y eso que los arrendamientos
iban entonces de siete pesos por una casa grande a diez pesos por un buen
local comercial.

A principios del siglo XVIII ya se habían fundado casi todas las poblaciones principales de la región que fueron en su mayor parte establecidas por
misioneros de San Francisco.
Durante todo el siglo XVII y gran parte del XVIII San Luis estuvo gobernado por un Alcalde Mayor sujeto a la Real Audiencia de México. Fueron
estos años de paz y de trabajo fructífero; se construyeron los mejores monumentos religiosos que tenemos; se fundaron las grandes haciendas y se descubrieron todos los centros mineros cuyos metales se procesaban en nume:°sas haciendas de ~neficio. Entonces era un ir y venir de emigrantes espanoles, los que, despues de hacer fortuna, volvían a sus lares, pero muchos, los
más, se quedaban y formabah grandes familias criollas que seguían usufructuando la riqueza creada por aquellos en haciendas, minas o comercios.
Se hicieron también en esos años cuantiosas fundaciones en favor de conventos e iglesias, que sostenían escuelas y hospitales para el pueblo. Fue una
época constructiva y, hay que tener en cuenta que lo que los españoles constituían era para durar por siglos, así como toda organización política social
y administrativa, las cuales quedaron en el medio potosino bajo fo~as básicas e indestructibles en las que aún descansan nuestras más evaluadas tradiciones.
La Ciudad de San Luis, durante los siglos coloniales, rodeada de importantes reales de minas, fue productora de plata en grandes cantidades, convirtiéndose también ef!. la puerta de los grandes territorios norteños, ya que
era el centro más al septentrión de la Audiencia de México la cual sostenía
una pugna constante con la Audiencia de Nueva Galicia por el control de
esos territorios.

En el año de 1628 y dada la importancia que había alcanzado la minería,
se dotó al pueblo de unas cajas reales para mejor controlar la recaudación de
los tributos llamados "Los Quintos Reales" y en 1655, se le dio el título
de Ciudad concediéndole un escudo en que fundar su prosapia.

En 1720 se mandaron al Nuevo Reino de León, hoy Monterrey, 120 familias indígenas desde San Luis Potosí, para poblarlo de nuevo, pues su autóctona población había casi desaparecido. Pero en la Sierra Madre, escondidos
entre arcabucos y peñascales en aquellas cumbres serranas, por demás inac351

�cesibles, se calcula que había alrededor de tres mil indios en pie de gu~,
y en las lejanas llanuras de los desiertos norteños, ya fuera del Estado, VlVWl
más de trescientos mil chichimecas alzados. to nos da una pauta para creer
que la desaparición de los chichimecas de la escena potosina se debió a que
muchos de los rendidos de paz, huían hacia el norte a unirse con sus congéneres en pie de guerra.
En 1738 se fundó el convento del Carmen, gracias al cuantioso donativo
de un rico minero, Dn. icolás Fernando de Torres, construyéndose en los
años que siguieron uno de los monumentos de arquitectura. mística más ostentosos de México, siendo éste un verdadero alarde de estilo barroco churrigueresco tan de moda años atrás en la Península.

San Luis Potosí no se quedaba a la zaga en el florecimiento artístico del
dieciochavo, pues por toda la ciudad se hacían obras portentosas como ~
las elegantes mansiones, los retablos dorados de los altares, ~ torres y ~ borrio de las iglesias que se adornaban en cuadros de mérito reconocido,
.esculturas y orícbrería de maravilla y una arquitectura que basta ahora no se
ha podido superar.
El cronista franciscano fray José Arlegui, escribía en 1743 que " .. ,la
Ciudad de San Luis Potosí era de las principales de ueva España: que
contaba con 30 tiendas de mercaderías de géneros de Castilla y de la tierra,
con 17 tendajon gruesos que vendían el piloncillo de la huasteca mucha
azúcar cacao pimienta canela y otras especias· que había múltipl y ave' como sastres,
'
zados 'artesanos
carpinteros, herreros, sombrereros, teJ'edores,
curtidores, albañiles, hojalateros, pintores, armeros, encuadernadores, doradores y numerosos y hábiles plateros. Que tambi' n tenía sus industrias como
eran las tenerías de cordobanes, cuerdas y badanas, más los telares en que
se hacían {rasadas, colchas y alfombras; tambi 'n la fábrica de salitr , ~l
que se enviaba a México y, lo más importante, las haciendas de beneficio para
-sacar plata, porque, aunque decadente como andaba la minería, los me~es
del Cerro de San Pedro pagaban aún anualmente 60,000 pesos en real qumtos, con haber 100 hornos de fundición en ellas. e apreciaba la penuria
que iba pasando la minería en atención al recuerdo de los viejos tiempos, en
los que el oro y la plata abundaban enormemente. Tai:nbién decla de los moradores de la Ciudad, que todos ellos eran muy nobles y honrad v ·nos,
quienes heredando con la sangre la virtud, eran muy dados a lo bueno y muy
afectos al culto divino".

En 1763 el temido matlazahuatl (tifo) destruyó a familias nteras, por lo
' de la plaga, se tomó un censo en todo el Estado para ver cuancual, después

352

ta gente bab~ que~do. Dicho recuento dio por resultado Jo que sigue:
en 1774 el vecmdano de la Ciudad se componía de 2147 familias d
_
-1
.
. .
'
eespa

no es, ~~ mdJ~ ~ mulatos, de los cuales una cuarta parte eran conocidamente mdios de distmtaa nacione , factor que daba una población no meno~ de 12:~
y 81,0?0 para toda la Alcaldía Mayor. Nos dice Dn.
Pruno Felic.iano Velazqucz citando al Teatro Americano.

alow:

En esta época constructiva, fu el mestizaje I que salvó absorbiéndolas
.
de este territorio que sin este hecho hubieran
'
anbguas
desapare-'
cido mexorablemente, como sucedió en tantos otros !u ares de América d
·~-~
amugalléUI como se encontraron d su perturbado medio.

ª. las .razas

También con el ~estizaje se hizo la fusión más completa entre Jo aborigen
lo europeo, erradicando aquel grupo venido de ultramar así como tambº,
'
Jen
h f • d
se an usiona ~ en una raza común todos los otros grupos étnicos importados como el aíncano y el mongol.
~~és de siglos de gestación se impusieron Jos genes dominantes del
mestizaJe, el que por número y fuerza llegó a crear lo mexicano auténtico
ya sin mayor s diferencias raciales ni anacronismos históricos.
'

1767 fu un año acia o para .L.P. pu

registraron seri tumultos que
estallaron con pretexto de la expulsión d los j uitas. La rebelión fue abogada con mano de hierro pero las autoridade se vieron en un apuro tre~endo ya que la plebe se apoderó de la ciudad liberando a los presos, incendiando las__ Casas Reales y saqu ando los principales comercios. Pedían a gritos el deguello de los españoles y el desconocimiento de Carlos III. Al fin
fueron los mismos padres de la Compañía de Jesús los que calmaron la barahúnda que se le formó al Alcalde.
En 1777 comenzó a hacer ruido un nu ,·o d ubrimiento min ro situado
en la sierra del A tillero, por Ma huala. Tomó cuerpo I rumor, revelándo
en_ toda su magnitud con el fantástico d ubrimiento que hizo un indio neto de harcas. Fue tal la riqueza prístina d ese hallazgo, que e] arrebato
de 11 ar allá de todos los minero dejó solos a lo demás real de la comarca,
al rado de que en uno cuanto días se formó un pueblo grande en aquellas
heladas umbres. Fundó el pueblo allá en su ventilada soledad Dn. Ramón
Ure he, osa que objetó Dn. ilvestre L6pcz Portillo quien fue nombrado
comisionado del nuevo Real al que gob mó acertadamente durante vari05
lustr s. 1 pueblo se I llamó La Purísima Concepción de los Alamos d
Catorce.
Eu 1787 se cambió el sist ma de gobierno interior del Reino, de Alcaldías

353
humarutas-23

�M:iJ ores a Intendcnci s, quedando la de San Luis Potosi de enonnes proporciones y de un potencial económico fantástico. No perduró mucho el enorme poder reconcentrado en esta In ndencia a cargo del anciano Dn. Bruno
Díaz de Salcedo, el brigadier Calleja y Dn. Manuel de Ja Gándara, pues pronto habría de estallar el segundo intento serio de ind pendencia que esta vez
alcanzaría proporciones incontrolabl s ya qu contaba con mejore dirigentes y respaldo más seguro.
En un censo de 1793 cuando el territorio de {éxico estaba subdividido en
Intendencias, la de San Luis Potosí que engolfaba además del territorio potosino, los norteños de Tamaulipas, Coahuila, uevo León y I enorm t rritorio de Texas, tenía una población, toda la Intendencia, de 250,000 gentes,
de las que 9,000 vivían en la ciudad capital. La cantidad anotada para este
enorme territorio parece sumamente baja pero hay que tener en consideración que todo el norte estaba casi deiliabitado, salvo unos cuantos presidios
y misiones, además de no haberse tomado en cuenta el gran número de indios
trashumantes en pie de guerra que vagaban por las llanuras norteñas.
La cuenta de saca de metales asienta que en 1788, se introdujeron en las
Cajas Reales de San Luis Potosí, 2,649 barras de plJta · 56 con ley de oro,
y cinco de oro: total 2,710 barras con valor de $3.058,490.00 pesos los que
pagaron por derechos al R y $331,000.00 pesos por quintos reales. Patentiza
esto el descenso en 1a gráfica de la producción de metales y por ende en el
laboreo de minas, las que cada vez se hacían más profundas y llenas de agua.
Fue tal la influencia de los religiosos de los numerosos conventos de la
Ciudad, ejercida en estos iglos sobre la mentalidad de sus habitantes, que
lograron crear un grupo social altamente fervoroso y místico. La vida se desarrollaba en un medio tan quieto y falto de empresas materiales que lógicamente la actividad espiritual era la que absorbía el pensamiento de aquellas
personas. Su vida diaria estaba r gida por las múltiples campanas de las
iglesias, por demás sonoras, que cuando no estaban llamando a misa lo era el
rosario; o si no a vísperas o maitin , o tocaban a muerto, grave, pausadamente• o se arrancaban con un repique ruidoso por una festividad, llenando el
•
ámbito de las calles y patios con sus resonancias. Las procesiones, que las había muy fastuosas y concurridas; los ejercicios espirituales, o las temibles misiones, en las que se anatematizaba a todo el mundo, rompían la monotonía
de la vida; naturalmente, la concatenación de todo e1lo hicieron de los potosinos unos católicos por demás fervientes y piadosos que Jlegaban al fanatismo pasivo.
El pueblo en general obedecía a sus padres espirituales y nadie se atrevía

354

a proyectar su pensamie~~ fuera de los cánones establecidos. Cuando algunos com nzaron subrepticiamente a conocer las ideas de los enciclopedistas
franceses y se echaron fuera del redil, se encontraron ante horizontes vastísimos y extrañamente prometedore . El Reino había llegado a un estado de superación económica y social bastan difundido y la ente buscaba un cambio, el cambio que las circunstancias demandaban ; había demasiada energía
populachera acumulada y riqueza creada en las altas esferas, que junto con
el resquemor, alentado por potencias extrañas, hacían una combinación altamente explosiva y violenta.
Cuando brotó la revolución de Hidalgo en contra del régimen colonial
fue secund~do en San Luis ~or un puñado de insurgentes capitaneados po;
legos Y frailes. Esta revolucion causó serios daños en la Ciudad, pues fue
entregada al saqueo varias veces por los insurrectos con muchos monstruosos
asesinatos de españoles y honorables vecinos.
F ue de San ~u.is de ~onde salió Dn. Félix Maria Calleja del Rey, su comandante, a batir a los lllSUrgentes, derrotándolos varias veces hasta culminar
con_un triunfo arrollador en Puente de Calderón, de donde se dirigió a la
hacienda de Bledos con toda su tropa a celebrar con u familia eJ triunfo
de las armas reales.

III. Lo

VERNÁCULO

San Luis Potosí fue erigido en Estado en 1824, con sus actuales límites
más~ m~os, y con Dn. Ildefonso Díaz de León como su primer gobernador
c?nsbtuaonal. El censo de la Ciudad dio 12 000 habitantes pero en 1833 se
~o :ectada de nuevo por otra terrible epidemia, el cólera morbus, pere~en o en u~os cuantos meses la cuarta parte de la población. Los apocalípticos
Jmetes se dieron gusto en esa época pisoteando al desdichado Estado el cual
despoblado de ente, sin dinero, sin semillas ni ganado en las haciendas,
'
es-'
taba en la decadencia y la recesión más completa.
Entonces, la Ciudad de México contaba con 160,000 habitantes y estaba
en manos de un gobierno dictatorial bajo Vicente Guerrero y también en
una penuria económica perenne de la cu.a] no podía salir. ¡ La situación en
todo el País era desesperante!
En la década de 1830 se inicia la lucha entre federalistas y centralistas que
habría de durar muchos años, alternándose en el gobierno de San Luis funcionarios de uno y otro bando. Esta circunstancia frenó el desarrollo de la

355

�iudad la cual siguió envuelta en la violencia. Fue entonces cuando se dieron
las dos tremendas batallas; una en Pozo del Carmen el 3 de agosto de 1832
y la otra en Dolores Hidalgo, donde fue derrotado el ejército potosino que iba
a la conquista de la ciudad de México al mando d I cneral Moctezuma y de
Ponciano Arriaga. Ocho mil cadáveres yacen enterrado en una larga fosa en
las lomas del Gallinero.
Después se sucedieron los conflictos con Texas y Estados nidos, ayudando el Estado con todos sus recursos y mucha gente, pues de la capital llegó
anta Anna sin medios pecuniarios y sin ropa para su d m drado ejército.
Después de mil exaccion , levas y toda clase de sacrificios para los habitantes de San Luis, nos encontramos, aJ final, ante una vergonzosa retirada y
un campo cubierto d cuerpos mutilados, alJá por San Jacinto.
Como compensación a todos los sacrificios y frustraciones ganamos el
honroso título de "San Luis de la Patria".

De los años de 1841 a 1847, el territorio potosino sufrió varias incursiones
de indios comanches que se descolgaban desde la frontera con el sub uente perjuicio por incendios, robo , rapto y matanzas en haci odas y rancherías.
Siguió en apogeo la revolución después de las desastrosas guerras en las
que perdimos más de la mitad de nuestro territorio (Destino Manifiesto) ya
por una causa, ya por otra, implacable , como la de Eleuterio Quiroz en la
ierra Gorda, qu causó gra~ perjuicios pu gran número de pueblos y
haciendas, como la de an Diego, fueron saqueadas y quemadas.
Después vino un periodo de paz o de cansancio, durante el cual se distinguieron por sus ideas liberales un montón de políticos de segunda que se
hacían pasar por redentores de las !ases populares, prof ión que siempre
ha dado buenos resultados dcstacándo el inquieto político potosino Ponciano Arriaga, el que ganó una estatua en el Paseo de la Reforma de la
Capital por su decidida intervención en la constitución de 1857.
Por eso años el censo de San Luis Potosí daba 400,000 ha bitantes para
todo el Estado y 27,000 para la Ciudad. Era ésta en aquella época, un
Jóbre o pueblo n el que la g te
onsumía de fastidio. Hacia el norte
e tendía el caserío unas cuantas cuadras de la plaza principal ; al oriente estaba limitada por el extenso convento del Carmen· al sur por el de la Merced
y su hospital; al poniente llegaba apenas a la Alameda de Braca.montes y lo
demás eran olares bardados con órganos y magueyes. Unas cuantas huertas,
regadas con los escurrimientos de la ierra o algunas exprimidas norias, ale-

graban con sus verdes la perifcria. Los viejos gra eros de fundición, formando
negras colinas rodeaban el caserío por todos lados· más allá no había más
que llanadas de cactáceas y chaparral dond nacían, al más ligero soplo de
vi nto, unas enormes nubes d poi o qu todo lo em·olvían . . . de ahí el
mote de an Luis Polvosí.

Despu' , para no perder la costumbr&lt;" vino la guerra de r forma, en la
cual tomó parte muy activa 1a ·udadanía potosinense, desarrollándose la batalla del Puerto de Carretas en abril del 58, y la de Ahua1ulco en septiembre
del mismo año, la que resultó mortal para miles. D spués de ella, el general
Dn. Miguel Miramón entró triunfant a la Ciudad.
Vidaurri huyó a punta de diliga hasta fonterrey no sin antes quemar
los trenes de carros cargados con 1 producto de los saqueo en la Ciudad y
entre ello parte del archivo histórico del palacio de gobierno.
Para 1861 estábamos de nuevo en guerra, esta z con Francia, aportando
San Luis nutridos contingentes d rancheros y efectivos. A poco 11eg6 Dn.
Benito con sus ministros donde instalaron el gobierno de la R pública, pero
tuvi ron que abandonar Ja plaza pronto al acercarse las fuerzas de Tomás
Mejía el destacado encral del Imp río. Al fin, 1 13 de enero de 1864 el
general Castagny, de los ej cito de apoleón III se apoderó de la Ciudad,
alojando a toda su oficialidad en casas particulares, de donde resultaron van matrimonios como 1 del Gral. Mad lor con la apa rita. anjuán 1
de ,-arias señoras con afición al idioma galo.
fin de 1866 las fuer.zas fran.
resas abandonaron an Lui , que fue inmediatamente ocupado por el ejército
republicano que comandaba el Gral. Escobedo, llegando a los pocos día el
presidente Juárez a dictar la fatal ntencia en contra del abandonado Emperador.
Para stas fechas el censo que da el eógrafo Feo. Macías Valadez en sus
apuntes geográficos y stadísticos del Estado dan 500,000 habitantes en todo
el territorio del Estado y 40,000 para Ja Cfodad d an Luis Potosí.
La paz que trajo 1 triunfo de la República hizo mucho bien a la destrozada economía del Estado y los potosinos; con renovados bríos, acometieron
la empresa de 1 vantar a an Luis de la ruina en que tantas guerras y revoluciones lo habían hundido. P ro no duró mucho el entusiasmo pues a poco
estallaba de nuevo la revuelta qu ncabezaba esta ez el general Dn. Porfirio Díaz, durando la trifulca hasta que alcanzó el triunfo completo que lo
llevó aJ poder.
Hasta aquí la diferencia qu

había entre las ciudades del interior y la

356
35

�metrópoli no era mucha· tal vez un poco en número de habitantes pero no en
clase de vida ~ocia!. La ~iudad de México era pequeña pues apenas si llegaba
sv. ámbito un poco más allá de la Alameda Central y a seis cuadras d~l Palacio de Gobierno, hacia el sur, terminaba el caserío en una secuenCJ.a de
huertos y ciénagas; en cuanto al número de habitantes se mantenía alrede~?1'
de los 200 000 habitantes. Pero después de la última y desastrosa revoluCion
y su agrarismo, que aventaron a las masas de población de los pueblos _Y ciudades del interior hacia la Capital, ésta dio un salto en número de habitantes
tan desmesurado, que se distanció en forma total de las pequeñas ciu~es
estatales cosa que trajo también una diferenciación en calidad y modo de vida
social: el contraste que hay entre una megalópolis internacional y el pueblo
vernáculo.

.

Durante los treinta años de paz que siguieron floreció el Estado, llegando
a la cumbre del bienestar económico. En San Luis fue electo gobernador el
general Carlos Díez Gutiérrez, hombre de car~cter e iniciativa. ~ante ~u
gobierno hubo innumerables mejoras que cambiaron en ~ucho la f1SOnomia
de la abatida Ciudad. Se gozó entonces de paz y tranquilidad, una paz que
tanto el pueblo como los empresarios necesitab~ condición que creó la é~oca
más floreciente y feliz de aquellos días. En estos años de paz y prospendad
se construyó mucho de lo que hoy es la ciudad; fastuosos edificios se levantaron dándole categoría a las calles; enormes y ricas mansiones se construyeron por toda la población y ésta era una de las principales y de mayor
movimiento en la República.
Una estadística de 1910 nos d.a como población del Estado el número de
575,432 habitantes, y para la Ciudad el de 61,000 ¡ Comenzáb~os a crece:!
Aquel enorme y efectivo poder político que controlaba los destinos del PaJ.S
se derrumbó con estrépito al grito maderista de ¡ Sufragio efectivo, no reelección! ... Las ya numerosas clases populares esgrimieron con entusiasmo
las armas buscando una forma de gobierno más propicio al interés general
del popuiacbo que rechazaba las desigualdades estáticas de una sociedad
terrateniente basada en el absolutismo del dueño de la tierra. ¡ La verdad
era la explosión demográfica!
Después del asesinato del presidente Madero en la Capital se extendió por
todo el Estado el desconcierto político, cayendo el gobierno en la más espantosa de las anarquías. Se extendió la revolución por todo México y el estado
de San Luis Potosí se vio asolado por la embestida de las fuerzas en lucha
y por un sinfín de alzados que no eran más que salteadores y abigeos que
nadie castigaba. Las áreas rurales se volvieron invisibles y todas las fuentes
de trabajo quedaron paralizadas. Con esto vino un éxodo de las haciendas

358

y ranchos a las ciudades grandes, pues hasta los pueblos chicos quedaron
abandonados.

Los trastornos eran múltiples, ya que la moneda circulante casi desapareció,
hasta que fue sustituida con papeles que de un día a otro perdían su valor,
pues eran muchas las emisiones que se ponían en circulación y que a poco
se cancelaban, hasta que se comenzó a usar de preferencia el dólar que se
cotizaba a 30 por uno. Como en las haciendas no se trabajaba, el maíz se fue
escaseando en todos lados, al grado de que la miseria se extendió hasta el
último de los rincones del Estado, el .kilo se cotizaba a dos pesos en lugar
de los seis centavos que valía antes de la revolución, y a pesar de ello, la
gente se desesperaba, pues aunque tuviese papeles en la mano no había nada
que comprar. En la Ciudad la situación se volvió crítica: en las calles vagaban turbas hambrientas de mujeres y niños y para mediados de 1917 no
se conseguía que comer a pesar de la Junta Reguladora de las subsistencias.
El S&amp;queo de las residencias fue general .
Empeoró la situación a fines de 1917 con una epidemia de tifo que mató
mucha gente. Muy despacio comenzaron a mejorar las condiciones, los gobiernos locales se volv:ían poco a poco más estables y los granos se importaban en grandes cantidades de los Estados Unidos; los dólares circulaban
libremente y en abundancia, gracias al auge petrolero de Tampico, puesto
que San Luis era paso obligado para ir aquel puerto.
Pero para septiembre de 1918 se presentó en San Luis Potosí una terrible
epidemia que se dio en llamar "influenza española" la que mataba a las
personas en unos cuantos días.
La peste se extendió por ciudades y ranchos al grado de que muy pocos
hombres quedaron en pie, dando por resultado que se paralizaran de nuevo
todos los trabajos. La mayor parte de los que morían eran jóvenes y mujeres,
pereciendo, en ese nefasto invierno, alderredor de un diez por ciento de la
población total del Estado. Ésta fue la última gran plaga que azotó a San
Luis y contra la cual no hubo defensa.
Después el gobierno cayó en manos de hombres que ejercieron el poder
en forma dictatorial, tratando de levantar la decaída economía, pues todo el
Estado estaba en la ruina más completa y decadencia más envilecida.
Hace apenas unos lustros que comenzó a mejorar la situación después
del impacto agrario el que causó serios trastornos en la economía del Estado
y del que aún hoy estamos pagando sus consecuencias, pues el reparto precipitado de las haciendas entre la peonada, trajo una disminución catas-

359

�trófica en la producción agrícola y pecuaria, la que parece nunca se repondrá
a pesar de los miles de millones que se emplean en sacarla de la re sión
en que cayó.

D cia

Wl

sabio refrán: ••pre ta un huerto y a

en propiedad un erial y al

pac.o tendrás un erial; da

pac.o tiempo tendrás un huerto".

Hasta estos años, la población se mantu\'O más o menos dentro de un
crecimiento moderado y table, pero de ahí en adelante, gracias a las condiciones higiénicas mejoradas por las mara rillosas medicinas descubierta en
los últimos años· al liberúnaje rural y a condiciones económica m jores,
el crecimiento de la población
vuelve desorbitado, insólito, y da un alto
enorme en la gráfica que alcanza alw.s casi erti.cales. El censo de 1950 da
para el Estado 850,000 habitantes y, para la Ciudad 130,000.
Corrieron los años añ de paz y prosperidad y para 1960 San Luis
Potosí había llegado a ser una ciudad rnodema en plena expansión la cual
comenzó a figurar corno uno de los polos indu triales del País, un importante
cruce de carreteras y centro comercial de gran potencialidad.
El

nso de 1960, muy detallado y completo señala para todo el ~ta.do

un millón de habitantes y para la iudad 165 000.
Ho en 1977, la Ciudad d San Luis Potosí cuenta con una pobla ión
de 300,000 habitantes, de lo cuale 160 000 son mujeres y 140,000 hombres. ¡ La totalidad n todo el Estado e de un millón y medio de almas con
uno de los índices de natalidad más alto del mundo!
A pesar de ello, la ciudad de an Luis Potosí no llegará nunca a ser una
gran concentración humana por las carencias de que adolece; se rnantendrá
dentro de un límite razonable de ciudad chica con reminiscen · as de pueblo
olonial con su atmósfera límpida r el ámbito de sus casas !len aún con
las resonancias de las campanas d u múltiples templo .

UN GOLPE DE ESTADO

ONTRA HERNAN CORT!S •
GoILLERMO

PoJUlAS MUÑoz

EL
araTÍTuLO
·

n"'UE RE puesto a este trab .
.
mgresar a esta ilustre
instituc·, ªJº, .con el que pretend o hacer méritos
P
bros, pudo ser también "La
. ion ~oas a la bene olencia de sus miemo
pnmera msurrec .ó
' con tono más dramático .. :-L "
o n en la ueva España"
.
, q= La gran trai .6 ,, e
.
para anunciar las escenas q e
CJ n •
ualqwera serviría
u vamos a trata d d
. .
a a~uel momento de la Historia de Méxi r e escnbtr, que se refieren
Hacienda de la ueva Es - d
co, cuando el factor de la Real
pana, on Gonzalo de
l
1 ,
poder a Hemán Cortés
·
ªlazar, ogro arrebatar el
qwen se encontrab
terrestres siendo obemador y ca . ,
a en
apogeo de sus glorias
pitan eneral de la tierra recién conquistad
P
ara entrar en 1
.
a.
152
a escena, pnmero tencmo
4 }', además, plantear algun d I
s qu r montarnos al año de
el arte
.
os e os antecedentes
hi .
ro cambio de gobierno
. . od .
que oeron propicio
, 1r mtr uaend
,
actuar en la trama.
o a lOS personajes que van a

~n 1524, como es de todos sabido 1
. .,
qwsta
había asentado finnem nte' aLapaz que sigwo a la gesta de la con.
d
·
nueva T 0 och ·t1
rumas
la pi tal ven ·d
.
ti an surgía de las
CI a y a estaba bastante adelantada su construcción.

rc:ra

Trabajo
. . de 1975
de• Hi
. presentado d 30 de Jumo
.
"Qui~~:wy Geograíí:a ; antes de iniciar su
lllS~ a la Academia Nacional
car este trabajo a dos peno
' e
r. Porras Muñoz di1·0·
a Momeñor
] osemaria
, Escnvá
.
.
de Bala nas que .tengo muy dentro de 1111• coraz6n.·
C&amp;Clón y mi sacerdocio Dcsd
gucr, a quien, dcspub de Dios debo
.
.
·
e que tuve el
· ·1 •
mi vomc al cnt6 a pr,_.,...,,;,. mu' cst .,,
d
pnvt
egto
de
conocerlo
en
1947
•
• •
-eUw05
e Hi t ·
g•
, Slempre
cumento de Monseñor Escrivi en Roma' ona. mceram~nte conmovido por el falleque e.ta ceremonia le hab na
, dad o una gran
' apenas
al , hace Cinto días• creo con certeza
Y agradecimiento
·
egna. También lo dcdi
.
aquí.
.
' a quien, por haberme dado la. .d
co, con DU amor
. a Dll madre, prcae:nte entre nosotrol".
Vl a, es culpable de que yo cst~

361
360

�El gobierno se ocupaba de asuntos habituales: la celebración de acontecimientos singulares; el registro de nuevos vecinos que llegaban de la peníns~
y la asignaci6n de solares para que edificaran sus casas; la reglamentaoon
del comercio y de los edificios manuales; la repartición de huertas en los
alrededores de la Ciudad· ciertas obras de mejoramiento, de limpieza Y aun
'
de embellecimiento, etc. Todo parece indicar que la vida de la Nueva Espana

-

era la normal de c\lalquier poblaci6n.
Pero en Cortés no se había apagado el fuego que ardía en el corazón del
conquistador, las ansias de más poderlo, de dar mayor amplitud a su territorio. Todavía soñaba con e&gt;-1:ender el reino de Dios y el del emperador,
con llegar a más almas, a más regiones. Teniendo noticia de que al sur de
su gobernación había muchos pueblos, minas ricas y nuevas tierras, y siempre
con la esperanza de encontrar el paso de un mar al otro, Cortés envi6 dos
expediciones al mando cada una de sus capitanes más esforzados: por tierra
fue Pedro de Alvarado a Guatemala; por mar salió Cristóbal de Olid a lo
que hoy se llama Honduras y entonces era las Hibueras o las Higueras. Las
dos expediciones iban a re ultar contrarias a los planes de Cortés, pu
ambos capitanes se independizaron.
Aquí nos interesa la expedición de Cristóbal de Olid. Fue preparada con
detenimiento y en detalle por el mÍ$mO Cortés. Con anticipación envió a
lonso de Contreras a la I la de Cuba, relata Bemal Díaz del Castillo, con
seis mil pesos de oro, para adquirir caballos, cazabe, cerdos y tocinos,
'.Y otras cosas pertenecientes a la armada, el cual soldado enui6 Cortés

adelante de Crist6bal de Olid por causa que si veían ir la armada los
vecinos de La Habana encarecerían los caballos y todos los demás
bastimentos.
Con cinco navíos y un bergantín, Olid parti6 de la Villa Rica de la
Veracruz el 11 de enero de 1524. Hizo puerto en La Habana, avitualló con
abundancia a su flota, y tuvo tiempo de cambiar su lealtad, aliándose con el
gobernador de la Isla, don Diego Velázquez, quien era enemigo acérrimo
d Cortés, como ya sabemos, para hacer la conquista por su cuenta.
Don Carlos Pereyra parece querer disculpar a O lid, diciendo:

sintió de nueuo el influjo de Velázquez, su primer amo, o crey6 que
le sería fácil imitar a Cortés, sirviéndose de Velázquez hasta que dejase
de necesitarlo.

362

Pero un hecho ocurrido cuando la flota de Olid salió de La Habana nos
lleva a concluir lo contrario. Cristóbal de O lid topó con el navío en' que
,-iajaba el adelantado don Francisco de Montejo a su regreso de Castilla,
camino de su gobernación en Yucatán, e intentó apoderarse de esta embar&lt;"ación, lo cual no logró por ser más velera. Con Montejo venía de España
don Gonzalo de Salazar, el primer factor de la Real Hacienda nombrado
por Carlos V. En La Habana, Salazar se enter6 de la alianza de Olid y
Velázquez, y fue quien trajo la noticia a Hemán Cortés al hacer tierra en
an Juan de Ulúa el 23 de mayo de 1524.
Mientras dejamos que Olid siga su vía je a las Hibueras, veamos quién
era Gonzalo de Salazar. Hijo del médico de los Re es Católicos, el doctor
Juan o Francisco, como también e le cita, Fernández de Guadalupe, y de
doña Catalina de alazar, Gonzalo fue el "primer hijo de cristianos nacido
en Granada", nos dice él mismo con lo cual podríamos calcular que tendría
unos treinta años a su llegada a la Nueva España. Pero el cálculo resulta
&lt;.'rróneo porque en la conquista y al servicio de Cortés, ya andaba el mayor
&lt;le sus hijos, Remando de alazar. Para tener un hijo conquistador en 1519,
don Gonzalo debía ser bastante mayor de lo que presumía.

En su juventud, Salazar había servido de paje a los reyes don Fernando
}' doña Isabel, y luego fue continuo de la reina doña Juana; después prestó
~rvicios al emperador en las comunidades. En 1522 Carlos V nombró por
primera vez a los que habían de ser sus oficiales de la Real Hacienda en la
Nueva España, el tesorero don Alonso de Estrada, el contador don Rodrigo
d Albornoz, el factor don Gonzalo de Salazar, y 1 veedor don Pedro Almíndez Chirino.
alazar había casado con la burgalesa doña Catalina de la Cadena de la
'
que habían nacido, además de Remando, ya mencionado tres varones, Juan
Velázquez de Salazar, otro Gonzalo de Salazar y un tercero, cuyo nombre
no se con igna y de quien sólo sabemos que falleció en México, y una bija
doña Catalina de Salazar. La familia quedó en España, concretamente en
Granada, ciudad de la que era Veinticuatro don Gonzalo, por nombramiento
que le dio la reina doña Juana en Madrid a 30 de octubre de 1510. En
México, Salazar tuvo, por lo menos, un hijo mestizo, cuyo nombre desconocemos; fue ordenado sacerdote por el arzobispo don fray Alonso de Montúfar en 1561, a su regreso de Castilla, donde pasó dieciocho años al servicio
de don Francisco de Mendoza, obispo de Jaén.
Llegados los oficiales reales en la primera mitad de 1524,
363

�fueron muy bien rescibidos y ospedados de D. Hernando, el cual, en
11.0mbre de Vuestra Magestad, los admitió á sus oficios, y les hizo mucho
bien, y todos se le ofresieron por grandes amigos, en especial el factor
Salazar,

..

escribía después aJ rey el obispo de México, don fray Juan de Zum.írr::iga.
Pero en el juicio de residencia de Cortés, se relata que, al tener noticia de
que venían a hacerse cargo de la Hacienda real, los conquistadores discuúan
delante del capitán, si los había de recibir o los había de rechazar, discusión
a la que puso fin Hemán Cortés, diciendo: "si ellos no fiziesen lo quél quisiese, quél faria dellos su voluntad". El testimonio es parcial por venir del
testigo Bemardino Vázquez de Tapia, enemigo de Cortés y partidario de
Salazar.

Sin tener noticias de Cristóbal de Olid y con la novedad de su rebelión,
que le trajo el factor, Hemán Cortés inmediatamente organizó otra expedición, que puso al mando de su pariente, Francisco de las Casas, para que
fuera por tierra a someter a Olid. Además, empezó a planear todavía otro.
expedición, · que él mismo dirigiría, para lograr aquella conquista. Con algunos de los conquistadores, Salazar y Chirino se opusieron a que se alejara
de la capital, alegando precisamente el peligro de que se alzaran los indios
y se perdiera la tierra. Sus argumentos aumentaron al enterarse de que pensaba dejar como sus lugartenientes, encargados del gobierno, al licenciado
don Alonso Zuazo y a los otros dos oficiales de la Real Hacienda, don Alonso
de Estrada y don Rodrigo de Albornoz. Seguramente en esa coyuntura empezó a urdir su plan Gonzalo de Salazar y convenci6 a Pedro Almfodez
Chirino de que ellos debían acompañar a Cortés.
Camino de Coatzacoalcos

Hay una discrepancia en lo que se refiere a la partida de la expedición.
En carta de Hemán Cortés al rey, dice que el 12 de octubre de 1524 salió
a las Hibueras; sin embargo, su cuarta relación está fech~da "en la gran
ciudad de Temixtitan de esta Nueva España", todavía el día 15 del mismo
mes y año.
Hay otra discrepancia referente a su acompañamiento. En la quinta relación, Cortés dice que llevaba "alguna gente de caballo y de pie, que no
fueron más de los de mi casa y algunos deudos y amigos míos". Quizá trataba
de restarle importancia 1a su fracaso, pues Pereyra, recogiendo datos sueltos de
Berna! Díaz, la describe de la siguiente manera:

364

Llevaba una comitiva de príncipe. Le acompañaban Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, Luis Marín, Francisco Marmolejo, Pedro
de lrcio, Pedro de Sauceda, el Romo; Jer6nimo Ruiz de la Mota,
Alonso de Grado, Pedro Salís, Casquete; Juan Jaramillo, Diego de
Mazariegos, Gaspar de Garnica, Gil González de Benavides, y otros
que se le juntaron e11 el camitlo nuevamente llegados de España. Iban
también tres deudos de Cortés: los dos hermanos Juan de Avalos y
Hernando de Sayavedra, primos del conquistador, y un sobrino apellidado Palacios Rubios. No faltaba la indispensable doña Marina, sin
la cut:1 era imposible dar un paso. Le asistían un clérigo y dos frailes
franciscanos, flamencos, teólogos notables, que predicaban por el camino. Su servicio personal estaba a cargo del mayordomo Carranza
y del maestresala Juan de Jaso, del botiller Serván Bejarano, del despensero Guinea y de un Rodrigo M añuel, cuyas funciones no constan.
Tello de Medina cuidaba de las vajillas de oro y plata. Le atendían
su médico, el licenciado Pedro L6pez; su cirujano, maese Diego dr
Pedraza; su camarero Salazar, sus pajes, entre los que figuraban Puebla
~ Montejo, y ocho mozos de espuelas. Para distracciones le acompanaban tres halconeros: Perales, Garci Caro y Álvarez Montañez; cinco
~ú_si~os de ~~irimías, sacabuches y dulzainas, un volteador y un prestidigitado~ tttirero. El caballerizo Gonzalo Rodríguez de Ocampo, con
tres acemileros, llevaba a su cargo el ganado. La columna iba esguida
de una manada de puercos.
Toda expedici6n española llevaba auxiliares indígenas. Cortés escogió
de tres a cinco mil mejicanos, entre guerreros y servidores de los caciques. Figuraban entre los acompañantes de Cortés todos los principales
del valle, desde Cuauh émoc hasta el señor de T acuba.

Hasta aquí Pereyra. La muchedumbre era, en verdad, muy numerosa, pero
a l_os lados del capitán iban Gonzalo de Salazar y Pedro Alrrúudez Chirino,
quienes departían amigablemente con él. Bernal Díaz del Castillo nos cuenta:
.. .íbanle haciendo mil servicios, en especial el factor, que cuando Cortés
hablaba, la gorra quitaba hasta el suelo y con muy grandes rev,erencias
Y palabras delicadas y de gran amistad, con ret6rica muy subida le
iba diciendo que se volviese a México y no se pusiese en tan largo
Y trabajoso camino, y poniéndole por delante muchos inconvenientes; y
aun algunas veces, por complacerle iba cantando por el camino junto
a Cortés, y decla en los cantos: "¡ Ay tío, y volvámonos! ¡ Ay tío, volvámonos, que esta maiíana he visto una señal muy malat• I•Ay tío ,

365

�volvámonos!". Y respondíale Cortés, cantando: "¡,Adelante, mi sobrino!
¡ Adelante, mi sobrino, y no creáis en agüeros, que será lo que Dios

quisiere! ¡Adelante, mi sobrino!".
Como no consta que Cortés y Salazar fueran parientes, suponemos que
su canción era un canto popular de aquel tiempo, a menos que por amistad
se dieran el tratamiento de tío y sobrino.
Al avanzar lentamente la expedición, abriéndose camino por la selva tropical, hubo tiempo para amenidades. En un pueblo cercano de Orizaba,
contrajeron matrimonio Juan Jaramillo y la imprescindible doña Marina,
la Malinche, sin que parezca cierto que Jaramillo estaba borracho, como ha
asentado algún autor.
Salazar seguía aprovechando toda ocasión para afianzar su amistad con
Cortés y ganar su confianza. Al recibir noticias de sus amigos de México,
que le comunicaban los pleitos que tenían Estrada y Albornoz, quienes llegaron a desenvainar las espadas para atacarse, comentaba el peligro de su
gobierno con Cortés. Pero mejor dejemos que lo explique Bernal:
Y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino que
traía; que mirase a quién dejaba en su poder; que tenía al contador
por muy revoltoso y doblado amigo de novedades, y que el tesorero se
jactanciaba que era hijo del rey cat6lico, y que no sentía bien de algunas
cosas y pláticas que en ellos vi6 que hablaban en secreto después que
les dió el poder, y aun de antes; y además de esto, ya en el camino
tenía Cortés cartas que enviaban desde México diciendo mal de su
gobernación de aquellos que dejaba. Y de ello avisaban al factor sus
amigos, y sobre ello decía el factor a Cortés que también sabría él
gobernar, y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba
en México, y se le ofrecieron por muy servidores.
A 110 leguas de viaje, Salazar alcanzó su meta. Con "sus blandas y delicadas palabras", detalle en que insiste Bemal, agregando "decía tantas cosas
melosas y con tan amorosas palabras", antes de llegar a Coatzacoalcos, don
Gonzalo había convencido a Cortés de que los nombrara a él y a Chirino
para gobernar. Se les extendieron dos documentos. Según el primero, habían
de entrar a gobernar Salazar y Chirino con Estrada y Albornoz, si encontraban que ya estaban de paz cuando llegaran a México. Según el segundo,
Salazar y Chirin.o habían de sustituir en el gobierno a Estrada y Albornoz
si continuaban las disensiones de los lugartenientes. En cualquiera de los

36ñ

casos, el licenciado Zuazo había de retener su oficio de alcalde mayor y
teniente de gobernador y de capitán general.
Logrado su propósito, Salazar y Chirino emprendieron el camino a México. Dice Berna):
.. .cuando se despidieron el factor y el veedor de Cortés para volverse
a México, con cuántos cumplidos y abrazos. Y tenía el factor una ma:.
nera como de sollozos, que parecía que quería llorar al despedirse, y
con sus provisiones en el seno, de manera que él las quiso notar y el
secretario, que se decía Alonso Valiente, que era su amigo, las hizo".
Prosigue el plan
De regreso en México, Salazar y Chirino asisten a la sesión del Cabildo
de la Ciudad, celebrada el 29 de diciembre de 1524-, y presentan no el primero de sus títulos, que mandaba compartir el gobierno con los otros oficiales
reales, quienes efectivamente ya estaban en paz, sino el segundo, en el que
se estatuía que habían de sustituir a Estrada y Albornoz si todavía andaban
con dificultades. .El Cabildo acepta el nombramiento y los recibe como tenientes de gobernador, y toman posesión del cargo, quedando eliminados así
Estrada y Albornoz.
La siguiente reunión del Cabildo es presidida por Zuazo, Salazar y Chirino
y, siendo el 1 de enero, día en que se renovaban los cargos capitulares, presentan un documento, que seguramente les había dado Cortés cuando regresaron a la Capital, en el que constaban los nombres de quienes habían
de integrar el Cabildo en 1525. Los alcaldes ordinarios eran el comendador
Leonel de Cervantes y Francisco Dávila · para regidores del concejo se había
designado a Gutierré de Sotomayor, Rodrigo de Paz, Antonio de Carvajal
y Juan de la Torre; Pedro Sánchez Farfán era procurador del Cabildo.
Todos seguirán figurando en los acontecimientos que iban a ocurrir en los
meses siguientes.
El ardid no tardó en descubrirse, pues Cortés, suponiendo que todavía
gobernaban Estrada y Albornoz, les envió algunas cartas sobre el gobierno,
con lo cual se hacen cargo del engaño. Acuden al licenciado Zuazo, por ser
justicia mayor en ausencia de Cortés, en apelación contra Salazar y Chirino.
El 17 de febrero, Estrada y Albornoz se presentan en el ayuntamiento. Lo
primero que ocurre en esta sesi6n es que el Cabildo recibe a Rodrigo de Paz
por alguacil mayor, nombramiento que Je había enviado Cortés.

367

�los "privaremos del gobierno". Ganada la confianza de don Rodrigo y juramentados ante el capellán del factor, Salazar lo sacó de su prisión y le
señaló su propia casa p0r cárcel.
En seguida, Salazar se comunica con los contrarios, les hace ver que convenía sacar al preso de su casa por el rumor de que, siendo su enemigo
enconado, se le iba a envenenar, y lo llevan preso a la casa de Albornoz.
Después les explica que reprendió a Paz y prometió enmendarse y que, por
tanto, sería mejor soltarlo; el Miércoles Santo, 12 de abril, lo ponen en
libertad. Al día siguiente, Jueves Santo, a sugerencia de Salazar y siguiendo
una costumbre inmemorial, los cinco tenientes de gobernador y Rodrigo de
Paz comulgaron, para significar su amistad. El lwies de Pascua y por invitación de Alonso de Estrada, comieron juntos.
Con estos antecedentes se puede comprender por qué en la primera sesión
que tuvo el Cabildo, pasada la Pascua, a 19 de abril, Rodrigo de Paz r etrae
el voto que había dado el 25 de febrero a favor de Estada y Albornoz y se
declara por Salazar y Cbirino, produciendo de nuevo la división del Cabildo.
El alcalde Dávila vuelve a apoyar la sentencia del licenciado Zuazo, en tanto
que el otro alcalde, el comendador Cervantes, se afirma en favor de Salazar
y Cbirino y por la exclusión de Estrada y Albornoz. Los regidores Sotomayor y de la Torre también se encuentran en posiciones contrarias: el primero favorece el gobierno eonjunto de los cuatro oficiales reales, en cambio
el segundo se declara por el gobierno exclusivo del factor y del veedor.
En plena discusión, llegan al Ayuntamiento Salazar y Cbirino, y sus partidarios los requieren para que manden pregonar su nombramiento. A esto
se opone el alcalde ordinario Francisco Dávila, con lo cual Salazar le arrebata la vara de justicia, la rompe y se la lanza a la cara, diciéndole: "Daos
preso". El mismo día, 19 de abril de 1525, se pregona "en haz de mucha
gente", el gobierno de Salazar y Chirino. Al día siguiente se señal6 como
pena a quien obedeciera a otro que no fuera Zuazo, Salazar o Cbirino, el
perdimiento de todos sus bienes o, a falta de bienes, cien azotes.

Desaparecen los contrarios

No satisfecho con haberles quitado el gobierno a Estrada y Albornoz, Salazar se propuso eliminar a todos los que eran obstáculo para quedar él solo
con el mando. La prisión del alcalde Dávila mostr6 al pueblo el poder de
Salazar, a la vez que fue eliminado uno de sus enemigos más tenaces. Don
Gonzalo intentó ganárselo, ofreciendo restituirlo en la alca1día, y al ver su

370

firme opo~ci6n, planeó darle muerte, pero Dávila Jogr6
d I ,
Y se ocultó durante varios días. d
,
.,
escapar e a caree!
F
.
d d
, espues se refugio en el convento de S
rancisco, on e estaba fuera del alcance de Salazar El of1·0·
d . , an
cante hasta I 6 d · ·
·
o se eJo vae
e Jumo, cuando fue nombrado por Salazar
..
un cunado de Rodrigo de Paz, Cristóbal de Salamanca.
y Chirino,
La, siguiente víctima fue el licenciado Alonso Zuazo
todav1a compañero de Salazar
Chirin
. ' alcalde mayor y
O en el gobierno. Después de que
Zuazo fue des O • d d
y
Ciudad Estra~}ª
las hue~ _que le había concedido el Cabildo de la
l
,
y
~oz le p1d1eron que hiciera una informaci6n sob
os desmanes. de los teruentes de gobernador, de lo cual no tard
re
enterarse
los
mteresad
.
aron
en
limin
os y se pusieron de acuerdo con Rodrigo de Paz
e . ar a Zuazo. El martes 23 de mayo -seguimos en 1525par~
Cabildo, que presidieron Salazar Chir"
z
,
' se celebro
de portar armas
d, '
mo y uazo, y se trato sobre el derecho
y se man o pregonar una real cédula respectiva.

:i~

Esa misma noche se presentaron Salazar C . .
.
~rn_i~do, en la casa de Cortés, donde residí!n
s:ztgs
genRtío
s1sb.o Zuazo con su guardia
da
.
o e az. emejor trasladarse esa .
arma ' pero Paz lo convenció de que sería
ue
.
. ~ma noche a Texcoco, donde estaría a salvo hasta
q
cambiara la s1tuac10n. Acompañado de Rodrigo de p
d
,
hombres armados, emprendi6 el via"e el li
. d
. az y e treinta
una acémila
1
J
cencia o Zuazo, montado sobre
en ugar de uno de sus caballos, lo cual fue causa de di
En la madrugada del día 24 y todavía a tres leguas de T
I sgusto.
caron que "b
,
excoco, e comuni1 a preso y sena expulsado del país, a lo cual contestó

21::\

~ u;

con alegre rostro ... quel holgaba dello, porque creia que Dios le hacia
merced en sacarle de aquella tierra, por las comunidades que se ban
plan_teando de poco a poco, e quel no avi.a de dar lugar o av~ de
morzr en la demanda.

de
S Después
. comer
,
. en. Texcoco el

r

.
J d e mayo, fiesta
de la Ascensi6n del
enor,
continuo
el
VIaJe
hasta
llegar
a
Medell'
d
d
l
d 1 I
.
w, on e fue encarcelado en
~ casa e a guacil Alvaro de Saavedra teniéndolo prác♦:
•
rucado A
diad d
'
ucamente mcomu~
.. .
me
os e agosto fue embarcado en San Juan de Ulúa
:udo a La Habana. Con esta acci6n, Salazar cometi6 un error involun~:n ?~ba, Zuazo aprovechó una embarcación que había enviado Cortés a~
escnbrrle _una carta en la que le daba noticias de la situación de Méxíc! lo
cual motiv6 su regreso como Juego veremos.
J
F

Poco. antes
, regresado a México
d 1 de que fuera expulsa do zuazo, h ab1a
ranc1sco e as Casas' a qu1·en eortés h ab'ta enviado
.
a someter a Cristóbal

371

�de Olid, lo juzgó sumariamente y lo degolló. Al enterarse de que Zuazo
estaba preso en Medellin, Francisco de las Casas fue con doscientos jinetes
a intentar rescatarlo para que volviera a México a hacerse cargo del gobierno.
Zuazo rechazó su propuesta, pero con su intento, Casas se ganó la enemistad
de Salazar. Ni tardo ni perezoso, Salazar tomó preso a Francisco de las
Casas y lo envió a Castilla, para que respondiera en la corte por la muerte
de Cristóbal de Olid.
Por lo que se refiere a Estrada y Albornoz, aunque habían quedado eliminados del gobierno, ejercían con libertad sus oficios de Real Hacienda
y por su autoridad y su amistad con muchos de los habitantes de México,
seguían siendo un obstáculo y un peligro, por lo menos en potencia, para
la hegemonía del factor. Unos días después de la aprehensión de Zuazo,
corrió el rumor de que el tesorero y el contador iban a huir de la Ciudad.
Escondidos en la casa de Lucas Gallego, Estrada y Albornoz se enteraron
de que los gobernadores y Rodrigo de Paz, por su parte, andaban reuniendo
gente y buscándolos de casa en casa para aprehenderlos, después de haberse
cerciorado de que no se encontraban en su propio hogar.
Frustrada esta ocasión, Salazar esperó otra, que no dilató en presentarse.
Estrada y Albornoz resolvieron depositar el oro del Rey en el monasterio de
San Francisco, por temor a que fueran saqueadas sus casas. El oro fue encajonado y trasladado de noche al convento, donde se ocultó debajo de la
cama del padre guardián, fray Francisco de Soto. Luego resolvieron que
Albornoz llevara el tesoro a España, para poder infonnar en la corte de todo
lo que ocurría en México. A Salazar dijeron únicamente que para embarcar el oro irían a Medellín. Pero Salazar y Chirino exigieron que se les
mostrara el oro que enviaban y, una vez que lo habían visto, declararon
que ellos también irían a Medellín a entregar el oro en los navíos que salían
para España, fijándose el 25 de junio para su partida.
No obstante, los planes cambiaron. Dicho día Salazar y Chirino no quisieron acompañarlos aunque el factor les deseó buen viaje al encontrarlos ya
saliendo de la Ciudad. Estrada y Albornoz hicieron noche en Tlalmanalco,
donde los hospedaron los franciscanos. Tenninada la cena y cuando se habían
retirado, fueron prevenidos por unos indios de que algunos españoles venían
a atacarlos. De prisa se prepararon para defenderse, pero siguieron el consejo
de los frailes, de que estarían con más seguro en Chalco y emprendieron la
huida. De camino, un mensajero de Chirino les dio alcance, diciéndoles que
esperaran al veedor, pues quería acompañarlos a Medellín. Lo esperaron.
Chirino llegó con un pequeño ejército -ochenta jinetes y cien peones- y,
tomándolos prisioneros, los volvieron a Tlalmanalco a pasar la noche. Por

la mañana del 26 de junio los condujeron a México, con las manos atadas.
A la entrada de la Ciudad, los hicieron bajar de sus caballos y les ordenaron
"que cabalgase~ en ancas de las bestias de unos moros que trayan a fin de
que! pueblo viese que los trayan vituperadamente presos''. Se Je señaló
a cada uno su propia casa por cárcel, pero más tarde Albornoz fue a dar a
1~ atarazanas, a consecuencia de un rumor de que quería aliarse con Francisco de las Casas.

Otro enemigo a quien había que eliminar era Hernán Cortés. Habían
P_~do unos ~is meses sin que en México se tuviera noticias de la expedic1on .ª las H1bueras~. y se empezó a temer que Cortés y su gente habían
pereCJdo. Salazar teJ1Ó datos y leyendas y convirtió el temor en realidad.
H~~ía llegado Diego de Ordaz de España y, con un navío y un bergantín,
sa~o en busca _de, Cortés y su expedición. Unos indios Je infonnaron que en
Xical~go los .mdígenas habían dado muerte a los españoles, lo cual había
ocurndo efectivamente, pero se trataba de Francisco de Medina y Simón
de, Cuenc~ y otros que había enviado Cortés. Ordaz regresó a Veracruz y de
allí mando_ una carta al factor, comunicándole la noticia que había recabado.
Además, dice Bemal Díaz del Castillo:
Y como también hay en este mundo traidores y aduladores, y era uno
de ellos uno que le tenía por hombre honrado, que por su honor aquí
no le nombro, dijo al factor delante de otras muchas personas que
estaba malo de espanto porque yendo una noche pasada cerca del Tatelulco, que es a donde solía estar e/ ídolo mayor que se decía Uichilobos,
do está a!tora _la iglesia de Señor Santiago, que vi6 en el patio que
1e ardían en vivas llamas el ánima de Cortés y doña Marina y la del
c~pitán 'Sandoval, y que de espanto de ello estaba muy malo; también
vino otro hombre que no nombro, que también le tenían en buena
reputaci6n, Y dijo al factor que andaban en los patios de Texcuco unas
cosas malas, y que decían los indios que era el ánima de doña Marina
Y la de Cortés, y todas eran mentiras y traiciones, sino por congraciarse
con el factor dijeron aquello, o el factor se lo mandó decir.

S~ como fuere, a ~alazar le bastó para declarar oficialmente que Hernán
Cortes y sus acompanantes habían perecido. Mandó construir un túmulo
en la iglesia mayor y, vestido de luto, asistió a las exequias. También decretó
que todas las mujeres cuyos maridos habían ido en la expedición eran viud
.
b"1en por sus ánimas y se casasen".
as,
Y " que hic1esen
Declarada oficialmente la muerte de Cortés, procedía que se inventariaran

372
373

�La hegemonía de Salazar
sus bienes, para determinar lo que correspondía a sus herederos Y lo que
deb1a al fisco. Salazar sacó de su prisión a Estrada y Albornoz, para que los
cuatro oficiales real hicieran el inventario. Con este pretexto llegaron. a la
casa d Cortés la noche del sábado 19 de ago to. Todo era una maniobra
para sacrificar a Rodrigo de Paz. En su caso había varias_ razones de ~o para
eliminarlo. paz era alguacil mayor, siendo este motivo secundano, pues
ya vimos que el cargo que tenía Zuazo no sirvió Pª:3' respetar\?. Paz era
rimo hermano de Cortés y, al iniciarse el viaje a las Hibueras, babia quedado
~r administrador de su hacienda, la ual era codiciada por Salazar.
Habiénd
negado Rodrigo de Paz a que
hiciera el in~entario, después
se le acusó de que había reunido un cabildo privado con el fin de remover l
gobierno y poner otro; además:

se hizo fuerte en la casa del dicho eñor Gouernador con mucha gente
armada e tiros de artilleria e huuo en esta Cibdad tanto alboroto e escandalo que se obiera de perder la tierra e oviera muchas muertes de
hombres sobre aser el dicho ynventario.
Desde la plaza y a gritos, requirieron a Paz para que despidiera el ayuntamiento que había reunido e hiciera ~ a la ~ ' sin. lograr _nada hasta
que intervinieron algunos frailes y por su mtercesi6n cedió R~ng~ de Paz.
Después el factor mandó arar los suelos de la ~ de Cortes, . sin que se
encontrara el tesoro. in arredrarse en sus propoS1tos, a Rodrigo de Paz
se le dio el tormento de agua y le quemaron los pies con aceite hirviente,
para que confesara dónde se ocultaba el tesoro, pero manteniéndose firme
en su negativa porque no había tal entierro o por su lealtad, fue ahorcado en
la plaza pública en septiembre del mismo 1525.
Quitado de en medio Rodrigo de Paz, a Salazar solamente le quedaba
un estorbo para satisfacer su ambición de tener un poder omnímo~o. r¿&gt;s
nombramientos que había ido dando habían sustituido a los . funcionanos
con partidarios O pelel de alazar. Chlrino no era su contrano_ pero co_mpartía el gobierno; había que eliminarlo. Salazar aprovechó una msurrecci~n
de indios que se hicieron fuertes en el peñol de Coatlán, en O~ca, Y, e~v1ó
a Chirino a som terlos. Esto ocurrió después del día 2 de novtembre, ultuna
ocasión en que aparece Chirino en el Cabildo de México. Desde entonces,
don Gonzalo de

alazar quedó solo en el gobierno.

Pero regresemos al 22 de agosto, cuando alazar y Chirino expusieron
ante el Cabildo de México el delito de Rodrigo de Paz. Entonces asentaron
en el acta que

a mas de seis meses que no se sabe del dicho Señor Governador ni ay
nueva de el e que es publica boz e fama en toda esta Nueva España
que es muerto con todos los que con el yban por mano de les yndios.
Esto servía de introducción para exponer el caso de Rodrigo de Paz, d pué de lo cual el acta de Cabildo vuelve repentinamente sobre el tema del
gobierno:

.. .segund derecho e fuero e uso de España quando quier que algun
capitan general gouernador o correxidor muere los tenientes que tal
capitan general gouernador correxidor tenia presentados usaban de los
dichos oficios eran tenidos e obedecidos en ellos por su magestad hasta
tanto que .su magestad proveya de otros nuevos capitanes governadores
e correxidores pero que a mayor abundamiento por escusar los dichos
alborotos y escanda/os si necesario era les pedian e requerian que de
nuevo los recibiesen a los dichos oficios de tenientes de capitan general
y governadores de esta Nueua España por sus magestad s.
El procedimiento que siguió Salazar indudablemente fu audaz e ingenioso:
primero declara muerto a Cortés, de quien era tenient , y luego pide qu
se les reconozca por tenientes de gobernador y de capitán general por 1
rey, valiéndose del alboroto que él mismo había provocado con motivo del
inventario. El Cabildo pidió a Salazar y a Chirino que salieran de la sesión
para deliberar libremente, y consultó a u letrado, el bachiller Alonso Pérez,
quien mantuvo que el poder subdelegado no ·piraba con la muerte del
delegante. De nue o entraron a la reunión Salazar y Ch.irino, y fueron juramentados con su nuevo título, lo cual fue pregonado el mismo día para
que fu ra observado bajo pena de muerte y perdimiento de bien .
Al hacerse el pregón a las puertas de la casa del Cabildo, se encontraban
presentes Alonso de Estrada y Rodrigo de Albornoz y seguramente para
asegurar su vida y sus bienes en vista del triunfo del factor y del veedor,
aunque también para apaciguar los ánimos turbulentos de los partidarios de
cada bando.

375
374

�hicieron a todos los que allí estaban ayuntados un rasonamiento el efecto
del qual hera que todo estaba muy bien echo y que asy convenia al
servicio de su magestad y al bien de la tie-rra y que ellos eran alegres
y contentos de ello y que si alguna diferencia les parecía que avia
avido entre los dichos 'Señores factor y veedor tenientes de governador
y ellos avia sido todo movido a buen fin pensando los unos y los otros
que aseriaban mas en el servicio de su magestad y que lla se habian
acordado en el y que les rogaban que aquí adelante no se hiciesen mas
alborotos porque era en gran deservicio de su magestad y otras cosas
muchas dixeron a esto semejantes.

,1 1

A continuación rindió pleito homenaje el alcaide de las atarazanas y de
la fortaleza, Gonzalo de Ocampo, y luego los conquistadores y los principales vecinos de la Ciudad "juraron y prometieron de tener y guardar y
cumplir todo 1o contenido en el dicho pregón".
La tiranía de Salazar realmente empezó el 19 de abril de 1525, cuando
fueron excluidos del gobierno Estrada y · Albornoz, aunque todavía compartían el poder Chirino y Zuazo. El primero casi no merece tomarse en cuenta;
era una sombra de Salazar, quien lo maneja a su antojo. El segundo pudo
haber salvado la situación pero se muestra como un hombre débil y crédulo,
cuya buena fe no era para oponerse a la astucia y a la malicia de Salazar.
Muy pronto perdió su prestigio y hasta su rango, pues inclusive en las actas
de Cabildo se invierte el orden en que se enumeran los que presiden según
su rango, y se anteponen el factor y el veedor al alcalde mayor.
Al contarle sus pecados a Salazar, cuando ya había cesado en el gobierno,
se encontró que, en el tiempo que ostentó el poder, sus desmanes iban contra el rey, contra la república y contra particulares. Entre los primeros, una
de las acusaciones principales fue que se había apoderado de la provincia de
Tlaxcala, que Cortés había puesto en la corona, y había recaudado y retenido
los tributos sin enterarlos en la caja real.

,,

También había negado la toma de posesión de su regimiento a Alonso
Pérez de Valera, primer regidor de México nombrado por el rey, alegando
que ya se babia solicitado a Castilla, que estos oficios fueran cadañeros y que
se otorgaran a los conquistadores y pobladores para favorecerlos. No obstante,
muy poco después de la negaci6n, los procuradores a corte fueron instruidos
para que pidieran que los regidores fueran nombrados por el rey a perpetuidad. Además, en lo que se refiere al mismo Cabildo, corporación indtLdablemente fuerte gracias al principio del municipio libre que se trasplantó
de España, Salazar fue imponiendo servidores suyos, que le aseguraban el

fácil manejo de los que pudieran manifestar alguna opo · ·,
I Id
.
s1c1on. Así, nombró
a ca es, regidores, escribano y alguacil mayor a su antojo.
También se cuentan entre las acusaciones afectas a las dís · ·
1
¡ h b
pos1Ciones rea es
e a erse apoderado de algunas almonedas de esclavos, de las que sacó
~ucha s ~ de pesos de oro, que no ingresó a la caja del rey, y el haber
Jugado ruupes da~os Y otros juegos prohibidos y haber permitido que varias
personas también Jugaran.

!

Entre las oíensas contra la república, García de Llerena "como
d 1
,
. .
,
uno e
P ebl0 "
u , , ~cuso cnnunalmente a Salazar por toda su actuación en contra
del licenciado Zuazo, Alonso de Estrada y Rodrigo de Albornoz Rod · d
Paz y Francisco Dávila, a la que vino a sumarse la de
d'
ngo e
E ,
man a que puso
en spana, dona loes de Paz por los malos tratamientos y la muerte de su hijo.
Para granjears~ a1 pueblo, don Gonzalo quit6 encomiendas, huertas
solares en la Capital, muy especialmente a los que hab'
"d
l
y
dí ., d C ,
1an I O en a expeCIOD e
artes, y los volvió a repartir a sus paniaguados y a aquellos cu o
favor ~ataba de ganar. De sobra está decir que en cuanto cambi6 el gobie~,
los, ~nmeros poseedo~s reclamaron sus derechos y se efectuó la restitución
leg1tuna en la mayona de los casos.
Del monasterio de San Francisco Salazar sac6
·
f
¡
, .
'
a viva uerza a a gunas
~ ~~s vict~. que se habían refugiado en sagrado, por lo cual )a jurisdíccion edesJ.aSt1ca lo excomulgó J·unto con Chirº
ha
·
J
.
•
,
mo,
sta que cumpheron
a penitencia que se les impuso.
d

Cuando Salazar cayó preso, se encontró que "valía más de treinta mil
pes~s de oro lo q~e le secuestraron, demás de la cantidad de oro que había
e~viado a esos remos, que fue mucha '. De dicha suma por lo menos dí
mil pesos ~ran de Hemán Cortés, quien lo demandó por~ue los "menosca~'~
de su hacienda.
. Hay constancia de que el día de su aprehensión, muchas personas acudier~n a _las nuevas aut~ridades a recuperar joyas y preseas que Salazar les
babia qmtado. A Francisco de Orduña se le devolvió un búh d
los ojos de .chalchih 't . M , V'
o e oro con
.
.
U1 es, a artin azquez un pato de oro con un chalchihU1te; a Diego de Ordaz una ropa de seda "aforrada en pelle:xas negras"
una taza dorada con su "sobrecopa rica" · a Blas de Mo t
·
¡
y
d
,
n erro30 una sa sereta
e e.smeralda, por la que más tarde Cortés había de dar un caballo
una
C~tidad de pesos; y al mercader Francisco Miguel de Salamanca, :ierto
pano que le tomó a la fuerza.
El robo más escandaloso fue el que hizo a don Carlos, señor de Texcoco,

376

377

�quien acompañaba a Cortés a las Hi.bueras. Sal~ envió ~ Alonso _ortiz
de Zúñiga Antonio de Arriaga y Antonio de CarvaJal a la ciudad vecma Y
"traxeron 1munchas xoyas e plumas, e rropa rrica, e piedras". Salazar aleg6
que todo lo había enviado al rey, pero el nuevo alcalde mayor sostuvo que él
lo había restituido a su propietario.
En general, los testigos del juicio de residencia de Salazar y Chirino ~tán
de acuerdo en que "andaban a viva quien vence" y que "e~ ~n tenudos
que de puro miedo e temor los obedescian". Por su parte, el licenoado Zuazo
había avisado a Cortés, que durante el gobierno de Salazar, "cada día había
cuchilladas y revueltas".

Alguna cosa positiva había de aparecer entre tanta desventura. En ~ecto,
Salazar y Chirino mandaron reparar la fuente que surtía de agua a 1~ Ciudad
de México, y "fizieron la Iglesia mayor desta Cibdad, la qual el clicho _Don
Remando [Cortés] no habia querido ni quiso fazer". Entre las declaraciones
se encuentran datos interesantes sobre el primer lugar de culto ~ue tuvo
México, aparte de 1a capilla del primitivo convento de San Francisco. Por
disposición de Cortés,

se descia misa en u11a sala baja gra11de [de su casa1 e de alli la fizo sacar
la dicha Iglesia para meter aUi sus armas en la dicha _sala, e se pasó el
altar a un corredor baxo de la dicha casa donde soban antes estar; e
porque era pequeño, fizo fazer un colgadizo de paxa del dicho corredor, e aun alli no cabia la xente e se estaban al sol algunas.
Asimismo el regidor de nombramiento real y partidario de Salazar, el doctor CristóbaÍ de Ojeda, después de afirmar que no sabe que haya "mercadeado
ni tratado''¡ sigue diciendo:

antes sabe quel dicho Factor a usado siempre de su. oficio, bien e lealmente, como bueno e leal servidor de su Magestad, e deseando e procurando que todos estobiesen en paz, en seruimiento de Su Magestad.
Aun en la d sgracia, algún amigo le quedaba a don Gonzalo de Sa)aza.r.

La ca1da
A principios de enero de 1526 apareció la primera sombra sobre. el gobierno de Salazar: después de casi un año de silencio, lleg6 a México una
noticia de la expedición a las Hibueras. El día primero del año había trans-

378

currido con la tranquilidad habitual, renovando Salazar, según costumbre,
el Cabildo de la Ciudad y nombrando a sus más allegados para los principales cargos. Pero antes d l día cuatro llegaron a Tecamachalco algunos de
los indios que habían acompañado a Alonso Valiente, su encomendero y secretario de Cortés en la expeclición a las llibueras, y clijeron que habían dejado
a todos sanos y salvo .
La noticia vino a México, a Juana Ruiz de Mansilla, mujer de Alonso
Valiente, una de las que se habían negado a contraer nuevas nupcias por ser
oficialmente I viudas", y de Juana se desparramó por toda la Ciudad. Llegada
aquella novedad a oídos de Salazar, la mandó aprehender, acusándola de
bruja y de contravenir el decreto que prohibía negar que había p recido la
expcclición. En un juicio brevísimo, Juana fue sentenciada a ser sacada en un
asno por las calles principales de México, pregonándose su delito y dándosele
cien azotes. Después fue encarcelada en la casa de Juan Ceciliano, en espera
de er enviada a Medellín y de allí al destierro.
Si bien Salazar pudo dominar la situación e infundir miedo y hasta terror
a los habitantes de México&gt; para algunos aquella noticia debió a ivar su
e pcranza, y en el factor, por lo menos, nació la duda. e fortificó en la casa
d Cortés, haciendo llevar allí la artillería de las atarazanas, de la cual nombró jefe a Luis de Guzmán, y redobló su guarclia personal, que mandaba el
conquistador Ginés ortes.
El domingo 28 de enero, por la noche, llegó a la Capital un criado de
Cortés, Martín Dorantes, a qui n enviaba con cartas para sus partidarios.
Dorantes había desembarcado ocultamente cerca de Veracruz, se disfrazó de
campesino, hizo el viaje a hurtadillas hasta México, y lleg6 dircctament al
monasterio de San Francisco, donde estaban refugiados los amigos del Capitán. A pesar de tanto sigilo, se enteró Sala.zar e inmediatamente envió
un correo a Chirino, quien se encontraba en Coatlán.
En el convento el regocijo fue enorme al saber que Cortés y sus a ompa-

ñantes no habían fallecido y que ya se dirigían a la Capital. Los que recibi ron la noticia -Andrés de Tapia y Jorge de Alvarado, entre otros muchos-bailaban, cantaban, gritaban y brincaban del contento que tuvieron. Desde el
monasterio salió la nueva a los demás partidarios, en especial a Alonso de
Estrada y a Rodrigo de Albornoz, quien se portó con la doblez que lo caracterizaba: como Salazar le pidió ayuda, se quedó en su casa, esperando para
estar de parte del bando que triunfara.
Por la mañana d J día 29 el Cabildo de México se reunió on Sala.zar en
la casa de Cortés y alli fue notificado de que en el convento de San Fran-

379

�cisco les esperaban los documentos que había traído Martín Dorantes. Salazar se neg6 a ir, pero los concejales se trasladaron a la casa de Luis de la
Torre, frente al convento, donde se leyeron las cartas que enviaba Cortés.
Por éstas se supo que revocaba los nombramientos de Salazar y Chirino y
designaba por I~garteniente de gobernador y capitán general en su ausencia
y mientras regresaba, a su primo, Francisco de las Casas. Se presentó en la
reunión Alonso de Estrada y apareció, por fin, Rodrigo de Albornoz.
La sesión se prolongaba por dificultades que presentaban los partidarios
de Salazar. Por ejemplo, al presentar Estrada su título, con el cual reclamaba
el gobierno, el regidor Gonzalo Mejía, pidió examinarlo y, al detectar una
enmendadura, sugirió que el documento era falso. Estrada escuchaba detrás
de la puerta y entró violentamente, quitó su espada a Mejía y le anunció que
era preso; el alcalde Diego de Valdenebro protestó esta manera de actuar, y
Estrada le arrebató la vara de justicia y ordenó su aprehensión. En la calle
se agolpaba el pueblo, y se oía gritar "ahorquenlos", "echenlos desas ventanas abaxo" y "si no lo quereis fazer, dadmelos a mi, y yo los ahorcaré".
Por fin, después de constatar que Francisco de las Casas estaba ausente en
Castilla, el Cabildo decide que han de tener el gobierno Alonso de Estrada y
Rodrigo de Albornoz, por haberlo dispuesto así Cortés antes de salir a las
Hibueras. Inmediatamente tomaron posesión del cargo, nombraron a Leonel de Cervantes por alcalde ordinario en lugar de Diego de Valdenebro, al
bachiller Juan de Ortega por alcalde mayor, y a Andrés de Tapia por alguacil mayor y, una ve2 que se había pregonado el cambio de poderes, recibieron pleito homenaje de Jorge de Alvarado, alcalde de las atarazanas.
Si bien el cambio de gobierno había sido ruidoso, la caída de Salazar fue
estrepitosa. Sus enemigos, que eran unos 150 hombres, además del pueblo
que los seguía, marcharon a la plaza mayor y encontraron la artillería asestada frente a la casa de Cortés. Por más que Salazar ordenaba qµe dispararan
los cañones, ante el tumulto el capitán de la guardia huyó por las azoteas y
el de la artillería desapareció por una puerta. En el mismo momento en
que el factor intentaba disparar un cañón, fue tomado preso. La batalla había
durado sólo media hora. Allí mismo, en la casa de Cortés, el carpintero
Alejo de Torres hizo una jaula de gruesos maderos en la que fue encerrado
el poderoso factor, engrillado, encadenado y con guarda de vista. Poco después Je hacía compañía Pedro Almíndez Chirino, quien regresó de Oaxaca
y se refugió en el convento de Texcoco al sabe{ la suerte de Salazar, de
donde fue traído a México.
Se dice que la gente desfilaba por aquella prisión a ver los presos y a burlarse de ellos. Gonzalo de Ocampo, el humorista de la conquista, quien com-

380

puso unos libelos a muchos de los personajes de su tiempo, simulando que
eran frailes de un convento del que era superior Cortés, no omitió a don
Gonzalo de Salazar, de quien dijo:
¡ Oh, fray Gordo de Sala.tar,
factor de las di/erencias!
Con tus falsas reverencias
engañaste al provincial.
Un fraile de santa vida
me dijo que me guardase
de hombre que asl habla.se
ret6rica tan polida.

Epílogo
Abusando de la paciencia de tan benévolo auditorio, voy a explicar brevemente lo que ocurrió a Gonzalo de Salazar después de esta aventura, aunque
con su caída propiamente se agota nuestro tema.
Durante el gobierno del licenciado Marcos de Aguilar, Salazar -y Chirino
fueron sacados de la casa de Cortés y trasladados a otra prisi6n, a pesar de un
complot organizado por sus amigos para liberarlos. Finalmente fueron puestos en libertad y recobraron sus oficios de factor y veedor de la Real Hacienda.
Sin perder nunca las oportunidades que se le presentaban, Salazar aprovechó

la llegada de la primera Audiencia, para hacerse amigo de Nuño de Guzmán

.
amistad
que éste aceptaba, seguramente, porque el factor era un contrapeso'
a1 poder de Cortés. Nuño de Guzmán Je dio licencia para ir a Castilla,
dejando la factoría a cargo de su cuñado, Antonio de Cadena. De regreso en México, encontró que se le habían intervenido todos sus bienes por
un desfalco que se descubrió al tomarle cuentas.
Poco después, don Gonzalo fue sucedido en la factoría por su hijo mayor,
Remando de Sala:zar, quedando él como regidor del Cabildo de la Ciudad
de México hasta 1549 o el siguiente año, cuando falleció.
Para entonces, Salazar había traido a todos sus hijos a México, y aquí
casaron. Juan Velázquez de Salazar fue marido de doña Ana de Esquive!;
tuvo una plaza de regidor de México durante muchos años e hizo dos viajes
a España; tuvo su casa en la plaza de Santo Domingo, y la vendió al Tribunal del Santo Oficio. Gonzalo de Salazar, hijo, casó con doña Antonia

381

�Dávila; {ue alcalde ordinario de México en 1564, _Y uno de ~ hibos~ra:
llevó el mismo nombre, fue obispo de Yucatán. Fmalmente, dona a ..
.
. da de Ruy Díaz de Mendoza, del que tuvo un hiJO. y
de Salazar vmo viu
·
J conquts
una hija que trajo consigo; aquí contrajo segundas n~pe1as con ;
tador de la ueva Galicia, el capitán Cristóbal de c:&gt;nate; uno . e susMé ~u. hizo la conqwsta de Nue o
xico.
chos hijos fue Juan de Onate, qwen '
d
blad res" como
Todos tuvieron familias numerosas -• fueron gran es po . , o ,' .
decla- y sin duda, en nuestro México actual, qwza aqw m1SID0,
:::c:s
ha~r muchos descendientes del intrépido don Gonzalo de

;ben

Salazar, "el que se alzó con el reino".

OTES O

THE MEXICAN SILVER MINING INDUSTRY I
1590's*.
P.

J.

THE

BAKBWELL

University of

ew Mexico.

THAT SU.VER MININO was an important part of the economy of Mex:ico
during the whole colonial period needs no str ing. Tbe quest for mines and
tbe subsequent exploitation of ores were responsible for tbe early exploration
of many areas, for much of the growth of interna} trade, and for agricultura]
devclopment in many regions. ilver itself was the vital fluid of the body
economic, tbe major export of the colony, and one of tbe major incentives
impelling pain to maintain her exclusive control over many great and
empty tracts of territory. Despite these and other familiar qualities of the
industry, the ubiquity of mining in Mexico stil1 surpri . Toe few great
names ring out in both manuscripts and ancient and modem historical writings: Trueco, Pachuca, Guanajuato, San Luis Poto í, Zacatecas Parral. Tbese
were indeed the places from which most silver came. But the dozens of lesser
centres which existed, and which played their part in their day, are long
gone from view.
A mo t revealing manuscript beld by the Briti b Library (BL) gives a
reminder of tbese lesser centres' existence, while providing a good measure
of tbeir importance relative to tbe great mines. It also offers much general
information on Mexican mining in the Iast years of the sixtecnth century
a time in the industry's history about which little is yet known. From tbe
manuscript, estimates of silver production can be made. And a surprising
conclusion about tbe mining labour force also emerges: free Indian wage
• I am much obliged to Judith Reynolda Bakewell, Elinore M. Barrett and Michael
L. Conniff for their criticisms of this article. The errors that remain are my own
responsability. PJB.

,.

382

383

�· d a lmo t 70at.
o{ it• Tbis fincling goes
far towards
contralabourers compnse
70
.
•
f
d
·
that
.....
:n:ng
Iabour
in
colonial
Mcxico
was
orce
dicting past assumpt:tons
............,
labour.
The manuscript ai is wrongly described in the Gayang~ catalogue of ~~
· d ocuments 2 as 'Estado de minas y romeros .en el Peru .
Librarys Hisparuc
lt consists of a large table showing the names of mining cen_tres m four areas
f l . 1 Mexico in 1597: New pain, Zacatecas, Guadiana and Guadao co orua
. isdº ·
f th Treasury
Clearly these areas correspond to the Jur icbons o
e
.
la .
Jara. (cajas reales)
'
offices
of Mexico City, Zacatecas, D urango and GuadalaJara
.
1
-the offices into which flowed the tax taken by the C~~ on si er
duced. These jurisdictions extended to embra~ all the ~ g centres of
,
S . , . be used in this say only m the sense of the
day. (The tenn ew pam wi11
•
•
for the
. rial Jun
. . dic..:on
of the caJ·a real of Mexico
C1ty. • See
the Map
ternto
u:
•
•
)
rough boundaries of the four areas and locations of m.uung centres .

p:

The BL table summarises the r ults of an official_ ins~ti?n, or visita¡o:
the . . industry. For most centres in the four regions it gives ~entyinformation. ine of these data are about mercury, w~ch was a
:asic raw material in the silver refining process: its supply to the mines : d :
the current Crown monopoly, and various estimat of. the deb ow ~
miners in each centre to the Treasury for mercury recewed. Then fo~ .
. sh ov,m the number of mineros in it,3 the number
of .functiomng
centre JS
.
• (h
refineries ( haciendas en beneficio), the number of dilap1dated refmenes -~. d
'das) the number of animal and water powered stamp m1 s
cien as ca,
,
.
(·
· d l
( in enios) ' the number oí machines for washing refined ore ingenios e avar~ the number of mules in use, the number of black slavcs held, the num~
f
lndian wage-labourers (naboríos)' and the number of forced Indian
~bourers (indios de re partimiento) . Othcr data
eo for. each centre
:_
.
refined at the time the information was collecte
the amount o f ore be tng
.. • ,
the additional numbers of forced labourers that the míners were petitiomng
tbe Crown to grant them; and the amounts of maize, candles, salt an~ pulverised iron that miners were ask.ing the Crown to supply to tbe mdustry

ieces7

free

~

~

at subsiclised prices.~
B ºtish Libr ry Adclitiooal Manuscripts 13, 976, itcm 61 (ff. 34_6-7).
. h
• P:cual de Ga~gos, Co,alogu, of the manuscripts in 1he Spanuh la11guage m t e
Brüish Museum, 4 vols., London, The Trustees, 1875-93.
1 0
f both mines and refining milis, or at least of one or the other.
o feed Indian labouren and anunals;
.
· es·, &amp;alt
a.nd
• Mwnen
· to
candles to light mm
.
aIZe
ts
•
th
refinina
process
Subsidies
on
these
supplies
were
triturated iron as reageru Ul
e
--o
.
not granted by the Crown.
1

,.

384

The BL table seems to be the full original of the table accompanyiog a
document held by the Archivo General de Indias (AGI) in Seville. This
document has the title 'Relación del estado que tienen las minas de esta
ueva España y las de Zacatecas y lo que deben los mineros a su Magestad
y el azogue en especie que se les halló y la calidad de sus haciendas, cantidad
de gente que tien o, y lo que más piden para el avío de ellas, sacado [sic] de
las visitas que se hicieron en particular de todas las dichas minas por comisarios qu fueron a ello con bastantes in trucciones de lo que debieron hace.r'. 5
This AGI 'Relación ... ' con ists of a six-page commentary on the visitas,
followed by a table giving statistics for the mines of ew Spain and Zacatecas (with its adjacent mining village of Pánuco). The AGI table does not
supply any information about the other mines of the Zacatecas area, nor
those of the Guadiana and Guadalajara districts. The BL table does show
these mis.ID1g districts; there is, however, no commentary attachcd to it.
Tbe categories of data in the BL table are the same as those in the GI 'Relación ... ', and th figures are the ame Cor the mining centres mentioned
in both. (The Bancroft Library of the University of California at Berkeley
possesses a typ cript copy of the AGI 'Relación ... ' and a protograph of the
table accompanying it. These form part of the collectioo entitled 'Bancroft
Library Transcripts') .
The are obvious limitations to the BL table. umerous entries are íilled
either with a horizontal line or with zeros. It is impossible to tell in which
cases these blanks indicate a verilied absence of items in a particular category,
and in which cases the information was simply not gathered. So, for example,
for six of tbe minor centres of the Zacatecas district (Las ieves, Santiago y
San Marcos, Chalchihuites, antiago, la Hacienda del Capitán Urdiñola and
Mazapil) entries for the nine categories of mercury data are shown by a
series of noughts. These centres were clearly operating at the time of the
visitas, since the chart shows them to have haciendas en beneficio. Since it is
unlikely that they were all smelting centres (which would not require mercury),
the table should contain sorne record of the mercury they had received for
use in amalgamation. That it does not suggests that it is iocomplete. Again, in
the Zacatecas district, only the small Zacatecas-Pánuco area is shown as having ingenios de lavar. A horizontal dash is the only entry in this category
for the otber centres in the district• orne of which almost certainly did pos1

AGJ Máico 24, ramo 1, o. 7a - an enclo,ure with a letter of Viceroy
Monterrey to the Jcing, dated Mexico 24 April 1598. The 'Relaci6n ... ' iuelf is unsigned and undated. A note on the revene states that the visita referred to took place
in early 1597.

385
bum.auitu-25

�sess ore wa.shin apparatus. Yet agnin, a footnote to the table accompanying
th.e AGI 'Relación .. .' says that the officials who collected the information
failed to count all the mu! in use. Other exampl oí doubtful ompleten
could be given. In general, it seems that data are least complete for the Zacatecas district, rather fuller for Guadiana and Guadalajara, and complete for
ew Spain. For all four distri ts, though, sorne important categories do fortunately seem fully recorded: mineros, haciendas en beneficio, :in enios, esclaos, naboríos repartimiento. Other categories of rather 1 ss interest also appear complete-for example, the petitions made to the Crown for subsidised
supplies of mining goods.

Tite purpose of the manuscript.
The BL table and the AGI Rclaci6n-... ' summarise the findings of an
inspection of the Mexican silver industry made early in 1597 by officials
specially appointed for that purpose (comisarios). The inspectors appear
to have been sent out by the Viceroy Conde de Monterrey, who is probably
the author of the 'Relación ... ' (paragrapb 4 of which is written in the
first person, evidently by Monterrey). Tbe inspection was made with the
particular purpose of detennining the sums owed to the Crown by mine :md
refinery owners for mercury, and the likelihood of their being able to pay off
those debts. How had these mercury debts arisen?

In an effort to make a profit from the sale of mercury to silver producen,
and to ensure that a constant supply of mercury was available to them, the
Crown and its agents in Mexico had tried, between 1559 and 1572, to set
up a monopoly of tbe production and distribution of m rcury. To ma.'Cimise
production of silver, the Crown had soon found it necessary to advance mercury to miners on credit. A large debt quickly grew up, which the Crown
always had difficulty in recovering. Variuo ingenious procedures for advancing mercury supplies were then devised during the final quarter of the
sixteenth century, designed to iroprove the Crown's chances of collecting
the value of new mercury issues.
Toe mercury debts sbown in the BL table originated :in a serie of dep6sitos
made in 1582 by the Viceroy Conde de Coruña. A depósito was an amount of
mercury i sued on credit to a refiner by tbe Treasury. The reúner was expected to maintain the amount of th dep6sito thereafter as a steady stock,
so that be would always ha e mercury at hand to proc his ores. The method by which the tock was to be kept up was known as consumido. By this,
the refiner, when taking a quantity of sil er to the Trea ury for ta.xin and

386

assay, was to recei,·e from the Treas

to have used in producing that

~

the

~ount of mercury he was thought
quanoty of silver The
ra1
•
as correspondencia) between sil"
·
gene
ratio (known
.
. .
ver produced and me
1
1t vaned m time and place fr
rcury ost was known:
•1
•
om a 1owcr level of sorne 80
k (4-0
s1 ver gamed pe.r quintal (lOO lb5 ) 0 f
mar s
lbs.) of
mercury lost to
·
140 marks of sil er per quin tal f·
'
maxunum
of sorne
0 mercury.• The overall
th
. . .
d
. .
e rnmmg mdustry in thc early 1590' . .
.
correspon encia m
I 15 marks per quintal of
s IS. givcn ~ the 'Relación ... , , as about
mercury -a h1gh rabo which if
would suggest sorne degree f
.
,
,
accurateJy tated
that time Th
.
o prosperity and profitability in the industry of
.
e rabo may not, however hav been
.
. .
50 conS1Stently h1gh m the
1590 s a is noted below.
'

ª

One large advantage to the T
system of rep1enishing a refiner's
of the correspo~dencia-consumido
to bring to the Treasury all th sil
stock was that it encouraged him
would receive less new mere~ fr ver tbe produced. lf he did not do so, he
previous refining _
d
om e Treasury tban he bad used up in
an eventuaJly would have no
1 ft, .
.
thougb not wholly in practice
ne e smce in law,
' no mercury could be had
.d th
monopol . The s tem thu h I ed th
outs1 e e royal
ep
e Treasury to ens
h
.
produced in Mexico was b
h . f
ur t at all silv r
roug t m or taxation.ª

::.;s;rr

i;:r

Having received the depósitos issued by v·1ceroy C oruna
- m
. 1582
d
th .
o er lSSUes of mercury made d unng
.
h
'
an
t e rest of the 1580's th
·
refiners of the centres listed in the BL table th
. e mmers and
Jess than 617 024 pesos de oro común ( of 272 e Cro~, m July 1590, no
marav d1S) - the valu , at
' Thú range of ratios holds for Mexi
•
.
In later tim in colonial Mexico and _e.o ~ the ~1xtecoth and seventeenth centuries.
"!ver yield per unit of mercury l~st ~ stov~ mmbeenof panish South America, the
, Paragraph 3.
ve
generally higher.
1
· Mexico,
·
t At this tirn_e Ul
a tcnth (diezmo) of alJ silver r
.
o the Crown m rctum for access to th
bsoiJ which
.
~la bythromeros was
duc
e
su
was
•
pcrty of the monarch. The tax rate varicd from '
m w e exchwve proSee: P.]. Bakewell, Silaer mitúng ond sociel i place. to pla~ aqd from time to time.
(_Cambridge, England, 1971) , p. 182· D y n co~omal Me:nco. Zocatecas 1546-1700,
silver mining: Meicico and Peru' IÍ· . : Brad1~g and . Harry E. Cro s, 'Colonial
o. 4, ovember 1972 pp. 545.7'9 (p isp5o6nlrc2)AmFe11con Historical Review, Vol. LIT
'
' P·
•
·
'
cury supply question, see: Bakcwell, s·¡
·. .or further informauon
on the mer1
'~lonial silver mining ... ', pp. 562 _5
ch. 7 ; Brading and Cross,
minas de Álmodln, Vol I (Desde la lp
,
Matilla Tascón, Historia de las
Guillermo Lohmann illena Las . oca romana ha~ta el año 1645), Madrid 1958 ·
Seville, 1949.
,r1111a.s de Huancav,lrca m los siglos XVI '1 XVII~

;;~.;'.in:g···,.

387

�,,

current prices, of some 3,740 quintales of mercury. 9 To enable the debtors
to pa-y off this amount, the viceroy of the day, Don Luis de Velasco (the
younger), decided to issu.e another depósito to them - this one totalling,
according to the BL table, 6,917 quintales.10 The value of this depósito, together
with the outstanding mercury debt of 1590 (a total of 1,828,787 pesos de
oro común), was to be paid off thenceforth by veinteno - i.e. a twentieth
of ali the silver produced by miners and refiners. New issues of mercury,
including the amounts needed to maintain depósitos, were to be made after
1590 only when paid for cash down (de contado). Between July 1590 and
February 1597, the total sum paid by veinteno against the 1590 debt was
668,321 pesos de oro común - leaving the refiners still owing the Crown
1,160,466 pesos. It was their ability to pay off this debt that was the main
object of the 1597 inspection.

bave profited the Orown to recall the mercury it had issued? That would
have brought silver production almost to a halt, and left the Crown with
~ large amount _of mercury that could serve no pu.rpose. Finally, although
1t was true that m New Spain and Zacatecas-Pánuco, there was this stock of
~me 2,558 quintales, that quantity was far less than the depósito issued
m 1590 to those same areas (5,149 quintales). That is to say, the depósito
system, by which a refiner's stock of mercury was to be rnaintained at a
co~~t leve}, had failed. The refiner had been using up his individual
?eposito, and presumably not declaring sorne of the silver had produced with
1t, so as to save himself part of the royal tenth due on output. This tax
ev~ion did not increase the mercury debt; but on silver not declared, the
vemteno was not collected, which meant that the 1590 debt was not bein
paid off as it should have been.
g

Viceroy Monterrey, in paragraph 3 of the 'Relación...' concluded that
the Crown was not taking a great risk in tolerating the mercury debt. As
security, the refiners could offer their processing plants. They had many
guarantors (fiadores). (To obtain mercury on credit from the Treasury, the
refiner had to supply a guarantor) . And finally, the 1597 inspection had
shown that the refiners of New Spain and Zacatecas-Pánuco ( the only areas
referred to in the 'Relación.. .') had in stock at the time 2,558 ½ quita.les of
mercury worth 422,743 pesos de oro común.

. Despite Monterrey's reassurances of 1597, therefore, the Crown vas carrymg a large mercury d~bt that it _had little probability of collecting by any
means that would prov1de for 9ontmued high output of silver; and the Crown
was concerned that output should continue high. In the 1630's faced , 'th
•
'
VI
a pressmg need for immediate cash, the Crown did eventually grasp the nettle
and foreclose on the mercury debt. The cost was a severe depression of the
Mexican silver mining industry lasting until the final third of the seventeenth
c_en~ury. 11 In the first two decades of that century, attempts were made,
simil:11' to Velasc~'s in 1590, to recover the debt by encouraging silver produ~tJ.on through liberal issues of mercury. The result of this policy was onl
to mcrease the debt.
y

Monterrey was probably being over sanguine about the security of the
debt. The refiners claimed, according to paragraph 5 of the 'Relación.. .',
that the cash cost of building their processing plants had been 5 million
pesos de oro común. But the resale value of these haciendas depended on
market conditions at any particular time. If the Crown had foreclosed on the
debt ( as it eventually did in the 1630's) , seized the haciendas and offered
them for sale or lease, their effective value would have been far less than
the building cost. Neither was the existence of guarantors more than a token
of security, since the majority of guarantors were other silver refiners. The
mercury stock was similarly a poor form of secu.rity for the Crown, since
a large part of it, at the time of the inspection, was actually being used for
amalgamation, and was not readily accessible. Furthennore, what would it
• The debt may have been higher still, since the completeness of the figures shown
in the BL table for centres outside New Spain, is doubtful.
u This figure may be a slight understatement, since the BL table fails to mow
any dep6sito in 1590 to fifteen smaller centres in the Zacatecas, Guacliana and Guadalajara districlll.

,.

388

Silver production, 1590-97.
!he 'Relac~ón .. .' and the BL table contain information from wbich rough
estunates of silver production between J uly 1590 and February 1597 can be
made. The 'Relacion.. .' (paragraph 3) states that in that period total cash
sales of mercury by consumido in New Spain and Zacatecas-Pánuco were
about 2,500,000 pesos de oro común. The BL table does not show consumido
sales, but does record for all four districts receipts from the veinteno. From
both consumido and veinteno an approximation of production can be calcuJated.
.If the price of mercury is known then the quantity of mercury bought
w1th the 2,500,000 pesos de oro común under consumido can be found. Toen
if the correspondencia is also known, an estímate of silver output can ~
u For this, see Bakewell, Silver mining . .. , chs. 8 and 9.

389

�made. The price of a quintal of mercury in 1590 was 110 pesos de oro
de minas¡ from 1591 to 1597, 100 pesos de oro de minas.12 It is impossible to
know how much mercury was bought at each price; and for the purposes
of argument there is probably not much risk of clistortion in assuming that
the average price from July 1590 to February 1597 was 101 pesos de oro de
minas. This type of peso was valued at 450 maravedís; the peso de oro
común at 272 maravedís. Therefore, the approximate amount of mercury
bought by consumido was: (2,500,000 x 272) / (101 x 450)
14,961.5
quintales. These figures, it should be repeated, derive from the 'Relación .. .'
and therefore refer only to New Spain together with Zacatecas-Pánuco. This
however, was clearly not the total amount of mercury used betwecn 1590
and 1597, since, as mentioned before, the dep6sito declined substantially in
that period (by 2,591 quintales), and tbe quantity of mercury by which thc
depósito fell was pr~umably also used for refining. Therefore, in New Spain
and Zacatecas-Pánuco, total mercury consumption was 14,961.5
2,591
17,552.5 quintales. At a correspondencia of 115 marks of silver per quintal,
silver output would therefore seem to have been 2,018,537.5 marks; or, in
rough terms, two million marks.

=

+

=

Using information from the BL table, it is possible to go from this estimate
of production in New Spain and Zacatecas-Pánuco to one of total output in
Mexico. The table gives apparently complete information on the nw:nber
of functioning refining milis in ali four districts. The total number of such
mills in ew pain and Zacatecas-Pánuco is shown as 237. On average
each rnill thus yielded 8,517 marks of silver between J uly 1590 and F bruary
1597. The total number of milis shown for ali Mexico in the BL table is
373. Total output in Mexico was therefore in the regíon of (372 x 8,517)
3 1681324 marks in that same period. (This calculation assumes that the
number of mills had not varied between 1590 and 1597 · and that the output of
each mill was tbe sarne. Both these assumptions are unwarranted, but not so
much so as to invalidate the calculation.) lt should be emphasised that this
figure of sorne three million marks refers to production by amalgamation only,
and that to it should be added production by smeltmg, which will be men-

=

tioned in due course.
The veinteno may also be used to make estimates of production, since it
was supposedly a twentieth of all amalgamated silver produced. The BL table
shows veinteno colle ted in each of the regions between July 1590 and
u Bakewell, Silver mining . .. , p. 172.

390

February 1597, Íl1 pesos de oro común. These may easily be converted into
production figures in marks. 23 Veinteno and production figures are then as
follows :

Region

veinteno
(pesos de oro común)

production
(marks)

ew Spain
Zacatecas
Guadiana
Guadalajara

396,619
195,259
13,596
62,847

906.558
446,306
31,077
143,650
1,527,591

The total output suggested by the veinteno figures is therefore only about
half the three million or so marks calculated from the consumido. What can
account for this wide discrepancy? First, it is likely that the veinteno was
not fully collected, so that calculations of output derived from it are likely
to be on the low side.H Secondly, the correspondencia of 115 marks per
quintal of mercury, u ed above, may be too high for this period as a whole.15
Thirdly, it is likely that sorne of the mercury paid for under consumido had
not yet yielded si]ver at the time of the inspection of 1597. (There had been,
on the other hand, no carry-over of mercury from befare 1590 into the
period of Velasco•s new depósito of that year, since all mercury stocks were
recalled befare the new depósito was made.) These considerations, taken
together, suggest that output figures derived from consumido may be too
high, and those derived from vemteno too low. As a very rough estímate
of total silver production by amalgamation in the four regions from mid 1590
to early 1597, a figure of 2,5001000 marks is not implausible.
" le., marks of 2380 maravedís si!ver.

the accepted standard fincness of amalgamated

,. Cf. AGI México 23, ramo 2, No. 35 - an advertimiento of Viceroy Velasco II
to bis successor, the Viceroy Conde de Monterrey, dated México 20 January 1596.
Velasco complains that miners have avoided paying the veinteno by not bringing silver
to the Treasury.
,. Cf. AGI México 23, ramo l, o. 9 - Viceroy Velasco II to Philip II, México
4 April 1595. Velasco reports that in 1590 he ordered mercury distribution by consumido at a correspondencia of 115 in New Spain, and 140 in Zacatecas. But he has
recently lea.med that at Zacatecas the curre,nt ratio of silver gained to mercury lost
is 100 marks per quintal; and so has ordeted a correspondencia of 100 to be
generally observed in Mex:ico.

391

�To this amount mu.st be added production by smelting. This cannot be
calculated from any data given in the BL table. The sixth paragraph of the
'Relación.. .', however, gives sorne information about smelting, mentioning
Zimapán, lxmiquilpan, San Luis Potosí and Sichú as smelting centres ( congregaciones). It is stated that the last two were the most productive, and the
'Relación.. .' suggests that with encouragement from the Crown in the form
of subsidised supplies, they alone might together yield 100,000 marks of
silver a year. It does not indicate how much Zimapán and lxmiquilpan
produced; nor does it re fer to any production by smelting in the amalgarnation centres, though sorne did undoubtedly take place, since smelting was
the most economical way of refining the pockets of very high grade ore that
were occasionally found. All considered, a total smelting output of 150,000
marks a year seems reasonable. To.is would be in addition to an annual amalgamated output between July 1590 and February 1597 of roughly 370,000
marks - giving a total annual output in Mexico from all silver mining centres,
by ali methods of refining, of 520,000 marks. Given the amount of guesswork
entailed in arriving at this figure, it would be wise to round it off still further,
to half a million marks.
The state of the industry in 1597.
A little simple analysis of the information given m the BL table makes
it possible to assess the state of the silver industry in the four regions. In
makinab this assessmentJ it is convenient to consider information about refining plant separately from that on labour.
The predominant position of New Spain in silver rnining at this date is
perfectly clear. It had by far the largest numbers of refiners (mineros),
functioning refineries ( haciendas en beneficio) and stamp mills (ingenios.)
Table I, which ranks the dozen largest rcfining centres of Mexíco, judged
by the number of ingenios they had, clearly demonstrates this predominance
of New Spain: it had eight of the twelve leading centres, and only one centre
in New Spain (Ozumutlan) did not fall in the top dozen. ew Spain also
had by far the largest number of functioning refineries and of refiners. ( See
Table 2.) Next in ranking, to judge by these same criteria, came the Zacatecas
district; then the Guadalajara district; and finally Guadiana.
Oalculation of sorne basic ratios, however~ suggests differences in the industry's vigour in the four regions - differences that do not wholly correspond w~th the ranking made according to plant. Of particular interest are
the ratios between the nu.mber of ingenios in a district and the number
392

of mineros (1/M), and between the number of ingenios and the number of
haciendas en ben.eficio (1/H). The ratios in the four regions are as follows:

New Spain
Zacatecas
Guadalajara
Guadiana

1/M

1/H

1.31
2.01

1.57
2.40

1.14

1.14

0.92

1.00

The Zacatecas district, therefore, bad on average a larger number of stamp

milis per refiner, and a larger number per refinery, than any other d.istrict.
Tbe processing capacity of individual refineries in tbe Zacatecas district was
thus probably correspondingly greater than elsewhere, and investment in
fixed capital by individual refiners also would seem to have been larger. The
centres in the Zacatecas district where these tendencies were most evident
were: Avino (1/M and 1/H of 4.67), the twin centre of Fresnillo and San
Demetrio (I/M and 1/H of 3.13), San Martín, Las Nieves and Santiago
(all three with 1/M and 1/H values of 2.5), and Zacatecas-Pánuco (1/M
1.91 and I/H 3.25.) Few centres in ew Spain and the other two district.s
had values approaching these. Other things being equal, the Jarger capacity
of refineries in the Zacatecas district, and the higher ratio oí individual investment there, suggest a greater buoyancy and confidence in the Zacatecan
mining .industry than elsewhere -a sense of richer prospects. This expectancy
was borne out by the rapid rise of silver production in the Zacatecas district
between the final years of the sixteenth century and the mid 1620's.18
There is sorne indication, indeed, that from 1590 on the Zacatecas district
had e;cperienced a greater prosperity than the other regions, in that the
rate of veinteno payment per refiner had been far higher there than in
the other districts. The following table illustrates this. It shows veinteno
payments between mid 1590 and early 1597.
veinteno paid

veinteno/mineros
( pesos d, oro

( pesos de oro
District

común)

mineros

común)

Zacatecas
New Spain
Guadalajara
Guadiana

195,259
396,619
62,847
13,596

89
261
56
26

2,193.9
1,519.6
1,122.3
522.9

11

Bakewel!, Silver mining .. . , pp. 241-2.

393

�Toe high veinteno payment in the Zacatecas district is all the more striking
when the reported difficulty of enforcing veinteno collection there is taken
into account. (See note 14 above.) Doubtless, collection was also incomplete
in Guadalajara and Guadiana since they were areas just as remote as Zacatecas from the centre of Spanish administration. But the indicated rate of
veinteno payment in those areas is so much lower than the one in Zacatecas
that there' can be little doubt that the figures shown here provide an accurate
ranking. A further sign of Zacatecas' lead here is that the BL table, from
which the above data are taken, records veinteno payments for all centres
in New Spain, Guadalajara and Guadiana, but fails to show any such receipts
for si.x of the minor centres of the Zacatecas area.17 Even with this omissionJ
the table shows the Zacatecan refiners making significantly higher veinteno
payments than their fellows in other distcicts. If the nineteen refiners of the
centres for which the BL table shows no veinteno payments are excluded
from the calculation, then the remaining seventy refiners of the Zacatecas
district paid on average, from 1590 to 1597, 2,789.4 pesos de oro común
in veinteno - almost twice as much as the refiners of New Spain.
A further sigo of Zacatecas' vitality is that had the smallest proportion
of dísused refineries (haciendas caídas) to functioning ones (haciendas en
beneficio) of the four districts, as is shown in the following table.

A.

B.

District

Haciendas en
beneficio

Haciendas
caldas

Zacatecas
New Spain
Guadalajara
Guadiana

75
217
56
24

14
47

46
32

B as percentage

A+B

89
264
102
56

of A

+B

15.7
17.8
45.1
57.1

The decay of at least the refining section of the silver industry in Guadiana
and Guadalajara is clearly shown by these figures. It is very likely that the
high percentage of disused refineries in these regions also reflects a decline
in or~ extraction. Mining itself might have continued at a level commensurate
with the former number of working refineries, ,vith ore being sent to New
Spain or the Zacatecas district for processing. Butt the high cost of freight
makes that procedure unlikely.
I.e., Las Nieves, Santiago y San Marcos, Chalchihuites, Santiago, Hacienda del
Capitán Urdiñola, Mazapil.
17

394

One final point of interest about plant indicated by the BL table is the
difference in power sources apparent among the four regions. The stamp
mills of the haciendas required considerable energy; and washing vats were
sometimes also power driven. 18 Two sources of adequate energy were available
-water and animals. 19 The numbers of ingenios driven by each source in
the four regions were as follows:

District

Water
powered

Animal
powered

Total

New Spain
Zacatecas
Guadalajara
Guadiana

167
7
25
6

174
168
39
18

341
175
64
24

Water
Animal
powered
pow1red
as% of total as% of total

49
4
39
25

51
96

61
75

In no region did water power predominate - though it drove almost
half the ingenios of New Spain. In Zacatecas it was almost unknown - only
being used in Fresnillo, Chalchihuites, Avino and the Hacienda of Captain
Francisco de Urdiñola, aU of which were sited on or near strearns of sorne
size and permanence. The variations in power sources were naturally the
result of differences of climate and land fonn, both between and within
regions. New Spain was on the whole wetter and hillier than the other
areas - providing more fast strcams and more opportunities for damming
them than existed elsewhere. But even in ew Spain there were considerable differences from centre to centre. Zacualpa, for instance, had 23 water
powered stamp milis, but only 3 powered by animals. It lay in a area of
seasonal and only moderate rainfall, to the south of the volcano called the
evado de Toluca. But this was an area of deep valleys cut by streams, which
were presumably used to drive water wheels.20 Guanajuato, conversely, had
44 animal powered milis, but only 2 driven by water. It like the centres
of the Zacatecas district to its nort-west, was in an area of low rainfall - but
also one of wide plains, which were as suitable for raising large nurnbers of
mules as they were unsuited to building daros.
For a description of was.hii:ig vats, see Bakewell, Silve, mining. .. , p. 267.
The animal most commonly used was the mule. The BL table has a column for
'ingenios de mulas' for ew Spain and Zacatecas. For the Guadiana and Guadalajara
districts the corresponding column is headed 'ingenios de caballos'. It is uncertain
whether any differentiation was intended.
• Peter Gerhard, A guide to the historical geography of New Spain, (Cambridge,
England, 1972), p. 397.
11

'

1

395

�Labour.
The BL table provides an interesting conspectus of the labour force employed in the m.ining industry. In sum.mary, the situation was as follows. (See
Table 3 for infonnation on labour in individual centres.)

District

.~

Ncw Spain
Zacatecas
Guadal ajara
Guadiana
Totals

Black slaves
( esclavos)
Total
%

Free lndian
wage workers
(naborEos)
Total
%

Draft lndian
labour
(repartimiento)
Total
%

892
200
110
61

14.6
9.3
16.4
27.1

3582
1956
559
164

58.8
90.7
83.6
72.9

1619

1263

13.8

6261

68.5

1619

o
o
o

26.6

Total
labour
force

o
o

6093
2156
669
225

17.7

9143

o

The BL table refers merely to esclavos
not specifying whether they
were Indian or black. The likelihood is that they were black, since although
Indian slavery was not unknown in the late sixteenth century, nor even in
the late seventeenth, especially in tbe nort, Indian slaves were usually specifically identified. Naboríos were in effect free Indian labourers, lúred for a
wage by mineros. R epartimiento lndians were those drafted into tasks of
general public utility, under Spanish reguJations imposed mainly in the late
1570's. 21 The BL table appears to record the whole of the mining industry's
labour force - that is, employees both in extraction and refining; there is no
indication in the table, nor in the 'Relación.. .', that the labour infonnation
given applies to only one task or the other. 22
The most remarkable revelation of the BL table concerning labour is,
n For further information on labour in general, and particularly in mining, see:
Woodrow W. Borah, New Spain's century of depression, (Ibero-Americana 35, Berkeley and Los Angeles 1951), pp. 30-44; Bakewell, Silver mining.. . , pp. 124-9;
Robert C. West, The mining community in northern New Spain: the Parral mining
distri,t (Ibero-Americana 30, Berkeley and Los Angeles 194-9), ch. $¡ Brading and
Cross, 'Colonial silver mining ...', pp. 557-60.
22 The BL table indicates that in 1597 there were 1014 naborfos in Zacatecas and
Pánuco. Bishop Alonso de la Mota y Escobar, visiting Zacatecas at sorne time between
1602 and 1605, found approximately 1,500 Indians working in all sections of the mining
industry. Allowing for the fact that Zacatecas' silver output grew considerably between
1597 and 1605, it seenu reasonable to suppose that the 1014 naboríos of 1597 were

396

undoubtedly, the very small size of the work force. There were fewer than
10,000 workers in the whole of the silver industry, producing two-thirds of
the value of Mexico's exports to Europe at the end of the sixteenth century. :u
The smallness of the figure tends to reinforce earlier arguments u that the
decline of the Mexican native population in the sixteenth and early seventeenth centuries was not the major determinant of the mid-seventeenth century decline of the m.ining industry. 25
A second notable feature of the industry's labour force, clearly shown by
the BL table, is the preponderance in it of free-wage workers. They comprised
almost 70% of all labourers in 1597. There were almost as few forced Indian
labourers as there were black slaves. Woodrow Borah, using the incomplete
version of the table held by the Bancroft Library, stressed tlús prevalence of
free labour in his now classic essay. New Spain's Century of Depression, pointing to it as typical of the response of the Spanish economy of sixteeenth
century Mexico to the decline in lndian numbers. 26 That is, as a great part
of the native population existing at the time of the Conquest vanished, the
Spaniards brought into operation a series of labour systems that ensured
them a progressively larger share of the remaining Indians' labour time. The
final step in this series was the coming, and rapid expansion, of free wagelabour, which gave Spanish employers complete access to the work-effort of
those Indians they chose to hire. The Bancroft table used by Borah does not
show, however~ any information for the Guadalajara and Guadiana districts,
nor for the Zacatecas district beside Zacatecas and Pánuco themselves. The
those working in both extraction and refining and that the BL table's labour data for
other regions also apply to both extraction and refining. See Alonso de la Mota
y Escobar, Descripción geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y
Nuevo León (Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, Guadalajara, 1966),
p. 66.
20 See Fran~is Chevalier, 'Les cargaisons des flottes de la Nouvelle-Espagne vers
160.0' (Revista de Indias, Año IV, No. 11, 1943, pp. 323-30), p. 329. Indeed, the
proportion of silver in the export to Europe may have been larger even than this,
since Chevalier refers to 1609, by which time the value of non-metallic exporta from
Mexico to Europe had risen well above ia level of the fmal years of the sixteenth
century.
" E.g., in Bakewell, Silver mining... , pp. 199-201¡ and D. A. Brading, Miners
and merchants in Bourbon Mexico, 1763-1810, (Cambridge, England, 1971), pp. 9-10.
• For a discussion of the decline, see Brading and Cross, 'Colonial silver mining'... ,
pp. 568-74. The major restraints on the industry in the seventeenth century seem
to have been lack of mercury, depletion of ores, and - until the final third oí the
century - lack of capital.
• Pp. 37-8.

397

�total absence of repartimiento in these areas adds strength to Borah's argument. Repartimiento, it is true, still persisted in ew Spain, providing just
over a quarter of mining labour there. Draft labour was clearly more firmly
rooted in New Spain than elsewherc, since Central Mexico had from long
before Conquest a denser and more scdentary native population than the
other areas under discussion here. It is thus a region in wbich repartimiento
was easier to implement.
The social implications oí this prevalence of free wage-labour in the
mining industry still remain to be investigated. Naborías seem, by the late
sixteenth century, to have formed a compact professional mining force, more
completely a part of the Spanish economy of Mexico than other native
groups. Many of them Ji ed permanently in the mining towns, which were
largely new panish foundations, unfamiliar in form, and oíten in ]ocation,
to the Indian. (The northem mining centres, for example, were in areas
strange to the naborías, who carne mainly from Central Mexico). 1n Zacatecas, and presumably elsewhere, some naborías lived in the refining haciendas
themselves - others in the town, congregatin into barrios according to their
regional origins. Despite this attempt to find solidarity and cornfort in
gathering like with like, the rnining naborías must have been exposed to an
intensity of acculturative influences not experienced by the majority of lndians.
The history of this early industrial proletariat of native Mexicans awaits its
researcher. 27
Still unknown, also, is the extent to whi h these naborías were retained
by debt. The first paragraph of the 'Relación...', notes that they owed a
Iarge sum to their employers, and that these went to great expense to recover
naborías who fled without paying off their debts. These debts were presumably
contracted as advances of wages or o{ goods on credit against wages. Nevertheles, it is impossible to know whether the employers purposely allowed the
debts to arise in order to retain labour or whether they had to offer advanced
wages in order to attract scarce skilled labour in the first place. There is
evidence from Zacatecas that in the late sixteenth century the latter practice
was the origin of naborías' dcbts, and that, in fact, the debts were a singularly
ineffective means of retaining labour. 28
~ Eric R. Wolf has provided a highly interesting account of trus proletariat in
and around Guanajuato in the late eighteenth century, in 'The Mexican Bajío in
the 18th century: An analysis of cultural intcgration', Synoptic studies of Mexican
culture, ed. Munro S. Edmundson { ew Orleans, 1957).
21 Bakewell, Silver mining ... , pp. 125-6. Cf. the findings of William B. Taylor,
who suggests that in eighteenth century Oaxaca, a Spanish land-owner might compete

•

398

It should perhaps be said that there is no necessary contradiction between
the earlier statement made here that shortage of labour was not a majar
deterrninant of the rnining industry's seventeenth century decline and this
evidence of competition far naborías. What the employers sought was experienced mine labour. The native population never fell to so low an ebb
that it could not supply the few thousand skilled workers needed in rnining,
though employers might have to bid ever higher to secure the skilled labour
they wanted. The cost of mine labour seems therefore likely to have risen
as the total lndian population fell. In this sense the decline of the native
population acted to depress the mining industry. But even this was a less
severe cause of the industry's difficulties in the seventeenth century than
the shortages of capital and mercury that beset it from about 1630 onwards. 29
The relatively small proportion ( about 14%) of black slaves in the work
force may seem surprising, in view of the heavy nature of rnining tasks and
the Spaniards' common belief that the black was physically superior to the
lndian.80 But it was soon found that blacks died quickly when put to underground mine labour, and that in general they tended to sicken easily in the
cool conditions of the high Mexican mining towns. Heavy mortality, added
to the high capital cost of black slaves, thus meant that they were used
rather little in the rnining industry. 81
The BL table lists fifty silver mining centres in Mexico (if the double
centres, such as Zacatecas-Pánuco, are counted as one) . Three of these, in
the Guadalajara district, were apparently abandoned, having neither refineries,
refiners nor workers. Presumably, though, to merit inclusion in the table,
they had been active fairly recently. These 50 centres contained 604 ingenios.
On average, therefore, they had about 12 eacl1; though in fact the distribution of ingenios among them was very unequal. The twelve leading centres
shown in Table I had 460 ingenios - or 76% of the total. It is therefore
explicable that the history of Mexican silver mining in the early to rniddle
Cor Indian labour by offering a higher cash advancc than his neighbours. See Landlord
and peasant in colonial Oaxaca {Stanford, 1972), pp. 149-50.
'" For an account of the decline of one of Mexico's major silver mining districts,
that of Zacatecas, see Bakewell, Sílver mining . .. , clu. 6-8. It must be admitted that
the degree to which the Zacatecan case was typical is not yct known.
• J. l. Israel, Race, cla.ss and politics in colonial Mexico, 1610-1670 (Oxford
1975), p. 67.
ii Israel, Race . .. , pp. 25-6. For similar observations about the use of black slaves
in Peruvian mines, see Frederick P. Bowser, Tht A.frican slave in colonial Peru, 15241650 (Stanford, 1974), pp. 13-14, 119.

399

�colonial period should be dominated by a small number of great names.
But the importance of the lesser centres sbould not be underestimated. The
existence of eacb was the outcome of arduous exp]oration, which, though
mucb of it was íruitless, represented an addition to panish knowledge, and
sometimes scttlement, of outlying regions. Eacb centre, Jarge or small, stimulated the growth around it of a n w local economy, developing to supply the
mines with food, animals and raw materials. Long-distance trading also grew
up to link the centres, and incidentally to increase the intensity of Spanish
occupation of Mexico.

Table 1

Perhaps the most striking conclusion to emerge from this study of the
BL table is tbe predominance of the mines of ew Spain. There has been
a tendency, doubtless reinforced by the earlier work of this author, to assume
that after the strikes in the Zacatecas district in the mid-sixteentb century,
tbe majori.ty of Mexican silver carne from the mines of tbe northem pJateau. The BL table, however, shows ew Spain still dimonant in 1597, with
the central mines of Pachuca and Ta.icco leadin tbe fieJd by a large margin.
Accorcling to the veinteno record (see 'Production' above) New Spain was
yielding two-thirds of Mexico's silver in the 1590's. Even making a large
allowance for the vagaries of the veinteno figures, it can hardly have been
producing les, than half Mexico's total. The first great silver age of the
nortbem plateau tberefore seems to have come in the early decades of the seventeenth century, with the great boom at Zacatecas, the prosperity of San
Luis Potosí (in the AGI 'Relación' ... a budding producer, still regarded
as a smelting centre), and the Parral strike of the early 1630's.

The hvelve largest refining
ingenios.*
centres of Mexico m 1597, by numbers of

Ce1itre
l.
2.

Region

Pachuca
Taxco

ew

pain

ew Spain

3. Zacatecas + Pánuco
4. Guanajuato
5.
ultepec
6. Zacualpan
7. Cuautla
8. Fresnillo
an Demetrio
9. Tlalpujahua
10. Sombrerete
11. Temaxcaltepec

+

12. San Martín

Zacatecas
ew pain
ew pain
ew Spain
New Spain
Zacatecas
ew Spain
Zacatecas
New Spain
Zacat cas

Ingenios
82
81

65
46

40
26
26
25

19
18
17
15

•. The_ signüjcance of the ranking in trua table
aJJ mgemos were of roughly th
.
depends on the alsUlllption that
e aame s12e and millin
.
that at present this asumprion cann be
.
g capaaty. It must be adnritted
ot
verified As f
be
b

ta

111

le, ali these ingenios were operab·

ve an

d f

• . . ar as can
anclionmg.

seen from the BL

400

401
h~manitu-26

�Table 2(b)
~a.catecas district. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with
ref.uung plant and refinen;.
Table 2(a)*
New Spain. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with refining
plant and refiners.
Haciendas

Centr,

Pachuca
Taxco
Guanajuato
Sultepec
Zacualpan
Cuautla
Tlalpujahua
Temaxcaltepec
Ozumutlan
Totals

Total
ingenios

82
81
46
40
26
26
19
17
4
341

Ingenios
de mulas

Ingenios
de agua

Mineros

en
beneficio

59
36

52
61

49
47

44

2

29

23

23
3
23
13

17
23

35
23
14
19
18
10

29

261

23
45

o
o
174

3
6
17
4
167

Haciendas
caldas

3
14
6
7

2

21
16

o

10

9

18

o

4

6

217

47

Centr,

Total
ingenios

Haciendas
Ingeniar Ingenios
de mulas de agua Mineros

en

beneficio

Haciendas
caídas

14

Zacatecas +
Pánuco

65

65

o

34

20

Fresnillo+
San Demetrio

25

24

1

8

8

Sombrerete

18

18

12

12

San Martín

15

15

6

6

Avino

14

11

3

3

Las Nieves

10

10

4

4

Charcas+
La Habana

9

9

7

7

Chalchihuites

6

5

6

6

Santiago

5

5

2

2

Mazapil

4

4

4

4

Hacienda del
Capitán Urd.iñola

4

2

1

1

2

2

89

75

3

1

2

Santiago+
San Marcos

Totals

175

168

7

14

• In Tables 2 and 3, blanks and noughts appear as in the BL table. The spelling
of place naxnes has, where possible, been modernised.

402

1-03

�Table 2(c)
Guadalajara district. Mining centres, ranked by numbers of ingenios, with
refining plant and refiners.

Total
ingenios

Ingenios
d,
caballo

[Etzatlan?]

11

10

1

8

8

Ocotitlan

10

6

4

10

10

Tenamache

7

6

1

6

6

Chimaltitlan

7

o

7

6

6

C,ntr,

Ing,nws
d, agua

Haciendas
en
Mineros beneficio

Haci,ndas
caldas

Izatlan

•

Guajacatlan
+ Apala
Real de anta Ana

4
4

4

4

4

4

4

TABLE 2(d)
Guadiana district Mining
refining plant and refmers.

9

San Andrés

4

Chiametla

4

2

2

3

3

Moloya

4

2

2

2

2

17

Jocotlan
+Jora

3

1

2

3

3

8

Espíritu Santo

2

1

1

2

2

7

H uauchinango

2

1

Ostoticpa

2

1

Zacatongo

2

o

an Felipe
Tecorito

1
1

2

2

2

2

2

2

2

1

1

1

1

1

1

1

an Pedro Analco

Centre

Topia
Mapinú
Guanaceví
Santa Bárbara
Los Papudos
Todos Santos
Coneto
El Caxco
San Bernabé
Indé
Totals

entres, ranked by numbers of ingenios,
with

Total
ingenios

Ingenios
de caballo

Ingenios
de agua

6
5

3
3
3

2

3
3
2

3
2

2

1
1
1

24

3

1
1
1

18

Mineros

3
6
3
4
3

3
3

l

2

2
1
1
1
1
6

Hacúndas en Haáendas
beneficio
calda.s

26

3
6

5
2

4
10
l

2
1
l

7
4
1

24

32

4

an Gerónimo
El Carrizal
TotaJs

64

39

25

56

56

46

404

",

405

�TABLE 3(b)
Zacatecas district. Mining centres, ran.ked by numbers of labourers, with slaves
and naboríos. There is no repartimiento labour.

TABLE 3(a)
New Spain. Mining centres, ran.ked by numbers of labourers, with slaves,
naboríos and repartimiento Indians.
Slaves

Naboríos

Repartimiento

Total labour

Pachuca
Taxco
Guanajuato
Cuautla
Zacualpan
ultepec
Temaxcaltepec
Tlalpujahua
Ocumutlan

109
266
42
178
117
130

o

1168
834
415
244
364
222
172
137
26

394
406
166
200
126
66
133
113
15

1671
1506
623
622
607
418
351
254
41

Totals

892

3 582

1619

6093

Centre

Centre

Zacatecas
Fresnillo

+ Pánuco
+ San Demetrio

Hacienda del Capitán Urdiñola

46
4

Slaves

Naborlos

Total labour

130

1014

1144

22

230

252

10

120

130

121

121

Avino
Sombrerete

8

106

114

Mazapil

3

94

97

1

83

84

6

71

77

20

27

47

44

44

Chalchihui tes

29

29

Santiago

17

17

1956

2156

Charcas

+

La Habana

an Martín
Las Nieves
antiago

Totals

+

San Marcos

200

�TABLE 3(c)
Guadalajara district. Mining centres, r~~ed by numbers of labourers, with
slaves and naboríos. There is no reparturuento labour.
Slaves

Naborlos

Total labour

Chimaltitlan en Guadalajara

26

137

163

Ocotitlan

18

65

83

3

63

66

35

24

59

Centre

. ••

Tinarnach.e en Guadalajara
Chiametla

43

Moloya

42

Izatlan

40

40

4

33

37

2

31

33

10

20

30

25

25

23

25

24

24

11

20

Huauchinango

14

14

Espíritu Santo

7

7

Guaxacatlan
Xocotlan

+

Apala

+ Xora

San Felipe
Cacatongo
Tecorito

2

Ostoticpac
Real de Santa Ana

9

Guadiana district. Mining centres, ranked by numbers of Jabourers, with
slaves and naboríos. There is no repartimiento Jabour.
Centre

Slaves

Naborías

Total labour

Topia

51

51

102

25

35

Guanaceví

28

28

Mapimí

24

24

Los Papudos

15

15

Santa Bárbara

12

12

Todos Santos

4

4

Coneto

4

4

Indé

1

1

164

225

San Andrés

San Gerónimo
El Carrizal

110

559

669

10

El Caxco
San Bernabé
Totals

San Pedro Analco

Totals

TABLE 3(d)

61

I

�EL CAPITÁN ALBERTO DEL CANTO
(SU VIDA Y SU OBRA)

J.

DR.
DE JESÚS DÁVILA AGUlR.RE
Del Ateneo ''Fuentes" de Saltillo

desconcertante personalidad del Fundador de Saltillo,
Monterrey y Monclova; Explorador, Pacificador y Poblador. Recopilación
de los datos que sobre su vida y actividades se han podido conocer hasta
la fecha.
SEMBLANZA DE LA

La controvertida personalidad del Capitán Alberto del Canto ha sido hasta
la fecha poco estimada por los historiadores. El ameritado cronista del Noreste de la Nueva España -el Capitán Alonso de León, en su "Historia de
Nuevo León, con noticias sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México", escrito en el siglo XVll- ¡ólo hace dos pequeñas referencias a él, aunque muy in~eresantes.
A partir de él, nadie vuelve a recordar a este personaje que descollara en
el último tercio del siglo XVI y principios del XVII como: Explorador,
Descubridor, Conquistador, Pacificador, Poblador, y muy principalmente
como Fundador de algunas de las más importantes poblaciones del Noreste, como son: Saltillo, Monterrey y Monclova.
Vito Alessio Robles, en su monumental trabajo "Coahuila y Texas· en la
Época Colonial", al encontrar en sus investigaciones sobre don Francisco de
Urdiñola ( a quien por muchos años se atribuyó la fundación de Saltillo),
que fue en realidad el Capitán Alberto del Canto quien lo fundó, y que
también fue su primer Alcalde y quien repartiera las primeras Mercedes
entre sus pobladores, como consta en el Título de Composición del Marquesado de San Miguel de Aguayo, despierta el interés de los historiadores
sobre la pel"sona de Alberto del Canto, y aporta a !U vez valiosos documentos sobre él.

411

�Don Wigberto Jiménez Moreno, uno de los más brillantes investigadores
de nuestra época, al descubrir en 1951 en el archivo de Parral, Chihuahua,
un importante documento sobre el Noreste, el cual es conocido como el
"Documento del Parral", da lugar a que se aclaren numerosas dudas, y revive el interés de los historiadores.
El mencionado Documento, es una carta que Don Luis de Valdés: Gobernador de la Nueva Vizcaya, dirige a Don Martín de Zavala: Gobernador
del Nuevo Reyno de León, reclamando la jurisdicción de las minas de San
Gregorio y de Nuevo Almadén para su gobernación y notificando importantes cambios de funcionarios en su jurisdicción. El mismo Documento aclara
que el Fundador de la Villa de Santiago del Saltillo, del .:residio y ~oblación
de los Ojos de Santa Lucía -hoy Monterrey- y poblac1on de Cou1la -hoy
Monclova-, fue el Capitán de la Nueva Vizcaya Alberto del Canto: Al~!?e
Mayor de las minas de San Gregario, en cumplimiento de u~a Common
que Je fue conferida por el entonces Gobernador de 1a Nueva Vizcaya: Don
Martín L6pez de Ibarra, en el año de 1577.
Las investigaciones de Don Eugenio del Hoyo Israel Cavazos y otros
historiadores ampliamente reconocidos en nuestro medio, confirman estos
datos.
Trataré, con los escasos datos sobre Alberto del Canto que han podi~o
llegar a mí, de reconstruir la personalidad y ~ct~v~dades de este, personaJe.
Algunos datos, más parecen anecdóticos que lústoncos: _pero estan tomados
de fuentes dignas de todo crédito y son de una autentiadad fuera de duda.
De cuando en cuando he de basarme en simples conjeturas, pero aun éstas
tendrán una base lógica, habiendo algún día de comprobarse o desecharse.

El Capitán Alberto del Canto

mas

En el año de 1547, en la Villa de Praia Da Vitoria (Playa de la Victoria~:
en la Isla Terceira del grupo de las Azores, perteneciente a Portugal, nac10
Alberto del Canto Días, tercer hijo del matrimonio formado por Sebastiao
Martina Canto : escribano, y su esposa María Días Vieira. Constituían la
familia: los padres y siete hijos, los cuatro primeros varones y tres mujeres.
Alberto era pues, un hijo segundón, y éstos se veían obligados a seguir
la carrera eclesiástica, militar o a emigrar en busca de fortuna, pues los
bienes familiares correspondían por derecho al primogénito.
El adolescente Alberto del Canto, influenciado por las narraciones de
quienes regresaban de América, en donde las aventuras eran constantes Y

412

donde con un poco de suerte y audacia se podía en poco tiempo hacer fortuna, decidió emigrar a aquel lugar tan promisorio.
Ni en el Archivo de Indias, ni en las n6minas de la Casa de Contratación
de Sevilla, se ha encontrado algún dato sobre Ja fecha de su salida para la
Nueva ,España; ni referencias a su familia. Como en la ruta de las embarcaciones que venían a la Nueva España, era casi obligada la escala en las
Azores, es posible que en ellas, por algún medlo, lograra embarcarse aun
sin documentación, y un día desde la cubierta de la embarcación en que había
hecho el viaje, admiraría la lujuriosa vegetación tropical de la Vera Cruz;
muy probablemente en 1562.
De la Vera Cruz, pasó a México y de ahí a Guadalajara, en donde esperaba encontrar algunos familiares o conocidos. Fue ahí donde tuvo su
primer problema con las autoridades. Impulsado por su juventud, su audacia y su siempre irresistible pasión por las faldas, debe haber incurrido en
alguna falta. El temor de ser denunciado y la irregularidad de sus documentos, lo impulsaron a huir hacia Zacatecas, en donde sabía de cierto residían algunos familiares, antes de ser aprehendido.
No hemos podido encontrar ninguna relación del delito cometido; la
búsqueda ha sido infructuosa, pero aquello determinó su destino. Al no encontrar ninguno de sus familiares en Zacatecas, se dirigió a San Martín,
en donde buscando compañeros de su lengua y nacionalidad, se alistó como
soldado en el grupo que comandaba el tristemente célebre Martín de Gamón,
grupo compuesto principalmente de vizcaínos y portugueses, entre los que
encontraremos algunos que más tarde serían famosos en la conquista y colonización del Noreste.
Este grupo, bastante numeroso, tenía fama como pendenciero, revoltoso
y amoral; había participado en frecuentes motines y revueltas, por lo que

habían sido expulsados de Zacatecas. Habían participado en el motín que se
había suscitado entre Diego García Colio: Alcalde Mayor de San Martín
y el mismo Don Francisco de !barra: Gobernador de la Nueva Vizcaya
quien consideraba a San Martín dentro de su jurisdicción.
Precisamente en el grupo de Gam6n, militaban Diego de Montemayor,
Manuel Mederos, Gaspar Castaño de Sosa, Juan Pérez de los Ríos, Baltazar
de Sosa y Juan Navarro ; entre otros que con frecuencia encontraremos en la
colonización del Noreste; formaban parte del mismo grupo hombres que
habian acompañado a Ginés Vázquez del Mercado en su fracasada expedición hacia el norte de Zacatecas, en donde creyendo encontrar una montaña de plata a la margen norte del Guadiana, sóJo encontró una de hierro;

413

�de Zacatecas y regiones vecinasº
todos ellos eran grandes conocedores del nolrte 1 tar en la avidad de 1562
F
·
de Ibarra a rec u
por lo que Don rancisco 1
.' ta de la Nueva Vizcaya, les dio preciento sesenta soldados para a conquis
f erencia; ya entre ellos iba Alberto del Canto.
.
.
,
ascendiente sobre Don Francisco a qmen
Martín de Gamón, terua gran
dre
ro esto no fue obstáculo
hi ·
este llamaba a Gamón Pª , pe
G ,
llamaba JO, Y
.
d las continuas quejas que de amon
para que, cansado D_on Fran:1sco e íble conducta, le mandara dar garrote
recibía por sus tropelías y su mcorreg1
en el Valle de San Juan en 1563.
, 11 d a ser nombrado Maese de Campo
A la muerte de su jefe que. hab1a ega : sabiendo que habían perdido el
en las tropas de Don Francisco, el grup 'po de ellos entre los que estaban
n.,,._
se dispers6 pero un gru
favor d e .ivaua,
&gt;
fiº
campo de acción en el oreste
Montemayor,. Del Canto ~
s:acían frecuentes "entra~as" para
de Zacatecas. en Mazap ,
. ..
tilidades en los romerales y
hacer esclavos que luego vendían con pmgues u

º:C:~ J::

estancias de la región.
.
. aban entradas por el centro y sur de uevo Le6n
Desde Mazapi1 orgaruz
bl das de naturales esto les dio opory Coahuila; regiones densamente po a
.,
e f~rmaba parte de la
tunidad de conocer a fondo una extensa region qu
Gran Chichimeca.
.
. .
de su estancia n América entre IDU1eros, y
Habiendo vmdo gran .p~teto de ellos aprovechaban sus entradas para
adquirido muchos conocu:ruen s
, . d mm· erales y stable er ccn· d. an la presenoa e
,
buscar señales que 1es 1n icar
.
. . to. deb haber sido en
celerar su ennquecnruen
di
tros mineros que pu eran a di .
el sur de Nuevo León, cuando,
d estas expe c1ones por
.
el curso d e una e
. . .
1
una de las prolongaciones
l Mumop10 de Ga eana, en
l
h
en lo que oy es e .
.
1iz do hayan descubierto en las ancamente romera a ,
saltill
del udo
ense,
· · to de plata que por 10
o huellas de un yaClDllen
'
deras de un enorme . cerr ' 1 f
li do por sus descubridores el nombre
promisorio de gran nqueza, e ue ap ca b lsó de mineral que pronto se
, M
¡ larga, resultó sólo un
n
de Potoss1.
as ª
d d
Ha aventura en las laderas, nud
do
como
recuer
o
e
aque
'
d
aún
6
agot , que an
ad
al pie del cerro un pequeño pobla o que
merosas calas abandon as Y
. .., con el nombre del Potossí.
persISse
,,
ta
b''
s " entradas para resca r
Los expedicionarios aprovechaban ~ ien s~cáreas que se forman en el
al ., "Bezoares" concreciones ca
"Piedras ¡es _es do algunos ~antes del género capra. A estas pie~ras por
aparato ~nvo e
di .
árabe se les atribuían virtudes maravillosas y
reminiscencia de la me ona
'
.
,
la ,
gran estimación y alto precio.
teman en
epoca

ª

°

La audacia, valentía e iniciativa de Alberto del Canto, su personal simpatía y su espíritu alegre y emprendedor, hicieron que pronto se le nombrara
Caudillo, y poco tiempo después, Capitán de las Milicias de la Nueva Vizcaya;
como tal lo encontramos con el nombramiento de Alcalde Mayor en las
minas de an Gregario desde antes de 1577, minas cuyo descubrimiento se
atribuyó Carvajal cuando ya Del Canto las trabajaba con mineros de Mazapil
Estas minas debían su nombre a la procedencia de su descubridor y de los
mineros que las trabajaban, pues procedían de San Gregario de Mazapil.
Fue ésta otra de las grandes mentiras que inventara Carvajal para acrecentar
sus méritos ante la Corona.

Las minas de San Gregario, carecían de las instalaciones necesarias para
el beneficio y afinación de los metales, de ellas e"'traídos. Esto obligaba a
quienes las explotaban, a enviar por medio de recuas los minerales hasta
Mazapil para su beneficio; el viaje era largo y penoso, tenían que atravesar
una regióu salvaje, infestada de indios frecuentemente levantados, y hostiles
por la reacción que en ellos causaba el esclavismo.
El camino de San Gregario a Mazapil, pasaba por el Valle de Extremadura, donde después se fund6 en su primera población, los Ojos de Santa
Lucía, antecesora de Monterrey; seguía luego hacia el suroeste pasando por
el valle en que después se fundaría Saltillo· y un poco más al sur de este, se
bifurcaba siguiendo una de sus ramas para Mazapil y Zacatecas; y la otra
hacia el poniente, hacia la Villa del Guadiana, capital de la Nueva Vizcaya,
a cuya jurisdicción pertenecía San Gregario.
Teniendo el Capitán del Canto que recorrer este camino con frecuencia&gt;

es muy probable que baya propuesto a su Gobernador, Don Martín López
de !barra, que había sucedido a su tío Don Francisco de !barra en la gobernación, la fundación de una estancia a la mitad del largo camino y cerca
de la bifurcación. Esta estancia serviría como punto de apoyo, reposo y
aprovisionamiento de hombres bestias y alimentos para los viajeros. Creemos
que el Gobernador haya aceptado la idea, puesto que el año de 1577, dio
Comisión al mismo Alberto del Canto no sólo para que fundara la Villa
de Santiago del Saltillo, en el férteil valle provisto de abundantes aguas, que
era un oasis en el desierto; sino que también hiciera la fundación de un
presidio y poblara el Valle de Extremadura que también tenía abundantes
aguas y excelentes tierras. Este presidio constituiría un excelente punto de
defensa en las peligrosas regiones que el camino crll2aba. Se ordenaba también a Del Canto, la pacificación y asentamiento de los indios; tanto en
el Distrito de Potossí como en el de Couila, puntos sobre los que tendría
jurisdicci6n su Alcaldía Mayor.

415

414

�Es muy probable que en la primavera de 15 77, haya salido de la Villa
del Guadiana una expedición formada por dieciocho a veinte hombres al
mando del Capitán Alberto del Canto, llevando como capellán a1 franciscano
Baldo Cortés, quien sería el primer párroco de la Nueva Villa, pues por
disposición del Gobernador, el Saltillo nacería con la categoría de Villa. Los
caballos y bestias de remuda, estarían· cargados con provisiones e implementos de trabajo para iniciar las fwidaciones.
Entre los hombres que formaban la expedición, la historia ha conservado
los siguientes: Alberto del Canto, Capitán de la e&gt;..-pedición; el franciscano
Baldo Cortés, capellán del grupo; Diego de Montemayor, Juan Alonso, Juan
Navarro, Santos Rojo, Baltazar de Sosa, Gaspar Castaño de Sosa, Rodrigo
Pérez, Juan Erbáes, Manuel Mederos, Antonio Hemández Grimón, Pedro
de Murga, Juan Pérez de los Ríos, Luis Vogado Martín Pérez, Diego Muñoz,
Alfonso González, Cristóbal de Sagastiberri, y quizá algunos que escapan
a nuestro relato.
Al llegar a la bifurcación del camino, el grupo torcería hacia el norte,
para a poco andar, llegar al fértil valle en que se fundaría el Santiago del
Saltillo, llamando así a la nueva Villa, por haber sido fundada bajo la
advocación de Santiago Apóstol, y por el accidente geográfico del salto del
Ojo de Agua Mayor, que desde wia altura de cuatro metros se precipitaba
al fondo del arroyo a cuyas márgenes, un poco más al norte, se hizo la
fundación.
Una vez desbrozado de maleza el sitio elegido, que fue en el lugar en que
se encuentra la Plaza de San Francisco· con todas las ceremonias habituales, se plantó la Cruz de la Fundación; se señaló lugar para Iglesia, Convento, Casas Reales y Camposanto. Se pr ocedió en seguida a nombrar las
autoridades de la Villa, quedando como Alcalde Ordinario, el propio Capitán Alberto del Canto, quien procedió desde luego al trazo de las Calles
Reales y a repartir solares entre los fundadores.
Apenas iniciada la erección de la Villa, el Capitán del Canto, acompañado de un reducido grupo de soldados, se encaminó hacia el Valle de
Extremadura, para dar cumplimiento a la segunda parte de su Comisión.
Llegado a éI, escogió la parte del valle que se encontraba entre el Río de
Santa Catarina o de Monterrey y el arroyo que fonnaban las aguas de los
Ojos de Santa Lucía, para hacer la población. Fue ésta la primera fundación de lo que hoy es la ciudad de Monterrey.
Habiendo repartido sus gentes entre el Saltillo y Monterrey, es muy probable que haya vuelto al Saltillo, para reclutar gentes con qué seguir en el

desempeño d
Com1S1on.
· ·' Ya para su regreso, nuevos grupos de pobladores
,
e su
hab1an llegado a la nueva Villa, procedentes de la Nueva Vizcaya
d
Zacatecas. Debía también reabastecerse de provisiones bestias'
y
t
e
1
d
b'
.
,
yeemenos
_e_ tra_ ,ªJº, par~ ~ontinuar con la tercera parte de su encomienda: Ja pacificac1on del D1Str1to de Potossí y luego el de Couila.
El d~um,~nto ~el Parral, es muy claro en la parte correspondiente a la
letra, dice: Poblo el Valle de Extremadura y se llamó OJ'os de Santa L ,
h
.
ucia,
11
que . oy se ama cmdad de Monterrey, y prosiguiendo el orden que llevaba
de dicho gobernador de esta Nueva Vizcaya arriba mencionado pacificó el
pueblo de Potossí y Valle de Couila, descubriendo ..,...;.,.,.~
las ' cuales puso
~.........., a
por nombre La Trinidad ...".
En el S~till?, una vez integrada la expedición, debe haber partido hacia
el sureste, s1gwendo la vertiente occidental de la Sierra Madre hasta 11
1
., d
,
egar
a a ~1.on ensa.mente poblada de aborígenes de los que debe haber hecho
repa~ento entre los pobladores del sur de Coahuila, Haciendas de Patos
Castanuela y Parras.
'

~~ probable que en esta ocasión haya descubierto en el Cañón de las
~-tas, como se le llama hoy las minas a las que puso por nombre La
Tnrudad.
A ~esar_ ~e ~~ discrepancias que existen entre distintos autores respecto
a la 1dentif1cacion de esas minas nosotros nos m· clinam
és
. .
,
os a que tas son
las Mirutas,_por distintas razones: porque en el orden que señala el Docu~
men~o del Parra], la pacificación del Potossí, fue anterior a la del Valle de
C~uila; porqu~ en la región de Monclova, sólo sabemos de la existencia de las '
Mmas _de Cowla y las que luego descubriera Castaño de Sosa, habiendo sido
descubiertas las de Couila por los mismos expedicionarios de Alberto del
Canto en anteriores "entradas"; porgue es probable que las gentes de Alberto
~el Cant~ conocieran desde mucho antes la región de Potossí y sus posibi~dades mm eras; porque a sólo ocho kilómetros al poniente del Potossí está
situado el cañón de las Minitas que desemboca en el Valle del Potossí; sólo
a un centenar ~e metros al lado poniente de la Carretera General y dando
frente al ~otoss1, se encuentra una antiquísima hacienda llamada Ja Trinidad,
la_ que posiblemente fuera el lugar de aprovisionamiento y asentamiento de los
mmer~s de las
desde muy antiguo abandonadas. Tanto el poblado del
P~~O~SJ, como la Trm1dad y el Cañón de las Minitas, se encuentran en el murucrp10 de Galeana, en el sur de Nuevo León, al oriente de Mazapil y aproximadamente noventa kilómetros de Saltillo.

~ta_s,

116
417
huma.ni.tas-27

�I

Una vez cumplida esa parte de su Comisión, regresaría Alberto del Canto
al Saltillo, para organizar la siguiente e"'-pedición que su Comisión le señalaba, la pacificación y asentamiento de población en el Valle de Couila,
donde años después, el mitómano Carvajal, har'ia. o intentaría por llenar
el expediente, fundar el Nuevo Almadén, erigiendo unos cuantos jacales de
ramas, los que en muy corto tiempo fueron abandonados. El mismo Documento del Parral, tantas veces citado, nos dice que el Valle de Cuoila, había
sido poblado y sus minas trabajadas por mineros de Mazapil y vecinos del
Saltillo, año antes de la llegada de Carvajal a esa región.
Hecha la pacificación y población del Valle de Couila, "en virtud de dicha
su comisión dimanada de dicho gobernador de este Reyno, Martín López de
!barra, repartió tierras y dio repartimiento de indios, en especial a la provincia de Couila, a los vecinos de dichas jurisdicciones y distritos". . . Aquí
nos asalta una nueva duda. El problema es saber a qué se refiere el Documento al citar las "naciones de la provincia de Couila".
En la época en que el Documento fue redactado, 1643, la Provincia de
Coahuila comprendía el territorio del hoy Estado de Coahuila, desde el
paralelo 26º al norte y gran parte del Estado de Nuevo León, todo ello
dependía de la N\leva Vizcaya. Al nombrarse Gobernador del nuevo Reyno
de León a Carvajal, según él interpretaba sus Capitulaciones, todo lo citado
quedaba bajo su gobernación. En 1677, toda la parte sur de Coahuila, que
quedaba al sur del paralelo 26º, Parras, Patos, SaltiUo, Arteaga y Capellanía, fueron segregados de la ueva Vizcaya y agregados a Coahuila. Cabe
la duda en saber a qué provincia de Couila se refiere el Documento.
En la época en que se le dio Comisión a Alberto del Canto, no sabemos
de la existencia de una provincia de Couila, todo era la Nueva Vizcaya. En
una "Carta geográfica del Siglo XVI", que aparece publicada en Fray Juan
Larios; obra del Dr. Jesús Figueroa, de la Editorial JUS, Carta que debió
ser hecha después de 1568, pues en ese año se fundó Mazapil y aparece en
ella, pero que debe haber sido levantada antes de 1577, pues en ella no
aparecen ni Saltillo ni Monterrey.
En dicha carta, no aparece la provincia de Couila, pero al norte de
Mazapil, en lo que ahora se llama Nudo Saltillense, aparecen los "M.
de Couila'\ y un poco al oriente, en lo que corresponde al Potossí, aparece
un Bourg D' Indiens Couila, lo que traducimos por poblado de indios couilas. o he encontrado ninguna otra referencia a los indios couilas, ni en el
Mapa de Distribución de los Grupos Indígenas del Norte de don Wigberto
Jiménez Moreno, ni en Alessio Robles. Sólo la expedición de Urdiñola, para

111

418

castigar a los que asesinaron al padre Altamira
. .
puede darnos alguna pista. pero la . a· .,
Y ª sus mdios doctrineros
. .
'
expe 1c1on se hizo m , b'
de 1os mdios Cuamocuanes e 1607
,
as ien en contra
B
,
n
, Y estos son más b ·
ausarmg~mas, que habitaban la reaión del
ien una rama de los
dadores. Sm embargo, algún historiad ha a~tual Monclova y la de Nade Couila~ que significa tierra b . or
derivado el nombre de Coahuila
naturales que las habitaban. s ªJas, y dado el nombre de couilas a los

i;

No se puede descartar la
'bifd d
taron la región de Monclova pos1
de que los indios couilas que habipor Del Canto al hacer los 'r[procturu~~ran de] valle del Potossí, llevados ahí
,
'
ar
entos después de
ifi
PotoSSI, para trabajar las minas. l
d
pac car el valle de1
·
' os que espués de treinta
tteron en los asesinos del padre Alt . .
anos se convirCouila, se les diera por estar trab . dam1ra, y que el nombre de minas de
.
ªJª as por ellos Pero
has
gaaones sobre probables hipótesis
d b
.
son mue
las diva. d
, Y e emos volver al te
· •
Jan o para mejor ocasión, el esclarecmuento
. .
de las dudas.ma prmc1pal, de#

Lo que sí está comprobado, es ue la rim
.
es Monclova la hizo el C 't' qAlb P era población, en lo que hoy
.
'
ap1 an
erto del Canto
1577
.
cumplido
esta
parte
de
su
•
'ó
,
en
.
Habiendo
.,
comm n regreso al Saltill . . . d
eton de Mercedes de Tierras Agu ' E .. d
o lll1C1an o la repartirle la nueva Villa, repartiendo
JI os ~e Molino entre los pobladores
la Villa, para ser destinadas a est . es ext~nsrnes de Tierra al derredor de
para éstas últimas, ya que la pr:;~ :~~:d~dO ganaderas, principalmente
de ganado hasta 1591, en que la re i,
. d~ los colonos, fue la cría
gada de los tlaxcaltecas.
g on se convirtio en agrícola con la lle-

gr~/

En 1578, se envió al Gobernador de la Nu
V'
repartición de Mercedes hab'' d l
b
eva 12caya, el proyecto de
'
ien o as apro ado éste en 1581
excepciones.
, con muy pocas
Para entonces la may r
t d l
al Sal tillo a su; familias~ y p:::íaneh;~ nuevos po~ladores, habían llevado
aperos de labranza y trabaJ· o . tre ll o .llevar pies de ganado, semillas,
' en
e os estaba Don Diego d M
con cuya esposa, doña Juana Porcallo
la
.
e . ontemayor,
del Canto entabló 'lí 'to
Y
Cerda, el mcorreg1ble Alberto
1 CI s amores.
El Doctor, Don Jerónimo de Orozc p "d
Guadalajara h b' d' d
o, reSI ente de la Real Audiencia de
berto del C~t= ~~ icta, o orden de aprehensión en 1578, en contra de Al' por crunenes Y abusos cometidos" y "
,
a poblar una vil!
a· .
porque av1a entrado
estab
a en e1 istnto deste rreino (el Saltillo) entre . di
an sosegados y de paz J
,
m os que
vos los vendí
tal
' e os que prendía e hacía de su autoridad escla'
a por es; y por otros delitos graves que ha cometido". Ha-

�biéndosele aprehendido · en el camino para la Nueva Galicia, pudo escaparse,
'
,
y se refugió en la Nueva Vizcaya. "e trayéndole preso, se soltó e fue a la
dicha Nueva Vizcaya, donde el Gobernador, aunque supo que yba huyendo,
no tan solamente no le quizo preender, pero tomole a ynbiar a la parte donde
antes residía con soldados y gente de guarda".
El Gobernador de la Nueva Vizcaya, Don Martín López de !barra, en
continuas pugnas con la Real Audiencia de Guadalajara, cuyas órdenes
no acataba, de lo que con frecuencia el Doctor Orozco se quejaba al Rey,
consideró que la orden de aprehensión en contra de Alberto del Canto, era
injustificada y una intromisión en los asuntos de su gubematura, ya que el
mayor delito, era el haber fundado la Villa del Saltillo, y ésta_ no estaba
en la jurisdicción de la ueva Galicia, sino en la de la Nueva Vizcaya y su
gobernación, lo había autorizado para ello.
La conducta amoral y la vida licenciosa que el Capitán del Canto llevaba
en el Saltillo, daban pábulo a la actitud del Presidente de la Real Audiencia, pero ante los ojos del Gobernador, más que sus faltas, pesaban los
méritos a que se había hecho acreedor por sus trabajos en favor de la gobernación y del Rey, por lo que Je brindó su más completo apoyo.

AJ regresar al $altillo, enterado Del Canto de que el Doctor Orozco, había
iniciado una visita de inspección por su jurisdicción y se encontraba en Zacatecas • temiendo ser aprehendido de nuevo, abandonó la alcaldía del Sal tillo
y se ~efugió entre los chichimecas; probablemente en el sur de Nuevo León
que mucho conocía. Entre ellos permaneció por espacio de dos años hasta
saber de la muerte del Doctor Orozco, que ocurrió en Guanajuato en 1581.
Regresó entonces a ocupar su alcaldía del Saltillo, para la que en su larga
ausencia, el Gobernador había nombrado a Don Diego de Montemayor. A
su regreso, reanudó sus amores con Doña Juana Porcallo, la esposa de Montemayor, pero como siempre sucede, a pesar de ser público y notorio el hecho,
fue el ofendido el último en enterarse. Hirviendo de cólera, Montemayor,
juró, no cortarse el pelo ni la barba hasta haber dado muerte a sus o~ensores: a su infiel esposa y a su falso amigo. Tan pronto como tuvo ocasión,
asesinó a su mujer, pero al ser descubierto por las autoridades, tuvo que
huir refugiándose en San Gregorio. Ahí, se encuentra de una manera al
parecer casual, con su viejo conocido, Don Luis Carvajal y de la Cueva
en su segunda entrada, ya como Gobernador del Nuevo Reyno de León.
Buscando protección, Montemayor se confederó con él, para que le dejase
poblar la ciudad de León, hoy Cerralvo, lo cual consintió aun a sabiendas
que era jurisdicción de la Nueva Vizcaya y ''aunque lo informó a su Go-

bemador, López de !barra, que se aprestó a defender sus derechos, pero
que desistió de ello por evitar muertes y saber de mayor fuerza en gentes
de guerra del Gobernador Carvajal".
De San Gregorio, pasó Carvajal a Ojos de Santa Lucía, y de ahí, "Pasó
al Saltillo, que era población más antigua y en virtud de sus capitulaciones,
por caer en demarcaci6n de su jurisdicción, mudó justicia, poniendo de su
mano las que le pareció".

Tocóle a Alberto del Canto, recibir en su calidad de alcalde, al Gobernador Carvajal y de la Cueva, quien lo destituyó de su cargo. Carvajal,
dando una interpretación torcida a lo estipulado por sus capitulaciones,
argumentaba, que su gobernación comprendía todo aquello que se encontraba
dentro de un cuadro de doscientas leguas por lado. S61o que las capitulaciones excluían lo que ya estuviera descubierto o poblado por la Nueva
Galicia y la Nueva Vizcaya. Para consolar al destituido alcalde, Carvajal,
lo autorizó para hacer una entrada hacia la Ciudad de León, sin embargo,
revocó el permiso sin que del Canto lo supiera y probablemente lo hiciera
del conocimiento de Montemayor, quien fungía en Le6n como Teniente de
Gobernador, quizá para que aprovechase la oportunidad.
Del Canto, al llegar a las inmediaciones de Le6n, "asent6 el real, cerca
de la propia ciudad, desde donde envió a los soldados que llevaba, a hacer
la entrada. Súpolo el Teniente de Gobernador, que contra el requerimiento
que se le había hecho, había despachado a hacer jornada; envió a aprehender
al Capitán Canto y lo trajeron a las Casas Reales, habitación del Teniente".
"Quizo proceder contra él, al tiempo que su gente vino y hechando de
menos a su capitán y sabiendo que estaba preso, se resolvieron a una bárbara hazaña, y pocas veces vista entre gentes que militaban debajo de un
gobierno, un Rey y cristianos, y pudiendo negociar por bien, quisieron hacer
un escándalo y ruido; que a haber quien los siguiera, les costaría por desacato,
las vidas, honras y haciendas."
''Fueron a mano armada a Ja ciudad y enderezando a las Casas Reales,
comenzaron a peloteadas, pidiendo a su capitán; cuyas peticiones iban escritas en las balas, que como granizo saJian por las bocas de las escopetas.
Los de adentro, desde el Torreón, se defendían; y mataron a uno de los de
afuera, llamado Bustamante. Encendíase a más andar el fuego, y apretaban
el cerco; llegándose a casa, pidiendo a voces que les entregaran a su capitán."
"Persuadido el teniente de los demás, y por no dar Jugar a que el atrevimiento pasara más delante, mandó entregarlo, pero muerto, juzgando que

421

,,

420

�con quitar la causa, quitaría el efecto. Lo cual dispuesto, un viejo prudente,
de adentro, se abrazó al Capitán del Canto, y así salió a la calle, que lo
recibieron sus soldados sin lesión, porque los de adentro, por no las~ar
a su compañero, no le tiraron."
"Cesó el combate y se volvieron a la Villa del $altillo, gozosos de haber
sacado a su capitán de aquel empeño; como si hubiera salido de poder de
turcos a punta de lanza. Y de allí a pocos meses, volvió el Capitán Alberto
del Canto a entrar en la tierra adentro, y en el río que hoy se llama Pesquería, asentó un real, súpolo el Teniente, que le avisaron de San Luis.
Despachó una compañía contra él, que llegó a tiempo que tenían hecha
una buena presa y estaban almorzando los soldados. Llegaron los de León
con los arcabuces en la mano; les invitaron los demás a almorzar; ellos dijeron que no iban sino a soltar aquella presa. Soltáronla sin resistencia alguna
y se fueron los del Capitán del Canto. Hicieron otra después y se fueron al
$altillo sin otro impedimento alguno." (A. de León.)
Habiendo perdido Montemayor la oportunidad de vengarse en la primera
entrada, comprendiendo que Del Canto era protegido de Carvajal, desistió
de su venganza, más no olvidaba su rencor. Carvajal, con agudo sentido
político, comprendiendo que aquellos dos valerosos soldados le serían muy
útiles para sus fines, trató de conciliados. Ignoramos de que medios se valió,
pero el caso es que para 1586, logró que Montemayor, diera a su hija
Estevanía en matrimonio a Del Canto. En 1586, nace el primogénito de este
matrimonio, Miguel; y en 1588 el segundo, Diego; ignoramos la fecha del
nacimiento de la hija, Elvira, que años después fuera la esposa de Pedro
de Vega.
Desaparecida totalmente la rivalidad, para 1591, a la llegada de los tlaxcaltecas, encontramos a Montemayor y a del Canto en el mismo Ayuntamiento,
a Montemayor como alcalde ordinario y a del Canto como regidor.
Las pruebas de la infidelidad, eran abrumadoras, toda la población tenía
conocimiento de ella. Antiguos Documentos que se encuentran en el Archivo
General de la Nación, dan fe de ella; no podemos menos que transcribirlos.
El primero es una queja de Juan Morlete, familiar de la Santa Inquisición
y que también está calzado con la firma de Baldo Cortés, primer párroco
del Sal tillo; el documento dice: "En la Villa de Santiago del Saltillo, a
veynte y cuatro días del mes de agosto de mili e quinientos y ochenta y nueveños, me dió noticia el padre Baldo Cortés, Cura y Vicario de dicha Villa,
de las cosas siguientes, para que dellas de noticias al Santo Oficio de la
Ynquisición desta Nueva España y su distrito, cuyo familiar soy".

422

"Primeramente di6 noticia como en esta Villa, vive un Alberto del Canto,
natural de la Ysla Tercera, del Reyno de Portugal, casado con doña Estevanía, hija de Diego de Montemayor y de doña Juana de la Zerda, y es
cosa pública y notoria, y de mucho escándalo en esta Villa, que el susodicho
antes de casarse con la dicha Estevanía, tuvo cópula con la dicha doña
Juana, su suegra, dice, y de esto son testigos Ana Gómez, su esclava y Juan
de Virues y Juana, Yndia vieja natural de Tlaxcala..."
O tro importante documento, es una queja de Fray Pablo de Góngora,
franciscano residente en el $altillo en 1593, y que dice: "soí deste convento
del Saltillo, y en este tiempo e savído por ser negocio muy público, que un
vecino deste pueblo, que se llama Alberto del Canto, clisen con mucha publisidad que estuvo amansebado con su suegra, que se llama doña Juana
Porcallo, antes que se casase con su hija, que se llama doña Estevanía, con
quien está casado al presente, en quien ti~ne dos hijos, ame dicho una
vieja india Tlaxcalteca, que está en casa del dicho Alberto del Canto, que
ella propia la vido munchas veces, por vista de ojos, y también clise esta
dicha india, que el padre Baldo Cortés, vicario, desta Villa, lo save de
sierto; tanbién clise que están con ella otras dos compañeras de dentro
de casa, que lo vían y lo saven, y su mujer del dicho Alberto del Canto, clise
esta india y una negra suya que si apartasen el marido de la mujer, que
ella misma diría como lovido al dicho su marido con la dicha su madre
munchas veses en la cama, porque estando con él no osara desir nada por
temor a él. .. ".
El mismo documento nos da una muestra del carácter bromista y burlón
de Alberto del Canto. "Los indios chichimecos mataron a un vecino desta
Villa que se llamaba Juan Pérez Chocallo, después de muerto andava el
dicho Alberto del Canto y un criado suio llamado Juan Rodríguez (con)
flautas (y) con hierros hasiendo ruido de noche arredor de la casa y después
preguntando que ruido era aquel que havían oido la noche, el dicho Alberto
del Canto decía que era el ánima del difunto; esto lo dijo un vecino desta
villa, que se llama Melchor Albares; también lo dijo Ortuño de Aguirre,
sastre desta villa, que no tan solo lo había hecho."
"El padre guardián que al presente tengo el cual me ha dado licencia
para escribir esta carta, me dijo que el padre vicario desta villa, Baldo
Cortés le dijo de rodillas ante un Crucifijo que este mal ombre avía andado
con dos hermanas, y una dellas es su comadre."
O tra faceta de su desconcertante personalidad, nos la muestra un documento del Archivo Municipal de Monterrey: Agustina Díaz, vecina de Mon-

423

�terrey, presenta una queja en contra de su marido Alonso Pérez por malos
tratamientos y pide separación de cuerpos y bienes; en su oficio dice: "Me
llevó a la villa del Saltillo, en donde continuando esos malos tratamientos,
en un día, sin causa, me sacó al campo y poniéndome una soga en la
garganta, me colgó de un árbol, sin moverle a piedad los ruegos y lágrimas
con que le pedí que mirase que era cristiano y que no tenía causa para
semejante crueldad; sin reparar de ello me ahorcó, que si Dios no permitiese
que Alberto del Canto, pasando por allí en esta ocasión que viéndolo, con
toda presteza, cortó la soga con la espada, cayendo casi muerta por tie1Ta".

y sus costumbres, pero rodeado del canno que su simpatía despertaba. Fue
enterrado con los honores que como fundador y alcalde merecía en el Camposanto de la Parroquia, ya desaparecido, por lo que no se ha podido localizar su tumba.

Alberto del Canto a pesar de sus actos, era grandemente estimado por los
habitantes del Saltillo; pasó el resto de su vida en esa población figurando
siempre en puestos importantes, ya como alcalde, como regidor o simplemente como capitán de las milicias, de la Nueva Vizcaya; desempeñando
comisiones de apaciguamientos y asentamiento entre los indios que le temían
y le resP.etaban.

BIBLIOGRAFtA

La última acción en que él participó, fue en septiembre de 1607 cuando
el Gobernador de la Nueva Vizcaya, Don Francisco de Urdiñola, organizó
en Sa]tillo una expedición de castigo y apaciguamiento en contra de los
indios Guamocuanes, que en las riveras del Río Nadadores habían dado
muerte al padre Fray Martín de Altamira y a tres indios doctrineros que Jo
acompañaban; fue en esa ocasión cuando confiesa tener sesenta años y ser
originario de la Isla Terceira del grupo de las Azores. Entre los que acompañaron a Urdiñola, estaban los capitanes Alberto del Canto, Bemabé de
las Casas y el padre Baldo Cortés, cura del Saltillo.
Terminada la expedición, Alberto del Canto regresó al Saltillo en donde
residía, llevando una vida activa en cumplimiento de las funciones públicas
que le eran encomendadas y su profesión militar. Aunque había llegado a
hacer fortuna en sus actividades mineras y agrícolas, vivía modestamente,
pues ya para esa fecha, se había deshecho de sus propiedades, dejándolas
en manos de sus hijos y de su yerno, Pedro de Vega, a quien donó la hacienda de Miraflores al poniente del Saltillo, con catorce días del agua
de los Berros que era de su propiedad; en 1599, había hecho donación de
su hacienda de los Alisos a Don Francisco de Urdiñola, en pago de la amistad y favores recibidos. Esta hacienda fue luego uno de los puntos más
importantes del dilatado latifundio del Marquesado de San Miguel de Aguayo.
Murió en diciembre de 1611, siendo Alcalde Ordinario del Saltillo, rodeado de los suyos y del afecto del pueblo que había fundado; no podemos
decir como es corriente "en olor de santidad" puesto que conocemos su vida

424

El día primero de enero de 1612, en junta del Ayuntamiento, se eligió
para substituirlo, al Capitán Bernabé de las Casas y demás miembros del
Cabildo, los que rindieron su protesta el mismo día aceptando sus puestos.

HISTORIA DE NUEVO LEóN . . . . . . . Capitán Alonso de Le6n.
Coahuila y Texas en la Época Colonial . . Vito Alessio Robles.

Estuclios de Histora del

oreste . . . . . . . . . Soc. Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
Estado de Nuevo Le6n y Ciudad de Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Israel Cavazos Garza.
Historia de Nuevo Le6n . . . . . . . . . . . . . . Eugenio del Hoyo.
Fray Juan Larios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Dr. J. Jesús Figueroa Torres.
Cuadernos de Cultura del Edo. de Coah.
"El Documento del Parral" transcripci6n
completa y "la Fundaci6n de la Villa
de Santiago del Saltillo" . . . . . . . . . . . . Del autor de este trabajo.
Carta que el Dr. Jerónimo Orozco envía
a Felipe II en 1578 . . . . . . . . . . . . . . . • Archivo General de la ación.
Carta de Juan Morlete al Santo Oficio
de la Inquisición, en 1589 . . . . . . . . . . . Archivo General de la Nación.
Carta de Fray Pablo de G6ngora, 1593 ..
Queja de Agustina Díaz . . . . . . . . . . . . . . Archivo Municipal de Monterrey.
Litigio entre Pedro de Vega y los colonos
Tlaxcaltecas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Archivo Municipal de Saltillo.
Acta del Cabildo del dia 1q de enero de
1612 .............................. Archivo del Gbno. del Edo. de Coah.
Datos sobre los ascendientes de Alberto
del Canto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Proir. Sergio Recio Flores.
Saltillo, Coah., septiembre 6 de 1977.

In Omnibus Veritas
En todo la verdad.

425

�CONFLICTO SOCIO HISTÓRICO EN EL
CERRALVO COLONIAL

GERARDO DE LEÓN

TOMANDO coMo PUNTO de partida la comarca minera de la Nueva Vizcaya,
las huestes españolas inician su avance explorador y conquistador hacia el
noreste de lo que hoy es la República Mexicana, apenas iniciada la segunda
mitad del siglo XVI. Y si en los ellas en que vivimos nos parece tedioso
y apabullante el trayecto de la altiplanicie septentrional, no deja de causar
asombro el coraje de aquellos aventureros que, en exiguas jornadas, avanzaban casi a la buena de Dios a través de llanuras y mesetas.
El profesor Gcrardo Merla, en su estudio sobre las características geográfico-físicas del Noreste, publicados recientemente por la Universidad Autónoma de Nuevo León,1 define esta planicie como una zona "que abarca
grandes extensiones de los estados de Chihuahua, Coahuila, este de Durango,
Zacatecas, San Luis Potosí y suroeste de Nuevo León. . . ubicada sobre altitudes mayores de 1,000 metros, limitada al este por la sierra Madre Oriental,
al oeste por la sierra Madre Occidental y al sur por las serranías de Zacatecas y San Luis Potosí".
Tierras de matorral desértico, con escasos bosques de encino y coníferas
en algunas sierras, y pequeñas áreas de pastizales, con posibilidades muy
relativas de explotación agrícola-ganadera, según el mismo Merla.
Para aquellos aventureros, después de haberse familiarizado con la explotación de minas en el agreste paisaje zacatecano, o por el rumbo del cerro
1 "Análisis Geográfico-Físico del Noreste ... ", publicado por el Centro de lnvs.
Urbanísticas de la UANL en Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanlstica del
N. E. de México; Imp. Talleres Gráficos de la Fac. de Arq. de la UANL, Monterrey, 1976 (pp. 15 y 16 ) .

427

�de Mercado, la incursión por tierras inhóspitas y desconocidas no podía ofrecerles más aliciente, que nuevos descubrimientos metalíferos; y con ellos, un
cambio súbito quizá, en sus vidas plenas de pobrezas y de aventuras.
Unos desde Mazapil, en Zacatecas, con Francisco Cano a la cabeza, y
otros dirigidos por Martín López de !barra desde San Martín, por la vía
de Durango, partieron con cuatro meses de dif ncia entre finales de 1568
y los primeros m
del año siguiente. Ambos en pos de una laguna descrita por fray Pedro de Espinareda, de la que éste había recibido noticias
por parte de los indígenas, cuando trataba de establecer un camino a P.hiuco
'
en 1556.
Llegaron los primero , hasta la de Patos ( del municipio de Gral. Cepeda,
Coahuila, en la actualidad) ; y siguieron hacia el este, hasta el valle en que
hoy se asienta la ciudad de Saltillo. Tomaron posesión de aquellas tierras, en
nombre del reino de u va Galicia, que tenía por cabecera a Guadalajara.
Los otros, tocando los mismos puntos geográficos, también se sintieron sus
propiet.arios, a tal grado que López de !barra mercedó tierras y aguas en el
Nudo Saltillense, en su carácter de teniente de gobernador y tesorero del reino
de la ueva Vizcaya, que por entonces reconocía como m centro a Durango.
Entre los novovizcaínos venía un personaje que en un corto tiempo cobraría gran importancia para Ja historia de la región. Después fue capitán, y
se lJamaba Alberto del Canto.
De acuerdo con la documentación hist6rica recabada hasta la f cha todo
l
hace aparecer que nue e años de pué del des ubrimiento del Nudo SaltiUense, del Canto fundó allí, n 1577 la villa de Santiago del SaltiJlo. Pero
para entonces, el área cubierta por sus correrías abarcaba un espacio geográfico de amplias proporciones. Pue n los papel s d cubierto por Wjgberto
Jiménez Moreno en el archivo de Parral, Chihuahua, en 1951/ cuyo contenido e importancia capital son ya de sobra conocidos), se menciona al fundador de Saltillo como alcalde mlJyor de las mina de San Gregorio y poblador de las de La Trinidad y del Poto í. Sobre este último punto ha habido
desacuerdo absoluto entre los historiadores que han estudiado el tema, pues
mientras unos lo localizan al sur del actual estado de uevo León otros
J
lo sitúan en Cuatrociénegas de Coahuila. En cuanto a la Trinidad, gún
las investigaciones de los eruditos, tiene mayores visos de eracidad el que se
1
''Documento del Parral", paleografla publicada por el Dr. J. de
en Cuadernos de Cultura, de Saltillo, Coah., 1977.

,.

J. Dávila

guim:

haya tratado de lo que hoy conocemos como Monclova, también en territorio
coahuilense.

Pero para el punto que nos interesa. tratar, es de gran significación y definitivamente comprobado, que las minas de San Gregorio pertenecen al municipio de Cerralvo, Nuevo León, de nuestros días.
Allí pues, hubo un asentamiento humano embrionario, probablemente
anterior al año de 1577. Más tarde, la historia del lugar ha sufrido incontables vicisitudes. Entregado por Diego de fontemayor al primer gobernador
del Nuevo Reino de León, Luis de Caivajal y de la Cueva, cuando éste
llegó en su primera incursión penetradora después de haber capitulado con
el rey Felipe II, y aquél allí se encontraba jurisdiccionado a la ueva Vizcaya; se funda oficialmente con el nombre de ciudad de León, en abril de
1582; para despoblarse un poco más tarde, tras la d gracia política y la
caída del propio Carvajal.
Posteriormente, hacia 1629, el gobernador Martín de Zavala realiza una
~ueva fundación en el mismo lugar -o muy próximo al primitivo-, y le
unpone el nombre de Cerra! o.
De los azares que tuvo que sortear la incipiente población, nos habla Alon-

so de León en su crónica del siglo XVII, imprescindible fuente de información para quien se interese por la trayectoria histórica de la regi6n.

tl nos narra, que en el mes de septiembre de 1636, sufrió el poblado una
inundación de características catastróficas; pues " ... parece que e abrieron
las cataratas del cielo y rompieron las fuentes del abismo de las sierras
según las bocas (que) por ellos reventaron." Que aquel fenómeno "demoó
todas las casas de Monterrey y las iglesias dejándolo hecho un desierto ...
(y que) la villa de Cerralvo quedó de la misma suerte, cayéndose la iglesia
Y demás casas; que fue necesario guarecerse la gente en una cuadrilla de carros que a la sazón estaba en la villa".
)

También reseña que · años más tarde, se repitieron los desastrosos sucesos, a tal grado que, en la villa de Cerralvo fueron tan fuertes las aguas,
que traspasaron las tapias.
Y que una vez más, en el año cuarenta y cuatro, "cayó un aguacero en las
haldas de la sierra de San Gregorio, vertiente de la villa de Cerralvo; que
creció una cañada tanto, y tan rápida corriente, que, sobrepujando el hueco
de la cañada, que es bien ancho, embistió a la villa; derribando las casas que
topaba, haciéndolo todo un mar ... "

428

'

429

�Advierte el cronista además, que en esa zona "las sementeras son por junio
y parte de julio ... " y que en ese último año en particular, había llovido muy
poco, por lo que se habían malogrado las siembras; agregándose a esta situación angustiosa, los perjuicios de la inundación. "Prevínose el hambre que
había de haber -agrega-. Mandóse por auto que los labradores no vendieran a rescatón ni pastor el maíz, sino a los vecinos; y pues los pastores tenían
mulas y gente, los metieron de afuera. Hiciéronse notables diligencias. No
bastaron para que los unos no vendieran ni los otros dejaran de comprar;
de lo que se siguió tanta falta, que se vendió l maíz podrido y que no se
podía comer, a ocho p os; cosa jamás vista ni oída en la Nueva España,
en tiempo de mayores hambres. Muchos tenían por mejor comer carne sola,
en su casa, o otras cosas en qué engañar el hambre, que comprar maíz tan
caro." 8

Y es justamente a partir de aquella refundación debida a Martín de Zavala, en que, a pesar de las dificultades y acontecimientos citados por el Cronista, va consolidándose poco a poco la nueva población. Toma un auge inusitado la explotación minera. El propio Zavala, en un memorial dirigido al
Rey, le informa que "en el Real de San Gregorio, junto a la villa de Cerralo, hay cuatro haciendas de sacar plata.' Y el escritor español Juan Díez de
la Calle, en su Memorial y Noticias Sacras, editado en el mismo siglo XVII,
asienta que el distrito de Cerralvo era tan abundante de metales, que "en él se
descubrieron en breve 200 minas ... ,, 6
Estas circunstancias de carácter económico aparentemente favorables, propiciaron la inmigración de mineros y colonos muchos de los cuales arraigaron definitivamente; y sus apellidos se advierten aún no s6lo entre los
habitantes de la villa misma, sino también de la zona comarcana, que pronto
se vio influenciada por ésta, a tal punto que de allí partieron los pobladores
de muchos nuevos establecimientos ( como Agualeguas, Gral. Treviño, Parás,
Los Herreras, Los Ramones y Melchor Ocampo de Nuevo León, y Ciudad
Mier Guerrero y Ca.margo, en Tamaulipas, entre otros), cuyas respectivas
familias, aún en la actualidad ofrecen indiscutibles lazos de par ntezco.
• LEÓN, Allonso de; CHAPA, Juan Bautista y S.úlcHEz DE ZAM.oRA, Femando,
Historia de Nuevo León con Noticias sobre Coahuila Tamaulipas, Texas y Nuevo
México; publicación del Gobno. del Edo. y la UNL ; E&lt;lit. Jw, México, 1961. (Cap.
VII, pp. 91 y 93.)
• Hovo, Eugenio del, Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723); publicaciones
del ITESM. (Serie Historia No. 13), Talleres de lmpresfones, S. A., Monterrey, 1972
{vol. II, p. 364).
• Id. (p. 365.)

",

430

Para 1628 ya vivían en el Real y Minas de San Gregario, Juan Buentello
Guerrero y su pariente Pedro Botello de Morales ( al parecer, ambos apellidos Buentello y Botello, se corresponden); el capitán Rodrigo Ruiz; Pedro
Salinas y Martín de Aldape; Vicente Guerra; minero; Juan de Arredondo
Agüero ( quien firmaba como "secretario") ; Alonso de Molina y Diego L6pez, también minero. Veinte años más tarde, van apareciendo en los documentos testimoniales levantados en el lugar, nuevos nombres de colonizadores, como Antonio Pérez de Molina, minero; Antonio García de Sepúlveda,
hijo de Jacinto García de Sepúlveda, medio hermano del gobernador Zavala;
Agustín Saldívar; Francisco Báez de Benavides ( cuyo apellido fue apocopado
más tarde como Benavides exclusivamente) ; Francisco Vela ( quien declara
haber sido originario de Cuencamé, Dgo.); el general Diego de Ayala y icolás Ramos ( apellido muy común ahora en la porción norte de Tamaulipas).
Para finales del siglo solían aparecer en los documentos las firmas de Dieao
Gutiérrez y de Juan Bautista Chapa --cuyo apelativo generó una infinita gama
familiar característica de aqueJlos rumbos.

En 1701 hizo testamento uno de los vecinos de Cerralvo que llegaron a ser
más prominentes en el Nuevo Reino de León: 1 capitán Ignacio Guerra
Cañamar, originario de la ciudad de México, pero cuyo apellido, reducido
al Guerra exclusivamente (pues es evidente que completo era compuesto),
poliferó mucho en varias partes del Nuevo Reino y de la provincia de Coahuila. Sus descendientes llegaron a tomar participación muy activa en algunos eventos de gran resonancia en la vida colonial de la región. Uno de sus
tataranietos fue nuestro "Increíble Fray Servando", como calificara Alfonso
Junco a este personaje de la historia nacional.
De todos estos antecedentes respecto a la economía y a la sociedad de la
antigua villa de Cerralvo, con una labor consultiva muy minuciosa y metodizada podrían llegar a obtenerse conclusiones muy satisfactorias para la evolución histórica de la comarca cerralvense, y así, interpolando otros estudios
conducentes, ir delimitando la verdadera imagen de nuestro pasado regional.
El paralelismo entre el enfoque económico de la historia y la historia de
la sociedad, tendrá que ir íntimamente estrecho. Aunque algunos historiadores modernos tratan de supeditar lo sociológico a 1o económico; y otros
por lo contrario, pretenden la supremacía de los estudios sociales. Eric. J.
Hopsbawn, por ejemplo, asevera, en defensa de la última de estas posicione
que "la dimensión social se evidencia hasta en los más cautos y estrechos historiadores de la economfa".6
' HOPSBAWM,

Eric

J.,

"De la Historia Social a la Historia de la Sociedad", pu-

431

�Arnold J. Toynbee, el coloso inglés de la Filosofía de la Historia, arguye
por su parte ( según comentario de Lucien Febvre), que la sociedad no crea,
sino que no es más que el lugar común donde coinciden las actividades individuales. Que la sociedad organiza las comunicaciones entre individuos, pero
que son éstos, los que hacen la historia. 1
Es evidente que nuestra historia local -entendiendo por local, la del
oreste de México-, está ávida de ser escudriñada en sus fuentes de información y recibir el abono vivificante de una simiente germinadora. Si los
archivos municipales y parroquiales han sido peligrosamente mermados por
el tiempo, la incuria y las extracciones, lo que de ellos quede requiere con
urgencia ser utilizado. Hay documentos publicados ya, por supuesto, que nos
ofrecen testimonios contemporáneos de la situación y la vida económica de
los dh-ersos pueblos de la región; pero su información es árida y fragmentaria.
A las publicaciones posteriores, con los criterios actuales de la historiografía,
habrá que someterlas a análisis, "a laboratorio" -como dijera el profesor
Antonio Pompa y Pompa.ª
En dos de aquellos testimonios particularmente, hemos encontrado algunas noticias del Cerralvo Colonial. En el informe que el gobernador del uevo Reino de León, Jáuregui y Urrutia, rindió al virrey de la Nueva España
en 1740, se asienta que para esas fechas C rralvo contaba con 73 pobladores
españoles, sin el capitán y 12 soldados, más 3 mulato y 5 indios; que su
iglesia era de adobe y muy pobre.11 Y Antonio Ladrón de Gue ara, en edición realizada por el T ecnológico de Monterrey/º advierte que en 1729
aquella villa contaba con un alcalde mayor y un capitán de una escuadra, con
11 ó 12 oldados. Que se criaba en gran cantidad el ganado menor, y todo
género de ganado mayor; pero que escaseaban las semilla. os dice adem ,
que ''hay buenos abrevaderos, aguajes, pasto y salitr en dichos terrenos,
pastando los ganado donde habitan las primeras naciones de aquellas frooblicado en Tendencias actuales d, la Historia Social 1 Demográfica; Eds. Scp-Setentas,
o. 278 ; México, 1976. (p. 64.)
1 FEBvu, Lucien, Combates por la Historia; Ed. Ariel, Barcelona, 1974. (p. 203.)
• PoUJ&gt;A v Po PA, Antonio, "Las Bodegas Documentales de la Provincia y la Historia Regional", publicado en Estudios de Historia del Noreste; Ed por la Soc.
Nuevoleoneaa de Hist., Geog. y Est.; Eclit. Alfonso Reyes, Monterrey, 1972 (p. 23.)
• FEaNÁNou DE JÁUREOU1 Y UuuTIA, Joseph Antonio, Description o/ Nuevo L,,Jn,
Mlxico (1735-1740). The Summer School of ITESM; Monterrey, 1964 (p. 94.)
• LAo11.6N DE GmtvARA, Antonio, Noticias de los Poblados del Nu,uo Rlino de
Le6n (1739); publicado por el ITESM. (Serie Historia o. 10) ; Talleres de lmpreai.ones, S. A., Monterrey, 1969 (p. 94).

,,

,

432

teras, de donde_ se exper~enta la gran facilidad con que dan principio a una
general alteraetón en_ dichas fronteras; porque el indio que ha ejecutado
muerte o es~go, ha sido por robar alguna oveja para comer; y de aquí nace,
el que quenendose to:1°ar la satisfacción por las armas, como se ignora el
~ r se suelei_i castigar a los que se hallan inocentes y así se mueve una
con~ua alteración con todas las naciones de aquel rumbo, por donde ha
~a~1do la tal muerte o robo, lo que pucli :ra evitar la prud cia y pencnoa del que manda, por Jo muchos modos que hay para ello y no que por
falta ~e este conocimiento se aumentan más lo daños y perjuicio n vidas
y haoendas entre los indios y vecinos de sus front ras".
. En esas mismas condiciones, o muy parecidas, debe haber transcurrido la
,,da de Cerralvo en la media centuria siguiente, cuando tuvo lugar el episodio que hemos escogido como tema central de este trabajo, como u.na muestra de al~nas de las ~ct~ísticas de la ida social de aquel lugar y en
aquellos tiempos; caracteristicas que no deben haber sido mu diferen
en el resto del área cubierta por nuestra región.

Geranio de Le6n, mi padre, era cerralvcnsc. Mi abuelo, -también llamado

Gerarclo- fue originario de Mier Tamaulipas; pero contrajo matrimonio en
esta villa, y su mujer -mi abuelae hacía llamar Dominga del Bosque hapa. (Posteriores investigaciones g nealógicas me U •aron a descubrir que Jos
apelli~o usados por mi abuela, eran en realidad los de us padrino }' padres
ad~puvo, y que sus progenito1
apellidaban Chapa y Ruiz) .
ualqu1er manera, todos ellos suenan familiar s ent.1c lo d los pobladorc d
los primer tiempo coloniales que hemos citado.

Así, en una ocasión r pasando el índice del Ramo Civil del Archivo Municipal de Mont rr , me n ntr 1 el nunciado e un exp di nt que a la
letra dice: "Litigio ntr don J ' Romualdo del Bosqu y María gunda
Vela ante el señor gob mador del u o Reino de León don imón Hrrrera r Ley a"; 11 y por razone de interés familiar, me puse a hurgar el exJ~dientc mismo. Esto me condujo a identificar uno de los aspectos sociológicos más int r antes y probablem nt de no poca tra endencia en la
pacifica vida de las ttltima décadas n la vida colonial nuevoleonesa.
David Alberto Cossío de cribió, en su Historia de uevo León~ algunas
características de nu stros ant pasados ( aunque no nos remite a la fuente
de infonnación ) en los iguientes términos:
u

AMM.

Ms. Ramo Civil, Vol. 167, Exp. 14, 1800 (9 fs. útilea) .

433
humanitu-28

�"Las costumbres de los pobladores del Nuevo Reino de León en las postrimerías del siglo XVIII, seguían siendo, con poca diferencia, ~ observadas
hacía más de dos siglos: el hogar, un modelo de amor y sencillez. El padre
era como la puerta de hierro del honor de la casa; el mejor .espejo en el que
sus moradores veían su propia moral, su fuerza, su valor, sus proyectos y sus
esperanzas de fortuna O de gloria. La madre era -~omo el marco_ de oro de
aquel cuadro de ternura y veneración. En las me1illas de esa muJer se sellaban los pactos más solemnes del esfuerzo progresista o guerrer_o de aque~los
hombres recios, ingenuos, llenos de simplicidad, que con el IDISIDO entusia~
mo abrían el surco en la parcela, que tomaban el fusil para defender la v1. d
l famili'a En el regazo de la madre, descansaba leal y amorosav1en a y a
·
. .
L
..
mente, la cabeza del marido o del hijo, fatigados en 1a d1:ina tarea._ ~ _hiJª
era la rosa más fragante de aquel jardín de amor y sencillez; su vrrg~dad
era el tesoro más preciado de la casa. En el hijo, el padre y la madre IDirahan
siempre el renuevo de sus recios corazones hechos al dolor y la ternura: la
mayor promesa de gloria y de fortuna."
"En las poblaciones -sigue escribiendo el poe~a-~storiador-, :ntre el vecindario la vida era casi familiar, fuera de las mevitables pequenas desaveniencias' por intereses que en lo mezquino de aquella sociedad, resonaban ~ucho esas pendencias ~ litigios, y que eran arreglados casi sie~pre con sentido
justiciero por los mismos gobernadores. . . En el ~andatano, gobe~~?or 0
alcalde se veía continuamente la efigie de su maJestad; en la religion,. el
· · '. y fºm de todas las cosas•, la
prme1p10
. doctrina cristiana era para aquellos
. . menuos moradores, el libro que encerraba todos los códigos y const1tuc1ones
gsociales, políticas y morales del estado y de la f ami·11a." 12
Encuadrada en ese marco, lkicamente descrito por Cossío, se ,desenvolvía,
pues, la sociedad cerralvense, entre quienes se contaban don Jose Romu~do
del Bosque y doña María Segunda Vela, actores principales de . la trag1~°:
media contenida en el litigio consultado, cuyos pormenores -futil~as _qu_iza
en la actualidad-, trascendieron, por los abultamientos que l~s 11Dpruman
a aquellos sucesos los prejuicios sociales de la época y del medio en que se
desenvolvían.
Abre el expediente un escrito de Romu~do, dirigido al capitán ~olítico .Y
militar residente en la villa de Cerralvo, qwen a la saz6n lo era Jase Antoruo
de Benavides. No lleva fecha, pero por el auto que lo sucede, debe haber
corrido el mes de octubre del año de 1799.
u Cossío, David Alberto, Historia de Nueuo León; editado por
Monterrey, 1924-1926 (tomo 111, pp. 280 Y 281).

J.

Cantú Leal.

El actor manifiesta en él, como antecedentes, que para entonces hacía ocho
años que pretendía contraer matrimonio con Maria Segunda; a lo que su
hermano Víctor del Bosque, se oponía terminantemente, so pretexto de que
la pretendida no era igual al pretendiente; agregando que no encontraba en
su hermano ninguna patria potestad, por lo que no le reconocía ningún derecho al impedimento, a más de ser él mayor de edad.
Argumenta también, que ya había comparecido ante el señor gobernador
de la provincia con el mismo asunto, y que el mandatario bahía ordenado a
su tiempo a la autoridad local, por interpósita persona, que al no haber legítimo impedimento, contribuyera a que el acto matrimonial se verificase.
Por lo tanto, pide y suplica al capitán de la villa, le permita la licencia
conducente; y que además imponga al hermano opositor, un término de veinticuatro horas "para que se imponga del derecho que a él asiste".
Sigue el asiento de recibido y auto correspondiente, éste, citando a la
parte causante del conflicto.
En escrito que obra en el mismo expediente, ésta presentó sus justificaciones a la misma autoridad, encabezándolo con sus generales: "Don Francisco Xavier Víctor del Bosque y Ochoa, español, originario y vecino republicano de esta villa de Cerralvo ... "; y previas las solemnidades que corresponden, objeta por principi.o que el escrito de su hermano Romualdo no exprese que éste es "hijo de don Juan del Bosque y de doña Resalía de Ochoa
y Echaguen, españoles"; para continuar ratificando la declaración del mismo
hermano, sobre el tiempo que dice de tener relaciones con su pretensa; pero
que sus padres siempre se opusieron a ese matrimonio, porque "siempre se
han visto y tenido los de su linaje, de pública voz y fama, por de baja esfera,
por revueltos de la sangre. Y yo en ese mismo tamaño los he visto, y que
conste que siempre se han visto por gente de ningún lustre, ni esplendor,
como asimismo de unas conductas poco o nada arregladas por sus malos procedimientos. Y en conformación de que tienen mezcla de mala sangre, me
consta que desciende la nominada María Segunda, por parte materna, de un
linaje que, por información que se ha hecho de él por lo eclesiástico, para
prevender órdenes, ha salido no sea limpio".

Alude también don Víctor en su escrito, a la argumennición del hermano
cuando a él no le reconoce patria potestad, en los siguientes términos:
"digo que es cierto no tenerla yo, pues sólo en los padres se advierte tenerla,
pero como los míos ya son muertos, yo, como hermano mayor, en compañía
de los tíos carnales, hermanos de nuestros difuntos padres, hacemos la parte
paterna, arreglados a la pragmática real de su cargo, para impedir el tal

435
434

�matrimonio, a calll!a de la desigualdad de sangre, como llevo dicho; además
de que al señor gobernador le consta que el primer decreto que su señoría
dio, hace tiempo de dos afíos, fue a pedimento del señor capitán don Bruno
Barrera, mi tío camal, con el fin de evitar el que dicho mi hermano tuviera
entrada y comunicación con la casa de esta dicha su pretensa; lo que habiéndole notificado, así a él como al padre de la indicada, fue avivarlo a la perseverancia y frecuencia de la casa, hasta verificarse el desfloro de ella, haciendo poco o ningún caso de Jo decretado por su sefíoría ... "

Y termina su escrito ratificando su insistencia sobre el impedimento, no
sin antes sacar a colación que sus padres murieron de la pesadumbre que les
causaba aquella obstinación, "porque desde que vivían -dice-, dio en esa
terquedad, y por más que hicieron porque se quitara de eso, no lo pudieron
conseguir ... "
Contiene el expediente después, dos autos; uno del alcalde Benavides,
fechado en Cerralvo en el mes de noviembre del mismo año, donde acuerda
que se le remita lo diligenciado al señor Gobernador, teniente coronel don
Simón de Herrera y Leyva "para que su. señoría determine lo que sea de su
superior agrado".

El

otro, de una semana más tarde, es del mandatario del Nuevo Reino
de León, para devolver desde Monterrey la documentación y ordenando que
se notifique al padre de Segunda Vela, "justifique y acredite en debida forma
la calidad que tiene, para en su vista proveer lo que convenga".
Tras la citatoria a Leonardo Vela, aparece un papel simple (sin sello oficial) firmado por el propio Herrera y Leyva, fechado con antelación a la
cronología que se venía siguiendo. 1'or él da orden al capitán Benavides que,
para evitar escándalos y otros perjuicios "de que también estoy informado",
se notifique a Romualdo del Bosque se abstenga de todo trato y comunicación con Vela y su hija, previniéndoles a uno y a otro, que se les multará
si contravienen lo mandado y que si reinciden se les destierre de aquel
partido.
Entonces aparece en la palestra el padre de la aludida, con escrito dirigido
directamente al Gobernador, rubricándolo como José Leonardo Vela y García
de Sepúlveda; y en él hace una brillante defensa de los cargos imputados,
argumentando:
" ... debo decir que por no tener persona instruida perfectamente (que)
me dé instrución de mi calidad y descendencia, me es dificultoso el hacerlo;
además de conocer que, siempre que esto asj se verificara, serían lastimadas

muchas familias, y deshonorados algunos señores; bajo el supuesto de hacer
público lo que ha estado en lo secreto. Pero sí puedo decir, que aunque se
me adjudique, como se me imputa, el no ser de calidad, igual, limpia y
perfecta, ésta lo ha estado o está en lo secreto; sí puedo decir que en lo
público lo han tolerado todos los señores, seculares y eclesiásticos, en el supuesto de que nos han visto y dado el lugar de nobles en todos los derechos,
donativos y demás cosas. También sé que mis ascendientes fueron producidos de buenos, así por parte de mi padre como de mi madre, y en aquel tiempo todos fueron tenidos por nobles; con que si tenemos que en los de hoy
hay alguna mácula, ha estado tolerada, como lo están muchas familias. Yo no
negaré que la mía sea de ellas, pero hasta el día se ha tolerado y han sido
honorados, y honorados como tales nobles. Para prueba de lo dicho, hago presente a vuestra señoría que es público y notorio que don Salvador Salinas,
que está de receptor en la Real Aduana de la villa de Cerralvo, y ha servido
en el Real Ramo del Tabaco; además de haber suplido en varias ocasiones,
en audiencias, la vara de justicia. Don Pedro Salinas fue teniente, su delegado por el señor Vahamonde u de la dicha villa. Don Cayetano Salinas fue
teniente, su delegado por el mismo señor Vahamonde, de la hacienda del
Alamillo, jurisdicción del Vallecillo; todos ellos parient~ de mi esposa. Don
Juan Pérez está en el actual evento de teniente de campo en el rancho de La
Laja, jurisdicción de la referida villa de Cerralvo; y en el mismo paraje lo
ha sido don José Antonio Pérez, ambos tíos carnales de mi esposa, y de consiguiente tíos de la pretensa de quien se trata; además de otros ejercicios que
han tenido como nobles· por donde es de inferir, según sé, que una vez
que han ejercido honores de noble, y todos públicos, y los señores han pasado
por ellos, ya su majestad los tiene y declara por tales nobles.
Por lo que, según lo dicho y expuesto que es notorio y no se puede negar,
parece que se falsifica don Víctor al decir que los del linaje de mi hija María
Segunda, son y han sido de baja esfera, y de ningún lustre, de conductas
poco arregladas, y de malos procedimientos i porque si así fuera, no hubieran
sido ni fueran honorados con los cargos dichos, como tales nobles. Y cuando
don Víctor se tiene por republicano, por sólo haber sido subdelegado teniente
de gobernador, por la misma razón los deben ser los ya nominados; con lo
que se deja ver, según estos honores, corren igualdad el pretenso y la pretensa,
Y nada mancha con que don Romualdo tome el estado de matrimonio con
mi hija María Segl.lllda.
• Manuel de Vahamonde y Vi!lamil, coronel de los Ejército■ Reales, Gobernador
del N. R. de León de 1787 a 1795 (cfr. CovARRUBIAs, Ricardo, Gobernantes d,
Ntm,o Ll6n, 1582-1961; publicado en Monterrey, N. L., sin pie de imprenta ni fecha.

437

436

�También presento a vuestro senona, y hago saber, que el citado arriba,
don Antonio Pérez, se halla casado con doña María Josefa Méndez, prima
segunda de don Víctor y de don Romualdo, que es el pretenso, y dicho Pérez
es tío de mi hija María Segunda: Doña María Olaya Barrera, prima hermana del señor capitán don Bruno Barrera - y ésta es tía del dicho don Víctor
y del nominado don Romualdo-, está casada con un sobrino mío, primo
segundo. de la pretensa. Con que vea su señoría cómo ya la familia de don
Víctor está entroncada por otra parte, con la mía y con la de la pretensa
por parte materna. En este supuesto, la desigualdad ya no mancha a la fa.
milla, porque ya lo está por los otros entroncamientos, y de consiguiente, don
Romualdo vale igual a la pretensa; además de que hay la circunstancia de
que don Romualdo debe satisfacer la obligación a que se considera sujeto,
por la palabra que tiene dada y por' poner remedio al mal que ha causado.
Por lo que es de inferir que aunque se case don Romualdo, .nada mancha ni
deshonra a su hermano, ni a sus tíos carnales, pues éstos quedan iguales
en sus honores, como lo han estado con los matrimonios celebrados".
Concluye haciendo la advertencia al Gobernador, que cuando el capitán
político lo llamó para que firmara la declaración, éste estaba solo; y que después advirtió que quien firmó de testigo fue un riiño de doce a trece años;
circunstancia que lo obliga a imputarle "de parcialidad". u
Por lo que llevamos comentado y transcrito, y tomando en consideración
los antecedentes mencionados respecto a las familias de mayor arraigo en
aquella comarca, advertiremos fácilmente que los nombres y apellidos que
van entrando en juego en este cuasi sainete: pertenecen á personas cuyos as-cendientes jugaron desde siempre, papeles de importancia en la vida provincial de allá. Los Del Bosque tienen seguramente un tiempo menor de haberse
arraigado, pero a partir del siglo XVIII y durante todo el XIX, los miembros
de esta familia, proveniente de Coahuila, ocuparon siempre cargos de importancia en la vida política, e indudablemente un lugar de privilegio en la
exigente sociedad de entonces. Pero, por otro lado, el mismo padre de la pretensa hace aparecer entre sus apelativos el de García de Sepúlveda; y ya veíamos que entre los primeros pobladores de la villa, eb. tiempos de Martín de
Zavala, estaban s~ medios hermanos, los García de Sép&lt;i.Iveda (y aún allí vivi6
su madre, doña Ana de Sepúlveda), por lo que es presumible que el señor Vela
haya sido descendiente de los familiare¡¡ de aquel distinguido Gobem~te.
En cuanto a la capacidad moral del gobernador Herrera y Leyva, a quien
i&lt;

438

Toda&amp; lu citas están contenida1 en el Exp. del AMM cit. en la notá No. 11.

se ha hecho partícipe en este pleito de familia y árbitro en la contienda, nd
parece que haya tenido grat1des merecimientos para actuar salomónicamente.
Recordemos el poco favor histórico que recibió, junto con sus dos hermanos,
en el libro del ingeniero Vizcaya Canales, de reciente aparición, sobre la epopeya de la Independencia mexicana ert estas latitudes; donde los exhibe, de
acuerdo a sus investigadores, como un trío de pillos, dedicad?s más a actividades contrabandistas que al gobierno que se les había encomendado, tanto
a don Sim6n como a don Pedro su hermano. Aun el mismo capitán Bruno
Barrera, de quien se sirvió indudablemente la f ¡µnilia Del Bosque para propiciar favorablemente la intervención del gobernante, en esta misma obra aparece como un incondicional y protegido de los Herrera y Leyva; lo que nos
lleva a conjeturar que él ta;rnbién curtía no malas vaquetas.15
El epilogo del melodrama -que constituye un auténtico happy ending-,
lo contiene un dictamen del licenciado Juan Manuel Mejía, residente entonces
en el Real de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama, N. L.), a quien
se dirigió el gobernador en busca de asesada· y este jurisconsulto, en base
a la argumentaci6n de Leonardo Vela, evidentemente desbarata los melindres
sociales de Víctor del Bosque, sentenciando:
"En tales circunstancias, no me parece conveniente que este asunto siga
adelante, por ser de muy perniciosas resultas, principalmente en unos lugares,
como los de que se compone esta provincia, el mover cuestión de calidad,
estando la familia en el concepto de ser buena, y tenida, y respetada por tal;
y basta para no estimarse por justo y racional el 'disentimiento del dicho
don Víctor, . la común estimación en que se halla la familia de don José Leonardo Vela, y el estar entroncado con ella.
Por lo que siendo su señoría servido, podrá así declararlo, y mandar que
a su hermano don Romualdo se le dé la certificación que corresponde a esa
declaraci6n siempre que pida, quedando este expediente en lo reservado
del archivo, sin que sobre su asunto se admitan más escritos, ni otro ocurso
que el que se pueda imponer, según las últimas determinaciones, si por alguna
de las partes se promoviere." 18
Quizá nunca se imagin6 el licenciado Mejía, al hacer la recomendación
de que el expediente se guardara en lo más reservado del archivo, que ahora,
más de un siglo y tres cuartos más tarde, íbamos a sacarlo en exhibición.
• VIZCAYA CANALES, Isidro, En los .Albores de la Independencia. .. Ed. del ITESM
(serie Historia No. 14); Talleres de Impresiones, S. A., Monterrey, 1976 (p. 25).
• E.%p. del AMM cit. upra (el énfasis C! nuestro).

439

�Pero en realidad, nuestro interés se enfoca a un estrato mucho más profundo
que el de una simple curiosidad morbosa. Hemos pretendido utilizarlo a
manera de muestra, como se incita el gambwino al afloramiento del metaJ,
por seguir la veta minera. Si tomamos a éste y otros fenómenos históricos por
dilucidar para, al estudiarlos detenidamente, que nos conduzca -repitámoslohacia las verdaderas dimensiones de la sociología pretérita de nuestra región.
En todo hecho histórico podemos encontrar una lección para el futuro.
Lucien Febvre, elucubrando sobre el tema en su obra citada, nos obliga a
advertir que en cada página del viejo Toynbee, se encuentra la afirmación
de que la historia se repite. Y para demostrar ese sentido de la filosofía histórica, recurre a aquella antigua anécdota sobre un sha del oriente que, en
trance de agonía, se quejaba ante su anciano bibliotecario por haber llegado
al final de su existencia, sin haber logrado entender el significado de la historia y por cuánto hubiera deseado conocerla toda... «Mi príncipe - le dijo
el viejo sabio-, los hombres nacen, aman y mueren." ir

• FKBvu, o;. cil. (p. 217).

4-40

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Su Se1ioria Ilustrísima se regresó a la Capital del Imperio, con el
sentimi811to de 110 haber lucho una visita a Ciudad Victoria como eran
sus deseos, pero la premura del tiempo y las di/icullades insuperables del
momento, le privaron de verificarlo. En conclusión, tenemos la sati.sfacción de anunciar que su Señor!a ha traldo consigo cinco sacerdotes
que han ingresado al clero de Tamaulipas, y han salido ya a sw resp,rtivas parroquias cuyos feligreses carecían hacía tiempo de pan espiritual".•
Vemos en sta crónica el respeto y cariño dispensado al Ilustrísimo Señor
Ramíre1. }' Gon7.á1ez tanto de las autoridades, familias pr.incipaJe y pueblo
en general así mismo de los redactores de la nota, la cual ha veces no deja
d ser dcf ctuosa en su escritura. ombra al comandante superior a quie11
en guida ,. remos actuar al frente de una las contraguerrillas france as
con el nombre de M. Jaquin muy aguerridamente. No se dice na&lt;la de Ja
nacionalidad del buque ''El Mosquito·• ni tampoco de la de D. David Jolly;
ambos concurren al mayor lucimiento de la de pedida. Háblm e de un agrndable paseo por el río Pánuco, lo que explica que aquellas gentes tenían mucho sentido est ~tiro y pr,ktico, cosa que nosotro hemos casi abandonado, pues
allí está eJ río Pánuco y su hijo el Tam í esperando que Turismo o el organi 1110 que. ea. l apro\ che como past'os con viaje río abajo o hacia la bocann
y en días buenos hasta altamar. ¿ Qué t'Speranios? La bahía de que s habla
ern, sin duda, la del Humo, atestada de buques nacionales y extranjero todo.
empave. ado . En fin, todo concurriendo a la gran fiesta. La nnta anunciada
la próxima vuelta del señor Obispo r Vicario Apostólico a su Vicariato (lo
llamaba Dióce. i ) . cosa que ya no e \'Crificó según el hilo de los acontccimicmtos ; de la frustrada \'Í ita a Ciudad Victoria de que otros periódir.os
infonnaron. La llegada del Ilustrísimo señor Ramírez por Tancasnequc deja
suponer que venía de San Luis Potosí. Por último se no infonna qu trajo
consigo cinco nccrdot~ para engrosar las filas del clero de TamauJipas, pero
no se nos proporcionan sus nombres. Tal fue la reseña de la visita pa~•or:iJ
y de un recibimiento magnífico en Tampico del Primer Vicario Aposrólirn
de Tamaulipas.

• Cfr.• El Cronista d, Ml:xico, pcri6dico de la capital, edición del 27 de diciembre
de 1864.

552

I

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�HACIA UN NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

Lic.

ALBERTO

GARCÍA

GóMEz

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Aut6noma de
Nuevo León

EN EL AÑO de I 969 escribimos un pequeño estudio titulado: "De lo nacional a lo

internacional". 1 En él hacíamos mención a que dentro de las circunstancias
reinantes en aquella época, eran de observarse nuevas corrientes de pensamiento que necesariamente reflejaban la actitud del hombre frente a los
problemas que le aquejaban, destacándose el importante proceso del tránsito
de lo nacional a lo internacional, en una etapa que se propiciaba un cambio
hacia planos distintos. Todos los signos apuntaban hacia un nuevo sistema
internacional.
Como determinadas circunstancias y acontecimientos lo ponen de manifiesto,
algunas ideas inspiradas en doctrinas, cuando no las doctrinas mismas, se han
venido modificando o substituyendo a otras que tuvieron su vigencia en el
orden de lo nacional, para incorporarse a ese proceso de integración internacionalista. De hecho, nuevas fuerzas -como la presencia de nuevos Estados--,
el notable progreso científico y su derivación tecnológíca y la no menos significativa explosión demográfica a escala mundial, así como nuevas influencias
ideológícas que han dejado sentir su presencia, han colocado a los hombres
en diferentes zonas o bloques de pensamiento y de acción. También se advierte, frente al fenómeno natural de agrupamiento internacionalista, el stntoma de una pretendida nueva forma o te.ndencia internacionalista, distante
en ser y fines de la primera corriente señalada.
GARaÍA GÓMEZ, Alberto, ''De lo nacional a lo internacional", Anuario del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Vol. lo.
1969, Pág. 597.
1

555

�Ahora, con la existencia de la Organización de las Naciones Unidas, en
un segundo intento de agrupamiento más viable y universal, es la más importante manifestación del carácter internacionalista.
De por sí la propia Carta de las Naciones Unidas proclamaba en sus
Propósitos y Principios, no solamente "Mantener la paz ,i la seguridad internacionales" -fundamento básico de tal organización-, sino, además, en el
contenido del Artículo I, inciso 2, se habla también de "Fomentar entre las
naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad
de derechos y al de la libre determinación de los pueblos y tomar otras medidas
adecuadas para fortalecer la paz universal" y en el 3, se dice: "Realizar la
cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de
carácter eco116mico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo
del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos,
sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión ... ".
La precedente exposición del contenido del Artículo I de la Carta, permite
advertir que la Humanidad se percataba de que para asegurar los valores
primarios de la paz y de la seguridad internacionales, era necesario tener
presentes otros importantes factores constituidos por las grandes fuerzas que
han irrumpido en el mundo actual, destacándose en primer plano las económicas, debido a muy marcadas desigualdades, a in justicia, tales como la
explotación y el colonialismo, para no citar sino Jas más evidentes, en un
mundo agitado por graves tensiones.
Lo anterior necesariamente ha repercutido en el Derecho internacional.
La concepción tradicional de la simple finalidad de las relaciones internacionales entre los Estados, se ha visto enriquecida para dar paso a nuevas
circunstancias y a demandas imperiosas de los pueblos que antes fueron
postergados, destacándose sus reivindicaciones a una participación más justa
y equilibrada en lo económico.
El Dr. Adolfo Miaja de la Muela/ en una sumamente interesante Ponencia,
al referirse a los aspectos económicos del Derecho internacional clásico, dijo
Jo siguiente: "El intento de una primera aproximación al tema objeto de
esta ponencia no puede ser por menes de tomar como punto de partida
-siquiera sea con la máxima sobriedad- el hecho de que las relaciones
• MIAJA DE LA MUELA, Dr. Adolfo, Anteproyecto de Ponencia al Undécimo Congre•
so del Instituto Hispano-Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional, bajo el
titulo de Principio.r y Reglas Fundamintales del Nuevo Orden Econ6mico Internacional.
Madrid, füpaña. Octubre de 1976.

556

económicas no han estado nunca absolutamente carentes de una normatividad
internacional.
La vigente desde los Tratados de Westfalia hasta la guerra de 1914 a
1918, que, brevitatis causa, llamamos 'Derecho Internacional Clásico', parece
la más alejada de aquella posibilidad en virtud de dos consideraciones: la.
La configuración del Derecho internacional como orden normativo regulador,
exclusiva o casi exclusivamente, de las relaciones entre los Estados; 2a. La
concepción económica (Fisiocracia, Escuelas clásica y neoclásica) y política
(Liberalismo en sus diferentes matices) , tendientes a minimizar la actividad
económica del Estado, tanto en el orden interno como en el internacional.
Aún dentro de aquel clima económico-político, caldo de cultivo de los
avances del régimen capitalista, una puesta en total del laissez f aire, lai.rsez
pa.sser, resultó irrealizable. Sin hablar de las intervenciones de cada Estado en
sus cuestiones económicas internas, en lo gue afecta al ámbito internacional,
es fácil dejar constancia de los siguientes hechos:
a) El comercio internacional, aún desarrollado por particulares, actúa en
el marco de unos Tratados de Comercio y Navegación que los Estados conciertan según sus necesidades de cada momento, casi siempre al compás de
las oscilaciones de péndulo librecambismo-proteccionismo.
b) La regulación convencional del Derecho bélico se logra en el siglo XIX
merced a una serie de transacciones entre los diferentes intereses implicados
en el comercio marítimo en caso de gue1ra.
c) Algo análogo ocurre con la tendencia al establecimiento de un régimen
internacional para ríos estrechos y canales en tiempo de paz o de guerra,
ámbito en el que fue más fácil la coordinación de intereses.
d) El planteamiento de conflictos de leyes en materias comprendidas en
el despliegue internacional del comercio y de la navegación. Tales conflictos
ven su solución atribuida a las reglas de Derecho internacional privado, rama
jurídica que si, en principio, forma parte integrante del Derecho interno
de cada Estado, es más susceptible que otras de una codificación internacional,
cuyo inicio tiene lugar antes de 1914.
e) Posibilidad, cuya puesta en práctica también comienza en este periodo,
de una regulación uniforme de ciertas materias correspondientes al comercio
terrestre y al marítimo, bien por vía convencional, bien por el despliegue de la
autonomía de la voluntad, conducente a la adopción de cláusulas contractuales uniformes y aún a la creación de usos comerciales incorporados al
Derecho mercantil de diferentes Estados."

557

�El propio autor señala que "De este panorama, se deduce que si bien el
Derecho internacional clásico no podía desatenderse ni se desatendería de
los fenómenos económicos, la regulación que les proporcionaba era tan precaria como falta de unidad sistemática.
En efecto, parte de esta regulación caía en el ámbito del Derecho internacional público, mientras el resto de ella quedaba afectado a la rama jurídica,
sólo en mínima parte internacional, denominada Derecho internacional
privado".
De la exposición que antecede es posible encontrar indicios, tanto de princi-

pios como de reglas, que los tratadistas señalan como indicativos de un orden
económico internacional, cuya naturaleza califican de facto, o bien como lo
apunta Schwa.nenberger Pseudo OTdeTs normativos_, consistentes de unos derechos y libertades naturales de naturlleza económica y de algunas reglas en
la materia tales como la prohibición de la piratería, a las que se atribuía la
calificación de normas de ius cogens. 1

HACIA UN

UEVO ORDEN INTERNACIONAL

En años recientes han aparecido nuevos conceptos que son usados frecuentemente por los tratadistas y que de no precisarse pudieran crear cierta confusión para los que no tienen tal carácter. Tal es el caso de los conceptos:
"Nuevo orden internacional", "Nuevo orden económico internacional", "Derecho internacional económico" y " uevo Derecho internacional", mismos
que requieren una debida jerarquización y delimitación tomando en cuenta
su naturaleza. Los tratadistas, por su parte, los utilizan considerándolos sólo
como aspectos parciales del necesario nuevo orden internacional y comprendiéndolos dentro del también nuevo Derecho internacional.
El tratadista Gros Espiell,' por ejemplo, en dos encuentros de Derecho y
Relaciones internacionales que tuvieron verificación en 1979 y 1980, respectivamente, sostuvo interesantes puntos de vista sobre tales conceptos.
En el primero de tales eventos internacionalistas, el autor mencionado, dijo:
"El objeto de esta disertación no es tanto la descripción de lo que se entiende
por nuevo orden internacional, y en especial, nuevo orden económico interMuJA DE LA MtreI..A, Adolfo, 0/&gt;IIJ cit., Pág. 5.
• GRos EsPraLL, Hlctor, I y 11 Encuentros d6 Derecho :y Relaciones lntemacionales,

nacional, sino será más bien un intento de analizar la relación de estos
conceptos con el Derecho internacional, a efectos de tratar de precisar si,
como consecuencia de la afirmación de ellos, es posible sostener la existencia
de un nuevo Derecho internacional económico y, en caso afirmativo, concretar sus caracteres, su contenido, sus límites y sus diferencias con el llamado
Derecho internacional clásico.
Pese a que el nuevo orden internacional es el género y el nuevo orden
económico internacional la especie, fue esta última expresión la que apareció
primero, aunque su utilización común no se remonte a más de cinco o seis
años en el léxico internacional
Fue después de que se hizo común el uso de la expresión nuevo orden
econ6mico internacional, que se comprendió que este nuevo orden no era ni
podía ser más que un aspecto parcial, una parte, si se quiere prioritaria y
esencial hoy,
más que una
internacional
de relaciones
la paz y la
Estados.

dadas las circunstanci~ de la realidad internacional, pero nada
parte del necesario nuevo orden internacional que la comunidad
debe instaurar y respetar si se quiere que exista un sistema
internacionales íundado en la justicia y la equidad que asegure
seguridad en todos los aspectos de la convivencia entre los

En la segunda de las reuniones citadas/ el embajador Gros Espiell, afirmó:
Creo que debe comenzarse por hacer una precisión que estimo que es sumamente importante y es la de que el nuevo orden económico internacional no
puede ser concebido como un intento dirigido, aislado, hermético, autónomo,
de establecer un nuevo sistema de relaciones en la materia económica internacional, desvinculado, aislado o separado de los intentos para estructurar un
nuevo orden internacional.
El nuevo orden económico internacional, para mí, debe de ser concebido
corno un aspecto, si bien, de importancia especialísima y que merece una
atención particular y prioritaria de los intentos generales para establecer un
nuevo orden internacional."
La apertura del Derecho internacional hacia el campo del nuevo orden
económico internacional es altamente significativa en el tiempo que nos ha
tocado vivir.
El nuevo orden internacional está referido necesariamente a lo económico,
tomando en cuenta sus manifestaciones a través de diversas Resoluciones

1

• Ibid.

San Luis Potosí, 1979 y Querétaro, 1980.

559
558

�de las Naciones Unidas y de la expresión de países que se abaten en muy
bajos niveles de vida. En otro aspecto, el hombre no puede ocultar su creciente preocupación frente a las graves tensiones que por hoy agitan a su
convivencia y a la permanente ex"Pectativa de la guerra nuclear.
Sin embargo, como lo afirma el internacionalista César Sepúlveda,6 en un
muy interesante estudio titulado "Fundamentos reales y formales del nuevo
orden internacional", que habría de aparecer en la revista Nueva Política:
"Cuando se habla de un nuevo orden debe haber necesariamente referencia
al orden anterior, el cual se juzga inadecuado o inservible o injusto, que debe
ser substituido por un sistema más moderno, más equitativo, más racional,
más útil y con un genuino contenido jurídico.
La indagación cortante debe principiar por analizar el orden precedente
y sus virtudes y defectos para ver lo que debe permanecer''.
Ahora bien, ¿ cuáles son esas manifestaciones acerca del establecimiento de
un nuevo orden internacional de naturaleza económica?
La reiterada decisión de establecer un nuevo orden económico internacional
--como lo declara el Dr. Gros Espiell-, 7 afirmada una y otra vez en los
últimos años por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diversas
resoluciones, pero en especial, en la 3201-VI, 3202-VI, del lo. de marzo
de 1974, que contienen la Declaración y el Programa de acción sobre el
establecimiento de un nuevo orden económico internacional; la 3281-XXIX,
del 12 de diciembre de 1974, que aprobó la Carta de Derechos y Deberes
Econ6micos de los Estados y la 3362, en especial VII, del 16 de septiembre
de 1975, sobre Desarrollo y Cooperación Económica Internacional, implica
o supone, y es importante señalarlo bien, el reconocimiento de la subsistencia
de un viejo orden económico internacional que es necesario substituir por
el nuevo. Este viejo orden económico internacional, más que un verdadero
o auténtico orden jurídico, ha sido y es esencialmente, un orden de facto; un
régimen sobre el que se han basado y, lamentablemente, aún se basan en
parte, las relaciones económicas internacionales. Se trata de un orden integrado con una mínima regulación normativa, fundada en criterios que fueron
el resultado de un sistema internacional que aceptó la explotación, la desigualdad y el colonialismo y que, consecuentemente, ha negado o desconocido
la plena e int~graJ aplicación a las relaciones económicas internacionales de
• Cita del Dr. Héctor Gros Espiell en el Primer Encuentro de Derecho y Relaciones
Internacionales. San Luis Potosí, 1979.
' /bid.

los principios de igualdad jurídica, independencia, soberanía, libre determinación y cooperación para el desarrollo con todas sus múltiples y diversas
consecuencias.
Ha sido, por tanto, un orden, o mejor dicho, un pseudorden, que partía
del desconocimiento de la aplicación de la justicia y de la equidad a las
relaciones económicas internacionales y que fue esencialmente el resultado
de una situación de facto, repito, con una mínima regulación normativa.
Este pseudorden económico internacional, antiguo o clásico, subsiste aún: La
proclamación del nuevo orden económico internacional por_ 1~ _comunidad
internacional incluso aceptando la obligatoriedad de los pnnc1p10s en que
se funda y 1~ especial relevancia de los instrumentos internacionales que lo
declaran. no ha conseguido eliminar totalmente del mundo de los hechos,
la aplicación de los criterios y prácticas del orden antiguo. De aquí la_ necesidad de luchar para que los principios afirmados en las norm~ de los ms~rumentos internacionales constituti\'OS del nuevo orden, no solo sean obJeto
de un amplio proceso de perfeccionamiento jurídico que d~be llevar a la
elaboración de nuevos te&gt;,.'tos generales y particulares, convencionales y declarativos, que vayan progresivamente ~ubriend~, todos los aspectos de las
relaciones econ6micas internacionales, smo tamb1cn para que se encaren cada
vez m;ÍS en la realidad.s
Consideramos, sin embargo, que dada la escazes de fuentes bibliográficas
respecto al tema, Ja Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
es el documento que condensa mejor las aspiraciones de los pueblos gue no
han alcanzado aún su desarrollo.

LA CARTA DE DERECHOS Y DEBERES ECO óMICOS
DE LOS ESTADOS
En el Décimo Congreso México-Guanajuato, del Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho internacional, el actual Secretario de Relaciones Exteriores de México, Licenciado Jorge Castañeda, presentó ':111 inter~sante An. t de Ponencia a acerca del ahora instrumento mtemac1onaJ, que
t
epro) ec o
• , d M ' · al
· ., el es tudi o y. la dtSC' usión de tan importante aportac1on e ~ cxico
penrut10
campo de las nuevas relaciones económicas en el mundo.

'/bid.
M d 'd
• 15-27 de Septiembre de ]974, Publicaciones de la Secretaría General
:i. rr ,
1974, España.

560
561
humanit:u-36

�En la parte relativa a los Antecedentes de la Carta, señal6 el hoy Canciller
Castañeda, lo siguiente:

1. "En el discurso que pronunci6 ante la III Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD III), el Presidente de
México, Licenciado Luis Echevenfa, después de examinar diversos aspectos
de la cooperación económica internacional, de señalar el carácter injusto de
las actuales relaciones entre países en desarrollo y países desarrollados y
de advertir el escaso éxito logrado en obtener un cambio en esa situación,
propuso que se elaborara, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, una
carta que enunciara los principales derechos y deberes económicos de los
Estados. El Presidente de México indicó que dicha Carta debía ser complementaria de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Al explicar su propuesta, afirmó que no era posible establecer un orden justo y un
mundo estable en tanto no se crearan obligaciones y derechos que protegieran
a los Estados débiles.
2. Aunque no presentó propiamente un esbozo de carta, el Presidente
Echeverría indicó en su discurso algunos de los principios que consideraba
indispensable incluir en ella, a saber: la libre disposición de los recursos
naturales; el derecho de cada país de adoptar la estructura económica que le
conviniera y a regular la empresa privada; la abstención del uso de presiones
sobre otros Estados; la supeditación de las inversiones extranjeras a las leyes
nacionales; la prohibición a las empresas transnacionales de inte1venir en los
asuntos internos ·de las naciones; la abolición de las prácticas discriminatorias
del comercio de exportación de los paíse~ en desarrollo; las ventajas económicas proporcionales según los niveles de desarrollo; la necesidad de acuerdos que garantizaran la estabilidad y los precios justos de los productos
básicos; la convenjencia de una amplia y adecuada transmisión de la ciencia
y la tecnología, a menor costo, a los países atrasados; y la provisión de mayores recursos para el financiamiento del desarrollo, a largo plazo con bajo
tipo de interés y sin ataduras. También hizo un llamado para una mayor
participación de las naciones en desarrollo en la solución de los problemas
económicos y financieros internacionales.
3. La propuesta del Presidente Echeverría fue aceptada primero por el
Grupo Latinoamericano y después por el llamado Grupo de los 77. Con
el apoyo destacado de la Delegación de Chile se elaboró un proyecto de
resolución que recogió esa iniciativa. En definitiva, la Conferencia aprobó
la R!!solución 45 (III) por la que se decidió constituir un Grupo de Trabajo
que elaborara un proyecto de Carta, el cual debía estar constituido por 31
Estados designados por el Secretario General de UNCTAD conforme a una

562

adecuada distribución geográfica. Una vez elaborado, el proyecto de Carta.
debía ser enviado a los Gobiernos de los Estados Miembros de la Conferencia
para que formularan sus observaciones, en el entendido de que el Grupo de
Tra.bajo debería continuar el examen del proyecto a la luz de dichos comentarios y sugestiones. Asimismo, la Resolución decidió que la Junta de Comercio
y Desarrollo examinara con carácter prioritario, durante su XIII Periodo
de Sesiones, un informe del Grupo y las observaciones de los Gobiernos para
remitirlos, con sus propios comentarios y sugestiones, a la Asamblea General.
En resolución del 19 de diciembre de 1972, la Asamblea General decidió
aumentar el número de miembros del Grupo de Trabajo de 31 a 40, a efecto
de dar cabida a varios países que tenían particular interés en participar en
las labores del Grupo, y que no habían podido ser designados inicialmente
por el Secretario General. En especial, Chile e Irak habían manifestado interés
en formar parte de él.

4. La Resolución 45 (III) decidió que el Grupo de Trabajo, al redactar
la Carta, utilizara como elementos fundamentales los principios que habían
sido aprobados por 1a Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo en su Primera Sesión; todas las propuestas y sugestiones presentadas sobre este tema en el curso de la tercera sesión de la Conferencia en
Santiago; las demás resoluciones pertinentes, adoptadas dentro del marco
de las Naciones Unidas, en particular la Estrategia Internacional para el
Segun~o Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo; y los principios
enunciados en la Carta de Argel y en la Declaración de Lima. Como puede
apreciarse, la propia Resolución 45 (III) que estableció el Grupo de Trabajo reconoció que al elaborarse la Carta debían tenerse presentes sobre todo
nquellos principios que tornan en cuenta y favorcen la situación de los países
C!1 dc-s::arollo."
Por último~ acerca del terna, no podríamos dejar de citar las palabras del
eminente internacionalista hispano, Dr. Adolfo Miaja de la Muela 10 -ya
mencionado-, en lo que re.specta al nuevo Orden Económico Internacional.
"Acaso, por la rapidez con que se suceden los acontecimientos en el vertiginoso mundo actual, sin que nadie discuta este papel primordial del desarrollo, la posibilidad de sus avances parece ligada con la solución de otras cuestiones, que no era satisfactoria con la aplicación de reglas jurídicas propias
del orden económico capitalista.
Es probable que la reacción contra este orden haya sido el impulso fundamental que ha llevado a los Estados portadores de reivindicaciones más ra-

'º MIAJA

DE LA MuELA,

Dr. Adolfo, Opus Cit., Pág. 12.

563

�dicales -el grupo llamado inicialmente de los setenta y siete, hoy integrado
por cerca de un centenar de Estados-- a no contentarse con exigir medidas
para el desarrollo económico, sino también reivindicar la creación de un
orden económico internacional nuevo que sustituya al que se estima injusto
y, en parte, caducado. Seguramente, poco más que el énfasis en esta reivindicación exista en el cambio de nombre de Derecho internacional del Desarrollo por Nuevo Orden econ6mico internacional proclamado, justamente
con un Programa de acción para su establecimiento, por las Resoluciones
3201 y 3202 (S. VI)) adoptadas en el VI Período extraordinario de sesiones
de la Asamblea de 1 de mayo de 1974.
El cambio de perspectiva es, probablemente, de mayor interés que por lo
que pueda tener de ampliación de contenido del Derecho internacional del
desarrollo, en lo que supone de ofensiva frente a un orden económico internacional viejo que todavía conserva, al menos en parte, su vigencia. En el
punto 2 del Preámbulo de la Resolución 3201 (S. VI) se lee:
"El actual orden económico internacional está en contradicción directa
con la evolución de las relaciones políticas y económicas internacionales
en el mundo contemporáneo. Desde 1970, la economía mundial ha e.Yperimentado una serie de crisis graves, que han tenido serias repercusiones, especialmente sobre los países en desarrollo a causa de su mayor
vulnerabilidad, en general, a los impulsos econ6micos externos. Los
países en desarrollo se han convertido en un factor poderoso que hace
sentir su influencia en todas las esferas de la actividad internacional;,.

económico. Es curioso observar que en la Memoria que el Secretario General
de las Naciones Unidas presentó a la vigesimanona reunión de la Asamblea
en 1974 no se dedica un capítulo especial al VI Peri":!o Exraordinario de
sesiones que solamente, de manera levísima es aludida en la Introducción,
publicada aparte, de aquella Memoria
Puesta en marcha la Estrategia para el desarrollo como programa para su
se~nda Década, en ella tiene su marco natural el nuevo orden económico
internacional.
No obstante, en cuanto al nuevo orden económico internacional excede en
mucho a lo que de vigente existe ya en el Derecho del desarrollo, es explicable
que el impulso promotor de la nueva ordenación se haya orientado en una
dirección jusnaturalista, consistente en ]a proclamación de la Carta de los
derechos y deberes económicos de los Estados.
Antes de que la Asamblea General de la O.N.U. la aprobase por su Resolución 3281 (XXIX) de 12 de diciembre de 1974, el Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho internacional tuvo conocimiento de su génesis, a través
de tan documentado como objetivo Anteproyecto de Ponencia de nuestro
eminente colega el embajador Jorge Cartafieda,.1 3 adoptando en el Décimo
Congreso (México-Guanajuato, 1974) unas alentadoras Resoluciones sobre
aquella Carta, entonces en estado de proyecto aún."
Largo y penoso es el camino de la paz, pero ciertamente que el establecimiento del nuevo orden económico internacional puede ser y es, un eficiente
medio que lleve a ella.

Sin necesidad de mayor precisi6n, es suficiente este párrafo para comprender que el "nuevo orden" proclamado contenía en 1974 -y, acaso también
hoy-- mayor dosis de reivindicaciones revolucionarias que de afirmaciones de
reglas jurídicas con vigencia efectiva.
Es justo señalar que en este caso -agrega el Dr. Miaja de la Muela- la
calificación de revolucionario no resulta intercambiable o sinónima con la de
utópico. Merece el nombre de utopía la construcción intelectual de unas proposiciones, seguramente de realización deseable, pero insusceptibles de encarnar
en la realidad actual o en la de un futuro inmediato, cualquiera que sea la
suerte que les reserve un porvenir más lejano. En cambio, el nuevo orden
económico internacional, aparte de lo que ya pueda contener de vigente,
posee los medios para una evolución no demasiado lenta y, dentro de las
previsiones humanas, irreversible.
La Resolución 3201 (S. VI), pese a lo avanzado y completo de su contenido, se inserta claramente en la línea del Derecho internacional del desarrollo

564

11

Opus cit.

565

�DERECHO Y ESQUIZOFRENIA
(Fenómeno social y salud mental)

FRANrusco RuBÉN

DELOADo MARTÍNEz

Doctorado en Derecho
Diplomado en Filosofía
Bachiller en Filología Clásica

Si LA SALUD MENTAL no se identifica con la vida social en cuanto fenómeno
humano formalmente tal; o mejor, sj la salud mental no coincide con la
ausencia de delito, de crimen o de pena y de castigo ¿qué relación guarda
la vida social con la salud mental? Esta pregunta abarca una problemática
por demás complicada en nuestros tiempos, ya que la Biología, la Medicina,
el Derecho, la Farmacología, la Psiquiatría, la Religión, la Sociología, la Ecología y otras ciencias o disciplinas o industrias y técnicas aspiran a buscar
o aparecer ser la exclusiva solución y la única salvación del ser humano en
general y en concreto de la salud del ser humano y específicamente de la
salud mental del mismo.
Sin entrar en la discusión total y comprensiva de esa problemática en
estas líneas vamos a ocuparnos de un tema que nos pueda dar luz sobre
esta pregunta. El tema presenta dos palabras aparentemente extrañas la una
a la otra y sin relación alguna entre sí; ellas son DERECHO y ESQUIZOFRENIA. Ambas en cuanto a la Psicofilología que producen o contienen y en cuanto se relacionan con la vida humana de modo importante,
aunque no esencial y único; aquí me interesan como palabras cuyo contenido
puede presentarse como paradigmático de la vida social y de la salud mental.
La vida social no es agotada por la idea de DERECHO, aun cuando le
sea esencial y trascendente; la salud y menos la salud mental es agotada por
la idea de ESQUIZOFRENIA, aunque estén relacionadas grandemente la
una y la otra.

567

�Por otra parte las ideas de orden, de progreso, de respeto, de mutua convivencia y hasta de amor y de servicio, están necesariamente ligadas a esas otras
ideas de DERECHO y ele ESQUIZOFRE. IA de una manera sutil y desconocida, pero efectiva y perseverante. Las ventajas de las ideas del DERECHO y las desventajas, debilidades y enfermedades comprendidas bajo b
idea de Esquizofrenia son vividas por todas las personas en general; sin
embargo formalmente las realidades a que se refieren no son vi-..;da:, por fas
personas; reciben además otros nombres y otras categorizaciones. Buscando
un punto de unión entre ambos sistemas de ideas que de modo diferente se
refieren a las mismas realidades encontramos en la Psicofilología de la palabras un método út.il para lograrlo.

inglesa y alemana, no preponen a e te elemento el prefijo DES, D o DI del
español, francés o italiano respectivamente.

El DERECHO en su ambiente psicofilológico, 1 en cuanto produce un
fenómeno cultural humano y psicológico, significa lo "dirigido", lo "recto·•;
aunque con una modificación fonética que hace pensar en una modificación
en el concepto mi. mo. Lo "dirigido", 'lo recto", se convierte en ' de-recho·•;
de modo semejante como "tracto" se convierte en "trecho'. La razón de la
modificación se puede explicar de muchas maneras siendo la más evidente
y probable la existencia de dos formas de la misma palabra esencial, q11c
cambia accidentalmente por razones prácticas y así aunque se tratn de b
mi ma realidad, el lenguaje culto dice "tracto', lo que el lenguaj otidiano
dirc "trecho"; esto mismo genera cierta comodidad en la palabra DERECHO
para expresar adecuadamente fa idea indicada. Las palabras '•directo'' o
"dirigido'', si bien e=-:pre an claramente la idea de justicia, de rectitud y de
"honradez'', no tienen una relación directa a la realidad humana, aJ fenómeno
psicofilológ'ico de la palabra; simbólicBmcnte su cont nido no es lo suficientemente claro para dar a entender unívocamente la idea señalada.

Creemos ser esta la razón por la cual en español no se usa DESRECTO,
o DESREGIDO sino DERECHO; la modificación *RECHO vendría a
i:1dkar una negación de la negación con el resultado consiguiente de afirmar
la idea positiva de rectitud y de justicia. Otra explicación más general y mús
aceptable de esta aparente contradicción entre la idea de DERECHO y de
re~titud y de justicia parece encontrarse de una manera suficientemente
romprensible y evidente en la comparación de DERECHO con las palabras
compuestas por la misma raíz del radical *RECHO 3 como es por ejemplo
RITO y RITMO. Compuestos de estas palabras tenemo en griego ARITMOS
(aed)µoq) de donde se deriva ARITMtTICA. ARITMOS está compuesto
de un elemento privativo que es el A (a) y otro elemento radical que es
RITMOS (edJµoq); ARITMO por tanto significa la "negación de

La palabra DERECHO en español tiene su correspondiente en francés
DROIT y en italiano DIRITIO; la palabra alemana para expresar e ta
idea es en c-ambio RECHT y la ingl •sa RIGHT. Como es evidente, el elementn
RIGHT v RECHT corresponden ~--ractamente al elemento *RECHO 2 d,,I
e pañol; *ROIT del francés y *RITIO del italiano; las lenguas germánica .
' Cfr. DP.LGAoo, F. R., "Una incursión psicoülológica en Derecho", Humánitas,
úmero 13, pp. 131-135; e·tas refle..xiones son una ampliación de la, ideas eicpresad:i,
en dicho articulo.
• Los fonemas *RECHO, ROIT, *RITTO, no existen en realidad sino formando
la palabra DERECHO, DROIT, DIRITTO, respectivamente; los presentamos a~í
únicamente para poder analizar claramente las palabras en cuestión. Esto sii1 embargo
no prejuzga la cuestión de la existencia de voces o fonemas que coinciden con los indicados en eltex:to.

568

Este elemento DES, Do DI expre a la negación, limitación o desviación del
significado de la raíz: así por ejemplo en "desligado" -des- indica la
negación o limitación de li~ado o también se podría decir mal-ligado: de
modo que DERECHO sería en tal caso la negación de RECTO o REGIDO
o también lo mal-RECTO o mal-REGIDO o lo limitadamente RECTO o
limitadamente REGIDO¡ con lo cual aparece una contradicción no sólo con
las palabras derivadas del germánico, el inglés y el alemán sino con la idea
comúnmente aceptada de DERECHO como lo "REGIDO", lo "RECTO"'
y otras parecidas.

RITMO".
A e ta idea en otras lenguas se le llama 'úMERO; así en espaíiol;
NUMERUS en latín; NUMBER en inglés; NUMMER en alemán; 1 MERO
1:11 francés; NUMERO en italiano. ARlTMO
y ú !ERO si.,niiican lo
mismo: una en griego y la otra en español y en otras lenguas; sin emharr,;o
el modo como cada una describe el fenómeno que se quiere expresar es di ven o ¡
mientras que ARITMOS describe un contenido que significa una neo-ación
de RITMO; NOMERO describe un contenido que significa una acción
motivadora comparable a las órdenes o Yoluntades divinas que necesariamentr.
tienen que ser cumplidas; es decir a los actos in tintivos e impulsivos qu ·
son ARITMOI (aedJµoi) o sea "los no determinados según un período
concreto de veces''· en los términos de la P icología del inconsciente podría 1

'

1 La raíz del fonema RECHO la podemos encontrar en la forma RE sea en
11
forma cero •R; sea en su forma de alternancia *RE o •RA. En sánscrito la radie.al es
REGH. Cfr. V. Fointoynont, p. 50.

569

�ser identificados como constituyentes del ELLO o ID en contraposición del
YO o el SUPER-YO.
Otra voz en la que se usa la raíz del radical RECHO o RITO es la misma
palabra RITO; esta palabra se entiende como "costumbre" o "ceremonia"
o también como "conjunto de determinaciones para llevar a efecto el culto
y las ceremonias", es decir el RITO es algo determinado y fijo, lo cual sin
embargo no significa que sea algo muerto y sin vida; sino que al contrario,
es lo por la misma vida sometido a las recurrencias concretas periódicas,
convirtiéndose en algo concreto y determinado; algo no dejado a la libre ocurrencia o impulso de las personas. El DERECHO en este contexto debe, en
conclusión, concebirse como un DES-RECHO, es decir como un DES-RITO;
esto hace referencia a que el DERECHO aun describe el mismo fenómeno
c¡ue el RITO, el NUMERO, la costumbre y 1a moral, lo hace de un modo
diferente; la diferencia y diversificación de esa descripción se encuentra en
que el DERECHO es algo determinado y no fijado; algo no repetido peri.6dicamente; es algo no instintivo y tampoco impulsivo; es algo que no es
costumbre y tampoco moral; ¿ por qué se puede decir todo esto del DERECHO? Porque aunque es algo que segura y ciertamente sucederá; no está determinado por nadie sino por la existencia misma de la persona humana. Si el
rito depende de los fenómenos cósmicos; si obedece al principio del año y
fin del mismo; así como a las estaciones y al sucederse del día y de la noche;
el DERECHO en cambio no está determinado por nadie sino por la existencia misma del ser humano, el cual ciertamente tiene necesidades fijas y bien
conocidas; más aún, necesidades periódicas y recurrentes; sin embargo esa
certidumbre, esa periodicidad, esa fijeza y recurrencia, no impiden la libertad del individuo; al contrario, al individuo mediante el dominio de ellas
o la libre sujeción a ellas toca desarrollarse y realizar su propia existencia.
Por esta razón la definición del DERECHO como "la facultad de usar o de
abusar de las cosas" se entiende más claramente que en ninguna otra !\Ítuación, ya que en el RITO no se puede usar de las cosas, ni abusar de ellas;
en el NOMERO no se puede i1sar de las cosas y no se puede abusar de
ellas. El ABUSO en la definición del DERECHO se refiere a la facultad
de CONSUMIR las cosas o más fom1almente de ºusar de las cosas aún
hasta su consumación si así se quiere". En los RITOS en cambio y en los
NúMEROS no se deja lugar a la libre voluntad; sino que siguen un orden
fijo y determinado; en el RITO y en el NúMERO no hay libertad.
EL DERECHO no es RITO; no es NÚMERO; ¿ pero será AR1TMOS
y
RITMO existe una diferencia apenas perceptible y consiste en que RITO es

(aedJµo~), NO-RITMO, NEGACION del RITMO? Entre RITO

570

un sustanti\'O agente que significa "la acción de mover o de correr o lo que
corre y mueve" y en este caso se refiere a lo que se mueve o corre porque se
repite y vuelve. RITMO en cambio es un adjetivo o participio pasivo que
significa. una acción, tomando de este modo el significado de sustantivo. La
idea concreta que expresa se refiere a la música medida por compases, acentuando el sentido de recurrencia periódica e incluyendo la regularidad de
los períodos que se suceden unos a otros. El DERECHO no es ni RITO ni
RITMO, aunque participe de la idea de ambos, en un plano secundario
derivado e indirecto.
DERECHO en latín se dice JUS con lo cual se nos aclara la idea cid
DERECHO. La palabra JUS o tiene su origen en una lejana raíz' o la encontramos llena de misterio en la fórmula consagrada IOUS! SALUD: b
cual puede ser una abreviación de los nombres IOVIS PATER o IUSPATER
que después evolucionó hasta el nombre conocido como JÚPITER de la fitología griega y latina; en ella se llama así el PADRE de los DIOSES, ZEUS
en griego (Z1:v~). IOVIS, IOUS, JUS pertenecen a un mismo grupo de
conceptos relacionados entre sí por la Psicofilología de todos ellos; como
encontraremos en seguida. 5
Sin poder definir exactamente que así sea, ya que nos faltan elementos
científicamente comprobados para hacerlo, sí podemos afirmar que la palabra
latina que se usa para designar el DERECHO, IUS,8 tiene una relación
directa con la alimentación y concretamente con la acción de "aumentarse
y acrecentarse con el alimento" primariamente el recibido de la propia madre
y secundariamente con todo alimento sea liquido o sólido No por caso se suelen
unir las palabras IOVISPATER, IUSPATER; puesto que PATER 7 hace
relación y significa claramente la acción de beber, aunque después signifique
también "el que protege", "el que defiende".
En español la forma IUS se usa en palabras derivadas del genitivo singular
IURIS; así tenemos JURISPERITO, JURIDICO, JURAR, JURAMENTO:
• Cfr. MEILLl!.T-Vi!.NPRYES, Trait, de Grammair, Compa,, des Langues Classique,
p. 402, Remarques, JI.
• "II. Les deux mou rus (qui répond a skr. rávah "es pace libre") et ius ( dont l"~t
tiré l'adjective iustus de *ioucstos, abJ. iouestod=iusto SW' la pierre trouvé au Forum)
supposent des primitifs •rouos, *iouos, avec un traitement pareil a celui de deu~ (&amp;111) ;
•rous et *ious ont finalmente abouti a rus ius (&amp;107). Le nom du "jus", ius, deu."X
theme racine (skr. yuh 'bouillon'), a eté ramené a la mcme ílexion.", MEILLETVEND11.Yts, 1, c.
' MEU.LET-Vi!.NDRYES,

1. c.

' Dm.oADO, f. R., "PatOll, Matos; Padre
pp, 4-99 y

y

Madre", Humánita~, Número 18, 19i7,

SS.

571

�todo lo cual necesariamente crea en el espíritu la idea de alimento, de alimentación, sea líquida, sea s6lida; junto con la riqueza inmensa que esta
idea tiene para la vida humana, sea simb6licamente, sea semiótica o semánticamente. Otras palabras en español en las cuales se usa el IUS son JUEZ
y JUDICIAL, las cuales son abreviaciones o correspondencias de las latinas
JUDEX, JUDICIALIS y se entiende como JUEZ al que reparte el DERECHO, diciéndolo; JUDICIAL se entiende como el adjetivo del sustantivo
señalado.
Con la etimología de la palabra DERECHO llegamos claramente a la
conclusión de que el DERECHO se refiere cierta y primariamente a la alimentación y en forma de "FACULTAD PARA USAR AUN HASTA EL
ABUSO de la cosa propia", como reza la definición más frecuente del DERECHO en general en cuanto es una realidad subjetiva. El ABUSO se
refiere al uso que incluye la consu'lción de la cosa; es pues vidente que
se trata del alimento; del que evidentemente y primariamente se puede decir
''usarlo hasta consumirlo".
El DERECHO en este ambiente determinado por las reflexiones que hemos
escrito se encuentra asociado también con la SALUD; no tanto y solamente
en la fórmula IOUS! SALUD, que en un ambiente de religión y de misterio
se encuentra usada en la antigüedad, sino también en cuanto la SAL UD se
concibe asociada con d bienestar, la felicidad, la satisfacción, la cual inclu, e
sobre todo alimento, aunque simbólicamente se pueda referir a otras situaciones de la vida del ser humano, como por ejemplo al matrimonio y al
nacimiento. El Derecho incluye la salud y de este modo nos encontramos
relacionando el DERECHO con la MEDICINA; en cuanto ésta tenga alguna
relación con la salud y la alimentación.ª La rama de la Medicina con la
cual más claramente nos interesa ahora relacionar el DERECHO es la
PSIQUIATR1A, LA PSICOTERAPIA, EL PSICOANÁLISIS y todas las
ciencias y técnicas afines; sea porque el IUS se puede concebir como PSIQUE O ; sea porque con el pasar de los siglos la trascendencia del DERECHO
• Filológicamente y consiguientemente hist6ricamente, la relación entre el DERECHO
y Ja MEDICINA es mucho más cercana de cuanto se pudiera creer; así por ej., tene-

mo un sustantivo antiguo *meddicationem, acusativo de un nombre abslracto sacado
de medclix "juge, magistrat''. Es decir en osco-umbro lo que nosotros \lamamos MEDICACIÓN, MtDICO, claramente significa "JUEZ, MAGISTRADO"; JUICIO.
Cfr. los datos en MEILLET-Vl:NURYES, o. c., p. 460.
• La posibilidad de concebir la PSIQUE como JUS estriba en que la PSIQUE se
entionde también como energía; e igualmente el JUS como energía, es decir como
fuente de energía, el alimento y de este modo como ZEN, SOUL, ALMA, SEELE, etc.

572

haya permitido la aplicación de la idea a otras necesidades relacionadas
parcial o totalmente con el alimento y la alimentaci6n.10
La palabra SALUD dice relación con la alimentación y nos consta por
la etimología de la palabra, que siendo en español SALUD es en LATlN
SALUS; SALUTE en italiano y SANTÉ en francés; HEILE o GESUNDHEIT en alemán y HEALTH en inglés. i tenemos en cuenta que en las
lenguas indoeuropeas la S con frecuencia se convierte en H y viceversa, la
etimología de SALUD depende de una raíz o radical de forma *SAL, *HEIL,
*REAL, *SAN, *SUN; el significado de este radical lo podemos deducir del
homérico OLOS (ovloS"), de *OLFO (en latín: sollus et salvos; sánscrito
SARVATH; "tout entier" en francés; "sano y salvo" en español. "Tout entier"
en francés y sano )' salvo en español dicen una relación esencial al alimento
y a la alimentación, ya que la integriclld y la entereza están relacionadas
como es evidente con el enterarse; "enterarse" por otra parte está relacionado
con el "alimento del pecho de la madre"; de ahí "íntegro"; "entero";
"integridad''. De este modo la SALUD, el "salvarse", el enterarse, el tener
conciencia, significan "estar sano" o sea "bien alimentado.,.
Por otra parte la raíz indú: SAN, significa servir y amar. Esta raíz se
asemeja al griego SAO ( S"ªru) y al SANO latino. En esta raíz no aparece
directamente el significado relativo a la alimentación; sin embargo indirecta.lllente sí en cuanto la alimentación incluye el amor y el servicio. Además,
el amor y el servicio dicen relación directamente con la MEDICINA la cual
es concebida originariamente como cuidado, atención y reflexión. 11
EL DERECHO, en conclusión, desde el punto de vista psicofilológico, incluye
esencialmente una relación a la alimentación; al mismo tiempo incluye una
relación más o menos directa a la salud y a la sanidad. La salud además
dice relación a la salvación. Etimológicamente la salvación es la acción de
salvar, o bien, producir la SALUD, es ALIMENTAR.
El concepto del DERECHO es de este modo trascendente, estrechamente
ligado a la realidad humana histórica, visible y apreciable en toda la vida
humana y en toda vida humana, la cual depende primariamente y en esencia
de la alimentación. Una reflexión semejante podemos hacer al hablar de
la LEY, en el sentido de que la primera ley es ésta: "buscar el alimento"; en
griego ley se dice NOMOS (N oµor;) ; la raíz de la palabra y el ambiente
psicofilológico de ella hace referencia a la distribución de los campos para

10

Cfr. supra.

u Cfr. MEILLET-VENDRYEs, o. c., p.

400.

573

�pastar, para dar alimento a los ganados y finalmente ocupar, poseer y administrar; además la palabra está relacionada con otra de la misma raíz
NEMOS (N eµor;) y que significa directamente "pasto". Además del significado concreto, poéticamente se relaciona con la verdad, con el "pasto para
las almas": los caminos y mandamientos del Señor; es decir el DERECHO
y la LEY. Uno de los poderes que se solían atribuir a las autoridades en la
antigüedad es la de Pasto.res de hombres/ 2 es decir REYES, quienes se
supone buscaban el pasto para el ganado y lo distribuían entre los demás,
señalando a cada uno su lugar;15 de ahí el poder pastoral cuya formulación
sin embargo en la actualidad no es fácil encontrar, no sólo en el consciente,
sino ni en el inconsciente de las personas; ya que en nuestra época predomina
otro tipo de organii.ación social y jurídica, la llamada industrial, en la cual
el contacto de la vida con el ganado, con las ovejas, con la alimentación de
las personas y de los animales, con los alimentos frescos, se ha reducido notablemente. Es importante sin embargo señalar el paso del derecho al alimento,
al derecho de propiedad, que incluye primariamente el espacio vital en que
se desarrolla la persona, en el cual "se alimenta". De este modo el DERECHO
originalmente relacionado con la necesidad de alimento, que es la fuente de
la salud y de la sanidad y salvación; poco a poco .se ha ido relacionando
con otras realidades humanas igualmente necesarias para la salud y para la
sanidad o necesarias indirectamente para lograr la una y la otra. La psicofilología del DERECHO relacionada con el tema que estamo tratando
coincide claramente con la definición del DERECHO: "la facultad ele usar
incluso hasta el abuso si se quiere de la cosa propia"; 'basta el abuso si se
quiere" significa "hasta la consumación de la cosa si se quiere',
Porque el DERECHO indique la necesidad humana básica y esencinl de
alimentarse con todas las consecucnc-ias de ello deducidas históricamente y
deducibles en el futuro· no por eso e.xi te y e respetado y admitido. La
limitación humana puede no sólo dificultar y satisfacer esa necesidad. sino
aún negar la posibilidad de satisfacerla; con lo cual, como es evidente, se Je
niega a la persona o personas la existencia, la salud, el estar sano y la
salvación. El negar de este modo la existencia al ser humano constituye una
violencia extrema y por lo mismo su cita las reacciones más \'iolentas ori inando así directa o indirectamente las guerras; según el antiguo principio:
"es lícito repeler la fuerza con la fuerza"; aunque se tenga que llegar a la
c-onclusión de que prevalece "el derecho del más fuerte". Al más débil, al
vencido, la única solución que le queda es la de la emigración o la muerte en
" O PouttB.'11 TooN ANDROPOON ( d no1µ~,, T"'" c1,,9l)O'ltQ),,).
11
Esto es cierto por lo menos de loe pueblos nómadas; es decir de los pueblos pastores.

574

,

manos de quien le niega DERECHO. De este modo se ha ido moldeando
la soci dad humana hasta llegar a nuestra moderna sociedad en 1a cual se
garantiza con la fuerza de las naciones mismas DERECHO a todo ser humano. Es decir la fuerza se pone a disposición del más débil no s6lo de lo
indh·iduos, sin al más débil de todo los derechos que es el DERECHO mi. mo,
o sea Ja necesidad de alimentarse ya que el hombre necesariamente ucumbe
}' e· sometido a esa necesidad, la cual sin una disciplina y ejercicio eficaz,
se apodera de él totalmente. invariablemente, masivamente.
En este ambiente de ideas: el DERECHO, la ALUD, 1a SANIDAD, In
LEY. la GUERRA, la PROPIEDAD PRIVADA, la MUERTE, la FUERZA,
cncuntramos otro concepto importante y fundamental en la vida humana y
es el designado con Ja palabra ESQUIZOFRE IA.
La asociación de este concepto con el DERECHO es de ha e psicofilológica; directamente no es ni histórica, ni filosófica o jurídica. Al buscar la idea
antitética al DERECHO, podríamos haber escogido otro concepto· el del
Derecho penal, fuera en forma de delito, fuera en forma de crimen; el
DERECHO penal sin embargo supone la sociedad jurídica establecida y no
existe propiamente hablando ningún delito o crimen contra el DERECHO
mismo en su acepción originaria antes descrita: ya que como hemos dicho,
en tal e-aso el crimen y el delito serían Ja negación misma del derecho mismo
y por tanto exigiría la existencia de un caos social; má, aún una situación de
guerra, de oposición violenta de dos existencias de las cuales una tendría
que seruir existiendo y de alojar la otra, fuera por la muerte, fuera por la
emigración.
Esta situación extrema aunque no se pueda decir que sea rara no es actualmente problema directo de los individuos ya que, como hemos dicho, la fucn;i
&lt;' tá puesta al servicio del individuo mismo y precisamente en los aspectos
m:ís débil del mismo como es el hacer posible la exist ncia real del DERECHO, lo ual podría sin duda coincidir con lo que se llama bien mún.
La existencia del DERECHO es la existencia de la facultad para vh·ir; siendo
la base y origen de la ,·ida el alimentarst. El ser humano que no se alimenta
n cesariamente perece de hambre e inanición. El no alimentarse y el no tener
derecho por tanto puede ser debido a que no existe la posibilidad do alimentarse; sea porque no exi te alimento suficiente; sea por que no se tiene b
fuena uficiente para hacerlo; pero puede ser también porque el ser humano
decida voluntariamente no alimentarse. En este ca o tenemos la llamada
huelga de hambre, empleada en muchos casos por indidduos notables y no
notables para hacer constar su rebelión contra ]a injusticia, contra el desconocimiento del DERECHO mi~mo; haciendo contar la ,·erdad de la situación

575

�en qu se encuentran de no poder alimentarse.u También se puede decidir
l.'l iudh·iduo a no alimentarse mediante una decisión involuntaria, es decir
inconscientemente, mediante un acto inconsciente d la voluntad lo cual
aunque parezca ilógico, desde l descubrimiento del inconsciente, sobre todo
desde FREUD, resulta perfectamente comprensible v de grande consccu ncias; en tal caso ten mos una relación del DERECHO con la esquizofrenia.
Esta relación apar ntemente extraña y bizarra, aparecerá más natural
de cuanto se pueda creer o imaginar después del análisis que haremos de la
p icofilologí.a de la palabra ESQUIZOFRE IA.

La palabra se di vid en dos elemento·: ESQt;IZO y FRENIA. El segundo
elemento FRE IA a u ,·ez puede cr dividido en otros dos elementos de
lo· cuales uno es la terminación o . ufijo y se llama -IA y el otro que podría
llamar e radical r es -FREi .
La terminación -1
un sufijo o elemento final u ado para ignifir:·1r
aspee.tos abstractos o pluralidad de objetos o frecuencia de un hecho. Un
c&gt;jemplo qu nos puede ayudar a comprender es SESOR. Señor es un . ustantivo cuya significarión está 1elacionada con el HtROE con el REY
muerto; con la señal o símbolo de otras realidades. El sustantivo euona
tiene el mismo ignificado que ESOR; pero añadiendo el carácter de frecuencia; es decir El'JOR1A es una di!!nidad de la persona que fr cucntemcnte
.. manific ·ta como E~OR. Así pues -FREN con la terminación -1 indica
el aspecto abstracto de -FRE , sea porque el significado de -FRE se repite
\"arias v1:ces; ·ea porque
aplic-a a vario objeto .
El significado de -FRE. no e fácil encontrarlo: lo diccionarios etimológicos dan el significado de FRE , FRE O ('Pe'l", cper¡'llo~) 15 como el cle
un órg~no del cuerpo y que en español sería el diafragma; poéticamente o
literariamente se concibe el diafragma como el órgano en el cual sr sienten
los afectos y las emocione del ser humano; de modo parecido a romo el
c:oro,:6n o la entraña 'S pensado como el centro en el cual ·e sienten tambi{,n
las penas, lo dolores y el amor, la compasión y en general los afecto y emociones. -FREN ría el diafragma como centro de la emociones y ele los
nfectos y -FRE IA la idea ab·tracta de -FRE ; es decir la repetición o frcruencia del sentir los afectos y emociones.
La raíz la encontramo en muchas palabras en e ·pañol; así en FRE.. E. I:
delirio furioso o violenta perturbación y e..xaltaci6n del ánimo. También ui
u De los casos mú famosos e5 el de Mahatma Gandhi; asesinado en l 9•rn.
Cfr. Fo1 'TOV ·oNT, V., s. v.

11

576

palabra técnicas como FRENOLOGfA, tratado sobre la mente; FRENOPATfA, enfermedad de la mente¡ FRENOPLEXIA, parálisis de la mente.
foualmente encontramos FREN en palabras que tienen un sentido concreto,
es decir no moral, como FRENO: lo cual se entiende un objeto duro que
se pone a los caballos en el hociro para sujetarlos y conducirlos por donde
se quiere; la palabra de aplicarse a los animales pasó a aplicarse también
a las máquinas, como el automóvil, el tren, los aviones, y en general los
motores, en los cuales se usa también como instrumento para controlar su
movimiento.
En otro sentido tenemos la palabra FRE TO como
derar y someter y controlar las propias acciones y
general o también las acciones y la conducta de los
se habla de FRE O moral; de no te!ler FRE O; de

la capacidad para mola conducta propia en
demás: en este sentido
conducta sin /mio, etc.

En otras lenguas -FRE ' se encuentra también en diversas pala.bra. y con
diferentes acepciones. En general se puede decir que guardan el mismo
orden y significación que en español. Sin embargo, existen algunas particularidade que nos pueden dar luz sobre el fenómr.no p. icofiloJó~ir.o derivado
d la palabra o radical -FREN. Así en griego clásico tenemos OOFREE.'
(tw!F~1ry) con el significado de MF.NTE; FRONIMOS (cpi&gt;1w!'o~): de
buen sentido. En griego moderno sin embargo se usa FRENO ( cpe11vo)
como en español, / reno, simplemente como instrumento u objeto duro para
controlar algo en movimiento. En este sentido tenemos las palabras correspondientes: BRAKE en inglés; BREM EN en alemán; FRETN en francés; en
italiano y latín se conserva la misma raíz o radical que en español. Esta variación de las lenguas inglesa y alemana dan a la palabra una connotación importante, ya que al fonema FR equivale el fonema BR, con lo cual la palabra se
relaciona ron otras realidades para significar las cuales se usa ese mismo
fonema. Pongamo por ejemplo la palabra BROTHER en inglés; BRUDER en
nlemán; FRATER en latín y su correspondiente HERMANO (GERMANO)
en español. El aspecto labial y gutural del fonema hacen pensar en un rt"ílejo
relacionado con la necesidad de alimento. Trnernos el mi. mo fonema en palabras como BREATii, respiración, aliento: o también BREAD en inglés, significando pan; podemo decir que la radical FRE. . relaciona con la arrión
de masticar, triturar o también uccionar, absorber: ~acar o atraer con lo
labios "el jugo o la substancia de una cosa", como dice un di cionario
popular; esta significación fundamental. no tanto del fonema FREN, cuan o
de la raíz FRE se usa con diversas significaciones en muchas palabras }' en
muchas circunstancias aunque en general dentro de la ignificación o fenómeno fundamental psicofilológico arriba de crito y que incluye la acción de

577
huinaniw-37

�absorber un líquido de un objeto duro, tomando la idea de la acción de succionar, absorber con labios el jugo producido por la boca al contacto de un
objeto duro sea externo, sea interno, como los dientes.
De este modo llegamos a la actitud instintiva básica de la cual se deriva
el significado de la palabra y en el mismo encontramos u relación con el
alimento, con la acción de alimentarse; es decir con el DERECHO, como
hemos explicado arriba; de ahí la relación de el DERECHO con la ESQUIZOFRENIA, que no es una palabra enigmática o cabalística, poderosa en
sí misma para producir milagros de conducta o de conveniencia, sino una
palabra a la cual corresponde una realidad humana de las más importantes,
tan importante como el DERECHO mismo, s6lo que visto en su negación
total; es decir, Ja ESQUIZOFRENIA no es una pena que castigue un delito
o un delito que sea castigado, sino la negación misma del DERECHO; ahora
bien, como el DERECHO se relaciona con la alimentación primariamente,
del mismo modo la esquizofrenia se relaciona primariamente con la alimentación. Esto no excluye sino que incluye todo aquello que implícita o e..-.plícitamente dice relación a la alimentación, sea directa, sea indirectamenle.

El tercer elemento de la palabra E QUIZOFRENIA es ESQUIZO. Esta
parte de la palabra se suele usar en español en compuestos como E QUIZOMAN1A; o también parcialmente en palabras como ESQUEMA, E QUELA,
ESQUISTO, o también otras; con alguna modificación: E CISióN, ESCINDIR, CISURA.
En otras lenguas e."Usten igualmente palabras parecidru; como en alemán
SCHISS: miedo cerval o un grandísimo miedo; y otras palabras relacionad~
con el verbo SCHEISSEN. En francés existe la palabra CIE y significa
sierra, lata, broma, estribillo o refrán. En italiano en cambio SCffiSSO que
si iíica separado dividido, hendido, o tambi 'n desgarrado (una parte desgarrada )• renta. interés. Esta significación da a la palabra una característica
nueva rdacionándola con la actividad económica (ingresos y gastos; entradas
} salidas ; "out puts e in pub" ) ; idea que expresamente no se encu&lt;'ntJ·a c::11
pañol ni en otras lenguas.
En latín la palabra parecida a la del español es CINDO. CI
·M y sus
derivados; en griego SCHISO (tx,uoq) es un sustantivo de la mism·,
raíz que el verbo SCHISOO ( ( XLO'a&gt;) y significa escindir, hender; la rafa
más antigua de te verbo sería *SEGH con la significación de "cortar o
dividir para apoderarse de" ª; el sustantivo SCHISO por tanto tendrí

la significación "del que corta o divide para apropiarse de algo". Después
la palabra Jlegó a significar escindir, dividir o cortar en general.
Aquí la palabra SCHISOS ( (x"1oq) se encuentra formando un sustantivo
compuesto del cual el primer elemento es SCHISOO y el segundo -FRENIA.
Dado que se trata de elementos nominales y no verbales suele Ja significación
del primero depender de la del segundo término; así FRENIA determinaría
la signüicación de SCHISOS; es decir: "La cualidad abstracta de -pensara) que divide o escinde o Ja escisión". O en términos más usuales FRENIA
igual a MENTE· SCHISOS igual a divisi6n: es decir MENTE DIVIDIDA
o guardando las características del compuesto "MENTE-ESCISIÓN'', como
sería por ejemplo el sustantivo griego IATROMANTIS, aclivino, que al mismo
tiempo méclico 11 y otros muchos casos.
Teniendo en cuenta el significado más originario de FRE IA y de CHISOS podemos decir que la ESQUIZOFRENIA como fenómeno psicológico
consiste en una "acción repetida de absorber o succionar dividiendo o escindiendo". Poniendo en términos más usuales podríamos decir que la ESQUIZOFRENIA consiste en una acci6n contradictoria; es decir en hacer una
cosa y su contraria al mismo tiempo; la idea es clara: una persona que
hace una cosa y al mismo tiempo, que cancela la que hace o está haciendo.
se llama demente, ya que actúa de un modo ininteligible e incomprensible
en general; pero sobre todo i se trata del punto de vista primario y original
y por ende más importante que e la necesidad de alimento.

De este modo el DERECHO, la facultad de alimentarse, es contradicha
por la ESQUIZOFRE TIA; es d cir, la ESQUIZOFRE IA es la negación
inconsciente radical de DERECHO; un reino dentro del cual vive la confusión y el desorden; en donde reina la incomprehensión y el absurdo; en donde
falta la comprehensión y la trascendencia; la cordura y la misericordia; en el
cual la palabra y la razón son negadas llegando al resultado o de la de trucción o de la inconsecuencia; en el cual el ser humano no es entendido y
comprendido, sino visto como una serie de acciones ilógicas o alógicas; sin
cantidades ni semejanzas.
Más técnicamente la ESQUIZOFRE üA se define de muchos modos; sin
embargo, una de las ideas más claras que se han dado de la misma es la
de E. BLEULER cuando describe: "Die Spaltung ist die Vorbedingung der
meisten komplizierten E~cheinungen der Krankheit (Schlzophrenie); sie
drückt der ganzen ymptomatologie ihren besonderen Stempel auf. Hinter

• Du.oADO, F. R., "CIENCIA, CONCJE. 'CIA y JUICIO", Humánitas, 15, pp.
769-781.

"ME11.1. tiT-Vn:,;1&gt;Rv::.s 1 o. c., p. 432.

578
579

,

�dieser systematischen Spaltung in bestimmte Ideenkomplexe aber haben wir
vorber eine primare Lockerung des Assoziationsgefüges gefunden, die zu eine
unregelmassigen Zerspaltung so fester Gebilde wie der konkrete Begriife
führen kann. Mit den Namen der Schizophrenie wollte ich beide Arten der
Spaltung treffen, die in ibren Wirkungen oft in Eins verschmelzen".18 La
estructura asociativa a la cual se refiere BLEULER es sobre todo aquella que
se refiere a la alimentación la cual si es destruida, se pierde la capacidad de
entender y de producir ideas.
De este modo nos consta como la cultura, al definir situaciones de la vida
humana, acude a las necesidades más profundas del hombre para definirlas
y hacerlas inteligibles; adquiriendo de este modo las palabras y la facultad
de hablar la utilidad inapreciable de la convivencia, de la comprensión, de
la participación mutua, de la MENTE, en una palabra; ya que esa convivencia, comprehensión y participación no excluyen ninguna posibilidad o realidad
del ser humano existente o que ha existido a través de los siglos.
El DERECHO es considerado como la serie de normas o leyes que dirigen
al hombre en la sociedad, la conducta del mismo en cuanto necesita ser
dirigida ; coincide con las inquietudes de la Psicología en cuanto ésta se ocupa
de la conducta humana; si bien la Psicología no depende de las leyes o
normas promulgadas, sí depende de las normas o leyes de la conducta
humana; en cuanto ésta tiene leyes y normas como las tienen los elementos
cósmicos; el movimiento y la extensión, la gravedad y el tiempo; por esta
razón la Psicología resulta sumamente útil para la sociedad humana, ya que
hace posible una comprehensión más profunda de su naturaleza, con las
evidentes ventajas para los individuos, que aún cuando siempre vive en sociedad desde el nacimiento hasta la muerte, Ja sociedad humana, sea política,
sea familiar, no siempre necesita de ellos o de su conducta y por tanto necesitan por sí mismos adquirir el conocimiento completo de su naturaleza, de
su biología, de su vida, de su ánima, de sí' mismos en orden a una má~ perfecta existencia en la sociedad humana.
Junto a la ESQUIZOFRENIA se pueden colocar otras ideas afines como
el CISMA, el ANATEMA, la HERE]1A, las cuales al mismo tiempo que
son concebidas como faltas contra la sociedad en general o contra la autoridad en especial; son también o pueden ser también concebidas como esquizofrenias; es decir como conductas incomprensibles, supuestas las necesidades
básicas del ser humano que es alimentarse, propagarse, convivir en sociedad.
"Citado en SzoNDI, L, SchickJalsanalytische Therapie, Ver!ag Hans Huber Bern und
SLuttgard, p. 381.

580

El CISMA es una escisión continua; un alimentarse continuamente independientemente de la autoridad constituida; el ANATEMA hace refere~:ia
más concretamente al tomar los alimentos en la soledad, no en compama,
como se supone debería ser; la herejía si bien no hace mención directa de la
alimentación en un sentido material, sí hace mención de la alimentación en
un sentido espiritual, en cuanto la verdad que alimenta las mentes de los
individuos es considerada como el pasto o alimento de sus almas. En tal caso
)a HEREJlA es considerada como una mera adherencia, no como una verdad
auténtica y originaria de su fuente.
Nos hemos reducido a ideas muy elementales y básicas de las palabras
estudiadas; sin embargo con un poco de paciencia es posible encontr~r la
aplicación a una• variedad infinita de situaciones en las cuales sin las 1~leas
antes expuestas resultaría imposible una comprehensión exacta de la realidad
humana• con la consiguiente imposibilidad para ayudar a las personas a
encontr:r la salud, la fuerza, la virtud, la mente y la prudencia, la cordura
y la misericordia.
Las situaciones en que más claramente aparecen estas ideas es en el mundo
laboral; en el cual, para satisfacer las propias necesidades de manutención,
es decir )a necesidad de alimentarse del ser humano, se desempeña una labor
0 trabajo, que representa al mismo tiempo la satisfacción de una necesidad
de la sociedad O de los demás individuos; resultando de este modo una
continua participación en la civilización y en la cultura de nuestro tiempo;
estando enterado de los alimentos adecuados; de la moda en el vestir, de
las señales del tráfico, de las películas y programas de la televisión populares,
"que todo mundo ha visto"· o al contrario la gama de actitudes no partid,
'
pativas: vida desordenada, contradictoria, incomprensible, que lle~a en. s1
misma la negación de la vida misma o incluso la posibilidad de la existencia ;
ya que se niegan las necesidades básicas de la vida humana; como son el
alimentarse y propagarse; viviendo se ordena la vida para lograr lo contrario a la vida misma.
En un plano general, las estadísticas señalan como poblaciones en las c_uales
se encuentra con más frecuencia la ESQUIZOFRENIA, a aquellas rmsmas
en las cuales existe el subdesarrollo, donde es deficiente la alimentación,
deficiente la vida de hogar, deficiente la cultura, deficiente la salud; al mismo
tiempo en esas poblaciones el DERECHO no existe, en cuanto si bien las
necesidades del individuo existen; no se sabe cómo satisfacerlas; abundando
por Jo mismo la delincuencia, la criminalidad y en general el uso de métodos
no admitidos para satisfacer las propias necesidades.

581

�Para tenrunar
·
recordemos
q
, ti
. . dos cosas: que estas 1"deas on sumamente e _
e;e;g~;~ l~g;;\::n:gu~:te tienendel peligro de ser incomprehensibles;
.,
'
n l eas trascen entes; se pueden aplicar a una
de extension
de
situaciones
tanto rus· t6ricas
.
.
como actuales
I
d granb"d
·
, con as e I as
Precauc1ones y acomod ac10nes,

EL PROBLEMA AGRARIO DE MtXICO

Dr.

LUCIO ME:-IDIETA

y Núsu

1) EL PROBLEMA de la distribución de la tierra en México, empieza a
gestarse durante la época colonial. Los españoles conquistadores acumularon
grandes e.xtensiones territoriales constituyendo, así, la propiedad privada
fonna jurídica que no era conocida por los pueblos indígenas conquistados.
Más tarde, los colonos, también españoles, que empezaron a llegar a la
Nueva España en busca de fortuna, se asentaron en las regiones densamente
pobladas por los aborígenes y mediante mercedes reales y encomiendas, obtuvieron, legal o ilegahnente, según el Derecho de la época (las Leyes de Indias)
propiedades agrícolas muchas veces en detrimento de las posesiones de los
indios.
Puede decirse que los trescientos años de la dominación española se caracterizaron por el constante aumento de la concentración agraria en pocas
manos y la decadencia paulatina de la propiedad indígena, de tal modo
que al terminar la época aludida, se encontraba completamente configurado
el problema agrario que dio origen a la guerra de independencia.
Parece absurdo hablar del mencionado problema en un país que tenía
entonces enorme territorio y una población muy reducida; pero ésta se
hallaba concentrada en la parte central de la Nueva E paña y era allí en
donde las grandes haciendas materialmente aprisionaban a los pueblos de
indios impidiéndoles expandirse de acuerdo con las necesidades de su población siempre en aumento. Podría ésta buscar en otras regiones del país,
prácticamente deshabitadas, nuevos lugares a fin de crear nuevos asentamientos; pero carecia de recursos para trasladarse y esperar el producto de las
primeras cosechas durante todo un año. Además, el indígena de entonces
carecia de iniciativa y de ambición.

582

583

�A partir de la Independencia ( 1821) los gobierno se enfrascaron en luchas
fratricidas por el poder y aun cuando algunos dictaron leyes de coloni?..ación
para regularizar la distnouci6n de los habitantes sobre el extenso territorio
nacional, esas leyes no cumplieron sus fines, fueron un completo fracaso.
La desigual di tribuci6n deJ agro sigui6 agudizándose. Hacia 1910, verdaderos latifundios estaban en poder de pocos propietarios y una propiedad
mínima en manos de la población rural.
En 1908, según Toribio Esquive! Obregón, había 42,237 grandes propiedades y s61o para dar una idea de la proporciones alcanzadas por el latifundismo, citaremos los siguientes ejemplos tomados de la obra magistral
de Femando González Roa sobre la Cuestión Agraria de México: En el Estado
de Coahuila, Santa Teresa c:on 60.899 hectáreas; en Sonora "La'-?tlnita del
DosaJ y Anexas" con 158,123; en el Estado de iéxieo, ';La Ga\·ia" r.on
132,620. Don Luis Terrazas poseía en e1 estado de Chihuahua
enta kilómetro cuadrad .

-l

e cuenta que cuando le preguntaban i era de Chihuahua, el contestaba:
'o. Chihuahua es mío.

L-i enormes concentraciones territoriales de loo latifundista produjeron
estrujantc miseria en el campo que explot6 en Ja r!'beli6n de 1910. vcrd, dero
trasfondo del le\',Ultamiento que promoviera Madero por una causa politic:1
apar ntc: la sucesión pre idencial.
AJ triunfo de la revolución, se promul ó una nueva Constitución el año
de 1917 para sustituir a la de 1857 )' en el artículo 271 de aquélla se tableció
un admirable programa de Reforma Agraria. En efecto, concretándono
cxclusiva.Jncnte a la materia, en ese precepto varias veces rcfonnado se
di pone:

A fin de lograr lo primero, ordenó que las Legislaturas de cada Estado,
establecieran la máxima extensión d que podría ser dueña una persona o
sociedad y que el resto se fraccionara )' se pusiese a la venta, pagadera cada
fracción en largo plazo y con reducido interés. i el propietario no llevara
a cabo el fraccionamiento, los Gobiernos de los Estados correspondientes
deberían hacerlo mediaI1te e:..-propiaci6n y al efecto se le facultó para que
constituyeran su deuda agraria.
La mediana propiedad resultante de estas disposiciones era legal¡ pero no
inafectahle pues podría afectarse hasta el límite de la pequeña propiedad.
El fraccionamiento forwso de los latifundios, tenía por objeto crear una
mínima propiedad privada para aquellos campesinos que no hubic n aJcan1..ado o que no desearan el r'gimen ejidal.
Si
hubiese realizado con eficacia y bonrade-l e te admirable programa
agrario en forma científica y técnica -que como se ve abarcaba todos lu.
aspectos distributivos del problema-, se habría resuelto de manera satLfactoria. Las legislaturas de Jos Estados expidieron la leyes aludidas en la
Constitución; pero ni los dueño de grandes propiedades fraccionaron us
excedentes ni los Gobernadores llevaron a cabo el fraccionamiento formso
por d05 razones :

la. Había en cada mudad f •derativa general y politico poseedores el
extensas sup rficies territoriales y no deseaban molestarlos.
Cuando • escriba el Libro . egro dt la Re/onna Agraria, en él a~recerán
los nombres de los revolucionario que traicionaron a la revolución convirtiC-ndo~ en latifundistas a partir de la fecha en que ésta se hizo Gobierno.

l) Que se dote de tierra~ }' ai,m :i los núcleos de población que caN'zr-a,,
de ellas o no l:ts tengan en c:antidad suficiente para las necesidad s d

2a. Gobernador alguno qui7o cargar aJ débil presupuesto de su provincia.
ron una deuda agraria.

su población, tomándolas d la propiedades inmediatas, respetando
siempre la pequeña propiedad agrícola en explotación.

Por otra parte &lt;'ra necesario reglamentar los prt&gt; eptos constitucion~e
agrarios para lle\'nrlos a la práctica y puede decirse que desde que empez6
sa rcglamentaci6n que aún no tennina, la Reforma Agraria ha venido
evolucionando del brazo de la ineptitud y de la corrupción hasta llegar
aJ desastre que actualmente vi\'e el proletariado rural de iéxico.

2) Previendo el

limitaciones impuestas no bastaran para dotar a todo los camp inos que la necesitaran estableció la posibilidad de crear uevos Centros de Población
Agrícola en los que fuese posible acomodar a quienes no hubieran al~
canzado la dotación en los lugares que les correspondiesen.
ca.,;o de que la. tierras señaladas CO!'l la

3) Y todavía para llevar al limite la distribución del a!?T'O, dispuso 1a
extinción total de la gran propiedad y la creación tran itoria de la
mediana.

Para llc\"a.r a cabo la redistribución de la tierra, las leye reglamentarias
adoptaron el siguieme si tema, básicamente erróneo, que en seguida describimos en sus lineamientos fundamentales:
1) Los pueblos que hubiesen sido despojados de sus propicdade . podían
solicitar ·1a restitución de ellas.

584
585

�2) Los habitantes de los núcleos de población que no pudieran probar
el despojo y que carecían de tierras presentaban una solicitud a fin de
que se les dotara de las que necesitaban, ante el Gobernador de la
entidad federativa correspondiente.
3) Se mandaba hacer un censo agrario para determinar con exactitud el
número de habitantes carentes de propiedad agraria.
4) Con arreglo a ese número se proyectaba el ejido y se entregaba a los
peticionarios en posesión provisional. La definitiva se les daba por las
autoridades agrarias superiores: el Presidente de la República a través
del Departamento Agrario, con o sin modificaciones a lo realizado en
la distribución provisional.
5) En el procedimiento dotatorio, a partir del Reglamento Agrario e&gt;.-pe-

dido durante el régimen del Presidente Alvaro Obregón, se dio ingerencia a los propietarios afectados estableciéndose así, una especie de Juicio
Agrario ante autoridades administrativas (El Departamento Agrario)
en el que los ~des terratenientes hacían el papel de demandados y
los campesinos peticionarios de demandantes.
Aparentemente el procedimiento dota torio era simple y sencillo; pero en
la práctica para que los solicitantes recibieran tierras en dotación provisional,
transcurrían entre quince, veinte, treinta años y en ocasiones más. Esto se
debía y se debe:
a) A la falta de personal técnico suficiente. La proyección de los ejidos
está a cargo de ingenieros agrónomos generalmente y es lenta y complicada.

reas, el total sería de trescientas; pero como entre la fecha de la
iniciación del expediente respectivo y la de la entrega de la extensión
de tierra acordada transcurrían, como se ha dicho antes, veinte, treinta
y más años, ya para entonces la población necesitada de dotación era
de trescientas personas. A fin de no desairar a los 270 restantes y con
fines políticos, se les repartían a todos a razón de una hectárea, violando
lo dispuesto en el artículo 27 de la Constitución de la República que
ordena que se proporcionen tierras a los núcleos de población que las
necesiten "en cantidad suficiente para las necesidades de su población".

El ejemplo que hemos puesto de dotaciones de una hectárea, es optimista,
en la realidad hay numerosos ejidos en los que la parcela correspondiente a
cada ejidatario, es de un cuarto de hectárea ( nosotros visitamos uno, el de
San Juan Guelavia en el Estado de Oaxaca) y a veces menor, aun cuando
parezca increíble.
En el año de 1953 se publicó el Censo Ejidal de 1950. Había 17,579 ejidos
de los cuales 7,859 con superficies de parcelas comprendidas entre 4 hectáreas y fracci6n y 10 hectáreas; 4,860 con parcelas entre 1 y 4 hectáreJa.s y
3 874 con más de diez hectáreas por parcela. En el censo aludido se indica
que 175 ejidos carecen de superficie de labor y en 709, "cada ejidatario sólo
dispone de una parcela de menos de una hectárea".
Como se ve, el fracaso de la Reforma Agraria en 1950 era total. Se dice
que actualmente hay más de 25,000 ejidos; pero como no se detuvo la pulverización puede afirmarse que la mayoría de los núcleos dotados tienen
ejidos de parcela insuficiente, causa de la miseria que priva en el campo y
del éxodo de braceros.

b) La intervención de los propietarios en el procedimiento dotatorio favoreció la corrupción del personal técnico y burocrático, porque mediante gratificaciones, siempre altas, se retardaban. los trámites, se
proyectaban los ejidos sobre tierras de mala calidad o en extensiones
menores de las debidas fundándose en falsas clasificaciones de aquellas.
Se usaban también influencias con iguales o parecidos propósitos.

Pudo haberse evitado este desastre mediante una legislación adecuada;
pero las leyes agrarias y los Códigos que se dictaron de 1917 hasta la actualidad resultaron muy deficientes.

c) El retardo en las dotaciones provisionales produjo la pulverización de
los ejidos, verdadero cáncer de la Reforma Agraria. Las mencionadas
dotaciones se dictaban en favor de quienes las habían solicitado y de
los que en el censo agrario aparecían sin patrimonio alguno. Suponiendo que en un caso fueran 30 y que el mandamiento del Gobernador
fuese en el sentido de que a cada peticionario se le diésen diez hectá-

El mencionado precepto no dice que se dotará de tierras y aguas a los
habitantes de los núcleos de población que carezcan de ellas, sino a estos
núcleos que no las tengan en cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades.

586

El error fundamental de la Reglamentación del artículo 27 constiturional
en materia agraria, consistió en que se apartó por completo de sus lineamientos fundamentales.

Ahora bien, el grupo de campesinos de un núcleo de población que carecen
de tierras es distinto del núcleo de población propiamente dicho, éste, tiene
587

�una vida y necesidades diversas que se proyectan hacia el porvenir y una
dotación que sólo tiene en cuenta a quienes necesitan tierras en un momento
dado, no cumple con la Constitución. la viola porque confunde dos cosas
inconfundibles. La dotación individual de tierras se agota en cuanto e cumple
y deja sin resolver el problema del núcleo cuyas necesidades varían con el
tiempo.

Al iniciarse el régimen del Presidente Echeverría, la Confederación Nacional Campesina Je presentó un anteproyecto de Ley de Reforma Agraria
que es la vigente ( 1979) y fue di cutido por un grupo de personas, del que
formamos parte, hasta con\'ertirlo en el proyecto definitivo que se envió al
Congreso de la Unión.
Logramos, no sin dificultades. introducir en el proyecto IO! articulas 220
y 269. El primero para detener en Jo sucesivo la pulveri?.ación de lo ejido
pues ordena que al concederse una dotación se considere no sólo a lo. peticionarios sino al aumento poblacional entre la fecha del mandamiento dotatorio y la d la entrega real de las tierras, y el segundo a fin de rehabilitar a
los que tengan parcela in uficiente ya creando Nuevos Centros de Población
Agrícola para llevar a ellos a parte de la población de los ejidos congestionados, o comprando propiedad
privadas para repartirlas entre los ejidatarios. Si se hubiesen aplicado estos preceptos activa y honradamente, la
Rcfonna Agraria estaría, cuando meno.. en vías de regeneración; pero los
ucyos Centros de Poblari6n Agrícola han sido un fracaso y en cuanto a
la comprc1 de propiedades privadas con objeto de rehabilitar ejidos de parcela insuficiente, ra sabemos a qué dieron lugar, según las cancla!osas
informaciones periodístic de los último año ( J977-78-79) .
Otro de lo problemas derivados de las desviaciones de Ja Reforma graria es el relativo a la titulación de las parcelas ejidales. El Presidente Manuel
Á\"ila Camacho qui1..0 resol\'erlo; pero us cola.boradore inmediatos del Departamento respectivo le dijeron que titular esas parcelas sería co a de cincuenta años y Je propusieron y aceptó que se expidieran a los ejidatarios
simplemente certific.ado de derechos ig,-ario que legalizan su participación
en el ejido correspondiente; pero no su derecho sobre parte determinada del
mismo, circunstancia que favorece una serie de abusos y mantiene al ejidatario prácticamente bajo la sujeción política del Gobierno.
En resumen, la situación actual de la Reforma Agraria es la siguiente. Hay
aproximadamente 25,000 ejidos, en su gran mayorfa, de parcela insuficiente
y de tierras de mala calidad. A e to se d be que un crecido número de ejidatarios o no las cultivan o las alquilan a quienes se dedican a acapararlas para

formar extensiones de explotación co teable. Otros emigran en busca de
trabajo hacia diversas ciudades y regiones del país, o a los Estados Unidos
de orle América en calidad de braceros.
De los que quedan en México, regular número de ejidatarios que poseen
parcelas de buenas tierras y de extensión suficiente, que disponen del crédito
necesario para cultivarlas, llevan una ,vida normal porque pueden cubrir
todas sus necesidades en forma modesta; pero la inmensa ma)·oría vegeta en
la pobreza o en la miseria más deplorable.
El Crédito grícola oficial que podría ayudar a resolver la cuestión agraria,
apenas llega aJ diez por ciento de lo ejidatarios y desde que se fundaron
los bancos que 1o otor an en 1926, ha sido un barril sin fondo en el que se
pierden millones de pesos cada año, por ineptitud y corrupción. El Pre idente Luis Echcverría se vio en el caso de condonar al Banco de Crédito
Ejidal un adeudo de nue\'e miJ millones de p os. 1
Responsables de este de astre doloroso de la Reforma Agraria son la demagogia la política militante y la corrupción. No s quiere titular la parcelas
ejidales con mira a la colectivi7.adón de la tierra en un futuro más o m nos
lejano &gt;' para mantener a los ejidatario bajo el dominio del Gobierno. Estas
no son conjeturas sin base pues en una entreví ta que celebró el General
Ignacio C. Enríquez con el General Call , entonces Pre idente de la República abogando por la titulación de las parcelas ejidales, le contestó "que
si daban títulos de propiedad de las parcelas a los ejidatarios, se C'onsiderarían
dueños absoluto de las tierras y al no necesitarnos no mandarían a pa,eo''.
En la cuestión ejidal, agregó es el mejor medio de tener controlada a esa
gente. con sólo decirles: ''si quieres tierra tienes que e tar con el gobierno·
que no e ·tás con el gobierno, pues no tendrás tierra". 2
Es necesario insistir en que el Problema Agrario de México e una cuestión
científica y técnica y que solamente podrá resolver e volviéndola a los cauces
con titucionales y aplicando honradamente, ciencia y t~cnica en su solución.
Esto resultaría e. tremadamente costoso y dilatado, pero los errores r las culp:lS
polítir-::is se deben pa!!ar en beneficio de la 1.ictima: Nuestra Patria.

' Véa§e ME ' DIETA v . 'fü;u, Lucio, El Crldito Agrario en México, Editorial Pornía,
S. A., 2a. cdici6n, 1977.
.,
.
• General c. Er,;RÍQUEZ, Ignacio, "Carta a Lázaro Cárdenas , pubh~da_ en Temas
Cont,mpor4neos Núm. 237, Instituto de Investigaciones Sociales y Econom1cas, A. C.,
año XX, Julio 15, 1974, p. 10.

588
589

�la administración, propietarios en corta escala de fincas rústicas y urbanas, o

sea rentistas de no muy considerable capital, de esta clase media mexicana

SALVADOR ALVARADO, SOCJóLOGO DE LA REVOLUCióN

Profr. ANTONIO PoMPA v PoMPA
Instituto Nacional de Antropología e
Historia

SALVA~~ ALv~o, en su monumental obra acerca de La Reconstrucci6n
de J.fexico,. analiza con singular penetración los múltiples problemas de
~éxi~o,. cast
hay uno _de ellos que escape a su análisis y nos dé su
dia?11ostico sugmendo terapia; en esta ocasión haremos enfoque al problema
SOCial, te~ qu_e tant~ preocupó a Alvarado, quizás más que muchos otros
que tamb1en exigen pnmacía.

~º-

-~alvador Alvarado, en la parte segunda de su referida obra, tras análisis
cnt_1;0 como se verá por el recorrido que hagamos en los textos de este
soc1ologo de la Revolución, nos dice que en la República Mexicana están
perfectamente deslindadas estas tres clases sociales que é) Jlam .
·
l
b ·
a. prunero,
case . ªJªi segundo, clase media; tercero, clase alta. Acerca de la clase ba'a
n_os dice que corresponde ª. esta primera designación el peonaje de las ~a~
cien~as que forma un considerable porcentaje del pueblo mexicano y que
proviene en su mayoría del grupo indígena, los artesanos no ilustrados que
abundan en las ciudades, y los domésticos.
La clas~ media, dice que comprende dos grupos perfectamente definidos,
Y que clasifica de esta manera: clase submedia, compuesta por los obreros en
general, por lo~ artesan?s que se han ilustrado algo, por los trabajadores de
obras fe~ocai;ile:as, mineras, industriales y agrícolas, en las que se requiere
p:ep~c1on , te~ruca eleme?tal; los agricultores en pequeño y los empleados
publicas de ínfima categona, tales como guardias fiscales, celadores de aduanas, etc.
La_ clase media la define ~ro~iamente de esta manera: está integrada muy
especial.mente por los profesiorustas, comerciantes, industriales, empleados de

590

salen los médicos, los abogados, los ingenieros, los hombres de negocios, literatos, periodistas, diputados, senadores y en general, desde los escribientes
de la Secretaría de Estado, hasta los Ministros y Presidentes de la República,
la oficialidad y jefes del ejército generalmente provienen de esta clase media
que con la submedia, forman el mejor elemento nacional de trabajo, capacidad
y facultades evolutivas.
Luego nos define dentro de su concepto lo que es la clase alta; está formada
-nos dice- por los industriales y comerciantes que se han hecho ricos en
regular escala y que forman la verdadera clase capitalista de México, con
numerosos extranjeros entre ella, los grandes terratenientes, las familias de
abolengo, cuyo capital se ha ido mermando con el transcurso de los años;
entre la clase capitalista de esta clasificación y la clase media adinerada, hay
diferencias tan poco sensibles que escapan a una rigurosa especificación. No
así la llamada aristocracia mevicana, dentro de cuya clase mal llamada
aristocrática, se reclutan muy particularmente los elementos enérgicamente
renuentes a la Revolución, sin incurrir en error, diríamos que esta clase es
esencial.mente consumidora, mientras que todas las demás son productores o
laborales, no incurriríamos dentro de las modernas concepciones sociales al
designar a esta clase aristocrática, con el poco envidiable título de parasitaria,
lo mismo se encuentra en la ciudad de México que en las capitales de la provincia y en poblaciones de mediana importancia, todo depende de la mengua
que vayan sufriendo los caudales hereditarios de que disponen, en donde con
mayor fuerza destaca esta clase social, es en la ciudad de México, en Guadalajara, en Puebla y Mérida, en nuestro estudio la designaremos con el mote
de aristocrática, para diferenciarla de la capitalista, que también es laborante
y productora.

En cada una de estas clases sociales encontramos vicios y cualidades, que
en mayor o menor escala van siendo modificados por la civilización, por la

cultura que cada grupo va adquiriendo, así por ejemplo, en el grupo indígena
se advierten cualidades de valor, abnegación y resistencia, que apenas se compaginan con su docilidad proveniente de una larga servilitud y con las pésimas
condiciones de vida que llevaron. Tiene en cambio numerosos vicios por falta
de educación, siendo entre ellos los más notablesi el de la apatía, la holgazanería y la afición a las bebidas embriagantes. En la clase submedia y media,
se advierten cualidades de inteligencia, imaginación, gran adaptabilidad para
el trabajo, desinterés, valor, entusiasmo, pasionalidad y en cambio se advierten
como consecuencias de una defectuosa educación, una sensible falta de

591

�carácter, ausencia del sentimiento de responsabilidad y noción algo confusa
del deber. In istimos mucho, que esto proviene por falta de educación, dada
nuestra mala organización social. En la clase capitalista ha • cualidades de
energía r tenacidad para el trabajo, a í como algunas tendencia de nuestro
acaudalados a caer dentro de la pa ividad aristocrática una vez llegados a
cierta altura. Sobre esta clase pesan algunas responsabilidades, que en su
tiempo haremos observar por la ninguna participación que han querido
tomar rn eJ mejoramiento colectivo, no obstante que sus miembros disponen
del pmncr elern" lfo p ra llrv:1rlo al cabo, el dinero, preferimos -:m:, 'Ir..
de hablar aquí de la clase aristocrática por temor de que no hallare sino
defectos de los mcno.s disculpables. Luego nos dice Ah-arado cómo \'ive
nuestra clase baja, cómo ha captado él Ja forma de vivir de este grupo humano
de mexicanos, y él se hace esta interrogante: ¿cómo vive nuestra d~e bnja?
y responde, en el mayor desvalimiento, antes de la Revolución, a cu1o triunfo
armado hemo asistido, y cuya consumación en el campo de la reforrnarión
nacional, apenas hemo ' comenzado, el peón de nuestros campos vivía prácticamente en la esclavitud, era una unidad de trabajo, con la que nunca s
contaba para que participara en los asuntos que afectaban a toda la colecti\'idad, habiendo sido léxico, en us primeros tiempos un país netamente
agrícola, no agricultor -entifndase bien-, sobre la riqueza natural d h
tierra que halló el conquistador, apoderándose de grnndes e.·dension~, que
han venido constituyendo, en sus ramificaciones y us di\iiones suc ivas, los
actuales latifundíos. Esa clase latifundista, era la clase directora, legi ladorn.
gobernante, y en consonancia a sus apetitos y a sus particulares interese .
creó ·l medio social en que vino a dcscnvoherse la clase humilde, e~cl:wos
de hecho r por derccl10 ante ele la independcnria, y esclavos de hecho r
por indiferencia. por ignorancia, por ignorancia de otra condición social
meno mala, despu '• de nuestra emancipación politica. El peón de los cnmpos
(¡ucdó siempr · sujeto al señor de Ja tierra, de quien era deudor. y que siempre
procuró mantenerlo en la ignorancia~ para conservarlo sometido }' parie1 tí'.
Dice un notable
ritor norteamP.ricono, que ::isí como en el sur de Jps
E tado· nidos hubo cscla,istas humanos, que lograban con su omportamiento, que los e davos mismos no descaran la libertad, a í hubo en . !éxico
terrateniente· que fueron tau paternale para su peon , qu é. t no ~
resistían de la ~rvilitud real en que vi\ían, y que les parecía natural y
oportable, máxime cuando no conocían otro gfoero de ii:.111, sus ~ne-e. tr
la habían soportado, y ellos no habrfan de entirse. por in piració11 prop ia,
descontentos con un orden de cosas, en que nada lesionaba su atrofi Ad . . o
quizás rudimentaria sensibiHdad, u necesidacle. materiaJe
taban cuhiems,
una choza en qué pernoctar, unas cuantas varas de manta para cuhrir sus

desnudeces, un sarape para resguardarse del frío, un sombrero de palma, un
ar de sandalias o huaraches que era Ja indumentaria total del hombre, un
p
.
la h abº1tac1on,
.'
rebozo completaba eJ guardarropa de la mu1er;
era al
. go
h6rrido, un cuartucho infecto que servía para ~odo, alcoba, comedor, cocma,
por todo menaje de cocina, por todo menaJe unos cuantos taburetes de
tosca madera y unos petates, por todo menaje de cocina, unas cuantas ollas
de barro unos cuantos jarros y un metate, un comal y un bracero, y la
familia del peón, Ja india y los chiquillos desnudos, suc~, ine~itablemente
abandonados a su suerte, ,·ivían alegremente en su pocilga, a_lunentándose
con maíz y chile, y con unas cuantas plantas y hierbas, _queli~es, nopales,
verdolagas, que la pródiga naturale7,a ponía a su alcance, sm ~ que recogerlos del terreno inculto, para llevarse esta vida, más que sufJCJentes, eran
los 37 centavos de jornal que eJ pe6n de ...engaba al día y que it1evitablemcntc iban a caer en la tienda de raya de la Hacienda, una mínima p~rte
en pago de los menesteres y alimentos, y otra gran parte en pago de bebidas
&lt;'mbriagantes de la peor especie, aguardiente y pulqu~. Hemos e_s~do hablando en tiempo pretérito, mas este es un error, esas m1 mas _cond1~1ones prc,·alccl'n en mucho, en la actualidad. Alvarado con estas cons1derac1ones trataba
de lograr despertar en el peón, nuevas exigencias que antes le eran desconocidas, pero nada hemos hecho ha~ta este mome~t~, por co~pensarlo en la
pérdida de aquelJa que para él era una felicidad, felicidad de ongen netamente
irracional, y que por tanto no podía prolongarse en aquellos ~res que, po~ ~
solo hecho de ser hombres, estaban en la obligación de rendir a la colectiv1tlad el servicio que de ellos reclama la sociedad. Pernútasenos ~guir hablando
&lt;le la \;da del peón, como si fuese algo pasado, esto nos da oe~o. consuelo,
nos forja la ilu ión de que ra han sido remediadas aquellas condmones; con
frecuencia se \Cía al peón emprender la marcha hacia otras regiones en
lmSt·a de trabajo. la abundancia de bra7.os en una hacienda, el hecho de _ser
clc.\pe&lt;lido por el mayordomo, la suspen.ión de tr~bajo ~n una mina, la pr.rd,d~
de una cosecha, cualquiera de las muchas contingencias a que qu:daba e. ·
puesto, hacían que el peón y su familia emigrar:111 en busc~ de meJor suerte
¡ or otro lado, allí iba la doliente caravana a pie por caminos, por ve~das,
sin aberlo ellos mismos a dónde se encaminaban, empujados por la fatalidad,
&gt;" llevando a cuestas todo lo que les pertenecía. el hombre con un bulto be:!&gt;o
con el sarape r conteniendo las cazuelas, ollas, metate y harapos de_ la _familia,
la mujer llevando a cuestas, y o teniendo por el rebo7.o, al chiquillo que
todaYÍa no podía caminar, y en las manos las canastas con la provisión )'. les
trasto• menudos, allá van con su menudo trote, silenciosos, melancóhc~,
mansos pacientes, deteniéndose junto a un riachuelo para echar unas tortillas y pasar la noche a la luz de las estrellas, y reanudar la marcha a las

592
593
hwnaniu.-38

�primeras luces del día siguiente, en una peregrinación de muchas leguas: allí
donde encuentran trabajo se detienen, allí se arrumba en un jacal, ni menos
ni más cómodo que el que acaban de dejar, allí vuelve a la misma vida
vegetativa e inmutable. Hay regiones insalubres del país, donde los jornaleros
escasean, a fin de ir llenando los huecos que en las filas de Ja peonada va
dejando el clima, se organizan expediciones de contratistas de trabajo, o enganchadores, que recorren la zona del país donde falta trabajo, celebrando
arreglos fantásticos con los peones, para llevarlos a la zona mortífera, el peón
se siente seducido por una posible mejoría, y emprende la jornada siempre
acompañado de la mujer y de los hijos y de todas sus propiedades.
No queremos hablar de la vida que allí hace el peón de la mesa central,
bástenos recordar que la deportación a esas regiones, fue en épocas del general Díaz un castigo, con la correspondiente pérdida de libertad, cuando el
peón abandonaba definitivamente el campo, y se queda a vivir y trabajar
en las ciudades, comienza para él el verdadero calvario de su existencia. Es
cierto que el haber que obtiene en las fábricas, es superior al que obtiene en
el campo, pero en cambio, la vida en la ciudad es más cara, los alojamientos
más caros y no menos incómodos que los del rancho, y las condiciones de
salubridad son mucho peores que las que él gozaba al aire libre en pleno
contacto con la naturaleza, la civilización lejos de mejorar Jas condicion s
de la clase más humilde, las ha empeorado, la aglomeración en las ciudades,
ha traído como consecuencia, una exacerbación de las condiciones antihigiénicas en grado superlativo, que hacen a la mortalidad media en México algo
espantoso, sobre todo en la infancia, los vicios citadinos hacen fácilmente
presa a los antiguos jornaleros, la criminalidad como producto del alcoholismo
recluta sus más salientes y primitivos personajes, entre esa clase arrabalera
que no encuentra más comercio espiritual, ni más distracción deportiva que
la aglomeraci6n en Ja taberna y la esgrima del puñal homicida. La clase
baja en las ciudades, no tiene oportunidad de un mejoramiento material,
sino cuando se dedica al servicio doméstico, allí come mejor, se abriga y se
protege y algo se instruye con el trato de clase mejor acondicionada, pero
la servilitud sigue siendo la misma, para cada quince días de constante trabajo, unas horas dominicales de paz y descanso, especialmente la mujer de
la clase humilde, encuentra más en armonía con su sencillez y pasividad el
servicio doméstico, que el obrador. Tal vez a grandes razgos, sin que hayamos
pretendido hacer un cuadro lleno de colorido, la vida que hace nuestra clase
humilde sometida a la esclavitud material, llena de supersticiones y falsas
concepciones del deber y del derecho. En nuestro concepto, esa clase baja,
es perfectamente redimible, basta para elJo, no dejarla totalmente desvalida,
velar por elJa, aun cuando sea, desde el punto de vista de la conveniencia,
594

tomando en cuenta que es la unidad de trabajo de que necesariamente habremos ele hechar mano, y como directamente provienen su gran mayoría del
grupo indígena, entremos de lleno en el terreno reconstructor, preco~an~o
las ideas que abrigamos respecto a la reconstrucci6n del problema del mdio,
tal y como lo hemos visto.
Un enfoque por demás interesante, hace este sociólogo mexicano al exponer
el problema del indio, desde el punto de vista de la educación, nadie sabe en
verdad cuál es el número exacto de indígenas puros o de indígenas me-.lclados
que existe en el país. Lo que a nadie puede escapar, es que esa población
constituye un magno y serio problema para la nación, hay quienes afirman
que son tantos millones, en tanto que otros creen que llegan a más, cono•
eiendo la manera defectuosa de hacer el censo en nuestro país, y la repugnancia que el indio siente para ser inscrito en lista o padrón alguno, se
comprende cómo nunca ha sido posible asegurar el número exacto de indígenas
con que contamos. El problema consiste en transformar toda esa enorme
energía latente en fuerza productora, en hacer que cada indígena de los
nuestros, se civilice y mejore su actual situación, para que sea un elemento de
producción, y un factor de trabajo en armonía con las necesidades de la
época, es decir, por todo el peso de sus deberes y todo el bagaje de sus derechos.
Ya hemos hablado someramente de la situación de esa raza o de ese grupo
de nuestro país, su miseria, su atraso moral y material, están a la vista de
todos en las ciudades y en los campos, a lo largo de las vías férreas y a los
márgenes de los ríos, y en donde quiera que se les encuentre. ¿ Cómo aumentaremos la potencialidad de ese grupo humano?, ¿ cómo transformaremos
a los actuales indígenas en activos agentes de progreso?
Desde luego debemos pensar, cómo lograremos mejorar las condiciones
económicas del pueblo, pero es el caso que, sin la previa educación, no es
fácil lograr el mejoramiento económico, y sin éste, no se puede desarrollar
la obra educacional. A resolver ese círculo vicioso tienden estas páginas, o
tiende este estudio; el plan educacional que en seguida trazaremos está tomado de la verdad, basado en la experiencia obtenida en otros pueblos, y
tiene este sello de confianza, la de que alcanzaremos mejores resultados,
porque nuestros indígenas son inteligentes, y con quienes hemos hecho experiencias a que nos referimos.
Si logramos duplicar la capacidad productora de nuestros indígenas, habremos dado un paso inmenso en el camino de nuestra reconstrucción. no perdamos de vista, insistimos, la inmensa ventaja de que nuestros indígenas son
inteligentes y bastante civilizados, con quienes se han seguido procedimientos

595

�educativos que detalladamente expondremos, y que nos dan una franca esperanza, Muchas _ocas_iones_ hemos tenido oportunidad de admirar la sagacidad,
la agudeza, la mtehgenc1a, la paciencia y la industria de nuestros indígenas.
En el interior del Estado de Chiapas, todavía puede verse en San Cristóbal
de las Casas y en Comitán, infinidad de objetos útiles, curiosos y artísticos
que fabrican los indígenas. Estas mismas manifestaciones de habilidad se
producen en México, en Oaxaca y en casi todos los estados de la República·
es sorprendente cómo el indígena de estos lugares, comprende todo lo qu;
se le ~nseña, quién no le ha visto en las plantas eléctricas y en las fábricas,
m:ine1ando, al poco tiempo de aprendizaje, las máquinas más complicadas,
millares de veces nos ha ocurrido encontrar indígenas mucho más inteligentes
que muchos de nuestros mestizos, especialmente en Chiapas y en Ja región
del Isbn.o que pertenece a Oa.uca y recuerda Alvarado de la manera más
grata, las comisiones de indígenas de la sierra de Oaxaca que bajaban a Sao
Jerónimo a hablar con él sobre asuntos de sus pueblos, con qué clarividencia
presentaban sus alegatos, y qué sagacidad desplegaban para contestar; alguno
hubo, que con gesto varonil y sereno contestara en nombre de sus acompañantes, "si se pretende hacer eso, nos haremos respetar por la fuerza, el gobierno no tiene ningún derecho a mezclarse en nuestros asuntos municipales".
De esta gente se puede hacer todo lo bueno que se quiera son diamantes
sin pulir, y hay que pulirlos; de los indígenas que conozco,' puedo asegurar
que el más enérgico e inteligente es el oaxaqueño, sin que deje yo de darle
un lugar prominente al indígena de Chiapas, con excepción de algunas ramas
el indio y el mestizo de Chiapas, son susceptibles del más alto grado d~
desanullo; "Siempre admiré la inteligencia y la serenidad del chiapaneco en
los comb~tes -nos afirma Alvarado-, no era el valor ciego del yaqui, sino
el ~a~qwlo ~onsciente del_ hombre civilizado; no deseamos extendernos porgue
sena mtermmable la sene de citas que podríamos hacer, tantas han sido
r.ucstras perturbaciones y tantas enseñanzas hemos podido sacar de ellas".
Nuestros indios -repite-, son un inmenso criadero de diamantes en bruto
hay que tallarlos, para que ingresen con su verdadero valor, al haber sociaÍ
de nuestra patria: Juárez, Altarnirano, Ramírez, que hablen ellos, si nosotros
no sabemos hacerlo.
Hace Salvador Alvarado, unas consideraciones sobre la instrucción rudimentaria para los indígenas, y nos pone esta cita: Hace poco llegó a nuestras
manos -nos dice- un libro del señor ingeniero Alberto J. Pani, recientemente publicado con el título de Una encuesta sobre educaci6n pública, en el
que reúne todas las cartas que le fueron dirigidas con motivo de su_ folleto,
La instrucción rudimentaria en la República, y en él, incluye también algunos

596

folletos sobre el mismo tema, y algunos artículos publicados en la prensa,
nótase la absoluta falta de alusión a otro trabajo producido sobre el mismo
tema, y con el mismo motivo por el profesor Gregario Torres Quintero, y que
muy bien pudo haber figurado al lado de los otros, si se quería dar al asunto
toda la importancia que merece. El libro del señor Paní tennina con un
trabajo del licenciado Ezequiel A. Chávez, a manera de conclusiones finales
que suscriben también al doctor Alfonso Pruneda y el señor Paulino Machorro
Narváez. Desde luego hay un interesante trabajo del señor licenciado Chávez
que no debe estimar.;e como un resumen de las diversas opiniones emitidas
en el cuJso de la obra, sino como un estudio nuevo, bien meditado que difiere
totalmente de aquéllas, hay en esas conclusiones algunos puntos de conpcto
con las ideas que sustentaremos en las líneas posteriores, y así nos complacemos en conseguirlo, pensando que no estamos solos en nuestra brega por
una reforma profunda de nuestro sistema escolar; el libro carece de importantes rectificaciones que el profesor Torres Quintero hace al folleto del
señor Pani. Este trabajo de Torres Quintero fue presentado al señor José
María Pino Suárez, quien no tuvo tiempo de llevarlo a la práctica como
quería, pero después se tradujo en un hecho que fue el primer esf uer1.o para
fundar 5,000 escuelas federales en el territorio de la República, pero nótese
que esa fundación, de 5,000 escuelas, promovida durante el régimen del
General Victoriano Huerta, no fue al fin de su agrado puesto que en un
momento hechó por tierra aquella obra iniciada con tan buen auspicio; las
renuncias de Vera Estaño! primero, y después la de Torres Quintero, señalaron
el final de aquel hermoso sueño de rehabilitación del indio.
Hoy tenemos que insistir sobre el mismo tema, las escuelas rudimentarias
eran imperfectas sin duda, entre las opiniones publicadas por el señor Pani,
figura la del señor Agustín Rivera y San Román, docto sacerdote, muy conocido por sus ideas liberales, en ellas se lec: "opino que a pesar de tantas
dificultades, se acometa la empresa, porque dice Horacio, que el que comienza
una empresa, tiene la mitad de lo hecho, tal es la cuestión, comenzar, es el
cine1ienta por ciento, el perfeccionamiento vendrá después, si ante esta magna
obra nos detiene el escriípulo, de que la escuela rural ofrecida al indio no es
perfeeta, corremos el peligro de aplazar indefinidamente aún, la iniciación
de ella, toda obra buena ha tenido humildes principios". No reducimos nuestros deseos a una escuela simplemente de leer, escribir y contar para los
indio , por lo que expondremos enseguida, se comprenderá, que vamos más
lejos que el núcleo de opinantes que escribieron en el libro del señor Pani,
sin embargo, una cosa es enunciar un ideal, y otra indicar la realización de
ese ideal, el ideal marca una dirección, es una luz que señala el camino hacia
la cumbre, para alcanzar la meta es preciso emprender la subida como se

597

�pueda, a pie, en burro, a caballo, en ferrocarril o en aeroplano, debemos ser
hombres de acción y no simples teorizantes.
Más adelante, Salvador Alvarado, insiste en la necesidad de educar al
indio, nos creemos dispensados, desde luego, de preconizar la educación
del indio con rimbombantes parrafadas, han abusado tanto de este tópico los
politicastros, que no queremos ni por un momento parecernos a ellos, el que
quiera conquistar aplausos o popularidad, baste con que hable de la redención
del indio, y sea para acreditar una plataforma política para embaucar a
sencillos gobernantes o para batir el récord de progresista en un congreso
pedagógico, ya estamos cansados de tanta logorrea retórica en favor del
indio, y sin embargo, el indio está allí, estorbando el progreso de la patria,
pero él también es parte de la patria, no podemos hacerlo a un lado, no podernos aniquilarlo, como hicieron los colonos ingleses con los pieles rojas o
los búfalos, para después reunir piadosamente los rebaños de unos v otros
y poblar con ellos las reservaciones de los parques, tampoco podemos fundar
la República sobre un cimiento o capa de esclavos, el indio por sí solo constituye uno de nuestros más hondos problemas, necesitamos transformarlo en
eficiente elemento social, va en ello nuestro futuro, todo nuestro destino como
nación, para ello no tenemos más que un medio evidente, la educación. No
creemos en la omnipotencia de la educación, pero tampoco podemos renunciar
a ella, nos desarmaríamos, cruzamos de brazos sería un crimen, al contrario;
es necesario obrar, y obrar pronto, pero al hablar del indio, no nos concretamos solamente a la educación escolar, su redención no está en enseñarle
a leer, escribir y contar, etc., está en algo más, está en el trabajo, en el trabajo
inteligente, en el trabajo intenso, está sobre todo en mejorarle su vida
física, intelectual y moralmente; está en curarle del mal de la embriaguez,
el indio es un elemento productor, un elemento económico, pero es preciso
que lo sea de un modo consciente, no es ni debe ser una máquina, es un
hombre. debe ser también un ciudadano, debe ser un ciudadano que trabaje
con eficiencia, para su bien y para la comunidad, debe ser un ciudadano
que posea siquiera el mínimum de ilustración que corresponda al común de
los habitantes de un país civilizado, debe vestir mejor, debe alojarse mejor,
debe comer mejor, debe saber leer, escribir y contar y las demás menudencias
de nuestro programa escolar hoy en uso, mas no es del programa de lo
que debemos preocuparnos mucho, como lo hacen todos los que opinan respecto a la instrucción rudimentaria, desde el señor Pani, hasta el último,
siguiendo el vicio de todos nuestros reformadores escolares. El mismo programa
puede servir en manos de un maestro para embrutecer al discípulo, y en
manos de otro para elevarlo.

598

El elemento vital no está pues, en el programa que puede ser teóricamente
bueno, sino en el maestro, si el maestro es bueno, no importa que el programa
sea deficiente, él le dará vida.
El éxito bueno o malo de una educación, no depende del mayor o menor
número de materias elegidas para elaborar un programa, cada maestro, cada
inspector, cada jefe de educación, cada gobierno, cuando piensan en reformas
escolares, creen que el problema es de aumento de materias, debido a ese
afán, nuestros programas alcanzan dimensiones kilométricas. Esas reformas,
por otra parte muy discutibles, son s6lo externas, lo más importante es el
método y más que el método, el espíritu de la educación, mientras más largos
son los programas, más trabajo para la memoria, dan pávulo a nuestra enseñanza memorista, los maestros comprendan que no pueden desarrollarlo sino
verbalmente. La enseñanza experimental y práctica demanda mucho tiempo,
y ellos no puf'den perder el tiempo, es necesario hablar mucho, repetir mucho,
leer mucho, exigir mucho, si no, ¿ qué van a saber los niños sobre exámenes?,
¿qué van a saber los indígenas sobre reconocimientos?, es necesario pues que
nuestras escuelas, y en las de los indígenas especialmente, se reduzcan los
programas únicamente a lo fundamental, el resto de la enseñanza debe ser
en forma de trabajo, no s6lo realizado por la agencia escolar propiamente
dicha, sino por otras agencias que concurran al mismo fin, y sería aquí el
lugar de entregar en largas, aun cuando oportunas y necesarias, refle.'tiones
sobre la manera de educar eficientemente a nuestros indios.
Tenemos la seguridad de que estas aseveraciones tan largas, como interesantes, habrán hablado mucho, con bastante eiocuencia como lo hicieron
Demóstenes o Cicerón, a través de ellas, notan ser fragmentarias, se puede
ver la génesis de un programa completo para la educación de nuestros indios,
no para realizarlos dentro de las cuatro paredes de un mal salón escolar de
piedra o madera opaca, sino con mayor empeño fuera de aquel salón, aun
cuando éste estuviera equipado con todos los elementos materiales de la
última moda, la elevación de nuestros indios y aun la de nuestros mestizos,
no está en la educación libresca e intelectualista de nuestras viciosas escuelas,
la escuela del saber, debe ser sustituida por la escuela de la acción, leer,
escribir y contar nada valen si no se usan, enseñar a vivir mejor, esto es lo
que importa. ¿ No estamos cansados de ver pueblos y aldeas con escuelas
desde hace medio siglo, que permanecen invariablemente en el mismo estado
de atraso y sin que hayan sufrido la menor modificación y hay quien ose negar
que esas escuelas, esos maestros, esos libros y esas lecciones orales, han fracasado por completo? queda mucho por responder.

599

�Hemos seguido el pensamiento de Alvarado en este problema fundamental
de México, sin que discrepemos en su planteamiento y sugerente solución, la
clave está en educar al indio, como un deber nacional, esto engendra en el
campo dos problemas, el agrario y el educativo, si llegamos a resolverlos,
habremos resuelto un gran problema de Mé.'Cico; mas para resolver esto dos
problemas, no basta la instrucci6n, se necesita una intensa acci6n social y
económica que ejerza su influencia constante sobre nuestro indio, y sobre nuestras clases económicamente insolventes.

RESPUESTA JURIDICA A LA GUERRA ENERGí.TlCA

Dr. ALDo

ARMANDO

CoccA

Presidente del Consejo de Estudios Internacionales
Avanzados, Miembro correspondiente en la Argentina de la Academia Internacional de Astronáutirn
(París).

I. PROBLEMATICA JURlDICA ANTE LA "GUERRA ENERGí.TICA".
EL DECENIO CONCLUIDO se ha caracterizado por una nueva forma de guerra
-en su sentido propio de. disidencia llevada al extremo- que parece no
quedará aislada. Se ubicaría como precedente de otras próximas, como la
guerra de los recursos renovables, es decir, de las materias vitales para la
subsistencia, comenzando por los alimentos. Es una guerra sin ocupación
territorial, pero con efectos económicos más completos, dado que abarca a
la comunidad civilizada por entero. Tal disidencia -que ha superado hace
años la etapa de crisis- no parece anunciar una paz previsible; por el
contrario, cada día se muestra más agresiva. Se ha extendido ya por un
periodo que superó el de la I y la II Guerra Mundiales; y no se atisba
siqujera una tregua. Se trata de una guerra que tiene su término o su fin
en sí misma. El arma empleada es un recurso no renovable, que se agotará
en los próximos veinte años, o antes. Este hecho parece alentar la dureza de
los países productores de petróleo, como si pretendieran en el curso de una
sola generación tomar el predominio económico mundial.

¿ Qué han hecho las naciones, en su inmensa mayoría agredidas por la
guerra energética?

Han celebrado consultas, reuniones internacionales y regionales, se han
unido en organizaciones que responden a sus necesidades e intereses energéticos, han trazado planes y contraofensivas internas e internacionales. . . Y

600

601

�han recurrido, entre las soluciones que impone la angustia, a la peli rosa
proliferaci6n de reactores, por ahora pacíficos, de energía nuclear.
Ha faltado previsi6n para contrarrestar la rápida acción de los productor
de hidrocarburos. Se ha querido di imular la enorme importancia que tiene
para la comunidad civilizada esta derrota económica. Y falt6, sobre todo,
la ran estrategia internacional, la única que en el mundo interpenetrado de
hoy, puede anunciar la superación de la gran disidencia. Por encima de todas
las soluciones tibias, panaceas de corto alcance y efecto, ha de pen a.rse en
Ja solución final Ha faltado, en definitiva, grandeza en la acci6n.

Así lo entendimos en 1976, cuando, lurrio de participar en un diálogo
que organizamos por convocatoria de la Universidad acional de Córdoba
en l 975, sobre los aspectos internacionales de la utilizaci6n de la energía
~obr decidimos, en nuestro carácter de Representante Permanente de la
Argentina ante la Comisi6n sobre la Utilizaci6n del E.~pacio Ultratcrrcstre
con Fines Pacíficos de las Naciones Unidas, llevar la cuestión al más alto
organismo político. Así también la comunidad jurídica competente, escuchó
en Ginebra, en el XV Periodo de Sesiones de la Subcomisión de Asuntos
Jurídicos del COPUOS, nuestra e:-..'J)Osición y el 25 de mayo de 1976 se conoció
nuestro trabajo "ProbJel}las internacionales que surgen de la explotación de
la energía solar y otros tipos de energía conexos·•. Este trabajo, por haber
r&lt;'cibido eJ apoyo de muchas delegacioues, a pesar de no corwponder a ninguno de los asuntos que trata el temario de dicho 6rgano de las raciones
Unidas, fue publicado como documento de la Asamblea General, pocos días
después, el 9 de junio de 1976, bajo el c6digo A/ c.105 /L.91. Ante ese
cenáculo de expertos legales, que habían ganado la gran batalla del Derecho
frente a la técnica y a la política con la conclusi6n del Tratado del Espacio
d 1967, y lo otros instrumentos internacionales que le sucedieron, se llevaron
las siete conclusiones del 16 de agost1J de 1975 obtenidas en Córdoba. En el
documento a entino se lee: " e-ría alentador para quien s han participado
en la elaboración de estas conclusiones verlas convertidas en principios del
tlrrccho e:;pacial. Aunque, en nue tr.1 condición de juristas, debemo ser
rautas r prudentes, no podemos dejar de expresar un alto grado de optimismo frente a los enormes beneficios que se derivan de la utilv.ación de la
energía olar. El optimismo se debe no s6lo al hecho que cualquier cue tión
que se trate en el marco del derecho espacial tiene una sólida base de conocimientos científicos y ofrece oportunidades para el mejoramiento de Ja
coexist ncia internacional en. una dimensión desconocida hasta el Tratado
de 1967 sobre el espacio ultraterrestre, sino también el hecho de que diariamente
reciben informaciones como ' ta: "La radiación solar qu llega a la

Tic&gt;rrn es 30,000 ,·eces mayor que el total de la energía actualmente u ada
por el hombre en la industria (16 billones de \'atios). S gurnmente, nue ra
enorme capacidad reativa y tecnológica podrá usarla como energía potencial
y entonces el si tema vital que sostiene nuestras industrias durará tanto como
el Sol" (Doc. /AC. 105/L. 91, p. 13).
En la reunión pi naria de la Comisión del Espacio de las aciones Unidas,
celebrada en Nueva York en agosto de 1976, nos tocó también presentar el
documento de trabajo y entrar en el debate de la cuestión. Las actas con
las versiones completas de esas intervenciones representan hasta el presente
la más amplia discusión en la ONU de los aspectos jurídicos y políticos de
la materia.

E te esfuerzo de la Argentina no fue suficientemente apoyado en ese momento y no figura, a pesar de que las consecuencias de la hostilidad energética on c da día más agudas, en la agenda de las Naciones Unidas, en el
ternario de asuntos altamente prioritarios de la Comisión del Espacio Ultraterrestre.
Estamos persuadidos de que todas las estratenfas intentadas hasta el presente son débiles e impropias. Por ello insistimos en que el foro c¡ue debe
nrordarle preferente atención es la ONU y, por ser el derecho del espacio
el que habrá de dar, también en esto, la solución anhelada, en el COPUO..
o se tuvo la decisión requerida en el e5CCJlario internacional que, recalcamos, es el propio, ni en el ámbito interno y regional. Si el Estado o Estado
más directamente perjudicados, hubieran tenido la decisión que llevó a crear
la bomba atómica y los capitales que se pusieron al servicio de esta idea
d tructora, la crisis energética se hubiera superado en menor tiempo que la
JI Guerra Mundial y a menor costo que la bomba atómica. Lo lamentable
e que el mundo entero comienza hoy a reflexionar que la paz económica,
la paz en definitiva, no se logrará como en 1945 con una explosión nuclear,
sino con la "revolución solar", que unirá a todos los pueblos del planeta, en
lu(!'ar de separarlos y destruirlos.
El conocido trabajo del físico Amory Lo\·ins Energy Strategy: The Road
Not Taken? publicada en la revista británica Foreign Alfairs (Octubre, 1976)
enfoca la solución energética tomando alguna de estas dos sendas: la " nda
dura" que, luego de la era del petróleo y del gas, prevé sistemas energéticos
en gran escala y "arcano ", tales como reactores reproductores, aparatos de
fusión nuclear no concebidos todavía, enormes estaciones espaciales que
recogerían electricidad del Sol e irradi::uí.an el fluido a la Tierra en forma de
micr ondas. Y la otra, la "senda suave", que comienza con la
en·a de com-

602
603

�bustibles fósiles, para ganar tiempo y no recurrir a nuevos reactores nucleares,
sino a fuentes renovables }' benignas, principalmente lo rayos solares y otros
productos relacionados con el Sol.
Las reflexiones de Lovins, que alcanzaron resonancia por haberse con\'ertido en el núdeo de los debates arerca de los planes energéticos de Jos
Est.1do Unido, son correctas. Lo que él llama "senda .suave" preferimos
denominarla "revoluci6n solar", por oposici6n a la "senda dura", que es la
actual guerra energética. Pero a juicio nuestro ofrece una fisura, aunque
más no sea en su concepción mental y es la de haber separado una misma
eneig-ía, la solar en dos sendas y sobre todo el haber colocado en la "senda
dura" a la energía obtenida en el espacio por medios de la tecnología espacial. Si hubiera pensado en el Derecho no existiría esa fractura. Tal \·ez lo
que preocupa en su calidad de físico es la irradiación de electricidad a la
Tierra por microondas. También ello nos preocupó como juristas y lo dijimos
ante el foro mundial: "En el documento elaborado por la Secretaría (de J~
acioncs ni das) se hace referencia a las microondas y se dice que ese medio
para enviar la energía transformada a la Tierra no produce efecto alguno
en Ja atmó fera misma, pero que es mene ter estudiar y determinar lo·
fectos que pued n ocasionar en !as aeronaves r av que \-uelen a través d
rn ha,:. Ello e cierto· sin embargo no estarnos mur seguros de i las microondas en fonna permanent )' en tal amplitud e intensidad, no producirán
efectos también en la atrnó fera terrestre, es decir, efectos que interesen a toda
la Humanidad. Ello se debe a que no tenemos experiencia en cuanto a los
pro3rama propuestoc;·• (Discurso del Embajador Cocea ante las Nacionc s
nidas, 29 de junio de 19i6: Naciones Unidas, Asamblea General, Doc..
A/.\C. JQj/ PV. 166, p. 28-30 versión taquigráfica. En la misma se ión expusimos los peligros de contaminación ambiental). Algo más de un año después.
el 5 de julio de 197-7, se realizó en Toronto el Congreso de la Asociación
Canadien e para Control de la Contaminación Atrno férica, donde se afirmó
que las microonda. pueden ser muy peligro as para el ser humano y que es
necesario estudiar rápidamente las consecuencias de las e.¡posiciones a tales
irradiaciones.

hasta el presente que propone soluciones jurídicas, y, por
definitivas.

onsiguiente,

En efecto, repeler una agresión con otra agresión: la guerra energética
con la guerra de alimentos, no es solución ni principio de solución. o
el enfrentamiento, sino la armonía y la concordia aseguran situaciones estables. Ellas equivalen a restaurar un orden quebrantado, es decir, requiere
la accíón del Derecho. El Derecho que ha experimentado tan i;eñalados
progresos en los últimos quince años con motivo de la exploración · utilizari6n del espacio ultraterrestre (que pudo haber derivado en guerra total o
política de dominio g1obal) es la medida de la paz y la seguridad internacional . Tales realizaciones han significado el predominio de la ra16n sobre
las ambiciones de dominio de ]as naciones.
Por ello, por encima de todo, la guerra energética tiene una problemática
fundamentahnente jurídica.

II .. I TEM: DE GE ERACióN DE E. ERGfA PARA LA TIERRA
co T B E E EL E PACIO.
A e te tema dedica un capítulo el Informe Anual presentado por la Federación Internacional de Astronáutica a la Comisión del Espacio de las
• 'aciones Unidas y que se ha difundido como documento de la samblea
General A/ C. 105/249, 17 de agosto de 1979.

0

1:'3

primera observación que es dable hacer, cuando de estrategias para
pahar la~ consecuencias económicas de la guerra energética se habla, es
la ausencia del Derecho. Corr sponde al jurista asumir el papel que Je corresponde en este quebrantamiento del orden internacional, en su aspecto económico y político. Felizmente, los juristas están exentos de reproche, porque
fue un documento jurídico el que se conoció con anterioridad a cualquier
otro en la Comisión del Espado Ultraterrestre de las Naciones Unidas, único

En él
consigna que el concepto de la conversión en el e pacio de la
energía solar en energía eléctrica para trammitirla a la Tierra para su
consumo como carga comercial básica ha sido estudiada en forma conjunta
por el Departamento de Energía de los Estados Unido y la ASA de de
W76. El pro"rama de e,•aluación se hace a través de un plan conjunto q_uc
abarca cuatro esferas funcionales de estudio:
a) d finici6n del sistema;
b) evaluación de factores ambientales, sanitarios y de seguridad:
e) cue tiones socioeconómicas conexas;
d) evaluación comparativa de otros sistemas de eneraía.
Se guardan para junio de 1980 las recomendaciones finales.
Sobre la base de estas recomendaciones se proJ eta adoptar, antes de
octuhre de 1980, una decisión obr la continuación del programa.

604
60.;

�~l. sistema del sat~te de energía solar (SPS) se base en el empleo de 11 n
satcbte con una batena solar fotovoltaica plana y una antena de microondas
que m:a~aría energía a una antena rectificadora situada en la Tierra, que
produc1na 5.000 megavatios de potencia eléctrica. Se consideraron dos sistemas de conversión de energía fotovoltaica: pilas de arseniuro de galio aluminio y pilas solares de silicio. El satélite se construiría en una órbita
geosincrónica, con materiales lanzados desde la Tierra en un vehículo reutilizable. Un vehículo de transferencia orbital, movido por un motor eléctrico
que obtendría también su potencia mediante baterías fotovoltaicas solares
llevaría los materiales de 1a baja órbita terrestre a la órbita sincrónica. Lo;
estudios realizados el último año confirmaron la viabilidad técnica de este
concepto que se seguirá analizando y modificando. Entre las importantes
características del diseño se señalan: 30 años de vida útil, 63% de eficiencia
de transmisión; tamaño de la antena: 10x13 km en la latitud de 35º; propulsión
para el mantenimiento de la estación en órbita; las especüicaciones de los
sistemas, las operaciones y la construcción; el empleo de cinco vehículos de
dos etapas totalmente reutilizables.
En Europa se ha considerado la posibilidad de utilizar tecnología espacial
en la producción de energía y se han identificado tres posibles aplicaciones
de esa tecnología que podrían contribuir en forma significativa:
a) El establecimiento de estaciones espaciales de energía solar en órbita
geoestacionaria;
b) El desarrollo de un sistema de transporte sin riesgos para lanzar los
desechos radioactivos nucleares hacia el Sol; y
c) La. construcción de grandes laboratorios y fábricas en el espacio en los
que ~~dieran desarrollarse nuevas tecnologías y procesos industriales que
pemutieran hacer descubrimientos tecnológicos trascendentales en la esfera
de la energía. (Doc. cit. pp. 20•2 l).
(;orno se advierte, los estudios están comenzados y los científicos no se
desalientan. Falta una decisión poütica común. Hay que mirar el futuro
con grandei.a )' abandonar el complejo de derrota que acreditan los gobiernos
así como los intereses de la comunidad industrial que mira a sus babnr.e;
anuales y no a su propio futuro. En efecto, los países industrializados han
descuidado la energía solar, porque el mundo industrial tiene el 90% de su
capital invertido en edificios y equipo mal adaptado a la transición solar.
Es a!P:ntador que algunos gobiernos, como el de los Estados Unidos aumentó
de 5 a 300 millones de dólares en cinco años los gastos anuales de' investiga•
606

ción sobre energía solar. Para que esta nación pueda superar su problema
energético deberá hacer un esfuerzo comparable a la movilización de la
última guerra mundial. Si lo hace, habrá resuelto su problema para el año
2,000. Y habrá triunfado en la guerra energética. Los otros gobiernos honra•
damente afectados por la crisis económica derivada de la energía, si sólo
destinan a un plan conjunto de abandono del escenario perdedor de los hidrocarburos la diferencia que han acusado sus presupuestos por el alza del
petróleo en un sólo año, serán igualmente vencedores.
Desearnos adelantar que la objeción de uso de la órbita geoestacionaria
por temor a su saturación, se resuelve ya desde el punto de vista técnico. En
efecto, en el estudio "Carácter físico y atributos técnicos de la órbita geoestacionaria" (Un Doc. A/ AC. l 05 /203) se dan las soluciones. Algunas naciones
contribuyen a evitar la saturación, eliminando satélites que ya no se utilizan
( los Estados Unidos de América eliminaron su satélite de aplicaciones tecnológicas ATS-6 de la órbita geoestacionaria el 2 de agosto de 1979: Un
Doc. A/AC. 105/252/Add. 1, p. 3).
Con relación a las fuentes energéticas, la tecnología espacial ofrece algunas soluciones, primero parcialmente y luego incrementándose, convirtiendo
b energía solar en formas que puedan ser utilizadas en la Tierra (Eilene
Galloway, The future of Space Law, IAF'76, Anaheim, Calif. Oct. 1976,
IAF-ISL-76-06, p. 7). La autora cita en ese estudio el primer trabajo conocido sobre el tema jurídico, presentado en las Naciones Urudas, y que entendemos es el punto de partida para la decisión importante, esfuerzo comenzado
por la Argentina en 1976, al cual debemos volver la mirada.
El dispositivo solar-eléctrico más interesante es la celda fotovoltaica o solar,
que es la principal fuente de energía de los satélites en órbita, por los que
pasa gran parte de las telecomunicaciones internacionales del mundo. Las
celdas generan electricidad directamente cuando reciben la luz solar. No
tienen partes movibles, no consumen combustibles, no contaminan, funcionan
en una gama muy amplia de temperatura, duran mucho tiempo, requieren
poco mantenimiento y generalmente están hechas de silicio, elemento que
ocupa el segundo lugar entre aquellos que más abundan en la corteza terrestre (Denis Hayes, La energía en el mtmdo en desarrollo, en "Diálogo sobre
la Energía", Internacional Comunication Agency, U.S.A., p. 32).
Existen algunas opciones, iniciándose la gama de posibilidades con el
proyecto de satélite de transmisión de energía solar (Glaser, 1968), otras
propuestas de estaciones espaciales, o la construcción de colonias en el espacio
que administren la planta energética destinada a servir a nuestro planeta.
607

�También se ha estudiado la posibilidad de instalar estaciones de energía
,lar con materiales lunares (O' eil, 1975). Pero con anterioridadJ se habían
cC1nocido los trabajos del ganador del Premio Nobel y académico . N.
Sernenov, quien propuso se utilice a la Luna para sati facer las necesidade
de energía de la Tierra. Según emenov es posible cubrir la superficie total
del satélite natural de nuestro planeta con fotoelementos semiconductores
de gran eficiencia para transformar la energía de la luz solar en el ctricidad
y transmitirla a la Tierra. De ta manera la Luna se convertiría en una
poderosa planta energética para el futuro de la humanidad (Guías Iakubovich
Urnarov y Anatoli Andreevich Ershov, "Znanie", Moscú, 1974, p. 3, biblioteca del autor. citado también en su documento de trabajo presentado en
19i6 ante las aciones Unidas (A/AC. 105/L. 91, 9 junio 1976).
El 5 de diciembre de 1979 la Asamblea General de las Naciones Unidas
adopt6 la Resolución 34/68, por la cual :se pide al Secretario General de
las aciones Unidas que abra el Acuerdo que debe regir las actividades de los
Estados en la Luna y otro cuerpos celestes a la firma y ratificaci6n de todos
los Estados, lo antes posible y expresa la esperanza de que la adhesi6n a este
cuerdo sea lo más amplia posible.
La conclusi6n de este acuerdo, cuyo primer proyecto responde a la iniciativa de quien esto escribe, quien en su carácter de representante permanente ante la
aciones Unidas, .redactó, presentó y defendi6 por espacio
de nueve años el pro ·ecto, que fue ampliado con sucesivas propuestas, es
de la mayor relevancia para nuestra materia. Nuestro "Proyecto de Convenio
sobre los Principios que deben regir las actividades de utilizaci6n de los
recu~o naturales de la Luna y otro Cuerpos Celestes", a que nos referimos
(Un Doc. A/AC. 105/C. 2/L. 71; A/ C. 105/85, p. 50/51, 1970, etc.) fue
el primer texto que incorporó la expresi6n "patrimonio común de la Humanidad" a un instrumento internacional vinculatorio, principio jurídico que
obtuvo consagración, por su aceptación universal, en 1979.
Por aquel principio de justicia distributiva que aprendimos de los clásicos
del Der cho. correspondió al derecho del espacio el mérito de hab r incorporado el principio jurídico del "patrimonio común de la Humanidad'' al derecho
positivo universal. Justo homenaje al más cientüico de los derecho , que
llevó nueve años de esfuerzos sostenidos pero que representa la más importante
conquista del hombre para su bienestar a través de toda la historia de la
Humanidad.
Cualquiera sea el tipo de energía captable y utilizable con base en el
espacio, la solución jurídica, que fuera ofrecida en 1975 en el campo aca-

démico, cuenta hoy con el texto de un acuerdo internacional abierto ya por
el Secretario General de las Naciones Unidas a la firma de todos los Estados.
Para ampliar el panorama de e te capítulo. recordaremos que bien pueden
instalarse ''fábricas-laboratorios espaciales", que circulen precisamente a través de los cinturone de radiaci6n hoy por hoy temidos aún por los cosmonautas y que reconvertirían la energía de· las partículas elementales que,
impulsadas por el Sol, se almacenan precis.."tmente en el cinturón de von
Allen, que no es ni más ni menos que "un grao paquete de energía" (Sebastián E. tradé Rodoreda, La energía en el futuro, en "La energía y su
transformación: Presente y Futuro", Barcelona, 1974, p. 402).
Aparte de la energía obtenida del hidrógeno, que en cualquier parte que

sea captada causa problemas de derecho internacional (Veáse Hydrogen
Energy, Clear Energy Research Institute, University of Miami1 Coral Gables,
t 974), tenemos otras muchas fuentes procedentes del espacio. En agosto
de 1975 el satélite científico británico "Ariel-5" captó un cataclismo que
genera energía 35.000 veces más potente que la del Sol. El "objeto" es conocido como ''A0621 menos O" (Aldo Armando Cocea: El Sol ante el Derecho
Internacional, Revista Temis, ros. 35-36, Zaragoza, nota 3, p. 329). Y en
el Informe presentado por el Comité de Investigaciones Espaciales (COSPAR)
del Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU) a las aciones
Unidas correspondiente a los adelantos de Invesúgaci6n Espacial ( 1978-1979),
se hace saber que el primero de la .serie de Observatorios Astronómicos para
Radiaciones de Alta Energía (HEAO-1) fue lanzado el 12 de agosto de
1977 y reingi s6 en la atmósfera el 14 de marzo de 1979, día del nacimiento
de Einstein. Este vehículo espacial, ha permitido realizar muchos descubrimientos nuevos:

1) Se ha descubierto una nueva clase de sistemas de emisión de rayos ~
4

suaves;

2)

e ha hecho la medición D12S exacta del espectro y la isotropía de los

raros X cósmicos en una grama determinada;
3) Se han identificado más de 100 fuentes con sus elementos de contraparte ópticos o de radio;

4) e han medido emisiones de rayos X de muchas fuentes extragaláctic:is
nuevas;
5) e ha ampliado el espectro de muchas fuente
fuentes cxtragalácticas;

galácticas bin:irias )'

608
609
bumanitu-39

�y

6) Se han descubierto más fuentes de emisiones rápidas de rayos gamma
ha determinado con exactitud el e~tro y la variación temporal;

&amp;e

7) Se han obtenido nuevos resultados en relación con el límite de las
emisiones de rayos gamma, que explicarían el origen de lo rayos gamma de
alta energía detectados desde el satélite COS-B. (Un Doc A/ C. 105/248,
pp. 27-28, 18 septiembre 1979.) ·

Y con tan sorprendentes descubrimientos relativos a fuentes de alta energía,
cómo la Humanidad no se decide a dirigir, firmemente, su mirada hacia el
espacio.
Analicemos ahora la energía no convertida: luz y calor solares con base
en el espacio de captación y transmisión.
Dos siglos antes de Cristo, Arquímedes destruyó la flota de los romanos
mediante e) empleo de energía solar concentrada y sin transformar. e trata,
seguramente, del primer paso de aprovechamiento mejorado de la luz que
envía el Sol naturalmente a la Tierra. Tal vez, por habérsele dado un uso
bélico. la Humanidad no le dio la importancia que tal empleo tenía para
el desarrolJo de la civilización. Faltó el concepto básico: no se trataba de un
ingenioso medio de destrucción de naves enemigas. En todas las edades del
laombre, energía significó "cap~cidad para realizar trabajos". Si a partir
de Arquímedes el pensamiento humano se hubiera orientado hacia el más
rico y completo de nuestros recurso energéticos, muy distinto hubiera ido
el camino de nuestra civilización. Y no llevaríamos el anatema que pesa
obre el hombre de nue tros días: haber hecho de su ambiente natura] un
ámbito agotado, contaminado y donde la vida parece perder cada día las
po ibilidades de permanecer. La duda de la supervivencia del hombre en su
planeta es el resultado de su propia obra. Corresponde a la generación presente asumir la responsabilidad y seleccionar lo remedios apropiados para
enmendar tan grande y r iterado d acil'rto.
Felizmente, aquella utilización de energía solar, dos milenios y dos centurias atrás, ocupa hoy la atención de científicos, que siguen lo estudios iniciados hace más ele medio iglo por Hennann Oberth, en 1929.

En efecto, la tecnología espacial ha colocado al hombre en el umbral
del control de la magnitud de la luz solar reflejada que alcanza la uperficie
de la Tierra. Mediante los reflectores orbitales, áreas pequeñas en relación
con la superficie de la Tierra, pero grandes para la apreciaC"ión común,
pueden ser ÜTadjadas en forma controlada con una intensidad de brillo variable entre el equivalente de la Luna llena hasta la luminosidad del Sol.

(Kraíft A. Ehricke: Space Light: Space itidurtrial enhanccment o/ the .solar
tronáutica ', Journal of lntemational Academy of Astronautics, Vol. 6, o. 12, December, 1979).

oplion, ''Acta

La idea es emplear "espejos espaciales" para la reemisión de Ja luz solar
hacia la Tierra. La utilización de una variedad de órbitas subgeosincr6nicas,
particularmente órbitas heliosincrónicas (sun-synchronous orbits) -SSO-,
amplía la flexibilidad de aplicaci6n de la luz espacial. El concepto de retroreflexión permite la irradiación en áreas durante el día, enriqueciendo los
efectos solares. Los sistemas de luz espacial se caracterizan por un alto grado
de versatilidad funcional.
Ehricke ofrece una tabla de utilizaciones de la luz espacial, a través de
cinco sistrmas:

Lunneta (área iluminada) con aplicaciones específicas de aumento de las
horas de labor agrícola, creación de empleos rurales, iluminación wbana y
de regiones de desastre.

Bio.solelta (incremento de la bioproducci6n): producción de alimentos y
biomasa, vegetación, algas marinas.
Agrisoletta (modificación del tiempo, procesamientos por calor) : estabilización del clima para la agricultura, control de lluvias y ientos, desalinización, de. hidratación o ecado de rosee.has.
Powersolttta (generación de energía): conversión fotovoltaica, energía química y tennal.

Mct.solelta (administración de climas): manipulación de máximas y mínimas. ( Ehricke, op. cit., loe. cit., p. 1520).
Las po "bilidades de aprov chamiento de la oergía
ultraterrestre y de los cuerpos celestes) ofr ce, según
versiones, toda ellas concreta y de positivos beneficios.

pacial ( del espacio
ha visto, múltiples

llI. ENERG!A OL R Y COMU ICACIONE ESPACIALES.
La relación entre eneigía solar transmitida a Tierra y comunicación espacial transmitida a Tierra es trecha. De allí que un experto haya hecho la
siguiente reflexión: • i Ja tecnología espacial es utilizada para la transmi i6n
de la energía solar a través de radioondas, se debe dar una consideración
cuidadosa de lo efectos que esta actividad tiene o puede tener sobr las

610
611

�comunicaciones espaciales existentes. ¿ Qué beneficio adicional puede brfodar
la transmisión de Ja energía sol:u a la SOC'ieclad universal para equilibrar las
pérdidas de las comunicacfones espaciales? (Subrata K. Sarkar, Space Solar
Power u.1, Space Comunications, "Acta Astronáutica, cit., vol. 6, p. 1753).
La enema solar en órbita es de seis a diez veces superior a la recibida
en la superficie terrestre. Esta energía puede ser transmitida utilizando amplificadores de potencia y antenas. Las estaciones terrenas convierten la energía
por microonda en corriente continua mediante antena y rectificadora ( rectanna) . La energía eléctrica en la Tierra es disponible 24 horas por día,
excepto 72 minutos de caída energética en el año, durante los equinoccios,
cuando el SP (Satellite Solar Power Station) entra en la sombra de la
Tierra. Si el SSPS ofrece un costo de energía competitivo con cualquier otra
planta energética terrestre, dicho sistema representará una serie alternativa de fuente energética en la última parte de la centuria {Sarkar, op. cit.,
loe. cit .. p. 1173-1174).
El SP ocupará una posición en la órbita geoestacionaria y usará el
espectro de radiofrecuencias para la transmisión de energía a la Tierra. Esta
asignación del recurso del espectro orbital al S PS requiere un sacrificio,
prima facie, de las comunicaciones espaciales dado que ambos utilizan los
mismos recursos limitados. La introducción del SSPS creará una situación
de desequilibrio en la órbita gccw tacionaria y en el espectro de frecuencias,
por cuanto los criterios pal'a amplitud de banda y separación angular necesarias deberán basarse en diferentes hipótesis. Los ruidos termales y por interferencia, que juegan un papel crucial en la transmisión de información, no
afectan en absoluto al SSPS. Pero otros servicios de comunicacione deberán
ser protegidos contra los ruidos del
P . Por otra parte, los objetivos del SSPS
. on totalmente diíerentes de los de las comunicaciones espaciales, y deberán
crearse nueva~ organi1A'lciones no sólo para mantenimiento y operación ino
también para la coordinación y regulación técnicas con varios sistemas SSPS.
La posición orbital y el espectro de frecuencias deberán ser asignadas a
cualquier país que los solicite, sin embargo, este país nunca usará estos recursos para el SSPS. De lo contrario, e plantearía un serio conflicto y choque
de intereses, nacionales e internacionales, entre diferentes instituciones. Las
estaciones terrenas SSPS deberán ubicarse, en lugares remotos y exclusivos,
para proteger de las radiaciones de microondas. Los efectos del calor de
lo desechos térmicos y la intensa radiación de microondas sobre el medio
ambiente total, especialmente sobre el clima, no han sido aún completamente
dilucidados. Mientras el costo de la energía sube, el de procesamiento, almacenamiento, coparticipación y transmisión de la información baja. El co to

612

de la transmisión de la información se está independizando de la distancia,
debido a las técnicas de comunicaciones espaciales y a las computadoras
de comunicaciones. El desarrollo de los medios de comunicación representa
wt modo de conservación de energía y/o un ahorro de tiempo y costo.
Para el nombrado autor, deberán estimularce definitivamente la continuación de las investigaciones para aumentar la energía solar en la Tierra. Pero
la dirección de las investigaciones debería ser reorientada por cuanto las
microondas no son apropiadas para la transmisión de la energía solar.
(Sarkar, op. cit., loe. cit., pp. 1756-57-58).
Celebramos que la autori2a.da opinión del experto a quien hemos seguido
en esta parte de nuestro trabajo coincida con la nuestra, expuesta tres años
antes en las aciones Unidas, en cuanto al peligro de las microondas. Y
también compartimos con él la seguridad de que las inve tigaciones y pro~as de energía !'olar incrementarán a no dudar la eficiencia y reducirán
los costo. de las comunic-aciones espaciales.

IV. E1 'ERGIA SOLAR VERSU

ENERGtA

UCLEAR.

E!- cada día mayor el número de na.clone que estiman prudente diferir
las medidas que implican comprometerse en una "economía de plutonio".
Ello es con ecuencia de que la preocupación relativa a la proliferación nuclear,
pese a los intereses de parte, se ha universalizado.
La EICC1 -INFCE, Evaluación Intemacional del Ciclo de Combustible
Nuclear, es una organización integrada al presente por 66 E tados y varias
organizaciones internacionales. Real.izó un e tudio que llevó 16 me~ sobre
sistemas de combustibles nucleares. El objetivo de la organización es ofrecer
procedimiento para reducir al minimo la producción de plutonio y uranio
de alto enrique imiento, fácilmente utilizables para fabricar art factos nucleares. Realizó su última sesión plenaria en Viena, el 26 y 27 de febrero de
1980. En aquella oportunidad expresó el Embajador Gerald C. Smith, representante de lo Estados Unidos de Am 'rica ante la Conferencia: "Todos
sabemos que la proliferación es básicamente una cue tión política y que si
una nación elige desarrolJar explo. ivos nucleares puede hacerlo sin dar mal
uso a las instalaciones civiles de energía nuclear. Sin embargo la EICC
seiiala que esas in talaciones pueden ser objeto de rnal uso y que por sa
razón
importante planear los futuros ciclos de combustible, prestando
cuidadosa atención a los riesgo de 1a proliferación. Los Estados Unidos

�recono~en q.u: esos riesgos existen en cada ciclo de combustible. La AICCN
no ha 1dentif1cado ninguna solución técnica que elimine esos riesgos".
~a Conferencia de Viena llegó a la conclusión de que las restricciones
aplicadas al reprocesado Y al plutonio separado necesitan ser reforzadas con
otros mecani~os prot~ctores, como ser un mecanismo de seguimiento, que
aco1:1ai:ª especi_al atenci6n a la colocación del exceso de plutonio bajo vigilanCia mternac1onal, un régimen efectivo de almacenamiento internacional
de plutonio y la concertación de acuerdos internacionales para almacenar
combustible usado.
~os .inf~rmes de la EICCN reclaman nuevas medidas de seguridad, técnicas

~ mstltucionales, de los riesgos de proliferación que son inherentes a las
m~talaciones sensitivas, como son las plantas de reprocesado y enriquecimiento, de todo lo cual nada concreto se ha podido alcanzar.
. El Subsecretario de Recursos Energéticos de los Estados Unidos de Amé-

rica, John M. Deutch, en una audiencia ante el Congreso dijo: "Con toda
certeza,
no ha descubierto ninguna fo'rmula t'ecn1ca
·
.
, la . evolución internacional
.
.
rn ~onorruca que pudiera librar de riesgo al desarrollo de la energía nuclear".
Y francamente, nunca hemos abrigado esa esperanza. Todos los ciclos de
combustibles contie_n~n. algún riesgo de proliferación, pero la EICCN ayudó
~ esta~leccr la legitumdad -en rigor, la necesidad- de ronsiderar la resistencia a la proliferación como una base importante para las decisiones
estratégicas en el ciclo de combustible".
Por otra parte, "la creencia de que la fisión nuclear suministraría unu
fuente barata, limpia y segura dt&gt; energía, ha desaparecido bajo un alud de
problemas técnico , económicos y morales. . . Las dificultades inherentes a
supera_: estos obstáculos contribuyen a explicar por qué se está desvaneciendo
suen~ nuclear. . . Las posibilidades de una catástrofe nuclear es indiscutible. S1 ~legase a haber una calamidad importante, en que se perdieran
muchas VJdas, la preocupación del público quizá obligaría a las autoridades
a cerrar todas las instaJaciones de energía nuclear. En esas circunstancias
como es natural, se derrumbaría una economía que tuviese por base la ener"Í;
nuclear. La duda moral es si nuestra generación tiene derecho a hacer p;Jj.
grar la salud y el bienestar de generaciones futuras con el objeto de satisfacer
(agregamos nosotros, en forma parcial y limitada) sus propias necesidades"
(~ester B;own: Energía: La pr6xima transici6n, en "Diálogo sobre la Energ1a-Energ1a Solar o Energía Nuclear", Intemational Communication Agency
USA, pp. 6-7).
'

e!

Además de los problemas morales y políticos se pone en duda h
f ••
bTd
,
oy su ac 0
J I ad económica. Así, 1a Administración para la Investigación y Desarrollo

614

de Energéticos de los Estados Unidos, ha reducido en forma muy significativa
sus cálculos de capacidad de fuerza nuclear para el año 2,000. Otras naciones
han destinado a la energía nuclear una proporción mínima de sus requenmientos, aun ésta, con carácter precario, en vista del cúmulo de factores
negativos que trae consigo la instalaci6n de reactores.
En el informe Nuclear Power lssues and Choices, patrocinado por la Ford
Foundation (1977) se lee: "El tiempo necesario para llegar a la capacidad
de fabricación de armas nucleares se reduciría muchísimo, y en una crisis
sería difícil resistir la tentación de tomar !a decisión irreversible de fabricar
armas nucleares y hasta de emplearlas". Por otra parte, todo control externo,
afectaría la soberanía de los Estados. La energía nuclear lleva de este modo
a intentar la violación de principios intangibles del Derecho internacional.
El programa espacial, además de todas las maravillosas realizaciones que
vienen asombrando al mundo, ha contribuido a enriquecer la ciencia de
recubrimientos selectivos, que permiten a los aparatos absorber grandes cantidades de energía solar sin pérdidas considerables. Aún hoy, en la cúspide
de la era de los combustibles fósiles las fuerzas de energía renovable derivadas de sistemas renovables y de ciclos impulsados por el Sol representan
alrededor de la quinta parte de la energía que conmueve al mundo. Se ha
calificado de "creciente fascinación" la del Medio Oriente -depósito mayor
de hidrocarburos-- por las tecnologías solares para la producción de electricidad.
Algunas de las permanentes y reiteradas críticas que se hacen contra el
desaJTollo de la energía nuclear, pueden ser resumidas del siguiente modo:

1. Los reactores liberan material radioactivo hacia la atmósfera.
2 . Provocan daños genéticos.
3. Ofrecen el constante riesgo de una explosión nuclear.
4. En los reactores de "agua ligera" existe el peligro del "derretimiento",
si cesa de fluir el agua que enfría el núcleo de los reactores, lo cual
conduciría a una liberación de materiales radioactivos hacia la atmósfera.
5 . Los reactores generadores de plutonio imponen un riesgo mayor de
explosión nuclear.
6. El plutonio en sí es un combustible demasiado peligroso para que pueda
permitirlo la sociedad.

615

�7. La eliminación de desechos presenta hasta hoy un problema insoluble.

8. La permanencia de desechos en la Tierra, aún enterrados, importa un
riesgo tal que es causa suficiente para la abolición de Ja fuerza nuclear.

9. La contaminación téonica, con el agua de enfriamiento que descarga
en lagos, ríos y océanos, crea consecuencias catastróficas para la vida
acuática.

10. La energía nuclear es antieconómica. Sus costos rutinarios son mucho
más altos que en otras formas de producción de energía.

11 . Las plantas nucleares son mucho menos confiables que las de cu:.1.lquier
otro tipo.
12. U na industria nuclear e tá ine. ·tricablemente enla7,ada. a la proliferac-i6n de armas nucleares.
13. Representa un con tante peligro de envenenamiento para la especie
humana: unos cuantos kilos de plutonio, distribuidos apropiadamente,
pueden extcnninar toda la población del mundo.
14. De acuerdo con el curso de las cosas, puede representar la próxima
etapa del terrorismo internacional. Cuando los materiales nucleares
puedan caer en manos de terrorfatas, estos pequeños grupos podrán
retener como prisionero o rehenes a los habitantes de toda una gran
ciudad o a los dirigentes de toda una nación.
15. Y como natural consecuencia, a manera de "protecci6n contra el
terrori mo nuclear'', aparecerían lo "Estados anti-terroristas", que
aniquilarían la libertad individual a cambio de una garantía de
protección.
16. Los "Estados policíacos'' derivados de la situación, ejercerían una vigilancia y una represión que no tolerará ninguna sociedad humana,
por atemorizada que esté.
17. Y tal \'ez romo síntesis de cuanto va dicho, y sin perjuicio de muchas
otras observaciones, con la liberación del átomo, el hombre ha dado
el paso má~ fonnidable hacia su autodestrucción, dado que ésta ha sido
su finalidad, al iniciar un proceso decidido de destrucción de la naturaleza, comen7ando por el aniquilamiento de su condición moral.
Estamos hoy mucho más allá de la afirmación de Wi!Lia.m ,·on Arx, ex
profesor del MIT y a esor de la Academia Nacional de Ciencias1 para quien

la energía nuclear es otro intento de perpetuar la violación peligrosa de "los
límites de la abundancia natural". Según von Arx, el ideal es ccvivir según el
régimen natural del Sol". Para nosotros es no s61o un ideal: es la salida
en Ja encrucijada energética mundial.
Aparte que una guerra mundial estará más cerca en cuanto mayor sea el
desarrollo de reactore nucleares y la producción de plutonio, se han planteado problemas jurídicos internacionales propios de la energía nuclear. Las
salvaguardias acordadas por el Organismo Internacional de la Energía Atómica están en el límite de lo tolerado por las soberanías de Jos Estados. El
Tratado de No proliferaci6n ruclear es a diario controvertido, por constituir
una limitación al derecho de cada país a propender al desarrollo de Ja energía
nuclear con fines pacíficos. Si bie:1
cierto que los acuerdos pactados con
libertad son más eficaces que los controles artificiales lesivos de los derechos
soberanos, el mal radica en el empleo de la energ{a nuclear y no en la
contramedidas con las que
pretende legitimarla.
El perfeccionamiento del bienestar de la Humanidad a través de la urevoluci6n solar" ( por oposición a la destrucción a t6mica) constituye también
un valor politico digno de ser tenido en cuenta: es una fuente descentralizada:
independientemente del control, virtual o efectivo, de los gobiernos.
FeJizmc 1te, la sensatez ha predominado en algunos núcleos ciudadanos:
aquellos que han creado nuevas ciudades al amparo de la energia solar, como
la de henandoah, en Georgia, cerca de Atlanta, y un pueblo en Los Andes
argentino , en la provincia de Jujuy.

V . LAS SOLUCIO ES QUE OFRECE EL DERECHO.
Desde el punto de vista académico. las soluciones comenzaron con los
trabajos de juristas a partir del Coloquio Internacional de Lisboa, del Instituto Internacional d D recho del Espacio, en 1975. Importantes estudios
de muy distinguidos científicos del Derecho se difundieron desde ese momento,
CU}O número impide glosarlos aquí. En las
aciones Unidas. el tema fue
llevado a la Subcomisión de Asuntos Jurídicos del COPUOS en mayo de
1976 (Ginebra) y en junio de ese mic;mo año en las sesiones plenarias de la
Comisión del Espacio ltraterrestre de las aciones Unidas ( ueva York)
por la Argentina. El tema fue racionalmente defendido por la delegación de
e$te país en Viena, en las plenarias de 1977 y mencionado por dicha representación en Ginebra, en 1978, en la referida Subcomi i6n.

616
617

�En los coloquios del Instituto Internacional de Derecho del Espacio, como
su nombre lo indica, se cambian opiniones sobre los temas de la agenda, pero,
salvo alguna rara excepción a través de sus 23 años de reuniones internacionales, no se adoptan conclusiones ni recomendaciones.
Sin embargo, antes de todo este movimiento académico internacional, existía un manojo de conclusiones -siete- alcanzadas el 16 de agosto de 1975,
luego de las deliberaciones de ese día y del anterior, en La Falda, Córdoba,
Argentina, al término del &lt;(Diálogo sobre Aspectos Jurídicos Internacionales
del Aprovechamiento de la Energía Solar'': ~a Univers~3? de C~rdo~a,_ que
había or1Tanizado ese encuentro de espeaal1Stas, orgaruzo al ano s1gwente
b
d.
un Seminario sobre la materia. Las siete &lt;mnclusiones de Córdoba fueron 1fundidas a través del documento de trabajo que presentamos en Ginebra, al
que nos hemos referido ya (Un Doc. A/AC. 105/L. 91, 9 de ju~io 1976) Y
también en órganos académicos internacionales. Al regresar de Ginebra Y de
Nueva York, entendimos que las primeras siete conclusiones debían ser
ampliadas. Y es así como elaboramos las "XII Tablas _para la ~nergía S~lar::,
que fueron difundidas, inter alia, a través de "Junsprudenaa Argentmn •
Núm. 4963, 13 de octubre 1976. En el IV Congreso de la Asociación Argentina de Derecho Internacional (Santa Fe, septiembre de 1976), las XII Tablas fueron objeto de extenso debate entre internacionalistas y fueron aprobadas
por el Congreso referido. Finalmente, esas mismas XII Tablas fueron aprobadas por IX Jornadas Nacionales de Derecho Aeronáutico y Espacial (El
Calafate, Argentina, noviembre 1977), oportunidad en que fue relator del
tema el profesor Jaime Mosquera Ubios, un estrecho colaborador de la materia. Estos principios, consolidados entre 1975 y 1977, pueden servir de partida
para estudios más profundizados y un más amplio desarrollo de sus enunciados.
Los reproducimos en su versión actual, que contó con la aprobación de los
dos últimos congresos especializados:
I. El principio de "patrimonio común de la Humanidad" es aplicable al
Sol y sus reci.m;os naturales, así como a toda otra energía captada en el
espacio ultraterrestre y transmitida a la Tierra.

Carta de las Naciones Unidas, el Tratado del Espacio, las convenciones
internacionales espaciales, y de los organismos especializados del sistema.
IV. La órbita geoestacionaria, además de recurso natural limitado cons'
tituye un patrimonio común de la Humanidad.
V. La definición de "daño" comprende los que puede provocar el empleo
de la energía solar al medio ambiente, a las telecomunicaciones, a la navegación aérea o a cualquier otro tipo de daño en la superficie, en el e. pacio
aéreo o en el mar de la Tierra, a las personas físicas o legales, a los Estados
y a las organizaciones internacionales.
VI. Los daños que puedan causarse en el espacio ultraterrestre o en uo
cuerpo celeste, o en el espacio aéreo o en la superficie de la Tierra en ocasión
de la captación y transmisión de la energía solar y derivadas, serán regidos
por un sistema de responsabilidad absoluta.
VII. Se garantizará un sistema de prevención para evitar daños: a) Provenientes del desarrollo de la tecnología empleada en la captación y transmisión
de la energía solar y derivadas en y desde el espacio ultra terrestre; b) En el
equilibrio ecológico derivado de las mismas causas;
VIII. La cooperación internacional es el elemento condicionante de la
licitud de toda actividad en este campo.
IX. Se asegurará la participación de todos los países y asistencia técnira
}' de otro orden a los que carezcan de medios para intervenir en la explotación de la energía solar y derivadas, teniendo particularmente en cuenta las
necesidades y los intereses de los países que no han completado aún su
desarrollo.
X. Gozarán de un régimen de igualdad todos los Estados, se encuentren
dentro o fuera del cinturón solar.
XI. Queda prohibida la utilización de energía solar y conexas con fines
que no sean exclusivamente pacíficos.

II. La energía solar y derivadas no podrán ser objeto de apropiación nacional en manera alguna en el espacio ultraterrestre, incluso Ja Luna y otros
cuerpos celestes, en razón de que deben utilizarse en beneficio común de toda
la Humanidad.

XJI. La administración de la energía solar y derivadas se hará a través
de un mecanismo internacional con capacidad suficiente para asegurar su
aprovechamiento racional y equitativo y se establecerá una jurisdicción obligatoria para el conocimiento y decisión de las controversias que se susciten
y medios eficientes para su ejecutoriedad.

III. El aprovechamiento de la energía solar y otros tipos conexos de energía.
deberá hacerse de conformidad con el Derecho internacional, incluida la

Estas ccinclusiones están lejos de completar el sistema jurídico que corresponderá aplicar a la energía solar, pero entendemos que constituyen un buen

618

619

�punto de partida para una discusión más a fondo, habida cuenta de los
acontecimientos registrados a partir de 1977, en que fueron aprobadas.

Entre Jos hechos significativos, en el orden legal, debe destacarse Ja
conclusión y apertura a la firma del Acuerdo que debe regir Jas actividades
de los Estados en la Luna y otros cuerpos celeste , versión finaJ de los
proyecto)) relati\·o aJ Tratado sobre Ja Luna, y que responde a la idea originaria del pro}'ecto argentino de 1970, en su fondo, en su forma y hasta en
el título. dife ntr. de un tratado p:,ra la Luna.
Por consiguiente, deberá hacerse mención expresa en la Tabla III a este
nuevo acuerdo, y tener en cu nta que us disposicion ·s se aplicarán tambi ~n
a ohos cuerpos celt:stes de1 sistema solar distintos de la Tierra, excepto
en los casos en que con re pecto a alguno d esos cuerpos ceJestes entr n
en vigor nonnas jurídica. especificas, conforme al art. I del Acuerdo, y
que responde igualmente a la doctrina y la po. ición argentinas.
El artículo de mayor trascendencia científica, política económica y de
otro orden, es el 11, que determina que "la Luna y sus recursos naturaJes
son patrimonio común de Jn. Humanidad'', que los Estado:; se comprometcll
a cst,1blrcer un régimen internacional, incluidos los procedimientos apropi:i&lt;los. que rija la explotación de lo recursos naturales de la Luna, lo que
se hará --&lt;:onforme aJ art. 18 in fine- t&lt;&gt;niendo en cuenta en particular
los adelantos tecnológicos que sean pertinentes.
Preceptos incorporados al Acuerdo sobre la Luna y otros cuerpos celeste.
son de mucha importancia para la redacción de un instrumento internacional
relativo a la energía solar. Este instrumento intemacionaJ deberá contar
con los mayores adelantos de la ciencia jurídica y la ponderación propia de
un convenio destinado a regir una actividad que interesa de una manera
vitaJ a la comunidad humana por entero.

Esto no ha de parecer e~-agcrado, si se tiene en cuenta lo que ya hemos
expresado: energía es "capacidad para realizar trabajo".
Corresponde al jurista de nuestro tiempo ofrecer la herramienta -el instrumento internacional- para que esa capacidad no falte y favorecerla, con
la promesa cierta de un mundo mejor.

EL OVERBOOKING O EXCESO DE RESERVAS DE PLAZAS EN EL
TRANSPORTE ASREO

Dr. E. 'RIQUF. MAPELLI
España.

L,. on.Á1ue&gt;. del transporte aéreo en su vida práctica constantemente en
evolución hacen que surjan fenómenos jurídicos carentes de la adecuada
regulación. Una vez más puede decirse, con absoluta certe-La, que, en esta
actividad humana, los hechos van muy por delante de la regulación legal
correspondiente y que es preciso improvisar actuaciones frente a fenómenos
muy difíciles de ene.ajar en los marcos tradicionalmente establecidos.
Hasta hace muy pocos años es probable que escasas personas hubieran
pensado en los problemas jurídicos que con singularidad pudieran presentarse
en relación con el transporte aéreo y menos aún en que una venta de plazas
en las aeronaves en número superior a las disponibilidades de las mismas
pudiera constituir una práctica no extraordinaria.· Esta actuación del transportista aéreo hubiera, sencillamente, sido encajada como un mero incumplimiento de los compromiso contractuales asumidos frente aJ viajero.
Sin embargo, en el día de hor, el planteamiento aludido aparece como
muy ajeno a lo que en la realidad del transporte aéreo } aunque sea sustentado por quienes tan sólo contemplan las normas habituales del Derecho,
ya se abre camino una regulación mucho más compleja y, desde luego1 con
carácter de indudable originalidad.
Cada aeronav tiene un número determinado de plazas hábiles de ser
utilizadas de acuerdo con las respectivas r gulaciones administrativas. Estas
plazas se dividen en dos categorías en atención a quienes pueden utilizarla :
a) Personas que trabajan a bordo de la aeronave y que integran tanto la
tripulaci6n técnica como Ja auxiliar; b) Personas que integran el pasaje y

620
62]

�que ocupan denominadas plazas comerciales, en las que comprendemos, tanto
aquellas que se ocupan por personas que han satisfecho el precio del pasaje
como las utilizadas por quienes tienen derecho a transporte gratuito (pases
del gobierno, empleados de la compañía aérea, etc.). El hecho de que sean
ocupadas esas plazas por quienes no han pagado el importe del billete de
acuerdo con las tarifas establecidas no desprovee a éstas de su índole comercial ya que integran, en todo caso, la explotación económica de la aeronave.
Es lógico que los sistemas de venta establecidos por una empresa aérea
se circunscriban, en sus operaciones mercantiles, a las plazas comerciales de
cada avión. Otra cosa supondría concertar contratos que, a priori, ya se
sabe que no pueden ser cumplidos. Ya nos dice Broseta (Vid: Manuel Broseta Pont, Manual de Derecho Mercantil, Madrid 1974, pág. 395) que el
porteador está obligado a aceptar al viajero (obligación del monopolista)
al que debe expedir y entregar el billete y que también el porteador está
obligado a poner una plaza adecuada a disposicjón del viajero para el vuelo
contratado. Esta obligación necesariamente se conculca sj el porteador vende
más billetes para un vuelo determinado que el número de plazas disponibles
en la aeronave que ha de realizarlo.
El vender un número de plazas superior a las que tiene la aerona\·e, se ha
denominado, en el lenguaje usual de la aviación comercial "overbooking".
término intraducible, muy expresivo y que ya va adquiriendo carta de naturaleza. En el mundo de la aeronáutica civil nos encontramos a cada paso
con vocablos, generalmente de procedencia Anglosajona, muy precisos y concretos que, poco a poco, se aceptan en la práctica usual y que plantean a
los celadores del idioma una seria c:!ificultad. Así podemos mencionar, por
vía de ejemplo, los que ya generalmente son utilizados como "charles", "handling", etc., etc. El "overbooking" ha sido traducido al castellano, con nula
for tuna, como la "admisión excesiva de reservas,., más descriptivo que denominador, Ja "sobreventa' que, en efecto, puede aceptarse, "contratación
excesiva", etc.
Debemos ilistinguir, dentro del fenómeno, dos especies bien diferenciadas, el
"O\rerbooking", a que venimos refiriéndonos y el "oversales". El "overbooking"
supone el haber aceptado el compromiso de transportar en una aeronave un
número de personas superior al de su capacidad respectiva. El compromiso
puede quedar expresado en el documento en que reposa el contrato de transporte denominado billete de vuelo o billete de pasaje y mediante las letras
usadas habitualmente "OK", con expresión de la línea y la hora correspondiente de su salida.

622

El "oversales" es una práctica mucho más moderada. Se venden un número
de billetes en cantidad superior a la disponibilidad de plazas de la aeronave,
pero no aceptando compromjso alguno en cuanto al transporte de aquellos
que exceden de tales plazas. Las personas en exceso integran una denominada
"lista de espera" y pueden presentarse para la realización del vuelo advertidas
de que éste sólo lo realizaraán si alguno de los pasajeros comprometidos deja de
personarse hasta el momento límite establecido en los reglamentos. A nuestro
juicio, la práctica del "oversales" no encierra problema jurídico alguno en
el caso de que el pasajero no fuere aceptado a la realización del vuelo por
estar la aeronave completada. Entre el transportista y el viajero se había
establecido un claro convenio de índole condicional y no cumplida la condición -falta, en su momento, de la presentación de alguno de los pasajeros
admitidos en firme- el porteador no responderá de ninguna de las conserucncias que al fallido viajero puedan derivársele.
El "overbooking" puede ser debido a circunstancias muy diversas entre
las que cabe señalar las siguientes:
a) Errores en los sistemas electrónicos o de otra especie establecidos para
la reserva y confirmación de plazas.
b) Consignación en un billete de vuelo de mención de la reserva en firme
(0.K.) sin consultar a la compañía transportista o no dando cuenta
a la misma de la venta y reserva efectuada.
c) Procedimiento ponderado para compensar, según épocas, líneas y corrientes, la falta de presentación de pasajeros a pesar de tener hechas
sus correspondientes reservas, evitando la falta de utilización de espacios comerciales en la aeronave.
A este último supuesto es al que ya de forma expresa se ha referido el
Director General de la JATA Knut Hammarskfold (Vid: La situaci6n de
la industria del transporte aéreo, Singapore, 8-10 Noviembre 1976, página
21). Esta costumbre tradicional de las líneas aéreas -dice- no puede
revisarse aisladamente sino en conjunción con el gigantesco problema que
plantean los pasajeros que no se presentan para hacer uso de los servicios
aéreos regulares. Si bien no se dispone de estadísticas generales -añade-,
los datos reunidos por diversos transportistas internacionales de importancia
indican que el número de pasajeros no presentados oscila entre eJ seis por
ciento y el quince por ciento de las reservas, según las rutas, estación1 etc.,
cifras que pueden ascender hasta el veinte por ciento en rutas con un elevado
tráfico de viajes de negocios. Si bien tal vez no es posible determinar el

623

�perJ111C10 mon tario que ocasiona e te problema, la admi i6n e.xcesiva de
reserva de una manera controlada representa un sistema para conse uir la
utilización eficaz económica de los recursos de las lineas arreas.

r

Los organismos de aviación -sigue el Director General de la IATAestán c da vez más convencidos del razonamiento económico que inspira
la contratación excesiva. Al mismo tiempo, casi todos los transporti~ta~ •·
o ierno son de la opinión de que es preciso indemnizar al pa. ajero rccha1.ado y ·e han implantado medidas a tal decto. La garantía de que no se
abusara de la contratación excesiva re.ide en las posibilidad c-ompetivas
clel transportista. Todo método de contratación excesiva que dé lugar habitualmente al rechazo de pasajeros, incita a éstos, especialmente a los que
viajan frecuentemente, a reservar con exceso, lo que viene a complicar el
problema. Pe10 en la lucha para atraerse a los pasajeros, la eficacia del
i tema de reservas es decisiva; el pasajero al que se ha&gt;·a negado el embarque
con una reserva confirmada, cambiará de compañía en el futuro. La aclv ·rtencia al público del auténtico carácter de las reservas r de la con esión de
indemnizaciones equitativas, sirven para tranquilizar al viajero pero la compet ncia entre transportistas constituye un importante instrumento para qne
no se abuse de los interes1.:s públicos.
Refiriéndono concretamente al ''overbooking'' originado por el portcndor,
de propósito, como un elemento má de su política de \·e:1tas }', d acu-: rc1o
con lo que hasta aquí llevamos cxpue to, podemos sintetizar
·os puntos
que denuncinn claramente los e!emeutos que hay que considerar con carácter
prioritario en el cnfoque de este problema.

,-a,

l. En principio se Yulnera el derecho que a ocupar una plaza determinada
en un avión concreto tiene el pasajero a quien, dentro del uso aeronáutico, se le ha ''cerrado" su billete, es decir, habiéndo cst.ibleci&lt;lo
con el compromiso de transportarle.
2. El uso de la práctica "overbooking" está delimitado por la competencia reinante en el transporte aéreo de tal forma que el transportista
que aplique esta práctica imprudentemente verá retraída su clientela
r derivada ésta hacia otras compañías aéreas que ofrezcan mayores
seguridades en el cumplimiento de sus compromiso .
3. El porcentaje de plazas reservadas en exceso de las que respectivamente
tenga cada aeronave, deberá ser establecido de forma absolutamente
razonable y con adecuación a circunstancias de época y lugar; es decir,
que el porcentaje de sobrereserva asignado a una linea que por sus

624

cone. iones o densida'd de utilización denuncie una pobre utilización
no será el mi mo que en otras en la que la experiencia tiene demostrado
que los avfones van regularmente repletos; tampoco será la sobrereserva
igual en épocas de baja temporada que en otras -&lt;:omienzo o término
de vacaciones. fines de semana, etc.- en que rara vez se producen
anulación de plazas o falta de prescntaci6n del pasajero en el momento
de partida.
4. Se pretende contrarrestar el efecto económicamente negativo que producen las anulaciones de plazas y la falta de presentación del pasajero
en el mbarque. Si estas actuaciones no se palian con el "overbooking"
las plazas quedarían sin utilizar definitivamente.

Los cuatro puntos que han quedado ofrecidos plantean muy serias meditaciones desde cualquier ángulo que se contemplen. in perjuicio de los que
hagamos conviene recordar que, el "overbooking'' ba adquirido ya carta de
naturaleza en la legislaci6n de algunos pa{ses, entre ellos, en primer lugar,
los Estados Unidos.
Videla Escalada (Vid: Federico Videla Escalada, Derecho Aeronáutico,
Tomo III, Buenos Aires 1973, página 396) dice que los derechos del pasajero corresponden a las obligaciones del transportista y consisten en la obtención del billete, la reserva de un lugar en la aeronave, el traslado en la misma
hasta el punto de destino convenido, la elección del itinerario de su viaje,
con las limitaciones nacidas en las posibilidades del transportista de operar
en la ruta elegida, la determinación del momento del vuelo dentro del plazo
establecido al celebrar el contrato, el traslado de u equipaje consigo y la
obtención de devolución total o parcial del precio pagado cuando el transporte no ,e realiza.
En el repertorio de derechos del viajero elaborado por Videla
alada
figura el de "resezva de un lugar en la aeronave". Si esta reserva es aceptada
por el transportista, el compromiso queda perfeccionado y es de tener en
cuenta (artículo 1256 del Código Civil) que la validez y el cumplimiento
de los contratos no puede dejarse al arbitrio de los contratantes. Por ende,
el porteador deberá tener la plaza reservada -comprometida- a disposición
del viajero. Por otro lado, el artículo 1091 del Código Civil dispone que las
obligaciones que nazcan ele los contratos tienen fueI7..a de ley entre las partes
contratantes, y deben cumplirse a tenor de lo mismos y que -artículo 1, 101quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que
en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o
morosidad y los que de cualquier modo contravinieren el tenor de aquella.

625
bumaniw-40

�Estas normas sustantivas escogidas del Derecho tradicional no contemplan
la realidad aeronáutica y, por ello, en países donde la legislación es más
dinámica -Estados Unidos, como más adelante veremos--, ya se han establecido regulaciones específicamente adecuadas a los supuestos de "overbooking'', eminentemente prácticas y que tienden a evitar los planteamientos
jurisdiccionales, siempre largos, difíciles y costosos, en orden a obtener una
indemnización de daños y perjuicios.
Las condiciones Generales de Transporte de Pasajeros aprobadas por la Conferencia de Tráfico de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo
(IATA) celebrada del 12 de Noviembre de 1970 al 17, de Febrero de 1971
'
que no constituyen Resolución sino mera Práctica Recomendada -la número
1013- establecen (Condición XVII, apartado 3, punto i) que si el Porteador
no proporciona espacio en la clase de servicio para el que se hizo la reserva
y siempre que no se deba a circunstancias de seguridad u otras ya establecidas
en las propias condiciones, será responsable de los perjuicios que como consecuencia de ello sufra el pasajero. La responsabilidad del porteador se limitará
al reembolso de los gastos razonables en que haya incurrido el pasajero por
alojamiento, comidas, comunicaciones y transportes en tierra a y desde el
aeropuerto, así como a compensarle por cualquier otro perjuicio hasta ciento
cincuenta dólares USA por día o parte del día hasta el momento en
que le pueda proporcionar dicho espacio en sus propios servicios o en los de
otro porteador.
Hemos dicho en otra ocasión (Vid: Enrique Mapelli, "La responsabilidad
del porteador aéreo en los casos de retraso", Revista de Aeronáutica, No. 385,
Diciembre 1972, página 936) que teniendo en cuenta la consideración de
asociación privada, aunque internacional, que tiene la IATA, sus condiciones
s6lo merecerán ser aceptadas como formando parte del contrato de adhesión
que una parte, la Compañía aérea, impone, y que otra, el pasajero, tiene
que aceptar, sin posibilidad de discutirlas ni de variarlas, si se quiere utilizar
el servicio que la compañía le ofrece. Estas condiciones deben estar claramente avisadas en los billetes de vuelo y en cualquier otra documentación
del transportista y, desde luego, a disposición de consulta y estudio por parte
de cualquier usuario.
En los billetes de pasaje, los transportistas suelen imprimir, normalmente
en inglés y en el idioma correspondiente a su nacionalidad, unas "Condición
del Contrato", especificando que en cuanto no se halle en contraposición con
los Convenios Intemacionales, todo transporte realizado y demás servicios
prestados por cada transportista estarán sometidos a: 1 ) Las disposiciones
que figuran en el propio billete; 2) las tarifas aplicables; 3) Las condicio-

11es de transporte establecidas por el transportista y las reglamentaciones conexas que forman parte del contrato y que pueden ser consultadas en las

oficinas del transportista.
Cabe establecer que las aludidas Condiciones Generales de Transporte elaboradas por la IATA tienen un valor jurídico en virtud, tanto de su integración en el contrato de transporte por la vía de la adhesión como por constituir
un uso, costumbre o práctica mercantil, ya que son generalmente impuestas
en el transporte aéreo, al utilizarse su normativa por casi todas las compañías
aéreas que operan en el mundo.

Según hemos dicho antes, en los Estados Unidos el tema ha sido afrontado
con realismo y en busca de soluciones prácticas y directas. La Compañía Trans
World Airlines (T. W. A.) informa (Vid: Auiation News Digest, No. 51,
Diciembre 1976, página 2) que más de medio millón de sus pasajeros, entre
los meses de Enero a Septiembre de 1976, no hubieran podido haber embarcado en los vuelos en que deseaban viajar si no se hubieran seguido las prácticas del "overbooking''. El porcentaje de sus pasajeros, con reservas formalizadas, y no presentados para la realización del vuelo es del veinte por ciento
y se aclara que el "overbooking'' no afecta sino a un número reducidísimo
de personas, de tal manera que quien viaje una vez a la semana por avión,
esta medida no tendría relación con ella sino cada treinta años.
El "Civil Aeronautics Board", conocido por sus tres iniciales C.A.B., ha
establecido con fecha 28 de febrero de 1977 unas normas en relación al
"overbooking" a las que hemos venido aludiendo. En su virtud, las compañías
aéreas deberán notificar públicamente la posibilidad de que la práctica del
denominado "overbooking'' tenga lugar. Este aviso deberá expresarse de las
tarifas y horarios de las compañías aéreas y mediante carteles en los mostradores donde se expenden billetes de pasaje. En el supuesto que no pueda ser
acomodado un pasajero en un vuelo para el que se le emitió billete y para
el cual se le reserv6 una plaza en concreto, deberá proporcionársele otro
medio de transporte que deba llevarle a destino no más tarde de dos horas
de vuelo para el que tenía su reserva, si se trata de punt05 situados dentro
del territorio de los Estados Unidos o de cuatro horas cuando el vuelo tenga
carácter internacional. En otro caso el pasajero tendrá derecho a una indemnización económica por la cantidad del valor del primer cupón de vuelo de
su billete de pasaje que aún no haya sido utilizado, siempre que esta cantidad
no sea inferior a 25 dólares. Esta suma será pagada automáticamente y su
aceptación constituye la indemnización total por los daños y perjuicios que
el pasajero haya podido sufrir como consecuencia del "overbooking".

�Como puede verse, la regulación aceptada por el C.A.B. ofrece las siguientes
y muy variadas características:
a) Admite y consagra la práctica del "overbooking" en el transporte aéreo.

b) Requiere a las Compañías aéreas para que adviertan de la posibilidad
de "overbooking'' a sus pasajeros, a fin de que éstos, al utilizar el medio
aéreo de transporte conozcan que, entre sus limitaciones, figura la de
esta contingencia.
c) Tasa de una manera práctica el importe de las reparaciones económicas
a que pueda haber lugar, evitando discusiones y ofreciendo un planteamiento inmediato que, desde luego, mantenga la resolución del
ámbito de los Tribunales.
A nuestro juicio, la aportación de Jos Estados Unidos a la resolución del
problema compensatorio que plantea el "overbooking" es sumamente positiva
y, teniendo en cuenta el peso que este país tiene en todo lo que se refiere
a la actividad aeronáutica, sus disposiciones servirán para que, a nivel internacional, pueda llegarse a análogas disposiciones. Conviene tener presente
que, tanto en el Reino Unido como en Australia ya se han establecido normas
de carácter parecido. En cambio hay países como Filipinas en Jos que los
Tribunales han impuesto condenas de sustantiva importancia ( cerca de
50.000 dólares USA, en fallo de 16 de julio de 1976) a favor de pasajeros
y a cargo de la compañía aérea por no haber sido admitidos a un welo para
el que se tenía la correspondiente reserva.
A la vista de todo cuanto queda expuesto, una vez más se pone de manifiesto que las peculiaridades del transporte aéreo y entre ellas el signo de su
internacionalidad, requieren normas uniformes y ágiles para la solución de
sus problemas, sin que el tradicional derecho sea bastante para ello. El
"overbooking" no puede ser considerado aisladamente como un mero incumplimiento de contrato por parte del transportista aéreo, aunque, en realidad,
lo sea, sino como un fenómeno nacido de la propia actividad aeronáutica. El
solucionarlo mediante planteamiento puramente jurídico parece inaceptable,
ya que, en cada paso, surgiría la discusión entre las partes y la necesidad
de que por el pasajero perjudicado se llevare a cabo una penosa y difícil
prueba de los daños y perjuicios que se le habían irrogado.
Por ello, los ensayos normativos llevados a cabo en las Condiciones Generales de Transporte de la IATA, por los Estados Unidos, Reino Unido y
Australia deben considerarse como muy positivos y dignos de servir de base
para un planteamiento y solución a nivel internacional del problema.

628

APROXIMACIONES EMPÍRICAS DE LA INCIDENCIA DE LA
ESTRUCTURA DE IMPUESTOS

Dr. DAVID G. DAvrns
Duke University Durham,
North Carolina, E.U.A.

Los ESTUDIOS de incidencia intentan determinar quién es el que en realidad
paga tal cantidad de impuei;tos. Uno de los objetos de la investigación sobre
la incidencia es determinar si en efecto la estructura de impuestos de un
país ha tenido efecto alguno sobre la distribución de rentas y si la estructura
de impuestos es equitativa desde el punto de vista de la mayoría de los
votantes. Para hallar las respuestas a dichas preguntas, los investigadores
estudian la equidad vertical de los impuestos. Desemejante a la regla de la
equidad horizontal, la cual implica que individuos en circunstancias económicas parecidas deben ser tasados de forma semejante, la equidad vertical se
dirige a la distribución de impuestos entre las diferentes clases económicas
y entre los miembros constituyentes de cada una.
La mayoría de gobiernos, sociedades y páises utilizan en forma implícita
o explícita la renta individual o la renta acumulativa de cada hogar como
medida del bienestar económico de la unidad contribuyente. La equidad
vertical en la imposición &lt;Je impuestos se interesa por la relación entre los
impuestos pagados y la renta del contribuyente. Aunque la cuenta de impuestos c!e un individuo rico sea mayor que la de un individuo de medios menores,
si el impuesto que paga el primero en proporción a su renta es menor que
la de la persona de renta menor, se clasifica el impuesto como impuesto
regresivo. Si la proporción de la imposición de impuestos es constante para
todo individuo, no obstante el nivel de la renta, se clasifica como impuesto
proporcional. Finalmente, si la porción de la renta que una persona paga
en impuestos aumenta a medida que aumenta su renta, se clasifica como
impuesto progresivo.

629

�Aunque la tendencia es menos marcada que hace una década, los ciudadanos de la mayoría de las federaciones industrializadas tienden a favorecer
un impuesto progresivo como el más equitativo. Esta preferencia por parte
del electorado, si en efecto persiste como preferencia, es puramente subjetiva.
Los economistas son incapaces de defender o atacar los impuestos o las estructuras de impuestos desde el punto de vista de equidad.

PROBLEMAS DE ESTADISTICA Y TEOR1A EN LOS ESTUDIOS
DE LA INCIDENCIA DE IMPUESTOS
Un investigador se encuentra con varias dificultades al estudiar la incidencia de impuestos. Se puede mejor clasificar los problemas que surgen como
estadísticos o teóricos.
El primer problema con los estudfos de la incidencia de impuestos es que
se basan en parte sobre reconocimientos de los presupuestos domésticos de
los consumidores. Dado que no se entrevista a todo consumidor, los resultados de dichos estudios están su jetos a errores de muestreo. Quizás de mayor
importancia es el hecho de que, al ser entrevistados, los hogartenientes tienen
que recordar cuánto dinero se gastó y cuáles artículos se adquirieron durante
el periodo de tiempo pertinente. Incluso cuando existen registros escritos
exactos, los cuales el consumidor medio no mantiene, las estadísticas reunidas
estarían sujetas al error.
Afortunadamente la mayotía de los hogartenientes tiene una aproximación
bastante exacta de su renta. Además, los impuestos sobre la renta y el salario
recaudados por las empresas son normalmente identificables y disponibles.
Desafortunadamente, el consumidor no tiene un conocimiento exacto del
impacto que tienen las obligaciones anuales de impuesto asociadas con las
rentas de la compañía o la corporación )' de impuestos indirectos tales como
aquéllos sobre compraventa y sobre consumos. En tales casos es preciso que
el investigador haga aproximaciones y éstas están sujetas al error.
La aproximación es particularmente difícil en el caso de impuestos sobre
la empresa, porque los economistas no han desarrollado una base teórica satisfactoria para analizar la incidencia de estas recaudaciones. Algunos analistas
son de la opinión que los impuestos sobre la empresa son llevados exclusivamente por los dueños de la empresa, mientras que otros creen que los impuestos
sobre la empresa son completamente distribuidos y llevados por los consumidores de los productos de la empresa o por los empleados o abastecedores
de los servicios de factor. Además otros profesan que porciones del impuesto
son llevadas por los dueños, los consumidores, y los trabajadores.

630

Dados casos inclividuales, ninguna de estas posturas es improbable. Sin
embargo, como lo veremos, el patrón de incidencia revelado depende de
forma significante de cuál de estas suposiciones se adopta. 1
Un problema parecido ocurre en las tasas y la imposición de impuesto
real. Hasta recientemente, casi todos los expertos sobre asuntos impositivos
creían que las tasas y los impuestos reales eran regresivos. Actualmente, H. J.
Aaron, un economista altamente respetado y un especialista en finanzas
públicas ha argüido que dichas recaudaciones son progresivas. 2
El hecho de que los reconocimientos de presupuestos y rentas normales
consisten de datos anuales, complica aún más las dificultades estadísticas ya
mencionadas. El Comité Asprey comenta que "existe la tentación con estadísticas anuales de cliscutir como si las familias de cada grupo económico
permanecieran ahí toda su vida, lo cual desde luego no es el caso".ª
La clase económica más baja en casi cualquier estudio de presupuestos
casi siempre exhibe una propensidad promedia a consumir, la cual es mayor
que su unidad; muchas veces ésta es más que dos. Cuando una familia es
capaz de gastar dos veces su .renta anual en el conswno, el concepto de renta
anual obviamente pierde su utilidad como inclicador del bienestar de esa
unidad familiar.
Para que los individuos y las familias actualmente conswnan más que su
renta actual. la relación entre su renta previa y su consumo debía haber
sido tal que ahorros positivos les permitieran la acumulación de bienes que
pudieran ser reducidos en la actualidad, o alternativamente, debe existir la
expectación que futuras rentas excedan el consumo ( de manera que se pudiera incurrir obligaciones en la actualidad). La decisión de red~~ los
bienes o de incurrir obligaciones surge de un empeño de estabilizar el
consumo propio a lo largo de la vida de la unidad familiar. 4
Normalmente son los inclividuos más jóvenes quienes pueden incurrir obligaciones en el presente para consumir actualmente, mientras que los duda' Para una discusión comprensiva de varios temas teóricos encontrad06 en estudios
de incidencia, véase L. C., Th.urow, "The Economics of Public Finance", National Ta;;,;
Journal, June 1975, pp. 185-94; y G. F., .Break, "The Incidence and Econornic Effects
of Taxation", en The Economics o/ Public Finance, Brookings Institution, Washington,
1974, pp. 119-237.
• H. J., Aaron, Who Pays the Properly Ta;;,;l The Brook.ings Institution, Washington,
1975, pp. 18-55 y 92-6.
' Taxation Review Committee, Preliminary Report, Canberra, 1974, pp. 29-30.
• D. G., Davies, "Com:modily, Taxation and Equity", The Journal of Finance, December 1961, p. 585.

631

�danos mayores pueden liquidar ahorros previos y así consumir más de lo que

sus rentas anuales actuales les hubieran permitido.
Las figuras de rentas anuales tienden a reflejar de manera excesivamente
moderada los sueldos a largo plazo de los ganadores actuales de bajas rentas
al mismo tiempo que reflejan en fonna exagerada las rentas de por vida de
los individuos que actualmente reciben altas rentas.

permanente de Milton Friedman, pero en la literatura se ha reconocido sólo
recientemente la necesidad de tener un horizonte de mayor duración en los
estudios de inddencia. 7

Esta propuesta tiene validez porque los recipientes actuales de bajas renta.~
constan mayormente de personas muy jóvenes o personas viejas y jubiladas.
Las rentas promedio restantes de por vida de los individuos jóvenes serán
más altas que sus rentas relativamente bajas actuales. Los trabajadores viejos
y jubilados, quienes ya han pasado sus años de ganancia máxima, habrán
tenido ahorros previos cuyos promedios excedían sus rentas relativamente
bajas o nulas. Del otro lado, la edad promedio de los individuos ganadores
de altas rentas es de entre 50 y 55 años y se encuentran ganando lo máximo
que ganarán. Su renta promedio de por vida será inferior a su renta máxima
actual.

Añadidas a los problemas ya mencionados están las críticas básicas recién
lanzadas contra la. metodología de la investigación de la incidencia de impuestos. L. Thurow, en su brillante análisis de varios ensayos de Brooki.ngs,
ha notado que la diferencia fundamental en los estudios de la incidencia
de impuestos es que son formidables desde un punto de vista empírico y
teóricamente imposibles. 8 Como reconoce Thurow, cada impuesto tiene tres
efectos principales. Primero. separa Jas rentas de los individuos y la economía.
Segundo, por medio de multiplicadores y otros dispositivos, genera efectos
macroeconómicos. Y finalmente, un impuesto ayuda a pagar los gastos del
gobierno. El problema que existe para el investigador comprometido en la
incidencia de un impuesto es el de mantener constante el gasto y los efectos
macroeconómicos al mismo tiempo que analiza el impacto del impuesto sobre
la renta real.9

La dependencia en cifras anuales resulta en una exageración de la tasa
promedio de impuesto que los recipientes actuales de rentas bajas pagan
sobre sus rentas de por vida y resulta en una declaración excesívamente moderada de la tasa de impuesto que les corresponde a los ganadores de rentas
más altas. Esta conclusí6n surge del hecho de que la tasa de imposición de
impuestos se deriva al dividir la cantidad de impuesto pagado por la renta
anual del individuo o de la unidad familiar. Como resultado, la incidencia
de impuesto o de la estructura de impuesto parece ser más regresiva o menos
progresiva de lo que es en realidad en casi todos los estudios de incidencia. 5

Thurow arguye de forma convencedora que las técnicas específicas de
incidencia y de la incidencia de un presupuesto balanceado ni siquiera pr&lt;'tenden mantener constantes los gastos y los efectos macroeconómicos. El
enfoque de incidencia diferencial, el cual sustituye un impuesto de rendimiento igual por otro en un esfuerzo por descubrir cuál diferencia esto produce, t~mbién es generalmente insatisfactorio. Thurow propone que ''mientras
que uno puede siempre encontrar un impuesto con un rendimiento igual o
una combinación de impuestos con efectos macroeconómicos iguales, no es
gcr:rralmente posible cumplir con ambas condiciones a la vez. 10

Se puede medir mejor la incidencia y la equidad a largo plazo al comparar la relación entre impuestos pagados y rentas acumuladas por diferentes
individuos durante Ja vida.
Desgraciadamente, esta infonnación no está disponible. Probablemente la
mejor solución disponible a este problema es utilizar conceptos de renta
que tienen un horizonte de tiempo de más que un año. Se han empleado
con cierto éxito 6 el concepto de renta de lrving Fisher y la noción de renta

En su asesoramiento eA'tensivo de la metodología de los estudios de mc1dencia, L. De Wulf también ha criticado las muchas investigac!iones empíricas
que han lle\'ado a cabo los expertos en las fianzas públicas en los estudios
sobre la incidencia. Sus reservaciones están parecidas a las de Thurow. ti
afirma que el estado actual de la teoría sobre incidencia es tal que no se
puede alcaro,ar conclusiones claras y que Jos resultados de los estudios empíricos sólo producen resultados aproximados. 11

' Véase la discusión de este punto en D. G., Davies, "A Further Reappraisal of Sales
Taxation", National Tax Journal, December 1963, pp. 410-15.
• D. G., Davies, "An Empiriéal Test of Sales-Ta:x Regressivity", The Journal o/
Political Economy, February 1959, pp. 72-8, D. G. Davies, "Progressiveness of a Sales
Tax in Relation to Various lncome Bases", Ámtrican Economic Review, December
1960, pp. 987-95; y D. G., Davies, "Clothi.ng Exemptions and Sales Tax RegressivityNote", American Economic Review, March 1971, pp. 187-89.

• J. M., Sc.haefer, "Clothing Exemptions and Sales Ta.x Rcgrcssivity", American
Economic Review, September 1969, pp. 596-99; y Aaron, op. cit., pp. 93 and 18-55.
• Thurow, op. cit., p. 187.
' Ibid.
,. !bid.
11
L., De Wulf, "Fiscal Incidence Studies in Developing Countries: Survey and
Critique", IMF Staff Papers, March 1975, pp. 96-104.

632

633

�A pesar de las advertencias pertinentes de Thurow y de De Wulf vale
la pena examinar los últimos esfuenos de eruditos haciendo estudios de incidencia. Se presentan los resultados en un formato cuantitativo, pero los problemas estadísticos y teóricos mencionados arriba deben prevenir que el lector
interprete los datos demasiado literalmente. Hay un aire de precisión desafortunado y sin fundamento en cuanto a los resultados de la investigación de
la incidencia. A lo más estas aproximaciones presentan impresiones de la
realidad muy generales.

RESULT.i\DOS EMPlRICOS DE LA INVESTIGACIÓN DE LA
INCIDENCIA DE IMPUESTOS
Esta sección presenta aproximaciones por clase económica de tasas de
impuestos a nivel federal, estatal-local y total para los tres pa'LSeS federales
de Australia, el Canadá, y los Estados Unidos. Examinaremos las figuras

(e) l:lS aproximaciones de la incidencia de los impuestos separados pueden
juntarse para formar una aproximación total de la incidencia; y

(f) la renta anual para un año es un reflejo verdadero de la posición
económica o del bienestar de la unidad familiar.

Al examinar la Tabla VII-1 se nota que las tasas para el impuesto federal
australiano caen en forma de "U" en relación con la renta de la unidad
familiar. Las clases más bajas y las más altas pagan los impuestos más altos,
mientras que las clases medias pagan los impuestos más bajos. Las tasas a
nivel estatal-local ( aunque menos), y por consecuente las tasas para el impuesto
total de las unidades familiares australianas, exhiben un patrón general
semejante.
Tabla VII-I
Impuestos Australianos como Proporción de la Renta, 1966-67.

para cada país, uno por uno.

Impuestos Australianos como una proporción de l11J renta. Las aproximaciones australianas de la incidencia de impuestos por P. Bentley, D. J. Collins
y N. T. Drane se basan en el Survey of Consumer Finances and Expenditt¿res
(Análisis de Finanzas y Gastos de Consumidores), 1966/68, de la Universidad
de Macquarie. 12 Este estudio admirable de las finanzas de unidades familiares fue llevado a cabo bajo la supervisión del Profesor Gates de Queensland
University y los Profesores Edwards y Drane de la Universidad de Macquarie.
Entre las suposiciones críticas fundamentales del análisis de la incidencia
de impuestos están :13
(a) los impuestos sobre la renta individual no se desplazan;
(b) principalmente los propietarios pagan los impuestos sobre la renta de
las empresas;

Renta Anual

0-999

Tasas de Impuestos
Federales

Tasas de Impuestos
Estatales-Locales

Tasas de Impuestos
Global

31.3

10.0

41.3

1,000- l,999

24.0

6.4

30.4

2~000 - 2,999
3,000 - 3,999

23.l
21.3

5.4
4.6

28.5
25.9

4,000 - 4,999

22.4

4.1

26.5

5,000 - 5,999

22.4

3.9

26.3

6,000 - 6,999

21.4

3.8

25.2

7.000 - 8,999

24.0

4.1

28.1

9,000 - 11,999

35.8

6.4

42.2

12,000 y más

42.2

7.6

49.8

24.7

4.8

29.5

Total

( c) los consumidores pagan todos los impuestos indirectos;
( d) las tres clases económicas más altas pagan la mayoría de los derechos
'lobre los bienes muebles y sobre donaciones tanto como aquéllos
sobre la comprobación de testamentos y sobre la sucesión;
n P., Bentley, D. J., Collins and N. T., Drane, "An Estímate of the Incidence of tlie
Australian Tax Estructure", mimeo, Economic Society of Australia and New Zealand,
Third Conierence of Economists, Adelaide, May 1973.
11 lb!d., pp. 4-12.

634

• Para la fuente, véase la bibliografía.

El patrón en forma de "U" para las proporciones de los impuestos efectivos sugiere que la estructura de impuestos australiana es regresiva en cuanto
a las clases bajas, proporcional en cuanto a las clases medias y notablemente
progresiva en cuanto a las clases altas. No es raro observar que Ja clase más
baja o las dos clases más bajas tengan una tasa de impuestos mayor que la
de las unidades familiares de la clase media que les sucede. De los 22 países
635

�que De Wulf analiza, 12 manifiestan una estructura de impuestos regresiva
entre la clase más baja y la que precede a la más baja.·u

Tabla VII-2
Impuestos Canadienses como Porcentaje de la Renta, 1969.

La tasa de impuestos relativamente alta para Ja clase más baja se debe
en parte a las suposiciones fundamentales en cuanto al desplazamiento de
impuestos. No obstante, la influencia más importante probablemente es la
marcada tendencia notada anteriormente de la renta anual, que refleja en
forma excesivamente moderada la posici6n económica de muchas unidades
familiares de la clase más baja.

Los estudios de presupuestos muestran repetidas veces que los gastos de
consumo de la clase más baja vacilan entre un ciento cincuenta por ciento
y un trescientos cincuenta por ciento de su renta anual promedio. M.ientras
que el bienestar de la unidad familiar de la clase más baja no puede de
ninguna manera caracterizarse como afluente, es mucho más acomodado
de lo qut: sugiere la renta anual. La aproximación alta de la tasa de impuestos
efectiva para este grupo es en gran parte ilusoria.
En relación a las figuras de la Tabla VII-I y de las Tablas VII-2, VII-3
y VII-4, a continuaci6n, se debe recalcar que la tasa de impuestos promedio
calculada para una renta dada oculta tanto las diferencias grandes como las
pequeñas entre las diferentes unidades familiares individuales. Además, la
dispersión alrededor de la tasa efectiva de impuestos promedio aumenta a
medida que la renta promedio del grupo económico aumenta. 15

lmjJUestos Canadienses como proporci6n de la Renta. La Tabla VII-2
demuestra que el patrón general para las tasas de impuestos totales en el
Canadá es parecido al de Australia. Las tasas de impuesto en relaci6n a la
renta también exhiben forma de "U", aunque la "U" sufre cierta distorsión
en las clases económicas más altas. El estudio de A. M. Maslove para El
Consejo Económico del Canadá manifiesta una regresión marcada en la
clase económica más baja, pero esto es probablemente ilusorio debido a las
razones detalladas arriba.10 Aunque el mundo real a veces trae consigo numerosas sorpresas, no es intuitivamente obvio que el grupo económico más bajo
del Canadá, que recibió una renta promedio de aproximadamente $ 1,000,
pudiera pagar más o menos la mitad de esa cantidad en impuestos, como
sugiere la Tabla VII-2, mientras que consiguiera sobrevivir. Se debe notar
"De W11ll, op. cit., pp. 111-14.
"Si sabemos, por ejemplo, que hay cientos de unidades familiares en los E.E. U. U.,
que ganan en exceso de un millón de dólares por año pero que legalmente no pagan
impuestos sobre la renta.
11 A.
M., Maslove, The Pattern of Taxation in Ganada, Economic Council of

Ganada, Ottawa, 1972.

636

Renta Anual

O- 2,000
2,000- 2,999
3,000- 3,999
4,000- 4,999
5,000- 5,999
6,000- 6,999
7,000- 7,999
8,000 - 8,999
9,000 - 9,999
10,000 - 10,999
11,000 - 11,999
12,000- 14,999
15,000 y más
Total

* Para

Tasas de Impuestos
Tasas de Impuestos
Tasas d.e Impuesto
Federales
ProvinciaJes-Municipales
Total

19.8
14.5
16.4
17.6
18.9
19.4
20.2
20.7
20.8
21.2
21.6
21.5
23.3
20.9

28.8
20.2
19.3
19.0
19.0
18.3
18.1

18.5
17.9
17.7
17.3
17.1
17.2
18.4

48.6
34.71
35.7
36.6
37.9
37.7
38.3
39.2
38.7
38.9
38.9
38.6
30.5
39.3

la fuente, véase la bibliografía.

que el concepto de renta de Maslove, el cual se utiliza en la Tabla VII-2,
es medido ante~ de los impuestos pero después de hacer pagos de transferencia.11
Las interesantes diferencias entte el Canadá y Australia incluyen:
(a) Las tasas de impuesto total en el Canadá tienen un promedio que es
diez puntos de porcentaje más alto;
(b) el grado de progresividad a nivel de las clases altas es marcadamente
menos;
(c) las tasas de impuesto federal en el Canadá son mucho más bajas pero
sus tasas provinciales-municipales son tres veces y medio más altas;

1'

/bid., p. 11.

)

637

�(d) e1 Canadá tiene was federales más progresivas en lo que afecta a los
grupos de renta media.
Un estudio anteñor de la incidencia de impuestos y gastos Canadienses
fue completado por W. l. Gillespie para la Comisión Rr.al Canadiense de
Impuestos.18 Las figuras de la Tabla VII-3 demuestran que el patrón general
de tasas de impuesto total es muy parecido al de Australia. El grado de
regresividad en las clases bajas y el grado de progresjvidad en las clases alta
corresponden mucho con los resultados australianos.
Dado el desbalance fiscal que exhte en Australia (véase Capítulo VI arriba)
no es sorprendente encontrar que las tasas de impuestos federales sean mucho
más altas en aquel país. Del otro lado, las tasas provjnciales-locales en el
Canadá son más de dos veces más altas que las de Au tralia.
Tabla VII-3

rara poder eliminar deficiencias en la materia prima que formaba la base
investigaciones anteriores sobre la incidencia . ~e im~ue~~s. Pe:111°ª?
y Okner combinaron información sobre 3?,000 f~l~ias e md1v1d~os mclmdos en e1 Survey of Econom.ic Opportumty (Analisis de Oportunidad Económica) de 1967, el cual fue dirigido por el Cens~ Bureau (De~to. del
Censo) para la U.S. Office of Economic Opportumty c~n un ar':luvo que
contenía información proveniente de los 90,000 fonnulanos para impuestos
federales sobre la renta individual que fueron completados para el año 1966.

para

Pechman y Okner proveen al lector ocho grupos diferentes de su?°5iciones
relativo~ al proceso de desplazamiento de impuesto~, cada cual ~lustra un
enfoque plausible pero diferente a la incidencia de la estructura de impuestos.
os interesaremos aqui sólo con lo que ellos han llamado las varia~tes IC Y
3B. Las suposiciones de la variante IC producen la estructura de impue~tos
más progresiva mientras que las de la 3B generan el .sistema menos progresivo.
Las suposiciones asociadas con las otras variantes producen un patrón de
incidencia de impuestos que cae entre aquéllos de las variantes IC y 3B.

Impuestos Canadiense como Porcentaje de la Renta, 1961.
Las suposiciones de la variante IC incluyen:
Renta Anual

0-2,000
2,000 - 2,999
3,000 - 3,999
4,000 - 4,999
5,000 - 6,999
7.000 - 9,999
10,000 y más
Total

Ta~as de Impuestos Tasas de Impuestos Tasas de Impue~to
Federales
Provincialc:$• Municipales
Total

13.5
12.1
15.1
15.4
18.2
20.7
26.2
18.5

16.t
11.4
12.0
11.7
12.8
13.5
16.1
13.3

29.6
23.5
27.1
27.1
31.0
34.2
42.3
31.8

(a) lo impuestos sobre la renta individual no se desplazan;
(b) tos consumidores pagan los impuesto· sobre las ventas y consumos;

(e) los propietarios pagan lo impuestos corporativos y reales;
(d) el empicado paga los impuestos sobre planillas de sueldos;
(e) la renta consiste en el sueldo, el interés, los dividendos, los a.lq uileres,
los regalías, las ganancias de capital acumulado y los pagos de tran !erencia; y

( f) la renta anual es un reflejo preciso de la posición econ6mica o del
bienestar de la unidad familiar. 10

Impuestos en los Estados Unidos como proporción de la renta. El estudio
más ambicioso sobre la incidencia de impuestos que se ha completado en
cualquier país es el que fue llevado a cabo por J. Pechman y B. Okner en lo
Estados Unidos. 111 Se basa en lo que se ha denominado el archivo MERGE.
11 W. l., Gillespie, The lncidenc• of Taxes and Publ~ Expenditum in the Ccnadian
Economy, Studics of the Royal Commission on Taxation, Ottawa, 1967.
11 J. A., Pechman and B. A., Okner, Who B1ars lhe Tax Burd1n? Brookings Institution, Washington, 1974.

638

El uso de estas suposiciones y las manipulaciones estadísticas nec~rias
producen el resultado anotado a la izquierda de la Tabla VIl-4 baJo el
encabezamiento Variante IC. Al estudiar las figuras es obvio que los patrones para las tasas de impuesto federal tanto como las de impues~o total son
desemejante a las de Australia y del Canadá. En ve:z. de manifestarse en
forma de "U", las tasas de impuestos suben continuamente desde el grupo
económico más bajo hasta el más alto. Las tasas de impuestos estatales-locales
» lbid., pp. 25-43.

639

�Tabla VII-4

(a) se presume que la mitad del impuesto corporativo es respaldada por
los consumidores;

Los Impuestos en los Estados Unidos como Porcentaje de la Renta, 1966.
Variante
Renta Anual

O- 3,000

2C&lt;•&gt;

Federal

(b) los terratenientes pagan los impuestos de propiedad recaudados sobre
la tierra y no los recipientes de la renta de la propiedad en general;

Variante 3B(b)
Estatal
Local

Estatal
Total

Federal

Local

Total

8.8

9.8

18.7

14.1

14.0

28.1

5,000

11.9

8.5

20.4

14.6

10.6

25.3

5,000-

10,000

15.4

7.2

22.6

17.0

8.9

25.9

10,000-

15,000

16.3

6.5

22.8

17.5

8.0

25.5

15,000-

20,000

16.7

6.5

23.2

17.7

7.6

25.3

3,000-

20.000-

25,000

17.1

6.9

24.0

17.8

7.4

25.1

25,000-

30,000

17.4

7.7

25.1

17.2

7.1

24.3

30,000-

50,000

18.2

8.2

26.4

17.7

6.7

24.4

50,000-

100,000

21.8

9.7

31.5

20.1

6.3

26.4

100,000 - 500000

30.0

11.9

41.8

24.4

6.0

30.3

500,000-1,000.000

34.6

13.3

48.0

25.2

5.1

30.3

1,000.000 y más

35.5

13.8

49.3

24.8

4.2

29.0

17.6

7.6

25.2

17.9

8.0

25.9

Total

Notas: (a) La variante 2C asume que los impuestos sobre Ja renta corporativa e
impuestos reales son respaldados por los propietarios.
(b) La variante 38 asume que la mitad del impuesto sobre la renta corporativa y todos los impuestos sobre la propiedad m.e jorada son desplazados hacia el oonsumidor.

son regresivas a nivel de las clases bajas pero son progresivas a nivel de las
clases que se encuentran con rentas de entre $ 5,000 y $ 1,000.000 y más.
La tasa promedio de impuestos para todo residente apenas se pasaba el
25 por ciento. La tasa de impuestos estatal -locales en promedio era de
7.6 por ciento mientras que la de los federales era de 17.6 por ciento, o sea
dos veces y un tercio más de la tasa correspondiente a las jurisdicciones
suboacionales.
Como se mencionó anteriormente, las suposiciones asociadas con la variante
3B de Pechman y Okner produce la estructura de impuestos la menos progresiva en relación con las ocho variantes que se han formulado. La variante
3B refleja las siguientes diferencias, en contraste con la variante IC:

(c) los impuestos sobre las propiedades mejoradas (viviendas, etc.) son
desplazados hacia c1 consumidor; y
(d) la mitad de los impuestos sobre la nómina de sueldos se desplaza
hacia el consumidor.
Pechman y Okner presentan otros descubrimientos interesantes que no
dependen en forma decisiva de las diferencias en las suposiciones que hacen
sobre la incidencia. 21 Ellos han encontrado que los dueños de c&amp;as pagan menos
impuestos que los que alquilan, que los residentes urbanos pagan menos
impuestos que los que viven en wnas rurales, y que la gente soltera paga
impuestos más altos que los casados.:2 Las familias que reciben la mayor parte
de su renta de los pagos de transferencia pagan la tasa de impuestos más
baja y las unidades familiares que derivan grandes rentas de su propiedad
pagan las tasas de impuestos efectivos más altas. 23
Una conclusión es particula.nnente digna de mención. Pechman y Okner
han encontrado que, no obstante el grupo de suposiciones que empleen, la
renta proveniente del capital presupone impuestos más pesados que la renta
proveniente de labor. Si se consideran los impuestos sobre la renta de la
corporaci6n y sobre la propiedad como impuestos sobre el capital, la tasa
promedio de impuesto sobre el capital es calculada a 33 por ciento, en contraste con una tasa promedio efectiva de 17.5 por ciento para el labor.
Aunque se presuma que los impuestos sobre la renta de la corporación y

la propiedad se pagan en su totalidad o en parte por el consumidor, el
capital es sujeto a una tasa de impuesto marcadamente más alta que Ja del
labor.u Los ocho grupos diferentes de suposiciones reconocen una tasa promedio de impuesto de un 25 por ciento sobre el capital y un 17 por ciento
sobre el labor. Para una sociedad que depende principalmente de lQs incrementos de capital para crear nuevos empleos y aumentar rentas reales per
c,ipita, estas estadísticas son grases.
lbid., p. 38.
lbid, pp. 71-79.
11 /bid., p. 82.
,. /bid., p. 38.
11

1t

640

64l
humanita..+J

�Las estadísticas completadas por Pechman y Okner también revelan que
los impuestos sobre la venta, impuestos sobre artículos de consumo que
generalmente están sujetos a impuestos estatales de venta y de consumo, son
proporcionales o muy levemente progresivos. Bajo las suposiciones de las
variantes lC y 3B, la tasa de impuesto sobre el consumo aumenta a medida
que sube la renta, empezando con la décil más baja de la poblaci6n en la
distribución de rentas y continuando a través de las primeras déciles de
la población.26
Esta interesante tendencia general, la cual fue presentada por primera
vez por el autor de esta monografia/ 0 se debe en parte al hecho de que se
han eliminado del análisis los recipientes de renta más baja. Cuando Pechman
y Okner disponen de sus datos por déciles de población de la distribución de
la renta en vez de por clases económicas, modifican su suposición en forma
explícita (la cual forma la base de las figuras en la Tabla VII-4) que
presupone que el sueldo anual para cualquier año dado refleja con exactitud
el bienestar económico de una unidad familiar o de un individuo. Con toda
razón ellos justifican la eliminación de los recipientes de las rentas más bajas
notando que "las rentas anuales en el caso de los primeros cinco porcentajes
no son representativos de la renta de dichas unidades a lo largo de un periodo
prolongado". 27

a la renta alta para aquel año, las tasas de impuestos pagadas parecen ser
menos de lo que_ les corresponden. Como consecuencia, el limite superior de
la estructura de unpuestos parece ser menos progresiva o más regresiva de lo
que es en realidad cuando se mide el bienestar económico de los contribuyentes con exactitud.

FUENTES PARA LAS TABLAS
TABLA 1: P. Bentley, D. J. Colliru, y N. T. Drane, "An Estimate of the Incidence
of the Australian Tax Structure", mim,o Economic Society of Australia and New
Zealand, Thi:rd Conference of Economista, Adelaide, May 1973, Tablas 3.1 y 3.2.

TABLA 2: A. M. Maslove, Th, Pattern of Ta.xation in Canada, Economic Council
of Ganada, Ottawa, 1972, pp. 128-129.
TABLA 3: W. l. Gillespie, Th, lncidenc, of TtUes and Public Expenditures in the
Caadian Economy, Studies of the Royal Commission on Taxation, Ottawa, 1967,
p. 201.
TABLA 4: J. A. Pechman Y B. A. Okner, Who Bears th, Tax Burden? Brookings Institution, Washington, 1974, p. 62.

Como se indicó previamente en este capítulo en la sección titulada "Problemas Estadísticos y Teóricos en Estudios de la Incidencia de Impuestos",
se pueden observar razones convincentes para un reajuste hacia abajo de las
rentas relativamente altas presentados para cualquier año dado. Los individuos normalmente comienzan su ciclo vitalicio de rentas a una edad joven
y con rentas bastante bajas, ven la culminación de sus rentas cuando tienen
aproximadamente 50 años, y experimentan una disminución de rentas durante la última década que trabajan, acabando cerca de cero durante los
aiios de jubilación. La probabilidad es extremadamente alta que una unidad
familiar que experimente grandes ganancias en un año dado tuviera considerablemente menos previo a ese año y que tenga un sueldo menor durante
alguna época posterior a ese año. La renta del año en curso exagera la
verdadera posición económica de la unidad familiar a largo plazo. En relación
_. lbid., p. 81.
"Véase D. G., Davies, "An Empirical Test of Salcs-Tax Regress.ivity", op. cit., y
D. G., Davies, "Progressiveness of a Sales Tax in Relation to Various Income Bases",
op. cit.
"'Pechman and Okner, op. cit., pp. 67-8.

642

643

�"PROBLEMATICA JUR1DICO-INTERNACIONAL DE LA
PROTECCION DEL MEDIO AMBIENTE"

ERNESTO

J. REv CARO

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales
Profesor de Derecho Internacional
Público en la Univenidad Nacional
de Córdoba y en la Universidad Ca-

t6lica de C6rdoba, Argentina.

645

�ASOCIACIÓN ARGENTINA DE DERECHO INTERNACIONAL
5° CONGRESO ORDINARIO

San Juan, 20 al 23 de septiembre de 1979
Tema: "DERECHO INTERNACIONAL AMBIENTAL"
Documento de trabajo presentado
por el Relator
Doctor EllNESTo J. REY CARo
Comisión de Estudio:
Dres.: Pedro Baquero Lazcano
Antonio Boggiano
Miguel Ángel Ciuro
Nelly Eve Cbiesa
Roberto Iglesias Llanos
Joaquín L6pez

I. Introducción.
El Derecho internacional de nuestros días presenta un carácter dinámico
que contrasta con la evolución lenta y pausada de los siglos anteriores, má!
ello no es sino consecuencia de una comunidad internacional en franco
proceso de transformación, una comunidad internacional que ha dejado de
ser conceptual y esencialmente "europeizada" para lograr su universalización,
meta esta cuya consecución ha sido alentada en gran medida por el proceso
de descolonización, promovido, instrumentado y convertido en realidad por
la acción de las Naciones Unidas.

647

�Simultáneamente con este proceso que ha integrado como cuerpos políticos
soberanos e independientes a los pueblos de todo el orbe, la evolución científica y tecnológica experimentada en los últimos decenios ha permitido al
hombre y a los Estados, aunque en desigual grado, avanzar en el desarrollo
económico, social o cultural, les ha facilitado el aprovechamiento intensivo
de los recursos naturales del planeta y les ha abierto las puertas para Ja
conquista del espacio ultraterrestre. Todos estos hechos, que no excluyen
la concurrencia de otros acontecimientos que también han contribuido a
modificar la estructura de la comunidad internacional y de las rclarionrs
internacionales, han planteado la nececjdad de formular una nueva normatividad jurídico-internacional que ha ido ensanchando progresivamente los
ámbitos de validez personal, material y esencial del Derecho internacional
público.

el goce de tales beneficios. La preservación y el mejoramiento del medio
hum_ano es, según la Declaración de Estocolmo, una cuestión de capital importancia que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico de
todo el ~~do imponiendo obligaciones a los gobiernos, sin perjuicio de )as
responsabilidades especiales que recaen sobre el propio hombre a título
~~~f
'
Con agudeza sostiene Kis.s, comentando las disposiciones de la Carta del
Agu~ del Consejo de E~ropa que de~lara al agua como un patrimonio
comun Y un recurso comun de las Naoones, que del reconocimiento de tal
carácter internacional del medio ambiente a la concepción que considera a
éste y sus diferentes elementos como un "patrimonio común de la humanidad"
~•un~S
,

Todo progreso, amén de los beneficios lógicos que de él se derivan, trat'
aparejados algunos inconvenientes. En efecto, sin perjuicio de la viabilidad
de las predicciones apocalípticas de algunos científicos, es indiscutible quf'
una utilización irracional de los recursos naturales y de lo que constituye
el ''medio ambiente'', puede conducir a la humanidad a trances realmente
comprometedores en cuanto a su subsistencia. Surge así la necesidad de
preservar la "calidad de la vida" en el planeta ya que, como se ha destacado
reiteradamente, se ha tomado conciencia que la tierra no es infinita. Con
gran realismo se ha dicho que si en alguna forma quiere caracterizarse la
época actual por los inmensos e increíbles avances técnicos, debe señalarse
que constituye también Ja época de la intromisión del hombre en muchos sistemas naturales cuyo orden y equilibrio ha perturbado y amenaza con seguir
haciéndolo si no se actúa en forma inmediata y enérgica. 1

El agotamiento de los recursos naturales no renovables y el deterioro del
medio ambiente, conjuntamente con otros hechos, como el desbordado crecim~ento de la población mundial, la aceleración industtial y Ja escasez de
alimentos, como así también el reconocimiento de que los términos del "desa•
rrollo". no pueden llevarse hasta el infinito y la posibilidad de introducir
alteraciones a las tendencias · de crecimiento estableciendo condiciones de
estabilidad ecológicas y económicas susceptibles de permanencia, constituyeron
los ele~e?tos básicos y las conclusiones a que arribara el grupo de técnicos
Y especial~tas del Instituto Tecnológico de Massachussetts (Sistem Dynamics
Group), inf~~e q~e, a~nque polémico por sus predicciones, sirvió para
despertar múltiples mqwetudes en la opinión pública mundial.' También
contribuyeron a centrar la atención sobre esta problemática el Club de
Roma 5 y el mensaje del ex-presidente de la Comisión de las Comunidades
Europeas, Mansholt.

De allí que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano
expresara la convicción común de que los recursos naturales de la Tierra,
entre ellos el aire, el agua, la tierra, la flora y las muestras representativas
de los sistemas ecológicos naturales, deben ser preservados para beneficio de
las generaciones presentes y futuras; que la capacidad del planeta para producir recursos naturales vitales renovables debe ser mantenida y en su caso
restaurada y mejorada y que los recursos no renovables deben utilizarse
evitando el peligro de su agotamiento, asegurando a toda la humanidad

Todas estas obse1;aciones sobre el comportamiento humano y de los pueblos,
ha desarrollado la idea de que por encima al "culto" a la producción y al
consumo deben buscarse nuevos valores, entre ellos ]a "calidad de vida".
No obstante, esta meta enraizada ya en la mente de gobernantes y habitantes de los países industrializados, no aparece a menudo conciliable con las
aspiraciones de los Estados aún no desarrollados, que lejos de haber obtenido
• Cfr. Un Doc. A/Conf. 48/14/Rev. 1, p. 3.
Cír. Kxss, Alexandre-Charles, "Los principios generales del derecho del medio
ambiente", Cuadernos de la Cáted1'a, J. 13. Scott, Universidad de Valladolid, 1975,
p. 91.
• Cfr. "Los limites del crecimiento. Informe aJ Club de Roma sobre el Predicamento de la Hwnanidad", Fondo de Cultura Económica México 1973
1 Cf
'
'
.
r. SEPÚLVEDA, César, Mbcico y el Club d, Roma, México, 1974, ¡i 31 y M.
1

' Cfr. CRUZ MmAMONTES, Rodolfo, "El hombre frente al deterioro del medio marino',
en Natural Resources Journal, University of New Mexico, Vol. 16, july 1976, p. 549;
MARÍN L6PEZ, Antonio, "La contaminaci6n del medio ambiente y la Conferencia de
Estocolmo", en Anuario del Instituto Hispano-Luso-Americano de De11cho Internacional, o. 4. 1973, p. 435-438.

648

649

�niveles dignos de vida, luchan aún para satisfacer las necesidades más elementales en materia de alimentación, vestimenta o educación. De allí,
que toda normatividad internacional debe conciliar las aspiraciones de desarrollo de tales países con los requerimientos para la protección del medio
ambiente.

Ha de tenerse en cuenta también que existe una real y efectiva solidaridad
entre los distintos elementos de la naturaleza, el aire, el agua -sea marítima
o fluvial-, el suelo, la vida animal y vegetal, etc. Es decir que el medio
ambiente desde el punto de vista físico es infragmentable, como lo es desde
el punto de vista geográfico. Hay una unidad esencial en la biósfera. Esto
determina que los actos que atentan contra el medio ambiente -p. ej., la
contaminación por aire, mar o rí~, no tenga fronteras y pueda producir
efectos nocivos a distancias considerables de sus fuentes.
Asimismo, para la elaboración de las normas internacionales, en esta problemática quizá más que en otras, se deberá tener en cuenta la información
y observaciones que previamente aporten otras ciencias. La interrelación
disciplinaria surge como una realidad incontestable en la lucha para la
protección del medio ambiente. Biólogos, meteor6logos, oceanógrafos, economistas, sociólogos y urbanistas, entre otros, proporcionarán los datos necesarios,
los que deberán ser evaluados por el jurista. Las normas de derecho deben
adecuarse a la realidad física, social, económica o cultural que se pretenda
reglar. De su justa adecuación o ensamble dependerá la efectividad para el
cumplimiento de sus fines.

Hay coincidencia en que en las circunstancias actuales, tal Derecho internacional del medio ambiente no constituye una rama del derecho con sustantividad suficiente para ser considerada como disciplina autónoma reguladora
de un área específica de las relaciones internacionales. Desde este punto de
vista, puede hablarse del Derecho internacional del medio ambiente como
se habla del Derecho internacional marítimo, del Derecho internacional fluvial
o del Derecho de los tratados. Más aún, se ha llegado a afirmar que tal
conjunto de normas no excede e] ámbito de las relaciones jurídicas reguladas
por el Derecho internacional más clásico y que por ello forman parte del
Derecho internacional público y colocadas bajo este título por razones prácticas y porque responden a una determinada problemática. Así, para Kiss
sería e1 "conjunto de reglas de derecho internacional público cuya finalidad
es la de proteger el equilibrio esencial del medio humano" .1

No obstante, ello no significa aceptar que la estructura actual del Derecho
internacional, pueda proporcionar los medios más adecuados para hacer
realidad la preservación del medio ambiente, ni que no sea necesario buscar
nuevos principios y normas para lograr ese objetivo, como los principios
"supra internacionales" a que se refiere Nelly Chiesa, emanados de una
realidad objetiva, cual es ''la finitud de la Tierra y su degradación progresiva
como hábitat humano". Según esta jurista, tal realidad exigiría para tutelar
la calidad de la vida humana, la toma de previsiones objetivas independientes
de la voluntad humana y superiores a las leyes nacionales, determinaciones
estas que llevarían irremediablemente a un replanteo del concepto de soberanía estatal que prima en el Derecho internacional actual sustentado fundamentalmente en los formalismos del consentimiento estatal.ª

II. El Derecho internacional del medio ambiente.
La existencia de normas internacionales concretas o de principios básicos
que tengan por objeto la protección del medio ambiente o la regulación
de la actividad de los Estados en lo que respecta a la utilización de los recursos
naturales, ha inducido a los autores a hablar de un "Derecho internacional
ambiental", de un ''Derecho internacional del medio ambiente" o, también,
de un ''Derecho ambiental internacional".9
• Cfr. CAN-o, Guillermo J., Visión Sumaria del Dereclio Ambiental Internacional,
Disertación inaugural. Primera Conferencia Nacional de Derecho del Entorno (Santiago
de Chile, 18 al 20 de agosto de 1977, p. 2, citado por CBmSA, Nelly Eve, "La protección del meclio ambiente y el Derecho internacional", en Revista d, derecho internacional 'Y ci,ncias diplomáticas, Rosario, años XXV-XXVI, No. 46/ 47, 1977/1978,
p. 38. Según aquel jurista el Derecho ambiental internacional, abarcaría trca categorla,
de principios o normas, que se refieren a los recursos naturales y elementos ambientales

650

Ill. Las Normas y principios del Derecho internacional del medio ambiente.
No constituyendo una rama autónoma del derecho, al menos en la actualidad, sus normas se crean, modifican o extinguen por los procedimiento!!
usuales del Derecho internacional de nuestra época.
Es indudable que el Art. 38 del Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia no agota el problema de la fuente del Derecho internacional, ni
que pertenecen a la Humanidad, a los recunos naturales y elementos ambientales
compartidos por dos o más países y a los efectos extraterritoriales del uso de recursos
naturales o elementos ambientales internacionales, tanto mundiales, regionales o
bilaterales.
' Cfr. K1ss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 10.
• Cfr. Op. cit., p. 36.

651

�establece las únicas vías de producción jurídico internacional. Existen otros
procedimientos para su creación entre los cuales revisten gran importancia&gt; los
instrumentados a través de las organizaciones internacionales que por cierto,
son muy variadas, dependiendo su relevancia de la propia estructura de las
organi7.aciones, sean éstas de tipo clásico o comunitario.
A la luz de estas consideraciones y del examen de la normatividad aplicable al medio ambiente es posible observar con cierta decepción, la carencia
casi total de normas de Derecho internacional común directamente aplicables
a la protección del medio ambiente. La mayor parte de las normas provienen de tratados o acuerdos, particularmente regionales, subregionales o bilaterales sin perjuicio de la aplicación de los principios generales del derecho.
Puede constatarse sí, la existencia de una apreciable cantidad de resoluciones, recomendaciones y decisiones de organizaciones internacionales con
distinto valor vinculante y normas generales de conducta emanadas de conferencias internacionales.
Es posible también constatar que en su mayoría las normas convencionales
están destinadas a prevenir la contaminación de las aguas, sean dulces o
marítimas, la protección de ciertas especies animales o evitar la contaminación radiactiva, es decir que sólo abarca aspectos parciales de la amplia
problemática inmersa en la protección del medio ambiente.
En cuanto a las normas de Derecho internacional común, se ha dicho
que la única regla que puede ser invocada es la de responsabilidad internacional del Estado por los daños ecológicos causados a otros Estados, ya que
no existe una norma de carácter general que proht'ba los ataques al medio
ambiente. Sólo los actos lesivos al medio ambiente que produzcan daños
concretos fuera de los límites territoriales de un Estado, pueden hacer responsable a este Estado. 9 Según Pontavir.e, el daño debe presentar los siguientes
caracteres para que genere la obligación de reparar: debe ser real, o sea
existir, debe ser importante y debe ser cierto. 10 Esta norma ha sido reiteradamente reconocida y aplicada por la jurisprudencia internacional.

Si bien cada Estado tiene en principio el derecho de usar de su territorio
en la forma que más le convenga, no puede abusar do ese derecho en forma
tal que afecte los derechos de otros Estados. Si se ha servido de su territorio
para ejecutar actos que producen contaminación más allá de sus fronteras,
• Cfr. Kiss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 25 y 55.
Cfr. "La réparation du dommage en matiere de pollution transfrontiere", en
Aspects Juridiques de la Pollution Transfrontiire, OCDE, París, 1977, p. 445-451.
Jt

652

debe responder internacionalmente por los daños causados, ya que los Estados
vecinos tienen también el derecho correlativo de que su territorio sea respetado
y esté exento de ingerencias extrañas que impidan su utilización.
La norma en examen ha sido considerada como uno de los pilares fundamentales del llamado "derecho de vecindad", 11 derecho este que puede servir
de base para el desarrollo de un principio general de responsabilidad por
daños que afecten al medio ambiente, pero que no cubre toda la problemática que encierra la protección del medio ambiente, pues la contaminación
puede producir efectos mucho más allá de los territorios de los Estados
vecinos. 12
Aquella regla ha merecido un amplio reconocuruento en la Declaración
de Estocolmo, en cuyo Principio 21 se establece que "De conformidad con
la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos
en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que
las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su
control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera
de toda jurisdicción nacional". Según Pierre Dupuy, este principio aparece
a la vez como una confirmación y un desarrollo del derecho existente. La
novación que el texto mencionado introduce, consiste en que ya no se habla
más de daños en el "territorio", como era tradicional, sino de daños "al
medio" de otros Estados, lo que significa otorgarle un alcance más vasto,
extendiendo las obligaciones estatales.18
"Cfr. .A,,mllAssY, J., "Les relations internationales de voisinage", en Recueil des
Cours, 1951, Vol. II, p. 73; REUTER, Paul, De-recho Internacional Pú.blico, Trad.
de Puente Egido, Barcelona, 1958, p. 104-105; VERDRoss, Alfred, Derecho Internacional Público, Trad. de Truyol y Serra, 5a. edici6n, Madrid, 1976, p. 273; RoussEAu,
Charles, Droit lnternational Public, París, T. III, 1977, p. 287.
11 Cfr. Ki:ss, Alexandre-Charles, op. cit., p. 58.
11 Cfr. "La rcsponsabilité intemational des Etats pour les dommages causé par les
pollutions transfrontib-e", en Aspects Juridiques de la Po/lution Trans-frontiere, OCDE,
Paris, 1977, p. 380-381. "La novation vient tuot d'abord du fait que le texte, s'il
reprend des principes antérieurs, ne parle plus de "territoire", comme par exemple
la Cour lntemationale de Justice dans l'affaire précitée du Droit de Corfou, mais
"d'environnement". II y a sans doute la une évolution significative, et !'une des
premicres tentatives pour faire reconnaítre cette notion, jusqu'ici tres diffuse, comme un
concept de valeur juridique: ce phénomcne pourrait a terroe avoi.r certaines répercussions sur le contenu meme des obligations étatiques. Beacoup plus large que la notion
tres matérielle de territoi.n:, la notion d'cnvironnement &amp;ignifie que les Etats devront a
!'avenir clargir le champ d'exercice de leur controle administratiI. Leur vigilance devra
couvris non seulemente le territoire proprement dit (terre et mer territoriale) mais

653

�Sin dejar de reconocer la importancia de este principio y de la influencia
ejercida por la Conferencia de Estocolmo, algunos autores estiman que es
un error considerar a esta reunión como el punto de partida del Derecho
internacional del medio ambiente y examinando el Principio 21, sostienen que
no hizo sino exponer el Derecho internacional existente. 16

Es bien conocido el "leading case» de la Fundación Trail. conflicto suscitado entre Estados Unidos y Canadá que provocó un pronunciamiento de
un tribunal arbitral, que en su sentencia del 11 de marzo de 1941, sostuvo
que ningún Estado tenía el derecho de usar de su territorio o de permitir
su uso de manera que los humos provoquen un perjuicio sobre el territorio
de otro Estado o a las propiedades de las personas que en éste se encuentren
tratándose de consecuencias serias y si el perjuicio es acreditado con pruebas
claras y convincentes.15
La doctrina ha confirmado la norma de que todo Estado puede usar de
su territorio a condición de no causar un perjuicio sensible en el territorio
de los demás Estados y si el mismo se produce, tiene la obligación de repararlo;
ello sin perjuicio del desarrollo de otras normas que tiendan a evitar el daño
en el caso de los recursos naturales compartidos, como es la regla de la
información y consulta previa o del acuerdo previo.

Cabe señalar que cuando el Estado afectado por un acto contaminante
que tiene origen más allá de sus fronteras, reclama la reparación, está
haciendo valer un derecho propio derivado del derecho de soberanía. De
allí que, si el perjuicio ha sido sufrido por individuos o particulares y el
Estado actúa por esta circunstancia, no está ejerciendo la protección diplomática en el sentido corriente, sino que ejerce un derecho cuya titularidad
ostenta. Esto no impide que el particular pueda recurrir directamente a los
órganos competentes del Estado que provocó la contaminación para procurar
égalenrent l'atmosphcre et, de facon plus génb-ale, tous lea agents écologiques qui
constituent son "environnement" et interagissent avec celui des autrcs Etats, proches
ou éloignéa. Si la formule reste assez vague, l'évolution n'en est pas moins certaine.
Elle interdit, ~ tout le moiru que les pays se retranchent derri~re une conception
axagérément restrictive de la notion classique de territoirc".
1 • Cfr. "International Environmental Protection: Policy, Legal and Trade Aspects'',
en Proceeding of th, 71st Ánnual Meeting, American Society oí International Law,
1977, p. 49.
"'Cfr. ONU, Recueil d,s sent,nces arbitrales, Vol. III, p. 1965. Un análisis de eate
caso y una extensa bibliografía puede consultarse en AaNAUD, Vicente Guillermo,
"Derecho Internacional Ambiental. La contaminación de los rios en el Derecho Internacional Público", Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hidrlcas, :Ba. Aa., 1974,
p. 44-55.

654

la reparación del daño. El interés de la comunidad internacional en llenar
los vacíos normativos, se manifiesta en la exhortación contenida en el Principi~ 22 de la Declaraci6n de Estocolmo: "Los Estados deben cooperar para
continuar desarrollando el derecho internacional en lo que se refiere a la
responsabilidad y a la indemnización a las víctimas de la contaminación y
otros daños ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicción o bajo el control de tales Estados causen a zonas situadas fuera de su
jurisdicción".
Es evidente que las normas sobre responsabilidad internacional hasta ahora
reconocidas son insuficientes para asegurar la defensa eficaz del medio ambiente. La protección de éste no puede fundarse únicamente en la reparación
de los daños causados ya que ello significa aceptar los hechos consumados,
cuando en realidad surge como absolutamente necesario desde el punto de
vista ecológico, desarrollar normas que obliguen a los Estados a prevenir las
actividades que puedan degradar el medio ambiente.
Se destaca así el "principio de prevención" como uno de los pilares sobre
el que se asienta la acción internacional para la preservación del medio
ambiente, y para ello es necesario la cooperación internacional. Tal principio
aparece claramente en el contenido de las Recomendaciones No. 70 y 71 del
Plan de Acción aprobado en Ja Conferencia de Estocolmo, referidas a las
actividades de los Estados que lleven consigo un riesgo apreciable de repercusión sobre el clima, a la utilización de medios eficaces para disminuir al
máximo el lanzamiento de sustancias tóxicas o peligrosas al medio ambiente
y a la aplicación de medidas de control apropiadas cuando la utilización
de dichas sustancias sea inevitable y a la conveniencia de que los Estados
se hagan partes en los tratados en materia de lucha contra la contaminación
marítima.
Asimismo, Ja cooperación internacional requerirá una amplia solidaridad
en los medios seleccionados para luchar contra la contaminaci6n, como podía
observarse al examinar algunos tratados y la acción de las organizaciones
internacionales. La otra faz de esta cooperación ha sido destacada en el
principio 20 de la Declaración de Estocolmo, que aconseja el fomento,
especialmente en los países en desarrollo, de la investigación y los estudios
científicos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como
multinacionales, como así también el apoyo al libre intercambio de información científica actualizada para facilitar la solución de los problemas ambientales y la necesidad de poner a disposición de los países en desarro!Jo
las tecnologías ambientales en condiciones que favorezcan una amplia difusión,
sin implicar una excesiva carga económica para esos países. A este propósito

655

�se ha referido expresamente 1a Resoluci6n 2995 (XXVII) de la Asamblea
General de las Naciones Unidas titulada "Cooperación entre los Estados en
el campo del medio ambiente".
La Resolución, además de reiterar el principio de que la exploración, explotación y el desarrollo de sus recursos naturales los Estados no deben causar
efectos perjudiciales sensibles en zonas situadas fuera de su jurisdicción nacional, reconoce que la cooperación interestatal en el campo del medio
ambiente sólo puede alcanzarse adecuadamente "dándose conocimiento oficial
y público de los datos técnicos relativos a los trabajos que han de ser emprendidos por )os Estados dentro de su jurisdicción nacional, con el propósito de
evitar perjuicios sensibles que puedan ocasionarse en el medio ambiente
de la zona vecina", y que dichos datos técnicos deben ser facilitados y recibidos con el mejor espíritu de cooperación y buena vecindad "sin que ello
pueda ser interpretado como facultando a cualquier Estado a retardar o
impedir los programas y proyectos de exploración, explotación y desarrollo
de los recursos naturales de los Estados en cuyos ter¡itorios se emprendan tales
programas y proyectos" .18

En estrecha vinculación con el principio de prevención, se plantea el proWema de saber si existe una obligación juridica que imponga a los Estados
el deber de informarse recíprocamente de cualquier actividad o uso en su
territorio que pueda dañar el medio ambiente más allá de los límites de su
competencia territorial.
La cuestión fue abordada en la Conferencia de Estocolmo y si bien es
cierto que por oposición de un grupo de Estados no pudo aprobarse el proyecto original que incluía el principio de la información, no por ello puede
afirmarse la inexistencia de una norma internacional que obliga a los Estados
a informar de toda actividad desarrollada sobre su territorio que pueda producir daños más allá de sus fronteras.U En este sentido, compartiendo la
opinión de Julio Barberis y otros autores 18 hemos tratado de demostrar
mediante el análisis de una vasta práctica convencional y distintas resoluciones de organizaciones internacionales, que al menos en el aprovechamiento
de los recursos naturales compartidos, en particular de los ríos internacionales,
"Cfr. Resoh1cione.1 aprobadas por la Asamblea General en su vigésimo séptimo periodo de sesiones, p. 47.
"Cfr.Ktss, Alexaodre-Charles, op. cit., p. 43 y 46.
" Cfr. BAR.BERlS, Julio, "Los recursos naturales compartidos entre Estados y el Derecho
Internacional", Madrid, 1979, p. 150 y ss; "Los recursos minerales compartidos entre
Estados y el Derecho Internacional", en Deret;ho d, la Integración, INTAL, No. 18-19,
marzo-julio de 1975, p. 45 y u.

656

i~te una nonna consuetudinaria que exige la consulta previa e incluso en
oertos casos una norma más avanzada, la del acuerdo previo.ª

1

. No o~tante, hay_ autores que han puesto en duda la vigencia de una norma
mt:~c1onal que imponga la obligación de informar previamente sobre Jas
actividades desarrolladas y que puedan causar daños a terceros Estados O a
personas bajo jurisdicción de éstos. 2º
Respecto de los "principios" de Derecho internacional ambiental, algunos
ya consagrados Y otros en proceso de elaboración, Amaud señala los siguientes:
a) ~a. '~buena vecindad ecológica", que constituye una especificación
del pnncip10 de buena vecindad e incorporado ya en numerosos instmmentos internacionales a iniciativa de la diplomacia argentina. De él se derivarían
dos princi~ios:, el de la "explotación y uso de los recursos naturales propio~
con Ja _ob!1g~~~ de ~ a r que las actividades que se llevan a cabo dentro
de su Junsd1cc1on o baJo su control no causen perjuicios al medio de otros
~stados º. ,de zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional" y el de la
explor~on y uso de los recursos naturales compartidos y el medio ambiente
compartido de manera de no causar perjuicios al medio de otros Estados 0
zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional", principios estos que se
fundarían en una práctica y jurisprudencia internacional uniforme y constante;
b). E~ _p~n~pio de "intercambio de información y consulta. previa", por
propia m1C1at.1va o a pedido de Parte interesada, en la realización de obras
Y us_o de los rec~os naturales compartidos, de modo de no causar perjuicios
sensibles al medio de otros Estados o en zonas fuera de su jurisdicción;
c) El principio de la "solidaridad", que presupone la colaboración entre
los Estados. Se reconoce el derecho del Estado a utilizar sus recursos naturales
compartidos o el medio ambiente compartido pero limitándolo por el igual
de¡echo de los otros Estados participantes del mismo sistema ecológico;
d) El principio sociológico de la "reciprocidad", que tiende a un equilibrio entre los distintos intereses en juego;

11

Cfr. REY CAR.o, Ernesto, "La consulta prev:ia en el aprovechamiento de los recursos
naturales compartidos. Los ríos internacionales", en Cuadernos de Derech p 'bf' d
la u . . d
o u ICO ,
nivernda de Los Andes, Mérida, Venezuela, No• 4, 1978J p ª 9 y SS~
•

~~- MA&amp;rno MENÉNDEZ, Fernando M., "Politicas sobre el medio humano y conAspectos jurídico-internacionales", ª~
R~~v ...
:..,a Espano
~ la
dtradice.iones Pu. eblo-Estado:
.
~
e Derecho Internacional, Vol. XXX, 1977, No. 1, p. 46.

657
Jiwnani tas-4 2

�e) El principio de la "utilización justa y razonable, óptima y racional de
los recursos naturales", incluido en las Reglas de Helsinki y en el Tratado de
la Cuenca del Plata;
f) El principio desprendido del anterior de "estudio, utilización y explotación de una cuenca de drenaje internacional como una unidad indivisible",
para evitar la contaminación de las aguas internacionales fluviales y lacustres,
superficiales y subterráneas, del mar en donde desembocan y del medio
ambiente compartido;
g) El principio de "responsabilidad internacional de los Estados en relación
con el medio", consagrado en la Declaración ?e Estocolmo Y_ cuyo des~ro.llo
doméstico seria la política de "polleur-payeur' de la Comunidad Econorruca
Europea. Se aplicaría en última instancia al no ser cumplimentados los ante•
21
riores que son esencialmente de carácter preventivo.
Entre las importantes contribuciones para el desarrollo del Derecho internacional del medio ambiente, puede mencionarse el "Proyecto de Principios
de Conducta", para servir de guía a los Estados en la conservación y explotación armónica de los recursos naturales compartidos por dos o más Estados,
presentado por la delegación argentina, en el Grupo de Trabajo intergubernamental sobre recursos naturales compartidos por dos o más Estados, del
Progrmna de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 22 Tales principios
son:
"1} de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de
e&gt;--plotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental,
con la obligación y la responsabilidad de cada Estado de asegurar que las
actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su ~ontrol
no causen perjuicio sensible al medio de otros Estados o de zonas situadas
fuera de toda jurisdicción nacional. Ningún Estado tiene derecho a usar
0 permitir el uso de su territorio de manera tal de causar perjuicios sensibh:s
al territorio de otro Estado o de las personas o de la propiedad en el mismo
o en zonas situadas fuera de toda jurisdicción nacional;

partidos, con el objeto de preservar y mejorar el medio, preservar la paz
internacional y lograr un mayor beneficio común, teniendo en cuenta la
necesidad del respeto mutuo de los Estados por el igual derecho de los pueblos de las naciones a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos
naturales;
3) dicha obligación de cooperar debe ser cumplida sobre la base de un
sistema de notificación, intercambio de información y de consultas previas,
de conformidad con los principios generales aquí enumerados;
4) el sistema de notificación, intercambio de información y consultas previas que se establece en estos principios generales, debe cumplirse de buena
fe y en un espíritu de buena vecindad;
5) los Estados deben adoptar las medidas preventivas y prácticas necesarias para asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su
jurisdicción o bajo su control no causen perjuicio sensible al medio de otros
Estados o de zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional;
6) cuando en un Estado, o en varios, se proponga la realización de una
actividad que afecte recursos naturales compartidos, que pueda afectar en
fonna perjudicial el medio de un Estado o de varios Estados que comparten
dicho recurso natural, el Estado o Estados que se propongan llevar a cabo la
actividad deben, en la etapa inicial del proyecto, notificar la actividad que
se proyecta a los Estados que comparten el recurso natural. Si así lo estimaran
necesario el Estado o los Estados que proyectaran llevar a cabo la actividad,
la notificación podría ser enviada al Director Ejecutivo del PNUMA, quien
a su vez la transmitiría al Estado o Estados que pudieran ser afectados;
7) la notificación previa debe incluir la información existente referente
a la naturaleza de la actividad que se proyecta, incluyendo datos técnicos y
científicos, planos, cálculos, el programa de operación y los demás elementos
necesarios para que el Estado que pueda ser afectado determine las consecuencias de la actividad que se proyecta en su medio o en zonas situadas
fuera de su jurisdicción nacional;

2) Los Estados partes en un mismo ecosistema deben cooperar entre sí en
la exploración, uso, explotación y desarrollo de los recursos naturales com•

8) el estado o los Estados notificados podrán, si lo consideran necesario,
dentro de un tiempo razonable, pedir y obtener información adicional del
Estado o Estados que proyecten llevar a cabo la actividad;

"Cfr. Op. cit., p. 116-125.
.. Cfr. PNUMA, Doc. U EP/IG 2/3, 10 de diciembre de 1975. El proyecto fue
preparado por el Embajador Arnaud.

9) si un Estado que comparte un recurso natural sobre el cual se proyecta
realizar una actividad, haya sido o no notificado, tiene motivos para creer
que la actividad que se proyecta pudiere causar perjuicios sensibles a su
medio, o afectar la utilización óptima, racional y armonioso de dicho recurso

658

659

�.
drá dentro de un plazo razonable, y teniendo en
natural compartido, po '
.
dir . • tificadamente los programas
cuenta su obligación de no retardar o unp~, lllJ:sarrollo de los recursos nay proyectos de exploración, uso, explotac1on y
bo 1
tividad solicitar
turales del Estado o Estados que proyectan llevar a ca
a ac
1,
, 'to
, .
tos últimos la celebración de consultas con e propos1
a este úlumo O es
. . d la actividad que se proyecta Y
de determinar juntos las consecuencias e
. gún perjuicio sensible a su
buscar maneras de asegurar que no se cause run

ª

medio;

l
'b' dicho pedido de consultas, el Estado o los Estados que
10) a rec1 ir
la
. 'd d teniendo en cuenta la naturaleza de
. tan llevar a cabo
activi ª ,
proye_c
l
'bilidad y la extensión del perjuicio que pudiera causar,
la nusma, a Pº51
• nsultas deberán acceder
. d'ci'ón
del Estado que solicita 1as co
'
conforme a 1a m
1ca
a este pedido sin demoras innecesarias;

• ~ tra clase de actividades
11) si hay aspectos del proyecto, obra o cua1qwer
1 6 tima
.
d n causar perjuicios sensibles, afectar a p
que se coOS1dere que pue e
contaminación que supere
tiliz . , d n recurso natural o provocar una
u
aoon e u
d
la respuesta a 1a
los niveles considera~os ace~tables o que ,se a~~~entro de un plazo
tif •,
umimstro de informes debera rea
d
no 1cac1on y s
1 .
rtancia y características del hecho e
corto y razonable, conf~rme a
unlpo
articular por acuerdo entre los
t
detearunar segun e caso p
que se tra e, a
l
, ctica internacionales y en las etapas
Estados interesados, en base al uso y a pra
l bl' .ón de no
eniendo particul.armente presente a o igac1
acordadas. En tal caso, t
l ealiza . , n del proyecto obra o ac.
dir · · tificadamente a r
cio
'
retardar o rmpe
_mJus
.
desarrollo de los recursos naturales,
tividad de explorac16n, uso, explotaci6_n y '6 d I mismos se indicarán las
de facilitar la e1ecuC1 n e os
'
en todo o en parte, Y
á1
fundan las objeciones, nombre
razones técnicas, científicas y e, cu1os en qu~ se
. .. .
de expertos y las sugerencias destinadas a evitar aquel perJweto,

,ª

de
12) si dentro de un plazo razonable no h ub'ier~ respu esta O pedido
no existe
sultas por parte del Estado notificado, se considerará de que
. d
con
. o a ue se lleve a cabo la actividad relaciona a
objeción por parte del nus_md
q I Estado o los Estados que han efectuado
al recurso natural comparo o, por e
la notificación ;
. d

los Estados que compartan recursos naturales acuerden
.
otros mecanismos institucionales con el
establecer collllS10ne~ ~n1untasci;n llevar a cabo consultas y hacer un plaobjet~ de inte~carnb1ar:::rm\oración y explotación armoniosa de los recurneanuento conJunto pa
exp_
1 .
1 disputas relativas a los
sos naturales compartidos y evitar y so uc1onar as

13) se reco~:º a a

mismos;
660

14) con el objeto de lograr una exploración, explotación y uso racional
y armónico, como asimismo una correcta administración de los recursos naturales compartidos y con el propósito de evitar, eliminar o controlar la
contaminación transfronteriza, los Estados parte de la región o ecosistema
deberán acordar, con espíritu de solidaridad y a los efectos de una efectiva
cooperación internacional, el intercambio regular de información científica
y técnica referente a la posible exploración, explotación y uso de los recursos
naturales compartidos. También es de desear que estos Estados establezcan
programas conjuntos de cooperación técnico-científica y determinen, inter
alia, niveles aceptables de polución transfronteriza;

15) si Jos Estados interesados determinan que una actividad que se proyecta con relación a un recurso natural compartido ocasionará perjuicio sensible al medio de uno o más Estados que comparten el mismo, tal actividad
no podrá llevarse a cabo sin el previo consentimiento expreso del Estado o
de los Estados cuyo medio será afectado en forma sensible;
16) en el caso de que no se llegara a acuerdo entre los Estados interesados
en algún aspecto de una disputa referente a la actividad propuesta, dicha
controversia se arreglará de conformidad con las disposiciones de la Carta
de la Naciones Unidas y los principios y las reglas del derecho internacional.
Los Estados interesados acordarán, en particular, hacer uso de los buenos
oficios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para
ayudar a Jos Estados interesados a clarificar la infonnación técnica y establecer
los hechos involucrados en la diferencia;

17) de conformidad con las reglas y principios generales del derecho internacional, todo acto u omisión por parte de cualquier Estado, que constituya
una violación de los antedichos principios de acción preventiva, acarreará
la responsabilidad del mismo por el perjuicio sensible que se cause al medio
de otro Estado que comparta el mismo recurso natural. El Estado o los Estados
responsables de dicha violación deberán adoptar las medidas necesarias para
evitar causar mayor daño y compensarán al Estado o a los Estados afectados
por el perjuicio sensible causado, conforme se haya acordado con los mismos
o con lo que determine un tribunal o mecanismo de arreglo de disputas en
consonancia con las disposiciones del principio anterior;

18) Con el objeto de asegurar una efectiva cooperación internacional se
insta a Jos Estados que comparten recursos naturales a concluir entre sí
acuerdos bilaterales o multilaterales que regulen su conducta, con fuerza
legal obligatoria, con respecto a la cooperación en el campo del medio ambiente referente a la exploración, explotación, uso y desarrollo de los recursos
661

�naturales compartidos, teniendo debidamente en cuenta los principios generales precedentes y la necesidad de armonizar su legislación nacional a la
luz de sus obligaciones conforme a dichos acuerdos".

IV. La coope-ración en el marco de las Naciones Unidas.
Según Kiss, la lucha por la protección internacional del medio ambiente
plantea algunos problemas que deben ser abordados en el plano universal,
como es la determinación de los principios generales de la acci6n internacional, el estudio y la administraci6n del medio ambiente humano y la
coordinación de actividades entre las organizaciones internacionales especializadas y regionales. No obstante, las acciones concretas tanto en lo que hace
a la reglamentación como a la administración, pueden ser instrumentadas
a través de organizaciones intergubemamentales que reúnan a Estados con
niveles de desarrollo y sistemas económicos semejantes. Por último tratándose
de problemas concretos nacidos de las relaciones de vecindad o de la participación en un recurso natural, como en el caso de los ríos internacionales,
cuencas hidrográficas o una zona de mar, la cooperación internacional puede
hacerse realidad a través de instrumentos regionales. 23
Teniendo presente ese posible marco institucional de la cooperación internacional, se constata que a partir de la década del 60 se desarrolla en los
distintos planos una labor progresiva que denota una toma de conciencia
sobre la necesidad de agotar medidas urgentes para preservar el medio humano
y evitar las consecuencias irremediables. Ello no quiere decir que en años
anteriores no se haya manifestado preocupación por este problema, sino que
basta aquella época sólo se adoptaron medidas aisladas, faltando una acción
concertada tanto a nivel universal, regional o subregional.
En el marco de las Naciones Unidas, desde 1968 la Asamblea General
abordó la cuestión con carácter general y comenzaron los trabajos preparatorios de la Conferencia Especializada que se realizaría en Estocolroo, en 1972.
El 20 de diciembre de 1971, la Asamblea General aprobó la resolución
2849 (XXVI) titulada "El desarrollo y el medio". En ella se destaca aspectos
importantísimos de la problemática inherente al medio ambiente o lo que
pueden llamarse "realidades" que no deben ignorarse al esbozarse las posibles
soluciones. Al tiempo de señalar la acción hasta ese momento desplegada
dentro del sistema de las Naciones Unidas, recalca la importancia fundamental
"'Cfr. Op. cit., p. 93/94;

662

MARÍN LÓPEZ,

Antonio, op. cit., p. 442 y ss.

de la Administración del medio para el futuro
.
sidad de compatibilizar los planes d d
ll
de la h~dad y la neceLa resolución, advierte:
e esarro o con un buen sistema ecológico.
Q~e los problem:i-5 del medio resultantes de la situación de subdesarrollo
constituyen una sena amenaza para los países en desarrollo·
Que las alteraciones del medio, los problemas
'
.
1, .
la propia naturaleza y contam·
"6 d
eco og1cos relacionados con
. .
mact n e alcance mundial so
roe! 'd
pnnapalmente por los países altamente desarrollados.
n p
UCJ os
Que por ello la responsabilidad rinci al
1 · ' • .
correctivos deb
b
p
P por a fmanciacr6n de los medios
'
e recaer so re estos países;
Que la mayoría de los problemas del medi
,
originan en la falta de recursos de é t
oh en los paises en desarrollo se
s os para acer frente a tales problemas.
Que un desarrollo integral
· al
.
'
mayoría de los problemas del y r;~1on I const:tuye la mejor solución para la
me 10 en os p3.1ses en desarrollo.
Que la calidad de la vida humana en los
,
'
buena medida de la solución d I
bl paises ~n desarrollo depende en
propia naturaleza y producto :el ossubpdro emllas ~b1entales originados en la
esarro o mismo·
d

¡~e

al m~rgen de los principios generales que pued~ acordar la
. .
a mternacronal, es necesario instrumentar solu .
.
. comuruJa conservací6n del medio
'tand el
c1ones a mvel naaonal para
' ev1
o
uso de normas que s'l
ál'd
0
para naciones adelantadas·
o son v 1 as

'

Que un acrecentamiento de l
• .
.
nistrarían una base más sólid
os ~nocuruent~s científicos y técnicos sumílos problemas del medio en :e~:~al. a comprensión y evaluación adecuada de
o

,

Que las condiciones del medio pueden ser af
actividades desarrolladas por los E tad
,
, ectadas adversamente por
s os mas alla d
· · d' ·
nales incluidos los océanos los f d
.
e sus JUrtS 1cc1ones nacio1
'
on os marmos y la atmósfera en parti I
por e ensayo de armas nucleares con efectos perjudiciales par¡ otros Est:~:
En consideración a estas " l'dad ,,
de la cooperación intemac·rea JI
esrel, la_ Resolución
10na en
ación con el
pau~s del plan de acción que debería elaborarse en
Naciones Unidas sobre el M di H
e o
umano.

·
insta al fortalecimiento
medi
bl
l Co
es~ ece las
a o erencia de las

J

Ya la Resolución 2398 (XXIII) del 3 de di . b d
blemas del medio h
,, º•
,
crem re e 1968 sobre "Proumano ,- advertía que las relaciones entre el hombre y
s.i Cfr. Resoluciones aprobada.!!
A---LJ
41 uu ea General durante su.
·
por 1ª ru
·
periodo de sesiones, p. 2-3.
v1gésimo-terce1

663

�el medio había experimentado profundas mutaciones como consecuencia de
los recientes progresos científicos y tecnológicos, como así también sobre el
deterioro constante y acelerado de la calidad del medio humano provocado
por contaminación del aire y de las aguas, la erosión, los desechos, el ruido
y los efectos secundarios de los bióxidos, acentuados por el rápido crecimiento de la población y por la urbanización acelerada. La Resolución señalaba la conveniencia de proporcionar un marco para el examen global de
los problemas del medio humano dentro de las Naciones Unidas, con el
objeto de llamar la atención de los gobiernos y de la opinión pública sobre
la importancia ,¡ urgencia de las cuestiones que debían resolverse mediante
la cooperación y acuerdos internacionales, convocando con esa finalidad una
conferencia para 1972.
La Resolución 2581 (XXIV), del 15 de diciembre de 1969 titulada "Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano",25 destacaba que
el principal objetivo de tal evento era proporcionar un medio práctico de
fomentar la acción de los gobiernos y de las organi7.aciones internacionales,
dirigido a proteger y mejorar el medio humano y proporcionar directrices
para esa actuación y, mediante la cooperación internacional, corregir e impedir el menoscabo de dicho medio y evitar que tales problemas afecten a
los países en desarrollo.

Es indudable que la Conferencia de Estocolmo, celebrada en junio de
1972, marca un hito en la evolución del Derecho internacional del medio
ambiente. Más aún, puede afirmarse que constituye el espaldarazo inicial de
una acción a nivel universal en pos de la protección y conservación del medio
ambiente. Allí se establecieron los principios fundamentales que debía regir
la conducta de los Estados para alcanzar aquella meta.
La Declaración aprobada, 26 algunos de cuyos principios han sido examinados, destaca la idea de que el disfrute de condiciones de vida adecuadas
en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna, constituye
uno de los derechos fundamentales de hombre, teniendo como contrapartida
la obligación de éste de proteger y mejorar el medio para las generaciones
presentes y futuras, reiterándose en otros principios las reflexiones efectuadas
en la Declaración de la Asamblea General sobre "El desarrollo y el medio",
ya mencionada.
:,; Cfr. Resoluciones aprobadas por la Asamblea General durante su vigésimo-cuarto
periodo de sesiones, p. 51-52.
u CCr. UN, Doc. A/Conf. 48/14, Rev. 1 (Informe de la Confef'encia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano), p. 3-6.

664

La conferencia aprobó también el llamad "
Humano" 21 que comprende tres .
o Plan de Acción para el Medio
hpos generales de
1
g obal de evaluación del
di h
accion: a) el programa
me o u.mano· b) Ja
..
del medio humano y c) las ed'das . '
. s actividades de ordenación
•
m I
mternac1onales auxiliar' d
nacional e internacional de eval uacion
. , u arde
es e la acción
. , n·
pañado de 109 recomendaciones diri' 'd
nacion. icho Plan fue acomgi as a los gobie
al S
.
General de las Naciones Un'd
. .
mos,•
ecretano
1 as Y a 1as distmtas or
· ·
entre las que se destacan l d' . 'da
gamzac1ones internacionales
.
as mgi s a la Org · ., d
'
Umdas para la Agricultura I Alim
.
aruzaeton e las Naciones
,
Y a
entac1ón ( FAO) N0
aqm el contenido de tod
·
es el caso analizar
.
as estas recomendaciones
11
propósito de este trabaJ·o s·
b
ya que e o excedería el
. m em argo puede f'
el con junto algunas ideas b, . . l '« . . ~ irmarse que subyace en todo
as1cas. e pnnc1p10 de
'6 "
tento de toda la acc1'o'n pl 'f' d
cooperac~ n como susaru 1ca a y el " · · •
último se manifiesta en
t' ula
pnncipro de prevención". Este
par ic r en la recome d '6 5
recursos hidráulicos comunes a , d
. . . n. ac1 n 1, referida a los
.
mas e una Jurisdicción S . t
J
interesados a que logren
rd
.
· e ms a a os estados
acue os en el senado d
IJevar a cabo actividad
.
e que cuando se trate de
es unportantes respecto d l
que puedan tener efectos amb' tal
.
e os recursos hidráulicos
ien es considerables
tr
,
tenga que notificarse al ot,r
,
en o o pais, este hecho
0 pais con una antic'p ·,
.
en que deban dar comienzo las t· 'd d
~ ac1on aprecrable a la fecha
1
ac IVl a es previstas Un .
,
e e recomendaciones estaban referidas al
.
unportante numero
general y a la contaminación mar't'
28 problema de la contaminación en
•J

l

l.l?la.

En otras de las resoluciones aprobadas
institucionales permanente
y a los efectos de adoptar medidas
s para proteger y mejorar I
di h
del marco de las Naciones Unidas
. e me o u.mano dentro
blt'a General el establee. .
d' la Conferencia recomendaba a la Asamm:ucnto e un Consejo d Adm' .
Programas Relativos al M di H
e
mistraci6n de los
un Fondo del Medio H e o umano, una Secretaría del Medio Humano
u.mano Y una Junta Coordinado d l M
r.uyas funciones se explicitan en la reso1uoon.·
. , •s
ra e
e 10 Humano,

a·

'

La Asamblea General, en su vigésimo-sé timo
.
.
la resolución 2997 (XXVII) tit I d " . P .. penado de sesiones aprobó
·
u a a D1.Spos1crones · titu ·
1
CJeras para la cooperación inte
.
1
ms
ciona es y finanrnaciona en lo relativo al medio amb'1ente,,
., lb 1.dem., p. 7-31.
" V. ·Capítulo
referido a la " Dee·inici
.. 6n de los age t
.
•
portanoa
internacional Y lucha contra los .
"
n es contammantes de vasta im• [bidem., p. 32-34.
mumos (Recomendaciones 70 a 94).

665

�. ªº y por la moluci6n
t
r la conferencia
. K 3004
n
creando los 6rganos propues os po, d 1Medio Ambiente, en Nairob1, enya.
(XXVII)' se estableci6 la Secretaria. e
. ti. del Programa de
d l Directot· E1ecu vo
.
Sobre las bases de las propMuesdit~ Amebiente el Consejo de Administfra~das6n
O
1
•
• es .(e1len
las Naciones Um·das p ara el e. d s de sesiones, vanas
reso1uoon
di
stintos
peno
o
.
s2
ha aprobado en sus
.
. al del medio ambiente. En e as, se
al Derecho mternac1on
expresamente
en ser destacadas:
autas que merec
l
establece a gunas P
•
b" te
.
.
al
del
medio
am
ien ,
D Pcho mternac1on • liza.das del derecho
a) Que para e1 desarrollo del er- otras ramas especia
.
ulta con expertos en
es necesano la cons
. ·entos ambientales;
. .
f ras de los conocuru
d 1
y en distmtas es e
.
bientales dependen e a
.
d
chos problemas am
bº te en las
b) Que la soluCI6n e mu
d
lativas al medio am ten '.
existencia de normas jurídicas adecua ~:;es y los planeamientos regionales.
cuenta las neces1
la
que se deben tener en
di ambiente requiere
h internacional del me o
) El desarrollo del Derec o
. os intergubernamentales.
c
.,
1
obiernos y de orgamsm
,
colaborac1on de os g
.
b" t tiene un caracter
.
. l del medio aro ten e
d) Que el Derech~ mternaciona
'almente prevenbvo.
esenc1
ál' ·
.
E. ecutivo la recopilación, an t~lS y
... A:-: ........ o se recomienda al Director J 1 ,.,ctº1vidades y convenciones
,n=UL:&gt;u•
• f
.ón sobre as ""
. . .
presentación de datos e m orma~. mbiente. el desarrollo de los pnncip10s
internacionales en la esfera_ ?el me¿~o:olmo m~diante estudios por un
enunciados en la Declarac1.on de tos de los problemas relativos a la ~ ó de expertos de los as~ect~~ con:~ daños ambientales y la indemn1Zac1 n
sabilidad por contamlllac1on y
. .

grui:

al durante su Vl• gésimo-septimo
d
r la Asamblea Gener
.
N tionsLEnvironas poC B
"The Role of the Uruted a
__ J1 en
.
48 50. T
. acon,
.
1 E . onmcnt ª"" '
periodo de sesiones, p.
~
Development of lnternat1ona
nVll' ?55 y ss.
oo Cfr Resoluciones aproba

ili .

mcentd~::s;:,b~~~~;~n:rna;ional Law,

V~l. ~~l~c~;:~T~i!~~J~

·con ~a probble·
ana i
•
d
a robaron varw
N . nes Urudas so re
.,. En esta oportumd~ , se I p2994 sobre "Conferencia de las acio
I campo del
d' ambiente: a
.
los Est:idos en e
mática del me 10 ". la 2995 sobre "Cooperación . entre . al de los Estados en rela·
el Medio Humano '
bre "Responsabilidad mtemacton d
. la financiaci6o
medio ambiente"; la 2?96
la 2998 sobre "Criterios que han egregirb "Creación de
" . la 299 so re
1 d' ambiente ,
ción con e me io . .
los asentamientos humanos ~
Asentamientos Humultilateral de la v!vienda y
Institución de .Financia~on del los di ambiente" y la
Pondo IntemaC1onal o un~
servar y me1orar e roe o
un
b e "Medidas para pre
manos"; la .~OOOd so r llo y el medio ambiente" .
74
35 ( lll) del 2 de mayo
3202 sobre El . esarro 11) del 22 de mano de 19
y
.. Cfr. Resoluciones 8 (
de 1975.

!~.

666

de tales daños; la promoción de acuerdos y convenciones internacional~
sobre cuestiones ambientales de interés mundial y regional y sobre problemas
ambientales concretos en determinados contextos geográficos; el estímulo
en las universidades y otras instituciones, de estudios de principios y práctica
del Derecho ambiental; la convocatoria de un grupo de trabajo reducido
sobre derecho ambiental para el estudio de diversos aspectos de la problemática
y el apoyo a las actividades relativas al derecho ambiental, dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entre otras recomendaciones. as
El Consejo de Administración ha aprobado también varias resoluciones
relativas a la cooperación en el campo del medio ambiente en materia de
recursos naturales compartidos por dos o más Estados y sobre contaminación
de los mares.,.
Debe destacarse, también dentro del marco de las Naciones Unidas, la
labor desarrollada en sus respectivos campos específicos por las organizaciones
especializadas, tales como la FAO, OMS, OMM y la UNESCO, entre otras. 35
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, celebrada en Mar
de la Plata, Argentina, en marzo de 1977, incluyó en el llamado "Plan de
Acción", varias recomendaciones -Nos. 34 a 40-, referidas al "Medio
ambiente, salud y lucha contra la contaminación", en las que se reiteran las
políticas y mecanismos de prevención y protección del medio ambiente y en
particular de las aguas, aconsejadas en las distintas resoluciones de los órganos de las Naciones Unidas y en la Conferencia de Estocolmo. 36
El examen de las diferentes resoluciones y recomendaciones emanadas de
órganos de las Naciones Unidas o de conferencias, y de los principios en ellas
contenidos, nos conduce a la problemática del valor jurídico de estos instrumentos, si se quiere determinar en qué medida tales principios tienen efectos
,•inculantes.
Tal cuestión, que ha sido objeto de documentados estudios y controvertidas
opiniones desborda el objetivo de este trabajo. No obstante, es necesario
si Cfr. Resoluciones 66 (IV) del 13 de abril de 1976; 91 (V) del 25 de mayo de
1977 y 6/ 9 del 24 de mayo de 1978.
"Cfr. Resoluciones 44 (III) del 25 de abril de 1975, 77 (IV) del 6 de abril de
1976, 88 (V) y 99 (V) del 5 de mayo de 1977, 6/7 y 6/14 del 24 de mayo y 19

de mayo de 1978, respectivamente.
ªCfr. Krss, Alexandre-Cbarles, op. cit., pp. 102-110,.
• Cfr. Plan de Acción de Mar del Plata, pub. de la Subsecretaría de Recursos
Hídricos de la Secretaría de Estado de Transporte y Obras Públicas de la República
Argentina, Mendoza, 1978, p. 27-33 .

667

�recordar respecto de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones
Unidas, que la doctrina se ha inclinado a desconocer a tales .instrumentos un
efecto jurídico propiamente dicho en cuanto puedan generar auténticas
obligaciones jurídico-internacionales. Ello no implica que carezcan de efecto
o valor jurídico, el que deberá determinarse de conformidad con diversos
factores, entre los que se cuentan, su intención de establecer normas jurídicas,
el consenso manifestado en la adopción de la resolución, las manifestaciones
verbales vertidas en los debates, la aceptación posterior, etc. Como ya lo
sostuviéramos, lo que no puede negarse es la influencia ejercida y el papel
protagonizado por las sucesivas resoluciones de la Asamblea General en el
desarrollo progresivo del Derecho internacional.ª'

De allí que si bien estas reglas o principios contenidos en las resoluciones
y recomendaciones examinadas, no posean el carácter de normas jurídico
internacionales "stricto sensu", por la naturaleza del órgano del cual emanan,
no por ello puede negarse el influjo que ejercen en el desarrollo del Derecho
internacional del medio ambiente. Todo ello sin perjuicio de que tales resoluciones ratifiquen la existencia de auténticas normas jurídicas originadas a
través de diferentes fu entes del Derecho internacional.
Sin duda, este accionar de las organizaciones internacionales y en particular de las Naciones Unidas, adquiere significativa relevancia y coadyuva
con el proceso de fijación del contenido del Derecho internacional del medio
ambiente.

V. Cooperaci6n regional y subregional.
Quizás sea en el ámbito europeo donde más se ha desatrollado la cooperación a nivel regional, habiéndose producido una auténtica distribución de
actividades y competencias entre las organizaciones de esta región a los
~fectos de llevar a la práctica la protección del medio ambiente. 88
Dichas organizaciones regionales, han sido clasificadas en cuanto a su
composición, en cuatro categorías. En la primera, se incluye a la Comisión
Económic:i para Europa de las Naciones Unidas, que comprende a todos
"Cfr. REY e.u.o, Ernesto J., "La competencia legislativa de la Asamblea General de
las Naciones Unidas. Efectos jurldícos de las resoluciones", en Boletín de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, año XL-XLI,
1-2 enero de 1976, diciembre ele 1977, y la bibliografía alli citada.
" Cfr. K1ss, Alexandre Charles, "La protection de l' environnement et les organi·
sations européennes", en .tfnnuaire Francais de Droit Jnternational, 1973, p. 892 y u.

668

los Estados del continente sin distin' . , d
. el
'
cion e regímen
1í .
in uyen dos organizaciones de Euro a
. es po ticos. En la segunda,
y las Comunidades Europeas constituid~ 10codenta1, el_ Consejo de Europa
bros europeos. La Tercera Categoría
as dos exclUSivamente por miemlos miembros europeos incluye a los Estc~mp;n~e la OCDE, que además de
y Nueva Zelandia y la OTAN en la a os rud_~, Canadá, Japón, Australia
Canadá. En la última categoría
. elque particrpan los Estados Unidos y
los Estados Europeos de re •
se m ~y~ el COMECON constituido por
Extenor.
. s9
gimenes socialistas y tamb.len
, C u b a y Mongolia

se

. ~os mecanismos de acción y los métodos se .
difieren considerablemente de
rd
gwdos por estas organizaciones
Algu
acue o a su estru tu
'
nas se mueven en el marco más lás. d c ra y a sus competencias.
otras
l
c ico e la coopera '6 .
. ' corno as organizaciones co
. .
c1 n mtemacional.
~nniten crear una verdadera legis::~s poseen facultades tales que l;
directamente a los Estados miembros.
' gunas de cuyas normas se aplican

El Consejo
de Europa ha centrado su accionar ll
toda
J
d l
a problemática que orim
.
aman
a atención sobre
1
tin
i,,•na a protección del
di O
c.on ente europeo, abordand
me
ambiente en el
1
contribuido a la formac. • d o plasanes concretos de acción. A la vez ha
.
ion e reg
de condu ta
d'
instrumentos tales como la Cart d I
c me iante la aprobación de
principios sobre la lucha contr I a e A~a,. de 1968; la Declaración de
a a contarrunac · ' d 1 •
del Suelo, de 1972 etc Tamb·'
h
. ion e a1re, de 1968. la Carta
'
·
ien a promoVIdo J
rta •,
'
y acuerdos regionales. La OCDE h
.
~ corree c1on de tratados
. •¡·
a promovido unportant .
.
Y estudios c1ent1
icos y económicos· la C .. ,
es mvesttgaciones
ha constituido en el centro d '.
om1~1on Económica para Europa se
.
e mtercamb1o de · f
.6
b
am iente procedente de todo 1
.
m onnao n sobre medio
.
.
e con tmen te europeo. 1 COME
1a investigación
científica
té ·
' e
CON coordina
Jb
Y cruca de los estado
· b
ce e _ración de acuerdos regionales relativos a l
s
ros, facilitando la
El eJemplo europeo, desafortunadame
a ~roteccion del medio humano.
continentes.
nte1 no tiene correlación en los otros

°

~:1°

En
·
, el plano su b regional,
la cooperación se ha . . .
.
de organos bilaterales o multil t al
mshtucronal1zado a través
1
a er es, aunque general
t
os aspectos de la lucha para la p t . • d l
men e no abarcan todos
o as
t
.
ro eccion e medio amb' te .
pee os particulares de la problemáti'
ien ' smo facetas
taminac1"6n de las aguas dulces o · ,ca
como ser I ·nh
.
a i erente a la conantiguos de esta naturale
I ml ar1tima~. Uno de los organismos más
za es a ntemational J . e
por e! Tratado entre los Estados Unidos d
º";t. ommission creada
e Norteamenca y Canadá del 11
• Cfr. K1ss, Alexandre-Charles, Los principios generales .. ., p. 97 y ss.

669

�ele enero de 1909, que tiene competencia en las cuestiones fronterizas y en
toda la problemática referida a la contaminación atmosférica y de las aguas.
Recientemente por el Tratado del 15 de abril de 1972, sus funciones han
sido ampliadas para proteger la calidad de las aguas de los Grandes Lagos.
La bondad y las posibilidades de estas comisiones internacionales para solucionar las cuestiones derivadas de la contaminación en el campo bilateral,
como es el caso de los Estados Unidos y México en cuanto a sus ríos internacionales, han sido motivo de interesantes estudios críticos.'º
En el campo de la cooperación bilateral pueden citarse numerosos ejemplos.
Sin embargo cabe señalar la mecánica del Tratado sobre el Río de la Plata
suscripto entre Argentina y Uruguay el 19 de noviembre de 1973, que creó
dos órganos, uno para la zona íluvial y el otro para la zona maritima. 41 La
Comisión Administradora tiene entre otras funciones la de promover la
realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico referidos especialmente a la evaluación, conservación y preservación de los recursos
vivos y su explotación racional y la prevención y eliminación de la contaminación y demás efectos nocivos que pudieran derivarse del uso, e:i..l)lotación y exploración de las aguas del Río de la Plata. La Comisión Técnica
Mixta tiene entre sus múltiples facultades realizar estudios, adoptar y coordinar
planes y medidas relativas a la conservación, preservación y explotación racional de los recursos vivos y la protección del medio marino, particularmente
dentro de las zonas marítimas de interés común.u

'° Cfr. Bn.DER, Richard B., "The settlement oí disputes in the ficld of the intemational law of the environment", en Recueil des Cours, 1975, Vol. 1, p. 227; SEPÚLVEDA,
César, "La contaminación de los rios internacionales y el Derecho. El conllicto MéxicoEstados Unidos sobre el Río Colorado 1961-1973 y sus lecciones", en Anuario de
Derecho Internacional, Universidad de Navarra, 1974, Vol. I, p. 309 y ss; CRUZ MIAA·
MONTES, RodoUo, "El problema del Rfo Colorado y el acta 242 de la Comisión Inter·
nacional de límites y aguas'', en Revista de la Facultad de Derecho de México, T.
XXV, No. 97-98, p. 25 y ss; "Las comisiones fluviales internacionales y la Comisión
Internacional de Límites y Agua.,", en Natural Resources Jounr.al, University of New
Mexico, Vol. 18, enero de 1978, p. 111 y ss.
"Cfr. Auus BAREA, Calixto, '"El Tratado del Rio de la Plata y su frente marítimo",
en Revista de Derecho Internacional y Ciencias Diplomáticas, Rosario, años XXII·
XXIV, No. 43/45, 1973/1976, p. 7 y ss; VtEI.RA, Manuel y otros, Tratado de Limites
del Rlo de la Plata, Montevideo, 1973, p. 87 y ss; R1zzo ROMANO, Alliedo, "El Estatuto
Jurídico del Rio de la Plata", en La Ley, No. 249, 27 de diciembre de 1973, p, 2 y ss.
u El Art. 82 del Tratado, establece las funciones de la Comisión T~cnica Mixta:
a) fijar los volúmenes de captura por especie y distribuirlos entre las Partes, de con·
formidad a lo establecido en el artículo 74, así. como ajustarlos periódicamente; b) promover la realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico,
particularmente dentro de la zona de interés común, con especial referencia a la

670

. Otros organismos similares en áreas fluviales fro
.
.
sido creadas para el Río Urugua tal
ntenzas argentinas han
Y,
es como la Comisi~ Admin'
de esta vía fluvial y la Comisio'n T' . Mi
on
1stradora
ecruca
xta de Salto G d
f
tades par-a tomar medidas en mate . d
.
ran e, con aculna e protección ambiental. o

VI. La Práctica Conuencwnal.
La cooperación internacional en el campo del me.J:
b"
.,
·f
d
,
wo am 1ente, tamb1en
i:an~esta o ~ traves de numerosos tratados bilaterales y multilaterales
que.
ado ongen a un Derecho Internacional del medio
b"
particular.
arn 1ente
se ha

Resulta imposible y carece de significado analiz tod
.
que abordan t
, .
ar
os estos mstrumentos,
biente. Debe
específicos de la lucha para la protección del medio amsena arse que la Asamblea General de I N ·
U •
su resolución 3436 (XXX)
if ,
. as aaones rudas en
las
.
man esto su preocupaoón por el hecho de ue
convenciones y protocolos internacionales en la esfera del m di amb" q
no hubiesen recibido todavía la amplia aceptación
"ó e o
i:nte
Ello det
. ,
y ap icac1 n que merec1ao
e~o, un~ exhortación del Consejo de Administración del p
.
de las N ac1ones U rudas ara J Medí Am ,
rograma
E d
.P
e
o
b1ente -Resolución 24 (III)- a los
sta os para que reuniesen cuanto antes los requisitos necesarios para ll ar
a ser partes en Jos convenios y protocolos existentes.
eg

~ªt

r

A solicitud del consejo de Administra .6
¡ N ·
•
ª n Y de 1a Asamblea General de
~s ac1ones Unidas, e1 Director Ejecutivo elaboró un RPaistr d C
0
ciones y protocolos interna • al
e onvenaon es en esta materia que contiene el título
"t)•

evaluación y preservaci6n de los rec
.
.
vcnción y eliminación de la co tarn· ~ ; VIVOS y su racional explotación Y a la predel uso, exploración y explotat1·0• dmal CI cdn: otros_ efectos nocivos que puedan derivar
n e m JO manno. c) forro I
d .
presentar proyectos tendientes a ase ar el
.' .
u ar recomen aCiones y
los sistemas bioecolóincos. d)
tablgur
mantenuruento del valor Y equilibrio de
o· • ,
es
ecer normas y m d"d
J •
racional de las especies en la zona d . t ,
, e l as re at1vas . a la explotación
de la contaminación; e) estructurar e ~::s~e comun Y ~ la prevenaó_n Y eliminaci6n
de los recursos vivos en la zona de i ~é
, preservación, cons~aCIÓn y desarrollo
ción de los respectivos Gob"
. fn)
s comun, que. serán sometidos a la consideraiemos,
promover estudios
armonización de las leai&lt;lacion
d
p
. Y presentar proyectos sobre
,
oes e Ias artes respecbvas a las
t ·
obJeto del cometido de la Comisión . g) tr
. .
f
ma enas que son
. .
'
ansrruttr en onna expedita
l p
comumcaetones que las mismas se intercarnb·
d
d
' a as artes las
p
ien e acuer o con lo disp t
la
arte Segunda del presente Tratado· h) cwnplir las d á fun .
ues o en
le asignen en su Estatuto, o por medio de notas reversal:1 s tr c10fnes que las partes
.. Cfr. ÜANo G ·u
.
u o as ormas de acuerdo.
1979
150 ' w enno J., Recursos Hidricos Internacionales de la Argentina Bs A
'p.
y st,
'
. s.,

671

�b. etivos de los acuerd os, un resumen
. de
. sus
1
completo del instrwnento, los o J
te el nombre del depos1tano, as
disposiciones, las condiciones para ser_ par l~s idiomas empleados, las partes
b "6 y entrada en vigor,
fechas de apro ac1 n
tifi" . , de cada instrumento.
las fechas de ra cac1on
.
contratantes Y
.
. 44 puede mencionarse
d l Director E1ecut1vo,
Sobre la base de los informes e
.6 del medio ambiente, celebrados
distintos tratados referidos a la protecci n

Convención internacional para la prevención de la contaminación de las
aguas del mar por los hidrocarburos, del 12 de mayo de 1954;
Acuerdo de protecci6n fitosanitaria para la región del Asia suroriental
y el Pacífico, del 271 de febrero de 1956;
Convención interina sobre la conservación de las focas de pelo fino del
Pacifico del Norte, del 9 de febrero de 1957;

desde 1933:
.
a la p reseIVación de la fauna y la flora en su estado
Convenio relativo
d
"embre de 1933;
, .
natural, del 8 e nov1
d las bellezas escerucas
rotecci6n de la flora, fauna y e
Convención para la P
, .
d
de octubre de 1940;
,
de
Amen.ca, e1 12
l
naturales de os paises
d 1 ballena del 2 de diciembre
. al de la pesca e a
'
Convención ioternac1on
de 1946;
noroeste del Atlántico, del 8
Com-eoción internacional de pesca para el
de febrero de 1949;
..6 interamericana del atún
.
ra el establecimiento de una coI0.1S1 n
Convenio pa
d 1949 .
tropical. del 31 de mayo e
'
l de pesca del Me•
·
jo genera
Acuerdo para el establecimiento de ~ conse
.
,
d l 24 de septiembre de 1949'
diterraneo, e
del 18 de octubre
. .
. al para la protección de las aves,
Convemo mternac1on
de 1950;

.

•, n de protección fitosa-

1 tablecimiento de la orgaruzaoo

1

Convenio para e es
.
,
del 18 de abril de 195 ;
, el Med1terraneo,
nitaria para Europa )
.
. . del 6 de diciembre
. al de protección fitosan1tana,
Convención intemac1on
de 1951 ;
.
la protecci6n de las poblad. d
ecesanas para
Acuerdo relativo a las me i as n d l
borealis) bogavantes europ~os
aigantes
(Pan os
a us(Nephrops norveg,cus
'
• ) , y canrrreJos
ciones de camarones ;:,·
.
b
. ) langostmos norueg
l
(H omarus vu gans '
d 1952 ·
(Cancer pagurus), del 7 de marzo e
,
Pacífico septentrional, del
.
.
al
ara
la
pesca
en
el
Convención mtemacion p
9 de mayo de 1952 ·
A/32/156 del 23 de agosto de 1977 y A/ 33/134
.. Cfr. UN, Asamblea General, ~~-EP /GC Information 5).
del 23 de agosto de 1978 (Doc.

672

Convención sobre la plataforma continental, del 29 de abril de 1958;
Convención sobre pesca y conservación de los recursos vivos de la alta mar,
del 29 de abril de 1958;
Convención sobre la alta mar, del 29 de abril de 1958;
Convenio sobre pesquerías del Atlántico nordeste, del 24 de enero de 1959;
Convención sobre la pesca del Mar Negro, del 7 de julio de 1959;
Acuerdo para el establecimiento de un Instituto Latinoamericano de Investigación y capacitación forestal bajo los auspicios de la FAO, del 18 de
noviembre de 1959;
Tratado Antártico, del 1 de diciembre de 1959;
Convenio sobre la cooperación en materia de cuarentena de plantas y su
protección contra plagas y enfermedades, del 14 de diciembre de 1959;
Convenio sobre la pesca en las aguas del Danubio, del 29 de enero de 1958;
Convención sobre responsabilidad de terceros en materia de energía nuclear,
del 29 de julio de 1960;
Protocolo relativo a la constitución de una comisión internacional para la
protección del Mosela contra la contaminación, del 20 de diciembre de 1961;
Convenio sobre la langosta migratoria africana, del 25 de mayo de 1962;
Acuerdo relativo a la cooperación en pesca marítima, del 28 de julio
de 1962;
Acuerdo relativo a la comisión internacional para la protecci6n del Rhin
contra la contaminación, del 24 de septiembre de 1963;
Tratado por el que se prohíbe los ensayos con armas nucleares en la atmósfera, en el espacio ultraterrestre y debajo del agua, del S de agosto de 1963;
Acta relativa a la navegación y a la cooperación económica entre los Estados de la Cuenca del Níger, del 20 de octubre de 1963;

673
humanita.,..43

�. '6n para la lucha contra la1
1 . . t de una conuS1
Acuerdo para el estab ec1m1en o .
1 d u zona de distribución en e
.
la región onenta e s
langosta del desierto en
. . bre de 1963.
Asia sudoccidental, del 3 Cde ~•~~emde; río Níg:r y la navegaci6n y el transAcuerdo relativo a la om1s1 n
d 1964·
del
25
de
enero
e
'
'd d
el , N'ger
porte en
no 1 '
•
d p , sobre responsabilt a
. de la Conveno6n e ar1s
Convención suplementana
,
l
del 28 de enero de 1964;
t . de energia nuc ear,
de terceros en ma ena
. al ara la Exploraci6n del Mar,
. , para e1 Consejo Intemac1on P
Conveneton
del 12 de septiembre de 1964;
.. 6 ara la lucha contra la
b1 imiento de una conus1 n p
Acuerdo para el esta ec
O . te del 2 de julio de 1965;
.
el Cercano nen '
1
langosta del desierto en
"6 del atún del Atlántico, de
. l para la conservaci n
Convenio internac1ona

14 de mayo de 1966 ;_ .
. del 18 de septiembre de 1967;
. , fº arutana para Africa,
Convenaon 1tos
leza y los recursos

•, n de la natura
.
fricano sobre la conservacio
Convenio a
.
d 1968.
,
d 1 15 de septiembre e
naturales, e
. .,
de detenninados detergentes
b la restnccion en el uso
1968
Acuerdo europeo so re
lim . d l 16 de septiembre de
;
lavar y
piar, e
·
en los productos para
.
. ales en el transporte mter,
opeo para la protecc16n de arum
Converuo eur
68 .
. 1 del 13 de diciembre de 19 '
del 6
naoona ,
del patrimonio arqueológico,
la
protección
Convenio europeo para
de mayo de 1969 i

Convenio del Benelux sobre la caza y la protección de las aves, del 10 de
junio de 1970;
Convenio sobre las marismas de importancia internacional especialmente
como habitat de aves acuáticas, del 2 de febrero de 1971;
Acuerdo para el establecimiento de una comisión para la lucha contra la
langosta del desierto en el África noroccidental, del mes de noviembre de 1970;
Tratado sobre la prohibición de emplazar armas nucleares y otras armas
ele destrucción en masa de los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo, del
11 de febrero de 1971;
Enmiendas a la convención internacional para la prevención de la contaminación de las aguas del mar por los hidrocarburos, de 1954 en lo relativo a la regulación de los tanques y Ja limitación de su tamaño, del 15 de
octubre de 1971 ;
Convenio relativo a la responsabilidad civil en la esfera del transporte ma-

rítimo de sustancias nucle~, del 17 de diciembre de 1971;
Convenio internacional de constitución de un fondo internacional de indemnización de daños causados por la contaminación de hidrocarburos, del 18
de diciembre de 1971;
Convenio para la prevención de la contaminación marina provocada por
vertidos desde buques y aeronaves, del 15 de febrero de 1972;
Convenio sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción, del 10 de abril de 1972;

taminaci6n del Mar
. , en la lucha contra 1a con
Acuerdo para _la coopera~o~el 9 de junio de 1969·
del Norte por hidrocarburo '
.
la prevención de la con·
Enmiendas a la convención intemaeto: ~=ocarburos, de 1954 del 21
. '6n de las aguas del mar por
tammaCJ

del 23 de noviembre de 1972;

de octubre de 1969;
. d l Atlántico sudorien. d e los recursos vivos e
.
bre
la
conservación
Convenio so
.

Convenio sobre la prevención de la contaminaci6n del mar por vertimiento
de desechos y otras materias, del 29 de diciembre de 19~;

969

tal, del 23 de octubre de 1
'
. bilidad civil por daños causad~s par
Convenio internacional de responsa hidrocarburos, del 29 de noviembre
.
'6n de las aguas del mar por
contammac1
de 1969;
.
.6n en alta mar en los casos
b
del
al rel a tivo a la mtervenet
intemacion
d
1
mar p0r bidrocar uros,
Convenio
• · , de las aguas e
de accidente de contarmnaoon
29 de noviembre de 1969;

674

Convenio para la conservación de las f~cas antárticas, del 1 de junio de

1972;
Convención sobre la protecci6n del patrimonio mundial, cultural y natural,

Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de
flora y fauna silvestres,_del 3 de marzo de 1973;
Convenci6n sobre pesca y conservación de los recursos vivos del Mar Báltico
Y sus estrechos, del 13 de noviembre de 1973;
Convenio internacional para la prevenci6n de la contaminación originada

por buques, del 2 de noviembre de 1973;

675

�casos

•

de contaminación
1
Protocolo relativo ~ la ~t~rvcnc~bn len ~:=b:os, del 2 de noviembre
del mar por sustanetaS distintas e os
de 1973;

... r:ón de los osos polares, del 15 de noviembre
Acuerdo para la Conserv _,.
de 1973;
. • del medio ambiente, celebrada entre DiConvenci6n sobre la protecc.ion
974.
.1:a Noruega y Suecia, el 19 de febrero de 1 '
Finlan
na.marca,
w ,
Bál ·
.
di
· en la zona del Mar
neo,
Convenio sobre la protección del me o manno
del 22 de marzo de 1974;

• ·6 marina desde fuentes
Convención para la prevención de la contanunaci o

terrestres, del 4 de junio de 1974 i
,
d l 18 de noviembre
Acuerdo sobre el programa internacional de energ1a, e
de 1974;

'6 d 1 mar Mediterráneo contra la contaminaConvenio para la protecci n e
.
del 16 de febrero de 1976 i
,
C160
,
.
hit' ·co y art1s. 6 d l atrimonio arqueológico,
s on
Convenio sobre la prot~ci n e(¿,
'6n de San Salvador), del 16 de
t.ico de las naciones amencanas

nveno

·d· nal
. d la naturale-La en el Pacífico roen 10 ,
Convenio sobre la conservac1 6n e
del 12 de junio de 1976¡
.
uerdo relativo a la comisión internacional
Acuerdo suplementano del Ac
.
-60 del 12 de diciembre
para la protección del Rhin contra la contaminac1 '

junio de 1976;

de 1976;
• ·6
ímica
'6 d \ Rhin contra la contaminaci n qu
'
Convención sobre la protecct n e
del 12 de diciembre de 1976;
.. .
.
bibici6n de utilizar técnicas de modif1cac16n am·
ConvenCJ6n sob~ .la pro
f
hostiles del 10 de diciembre de 1976;
biental con fines m1htares Y otros mes
'
.
.6 por
.
.
bilidad civil por daños de contammac1 n .
Convenc16n sobre la responsa
l
.6 y explotaci6n de recursos mmehidrocarburos resultantes de la exp orac1 n
rales del fondo del JDar, del 17 de diciembre de 1976;
.
les
.,
.
ecci6n de trabajadores contra riesgos la~ra
Con\'enoon relauva a la prot
. .6 del aire ruidos y vibraciones,
del medio de trabajo debidos a contammao n
'
del 20 de junio de 1977.

.
• al d l edio ambiente se
El d .gual desarrollo del Derecho intemac1on . e m
.6n del
eSJ
l
. , de la normatividad re[enda a la prcservac1
manifiesta en a pnmac1a

676

medio marino, habiendo algunos instrumentos alcanzado cierto grado de
pcrfecci6n, aún cuan.do todavía no se haya logrado una reglamentación que
abarque todos los aspectos de esta problemática.u

Yturriaga Barberán señala que, hasta la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Humano, la preocupación internacional se había
limitado fundamentalmente a la prevención de la contaminación de las aguas
del mar por hidrocarburos, cambiándose con posterioridad la metodología
al centrarse su estudio no ya en los agentes contaminantes, sino en las diferentes fuentes de contaminación, como descarga de buques, vertidos d de
buques y aeronaves, descargas procedentes de tierra y exploración y explota•
ci6n de fondos marinos.••
.. Cfr. YnJJUUAGA B.utBERAN, Jatt Antonio, "Convenio de Oslo de 1972 para fa
prc,•ención de la conta.m.i.nación marina", en Revista de Instituciones Europeas, ln\tituto de Estudios Pollticos, Madrid, No. 1, p. J 21 y ; "Convenio de Londres de- 1972
sobre la prevención de la contammaci6n del mar por vertimientos de dt"Sechos y otr::u
materias'', en Anuario dtl Instituto Hi.rpano-Luso-.A.mericano de De11cho Jnt,rnacional,
No. 4, 1973, p. 343 y ss; KJss, Alcxa.ndtt Charle.1, "R.écent traiteJ régionaux conccrnant la pollution de la mer", en .4.nnuaire FrancaiJ de Droit lnttrnational, 1976, p.

720 y

11.

.. Cfr. YTUARIACA BAAUl!RÁN, Jo~ Antonio, "Convenio de Oslo de 1972 pára la
d,l Instituto de Oc,anoira(Ca, Madrid, mayo de 1977, p. 9. El juruta español ofrece
las siguientes condll!iones respecto de la situación actual del Derecho internacional
en esta materia: ''l. A nivel mundial, la normatividad internacional es adecuada en
materia de contam.inación marina caUllada por buques o por vertidos desde buques
y aeronaves, y es totalmente in~uficiente en el ámbito de la contaminación marina
de origen terrestre o provocada por la exploración de los fondos marinos. 2. A nivel
regional la normatividad internacional es, asimismo, adecuada en materia de contaminación marina causada por buques o por vertidos de buque~ y aeronaveii, se empieza
a desarrollar con dificultades la relativa a la contaminaci6n marina de origen tcm:strc,
y es prácticamente inexistente la relativa a la contaminaci6n marina provocada por
la exploración y explotaci6n de los fondos marinos, dentro o fuera de la jurisdicción
nacional. 3. El desarroJlo de la normatividad ha estado grand mente condirionada
últimamente por la celebración de la 111 Conferencia de w Naciones Unidas sobre
el Derecho del Mar, que pretende ofrecer una solud6n global a la variada problemática
del Derecho del Mar, incluido el tema de l:t. preservación del medio marino y la lucha
contra la contaminación. No obstante, los esfuerzos realizados, especialmente en el
imbito regional, han influido favorablemente en el tratamiento dado al tema en la
Conferencia. 4. Cualquiera que sea la pertinencia de w normas internacionales existentes, pOCo se podrá conseguir en la lucha contra la contaminaci6n marina $¡ k,s
E.stadot no aceptan los Convenios existentes o no dictan las disposiciones nacionaJe5
adecuada• para su aplicación. Va siendo cada vez mayor el número de Estados que,
preocupados por la prescrvaci6n del medio marino, esúo asumiendo w obligaciones
internacionales de los Convenios cxutentc~, figurando España entre los paíseJ má.11
destacados".

677

�Dentro de la obra codificadora emprendida en el ámbito de las Naciones
Unidas, la cuestión de la contaminación de las aguas fluviales constituye uno
de los aspectos fundamentales de la temática qt¡e bajo el título de "El derecho
de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la
navegación", se encuentra actualmente a consideración de la Comisión de
Derecho Internacional, habiéndose planteado el interrogante en torno a que
si dicha cuestión debía constituir el punto de partida de todo el estudio. 47
El propósito de lograr una legislación universal en ciertas áreas del medio
ambiente, ha determinado que uno de los objetivos principales de la m
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, sea elaborar
un acuerdo básico sobre la protección y preservación del medio marino. No
ha sido en general materia muy conflictiva y el Texto Integrado Oficioso
para Fines de Negociación, refleja en sus numerosas disposiciones el consenso
alcanzado hasta el momento. 48
Se parte de la obligación general de proteger y preservar el medio marino
y del derecho soberano de los Estados de explotar sus recursos naturales, pero
este derecho no es ilimitado debiendo atenerse a aquella obligación general.
El proyecto prevé las medidas que los Estados se obligan a adoptar para
impedir, reducir y controlar la contaminación del medio marino proveniente
de cualquier fuente, prescribiendo la necesidad de utilizar la capacidad individual o colectiva y de armonizar las políticas al respecto. La adopción de
medidas con tal finalidad, lleva implícita la obligación de no traspasar directa
ni indirectamente perjuicios o peligros de una zona a otra, o transformar un
tipo de contaminación en otro.
Dentro del campo de la cooperación en el plano mundial o en el plano
regional, se prevé la adopción de planes de urgencia para hacer frente a la
contaminación, como así también la promoción de estudios, programas de
investigación e intercambio de información y datos. Se destaca la obligación
del Estado que tenga conocimiento de casos en que el n1edio marino se
encuentre en peligro inminente de sufrir daños o los haya sufrido ya por
contaminación, de notificar de inmediato a los demás Estados que puedan,
a su juicio, resultar afectados por tales daños y en su caso, a las organizaciones
internacionales competentes.

Se crean obligaciones a los Estados de vigilar los riesgos de contaminación
~ de sus efectos, de publicar informes sobre esta materia y de evaluar los
efectos potenciales de ]as actividades proyectadas bajo zonas de su jurisdicción
o control. Se ha proyectado un catálogo de reglas internacionales y nacionales
para prevenir, reducir y controlar la contaminación de] medio marino, que
comprende la contaminación procedente de fuentes terrestres, la contaminación
producida por actividades en los fondos marinos sujetos a la jurisdicción
estatal incluyendo islas artificiales&gt; instalaciones y estructuras que están bajo
su jurisdicción, la contaminación en la ''Zona", la contaminación por vertimientos, la contaminación causada por buques y la contaminación desde la
atmósfera o a través de ella.
Finalmente, el proyecto incluye una extensa nonnatividad tendiente a asegurar el cumplimiento de la reglamentación nacional e internacionaJ, regulando las cuestiones de jurisdicción y los procedimientos.
El Texto Integrado Oficioso para Fines de Negociación, consagra la
responsabilidad estatal por el incumplimiento de las obligaciones internacionales respecto a la protección y preservación del medio marino y la obligación de reparar los daños provocados como resultado de las violaciones de
tales obligaciones. Igualmente compromete a los Estados para que sus sistemas jurídicos aseguren una pronta y adecuada in_demnización o reparación
de los daños causados por la contaminación del medio marino por personas
naturales o jurídicas dentro de su jurisdicción y los obliga a la cooperación
en eJ desarrollo del Derecho internacional relativo a criterios y procedimientos
para determinar la responsabilidad y los daños, el pago de indemnizaciones
)' la solución de controversias.
. _Debe destacarse en este nuevo Derecho del Mar en gestación, la modificacion de algunos conceptos tradicionales, como el principio clásico de la
j~~sdi~ción exclusiva del pabellón, principio este que reconocía muy pocas
hm1taetones y que estaban referidas a los casos de buques piratas, al derecho
de visita o reconocimiento a los buques sin nacionalidad y al "hot pursuit".

Se prevé igualmente la asistencia técnica, que deberá extenderse especialmente a los países en desarrollo, los cuales gozarán de un trato preferencial.

Dentro del espíritu de la nueva legislación, se pretende transformar este
principio introduciéndole ]imitaciones tales que permitan al Estado ribereño
perseguir y controlar la contaminación proveniente de buques, en su Zona
Económica Exclusiva.º

"Cfr. Anuario de la Comisi6n de Derecho Internacional, 1976, Vol. II (Primera
Parte), p. 161 y ss.
.. Cfr. UN, Doc. A/Conf. 62/WP. 10 y Add. I, Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Documentos Oficiales, VoL VIII, pp. 37-40.

.. Cfr. SzÉKuv, Alberto, "Desafío al principio tradicional de la jurisdicción exclusiva
del pabellón, como logro previsible de la Conferencia sobre el Derecho del Mar para
preservar el medio ambiente marino", en Natural Resources Joumal, New Mexico, Vol.
16, july 1976, No. 3, p. 573 y ss.

678

679

�La mecamca del proyecto, se basa fundamentalmente en el princlp10 de
prevención, para lo cual se establecen prohibiciones y subsidiariamente la
reducción y control de las actividades contaminantes del medio marino. Las
obligaciones de los Estados en este aspecto se extienden tanto a la zona bajo
su jurisdicción como a la internacional. Al margen de la normatividad internacional propiamente dicha, los Estados se obligan a adoptar una eficiente
reglamentación interna.
Subsidiariamente, y no pudiéndose evitar la contaminación, obra la sanción
y la responsabilidad internacional. En este aspecto se han observado los
principales elementos de toda reglamentación ambiental: prohibición, control
y sanción.
Cabe señalar que el principio de cooperacion tanto en el plano regional
como universal, sigue siendo el sustento de todo el sistema de la futura legislación internacional, pudiendo también observarse el fortalecimiento de la
solidaridad internacional manifestada en una distribución de cargas que
implica el menor gravamen posible a los países en desarrollo.

cepto de daño y perJ·w·a·o

de culpa. Go

b' tal
·
am 1en
transponiendo la concenri6n
trad"tcion
· al
r-

No obstante esta verdad, puede estimarse que se han dado
·
pasos muy unt
por antes.. F un d.amentalmente
se
ha
tomado
·
·
d
J
·
. ,
conciencia e que a protecc16n
d l
e medio ambiente constituye una "cuestión vital" por c
t
·
1
.
.
uan o se Juega a
superv1venc1a de la propia humanidad Asimismo se ha to d
·
·
de que la actual estructura del Dereclio intern:o•onal noma o co~cienola
d'
,
proporetona os
me
ma~ adecuados p~ hacer efectiva la protección internacional del
med10 ambiente. La sola circunstancia de que tanto el h b
1
Estados hayan caído en cuenta de estas realidades constituye uonmherechcomo_~ os
· ul
.,
o poSI..vo
para 1mp sar la acoon futura en materia del medio ambi'ent E
1b
e. n otras
pa a ras, ha comenzado a formarse la llamada "conciencia ecol6oi.ca" .
0
Las consideraciones hasta aquí realizadas que no han tenido ¡
t ·,
d
t
1
, .
'
a pre ens1on
e ago ar a tematica, sino exponerla en sus grandes lineamientos permiten
ofrecer algunas conclusiones:
'

'.os

. A~~ptar la _e~tencia_ d~ ~n Derecho internacional del medio ambienteJ no
una d1sc1plina autónoma, sino que debe ser considerada por
su especif1Cidad como una rama del Derecho internacional público;
51 gnifica. ~~trr

VII. Reflexiones finales y conclusiones.

El examen de toda esta realidad en tomo a la problemática vinculada con
la protección del medio ambiente, permite apreciar que el Derecho interna-

~ sta rama abarcaría aquel conjunto de principios y normas jurídicas internaci?nales que tienen por objeto la protección y preservación del medio
ambiente;

cional del medio ambiente, como un capítulo más del Derecho internacional,
sólo cuenta con los medios que actualmente éste posee para cumplir con la
finalidad específica.

Estando en una etapa incipiente de desarrollo, actualmente existen pocas
~ormas . de Dere&lt;:110 internacional común, siendo en su mayoría Derecho
internacional particular;

Ello justifica la preocupación manifestada en la doctrina acerca de su efectividad para dar respuesta a la necesidad de asegurar la supervivencia del planeta.
Este bien supremo a tutelar s61o podría asegurarse; según Nelly Chiesa, a
través de lo que con sentido ecuménico llama el "Derecho universal ambiental", cuyo sujeto de protección sería la Naturaleza "en su condición de abstracción que prevé una realidad tangible cuya protección hay que ordenar:
el medio ambiente, entorno, biósfera o hábitat humano a través de sus tres
reinos: animal, vegetal y mineral". Este bien a tutelar exigiría a la teoría
jurídico internacional replantear algunas instituciones y conceptos tradicionalmente politizados como los de soberanía, supremacía, dominio territorial
o fronteras. Según esta publicista los objetivos más inmediatos en esta esfera
de acción serían entre otros, tipificar el delito universal ecológico, institucio•
nalizar la responsabilidad material de los Estados e individuos por la comisión
de tales delitos, resolver el "Jocus standi" y establecer con precisión el con·

~º. ~bstante esta falencia, se cuenta ya con un considerable número de
~nnc1p1os o r~gl~s.de conducta, que abrirán el camino a la creación de auténticas normas Jundicas;
. Dentro de la estructura actual del Derecho internacional del medí
•
0 am
b1ente 1 · · · d
.,
.
, e pnnci~io e prever_ioon constituye un principio rector en la lucha
por la preservación del medio ambiente y fuente de obligaciones jurídicas;

La fal_~ ~e estru~turas centralizadas, determina por el momento que la
r.oopcrac1on mternacional constituya uno de los pilares en la lucha
1
. .,
.,
.
para a
Prcscrvacion
y protecoon del medio ambiente·

'

~sta cooperación debe instrumentarse en mecanismos de alcance general
regiona~ o subregional, según sean las particularidades geográficas, económi~
cas, SOCiales, cul torales;
• Cfr. Op. Cit., p. 38-39.

680
681

�.
.
dmitir ue esta realidad sea la más favoTal particularidad no un.plica ~,
q
.
internacional del medio
la
preservac1on
y protecc16n
rabie para asegurar
.

ambiente;

edid

,.

podrá ase rarse plenamente en la m

a
De alli que este propos1t~ s6lo
~ rganos investidos de facultades
que la comunidad internacional cuente con o
supranacionales i
. , di
.
.
clási
proporciona un basamento JUfl co
El Derecho mternacional
co no
dimensión a C'Oncep•
d b' d
consecuencia otorgarse una nueva
adecuado, e ten o en
, d . . territorial, competencias, responsatos tales como los de soberama, onumo
bilidad internacional, etc.

EL CONFLICTO LIMlTROFE ENTRE VENEZUELA Y GUYANA
Y UN LIBRO RECIENTE

Dr. HicToR GRos

EsPIBLL

Uruguay

Es SABIDO QUE LA demandada nulidad del laudo arbitral del 3 de octubre
de 1899, fundado en el Tratado de Arbitraje del 2 de febrero de 1897
(Convenio de Washington), que pretendió dar fin a la contienda entre Venezuela y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre la
determinación de las fronteras entre aquélla y la entonces Guayana Inglesa,
generó un diferendo que no ha podido ser resuelto hasta el día de hoy y que,
en la actualidad, se plantea entre Venezuela y Guyana en cuanto ésta es
ahora un Estado independiente.
El laudo arbitral del 3 de octubre de 1899 fue dictado por un Tribunal
integrado por F. de Martens, Melville Waston Fuller, David J. Brewer,
Rusell of K.illowen y R. Henn Collins. El Presidente era ruso, dos jueces
ingleses y dos norteamericanos (¡en vez de dos venezolanos!), según lo dispuesto en el Articulo Il del Tratado. Esta circunstancia sui generis le da
al arbitraje un carácter singular. Con raz6n ha dicho Paul Reuter que: "Las
condiciones en las que Venezuela consintió en hacerse representar, sin que
existiera un protectorado o cualquier otra institución análoga, por un tercer
Estado, se encuentran muy raramente en un procedimiento arbitral y ponen
de manifiesto una soberanía cuasi-colonial" .1
El Tratado en que se bas6 el laudo fue negociado prácticamente entre Estados Unidos que impulsó la solución invocando la doctrina de Monroe, y la
Gran Bretaña, dentro del marco de los intereses y las relaciones globales
1
REUTER, Paul, La motivation et la revision des sentences arbitrales a la Conférence
de la Paix de la Raye ( 1899) et Je conflit frontaJier entre le Royaume Uni et le
Venezuela, Mélanges offerts a Juraj Andrassy, La Haye, 1968, p. 246.

682

683

�t cias mantenían en los últimos años del siglo XIX sin
que las dos po en
lim'tó a firmar y ratificar un texto ya
intervención de Venezuela, que se
i
convenido de antemano.
. .d d
incluy6 f undamentaci6n ni razo..
El laudo, adoptado por unanllDl ª ' no liam t analizado en el estudio de
namiento jurídico alguno. E ste ~tremo,
circ:n~cias especiales del ca.so,
. . . 1
Pau l R euter que acabamos de CJtar, porhab , de poner en tela de JUIClO
e

ai;!

-&lt;¡ue ya entonces se sos:chab3:11-~an;el laudo de 1899. No hay que
fundamento, la razón y
esenetda 11
l fecha del 3 de octubre de 1899,
.d
1 demás que el lau o eva a
olv1 ar, por O
•
• d la Paz de La Haya había aprobado, con
. .
11
Delegado de
Y &lt;1ue, poco antes, la Conferencia e participaba
en e a como
~=-1~t!:,~;2 ~~:n~r::ra Convención que consagra la obligación
de motivar las sentencias arbitrales.
. .
la determinación de la linea limítrofe.'

~~~; :;rru~~o

pero

~1 ~aud~ dt
adel territorio en disputa,
atribuy~ll a
As1gn a ran
.
una re "ón de alrededor de 5,000 mt as
Venezuela la boca del Orinoco Y d 1 gi • . La línea fronteriza partía
•6 d · dental e temtono.
cuadradas en la rcgi n su_ oca
d unta Barina y dejaba el territorio
de Puerto Playa, a 45 millas al este ~b p
poder de Gran Bretaña.
al este de esa línea hasta el Río Esequ1 a en
e pronunció "sobre
d. R t
1 d . . sto que como con razón ice eu er
Fue un au o mJU
.
l'u' . ,;.,. tener en cuenta las
,
handage' puramente po I co. ""'
la base de un marc
·
A b' tral" 1 Para
.
el Artículo IV del CompromlSO r ,
.
reglas establecidas por
. Se f dó en un tratado que es
Venezuela constituyó un verdadero despob' Jºd·
~~ imperialista y debilidad
·emplo casi imposible hoy de conce ir, e presi n
un e1
,
.
e in~ficacia de un país latinoamencano.
. . .
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r Venezuela, en un momento
El laudo arbitral fue en pnnc1pio acep ~ po
. de actas iniciadas
dr áti o de su vida polittca. na sene
.
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. b d 1900 señalaron el proceso de su
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'
~:ruci6n y de la delimitación in situ de la frontera.
.
.
.
.
breve nota. hacer la h1stona de es~
No es nuestra inteno6n, en es~ . .
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conflicto limítrofe que en su fase imc1al fue o je
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. arnvcd at by a repre en
Th award wa.s a political comp~nuse,_
h I.Aw o/ Nalions, New York, 1962,
Martens", . Nussbaum, A Concu, Hutory of I t
• " 'o legal jusúiicalion of thc dCC1s1on .

p. 219.
• R&amp;llTll,

Paul, op. cit., p. 238.

"as a

hoy muy valioso.' Pese a que en el correr de los primeros cuarenta y ocho
años del siglo XX, la convicción de la injusticia del laudo se afirmó y se
manifestaron algunas protestas, nada serio y sistemático se hizo para lograr
un cambio de la situación.

El 10 de diciembre de 1948 murió en Nueva York Severo Mallet-Prevost,
abogado de Venezuela en el juicio arbitral. En julio de 1949 apareció en el
American Journal of lnternational Law,' un trabajo de Otto Schoenrich que
incluyó un memorándum de Mallet-Prevost que daba desconocidos e increíbles detalles de la elaboración del laudo y que él, pese a haber sido asesor
de Venezuela, había ocultado hasta entonces. De estas revelaciones resultaba
que el laudo fue la consecuencia de una componenda entre Martens y lo,
jueces británicos y que el acuerdo unánime a que llegó el Tribunal fue logrado por medio de maniobras y coacciones de Martens sobre los jueces norteamericanos. Quedó planteada la fundada duda de si la alianza entre Martens
y los jueces británicos no se habría basado en un arreglo político ruso-inglés
por el que Gran Bretaña hubiera reconocido ventajas a Rusia en otras partes
del Mundo, probablemente en Asia y en la Zona del Medio Oriente, en base
de los beneficios territoriales que el Reino Unido lograba en América, en
perjuicio de Veneruela.
La publicación de este documento produjo una gran conmoción y trajo
como resultado la aparición de una serie de estudios jurídicos sobre el tema,
relativos a la veracidad de las revelaciones del memorándum Mallet-Prevost,
a las actitudes de Martens y a la influencia de todo esto sobre la validez
del laudo.
Sin duda, las revelaciones del memorándum, Mallet-Prevost, y sea cual
fuere la posición que se tenga al respecto, constituían un elemento nuevo de
gran importancia ya que permitía, racionalmente, encarar la posibilidad
jurídica de la nulidad del laudo.
Estudiando recientemente este tema, hemos comprobado que Martens fue
siempre un abanderado de la alianza entre Inglaterra y Rusia en base a un
acuerdo en el Asia Central. En 1879 publicó en Bruselas, un libro que
lamentablemente no hemos podido consultar, titulado La Russie et l'Anglaterrc dans l'Asie Centra/e. En el prólogo que Joaquín Femández Prida escribió
para la edición española del Tratado de Derecho Internacional de De Martem

pp

• PARISET, G., Historiqu, sommaire du conflít a11glo-v1nezul/ie11 ,n Guyana, BergerLevrauJt, 1898.
1 A.J.I.L., 43, 19t9 (Thc Venezuela•Britisb Guiana border dispute).

685
684

�(La España Moderna, López Hoyos, 6, s/f. La primera edición rusa fue de
1882), al hacer la semblanza de De Martens, se dice:

del mismo año, que estableci6 una Comisión Mixta "para buscar soluciones
sastisfactorias" a la controversia entre los dos países, nacida de la pretensión venezolana de que el laudo de 1899 "es nulo e írrito",

".Acomete luego la patriótica y humanitaria empresa de predicar unión
y acuerdo entre Inglaterra y Rusia con respecto a sus posesiones del
Asia Central, motivo de tantas desconfianzas y temores entre dos Estados
poderosos, cuya rivalidad constituye seria amenaza para la insegura paz
de Europa; e, inspirándose en parecidos fines, propónese evitar después
un sa11griento conflicto entre Rusia y China, dando a conocer sus recíprocas y seculares relacionu".

El Artículo IV fij6 los plazos para la actuación de la Comisión Mixta.
Pasado el plazo de cuatro años sin que la controversia pudiera ser completamente resuelta, se pondría en funcionamiento el procedimiento de solución
pacífica previsto en dicho Artículo.

A partir de 1950, Venezuela planteó reiteradamente la nulidad del írrito
laudo de 1899 y la afirmación de sus derechos, especialmente en las Naciones
Unidas y en la Organización de los Estados Americanos. Merecen recordarse,
a este respecto, los siguientes documentos:

-

Memorándum enviado al Secretario General de las Naciones Unidas para
su circulación [ (A/C. 4/536, febrero de 1962) ];

-

Declaración en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 1° de
octubre de 1962;

-

Declaración en la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de
septiembre de 1964, y

-

Declaración respecto del ingreso de Guyana en la OEA, del Ministro de
Relaciones Exteriores de Venezuela, del 6 de septiembre de 1966.

Es preciso también .recordar que cuando se produjo la independencia de
Guyana, y posteriormente, Venezuela salvó sus derechos con una serie de
documentos remitidos al Gobierno de Guyana, que sería largo e inútil enumerar ahora.
Naturalmente, estos no son los únicos documentos de interés emanados de
fuente venezolana en los que se denuncia en un foro multilateral la nulidad
del laudo.
Por lo demás, no puede dejarse de citar la existencia de conversaciones
trilaterales sobre el tema (Gran Bretaña, Guyana y Venezuela), en especial
aquéllas relatadas en los Comunicados Conjuntos del 7 de noviembre de
1963, 10 de diciembre de 1965 y 17 de febrero de 1966.
El 17 de febrero de 1966 se firmó entre Venezuela y Gran Bretaña el
Acuerdo de Ginebra, aprobado por el Congreso venezolano el 15 de abril

686

El Artículo VIII estableció que al obtener su independencia, Guyana pasaría a ser Parte de este Acuerdo.
No habiéndose solucionado el diferendo, el 18 de junio de 1970, se suscribió
entre Venezuela y Guyana el Protocolo de Puerto España -objeto de una
gran polémica parlamentaria y periodística en Venezuela-, que congeló la
cuestión durante doce años a contar de la fecha de su finna.
De tal modo, el plazo fijado en el Protocolo de Puerto España finalizará,
en principio, el 18 de junio de 1982.
Este Protocolo nunca llegó a ser aprobado por el Congreso venezolano.
Nada se ha adelantado hasta hoy para la solución concreta y específica
de este diferendo limítrofe, aunque se ha progresado en la cuesti6n global de
las relaciones guyano--venezolanas y se han resuelto algunos problemas que
pueden llegar a tener incidencia en la solución de la controversia.
Su subsistencia ha tenido y tiene no sólo consecuencias bilaterales que han
impedido y continúan impidiendo una determinaci6n fronteriza aceptable
para los países limítrofes, sino que también se han proyectado en el ámbito
multilateral, haciendo imposible el ingreso de Guyana a la OEA y al O PANAL.
En efecto, el párrafo 3 del Acta de Washington, adoptada en la Primera
Conferencia Interamericana Extraordinaria, estableció :

"Que el Consejo de la Organización no tomará ninguna decisión sobre
solicitud alguna de admisión presentada por una entidad política cuyo
territorio esté sujeto, total o parcialmente y con anterioridad a la fecha
de la presente resolución, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados Miembros de la Organización, mientras no se haya puesto fin a la controversia mediante procedimientos
pacífico/'.
El Artículo 8 de la Carta Reformada de la OEA, según el Protocolo de
Buenos Aires de 1967, dispuso:

687

�"El Consejo Permanente no formulará ninguna recomendación ni la
Asamblea General tomará decisión alguna sobre la solicitud de admisión
presenJada por una entidad política cuyo territorio esté sujeto, total
o parcialmente y con anterioridad a la fecha del 18 de diciembre de
1964, fijada por la Primera Conferencia Extraordinaria, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados Miembros
de la Organización, mientras no se haya puesto fin a la controversia
mediante procedimiento pacífico".

El Artículo 25, párrafo 2 del Tratado de Tlatelolco dice:
"La Conferencia General no adoptará decisión alguna con respecto a
la admisión de una entidad política cuyo territorio esté sujeto, total
o parcialmente y con anterioridad a la fecha de la apertura a firma
del presente Tratado, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados latinoamericanos, mientras no se haya puesto
fin a la controversia mediante procedimientos pacíficos".
No interesa, a efectos de esta nota bibliográfica, exponer nuestra opinión
sobre la nulidad del Jaudo, sobre sus vicios intrínsecos, su inequitativa injusticia, sobre el vergonzoso Tratado en que se fundó, ni respecto de las vías y
medios que, a nuestro juicio, pueden seguirse hoy, en base a razones jurídicas,
pero también teniendo en cuenta la realidad internacional actual para solu•
cionar esta situación.
El libro de J. Gillis Wetter, The International Arbitral Process (Oceana
Publications, lnc. Dobbs Ferry, New York, 1979), dedica prácticamente todo
el volumen III a este asunto. En especial, su extensísimo Capítulo 111 (The

Venezuela-Guyana Boundary Dispute: an in-depth documentary case study
o/ nullity of an arbitral award). (La disputa fronteriza entre Venezuela y
Guyana: un profundo estudio documental del caso de la nulidad de un laudo
arbitral), constituye, quizás, el más completo conjunto de documentos sobre
el tema y el análisis global más integral y actualizado sobre este diferendo.
Como Anexo de esta nota bibliográfica, damos el índice de su tomo III.
Es cierto que hasta hoy se conocían otras monografías sobre el tema. A
las publicaciones antes indicadas, aparecidas en el American Journal of Jnternational Law, así como a otros estudios particulares,ª se unen excelentes pu• J. CHILD, Clifton, El hbitraje de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y la
Guyana Británica, ,A.J.I.L., 44, 1950, pp. 682-693 y DENN1s, William, The Venezuela
Britain Guyana Boundary A.rbitration of 1899, A.J.I.L., 44, 1950, pp. 720-723.

bücaciones del Ministe · d R 1 •
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no e e ac1ones Exteriores de Venezuela, 7 un libro
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o ra como esta, preparada por un jurista no latino
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con la información utilizable en nuestros días
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' constituye, sm duda, un aporte
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Este libro es un elemento de alta importancia para el c
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asunto sobre el
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Los estudios hechos en los últimos años
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- y en particular el libro que
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soluc1on del problema. Pero aún puede investigarse ,
correctamente la

mas.

?reemos que ni siquiera se ha agotado el estudio de las fuentes , dºta
ev1dente, en efecto, que los años 1896-1899 f
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re a en estas zonas.11 Sería, indudable-

i:

' Reclamaci6n de la Guvana Es u.iba D
laciones Exteriores, Carac~ 1967 eq
'. "ocum_entos! 1962-1~7, Ministerio de ReReclamación de la Guyana
uib' M~s_aJe•. Pra1denc.iales y discursos de cancilleres,
Marcos Falcón Briceños, V ene~e:• e~17t:t~;;e ~elaciones Exteriores, Caracas, 1967;

Ese

• ALL
B
. .
, aracas, 1962.
EN,
arry, La Historia de un despojo territorial L E5f
a
26 Y 27 de febrero de 1952.
' a
era, aracas, pp. 25,

:º:J

• FERNÁNDEz, Antonio de Pedro La H"
·
zolana de la Guyana Esequiba
NAVAS SPÍNOLA, Carlos lhRNÁ~DEz~C:~ a

C

el Derecho en la reclamación ven,.
1969; AsCANro JnrÉNEZ, Agustín,
SÁNcmz Aquiles
r.'... PEN, Arma ndº• VELÁZQUEZ, Bonifacio LóPl!.z
Cero C~cas 1972y· r,.~
NA, :e~o José, Venezuela y sus Fronteras rn la Hora
'
,
, ~VANI Arísudcs La p ¡•,·
·
0 1
último sigl
r- G
'
.
'
internacional de Venezuela en el
o. ....a uyana Esequ1ba • V en
¡
d
1926-1976, pp. 426-436 Fundación É
_ezuMe a dmo erna, Medio siglo de historia,
.
.
'
ugemo en oza Caracas 1976 N
ed
.
brse citar aquí el ~celente estudio de p I n
'
'
•
o pu e orrulo
•
au ~euter ya recordado.
RENouvm, Pierre, Le XIX aiccle JI 1871 1914 Hº
.
nales, París, 1955, Caps. III y IX !~ biblio~' ' istorie ~e~ Relations lnternatioy Gran :Bretaña, en las pp. 97 y 18~- V p p ~a ~bre ~as ~0J1ticas ex_ternas de Rusia
O
1871-1914, especialmente el Capitul~
~,árH~tona d~ la diplomacia, t. II,
anglo-ruso" p 464
el C f ul XV
' en os P ra os dedicados a "El acuerdo
p. 415.
, .
' y
ap t o
I, párrafo "Intentos de aproximación anglo-rwo,
'

''ª

xviÍ

u HABBERTON, w., Ánglo-Russian
University of Illinois, 1937.

Rel ,·
a ums

e

oncerning A.fganistan, 1837-1907,

688
689
humanita.s-44

�mente, del más alto interés, realizar u.na investigación global de este periodo,
enfocada en función de las relaciones ruso-británicas, para vincular IWI resultados con el manipuleo diplomático entre Martens y los jueces británicos,
que condujo al laudo de 1899.
Por lo demás, nada se ha hecho de manera sistemática e integral para
analizar a fondo los archivos rusos y británicos, en donde es muy probable
que se encuentren todavía reveladores documentos sobre las gestiones de
Martens, los arreglos territoriales y las compensaciones recibi~ de Ingl~te~
por Rusia, como consecuencia de la triste, oscura y clandestina negOC1aC16n
de la que nació el laudo de 1899.

DEL TRATADO 'IHOMPSON-URRUTIA AL TRATADO DE
MONTERIA

El mejor conocimiento de lo que pas6 en 1899, en relación con los antecedentes del laudo del 3 de octubre -conocimiento al que todos debemos
contribuir- permitirá reparar adecuada y equitativamente, la injusticia entonces cometida.

Dr. Juuo E.

LINARES

Panamá

Et. 22 DE AGOSTO DE 1979 los Cancilleres de Panamá y Colombia firmaron
en el país vecino el Tratado de Montería. Ello fue posible, gracias al Tratado
Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del CanaJ
de Panamá ( 1977), que en adelante denominaremos Tratado de Neutralidad,
cuyo art, VI, sección 2a., establece:
"Mientras los Estados Unidos de América tengan la responsabilidad por
el funcionamiento del Canal, podrán continuar otorgando a la República de Colombia, libre de peajes, el tránsito por el Canal de sus tropas,
naves y materiales de guerra. Posteriormente la República de Panamá
podrá otorgar a las Repúblicas de Colombia y Costa Rica el derecho
de tránsito libre de peajes."
Para comprender cabaJmente la razón de ser de la norma transcrita, indispensable resulta repasar un poco la historia. Esfuerzos fallidos de Panamá por
lograr de Colombia el reconocimiento de su independencia.
Tan pronto en Bogotá se tuvo conocimiento de la secesión de PanamáJ
Colombia acus6 a los Estados Unidos de América de ser los causantes de
ella. Además, uno de los cuatro procedimientos que ensayó su Gobierno para
lograr la reincorporación del Istmo fue el de conseguir, mediante las m~
liberales concesiones, que los panameños renunciáramos a 1a independencia,
Con tal propósito, una comisión designada por dicho Gobierno se reunió en
el vapor ucanadá", frente a la Ciudad de Colón, el 20 de noviembre de 1903,
con otra comisión designada por la Junta de Gobierno Provisional de Panamá.

690

691

�De acuerdo con las instrucciones recibidas, los comisionados colombianos
estaban facultados para ofrecer a los panameños la más completa autonomía,
de manera de que pudiesen constituirse en Estado Federal y disponer de
todas sus rentas, así como de las compensaciones económicas que por el
Tratado Herrán-Hay hubieren correspondido a Colombia. Mas la posición
panameña fue que la secesión era un hecho irrevocable, aunque se mantenía
todo el afecto por los colombianos, razón por la cual se anhelaba el reconocimiento de Colombia, al igual que el restablecimiento de relaciones
fraternales.
Después de la reunión celebrada a bordo del vapor "Canadá" no hubo
ningún contacto directo entre los Gobiernos de Panamá y Colombia hasta
1908. El Dr. Horado F. Alfaro viajó ese año a Bogotá como agente confidencial de nuestro país, con objeto de obtener el reconocimiento y el establecimiento de relaciones diplomáticas. Colombia, sin embargo, mantuvo la
misma posición que asumió su delegación en la III Conferencia Internacional Americana (Río de Janeiro, 1906) la cual al suscribir el Acta General
de las sesiones dejó consignada la siguiente declaración: "La presencia simultánea de Delegados de Colombia y de uno de sus departamentos, no implica,
no significa, ni implicar ni significar podría, reconocimiento en forma alguna
de la existencia de nuevas entidades nacionales en América, posteriores a
las que había en 1902. En consecuencia, para todos los efectos jurídicos
internacionales de los Tratados, Convenciones y Resoluciones votados por
el Congreso Panamericano, dejamos hechas todas las reservas y salvedades
que convengan a nuestro gobiemo". 1
Siendo Presidente de Colombia el Gral. Rafael Reyes, su Gobierno trató
de reconciliarse con el de los Estados Unidos de América. Como la causa
del distanciamiento había sido la secesión de Panamá, en Washington se
celebraron negociaciones tripartitas en las que intervinieron el Secretario de
Estado, Elihu Root, y los plenipotenciarios de Panamá y Colombia, Carlos
C. Arosemena y Enrique Cortés, respectivamente. Estas negociaciones culminaron el 9 de enero de 1909 con la firma de tres tratados: uno de paz Y
amistad entre Panamá y Colombia, por cuyo artículo primero esta última
República reconocía expresamente la independencia de la primera y su
existencia como nación independiente y soberana; otro entre Panamá Y los
Estados Unidos de América, y el tercero entre este último y Colombia. La
' CASTILLERO

R., Ernesto

J., Historia d,,

Nacional, Panamá, pág,. 298 y 299.

692

la Comunicaci&amp;n Inleroceánica, Imprenta

Asambl~a Nacional de P~amá aprobó los dos tratados suscritos por Panamá. 2
Colombia se negó a ratificar tanto el tratado celebrado con Panamá como
el celebrado con los Estados Unidos. Es más, este intento de reconciliación
produjo una violenta oposición en la nación hermana que su Gobierno se
vio obligado a retirar los tratados de la consideración del Con~.
C~mo de acuerdo con el texto de los tres tratados ninguno de ellos entraría
~ vigor, a no se~ que todos fueran debidamente ratificados y sus ratifica-

c10nes fueran canJeadas simultáneamente, también quedó condenado a malograrse el firmado por Panamá y los Estados Unidos. Con todo ello Panamá
no ceso, en sus csfuerzos por lograr el establecimiento de relaciones ' diplomáticas con Colombia, como lo demuestra el envío a Bogotá de un segundo
agente confidencial, esta vez el Dr. Carlos A. Mendoza iguaJmente sin
resultados positivos ( 1910).
'
El Tratado Thompson-Urrutia.
El 6 de abril de 1914 Colombia y los Estados Unidos de América firmaron
en Bogotá el llamado Tratado Thompson-Urrutia, con objeto de "remover
todas las divergencias provenientes de los acontecimientos políticos ocurridos
en Panamá en noviembre de 1903". De acuerdo con el mismo:
1. Los Estados Unidos, deseosos "de poner término a todas las controversias Y diferencias con la República de Colombia provenientes de los acontecimientos que originaron la actual situación del Istmo de Panamá"
expresaron su "sincero sentimiento por cualquier cosa que haya ocurrid~
ocasionada. a inte~m_pir o alterar las relaciones de cordial amistad que por
tan largo nempo existieron entre las dos naciones" ( Art. I).

2 • Los Estados Unidos otorgaron a Colombia "los siguientes derechos
respecto al Canal interoceánico y al ferrocarril de Panamá:"
a) El de "transportar en todo tiempo por el canal interoceánico sus tropas
material de guerra y buques de guerra, aun en caso de guerra entre Colombi~
Yotro país, sin pagar ningún derecho a los Estados Unidos." (Art. II, ord. 1º ).
b) El de pasar por el canal los "productos del suelo y de la industria
colombiana .. . , así como los correos colombianos. . . exentos de todo grava1
Ver Leyes 16 Y 21 de 1909&gt; Gacetas Oficiales No. 764, Febrero 17 1909, pág. t,
No. 766, Febrero 19, 109, pág. 2, respectivamente.
'

693

�men o derechos distintos de aquellos a que puedan estar sometidos los productos y correos de los Estados Unidos." (Art. II, ord. 2°) .
c) El de admitir "en la Zona del Canal, así como en las islas y tierra firme
ocupadas. . . por los Estados U nidos como au.xiliares y accesorios de la
empresa", los "productos del suelo y de la industria colombiana, tales como
ganado, sal y víveres... sin pagar otros derechos o impuestos que los que
deben pagarse por productos similares de los Estados Unidos." {Art. 11,

5. Como consecuencia del rcconocmuento aludido, los Estados Unidos
convtrueron, tan pronto fueran canjeadas las ratificacíones del tratado, en
dar los pasos necesarios para obtener de Panamá el envío de un agente para
que negociara y concluyera con Colombia un Tratado de paz y amistad que
tuviera por objeto, "tanto el establecimiento de relaciones diplomáticas regulares entre Colombia y Panamá, como el arreglo de todo lo reJativo a
obligaciones pecuniarias entre los dos países de acuerdo con precedentes y
principios jurídicos reconocidos." (Art. IV) .

ord. 2º).
d) El que reconoció a los ciudadanos colombianos de atravesar la Zona
del Canal, "e.xentos de todo peaje, impuesto o derecho a que no están sujetos
los cíudadanos de los Estados Unidos." (Art. 11, ord. 3°).

e) El de transportar, "aun en caso de guerra entre Colombia y otro país"
distinto de Panamá, "por el ferrocarril entre Ancón y Cristóbal o por cualquiera otro ferrocarril que lo sustituya", siempre que por cualquier "causa
sea necesario hacer uso del ferrocarril, las tropas, materiales de guerra, productos y correos de la República de Colombia, . . . pagando solamente los
mismos impuestos y derechos a que están sujetos las tropas, materiales de
guerra, productos y correos de los Estados Unidos." (Art. Il, ord. 4°).

f) El de transportar por el ferrocarril aludido los "Oficiales, agentes y
empleados del Gobierno de Colombia,. . . en las mismas condiciones de los
Oficiales, agentes y empleados del Gobierno de los Estados Uoidos." (Art
II, ord. 4°).

g) El de transportar asimLmo por el referido ferrocarril el 41 carbón, el
petróleo y la sal marina que se produzcan en Colombia y pasen de la Costa
Atlántica de Colombia a cualquier puerto colombiano en la costa del Pacífico, y viceversa, .. . libres de todo gravamen, excepto el costo efectivo de
transporte y de carga y descarga de los trenes, coste que en ningún caso"
podría "ser superior a la mitad del ílete ordinario que se cobre por product01
similares de los Estados Unidos que pasen por el ferrocarril en tránsito de
un puerto a otro de los Estados Unidos". (Art. II, ord. 5o.).

3. Los Estados U nidos convinieron en pagar a Colombia la suma de
veinticinco millones de pesos ($ 25.000.00), oro, en moneda de los Estados
Unidos (Art. III).

4. Colombia reconoci6 "a Panamá como nación independiente", y convino "en que los límites entre los dos Estados" fueran fijados con base a la
Ley colombiana de 9 de junio de 1855 (Art. IV).

694

El Tratado Thompson-Urrutia viola evidentemente el Art. 111, secci6n la.,
del Tratado Hay-Pawicefote y, consecuentemente, el art. XVIII del Tratado
Hay-Bunau Varilla que incorporó aquél a este último, ya que de acuerdo
con el Tratado Hay-Pauncefote el canal debía estar "libre y abierto a los
buques mercantes y de guerra de todos los Estados ... en términos de entera
igualdad, de modo que no" hubiese "discrimina&amp;i6n contra cualquier Estado
o sus nacionales o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de tráfico, o
cualquier otra."
A pesar de que el Tratado Thompson-Urrutia pretendía fijar los limites
entre Panamá y Colombia, el primero de dichos países no fue siquiera invitado a participar en su negociación, razón por la cual protestó oportunamente ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos e hizo las
reservas del caso.

Con todo y que el Tratado Thompson-Urrutia era ampliamente favorable

para Colombia, sus sostenedores tuvieron que librar "una larga batalla", para
utilizar expresión de Eduardo Lemaitre, para que su Congreso lo aprobara,
cosa que hizo el 9 de junio de 1914.1 El Senado estadounidense, por su parte,
tardó siete años en dar su consejo y consentimiento a su ratificación, lo que
ocurrió el 20 de abril de 1921. Entre las causas de esta demora cabe mencionar
la oposición al tratado encabezada por Teocloro Roosevelt, quien en un
artículo intitulado The Panama Blackmail Treaty, es decir, "El Tratado
Chantajista sobre Panamá", calificó su aprobación como un "crimen contra
los Estados Unidos, y un ataque al honor de esta nación que" les "cubriría
de infamia". En el mismo artículo Roosevelt agregó que el pago a Colombia
de ,·einticinco millones de dólares sólo se justificaba de reconocerse que los
Estados Unidos habían jugado el papel de ladrón o de reducidor de mercancías robadas.' Muerto Roosevelt (1919) el senador Cabot Lodge recogió
• UN.AJTRE, Eduardo, "El Tratado Urrutia-Thompson", La Estrella de Pa11amá, diario
de la Ciudad de Panamá, 2 de octubre de 1977, pá¡r. 1h-A.

• lbidem., pág. 11-A.

695

�.

la bandera del ex Presidente e indignado preguntaba: "¿ Por
por un tiempo .
?
p
é . los Estados Unidos son inocentes tienen
ué pagar 25 D11llones. ¿ or qu S1
,,,
d
q
"da swna a los "corruptionists o/ Bogota ? ¿Cuán o en
que pagar tan e.reo
.6 al
ara persua1 hist . este país ha tenido que pagar nada a nao n guna p
a
ona
• d
?"ª

dirla de que reconozca la independ.enaa e otra.
.
,1
infamante para los Estados
El Tratado Thompson-Urrulla no so o era
.
.
Unidos de América. Hizo, además: mucho daño a la nac1onahdad _panamena,
los Estados Unidos a Colombia una suma de dmero, p~
porque al pag_ar
.
"das entre ellos por raz6n de la independenCJa
rreglar las diferencias surgi
"d
ad Panamá sin que se determinara la participación que los Estados ru os
e
,
tendría {or-z.osamente que
1
habían realmente tenido en ese suceso, ta pago
.
.6 d parte ¡0 que fortaleció la leyenda negra
r
interpretarse como una con es1 n e
' .
.
ue en tomo a nuestra independenci ha sido for1ada.
q
. • 6~
. . . de 1921 el Tratado Thompson-Urruba est
pr
Cuando a pnnc1p1os
"card J Alfa.ro a la
L-·d por el Senado estadounidense el Dr. Rt
o .
'
a ser apro~ 0
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Misión Especial ante
sazón Secretario de Gobierno y Jusucia de Panam en
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ándum de
ó l De artamento de Estado un
emor
'
la Casa Blanca, presenl ª. , p
reservas del Gobierno pana17 de marzo, en el que reitero las protestas y
l 20 de abril,
- No oL---te
el tratado fue aprobado por el Senado e
meno.
,uaY&amp;U ,
con once modificaciones, entre las que enrontramos:

u

. expre"ó d l art I en l!l que los Estados Um'dos de Aro'enea
1 . La supren n e
. ' " « .
t")
asando en consecuencia,
saban su "sincero sentimiento ( sincere regre , p . . ' .
todos los demás artículos a ocupar el puesto del antcnor inmediato.

"ó d 1 frase "aun en caso de guerra entre Colombia y otro

2. La supresi

n

e a

..

, ,, en los ordinales 1º y 4º del art. II del texto onginal.
pm'
o
. , d la {rase que excluía la aplicación del art. II, ord. 4 ,
3. La supres1on e
b"
p ---t"
. • 1 "en caso de guerra entre Co1om ia y aDi!.lll4o
del te."to ongma ,
.
.6 d la frase "para el consumo colombiano,, después de )as
4. La mser~1 n rode
Colombia'' )' de la frase "siempre que el tráfico
alabras ' que se p uz.ca en
" .
~r el Canal esté interrumpido'" de ·pués de las _p~labras viceversa, se tranS-rtarán", en el ord. 5º del art. I1 del texto onginal.

~

po

. i6n del pago de la suma de ''veinticinco millones de
5. La sustttuc
d U "d " "dentro de los seu
en moneda de los Esta os ru os '
($ 25.000 ·00) oro,
.
. ,,
el "de cinco millones de
meses siguientes al canje de las rauficaoones ' por

dólares dentro de los seis meses subsiguientes al canje de las ratüicacioncs ...
y••. los veinte millones de dólares restantes en cuatro contados anuale de cinco
millones de dólares cada uno", en el art. III del texto original.
Los instrumentos de ratificación del Tratado Thompson-Urrutia fuero:1
canjeados, después que las reservas introducidas por el Senado estadounidense
fueron aprobadas por el Congreso colombiano, el 22 de diciembre de 1921,
en borrascosas sesiones que empujaron a Marco Fidel Suárez. a abandonar
la Presidencia de Colombia.

Urza actiJud digna del Dr. Al/aro.
Ni Colombia ni los Estados Unid~ de América comunicaron oficialmente
a Panamá la entrada en vigor del Tratado Thompson-Urrutia. S6lo casi dos
añ&lt;&gt;S después, en 1923, siendo el Dr. Ricardo J. Alfaro Ministro de Panamá
en Washington fue llamado por el Departamento de Estado a una conferencia en la que se le preguntó si la República de Panamá estaba dispuesta
a mandar Wl agente a Bogotá, a fin de anudar las relaciones diplomática~
con Colombia, por cuanto ésta había reconocido nuestra independencia por
el Tratado Thompson-Urrutia.

El Dr. Alfaro no se mostró inclinado a que nuestro Gobierno tomara la
iniciativa, debido a que en dos ocasiones anteriores, como se ha visto, Panamá
había enviado a Bogotá agentes confidenciales sin resultados positivos. Hizo
p~_c;ente, por otra parte, que Panamá no podía tomar en consideración un
reconocimiento dado en un tratado que había motivado sus justas protestas,
ya que, a pesar de haber sido celebrado entre terceros Estados, contenía
disposiciones que s6lo Panamá podía pactar. El establecimiento de relaciones
diplomáticas debía surgir, en opinión del Dr. Alfaro, de la firma de un
protocolo o tratado de paz y amistad por parte de los países directamente
interesados. Por ello, con la mediación del Secretario de Estado de los Est.,dos
Unidos, Charles E. Hughes iniciaron negociaciones en Washington los plenipotenciarios de Panamá y Colombia. doctores Ricardo J. Al.faro y Enrique
Olaya Herrera, las cuales terminaron el 8 de mayo de 1924 con la firma de
un protocolo que contenía el reconocimiento de la independencia de Panamá
por Colombia y el canje de funcionarios diplomáticos entre los dos países.
En nota separada quedó resuelta la cuestión de los límites. Una semana
después, o sea, el 15 del mismo mes, ambos Estados nombraron a la persona
que con el carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
debía repre. entarle en el territorio del otro, nombramiento que Panamá hizo
recaer en D. Nicolás Victoria J., quien presentó credenciales el 27 de junio

• Jbidtm., pig. 11-A.

697

696

�de 192+, y CalWtbia.• el.~·

Jo16 Maña Gom6lea Valmcia, quien pieNDe6

h+ita de ..,. de guia ea m 6fWMi111._ ele un DUe10i tratado .,._
el c..l de Paoem6, a Colc,abia •debad6 • ..,_., acalrnirmeate acma
de loa ~ IObre dicbo canal 4P10 _, h • Uaidol • oea.w6 m el
_._ taaw WCII
IIJG W tDIWi6 • eaibir U11 .-Jo en
Z.. Eslr,U. tú P""""'4,, el 15 de ,._, de 19M, cp &amp;ewairw diciendo:

• ==+-de .t.enata farma aaud.tas la

cnde,eieL,i-lldejaloll(lllleD~ ~..--relaciones cliplomftiraa .de doi pÑiNS heimaDol.

...._.,de.

• ~ claramlmte que el TraDe las
~ - - a Jtanuú r,s inur olios """
ta&amp;lo Tbanpm-UffQUa VM¡Qe ª • C O D . ~ ~ en el milmo PO 1(a
o, Jo qt.ae II igual, qqll por PO ~ ,ido--fuaa introducido cama
.J.L. ea desecho ni a .cu,npli,lo m
aceptar ~'-+=
b Eatadal
-.ftkr dentro del marco ele - ae,.,..---- con
•
un elemmto de
fem,carril. Et ma, )a propia Colombia
Unidoe por ru6n del canal o del
. aceptaci6n del criteJio
ast lo ftlCOllOCi6 dade el mommto en ~ preva • con Panami cuael Dr Ricardo J. Alfaro, c:onvmo en negociar
expuesto por
• de .......1 tratado
tienes que fueron malm&amp;
..-s.
0uevara, quien fue uno ele b negociadaret de
Bl Dr. Carb ~ I.ót. . de igual cri181io al expresar=
1o1 Tratadaa Tomjm,,Cartw, partiCipll
•

•

~~

•eo,, todo .SO, • P""""'4 ao ~ an laipothko ,cw,,l,t nat,1

ª

.,,,1,o,, _,.,,m,
,-,,,;,. •
,uAo1
furo,e
ColtnniÑi 7 b

qw

,_a,,- •

v--,n

1.,;.IIAOflff ni tlnulun
«ua """""' ftO eNil o.,..,
____.;_:_.A,, f

,ar•

~

n tnen

,in "' _,...,,_...., .

La Declt1raei6n 41 Conttuloro.

____..._ Panamá dffl,aodaba ~• ejercido pleno de IUJ ~

ttl t4 de marzo de 1975, en Isla Contadora, 1e lee:
"Inspirado ,a lol ¡,riui¡,io, IJt/lfldOI ( d, Dn,cleo I ~ ,.,.
fnent, a las r,laeio,w d, atnis'6ll '1 cooP.,tM:i6n lnlre los Edtulos), 41
Gobimso u la R,JnSbliea th P""""'4, como lilw, 1Jt¡,wsi6n ,ü ns voluntad soberana, dular• qtu tma un
11n nwoo Trallldo 4d
Canal con los Estados Unidos, esló dispv,sto a llegar a un o.t:undo con
lo 1"¡(,bliea tl, Colornln. '1 l. Rep(.bliea ü Casia Rie., diri,-o ti otor'"' • edos dos pús weinos lot sipinu1 bnufieios:

aro•tulo

• Memoria de lleJacionel Exteriarel, 1924, Anexo&amp;, Imp. Nac::ional, Puam6. ...
de PaDami.
"Panami tiene derecho a denunciar la Convencidp,
' LóPBZ GuaVAM, C.,,lol Alfredo, enmiald
las violaciones Nbstanciala ~. "
del Canal lstmico de 1903 Y •111 • ,. u ~
cado en "La denuncia amo ...._
miama comeddu por 101 Estada1 'l!~dOI¿
Nacional del Comejo Nadoo
de tibend6a naciooar', c1e ta ~ C.mU"
Pariam6. 1975, pie. •
u1 de la IIDJlftl&amp; Priffda. Serie,

698

e,,,,.,_

ten; Coita Rica, Daniel Oduber, y Venezuela, &lt;!arb Andr&amp; P&amp;ez; finnada
·

Con todo eso, Q,IAIIUU
lo - J - el Tratado Thompeon-Urrutia
-'----- el canal Y en la :mona que , _ ,
tivo •
~ - en
obsticulo imalvable. Tao es ul, que con mo.
se mterpo~ como un los EstadOI Unidos de AmErica la Declaraci6n de
haber IUICflto Panamá y
_.__ .l.. 1974 IObre principios búicoe
los Ocho Puntos. de 7 de fcun::1u ,...,
'

=pcl6n
e--,.,

Oett-

~ C6mo resolvió el Gral Torrijca las )Jl'Atenliones CólomhJanu de hacer
wler derechos IObre el canal que le fueron otorgados por b P.staao. Unidoe
éte Am&amp;ica, aón' ~ de que el canal fuera entregado a ltanm? ~
diendo a ella, y haciendo extemiw tales dtt-ecbów a Cmta Rica, para cubrir
.. apariencias y ecMr W1 poco de tierra a fa aceptaci6n ele III Gobierno
de un tratado en que, como bien expreaó nnestra Canci1pfa en III Mémoria
tle lff4, "Panamá no hab(a lidó parte, que ella ipotaba o6chlmente y que
habfa motivado su justa protesta".• En efecto, en una DecJaraci6n Ooajimta
del Gral Torrijol y de los Prelidentes de Colombia, AJfomo L6pez Mfchel.

t.

ffllftlil,,,Anr,ICaMIIOII

"'"""º

t ~ .,_

ramilia 1&amp;ispaot111Urie"""',,

•
u...
, -•

,,.,.
_,.. ·
PIIIUIIM upa
sin
fltll•
,-Ja.
Esll ~ an "
.:,.
,1
.mfeulo
34 d, la Cf1•
oaoeid, ,-,i. ú tln,erw qw ,,eop
e -- ..!.1..-• ,1, Vi,na 4, 1969 soln, d,r,clao 4, los Tratados:
bHd,o •

,°"""1dM ,-. d ,,_.. •

•imi~, •• -1
ü ftN lo, EM40I UraidM
remabolsar a Colomina lot /JIIIOS f'" úlo llltnn• '1W uu, ,o,_ lrasJlórl• por ,l Caol 4, Pa""'4 SIU tfoJGI, ,,.._ 1 hflll$ fÜ pn,,a,
eomo co,weutteü, ti, .,,. eomliio n ,t ltatal jurfdit:o u ua vla mino""""- Si ala, por eo,uipin,,,. u lo gu ~ C°"""'-, aurut
qw JnuÜ ,o.,_ eo,s ....,,,.. iim,-,¡. eonao mi,mb,o p, u tÚ lo
rrirla_ JJor

~ • ,,,,,,,_, " ' - "Colortt6M
' ' t:OII o..
•
,,,,,,_ ..: ,,._,,, Uu ü ns dftmlar ; . : : : . ; . '" ,..,,_

KB,a Jtff, .,,..,

Esl«lo, Urtiilo, ú balriü fU• • .,_,_ Wslro,
ldi ~ Mdia« liifn,lalo ú-

1

~emciria de Relaclow lxteduM", 1924, Ant1w. lmp. Nacional, Panam1, lte-

li616:a cle Panaa&amp;

699

�, .
anal de Panamá de los productos naturales e
"1. El transito PM el C
.
, mo de .sus Tespectivos co._,_
J . C lombia "' Costa Rica, asa co
O
industrr-s CH1"b d tod ' gravamen o derec hos, salvo aquellos que en
rreos, estará &amp; re e
o .
,..,dieran aplicarse a los productos
tínninos de igualdad se apliquen o yy correos de la República de Panamá.
.

d COlOmbia "' Costa Rica que transiten por la
'
•
• "ó
de peajes
~ z harán libres de la impone1 11
•
ruta interoceánica pan.amena, o
pz·cablts a los nacionales pa"b · s que no sean a t
impuestos o contri ucione ,
b f h ·entes de su nacionalidad.
nameños, siempre que presenten prue as e acr
•

"2 Los nacionales e
·

"3. Lo Gobiernos de la República de Colombia ~ ~osta Rica podran
s.
p t PM el Canal Interoceanico sus tropas, ws
en todo mmpo trans or ar
.
no,,
naves 'Y materiales de guerra sin pagar pea¡e algu .

r

obli
sin embargo, a Panamá, por dos
La Declaraci6n de Contadora no
tro ordenamiento jurlrazones. La primera es que, de confo~daddc~n nuee:º. ra·=,:cada -lo cual
f
· 'd ca ten na qu ,... U1J'
dico, para que ella tenga uerza Jun •
to en nuestro Derecho Púh sido la intención de las partes-, por cuan
. lif cada" que
no a
.
d "acuerdos en forma s1mp •
'
blico no tienen cabida los llama os
hech de haber sido firmados. La
O
1 &amp;tado p0r el solo
bli
son los que o gan a
, en el supuesto de que 1a
segunda, de mayor relevancia_ todav~a; es q::e:: fuerza compulsiva, no obliDeclaración de Contadora tuV1er_a od ~ fe con Colombia y Costa Rica un
garla siquiera a Panamá a negOCtar e, ue:
os los privilegios a que ella
acuerdo que otorgue a estos d~ pa1sesDecl ~ón no constituye un "pactum
,
' porque dicha
aract
se refiere. Eho es 351 ,
•
rd para celebrar acuerdos. Y no
d p
nd ,, 10 que es igual un acue o
dt contrahe o o,
' d ,,
e en ella el Gobierno e a.
"P t m de contralien o , ya qu
erd
constituye un
ac u
.
á . o favorable a llegar a un acu o
namá se limita tan s6lo a manifestar su
ga a acordar tal acuerdo. Para
con Colombia y Costa Rica, pero no se 1º ~acción de la Declaración de
t ·or basta comparar a
d
trc
l
corroborar o an en
eral 20 d 1 proyecto de "Trata o en .·
, e
.
J
el art XX.XV num
Contadora con
.
'
d Unidos de América concerniente a
R ública de Panamá Y los Esta os
. .
. .
la ep
,., ( 1967 ) el cual es del 1gwente tenor.
Canal de Panama
'

n:r

·
· 'ó n del
.
.
-os onttriorts a la termmaci
"Dentro del periodo de aneo_ an l
al (1) de este Articulo, la
e se Te/1ere e numer
Tratado de DeIuua a qu . E d U ·aos de .América acordarán las
República de Panamá 'Y los sta os ~~ad neutralidad y continuidad
medidas _para ~egurar lea d~e;;P, :;:;;: la ;xpiraci6n de este Tratado."
del funcionamiento del an

700

Fácil es advertir que si bien la norma antes tramcrita sí constituye un
"pactum de contrah,ndo", por cuanto en ella se conviene en que "Panamá )'
los Estados Unidos de América acordarán las medidas para asegurar la defensa, seguridad, neutralidad y continuidad del funcionamiento del Canal
de Panamá", la Declaración de Contadora, por el contrario, no constituye
un "pactum de c011tTahendo'-', por cuanto en ella el Gobierno de Panam,í
declara que "está dispuesto a 1/.egar a un acuerdo con la República de Colombia y la República de Costa Rica", pero estar dispuesto a llegar a un
acuerdo constituye de conformidad con su tenor literal, una simple manifestaci6n de un estado de ánimo fa\'orable a llegar a ese acuerdo, pero no un
ac:uerdo para celebrar acuerdo .

¿ Qué sucedería, no está de más preguntar, si la Declaración de Contadora
constituyera un "pactum de contralundo"?
Debe tenerse presente que el •··pactum de contrahendo" no obliga a los
Estados a tener que concluir forzosa y necesariamente el acuerdo futuro. Los
obliga únicamente a negociar de buena fe. De elJo resulta que de no ponerse
los Estados partes en el "pactum de contrahendo" de acuerdo sobre el acuerdo
futuro, este último no surgiría a la vida del Derecho.
De igual criterio participa el Dr. Ricardo J. Alfaro. En efecto, en un editorial escrito por nuestro más ilustre internacionalista para La Estrella d,
Panamá, edición del 20 de agosto de 1967, expresó, al c-omentar el art. XX.."\.~,
nwneral 2°, antes transcrito, del proyecto de ' 1Tratado entre la República de
Panamá y los Estados Unidos de América concerniente al Canal de Panamá",
lo siguiente;

"De esta estipulación se pretende deducir que la República está obligada a celebrar acuerdos con los Estados Unidos para asegurar la defensa, seguridad y neutralidad del Canal a perpetuidad.
"No creemos que el artículo citado imponga tal obligación a Panamá.
El acuerdo de celebrar acuerdor para un fin determinado no puede

constituir obligación de ejecutar un acto o hacer una cosa que está
sujeta a ser determinada en el acuerdo futuro que se intenta celebrar.
Lo que el artículo expresa en realidad es la voluntad que los dos países
tienen. en el momento de concertar los pactos de negociar acerca de la
posibilidad o conveniencia de celebrar un nueuo tratado sobre déf811Sa
del Canal de Esclusas después de t:r:pirado el Tratado sobre dicho Canal.
A.rt pues, si los dos paf.res convie11en en principio en celebrar ese Tratado y al entablar rugociaciones sobre las cldusulas del mi.smo no u

701

�pusieren de acuerdo sobre ellas, no podria haber tratado, y no habiendo
tratado no hay obligación."
De igual criterio participa también nuestra Cancillería al sostener en un
comunicado de 25 de abril de 1978, en relación con la Reserva Nunn, que
"la obligación de negociar no conlleva el compromiso de firmar un tratado".

Confinna nuestra manera de pensar la supuesta renuncia condicional que
Colombia hizo de los derechos sobre el canal que le fueron otorgados por el
Tratado Thompson-Urrutia. Expresa textualmente el punto II1 de la Declaración de Contadora tantas veces mencionada:

"La República de Colombia declara que una vez concertado por Panamá un nuevo Tratado del Canal con los Estados Unidos de América
y perfeccionado el acuerdo a que se hace referencia en la presente Declaración, ella renuncia a todo derecho otorgado por tratado con respecto
a materias que son propias de la. exclusiva jurisdicción soberana de la
República de Panamá."
Dicho en buen romance, habiendo sido concertado un nuevo tratado del

canal, si no se perfecciona el acuerdo por el cual Panamá otorga a Colombia
derechos privilegiados de tránsito por ese canal, Colombia no renuncia a los
que le fueron otorgados por los Estados Unidos de América, aunque éstos sean
materias propias de la exclusiva jurisdicción soberana de Panamá.

t~rminará el Tratado del Canal de Panamá. Igual sibilidad b
11dente Oduber para Costa Ri
a
.
~
o tuvo el Pre"vecindad y amistad".
ca,
partir del ano 2000, por razones de
Este es el motivo por el cual el Tratado de N
.
cer en el art. VI sección 2a q
.
eutralidad después de estable,
., ue nuentras "los Estad U 'd
tengan la responsabilidad
f
.
.
os ru os de América
por eI uncionamiento del Can l pod án
.
otorgando a la República de C I b' lib
. ª,
r
continuar
o om la,
re de peajes el tránsit
1
eanal de sus tropas, naves y materiales
de
e " . ,.
o por e
forma :
gu rra , finaliza en la siguiente

."Posteriormente la República de Panamá podrá otor ar
,
blrcas de Colombia y Costa Rica el derecho de tránsito fbr/d!ª~~;!~:
De la Declaración de Contadora el Gral T ··
para Panamá y para su T'P&lt;ñm mil'
. omJos sac6, a su vez, provecho
--o~en
1tar. Para Panamá, po
J Presi'
de Colombia y Costa Ri
.
.
.
rque os
dentes
ca se urueron tnmediatamente al d V
su apoyo a las justas aspiraciones panameñas en asunto tan :
enezuela en
noso~s como lo es la cuestión canalera. y ara su ré .
~rtante para
esos mtsmos presidentes, Alfonso L6pez Mi!elsen y n1::::in ~ : r , porque
entonces cabezas de dos de I
u r, en ese
roamérica
. .
as muy contadas democracias existentes en Ibe' se convutieron desde ese momento -y continuaron d
.
dolo- en puntos de apoyo de dich
, .
..
espués siénsigue siéndolo Carlos Andrés Pérez. o reg1men Illllttar, al igual que lo fue y

Esta supuesta renuncia condicional de derechos sobre el canal y el ferrocarril tampoco obliga a Colombia, ya que no ha sido ratificada como lo exige
su Constitución Política. Además, para que la renuncia de tales derechos
pueda indefectiblemente obligarla, debe hacerse ante los Estados Unidos de
América, quienes fueron los que se los otorgaron, y no ante Panamá, Costa
Rica y Venezuela, para quienes el Tratado Thompson-Urrutia es res inter
alios acta.

Los derechos ·respecto al Canal Interoceánico y al Ferrocarril de Panamá
que, en violaci6n de los Tratados Hay-Pauncefote y Hay-Bunau Varilla, los
Estados Unidos de América otorgaron a Colombia en el Tratado ThompsonU rrutia estaban condenados a extinguirse, una vez que Panamá y los Estados
Unidos celebraran, como efecto celebraron, un nuevo tratado sobre el
Canal de Panamá. Con la Declaración de Contadora, por lo tanto, el Presidente López Michelsen obtuvo la posibilidad de que Colombia continuara
disfrutando de tales derechos colonialistas, no sólo durante la vigencia dd
nuevo tratado, sino aún después del 31 de diciembre de 1999, fecha en que

702

Apuntalamiento de la Declaración de Contadora.
No había transcurrido un mes desde que el Pueblo anam ,
Tratados Torrijos-Carter cuando la Asamblea N . PI d eno aprobo los
de Corregimientos asó la R
.,
ac1ona e Representante.~
En ell l
p
esolucion No. 14, de 16 de noviembre de 1977
a la
o,s re~~sentantes de corregimientos manuestaron su decidido apov~
ec arac1on de Contadora. d 1
,
T d
..
.
' ec araron que una vez "aprobados" J
rata_ os TomJos-Carter se debía proceder a la concertación d l
dos
enunClados en dicha declar .6 .
ü .
. e os acuer os
.
aci n' y so otaron a la Canc1lleña suscribir
canJes de notas, con Colombia y Costa Rica, en J
.
propó · d
os que se consignara el
e celebrar tales acuerdos, apenas los Tratados T .. C
f ueranSJto
"aprobados". e
orn10s- arter

nª

• Ver Acta de la sesi6n ordinaria de la Asambl
.
Corregimientos, de 16 de noviembre de 1977.
ea NaCJonal de Representantes de

703

�Aunque la adopción de la .Resoluci6n No. 14 no significa que la Asamblea
lle Representantes hubiese aprobado la Declaración de Contadora como paso
previo a la ratificaci6n de la misma, ya que ello solamente pudo hacer5C a
tra\'és ele una ley, es sorprendente - · hasta inconcebible- que el interés
de esa corporación por la celebraci6n de los acuerdo a que se refiere la
Declaraci6n de Contadora hubiese sido mayor al dem05trado p0r los parlamentos de Colombia y Costa Rica, países benefkiarios de esos acuerdo. .
Catorce días despué se inici6 un proceso de apuntalamiento de la Declaración de Contadora, a fin de que ésta llegara a adquirir, aunque fuera en
su redacción, el carácter de "pactum de contrahendo". Con ese propósito, los
Cancilleres de Colombia y Panamá, Indalecio Liévano Aguirre y icolás
González Revilla: respectivamente, en canje de notas de 30 de noviembre
de 1977 establecieron:

1 . Que el Gobiemo panameño entendía que la renuncia condicional que
Colombia lüzo de los derechos sobre el canal que le fueron otorgados por el
Tratado Thompson-Urrutia solamente tendría efecto. "previo el canje de los
Instrumentos de Rati6caci6n de los Tratados del Canal de Panamá y de
los Acuerdos a que hace referencia" la Declaración de Contadora, "a partir
del mediodía, hora de Panamá, del 31 de diciembre de 1999."
2. Que el Gobierno panameño también entendía que, de conformidad con
el art. VI sección 2a. del Tratado de eutralidad, Colombia continuarla
jerciendo, "con las bases actuales y hasta el 31 de diciembre de 1999, sus
&lt;lercchos de tránsito por la vía interoceánica existente."

3. Que a partir del '.H de diciembre de 1999, "los citados derechos de
tr;'insito a travfs del Canal seguirán rigiéndose por el Acuerdo que deberá
celebrarse, de conformidad con'' la Declaración de Contadora.1°
El 16 de junio de 1978 los instrumentoS de ratificaciones d los Tratados
Torrijos-Carter fueron canjeados en la Ciudad de Panamá. Veintiocho días
después, es decir, el 4 de julio de 1978 ni cortos 1Ü perezo os los Cancilleres
de Colombia, Co ta Rica y Venezuela. Indalecio Liévano Aguirre, Rafael
An el Calderón F oumier y irn6n Alberto Consalvi, respectivamente, firma·
ron en nue tro país con su colega panameño, Nicolás Go117ález. Revil\a, una
Declara ión Conjunta en la que se afinn6 que tan pronto entrara en vigor
el Tratado de 1 'eutralidad, Colombia Costa Rica y Panamá designarían "sus
respectivas Comisiones para la negociación de un acuerdo dirigido, por una

parte, a otorgar a Costa R'
en la Declaración de Con~:r: Colombia los beneficios que se enumeran"
perfeccionado tal acuerdo en • _Y ~dr la otra, a que una vez concertado
· d
,
rec1proc1 ad (
,
y
p_artrr el mediodía, hora de Panamá del
¡que_ ~casmo!), tenga lugar a
rta de Colombia
de tod o d cree ho otorgado
,
31 de
.
1 diciembre de 1999, l a rcnuna :matenas que son propias de la exclusiv P&lt;:&gt;r _os _Es~dos Unidos con respecto

.ª..

bhca de Panamá, en relación con la vi .. ª. Juriscbcc1~n soberana de la Repú... mteroceánica."n

Tratado de Montería.
de 1979 el Pres'd
MEn ago.,to
.
l ente d e Panamá D
A• .

ontena, Colombia dond
.
' r. rutides Ro)·o vía 'ó
C,
T
'
e se reum6 con el p .d
,
J a
esar urbay Ayala. En esa reuni6n los
. res1 ente de aquel país Julio
sorpresivamente
de ambos Estados firma ron
.
' el día 22 , un tratadoCancilleres
I
~artlr del 31 de diciecmbre de 1999 b por e que Panamá hacía suyas a
listas que los Estados Unidos de
p ~ de las obligaciones colortlaen el Tratado Thompson-Urrutia Es ca hab1:n. co?traído con Colombia
Tratado de Montería, ya que en ~o : hecho ~ SJqwera se disimul6 en el
mente "que la República de Col b' e sus c~nsiderandos se expresa textuallos ~dos Unidos de América :: e~ ;.n vu1ud del Tratado suscrito con
tradicionalmente derechos de tránsi
o ~e 1914, ha venido ejerciendo
la República de Panamá proh.. b to a traves del Canal". En esta forma
iJa a un
qu e, como ya se dejó e..,cpre.sado, panamá no finn6, oficialmente
. tratado
rab
De acuerdo con el Tratado d M i~o a y que motivó su jwta protesta
e
ontena:
·

Am'::tª

1. "A partir del mediodía, hora de Pan
la República de Panamá oto
, a 1
~á,_ del 31 de diciembre de 1999,
beneficios.· 11
rgara
Republica de Colombia los Stgwentes
· •

ª

a) "El
por el
triales
de tránsito
Colombia
asiCanal
com dcdP:anamá de los productos naturales e indusderech o, sa1vo aquellos
' que en0 t, e .sus correos, libre de todo gravamen o
~p~icarse a los productos y corr;~1:c;: ~ i~a~dad se apliquen o pudieran

s1c16n es sustan CJ'almente igual
.
al art 11epubhca
d de Panamá"
.
. Esta d'ispoT ratado Thompson-Urrutia.

.

' or . 2o. pnmera oración, del

b) "Los nacionales colombianos
.
~eña, lo harán libres de la im qu~ci~ten ~r ~a ruta interoceánica
c10nes que no sean aplicables
1~
. e peajes, impuestos o contribua ru nacionales panameños, siempre
.
que
u Archivos de!! ..,,_,_
· de! Relaciones Extenores,
Panamá • Rep • de panamá.
m.muteno
·

11

Archiv01 del Ministerio de Relacionea Exteriores, Panamá, Rep. de Panami.

704

705
hUJ1111nil»-t5

�presenten prueba fehaciente de su nacionalidad." Esta dispos~6n es sustancialmente igual al art. II, ord. 3o, del Tratado Thompson-Urrutia.

América ya sabrán sacar provecho de esta situación que ellos mismos han

e) "El Gobierno de la República de Colombia podrá en tod~ tiempo transportar por el Canal de Panamá sus tropas, sus na~s y mate1?ales de guerra
· pagar peaje
· alguno ." Esta disposici6n es sustanc1almente igual al art. II
sm
ord. lo, del Tratado Thompson-Urrutia. No obstante, el Tratado Th~~psonUrrutia era mucho más preciso, pues, hablaba textualmente de buques

El Tratado de Montería desvirtúa los principios en que se debió fundamentar un auténtico régimen de neutralización para el Canal de Panamá.
En efecto, para que una vía de agua navegable sea real y efectivamente
neutral permanente, el Estado en cuyo territorio se encuentra debe abstenerse
de contraer compromisos que puedan en definitiva poner en peligro ese status.
El régimen que se establezca para la navegaci6n debe aplicarse, por lo tanto,
a los buques de todos los Estados, al igual que a sus tripulantes, pasajeros
y cargas, en condiciones de entera igualdad. &amp;to es, sin discriminar entre
unos y otros por razón de derechos de tránsito, tarifa, trato ni de ninguna
naturaleza. De lo contrario la vía de agua navegable de que se trate -y
lo mismo se puede decir del Estado donde se encuentra- podría ser objeto
de represalias en caso de lucha armada entre terceros Estados.

de guerra".

2. "La República de Panamá permitirá a pa~tir de la _fecha de ~ntrada
,d 1 Presente Tratado siempre que esté interrumpido el tráfico por
en ~1gor e
,
.
d lr
rriJ
el Canal O cuando por cualquier otra causa sea necesano, el uso e . errcx::1
entre las ciudades de Panamá y Colón, para el transporte por dicha v1a o
por cualquier otro ferrocarril que lo sustituya, de los agentes y emplea~os
del Gobierno de Colombia, así como de los correos Y ~os p~ucto~ colombiano , pagando los fletes
tarifas e tablecidos en las dispo~1c1ones mternas en
'- 1 \'0 la no tn' clusi6n de las tropas y matenales de guerra de
ese país.'' iil
d1
Colombia, esta disposición es sustanck1hnente igual al art. 11, ord. 4o, e

r

Tratado Thompson-Urrutia.
Como el Tratado de Montería no tiene fecha de te~~aci6n es obv~o. que,
de ser ratificado, habrá de regir a perpetuidad, lo que s1gn1fica que el reg~en
militar que se estahleci6 en Panamá el 11 de octubre de 1968 ha su~to,
·os tres tratados a perpetuidad: el Tratado Concerniente
en menos d e dos an ,
amá
a la eutralidad Pennanente y al Funcionamiento del Canal de Pan, . ,
1 7 d septiembre de 1977 • el Acuerdo con los Estados Unidos de Amenca
:lativ: al uso de parcelas 'de terreno situadas en la República de Panamá
ara el mantenimiento de un cementerio permanente, el 11 de enero de
;979 el Tratado de Montería, el 22 de agosto de 1979. Estos tres tratados,
más 1q:c una contradicci6n. constituyen la negación de la política que
namá había siempre mantenido con respecto a la perpetuidad contenida

!ª·

en el Tratado Hay-Bunau Varilla.
El Tratado de Montería viola el art. VI, sección 2a., del Tratado _de
Neutralidad. tste faculta a Panamá a otorgar a Colombia Y Costa Rica
derecho de tránsito por el canal "libre de peajes", "de sus tr_opas, naves
materiales de guerra". El :rratado de Montería. como ~ ha V1Sto:
re~
también al tránsito por el Canal de "los productos nacionales e m~ustn:
d ColO·mb'ta" de sus correos "' de sus nacionales en ténninos de igual
e
,
'
d Unidos de
con )os producto. , correos y nacionales de Panamá. Los &amp;ta os

er!

706

provocado.

Para que el Tratado de Montería pueda surgir a la vida del derecho
dotado de validez y eficacia tendrá que ser aprobado por el Pueblo panameño
en un referéndum, cosa que estarnos seguros no sucederá. Afirmamos lo
anterior, porque dicho tratado versa sobre el Canal de Panamá (de esclusas).
Ahora bien, de conformidad con el art. 274 de la Constitución de 1972: "Los
tratados que celebre el órgano Ejecutivo sobre el Canal de ese.lusas, su zona
adyacente y la protecci6n de dicho Canal, lo mismo que para la construcción de un nuevo Canal a nivel del mar o de un tercer juego de esclusas,
se someterán a plebiscito nacional."
Con todo eso, el órgano Ejecutivo lo someti6 a la consideración de la
Asamblea acional de Representantes de Corregimientos. tsta, sin embargo,
suspendió su consid raci6n por no tener el tratado fecha de tenninación. 12

Consideraciones finales.

El 2 de febrero de 1980 los Presidentes de Panamá y Costa Rica, Arístides
Royo y Rodrigo Carazo Odio, firmaron en San José el Tratado de Libre
Tránsito por el Canal Interoceánico. En ese. documento Panamá otorga a
Costa Rica los mismos beneficios que antes había concedido a Colombia en
el Tratado de Montería, pero por una duración de veinticinco años.

Estamos seguros que el respaldo que los Pueblos de Colombia y Costa Rica
brindaron a Panamá en sus justas aspiraciones canaJeras fue sincero. No
11 Ver Acta de la aesi6n ordinaria de la Asamblea Nacional de Representantes de
Corrqimient01, de 7 de noviembre de 1979.

•

707

�malogremos con actitudes cicateras todo cuanto de grande, digno y noble
tiene ese respaldo. La Declaración de Contadora, penoso es tener que reconocerlo, obra de los mandatarios que la suscribieron, contiene el precio que
Alfonso López Michelsen y Daniel Oduber estaban dispuestos a cobrar a
Panamá por el apoyo de sus respectivos Gobiernos, no de sus Pueblos. Y
ese precio pronto lo cobró en el Tratado de Montería Julio César Turbay
Ayala, sucesor del primero. Poco más de cinco meses después hizo otro tanto
en el Tratado de Libre Tránsito por el Canal Interoceánico Rodrigo Carazo
Odio, sucesor del segundo, pero en forma mucho más moderada. Estos
tratados, sobre todo el primero, en vez de unir cada día más a Pueblos
vecinos y amigos, habrá indefectiblemente que separarlos. Las servidumbres
de tránsito que ellos impondrán a Panamá, de ser ratificados, serán causas
-permanentes en el primer tratado- de conflictos o producirán, al menos,
un sentimiento de resentimiento y disgusto en todo panameño que aspira a
tener una patria libre de ataduras.
Lo más relevante no son los perjuicios económicos que esas servidumbres
ocasionarán a Panamá ni tampoco los beneficios, igualmente económicos, que
recibirán Colombia y Costa Rica; esta última con carácter temporal. Lo
que más importa es que el Pueblo panameño ha luchado desde su independencia para liberar su territorio de los gravámenes que le impuso una nación
de distinta raza, de distinta lengua y de distinta religión, y ahora resulta que
son sus mismos vecinos y amigos, hermanos de raza, lengua y religión, quienes
pretenden que nos impongamos un nuevo tipo de gravámenes, bajo el subterfugio de ser convenidos por la República de Panamá "como libre expresión
de su voluntad soberana". ¡ Qué ironía!

LAS ALTAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DE MESOAMtRICA

ROBERTO LARA VELA.Do
San Salvador, El Salvador

Dr.

A) Preámbulo.
en cuanto al desarrollo de sus altas culturas, ofrece
~os cent~s culturales bien diferentes, uno más al Norte y otro más al Sur,
~ que rungun~ de ellos se sitúe hacia los extremos septentrional y meridional ~el contmente. El que podríamos llamar zona culta del Norte o foco
septentnonal, cuyo nombre de uso general es Mesoamérica, que abarca: la
meseta del ~náhuac; la regi6n situada al Sur de la misma, incluyendo Yucatán Y el IStmo de Tehuantepec; y la mitad de Centroamérica, toda Guate~ala, toda Honduras, El Salvador especialmente la parte citralempina del
rrusmo Y más de media Nicaragua. El que llamaríamos wna culta del S
o f
'di al
,
ur
oco men on , mas generalmente conocido como Regi6n Andina cuyo
centr~ ~ el Perú, pero que se extiende por parte de Colombia, todo E~uador
Y Bo~via Y parte de Chile. Aunque es indudable que ambas zonas tuvieron
relaciones culturales entre sí, como Jo comprueban gran número de rasgos
comunes,_ su evolució~ histórica, tal como la conocemos actualmente, ha
transcumdo con relativa independencia, una zona de la otra.
AMÉRICA PRECOLOMBlNA,

_El presente trabajo, como aparece en el título, se limita a la zona septentrional, es decir a Mesoamérica. En ella comenzaremos por hacer un breve
;:cuento ~e los grupos indígenas que han intervenido en el proceso histórico
~americano precolombino, desde un punto de vista racial; para luego
dedicarnos a nuestra clasificación de las altas culturas creadas por esos mismos grupos .
. ~especto de las altas culturas, queremos recordar al lector, tal como Jo
dijimos en nuestro anterior trabajo titulado "Introducción al Panorama de

708

709

�las altas culturas de América Precolombina", publicado en el número inmediato anterior de Humánitas, que el ámbito territorial en que se desarrollan
las altas culturas, según los intérpretes de la historia, y consecuentemente,
el número de grupos humanos que realizan cada una. de_ ell~, es mucho
mayor que los correspondientes según los antropólogos e md1~erustas q~e h_an
estudiado hasta hoy las altas culturas de América Precolombina. Ello unplica
que habrá que agrupar culturas afines, para constituir uni~des mayores,
reduciendo aquéllas de que ordinariamente se habla a meras vanantes de éstas.
En referencia a la distinci6n que hacemos entre lo racial y lo cultural,
también queremos recordar al lector, que raza y cultura son dos fenómenos
diferentes cada uno perteneciente a un orden distinto del otro. La raza es
un fenOO:eno biológico, producto de la herencia somática; la cultura es _un
fen6meno psico-colectivo, es la suma de las manifestaciones del alma colectiva
del grupo humano que la realiza; el fenómeno racial influye en el ~esenvolvimiento de la evolución histórica de las altas culturas, como mero estimulo

y ciertamente, no el más importante.

B) Los grupos humanos.
En esta sección nos concretamos al aspecto racial de los grupos humanos
portadores de las altas culturas precolombinas de Mesoamérica. Estos_ WU?º5
de acuerdo con la clasificación de Salvador Canals Frau, que hemos mchndo
en nuestro anterior trabajo ya citado, pertenecen al de los centrálidos, que
el mencionado autor coloca entre los derivados de la mezcla de los integrantes
de la cuarta corriente de población, los polinesios cultos, con los elementos
antecedentes de cultura primitiva, procedentes de anteriores corrientes de
población.
En el caso de los centrálidos, los inmigrantes polinesios se mezclaron con
pobladores del grupo yuto-azteca¡ este último grupo es una _división d~ los
sonóridos, los cuales a su vez descienden, entre otros, de la prunera comente
ele población, es decir de la de los delicoides primitivos. Los ~to-azteca
primitivos originaron dos ramas: los shoshones en _los Es~ados ~,°1~os; Y los
de la rama pima-náhuatl, que suministraron la p~era poblac1on. de Mesoamérica. Hay que agregar que la inmigración polinesia, aunque traJo ele~~ntos de alta cultura, que fueron valiosísimos dentro del proceso que ongm6
las primeras altas culturas precolombinas de ~~érica ; en el ~pecto de la
forrnaci6n de los grupos raciales de Mesoamenca Precolombma, P:obablemente tuvo una influencia mínima; se trat6 probablemente de una cornente ~e
poblaci6n poco numerosa, que se diluyó en el conjunto racial preexistente, no sin

710

antes, debido a su cultura superior, haber servido de fermento impulsor del pro•
ceso de evolución histórica que creó y desenvolvió a las alw culturas primarias
de América Precolombina; probablemente, la corriente polinesia fue más
numerosa en la región andina, que fue su lugar original de entrada en
América, que en Mesoamérica, donde sus elementos llegaron en menor número y más tarde. Siguiendo siempre la opinión de Canals Frau, podemos afirmar que la población mesoamericana precolombina se formó probablemente así:
Una primera inmigración de delicoides primitivos, procedentes de la primera
corriente de población a América, que proporcionó la base de la población;
lUla inmigraci6n posterior numerosa de mongoloides o melanesios neolíticos,
procedentes de la tercera corriente de población; estas dos inmigraciones
proporcionaron, en lo fundamental, los caracteres raciales de la población
mesoamericana precolombina; finalmente, una inmigración final de polinesios cultos, procedentes de la cuarta corriente de población; esta última
inmigración fue poco numerosa y, por ello, de mínima influencia en la
configuración racial, pero de gran influjo cultural, tal como ya Jo dijimos.
Pero el hecho de que hayamos admitido una unidad racial fundamental
de la población indígena de Mesoamérica, no quiere decir que dicha poblaci6n haya sido racialmente uniforme; porque, por efecto de la evoluci6n
étnica que produce las razas y demás variedades somáticas de los humanos,
los grupos tienden a diversificar;e, produciéndose ramas o variedades raciales, que con el transcurrir de los siglos, se afirman y adquieren individualidad
propia. Esto fue lo que ocurrió en Mesoamérica.
Podemos, en consecuencia, clasificar racialmente la población mesoamericana precolombina, en diversos grupos raciales que indicaremos a continuación; no sin antes advertir que solamente haremos la clasificación en sus
lineamientos generales, los que son suficientes para los fin,es que nos proponemos en este trabajo, que es indicar el marco étnico en que nacieron y se
desarrollaron las altas culturas de que esa población fue creadora; no descenderemos, pues, a los detalles, que los consideramos fuera del objetivo que
perseguimos. Estos grupos son los siguientes:
1) RAZAS ARCAICAS: Llamamos de esta manera, siguiendo el vocabulario adoptado por algunos autores indigenistas, a los que fueron probablemente los primeros pobladores. f.stos llegaron ante de la aparición de
los polinesios, es decir antes de que empezara el proceso de nacimiento de
las primeras altas culturas mesoamericanas; constituyeron, pues, la población
antecedente a la cuarta y última corriente de población, a la cual ya nos
hemos referido. En el Valle de México, la poblaci6n más antigua fue la

711

�otomí; Cha vero los considera como población autóctona; nosotros creemos
que proceden de las primeras corrientes de población llegadas a América.
Además de los otomíes Chavero nos habla de una posible irunigraci6n
negra; para ello se basa en dos argumentos principales; en la fisonomía que
cree descubrir en las grandes esculturas megalíticas, que hoy sabemos que
fueron hechas por los olmecas; y en la costumbre de los sacerdotes mesoamericanos de pintane el cuerpo de negro, en la que cree advertir una reminiscencia a la existencia de una antigua población negra, posiblemente
conquistadora y dominante. Sin desconocer el enorme mérito de su monumental obra México a través de los Siglos, no creemos admisible esta hipótesis
de Chavero; es cierto que en el Paleolítico Superior, el Viejo Mundo conoció
un auge de las razas negroides, con el nombre de Grimaldi; pero ello fue
principalmente en Europa, de donde se derramó probablemente hacia el
Africa, y no en el Extremo del Oriente y el Sudeste asiático, que fue de
donde salieron las corrientes de población hacia América. El uso del negro
como color sacerdotal, pudo tener múltiples orígenes, inclusive tendencias
caprichosas, por lo que este argumento tiene valor de conjetura. En cuanto
a las estatuas megalíticas 1 sabemos que fueron obra de los olmecas, cuyos
caracteres raciales no eran muy diferentes de los demás indígenas mesoamericanos; solamente que, como tenían la nariz aplanada, al aumentarse sm
rasgos como consecuencia de la construcción mezalltica, resulta un aspecto
negroide.

II) RAZAS NOR~AS: Llamamos así. a los grupos humanos procedentes
de la región septentrional, situada al Norte del Valle de México; según
la l~·enda tradicional de estos pueblo , se trata de un lugar único que ellos
llamaban Chicomóstoc {las siete cuevas). Estos pueblos llegaron al Valle
de Méxic.o con su propia cultura primitiva, probablemente in haber entrado
en contacto con elementos pertenecientes o descendientes de los integrantes
de la cuarta corriente de población; fue al llegar al Valle de México, que
estos pueblos cumplieron una doble transformación; racialmente se mezclaron c.on la población antecedente conquistada; culturalmente, sorbieron
su cultura y produjeron con ella, su propia versión.
Estos pueblos tienen un nombre común, que por ser tal es su nombre
genérico o nombre de familia, nahoa o nahua; sus diversas tribus fueron
llegando una a una al Valle de México, donde fundaron sus nacionalidades
y crearon sus variedades culturales de una o a lo sumo dos grandes altas
culturas. Los primeros en llegar fueron los tolteca; su aculturación fue rápida
y completa; par ello, su nombre fue en adelante, hasta que la conquista
europea cambió el panorama, sinónimo de hombre culto y artista. Luego

712

llegaron los chichimeca. este nomb h "d
..
•
ha Sl'do considerado como
SJ'n6 . re ad SI o utiltzado con un doble contenido.
nuno e bárb
d .
,
cu1tura primitiva. en este
tid
.
aros, es ec1r de hombres de
d M, .
•
sen o, se aplica a tod l .
~ .. ex~co que destruyeron Tollan Cholu . os os mvasores del Valle
avihzac16n; fue también el nomb '
'fila y los demás centros tolteca de
nahua, la que siguió a los tolteca": es17:; J~ ~e una de las tribus o familias
mente, fueron llegando las siete' f n \ om1ruo del Valle de México. Finalpapel desempeñaron en la histo . amt ta.S ~uatlacas, que tan importante
la xochimilcatl, la chalcatl Ja ~~eso;mencana precolombina; son ellas:
tlaxcaltccatl y la aztccatl. •
wcat • la acolhúatl, la tecapanecatl, la

III) RAZAS SURERAS·· LJ amamos así I
bl
encontramos establecidos en el Vall d M, os pue os que históricamente
troa
.
.
e e CXlco y más al S h
cen
mencana inclusive)' que n·1 . 'é d
ur asta la zona
.
suv1 n onos de la 1 d
su procedencia. Estos pueblos fue
1
eyen a podemos señalar
turas de Mesoamérica, de a uéU:º os creadores de las primeras altas cutejemplares de su especie enq la
~-ue, después de haber sido los primeros
llegados del Norte, los cuales conr;ron, fueron absorbidos por los in\'asorcs
uyeron por crear su propia versión.

ª.

Los pueblos más antiguos de los co
.
blemente los olmeca.s o ulmecas
fmprendidos tn este ramo, son induda, que ueron los ere d
d l
•
cu1tura de Mesoamérica la
a ores e a primera alta
,
precursora de toda l d á
ª1 otros pueblos, como contempo raneos
,
d J
as em s. Chavero coloca
e os ante .
.
e nombre genérico de los meca . s
elJ 1
• nores' a estos pueblos da
tecos, estos últimos los pad
d' º1 n
os os xicalanca, los nonoalca y los
re e os tarascos M
6.
mente, agregamos a los popo)
1
. uy pr ,amos cronológica. ·
acas Y a os chochos I
1
ongmaron la rama choch
l
, os cua es al mezclarse
constructores de las pirá ~rpoJaca, que fueron los Teotihuacanos original s
rru es. unto a estos últim más al
ras, Guatemala y Yucatán 1
os,
Sur, en Honduul
. os mayas crearon las ,
d
e turas mesoamericanas madre de Jas
.
mas gran es de las altas
debemos señalar los pueblos que ocu :tenores.. ~ara completar el cuadro,
entre el Valle de Mé.-cico y 1
_P6 da una posm6n geográfica intermedia
regi n e los may
f
antiguos, los zapotccas que Ch
I
as; ueron ellos: los más
1
'
. avero co oca com
t .
os totonacas, descendientes de los teotihua
o a~ enores a los olme('as;
fuera de la región teotihuacana. 1
.
canos antiguos, aunque ubicados
conio de origen maya.
• os Dll:-."tecas; y los huastecas, considerados

·

ª

C) Las altas culturas.

Los autores indigenistas d' 'd
1
en culturas preclásicas o i Jvt e~ a as culturas precolombinas de América
ormatwas y culturas clásicas. Las primeras son

713

�culturas primitivas, que evolucionan lentamente hacia la fonnaci6n de las
segundas; todas ellas fueron anteriores a la llegada del influjo traído por los
polinesios; estas culturas primitivas proporcionaron uno de los elementos
indispensables para la formación de las altas culturas, que fue el ambiente
cultural indispensable para que los elementos de alta cultura traídos por
los polinesios pudieran provocar el proceso de nacimiento de las altas culturas
sin parentesco. Sin la e;&lt;:istencia prtvia de las culturaS preclásicas o formativas,
los elementos traidos por los polinesios no habrían podido producir los efectos
que en la realidad causaron; en cambio, sin los elementos culturales polinesios el proceso de formación de las altaS culturas iempre se hubiera
dado, aunque con mucha mayor lentitud y con efectos muy tardíos.
Las culturas clásicas de los indigenistas, 'son las altas culturaS de América
Precolombina, cuyo desarrollo constituyó su proceso de evolución histórica;
son éstas. pues, 1ás que nos interesan, es decir las únicas que son objeto de
nuestro estudio. Ni que decir que su nacimiento fue el resultado del influjo
ejercido sobre el ambiente cultural maduro. por los elementos de alta cultura
traídos por los polinesios de la cuarta corriente de población.
La tcsi de la unidad de las altas culturas precolombinas, ya sea limitada
a Mcsoamérica o aún ampliada a todo el Continente, cuenta con no pocos
def ensorcs entre los intérpretes de la Historia e historiadores contemporáneos
que se han ocupado del tema. Raphael Girard, en su obra titulada Origen y
Desarrollo de las Civilizacio11es Antiguas de América, presenta a la alta cultura maya como la gran realización cultural precolombina, cuyos logros extra•
ordinarios contuvieron el gennen de todas las instituciones de los diversos
pueblos de América Precolombina; si siguiéramos la tesis del profesor Girard
todas las altas culturas precolombinas de América, o serían la maya difundida
con alguna variante o serían filiales de la misma, aún las más alejadas de
la región meridional de Sudamérica. Laurette Séjourné, en su ensayo "Antiguas
Culturas Precolombinas", que es la primera del Volumen 21 "América La·
tina" de la Historia Univ~rsal Siglo XXI, sostiene una tesis muy interesante;
presenta al conjunto cultural de Mesoarnérica y al de la Región Andina. romo
las dos caras de una misma moneda, ron numerosos puntos de contacto, que
suponen un intercambio cultural mayor del que se cree y con grandes diferencias que delatan evoluciones históricas separadas. Finalmente, Walter
Krickeberg, en su libro Las Antiguas Culturas Mexicanos parece abonar parcialmente la tesis de la unidad; como su trabajo está limitado al área me.xi·
cana, no se refiere a las demás altas culturas; pero señala a cada paso las
influencias mutuas de las culturas que describe, por lo que sin haber afirmado
xprcsamente la unidad cultural · de Mesoamérica, viene a abonarla, pues

714

la!i influencias ·m u t uas que desta
una tesis unitaria, si b.
,
ca nos conducen a facilitar la d

efensa de
cemos estas posturas
.
o, veamos los elementos d
.
.
bma. Tal como lo dice La
,.e una poSJble unidad cultural
1
ambos h . .
urette SéJourné en
.
preco
om1
~JSfenos, hay puntos comunes ~
tre ~ con1untos culturales de
el ~ e n t o filos6ficorrcligioso
as1 como d1SCrepantes. Son cornun~
los ?1ouvos artísticos fuertemente' :~ c:anto a u orientaci6n fundamental.
serpiente emplumada; y los estilos
ráui ~s por el mito, como el uso d l,
de las pir'.unides tru nea d as que sey p• , cticas arquitectónicas, como el empleo
e a
y de fortificaci
de
:
rnran a la vez de base
mesoameri
ones
ferwvas. Son -::liscrepantes I
para los templos
en rela . cana y la lúerátira y simbolista andi . a escultura. antropomorfa
ción con la actitud ant I
na, y la valorac16n deJ ti
todo transcurre dentro del ti. e a _muerte; mientras en el hemisf . emS po
g
h
empo hutórico
eno ur
ru~s umanos, en el hemisferio Norte ' que se adhiere aJ destino de
rníticosJ que llamaban Soles para l
, el hombre crea sus propios ciclos
Los punt
• un dre bl
atar su
· cosmogónico e hist, .
. os comunes tuvieron
. devenir
poblac16n fueron las
.
o e ongen: 1) Las cuatro
• onco.
cubrió Í.nt
. Jll1SinaS para todo el Contin
.
comentes de
egro es lógico q
I
I
ente, y su exp "6 1
sido tambºé 1
.
ue os e ementos cultural
,
anst n o
i n os uusmos 2) I d
es tra1dos de fue
h
nún cuan&lt;l ,
.
n udablemente hubo .
.
ra, aran
o estos no hayan sid
mtercamb1os cultural
culturales esporádicos no pod o ~rmanentes y aunque tales intercamb·es,
son el resultado de
amos situarlos históricamente Las d"
ios
a su desarrollo fun~::s evolutivos históricos indepe~dientes1::r::~:

ien mas moderada Anali

Ante tod

·

10:

i:~~,

·adAcordes
. eón lo que acabamos de · d"
as o implícitas en las obras de los
en_ relación con las tesis expre1) Sin d
res citados, diremos:
.
esconocer la meritoria labo d .
. .
&lt;.reemos que su afirmación en
r e mvesttgaCión del profesor Girard
cxagerad a. La alta cultura' maya
'
ruanto
no fu se
I re fiere a todo el Continente es'
precolombinas• n~ pod.
e
madre de tod11s las alt
1'
d
.
'
emos consid
as cu turas
su americanas. i limitár
erar como filiales suyas a I
uJ
admisible
amos la afirmación a M
, .
as c turas
qu h
, aunque aún en esta zona, co
I
esoamenca, ésta sería más
. e acer salvedad de 'la cultura lm
mo o veremos más adelante hab,
c1a resp t d
o eca, aparte de 0 tro
'
na
d
ec o e los cuales t~ndr'
s puntos de import~e este trabaJ·o·
tamos reservas, que indicarem os en el curso

ª

II) La tesis de Laurettc S, .

,

a~ptable, con las .si .
CJ~u~e ~ sumamente sugestiva. la
.
punto
gwentes ltm1taciones· 1) L
. .'
conS1deramos
s comunes y de las dº
·
a exphcac16n lógica d 1
anteriormente. 2) Las que e~rciJ:~as~;:asc:ti:ida_ po~ las indi;ad::
em1s.fer10 Norte y del

715

�Hemisferio Sur, son en realidad, cada una de ellas, conjuntos culturales
integrados por culturas afines, contemporáneas o sucesivas.

III) En cuanto a la obra del autor Krickebcrg, tal como lo indicamos ya,
ella resalta las influencias mutuas entre las altas culturas contemporáneas
de Mesoamérica. Esto, dicho sea de paso, nos proporciona el material necesario para formar las culturas de amplitud mayor o grupo
vamos a señalar en el curso del presente trabajo.

culturales que

Pasemos ya a nuestro propio enfoque, limitado desde luego a Mesoamérica,
que e el objeto de este artículo; la Regi6n Andina la estudiaremos en el
próximo. Las altas culturas de Mesoamérica podemos agruparlas en dos series
sucesivas; la primera constituida por varias culturas tan íntimamente ligadas
entre sí, que en algunos casos podríamos dudar si estamos frente a simples
variedades culturales o a culturas plenamente independientes; por ello lo
presentamos como un grupo único, pero haciendo dentro del mismo las debidas distinciones; siendo la alta cultura maya la más importante del grupo
cultural, lo llamaremos Grupo Mayoide. La segunda serie está constituida
por las filiales de las anteriores, es decir por culturas de un grado ulterior.
La unidad del conjunto cultural histórico mesoamericano, nosotros la hacemos consi tir en la íntima relación que e."'0Sti6 siempre entre todas sus altas
culturas que fueron contemporáneas; y en el ininterrumpido proceso de deri,·aci6n de una serie de culturas a otras. La unidad del proceso evolutivo
histórico de Mesoamérica Precolombina es innegable; a nuestro juicio, fue
esa unidad del proceso la que precisamente ha fascinado a los autores que
han escrito sobre el tema hasta el grado de conducirlos a afirmar una unidad
o uniformidad cultural.
Sefialado lo anterior, ubiquemos las series dentro de los periodos menores
propios del proceso. Como lo explicamos en nuestro artículo anterior llamado
"Introducción al Panorama de las altas culturas de América Precolombina",
publicado en el número inmediato anterior de Humánitas, el proceso de evolución histórica americano precolombino se realizó en un único periodo mayor
o ciclo histórico, el cual solamente tuvo periodos de intcgraci6n y periodo
de plenitud, pues el de disolución fue sustituido por un ultrarrápido periodo
crítico, rtpresentado por el descubrimiento y la conquista. El periodo de
integración está fonnado par el desarrollo de aquellas altas cultura.~ que,
además de ser las primeras creaciones de su especie surgidas en América, son
las que sentaron las bases o lineamientos fundamentales que caracterizan el
desarrollo cultural de cada zona; tales altas culturas surgieron dentro de un
plazo relativamente breve después que la inmigración polinesia trajo los elementos de alta culLUra que aceleraron el proceso de m nacimiento¡ para

716

r~: :s:::}

Mesoamérica, este periodo está re
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las cuales, si tomamos en cuenta ue el
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las origina es una cuhninació
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proceso de patenudad-y-filiación que
n respecto de las culturas p te
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una cumbre del proceso evolutivo histórico de Mesoamé:ca~as, vienen a ser
D) El Grupo Mayoid,.

Llamamos con este nombre
al grupo d e ª1tas culturas que florecieron pri.
meramente en Mesoamérica, desde las ,
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.
conocidas hasta la .
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cpocas m annguas históricamente
mvasi n e
s1ete familias nahuatl
d
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~ • proce entes del
de l flial
g po cultural y prop1c1aron la formaci6n
es as 11 es cuyo desarrollo constituye el periodo siguiente. La primera de
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es decir qu
·,
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1
b'
~ ~ rgto como e primer ejemplar de su especie dentro del
am tente pnm1tivo antecedente, el cual estaba ya maduro despu~ d mil .
de lenta evolución. Fueron filiales suyas las culturas hermanas I e I en1~
tura maya y la alta cultura teotihuacana. el panorama
' 1a a ta cu!
que pod
'
se comp eta con las
11
.
emos ~ culturas intermedias, o tal vez variedades cultural
sunplemente! d_eb1do a su ubicación geográfica, en la zona intermedia ent:
las zonas pnnopales, es decir entre la Meseta del Anáhuac
. .
tantí.sim d l d
, escenano unporo e esarrollo cultural mesoamericano
1
.
en que
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11' la
' y a zona ccntroamencana
se esarro o
primera cultura maya, o al margen de cual uiera de
am~ zonas; fueron estas culturas las siguientes: la zapot""'"" la qt to
la nuxteca y J tar
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---,
o naca,
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tas culturas de este grupo fueron las iniciadoras de
muchos de los logros culturales mesoamericanos que los filial'
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~ ~Jemp o, 1os estilos arquitect6nicos, como Jas pirámides
motJ;os a.rostu:os, en escultura, alfarería y demás, tienen su origen •
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;u turas; el famoso calendario, verdadero logro de gran mérito fue
escu terto por una de ellas; por ello afinnamos sin temor a
.
'
que s t
•
equivocarnos
I b
~eª;°º as ases de todo el desarrollo cultural posterior en Ja zon~
ncana.

e!

~

J. Las _altas culturas que componen el Grupo M ayoi'de, analizadas en sus
mearruentos fundamentales, son las siguientes:

h ~~ ANTECEDENTES: Walter Krickeberg, en su obra arriba citada nos
e; /allde duna •:c~ltura arcaica"; nos dice que fue la primera en aparec:r en
e

e Mexico, que no podemos identificar a sus portadores y que ya

717

�no podemos considerar esta cúltura como primitiva, porque llevaba los gérmenes que, en los siguientes 1500 años, iban a producir las grandes altas
culturas del Anáhuac. A nuestro juicio, no se trata de una alta cultura, sino
de una cultura primitiva que avanzó lo suficiente para estar ya madura para
que de su seno, como ambiente adecuado antecedente, surgieran las primeras
altas culturas sin parentesco; efectivamente en una zona aledaña, junto al
Golfo de México, debia surgir en breve, la alta cultura olmeca. En cuanto
a sus portadores, que históricamente no podemos conocerlos, creemos que
lógicamente podemos identificarlos con los primeros pobladores del Anáhuac,
es decir con los otomíes. En esta población otomí, con una cultura primitiva
pero ya madura, las inmigraciones de nuevos pueblos, que al conquistarlos
sirvieron de fermento renovador, causaron las más antiguas altas culturas
mesoamericanas.
II) CULTURA OLMECA O ULMECA: Fue la primera alta cultura
de Mesoamérica; en realidad la única que podemos considerar como "sin
parentesco" ya que las demás fueron sus filiales o surgieron por la difusión de
otras culturas. Sus portadores fueron los olmecas o ulmecas, cuyo nombre
significa habitante del país del hule (hulli) , por la zona donde se asentaron;
eran un grupo humano procedente del Sur, que acupó una zona que hoy
ocupan los estados mexicanos de Vera-Cruz y Tabasco. Solamente podemos
señalar como caracteristicas de esta alta cultura, su arte naturalista y sus
esculturas megalíticas, a las que ya hemos hecho referencia. No podemos
describir su evolución, por carecer de los datos históricos necesarios.
III) LAS DOS FILIALES INDUDABLES: Es posible que la alta cultura ohneca haya tenido más de dos filiales; entre las altas culturas de la
zona intermeclia ( así las hemos llamado), pueden haber algunas; pero también es posible que estas altas culturas de la zona intermedia, algunas de ellas
por lo menos sean simples variantes de las que vamos a señalar en este párrafo,
resultado de la aculturación de sus respectivos portadores; por ello solamente
estas dos altas culturas son las que, sin lugar a dudas, podemos señalar como
las derivadas de la ohneca, a través de un proceso de paternidad-y-filiación.
Estas dos altas culturas en referencia son Ja maya y la teotihuacana; su filiación común se pone de manifiesto a través de gran número de puntos de
contacto existentes al compararlas a ambas. Analicémoslas una por una, asi:
a) ALTA CULTURA MAYA: Fue sin duda alguna, una alta cultura
sumam.ente avanzada, cuyos logros realmente extraordinarios, además de haberse difundido por muchas culturas contemporáneas suyas, vinieron a formar
el gran bagaje cultural que constituyó la herencia de las filiales; entre estos
logros podemos señalar los siguientes: su arquitectura y sus beJlas artes; sus

718

co~&lt;&gt;&lt;:imientos astroló~cos y su cronología, de lo que forman parte muy
pnnc1pal el calendano y la llamada "cuenta larga"; sus conocimientos del
cuerpo humano y de la naturaleza en general; y su filosofía. Los historiadores han dividido la historia de los mayas en el primer Imperio Maya y el
~gundo. Imperio Maya; la verdad es que esta nomenclatura, adoptada por
mfluencia de la que corresponde a la historia del Cercano Oriente, especialmente al antiguo Egipto, no es real; los mayas nunca crearon un Imperio
único; el llamado primer Imperio maya fue en realidad, un territorio en el
cual coexistieron infinidad de tribus independientes, gobernadas teocráticamente, algunas de las cuales construyeron grandes ciudades, como Copán,
en Honduras, y Tikal, en Guatemala, pero que nunca llegaron a constituir
un Estado único; es más, su forma de gobierno teocrático no se prestaba para
la formación de un Imperio, por ello, la unificaci6n de todos los grupos portadores de esta alta cultura, parece que nunca llegó a realizarse. En el 11amado segundo Imperio maya, el gobierno comenzó siendo teocrático, pero
pasó después a los guerreros; entonces hubo algunas conquistas y la formación
de algunos señoríos poderosos, pero aún en esta época no hubo unificación
total; este "segundo Imperio maya" pertenece realmente a una época posterior, dentro de la cual nos referimos al mismo, con mayor detalle. Durante el primer Imperio maya, que es que corresponde al desarrollo de la
alta cultura original, la vida intertribal se caracterizó por la preponderancia sucesiva de uno o más centros religiosos de culto, los cuales a la vez
fueron centros culturales de importancia; era la consecuencia lógica del gobierno teocrático adoptado por las diferentes tribus; que en más de una
ocasión, hubo un centro religioso preponderante, lo cual pareciera ser un
antecedente o anticipo de lo que podría llegar a ser un Imperio, es lo más
probable; en este momento, pareciera ser la transición entre las organizaciones
tribales aisladas y el Estado único; pero con toda verdad, todo esto se reduce
a comparaciones e interpretaciones de los hechos reales.
Para Toynbee, la alta cultura maya es una alta cultura "sin parentesco",
es decir que la considera como surgida sin antecedente de la misma especie;
ello se debe a falta de información suficiente, pues no nos habla ni de la
cultura olmeca ni de la teotihucana. Para Girard, también es una alta cultura, la gran cultura madre de todas las de América Precolombina; para él,
las culturas olmeca y teotihuacana fueron simples variantes de la maya y,
desde luego, más bien derivadas del núcleo principal de alta cultura. Ya
hemos expresado nuestra opinión respecto de las ideas del profesor Girard,
solamente quisiéramos agregar que, no obstante que no creemos que todas
las culturas precolombinas de América tengan origen maya, estamos de acuerdo con el profesor Girard en la importancia de los logros alcanzados por los

719

�mayas; ya lo dijimos más arriba, el legado maya a las culturas posteriores
de Mesoamérica fue extraordinario; basta solamente pensar en el famoso
calendario, superior al europeo contemporáneo, y en los demás logros que
ya hemos señalado, así como en el desarrollo que de los mismos hicieron las
culturas filiales, para comprender la excelencia del legado maya.

El primer Imperio maya terminó por la emigración de los grandes núcleos
de población que lo ocupaban; su ámbito geográfico era la zona selvática
de Honduras, el Petén guatemalteco y el actual territorio de Belice, es decir
la parte septentrional de Centroamérica, aledaña al Atlántico. Los autores
discuten sobre la causa de tales migraciones. Unos buscan una causa climática; suponen que un cambio brusco en el clima, volvió inhabitable el ámbito
geográfico ocupado por los mayas de la primera época; suponen que este
, cambio climático fue la causa de que la zona selvática, que inicialmente
suponen ubicada en la parte meridional centroamericana, aledaña al Pacllico, haya pasado al lugar que antiguamente habitaron los mayas; Toynbee
lo señala entre las posibles causas de la emigración. Otros suponen que el
despotismo de los grupos dominantes, los sacerdotes, provocó la rebelión del
pueblo, seguida de la emigración. Finalmente, algunos otros entre los que
contamos al profesor Girard, nos hablan de una invasión extranjera procedente de México; Girard cree que fueron los pi piles, es decir el rebalse de
la invasi6n al Valle de México de los nahuatlaca; también pudieron ser los
tolteca, expulsados del Anáhuac por la misma invasión. Creemos que la
última de las causas mencionadas fue la causa principal; pero que no debemos
descartar a las otras, como causas coadyuvantes; en historia la regla es la
complejidad de los acontecimientos, por lo que, por lo general, la verdad
está en lo complejo.
b) ALTA CULTURA TEOTIHUACANA: La ciudad de los dioses fue
el escenario en que se desenvolvió la otra filial de la cultura olmeca; Teotihuacán que dio su nombre a esta alta cultura, significa precisamente ciudad
de los dioses. La similitud entre esta cultura y su hermana, la maya, es un
hecho que salta a la vista. Podemos citar infinidad de puntos de contacto:
la enonne afinidad religiosa, donde únicamente cambian los nombres de las
deidades y los detalles secundarios de los mitos¡ los estilos arquitectónicos,
especialmente las pirámides; los motivos artísticos y de culto, como la serpiente emplumada, el más característico de ambas civilizaciones; y la forma
teocrática de gobierno. En opinión de Krickeberg, "el ne.'Co entre Teotihuacán y la cultura maya clásica es más estrecho que cualquier otro" y agrega
que los "paralelos entre ambas culturas son tan obvios y tan numerosos"
(pág. 294 de la obra citada en la bibliografía) ; Krickeberg explica esto

720

suponiendo el asentamiento de una colonia teotihuacana en territorio maya;
nosotros creemos que no es necesario acudir a esa hipótesis, pues el simple
hecho de tratar.;e de dos culturas filiales de una misma cultura paterna, es
suficiente para dar la explicación requerida. Esta alta cultura se extendió
a otras ciudades, como Cholula y Azcapotzalco; sus portadores fueron los
Chocho-popolacas; cuando Teotihuacán fue arruinada por los tolteca, esta
alta cultura sobrevivió aún por algún tiempo en Azcapotzalco.
c) IMPERIO TOLTECATI..: La primera rama de los nahoa o nahua,
procedentes del Norte, hizo su apanción y conquistó el Valle de México;
la conquista fue seguida de la aculturaci6n de los conquistadores, a la civilización de los conquistados; la nueva cultura fue, en Jo fundamental, una
continuación de la anterior, con algunos caracteres nuevos introducidos por
los recién llegados, más bien que una filial Los tolteca fueron los primeros
nahua que llegaron al Valle de México y que sorbieron la cultura teotihuacana que allí florecía; como diría Toynbee, privaron a los teotihuacanos de
su independencia, proporcionándoles en cambio, el estado universal que requería su cultura en desintegración. El Imperio Toltecatl fue un Estado
único, bajo un solo señorío; su capital fue una nueva ciudad fundada por
los invasores, Tollán o Tula; pero también volvieron a florecer en breve,
bajo el nuevo señorio, las antiguas ciudades de Cholula y Teotihuacán. La
aculturación de los tolteca fue completa, aún más, floreciente; tanto fue
así que, en los siglos &amp;iguientes hasta la conquista europea, su nombre fue
utilizado como sin6nimo de hombre culto y de artista.
Todos los autores están de acuerdo con el carácter de invasores que tuvieron inicialmente los tolteca, así como con su completa aculturación a la
civilización de los conquistados; la inmensa mayoría también lo están en su
pertenencia al grupo náhuatl, criterio que compartimos también nosotros;
pero el profesor Girard tiene otras ideas al respecto, que vamos a indicar.
Giraro cree a los tolteca de origen maya, es decir sureño; los confunde con
los quichés; basado en la interpretación de ciertos parajes del Popol-Vuh,
supone una invasión de Sur a Norte, llegada al Valle de México desde
Centroamérica; los descendientes de los invasores habrían vuelto a Centroamérica al ser arrojados del Anáhuac, por las diversas olas de invasión de
los nahuatleca. No compartimos en este punto la opinión del profesor Girard,
salvo en algunas migraciones de menor importancia, como la que originó a
los grupos Huastecas, en las inmediaciones del Golfo de México.

IV) LAS VAR1ANTES CULTURALES DE LA ZONA INTERMEDIA:
Con estos nombres designamos una serie de manifestaciones culturales, ubicadas en la periferia del Anáhuac y en la zona comprendida entre ésta y

721
humanitas-46

�.
n el resultado de la aculturación de sus. portaCcntroamfoca; todas ellas so
.
las que hemos con iderado
1 altas culturas antenores,
dores; en contacto con as
. d E la mayoría de los casos, por
como las integrantes del grupo mayo1 e. d n
es~blecer con absoluta scf Ita de datos históricos suficientes, no po emos
'1 de paternidad-ya
.. l
. dai por un proceso norma
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d difusión cultural. ya sea simple
.
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filiación. o si se ra
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o cruzada. no obstante, en ca a caso pr .
tamos en lo que a ello
'
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t ano al lector que es
'
respe~to, advirtiendo eda1~ emprobable. Dicho lo anterior, pasemos a exponer
se refierei en el terreno e o
una a una, las siguientes:
as más
APOTECA. Fue una de las altas cultor
1) ALTA CULTURA Z
onocido y a la vez más antiguo
antiguas de Mesoamérica: su centro . . s c pode s distinguir cinco periodesenvolnm1ento
mo
d
fue Monte Albin, en cuyo
.
decir primitiva pero ya ma ura
.
ultura fonnaova, es
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1
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alta cultura. el segun o es e
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de esta alta cultura, y e
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,. .t:tla posterior a Monte A b .
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.· l 5 te0tihuacanos. (pá• 5•
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cidos con los ma}as Y O
.Krickeberg re ta sus _pare
1 b'bli rafia). lo cual justifica u 1nc:lUS16n
318 y 320 de la obra atada en a t og
.

rnÍl

en el Grupo Mayoicle.

"d d
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demos establecerlo con segun a .' Po
El origen de esta alta cultura
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. .
-alar las mavores pro
·
.
lo que nos lumtaremos a s~
1 1m, . esto es perfectamente posible,
t rera hhal de a o eca'
sería que fuera una e~
al final de la obra de Krickeberg, pero
dada la tabla cronológica que aparece
, b.
se trata de una c:ul.
bable: creemos que mas ien
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ll 1 intercambios cultural con
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n cuyo desarro
lo
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{
articulannente extensos, por
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que influyeron ~nsibleroente en su conterudo.
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2) LTA CULTURA MIXTECA: b rah bo sin duda alguna, enorme
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relacionada con la anten '
fu ron también emparenta os
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'
t evolucionaron con in epen e
.eron de manera permanen e,
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UJ
en lo fundamcntal.
no

3) ALTA CULTURA TOTO ACA: Es una cultura que recibió la
influencia mb-teca,
..
así como la huasteca; y, a trav de esas influencias cuJ.
turales, las de las otras altas culturas del grupo mayoide. Sus porta.dore
fueron los totonacas y los tepehuas; algunos autores, inclusive nosotros,
consideran a estos pueblos, como descendientes de antiguos pobladores de
Teotihuacán, ~pulsados de su patria originaria por los tolteca. Es probable
que sea una filial de la teotihuacana.
4) VARIANTE CULTURAL HUASTECA: Lo huastecas fueron tribus
mayas que procedentes del Sur, llegaron a establecerse en las cercanías del Golfo
de México. Cuando llegaron, llevaban consigo su propia cultura maya la
cual naturalmente hubo de ufrir modificaciones como resultado de la migración. La cultura huasteca fue, pues, una variante de la maya.

5) CULTURA TARASCA Y MICHIHUACANA: Es en realidad una cultura de transición entre los típicos elementos que integran las culturas d
los pueblos sorianos y los no menos caracterí ticos que componen las culturas
de los pueblos norteños· como tal cultura de transición, es la más alejada
de este grupo de culturas de la zona intermedia; si la hemos incluido acá,
se debe a su ubicación geográfica y a la circunstancia de que igualmente
forzada sería su inclusión en cualquier otro grupo. Es indudable, dado que
encontramos en esta cultura con elementos de procedencia dispar, que los
tarascos o michihuacanos ( nombre este último que significa pescadores) recibieron abundantes influencias culturales tanto de los portadores de las de.más
culturas que hemos incluido dentro del grupo mayoide, como de pueblos
nahua, que fueron los portadores de culturas de tipo norteño. Podemos considerar esta cultura, con la mayor probabilidad, como originada por la
influencia cruzada náhuatl y mayoide; algunos autores llegan hasta considerarla como una supervivencia algo más evolucionada de la cultura formativa
antecedente, lo cual equivaldría, dentro de nuestro criterio interpretativo, a
negarle su carácter de alta cultura; no estarnos de acuerdo con este último
punto de \'Ísta; creemos que la cultura tarasca es una alta cultura, i bien
menos avanzada que las grandes culturas mesoan1ericana., tan conocidas en
la historia.
E) Lu suie cu[t¡¿ral e histórica teo!ihuacana.

En relación con la cultura teotihuaca.na y con us portadores. apa.rC&lt;'en en

los distintos autores, las afirmaciones más dispares, qu resultan aparentemente
rontradictorias. En efecto, pasémosles revista. En nuestro trabajo titulado,
"Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo Humano", publicado en el
723

722

�•

número 17 de Humánitas, correspondiente al año de 1976, hablamos de una
cultura formativa teotihuacana, que obviamente no puede ser la alta cultura
que hemos colocado dentro del grupo mayoide. El profesor Girar~ nos habla
de la alta cultura teotihuacana, como realizada por los tolteca; igualmente,
el profesor Chavero, en México a través de los Siglos, coloca la descripci6n
de las ruinas de Tcotihuacán, dentro de los capítulos que destina a los tolteca. Canals Frau cita al P. Torquemada y a Jiroénez Moreno, para decir que
los totonacas fueron los constructores de los monumentos correspondientes
a la etapa de apogeo de ]a cultura teotihuacana, es decir lo que conocemos
como Teotihuacán (II y 111); y que los chocho-popolacas fu_eron 1~ epígones de Teotihuacán (IV), los que la continuaron en los barnos occ1dcntales
de Azcap0tzalco. Krickeberg nos habla también de los chochos. Y ~os popolacas y los relaciona con los mixtecas y con los totonacas, pero indicando que
nuestros conocimientos son algo confusos. En vista de todo lo anterior, nos
atrevemos a plantear, como hip6tesis de trabajo, la siguiente serie:

1) Es indudable que en la época más antigua, existió en el área teotihuacana una cultura formativa o preclásica; ésta no fue la alta cultura ~ue
floreció después; a ésta nos referíamos en nuestro trabajo citado más ª:1'1.ba,
aunque es forzoso reconocer que, en ESa ocasión, pecamos de poco explícitos
y si se quiere, de exageradamente esquemáticos.

2) La alta cultura, en su época de up0geo, es decir Teotihuacán (II Y III),
fue obra conjunta de varias tribus, siendo probablemente la totonaca la
dominante• pudieron haber participado algunas tribus mixtecas; es indudable que ;articiparon los chocho-popolacas, pues no sería explicable que
vinieran a ser los epígonos de una cultura, en la cual no hubieran participado
anteriormente• el epíaono es alguien que conoce íntimamente la cultura,
'
~
d
·
te
conocimiento que solamente puede tenerse si se ha participa o antenormen
en ella.
3) La invasión de los tolteca destruyó la unidad de esta alta cultur~,
aunque los invasores la hayan absorbido y hayan realizado de ella_ su p~pia
versión. Los diversos grupos humanos participantes tomaron su propio camino;
los totonacas, y tal vez los mixtecas, fueron a establecem:. a los lugares donde
los hemos encontrado históricamente, realizando su propia alta cultura. Los
chocho-p0polacas se establecieron en Azcapot:zalco, donde fueron los prota•

Antes de despedirnos de la serie cultural teotihuacana, dejemos consignada
nuestra admiración por la obra magnífica que fue Teotihuacán, en los días
de su apogeo; como dice Krickeberg, es difícil no recurrir a los superlativos
cuando se habla de Teotihuacán.

F) La alta cultura nahuatleca.

El Valle de México fue el escenario del encuentro entre los pueblos cultos
procedentes del Sur, y los bárbaros, con el alma virgen plenamente abierta
a las influencias culturales, procedentes del Norte. Los primeros fueron los
que llegaron antes y crearon todas las altas culturas que hemos incluido en
el grupo mayoide; los segundos, pertenecientes a las diversas ramas del grupo
náhuatl, llegaron después, absorbieron las culturas que encontraron y crearon
su propia versión, en una palabra, fueron un fermento renovador. Las altas
culturas del grupo mayoide fueron teocráticas; corno resultado de las invasiones de los nahua, el poder pasó a los guerreros y se organizó monárquicamente, pero los sacerdotes encontraron siempre 1a manera de conservar su
influencia.
Los primeros en llegar, procedentes del Norte, fueron los tolteca· fueron
'
tambtén los que tuvieron la aculturación más completa; por ello, no crearon
una cultura filial, distinta de la preexistente, sino s6lo su propia versión de
ella; esta versión, que era la antigua cultura modificada al ser aceptada por
los recién llegados, fue el punto de partida para la fonnaci6n de las filiales.

.

EJ proceso de formación de la alta cultura nahuatleca, filial de la teotihuacana, fue un auténtico proceso de paternidad-y-filiación; los tolteca proporcionaron el estado universal de la alta cultura teotihuacana en desintegración;
este estado fue el Imperio Toltecatl, con su capital en Tollan. Al igual que
el Imperio Romano destruido por los bárbaros germanos, proporcionó los
elementos culturales para que naciera la alta cultura occidental, así el Imperio
Toltecatl, destruido por los bárbaros nahuatleca, proporcion6 los elementos
culturales necesarios para que, a través de un proceso de siglos, se formara
la alta cultura nahuatleca; los bárbaros nahuatleca jugaron en este proceso
el mismo papel de los germanos; la época que precedi6 a Ja¡ formación del
Imperio aztecatl, fue un tiempo equivalente a la Edad Media occidental.

gonistas de Teotihuacán (IV).

Las etapas del proceso de evolución de esta alta cultura, comprende las
etapas siguientes:

4) Los tolteca ocuparon las ciudades conquistadas y realizaron en ellas
su propia versi6n de la alta cultura recientemente adquirida. Naturalmente,

1) PERIODO CHICHIMECA: Comprende desde Xolotl, que destruxó
el Imperio toltecatl, hasta la caída de Ixtlix6chitl, frente a ]a ofensiva de

Teotihuacán fue una de estas ciudades.

725
724

�los tecpaneca de Tezozómoc. Es un periodo inestable y bárbaro, que podríamos considerar equivalentes a la Europa bárbara, es decir al lapso comprendjdo entre la caída del Imperio Romano y el principio del llamado "renacimiento carolingio'' bajo Carlomagno. Es el periodo hueco entre la extinción
de la cultura paterna, en este caso la versión tolteca de la teotihuacana, y el
nacimiento de la cultura filial, en este caso la nahuatleca; este nacimiento
se produjo al final del periodo; no cabe duda que la rulta corte de Ixtlixóchitl
ya pertenecía a ella. Durante este periodo se asientan en el Valle de México,
las diversas tribus invasoras; los aztecas hacen su aparición y fundan a
Tenochtitlan.

Los intérpretes de la Historia creen que las altas culturas que los europeos
encontraron en América, estaban en desintegración; esta opinión se fundamenta en el hecho de que la conquista europea pudo borrarlas totalmente,
cosa que no sucede a culturas en crecimiento; nosotros compartimos es.ta
opinión; creemos que si la conquista europea no se hubiera producido, el
proceso normal de evolución, habría originado en pocos siglos nuevas filiales.
Naturalmente, esta afirmación se refiere a todas las altas culturas precolombinas de América, pero en el caso de la cultura nahuatleca, es uno de los
pocos en que, por disponer de datos históricos más detallados, podemos
analizar el fenómeno del colapso y la desintegración.

2) IMPERIO TECPANECA: Con la caída de Ixtlixóchitl, los tecpaneca
conquistan el Valle de México. El régimen fue una monarquía absoluta al
estilo de los más antiguos imperios orientales; los déspotas fueron sucesivamente Tezozómoc y Maxtla. A pesar de esta tiranía, se consolidó la cultura;
los pueblos recién asentados se arraigaron en sus respectivas tierras y prosperaron; al grado que, al final del periodo, los aztecas fueron Jo suficienten1ente
fuertes para derrotar a Ma.xtla y arrebatar a los tecpaneca la supremacía en
el Valle de México.

El colapso se presentó, probablemente, poco después de la muerte de
Moctecuzoma Ilhuicarnina; el motivo del colapso, a nuestro juicio, fue el
exceso de militarismo; los azteca siempre fueron un pueblo de guerreros,
pero su imperio en el Anábuac los llevó al extremo de mantenerse constantemente sobre las armas; ello, creemos precipitó el proceso de desintegración,
el cual. por haber empezado recientemente a la llegada de los invasores
europeos, no tuvo tiempo de hacerse claramente visible; el aumento en grado
sumo de los sacrificios humanos, como los ocurridos en tiempo de Ahuizotl,
y la institución de la "guerra sagrada" con Tlaxcalla y Huexotzingo, que
proporcionaba una ocasión continua de guerra y una fuente inagotable de
prisioneros de guerra para los sacrificios humanos, fueron indudablemente
síntomas inequívocos del colapso. Quizás convendría una aclaración; estos
pueblos siempre practicaron los sacrificios humanos, por lo que parecerá una
apreciación equivocada considerar tal práctica como síntoma del colapso
sufrido por su alta cultura; pero indicamos que el síntoma que bemo señalado,
no consiste en la simple práctica de acto tan repugnante, sino en el aumento
exagerado de tal práctica, hasta convertirlo en un hecho constante y cotidiano.

3) SINARQU1A DE LO AZTECAS: A la caída de los tecpaneca, los
vencedores implantaron una triple monarquía, o sinarquía para emplear el
término técnico de Ciencia Política; los soberanos del Anáhuac, teóricamente
igu~les en jararquía y poder, fueron: el emperador de Tenochtitlan, monarca
de lps a7teca, en la práctica el más poderoso; el rey de Texcoco, restablecido
en el viejo trono de lxtlixóchitl, CU}'O hijo fue el primero de la serie; y el
príncipe de Tlacopan (hoy Tacuba), en la práctica el menos importante.
Esta fom1a de gobierno nos ofrece dos aspectos que no queremos pasar desapercibidos; son ellos: a) Es una figura que se ha presentado muy pocas veces
en la historia; y, si tomamos en cuenta que cada sinarca pertenecía a un
pueblo distinto, podemos afirmar que es una figura única en la historia.
b) Esta última circunstancia es extraordinaria; implica un compromiso de
rooperación entre los tres pueblos, mantenido hasta el final, con una lealtad
y comprensión mutuas muy poco comunes, sobre todo si nos hacemos la
reflexión de que trascendió muchas generaciones y convirtió las virtudes que
presupone, las que suelen ser individuales, en virtudes colectivas.
La primera etapa del establecimiento de esta sinarquía en el Anáhuac,
podemos considerarla como la de apogeo de esta cultura; por lo meno·,
durante los reinados de Itzcoatl y Moctecuzoma IIbuicamina; fue la épodl
de Netzahuacóyotl, el hijo de Ixtlixóchitl, en Texcoco, con su briUante
florecimiento cultural. Después empie~ la decadencia.

726

4) AMPLIACIÓN A CENTROAMtRICA: Las invasiones de los nahuatiaca al Valle de México, provocaron a su vez invasiones a la región centroamericana que. tal como lo hemos indicado más arriba, jugaron un papel de
gran importancia en la desaparición del primer Imperio maya. Estas migraciones de pueblos hacia Centroamérica, podemos clasificarlas así: 1) Los tolteca
r·:pulsados de su antiguo territorio inlperial, emigraron en dos direcciones;
algunas tribus fueron al Yucatán, donde conquistaron ciertos territorios, como
el de los itzaes, constituyendo en ellos el grupo dominante. Otras marcharon
a Centroamérica, donde originaron la población de la zona que hoy son los
Altos de Guatemala: y las tribus lencas de Honduras, El Salvador ultralempino
) gran parte de icaragua. 2) El rebalse de la invasión de los nahuatleca,
constituido principalmente por tribus azteca, que crearon el señorío de Cus-

727

�r.atlán en El Salvador citralempino y, además, se establecieron en parte de
Nicaragua; son los llamados pi piles.
Toynbee llama a esta alta cultura, mexicana; la considera filial de la maya.
Nosotros preferimos llamarla nahuatleca, porque es un nombre más genérico
que comprende a todas las ramas de los nahua, que formaron parte de la
última invasión y no solamente a los mexica o azteca; y la consideramos como
filial de la teotihuacana, como realmente es.

G) Las filiales de la Cultura Maya.
A la desaparición del primer Imperio maya, parte de su población emigró
hacia Yucatán; y la otra parte hacia la zona guatemalteca que llega hasta el
Océano Pacífico. Los que emigraron a Yucatán, continuaron allí su alta
cultura original, naturalmente con las modificaciones ocasionadas por el
cambio de lugar que, tal como lo dice Toynbee, siempre ocasiona cambios en
el estilo de toda cultura. Los que se asentaron en Guatemala, a través del
proceso correspondiente, produjeron una filial, la maya-quiché. Analicémoslas
sucesivamente, así:

1) SEGUNDO IMPERIO MAYA: Fue la realización maya en el Yucatán; ya hemos dicho que no se trató de un Estado único, sino de un territorio
con diversos centros de población y cultura; los principales fueron Mayapán,
Chichén-Itzá y Uxmall. A nuestro juicio, no se trata de una filial, sino de
una continuación, siempre can sujeción a un proceso evolutivo, de la cultura
que floreció en el llamado primer Imperio maya. Toynbee la Jlama Yucateca
y la considera filial de la maya; dado lo que acabamos de indicar, no nos
parece admisible la tesis de Toynbee. Dentro de esta etapa de desarrollo de
la alta cultura maya, podemos distinguir dos periodos, separados por la llegada
de los tolteca, expulsados del Anáhuac. Durante el primer periodo, los mayas
repitieron con algunas modificaciones resultantes del cambio de ámbito geográfico, la cultura llevada por ellos, es decir la del primer Imperio. Durante
el segundo, la cultura original sufrió la influencia de la versión toltccatl de
la misma; por ejemplo, el régimen teocrático fue sustituido por el gobie?1.º
de los guerreros, y los conquistadores tolteca constituyeron una clase pnv1legiada dominante; además, cuando la sinarquía de los mexica y aliados
dominó el Anáhuac, la influencia de ellos fue muy fuerte.
2) ALTA CULTURA MAYA-QUICH:P.: Se originó como filial de la
alta cultura maya del primer Imperio, como resultados de las invasiones de
los tolteca y de los pipiles, que sirvieron de fermento renovador; el estable-

728

rimiento de una colonia tolteca en los Altos de Guatemala, que dejó sus
huellas en nombres de claro origen náhuatl, como Quezaltenango y Huehuetenango, convirtió su influjo en permanente. Sus portadores fueron los pueblos
de indiscutible ascendencia maya, de los cuales, los más importantes son los
quichés. Jos cakchiqueles, los tzutujiles, los mames y los pocomames. Los
señoóos de los quichés y los cakchiqueles, que disputaron entre ellos continuamente la supremacía, fueron sin duda alguna los preponderantes.
Con grandes reminiscencias de carácter teocrático, el gobierno era una monarquía hereditaria, fundamentalmente guerrera. Su forma de sucesión era
especialmente curiosa. Habia cuatro dignidades supremas, las cuales se escogían necesariamente en la familia real; era el rey, el adjunto o virrey, el jefe
del ejército (llamado entre los quichés, Nim-Chocoj-Cagüek) y el sumo sacerdote (llamado entre los quichés, Ajau-Aj-Tojil); los que debían llegar al
trono, empezaban por la cuarta dignidad; a cada fallecimiento todos ascendían en la escala, hasta llegar a la dignidad más alta, la de rey. De esta
manera, aseguraban a la familia real al ejercicio de los poderes guerrero
y sacerdotal; y evitaban las regencias por menor edad del titular, además, de
dar a sus gobernantes una escuela de experiencia por el ejercicio paulatino
y creciente del poder. Ello constituye, sin duda alguna, un raro ejemplo de
~rspicacia política.

H) E1Joluci6n del pensamiento mesoamericano.
Nada puede ser una manifestación más clara y representativa de esa unidad
cultural fundamental de Mesoamérica, que la evolución de su pensamiento;
porque ese pensamiento se originó en las más antiguas altas culturas, las del
grupo mayoide para continuar desenvolviéndose, con una indiscutible unidad
de proceso, en las altas culturas filiales, aquéllas que fueron sus sucesoras; ese
proceso evolutivo del pensamiento mesoamericano cesó cuando la conquista
europea destruy6 el marco cultural que, como medio normal de desarrollo,
le sirvió de fuente de sustentación. Si el descubrimiento y la conquista no
se hubiesen realizado, al desintegrarse las altas culturas que destruyeron los
conquistadores occidentales, ese pensamiento habría sido, una vez más, el
núdeo alrededor del cual habría de formarse las nuevas filiales, que seguramente hubieran aparecido, si la conquista europea no hubiera hecho imposible su nacimiento.
El mito y la concepción filosófica estuvieron íntimamente relacionados en

el pensamiento mesoamericano; el puente de unión de ambos fue el simbolismo. La religi6n primitiva fue la zoolatría, propia de pueblos que vivían de

729

�C'llltivar el campo; luego aparecieron los dioses de ciertas plantas, como el
clcl maíz, con la cual se completó el cuadro de una religión agrícola, típica
de pueblos campesinos. La aparición de las altas culturas, trajo consigo un
nuevo concepto religioso, el de los dioses astrales; el sol, la luna y el lucero
ele la mañana y de la tarde (el planeta Venus) fueron los favoritos; los nuevos
conceptos religiosos implicaron una transformación profunda en el campo
del mito. A la vez que la religión astral, apareció sumamente vinculado a ella,
el simbolismo el cual permitió la formación de la primera concepción filo'
.
sófica, la cual continuó desenvolviéndose a través de las altas culturas sucesivas.
El simbolismo a que nos hemos referido, tuvo como característica inicial
hermanar las figuras subsistentes de la anterior religión zoolátrica, con las
ideas que surgían de la nueva religión astral; su aplicación a cónceptos abstractos facilitó el paso a la especulación filosófica. Pongamos algunos ejemplos
que nos aclaren la cuestión. El pájaro simboliza el sol y, por extensión, el
cielo; el águila es el astro en su orto; en Teotihuacán, lo representa el quet7.al • en Tenochtitlan, el colibrí. La serpiente simboliza la materia, lo rastrero.
La' serpiente emplumada, que también puede interpretarse como el pájaro
ron caracteres de serpiente, como lo es de igual manera, el águila con la
lengua bífida, representa la unión de do~ conceptos irreconciliables, lo rastrem
y lo vol!itil. Cuando todo este simbolismo se refiere a Quetzalcóatl, entra un
nuevo concepto, el del hombre.
Quetzalcóatl es personaje histórico, como rey de Tula, pero al mismo tiempo es un ser mítico, cuyo símbolo es la serpiente emplumada, es decir la
urúón del reptil y del pájaro. Al convertirse en el planeta Venus, el lucero
de la mañana y de la tarde, el mito tiene el contenido del hombre que llega
a ser un dios astral, es el rey histórico que deviene en dios mítico. El hombre
que se convierte en dios astral, es un tema repetido en el pensamiento mesoamericano; el mito del Quinto Sol, entre los pueblos del Aoáhuac, supone la
conversión del hombre en dios solar y la muerte de los dioses anteriores; todo
esto sucedió en Teotihuacán, según el mito; Teotihuacán es el lugar donde
el hombre se convierte en dios y donde los dioses se convierten en mor tales.
El simbolismo que utiliza los elementos de la religión zoolátrica y ele la
religión astral, continúa. El perro representa la materia; también representa
a Xólotl, doble de Quetzalcóatl y su antítesis. En las tiniebbs, el astro solar
se convierte en el sol de tierra; ello está simbolizado por el jaguar, que a la
vez es el principio dinámico, cuya personificación es Tezcatlipoca.
La especulación filosófica la encontramos en la concepción humanista &lt;le
Quetzalcóatl, llamado por los mayas Kukulkán y entre los quichés Gukumatz.

El mito, tal como lo hemos dicho más arriba, es el del hombre que deviene en
dios; pero ello signific6 que el hombre, mediante sus obras, era capaz de liberar el dinamismo inmerso en la materia; pero sus obras no son simplemente
individuales, su mística supone la primacía de Jo social; el pensamiento mesoamericano desemboca finalmente en una concepción humanista. El hombre, con su energía creadora, libera el dinamismo de la naturaleza• la visión
.
'
rntegral del hombre supone su dimensión social; su gran obra es la conquista
del mundo, a la que no solamente contribuye el guerrero que co,nquista materialmente, sino también el campesino que cultiva la tierra y el comerciante
el pochtécatl, que no solamente extiende la influencia económica, sino qu;
también adquiere los conocimientos del lugar necesario para toda conquista.

E$le corto resumen del pensamiento mesoamecicano, inspirado en las ideas
ele Laurette Séjourné, sirve para identificar esa unidad de "ethos" que todas
las altas culturas de la zona llevaron en el fondo.

BIBLIOGRAFTA

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partes): 1957, VI (la. y 2a. partes): 1959, VI (la. parte): 1960~ VII (2a.
parte): 1961, VIII: 1961, IX (la. y 2a. partes): 1962, X: 1962, XI: 1963,
XII: 1963, XIII: 1964, XIV {la. parte): 1965, XIV (2a. y 3a. partes): 1966.

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WEBER,

DESEMPLEO E INFLACIÓN.

EL

de los principales problemas econom1cos de hoy. El
otro problema principal es la inflación. Uno puede preguntarse hasta qué
punto están estos dos problemas relacionados entre sí. El Profesor Phillips es
reconocido por su "Phillips Curve" que relaciona ambos problemas. Harry
Johnson afirma que esta curva puede ser identificada como el principal
desarrollo Keynesiano en el periodo post-guerra. 1 La Curva de Phillips relaciona el desempleo y la inflación en una forma negativa, que indica que el
desempleo se reduce cuando la inflación aumenta; aunque él basó su estudio
en la relación entre desempleo y la tasa de cambio de los salarios (inflación)
en Inglaterra durante un muy largo periodo, el de 1861-1957. 2 Él dividió
este periodo en tres secciones :
DESEMPLEO Es UNO

1861 - 1913
1913 - 1948

1948 - 1957
El periodo 1913-1948 fue un poco inestable debido a las dos guerras mundiales. El tercer periodo fue un poco más dificil, pero el primer periodo de
1861-1913 lo condujo a su famosa curva de la siguiente manera:
1

JoaNSON,

Harry G., Inflation and the Monetarist Controversy, Amsterdam, North•

Rolland, 1972; and /ournal of Economic Lit,rature, March 1973, p. 114.
1

732

Ver Econ6mica, noviembre 1958. páginas 283-299.

733

�ron una especie de precio por mano de obra, este análisis de la Curva de
Phillips nos lleva a la conclusión de que aumentos en salarios y precios (inflación) reducen el desempleo; aunque aquí parece que la frase con la que
el Profesor Phillips concluye su artículo es muy cierta: "Existe la necesidad
de hacer una más detallada investigación a las relaciones entre desempleo,
tasa de salarios, precios y productividad" .

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10

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9

'

10

X
-1.391
y + o.oo~.638

x

1
11

La conclusión de la relación de la Curva de Phillips, qué inflación en los
salarios y precios está reduciendo el desempleo, fue gradualmente aceptado
cu lo general; aunque después de esta aceptación general, fue el Profesor
Friedman quien atacó la idea de que la inflación era buena para la economía
y. la disminución del desempleo. Él probó su punto de vista con los siguientes
ejemplos: 3

-

India, donde durante su primer plan de cinco años, el producto 11adonal
neto a precios constantes aumentó en 18%, mientras que los precios se
disminuyeron. En el Segundo plan de cinco años hubo un crecimiento
parecido en el producto nacional, los precios aumentaban. indicando
que para estimular la economía y reducir el desempleo, no es necesario
siC'mpre hacerlo por medio de la inflación.

-

Lo mismo puede concluirse del periodo 1865-1879 en los Estados Unidos,
durante el cual los precios cayeron marcadamente mientras que durante
ese periodo había una tasa elevada de crecimiento económico.

-

Cuando Comparamos en Inglaterra los dos periodos 1870-1890/5 y
1890/5-1913 entonces durante el primer periodo mencionado los precios
decrecían y durante el segundo periodo estaban aumentando. Observamos que el producto nacional real aumentó más rápidamente durante el primer periodo mencionado, indicando que la inflación no es
necesaria para aumentar la producción y reducir el desempleo.

-

En Alemania Occidental después del fin de la segunda guerra mundial
existió un periodo de aumentos acelerados de la producción y menos
desempleo con precios constantes o creciendo ligera.mente.

-

Lo mismo sucedió en Grecia después de 1953/4, también hubo un periodo de muy rápido crecimiento económico, que significó menor desempleo con precios estables.

Unemployment, o/o.

En un diagrama de dispersión él asignó un punto a cada año. El promedio
de las tasas de cambio de salarios durante un dado afio en la escala están en
el eje vertical y la tasa promedio de desempleo está dada en la escala en el
eje horizontal. De esta manera una curva ajustada fue construida cmúorme
al método -promedio- grupo con la siguiente ecuación:

Y

+ 0.900 = 9.638 X ~1.394

Esta curva puede ser explicada por las características ec0nonucas del periodo que consistía en una secuencia de auges y depresiones: durante este
periodo se observan 6 1/2 ciclos de intercarr.bio con un tiempo de 8 años.
El Profesor Phillips en su página 285 hace resaltar, durante los auges, los
empleadores estaban dispuestos a pagar mayores salarios y había suficiente
trabajo y por consiguiente bajo desempleo. Esta situación está explicada en
1a esquina superior izquierda del diagrama que se ad junta, Durante la depresión no había trabajo, una alta tasa de desempleo y los empleadores que no
estaban djspuestos a dar aumentos en los salarios que significó desplazarse
hacia el lado mferior derecho de la curva.
La relación fue establecida por el Profesor Phillips para explicar las tasas
de cambio de salario monetario por el nivel de desempleo. La misma relación
puede también usarse para lo contrario; para explicar la tasa de desempleo
mediante los cambios en salarios, conduciéndonos a la conclusión que la tasa
de desempleo puede reducirse aumentando la tasa de salarios. Como los salarios

734

• FRIEOMAN,

Milton, Jnflation, Causes and Consequencu, Asia Publishing House, 1963.

735

�El Profesor Phillips tuvo en los años posteriores algunos problemas para
ajustar los datos. ti intent6 mejorar el panorama de los datos mediante el
uso de un rezago en las cifras del desempleo; pero el panorama aún no estaba
muy convencedor. Lo que pas6 es que las tasas de desempleo se movieron
hacia la izquierda y las de inflación hacia arriba como puede observarse en
la gráfica de la hoja siguiente.
Este panorama sugiere que ha habido un desplazamiento de datos en la
Curva de Phillips para los periodos más recientes.

Lipsey trabajó sobre los datos de Phillips para Inglaterra y encontró también
que la relación era más débil en la parte posterior del periodo que en los años
anteriores a 1913. Para los periodos posteriores él descubrió que la curva
no se comportaba normalmente bajo uno por ciento de aumento salarial; pero
terminaba siendo una recta horizontal a ese nivel. 5

11
10

-

"&gt;-.

!

.eo

Samuelson añade a la curva original de Phillips una escala anual de
cambios en predos en el otro lado vertical, suponiendo un mejoramiento
anual de la productividad de 3%, que hace que la escala de precios sea 3%
menor que la escala de cambios salariales. Por lo que supone que ese 3% sea
a5ignado a la mano de obra como recompensa por su incremento en productividad, y que con un aumento s..Iarial del 3% por año, el incremento en
precios debe ser igual a cero. !I todavía está tan convencido de la verdad
acerca de la relación de la curva de Phillips que éJ habla de un intercambio
entre inflaci6n precio-salario y desempleo en el sentido de que tenemos que
aceptar alguna inflación para reducir el desempleo. e

9

56-

8

...
." 7
.,;

f

3
&gt;~

6

o 5
E
o
&amp;· 4
e

-

...-6

-..•"
o

3

a:

2.

En los Estados Unidos nació un descrédito en la relación de la Curva de
Phillips: Ackley afirma que los datos para los Estados Unidos para el periodo
J900-J9j8 no muestran ninguna relación entre la magnitud del cambio salarial de . un dado año y la tasa de desempleo para ese año. Al probar la
relación para diferentes industrias manufactureras se puede confirmar también la ausencia de una relación significante entre el cambio salarial y el
&lt;'ambio en empleo. 4

Otros, como McConnell, se olvidaron de la escala cambio de salarios y
toman s6lo la escala cambio de precio en el eje vertical contra la tasa de
desempleo en el horizontal, para explicar la curva de Phillips. 1

.53

Si seguimos esta idea ( salarios son una especie de precio y r:onsecuentemente la escala tasa de salarios puede ser reempla7ada por una escala cambio

.49

1

' Acnev, Gardner, Macro tconomic Thtory, The Macmi!Jan Company, New York,
1963, pagc., 443-445.

o

• LIPSE.Y, R. G., "The Relation Bctween Unemployment and the Rate of Changc
oí Afoney Wagc Ratcs in the United Kingdom, 1862-1957: A Funher AnaJys, Economica,
Feb. 1960, pagcs J-31. See Also Brooman and Jacoby, Macro•conomics, Chicago, AJdine
Publishing Comp.'lny, 1970, page 337.

o

l

2

3

Unemployment, o/o

-U.K. data, with unemployment
-,agged 7 months

4

5

' SAWtntLso. ·, Pau] A., Economics, 9th ~ition,

pagcs 832-833.
' McCoN.

ltLL,

1972, page 388.

ew York, McCraw-Hill, 1973,

Campbell R ., Economics, New York, McGraw-Hill, 5th edition,

'

737
humanila.'"'47

�en precios) nosotros tomamos crecimiento económico en el eje horizontal,
ruponiendo que mayor empleo trae mayor crecimiento y una especie de
"cuiva de Phillips Invcna" puede ser construida; puesto que crccimiellto
económico es jguaJ a empleo que se encuentra en el eje horizontal en lugar
de desempleo.
lnflation o/o

Cuando trazamos la tasa de inflación contra la tasa de crcci.ntlento económico durante un periodo más reciente para los Estados Unidos, Inglaterra
y para Nueva Zelandia, nos encontramos en estos tres casos con una especie
de Curva de Phillips Inversa, como puede verse en los siguientes diagramas:

•51
8

lnflation

•71

"A.

70•

7

6

5

52•

71
•

8

•69

·68

•68
6

72

4

se•

•

•

65
• 56

•61

58•
3

58

•

2

61- .53

54

62 •

63
• 60

53 •

1

• 54
-1

o

2

3

4

5

Economic growth .,.

6

7

•
55

8

1952-1972 738

o
U. S. Data

2

3

4

5

6

Econom ic growth o/o
1961-1971 - U. K. Data

�Para los datos de Estados Unidos (que miden inflaci6n por medio de
Indice de Precios al Consumidor, Indices de Precios y el crecimiento económico en términos reales) la línea recta.

Y

2.94

Para ajustar los datos algo mejor que la curva.

lnflation o/o
12

log. Y

=-

0.169 log. X

+ 0.35

Pero, como los datos indican claramente, existe una relación negativa entre
inflación y crecimiento económico.

11
10

Para los datos del Reino Unido ( medidos en la misma manera) se observa
más claramente la Curva de Phillips Inversa. Barker y Woodward también
han construido una Curva de Phillips Inversa para el mediano plazo para la
economía del Reino Unido, mencionando que "el efecto depresivo de la
inflación en salarios sobre el empleo es bastante notable". 8

• 71/2

9

• 70/1

8

Para Nueva Zelandia (donde el crecimiento se mide mediante el cambio
de volumen de producción para los años 1951/2-1953/4 y para los años
1970/1-1971/2 y mediante el PIB a precios constantes para otros años) el
panorama también sugiere que la curva de Phillips debe ser invertido para
el periodo más reciente.

7

67/8•
6

• 69/70

5

68/9•
4

• 54/5

•

64/5
65/6

56/7 •

•

3

log V::=:-0.60
62/3 •
•
• 57 /8
•
•
•
log &gt;&lt;-1-o
61/2 59/60
63/4
·90

2

• 60/1

o

2

3

4

5

6

7

8

10

Economic growth •¡.

1951 /2 . 1971 /2 740

= --0.182 X

New Zealand data

Para algunos países selecciona.dos del Área de América Latina nos da otro
ejemplo de esta Cur\'a de PhilJips Inversa, si la tasa de crecimiento promedio
es comparada con inflación durante el periodo 1945-1959 9 y se ajusta
mediante una regresión curvilineal detenninada por el método -grupopromedio- que se usa con los datos disponibles. La inflación se mide mediante aumento promedio anual en el costo de vida expresado en índices
unitarios, mientras que el crecimiento económico se miele mediante el cambioporcentaje anual del producto interno bruto en términos reales. Ver el diagrama que se adjunta.

En un Articulo en Th e Economist el autor no se muestra sorprendido de
que la inflación ha retardado el crecimiento en América Latina, puesto que
' BAJUUR., T. S. and V. H., Woodward, "Irulation, Growth and Economic Policy
in the Medium Tcrm", National lnrtitute Economic Revitw, May 1972, p. 54.
' Based on data Irom the Comisión Econ6mica para América Latina de la ONU,
dado que datos nacionales para un periodo largi;i son demasiadó divergentes en carácter
para producir material trabajable.

741

�ha desalentado el ahorro, sobre-estimulando la demanda, aún cuando el dinero
que ha sido ahorrado ha sido llevado al extranjero para protegerse de la
inflaci6n doméstica, actuando así como una fuga más en las reservas del
país.1°
INFLATION

Incluyendo a más países en nuestro análisis, y si la tasa per cápita de crecimiento es comparada con la tasa de inflación (ambas medidas en la misma
manera como se menciona arriba) la conclusi6n sigue siendo la misma, que
la relaci6n entre el crecimiento económico y la inflaci6n es negativa. (Ver
ei diagrama adjunto.)

(1257)

t•

400

Bolivia
e Pwaguay

Esta relaci6n negativa entre la inflación y el crecuruento econ6mico de
la Curva Inversa de Phillips puede ser confirmado con datos de Japón, Corca,
Chile, Brasil y más recientemente Estados Unidos.

• 0111•

Japón. Después de la Segunda Guerra Mundial tuvo un periodo de inflación. Cuando las autoridades comenzaron un programa para combatir la inflación, el crecimiento econ6mico se aceleró. Después de la guerra de Corea,
Japón tuvo un periodo de precios estables y un crecimiento continuo. Desde
entonces la tasa de crecimiento es sobre-salientemente alta, hasta recientemente con el periodo de inflaci6n, cuando después de 1972 la inflaci6n se
disparo hacia arriba y la tasa de crecimiento real hacia abajo.11 ¿Cuál fue el
secreto del fenómeno de rápido crecimiento en el periodo previo? Como lo
explica The &amp;onomist: la productividad se ha mantenido al paso de las
ganancias, haciendo posible que las exportaciones permanezcan baratas. 12
&amp;to también significa que las utilidades se mantuvieran al mismo paso que
la productividad, sin empujar mucho los salarios y precios.

200

Corea. Aquí observamos el mismo fenómeno, según una encuesta del Fondo
Monetario Internacional: Los políticos económicos del gobierno de Corea,
se enfocaron a reducir la tasa de aumentos de precios a un nivel más manejable, fueron factores cruciales en obtener altas tasas de crecimiento. 13

100

Tunisia. Aquí también existe una relación negativa entre inflación y crecimiento económico como revelado por FMI en una encuesta para diez años.H
ePeru

o

1,

2

3

Chile. La situación contraria puede observarse en Chile : Una creciente
inflaci6n y un reducido crecimiento económico; mientras que la tasa de

Venezueli

Colombia•
4

5

6

.7

8

a.

10

Real Economic Growth o/o

•5ee "South America Stans again", The Economist, February 18, 19671 p. 636
Ver Th, Economist, Augwt 10, 1974, p. 56 "Japan 1984 pluJ one".
"Th, Economist, Japao Survey, March 31 st 1973, p. Survey 15.
11
Ver 1.M .F. Surv,y, February 12th 1973, p. 39.
"Ver /.M.F. Sur11,y, Fcbruary 12th 1973, p. 43.
11

1945-1959 -Lati~ American Data
(Selected Countries)

742

743

�lí)flation
• Bolivia

♦

1257

Para explicar esta relación negativa, los dos sectores de la economía, el
público y el privado, deben ser examinados por separado.

1

ooo-'

En el Sector público la inflación trabaja como aventar granos de arena a
una máquina. Esto puede ilustrarse con los siguientes tres ejemplos:
1. En países menos desarrollados como América Latina, Indonesia y Egipto,
por inflación del pasado, los precios aumentaron más rápidamente que los
salarios de gobierno. Consecuentemente los empleados públicos necesitaban
algo más de dinero para sobrevivir, lo que trajo el soborno y mordidas como
una costumbre en el sistema. El sistema aún trabajaba pero con menos eficiencia, puesto que el público no es atendido siguiendo una secuencia normal,
pero dependiendo de la mordida. Si no hay mordida, uno puede esperarse
eternamente. En lugar de basarse el sistema en la eficiencia, está basado en
la mordida.

600

• Paraguay

2. E. A. Collins 17 menciona que en el Reino Unido, debido a la inflación,
los costos se están incrementando tanto cada año, que estimaciones comple-

• Chite

mentarias tienen que estimarse. Esto toma tiempo valioso en Whitehall y
We.stminster. La pérdida de tiempo reduce la eficiencia del Sector Público.
200

Uruguay

• Brazil
Ecuador
El SalvadoÓom. Rep.

-1.0

Panama 1.0

2.0

3. Este no es el caso para estimaciones complementarias que se necesitan
por la inflación, pero también el trabajo administrativo adkional en el Sector
Público de ajustar y cambiar las tasas, impuestos, sueldos, salarios y precios
todo el tiempo, los ajustes son necesarios debido a la inflación.

3D
~O
Costa Rica Nicaragua

Venezuela

6.0

Per capit? economic growth o/o
1945-1S59-Latin American data
(per cápita groWth)

inflación aumentó a 160% recientemente, la producción agrícola se cayó,
y según Juntas del Gobierno de Allende. en un 20o/o durante 1973 y un
aumento en producción industrial de 10%-15

· , al hecho
Brasil. Tanto Tite Economist como Inforex ~~an 1a at encion_
esde que en Brasil la tasa de inflación y la de crecun1ento se ha mo,1do opu
tamente 10 años. 16
15 and 10 March 1973, p. 23.
1973
t• The Econom~t, 24 ~cbruary . ' p. her 15 1973 p. 86 an&lt;l lnforex, Boletín
11 The Economut, Busmess: Brazil, Decem
,
,

744

El Sector Privado puede dividirse en dos, el Sector Agrícola y el otro sector
el resto.

Agricultura: En una situación inflacionaria, la preocupación acerca de
aumentos en el costo de la vida, frecuentemente llevan a Gobiernos a limitar
los incrementos en los precios de los artículos esenciales, que generalmente
son productos agrícolas. Este tope en precios reduce los incentivos del agricultor para incrementar su producción o su oferta al mercado. Colin Clark 18
cree que ésta es una de las razones por lo cual la producci6n agrícola se
encuentra a u., nivel relativamente bajo y no está realizando su plena capa-

de Jnfonnaciones Exterior, Banca Catalana, April 1974, pp. 6-7 (La Economía Brasileña).
"CoLUNs, E. A., "Inflation and Public Expencliture", Public A.dministration, Winter
1967 issue p. 393 et seq.
11

CouN, Clark, Popullltion Growth and Land Use, London, Macmillan, 1968. p. 138.

745

�de
• tambifn pueden aplior la baja
cidad para expwter.e. Loa_ topes • ~
IOClucci6a agricola en R.uaa y (2dna.
p
factora taman parte en la prodiacEl R6slo ül S.aor: Cuatro diferen•
ci6n del rato del Sector. Esf.m IOll:

1. Trabajo (Salariol)

2. Capital (lntml)

s.

· (Utilidadel)
EmpraariOI

4. Tierra (Renta)

ae preocupan de que

IUI

Dlariol

En ~ de inf1aci6n, loa « - J .
el COltO de vida. En ..
--.,1._ crecieaclo • la milma tala que loa pl-eaol y
~"t!..a-..1no auw
•
aaJaria1et lol lindicatlDI han Uwgauu
lucha para mmpeNU' ~emm~ productividad y el crecimiento ecoA6Jai,~
arma de la húelga, ~~- durinte ~-- inOariooariu en Fnadl,
Esta tendencia ha 11do ~
,.-e) Reino Unido, Nueva 7.elandia, etc.

ucci6n la inflación trae consigo el Jft"
Con este segundo factor de la plOCl
,
de . terfl, provocando•
blema que la tasa de inflaci6n es mayor que la tala ~ disponible
.
. al ahorro Como resultado, hay meDOI
A6'..
~~tiw
•
el crecimiento econ6mico y ma~ empleo.:-.-.
mvemones necesanas
!_.n_-.:.t- de. de m atractivo para ua~
-"• un .....,. que está plagado de UUIIIUUU J&amp;
Indoaelia,
para.

..__,
i-- .
Es1ol dos factores fueron aparentes en
sionistas extraDJel'OI• de rápida inflaci6n. Aunado a la falta de
ejemplo, durante un periodo de
la inOaci6n o el temor a ella, fomtili;
para inversiones, está el hecho . que de la inflación no es una amen◄
el cambio de ahorros al extran,ero, don
disporuibles para la inveni&amp;\;
.:
.....
:r.
--=a&lt;m
menos
recunos
_,._
Esto INl§uulCa que
érica Latina.IO y por .....,.como lo indicaba Tia, &amp;onomist en relac16~ a Am
siguiente, el crecimiento económico lle reduJO,
C,Alltl,ll;;U

•

d demasiado de 101 cambioe climatol6pd• •
• En lluaia el Siltema ~cola depen ~ de tonelada de grano en la ~
hace
tenpD que UDponal' 26
que L
Tia• E,oaomist, 23 de junio 1973, p. 9.
•
~la, &amp;M&amp;orrtisl, 18 February 1967, p. 636.

746

r.

ll'inalmente, 1u rmtu aumentan como cmtecuencia del aumento del valor
de la tierra, aunque mucha tierra a comprada como una inveni6u que debe
poaeeue f luego vendene con una buena utilidad. Por lo tanto el dinen, que
• dedica a actmdadei apeculativu DO - ' m,,oaible para inveniones de

pmchxci6n y

otra

YeZ DO

hay credmieato «nMKDico.

Cuando todo esto es considerado. llegamos a la inevitable conclusi6n de
que la inf1aci6n distorsiona e impide el crecimiento ecoo6mico dom&amp;tico.
SINTMIS DE LA CURVA DE PHILLIPS Y SU INVERSA

CAPITAL:

s:

In una IÍtuacioo inflacionaria, lol empmarioa está mú preocupacb en
omhiar de dinero a bienes que 1e mantienen que a aumentar la ¡nducci6n.
BciJ aumentar Ju uh"lidade, mediante la "J&gt;N"dacim o por medio de la
fonnac:i6n de UD ltock (Íll\lentario) que por medio de la poducci6a nonml.
Aunque la inflaci6a no reduce lu actividades del empremio, canaliza actividades a m&amp;)'OI' apecnlaci6n que DO JX'Olllueve la produccl6n. Como
multado el crecimiento econ6mico es &amp;mitado.

TIIRRA:

TRABAJO:
~ L - ,_ ... _ _

IMP.RESAIUOS:

La evidencia eatadfstica sugiere que tanto la Curva original de Pbillipa
J III Inversa 10J1 realiatu; aunque mú la última para periodos recientes.
Tambi&amp;i en un panorama mú reciente, Ju tuu de inflaci6n 1e encuentran

a un nivel mayor. mientras que las de delelD)&gt;leo a un nivel menor. indicando
que b datol 1e están cambiando a otra úea. Bato D01 lleva a la idea de
que aunque ambas curvu 10D realiatu, IOD rilidu para diferenta úeu.
~ desarrollar estas ideas. noa lleva a una teoría á~tica y a curvu máa
paplicadaa que muestran la relaci6n a diferentes niveles. En The Economist,
te public6 una curva m4s complicada por Huuhiko Kuroda,11 buada en
,,_., lneome and E%p1ndilvr1 1969, cifras para la economta británica.
(.1949-1969).
Si apegamos algunos datos mú y aplicamos el ~todo grupo-promedio,
otra va para ajustar una regreai6n cwvilineal, una curva mucho más com•
plicada como la indicada en el siguiente diagrama.

ªTA, &amp;onomüt, Octuhl'e 24, 1970, p. 6.

747

�menor a 4~
, de este punto el !ad . .
/'-• Despues
que eJ crecimiento es impedido s· J .nf'1 ., o izqwerdo de la curva indica
, I a I
ac1on va a un nivel mayor.

lnflation o/o

11

Au~que menos convincente, los datos para Estados U .
.
regreSión curvilineal y tambº ,
rudos se aJustan a una
11
1en nos eva a la misma
•
.
conclusión:
que infla-

10

51

•

9

y
lnflation
o/o

71

•

8

12

7

51/2

•

52 •

6.,

70

•

•

65

5

68

•

61

58

50

70/1

•

8

64

• •

•57

3

•

• •

62
4

71/2

10

69

•

\
l.i&gt;

..¡..

67•

67/8•
6

49•

2

• 60

.le'
.&gt;

52/3•

..&gt;

69/70

59

•

•

o

1

2

3

4

5

68/9•
56/7•

4

Economic growth o/o

64/5

•

1949-1971 R. U. DATOS
Esta curva nos muestra que a un nivel bajo, la inflación puede estimul~
el crecimiento económico (el desplazamiento hacia la derecha de la curvar
más allá del nivel de 3 o 4% de inflación no existen más valores en esa
dirección. La curva de la izquierda hacia arriba indica que arriba de ese
nivel la inflación se reduce la tasa de crecimiento económico.
Si tratamos de encontrar una curva similar para Nueva Zelandia, parece
que los datos están agrupados en una parábola con una fórmula de
Y= 0.25X2-3X + 11, como está indicado abajo. Esta cwva puede significar
que la inflación estimula el crecimiento económico, siempre y cuando sea

54/5

66/7•
2
62/3 •

65/6
63/4

•

55/6• •
• 59/60 57 /
61/2
• 60/1

1 1

o

1

2

3

4

5

6

7

8

9

X

Economic Growth o/o

1951 12 - l971/2 - New Zeland data
March Years

748

749

�ción estimula el crecimiento económico hasta cierto punto, despué.s del cual
funciona de manera opuesta.

Para apoyar esta idea la siguiente información puede ser usada:
DESEMPLEO EN GANADA

Estas curvaa confirman la siguiente teoría sincrética en relación a la relación entre inflación y crecimiento económico y empleo: que hasta cierto
límite inflación estimula el empleo pero después de ese punto lo impide y

ARO

1950

destruye.

TASA DE DESEMPLEO

3.6%
4.3%
6.9%

Uno puede preguntarse, ¿dónde se encuentra este límite?

1955

Según Higgins "existe para cualquier país en cualquier tiempo un patrón

1960
1974

5.4%

1975

6.9%

1976
197'7

7.1%

óptimo de inflación" .ti
Cuando consideramos las curvas arriba mencionadas, uno puede inclinarse
a venir a la conclusión de que es el rango de 3 - 4%, que significa reducir
el desempleo, la inflación no debe ser mayor al 3 - 4%.

EL NIVEL DE DESEMPLEO
Cuando consideramos el nivel de desempleo en diferentes países, el panorama en general e.s como el siguiente diagrama:
0/ooF

THE LABOUR FORCE
NON-STRUCTURAL
UNEMPLOYMENT

CYCLICAl. MOVEMENTS
STRUCTURAL
UNEMPLOYMENT

MINIMUM LEVEL

8.1%

DESEMPLEO EN EL REINO UNIDO

ARO
1950

% DE FUERZA DE TRABAJO DESEMPLEADO

1972

2.5%
2.1%
2.5%
2.0%
3.2%

1977

5.5%

1955
1960
1967

En general un diagrama de d~pleo tiene 3 características:
1. Un nivel mínimo de personas no empleables que para Estados Unidos
ha sido considerado un nivel de ±1 % (para 1920 el nivel mínimo del
diagrama era de 1.9%) consistiendo de los siguientes sub-grupos:
a) Aquellos que no son empleables por su edad, enfermedad o actitud al
trabajo consistiendo en un total de 3/4%.

YEARS

22) Higgins, Bemjam ín, Economic Development, Revidad Edition,
Norton and Co., Newyork, 1968, page 489
11

HI001Ns, Benjamín, Economic D,velopment, Revised Edition, Norton and Co.,

New York, 1968, page 489.

750

b) Aquellos que están no empleables porque están en un proceso de
encontrar trabajo o que están siendo nuevamente entrenados y que
consisten el 1/4% para Estados Unidos.

2 · Una tendencia cíclica del desempleo no estructural. Varía conforme al
estado de la economía; en los mejores años a un nivel más bajo, mientras
que en una economía deprimida este tipo de desempleo es a un alto nivel.

751

�l desempleo estructura.1 Algunos .ccono•
"6
3. Una tendencia al alz.a para n:o es determinado por la automatuac1, n
mistas creen que este allllle
. 1 de 3 a 4%. Algunos aun
d 1et. a un ruve
, l
que debe de traer la L--~ e /O d
y computadoras aumentara e
·
rocesa ores
· ·
creen que el uso de nucrop
ás de incremento para las s1gu1ennivel de desempleo de 10 a 20 veces m mu . cuestionable debido a que
2 décadas.u Por otro lado esto _es - 'i
producir y reparar las
tes
ara disenar, para
será necesario usar personas p
Aún más si el proceso de automicroprocesadoras y las co~puta!:5¡ado, y es~ significa que el d~ero
tuaci6n trae menos trabaJO po
. "d des como inversiones
ma
do en otras activi a '
.
será ahorrado ~ podrá ser usa
lazada por el proceso de automatio consumo. Aunque la perso:rd~spcomputadora, él sí puede ser e~trezaci6n no será capaz de rep
ba. o Puede ser que sea demasiado
nado para encontrar un nuevo ~ c~~o los salarios están aumentan~o
viej·o para volver a comenzar. y as 1
más selectivos. Para un ba10
1
t nes se vue ven
uy
todo el tiempo, os pa ro
na de edad, o una que no sea m
salario puede contratar a una
sea muy favorable. Pero cuando
Í rte o que su actitud al trabajo no
de1·an de estar inclinados
ue
.
h
a los patTOnes
d b.d
la mano de obra se ace ~r '
. ales. Esto significa que e I o
1 el de trabajadores margm
. .
1 po de
a emplear ta ase
.
la automati7.ac16n, e gru
. l creciente de los salarios y a
a1 mve
no empleables crece:

pe:5°

-

-

-

Más gente tiene que ser reentrenada.
.
Mayor número d e penonas se mueven a buscar trabaJO.

1
nas de edad ya no son emp1eadas a salarios tan a tos.
.
Las perso
titud hacia el trabajo,
empleado debido a su ac
El grupo que no es hacen ~ás selectivos.
crece; los patrones se
patrones se hacen más
También en cuan to a las enfermedades, los
selectivos.

b"d a
, cara v, también de J o de
hace mas
Así debido a que la mano
: das como resultado del proceso ,
ás personas tienen que ser retira
"oinalmente era del 1~e,
que m
.
l d "
empleables" que ººo·
d
automatización. El nive. e ~o 11 vándonos a una tendencia creciente r.
se está desplawndo hac1a amba e
de obra

!-e

desempleo estructural.

e

..6n para el futuro .d
de la eomm
¡ Pn:Jidente d e
•
v . Tht fü.•,nrng
,. Profr. J. F. Duncan, e f rencia en el Instituto de Ingenieros. du2c--. Un inr.rc•
Nueva Zclandia, en una con e z 1 d' el desempleo es alrededor e ,,.
•
eonseJo

79 E Nueva e an ,a
Post. Feb. 13, 19 · n -arí.a un nh·el del 20%.
a

mento de 1O veces lo lle,.

752

•

COMPARACIONES INTERNACIONALES
En Nueva Zelanclia, las cifras oficiales indican que el 2% de la fuerza de
trabajo está desempleada, en los Estados Unidos y Australia el 7%, en
Canadá el 8%. Esta diferencia en niveles de desempleo, en los diferentes
países, puede ser parcialmente explicada por las diferencias de estructuras
de la economía. Del último párrafo, podemos concluir que a niveles más
altos de salario en un país y a niveles más altos de automatización, será más
alta la tendencia al desempleo estructural. Aunque ésta no es la única explicación; otra razón para las diferencias en nivel, puede ser eJ hecho de que
el método de medición puede en ocasiones ser diferente. Esto puede hacer
que las comparaciones internacionales sean irrealistas. Por ejemplo: en Estados Unidos el desempleo se mide mediante encuestas; pcrsoruu son seleccionadas al azar, son preguntadas si tienen empleo, si no, si les gustaría
trabajar, etc. Mientras que en Inglaterra y Nueva Zelandia, el desempleo se
mide mediante el registro de desempleados. Como siempre, existen personas
que les gustaría trabajar; pero que no están registrados como desempleados,
por lo que las cifras americanas están a un mayor nivel que las británicas.

DESEMPLEO OCULTO
Particularmente en países sub-desarrollados como México, hay un gran
grupo que no están trabajando en la fuerza de trabajo, y tampoco están registrados como desempleados; pero que pudieran trabajar en la fuerza de trabajo
si existieran mayores posibilidades de empleo. En los países más desarrollados
como Estados Unidos, también existe tal grupo, por ejemplo las amas de casa.
En un país en desarrollo. este grupo es mayor y comiste de hombres que
ayudan a amigos en el campo o ayudan a su padre debido a que no hay
otra cosa que pueda hacer. Esto aumentará el desempleo en estos países a
un niveJ mayor.

En México, por ejemplo a un nivel de 50% u y en África, Asia y América
Latina a25 un nivel de 40% (total o parcialmente desempleados) según la
J. L. 0.

LOS ASPECTOS HUMANOS

Los aspectos humanos del desempleo son de vital importancia. Existen
\/arios aspectos que pueden ser resumidos en los siguientes incisos:

ª Ver Editorial "Opresi6n", en El Norte lo. de Dic. 1978.
ªVer DeueloJ&gt;mmt Forum, Abril 1979, p. l y 2.
753
hW11Anitu-f8

�1. Pérdida de producción y bienestar, cada persona que no está trabajando, no está contribuyendo al producto nacional y al bienestar de la
nación. Cada día no trabajado no puede ser recuperado. Aunque el
trabajo debe de tener sentido, no debe ser el trabajo de hacer pozos y
luego taparlos como sucedió en la depresión para mantener a la gente

Es notable cómo ya algunas de estas .d
.
se mencionan algunas:
I eas están en el aue. A continuación

1. En Australia, el Ministro para el em I
recientemente que estaba

2. Aún más importante puede ser el daño que trae consigo el estado de
desempleo al ser humano como: la pérdida de autoestima que resulta
del status de desempleado; el sentimiento de rechazo e inutilidad que

2. En Nueva Zelandia un médi

pueden llegar a tener.

f .

Moody dijo al abrirs'e la D' . co ISlco de Auckland, el Dr. HaroJd
Internacional, que alguna tCUlla dSexta ~o.nvenció~. del Club de Leones
.,
orma e SCI'VICJo no militar bli
.
Jovenes desempleados deb'1 d
.
o gatono para
ª e ser
rmplantad tJ di·
mente un comienzo podría
h h
º·
JO que posibleser ec o con "tod la
compensación de desempleo que n
d
a
gente que cobra
número de gente ha d ub.
o pue e encontrar trabajo". Un gran
ese 1.erto que puede vivi d 1
por desempleo. "Ellos han elimin d
r e a compensación
5 y tener un superior 11am, d Ia º1 el problema de trabajar de 9 a
an o es a atenció " "Ell
que ser honestos ni aceptar u
.. n ·
os ya no tienen
na responsabilidad por sus acciones". 21

3. Esto puede tener un efecto desmoralizador; el ocio es la madre de todos
los vicios. Que puede llevar a algunas personas a consumir drogas para
escapar de su realidad.

4. También puede conducir a un aumento en la criminalidad para obtener
el dinero necesario para las drogas, para obtener medio para satisfacer
sus necesidades, o para hacer algo más divertido que nada.

754

..

peo d1Jo al Parlamento Australiano

eJ obtener beneficios de d=~l::~:~ d7-:neras de hacer más difícil
que aceptar trabajos permanent
al J que las personas, tendrán
es o casu es dentro o fu
d
di .
que serían ofrecidos por el Se . . d
'
era e su str1to
·
I'Vlao e Empleos de la Co
siempre y cuando su salud físi
mmonwealtb
c:i y mental lo permitieran.24
'

ocupada.

Para vencer estos efectos, el plan del Presidente Carter para los 1980's
da una solución audaz. Su idea es que nadie reciba dinero por desempleo
por hacer nada. Las personas deben hacer algo para ellas, algo útil. Para
encontrar tal trabajo debemos de buscar en el campo marginado que aún
es útil e incrementar el producto interno bruto; pero que no está siendo
aprovechado por el sector privado y por el sector público porque no hay
dinero disponible. Como estas personas tienen que ser pagadas de todos
modos, podemos considerar su trabajo sin costo a la comunidad y consecuentemente se puede incluir cualquier trabajo útil a la comunidad. Por ejemplo:
ayuda de la comunidad a ancianos, mejoramiento del ambiente, hermosear
la ciudad, prevenir el crimen, ayudar a los pobres, etc. Existe gran cantidad
de trabajo, que no encuentra respaldo económico, pero que todavía es útil
a la comunidad. El problema está en organizar esto bien. Por un lado tenemos
que considerar a los desempleados y por el otro lado el trabajo que se necesita hacer. Se necesita conciliar ambas cosas. Un hombre de edad no tan
fuerte, que siempre hizo trabajo de oficina, no puede ser usado para escarbar
pozos, para preparar una nueva carretera. Es por esto que el Presidente Carter
implementará su programa de inmediato; pero que lo introducirá hasta
1980. Mucha planeación y organización está siendo involucrada. Debe de
convertirse en una especie de servicio no militar con una disciplina estricta
y una buena organización o de lo contrario no dará resultado.

.d

CONCLUSióN:
El desempleo es y seguirá siendo uno de los
. .
economía. Los aspectos human
d .
. prmc1pales problemas de la
os son e vital unportan · p
aI problema tenemos que disti
.
c1a. ara enfrentamos
p
.
nguir entre desempleo cíclico y estructural.
ara reducir el desempleo cíclico od
.
monetaria deben st&gt;r tomados:
' t as las medidas de política fiscal y
-

Un déficit de gobierno puede
desempleo.
eStirnular 1a economía Y reducir el

-

Una reducción de impuestos estimul , el
&lt;luciendo el desempleo.
ara
consumo y la economía, re-

-

Bajas tasas de int '
,.
r, la
, eres y una pohtica de crédito fácil también timul
an
econom1a reduciendo el desempleo.
'
es
a-

• ver Sydney Morning Herald March 7
'
' 1979, page 1 "Plan to make dole harder

to get".

n_ver The Eoening Post, Wellington New
ICl"Vlce for wayward youth ?".
'
Zealand, March 26, 1979, "Compulsory

755

�Re-entrenamiento y re-educación también pueden contribuir a reducir el
desempleo.
Pero todas estas medidas no deben de llevamos a mucha infla~ón, dad~
· ¡ d e inflac1·6n de mas' del nivel óptimo de 3 - 4o/o al ano no sera
que un mve
deseable en ningún aspecto.
· e¡ desempleo, la inflación debe ser reducida a un
As1, que para red uc1r
nivel del 3 • 4% anual; aunque en un corto plazo, puede verse que una
mayor tasa de inflación, pueda estimular la econom1a y el ~mplco'. :orno
vimos arriba; pero por lo general nos lleva al contrario, a reducir crecuruento
económico y el empleo.
En relación al desempleo estructural, tenemos que ace?tar. la tendencia
creciente provocada por el nivel alto de salarios, automatización, comp~taci6n y
hecho de que la demanda por trabajo se encontrará a un mvel
más sofisticado. La fuerza de trabajo tiene que ser re-entrenada y re-educada
para mantenerse a la par con el rápido mundo cambiante y muchos no ~ueden
mantenerse a la par con ella y tienen problemas con el re-entrenamiento Y
la re-educación.

DIAGNOSTICO PRELIMINAR DEL SECTOR AGROPECUARIO DE
LA SUBREGióN ANAHUAC, NUEVO LEóN, MIDCTCO

GENTIL

:1

Para prevenir la pérdida de productividad y el efecto des~oraliza~~r del
estado de desempleo sobre el ser humano, medidas como la mtroducc1on de
una especie de servicio no militar, deben ser_ ~madas. Perso~as qu: están
desempleadas deben de trabajar en este servicio para que as1 consigan ~u
· • ' de desempleado ' y así trabajar en actividadesh que·d todavta
compensae1on
incrementan el producto interno bruto; pero por otro lado no . an s1 o aprovechados ni por el sector público ni privado por falta de dmero, como el
plan del Presidente Carter para los ochentas.

vi:

Entonces los aspectos humanos sobresalientes del desempleo, como m~~cionamos a:iteriormente, pueden ser superados y podremos aprender a
en un nivel creciente de desempleo estructural sin que el mundo se v
envuelto en la desmoralización, drogas y crímenes.

Ro JAs L.

Cali, Colombia.

La Subregión comprende los municipios de Agualeguas, Anáhuac, Bustamante, Colombia, Lampazos de Naranjo, Pará.s, Sabinas Hidalgo, Vallecillo
y Villaldama.

RESUMEN
Los elementos ecológicos definen un escenario restrictivo, para el desempeño
de la economía agrícola subregionaJ. No obstante en la última década, la
producción y los rendimientos unitarios, evolucionaron muy favorablemente.
La combinación de más tierra, agua y mecanización, dinamizó inusitadamente
la economía. El segmento de productores que actuó con mayor eficacia es
desconocido.
La repartición proporcional de los ingresos, ilustra la magnitud de la pobreza. La pobreza absoluta y relativa son graves. La contradicción entre la
dinámica de la producción y la insuficiencia de los ingresos, se resuelve
básicamente por el reducido control de los campesinos sobre la tierra y agua;
la ineficiencia en la utilización de este insumo; y, el proceso desequilibrado
de comercialización de los productos e insumos. El proceso toma lugar en
un mercado de demanda muy imperfecto y en uno de oferta, atomizado y
desorganizado. En la práctica, los ingresos no se reparten proporcionalmente.

AJ parecer, factores institucionales han tenido a concentrar la propiedad y

el usufructo de las mejores tierras. Además, los servicios públicos para la
producci6n han favorecido -probablemente con justificación válida- las

756

757

�actividades dominantes, como la producci6n de ago grano. Por Jo tanto,
la conclusi6n ea que las mgnos de la economta agrlcm. indican que el subdearrvllo tiene 1U1 ram, mú en la inapropiada remunencicSo y dotación
de recunoa, que en 111 baja productividad.

2. En el puado, con propóli1GI &amp; planificaci6a, el Estado 1e ha dividido
en siete subregiona. 1 Una de ellaa, 1e ha denominado tradicionalmente
Subregi6n Sabinu. Su poaicióa estratégica, le otorga prioridad en la
IOlución de delequilibriol que tienen hondas y variadu repercllliones.

En laa anteriors circumtancias, ae estima que la mitad de la poblaci6n
econlmricamente activa, está subempJeada. El funcionamiento a dos marcbu
de la economb. -am celeridad, entre febnro y julio, cuando crecen el 10f80
grano lol putol; y ~ el reato del ~ tiene wnt.m mfluenda

3. Algunm indicadores lit&lt;aan la poaici6n relativa de la Subregión Sabinas
dentro del Estado de Nuew León --Oaadro 1. La econonúa agrícola
subregional gira alrededor de la producci6n de IOl'80 grano y ganado
de carne. Ambos productos, pem e,pecialmente aorgo, 1e utilizan como
materia prima en procaoa agroindustriaJe que toman lugar fuera de
la Subregión. &amp;ta genera aprmrimadamente, 38% del valor total de la
producción agricola eatatal. En actividades primariu 1e emp)ea 3.4%
de la población econ&amp;nicamente activa total; ademú, de un porcentaje
desconocido en comercio, transportes y otros servicios, inevitablemente
asociados con las actividadt'I rurales.

~ - - el
del ~ laboral.
Otras CUf'ltma imtitucionaJa han sido decisivas para configurar el cuadro de la pobreza. La invcni6n pública ha sido muy modesta. La Subregm
ha sido excluida del PrograQJa de lnvenionea Públicas para el Desarrollo
Rural, perdiendo de puo, sincronización institucional. La inveni6n privada
no ha demostrado un intem mayor en la agroindustrializaci6n. En oposic::üSa,
la -demanda por inversiones públicu de la poblaci6n, ha sido particularmente
inttma. y algo que debe eníatu:ane: acertada. La identificaci6n de 1111
necesidWJea --tradudcw en casi 200 proyectm-- por la poblaci6n de la
Subregi6n, ea un rico torrente para la planific-.ación del desarrollo.

•rute

CUADRO 1
ALGUNAS VAR~ AGIUCOLAS SUBREGIONALES Y

Las implicaciones del análisis en 1aa opciones de desarrollo, de la pobJacaa
más pobre, incluyen: superación de. la imuf'u:iencia de loa nlCUl'IOI b6aicol•
reforzamiento de la capacidad negociadora de loa campe.sinos; aprovecha,.
miento más eficiente del agua disponible; ampliaci6n de algunos aerviciol
públicos; .in&lt;l~ión de los bienes producidos en la propia S ~
(~ecimiento ~ la integraci6n intraaectorial de la econonúa campNmL

ESTATALES, 1978.

Agricultura
Subn,gi6n Estado

EL ROL DEL SECTOR AGROPECUARIO EN LA ECO OMIA
t . El Estado de Nuevo León no tiene una tradición larga y pr61pera ea
menesteres agropecuarios. Las inclinaciones ocupacionales de loe _ .
puadoa -de la prehiltoria, conquista y colonia- fueron la reoolecdM
de frutos y la cua. La evolución contempolinea de la eoononúa, dt
alguna manera, prolonga dichas inclinaciones. El sector agropecuark,
no ha desempeñado un rol decisivo en el desarrollo reciente. El Batac:fD
ea y continuará siendo en el futuro previsible, una economía indUltrilL
o obstante, el sector agropecuario en su dimensión presente, JDffllde
comideracióa, justamente por su reago relativo y por proveer ingreldl
y empleos a casi 150 mil personas, quienes producen cítricos, carne f
granos en cantidades apreciables.

.Pobl Económicamente Activa (miles)

%

3.7

108

Hectárea, con riego (miles)

32.7

192.2

17.

Hectáreaa utilizadas (miles)

35.l

174

20.2

Valor total de Produc. (millones)

298.3

794

37.6

Valor de Producción Sorgo (millones)

156.

327.3

47.7

3.4

Punru: Estimaciones del Autor.

1

VEue por ejemplo, Secretaña de la Presidencia, Comité Promotor del Desarrollo
del Eltado de Nuevo Le6n, Protrnu, &amp;tatol d• lnunsümu Plblieas
• ll•iao Plao, 1977-1982, Tomo I, agosto 1976, pp. 28-33.

toeio-lcon6mko

158
759

�RECURSOS, PRODUCTOS E INGRESOS.

Gente.
4. En el periodo 1960-1970, las variables demográficas en la Subregión,
mostraron tendencias similares, a las de otras áreas atrasadas: (a)
escasa capacidad para retener los incrementos de población (b) reducción de la población rural subregional -a una tasa promedio de 1.6%
anual- (c) aumento de la población urbana subregional y (d) concomitantemente, rápido descenso de la población económicamente activa
rural -So/o anual promedio-- y en oposici6n, auge de la urbana. 2 Con
estos antecedentes, se calculó que en 1978, las variables demográficas
en la Subregión, tendrían las siguientes magnitudes:
-

Población: 57,876.

-

Población urbana: 42,713.

-

Población rural: 15,163.

-

Población econ6núcamente activa: 12,618.

-

Población económicamente activa urbana: 8,870.

-

Población económicamente activa rural: 3,748.

5. La distinción entre rural y urbano es difusa, pues todas las actividades
sociales y productivas están entremezcladas e invariablemente vinculadas, a un ambiente rural. No obstante, en tres municipios -Sabinas
Hidalgo, Anáhuac y Villaldama- una parte considerable de la población económicamente activa., está empleada, genuina o disfrazadamente,
en el sector terciario. Estos municipios de gran actividad terciaria -con
predominio económico de la primaria, Anáhuac y secundaria, Sabina.'1sirven como centros de aprovisionamiento y servicios para sus pobladores
y los de la zona agropecuaria del centro y este de Nuevo León. s

Tierra.
6. En los llanos esteparios, los suelos castaños o chestnut ocupan la mayoría
de los municipios de la Subregi6n. Las características varían de acuerdo

a la precipitación, temperatura y proceso geológico. Al oriente de los
llanos, la textura es franco-arenosa profunda con pequeños manchones
arcilloso-profundos y salobres: Agualeguas, VaUecillo, Sabinas Hidalgo,
sur de Lampazos y oriente de Anáhuac y Parás. Los suelos francoarcillosos profundos se extienden desde el sur de Colombia y Anáhuac
~asta la zona cítrica, encontrándose también en el piamonte de Jas
sierras de Lampazos y Picachos.◄

7 . Las características climatológicas, condicionan una ecología semiárida
Y árida. La lámina de precipitación media es de las más bajas del
pais.ª Las lluvias son muy irregulares y se presentan grandes fluctuaciones de temperatura. e
8. La ti.erra en agricultura. pastos, bosques y otros usos en la Subregión,
se calcula en 125,000 hectáreas. La tierra se usa en su mayoría, 82%
en pastos naturales, principalmente en llanuras y en menor cuantía, en
cerro~. La presencia de matorrales, bosques de mezquites y pastizales
halófitas y algunas praderas artificiales, ha conducido a varios autores a la
conclusión que la Subregión tiene una ventaja comparativa, para la
producción pecuaria.'
9. En comparación con 1970, la tierra agrícola efectivamente utifü.ada
más que se duplicó. 8 Sorgo grano fue el producto de más auge y
Anáhuac, ValJecillo y Sabinas mostraron una dinámica especial,
Cuadro 2. El aprovechamiento de tierras de labor sin cultivos en 1970 ·
la expansión de la frontera agrícola, por desmontes; la creciente meca~
nización; Y la disponibilidad de más riego, son presumiblemente los
elementos asociados con el uso más extendido de la tierra. EJ incremento
en -~ superficie dedicada a cultivos, es francamente un hecho muy
positivo.

• MBU.A RoollÍouu, Gerardo, Los Llanos Estepa,ios del Noreste d1 Nu,vo L,6n

.4n4lisi.s Geogrdfito Regi011al, Tesis, Escuela Normal Superior del Estado, Abril 1975:
Monterrey, N, L., Pág. 33.

• Secretaría de la Presidencia, Plan Nacional Hidr,foli&amp;o, Resumen del Primer Informe, México, 1974,
• Para los propósitos del presente informe no es relevante dar mayores detalles aobre

' Tendencias calculadas de LO! eeruos de población 1960 y 1970.
• HoLT, Blizabeth y PAD11.LA, Lilia, Distribuci6n d, la Poblaci6n Econ6mic~ent,
Activa General m el Norte 1 Noreste de la República Mexicana, l 970 en, Gobierno
del Estado de Coahuila y Sociedad Mexicana de Geogra.f ía y Estadistica, Memoria dC"I
VII Congreso Nacional de Geografia Aplicada, Saltillo, Coahuila, 23--27 Mayo, 1978,
pp. 133-152.

760

laa cai:act':rbticas físicas y clim!ticas de la. Subregi6n, no obstante, el Proyecto Durine
.rtquenrá información mú detallada, la cual está disponible.
' V~rue por ejemplo, Secretarla de la Presidencia, op, cit., pág. 149.
• Las cifras estimadas para 1978 provienen de SARH, Programa Coordinado dd
S1t:to, A.g,opecuarro en t:l Enado, Prozrama 77-78, 78-79 'Y resultados 77 Nuevo León
Febrero 1978.
'
'

761

�•
· tivo con la incorporación de
10. A 1978, se registró otro cambio muy ~--~
temporal. &amp;te mejo.
sas de las a i . = en
10 317 Has. al nego, a expen .
,
d dinamismo. Seguramente
'
b'é
estra meqwvoca e
ramíento es tarn i º. ~u
arte de los productores, de que en
responde al convencumento por p .
1 producción sin riego, es
..
16gi
prcvaleoentcs, a
h
las cond1c1ones eco cas
.
. . ta privado y en mue o
. . . t El esfuerzo mvemorns
d ,
incierta e mefiaen e.
sabl del me1'oramieoto observa o.
, bli son res pon
es
1
menor grado, ~I pu co ·nas son los municipios que presen~~m os
Vallecillo, Anáhuac y Sab1 . ' .
1 riego estarían ocaSJonadas
•
mayores
avances.10 Las dismmuc1ones en e

por el agotanüento o deficiencias técnicas de los pozos en otros municipios.
1 1• El uso agrícola actual de la tierra está doblemente concentrado: En
sorgo grano 71.7% del total de hectáreas y en Cd. Anáhuac, 58.7%
del mismo total. Anáhuac dispone de más tierra con riego, que todos
los demás municipios juntos.
t 2. El uso potencial de las tierras de la Subregí6n, es infonnación esen-

cial para la planificación agropecuaria. En la actualidad,
realizan
simultáneamente dos estudios pertinentes cuyos resultados estarán disponibles oportunamente. 11

CUADRO 2

Capital.

USO AGRfCOLA ACTUAL E TIMADO DE LA TIERRA, 1978.
(Hectáreas)

Frijol Maiz

500

Sorgo
Sorgo
Grano Soya Escobero Trigo

558

Anáhuac

90 3,229 16,860
130
20
219
164
164

Bu tamante

Lampazos

1,776

718

Agualeguas

Total

440

3,220

23,839

150
148

695

60

40

Sabinas Hgo.

160 1,068

3,560

130

385

5,303

Vallecillo

503

1,271

4,393

)80

700

7,147

50

270

80

55

190

645

845

4,643•&gt;

Villaldama

TOTAL

40

100

1,585 6,682 25,890 100

39,745

a) Las hectáreas en trigo suponen un do~le cultivo en las mismas tierras.
F 11en te: Estimaciones de la SARH, Op. Cit.
•
de o,
la
•
ularidad en el régunen
de alm acenaminto
.
ba
• Debe intcrpr tane que la meg
• b influido en lo, re ultados. Sin em rg
Presa del Distrito de Riego 04 Don M~~• ·osª que no dependen de dicha presa para
aon notorio, los aumentos en Otrol muruc1p1
.
estaoo. is de las cifras no se tomó en cuen ta factorestAn
bien
,. Se reconoce
que en el anáfu;
1 tcndenciu generales anotadas es
.
,.,.e De todas maneras, as
naJes o c1rcunstanc=,

. .
el ncgo.

definidas.

762

14.

190

50

Parás

13. E~ razonablemente seguro, que la Subregión tiene un grado de mecanización, superior al promedio de áreas de condiciones socio-económicas
similares. La cercanía a Jos Estados l:nídos ha facilitado la adquisición
de maquinaria y equipo. Existen más de 700 tractores, C'on diferentes
tipos de equipo. En Anáhuac 6lo habrían entre 400 y 450 tractores.
En labores de mer adco, del producto e insumos, se ut.ili.7,arían entre
700 }' 800 camionetas. Las Jabotts de picar el forraje están también
muy mecanizadas.

15.

El ganado bovino criollo predomina sobre el puro. Drahman, Charolais,
Hereford y Holsteio son las razas puras explotadas. El ganado caprino
es también numeroso y las razas criollas se cruzan con nubia, granadcria, saaen y alpino francés. 12 D • los 200 mil bovinos de la Subregi6n,
160 mil tienen propósitos de carne y 40 mil de leche.
El nivel kcnológico de la producción agrícola es más o menos satisfactorio; por supuesto, se requieren mejoramientos en ciertas prácticas. En
sorgo y trigo se han desarrollado y adaptado nuevas variedades. La
demanda por fertilizantes es particularmente intensa para sorgo y maíz.
Los programas de crédito, seguro y asistencia técnica, cubren los diferentes productos en condiciones que se discuten posteriormente.

" UANL, Facultad de Cienci.u Biológicas, Enudio del Uso Actual y Pottnrial d,
los Erosist,mas Natural,s , /nduridos en el Nor11st, dt /.flxico, SF y ADAM&amp;, José Luis,
Actividad11 qu, Rttalito la SARH d,ntro del Estado, Vinculadas con ,l Proyecto d,
lnc•esligaci6n para ,1 Desarrollo Urbano Rural Integral del Noreste, Reunión aobrc
dicha Investigación, Noviembre 29-Diciembre I o., 1978.
ª Secretarla de !Ji Pn:,idencia, op. cit., pág. 162.

763

�que quienes eran pobres en 1970
cativamente sus ingresos L má '. progresar?n pero sin mejorar signifi.
· os
s neos consolidaro ,
á
.
Aparentemente, existe un potencial
n aun m s_ su sltuaci6n.
tarios E
.,
, para aumentar los rendimientos uni. n comparac1on con los
di
.
de la Subregi6n están l'f'7~a d pr-Come os nae1onales, algunos cultivos
· ----oª os
uadro 3-- p
promedios encubren realidades supe .
p
. or otra parte, los
contrar en Anáhuac prod to
d nores. or ejemplo, es frecuente en'
uc res e sorgo grano q
tán "l
4 toneladas por hectáre Asimism
ue es
evantando"
nido más de 5 tonelad;.o, en parcelas de prueba se han obte-

Resultados.

16 . En orden a contrarrestar las condiciones ecológicas desfavorables, a partir
de 1970, los productores de la Subrcgi6n, han realizado esfuerzos de
indudable eficacia: expansión de la frontera agrlcola; aumento en la
oferta de riego; e incorporación de más maquinaria y tecnología a los
procesos. E.n consecuencia., la producci6n agrícola, medida en toneladas,
creció en forma vertiginosa, en el periodo 1970-1978: sorgo, más que
cuadruplicó su volumen; frijol, sextuplicó; trigo, casi que triplicó y
sorgo escobero, triplicó. S61o maíz presentó una disminuci6n relativa,
por razones no totalmente claras. En ciertas condiciones, estos resultados
tendrían significación profunda y coherente. I.m cultivos comerciales,
sorgo grano y trigo, habrían vigorizado la economía campesina. Los
cultivos de autoconsumo, frijol y maíz, habrían contribuido a sastisfacer
los requerimientos nutricionales proteínicos y calóricos y a aumentar
la utilización de proteína en ténninos netos. 13 Además de que las zocas
del sorgo, habrían servido para renovar el material orgánico de la tierra
y alimentar el ganado, en épocas de verano.

17 . De acuerdo a datos parciales, las existencias de ganado bovino habrían
aumentado con relativa modestia, a un ritmo de 4% anual. En la
Subregi6n. de 136 mil animales en 1970, las existencias habrían ascendido a mis de 200 mil en 1978.
18. Los rendimientos promedios -áreas en riego y temporal y diversas com•
binaciones de insumos-- presentan alzas consistentes con las novedades
tecnológicas introducidas. En la producción de sorgo grano, se elevaron
de 1.8 a 3 toneladas, por influencia de la prueba y adaptación de va•
riedades conocidas en el Centro de Inv tigaciones Agropecuarias en
Anáhuac; utilización de prácticas como la rotura y "chapoleo" de zocas,
control de plagas, fertilización, deshierbes, siembras oportunas, etc.
El trigo muestra también mejoramientos, de 1.3 a 1.9 toneladas, con el
desarrollo y adopci6n de la variedad Anáhuac 3 73. tsta se siembra
aunque ocupan áreas mayores otras variedades también recomendadas
para la Subregi6n. Es de anotar, que las recomendaciones se vuelven
compulsivas, mediante las restricciones o concesión de créditos. El
segmento de los productores que progres6 más, en redimientos y producción total, es desconocido. Estudios posteriores se necesitarán para aclarar la cuesti6n. Por las razones que se mencionan después, se presume
u Una rotación !recuente en la S-ubregi6n de maíz y frijol, es tambibl otra dccisi~

adecuada, pues aquel es usador de nitr6gcno micntnu que el frijol es fijador.

764

CUADRO 3

RENDIMIENTOS: SUBREGióN NUEVO LEóN VERSUS PAfS
(Kilogramos)
Riego

Promedio general

Subregi6n País

Subregión Pab

Frijol

1,413

1,053

713

674

Mafa

2,143

2,363

1,163

1,268

Trigo

2,700

4,130

1,931

3,595

Sorgo grano

3,392

3,595

3,052

2,765

F1tentes: SARH y Secretaría de la Presid .
tamiento )' Estrategia de Des" ll 1976 encia, El Sector Agrícola: Compor.. rro 0 ,
, PP· 92 y 94.
19. Con fines meramente il tra ·
neto por hectá
~ tivos se calcularon burdamente, los ingresos

in~::;

cional y los
p~ducci6~ de tecnología moderna y tradipara la Subre . ,
Los ~o as anu es netos por ciclos de cosecha
.11
gion.
ingresos netos totales ascienden a $ 83 1
m1 ~nes, que repartidos entre la población rural estimad
.
un ingreso per-cápita anual d
a, representan
cconómicame
·
e $ S,4SO. _Repartidos entre la población
d I
nte activa, representan un ingreso de $ 22 178 Ad ,
e a ~brez~ absoluta, es desconsolador que la compa:aci6n e cm~
promedio nac1onal, casi 26 mil revela una
b
.
on e
terísticas alarmantes. A pesar d~ 1
f
po reza ~lativa de caracrc
.
os es uerzos productivos anotados la
munerac16n al trabajo y los otros recursos utilizados es
d '
mente baja. Ahí radica el núcleo del subdesarrollo 'de :1::c~6te~
g1 n.

765

�20. En realidad, la gravedad de la pobreza puede ser peor para un gran
número de campesinos y considerablemente mejor para unos pocos.
El tamaño de las parcelas de aquéllos es reducida. El usufructo de los
derechos del riego y la tierra, la distribución del producto e insumos,
así como los servicios oficiales -crédito y asistencia técnica- están
concentrados en desmedro de las economías más débiles por prácticas
institucionales y de comercio, lamentablemente muy arraigadas. Una
calificaci6n adicional es necesaria. Los ingresos per-cápita son mayores
que los calculados, pues los campesinos (a) laboran eventualmente en
otras actividades ( b) explotan algunos animales, como bovinos y cabras
y (e) consumen bienes producidos por ellos mismos. De cualquier manera, si como resultado de dichas actividades los ingresos anuales percápita, triplicaran los calculados, la situación seguiría teniendo ribetes
críticos.

21 . El cuadro de la pobreza, se hace más evidente, cuando se piensa en la
insuficiencia cuantitativa y cualitativa, de los servicios sociales como
educación, salud, vivienda, agua potable, etc. Una estimación de tal
insuficiencia sería útil para completar el análisis reafüado en el presente
informe.

CUADR04
DISTRIBUCióN DE LA T

Propiedades Privadas

Agricultura
Tamaño )' Tenencia de los Predios Agrícolas y Ganaderos.

22. En 1970, el número de hectáreas a disposición de los ejidatarios y
comunidades agrarias, era muy reducido para generar un ingreso decoroso. La tierra de labor --o sea aquélla utilizable en cultivos aunque
no necesariamente ocupada o apro"echada- usufructuada por 47 ejidos
y 2,319 ejidatarios era 6,698 hectáreas, Cuadro 4. El tamaño promedio
era de algo más de 142 hectáreas por ejido y de casi 3 hectáreas por
ejidatario. La mitad de los ejidos, contaba con casi 2,500 hectáreas de
riego. Seis ejidos, localizados en Anáhuac, tres; Colombia, Sabinas y
Villaldama, concentraban más de 1,700 hectáreas en riego.u
23. Por su parte, 1,718 unidades privadas ocupaban 32,282 hectáreas -casi
cinco veces más que los ejidatarios-- con una extensión promedio de
" V Censo Agrlcola, Ganadero y Ejidal, op. cit.

766

Ejidos y Otros

Has.

No.

Área

1

36

32

0.9

5

299

1,039

3.5

1

5

5.1 - 10

5.

629

5,436

8.6

1

8

8.

10.1 - 25

438

7,005

16.0

3

44

25.1- 50

14.7

214

7,637

35.7

3

115

50.1 - 100

38.3

76

5,595

73.6

20

1,862

100.1-200

93.1

21

2,%8

141.3

9

1,318

200.1-400

146.4

2

570

285.0

7

2,098

Más de 400

299.7

3

2,000

666.7

3

1,650

550.0

l,718

32,282

47

6,698

Hasta

1.1-

Total

PROBLEMAS Y CUESTIONES FUNDAMENTALES

!ERRA DE LABOR EN LA SUBREGióN

NUEVO LEóN 1978

Promedio No.

Área

Promedio

Fuente·. V C enso Agr1co
, la, Ganadero y Ejidal 1970, SIC, DGE.

casi 19 hectáreas -seis veces ,
1
de las unidades, 1 075 estabanm:s que e pr~medio ejidal-. Casi 63%
19 147 hectáreas.;~ E'
~tadas de nego, en una área total de
n comparaa6n con los eJ'idatario 1
,
de 'los pequeños propietarios
t ,
b
.
s, a econoirua
en1a una ase ciertamente más sólida.
24. Los ejidos y comu ·dad
.
.
tár
I
ru
es agrarias ocupaban un total de 168,545 becp .
o c~al ;sulta en
promedio de 72. 7 hectáreas y las unidades
h nvtára as mas e . un millón, con un promedio por unidad de 476 4
ec eas . Esta dis pon1'b'J'dad
·
I l
total podría ofrecer oportunid d
el desarrollo de la Subregi6n.
a es para

ed

un

:o~

25. ¿Cuál_ es 1~ situación en 1978? El presente informe se inclina hacia
hip6~es1S: el número de hectáreas disponibles para Jos ejidatarios
a meJorado y las tendencias concentradoras han tendido a ace t
se. En prime J
h
.
.
n uarr ugar, ay evidencra de abandono y "rentismo" de las
'' !bid.

767

�parcelas ejidales.1ª Así se ha propiciado una concentración de l ~ : -

;;J.;:s

empírica adicional que lo sustente con más firmeza. Un segundo argumento, se basa en el hecho conocido que para evadir la legislación, los
pequeños propietarios ganaderos subdividen y escrituran bajo diferentes
nombres, ranchos que pertenecen a una sola persona o familia. Por
ejemplo, a] Autor del presente informe, una fuente conocedora le comunicó que en Anáhuac, 20 pequeños propietarios ganaderos detentaban
entre 60 }' 80 mil hectáreas. 19 Por último, el aumento en la tierra cultivada con riego, que ocurrió entre 1970 y 1978, contribuyó a consolidar
la posición de los pequeños propietarios o los ejidatarios mayores, pues
los excedentes para la reinversión en las unidades pequeñas, fueron
o mínimos o inexistentes, como resultado de una comercialización inequitativa.

chos y lab propie1
dasad
P:::~:-~:ls~:~r::yd~~:~oco:~ ~n Mar~
compro ar que
.
.
tán en poder
t 'n
aquéllas de los pequeños prop1etanos y co1onos- es
.
1 , "d
um'ero de productores, que controlan cada uno seis o
d
deunreut1on
. d l ti
.
.
1a Las cifras oficiales sobre la tenencia e ª. err~,
siete derechos
neg?. m
. d eseablemente· Este punto requiere ev1dcnc1::i
Cuadro
5, se de
alteranan

CUADRO 5
TENENCIA DE LA TIERRA EN EL DISTRITO DE RIEGO 04,
DON MARTlN, 1976
(Hectáreas)

26.
Ejidatarios
Hectáreas

No.

Sup.

238

1,522

Pequeños Prop. Y
Colonos
No.

Sup.

Total
No.

Sup.

238

1,522

Oa 5
5 a 10

A pesar de la gravedad de la situación, la Subregión ha estado Ubre
de problemas de invasión de tierras u otros inherentes a la mala distribución de tierra e ingresos. Seguramente, en la evaluación del curso
de acción a seguir, las soluciones alternativas del ocio o migración,
definitiva o temporahnente, luc~n al campesino menos complicadas y
promisorias que la invasión. 20

Irrigación.

10 a 20

1,222

17,407

1,222

17,407

20 a 50

385

10,614

385

10,614

27. La evidencia histórica revela inequívocamente, que el crecimiento agrkola

Másde 50

3

157

3

157

1,610

28,178

1,848

29,700

de la Subregión ha marchado, parí passu, con la disponibilidad de
agua. Esta es sin duda, la más fundamental de todas las cuestiones del
desarrollo. Como se discutió antes, en la actualidad, 32,687 hectáreaii
disponen de riego. El riego se concentra en Anáhuac, 19,379 hectáreas; Vallecillo, 6,147 hectáreas; y Sabinas Hidalgo, 4,623 hectáreas.
Las fuentes principales son el Distrito 04, Don Martín, entre 23 y 25
mil hectáreas; pozos y norias; y tomas de ríos y manantiaJes, Cuadro 6.

TOTAL

238

1,522

, de la p res1'deno·a' Programa Estatal de Inversiones, op., cir.
Fuente: Secretaria
.
.
Derechos a 17,000 Campesinos. Más de
,. "Por abandonar la Tierra, Retiran
.
abandonarlas o rentarlas.

did O sus derechos a las tierras por
.
En lavados en tierras inhóspitas, semiáridas Y 11D
Esto es observable en la :zona norte.
c .
b
rivada se obligó al éxodo a
e.réditos ni estimulas del sector oficial o anca P .
•d
I calidad y la
recunos,
.
.
teabilidad de sembrar tierras e ma a
E. U. o zonas indwt:nales. La mcos
"d tarios" conllevan el fracaso de la reforma.
"mentalidad de los nuevos o modernos. eJI a
.'
E U o zonas industriales", El
"Los rancreros han abandonado las berras para rr a . .
h

17,000 ejidatarios, an per

Porvenir,
Nov.efecto
14, 197~.
,, Hay un
mírumo en la d'iatn'b uci'6 n del ingreso por las rentas percibidas por

la 11tierra
ejídal
. . .U ruvem
.
'tario sobre Problemas de la Comunidad del
UANL,
Primer Semmano
Estado de Nuevo León, Memoria, Monterrey, 1978, Pág. 155.

28 . La demanda total estimada de agua para usos agropecuarios, para el
Estado de Nuevo León en 1980, sería de 676 millones de M3 • 21 Entre
,. "Dos familias poseen 35,000 hectáreas en el norte de Nuevo León: A.,áhuac y
Congregación Colombia", Tribuna, febrero 27, 1977.
00

Más bien se han presentado invasiones de tienas urbanas, como en Anáhuac por
ejemplo. Los habitantes de 1a Colonia Obrera tienen un problema pendiente de legalización de la tierra en donde han construido sus viviendas.

"' SRH, Estudio Geohidrol6gico del Estado de Nueuo León, Estudio de Población y
Uso ridl Agua, Tomo VI, 1973, pág. 109.

768
769
humanitas-49

�CUADRO 6

Las restñcciones decretadas en Jas superficies regadas, han originado
problemas de operación, debido a la dispeni6n de las áreas de cultivo,
lo cual ha forzado a usar una red de canales demasiado extensa, con
exceso de capacidad. La eficiencia de conducción es 35%; )a menor
en relación con los otros distritos del Estado: Alto Río, San Juan y
los lagos.u

MANANTIALES DE LA SUBREGióN NUEVO LEóN, 1972
Gasto Estimado (LPS)

Manantial

20.9

Las Coloradas

Bustamante

Cañón de Bustamante

Lampazos de Naranjo ,

abinas Hidalgo

San Lorenzo

57.1

Ojo de Agua

664.0

El Carrizal

64.0

El Encinal

32.0

Ojo de Agua

2,371.0

Sombrcrctillo

25.0

32. No obstante, siguen siendo necesidades reconocidas: (a) revestir los
canales que presentan los mayo.res problemas, (b) compactar las áreas
de riego, (c) rehabilitar la red de drenes, ( d) arreglar caminos y (e)
pavimentar la carretera que comunica et Distrito y la cabecera municipal.

292.0

Nogal

Villaldama

31. Desde hace algunos años, pero especialmente a partir de l 974, se han
realizado inversiones oficiales para el mejoramiento del Distrito. Debido
a sus problemas técnicos, la operación no es autofmanciable, por Jo
que el Distrito ha venido incurriendo en continuos déficit presupuesta.
ños. Por Jo tanto la inversión oficial se ha visto consecuencialmentc
restringida.

643.0

33. La rehabilitación del Distrito, permitiría aumentar la producción y los
rendimientos unitarios. Probablemente con el agua ahorrada, se regarían
10 mil hectáreas adicionales. Las posibilidades de introducir cultivos
nuevos como hortalizas, para vender internamente -o durante el invierno en los Estados Unidos- fortalecerían la economía subregional. También cosechar dos veces por año los cultivos actuales, equivaldría a
duplicar la tierra utilizada. 2• Sin duda, la demanda por empleo y otros
beneficios secundarios! serían ventajas de interés.

24.0

San Isidro
Ful!nte: SRH, Tomo I, op., cit.

, una estimación tosca de la demanda
un tercio y la mitad de éstos, sena
para la Subregi6n.
.
.
artín, es la obra de riego más impor•
29 El Distrito de Riego 04 Don M tral d satisfacción de la demanda

.

1 E tad

"' la fuente cen

e

d tro

tante en e s o ' . .
, localizado en su mayor parte en
en la Subregi6n. El Distnt~ estádesde SaJtillo, Coahuila. La presa que
de Anáhuac, pero es maneJad~
el
'odo 1926-1930, para regar
aba tece el Distrito fue construid~ e; de ~cenamiento de 1,385 mi65 mil hectáreas, con una ~paCl 6a
b'én una red de canales de
de M'. El proyecto mcluy tam 1
ll
ones
d 456 Kms "
748 Kms. Y una de drenes e
·
·
debido
.
d almacenamiento variable,
La presa ha presentado un régimen e
. . toS anuales. Esto ha
30 .
Jias en los escumnnen
al
a fluctuaciones muy am~ b"lidad de las superficies cultivadas anu es.
incidido en una gran vana l
bl ~ So,iouon6mi,a, Proy1u1'6n dt las Obrtu
78
,. SRH Estado d, Nutvo L,6n, S,rn an:Ra l N evo León, Sept. 1976, pág. .
•
d
R
'
para
,t
Duarrollo
u
16
&gt;' Unidad11 e
1°

"'ª ,

770

34. ¿ Por qué no se ha rehabilitado eJ Distrito? La obra es costosa. El
gobierno ha excluido a la Subregi6n de algunas inversiones. Su gasto
ha sido limitado. Los agricultores tienen poca conciencia del beneficio
social que representa cada e.anal y esperan que el gobierno financie
totalmente las obras. Una muestra de lo anterior, es que los usuarios
participan insuficientemente en la limpieza de canales y otras tareas
y prácticas elementales de ahorro de agua, que valdrían únicamente
el co to de oportunidad de su tiempo libre. En opinión de fuentes
experimentadas, la rehabilitación del Distrito involucra la afectación
• Secrciaria de la Presidencia, Programa Estatal, op. eit., pág. 69.
Se argumenta que esto es dificil. Además de intensificar l:u plaga,, la, parcelas
CfUe han tratado cosechas dobles, han empobrecido las tierras, al desaprovechar Ja.,
latas. Este seria un tema a dilucidar en la evaluación de la rehabilitación.
11

771

�gía subterránea, indican que el Estado de Nuevo León cuenta con b'el
tipos de acufferos: en sut.lveos de rim, en rellenos de tipo regional y
en calizas. Existen 2101W en que la calidad de las agua, de los acuíferos
en relleno es objetabJe y otras, como en la zona al norte de Vallecillo,
en que resulta fuera de toda norma para usos domésticos, industrial
o agricoJa, a menos que se les someta a un tratamiento adecuado. El
flujo aprovechable de los acuíferos en relleno en todo el frente de la
Sierra Madre Oriental, excepción hecha de Vallecillo, es de unos siete
metros cúbicos por segundo. Los acuíferos en Jos subál\leOS de los nos
son de interés reducido y muy local. Los acuíferos en calizas, conducen
de 3 a 4 Mª /Seg. adicionales a los ya explotados. Los acuíferos en
rellenos presentan un atractivo especia), pues permiten sobre explotaci6n
extensiva temporal, con la extraccii6n de un volwnen considerable de
agua, por cada metro que se abatan los niveles freáticos. 13

tan la presunta existencia de una
de interesea especiales, que ~
o los derechos aobre la tierra
marcada co~tración de la. ~ d e los ~ vectores de .railactualmente imgada. La averiguaci6n originMb eo el monopolio de
.
la rehabilitaci6n de la ~
.
ac:ciOQel futuraL
te~, a
receder cualquier recomendación de
de la
la tierra, debería p
.
oficial no prosperó, pues parte .
Hace algún tiempo, el. ~terés
b'
las parcelas, lo cual fue ll'rea.
ta constStió en reu acar

solución propues '
di
índole
. bl
razones de vena
.
liza e por
. • el .Estado ha tenido la preoº5 Además de las inversiones en el ~1Strito, tiw • almacenamj,,-11to, bom-

., .

d .
de diferentes ....-.
dé
cupación de obras e nego
'odo 1964-1975, con un gasto
beo, derivación, etc. ~ t e : ~ familias en casi 2,000 hectáreaL
$ 31.2 millones, se benefiaaro
de inveniones alCCJldena a
Para el periodo 1977-1982, el ~ i a s
5 200 hectáreas. Ta6fa
• de 615 la
f laneada,
en se
' evidencia una c:t.
$ 118 millones, en benefiaao

t

en la inversi6n ejecutada como en
del Estado -Cuadro 7--.
rci6n amplia entre el norte y e sur. tif'can dicho volumen 1
propo
de Jas razones que JUS 1
d alzat
Indepen~ientemente
más rá ido de la Subregi6n, deman a
distribua6n, el avancepúlico p

substanciales del .gasto

.
norte de M~
. nal Hidráulico al analizar el
probl36. En 1974, el Plan Nacio
agrl la sólo era pc:m'ble con ñego,
•

afirmaba que el desarrollo eas ~as conclusiones del estudio de
blemente con aguas subterrán ·

bidrolo-

CUADRO 7
DISTRIBUCIÓN GEOGRAFICA DE LA INVERSIÓN EN RIEGO
1977-1982

1964-1975
Costo
Familias

(mili.)

Has.

81.

n fines meramente indicativos, se presenta un balance del mercado
por fuerza laboral. La demanda está definida por los requerimientos
promedio de jornales por hectárea, de loe cultivos en los diferentes ciclos
productivos, multiplicada por el número total de hectáreas cultivadas."
La demanda efectiva de mano de obra, se desagregó por municipios
y bienes. El otro componente del mercado laboral, la oferta, está constituida por la población económicamente activa. El de!Sequilibrio equivale a -1892 años-hombre- más de la mitad de la población
económicamente activa, la cual no puede ser absorbida eficientemente
por la producción agrícola. La demanda pico ocurre entre febrero y
julio de cada año, con la siembra y recolección de los cultivos básicos
de "temprano". La demanda es particularmente perezosa entre noviembre y abril -Cuadro 8-.

38. La situación del mercado laboral es grave. Del lado de la demanda,

COlltD
Familias (mill)

Nuevo Le6n.

Has.
1,980

264

31.2

5,200

615

118

Norte

6,697

2,109

93.6

44.050

5996

1 325

Sur

8,677

2 373

124.8

49,250

6,611

t,44S

Total

FMentt: Elaborada con dat01 de

Empl~o.

se origina no en la insuficiente dinámica de la producción, sino en la
escasa dotación de recursos para combinar y utilizar más intensamente.
Es más grave aún, cuando en una perspectiva de más largo plazo, se
observa que en el proceso de ajuste del mercado laboral, ya se ha expuJ• Secret:uia de la Presidencia, Plan Nacional Hidrtlulieo, 1974, plg. 38.
• llequerim.ientos de horaa-hombre por hect!rea: 10r¡o grano, 94.6; trigo, 72.6;
111&amp;, 152; frijol 268.2 y sorgo escobero, 263, tomados de, Guajardo Ramos; ''Eficiencia
&amp;lan6mica en el Sector Ejidal del Distrito de Riego 04 de Anáhuac", Tesis, Escuela
1lidonaJ de A,ricuJtura, Chapingo, M6aco, 1974.

SllH, Smiblaruo Socio,con6mica, op. cil.

773

�CUADROS

y OFERTA DE MANO DE OBRA EN LA SUBREGióN
DEMANDA
NUEVO LEóN, 1978
(Miles de jornales)
Feb.-Jul.10 Junt·o-oct. Nov.-Abril

miento de Jas fuentes de riego; coruervación de caminos¡ mejoramiento
de vivienda; etc. Un esfuerzo grande de convencimiento será in&lt;fupensa.
ble para movilizar voluntades. Por supuesto, no sólo en esta actividad
debería concentrarse el apro\'echamiento de la mano de obra. Seguramente hay también una capacidad gerencial latente, para inducir
desde dentro, la&amp; innovaciones que se requieren.

Total
Problemas E.s jNcíficos de los Cultiuos.

Ma!z
Sorgo grano
Sorgo escobero

66.3

50.7

117.

253.8

47.7

301.5

21.2

6.5

27.7

46.1

46.l

Frijol
Trigo

42.1

42.l

Demanda

341.3

151.0

41.1

534.4

Oferta

539.7

269.8

269.8

1,079.'3

Excedente

198.4

118.8

227.7

544.9

Fwtnle: Elaboruí6n del Autor.

antidad considerable de brazos. De
sado de la Subregi6n rural, una c .
. . tablemente la expulsión
continuar las tendencias de absorc16n, meVI

Co

continuará.

casi

infrecuente.
mo de
39 Es muy probable que el d~p1eo absoluto
. . sea
tienen
animales, parte
•
..
.
quenos prop1etanos,
b ·
todos los e11datanos Y pe
., existe gran movilidad intrasu regiotiempo se ocupa en ellos. Tamb1en
b tante es subempleo de
iaJ El balance neto, no o
. do, la
nal e intersector ·
.
. tente con' lo analiza
l s No es mconsis
.
dimensiones preocupan e ·
b
pecialmente en municipios como
escasez estacional de mano de oci:,
efecto, cuando la demanda .f:J
en Anáhuac, en épocas
~ose
una inmigración visible. Estaaomás intensa, dicho mumc1p10I rec1 mayor cuando la escasez de agua
nalmente también, el desemp eo es
. '
Í ·lita la proclucci6n de tardío.
no ac1
iliza mano de
1
r
la
oportunidad
de
ut
O
El desempleo estaciona
rece
..
.
iciste unar necesidad
40.
En los eJ1dos nusmos, e
.
obra en diferentes
~:·
. ·e .En las labores de manten•·
generalizada
de meJoram1ento
de1 paisaJ
.

?~

.be

:n

41 • Prácticamente, todas las áreas en sorgo, son atacadas por el gwano
cogollero, pulgón y mosca midge. Los rendimientos pueden incrcrnentarse con la generalización de por lo menos dos fertilizaciones por cosecha y las siembras en épocas apropiadas. Usualmente las siembras máa
tempranas, son menos atacadas por plagas. 17

42. El principal problema para elevar la producción de maíz, es el u.so de
semilJaJ criollas con poca o ninguna selección. Es factible aumentar los
rendimientos con mejores prácticas culturales como control de plagas
-especialmente gusano cogollero y pulgón- y mejores dcshierbe!. 11
43. La falta de investigación sobre mejores variedades y la adopci6n má.t
difundida de las que se han recomendado, han restringido la producción de trigo. Otro factor Ümitante ha sido el clima que interfiere con
el ahijamiento, originando el chahuixtJe, Además, se interfiere la polini?.aci6n y el crecimiento fisiológico del cereal.'• El pulgón es la plaga
más difícil de controlar.

44. Al sorgo escobero lo atacan el gusano cogoUero y el pulgón. Se está
fovestigando el aumento del número de variedades y los efectos de la
fertilización. No obstante, la calidad de la fibra es competitiva con la
de la Comarca Lagunera. 30
Servicios Públicos o la Producción.
45. El crédito institucional oficial, prefiere concentrarse en trigo y sorgo
grano, en las áreas de riego. Según estimaciones oficiales de la SARH,
en 1978, 81 % del total de la financiación programada, se concedería
" Entrevista directa con los excen,ioniata, de Anilluac.
• Gobierno del Estado de Nuevo León, Programo de Desarrollo Socio-Ecori6mico
d,I Gobi1rno dd Estado, M&lt;mterr•y, SF, pág. 6.
• /bid., p. 7.
• ll,id., p. 8.

774
775

�v-~rra,-.
.,..a,....-•-~efic:W.
~•ierieloJ- ..-, • ....,.i__..o_...,rm

l""

mdito. Gal
del Mea.• mail fue apa,ada ,-- la bar.a ieficiaL
Frijol J - . . cubero quedan,D pñmcaoieme par fuera del piograma
crediticio. Dicha UiW'EMUaci6n , - . jmtifiane por 1'uaDe1 de pn&gt;cluctividad y porque al fin y al cabo, 10rgo y trigo ~ el e,i,
de la econornla apkola. El reato de lol ptoduct.crs debe ftlCllffit a
fuentes 6nancieraa no institucionales, por su elCU&amp; capacidad de ~
falta ele dañdaa en ~ tftuloi y garandaa, etc. Como en ~ üell
po&amp;rea, el oferente privado, vincú1a
operaciones C9ll et merc:aclee.
en un drcu1o que perpétúá ia milena.
46. La cobertura del aegulO agricola a mú general Cll el F.atado aunqUf
~ ~ mú al trigo y 101F grano. La aequla e1 la . .
causa de ~ ~ en zonas mnporaleru, aeguida de plagal
~n El retardo en loa pagos de lu indem~rqciQllCI hasta
S ar.o., e1 una queja frecuente de b aseguradoL Quma la falta
a,ordinaci6n entre el Banco Rural y la Aleguradora Nacional A,nicaJII
., Ganadera le&amp; la ~ de la tardan,.a.

47. En 1978, el pJOP3JD&amp; de ~cia tépica estatal tenia como mew
wbrir más de 65 mil hectáreas. Gran parte de éstas, locaJizad1r1 en
$~~, ~ )' IOIJO eran W priori~ de la asistencia t,knica.,
En Amhuac, le Jocali,.a el lel'Vicio de exteDSKllas. q\le ~ ofrecido por .:Jft.1Banco de Crédito Rural y Fomento Rural Exille una apropiada
dinalci6n institudonal. En difereotts entrevistas, ~ expnaaron
acerca de la eficacia de la aüsteuda técnica. La demanda eati
tuida ;pór ejidatarioa y propietulos ma,ores, quienes ademAs de no •
en el campo, pmieren opttar de acuerdo a JUI propias experiel~
Como loa j6venes mú cap3re1 emigran, las deciaioues del campo
dan en manos de una generación wdlp.ensiblemente reacia a las •
vacionee. Esta cualidad deberla tenene en cuenta seriamente en.
momento de planif"K:ar el desarrollo. De la oferta de asistencia
ae expresaron tamb~ dudas: ( a) en sus parcelas de prueba, no
logrado superar los rendimientos alcanzados por algunos ejidatarios
sus propias técnicas y (b) 101 campesinos perciben una actitud
superioridad que origina rechazo. Para atender eficazmente la

uis-

• GuKYAIIA, J•, El 1/1elo I, la S1qtd4 1 01,01 SinilstFos "' la A1rinll•r• Diuliiiill
1971, en ~ de Coahuila,
dt., p. 224.

o,.

776

• t6cnic:a lf!. ......, . . . . . ti
'1Ala ......d.
,...._¡d--nde11siHilllal empballw

el úeaen tri¡o ~Jiego'
La mitad dela de

. . . dol álltwot.
70C}f, de

•

11 Bitado es c1é&amp;Hmíte en 'm'Wlltipddn
- ~ campa, élpeti,,..t.a8-

ifdn-DM...,. )' ~Sal-reauJQdoe
Cuenta

~ no esfuvucm
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•1•
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IIÍJJ8Wl procedimjentc,_

CUADR.09

~CIPALEs AGR.Ó!NDTTl.WrbT.lft
· ~ , ~ EN LA SUBRIG
NU!'V'o LiON, 1978
ro
1

M

T~(3)
llapepiladora ( l) •
~ lácteos {1)
Eacobu (2)

15-100

100-250
100-250
S-10

(ft¡¡ !IÚi (3)

Benefic:iadoru de cune de ....._.._

Empacadora de

carne (S)
Queeo Y crema (t}
Meral (1)

.._ ( I)

Benefi~ra de carne ( 1)
.Pm:e•muento de ag&amp;\lel ( 1)
Molino para legu'.mbrea b

500,.lOQO
5-

6000-

1000-2500
15-!JO
515-30
5-

) De aJ&amp;od6n, abandonada,

uevo Le6n Pr,,,,.,,,. d, Dftlffollo o• cil
,.
., p ••.

�50. El procesamiento del sorgo grano y los otros productos, se realiza fuera
de la Subregión, especialmente en Monterrey y GuadaJajara. La Subregión es una de las fuentes indispensables de materias primas, para la
industria de fabricación de alimentos concentrados. Para retener internamente el valor agregado, 109 agricultores se interesan en la posibilidad
de establecer una planta procesadora en la Subregi6n. Algunas preguntas claves en el análisis de dicha posibilidad tienen respuestas fa,·orables:
oferta adecuada y de calidad; capacidad de transporte; canales de
distribución¡ técnicas conocidas y fácilmente transplantables; demanda
confiable; etc. Los intereses de las compañías que operan en la actualidad, serian un factor de resistencia crítico.
Por otra parte, las experiencias de maquiladoras y otras pequeñas
empresas, han sido negativas -hasta el punto de hacerlas fracasaren lo relativo al manejo de las relaciones laborales. De ninguna manera
debe descartarse, a priori, la explotación de vías que conduzcan a la
retención del valor agregado en la Subregi6n.

51. Especialmente, para los productores pequeños, la venta de los productos
y compra de insumos -constituye algo que el presente informe quiere
enfatizar- el escollo más sobresaliente para obtener la remuneración
adecuada a sus recursos y esfuerzos. Atados a los comerciantes, mediante
arreglos crediticios o exigencias de calidad, los productores caen inexorablemente, cose.cha tras cosecha, en el ámbito de los intermediarios.
En la Subregión no se da el fenómeno de una larga cadena de intermediarios, a través de la cual, pasa el mismo artículo. Los canales de
comercialización son oligops6nicos y operan directamente con los centros de procesamiento o consumo. Como no existe una organización de
productores más o menos sólida, la diferencia en el poder de negociación
se acentúa. No sería exagerado afirmar que cualquier programa de
desarrollo, debería estar precedido por una solución a fondo de esta
situación para evitar resultados contraproducentes. Esto no será fádL
52. Los productores con mayor iniciativa y poder económico negocian sus
cosechas con Conasupo o los demandantes finales. Conasupo ha estado
operando en época., de cosecha, con sede móvil en Anáhuac. Conasupo
arrienda el almacenamiento de particulares. La capacidad de almacenamiento es insuficiente, lo cual le obliga a incurrir en una curiosa incon•
sistencia: el sorgo por ejemplo es apilado a la intemperie, por varios
días, d spués de haber sido comprado bajo particulares exi encias de
limpiez~ la humedad, etc. El apilamiento también ocurre por las de-

778

moras en la neun,,.; 'ón
de Cona.supo re º"""ac entre prod uctores y la
Presentan de 25 a 30% de la ofi

53. La política de
1

.

Precios es de a

r .

e ..

OmiJión. Las compras

erta total.

~ condiciones socio-econ6 . p tcac16n generaJ. Independient.-..-b1enes de la S b .
micas de las diferente
.
-.u"-'1te de
1 regiones Tod
u región
tán .
sustentación En
.' es
incluidos en Ja políti
·
os los

opinaban
de

.

.
entrevutas realizadas se en
ca de precios de
que el principal obstáculo ,
l ~ntr6 que los campesinos

/:':°::._~

és~e depende en bue~ e:Cdi~ mlcostea~ilidad del nivel
tes
a a comente
l
los productores Un b an .. y que es consistente con el y
umen
grano, que ha ~tado f _uen e1empJo, lo constituye eJ p . rec amo de
cionario para J •
1JO por más de dos cosechas
recio del sorgo
os
insumos y
, en un period · íla
de bienes fin J
•
mano de obra. Parad6..
o in •
. d
a es, que tienen al sorg
~•camente, los precios
;a o en ~l. mismo periodo. Es obvi: como materia prima, se han ele.
ebe concJ11ar con justicia los . te
que un estímulo a la Subregi6
de

º"'""'-'3

t

CStimad0$

::::mpoidires. Una combina:6n~ !~::~u~to~s, comerciant:
l'e$, como en l
.
epnm1dos co
d.
atractiva para
.
a producc16n de tempo aJ
, n ren •·
arraigar los recursos h
r , no es la más
umanos en

Ja Subregi6n.

Ganadería
l!:.tistenr,as y Prop1edad.
54. En 1978 la U '6

•
'
ni O Ganadera d N
hados existenciu d 800 .
e uevo León reo-ivtr6
...., e
md
· l
oPara 8 000 f'
un cuarto de di
anmta es en el Estado A
. '
a ,.
afili d
cho total, estaría localizad
. proxunadamente

Uni:a

º~n~;:;rado

740

con el Censo de 1970, ~as~~:e::región~ por
parciales de la
55 • Casi tod 05 1
e 4 %, Cuadro 1O.
os Productores
~
Ja gan d , bo .
, peq uenos o grand
.
.. d a ena vma, carne, Jech
.
es, ttenen relación con
eJ1 . os, la ganadería ocupa los t e ~ capnna. En un buen número de
pesina de subsiste .
os comunales. En la
,
ncia, e., marcad la .
econom1a cam
que no y los ue
a
d1foreocia entre I
..
•
posibilidades a q'col poseen algunos animales. Asentados os ~J1datarios
!eros
gn as, aquellos se ven obr ad
en tierras sin
y en muchos casos t
.
•g os a laborar co~ .
' enrunan por b d
~.. o Joma.
56. Más de la m·tad d
a an onar el ejido.
1
e los ran chos ganaderos son .
del ganad
o vacuno pertenece a ..d
.
pnvados. Sólo el l? 5et.
e11 os; mientras que 8101.
•.
10 es de par.

una tasa promedio anual d

'º

779

�CUADRO 10
O LEóN: EXISTENCIAS DE GANADO
ESTADO DE NUE~OVINO, 1970 y 1978

füa de La tierra ca una Olrcclent, sarantra para los créditos.
La c o n , , , ~ de loo animales, cst4 libre de las ,........ qw, im.
pone la fung,1,Jfidad de la maioria de lo, bienes /lgrkolas. La J&gt;OScsi6n

( En milN de cabe-zas)

de tierra y animales da status y Poder.
1978

Vientres
Sementales

Otros

1970

Estado

261.7

296.8

· 74.2

17.4

24.

6.

304.4

479.2

119.8

583.5

800.

200.

59. La, =tajas anterioro, han COn,oJi&lt;fado una actitud especial, qUe ha
,..;,tido la, Ínlcncioocs de transf0J1naci6n hacia la explintcnsóva. En el Norcst, -y en todo en México- e, justo - . , , un
atenwu,t,_ La administraci.s. de la ltgi,lación actual tiende a impedir
una mejor tccnologra_ Esta &lt;nntradicci6n ,e explica así. Cuando por
inveninncs divenas ,e mejo.-. la &lt;alidad de la, tierra, de una pequeña
propiedad, &amp;ta no puede 11er objeto de afectac;one, "Braria,, aun cuando
en &gt;irtud de la mejoría obtenida, se reba,cn los lúni1,s establecidos
por la ley. Es el caso, que la legalidad de los mejoramientos, se SUpedifó
a la expedición del ccrtif&gt;cado de una ""'1ectabilidad. Como el 90%
de los propietario, ..._, del Cfflir,cado, ese mismo J&gt;Ottcntajc es
reticente a mejorar la Productividad de sus precfios. 11 39

~

Estimación para
Subregi6n

Total

DGE 1970 M....-...Ium de b
E..dal SIC,
•
'
Fu,nt,: Censo Agrícola,
ad Ganadero
de NuevoYLeón,
JI 'SF y Estimaciones del Autor.

Urulm Gon ""

.

·

60. últimamente, para mitigar lo, temores derivados de la capacidad de la,
tierra,, ,e aprobaron nuevo, eocfiden1,s de ago,1adero. Aun si toda, la,

del Proyecto

. as Las esttmac1ones
.
·os de gran
exteI1S1ón.eJ1dos,
..
mil cabezas Y particu•
ticulares
en
predi
distribución:
25
Durine dan la presente
lares, 175 mil.

ª"'""

incertidwnb..., legales dcaapare,;-, subsistiría el interroga.te
de cuáles serian las lucna, que motivarían a los 8llnadcro,, a comprometer recuno, adicionales con la capcranza de ingreso, adidonafes cuando
ya dominan
una
situaci6n que genera ingreso, y otra, ventajas,
plenamente
satisfac
tonas.

. d ¡ Producción.
Características e a

-'derla Los matou.-..,
· Para la gana
·
d tipo
57 El paisaje físico
,·
ofrece \'elltaJas
a]
han estimulado la ganaderíad' e to u
.
. 1
astizales natur es
. , de pastoreo irec ,
mezqwta
.
. JJ as, (d) concen. es Y Pterv.ada
por·. a(3 alimentacion
. . d ra7.a5 cno
extcnnvo carac
(e) predomm,o e
. ales (e) ..,..
(b) agudo ~bre!""c':"~rel~rencia al engorde d'!"_o::: d." producci6ntrad6n en • cna
b
(f) métodos Ira ""
,
demanda por mano de o ra y
• Latina la cxplota&lt;i6n ext,ns,~

Empleo.
61.

~

780

poco, empleo,

dittetos. No obstante, el tran-e, corncn:lalfaad6n e industria generados son actividades labo.-.Ie, d, importancia en Sabinas Hidalgo. En
la ali-tación d, lo, animales se nota en la actualidad una muy tenue
integración Con la industria P-..&lt;Jora de alimcnt&lt;,. En la Subn,gió,,,
la integraci6n intrasccloriat vigorosa .,ria facoble teniendo en menta
la e,tn•,iur., prnducti,~ y demanda actuatcs. Los alimentos concen.
trados se u&gt;ilizarian en la Prnducd6n fotensiva de carne y leche. El
procesamiento de c,io, biencs," relonarfa los ingreso, y la 0cupa&lt;i6n en

. ' Así manf'jado, el negocao
58 Como en otra, remones
o·
• ded Aménca
I Sub,-.g,6n.
con
.
.d0 por casualida rn a
. ales nacen y crecen,
no ha o,rg,
•
" ' rie,gos. Los amm
renciales que
tractivo y tiene poc
1 tas. Los esfuerz.os ge
d b
es ach
·r·tcu ltades que las pan
. . de recreo e
o
menos
di
b'nan
con
los
vtaJes
munegocio insume, casi• que se com 1
el
· O. 151.
.d ncia Programa Estatal' op. cit.,
• Secretaria de la Prest e !~raciones lechera,,
.. Se exceptúan algunu exp

La 8llnaderla """"'iva se caracteriza por demandar

• o.

LA

c..... Artwo. L,,;,1,,,,. "''""•· Fon, Nacion,r d,r C...po, USEM,

llontcrrey, junio 8 y 9, 1978. Hay otros motivos de incertidumbre.

• v,,.,
1T

"'"biln. S.&lt;rewfa d, la P..,;d&lt;ncia, /',og,a.,,. E&gt;t-,o!, p. 150,
Frigoríficos, deshidratadora,, empacadora., y enlatadoras.

781

�la Subregi6n. Comccuentemente, 1e elevada la capacidad de ahorro e
invenión en el aector primario, estimulando la oferta. Aat se creada
UD clrcu)o

virtuolo,

Algunos P,oblnnas.

62. Por supuesto, la ganadería no está ~ de dificultades tknicas. La
seqwa produce pérdidas cuanti01a1 en la Subregión. Las praderu namrales brotan a partir de mayo y duran basta septiembre, en que la nutrición animal se complica. La sequJa afecta mú a loa ejidatariol, que a
los pequeños propietarios, que tienen mi rango mú amplio de alternativas. La introducci6n en zonas áridas y semides&amp;ticaa, de zacates que
puedan prosperar en 9equía, se ha mencionado en varias ocasionel
como una 10luci6n. Zacate Buffel y Panm&gt; Azul son dos especies que
han tenido éxito en la Subregi6n.11 Como en la Subregión, se presentan
variaciones amplias de temperatura, la experimentación y desarrollo de

forrajes de invierno que resistan las temperatural bajas, deberían estimularse. Aparentemente, el Centro de Investigaciones Agropecuarias de
Anáhuac, ha empezado un estudio al respecto. Otro problmia importante,
lo constituyen las enfermedades -tepticemia, paruitosis, anaplasma,
etc.- que merman el inventario de animales.11

Caprinos.
64 • La gran ma~ de los ~ es propiedad de 101 productores máa
pobres. No exilten explotaciones oomerciales de gran cuanda. 11 mayor
porcen~je de. las explotaciones, máa del 90%, tienen la finalidad de
prod~ «:-brito y leche. Loa animales putorean en promedio ocho
boru diarias y reo'ben suplementos de sal. En orden a ilustrar el nivel
de la economia caprina, 1e presentan datoa sobre cuatro explotaciones,
consideradas promedio --Cuadro 11-.

CUADRO 11
INDICADORES DE LA ECONOMIA CAPRINA, 1977

lngreao
Promedios en la zona

Hato:

Hato de reposición:

Comercializaci6n.
63. Agualeguas, Anáhuac, Bustamante y Lampa1.05 operan rastros municipales. En general la insuficiencia de instalaciones para matanza, es un
problema de la Subregión. Casi todo el ganado que se extrae para ma•
tanza, es adquirido por un 1010 comprador. Este arreglo afecta más a
los productores débiles. Como las existencias son propiedad de pocos,
el mercado ganadero es imperfecto en sus componentes esenciales. El
desempeño del mercado, opera en perjuicio de los consumidores, quienes presumiblemente pagan precios mayores que los que prevaleclan
en condiciones más competitivas.
• VéaK, RA110Nt:a, S. Jesús, La Ganad,rÚJ 1n ,l &amp;cado de Nueuo ú6n, Tesit.
UANL, Facultad de Agronomía, agoeto 1966 y también, Gobierno de Coahuila,
cit., Gu:r.vÁN, Rafael, L"' G,oira/'4 y los Probl,mas d, la G11n.adena 1n 11 Nort, ti,

o,.

º'·

M¡1tico, en Gobierno de C~uila,
cit., p. 103.
• A pesar de laJ campañu, la Uni6n Ganadera Re,rional de Nuevo Lc6n, regisa-6

Sementales por hato:

anual
total
(miles)

Por venta de
Cabritos

Leche

DelCchos

145

5.0

2.4

1.7

30

38.2

14.7

22.5

1.0

44.1

16.3

26.8

1.0

21.7'

24.3

2.7

Producción diaria
(mi. /Cabra)

595

F•nte: ..
Uo.uncHU, Amado, "Estudio Preliminar de la Capn'cultura en los M ·•
~
api01 de Lampazos de Naranjot Bustamante, Villaldama", Tetis, Facultad de
Agronomla, UANL, ag01to de 1977, P'P· 51 y 55.

65 • ~l pastoreo caprino necesita ser racionalizado, pues las pérdicw en
nqueza forestal se juzgan cuantiosas. La reglamentación de las zonas
de pastoreo, es una propuesta que ya ha sido fonnulada.4º
• Gu:r.11ÁN, Gobierno de Coahuila, 01. cit., p. 10~

en 1978, 13,933 beceff'OI y 5,517 temel'OI muert01.

783
782

�CUADRO 12
CUESTIONES INSTITUCIONALES
Planificación.
66. El plan de desarrollo, 1977-1982, postula un conjunto de objetivos para
el sector agropecuario. Aunque el plan está regionalizado, los objetivos
son muy generales, como para ser traducidos en acciones concretas. EJ
plan no contiene un esfue17.o de cuantificación de los problemas. Tampoco las acciones están distribuidas en el tiempo. Por lo tanto, las vinculaciones del plan y los instrumentos financieros oficiales, poclr1an
haber sido débiles.

PROGRAMA DE PROYECTOS AGROPECUARIOS DEL SECTOR
PRIVADO E• LA SUBREGióN NUEVO LEÓN 1977-1982

Proyecto

Inversión
(miles)

Lampazos

In talación de Granja de Ganado Caprino

250

Sabinas

Instalación de un Rastro

67. El plan programa inversion totales por 25 589.9 millones. A la ubrcgión Sabinas, se le asignó, para todos los sectores, s6lo 1.75% de &lt;licho
total, 500 millones, que incluyen gastos corrientes y de capital. De los
gasto de capital rural las obras de irrigación son las más importante .
La contribución oficial al proceso de fonnación de capital fijo rural,
se juzga modesto en comparación con los requerimientos. Parte del
atraso tiene sus raíces en e te hecho.
68. De hecho, la Subregión ha estado excluida de programas oficiales de
gran relevancia. Particulannente, del Programa de Inversiones Públicas
para el Desarrollo Rural -PIDER-. La coexistencia de productores
prósperos -especialmente ganadero y pequeños propietario agricolas--y miniíundistas pobres y dispersos, ha oscurecido las magnitudes reales
de la pobreza. Los indicadores presentados en el presente informe, por
ejemplo, son una llamada de alerta sobre la urgencia. de actuar más decididamente en la ubregión. EL PIDER debería empezar a actuar a
la mayor brevedad. La e.·clusión ha repercutido desfavorablemente
también en la sincronización institurional para el desarrollo rural. Como
secuela de la no intervención en lo. mecanismos de coordinación pública
x.ístentes. El enfoque int&lt;'grado del problema rural sólo rá factible
en la medida que e logre concertar, eficazmente las acciones públicas
en la Subregi6n.
lnueriÍÓ1&amp;

Privada.

69. La iniciativa privada no ha demostrado un in ter' s mayor en la agroindustrialización subregional. Para el periodo del plan, las intenciones

800

Fabricación de Jabones

Inversión Pública.
Agualeguas

5,000

Fabricación de Alimentos para Ganado

1,757

Envasado de Frutas )' Legumbres

1,027

Construcción de ilos Forrajeros

700

9,53!

Total

Fu.ent,: Coprode, Departamento de Estudios y Proyect~, Programa Nacional di Proyectos Productivos dtl Sector Privado, Monterrey, mayo 31, 1976.

menores. Los si~os de desinterés público y privado, pueden ser reflejo, ntre otras cuestiones, de la escasez de oportunidades rentables.
Ai;í las tareas del desarrollo, se complicarían sobremanera. La comprobación de dicha escasez, explicaría el comport.·muento privado, pero
sólo implicarla para el Sector Público asumir responsabilidades sin promesas de grandes reali7.aciones. Por los altos objetivos en consideraci6n.
algunas inversiones públicas deberán programarse y ejecularSt': ílcxibilizando reglas· tradicionales de asignación de recursos.

70. El contraste entre la oferta pública

y prh"ada r

la demanda por im-ersiones -percibidas por la poblad6n- no puede ser m~ marcado._ A
través del tiempo: la población ha planteado sus necesidades, a d1ferentes instituciones )' líderes. En lo Cuadros 23 a 29 del Anexo 1, por
ejemplo, se presentan para los municipios de la Subregi6n, _casi 200
proyectos agropecuarios prioritarios solicitados a la ecretaria de la
Presidencia de la República y a candidato. públicos preeminentes. Los
proyectos identifican nece idades que pueden agruparse así:

de inversi6n, ascendían a 9.5 millones, Cuadro 12, en seis proyectos

785
784

humaniw-50

�_

Crédito, seguro agropecuario y baños garrapaticidas.

_ Caminos vecinales y otras obras de infraestructura física.
-

Escuelas y materiales.

-

Agroindustrialización.

-

Praderas )' desmontes.

- Presas.

n.

Di~ner de una lista de proyectos prioritarios, identificados por la población afectada, es ventajoso para cualquier plan de desarrol~~- En
principio, la búsqueda de alternativas adicionales, . ~dría c~1f1~arse
de redundante. Aún más, cuando los proyectos identificados coinciden,
en buena medida, con causas reconocidas del atraso. Es interesante
notar, la convergencia de la población --opinando indep~dientementehacia proyectos comunes. En la defini~6n ~: _com_umdad,. la convergencia de problemas y proyectos, tendrá def1rutiva _1~fluenoa. Ap~temente éstos son claramente visibles a la poblacion. En la rev1S16n
del ori;en genuino de los proyectos, será recomendable especif ic.ar
segmentos de población que no se inserten armónicam~t~ Y que co~forman grupos de resistencia. Los "coyotes" o intermediarios y los ~J~datarios que aJ interior, dominan recursos y derechos, gozan de ~~v1legios y fuerza política, para oponer cambios que afecten su pos1c16n
directa o indirectamente.

IMPLICACIONES PARA EL DESARROLLO
. Cuáles opciones de desarrollo surgen del análisis realizado? ¿ Sobre qué
co~ceptos fundamentales debería basarse el mejoramie~to . de la producción
y la distribución de los ingresos? ¿ Cuáles son la_s combmaoone~ de proyectos
y políticas selectivas que movilizarían con celendad la eco_nom1a de la Subregión? Estas son preguntas difíciles. Las respuest:is que s1guen, no tendrán
aplicaciones teórico prácticas sencillas. Pero se tiene la ~peranza que las
aplicaciones señalarán el sendeto de progreso en la Subregi6n.

Prioridad Uno
Los productores más pobres no elevarán sus ingresos, mientras no se solucionen sus carencias de inswnos básicos; tierra y agua.

786

Varías opciones pueden explorarse. La más conflictiva pero fructífera,
implica un programa de redistríbuci6n de tierras actualme11te ocupadas
en ganaderla. Los costos pollticos inherentes, pueden hacer inviable esta
soluci6n. Una alternativa es la incorporación de áreas temporaleras
al cultivo -usufructuadas actualmente por los ejidatarios- mediante
programas de desmonte y la conversión de tierras de pastizales u ociosas
a usos o.gricolas. Pero la producci6n de temporal er muy poco rentable
y comercialmente perecerá gradualmente. Por lo tanto, las nuevas áreas
deberán complementarse con u11 programa de construcción de obras de
pequeña irrigación; presas, pozos, bordos, etc. Como las unidades productivas están dispersas y tienen necesidades tan amplias, los costos del
programa serán altos.
Los productores más pobres participarán más equitativamente de los ingresos totales, sólo si ocurre un reforzamiento notable, en su capacidad y habilidad para negociar insumos y productos.

La acción del desarrollo, debe basarse en el convencimiento de que
las asociaciones de productores para la compra-venta, serán quizás la
única vía, para remunerar esfuerzos productivos con mayor justicia.
Los productores más pobres retendrán una porción mayor de los ingresos,
siempre que puedan industrializar en la Subregión, para su beneficio, los
bienes abundantes que se producen.

Sorgo grano, trigo, sorgo escobero, leche y carne son los bienes que en
principio ofrecerlan las opciones má.s promisorias.
En las condiciones actuales, es forzoso aprovechar más eficientemente el
recurso más crítico de la Subregión, o sea el agua, en tocias las fuentes
djsponibles.

Menci6n especial para el Distrito de Riego 04, Don Martín cuya rehabilitación que incluye -revestir canales, compactar áreas, rehabilitar
drenaje )' arreglar caminos- es prioridad fundamental. La tasa de rentabilidad social debe ser lo suficientemerite atractiva, para que los campesinos sean socios del Gobierno, en todas las fases del proyecto. Se
recomienda, la comprobación de situaciones, como las explicadas en el
texto del informe.
787

�El crédito y seguro agrícolas deberían complementar los programas de
produtción.

BANCO DE CaÉD1To Rt.1RAL,

1978.

Costos de Producción, Z ona .Anáhuac Monterrt" Sabin'"
'
"
-·

Enrique, Equilibrio de una Planta Criadora de Ganado: Un Modelo de
Optimización, Tesis, Facultad de Economía UANL, 1971.

BARRAS",

Con los escasos ingresos actuales, es irrealista pensar en un despegue
económico, sin el complemento de recursos públicos.
La~ políticas de planificación e inversión pública deberán tener más precisión e intensidad. Sin el interés del sector priv:i.do, la inversión pública se
desperdiciará.

El Porvenir, Nov. 14, 1976.
Esc.unL~,. Víctor ~uel, Estudio de Preinversión de una Granja Porcina en el
Mun1C1p10 de Sabinas Hidalgo, N. L. Tesis, Facultad de Economia UAl\'L, 1977.

DE

LA

G.uu, Arturo, LegiJlacién Agraria, Foro Nacional del Campo, USEM, 1978.

M., Migueli Estudio de las Cundiciones Actuales de la, Obras de la Pma
D,m Martín, Tesis, Escuela de Ingeniería Civil ITESM, 1966.

GARCÍA

El estudio y programación del d,tarrollo rural deberá concretarse,
en especial en la cuantificación de los problemas a nivel microregional.
PIDER y otros programas de inversión, deben integrnrse al desarrollo.
La coordinación interinstitucional necesita intensificarse.
Otras Prioridades
Mayores rendimientos serian una fuente de interés para aumentar los ingresos.

Gobierno del Estado . de Coahuila, Sociedad Mexicana de Geografía y fütadístira,
VII Congreso Nacional de Geografía Aplicada, Memoria, Saltillo, 1978.
Gobiem? del Estado de Nuevo León, Programa de Desarrollo Social, Económico del
Gobierno del Estado, S. F.
Ram6n, Eficiencia Econ6mica en el Sector Ejidal del Distrito de Riego 0-1
de Anáhuac Nuevo Le6n, Tesis, Escuela Nacional de Agricultum Chapinoo México
1974.
"' '
'

GVAJAADO,

José, El Efecto de la Sequía y otros Siniestros en la Agricultura durante
1977 en Gobierno de Coahuila, op. cit., pp. 221-227.

GUEVARA,

En el cultiuo principal, sorgo grano, los rendimientos actuales tienen
competitividad nacional e ínternacional. Pueden existir resistencias a
la asistencia técnica. El enfoque debe ser gradual y tal vez, de lar~o
plazo.
La mayor experimentación práctica en productos de zonas áridas, constituiría un aporte importante en la elevación de los rendimientos.
La mano de obra excedentaria es un potencial para diferentes obras de
índole social y económica.

En orden a evitar la concentración de los beneficios, en Anáhuac, convendría identificar, preparar, evaluar y ejecutar, otros proyectos relacionados
con frijol y maíz en otros municipios.

GuzM.ÁGoN,b~aquel,dLa Geog~a/ía y los Problemas tk la Ganaderfa en el Norte de Mlxico,
en
1erno e Coabuila, op. cit., pp. 103-110.
Elizabeth Y PADILLA, Lilia, Distribución de la Población Económicamente Acth-a
Gtn~ral e11 el Norte y Noreste de Nuevo León de la República Mexicana, 1970,
Gobierno del Estado de Coahuila, op. cit., pp. 131-133.

HoLT,

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Je,ús, La Ganadería. en el Estado de Nuevo Le6n, Tesi•, Facultad de Ecrinomla, UANL, 1976.

RAMONES,

La mayor refinación de la racionalidad actual de la producción, fortalecería la integración intrasectorial en la Subregión, con efectos en el ingreso

SRH, Estudio Geohidrológico del Estado de Nuevo León, Tomos I aJ VI, SF.

y empleo.

SRH, Sembla,ua Socioeconómica, Proyección de las Obras y Unidades de Ritgo para
el Desarrollo Rural, 1976.
BmLIOCRAPÍA

SARH, Programa Coordinado del Stelor Agropecuario en el Estado, Programa 77-79,
1978.

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el Proyeclo Durine, 1978.

/\DAME,

788

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789

�•
SECRET ARIA DE FOMENTO Y OBRAS, Gobierno del Estado de Nuevo León,
Proyectos Agropecuarios f,riorilarios en los municipios de la Subregión, Nuevo León,
1972. Varias.

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Tribuna, Febrero 27, 1977.
UANL, Facultad de Ciencias Biológicas, Estudio del Uso Á&amp;tual y Pottncial dt los
Ecosistemas Naturales e I nducidos en ti Noreste d, Mlxieo, 1978.
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Lamp4Zos, Bustamante 'Y Villaldama, Tesis, Facultad de Agronomía, UANL, 1977.

UoAJtTAOHE.\,

Unión Ganadera Regional, Memorándum Interno, S. F.

Sección Quinta

NOTICIAS, RESEÑAS
Y COMENTARIOS

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HU M 'A N ITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

21

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

198 O

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IITVDIOS

lllllWllffl00S

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H1111•n1raa
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�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

21

UNIVERSIDAD AUTóNOMA DE NUEVO LEÓN
19 8O

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.

HUMAN ITAS

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a SU!i respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente Emérito:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1980.-750 ejemplares.

Presidente y Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Secretario y Jefe de la Sección de Filosofía:
Lrc. JoRGE MoNTEMAYOR SA.LAZAR

Jefe de la Sección de Letras:
DRA. ALMA Sn.vIA RomúGUEZ DE FLORES

Jefe de la Sección de Historia:
ARQ. GERARDO DE LEÓN

HUMÁNITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, 15 de
Mayo Ote. 650, 3er. Piso, Edificio
Garza y Clariond, Monterrey, N. L.,
M~xico.

21

198O

�fNDICE
SECCIÓN

Pa1M81lA

FILOSOFfA

(A)

IN,uncAOOtts Loe.u .es

Dr. Jur. Dr. Phil. Acusrl:,; BASA\·B. FER~.,soEz DEL VA1.u: : Crisis) Lisis
dela Metafísita . .
. • . . • . • • . • . . • . . . •
Lic. joRGE MONTEMAYOR SAuua: Ftlicidad y Virtud t.n la Reflexi6n
ltica de -Arist6teles .
. . . . • . . . . . . . . • • • • . • •

13
29

(B) I NVESTICAOORES FORÁNEOS

Profr.

EvANCHÉLOs

A.

~ÍOUTSOPOULOS:

La Rupture de l'unité con s-

titutfor de la paro/e, de la musique et de la dame, et la ttitique
platonicfrnne du thl8tre . . . . . . . . . . . . . . .

35

Dr.

PATRICK RoHA!l.'l:.LL: Sorne Sobering Reflectúms on the Hflman
~ittJation . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Mons. Dr. ÜCTAVJO N. DERJsr: La lntencionali.dad de la Conciencia • 51
Dr. JosÉ RuBÉN SANABRIA: El Conocimiento en la Filosufía Moderna.
ll. El Empirismo . . . . . • •
. . . . . . . . . . . . . . . 59
nra. JomTH G. GARCÍA CAFl'ARf:NA: S1~nificado - lwguage - EsenciaRralidad en las "lnvettiga&lt;i,,11,r Fi/Mófica," d, ludu.:ig Witl,·· ,:,t,•in 81
Profr. STANISLAUS LAousANs: Uma /rwestigacáo Filosofol6gica Comemoratit-a do Centtnário da E11ciclica "Acta,u Patris" de Leaó X 111
{1879-1979) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
89
Dr. ALBERTO CATUJU!.LL:r : El Tomismo en la Argentina )' la Rrupci6n
de la Encíclica Aeterni Patris • • . . . . . • . . • . • • . . . . . . 109

7

�Dr.
Dr.

HuMBERTO

PrÑERA

Idea del Tiempo . . . . . . . . . . .

LLERA:

Dr.

SECCIÓN

El Problema de la Enseñanza de la Filofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155

TER CERA

ALFONSO L6PEz QurnTÁs:

Profr. SANTIAGO VIDAL MuÑoz: ¿La Filosofía, Objeto de la Pedagogía?

Dr.

129

HISTORIA

179

J. E. BoLZAN:

La Generación y sus causas según Arist6teles. De generatione el corruptione, 11, 9-11 . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
MIGUEL DA Cosu LEivA: Enrique Malina Garmendia y su Concepci6n del Espíritu . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

217

Mito y Cultura en la Tradición y en el Proyecto
Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

229

Profr. Lmm

(A)

INVESTIGADORES LoCALES

Arq. GERAROO DE LEÓN: Urbanismo Histórico del Noreste de México 415
Lic. MARro ÜERUTI'I: Industrialización y Salarios Obreros en Monterrey {1890-1910) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 443
Lic. RICARDO EuzoNo EuzoNDo: Reminiscencias Sefarditas en el Fol-

BAGOLINI:

klore de Nuevo Le6n . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
SECCIÓN

SEGUNDA

Lic.
LETRAS

(A)
Dra.
Dra.

Lengua y Cultura

LETICIA PÉREZ GuTIÉRREz: Densidades Cromáticas de la Obra
Poética de Julio Herrera y Rei.ssig . . . . . . . . . . . . .

Lic.

PATRICIA BASAVE DE MEDINA,

R.

DE

GENARO SALINAS QumooA:

Lic. JuAN FIDEL ZoRRJLLA: El Plan de la Loba . . .
529
Lic. CARLOS GoNZÁLEZ SALAS: Fray Francisco Ramírez y González,
Primer Vicario .Apostólico de Tamaulipas . . . . . . . . . . . .

243
253

SECCIÓN

543

CUARTA

M.L.E.: L os Lusiadas, una Epopeya

Uniuersal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. LYDIA

495
Los Siete Sabios de México . . . . . 521

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

INVESTIGADORES LOCALES

ALMA SILVIA Ro01ÚOUEZ DE FLORES:

475

ToMÁs MENDIRICHAGA CUEVA: La Iniciación Masónica del Padre Mier

271

CIENCIAS SOCIALES

:DfAz: El Mito y la H istoria en la Regi61i más trans-

279
Lic. VmGJNJA CosTA G.: Balun-Canan: Dos Mundos: Una Realidad . . 295
parente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Lic. CRISTINA MA. GoNzÁLEZ:

( A) INVESTIGADORES LoCALES

Hacia el Movimiento Interno de: El

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEz: Hacia un Nuevo Orden Internacional 555
Dr. FRANmsco RtrnÉN DELGADO MARTÍNEz: Derecho y Esquizofrenia:

321

LutoHummw . .

(Fenómeno social y salud mental) . . . . . . . . . . . . . . . .

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Lic. ARio GARZA MERCADO: 42 P.M. . . .
357
Dorus L. HENDERSON: Sorne ConstTaints on English-Spanish CodeSwitcliing . . . . . . . . . . . . . . .

A. FERNANDEs: A comparative Study of Determiners
DIANE R. VoM SAAL: Jill's Comunicative Competence
CAROL

8

361
389
401

t

567

( B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Dr. Lucro MENDIETA Y NúÑEz: El Problema Agrario de México
583
Profr. ANTONIO P OMPA Y POMPA: Salvador Alvarado, Sociólogo de la
Revolución . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 590
Dr. ALoo ARMANDO CoccA: Respuesta Jurídica a la Guerra Energética 601
9

�Dr.

ENRIQUE MAPELLI: El Overbooking o Exceso de Reservas de Plazas en el Transporte Aéreo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 621
Dr. Profr. DAVID G. DAVIES: Aproximaciones Empíricas de la Incidencia de la Estructura de Impuestos . . . . . . . . . . . . . . . . . 629
Profr. Dr. ERNESTO J. REv CARo: Problemática Jurídico-Internacional
de la Protección del Medio Ambiente . . . . . . . . . . . . . . . 645
Dr. H.ÉCTOR Gaos EsPIELL: El Conflicto Limítrofe entre Venezuela y
Guyana y un Libro Reciente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 683
Dr. Juuo E. LINARES: Del Tratado Thompson-Urrutia al Tratado de
Montería . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 691
Dr. ROBERTO LARA VELADA: Las Altas Culturas Precolombinas de
M esoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 709
Dr. C. A. CANNEOIETER: El Desempleo y sus Aspectos Humanos . . . 733
Dr. Ph. GENTIL ROJAS L.: Diagnóstico Preliminar del Sector Agropecuario de la Subregión Anáhuac, Nuevo León, México . . . . . . 757

SECCIÓN

NOTICIAS,

RES

QUINTA

ERAS Y COMENTARIOS

A. S. RooRÍoUEz: Types of Multilingual Comunities: A Discussion of
Ten Variables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
A. S. RooRÍouEz: Langttage. Choice in a Multilingual Society . . . .
DIANE R. VoM AAL: The Tip of tite Tangue Phenomenon . . . . .
RosALINDA G. GIL: Piaget's Theory of Child Language and Thought
A. S. RooRÍouEz: Evolución de los grupos latinos pl-, kl-, fl- . . . .
Arq. GERAROO DE LEÓN: Historia de la Literatura en Tamaulipas . . .
Lic. ALBERTO GARCÍA. GóMEZ: Transformaci6n }' Desarrollo del Derecho
Internacional en México y en la América Latina (1900-1975) . . .
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEz: Noticia. Profr. Antonio Pompa y Pompa

10

793
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Sección Primera

FILOSOFIA

�CR1SIS Y LISIS DE LA METAF1SICA

D a. JUR. DR. PmL. AousTÍN BASAVE FERNÁNoEz DEL VALLE

Rector de la Universidad Regiomontana y Premdente Emérito del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Aut6noma
de Nuevo León.

1.-No hay ciencia del ser en cuanto ser sustantivado. 2.- ¿ Olvido del ser u
olvido de Dios? 3.-¿"Actus essendi" o " Ipsum esse"? 4.-La unidad de la habencia no es la atmósfera vacía del ser. 5.-La metafísica en trance de muerte.
6.-Hacia la lisis de la metafísica.

SUMARIO:

l. No hay ciencia del ser en cuanto ser sustantivado

EN LA ÉPOCA moderna y en la época i:ontemporánea se ha cuestionado,
desde djversos ángulos, la legitimidad de la metafísica. No basta el testimonio
de su larga historia. La vieja ciencia del ser hace buen tiempo que está en
una crisis inocultable. ¿Es posible una ciencia del ser? Necesitamos despejar esta incógnita antes de forjar una nueva fundamentación de la metafísica.
El descrédito patente y difuso de las especulaciones sobre el ser en bruto,
sobre el "ens commune" no se remedia acudiendo al peso muerto de la trarnción. Al revisar el pasado entero de la metafísica tendremos que prescinrnr
de lo que resulte insostenible a la luz de la sana raz6n. De este modo aligeraremos la marcha y podremos ofrecer las bases de una nueva metafísica. Porque
el progreso de las ciencias particular~s jamás podrá consolarnos del receso
de la sabiduría. Hoy tenemos más datos y comprendemos menos.
Conocer el ser en tanto que ser, la realidad en sí misma, investigar los
principios y las causas finales ha sido el propósito primorrnal de la metafísica
a lo largo de la tradición. Cabe preguntar : ¿ha cumplido la metafísica su
objetivo tradicional? Recórrase mentalmente la historia de la filosofía y
no se encontrará un solo filósofo que haya podido explicar en qué consiste ser.

13

�Se formulan preguntas sin respuestas, se acude al problema del prinCJp10 y
la causa suprema de todo lo existente, se examina la constitución interna de
los entes -tarea que asumen las ciencias positivas-- y se deja sin explicar
la consistencia del ser en tanto que ser. Esta investigación, al decir de Hume,
nunca constituyó una verdadera ciencia, fue, tan sólo, un infructuoso esfuerzo
de la vanidad humana, una enmarañada maleza sojuzgante del espíritu humano. Quiso liquidar, de una vez para siempre, todas aquellas cuestiones
metafísicas inabordables cubiertas bajo el pabellón de "ciencias aéreas". Kant
afirma que nuestro conocer está retenido dentro de lo limites de la experiencia -leyes de espacio, tieznpo y causalidad-, pero nuestro pensar no se encierra en estos limites. Desechó una determinada metafísica -la racionalista
que le tocó conocer-, pero apunt6 el ineluclible afán metafísico del hombre.
En el Prefacio a la primera edición de la Crítica de la Razón Pura asevera
que no hay que aferrarse "despóticamente" a la metafísica, como hacen los
dogmáticos, ni tampoco, hastiados de sus fracaso , como los escépticos,
echarse en brazos del indiferentismo. Trató de llevar la razón ante el
tribunal de la 1'32Ón, "erigir un tribunal que asegure a la razón en sus
pretensiones legitimas y acabe, en cambio, con todas sus arrogancias infundadas, y esto no por medio de dictados despóticos, sino según sus eternas
e inmutables leyes. Este tribunal no es otro. 13 José Ortega y Gasset apuntó
algunos lineamientos para una metafísica según los principios de la razón vital
y anunció "jaque mate" al concepto de ser. El positivismo lógico se ha esforzado por sepultar definitivamente en el panteón de las doctrinas filosóficas, la
metafísica. Ninguna disciplina filosófica ha sido más duramente atacada que
la metafísica. ¿Por qué se ha producido este encono contra la metafísica?
¿ Cuál es la razón más profunda de la cri is de la metafísica? ¿Cómo encaminarnos hacia la lisis?
Poseemos una inmediata intuición del ser de los entes concretos. Pero el
metafísico separa el ser de los entes, porque no se agota en ellos, y se esfuerza
en vano por explicar el ser substantivado que no lo encuentra en todos los
entes, ni en su conjunto, ni en los intersticios de las cosas. Ni un ente, ni la
totalidad de los entes reales, pasados o posibles aclaran el ser en su consistencia y definición. La facticidad del ser en los entes, por otra parte, no dilucida
la consistencia del ser ni la de ningún ente real. ¿Tiene atributos el ser?
¿ Cuáles son? Nadie ha podido hablar de atributos del ser, porque no los
tiene. Ahora bien, sin atributos no cabe edificar una ciencia real del ser. El
más universal de los conceptos es el más vacío, el que tiene lógicamente
menos comprensión. Los trascendentales no contribuyen, en lo más mínimo,

a resolver la cuestión de lo que sea ser. Ni Aristóteles ni los metafísicos
posteriores nos han dicho qué es el ser. Se busca una idea clara y distinta
del ser y se advierte que el concepto no es unívoco. Como ser de los entes,
el ser se presenta en miles y miles de modos. ¿Será posible llegar, ante entes
diversos y de distinto género, a una ciencia unitaria y común? Todos los entes tienen ser, porque todos son, pero presentan diferentes constituciones ónticas.
i nos vamos al nivel óntico trataremos de las cosas en tanto que son, pero no del
ser en cuanto ser. Si nos queremos elevar a una teoría pura del er en cuanto
ser nos veríamos impedidos de incluir las diversidades reales, concretas. O
bien esa teoría unitaria se quebraría en un número creciente e ilimitado de
formas, modos, tipos, géneros, especies, clases, grupos que se van desvelando
en la habencia. El indefinible concepto de ser se ostenta como superior.
"Y en la medida en que es superior, en cuanto a la universalidad, en la
misma medida es ese concepto neutro y vacio: cuanto más abarca lógicamente, menos aprieta ontológicamente. La dificultad formal o 16gica no es más
que la consecuencia inevitable de la dificultad metafísica y epistemológica:
si el ser se determina como substancia, entonces el bien o el accidente no es,
o tiene que buscarse otro concepto superior que abarque a la vez al sersubstancia y ser-accidente, y con ello la substancia -observa Eduardo Nícolno resuelve, como se esperaba, el problema de qué sea ser". 13 En tanto que
la metafísica se considere como la ciencia del ser -apunta Ockham-, no
se ocupa de nada real, sino de un puro concepto. La distinción medieval
entre el ser y el concepto de ser acaba implícitamente con el principio de
unidad del ser y el pensar -que se rescata en la habencia entendida como
totalidad de todo cuanto hay, como todo lo habido y por haber- y nos
impide pensar unívocamente sobre el ser real y el ser como concepto. Por
una parte, la realidad es diversa. Por otro lado, ningún ente real puede darnos la razón última de su propio ser. De ahí que Santo Tomás se vea precisado a utilliar la hipótesis operativa de la analogia entis, de un existente
que posea el ser en grado tan eminente (Ser simplisimo sin limite de esencia), que pueda dar razón del ser de todos los demás existentes. La teoría
tomista de la comunidad ontológica entre el Ser que es y los entes que tienen
ur ( y derivadarnente, entre los entes, unos con otros, y entre el ente y su
propio ser) no aclara, tampoco, en qué ronsista ser. Dios y los entes intramundanos no pueden pertenecer a un mismo género. Dios no pertenece a
ningún género ontológico, está más allá de todo género y de toda ontología humana. Duns Scoto sostiene que el concepto de ser es unívoco en lógica
1COL, Eduardo, M,tajf.sica de la Expwión, pág. 34, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1957.
11

" KANT,

14

Jnmanuel, Critica de la Ra_wn Pura (Prefacio A XI).

,

15

�y equívoco en metafísica.u Pero la distinci6n, en vez de resolver el problema,
lo agrava. La identidad del ser, entendida en sentido .ª?soluto, ,º.os corta la
conexión con los existentes reales. Para salir de la cnSts metafísi~ en que
nos encontramos hay que volver a las cosas, a los entes -reales o ideales-,
a Jas posibilidades, a las valiosidades y al horizonte de todo cuanto hay.. No

hay ciencia del se~ en cuanto tal. Lo q~e ha~. es el haber d~ _la hab~neta 'V
lo que hace que ha)'a habencia. He alu la lis~ de la metafuua. ~eidegger
habla de la superación de la metafísica y de olvido del ser. ¿ Por que no detenemos a examinar el pretendido olvido del r? ¿Por qué no preguntarnos
seriamente si nos hemos olvidado del ser o nos hemo olvidado de Dios?

2. ¿Olvido del ser u olvido d, Dios?
El verdadero principio ontológico, de manera efectiva, ha _ido Dios r. no
el concepto de substancia, de ser en sí. La suficiencia onto!ógica no la nene
una cosa que exista en sí y no en otra, sino un ente _qu~ ~xista en sí y por si.
El concepto aristotélico de sub tancia no basta para Justificar el _ser de cuanto
· te ¡ siquiera alcanza a explicar el insuficiente ser del accidente de ser,
exi ·
· tíf b ta
que no es en sí. En rigor, ningún concepto humano de_ ?rden cien 1co . as
para justificar el ser de cuanto existe. Por eso la_ metafis1ca, d sde los gnegos,
recurrió a otro concepto, ontológicamcnte superior? que _es 1~ suprema R alidad irrespectiva. Lo real intramundano, aprc~end1do pnm~namente, es algo
mutable, insuficiente, menesteroso en sí, conuncrente, necesitado de ~na_ ~uperior justificación metafísica. La realidad, t_al como se ~frece, no se JU tifica
a í misma, por ser un ser-con-la nada implica una ser- m-~ nada. ~ es un
error buscar un principio necesario y trascendente de la realidad contingente.
El error e triba en pensar que una ciencia del ser en cuanto ser es la que
nos va a resolver el problema.

La realidad postula, por su propia contingencia, un principio nece ario.
Por eso "todo los caminos ele la metafísica llevan a Dios". El anhelo de ~onocer el principio de todo lo que es, que tod~ lo gobi~a, n~ ~eva al _rnncipio de los principios. Este hecho ya lo babia advertido Anstot~le _:. pues
todas las causas son principios", u y el orden de las ca~ o pnnc1p10~ . remite necesariamente a la causa principal. La idea de Dios en la metafísica,
profundam nte enraizada en factores vitales y teóricos, no ha podido ser desterrada por los vanos esfuerzos del agnosticismo filosófico, de los embat~
antirreligiosos, y del olvido irreligioso. La ausencia de Dios en la f nomenologia

y

" ScoTo, Duns, Comm. Ox. 2, 3, 1, n. 7.
ia AltTsTÓTELES, M ,taffsica, 1, l O13a.

de Husserl y en la ontología de Heidegger, deja a sus sistemas filosóficos
sin mención relativa al problema del principio. ¡ Grave déficit! Pero el problema subsiste, queramos o no llamar Dios el principio de todo cuanto hay.
Los términos del problema -abórclense o no se aborden- son racionales.
Y no veo impedimento alguno para encontrar una solución racional. Cosa
diversa es que algo quede más allá del límite de nuestra razón finita. Platón
supo sentir muy bien esa "falla ontológica" de la realidad, requerida de salvación. La insuficiencia del ser, la degradación ontológica de la existencia
no se resuelve apelando al recurso de concebir el ser, en sentido eminente,
como substancia.
Heidegger se lamenta por el olvido del ser. Pero en qué consiste este ser
nunca acaba de decirnoslo. ¿ Se trata de un concepto epistemológico inicial,
o bien de una idea teoréticamente terminal? Las preguntas por él reformuladas: ¿qué es el ser?, ¿por qué hay ser? quedaron sin respuesta porque no la
tienen en el ámbito en que se movía Heidegger. A esas preguntas sólo cabe
responder con la idea de Dios, pero Heidegger se encarnizó con la idea de fi.
nitud. De lo que debió dolerse no es del olvido del ser, sino del olvido de Dios.
La teoría del ser -desde Aristótele hasta Heidegger- no proporciona
satisfacción plena al entendimiento metafísico. ingún ente intramundano
ni el conjunto habencial de todo lo que es, presenta la razón última de su
ser y su existencia. Dejemos por ahora el hecho del devenir y de la caducidad
de los entes. Fijémonos, tan s61o, en que ningún ente intramundano aparece
justificado ontológicamente por el hecho nudo de existir. Las ciencias positivas
podrán aclarar las formas de ser propias de todo lo que existe· pero nada
podrán decir, en cuanto ciencias positivas, sobre por qué existe lo que txiste; por qué es el ser de los entes. Es la metafísica la que afirma que lo contingente postula lo necesario. Inútil el afán de encontrar en este mismo mundo
un ser que escape a la contingencia. o estamos ante un concepto especulativo,
sino ante un hecho metafísico patente. El conjunto de los entes que son, y la
habencia entera nos son dados en la forma de ser de Ja contingenc.ia. Ahí
están como facticidad, pero sin darnos la razón de su ser mismo. Y al no
dárnosla es ineludible la implicación de la existencia de un ser que existe con
razón propia, de un Ser fundamental y fundamentante, de un Ser necesario,
e to es, onto16gicamente, suficiente. Cualquier investigación que proceda con
rigor y continuidad -sea de índole biológica, física, química, psicológica o
de cualquier otra índole- se encontrará. a la postre, con este problema d I verdadero principio metafísico.
E1 olvido de Dios -y no el olvido del ser- nos ha llevado en la época .
contemporánea, a una metafísica defectiva e inadecuada. A mí no me 1m-

16
17
hum6niw-2

�,
porta el ser como tal, sino las cosas, las personas, el mundo, la habencia, Dios.
El ser lo tengo a la vista en los entes reales y concretos. Lo que interesa es
saber cómo son y cómo se conducen esos entes, cómo puedo coexistir con
ellos y c6mo puedo descubrir la unidad, la conexión de todo lo que hay. La
pregunta que interroga por el ser es equívoca. De esa interrogante se resbala hacia las existencias. No hacía falta todo ese aparato conceptual para
resbalar hacia el existente concreto.
La metafísica no puede librarse de tratar del principio de todo cuanto
hay. Con el problema del principio de unidad nació la filosofía. La unidad
está en la habencia -conjunto de todo cuanto hay- y no en el ser en cuanto
ser. Pero esta unidad fáctica requiere un principio supremo. El ser es sólo una
actualización, un momento respectivo de la habencia. Y es ser del ente. La diversidad de formas de ser no implica, en suma, diferencia de grado en el
hecho mismo de ser. En ese sentido, la noción tradicional de ser es más amplia que la de Ser divino, y por otra parte depende -principio de participación- la noción de ser de la noción de Dios. ¿No será ya tiempo de abandonar
el centro tradicional de la metafisica, que reposaba en la vieja ciencia del ser,
para instaurar una nueva metafísica de la habencia -todo cuanto hay- y
de su causa principal y última?
Detengámonos en el examen del "actus essendi" de la escuela heideggereana, para dilucidar si puede hacer las veces del "ipsum esse". Acaso esta investigación arroje suficiente luz para pasar de la crisis a la lisis de la metafísica.

3. /'Actus essendi" o "lmpsum esse"?
La metafísica se hace en el tiempo, pero no depende sólo del tiempo. Para
Heidegger hay un solo tema del filosofar: el ser. El esclarecimiento del ser
se realiza en la existencia, y en ella, el hombre es el medio, el lugar y el
fundamento de la posibilidad y el punto de partida de ese esclarecimiento.
Pero lo cierto es que todo se queda en un "pastoreo" del ser, sin llegar al
esclarecimiento. Aristóteles unificó lo separado por Platón. La realidad esencial y la esencia real están en un único mundo. Santo Tomás de Aquino asigna
a cada ente su lugar determinado en la totalidad, en el ser. Santo Tomás nunca
llegó a distinguir entre la totalidad de cuanto hay -lo que nosotros denominamos la habencia- y el ser. El hombre, para el Doctor Angélico, debe
actualizar su ser, ocupar y afirmar su verdadera ubicación esencial. A la
clara jerarquía de valores corresponde una clara jerarquía de entes. Cuando
el orden se altera debe restablecerse. Hay un orden justo. La libertad puede
decidirse en su favor o en su contra. "Nihil volitum, nisi cognitum". ¿ Hay un

18

olvido del ser
. •
. en la visión aquiniana? Para Heidegger sí Jo hay. p ero, éque
e_s el _5:r h_eideggeri~o? Pura luz que alumbra todo y hace posible toda investiga&lt;:on sm ser obJeto de investigación. Luz sin sostén entitativo no puede
explicar nada.
La filosofía de la esencia experimentó una crisis decisiva en ]a filosofía
de Kant, tras la crisis preliminar del nominalismo medieval. "Metafísica de
la subjetividad" ha llamado Heidegger a la filosofía de la esencia. y uno
de sus ~scípulos más allegados, Max Müller, apunta: "El conocimiento de
la e~n~ presupone, como hemos visto, una visión del todo, del englobante,
del infrruto, o sea, del ser, ámbito de la esencia". 16 Ahora bien el todo el
englobante, no puede reducirse a un concepto vacío como el del ~er. Se d~ele
~ax Müller de que el ser se pierda en el realismo esencialista y en el idealismo: "En el realismo de la filosofía esencialista se identifica el ser con el
ord~n de_ las esencias detrás de las cuales desaparece, por así decirlo, el ser
al dif1:111~se en ellas. En el i~ealismo, en cambio, el ser es espíritu, y el espíritu
es la mf1mtud que se emanapa de lo sensible y finito es la libertad absol t
.
" n El prof esor Max Müller
..
'
ua
rrnsma •
pretende que un supuesto ser sustantivado
que no es nada fuera de los entes, subsista más allá de la esencia O del esp' ·tu'
H
,
m.
e aqU1 un texto de Max MüJler donde aparece la típica huella de su maestro
Martin Heidegger: "experimenta el ser como la historicidad absoluta como el
todo, lo incondicionado, supraindividual y absoluto mismo que de p, ' f' ·. hi , ·
or s1 1n1
~~ . stoncamente?ª. ¿ Q~é p:1"1ebas se aducen para hablar de un ser supramdJVJd~al que se fm1tiza hist6ncamente? Ninguna. Max Müller habla del ser
co1:11o 81 fuese una persona: "Una nueva forma de la verdad del ser quiere
salir a la luz. Frente a e~Ja todo lo que cabe es "estar pronto" _19 ¿ Quién es
ese ser -:-como no se.~ Dios- que v~ a salir a la luz, y ante el cual lo que
cabe es esta_r pronto ? Esta reverenaa hacia el ser, de origen heideggereano,
parece aswrur caracteres religiosos: "El hombre no es el ser ni su señor sino
el ' guar di'an' y e1 •pastor, del ser que, trascendiéndole infinitamente se confía
'
no obstante ª, él haciéndolo partícipe de esa trascendencia en este ~onfiarse y
entregarse a él. :tl, ~I hombre, no es el ser ni es más que el ser. No es sujeto
que a~arca el ser, smo, como su servidor, un 'ahí' (Da) de él". 2º El hombre
reducido a .un "pastor"
.
, a un ''guardián" , a un "seIVI·dor'' de un concepto
que se ha hipostasiado. ¡ Hasta aquí llegan los extravíos de la metafísica occidental del ser! El hombre es pura ec-sistencia. La esencia del hombre es la
'" MÜLLER,
n MüLLER,
11

Max, Crisis de la Metafísica, pág. 27 ' Ed . Sur.
Max, Jbid., pág. 34.
Max, ]bid., pág. 42.

MÜLLER,
MhLER, Max, ]bid., pág. 46.
:o MÜLLER, M:i.....-:, ]bid., pág. 47.

10

19

�existencia. Dicho de otra manera: la esencia del hombre es no tener esencia.
La vacuidad y el formalismo de esta concepción del hombre es inocultable:
"Sólo cuando la vacuidad de ·1a carencia de naturalei.a y esencia ha constituido
la naturaleza y la esencia humanas, la exigencia del ser mismo puede llegar a
convertirse en lo auténtico del hombre, puede éste ser lo que corresponde a su
destinación: ec-sistencia y cumplimiento de la ec-sistencia y, por tanto, "ser
ahí" (Da-Sein) .21 Heidegger y su epígono Müller pretenden esclarecer el
hombre a partir del ser, como :misionario. "El ser, como el fundamento de
todo fundamento, tiene ciertamente necesidad de lo fundado para advertir
a su presencia, a su "Da" . . . Más necesita lo fundado, el hombre, del fundamento para advertir su esencia" .22 ¿Cómo va a ser el ser fundamento de todo
fundamento si tiene necesidad de lo fundado para presentarse, para ser ahí?
Heidegger y Müller hablan del fundamento de todo fundamento, refiriéndose
al ser, cuando debieron hablar de Dios. ¿Porque quién sino Dios puede ser
fundamento del fundamento? ¿ Cómo puede hablarse sensatamente de "una
nueva menesterosidad y contingencia del ser, del todo y su totalidad, del infinito, de lo ontológico, necesario-en-sí, de lo omnicomprensivo y transfáctico:
El ser mismo ha menester del ente", en términos heideggereanos? En el epílogo a "¿ Qué es Metafísica?" Martín Heidegger advierte que "mmca esencia
(west) el ser sin el ente". 23 Yo preguntaría si alguien puede probar, en alguna manera, que un supuesto ser -que no es ningún ente concreto- puede
estar esenciando. El ser --que no es Dios-- excede a todo ente, tiene una
historia, es acaecimiento ( Ereignis) y "resolución" ( Austrag). El "cuidado"
(Sorge) del hombre es cuidado por el ser que le excede, que se identifica
con la verdad y con el tiempo. Por esta vía no encuentro "superación de
la metafísica" sino confusión de la metafísica con la mitología. El ser que está
oculto aparece de pronto. ¿Por obra y gracia de quién? Se exige -en
"La Carta sobre Humanismo"- experimentar el ser como sagrado a fin de
que el Dios se manifieste en lo divino y sagrado. Pero, ¿ cómo sacralizar un
concepto? La experiencia filosófica va desde lo real como parte de la habencia,
hacia el último fundamento de la habencia que no es el ser en general, el "ens
comm une", sino lo más real de la realidad, la suprema Realidad irrespectiva,
,,
,,
ce
•
·»
tu 1
el Actus purus. El ser como ens commune o ens m commuru no es ac a mente real en sí mismo, no es Actus purus, ni la "realitas realitatum et omnitudo realitatum". La realidad previa que está en todo y por lo que todo es,
no puede ser el concepto de ser, sino Dios. Realidad, idealidad, actualidad,
habencia se unifican en Dios. El ser no tiene historia; la que tiene historia

zi

MÜLLER ,

Max, /bid., pág. 48.
48.
6s la M6taflsica? Epílogo, 5a. edición, pág. 41.

"' MÜLLER, Max, /bid., pág.
" fulDEOGEll., Martín, éQu,

20

es la habencia: historia de su autorrealización. Heidegger se empeña inútilmente en evitar que su concepto de ser sea un simple 11ens rationis". Lo
compara eón el actus essendi que hace surgir de sí las esencias como los modos
de su recepción en que, al finitarse, se autolimita. Toda esta fantasmagoría
-tan germana- nos recuerda la "Fenomenología del Espíritu" de Hegel,
aunque la hlstoria sea diferente. Aquello de que todo emana no es el actus
essendi sino el ipsum esse. ¿Acaso podemos encontrar la unidad en la atm6sfera vacía del ser? ¿No será mejor dirigir nuestro intelecto hacia la unidad
de todo cuanto hay?

4. La unidad de la habencia no
es la atmósfera vacía del ser
"El ser y el uno, pues, se predican en universal y principalmente de todo",
apunta Aristóteles.i• Para acceder al ser, el Estagirita se orienta por la relación lógica, predicativa. Desde entonces, la metafísica se abocó a tratar
del concepto, antes que de la habencia. El griego clásico se hallaba -o creía
hallarse- con una mentalidad íntimamente inserta en la estructura del ser
más que en la de la habencia. Tras la crisis de los universales y del idealismo,
los hombres del siglo XX no queremos quedarnos prendidos en la retícula
del concepto ser. Queremos ir a su realidad misma en los entes cóncretos. Y
más allá de esta realidad queremos llegar hasta el seno de todo cuanto hay.

La vieja ciencia del ser ha entrado en crisis por su eidetismo escindido de la
esfera de lo real y de los haberes de la habencia, En vez de estudiar la estructura real del ente, de cada tipo de ente y del ser Iealizado concretamente
en los entes, la metafísica tradicional se desvió hacia el concepto de ser. Lo
más general en ontología es un mero concepto. Pero este concepto no es el
ser máximamente concreto. No es de extrañarnos la desviación del nominalismo, si la escolástica iniciaba toda especulación metafísica con la ratio entis,
del ens ut nomen, del predicatum essentiale. Una cosa son los entes reales que
son, que tienen ser, y otra muy diferente el concepto de ser. Y sin embargo,
los escolásticos no distinguían el ser del ente y hasta carecieron de palabras
apropiadas. El "conceptus entis" era la denominación única que englobaba al
ser y al ente. El vocablo "esse" sólo poseía un sentido estrictamente verbal. En
el concepto indiferenciado de ser se pretendía abarcar toda una jerarquía
6ntica. Qued~ban sin distingwr los planos de diferente estatuto l6gico-01ztológico.
" ARISTÓTELES,

(Met. I 2, 1053 b 20; cfr. 998 by 1060 b 4).

21

�¿ Es posible incluir en el concepto de ser una diversidad de estructuras entitativas y de posibilidades? ¿ Cómo decir qué es lo que puede ser? Estas
preguntas no pueden ser contestadas satisfactoriamente por la vieja ciencia
del ser r ponen de relieve su insuficiencia.

Los entes se hallan, se realizan y se hacen inteligibles en la habencia y no
en el ser. ¿ Y qué decir del ser como concepto en relación a Dios? "El concepto de ser no puede, pues, por sí mismo notificar, previamente a todo ulterior
raciocinio, 11ada referente a Dios; a lo sumo podría admitirse que la unidad
o poder unilicante del concepto parece postular una Realidad Fundante y
Fontal en virtud de cuya participación todo ente recibe su realidad. Mas
este vislwnbre no da derecho a atribuir propiedades estrictamente divinas a esta Realidad Fundante en virtud del concepto mismo y previamente a toda
demostración. Por lo tanto no nos parece que pueda afirmarse que el concepto de ser implique en sí mismo la diferencia entre Creador y creatura,
así como tampoco entre sustancia y accidente, ya que la existencia de esta
clase de entes ha de ser previamente probada". 2 ~
En la estructura misma del concepto de ser no tiene lugar esa "proporcionalidad" entre las diferencias ónticas de las diversas clases de entes reales.
El concepto de ser no notifica por sí mismo tales diferencias. El concepto más
general, primario, y universalmente inteligible para toda mente humana no
puede incluir formalmente elementos que valen como ser sólo para determinados sistemas. Francisco Suárez vio claramente esta dificultad. La filosofía
del ser ofrece unas esencias absolutas o unas entidades concretas, moviéndose
en el vacío, sin conexión alguna, sin "campo de fuerzas" -si queremos analogar con la física de Einstein que usa esta expresión-. La primitiva filosofía
griega andaba --como ahora nosotros- en pos de la unidad, que no es la atmósfera vacía del ser. La habencia es una unidad trabada y dinámicamente
interrelacionada de la totalidad de los entes y de las posibilidades en sus mutuos condicionamientos. Habencia condicionante y totalizante. Totalidad estructural Comunidad participativa. Por la instauración de esta nueva metafísica de la habencia nos encaminamos hacia una expresión unificante y
dinámica de la totalidad supraintegrada. Esta totalidad supraintegrada, que
no es la indefinitud del ser, es presencia unificadora, sintaxis óntico-lógica,
contexto de cosas y sucesos, sentido que permea el universo teleológicamente,
participación del Ser fundamental, subsistente por sí.
CENCU.LO, Luis, Curso de Filosofia Fundamental, tomo I, Tratado de las Realidadti, 2a. Edición, pág. 282, Publicaciones del Seminario de Antropología Psicológica
de la Universidad Complutense de Madrid, 1973.
11

22

5. La metafísica en trance de muerte
Sólo hay algo real: 1a unidad y totalidad de la habencia. La idea de ser
no es la más real. Por algo Protágoras decía que no deberíamos utilizar
nunca la palabra ser. De la concepci6n de ser como sujeto (Parménides), el
espíritu humano pasó a la concepción del ser como predicado (Platón), y
al ser como verbo (Kant). Esta ambigüedad, esta ambivalencia de la idea
de ser ha llevado, a no escasos fil6sofos, a negarla como tal. Mientras algunos
piensan que las cosas no poseen una consistencia suficiente para merecer el
nombre de ser (hueco o carencia constitutiva), otros afirman un excedente de
esencia, una superabundancia que rebasa infinitamente la idea de ser que nos
formamos los entes finitos y mortales. ¿ Nos llevaría esto a pensar que la idea
de ser -se pregunta Jean Wah1- está fundada en la gramática? Probablemente no hay nada en las cosas que responda a nuestras formas lógico-gramaticales, nada en ellas que responda a la distinción de sujeto, predicado y
verbo. Desconfiemos de nuestra tendencia a realizar los términos de nuestra
gramática. 28 Es posible que no haya nada en las cosas que responda exactamente a nuestras formas I6gico-gramaticales, pero en todo caso esta falta
de correspondencia precisa no significa, como lo pretende Bertrand Russell
siguiendo a Rudolf Carnap, que nunca atribuimos el ser a las cosas sino a
las proposiciones. Una cosa es que el ser como idea nunca sea completamente
transparente al conocimiento, y otra cosa muy diferente es que no exista el
ser. Hablar del ser como un mero sentimiento -tal como lo hace Jean
Wahl- es suponer -aunque no se diga- un algo que causa, que ocasiona,
que motiva el sentimiento. ''Tendremos que preguntamos si existe realmente
una idea del ser y si, al hablar del ser, no propendemos en vano a traducir
a un lenguaje intelectual lo que sólo puede darse al sentimiento" apunta el
filósofo hebreo-francés. 27 Wahl --que se pregunta por una idea- no se pregunta por una intuición del ser, por una vivencia preconceptual del ser. La
antinomia en el interior de la idea misma de ser, no destruye la realidad del
ser de los entes. Ciertamente la idea de ser es antinómica: «El ser debe estar,
por una parte, separado de toda otra cosa y, al mismo tiempo debe incluir
todas las demás cosas''. 28 Para no caer en esta antinomia hay que abandonar
una metafísica construida sobre la idea del ser, que como lo ha visto Hegel
es una idea vacía para instaurar una nueva metafísica basada en la habencia.
Limitémonos a observar nuestras propias reacciones ante los grandes proble• W.uu., Jean, Tratado de la Metafísica, pág. 123, Fondo de Cultura Econ6mica,
Mb:ico-Buenos Aires, 1960.
n WAaL, Jean, Opus cil., pág. 128.
21 WAHL, Jean, Opus cit., pág. 127.

23

�mas de la metafísica, para construir, a partir de ellos, como podamos, los
cimientos de una nueva edificación metafísica.
Tenemos la certeza inmediata de que somos, de que no pertenecemos al
no-ser. Pero ¿ qué es el ser? En lugar de instalarnos en la idea de ser -"ide1smo" vacuo-- partamos de nuestro ser-en-la-habencia. El ser está proyectado
y actualizado en la entidad que me constituye. Pero el ser no sólo está en
mí, sino en las cosas en su actualidad habencial. Su unidad, dentro de la
habencia, es respectiva. No se trata de una suprema cosa que envuelva todo
lo real y todo lo ideal. Esta gigantesca y ficticia sustantivaci6n del ser ha
puesto a la metafísica en trance de muerte. Lo que hay en su actualidad
habencial nos resiste, no lo podemos cambiar en su ser estructural. Como
advertía Malebranche, "no podemos hacer de un círculo o de un triángulo lo que queramos". La actualidad habencial es una fuerza, dynamis, una
influencia, una acción. Esta dynamis percibida a partir del horizonte tempo-espacial de la habencia une todos los entes. El tiempo y el espacio dentro del
horizonte de la habencia no son solamente elementos de separación entre los
entes, formas en que a menudo han sido representados, sino que son, a la
par, expresión de la influencia y de la irradiación de las actualidades habenciales unas en otras. Prehensi6n y distancia, unidad y diversidad se traban,
se articulan en la universalidad de la habencia. Hay que volver a la habencia
en que estamos, a esa habencia que a los primeros filósofos griegos se les
manifestó en forma de naturaleza y de la cual tenían una idea tan profunda.
La habencia es crecimiento y devenir, aunque tenga su estructura permanente. En el todo de la habencia y no en la vacuidad del ser hipostasiado
es en donde podemos avizorar la lisis de la metafísica.
6. Hacia la

lisis de la metafísica

En lugar de instalarnos en las ideas, hay que instalarnos en la realidad,
en la habencia. No debemos movemos, primeramente entre ideas, para abordar las cosas, después, indirectamente. "A las cosas mismas", dijo Husserl
aunque él mismo haya traicionado su lema. A la habencia misma, diríamos
nosotros parafraseando a Husserl, para que el imperativo no resulte tan cósico.
No queremos meros "reflejos" de la habencia, sino la habencia en sí. No
manejaremos la "lógica de los principios", descuidando la "lógica de la habencia". Pero tampoco nos instalaremos en las cosas, entes ideales, posibilidades,
relaciones y horizonte sin "tener idea" de lo que son. A la habencia no llegamos por vía de predicaci6n sino por vía de instalaci6n. No queremos hacer
una teoría de la habencia como sujetualidad, sino como sustantividad. La
habencia posee su estructura constitucional. En y por la habencia averigua-

24

mos qué es lo real, lo ideal, lo posible. Método habencial directo, visión intrinsecista de la habencia que nos conduce a una teoría de sus dimensiones.
Hay que deletrear en cada cosa su "es", siempre en contacto con la tierra de
lo concreto. EJ afán de inmediatez, de acercamiento nos lleva no tan sólo
a la realidad física, sino a la entidad ideal, a las posibilidades y a las dimensiones todas de la habencia. Porque lo importante es la habencia misma y no
un reemplazo conceptual de ella.
Nuestro "habencialismo" intrinsecista postula las siguientes tesis:
1) . Estar previamente instalados en la habencia, para podemos formular el
problema crítico de la verdad. El hombre es un ser-en-la-habencia y un estar-enel-mundo. Somos en la totalidad de todo cuanto hay -incluyendo otro tipo de
entes racionales diverso al tipo humano, si lo hay- y estamos en el mundo
en situación de espíritu en condición carnal. No sólo estamos inmersos en un
mundo de cosas, de entes ideales y de posibilidades terrenales, sino que somos en medio de galaxias, de viajes extraterrestres, de valores que descubrimos
paulatinamente ...
2). El hombre es un ser constitucionalmente abierto a todo lo creado (la
habencia) y al Creador ( el fundamento de la habencia). Vive co-existiendo
con las cosas, cuasi-conviviendo con los animales, con-viviendo con los otros
hombres y adorando a Dios. Tendremos que justificar filosóficamente, en su
oportunidad los conceptos de creación y Creador.
3). Cosas, animales, hombres y Dios entran en el hombre, que es constitutivamente apertura y lo conforman abiertamente aunque en muy diferente
escala. No se trata de entes yuxtapuestos al "yo", sino de realidades e idealidades implicadas en la existencia humana. Nada seríamos sin habencia y sin
Dios. "Vivir-sin" es un no vivir; "vivir-con" es la estructura formal del
hombre.
4) . En su apertura a la habencia el hombre no pone la entidad de la misma, sino su exterioridad para interiorizarla.
5). La intelecci6n de lo habencial es, en su rafa, mera actualizaci6n (Zubiri) ; y no posici6n (idealismo), ni ideaci6n o conce ptualizaci6n ( Escolástica
y Racionalismo), ni intenci6n (Husserl), ni "desvelaci6n" (Heidegger). Las
cosas, los entes ideales se actualizan o se hacen presentes a la inteligencia por
sí mismos. Actualización es autopresentación de los entes ante la inteligencia
ratificando su propia realidad o su propia idealidad. La realidad propia o
la idealidad propia, al presentarse al hombre, se convierten en realidad actualizada o idealidad actualizada. La verdad habencial es distinta de la verdad

25

�l6gica (verdad del conocimiento) y de la verdad 011tol6gica (conformidad o
mesura de una cosa con su concepto objetivo) . La verdad habencial no es
sino la actualización de la cosa o del ente ideal mismo. Hay dos condiciones
de un mismo término: el ente concreto en su condición de entidad propia y
en su condición de entidad actualizada. la verdad habencial es una verdad
preconceptual - "hay un ... ", "hay el. .. " - que nos abre e inmerge de manera primaria y radical en el mundo y en la totalidad de cuanto hay.

6). La "idea entis in genere", el "ens coromune" o "ens in communi" nos
ha hecho perder el respeto a la vieja ontología. Zubiri ha puesto de relieve
cuatro puntos vulnerables en la antañona ciencia del ser: a) Cuando se habla
del "ser en cuanto ser'' se habla ambiguamente. Parece sugerirse la existencia de
una especie de super-ser que envuelve todo lo que hay. "Las cosas reales son,
pero el ser no tiene sustantividad. 29 b) La idea generalísima del ser es una
impostación logicista del problema ontológico. La realidad se nos da a la inteligencia sen tiente en "impresiones de realidad", antes que en conceptos abstractos. La inteligencia concipiente se funda en la inteligencia sentiente. La
realidad ( o en términos nuestros la habencia, que es más amplia que la realidad) es muchísimo más rica que su reflejo conceptivo. El ontólogo escolástico
se sube desde el primer momento a la idea generalísima del ser y baja del ser
pensado al ser real. Frente a esta dialéctica conceptiva y descendente, Zubiri
postula una nueva dialéctica física y ascendente: se parte del "es" físico de
las cosas intramundanas, se asciende al "es" de la vida y de la existencia humana, para terminar en el "es" de Dios. Así manifiestan, en amplitud creciente, los sentidos del "es'1, las "rationes entis". No hay un "es" puro.
Consiguientemente no hay un concepto hecho del ser. El progresivo descubrimiento de nuevos objetos o regiones de la babencia, obligan a rehacer
"ah initio" el sentido mismo del "es" en una unidad superior.
Lo humano conserva el "es" de lo c6sico, eliminando la peculiar coseidad
en cuanto tal. El individuo no es una construcción a partir de la especie. El
verdadero problema, como lo apunta Zubiri, "no está en cómo se individualiza una quiddidad, sino justamente al revés, en si existe en qué condiciones
existe, una expansión quidditativa, una quiddidad para una determinada esencia individual constitutiva". 30 c) Mientras la Escolástica parece adscribir la
realidad al ser, Zubiri adscribe el ser a la realidad La realidad es lo que las
cosas son "de suyo", en sí y por sí. "La actualidad de lo real en el mundo
es lo que formalmente es el ser". 31 "La realidad no es el 'ser' ·por excelencia,
• Zu1JI1n, Xavier, Sobre la Em1cia, pág. 437.
• ZUBIRI, Xavie-r, Opus cit. p5.g. 234.
u Zusnu, Xavier, Opus cit., pág. 433.

26

com_o si realidad se inscribiera primariamente 'dentro' del ser, sino que 1a
realidad ya real es el fundamento del ser i es el ser el que se inscribe 'dentro'
de la realidad sin identificarse formalmente con ella". 32 La respectividad de
las cosas reales en cuanto reales es el mundo. El primer inteligible no es el
ser si?o la realid~d. ~l ser y el no-ser tienen un carácter puramente respectivo.
d) Si la ontologia b.ene un carácter pre-teológico, no es posible dentro de
una metafísica intramundana, forjar una teoría del ser cread~ en tanto
que creado, sin ascender antes a la causa primera del mundo y sin radicalizar metafísicamente el tratado "de causis". De otra suerte caemos en teologismo ontológico.

7) . Para la lisis de la metafísica es preciso superar el carácter c6sico del
re~lismo _zu~iriano, conservando todos sus sólidos y penetrantes aciertos. En
pruner. termino propongo la sustitución del término realidad por el término
babenoa. Porque la ha.beocia entendida como 1a totalidad de cuanto hay
abarca mucho más que la realidad. Hay entes que no son reales sino ideales
o ~an~tico~. _Hay también posibilidades gue no son pero que pueden ser. El
p~~er mtehgible es la habencia y no la realidad, aunque la babencia se mantf1este, las más de las veces, en entes reales. El conocimiento universal sería.
im~osible "~ la especie no existe", como asegura Zubiri. Es claro que la especie no extSte con existencia física, pero esto no quiere decir que se reduzca
a nada. Tampoco puedo estar de acuerdo en que la "esencia es siempre individual" y que la " ingularidad pertenece formalmente a la esencia constitutiva
de un ente".35 Por este camino se problematiza en exceso la construcción de
una metafísica. La esencia ya no sería esencia -por lo menos en términos
de metafísica clásica- y la existencia quedaóa incluida formalmente en la
esencia y reducida a elJa. Es sano el realismo concretivo de Zubiri -tan
hispánico ~~ su. ~spíritu- mientras la desconfianza hacia lo eidético no llegue
a la descalificac1on o a la supresión de entidades ideales. El realismo moderado
de Santo Tomás resulta aún, en su espíritu, altamente aleccionador. Nos
invita a evitar dos extremos: el realismo exagerado, que afirma la existencia
de los universales ante rem, y el nominalismo, que convierte los universales
e~ me~os flatus uo_cis. ~l aquinatense considera que los géneros y las especies existen formaliter in mente fundamentaliter in re.
Examinada la crisis inocultable y la posible lisis de la metafísica toca ahora
estudiar el problema metodológico.
'

"' ZusIR1, Xa\'Íer, Opus cit., pág. 410.
Zusmr, Xavier, Opus cit., p&amp;gs. 246-248.

11

27

�FELICIDAD Y VIRTUD EN LA
REFLEXIÓN tTICA DE ARISTÓTELES

LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR

Universidad Aut6ooma de Nuevo León.

EL SENTIDO, la búsqueda y el encuentro de la felicidad se dan indisolublemente
en la existencia del ser humano. La naturaleza racional de la persona nos
ofrece un rasgo notorio y un testimonio vivo de propensión hacia el bien y la
felicidad. La felicidad habrá de ser entendida, desde ahora, como logro y conquista de un haéer humano, ocupado y preocupado por alcanzar las armonías
debidas entre las acciones y actos concretos, con los criterios de normaci6n
surgidos de una conciencia critica que los pondera y articula, con profundo
sentido de responsabilidad y en base a un juego diversificado y dialéctico de
los criterios éticos.

La presencia de la moral en la conducción del pensamiento y de la acci6n es,
ante todo y mucho más que una ciencia, una técnica o un arte, un quehacer
práctico. La conquista de la felicidad se logrará en la medida en que la obra
humana cumpla con los fines valiosos que a manera de postulados fundamentales, mueven su entusiasmo y su hacer cotidano. La ética y la moral cumplen
aquí, un papel elevado de conducción del obrar humano hacia el logro del
bien y con eUo de la felicidad.
El anhelo e indagación de la felicidad se nos presenta reiteradamente en
vivencias y experiencias que concitan en nuestro ser la incorporación de ella, a
partir de una capacidad personal que tenemos para alcanzarla. Superados los
desacuerdos en el examen y determinación de qué es aquello en que consiste la
felicidad, ésta se nos mostrará -como medio a conquistar- con su intensa,
brillante y convincente luz. Iluminará el momento inicial y alumbrará con eficacia subsiguiente el camino de la vida. El placer, riqueza, honores, sabiduría,
conocimientos, constituyen logros incompletos si no están vinculados al bien. Un

29

�bien que se siente y vive con unos efectos que permanecen, vigorizan y alientan al ser humano en la marcha del esfuerzo que reclama la existencia.
El encuentro de los objetivos a alcanzar como bienes deseados para el
logro de la realización personal, resalta la labor necesaria y conveniente de la
contemplación y el análisis. En el ejercicio de tal tarea el hombre profundiza en
los sentidos, implicaciones y consecuencias del obrar con apego al bien. Para
entender la felicidad en el hombre es necesario considerarlo en su naturaleza y en el desarrollo de su actividad. propia.
"La actividad racional y pensante es el bien supremo del hombre, también
será ella la fuente primaria de sus dichas y en ellas encontrará la felicidad.,
felicidad que no es más que la forma en que se traduce a nuestra naturaleza
la atracción racional del bien. El hombre, por consiguiente, será feliz cuando
ejerza esta {unción del alma del modo más adecuado y mejor posible.
"La virtud contemplativa somete las acciones todas del hombre a la norma
del espíritu y hace que la vida sea perfecta, completa, acabada, coextensiva con la duración de nuestro ser, ya que la continuidad es un distintivo necesario de la felicidad. El placer de un día no produce felicidad. La virtud habrá
de dimanar de nuestra actividad. La virtud de un hombre será aquello que lo
sitúa en la plenitud de su desarrollo y de su eficiencia humana, lo que hace
que él sea bueno en cuanto hombre y que su obra sea buena gracias al influjo
del pensamiento. Podemos hablar por tanto, de las virtudes del carácter y de
las virtudes del pensamiento.
"Para que se formen en nosotros las virtudes morales es necesario un _P:incipio
distinto de la naturaleza misma. Principio que debe poseer una plasticidad de
que ella carece. La naturaleza nos da una aptitud para re~ibirlas, y esta potencialidad O receptividad se actualiza en nosotros por med10 de la costumbre Y
el hábito, es decir, la serie de actos semejantes y repetidos.
"Ante Ja interrogante de si la virtud ética o práctica es una pasión, una
potencia o capacidad, se dice siguiendo el pensamiento de Aristóteles, que de
hecho todo lo que tiene lugar en nuestra alma se puede catalogar en una
de estas categorías. Las pasiones son los estados emotivos del alma, sus afecciones sentimentales, el deseo, la ira, el amor, el miedo; las potencias son las
capacidades gracias a las cuales somos aptos de experimentar estas emociones;
los hábitos son las formas constantes o dominantes de conducirse frente a
las pasiones, según un exceso, un defecto o un término medio.
"Es evidente que la virtud no es una pasión. Porque la pasión es un estado
transitorio que no depende de nosotros, y la virtud es una actitud estable que
depende de nuestra voluntad. Porque depende de nuestro querer, alabamos al

30

hombre virtuoso y recriminamos al vicioso, cosa que no hacemos cuando alguien simplemente siente amor u odio. Tampoco es Ja virtud una potencia.
Porque la potencia o capacidad es algo innato, mientras que la virtud es algo
adquirido. Por lo demás, la potencia es algo _indiscriminado en algún grado,
porque las potencias están orientadas a ambos contrarios, es decir, pueden, siendo las mismas, realizar el bien y el mal, mientras que el único objeto de Ja
virtud es el bien. La virtud moral es una cierta manera de comportarse frente
a las pasiones, manera voluntaria y adquirida por esfuerzos libres.
''Lo que realmente distingue y define la acción virtuosa es que consiste en
una elección o en una preferencia, que es consecuencia a su vez de una deliberación sobre aquellas cosas cuyas causas se encuentran en la inteligencia y
el poder del hombre. El obrar moralmente exige, pues, no só]o hacer alguna
vez el bien, sino hacerlo de ordinario, apartando todo lo que no es recto, y
hacerlo con una intención ordenada. El hombre virtuoso es, en efecto, norma
de la virtud, pero su actuación depende de su e]ección de lo justo.
"En su forma o esencia se nos manifiesta como una disposición moral de la
rnluntad, de acuerdo con Ja cual el ser humano observa el orden y realiza debidamente sus funciones propias y características. La virtud tiende, en el objeto
de su actividad, a evitar todo exceso y todo defecto. Una acción es, en efecto,
perfecta, cuando alcanza una medida conveniente, un justo medio, sin quedarse en la parte de acá de él ni ir tampoco a la parte de allá..
"La virtud debe ponernos en disposición de hacer lo que es conveniente o
necesario cuando sea conveniente y en la medida de lo conveniente. Esta discriminación de las circunstancias de la acción virtuosa nos vienen del entendimiento, de la recta razón -que es objetiva-; el logos es la forma y la ley de
la virtud, y él es el que sujeta nuestros instintos y tendencias irracionales a
una norma de orden, de tal forma que nos asegure Ja mayor felicidad posible,
o lo que es lo mii.mo, el despliegue más completo, total y armónico de nuestras
energías síquicas y vitales. Y así, el término medio resulta proporcionado a
nosotros mismos y a nuestra capacidad de energía. Las acciones que se contienen dentro de una moderación y de un justo medio, en lugar de agotar la
fuente de que proceden, aumentan su capacidad.
"La virtud moral es una disposición o actitud permanente para obrar con
una elección intencionada o dirigida deliberadamente a un fin, en un término
medio relativamente definido a cada uno por la recta razón, tenida en cuenta
la determinación que de ello pudiera dar un sabio.
"Toda virtud moral es una manera de comportarse frente a tendencias o
apetitos de naturaleza irracional, sean éstos factor común de la naturaleu

31

�humana en general, o sean, por el contrario, factores típicos del individuo en
particular; de estas fonnas de conducta, la voluntad, guiada por la recta
razón, excluyó el exceso y lo defectuoso, de forma que, por el equilibrio de
la sujeción del alma apetitiva a la racional, realizó la virtud.
"La determinación de la naturaleza de la virtud exige la definición de la
recta raz6n y el establecer de qué manera guía la voluntad. La razón gobierna al hombre. Su papel no es tan sólo proponer o sugerir, su función es naturalmente impositiva. El pensamiento es ordenador. Su fin es determinar lo que
hemos y lo que no hemos de hacer.
"La virtud es realmente un arte, el más dificil de todos en su determinación,
en su medida, en sus circunstancias todas. El texto del bien es el mismo del
que lo practica, el hombre virtuoso, el sabio. Ese hombre dócil a las imposiciones de la armonía, cuyos gCYZos son proporcionados a los que motiva, cuya
razón y cuya sensibilidad son reactivas al bien y al mal. Esta sensibilidad estética para la excelencia y la virtud es desarrollo de la natural semilla de bondad
que el ser humano lleva en sí; semilla que germina en nosotros gracias a un
esfuerzo tenso y constante de ser, mantenido con una mezcla de atracción y
violencia, por la apetencia de lo mejor, por la obediencia a la norma que
le dicta la razón. Para entender el bien y enjuiciarlo debidamente en cada
circunstancia que extrínsecamente lo cualifique, es necesario conocerlo experimentalmente, amarlo y practicarlo. Todo junto, porque aquí no tenemos como
fin el puro conocimiento teorético, sino la acción consiguiente.
La prudencia y la sabiduría, virtudes de la parte racional cumplen una
tarea arquitectónica. La sabiduría consiste primariamente en la intuición inmediata y simple de la verdad de los principios, la norma y esencia de todo
saber. La prudencia, en cuanto virtud del orden práctico, es exactamente la
capacidad de descubrir y reconocer los medios o condiciones indispensables
para llegar a un fin contingente o posible. En cuanto virtud moral, es esa
misma capacidad aplicada a la realización de la virtud. De esta manera, la voluntad, orientada por la rawn, determina el fin a qué tender; la virtud lo admite
y lo establece como tal, y el hombre lo elige deliberadamente como propósito
suyo; entonces la prudencia nos indica los medios que hemos de utilizar para
su consecución y regula toda nuestra actividad de cara al fin que hemos de
alcanzar. La prudencia no es, pues, la sabiduría; respecto de esta desempeña
un papel de mayordomía, un descargo de responsabilidad en la ordenación
práctica de las acciones.
'1

"Para ser virtuoso es necesario querer y saber. Querer el fin y conocer los
medios que llevan a él. Es imposible, mejor, ineficaz una cosa sin la otra.

32

"Para la persona la virtud más alta es la contemplación. Las virtudes éticas,
lo mismo que la prudencia y la acción, no reconocen otro fin que el disponerno~ paso a p,aso para la contemplación, que es sabiduría y felicidad, que sólo
existe para SI y que hace del hombre un ser libre, a saber: capaz de bastarse
por sí mismo, el que es en sí mismo su fin. El mayor bien del hombre es la
sabiduría. El mayor mal la ignorancia. El vicio será siempre ignorancia saber
~nco~~let~,, error. La sa~id~ría es I_a medida de la virtud. Esto no si~ifica
1de~tif1ca~on entre conocmuento y Vll'tud. No es suficiente la ciencia para producir la virtud. Nuestra naturaleza condiciona favorable o desfavorablemente
su realización. Temperamento y carácter son disposiciones morales del hombre.
La felicidad y la virtud se encuentran en nosotros casi sin ser nuestras de tal
' Sin
forma que al menos sus condiciones fundamentales son innatas en nosotros.
embargo, la virtud no es una mera consecuencia de la naturaleza. La virtud
nace de un hábito o costumbre, y llega a ser en todo caso una segunda naturaleza. El hábito en la moral ocupa un lugar de principio interno del desarrollo. Su esencia misma está en la repetición. La potencialidad se reitera
en diversidad de ocasiones y tareas. La costumbre supone la interiorización
paulatina de una forma exterior del sujeto.
crLas cosas naturales son inmutables por carecer de estas potencialidades;
pero por existir en el hombre, dice Santo Tomás, éste puede desplegarse a un
hábito casi mecánico del bien que, si no es aún la virtud, sí es ya algo así como
su materia; bastará luego aplicar la reflexión y la elección, intencionada a estas
disposiciones adquiridas.
"El hombre tiene en sus manos el desarrollo de estas virtualidades ocultas
en él. El hombre lleva en su interior, en su alma, los elementos de un conflicto
iterado entre la razón y el apetito, y junto con ello los gérmenes de un desarrollo que depende, hasta cierto punto, de ~u libre elección.
"La felicidad es una clase de vida. La felicidad implica valores morales.
El valor moral del hombre es autoevidente. La vida del hombre virtuoso se
justifica por su elevación y su armonía. El conocimiento del bien es una ayuda
o estímulo para la consecución de la felicidad.
"El principio de la felicidad está en la actividad anímica guiada por la
virtud. Virtud, contemplación y fruición en debida y articulada conjunción
producen la felicidad. La felicidad es nuestra propia perfección." 1

1 SAMARANCH, Francisco de P., Introducci6n a los Tratados de ltica, Aristóteles,
Obras, Ed. Aguilar, Madrid, 1964, pp. 1098 a 1103.

33
bumaniw-3

�LA RUPTURE DE L'UNITt CONSTITUTIVE DE LA PAROLE,
DE LA MUSIQUE ET DE LA DANSE, ET LA CRITIQUE
PLATONICIENNE DU THtlTRE

PRon.

EVANOHÉLOs

A.

MOUTSOPOULOS

Universidad de Atenas.

Pu.TON EST L'uN des rares écrivains daos l'ocu\.TC dcsquels on peut reconnaitre
une image vivante, bien que renverséc, et comrne l'écho fidele des grands
boulevcrsement! que leur époque a pu ,·oír se produire daos le domaine de
l'histoirc de l'art. Dans les Lois ( III, 700 a et suiv.), le pbilosophe déplore la
décadence culturelle de son temps, not.unment celle de l'art théatral. "Jarus",
écrit-il, "la foule n'était pas maitres..c de la situation, nws obéissait librement
aux lois"., celles de l'art bien entendu, envisagées conune garantes de la pérennité des formes artistiques. Ce que Platon déplore .surtout, c'cst la tendance
manifeste de ses conte.mporains a abandonner toute regle rigoureuse de
creation pour s'orienter ven la rechcrche de formes contrasta.nt avec relles
qui avaient été imposées par l'art traditionnel. II est inruscutable que nul art
ne saurait demeurer en dehors de toul mouvement é\'olutif saru risquer de
s'enliser daos la répétition, la stérilité et, finalement, le marasme. 11 a également été monué que l'art égyptien, art que Platon considere comme un
modele de stabilité, est loin d'attester un manque de vitalité, qui tout en le
rendant immuable, lui aurait enle,·é toute signification authentique, en raison
d'une monotonie intolérable dani¡ laquclle il se serait lui-mcme installé.
11 est évident que Platon exaghe; or son exagération ne fait que souligner
un événement important de l'histoire de l'art, a savoir la prise de conscience,
de la part des artistes de la fin du cinquicme sikle et de la premiere moitié
du quatrieme, de Jeur pouvoir d'orienter leur produrtion a la fois dans deux
directioru nouvelles: d'une part, celle de la liberté d'expression en dépit de
regles et de normes jusque-la admiscs; d'autre pan, celle de la flatterie du

35

�grand public. Déja en 443, dans discours Aréopagitique, Darnon alertait 1 s
Atbéniens contre une telle éventualité, en réclamant le respect de certaines
formes, lui qui pensait que les structures esthétiques "pénctrent au fond de
l'ame dont ils s'emparent avec vigueur" (Rép., III, 40Ia) et a laquelle ils
impriment leurs propre mouvement. Aussi réclamait-il le respect de certaines formes qu'il associait a telle ou telle conclition psychique. De plus, cette
association apparaissait comme nécessaire pour l'explication des désordres
intervenant dans les cités: un art bien réglé prédispose au maintien ele situations stables sur le plan de l'équilibre de J"ame, comme sur le plan de l'équilibre de la polis. En effet, dans ce contexte, un art inquiet prédispose
J'ébranlement de tout équilibre préexistant, voire a )'aventure. Platon s'inspire
directement de cette
qui lui convient parfaitement pour consolider ses
invectives contre la sophistique. I1 est certain que son rationalisme réaliste
s'oppose en l'ocurrence au subjectivisme sensualiste des Sophistes.

a

thcse

Toute J'esthétique platonicienne est organisée autour de cette problématique; elle en découle, tout comme elle la dessert. Mais elle ne néglise nullement pour autant ses rapports étroits avec l'événement culture! que constitue
J'apparition de la vague de contestation des valeun artistiques déja mentionnée. Or ce mouvement disloquant peut etre aoal)'Sé en des faits bien
concrets a travers lesquels il est aisé de suivre et de retracer l'histoire ainsi
que le mécanisme de I' éclatement des formes traditionnelles. Ce qui qualifie
ces dernicres, c'est, d'une part, un souci syntbétique de l'unité organique de
!'ensemble; d'autre part, une certaine rigueur qui, au niveau des genres, se
concrétise en étanchéité. Le renouveau que proposent les artistes novateurs ira
done dans le seos de l'analyse du souci du détail auquel ils reconnaissent une
sorte de minimalité ~ntielle, mais aussi dans le sens du mélange formel et
stylistique.
Récepteur sensible et témoin, en principe digne de foi, de ces nouveaux
messages, manifestations d'une trise culturelles saos précédent pour l'époque,
Platon riposte avec véhémence a ce qu'il croit etre un signe de dégénérescence
de la conscience artistique. Son témoignage critique constitue une interprétation axiologique négative de ce qu'il regarde comme l'image d'un monde en
train de péricliter a cause de l'irruption du souci d'un certain illusionisme
artistique allant de pair avec l'activité des Sophistes qui, rappelons-le, sont, a
plusieurs reprises, taxés de charlatanisme par le pbilosophe. 11 sullit de se
réJérer a son jugement sur l'état que les arts fondamentaux du théatre: poésie,
musique et danse présentaient pour lui vers le milieu du quatricme siecle.
On peut s'en tenir a cette dimension particuliere en écartant les problemes
que pose la critique platonicienne de la peinture et de la sculpturc "nouvelles"
afín de rech.ercher exclusivement les raisons purement techniques de son indig-

36

nation c~ntre une activité artistique qu'il at tribue a Ja faiblesse d
.
de vouloi.r au plaire gra d
bli
es artlstes.
. n pu e, en se soumettant aínsi en se prostituant .i.
1a censure d •un pouvoir
"d'en bas " , c1.l. une ventable
, •
'
' a
"théatrnr
.... ,.: "

-~........e .

Le dénominateur structural commun de la poésie d la
.
danse étant le rythm
•
' e
mustque et de la
e, ces arts s articulent étroitement entre eux .i. 1 1•· t ·,
d'ensembl
thé ·
c1.
m eneur
. .
es syn tiques. Que ce soit sous l'action déterminative du t
·¡
~11 q~e K. -~ücher J'avait jadis affinné-ct Aristophane nous en offr~:;
1 ustration sa1S1ssante dans la p · (
.
azx VV. 459 et su1v; 484 et suiv --ou sous
ceJIe, evoutante, de L'élan religieux . .
J
J'
.
• ams1 que a plupart des historiens de
art ~ontemporains semblent le ruggérer- et Platon 1es devan
d
tte vo1e quand j) avance, a cinq reprises, dans les Lois (II 659ce . ans664 ceb~
A

665 e· 666 e· 670e· cf p 1 _ld 24
•
e,
,
.
' .
,'
' • ,ie: re,
3 a-b)' que les chants sont, en réalité des
~ncantahon ; a comparer également le double sens du tenne latin.
,
dans toutes les cultures
hai
. carm,n-,
Tés
are ques, ces arts se trouvent
un1 t en tant que techniques particulicres et que chacun d'ent
.
et se dévelo
la • é .
'
re eu..x vane
ppe en re t1on trotte avec les autres du fait
'il
eux en rapport d'interdépendance.
qu se trouve avec
J) est certain que

D;:s1:r:~u thé~tre •an~que naissant n'échappent pas a cette regle générale.
.
yram • 1uruté de la parole articulée, du cbant et du mouvement
orcbesoque est encore assurée par J'ornoiprésence du rythme. Toutef . dé"'
avant Eschyle, le vers récit~ se détache de )'ensemble chora)
id:ª
grand novateur en la matiere vivement contesté
p '
d •
.
'
par ses contemporains la
1
paro e te? a se d1ssocier de la mélodie, meme dans les parties réservées' au
ch
oeur: 11 est exprcssément rapporté
¡
140) "les .
I be . ' par exemp e, que, dans l'Oreste (\·.
, •,
S1X sy a ~a,ya, .l1:1no,, se chantaient sur la meme note en
dep1t de la prononciat1on habituelle", ce qui confirme qu "le ch
' ,
t
• •
ant compose
Par le ~
I:""- e muStcien ne s'accorde pas avec le chant naturel de l'
.
dir d
accentua.t1on
(H we·11 Et
•
•
que
e es oeuvres plus tardivcs ou la musique instrumentale
con~e~t~ rem~Iace 1~ chant, avant d'etre elJe-meme r mplac 'e par des
b~:ts se ruques mtrodwts de la part de certains musiciens soi-dis:mt 'réalist
~e que Platon déplore vh·ement; ou la danse de ballet se substitue aux
év_olutio~. du. choeur, ainsi qu'en témoigne l'indication: xoeov des manuscnts qw implique que les dramaturges se désintéressent dés0 ........... : d
·
h raJ d
•
•.......s es parues
\ o e e leurs p1ece : parties dont ils Iaissent le . oin au." réalísateurs; et
ou de longues modulations mélodiques voire de véritables chan
d
d
¡,.i.
•
'
gcments e
mo es, a lCTent 1rréparablement le caractere "ethique" d chan (
s 1•·
d
es
ts caractere
ur _unportance uquel Platon, apres Damon, avait tant insisté dans la République, II, 299e et suiv.), ainsi que Je montrent les fragments
·
musicaux sur
bli , ·1
papyrus, pu es, • y ~ une vingtaioe d'ann, es par Winnington lngram et ses
collaborateurs? y a-t-il de quoi s'étonner de la polémique de Platon contre

Avec ;~sri

~'"ª'

37

�de telles manifestations du déplacement de l'intéret des créateurs depuis le maintien de la forme fondamentale unitaire vers la pure virtuosité, et ce dans
l'unique désir d'étonner les esprits avides de nouveauté, par des démonstrations
de valeur exclusivement extérieure, aux dépens de la "spiritualité" internes

des oeuvres?
Dans le cadre de ses théories, Platon ne pouvait que dénoncer ces déviations
dénuées, selon lui, de tout véritable sens artistique, et s'en prendre aux esprits
compétents qu'il tenait pour responsables de cette anarchie forrnelle qui
accompagne, croit-il, le déplacement du critere esthétique du niveau de la
raison au niveau des sens; du niveau de la contemplation, au niveau du plaisir.
Des expressions tres séveres scandent régulie.rement les textes dans lesquels
Platon accuse ceux qui ont pu causer ou favoriser ce passage d'une mentalité
a l'autre; «L'autorité qui (jadis) réglait ces matieres, pour en connaitre et
juger en connaissance de cause, puis chatier les contrevenants, ce n'étaient pas
les sifflets ni les cris cliscordants de la foule, comroe a présent, ni rneme les
applaudissements flatteurs. Les esprits cultivés s'astreignaient d'écouter en silence jusqu'au bout ( de la représentation). C'est avec une pareille vigueur
que. . . le peuple acceptait. . . de ne pas s'enhardir a juger dans le tumulte;
par la suite, avec le cours du temps, l'autorité en matiere de délit contre les
formes passa a des artistes qui avaient saos doute le tempérament créateur,
mais ne savaient rien de la justice et des droits de la Muse; dans la frénésie de
plaisir que les possédait plus que de raison il melerent ... et ... ramenerent
tout a tout, et (je souligne ce détail caractéristique et essentiel), sans le vou1oir,
eurent l'intelligence de lancer cette calomnie. . . que le plaisir de l'amateur,
que celui-ci fut noble ou manant, décidait avec le plus de justesse" (Lois, III,
700 e-e; cf. Lois, ll, 658 e-659 e). Platon est précisément choqué par l'absence
d'un critere rationnel ou, tout au moins, d'un étalon fourni par la tradition
artistique classique, a l'aide duque! il soit possible de qualifier une oeuvre
théátrale. Si un te! critere rationnel est capable de conduire a un jugement
esthétique correct, chose souhaitable mais difficile a obtenir, en raison de la
nature meme de l'art, activité a plusieurs égards méprisable, mais cependant
nécessaire, puisque sans lui "la vie serait invivable", et si le critere du plaisir, a
cause de son imprécision, risque d'engendrer un jugement esthétique fauxi
le entere de la forme classique exemplaire, luí, permet, tout au moins, d'obtenir
un jegeroent esthétique qui corresponde a une opinion vraie, intermédiaire
de par sa nature, entre la connaissance parfaite et l'erreur. 11 s'agit _d'une
exigence minimale a laquelle l'art traditionnel répond entierement, mai.s que
I'art décadent, au seos platonicien du terrne, est loin de remplir. En effet,
aucune oeuvre d'art ne doit "se juger d'apres le plaisir et l'opinion vaine;
c'est le vrai, avant tout, qui fonde le jugement" (Lois, 11, 667 d-668 a), le

vrai "sans l'appoint du plaisir" (E. des Places). Il faut rechercher ce qui est
non point agréable, mais correct (Lois, II, 668 a-b).
L'éclatement des formes et leur confusion, tels qu'ils se sont manüestés
~~s les d?maines du théitre, et dans la musique en généraJ, du cinquieme
s1ecle _ne f1re~t done_ q~: confinner, sur le plan artistique, une crise profonde qw couvait depws 1epoque d'Eschyle1 et dont la manifestation fut accélérée par la crise intellectuelle qu'avaient provoqué l'apparition et le succes
de la sophlstique. Si tout souci d'organisation synthétique "correcte" devait
céder la place a celui de promotion du détail dans une perspective d'illusion
la rupture de l'unité des composantes de l'art théátral devait inévitablemen~
s'~nsuivre, et l'_"éthos" artistique reposant sur l'unité en question, désormais
d1sparue, devait, a son tour, apparaitre comme une notion vide de tout
contenu, des lors qu'elle ne correspondait plus a quelque réalité artistique
autre que des oeuvres du passé, jugées périmées. Ajoutons ame exubérances
tec~i~ues et ~ial~ des dr~truges, des musiciens et des chorégraphes les
dé~bons et alterations conscientes de poetes irrévérenciewc tels Euripide et
ses emules, et nous aurons une image assez complexe mais non moins exacte
des raisons pour lesquelles Platon fulmine contre tou;e tentative de reno uvea~
théátral.
9uoi ~u'il en soit, l'in~nsité de la polémique platonicienne ne fait que
refleter 1mlportance des reformes apportées au théátre depuis Euripide. Si, a
l'encontre de ce qui se passe a propos de la poésie grecque, nos connaissances
sur les détails de la musique et de la danse au cours du cinquieme siecle sont
encare confuses, nos informations, malgré tout un peu plus amples concemant
l'activité musicale et orchestique a des époques ultérieures co~binées avec
les précédentes dans une perspective dont la critique platonicienne nous offre
la clef la plus authentique en vue de leur interprétation, permettent une recherche plus poussée et plus précise. Cette recherche peut etre fondée sur
des criteres méthodologiques qui résulteraient du remversement des criteres
axiologiques de Platon. Ses résultats conduiraient non seulement a une connaissance plus complete de certains aspects de la culture antique, mais aussi
permettraie~t la définition de structures altérantes qui, appliquées a l'art
contemporaien, le rendraient plus compréhensible et aussi plus fécond.

39
38

�SOME SOBERI G REFLECTIONS O

THE HUMAN SITUATIO

DR. PATRICK RoMANELL

University of Texas at El Paso.

1. The philosopher is like a giraffe in that he is always sticking his neck out.
2. Nature is what nature does and undoes.
3. Man is not a unique being existing apart from nature, he is an integral

part of nature itself.

4. Thc whole object in naturalizing man is not to deprfre bim of what
rightfully belongs to him but simply to accord the proper place to him in
the very universe of which he is its only articulate creature, fue rest of nature
being dumb, by comparison.
5. Thc conti.nuity of man and nature is embodied in human culture.
6. Human cuJture is human nature in the concrete.
7. Man is by nature a conative anima]: the eternal striver from the womb
until tbe tomb.

8. Man strive throughout lile to satisíy his individual and social needs in
sundry ways but such stri ing on his part begets bife sooncr or latcr becau
man's basic aggressive drive to pursue his own interests tends to clasb with
his equally basic gregarious drive to meet the demands of others.
9. The original state of tension ben'leen tbe universal but contrary drivcs
(aggressiveness and gregariousness) within man himself is the prime cause
of al] conflicts of interests in life and thc primary natura] source of ali phenomena oí morals in human culture.
10. Where there is life, there is striving¡ but, whcre there is striving, thcre

is strife.
41

�11. Striving and strife constitute the basic cycle of lile.

12. Conflicts being what human life is really all about, the first and foremost
task of ethical theory is to determine the formally possible types of conflicts,
each of which presupposes a certain underlying concept of moral conflict
itself.

13. Though the conflicts of life are countless in content, in forro they
belong to three distinct types, wbich, in ascending order of complexity, are:
goodfbad, better/worse, good/good. To each of these types of conflicts there
corresponds a generic problem of ethics: the Problem of Evil, the Problem of
Better, the Problem of Good, respectively.
14. Toe traditional approach to ethics oversimplifies the problems of conduct by conceiving moral conflict itself in good/bad or right/wrong terms
alone and by equating moral effort with the overcoming of evil, thereby reducing all moral problems to the (epic) Problem of E vil. As a result of such
oversimplification, the other two generic problems of ethics suffer for lack of
critica! attention. This does not milita te so much against the ( compara ti ve)
Problem of Better, which is reducible to the Problem of Evil in principie at
least, but it does seriously affect the irreducible ( tragic) Problem of Good,

19. T~ major antinomy of moral life is the tragic clash of the ideals
of happmess and duty, life's major compromise consisting in their possible
harmonization.
20. In ':':rdi's ever popular opera Aide, the princess of Ethiopia (Aida)
and the m1htary hero of Egypt (Radames) are tragically tom between Jove
for each_ other ( object of happiness) and loyalty to their own countries at
war agamst each other ( object of duty).
21. Whenever we are faced with an unavoidable conflict between at least
~vo equaUy good but mutually exclusive things, the consequences of choosing
e1ther of. them a~ equally bad. This is the tragic dilemrna in any problem
good, irrespective of the rationalization that may occur after a fatal choice
IS made, e.g., the Sophoclean Antigone, who chooses divine over civil law on
the alleg~d ground of its beíng the higher law, therewith understandably
lransfornung. a good/g
·
.
oo d co nfli et mto
a be tter /worse one as a temporary
way out wh1ch 1s eventually doomed to fail. On the one hand, in a choice
between good and bad, better and worse, you suffer the consequences only if
you make the wrong choice; on the other hand, in a tragic choice between
go~ and good, you suffer the consequences whichever you choose. Such 1s
the mexorable logic of tragedy.

?f

whose neglect in general is inexcusable.

15. The Problem of Good (good-versus-good) may be def incd as that
lragic predicament of men and peoples arising out of an inherent clash of
ideals wbich are unavoidable, mutually exclusive, and equally valuable.

16. Problems of evil and problems of better are plainly resolvable in forro
by making tbe right choices, that is, by c,hoosing good over evil and better
over worse, respectively. On the other hand, problems of good are by nature
the only problems in 1ife which have no real solution in principle simply
because, where people are confronted with unavoidable conflicts between
equally right but mutually exclusive alternatives of action, there is no possible '\vay to distinguish right choices from wrong ones and, thus, no satisfactory way to resolve the conflicts in question. Hence the inevitability of sacrifice
in all tragic situations.

17. To Kant, telling a líe is wrong because it is irrational from the beginning,
but to Jobn Stuart Mill it is wrong because it is impractical in the end.

18. Kant misses the tragedy of life on the moral plane because the antinomy which he sets uy in ethics between happiness and virtue is not understood
by him as an unavoidable conflict between two moral coequals but as one
between a merely natural good (happiness or pleasure) anda truly moral good
( virtue or duty).

42

. 2~. ~e~as in_ Stoic_ and Kan~an ethics vice is its own punishment, in a
a_agic s1tuatio~ virtue IS, paradox1cally enough, its own punishment. Stated
differe~tly, wbile most people are guilty of evil, a tragic person is guilty of
good, m the sense that he or she must choose one good at the expense of the
other equally valuable good.
23. Two wrongs don't make a right, but two rights in a tragic situation
do make a wrong.
24. You can choose the lesser of two evils, but you can't choose the lesser
of two goods of equal value.

25: A tragic sit~ation may be likened somewhat unto the legendary story
(attnbuted to Bur1dan) about the ass which, on finding itself placed midway
bctween two equal~y desirable piles of hay, starved itself to death for beíng
unable under the cucumstances to prefer one pile to the other.
26. In a tragic situation the two poles or extremes of choice are equally
good, but in Aristotle's ethics, on the contrary, the two extremes deviating
from the mean -excess and deficiency- are equally bad. Consequently the
Aristotelian doctrine of the Golden Mean belongs to the ethics of the b~tter
on the obvious ground that courage, for example; is superior to both rashness
and cowardice. In a word, Aristotelian ethics is a classical fonn of meliorism.
43

�27. The problem of Job is not the problero of Antigone. The Book of
Job is a Hebrew story of pathos with an epic ending, not a Greek tragedy.

28. In tragic stories1 strictly speaking, there are no villains. Villains reflect
the Problem of Evil, not the Problem of Good.

29. Tragic situations are popularly confused with patheti.c ones. Even so,
the pathetic is the opposite of the epic. In epic situations good overcomes all
sorts of obstacles and eventually triumphs over evil ( e.g., Vergil's Aeneid),
but in pathetic s.ituatioos evil overpowers good and triumphs over it (e.g.,
Sbakespeare's Othello) .
30. Even the great Aristotle, alas, seems to be confusing the tragic with the
pathetic. Although Dante's master of those who know considers tragic poetry
a higher art than epic poetry, Aristotle is too Homeric and epic -minded in
spirit to understand the nature of tragedy proper. According to bis incomplete
Poetics, at any rate, the function of tragedy is to bring about the catharsis
of pity and fear- pity being aroused by unmerited misfortune, on the one
hand, fear by the misfortune of someone like ourselves, on the other. Now,
granting of course that a tragic story arouses emotions of pity in us, does
not a tragic figure (such as Antigone, again) arouse our feelings of admiration rather than those of fear, because hers is the misfortune of someone unlike
ourselves? After all, the tragic figure is not an average but an exceptional
person cursed ( or blessed) with such an uncompromising attitude that we
can't help but admire him or her for refusing to compromise on principles,
whatever be the ultimate outcome. Moreover, the probable reason for Aristotle's failure to understand tragedy is that he attributes the change of fortune
in a tragic p1ot to sorne great error or frailty in a character of the play, in
other words, to a problern of evi1 (intellectual or moral). Toe flaw, however,
in a tragic play is not in the dramatis personae but in the antinomic nature of
the tragic plot itself. In short, tragedy as such is really addressed to problems
of good, not to problems of evil.
31. Most tragic situations in the drama of life as well as in the life of
drama are of import to the moral side of experience, but some are important
from an intellectual and philosophical standpoint.
32 . A celebrated case of the appearance of the tragic Problem of Good in
matters philosophical is the hypothesis put forward by Leibniz to explain
and justify the Problem of Evil in the universe. According to that most ingenious of Western philosophers, God had to take into serious consideration the
two ideal conditions to be satisfied in choosing this particular world of ours
as the best of all possible worldsJ namely, how to make at the same time a
world containing both the greatest possible variety of things and the greatest

44

possible attractiveness of ea.ch individual thin

.

these two ideal metaphysical conditions clash ~- tts;lf._No'7', _unfortunately,
intrinsic clash is not due to God' f 1
ra ica Y m prmciple, but their
so even God's world h ·ts
s au t at all. For, as every rose has its thom
as i own metaph . l limi .
'
conflicting desiderata invol d . .
ys1ca
tations resulting f rom the
. tif
ve m t1s very makeup In fi e the Leib . .
JUS ication of metaphysical evil is ultimatel ba d .
. n ~ .
m21an
recourse to the Problem of Good as
. y se on ~ LIDphc1t but disguised
to add Leib · 1..: ___ lf
a,~plied to tbe umverse at large. Needless
'
ntz
was too optnnistic and di 1
. .
be explicit about his recourse to the Problem f
p ?matlc ~ m~ntality to
and cosmic aesthetics.
o Good mherent m h1s theodicy

=

33. Wbile the conscientious objector personifies tr
the conscientious agnostic personifies it on the intell:;::i o~e moral plane,
34 _ In the two possibilities of tr ·
fli
p e.
tragic fideist (e.g., Miguel de Un agic co)n. cthbetw~n rea.son and faith, the
•
amuno 15 t e tragic agnostic (e g T H
HuxleY) m reverse.
· ·, · .

35. Unamuno's Categorical Imperative to eve
be pul as fo!Jows: So live as not to deserve to di; man de carne y hueso may
U namuno
tragic he~ tie must be g1ven
.
us 36.
of the
traged thef lif
belated credit for reminding
yo
e at a tune when the climat Of
. . .
was generally complacent, but h
lif .
e
opmion m the world
tragic dimension alone.
UIDan e ts too complex to be reduced to its
37. The
vem
. . best thing
.
perhaps a bout contemporary existentialism as a mo
ent IS its havmg called special attention to the .
. ..
the cardinal category for und ta din
pnmacy of possib1lity as
aspects of hum lif b wúers n g the Jess rosea.te and more disconcerting
an e, ut
ortunately sorne of its o t
l
(e.g., the late J. P. Sartre and his followers) h
m s popu ar representatives
the tragedy of life with its absurdºty th b ave g~ne overboard by confusing
.d tif .
i '
ere y makmg the serious mistak 0 f
f
.
e.
1 en ymg the tragic with the pathetic the suff •
those of a Sisyphus.
'
ermgs O an Anttgone with
38. ~an needs to wander from culture to culture. in order to wonder
about his own.
As persons
in their
predommant
·
· di vidual
·
.
39· lile
differ
. . hdiffer
.
.
m
traits,
so cultures
ew1se m t eir predommant collective ones To b
.
. .
about the former is difficult' generalizing ab ou t.th e latter
e s~,
if
generalizing
is even more so.

m!~:ru~:::~

trai~ :f the d~erent ~ultures provide a useful key to the
1 f
ty o uman lile. To illustrate, to the extent that th lif
sty es o the two Americas cliffer in certain fu d
e e
extent the· b · diff
.
n amental respects, to that
ir aSJC
erences may be put m the following terms.• Whil e Anglo-

45

�America sees the conflicts of lile primarily in epic (good/bad) terms, Latin
America ultimately sees them in tragic (good/good) ones. Toe focal difference
between these two cultures is traceable to their respective histories, in the final
analys:is. Their historical difference itself signifies that the two cultures should
not be contending rivals but complementary partners, that is, they should be
mutually supplying each othds lack, inasmuch as there is both a tragedy
and an epic to life.
41. Good understanding on all sides makes good neighbors in international
and intercultural life.
42. Tbere are no chosen people o{ cultute, except to those who haYe no
sense oí history and have learned nothing from the rise and fall of cmpires.
43. A gcnuine sense of history not only gives birth to the moral virtue of
humility, it also gives birth to that rare intellectual virtue called humor, without wbich no ympathetic understanding oí the human comed)' is possible.
44. Tbe common problems of humanity as a whole are problems of e\'il of
ali sorts (such as poverty, crime, war, ignorance, disease), but sorne peoples
(e.g., the Mexicans with their dual Ind~Spanish heritage) have to cope with
problems of good as well. This implies that some cultures are more complex
than others in types of conflict ituations to contend with, and therefore are
subject to more intemal difficulties than others.
45. Our society is not so rigorous logica1ly as it is rigid morall)•· f or it
allows us to think illogically to our heart's content but not to behave imroo-

rally- not in the open, at any rate.
46. Stability in social life without mobility is cmpty, mobility without
stability is blind.
47. Despite ali tbe rhetoric and counter-rhetoric in poliúcal life, poli tics

is, as politics does.
48. Marx or no Marx, politics is mostly economics, as is clear from St.
Paul's shrewd observation many, many centuries ago that money is the root
of ali evil.
49. Fear made tbe gods for Lucretius, and fear makes the peace for
Hobbes.

50. The derogatory phrase "power politics" would merely be redundant to
Hobbes. For, to him, politics without power would be utterly powerless, and
Leviathan tbe Big Fish would simply become a poor fish.
51. We seem to talk of every human right except the right to do right.
We even talk of the right to do wrong. For a current instance, witness
modem industry's proclaimed right to pollute the environmenl

52. The possibility of gaining freedom involves the possibility of losing it.

53. Kant is a thorough critic of human slavery in two senses. In the first
sense, he is against the slavery of others, as is perfectly evident from his Categorical Impcrative in its more popular version. In the second sense he is
against self - lavery, which to him at least is the inevitable result of living
according to ~ne's natural wants and fears- these (wants and fears) pertaining
not to mora~ty proper but to_ t~e econ~my of life. And yct, ironically enough,
~ant conce1ves_ God as a D1vme Auditor, whose function is to compensate
unmortal souls m the next world for whatever unhappiness and in justice they
have suffered in this one.
54. J~st as the bumt child dreads the fire, o the pampered child craves
the candy.
55. In ~pit_e of _bis utilitarian theory of ethics and not bccause of it, John
Stu~ Mill 1s quite_ aware that unequivocal cases of conflicting obligation
do anse under certam moral circumstaoces, but he does not realize that such
e ~ speU th: tragedy of li!e, to whlch no "common umpire" is applicable,
stn~tly speaking. Mill's whole utilitarian appeal to a common umpire as an
~rb1trator of conflicting interests belongs to the political and legal side of
life, ~vh_ere c~mpromise is ~e . tanding rule. By contrast, a tragic situation of
coníltctmg nghts and club.es IS the most uncompromising $tate of affairs in
the world.
56. What the Aristotelian mean ( moderation) is to ethics compromise
to politics, to wit, an adjustment of extremes.
'
5 7. A compromiser in action and an eclectic in theory go together.
58. Toe basic presupposition oí aU human efforts is the challenging gap
between the actual and the ideal.

59. Mathematics is what man does with bis power of reasoning and sense of
exactness.
60. Science is wbat man does witb his power of observation and sense of
facts.
61. Art is what man does with his power of imagination and sense of beauty.
62. Morality is what man does with bis power of conscience and sen

o(

justice.
63. Religion is what man does with his power of faith and sense of
reverence.
64. Philosopby is what man does with his power of speculation and sense
of wonder.
47

�65. In morality man is conscience-stricken, but in religion be is awe-stricken.
66. The sublime as a religious category is beyond the tragic: the "metatragic", to be precise.
67. Every field of inquiry has its logical advantages and disadvantages.
68. Propositions of pure mathematics are demonstrable and propositions
of factual science are verifiable, but propositions of philosophy as such are
neither demonstrable nor verifiable, strictly speaking, but tenable at best,
being concemed as they are with complex matters of value which are highly
debatable.
69. The tragedy of human knowledge lies in the unavoidable and intrinsic
clash of its two ideal requirements: exactness in form and richness in content.
Toe more exact our knowledge is, the less its richness in content, but the
richer in content, the less its exactness. To arrive at once at the tragedy of
human knowledge, just compare mathematics and metaphysics as íields
of inquiry.

neither is psychology. And, to make matters worse, if pbysics is no science,
psychology is even less so, for reasons that should be more obvious at present
than they were in Hume's day.
75. Scepticism is to our intellectual life what tragedy is to our moral: No
positive solution to problems is possible :in either case.
76. A scientific imperialism is a contradiction in terms.
77. Science is the necessary but not tbe sufficient condition of wisdom.
. 78. As ~ ~ethod of science is self-correcting, so the method of philosophy
1s self-examllllilg.
79. Relevance is a relative term. lf what was relevant yesterday is no
Jonger relevant today, it follows that what is relevant today may be irrelevant
tomorrow.

70. We do not argue whether wholes should be greater than their parts
and we do not argue whether acids should turn blue litmus red, but we do
argue whether women should be drafted.

80. It is indeed the height of irony that certain contemporary thinkers
who cavalierly dismiss ali metaphysics as irrelevant Big Talk and then reduc~
philosophy to the analysis of language ("glossoanalysis," to coin the exact
wor~ _f~r them), are themselves not immune to the all-talk disease, pangloss1tis (after Dr. Pangloss in Voltaire's Candide).

71. The three f's of error are: fallacy, falsity, foolishness. To say something
fallacious is one thing; to say something false, a second thing; to say something
foolish, a tbird thing.

81. Arrogance, the Spanish philosopher José Ortega y Gasset used to
declare, is not only the cardinal sin of the typical Spaniard but of the typical
philosopher as well.

72. The great paradox of the empiricist is that he can't be too clear about
things because that would make the world too racional to suit his particular
theory of knowledge.

82. It seems natural for the philosopher to exaggerate his exclusive possession of truth, and Plato the Aristophanes of philosophy was the philosopher's
philosopher who saw the comedy o{ it ali in lús best Dialogues, such as the
Symposium, whcre philosophers are subtly reminded that they are not gods
or possessors of \visdom, but rather lovers or seekers of wisdom, by etymology.

73. According to Locke, to employ a present-day trade name, the human
mind is too limited in cognitive capacity to obtain an exact Xerox copy of
the extemal world.
74. As against Leibniz, who holds that general truths of fact are govcmed
by the principle of suficcient reason, Hume thinks that they are not governed
by reason at all, Jet alone a sufficient one. For, according to the latter, what
we now cal! modero science is not reason-made but custom-made, literally.
Or, in other tem1S, ali reasoning about matters of fact is nothing but rationalization, that is to say, it is purely psychological, not logical. Yet, if the
study of nature at Iarge (physics) is purely psychological, then it would
necessarily follow on Hume's sceptical grounds that his own study of human
nature (psychology) as the proposed psychological foundation of physics is
itself purely psychological likewise. As goes the study of nature in general,
so goes the study of human nature in particular. If physics is no science,

48

83. Two moral wrongs (misdeeds) don't make a right, but two intellectual
wrongs (mistakes) make a comedy.
84. The perpetual misunderstanding of Plato on the part of bis interpreters,
including the first and the most influential of them ali ( Aristotle) , is due
essentially to their lack of a profound sense of humor and to their taking him
so literally as to misread completely his tentative hypotheses as dogmatic theses
to be defended at any cost.
85. Regardless of their radical difference in temper, Plato and Aristotle
share that fundamental conviction which is the whole purpose of comedy at
its best and whkh, incidentally, derives directly from the Hippocratic concept
of health in ancient Greek medicine, namely, that the good Jife is the wellbalanced life.

49
humanitas-4

�86. Plato's dialogical conception of philosophy as a comedy of errors is tbe
intellectual equh·alent of war.

· m
· life, comedv' exposes our
87. Whereas tragecly reveals our dual cnses
onesidcd follies.
88. Tbe comic side of life is the only side of life wbich is not onesided. .
89. The Higher Comedy of philosophy is the best pre,·entive measure agamst
fanaticism and intolerance.
90 ro sum Plato's irreplacl'able Socratic message to ali of us isl:iI A~
·
'
· · t ha n an unexam~ecl e~
unexamined
belief
is no more worth beltevmg
worth living.

LA INTE

rc¡o

ALIDAD DE LA CO 'CIE CIA

Mo s. Da. ÜCTAVIo N. DERis1
Obispo, Rector y Profesor de la Pontificia
nivenidad Católica Argentina.

l. El carácter intencional rú la conciencia
Inmanentismo empirista, que desconoce la intencionalidad de la
vida intelectiva, como distinta de la de los sentidos, y frente al Formalismo
kantiano, que apriori y arbitrariamente deforma la realidad del hecho mismo del conocimiento, E. Husserl reacciona y re-descubre el carácter intencional
de la conciencia, expuesto y ampliamente fundado antes por Santo Tomás c!c
Aquino.
FRENTE AL

Todo hecho de conciencia, como tal -de la ,·oluntad libre, de los sentimientos, y, concretamente, todo conocimiento, tanto sensitivo como y principalmente intelectivo-- se manifiesta como intencional.
Limitándonos al conocimiento, la intencionalidad se presenta como un sujct'l
que aprehende y está frente a un objeto. ujeto y objeto son dados inmediata
y simultáneamente en todo conocimiento, como términos enfrentados, en
una polaridad, dada sin embargo en la unidad de un acto.
En el conocimiento ensitivo esta dualidad no es aprehendida expresa o
refleja.mente, no llega él a distinguir formalmente el sujeto del objeto, precisamente porque no llega a develar el ser, como tal.
En cambio, en el acto intelectivo la intencionalidad o dualidad de sujeto y
objeto es plenamente onsciente: hay una aprehensión inmediata y simultánea
del ser del sujeto frente y formalmente distinto del ser del objeto. Se trata del
ser del sujeto -del ego cogito-, quien de-vela y tiene ante sí como distinto
de sí o trascendente, el ser del objeto.

50

51

�La intencionalidad que implica el hecho inmediatamente evidente de que
la intelección -acto de entender- no se agota en su propio acto subjetivo inmanente, sino que en ese acto hay presente un ser distinto de él, un ob-jectum,
que lo trasciende. La riqueza de la intelección es tal, que en la unidad de su
acto hay ser o existencia para el propio ser del acto del sujeto y a la vez ser o
existencia para otro ser distinto y trascendente a él, que es el ser del objeto.
Esta dualidad intencional del ser del sujeto y del ser del objeto en la unidad
del acto cognoscente -sensitivo y sobre todo intelectivo- funda y constituye
por la inmaterialidad o superación de la limitación de la materia; y, por eso,
la realidad del conocimiento nada tiene que ver con la actividad de los seres
materiales. 1

2. La intcncionalidad en el conocimiento .sensitivo
Vamo a detenemos un poco más en el análi is de la intencionalidad, primero de los sentidos y luego de la inteligencia.
La intencionalidad n el plano del conocimiento sensible es tal por la irunaterialidad, constitutiva de todo conocimiento; pero está limitada precisamente
por la intervención del órgano material, que es concausa con el principio inmaterial de tal conocimiento.
Esta intervención de la materia limita el grado de conciencia del conocimiento sensitivo y lo constituye esencialmente inferior al conocimiento intelectivo.
La sensación es conocimiento, pr cisamente porque hay en él una aprehenión de una realidad trascendente a él, un grado mínimo de iotencionalidad.
Más aún, los sentidos externos logran un conocimiento iotuiti o -bajo
te aspecto, superior al intelectivo, que actúa siempre por abstracción con-

ser, per~ sólo bajo sus manifestaciones fenoménicas concretas: aprehende
el ser sin de,·elarlo o aprehenderlo como tal. Porque en cuanto concretas
-:-".e _to co_loreado", etc.- ta1es manifestaciones implican el ser, que sustenta e
mclindualiza. tales fenómenos; pero este .ser presente en el objeto concreto,
en el fenómeno no
aprehendido fonnal o explícitamente como tal.
Y precisamente porque no llega a develar el ser trascendente fonna]mente
tal, tampoco ll ga a aprehender el objeto como ob-jectum o realmente distinto del sujeto; ni tampoco llega a conocer formal o expresamente el ser
del .sujeto, como distinto del ser del objeto; y la intencionalidad no llega a
formularse formal o expresamente n la conciencia.
. De aquí que, si el conocimiento sensitivo -de los s ntidos externos, principalmente- sea tan fuerte por su carácter intuitivo, que lo pone delante de
la realidad material concreta sin intermediarios, sin imágenes, in embargo
no logra ~na intencionalidad o aprehensión explícita del r del sujeto y del
ser del obJeto: s trata. más bien, de una intencionalidad o dualidad de sujeto
y objeto vivida en la unidad del acto, pero no expresamente develada en sus
d términos opuestos de ujeto y de objeto, porque para ello sería menester
aprehender el ser de ambos y así poderlos colocar uno frente al otro como
ujeto y objeto formalmente tales.
'
Por eso también, el Empiri mo -al no superar el nivel del conocrrruento
sensiti\'O- no _puede llegar a ta intencionalidad formal o expresamente tal,
del ser del obJeto y del ser del sujeto, y haya de deteners en una intencionalidad fenoménica, d tituida de ser y, por eso mismo. agnóstica e inmanentista. El "esse est percipi" de Berkeley -repetido por los reoempiristas lógicos
en la actualidad- o, en otros término , el reducir todo el conocimiento sen~
siti\'o a la mera perc pción subjetiva de fenómenos, es la consecuencia inmanenti ta y nihilista, al negar un conocimiento intelectivo esencialmente
superior al sensitivo, capaz de de-velar y aprehender el ser tr:Scendente.

ceptual- , en que la realidad se hace pre ente inmediatamente por sí misma
~in intermediarios- en su ser o existencia real, bajo algunas de sus facetas
c-oncretas: "esto coloreado", "esto sonoro", etc.

3. La intencior1alidad del conocimiento
intelectivo: 1) del concepto

in embargo, por su materialidad, te conocimiento ensitivo no alcanza
a develar el ser formalmente tal, es decir, la realidad trascendente como tal,
expresamente distinta del sujeto. La sensación aprehende inmediatamente el

Todo acto de c?nocimicnto se ~rescnta ~n la conciencia como un sujeto
qu~ aprehen~e o bene delante de si un ob-1ectum, un ser di tinto del propio.
uJeto y obJeto son dados simultánea e inmediatamente en la conciencia.

1 Sobre e.te tema de la. Inmaterialidad, como rorutitutivo del conocimiento, me he ocupado en La Persono, Universidad acional de La Pla1a, J950, c. II ; en DoctTina d, la
Intelig,ncia de Aristóteles o Santo Tomás , c. III, segunda edición Club de Lectores,
1980; y Esllncio y Vida de la Persona Humana, c. III , IV y V, Eu.deba, Bs. As. 1979.

Esta presencia simultánea del ser del objeto y del ser del sujeto en el acto
consciente, como polos opue tos y simultáneamente dados con él constituyen la intencionalidad.
'

53
52

�La intencionalidad se manifiesta en una forma explícita y consciente en
el conocimiento intelectivo.
Tal intencionalidad o polaridad de sujeto y objeto se encuentra primeramente en el concepto o aprehensión de un objeto, sin que se afirme ni niegue
nada de él.
En este acto simple del concepto la inteligencia aprehende o tiene presente en su acto un objeto, distinto del propio acto, tal como "hombre",
"mesa", etc.
El concepto es subjetivo y objetivo a la vez. Es subjetivo, en cuanto es un
acto intelectivo. Y es objetivo, en cuanto en él está presente de un modo inmaterial un objeto o ser distinto del propio acto o, en otros términos, trascendente a él.
No se trata de una imagen de algo que está más allá de ella, sino de una
verdadera presencia inmaterial del objeto en el acto intelectivo. Cuando se
piensa, se piensa en un objeto real, y no en el acto conceptual con que se lo
tiene presente.
De aquí que en el concepto lo primero que se aprehende es el objeto -el
cogitatum- presente en él -el cogito-. El concepto subjetivo -el cogitoo el acto aprehendente del objeto está implícito en esa primera aprehensión
del objeto. Sólo se Jo puede aprehender expresamente por reflexión sobre el
propio acto. En efecto, al volver la atención sobre este acto, la inteligencia
toma conciencia del acto subjetivo con que aprehende y en el que está
presente de un modo inmaterial el concepto objetivo o la cosa pensada.
Lo importante es subrayar el hecho evidente de la intencionalidad con que

el concepto se presenta: la dualidad de objeto y de sujeto, aquel explícito, y
éste implícito en tal acto cognoscitivo.

4. La intencionalidad del conocimiento
intelectual: 2) del juicio
El juicio es el acto por el cual la inteligencia conoce formalmente el ser
o verdad trascendente, bajo algunos de sus aspectos, al menos.
En el juicio la inteligencia cobra conciencia expresa de la intencionalidad:
el sujeto -el yo- conoce la verdad objetiva: afirma -o niega- que un
concepto o nota objetiva está o no identificado con la realidad. El sujeto contempla y afirma -o ruega- la identidad del concepto objetivo -predicadoº aspecto del ser aprehendido bajo algún aspecto, con la realidad -sujeto del

54

juicio-. Así, por ejemplo, en este juicio: "yo veo que esto es una mesa", veo
que el concepto de mesa -predicado-, está identificado con la realidad, -el
sujeto del juicio-. Por eso, en el juicio la intencionalidad es perfecta. Todo
juicio puede enunciarse así: "yo -el sujeto- conozco que la realidad del
objeto es así -o no es así-, que un predicado conviene objetivamente a un
su jeto del juicio. 2
Por eso, si en el juicio intervienen dos conceptos -el del sujeto y el del
predicado-, el juicio propiamente tal es un acto simple, distinto de ambos:
es la afirmación -o negación- de esa identidad objetiva de predicado y
sujeto, formulada por el sujeto -el yo-, que la contempla y la afirma:
una intencionalidad perfecta y un sujeto que ve y afirma la verdad o ser
del objeto.

5. Desconocimiento de la intencionalidad del
conocimiento en el Formalismo kantiano
Kant desconoce esta realidad primordial y evidente de la intencionalidad
de conocimiento sensitivo e intelectivo; y la sustituye por una construcción
formalista apriori o trascendental.
En efecto, Kant da por supuesto que lo único irreductible al sujeto es el
dato sensible. Desconoce a la inteligencia su propio objeto formal, el ser trascendente, irreductible al sujeto, aprehendido intencionalmente a través de los
sentidos. Se ve que en cuanto al contenido del conocimiento Kant no supera
al Empirismo.
El dato sensible, recibido en las formas apriori de espacio y tiempo de la
sensibilidad, es elevado a / enómeno. El fenómeno es tal, no porque sea dado
en la intencionalidad del conocimiento sensible como término objetivo, sino porque el sujeto trascendental, con sus formas o modos apriori de la
sensibilidad, lo elabora tal.
No de otro modo acaece con el objeto de la inteligencia. Este no es dado
inmediatamente como tal en la intencionalidad del acto intelectivo. Por
el contrario es el producto de la unidad trascendental de la inteligencia, que,
aplicada de doce formas o modos apriori a los fenómenos, los transfonna en
objetos. Los objetos son, pues, el producto de una elaboración formal de la
unidad de la conciencia sobre los fenómenos. Su contenido o materia no
• Conviene no confundir el sujeto de la intencionalidad -yo- con el sujeto de juicio, que es la realidad a la que se atribu)·e --o niega- por identidad un predicado.

55

�supera al de los fenómenos. La inteligencia transforma el fenómeno en objeto;
pero no devela ni ve el ser trascendente de es~ objet~. El _objeto no es dado
en el término de la intencionalidad del acto rntelecttvo, smo elaborado formalmente por la conciencia. De ahí que "la cos~ en sí", "el no~enon" de
Kant, o sea el ser trascendente, quede más allá del alcance valido de _la
inteligencia. :Ésta sólo transforma los fenómenos en objetos, enteramente mmanentes a la actividad subjetiva de la conciencia.
11

El ingreso del objeto en la conciencia y su manifestación inmediata en ella
en la intencionalidad., es sustituido, por una elaboración o construcción fdnnal
apriori del fenómeno en objeto.
6. La limitación arbitraria de la intencionalidad
del conocimiento en E. Husserl
Husserl, que tiene el mérito de haber puesto nuevamente en evidencia el
carácter intencional inmediato del conocimiento -y, en general, de los hechos de conciencia-, limita y deforma este carácter, cuando pm medio de
las "epojés" lo enclaustra en el ámbito de la inmanencia.
En efecto, según Husserl, todo acto de conocimiento -esp:cia~ente el
"eidético'' o intelectivo, que contempla las esencias u objetos-- unplica esencialmente algo distinto, trascendente al acto mismo de conocer. Pero este
objeto, añade Husserl, sólo es tal o distint~ del act~, en c~ant~ d~do en tal
acto. De este modo limita él la trascendencra del obJeto al amb1to inmanente
de la conciencia. Pero si tal objeto es realmente trascendente al acto, es decir,
que no sea o exista o pueda existir fuera de la conciencia, está más allá de
]a obseivación inmediata estrictamente fenomenológica. En otros términos,
Husserl distingue entre la trascendencia del objeto intencional dado en la
conciencia ven cuanto es dada en ella, y la del objeto realmente trascendente
al acto, qu~ es o existe o puede existir en sí, más allá del acto. El primero,
segun' Husserl es el dato inmediato de la conciencia intencional. El segundo,
'
en cambio, sin' ser negado, está más allá de los datos de la Fenorneno1og1a,

inmediata del acto de conocimiento: que en él hay un ser real del objeto,
irreductible y realmente distinto del acto de entender.
Reducir la intencionalidad real del ser del objeto a una intencionalidad o
dualidad de sujeto y objeto puramente inmanente es cercenar y deformar el
hecho mismo del conocimiento; y reincidir, de otro modo, en el formalismo,
ya que tal dualidad de sujeto y objeto sería el fruto de una actividad de la
conciencia, más aún, de un apriori o trascendental de Ja misma.
El conocimiento y su intencionalidad real son hechos inmediatos de la
conciencia, son una realidad única y distinta de toda realidad material y
debe ser respetada y aceptada como ella es, sin ser deformada por concepciones, que de una manera u otra quieren privarla de la presencia del ser real
trascendente, que de un modo inmaterial está en el seno de su acto y reducirlo a una imagen de una realidad trascendente, que está más allá de ella,
inalcanzada e inalcanzable.
Por lo demás, no se comprende siquiera qué significado pueda tener un
objeto irreductible y trascendente al acto cognoscente del sujeto, si tal objeto
no es realmente distinto del acto. Porque, si la rea]jdad del objeto pudiere
explicarse sin un ser trascendente, como un ser trascendente dentro de la
pura inmanencia del sujeto, tal trascendencia se constituiría como una creación del sujeto --como condicionada trascendentalmente por éste--, perdería
ese auténtico carácter de trascendencia, irreductible al sujeto, tal como se
presenta en la conciencia. Caeríamos así de nuevo en el Formalismo kantiano,
cuya falsedad puso en evidencia con tanta fuerza el mismo Husserl.

y no es necesario para explicar el hecho de la conciencia.
Ahora bien esta dicotomía de Husserl entre la trascendencia intencional
del objeto en' la conciencia y fuera de la conciencia, es inadmisible. Porq~e
si el ser del objeto se manifiesta en la conciencia inmediatamente como distinto y trascendente al acto mismo del conocimiento, se trata de una trascendencia, aprehendida, sí, en la conciencia, pero a la vez real, de un ser
objetivo, que existe O puede existir fuera del sujeto. Tal es la conciencia

56

57

�EL CONOCIMIBNTO EN LA FILOSOFIA MODERNA.
II. EL EMPIRISMO

DR. Jos:É

RUBÉN SANABRIA

U nivenidad Iberoamericana.

1. Antecedentes
LA "REVOLUCIÓN COPERNICANA" en la ontología del conocimiento empieza propiamente con Descartes. La filosofía tradicional, en efecto, concedía tal importancia al objeto que el papel del sujeto, en el proceso del conocimiento,
resultaba más bien secundario. El sujeto, etimológicamente -del griego
hypokeímernm- significa: lo que está debajo -idéntica significación tiene
el vocablo latino subiectum-. En la metafísica griega -especialmente a
partir de Aristóteles- sujeto designaba un elemento que subyace, que está debajo de otros elementos. En sentido onto16gico, el sujeto era, ante todo, la
sustancia porque ella sustentaba los accidentes. En la sustancia -synolon o
compuesto- hay dos elementos: materia y forma. De ahí que la denominación de sujeto se aplicaba fundamentalmente a la materia porque ella sustentaba a la forma.
El conocimiento se entendía -y se explicaba- hilem6rficamente -estructura materia-forma-, de modo que el objeto se comportaba ad modum
formae, en tanto que el sujeto lo hacía ad modum materiae. En realidad, el
sujeto soportaba el acto de conocimiento -recuérdese que para los escolásticos conocer es captar formas-; el sujeto estaba sometido al influjo del
objeto. Así se destacaba la pasividad y receptividad del sujeto. En honor
a la verdad, no se trataba de una pasividad total porque el sujeto era también principio -aunque remoto- de operaciones.
El sujeto era, pues, principio natural, sustancial, cuya función consistía,
principalmente, en conformarse con e] objeto -cognitio est fieri aliud in quan-

59

�tum aliud-. Esta conformación era el resultado de un proceso en el que t:1
objeto ejercía, por vía de causalidad, su influjo en el sujeto. Más aún, la
sustancia es solamente el principio remoto de las operaciones; el principio
inmediato son las potencias o facultades -accidentes-: sentidos externos,
sentidos internos (especialmente la fantasía) y entendimiento. Es evidente que
en esta teoría el sujeto-sustancia se fragmenta en varios sujetos de actividad.
Bien es cierto que los escolásticos tuvieron cuidado de afirmar la unidad
última del sujeto: así lo avalan el principio axiomático actiones sunl suppori,.
torum y la frase lapidaria de Tomás de Aquino "non, enim, proprie loquendo,
sensus aut inteUectus cognoscu11t, sed horno per utrumque''.1 in embargo,
es claro que e te sujeto unitario y dinámico del conocimiento no queda justificado. La razón de esto es que los escolásticos daban por upucsto el objetivismo gnoseo16gico. Es decir, la confianza realista que tenían en el valor
del conocimiento les impedía ver la necesidad de fundamentarlo crítica.mente.
Se trataba, entonces, de un sujeto óntico, antropol6gico, psíquico, que entraba en la explicación del proceso psicológico del conocer, pero que nada
decía de la objetividad y validc1. del conocimiento como tal.
Con Descartes, las cosas cambian radicalmente: ante todo, el sujeto sustancial de los escolásticos se di uel\'e. Más exactamente. con Descartes se
inicia el proceso de disolución. El cogito cartesiano todavía está radica.do en
la sustancia pero esta sustancia ya no es el compuesto humano -como en los
escolásticos-, sino la sustancia pensante --res cogitans- a la que el cuerpo
es extraño. El sujeto cognoscente perdi6 la corporeidad: el cuerpo ya no es
un elemento esencial del suj to, sino que precisamente una de las tareas de
la sustancia pensante es justificar la realidad y la objetividad del cuerpo.
El andamiaje gnoseol6gico de Descartes se reduce a esto: a) el cogito como
experiencia originaria y primordial de toda certeza; b) las ideas innatas,
claras y distintas, como formas de cualquier otro conocimiento cierto; e) la

veracidad divitia que garantiza las evidencias racionales.
Como
ve ha desaparecido todo elemento eidético proveniente del objeto. El contenido que la mente puede conocer proviene de las ideas innatas,
inmanentes a ella y de naturaleza lógico-formal.

En Descartes encontramos una supravaloraci6n de la mente humana -racionalismo-, pero esta glorificación de la razón implicó la infravaloración
-más aún, tal vez el rechazo- del conocimiento sensorial.
• El axioma expresa que "la11 acciones son de los supuestos". En terminología esco•
Jistica "supuesto" es la sustancia subsistente e incomunicable; o la sustancia individual
de naturaleu. completa. El tuto del de Aquino indica que "propfamente no conocen
l0t sentidos o el entendimiento, sino el hombre por ambos". De Ver., q. 2, a. 6, ad Sum.

60

a) Esta actitud culmina en el panteísmo d
.
criterio extrínseco de certeza
d
rd
e pmO'La: no es necesario un
Y e v ad· bastan l
·d ·
x.ión necesaria e intrínseca. entre las id
'
ª evi _encia y la cone"todas las ·d
da
eas Y de ellas con la idea de Dios. Así
1 ea.s son ver deras en cuanto se refiere
Di ,, "
.
quate11us ad Deum re/eruntur ve rae sunt" 2 D n a, os - omnes ideae,
propiedad de la idea misma '
tal . d- . e ~qui que la verdad es una
Además, al contemplar a Di;o::os e: ¡pendencia _de los objetos externos.
es todo y todo es Dios. Todo está
D'
1 ~ pluralidad de las cosas: Dios
coinciden el orden Jóaico y el den to y, ~1os está en todo. a y si en Dios
o·
or en ontologico ta b'é
• 'd
otros pues nuestra alma es un modo del p
? m_ • .º. como en en nos" I d
I
ensa.m1ento mfm1to Por e
e or en y a conexión entre las ideas es el m.
.
so es que
entre las cosas".•
ismo que el orden y la conexión
En pino1.a el sujeto del conocimiento se ierd
ta.1me
.
la sustancia única Di·os a S .
P e to
nte ab~orb1do por
•
· pmo1.a llevó hasta las últimas
método cartesiano.
consecuencias el

b) Le'b
· piensa
·
i ruz
que el concepto cart .
d
preciso. Tanto que la evidencia mental es ~ºb. e razón es _de~iado imde e\'idencia cxpu ta a toda el
d ·1 ~as ien una apanenoa subjetiva
.
'
ase e 1 us1onrs. Esta desconfían
1 . .
cartesiano de evidencia lleva a Leibn'
d
za a cnteno
ma lógica Lo cierto segun' L 'b . 1Z a ar un \.'alor fundamental a la for.
'
et mz no es la intuición ·
1 l' ·
determinado por la rectitud f
smo o ogicamente
1
de verdad consiste en la ·ac:r:;lica:~: ~:n:xto lógico. El cri~~io general
ellas se basan en los dos rinci . f
norma de la Lógica. Todas
de raz6n suficiente.
P
p1os undamentales: el de 110-contradicci6n y el

d

,

El principio de no-contradicción -es el mi mo que l d 'd 'da
el más general de todo razonamiento a
.
e e t entt d-, es
verdad y faJ dad e La v
. Y que 510 él no habría diferencia entre
de modo que la ;erdad ~:d~,;:nc1~dentc;de el momento de la identidad,
. .
que i enti ad.1 Pero como pocas . ..J-d
on proposiciones que ex resan 'd .
1,;erua es
tienen fonna de contradi~ción I ent1d~d, ~ n~
las proposiciones falsas
, se necesita e pnnc1p10 de razón suficiente que

t~:i-5

• Ethica, 11, prop. 32; cfr. prop. 36.
' Cfr., ibid., 47, schol.
• Ordo et conn,u,io idtarum id
1
• Fuera de Dios no puede d~: es
ordo et conntxio rtrum. Ethica II, prop. 7.
ll d .
y ru s1qU1era pensarse otra sustan ·a p
nu a
neque concipi flot,st substantia Eth· 11
CJ :
ratler Deum
• Cír G
.
·
,ca , prop. 15.
519 . ERHAJU&gt;T, C. J., Philosof/hische Schri{t,n, Ilildcshein 1961 t VII
488
Y
.
'
' .
'pp.

.ª'?"'.

ª"

51~-CíroCOUTURAT, L., Opuscula ,, fragmtnta ÍII dita, G. Olms Hilde!h .
, Y ER.HARDT, t. VII, p. 355 y t. v, pp. ¡ 4 _15 _
,
em, 1966, p.

61

�. t·r·

la reducción a identidades o contradicciones de enunciados que ~x, L •b · 1 ·wcio universal afirllcitamente no aparecen como tales. Segun ~1 mz e l
el
~ativo consiste en el nexo entre sujeto y predicado por _el hecho ~~que la
dicado está contenido en el sujeto. y esta relación tiene que m car
pre
.. , 8
razón de la verdad de toda propos1cion.

JUS 1 1que

L . l . , del predicado en el sujeto puede ser de dos modos: el prea me usion
.
.
E el so de las verdades
dicado está explícitamente contenido en el suJeto. s
~a.
di d
idénticas que se rigen por el principio de no-contradtcci6n; el pre dacad 0
. en e1 suJe
. t o. Es el caso de las ver . es
, 'l ' . lícitamente conterudo
e~: :.~u:Jente idénticas, que se rigen por e1 de raz6n ~~~ici~n:e·º. Es decir:
so . . .
t d' ión expresa que toda propos1c1on identtca es ver1 pnnc1p10 de no-con ra ice
d d
.
e
,
/. . te indica que toda proposición ver a era es vrrdadera; el de razon su zczen
tualmente idéntica.10
. , fundamental de Leibniz fue metafísica. De ahí que su
La preocupacion
d · A pesar de ello
,
en su sistema un lugar muy secun ano.
.,
gnoseologia ~upe
seolo ía osterior, como la concepcion
tiene puntos unportantes para la gno
g P
1 ·' dinámica
' . d 1 onocirniento Éste no se ennende como re ac1on
autogenetlca e c
·
,
· t téli o-escolástica.
.'
de 1a cau salidad del obJ'eto sobre el sujeto -teona· ·ans o ·a cparoal
de Aris.
la "tabla rasa" -teoría de Lock'é!, en renumscenc1
m como
.
. .
a las ideas "adventicias" -como
tóteles-, ni se puede abr_1r ~n resqU1~0 par explicar desde la perfecta inen D escartes--., el conocuruento se nene
. que
manencia y autonomía de la mónada misma.
. .
.d . "Je crois ce pendant pouvozr dire
L "bniz repite insistentemente esta 1 ea•
e1
'dé
eme celles des choses sensibles, viennent de notre propre
que nos t es, m
f'
. "C'est qu'il faut done dire que Dieu a. crée
fond" u y en otra parte a 111:na.
l d ·t
A

;y

d'abo;d l'ame ou toute autre unité réelle, d~ telle sorte_ équ~ ~~ut
d'e~;e
d p une parfaite spontaneit a egar
f
naistre de son pro pre on , ar
.
h
d d, hors" i2
meme, et pourta11t avec une parfaite conformité aux e oses e e
.
• •
•
nada hay sin raz6n, o para e,cplicarlo
• "El principio fundamental de raciocinar e. que
6 de ser Pero la raz6n de la
. d
ha verdad que no tenga raz n
.
con más clanda ' que no Y
• d
l • 3'eto o que el predicado e,té en el
.
del predica o con e .u
,
1
verdad consiste en e nexo
!
. "h"l esse sine ratione vel ut rem
. . .
. - d' fundamenta e t st, ni 1
,
'
.
•
suJ·eto Pnncip1um rat1ocinan i
.
•
~•bsi·t Ratio autem ventatis
·
.
ll
eritatem ctti ratio non •~
·
distinctius explicemus, _nu _am esse ~
t praedicatum subjecto ínsil". CouTURAT,
consistit in nexu praed1cat1 cum sub1ecto, seu u
op. cit., p. 11.

• Cfr GERRAR.DT, t. VII, p. 3oo.
215
.
L 1 .
de Leibniz G Olms Hildeshein, 1961, p.
.
'º Cfr. CouTURAT, a ogique
. .
'
t V . 16.
n Sur l'Esso.i d, l'entendement d, Mr. Locke.

GERHAllDT,

» Systeme nouveau d~ la nature. GF.RBAR.DT,

t. IV, p. 484.

.

,

p

Alguien justamente puede preguntar : ¿ cómo explica Leibniz la correspondencia entre los actos producidos en la inmanencia dinámica del alma y los
objetos totalmente extraños a ella y en la que no ejercen ningún influjo causal? Ello se debe - afirma Leibniz-: 1) a la naturaleza representativa del
alma; 2) al innatismo; y 3) a la armonía preestablecida.
El alma es como un espejo donde se refleja y reproduce, cognoscitiva.mente,
todo el cosmos. 13 Hay, pues, una íntima unión ontológica entre el alma y toda la realidad. El alma es un dinamismo -vis activa- y al ser creada ya
trae consigo todo lo que hará después. Es una virtualidad que se desplegará posteriormente en acciones individuales. Las mónadas son autónomas, perfectamente incomunicables -"sin puertas ni ventanas"-; cada una es un
mundo aparte. Sin embargo, en el universo hay una correspondencia y armonía admirables porque Dios así lo dispuso: "Dios lo ha previsto todo y lo ha
remediado todo de antemano. En todas sus obras hay una armonía y una belleza preestablecidas".u
Las afecciones interiores del alma no son más que fenómenos proyectados
sobre las cosas externas, o apariencias verdaderas. Nuestro mundo cognoscitivo se reduce, por tanto, a un mundo de fenómenos subjetivos que surgen
espontáneamente desde lo interior del alma por razón de su naturaleza representativa.
No podemos negar que en el pensamiento de Leibniz hay cierta ambigüedad
pues según algunos textos los fenómenos que conocemos son fenómenos representativos de esencias -Dios es el garante en esta situación-; 15 en cambio,
en otros se habla de fenómenos puramente imaginarios: "Así, pues, con ningún
argumento se puede demostrar absolutamente que se den los cuerpos, ni nada
prohíbe que los consideremos sueños bien ordenados que juzgarnos verdaderos
por la coherencia que manifiestan y equivalen, por el uso que les damos, a
los verdaderos".16 Y aunque el mundo fuera tan sólo de fenómenos imaginarios, tendríamos que agradecer a Dios habérnoslos infundido de modo que
tengan coherencia entre sí y nos sirvan, para cualquier uso o necesidad vital,
lo mismo que los fenómenos reales.17
Cfr. Lettre a Basnage. ÜERSARDT, t. IV, p. 523.
,. Cfr. Lettre a Clarke. !bid., t. I, p. 737.
" Cfr. Discours de Métaphysique, XXVI, GE1tRAllDT, t. IV, p. 451.
1 • !taque nullo argumento absolute demonstrari potest, dari corpora nec quicquam
prohibet somnia quaedam bene ordino.ta menti nostrae objecto. esse, quo.e a nobi.r verlJ
judicentur, et ob consensum ínter se quoad usum veris aequivaleant". !bid., VII, pp.
320-321.
i, "Quid enim, si natura nostro. non ero.t forle co.pax phaenomenorum realium; profecto non tam accusandus foret Deus, quam gro.tiae ei agendae, efticiendo enim ut
13

63
62

�Si quisiéramos expresar en pocas palabras lo fundamental de la gnoseología
leibniziana, diríamos que el recurso a Dios es tan esencial -teologismo gnoseológico- como el innatismo. En carta a Bayle asegura Leibniz que "Dios
es la última razón de las cosas -ultima ratio rerum-, y el conocimiento de
Dios no es menos el principio de las ciencias, como su esenci;a y su voluntad
son los principios de los seres" .18 Por lo que "todo el racionalismo sin Dios
tendría que haber sido un f enomenismo subjetivo, no ciertamente un fenomenismo sensorial, sino un f enomenísmo de ideas, como producto básicamente
autóctono del espíritu o de la mónada pensante o representante". 19 De cualquier manera, en Leibniz -el último representante del racionalismo- el
sujeto del conocimiento es todavía un sujeto sustancial. El empirismo -antítesis del racionalismo- hará la desustancialización. El fenomenisroo implícito
en Leibniz se hace totalmente explícito en J. Locke.

2. Principales representantes del empirismo
a) Tomás Hobbes, todavía con elementos racionalistas, es precursor del
empirismo. O si se prefiere, ya es francamente empirista. Para él, todo conocimiento proviene de los sentidos: "la sensación es -asegura Hobbes--: el
principio del conocimiento y de ella se deriva todo el saber". 20 L~ sen~ción,
añade, se reduce a movimiento de ciertas partes que hay en el mtenor del
•
" • 1 El fil'
que siente; estas partes son los órganos con los que senbmos
.·
osof o
debe comenzar con los datos empíricos -Hobbes los llama apariencias o fenómenos--, que son las impresiones sensibles recibidas de los cuerpos externos.
La razón no se distingue esencialmente ni de los sentidos, ni de la imaginación. Tiene por función imponer nombres generales a las cosas. Usamos
tales nombres como signos externos de nuestras ideas.
En Hobbes el conocimiento es una actividad puramente material: lo espiritual se explica -dice- por mera adición y sustracción de representaciones
sensibles. Los conceptos son puros nombres, de elección arbitraria, con los que
ordenamos prácticamente las representaciones sensoriales.
phaenomena illa, cum realia esse non possent, saltem comenticula essent, praestitit nobis,
quod in omni vitae usu realibus phaenomenis aequipolleret". Ibid.
Ed. ERDMANN, p. 105.
Ro:u:Eo, S., Hume y el fenomenismo moderno. GREoos, Madrid, 1975, p. 51.
• Human nature, c. I, 1. The English Works of Thomas Hobbes, ed. W. Molesworth,

11

11 RÁBADE

London, 1839-1845.
11 "Sensio igitur in sentiente nihil alit,d use potest, praeter motum partium aliquarum
intus in sentiente existentium". De corpore, IV, c. 25, 2.

64

b) John Locke es ya claramente empirista. Fue el primero que se propuso
estudiar "el origen, la certeza y la extensión del conocimiento humano". No
duda de la existencia de los objetos externos ni de la capacidad de la mente
para conocerlos. Lo que le preocupa es determinar cómo se establece la relación entre sujeto y objetos. Según Locke no conocemos directamente las cosas
externas, sino siempre a través de las ideas. Y llama idea a todo objeto inmediato de la percepción, de la reflexión o del conocimiento. No tenemos ideas
ni principios innatos -"neither principles nor ideas are innate''-. Por tanto,
todas nuestras ideas son adquiridas y provienen de la experiencia: "ella es
el fundamento de todos nuestros conocimientos y en ella tienen su origen
nuestras ideas", de tal manera que el alma de un niño, cuando nace, es como
una tabla rasa o como una hoja de papel blanco -sheet of white paper-,
"vacía de todos los caracteres, sin ningunJ. clase de ideas" 22 y sólo mediante
la experiencia se llena de representaciones.
La experiencia es externa e interna. Externa -percepción, sensación- es
aquélla por la cual nuestros sentidos perciben las impresiones que en ellos causan los objetos externos; interna es por la que el alma percibe sus propias
actividades acerca de los objetos externos: percibir, pensar, dudar, creer,
razonar, conocer, querer, y todas las diferentes acciones de nuestra alma. 23
El hombre empieza a tener ideas desde que tiene sensaciones. La sensación
es una impresión o un movimiento excitado en alguna parte del cuerpo, que
produce alguna percepción en el entendimiento.
Las ideas son simples o complejas. Simples, las que provienen de la e&gt;..7Je•
riencia, tanto externa -sensation-, como interna -reflexion- y constituyen
la totalidad del material de nuestro conocimiento y el fundamento de nuestra
actividad mental.u Las ideas simples, producidas por las cualidades primarias, son objetivas pues corresponden a propiedades de los cuerpos, son copias
de lo que hay en los cuerpos. En cambio, las ideas producidas por las cualidades secundarias son completamente subjetivas pues nada hay en los cuerpos
que tenga conformidad con estas ideas. Ante las ideas simples, nuestro espíritu es puramente pasivo y receptivo; es como un espejo que refleja la
imagen de los objetos. Pero una vez recibidas las ideas, el espíritu tiene fuerza de asociarlas, compararlas y ordenarlas con una variedad casi !I1finita. De
aquí surgen las ideas complejas, que varían y multiplican indefinidamente los
objetos de nuestro entendimiento. Por lo tanto, nuestro espíritu recibe las
ideas simples, pero hace las complejas al combinar las simples. 25
An Essay concerning Human Underslanding. A. C. Frascr, London , 1894' 1, II ' I , 2•
Cfr., ibid.
'' Cfr., ibid., 1. II, 1, 23; 2, 2.
" Cfr., ibid., l. U, 12, l.

12

:zs

65
hwn.~nita., -5

�Pensa.r y perc1'b'1r son lo mismo pues "el conocimiento no es .sino
d la per¡
cepci6n de la conexi6ti y acuerdo, o del desacuerdo y repugnancia e cu~de~
.
de nuestras ,·deal'·" uestro entendimiento carece . de toda
quiera
.d capac1 a0
• .:va., lo único que puede hacer es combinar i eas, yuxtap cread ora o il umma...
nerlas y separarlas.
La sustancia es la más importante de las ideas complejas. Proviene de la
.
. de varias ideas simples que "nos hemos acostumbrado a , er
coemtenc1a
., d ·
'
o
·unta". La idea de su tancia es, por tanto, '_'una col~c1on e cierto nu_me~,
Jde i'deas imples considerada como si estuvieran unidas en un solo suJeto '
'
orno perteneo un conjunto constante
de ideas simples, que cons1·d eramos~
.
.
misma cosa y designamo. con una sola palabra.
e no ruega
cientes a una
.
'bTd d Con ello prela realidad de la sustancia; lo que ruega s u cognosc1 i _1 a .
.
par6 el camino a Berkeley y a Hume que í negaron la realidad d~ la s~stan~a.
E lo relativo al conocimiento Lockc había r íbido la herc~cia ~ac1onalista
de : a gno eología de ideas: conocer es conocer ideas. Ello ~pli~ba ~nt~
1 ª·
C·encia porque la. idea es un contenido de conciencia.
1
rrarse en a con 1
,
la
clid
que ellas
•
las
co
as.
conocemos
co.
as
olo
en
me
a
en
una renuncia a
·
d
están representad as en 1as l'deas "puesto que la mente,
. en .to os us pensa
.
razon"""":entos no tiene ningún otro objeto inmediato que no sean
m1entos Y · ..... «
•
l
e 'dente
. .deas las cuales sólo ella contempla o puede contemp ar, es v1
sus propias 1
' . ·
" ~1 Pero las ideas pro.1.¡o se ocupa d e esas 1'd eas
que nue tro conoc1m1ento
w
. .•
Lo k
. ifica
.
d
la
'6
de
la
experiencia.
-E.xpenenc1a,
en
c
e,
s1gn
Vlenen e
sensac1 n,
.
. . to- En-

receptividad y la experiencia sensorial es el ongen del conoc1~ruen . . a· 1
.
. les son impuc tas a la mente en la recepo6n pnmor ia
tonces, las i~eas sunpp
Locke afirma que "todas nuestras ideas simples son
de la en aci6n. or eso
,, 2s
reales; todas están de acuerdo con la realidad de las cosas .
-l.
!ié que lo que recibo e tá de acuerdo
con 1la
Pero cabe preguntar.• e:. \,Umo
d
. d d 1
:&gt; foy sencillo: las ideas simples son causa as por as
realida
e as cosas.
,
·
a las puede
. as "porque como la mente por t ola de ninguna maner
coi;a m1Sm
alm nte
.:enen necesariamente que ser producto de las cosas que natur
e .
f .
or1ar ... u
•
" 20 Esta cau ahtúan obr la mente y producen en ella esas percepciones .
nos hace conocer que efectivamente algo existe fuera de mí y que cau a
en mí las ideas. 3º

::d

Jbid ., l. IV, 1, 2.
!bid., l. IV, l. l.
11 !bid., 1. II, 30, 2.
• /bid ., t , IV, 4, 4.
• Cfr., ibid., 1. IV, 11 , 2.

Esta causalidad se ejerce "ejemplarmente'' en razón de la armonía y en
virtud de las leyes e tablecidas por Dios sabio y bueno.111 A í evita Locke el
fenomenismo. Adviértase que aquí aparecen el teologismo gnoseológico y cierta
armonía preestablecida -como lo vimo en Leibniz-. Dios tiene la función
de constituir la garantía de la correspondrncia efectiva entre las ideas o representaciones y las cosas ideadas o representadas. Que esta po tura desemboca
en cierto desprecio de la experiencia sen iblc --Origen de todo conocimiento,
se afirmaba-, es evidente, como también lo es que asi se tenía que admitir
-por supuesto, sin pretenderlo- cierto innatismo. Por lo que la misma noci6n
de experiencia resultaba ambigua: i conocer •es conocer ideas, la correspondencia entre ideas y cosas es más que dudosa. Por ello se recurre a Dios
para que él sea la garantía de tal correspondencia. Pero entonces ¿ qué sabemos de las cosa ? implemente que son, mas no, qué son: ''la recepci6n efectiva
de las ideas procedentes del exterior es lo que nos notifica la existencia de
otras cosas, y nos da a conocer que, en ese momento, algo exi te efectivamente fuera de nosotros y que causa las ideas en nosotros''. • Mas nunca sabemos
qué es eso que causa las ideas.
Cualquiera advierte que en realidad esta po tura empirista e ya un fenomeni mo, aunque implícito e inconfesado. Recurrir a Dios, como lo hace Locke
para evitar el fenomenismo, no es resolver el problema del conocimiento pues,
por una parte, se privilegia la experiencia sensorial -más aún, e le ah olutizay, sin embargo, se le infravalora; se niega el innatismo y, sin embargo, se cae
en él, y, en última instancia, Dios -pero un auténtico deus ex machina- es el
que garantiza la validez y la verdad del conocimiento humano.
c) Jorge Berkeley avanza por el camino abierto por Loc.ke. u punto de
partida es empirista. Locke había admitido Ja sustancia material, aunque sólo
como substrato desconocido de las cualidades sensibles; admiti6 que las cuaJidade secundarias son ubjetivas, pero afirmó que tal s cualidades tienen
objetividad en cuanto que causan en nosotros las sensaciones. Berkeley, en cambio, niega radicalmente la existencia de la materia pues si existiera -dice-sería algo superfluo, inconcebible, ininteligible, un sinsentido, una entidad inútil y absurda que ni actúa, ni piensa, ni percibe, ni es percibida. Tampoco
sería objeto, ni ubstrato, ni causa, ni ocasi6n, ni instrumento. Quienes la
admiten sólo saben decir que "conocen no sé qué, de no sé qué manera, y
no . é para qué clase de uso". 11

11
11

66

" Cfr., ibid., l. II, 32, 14.
., Jb,d., l. IV, II, 2; cfr., ibid., 4.
• Th,,e Dialogu,s, So.

67

�to las cosas sensibles son tan s61o 1·d eas, grup os de ideas. ' cuya única
,, u
Por tan ' .
cib'das· "Their esse is percipi. To be tS to know .

n·

y

realidad consiste en ser per . 1 · . . 1 .
os los espíritus
las ideas en
.
ás
e sustancias espintua es . 1 '
.
·o existen m qu
d
roducidas Por las sustancias
ellos. Pcrcibimo ideas, las cuales no pue en ser p
, 'tu que sólo las permateriales, que no existen, ni tampoco por nuestro espm t'·do v en nuestra
.
· prime en nuestros sen 1
,
1
cibe. Por lo que D1~ es e que lun
o lo son en Dios, aunque también en
mente las ideas. Las ideas son rea es~ per .
nuestro espíritu porque ahí las impnme Dios.
.
.deas son particulares iempre y
Todas nuestras percepcion~s, .sednsaooru~~e'rsa11 es. 'cuando mucho, "una idea,
N h
par tanto 1 eas u •
,
concre~. o ay, , .
~ articular, se hace general si se la t~rna para
que conStderada en si nusma,
P
.
• 1
de la truSma clade todas las ideas parttcu ares
representar o hacer las •·ec
•

se" 3$
.
.
'b"d
"esse est aut perciperl! aut
Todo lo que existe, o perc1~ o es peralo l o r D'1os Entonces Jo que
al ,
• tu ya
menos po
·
•
percipr'-, ~ por ~ espm x.iste.' "propiam;nte no existen más que perno percibe ro es pero i o, _no e tod. I demás cosas no tienen existencia
conscientes·
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sonas, es eci.r, cosas
.
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nas" se Por lo que la única susde la ex15tencia e as perso
.
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, .
lo ue él percibe.'1 Percibir es tener una
tancia que ex:iste es el espmtu Y
q
. n -sensation.s-; las que
idea: las ideas que vienen de fu~ra son la/s senhsatcio es o ha~· más conocimiento
d d
los pensanuentos -t ioug s .
'
vienen e entro son
'bl
on !ITUpos o combinaciones de sensacioue de las ideas. Las cosas SCDSI es
. .
qnes o ideas.
.
Su realidad es ser percibidas o perc1b1r.
.
.
ar de negar la sustancia material, las cosas exlS·
Berkeley piensa que, pes .
ff
como percepciones o ideas imten real.mf'nte. Existen como ideas en io. y

ª

.

.

se thc mighty írame o( the world, have not any
( ) is to be perceived or known;
.
th
ind that tbeu emg eu,
• ·
,
sub~stenee without
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,
11 . perceivcd by me, or do not CJOSt lJl m)
that coosequcntly so long as they are a~~ th}
mus cither havc no cxistence at all,
r
ther created s¡nnt,.
cy
k
l
mind or tha t o any o
l p'rit" Principies of human now 11g,,
o, eht subsist in the mind of soma ,tuna s 1 .

.. " ... ali tho~e bod1es which compo . b .

I, 4. 6.
.
. . lf .
articular becomes general by being
.. "An idea, wbich c-0nS1dered in Jtsc ~ pi.a 'd 'af the s:une sorL" Ibid. Inmade lo represcnt or stand for ali other parucu r i eas
troduction, 12.
•
things do cxist • all other t.hings
.
' f person.,."
'
.
h"ic al
• "Nothmg
proper 1Y b ut persons • i ·e · consuous •
Phdosop
ue not so mu ch cxistence as mannen oí the existente o

Comrruntaries, 24.
.
k ~• "&amp;!e is percipi • being is to be
. . l
I 6 7. "To be 15 to now .
'
h" b
" Cfr. Pnncip ts • · · , , ·
.
h
b tance than spirit or that w 1c
.
d
or
know·
it
is
cvident
there
is
no
ot
cr
su
s
perce1ve
,
percei ·es."

68

presas por Dios en nosotros: ' yo no pongo en duda que eristen realmente
las co as que veo con mi ojos y toco con mis manos. Lo único que niego
es la existencia de lo que Jos filósofos llaman materia o sustancia corporal".ªª
Las idea son las cosas mismas: percibir las ideas es percibir las cosas
mismas. Es decir, las ideas son cosas reales, impresas en nuestros sentidos por
Dios. Entonces, lo que llamamos "mundo exterior" es un conjunto de ideas o
percepciones directamente impresas por Dios en nosotros. A la objeción: si
las ideas son cosas, el caballo que está en la cuadra ¿es una cosa real o es
una idea? Si las cosas sensibles son ideas, se sigue que comemos, bebemos y
vestimos ideas. Realmente es así, re ponde Berkeley. El caballo que está en la
cuadra es ciertamente una idea, pero en realidad existe en cuanto que es
percibido.H Las ideas y las sensaciones no son representaciones de las cosas,
son las cosas mismas. Por lo que la cosas son tan sólo como nos aparecen
porque su naturaleza consiste en aparecer r ser percibidas --esse est percipi-.
En tal caso, tenemos certeza absoluta porque las cosas son nu tras mismas
percepciones.
"Las cosas son como nos aparecen". ¿Fenomenismo? ¿lmnanentismo? Inrnanentismo no, porque Berkeley afirma insistentemente la causalidad: mi
mente recibe las ideas, y las ideas son pasivas y no pueden causar -las Meas
son las cosas, por lo que es inútil pensar que las cosas causen la ideas-.
Entonces, Dios es la causa única de nuestras ideas.
í no hay peligro de inmanentisrno. Fenomenismo sí, pero en tal caso se trata de lo que Rábade Romeo
llama fenomenismo teológico porque el mundo sería el mundo de la. mente
divina. El muntlo de Berkeley e un mundo de ideas, que son fenómenos en
cuanto Dios nos las infunde, pero nosotros las vivimos como si fueran reales.
Lo real son las ideas; la ilusión es imaginar que las cosas son independientes
de una mente percipiente. En sentido estricto no habría fenomeni.smo en Berkeley porque las ideas son ellas mismas los objetos y no fenómenos de otra
cosa.• 0 ¿Lejanas reminiscencias platónicas en Berkeley? Pudiera ser.
d) David Hume e el defensor más destacado del empiri mo radical .• o
le quedaba más remedio que sel' empirista y fenomenista. El contexto histórico
y cultural en el que .,,ivió, se formó y escribió Hume, lo llevaban, casi inexorablemente, a ello. Y no s61o fue empirista, sino que es el filósofo que llevó el
empirismo hasti sus últimas consecuencias. Con Hume el empirismo llegó
a su cumplimiento.
• Prin,if,lts, 1, 35.
• Cfr. Pliilosoplii,al Commentarits, 593
• Cfr., op. cit., p. 74.

y

Principlts, I, 39.

69

�El filósofo escocés es el filósofo de la experiencia, en u sentido más estricto:
todo lo que no se pueda probar con los hechos, ni se relaciona científicamente
-aunque sea de lejos- con la cantidad, c.arece de validez.
En la Introducción del Treatise Hume advierte que debemos atenernos a
la experiencia y no pretender ir más allá de ella -we cannot go beyond experience-º porque el único fundamento sólido que podemos dar a la ciencia
del hombre es la e.xperiencia y la observación.'i

El único punto de partida son las percepciones pue es imposible que tengamos ideas innatas. o conocemos las cosas e,...1:ernas, sino tan sólo nuestras
percepciones, los hechos de conciencia que e,,.-perimentamos. Se llama percepción todo lo que puede estar presente a la mente, ya sea mediante los
sentidos, ya mediante el pensamiento y la reflexión. Las percepciones se asocian
por la imaginación -leyes de asociación- y adquieren carácter científico por
la reflexión.
Como se ve percepción significa contenido de conciencia y los actos correspondientes. Con palabras de Hume: "se ha hecho obser,..ar que nada jamás
está presente a la mente a no ser sus percepciones; y que todos los actos de
ver, oír juzgar, amar, odiar y pensar, caen bajo esa denominación. La mente no puede realizar ninguna acción que no podamos comprender bajo el
término percepción; por tanto, este término e igualmente aplicable a los
juicio por los que distinguimos el bien rnoral del mal, y a cualquier otra
actividad de la mente".48
Todas las percepciones se reducen a dos clases: impresiones e ideas. Las
impresiones son las percepciones que penetran en nuestra mente con más fuerza
y violencia -e impresiones son (asegura Hume) todas las sensaciones, pasiones y emociones tal como hacen su primera aparición en el alma-; las ideas,
n cambio, son las débiles imágenes que las impresiones dejan en el pensamiento y en el raciocinio." O como dice en el Abstract: "impresiones son,
pue , nuestras percepciones vivas y fuertes; ideas son las más débiles y flojas" .• 5
Por tanto, impresiones e ideas -sentir y pensar- son lo mismo. La única
diferencia entre ellas es el grado de fuerza y vivacidad -thcir degret o/ force
or vivacity- con que afectan a la mente y p netran en la conciencia.
" A Treatis, of Human Natur,. Green and Gro e, Scientia Verlag Aalen, 1964,
v. I , p. 308.
ª Cfr., ibid., pp. 307-308.
• T,eatise, III, I, sec. 1, v. 11, p. 234; dr. Án Abstract o/ A T1eatis1 of Human
Natur,, Ed. Ch. W. Hende!, The Liberal Arts Pres, New York, 1955, p. 185.

., Cfr., ibid., I, f, sec. 1, v. 1, p. 3 l l.
.. Op. út., p. 85.

70

Las impre iones son de dos clases: las de sensación y ]as de reflexión. Las
primeras surgen originalmente en el alrn1 de "causas desconocidas', -from
uriknow,i causes-.º Las segundas se derivan, casi todas, de las ideas. Las
impresiones tienen dos características: originalidad y vivacidad. Originalidad,
en cuanto que las impresiones son antes que las idea -las impresiones de
sensación y de reflexión anteceden a las ideas, que se derivan de aquéllas)' en cuanto que las impresiones son el primer elemento del proceso genético
del conocimiento. La vivacidad o fuerza que, según el filósofo escocés, es el
criterio cliferenciante entre impresiones e :deas, nos lleva a decir una palabra
de la inmediatez: aqui está un elemento de diferencia entre Locke y Hume.
Para Locke, experiencia significa receptividad; para Hume, significa inmediatez. Entonces, en Locke, conocer es recibir el influjo causal de las cosas
-aceptación de la onticidad de la causalidad-; en Hume, conocer es captar
contenidos de conciencia -la causalidad, cuando mucho, es una ley de
la conciencia-. Hume había negado todo innatismo.U Empero, la lógica del
si tema lo llevó a defender que todas nuestras impresiones son innatas: "es
falso que no tengamos ideas innatas. En efecto, es evidente que nuestras percepciones más fuertes o impresiones son innatas y que la inclinación natural,
1 amor a la virtud, el resentimiento y todas las demás pasiones surgen inmediatamente de la naturaleza". 18 Y en otra parte afirma: "Si innato equivale
a natural, entonces tenemos que conceder que todas las percepciones e ideas
de la mente son innatas o naturales ... si se admiten los términos impresiones
e ideas en el sentido explicado antes, y se entiende por innato lo que es ori~nal o no copiado de una percepción anterior, entonces podemos afirmar que
todas nuestras impresiones son innatas y que nuestras ideas no son innatas". 49
Claro que se trata aquí de un innatismo muy especial -sinónimo de originalidad, de no derivación-; y si la experiencia es inmediatez, Hume es cmpiri ta
e innatista simultáneamente.
Las impresiones de la sensación -nos ha dicho Hume- surgen de causas
desconocidas. Y es que no sabemos si hay causas reaJcs; y en caso de que
existieran, no las conocerlamos. He aquí el fenomenismo agn6 tíco de Hume.
Para comprobarlo baste un texto: "En lo relativo a las impre¡i.ones que surgen de los sentidos, su causa última, en mi opinión, es perfectamente inexplicable por la razón humana, y siempre será imposible decidir con certeza si
surgen inmediatamente del objeto, o i son producidas por la fuerza creadora
" Cfr. Treatue, v. I, p. 317,,
" Cfr., ibid., f, I, ~ec. 1, v. 1, p. 316.
., Abstract, p. 185.
.. Enquir)' concerning human und,rstanding, sec. Il, nota 1, v. IV, p. 17 .

71

�filósofo
ele la mente, o si provienen del autor de nuest~o ser" .60. Aquí 1elpod
de de
la
.
tre
"causas
desconociclas'
:
los
objetos,
e
er
Edimburgo menciona
mente y Dios.
En Descartes, en Leibniz }' en Locke había siempre. el recurso a D~::·n!:
Ilume esto no es posible pues aunque no fue ateo, sm embargdocsd,p 1
e. e d curhacer una filosofía absolutamente al margen de D"ios.. "razonar
.
f
la
, de la naturaleza y sin suponer ninguna nueva mter erencta e fi
so
comun
causa
suprema, que clebe necesariamente quedar excluida iempre de la ilosofía". 61

Es pues imposible justificar racionalmente que las im~resiones de _sensa'sean causada
•
.
por los obJetos
externos,_ a los que se Juzganlasemejantes,
ºd d
. na d a pued e deClr-.
·
. "recurrir
a . veraci .a
este caso la experiencia
.
-en
a probar Ja eracidad de nue tros senados, sin duda nindel ser supremo pdar 11
bo realizando un sorprendente circuito. Si su
guna sólo se pue e evar a ca
t' do
,
'dad estuviera en absoluto implicada en este asunto, nuestro sen :
\ei:ac1
l
te infalibles pues es impo ible que él nos pueda enganar.
serian comp etamen
se ha puesto en cuestión el mundo externo,
Eso sin mencio°:'"r que, una vez
argumentos por los que se pueda probar
no vemos perdidos para encon
.
,. i2
la exi ·tencia de tal ser o la de cualquiera de sus atnbutos .
Ción

:r

se re•
Por todo lo anterior, se ve claramente _que_ en Hume las impresiones
ideas son también
inmediatez de contenidos de conctencta. Y como las
. d
ucen
a
.
d.
1
llll. presiones"
-todas
nuestras
ideas
están
copia
" epresentaoones e as
·
·0as
r
.
.
. "
tras ideas están copiadas de nuestra unpres1 de nuestras impresiones, nues
dif
. las hay que
urrir al
es y las representan totalmente"- ªs para
erenc1ar
.
n
• dica que las representac1ones carecen
criterio de viuacidad. Pero esto nos ~n.
d llas . mas Así lo dice exUevan a aliro distmto e e
mis
.
.
de r feren te: no nos
':
d
s impresiones como imáH e. "que lo ntidos no nos en u
.
presamente uro .
.
e\•idente pues ello no
genes de algo distinto o independiente }' externo, es
.dan la menor
• 1e percepción \'; nunca nos
nos trasmiten más que una sunp
d

indicación de algo m is a 11

ª,,,·

5♦

.
ideas aenerales pero ellas no son más que
Hume adnute que tenemos
. 0
'
•
• definida de evocación
representacion particularc que llenen una potencia in
• Treatise, I, IIJ, sec. 5, v. I , p. 385·
., Of the Immortality of soul, v. IV, p. 400.
Enquiry, sec. XII, parte I, v. IV, p. 12.6._b'd I III sec. 7, p, 396; cfr. E11quiry,
Cfr. Treatise, l. III, scc. 1, v. I, p. 375 • ' 1 ., '
'
sec. vn, parte II, v. IV, p. 64.
.. Tr11atis11, I, IV, sec. 2, v. 1, P· 479·
e

a

72

creada por la costumbre y a las que damos un nombre común. 65 Las ideas
univer·ales se forman por la ley de a ociación, por la costumbre y por Ja
memoria. La asociación e realiza en tres aspecto : scmcjanza1 contigüidad en
el tiempo y en el espacio, y causa-efecto. ae
Hume trata con cierta amplitud Ja relación causa-efecto. Dice que todos
nuestros razonamientos relativos a cuestiones de hecho -mattus of f act- se
fundan en la relación causa-efecto y que para entender estos razonamientos
se necesita una p rfecta comprensión de la idea de causa. 8• Y es que el penador cocés vio que la relación causa-electo era la única puerta de acceso
al mundo externo, el único modo de convencerno de Ja existencia real de
las cosas: "el conocimiento de las causas es no sólo el más satisfactorio, porque e ta relación o conexión es la más fuerte ante las otras, sino también
porque e la más instructiva, ya que s6lo mediante este conocimiento estamos
c:apacitado para controlar los acontecimientos y gobernar el futuro". 18

Nuestras ideas están unidas por relac-ion , que son, opina Hume: naturales
y filos6ficas. Una relación natural es la cualidad por la qu dos ideas en la
imaginación están mutuamente unidas y una introduce naturalmente a la otra;
una / ilos6fica es la circunstancia particubr en la que, aun tratándo e de la
uni6n arbitraria de do ideas en la fantasía. consideramos conveniente compararla .118
Cuando Hume trata de los objetos del conocimiento babia también de los
diversos modos de él. Lo que conocemos se divide en: a) cuestiones de hecho
-matters o/ fact-; b) relaciones de ideas - relations of ideas-. El ámbito de
las relaciaines de ideas es el de las ciencias formales (aritmética, álgebra y geomelría); sólo aquí bar certeza demostrativa.; es el reino de la 110-contradirción.
El ámbito de las cuestiones de hecho es el mundo de ]as cosas (cic!lcias empíricas, comportamiento humano) ; es el ámbito de la vida, de la conducta, de la
experiencia y de la observación.

Es importante notar que Hume da a la memoria y sobre todo a la imaginación una función destacada. La imaginación es la facultad suprema ya que
su principios permanentes, irresistibles y universales "son el fundamento de to-dos nue tros pensamientos y acciones, de tal manera que su remoción llevaría
a la naturaleza humana a su destrucción inmediata y a la ruina". 60 A veces
" Cfr.. ibid., l, I, sec. 7, p . 20.
14 Cfr. AbJtract, p. 186; E,1quiry1 · c. IV, p.1rte I, v. IV, p. 24
• Cfr., ib1d.; Enquiry, sec. VII, parte II, v. IV, p. 63.
" Enquiry, scc. 111, v. I , p. 19 nota.
• Cfr. TrealiJI!, I, I, se(,. 5, v. I, p. 322.
• Treatise, I, IV, sec. 4, v. I, p. 51 l.

73

�identifica inteligencia e imaginación -understanding or imaginatifm 61- ;
incluso llega a decir que la imaginación es una magical faculty in the soul. 62
Hay en la imaginación ciertas disposiciones connaturales que explican el
dinamismo asociativo común a todos los hombres, y los hábitos, como el hábito
de pasar de las causas a los efectos y viceversa. 69

Ya dijimos que la relación causa-efecto es esencial en la gnoseología humana.
Pero ¿ qué entiende Hume por causa o causalidad? Es, ante todo, una relación. 64
Y como vimos que en nuestras percepciones hay dos tipos de relaciones -naturales o de asociación, y filosóficas o de comparación-, la relación causal
pertenece a los dos porque -según Hume- es simultáneamente relación natural y relación filosófica. ¿ Qué es, pues, la causa? "Podemos definir- la causa
(diciendo) que es 'un objeto precedente de y contiguo a otro"; y más adelante
añade que se puede cambiar la definición anterior por ésta: "una causa es un
objeto precedente y contiguo a otro, y de tal modo unido con él, que la idea
de uno determina a la mente a formar la idea del otro", 65

Inmediatamente se ve que en la primera definición Hume habla de la causalidad que surge de la comparación de dos ideas -relación filosófica-; en la
segunda, se refiere a una relación de unión o asociación -relación natural-.
De cualquier manera, se trata de establecer una relación comparativa entre dos
ideas -objeto, dice Hume-. En la comparación descubrimos: contigüidad,
prioridad y conexión constante. "La. contigüidad en el tiempo y en el lugar es,
pues, una circunstancia exigida para la actuación de todas las causas. lgualmen te es evidente que el movimiento (de la bola de billar) que fue la causa,
es anterior al movimiento que fue el efecto. Por tanto, la prioridad en el tiempo
es otra circunstancia exigida en toda causa. Pero. . . hay una tercera circunstancia, a saber, la conexión constante entre la causa y el efecto ... Más allá de
estas tres circunstancias de contigüidad, prioridad y conexión constante no
puedo descubrir nada en la causa". 88
En la causalidad como relación filosófica no es posible la inferencia pues causa
y efecto deben estar presentes para que se pueda establecer la relación comCfr., entre otros pasajes, Treatise, I, III. sec. 8, v. I, p. 404; 11, 111, sec. 9, v.
11, p. 216.
11 Cfr. ibid., I, I, sec. 7, v. I
p. 331.
11 !bid., I, IV, sec. 4, v. I, p. 511. .
.. Oír., ibid., I, m, sec. 2, v. I, p. 377. Para este problema dr. M. BEUCHoT,
"Hume y el principio de causalidad", en Humanidades (Anuario) IV (1976) UIA,
México, pp. 79-104.
11 Treatise, I, 111, sec. 14, v. I, pp. 463-464. Nadie piense que estamos en un nivel
óntico pues en Hume objeto casi siempre es lo mismo que percepción e id~a.
11 Abstract, p. 187.
11

74

parati_va. 6~ Por eso e~ ne:esario :ecurrir a la experiencia ya que "s6lo por
e&gt;.-penencia podemos infenr la extstencia de un objeto a partir de otro".es La
importancia de la causalidad asociativa está en que ella nos proyecta al mundo
de los hechos: "la única relación o conexión de objetos que nos puede llevar
más allá de las impresiones inmediatas de nuestra memoria o de nuestros sentidos, es la causa y efecto; y esto porque es la única sobre la que podemos hacer
una inferencia justa desde un objeto a otro". 69 No se olvide que esta noción
de causalidad se deriva de la experiencia, según lo repite Hume.
"Todo lo que comienza a existir debe tener una causa de su existencia"
-"Whatever begins to exist must have a cmtse of existence,,-. Así formula
~um~ el p~cipio de. causali?ad. Y es evidente -afirma- que tal principio
ru es mturttvamente Clerto, DJ es demostrable recurriendo a relaciones filosóficas provenientes de la comparación de las ideas. Todas las demostraciones
dadas por los filósofos hasta ahora no son más que sofismas. 70

. E~ .:fecto -afirma Hume-, el principio de causalidad no es evidente por
mtUICion pues no tenemos más intuici6n que la de la experiencia inmediata
de_ las percepciones sensibles. Y la intuición sensible sólo nos atestigua la contigüidad y la sucesión temporal de dos hechos, mas no su conexión necesaria.
Por ejemplo: a la impresión visual de llama sigue la impresión táctil de calor.
Estos son dos hechos en conjunción constante y de los que uno viene después
del otro. Pero no podemos afirmar su conexión necesaria ni su relación causal :
"Rec~rdamos haber tenido instancias frecuentes de una especie de .objetos y
también recordamos que los individuos de otra clase de objetos siempre las han
acompañado y que han existido en un orden regular de contigüidad y sucesión
r~pecto de ellas. Así recordamos haber visto esta especie de objeto que denominamos llama y haber sentido esta clase de sensación que llamamos calor.
Igualmente podemos observar su conexión constante en todas las instancias
pasadas. Sin más requisitos, a uno llamamos causa, y al otro, efecto, infiriendo
la existencia del uno a partir de la existencia del otro. En todas estas instancias
a partir de las cuales aprendemos Ja conexión de causas y efectos particulares:
tanto las causas como los efectos han sido percibidos por los sentidos, y record_a~os; pero en todos los casos en que razonamos respecto de ellos, sólo es perc1b1do o recordado uno, y el otro es suplido de acuerdo con nuestra experiencia pasada". 71
fT Cfr., ibid.
• Treatise, I, 111, sec. 6, v. 1, p. 388.

• Ibid., p. 390; cfr. I, III, sec. 2, p. 377 y E-nquiry, sec. IV, parte I, v. IV, p. 24.
'º Cfr., ibid., I, III, sec. 3, pp. 38-381.
11 Jbid., sec. 6, p. 388..

75

�Todo lo anterior significa que la relación necesaria entre causa y efecto -en
Hume relación necesaria no es lo mismo que relación constante- no es per•
cibida 'por experiencia, sino que la establecemos por costumbre ~ la experiencia los hechos aparecen contiguos, pero no conexos-. La causalidad tampoco
puede ser demostrada pues causa y efecto son dos ideas distintas y separables;
Si las consideramos separadamente advertimos que ni en la idea de causa está
contenida la de efecto, ni en la de efecto la de causa. Entonces, de ninguna manera se puede demostrar la necesidad de una causa porq~e la razón. no puede
pasar de una idea dada a otra idea no dada, ni de una idea conocida a una
desconocida.

y es que "como no tenemos idea que no haya sido deri~ada de una_ impresión es necesario encontrar alguna imprei.ión que dé origen a esta idea de
nec:sidad, si es que en realidad tenemos tal idea".n Ade1;11ás, "la rep~tici6n
de instancias perfectamente semejantes nunca puede por s1. so:a dar origen a
una nueva idea original".73 Por tanto, si el principio de causalidad no se debe
· almente - " no es 1a razon,
'
ni a intuición empírica ni se puede demostrar rac10n
74 en
'
b
l
1
f
t
"
sino la experiencia la que nos instruye so re as causas y os e ec os -,
tonces, no queda más que explicarlo por un hábito o ~ostumbre q~e produce
una creencia -belief-. En otras palabras: el principio de causalidad, para
Hume, es algo totalmente subjetivo -determination o/ mind, determination of
thought, adquired by habit- pues "la necesidad o fuerza que. une causas y
efectos está en la determinación de la mente de pasar de un objeto a otro ...
Pertenece por completo a la mente, que considera la unión d~ dos o más. objetos en todas las instancias pasadas".7 5 En conclusión, la relación causal tiene
valor puramente mental something that exists in the mind, not in obje~ts; 76 es
la simple sucesión de dos fenómenos que nosotros mentalm~te re_lac1onamos
entre sí; 0 Ja asociación constante, hecha costumbre, de dos unpres1ones o dos
ideas, pero sin que podamos afirmar su relación causal en la realidad. 77

r:

]bid., I, 111. sec. 14, p, 450.

u !bid., p. 457.

,. !bid.
,. !bid., p. 460.
" Cfr., ibid.
n Cfr., ibid., I, IV, sec. 2, p. 212. "Las únicas existencias de las que tenemos certeza son las percepciones que, al sernos dadas inmediatamente presentes por nuestra
conciencia, determinan nuestro más fuerte asentimiento y constituyen el primer fundamento de todas nuestras conclusiones. La única conclusión que podemos sacar de
Ja existencia de una cosa a la de otra es mediante la relación de causa Y efecto, la

El empirismo radical de Hume también se advierte en el problema del yo.
Si no tenemos idea de sustancia, tampoco ia tenemos del yo -sustancia espki•
tual-; para ello sería preciso encontrar ]a impresión de la que se derivara
tal idea, lo cual es imposible. 78 Más aún, el sustancialismo lleva al ateísmo.
No podemos -asegura categóricamente Hume- afirmar "la simplicidad e
inmaterialidad del alma sin preparar el camino a un peligroso e irremediable ateísmo". 79 No se concluya que Hume niegue la existencia del alma; lo
único que dice es que no la podemos conocer: "la cuestión relativa a la sustancia del alma es absolutamente ininteligible":'º
¿Qué es, pues, para Hume, el yo?: "un haz o colección de diferentes percepciones que se suceden unas a otras con una rapidez inconcebible y que
están en perpetuo flujo y movimiento" -"a bundle or collection of different
perception. Which succed each other with an unconceivable rapidity, and are
in a perpetual flux and movement"-.81 Esta idea se repite con frecuencia.
He aquí otro texto: "lo que llamamos mente no es más que un cúmulo o
colección de diferentes percepciones unidas entre sí por ciertas relaciones, y
a las que se supone, aunque falsamente, dotadas de una perfecta simplicidad
e identidad''.82 Hablar de un alma, de un yo, es un absurdo. 83 La identidad
del yo es ciertamente real, pero es una realidad tan sólo pensada, imaginada.
Para enseñarnos lo que debemos entender por mente, Hwne recurre a la
metáfora del teatro: "la mente es una especie de teatro donde aparecen
sucesivamente diversas percepciones". Empero, él mismo nos advierte que la
comparación es engañosa: "la comparación del teatro no debe engañarnos.
No hay más que percepciones sucesivas que constituyen la mente, sin que tengamos la más lejana noción del lugar en el que se representan las escenas, o
de los materiales de que está compuesto". 8"
cual demuestra que hay conexi6n entre ellas ... la idea de esta relación se deriva de
la experiencin pasada, por la cual vemos que dos cosas están constantemente unidas
en tre sí y que siempre están presentes en la mente. Pero como en la mente no hay
más cosas presentes que las percepciones, se sigue que podemos observar una conjunci6n
o una relación de causa y efecto entre diferentes percepciones, pero jamás podemos
observarla entre percepciones y cosas." ]bid., 1, TV, sec. 2, p. 212.
" Cfr., ibid., sec. 5, pp. 517-518 ; Appendix, p . 558.
"' !bid., p. 527.
111 !bid., p. 532.
" /bid., I, IV, sec. 6, p. 534.
81 !bid., p. 495.
.,. Cfr,, ibid., p. 536.
11 !bid., pp. 534-535.

76

77

�3. Conclusión

uniforme consigo misma en todos los tiempos y lugares", y en un "principio universal que tiene igual influencia sobre toda la humanidad"? 86

La reacción contra el racionalismo fue demasiado violenta: empezó tímidamente como empirismo, pero con Hume llegó a fenomenismo que desembocó
en escepticismo.

En lo relativo a la causalidad -tan importante en la gnoseología humanasabemos que es una ley del pensamiento -determination o/ mind-, pero no
conocemos ningún nexo causal real. Y sin embargo, Hume asegura que las
percepciones "se producen, destruyen, influyen y modifican mutuamente". 87
Pero esto ya es saber de causalidad real o ¿ es que real significa sólo lo
externo? "Más aún, si admito y conozco una causalidad real entre mis percepciones, ya sé algo de la causalidad real y sólo por atenencia a la insularidad
de la conciencia fenomenista, puedo ignorar la causalidad real entre las cosas
externas. Pero de todas formas ya pierde su sentido la reducción del nexo
causa~ a una simple determinación de la mente: la causalidad sería algo rea],
conocido en el caso de mis percepciones y desconocido en el caso de los objetos externos" .88 ¿ Incongruencia en Hume? ¿Contradicción?

No creo oportuno destacar ahora los aportes positivos de la filosofía de Hume
-naturalismo, valor pragmático de la filosofía, proceso secularizante de la cultura, primacía de lo empírico sobre lo especulativo, funci6n trascendental de la
imaginación, etc., etc. Como tan sólo me limité a la teoría del conocimiento
-y aun ello brevemente-- me voy a detener en lo que me parece negativo
en el empirismo, especialmente como lo concibe Hume pues él fue quien lo defendió en su forma extrema.
Hume se propuso la tarea de "geógrafo mental": él mismo en la Enquiry
dice que hace una descripción y situación geográfica -"mental geografy''- de
los elementos del conocimiento. De hecho en sus obras fundamentales -Treatise,
Abstract y Enquiry- realiza un análisis genético del conocimiento, pero hizo
un análisis psicológico solamente y desde una perspectiva única: la experiencia.
Como criterio de distinción entre impresiones e ideas se asigna la vivacidad.
Pero cualquiera ve la debilidad de tal criterio pues se trata de una diferencia
puramente gradual que no señala la verdadera naturaleza de las ideas y de
las impresiones. Tanto es así que se puede afirmar que no tienen diferencia
esencial -ideas e impresiones en realidad son lo mismo- pues si todo se explica por experiencia ¿ tenemos experiencia de la vivacidad de nuestros actos
mentales? Además, el fenomenismo agnóstico de Hume es expreso y nos lleva
a concluir el desconocimiento de la diferencia entre ideas e impresiones: "más
la razón, en su fábrica y estructura interna, realmente nos es tan poco conocida
como el instinto o la vegetación¡ y tal vez incluso ese término vago o indeterminado naturaleza, al que el vulgo todo lo remite, en el fondo, no resulta más
explicable. Todos los efectos de estos principios nos son conocidos por experiencia; pero los principios mismos y su manera de actuar nos son totalmente
desconocidos". SG
Si el filósofo escocés pretendió un empirismo atomista ¿ c6mo se explica que
nuestro conocimiento -y Hume se dio perfecta cuenta de ello- no se reduce a
unidades atómicas, a elementos .simples, sino que es un proceso, una actividad
compleja? ¿ Cómo desde una postura nominalista y fenomenista se puede hablar
-como lo hace Hume- de propiedades permanentes y universales, de "principios universales que, en cierta medida, L'l convierten (a la imaginación) en
11

78

Dialogues concerning natural Religion, parte VII, v. II, p. 423.

Pero lo verdaderamente grave -creemos- es la disolución del yo: la
gnoseología de Hume trata de ser un análisis de los actos y contenidos de
la mente. Y cuando pretende hablar de esa mente, resulta que no existe,
que nosotros fingimos un principio de identidad que realmente no se da.
Entonces, ¿ qué sentido tiene hablar de que la mente pasa de una percepción
a otra si esa mente no existe? ¿ Qué sentido tiene afirmar que "nosotros"
atribuimos la identidad, si no hay tal "nosotros"? Si no hay alma, conciencia,
mente, yo, tampoco puede haber actos, procesos, contenidos de algo inexistente. Y la obra de Hume resulta completamente inútil. Si nuestras representaciones sensoriales -percepciones originales de nuestro dinamismo cognoscitivo- surgen por "causas desconocidas" -no conocemos nexo causal ontológico-, si todo se reduce a percepciones inmediatas -o recordadas-, asociadas según unas extrañas leyes asociativas que no sabemos dónde están
porque debieran ser leyes de una mente, pero como ésta no existe, tampoco existen tales leyes, es imposible un yo.
Con toda razón Hume en la Enquiry ya renuncia a tratar del yo: era absolutamente inútil. Con toda razón en el Appendix al Treatise escribe: "después de un nuevo examen más estricto de la sección concerniente a la identidad personal, me hallo envuelto en tal laberinto, que debo confesar que ni
é cómo corregir mis opiniones anteriores, ni cómo convertirlas en congruentes" .88
• Treatise, I , I, sec. 4, p. 319; En.(Juiry, sec. 111, v, IV, p. 18.
Ibid., I, III, sec. 6, pp. 541-542,
05 RÁBAOB Ro11,nio, S., op. cit., p. 372.
ª Treatise, v. I, p. 558.
11

79

�La actitud 16gica de Hume fue el escepbasmo. Y aunque no todos los
especialistas del filósofo escocés están de acuerdo en este punto, 90 hay, sin
embargo, textos que no dejan lugar a duda. Uno, entre tantos: "el lector
percibirá fácilmente que la filosofía contenida en este libro (el Treatise) es
muy escéptica y pretende darnos una noción de las imperfecciones. . . de la
inteligencia humana. En él, prácticamente, todo razonamiento se reduce
a la experiencia, y la creencia, que acompaña a la experiencia, se nos explica que no es más que un sentimiento peculiar o concepci6n vivaz producida
por el hábito. Y esto no es todo, cuando creemos algo de la experiencia externa o suponemos que existe un objeto un momento después de que ya no es
percibido, esta creencia no es más que un sentimiento del mismo tipo". 91

SIGNIFICADO - LENGUAJE - ESENCIA - REALIDAD
EN LAS "INVESTIGACIONES FlLOSóFIOAS" DE
LUDWIG WITTGENSTEIN

Recuérdese que en relación a su teoría del conocimiento Hume emplea la
metáfora del teatro. Pero resulta que ni hay escenario, ni espectadores, ni
actores -las percepciones--: es un teatro que no existe; es un teatro producto de la imaginación.

DRA. JUDITR

G.

GARCÍA CAFFARENA

Instituto de Investigaciones. Universidad
Nacional de Rosario, Argentina.

Hasta ahí llegó el empirismo radical: en Hume se convierte -por la 16gica
del sistema- en un devastador nihilismo.
El empirismo pretendió explicar el proceso del conocimiento. Se trataba
de explicar la relaci6n sujeto-objeto. Este es el problema. Y el empirismo creyó
resolverlo destruyendo al sujeto y convirtiendo al objeto en puras percepciones. Con lo cual el ·problema -más complicado ahora- continúa en espera
de una verdadera solución.

RESUMEN DEL TRABAJO

la dificultad de hallar en las Investigaciones Filos6ficas
un punto de vista unitario de lectura, hermenéuticamente hablando, dada la
redacción atomística de la obra. Teniendo en cuenta el doble interés simultáneamente manifestado por Wittgenstein respecto del lenguaje: el lingüístico y el
filosófico, destaca cuatro temas que lo revelan: significado-lenguaje-esenciarealidad sobre los que resume las consideraciones del autor respecto de ellos,
apoyándose en los parágrafos más característicos del texto.
LA AUTORA SUBRAYA

Posterga la evaluación crítica del autor ante la necesidad de un nuevo estudio acerca de los "juegos del lenguaje", tema imprescindible para la misma,
que tratará complementariamente.
Significado-lenguaje-esencia-realidad en las
Investigaciones Filos6ficas de Ludwig Wittgenstein 1
oo Cfr., por ejemplo, J. Noxon, "La evoluci6n de la Filosofía de Hume". R ev. de
Occidente, Madiid, 1974, pp. 23-30.
• 1 Abstract
pp. 193-194. No desconozco que el mismo Hume repudi6 su obra
juvenil ( el Treatise) y que afirmó que sólo las últimas obras "han de_ ser consideradas
como expresión de sus sentimientos y principios filosóficos". ~ero qU1e,n ~onozca toda
la obra del filósofo escocés aceptará fácilmente que el fenomemsmo esceptico de Hume
es la expresión más acabada del empirismo radical.

80

Es moun&gt;.nLE QUE la lectura de las obras de Wittgenstein, especialmente las
que caracterizan al que se ha dado en 11amar "Primer Wittgenstein" (Tractatus logico-plúlosophicus) y el "Segundo" (Investigaciones "Lógicas''
Phi-

=

i Los pasajes de la obra considerada:
"Philosophische Untersuchugen", Oxford,
Basil Blackwell 2nd. ed. 1958, son citadas por el número del parágrafo.

81
humaoitas,-6

�losopbische Untersuchugen) orientan las observaciones críticas ha~ la
conclusi6n de que el centro de interés de su filosofía es el lenguaJe, en
particular la filosofía del lenguaje. También se afirma el carácter lingüístico
de la filosofía de este autor. Ambas apreciaciones son parcialmente ciertas Y,
simultáneamente relacionadas, constituyen probablemente la originalidad y el
estilo de filosofar que él dejó en el ámbito de su vocación propia.
La lectura e interpretación de Wittgenstein está lejos de ser diáfana, tersa
y transparente. Él mismo no lo era y ciertos rasgos ~e su. person_a~dad evidentemente cuentan en forma decisiva dentro de su d1scurru filosofico, tanto
más cuanto que su vida no carece de anécdotas que lo condicionan dramáticamente. Adoptó una actitud muy clara respecto de la cultura: no sólo con
respecto a ]a oficial y académica, sino en cuanto a su co~ocimicn,to de l_a
Historia de la Filosofía, casi limitada a los filósofos con qwenes ere~ cond1vidir enfoques como con Platón del que aceptaba algunas perspectivas: la
de la "terap:uticidad" de la Filosofía, por ejemplo, que él concebía de
modo muy diverso a Sócrates. Wittgenstein, tan vinculado a Russell, a Frege,
ligado al Círculo de Viena y a pensadores de la Fílosofía Analítica, en principio no solidarios con planteos metafísicos, permite en sus obras el rastreo
de interesantes vetas de una inhibida ontología y de una mística sui generis,
junto a su personal enfoque del hecho lingüístico, filosóficam_e~te resuelto.
La lectura de las Investigaciones Filosóficas presenta arduas dificultades, en
el sentido de loi.rrar un punto de vista hermenéutico que .apoye la lectura
.
unitaria del texto. Se ha observado que las Investigaciones constituyen
una colección de pensamientos aislados y de puntos de vista. Responden,
básicamente a una Filosofía del Lenguaje. Wittgenstein quiso, infructuosamente, orga'.nizar mejor el contenido, pero terminó por c~nsiderarlas como
una especie de álbum de observaciones que no llegar~n a articula:se como teoría filosófica sino ofreciéndose como instancias particulares y CJemplos sobre
el lenguaje no exentas de contradicciones. Centraremos nuestro interés en esta
obra, inquiriendo acerca de dos temas fundamentales para :ualquier ti~o. de
discurso, filosófico o no: Significado y Lenguaje, que atanen gnoseolo~1camente al sujeto que se expresa y Esencia y Realidad, como connotaciones
~

ontológicas contextuales del mismo.
Las Investigaciones Filosóficas han sido consideradas generalmente como
en verdad
la Filosofía
una "ontología general" ( cf. § 88 -370 - 373) pero
.
.
,, d l
del lenguaje en ella contenida es, en primer térrruno~ una. mt;~pretac1on e
sentido en general y, a la vez, de los límites del sentido, filo~ficamente ~escritos. Wittgenstein intentó tematizar y declarar la problemáuca ~~l. sentido
en toda su universalidad, adoptando como hilo conductor el analms de la

significación lingüística.

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Así las "Investigaciones Filosóficas" son consideradas como una gramática
filosófica, o como una filosofía lingüística o -aun dicho más restrictivamente-- gramatical. Allí se intenta un enfoque de las relaciones entre lenguaje
y realidad.
Al comienzo de la obra, Wittgenstein cita un pasaje de las Confesiones
de San Agustín que, a su entender, "da una imagen determinad¡1 de la esencia del lenguaje humano". El pasaje se mantiene presente como trasfondo
en toda la obra y el autor se encarga de analizarlo y criticarlo en los 103
primeros parágrafos del libro. Por motivos histórico-biográficos, Wittgenstein
se siente vinculado a este texto, aunque el valor de esta adhesión podría ser
discutido controvertidamente a raíz del modo de ser presentado en las "Investigaciones Filosóficas". En cuanto a las críticas que dicho pasaje merece
de Wittgenstein, podrían ser las siguientes: a) tal concepción es falsa o, al
menos, desorientadora (§ 5, 10, 13, 40); b) impondría un "modelo" de
comprensión del lenguaje que impide ver (§ 89, 103) su trabajo efectivo, al
encubrir la multiplicidad de los instrumentos del lenguaje y sus modos de uso
( § 23), la inefable diversidad de todos "los juegos de lenguaje cotidianos"
(§ 224). Wittgenstein considera como importante el hecho de que tal concepto de significación incorpora y promueve una ontología de la "res", que
acarrea desastrosas consecuencias. Tal concepción sustentaría una Filosofía de la
esencia, cuyo paradigma ( semánticamente considerado) es una teoría del sentido que toma como modelo la imagen, figura o pintura (Bild) del objetodesignación ( § 293). De este modo, reduciendo suscintamente la Teoría
diríamos que "las palabras del lenguaje nombran objetos y que las proposiciones
son las ligaduras de tales nombres". En esta imagen del lenguaje subyace la
idea de que cada palabra tiene una significación y de que ella está coordinada a la palabra, de modo que la significación es el objeto que justifica la presencia de la palabra ( § 1) . De esta concepción puede decirse que es e11cubridora en varios aspectos: 1o. semánticamente, porque induce una representación indiferenciada de la significación y del lenguaje, asimilando indebidamente las descripciones de los diversos usos de las expresiones ( § 10) y
también -aunque se limitara al caso, favorable, de los nombres propiosporque confunde la significación con el portador del nombre ( § 40). No hay
que olvidar que Wittgenstein considera el concepto de significación desde
nivel filosófico y como tal mantiene su plena importancia. Precisamente por
ello es tan decisiva su influencia sobre las cosas y la esencia del lenguaje
(§ 65), presentando una errónea relación entre lenguaje, pensamiento y realidad y aún de las tareas del pensar filosófico. Al preguntar por el significado
de una expresión, lo hacemos inicialmente por el criterio utilizado para aplicarlo a los diversos casos particulares. Si tal significación es el o uno de los
83

�objetos que designa, buscarle equivale a buscar aquello que es común a la
multiplicidad de instancias posibles de la expresión ( § 65-6 7, 71, 73, 164, 172) .
Dado que con frecuencia los fenómenos designados por una misma expresión
no tienen algo en común que justifique el empleo de aquella, es menester
encontrar la esencia de los fenómenos, única capaz de dar sentido a su unidad.
El concepto de esencia es importantísimo en ]as Investigaciones Filosóficas
pero muy dificil de precisar. Wittgenstein les otorga, simultáneamente, una
acepción negativa y otra positiva. En e] primer caso, esencia es el producto
de una cosificaci6n (reificación) filosófica que incide sobre la significación
y naturaleza de Jas cosas, primordialmente sobre la significación y la naturaleza del lenguaje (§ 65-67, 92, 97, 113, 116, 164); idea comparable a la
de que las propiedades son ingredientes de las cosas que las poseen -la belleza sería un ingrediente de todo lo bello-. La esencia se denota aqui como
algo escondido bajo la superficie, algo que se opone a los fenómenos (§ 90,
92, 153, 164). Por 1a concepción positiva entiende la esencia (§ 65-67, 92,
370, 371, 373) como algo que se encuentra bajo la superficie, pero como
siempre presente y que puede volverse perceptible en los fenómenos, tras una
"ordenación panorámica de los mismos". Wittgenstein insiste en que ella debe
ser buscada por el filósofo, más allá de los fenómenos, pero combate la concepción de ese11cia y significación "cosificante". En efecto, la esencia puede
revelarse, mediante el análisis y nuestro autor predice que tal concepción cosificante conduce a una metodología científica de la investigación, a 1a cual él
contrapone otra, que implica un método gramatical de pesquisa. A su entender, 1a esencia es ante todo, un estilo de articulación de los propios fenómenos,
que las estructuras de nuestro lenguaje expresan, y, a la vez constituJ,en. Como articulación lingüística, es algo manifiesto desde siempre (§ 89-92) y se
vuelve temáticamente visible mediante la reorganización del campo fenomenal
( § 90) . En el "Tractatus", la esencia fue pensada como algo escondido ( § 92)
que se encuentra más allá de los fen6menos y, en ese sentido, permanece lejos
de nosotros. Hay que mirar más allá de las cosas familjares, para descubrir
su verdadera esencia. Como el filósofo intenta aprehender y explicitar la significación radical de las expresiones del lenguaje y de las cosas por él mencionadas, tal concepción sería un auténtico descubrimiento filosófico. En
las "Investigaciones Filosóficas" la esencia se mantiene abierta ante nuestros
ojos (§ 89): es algo con lo que estamos familiarizados, pues no es sino aquello
que nuestro lenguaje articula y expresa. Aún estando tan cerca de nosotros,
parecemos no entenderla (§ 89, 129); su propia familiaridad la esconde
( § 129). El filósofo, nada descubre, en realidad: apenas rememora lo que "es
sabido desde siempre" ( § 89, 109, 124, 126, 128, 599). Si el buscar la esencia
de los fenómenos da cuenta de su sentido y de su unidad, ello, visto desde

el lado del lenguaje, significa buscar un lenguaje ideal (§ 81) ya que el hablar
corriente no posee Ja estabilidad semántica, requerida por la idea referencial
del sentido. La falta de precisión y exactitud del lenguaje se debe a la falta
de rigor en las expresiones ( § 65-71) . Wittgenstein dice que si la significación
o esencia e.si un objeto, ella sería absolutamente determinada y estable
(§ 79). Debemos pues concebir el "verdadero" lenguaje como un cálculo,
efectuado según reglas fijas y cerradas, sosteniendo su lógica ( § 38, 81).
Por parte de lo real, esa imagen (Bild) nos obliga a descubrir la esencia
tras los fenómenos, ya que el sentido tiene que ser absolutamente determinado
y la multiplicidad fenoménica sólo es fuente de dispersión semántica: sólo la
esencia puede sustentar la unidad formal (§ 108) que asegure la inmutabilidad e identidad de la significación. Como ya Jo dice en el Tractatus, "la
exigencia de 1a esencia es la exigencia de la determinación del sentido". En esta perspectiva, se sigue que las significaciones se dan independientemente
de todo lenguaje, "que es solamente un revestimiento externo y no constitutivo" ( § 511). Es preciso encontrar las condiciones de aplicación de una
expresión, no en la praxis lingüística que opera con ella, sino en la esencia
a 1a que ella propende, en aquello que es común a los diferentes casos a
los que se pueda aplicar. De este modo, el propio lenguaje permite ampliamente la instauración o el descubrimiento de las llamadas por Wittgenstein
entidades extravagantes o rebuscadas (no corrientes) (§ 36, 196). Para explicar Ja relación entre el nombre y Jo nombrado (§ 37) y a partir de la
esencia del lenguaje (§ 65) nos inclinamos, dice el autor, a suponer un puro
ser intermediario entre los signos y los hechos ( § 94) . La teoría referencial
implicaría, en efecto, que la realidad se realizara por medio de una entidad
particular, ya que el lenguaje corriente, al no expresar la esencia, no podría
hacerlo. De ese modo. la denominación aparece como una relación extraña de
una palabra con un objeto ( § 38), como un proceso oculto, por así decirlo.
"Ahora nos quebramos la cabeza sobre la esencia del verdadero signo ( § 105)
porque las expresiones corrientes y ordinarias son impuras, incompletas e
insuficientes ( § 426) comparadas con lo que la imagen sugiere." Coucluimos,
pues, conque los modos corrientes de expresión no describen los hechos como ellos realmente son ( § 42) ,
Comprender una expresión significa, ante todo aprehender la esencia del
objeto designado ( § 264, 362, 449). Problema filosófico es la identificación
y determinación de la esencia. La respuesta a ese problema debe darse de una
vez por todas, independiente de toda experiencia ulterior ( § 92) y ello se•
obtiene mediante el análisis y la definición. Esta última exhibe -simultáneamente- la significación de la expresión y la esencia de lo expresado ( § 66,
70, 77, 112, 182). El lenguaje sólo sería inteligible -y posible la comuni-

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84

�cación- a partir de una intuición de esencia que no es de naturaleza lingüística (§ 73, 84, 85, 87, 140, 213, 322, 511,592). Así como la significación
de una expresión es diferente de la utilización en praxis lingüística, correlativamente, es diferente de los fenómenos que vemos y sobre los cuales hablamos.
Ambas con algo que se halla bajo la superficie del lenguaje y de las cosas
( § 92) . La significación corresponde a la esencia y viceversa Wittgenstein toma
como ejemplo el término leer (§ 156-172) para pregwttarse por su significado
y comparar su interpretación con la por él llamada "esencia.lista del sentido" y
afirma que esa expresión sólo se legitima -más allá de los casos particularespor la apelación común "leer" o "lectura" y tal e&gt;.-presión significa el "objeto" por ella designado. La correspondiente unidad de sentido estar.ía ausente
de los casos particulares, aunque bajo ellos se esconda la esencia. Wittgenstein
muestra que "lo esencial a la lectura como tal" no es un rasgo que aparece en los casos de lectura ( § 168). No sería cierto que las variadas manifestaciones de lectura tengan algo en común y que sea precisamente esa
la propiedad que hace de ellas manifestaciones de leer. Wittgenstein cree
que, si para encontrar la esencia de la lectura hay que separarla de los
casos particulares de la misma, ella desaparecería, así como, a fin de encontrar la verdadera alcachofa «al despojarla gradualmente de sus hojas se
acaba con la alcachofa" ( § 164). Pero si no hay esencia escondida más acá
o más allá del fenómeno, tampoco habrá criterio único e inmutable para aplicarlo a la expresión. "En diferentes circunstancias aplicamos criterios
diferentes para la lectura" ( § 164) . Ésta no es algo único, porque su esencia
no es una cosa. Aquí, como en olros casos, lo esencial está en el modo cómo
jugamos el juego del lenguaje (§ 71) con la palabra lectura.
En resumen, los argumentos de Wittgenstein contra el "modelo" podrían
resumirse en dos tipos de crítica, dirigidas al concepto de significación.
En las Investigaciones Filosóficas desenvuelve argumentos procedentes de
nivel predominantemente lingüístico: ellos tratan de mostrar la inadecuación
del "modelo" en relación al uso del lenguaje y a los fenómenos lingüísticos
conocidos. Pero además, el texto presenta (aunque ligado estrechamente a
las obs-ervaciones lingüísticas) una preocupación primordialmente filosófica. A
este último nivel conviene situar su diagnóstico sobre la dirección particular
que asume -en filosofía- la inclinación generalizada de asimilar diferentes
tipos de expresiones y de funciones discursivas ( § 10, 13, 24, 81, 90, 104).
. La tendencia a concebir la totalidad del lenguaje como un modelo de "objeto designación'\ le interesa como fuente de insatisfacción filosófica (§ 36,
109) . Sólo a partir de un punto de vista decididamente filosófico, es como
se organizan las investigaciones sobre el significado de la esencia.
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En esa perspectiva, cabe resumir el núcleo de las críticas dirigidas contra
el concepto filosófico de significación, en tres tipos de reduccionismo. En primer término, un reduccionismo semántico, explícitamente presente en el "modelo", al que cabría designar como "modelo referencial de sentido". ConsiBte
en tomar la denominación como paradigma de toda significación. Tal modelo
ve al lenguaje como un espejo capaz de reproducir la estructura, ya dada,
de la realidad. Así se llega a la idea de un lenguaje perfecto, mientras la
multiplicidad de las lenguas históricas resultan, en tal perspectiva, señal ele
imperfección y limitación que el pensamiento debe superar. Se necesitan,
pues, conceptos formados mediante una lógica rigurosa, que otorgue "cristalina pureza'' ( § 107-108) al lenguaje, para presentar los hechos de modo
adecuado y exacto (§ 402). Entre lo pensado y lo real habría un perfecto
isomorfismo -o correspondencia de espejo-. Según Wittgenstein, cabe al filósofo o al lógico redescubrir la lengua perfecta, oculta bajo los fenómenos
(§ 92, 96, 97) mediante el análisis y la definición. La concepción puramente
referencial del sentido no sólo obstruiría la pluralidad de los modos de significación, sino que concibe a esta misma "bajo el modelo de la cosa" (§ 120).
El autor insiste en que la consideración "cosificante" de las relaciones entre
lenguaje y realidad lleva al filósofo a la "caza de quimeras" ( § 94).
Concomitantemente, puede hablarse de un reduccionismo ontológico. Aquí
lo real poseería un orden esencial en sí, perfectamente independiente de los
modos como nos referimos a él, o a nuestro modo de decirlo. Procederia de
la "ilusión esencia lista" ( de origen platónico) que considera posible otorgar
un sentido nítido a la oposición entre naturaleza de la realidad y nuestro
conocimiento de la misma. La dimensión más importante de tal reduccionismo consiste en considerar la esencia a partir del modelo ontológico del
objeto físico (§ 293): tal un monismo ontológico de la "res". Este monismo
procede del monismo semántico del nombre. Si se impone la idea de que
basta lo que la palabra designa para entenderla ( § 264), se introduce la
obsesión del oh jeto-designación ( § 293) con lo que se llegaría al encierro de
un modo e."Cclusivo de consideración (§ 308). La tercera dimensión reduccionista es de tipo metodológico, enraizada en el concepto filosófico de significación y podría designarse como "cientificismo filosófico". Este adoptarla
un modelo uni\'ersal y único (por ello, filosóficamente comprometido) del
cuestiona.miento y de la comprensión. Al basarse en la pregunta: ¿ qué es
esto? parece comprometerse la respuesta. La forma de la interrogación lleva
a considerar los hechos a través de un modo de presentación (§ 50, 280, 435)
ontológicamente mistifica.dora afirma Wittgenstein pues lleva a predicar de
la cosa, lo que reside en el modo de la presentación ( § 104). De esta suerte,
la filosofía se compromete a través del "modelo" de investigación científica y
87

�precisamente porque el filósofo se dirige al lenguaje científicamente, que interpreta la semántica cosística, como una ontología coslstica explícita ( §
103). En la reducción de la Filosofía al ritmo de la ciencia es en lo que
reside "el paso decisivo en el arte de los trucos de prestidigitación" ( § 308).
Este es el mal entendido fundamental (§ 314) de una forma filosófica ejemplar que Wittgenstein llama Metafisica ( § 58-116) cuyo riesgo esencial teca.e
precisamente en ese equívoco (§ 458). Al monismo semántico del nombre,
responden, as~ el monismo ontológico de 1~ res y el metodológico de fo
investigación científica, que olvida un modo original de interesarse por lo~
fenómenos (§ 90, 108, 109).
La evaluación de las polifacéticas observac~ones de Wittgenstein en este
orden de análisis s6lo puede hacerse provechosamente, tras la consideración
de otro de los temas claves de las "Investigaciones Filosóficas": los "juegos de lenguaje'', al que dedicaremos un estudio aparte.

ORIGINALIDADE CRISTA DA FILOSOFIA
UMA INVESTIGAQAO FILOSOFOLÓGICA COMEMORATIVA DO
CENTENARIO DA ENctCLICA "AETERNI PATRIS" DE LEAO XIII
(1879-1979)

DR. PE.

STANISLAVS

LADUSANS,

s. l.,

Professor da Faculdade de Filosofía Na. Sa. Medianeira,
Director do Conjunto de Pesquisa Filosófica (CONPEFIL),
Sao Paulo, S. P., BrasiJ.

I. Problema
O PROBLEMA SUSCITADO pelo presente tema é candente, boje, apesar dos
debates dos anos 30 entre os fil6sofos famosos na Europa sobre a filosofia
cristii.1 Que significa este problema, importante para o cristio no mundo
atual?
Desenvolvendo uma investiga~ao filosofo16gica, isto é, urna investiga~ao
filosófica sobre a filosofia na perspectiva do presente tema, o dito problema
• Sobre esta discussao prolongada, centrada inicialmente na questáo de possibilidade
de urna filosofia crútá e ampliada em seguida, tratando da rela~o entre a pesquisa
fi!os6fica e a revela~o eruta, existe urna bibliograiia vastíssima, que se encootra indicada minuciosamente em dois livros, subsidios da presente investig~ao: lo. Antonio
Livi, "TI cristianesimo nella filosofia", L. U. Japarde, L'Aquíla, Itália, 1969, pp. 190;
2o. Carmelo icolosi, "Fede cristiana e riflessione filosofica". Roma, Ed. La Rocca, 1972,
pp. 341. É interessante a respeito o volume: "ll senso della lilosofia cristiana, oggi",
Brescia, Morcelliana, 1978, pp. 350. Esta obra cont6n as Atas do 320. Encontro do
Centro de Estudos Filosóficos de Gallarate, realizado em 1977. Veia também; "Pensamen.to Parcial e Totar', obra coletiva, coordenada pelo Prof. Dr. Pe. Sta.nislavs
Ladu.sáns, S. l., Edi~s Loyola Sao Paulo, Hrasil, pp. 294 (cfr. principalmente as
páginas 145-188; 288-289).

89

88

r

�impóe-se em termos nítidos: Existindo e operando hoje, como ontem, o cristao
e precisando ele inclispensavelmente, como ser racional, de filosofia. que tipo de filosofia entao ele deve abra~r. para nao atrai~oar a sua fé? Qualquer
tipo, mesma aqueta filosofia, que seguem os nao-crista.os, os anti-crista.os ou
urna filosofía diferente, de caráter novo ou original? Querendo ser fiel as exigencias racionais da filosofia e, ao mesmo tempo, as exigencias de sua fé, nao
cai o crista.o num equívoco lamentável, numa contradiyáo? Com outras palavras: E}..-iste urna legítima originnlidade crista da filosofia e, se existe, em que
ela consiste?
Por originalidade entendemos aquí a novidade, que pode ser legítima na
filosofia, significando seja a novidade de conteúdos inteligíveis, seja denotando
a novidade de urna maneira consciente de filosofar, quer pessoal, quer consdentemente agrupada e responsável. 2

•

O problema formulado sobre a originalidade crista da filosofía faz entender
logo que ele visa primordialmente a rela~áo entre a raza.o filosófica e a
rcvela~o cristá, entre a razao e a fé, nao em abstrato, mas em concreto, tendo
em conside~áo a pessoa e.iástente do cristáo. Este problema complexo e
crucial, ero todos os séculos, após o advento do cristianismo, costuma ter boje
várias outras formas de expressáo, como, por ex:emplo, quando se move a
questao sobre a cultura e a fé crista, sobre a comunidade política e a Igreja,
sobre a universidad e e a fé, etc. 3
Porém, a pergunta, acima enunciada, que envolve em cheio a questao do
relacionamento da razáo filosófica e cla fé crista, nao está ero desarmonia
com as formula~óes problemáticas ora mencionadas, mais ou menos diferentes
do questionar em pauta, porque ela é fundamental para a solu~o de todas
aquelas questoes, vitais e importantes para os nossos tempos. Mais: o assunto
abordado pela presente pesquisa sintoniza de um modo especial com a encíclica "Aeterni Patris" de Leáo XIII, que se cmpenhou com ardor para restaurar a filosofia crista, conforme o pensamento de . Tomás de Aquino, tratando
ampla e profundamente sobre as rela~oes entre a fé e a razáo filosófica.
Seja, pois, a presente investig~áo de caráter filosofol6gico urna homenagem
sincera ao Papa-Filósofo Leao XIII por ocasiáo do centenário da célebre
Cfr. Leonardo van Acker, Criatividade na Filosofia, cnsaio publicado na revista
"Presem;a Filosófica", conjunto de 1975, pp. 259-263.
• Cfr. a co:nstitui~o Gaudium et Spes, Concilio Vaticano TI, 1965, nr. ru:. 53-62;
73-76; Evangelii Nuntiandi, exortm;áo de Paulo VI, 1975, nr. 20; Sapientia Christiana,
const. apostólica de Joao Paulo II, 1979, etc.
1

90

encíclica "Aetemi Patris", • carta magna da filosofia crista! Este documento
pontificio projeta uma luz penetrante sobre a criatividade do crista.o-filósofo,
pondo ero evidencia e propondo como modelo Tomás de Aquino, uro santo,
que demonstrou, com o exemplo de sua vida crista, a hnportincia da verdadeira e sólida espiritualidade para urn filosofar profundo e fecundo.

II.

Aproximafáo para a solufáo do problema

Um dos tennos fundamentai.s do problema colocado é a ra.záo filosófica.
De que ra2áo se trata aqui? Nao de uma razao em abstrato, ser ideal, que
nao existe na realidade, nem como faculdade cognoscitiva, nem como atividade cognoscente. O que existe na realidade como agente pensante é a pessoa
humana concreta. E quem faz a filosofia nao é a raza.o independente da pessoa, mas a pessoa existente por mcio de sua raza.o. Toda e qualquer concep~o
filos6fica, antes de ser escrita num volume ou numa série de volumes, é
uma ciencia consciente de um filósofo existente concreto e, depois de ser
comunicada, volta a ser filosofía, quando íica entendida por pessoas viventes
critica e conscientiemente, baseando-se na evidencia objetiva. É o homem
concreto, ser racional, detendor de urna certa experiencia, que fi.losofa, e
els nao é a razao pura. Por isso, a filosofía, que busca as últimas solu&lt;;éíes
das í1ltimas questoes, é uma obra essencialmente humana, que se explica nao
só pelas causas específicas do conhecimento, mas também por outros fatores
e condic;oes do homem todo, concreto e histórico, su jeito
influSncias dos sentidos, da vontade, do sentimento, do tempo, da terra, da na~o, da educai;ao
recebida, literatura nacional, religiao, etc. Como o nosso filosofar náo se dá
sem o nosso eu, assim o nosso _eu nao existe sena.o ligado as circunstancias
concretas que constiluam, num certo sentido, os pressupostos para a atividade
racional filosófica. Tudo isso &lt;levemos ter em considera~ no caso do crista.o
filósofo. Assim entramos numa breve ilustr~a.o da fé crista, outro termo fundamental e um pressuposto indispensável para a solui;íio do problema sobre
a originalidade crista da filosofía.

as

No homem crista.o pensador encontram-se, numa unidade concreta, o filosofar, que é urna atividade natural e a fé sobrenatural, que significa Uílla adesiio
• Leio XIII, Epistola Encyclica, 4-VIII-1879, Roma, publicada em latim, na forma
de um opúsculo de 48 páginas, 1879 (boje, portanto, histórico, sendo centenário;
usado aquí para as citac;:óes); em Acta Sanctae Sedis, vol XII, 1, pp. 103-134; publicada em Leonis XIII Pontilicis Maximi Acta, vol. I, Romae, ex Typographia
Vaticana, 1881, pp. 255-284 como "Epistola Encyclica de Philosophia. Christiana ad
mentem Sancti. Thomae Doctoris Angelici in scholis catbolicis instauranda"; "Civiti
Cattolica", 1879, vol. XI, ser. 10, pp. 513-550.

91

�a Jesus Cristo e a Sua doutrina de salvac;ao. Ero virtude da fé o crista.o aceita
nao só aquelas verdades que a inteligencia humana nao pode atingir por si
mesma, mas também nao poucas outras, que sao acessíveis a raza.o a base da
evidencia objetiva, a fim de que elas possam ser conhecidas por todos, ero
virtude da autoridade de Deus revelante, coro uma facilidade rápida e
sem mistura alguma de erro. 6
Porém, a adesáo do homem as verdades reveladas nao pode ser fideística
ou cega, sem motivos racionais. Por isso, o crista.o deve adquirir a certeza,
referente ao fato histórico de revela~o divina e ao órgáo destinado por Deus
(Igreja) para conservar, propagar e defender o patrimonio das verdades reveladas. O ato da fé crista pressupóe, pois, a busca das razóes de crer, dos
motivos da credibilidade, qué sao, em grande parte, de caráter filosófico,
como a capacidade de conhecer a verdade, o conhecimento da existencia e
providencia de Deus, criac;ao do universo, o discernimento da verdadeira
religiao revelada, liberdade e responsabilidades do homem perante Deus, a
onisciencia e santidade absoluta de Deus. Porém, aquela certeza, exigida pela adesao perfeita do crista.o a revelac;ao divina, baseada nas verdades racionais, nao constituí o motivo suficiente para o ato da fé, que é formalmente
um ato intelectual. t apenas um pré-requisito para que o ato da f é crista
harmonize com a razáo natural. O motivo do ato da fé crista é a autoridade
de Deus revelante, enquanto ela é a Primeira Verdade no conhecer e no
manifestar o conhecimento, isto é, a ciencia absolutamente infalivel e a veracidade absoluta. Assim, pois, o crista.o assegura a racionalidade da sua fé
sobrenatural, mas nao racionaliza esta fé, superando o fideismo e o racionalismo. Descobre também a obriga\;áo de crer.
Resultam assim brevemente ilustrados os dois pontos básicos, que aproximam
a solu~ao do problema sobre a originalidade crista da filosofía. Mais! A esta
altura, concluindo, é já possível colher o primeiro fruto da investiga~áo, pois
resulta que, sendo o homem num certo modo naturalmente crista.o, conforme
a tese de Tertuliano, a filosofía é também, de algum modo, natur-almente crista.
Que significa isto? Significa urna propriedade especial da filosofia, que nao
possuem as ciencias matemático-experimentais e técnicas. Dado o fato histórico da revelac;ao divina, o dinamismo filosófico natural do homem nao cría
obstáculos contra a aceita~ao do dom da salva~áo, que vem do Alto, mas abre
e dispoe a mente humana, de algwn modo positivamente, para o encontro com
o cristianismo. Por isso, Lea.o XIII na "Aeterni Patris" declara, que "a
filosofía, quando usada devidamente por pessoas sensatas, tem a virtude de
abrir e de aplanar, de alguma maneira, o caminho que leva a fé verdadeira,
• "Aeterni Patris", opúsculo histórico citado, p. 8.

preparando, de modo conveniente, a mente de seus discípulos a aceitar a
revelac;áo: foi por isso que os antigos a chamavam com raza.o, ora wna institui~o preparatória para a fé crista, ora o prelúdio e auxilio do cristianismo,
ora o pedagógo para o Evangelho". 8 Precisamente oeste sentido já resulta
alguma originalidad e crista da filosofia: a raza.o filosófica do homem é naturalmente crista. Por isso, a famosa expressáo: "inteligencia em busca da fé"
-"intellectus quaerens fidem"- possui também boje todo seu vigor gnosiológico, metafísico e ético.
~ isso que vale quanto ao crista.o potencial, antes que a fé se instale na
sua alma. E qual é a originalidade do filosofar do cristáo crente, depois da
presenc;a atuante da fé? -surge a pergunta que nos leva para a nova fase
da reflexao filosofol6gica.

111. A. segunda dimensáo da originalidade cristá da filosofía:
o caminho cristáo de filosofar
Após a acei~o do cristianismo, a pessoa, que professa e vive a fé crista,
se encontra numa nova situa~áo concreta, que confere a filosofía uma nova originalidade, enquanto beneficia o exercício da raza.o filosófica. Podemos falar,
por isso, da segunda dimensáo da originalidade crista da filosofia.
A reflexáo filosofológica deve ser bem entedida nesta fase de sua articula~o.

Ela será totalmente equivocada, se alguém sustentar a tese de que, seguindo
a fé, o cristáo nao pode ser u.m filósofo autentico. Este ídolo da auto-suficiencia
racionalista deve ser rejeitado pelo cristáo. A sinceridade radical no filosofar
nao exige que o crista.o se coloque neste apriorismo arbitrário paralizante, mas
o coloca num estado correto e fecundo do filosofar, que consiste num exame
crítico universal em relac;áo aos conteúdos pré-filosóficos. Iniciando a atividade filosófica num certo momento de sua maturidade intelectual, o crista.o
aceita, em virtude do exame crítico universal, como inegável o que se manifesta evidente e indubitável; legitima o que se revela como legitimável; coloca
em dúvida o que se encontra como duvidoso; rejeita como falso o que é errBneo.
• ''Ac primo quidem philosophia , si rite a sapientibu.s usurpetur, iter ad veram
fidem quodammodo sternere et munire valet, suorumque alumnorum animas ad
revelationem suscipiendam convenienter praeparare: quamobrem a veteribus modo
praevia ad christianam fidem institutio (Clem. Alex;., Strom., lib. I, c. 16; 1. Vll,
c. 3), modo christianismi praeludium et auxilium (Orig. ad Greg. Thaum.), modo
ad Evangelium paedagogus (Clem. Alex., Strom., I, c. 5) non inmerito appellata est"
"Aetemi Patris", opúsc. cit., p. 8.

92

93

'

�Uma pergunta surge agora: Procedendo assim críticamente, deve o cristao
filósofo rejeita.r a sua fé, como exige a mencionada posi~ií.o racionalista, que
confunde equivocando-se os pressupostos legítimos coro preconceitos ilegítimos?. • . áo, porque o cristáo tero consciencia de que as verdades da íé
tém sua fundament~áo racional sólida e constituí assim um livre obsequio
racional a Deus. Por conseguinte, a vida sobrenatural é para o cristáo uro
pr uposto enriquecedor, pois é ela que purifica e eleva a vida natural, que
contém em si, como uma dimensa.o íundamental, o dinamismo multiforme do
filosofar. Como entáo a íé \;vida, como um ponto de partida intocável e
como um caminho, in{luencia o processo do filosofar? Como ela contribuí
originalmente para a filosofia?
Respondcndo a esta pergunta, convém dizcr logo que esta contribui~ao náo
significa a suprcssao da filosofia como inútil e prejudicial para a vida crista.
A fé náo é antagonica razáo. A consciencia intelectual atesta claramente ao
cristáo que sua concli~áo de crente nao lhe destrói o processo natural de abstrair o inteligível d6 sensível, de reíletir, de julgar, de raciocinar e de operar
normalmente na investiga~áo científica com as potencias naturais de raza.o,
da vontade, etc. Por isso, o filosofar nao perde sua autonomia legítima. No
processo d filosofar, o cristiio nao baseia suas afirma~ócs ou nega~ocs nas
verdades da fé, mas na evidencia objetiva.

a

A contribui~ao original da fé crista é de outro cara.ter. A fé vivida pelo
crista.o amcilia o filo~ofar, ante de tudo, num sentido purificador, enquanto rernove os obstáculos qu impedcm o excrcício de ra1:áo filosófica 110 scu
gravitar para o real, a fon de descobrir as evidencias profunda . O cristianismo
proporciona ao fil6sofo, hornero frágil por sua natureza. meios de ajuda
sobrenatural, fortüicamdo-o para que ele possa dedicar-se com seriedade e
constancia a sua tarefa, que exige grandes !.acrifício e grandes virtudes morais.
A filosofía, para que c:begue realmente a sua perfci)áo, exig nao só um
exímio talento natural, mas tambéru a participa)ao constante de altas virtudes
do cristao todo, como personalidade, atuando e agu~ando a razáo ao máximo,
procedendo realisticamente com ordem, analisando com penetra)ao e sintetizando com coerencia.
Quando uro fil6sofo chega a \'iver realmente como cristao as bem-aventuran)as do ermao da • fontanha. 7 consegue entao sintonizar com a verdade
numa mane ira tao feliz que se cría nele uma conatulidade afetiva com tudo
que é verdadeiro. E ta conaturalidadc é vital para o progres o da filo ofia
nos clias de boje, tao imecliatistas, pragmáticos. passionais e scntimcntai ..

' Mt., 5.

94

Ela promove de urna maneira extraordinária a vida intelectual, também
natural filosófica, como o cxvlica amplamente . Tomás de Aquino, encontrando luze em Aristóteles.ª O hábitos \rirtuoso5 fadlitam o discemimento
intelectual e fecundam a investiga)ao filosófica atualizada. E te ponto con •
titui, pois, uma originalidade notável cm rela~áo ao filosofar. Tendo tudo isso
na mente, Lea.o XIII é incisivo na "Aetcrni Patris", quando afirma que "aqueles que unem o estudo da filosofia com o obsequio a fé crista, ~ao excelentes
no filosofar" .9 Indica logo a raz.:'ío disso num sentido existencial: "visto que
o ·plendor das verdades divinas, penetrando a alma, vcm em auxílio da
própria inteligencia; longe de lhe tirar o quer que seja da sua dignidade
aumenta-lhe comidera\'-elmente a nobreza, a penetrai;ao, a solidct•.10
'

qua! é a ~ o ?esta originalidade crista do filo.ofar? Ela tem

sua explica~ao na coexistencia, na pessoa concreta do cristáo. do hábito filosófico natural
contraido pelos atos de filosofar, com o hábito sobrenatural da fé, raíz ;
fundamento da justificai;ao, bem como com outros hábitos virtuosos que se
originam em virtude da VÍ\'encia religiosa. E ta coexistencia estimul~ e promore, de uma maneira original a atividade filos6fica do cristao, como também
a sua fé, nutrindo-a, defendendo-a e fortificando-a, 11 conforme a famosa
exprcssáo de que a fé procura a inteligencia -"fides quaerens intellectum".
como isso constará mais tarde, no capítulo quinto, ressaltando a quarta dimensao da originalidade crist..=i da filosofia. A experiencia interna do crista.o
o testemunha infali\'clrnente. Em vírtude da unidade substancial da pessoa
humana, as potencias, os hábitos e seus atos relacionam-se dinamicamente
entre si, constituindo urna estrutura e conservando a diversidade de seus
objetos formais, em beneficio do homem todo, na perspectiva do seu firn
último.
Por conseguinte est:i coexistencia é consi ·tente. Por i o, a atividade filosófica do cristao pos ui inegavelmente o caráter intrinsecamente racional cu a
devida independencia, pois o crc.nte como filó ofo náo tcm por objeto o que
• StanisJavs Ladusans, S. l., "Preseni;a filosófica", Sao Paulo, l 975, pp. 32-35.
• "Quaproptcr qui philosophlne studium cum obsequio fidei christianae coniungunt,
ii optime philo ophantur" - ''Aeterni Patris", opúsculo citado, p. 19.
ia " • • • quandoquidem dh·inarum veritatum splendor, animo exceptus, ipsam iuvat
intelligentiam; cuí non modo nihil de dignitate detrahit, sed nobiliiatis, acuminis,
finnitatis plurimum addit ' • ".\ett.rni Patris'', opúsc. cit., p. 19. Veja tamMm o texto
de Lea.o XIII na p. 11 do dito opúsculo, que é o seguinte: "Quod &amp;i vero naturalis
ratio opt.imam hanc doctánae segetem prius fudit, quam Christi virtute fecundarctur
multo ubeniorcm certo progignet, posteaquam Salvatoris gratia nativas humana;
mentis facultates inuauravit et a.uxit".
11 Santo Agostinho, De Trioitate, livro XIV, c. J.

95

�Deus revelou, mas as coisas cognoscíveis pela luz natural da razio. Se o
erente procede na perspectiva da Divindade ( SS. Trindade) , que constitui
o seu objeto formal, ele enguanto fi16sofo tero como ponto de vista os últimos
princípios da realidade e da ordem lógica, cognoscíveis em virtude da evidencia objetiva. Mesmo Deus é conhecido filosoficamente pelo crista.o enquanto resplandece no universo como Legislador Supremo, Sumo Bem, Causa
primeira eficiente, Ser Subsistente participado, Ordenador Supremo, etc. Se
a luz do crente é a razao iluminada pela fé, a luz do crista.o filósofo é a
razáo natural, isto é, o seu conhecimento fundamentado na evidencia racional
das coisas e nos primeiros principios da ciencia, evidentes ero si e por si mesmos, sem nenbuma demonstrac;ao rigorosa. Se o objetivo do crente é descobrir
o que foi e.,catamente revelado, o seu objetivo enguanto filósofo é buscar, encontrar e comunicar a verdade racional, :;nosiológica, metafísica e ética.
Existe, pois, urna hannonia nesta coexistencia da razáo filosófica e da fé
crista, que é consistente e possui a sua última razao explicativa em Deus. A
última raiz ontológica da natureza racional do hornero é Deus Criador, que
nao é diferente de Deus Salvador, Autor da ordem sobrenatural. É, pois, o
mesmo Deus, em que se fundamentam, em última análise, a verdadeira razao
filosófica do crista.o e sua fé teológica, patenteando assiro na sua raíz onto16gica profunda a harmonia original do verdadeiro filosofar crista.o.

A originalidade crista da filosofia patenteia, do ponto de vista epistemológico, o caráter especial da influencia que a razáo filosofante recebe da parte
da fé formada. Esta influencia é positiva. Mais: ela é também de algum modo
intrínseca. A razáo disso é, porque a cristianizac;áo da inteligencia é intrínseca
e nao algo de extrínseco; segundo, porque o ato da fé e o ato cognoscitivo
filosófico, que se influencia.ro mutuamente, se encontram formahnente no intelecto humano, embora cada um possuindo a sua estrutura epistemológica
diferente. Conservando cada um a própria especifícidade, resultante em virtude
do respectivo objeto formal, aque1es atos se relacionam influenciando-se mutuamente apenas no plano do exercício, que é diferente do plano de espccifica~áo. Fica salvo assim logicamente o conceito de filosofía crista como náocontraditório, porque a influencia da fé sobre a razao se dá no plano do
exercício e nao plano de especificac;a.o formal, como isso se verifica no caso da
certeza livre, quando, conhecendo suficientemente os motivos, que bastam para que a inteligencia dé o seu assentimento, se requcr ainda, por razóes práticas,
o influxo da vontade, para que se removam os obstáculos e resulte a adesáo
intelectl.lal firme. A autonomia ou independencia da filosofia crista como
ciencia racional está no plano da especifica~o formal e fica garantida, como Lea.o XIII declara na "Aeterni Patrís", dizendo que a filosofia crista

possui nao o caráter teológico sobrenatural
,
sofia, isto é, "o seu método os se
. . '. mas o carater da verdadeira filo'
us pnnop10s e os seus argumentos".12
Tudo isso' por'em, nao
- Significa
• •
como Leao XIIT
.
que a razáo deve ser separad a no f~l
f
1 oso ar da fé b
d repetidamente
_ insiste'
que é superior ao conhecimento hum
A . ' ~sea - a na revelai;ao divina,
ao ídolo da auto-suficienCJ.a· ra .
li ano. .fil~sofaa nao pode ser sacrificada
c10na sta e exmur
d
entre os quais figura a fé cris~::: S . . d
-~ os pressupostos legítimos,
·
.
...... UJeitan o-se a revel - di ·
filosófica recebe no seu exercíc1·0 numerosas vantagens.ac;ao vma,
a razao
d
.
mente da fé, ela cai ero desvios A L:. , . d .
. , separan o-se hostil.
, .
. llllltona a filosof1a o atesta 1
p or isso,
e JUSto ter ho1·e em. co ns1.dera!tªº
- a lapidar
.
.
exp
- d c aramente.
.
Biran de que
a
inteligencia
deve
b
.
¡·
"
.
ressao
e Mam
.
uscar a mte 1gencia por
· da
f'
. de
_
que a proteJe e orienta.. "intelleetu s quaerens mtellectum
.
mem
e
cnsta,
por fidem".18
Concluindo esta fase da presente
uisa , .
.
.
vivida constitui para O crista.o
pe~
' e ,J~Sta, pois, afirmar que a fé
utna VJa magníf1ca p
"d ·
profunda e eficiente t a fe' . tara a Vl a mtelectual
. .
·
cns a que o coloca em ót'
d' .
Cl.alS para exercer frutuosamente a
- fil 'f'
raza&lt;,
oso 1ca 1mas
sem pcon ·11,oes ex1stenmude a essencia racional da fil fia As .
,
ress10nar que se
cífico, a razao é levada a alcan01: . 1 -~•
seu processo filosófico espeevidencia obJ' etiva racional q i;
eg11:1111a seculariza'1áo" em virtude da
ue a etermm.a ev1·tand 0
"secularismo" que diz 0 afastamento da razao
'
d 0 , ·5ªº
• mesmo
.
+- tempo ' o
mente o cristianismo
.
cn tlalllsmo. .i:. precisa- que proporciona ao filósofo novas circunstanc1·as
ere t as para a reflexao um
• h
. confé sugerindo co
'
ca.mm o novo ~entro do pressuposto e universo da
,
,
mo vamos ver em segmda ex
a serem examinados racionalm t p .
presamente, novos conteúdos
en e. or isso tero raza. 0 p· t p • •
concluindo em 1977
d
'
ie ro nm, quando
os pro1onga os debates do 320 E
,
sobre o sentido da filosofía e . ta h .
sal
·
~contro de Gallarate
ns ' OJe, res ta a genuma originalidade da

~?

aª

u "I n ..
us autem doctrinarum capitibus uae er .
.
liter potest, aequum plane est sua. m th ,dq
. P cip~e ~~a mtelHgentia natura.
'
e O 0 , SUJsque pnncipus et argu:
ti
• hil
sop h iam: non ita tamen, ut aucton·tau· d'ivmae
.
sese audacter btrah men'ds un p ocu:m constet, ea quae revelatione mn· o•. su oll ere v1 eatur. Imo,
.....,cunt certa ventate
. .
ad versantur pariter cum recta rati
'
. .
P ere, et quae fidei
timul et rationis iura violaturum, :~e puclgn~e, .nove?t philosophus catholicus se fidei
.
con us1onem aliq_uam amplectatur
t:ae doctrmae repugnare intellexerit"-"Aet p,,
, quam reve!a11 Ca
1
.
.
. , o. c., pp. 17-18.
. rme o N1colo1n, "Fede cristiana e rillessione füosofka" 197
páginas 69-96, onde O autor ap==nta
.
•~
a tese d·e .c.tlenne
Gils . ' b 2, p. 83.~ Cfr.. as
geradora da razáo. Veja tamb6n
á .
on so re a revela,e;ao divina
na conce~áo de Jacques Marita· as Ámgbmas 9~-11? sob~e o conceito de filosofía crista
.
lil.
os estao sintoruzando ent
• T
.
e valiosas hlZes para a presente solm;áo da problemática filosofo re_ s1. razem m_mtas
fundamentalmente
pela encíclica "Aetem·1 pa tr'is" de L eao
• XIII lógica,
. •
e b que·· se onenta
ta d a suf1c1entemente na discussáo dos anos tr'mta sob re a filosofaa
.
: cristá..
m ora nao aprovei-

~

97

96

humanitu-7

�. que o cns
. ta·o experimenta na sua vida in,. oa
filosofia, em virtud e da inI1 uen
¡,
t lectual profunda.H
e
·
e Neo-esco as1 . dos Doutores Esco¡1.~
i.1.:1tlco
o filosofar dos Padres da . ~eJa, fé . ta como a história o testemunha
. fl ,. .a positiva da
ns '
to
ticos houve esta m uenc1
.
te dela deriva um aumen
. - f unda que prec1samen
,d
com clareza. Ela fo1 tao ec
ºd d resultando tantos conteu os
.
. fl s6fco da hum.am a e,
.
notável do patnmoruo i o i .
ra renovar todas as dirnensoes
. ·to atuais e concorrem pa
d
á . o
novos, que boJe sao ~w
. A .
ente dos últimos vinte anos o tr ~1c
do autentico humanismo, ~XJgen~ u1ades ainda maiores. Quais sao precisaséculo XX, para que se ev1tem ca~ . ? Esta pcrgunta inicia a no\&lt;a fase
mente estes con teúdos filos6ficos ongina1s.
da reflexáo filosofológica.

.
dor ' movimento
.
histórico do pensamento mova
Um gigantesco mov•~~to
20 século ' constituí uma busca ~filosófico patrístico-escol~tico'. de qu~se O resultado desta medita~ao colebva
cional tenaz e lenta da filosofta pe;fe1~.osofia crista que é um conjunto de
prolongada é inegávcl: advento ªr •dadas e ordc~adas pela raza.o humana,
verdades racionais, descobertas, apro und
te da Revela~áo de Deu . Este
,
ela rccebeu a par
. .
, lo
xíl
graras aquele aw 10 que
. t
práo desde o primeiro secu
~
·
linuado sem in erru ~ ,
.
·
movimento filos6f1co, con
sua raizes na f1losofia grega,
.
é
plo no espa~o, tem
.
até os no os d1as,
~
Tem o seu ponto mais alto na s1.stemaextendcndo-se ainda roa1 no_ temp1;25-1274) como Leáo XTII (1810-1903)
tizadio de S. Tomás de Aqwn~ ~ "
.' p tri ,, que considera a melhor
~
nc1chca
etemi a
,
·¡ fº
!!alta oficialmente na sua
,
.
vo conteúdos f1 oso 1cos,
re
..
de 25 anos. Wl!;1ram ass1m no
de seu pontif1ca~o
. d u' e·1s
fi\osofia pré-cristá.
, .
lá ucos irre u v
Patnst1co-esco
'
fl .,:; 0 filo o. argumen to para que
,
.
terc iro
. a. re e..... . - d
Estcs contcudos constJluem o
.
bre a origmabdad crista a
• d a mais a te e so
fol6gica po a corraborar am

a

. . a il tema di una. mía
pros ima
.
porre e che co t1tu1r
·¡
on i
" "La formula che io vorre• pro
1·1 [ia
essuna filosofta ~ po ib1 e e n
l vía cri tiana alla 1 oso ·
di{ferenza del non
ricerca ~ questa: a
.
.
dº ch.i la esercita. 11 credente, a
. .
orto
situa nella condí.7jone enste~zi~le 1 •
contesto di esperienza in cw, il rapp

~º::

n la Trascendenza ~, fa man es o. .
.
ti e l procedura ad una n cmo
~;sto e queste categorie fomiscono ins1em:n~!:to di enuina originalita alla ~l~~olia
recuperatrice che puo e deve po~re u~ ...~ ali infuori di qucllo della sua perenruta -o.
tout court, che non sopporta altn agget

Estes conteúdos -patrísticos, escolásticos e neo-escolásticos- evidenciam
o seu valor extraordinário para o bornero, para a época atual, enguanto
convergem de urna maneira orgánica e incisiva para fundamentar racionalmente o autentico humanismo, que é pluridimensional, antropocentrko apenas
no sentido gnosiológico, mas teocentrico do ponto de vista m tafísico e ético.
Como se articulam aqueles novos elementos íilos6ficos na estrutura~o do
vcrdadeiro humani mo?

a

IV, A originalidade cristá da ~ilosofia
. t"dt
dos novos conteudos
em vir
..

credente, ha il privil ~io d1 v~c7 :el~en categoric dell e.5isten1:a storica, Qu~;

filosofia. Este argumento resulta em virtude dos novos conteúdos filosóficos,
aJcan~ados pelos cristáos, com novas disposi~oes espirituais, que autorizam a
definir a filosofía crista da seguinte maneira: a filosofía crista é filosofia,
existente na história, acrescida notavelmente pelos novos conteúdos originais,
em virtude da influencia do cristianismo.

Em rela~o dimensáo gnosiológica. do humanismo, a razao humana conscientizou-St' melhor, sob a influAncia do cristiani mo, que nao pode encontrar
em si mesma salva~áo. A razáo humana nao pode ende usar-se: ela é limitada
e
auto-suficiente. Por isso, nao pode pretender roa.is do que pode. Sob
a mesma influencia crista, a razáo humana penetrou mais a fundo no scu
valor natura! cognoscitivo e no seu alcance vital na solu~o dos grandes problemas do homem. A dimensáo gno iológica é fundamental para a constru~o do autentico humanismo, nao só porque o eu humano ' o centro consciente da ciencia em todo os seus s ntidos, mas também, como cristáo lx&gt;m
abe, a razáo humana desviada, como, por exemplo, pelo racionalismo ou
ideali mo absoluto, desvia a vida humana toda; n razáo humana sadia beneficia grandemente o homem e o u agir. Por isso, Leao 'III insiste na
"Aetcmi Patris" sobre a educa~o filos6fica e valoriza~ao da ra.záo, que é um
dom natural do homem, pociendo ser depnmido ou também supervalorizado. 14

nao

a

Quanto dimensáo metafísica intra-humana do humanismo, a contribu~ao
filosófica dos cristios, iluminados pelos conteúdos da fé, foi táo grande e
decisiva já nos seis primeiros ' ulos, que resultou um conceito novo da pe soa
humana. O fil6sofo pré-cristáo nao chegou a ter uma idéia clara do que
seja a pes a humana. Foram os roistérios revelado de
. Trindade e da
Encarna~ao do Verbo eterno que projetaram luzes sobre a especula~ao metafí ica, a qual, tendo em vista a vida intelectiva, voHtiva e a consd@ncia do
u Veja, por exemplo, pp. 5-6 do opúsculo citado, onde Lea.o XIII di'Z: "Curn enim
insitum homini natura sit, ut in agcndo mtioncm duccm sequa tur, si quid intelligentia
pcccat, in id et voluntas facile labitur: atque ita contingit, ut pravitas opinionwn,
quarum e t in inteUigentia sedes, in humanas actione influat, casque pcrvertat. Ex
adverso, si $303 meru hominum fuerit, et solidis veri.sque principii lirmiter i.ruistat, tum
vero in publicum privatumque commodum plurima beneficia progignet".

c., pp. 333.

98

99

�ser racional, o definiu como existente distinto na natureza racional, evidenciando assim aquela dignidade especial e única que o hornero possui no universo material em virtude de sua alma espiritual e imortal. O bomem náo
é mais coisa, instrumento, número, .simples membro da coleth~dades, mas
possiú um valor intrínseco tao grande, que abre, como sujeito de dircitos e
de,·eres, novos e fecundos horizontes para a vida económica, política, social
e cultural. A Declara~áo Universal dos Direitos Humanos da 01 U, de 1948,
a Declara~o dos Direitos dar Crian~ da O U, de 1959, sáo dois e.xemplos
inequívocos da penetr~o da doutrina filosófica dos cristáos dentro da estruturas do pensamento ocidental e oriental, ofrerecendo ao mundo atual trágico, sob o signo do cristianismo, beneficios imeosos e indicando caminhos
claros para a mútua compreensao e para a paz universal.

a

Também em rela~ao
climensao axiológica descensional do humanismo,
o Cilosofar dos cri táos, orientados pela f é, abriu novas perspectivas para relacionar devidamente os valores materiais -técnicos, economicos e outros afinscom a pessoa humana, superior a todos esses valores, tendo cm vista o seu
fim último transcendente. O cristáo como filó ofo, encontra assim um modo
novo de conceber o seu lugar no universo material, transcendendo o atropocentrismo terrestre e encontrando um humanismo novo. Conforme esta concep~o filosófica nova, as coisas sao criaturas de Deus transcendente, Ser
total e absolutamente absoluto. Isso nao diminui a realidade e o valor das
coisas deste mundo, mas obriga a descobrir o seu sentido profundo, a respeitá-las,
a agrad ce-las como dons que vem do Alto e a usá-las coro indiferen~a ativa
e superioridad de espírito, exigencias da verdadeira felicidade humana.
Quanto a climensáo filos6fica entre-humana ou horizontal do humanismo,
o filosofar dos cristáos elaborou, sob a influ"'ncia da fé, a nova filosofia da
fraternidade humana, entendendo os seres humanos fundamentalmente iguais,
enguanto tem a mesma origem, a mesma natureza e o mesmo fün último
bem como baseando a ordem economica na ordem política sadia, a ordem
política na ordem social nova, a ordem social na ordem jurídica, a ordem jurídica na ordem moral e a ordem moral na ordem religiosa auténtica. Todos
os bomens posruem a mesma dignidade de pessoa. Por conseguinte, o outro
nao pode ser considerado como ser explorável, mas como próximo, fim em
si, como innio. A encíclica "Redemptor Hominis" d Joáo Paulo II ilustra
a fundo a dignidade humana, considerada em si e socialmente, elevada pela Cruz
do Calvário, fonte da salva~o e da regener~ao perfeita, que ressalta ainda
mais a igualdadc fundamental entre os homens e entre os povos. E ta é a
nova ordem social do homem novo, que luz do valor da pessoa humana reconhece e defende a dignidade da familia, da sociedade nacional e da huma-

a

nidade inteira.

100

Em rela~áo a dimensáo metafísica
b
manismo a filosofía dos cns· ta:·r·
supra- ~ a ou ascencional do hu'
os pun icou e ennquece
..
influencia do cristianismo a filosofi d De
u poSttivamente, sob a
1 e
he
'
us O pensamento p ' · e gou nunca a um conhecimento claro e nítido d
re~cnstao nao
mesmo quando nao identifica Deus com o mundo \ ~scendDeencia ~e ?eus,
conce~ao pré-cri.stá plena
t
or isso,
us nao e, na
'
men e 1'nno nem o m d é I
dano. como ncm o homem é J
J
un o
p cnamente munp enamenk humano Ccex· t
t
f onnando um único sistema o d .·
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A tr
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De us encontra a sua autenticid d s6
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1
lSlta
o er Subsistente da p . .
C
. .
, pe a metamundo "ex nihilo SlÚ et ' b. ti'~1ra ausa ef1C1ente, Criador livre do
o ser existem A~;m }. b su dlCC .. _eus é o Ser; as coisas e o homem tcm
'
•
........ él
ase a paruc ipac;ao
- e de outros sinais da contingencia
o problema
da
.'
ongem encontrou a sol - f1 , ·
,
clara uma transcendA .
1 .
u~ao t osof1ca convincente, ficando
enc1a re aova da pessoa h
verso material. Deus absol tam te
uman~ cm rcla~o ao
'
en transcendente e Cnador liv
.
d o mundo para ser e para user feliz
re, nao preosa
Ser upremo e do S
B
~ . omos n6s que ternos nccessidadc do
umo em para e.'Osbr par
.
c;ando a felicidade A nova metafi .
1
'
ª.
agir e para ser mais, alcan.
s1ca a arga assun os ho .
l
.
d o conhecimento análogo que nos I
. d
nzon es, em \1rtude
.
'
eva a sa1r o mundo cat
. 1 ,
e a atmgir com validez as realidade
egona univoco
mas també·
- .
s transcendentes. ao só a n~ao do ser
m outras n~ocs unportante
n r
'
de verdadc, unidade bondade causa s °,: 1 oso ia_ ren~vada, como as n~ocs
foram libertadas d
tr
'
' ~o, gerac;ao vida, saber, amor etc.
també
. as. es. ctczas' graras
&gt;'
m uenc1a do cristiani mo I to 'P '
m que o cnstiamsmo implica urna fil f'
.
rova
citada e sistematizada rae·
1
oso ta ampla, capaz de ser expli1ona mente.

ª

A

a· .

.

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a. n

A

•

na~:r~ulta umbsal abertura espe~'.al do cristao filósofo para a ordem sobre' om a o utamente gratuito de D us
b
d
.
filosófico-teológica conciliando b
.
• em u~ e uma mtegra~o
'.
armoniosamente a razao e a fé natureza
gra~a. que transfigura o homern velho no homem novo irnarren '.- . d C · e
to Tomá d A ·
h
,
o
,na e nsh.
.
e qum~ c egou a elaborar com originalidade coruistente esta

ª

~::ª~

~;~ª~ féao mesmo bt mpo que distingue pcrfeitamente, como
.
'
' une-as am as pelo la~o,. dP mútua amizad . conserva
assun a cada urna o seus direitos a salvaguarda a dignidade" is {. . ; D
trou Tomás de A ·
.
·
ais. emonsqumo que para cn:u- com perfei~ao a sínte cri ta original
,. Eis,
no ongin
.. al e na f orma co
. "Po !amo o texto
• de Leao XIII n "Acterni Patris"
·
Pleta
. •
racterea rat1onem, ut par est, a fide a rime di •
mam1cc consocians, utriusguc lum iura co
. pp
. s_un~ens, utramque tamen
ut ratio ad humanum f ti .
Th
ruervavi_t, tum d1gn1tab consuluit, ita quidem
as g1um
omae pennu evecta iam f
. .
assurgcre; neque fidcs
raúone !ere po it plura a t .ilicli
ere_ nequeat sublimim
quam qua.e iam est per Thomam consec ta"
. u v . ora acliumenta prnestolari,
u
- opusculo cit., p. 32.

101

�de tamanha envergadura filosófico-teol6gica nao basta ter um genio, mas se
requer também a santidade de vida.
V. A quarta dimensáo da originalidade cristiio
da filosofía: seu caráter instrumental de servifo

Finalmente, o quarto sentido da originalidade crista da filosofía consiste
na sua disponibilidade variada para ser utilizada científicamente como instrumento em beneficio da revel~o divina, féita para os homens -"propter
bomines,,-. Antes de tudo, a filosofia concorre para estruturar a ciencia da fé,
isto é, a teología sobrenatural sistemática. Mais: esta originalidade manifesta-se
também na def esa racional da fé crista contra os ataques de indole filosófica,
bem como na media~o, exigida hoje pelo diálogo do crista.o com as atuais
ciencias experimentais, que se encontram num progresso vertiginoso.
A filosofía está a disposi~ao do cristao como instrumento válido para desenvolver, com método, a reflexao racional sobre os dados históricos da revela~áo
divina. A distin~áo perfeita entre a razáo filosófica e a fé nao impede que a
filosofía ajude o crista.o no seu esfori;o reflexivo de penetrar, mais e melhor, de
uma maneira sistemática, no universo das verdades reveladas, satisfazendo assim
a exigencia da inteligencia de obter urna visa.o coerente e global da realidade
do cristianismo como obra de Deus, que se revelou ero Jesus Cristo Salvador
e que se prolonga por meio da Igreja, institui~áo fundada por Cristo, a fon
de lever a mensagem da liberta~ integral a todos os povos de todos os tempos. Usando a raz.áo, o cristáo filósofo chega a descobrir, nos dados revelados,
urna certa inteligibilidad imanente, os nexos internos entre os mistérios da fé
e coro o fim último do hornero, como Leao XIII ensina com clareza na
"Aeterni Patris", afirmando que a reflexáo racional sobre a revela~ao divina &lt;leve receber da parte da filosofia "a natureza, o hábito e o caráter de
uma verdadeira ciencia" 17 e que a "custo pode a fé esperar da raza.o socorros
mais numerosos ou mais poderosos do que Tomás lhe ofereceu". 18
Esta reflexáo racional, que se refere constantemente as verdades da fé e se
processa em uniao com a componente positivo-histórica da teología, é de caráter instrumental. t imanente aquele processo, embora ele seja conduzido
"Solidissimis ita positis fundamentis, perpetuus et multiplex
1• "Aeterni Patris":
adhuc requiritur phílosophiae usus, ut sacra Theologia naluram, habitum, ingeniumque
verae scientiae suscipiat atque induat" - opúsc. cit., p. 13.
" dír. o texto original de Leáo XIII citado por extenso na nota 16 da presente

pela luz da fé, que ilumina a inteligencia.
do segundo os principios filosóficos.

:t

um processo lógico. articula,

Nao t~a e qualquer filosofía p~ui esta idoneidade intrínseca de podet
ser assum1da neste processo científico-sistemático da reflexao sobre os dados
da fé, que exige uma conexáo indispensável coro as evidencias naturais da
inteligencia humana. Ficam excluidas deste processo inevitavelmente aquelas
concepc;oes filosóficas, que sao incopatíveis com a verdade natural e com
isso, também coro a Revelecc;áo de Deus, verdade sobrenatural, com~ por
exemplo, o relativismo cético, a imanencia materialista, a imanencia idC.:lista,
e_tc. Con~d~ .a teologia, radicalmente in dependen te em relac;áo a qualquer
sistema filosof1co, está aberta para ouvir as instáncias críticas, que as filosofías
apresen taro a ciencia da fé crista, a fim de poder dialogar ero profundidade
de justificar-se cientificamente e de ser compreenclida no servi~o que está pres~
t:t°do h~dade. Além disso, a ciencia da fé crista está aberta a qualquer
filosof1a, seJ~ ela recente ou antiga, para receber contribuic;óes de valor, que
p~s~ ser ll.ltegradas na síntese crista dentro do contexto das legítimas exigencias da vida concreta e da cultura do respectivo povo, como a Igreja 0
de~lara e,cpressamente. Neste seu abrir-se amplo; a ciencia da fé crista ( tea,.
logia sobrenatural~ prefere sempre aquelas filosofias, que se relacionam melhor,
1:_as ~uas teses básicas, com os dados revelados, aceitando, ero certas circunstancias, um pluralismo filosófico sadio, resultante em virtude das diferentes
culturas, línguas, regioes, etc., sem comprometer, porém, aquelo núcleo fundamental de verdades perenemente válidas, que estao conexas intimamente
com a revclac;ao divina.

.ª

Precisamente nesta perspectiva construtiva, relacionada coro a teolo!ria
O
especulativo-sistemática, o Magistério da lgrcja refere-se especialmente a S.
Aomás de Aquino nao só na encíclica "Aeterni Patris", mas também recentemen!e n~ Co~cilio Vaticano II (dr. no. 16 do documento Optatam Totius) .
A razao disso e que no pensamento &lt;leste fil6sofo se encontram estructurados
organicamente os prim~ros ~rincipios da razao natural coro a Revela~ao
de Deus,~e urna
tao sólida, profunda, flexível e dinamica que possibilita
urna leg1tuna renova~ao da síntese continuada no futuro. Manifesta-se assim
claramente o caráter instrumental original da filosofía em relac;áo a fé crista.

form:

Qual é raza.o profunda desta originalidade crista da filosofía, deste colocar-se válido a disposi~o da fé crista? A razao &lt;leste servic;o filosófico original,
referente as verdades reveladas em conceitos humanos para os homens encontra-se no fato, acima já ilustrado, de que a filosofía, sendo um conhecimento da verdade, nao pode nao harmonizar com a verdade manifestada
por Deus, fonte última de toda e qualquer verdade. A verdade nao pode

investiga~o.

102

103

�ofuscar a verdade. como a luz nao p&lt;&gt;de obscurecer a luz. Daí, precisamente,
resulta que a reflexao racional obre os conteúdos da fé crista, elevada ao
nível científico por meio da verdadeira filosofia 1 está perfeitamente em condic;oes de proporcionar, na medida do possível, um aprofundamento válido,
embora instrumental, da compreensao da revelac;ao divina, sem deturpar o
seu genuino significado. Daí resulta também que as filosofías ideológicas,
dissociadas da evidencia objetiva e da f é crista, sáo completamente incapazes
de servir como instrumentos para dilucidar as verdades reveladas. Entrando
cm contato com o cristianismo, elas deturpara o seu contcúdo autentico.

Se no processo racional, aplicado legítimamente aos dados da revelac;áo
divina para compreendé-los mais e melhor, o cristáo instrumcntaliza científicamente a razáo filosófica, as ideologias instrumentalizam tendenciosamente,
para os seus fins pragmático , isento do contexto da verdade, seja a filosofia,
seja a mesma religi5.o. em o próprio Jesus Cristo, Autor da religiáo revelada, escapa hoje daquele processo ideológico relativizante: Ele ' considerado atualmente por tantos ideólogos ou como um homem do partido, ou
como um sociólogo, ou como um revolucionário político, ou ainda de outra
maneira inadmissível. lsso acontece no atual mundo dessacralizado e confuso,
porque se perdeu a legítima harmonía no relacionamento da razáo e da fé.
ero consequencia de um longo e gradativo afa tamento do filosofar da realidade, come~do no século XVI, resultando, como Leáo XIII na "Aetemi
Patris" deplora, "que os sistemas de filosofía se multiplicaram além da medida
e que opinióc diversas, opo tas antre si. repontaram. mesmo sobre as coisns
mai importante dos coohecimentos humanos" .'1 9 Afastando-se do realismo
&lt;la filosofia cri tá, nao s6 des.'lpareceu a teologia sobrenatural cspeculati\'o-sistemática, mas também se muJtiplicaram, cm nome da filosofia. nos ambiente
racionalistas, idealistas e outros, atingidos pelo relativi mo célico, tantas obje\oes graves e nega~oes radicais em relai;ao ao cristianismo. A confusáo de
idéias comec;ou atingir, em alguns paí , até os íil6sofos católicos. Daí resultou
uma necessidade urgente, que
sente agudamente de novo no dias atuais,
de recorer a um ser ic;o filosófico con ist nte para defender eficazmente o
cristianismo.

esta perspecti a científica instrumental, era urgente, antes d tudo, restaurar no mundo católico a !ilo~ofia cristá. Este plano importante animava
11 "Adnitentibus enim
' ovatoribus saeculi XVI, placuit philosoplia.r citra quempiam
ad fidcm respectum, petita dataque vicissim potest:ile quaclibet pro lubitu ingenioque
excogitandi. Qua ex re pronum fuit, genera philosophiae plus aequo multiplican, scntentiasque diversas atque ínter se pugnantes oriri ctiam de iis rebus, quae sunt in
humanis cognitionibus praecipuae" - opúsc. cit., p. 38.

104

já, antes que penetrasse no espírito de Leáo XIII um
,
.
sofos católicos. A estes filósofos Leao XIII I d ' "Abom _nume~o de filó.
.f .
a u e na
eterru Patns'' io Ele
msau e1tos pela caótica situac;ao filosófi d ,
. , .
s,
cristá buscar
d
tea a epoca. m preJu1zo da fé
,
am ar orosamen te o aminhos da renov áo do
profundo. Se esta renovac;áo veio mais tarde en 1879a.e;
pensamento
to solene e amplo de Leao XIII a e , li "A'
. ' com um documen'
ncic ca
eterru Patr·15'' • ·
·
que ch nao tinha a direc;ao de cima
b .
, ~ Justo afirmar
A t-azáo é
f .
.
para ruxo, mas de baixo para cima
.
. . que o1 precisamente aquele movimiento filosófico d
d
.
msausfe1tos com a situ.ac;ao reinante
nh d
os pensa ores
filosofía tomista
' .co ~ ores profundos e seguidores da
para pubr
' que ~reparou e ammou mtelectualmentc o sábio Pontífice
icar a menetonada encíclica carta m
d f'l
taurando oficialmente a filosofia patrí;tica e ese~~ a i_ os~fia crista, re •
"príncipe e mestre" de tod
d
ca, pnncipalmente a do
. .
os os outores e·colásticos s Tomás d A .
b
o ,Jetwo dcsta restaurac;ao oficial f 01. revigorar
.
' filosófica
.
e qwno. O
a razáo
1
a 1em de cvoJuir com pcrfe·,,.a-o num
.
' para que e a,
"
proct.sso s1 tem • f1
l'd
tura concon-csse f
· al
.
ª
com so 1 ez e aber, .'
unCJon mente, a f1m de defender como
.
\,thdo, o cristianismo. re altand " f d
.'
um m trumento
divina origen a sua verdade rto os ~ amentos mabaláveis da fé. a sua
'
ce a os motivos da pers be
ela proporciona ao gAnero h
'
.
uasao, os nefícios que
umano, o seu perfe1to acordo com a razáo".n

"º

E te proorama ,·asto e bem estruturado consc:rva h .
'
.
Prt'senciando a atual invc tid .
OJe toda sua atualidade.
s
impetuosa do ecularismo
d
,
.
d' .
e o ate1smo proºaramado contra o ens. tiamsmo,
o ire1to e também
d . d
. - ,
recorrer a filosofia e submeter
.
o
,er o cnstao e
meLaíísico e ético. tudo o que pa ~md. ngodroso exame crítico, gno iológico,
.
.
reJu ica e qualqucr modo a fé
smtonia com a razao. Justament
ta d'
. ..
a sua
crítico
'd .
. . . e nes
ispomb1hdade ofcrcc-ida, ne t l ' poder
se cons:~: e.nc_ia.-se a ongmal~dade rrist.1 da filo ofia, que é imtmmcntal e
.
tanc1a na sua capac1dade defensiva das verdades cla fé Conforme
SJt
ua~ao concreta dos continente e de cada um de seus povos.

ª

a

•. "O ptimo
.
.itaque consilio cultor"$ disciplinarum hil ~ .
.
ad mstaurandam utiJitcr philosophi.a
. .
. p o. ph1carum non p:iuc1, cum
m noVlsmne arumum ad·
·
Aquinati, doctrinam
ti't
•
. .
iecermt, praeclaram Thomae
res uerc, atquc m pnsumun d
. d'
studcnl" _ opúsc. cit., p. 40.
ecus VU1 1care studucrunt et
n Ad hos autem sanandos, et in gratiam cum fide
th I'
.
supemnturale Dei awcilium, 'h'J
•
. ca O ica resnruendos, praeter
, 01 1 es.e opportunnJS arbitramur
lid
et Schol:uticorum doctrinnm qw· f. . .
fid .
• qu:i.m so am Patrum
'
inn1sruna ' CJ Iundam ta di .
·ir
.
vcritatem, argumenta quibus suadetur, beneficia
i
onginem,
perfectamque cum rationc concordiam tanta e 'd .
.
um gcnus colla.ta,
fkctc:mdis mentibu, vel ma.xime . 'lis
vt cn.ua et VI commonstrant, quanta
•
•
WVI
et repugnantJbus abunde sufficiat" ,
cit., pp. 41, 42, VeJa também as páginas 7 e 13 do opúsculo.
opuse.

certam

e;n hwi::'\m ius

105

�Uma nova forma da instrumental originalidade cristá da filosofía, boje
muito significativa resulta ero virtude da me~áo da razao filosófica no
diálogo do cristáo coro as atuais ciencias naturais, humanas e tecnol6gicas.
O enorme desenvolvimento destas ciencias está penetrando de tal maneira na
mentalidade e cultura hodierna, que o cientificismo e tecnologismo esta.o
virando urna verdadeira obsessao, fazendo esquecer os valores do cristianismo. Com o intuito de opor-se a esta ideologiza&lt;;áo das ciencias naturais,
hist6ricas, antropo16gicas e técnicas, querendo, ao mesmo tempo, assum.ir os
resultados válidos destas ciencias florescentes, o cristianismo tero hoje urna
tarefa urgente e importante: fomentar com tocias estas ciencias uro cantata
aprofundado, a fim de conhecer melhor o hornero e expressar hoje melhor o
sentido autentico das verdades reveladas, bem como eliminar o que é ideológico. Neste diálogo importante a filosofia pode e deve exercer a sua media~áo entre a fé crista e aquelas ciencias.
Em que consiste esta fun~o instrumental da filosofía em relac;ao a síntese
cristá hooierna? Ela consiste em exercer urna reflexáo transdisciplinar aprofundada sobre as contribui~óes científica-; multiformes e sobre a complexa
problemática suscitada por elas, a fim de discerrúr entre o que vale e o que
nao vale, ressaltando os dados certos de valor permanente perante a raza.o
humana e, por isso, tarnbém perante a Revelac;ao de Deus. Fundamentando-se
neste servi~o filosófico auxiliar, a teologia pondera melhor o contributo oferecido palas ciencias e.xperimentais, na perspectiva do enriquecimento da
síntese cristá e da promoc;áo da economia da salvac;ao. Há hoje tantos dados
novos, investigados pelas ciencias positivas, como, por exemplo dados que
se referem as genero do homem e do mundo, a genética, ao sub-consciente;
a energía atomica, etc., que interessam vivamente a reflexao teológica.
Recebendo um servic;o garantido da parte da filosofia como mediadora, fiel
a seu método e seus princípios próprios, a teología progride com uma seguranc;a rapidez maiores, sern diminuir-se e sem cair no biologismo, sociologismo,
historicismo, parapsicologismo, etc. A teología deve evitar tuda issoi pois o
seu objeto especifico -o mistério da salvac;ao revelado por Deus- está
além do campo da investiga~áo científica experimental. Deste modo o cristianismo, instrumentalizando científicamente a filosofia, proporciona, sem
interferir no campo das ciencias experimentais, uma mensagem teológica
séria, compreensível para o mundo atual, evitando contarnina&lt;;óes secularizantes e degradantes. Colaborando instrumentalmente com o cristianismo na
elaborac;ao da síntese abrangents, a fi\osofia concorre também para ampliar
os horizontes da visa.o científica, referente ao homem, a sociedade e ao universo, indicando ao homem atual os valores mais altos e fazendo humanas
todas as descobertas científicas. Senda uro momento imanente da teologia, a

cri

filosofia exerce
poi.s
~
.
hodierno
do
C ' uma fu nc;ao
mstrumental
altamente benéfica no diálogo
s ao com o mundo seculazado auxiliand
perigos do secularismo a do ateísmo b
'
. o-o a perceber os
sabedoria ara su
. ' ern como a avaliar a necessidade da
samente. p
perar as graves cnses, que hoje o esta.o atribulando dolora-

VI. Conclusáo final
Concluindo a presente investiga~ filosofoló .
.
tenário da encíclica "Aetern· p . " d
~
gica, comemorattva do cen1
atns e Leao XIII a
problema suscitado resulta clara e b
f d
• resposta ao complexo
a originalidade crista da filosofia e:m viruntudamdentada : existe ~negavelmente
,
e o ser e do agrr do · t~
como de ontem, assim também d h .
.
cns ao,
razao e lev
. e . OJe, que exigem uro. uso profundo da
arn para a perfetc;ao do filosofar Esta ori . alid d
.
pois, consiste, antes de tuda, na propriedad.e da filo:ia da ~-ou novidade,
humana para a recep,..ao
da mensagem eruta
. _ Esta
e 1spor
Y
. . a .alma
resulta t~bém em virtude do novo caminho de filosofar~::; ;:~:alidad~
um carrunho fecundo dentro do
..
segue.
que o filósofo sem fé nao possui. ~:;~~r:~to e ~~ve~so das ~e~dades. da fé,
provém tamb, d
.
. a ongmahdade crista da f1losofia
virtude das n::as o~;ºo:7;o:n;ú.d: ~losó~icos, alcanc;ados pelos crista.os ero
da filosofia manife.sta-se pela su;rr~pais._b~li~ndaaldm~te, a originalidades crista
t° d
om 1
e mstrumental válid
m o urna ordena!táo coerente dos dad os revelados defendend
a, garanfi
c1enc1a
e
promovendo
d'áJ
d
.
,
o-os
com
e
O
1
..
.
ogo a teolog1a sobrenatural
postuvas, hoJe em grande progresso.
coro as ciencias
•A

•

Esta
origínalidade multiforme --quadnºd'unenswna
. 1- exige do
.
ta d
hOJe urna tarefa árdua. canse . .
.
.
cns o e
rncional e ligando-se a. fé co~:b:ue a f 1losof1a, conservando a sua natureza
rialismo laicista e do ateí~o 'lit a parba vencer o terrível assalto do matem1 ante em como se empenh
· d
O
cxemplo original de S Tomás Do
..
a.r, segum
o
a base de novas análises e co,ncorrer
utor Umv_ersal, para renovar a síntese crista
para mcrementar O f1 f
atual, na perspectiva do últim f
d
loso ar no mundo
A encíclica "Aeterni Patris'' noáo:bt a pe~~a humana, que é sobrenatural.
hoje muito atual. A luz deste d
eve ~n a todos os seus efeitos. Ela é
de hoje, homem novo pode e ~cumento importante de Leáo XIII o crista.o
'
eve atuar com ardor tend
.
genera&lt;táo da vida e da cultura ero todas as
cÍ·
.~ em vista a reexigencias atuais da raza.o fl , r·
d
suas 1mensoes, conforme as
i oso ica e o mundo hodi
·
gencias fundamentais sao as se ºnte
. " .
emo ero cnse. Estas exiexigencia lógico-gnosiológica ~ ,. s: e;genc1a fenomeno 16gica do concreto,
' x1genc1a e abertura para urna visa.o metafí-

107
106

�·ca da realidade ressaltando a trascendencia, exigencia de urna interpre,
d · ·
~o a.inda mais profunda e atualizada da libcrdadc hun_i~ª•. a JU tl~a. e
do amor, exigencia da humaniza~áo pluridime~si~na.l, eX1ge~:-1a da cnstt~ni~ao e integra~o de valores, finalmen_tc, ex1ge~e1a d~ diál~. transdis'plinar com as atuais ciencias matemát1co-expenmenta1s e tecrucas, bem
CI
f
.. a}
como de um diálogo crítico coro as ideologías de boje. Es~a. tare ~ ongm
do cristáo-fil6sofo de hoje e urgente e muito inportante nos trag1cos d1as atuals.

s1

EL TOMISMO EN LA ARGE TINA Y LA RECEPCIÓN
DE LA ENClCLICA A.ETERNI PATRIS

DR.

ALBERTO CATURELU

Univcnidad de Córdoba,
C6rdoba, Argentina,

I
EL TO,OSMO ANTES y DE 'PUKS DE LA "AETERNI PATRJS"

l. Antecedentes histórico-doctrinales

LA TRADIClÓN FlLOSÓFICA argentina se remonta a los comienzos del siglo XVII
pues en 1610, en el centro del país, en Córdoba, se contaba con el Colegio
1á.'timo de la Compañía de Jesús y, poco después, en 1613, era fundada la
Universidad de Córdoba que abrió sus puertas al año siguiente, reconocida por
la autoridad pontificia y la real en 1622. Pero ta tradición, estrictamente
escolástica, entroncaba con la inmediata tradición española donde florecía, en ese momento, la segunda escolástica. El primer profesor, el P. Juan
de Ibis, no era tomista sino suarista, como lo fueron la mayoría de los proksores de la Universidad cordobesa en el siglo XVII, con la e..xccpci6n del
notable pensador y poeta, don Luis de Tejeda, que era neoplat6nico. aturalmente, no puedo detenerme en tan corto pacio. a hacer la hi toria de
la filosofía de este tiempo y debo remitir a mi obra, todavía in' dita, Historia
de la filosofía en Córdoba, en la cual, por primera vez, se hace un estudio
sistemático de la filosofia en los siglos XVJI, XVIII XIX y XX.1- Baten,
por ahora, unas pocas líneas generales.
' Esta obra, dos volúmenes que swnan alrededor de 1.200 pigi11as, reconoce un
precioso e insoslayable nntecedente en el extraordinario trabajo de investignci6n del

109

108

�En el siglo XVII, además de la obra de Luis de Tejeda, cabe recordar a
Cristóbal G6mez (1610-1680) cuya obra Los conceptos predicables se ha
perdido; a Cristóbal Grijalba, a Antonio Gutiérrez, al paraguayo Ignacio de
Frías, a Lauro úñez, a Agustín de Aragón y los tres volúmenes del Cursas

Philosophicus de Francisco Burgés ( t 1725).

El siglo XVIII señala el florecimiento de la Universidad cordobesa y su
irradiación abarc6 todo el sur de América del Sur. En actitud crítica frente
al empirismo y al racionalismo, la escolástica suarista tiene el predominio con
Antonio de Torquemada, con la ascética y mística del P. Manuel Querini
(1694-1776) y la metafísica teológica de Bruno Morales. Su sucesor, el P.
José AnguJo, escribe una notable obra de lógica-ontológica con influencia
escotista y le siguen notables autores (Ladislao Orosz, Tomás Falkner) basta el Tractatus de perfectio11ibus Christi ( 1734) tomista en te0logfa; en este
siglo, pocos tan importantes como el P. Domingo Muriel ( 1718-1795) cuyos
Rudimenta Juris Naturae et Ge12tium (Venetiis, 1791) constituyen una piedra
fundamental del pensamiento americano, tanto por su originalidad cuanto por
su valor especulativo. En aquel reducto de la ciencia católica que fue la
Universidad de C6rdoba, merece una exposición la Physica ( 1763) de Benito
de Riva y los comentarios a Aristóteles del P. José Rufo (t 1774), aunque
quizá ninguno supere en originalidad a Juan Manuel P~r~más ( 17~2-1793)
en cuyas obras, tras una docta r.omparación entre la pohtica platómca y las
reducciones jesuíticas, intenta la construcción de una ciudad cristiana. En
1767, con la expulsión de la Compañía, terminó la regencia jesuítica en la
Universidad y puede sostenerse que, si bien el suarismo y el escotismo predominaron en filosofía, el tomismo fue mantenido en teología.

Al hacerse cargo la orden franciscana del gobierno de la Universidad,
el tomismo reaparece en Philoso phia Moral is compendiosa ( 1774) de fray
Mariano Velazco y la física moderna en alianza con la antigua cosmología
en Cayetano Rodríguez (1761-1823). El ontologismo de origen cartesiano
inspiró todo un sistema de pensamiento en fray Elías del Carmen Pereira
( 1760-1825), al cual se opuso con un sano tomismo, el P. Anastasia Mariano
Suárez en su excelente Cursus Philosophicus ( 1790) . En esta línea de pensamiento pueden situarse Martín de Velázquez, el P. Francisco de Paula Castañeda y Pan ta león García ; pero el univocismo e cotista siguió privando en
pensadores robustos como Manuel Suárez de Ledezma en su Metaphysica
R. P. Guillermo Furlong, S. l., Nacimiento -y desarrollo di la filosofla en el Rlo de la
Plata, 1536-1810, Ed. K.raft, Buenos Aires, 1952, 731 pp. que puso a) descubierto
numerosas fuentes ignoradas de la íílosofía en el Río de la Plata. Él hizo posible la

( 1784) Y otros co~o Mariano Chambo. Como se ve, en este tiempo debe
h_~blarse de escolástica _en general pues el tomismo se dio en menor proporc1on que las otras corrientes de filosofía cristiana.
En cambfo, existen verdaderos antecedentes tomistas en los profesores del
Real Colegio de an Carlos de la ciudad de Buenos Aires a fines del siglo
XVIII Y comienzos del XIX. De entre los profesores de
Carlos recordemos a F~ncis~o Sebastiani (Lógica, 1791), critico del empirismo ;, sobre
todo, a Lms Jose ,Chorroarín, cuyas lnstitutiones Philosophiae (1783) educaron a ~uchos proceres _de la Independencia argentina. Los tres principales
escolásltc~s de Buen?s Aires, fueron Mariano Medrana ( Cursus philosophicus,
1793),, Diego Estantslao Zabaleta ( especialmente su M ethaphysica, 1795) y
Vale~~m Gómez; Zabale~, aunq_ue algo inclinado al suarismo en ontología,
a_sum1~ la defen~a ~el hilemorfismo aristotélico-tomista por relación a la
SJ.tuac16n de la c1enc1a moderna. Mientras tanto, la Argentina, en 1810, se
h
a declarado
del poder español y algo más tarde , desde 1821 , cuen ta
. libre
.
1 U
con a mversidad de Buenos Aires, además de la de C6rdoba.

San

En el_ siglo XIX'. el pensamiento católico es vigoroso en los comienzos
(Greg~no Funes, _Migu~l Calixto del Coi:ro, Pedro Ignacio de Castro Barros);
a ~ediados ~~1 s,g_lo, sm em~argo, doD11na el eclecticiwo y el romanticismo
SOCJal, el _espm~a.hsmo de ongen francés, el racionalismo¡ en la segunda mitad dell s1glo,
lod
d' sigue presente el espiritualismo ecléctico' el krau•~a
......,.........0 Y, sobre
o, as . 1versas fo~as del positivismo. Mientras tanto, la filosoíia católica
~e
(Félix Frías, 01 egano
· Co rrea,
B ha
· deJado
, á seduru por el tradicionalismo
.
.
enJamm
ncbez) • En esta d1recc16n -y ya anunciando el tránsito hacia
la
· · ·
d tercera
d
•escolástica tomista- se destacan Pedro Avelino p·mero (Prmcipios
e e u~aci6_n, 1855 ) Y, sobre todo, el vigoroso y original pensador Manuel
~emetn~ Pizarra (1841-1909) . Todos ellos se mueven en una suerte de línea
mtermedia,
ª':12°ran &gt;'ª el renacimiento tomista, sin desprenderse del
que utilizan para criticar e1 po itivismo, al rac1ona·
litodo del tradioon.
. altsmo
.
s,~ o y el _mat~nahsmo. En algunos de ellos, principalmente Pizarro, apunta la
cr1t1ca al 1dealism~ J~egeliano ~ajo la influencia del P. Gratry. Los principales
a utores del renacun1ento tomista, comienzan a ser leídos.

P~':5

2. El tránsito a la tercera escolástica
Como
es sabido,
•
• WI . antecedente importante del renacimiento t0 ......,;.t
,.u.,., a ante~or a la Aetern, Patns, fue la influencia ejercida por Jaime Luciano Balmes
quien: aunque en ~~os temas ciertamente importantes se apartó de Santo
~ornas, ley~,. conocio_ } expuso al Doctor Angélico y restauró un sano reahsmo metafmco. Precisamente la influencia de Balmes fue muy poderosa en la

posterior investigación propiamente filosófica.

111
110

�Argentina tanto en la cultura en general cuanto en la docencia universitaria.
A mediados de siglo era texto oficial en la Universidad de Córdoba y de
entre los profesores de entonces, fue particularmente don Luis Vélez ( 18311881} su principal difusor. 2 Pere a las tendencias idealiza.ntes de las que se
ha acusado a Balmes con razón, su realismo de base le hizo abrebar en las
fuentes de la escolástica, sobre todo en la Summa de Santo Tomás y ejerció
una enorme influencia que es el antecedente más importante del renacimiento de la filosofía cristiana, influencia que llega hasta el mismo Cardenal
Mercier. En la Argentina, sirvió para combatir el krausismo y el positivismo,
preparando el ambiente para la recepción de el Aeterni Patris hacia 1880.
La influencia de Balmes se extendió en Ole~ario Correa ( 1818-1867), en
David Luque (1828-1892) y muchos otros profesores católicos de menor
notoriedad.
Mientras tanto, Curci, Tongiorgi, Tapparelli, Zigliara, comienzan a ser
conocidos y, sobre todo, la obra de Kleutgcn que tanto influye en la promulgación de la .Aeterni Patri.s. Por aquella época, enseña en Córdoba Pablo
Julio Rodríguez (1831-1912), de saber enciclopédico y de acrisolada virtud
cristiana. Con Rodríguez reaparece el tomismo como es evidente en la fundamentación que intenta de la educación en los trascendentales del ser y
aunque su trabajo es de 1883 (escrito contra el laicismo que el liberalismo
imponía desde el gobierno) su posición escolástica data de mucho antes.ª
Precisamente a fine!! del 79 y comienzos del 80, se tiene noticia de la encíclica
Aetcrni Patris y el diario católico Los Principios la ha anunciado al público
de Córdoba. Frente al positivismo evolucionista (La.marck. Haekel, Spcncer)
el gran jurista Ger6nimo Cortés ( 1833-1891) y con ocasión de una obra
científica sobre la Patagonia, publicó en 1879 un opúsculo en el cual,
la idea de creación, el hilemorfismo y la causalidad tomista constituyen el
meoUo de su argwnentación.• Aunque no fueron filósofo en sentido estricto
Tristán Achaval Rodríguez (1843-1887) 6 y Juan M. Garro (1847-1927 ) ª
' Archiuo de la Uniumidad, L. 20, fol. 432; L. 13, fo~ 75.
Discurso sobre l11 educaci6n, 17 pp., Imprenta Rivas, QSrdoba, 1883.
• Refutaci6n de las ideas filos6fico-teo(6!.(ictu que contirrre el "Via¡t a la Paragonia
Auslral" de D. Francisco P. Moreno, 22 pp., Librerla editora de Enrique Navarro

c-ontribu&gt;·eron a crear el ambiente propicio al renacimiento de la filosofía
cristiana.

II
LA

TERCERA ESOOLÁsnCA v LA AETERNt

PAnus

1. La influencia de la •Áeterni Patris en Córdoba

Quien asume expresamente el mandato de la .Aeterni Patris es el santo
Obispo de Córdoba fray Mamerto Esquiú (1826-1883) · quien recibió la influencia del P. Carlos M. Curci y los grandes escolásticos de ]a época.' En él
se entrecruzan las influencias de Santo Tomás, an Agustín, San Juan Cris6stomo, San Buenaventura; pero sobre todo, el estudio de la Summa contra Gentiles y los comentarios a San Pablo de Santo Tomás. En Esquiú esta actitud es
crític-a y supone la restauración de la metafísica, la afirmación del carácter
teleológico del universo y el rechazo del positivismo. La restauración del
pensam~ento católico supone, en Esquiú, la filosofía tomista y la respuesta "al
llamam1cnto del anto Padre" por medio de Ja Aet mí Patris. Fray Mamerto
E quiú estudió los problemas de la esenéia y exi tcnda de Dios en el plano natural y los grandes misterios cristíanos en el orden sobrenatural proponiendo, también, una concepción total de la hi toria. En una línea análoga dirigió
su enseñanza Mons. Uladislao Castellano ( 1834-1900) catedrático ele la Uni,·ersiclacl de Córdoba, rector del cminario y r:zobispo de Bu nos Aires·
amigo ele Esquiú y fuertemente polémico fue el P. Fernando Falorni {1840~
1910) en cuyos escritos• critica el idealismo hegelbno, el liberalismo masónico
y el positivi ·mo pero, sobre tocio, la razón autosufi iente de todo inmanenti&amp;mo. El tomismo se hace plenamente autoconsciente en el P. Jarfoto Ríos
( 1842-1892), profesor del Seminario, que enfrenta ·a al racionali rnoJ ya al

1

\'iola, Buenos Aires, 1879.
• Conferencia, 34 pp., Academia Literaria del Plata, Tipografía del Colegio de
Artes y Oficios de Almagro, Buenos Aires, 1885; " uestra idea", Estudios, vol. l.
pp. 7-10, Bs. /u., 1901; deben coruultarse sus Discursos parlamentarios (entre 1882
y 1887).

• Bosqrujo hi1t6rieo d, la Universidad de C6rdoba, 540 pp., Imprenta y Litografía
d.e M. Biedma, Buenos Aires, 1882; Páginas disftusas, 311 pp., Establecimientos Tipográficos de

112

J.

We.iss y Preusche, &amp; . AJ., 1916.

' Strmones, Discursos, Cartas Pastorales, cte., 2 vol., 275 y 186 pp., Obra compilada por Alberto Ortiz, lmprent.i del Comercio, Córdoba, 1883 ; Fray Mamerto
Esquiú Y M1dina (su vida privada ). 925 pp,, ( Contiene el Diario de recuerdos y
mcmori:u, hastn p. 608), Edici6n de fray hmerto González, O.F. M., Establecimientos
Gráficos "La Moderna", Córdoba, 1910 ; fray Mamerto González, FraJ• Mamerto
Erquiú y Medina (su vida pública ), 990 pp., Imprenta "La fodema" , C6rdoba.
1914. Cfr. CAT"URELLI, Albcrto, Mam,rto füquiú. Vida y pt ,iramiento, 256 pp., Teuco:
Córdoba , 1971 (2da. d.),
• ~I R l y Papa y el Pap!! Rry, 104 pp .. Tip rafía Ri\-a~ C{&gt;rdobii. 1882¡ Con/trenctaJ sobre la Sagrada Escritu rri, l i9 pp., Imprenta Rivas. Córdoba, 1883.

113
huru:inira •B

�. .
b a ·ando el vínculo ontológico Creador-creatura y proclama•
matenabsmo, su r Y
di d 1 filosofía tomista. 8
da la necesidad de restaurar el estu o e a
.
d
, de la promulgación de la Aeterni
Así pues, poco antes y poc~ espues
enos un !l'opósito firme; los

Patris, la resta'uli~cióno:~:7~m;r:;d;sºrc~o:tico; ital!nos y españoles y
profesores ca.to cos e
d
. ortantes. Nemesio Gonzálcz
. .
nif iesta en os autores unp
·
este movmuento se roa
.
,.
entino del ositivismo de orien( 1866-1929) que es, q~, el prrn~r¡nt~~~:l positivist~ (Córdoba, 1890),
tación penal en su tes1s do~tor
a
rtí , Lara Tapparelli; 10 más
pensada en el ambient~oc~;1~;:::~:n~o áel espí:itu de León XIII.
O roa , L'
tarde, el tomismo se
( 1877 1926) a quien considero el
t
s fray José Mana 1queno
•
.
l
E otro au or e
.
1 Argentina y autor de la pn•
primer restaurador sistemático del tomismo_ en a
, En Compendio
.
. d l f1 fía pensada y escrita en nuestro pa1s.
mera lustona e a 1 oso
I b'ente creado por el Cardenal
de psicología contemporá~a ( 1919) '! en e am t t dos los grandes temas de la
. ' r el p Agostmo Geroelli, restaura o
.
Meraer } po
. ,
.
'ti . permanente respecto de la filoso. 1 ,
gnoseolog1a tormsta en en ca
, li
psico og1a Y
.,
•l (
) baJ· la luz de las enc1c cas
,
, a. y en La cuestw11 socta 1917 , 0
fia contemporane '
1 de la política tomista y, por
d L , XIII restaura los temas esencia es
.
.
e eon
'.
.
ia de escolásticos como Cathrem, somete a miprimera vez, baJO la -~luenc
.
L
otable obra filosófica de Llqueno
nuciosa crítica ~1 soc1ahsmo ~~t\u ;a:or se extiende entre 1900 y 1926.u
es casi desconooda en su propio pa1s.
.
.
. ta influye también en las cátedras
A principios de siglo, la esoo~ástica toilllS
. no Fernández Concha; l~
de filosofía del derecho por medio del tratado del clule
de Santo Tomás de Aquino, pp. 4-5, Imprenta de
• Véase el Discurso en honor
·
·
1885
Pablo A. Com, Buenos Aires,
.
t d "El Inten'or" Córdoba, 1890; más
· · · t 80 p,n Impren a e
,
'º La escuela pos1l1vi.s
a,
_....,
L'
C pendio de Psicología
" a José M
1queno, om
blicó "P 61
tarde, González pu
:
r ogo
B . ta ·e has Córdoba 1919 · "Prólogo" a
l XII Imprenta autls
u ,
,
'
f'
contempor ánea, PP· •
•
.
VII XIV Establecimiento Grá 1co
Audino Rodriguez y ólmos, Nuesl;aJ
pp. I ¡~ber;o La filosofía en la Arde "Los Principios", C6rdoba, 192 .
r.. TURELL'
1971'
.
l
179 180 Bd Sudamencana, Bs. As.,
.
genlma actua ' pp.
- •. . S b . " Rev Ecl~siástica del Arzobispado de Bueu "Fray Fernando de TreJo Y anFa na d' d . Tre1·0 Y Sanabria. Fundador de la
A.
1904 p 10-15. Fray ernan o e
.
. ' 655
nos aires,
, P ·
'
.
C b
C d ba 1916 · La cuestión socsa•,
.
'd-_, 2 ¡ Imprenta Bautista u as, 6r O ,
,
•
d
Un:vers1 aa, vos.,
p. . . ,, C 6rdoba 1917· Compendw e
bl . . to Gráfico de "Los nnop10s '
,
'
pp,, Esta ecuruen
p 61 o de Nemesío González, Bautista Cubas,
Psicología contemporánea, 435 pp., v:lsog Casa Editora Imprenta Pereyra, C6rdoba,
Córdoba, 1919; Verdad 'Y Mornl, .3 •. ,
. Cabaut y Cia., Bue221
1919 1922 1923· Historia de la. F1losof1a, 2 vols., 280 y
PP'
d l R P Luis
'A.
'1923.' Impresiones -.J Crónicas (obra póstuma), Prólogo e
. .
nos 1res,
,
,
C6 rdoba, C6rdoba, 1930, 560 PP•
da ed 2 vols. T'ipografi a Ca t6lica '
,. Filoso/fa del d1Jrecho o derecho na 1ura'1 2 .
.,
'

~tº";;2

en la historiografía con interés filos6fico, debe recordarse la obra del Obispo
de Córdoba fray Zenón Bustos (1850-1925). Otros profesores, como Ezequiel
Morcillo (1853-1913) y Julio Deheza (1854-1922), enseñaban la economía
por Mateo Liberatore. En el Seminario de Nuestra Señora de Loreto, enseñaba filosofía Mons. Carlos Echenique Altaroira (1862-1923), discípulo de
Giuseppe Matiussi. Como se ve, antes de ser conocida la Aeterni Patris, el
ambiente estaba ya preparado para recibirla y, después de ella, fue acogida
con entusiasmo, precisamente en el tiempo en el cual la Argentina era invadida por el laicismo liberal impuesto despóticamente contra la voluntad histórica del país. Por otra part.e, esta restauración de la filosofía cristiana, en
Córdóba significaba revitalizar una tradición trisecular.

2. El tomismo en Buenos Aires y la Aeterni Patris
En Buenos Aires, tuvo extraordinaria unportancia la fundación del Real
Colegio de San Carlos ( 1773) cuyo primer director fue Juan Baltasar Maciel
y su primer profesor Carlos José Montero. Anteriormente señalé que los grandes escolásticos que enseñaron en aquel Colegio pueden ser considerados
(Medrano, Zabaleta, G6mez) Aomo remotos antecedentes de la escolástica
tomista en Buenos Aires. Después del interregno espiritualista y tradicionalista en el que cabe recordar especialmente a Félix Frías (1816-1881), nos
encontramos con una gran figura tempranamente desaparecida: José Manuel
Estrada ( 1842-1894) que es un pensador de transición entre el tradicionalismo
y el tomismo.18 La verdadera tradición de Occidente, cuyo mayor monumento es la Summa de Santo Tomás, ha sido ~terrumpida desde el cartesianismo;
los problemas esenciales de la filosofía cristiana reaparecen íntegros en Estrada
y, sobre todo, en la concepción de la ética, de la ley y de la familia sigue
a Santo Tomás, no así en el problema de la soberanía en el cual se manifiesta
partidario de Suárez. La elevación espiritual y las virtudes personales de Estrada han sido siempre un modelo para los jóvenes argentinos.

III
EL TOMISMO ARGENTINO DESPUÍS DE LA AETERNI PATRIS

1. El tomismo en la médula de una tradición secular
Desde que Luis de Tejeda reprochaba a los jesuitas, en 1622, haberse
apartado de su maestro Tomás, la cultura del centro del país fue retomando
" Obras Completas, 12 vols., Libreda del Colegio, Buenos Aires, 1899-1904 ¡ cfr.
mi estudio, "Orígenes doctrinales de la tercera escolástica en la filosofía argentina del
siglo XIX", Sapientia, XXVI, núms. 100-102, pp. 291-322, Buenos Aires, 1971.

Barcelona, 1887 •

114

115

�.
'd d la tradición esencial de la filosofía cristiana
or O menor mtens1 a ,
.
con may
M .
Suare'z Calixto del Corro, Castro Barros, Pizarro,
ensadores como anano
'
. G ál
y P .,
al . Rí Pablo J Rodríguez y sobre todo, Nemes10 onz ez
Esqwu, F ~m1'.
os, tuviero~ viva conciencia de aquella tradición, de moy José Mana Liqu~no,
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. p t . en 1880 dejó frutos importantes.
do que la presencia de la eterni a ns d
Mons Audino Rodríguez
, d L'
es menester recor ar a
·
Despues e iqueno,
1 18 (Nuestras razoOlmos (1888-1965), sobre todo por su obra de 9
y
d tono apologético restaura coherentemente
1922) u que aunque e
'
tili
ni es, l'neas esencial~s de la metafísica y gnoseología de Santo ~o~ás, u
as 1
.
d par el evoluc1001smo ma1
zándolas para esclarecer ciertos temas p antea os . G M ,
V'llada
.al'
En 1923 inici6 su actividad docente Luis .
artmez i •
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.
. l , ( 1909 ) muestra el valor social
ogia
( 1886-1959) cuya tesis Religi6n. y socio
d l
r "ón a partir del estudio de Comte, pero abogando por una restaurae a re ig~
,.
d l
.
15 Más importante fue la labor
ción de la metaf1s1~ y, 1Mue~e: ; : : ; · junto a él, se nuclearon algunos
docente que la escnta en
'
· · d An uín
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l Río Rodolfo Martinez Espinosa, Numo e
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3óvenes como
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más
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adherido
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una
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neohegeliana
no-cnstiana
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Ul
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, V1eyra,
·
· A· p·1.11 to Y otros ·
Alberto Garcia
Mano
e en Santo Tomás existían
953) . ,
Rodolfo Martínez Espinoza (1894-1
c1cia qu . "
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f' . "más allá de la esenCJ.a is restaura ora e
los elementos ~e una meta !SJCa
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orden político fundado so•
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t b" 'n propuso un nuevo
verdadera tra di cion Y am ie
.
b l f milia la I crlcsia
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bre lo que e'l Uamaba el ser real de la nac16n y so, re a b a·
l influJO de
os rofesionales. En cambio, Manuel Río, ya aJO e
. .
Y los grup P
.
a· b la libertad y la necesidad. se mc\ma
M itain en un amplio estu 10 so re
.
.
ar
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.
. tegral" 11 El tomismo adquirió una riqueza peculiar
hacia el ' umanismo m
·
p 61
de Nemesio González Publicaciones
r ogo
'
del Centro Cat61ico de Esludiantes, Córdoba, 1922. .
, .
tali C, d b
.
Establecimientos Tipograhcos La I
a, or o a,
1• Religión Y Socwlogla, 9 o pp.,
é
1 ';il" Rev .. de la Univ. N. de
''N
bre la cultura cordobesa en la poca co ont '
.
1909;
ota.s so
di 1919 . "Una reciente discusión sobre el
Cba., Vl, núms. 9-10, pp. 162-1991, nlo\l.· cl.,7 21 · ~um' 2 PP· 92-99 Córdoba, 1924.
· · to" Ar~
PP·
• , "
· '
'
problema del conoC1.ID1en ,
. ' ' ' 78 80 B As 1922. "Del renacimiento hu5.'
1• "Fides intrépida", Signo. X , 3, PP· •
.,
3
186-191
. ,,
22-37. 1924; "La glona de Blo , nr,t, , PP·
,
1
mamsta ' Arx, I , ' pp. . .
. I" Ar1t (se oda época), núm. 1. pp. 1331924 · "Fisonomía de Vladumro Solovie '
gu
·
Orl enes
144 '1933. Politeia (lnédito), en parte reproducido en Fedenco Jbauguren,
g
,
' .
.
384 9 Cclcius Bs. As., 1969.
del nacionalr.rirw argentino, pp.
• '
'
,
(2d é ) p 85-113
· d d" Arx nu.m 1
a. P· • P ·
'
1
,, "El Evangelio acerca de
sacie
h h f'!os6fico" Ortodoxia,
''L
i6n de lo smgular como ce o 1
.
Córdoba, 1933;
a percepc
? A . d
del espíritu 121 pp. El Bibli6filo. Bs.
,
271 294 B5 As 194 . ctitu es
'
'
.
num. 2, pp.
·
• •
·•
- '
•
Biblioteca de la Academia
9
As., 1946; La libsrtad. Eluci6n-Amor-Greac1ón, 58 pp.,
11

Nuestras razones (1918), 458 pp.,

y': •

ª

ª,'

'

·

debido a la diversidad de posiciones y problemas que las circunstancias de
la Argentina suscitaban; esto es una prueba de la vitalidad del tomismo
que puede iluminar los problemas nuevos con la luz eterna de la verdad.
Respecto de los temas que la moderna filosofía de la religión presenta,
debe recordarse el libro de Mons. Filemón Castellano ( l 906~) 18 y acerca de
la psicología, el manual riguroso y de firme doctrina del P. Héctor Luis Torti
(t 1967) .19 Esta vitalidad se pone de relieve hasta en la medicina como
acontece en Medicina de la persona ( 1961) del doctor Ramón Brandáo
( 1891-1968) que incorpora a la medicina psicosomática la noción de pecado,
todo apoyado en la noción tomista de persona humana.

Al anterior influjo de la Aeterní Patris, que ilumina planes de estudio,
modos de estudiar, regreso saludable a la,~ fuentes, particularmente a la lectura directa del Aquinate y los filósofos medievales, debe agregarse la influencia de grandes· escolásticos en eJ orden en el cual los cito: El Cardenal
Zeferino González, el Cardenal Mercier y el curso de Lovaina; más tarde, le
siguen Peillaube, Sertillanges, Gemelli, Matiussi, Del Prado, hasta la aparición de los tres grandes tomistas de nuestro tieJDpo: Garrigou-Lagrange,
Gilson y Maritain, todos los cuales penetran profundamente en la Argentina
enganando armoniosamente en la antigua tradición católica del país que
ya había recibido el aporte de la segunda escolástica española representada
por Francisco de Vitoria, el curso Conimbrisense, Soto, Lugo y tantos otros
cuyas obras originales se conservan en la antigua Biblioteca de la Universidad
de Córdoba y otros ejemplares que, habiendo también pertenecido a ella, se
conservan en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Esta tradición movi6 a
un ilustre rector de la Universidad cordobesa, el doctor Sofanor ovillo Corbalán (1881-1965) 20 quien, no s61o restauró la antigua Facultad de Filosofía
( 1932) sino que sostuvo la necesidad de "la restauraci6n de una vocación
antigua". En la línea de esta vocación deben situarse los pensadores anteriormente citados a los cuales es menester agregar la estética arquitectónica de
Angel T. Lo Celso (1900-1973)' que incorpora la noción de Einfühlung a
la estética sobre la base de "la belleza (como) la perfección de un ser en
orden a su causa formal,,. Por un lado, lo bello es un trascendental y, por
otro, apetecible como el fin de una tendencia; de ahí que, ante el objeto
Nacional de Derecho, Buenos Aires, 1969 (la la. edición es de Kraft, J955) ; trad.
francesa, Editions Alsatia, París, 1960 (no cito otras obras jurídicas)..
u Filosofía de la religi6n, 328 pp., Ed. Difusi6n, Bs. As., 1947.
u Psicología, 314 pp., (varias ediciones), Ed. Moly Lasserrc, Buenos Aires, s/f.
:o Cfr. laa dos obraJ de aquel rector: Jdeas y creaciones universitarias, 218 pp.,
lmprenta de la Universjdad, C6rdoba, 1937; Al servicio dt una cultura integral, 229
pp., il:i., 1940.

117
116

�bello el sujeto establezca una suerte de "endopatía". Claro es que, al cabo
de ~o la máxima belleza es Dios. Si debemos recordar a Lo Celso en la
estética 'en la filosofía tomista de la educación es insoslayable el nombre del
P. Al~rto García Vieyra, O. P. que, sobre la base de la noción de la pedagogía como ciencia práctica subordinada a la ttica, p~~ne toda _una concepción católica de la educación y )as bases de. una pohn~ educativa. Creo
que de toda esta generación el más grande f1l6so_fo h~ sido Al!redo. Fragueiro ( 1900-1976) autor de una sólida obra en f1losoha )' en filoso{ 1a_ d~l
derecho, pero que no fue tomista sino suarista; aunque me a~~enga de indicar las grandes líneas de su pensamiento, indudablemente catolico, deseo que
conste su nombre: ~
Estrechamente vinculado a la filosofía tomista, tanto por u fonnadón
como por su pensamiento, el tucumano Benjamín Aybar ( 1896-1970) propuso dos posibles fuentes de conocimiento: Los sentidos y una suerte de
intuición de mi realidad, pre-conceptual (un "ir hacia inmanente" ) que supone una intencionalidad pura sin objetos. Esta actitud inicial: muy discutible
desde el punto de vista tomista, le permitió edificar todo un sistema qu_e conduce al Esse absoluto que es Dios en un universo de amor. En cambio, fue
tomista estricto su compro\'ltlciano Sisto Terán (t 1978) dueño de una fina
y a la vez profunda espiritualidad que le llevó, entre otros, a escribir un
bello libro sobre anto Tomás como poeta del Sanfü,imo acramento. Tucuroán vio también pasar la obra del P. Mario Petit de Murat, O. P., la
introducción a. la filosofía de Manuel Gonzalo Casas ( 1911-) y otros de
menor importancia. Entre los más jóvenes, deben ser citados Edgardo Fernández abaté ( 1926-) • y Adalberto Villecco.' El primero fundamenta en
el tomismo los grados del saber jurídico cuya fuente e siempre la perso~a. Y,
en última instancia, Cristo: el segundo demuestra, con las arma de la lO!!lca
contemporánea, la absurdidad del ateí mo.

2. Restauración del tomismo en Buenos Aires y La Plata
Ya señal~ que el pensamiento de Jo ' Manuel Estrada oscila entre el
tradicionalismo y el tomismo, p ro qu es un antecedente de gran ·mportancia. Precisamente, el patriarca del tomi roo en Bueno Aires, don Tomás D.
Cásares (1896-1977) publicó en 1919 su tesis doctoral sobre la Iglesia )' el
Estado dedicado a la memoria de Estrada "cuya obra despertó en mi espíritu
--decía el joven Cásares- el entusiasmo por las cosas esenciales''. Tr
años más tarde nacieron los Curso de Cultura Cat6li a (1922) de los cuales Cásares fue como el alma. En la obra teórica de Cá. ares debe afirmarse
la primacía del orden especulativo y, por eso, la eficacia de la acción su-

pone la identidad formal del objeto de la inteli~ncia y de la voluntad, hasta
que, allende el orden natural, la fe es, como obsequio racional, "suprema afirmación de la persona". Así iluminó Cásares el tema de la justicia y
el del derecho sobre el cual afirmó la existencia de un derecho fonnalmente
cr· ti.ano. De la misma edad de Cásares fue César Pico ( 1895-1966) , inquieto
Y agudo, critico lúcido del positivismo (1916} mostró como la escolástica
tomista era la fuerza capaz de sostener el verdadero espíritu de Occidente. Por
aquella época, casi no existe tomista europeo importante que no sea conocido
en la Argentina e, incluso, discutido, cuando era necesario.

En la confluencia del renacimiento tomista y de la obra espiritual de Cásar~, se f~rja la obra extraordinaria de Mons. Octavio N. Derisi (1907-) 21
quien considera a Cásares como su maestro. Ante todo, en los libros de Mons.
Derisi se percibe_ la necesidad de someter a critica el inmanentismo moderno y
destacar su rebeh6n contra natura al ser deformando el objeto del conocimiento
(Descartes, Kant, Hegel, Heidegger, Scheler, Sartre); el punto de partida no
puede ser sino la experiencia que aprehende la realidad concreta (ser individual) al par q~e ~ª. inteligencia sí aprehende la esencia objetiva dejando de
lado las notas mdiv1duantes. Dentro del más fiel espíritu tomista, D risi ha
esclarecido el tema de la filosofía cristiana a cuya luz ha desarrollado el
problema de la persona y su triple trascendencia ( capta el ser trascendente
desp~ega la a~thidad mora~ y_ ~jerce la actividad técnico artística) hasta
ple01tud en Dios, Persona infinita. Sobre la firme rora de la ontología ha
mostrado. en ~a e,c_t~nsa obra el fundamento metafísico ele la moral y propu sto
una explicación ong1nal del ser lúst6rico por un lado y de la cultura por el
otro, a la vez que le ha permitido fundamentar una filosofia del arte. Frente
al nominalismo de hoy, su bello libro sobre la palabra, ha mostrado cómo el

~

.u Esbozo d, una t~istemologla tomi.sla, e.e.e., Bs,. As., 1938; 2da. ed. 1946;
Filoso/la mod,rna 'Y, filo1ofía tomista, 2 vols., Guadalupe, Buen01 Aires, 1945; Loi
fundam1nto1
494
M mtlaf
• ls,coI d,l ord,n moral ( 1941 ) 1 3a• ed · • Consc¡·o Sup• de I nv. e·1enl.
pp., adr1d, 1969; _Lo ettrn~ y lo ltmJ,oral en el aru ( 1912), 2da. ed., Bs. As..:
1967; _Con~epto_ de la fr!osofla cristiana, 2da. ed. C.C.e., Bs. As., 194'.J; La doctrina
sde la inttl1gencia
·
• de Anstótele1 a Santo Tomás• 302 pp·• CCC
· · •, 1945·, ¡,a persona.
u 1senc1a, su ~ida,:". mvndo, 394 pp., Inst de Fil., Univ. • ·ac. de La Plata, 1950;
Tratado
y de tomismo ' Ed. Emec~ • Bs · As •• 1956·, on to¡og fa y
·
• d1h · e.nstencial1smo
ó•
IX1Sltnc1a ist rica, 55 pp., UCA, Bs. AJ., 1958; Filoso/la de la cu/t 11 ra y d, los
valores, Emec~, B9, As., 1~63, 330 pp.; El último lltidegger , 111 pp., Eudeba, Bs.
As., 196~ ; Naturalr::a 'Y U1da de la Universidad, 255 pp., Eudcba, B, . A~., 1969 ;
La, lgluia )' el orden temporal, Eudcba, ib .. 1972; Santo Tomás d11 .Aquino y la filornfia actual, Educa, :&amp;.•~ .• 1975 ; Esencia y dmbito de 1 tult •ra , eolumba, B,- As.,
1975 ; La palabra Emec~, Bs. A~., 1978; EJ,ncia y vida de ta persona humana 211
pp,., Eudeba, Bs. As., 1979.
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.
A'
1971 donde se citan minuciosamente los art1culos e
Sudamencana, Buenos 1res,
,
los autores mencionados.
A 1970
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223 pp Eudeba Bs. s.,
·
,. Introducci6n
tomismo,
·•
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C óli
B As 1944 · Filosofla
27
G o de Ed1tonales at cas, s.
·,
'
,.., La esencia del arte, 1 PP.·, rup
1955 . E "'º de antropolog!a filos6/ica, 204
·
81
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Ed.
Bs.
As.,
,
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Ed' .
d el tiempo,
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'
. El l do del nacionalismo, 98 pp.,
iciones
pp., Club de Lectores, Bs. As., 1958,
ega

Gure, Bs. As., 1956.
la b ll - 63 pp. Ediciones Citerea, Bs. As.,
,. Descenso y ascenso del alma por
e e~a,
,
1965 ( la la. ed.,, del 1939).
.
. ¡·
231 pp.,
f·¡ 6[' . Conversación y critica ftlos6 ica,
:e Cito solamente las obras los icas.
D 1·
Bs
A
B A'3, 1941 · Elementos de Metafísica, 228 pp., .a ..1.a.,
.
Espasa Calpe rg., s.
.,
'd .A .
264 pp Ed Guadalupe, Bs. As., 1973.
As, 1951; De Kierkegaard a Tomás e quino,
.,
.

historia de la filosofía cristiana en la Argentina, el P. Julio Meinvielle ( 19051973); so para él, la persona es tal en cuanto realiza el individuo y, por tanto,
es contrario al personalismo de Maritain a quien ha criticado tenazmente por
sus ideas políticas y la autonomía de lo temporal; campeón de una política
cristiana combatió las tres revoluciones posibles: de lo natural contra Jo sobrenatural (Reforma), de lo animal contra lo natural (burguesía), de lo "algo"
contra lo animal (comunismo) y ha criticado agudamente y justamente el
progresismo cristiano; en efecto, la filosofía moderna se ordenaría a la develación de un Dios cabalístico, gnóstico y no-personal. Ligado a Meinvielle, cabe
recordar a Carlos Alberto Sacheri ( 1933-1974), 81 asesinado por la guerrilla
marxista por su testimonio católico y sostenedor del orden natural donde se
funda la moral y el derecho. Mayor y proveniente de otro origen y otra formación, Jordán Bruno Genta (t 1974), 82 también asesinado por el marxismo,
era ardiente tomista y defensor de una política católica.
Como puede comprobarse con la sola enumeración, el tomismo en la Argentina tiene diversos aspectos, como vertientes distintas en la unidad de doctrina:
Así, en el campo de la lógica, en Buenos Aires, es ineludible citar, entre otros,
a Juan Alfredo Casaubon ( 1919-) 33 quien ha sometido a crítica constructiva
la lógica de Husserl e inspira en el tomismo sus nuevos aportes al pensamiento
lógico; en filosofía de la naturaleza, Juan E. Bolzán 94 y, en Córdoba, no
"' Concepción cat6lica de la econom!a, Bs. As., 1936; De Lammennais a M aritain
( 1945), Ed. Theoría, Bs. As., 1967; Critica a la conce pci6n de M aritain sobre la
persona humana, Nuestro Tiempo, Bs. As., 1948; Conceptos fundamentales de la economía, Nuestro Tiempo, ib., 1948; El judío en el misterio de la historia 4a. ed.,
Theoría, Bs. A~, 1964; Concepcién cat6lica de la politica (1934), Theor!a, 1964; El
poder destructivo de la diallctica comunista, Theoría, 1962; El comunismo en la
revoluci6n anticristiana, ib., 1965; Teilhard de Chardin o la religi6n de la evolución,
ib., 1965; La Iglesia y el mundo moderno, ib., 1967; De la cábala al progresismo, Editora Calehaquí, Salta, 1970.
' 1 La Iglesia clandestina, Ed. Cruzamante, Bs. &amp;., 1970; El orden natural, Buenos
Aires, 1976 (hay ediciones posteriores).
21 Problemas
fundamtntales de la filoso/fa, Rosario, 1938; Curso de Psicología
(1940), 3a. ed., Huemul, B!\. As., 1966; Rehabilitación de la inteligencia, Bs. &amp;.,
1946; El filósofo y los sofistas, 279 pp., Bs. &amp;., 1949; La Idea y las ideolog!as, 224
pp., Ediciones del Restaurador, Bs. M., 1949; C. Marx, El manifiesto comunista, 155
pp., edici6n crítica, Ed. Cultura Argentina, Bl!. As., 1969; Principios de la política,
127 pp., ib., 1970.
• Aspectos del bergsonismo, 45 pp., Atrium, Bs. As., 1945; sus múltiples ensayos
sobre la lógica de Husserl, cfr. en mi libro La Filoso/ta en la Argentina actual, pp.
346-7; allí también se citan los demás artículos sobre ciencia y filosofía y filosofía pura.
" El tiempo de las cosas y del hombre, 178 pp., Ed. Guadalupe, Bs. As., 1965;
¿Qué es la filoso/la de la naturaleza?, Ed. Columba, 74 pp., Bs. &amp;., 1967, Continui-

121
120

�deben pasarse por alto los aportes a la lógica de Augusto_ Furlán, _35 a los
estudios de Cesáreo L6pez Salgado {1921-) ªº sobre el pensam1en~o antiguo ~ el
pensamiento cristiano. Si por un momento volvemos al pensamiento prácbc~;
es imposible olvidar los primeros libros de Arturo E. S~pay ( 1911-1~77),
particularmente la teoría del Estado, inspirada en el tomISmo, o la teSJS sob~e
la aceleración de la historia y la nueva fundamentación de una democr~
·
J
G ' Venturini (1921-) .38 Esta nueva enumerac1on
personalista en orge arc1a
d
-que no puede ser sino enumeración para un inf~nne muy ~reve--_ pone e
relieve aquella pluralidad de vertientes a la que hacia referencia anteriormente.
La filosofía de Santo Tomás, particularmente la metafísica, es ex~uest~ en
·
Raúl Echauri· • 39 en Mendoza el historiador de la filosofia, Diego
R osario
por
,
'
R
F. Pró ( 1915-) "º es de inspiración tomista y toda la obra de~ P. Juan ;
Sepich ( 1906-1978) , n señalada por su seriedad y rig~r, fue tomista has~ qu
, la fi"losof~" hegeliana en sus úlomas obras. Tamb1en sasu autor se entrego a
...
hemos que los PP. jesuitas, bajo la inspiración de Suárez, frecuen~mente sostienen que el suarismo es una interpretación del tomismo y en esa lin~ pueden
recordarse los profesores de las Facultades de San Miguel de la ~te~i~r ge~e.,
Enrique B Pita ,2 " Juan Rossanas; "3 pero el mas d1Stmgmdo
rac1on, como
.
,
,
dad de la mattria. Ensayo de interpretación cósmica, 190 pp., Eudeba, Bs. As., 1973 i
¿Qué es la educación?, 91 pp., Bs. As., 1974.
.,
.. La deducción natural, 129 pp., Universidad N. _de Có~doba, 1965; Introduccwn
·
· ból" a 275 pp Dto de Acción Social, Untv. N. de Córdoba, 1965.
a la ló gica s1m 1c ,
·•
·
¡ A
·
:io Una nómica de sus artículos, en mi citado libro La Filosofía en
a rgentina
actual, p¡. 277.
.
Ed L d B As.
• osa a, s.
,
11 La crisis del Estado de derecho liberal-burgués, 386 PP·,
1942 · Introducción a la teoría del Estado, 532 pp., Ediciones Politia, Bs. As., 1951.
u Proceso y constitución de la filoso/la ( de Homero a Feré cides d~ Siro), 79 PP·'.
· Nac de Córdoba 1967 · Ante el fin de la historia, 105 pp. Emece, Bs. As., 1962,
U n1V,
•
,
'
•
AJ 1967. Qué
Introducción dinámica a la filosofía polltica, 132 PP·, Losada, Bs: . ·,
, '
.
es la filoso/,a de ' la historia?, 86 pp., Columba, Bs. As., 1969; Pol1te1a, 330 pp., Editorial Troquel, Buenos Aires, 1978.

P. Ismael Quiles ( 1906-)" cuya filosofía de la in-sistencia se emparenta
más bien con el agustinismo medieval desde que el in-sistir es un estar-en símismo (lo contrario del ex-sístire) y que le sirve de fundamento de toda la
filosofía. Por fin, un "realismo inmediato representativo" es propuesto por el
salesiano Osvaldo Francella, 45 actualmente en la ciudad de Salta, en el norte
del país.
es el

IV

EL

TOMISMO DESDE EL PUNTO DE VISTA INSTITUCIONAL

Naturalmente, nuestra tradición no ha comenzado en 1810, año de nuestra
libertad política; ni siquiera ha comenzado con el descubrimiento de América,
sino con el mismo nacimiento y desarrollo de la cultura greco-romana-cristiana.
Ello explica el nacimiento de Universidades en América española desde el siglo
XVI, casi todas ellas integralmente vivificadas por el pensamiento de la Patrística y de Santo Tomás de Aquino. Por eso, institucionalmente, tanto la
Iglesia como el pueblo católico, así lo querían, como lo prueban aquellos vecinos
de Córdoba ( que entonces era una aldea) de 1610 que pedían la fundación
de una Universidad. Por eso, en 1613, año de la fundación de la Universidad,
los Padres jesuitas, por expresa disposición del General, debían enseñar la
doctrina de Santo Tomás en Teología. En Filosofía, dejábase libertad, debido,
indudablemente, a 1a influencia de Suárez que aun vivía.
El más antiguo Seminario de la Argentina, el de Nuestra Señora de Loreto
de Córdoba, seguía a Santo Tomás en Teología y casi siempre en los temas
esenciales de la Filosofía. Con el tiempo, al avance del laicismo liberal contrario
a la Iglesia, obligó al Seminario a apartarse de la Universidad de Córdoba
desde 1882. Los primeros profesores del Seminario, ya autónomo, eran todos
tomistas y expresamente designados por el Obispo fray Mamerto Esquiú. La

.

• El ser en la /ílosoflti de Heidegger, 173 pp., Rosario, 196·1; Heidegger Y la meta-

flsica tomista, 189 p~., Eudeba, Bs. As., 1971.

.

.

* No cito ninguna de sus múltiples obras históricas; Est_udios ~e filosoffa,. 243 PP·,
lnst de Fil., Mendoza, t 944; en colaboración con J. V. Silva, F1losofla realista de la

educación argentina, 162 pp., Bs. As., 1950.
4 Estructura de lo social, 89 pp., Bs. As •. 1940; Lógica formal, C.Q,C., Bs. As., 1940;
Introducción a la filosofía, ib., 1942; La actitud del fil6so/o, C.d.C., Bs. As., 1946_;
LectuTas de Metafísica, 247 pp., ib., 1946; Introducción a la ética, 201 pp., Emece,
Bs. As., 1952; La filosofla del "Ser y tiempo" de Heidegger, 527 pp., Ed. Nue5 tto
Tiempo, Bs. As., 1954 (las demás posteriores obras de Sepich, se apartan totalmente
del tomismo) .

.., " Cfr: mi libro La filos()fla en Argentina actual, pp. 298-9.

122

"La persona liuma11a (1942), 3a.. ed., Kraft, Bs. As., 1967; Methaphysica Generalis sive Ontología, 416 pp., Bs. As., 194-3; Filoso/fa del Cristianismo, 180 pp.,
Editora Cultura, Bs. As., 1944; /.,~ esencia de la filo.iofía tomista, 470 pp., Verbu.m,
Bs. As., 1947; Heidegger, 112 pp., Bs. As., 1948; Filosofía de la religión, Austral,
ib., 1949; M"ás allá del existencialismo, 198 pp., Miracle, Barcelona, 1958; Tres lecciones de mata/úica e;cistencial, 52 pp., Barcelona, 1961 ; ha comenzado a salir la
edici6n de sus Obras Completas, vol. I, Antropología filosófica in-sistencial, 367 pp.,
De Palma, Bs. As., 1978; Filoso/la budista, 525 pp., Troquel, Bl\. As., 1 1968.
11 "El problema fundamental de la criteriología", Ortodoxia, 12/13, Bs. As., 1948;
Conocimiento Y Metafísica, 495 pp., Bahía Blanca, 1964; Conoscenza natura/e , Ti/lessione completa, 224 pp., Pontificia Universita Urbaniana, Roma, 1974.

123

�evolución posterior del Seminario demuestra que, cada_ vez ~s, la_filosofía de
Santo Tomás y de sus principales expositores, fue la filosofia ensenada en sus
aulas.
Ya recordé anteriormente el papel del Real Colegio de San Carlos en
Buenos Aires ( 1790) y, aunque de vida breve (pues el Es~~o le neg6 su
· · to ) e,as· b'6 en Buenos Aires una Universidad Catohca entre
reconOC1ID1en
. 1910
.
y 1920. Mientras tanto, la crítica al materialismo a~ espi~tualisrno rao~nahsta
(al cabo pseudo espiritualismo) , al positivismo y al liberalismo, emprend1da por
los cat6licos dio sus frutos. En 1922, al mismo tiempo aparecen, en C6rdoba,
el Instituto Santo Tomás de Aquino -presidido por Luis Guillermo Martínez
Villacla- y, en Buenos Aires, los Cursos de Cultura Católica, cuya alma f_ue
don Tomás Cásares. La influencia de los Cursos fue realmente profunda, mtensa y de hermosos frutos, no solamente doctrin~les, sino tambi~n per.;onales.
Los cursos filosóficos completos que en ellos se dictaban ha~ dejado ~ huellas todos ellos inspirados en la doctrina de Santo Tomas de Aqumo. Al
mi~o tiempo, toda la Argentina católica conoci6 las ediciones de los C~rsos
que, por muchos años, fueron seguidas ávidamente por los lectorc cat6hcos.
Aunque en todas las Universidades argentinas (hacia la ?écada del ~O s6lo
existían seis) siempre hubo profesores que enseñaban seg_:111 la doctrina de
Santo Tomás institucionalmente, es menester esperar al ano 1958 para contemplar el n;cimiento de las Universidades católicas, la primera de las cuales
fue la de Córdoba, regenteada por la Compañía de Jesú. Pe~ es menester
destacar que la más importante y, hasta cierto punto la fue~ ~pulsara f~ndamental de una sana doctrina filosófica, ha sido y es la Universidad Católica
Argentina Santa María de los Buenos Aires, reconocida por el Estado en
1959 y fundada por el Episcopado Argentino. Su Rector-fundador es nuestro
benemérito Mons. Dr. Octavio N. Derisi, cuya obra y cuyo esfue~o h~ hecho de su Universidad una de las mayores y más importantes Uruvers1dades
Católicas del Nuevo Mundo; es la filosofia tradicional
~ue ilumi~a.
la estructura de esta Universidad. que es desde 1960, UmverSLdad Pontiflc1a.
La Universidad Católica Argentina se siente heredera directa de los Cursos

.'ª

~º':

de Cultura Católica.
Desde esta perspectiva institucional, corresponde recordar aq~ las pu~licaciones periódicas de carácter tomista o que confieren lugar espeoa~ a la h_los~fía tradicional. Tal cosa ocurrió con la primera época de la revista Cnteno
.. Cfr. el número especial de Universitas, núm. 47, sobre los veinte años d~ la UCA;
artículos principales: DBRISI , Octavio N., "La Pontificia Universidad Cat6.~ca Arg~tina Santa María de los Buenos Aires'', pp. 6-16; Julio Cés~ Gan~edo,., Proyecc16n
de la Universidad Católica Argentina en el panorama educativo naoonal , pp. 17-32,
Buenos Aires, junio, 1978.

124

(1928) con más de cincuenta años de vida; pero de doctrina tomista propiamente tal, debe recordarse a la revista de los Cursos de Cultura Católica,
Ortodoxia (1941-1947), Sol y Luna ( 1938-1943). Pero ninguna aventaja a la
revista Sapientia, que ya va por su vigésimo quinto volumen ( desde 1949),
fundada y dirigida por Mons. Octavio N. Derisi. Al aparecer la Universidad
Católico Argentina, Sapientia se constituyó en órgano oficial de su Facultad
de Filosofía; en sus páginas, a lo largo de veinticinco años, existe un sólido
cuerpo de doctrina filosófico católica. Además de Sapientia, dio cabida a importantes estuclios de filosofía traclicional la primitiva Stromata ( 193 7) de
las Facultades de San Miguel que cambió su nombre por el de Ciencia y fe,
para retornar después a su primitivo nombre; recordemos también los tres
volúmenes de Diálogo ( 1954-5) c!irigida por el P. Meinvielle, la colección de
Estudios (1911-1970) de la Academia del Plata, Estudios Teol6gicos y Filosóficos ( 1959-1970) de los Padres Dominicos de Buenos Aires. Una revista de
recta doctrina y recia presencia en la vida cultural católica argentina es Mikael
(1973 hasta hoy) órgano del Seminario de Paraná. Y volviendo a la Universidad Católica Argentina, debe recordarse Universitas ( desde 1967); es
justicia no olvidar los primeros cuatro años de la Revista de Filosofía ( 1950-4)
de la Universidad de la Plata, fundada entonces y dirigida por Mons. Derisi;
además, cítese a Verbo ( desde 1958) , la pequeña revista que fundé y dirigí en
Córdoba, Xenium (1957-9) y, actualmente, Filosofar Cristiano (1977 en adelante) que es el órgano de la Asociación Católica Interamericana de Filosofía
y que parece en Córdoba para toda América. Como puede comprobarse, el
pensamiento tradicional ha estado siempre presente a través de sus publicaciones periódicas algunas de las cuales son, ya, verdaderos documentos históricos.
También la filosofía tradicional se expresa por medio de Sociedades, como
la Sociedad Tomista Argentina, con sede en Buenos Aires y cuyo presidente
actual es el R. P. Gustavo E. Ponferrada; primero provisoriamente, desde
1973, después como titular ( 1979), me toca presidir la Sociedad Católica Argentina de Filosofía en cuyo seno, la mayoría profesa la filosofía tomista y
en cuyos estatutos se señala a Sapie11tia como el órgano natural de su pensamiento. Esta Sociedad convocó el Primer Congreso Mundial de Filosofía Cristiana que, con 670 participantes. se lJevó a cabo en Embalse (Córdoba) entre
el 21 y el 28 de octubre de 1979, como conmemoración del centenario de la
Encíclica Aeterni Patris. En este magno congreso, al cual asistieron 131 extranjeros representantes de veintidó paíse ·, se debatieron los problemas esenciales
del hombre cristiano, hoy· los cuatro volúmenes de las Actas constituyen un
cuerpo de doctrina católica, predominantemente tomista. Mons. Derisi presidió el simposio como Presidente -ele la Comisi6n Organizadora y quien escribe
estuvo al frente de la Comisión Ejecutiva. Estoy convencido de la verdad de las

125

�palabras del Arzobispo de Paraná, Mons. Dr. Adolfo Tórtolo, cuando, al referirse al Congreso sostuvo que entre las muchas gracias que Dios había regalado
a la Argentina, una de las mayores era este Congreso. El Padre Victorino Rodríguez, O. P., activo participante del Congreso, dijo hace poco: "Cuando
San Alberto Magno predecía, a mediados del siglo XIII, que los mugidos
de su discípulo Tomás, 'el buey mudo ... ', resonarían en el mundo entero,
no podía imaginarse lo que iba a ocurrir en Argentina en 1979" ,47
V
CoNSECUENCIAS Y PERSPECTIVAS

Los mugidos del "buey mudo", en verdad, fueron lanzados desde la ecumenicidad de la fe y resonaron en América desde su mismo descubrimiento.
España, al emprender la última cruzada que fue la Conquista de América,
llevó todo el aporte espiritual de la Edad Media que, en ella no sufrió el
"corte" de la Reforma protestante. Iberoamérica, en frente del nuevo Mediterráneo que es el Atlántico constituido por España en vía de la cultura
greco-romano-cristiana, es, así, la directísima heredera del pensamiento católico
y, con él, de los mugidos del "buey mudo". Muchas veces lo he dicho y he
de volverlo a decir hoy: Jberoamérica nació y es católica y fuera del Catolicismo es nada. La fe le es constitutiva y, con ella, toda la cultura cristiana
es incomprensible fuera de ella. Tal es, para nosotros los católicos argentinos,
la médula de nuestra tradición y, por eso, no nos sentimos un pueblo nuevo, o
joven, como se suele decir; nuestra antiquísima tradición, comenzada en la
Grecia homérica, tiene, en América, una circunstancia nueva en la cual debe
seguir brilando la eternidad de la Verdad. Pero semejante circunstancia nueva
es la garantía de la posible originalidad de nuestra pensamiento que será
tal, si sigue engarzado en la misma tradición del Ángel de las Escuelas. Cuando
el Papa León XIII, en la Aeterni Patris, hace una descripci6n hist6rica que
conduce desde los Padres hasta Santo Tomás, deja abierto el camino para
que podamos continuarlo nosotros. De ahí que los mugidos del "buey mudo"
nos sean tan familiares, tan íntimos a nuestra propia naturaleza histórica.

reestudiar siempre a Santo Tomás y a los Padres; retornar a ellos, meditarlos, iluminar con ellos nuestra nueva circunstancia americana. Las perspe(?tivas
abiertas a la filosofía tradicional en la Argentina son, a mi parecer, verdaderamente positivas: Porque existe, en nuestro país, una suerte de disposici6n
que podríase denominar "virginal" ( no corrompida todavía por un inmanentismo "superculto") para las grandes empresas del espíritu; porque aún
estamos a tiempo (sin rechazar los aportes de la ciencia y de la técnica)
para hacer prevalecer la contemplación sobre la acci6n práctica, aprovechando la innata capacidad del argentino para la interiorizaci6n y el recogimiento.
Salvar esta capacidad del peligro mortal de la frivolidad corruptora es un
gravísimo deber de los pensadores católicos y nada mejor que la enseñanza
de la doctrina de Santo Tomás para lograr este fin. Si los argentinos y los
iberoamericanos, con humildad total pero con energía indomeñable así Jo
comprenden, en este mundo sufriente y desorientado de hoy, no está todo

perdido.

Una de las principales exigencias que se siguen de todo cuanto he relatado
en estas páginas, es la del regreso permanente a las fuentes, expresamente
recomendado por Le6n XIII al final de la Aeterni Patris. Debemos, pues,
•• "Perennidad de Santo Tomás''. en Boledn "Virgen de .Atocha", enero, 1980, P·

5, Madrid.

127
126

�IDEA DEL TIEMPO

Da. HuMBBRTO PIÑERA LLERA
Profesor Emérito
New York University.

LA FILOSOFÍA, como se sabe, es posible sólo gracias a esas grandes así como
decisivas cuestiones de las cuales se viene alimentando desde su comienzo. En
realidad, si lo vemos con el debido cuidado, son muy pocas las que, en realidad,
merecen el dictado de tal, sin duda alguna por el carácter de universalidad que
el saber principal posee, para poder ser lo que es. Entre las grandes cuestiones
debatidas desde hace ya milenios por la filosofía y la ciencia se halla la del
tiempo, del que todos creemos saber algo, porque una cosa es vivirlo y otras
muy distinta explicarlo, si acaso esto último es posible. El dilatado desfile de
tal cuestión en la cultura occidental -desde la Grecia clásica hasta nuestros
días- sólo muestra tenaces ensayos de "adivinación" -pues, en definitiva, eso
es lo que ha sucedido- del enigma que, como dice agudamente San _Agustín,
todos saben lo que es mientras no se preguntan en qué consiste. Pues las dificultades aparejadas en su indagación llegan a ser, diríamos, casi innumerables,
como, por ejemplo, si es algo en sí mismo o, por el contrario, es una cualidad
o un modo de ser de otra cosa; si acaso es uno solo y siempre el mismo; o si es
continuo o discontinuo, finito o infinito, absoluto o relativo, divisible o indivisible, etcétera. Y así, desde Aristóteles, 1 la batallona cuestión del tiempo sigue
dando que hacer, sin que, en realidad, haya sido posible hasta ahora descubrir
su esencia y su consistencia. Además, casi es constante -vamos a decir asíla tendencia ( tal vez determinada por la necesidad ) a examinar la cuestión
del tiempo relacionándola con la del espacio, la conciencia, la materia, el instante, la eternidad y la historia, y así sucesivamente. Con lo cual, como puede
advertirse con relativa facilidad, el núcleo fenomenológico de dicha cuestión,
' ARISTÓTELES,

Flsica, IV, 10-14.

129
humanitas-9

�es decir, el qué del tiempo, se convierte en subsidiaria cuestión de esa otra en
la que éste deviene término de una relación dual. Puesl como sucede con el
espacio, parece no haber manera de ataearlo de frente, a él solo, prescindiendo
de lo demás, sea real o po ible. Tal vez se deba a la peculiarísima naturale1.a de
ambas entidades, que por su orgánica y estrechísima vinculación al mundo y
al hombre (al sujeto y al objeto). no e po ible aislarlos completamente, por·
que al ser nosotros mismos de al ún modo, tiempo espacio, no cabe pensar
en una absoluta objetividad de ambos componentes de toda realidad. De ahí
probablemente la tendencia a relacionar el tiempo con la eternidad, pues esta
última -dicho sea con gran reserva- viene a ser algo así como una e pecie de
"espacializaci6n" del tiempo, al reducirlo, como en efecto acontece, a ese "presente infinito" en que la mi ma consiste. De todos modos, sea como sea, la
debatida cuestión del tiempo es parte esem:ialísima del proceso de pen amiento
de la cultura occidental y, por esto mismo, en las páginas subsiguientes haremos
una bre\'e descripción de los más señalados ensayos de interpretación de esa
gran antinomia -el tiempo- constructor y disolvente a la vez de toda exis-

r

tencia.
Hemos de ad rtir • ntes que nuestra exposición se hace al hilo de la íiloofía, y de esta manera debe cntende , puc la presunta ''realidad" del tiempo
ha ido indagada y sometida a prueba d ntro del campo filosófico en una forma que no admite paralelo alguno con ninguna otra especulación, sea la ciencia, sea la teología o lo que sea. (La cicnc-ia más bien ha contado con el tiempo,
en una especie d virtual aceptación del mismo.) Por lo pronto, la Hélade
di puso de dos término , diferente en su acepción, a lo efectos de nombrar
al tiempo. Cuando el griego clásico habla de 'ald,,, quiere dar a entender
con e: to la "época de la vida", o la "duración Je la vida" ( en fin, la vida como destino individual). Mas, por otra parte, se valía de la palabra
xeó11ot;, cuyo significado era el de "duración del tiempo". o 1 "tiempo en
todo su conjunto", o, en resumen, el "tiempo infinito". Por tanto, mientras
'ald,11 remite al tiempo concreto limitado y corpóreo de la vida, xeó'Vot;
xpresa el tiempo en ab tracto, en u infinita totalidad, sea cual sea. Ahora
bien 'aloo-.i significa algunas vec s eternidad, tal como puede verse en Platón, 2 cuando no dice que "[ ... ] el tiempo ['xeó11ot;] es la imagen móvil
de la eternidad ['ald,,,]". Ahora bien, el camino más "eguro u s guir en la
interpretadón platónica del tiempo (esporádi a y, por lo mismo, esquemática ) es el del devenir (riy11s0'8a,), o sea lo acontecible a la cosa en contraste con la inmutabilidad de la idea. Así, Platón 3 pregunta: "[ .. . ] ¿ Qué

• PuT6~, Timeo, 37 D.
1

Ibid., 27 E.

130

es lo que es siempre y jamás deviene ["1d ]
,
[cosa)?[ ... ]" y ell
r
ea• Y que es lo que deviene y jamás es
0 exp 1ca que se valga de las ideas d
. .
para explicar la intervención del
. .
e mo11Jmi.ento y reposo
sídera como "[ ... ] género s
movdmuento en el Ser, a los cuales con.
upremos el er [ ]" 4 ne., ·
alif
c 1ca de "destrucción• (rn(J
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.,. oea contrapuesto eso 51, 1 gé .
,
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b.
•
•
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1
.
ora ien, e tiempo inmerso
trucci6n de las cosas se da en d t
' . . en esa construcción y de •
(&gt;&lt;Í"1JO'tt;), es decir' que tenemo;s : ~ distintas de devenir o movimiento
Y, del otro, la "trasÍación" ( o,,',/ un lado, la "alteración ( d.U.oíoou,f),
lo diálogo platónicos n O &lt;p - )f: todo lo cual podemos verlo en dos de
·
sea, en m de cuentas
1 ·
sofía de Platón es preciso rastrea 1
, que e tiempo en Ja filo.
r O en esas concretas y p ti 1 •
ttones del movimiento )' el re oso la
.
ar cu anzadas cuesmo se acaba de exponerdgenerac1ó~ y la destrucción, todas -coana as 3 la idea del devenir

:bord.

Ari t6teles, en cambio elabora la
.
.
.
.
que se tiene noticia en la cultu
~:mera mterpretac1ón del tiempo de
cepto de edad al de edad d 1 • ; occi cntal.º Empieza trasladando en consecuencia para él alw11
eI
o ent~ro (o sea al de eternidad) y en conh
'
es e tiempo inmortal y d' .
.
A ora bien, téngase en C'Uenta que el
.
i_vmo, sm principio ni fin.
de la eternidad. porque en gran
gne o conetbe el tiempo en función
tiempo se manifi stan 1~ cont d. ~te, esdtá ubordinado al Ser. Pu en el
.
ra 1cc1ones e lo aparen
1
b10,
no posee fas debe tenerse
te que e
r, en camse ve unas ve~es como supratemp::1
g;e la ~lidad de te último
mo, el tiempo, considerado como al ~ muda omo_ intemporal. Por lo misse ve desalojado de la filo of'... M g
ble, inconstante y transitorio
•
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Ju.
as cuando el pensa · . h
.
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otra onentac1ón (o sea no
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'
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c~e::as

e

Para Aristótel el tiempo no es e . .
Lo con ibe como la sucesión regula:~ª• ~~~agen o sombra de otra realidad.
e.·presión del mo\'ÍmÍento d l
f
e tas .&gt;' noches, o ea en calidad d,
1
e a c. era y también com 1
. .
ta; a cual, con el lugar en general ( el uro C!
•
o e movim1en_to de é~
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spae1o), engendra el tiempo e,•
•
vimumto circular es la ¿·d d d
su temporalidad es la medida de todo los ti m me t a e l_os movimirntos, '
que el Estagirita defina el tiem
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,·muento re. pe ·to a lo anteri
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ma ente, ve ':&gt;1

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: PLATÓN, Sofista,

,

"ª' ., · · ·

247 E.

• PLATÓN, Tetletos, 181 D..; Pamúnides,
AarsTÓTELES, Ffsicci IV 10-14

' /bid., IV, ll, 220

Á.

138 B
•·

1
•

131

�tiempo de dos maneras distintas, es decir, por una parte, como algo que
emerge del movimiento del Universo; y, por otra, como el ahora (t'v11),
o sea que tiempo e instante se implican mutuamente. Y el alma es la que
"cuenta" el tiempo.
Cuando acudimos a la filosofía estoica vemos que el tema del tiempo, si
se le extrae del estrecho marco del capítulo de la Física, a donde qued6
relegado por los peripatéticos (salvo el caso de Estratón de Lampsaco),
aparece como la clave mediante la cual se revela la coherencia del sistema
originado en la Stoa. Pues, contra lo que se había pensado, lejos de ser el
tiempo total y perennemente incorpóreo (carente de realidad), el atento examen a la doctrina estoica de las categorías permite descubrir algo así como
un avance hacia lo concreto, es decir, hacia una determinación creciente.
Progreso que también puede darse en lo incorpóreo, según se confirma en
el análisis de la relación "vacío-lugar" que mantiene cierta analogía con la
pareja "tiempo infinito'' (pasado y futuro) "tiempo limitado"' (presente):
el lugar es la limitación, la indeterminaci6n del vacío absolutamente indeterminado. El presente es la limitación del tiempo infinito como la única
instancia temporal legítima. Física, lógica, ética se mueven en un presente
temporal que conserva "[ ... ] toda la consistencia que los antiguos (léase Platón y Aristóteles) habían atribuido a la eternidad". 8 Y este autor acierta al
llevar el examen del tiempo físico y el tiempo vivido al terreno de la compleja
relación que, en virtud de la doctrina estoica del destino, se establece entre
ambas disciplinas.
1

1

Plotino, por su parte, adopta y rechaza a la vez las concepciones aristotélicas del tiempo, asi como también la tesis platónica del tiempo entendido
como "imagen móvil de la eternidad". En apretada síntesis vemos ahora
lo que dice acerca del tiempo: a) No es, para él, una simple medida o
número del movimiento, porque es independiente y subsiste frente a éste. b)
Tampoco es una. simple categoría de lo sensible contrapuesta a lo inteligible
etemo1 pues, aparte de su espacializacíón, tiene un carácter íntimo. c) No
es medida del movimiento, pues el tiempo "[ ... ] reposaba en el Ser [ ... ] ;
guardaba su completa inmovilidad en el Ser [ .. T'. 9 El tiempo emerge de la
inteligencia, y puesto que es "[ ... ] prolongación progresiva de la vida del
alma [ ... ]", 10 si bien puede admitirse que sea la "imagen móvil de lo eterno", no por esto es una entidad física distinta del alma, sino la imagen que
comprende cualquier medida del movimiento.
' GoLDSCHMIDT ,
0

'º
132

PLOTINO,

!bid.

Le systéme stóicien et l'idée de temfn, ed. "Vrin", París, 1969, p. 48.

Enéadas, III, vii, 9.

La tradición judea-cristiana del tiempo está contenida -como se sabeen la Biblia, y es int_eresante anotar que el Libro Sagrado se abre y se cierra
co~ ~~das referencias a lo temporal. Así, el Génesis 11 nos dice: "En el
pnnc1p10 creó Dios el cielo y la tierra [ ... ]"; mientras el Apocalipsis 12 conclu~e con estas palabras: "Sí, vengo pronto". Ahora bien, en dicha tradición
el tiempo no es un~ f~rma vacía, ~ sea pura sucesión de instantes yuxtapuestos. Por el contrario, el es la medida de la duración terrenal en dos formas
distintas: a) cósmica, en la que lo central es la aparición del hombre en J
Tierra; b) histórica, a base de generaciones en que la humanidad camina ha~
cia un fin. Mas debe tenerse presente que Dios trasciende ambas duraciones
pues mientras el hombre vive en el tiempo, Dios mora en la eternidad'.
L~ palabra hebrea ólam sirve para designar la duración extrahumana. ''Mil
anos es a tus ojos como el día de ayer, que ya pasó; como una vigilia de la
-1..·e" • 15 T am b"é
n 0 WJ!
1 n: "M"1s días son como la sombra que declina pero tú,
Yahveh, reinas eternamente".H
'
La experiencia humana reviste dos aspectos: uno, el del tiempo cósmico
o s:a el que regula los ciclos de la Naturaleza; otro, el tiempo histórico,
decir, ~quel cuy? desarrollo tiene lugar a lo largo de los acontecimientos.
Mas D10s los ~nenta a ambos a ~n mismo fin. El tiempo cósmico (medida
de t~d?s los tiempos) es la sucesión de los días y las noches, así como el
~o:1m1ento de los astros y la vuelta de las estaciones. Mientras que el histonco es aquel ~ el cual ningún acontecimiento se repite, sino que se acumula en 1a memona, lo que determina el progreso. En esto se distinguen de la
1
manera de concebir el tiempo hist6rico, griegos y orientales quienes al asimilarlo al ~ósmico, _hacen del "eterno retomo" la ley funda.:nental d~l tiempo.
Concepción ~ue influye a veces, en cierto modo, en la Sagrada Escritura, tal
c?mo, por eJemplo, aparece en el Eclesiastés: 15 "Tiempo de dar a luz y
tiempo de morir". Como también: "[ ... ] lo que fue, será· Jo que se ha hecho
se volv era' a h acer" .1°. F'1~almente'. debemos referirnos a' otro punto impor-'
tan~, o sea la sacraltzaciun del tiempo histórico. En las religiones pao-anas
el hempo histórico sólo es sacro cuando hay un suceso cualquiera relacio:ado
co_n el_quehacer de lo~ ~oses ( como s~c:de con los ciclos de la Naturaleza) ",
D11en~as que en la B~bha los acontecimientos de la historia sagrada responden siempre a la acaón divina. No es, desde luego, la red de los factores

e:

" Gt!nesis, I, l.
Apocalipsis, XIII, 20.
u Ibid., XC, 4.
1 ' Ibid., en, 12 ss.
u Eclesiastés, III, 1-8.
1' Ibid., I, 9; 111, 15.

:Ji

133

�históricos, sino la intención de Dios la que los orienta hacia un fin misterioso
gracias al cual el tiempo, a la vez que alcanza su consumación, logra su
plenitud.
San Agustín iruoa una nueva época no sólo filosófica sino, además, entendida como "concepción del mundo", o sea que a la cosmovisión pagana
sucede la cristiana, cuyo inicio -para decirlo brevemente- arranca de la clara y aguda distinción entre tiempo y eternidad; pues el cristiano concibe el
mundo y el hombre como procedentes de la Nada ( creatio ex nihilo) por la
libre voluntad divina. En consecuencia, Dios, por ser anterior a todo tiempo
imaginable, es eterno; mientras que el hombre y el mundo son rigurosamente
temporales. Por lo mismo, dicenos San Agustín, antes de que Dios crease los
tiempos, no habia ninguno de éstos. ti no puede preceder al tiempo con
precedencia y duración medibles con tiempo. Dios no sólo hizo todos los
tiempos, sino, aun más, es anterior a todos ellos. como "[ ... ] tampoco es ixnaginable un tiempo en que pueda decirse que no había tiempo[ . .. ]." 17 "Pero,
¿ qué cosa es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, ya lo sé para entenderlo;
pero si quiero explicárselo a quien me lo pregunte, no lo sé para explicar-·
lo[ ... ]°.1s
Ahora bien, sigue diciendo el Santo: "[ ... ] si ninguna cosa pasara no hubiera tiempo pasado; si ninguna sobreviniera de nuevo, no habría tiempo
futuro; y si ninguna cosa existiera, no habría tiempo presente''. 19 Pero el
pasado ya no es y el futuro no existe todavía. En cuanto al presente, de serlo
siempre, no sería presente sino eternidad. Luego el ser del presente consiste
en dejar de ser. Mas si el futuro es previsible y el pasado recordable, ambos
tienen que ser de algún modo. Hablando en propiedad, debe decirse más
bien: presente de las cosas pasadas, presente de las cosas presentes y presente de las cosas futuras, porque

que aún no es. Tampoco el presente, pues éste deja de ser contill'Uamente,
por lo que carece de espacio¡ y ni siquiera el pasado, porque éste ya no
existe. Entonces, ¿ qué puede ser el tiempo? He aquí la respuesta del Santo:

Oí decir a un hombre docto 21 que el tiempo no era otra cosa que el
movimiento del sol, de la luna y de los astros; pero de ningún modo me
conformé con su sentir. Porque, a la verdad, éPor qué no había de ser
mejor el afirmar que el tiempo es el movimiento de todos los cuerpos?
Acaso si el sol, la luna y las estrellas se pararan y la rueda de un alfare ro se moviera, é no habría tiempo con que pudiésemos medir las vueltas que daba, y decir que tanto tardaba en una como en otras; o al
contrario, si unas veces andaba má5 aprisa que otras, decir que unas
vueltas duraban más y otras menos? [ ... ). 22
O sea que el tiempo mide el movimiento de los cuerpos y no al revés ( como pensaban los antiguos) ; pues el tiempo no es el movimiento de los cuerpos
(Aristóteles), porci.ue hay gran diferencia entre el movixniento del cuerpo y
aquello con que lo medimos, es decir, el alma. Pues si el futu~o disminuye o
se consume ( cuando aún no es) ; si el pasado es creer en Jo que ya no es,
es~o se debe a que en el alma hay tres operaciones, o sea que ella "espera,
at~ende y recuerda", a fin de que "[ ... ] aquello que espera pase por lo que
atiende, y vaya a parar en lo que recuerda [ ... ]". 28 Y añade:

[ ... ] estas tres cosas presentes tienen algún ser en mi alma, " solamente las veo y percibo en ellas. Lo presente de las cosas pasadas es la
actual memoria o recuerdo de ellas; lo presente de las cosas prese11tes
es la actual consideraci6n de a(guna cosa presente; " lo presente de
las futuras es la actual expectación de ellas. 20

¿Quién hay que niegue que los futuros no existen todavía? Y, sin
embargo, ya existe en el alma la expectación de los futuros. ¿Y quién
ha,, que niegue que lo pasado ya no existe? Pero, no obstante, hay, todavía en el alma la memoria de lo pasado. ¿ Y quién hay que niegue que
el tiempo presente carece de extensión o espacio, pues pasa en un punto?
Y, no obstante, permanece y dura la atención por donde pase a un ser
que ,io será. Luego no es largo el tiempo futuro que todavía no existe,,
sino que se dice largo el futuro que todavía no existe; sino que se dice
largo el futuro porque es larga la expectación del futuro. No es largo el
tiempo pasado poi·que éste ya no es; sino que lo que se llama largo en
lo pasado no es otra cosa que una larga memoria de lo pasado. 2•

Mas prosigue San Agustín preguntándose cuál es la medida que permite
medir el tiempo, y descubre que no puede ser el "espacio" futuro, puesto

También en la Antigüedad cristiana, más o menos contemporánea de San
Agustín, se encuentra Gregorio de Nisa (o Niseno), quien afirma que el

AousTÍN, Confesiones, libro XI, cap. 13.
Jbid., cap. XIV.
111 lbid.
• Ibid., cap. XX.
'' SAN

11

134

n PLATÓN, Timeo, 17 E.
" SAN AousTÍN, Confesiones,

Libro XI, cap. 23.

" lbid., cap. 28.
" !bid.

135

�desarrollo progresivo, mediante una ley inmanente, válida lo mismo en
caso de la totalidad del cosmos que en el de la constitución del hombre,
da siempre vinculado a la realidad del tiempo. La akolouthía (sucesión)
con ésta el cambio es la ley de creación que distingue a lo creado de
Creador.

el
se
y

vista del tiempo "exterior'', se regresa más o menos a la idea aristotélica del
tiempo como el movimiento de los cuerpos ( numerus motus secundum prius
et posterius).

su

La creación comporta una extensión espacial : la sucesión regular de los
fenómenos que constituyen el tiempo está contenida en las edades, pero la
Naturaleza anterior a las edades escapa a las oposiciones según el antes y el
después. Así se expresa Gregorio, y añade lo siguiente:

( . .. ] Toda la creación, al producirse según una sucesión regular, está
medida por la sucesión de las edades [· .. ] Pero la Naturaleza que está
por encima de la Creación, en tanto que separada de toda categoría espacial, escapa a toda sucesión temporal, y 110 conoce ni progresión ni
creación a partir de ningún principio hasta ningún término a través de
ninguna modificación relativa a un orden [ ... ] La Naturaleza divina
no está en el tiempo, pero es de ella que viene el tiempo.~ 5
También, con respecto a la Historia, desempeña un papel importante la
noción de akolouthía, pues, como dice el Niseno, ésta es la sucesión necesaria y progresiva de lo que se da en el tiempo, de modo que se aplica tanto
al plano natural como al sobrenatural, siendo así que los distintos momentos
o etapas de la Historia de la salvación están unidos entre sí, según un designio
ordenado y progresivo.
Durante la Edad Media se advierte una constante relegación del tiempo
"exterior" (físico), en contraste con el "interior" (metafísico), que, de alguna manera, subsiste, aunque en forma atenuada, pues, sin lugar a dudas,
el tiempo no es una cuestión fundamental en el Medievo. Esto se debe quizá
al prevale.cimiento de la cuestión de la Eternidad, cuya implicación religiosa
desde el punto de vista de la salvación y la vida de trasmundo tanto tiene que
ver con la especulaci6n filosófico-teológica de la Edad Media. Además, no
se olvide la creciente influencia del pensamiento griego en la religión cristiana, sobre todo, su temática ontológico-metafísica que, con respecto al hombre de la Hélade, supone una Eternidad en la cual el tiempo es más bien
accidental y, por Jo mismo, imperfecto. De ahí que si bien se comienza fluctuando entre las respectivas ideas del tiempo "interior" y "exterior'', la cuestión se decide a favor del "interior", o sea como instancia conducente, a
través de la meditación y la penitencia, a la salvación. Y, desde el punto de

Como es de esperar, Santo Tomás ve la cuestión del tiempo relacionada
con la Eternidad. Así, se pregunta: a) ¿ Cuál es la diferencia entre la eternid~d Y el tiempo? b) ¿ Cu~] es la diferencia entre eviternidad (aquello que~
habiendo comenzado en el tiempo, no tendrá fin; como los ángeles, Jas almas
racionales, el cielo empíreo) y el tiempo? c) ¿Solamente hay una eviternidad
así como hay un tiempo y una eternidad? Ahora bien, según Santo Tomás'
la eternidad es omnisimultánea porque es necesario eliminar de su definició~
el tiempo {ad removendum tempus), lo cual permite distinguir rigurosamente
la eternidad de] tiempo, porque mientras la primera es simultánea y mide e]
ser permanente, el segundo es sucesivo y mide todo movimiento. La eviter~idad, por su parte, es algo situado entre los extremos de la eternidad y el
uempo. De esta manera, mientras la eternidad es una completa inmovilidad
y el tiempo una movilidad continua, la evitemidad es una inmovilidad esencial unida a una movilidad accidental. En consecuencia, la eternidad carece
de antes y después; el tiempo los tiene; y la evitemidad, si bien no los tiene,
puede, en cambio, con jugarlos. Así, mientras la eternidad coexiste con el
tiempo, la eviternidad no puede hacerlo. 26
La .Edad Moderna es rigurosamente antitemporalista, pues la razón (santo
Y seña de esta Edad) apenas tiene nada que ver con la Historia. füta, según
el hombre moderno, obra siempre caprichosamente, mientras la razón Jo hace en forma geométrica. Por eso, al hablar del trazado de las viejas ciudades
europeas y de sus capricho.sas edificaciones, dice Descartes que "[ .. . ] es más
bien el _azar, y no la voluntad de unos hombres provistos de razón, el que
las ha dispuesto así [ ... )". 2 7 Tan enérgico es este modo de concebir la realida,J
(física y espiritual) que en el siglo XVIII, aun cuando reaparece cierto interés
por la Historia (Bayle, Vico, Voltaire, Condorcet, Turgot), se sigue pensando
en la razón pura, es decir, la raz6n naturalista o físico-matemática como el
único instrumento posible para la interpretación histórica. Veamos, a este
respecto, lo que dice Cassirer:

Desde un principio, la filosofía del siglo XVIJI trata el problema de
la Naturaleza y el problema hist6rico como una unidad que no permite su fragmentación arbitraria ni s1t disgregación en partes. Ensaya hacer frente a los dos con los mismos recursos intelectuales; pretende
•• AQUINO,

21

136

N1s1mo, Contra Bunomio, I, 361-365.

27

T . de, Suma Teol6gica, I, 10, i-vi.
R., Discurso del mltodo, Parte II.

DESCARTES,

137

�aplicar el mismo modo de plantear el problema y la misma met6dica
universal de la "ra.z6n" a la Naturaleza y a la Historia. 28
Como vemos, la disposición hacia la Historia y, por lo niismo, al tiempo
en la cual se inserta, es aún de franco repudio a todo cuanto, de un modo u
otro, tenga que ver con el azar, y, por lo mismo, Voltaire quiere conocer
la Historia racionalmente, o sea como un filósofo, pasando por alto datos y
hechos hist6ricos. Por tanto, le escribe a Mme. du Chatelet: "Quisiera usted
que los filósofos hubiesen escrito la historia antigua, porque desea leerla como
filósofo [ ... ]" .29 Es indispensable, si se desea dar con el principio de explicación histórica, basarse en la Naturaleza ( lo físico), pues ésta provee constante afirmación de su invariabilidad sujeta a inexorables leyes (Natura non
facit saltus), y así es como se piensa que debe entenderse la Historia. Oigamos
de nuevo a Voltaire:

¿No vemos, en efecto, que todos los animales, como igualmente el
resto de los seres, ejecutan invariablemente la ley dada a su especie
por la Naturaleza? El pájaro hace su nido como los astros crean su
curso, por un p,-incipio que jamás cambia. ¿Cómo sólo el hombre podrla cambiarlo? [ ... ] En general, el hombre ha sido siempre lo que
es [ ... ] En consecuencia, está probado que sólo la Naturaleza nos inspira ideas útiles que preceden a nuestras reflexiones. Y lo mismo sucede
con la moral [ ... ] Dios nos ha dado un principio de razón uniuersal,
como le ha dado plumas al pájaro y piel al oso. 80
Y agrega:

De todo esto resulta que todo cuanto tiende a la naturaleza humana
íntimamente se refleja de un extremo al otro del uniuerso; que todo
lo que depende de la costumbre es diferente, y que sólo accidentalmente se le parece [ ... ]. 81
En fin de cuentas, que el hombre tiene, también, una naturaleza invariable

y, en consecuencia, es preciso descubrirla asimismo en lo histórico, que es lo
accidental y desechable. Hay que eliminar lo histórico a fin de hallar, bajo es~ CAssntER, E., Filoso/la de la Jlustraci6n, ed. "Fondo de Cultura Económica", México, 1950, p. 193.
lit VoLTAtRB, Essai sur les moeurs et l'esprit des nations, Introducción, J.

]bit!., VII.
" !bid., XCVII.

IIO

138

to, la Naturaleza dotada de leyes inmutables que permiten conocerla sin lugar
a error, lo cual no sucede con la Historia. Tal cosa piensan y creen los hombres del ~VII. y el XVIII, _de manera que todo acontecer temporal, como
el de la Histona, debe reduCJrse a esquemas lógicos en los cuales encajan las
leyes del mundo físico.
El _siglo XI~ p:esencia la aparici6n de nuevos supuestos desde los que se
examina la H1stona, uno de los cuales (Hegel) prosigue insistiendo en la indu?able .r~~ionalidad de .lo histórico, _en tanto que otro (Dilthey) proclama
la 1mpos1b1hdad de semeJante pretens16n y acepta la irracionalidad de todo
acontecer temporal como sucede con Ja Hi~toria. Veamos lo que, taxativamente, expone Hegel sobre la "logicidad" de la Historia:

A la filosofía se le reprocha, en primer lugar, de que va a la historia
con ciertos pensamientos y que considera a ésta según esos pensamientos.
Pero el único pensamiento que aporta es el simple pensamiento de la
razó~, d: que. la razón rige el mundo, y de que, por tanto, también
la. histo:ta uniuersal ha transcurrido racionalmente. Esta convicción y
evidencia es un supuesto con respecto a la historia como tal. En la filosofía, empero, no es un supuesto.ª2
Y agre~a -para. d~mostrar gue la Historia universal está regida por una
raz6n uruversal y dwma, del mismo modo que sucede con la Naturaleza-·
"~ •: •] La his_toria universal es el desenvolvimiento de la explicación del es~
pmtu en el tiempo; del mismo modo que la idea se despliega en el espacio
como Natura!eza". 33 La Historia es, pues, para Hegel "evoluciónº (Entwicklung), es decir, que ella no es sino el despliegue de lo ya implícito en' la Idea.
Mas como se trata de una razón ajena a la historia misma y a la cual se le
aplica desde fuera de ella, Hegel, que cree saber ya que la raz6n es la cosa
( el hecho c~ncreto ~el ~contecer histórico), se queda sin las cosas, donde hay
que descubnr la razon interna (no exterior a ellas) que las rige. Esto último
lo hace Dil~hey, y si consigue hacerlo es porque, con su filosofía, se restablece
la temporalidad en el mundo de la conciencia y de la Historia.
Dilthey sitúa la vida y con ésta el tiempo en el centro mismo de su filosofía.
A veces -injus~ficadamente- se le ha reprochado que no dejó un sistema, qu_e es lo meJor que pudo sucederle, pues la "sistematización" en la filosofía
nos deJa fuera de la realidad. Por eso, cuando dice lo siguiente: "La idea fundamental de mi filosofía es el pensamiento de que hasta el presente no ~e ha
12 HEGEL, J. G. F., Vorlesungen über die Philosophie der Weltgeschicht11 I parágs 6 7
• Ibid., parág. 122.
' '
. ' .

139

�colocado ni una sola vez como fundamento del filosofar a la plena y mutilada experiencia, de que ni una sola vez se ha fundado en la total y plenaria
realidad", a♦ está diciendo la verdad, porque, por primera vez, se hace el
intento de ver la realidad de lo temporal-histórfoo desde dentro de sí mismo.
En consecuencia, Dilthey practica una verdadera fenom enología a este respecto,
y de ahí que diga esto otro :
Cuando en el lugar de la raz6n general de He gel aparece la vida en
su totalidad, y en ella la vivencia, el comprender, el nexo histórico de
la vida, la potencia de f.o irracional, surge el problema de cómo sea posible la ciencia de la Historia. Para Hegel no existía este problema
[ • .. ] Ahora se trata, al revés, de reconocer como verdadero fundamento
del saber hist6rico el dato de las manifestaciones históricas le la vida y
encontrar un método para resolver el problema de cómo sea posible un
saber universalmente válido sobre la base de este dato. 35

Y añade:
En la comprensión de un producto histórico, como expresi6n de algo
interno, tenemos algo que no es una identidad lógica, sino la circunstancia única de una mismidad en indiuiduos diferentes. Estos individuos
no se entienden por su igualdad, sólo los conceptos son iguales entre
sí y pueden, por tanto, intercambiarse [ .. . ].38

Por el camino que recorre Dilthey, instalando el tiempo, como acontecer
en que consiste la vida humana, en el centro mismo de su filosofía, discurre,
cada vez con mayor brío, la idea de 1a temporalidad entendida como factor
de primerísima magnitud para el conocimiento y la acción. Pero antes es necesario recoger algunos cabos sueltos con respecto a1 pensamiento racionalista
de los siglos XVII y XVIII. La tendencia prevaleciente es la del tiempo
concebido como algo que existe en sí y absolutamente ( v.gr., Newton), o como "una representación necesaria que sirve de base a todas las intuiciones'\
es decir, una "forma pura de la intuición sensible" (Kant). Y es claro que se
advierte la diferencia entre una y otra idea del tiempo, pues mientras el
físico inglés lo concibe como realidad sensible, el filósofo alemán lo ve en la
forma de una "realidad trancendental". Pero, en ambos casos, hay una racio" Dn.THEY,

W., Gessammelte Schriften, "B. G. Teubner-Verlag", Leipzig und Berlin,

Band VIII ( 1924), p. 175.
., lbid., Band V ( 1929), pp. 151-52.
• Ibid., Band VII ( 1927) , p. 259.

140

nalización del tiempo, con lo que éste adquiere una "objetividad" desconocida
hasta entonces, haciéndose apto para una ciencia rigurosa de lo fenoménico,

puesto que, entonces, el tiempo se convierte (Kant) en la "condición formal
a priori de todos los fenómenos en general". De aquí la consecuencia de 1a
inevitable "espacialización" del tiempo, según la ofrece Kant al decir lo
siguiente:
La naturaleza infinita del Tiempo significa que toda cantidad determinada de Tiempo es solamente posible por las limitaciones de un único
7:iempo q~e le sirve de fundamento. Por tanto, la representación primitiva del Tiempo debe ser dada como ilimitada [ ... )37

En síntesis, Kant postula lo siguiente sobre el tiempo: a) Que éste no es
autosubsistente, ni tampoco una determinación objetiva de las cosas. b) Que
es la "forma del sentido interno", o sea de "la intuición de nosotros mismos
Y de nuestros estados interiores", y, además, "determina la relación de las representaciones en nuestros estados internos". c) Que él es 'la condición formal
a priori de todos los fenómenos en general". Así, pues, el tiempo (como
el espacio) carece de realidad en sí y por sí, quedando reducido a la condición
de "forma de la sensibilidad".
En la filosofía de Hegel hay algo que parece decisivo -aunque, en el
fondo, no lo sea- y es que el sistema del Universo, entendido rigurosamente
como totalidad, es un hecho tan definitivo que sería ocioso tratar de e&gt;..-plicarlo.
Puesto que lleva consigo todo momento posible, el tiempo es algo de lo cual
se puede prescindir sin escrúpulo alguno. Pues el carácter dialéctico del devenir dista mucho de suponer una ordenación temporal; por tanto, debe aceptarse que, en su sistema, no cabe la menor conciliación del tiempo con la
dialéctica de donde surge y en que descansa todo ese sistema. Sin embargo,
a pesar de que, casi con abrumadora evidencia, lo temporal nada tiene que
hacer aquí, momentos hay en los cuales el pensador alemán ha de vérselas
con dicha cuestión. Lo que pasa es que, con frecuencia, !a manera simbólica
-a veces cargada de solemnidad- que adopta Hegel para describir las cosas
influye decisivamente en la tendencia a creer en el atempora!ismo de su filosofía, v.gr., al definir la Lógica como"[ ... ] la exposición de Dios antes de la
creación de la Naturaleza y de todo espíritu finito[ ... ]".s.ci
" KANT, E., Ktitik dar reinen Vernunfl, fünfte auflage von Karl Vorliioder, Leipzig.
"Verlag du Dueschen", 1906, 2a. parte, cap. II, secc,. 2a., 15.
18
HwEL, J. G. F., Wisrenschaft de r Logik, ed. aJ cuidado de Lasson, "Felix MeinerVerlag", Leipzig, 1951, tomo I, p. 31.

141

�Vamos a compararlo ahora brevemente con Kant, tocantes a sus respectivas ideas del tiempo. De sobra sabernos que el autor de las Críticas niega
que el tiempo tenga un origen empírico y una existencia independiente del
sujeto, pues no es sino forma pura de la sensibilidad, con el carácter de
una intuición pura que posee las notas de unicidad, unidimensionalidad e infinitud. Pero como --según Kant- no hay realidad alguna extratemporal,
el tiempo, en consecuencia, tiene realidad empírica e idealidad trascendental.
Hegel, en cambio, sitúa el tiempo en el ámbito del Ser y llega al extremo de
admitir todas aquellas contradicciones rechazadas por Kant Pues ocurre lo
siguiente: así como a Kant le parece admisible, y por lo tanto, válida la idea
de un tiempo vacío, Hegel asevera que "[ ... ] no es el tiempo donde nace y
muere todo; el tiempo es el devenir el nacer y perecer [ ... ], es Cronos, productor de todo y devorador de sus propios productos". 89
Mas debe tenerse en cuenta que la idea del tiempo en Hegel aparece
formulada de distinta manera, según la época de que se trate. La Lógica
de Jena ( 1803) presenta al tiempo como una totalidad dinámica desde el
punto de vista de sus relaciones con el movimiento y el espacio. Y con esta
dialéctica primera de su filosofía ( contraposición de finito e infinito) ya está prefigurando esa otra dialéctica de su sistema del instante y el tiempo.
Más tarde, en sus elaboraciones de madurez (Enciclopedia, 1817), tanto el
tiempo como el espacio son formas abstractas, simples posibilidades. Pero, a
diferencia del espacio, el tiempo "[ ... ] es el ser que, mientras es, no es; y
mientras no es, es[ ... ]".~º El tiempo es, pues, el devenir más concreto posible, alfa y omega de todas las cosas. Además, según nuestro filósofo, mientras el espacio es el tiempo negado, el tiempo es el espacio desarrollado, es
decir, negado y suspendido.
Finalmente, diremos algo acerca del tiem.po histórico en el sistema hege}i¡mo. Dicho tiempo es finito y la historia, con su curso temporal, avanza a
través de oposiciones, pues el devenir es la esencia del ser:
El tiempo es el devenir intuido, el concepto puro, lo simple, la armonía
basada en lo absolutamente contrapuesto [. • .] No como si el tiempo
fuera y no fuese, sino en el sentido de que el tiempo es el no-ser inmediatamente en el ser y el ser inmediatamente en el no-ser [ . .. ] En el tiempo
no es lo pasado ni lo futuro, sino solamente el ahora: esto es, precisa• HEGEL, J. G. F., Enzyklopadie der philosophischen Wissenschaft, 6a. ed., "Felix
Meiner-Verlag'', Hamburgo, 1959, p. 210.
'° lbid., p. 257.

142

mente para no ser como algo pasado; y dicho no-ser se trueca también
en ser, en cuanto futuro.u

La Historia, llamada por Hegel "exégesis del espíritu en el tiempo", muestra lo eterno como aquello dotado de un desarrollo temporal. En la Historia
el Espíritu alcanza su propia plenitud, al liberarse del pasado mediante su
reconstrucción a través del pensamiento. Pero la eternidad no es un momento
~el tiempo, ni tamp~co aparece, siguiendo un orden cronológico, después de
este, porque la eternidad no es la suma de los momentos del tiempo, aunque tampoco se desvincula de él, pues ambos lo están por una relación
dialéctica: la eternidad sólo puede ser la negación del tiempo, su más definida
antítesis,
Pasamos ahora al filósofo francés Henri Bergson, quien concibe el tiempo
como duraci6n, y ésta, a su vez, en calidad de vída. Ahora bien, la susodicha
duración es todo lo contrario del tiempo espacializ.ado, siendo este último el
resultado de concebirlo del mismo modo que el espacio. Mas el tiempo real es
heterogéneo y continuo, y constituye la duración, la cual jamás se puede
aprehender con la inteligencia, sino con la intuición:
La duraci6n pura es la forma que adopta la sucesi6n de nuestros estados de conciencia cuando nuestro yo se abandona al vivir, cuando se
abstiene de establecer una separo.ci6n entre el estado presente y los estados anteriores. No hay necesidad para esto de absorberse necesariamente
en la sensación o en la idea que pasa, porque, entonces, por el contrario,
cesaría de durar. Tampoco hay necesidad de olvidar los estados anteriores: basta que al acordarse de estos estados no se los yuxtaponga al
estado actual como un punto a otro p1mto, sino que los organice con él,
como ocurre cuando recordamos fundidas, por decirlo a.si, las notas de
una melodía. 42

La duración no es, pues, solamente duraci6n en la conciencia, sino que pertenece a la realidad, de la cual es su dimensión ontológica fundamental. En
consecuencia, el tiempo real ( el tiempo ontológico en que se desen_vuelven las
cosas), lejos de ser --como quiere Kant- una pura forma de intuición que
pone el sujeto y al cual es relativa, consiste en algo referido a la realidad en sí
« HEGEL, J. G. F .. Vorlesungen übu Geschichte der Philosophie, "H. GlocknerVerlag", Sttugatt. 1965, Band XVIII, p. 355.
0 BERGSON, H., Essai sur /es données inmédiates de la conscience, ed. "Félix Alean", París, 1926, p. 76,.

143

�misma. Por tanto, el tiempo real, que es la duraci6n, es la dimensi6n ontol6gica
básica de la realidad.

A quien fuere incapaz de darse a sí mismo la intuición ~e su ser, prolongándose en la duración, nadie ni nada podría dársela, ni los conceptos
ni las imágenes. La única función del fil6sof o debe ser la de _prov~car
un cierto trabajo que los hábitos intelectuales, útiles para la u1da, henden a perturbar en la mayor parte de los hombres. La i~agen ti~ne, al
menos, esta ventaja, que nos mantiene tn lo concreto. Ninguna image1L
podrá sustituir la intuici6n [ ... )."
El pasado coexiste con el presente, pues ambos son lo mismo, porque ser no
es sin más ser actual. Como dice Deleuze, el pasado es en sí porque "[ • • •] la
id~ de Ja 'contemporaneidad del presente y del pasado tiene u~a última consecuencia. No solamente el pasado coexiste con el presente, sino que [como
!,asado] se conserva en sí mientras que el presente pasa, resulta que es el
· en cada prrsen te" .◄•
pasado entero todo nuestro pasado, el que coexiste
Con referencia al tiempo, otro gran filósofo francés, Gabri~l, Marce!, c?n•
sidera que no hay un pasado inmutable, porque éste convertma la suces1~n
vivida en simultaneidad; mas esto último destruiría el carácter Y el peculiar
sentido de Ja sucesión. En la experiencia concreta se desvanece gran parte
de lo vivido. Disipación pura que permite c-onstruir realmente al ser humano.
Y. en verdad -prosigue nuestro filó ofo-, se recuerda tan solo aquello que
n~ se recuerda es decir, lo que se ofrece de modo fulgurante, pues el pasado
carece riguros:imente de una fonna precisa de exposición: hace, h, sería
cosificar lo recordado. Y puntualiza de este modo:

Cuanto más in concreto se piema el pasado, tanto mtn"s sentido tiene
declararlo inmutable. b1depe11dionteme11te del acto presente y de la interpretación recreadora c:ciste un cierto esquema. de ~contu imúntos que
no es más que una simple abstracción. Pro/ u11dizac1~n del pasado, _fu tura del pasado. lr1terprttación del mundo en funci6n de las técnicas,
a la luz de las técnicas. El mundo legible, descifrable.º
De de que somos en el mundo ya no es posible e\·a~irsc de ~ ~mpo:alidad
y de su más seguro pon: •nir: la muerte.. fas nuestra idea de f11utud n ene de
11 Bl!.RosON , H., Lo. pensdt et le mouuant, Introduction a la ml taph)•sique, op. cit.,
p. 615.
44 D&amp;uua, G., L, B,rgsonnisme, ed. "P.F.H", París, 1966, p. 44.
.. MAROEL, G., Etre el o.voir, ed. "Gallimard", París, 1935, pp, 186-187.

que nos aplicamos a nosotros mismos los esquemas temporales, corrientes, adecuados a las cosas. Pero el hombre pertenece a otra dimensi6n denominable
supratemporal. [ ... J El inmenso servicio que debiera ofrecemos la filosofía
sería despertamos, desde este lado de la muerte, a esa realidad que nos envuelve seguramente por todas partes, pero ante la cual, por nuestra condici6n
de seres libres, tenemos el tremendo poder de rehusamos sistemáticamente [ ... ]"." Y agrega Marce) a este respecto:

El tiempo -tal como ocurre en toda improvisaci6n- es la forma en
que estamos sometidos a prueba en cuanto existencias. Desde este punto
de vista, la única manera de trascender ti tiempo no consiste en elevarse
a la idea vacla de un totum simul -vacía justamente porque es exterior a
ml-; sino, por el contrario, en participar, de un modo cada vez más
efectivo, en la intención creadora que anima el conjunto. En otros términos, trascender el tumpo significa elevarse a planos en que la sucesión
aparece como cada vez menos dada, en los cuales deviene cada vez más
inadecuada e inaplicable la represtntaci6n cintmatográfica de los acontecimientos.u
La vida humana es, en cierto modo, una posibilidad de imposibilidades, y
contra esto nos propone Marce! una extraña f6rmula: "el tiempo como fonna
de nuestra prueba". Si se deja llevar por el tiempo, el hombre es efímero
pasar entre dos adas; mas puede recobrarse a sí mismo, en sí mismo, cual
el horrw viator (el hombre transeúnte) que alcanza a defenderse de la continua erosión de lo temporal. Pues la muerte es la prueba decisiva a que nos
somete el tiempo, porque "[ ... J el problema de la muerte coincide con el
problema del tiempo en lo más agudo, en lo más parad6jico de sí mismo".' 8
fuerte que pone a prueba la pre encia del tú, el cual no es jamás, para mi,
un dato de conocimiento, sino una comunicación, que sólo puede evocarse o
invocarse. Claro es que el tú es dable como objeto (cosa), pero, en ese
caso, es la desnaturalización y la negadón del otro tú al cual estamos ligados
auténticamente (cuando tal cosa ocurre) por la fidelidad. ·, en consecuencia,
condure Marce!: "Reflexioné e ta tarde [ ... ] que la única victoria posible
sobre el tiempo participa [ ... ] de la fidelidad (frase de ietzsche tan profunda ) : el hombre es el único ser que hace promesas".•9
• MAa.cEL, G., El misterio del Str, trad. de E. M. Valcnti~, cd.
" MARe.tL, G., Etre et a11oir, op. cit., pp. 21-22.
•
fAROEL , G., Prdstnct et lnmortaliU, ed. "Gallimard", París, 1959, p. 58.
.. MARCBt., G., Etre ,, avoir, op. cit., p. 16 .

144

145
humaniw-10

�Fidelidad que -si es de veras- es testimonio, o sea la inalterable conser•
vación de aquello que se da en la presencia•comunicaci6n, y que se _mueve
por sobre lo que Marcel denomina "~em~o-abismo'.', por_q~e pone ..siempre
en peligro mi porvenir. El acto del testtmomo -prosigue d1c1endo-- [ • • •] es
un modo de trascender el tiempo en ra:zón misma de lo que hay para nos·

cionalmente, la manera de ser del futuro. "El tiempo no transcurre en forma

lineal pasando por momentos sucesivos, sino que consiste en una red de intencionalidades por la que el advenimiento de un momento nuevo transforma
todos los demás momentos[ ... J". 55 Y añade:
El presente tiene en sus manos el pasado inmediato, sin ponerlo como
objeto, y como éste retiene de la misma manera el pasado inmediato que
lo ha precedido, el tiempo transcurrido es retomado y aprehendido en
su totalidad en el presente. Lo mismo sucede con el porvenir inminente
que también tiene su horizonte de inminencia. 811

otros de absolutamente real".50
Ahora bien •en qué consiste la esencia del hombre, dentro del contexto
't
'l
del tiempo que salva o aniquila, según la circunstancia? Marcel cree -so o
ésto- que en la esencia de lo ontológico se halla el no-poder ~er, a menos
que se le aprehenda antestiguándolo. 51 Porque el hombre_ es ~as que nada
esperanza, o sea la condición de posibilidad ~nto del testimo~~ c~?1º de la
fidelidad. Según é~ esperar es resuelta negaci6n a hacer una _lista de pro·
habilidades, porque la realidad es inagotable. Con lo que el b~mpo se _des-poja de esa condición limitadora y fatal, capaz de proveer un tiempo abierto
opuesto a ese otro tiempo cerrado del alma contraída.~2
Tócale el tumo ahora a otra gran figura de la filosofía francesa contemporánea, o sea a Maurice Merleau-Ponty, quien se ocupa tambi~n extensa Y
minuciosamente de la cuestión del tiempo. "El problema [nos dice] es ahora
explicitar este tiempo en estados nacientes y en vías de ap~recer, siempre
sobrentendido por la noción de tiempo, y que no es un obJeto de nuestro
saber, sino una dimensión de nuestro ser." 53 Es indiscutible, al leer ]o precedente, que el autor ha conseguido establecer una breve y preds~ diferencia
entre la "idea" del tiempo y la "realidad" del mismo. Ahora bien, ¿ dónde
podemos localizar dicha realidad? Según Merlau-Ponty, el tiempo surge en
un "campo de presencia" abierto al mundo que contiene al hombre, como
tampoco es sustento del ser en el mundo. No está en las cosas, ni tampoco en
los estados de conciencia o en las relaciones ideales propias del yo puro: es
"[ ... ] la experiencia originaria eñ que el tiempo y sus dimensiones aparecen
en persona, sin distancia interpuesta, y en una evidencia última [ ... )". 54
Siguiendo más o menos a Husserl nos dice Merleau-Ponty que tod~ percepción contiene un campo de presencias constituidas por un doble honzonte de
pasado y futuro; mas no se trata de tres pe~pectivas capt:1das en_ ~ctos _separados: lo ya sucedido obra sobre la percepción actual y esta ant1c1pa, inten-

00
11

"

ª

!bid., p. 65.
!bid., p. 143.
MARCEL, G., El misterio del Ser, op. cit., p. 336.
MERLEAo-PoNTY, M,, Phlnomenologie de la Perception ed., "Gallimard", Parls,

1945, p. 475.
" !bid., p. 476.

146

Ahora bien, Merleau-Ponty entiende -conforme con Husserl- que el presente es la dimensión privilegiada debido a que es "el punto de vista sobre
el tiempo". 57 Y como éste tiene un carácter extático ( como ya había dicho
Heidegger), cada instante es la suma total del tiempo. Debido a que es éxtasis,
el presente hace que el tiempo no sea ni "interior" ni "exterior", sino que
nosotros mismos somos "el surgimiento del tiempo". 58
. L~ ª~,tén~ca experiencia del tiempo no requiere que se denuncie su espacializaczon, siempre que por espacio no se entienda un "espacio objetivo" ( al
cual se opone el tiempo), sino esa "primordial espacialidad" a la que se abre
nuestro cuerpo como ser en el mundo. Po.r otra parte, al reflexionar sobre las
relaciones del tiempo con el cuerpo y el mundo, se advierte que si bien el
cuerpo es sostén del tiempo, éste, por su parte, permite la comprensión
del cuerpo, al facilitar la unión de cuerpo y alma, es decir, la transformación de la capa biológica del hombre y de la existencia en existencia personal.
Además, con la ayuda del tiempo se puede resolver la grave cuestión de la
intersubjetividad, indicando el modo de alcanzar el conocimiento del otro
haciendo ver cómo el presente contrae el tiempo transcurrido y el tiempo futuro, no obstante poseerlos sólo en "intenci6n" y no en sí mismos. 59
Con referencia al tiempo y a la eternidad Merleau•Ponty cree que ésta es
incapaz de contener a aquél, porque la eternidad, concebida como "presente
de todas las existencias", alude sólo a la existencia humana temporal. Para
que se pueda hablar de eternidad es menester que lo sucedido haya sido en el
"
•
"
"
"'

!bid.
!bid.,
Ibid.,
!bid.,
Tbid.,

p.
p.
p.
p.

83.
85.
489.
84.

147

�tiempo. La temporalidad so es un "espesor" simultáneamente reunido Y disperso que: a) se ofrece como un "ser de latencia"; b) es un "ser de profundidades"; c) es la "presencia de cierta ausencia". 61 Al apropiarse de todo el
tiempo, el presente establece lo que Merleau-Ponty llama "identidad sin superposición" entre el polo de lo envolvente (tiempo) y el polo de lo envuelto
(cuerpo) _e2 De ahí se sigue que jamás -como esquema filosóf~co- puede
captarse totalmente el tiempo, intelectualizándolo, porque, en ngor de verdad, es sólo la "[ ... ] experiencia simultánea de lo captan te y lo captado en
todos los órdenes [ ... ]".83
Según Merleau-Ponty, la filosofía no es un examen de hechos consumados;
su misión es instalarse en el presente del fluir temporal, y, lejos de ser conocimiento de tal o cual sector del saber en general, es empresa que consiste en
descubrir las fuentes del saber. La filosofía -prosigue diciendo- se esfuma
allí donde comienza el mundo de lo constituido y su tema de la espontaneidad,
que halla su "fundamento y medida" en el tiempo. Y, por tanto:

En el plan del ser jamás se comprenderá ~ue el sujeto sea a l_a vez
naturante y naturado, infinito y finito. Pero si reencontramos el tiempo
bajo el sujeto y si la paradoja del tiempo se relaciona con las del cuerpo,
el mundo, la cosa y el otro, comprendemos que, más allá, no hay nada
que comprender. 64
Para entender la interpretación hecha por Sartre del problema del tiempo
es necesario tener en cuenta todo el proceso de esa subjetividad que arranca
de Descartes y llega hasta nuestros días. Hwne, por ejemplo, es un ca~ destacado: según este pensador, la estructura del espíritu está ~da P.ºr el t~empo;
pues lejos de tener una orga.nizaci6n, el_ espíritu,~ mero flmr de unp~es1ones e
imágenes sensibles; sucesión que, graoas al habito, construye ~l s~~eto cognoscente. Kant, por su parte, considera el tiempo como forma mtuJ.bva d~ la
subjetividad trascendental. Para Hegel el espíri~ es sustancia_ vuelta suJeto
y el tiempo su manifestación exterior. O sea que este es el cammo ~u~ ha de
recorrer la razón a fin de ere.me a sí misma a través de la aprop1ac16n del
mundo. En cuanto a Husserl, el tiempo es la forma en que se unifica la
corriente de las vivencias en torno a una sucesión siempre renovada de "aho111

MERLEAu-PONTY,

M., Le Visible et l'lnvisible, cd. "Gallirnard", París, 1964, p. 176.

Ibid., pp. 178-179.
n lbid.
ª Jbid., p. 319.
" [bid., p. 419.

n

148

ras" alojados en el pasado y tendientes al futuro. ¿ Y en Sartre? Pues bien su
ontología condiciona tanto el sentido como la significación del tiempo, c~ya
elucidación debe efectuarse mediante sus conceptos de Ser y Nada. Ahora
bien, según Sartre, la nada es la más pura forma de la conciencia, y esto
es así porque la conciencia, en sí misma, carece de contenido, pues éste
viene dado en cada caso por el objeto trascendente hacia el que la misma
tiende. Y como fuera del acto de "poner el mundo" frente a sí, su ser se
agota en esta pura posición del mundo, la única conciencia que tiene de sí
es la ele su objeto en tanto que lo pone, tal "conciencia de conciencia" está
muy lejos de ser una "conciencia reflexiva". Sartre dice que "[ ... ] el ser
de la conciencia es el cogito pre-reflexivo anterior a todo conocimiento que
la conciencia pueda alcanzar de sí misma por reflexión [ ... ]".85 En consecuencia, el acto de conciencia sólo es dable como "conciencia inmediata" ~s
decir, no reflexiva- de sí misma. El ser de la conciencia no coincide consigo
mismo ( como sucede con el ser de un objeto material), sino que es una
dualidad, pero evanescente tan pronto como se trata de captarla. Por eso, la
conciencia de algo es conciencia de sí, de manera que ell¾ que lo es siempre
de otra cosa, conserva, empero, en la unidad de dicha relación una relación
consigo misma. He ahí por qué -según Sartre- el para sí es el modo de ser
peculiar de la conciencia; mientras el ente -carente de esa dualidad- al
ser absolutamente idéntico consigo mismo, es en sí.
Ahora bien, aun cuando la conciencia se muestra como nada (negación
del ser), desde esta negación originaria determina la positividad del ser.
Por eso, L'etre et le néant es precisamente un profundo y dilatado estudio
sobre la Nada, es decir ( conforme con Sartre), sobre la conciencia. Y el
tiempo es una de las formas en que se efectúa el no-ser de la conciencia,
porque en él, al escapar a la identidad consigo misma, se aleja de sí, trascendiendo hacia el pasado y hacia el futuro. La crítica sartriana de la idea
del tiempo como sucesión de "ahoras", independientes entre sí, deja ver que
las dimensiones temporales no son aislables una de otra y, sin embargo, son
susceptibles de una vincolación exterior a las mismas. Dicha relación, dice,
es interna y originaria; y para que suceda esto es imprescindible negarle al
presente, pasado y futuro los caracteres del en-sí, admitiéndolos, en cambio,
como modalidades del para-si. En tal caso -asevera Sartre- yo no tengo un
pasado, &amp;ino que soy mi pasado. Mas cabe preguntar c6mo son mis vivencias
pasadas, y lo cierto es que toda vivencia presente es el resultado de una continua reflexión recíproca de la conciencia en la vivencia. Mientras que el
pasado es una de las formas en que la conciencia trasciende de sí misma deª

SARTRE,

J.

P., L'ltre et le néant, ed. "NRF", París, 1943, p. 19.

149

�bido a su constitutiva inadecuación. El presente y el futuro son modos de
distancia de la conciencia respecto de sí misma.
Considerada como estructura orgánica la dialéctica del tiempo no permite
imaginar una separación de sus distintos momentos. Contemplado desde un
punto de vista estático, el tiempo es continuidad irreversible cuyos términos
finales son el antes y el después, temporalmente unificados, y al temporalizar
su propio &amp;er, completa cada uno su ser fuera de sí en el otro, introduciendo
el no-ser. Mas debe tenerse presente que el tiempo no es independiente de la
conciencia y anterior a ella: el tiempo es la manera de ser propia de ésta.
En consecuencia, el tiempo es forma de la conciencia, porque ésta sólo existe
en forma temporal. El fundamento de donde proviene el tiempo es la subjetividad y de ella sale el tiempo del mundo, tiempo objetivo y universal.
Por eso la realidad del tiempo es una y la misma con la realidad y la conciencia; de manera que el tiempo de ésta es la forma fnndamental del tiempo
en general.
Nos resta por ver a otro gran filósofo francés, Louis Lavelle, cuyas especulaciones sobre el tiempo están decisivamente relacionadas con la eternidad.
Según afirma, una y otro cobran sentido en {unción del hombre, pues son
copartícipes entre sí. Ahora bien, la realización a que aspira el hombre supone
un caminb y, en consecuencia, una distancia, que es precisamente el tiempo.
Este tránsito es la existencia (temporal) y debe rematar en la esencia (eterna) .
Conquistar dicha esencia es participar libremente en el Ser, en el cual alcanzamos "nuestro puesto eterno" .60
Comparemos al hombre con Dios: 6ste sólo tiene esencia, que en Él es

"[ ... ] la existencia de la esencia, o la esencia tomada en su actualidad y
no ya en su posibilidad [ ... ]" .67 Pero Dios pone en el hombre la posibilidad
de buscar la coincidencia consigo mismo, y en esto consiste su esencia. Ahora
bien, el actó de participación supone un intervalo entre la nada . y la esencia que le es propia, porque se trata de una nada relativa, que permite pasar
de una forma de existencia a otra ( de la esencia posible a la esencia efectuada). El tiempo es el intervalo entre el Ser Absoluto (Dios) y el ser humano
que puede participar de fü, y, "[ ... ] entonces, se puede decir que el tiempo es el intervalo que separa esta finitud de esta infinitud y que los une [ ... ]" .118
El tiempo es quien separa al hombre de aquello que ha sido, de modo que el
pasado es siempre la distancia entre lo sido y lo que llegamos a ser. Y es jus.. LAVELLE,

L., De l'acte, ed. "Aubier", París, 1946, p. 95.

"' lbíd., p. 92.
• LAVELLB, L., Dv. temps et de l'éternité, ed. "Aubier", París, 1953, p. 19.

150

tamente el pensamiento de este intervalo el que descubre el sentimiento
del tiempo y, en consecuencia, "[ ... ] el tiempo nace de una no-coincidencia
de mí con el presente de un objeto, es decir, con un aspecto del ser del que
estoy separado [ ... ] Cuando se realiza esta coincidencia, cuando tiene lugar
la percepción, no hay más tiempo[ ... )".69
Tres .son las form~ de existencia, según Lavelle: pasado, porvenir, instante. El pasado consbtuye nuestro presente espiritual; el porvenir, siendo como es pura posibilidad, no es distinto del presente eterno dable en todo moro~~ al hom.bre como participación; el instante (del acto) o sea la participac10n en el mstante de Dios. La vida temporal es el medio de obtener la
vida eterna, y, desde luego, es una opción dada al hombre, quien puede escoger entre una y otra. Mas tiempo y eternidad no se contradicen el uno al
otro, sino que el lugar de su convergencia es el hombre. La vida humana es
una propuesta hecha a la libertad, y la respuesta es la actualización de una
esencia posible. Pero si se olvida que el tiempo es el que facilita la conversión
de la posibilidad en actualidad, entonces se le reduce al orden de la sucesión fenoménica, o sea al tiempo del devenir sensible, cuya esencia es perecedera.
En conclusión, no es posible separar los aspectos del tiempo unos de otros
por~ue constituyen el ac~eso desde el devenir hasta la eternidad. El tiemp~
-dice Lavelle- es un mstrumento creado por el acto mismo mediante el
~ual me creo1 q~e e~, en sí, una apertura a la eternidad que, mediante la
libertad, le confiere rnmortalidad al hombre, la cual -prosigue diciendo"[ ... ] testimonia la presencia de un acto espiritual que, para ser, necesita
encarnarse en el devenir, pero de modo tal que domine a todo el devenir sin
que este devenir mismo jamás sea capaz de someterlo o hacerlo su:umb"JI [ • . . ]'' .10 D e manera que e1 ti.empo,
.
aJ ser la vía de acceso a la eternidad, se h~lla pre~nte en ésta, porque "[ ... ] somos una libertad que eternamente qmere la vida que se hizo y que jamás ha acabado de agotar [ ... ]". 71
La elaboración más profunda del tiempo, hecha hasta el presente en la
cultura occidental, es, sin lugar a dudas, la llevada a cabo por Martín Heidegger en Ser ,, Tiempo. Pues "[ ... ] aquello desde lo cual el 'ser ahí' en
general_ comprende ~ interpreta, aunque no expresamente, lo que se dice 'ser'
es el tiempo. Este nene que sacarse a la luz y concebirse como el aenuinD
horizonte de toda comprensión y toda interpretación del ser [ ... ]". 7; Como
• lbid., p. 22.
"LAVELLE, L., De l'áme humaine, ed. "Aubier", París, 1951, p. 503 .
" LAVELLE, L., Du temps et dB l'éternité, op. cit., p. 437.
0 HEIDEGGER, M., Sein v.nd Zeit,
eomarius Verlag, Tubingen, 1949, Intróducci6n,
cap. II, parág. 5,

151

�puede advertirse desde el comienzo, el gran metafísico alemán considera indispensable, a los efectos de la exégesis del Ser, relacionarlo con el Tiempo,
porque, según dice, la Existencia humana depende de la temporalidad, de
manera que el existir supone una unidad basada en dicha temporalidad, la
cual fundamenta igualmente la "facticidad" ( porque, al fin y al cabo, el
hombre es un hecho), como también así la "caída" ( estamos yacentes o "tirados" en el mundo). Vese, pues, que para Heidegger tanto el Ser como la
Existencia se refieren primordialmente al hombre. Tampoco la temporalidad,
alojada en el tiempo, va creando el pasado, el presente y el futuro. Pues la
temporalidad no es un ente. Y si no lo es, entonces, ¿qué es? Heidegger re·
ponde de esta manera: "[ ... ] La temporalidad es el original 'fuera de sí y
en para sí mismo'. Llamamos, por ende, a los caracterizado fen6menos del
advenir, el sido y el presente, los 'éxtasis' de la personalidad [ ... ]". ra Según:
Heidegger, el futuro es la manifestación por excelencia de la temporalidad
original y propia. Ahora bien, no debe preguntarse por el modo en que se
convierte el tiempo infinito en ese otro llamado por Heidegger "temporalidad
finita, original" sino, al contrario, "( ... ] c6mo surge de la temporalidad propia y finita la impropia [ ... J" .H Y cómo es posible que ésta convierta el tiempo

=

constituye un regreso resignado. La temporalidad se da sólo en sus é t .
( p:;n~, pasado, futuro) . Ahora bien, ni siquiera la temporalidad orig::Z.
Y ab~luta, por lo que, en conclusión, al descubrir la temporalidad
gm.
es posible, entonces, y sólo entonces interpretar la Exi ten . desd
el horizonte de esa temporaJ'd
'
ciaS
e
J a d como paso previo
para una , . del
cuanto tal.
egesis
er en

:ri .

d En resum~, debe decirse que la filosofía de Heidegger es Ja culminación
se~~~m~or~umo en el ~undo contemporáneo, al hacer de Ja temporalidad el
o e
preocupac16n en qu consiste la Existenc· .
d' h
lidad es la "unidad • • . d
ia, pues 1c a tempora.
ongmana e la estructura del cuidado" Además I t
poralidad de la .Existencia es e ncialmente finita por es~ en si •. ª e~abocada a la muerte. En consecuencia, el Existencialismo d H, .d
; por s1,
b 1 •
e e1 egger remata
e~ un a so utt mo de la Existencia que llega aJ extremo de negar la e
CUl trascendente del tiempo.
sen-

finito en otro infinito.
Ahora bien, el Dasein {el "ser ahí" o existencia humana) e·, e encial y
primordialmente, temporalidad, y este Dasein se revela a sí mismo como cotidianidad, historicidad o intratemporalidad. Cuando se expone dicha temporalidad se hacen patentes las complicaciones de una ontología original del
"ser ahí". Pues dicha temporalidad -en cuanto lo es esencialmente-, constituye el fundamento de la hi toricidad de la Existencia (humana) que, al
ser Existencia temporal, es histórica, o sea el {mico modo de existencia para
ella. Cuando se con idera la hi toricidad de la Existencia I humana), ésta nos
re\·ela no sólo el ser de la Exi tenria como "cuidado" (Sorge), sino también
el ser de este último como "temporalidad". "El análisis de la historicidad
del 'ser ahí' trata de mostrar que e te ente no es temporal por 'estar dentro
de la historia', sino que, a la inversa, sólo existe }' puede existir históricamente
por ser temporal en el fondo de u er." is Como la Existencia es indudablemente un ''&lt;'star a la muerte", ella se integra paulatinamente en lo que ha
sido realmente en un futuro hacia el cual
proyecta y desde el que retorna.
La temporalidad agota la totalidad d 1 r de la Existencia, y, en cuanto
fundamento de su ser, el descubrimiento del "ser hacia", el cual, a la vez,

11

Jbid., Primera parte, Segunda secci6n, cap. III, parig. 65.

" Tbid.
" Jbid., parág. 72.

152

153

�EL PROBLEMA DE LA ENSE~ANZA DE LA FILOSOFÍA

Da.

ALFONSO LÓPEZ QuINTÁs

Universidad Complutense, Madrid.

LA PUBLICACIÓN en Francia de la obra Qui a peur de la philosophie (Flammarion, París 1977) ha vuelto a renovar la conciencia de la gravedad de un
tema cultural muy antiguo y complejo: cómo cultivar la filosofía y cómo
expresar los resultados de la investigación. Desde Aristóteles se considera la
Metafísica como una fonna de saber que debe estar en trance continuo de
búsqueda. No se deja apresar definitivamente el objeto de la filosofía, y apenas es posible delimitar su alcance, definirlo escuetamente. De esta indelimitación se deriva la ambigüedad nata de la especulación filosófica y la dificultad de su transmisión.
Un virtuoso de la expresión filosófica como fue Platón, dejó para siempre
constancia en su Carta Séptima de la resistencia innata de la filosofía a ser
reducida a esquemas fácilmente transmisibles y manipulables. El afanoso de
sabiduría debe inmergirse en la problemática de la realidad durante largo
tiempo, como se trata a una persona. Tras este periodo de búsqueda creadora,
llega un momento en el cual, como un relámpago, se alumbra de súbito en
su mente la luz de la comprensión. No tiene sentido intentar ofrecer en resumen el precipitado de esta larga, paciente y a menudo penosa experiencia.
Platón hizo tempranamente esa forma singular de experiencia humana que
es la filosofía. Al transmitirla, se esforzó por conservar el ritmo lento de su
génesis y su carácter dialógico.
De la enseñanza platónica parece deducirse que no cabe enseñar filosofía;
a lo sumo puede sugerirse cuál es el camino --el "método"- del auténtico
filosofar. Así lo han pensado eminentes filósofos a lo largo de la historia.
Sin embargo, la filosofía no dejó por ello de convertirse hace tiempo en una
disciplina académica, a nivel de enseñanza superior e incluso media.

155

�prevalencia
Debido a múltiples factores -revisión de ~lanes de. estudio,
se plantea
del espíritu cientificista, declive del h~~mo ~lásico. · ,-,
hoy de modo acuciante el problema de s1 tiene senndo
a) enseñar la filosofía;

2. Es un tema decisivo para la formación humanística de las jóvenes generaciones, y, en general¡ de todos los que desean ahondar en el conocimiento de la realidad. La filosofía, lejos de reducirse a una forma de
saber esotérico sólo accesible a una élite y sólo importante para un grupo de profesionales ("filosofía para profesores de filosofía"), constituye
un modo de conocimiento ineludible en toda persona que desee asumir
su condición con plena racionalidad.

b) enseñar la filosofía obligatoriamente;
c) enseñar la filosofía como disciplina obligatoria incluso a los estudiantes
de bachillerato.
Un grupo de intelectuales franceses ("Graph": Groupe de réfléxion sur

l' seignement de la philosophife) y otro de alemanes (centrados en torno a
;nreciente revista Zeitschrift fiir Didaktik der Philosophi~, SchroedeJ, H_~nnover) se han propuesto dar contestación urgente y cumplida_ a esta c~esbo?,
en la seguridad de que actualmente se está jugando el porvenir de la f ilosof1a
como disciplina académica.
Todos los que estudian este tema, lo califican unánimemente de arduo, decisivo y urgente.

Es un tema difícil de resolver por venir implicado en la condició~ rnis~a
l. d e l a expenenoa
· · f'l
'fica "Ce qui a le plus manqué a. la philosophie
1 oso 1 .
•
-advierte Bergson- c'est la précision. Les systemes. philosophlques ne
sont pas taillés a la mesure de la réalité ou nous vivons. Ils son trop
larges pour elle".1. Una y otra vez ha rechazado Bergson toda forma de
· · filoso' fi'ca que se reduzca a mera manipulación de conceptos.
experiencia
.
•
d l
Inició su vida publicística con un estudio de los datos mmediato~ e a
· ·
1 largo de toda su obra postuló un rnodo de filosofar
conciencia, y a o
.
que aborde los problemas de forma directa y experiencial., Y elabore ~
sistema conceptual a medida de cada vertiente de la realidad. La realidad evoluciona, encierra novedad, es sorpresiva y, como tal, sól~ ~e ofrece
a modos de conocimiento flexibles que se adapten a las condiciones de
los diferentes objetos-de-conocimiento. 3

E tamos ante un problema de método, y toda cuestión metodológica
8
delicadaporque eJ· erce una influencia decisiva en la marcha del
es muy
l' .
.
pensamiento. La solución de los problemas metodo ~gicos exige capacidad de tomar distancia, a fin de ganar persp~ctiva,_,ver las cosas
en conjunto y medir las consecuencias de cada onentac1on.

1

Ofr. La pensée et le mouvant, PUF, Parla, 1934 p. 1.

~ Cfr.

156

Op. cit. p. 98.

3. Es un tema que reclama soluciones urgentes a fin de conceder a la filosofía toda su efectividad formativa. La desorientación metodológica que
impera en la enseñanza de la filosofía está cubriendo a ésta como disciplina de un peligroso halo de descrédito que puede inspirar medidas
drásticas a la hora de la revisión de planes de estudio.

Si se analizan de cerca los libros de texto, se advierte que se ofrece
a los estudiantes el resultado escueto de la investigación, en fotma de datos arropados en un lengua je a menudo conceptista, muy racionalizado,
que se interpone como un velo entre la mente del autor y la de los lectores. Apenas se deja entrever la peripecia intelectual del descubrimiento
de la verdad, la génesis de los conocimientos que se transmiten. Un fenÓ•
meno cultural sólo se lo conoce en verdad si se logra verlo en su génesis.
Esta labor "enérgica" de pensar los fenómenos como si se estuvieran
gestando -esfuerzo que solicitaba Fichte de los alumnos que deseaban
aprender su Doctrina de la ciencia- puede muy bien ser realizada en
clase si el profesor no se limita a ofrecer resúmenes, sino que revive
ante los estudiantes el proceso que lo llevó al conocimiento personal
de los temas explicados. Sin embargo, la nerviosa pretensión de ofrecer
multitud de datos en períodos lectivos cada vez más restringidos lleva casi
fatalmente a los profesores a reducir la enseñanza filosófica a la exposición más o menos bien hilvanada de datos, carente er'l todo caso de
ímpetu recreador. La formación filos6fica consiste en poner en forma la
capacidad de abordar en su núcleo las realídades y problemas, sin quedarse en las ramas de una erudición apenas asimilada. La auténtica
cultura significa cultivo del espíritu, poder de comprender por dentro,
con ímpetu e iniciativa personales, los grandes temas y enigmas que presenta la realidad en general, y de modo especial la existencia del hombre. Esa comprensión interna se traduce en dominio, amplitud de pers.
pectiva, rigor crítico, posibilidad de tomar una posición personal.
Un curso universitario de Filosofía no debe reducm¡e a tomar apuntes y dar cuenta de su contenido. Tiene por meta ineludible co-gestar
personalmente una asignatura, es decir, la filosoffa toda desde una de-

�terminada vertiente. Las diferentes asignaturas filosóficas no son compartimentos estancos. Cuando se hace filosofía con la debida intensidad,
todo vibra, en cualquier terna se hace presente la problemática entera
de la Filosofía. Este carácter interacciona! de los temas filos6ficos hace
particularmente dificil la investigaci6n y la enseñanza filosóficas, que se
ven obligadas a adoptar un método en espiral. Los alumnos se quejan
con frecuencia de que finalizan la carrera sabiendo una serie de datos
pero sin confianza ninguna en sus posibilidades de filosofar y, mucho
menos, de exponer por escrito sus meditaciones filos6ficas.
Hablando en términos generales, puede decirse que falta. en la enseñanza filosófica la vertiente de creatividad personal, de ímpetu creador,
de contacto vivo con los textos de los grandes autores.
De esta laguna. se deriva una actitud de retracción frente a las tareas
investigadoras. Como -por otra parte- el acceso a los puestos docentes
no está condicionado en primer lugar por la capacidad investigadora,
pocos profesionales de la filosofía se entregan de modo sistemático y
constante a las tareas de investigaci6n.

4. Por mi parte, considero útil agregar que estamos ante un tema incomprensiblemente poco estudiado. Parece haberse llegado a la convicci6n
de que en la enseñanza filosófica no cabe una metodología rigurosa,
sin duda por el atávico prejuicio de que el único modo de conocimiento
riguroso es el cientüico. Si a esta falta de configuraci6n metodológica
se agrega la tendencia de buen número de filósofos a expresarse con un
lenguaje pretendidamente complejo, ambiguo y oscuro -lo que provocó
ya acerbas críticas por parte de Goethe--, las consecuencias pedag6gicas
deberán ser por fuerza desconsoladoras.

E11señanza y hermenéutica
A mi ver, toda explicación filos6fica debe ser genética, experiencia!; debe
transmitir en toda su viveza, en estado naciente, el proceso que le ha llevado
a uno al conocimiento. La enseñanza está vinculada en su raíz a la investigación. La metodología de la enseñanp. filosófica debe irse configurando a1 hilo
de la investigación filosófica. Enseñar filosofía es mostrar qe hecho cómo se
hace auténtica filosofía. El problema metodológico radica en poner al descubierto el proceso heurístico, el camino de búsqueda y descubrimiento de la
verdad.
Pocos pensadores ofrecen las claves de su investigación. Descubrirlas y patentizarlas es la tarea especüica del profesor de filosofía, que no debe preo-

c~p~r~e por com~ica~ a los alumnos toda la compleja trama de los sistemas
~osof1cos -tarea mdigesta., por inviable-, sino en sugerir Ja vía hennenéubca de acceso al núcleo de los mismos.

fil S6lo
'f se puede fundamentar debidamente la metodología de la ensenanza
. oso 1ca una vez ~ue se ha tomado opción en el problema de la Hermenéutica Y 5&lt;: ha determina~º. con suficiente precisi6n el modo peculiar de conocer
las realidades metaobJebvas: el lenguaje, los estilos, las obras de arte, las
personas humanas, las instituciones ...
En los_ últimos años: ~ve~s autores -Heidegger, Gadamer, Betti, Oorethhan realizado benementos mtentos de perfeccionar la hermenéutica mecli te
la aplicación
de la teoría del juego. Por mi parte, quisiera proseguir'· susm.
. .
vesttgaciones, ahondando en el carácter creador de la experiencia lúd ·
l álisis d
ica y
en e an
e los esquemas mentales que vertebran el pensamiento humano. Con -~!lo, la teoría hermenéutica desciende a la arena del análisis concreto y facilita claves certeras de interpretación y cri'ti"ca . Se conv1er
· te en

~

fuente fecunda de discernimiento.
El c~m?o de juego en que se alumbra el conocimiento de las realidades
metao~Jet1vas es el _lenguaje. No por azar, la filosofía se elabora y se enseña
a traves del lenguaJe. El lenguaje es el punto de partida del auténtico filosofar, porque está constituido por un cruce de ámbitos de significación que fun.
dan nuevos ámbitos de sentido.
El lenguaje de los filósofos no es un continente estático de un contenido
dado a modo de objeto, de forma más o menos velada. Es el lugar viviente
de con/luencia de diversos significados que se convierte en fuente de sentido.
Se trata de un acontecimiento de interferencia que el intérprete debe revivir
par~ , sorprender al pensador en su experiencia creadora originaria. Sin esta
tens1on creadora el lenguaje se reduciría a letra muerta. Los textos filosóficos
muestran, como las partituras musicales, una constitutiva menesterosidad en
cuanto requieren la colaboración del intérprete para convertirse en ca~pos
de iluminación, en obras en acto.
El lenguaje filosófico -tanto el investigador como el docente- debe
hí ul . .
ser
ve ,c ~ viviente de la tensi6n expresiva del hombre, que es tensión creadora
de amb~tos de comunicaci6n. El lenguaje que encarna experiencias creadoras
es acceSibl~ a todo ser humano que a través de su vida cotidiana haya desarroll~do ~n cierto grado su poder creador. Los tecnicismos adquieren justificac1on si responden a la necesidad de dar cuerpo a experiencias peculiares que
no recoge el lenguaje cotidiano. Nada en el lenguaje filosófico ha de ser

159
158

�peso muerto. Todo en él debe mantenerse cercano a la experiencia, para
apelar, a su vez, a la experiencia del lector u oyente. Cuanto se expresa filosóficamente ha de engranar -de modo más o menos mediato- en la capacidad creadora del estudiante. Si lo hace, el lenguaje es elemento mediacional
-no mediatizador- de cuanto en él cobra cuerpo expresivo. Lo mediacional
s toma transparente, no se interpone; se convierte en vehículo de presenc-ialización de lo expresado.

libre
juego
"hombre -en to rno" , d e1 campo ...ur_ iluminación en que se gesta la
.
,
f1losofia, el saber de lo profundo.ª
. Par~ hacer las paces con este género de ambigüedad propia del Jengµaje
filos6f1co se requiere advertir que tal ambigu"edad
.
no se contrapone a la
1 .
e_ andad. mo que la funda. Suele decirse que la cortesía del filósofo es la clandad; ~ada más_ exacto, a condición de aclarar seguidamente que la claridad
espe~i~ de la filo ofía consiste en poner de manifiesto aspectos de la realidad
no ob1etwables,
.. , ·
De
. sólo expresables en la tensión de los context
. os li ngwst1cos.
ahí 1
a necesidad
de
tensionar
el
lenguaJ·e
y
recurrir
a
la
d
·
d
.
para OJa para ar
cauce xp~Sl.vo a fen6menos que no son usceptibles de una expresión directa
Y serena, faalmente captable." La ambigüedad que desde el plano objeti · _
~ ~plano de ~jetos delimitados, asiblcs, localizables- aparece como
\:oci_dad Y osc~ndad desechable, se muestra a quien se mueve a nivel de
reaJ1dades relacionales-ambitales como una fuente de ·
·
be
. .
.
.
nqueza e.'7presiva que de.ª~quinrse al prrc10 de posibles malentendidos pero abre po. ibilidacles indefim~ a la cla~jficaci6n de los fenómenos más complejos de Ja existencia
Y penn'.te conse~~ la meta que se propone la hermenéutica actual en la tarea de mterpretacJOn de textos.

Para fundar sólidamente la metodología de la enseñanza filosófica y articularla de modo adecuado a la complejidad de los diferentes sistemas, se
requiere una filosofía del lenguaje elaborada sobre la base de la teoría del
juego, como acontecimiento creador de ámbitos.

cq:;.

o basta entonar loas al lenguaje, y tomar el lenguaje cotidiano como la
realidad original, al modo de Wittganstein. Lo originario es la relación creadora entre el hombre y su entorno, el campo de libre juego que se establee
entre el hombre como ámbito de iniciativa y las realidades del entorno
que tienen poder de apelarlo a dar algún modo de respuesta creadora. El
lenguaje es el campo donde se lleva a cabo este juego creador, que, como
todo juego, es una actividad interaccional-dialógica. El hombre se inmerge
de modo activo- receptivo en este campo envolvente, para ser promocionado
por el lenguaje y a su vez promocionarlo a él. El hombre modela el lenguaje
y es configurado a la par por el lenguaje. En cierta medida puede decire -con Heidegger- que "no es el hombre el que habla sino el lenguaje a
través del hombre" si no se reduce a éste a mero instrumento del lenguaje.
El hombre es un "partner" un colaborador activo, en el juego activo lingüístico del que brota la luz del conocer.

Meta de la hermenéutica
En su obra W as heisst Denke1i?, Heidegger propone al intérprete esta
triple tarea:
l. Hac;rse_ cargo de _los contenidos e.xpresos o implícitos de una obrn y de
la genesis de la mISma. El primer cometido de la hermenéutica es averiguar el verdadero sentido de lo que afirma un autor y clarificar el proceso
que lo llev6 a tales afirmaciones.

Este juego ha de entenderse como un acontecimiento móvil, sorpresivo,
indelimitado1 altlttlbrador de múltiples po íbilidades y, en la misma medida,
fuente de luz. Su indelimitación tiene un carácter eminentemente positivo:
el juego lingüístico abre campos indefinidos de sentido que desbordan la
sil!llÍÍicación acotada de cada uno de los elementos que lo integran. En rl
campo de iltuninaci6n que es el lenguaje se alumbran complejos de sentido
inéditos, originarios sorpre ivo .
Esta espléndida condición del lenguaj abre vías de expresividad siempr
nue,·as, pero somete al hombre al ríes o con tante de la ambigüedad. Si. por
afán medroso de evitar este margen de ambigüedad, se reduce el juego lingilistko a un mero portador estático de significaciones objetivistas, tomadas
del mundo cotidiano más a mano ("vorhanden", en e.-q&gt;resión de Heidegger)
se desconecta el lenguaje de los proceso creadores humano , del campo de

2. Captar las ideas que el autor no expresó y precisar ]a ra?.6n de tal laguna.
3. Adivina~ lo que e~ autor no llegó siquiera a pensar y debiera haberlo
hecho s1 fuera lógico con su punto de partida y su intención nuclear.
Pa~ real~ar esta compleja tarea, debe el intérprete .eguir por dentro el
devenir configurador de las obras, c;orprender su lógica interna, la Jóo'ica del
1

De todo lo antedicho ~e deduce la distancia que media entre eJ concep•o d ·
•• ·
'tú
la
• e Juego
nguutico que ll o a
b~ de la hermenfotica filos6fica y eJ que expuso Wittgtnstein
en su Tractofur y en las Phrlosophische Untersuchungen.

li

~
visto con ~rspi~cia K. Jaspen en su análisis del len uajc kantiano. CfI'.
Dre, Grunder des ph,losophiereru, Plato, Augustin, Kant, Pieper, !unich, 1957.

•

~-ª

160
161
bumaniu.,.u

�diálogo interno que impulsa todo proceso creador. ¿ Es posible revivir la génesis de una obra que se presenta del todo hecha?

fund~entales, como el tedio, el gozo, el entusiasmo
el vértigo. . .
, la angustia, el miedo,

Las obras de música, danza y teatro surgen en cada interpretación de modo
originario, como en su primer albor. No sucede así en las obras de arte plástico
y literario. Este género de obras parecen estar ah1 configuradas de una vez
por todas. Un análisis atento de las mismas, prueba, sin embargo, que también
ellas pueden y deben ser vistas dinámicamente en su brotar fontanal.'

Además de clarificar estas vertientes de la alid
..
nos permite comprender 1)
1h b
re ad, el análiSJs del juego
do relaciones con I
que e om re desarrolla su personalidad crcanfonnad
e ~tomo,_ 2) que el entorno auténtico del hombre no está
o por meros objetos smo por campos de realidad "
.
la interacción de ámbitos es fuente de
. 'd d
o ~b1tos"; 3) que
4)
1l
.
expresl\,1 a ' de senbdo y de beU .
que e enguaJe auténtico es vehículo viviente d
·
·
eza,
funda con las realidades del entorno.
e los ámbitos que el hombre

Algo semejante acontece con los textos filosóficos. Todo texto filosófico,
asi como toda obra literaria con trasfondo filosófico, están impulsados por
una intuición básica, y esta intuición, a su vez, arranca de una experiencia
/undamental. Comprender un texto es hacerse cargo de cómo se enraiza en
esta experiencia y en aquella intuición. ¿Es posible adivinar la intuición fundamental (o las intuiciones fundamentales) de una obra, y rehacer su experiencia básica (o sUJ experiencias básicas)? A mi juicio s1 lo es, a condición
de poseer una formación filosófica que nos permita descubrir -en el medio
transparente del lenguaje- la \'ertiente de la realidad que cada autor quiere
plasmar. Esta vertiente no se reduce a los meros hechos y datos -algo localizable, delimitable, constatable, algo que al hombre le viene dado del todo
hecho-. Lo que los grandes autores quieren encamar en sus obras son más
bien los aspectos lúdicos de la existencia humana -armonías y conflictos, pasiones y luchas, deseos y frustraciones, mundos que se instauran y entrelazan
para potenciarse, mundos que se desmoronan y colisionan entre sí-. Este tipo
de realidades sólo se conocen por vía de encuentro, si uno hace su xperiencia
personal. Las obras que las encaman apelan al hombre a inmergirse en ellas,
en su problemática existencial. Si el lector responde a esta apelación, se produce un diálogo. Todo diálogo auténtico -por ser un juego de apelaciones
y respuestas- constituye un campo de iluminación. El juego engendra luz.
Se realiza a la luz que él mismo alumbra. En este campo de iluminación que
es el juego se pone al descubierto el verdadero sentido de los acontecimientos
de la vida humana que presentan un carácter relacional: el símbolo, las fiestas, los estilos las diversas realidades culturales -un templo, una casa, una
plaza, un clau tro, un camino ... - ; diferentes acontecimientos sociales relevantes, como inaugurar una red vial, proclamar un presidente, consagrar un
templo, proclamar la palabra, dictar una sentencia; lo sentimiento humanos

• Sobre la relación que media entre invención, realización e interpretación en las
artes del espacio y en las del tiempo, puede verse mi Estltica d, la cmttividad Juego,
.Arte, Literiuura. Cátedra, Madrid, 1978, pp. 137-141.

162

~ entra~~ en el juego que constituye toda obra literaria y filos6f'
.
os geneticamente al alumbramiento de su
. .
ica, as1sahondar en el secreto de una ob
b
expresividad y su belleza. Para
tura, sus dependencias e influ ·os ra, no as_ta analizar desde fuera su estrucl .
J , su contenido. Hay que arriesgarse
liza
e Juego a que ella nos invita y ca tar
r d
.
a rea r
lógica que orientan las d'
f p
po
entro los diferentes modos de
. .
iversas ormas de actividad humana. J l6gi d
creatividad y la lógica de la disolución. la 1 .
, . . a
ca e la
modos; la lógica del poder d
. d'
ógica del vemgo en sus diferentes
esarraiga O de la ambición, etc.
El núcleo de la primera y decisiva obra d S
ser comprendido por el que haga la ex eri:ncia;::• LA_ Náusea, sólo _podrá
del entorno con un modo d .
cli
P
e ururse a las realidades
e mme atez fusiona) y sie ta 6
od
confiado del hombre sufre un racrcaJ
º., e mo t o el mundo
desaparecen, todas las realidad~ se ~nd~fonnac1on: las significaciones
Ucno de realidad, nada tiene sent'd
'f n una pasta amorfa, todo est.-í
¿ cómo entrar en el .
1 o espcct ico, todos estamos de más. Pero
¡uego que no plantea la obra?
A mi entender, es necesario conocer a fondo l / .
humana, la articulación de I di
ª óg~a de ·la creatividad

os versos momentos que mtegran la .d h
mana
creadora
Por
eJ·cmpl
a u, .
. .
o, i• conocemos el vínculo que media entreV1diáJ
autentico Y creaoón de ámbitos de conviven ·
·
ogo
falta de creatividad y tedio nos d
eta, actitud creadora y entusiasmo,
Godot, que los protagonis~s a~:::::e~~• aJ c~nternplar Esperando a
sumidos en el tedio. Los mendi
I
y capacidad creadora y viven
h b
gos-c owns no se lamentan de su pob
d 1
am re y del frío que los atenaza sino de I I
reza, e
" ad
. .
,
o ento que transcurre el tiem o
Nadie VJene, nadie se va. Es h orn'ble" , exclama uno de ellp .
E ta a ocurre.
.
pnmera constatación nos pemu· te ca1ar más hondo en la obra
ll os.
~ comprender dos puntos decisivos: 1) la intuición bás.
y egar
SJStc en advertir que la falta de
b' 'd d
.
ica de Bcckett conh b
crea vi a con btuye una traged'
o~ re; 2) su experiencia básica radica en la vine J '6O d
ia .P~ el
tedio.
u ac.i
e no-creatividad y

163

�y:~

5a.) Captar de modo sinóptico el nexo orgánico que hay entre los p · ·pales acontecimientos que tejen la trama de la vida humana
los correspondientes conceptos y términos.•

Si conocemos la relación que hay 1) entre encuentro y actitud de entrega,
disponibilidad, respeto, y 2) entre conocimiento y amor, conocimiento y ac•
ción, comprenderemos la intuición básica del Petit Prince de Saint-Exupéry:
s6lo se conoce bien con el coraz6n, comprometiéndose. Sólo cuando uno se
compromete con otro, puede encontrarse con él y llevar el propio ser a madurez.
Esta intuición se alumbra en la experiencia del conocimiento interpcrsoruil.
El delicioso diálogo del zorro y el principito suscita -entre otros temasel del simbolismo. La profunda belleza de este pasaje se revela nítidamente a
quien conozca el carácter relacional del símbolo. La condición simbólica de
una realidad no es estática ino dinámica. Surge en el encuentro. En el film
La Strada de F. Fellini, la carretera se com·ierte en símbolo de dos vidas sin
hogar sin arraigo. En ú Petit Prince, el trigo -merced a su color dorado-se constituye en lugar de encuentro entre el zorro y el principe de los cabellos
de oro. Con ello gana un poder simb6lico, poder de remisión a una realidad distinta que en él se hace en algún modo presente. Tal presencia le
confiere un peculiar relieve y resplandor. Cuando acontece una relación
de encuentro, todo el entorno se transfigura, al entrar en el juego creador.
Anulado el encuentro, la t.rarufiguración desaparece y el entorno pierde el
carácter acogedor que muestra cuando constituye para el hombre un campo
de juego. A este fenómeno de desmoronamiento que acompaña a la pérdida
de la actitud lúdica alude certeramente Alphonse de Lamartine en su conocido verso: "Un seul etre \"ous manque et tout est dépeuplé".

En visión sinóptica, podemos afirmar que, para rehacer genéticamente el
proceso de instauración de una obra, se requiere realizar diversas tareas complementarias entre sí:
la.) Estudiar a fondo el modo ele ser de la realidad humana y de las realidades que constituyen su entorno peculiar. La realidad humana no
es cósica, sino ambital
2a.) Descubrir las leyes de desarrollo de la realidad humana. El hombre
se desarrolla creando vínculos con otras realidades, fundando ámbitos
de realidad.
3a.) Distinguir los diversos niveles a que puede moverse el hombre y las
distintas actitudes que puede adoptar: niveles de realidades objetivas o superobjetivas, actitud de dominio, manipulación, goce, o bien
actitud de respeto, colaboración, creatividad dialógica.
4a.) Estudiar las condiciones del auténtico encuentro y la relación entre
acontecimiento de encuentro y el alumbramiento de luz y belleza.

164

. El medio .por excelencia en que toman cuerpo los diálogos, las interferenc1as de á?1b1tos, e~ el lenguaje. El lenguaje es el lugar de iluminación donde
se patentJzan luminosamente los acontecimientos que generan luz bell
Y
eza.
Est~ luz del le~guaje solo se capta cuando se hace juego, cuando se entra

en ~I Juego expenencial que dio lugar a la obra. La necesidad de hacer · eg
deCide el método de análisis.
JU 0

Método de a11álisis
La lectura de una obra literaria o filosófica y la contemplación de una obra
teatral deben adoptar 1~ actitud comprometida del juego creador. El lector
Y. el espec~dor deben dialogar con la obra en su proceso configurador como
s1 la estuvieran gestando al hilo de su diálogo con ella.
La obra de arte sólo existe plenamente -sólo e •tá en acto-- cuand
produce un diál~go verda~eramente creador entre ella y el intérprete :
:5~ctador. En cierta medida, sucede lo mismo con la obra filosófica, que
umcamente se constíture en lo que es en campo el ·1 · '6 d
•
,
e 1 ummaci n e la reahd~d: cu~ndo un lector reaviva su problemática con toda la viveza del diálogo
origmano .entre. el ho_mbre y las diversas vertientes de la realidad entorno.
L_a obra literana o filosófica surge dial6gicament~. 7 En principio, el autor
dialoga c~n la realidad. Seguidamente, plasma ese diálogo en el Íenguaje }
lo hace di~Jogando con la obra según ésta va configurándose. El leng~aje da
cuerpo .Y figura a tale~ diálogos. Pero este carácter dialógico, tensionaclo, rico
de sentido, del lenguaJe s?lo lo puede captar el lector que a su \'CZ diaJogue
con la obra )' con las vertientes de la realidad con las que había dialo"'ado el
0
autor.

:i

Toda interpretación auténtica, toda lectura auténtica es una re-creación
Para recrear una obra, el intérprete, el lector, deben asumirla no como alg~
• GuAR.01:-,,1, R ., ruelc pedir que ,e conceda libertad interna a ¡
fi
r
..
os conceptos a in
que se orme un p:°digioso anillo de conceptos que se clarifican y potencian mutua~nte en una_ espeac. de sorprendente juego de reflijor (Spiegelspiel, Heidegger).
Sobre la 1rutauraea6n de w obras filos6ficas cfr E SoURIA • L'" 1
•
Phü
h·
F
'
· ·
u.
ms aurat,on
oso~ 1qu11, . Alean, París, 1939; J. C., P1ouET: L'ouur, de philosophie A la
d

e

Baconmere, Neuchatel 1960.

·

165

�¡·a configurado del todo, sino como si estuviera gestándose por primera vez;
deben tomar sus elementos integrantes ---conceptos, frases, escenas ... - en su
albor, en su interno dinamismo, en su poder de vibración, de dar cuerpo ex•
presivo a mundos de sentido, de vida en relación. Para compren~er esta. ~xp~&amp;ividad los textos han de ser leidos a la luz ganada en la propia expeneneta,
'
.
experiencia tematizada, ahondada en la reflexión filosófica que nos pemute
ver la trabazón estructural de acontecimientos, conceptos y términos.
Cuando, en Esperando a Godot, Vladimir le pregunta a Estragon si reconoce cierto lugar donde han estado, Estragan se enfurece súbitamente. A primera vista parece tratarse de un exabrupto injustificado. Una lectura psicológica
de la obra tendería a explicar esta actitud anómala mediante un rasgo de
carácter o una deficiencia psíquica. Una lectura lúdico-ambital intenta penetrar más y buscar la solución en un plano más hondo, preguntándose si
de verdad es injustificada esa pérdida del temple. La reacción de Estragan
se produjo al oír el verbo reconocer. Proiwulicemos en él, hagamos la experiencia de lo que significa reconocer. Reconocer es recordar, volver a pasar
por el corazón, revivir y en alguna medida aceptar y amar. Estragan ~-niega
violentamente a aceptar la proposición de amar -siquiera en grado m1rumo-,
unas circunstancias que juzga extremadamente adversas. De alú su indignaci6n, perfectamente lógica a nivel de juego y de ámbitos.
Roquentin, en La Náusea de Sartre, se halla sentado en UD banco del jardín mirando a la raíz de un castaño. De repente siente que todo el mundo de
las significaciones desaparece, las realidades se fondeo en un magma amorf 01
todo queda nivelado en un plano de sinsentido, sin cualificaci6,n y, po: tanto,
sin razón de ser, injustificado, contingente, sobrante. Todo esta de mas. Pero
uno se pregunta c6mo la mirada de la raíz puede provocar todo este proceso.
Aquí radica el sentido nuclear de la obra. Para clarificarlo, debemos ahondar
en tos diversos modos de mirada. El análisis de los pasajes anteriores de la
obra DOS permite entrever que se trata de una mirada fija, obsesionada, /as,
cinada. Si hacemos la experiencia de la fascinación. constatamos que ésta
fusiona anula el campo de libre juego entre la realidad que fascina Y el
homb~ fascinado, y apaga la luz que brota en este campo de juego y permite
captar el sentido de las realidades.
Al mirar Roquentin la raíz con actitud de relax extremo (opuesta a ~a tensión
de la creatividad) y con mirada fascinada, fusionante, las c~as ~1erden su
significación peculiar, y los nombres dejan de ser lugares de vibración de_ las
realidades a que aluden. Los nombres adquieren su sentido de tales en el dinamismo de la interrelaci6n creadora entre el hombre y las realidades del entorno

166

Anulado este dinamismo -que funda ámbitos de interacción y de sentido-.
los nombres y las cosas se escinden y pierden su sentido peculiar.
Las cosas, aisladas de sus nombres y de las tramas de interrelaciones que les
dan sentido, ajuste y significación, se le aparecen a Roquentin como grotesca,
informes, deformes, vaclas de sentido, tercas, empeñadas en imponer su existencia sin una justificaci6n interna de la misma, excesivas, masivas.
Pero cuando Roquentin se levanta, se acerca a la verja y contempla el jardín en su conjunto, obseiva que éste le sonríe, y tal sonrisa "quiere decir algo",
y su significación constituye "el verdadero secreto de la existencia". Roquentin
experimenta súbitamente una transformación al abandonar su actitud de inme•
diatez fusiona]. Al tomar cierta distancia frente al jardín y verlo en su conjunto,
en su trama de realidades e interrelaciones, funda un campo de juego y de
iluminación, y capta a esta luz la expresión benevolente del jardín: su sonrisa.
El fenómeno de la sonrisa es un fenómeno humano de sorprendente riqueza
por ser creado de dentro afuera, con espontaneidad expresiva, y ser irreductible lli los elementos que lo integran. Si se sonríe uno fonadamente, hace una
mueca. La sonrisa constituye la puesta en acto de una actitud penonal de alegría y beneplácito. Para comprender el significado del fenómeno de la sonrisa,
hay que verlo en bloque como lugar en e] cual la persona se expresa. Si se lo
desvincula del conjunto de la vida personal, o si se lo reduce a la suma de
ciertos gestos faciales, la sonrisa como fenómeno integralmente hwnano desaparece.
Análogo fenómeno acontece en la segunda gran experiencia de La Náusea:
la canci6n. La melodía se despliega por encima del disco con tal independencia
y libertad frente a todo lo existente que Roquentin siente vergüenza de sí y de
cuanto existe de modo cotidiano. La melodía no "existe", "es". La cantante
que enton6 la melodía "existía", y puede haber fallecido. El disco "existe", y
con el tiempo es posible que se deteriore o se rompa. La melodía en sí queda
al margen de estas circunstancias y se conserva lozana, pues las obras musicales
se recrean en cada acto de ejecución. La melodía se halla ' más allá", siempre
"más allá" de todo, de una voo, de una nota de violín". "Yo ni siquiera la
oigo, oigo sonidos, vibraciones del aire que la develan".
Las últimas páginas de La Náusea dejan entrever que la experiencia de Roquent:in no se reduce a la inmersión fusiona! en el entorno. Esta debe ser superada mediante el salto al nivel lúdico, nivel del juego musica~ nivel creador.
Ello nos indica que era sin duda más adecuado al contenido de la obra el título
que llevaba en principio: Melancholia, añoranza hacia un plano de realidades
más elevadas que las que constituyen el propio entorno vital. La Náusea des-

167

�cribe dos experiencias: una que sume en la depresión, otra que eleva a la
plenitud y al gozo. Esta elevación se da a través de un descubrimiento fenomenológico, un salto -categoría fundamental del pensamiento contemporáneo-. Una vez realizado este salto, este ascenso del nivel objetivista -nivel
de manipulación de objetos-, al nivel lúdico, nivel de creación de ámbitos,
toda la existencia anterior queda transfigurada. La descripción de la canción
es muy breve; pero viene a ser como una fulguración que lo pone todo a una
nueva luz. 8
La experiencia de la canción es un ejemplo más del papel relevante que
desempeña la música en la literatura contemporánea. La música -según G.
Marce!- "tiene un valor más grande que todas las ideas". La música es por
esencia configuradora de ámbitos y órdenes, y en cuanto tal constituye un
antídoto de la náusea, sentimiento provocado por la inmersión fusiona! en el
entamo y el consiguiente desdibuja.miento de los perfiles que dan a cada ser
delimitación y sentido. Al anularse las significaciones, toda la realidad queda
diluida en un polvo atómico de presentes desligados, puntuales, inconexos. En
cambio, una melodía -y, por supuesto, la obra musical en que se integrapresenta una interna trabazón, una fuerte cohesión orgánica, en la cual el pasado, el presente y el futuro se ensamblan estructuralmente y forman un
conjunto dotado de relieve, de un modo de temporalidad superior cualitativamente a la temporalidad que marca el reloj e integrable con ella. Cuando
se integran estos modos diversos de temporalidad, se siente una impresión de
dominio del decurso temporal y se vence la opresión del tedio, sentimiento
que invade al hombre cuando se somete -por falta de creatividad- a la marcha implacablemente monótona de los instantes temporales. A este modo de
temporalidad vive sometido Roquentin cuando se entrega fascinado a las realidades meramente "existentes". De ahí su falta de memoria, que -como resalta
en Esperando a Godot- no suele indicar en la literatura contemporánea un
rasgo psicológico de ciertos personajes sino una actitud básica ante la existencia:
la falta de voluntad de recordar, de volver a pasar por el corazón, de revivir,
de recrear.
Un análisis profundo de La Náusea nos revela que esta obra se despliega a
partir de dos intuiciones (la de la contingencia radical de 1as cosas que "existen", y la de la no-contingencia de las realidades que "son") , y estas intuiciones
se alumbran en sendas experiencias (la de la raiz y la de la canción).
• Una amplia exégesis de La Nausea, de Sartre, y El extranjero y Callgula de Camus, y una fundamentación pormenorizada del método de análisis de obras literarias
con trasfondo filosófico puede verse en la obra Estitica de la creatividad.

Aplicación del método.
Una experiencia a nivel universitario
Para co~tatar la eficacia del método esbozado anteriormente, realicé div~rsos traba10s de hermenéutica con diversos grupos de estudiant
.
.
nos E
di .
,
es umversita. ra muy verso no solo su grado de formación sino también el interés
estos· temas y su confianza en la propia capacidad analí•:~
fpor
amili
.....a. M'1 meta era
anzar1os con el estudio directo de grandes obras filos6fi
lit . .
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cas y erarias
cu ru su capac1 a e análisis y promocionarlo a niveles más rigurosos.
'

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d dello analicé en clase diversas obras filosóficas de gran re 1evanc1a
an o e poner al descubierto su estructura interna mediante l
r
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nsis en
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xpenenc1a_ as1ca que late en la obra y rehacerla personalmente a
ft~ de que en la propia mente se alumbre la intuición fundamental
di,
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q~e suo
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cíf en cuestión, con su espíritu peculiar, su fuerz a expresiva
sen ~ espe ico. Con frecuencia, una obra intenta resaltar una vertient: de
la realidad y deja de lado otras no menos relevantes Lo urgente
.
.
en el ana'lis'is J os6f'ico es revivir genéticamente el mensa
·
·e del Y pnmano
que ofrece de . gul
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J
autor, en lo
. .
. sm ar e me uctible. Una excesiva preocupación por defender
posiciones
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d que
, . el autor parece im pu gnar o a1 menos preterir
exi 1 _1 .ª .e espmtu que es necesaria para dar alcance a lo ue ueda habe~ de ongmano y sorpr~sivo en un autor. Kierkegaard, en Te:!or: Temblor
qwere subrayar ,la necesidad de la pasi6n por la fe , ac~tud
que supera
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u.
d la
canee
razon' de la forma de razón &lt;lirio-ida
al d orruruo
. . de 1o obJetlVQ
. .
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mensurable,
verificable)
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de
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ier egaar en este contexto
.: des ) estetlco
, .
' · esclarecer
li · la pos1b1hdad de integrar
· los "estadios" ( 0 acutu
e~o y re gio:º: A la luz de una primera lectura, parece sugerir ue la en~
hega
. o "suspende"
la actitud ética· De h ec h0 , sm
. em
qb argo la
· a lod relig10s
d
.
meta ver a era
. , excepcional
.
l de Kierkegaard es destacar Ia si'tuac1on
en 'que
s~ encuentra e hombre que se relaciona de modo in-condicionado libre d
~culado de toda traba, ab-soluto, con el Ser Absoluto. Este hom,bre ', esli ad
n·
.
.,
' as¡ reg o
10s po~ una vocacion personal intransferible, no se rige por normas
genera es -propias de la ttica-, sino por el imperativo concreto de una
llamada que le ha sido hecha en nombre propio.

n

t

. Como sucinto ejemplo de estas dos fases del análisis, expongo a continuación en esquema las claves hermenéuticas que ofrecí
los alumnos para
adentrarse en varias obras de Kierkegaard.

ª

169
168

�Análisis de la obra de S. Kierkegaard "Temor 'Y Temblor"

b.-Elogio de Abraham

1. Ficha técnica
. d el 16 de octubre de 1843. En febrero del
Temor y Temblor fue ~ublica ª1
t'
("Enten-Eller''). El 16 de abril,
- h b'
arccido LA a terna iva
.
mismo ano a ia ap
• 1 · a su ex prometida Regma
Klerkegaard encontr6 casualmente en una ig esia
clusi~ a una tarea de
Olsen con la que había roto para cons~den ex 'da Regm· a lo saludó
'
· ' quenendo e por vi ·
predicador laico y a la qu~ segwnaard h ó Berlín y en dos meses de activi,
ués K1erkega
uy ª
dos veces. D taS esp '
T
blor y La repetición.
dad febril escribió dos obras: Te mor 'Y em
. k
d la doctrina de "los tres estaEn La alternativa había expueSt O Kier egaar
·
tenido
.
.
d la vida" En el estadio estético el hombre vive a
.
dios en el camino e
·
templa sm' comprometerse, sm
'bl
lacenteras · con
a las impresiones sens1 es, p
., . d de modo inmediato (no creaego su persona, vivien o
optar, sm poner en
1
d' 't'co el hombre se decide a comprodor) el instante presente. En e esta ,do e , 1' i'da humana la configuran y
ales que or enan a v
'
. .
meterse con normas ge~er
ce tado valorado. En el estadio religioso,
sitúan en un ordo comunme~te a p
s que Dios le dirige, las acepta y
el hombre escucha las ap~lacion~s PI erso~ earecen contradecir los dictados de
·a las nusmas incuso Sl p
d
conforma su vi a a
. en la vida de la sociedad. El horno religiosus que a
las nonnas generales que ng
.
d
p ·, "como un abeto col. lado reducido a una figura e exce cion,
con ello ais. , ,,
. d ormal frente a las normas generales queda
gado del abismo • La actitu
'da or una llamada parsupeditada a la actitud excepcional que viene exigi
p

a

•

donde se dan alimentos más fuertes, es decir, modos de unión a dis•
tancia, unión mediacionada por el sufrimiento.

JU.

J

.º

.

•

ticular del Absoluto.

2. Estructura de la obra
a.- Temple, Orientación básica

. .
b~•;cas constituyen el umbral de la obra:
Dos convicciones =
..
1 .d humana es comprometerse existencialmente,
la.) Lo dec1S1vo en a v1 a
b
te el
. .
fe de modo sencillo y abierto. Esta apertura a re an ,
vivir en
. .
se logra por via
hombre el horizonte del auténtico conocument~, que
·pulación dominadora mediante conceptos.
de trato, no d e mam
. d 1 vida en fe .implica la liberación de la inme2a ) La apertura propia e a
d f
t 0
.
d'
f
.
al Al comienzo de la obra, Kierkegaar o rece cua r
me iatez usion •
l
d l
.
d la historia de Abraham y en todas alude a trauma e
versiones e
plano
destete: pérdida de la inmediatez con la madre y ascenso a un

Abraham, ante la proposición increiblemente exigente de Dios, dio el salto
al estadio religioso y se convirtió en un extraño para quienes militaban en el
estadio ético. Vista desde este plano, su acción --de haberse consumado-hubiera sido juzgada como un asesinato. Contemplada desde la perspectiva
particular de Abraham, constituía un sacrificio heroico. Pero ¿ quién puede
situarse en la perspectiva personal del que constituye una "excepción"? La
relación ab-soluta con el Absoluto abre posibilidades inéditas, sorprendentes,
y el enfrentamiento a solas con las mismas sitúa al hombre en una situación
de angustia. No es tarea fácil aceptar ser un elegido de Dios.
Abraham, sin embargo, aceptó. Con la misma decisión con que había creído
que sería padre de numerosas generaciones y había mantenido esta creencia
frente a la prueba del tiempo que pasaba en vano y corroía su esperanza de
paternidad, ahora sale de mañana, silencioso, para sacrificar a su único hijo
-al que ama más que nunca- sin dejar de creer en lo que parece absurdo,
en una descendencia numerosa. Abraham no duda, pone la vida -la suya
y la del hijo- y el sentido de ambas a la sola carta de la obediencia a Dios.
"Ningún sacrificio es demasiado duro cuando Dios lo ordena." 9
c.-Problemas que plantea la actitud de Abraham

l. Abraham no estuvo dispuesto a sacrificar lo mejor que tenía, porque un
hijo no es objeto de posesión. Estuvo decidido a quitar la vida a una
persona, a la que debía amar y respetar en virtud de una norma ética
universal. Si un mandato especial, privado, no hubiera conferido un
sentido peculiar a tal acción, desligándola de la sumisión a los preceptos
generales de la Ética, Abraham no hubiese realizado un sacrificio sino
un asesinato. En el estadio ético se siente el peso ineludible de la norma
general que prescribe amar a los hijos y cuidar su existencia. En el
estadio religioso, se prevé la posibilidad de un mandato que ordene
sacrificar aquello que uno más aprecia. Esta dura confrontación de los
puntos de vida ético y religioso es fuente de profunda angustia. Kierkegaard desea que el hombre no busque amparo cómodo en formas
institucionalizadas de religión, sino que viva hasta el final este sentimiento de angustia para comprender por dentro, vitalmente, la inten.
• O¡,. cit., p. 31.

171

170

�sidad que pueden alcanzar los combates dialógicos de la fe y su gigan•
tesca pasión10
2. Abraham, en el fondo, creía incondicionalmente en Dios como amor.
En este tipo de fe, que es obediencia a un Dios que ama infinitamente, y
no en forma alguna de cálculo se apoyaba la decisión de Abraham de
obedecer a Dios. Ello lo convirtió en un "caballero de la fe", y no en
un "caballero de la resignación infinita". El caballero de la fe se resigna
a perderlo todo para recobrarlo inmediatamente en virtud del "absurdo",
es decir, de instancias que rebasan el nivel del cálculo humano. Lo absurdo, en Kierkegaard, está .sobr-e la razón, no contra ella.
3. El hombre profundo ve la vida con perspectiva suficiente para captar
su verdadero sentido y valor, y tiene impulso para lam.arse a su búsqueda
aunque sea algo arduo y aparentemente imposible. Tal impulso permite
dar el salto constantemente hacia lo valioso. El salto kierkegaardiano
se opone a la mediación hegeliana, que todo lo nivela y evita el riesgo Y
anula la pasión. A la época actual -afirma Kierkegaard- le falta, no
la reflexión, sino la pasión, la entrega comprometida, el impulso para
dar dicho salto. Esa pasión "concentra toda la sustancia de la vida y
el significado de la realidad entera en un solo deseo". Sin esa concentración el alma del hombre se dispersa. Merced a ella, el hombre en
'
.
,
un instante opta por lo eterno. El caballero de la fe no se olvida de s1,
ni desea cambiarse (el mero cambio es típico del plano superficial);
desea transformarse, ganar una dimensión nueva. Esta elevación de
plano respecto al amor es la que quiso experimentar Kierkegaard respecto a su prometida Regina Olsen, a la que siguió amando, tras la
renuncia y la separación, en el nivel de paz que funda la fuerza del espíritu cuando se entrega a los valores infinitos.

3. Ideas básicas de la obra
l. Esta obra está escrita en clave, como viene sugerido por la cita de

Hamann que Kierkegaa1·d inserta al principio. S6lo Regiua Olsen -consciente de1 sacrificio supremo que hubo de hacer Kierkegaard al suspender en aras de lo religioso su voluntad de comprometerse éticamente
con ella y fundar un hogar- podía comprender el verdadero sentido
y alcance de cuanto en esta obra se dice, a veces en estilo poético y
paradójico. El conocimiento de lo profundo existencial debe ser "apa•
sionado", es decir, exige entrega comprometida. El pensamiento siste" Op. cit., pp. 42-3.

172

mático como entramado de conceptos incomprometidos no es suficiente
para conocer los acontecimientos más hondos del hombre que -como
la vida en fe- son fruto de un encuentro. De ahí la sim;atía de Kierkegaard por el Descartes enigmáticamente profundo de las M editationes
de prima philo.sophia, que se muestra "ambitalizado" en Dios unido al
Infinito en el núcleo de su mismo ser persona].
'
2. Esta vinculación comprometida al Ser Absoluto puede provocar la desvinculación del hombre respecto a las normas generales de la ttica.
El joven que ingresa en la vida religiosa dejando a sus padres en situación de extremo desamparo da el salto de lo general ( el precepto ético
de honrar y cuidar a los progenitores) a lo particular (la respuesta a
la llamada personal que cree recibir de Dios) .
~braha~ es prototipo de esta suspensión ( casi contrauenci6n) de la
Ética, actitud que lo convierte en una "excepción", en "individuo"
solitario, desarraigado respecto a lo que las gentes consideran fundamento inquebrantable del obrar.
Esta soledad provoca un sentimiento de angustia, de hallarse como
s~bre el vacío. El héroe clásico realizaba acciones excepcionales, a veces
dilacerantes, porque la ética misma se lo imponía, y, en la misma medida, se veía amparado por la comprensi6n y la com-pasión de todos.
El héroe trágico, en su desvalimiento, encuentra apoyo en lo general,
en la vida del pueblo, por el que sacrificó sus sentimientos más íntimos.
No así el caballero de la fe. Ama con toda su alma lo que debe perder,
y no encuentra apoyo sino en el retiro de su conciencia. Todo vacila en
su derredor y acrecienta su aislamiento.
En su angustiosa soledad, el caballero de la fe no puede intentar ser
un maestro, y adoctrinar a las gentes sobre lo que debe hacerse en general. Se reduce a ser un testigo, un modelo de realidad individual
autorresponsable1 desligada de todo condicionamiento y gregarismo ab~
solutamente vinculada al Absoluto, sin mediación alguna por par;e de
Ja comunidad.
Esta soledad de la comunicación privada, ab-soluta con el Absoluto
va un.ida con el ocultamiento, el silencio y la incom;rensión. El silencio que es índice de unión íntima con realidades altamente relevantes
muestra una especial grandeza, pero la Ética exige de por si claridad,
proyectar las acciones privadas a la luz implacable de las normas generales, y fustiga el ocultamiento. De ahi que toda suspensión de lo ético

173

�en aras de una vocaci6n excepcional suponga un escándalo~ un enfrentamiento a las normas consideradas -a nivel ético- como fundamento
de la existencia auténtica. Abraham, el solitario, llamado por Dios a
una acción excepcional, se siente exiliado de la esfera de lo general, lo
comúnmente admitido, y se ve reducido al silencio, sin posibilidad de
autojustificarse, de situar su conducta dentro de la coordenadas de la
normativa general. La figura de Abrabam puede, en consecuencia, ser
admirada, pero no comprendida.
3. Cuando uno, llevado no del afán de amparo y seguridad, sino de la
"pasi6n" de la fe, del impulso a comprometerse con el Absoluto, se
sitúa en el estadio religioso, advierte la importancia de ser "in-dividuo",
de vivir la relaci6n con el Absoluto de modo ab-soluto, no mediado. La
verdadera realidad es el individuo relacionado absolutamente con Dios.

4. Textos relativos a las tres ideas básicas
1. "Era muy de mañana ... " (págs. 19-20) . (Liberación de la inmediatez
primera, de lo que. parece lógico a una mirada ética, y paso a lo paradójico, absurdo, excepcional.)
"¿No hubiera valido más no ser el elegido de Dios?" (pág. 26). (Dificultad de mantener la fe en los momentos de prueba.)
"Sólo el que trabaja consigue el sustento ... " "En el mundo del espíritu ... " (págs. 34-35) . (En el mundo del espíritu todo debe ser conquistado. Nada viene dado como un objeto.)

2. "¿De qué modo explicar una contradicci6n como la de nuestro predicador?" (págs. 39-40). (La acción de Abraham, de consumaa;e, sería
un asesinato, desde el punto de vista ético, y un sacrificio, desde la perspectiva religiosa.)
"Abraham, en definitiva, guardó un riguroso silencio" (págs. 162166). ( Confrontaci6n del héroe trágico, Agamen6n, y el caballero de la
fe, Abraham.)
3. "Incluso el Nuevo Testamento ... " (págs. 160-1). (La "subjetividad",
la realidad personal relacionada con el Ser Absoluto, es superior a la
realidad "exterior", desvinculada del Creador.)
"Y, para terminar, preguntamos ... " (pág. 172). (Abraham se salva por permanecer unido ab-solutamente al Absoluto que es amor.)

174

Análisis de la obra de S. Kürkegaard
"La enfermedad mortal o De la desesperación y el pecado"
l. Ficha técnica

Tras la aparici6n, en 1843, de La alternativa y Temor y Temblor, K.ierkegaard publica el 17 de junio de 1844 El concepto de la angustia y el 30 de
julio de 1849 La enfermedad mortal, obras consagradas al gran tema kierkegaardiano del pecado, de la inversi6n y vaciado del auténtico sentido de la
existencia humana. La última obra trata el tema de la angustia en su situación
límite: la dtsesperaci6n, una enfermedad mortal que no mata sino que obliga
a vivir el mismo morir. Los análisis sobre el origen de la desesperación y sus
diversos grados marcan el momento de mayor madurez de Kierkegaard y
explican en buena medida el influjo decisivo que éste ejerció sobre el pensamiento existencial contemporáneo.

2. Estructura de la obra
En la primera parte Kierkegaard explica el nexo que media entre enfermedad mortal y desesperaci6n, la universalidad de tal enfennedad y sus diferentes grados.
La segunda parte está consagrada a exponer el carácter pecaminoso de
la desesperación, sobre todo la de aquella que consiste en no querer "existir
ante Dios y ante Cristo", que es quien decide el sentido de la existencia
humana.

3. lderu básicas de la obra
l. Concepto relacional del hombre. El hombre es una síntesis consciente y
tensa de finitud e infinitud, de temporalidad y eternidad, de necesidad y Jj.
bertad. Debido a esta complejidad constitutiva, no puede el hombre lograr el
equilibrio y reposo por sus propias fuerzas a no ser que, al tiempo que se relaciona consigo mismo, lo haga también lúcida y voluntariamente respecto al
Poder que ha fundado tal relación. " ... Poseer un yo y ser un yo es la mayor
concesión -una concesión infinita- que se Je ha hecho al hombre, pero
además es la exigencia que la eternidad tiene sobre é1." 11 " •.. Un yo siempre está en devenir en todos y cada uno de los momentos de su existencia, puesto que el yo xai-a
realmente no existe, sino que meramente

Jv,,aµ,,,

11

Op. ci!., p. 61.

175

�es algo que tiene que hacerse", para llegar a ser sí mismo, "cosa que sólo
puede verificarse relacionándose uno con Dios''.1 1 "Pero ¡ qué rango infíruto
no adquiere el yo cuando Dios se convierte en medida suya! La medida del
yo siempre es aquello ante lo cual precisamente el yo es lo que es en cuanto
) o, pero esto e a su vez la definición de la medida. ( ... ) Lo que es la
medida cualitativa de algo es también su meta en el sentido ético; medida y meta y meta e.-&lt;presan, pues, la calidad de las cosas." 11

2. Liberación de la inmediatez. Grados de la desesperación. Fundar esa
relación con Dios ignifica crear un campo de libre juego, y esta creación
implica liberarse previamente de la inmediatez de empastamiento con la
realidad entorno y con la propia realidad. Hay modos diversos de inmediatez
y de unión. Para lograr los modos superiores -unidad de integración-, debe
renunciarse a los inferiores -unidad de fusión-, pues la fusión significa hermetismo, y éste no concede a los seres libertad de acción para fundar las
form:is de unidad de interacción en que florece la libertad y el conocimiento.
El yo humano tiene un especial relieve pues linda con el Infinito. Toda
forma de inmediatez que coarte esta distensión, des-vincula al hombre del
Poder que lo {undamenta, y lo desgarra. La conciencia lúcida de este desgarramiento es la desesperación. Las distintas formas de no ser sí mismo,
de no lograr la figura cabal del hombre provocan las diversas formas de
de csperaci6n.H
Para que haya en rigor desesperación debe darse una falta de equilibrio
en la síntesis radical que es el hombre ( finitud-infinitud, necesidad-libertad,
temporalidad-eternidad), y una conciencia clara de tal desajuste. "La desesperación se eleva en potencia proporcionalmente a la conciencia del yo; pero
la potencia del yo
eleva en proporción de su medida, es decir, que se eleva
infinitamente cuando la medida es Dios." 16
Poderse desesperar es una ventaja infinita, porque indica que el hombre
se halla relacionado con 1 infinito desde su origen, y, sin embargo, estar
desesperado no sólo es la mayor desgracia y miseria, sino la perdición misma.
Es, en verdad, una ardua tarea haber de constituir el propio yo como
autónomo, pi no y autoconsciente, en cuanto se lo abre a la relación con el
Infinito.
cit., p. 74.
Op. cil., p. 156.
11 Op. cit., p. 74.
u Op. cit., p. 157.
u Op.
11

176

. 3. El antídoto de la desesperación es la fe. La fe abre al h b al ám
bito de la infmitud, la libertad y la eternidad en el cual puedeorem
a d plegarse c
p
•
'
-,-'"' r, esla entre~
Infinito, hay que aceptar el riesgo que implica
. '
' e om re parece quedar sobre el vacío y sentir an
tia
pero, a traves de este sentimiento de abandono llega al amparo d 1 gus, ,
ticamente
iona1 1
'
e o autenpromoc
' o que convierte al yo en un sí mismo.

:~~ra ';11~rse :1

'"n:.

4. Textos relativos a estas ideas básicas
1. "La desesperación es una cnfermedad propia del espíritu del yo
(págs. 47-49). (Origen y formas de la desesperación.) ,
( ... )"

2. "La
desesperac i6 n por lo terrenal, o por algo terrenal" (págs. 108-120).
"
De es~ modo ascendemos cada vez más ... " (págs. 128-9). "Para que
uno qwera deses~amente ser sí mismo ... " (págs. 138-9). (Los
grados de. desesperac1on son proporcionales a los grados de conciencia de
estar desvmculado de Dios.)

3· "Pero t· qué. rango infinito no adqwere
•
el yo ... " (págs. 156-158). (La
desesperación
es
el
pecado
)
"
La
, · del estado en el
1c6nnula tip1ca
ua1
.
·
···
c , no ~ da ninguna desesperación, ª saber: cuando en la relación
coll.Slgo rrusmo y al querer ser sí mismo el yo se apoya lúcido en el Poder que lo fundamenta. Fórmula que al mismo tiem
definición de la fe" ( pág. 245 ) .
po ( · · · ) es la

5. Tareas propuestas al alumno

l. Analizar, a la luz del contexto, los pasajes de la obra anotados en el
apartado III.

2. Confro~tar la voluntad de "querer desesperadamente ser sí mismo" en
los estoicos y en Kicrkegaard.

3. Comparar la "desesperación obstinada" según K.ierkegaard la .
ta'ó
f
'
m~
pre_ ci n q~e o rece Camus de "el hombre absurdo" (en la mythe de
Sys1phe y L homme révolté) y la actitud de rebeldía de Me
1
tagonista de El extranjero de Camus.
ursau t, pro4· Determina
· 1'nflUJ.º
' por ~arte de la concepción relacional del yo
.
r si. e,oste
en Kierkegaard sobre la idea heideggeriana del D asein
· como ser-en-eld
mun o.

5. Averiguar
posible influencia del concepto kierkegaardian d d
·ó una
d
,
o e esesperac1 n y

e su antídoto, la fe, sobre la interpretación positiva de la

177
humanitu-12

�angustia (Angst) y el fracaso (Scheitern) en Heidegger y Jaspers, respectivamente.

6. Clarificar el sentido profundo de la doctrina de Kierkegaard y Heidegger
acerca de Dios como ''medida" del hombre. Cf. Kierkegaard: La enfermedad mortal, pág. 156; Heidegger: Vortriige und Aufsiitze, Neskei
Pfullingen, 1959, pág. 195: "El hombre como hombre se ha medido
siempre en y con lo divino".

¿LA FILOSOFfA, OBJETO DE LA PEDAGOGtA?

Balance de esta experiencia
l'RoFR. SANTIAGO VIDAL

Tanto en el campo del análisis filosófico como en el del literario se observa un progreso sorprendente en los alumnos cuando en vez de resúmenes
de las obras y consideraciones generales en torno a las mismas se les ofrecen
claves hermenéuticas de interpretación. Los estudiantes sienten el gozo peculiar que proporciona la lectura genética de los textos, el seguir por dentro
el proceso de configuración de toda su estructura. Esta visión íntima de las
obras permite ganar distancia de perspectiva, de forma que no solo se comprende el verdadero sentido de cada afirmación, sino que se logra un poder
de discernimiento capaz de anticiparse a lo que va a decir el autor, someterlo
a juicio, confrontarlo con otras posibles ideas, delatar insuficiencias y lagunas.
En una hora de clase, el profesor no puede ofrecer una exposición mínimamente satisfactoria del pensamiento de un autor. Cada sistema filosófico presenta mil matices que requieren atención detenida. Cabe, sin embargo, en tal
período de tiempo revelar a los alumnos las ideas básicas que deciden la
marcha de una obra, o de toda la producción de un autor. Esta labor mayéutica encierra gran dificultad -porque exige conocer en su raíz a los autores y temas en cuestión-, pero se muestra sobremanera fecunda en cuanto
a la formación e in/ ormación. La única información genuina en fi1osofía es,
obviamente, la que se obtiene por vía experiencial-creadora.

MuÑoz

Universidad de Chile.
Jusqu'ici, il n'y a pas de philosophie que l'on puisse apprendre. Car
ou est-elle? Qui l'a en sa possession,
et a quels caracteres a la reconnaitre? On ne peut qu'apprendre a
pbllosopher.

Emmanuel Kant Critique de la
raison pure. (Architectonique.)

LA
"P

PUBLICACIÓN de un artículo del filósofo italiano Ug S · ·t
'tulad
"b'li ,
,
o pin o, tt
o
oss1
1
tá
e
Limite
dell
Insegnamento
della
Filosofía"
nos
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oc
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J
•
,
r uro una exce. e~te _oporturnda_d para examinar su tesis acerca de que es imposible una
Didactzca de la Ftlosofía. 1 Ocasión para una refl""'"'ºº en'o'ca sobre e11a. N o
dudamos ~ue el planteamiento de fondo a que se refiere ese filósofo afecta
a la ~esbón de la posibilidad o imposibilidad de Didácticas Especiale d
cualqu
'
deI saber humano, sin excepciones, que sea aceptado como
s e
.
1era area
obJeto
Por
. de la Pedagogía.
. .
. cierto, aquí intentamos circunscrib;..,.,
"'"'05 a¡ pensarruento y conocm11ento filosófico, a la Filosofía en cuanto tal.
0 ~'

Esta es la razón que justifica registrar aquí un resumen de esta discusión.
No conocemos otros comentarios críticos a esta tesis de Ugo Spirito.
~a indagación del tema d~I epí~rafe, excede el mero ejercicio escolar pedagógico.
y de compren., d ¡Se hacen• algunas re1terac1ones por necesidades !óuicas
o·
s100 e lenguaJe, en un problema sin solución definitiva. Se intenta buscar
1 5PIRITO, Ügo, Posibilitá e Limite dell'lnsegnamente della Filosofia
I Li ·
·
1
loro Problemi Centro Didattico Nazionale per ¡ Licei. Roma Abril-Se¡tem.b ceil 9e56
Año III, Nos. 2-3.
'
re,
,

179
178

�un fundamento de la Pedagogía, en cuanto haga posible la comunicación de
la verdad, en la experiencia filosófica compartida. En nuestro juicio, el problematismo endereza hacia el examen de la posibilidad e imposibilidad de
toda didáctica más aún del fundamento y acceso a toda teoría educativa,
que reafirme Ía idea primaria de que "educar" no es idéntico a "instruir".
La tarea de repensar un viejo problema posee el valor de estimular la reflexión acerca del siempre vigente problema de la formación filosófica, insatisfecha, para explorar algunas ideas sustentadas por Ugo Spirito.

En verdad una investigación sobre la posibilidad o imposibilidad de que
la filosofía
objeto de la pedagogía, podría centrarse en la profundiz.aci6n
y meditación sobre el pensamiento interrogativo de Sócrates ¿se enseña la
virtud? Una raíz del problema, indudablemente está allí, y los diálogos plató-

s:a

1

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11
1

1
1:

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y por consiguiente filosófica.

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El tema es aparentemente elemental, pero en verdad, fue planteado hace

1

1

1

11,

25 siglos por Sócrates, "¿se enseña" la areté? La discusión es secul,~ y ap~nta

,1
1

'i!
1¡'
1

nicos y el pensamiento de Aristóteles, continuarán siendo fuente de irn¡piraci6n
y de estímulos sobre el tema filosófico de la formación humana del "hombre
e11tero", en cuanto ser unitariamente integrado y con sentido trascendente. 2
Insistimos nunca tal vez hubo ni habrá unanimidad sobre el tema y sus respuestas e~ las diversas filosofías. Aún cuando sea salvada la unidad de la
filosofía, no son congruentes esas filosofias en cuestiones últimas sobre el_ ser
y el valor del hombre, en su interioridad ni en sus conductas expresivas.
Preguntamos, ¿ el acceso a la filosofía, con la guía y orientación del maestro,
como entendemos hoy, únicamente intentaría "enseñar la virtud" en el sentido socrático? Virtud es conocimiento, pero la experiencia filosófica y del filosofar de los hombres, como dice Jasper, comenz6 en el despertar uúsmo de
los hombres, algo lejano de toda pedagogía y de toda metodología, pero algo
más próximo a la originaria idea de formación y de autoformación humana,

1

11

1

1!

'1

1

a cuestiones filosóficas de fondo, principalmente de orden metaÍlSJco, epistemológico y de la teoría del lenguaje. Se rastrea desde los diálogos platónicos,
en San Agustín, Sartre, Santo Tomás de Aquino, Kant, el existencialismo ...

Desde el punto de vista de la comunicabilidad e incomunicabilidad, hay
quienes como Lled6, ~-, que le .dan_ tal importan_ci~, ~omo para afirmar l_a
Historia de la Filosoha como histona del lenguaje. Sm dudas, el lenguaje

1

'

1

• VJDAL MuÑoz, Santiago, Epistemologla Antropol6gica, Anuario Humánilas. Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n, México, 1975, pp. 185-214. Además Supuesto~
de la Pedagogía. Revista Enfoques Educacionales, No. 1, de la Facultad de Educaci6n,
Universidad de Chile, 1977 .
• LLEDÓ, E., Filoso/la ,y Lenguaje. Ed. Ariel, Barcelona, 1970, pp. 15 ss.

1

180

es el superior medio de comunicación humano, proposicional y objetivo. Históricamente, la incertidumbre de los sofistas, se manifiesta en las posiciones
acerca de la relación entre palabra y cosas mentadas, que reaparecerá en el
medioevo en las discusiones sobre los universales, y la postura de los nominalistas. También Platón y Aristóteles discrepan respecto a definir "ONOMA".
Con Locke surge Ja semántica, como disciplina y con posterioridad hay
preocupaciones lingüísticas y reflexiones sobre la materia, en Descartes, Leibnitz, Kant, hasta en fil6sofos contemporáneos como Alfred Ayer.

I. ¿La Filosofl.a es algo que debe y puede ser e11señado?
Con mayor frecuencia de lo que se puede suponer, esta doble interrogante
se da por respondida, sin una previa indagación, sobre el fundamento mismo
de las respuestas afirmativas, habitualmente utilizadas. Si la conciencia crítica
sobrepasa un estricto criterio empírico-pragmático aplicado a la Pedagogía, se
revelan cuestiones de fondo, relativas a temas, por ejemplo, de la Ontología
Humana, temas antropológico-científicos y filosóficos, de diversas ciencias y
disciplinas significativas para un conocimiento y comprensión más profundos
del ser humano, en cuanto "hombre entero", comprendido en la "humanitas"
y todo lo que ésta significa en la existencia, la vida y el espíritu humanos
abierto a la trascendencia.

1
1

'

Además, ambas preguntas consideran la filosofía objeto de la Pedagogía y,
&lt;;.on ello, la afirman en cuanto contenido y experiencia singular del pensar
y del valorar en la comunicación humana, y en el ámbito pedagógico del
proceso bifrontal de la ensefianza-aprendizaje.

1:

La pregunta. ¿la Filosofía es algo que debe ser enseñada? se relaciona

,;!

en el fondo con la cuestión de la importancia que se atribuye a la Filosofía en
un proceso educativo unitario e integral. Además, el tema se relaciona
con problemas del formalismo ético, relativo al ser y al deber ser en las dominios de la educación.
Hay quienes estiman que no debe ser enseñada la Filosofía; por lo menos,
no ha de figurar en los planes de estudio esta singular "asignatura" que denominamos "Filosofía" por no tener otra mejor denominación. En unos casos,
queda fuera de esos planes de estudio; en otros aparecen cuestiones filosóficas,
infiltradas en otras disciplinas, o bien, aparece tímida y disminuida, pues los
planificadores de la educación dan mayor importancia a las ciencias y técnicas que a la formación de la persona, en desmedro del humanismo y de la
ética.

181

I'

1,

�Así, nos preguntábamos; ¿ la filosofía es algo que se debe y se puede enseñar? Al investigar el si se debe o no se debe enseñar, dejamos como supuesto
o postulado: "La Filosofia es algo que, de alguna manera, se puede enseñar".
En verdad, al avanzar en nuestras reflexiones, únicamente afirmamos tal supuesto respecto a la posibilidad de que la Filosofía pudiese ser objeto de la
Pedagogía. Sin embargo, el supuesto, en cuestión dejará de serlo, por razones
de índole axiol6gico y de orden ontológico y gnoseológico.
a) La comprobación del valor e importancia que tiene la Filosofía como
experiencia singular en la vida real cotidiana de las personas y, sobre todo en
la formación personal, hwnana y cultural del investigador y del profesional
constituye, así, una sólida base, tanto para justificar la formación filosófica, como para no dudar de que, en el campo pedagógico, existen vías
metodológicas para lograrlo.
b) Además, la Filosoíia, en cuanto objeto de la Pedagogía, exige dilucidar
la cuestión de la comunicación interpersonal, del vínculo intersubjetivo mismo que posibilita el conocimiento mutuo, en relación con los contenidos de
la experiencia filosófica, de sus conceptos, significados y valores.
Tal esclarecimiento nos permitió poner en descubierto el valor e importancia de la filosofía y de su posible y real "enseñant.a".
Retomamos el esclarecimiento previo del problema, ahora, desde los habituales campos de la Pedagogía, utilizando su vocabulario propio. La pre-

gunta: "¿la filosofía se puede enseñar?", ¿implica un auténtico o un pseudo
problema? Al encarar esta cuestión, vemos nuevamente la necesidad de investiaar el f undamcnto de aquello que hemos dado por supuesto o postulado:
''La filosofía es algo que se puede enseñar" dentro de las posibilidades de
una educación integral que, como tal, admite la formación filos6fica.
Sabemos que la ciencia, mejor aún, las ciencias particulares, diversas disciplinas no filosóficas, las técnicas, etc., " e pueden enseñar'' y "se pueden
aprender''. e puede instruir -dar in trucción- en tales formas del saber y,
por tanto, será frecuente que existan personas instruidas en tales ciencias y
formas de saber no-filosófico.

Si la filosofía es una ciencia entre otras ciencias o disciplinas &lt;/lll! pueden
ser enseñadas, en verdad lo implicado en nuestra pregunta "¿ la filosofía es
algo que se puede enseñar?", es un pseudo problema. i la filo ofia no es idéntica a la ciencia, en general, ni
menos aún una ciencia particular, tenemos
entre manos, primero, un auténtico y legítimo problema cuya dilucidación
tiene raíces filosóficas y resonancias en la filosofía, en la ciencia y en la pedagogía en cuanto tal. En segundo lugar, si la filosofía no es una ciencia más

enire otras ciancias que se enseñan, y si la filosofia en verdad es objeto de
la pedagogía, su posible o real "enseñanza" no sería de la misma índole que la
enseñanza propia de aquellas ciencias, por ejemplo, de la biología, la historia. Por lo tanto, como estamos preocupados por probar que el problema
sugerido por la pregunta crucial mencionada no es un pseudo problema,
formulamos dos asertos:
1o. La historia de la educaci6n y de la pedagogía, nos muestran un hecho;
la Filosofía ha figurado como materia de formación y autoformación humana
y, durante siglos como contenido de lecciones o de cátedras (asignatura$ en
planes de estudio) en entidades educativas de la educaci6n media y universitaria. Ella ha constituido "materia de estudio" y, si queremos utilizar el ,·ocablo "enseñar", diremos que de alguna suerte de hecho "se ha enseñado
füosofia", utilizando, por cierto, "la expresión'' entre comillas. o \'ale la
pena discutir si es o no verdad lo anterior, pues nos atenemos al testimonio
de la información historiográfica y de la historia.
2o. "Enseñar filosofía" no es lo mismo que enseñar la ciencia o las ciencias=
a menos que la filosofía sea una entre otras ciencias. Tal aserto es eminentemente problemático, pues, se refiere a la esencia de la filosofía, de la ciencia
y de la educación, e implica también el viejo y siempre nuevo debate en
tomo a las relaciones entre filosofía y ciencia. Una investigación a fondo de
dichos problemas, exigiría un exhaustivo y quizá extenso trabajo que no
se compadece aquí con nuestro propósito central, ni con la extensión limitada
para explicitar aquí el tema, no obstante, no podemos eludirlo.
El problema surge siempre que se enfrenten filósofos y científico . Tiene
plena vigencia la necesidad de dilucidar en qué consiste el saber filosófico
y el saber científico y las diferencias primordiales entre ellos. Etimológicamente
"ciencia" viene de "scientia" del verbo "scire", saber, pero se ha determinado,
con claridad, que hay saberes que no pertenecen\ a la ciencia. Para nuestros
efectos no bastan los caracteres que habitualmente atribuimos al saber científico (saber culto, desinteresado, teórico susceptible de aplicación técnica,
etc.). La afirmaci6n de la autonomía y de la independencia de las ciencia
particulares, en el acaecer histórico-cultural, agudizó esta problemática y la
hizo más compleja. Hoy, es epistemológicamente insostenible la autonomía e
independencia total de cada ciencia particular. Existen relaciones entre el objeto de ellas que mueve a pensar en la realidad y los problemas de lo que
denominamos L6gica de las lnterciencias ( como la bioquímica, la 2eopolítica,
la psicosomática, etc.).
¿ Qué es ciencia? Se define se conceptualiza instrumentalmente, por los
científicos y tecnólogos, para los efectos prácticos de "hacer ciencia'' aún cuan-

183

182

�do no se posea una Filosofía.. de la Ciencia o una Filosofía de cada ciencia
particular. Pero, se hace ciencia y avanza la ciencia, aún cuando sea una tarea inconclusa. Tampoco la filosofía es tarea humana concluída. Con su
tradición ilustre y su avance contemporáneo, abre increibles ámbitos para la
investigación futura. Hay problemas de antiguo origen, pero, el hombre
ha pensado y creado cosas nuevas que no existían y está enredado ~n 5,1-1s
propias creaciones, con serios conflictos éticos que no son ajenos a la Cl~ncia,
la filosofía, la tecnología ni a la educación y las pedagogías que van surgiendo
al hilo de los nuevos logros científicos y técnicos.

No existe tampoco unanimidad acerca de lo que es filosofía. Sólo como
antecedente para la investigación, son útiles las decenas o centenares de definiciones de "filosofía".
Las posiciones personales, con fuerte tonus subjetivo, crean criterios para
examinar unilateralmente el pensamiento ajeno. Las definiciones parciales,
tanto de "filosofía" como de "ciencia", corresponden a posturas del escritor
o del filósofo ante la filosofía en relación con la vida y la educación. Allí
toma sentido la filosofía y cada uno de los territorios de la cultura, en cuanto
conocimiento o vida cultural.
En nuestro tiempo se han establecido, con fundadas razones, tres grupos
de respuestas al problema de las relaciones entre filosofía y ciencias. La Historia de la Ciencia y la Historia de la Filosofía, proporcionan los datos para
apoyar los argumentos en favor de cada una de. l'.18 posiciones y ~e l_as respuestas involucradas en estos tres grupos de pos1c10nes: a) La ciencia y la
filosofía carecen de toda relaci6n; b) La ciencia y la filoso(ía, están íntima-

mente relacionadas entre si puesto que de hecho, son la misma cosa; c) La
ciencia y la filosofía mantienen entre sí relaciones complejas, como lo particular a lo general o a sus primeros principios. Son múltiples las respuestas
dadas, correspondientes a cada grupo, como las ha señalado detalladamente
José Ferrater Mora.
Por ahora concluimos:
1. Desde el momento en que, por lo menos, existen los grandes grupos
de posiciones mencionados, y cada uno con muchas respuestas, respecto a
las relaciones entre filosofía y ciencia, racionalmente no aceptamos hoy como
postulado: "la filosofía y la ciencia, de hecho, son idénticas''. Es, evidentemente, cuestión aún controvertida.
2. Si el predicho postulado fuese verdadero, no tendría objeto poner en
duda la legitimidad del supuesto: "La filosofía es algo que se puede enseñar"•
Como se discute fundadamente su verdad 1 el anterior supuesto también es
.

184

discu~le, Y,_ por tanto, es .auténtico problema (y no pseudo-problema) examinar sz, factzcamente, la filosofía es algo que se "puede" enseñar. Un fuerte
resabio cientificista y aún positivista -que aparece remozado en el attual
positivismo lógico, generalmente induce a desconocer las diferencias entre filosofía y ciencia y las complejas relaciones que, en verdad, hay entre ellas.
No :s fácil adherir a esas posiciones contemporáneas que, por ejemplo, al
refenrse a las proposiciones metafísicas, éticas, etc., las califican de "ruidos"
pues eso también es discutible ontológica, gnoseológicamente y lógicamente'.
3. El primer grupo de respuestas, "la ciencia y la filosofía carecen de toda
relación, nos parece insostenible. Jasper ha escrito: "la filosofía bien trabajada está vinculada sin duda a las ciencias. Tiene por supuesto éstas en el
estado ':11ás avanz~do ª, qu~ hayan lle~ado en la época correspondiente. Pero

el esplntu de la filosQfta tiene otro origen. La filosofía brota antes qu.e toda
ciencia allí donde despiertan los hombres".4
4. Nos parecen, sin embargo, del tocio consistentes y aceptables los argumen_tos ~ favor de las respuestas del grupo tercero, pues, ni la filosofía ni
la aene1a menoscaban ni pierden lo esencial de cada una. La filosofía es
filosofía, sin necesidad de ser otra cosa (ciencia) , y la ciencia es ciencia ' sin
necesidad de ser filosofía: exhiben posibles y efectivas relaciones entr~ sí.

En resumen, caben dos grandes posibilidades: si la filosofía es una ciencia
entre otras, se enseñará como ciencia. No hay problemas. Pero, si la filosofía es distinta a la cienc-ia y a las ciencias particulares, e incluso a otras disciplinas no-filosóficas, no podrá postularse que, de manera alguna, la Filosofía
p_ued~ ser. co~unicada, es decir, comunicado su contenido en una experienc1~ dialógica _mt~rpersonal. Dicho en términos pedagógicos, el afinnar que
F1losofia y C1enc1a sean distintas, no es afirmar que la Filosofía no pueda
,,ensenarse
~
" de manera a1guna. Al respecto, como de hecho. la filosofía en
la historia ha sido "materia" de estudio y por ello de la clidá~tica (de alguna
- do" y " se ensena
., " ) , no queda más recurso que concluir:
mane ra " se h a ensena
Existe comunicación filosófica que implica experiencia de la verdad y del
valor, la cual es comunicable entre persona y persona. En virtud de que el
hombre es un ser educable, es posible que la Pedagogía sea capaz de incluir
este particularismo "enseñar filosofía" en el arte de la formación humana total en donde tiene cabida la formación filosófica.
En el fondo está presente el tema filosófico, y por tanto, no agotado, de las
relaciones significativas entre las distintas áreas del saber, primordialmente
• )ASPE.R, Karl, La Filoso/la, desde el punto de vista de la ,existencia. F.C.E.,
Mixico, Breviario 77 .

'

185

�entre el conocimiento filosófico y el científico, a partir de las fuentes originarias griegas hasta nuestros días, y, sin dudas, como tema ~el f~tu~o: Basta
recordar los logros de la nueva metafísica, de la Antropolog1a Filosof1ca, los
replanteamientos actuales de la teoría del conocimiento, la Filosofía del l~nguaje. . . No existe unanimidad acerca de las solu~ones dad~ a la~ re~~c10nes entre Filosofía y Ciencia. El tema continúa abierto a la mveshgacion Y
reflexi6n, que no puede ignorar las instancias irracionales, particularmente el
problematismo de la comunicación de la experiencia del valor y del ,·alorar •
Las cuestiones últimas sobre la comunicaci6n humana desbordan los cauces
del intelectualismo decimonónico.

I. Objetos ,, conceptos filosóficos y científicos
Como complemento a lo anterior, insertamos una clara determin~ción !
distinción hecha por José Gaos de los objetos científicos y de los ob¡etos filosóficos que aparece en los siguientes textos y que contribuyen a la demostración de que la filosofía no es idéntica a la ciencia y que su eve_ntu~ "en~eñ3:1"",
aunque sea particularísimo. no podría ser idéntico al enseñar ciencia o c1enc1as.

l. "Los objetos de las ciencias y de la filosofía parecen formar una gradación desde los más abstractos, los de las matemáticas hasta el más concreto,
el de la filosofía." "Abstractos -agrega- se entiende aquí en el sentido ~e:
constituidos en cuanto a 'objetos' ínter-subjetivos, mediante la convención,
expresa O tácita, de los sujetos de prescindir de todo lo integrante del concreto

de la realidad universal tal cual dada.

2. "El más concreto sería el objeto de la filosofía en el sentido de que se
constituiría mediante el proceder efectivo de los filósofos, de no prescindir
de nada de lo integrante de dicho concreto. sino de tomarlo precisamente en
su totalidad, lo que no sería tomar sus ingredientes singulares uno por uno,
que fuera imposible."
3. "Los objetos de las ciencias humanas y de la filosofía no podrían constituirse prescindiendo de los subjetivos de sí mismo en cuanto tales, sino sólo
entrando ellos mismos en cuanto sujetos en los re&amp;pcctivos objetos." Pero hay
diferencia entre las ciencias humanas y la filosofía: ''En los objetos de las
ciencias humanas entrarían los sujetos mismos como, por ejemplo, sujetos económicos O religiosos en general, esto es, parcialmente o más o menos "abstrac-

tamente todavía'."
4. "En el objeto de la filosofía entrarían los sujetos, los filósofos, con la
concreción con que son parte del concreto de la realidad universal tal cual
186

dada; con la singularidad plena de cada uno." (Singularidad máxima del
objeto de la filosofía.) s
Robert Hartmann, por su parte, ha determinado una relación lógica exacta
entre la filosofía y la ciencia. Las dos clases de sistemas utilizan dos clases
diferentes de conceptos. Los "sistemas filosóficos" utilizan co1zceptos analíticos.
"Tales sistemas -agrega- no son más que cadenas de implicaciones de
conceptos más o menos abstractos" . . . Este proceso de determinación cada
vez más precisa de un concepto analítico puede continuar ad infinitum.
La cadena de implicaciones se origina en la definición comprehensiva del concepto con el cual comenzamos, continúa con las definiciones comprehensivas
de los conceptos contenidos en la primera definición, y sigue así. . . Los sistemas científicos utilizan conceptos sintéticos, conceptos cuyas comprehensiones
consisten en relaciones formales. 6
Los anteriores esclarecimientos en torno a la diferencia fundamental entre
"objetos de la filosofía" y "objetos de la ciencia" y la relación lógica entre el
sistema de la filosofía y el de la ciencia, deben estar presente en la indagación
posterior respecto al "contenido filosófico" que presupone toda enseñanza, por
particular o singular que ella sea. Por cierto, este tema fundamental y fundamentan te, por ejemplo para la teoría de la Educación, interesa a quien investigue y reflexione sobre los contenidos ele la enseñanza de cualquier saber
humano. y no sólo del saber filosófico.

III. Imposibilidad de una didáctica de la filosofía
A) Antinomia entre enseñanza y filosofía
Así como hay quienes creen, honradamente, tal vez por tradición y costumbre, que la filosofía se puede enseñar como se enseñan las matemáticas la
'
quhnica o la literatura, la física o la historia, hay pensadores que no aceptan
que la filosofía se puede enseñar y niegan, como lo hace Ugo Spirito, la posibilidad de una didáctica de la filosofía. Veremos otra cuestión coligada,
antes de considerar críticamente el pensamiento del citado filósofo italiano.
• GAos, José, Filoso/fa y Filosofías. Ponencia al IV Congreso Interamericano de
Filosofía, celebrado en julio de 1976 por la Sociedad Chilena de Filosofía y las Uniiversidades Chilenas.
" IíARTMANN, Roberto, La Diferencia Lógica entre la Filosofía y la Ciencia. Dianoia,
Separata, Año 1959, V, No. 5, México.

187

�¿ Existe antinomia entre enseñanza y filosofía? Hay autores que estiman
que tal pregunta implicaría un tema convencional como aquél de oponer
investigación y enseñanza,
Cuando un verdadero filósofo es quien "enseña filosofía" es él mismo quien
se hace la pregunta acerca de lo que esa enseñanza debe y puede ser. El
profesor Georges Davy, dice que el profesor consciente de su misión formadora de verdaderos hombres y no de papagayos, no puede sacrificar la filoso/la a su enseñanza. Ese sacrificio sería hacer de cada problema un capitulo
del programa; con ella se transforma lo que debe ser "meditación vivida en
común", en fácil dogmatismo o simple rutina. La filosofía, como amor a la
"sabiduría", no puede transformarse en una filosofía estereotipada en fórmulas que conducen a la pérdida de su esencia. Salvar la esencia de la filosofía
en el proceso de su "enseñanza", llega a constituir un tormento para un profesor auténtico y honrado. Ese tormento se transfonna en lo grande del filósofo y del profesor de fi.losofia, si lleva a la filosofía misma y, de ningún modo,
a la antinomia entre filosofía y enseñanza. El profesor puede descubrir en
los maestros de su pensamiento, y aún en sus alumnos, las razones para apaciguar sus angustias. 1
En verdad, esta antinomia entre filosofía y enseñanza de la filosofía, ha
gravitado en el curso de nuestras meditaciones. Por principio, Ja filosofía no
puede ser sacrificada en su eventual "enseñanza", ni por simplificación ni por
"rebajamiento", originados por motivos pedagógicos y los caracteres de la personalidad del educando, ni menos aún, por desnaturalización de los contenidos esenciales de la filosofía y de sus objetos.

De tal modo, si de alguna manera la filosofía se convierte en objeto de la
pedagogla y, en particular de la didáctica, la filosofía y sus objetos en cuanto
tales, deben ser salvados sí, por ser necesaria la filosofía valiosa e importante
para la formación y orientación, por ejemplo, del adolescente, del investigador
y del profesional en formación. Ella ha de figurar como iniciación filos6fica
en los planes de estudio del nivel medio, como apertura a estudios superiores
de filosofía o como conocimiento general en la formación de universitarios o,
simplemente, como estímulo de la actitud filosófica y ética en la vida ordina-

ria del hombre común.
B) Abara, nos referiremos directamente al estudio de Ugo Spirito. m
sugirió en Italia la necesidad de rechazar la enseñanza de la filosofía en la
' GEOROB,

t. XIX.

188

David, La Ens,iíanza de la Filosofía Encyclopedie Fran~aise, París, 1957,

•

educación secundaria, a causa de problemas sociales y políticos y además por
razones didácticas.
'
'
Nos circunscribiremos sólo ~ determinadas ideas de este autor que tienden,
expresamente, a negar la po.nbilidad de una didáctica de la filosofía. Estimamos imprescindible, desde todo punto de vista, presentar estas ideas básicas por lo fundamentales que son en gran parte ceñidas al texto traducido
a fin de intentar ahondar el problema explicito en una pregunta nuestra:'

¡en qué consiste el "contenido filos6fico" de la supuesta o efectiva "enseñanza"
particular de la filosofía o, más generalmente, de la fonnaci6n filosófica?
Ugo Spirito, intenta demostrar -no sólo mostrar- que es imposible enseñar filosofía -e imposible una didáctica de la filosofía-, pues la /ilosofla

no posee "un contenido nocional" como las diversas ciencias o disciplinas que
de '!'oda habitual s~ enseñan escolarmente. Exponemos suscintamente el pensanuento de este filósofo, en parte considerando citas textuales buscando
cierta sistematización adecuada a nuestros objetivos.
'
l) Da por supuesto que toda enseñanza debe tener "un contenido" sobre
el cual entenderse para determinar la línea de una enseñanza a la escuela
secundaria.
2) Cita el ejemplo del profesor de matemáticas -que tiene igual dignidad
que el de filosofía- aquél "tiene que hace llegar su mirada a la misma
zona a la cual llega el pensamiento filosófico", "pero es verdad que en las
~atemá~:as existe un contenido nocional que nos permite la exposición, la
tnformac1on de algo que es relativamente especüico, objetivamente consolidado ... " (Permite -dice- la tradición de pensamiento y de enseñanza).
Aquel profesor sabe enseñar una ecuación y sabe enseñar a resolverla.
3) En cada disciplina en cada enseñanza no-filosófica vive "un contenido
nocional"; ellas "tienen un contenido nocional in/ormativo al cual es posible

atenerse sin que con esto venga a faltar la razón de ser de la enseñanza misma".
4) Existe. . . "la posibilidad, a través de este contenido nocional de la enseñanza, de controlar su capacidad didáctica, su eficacia en la enseñanza y
en el resultado alcanzado por los estudiantes".
5) Pero Ugo Spirito ( en cada caso, y ejemplificando) afirma que la filosofía no tiene ese contenido nocional, necesario a toda enseñanza: esto surge
al "mirar !!1 significado peculiar que tiene la filosofía respecto a TODA las
otras disciplinas.
6) El contenido filosófico es esencia]mente problemático: corresponde a la
variedad de concepciones de la realidad.

189

�"Cada filosofía tiene SU CONTENIDO DETERMINADO, in que la filosofía en sentido de totalidad de las filosofías pueda tener un contenido
unívoco.

7) Agrega, mejor aún, "la filosofia no sólo NO TIENE un contenido unívoco, sino que tiene un contenido que puede uariar en modo totalmente contradictorio".

8) Deduce el autor que "tratándose de un contenido tan diverso de conc,pci6n a concepción no es posible establecer U programa didáctico de
la filosofía, si el programa debe servir a TODOS los profesores determinando
un específico contenido teórico". (Son muchas las respuc tas a: ¿ qué es
filosofía?) Dada la variedad de doctrinas filosóficas y de soluciones a los problemas -agrega- "el contenido variará de cátedra en cátedra in poder
lle ar a un acuerdo, ni aún en el ámbito de un misma instituto". Por último.

9) En la enseñanza de la filosofía ocurre algo -si es posible- en reencontrar algo nocional en lo cual encontrar un mínimo común denominador
qu, sea garantía de una enseñanza relativarr?Lnte uniforme". (La historia de
la filosofía procura ese mismo mínimo conceptual, pero la filosofía, entonces,
de teórica se transforma en histórica.)
A pesar de la complejidad de estas ideas fundamentales de la tesis de
Spirito, estimamos que la cuestión central es: la filosofía 110 tiene un contenido nocional informativo, unívoco, por eso no se puede enseñar. Es curioso
observar que no aparece como cuesti6n principal de fondo en el trabajo ele
Ugo Spirito, la posibilidad de comunicar contenido de la experiencia filos6fica auténtica. En la medida que se haga luz sobre ese "contenido nocional",
que sería necesario a toda enseñanza, podrán ser comprendidos, y aún tal
vez e.xplicados, los demás problemas ínsitos en los textos transcritos, los
cuales no son aquí sometidos a un análisis e.xbaustivo y necesario.
Veamos un primer alcance derivado del enunciado central de la tesis de
Spirito:
a) Si es verdadero, que la filosofía no tiene un contenido nocional informativo, unívoco, necesario a toda enseñanza, efectivamente, la filosofía no

.re podría "enseñar".
b) Si es falso el mismo enunciado ("la filosofía no tiene un contenido
nocional") la filosofía s, podrla enseñar.
Pero, una misma proposici6n no puede ser verdadera y falsa a la vez, tenemos la certidumbre de que, por lo meno a partir de la reflexión de los

griegos, la filosofía fue objeto de intercomunicación, de diálogo filos6fico,
aún cuando dubitativamente desde la sofística se discute escépticamente la
cuestión. La duda sobre la total verdad de la proposición básica mencionada que discutimo , }' de otras análogas que figuran en los textos citados surge,

entonces, a ,partir del hecho hist6rico y actual: la filosofía y los objetos filosóficos son materia de estudio, vale decir, son objeto de la pedagogía, aceptemos o no aún las acepciones tradicionales del vocablo "enseñani.a" y de su
concepto. Dudamos, pues fácticamente, y de alguna manera - que consi. tleramos peculiarísima- la filosofía aparece como materia de enseñanza, pues
exist.e educación filosófica.
n segundo alcance, se refiere al supuesto, "toda enseñanza debe tener,
un conterúclo: 1) Ciertamente debe tener un contenido. es algo necesario a
toda enseñanza, en general, y por tanto, indispensable a la particular "enseñanza de la filosofía". Pero, según la opinión de pirita ese contenido puede
ser únicamente "contenido nocional informatiuo". 2) Las ciencias particulares, la literatura, etc.: poseen ese contenido, y es posible la información
sobre algo relativamente específico, objetivamente consolidado; 3) que permite evaluar lo resultados de Ja enscñama respectiva. Tiene ra1.6n Ugo
Spirito, ¿ c6mo podríamo afirmar categóricamente que el "contenido" de
l.i supuesta 'enseñanza" de la Filosofía pudiera ser estricta y unívocamente informatÍ\'O y, menos aún, algo "relati,'3.lllente específico, objetivamente consolidado" que permitieran la evaluación pedag6gica? La comunicaci6n filos6fica
en la experiencia del filosofar, en lo que IJamamos "singular enseñanza", presupone información, ¿ pero nada más?, ¿y la formaci6n de la persona humana
y de la personalidad mediante una orientaci6n hacia los valores?, ¿)' la
meditació11 en común sobre significados y ualores, etc.?, ¿podríamos hablar
de información de algo relativamente especifico, si la filosofía es saber teórico -teoría general-, saber concreto y no saber abstracto de una parcela
de la realidad? Esta y otras preguntas van en favor de la propia tesis del
filósofo comentado. El contenido necesario a toda enseñanza, que busca para

la enseñanza de la filosofía no puede, de modo alguno, tener idénticos caracteres a los que tienen los contenidos de las ciencias partietllares :r otras disciplinas no-filos6ficas, objeto de la Pedagogía. Si de alguna manera, la filosofía
"se puede enseñar", aunque sea de manera peculiar, su contenido también
será particular: es decir, será un contenido filosófico estricto que no puede
ser identificado con ningún otro, aún cuando pueda tener relación con la
realidad toda o con todo tipo de objetos. La !ilosofía no se puede en eñar

-y es imposible una didáctica de la filosofía- con un contenido que es necesario a toda enseñanza pero que posea los caracteres que Spirito, con toda
razón, atribuye a enseñanzas que no son filosofía. o esclarece nuestro autor,

191

190

�qué comprende por nocional y aquí es cuestión fundamental. Santo Tomás
utiliza "notio", a menudo como "nota", dicho no exclusivamente de los "objetos abstractos del conocimiento": más especialmente se aplica a los conceptos. Leibnitz al discutir con Locke, expresó: "se trata de saber. . . si el
alma contiene originariamente los principios de varias NOCIONES y doctrinas, que Jos objetos externos despiertan solamente en ocasiones". (Leibnitz),
''Nouveaux Essais", Prefacio, 3), "Noci6n" comprende no s6lo los pensamientos que se expresan en término, sino los expresados con proposiciones. Estos
principios eran los que los estoicos llamaron "prolepsis" y los matemáticos,
"nociones comunes". 1
"Nocional" proviene de "noción" que deriva de ccgnoscere", conocer. Se
c-onoce en el juicio. Noción es objeto de conocimiento, dice Lalande. Desde
Kant, la esfera gnoseológica adquiere independencia y con posterioridad el
análisis fenomenol6gico ha contribuido a. esclarecer la problemática del dualismo gnoseológico y, pot tanto, la comprensión de "conocer'' y de "conocimiento". Se ha dicho que "conocimiento" es lo que resulta del acto de conocer
en el cual se aspira al saber teórico de las situaciones objetivas.º Pero, en los
significados de ..noción.", en cuanto aplicados restringidamente a los conceptos o a "los principios de varias nociones o doctrinas'&gt;, ¿están comprendidos
los valores que, de alguna suerte, deben estar insertos en ciertos contenidos filos6ficos de la experiencia? Hay juicios de valor&gt; así como los hay de ser y de
existencia, ¿ los valores son conocidos en el acto de conocer a que aspira el
saber te6rico? Respecto al acto de conocer ¿ qué significan situaciones objetivas necesarias a la aspiraci6n del saber teórico? ¿ Se conocen los valores,
así como se conocen las diversas clases de objetos reales, ideales, etc.? El
conocimiento se expresa en juicios y éstos implican o llevan a la conceptualizaci6n. ¿Se conceptualizan los valores y cómo?, ¿se defmen los valores a
partir del acto de conocer y de los objetos de conocimiento que estudia la Gnoseología? En los diálogos platónicos no se llega a definir los valores de justicia, valentía, piedad. Las interrogantes precedentes, no pasan de constituir
algunos cuestionamientos, respecto a la compleja problemática tele-axiológica
contemporánea y a sus posibles o reales relaciones con la Gnoseología y la Lógica. Por razones fundadas se afirma: los valores se intuyen, son irracionales,
el espíritu los capta directa e inmediatamente y no mediante un proceso
discursivo.
' LALANDB, A., Vocabulario Tünico ¡r Crítico dtJ la Filowfla. El ALeneo, B. Aires,
1953, t 11, p. 875.
• FERRA'l'ER MoRA, José, Diccionaric dt Filosofla. Ed. Sudamericana, B. Aires, IV
cd. 1958, p. 266.

192

Lo sumariamente expuesto, tiende a mostrar que "lo nocional" a que se
refiere Spirito, como ei:encial a todo contenido de enseñanza, no comprende "lo valórico". Usamos la afortunada expresión difundida por el profesor
Bogumil Jasinowski. Y, en nuestro juicio un auténtico contenido filosófico,
será .ri, informativo, pero de modo que esa infonnación procure al espíritu
del edu~ando significados que aprehender y valores que intuir para cumplir
en la vida humana. Por lo tanto, este segundo alcance al aserto de Spirito:
"La filosofía no se puede enseñar por no tener "un contenido nocional" informativo, necesario a toda enseñanza", es verdadero en aquella parte de la
condición supuesta, hipotética, en la proposición: "la filosofía se podría enseñar" si tiene un contenido. . . necesario a toda enseñanza, pero no es evidente
lo j,ertinente a la calificación de la condición, es decir, a que el contenido
deba ser necesaria y unívocamente nocional.
Si la filosofía, esencial o fácticamente, es ciencia o una entre otras ciencias
la filosofía tendría el contenido nocional que exige Spirito y, sin más ella s;
enseñaría como una ciencia entre otras ciencias.

La duda respecto a Ir, verdad del aserto básico de Spirito, que implica una
posibilidad de falsedad, nos abre a su vez, la posibilidad de indagar la naturaleza de un contenido filos6fico auténtico para un enseñar particular, pues
de !1echo la Iilosofía ha sido contenido educativo en la historia.
Después de todo, la opinión de Ugo Spirito, es consecuencia de su personal apreciación de la filosofía -la filosofía como puro problema de sí
misma :Y de fa realidad- que no es única ni general en la historia, ni tiene
por qué serlo para quienes la filosofía es saber sistemático. Nadie con buen
criterio, en el sentido usual del término, impedirá presentar problemas. Lo
importante es tener conciencia de ellos. Esta es una de las condiciones para
hacer posible la o las soluciones que pueden ser compartidas con otros ...
Existe, sin embargo, algo paradoja!, los mismos que dicen que la filosofía
no se puede enseñar, la enseñan de alguna manera, desde la cátedra; de
hecho ... Ugo Spirito, ha sido un notable profesor universitario.
IV. Posibilfdad de una educación filosófica. general
Entre las múltiples complicadones que promueve 1a pregunta sobre si la
filosoria puede ser objeto de la pedagogía, ha)' que agregar la discusión también milenaria sobre el objeto, concepto y sentido de la educación y de lo
que modernamente designamos por pedagogía. Tampoco existe unanimidad
sobre esta cuestión. Grave problema para los antropofilósofos y los filósofos
de la educación. Inobjetablemente, sería previo a un breve artículo como el
193
hUlllllllitas-13

�presente todo un estudio propedéutico, genético-evolutivo, y lógico-lingüístico
acerca de estos dos vocablos de tan inmensa significación para la formación
del hombre con sus fines inmanentes y trascendentes a la vida humana. Las
exigencias epistemológicas de un Husserl, un Heidegger, o un Merleau Ponty,
remiten a una vigorosa y profunda posición de revisión crítica y valorativa
de los supuestos y principios de la educación y de la pedagogía. Más aún,
cuando al finalizar este siglo, la crisis de diversas teorias del hombre y de
lo humano y de sus valores, provocan la consiguiente crisis de los humanismos en boga, de las teorias de la sociedad y de la cultura, en medio de un
enorme sismo axiológico que conmueve a toda el alma humana y sume a los
hombres en la desorientación, salvándose sólo por la esperanza de los espíritus fuertes y orientados hacia valores positivos superiores, humanos e inhumanos.

¿ La educación es una ciencia más entre las ciencias, como hay quienes aún
intentan postular? Esta interrogante y sus respuestas deben ser repensadas en
nuestro tiempo.
A) El contenido del enseñar a filosofar: el enseñar filosofía, es un enseñar
particular, tal vez particularísimo. Es tan particularísimo, en grado sumo que,
en verdad, desde un punto de vista especial, no se puede propian'lente h~blar
de enseñar filosofía, sino de enseñar a filosofar. Algo más diferente por cierto.
Kant en la "Architectónica" de la Razón Pura, ve en la Filosofía el sistema
de todo conocimiento filosófico. Este concepto de filosofía (" escolástico" y no

"c6smico") es "el concepto de conocimiento que no es buscado sino como
ciencia, sin tener por fin otra cosa que la unidad sistemática de la ciencia
y, por lo tanto, la perfección 16gica". Además, afirma en el mi~o texto:
que "entre todas las ciencias racionales 'a priori'; s6lo la matemática puede
ser aprendida; la filoso/Ea nunca, salvo hist6ricamente, por cuanto, en lo que a
la raz6n concierne, s6lo se puede aprender a filosofar''.1° No se enseña filosofía, se enseña a filosofar, este es el sentido que el enseñar y el aprender tienen
en relaci6n con la filosofía y con los contenidos filosóficos, de acuerdo con
lo expresado con anterioridad. Nuestro problema adquiere pues, un planteamiento nuevo: se trata de investigar, no ya un "contenido" comunicable adecuado para que unos profesores, traten de enseñar filosofía, a unos alumnos
que la aprendan. No, es perfectamente plausible buscar un CONTENIDO
DEL ENSE:i'i'AR A FILOSOFAR. Así como se pretende enseñar canto, se
enseñaría efectivamente a cantar cantos. Así como se pretende enseñar filosofía,
es enseña efectivamente a filosofar sobre contenidos filosóficos.

° KANT,

1

194

~-,

Crítica dt la Raz6n Pura. Arquitectónica, t. 1, pp. 197-198.

La investigación filosófica y científica contemporánea, ha hecho importantes contribuciones para esclarecer el complejo problema de la comunicación humana. Alfred J. Ayer en su libro El problema del conocimiento, trata
de demostrar que en la comunicación lo que se puede comunicar es la estructura. Afirma que la semejanza de estructura es la que nos proporciona nuestro
mundo común, y son únicamente descripciones de estructura, lo que podemos
comunicar. Lograr conocer qué es lo que se logra comunicar, es un éxito para
Ayer. Cuestión muy diferente es conocer el contenido de la experiencia que
puede tener significados diferentes entre los dialogantes. Este autor piensa
que nuestros respectivos mundos engranan de alguna manera, pero no se
prueba que sus estructuras sean idénticas ... ". 11 Por una parte, hay experiencias personales del fondo de la propia interioridad que son intransferibles
de persona a persona, por ejemplo del valor, la fe, el amor y otros sentimientos que trascienden la pura racionalidad. Por otra parte, se cita como
"defensa de la incomunicación', con anterioridad a los filósofos de la existencia, la posición de Kant, al negar la posibilidad de conocimiento del nóumeno.
A. Ayer tiene conciencia de las "dificultades al intentar mayores precisiones
sobre esto". La cuestión de fondo, no es únicamente lingüística, sino que está
relacionada con fondos ontológicos y metafísicos del pensamiento. A. Ayer ve
dificultades para avanzar por caminos distintos a los señalados por el positivismo lógico, pues rechaza la metafísica por utilizar proposiciones que son
un conjunto de pseudo-problemas, no verificables empírica ni lógicamente.
De ahí, su intento de reducir la Filosofía a análisis y evitar una profundización de este problema de la comunicación en el campo ontológico y gnoseológico. Desde estos últimos campos, es posible estudiar los contenidos de la
experiencia filosófica, compleja, en la intercomunicación entre personas.
Una auténtica filosofía de la totalidad, y no de parcelas de ella, exigirla
la experiencia humana total, que permita una aproximación a la comprensión del ser y del valor, del acontecer de la existencia, de la realidad, de la
vida humana real del "hombre entero". Experiencia total y radical que presupone todas las formas de experiencia, sólo comprensibles en un lato y
nuevo sentido de la palabra (sensible, afectiva, intelectual, espiritual) y no
sólo la experiencia sensible actual {no volcada a la trascendencia), la única
válida para el empirismo tradicional y ortodoxo. ''La noción de experiencia no se agota nunca en la acción o en una sensibilidad vaga."
Los contenidos filosóficos que son la materia programática de un enseñar
a filosofar, comprenden el objeto de la filosofía en el cual entrarían los
" AYIUI., A., El Problema del Co11ocimienlo. B. Aires, Eudeba, pp. 246 y ss., y 248-251.

195

�sujetos, los filósofos (todo fi1010fante) con la concreción con que son parte
de la realidad universal tal cual dada y con la singularidad plena de cada uno,
de que nos habla José Gaos.
La experiencia humana abarca toda suerte de experiencias: experiencia de
lo sensible y de lo inteligible; experiencia psicol6gica1 científica, técnica, artística, religiosa, mística ... Entre ellas, la singular y poco frecuen~ experiencia filosófica que subentiende: experiencia metafísica, moral, estética, etc.
De esta manera, el contenido filosófico del enseñar a filosofar, está a~i~
a la experiencia vital, existencial, humana total y, por tanto, a la expenenoa
filosófica. Desde que es posible la experiencia metafísica, el espíritu se abre
a la trascendencia y a la posibilidad de traSCender el dato empírico. El sujeto
singular y concreto y la realidad universal tal cual dada, pasa a integrar el
objeto filosófico concreto, ya esencialmente distinto al objeto cientí!ico, per?
vinculado a él como lo está respecto a otros tipos y clases de obJetos. As1,
podríamos entender que todo saber filos6fico_ surge como una con~ugación
de experiencia y edificación conceptual y la filosofía puede dar sentido a la
unificación de todas las ramas del saber, tomándose en cierto modo en "scientia scientiarum". No se enseña filosofía, se enseña a filosofar sobr1 auténticos
contenidos filosóficos. o obstante, no siempre esta peculiar tarea docente podrá ser pura actividad. Se enseñará a filosofar pero es difícil negar que de
hecho se enseñan principios lógicos (supremos), principios éticos, etc. Es una
manera de servir a la verdad. Existe una experiencia filos6fica que realmente
se da en el acto de filosofar de sujetos concretos (profesor y alumnos, en nuestro caso) . El contenido filos6fico es multívoco y no unívoco. La filosofía ea
saber esencialmente teórico, pero de enorme alcance ético práctico. La amplitud de la experiencia humana no apunta sólo a lo intelectual ( a los con-

ceptos), al ser, sino, tambi~, a lo_ valórico, _al ser valioso. Es~. es ~ ~ n
más para desestimar como 1mprop10 el témuno y el concepto ensenar' filosoíia, pues "enseñar" desde el origen etimológico endereza preponderantemente a lo intelectual y a la idea de "instrucci6n". o se enseña filosofía,
ni cada una de las instancias que comprende el objeto de la filosofía. No
se enseñan valores, no se instruye en filosofía ni en valores. ~o tiene sentido adoctrinar ni catequizar en filosofia: se educa, se forma filosóficamente,
y esto se puede lograr: lo. En un enseñar a filosofar en un primer estadio
de la iniciación filosófica o de elemental introducci6n a la filosofía; 2o. en
la formación filos6fica universitaria; 3o. y en un nivel aún superior dentro
del proceso general educativo: en la autoformaci6n filosófica.

Además, aunque "cada filosofía tiene su contenido detei:°~do" Y. ~ún un
contenido que puede .variar de modo totalmente contrad1cto~10 (Sfmto, 6)
esto no se opone a la experiencia filosófica total. Al contrano, esta muy de
196

acuerdo con el tipico problematismo de la filosofia en su historia y con las
concepciones del espiritu libre y de la enseñanza libre de la filosofia. Creemos que el profesor Ugo Spirito pudo afirmar que los profesores de filosofia,
de educación media, tienen derecho, como los universitarios, a formular su
propio y personal programa de Filosofía. Esto en atenci6n a que el contenido
filosófico es multivoco y compromete existencialmente al sujeto, al filosofante
o a los profesores y alumnos que filosofan. Existen grandes dificultades para
llevar a efecto en nuestros países tal iniciativa. Salvo en los proyectos de
investigación que conducen al doctorado.

B) Concepto y valor de la educación filosófica

Concebido multwocam,nu el contenido teórico-práctico dt la filosofía,
no se perderá el sentido de totalidad de la filosofía. El ob j.io de la filosofía,
concreto, en toda su magnifica extensión y comprensión, prtsenta la posibili-

dad a la pedagogía d~ constituirse en la médula misma del co11tenido del
enseñar a filoso/ ar, proceso para el cual hemos propuesto el término de Educación Filosófica, en cuanto autoafirmaci6n y formación filosófica, principalmente. Haremos algunos alcances analíticos. Es evidente la no identidad
entre "cantar'' y "filosofar", y entre canto y filosofía Los infinitivos gramaticales significan acción, pues es evidente la distinción entre el verbo cantar
y el verbo filosofar, por su contenido significativo, su estructura el fin de la
acción. Es obvio. Filosofía, entre otras cosas, es un modo singular y significativo de pensar, de reflexionar crítica y valorativamente sobre algo, o acerca
de algo. Nunca acerca de nada, aún cuando "nada" es objeto de reflexión
filosófica. Filosofar, entonces, sobre qué o acerca de qué. Ese qué, apunta
hacia el contenido esencial de la experiencia filosófica comunicable, sobre el
cual o acerca del cual es posible filosofar.
Gran parte de la e.'Cperiencia humana que trasciende al orbe empíricoscnsorial, es potencialmente comunicable. La Filosofía es comunicación, es
potencialmente un abio, como pensaría Aristóteles, dadas sus disposiciones propias que desarrollar, en favor de un crecimiento anímico, necesario
para una educación integral y progresiva, adecuado para ser utilizado en la
etapa de acceso a la filosofía que busca formar orientando espiritualmente
la personalidad mediante un filosofar respecto a contenidos filosóficos informativos y formativos que posibilitan la aprehensión de significados y la intuición de valores y la correspondiente reflexión sobre ello , a partir de la
problemática existencial y concreta del educando, y conforme a la esencia del
ser humano. Este es un segundo significado, no incluido en la primera aproximación al concepto "educación filosófica".

197

�Si hemos de caracterúar el contenido filosófico de una posible educación
filosófica, diríamos tal vez: es un contenido nocional-axiológico, o nocional•
val6rico, procurado por la in-formación filosófica que se desenvuelve en la
experiencia personal e interpersonal ( meditaci6n vivida en común entre
profesor y alumno) . Con ello se posibilita, por una parte, la comunicaci6n
filosófica, el diálogo, en el cual el logos expresado en el pensar hecho palabra,
vincula a los espiritus en la común experiencia del objeto de la filosofía y sus
significados y en la experiencia de la reflexión también en común. Por otra
parte, a la vez, se posibilita la co-participa.ción en el acto de valorar y en el
valor mismo (axio) y en la personal o común reflexión sobre el valor. La
razón intentará, entonces, penetrar aquel Qbjeto filosófico dado en la experiencia del filosofar, basta donde lo no racional, en un momento, lo impida.
y la búsqueda de la verdad y del bien {ser y valor) realmente se constituirá
en una actitud insaciable del espiritu por penetrar la realidad toda, desde
la propia subjetividad y desde la situación existencial propia de la comunión
espiritual con el prójimo, por perforar el concreto, repetimos, que es la realidad universal tal cual dada y el sujeto f.ilosofante, en su estricta y concreta
singularidad. Sin embargo! por la indole misma esencial del hombre y del
concreto, que es el objeto filosófico, en esa comunicación filosófica siempre
existirá la posibilidad de que quede en el sujeto un remanente de la experiencia personal plena, intransferible. Es necesario hablar de una apertura del
yo al tú, o del yo al nosotros: pero a través del vínculo intersubjetiva, interpersonal, posibilitado por esa apertura del ser del ho1?bre_ al h?m~re. Será
posible, en mayor o menor grado, aproximarse a la expenenc1a autcnllca y personal del otro, del pr6jimo. Algo o mucho se experimentará en común, pero
no todo. iempre, parece que existirá aquel remanente de la experiencia
personal y algo radical de la filosofía que no es trasmisible, que es propio
del fil6sofo creador, o propio de quien tiene la experiencia de un filosofar
personal y originario, o bien de un filosofar en cuanto re-pensar, re-interpretar
0 re-valorar el pensamiento ajeno. Bien dice Gaos, ' ... mi manera de ver la
filosofía, que considera tan incompartible por ningún otro sujeto, que no espero más que dos cosas d_is~intas;_ sí, come_ntarios _de disconf_onni~a~, _en ~I
mejor de los casos, un tac1to atisbar lo rrreducuble de m1 ubJet1vidad .
Porque no existe identidad real entre los ujetos que filosofan en común,
no hay unanimidad entre ellos y no la hay, por tanto, respecto a un determinado pensamiento ,:, doctrina compartido entre los prójimos. Nos hemos
referido a viejos problemas que, no por ser viejos, dejan de tener vigencia
e interés para la inve tigación. No nos puede extrañar que existan autores
que defienden las más diversas y aún contrarias posiciones e ideas: que la
filosofía se puede enseñar como las matemáticas, la química o la literatura¡

que no se enseña filosofía sino a filosofar. ¿Por qué admiramos de que alguien niegue lo último, por razones que aún no vemos? Reiteramos lo expresado por Jasper: en la filosofía no hay unanimidad alguna acerca de lo
conocido definitivamente. Esta verdad, el profano y el pseudo filósofo la desconocen.
Al "hecho educativoº pertinente a una asignatura cuyo objeto es filos6fico,
hay que llamarlo de alguna manera. Debe tener un nombre sea éste "enseñanza de la filosofia,, o educación o formación filosófica que es formación
espiritual. 11 Si la costumbre tradicional no tolera que se abandone el término enseñar filosofía, ¿ que importa si el problema en cuanto tal de si se debe
o se puede enseñar filosofia subsistirá? Para los efectos pragmáticos y prácticos, no importa. Lo importante, es tener muy clara conciencia de que la
educación filos6fica en un humanismo omnicomprensivo conciliado con la ciencia y la tecnología. Ese humanismo es imprescindible, si efectivamente hablamos de una cabal formación espiritual del "hombre entero". Ese es un fin
valioso, y por ello siempre tendrá primacía sobre lo didáctico que tiene carácter de medio para lograr esos fines superiores del hombre en la vida
humana, que jamás es agotada en la inmanencia de la vida natural y orgánica.
o puede existir formación humana y espiritual para la vida real en circunstancias concretas sin filosofía, sin conocimiento filosófico, sin fundamentos
filosóficos, sin actitudes y perspectivas filosóficas para la educación.
En esta discusión secular, cabe hablar de avances en la investigación sobre
el problema de la comunicaci6n y, en particular, de la comunicación de la experiencia filosófica, de sus significativos valores. De manera alguna, debe ser
postulada hoy una solución definitiva. Pero ello no justifica una postura
escéptica intransigente, pues, de alguna manera el ser humano necesita informaci6n )' formación filos6fica, aún cuando se continúen dilucidando cuestiones de orden teórico y metodol6gico, y las vías clásicas para aproximarse
a la sabiduría con vigencia perdurable.

11 Sobre formación espiritual y comunicaci6n de la verdad, ver M. F. Sciacca, El
Probl,ma d, la Educaci6n. Ed. Miracle, Barcelona., 1962, p~ 117-118.

199
198

�LA GENERACIÓN Y SUS CAUSAS SEGÚN ARISTÓTELES
De generatione et corruptione, II, 9-11

DR.

J.

E.

BoLZAN

Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales,
La Plata, Argentina.

. . . o se ha quedado lelo
ante tantos extremos de la naturaleza,
que parece acabar cuando otra vez empieza.
(ALroNso REYEs, En el zoológico.)

~IÉNDOSE OCUPADO Aristóteles en su tratado De caelo del estudio de los
elementos desde el punto de vista del movimiento local, retoma el tema aqui,
en el De generatione et corruptione, estudiando ahora --en un esfuerzo por
alcanzar más cabal comprensión del vario acontecer natural- los cambios
que ocurren en aquellos elementos más allá de la simple mutación del lugar.
Su plan de ta.reas queda esbozado ya en el párrafo inicial del tratado:

Estudiaremos ahora la generación y la corrupción de los seres que
naturalmente se generan y se corrompen; para alcanzar lo cual nos es
necesario determinar, en general y para todos, las causas ¡• razones (314
a

1} .1

• El dentro de Investigaciones Filos6fico-Naturales depende del Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas de la República Argentina, teniendo su sede en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci6n de la Universidad Nacional de La

Pla1$. (Argentina).
1 Citamos según la ed. crítica de H. H. JOACRIM, Aristotle: on comi-ng-to-bs and
passing-away (De generatione et corruptionB), Oxford, 1922.

201

�Estudio que llevará paso .a paso, desde una revisión de ciertos predecesores
(e pecialmente Empédocles, Platón, y los atomistas, L. 1, ce. 1 y 2) que le
permite afirmar su opinión en pro de la realidad de la corrupcio-gcneración
absoluta (I, 3). Lo cual le obliga a tratar de la alteración (I, 4); del aumento
y disminución (1, 5); del contacto (I, 6) como antecedente necesario para
que se produzca acción-pasión (1, 7-9) ; arribando por esta vía al importante
tema de la mixis, o combinación química actualmente.2

En el L. II retoma la problemática acerca de los elementos (II, 1-2) y
sus cualidades (II, 3); sus transformaciones (11, 4-6); la compmici6n de
las substancias complejas homeómeras {II, 7) · para acabar (II, 8) afirmando

Estos principios

son iguales en número e idénticos en género a aquellos mismos principios
de las realidades eternas y primarias (335 a 28).
Esto, que pareciera a primera vista muy llamativo, no lo es cuando se repara en que, en ambos casos, lo que exige Aristóteles no es sino

un principio como tnllteria, otro como forma; a ellos se ha de agregar
un tercero, ya que los dos primeros no son suficientes como para llevar
a cabo la generación; tal como tampoco lo son en el caso de las realidades primarias [celestes] (335 a 29).

que

Todos los cuerpos compuestos -aquellos situados en tomo al lugar
central- están constituidos por todos los cuerpos simples (334 b 31).
Recuérdese que en el univ rso de Aristóteles existen dos lugares bien definidos:

Los lugares son dos: el centro y la extremidad (De caclo. 312 a 7).3
Y es hacia este centro al cual se dirigen y en el cual existen tbs cuerpos mi ctos,
formando de este modo el planeta tierra, aproximadamente situado en rl centro
( teórico) del universo.•
Alcanzado este punto no le queda a Aristóteles, para cumplir con su plan original, sino ocuparse de las causas de la generación. De este modo comien1a su
rap. 9 afinnando:

Puesto que c.cisten cosas que se gentran y cosas que se corrompen: y
puesto que la generación se produu, de hecho, en la rel!ión central
del universo, debemos explicar el número )' la natura de los principios
de toda generación, ya que se facilita la comprensión de las especies particulares cuando se conoce la teoría universal (335 a 24) •
• Sobre el importante terna de la mixis cfr. nuestros trab:i.jos: "Un capitulo olvidado
en la historia de la química : Aristóteles", Anuario Humdnitas, 1969, X, 85; y "Cbenucal
combination according to Aristotle", Ambix (London ), 1976, 23, 134.
• Cfr. nuestro trabajo: "Aristóteles, D, cado, 310 b 11-14". Journal Hist Philosophy.

1973, XI, 443.

• Decimos "centro te6rico" porque ~te debería estar ocupado, estrictamente, por el

elem,nto tierra; hemos analizado el caso en: "From Aristotl,:'1 fixed carib to the mobilc
aristotelian earth", Philosophical Inquiry, (Grecia), 1979 (volumen homenaje a los 2,300
años de la muerte de Am16telcs).

Así como en el caso de los cuerpos celestes o "realidades primarias" ( Ttl
nl&gt;&lt;Í&gt;Ta
Ta
aÓ&gt;µa'fa) -incorruptibles en sí mismos pero sometidos aJ menos a traslación- es necesario recurrir a tres principios: material el
uno (el cuerpo celeste) , formal el otro ( el movimiento) , eficiente el tercero
( el moviente) ; así, analógicamente debe ocurrir en el mundo sublunar&gt;
donde serán menester dos principios intrínsecos: la materia (principio de poder
ser), y la forma (principio de ser en acto lo que se es}°; y uno extrínseco: la
causa ( principio efectivo de la generación).

=

ov~a,,,a

Causa, en el sentido de causa material para los seres generables, es
aquello que puede ser y 110 ser· lo cual es, precisamente, lo que puede
generarse y corromperse porque en tanto ciertos seres necesariamente son
-tal como los seres eternos- otros necesariamente no son (y a estos tipos
de seres les es imposible: a los primeros, no ser¡ a los segundos, ser; ya
que no pueden apartarse de su necesidad natural) (335 a 33).
He aquí la analogia entre los principios o causas del ser corruptible y del
incorruptible: ~ la materia de estos últimos es sólo potencia con respecto al
movimiento y no al ser-no ser, como en los primeros. Existen seres que pueden ser y no er (335 b 2); y ntre lo necesario -que no puede no sery lo impo ible -que no puede ser- e sitúa lo contingente: aquello que puede ser y no ser. Sólo en estos dominios.

resulta que necesariamente existe generaci6n y corrupci6n (335 b 4);
• naJ6gicamentc, pues t'n el mundo supralunar no exi,te real co1TUpcio-generaci6n:
"~aterin enim i~ corporibus coel tium est potentia ad motum; at materia corrwnptib1lium en potenua ad cssendum et non euendUID et t, per qua.ro possibile est, corpora
corruptibilia cs,e et non eue", S. MAtrRo, .4 ristotdis O pera Omnia. . . iUust1'3ta a S.
Mauro, París, 1886, t IIl , p. 468 L

203
202

�porque sólo en él se da real existencia (por fa forma)
( por la materia).

r posibilidad de cambio

Tal es, en el sentido de causa material, la causa de las cosas generables; en tanto que en el sentido de causa final, lo son forma )' especil
(tj µoecptJ xal -i-o elJo;-); que no es sino la de/inici6n que expresa la
esencia de cada una de ellas [de las cosas generables] ( 335 b 5).
La causa final, lo que ilícita o espontáneamente intenta el agentes, es la
forma especifica según la cual el individuo generado encama una e pecie
determinada; todo cuanto llega a ser es, simultáneamente, "algo" y "esto"
(hoc aliquid); una esencia existente individuali7.ada por la fonna recibida
en la materia "quantitate ignata", en la materia determinada por la cantidad
o, mejor aún, en la materia en cuanto ordenada trascendental y simultíneamente a la forma y a la cantidad.e

Pero es menester, además, arrregar el tercer principio: la causa Mgamente soñada por cuantos nos han precedido mas por 11inguno definitivamente establecida (335 b 7).
Será. esta la causa eficiente de la generación, reclamada ya en 335 a 30
y cuya naturaleza no fue aclarada ni por Empédocles y los atomistas, ni por
Platón con su teoría de las Ideas y la participaci6n.7

De hecho, ninguna de ambas teorías es correcta; porque si las Ideas
son causa, lPor qué es intermitente su actividad generatriz, más bien
que perpetua y continua, ya que se trota de Ideas y participantes siempre t•.tistentes? (335 b 17).

i las Ideas son de sí activas, y existe siempre en las cosas la aptitud de
la materia, la generación debería estar constantemente presente, mientras
que lo que acontece es corrupcio-generación, inexplicable a través de la pura
actividad de las Ideas y donde no cabe el aspecto corruptivo del proceso. Por
otra parte la experiencia misma. indica que, por ejemplo, el médico es causa
eficiente de la salud, tal como lo es el docto de la ciencia, :lún cuando xist."I
la salud-en-sí y la ciencia-en-sí y hasta los seres participantes (335 b 20 ). Lo
• Explicarnos esta caracterizaci6n del principio de individuación en nue3tro antculo:
"Individuación, aoalog[a )' parlicip1ci6n en el plano físico", Sat,itntia, 1971, XXVI, 173.
' PLATÓN, F,d6n, 96 a - 101 c.

204

cual apunta a la realidad de una causa situada entre la Idea y el particirante; causa que mueve desde la potencia al acto,

tal como acontece con todas las cosas /Jroducido.s artificialmente según
su potencia (335 b 23).
uevamente aquí se halla en Aristóteles el paralelismo entre arte y natura,
sirviendo aquél -más inmediatamente accesible al homo faber- como ayuda
) explicación de ésta. 1

Por otra parte, decir que la materia es la causa generante debido a
su movilidad será, sin duda, más nat"ral. La causa que altera y transfigura es más verdaderamente causa del engendrar; )' bien que estamos
acostumbrados, tm1to en los seres naturales cuanto en los artificiales, a
considerar como causa eficiente a la que inicia el proceso (335 b 24).
Es decir que un lenguaje y una aproximación no críticos al problema podría
eonduc-ir a sostener la causalidad eficiente de la materia, ya que gracias a su
movumento provoca alteraciones y cambios: de aquí que los materialista
estén más cerca de la verdad -por proceder más científicamente- que
Platón.

Sin embargo, esta segunda teoría tampoco es correcta, porque le es
natural a la materia padecer y ser movida, en tanto que mover y actuar
compete a otra virtud ( 335 b 29).
No pertenece a la materia mover-se sino ser movida por otra virtud o potencia, correspondiente a un agente. 8 La experiencia, nuevamente presente
aquí, así lo dice para las cosas que proceden tanto naturalmente cuanto artificialmente; ninguna u transforma sino qu es transformada, tal como es el
arte }' no la madera quien hace el lecho (335 b 32). Error aquel al cual debe
sumarse otro y más grave aún, cual es

omitir una causa más fundamental, al desechar la esencia y la forma
(335 b 34).
' "Cum ergo an imitetur oaturam, et in arte invcniamus hanc tertiam cau a: ergo
in natura est tertiam causa, ~ilicet moveru, praeter materiam et fonnam". S. T1:10.wAs,
In 11 De gen. co"·• lect. 9.
' Es este un cnso de dv,,aµ1r; considerada en sentido activo contra la dv,aµ,~ pa,ivn
de la materia: todo cuanto acontece se debe tanto a un poder de actuar sobre otro
(potencia en sentido activo) cuanto a que este otro permita ta actuación (potencia en
sentido pasivo); cfr. M,t., 1019 a 15 ss., y 1046 a 5 ss., ,specialmente,.

205

�Error que aparece así como la contrapartida del error anterior, puesto que
tras confundir mover-se y ser movido, deja de lado la causa principal de todo
dinamismo: la causa formal, acto, forma, natura o esencia de la cosa. Lo cual
equivale a desechar la cosa misma;

y, lo que es más, confieren a las fuerzas que asignan a los elementos
-por medio de las cuales fuerzas se produce la generación- un carácter
excesivamente instrumental ( 336 a 1) .
Porque, con toda lógica y puesto que desechan la causa formal, deben atribuir a aquellos elementos -en cuanto considerados según sus cualidades activas y pasivas- toda la causalidad eficiente, puesto que constituyen tanto los
materiales cuanto las fuerzas según los cuales las cosas se generan: los elementos juegan así ambos papeles. Todo ello sin caer en la cuenta de que, al cabo
y dado que el ser actúa según es, y es por la forma, será ésta la causa principal
que opera ad extra a través de las cualidades sensibles. De tal modo se ven
obligados a sostener que

corresponde a la natura del calor disociar, así como a la del frlo congregar; " a cada uno de los contrarios restantes, actuar o padecer: todo
se genera '.Y se corrompe a partir de tales [materiales] '.}' por tales [acciones] (336 a 3).
Siendo así que

aun el fuego es, evidentemente, mouido y paciente (336 a 6),
Por donde hasta el fuego, "que es formalísima y má.ximamente activo", 10
es movido a actuar por una causa anterior. Pero aceptar tal causalidad reducida al instrumento equivaldría a

considerar causa de las cosas producidos la sierra '.Y los varios instrumentos de carpintería, ya que necesariamente la madera es dividida si
se la aserra, o alisada si se le cepi.la; etc. {336 a 8).
Por supuesto que tales instrumentos son causas puesto que sin ellos no hay
serrar o cepillar alguno; así como es cierto que los cuatro elementos y sus
pares de cualidades fundamentales son causa de corrupcio-generación. Mas en
ambos casos no se agota allí la causalidad sino que es menester "mover".
'" S. TaoMAs 1 In 11 De gen. corr., lectio 9.

206

"manejar", hacer uso de los instrumentos; precisamente tales en cuanto alguien -cual causa principal- los instrumentaliza, los convierte en acto ins,.
trumentos, en elementos útiles para algo, moviéndolos y ordenándolos a la
producción. Y tal como es menester recurrir al artífice para explicar la acción de los instrumentos, análogamente débese recurrir a la forma o quiddidad
para explicar la actividad de las cualidades elementales: quien opera, propiamente hablando, es siempre 1a causa principal; y por cuanto "actiones sunt
suppositorum", es el ser total el sujeto de atribución del dinamismo que se
canaliza a través de las cualidades.
En cuanto a nuestra teoría, hemos hecho ya una consideraci-Ón general acerca de las causas en una obra anterior, explicando y distinguiendo ntonces la materia y la forma (336 a l 3).

En efecto, en Ph'.)1s., L. II, ce. 3-9, ha ·puesto Aristóteles un tratamiento
~eneral de las cuatro causas, agregando ahora estas consideraciones en particular acerca de las causas material y formal.
En el capítulo siguiente (el 10) será la causa eficiente quien merezca un
tratamiento especial, estando el desarrollo afectado por las ideas cosmológicas del Estagirita 11 y de las cuales surgirá que la causa eficiente de la corrupcio-generación terrestre no es sino el movimiento zodjacal. Comienza
por una afirmación general:

Habiéndose demostrado 1•a que el movimiento es eterno, se sigue necesariamente de lo establecido que la generación es también continua si el
movimiento es etemo: haciendo que el generador se aproxime y retire,
provocará una ininterrom pida generación (336 a 15).
Dentro de esa concepción del movimiento circular eterno del cielo aparece
el sol cual generador universal por excelencia de los cuerpos inferiores del
mundo sublunar.ª
Al mismo tiempo es también claro que habíamos razón cuando en un
trabajo anterior dijimos que la especie primera de cambio era la traslación, que 110 la generación. Porque, en efecto, resulta mucho más
1.1 Cfr. Met., 1073 b 18 - 1074 a 17.
" La demostración de la eternidad del movimiento en Phys., VIII, 7-9. Es el movimiento del sol según la ecliptica quien aparece a.si cual causa eficiente de la corrupciogeaeración; la idea no ha perdido todo su valor. Cfr. T. liEATB, Aristarchus of Somos,
Oxford, 1913, pp. 190 ss., para un estudio astronómico de base; ejemplos en Mt!teor.,
346 b 16 y Ph:ys., 194 b 13; y el citado M,t., 1073 b 18 ss.

207

�razonable considerar al ser como causa de la generaci6n de lo que no es,
que co1isiderar lo que no es cual causa del ser de lo que es. Ahora bie11:
lo trasladando es, en tanto que lo engendrando 1w es; de aquí que la
traslación sea anterior a la generación (336 a 18) •13
La prioridad del movimiento según el lugar reside en que supone un sujeto
dado, al cual le ocurre ser trasladado; mas lo que ha de ser engendrado y
en tanto está siendo engendrado, no es engendrado en acto: es engendrando en acto.

Hemos )'ª supuesto probado que el proceso de corrupcio-generaci6n
ocurre continuamente en las cosas, y afirmamos que es la traslación la
causa de la generación; de lo c1,al es evidente que si la traslación es una,
imposible resulta que ambos procesos sean simultáneos siendo, como
son, contrarios: es ley de la naturaleza que la misma causa y bajo las
mismas condiciones produce siempre el mismo efecto; de modo tal que
se producirá siempre o generación o bien corrupción.
Consiguientemente, los movimientos deberán ser más de uno y contrarios entre sí, sea por el sentido de sus traslacio11es, sea debido a irregularidades, ya que efectos contrarios demandan causas co11tra1ias (336
a 23).

Ya ha sido probada la continua corrupcio-generación de las cosas (317 b
33 ss.) ; habiendo corrupcio-generaci6n deben existir movimientos de traslación que se comporten entre sí como contrarios, sea porque se invierta el
sentido del movimiento, sea porque el movimiento no es uniforme debido
al alejamiento y acercamiento del sol.1 4 Es decir que no es el movimiento cliurno del primer cielo, monótonamente uniforme, el responsable de la corrupciogeneración sino el movimiento del sol según la eclíptica o movimiento zodiacal;
el cual, en tanto que movimiento eterno, es causa de la generación, y en
tanto que movimiento no uniforme -pues acerca o distancia el sol, alternativamente- es causa de las alternadas corrupciones y generaciones ( 336
a 31 ss.) ; y por cuanto los períodos de aproximación y elongación del sol
son iguales, se produce la igualdad de los períodos corrupcio-genéticos natura les: otoño-invierno, primavera-verano (336 b 18) .ª
Nuevamente referencia a Phys., VIII; 260 a 26 - 261 a 26.
Ampliamente en H. H. JoACHlM, o. c., p. 257. Y Meieor., I, c. 2, para la traslaci6n circular.
11 Cfr. tambi~n Meteor., 346 b 20 ss. Tan manifie ta es esta causalidad que "videmus
enim ad oculum quod sole adveniente ad punctum Arietes, quando directe locum nos11

Mas no s6lo habrá siempre continuidad de corrupcio-generación según las
caus~s material (318 a 9 ss.) y eficiente, sino que aún es posible una perspectJ.va de mayor envergadura. Aquel sol y aquella ecléptica son causas motrices (Met., 1071 a 15) y su necesidad está exigida por la alternación entre
corrupción y generación; pero aún es posible trasladar la e:-.-plicaci6n hacia
una primera causa fundamentante :

Si siempre se repite cíclicamwte lo mismo, tiene que subsistir siempre
algo que actúe del mismo modo. Y si /¡a de haber generación y corrupción, tiene que haber otra cosa que actúe siempre, unas veces de un
modo, otras de otro.

Tendrá que actuar, por tanto, en cierto modo por sl misma, )' en
cierto modo en virtud de otra cosa; por consiguiente, bien en virtud
de tm tercero o bien m virtud de la primera causa.
Así, actuará necesariamente en virtud de ésta; pues a su vez ésta
será causa para lo segundo y para lo tercero. Por consiguiente, es preferible admitir la primera causa (Met., 1072 a 10).

Y esto por un simple y evidente principio de econonúa. Esta causa primera,
que mueve sin ser movida (Met., 1072 a 25), siendo asimismo causa final,
''mueve en cuanto es amada" (Met., 1072 b 3), originando el movimiento de
traslación perfecto: 1a traslación circular (Met., 1072 b 8); pues bien::

De tal principio [la causa /ina[J penden el cielo y la naturaleza (Met.,
1072 b 13).
En cuanto a lo específicamente natural,

aquella continuidad se puede justificar racionalmente: afirmamos que
en todas las cosas la natura tiende hacia lo mejor. Ahora bien: es mejor ser que no ser -y ya hemos ex plú:ado los varios sig,zificados de "ser"
[M et., IV, 7]; pero el ser no puede pertenecer a todas las cosas ya que
algunas están muy alejadas de su principio. Por consiguiente opta Dios
por la alternativa de llevar a cabo la perfecci6n del universo por una
ininterrumpida generaci6n, asegurando así la más grande coherencia posible al ser, ya que la generaci6n continuamente repetida es lo más
pr6ximo [a la perpetuidatfJ de la substancia (336 b 27).

Jt

208

trum t.angit, incipit esse geoeratio terrae nascentibus, recedente autem sole a principio
Librae, incipit rerwn deminutio et corruptio", S. THOMAS, In ll Dt gtn. corr., lectio IO.

209
hurn.anitas-14

�Está ínsito en el "apetito naturaP' de la materia -como poder ser que
es- desear ser y ser sin limitaci6n, que es el modo perfecto de ser. Mas por
cuanto esta tendencia no puede ser más que eso: tendencia, sin poder de sí
alcanzar el acto perfecto de ser, el ser natural es conducido a ser sucesivamente
lo que no puede ser simultáneamente. He aquí, pues, la causa final de la
corrupcio-generaci6n: la consecución de la perfecci6n óntica de la naturaleza.
Esta visión final teológico-natural de Aristóteles muy bien puede ser la
respuesta que busca Joach.im, en pos de Alejandro y de Fílopono, al inquirir
acerca de c6mo puede ser que la génesis de una cosa sea eo ipso la corrupción
de otra, y viceversa: "¿ Cómo, entonces, puede ser la aproximación del sol
'
· .
' 7 " .is B'en
causa sólo de yen:ctis-,
y su d"1Stanc1amiento
causa so'lo de cp8 oea.
1
sospecha que "la solución a esta dificultad depende, tal cual lo debemos
suponer, de una diferencia de orden o de grado de realidad en. el yen11:á";
poniendo como ejemplo una escala de valores según la cual la planta y el
animal resultan ser "más reales" que la simiente; o el aire que el agua, por
estar el primero más próximo al primer motor; etc. Y aun sus lucubraciones
en torno a la importancia que tienen en Aristóteles los cambios en el ser
viviente con su recurrencia al calor vital de las especies, todo ello tiene aquí
su adecuado y bien explotado lugar. Pero todo queda en cierta chatura si no se
acompaña al Estagirita en el vuelo de una visión cósmico-teológica que no
se deja arrastrar a la consideración pormenorizada de cada caso en particular,
y ni aún a la teoría más general de los cuatro elementos y sus concomitantes
sino que se eleva, rauda y atrevida, con el sapiente atrevimiento del ordenador: cuando ya Aristóteles se ha ido por los cielos del saber y las esferas
del acontecer en el rápido ascenso que ahora le permite y le obliga su teoría
toda, de poca monta puede parecerle retomar al problema origen de su especulación, bastándole con las indicaciones que ha ofrecido al lector; según
las cuales la actual economía divina mantiene la variedad y constancia del
ser, el orden y la perfección del acontecer universales, recurriendo a una
sostenida corrupcio-generación como medio de mantener sucesivamente en
el ser y sus perfecciones -y en un como remedo de eternidad- ese cosmos
que irremediablemente no puede serlo todo simultáneamente.
Desde esta perspectiva se hace necesario que coexistan aún aquellos seres
que se oponen relativamente, porque sólo así se logra un universo dinámico,
"pues aquellas cosas que naturalmente se rechazan entre sí según contrariedad
de natura concuerdan en el orden del universo según el cual todas están de
' unidas y coexisten en el mundo. Y esto ocurre por participación
algún modo
en la paz divina la cual, en cuanto por todos deseada, tiene razón de fin". 11
16

JOACHIM, O. C.,
THOMAS, In

" S.

pp. 260 5$,
de divinis nominibus exp., c. IX, lectio 1.

¿ Que nos hemos salido de este modo de la austeridad científica? . y cómo
no, ~uando se extrema la explicación buscada? Porque entonces no ~os queda smo marchar asintóticamente hacia lo divino.
Retornemos ahora a la sobriedad al uso y resumamos:

E1z consecuencia, es claro según todo lo dicho: que existe realmente
corrupcio-gencración; cuál es su causa; y cuál es el sujeto que la padece

(337 a 15).

Así como también lo es que
si exist~ ~-ovi~iento -según lo hemos explicado- debe haber algo
que lo inicie; si lo hay eterno, debe existir una causa eterna· si es contin_uo, la que la inicia ha de ser una causa única, inmóvil, ingenerada,
~ ~~alterable; Y si los movimientos circulares son múltiples, las causas
iniciantes deben estar todas, y no obstante su pluralidad, subordinadas
de algún modo a un único principio (337 a 17).
Resumen este final de una larga argumentación desarrollada por extenso
en otras de sus obras. 18
Con todo lo expuesto hasta ahora se ha llegado a cumplimentar esencialmente el plan propuesto al comienzo de este tratado De generatione et corruptione; pero precisamente el paso recientemente citado (337 a 17) deja
entrever otro problema que merece ser encarado a modo completivo, al menos
en este c. 11 : ese condicional "si ... " relativo al movimiento, su existencia
continuidad y causación, permite introducir el tema de la necesidad en }~
generación :
~~servando que en todo proceso continuo -sea en orden a la generacion, o a la alteración, o al cambio en general- existe consecutividad
es decir: produciéndose una generación tras otra sin intervalo debemo;
'
'
i~vesttgar si [entre los miembros consecutivos] existe alguno que necesariamente ha de existir, o bien si todos y cada uno de ellos pueden no ser
jamás engendrados (337 a 34).

.

.

Es_ decir que aceptado_ el movimiento del cielo como necesario y generante,
1a necesidad de su efecto? La observación tópica: "Corruptio

¿ se sigue de ello

11 Ph~s., VIII, 4; Met., XII, 7-8. Para el análisis de este complicado paso de 337 a
17-23 vid. W. J. VERDENIUS and J. H. WASZINK, A.rfrtotle on coming-to-be and passignaway. Sorne commentl, Leiden, 1966.

211
210

�uniw est generatio alterius", ¿significa. la existencia de un movimiento monótonamente necesario? No caben dudas en cuanto a su esencia, pues toda
generación lo es a partir de un sujeto que deja de ser específicamente lo que
es para pasar a ser otro gracias al agente capaz de educir la nueva forma.
El agente incesante existe; la incesante corrupcio-generación e da y según
1 "no serer'' del generado; la experiencia pare e exigir la necesidad de corrupcio-generación. ¿ Es esta necesidad extensiva a todos &gt;' cada uno de los generados?

la infalible relación: desde el "ser-no ser" del corrupto, hacia

Es evidente que con algunos ocurre así [: nunca son generados] y s6lo
es menester recurrir a la distinció11 entre "será" y "podría ser"; ya
que si puede decirse con certeza de algo que "será", debe en algún
momento ser cierto decir de él que "el'; mientras que aún cuando sea
cierto decir de una cosa que "está a punto de ocurrir", es mU}' po1ible
para ella no llegar a "ser''. A.rí, alguien podría no caminar, no obstante poder hacerlo (337 b 3).
Debe distinguirse entre la necesidad del ' ser-es" y la contingencia del "podría ser-es": si en el ser que ahora "es" e puede ver con certeza la nece idad
de su futuro cambio {de su "será"), se verá asimismo la legitimidad de
afirmar que habrá un "es" a su debido tiempo. Mas del hecho no necesario
del "poder ser" no se seguirá jamás necesariamente el futuro "es" : "poder
ser" es necesaria consecuencia de " er'' (''ab sse ad posse valet iUatio"),
pero no a la inversa ("ab posse ad esse non valet illatio"). La existencia
de la causa hace necesaria con necesidad absoluta la relación causa:efecLo,
mas no la necesaria exi tencia de su efecto como resultante, pues dicho efecto
dependerá de la concurrencia de otras relaciones causales que conduzcan a
una compleja con-causalidad ( al menos podrá hacerlo). Las causa físicas
(no libres) producen cada una su efecto específico, pero la necesaria concausalidad que se da en la complejidad natural hará que las causas e rondicionen
ad inuicem, incluyendo en el efecto propio de cada una de ellas considerada
separadamente. De tal modo que todo efecto cósmico es el resultado de una causalidad múltiple.

Para echar mano de un principio ge11eral: puesto que entre las cosas
existentes algunas son capaces de 110 ser, habrá que atribuirles la mirma
ambigüedad en punto a su generaci6n; en otros términos: su generación
no será 11ecesaria (337 b 7).
La generaci6n. es, tal como el ente, contingente o necesaria; puesto que
existen entes contingentes, habrá generación no necesaria. Ahora bien:

212

¿Sig~ifica esto que todo cuanto se genera es contingente? O, por el
contrario, ¿le es absolutamente necesario llegar a ser a alguno de aquellos?; y asi como en los dominios del ser se distingue entTe las co1as que
no pueden no ser, y aquellas que pueden no ser, ¿surge e11 los dominios
del generar la distinción correspondiente? Por ejemplo: ¿Es necesario
que se produzcan los solsticios? Vale decir: ¿Es imposible que puedan
110 aco11tecer? ( 337 b 9).
La respuesta ha de ser cauta pues si se cae en la fácil tentación de admitir
que todo es absolutamente contingente, nada sería ni contingentemente ni
necesariamente.

Debemos admitir que si existe el consecuente, el antecedente ha debido producirse; como, por ejemplo, que han debido echarse los cimientos de una casa si la casa existe; y que debe existir el mortero si lo
hacen los cimientos (337 b 14).
Lo q_ue es naturalme_nte ~osterior según la vía de la generación arguye
necesanamentc de Ja existencia de lo anterior: todo se comienza por la base.
Nuevamente: de la existencia del efecto se conclu ·e necesariamente la existencia de la causa. Pero,

¿es igu':1mente cierta la inuersa? Si se han echado los cimientos, ¿debe
producirse la casa? La respuesta parece ser que no subsiste la necesidad
del nexo, a menos que sea absolutamente necesario "llegar a ser'' para
el comecuente (337 b 15).
Es decir que "ab possc ad esse non valet illatio" : "ser" no se sigue necesariamente de ''poder ser". Tal como era necesaria la anterior relación desde
el efecto n la causa -o del cons cuente aJ antecedente-- esta otra, d de la
causa al (futuro) efecto es contin ente, 10 a menos que se conozca el efecto
como necesariamente exi tente por su propia natura.

Sin embargo, si es éste el caso, la casa se producirá necesariamente
echados los cimientos, y viceuersa; porque [por suposición] están de tal
modo relacionados antecedente ,, consecuente que si lstr. existe, 11ecesa•
10 " , •• quia pouit toto, necesse fuit supponi et partero. Et idro non convertitur",
S. THOMAs, In 11 D1t gen. ,orr., Lectio 11. Para esta doctrina del nexo entre antec~ente y COll,ICcuente temporales, cfr. Anal. Post., 95 a 24 • 96 a 7; y para un anAlisis
ÍL&amp;1co de esta ntcesidad, Phys., II, c. 9 (todo).

213

�con lo que es siempre, puesto que lo que debe ser no puede no ser
riamenle lo hace previamente aque1. Sí, por consiguiente, es necesario
que el consecuente sea producido, también el antecedente debe haberlo sido; ,-i si lo ha sido, entonces también debe serlo el consecuente. No,
sin embargo, debido al antecedente sino porque se supuso necesario el
futuro ser del consecuente. De aquí que cuando el ser del consecuente
es necesario, el ntxo es recíproco; es decir que siempre que se genere el
antecedente, lo hará tambié11 el consiguiente (337 b 17).
En tanto que los cimientos son cimientos de la casa, se sigue que el ser de
la casa presupone el ser de los cimiento ; pero la inversa. sólo surgirá válida
si se concede necesidad absoluta al ser de la casa pue la casa no puede ser
sin cimientos, mas los cimientos pueden quedarse en tales.

(337 b 29).
Y la experiencia nos muestra la contingencia del ser de la casa con respecto
al ser de los cimientos.

En consecuencia: una cosa es eterna si su ser ts necesario; )' si es
eterna, su ser es necesario. Y si, por consiguiente, la generaci6n de una
cosa es necesaria, su generación es eterna; y si es eterna, es nrcesaria ( 338 a 1}.
Convertibilidad esta de "eterno" y "necesario" que aplica a continuaci6n
a la generación natural:

Ahora bien: si existe un proceso descendente al infinito, la generaci6n de un determinado término posterior a un término cualquiera de
la secuencia no se producirá con necesidad absoluta sino s6lo hipotético

(337 b 25).
En efecto: en esta secuencia de producci6n sucesiva, la generaci6n de un
término subsiguiente al que "ahora" existe debe ser condicional, hipotética.
"ex suppositione",

porque siempre suá necesario que haya sido generado algún otro miembro antes que "este", como condici6n presupuesta dt la necesidad que
"este" sea engendrado. Consiguientemente, y por cuanto no existe origen para lo que es infinito, tampoco existirá un término primero en La
secuencia infinita que exija necesidad de generaci6n del resto de los
términos (337 b 27).
i la secuencia es infinita in recto no puede haber exigencia a la generación de algo desde el extremo originario ni desde el extremo final; porque,
de hecho, en una recta infinita no existen actualmente extremos de cadena
exigentes de tal generación.

Mas tampoco será posible decir con uerdad que aún respecto de una
serie limitada sea esto [= la producci6n de uno de los términos] absolutamente necesaria; así, no podemos decir que sea absolutamente necesario se produzca la casa si se han ecltado los cimientos, pues a menos
que siempre haya necesidad de producci611, nos hollaremos con que
siempre existe algo que puede siempre no ser. Pero si su generación es
necesaria, siempre debe repetirse, ya que lo que es de necesidad coincide

Se sigue que la generación de algo absolutamente necesario debe,
necesariamente, ser cíclica, retorna11do a su punto de partida. Porque la
generación ha de ser limitada o bien ilimitada; y si es ilimitada, será rectilínea o cíclica. Mas la primera de estas dos alternaliuas es imposible
si la generación es eterna, puerto que no existirá un primer punto de
origen en una secuencia rectilínea infinita, sea en sentido descendente -como hechos futuros- sea en sentido ascendente -como hechos
pasados-. Sin embargo la generacwn debe tener un principio &lt;si ha
de ser necesaria y, consiguientemente, eterna&gt;, pero si es limitada no
puede ser eterna. En consee1uncia ha de ser necesariamente cíclica

(338 a 4).2 º
En el c. 10 ha demostrado que la generación es eterna y, por consiruiente,
necesaria; siendo así no puede ser rectilinea porque en tal caso no exi tirá
miembro de la secuencia cuya presencia sea absolutamente necesaria ( ú..n:J.cossino sólo contingentemente o por hipótesis (
1Jno8éasruspues cada término de la serie sólo es necesariamente presupuesto por el siguiente: en una tal sucesión no hay dexf o queda mo

ª"ªY"ªio")
ª"ªr,caío,,) ;

et

que la generación sea cíclica.

Por lo tanto la necesidad absoluta se halla en el movimiento )' la
generación circulares (338 a 14).
" Adoptamos, en razón de la. clarifica.ci6n que procura, la cláW1ula agrega.da por
JoACHIM, o. e., in h. l.; el texto griego eJtá aquí corrupto.

215
214

�Teoría que debe remitirse, como a su fundamento, a Phys., VIII, 7-9, donde Aristóteles se refiere al movimiento del cielo, eterno y eternamente moviente de las esferas inferiores y del sol con ellas. El cual sol,

moviéndose circularmente de un modo determi11ado, ocasiona cíclicamente las estaciones las cuales producen, a su vez, las cosas que de ellas
dependen (338 b 3),
y esto porque

ENRIQUE MOLINA GARMENDIA
Y SU CONCEPCIÓN DEL ESP1RITU

el principio motor, primero y principal, es el círculo según el cual se
traslada el sol: éste, separando y reuniendo en tanto se acerca o se aleja,
es evidentemente causa de la generación y de la corrupción (Meteor.,

Da. MIGUEL DA CosTA LEIVA
Universidad de Concepción, Chile.

346 b 20).
Se cierra de este modo, con una apelación a la causa primera originante
específica, el tema de la corrupcio-generaci6n natural, y el tratado De ge-

RESE"RA BIOGRÁFICA

neratione et corruptione.
(1871-1964), profesor y abogado, considerado
uno de los "Fundadores" de la Filosofía Hispanoamericana, según la conocida
expresión de Francisco Romero, prolífero autor de una veintena de libros en
que trata temas de filosofía pura (Filoso/la Americana, La Filosofía de
Bergson, De lo Espiritual en la vida humana, Nietzsche., dionisíaco y asceta,
Tragedia y realización del estpíritu, Por los valores espirituales, etc.), educación (Educación contemporánea, De California a Harvard, Las funciones
de la Universidad, Discursos Universitarios, etc.), de viaje (Por las dos Américas, Páginas de un Diario, Peregrinaje de un universitario, etc.), políticos
(Las democracias americanas y sus deberes, La révolución, los estudiantes ,.,
la democracia, La revoluci6n rusa y la dictadura bolchevista, etc.), de historia ( Goethe y su ideal de perfeccionamiento, Alejandro Venegas, La filosofía
en Chile en la primera mitad del siglo X X, etc.), sociología ( Ciencia e intuici6n en el devenir social), y sobre temas diversos (Llamado de superaci6n a
la América Hispana, etc.). También escribió más de cien ensayos incidentales
sobre filoso{ía y asuntos aledaños. Ejerció en Chile y en algunos países latinoamericanos un reconocido liderazgo intelectual. Fundó la Revista Atenea, de
la Universidad de Concepción, donde se han expresado significativos intelectuales de este continente. Fund6 la Universidad de Concepción de la cual fue
Rector durante 36 años. Durante su vida recibi6 diversos reconocimientos a
su obra intelectual, moral y material. Los intelectuales chilenos de la primera mitad de este siglo lo tuvieron como una especie de mecenas y solicitado
árbitro para encaw:ar y afianzar vocaciones. Fue fundador y primer PresiENRIQUE MoLINA GARMENDIA

216

217

�ciente de la Sociedad Chilena de Filosofía; a su extensa labor se debe el que
las universidades chilenas incrementaran el estudio sistemático de la filosofía.
Durante su rectorado mantuvo una cátedra libre de filosofía donde daba a
conocer su pensamiento y el de aquellos autores que le interesaban. Posesionado de una cultura general muy amplia su participaci6n en los foros culturales fue muy solicitada en Chile y en el extranjero. Fue uno de los.
intelectuales más sobresalientes de su generaci6n.
Doctor y Licenciado en Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la Universidad de Concepci6n.
Ha sido Director del Instituto de Filosofía de esa Universidad, Director de
la Revista Cuadenios de Filosofía; publica regularmente ensayos de filosofía
en la Revista Cuadernos de Filosofía y Atenea. Dicta clases de Historia de
la Filosofía Antigua. (Obras: Los Fragmentos de los Presocráticos, Los Filósofos Presocráticos, dos tomos, 1977). Está sistematizando la obra de Enrique Molina y rescatando su producción inédita (Obra: El Pensam.iento de
Enrique Molina Garmendia, dos tomos, 996 págs.), en preparación Epistolario de Enrique Molina 'Y los intelectuales iberoamericanos.
MIGUEL DA CosTA LEIVA,

Enrique Malina Garmendia 'Y su concepción del espíritu
A la clásica expresi6n de Arist6teles que a los hombres les estimuló a filosofar el deseo de conqcer, agrega Molina las condiciones del dolor y del error.
Filosofar viene a ser como una búsqueda de adaptación a las limitaciones que
necesariamente impone la vida en el orden sensible, y en compensaci6n, ensayo
de la libertad para remontarse al infinito de lo especulativo. Todas las filosofías tienen como funci6n específica la comprensi6n del Ser. La ciencia no
basta para desvelar los misterios interrogativos ante el Ser, por el contrario,
acrecienta la admiración y el misterio de éste. Por eso, que los intento por
destruir o suprimir a la Metafísica se estrellarán siempre con la evidencia, si
se quiere intuitiva y sencilla, de que existe una región del saber en la que
sólo cabe el Ser, cuyo estudio no se puede llegar a prescindir.

El Ser, según Molina, no se define, pero puede llegarse a intuir y hasta
sensibilizarse en uno mismo. El Ser tiene algunas propiedades que nos recuerdan la herencia del viejo Parménides: único, infinito, eterno y además,
divino. No podemos conocer su origen ni su fin, por lo que debemos reconocer
su carácter necesario y absoluto.
El Ser tiene la potencia dadora de vida y espíritu. Es capaz de crear y hacer
perdurar la vida. En este desplegamiento, va pasando por estructuras materiales sucesivas que van, desde el cuerpo físico inorgánico, hasta llegar al

218

hombre que es donde se asienta el espíritu. Con el hombre, hace su aparición
la estructura superior del Ser. Molina insistirá mucho en esta relación: SerE_spíritu, se~alando ~ue el Ser sin Espíritu es como un gigante ciego y mudo,
ru bueno m malo, sm sentido y sin expresión. Necesita de la vida para darse
a través del E~píritu. La vida es una de las estructuras en que se va operando
la trascendencia del Ser. En este sentido, el hombre viene a constituirse en un
colaborador del Ser, somos parte de éste, "estamos en él, vamos con él". No
somos espectadores ni algo aparte del Ser, sino parte integrante de éste. El
Ser es capaz de desdoblarse y contemplarse a sí mismo por medio del espíritu
humano. Este desdoblamiento, apunta a la raíz del principio de Identidad en
1
cuanto concebirnos. al Ser ~ompleto: los modos contingentes del Ser, que
suceden en el ámbito espac10-temporaJ, no son más que cambios de formas
de éste, bajo las cuales subyace una identidad absoluta que permanece. La
eternidad es el atributo del Ser puro substancial.
La espiritualidad es otra dimensión del Ser. Jamás encontramos al Espíritu
como una entidad pura, sino asociada a una estructura física orgánica a una
vida .. El Espíritu necesita salir de su estado solipsista en razón de ese p;stulado
esencial del ser por expresarse. Esta potencia inmanente del Ser se conYierte
en trascendencia con el concurso del hombre, por eso que éste es un colaborador de la creación. Prestamos fe a nuestras sensaciones y percepciones.
con lo cual vamos afirmando 1a realidad del mundo exterior. Es trascendente
a~í la ~cción perceptiva y sensitiva que pasa del sujeto al objeto, que sobre las
v1venc1as de aquél realiza la hip6stasis de éste. Molina entiende la trascendencia, en este caso, como el tránsito, de una estructura a otra superior en
qeu se van verific~do las síntesis creadoras de la naturaleza. No es partidario
de una trascendencra absoluta, porque carece de sentido en el orden material.
"Existir en un ser pleno de posibilidades -dice- es como estar en el seno
de Dios. De la inmanencia de la conciencia creadora se irradia la más infinita
~aSC'ende~cia. Si. los hombres no escuchan a Dio en su conciencia y no Jo
sienten m lo reahzan en ella, no lo encuentran ni lo sienten ni Jo realizan en
ninguna parte." l
La identificaci6n que Molina reconoce entre Ser y Espíritu (esto último
como potencia inmanente de éste, capaz de adquirir un desenvolvimiento
racional a través del hombre), le lleva a rectificar el c6gito cartesiano mediante la siguiente fórmula: "Pienso) luego existo y el Ser existe: Yo soy
el Ser". Molina es de opinión que al filósofo le es absolutamente imposible
concebir su pensamiento, como del Todo, solo en el mundo huérfano de conexión con alguna otra entidad. La idea de un Espíritu absolutamente puro
1

MouNA, Enrique, Confes-i6n filos6f ica, p. 68.

219

�le repugna por su falsificación. Hasta los estados superiore del misticismo o del nir\'ana suponen un residuo de afinidad con el Mundo. Un E píritu
absolutamente puro sería inconsciente de sí mismo y de la realidad. Necesita
de la conexión del er, o dicho de otra manera el Ser se expresa por medio
del Espíritu.

ducta, esta actitud consistirá en la serenidad y equilibrio a que se llega por
medio del cultivo de la filosofía. Desde otro punto de \'Í ta, esta actitud filosófica, permite dar a las cosas su \'erdadera proporción y pers~ctiva dentro
de la comprensión de lo universal. Coloca al Espíritu bajo la constelación de
valores superiores, esenciales a la personalidad humana.

del Ser al hombre le cabe una específica: la espiritualidad. ólo lo espiritual no se halla definitivamente hecho y pera para
su alumbramiento que nosotros lo vayamos realizando. Por el hombre es
posible llevar a cabo propósitos, creaciones, designios reflexivos. i existe un
determinismo que explique la causalidad científica este determinismo impuesto por el er llega s6lo hasta la aparición del espíritu del hombre, en cuyo
seno, se aloja la voluntad que hace posible la libertad humana.

De lo anterior se infiere, según Malina, que la actitud Hlosófica es coincidente con el más pcrfecto ejercí io de la libertad. Ella enseña a elcrrir en
qué consiste la libertad individual. En este proceso interviene otro elemento
del Espíritu: la voluntad. Si no fuera así, sería un espíritu loco o azaroso. La
quididad o esencia de la voluntad es el resort e pontán o capaz de elegir
entre dos o más alternativas. Esta quididad nunca abandona al Espíritu, sea
cual fuere la situación en que el hombre e encuentra. Este es conriente, en
los peore- momentos, de optar o no, por la libertad.

El Espíritu tiene como nota o estructura superior a la Razón. Su función
consiste en refrenar los impulsos ciegos de la estructura orgánica, superar el
In tinto y abrir el surco de la Conciencia discurrente.

La acútud filosófica supone también, ciertas normas éticas y jurídicas que
incluso el hombre individual puede tratar de . uperar.
menudo las ensura
r critica para mejorarlas.

La reali1.aci6n del Espíritu por el hombre no e tarea fácil. e lle,·a a cabo
a través de un proceso cuyo primer término es una tragedia y que comienza
con el cuerpo. El Instinto carece de lo dos atributos esenciales del Espíritu:
la libertad y el discernimiento d \'alore . La Razón e aliada &lt;le los Instintos
buenos o positivos, pero domina a aquellos que Molina reconoce como negati\'o o malos. Cuando la relación entre el Instinto y Raz6n e dá equilibradamente, se abona el terreno para que el Espíritu florezca en mejor forma.
Por el contrario, cuando lo In tintos se extravían, o no pueden ser dominados
por la Razón, ~ producen las pasiones y los vicios, y el Espíritu en general,

El sentido religioso, por su parte, cuando no lo enturbian ni el fanatismo
ni la intolerancia, conduce fácilmente a la actitud filos6fica.

De entre las funcion

se quiebra en su desenvolvimiento.
Los factores sociales y los ambientes que están más allá de nuestro cuerpo,
agudizan la tragedia espiritual. iempre el hombre tendrá como tarea resolver
y superar estas barreras, elementos básico de su moralidad, con el fin de
establecer una ecuación equilibrada entre Razón e Instinto. En esta tarea el
E píritu puede sacar de si mismo algunas fuerzas y potencias para sobreponerse a su tragedia. Molina las cualifica en el valor, la bondad, la verdad y
la justicia. on e tas virtude las que podrían dar a nuestras vidas algunas
notas de et midad.
En la realización de la vida espiritual el hombr se enfrenta además al
problema de buscar un sentido a su vida. urge a í, desde la conciencia discurrente la actitud filos6/ica como proceder cauteloso y metódico para buscar
la "·erdad, la bondad, la justicia y el "·alor, que en este caso, se transforman
en fines de la realización de la vida espiritual. En lo que respecta a la con-

E ta actitud filosófica no es optimista ni pesimista, nos die-e nuestro autor:
es de serenidad. Frente a la antinomia "acción-contemplación'' al hombre se
le presentan serios quebrantos para realizar u espiritualidad. o e ya el sobreponerse simplemente a la clásica trilogía de amor, dolor y muerte. Así
tenemo que, para el hombre, e cada vez más dramática su preocupación
en las exigencias económicas como requisitos para mantener su libertad. Lo
trajines que demandan la vida contemporánea, imposibilitan el pleno ejercicio
de la atención y del pen ar: todo se hace atropelladament in e uchar ni
prestar at •nción, lo que incid • en una cada vez mayor ausencia de cultura
ét.ica y de disciplina de la mente. El hombre siente el drama y la falencia
de poder elevarse a una mayor contemplación cuya cú pid debiera ser el
amor en su mayor expresividad y plenitud.
Los que encarnan la actitud contraria1 la antifilosófica, n la rémora de
la sociedad, y en cierto modo, actúan en contra de lo de.ig11io uperiores
del mismo Ser. Son aqueJlo en que la Razón y la voluntad están aprisionadas
o clavizadas por los In titntos. El E. píritu, en este c:1.so, no pued des oblarse po itivamente para cont mplar la plenitud del Todo. on los hombre
que atentan contra el mismo hombre y con el universo : qu encuentran el
significado de su ida en fine como, la búsqu da y satisfacción del poder
por el poder; los honores, s61o por la ,·anidad · y la riquezas ) lo place
como una forma de satisfacer~ a í mismo.

221
220

�Pero el espíritu está siempre en lucha, en constante evolución y superación,
porque es propio de su naturaleza ir avanzando y manifestándose en realizaciones de la mayor intensidad con objeto de bastarse a sí mismo. Estos momentos de plenitud se hacen evidente a través del amor, en el alma mística
que siente a Dios, en el corazón que sustenta Jas normas o virtudes del valor,
bondad, verdad y justicia.
Molina insiste en no poder concebir el absoluto de la conciencia, encerrada
en un puro solipsismo y subjeth-ismo estéril. Tampoco entiende como pueda darse el puro noumeno o cosa en sí retirado totalmente del alcance de
nuestra conciencia cognoscente. Piensa, en cambio, que la relación interna
entre Ser y Espíritu, es decir, el desplegamiento del Ser en el Espíritu, hace
posible la ciencia de lo real; las categoáas lógicas que el Espíritu aprehende no son más que las categorías que rigen al Ser y que el Espíritu hace
evidente, mostrable. Por lo mismo, no debe e.~stir antinomia entre realismo e
idealismo, entre ciencia y filosofía, sino más bien una conciliación o complementación recíproca.
No se muestra partidario de una telefinalidad de la vida humana, porque
sus condiciones on incompatibles con la libertad. ¿ Qué libertad podría haber si
los actos voluntario son la realizaci6n de un designio proyectado por una
voluntad superior? Pero, podría existir una telefinalidad diriaida, cuya acción
llegaría sólo hasta el momento en que el Esp!ritu entró en acción a través del
hombre, en cuyo caso éste comenzaría a obrar con libertad. Esta ecuación supondría una conciliación entre la antinomia libertad-determinismo.
Si la vida se extinguiera en el planeta, el er adjudicaría vida a otros $ere
o modos contingentes, en otros lugares del universo, con el propósito de continuar desenvolviendo al Espíritu porque, como hemos dicho, el Ser sin Espíritu es como un gigante ciego y mudo al faltarle su básica esencia de e.,q&gt;resarse para contemplarse a sí. mismo.
En este proceso de realización espiritual, que en el fondo no es más que
la propia historia del hombre, éste ha venido creando un mundo material y
otro espiritual. El concepto de creación debe entenderse aquí como un proceso
o acto de transformación de substancias; como producción de síntesis llevadas
a cabo con elementos ya existentes. o olvidemos que el proceso cósmico del
Todo no es más que un eterno desplegarse del Ser absoluto y necesario.
El mundo espiritual está constituido por aquellos conceptos y valores que se
encuentran incorporados en la religi6n, en el arte, en la ciencia, en los usos y
costumbres sociales y en todos aquellos elementos que componen la cultura y
la civilización. La firme7.a del mundo espiritual dependen en gran medida del
papel que desempeñan los valores.

222

El mundo material lo forman las realizaciones y productos artificiales qu
producen, la industria y la técnica.
Ambos mundos necesitan complementarse. El olvido de esta interacción trae
consecuencias destructh·as: cuando se desprecian o descuidan factores pertenecientes al mundo espiritual, como los valores morales, religiosos, jurídicos,
estéticos, etc., el mundo material se resiente e incluso puede llegar a derrumbarse. A la inversa, la falta de elementos materiales, como los que emanan del
orden económico, de la seguridad, etc., puede llegar hasta quebrar los valorc.•s
de una sociedad. El ejemplo lo encontramos repetido en las épocas de decadencia y de crisis. La sociedad y el hombre necesitan entonces de un equilibrio en
su dinámica a través de lo que Molina llama "Ley de reciprocidad".
Esta unión inseparable que Molina exige entre lo espiritual y lo material
le lleva a reconocer a lo menos tres formas de vida espiritual arquetípica: una,
la hecha a base de resignación y renunciamiento. Es la vida propia de los santos,
ascetas y de algunos filósofos. Su característica principal consiste en la devoción
gue profesan a los valores espirituales.
La segunda, es aquella que, sin llegar a una resignación absoluta se hace
sin un sustrato econ6mico suficiente. Es la que han llevado hasta el presente algunos pueblos como los sudamericanos.
La última, es la que florece en armonía con un progreso material sólido.
Ha hecho aparición en algunos momentos de la historia, como ocurrió con
Atenas en el si~lo V a.C., en la Roma de Augusto y en Florencia en el siglo
X . Propone llamar a ésta última "cultura integral".
La convivencia social supone una cualificación de la realización del Espíritu,
puesto que el individuo, con iderado como entidad aislada constituye una abstracción. Por eso que el Espíritu se constituye a la vez en un fenómeno social.
Esto Ueva a Molina a reconocer tres formas en que la entidad espiritual se presenta a nuestra consideración.
a) El Espíritu personal, que se reconoce a sí mismo como una entidad que
conserva a través del tiempo la conciencia de su propia identidad. La persona
humana, en su dinámica biográfica, se va haciendo a sí misma conforme a lo
que debe ser y con los cambios que reclama la búsqueda de superación. En
este intento, no siempre el hombre logra conservar su línea espiritual. A veces,
ocurren hechos que traen para él una desintegración de su personalidad. De
tiempo en tiempo, el hombre siente la necesidad de someter lo vivido, lo observado y estudiado, a reflexión meditativa. La inquisitoria va dirigida fundamentalmente a aspectos de nuestra vida espiritual concernientes al arte, la
ciencia, la religión, la filosofía y hasta la formación misma de la personali-

223

�dad. Por lo común, el conocimiento que la persona tiene de sí misma resulta
ser deficiente e incompleto. Es una de las grandes tragedias del ser humano
el desconocerse a sí mismo. Las experiencias de la vida, las responsabilidades y
luchas que asume, le dan la ocasión de irse conociendo, de potenciarse y a la
vez, llegar a conocer a los demás. Difícil tarea que la mayoría de los hombres
nunca llegan a concluir. El mejor arte para vivir debería consistir precisamente en el éxito que pudiéramos tener en estas tareas.
b) El espíritu objetivo, constituido por la red social que incluye y toma al
individuo durante toda su vida y además, por las manifestaciones espirituales
de los grupos sociales, el lenguaje, creencias, valores, etc., que constituyen la
cultura y la tradición. Se caracteriza porque no tiene conciencia de sí mismo;
por eso que sus manifestaciones necesitan siempre de un espíritu personal para
expresarse. En las formas del espíritu objetivo hallamos a los principales protagonistas de la historia, pueblos, razas, colectividades religiosas, etc. De ahí
que a veces se le llame a este espíritu objetivo, en alguna de sus fases, espíritu
hist6rico. Todo lo que es susceptible de tener historia está sometido a un ciclo
mexorable de nacimiento, apogeo y muerte. Hay que deducir entonces, que el
propio espíritu objetivo puede llegar hasta extinguirse, por el desaparecimiento
de los individuos que lo componen.
c) El espíritu objetivado, que está constituido por aquellas expresiones vivas
del espíritu personal y objetivo incorporadas a algo material. Es la forma que
tiene el espíritu de pervivir a través de la historia incorporándose a productos
del arte, la técnica, la ciencia, etc., para asegurar su conservación más allá de
la vida individual Muchas veces una obra o producto del espíritu tiene una
duración mayor que el material en que está incorporado e incluso lo trasciende
en su existencia empírica.
Estos tres tipos de manifestaciones del Espíritu se encuentran estrechamente vinculados.

Los valores, forman un conjunto de las tres clases de espíritu de que hemos
hablado recientemente: del espíritu personal en cuanto significan ideas y sentimientos de los individuos; del espíritu objetivo, en cuanto estados anímicos,
creencias y maneras de sentir de la colectividad; y del espíritu objetivado, como
substancia de leyes y códigos, de libros, de cuentos y poesías populares, de
estatuas, cuadros, templos y de todas clases de monumentos en que se hallan
incorporados.
Los valores según nuestro autor, significan vivencias relativas al hombre. A
lo menos, los valores éticos, jurídicos, estéticos y religiosos, son inconcebibles
sin las relaciones de los hombres entre sí. En todos estos valores, la existencia

del numbre es un antecedente imprescindible, puesto que las formas espirituales
que conocemos sólo se manifiestan en él, aún cuando la materia pueda tener un
ser en sí. Los valores, pues, aunque hundan sus raíces en, los instintos, constituyen exponentes de esas formas superiores. No concuerda Molina con aquella
concepción que adjudica a los valores un ser en sí. Aceptar esta hipótesis significaría lo mismo que investir a la Razón existencia parecida.
Los valores, resultan de un proceso ascendente que comienza en su aspecto

más elemental con lo instintivo y que culmina en ciertos conceptos abstractos,
proceso durante el cual la trabazón entre lo afectivo y lo intelectual no se deshace jamás. Cuando percibimos concretamente valores en las cosas o en los
hechos, llevamos a cabo una funci6n en que colaboran los sentimientos y el
intelecto y que significa una de las formas en que vamos realizando nuestra
vida intelectual.
La falta de una existencia en sí no implica la posesión de una aparente
relatividad de los valores. En ningún momento Molina duda de la realidad
de éstos, por mucho que hayan sido los atabares que han padecido a través de
la historia humana Los valores son conquistas espirituales que se han ido trasmitiendo por si"los entre los humanos, o por lo menos en algunos espíritus
selectos. Estos constituyen la mejor heredad que recibimos de la labor secular
del hombre: deber nuestro es cultivarlos porque éstos embellecen y hacen progresar la vida.
Es posible efectuar una escala jerárquica de valores. Molina coloca en primer lugar a los valores morales. Piensa que los creyentes colocarían en el mismo
sitio a los valores religiosos. Enseguida vienen, sucesivamente, los valores intelectuales, jurídicos y estéticos. Su punto de vista es establecer una escala a
cuya base se encuentre Jo más vital para nosotros. Al ascender por ella, el
hombre debe encontrar abierto diferentes campos de investigación cientüica,
artística y filosófica, en rma perspectiva de posibilidades ilimitadas.
Especial interés tiene para Molina que el hombre desarrolle durante su vida
un conjunto de valores que él llama "valores espirituales", y que centra en el
cultivo de un humanismo cuya naturaleza se encarga de especificar. Existe
una condición esencial del hombre que está enraizada en su propia dignidad
esencial; consiste ésta en superar en él, a la naturaleza, en todo aquello que
tiene de fuerza bruta irracional y puramente instintiva. Esta superación se
hace por medio de la Razón -facultad última del Espíritu- y es la que tiene que posibilitamos para discurrir la auténtica ciencia de las cosas y además,
para intentar poner en ellas el sello esencialmente humano. Es por la. Raz6n,
las cosas y las relaciones que surgen entre éstas y nosotros, entre nosotros y los

224

225
humnnitn&amp;-15

�demás, por lo que podemos llegar a construir un mundo auténticamente humano.
De ahí que la vida humana tenga el imperativo de darse un claro sentido
a su existencia.. La vida que corresponde al ser humano tiene que ser plena,
con valores cuya alcurnia tocan lo trascendente. Cuando no se alcanzan tales
objetivos, la vida se descolora. La falta de finalidad, carácter y esperanza es una
vida perdida, un espejismo.
La metafísica de la conducta a que aspira el pensamiento de Malina quiere
ensefiarnos la forma cómo constituir ese humanismo centrado en el espíritu
personal. Es nece.sario primero, obtener de sí mismo lo mejor que sea posible
encontrar en cuanto potencias axiol6gicas, tratando de obtener en esta pesqu.isa esencial, la libertad, el valor y todos los sentimientos nobles que caracterizan a los valores espirituales. Se refiere aqui Malina, también a las llamadas
cuatro virtudes cardinales. Sólo después podremos endilgar nuestro propósito
por luchar reformar la sociedad en que vivimos. Cuando tengamos conciencia
de nuestra propia dignidad, podremos alentar la dignidad de los demás. Sólo de la fuerza que emerge de uno mismo es posible pensar, crear y obrar
con confianza en medio de la vorágine y de la desorganización que nos rodea.
Todos los grandes hombres que han iluminado con su saber a la humanidad
han sido formidables luchadores de la dignidad humana. Fundado en estos
ejemplos, cada hombre debe aportar su propio e fuerzo en el desarrollo de su
espiritualidad, cultivando todas las virtudes que sirvan a la humanidad: ese es el
mensaje de su meta.física en tanto in iste en la necesidad de dar un sentido
a ]a vida.
El cultivo de los valores espirituales se ha tornado cada vez más problemático: Los hombres han olvidado enseñanzas modélicas, perdiendo enseñanzas claves de valores acuñados en épocas de crisis. El individualismo egoísta
y la violencia del apetito se han enseñoreado en casi todos los órdenes de
la vida espiritual. En tal caso, al espíritu personal le es dificil encontrar su
justo equilibrio de expresión y tiende a alejarse cada vez más de un humanismo integraJ. Los hombres que sienten y viven en sus conciencias lúcidas los
ideales humanistas, que tienen fe en unos valores espirituales, constitutivos de
un mundo distintiva.mente humano, tienen la obligación y basta la necesidad, de luchar por él, como representantes tal vez más genuinos de la estirpe
y condición de la especie.
I

Cuando lo trascendental desaparece de las perspectivas ideológicas, es necesario salvar lo auténticamente humano. Existe la necesidad de estab]ecer el
respeto y \"eneración de lo humano por encima de todo proselitismo y ban-

226

deñ~, incluso por sobre nuestras conveniencias personales. En fin, el culto
cultivo del ~omb~ to~ pasa los límites de la política y casi toma los caracter~
de una estncta dimensión ontol6gica y metafísica,
bu!!:os dicho_ que en su. tarea de realizar su espiritualidad el hombre debe
, un senudo a su ':'ida.. Molína sostiene que el progreso puede servir
de nucleo a una concepo6n mterpretativa de ésta, a cond"1c1on
., d e no mantener este concepto restringido exc.lusi\•amente en el plano social )' político
donde tanto se ha abusado y vulgarizado.

~ _progreso

debe ser mirado como una creación espiritual cuya esencia va
obJet~vándose en el mundo espiritual y material que antes aludíamos. Las
creaoones del hombre siempre están amenazadas por la caducidad.
Genéticamente, el progreso se presenta siempre bajo la forma de una idea
~ueua, creada por un espíritu personal. En el orden técnico suele llamársele
znven~o. Pero no t ~ in ento. o idea nueva se presta a] progreso: es menester
qu~ Sirva para el bien, es decu, que sus aplicaciones tengan un valor moral y
social. Todo pr_ogreso que signifique un aumento de poder sobre las cosas
conlleva ensegwda un nuevo problema ético al hombre que lo administra.

L,ª. idea nueva, que tipifica al progreso, resulta de un acto espontáneo del
Espmtu, o más exactamente, de la Razón, como resultado de una síntesis
creadora a cuya base están todas las experiencias y conocimientos anteriores.

El progreso sigue más o menos, los siguientes principios;

a) No se manifiesta universalmente (en los hombres, pueblos
b) Depende de un estado social anterior.

O

épocas).

c) Las dife_rentes funciones sociales influyen unas sobre otras recíprocamente, siendo mayor la acción de las más fundamentales (lo económico
puede afectar lo artístico, por ejemplo).
d) La idea de un estado de progreso absoluto y total es una utopía (siempre habrá posibilidad de cambio) .

e) ~as i~erencias ~~dales son sólo relativas (no tienen Ja precisión de Jas
ciencias matemattcas).
I ) El progreso está en relación directa con la dominación del
bre Ja naturaleza y en relación inversa con la dominación o
del hombre por el hombre (el pl"OC71"Pén implica N"&lt;mPt
--~- ~
- --r- .o a
h umana.
)

hombre soexplotación

1a persona

g) Sin esfuerzo no hay progreso (el trabajo tiene un valor esenciaJ) .

227

�MITO Y CULTURA EN LA TRADICIÓN
Y EN EL PROYECTO SOCIAL

DR. Lmc1 BAGOLINI
Bologna, Italia,

l. HAY UN SENTIDO en la palabra conciencia, que yo adopto, que no es sólo
un sentido moral, sino comprensivo de todo; conciencia entendida como el
móvil horizonte que circunscribe todas las posibilidades humanas, individuales
y sociales, teóricas, prácticas, implícitas y explícitas, etc ...
Desde este punto de vista, las palabras "mito" y "cultura" pueden emplearse para indicar unos modos de explicación de la conciencia, donde el
mito parece uno de los elementos fundamentales de la cultura.
El mito se identifica, por lo menos en parte, con el fundamento implícito
de la conciencia, y Ja cultura con la explicación de ese fundamento.
Los proyectos políticos decaen al nivel de "ideologías'' entendidas en sentido peyorativo cuando se contraponen a la libre explicación cultural de los
mitos y, por medio de absolutizaciones de intereses individuales, mutables y
contingentes, reunidos y hechos masas. Cabe aquí el problema de las relaciones entre religión, mito y tradición y, por consiguiente, el tema de la distinción
entre mito auténtico y mito inauténtico, susceptibles, éste, de degenerar o
en magia o en varias formas de absolutizaciones ideológicas.
En la vana ilusión de poder prescindir del mito y de la tradición, es fácil

caer en semejantes degeneraciones en relación con el ritmo de libre explicación
de la conciencia humana en sus varios aspectos.
También son numerosas las definiciones de "cultura'' formuladas en varios
niveles de discurso: filosófico, sociológico, antropológico, etc.

Para una vasta reseña de las definiciones, hago referencia a la de Kroeber
y Kluckhohn: Cultu1'e - A Critical Review of Concepts and Definitions ( Cam-

bridge-Mass., 1952) .
229

�Las definiciones de Tylor, Boas, Malinowski las tiene en cuenta Bausola
en su notable ensayo: Analisi critica del concetto di cultura (Milán, 1975,

El ambiente social, en sus varias determinaciones comunitarias políticas
'
'
'
estatales, etc., es el contenido de la conciencia. Un ambiente social del que
no tuviéramos conciencia seria en efecto algo de lo que no podríamos hablar.

16-35).

De modo particular me interesa así mismo el sugerente libro en idioma
portugués de Crippa: Mito e cultura (Sao Paulo, 1975), por las teorías discutidas en él, y el examen crítico de algunos aspectos de la obra de Eliade.
Por lo que se refiere a las que son las implicaciones de la dialéctica cultural,
en relación con algunos problemas de la filosofía occidental, de la gnoseología
a la axiología, al arte, a la metafísica, a la religión, véase el reciente libro en
portugués por Reale: Experiencia e cultura. Para a fundafáo de una teoría
geral de experiencia (Sao Paulo, 1977). Según el antropólogo Kluckhohn en
su muy conocida y, para mí, fundamental obra: Mirror for Man. The Rela~
tion of Anthropology to Modern Life (New York, 1949), la cultura se refiere
a los modos de vida por los que e!i posible distinguir un grupo social de otro
(ib., 24), y a la manera de vivir, entendida en su conjunto, que el individuo recibe, podríamos decir, del grupo al que pertenece (ib., 17).
Este es un aspecto objetivo, me parece, de la cultura. Pero, también según
Kluckhohn, la cultura se la puede considerar como "esa parte" del ambiente
y las condiciones ambientales que el individuo crea (ib., 17).
En la manera de decir de Kluckhohn esta creación por el individuo -y el
su jeto- parece como si quisiera que se mantuviera separada de lo que el individuo recibe objetivamente del modo de vivir, inherente al ambiente social
en que se encuentra insertado.
Yo también creo que hay dos maneras de entender la cultura que adquieren
un relieve mayor con respecto a cualquier otra: una manera objetiva y otra
que podríase llamar subjetiva.
Objetivamente considerada, la cultura es, al fin y al cabo, el conjunto de
posibilidades de vida, pensamiento y acción que ofrece al hombre el ambiente
social en que vive; en cambio, desde el punto de vista subjetivo, la cultura
consiste en la intensidad mayor o menor con que el individuo realiza, más o
menos originalmente, las posibilidades que le proporcionan la manera de vivir y ciertos modelos de pensamiento y comportamiento del grupo social al

que pertenece.
Aún teniendo en cuenta la interdependencia de estos dos puntos de vista,
se puede decir que la cultura es una de las manüestacíones del mito y el mito
es a su vez una de las manifestaciones de la conciencia, tal como ésta se revela

' social en que se vive.
en' el ambiente
230

Muy útil resulta pues el libro de Hattich: Nationalbewusstsein und Staatsbewusstsein (Maguncia, 1966), por lo que se refiere a la introducción, en este
asunto, y al uso de la noci6n de "Bewusstsein", y precisamente de "conciencia".
II. Ahora me refiero a la conciencia como "Bewusstsein" y no sólo como
"Gewissen
.
,,, como " consc10usness'
.
' , y no solo como "conscience".
I

'

Me refiero a la conciencia entendida en sentido lato, en cuanto distinguible
sea de la llamada "conciencia moral", o bien del conocimiento en sentido estrecho: como conocimiento fÍoauroso, científico, apremiante, que se puede expresar en proposiciones asertivas, analíticas o empíri~ente verificables como
.
'
ciertas, o que se pueden falsificar en el sentido, por ejemplo, de Karl Popper.

En efecto, se puede tener conciencia hasta de lo que no se puede conocer
científicamente en sentido estrecho.
El conociminto supone la conciencia y es un modo de manifestarse de la
conciencia, así como lo es la sensación por ser distinta del conocimiento y de
la voluntad; así como lo es la voluntad por poderse distinguir del conocimiento
y de la sensación.

Así entendida, la conciencia es "interpenetración" ( como decía Bergson) o
"intensión" ( como decía Carabellese) de conocimiento, sensación y voluntad.
Mi conciencia, desde este punto de vista, es mi "conocer-sentir-querer-algo",
como "pasado, presente y futuro".

En efecto, me parece plausible sostener que el objeto del conocer es cosa
pasada y en cierto sentido anterior con respecto al acto del conocer, en cuanto
al conocer se le considere distinto del sentir y del querer. El objeto del querer
en cambio es futuro con respecto al acto del querer, en cuanto el querer sea
distinto del conocer y del sentir. Por otra parte, el objeto del sentir está presente al acto del sentir, en cuanto el sentir sea distinto del conocer y del querer.
Como interpenetraci6n de conocimiento~ sensación y voluntad, la conciencia
es pues interpenetración y presencia conjunta "sui generis" de pasado presente
y futuro.
En toda acción la conciencia se explica a través de esa presencia conjunta e
interpenetración de las tres dimensiones temporales, cada una positiva con respecto a las otras.

231

�No se puede pensar en el acto del conocer, del sentir y del querer sin pensar
en los respectivos objetos del conocer, del sentir y del querer: de otra manera
se trataría de actos vacíos de contenido, es decir de puras formas vacías e
insignificantes.
Habiendo planteado el problema en estos términos, me pongo al lado de
esos autores que vinculan la cultura al mito y el mito a la religión, atribuyendo
a ésta el fundamento -a mi parecer- conciencial, primordial y fundador del
conjunto y de la organización social.

La religión es un elemento implícito e inagotable de la conciencia.
A través del conocimiento, la sensación y la voluntad, la conciencia se realiza
como explicación de un implicito inagotable.
"El hombre es más que el puro hombre" dice Heidegger. Pues bien, a mi
parecer, este más es la implícita conciencia de cada hombre: es el mito al que
se enlaza lo sagrado como una implícita posibilidad que está a la raíz de toda
humana explicación conocible, sensitiva, volitiva.
III. Según Macmurray, por ejemplo, en su libro Persons in relations (Londres 1961 157 ss.) la universalidad de la religión en la sociedad humana es
un ,;hech~ general": ninguna sociedad humana, desde la más primitiva hasta
la que se pueda considerar la más civilizada, ha existido sin algún tipo de
religión. Lo cual demuestra que la religión procede de un carácter de la experiencia humana que es precisamente común y universal.
Según De Rougemont, en su famosa obra Vamour et l'occident (París,
1939, 5 ss.), los mitos proceden del elemento sagrado alrededor del cual se
ha constituido el grupo social
Como dice Gusdorf, los nútos son la introducción a una cultura que se
' no "desencarnado" en
dirige hacia el conocimiento del hombre concreto aun
los esquemas intelectuales de la íilosofía y de la ciencia.
La filosofía no puede prescindir del mito; su tarea es la de recibir el testimonio del mito para tratar de descifrar su sentido. Así dice Gusdorf en su
unportante obra: Mythe et métaph)•sique (París, 1953, 282-283).
Por otra parte, como decía Cassirer (in Philosophie der Symbol,ischen Formen (Berlín, 1925, 5), aún cuando no se puede expresar a traves la razón,
el mito no está necesariamente en contra de la razón.
A mi parecer en el mito, lo "racional" y lo "emocional" se implican mutua· l" Y "emociona
. l"
mente. En este ' momento empleo las dos palabras " rae1ona

en el sentido en que las emplean algunos neoempiristas contemporáneos (Véase,
por ejemplo, el conocido libro de Ayer: Logic, Truth and Language (Londres,
1948) e de Kraft: Der Wiener Kreis. Der Ursprung des Neopositivismus (Viena, 1968).
Con el término "mito", dice, por ejemplo, MacJver (The Web of Government, New York, 1947), "entendemos esas ideas y opiniones cargadas de juicios de valor que tienen los hombres y en cuya conformidad ellos viven. Tocia
sociedad está fundada sobre un sistema de mitos; un conjunto constituido por
las formas de pensamiento dominantes que determinan y sostienen sus actividades". Los mitos "dirigen las inclinaciones biológicas imponiéndoles forma
Y límites ... Todo individuo teje su variante en la gran tela que comprende
todo el grupo. El mito sirve de intermediario entre el hombre y la naturaleza·
bajo Ja sombra de su propio mito "el hombre hace experiencia de su mund~
y dentro de su mito, en el mundo se siente a sus anchas".
IV. En d~initiva, utilizando estos autores a los que acabo de referirme, y
a otros a qwenes sería largo citar y haciendo referencia a la noción de "conciencia" que acabo de indicar, creo poder llegar a la siguiente esquematización
que desde mi punto de vista, es compendiosa de una perspectiva metafísica.
( Entiendo aquí la palabra "metafísica" en su significado más comprensivo;
por ejemplo ese significado por el cual Walsh en su libro Metaphysics (Londres, 1963, 193) demuestra, con respecto a los neopositivistas y analista~ del
lenguaje, que el neutra)jsmo con respecto a la metafísica es una posición
insostenible) .
Pues bien, según el esquema que yo propongo, la acción humana, en cuanto
culturalmente importante, es, cada vez, una explicación de un contenido mitológico implícito en la conciencia -que hay que considerar como un fundamento religioso (y por sí mismo, al fin y al cabo, misterioso) del mismo
agregado social al que el individuo pertenece.
El mito se identifica en parte con el fundamento implícito de la conciencia,
y la cultura se identifica, por lo menos en parte, con la explicación de ese

fundamento.
Todo proyecto político, en cuanto atañe al agregado social en que está
inserto el individuo, supone, o bien niega -paradójicamente- la cultura del
mismo agregado social en que se plantea.

V. Si ahora consideramos por un momento la llamada experiencia sociopolí~ca d~ la que surgen_ los proyectos políticos en su cliferente estructura y
cons1stenoa, vemos que dichos proyectos son una explicación y manifestación
233

232

�de la conciencia humana, por lo menos en el sentido segundo ~l _c~~ un. proyecto del que nadie tuviera conciencia no es un pr~ecto. A JDJ 1u1~10, dichos
proyectos políticos son una explicación libre y la últuna consecuencia de una
libertad radical.
Si no hubiera libertad, tampoco habría conciencia, y, para_ poder. admitir
dicha libertad hasta al final, sin parar arbitrariamente a medio camino, hay
que admitir también que un proyecto político pueda asumir ~ carácter _Par~d6jico, como ocurre cuando constituye la negación de esa mlSllla conc1encra
implícita que tiene un contenido mitológico, del cual la cultura es -como
decía- la explicación.
Vale decir que la libre explicación de la conciencia es _tan_ libre, que p~ede
volverse, ella misma, negación del contenido de la conc1enc1a. En resumidas
cuentas, Ja conciencia supone una libertad que puede manifestarse corno negación de la conciencia.
Es lo que se realiza cuando la magia se sustituye al mito, y el a~oyo cultural
del proyecto político se transforma en ideología a la que se atribuye un carácter absoluto e incondicional.
La asunción de la ideología como absoluta es, en su última consecuencia,
negación de la cultura; es la exaltación del presente o _de ciertas e:irpectaciones
futuras en contra del pasado de la tradici6n por medio de la cual la cultura
se vincula con el mito.

A mi parecer, la cultura en su autenticidad, que me permito llam~ :•conciencia!" (y en cuanto no se niegue, parad6jic~ente, di~a _ati~enticidad )
transmite al proyecto político esos valores que reabe del ffilto s1gu1endo unos
procesos de diversificación, incremento y adaptación a las situaciones mutables en ]as que consiste la explicación de la conciencia humana.
Si en cambio el valor queda reducido a ideología en sentido absoluto, si,
com~ por ejem~lo Kelsen (hablando de la justicia en su conocido ~bro
Ge 1ieral Theory of Law and State, Cambridge-Mass., 1947, 6 ss.), se piensa
que más allá de la ideología, como justificación del poder político, ya no hay
valores que se puedan distinguir de las ideologías, la ideología se vuelve un
absoluto que implica un contraste feroz entre "hijos de_ la luz'' e "hijos de
las tinieblas", como dice Topitsch (Sozialphilosophie xwischen ldeologte und

Wissenschaft, Berlín, 1966, 52).
Poniéndose en contra del mito, como contenido inmediato implkito de_ la
conciencia, el hombre se pone en contra de los valores que brotan del m1~0.
El mito cuando es auténtico se opone -como be dicho antes- a la magia.

234

A los valores se sustituyen en efecto los fetiches, bien momias bien imágenes de hombres vivos o muertos, detentadores y símbolos del poder, etc.

Es decir lo "sagrado" inherente al mito cede frente a la exaltación excesiva
de personas y cosas como sostén mágico de intereses individuales mutables y
contingentes reunidos o hechos masas.
Al valor se sustituye así la ideología de colores mágicos y, por consiguiente,
el intelectual, en cuanto exponente e intérprete de cultura, se encuentra encerrado entre dos términos de una feroz alternativa: Ser el divulgador acrítico
de la ideología, que corresponde a los intereses de los que mandan, o bien,
quedarse callado e inactivo en la imposibilid~d de competir críticamente de
manera eficaz con los que detentan el poder.

VI. Por estas y otras razones, el intelectual que quiera ser portador de
cultura crítica y renovadora tiene que desear y posiblemente proponer unos
proyectos políticos inspirados en la realización de una democracia pluralista y
orgánica en contra de cualquier forma de "poder cerrado" en el sentido en
que, por ejemplo, Burdeau (Le pouvoir clos en La démocratie, Bruselas, 1966,
101 ss.) emplea esta expresi6n para indicar unas formas de dominio monocrático, de vértice, dictatorial, prevalente y esencialmente burocrático en sentido negativo, etc.
Pero los peligros que se ciernen sobre la cultura no los constituye tan sólo
el "poder cerrado", sino también, al contrario, algunas formas varias de pluralismo inorgánico en que se despedace de manera ca6tica y dispersiva la
unidad orgánica del cuerpo político (esa unidad orgánica corresponde a la exigencia y al valor de la solidaridad social, en el variar de los contenidos y de
las más diversas relaciones de integración, al través de las cuales dicho valor
de la solidaridad resulta susceptible de realización) .
Un pluralismo caótico e inorgánico puede realizarse aún más cuando en
ciertas circunstancias, se constituye una fractura entre poderes de hecho, como,
por ejemplo, grupos de presión, grupos de clientela, etc., y poderes institucionalizados del Estado.
Esto ocurre donde los resultados de las presiones de los poderes de hecho
sobre los poderes institucionalizados adquieren un significado completamente
negativo y unos efectos más destructivos que constructivos en situaciones de
confusión y de atascamiento de las funciones sociales y estatales; por lo cual
un .impulso que podría resultar eficaz, se pierde y queda sumergido en un
desorden general.
De ello procede, en ciertos casos, una decadencia que no se para en la
desconfianza hacia los poderes constitucionales e institucionales del Estado

'

235

�sino que engendra, a su vez, desconfianza hacia los mismos poderes de hecho
por una especie de circulo vicioso.
Aumenta el ausentismo y el parasitismo de jóvenes frustrados, dispuestos
a la violencia, a la destrucción de toda estructura institucional y de hecho, sin
ideas claras acerca de lo que pueda o deba haber después.
Por lo visto, cuando los llamados exponentes de la cultura quedan indiferentes con respecto a fenómenos de este tipo, omiten su función; y esto
acontece tanto más cuanto se hacen factores de desorden, tomando partido o pactando con una u otra de las fuerzas en contraste, poniéndose acríticamente al servicio de la violencia de una de ellas, encubierta o descubierta
que sea.
En fin, la cultura se niega a sí misma cuando corta su relación con la tradición, y evita el esfuerzo de elaboración directa o indirecta de proyectos en
los que los valores de la tradición puedan ser críticamente renovados, en lugar de ser eliminados de manera simplista como ocurre de parte de quien
cree ilusamente poder -y deber- recomenzarlo todo a todo momento.
VII. Tradición y renovación, y, respectiva.mente: pasado y futuro. Estos
dos términos constituyen los dos polos esenciales y mutuamente no elirninables
en los que se mueve el proceso dialéctico y temporal de una cultw·a auténtica
que no sea negadora del mito y de su matriz religiosa más honda.
Por eso una cultura auténtica implica una dialéctica de polaridad de las
formas temporales y no una dialéctica como proceso interior de negación, ni
de tipo hegeliano o neohegeliano, ni de tipo marxista.
Una dialéctica de la polaridad en el proceso cultural, reenvía, a mi parecer,
a la conciencia como "Vorverstandnis" -para emplear la palabra usada por
el importante autor alemán Gadamer, aunque en sentido distinto con respecto
al propio Gadamer- conciencia corno "Vorverstandnis" es decir como "precomprensión" como respecto al puro conocimiento técnico-cient'úico.
Bajo este aspecto el tiempo de la cultura no se puede sencilla.mente reducir
al tiempo del conocimiento técnico-científico como tiempo objetivado en el
espacio, como sucesión cuantitativa, como "Jetzt Zeit", como "Now-time" es
decir como tiempo hora, tiempo "ahora" según la expresión de Heidegger

(Sein und Zeit, 1926, 421-422).
El tiempo de la cultura es distinto del tiempo convencional de[ reloj que,
a la manera de Heidegger, pero no en sentido despectivo, podríamos llamar
"vulgar".

236

" El tiempo de_ la cult~a no ~ y~ el tiempo por el cual, según decí.a Sartre,
parece como si se qws1era atribuir al ser tan sólo el presente" (L'etre et le
néant, París, 19~5, 151), y por el cual al presente, según Gerhard Husserl
(Rec1it und Zezt, 1955, 42), le pertenece una primacía absoluta sobre las
otras dos dimensiones temporales y por el cual desde el punto de vista del
observador de una péndola, tan s61o la posición presente de dicha péndola
parece ser ~ncre_ta y real; ya que la posición pasada ya no es y Ja futura tampoc~. En fin, el tie~p? de la cultura no es, en resumidas cuentas -lo repitoel tiempo d~l co~OC1m1ento, entendido en sentido estrecho, el tiempo objetivado
en el espaCio. Smo que es el tiempo de la conciencia de la que Ja cultura es
la explicación.
VIII. L~ conciencia en la "duración real" de su explicación es siempre
como he dicho antes, "interpenetración" e "intensi6n" de pasado, presente ;
futuro que hay que entender, aunque sea por metáfora, en sentido cualitativo.
Esta "interpenetración" o "intensión'' de las tres dimensiones temporales
~p:sado. pre5:11_te Y futur~ implica el hecho de que cada una tenga su
mtnnseca condición de positivo con respecto a las otras dos.
El carácter ~u~litativo, conciencia! y cultural en las tres fonnas temporales
sobrepasa los límites de toda expresión numeral y cualitativa.
La "interpenetración" cualitativa de las tres dimensiones temporales ha sido
~nfocada, como se sabe, por Bergson y, a mi parecer, es metafísicamente
llilportante.

,s~

':11bargo, ~uí me limito a plantearla como hipótesis explicativa; hipotesis esta,_ que strve para explicar lo que -por otra parte- queda más allá
del pensamiento de Bergson, es decir la posibilidad de un prevalecer de cada forma temporal sobre las demás, sin eliminaci6n de las demás.
, ~sí el ritmo_ Y el movimiento del proceso cultural puede detenoinarse dialecticamente_ bien al través de un prevalecer del pasado como tradición sobre
los ':"pectae1ones y tendencias que atañen al futuro, bien -al contrario- a
traves _de un prevalecer del futuro sobre el pasado. Digo prevalecer nunca
anulac16n.
'
La anulación de la tradición se sale de la cultura auténtica y la aniquila.
Preponderancia, pues, sin anulación del pasado sobre el futuro
sobre el pasado.

O

del futuro

!ª

En esto con_siste
dialéctica de la cultura, como dia1éctica de polaridad y
complementandad inherente a la duración real de la conciencia
· · h umana en-

237

�tendida como explicación de un implícito pnncip10 postulable, pero en sí
mismo inagotable: inagotable en términos de comprensión empírica, intelectual y racional en sentido estrecho.

IX. Esta misma dialéctica de la cultura, como dialéctica de la conciencia,
queda implicada en la máxima justificación del poder político, es decir el
principio de la legitimidad del poder político y no en la legalidad, tomada
como simple conformidad con la ley.
El principio de legitimidad puede fundarse o sobre la preponderancia de
la tradición con respecto a todo proyecto que atañe al futuro (en cuyo caso
tenemos el conservadurismo), o bien puede fundarse sobre la renovación de
la tradición por medio del influjo y la preponderancia de actitudes que conciernen programas, proyectos y precisamente perspectivas futuras ( en cuyo ca-

mente a una visión de la historia (que, al fin y al cabo, es una sucesión de
cunas y ataúdes) ?
¿Aceptación del misterio o resignación frente a todo acontecimiento histórico posible?
Aquí se trata de elegir.
Pero es una elección pesada que compromete toda nuestra conciencia y toda
nuestra responsabilidad.
Si compromete toda nuestra conciencia tal vez pueda sobrepasar los límites
de nuestras posibilidades puramente racionales, entendidas anaütica y empiricamente en el sentido metodológicamente más riguroso.
Es una elección que no puede prescindir del rigor del análisis, pero evidentemente el análisis sólo no basta.

so tenemos el progresismo) .
Pero si en cambio -es una hipótesis- un proyecto político se realizara
rompiendo radicalmente todos los puentes con toda determinación de la tradición, se trataría de un proyecto negador de toda cultura, como aparece
fuera de duda si se aceptan las premisas de este discurso.
Si queremos sobrepasar el limite del presente discurso sin salir de su líneai
hay que plantearse el problema de la libertad humana en su aspecto más consecuente y radical.

Si es cierto que el mito implica lo sagrado, hay que decir que ésta es la
dimensión verticitl del hombre.
Pues bien ¿ cómo es posible que el hombre sea tan radicalmente libre, basta
ser capaz de negarse a sí mismo, negando y anulando la propia raíz de sí
mismo?
Frente a las formas actuales de violencia exasperada, frente a la posibilidad de una catástrofe cósmica a la que el hombre puede llegar negando la
raíz de sí mismo, ¿ qué significado puede tener el llamado a la libertad en
contra de la exasperación de la libertad?
¿ Cómo se puede limitar la libertad sin negar la libertad?
Todo esto parece reducirse esquemáticamente a una alternativa: Trascendencia o inmanencia.
¿Apelar a un principio que trasciende la historia, pensando en W1a salvación misteriosa que sobrepasa la vida terrenal, o limitarse metodológica-

239
238

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Sección Tercera

HISTORIA

�URBANISMO HISTORICO DEL NORESTE
DE MtXICO

GERARDo DE LEÓN
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

TRADICIONALMENTE, la historia ha sido biográfica y anecdótica. Al historiógrafo le preocupaba más el "acontecimiento" que la trascendencia del fenómeno. La historia así, se había ocupado del conocimiento del pasado por el
pasado mismo, sin vincularlo en ninguna forma con las vicisitudes del presente;
que sería, en todo caso, una actitud que nos resulte provechosa.
El culto desorbitado del héroe y la historia literaria -o la literatura histórica-, la importancia conferida tanto en anécdotas como a frases consagradas, el sabor de discurso liderezco y la demagógica patriotería, han terminado
por alejar el interés de las nuevas generaciones hacia la historia, a medida
que van advirtiendo intolerable aquel viejo barniz de romanticismo, aún en
muchos actos de la vida misma. A éstos -los actos de la vida- y no a otra
cosa, se dirige el enfoque intelectual que llamamos la Historia.
En el campo del Urbanismo, por ejemplo, sería absurdo que pretendiésemos
considerar como de inminente actualidad las ideas "urbanísticas" de aquellos
planeadores de ciudades del siglo pasado; como los proyectos de migraciones
industriales de Moffat, de 1845; y las preocupaciones higienistas de James
Silk Buckingham, exteriorizadas por éste en 1849; o las más adelantadas de
Sir Titus Salt, o el pueblo industrial de Port Sunlight de las jabonerías Lever,
de 1887; o las teorías To Morrow City y Garden City of To Morrow, de
Ebenezer Howard, la primera de 1898 y ésta de 1902; ejemplos todos citados
por Gaston Bardet en la edición que de El Urbanismo, publicaron los Cuadernos Eudeba de Buenos Aires.

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�Este autor ha querido diferenciar la "urbanización", como el fenómeno
por el cual las poblaciones de los grupos locales diseminados en regiones, en
lugar de organizarse a sí mismas o de construir nuevos grupos aislados, hechos
a la escala humana, se concentran en aglomeraciones monstruosas al servicio
de la gran industria, o fenómeno de los "lleno"; mientras que por "urbanificación" nos explica que es la explicación de los principios del urbanismo, y
comepta textualmente: "Una es el mal, la otra el remedio". (Aquí va implícita la historia) .
Conocer y entender las actividades de los precursores de esta técnica, no
significa que debamos utilizar sus principios originales, válidos quizá para el
momento en que fueron planteados; sino que nos permitirán conocer la trayectoria de las experiencias hasta los días en que estamos viviendo, y a través
de su conocimiento, elaborar nuestras propias conclusiones.
En el campo de la historia propiamente dicha, desde la década de los
treintas fue surgiendo una nueva corriente en la teoría de su investigación,
la que cristalizó años más tarde, en 1947, al fundarse la Sexta Sección de la
Escuela de Altos Estudios de París. Y a partir de entonces, las ideas renovadoras se han ido extendiendo a otros muchos países civilizados del orbe.
Después de la Segunda Guerra Mundial, y mucho más marcadamente después de 1960, aparece en muchos países una gran efervescencia en el mundo
de los historiadores; tanto por los avances metodológicos como por la apertura constante de nuevos campos de investigación. Las innovaciones trajeron
consigo algunos celebrados debates, como la polémica sostenida entre el judío
Levy Strauss y el portugués Magaháes Godinho, por la que se opusieron la
antropología estructural y la historia; la sincronía y la diacronía; la estructura y el acontecimiento, forzando así a muchos historiadores a tomar conciencia
de sus limitaciones epistemológicas y teóricas, y ayudándolos a abandonar la
ingenuidad que los caracterizaba, en cuanto a los conceptos y a los métodos.
Todo ello condujo a los investigadores modernos a estudiar el "caso", el
"ejemplo concreto", ubicándolos en un contexto más amplio, para que le den
sentido y que se permita una explicación. Esta tarea de ubicación consiste
en moverse por lo menos en dos planos distintos y simultáneos: el espacio,
en primer lugar, que debe llevamos de la región a la historia nacional, y de
ésta a la continental y a la mundial; pero por el otro lado, el tiempo, con
sus diferentes ritmos que afectan el cambio de las estructuras y las coyunturas.
Las resultantes de este planteamiento son, lo que se llama en la actualidad
la "historia total".
416

Ya aquí podemos ir percibiendo una cierta similitud entre los factores que
maneja la historia de nuestros días y los de la técnica del urbanismo.
Con estas características metodológicas, se acercan incontrolablemente la
historia y la geografía. Pero la geografía moderna, no la aburrida constante
con sus conceptos tradicionales; la verdadera geografía humana. La que estudia
la interacción entre el grupo social y el medio natural. He aquí otro estrecho
punto de contacto entre los intereses de la historia, de la geografía y del
urbanismo, con profusión de momentos de coincidencia.
Le Roy Ladurie (en la Historia lnm6uil, 1974), plantea la necesi~ad de
que, para la investigación histórica se recurra a la biología, a la etnografía,
a la lingüística y al psicoanálisis, como instrumental para encontrar parámetros principales de un problema por aclarar. Estos serían los parámetros
demográficos, los ecológicos, los sociológicos, etc.
Pierre Chaunu, por su parte, en La Historia como Ciencia Social (1974),
propone tres dimensiones sucesivas y complementarias de la investigación
histórica: la duración, pasando de las aportaciones de la historia serial a la
búsqueda de las discontinuidades que permitan encontrar una periodización
racional; el espacio, pensando en los términos de la geohistoria; y el hombre,
cuyo estudio se planteará a partir de la demografía histórica, pasando después
a los grupos y a los sistemas de civilización.
Consecuentemente, cualquiera de las disciplinas del intelecto requiere,
como estamos tratando de demostrarlo en el caso del urbanismo, un conocimiento circunstanciado de sus características a través de los tiempos; de sus
trayectorias; de su devenir para, con esa toma de conciencia de las experiencias pretéritas, obtengamos una más clara visión de los hechos y los fenómenos que acaecen en el presente, y nos predisponemos mejor para planear el
futuro.
Al intentar una maduración de ideas en torno a las ciudades, en el contexto del urbanismo regional del Noreste de México, nos conviene plantearnos algunas posiciones al respecto.
Los estudios de determinados fenómenos, circunscritos a una área geográfica determinada -y peor si esa área la fijaron arbitrariamente los hombres-,
nos evita comprender las verdaderas dimensiones del fenómeno mismo. Porque
éste reitera sus características esenciales fuera de aquellos límites que estábamos tratando de imponerle; y sus alcances permanecen, consecuentcmen te,
en nuestra ignorancia.
417
humanitas-27

�Llegó un momento en que los geógrafos, primeramente, se pusieron a meditar en las recíprocas influencias del hombre y su sociedad sobre el medio
en que vivían; situándose en casos extremos la escuela alemana de Ratzel,
que postula un determinismo geográfico y la francesa de Vidal Lablanche,
para la cual es más importante la acción del hombre transformando la naturaleza. De éstas y algunas otras inquietudes, va surgiendo la necesidad de
definir "regiones geográficas" para clarificación y ordenamiento de las investigaciones.
Angel Bassols Batalla, uno de los adalides de estos modernos métodos de
investigaciones, nos comenta en su Geografía Económica de México que,
" . .. hasta el siglo XIX, los estudios de regiones tuvieron ante todo un car:ícter
de conocimiento, de lento progreso en el difícil camino de entender qué cosa
era y cómo estaba hecho el mundo".
Y agrega: "Pero, a mediados del siglo pasado, cuando la sociedad europea
había evolucionado internamente hasta desarrollar el sistema capitalista, y
cuando éste dominaba al mundo merced a sus conquistas coloniales, creó las
bases para un fuerte crecimiento de su población. Más tarde sucedió lo mismo
en los Estados Unidos y el Japón, aunque posteriormente se ha extendido el
• proceso a otras naciones que forman el sector desarrollado. En consecuencia,
a últimas fechas se hizo indispensable conocer las regiones naturales y económicas con un fin netamente utilitario: poder explotarlas mejor para satisfacer las necesidades cada vez mayores y más complejas de las sociedades
capitalistas y socialistas".
•
Con respecto a las regiones económicas, el mismo autor nos dice que "se
forman mediante una interacción, incluyendo la influencia de los elementos
naturales en el conjunto físico, la importancia de la naturaleza en la vida del
hombre y sus actividades productivas, y, además, la acción de los factores
económicos que son producto del trabajo humano y su influencia transformadora sobre la naturaleza ... ", concluyendo que "las regiones económicas son
el resultado de la historia material de la sociedad, son un hecho socio-económico sobre una base de carácter natural ... "; y aconseja además, para
lograr un mejor análisis, una observación del cambio gradual del uso de los
recursos y sus influencias, dentro de las diferentes etapas del desarrollo
histórico.
En Poblamiento y Población en la Regionalización de México, para la definición de regiones desde el punto de vista sociológico, Claude Bataillón
sugiere "estudiar los grupos humanos de distinta dimensión que utilicen algunas ventajas de la región en que viven y que luchen concretamente contra
ciertos obstáculos."

418

También desde el punto de vista cultural, son factibles ya los estudios
regionales, atendiendo, por supuesto, a diversos común denominadores en
las expresiones culturales; pero siempre; con el ineludible auxilio de la investigación histórica, como lo ha expresado Guillerm~ Bonfil Batalla en su
trabajo "La regionalización Cultural de México".
(Las citas de estos dos últimos autores aparecen en una publicación del
Instituto de Investigaciones Sociales de la U.N.A.M. mencionado en la
bibliografía.)
Como corolario al respecto, estas transcripciones y lo comentado sobre las
regionalizaciones, quedan bien resumidos en otra cita de Bassols Batalla
tomada de la misma obra consultada; al asegurar que las regiones de un país
pueden ser de muy diverso tipo, según se las clasifique para determinados fines.
En el número de la colección Sep-Setentas titulado Regiones y Ciudades
en América Latina, aparece recopilada una serie de trabajos llevados a cabo
bajo el auspicio del Instituto de Altos Estudios de la América Latina, de
París. Por ella nos damos cuenta de la preocupación de los intelectuales
europeos por los problemas de nuestra América que, desde luego, a nosotros
nos atañen directamente. Tan sólo con la lectura de los títulos y del contenido
de cada uno de los artículos que componen el volumen, advertiremos el
interés de sus autores por los enfoques relacionados con la historia para,
posteriormente, llegar a conclusiones conducentes y válidas para los días en
que vivimos.
Y ya entrando específicamente en el campo del Urbanismo, no queremos
decir, desde luego, que pretendemos agotar exhaustivamente la historia urbanística de esta Región que nos ha interesado por el momento. Muy lejos
estamos de presumirlo. Tan sólo trataremos de seguir, con criterios útiles
para el presente, la historia a grandes rasgos del desenvolvimiento de algunos
de los más destacados asentamientos humanos del Noreste de México -sus
cabeceras Municipales, y no todas-, las que, naturalmente, no nacieron del
tamaño o capacidad que ahora ostentan.
Hemos considerado a priori, para esta Región, los estados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas para, al quedar definitivamente investigada la
misma desde el punto de vista del Urbanismo, con sus diversas peculiaridades
y alcances, delimitar su regionalización.
En este ámbito geográfico -salvo el caso de Nueva Rosita, en Coahuila-,
hemos analizado de sus cabeceras municipales a nueve ciudades medianas
y catorce pequeñas; siguiendo el criterio de catalogarlas de acuerdo a su

419

�capacidad poblacional. Pero además, se han considerado otras dos, que si
bien políticamente no ostentan la categoría de "ciudad", su demografía nos
ha obligado a consiq,erarlas dentro de aquellas.
En nuestro medio, en los países hispanoamericanos, donde recibimos el
impacto de la influencia española a la hora de la conquista o de la colonización, vamos a heredar necesariamente muchos de sus , hábitos, de sus
tendencias y, en alguna forma también, de su legislación, o, en todo caso, del
sentido jurídico que imperaba en el ánimo de nuestros antepasados hispanos.
Claude Bataillón hace hincapié, en su trabajo "Papel y Carácter de las
Ciudades Pequeñas" -que pertenece a la obra que recopiló trabajos del Instituto de Altos Estudios de París, que recién habíamos citado-, sobre las
designaciones que se aplican a los asentamientos humanos en el Nuevo Mundo,
y los comenta textualmente:
"La América española y Brasil disponen ambas de un vocabulario que
permite designar a las pequeñas aglomeraciones urbanas. En el Brasil, el
título de vila implica~un prestigio y un estatus administrativo inferiores al
de cidáde, título que posee automáticamente toda cabecera de municipio.
Los paisajes de colonización española tienen una denominación más complicada, pues el nombre de pueblo se aplica a una aglomeración ya dotada
de privilegios políticos y administrativos ( no es el caso de su homólogo
francés village), mientras que la villa (en francés bourg) tiene un prestigio
más elevado, inferior sin embargo al de la ciudad, vil/e."
Y al mencionar este autor lo complicado en la denominación de los
poblamientos, para los españoles en plan de colonización, acude a nuestra
mente -y la preocupación se justifica, si es parte del tema que pretendemos
manejar-, las particularidades tan especiales en algunos de los momentos
germinales de los asentamientos humanos que hoy por hoy tratamos de
analizar.
Pongamos como ejemplo, la fundación de la ciudad de Monterrey, la
que, por su crecimiento desorbitado en los últimos tiempos, sobrepasa al
tipo general de ciudades que estamos incluyendo ahora.
Haciendo un poco de historia, la reconsideraremos en las aristas que nos
atañen: Monterrey fue fundada por tercera vez -ya con tal nombre--, en el
valle que se conoció por Extremadura, y hoy nos es familiar como valle de
Monterrey. No existen, o no se han encontrado, testimonios documentales
de los dos primeros establecimientos. El primero de ellos era totalmente
desconocido hasta el año de 1951, cuando Wigberto Jiménez Moreno descu-

brió, en el archivo de Parral, Chihuahua, algunos papeles de un expediente
o litigio que, por la posesión de la actual Monclova de Coahuila, se dirimía
entre los gobiernos de la Nueva Vizcaya y del Nuevo Reino de León. . . Y
en aquellos papeles se menciona que el capitán Alberto del Canto había realizado la más primitiva de las fundaciones en el valle de Extremadura, la
que se llamó villa de Santa Lucía, en el año de 1577. Este lo hizo, según reza
en aquella documentación, en su carácter de alcalde mayor de las minas de
San Gregorio (hoy la cabecera del municipio de Cerralvo, en Nuevo León) ;
y asimismo, que había sido el poblador de las minas de la Trinidad. (El
historiador coahuilense Dr. J. de Jesús Dávila Aguirre ha demostrado a últimas fechas que, muy probablemente, estas minas estuvieron situadas en el sur
del actual Nuevo León.)
Además, ya se sabía con cierta certeza que por los años de 1582 u 83,
Luis de Carvajal y de la Cueva, el primer Gobernador de este Nuevo Reino
de León, había creado la villa de San Luis Rey de Francia en el mismo
valle en que había estado la de Santa Lucía; cuando -ahora lo comprendemos- lo suyo fue un repoblamiento sobre lo que había establecido cinco
o seis años antes el capitán Del Canto.
Es muy conocido el destino del primer Gobernador del Nuevo Reino de
León. Muy probablemente, este personaje tan controvertido está huérfano
aún de estudios críticos más serios; con los que la historia del Noreste de
México nos puede proporcionar aún algunos datos sorpresivos.
Don Luis, portugués de origen, dedicó parte de sus años juveniles ayudando a algunos de sus familiares en el tráfico de esclavos negros hacia
el mundo recién descubierto. Ya siendo adulto, decide establecerse en tierra
firme, y lo hace en la región de las Huastecas, en las inmediaciones de
Pánuco, y por allá llega a ser alcalde ordinario de Tampico (el viejo).
Habiendo amasado una fortuna de consideración, va a España, donde celebra un contrato con el Rey Felipe II (se dice -pero no se sabe que exista
comprobación histórica-, que exigió privilegios al monarca a cambio de un
préstamo de dos millones de pesos que le hizo) . La realidad es que por medio
de aquel contrato o "capitulaciones" -según la terminología de la época-,
se creó, hace justamente cuatro siglos, una nueva jurisdicción territorial en
tierras americanas, al parecer independiente de la de la Nueva España;
se le llamaría a partir de entonces Nuevo Reino de León, y Carvajal recibió
el privilegio de su gobierno, con una serie de atribuciones medio absurdas.
A partir del momento del arribo a tierras americanas del Gobernador
Carvajal y sus acompañantes, que procedían de la península Ibérica, comen-

420
421

�zaron a tejerse los hilos que ha tramado la leyenda -en parte seguramente
leyenda-, de que aquel contingente de inmigrantes estaba constituido por
judíos falsamente convertidos al cristianismo, y que Carvajal se aprovechó
de las necesidades económicas del rey de España par~ una vez concertado
el "contrato de pacificación y colonización", introducir subrepticiamente a
sus sectarios que, por. lo rígido de la vigilancia y la intolerancia, no les era
posible realizar en sus lugares de origen, los rituales de sus arraigadas creencias religiosas.
Haya sido cierto o no aquello (este es un punto oscuro de la historia,
también surgido de claridad meridiana) , la familia Carvajal fue cruelmente
perseguida por el Tribunal de la Inquisición, hasta que, salvo dos o tres
excepciones, acabaron con ella en la hoguera, durante varios actos de fe que
se llevaron a cabo en la ciudad de México a fines del siglo XVI y primeros
años del XVII. El Gobernador no alcanzó a ser ejecutado, pues murió en
la prisión, hacia el año de 1590.
Es importante hacer énfasis en esta fecha, porque a partir de entonces
se puede observar, en la historia del Noreste, un franco afán colonizador; y
nos justifica además, el recurso de lo que vamos citando, en el desarrollo
urbanístico de la Región.
Con la caída de Carvajal y de la Cueva, la mayoría de sus acompañantes
se hicieron perdedizos en territorios que ya estaban poblados, por temor a
la garra del Santo Oficio. Otros, probablemente mudaron sus nombres, y
se sostuvieron, viviendo desapercibidamente, en algunos puntos de otras
latitudes.
Los colaboradores más del exgobernador, se asentaron en la villa de
Santiago del Saltillo (hoy la capital de Coahuila), haciéndose vivir por
medio de una precaria agricultura.
Uno de éstos, Diego de Montemayor, advirtiendo la despoblación que
habían sufrido todas las fundaciones carvajalinas, decidió organizar a un
grupo de españoles y movilizarlos desde Saltillo al abandonado valle de
Extremadura, fundando, el 20 de septiembre de 1596, la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. En la aventura lo siguieron doce
familias y algunos indígenas.
Aquí y ahora es cuando retomaremos el hilo que dejamos suspendido con
respecto a las características españolas en los nuevos establecimientos poblacionales.
Lo trascendental del acontecimiento, muy de acuerdo a lo usual en ese
entonces, lo hizo constar Diego de Montemayor en un testimonio escrito,
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por el que se daba la respectiva fe. Sobre esta formalidad, Eugenio del
Hoyo, en su Historia del Nuevo Reino de Le6n comenta, leyendo con interés
especial el documento:
"El Acta de fundación de Monterrey es notable desde el punto de vista
jurídico, ya que revela que quienes lo redactaron conocían a fondo la legislación de la época y, sobre todo, las ordenanzas de Descubrimiento Nuevo y
Población, de 1573, a las que se ajustaron correctamente."
(Aquí podemos encontrar las razones de los orígenes de muchos de los
asentamientos humanos establecidos por los españoles.)
Del acta aludida, sobresalen algunos párrafos, como:
"En el nombre de Dios todopoderoso y de la gloriosa y bienaveturada
Santa María siempre Virgen y Madre de Dios y señora nuestra; sepan cuántos este público instrumento, carta de fundación vieren, cómo yo, Diego de
Montemayor, tesorero de la real hacienda de este Nuevo Reino de León,
teniente de gobernador y capitán general para la erredificación de él por
el rey nuestro señor; atento a las causas y razones expresadas sobre la venida
a este valle de Extremadura y reino para su población y pacificación de los
naturales de él, con intento que el Santo Evangelio se propague, y los reinos
y señoríos de su majestad y su real patrimonio sea acrecentado, el cual
motivo y celo es el mío, y me mueve para este efecto y prosecución, de lo
cual, en las comodidades de Extremadura, comarca y puesto donde estoy
con los vecinos y pobladores que conmigo han venido con todo el avío necesario para la dicha población, y teniendo más aprovechamiento que en él
y en su contorno hay y puede haber, y ser puesto y lugar apacible, sano y
de buen temple y buenos aires y aguas muchos árboles frutales de nogales
y otras frutas, y haber, como hay, muchos montes y pastos, ríos y ojos de
agua manantiales y muchas tierras para labores de pan coger y muchas
minas de plata que en su comarca hay de tres, diez y quince leguas a la
redonda, y sitios para ganados mayores y menores y otros aprovechamientos,
demás de los muchos naturales que voy trayendo de paz y a obediencia de
su majestad, para su congregación y asiento y enseñanza de la santa fe católica; y así por todo ésto, como por estar este lugar en buen medio para el
viaje y trato del puerto de Tampico, que hay setenta leguas, camino de
carretas, y lo mismo a la ciudad de Zacatecas y otras partes; y salida para
las poblaciones que se hubieren de hacer en este reino, a tierra adentro, de
donde forzado se ha de salir y surgir y pasar por los dichos tratos y lo más
que dicho es ... "
Y más adelante: "siendo así, como lo es, cabecera de todo este reino, por
lo que dicho es, es apropiado puesto, y como tal, ha de estar la real caJa,
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�con los reales oficiales para cobrar los haberes y quintos que a su majestad
le pertenecieren, y siendo así, como lo es, por la presente, en nombre de la
majestad real del rey don Felipe nuestro señor, hago fundación de ciudad
metropolitana junto a un monte grande y ojos de agua que llaman de Santa
Lucía . .. que se ha de intitular y se intitule la ciudad de Nuestra Señora
de Monterrey y le nombro con todo el derecho y la estabilidad y firmeza
que en las demás ciudades metrópolis que en los reinos de su majestad están
fechas y pobladas, con todas honras y privilegios, y excensiones que se conceden por sus reales ordenanzas a estas nuevas poblaciones y especial a las
de este reino, que aquí por expresadas y puestas para que, según dicho es,
goce de ellas; la cual ciudad le doy por jurisdicción entera, civil y criminal,
mero misto imperio, para que las justicias de ella, puedan conocer y conozcan de todas las cosas civiles y criminales que en ella, y en el dicho su
término, sucedieren y acaecieren, y lo juzgar y determinar definitivamente,
y llevar las sentencias a debida ejecución, guardando las leyes y ordenanzas
de su majestad que sobre ello hablan; y le doy de jurisdicción y término
quince leguas hacia el oriente, y otras quince hacia poniente, y de norte a
sur lo mismo en cuadro, por la misma suerte y todo lo que en el dicho
término y jurisdicción se poblase . . . ".
Antes de hacer algunas observaciones a la redacción de este interesantísimo
documento, interesante sobre todo, para dejar bien claros algunos conceptos
que nos sean de utilidad en lo que concierne a tamaños y categorías políticas de nuestras ciudades como fundaciones españolas; vale la pena reflexionar en lo que significan aquellas "ordenanzas" de Felipe II, que menciona
en particular Del Hoyo en su comentario que transcribimos y de cuyo
apoyo se deja traslucir en la redacción del Acta.
Estas disposiciones podrían ser, quizá en forma rudimentaria, lo que en
la actualidad podríamos llamar leyes sobre los asentamientos humanos; y
para el caso que es ahora nuestro interés, recurriremos a la cita del número
XLIII de aquellas Ordenanzas, que a la letra dice : "De manera que si
hubiese de ser ciudad metropolitana, tenga un juez con título o nombre de
adelantado o gobernador, o alcalde mayor, o corregidor, o alcalde ordinario
que tenga la función in solidum y juntamente con el regimiento. Tenga la
administración de la república tres oficiales de la hacienda real, doce regidores, dos jueces ejecutores, dos jurados de cada parroquia, un procurador
general, un mayordomo, un escribano de concejo, dos escribanos públicos,
uno de minas y registros, un pregonero mayor, un corredor de lonja, dos
porteros, etc ... ". (La cita pertenece a la obra de Del Hoyo que hemos
venido consultando, y nos informa haberla tomado a su vez de la Colección
de Documentos de Pacheco y Cárdenas.)

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Haciendo un esfuerzo de recapacitación, pensando como estudiosos de los
quehaceres urbanísticos de nuestros tiempos, podremos advertir la vieja
actualidad y la visión futurista que, entre líneas, contiene ese documento
que hemos escogido como ejemplo : Montemayor y sus compañeros de aventura tenían sentido de urbanistas, puesto que ~entro de los considerandos
asentados en el Acta, se toma muy en cuenta la "ubicación" ("estará situada
en el punto medio del camino que hay que recorrer entre el puerto de
Tarnpico y la ciudad de Zacatecas").
Entre las posibilidades ofrecidas a las vías de comunicac1on de la época,
no estaba la de cruzar la sierra Madre Oriental, y así trasladar los productos
mineros de la comarca zacatecana hasta un puerto del Atlántico; es decir,
hasta un punto del camino marítimo con España. El de Veracruz les era
muy costoso por los derechos e impuestos que había que cubrir utilizando
el trayecto vía la capital del Virreinato; y los indios muy hostiles de la
sierra, no les dejaban mejor oportunidad que seguir, aproximadamente, los
trazos actuales de las carreteras Zacatecas-Saltillo-Monterrey, y de ésta, vía
Linares y Victoria, hasta los puertos de la Huasteca. Además, se ha dejado
asentado también, que habrían de crearse nuevos asentamientos humanos
por diversos rumbos, partiendo de Monterrey, y que se obligarían sus contactos entre aquéllos y ésta. ¡ El tiempo se ha encargado de comprobar el
acierto de los visionarios!

Ah, pero hay otra cosa de vital importancia: ¡ Quisieron que fuera la de
Monterrey, Ciudad Metropolitana! Hoy nos parece ridículo, tan sólo al
imaginárnoslo, que aquel nuevo poblamiento, con tan pomposo título, lo
integraran un poco más de una docena de jacales de ramas y lodo, al tiempo
ele su fundación, y por varios años ...
Sólo que ya nos aclararon en aquella "Ley de Asentamientos ... " primisiva, los privilegios, las concesiones y las obligaciones de una ciudad metropolitana; y además, a ésta, su fundador le concedió quince leguas de jurisdicción
para cada rumbo: sesenta kilómetros; 3,600 kilómetros cuadrados en aquel
paralelogramo ideal con doce casuchas en el centro: ¡ He ahí a la ciudad
Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey! No en vano fueron gentes
que pertenecieron al Renacimiento aquellos remotos antepasados nuestros,
hechos al rigor del razonamiento, pero a la vez inflamados con lo fantasioso y
con las proporciones que rebasan a la normalidad.
¿Por qué quince leguas para cada rumbo?, nos preguntaremos nosotros. También el Acta nos dio la respuesta: ¡ Porque hay minas hasta en quince leguas
a la redonda! ... En fin, lo que nos puede servir, tratando de sacar algo en

425

�limpio, es que los fundadores españoles vieron más, mucho más que el número
de pobladores, para darle determinada categoría y jurisdicción al nuevo asentamiento. Su sentido de la jerarquización urbana estaba concebido con ideas
mucho más complejas de las que -según nos informaba Bataillón- se requieren en el Brasil.
Este relativo desprecio por las consideraciones estadísticas, lo hemos heredado
en cierta medida, y su influjo se siente aún en nuestros días.
Aquí tenemos las pruebas: existe en la región Noreste de México (o más
bien, en los tres Estados que hemos tomado originalmente), treinta y ocho
pÓblamientos que, para el censo de 1970, ostentaban la categoría de "ciudad".
De ellas, a diez las hemos considerado dentro del rango de ciudades medianas
(entre 50,000 y 200,000 habitantes) ; quince dentro del de pequeñas (de
15.000 a .50,000 habitantes) y las trece restantes, si nos atenemos a esta
clasificación, apenas aparecerían como rur-urbanas, pues en ningún caso se
acercan siquiera a los 15,000 habitantes. Pero, por otro lado, hay dos más,
con categoría política de "villa" que, por su población, son factibles entre
las ciudades pequeñas.
Obviamente, esta clasificación obedece a datos de una casi actualidad ;
pero lo más significativo es que no solamente nos debe llamar la atención que
estas "ciudades" actuales no hayan pasado de ser poblaciones rur-urbanas;
sino que algunas otras de las que hemos aceptado dentro de los límites preestablecidos, hace muy poco tiempo quizá, aún estaban dentro de las capacidades de la categoría anterior. Y muchas de ellas, además, cumplieron ya sus
sesquicentenarios de haber sido elevadas al rango de ciudad.
En consecuencia, son factores muy lejanos a los criterios técnicos los que
han influido ( y esto es históricamente preciso) para esos cambios súbitos ele
las categorías polítícas y jurisdiccionales.
Mostrando un par de casos se observará a raíz de estas aberraciones: apenas
iniciada la vida institucional de Nuevo León como Estado libre y soberano
dentro de la Federación Mexicana, en el año de 1825, fue electo como su
primer gobernador constitucional un hombre bueno y progresista; un campesino, pero de la clase acomodada; originario de un pueblo que a la sazón
se denominaba Valle del Pilón. Pero ese mismo año, por gestiones del hijo
amoroso y agradecido de su tierra natal, el modesto valle fue elevado a la
categoría de ciudad. (En el año de 1800 tenía 6,500 habitantes y, cincuenta
años más tarde, los había incrementado a 9,000. En el censo del 70 aparece
con 20,000 apenas). Se llama desde entonces la ciudad de Montemorelos.
426

Otro ejemplo: Galeana, en Nuevo León también; la que en el último censo
se cita con 3,500 habitantes. ¿ Qué sería hace un poco más de un siglo, en
1877, cuando le fue concedido el título de ciudad? Pero eran los días de gloria
del vencedor del Imperio en Querétaro, el general Mariano Escobedo, quien
había visto allí la luz primera, cuando el pobladito aún ostentaba el nombre
de valle de San Pablo de los Labradores; pues su erección en villa, ya con el
nombre de Galeana, data de 1829, cuando el niño Escobedo apenas contaba
con tres años de edad.
Asimismo tenemos en Tamaulipas, a Ciudad Guerrero, con 3,500 habitantes y además en Nuevo León, como Lampazos de Naranjo con 3,000 y
Villaldama con 2,500, entre otras.
Jean-Pierre Berthe, del Instituto de Altos Estudios de París, nos ilustra,
en un estudio urbanístico de la realidad mexicana: Introducción a la Historia
de Guadalajara y su Región ( de la Colección de trabajos ya citada), sobre
las características germinales de una de las ciudades que han llegado a ser
más importantes en nuestro país, rival en algunos aspectos del polo atractivo
por excelencia de nuestra Región, Monterrey. En el estudio en cuestión
quedan bien claros los razonamientos sobre las fundaciones de algunas de
las principales ciudades novohispanas, y sus comentarios sobre éstas valen la
pena de ser transcritos. Cuando se refiere a Colima, a la antigua Antequera
-hoy Oaxaca-, Puebla de los Ángeles y Valladolid -Morelia en la actualidad- , opina:
"Cada una de estas fundaciones responde a motivos particulares; las
de Colima y Antequera corresponden a la búsqueda de minas de oro
y el tránsito hacia el océano Pacífico; Antequera se conformó más tarde
como un centro comercial ligado a la producción indígena de cobijas y
de la cochinilla, y como etapa indispensable del camino a Guatemala.
Puebla es una tentativa de crear una república de jornaleros españoles
fuera del sistema de la encomienda. Pronto se convierte en la segunda
ciudad de importancia de la Nueva España después de México y cubre
las comunicaciones de la capital con V eracruz y el Atlántico constituyendo
un centro económico relativamente autónomo, con actividades muy diversificadas, como la producción del comercio y el trigo, harinas, maíz;
panaderías y salazones, con enlaces comerciales directos con Veracruz,
Acapulco y el tráfico con el Pacífico; actividades industriales como tejidos de paño, quincallerías, vidrierías, jabonerías, etc."

Y al tratar en particular los problemas de Guadalajara, objetivo de su
trabajo, asienta:
427

�"La colonización de la Nueva Galicia presenta desde sus orígenes, caracteres particulares. La hegemonía política de los aztecas no pudo ejercerse
nunca en estos territorios del extremo occidente como tampoco Michoacán. La ocupación de esta zona por los españoles comienza bastante
tarde, hacia 1529-1530, mientras que el México central y meridional
estaba sujeto ya desde hacía varios años. La conquista fue realizada
por Nuño de Guzmán, con una brutalidad excepcional. Es interesante
observar que su acción se ejerció fuera del cuadro jurídico normal de
la Nueva España, sin el consentimiento de las autoridades legales de México y aún contra ellas. Desde su nacimiento, la Nueva Galicia tiende
a constituir una entidad dotada de cierta autonomía con relación al
poder central mexicano."

Haremos nosotros un par de consideraciones respecto a estos datos informativos proporcionados por Berthe, con relación a las características germinales
de los asentamientos humanos en otras regiones mexicanas, y la nuestra.
Primeramente, todas las ciudades coloniales mencionadas se sitúan en la
zona geográfica que los antropólogos han denominado M esoamérica. Ésta
queda limitada, en su parte septentrional, por una línea virtual que correría,
de oriente a poniente, aproximadamente desde el sur de Tamaulipas y el
norte de Veracruz, a través de San Luis Potosí, Zacatecas y Durango, quizás
el sur de Sinaloa; mientras qu,e la porción situada al norte de ésta, se le
denomina Aridamérica, como es ya bien sabido.
En base a estas premisas, deberemos suponer que aquellos ejemplos mencionados por el urbanista-historiador francés, corresponden todos, a fundaciones superpuestas en zonas culturales ya establecidas. Por otra parte, a él le
parece muy tardía la fundación de Guadalajara con respecto a las anteriores,
por haberse realizado en 1532. Pero el Noreste de México comenzó a sentir
la acción conquistadora hispana después de iniciada la segunda mitad del
siglo, y Monterrey, su capital, ya lo vimos, no se fundó sino hasta 1596.
¿ Qué había entonces en estas remotas tierras del septentrión?

¿ Quiénes las habitaban? ¿ Cómo eran? ¿ Qué hacían?

Trataremos de concretar las interrogantes en una sola respuesta: el Noreste
de la Nueva España estaba habitado por tribus nómadas, que aún no habían
superado la etapa en que la Antropología las sitúa como "recolectoras". Vivían
prácticamente en rebaños -como los búfalos de las inmensas praderas norteñas-, movilizándose a donde pudieran encontrar qué comer o qué cazar.
No conocían ni siquiera la más rudimentaria de las culturas: la agricultura.
428

¿ Qué condujo entonces a las huestes españolas a penetrar en estas "tierras

incógnitas"? ¿Qué les motivó a propiciar establecimientos definitivos?
En una de las publicaciones del Centro de .Investigaciones Urbanísticas de
la Universidad Autónoma de Nuevo León (en el fascículo 3o. del estudio
Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste de México,
en el cual hubimos de participar), se hizo una enumeración de las penetraciones a este territorio, previas al avance conquistador -aunque algunos episodios sean considerados meramente conjeturales-. De cualquier manera,
de ellos, o de las crónicas y narraciones que circularon por aquellas épocas,
casi siempre abultadas con fuertes dósis de fantasía, tan típica del Renacimiento, fueron divulgándose mitos tan fantásticos como el de la Fuente de
Eterna Juventud, la Gran Quivira y las Siete Ciudades Fabulosas (aquellas
de las que -rezaba la leyenda- tenían casas con techumbres hechas con
placas de oro y plata), y el inalcanzable cerro de la Plata, que finalmente,
al encontrársele, resultó de hierro, y que desde entonces tomó el nombre de
su descubridor, Francisco Vázquez de Mercado, y que custodia para siempre
la ciudad criolla de Durango.
Descubiertas algunas minas de importancia en la comarca zacatecana, y
establecidos en sus alrededores algunos rudimentarios centros urbanos, empieza
a derramarse la acción conquistadora primero -la colonizadora tardará aún
algunas décadas-, para penetrar en el noreste actual a través de la laguna o,
casi siguiendo la carretera Saltillo-Zacatecas de nuestros días, a lo que se
llamó entonces, el Nudo Saltillense.
Dos de estas líneas penetradoras han sido perfectamente identificadas: una
de gentes jurisdiccionadas a la Nueva Galicia, y los otros a la Nueva Vizcaya.
Aunque la ciudad de Zacatecas fue poblada en 1548, según los historiadores
más autorizados, fueron Cuencamé y Mazapil (aquél hoy en el estado de Durango y éste en Zacatecas), los puestos desde los cuales se inició la penetración hispana hacia la comarca lagunera. Pablo Martínez del Río (en La
Comarca Lagunera a Fines del Siglo XVI) piensa que fue el padre Pedro
de Espinareda quien, procedente de las minas de San Martín, caminando por
aquellas latitudes, recibió informes de unos indios, sobre una gran laguna
que existía más al norte de la ruta que él iba siguiendo; y no debe haber
sido otra que la de Mayrán, en Coahuila.
Allí suspende el fraile sus correrías, para regresar a notificar a las auto-

ridades de Guadalajara, y recomendarles, como algo de vital importancia,
la ocupación y pacificación de aquellos inmensos despoblados. Su razonamiento: "Para ayudar haciendo más expedito el camino entre Pánuco y la
429

�zona mineral de Zacatecas"; o sea, establecer una comunicación directa entre
los reinos de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya con España, a través del puerto
de Tampico. ¡Vaya que tenía intuiciones de urbanista el frailecito!
En el año de 1568 -seguramente entusiasmado por las descripciones del
Padre Espinareda- salió de Mazapil Francisco Cano, en busca de la laguna
de Marras. En su recorrido llegó hasta la de Patos (hoy en el municipio
de General Cepeda, Coahuila), y siguiendo hacia el este, arribó al valle en
el que pocos años más tarde se fundaría la Villa de Santiago del Saltillo,
tomando posesión de aquellas tierras en nombre de su Majestad y del reino
de la Nueva Galicia.
Con cuatro meses de diferencia, y también desde San Martín, salió Martín
López de !barra en busca de la famosa laguna, llegando, como Cano, hasta
la de Patos y el Nudo Saltillense, donde concedió mercedes de tierras y aguas,
en su carácter de teniente de Gobernador del reino de la Nueva Vizcaya, que
por entonces tenía como centro a Durango. Aquí nos será fácil columbrar
los litigios que, por cuestiones jurisdiccionales, se suscitarían entre ambos
reinos del México colonial, pretendiendo la supremacía colonizadora de estos
rnmbos.
Sin embargo, pronto surgió una nueva penetración, con el mismo interés
de establecer la ruta de salida al mar, para la zona minera del altiplano;
solamente que ahora su trazo tendrá el sentido contrario: desde Pánuco hasta
Mazapil. Corría el año de 1573. Luego, seis más tarde (en este se cumple el
cuarto centenario), un vecino y poblador de la Huasteca, el mismo Carvajal
y de la Cueva que hemos mencionado, concertó con el Rey sus famosas
capitulaciones, dándole así la primera vaga fisonomía al Noreste de México.
Detrás de las intenciones primarias que motivaron las tentativas de penetración que hemos bosquejado, y tomando en cuenta además la ardiente
fantasía con que se nutrían los cerebros de aquellas gentes, es lógico suponer
que sus osadías no eran del todo gratuitas. Por razón de que, la mayoría de
los integrantes de aquellos grupos aventureros no contaban con una moral
bien consolidada, ni mucho menos ... bien podemos suponer que muchos
fueron tramposos y calaveras.
Eugenio del Hoyo, en su obra sobre la Historia del Nuevo Reino de León,
hace una acertada apreciación sobre nuestros primeros incursionistas-conquistadores:
"Los jefes de dichas expediciones (se refiere a las novovizcaínas) no
eran, ni podían ser muy exigentes al r.e clutar soldados, y se llevaban con

430

ellos a los hombres distionibles, que eran los aún no arraigados ni po,
la familia, ni por las propiedades o el trabajo seguro y lucrativo, y éstos
eran los "vagabundos", los aventureros atormentados de inquietud nomádica, los deudores desahuciados, los hombres "llovidos" ( que eran lo.s
que habían entrado ilegalmente a las Indias; después se les llamó
"gachupines''), los extranjeros no compuestos con su majestad para
vivir en estos países, los solteros recalcitrantes ( conquistadores de indias
y después negras) y los casados que habían dejado a sus mujeres en
España, todos ellos condenados a deportación inmediata; los que temían
al brazo inquisitorial: blasfemos, sacrílegos, bígamos, herejes, luteranos,
judaizantes, brujos y hechiceros, como también criminales fugitivos de
las cárceles o prófugos de procesos pendientes."

No queremos significar con la mención, que éste sea el arquetipo de nuestros más remotos antepasados. Entiéndase bien que fueron los recursos de
que hecharon mano los incursionistas iniciales; quienes tuvieron menos miedo
a lo desconocido que al cruento rigor de la justicia inquisitorial.
Más tarde -ya lo habíamos advertider-, se inicia el avance por el camino
inverso; nada más que ahora encabezados por un caudillo que traía las
provisiones reales en la mano; y a pesar de que para entonces ya se estaban
poblando puntos específicos, como son el actual Saltillo, Monclova, Cerralvo
y Monterrey (antes de su fundación como tal, recordémoslo), Luis de Carvajal
y de la Cueva arribó al sitio que para entonces se conocía como Minas de
San Gregorio, donde aparentemente lo esperaba Diego de Montemayor, y
allí realizó la primera de sus fundaciones: se llamó ciudad de León (en el
lugar aproximado donde hoy se encuentra la villa de Cerralvo) ; posteriormente fundó Nueva Almadén -Monclova- y la citada villa de San Luis,
en lo que sería un poco más tarde la ciudad de Monterrey. Y no obstante
que respetó la villa de Saltillo, y allá tan sólo se concretó "a mudar autoridades" -como lo dice el cronista del siglo XVII, don Alonso de León-;
bien podemos suponer y admitir que aquel señor no hizo más que rebautizar
asentamientos ya establecidos.
En realidad, el objetivo de fondo de los aventureros, queda expresado en
el documento de fundación que citamos: la búsqueda de vetas mineras, que
para la mayoría de ellos podría representar el· abandono, así, de súbito, de la
pobreza en que solían vivir.
Sólo que la realidad les fue muy adversa en ese sentido, pues de las minas
encontradas, muchas fueron de muy baja ley y otras se agotaban bien pronto.
Entonces fue cuando iniciaron un nuevo tipo de explotación que les resultó
431

�no menos beneficioso que los negocios mineros: se dedicaron a la captura de
indios, entre los habitantes de la región, para venderlos como esclavos en las
minas del centro del país, y aun en las Antillas. Ya la "industria" aquella
estaba en plena producción cuando llegaron Carvajal y sus gentes, y sabemos
de él que, en su juventud, se dedicó, con algunos de sus familiares, a tratar
con la carne de ébano, e indudablemente conocía bien los pormenores del
negocio; por lo que se asociaron aquéllos y éste, y continuaron progresando.
La resultante principal de esta aberración fue, que los indígenas perseguidos
se defendieran como les era posible, y a partir de entonces se inició una lucha
sin cuartel entre blancos y "bárbaros" -la históricamente denominada "guerra
viva"-, que no vio su fin sino hasta hace aproximadamente un siglo, cuando
mataron al último de los apaches.
En el juicio iniciado al gobernador Carvajal, figura, en forma predominante,
el cargo de tratante de esclavos, además de aquellos otros que, junto con
todos los miembros de su familia, le fueron imputados por judaizante: ¡ Este,
delito imperdonable para la cerrazón de criterios que imperaba en el tiempo
de Felipe II !
De todas suertes, el movimiento colonizador estaba iniciado, se revivieron
y se renovaron los intereses, y ya para los primeros años de la centuria siguiente
se puede advertir un franco sentido de colonización.
Con Saltillo como centro, empiezan a alargarse por diversos rumbos, los
tentáculos de la acción europea. La franja de fértiles tierras que van de
Saltillo a la Laguna empieza a ser explotada, y allí entonces se inicia la
acción evangelizadora de la Compañía de Jesús, que fue la que tuvo a su
cargo ese apostolado inicial en la Comarca; en donde, años más tarde, se
convirtieron en latifundistas. Pero además, surge Parras, con sus ubérrimas
cepas dispuestas al cultivo de la vid; Patos -hoy General Cepeda- y Cuatrociénegas por esos rumbos; por otro Monclova. El abanico se sigue extendiendo hasta las tierras nuevoleonesas y, entre Monterrey y Cerralvo van
surgiendo otras, embrionariamente.
El caso del área que corresponde a Tamaulipas es algo diferencial y no
excento de significación. Cronológicamente se adelanta a estos procesos que
hemos estado revisando; pues con tan sólo tomar en cuenta que Pánuco
(aunque en Veracruz, pero formando parte de la Huasteca Tamaulipeca)
fue fundada por el propio Hernán Cortés en 1523, con el nombre de Santisteban del Puerto; la zona de Valles, bajo la égida de Nuño de Guzm:ín,
el fundador de Guadalajara, surge con pretensiones de sumarse a la jurisdicción de Nueva Galicia; pero, todas ellas con tierras ya mercedadas que se

sitúan en lo que hoy es el Estado de Tamaulipas. Además, la extraordinaria
labor misionera de fray Andrés de Olmos, quien, en 1544, fundó un poblado
que se conocía como la Tamaholipa (del que derivó posteriormente el nombre
del Estado), con indios olives que trajo él personalmente de "las Floridas".
(Aún en la actualidad hay una serie de conceptos sobre esta materia, por
dilucidar históricamente, porque quienes los han investigado no se han puesto
de acuerdo sobre de qué lugar exacto trajo el padre Olmos a los olives. En
aquellos años, todo el territorio que quedaba al norte del río de las Palmas o
Soto la Marina ya se le denominaba Las Floridas. Y por otro lado, quiénes
eran aquellos indígenas, de lo que comentan algunos testigos presenciales
que eran hombres altos, blancos y de pelo bermejo ... y qué se hicieron,
además.)
Así, salvando esta labor colonizadora en la zona más austral de la Región
que estamos considerando, el resto del actual estado de Tamaulipas va a
aceptar, con una programación muy peculiar e interesante, su colonización
hasta mediados del siglo XVIII.
Pero, para un estudio de carácter urbanístico, como el que nos hemos
propuesto, los antecedentes mencionados nos dieron pauta para planear un
cuadro con ocho características o causas que deben haber obrado, en la gestación de los poblamientos del noreste de México; concediéndoles a cuatro de
ellas una mayor importancia, por ser influencias de tipo económico, como son
los recursos mineros cercanos, los recursos agrícolas o ganaderos, o bien, por
considerarlos como punto estratégico en las comunicaciones; las otras cuatro
no dejan de ser de ningún modo interesantes, porque hubieran surgido al
incentivo de una misión evangelizadora, o por contar con auxilios laborales
indígenas, o por formarse al abrigo de un puesto militar o, finalmente, por
razones político-administrativas. Todas ellas de vital importancia para la
clarificación urbanística actual.
La localización general de los más importantes de estos establecimientos está
más o menos definida. Pero, como de todas ellas habremos de concretarnos
por ahora a aquellas que en la actualidad consideramos dentro de los rangos
de ciudades medianas y pequeñas, a ellas haremos referencia principalmente.
Sin contar con Monterrey y su área metropolitana, de las demás hav un
caso de características especiales, por muchos conceptos: el núcleo urbarn
de la comarca lagunera que encabeza Torreón, de Coahuila, más Gómez
Palacio y Lerdo del estado de Durango, que en conjunto, para 1970, sumaban
276,000 habitantes; y en ese caso también se sobrepasarían.

432
433
humanitas-28

�Aún así, por representar Torreón el caso de una ciudad singularísima por
su desarrollo exagerado en un mínimo de tiempo, en comparación a la edad
de los otros asentamientos de su categoría, haremos algunas referencias
específicas.
Baste mencionar que fue fundada en el año de 1893, es decir a finales del
siglo XIX, y que para 1913 y 14, en plena Revolución, ya se consideraba la
toma de aquella ciudad como un factor decisivo para inclinar la balanza de
la lucha a favor de los revolucionarios. Esto revela, indiscutiblemente, la
importancia que cobró en veinte años de existencia. Por supuesto, esto es
indicativo de que la historia de la Laguna tiene una trayectoria de gran consideración. Ya mencionábamos que allá fue la única zona del noreste, cuya
evangelización corrió a cargo de los jesuitas, y que ellos mismos llegaron a
constituirse en latifundistas, o casi sus únicos dueños.
En los primeros años del siglo XVII fue visitada esa zona por el Obispo
de Guadalajara, y en el informe que rindió a ese respecto, da cuenta de datos
muy interesantes, entre el de que, para entonces ya estaba poblado San Pedro
de las Colonias.
Al valle de Parras Jo describe como un sitio muy apropiado para el
cultivo de la vid, las que "vienen a madurar con tanta sazón -dice- Y
tan dulce mosto que se hace vino, tan bueno, que se echa de ver que s1 se
hiciese con la curiosidad y el cuidado debidos, sería el vino tan bueno como
el de España".

:ºª

De San Pedro menciona que estaba situado a orillas del río Nazas, y que
habría más de mil personas, "de nación Mexcués y Ocales, que viven de la
pesca". Pero que además, sembraban maíz en los arenales, "sin más trabajo
que hacer un hoyo y se da esta semilla con gran fertilidad, y son las mazorcas
extraordinariamente grandes ... ".
El historiador Carlos Pereyra opina, refiriéndose a esta zona del sur coahuilense que "el concurso de los horticultores tlaxcaltecas y la sabia tutela
de los jesuitas ... " fundaron las bases agro-económicas de la misma.
Por otra parte, el conjunto metropolitano de Tampico y Ciudad Madero,
en Tamaulipas, Je siguen en importancia. Hemos hablado ya del puerto de
Tampico, cuando las primicias de la época colonial; pero no hay que co~fundirlo con el actual. Aquel estaba situado en la ribera opuesta del no
Pánuco, y éste fue fundado hasta el año de 1823, cuando ya nuestra nación
gozaba de su independencia; y no ha sido sino hast~ f~cha rel~tivam~~te
cercana, que tomó incremento la antigua estación ferroviaria de Dona Cec1ha,

434

con el nombre de Ciudad Madero. Desde luego, sus características portuarias le confieren preponderancia, pero su gran desenvolvimiento se impuso a
raíz de la explotación petrolera en aquella comarca. El primer pozo productivo
lo localizó el geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez, en el año 1898, pero no
fue sino hasta 1904 cuando se dio impulso a la explotación, al localizar un
segundo pozo que producía 1,500 barriles diarios en su rendimiento. Ya para
entonces se había despertacjQ el interés de compañías extranjeras que se dedicaron sistemáticamente a ia explotación, y puede darse por un hecho que
al comenzar la década de los veintes, el disparo poblacional y económico de
Tampico era una realidad muy evidente.
Después, a raíz de la expropiación de las compañías extranjeras y la cons•
titución de Petróleos Mexicanos, la industrialización de sus productos ha
facilitado en gran medida su crecimiento.
Saltillo, que ocupa el tercer lugar en la ordenación, conforme el número de
sus habitantes, tiene muchos aspectos comunes al desenvolvimiento del resto
del sur coahuilense; pero aquí con una característica de gran interés histórico : después de casi dos décadas de haberse iniciado la población española
de Santiago del Saltillo, en los últimos años del siglo XVI, se fundó, gemelo
a aquella villa, un pueblo de indios tlaxcaltecas que se llamó San Esteban
de Nueva Tlaxcala. Hoy, ambos forman una sola entidad urbana. Para el
año 1591 ya vivían en San Esteban sesenta y un indios casados y dieciséis
solteros, por cuyas aportaciones se transformó notablemente la vida de la
villa primitiva, pues de zona eminentemente ganadera en que se había constituido en sus primeros años, se transformó en, principalmente agrícola; a
tal grado que bien pronto fue la proveedora de semillas y ganado para el
consumo de los minerales de Mazapil, Bonanza, Sombrerete, Fresnillo y
Zacatecas.
El caso de Nuevo Laredo es muy singular: su ciudad vecina, Laredo,
Texas, había sido establecida desde mediados del siglo XVIII, pero en 1848,
al quedar aquella en territorio Norteamericano, a causa del tratado de Guadalupe Hidalgo, que nos obligó la pérdida de más de la mitad del territorio
de la República, muchos de los antiguos pobladores repasaron el Bravo y
fundaron, en el lado mexicano, este importante puerto fronterizo.
Matamoros y Reynosa, que en la actualidad rivalizan en cuanto al número
de sus habitantes, llevan tradiciones históricas muy distintas; pues mientras
Reynosa formó parte de las fundaciones tamaulipecas del siglo XVIII, la de
Matamoros data ya de la época independiente. Solamente que este puerto
tuvo una etapa de singulares características, la que se llama en la historia,

435

,

�''época de los algodones", y que coincide aproximadamente con el tiempo que
duró la Guerra de Secesión en los Estados Unidos; cuando, a causa del bloqueo impuesto a los puertos del Atlántico por parte de las fuerzas del norte,
la producción exportable de los estados sureños, principalmente el algodón
de Texas y la Luisiana, se hizo a través de la frontera mexicana. Esta razón
trajo como consecuencia un desenvolvimiento rápido de Matamoros, no solamente desde el punto de vista poblacional, sino que lo convirtió en un
emporio económico de gran significación. Esta ltima característica vino a
repercutir, además, en algunas otras poblaciones ribereñas, pues la carga de
las embarcaciones se remontaba río arriba hasta Camargo. También Monterrey se vio grandemente beneficiado, porque, por factores de carácter político,
esta ciudad era el centro de toda la zona implicada por el fenómeno; ya que
su gobernante en tumo, el cacique Santiago Vidaurri, que ya había logrado
del Congreso General de la Nación que se anexionara al estado de Nuevo
León el de Coahuila, fue además el árbitro de las políticas económicas de
toda la Región, y desde esta capital se controlaban los aranceles y demás
disposiciones hacendarías que, lógicamente, centralizaba la urbe regiomontana,
y cuya acción directa extendía hasta Piedras Negras.

'

Ciudad Victoria, la capital tamaulipeca, también ha ido resintiendo un
desarrollo favorable, aunque paulatino, a través del tiempo, y a pesar de que
su significación es más que todo de carácter político, queda incluida dentro
de las ciudades medianas consideradas.
Monclova, que nació desde los inicios de la época colonial de la reg1on,
ha tenido una serie de altas y bajas, a pesar de su cierta importancia minera.
Pero, en las últimas décadas, principalmente a partir de 1945, su desarrollo
se ha significado por la industrialización siderúrgica, principalmente.
Y Ciudad Mante, en Tamaulipas, con la que se cierra el paquete de las
ciudades medianas del Noreste, con una trayectoria bastante joven, pues su
establecimiento definitivo data de 1927. Se vio grandemente favorecida con
la explotación agrícola de su zona, donde principalmente se cultiva la caña
de azúcar, y su beneficio se ha industrializado. Tiene para ahora ya, una
zona de influencia comarcana.
Las quince ciudades pequeñas y las dos villas, que nos hemos visto precisados a incluir por sus capacidades poblacionales, son: Piedras Negras, cuya
existencia se arraiga hasta el siglo XVIII, pero que su carácter de puerto
fronterizo le ha permitido un incremento de consideración; Río Bravo, fundada
en 1961, que es uno de los asentamientos humanos que se han visto favorecidos con el sistema de riego del Bajo Río Bravo; Nueva Rosita, la única

436

de estas poblaciones que no cuenta con categoría de cabecera municipal-,
por ser el centro de la zona carbonífera de Coahuila; Ciudad Acuña, a la
que se le pueden atribuir las mismas características de Piedras Negras, aunque más joven, pues su establecimiento tuvo lugar en el siglo pasado; San
Pedro de las Colonias, al que ya nos hemos hecho referencia en las consideraciones históricas, beneficiado agrícolamente al formar parte de la comarca
lagunera; Linares, la segunda ciudad de Nuevo León -fuera del área metropolitana de Monterrey-, fundada a principios del siglo XVIII en una zona
propicia para la explotación agrícola-ganadera; Frontera, ciudad muy nueva
( 1927) que se ha integrado a los beneficios de Monclova; Montemorelos, el
centro de la ya famosa zona citrícola formada con partes de Nuevo León y
Tamaulipas, cuya fundación, propiciada por sus facilidades para la explotación agrícola, es, como Linares, de principios del siglo XVIII: Sabinas,
Coahuila, que nació como colonia agrícola después del Segundo Imperio,
ahora enclavada también en la zona carbonífera; Ciudad Melchor Múzquiz,
gestada por la labor de los misioneros en el siglo XVIII, aunque su fundación
se sucedió hasta el siglo siguiente; Parras, tradicional centro de explotación
vinícola, como es de sobra conocido, y cuyos pormenores históricos ya han
quedado referidos; Valle Hermoso, establecido en 1951 y Miguel Alemán en
1950 -aunque en este lugar ya existía un poblado denominado San Pedro
de Roma-, gozan de los beneficios de los sistemas de riego de aquella zona
tamaulipeca; Matamoros, Coahuila, nacida como Torreón en 1893, también
forma parte de los asentamientos de la comarca lagunera, por lo que sería
ocioso insistir en las influencias para su desarrollo; y Cadereita Jiméncz, en
Nuevó León, una tradicional zona de explotación agrícola que últimamente
se ha visto impelida a un desarrollo desorbitado a causa de la instalación de
una gran planta de Pemex en sus aledaños, por lo que, a pesar de que en el
censo de 1970 aparece con una población de 14,000 habitantes, se opera ya
un incremento producido por el asentamiento de ocho mil petroleros con sus
familias.
La villa de Sabinas Hidalgo, que inició su desenvolvimiento por la explotación minera, venida a menos desde hace ya muchos años, se vio beneficiada
sin embargo, por la carretera Monterrey-Laredo, y esto ha sido factor r¡uc
propició su incipiente desarrollo industrial y comercial; y Francisco I.
Madero, de la comarca Lagunera, que desde el año de 1937 dejó de ser la
estación de ferrocarril Chávez, y pasó a la categoría de cabecera municipal.
Hemos querido plantear, en forma muy general, este caso particular del
desenvolvimiento de las ciudades pequeñas y medianas del Noreste de México, como un ejemplo más de la importancia que reviste un estudio de

437

�carácter histórico, para determinar las características del presente; aplicándolo
en esta ocasión a una investigación de carácter urbanístico, como las que
está llevando a cabo la Universidad Autónoma de Nuevo León que, esperamos, para los intereses que nos congregan, rindan frutos promisorios en un
futuro cercano. Muchas gracias.
Monterrey, N. L.
lo. de mayo de 1979.
APÉNDICE

TASAS ANUALES DE CRECIMIENTO POBLACIONAL
EN LAS CIUDADES DEL NORESTE DE MÉXICO:
de 1850 a 1900; a 1950; a
Monterrey
Mpios. Metropolitanos

3.3%
1.0%

3.1%
1.8%

1970.
4.7%
13.0%

Censo 1970:

850,000 Habs.
492,000
1'342,000

Torreón y su área
Metropolitana

I

438

Tampico-Cd. Madero
Saltillo
Nuevo Laredo
Matamoros, Tamps.
Reynosa
Ciudad Victoria
Monclova
Mante
Piedras Negras
Río Bravo ( de reciente
creación)
Nueva Rosita
Ciudad Acuña
S. Pedro de las Colonias
Linares
Frontera
Montemorelos
Sabinas Coahuila

2.2%
2.2%
0.3%
3.7%
0.6%
1.3%
1.2%
0.7%

1.4%
0.8%

4.1%
0.8%
4.3%
3.8%
4.2%
2,6%
2.1%
6.9%
6.9%

0.1%
0.6%
0.5%
5.2%

3.9%
2.4%
4,2%
0.8%
4.7%
2.4%
6.7·%
1.3%
1.3%

0.8%
4.1%
2.6%
0.4%
1.6%
0,3%
1.3%

225,000 y
100,000
276,000
160,000
150,000
140,000
137,000
83,000
78,000
41,000
41,000
40,000
35,000
30,000
27,000
26,000
26,000
20,000
20,000
439

�Melchor Múzquiz
1.1%
Parras de la Fuente
0,2%
Valle Hermoso ( de reciente
creación)
Miguel Alemán (de reciente
creación)
Matamoros, Coah.
Cadereita Jiménez
0.4%
Sabinas Hidalgo (villa)
2.7%
Feo. I. Madero (villa)

2.3%
0.5%

1.9%
0.5%

19,000
19,000
19,000

1.6%
0.7%
1.2%

0.7%
1.6%
1.7%
5.3%
2.5%

15,000
15,000
14,000
17,000
13,000

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441

�INDUSTRIALIZACióN Y SALARIOS OBREROS EN MONTERREY
(1890-1910)

MARIO CERUITI

Instituto de Investigaciones
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, agosto de 1979.

en dos partes este trabajo. Cada una de ellas procura
mostrar facetas distintas pero estructuralmente integradas del proceso de
desárrollo capitalista que Monterrey comenzó a recorrer una década antes
de finalizar el siglo XIX.
HEMOS DIVIDIDO

En el capítulo inicial se alude a lo que hemos evaluado como el eje de lo
sucedido en el período en estudio: la industria. Su descripción representa una
síntesis de un tramo obligado de las investigaciones que efectuamos para
intentar explicar las características del surgimiento y consolidación de las
formas capitalistas de producción en Monterrey. Y, simultáneamente, del
nacimiento y articulación de una burguesía cuya historia se prolonga firmemente hasta el México actual.
Esa industria n,o sólo dio pie a un proceso significativo en el marco nacional. Ciertas peculiaridades, por el contrario, obligan a observarlo con mucha
atención a nivel latinoamericano.
Y en este periodo surge la clase obrera regiomontana. La segunda parte de
esta ponencia afina algunas conclusiones extraídas anteriormente con respecto
a cuál habría sido la situación de "la otra clase" que produjo el desarrollo
capitalista. Si bien el núcleo de nuestra labor de investigación no es la
historia obrera, hemos considerado que los datos encontrados guardan una
riqueza suficiente como para ser ofrecidos en este Encuentro. Especialmente

443

�para que otros estudiosos puedan utilizarlos de manera comparativa, en el
caso que estén interesados en una etapa cronológica parecida.
Por ello es que a esa segunda fracción del trabajo se la ha provisto de
una mayor densidad estadística. Se emplearon diversas fuentes, pero la principal fueron los informes de fábricas y de funcionarios de cabeceras municipales que se incluyeron en la Correspondencia del gobierno de Nuevo León
con la Secretaría de Fomento, entre 1894 y 1912. Muchos de esos datos se
han sistematizado en cuadros que mencionan precios de artículos de consumo,
salarios rurales y urbanos, obreros ocupados en distintos tipos de industrias,
jornales femeninos, entre otros.
Con este material se han configurado algunas conclusiones sobre cuál habría
sido la situación vital de la familia obrera en el momento que surgía, impetuosa, la burguesía industrial de Monterrey.

I. INDUSTRIA Y CAPITALISMO.
Entre 1890 y 1910 Monterrey protagonizó un salto realmente cualitativo
en su estructura productiva. Su economía -y la de la densa región que poco
a poco fue incorporando a su dinamismo- fueron transformándose con el
vigor que suele caracterizar aquellos procesos que se desenvuelven hegemonizados por la industria.
Sin entrar a considerar aún las peculiaridades y límites que tuvo esta industrialización, puede afirmarse que ello implicó el ingreso claro de Monterrey
en las formas capitalistas de producción y -a la vez- el surgimiento de
condiciones que permitieron la configuración de una burguesía regional que
desde entonces no ha dejado de tener significación en el ámbito nacional.
Si nos atenemos exclusivamente a las cifras, las estadísticas señalan el
predominio abierto que la industria de Monterrey asume en el estado de
Nuevo León desde principios de la década de los 90. El agro y la ganadería,
antiguas bases productivas, son largamente desalojadas por el sector febril.
La minería, mientras, se acerca en valores a aquellas dos actividades.
Ya en 1896 la industria de Monterrey produce valores que desbordan los
12,900,000 pesos, en tanto que la agricultura sólo genera 4,300.000. Las distancias aumentan al avanzar el período: en 1906 la industria regiomontana
suma casi 36 millones de pesos, en tanto que la agricultura ofrece 6,700.000.
Dos años después, la industria en el estado de Nuevo León (que se concentra
444

en la ciudad capital en cerca de un 90 por ciento) supera casi diez veces
a la agricultura: 41,429.000 pesos frente a 4,339.000 1•
O sea: la cantidad de industrias asentadas en Monterrey, y su producción,
crecen abruptamente desde 1890. Bien puede añadirse a ese dinamismo las
plantas textiles que desde tiempo atrás se mueven en Villa de Santiago
El Porvenir, Santa Catarina La Fama de Nuevo Le6n y Garza García La
Leona, que son resultado de la actividad de inversionistas que residen en
Monterrey.
La capital neoleonesa no sólo se destaca en el ámbito regional sino, también,
en el nacional para comienzos del siglo actual. Estadísticas de 1902 apuntan
que Nuevo León era el estado que mayores valores industriales producía en
México: generaba el 13.9 por ciento del total, mientras que el Distrito Federal
y el Estado de México computaban el 11. 7 y el 11.2 por ciento respectivamente; Veracruz alcanzaba el 10.6 y Puebla el 7.7 por ciento.2
Si aludimos a la metalurgia básica exclusivamente, tendremos una idea
bastante certera de la importancia que Monterrey asumía por aquellos años.
Según el Cuadro Sin6ptico y Estadístico del de la República Mexicana/
publicado bajo la dirección de Antonio Peñafiel en 1901, la explotación de
fundiciones arrojaba el siguiente cuadro en los años 1897, 1898 y 1899:
Estado

NUEVO LEON
SONORA
S. L. POTOSI

1897

1898

1899

$ 17,412.322

$ 16,928.252

$ 16,506.604

7,502.294

8,591.082

3,773.730

5,760.220

5,870.756

7,074.456

DURANGO
AGUASCALIENTES

3,371.170

7,188.997

5,610.247

5,044.157

4.816

10,616.036

CHIHUAHUA

1,169.409

2,974.288

11,284.353

1

Las cifras fueron recopiladas en Corre,pondencia del gobierno del Estado con Secretaría de Fomento, años 1894 a 1912, y en Memorias de los gobernadores de Nuevo
León (Archivo General del Estado de Nuevo León, AGENL).
1
Citado por Fernando Rosenzweig en El Porfiriato. Vida Económica, I, en su trabajo "La industria", Hermes, México, 1974, pp. 391-2. Integra la Historia Moderna
de México, dirigida por Daniel Cosío Villegas.
1
PEÑAFIEL, Antonio, Cuadro sinóptico y estadístico de la República Mexicana,
Oficina tipográfica de la Secretaria de Fomento, México, 1901, pp. 56 y 57.

445

�Si se suman los tres años, Nuevo León registra un total de 50,847.178
pesos. Lejos de Sonora, que le seguía con 19,867.106 pesos. La producción
metalúrgica del Estado, prácticamente realizada en Monterrey, alcanzaba
al 23.5 por ciento de la producción nacional sumada de esos tres años
(216,007.952 pesos).
Las causas generales de este crecimiento se han procurado explicar en otros
trabajos! No repetiremos, por razones de brevedad, cada una de las circunstancias. Diremos sí, para enmarcar nuestra exposición, que lo ocurrido a partir
de los años 90 debe ligarse a los siguientes factores:
1) U na etapa de acumulación previa de capitales, que se acentúa desde
mediados de siglo, y que es lograda por vía del comercio legal y el contrabando, la especulación financiera, la adquisición y explotación de extensas
propiedades rurales y por una tímida inversión en algún rubro manufacturero.
En la favorable coyuntura de los años 90, una parte considerable de estas
fortunas se volcará a la producción industrial capitalista.5 • •
• Para una información más amplia puede consultarse CERUTTI, Mario, "Monterrey
y el desarrollo del capitalismo en el noreste de México (aspectos del período 1860-1910)",
en revista Cathedra, 7, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, Monterrey, enero-marzo de 1978; CERUTTI, M., "Monterrey, el desarrollo del capitalismo en el noreste de México y el estudio del movimiento obrero
regiomontano (1860-1919)" en Memoria del primer coloquio regional de Historia
Obrera, CEHSMO, México, 1977; CERUTTI, M., "Los Madero en la economía de
Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
abril-junio de 1978; CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 9, Facultad de Filosofía y Letras de la UAI~L,
Monterrey, julio-septiembre de 1978; RESÉN01z, José-CERUTTI, M., "Amos y sirvientes
de Nuevo León en el siglo XIX. Documentos de la década 1870-1880'', en Cathedra,
10, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, octubre-diciembre de 1978;
CERUTTI, M., "Frontera, burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso de Monterrey. Referencias sobre el periodo 1860-191 O", revista Cathedra, 11, Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, enero-marzo de 1979; CERUTTI, M., "La
formación del empresariado en Monterrey (1860-1910)", ponencia presentada en el
27th Annual Meeting del Rocky Mountain Council on Latin American Studies, organizado por la Universidad de Texas en El Paso, Estados Unidos, en mayo de 1979;
CERUTTI, M., "Concesiones estatales, industrias y modalidades del capitalismo en Monterrey (1890-1910)", Cathedra, 12, en prensa. Otros dos trabajos están incluidos en
Formaci6n y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, Siglo veintiuno Editores,
México, 1978: de HERNÁNDEZ EuzoNoo, Roberto, "Comercio e industria textil en
Nuevo León, 1852-1890. Un empresario: "Valentín Rivero", y CERUTTI, M., "Patricio
Milmo", empresario regiomontano del siglo XIX. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey''.
• Sobre esta etapa de acumulación primaria de capitales puede verse "Frontera,
burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso Monterrey ... ", cit.

446

:!) Esta fértil coyuntura está estrechamente viriculada con las necesidades
que crea la economía mundial, derivadas del alto grado de desarrollo del
capitalismo en los países más avanzados. En el caso de Monterrey, los requerimientos del noreste de Estados Unidos, por ejemplo, juegan un papel central
para el establecimiento de la metalurgia básica, uno de los pilares de su
industrialización.
3) Capitales acumulados por distintos mecanismos y relaciones económicas
internacionales estimulantes confluyen sobre un escenario al parecer imprescindible para que los antiguos burgueses (antes dedicados al comercio, la
especulación, el préstamo y la compra-venta y explotación de tierras) arriesguen cuantiosas inversiones en el sector fabril: la estabilidad social y política
que impone el porfiriato. Régimen que en Nuevo León tendrá un eficaz y
lúcido delegado: el general Bernardo Reyes.
4) Junto con lo indicado, una significativa trascendencia guarda en el
proceso que se opera en Monterrey el tendido de los ferrocarriles. Por tres
razones vertebrales: a) porque comunicarán de una manera óptima a Monterrey y su área de irifluencia con el noreste de Estados Unidos, el gran
mercado para su producción minero-metalúrgica; b) porque los ferrocarriles
unificarán un mercado iriterno nacional (o, cuando menos, ampliamente regional) que podrá ser atendido con eficiencia por la industria regiomontana
en pleno surgimiento, mercado que tiende a expandirse simultáneamente por
el mismo desarrollo capitalista; c) porque las vías de comunicación facilitarán el arribo de fuerza de trabajo a esta ciudad y a las zonas mineras
aledañas, ya que Nuevo León carece de los brazos libres que solicitan sus
nuevos sectores productivos.6
Además, los ferrocarriles convertirán a Monterrey en un sobresaliente nudo
de comunicaciones y dinamizarán sus intercambios con Estados Unidos, de
donde llegarán crecientemente --desde 1890- maquinaria, insumos y materias primas para la industria local.
5) Esa industrialización fue claramente estimulada por una política gubernamental estatal que pareció tener conciencia de la situación global que
rodeaba a Monterrey. El caso regiomontano es mostrativo de cómo la acción
del Estado ha sido históricamente importante para el surgimiento de la industria en países que debían soportar la agresiva competencia de naciones más
avanzadas. La política de Nuevo León en este sentido, básicamente la de
• Una descripción de la situación que crea la necesidad de fuerza de trabajo en
Monterrey se hace en Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey . .. ", cit.

447

�Bernardo Reyes, se caracterizó por ofrecer una legislación que favorecía la
instalación y/o expansión de establecimientos manufactureros de todo tipo.
Favores que, por supuesto, no excluían al capital extranjero, que gozó de las
mismas condiciones que el local. La legislación de Reyes se tradujo en la
práctica en el otorgamiento de concesiones a los inversionistas, cuyas propuestas de radicación -luego de ser examinadas- podían ser consideradas
"de utilidad pública", según el amplio margen de interpretación que brindaba
la ley sancionada el 22 de noviembre de 1889.7 La concesión implicaba,
centralmente, exenciones de impuestos municipales y estatales por períodos
cuya extensión dependía del monto y carácter de la inversión.

1899), líneas telefónicas, balnearios, hipódromos, teatros y hasta un panteón
son impulsados por la burguesía regiomontana.
Sin embargo, fue el plano netamente industrial el que más nos interesó
analizar. La subdivisión practicada, de acuerdo con un criterio que pretende
ser elástico, ofrece el siguiente espectro:
I. Fundiciones, industrias de transformación de metales y producción de
maquinaria, 18 concesiones.
II. Indumentaria ( textiles, calzado, sombreros y afines), 8.
III. Industrias alimenticias, de bebidas y del tabaco, 31.

Concesiones y tipo de industrias
El estudio de la documentación relativa a las concesiones que autorizó el
gobierno de Nuevo León entre 1889 y 1910 enriquece la visión de las formas
que asumió el desarrollo del capitalismo en Monterrey y su región: a diferencia de lo que acaece en esos momentos en otras áreas de América Latina,
cuyo crecimiento capitalista se basa en la P,roducción de materias primas,
Monterrey muestra como eje del proceso el desenvolvimiento industrial.
Del total de concesiones revisadas seleccionamos unas 150. Su división por
rubros que entendemos relevantes facilita detectar hacia dónde apuntaban
las inversiones de los empresarios regiomontanos y extranjeros, y qué relación
existía con los mercados ubicados dentro o fuera del país.
Hay un núcleo de cuarenta y seis casos que aluden al área servicios. Aquí
sobresalen las exenciones para ferrocarriles urbanos y mineros, especialmente
entre 1889 y 1895. Asimismo, se destacan las concesiones para la instalación
y/o ampliación de plantas de luz eléctrica, bancos, teléfonos y otros. La expansión del rubro servicios parece indicar la importancia económica y demográfica que para estos años asume Monterrey. En este segmento de la inversión
era muy frecuente la proveniente del extranjero, particularmente de Estados
Unidos. Pero también se percibe una gruesa participación de capitales locales:
compañías de tranvías, los dos bancos con asiento en Monterrey que se
fundan en la década de los 90 (el de Nuevo León, en 1892 y el Mercantil, en
• Esa ley permitía al Ejecutivo del Estado conceder exención de contribuciones a
"obras de utilidad pública" por "un término que no pase de veinte años". Reyes
evaluaba como de utilidad pública la radicación de capitales en la industria. Incluso
en algunos casos llegó a brindar treinta años de exenciones impositivas, como ocurrió
con la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., en abril de 1900.

IV. Productoras de velas, cerillos, jabones, betún, tintas, perfumes, alcoholes y aguarrás, 13.
V. Muebles de madera y metálicos y afines, 9.

VI. Materiales para la construcción, 19.
VII. Varios, 15
Se observa pues el predominio cuantitativo de establecimientos dedicados a
la generación de bienes de consumo inmediato, destinados a necesidades elementales de la población: alimentación, vestimenta, vivienda. En líneas generales, son rubros en los que se puede disputar con la manufactura extranjera,
debido a que las características de ciertos productos o el sobreprecio que
tendrían los importados (por razones de fletes y seguros) hacen competitiva
la fabricación regional.
Este panorama no tiene nada de excepcional si se revisa la lista de bienes
que por estos años elaboraban otros países de América Latina que habían
podido iniciar un incipiento proceso de industrialización (básicamente Argentina, Brasil y Chile), sustentado en la ampliación del mercado interior
derivado del desarrollo capitalista.
Textiles, cerveza, aguas gaseosas, moledoras de trigo y otros cereales, armadoras de cigarros, vinagre y aceites, cerillos, velas, perfumes y algunos ccsmétiros,
dulces, empacadoras de carne, mantequilla, harina, fideos y otras pastas, materiales escolares, muebles para el hogar y para oficinas, ladrillos, mosaicos,
cal y afines, aserraderos de leña, calzado, sombreros y otros artículos de cuero,
entre los destacados, configuran la lista de producciones que la expansión del
mercado interno regional-nacional acrecienta con su demanda.
También es factible verificar el paso siguiente. Manufacturas de mayor
complejidad o cuyo consumo puede darse en una instancia diferente a la de

448

449
humanítas-29

�las anteriores (aunque no resulte raro que se toquen ambos tipos de demanda):
cemento, clavos, artículos de hojalata, tuberías de plomo, cortinas y persianas,
tapices, aguarrás y alcoholes, marmolería, válvulas de bronce y otros artículos
de esta aleación, talleres para niquelado y dorado de metales, cartuchos y
armas, botellas y derivados del vidrio, carruajes y accesorios, cartón, distintos
instrumentos para el trabajo (especialmente de hierro), hormas y artefactos
de madera, gas, elaboración del guayule.
Pero Monterrey -y aquí emergería su diferencia con otras urbes latinoamericanas que presentan cierta industrialización para estos años- cuenta
con otro tipo de plantas. En nuestra subdivisión, es el importantísimo núcleo
I lo que sobresale y torna relativamente distinto el proceso regiomontano.
Las concesiones, aquí, apuntan a la instalación de la metalurgia básica, la
siderurgia, la producción y/o reparación de maquinaria, el surgimiento de
establecimientos que generan metales y los transforman no sólo para las necesidades que hacen al consumo no productivo, sino para que sean empleados
en otras industrias.
La envergadura de estas empresas se infiere as1m1smo del capital, la tecnología y la cantidad de fuerza de trabajo que requerían para la producción.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora Monterrey S.A. ( concesión
solicitada el 24 de mayo de 1890) insumió 600.000 pesos para iniciar sus
operaciones, y en 1906 aseguraba tener un capital de ocho millones. 8 Ocupaba,
por lo general, más de 400 asalariados
La Gran Fundición Nacional Mexicana (norteamericana, solicitud del 18
de octubre de 1890) comprometió 300.000 pesos para el comienzo de su funcionamiento, pero según un informe de mediados de la década siguiente, su
capital de arranque alcanzó a un millón de pesos oro. Nuevas inversiones lo
elevaron para 1906 (cuando se denominaba American Smelting and R efining
Co.) a dos millones de la misma moneda.º En esta planta laboraban, hacia
1902, unos mil trescientos trabajadores.
• Según un resumen de 1906, la planta se integraba con maquinaria eléctrica y a
vapor; contaba con diez hornos de fundición con capacidad de noventa toneladas cada
uno que funcionaban las 24 horas del día, además de instalaciones completas para la
refinación del plomo y el apartado de plata y oro. "Durante los 15 años de trabajo de
la negociación, no se han suspendido las faenas de sus talleres ni un sólo día" , se
apuntaba. Memoria del gobernador del estado de Nuevo Le6n, periodo 1903-07, I,
pp. 66-7. Sobre la constitución de esta empresa puede verse protocolo de Tomás
C. Pacheco, junio de 1890, fs. 165 v-168v (AGENL).
• En 1906 la American Smelting indicaba que "la negociación ha beneficiado toda
clase de minerales auríferos, argentiferos, cobrizos y plomosos, procedentes de todos

450

Sin duda el caso más relevante fue el de la Compañía Fundidora de Fierro
Y Acero de Monterrey, S. A. (solicitud del 15 de marzo de 1900), cuya puesta
en march~ requ~ó la enorme inversión de diez millones de pesos, es decir
cerca de cmco millones de dólares. A menos de cuatro años de comenzada la
producción empleaba 1700 personas, sin contar sus múltiples ramificaciones
en el sector minero.10
Son estas empresas las que se convertirán en el eje del crecimiento fabril
regiomontano, y dinamizarán sensiblemente el desarrollo del capitalismo en
un_a. v_asta área del norte mexicano. Metalurgia y siderurgia, por ejemplo,
eXIgiran un salto abrupto de la producción minera no sólo en Nuevo León
sino también en estados limítrofes y cercanos. Ello a su vez contribuirá a l;
ampliación del consumo y a multiplicar una demanda que otras manufacture~ ~bastecerán, además de suponer una mayor complejidad en la red
ferroviana. Reclamarán servicios eficientes y una gran cantidad de fuerza
de trabajo. En casos como el de la Fundidora de Fierro y Acero serán proveedoras de otras industrias, en un mecanismo de compra entre capitalistas
que debe tenerse en cuenta cuando se alude el tema de un mercado interior
en expansión.
Compra entre capitalistas y mercado interno

Es que el mercado interior no se amplía únicamente por la suma de individuos con capacidad adquisitiva y por la masa en incremento de trabajadores
asalariados. Se expande y contribuye a la reproducción ampliada del sistema
capitalista, asimismo, por los intercambios que los propietarios de los medios
los estados de la República Mexicana, con excepción de los de Yucatán y Chiapas y
y los territorios de Tepic y Baja California". Memoria cit., pp. 65-6.
'º Al comenzar el segundo lustro del siglo XX, la firma detallaba que el área de
asentamiento de la empresa cubria una superficie de 226 hectáreas (sumando talleres
estaciones, vias férreas, oficinas y habitaciones). Su planta industrial incluia un alt~
horno con capacidad para 500 toneladas diarias, de 24 metros de altura; tres hornos
de aceleración tipo Siemens Martín, con 300 toneladas de manejo por unidad• grúas
eléctricas y locomotoras; un taller de laminación que fabricaba rieles de acero ' de dimensiones varias, con capacidad de producir mil toneladas diarias; un taller de fabricación de hierro comercial; productores de gas, diez juegos de caldera ; un departamento
para la construcción y reparación de maquinarias; dos baterías de sesenta hornos cada
una para la elaboración de coke. Anualmente la planta podia generar 100.000 toneladas de rieles de acero y vigas; 10.000 toneladas de hierro comercial; 12.000 de hierro
en lingotes; 8.000 de hierro vaciado. Memoria, cit., pp. 67-9. La constitución de esta
sociedad se encuentra en Protocolo de Tomás C. Pacheco, mayo de 1900, fs. 392-415
(AGENL).

451

�de producción practican entre sí. Esta arista tal vez resulte tan o más signifi.
cativa que la anterior, y de paso nos permite dejar atrás esquemas subconsumistas que parecen haber tenido considerable influencia en estudiosos
latinoamericanos.
El relevamiento de las citadas concesiones, en el caso de Monterrey, torna
verificable este fenómeno, aunque es difícil asegurar que en otras regiones
del continente se haya repetido con idénticas características a fines del siglo

XIX.
Hay industrias en Monterrey que surgen exclusivamente para abastecer a
otras industrias, para cubrir la demanda del consumo productivo. Fábricas
que producen para que otros capitalistas instalen nuevas plantas, para que
mantengan las ya habilitadas en pleno funcionamiento o para que se lancen
a etapas de expansión.
El ejemplo más notable es, nuevamente, la Fundidora de Fierro y Acero, 11
pero no era el único caso. Otro, de relieve singular, fue el de la Compañía
de Fundición de Fierro y Manufacturera de Monterrey, cuya solicitud de
exenciones impositivas se practicó en noviembre de 1899. Para 1900, aseguraba que podía ofrecer "maquinaria de toda descripción, para minas, molinos,
haciendas, etc. Reparaciones de toda clase de maquinaria. Incluyente locomotoras, bombas, molinos, etc. Trabajos de fierro arquitectónico de todas
clases. Válvulas de bronce. Molinos de caña de los más sencillos, más fuertes
y de los últimos modelos", además de escritorios para escuelas y bancas para
¡.;asees públicos y plazas.12
Aludiendo a la Fundidora de Fierro y Acero, el presidente de la Fábrica de
Clavos de Alambre de M onterre,•, S.A. indica en su solicitud al gobierno
de julio de 1906: "La feliz circunstancia de contar ahora entre las industrias
nacionales, y en esta misma Capital, una Gran Fundición de Fierro y Acero,
ha decidido a la Compañía a establecer, anexa a la que yo poseo, una nueva
fábrica en la que, aprovechando en bruto el material producido por la citada
Fundición, se propone elaborar el alambre que necesita para la fabricación
de sus clavos, así como cualesquiera otras variedades del mismo artículo, y
especialmente el que, provisto de púas, se emplea en la construcción de cer11

En una de sus primeras circulares, la Fundidora d, Fierro y Acero anunciaba
la producción de vigas forma I, de canales y ángulos, así como "rieles, planchuelas,
tornillos materia]e$ para puentes, viaductos, edificios, postes para telégrafo y telffono,
cte., et; ". También ofrecía maquinaria de "diferentes clases, vaciados de fierro y
fierro en lingote". Expediente del 7 de abril de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).
"Expediente del 28 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

452

cados. Dada la gran demanda que estos artículos alcanzan en la República,
no hay para qué decir que el establecimiento de la fábrica a que me refiero,
acarreará muchos beneficios tanto para la Compañía misma como para el
público consumidor; pues no existiendo, que yo sepa, ninguna otra industria
semejante en el país, hemos tenido hasta ahora que recurrir al extranjero
para obtener tales productos". 18
El estudio del caso regiomontano es útil, así, para avanzar en el problema
de la fonnación de los mercados internos en América Latina, que dieron pie
a una incipiente industrialización hacia fines de siglo en México, Brasil y
Argentina, sobre todo.
Hay que recordar, como ya se analizó hace mucho tiempo, que el capitalismo crea su propio mercado interior, aún cuando la riqueza que genera
este sistema productivo no se distribuya equitativamente debido a la propiedad privada de los medios de producción. Exigirle esto último al capitalismo
sería negarlo en esencia. Si la expansión del mercado interno dependiera
exclusivamente de la capacidad de consumo de la población que conforma
un país, el sistema podría ampliarse de manera muy relativa ( algo que podrá
inferirse de lo que se describe en la segunda parte de esta ponencia) .
Es el consumo productivo, el intercambio entre los mismos capitalistas, el
que incentiva y multiplica el proceso de compras y ventas, haciendo que la
cantidad y calidad de mercancías a generar crezca dentro de las posibilidades
que brindan el sistema y sus mecanismos de reproducción ampliada.
La industrializaci6n parcial y sus límites
Lo expresado no debe llevarnos a concluir que Monterrey y su región funcionaban, en última instancia, de manera radicalmente distinta a otras áreas
latinoamericanas que a fines de siglo mostraban brotes de industrialización.
Si bien la capital neoleonesa es asiento de industrias que incluyen la producción pesada ( como metalurgia básica y siderurgia), eso no significó -ni
mucho menos-- que el proceso · derivase en la autosuficiencia ( se entiende
que no restringimos, en este punto, nuestro análisis a la región que rodea a
Monterrey, sino que se prolonga a todo el ámbito nacional).
Los empresarios locales adquirían Ja mayoría de los bienes de producción
en el exterior, especialmente en Estados Unidos. La razón debió ser simple
"Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, 1903-07, II, pp. 549-50.
(AGENL).

453

�y contundente: porque allí los conseguían con mejor calidad y más baratos,

en el caso de que existiera algún producto competidor en Monterrey o en
México.
Desde su perspectiva individual -que no tenía por qué coincidir con la
más global de un desarrollo capitalista autónomo--- el empresario evaluaba
preferible y más eficaz comprar en el exterior casi todas las máquinas, buena
parte de los llamados insumos intermedios y hasta numerosas materias primas.
Lo que le preocupaba centralmente era lanzarse a una producción competitiva con respecto a otras industrias ya en marcha (tanto nacionales como
extranjeras), y su interés residía en lograr medios de producción técnicamente
superiores a los ya existentes en la región o en el país.
He aquí otro matiz visible en los expedientes de las concesiones. José A.
Muguerza -miembro de una de las familias más destacadas de la burguesía
regiomontana a principios de siglo- decía lo siguiente en su solicitud del
17 de julio de 1900, cuando se comprometía a montar una compañía ladrillera: "la maquinaria que se tiene ya contratada con una de las mejores
fábricas de los Estados Unidos, es del sistema más moderno y perfeccionado,
por lo que considero que la planta que vamos a establecer, será superior en
todo a las que hay establecidas en nuestro país. Entre otras especialidades,
tendrá nuestra planta un nuevo y completo sistema de secadores, que consiste
en departamentos cerrados, con tubería de vapor para graduar la temperatura a fin de secar el ladrillo de una manera uniforme, perfecta y en determinado número de horas. Con este método, la producción de la fábrica será
constante, pues el ladrillo podrá secarse aun en tiempos de lluvia o humedad,
lo cual no sucede en las otras fábricas establecidas en la localidad''.H
El párrafo es muy expresivo, y no necesita comentarios. Sólo agregar que
en su manifestación de las inversiones efectuadas en la implementación de
su fábrica, Muguerza señalaba en septiembre de 1901 que el monto total
había alcanzado a 139,114.50 pesos. De ellos, 74,295.55 se emplearon en la
compra de maquinaria, aparatos y hornos: equivalía al 53.4 por ciento de
la inversión. Casos de este tipo se reiteran.
Monterrey, parece notorio, entró de manera tan clara en la producción
de bienes de consumo no directamente productivo, lo que Marx llamó el
sector 11 de la economía. Y aunque también dedicó parte de sus capitales
(y muy elevados, por tierto) a la producción de bienes del sector I, de consumo productivo, esto resultó restringido. Aquí, el fenómeno regiomontano
14

Expediente del 18 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

454

tiende a aproximarse al acaecido en otras urbes de América Latina. La mayor
porción de los bienes de capital, e inclusive materias primas de determinadas
características, se adquirían fuera de las fronteras nacionales.
El desarrollo fabril regiomontano tuvo que ligarse en lo fundamental, pues,
a la industria norteamericana. Es de suponer que buena parte del plusvalor
social debió salir hacia el exterior en compras realizadas a capitalistas que
se desenvolvían fuera de aquellas fronteras. Aunque esto beneficiaba al empresario desde el punto de vista individual (ya que conseguía lo que pretendía
a menor precio y de mejor calidad en Estados Unidos), debió afectar obviamente la posibilidad de una ampliación más acelerada del mercado interior.
Creó una situación de relativa subordinación con respecto a fuentes externas
de aprovisionamiento y seguramente dificultó una reproducción ampliada
vigorosa del capitalismo regional (y nacional) con tendencia a la autosuficiencia en productos de importancia indiscutible.

II. SALARIOS Y NIVELES DE VIDA OBREROS.
El desarrollo del capitalismo en Monterrey y en su zona de influencia, y
el proceso de industrialización mencionado, alteraron el panorama humano
de la capital de Nuevo León. Ya hemos detallado en otro trabajo 15 que la
población del Estado se incrementó en un 54.7 por ciento entre 1883 y 1910,
pero que este aumento se concentró en el municipio de Monterrey: en esos
27 años el número de sus habitantes se elevó en un 112 por ciento (pasó
de 41.848 a 88. 748). Mientras que en 1883 agrupaba el 17.7 por ciento de
la gente del Estado, en 1910 nucleaba el 24.3 por ciento.
Además, en el municipio de Monterrey la población residía mayoritariamente en el ámbito citadino: hacia 1910 alrededor del diez por ciento de
sus residentes, únicamente, vivía en la periferia rural que circundaba la
capital, detalle que no se observaba en los restantes municipios importantes
de Nuevo León. Y en ese año Monterrey era la cuarta ciudad del país, además de ocupar idéntico puesto en lo que atañe a la tasa de crecimiento anual
de población (3.7) en urbes con más de 25.000 habitantes en el periodo
1895-1910.16
"CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.
11
La estimación la hace F. Rosenzweig en "El desarrollo económico de México de
1877 a 1911", en 'El Trimestre Económico, 127, vol. XXXII, FCE, México, julioseptiembre de 1965, cuadro de p. 419.

455

�Cuadro 1
JORNAL MEDIO DE HOMBRES OCUPADOS EN LA AGRICULTURA,
~os 1896, 1904, 1906 v 1910
Veinticinco municipios de Nuevo León (a)
Municipio

1896

Agualeguas
37 CV
Allende
$ 8 al mes
Apodaca
37 CV
Aramberri
$7almes
Cadereyta
37 a 50 CV
Cerralvo
50 CV
China
18 a 20 CV
Doctor Arroyo
18 CV
Galeana
i 8 al mes
García
$ 12 al mes
Garza García
37 CV
General Terán
$ 10-12 al mes
Guadalupe
37 CV
Lampazos
$ 12 al mes
Linares
25 CV
Mier y Noriega
25 CV
Mina
37 CV
Montemorelos
18 CV
Monterrey
40 CV
Sabinas Hidalgo
$ 11 al mes
S. Nicolás de los Garza 37 a 50 CV
Santa Catarina
37 CV
Santiago
$ 8 al mes
Vallecillo
23 CV
Villaldama
37 a 40 CV

1904

1906

50 CV
38 CV
50 CV
37 CV
43 CV
50 CV
37 CV
25 CV
31 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
88 CV
37 cv
25 CV
50 CV
38 CV
50 CV
45 CV
50 CV
75 CV
30 CV
37 CV
50 CV

50 CV
40 CV
50 CV
37 CV
75 CV
50 CV
37 CV
37 CV
37 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
70 CV
37.5 CV
25 CV
50 a 75
40 CV
50 CV
60 CV
50 CV
75 CV
40 CV
50 CV
50 CV

1910

CV

50 CV
50 CV
50 CV
37• CV
60 CV
75 CV
25 cv
30 CV
50 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
31 CV
50 a 75
50 CV
75 CV
75 CV
75 CV
75 CV
50 CV
50 CV
62 CV

El crecimiento humano de Nuevo León y de su principal centro no se protagonizó exclusivamente por vía vegetativa. Muy ostensibles fueron las migraciones desde estados vecinos y cercanos. La mayoría de los llegados
provenía de San Luis Potosí, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Zacatecas,
Jalisco, Guanajuato y Aguascalientes, y convergía principalmente hacia Monterrey. En 1900, de 42.405 mexicanos no neoleoneses que residían en el Estado,
24.059 (el 56.6 por ciento) estaban en Monterrey. A su vez estos inmigrados
representaban el 33 por ciento de los habitantes de la capital.
Esta afluencia tendió a solucionar la crónica escasez de fuerza de trabajo
que soportaba Nuevo León, y que se agudizó en Monterrey y en los distritos
mineros a partir de 1890. Aunque debió existir un flujo interno relativamente
significativo, documentos de la época denotan que en parte de las áreas
rurales del Estado se dificultaba la circulación de la fuerza de trabajo: el
sistema de peonaje retenido por deudas se mantenía firme, seguramente como
mecanismo para detener una mano de obra que, de otra manera, hubiera
marchado hacia fuentes laborales más prometedoras.
La influencia del ferrocarril debió sentirse en este aspecto. Monterrey quedó densamente conectada en pocos años con varios estados del centro y norte
del país y con Estados Unidos, y pudo competir para lograr atraer brazos
para sus industrias. Ello probablemente repercutió en el nivel de salarios que
se pagaban en la ciudad. La mayor productividad de la industria que comenzaba a instalarse seguramente toleró esta elevación en el precio de la fuerza
de trabajo.

CV

Salarios rurales e industriales

En el ámbito rural de Nuevo León los jornales que se ofrecían eran sensiblemente inferiores a los de las fábricas regiomontanas. Suponemos que esa
distinción es prolongable a los estados desde los que arribaban los migrantes.

Fuentes: correspondencia del gobierno del Estado de Nuevo León con Secretaría de

En el cuadro I se incluyen jornales medios de veinticinco municipios de
Nuevo León seleccionados según su extensión geográfica, relevancia económica, importancia demográfica, ubicación limítrofe con otros estados y, en algunos casos, por su cercanía con Monterrey. Corresponden a los años 1896,
1904, 1906 y 1910, según la información provista entonces por funcionarios
de cada lugar.

Fomento, expedientes del 23 de marzo de 1897, del 2 de febrero de 1905,
del 15 de febrero de 1907 y del 1 de febrero de 1911.
Cajas 1897/2, 1905/4, 1907/1 y 1911/2 (Archivo General del Estado de
Nuevo León, AGENL).

En 1896, por término medio, parecen oscilar entre los 25 y 37 centavos
diarios. Se perciben casos extremos de 18 centavos, pero también hay puntos
donde se supera la media: Monterrey es uno de esos casos, y ello se prolonga

(a) Seleccionados de un total de 49 municipios, de acuerdo con su importancia relativa.

456

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a municipios proximos -San Nicolás de los Garza, García- y a distritos
mineros como Villaldama, Cerralvo y Lampazos.
En ese mismo año, en las fábricas con más de 100 dependientes de Monterrey se pagaba un mínimo de 75 centavos. Es muy posible que una gruesa
masa de estos trabajadores haya percibido salarios que estuviesen entre los
80 y 90 centavos, lo que podríamos denominar una media baja; y tal vez una
muy selecta capa pudo recibir lo que llamaremos una media alta, estimable
en alrededor de 1.30 pesos. 17 Ver cuadro 2.
En las empresas de 25 a 49 dependientes (cuadro 4) , el mínimo también
era de 75 centavos, pero hacia aúiba parecen mermar los estipendios.
Hay que puntualizar que los jornaleros rurales solían contar asimismo con
raciones de maíz, lo que por otro lado indica formas más atrasadas en las
relaciones de producción. De los veinticinco municipios seleccionados, en
1902 había seis en los que se agregaban raciones de maíz al jornal del peón
agrícola. Y en diez de ellos se practicaba algo similar con vaqueros y/ o
pastores. 18
Los salarios en el campo presentan cierto crecumento en años posteriores
a 1896, pero es difícil suponer que se hayan modificado sensiblemente las
condiciones de vida del peón. En Monterrey se pasa de 40 centavos en ese
año a 75 en 1910, y esto se reproduce aproximadamente en otros seis municipios. En otros trece se pagaban 50 centavos diarios. El sur de Nuevo León
prosigue destacándose por sus bajos jornales. Es factible inferir que en el año
que comienza la Revolución el promedio del jornal rural en el Estado superaba escasamente los 55 centavos.
17

Esta evaluación se practica suponiendo la calificación de las diversas tareas con
diferente remuneración. La media baja estaría por encima del salario mfnimo de cada
fábrica, y por debajo del salario promedio; la media alta a su vez estaría por encima
del salario promedio y por debajo del más alto que se pagara a un trabajador muy
calüicado pero que no cumple funciones directivas ( encargado, supervisor). Un análisis elemental de la situación obrera en diversas épocas, y la experiencia directa que
el autor de esta ponencia recogió en muchos años de asalariado fabril, lleva a inferir
que la media baja tiende a acercarse al mínimo ( conformando una franja donde suele
concentrarse la gran mayoría de los obreros industriales), y que la media alta apunta
a aproximarse al salario promedio de una empresa. Lo cual no niega la posibilidad
de que existan casos individuales o grupos muy reducidos que marginen esta especie
de regla que imponen las relaciones capitalistas de producción.

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,. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, 1896,
expediente 83, caja 1902/ 4 (AGENL) .
,l.

459

�Cuadro 3
SALARIOS INDUSTRIALES EN EMPRESAS CON 50 A 100 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906(a).

EMPRESA

1896

1) Fábrica de sombreros La Mexicana.

$ 1.00 a 2.00

2) Fábrica El Barco

$ 0.75 a 1.50

1902

1906

$ 1.50

3) Compañía Industrial de Artefactos de Metal Laminado, S. A.

$ 1.20

4) Fábrica de cerillos El Fénix

$ 1.00

5) Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.

$ 1.25

6) Compañía Ladrillera Unión, S. A.

$ 0.88

$ 1.53

7) Fábrica de Cemento

$ 1.00

8) Fábrica de aguas minerales San Bernabé

$ 1.00

9) Black Horse Tobacco, S. A.

$ 1.82

10) Fábrica de clavos de Alambre, S. A.

$ 1.25

11) Fundición El Carmen

$ 2.00

12) Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León ( b)

$ 0.25 a 1.25

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
(b) Instalada en Santa Catarina, en área cercana a Monterrey.
Fuentes: Ver cuadro 2.

Cuadro 4
SALARIOS EN INDUSTRIAS DE MONTERREY CON 25 A 49 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906 (a).

EMPRESA
1)
2)
3)
4)

5)
6)

7)
8)

9)
10)
11)
12)

13)
14)
15)
16)

Molino El Hércules
Tenería Concordia
Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.
Zapatería Española
Compañía de Aguas Minerales de Topo Chico, S. A.
Fábrica de mosaicos La Industrial
Fábrica de Clavos de Alambre de Monterrey, S. A.
Fábrica de ropa La Patria
Fábrica de sombreros La Mexicana
Droguería El León
Monterrey Candy, S. A.
Fábrica de Pastas
Compañía Litográfica y Tipográfica Monterrey, S. A.
Fábrica de Coches
Fábrica de Antiselenita
Molinos de Cilindro de Monterrey, S. A.

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
Fuentes: Ver cuadro 2.

1896

1902

.1906.

$ 0.75
$ 0.75
$ 0.75 a 2.00
$ 0.75 a 2.00
$ 0.65
$ 0.37 a 2.00
$ 1.25

$ 1.00
$ 1.50

$ 0.50

$ 1.87
$ 0.75
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.00

$ 2.00

�En tanto, en 1902, la industria regiomontana mostraba un panorama que
sería más o menos así :

1. Comparando con 1896, puede deducirse que de los nueve esta~l~cimientos con más de 100 dependientes la mayoría pudo pagar un mm,mo
que oscilaba los 80 centavos.
2. La media baja general en estas fábricas pudo girar entre esa cifra y los
90 centavos.

3 . La media alta, selectiva, quizás alcanzó niveles entre 1.25 y 1.50 pesos.
4. Se encuentra un caso en el que se pagan 50 centavos, pero un establecimiento -la Compañía de Fundici6n de Fierro y Manufacturera, productora
de maquinarias- asegura que su jornal promedio es de 3 pesos.
5. Empresas grandes, como la American Smelting and Refining, informan
que su promedio es de 1.25 pesos; de un peso en el caso de la Compañía
Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A.; de 81 centavos en la
Cervecería Cuauhtémoc.
6. En las empresas con 50 a 100 dependientes (cuadro 3) se observa que
el mínimo de los promedios dados está en los 88 centavos, y el máximo llega
a 1.50 pesos. En las de 25 a 49, los salarios tienden a declinar.
Para 1906 tal vez por el auge que vivía la ciudad en ese momento,19 los
salarios pare~en subir con respecto a cuatro años ant~s. En las .fábricas co~
mayor concentración de obreros el mínimo de promedio que se informa e~ta
en un peso, mientras que hacia arriba las cifras difieren en forma no.tona.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora menciona co~o promed1~ en
sus salarios 1.92 pesos; la American Smelting 1.61; la Fundidora de Fierro
y Manufacturera insiste en que abona tres pesos (quizás porque dem~d~ba
obreros muy especializados) ; la Cervecería Cuauhtémoc, un ~eso te~mo
medio. En las fábricas de 50 a 100 dependientes se encuentra el mismo mmimo
de promedio y cifras no muy distintas en los máximos.
1
•

N1.EUEYER JR., Víctor, El general Bernardo Reyes, Gobierno del estado de Nuevo
Leó Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, Monte•
- muy pr6s~ero
rrey,n, 1966, p. 133. Indica que "se infonn6 que el año 1906 f ue un ano
para Monterrey y para toda el área circundante. Fundidoras, ~!antas. de acero, m~linos
y fábricas produjeron más que antes. Las antiguas plantas mdustr1~le~ .se :3111pharon
y numerosas fábricas pequeñas se fundaron. Hubo un aumento s1~1cat1vo. en la
demanda de mano de obra acompañada por un aumento de los salanos de casi todos
los trabajadores. La ciudad 'nunca fue más prospera' ".

Se ha insistido en las empresas con más de cien dependientes porque ellas
concentraban la mayoría de los obreros residentes en Monterrey. En 1902, los
nueve establecimientos que figuran en el cuadro 2 ocupaban el 80 por ciento
de las personas que laboraban en las industrias con cinco o más asalariados
(reunían un total de 4.206 personas, que para 1906 subieron a 5.030). Es fac.
tibie entonces que estas grandes compañías condicionaran en alguna medida
el nivel de los salarios en la ciudad.
Tomando como referencia las firmas industriales de mayor personal y
capital, hacia 1902, y los datos de las áreas rurales en 1904, podría concluirse
que los mínimos en las plantas fabriles duplicaban en muchos casos a los
jornales medios rurales. Lo que hemos llamado media baja en algunas oportunidades casi triplicaba a los medios del campo, y reiteradas ocasiones los
duplicaba largamente.
Si la referencia se practica sobre 1906, obviamente que las distanC'ias
aumentan. El promedio mínimo que apuntan las empresas industriales duplica
a los salarios rurales en veinte de los veinticinco municipios indicados. En
casos determinados, casi los triplica.
No se han realizado comparaciones con salarios industriales altos, o con
la llamada media alta, porque se estima que debieron corresponder a una
minoría de obreros en Monterrey. Por ello tampoco se adoptó como base a
municipios con jornales excepcionalmente elevados en el plano rural.
Alimentaci6n y precios.

En el marco descrito, se procurará establecer ahora si los trabajadores
industriales de Monterrey, al comenzar el siglo XX, realmente habían logrado
condiciones relativamente satisfactorias de vida.
Pese a la escasa información existente --consecuencia básicamente de la
ausencia de investigaciones- puede suponerse que durante el mandato de
Reyes no resultó sencillo a la naciente clase obrera implementar luchas amplias
y con cierta organización. La paz porfiriana tenía su versión regional en este
gobernador, cuya experiencia en cuidar el orden había sido demostrada en
su combate contra los rivales políticos del presidente y -sobre todo- en su
pertinaz batalla contra bandoleros y vagos!º Es probable que los mecanismos
de persuasión y represión heredados de la fase anterior a la industrialización
20

Sobre los mecanismos que implement6 Reyes y en cuanto a la eficacia con que
cumpli6 su cometido se habla en "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.

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Uno de nuestros puntos de partida para efectuar ese análisis será - como
ya se mencionó muy rápidamente en un trabajo anterior- el informe que
el 20 de octubre de 1890 remitió al gobernador Reyes el director del Hospital
González de la ciudad de Monterrey. El funcionario incluía un cuadro con
la "cantidad de alimento indispensable para el sostenimiento de la nutrición
según Moleschott y otros higienistas" y de acuerdo con "la Tabla de valores
nutritivos de Dujardín Beaumentz".

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Esta hipótesis se intenta verificar observando no sólo lo que ganaba un
obrero, sino también si ello era suficiente para desbordar el estricto límite de
su reproducción física y acceder a mejoras sensibles en aspectos tales como
vivienda, educación, salud, esparcimiento y alguna actividad de carácter
intelectual.

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Es de inferir entonces que si bien los jornales locales estaban muy por
encima de los que se pagaban en los sectores rurales de Nuevo León y, seguramente, en los estados limítrofes y cercanos, su nivel estaba centralmente
determinado por las necesidades de atraer fuerza de trabajo libre, escasa en
la zona. Cubierta esta urgencia, es probable que el orden reyista impidiera
el avance de los obreros por arriba del techo apuntado.

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~iguiesen operando desde los años 90, pero en esta coyuntura adecuados y
destinados a guardar la quietud de los asalariados.

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Adoptando como base esta tabla, se detallaba en el informe una lista de
elementos nutritivos que correspondería a una correcta alimentación: en distinta proporción figuraban carne, leche, pan, maíz, arroz, frijoles secos, grasa
y café. Finalmente se agregaba el importe que cada uno de estos componentes
de la dieta recomendada suponía en el Monterrey de 1890. Su suma indicaba
que para nutrirse adecuadamente se requerían casi 16.25 centavos por día. 21
Al comparar los precios de 1890 con los de años siguientes, tanto en Monterrey como en zonas cercanas y ligadas comercialmente a la capital, se percibe
una marcad~ diferencia en algunos producto~ básicos de la lista citada: la
tendencia a aumentar parece evidente.
El maíz, que en 1890 está computado a razón de 3.75 centavos el kilogramo, lo encontramos en 1894 en Monterrey a 3.98; a 4.34 centavos en 1895 ;
a 6.61 en 1899; y a 6.42 en 1901 (cuadro 5). El incremento entre 1890 y
1901 fue del 71.2 por ciento. Si la referencia se hace con respecto a 1899, el
aumento es superior al 76.5 por ciento.
21

Memoria del gobernador del estado de Nueuo Le6n, 1889-91, pp. 112-19 (AGENL) .
El cuadro citado, en p. 115.

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465
humanitas-30

�El cálculo puede operarse también con relación a precios vigentes en poblaciones que abastecían de maíz a la capital.22 En el cuadro 5 se señalan
nueve de esos lugares, y se percibe que hacia conúenzos del presente siglo el
grano había incrementado su precio visiblemente con respecto a lo que se
especificaba en 1890. En Cadereyta, por ejemplo, aparece más barato en el
período 1894-1898, pero hacia 1901 ha subido a 6.01 centavos el kilogramo.
Es probable que en estos cambios tengan que ver las crecientes cantidades
del producto que se comercializaban con Monterrey, y que seguramente pusieron el precio de venta local en términos parejos con el del principal mercado de la región. El precio del maíz en Cadereyta en 1901 es superior en
un 108 por ciento con relación a 1894, y en un 60.2 por ciento con el seííalado en el cuadro de 1890.
Cuadro 6
PRECIOS DEL MAlZ Y DEL FRIJOL EN MONTERREY
Y CADEREYTA. AAOS 1903-1910.
Pesos por Hectolitro

AAO

MONTERREY

Mz. Fj.

1903

2.50-5.00

3.00-5.00

1904

2.50-5.00

3.50-4.00

1906

3.50-6.50

3.00-5.00

1907

5.00-6.00

4.00-6.00

5.00-6.00

Retornando a Monterrey y cambiando de producto, se puede detectar que
en el caso del pan los incrementos son más fuertes que en el maíz. De acuerdo
con la información del Hospital González, en 1890 el kilogramo de pan se
compraba a 12 centavos. Desde 1895 en adelante (cuadro 7) se expende en
la ciudad a 25 centavos. El aumento ha sido de más del cien por ciento.
En nuestras indagaciones encontramos datos sobre carnes de vacuno y de
cerdo. Aunque el director del Hospital no especifica cuál es la carne que
contabilizó en su dieta, hemos tomado como base la de res. En 1890 costaba
en Monterrey 12 centavos el kilogramo. Ya en 1897 (cuadro 7) estaba a 20
centavos; pasa a un pico bastante estable de 32 centavos en 1898 y hay
mermas en 1900 y 1902. Si asumimos como posible promedio la cifra de 30
centavos (año 1900) tenemos que este producto de la dieta recomendada
CUADRO 7

CADEREYTA

Mz. Fj.

1910

Los ejemplos se reiteran en otros puntos abastecedores de Monterrey. En
Allende el maíz se expendía a 5.55 centavos el kilogramo en 1901 (el año anterior figuraba a 6.42). En lugares como Ciénega de Flores, Mina y Salinas
Victoria el grano superó abiertamente la barrera de los siete centavos. Sólo
en San Nicolás de los Garza se evidencia un alza menos abrupta.

4.50-6.95

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1903-1911 (AGENL).

" La selección practicada en el cuadro 5 se efectuó sobre la base de informes
brindados por cada municipio y figuran en el expediente del 5 de enero de 1899,
relativo a "las muestras de productos agrícolas del Estado". Correspondencia del
gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento, 1899, caja 2 (AGENL).

PRECIOS DEL PAN Y DE CARNES DE RES Y CERDO
EN CINCO MUNICIPIOS. AAOS 1897 A 1902
Centavos por kilogramo.

Año

Monterrey

Cadereyta Garza García Guadalupe San Nicolás

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

1897

25 20 30

28 18 18

25 22 20

28 20 24

25 32 40

25 22 22

1898

29 20 21

28 24 24

25 32 40

25 25 25

1899

34 22 25

25 20 22
40 28 32

28 28 24

20 28 28

1900

25 30 40

36 22 25

40 28 32

28 22 24

1901

25 32 35

43 26 28

36 30 35

28 28 24

20 28 28

1902

25 26 50

53 26 32

25 30 35

25 28 24

25 30 30

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1897-1903 (AGENL).

466
467

�elevó su precio en un 150 por ciento comparando con 1890. La carne de
cerdo, a su vez, aparece siempre más cara que la de res.
Sería perceptible pues un proceso de suba en los precios de artículos centrales del menú recomendado. La tendencia habría continuado después de 1903.
En el cuadro 5 se elaboraron los datos sobre la relación centavos por kilogramo, debido a que las fuentes consultadas lo permitían. Desde 1903, empero,
tuvimo que elaborar precios que vinculan pesos con hectolitros (cuadro 6).
De todos modos, la tendencia alcista sigue siendo verificable.
En ese año, el maíz valía en Monterrey 2.50 pesos el hectolitro. Para 1906
aparecía a 3.50 y en 1910 se lo adquiría a 5.00. El frijol, por su lado, pasó
de 5.00 a 6.00 pesos.
En Cadereyta, área tradicionalmente proveedora de la capital, el maíz sube
de 3.00 a 4.50 pesos, y el frijol pasa de 5.00 a casi 7\00 pesos. Este producto,
como puede verse en el cuadro 5, también mostró alza desde 1894: en Monterrey valía ese año 4.91 centavos el kilogramo, y en 1901 había superado
los 12 centavos.
Un salario escaso

A partir de lo dicho, trataremos de verificar la eficacia de los salarios obreros frente a los precios vigentes en Monterrey.
Si se pone como año de referencia a 1902 -ya que estaría en un punto
intermedio entre los comienzos de la industrialización y 1910- tenemos que
los artículos sobre los que se han encontrado datos con cierta abundancia
han elevado firmemente sus precios respecto a 1890. Pero si bien la carne
muestra un aumento del 150 por ciento, si bien el pan está por arriba del
100 por ciento, si el maíz señala más de un 70 por ciento, vamos a unificar ese
incremento con extrema cautela: calcularemos que, en general, el grupo total
de elementos que componían la dieta aconsejada subió s61o un 50 por ciento
entre 1890 y 1902.
De resultar ello aproximado a lo real, la alimentación sugerida por el
Hospital habría costado en este último año 8.12 centavos más: o sea que
implicaría, en 1902, 24.37 centavos al día por persona. Si suponemos que la
familia obrera constaba de cinco personas (matrimonio con tres hijos) , el
gasto diario de alimentación debía alcanzar a casi 1.22 pesos.
Revisando los salarios en 1902, en empresas con más de cien dependientes,
tenemos que no encontraríamos en la masa general de trabajadores indus-

triales ingresos por arriba de ese "costo de alimentación adecuada". Hay que
recordar que hemos estimado como media baja un jornal que oscilaría entre
los 80 y 90 centavos. Sólo la media alta, para un núcleo selecto de operarios,
podía estar entre 1.25 y 1.50 pesos.
Pero haremos los cálculos con el máximo de elasticidad. Y supondremos
que el salario del obrero regiomontano hubiera sido igual al promedio entre
el mínimo de la media baja (80 centavos) y el máximo de la media alta
( 1.50 pesos). Ello daría un jornal de 1.15 pesos. El resultado, con este amplísimo margen, lleva a una conclusión obvia: aún con el excelente salario
de 1.15 (muy por arriba de lo que consideramos debió ser el salario de la
mayoría de los obreros) no podía un trabajador fabril proveer de una alunentación considerada entonces adecuada a su familia. Le faltaban para ello cerca
de 7 centavos.23
Además debe pensarse que esta familia debió vestirse, tener algún alojamiento, utilizar medios de transporte, recibir un mínimo de educación.
Las soluciones, pues debieron apuntar --en primer téimino- a alimentarse
con una dieta mucho menos completa y mucho menos compleja que la sugerida por el minucioso funcionario Bernardo Reyes. 2• Maíz y frijoles probablemente reemplazaron con generosidad al pan y la carne. El café habrá sido
algo extravagante en la familia obrera. El asalariado debió habitar en viviendas de menguadas comodidades; su vestimenta habrá mostrado la clásica
sobriedad proletaria. Es muy factible, por otro lado, que mantener la salud

= En nuestro anterior artículo "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... " ya
citado, una estimación menos rigurosa nos llevó a la conclusión de que la dieta adecuada costaba 22.75 centavos diarios. Para la familia el gasto representaba casi 1.15
pesos. De manera que las inferencias de fondo no se alteran con respecto a lo dicho
en ese trabajo: por el contrario, una exploración más crítica de la documentación
ratificó lo expuesto entonces.
"Que los obreros regiomontanos hayan tenido que recurrir a una alimentación
muy inferior a la considerada adecuada en la época no resulta extraño si se tiene
en cuenta que en 1890, cuando el director del Hospital González brinda el informe
mencionado al gobernador Reyes, le señala dos cosas: 1) la dicta adecuada requiere
16.25 centavos diarios; 2) pero de acuerdo con el presupuesto que en ese momento
tiene el hospital los enfermos sólo reciben alimentos por valor de poco más de 7.8
centavos ( o sea: el 48 por ciento de lo que necesitan). La respuesta del gobernador
es que, además de practicarse ciertas economías en las compras, se disponga de diez
centavos por persona para su alimentación (el 61.5 por ciento del recomendado) .
y eso que se tenía en cuenta entonces que "la alimentación del enfermo ha de ser
no sólo igual sino mejor que la del individuo en estado de salud". Véase Memoria
del gobernador del estado de Nuevo León, 1889-91, pp. 113 y 117 (AGENL) .

468

469

�Cuadro 8
SALARIOS DE NINOS Y MUJERES EN LA INDUSTRIA. Alil'OS 1894-96.
Mujeres
Niños
Ocupadas Ocupados

EMPRESA

1) Compañía Manufacturera de Ladrillos

48

2) Compañía de Fundición de Fierro

22

3) Fábrica de Clavos de Alambre, S. A.

Jornal
Femenino

Jornal
Niños

$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 2.00
$ 0.37 a 0.75 $ 0.75 a 2.00
$ 0.25 a 0.50 $ 1.00 a 3.00

8

4) Fábrica de sombreros La Mexicana

10

Jornal
Masculino

5

$ 0.50 a 8.00

105

117

8) Fábrica textil La Leona (b)

46

24

$ O.SO a 0.80 $ 1.00 a 2.00
$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 1.50
$ 0.25
$ 0.75 a 1.00
$ 0.12 a 0.20 $ 0.06 a 0.12 $ 0.12 a 0.48
$ 0.75
$ 0.37
$ 0.66

9) Fábrica textil La Fama de N. León (c)

40

14

$ 0.37 a 0.45

5) Fábrica El Barco

8

6) Fábrica de jabón El Brillante

6

7) Fábrica textil El Porvenir (a)

$ 0.25 a 0.45 $ 0.25 a 1.25

(a) Instalada en Villa de Santiago, municipio próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuentes: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, expedientes del 8 de enero de 1895 (1895/1)
y número 83 de 1896 (1896/1)-AGENL.

Cuadro 9
SALARIOS DE MUJERES OCUPADAS EN LA INDUSTRIA. 1902.
EMPRESA
1)
2)
3)
4)
5)
'7)
•, J

8)
9)
10)
11)
12)
13)

Fábricas Apolo
Compañía Industrial de Monterrey, S. A.
Fábrica de Sombreros La Mexicana
Fábrica de cerillos El Fénix
Fábrica de ropa La Patria
Zapatería Española
Fábrica de cigarros La Sirena
Fábrica de cigarros El Vigía
Fábrica de piloncillo Molino del Amón
Fábrica de chocolate La Malinche
Fábrica textil El Porvenir (a)
Fábrica de hilados y tejidos La Leona (b)
Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León (c)

Mujeres Ocupadas

100
70
18
46
26
4
15
10
9

2
190
55
40

Jornal Femenino

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$
$
$

0.60
0.75
0.75
0.50

$
$

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Jornal Masculino

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o.so

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$
$
$
$
$

0.75
1.50
1.50
1.00
1.00
1.00

0.30
0.40
1.25
0.37
0.50 a 1.00
0.60
0.66

$
$
$
$
$
$

0.60
0.37
0.75
0.50 a 2.00
1.00
0.62 a 0.75

(a) Instalada en Villa de Santiago, mumc1p10 próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, en área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, exped. del 4 de diciembre de 1902, cajas 6 y 7
(AGENL).

�en condiciones regulares, educarse y divertirse hayan quedado como proyectos
marginales.
Finalmente, mujeres y nmos (en parte) tuvieron que marchar a trabajar
en las fábricas para completar el salario familiar, aumentar el caudal de la
escasa fuerza de trabajo disponible y -eomplementariamente- contribuir a
abaratar el precio de esa fuerza de trabajo. Situaci6n ésta que es observable
al estudiar la composici6n del personal de algunas industrias regiomontanas
( cuadros 8 y 9). En la casi totalidad de los casos, los salarios femeninos y
los de los niríos estaban por debajo del que se pagaba a los hombres.

III. EN RESUMEN.
A) Desde 1890, Monterrey y su área de influencia ingresan nítidamente
en un movimiento de desarrollo capitalista. La coyuntura nacional-internacional es propicia, las posibilidades de los antiguos burgueses para aprovecharla
existen, la conducci6n gubernamental del Estado coadyuva. A diferencia de
lo que acaece en esos años en otras regiones de América Latina, Monterrey
entra en el capitalismo sustentándose en la producci6n industrial, lo que le
permite convertirse en el núcleo hegem6nico de una vasta área del norte
de México.
Entre los matices prominentes de esta industria estaría el hecho de que su
sector troncal no era el dedicado a la generación de bienes de consumo inmediato para la poblaci6n, sino que se destacaba ampliamente el que producía
para el consumo productivo. En gran medida, orientando sus mercancías
hacia el mercado externo (el caso de las metalúrgicas); en proporci6n menor,
hacia el mercado interno.
El dinamismo que mostraba este sector de la industria influía sobre la
expansi6n de este mercado interior, y ello se traducía en la emergencia de
necesidades que a su \'ez satisfacían las manufactureras productoras de bienes
de consumo no productivo.
Sin embargo, los límites para una expans1on más vigorosa del mercado
interno habrían estado marcados -entre otras variables- por la relación que
la industria regiomontana debi6 mantener con los países más avanzados: de
ellos -especialmente de Estados Unidos- recibía bienes de capital, insumos
intermedios y hasta materias primas. Y esto, como ya se mencion6, tuvo que
afectar la posibilidad de una reproducción más acelerada del capitalismo en
la regi6n y en el mismo marco nacional.

Pese a sus limitaciones, este proceso no parece haberse repetido -eon los
matices indicados y en el periodo estudiad~ en otras zonas de Latinoamérica, subcontinente que en líneas generales tendrá que aguardar hasta la primera guerra mundial y hasta la crisis de 1929 para implementar cierto
desenvolvimiento manufacturero.
El caso regiomontano ofrece dos aspectos relevantes e infrecuentes para la
América Latina de esos años: 1) la importancia que en el proceso tuvo un
sector de la llamada industria pesada, sobre todo la metalurgia; 2) en Monterrey se articula en ese proceso una burguesía con base industrial (aunque
también prolonga sus actividades al comercio, la minería, los transportes, el
agro y las finanzas) que obviamente parece no existir por la época en el resto
de los países latinoamericanos. Burguesía que se lanz6 a proyectos insospechados entonces en otras regiones del subcontinente, y que fue el tronco del que
surgió el hoy muy poderoso empresariado regiomontano.
B) Una revisión más minuciosa de los datos disponibles permiti6 reafirmar
conclusiones obtenidas en etapas anteriores de nuestras investigaciones.
El desarrollo capitalista en Monterrey y en la regi6n que subordin6 a su
dinamismo, para los veinte años previos a la Revoluci6n exigi6 un traslado
masivo de fuerza de trabajo. Este desplazamiento, en buena medida, debi6
ser motivado por los más altos salarios que prometían las industrias radicadas
en la capital de Nuevo Le6n. Sus jornales estaban por encima de lo que se
ofrecía en las zonas rurales del Estado y en las de otras áreas del norte y del
centro de México.
La necesidad de atraer brazos libres es lo que habría obligado a la naciente
burguesía a elevar la compensación del esfuerzo obrero. La más alta productividad de la industria seguramente toleró este mayor precio de la fuerza de
trabajo.
Pero ello no significó que los niveles de vida de la clase desposeída de los
medios de producción hayan sido envidiables. Los jornales no parecen haber
superado los límites que el propio empresariado imponía, y que una vez alcanzados eran difíciles de desbordar por el orden sociopolítico consolidado
durante el pórfiriato.
El control de esa fuerza laboral fue un eslab6n más en la tarea que desde
tiempo atrás cumplía el aparato estatal en Nuevo Le6n. Sus instrumentos de
persuasión y de represión se habían manifestado eficaces en la lucha contra
el bandolerismo y el sometimiento de los llamados vagos.

472
473

�La incipiente clase obrera no estaba en condiciones de pugnar por una
alteración de esas condiciones. Ello explicaría la escasez de conflictos sociales
en esos años (lo que hay que verificar con investigaciones concretas), pese a
que la situación vital de la familia proletaria no emergía como muy favorable.
Situación que era la contrapartida de la pujante acumulación de capital que
parece haber logrado en ese marco la burguesía de Monterrey.

Rl!MINISCENCIAS SEFARDITAS EN EL
FOLKLORE DE NUEVO LEóN

RICARDO ELIZONDO ELIZONDO

Instituto Tecnólogico y de Estudios
Superiores de Monterrey.

PRÓLOGO
el concepto de "pseudomorfosis", crea también la pauta a
seguir para el estudio de dos o más culturas que en alguna forma -por choque
violento o por asimilación lenta- se han unido.
SPENGLER AL CREAR

Básicamente :pseudomorfosis ~ignificil formación cultural engañosa. La
idea es bastante simple, al estar en contacto dos culturas se influyen recíprocamente, dándose esta influencia en diferentes planos. Puede ser que al encontrarse dos culturas, una de ellas sea más poderosa y la otra más creativa,
aparentemente la creativa se sujetará a los moldes impuestos por la poderosa,
vivrá e inclusive se desarrollará con la apariencia de las nuevas formas culturales, pero nos engañaríamos si se tomaran las cosas de esta forma. La
vieja realidad, ahora subyacente, se manifestará en múltiples y variadas formas en la nueva superficie.
Es por esto que hay que escudriñar, levantar el velo de la apariencia actual
y casi oler los elementos subyacentes para encontrar, si es posible, las viejas
fuentes nutrientes.
Para ejemplificar la idea de pseudomorfosis, basta recordar las culturas
americanas precolombinas. Nominalmente estas culturas tienen más de 400
años de ser occidentales y cristianas; sin embargo en las regiones altas de
Oaxaca, en los villorios de la sierra de Puebla y en otros lugares, el campesinado
usa los templos cristianos para celebrar ritos con el espíritu de su religión

474

475

�pre-cortesiana. Nuestro medio artístico-plástico está integrado por gente formada en la escuela occidental y con tecnología occidental, sin embargo los
motivos, los símbolos y la ideología pre-colombinas se filtran desde la profundidad del tiempo y llegan a nosotros cargados del mensaje, que por ser
mexicanos e imbuidos de esa pseudomorfosis, entendemos claramente.
Claro es que en esta búsqueda los niveles de error son muy altos, las
equivocaciones de juicio o de conclusión aparecen a cada paso. En ocasiones
las afirmaciones hechas por nosotros nos parecen demasiado arriesgadas, en
otras la idea es tan simple, tan de todos los días, que casi es futil mencionarla.
En todo momento estamos pisando terreno antropológico; la posibilidad
de verificación de nuestras endebles teorías sólo puede darse por medio de
la experiencia directa. Sabedores de este riesgo, lo corremos y nos unimos al
pensamiento de Theillard de Chardin "sólo lo que se ha dicho puede srr
refutado".

los propios inmigrados, sino que la elección les es impuesta por la necesidad.
Los elementos transportables de su cultura pueden ser fragmentos fortuitos,
pero por casuales que sean, son preciosos porque representan un resto salvado
del pasado cultural de los que marchan al destierro. En consecuencia, se
los trata con mayor veneración y solicitud que antes de que la catástrofe de
la deportación deshiciera la unidad integral de la cultura a que pertenecían
originalmente estos elementos sobrevivientes".
Por lo que posteriormente explicaremos, pensamos que algo de esto sucedió
en el noreste de México.
Por claridad en la exposición es necesario aclarar primero el término
sefardita, localizar después de esto el término en América y por último, hablar
del folklore que nos interesa.

CAPfTULO I

GENERALIDADES.
La vida diaria de los pueblos del noreste de México tiene costumbres que
son extrañas al visitante nacido en otras latitudes del mismo país. Para nosotros, crecidos entre ellas, la mayoría pasan desapercibidas, no obstante es
allí donde podemos encontrar conexiones insospechadas, o verificaciones a
teorías sobre el origen y población de estas regiones. Esto último es precisamente lo que nosotros pretendemos.
Desde que Vicente Riva Palacio publicó en 1870 su "Libro Rojo", incluyendo en él "La Familia Carvajal", las teorías sobre el origen judaizante de
los primeros pobladores del Nuevo Reino de León se han repetido. Este
trabajo no pretende discutir la veracidad de esta teoría, pretende encontrar
parentesco o similitud entre nuestro folklore y el sefardita. Entenderemos por
folklore la definición de la escuela finlandesa que dice que "son supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población".
Arnold J. Toynbee maneja una teoría que en este caso define perfectamente el asunto, él dice: "una deportación súbita y forzada tiene el mismo
efecto que un paso a través del mar. Sólo los elementos más fácilmente
portátiles de la cultura de los inmigrados pueden transportarse. Es menester
dejar atrás la impedimenta, por importante que sea y por penosa que resulte
su pérdida. Los elementos que los inmigrados logran llevar consigo son sólo
unos pocos elegidos del total anterior; y esos elementos no son elegidos por

476

QUÉ ES SEFARDITA.
a) Cuándo surge el judío sefardita.
En el año 586 A.C. Nabucodonosor toma Jerusalén, capital de Judá, país
de los judíos, destruye el templo de Salomón y se lleva a muchos de sus
habitantes cautivos a Babilonia, dejando a Judá desolada. Algunos judíos
logran escapar de las tropas babilónicas y se refugian en Egipto, en Asiria y
en las colonias fenicias del Mediterráneo. Entre estas colonias fenicias figuraba la costa mediterránea de la Península Ibérica.
De esta forma en el siglo VI A. C. los judíos llegan a lo que después se
llamaría España y que ellos conocían por el término fenicio "Sefarad", que
literalmente significa país de los conejos.
b) El porqué del término.
Al sefardita se le conoce también como spagnioli, spaniol, franconian, ladino,
portugués, criptojudío, judaizante. De todos estos términos, el que mejor lo
define -quizá por ser el primero es el de sefardita, inclusive ellos mismos
se llaman de esta forma.

477

�Como quedó claro en el punto anterior, los judíos llegan a las tierras llamadas Sefarad después del 586 A. C., forman comunidad y ya para el año
516 A. C. eran bastante prósperos, ya que la Biblia, en Isaías, hace alusión a
Sefarad al mencionar que de las minas de Tharsis, cercanas a Huelva, se
extrajo el metal con que se hizo el mar de bronce que apoyado sobre doce
bueyes estaba en el centro del patio del segundo templo de Salomón. Esto
corresponde en el tiempo a 510-516 A. C. Es de suponer, que así como las
comunidades judías en Asiria y Egipto contribuyeron con productos de sus
tierras para esta construcción, también la comunidad judía de Sefarad lo
hiciese.

d) Cuándo salieron de España y por qué.
La expulsión de los judíos de España es decretada por los Reyes Católicos
el mismo año en que se toma Granada -acabando con el imperio árabey en que se descubre América, 1492. También en este año comienza con cierto
rigor la vigilancia del Tribunal de la Santa Inquisición.
En el decreto de expulsión figuran judíos y moros en igualdad de circunstancias, ambos podían permanecer en España, siempre y cuando se convirtieran bautizándose cristianos. Muchos judíos y moros lo hicieron dándoseles
un plazo de 100 años, al término del cual sus descendientes deberían tener
un perfecto dominio del cristianismo y el castellano, olvidándose de la antigua lengua y los viejos ritos religiosos. Muchos otros abandonaron la península
en el plazo de tres meses, que se les dio sin pago de multa. De los primeros
surge el cripto-judío perseguido siempre por la inquisición. Los segundos
forman las colonias sefarditas que viven aún en nuestros días.

De esta forma de la palabra fenicia Sefarad se forma el gentilicio hebreo
Sefardí y por adaptaciones fonéticas el romance Sefardí o sefardita.
c) Qué los distingue de los demás judíos.
El hecho de estar en España desde 600 años antes del nacimiento de Cristo
(la diáspora o dispersión de los judíos fue el año 70 D. C.) y de formar una
comunidad próspera y rica, con tradición y escuela rabina propia, crea en los
Sefarditas un sentimiento de constituir un cuerpo selecto entre los hebreos
esparcidos por el mundo. Este sentimiento de superioridad se reflejó durante
todo el medievo en el porte y en la forma de vestir, en los usos y en la
política de separación que practicaban con respecto a sus propios correligionarios.

La respuesta al porqué son expulsados de España es bastante compleja.
La expulsión de los árabes se entiende, moros y cristianos tenían un pleito
de 800 años. En el caso de los judíos es diferente, es cierto que las Cruzadas
trajeron a Europa un sentimiento de intolerancia religiosa, pero las cruzadas
en el momento de la expulsión hacía 200 años que habían terminado. También
es cierto que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos, pero esto
fue en el año 1300 y 192 años es mucho tiempo como para pensar en influencia. Lo más seguro y en lo que coinciden los estudiosos de historia económica,
es que los Reyes Católicos estrenaban reino y necesitaban dinero. Los judíos
eran ricos -un banquero judío financió el viaje de Colón- y religiosos.
Si querían conservar su religión deberían cambiar de patria, confiscando la
corona sus bienes. Si se convertían tenían que pagar derechos. Así en cualquiera de los dos casos el oro entró a las arcas reales.

Los sefarditas tenían su propio ritual y procuraban no distinguirse de los
demás europeos por signos exteriores, como lo hacían los demás judíos. Es
decir, nada de barbas ni balandranes ni todo ese aspecto repulsivo y cochambroso que Voltaire atribuía a todos ellos.
Algunos autores (Isaac Pinto 1715-1787) describen al Sefardita como vanidoso, mujeriego, holgazán, lleno de gravedad y arrogancia, pródigos y
dados al lujo más que a la usura y al atesoramiento. Después de leer versos,
cancioncillas y cantares sefarditas se nota que mucho de cierto hay en esto.

e) A dónde fueron.

Otro atributo -fundamental para su supervivencia durante el medievofue el hecho que ellos estaban en España desde antes de la muerte de Cristo
y según el razonamiento netamente Sefardí, no son responsables de su muerte.
Si nos situamos en el medievo y pensamos en la culpa que el cristiano hallaba
en el judío, esta diferencia resulta extraordinariamente importante.

Durante los tres meses que siguieron al decreto de expulsión, grandes cantidades de judíos abandonaron la península pasando al norte de África,
Mallorca, Menorca, Las Canarias, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Salónica, Constantinopla, a los Balcanes y sobre todo Ámsterdam donde se hacen inmensamente ricos, fundando las compañías de las Indias Orientales y Occidentales.

Una cuestión que también los distingue es la práctica de la endogamia y
los núcleos familiares sumamente cerrados.

Todos estos judíos que salen de España por conservar su religión, eso es
lo que han hecho. Aparte de dinero, desde la expulsión hasta ahora han

478

í

479

�conservado su religión con los ritos, cantos y palabras de uso en España
durante el Siglo XV. Siendo pues estas colonias, en la actualidad, las fuentes
de estudio de las costwnbres sefarditas.
Los judíos que se convirtieron, crean una situación especial, por un lado
son respetuosos del dogma cristiano, pero continúan con costumbres y tradiciones netamente judías. De esta manera se pueden tener costumbres
sefarditas sin ser judío por religión. Algo así sucedía con los pobladores del
noreste de México.

CAPlTULO II

SEFARDITAS EN EL NORESTE DE MÉXICO.
A Don Eugenio del Hoyo -autoridad en esta materia- se le debe la
mayor parte si no toda la información contenida en este capítulo.
El Profesor del Hoyo, en artículo publicado en Humánitas 1971, dice
que de 259 personas que logra registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León, en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, 177
eran de ascendencia judío portuguesa, es decir el 68.3% de los primeros
pobladores. Después de esto hace una aclaración importante, logra documentar el origen sefardí pero no necesariamente judaizante de los primeros
pobladores.
En nuestro trabajo esta idea es esencial, porque lo que nos importa son las
costumbres sefarditas que aún pueden detectarse, no si los primeros pobladores
fueron judaizantes o no.
Pensamos en este aspecto que las suposiciones que se han hecho respecto
a una posible judería en Monterrey, no pasan de ser suposiciones. No así
el origen Sefardita de muchas costumbres del noreste, comprobables en los
ejemplos que más adelante citaremos.
Sabemos que la población sefardita no fue privativa del Nuevo Reino de
León. México, Zacatecas, Saltillo, Puebla, Pachuca, Taxcb, Veracruz, etc.,
también la tuvieron; en una palabra el judío sefardita llegó a América acomodándose donde mejor le placía. Por lo tanto muchas de nuestras observaciones sobre el folklore norteño, quizá no sean privativas de esta región,

480

lo cierto es que la incidencia de estas costumbres es mayor que en cualquier
ótra parte.
Para mayor información sobre el particular recomendamos el libro de
Eugenio del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León 1574-1723.

CAPlTULO I I I

SUPERVIVENCIAS FOLKLóRICAS SEFARDITAS EN EL NORESTE
DE MÉXICO.
Al principio de este trabajo mencionamos que folklore son las supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población. Esta definición
encierra para nosotros dos aspectos que es necesario precisar.
1 . Supervivencias. Lo que sobrevive es parte de un total existente en el pasado
y que de hecho sabemos que dejó de existir, una parte -antes de la muerte
completa- se desprendió, conservando en ella cualidades del todo.
2. No funcionales. Desde el momento en que se ignora -por falta de interés- el porqué de la vida o de la muerte de una situación dada, la
supervivencia de parte de esa situación poco importante puede ser. Más
claro aún, su muerte acaeció por haber dejado de funcionar, de vivir.
Por tanto la supervivencia folklórica desde que surge aparece sin funcionalidad -al menos aparente- a los ojos del mundo.
Al investigar el folklore del noreste, lo que pretendimos encontrar en las
supervivencias, es el porqué de su vida en el pasado. Al revisar el porqué,
los caminos nos llevaron a pensar en sefardismo.
Conectamos nuestro folklore con el de comunidades sefarditas -Mármara,
Salónica, Marruecos, Tanger, Mallorca, Tetuán, Alcazarquivir, Orán, Rodas- y encontramos mucho parecido. A continuación aparecen nuestras
pesquisas que para efectos de claridad hemos dividido en:
a) Usos y costumbres.
b) Vocabulario.

481
humanitas-31

�USOS Y COSTUMBRES.
l ) Prohibición de comer carne acompañada de leche. Enmascarado por un
posible daño físico -enfermedad del estómago- esta costumbre está muy
extendida, el daño no existe. La verdadera causa es la prohibición del
Talmud "no cocinarás la carne del hijo en la leche de la madre". Esta
práctica es obligatoria entre los judíos.
En nuestra región es muy común que las ancianas aconsejen lo anterior.
2) La gente de nuestros pueblos rechaza de manera instintiva el utilizar
como alimento las víboras, ranas, zorrillos, tortugas, etc., pensando que
el hacerlo es una barbaridad poco digna.
Los judíos no pueden comer, por prohibición expresa, animales que se
arrastren sin escama o con olor pestilente.
3) En la cocina del norte de México se utiliza muy poco las vísceras y la
sangre de los animales sacrificados --excepción hecha del cabrito-.
No tenemos longanizas, ni chorizo de panza ni de riñón, ni pasta de
hígado, tampoco sopa de sesos, a pesar de que en el sur del país todo
esto es muy socorrido.
Los judíos tampoco comen vísceras, en la Tora aparece "no comerás
vísceras ni sangre, es inmundo".
4) Entre los sacrificios para Yahveh que se mencionan en el Pentateuco,
es muy común que el cabrito se utilice como holocausto. Por permiso
expreso de la misma ley, del cabrito se puede comer todo inclusive vísceras y sangre, ya que por no haber comido hierba todavía no es inmundo.
Es famoso en la cocina mexicana el cabrito norteño, siendo éste prácticamente una referencia al del estado de Nuevo León, más concretamente del norte de este estado. La ciudad de Saltillo, a 90 Kms cruzando
la montaña, utiliza el cabrito como platillo exótico.
5) El bocado de carne se saca entero, no taraceado. La gente de nuestros
pueblos no entiende los nuevos cortes de la carne y no sabe para qué
se hacen. Ellos piensan que lo mejor es que el carnicero saque el bocado
limpio -el músculo tal cual- sin cortes que lo estropeen.
Entre los judíos, el rabino es el que autoriza al carnicero, ya que el
músculo del animal no debe ser roto ni cortado, debe sacarse limpio y
después cocinarse.

482

6) La carne de puerco es muy mala. Consejo que se repite de generación
en generación. Aun cuando nunca se cumple, por más que preguntamos,
no encontramos una explicación verdaderamente sólida a esta aseveración. Resulta ocioso agregar que la frase es una famosa prohibición
bíblica.
7) En las fiestas principales de nuestros pueblos como son bautizo, matrimonio y muerte, la costumbre es que se ofrezca pan a los congregantes.
El pan que se da en estos casos es pan sin levadura, se le llama pan
fino. El pan diario para los familiares es con levadura. Esta costumbre
se remonta a los tiempos del éxodo judío.
8) Un dulce sefardita es el mazapán -amasijo de almendras y miel de
caña o de abeja-; en estas latitudes no hay almendras porque las condiciones climáticas no son apropiadas. ¿ Cabría suponer que la almendra
fue substituida por pinole? Hemos buscado en otras partes de México
bolas de pinole -pinole con piloncillo o con miel- y no las hemos
encontrado.
El mazapán entre los sefarditas es un fino obsequio y un regalo al
visitantes; la bola de pinole en el noreste se ofrecía a la visita y se daba
en las fiestas.
9) Una creencia sefardita habla de djines, pequeños duendes que salen
horas después del amanecer y sienten debilidad por la cocina y las mujeres. Es tan fuerte esta creencia, que las mujeres judías sefarditas,
procuraban desocuparse de las labores culinarias poco después de la
caída del sol, esto las obliga como es lógico a servir la cena al pardear
la tarde.
La mujer norteña acostumbra servir la cena antes de que caiga el
sol, recoger la cocina poco después y salir de elb antes de que cierre
la noche.
10) La ley tahnúdica dice que es una obligación para la viuda aceptar ser
esposa del hermano de su difunto marido. El hombre puede negarse a
contraer matrimonio con la viuda de su hermano, pero ella no puede
rehusarse.
Consultando al Profr. Israel Cavazos Garza sobre la incidencia del
matrimonio de una viuda con su cuñado en la época de la colonia en
esta región, nos aclara que los casos son numerosos. Nos consta por
experiencia directa y por pesquisas hechas en el registro civil que hasta
hace cincuenta años esta costumbre era todavía común.

483

�11) La ley judía establece que se es judío si se ha nacido de vientre judío
y desde luego padre judío también.
Esto da por consecuencia un sentimiento familiar muy fuerte por
el lado materno.
Es común en el norte que el origen se establezca en comunidad con
el de la madre, que la abuela materna tenga gran autoridad en la familia y que el trato con la familia materna sea más constante que con
la paterna.
12) Otra ley de la Tora es la que obliga al hombre a cuidar y proteger a
sus hermanas si éstas no fueron tomadas por var6n.
Es muy común que las solteras, aún ancianas, de nuestros pueblos,
tengan un hermano que "ve" por ellas.
13) En el matrimonio religioso judío los contrayentes se sitúan debajo de
un baldaquín llamado kuppa, que se decora con flores y vegetación.
En algunos pueblos del noreste, particularmente en Los Ramones y Los
Herreras, era costumbre hasta hace poco que los contrayentes se situasen
debajo de un arco decorado con flores y vegetación en la ceremonia
religiosa.
14) Entre los sefarditas la barba sólo pueden utilizarla los ancianos, por ser
símbolo de respeto.
Los jóvenes norteños usan bigote, pero la barba sólo hasta que peinan
canas, usarla antes sería "fantochería", exceso de soberbia.
15) El sefardita y en general el judío, no acostumbra usar las piedras preciosas por viejas supersticiones.
Creen que atraen los malos espíritus o que son fuente de magnetismo
negativo.
La joyería norteña se caracteriza por la ausencia de pedrería. El oro
se trabaja, se decora con flores, con puntos y rayas, con placas brillantes,
se mezclan dos, tres y hasta cuatro tonos de oro, inclusive se decora con
trenzas de cabello natural, con pedacitos de hueso simulando marfil,
pero nunca o casi nunca se montan piedras preciosas.
16) Entre las costumbres sefarditas de Marruecos es común que se siembre
junto a la puerta de la casa una mata de reseda y en otro sitio una
planta de sábila o áloe. La primera para la buena suerte, la segunda
para ahuyentar los males.
484

En casi todas las casas norteñas hay sábila sembrada y las flores de
reseda perfuman las noches de nuestras gentes. Aquí también se hace
por la misma razón que en Marruecos.
17) Otra costumbre sefardita es que cada casa tenga una higuera, un limón
y un granado. La primera significa sabiduría, el segundo resignación y
el tercero unidad familiar.
Recorriendo nuestros pueblos casi todas las casas tenían una higuera,
un limón y un granado.
18) El judío es muy respetuoso del dictamen bíblico "ganarás el pan con el
sudor de tu frente", esto trae como consecuencia el considerar al descanso como algo impío -fuera, claro está, del día obligatorio de descanso-y como consecuencia de esto, no utilizar comúnmente muebles que procuren descanso, por ejemplo la cama, la cual no la utiliza el hombre
mas que en contadas ocasiones. Para nacer, morir o pasar alguna enfermedad. En el norte de México, las camas son como el aparador donde se
luce la habilidad femenina en el uso de la aguja y el hilo. Colchas bordadas y almidonadas cubren la cama, cojines recamados de colores y
tejidos la hacen más mullida. Pero nunca o casi nunca duerme alguien
en ella, por la noche se hacen tendidos en suelos y corredores que por la
mañana se levantan. Tan especial es la cama, que casi es un sacrilegio
sentarse en ella.
19) Las abuelas de nuestros pueblos sienten como una obligación regalar a
cada nieto antes que cobijas o ropa, una pequeña almohadilla de lana
cardada; esto lo hacen al segundo o tercer día de nacido. Nuestra pregunta al porqué, no tuvo una respuesta lógica o coherente.
Las abuelas sefarditas hacen lo mismo, salvo que ellas sí saben el
significado. La almohada es para vigilar el sueño del recién nacido; por
conexión mágica evita las influencias negativas y el mal de ojo.
20) Entre los sefarditas de la colonia, se daba un fenómeno conocido por
descristianización. Según Bénichou ("Romances Judeo-españoles de Marruecos". Revista de Filología Hispánica, VI, 1944), consiste en eliminar
lo que parece implicar una profunda adhesión a las creencias o devociones
cristianas, en especial al santoral.

Lo que más impresiona de algunos pueblos del noreste de México,
es la poca imaginería religiosa. ¿ No será -guardadas las proporcionesun reflejo de la tesis anterior?
485

�21) A diferencia de la conducta asumida por la mujer en otras latitudes,
las primeras mujeres norteñas fueron verdaderas compañeras del hombre,
valientes y trabajadoras, recuerdan con su actitud los ejemplos bíblicos
de Ruth, Esther, Sara, etc.
22) Nuestro pueblo como el sefardita, rinde culto a la noche, sentándose
bajo las estrellas en silencio o platicando, en compañía o en soledad.
23) En esta región se cura con huevos v
. con alumbre enfermedades máaicas
~
'
pasando estos repetidamente por el cuerpo, siguiendo fórmulas estrictas.
Igualmente lo hacen los judíos de Tetuam.

l. Montcrrey-Reynosa.

2. Monterrey-Cd. Mier.

3. Monterrey-Laredo.
4. Monterrey-Cd. Anáhuac.
5. Monterrey-Monclova.
Dividimos las palabras conforme al lugar en que las encontramos, formamos
así, cinco listados cuya cabeza son cada una de las carreteras anteriores.

1 . Carretera M onterrey-Reynosa.
VOCABULARIO.
Lo que mayormente unía al sefardita frente al mundo e&gt;..1:erior era una
lengua común, ya estuvieran en los Balcanes, en Salónica o al norte de
África, el mayor acercamiento entre ellos mismos y el recuerdo de España
se daba gracias a su lengua, que algunos designan como judeo-español y
otros como ladino (de latinus, latín) .
Esta lengua -el ladino sefardí- no es mas que el castellano del Siglo XV.
al que en una remota época se le incorporaron palabras del hebreo bíblico
y del Talmud, sin traducción precisa a otra lengua, así como palabras hebreas
españolizadas.
El ladino se escribe con caracteres hebreos en la escritura denominada cursiva española, pero en su impresión se emplean en ocasiones caracteres latinos.
El ladino a partir del Siglo XV y hasta el XIX desarrolló una rica literatura.
Durante varios años hemos recogido del habla popular de nuestros pueblos,
una serie de palabras que forman el cuerpo de este apartado. No nos atrevemos a decir que son de origen sefardita, pese a que muchas de ellas figuran
entre el vocabulario empleado en las coplas, cantares y roscas del folklore de
la diáspora sefardita. Algunas se nos antojan arcaísmos del español ¿pero,
no es acaso el ladino un arcaísmo también?
Ante los muchos dilemas que estas palabras plantean y nuestro pobre
conocimiento de lingüística y filosofía, simplemente las recogemos esper:.mdo
que sirvan para un estudio más completo sobre este apasionante tema.
Monterrey tiene una serie de carreteras que cubren a manera de abanico
la parte norte del Estado, de los pueblos por donde estas carreteras pasan,
es de donde hemos tomado este vocabulario. Las carreteras son:

486

Villa de Juárez, Cadereyta, San Juan, Los Ramones, China, Gral.
Bravo, Los Herreras.
acordar-dormir
ajay-hijo
aldabías-aldabillas
almolsar-almorzar
allegará-llegará
ansina-así
apresta-sirve
asegún-según
membrío-mcmbrillo
ca-pues
cade-casa de
cintellaS-&lt;:entellas, chispas
cuedra-cuerda
durmir-dormir
en dicha-endecha
escura-oscura
faldiquera-bolsillo
gaína-gallina
hacino-enfermo
huena-buena
huerza-fuerza
matióle- le puso
mueve-nueve
naide-nadie

487

�perlaflor-adj. calificativo
pieses-pies
querencia-cariño
reñegue-reniegue
sentiría-despertaría
trayen-traen
valgami-válgame
vencida-dormida
vidro-vidrio

2. Carretera Monterrey-Cd. Mier.
Apodaca, Pesquería, Marín, Higueras, Dr. González, Cerralvo, Treviíio.
Agualeguas, Parás, Ocampo.
aboracaba-agujereaba
a jar-lastirnar
alaría-alarido
ansí-así
arsado-oculto
arrelumbre-brille
asemejar-parecido
asoñaba-soñaba
cá-acá
caporal-principal
claveyinas-claveles
cuerta-puerta
deredor-rededor
enmayorarse-fingirse mayor
espensa-despensa
fierreros-herreros
gargantía-gargantilla
guden-duelen
hueras-fueras
imá-mamá
ma-pero
muncho-mucho
muevo-nuevo
pacencia-paciencia
preto-negro

488

guiería-cariño
rodías-rodillas
serne-cierne
sillada-sellada
tristuras-tristezas
vaigas-vayas
veigo-veo
vía-veía
jerica-molestia

3. Carretera Monterrey-Laredo.
Zuazua, Ciénega de Flores, Sabinas, Vallecillo.
acuestarse-acostarse
agora-ahora
airalo-airado
albó-albor, blancura
aljaibe-aljibe
Anés-Inés
aposada-se encontraba
arrodeó-dio la vuelta
asigún-conforme
asubió-subió
biétes-billetes
castío-castillo
cochiíto-cuchillito
cumadre-partera
derredor-rededor
ea-usted
espurgarte-espulgar
frenío-frenillo
gastí-gasté
guerco-muchacho
haiga-haya
incontrí-encontré
maique-aunque
maravía-maravilla
mientres-mientras
muncho-mucho

489

�onde-donde
pedrición-perdición
piedre-pierde
probes-pobres
ramada-enramada, cubierta
sentí-oí
seya-sea
sillos-sellos
troenos-truenos
vaite-vete
vía-villa
yevame-llevadme
4. Carretera Monterrey-Colombia.

Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Lampazos,
Anáhuac.
abujitas, aguijitas-agujitas
adientro-adentro
ahua-agua
albures-árboles, ramos
alcaidaba-ejercía la autoridad de alcalde
alimpia-limpia
aljabaca-albahaca
aparentar-iluminar, embellecer
aspera-espero
banda-linaje, familia
bolsío-bolsillo
cristalín--cristalino
chequito-pequeño
dijiera-dijera
emborujo-envolvió
enreinada-rellena
guadrar-guardar
guisandera- cocinera
huarda-guarda
ladríos-ladrillos
malogrado-muerto
mecatrej- acusador, calumniador

490

murir-morir
membrío-membrillo
oría- orilla
peje-pez
piedregosas-pedregosas
recordéis-despertad
sentía-oía
sía-silla
sonreíba-sonreía
traimela-tráernela
trubias-turbias
vedre-verde
vías-vieras
yorás-llorais
5. Carretera A1onterrey-Moncloua.

Villa del Carmen, Abasolo, Hidalgo, Mina.
alcabo-al final
alcí-así
anío-anillo
apartearme-asistir en el parto
asperando-esperando
bañi- bañé
briantes-brillantes
cabdal-caudal
cayí-caí
chinela-zapato
donseas-doncellas
enantes-antes
és-eres, estás
fajadura-pañales
guay-¡ ay!
ha-he
hueltas-vueltas
lehuas-leguas
mañanada- por la mañana temprano
melecina-medicina
meriodía-mediodía

(

491

�BIBLIOGRAFIA

mole-muele
oyistis-oísteis
pelisquito--pellisquito
piedro-pierdo
quen-quien
sentío--oído
sibdad-ciudad
tadre-tarde
trasa-afrenta
vedror-verdor
vide-vi

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TURBERVILLE, A. S., La lnquisici6n Española, Quinta Reimpresión, Fondo de Cultura Económica, 1971.

CAPITULO IV

CONCLUSIONES.
Trabajar sobre terreno antropológico obliga a pensar y dudar constantemente sobre la veracidad de las conclusiones.
El más pequeño detalle, una palabra, alguna anécdota, un escrito que por
casualidad cae en nuestras manos, puede cambiar la estructura racional del
juicio hecho ante el folklore. Ni más ni menos que si se tratase de las imágenes de un caleidoscopio en constante cambio y sin repetirse jamás.
Pero así como en la imagen caleidoscópica las formas y colores que se
combinan son siempre las mismas, cambiando sólo la mezcla, sucede lo mismo
en el folklore, aunque aparentemente la diversidad sea mucha, en el fondo
son las mismas formas que se repiten.
La dificultad estriba en encontrar las formas primarias. Esa fue la intención
de este trabajo.
Haciendo eco a Don Eugenio del Hoyo, terminamos repitiendo las preguntas hechas por él en su trabajo ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?

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ALvAR, Manuel, Poesía tradicional de los judíos españoles, México, 1966.
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BÉNICHou, Paul, "Romances judeo-españoles de Marruecos", Revista de Filología Hispánica, VI, 1944.
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DEL Hovo, Eugenio, Historia del Nuevo Reino de Le6n 1574-1723, Colección Serie
de Historia, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de M,mterrey, 1972.

"¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ Qué tan antiguo es el fenómeno folklórico registrado en el Noreste de México? ¿Es exclusivo de la región
en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una
tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea?"
Ojalá en el futuro estas preguntas puedan ser contestadas objetivamente.

492

493

�LA INICIAClóN MASÓNICA DEL PADRE MIER

ToM,,s MENDIRICHAGA CuEVA ..
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

I
DESPUÉS DE VEINTIDÓS años de exilio en Europa, el dominico exclaustrado
Fray Servando Teresa de Mier volvió a México en abril de 1817. Fray Servando acompañaba al guerrillero español Francisco Javier Mina, quien venía
al mando de una expedición patrocinada por el Gobierno inglés. Mina sostenía
en sus proclamas de Galveston y Río Bravo que su propósito era "luchar por
la emancipación de los americanos" y "el establecimiento de gobiernos
liberales".
Al desembarcar en Soto la Marina (Tamaulipas), los expedicionarios construyeron un fuerte, en el que quedaron el Padre Mier y una pequeña guarnición de cien hombres al mando del catalán José Sardá. Mina se internó con
sus tropas en nuestro país, dirigiéndose al Bajío; cruzó San Luis Potosí y
Zacateéas, consiguiendo algunas victorias.
La corta campaña militar concluyó con la aprehensión del audaz guerrillero
a fines de octubre de ese año, siendo fusilado el 11 de noviembre frente al
Fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo (Guanajuato) .
A mediados de junio, la fortificación levantada en Soto la Marina, había
-caído en poder de los soldados realistas, que comandaba el Brigadier Joaquín
de Arredondo. El Padre Mier fue tomado prisionero y, con una escolta, enviado a la capital del Virreinato, a donde llegó a mediados de agosto. Internado
en las cárceles de la Inquisición, poco después se inició su proceso.

495

�En el proceso del Santo Oficio, Fray Servando revela noticias muy interesantes sobre el funcionamiento de las sociedades secretas en su época. 1
A fines del año 1810, el Padre Mier había llegado a Cádiz, para entrevistarse con los diputados americanos que asistían a las Cortes. En su declaración
emitida ante el Tribunal de la Inquisición de México, el 16 de noviembre
de 1817, se refiere, primeramente, "a una sociedad de americanos, establecida
allí (en Cádiz) en febrero de ochocientos once (1811) ... " Afirma que el
argentino Alvear, "americano de Buenos Aires, casado con una señorita andaluza, Teniente de Carabineros Reales, que se había portado muy bien en la
guerra (contra Napoleón), fundó en su casa una sociedad de americanos,
diciendo que para ello había recibido papeles de Santa Fe ( de Bogotá) a fin
de averiguar qué americano se había portado bien en favor de España, para
recibirlos (¿iniciarlos?) en América, si no, no".

El Padre Mier añade enseguida "cómo él fue enganchado para la Sociedad,
a mediados de septiembre de ochocientos once, por un español, natural de
Vizcaya, comerciante en la Nueva Granada -porque la Sociedad era también
de europeos-, de cuyo nombre no se acuerda. El cual le dijo: -Las cosas
de América y España están muy malas,· es necesario irnos de aquí, porque
esto se va a entregar a Napoleón. Hay una Sociedad donde está la flor &lt;le los
americanos y tenemos un barco para irnos, pero para ser recibidos en América,
se exige aquí una purificación y ésta se hace en la Sociedad. Allí se socorrerá
a usted, que sabemos está pobre y sin sueldo".
Es decir, la Sociedad agrupaba a hispanoamericanos que vivían en España
y a europeos; los relacionaba entre sí y los auxiliaba económicamente.
Pero hagamos una breve digresión. El monumental Diccionario Enciclopédico de la Masonería de Frau Abrines y Arús Arderiu, que citamos en la
Bibliografía de este trabajo, asienta en el tomo primero, página 62, que Carlos
María de Alvear, el caudillo de la independencia argentina, fue Venerable
Maestro de la logia "Caballeros Racionales" número 7 de Cádiz. Como veremos después, parece evidente que esa logia era la misma asociación a la que
se refiere el Padre Mier y que, para no levantar sospechas, "trabajaba" en
1

La "Causa formada al Dr. Fr. Servando Teresa de Mier y Noriega, ... por hereje
y francmasón", se puede ver en: HERNÁNDEZ Y DÁVALos, J. E., Colecci6n de Documentos para la Historia de la Guerra de Independencia de México, de 1808 a 1821.
México, 1877-1882. Tomo sexto. pp. 638-950. (Las declaraciones de Fray Servando, en las páginas 789-837. Lo relativo a la "iniciación" del Padre Mier se encuentra
en las páginas 817-819.)

496

la casa particular de Alvear, encubierta con la denominación de "sociedad
de americanos".
El Padre Mier relata su iniciación masónica de la siguiente manera:
"Dicho esto lo condujo (el comerciante vizcaíno de la Nueva Granada, hoy
Colombia) a casa de Alvear, barrio de San Carlos, cerca de la muralla, a
boca de noche. Entrado en la sala, se metió para adentro (así dice) el dicho
español y, de ahí a un rato, volvió y le dijo: -Por el deseo de recibir a usted
no se han juntado no más que ocho o nueve socios -la verdad es que no
había más en la tal Sociedad-. Usted no haga caso si le dicen que se deje
sangrar; es fórmula. Y ha de dispensar usted si al entrar le vendan los ojos7
porque los socios no quieren ser conocidos hasta que usted sea recibido.
Dicho esto lo llevó a una puerta y dio cuatro golpes. Oyó de adentro una voz
que decía:
-"A la puerta llamado con un golpe racional.
"Otro dijo:
-"Vea quién es.
"Entreabierta la puerta y preguntando a la guía (así dice), respondió el de
la puerta:
-"Es D. N. de T., que trae un pretendiente.
-"¿Quién es el pretendiente?
-"Don Servando de Mier.
-"¿Qué estado?
- "Presbítero.
- "¿De qué tierra es?
-"De Monterrey, en América.
-"Cúbranle los ojos y que entre.
"Entonces le preguntó uno:
- " ¿Qué pretende usted, señor?
-"Entrar en esta Sociedad.
-"¿Qué objeto le han dicho que tiene esta Sociedad?
-"El de mirar por el bien de la América y de los americanos.
-"Puntualmente, pero para esto es necesario que usted prometa, bajo de
su palabra de honor, someterse a las leyes de esta Sociedad.
-"Sí lo haré, como no sean contrarias a la Religión y la Moral.
"Y advierte que esta misma respuesta oyó dar a tres eclesiásticos de la otra
América (Sudamérica), que entraron después, en los quince días siguientes.
Y que sólo se acuerda de los nombres de dos: un Anchoris (seguramente Ramón Eduardo, argentino) y otro Monroy y también a varios de los Seculares.

497
humanitas-32

�"Sigui6 el Presidente (¿Venerable Maestro?) :
-"Para mayor confirmaci6n es necesario que usted se deje sangrar, a fin
de afirmar con su sangre la firmeza.
"Como el confesante sabía que era f6rmula, respondi6 que estaba pronto.
Y entonces el que lo conducía, que luego vio era el Maestro de Ceremonias,
dijo:
-"General, una vez que el señor se ha ofrecido de voluntad a esta prueba,
se puede omitir toda otra.
-"Descúbranlo.
"Entonces vio a don Carlos Alvear sentado y delante una mesa, teniendo
a sus lados sentados otros dos y, por los lados, otros en número de tres de
cada lado.
"Poniéndose entonces Alvear en pie y, teniendo en la mano una espada,
le dijo:
-"Señor, esta Sociedad se llama de Caballeros Racionales, porque nada
es más racional que mirar por su Patria y sus paisanos. Esta espada se la debía
dar a usted por insignia para defender la Patria, pero como usted es sacerdote la defenderá en la manera que le es permitido. La segunda obligación es
socorrer a sus paisanos, especialmente a los socios con sus bienes, como éstos
con los suyos lo harán con usted. La tercera obligaci6n, por las circunstancias
en que nos hallamos y en que se nos podría levantar que ésta era una conspiración, es guardar secreto sobre lo que pase en la Sociedad.
"Dicho esto mandó al Maestro de Ceremonias que me hiciera dar los tres
pasos. Que dio tres de cada lado. Y volviéndome a la mesa, me dijo Alvear:
-"Estos pasos significan que cuantos dé usted a favor de la América del
Norte, dará a favor de la América del Sur y al revés. Las señales para conocerse son éstas: pondrá usted la mano en la frente y luego la bajará a la
barba. Si alguno correspondiere, se pondrá junto a él y, entre ambos, deletrearán la palabra 'unión'. Acabada se abrazarán diciendo: unión y beneficencia. Si usted necesitare socorro en lance de guerra, etc., levantará los tres
dedos de la mano, diciendo: A mí los de Lautaro. (Lautaro fue un caudillo
araucano que murió en 1557, luchando contra los conquistadores españoles
de Chile).
"Dicho esto me abrazó diciendo: unión y beneficencia. Y lo mismo hicieron
los demás.
"Con esto me senté y, un abogado tuerto que estaba a la derecha de Alvear,
llamado Gracida, natural de Santa Fe, ech6 una arenga diciendo que de estas
Sociedades había en las capitales de la América del Sur, instituidas por lo

498

crítico de las circunstancias. Y que ésta de Cádiz estaba subalternada a la de
Santa Fe (de Bogotá), como una purificación que exigía, según arriba dicho.
Concluida la arenga se levantaron todos y se tomó un refresco, sin ceremonia
alguna de Sociedad."

Son muy interesantes las afirmaciones de que existían "sociedades" similares
en las capitales sudamericanas y que, la de Cádiz, era filial de la establecida
en Bogotá; es decir, que la gaditana estaba subordinada a la de Santa Fe. Por
otra parte, de la confesión del Padre Mier se podría deducir que la Sociedad
de los Caballeros Racionales de Cádiz y la logia "Lautaro" de dicha ciudad
eran la misma cosa. Algunos autores aseguran que a ella estuvieron afiliados
Bolívar, San Martín, Zapiola y otros jóvenes americanos. Lo cierto es que la
mencionada "sociedad" gaditana tuvo una influencia decisiva en los acontecimientos políticos que, poco después, habrían de desarrollarse en América.
Mucho se ha discutido si la asociación nombrada de los Caballeros Racionales, que presidió el argentino Alvear en Cádiz, era masónica. Algunos autores
lo niegan. En efecto, el ritual iniciático de esta "sociedad" era muy sencillo.
Al neófito no se le sometía a las pruebas truculentas y ridículas de las logias,
que están llenas de simbolismo secreto. Sin embargo, las ceremonias de "iniciación" que tan vivamente describió el Padre Mier, eran semejantes a las
que aún hoy en día se acostumbran en las logias para admitir a un "profano".
Lo mismo podríamos decir de las fórmulas descritas por Mier y las usadas en
las "tenidas" o reuniones masónicas, así como los "signos de destreza" por
medio de los cuales se reconocen entre sí los "iniciados". Podría decirse que
aquella "sociedad de americanos" o "caballeros racionales" no era logia masónica en sentido estricto (logia regular, o sea la que está constituida conforme
a las leyes masónicas), pero seguramente sí fue una sociedad secreta organizada
por la Francmasonería, como organismo complementario o paramasónico, que
encubría sus verdaderos fines. Luego diremos cómo ésa y otras sociedades,
patrocinadas por Inglaterra, trabajaban activamente por la independencia
hispanoamericana.

I I

Lo que viene a aclarar este controvertido asunto, en nuestra opinión, son
unos importantes documentos publicados recientemente por el historiador
español Marqués de Valdelomar, en su interesante obra Liberalismo y Masonería. Fraudes Intelectuales. (Madrid, 1973), páginas 17·3-185. Esta docu499

�mentación se encuentra en el Archivo del Museo Naval, del Ministerio de
Marina en Madrid. (Colección Guillén CLXXXIX, Manuscritos 1408.)
El hecho es el siguiente: el 3 de enero de 1812, el barco mercante inglés
"La Rosa", que se dirigía de Londres a Caracas, fue apresado por un buque
corsario de Puerto Rico, nombrado "San Narciso". En la bodega del bergantín
inglés se encontraron cinco paquetes de cartas, dirigidas por afiliados a la
Gran Reunión Americana de Londres -de la que luego trataremos- a una
de las agrupaciones filiales, la Sociedad Patriótica de Caracas.
Mencionaremos solamente lo que concierne a nuestro tema, que abarca las
páginas 180-183 de dicha obra. En una carta fechada en Londres el 28 de
octubre de 1811, Carlos María de Alvear le comunica a Rafael de Mérida,
residente en Caracas, que ha establecido en la capital británica una logia
(así la nombra) para que sirviera "de comunicación con Cádiz, Filadelfia
y ésa". (Evidentemente es la misma "sociedad" a la que se refiere el Pa&lt;lre
Mier en su declaración del 21 de noviembre de 1817, que luego citaremos.)
Después le informa que, "probablemente", cuando saliera a Buenos Aires,
quedaría de Presidente de dicha Sociedad londinense, el "hermano" Luis
López Méndez, delegado de la Sociedad Patriótica de Caracas.
A dicha carta iba agregado un oficio masónico dirigido al Venerable Presidente de la logia número 4, que seguramente funcionaba en Caracas. El
documento, expedido en Londres, lleva la misma fecha de la carta y está
firmado por Alvear. En él informa que la logia número 3, establecida en
Cádiz, estuvo a punto de suspender sus trabajos. Añade que, con el fin de
decidir lo que se debería hacer, "junté a los Hermanos del 5° grado" y resolvieron continuar sus actividades.
Adjuntas a la carta de Alvear iban varias listas: en la primera se mencionan los nombres de diez nuevos afiliados a la logia gaditana, cuatro de ellos
mexicanos, que iban a salir a diferentes lugares de América para propagar
la subversión; los mexicanos eran Miguel Santa María, Vicente Acuña,
Joaquín La Carrera Ortiz y José Herrera. La segunda lista contenía los
nombres de cinco hispanoamericanos, que habiéndose negado a entrar en la
"sociedad" por temor al Gobierno español, "quedan excluidos para siempre"
de cualquier Sociedad de Caballeros Racionales: dos eran mexicanos, Andrés
Sabariego, Diputado suplente por la Nueva España en las Cortes de Cádiz,
y Joaquín Obregón, Director de la Lotería de la Ciudad de México. La
tercera lista no fue incluida "por falta de tiempo", dice Alvear; era la relación de varios incidentes ocurridos "por faltas de algunos Hermanos". La
cuarta lista enumera a los cuatro individuos admitidos en la Sociedad de

Caballeros Racionales número 7, instalada en Londres: el bonaerense Manuel
Moreno, los caraqueños Luis López Méndez y Andrés Bello y el mexicano
Marqués del Apartado (José María Fagoaga).
Por último, Alvear dice: "Habiendo llegado a esta ciudad (Londres) con
los Hermanos Zapiola, San Martín, Mier, Villaurrutia y Chilavert, hemos
fundado por orden de la logia No. 3 (de Cádiz) una con el No. 7. Y hemos
recibido a los Hermanos que acompaño a la lista que va con el número 4".
Concluye afirmando que había quedado como Presidente de la logia gaditana
número 3 el "hermano" Ramón Eduardo Anchoris. (Por lo tanto, el Diccionario Enciclópedico de la Masonería que hemos citado, cayó en un error: la
logia número 7 era la de Londres y no la de Cádiz; ambas las presidió Alvear).
Esta correspondencia secreta parece no dejar la menor duda sobre la inter\ C'nción de Frav Servando Teresa de Mier en actividades masónicas.

I I I
La Masonería en España

Debemos recordar que la Francmasonería fue organizada en España en el
primer tercio del siglo XVIII. Sus fundadores fueron emisarios británicos.
En 1726, la Gran Logia de Londres estableció una logia masónica en Gibraltar. Poco después, el Duque de Wharton, ex Gran Maestro de la Masonería inglesa, instaló, el 15 de febrero de 1728, en su piso particular de
la Calle Ancha de San Bernardo, la primera logia en Madrid, siendo registrada con el número 50 en la nómina de las sometidas a la Gran Logia de
Inglaterra.
En unos cuantos años la secta francmasónica, bajo la "obediencia" inglesa,
debió extenderse bastante. En 1739 fue nombrado Jacobo Crommenford con
el cargo de Gran Maestro Provincial de Andalucía, región donde existió, a
partir de entonces, el primer poder central de la "Fraternidad" en España.
En 1760, la Masonería "española", bajo la dirección del Conde de Aranda,
se sacudió la tutela inglesa y fundó, probablemente en 1767, la Gran Logia
de España. Este "alto poder" se reorganizó en 1780, adoptando el título de
Grande Oriente Nacional de España, pero quedó subordinado al Gran Oriente
de Francia.
En esa época, el célebre aventurero José Bálsamo, que se hacía llamar
Conde de Cagliostro, estableció en España numerosas logias del Rito de Mem-

500
501

�phis y de Mizraím, que fueron focos de intensa agitación social. En su seno
se gestaron varias conspiraciones de ideología republicana, que fueron oportunamente sofocadas. Esas logias, también nombradas del Rito Egipciaco,
combatieron tenazmente a las del Conde de Aranda, logrando penetrarlas y
dividirlas.
Al ocurrir la muerte del Conde de Aranda, a principios de 1798, le sucedió en el cargo de Gran Maestro el Conde de Montijo, pintoresco personaje
a quien Menéndez Pelayo calificó de "revolvedor perenne de las turbas, tránsfuga de todos los partidos y conspirador incansable, no más que _por amor al
arte".' Bajo la gestión del Conde de Montijo, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, la Francmasonería entró en franca decadencia en España.

Al ocurrir la invasión napoleónica, en 1808, los ejércitos invasores instalaron numerosas logias. En 1809, el General Joaquín Murat, Gran Duque de
Berg, fundó en Madrid un Gran Oriente, al que fueron supeditadas aquéllas.
(Gran Oriente se llama a la reunión de todos los organismos que integran el
gobierno masónico en un país.)
A mediados de septiembre de 1808, el Conde de Tilly, General francés que
servía en el ejército español, instaló un Consejo Supremo de España en Aranjuez, que dependía de la Masonería inglesa y se trasladó posteriormente a
Cádiz.
El 4 de julio de 1811, el Conde de Grasse-Tilly, según parece hermano del
anterior, estableció en Madrid un Supremo Consejo del Grado 33 del Rito
Escocés Antiguo y Aceptado, bajo los auspicios del Supremo Consejo de
Charleston (Estados Unidos de América). Este "alto poder" masónico organizó una Gran Logia Nacional con el nombre de Gran Oriente de España y
de las Indias, cuya influencia aún no ha sido estudiada; tuvo entre sus más
destacados dirigentes a Miguel José de Azanza, ex Virrey de México.
Resumiendo, existían cuatro "altos poderes": el Grande Oriental Nacional
de España, encabezado por Montijo; el Gran Oriente fundado por el General
Murat; el Consejo Supremo establecido por el Conde de Tilly y el Supremo
Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que instaló
el Conde de Grasse-Tilly.
En esa etapa turbulenta de la historia española, Fray Servando Teresa de
Mier, indudablemente, frecuentó las sociedades secretas y su espíritu inquieto
se sintió como pez en el agua. Esto parece corroborarlo José María Torne!
• Historia de los Heterodoxos Españoles, Madrid, 1880-1882. Torno III, p. 496.

y Mendívil, quien cuenta en su Reseña Histórica ( México, 1852) , página 191,

que Fray Servando, al recibir los últimos sacramentos en su habitación del
Palacio Nacional, poco antes de morir, exhortó a los mexicanos "a que abandonaran las sectas masónicas, que conocía perfectamente por haber pertenecido en España a ellas . .. ".

IV
En su declaración del 21 de noviembre de 1817 ante el Santo Oficio, Fray
Servando pretendió restarle importancia a la "sociedad" en la que había
sido admitido. Además afirmó que esa asociación la había fundado Carlos
María de Alvear, en compañía de cuatro españoles y tres americanos. A
ella se afiliaron después otros individuos, siendo casi todos militares americanos y españoles. Alvear le aseguró que: "Esta Sociedad no era ni contra
la Religión ni contra el Rey''. Siguió afirmando Mier que la "sociedad" quedó
extinguida a principios de septiembre de 181l, cuando la mayor parte de
ellos se alistó en los ejércitos reales, pero también debido a que Alvear se fue
a Londres con el propósito de dirigirse a Buenos Aires.
En efecto, poco después varios de sus afiliados saldrían hacia América
a fundar otras sociedades secretas. San Martín, Alvear y Zapiola llegaron
el 9 de marzo de 1812 al puerto de Buenos Aires, a bordo de la fragata
inglesa "George Canning" que los transportó desde Londres. En agosto de
ese año, ellos mismos fundaron en Buenos Aires la nueva logia "Lautaro",
que fomentó la revolución en Sudamérica y llegó a tener una gran influencia
política.
En su citada declaración, el Padre Mier niega que fuera "de masones la
Sociedad", aunque admite que Alvear sí era francmasón y quizá, por tal
motivo, "imitase algunas fórmulas y tal vez pensase en amalgamarse con ellos.
Pero encontró resistencia, pues una noche propuso (Alvear) que si algún
socio quisiese entrar masón para saber lo que trataban en ellas contra América, se le podía permitir. La Sociedad le respondió que cada uno lo viese
en su conciencia". Añade que arengó él, Fray Servando, tres veces a los
nuevos afiliados, por ausencia del Orador, y "les advirtió, expresamente, que
no será una Sociedad de Masones, sino de Patriotismo y Beneficencid'. Entonces Alvear le reconvino al oído, diciéndole que "por qué insistía tanto en que
no eran masones, pues debía advertir que éstos perseguían a los que no eran
de su Sociedad". A lo que Mier respondió: "que insistía porque en realidad
no lo era y porque él no quería serlo, pues además de tenerlo prohibido Su

503

�Santidad, su razón le convencía: o la cosa (la Francmasonería) era mala )
debía prohibirse o, si era buena, para qué era el secreto bajo tan execrables
juramentos".

Fray Servando seguramente no ignoraba las condenaciones que, hasta entonces, habían sido decretadas por los Papas Clemente XII, en 1738 y
Benedicto XIV, en 1751, contra la secta masónica. Quizá tampoco desconociera el hecho de que Fernando VI, en un real decreto expedido en Aranjuez
el 2 de julio de 1751, había prohibido la Francmasonería en España y sus
dominios. Y que también otros países, incluso protestantes (Suecia, Holanda), la habían puesto fuera de la ley.
En seguida, el Padre Mier añade un curioso comentario: "Si Alvear tuvo
esa intención (incorporar la asociación a la Francmasonería), mudó después
enteramente de plan, porque el declarante vio carta suya (de Alvear) a la
Sociedad que creía existente en Londres, hecha en Buenos Aires en ochocientos doce, para que recibiesen a un tal don José Pinto, natural de Chile,
porque (Pinto) a,mque era masón no era Caballero Racional".
Fray Servando, evidentemente, estaba enterado de que la "sociedad de
americanos" o Caballeros Racionales de Cádiz era, en realidad, una de las
asociaciones que trabajaban desde España por la independencia de Hispanoamérica, organizadas y dirigidas secretamente por la Masonería inglesa. Por
otra parte, la Sociedad que él "creía existente en Londres", debió ser la logia
número 7 de Caballeros Racionales -que fingía no conocer- o bien la
Gran Reunión Americana, fundada en la capital británica en 1798 por el
\'enezolano Francisco de Miranda, de la que luego trataremos.
En la citada declaración del 21 de noviembre de 1817, siguió diciendo que
el argentino Alvear salió de Cádiz hacia Londres el día primero de octubre
de 1811. En su casa de la capital británica instaló otra "sociedad", con
seis americanos, siendo uno de ellos el también argentino José de San Martín,
''edecán del General Copining'', dice el declarante. (Lo que el Padre Mier
no dijo es que él era otro de los organizadores con Zapiola, Villaurrutia y
Chilavert.) Concluye afirmando que abandonó la asociación gaditana en
septiembre de 1811, habiendo asistido sólo a cuatro o cinco sesiones.
Ciertamente, apenas "iniciado" en aquella sociedad secreta de Cádiz, Fray
Servando se embarcó para Inglaterra, llegando a Londres en octubre de 1811,
justamente a tiempo para ser uno de los fundadores de la logia número 7. En
la capital inglesa residió hasta mayo de 1816. Ahí publicó, en 1811 y 1812,
sus dos Cartas de un Americano y, en 1813, su Historia de la Revolución de
la Nueva España, esta obra con el seudónimo de José Guerra. A mediados
504

de mayo de 1816, salió de Liverpool hacia América, en la fracasada expedición de Francisco Javier Mina
El 4 de diciembre de 1817 el Padre Mier siguió declarando que, además
de la Sociedad de los Caballeros Racionales, era "público y notorio" que en
Cádiz existían logias masónicas, "así de angloamericanos como de ingleses y
de españoles, a donde concurrían, según se decía, embajadores, extranjeros,
algunos miembros de las Cortes Generales y covachuelos (empleados de Secretarías de Estado), de que en particular no sabe de nadie . .. ".
El puerto de Cádiz, como lo describe Fray Servando, era un hervidero de
actividades sectarias. Ciertamente, desde 1809 hasta 1812, durante la invasión napoleónica, la Gran Logia de Cádiz adquirió relevancia y llegó a ser
el centro masónico más importante de España. En esa época, la Francmasonería española estaba dividida en dos facciones: las logias de Madrid y
otras ciudades, bajo la dirección del Gran Oriente de Francia, eran partidarias de Napoleón Bonaparte, y las logias de Cádiz, sometidas a la "obediencia·• inglesa, eran enemigas de la dominación napoleónica.
En su proceso, agregó Fray Servando que no sabía que en Cádiz o en alguna
población de los Estados Unidos "haya determinado tal o cual logia que el
con/esante haya visto, o conozca algunos de los individuos . .. ".
Por otra parte, hoy se sabe que la expedición militar de Francisco Javier
Mina había sido apoyada económicamente por importantes casas comerciales
inglesas y norteamericanas, a cambio seguramente de futuras concesiones. Los
empresarios capitalistas de aquella expedición, tenían el filantrópico proyecto
de independizar a México e imponerle un gobierno "liberal".ª Refiriéndose
a esa aventura, en la que seguramente jugaron un papel muy importante
las sociedades secretas, Fray Servando afirmó que no podía asegurar de ninguno de sus componentes que fuera masón y, además, que "sabe ciertamente
que Mina no lo era".4 También afirmó no haber visto ninguna patente o
diploma de francmasón, "ni sabe c6mo son ni en qué papel están escritos, ni
ha leído ningún libro que trate de Francmasonería, si no es los que la
impugnan . .. ".

• BANEGAS GALVÁN, Historia ... , tomo I, pp. 421 y 422.
• El historiador Lucas Alamán (1792-1853), generalmente bien informado, afirma
que casi todos los oficiales de los cuerpos expedicionarios españoles de México estaban
afiliados a la Masonería, "como el mismo Mina... (Historia de Méjico. México,
1849-1852. Tomo IV, p. 561).

505

�'
V
Indudablemente, el Padre Mier no decía la verdad. En la declaración emitida por Pedro Simón del Campo, Secretario Interino de la Comandancia
General de las Provincias Internas de Oriente, con sede en la ciudad de Monterrey, se asentó que el testigo dijo haber encontrado, entre los papeles recogidos a Fray Servando en el fuerte de Soto la Marina, "varios títulos (diplomas
o patentes) de francmasones, aunque quitados los nombres, de los que también
hay muchos extendidos entre los soldados de (del Regimiento de) Fernando
VII y su: oficialidad, que los tomaron por la curiosidad de las vitelas (pieles
de que estaban hechos los diplomas) . V arias cartillas (¿rituales?) que cree
el exponente que tratarán de la misma secta ... " 5 • Más adelante se explica
que los soldados y oficiales del citado Regimiento, que tomaron parte en el
asedio al fuerte, se habían quedado con los "títulos", "aunque parece que no
por malicia".6
Otras alusiones a la secta masónica aparecen en las declaraciones de varios
testigos. Domingo Andreas, italiano originario de Trento, de veinticinco años
de edad y soltero, quien vino en la expedición de Francisco Javier Mina,
declaró: "que su oficio es Militar y su graduación de la Milicia es de Capitán
en el Servicio Británico. Y que con la misma ( ¿graduación?) vino en la
expedición a Soto la Marina". Además dijo: "que sí sabe que en la expedición vinieron (libros y papeles masónicos), y que vio en Soto la Marina varios
libros relativos a la Francmasonería y algunos despachos que vio tirados y
rotos de esta misma clase, ignorando a quiénes pertenecían". 1
El testigo Juan Bautista Metternich, a quien nombran erróneamente Martinich, originario de Trieste, soltero de treinta y tres años, con el grado de
Capitán en el Servicio Británico, declaró que vio los citados "despachos'', creyendo que pertenecían a los franceses y norteamericanos que traía Mina.
Añadió haber visto varios libros en francés, relativos a la Francmasonería,
pues conociendo él dicho idioma "leyó sus carátulas'', pero "no entendía el
sentido de sus palabras tan extrañas y quizá tan metafóricas . .. " 8 •
Antonio María Sala, natural de Milán, soltero de veintiséis años, Capitán
de Artillería en el Ejército Italiano, dijo que vio "varios impresos, unos pin-

tados, que cree serían de francmasones, porque estaban unidos a unos libros
de Francmasoner-ía ... " '·
El licenciado Rafael de Llano fue comisionado por el Brigadier Joaquín
de Arredondo, Comandante General de las Provincias Internas de Oriente,
para recoger la documentación guardada en Soto la Marina, que pertenecía
a Fray Servando y sus compañeros de infortunio. El licenciado De Llano,
Auditor de Guerra de dicha Comandancia, declaró haber leído un interesante
manuscrito sobre las vidas del catalán José Sarda, Comandante del fuerte
levantado en Soto la Marina, y otros dos individuos que venían en la expedición, "en que consta la asistencia de ellos a varias logias de francmasones . .. ".
Añade que los compañeros del Padre Mier eran "casi todos francmasones,
como lo acreditan los diversos títulos que se encontraron . .. " 'º
El Presbítero Francisco de Paula Treviño, Capellán del Primer Batallón
del Regimiento Fijo de Veracruz, que también estuvo en el asedio al fuerte,
declaró haber visto "algunos títulos de francmasones", aclarando "que estaban
con cintas, unos con encarnadas y otros con celestes; que eran de pergamino,
impresos, y que parece que solamente los nombres de los, sujetos eran manuscritos. Que sólo uno de los que vio tenía sacado el nombre, que los otros estaban íntegros. Que ignora los nombres puestos en ellos, pues lo que le llevó
más la atención fueron las cintas con sello, que le pareció de lacre".11 Añade
el Padre Treviño que el Teniente de Caballería Juan Larumbe, Ayudante
del Gobernador de la Nueva Santander (hoy Estado de Tamaulipas), Juan de
Echeandía, recogió por orden de éste los documentos masónicos. Posteriormente fueron enviados, "en tres cajones grandes, clavados y arpillados", al
Santo Tribunal de la Inquisición.

Las andanzas de Vicente Acuña
En la citada declaración del 4 de diciembre de 1817 ante el Santo Oficio,
el Padre Mier alude a "un joven llamado Acuña, por sobrenombre Tacones",
quien se presentó a fines de septiembre de 1811 a los americanos de Cádiz,
"por si le mandaban algo para Nueva España, a donde se venía". A un tal
Prada se le ocurrió que Acuña "podría servir para propagar la Sociedad (de
los Caballeros Racionales) en el Reino de México". Debido a que Alvear no
se encontraba en esos días en Cádiz, el citado Prada llevó a Acuña al Castillo

• IhRNÁNDEZ Y DÁVALos, Colecci6n de Documentos •.. , tomo sexto, p. 658 ....
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 683.
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 698.

• Ibídem., p. 70 l.

506

• Ibídem., p. 703.
'º Ibídem., p. 706.
11
Ibídem., p. 732 y 733.

507

�de Santa Catalina, en donde se hallaba preso el Orador de la "sociedad",
que era el habanero Urriola, quien afilió a Acuña sin ninguna ceremonia o
"como llaman 'por comunicación', encargándole de palabra procurase propagar
la Sociedad en México, pues las había en todas las ciudades grandes de la
América del Sur y aun en otras de España, fuera de Cádiz . .. ". Si bien el
declarante añadió que "uno y otro era mentira''.
Aclara el Padre Mier que "admitir 'por comunicación' se llama, tanto en
esta Secta como en la Masónica, ser recibido sin formalidad ni ceremonia por
el Jefe de la Sociedad, debiendo cuando pueda presentarse en donde puedan
ser recibidos solemnemente". El declarante dijo que se enteró de todo lo ante-

terreño dirigida al Virrey Venegas, que se suponía era copia de otra escrita
en Jalapa y enviada al General José Dávila, Comandante Militar de Veracruz.
En ella se informaba que, el día 8 de junio de 1812, se descubrió en el fuerte
de Perote una conspiración, tramada por un Sargento del Regimiento Fijo
de Veracruz, para tomar la fortaleza, entregarla a los insurgentes y "asesinarnos antes a todos", dice la misiva. Los conjurados fueron descubiertos y,
ocho días después, un Consejo de Guerra condenó a muerte a trece individuos, siendo pasados por las armas en los fosos del castillo. Bustamante
añade: "Hay pocos que sepan el pormenor de la indicada conspiración, en la
que sabemos que pereció un D. Vicente Acuña''.13

rior porque se lo dijo el propio "Tacones'' y después se lo comunicaron también Urriola, Prada y Alvear, pues se dio aviso de la iniciación de Acuña en
la "sociedad" y "se le puso en la listd'.

Alamán, basándose en el documento publicado por Bustamante, relata con
palabras parecidas el triste fin de Vicente Acuña, encargado por la logia
gaditana de propagar la Sociedad de Caballeros Racionales en México.14

Por otra parte, es interesante la afirmación de Fray Servando en el sentido
de que "recuerda habérsele dicho ser de la Sociedad el célebre insuroente
"'
(José) Alvarez de Toledo .. .". Sólo añadiremos que el antillano José Álvarez
de Toledo fue representante suplente de Santo Domingo en las Cortes de
Cádiz; luego se trasladó a los Estados Unidos, con el fin de obtener apoyo
para independizar a México. En septiembre de 1811 llegó a Filadelfia -seguramente con la recomendación de esta sociedad secreta- y escribió a Monroe,
Secretario de Estado norteamericano, quien lo recibió en Washington, facilitándole la ayuda necesaria para la insurrección del norte de Nueva España.
Alvarez de Toledo proclamó la independencia de Texas. Pero en el combate
del río de Medina, en esa provincia mexicana, efectuado el 18 de agosto de
1813, fue derrotado por las tropas realistas y, herido, huyo a los Estados Unidos. Años después regresó a España y Fernando VII le dio el nombramiento
de Embajador en Nápoles.

Lo cierto es que Vicente Acuña estableció una logia en Jalapa (Veracruz).
Ahí fue "iniciado" el Canónigo Cardeña, de quien luego trataremos, al que
nombraron Presidente de la misma, o sea Venerable.

En 1809, Acuña había sido detenido en México y deportado a España, por
el delito de sedición. Amparado en la amnistía concedida por las Cortes a
los presos americanos que estaban en Cádiz, Acuña volvió a Nueva España
a conspirar. El expatriado se detuvo en la población de Perote, por falta de
convoy en que dirigirse a la ciudad de México. Ahí se comprometió en una
conspiración, en la que se decidió tomar la fortaleza de ese lugar y entregarla a los insurgentes.12
El historiador Carlos María de Bustamante ( 1774-1848) da a conocer "una
peque1ía cartita" que encontró entre la correspondencia del Conde de Castro12

508

ALAMÁN,

Historia de Méjico, tomo 111, p. 233.

Después del Consejo de Guerra celebrado en el Fuerte de San Carlos, en
Perote (Veracruz), el 15 de junio de 1812, en el que fue sentenciado a la
pena capital Vicente Acuña, dijo éste que debía hacer una declaración "reservadamente".16 En ella relató algunos pormenores de su "iniciación" en
la logia de Cádiz, que coinciden sólo en parte con las declaraciones que haría
cinco años después el Padre Mier.
Acuña, alias "Tacones", mencionó a un sacerdote americano apellidado
Torquemada, quien le exigió algunos juramentos, aconsejándole sobre la
misión que debía desempeñar en México. Las ceremonias iniciáticas eran las
mismas, pero Acuña afirmó que la noche de su "iniciación" se reunieron en
la logia gaditana "unos sesenta sujetos, de carácter," presididos por un individuo que se distinguía por llevar una banda azul. Entonces le dijeron que
ahí figuraban Alvear y Villaurrutia. Las señales para identificarse eran las
-siguientes: "Hará con disimulo con la mano y dedo del corazón (llamado
cordial o de en medio) una raya en la parte in/erior del medio de la boca . .. ".
Si le contestaban en la misma fonna, haciendo la señal con el mismo dedo
pero en la frente, quería decir que era "hermano de la misma logia". Cuyas
-señales se ratificaban si, al darse la mano, "le apretase o agarrase el dedo del
13

Cu.adro Hist6rico, México, 1843-1846, tomo 11, pp. 144 y 145.
,. Historia de Méjico, tomo 111, pp. 232 y 233.
1
• Declaración "reservada" de Vicente Acuña, en el Boletln del Archivo General de
la Naci6n, año 1932, número 31 pp. 393-395.

509

�..
coraz6n". Las palabras de reconocmuento eran: Unión, Fortaleza y Valor,
"deletreadas por los que les contesten".

A los Reyes de España los califica con un insulto muy común hasta nuestros
días en el pueblo bajo, añadiendo que "todos los españoles'' eran lo mismo.

Acuña, por último, aseguró que en La Habana había conocido a varios
afiliados de dicha "sociedad" de Caballeros Racionales, así como en Veracruz
y Jalapa.

Es notorio, por ejemplo, el desprecio que siente por la jerarquía eclesiástica, a la que juzga injustamente y sin el menor respeto. De lo anterior son
buenos ejemplos sus crudos comentarios sobre los Obispos de Puebla y Michoacán. Acerca del Santo Rosario afirma temerariamente que "no era más
que una sarta de cuentas, que ni el Papa ni los Cardenales lo traían", pues no
era más que una devoción difundida por los dominicos. Triste afirmación de
un religioso que había profesado en la benemérita Orden de Predicadores.

Las conversaciones de Fray Servando

Como decimos en la nota 1 de este trabajo, la causa que se formó al Padre
Mier en 1817 fue publicada en el tomo sexto de la Colecci6n de Documentos
de Hernández y Dávalos. Sin embargo, otras importantes noticias relacionadas
con ese proceso, se dieron a conocer medio siglo después.16
Se trata, en primer lugar, de los diálogos que sostuvo en la prisión el
Padre Mier con otro reo, el franciscano insurgente Fray José de Lugo y Luna,
preso por proposiciones heréticas y revolucionario. Esas conversaciones, que
ambos sostuvieron del 18 al 21 de septiembre de 1817, fueron oídas y copiadas
por los carceleros, siendo enviadas al Santo Oficio con fecha 26 de septiembre
del mismo año.17
Las opiniones del Padre Mier tratan de muy diversos temas. Habla extensamente sobre los últimos acontecimientos políticos de Europa y, en particular,
de España. Parece no estar muy enterado de la realidad novohispánica, después de dos décadas de ausencia. El religioso franciscano Lugo, por su parte,
es muy parco, aunque le informa de numerosos pormenores de la guerra
insurgente.
Los personajes que comenta Fray Servando, en general, son despreciables.
Fernando VII "era feo más que un demonio", pero la Reina Isabel de Braganza era "una portuguesita muy bonita"; Agustín de Iturbide "un pícaro
que merecía ser quemado"; el Virrey Venegas también "era un pícaro y lo
mismo" el Virrey Calleja; el Virrey Apodaca "muy papelista"; los Inquisidores que lo juzgaban "unos bárbaros, unos brutos; .. . todos son unos majaderos" y las preguntas que le habían hecho "habían sido desatinos''• el
Inquisidor doctor Tirado un "pícaro brib6n" y el General José de la Cruz,
Comandante de la Nueva Galicia (hoy estado de Jalisco), "un pícaro cobarde . . . que merecía estar quemado".
'ª Bolet!n del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 321-480.
"Las "conversaciones" entre el Padre Mier y Fray José de Lugo y Luna en el
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 334-345. L~ causa
instruida contra el franciscano Lugo, en las pp. 346-380.

510

Se burla del afamado Catecismo del Padre Ripalda, comentando que "estaba
lleno de disparates". Su sabiduría teológica iba más lejos, pues habiéndole
preguntado sus jueces sobre los artículos de fe o dogmas, es decir las verdades enseñadas por la Iglesia, respondió que eran más de mil y "los había
confundido".
Sobre la expedición de Mina exagera más de lo normal. Afirma que en
ella venían personajes (el Marqués de Villafañe, el General Guaternoy, el
General Renovales) ; cuarenta y cinco oficiales suecos, polacos y dinamarqueses decididos "a proteger la insurrección"; en los Estados Unidos habían dejado
cuarenta barcos corsarios, cargados, y otros en alta mar, pertrechados para
apoyar la independencia mexicana; a Mina le ofrecían de treinta a cuarenta
mil hombres, etc. Luego da una noticia interesante, si es que fue cierta:
"el Gobierno inglés le había dicho (a Mina) que luego que organizase el
Congreso Americano, mandase un enviado y reconocerían a este Gobierno".
Su persona era el centro de numerosos acontecimientos. Por otra parte,
Mina " lo idolatraba". Creía que le hacían mucha falta sus consejos al guerrillero navarro, por la influencia que él, Fray Servando, tenía en la Nueva
España y en Europa, ya que con sólo su opinión podría juntar treinta o
cuarenta mil hombres en México. A lo que respondió con mucha lógica el
franciscano Lugo que "gente no faltaba, lo que hacía falta eran armas".
Su obra Historia de la Revolución de la Nueva España -afirmaba- se
había "impreso en todas lenguas", aunque hoy no se conocen más que unos
cuantos ejemplares de la edición en castellano publicada en Londres. Fernando VII " la había leído" y, "por esa causa", destituyó al Virrey Calleja.
Añadiendo que, para premiar su libro, "lo habían hecho miembro de la
Academia de París". Fernando VII lo tuvo que desterrar de España, así como
a otros personajes. Su familia era una de las más notables de Nueva España,
por eso no lo habían tratado peor sus perseguidores, decía. Terminaba afirmando que el doctor José Antonio Tirado y Priego, Inquisidor en su causa,

511

�•
"se ha quedado espantado al relatar mi generaci6n (¿genealogía?), citándole
los genfrales y grandeza" de su familia, añadi~do que el Inquisid¿r General
era "mi pariente".

Fray Servando no dice que se le haya tratado mal en las cárceles secretas
de la Inquisición. Reconoce, sin embargo, que "había estado un poco indispuesto de s6/o cavilar . .. ".
En la última de sus conversaciones, el Padre Mier le asegura al franciscano
Lugo que la insurrección en la Nueva España iba viento en popa, advirtiéndole que algunos militares (¿ extranjeros?) vendrían a auxiliar a Francisco
Xavier Mina. Luego insiste en la falta que él le hacía a Mina, "porque éste
carece de muchos conocimientos''. Fray Servando ignoraba que Mina estaba
perdido; un mes después sería tomado prisionero y luego pasado por las armas.
El Canónigo Cardúía_, í't:1:rmb!r

En la misma cárcel de la Inquisición donde estaba Fray Servando Trresa
de Mier, se encontraba detenido desde unos años antes Ramón Cardeña y
Gallardo, Canónigo más antiguo de la Catedral de Guadalajara (México) y
Capellán de Honor de Su Majestad.
Las declaraciones del Canónigo Cardeña, hechas a fines de septiembre de
1812, aportan alguna luz sobre las actividades de la logia de los Caballeros
Racionales establecida en Jalapa (Veracruz) .18
Habiendo sido llamados a declarar varios afiliados a esa "sociedad", coincidieron en que el Canónigo Cardeña era el Presidente o Venerable de la
logia jalapeña.
El reo negó todos los cargos. Aseguró que a dicha asoc1ac1on "entró por
sorpresa", pues ignoraba sus verdaderos fines. Se afilió porque le parecieron
buenos sus principios, sin suponer, "ni remotamente", que en ella hubiera
algo relacionado con la Francmasonería.
Dijo que creía que Vicente Acuña, el habanero Evaristo Fiayo o Fiallo y
Juan Bautista Ortiz -los dos últimos eran oficiales desertores del ejército
español-, habían sido los fundadores de la "sociedad", siendo ellos los que
lo invitaron a pertenecer a dicha asociación. El 21 de marzo de 1812 les
11

Fragmentos del proceso al Canónigo Cardeña y continuación de su declaración.
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 390-392 y
395-407.

512

,1filiados lo eligieron Presidente. Añadió que se reconocían entre sí "tocándose
la barba y la frente, con correspondencia del sujeto a quien se dirigían las
se1ías". Pero había "otra señal en la mano, que jamás lleg6 a saber"; además
la palabra Unión se deletreaba, respondiendo con otras dos: Fortaleza y Valor.
El reo dijo no saber si en las ciudades de Cádiz, La Habana y México
hubiese "sociedades" como la de Jalapa, y "s6/o sí que en Veracruz había
socios". Sin embargo, un afiliado llamado Andrés Boselo, declarando como
trsti~o, dijo que el Canónigo Cardeña había afirmado en cierta ocasión que
en Cádiz, México y Veracruz estaban establecidas asociaciones semejantes.
El declarante negó que esta "sociedad" estuviera relacionada con la logia
gaditana, que envió a Acuña. Afirmó que la logia jalapeña se instaló "en casa
de Telles (así aparece escrito), que está hacia la calle de San José", en
donde él fue "iniciado". También "hacia el Calvario, en casa de Velasco", se
reunían ocho o diez de los socios y ahí afiliaron a otro incauto.
El Canónigo Cardeña negó que él fuera el dirigente intelectual de la asociación. Aseguró que, al afiliarse, no vio maldad alguna en ella, excepto lo
"del puñal y del veneno", con que se amenazaba "al infractor del secreto".
A ello se opuso verbalmente, pero Acuña le respondió que "entonces no se
salvarían los fines" de la asociación. Añadió que el temor de ser asesinado
fue lo que le impidió apartarse de aquella reunión.
Los Inquisidores le hicieron ver el escándalo que causaba en el pueblo
cristiano, al saberse que un sacerdote de su jerarquía, con su presencia, daba
aliento a una sociedad secreta.
Cardeña, como el Padre Mier, negaba el hecho de que aquella "sociedad"
fuera, en realidad, una logia masónica. Decía que la asociación jalapeña
tenía pocos socios, quizá ocho o diez. Sin embargo, el testigo Andrés Boselo,
ya citado, afirmó que a la logia de Jalapa asistían numerosos individuos,
como sucedió en la "iniciación" del sacerdote Tecdoro Couzo, Cura de Tlacolula. Negó que los asociados favorecieran la causa insurgente o que en su
"sociedad" se hubiese planeado la conjuración para tomar el Fuerte de San
Carlos en Perote. Al contrario -afirmaba-, ahí se apoyaba al Gobierno y a
todas las autoridades constituidas.
Los Inquisidores consideraron que el Canónigo Cardeña, "por más que disimule", sabía lo que se tramaba. De las declaraciones de testigos, resultaba
evidente la relación que existía entre las logias de Cádiz y Jalapa. Eso mismo
había confesado "reservadamente" Acuña antes de morir. El Canónigo Car-

513
humanitas-33

�&lt;leña, a pesar de haber desempeñado el cargo de Venerable de la logia de
Caballeros Racionales en Jalapa, insistió en que había sido engañado.
Por otra parte, las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, estaban
enteradas de que el Canónigo d~ Guadalajara había llevado una vida disipada
ca España, donde vivió algún tiempo.
Cuatro años después, Cardeña seguía detenido. El Virrey Calleja envió al
Tribunal de la Fe, el 24 de enero de 1816, la causa instruida contra el citado
Canónigo, cuyo delito pertenecía a la jurisdicción de dicho Tribunal. Calleja
anexó para su conocimiento del Santo Oficio, copia de la real orden en que
Fernando VII "enterado de la mala conducta de este eclesiástico", ordenaba
su arr:sto. (E~ el proceso a Fray Servando, dice éste que conoció en Madrid
al Canónigo Cardeña y "oyó decir a todos que era un calavera".)

Las retractaciones

La logia jalapeña estuvo relacionada con una junta revolucionaria establecida en el pueblo de Naolinco, cinco leguas al norte de Jalapa. Esta junta,
dirigida por Mariano Rincón, decía guardar fidelidad a_Fernando VII, pero
más bien parecía un ensayo de Gobierno independiente. Colaboraba secretamente con los insurgentes, suministrándoles pólvora, armas, municiones,
dinero, etc. La Junta de Naolinco expedía despachos que eran refrendados
por José María Morelos, en su Cuartel General de Tehuacán. A mediados
de 1812, la Junta de Naolinco se dispersó, al ser atacada por las fuerzas
realistas.
Varios afiliados a la logia de Jalapa se presentaron a las autoridades y
denunciaron a sus jefes.19 La declaración de José Eugenio Jiménez fue comprometedora para los conjurados. Afirmó que Acuña y otros individuos lo
obligaron, bajo amenazas, a afiliarse a la "sociedad", en un sesión efectuada
en la casa de Mariano Rincón. Que el Presidente de la asociación era el
Canónigo Ramón Cardeña. Acuña le advirtió que, si revelaba lo que sabía,
sería asesinado por cualquiera de sus "hermanos". Que no se le podría probar
nada a Jiménez, pues no existían pruebas de su afiliación. El declarante
proporcionó una lista de cincuenta y dos afiliados, con informes sobre cada
uno de ellos.
1•

"Retractaciones de algunos de los miembros de la logia de Jalapa". Boletín del

Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 408-440.

514

VI
Los "racionales caballeros"

Dos años antes del proceso a Fray Servando Teresa de Mier, un prelado
novohisp:inico daba la voz de alerta. Manuel Abad y Queipo, Obispo electo
de Michoacán, envió a Fernando VII un extenso Informe, fechado en la
ciudad de México el 20 de julio de 1815, en el que trata de los orígenes de
la revolución de independencia en la América Española. El documento contiene importantes noticias acerca de las sociedades secretas y su influjo decisivo en la subversión del Imperio Español:
"Ya probé en otro escrito que existe una poderosa coalición de enemigos del Estado, que promueve la independencia de las Américas con
mano oculta, con astucia la más profunda y con el maquiavelismo más
refinado. No se había podido descubrir en sus principios, porque se
equivocaban sus operaciones con los efectos de aquella predisposición a
la independencia, que causaba en los hijos del país las novedades de
Europa, y fue necesaria mucha atención y experiencia para conocer la
unidad de la causa por la consonancia y el suceso de sus intrigas.
"Felizmente se interceptaron algunos papeles que no dejan duda de
la materia. Por ellos se manifiesta que esta coalición se agregó a la secta
de los francmasones o que adoptó sus fórmulas y misterios. Se ve también
que data por lo menos de ocho o diez años, pues en 1810 había ya establecido logias, tituladas 'de racionales caballeros', en Cádiz, Londres,
Filadelfia y Caracas. Son prodigiosos y en sumo grado temibles los efectos de sus maquinaciones y cábalas, dentro y fuera de la M anarquía:
en Nueva España manejó desde el principio la gran masa del pueblo,
indios, negros y mulatos, con suma destreza, pues en menos de quince
días puso en rebelión más de un millón de habitantes y los convirtió
momentáneamente de hombres sumisos y pacíficos en monstruos feroces,
que todo lo metieron a sangre y fuego.
"Ella (la sociedad secreta) atacó al Gobierno con igual astucia y el
más feliz suceso y, lisonjeando las pasiones de un virrey ignorante, violento, avaro y ambicioso (Iturrigaray) lo hizo titubear en la fidelidad
de tal modo, que su conducta ambigua hizo creer a los sediciosos que
estaba decidido en su favor y con esto arrojaron la máscara y atacaron
a cara descubierta los derechos de la Monarquía, tratando de establecer
una Junta Nacional, lo que dio lugar a la prisión de Iturrigaray".

515

�En dicho Informe, hay una interesante nota del mismo Obispo Abad y
Queipo, en la que afirma haber enviado a la Real Audiencia otro escrito
sobre el mismo asunto. Dice que en él "probé, entre otras cosas, la existencia
de la coalición secreta y de sus poderosos efectos, calificando su modo de
proceder como semejante al de los francmasones, sin embargo de que no tenía
entonces noticia alguna de que esta coalición fuese parte o hubiese adoptado
la fórmula de secta francmasónica. Pero en esta capital (México) me hice
de los documentos que componen la segunda parte de este número, los cuales
acreditan la existencia de una sociedad titulada de los 'racionales caballeros',
que abrazando las fórmulas y métodos de los francmasones y estableciendo
logias en diferentes provincias de Europa y de la América, trabajan sin cesar
en la independencia de las Américas; es muy numerosa.
"En la logia del barrio de San Carlos, de Cádiz, en que iniciaron a Vicente
Acuña, concurrieron más de sesenta individuos. Este sujeto se había remitido
de aquí, bajo partida de registro como insurgente, pero en Cádiz se declaró
libre por influjo de una facción y ella lo autorizó después para que hiciera de
apóstol de la insurrección de esta Nueva España, hiciese prodigios y propagase la secta, como lo ejecutó estableciendo logias en Veracruz, Jalapa y
M éjico".t0

La documentación que tuvo en su poder el Obispo Abad y Queipo, era
una prueba irrefutable de la existencia de una influyente sociedad secreta,
que promovía desde el extranjero la emancipación americana. El prelado
michoacano afirmaba que de esos "papeles" se deducía que dicha "coalición"
se había incorporado a la secta masónica, o bie!\ "adoptó sus fórmulas y
misterios". También quedaba en claro que esta asociación trabajaba por la
emancipación de América Española desde 1805 o 1807, pues en 1810 ya había
establecido logias nombradas de "racionales caballeros" en varias ciudades
importantes de Europa y América. El Obispo Abad y Queipo hace una referencia al movimiento insurgente encabezado por Hidalgo en septiembre de
1810, asegurando que fue obra de esta poderosa sociedad secreta. Luego
afirma que, antes de enviar su Informe a Femando VII, cuando aún no conocía tan importantes documentos, dirigió otro Informe a la Real Audiencia,
en el que denunciaba a aquella "coalición secreta", calificando su modo de
proceder como "semejante al de los francmasones". Como hemos visto, esta
"' El Informe del Obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, se encuentra en la
Historia de Méjico de Lucas Alamán, tomo IV, número 1()1. Además en la Historia de
Méjico de Niceto de Zamacois (Barcelona, 1877-1882), tomo IX, apéndice número 17,
pp. 857-893, y en la obra Comentario a las Revoluciones de México de Antonio Gibaja
y Patrón (México, 1926), tomo II, pp. 259-261.

asociac10n no sólo tenía signos y juramentos muy parecidos a los usados en
bs logias masónicas, sino que de hecho era una rama de la Francmasonería.

VII
La Gran Reunión Americana de Londres

En efecto, la emancipación hispanoamericana se promovía activamente
desde el extranjero. Respecto a la intervención inglesa o norteamericana en
la subversión del Imperio Español, mucho se ha escrito. Las obras de historiadores sudamericanos como Becerra, Cuervo Márquez, Lazcano, Lecuna,
Levene, Mitre, Parra-Pérez, Vicuña Mackenna y otros, han aclarado el tema.
Sólo diremos que durante los años 1790 y 1791, el venezolano Francisco de
Miranda ya había comenzado una serie de negociaciones con el Primer
Ministro de Gran Bretaña, Guillermo Pitt Jr., a fin de conseguir el apoyo
moral y material de Inglaterra para hacer la independencia de Hispanoamérica.
Unos años después, en la misma Metrópoli del Imperio se conspiraba. El 8
de octubre de 1797, un comité revolucionario nombrado "Junta de las Ciudades y Provincias de la América Meridional", que trabajaba por la emancipación, tuvo un importante conciliábulo en Madrid. En él se acordó nombrar
a los sudamericanos José del Pozo y Sucre y Manuel José de Salas para que,
como delegados de dicha Junta, se trasladaran a París a entrevistarse con
Francisco de Miranda. 21 A las reuniones de este conventículo asistían, entre
otros, los argentinos José y Francisco Gurruchaga, el mexicano Fray Servando
Teresa de Mier, los Canónigos chilenos José Cortés de Madariaga y Juan
Pablo Freites, etc.
Miranda y los dos emisarios de la junta revolucionaria madrileña redactaron un Memorial, fechado en París el 22 de diciembre de 1797. En ese
documento de dieciocho artículos, se autorizaba a Miranda a buscar el apoyo
21 Miranda "había sido iniciado en los secretos de las logias mas6nicas por el gran
Lafayette .. . ", (Diccionario Enciclopédico de la Masonerla de Frau Abrines y Arús

Arderiu, tomo I, p. 719) . oPr su parte, el Marqués de Lafayette era masón de "altos
grados": en 1782 se le admitió en la logia parisiense del "Contrato Social"; fue miembro honorario de la Gran Logia de Pensilvania, en los Estados U nidos, y perteneció
a la Rosicrucian Fraternity in America, de la que eran miembros Benjamín Franklin
y Tomás Payne.

517
516

�de Gran Bretaña y Estados Unidos. 22 Los conjurados solicitaban de ambas
potencias el auxilio en dinero, soldados, armas y municiones. A cambio de
su ayuda, ofrecían tratados de comercio favorables a los intereses angloamericanos; alianzas económicas del Banco de Inglaterra con los de México y
Lima; la posibilidad de abrir canales en Panamá y Nicaragua; cesión de
algunas islas del Caribe y, por último, la indemnización a ambas potencias
de gastos de la empresa. El caraqueño Miranda tenía amplios poderes para
negociar, contratar empréstitos, nombrar agentes y comprar en Londres el
material bélico.
Miranda asumió, de esta manera, la representación diplomática de las
Provincias Españolas de Ultramar. A principios de enero de 1798, pasó a
Inglaterra y renovó sus antiguas relaciones políticas con el Ministro Pitt, a
quien entregó el día 16 del mismo mes y año el plan redactado en París.
Es, seguramente en ese año de 1798, cuando Francisco de Miranda estableció en su residencia de Grafton-Square, en la capital británica, la Gran
Reunión Americana, como órgano directivo de la conspiración y con una
finalidad política bien definida. Además, esta organización secreta y revolucionaria constituyó, en sí misma, una Gran Logia de la Francmasonería
Hispanoamericana, bajo la dirección oculta de la política inglesa. Tenía, principalmente, la misión de supervisar todos los trabajos encaminados a la emancipación. Los miembros de esta junta subversiva se denominaron Caballeros
Racionales y, como su nombre lo sugiere, seguramente recibían una orientación filosófica basada en los principios masónicos.
Miranda, desde Londres, unificó el movimiento separatista al servicio de
Inglaterra. La Gran Reunión Americana agrupó en su seno al joven Coronel
Simón Bolívar, el Comisario Luis López Méndez y el literato Andrés Bello,
venezolanos; a Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera, futuros próceres
de la independencia chilena; a los argentinos José de San Martín, Carlos
María de Alvear y José Matías Zapiola; al mexicano Fray Servando Teresa
de Mier; a Francisco de Montúfar, quien posteriormente fue Ayuda de Campo del Mariscal Sucre; al granadino Antonio Nariño, precursor de la independencia colombiana; al ecuatoriano Vicente Rocafuerte, que intrigó en
México para derribar al Emperador Iturbide, etc.
Dentro de la Gran Reunión Americana existía una Comisión de lo Reservado, en cuyo seno eran admitidos solamente los más importantes miembros
22

PARRA-PÉREZ, C., en su Historia de la Primera República de Venezuela (Caracas,
1939 ) , tomo I , p. 61. afirma que la llamada Acta de Parls se cncuentr.: entre los
papeles de Lord Chatham (leg. 345) del Public Record Office, en Londres.

518

Lle aquélla, a quienes se les "iniciaba" en "los secretos de los Gabinetes de
l~uropa y América", dice el propio O'Higgins.23
La Gran Reunión Americana de Londres estableció filiales en París, Madrid, Cádiz y algunos puertos sudamericanos. Tendió una vasta red de espionaje a todo el Continente Americano y envió agentes a La Habana, México,
Lima, Caracas, Santa Fe de Bogotá y Buenos Aires.
La junta revolucionaria londinense instaló, por lo menos, dos filiales en
España: la asociación llamada "Conjuración de Patriotas", que dirigió el
argentino José Moldes en Madrid, y la "Sociedad de Lautaro" en Cádiz, que
presidió el también argentino Carlos María de Alvear. Estas asociaciones secretas de filiación americanista eran,· en realidad, logias masónicas encubiertas
y dirigidas por "iniciados".

el

A partir de 1798 y
el transcurso de varios meses, Miranda envió a A1rn'.rica a sus agentes para transmitir las consignas revolucionarias. El cubano
Pedro José Caro se embarcó en noviembre de ese año y llegó en enero
siguiente a Nueva Granada (Colombia); O'Higgins y el Canónigo Freites se
dirigieron a Chile; Bejarano a Guayaquil y Quito; Baquijano al Perú, su
patria.
Hemos visto que una de las ramas de la Gran Reunión Americana londinense fue la logia "Lautaro" de Cádiz, "en la cual se iniciaron muchos americanos", afirma la importante obra que ya hemos citado. 24 En efecto, los
jóvenes criollos, hijos de prominentes familias americanas, que eran enviados
a España a estudiar en universidades y academias militares, caían muy pronto
bajo la influencia de las sociedades secretas, pues éstas funcionaban solapadamente con el nombre de "clubs" o "sociedades patrióticas". Ahí scgurnmente se les inculcaban las ideas revolucionarias.
Es revelador el hecho de que un buen número de los futuros caudillos de la
emancipación americana, como Alvear, Belgrano, Bolívar, Miranda, San Martín, el peruano Riva-Agüero, el argentino Pueyrredón, los ecuatorianos Montúfar y Rocafuerte, etc., pertenecieran a esas asociaciones. Por otra parte, hoy
parece evidente que, en las logias masónicas instaladas en España por Inglaterra,
"'HERRERA CARRILLO, Pablo, "Nuevos aspectos hist6ricos del Movimiento de Independencia, (I)". Onda, órgano mensual del Instituto Tecnológico de Monterrey,
número 15, diciembre lo. de 1945, pp. 52-56, y "Los orígenes remotos y secretos
de b Independencia de Hispanoamérica". Periódico Excélsior, México, D. F., abril 26
de 1953, sección Diorama de la Cultura, pp. 7 y 11.
"FRAU ABRINES y ARÚs ARDERIU, Diccionario Enciclopédico de la Masonería, tomo
I, p. 720.

519

�hayan sido "iniciados" en las ideas revolucionarias numerosos militares, civiles
y aun sacerdotes o religiosos como -Fray Servando Teresa de Mier-, que
luego pasaron a América a difundir las consignas "libertarias''.

OBRAS CONSULTADAS
BALLESTEROS Y BERETTA, Antonio, Historia de España y su influencia en la Historia
Universal. Nueve volúmenes. Barcelona, 1919-1941. (Veáse: tomo VII capítulo III
sobre "La independencia de los dominios americanos") .
'
'

LOS SIETE SABIOS DE MtXICO

BAKEGAS GALVÁN, Francisco, Historia de México. Tres volúmenes. Morelia 1923 y
México, 1938 y 1940.
'
'
Lic. GENARo SAUNAS

DÍAz Y PÉREZ, Nicolás, La Francma;onería Española, Madrid, 1894. (Esta edición de
250 ejemplares es muy rara actualmente. El autor usaba el nombre simbólk&lt;&gt;
de VIRIATO, G., 33 y dedicó la obra al General Alberto "'ike, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de Charleston, en los Estados Unidos de América. )

Q.

Decano de los Maestros de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León.

FRAu ABRINEs, Lorenzo Y ARús ARDERiu, Rosendo, Diccionario Enciclopédico de la
Masonería. Tres volúmenes. Buenos Aires, 1962.

Fray Servando Teresa de Mier, Selección, notas y prólogo de Edmundo O'Gorman
México, 1945.
'
FUENTE_: Vicente de la, Historia de las sociedades secretas antiguas y modemas en
Espana. Tres volúmenes. Nueva edición, Barcelona, 1933. (La primera edición apareció en 1870-1871.)
GoNzÁLEZ, José Eluterio, Biografía del benemérito mexicano D. Servando Teresa de
Mier Noriega y Guerra, Monterrey, dos ediciones: 1876 y 1897.
GuzMÁN, Martín Luis, Mina el Mozo, héroe de Navarra, Madrid, 1932.
MATEos, José María, Historia de la Masonerla en México desde 1806 hasta J884 México, 1884.
'
MrQUEL I VEROÉs, José María, Diccionario de Insurgentes, México, 1969.
TIRADO Y ROJAS, Mariano, La Masonerla en España. Ensayo hist6rico. Dos volúmenes.
Madrid, 1892-1893.

Artículos
GARCÍA GuTIÉRREZ, Jesús, "Eclesiásticos mexicanos masones". Revista Lectura. M'ex1co,
·
D. F., Marzo lo. de 1954.
PÉREZ_ GoYENA, A., "La masonería en España durante la Guerra de la Independencia" .
Revista Raz6n y Fe. Madrid, Diciembre de 1908.
RANOEL, Nicolás, "Cuatro diálogos insurgentes". Boletln del Archivo General de la
Naci6n. México, D. F. Tomo III, número 3, julio, agosto, septiembre de 1932.

520

1-IA HABIDO EN LA Historia ilustres generaciones de intelectuales o de artistas.
Son una minoría selecta y privilegiada que ha dejado huella inmarcesible a
la posteridad. Recordamos desde luego la famosa generación española del 98,
cuya proyección llega hasta nuestros días.
Surge la misma, en la madre Patria, bajo signos evidentes de inquietud
política, de desasosiego y de graves problemas nacionales: pérdida en sus
colonias, malestar social, decaimiento de la cultura y escepticismo o desorientación en la voluntad cívica.
Con profundas diferencias de estilo y de contenido, pertenecen a ella, estos
insignes escritores: Azorín (seudónimo Literario de José Martínez Ruiz), Pío
Baroja, Ramiro de Maeztu, Ram6n del Valle lnclán, Antonio y Manuel Machado, Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós.
Recordemos otra ilustre generación española: la del Siglo de Oro de la
que formaron parte, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, e Isabel la Católica.
Miguel de Cervantes Saavedra, es el más grande genio de la literatura castellana. Habría que citar también a Gracia y a Góngora, que encarnan perfectamente el fenómeno de culturización de la literatura. En el Teatro habría
que citar además de Lope de Vega, a Tirso de Molina y a Ruiz de Alarc6n.
En México, la generación de intelectuales de
rista, tiene una significativa importancia. A ella
po, Francisco Zarco, Ponciano Arriaga, Ignacio
Valentín Gómez Farías, León Guzmán y Juan

la Reforma, en la época juapertenecieron Melchor OcamRamírez, Ignacio Altamirano,
Antonio de la Fuente.

521
,

�Las urgencias de la lucha libertaria contra el enemigo, les impidió dar de
sí todo lo que tenían. Más que intelectuales, fueron gigantes en sus combates
por la defensa de nuestra Nación. Hombres honestos, ejemplos de decencia
y de patriotismo.
Nuestro distinguido historiador, don José P. Saldaña, en artículo que publicó en el número 19 de la Revista Humánitas, con el nombre de "Próceres
de b Rf'forma y de la Intervención Francesa", habla de ellos diciendo:
"Es mi propósito formar una especie de galería de los personajes que con
su esfuerzo, talento y patriotismo contribuyeron al triunfo de la República en
tiempos aciagos. Considero de elemental justicia divulgar los actos de quienes,
sin cuidar sus intereses personales, dedicaron su vida en pro de una causa
que significaba la libertad y la restauración del Gobierno Constitucional seri:imente amenazado."
Invocamos también a la célebre generación del Ateneo, también en México, que son los precursores intelectuales de la Revolución Mexicana. Podríamos citar los nombres esclarecidos de Antonio Caso, José V asconcelos, Alfonso
Reyes, Pedro Enríquez Ureifo, Julio Torri, Jesús A cevedo, Eduardo Colín y
Enrique González M artínez.
Este grupo empezó a destacarse desde 1906. Fue el más brillante de nuestra
Patria desde el punto de vista intelectual, por la preparación y talento de sus
miembros, por la conciencia que tuvieron de los problemas nacionales y por
la alta calidad artística y literaria de las obras que formularon.
Trataron de elevar la calidad espiritual del mexicano, enseñando que la
auténtica educación tiene que tener una base filosófica. Combatieron el
positivismo de la época del Gral. Díaz, que había enseñado que la experiencia
es la fuente de conocimientos y abrieron puertas anchurosas al espíritu. Ya
estaba en su mente una finalidad política trascendente, el justo encauzamiento
de la Revolución Mexicana, de la cual fueron antecesores.
Ya hemos dicho que las historias modernas más que relatar sucesos políticos, son historia de la cultura. Habluemos ahora de la generación de 1915,
que corresponde a la época armada de la Revolución Mexicana y que produjo
los siete sabios de México: Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea
y Leyva y Alberto V ázquez del Mercado.
Todos ellos eran estudiantes de Derecho, en la antigua Facultad Nacional
de Jurisprudencia, ubicada en las Calles de San Ildefonso y Guatemala, en
la ciudad de México. Cuando se graduaron fueron eminentes profesionales

del Derecho. Todos con diversas trayectorias, pero distinguidos en las especialidades que cultivaron. Su obra fue individual, no de conjunto y en lo
personal dejaron una huella perdurable y trascendente.
En eso se distinguen de los miembros de la generación de intelectuales de
la Reforma y del Ateneo, que sí trabajaron en equipo y en forma conjunta.
Es poca la literatura sobre el particular. Sólo hemos encontrado el libro de
Luis Calderón Vega Los Siete Sabios de México y de Enrique Krauze Caudillos Culturales de la Revolución Mexicana.
De los siete sabios se sigue hablando, como una leyenda y tradición romántica o sentimental, en la Facultad Nacional de Jurisprudencia, sobre todo
entre universitarios. Tuvo sus maestros, que lo fueron José Vasconrclos y
Antonio Caso, los dos Rectores de la Universidad Nacional de México.
Luis Calderón Vega ha escrito, en su obra citada: "Tal vez cuando el
tiempo avance un poco más y se despejen de bruma los caminos por los que
han peregrinado el pensamiento y las corrientes universales de la Historia,
pueda advertirse no sólo semejanza de ésta con aquélla todavía casi desconocida entre nosotros, de los Fournier, de Masis, de los Maritain, de Psicharu.
de Peguy, de Valery, que tan cerca estuvo del gran Maurice Barrés, como
la nuestra del 15 lo estuvo de Henríquez Ureña y que tuvo su Renán y su
Bergson, como la mexicana de 1915 tuvo su Vasconcelos y su Caso".
Hablaremos ahora del marco revolucionario de la época en 1915, nada
favorable al nacimiento y desarrollo de la cultura, lo que aumenta los méritos
de ellos. El ejército convencionalista, con una columna de 50,000 hombres
acababa de hacer su entrada a la ciudad de México el 6 de diciembre de 1914.
Al frente de ella, los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata que la
encabezaron en briosos corceles, Villa, con su uniforme azul de Gral. de División y Zapata con un elegante traje de charro. El Gral. Felipe Ángeles al
frente de la artillería.
El poder de este ejército estaba en Guadalajara, Toluca, Puebla y Tlaxcala y buena parte del país. Era Presidente de la República el General
coahuilense Eulalia Gutiérrez, surgido de la convención de Aguascalientes.
En el ámbito educativo, Antonio Caso es elegido Director de la Escuela
Nacional Preparatoria, siendo Ministro de Instrucción Pública el Lic. José
Vasconcelos. El Presidente Provisional Eulalio Gutiérrez, asiste al acto de
toma de posesión que tuvo lugar en el anfiteatro de la Preparatoria junto
con el Ministro, acto que tuvo lugar en los primeros días de enero de 1915.
Es significativo el hecho de que dichos ilustres valores de la cultura mexicana,

522
523

�fueron honrados por la Revolución y fueron maestros de los siete espigados
jóvenes que constituyeron la generación de los siete sabios.
El 16 de enero de 1915, deja el poder el Gral. Eulalio Gutiérrez, y por
acuerdo del Gobierno de la Convención lo sustituye el Gral. Roque González
Garza. El 26 de enero se traslada el ejército convencionalista de la ciudad de
México a la de Cuernavaca.
Las fuerzas de Carranza al mando de Alvaro Obregón, ocupan la ciudad de
México el 28 de enero de ese año. Se consolida el ejército constitucionalista
Y recuperan Guadalajara, Puebla y Tlaxcala. El 6 de abril de 1915, tiene
lugar la célebre batalla de Celaya que decide la suerte de la Revolución, en
favor del insigne caudillo de Cuatro Ciénegas.
Este es el marco histórico y revolucionario en que empezaron a actuar los
siete sabios de México. Debo aclarar que este mote al principio fue expresado
con un sentido peyorativo, pero luego con todo respeto, cuando se empezaron
a destacar los miembros de este grupo.

ORIGEN DE ESTE NOMBRE
Este nombre provino, de que sus siete integrantes, acordaron fundar el 5
de septiembre de 1916 una sociedad llamada "Sociedad de Conferencias y
Conciertos", con el fin de propagar la cultura entre los estudiantes de la
Universidad Nacional de México.
He aquí transcrito el documento original:
"En la ciudad de México, a los cinco días del mes de septiembre de
mil novecientos diez y seis y siendo las once de la mañana, se reunieron
en la biblioteca de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, los señores
Alfonso Caso, Antonio Castro, Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo
Toledano, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea y Alberto V ázquez del
Mercado y acordaron:
I. Fundar una sociedad con el fin de pro.bagar la cultura entre los
estudiantes de la Universidad Nacional de México.
II. La sociedad se llamará "Sociedad de Conferencias y Conciertos".

524

III. Constituirse en socios fundadores reservándose el derecho de
invitar a las personas que den conferencias.
Y para constancia firmaron la presente los que en el acto intervinieron.
Manuel Gómez Morín

Teófilo Olea y Leyva

Vicente Lombardo Toledano

A. V ázquez del Mercado

Antonio Castro Leal

Jesús Moreno Baca
Alfonso Caso."

PETICIÓN DE AUTONOMfA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO
Con fecha 4 de octubre de 1917, suscribieron un documento por el cual
solicitaron de la H. Cámara de Diputados la Autonomía de la Universidad,
con recursos que le proporcionara el Gobierno de la Federación, pero libre en
su régimen interior y sin más obligación de esta Casa de Estudios, que la de
rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al Congreso de
la Unión.
He aquí transcrito el documento original que comprueba lo anterior:
"Los que suscribimos, firmantes del Memorial presentado por los
profesores y alumnos universitarios a esa H. Cámara de Diputados, para
que fuera rechazado el acuerdo de la H. Cámara de Senadores, que
incorporaba el Departamento Universitario al Ministerio de Gobernación, a Uds. respetuosamente decimos:
Que teniendo el referido Memorial por fin inmediato mostrar las
importantes razones que existían contra el acuerdo del Senado, no dejaba reconocer que, como decía en la página once 'La existencia de la
Universidad con recursos que le proporcione el Gobierno de la Federación, pero libre en su régimen interior, no sólo es constitucional sino que
además en el ideal al cual debe tender la instrucción pública superior
en todo país civilizado.
Que estando enterados de que la opinión y el buen juicio de los
miembros de esa H. Cámara conoce el valor de las razones que militan
en pro de la autonomía universitaria, teniendo, además, en cuenta que

525

�algunos ciudadanos diputados consideran factible que tal instituci6n
viva independiente con los fondos que le suministre el Estado.
A Uds., respetuosamente pedimos, que al considerar el artículo relativo de la Ley Orgánica de las Secretarías de Estado, acuerden, si lo
juzgan viable, la autonomía de la Universidad, sin más obligación que
la de rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al
Congreso de la Unión.
México, a cuatro de octubre de mil novecientos diez y siete.
Vicente Lombardo Toledano

Teófilo Olea y Leyva

Antonio Castro Leal

Alfonso Caso

M anu, l Gómez Morín

Alberto Vázquez del Mercado

9

A la H. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión."

CARACTERÍSTICAS COMUNES DE SUS COMPONENTES

,.

tado Federal y Gobernador de Puebla; Vázquez del Mercado, Secretario General del Departamento del D. F. y Ministro de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, habiendo renunciado valientemente a este puesto cuando se
violó por el Gobierno de Ortiz Rubio, la suspensión concedida en un amparo
al Lic. Luis Cabrera, quien fue arbitrariamente desterrado del país.
Gómez M orín, fue Oficial Mayor y Secretario de Hacienda y Crédito Público, donde organizó y modernizó el sistema fiscal mexicano; Olea y Leyva,
Ministro de la Suprema Corte de 1940 a 1955, año de su muerte y Castro
Leal, 2demás de Rector fue Diputado Federal.

Dos de ellos, fundaron y encabezaron partidos políticos nacionales: Lombardo, el Partido Popular con ideario de izquierda y Gómez M orín, el Partido
Acción Nacional, con un pensamiento moderado, pero abierto al progreso y
a la transformación social.
Se distinguieron singularmente todos ellos en la vida de nuestro país, a la
que enriquecieron con su trabajo y su esfuerzo: Cano, como arqueólogo,·
donde alcanzó fama internacional por sus descubrimientos en Monte Albán,
Oaxaca; Lombardo, como dirigente obrero, fue el primer Secretario General
de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y Presidente de la
Confederación de Trabajadores de la América Latina ( CTAL) .

Todos ellos eran estudiantes de Derecho en la Facultad Nacional de Jurisprudencia en el año de 1915, en que ingresaron a ella, por lo que contarían
con 16 o 17 años. El menos conocido de todos, por haber muerto trágicamente,
en plena juventud, fue Jesús Moreno Baca. Por eso, Lombardo Toledano en
forma irónica y simpática decía: "Los siete sabios eramos seis".

Vázquez del Mercado, ha sido uno de los más insignes catedráticos de
Derecho Mercantil en México, con un acendrado prestigio nacional e internacional, autor de leyes de la materia y consejero de altos funcionarios públicos. Gómez M orín, fue reconocido como uno de nuestros más brillantes
economistas y autor de leyes fiscales y hacendarias que todavía están vigentes.

Principiaron como juristas, pero luego se extendieron a otras disciplinas
tales como la Filosofía, la Ética, la Economía, la Arqueología y a diversas
ramas del Derecho, según su vocación. Podemos considerar que todos fueron
revolucionarios, porque combatieron ideológicamente a los intelectuales de
mentalidad porfiriana y reaccionaria.

Olea y Leyva, fue uno de los mejores Ministros de la Suprema Corte, cuyas
tesis doctrinales fueron la base de tesis jurisprudenciales que actualmente
siguen aplicándose y Castro Leal, Diplomático, literato y crítico literario, que
llegó a ser Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua y uno de nuestros más preclaros hombres de letras, pensador talentoso y profundo promotor
de empresas de alta cultura.

Tres de ellos fueron Rectores: Caso, Gómez Morín y Castro Leal. Fueron
distinguidos catedráticos universitarios: Caso, de "Teoría General de Derecho";
Lombardo, de "Derecho de Trabajo"; Gómez Morín, de "Derecho Público";
Vázquez del Mercado, de "Derecho Mercantil"; Olea y Leyva, de "Derecho
Penal" y Castro Leal, de "Literatura".
Llegaron a ser altos funcionarios públicos: Caso, además de Rector y Director del Instituto Nacional Indigenista, fue el primer Secretario de Bienes
Nacionales en tiempos del Presidente Miguel Alemán; Lombardo, fue Dipu-

526

No cabe duda que esta generación de intelectuales de 1915, conocida popularmente como "los siete sabios de México", ha sido una de las más valiosas, constituyó una reunión de varones ilustres que lucharon por las mejores
causas de la patria, teniendo las mejores cualidades para ello.
Al lado de los grandes próceres del movimiento armado de 1910, que
encabezó el apóstol Francisco l. Madero y que continuaron Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas, se les puede clasificar con toda justicia, entre los
caudillos culturales de la Revolución Mexicana.

527

'

�EL PLAN DE LA LOBA

Juan FIDEL ZoRRILLA
Universidad Autónoma de Tamaulipas

DuRANTE LA DOMINACIÓN española en México, particularmente en los últimos
años del siglo XVIII y en lo correspondiente al XIX empezó a enfrentarse
el gobierno colonial a incipientes problemas de contrabandos provenientes de
los Estados Unidos y América del Sur, generalmente por la vía marítima. No
obstante el monopolio comercial de los puertos de Veracruz y Acapulco, estructurado vigorosamente y calcado del sistema español peninsular, las autoridades de Nueva España se esforzaron para abatir con fuertes castigos y
diversas medidas la ilegal introducción de mercancías y hasta de materias
primas que aparecían en los mercados de diversas poblaciones de la Nueva
España. Esto es sabido y algunos documentos con que contamos en Tamaulipas así lo testifican; señalándose como dato curioso la preocupación de las
autoridades coloniales expuestas al gobierno de Nuevo Santander, ya en 1810,
sobre la entrada a Nueva España de un contrabando de libros encomíasticos
de la insurgencia continental provenientes de Venezuela.
Ramos Arizpe llamó escandaloso el monopolio del puerto de Veracruz y su
célebre memoria lo calificó como expresión de un sistema mercantil que fue
"el azote más terrible y cruel que han sufrido las Américas"; clamando por el
libre comercio y la apertura "de los puertos de Brazo de Santiago, Soto la
Marina, Altamira y Tampico" en el litoral de Nuevo Santander. El proteccionismo al decadente comercio español no fue negociable durante la época
colonial. El contrabando, en muy reducida expresión, y las licencias de los
virreyes a determinados comerciantes para introducir mercancías prohibidas,
fueron las grietas de la rígida regla monopolística en materia de puertos,
señalada por algunos autores como una de las causales de las guerras de
independencia en América.

529
humaniw-34

�Al consumarse la independencia el territorio nacional ubicó su frontera del
noreste, de acuerdo con el tratado Adams-Onís, en el límite entre Texas y
Louisiana, provincia é~ta que fue adquirida por los Estados Unidos desde
principios del siglo XIX por compra al gobiemo de Napoleón Bonaparte;
pero cambió la situación radicalmente al determinarse la anexión de Texas
a la Unión Americana y quedar establecido en 1848, por virtud del Tratado
de Guadalupe, Hidalgo, el límite noreste de México en el Bravo, corriéndose
arbitraria e injustamente a esta corriente el lindero entre Texas y Tamaulipas
que siempre había sido el río de las Nueces desde su embocadura hasta la
confluencia del Arroyo Atascosito. Fue así como al iniciarse la segunda mitad
del siglo XIX el estado de Tamaulipas se encuentra con una superficie reducida y su límite septentrional estirado hacia el sur hasta el Bravo, siendo el
menoscabo precisamente la llamada franja del Nueces o Área Mesteña, caracterizada económicamente, entonces, por su riqueza ganadera. La pérdida
territorial de Tamaulipas se estimó por Apolinar Márquez en 3,743 leguas
cuadradas.
Un cúmulo de consecuencias econom1cas y sociales gravitaron sobre la
línea fronteriza mexicana de Tamaulipas con los pujantes Estados Unidos,
destacando como puntos neurálgicos al desarrollo de diversas poblaciones texanas en la margen izquierda del Bravo, un creciente contrabando, robos
de ganado y ataques frecuentes de bandas de apaches, comanches y forajidos.
Las villas y rancherías del norte de México y particularmente las de Tamaulipas fueron asaltadas con encono desde el año 1836, coincidentemente con
la guerra de Texas, diezmando estas depredaciones la ganadería en ambos
lados del río Bravo, padeciendo los rancheros mexicanos y sus familias el
impacto brutal de las violentas incursiones de la barbarie. El área municipal
de Guerrero, por ejemplo, sufrió sesenta asaltos de indios enemigos y en
la jurisdicción de Mier los daños resultantes de los ataques fueron enormes,
como se aprecia en el informe de la comisión pesquisidora de la frontera
del norte que consagró una importante sección de su investigación a la guerra
con los indios en Tamaulipas, desde 1848. Relata el historiador regional
Lorenzo de la Garza, por ejemplo, el asalto de 600 indios al rancho de "Los
Moros" del municipio de Guerrero, en el que fue allanada y quemada la
casa principal, sufriéndose sesenta y dos bajas entre muertos y heridos de
ambos sexos, muriendo en el combate el dueño del rancho Miguel Benavides
y su familia, en la que había niños y su hermano Nepomuceno. Miguel Benavides era subprefecto de Guerrero y persona altamente estimada en el municipio, lo que inspiró a la musa popular en célebre corrido que en uno de sus
versos dice: "Cinco leguas del lugar, año de mil ochocientos cuarenta y cuatro
contados llegan aquellos malvados como enemigos violentos, con renegridos
530

intentos a la casa y la quemaron, y con la gente acabaron, en el rancho de
'Los Moros' ".
En referencia a estos ataques de la llamada "comanchería", Francisco
Gómez Palacio, procurador general y secretario de gobernación en el gobierno
de Juárez, en su dictamen sobre reclamaciones de indemnización por depredaciones de los indios, señaló como una realidad "las invasiones de los indios
a México, que los Estados Unidos nunca reprimieron, con todo su colosal
poder, casi- han cesado por los esfuerzos del pobre, débil y desvalido pueblo
de la frontera de México; viniendo así a resultar probado de que la bendición
de que hablaba el presidente Polk nunca lo recibió México de una mano
extranjera, sino que después se la ha procurado él solo . .. ".
Por virtud de la fijación de la nueva línea fronteriza del norte de México,
el gobierno federal decretó en 1848 la división en tres secciones de la frontera,
correspondiendo las de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas a la sección
oriente, con el propósito de crear nuevas aduanas en dichas áreas. En cumplimiento de una ley de la materia decretada el 24 de noviembre de 1849
se expidió en julio de 1850, siendo secretario de hacienda Manuel Payno, el
Reglamento para el Contra-Resguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Fue
pues evidente el interés gubernamental por organizar el sistema aduanal y
evitar el creciente contrabando y sus graves consecuencias en el norte de la
república. Para el contra-resguardo de Nuevo León y Tamaulipas se dispuso
integrarlo con un comandante, diez tenientes y cincuenta guardias siendo
sus funciones fundamentales impedir el contrabando y la evasión de los derechos arancelarios de importación, así como evitar la exportación ilícita de oro,
plata y moneda circulante, lo que derivaba en gran parte del auge de nuestra
minería y del prestigio de la casa de moneda o ceca de México.
Tres factores, dice el autor César Sepúlveda, "conspiraban para que perdurase una grave intranquilidad en la región: 'la Zona Libre, las incursiones
de los bandidos y las depredaciones de los indios' ". Esta desafortunada situación se relacionó con importantes acontecimientos políticos sucedidos en
el norte de Tamaulipas que generaron una rebelión local exteriorizada el
12 de septiembre de 1851, con la expedición del llamado "Plan de La Loba"
y las acciones de guerra a que después hacemos mención.
Antes de referirme a la rebelión citada, recordaré en breve repaso, lo que
fue la Zona Libre y las consecuencias económicas de su creación. Por Zona
Libre fronteriza se entendió una franja del territorio nacional de cuarenta
kilómetros de anchura en la margen derecha del río Bravo desde Nuevo
Laredo hasta su desembocadura en el mar, o sea que inicialmente se concedió

531

�únicamente a la frontera de Tamaulipas, habiendo sido decretada por el
gobierno local el 17 de marzo de 1858 y confirmada por decreto del congreso de la unión el 3 de julio de 1861. Es de aclararse que la determinación
de la zona libre fue posterior a los acontecimientos que relatamos en este
trabajo, pero las disposiciones relativas al tratamiento a dicha área recóñoceñ
como antecedentes las franquicias aduanales que concedió el presidente
José Joaquín Herrera en 1849 y las tarifas del arancel Ávalos que expidió
en Matamoros el general Francisco Avalos, a raíz de los combates derivados
del Plan de la Loba. De paso diremos que en 1870 se extendió el beneficio de la zona franca a Nuevo León, Coahuila y Chihuahua y que no fue
sino hasta 1905 cuando el ministro porfirista Limantour dio por extinguida
la franquicia territorial.
Evidentemente, las franquicias primero y después la zona libre, permitieron
un amplio desarrollo para la frontera tamaulipeca, no siempre visto con
buenos ojos por los vecinos del norte. Baste para ello mencionar el dato que
proporciona Francisco R. Calderón en su obra sobre la vida económica en
el siglo XIX de la historia de México dirigida por Cossío Villegas, en la
que se señala el incremento demográfico de Matamoros, Camargo, Mier y
Laredo que tenían 18,000 habitantes en 1858 y para 1862 contaban con
50,000 almas. Otro dato que nos permita comprender el incremento económico de la zona fronteriza se refiere al monto de las importaciones por
la Aduana de Matamoros, cuya cifra global anual fue de $ 1,075.000.00 en
1848 y ascendió a $ 4,595.000.00 para 1859, correspondiendo un 80% al
algodón, explicable el dato porque e~ ese tiempo México no producía el algodón que consumía. El beneficio económico de la frontera, determinado en
esos tiempos por el régimen fiscal aduana!, es el "quid" de la cuestión que
nos permita desentrañar la situación de inestabilidad reinante en el norte
Je Tamaulipas después de la guerra de intervención americana, situación que
mot!vó la rebelión de La Loba y otros acontecimientos que a la misma se
constelan.
Es de señalarse también como antecedente de los problemas aduanales de
Tamaulipas que el 10 de marzo de 1845 la Asamblea Departamental de la
entidad protestó ante las autoridades de la nación contra la permanencia
del decreto del 11 de abril de 1837 que concedía a Veracruz el privilegio de
ser el único puerto de depósito en la república, beneficio que consistía en
conceder plazos y facilidades para el pago de derechos a contar de la salida
de los almacenes. Este privilegio colocaba en desventaja comercial a las
poblaciones fronterizas de Tamaulipas.
532

Era alcalde de Matamoros el año de 1851 el coronel graduado de caballería Rafael M. Quintero, de la opulenta familia Quintero del sur de Tamaulipas, quien fue participante activo en la defensa de la ciudad; fungía
como gobernador de Tamaulipas Jesús Cárdenas, gobernador del estado en
dos ocasiones: del 18 de septiembre de 1848 al 17 de agosto de 1851 y
nuevamente, del 30 de septiembre de 1851 al 19 de noviembre de 1852, mediando un breve interinato del general Antonio Canales Rosillo. Cárdenas
pertenecía al grupo político Canales-Molano a quien se atribuyó el asesinato
del cacique y gobernador inmediato anterior Francisco Vital Femández. A
su vez el grupo Canales-Molano estaba vinculado políticamente con el general
Mariano Arista, a la sazón presidente de la república. La política de Tamaulipas se encontraba ese año firmemente relacionada con la nacional; siendo
de agregarse que con el asesinato de Francisco Vital Femández en 1850,
habían salido del mapa direccional de Tamaulipas los Fernández, cuya poderosa familia influyó en la entidad y gobernó gran parte del periodo comprendido entre 1821 y 1848. También de paso diremos que el citado alcalde y
coronel Rafael M. Quintero murió en defensa de los principios de la Reforma
frente a Tampico en 1858.
La Loba es una localidad del municipio de ciudad Guerrero, Tamaulipas,
habiéndose redactado allí el día referido, por un grupo de civiles, vecinos
de la municipalidad, un plan de doce puntos en el que se planteó la reforma
de la constitución federal, la expulsión de las tropas permanentes, la lucha
contra los indios bárbaros, la participación de los estados fronterizos y la
futura fQrmación de un gobierno provisional, sin idea de "anexación", así
lo dice el plan, para los estados que lo adoptasen. La palabra "anexación"
da idea de haber sido traducida del inglés "annexation". Por otra parte, y
este es un interesante aspecto del manifiesto de La Loba, se dedicaron cuatro
puntos a la situación aduanal. Los puntos son como sigue:
"5o. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación
sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan de un cuarenta
por ciento sobre aforo.

60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando, que
lo hacen delito criminal e imponen multas proporcionadas: baste la pérdida
de los efectos sin más responsabilidades y del producto de éstos que se forme
un fondo con el objeto exclusivo y sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera del Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.
533

�80. Se establecerá una aduana fronteriza para el comercio extranjero en
la Villa de Reynosa".
El propósito de la rebelión, confesado en el plan, principalmente tendía
a modificar el régimen aduana! y favorecer económicamente la región fronteriza, lo que al decir del historiador matamorense Elíseo Paredes Manzano,
le confirió al movimiento una gran popularidad en sus inicios. Otro historiador
de la misma ciudad fronteriza, Florentino Cuéllar, abunda en la misma opinión diciendo: "Todavía en nuestra lejana niñez oímos los corridos que
ensalzaban a Mariano Reséndez y otros valientes fronterizos, que se batían
con el contraresguardo aduana! y jamás escuchamos", agrega, "un rápsoda
popular ensalzando al gobierno". La popularidad de la rebelión se perdió
al ser atacado Matamoros, tanto porque las fuerzas de Carbajal contaban
en sus filas con buen número de filibusteros, como por la violencia de los
combates y los graves deterioros a la ciudad en la lucha por las calles.
Volviendo al texto del plan encontramos que el punto tercero es de carácter
federalista en tanto que propone reformas a la constitución a efecto de
reservar "a los estados todos los poderes y goces no concedidos expresamente
al gobierno federal", expresando, uno de los principios básicos del sistema
federalista. Se impone comentar que al publicarse el Plan de La Loba estaban
en vigor la Constitución y el Acta Constitutiva de 1824 por virtud del Acta
de Refo1ma de 1847,, de suerte que la petición del punto tercero resultaba
inútil y demuestra el desconocimiento, por parte de los líderes de la rebelión,
de la situación jurídica constitucional del país en la época.
Encabezó la lista de lugareños comprometidos en el Plan de La Loba el
teniente coronel José María Canales, sin aparecer en la misma el general
Carvajal, pero fue éste el alma de la rebelión y quien dirigió el movimiento
militar.
Quién era Carvajal. Nació don José María en San Antonio de Béjar en
1810, cuando Texas formaba parte de la Nueva España, yéndose a radicar,
aún niño, en 1813, al estado de Kentucky donde trabajó como aprendiz algún
tiempo en un taller de curtiduría, para después trasladarse a Bethany, Virginia, y estudiar allí en el colegio dirigido por el educador Alejandro Campbell. De regreso a Texas se le relaciona con la lucha aparentemente federalista
de los texanos, pero al desenvolverse los acontecimientos, tal como sucedió,
Carvajal viajó a territorio mexicano y lo encontramos en 1840 en Laredo y
en Guerrero formando parte del comité directivo de la república del Bravo,
de lo que después hablaremos. Luchó contra la invasión norteamericana en
1846 y en 1851 dirigió las operaciones de la rebelión de La Loba. Inquieto

534

personaje, durante la intervención francesa se distinguió; fue gobernador de
San Luis Potosí y gobernó Tamaulipas en dos ocasiones: de 1864 a 1865 y
en 1866, habiendo entrado a la plaza de Matamoros cuando capituló Mejía
como consecuencia de la Batalla de Santa Gertrudis. Su esposa Refugio de
León, fue hija de Martín de León fundador de Victoria, Texas. Murió
Carvajal en Soto la Marina en 1873.
Los proyectos de la llamada República del Bravo y de una supuesta República de la Sierra Madre constituyen antecedentes de la sublevación de
La Loba, por lo que me referiré brevemente a dichas amenazas a la integridad territorial de México. Al finalizar la década de los treintas un grupo de
líderes del noreste, encabezados por Canales Rosillo, Francisco Vidaurri
Villaseñor, Juan N. Molano, Manuel María de Llano, Jesús Cárdenas y
Carbajal orientó sus actividades a la defensa del federalismo, suprimido después de la expedición de las Siete Leyes Constitucionales de 1836 y la declaración de independencia de Texas. Este grupo federalista que extendía su
radio de acción hasta Lipantitlán, cuartel de Canales Rosillo localizado dentro
de lo que hoy es territorio de Texas, proclamó la república del Bravo en
enero de 1840, fijando como sede del consejo directivo de la naciente organización política, primeramente a Laredo y después a ciudad Guerrero. La
república del Bravo fue efímera, después de breves luchas se extinguió al
rendirse las fuerzas de Antonio Canales Rosillo al general Arista en las
inmediaciones de Saltillo, reconociéndosele al militar rebelde el grado de
teniente coronel. La escisión pudo ser de graves consecuencias y aún cuando
temporalmente amenazó la unidad nacional, es de tenerse en cuenta que uno
de los propósitos en la creación de esta entidad, fue establecer el límite de
Texas en el Río Nueces y no en el Bravo, como arbitrariamente lo fijaron los
texanos y después, mediante anexión lo reconocieron los Estados Unidos.
Es conveniente señalar que Canales Rosillo, en 1842, actuó patrióticamcnte
al derrotar a la fuerza armada expedicionaria texana autorizada por Samuel
Houston para invadir Tamaulipas, cuyos contingentes fueron batidos y derrotados por completo en el caserío de Mier, el día de Navidad de ese año.
En cuanto al otro proyecto, el de la República de la Sierra Madre, en 1849
se acusó al gobernador tamaulipeco Jesús Cárdenas de pretender independizar
el estado. Se dijo que trataban de expulsar ciudadanos sin mayores trámites
y obstaculizar las labores del congreso local en complicidad con José María
Carvajal, concatenando todas estas acusaciones a una fantástica conexión
con un comisionado texano de cazadores de búfalos y con los señores Francisco
Merkes y John West, quienes, se decía, preparaban en Tampico una sublevación y se interesaban, en representación de ciertos sectores de la política

535

�norteamericana, en el proyecto de una supuesta república de la Sierra Madre.
Esta imputación fue negada oficial y enfáticamente por el gobernador Jesús
Cárdenas, atribuyendo la versión a su enconado enemigo político Francisco
Vital Femández. En el pretendido proyecto escisionista fue envuelto también
el propio general Arista, interesado, según los acusadores, en anexar parte
del territorio mexicano a los Estados Unidos, como sucedió antes con Texas
y especular en grande con terrenos localizados en la zona norte de Tamau!ipas, adjudicándose también complicidad a Antonio Canales Rosillo. Después
se atribuía a Santiago Vidaurri participación en estas conspiraciones con el
mismo propósito.
Considero que no hay pruebas suficientes para respaldar históricamente
estos cargos que reposan fundamentalmente en un ejemplar del periódico
Picayunne de Nueva Orleáns y en una referencia de Paulo Arrangoiz sobre
la opinión de Arista. Otros papeles relacionados con este proyecto, invocados
para insistir históricamente en su ilación, consisten tanto en la publicación,
de un periódico en Brownsville llamado El Río Bravo, en julio de 1848, en
la que habló de la declaración de independencia de siete estados septentrionales a partir de la Sierra Madre; como un asiento en El Diario del Presidente Polk, donde refiere haber tenido conocimiento, por el secretario de
estado, de un proyecto de ciudadanos de los Estados Unidos, hostil a nuestro
país, para sublevar las provincias del norte de México y establecer la nueva
república. Lo cierto es que el supuesto proyecto de la república de la Sierra
Madre sólo sirvió de plataforma para severos ataques políticos en un período
comprendido de 1848 a 1855 y que las noticias sobre el mismo, cuando mucho,
podrían conducimos a considerar que se trató de intenciones no plasmadas
y ambiciones que no encontraron eco.
Las acciones militares importantes de la rebelión fueron tres: la ocupación
de Camargo el 20 de septiembre de 1851, el asalto a Matamoros en octubre
del mismo año y la batalla del río San Juan del 21 de febrero de 1852.
El asalto a la ciudad de Matamoros se inició el 20 de octubre del referido
año de 1851 retirándose los atacantes el día 30 del mismo mes, estando la
defensa a cargo de la famosa brigada Avalos, al mando del general Francisco
Avalos, cuerpo militar que estuvo fuertemente apoyado por los elementos de
la Guardia Nacional de Matamoros a la que se incorporaron vecinos de es:i
comunidad.
El ataque a Matamoros lo dirigió el general José María Carvajal con
novecientos hombres, de los cuales trescientos eran filibusteros provenientes
de los Estados Unidos. El combate fue realmente enconado pues los rebeldes

536

llegaron a ocupar parte de la ciudad, un fortín y el edificio de la aduana,
siendo el clímax de la batalla el 22, día en que Carvajal intimó la rendición
de la plaza. Se rechazó la rendición y se luchó vivamente hasta el día 30,
logrando los defensores sostener y dispersar al enemigo, cuyos efectivos en
parte se retiraron a la orilla izquierda del río Bravo. El general Ávalos resultó
herido de una pierna y entregó el mando provisionalmente al coronel Nicolás
de la Portilla, habiendo sido herido también de una pierna y un brazo el
alcalde Quintero. El coronel Macedonio Capistrán, quien figuró en importantes hechos de la vida histórica de Tamaulipas, se distinguió en las acciones defensivas. Matamoros se salvó del asedio de Carvajal pero quedó muy
destruida pues, como dijimos, la lucha tomó cuerpo dentro de la ciudad y
el combate se caracterizó por su duración y violencia.
La segunda acción importante de esta rebelión, cuyo resultado fue definitivo, se desarrolló en la circunscripción de Camargo, cerca del Paso del
Azúcar, "en un terreno lleno de barrancas y bosques a la margen derecha
del río San Juan", lugar en que se posesionaron los rebeldes de Carvajal y
donde fueron abatidos por la célebre brigada Canales al mando del ·general
Antonio Canales Rosillo el 21 de febrero de 1852. Los insurrectos, según
el parte de Canales, componían una fuerza de cuatrocientos treinta y ocho
filibusteros, ochenta y cuatro mexicanos y una pieza de artillería de a doce;
es decir, según esta fuente, los rebeldes tenían una amplia mayoría de extranjeros, lo que durante mucho tiempo puso en predicamento la conducta de
Carvajal y sus propósitos. La brigada Canales y tropas del llamado ejército
permanente dominaron la situación desde el primer momento con las brillantes cargas del Batallón de Guardia Nacional de Ciudad Victoria, al mando
del comandante Juan Patiño; resolviéndose la acción con la retirada de los
rebeldes, quienes ya no se empeñaron en otra acción. Según el mismo parte
que se comenta, el batallón de Carvajal sufriendo la pérdida de 48 muertos
además de los que se ahogaron al tratar de cruzar el río San Juan, la brigada
Canales perdió cuatro soldados y siete jefes y oficiales muertos, resultando
heridos sólo nueve soldados. La acción del río San Juan puso fin a la rebelión de La Loba.
La defensa de Matamoros frente a los rebeldes de Carvajal fue exaltada
por el congreso del estado otorgándosele a la ciudad el título de "invicta
y heroica" y a su vez el congreso nacional le confirió el calificativo de "leal",
nombres que se han adherido a la tradición de esta urbe tamaulipeca.
La primera consecuencia visible del Plan de La Loba fue de carácter estrictamente arancelario, pues el general Francisco Avalos, encargado de la defensa de Matamoros, el 30 de septiembre del propio año citado expidió un

537

�uuevo arancel reformado, tratando de desvirtuar los motivos de la rebelión.
El proyecto de modificaciones al arancel se consultó con los comerciantes y
el ayuntamiento de la ciudad, aprobándose antes de empezar el asedio de la
plaza por Carvajal; se publicó su texto en español e inglés con el fin de darlo
a conocer ampliamente. La nueva tarifa alteró la establecida en 1845 y
permitió la introducción de materias primas y mercancías cuya importación
estaba prohibida. Desde luego resulta innecesario comentar la ilegalidad de
las reformas arancelarias, por no disponer el comandante de facultades para
dictarlas, pero ante la presión de los hechos, la peligrosa popularidad de la
rebelión en sus primeros pasos y la circunstancia económica de que en
Brownsville y lugares aledaños se encontraban en almacén mercancías para
enviar a México, valuadas entonces en tres millones de pesos, Ávalos no titubeó
y expidió las nuevas cuotas. El arancel Ávalos originó serias protestas de
comerciantes y autoridades municipales de los puertos de Veracruz y Taropico y el 14 de abril de 1852, el propio vencedor de Matamoros reimplantó
el arancel anterior legal, dejando sin efectos las reformas, enfrentándose nuevamente las autoridades aduanales a un contrabando irrefrenable.
Es así como podemos afirmar que la rebelión de La Loba y sus causales,
constituyeron antecedentes preciosos de la creación de la Zona Libre Fronteriza, cuya armazón legal justificó su supervivencia desde 1858 hasta 1905,
situación que permitió el desarrollo de las ciudades tamaulipecas que a lo
largo del río Bravo fueron guardianes celosos de nuestra nacionalidad frente
a los ataques de apaches, lipanes, comanches, forajidos y bandas armadas, en
un período que se prolongó por más de un cuarto de siglo a partir de
1835. Fue así también como el desarrollo de la frontera repercutió favorablemente en la ciudad de Monterrey, urbe que se asomaba al gran comercio
y a la industria con el respaldo vigoroso de una población dinámica y esforzada.
Para concluir, recordaré brevemente la época llamada de los algodones,
durante los años de la guerra de secesión en los Estados Unidos, comprendidos esos años dentro del periodo de la concesión de la Zona Libre. En
ese tiempo de auge del algodón y de utilización obligada de los puertos de
Matamoros y Bagdad por parte de los confederados en sus importaciones
y exportaciones, se aceleró el progreso de la frontera tamaulipeca, no obstante
los graves problemas internos que agobiaban al país. En la época de los
algodones se unieron a lo largo del límite con Texas la fantasía y la realidad,
convirtiéndose el curso inferior del Bravo en una ruta de bonanza comercial
por la que navegaron veleros y barcos de vapor desde su desembocadura
hasta Camargo, río arriba; como si el destino compensara en esa forma a los
pueblos fronterizos, los días amargos del desamparo y del acoso de enemigos
implacables.
538

APÉNDICE

TEXTO DE LA CARTA ENVIADA POR EL GENERAL
ANTONIO CANALES ROSILLO AL CORONEL D. H. W. HARNES

Señor coronel D.I-l.W. Harnes.-Lipantitlán, agosto 4 de 1840. -Muy
señor mío y amigo- He leído la carta de V. con el detenimiento que
merece, y mi contestación no debía ser otra que la demandada por el
honor ofendido, si no hubiera advertido que tal V'1Z una equivocación
de principios, o el poco conocimiento que V. tiene de mí y de mis paisanos, lo pudo haber obligado a ponerme tal comunicación. Toca a V.
por tanto aclarar sus ideas sobre estos puntos. Nosotros, señor coronel,
no hemos tomado las armas para vender, ceder, ni entregar nuestro
territorio a personas extrañas; nuestro objeto no ha sido otro que proporcionarnos un gobierno franco, ilustrado y filantrópico que haga la
felicidad de nuestra patria. Objeto tan noble nos ha arrastrado a abandonar nuestras familias e intereses, exponiendo nuestra existencia por
establecer aquellos principios. ¿Y después de tantos sacrificios, de tan
costo:,os trabajos y de las miserias de todo género a que la suerte nos
redujo, quiere V. señor coronel proponernos por premio de ellos que
hagamos una traición a nuestra patria? ¿Puede V. creernos capaces de
cometer tal vileza? Sin duda V. se ha equivocado midiendo a todos los
mexicanos con un mismo recelo. Mil veces a V. mismo y al presidente
manifesté mi opinión tanto en Austin como Galveston sobre el objeto
de su carta. ¿Qué mira pues ha llevado V. en reptírmelo? ¿Quiere V.
que yo lo haga respecto de mis principios? Pues óigalos V. Jamás he de
permitir bajo ningún pretexto que la bandera de Texas se enarbole
fuera de la antigua provincia de Texas. Para hacerlo tendrán que pasar
sobre nuestros cadáveres, y sobre todos los demás mexicanos; pues acerca
de este particular no existe entre otros división alguna. Si V. avanza

539

�sobre el Laredo tendrán que batirse con sección que mandé a ocuparlo
con expresa orden de no permitirle a V. la entrada. Sepa, V. pues,
señor coronel, que si no retrocede del objeto que me dice lo lleva al
Laredo, tendré que auxiliarme de las tropas centrales. Este es el único
caso en que puede dejar de ser federalista, porque el territorio y el honor
nacional, es sobre todo. No reses ni caballos puedo dar a V. si son con
el objeto que me las pide; si a mis órdenes y por su paga cuando la
haya, quieren venir algunos de los que componen esa fuerza, serán
bien recibidos, y asistidos con caballos y provisiones, de lo contrario
repito a V. que serán los primeros enemigos con que me veré obligado
a combatit. Espero su contestación y entre tanto aún puedo titularme
su amigo y S. Q. B. S. M .-Lic. Canales.
(DE LA TORRE, Toribio y Coautores, Historia General de Tamaulipas, edición del
Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T., Ciudad Victoria, Tamaulipas,
diciembre de 1975, p. 181).

4o. La representación nacional, a lo menos en el Senado, será igual
por Estados y elegido populosamente, aboliéndose la facultad del
Ejecutivo para nombrar Senadores.
So. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan
de un cuarenta por ciento sobre aforo.
60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando,
que lo hacen delito criminal e imponen multas desproporcionadas;
basta la pérdida de los efectos sin más responsabilidades y del
producto de éstos que se forme un fondo con el objeto exclusivo y
sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera de Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.

TEXTO DEL PLAN DE LA LOBA

Bo. Se establecerá una Aduana Fronteriza para el comercio extranjero
en la Villa de Reynosa.

Convencidos los que suscriben, todos vecinos de Ciudad GW!rrero del
Estado de Tamaulipas, de no ser atendidos por la representación nacional sobre las repetidas peticiones que han hecho a aquella Soberanía
por los conductos respectivos acerca de la alza de prohibiciones, baja
de arancel y protección, para que se reparen las continuas depredaciones de los bárbaros, ya insoportables, lo mismo que la opresión en
que '.}'acen, en virtud de restricciones, que unidas con la hostilidad de los
indios, completan la destrucción no sólo del pueblo de los que hablan
sino aun de toda la frontera, han acordado y decididos a sostener las
armas al contenido de los artículos siguientes:

9o. Los pueblos coligados bajo este Plan, se cometen a las autoridades
de sus respectivos Estados que lo secunden.

Jo. Las tropas permanentes serán expedidas del territorio del Estado
por ser perniciosas, opresoras e inútiles.
2o. El Ciudadano es inviolable en el goce de sus derechos y propiedades
y en el uso de sus opiniones; el poder judicial será sostenido en el
libre ejercicio de sus funciones, y ningún auxilio se tomará para
las fuerzas libertadoras sin ser pagadas.
3o. Para garantía de los derechos y soberanía de los Estados se requiere
la reforma de la Constitución Federal, reservándose a los Estados

540

todos los poderes y goces no concedidos expresamente al Gobierno
Federal.

JOo. Este movimiento es eminentemente nacional y liberal, de consiguiente los Estados y Pueblos que lo adoptan serán sostenidos por
las tropas libertadoras.
11 o. Parte de dichas fuerzas se destinarán permanentemente a hostilizar a los indios bárbaros hasta la pacificación completa de los
Estados fronterizos.
120. Estos pueblos no depondrán sus armas mientras no se conceda, y
valide todo lo contenido en los once artículos que proceden: Si el
Gobierno General se obstinare en negar la petición armada de esta
frontera que contiene todas las necesidades de toda la nación, los
Estados que adopten este Plan podrá1z organizar un Gobierno Provisional desechándose toda idea de escisión, o ane.tación y a efecto
de que este Plan tenga la publicidad necesaria, ha acordado esta
reunión dirigirse al Ilustre Ayuntamiento de esta Ciudad dejando
a su consideración y deliberación el modo de que se valga para
promulgarlo -Campo en la Loba, septiembre 3 de 1851. José
María Canales-, José María González Cuéllar, Rafael Uribe,

541

�Julián Villarreal, Juan Benavides Garza, Félix Flores, Juan Flores
Buentello, Antonio Ochoa, Manuel Flores, José María Leal, Gabriel Sáenz, Vicente Gutiérrez, Jesús García, Tomás Benavides,
Dionisia Guerra, Félix Lindo, Francisco Sáenz, Antonio Telek,
Pedro Díaz, Antonio Barrera, José Ma. Uribe, Apolinar Amézquita, siguen firmas. Ilustre Ayuntamiento de Ciudad Guerrero,
Septiembre 12 de 1851.

BIBLIOGRAFÍA

FRAY FRANCISCO RAM1REZ Y GONZALEZ
Primer Vicario Apostólico de Tamaulipas

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GoNzÁLEZ, Arturo, Historia de Tamaulipas, sin fecha ni lugar de impresión.

542

Lic.

CARLOS

GoNzÁLEz

SALAS

Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad de Tamaulipas.

I
TARDE o TEMPRANO había que emprender el esbozo del episcopado o estudio biográfico de los obispos que han desfilado por la mitra de Tamaulipas
y luego por la de las tres Diócesis a que ha dado lugar su desmembración.
Pero para comenzar por orden no podemos omitir a los dos personajes, el
primero obispo, el segundo simple fraile y sacerdote, que se encargaron del
gobierno eclesiástico de esta porción de la patria cuando, desmembrada a su
vez del Obispado de Linares (Monterrey), fue elevado al rango de Vicariato
Apostólico por Breve de S. S. Pío IX, expedido el 13 de agosto de 1861.
Sea en primer término el pergeño biográfico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas Fray Francisco Ramírez y González, primer obispo mexicano
consagrado en Roma y titular de Caradro.
Nació el 19 de diciembre de 1825 en la ciudad de León, Guanajuato. Fue
hijo de don Telésforo Ramírez y de doña Ambrosia González. Estudió latinidades con los padres del Oratorio de San Felipe Neri en la misma ciudad.
Sintiéndose llamado a la vida monástica entró al Convento del Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, vistiendo
el hábito de San Francisco el 28 de septiembre de 1844. Hizo profesión religiosa el 8 de octubre de 1845. Enseguida cursó estudios de Filosofía, Teología
y Hermenéutica Sagrada con dedicación extraordinaria ya que empleó solamente la mitad del tiempo prescrito en las constituciones del colegio, y debido
al lucimiento del examen que presentó, el 71 de octubre de 1848, se le otorgó
543

�el título de Predicador que, como es sabido, se expedía únicamente a los religiosos que por su ciencia y virtud lo merecían El 21 del mismo mes (octubre, 1848)
fue presentado para recibir las sagradas órdenes, pero sus biógrafos no consignan las fechas en que le fueron conferidas. Del 22 de noviembre de 1851
a igual mes de 1855 desempeñó los cargos de Discreto y de Maestro de novicios; en el trienio inmediato dio un curso de artes; en 1858 se le nombró
Comisario Prefecto de Misiones, en las que desplegó un celo verdaderamente
apostólico. El ilustrísimo señor Obispo de Linares, don Francisco de Paula
y Verea, lo llegó a estimar muchísimo y lo llamó para que lo acompañara
por largas temporadas y misionara en aquella Diócesis, lo cual llevó a feliz
término el distinguido religioso franciscano.
Por órdenes del gobernador de Zacatecas, don Jesús González Ortega, los
franciscanos fueron exclaustrados del Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, y entre ellos figuró nuestro biografiado. Eso
ocurría el lo. de agosto de 1859, cuando las leyes de reforma estaban en plena
ejecución. Nuestro religioso se refugió en el convento de San Fernando de la
capital. En 1860 volvió al lado de su generoso amigo el señor obispo de Linares, Ilustrísimo Francisco de P. Verea, quien no obstante que había dado
disposiciones de adaptar las leyes eclesiásticas a las Leyes de Reforma, hubo
de salir al destierro acompañándolo fray Francisco Ramírez. El decreto del
Presidente Benito Juárez expedido el 27 de enero de 1861 era terminante y
ambos abandonaron la Patria y se dirigieron a Europa viviendo en Roma de
donde emprendieron algunos viajes. Sólo es probable que fray Francisco haya
acompañado al señor obispo Verea a Tierra Santa y a Bohemia.
Antes de ver lo del nombramiento de Vicario Apostólico del Vicariato ele
Tamaulipas, sólo por mera curiosidad, casi como un menudo requilorio, nos
detendremos en nombre de nuestro ilustre pe~naje. El bautizo tuvo lugar
en la Iglesia Parroquial de San Sebastián de la ciudad de León, el 22 de
diciembre de 1825, siendo sus padrinos úrsulo Neri y Juliana Ramírez, al
paso que el ministro de óleos lo fue el Bachiller don Ignacio Guerrero. José
Julio fue su nombre de pila, mismo que cambió en su profesión religiosa por
el de Francisco de la Concepción, con lo que el nombre completo, para regocijo y regodeo de los que gustan de los nombres completos e interminables,
sería el de Fray Francisco de la Concepción Ramírez y González.
Seguramente llevado por la amistad y persuadido de la honda piedad y
gran espíritu del Fray Francisco, Monseñor Verea se fijó en su persona para
llevar adelante el objetivo que pretendía.
Y éste no era otro que lograr el Vicariato Apostólico para Tamaulipas,
segregando su vasto territorio del Obispado de Linares. Así lo instó ante su
544

5antidad el Papa Pío IX, logrando que por breve se erigiera el Vicariato y
se otorgara a fray Francisco Ramírez el nombramiento de Vicario Apostólico
de Tamaulipas y Obispo in partibus de Caradro. El Cardenal Constantino
Patrizi, sin esperar consistorio, luego de extenderle el nombramiento, lo consagró en su oratorio particular, habiendo duda en la fecha exacta del acontecimiento, pues mientras el Ilustrísimo señor Montes de Oca señala el 21 de
julio de 1861, el historiador jalisciense don José Ignacio Dávila Garibi y el
padre Tiscareño designan respectivamente el día 4 y el 5 ne agosto del mismo
año, respectivamente.

I I

Tras larguísima serie de arzobispos y obispos españoles que habían regido
los destinos de las arquidiócesis y diócesis mexicanas, tocó a fray Francisco
Ramírez ser el primer obispo mexicano electo y consagrado aunque, como
veremos, no llegó a gobernar su vicariato.
Se ignora la fecha de regreso a la Patria, pero ciertamente ya en abril de
1862 habíase radicado en Orizaba, porque el jueves santo consagró óleos para
la catedral de México y el 19 de mayo ordenó de presbítero al que iba a ser
después gran poeta y obispo de Veracruz, don Joaquín Arcadio Pagaza; allí
también, el 24 de octubre siguiente, recibió al Mariscal Elías Federico Forey,
uno de los altos jefes del ejército francés.
Como vemos, la política lo había desviado de venirse de inmediato a
Tamaulipas.
Un periódico de la época pintó las cosas de la manera siguiente: "México
estaba cerrado a los demás obispos, que acababan de ser desterrados; el país
se hallaba revuelto, Tamaulipas nada seguro, el ejército francés en Veracruz
y Orizaba. No obstante, se embarcó lleno de fe y entusiasmo y se manifestaba
resuelto a introducirse sin tardanza en su nuevo Vicariato, a despecho de lo~
obstáculos que pudieran ofrecerse, y a empezar desde luego su obra difícil
de evangelización. Su mala estrella lo llevó de Veracruz a Orizaba, donde
los franceses y los mexicanos que con ellos militaban lo persuadieron a quedarse en su compañía, creyendo que la presencia de un obispo entre ellos
ciaría no poca influencia a su causa. Eso cerró al Prelado las puertas de su
Vicariato, y lo arrastró por la pendiente resbaladiza de la política, en cuyas
aguas naufragó".1
1

Citado por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, en Obras Pastorales

y Oratorias, Tomo I, Notas y Documentos, I, Necrología del Ilmo. Sr. Ramírez, p. 187.

545
humanitas-35

�"Entró a la capital de México luego que fue desocupada en mayo 31 de 1863
por las fuenas republicanas y figuró en la Asamblea de Notables que proclamó
la Monarquía." En julio 12 del mismo año consagró obispo al ilustrísimo
señor José María de Jesús Diez de Sollano, primer obispo de León, Guanajuato, y gran impulsor de los estudios filosóficos y teológicos en aquella
entidad. El 16 de febrero de 1864 concurrió con otros nueve prelados al viático más solemne que haya habido en México, el del Padre don Francisco
Javier Miranda, célebre monarquista.
El 6 de julio de ese mismo año de 1864 el Emperador Maximiliano lo
nombró Limosnero Mayor de la Casa Imperial para oponerlo al Arzobispo
de México, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, a quien ya empezaba
a hostilizar. Notábase cierto desvío de los demás obispos hacia el de Caradro,
quizá por haber tomado partido tan cercano al recién entronizado Emperador.
El anterior periódico citado comenta: "De esta suerte, el que era infatigable
misionero quedó improv:;;acto en cortesano; se hizo aparecer al Episcopado
dividido entre sí, sin estarlo en realidad, y el recién erigido Vicariato quedó
en situación anómala, que la Santa Sede volvió a encargar su gobierno al
mismo señor Verea, que había pedido su desmembración".2
Los asuntos entre el Imperio de Maximiliano y la Santa Sede no marchaban muy venturosamente. El Nuncio Apostólico, Monseñor Pedro Francisco
Meglia, llegado a México a principios de diciembre de 1864, hubo de salir
poco después del país dada la actitud completamente liberal de Maximiliano
respecto a las leyes de desmortización de bienes, libertad de cultos, secularización de cementerios, etc. Deseando el emperador concertar un concordato con
la Santa Sede nombró una comisión integrada por el Ministro de Estado don
Joaquín Velázquez de León, don Joaquín Degollado, hijo de don Santos
Degollado y el Ilustrísimo señor Ramírez y González. Los comisionados se
embarcaron en Veracruz el 16 de febrero de 1865, pero Maximiliano por su
cuenta y contra protestas de los obispos expidió el 26 del mismo mes un
decreto en que aprobaba la libertad de cultos en el imperio y en cierto modo
ratificó y dio vigencia a la Ley Lerdo y a la Ley juarista de la nacionalización
de bienes del clero. Esta actitud empezó a desgajar al imperio y a restarle
firmeza demolido en parte, como hace notar Carlos Alvear Acevedo, por el
propio Emperador.ª Parece ser que los obispos disuadían a que se prestara
a estas andanzas del concordato al señor Ramírez y González, pero éste, engañado por su buena fe y cándida sencillez y embaucado por las palabras de
1

Cit. por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, lbidem, p. 188.
• ALVEAR AcEVEDO, Carlos, Elementos de Historia de México, (:Bpoca Independiente)
Cuarta Edición, Editorial Jus, México, 1959, p. 375.

los otros comisionados, emprendió la aventura romana que poco después le
costaría no poder regresar a la Patria.
Se presentaron primero a Napoleón a principios de abril del año indicado
( 1865) para recabar su aprobación; y el 25 del mismo mes los recibía en
Roma su Santidad Pío IX, quien nombró una comisión de diez cardenales
para el estudio del asunto. No resultó nada práctico de todas aquellas entrevistas, antes bien el Papa se negó a entrar en arreglos y más aún, cortó
relaciones con el Embajador del Imperio ante la Santa Sede, el licenciado
Ignacio Aguilar y Marocho. Parece que después fue el señor obispo Ramírez
junto con otros religiosos a Jerusalén para ver si era posible fundar un convento de misioneros franciscanos en México, pero ese proyecto del Emperador
tampoco pudo realizarse.
De retomo a México solamente alcanzó a llegar a Veracruz en el momento
en que se derrumbaba el Imperio de Maximiliano; entonces se dirigió a La
Habana, en donde permaneció unos meses, pasó después a Brownsville y
permaneció allí hasta su muerte sin poder entrar a Tamaulipas. Se cuenta
que hacía algunas expediciones por la orilla del Río Bravo con el fin de
entrevistarse con sus feligreses, predicarles e impartirles sacramentos. Se ha
dicho hasta el cansancio que no vino nunca a Tamaulipas, pero por una
amplia y minuciosa reseña del periódico tampiqueño El Iris sabemos que
estuvo en Ciudad Victoria y de una solemne visita a Tampico que ese
periódico refiere con todo lujo de detalles, el 4 de diciembre de 1864.
Muere en Brazos de Santiago, Texas, el 18 de julio de 1869. Según versiones, de cólera asiático, por lo que no permitieron las autoridades fuese
trasladado a Brownsville; según otra versión, de fuerte indigestión causada
por haber comido melón después de haber tomado chocolate. Sus restos fueron
llevados a Frontón de Santa Isabel en Brownsville, en 1875, por el señor
Montes de Oca; en 1879 fueron trasladados a la Parroquia de Matamoros
y actualmente se encuentran en el crucero derecho de la S. l. Catedral de
Tampico, junto con los del Excelentísimo señor Obispo don J. de Jesús
Guzmán.

I I I

Numerosos han sido los personajes que han visitado Tampico casi a raíz
de su fundación en 1823; numerosos también han sido los viajeros que han
dejado interesantes descripciones del Tampico que ellos vieron. Hemos dicho

�en distintas ocasiones que convendría agavillar esas impresiones en libro y
ahora parece que alguien se dispone a hacerlo.
Del Excelentísimo Señor Francisco Ramírez y González, primer Vicario
Apost~lico de Tamaulipas, se había dicho que nunca había puesto pie en
estas tierras; nosotros estamos en posibilidad de desmentirlo y probarlo, primero por el testimonio del periódico El Observador de Matamoros con datos
suministrados a su vez por El Ranchero (nos suponemos que se trataba de
otro periódico) de Brownsville y que también aparecieron en El Siglo XIX,
de la capital en su edición de agosto 11 de 1869 en donde se informa de la
visita que el señor Ramírez hizo a Tampico el 4 de diciembre de 1864.
. De esta visita a Tampico existe una amplia y pintoresca narración aparecida en el periódico tampiqueño El Iris y reproducida por el Cronista de
México, periódico de la capital en su edición del 27 de diciembre de 1864.
A pesar de ser prolijos, nos disponemos a trasladar la mencionada crónica
por tratarse de un hecho histórico de importancia no sólo para la historia'
eclesiástica de nuestra Diócesis sino también para la historia de nuestra ciudad
ya que, como veremos, en esta memorable visita intervienen personajes de la
política y de la sociedad de aquella época y, además, se trata de un suceso
que conmovió a la ciudad, en que participó el pueblo y en que el entusiasmo
popular rayó a gran altura.
Por elemental acto de justicia, hacemos constar que debemos a nuestro
buen amigo, distinguido leonés y apasionado amante de los personajes y sucesos de su ciudad, señor Jesús Rodríguez Frauste, haber rescatado todas las
noticias periodísticas.
Nos situamos en el año de 1864.
_El Iris de Tampico dice que el día cuatro del corriente (diciembre)
hIZo su entrada a aquella ciudad el Ilustrísimo Señor D. Francisco Ramírez,
Limosnero Mayor de S. M. y dignísimo obispo de esa diócesis. La llegada de
su Señoría con las respectivas comisiones que salieron a encontrarle a tres
leguas de distancia, tuvo lugar a las ocho de la noche, a cuya hora arribó de
Tancasnequi por el río. La recepción que preparó el Señor don Miguel González Villalobos, prefecto municipal del distrito, no pudo ser ni más solemne
ni más brillante, cooperando eficazmente el señor comandante superior, que
concurrió con su oficialidad al Te-Deum que se cantó en la iglesia parroquial
en acción de gracias al Todopoderoso por tener en su seno a tan distinguido
y respetable prelado. El señor comandante superior tuvo la complacencia y la
cortesía de formar vallas a su Señoría Ilustrísima, designando sus guardias

548

de honor que permanecen en la puerta principal de la casa del señor don
Ramón Obregón, destinada para el alojamiento de su señoría. Tanto el señor
González como el señor cura párroco don Guadalupe Sánchez, se han esmerado
en la cordial recepción del digno obispo, quien no sólo ha quedado altamente
satisfecho y agradecido de las demostraciones espontáneas y espléndidas, sino
que ha visto con la mayor complacencia y gratitud, que los habitantes de
aquella ciudad le han dado en testimonio indudable de la atención, respeto y
simpatía que les ha merecido tan recomendable prelado. Tenemos, sin embargo, el sentimiento de anunciar --dice el mismo Iris- que su Señoría permanecerá muy pocos días entre nosotros, por tener que estar en la Capital del Imperio el 24 del presente, con motivo de la llegada del Nuncio de su Santidad y los
deberes que tiene que cumplir cerca de nuestro Soberano--. No debemos
terminar este pequeño artículo sin dar un voto de gracias al señor Obregón
por la generosidad y finas atenciones, con que ha obsequiado a su ilustre
huésped, que ha venido a tomar posesión de su diócesis encomendada a su
paternal cuidado y solicitud. Hablando de otras impresiones del mismo señor
obispo en este puerto, dice el expresado periódico en fecha 15, lo que sigue:
"El día 10 del corriente emprendió su viaje para la capital del Imperio, el Excelentísimo e Ilustrísimo señor Doctor don Francisco Ramírez, dignísimo Obispo de esta Diócesis. Si grande fue el entusiasmo y la
alegría con que se recibía a tan venerable prelado, por las autoridades
y pueblo tampiqueño, las demostraciones que todas las clases hicieron
en el tiempo que permaneció en esta ciudad, superando a todo elogio,
su permanencia y despedida efectuadas a la una de la tarde del expresado día, fue una serie no interrumpida de ovaciones, hasta dejarlo en
Pueblo Viejo, a donde descansó esa noche para continuar con su marcha
a la mañana siguiente para Tampico Alto. Su salida de ese puerto ha
dejado profundos recuerdos de admiración y gratitud, no sólo a este
vecindario que ha recibido tantas pruebas de bondad y benevolencia de
su Señoría Ilustrísima, prodigando a los enfermos y a los presos, cuyos
establecimientos visitó, todo género de consuelo y atenciones, recibiendo
igualmente a cuantos tuvieron el placer de conocerlo, sino que su Señoría
mismo quedó infinitamente satis/echo y reconocido por los repetidos
testimonios que se le dieran de amor, respeto y consideraciones que ha
merecido de los habitantes de esta ciudad, manifestándolo así en el improvisado y sentido discurso que pronunció en la iglesia parroquial el
día 8 del presente, con motivo de la festividad de la Patrona, en que
cantó su primera misa el nuevo sacerdote Don Luis Dueñas quien sirvieron de padrinos los señores don Domingo Isasi, cónsul de S.M.C.;

549

�don Ramón Obregón don Luis de la Lastra y don Eduardo de la
Torre".

Réstanos un poco más del relato de esta singular visita del Excelentísimo
señor Ramírez, primer Vicario Apostólico de Tamaulipas, a Tampico. Como
nos da a conocer a personajes tampiqueños de aquel tiempo, corno los que
acaban de ser citados, así corno otras circunstancias que merecen comentario,
concluiremos en otra entrega con la última parte de la crónica periodística y
con algunos comentarios de nuestra parte.

IV
Concluimos en esta nota la última parte de las noticias del periódico tarnpiqueño El Iris que a su vez fueron dadas a conocer por El Cronista de México,
diario capitalino, en su edición del 27 de diciembre de 1864.
Dejábamos el relato en la ordenación del presbítero Luis Dueñas en el
templo parroquial de esta ciudad, apadrinados por distinguidas personalidades
que fungieron corno padrinos de esta ordenación. Ellos fueron el Cónsul de
España don Domingo lsasi, don Luis de la Lastra, descendiente tal vez de
aquel don Juan de la Lastra, que en tiempos de la visita de la Marquesa
Calderón de la Barca era Vice-cónsul de España en esta misma ciudad, don
Ramón Obregón y don Eduardo de la Torre. Vimos también citado como
cura párroco a don Guadalupe Sánchez quien con ese nombre no aparece en
la lista de párrocos publicada por Joaquín Meade, dejando libre el año de
1864 en que el documento lo nombra como párroco de la ciudad, en cambio,
el año de 1865 don Joaquín cita como párroco al Pbro. Pedro Sánchez. Esto
nos invita junto con el compromiso de llenar el hueco entre 1839 en que
aparece el frente de la Parroquia de Tarnpico el Br. Juan José Calisti y el
año de 1851 y otros periodos (1851-1857), (1865-1877) a una investigación
que rectifique o ratifique todas estas fechas, ya que este dato se presenta
como absolutamente nuevo. Los libros parroquiales deben de poner todo en
claro; a ellos debernos de acudir para salir de dudas. Todo esto va probando
cómo datos de un documento sirven para redondear, complementar y aclarar
los de otros y así ir construyendo la historia. La investigación confirma una
vez más su eficacia.
Cedámosle la palabra al documento en cuestión.
"Terminada esta brillante y solemne cerem onia (la ordenación del
nuevo presbítero), el referido señor Obregón . .. obsequió con una abun-

550

dante y espléndida comida de 30 cubiertos a las personas más distinguidas
de la ciudad, quedando altamente complacidos los concurrentes de la
amabilidad y finura de su Señoría, cuya modestia, sencillez y franqueza,
conquistaron aquí innumerables amigos. El carácter de su. Señoría, a
quien hemos tenido el gusto de tratar muy de cerca, es eminentemente
conciliador, inteligente y caritativo, y cuando se le ha tratado una sola
vez, inspira confianza, que se atrae a las personas ~ás indiferentes o
incomunicativas. . . acaso recibirán noticias o detalles incompletos de la
despedida de su Señoría de la ciudad más rica, culta y lucida que tiene
su obispado. -El señor Comandante Superior Mr. Jaquin ... cooperó
en la esfera de sus facultades a dar más realce a los honores que eran
debidos al rango y distinguido carácter de su Señoría Ilustrísima, formando una columna de honor a la que acompañó hasta el muelle que
se despidió el Excelentísimo Señor Ramírez, haciéndolo enseguida su
Señoría de la multitud que estaba con anticipación en el desembarcadero
para dar el último adiós a su respetable prelado--;. No pasar~mos en
silencio la atención y complacencia que tuvo el senor don David Jolly,
mandando a adornar y empavesar el vapor "Mosquito" que está a su
cargo, con el fin de que su Señoría Ilustrísima diese un paseo por la
parte más pintoresca del río. Llevándolo hasta La Barra de d~nde puede
gozarse al regreso del hermoso panorama que presenta esta ciudad establecida al pie de unas colinas rodeadas de otras y coronadas todas de
una vegetación frondosa de eterna primavera. Durante el agradable paseo
llevaba a remolque el "Mosquito" seis lanchas con sus banderas, para
su Señoría el Señor Prefecto Municipal y demás personas distinguidas
que form:ban la comitiva ( para que) pudiera continuar su ~iaje a
Pueblo Viejo, por no haber cabida suficiente para el remolcador; st a esto
se agrega la hermosa vista. que presentaba la bahía con tod~s los buques
extranjeros y nacionales empavesados con gusto, se podra formar ~na
idea de los homenajes que en competencia se presentaron a rendir a
nuestro querido prelado, a quien tendremos la satisfacción de volver
a ver en el mes de abril próximo, para fijar definitivamente su residencia en Tamaulipas, cuya grey le está encomendada. No podremos
decir a nuestros lectores qué lugar escogerá su Señoría para establecer la capital de su Diócesis, pero conjeturamos que será el punto
más céntrico del Obispado . .. en circunstancias que han sido agregadas
a Tamaulipas, para el gobierno eclesiástico, y distrito de Tampico y
Veracruz, que comprende como es sabido las poblaciones de Puebl~
Viejo, Tampico Alto, Pánuco, Ozuluama, Tempoal, Tantoyuca, Tanttma y la parroquia de Santa Catarina de Chontla.

551

�Su Serioría Ilustrísima se regresó a la Capital del Imperio, con el
sentimiento de no haber hecho una visita a Ciudad Victoria como eran
sus deseos, pero la premura del tiempo y las dificultades insuperables del
momento, le privaron de verificarlo. En conclusión, tenemos la satisfacción de anunciar que su Señoría ha traído consigo cinco sacerdotes
que han ingresado al clero de Tamaulipas, y han salido ya a sus respectivas parroquias cuyos feligreses carecían hacía tiempo de pan espiritual".~

Vemos en esta crónica el respeto y cariño dispensado al Ilustrísimo Señor
Ramírez y González tanto de las autoridades, familias principales y pueblo
en general, así mismo de los redactores de la nota, la cual ha veces no deja
de ser defectuosa en su escritura. Nombra al comandante superior a quien
enseguida veremos actuar al frente de unas las contraguerrillas francesas
con el nombre de M. Jaquin muy aguerridamente. No se dice nada de Ja
nacionalidad del buque "El Mosquito" ni tampoco de la de D. David Jolly;
ambos concurren al mayor lucimiento de la despedida. Háblase de un agradable paseo por el río Pánuco, lo que explica que aquellas gentes tenían mucho sentido estético y práctico, cosa que nosotros hemos casi abandonado, pues
allí está el río Pánuco y su hijo el Tamesí esperando que Turismo o el organismo que sea, los aproveche como paseos con viaje río abajo o hacia la bocana
y en días buenos hasta altamar. ¿ Qué esperamos? La bahía de que se habla
era, sin duda, la del Humo, atestada de buques nacionales y extranjeros todos
empavesados. En fin, todo concurriendo a la gran fiesta. La nota anunciada
la próxima vuelta del señor Obispo y Vicario Apostólico a su Vicariato (lo
llamaba Diócesis) , cosa que ya no se verificó según el hilo de los acontecimientos y de la frustrada visita a Ciudad Victoria de que otros periódicos
informaron. La llegada del Ilustrísimo señor Ramírez por Tancasneque deja
suponer que venía de San Luis Potosí. Por último se nos informa que trajo
consigo cinco sacerdotes para engrosar las filas del clero de Tarnaulipas, pero
no se nos proporcionan sus nombres. Tal fue la reseña de la visita pastor:il
y de un recibimiento magnífico en Tarnpico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas.

• Cfr., El Cronista de México, peri6dico de la capital, edición del 27 de diciembre
de 1864.

552

/

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
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                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

241
h umanitas-16

�LENGUA Y CULTURA

DRA. ALMA SILVIA

RODRÍGUEZ DE FLORES

Universidad Autónoma de Nuevo León

EMPECEMOS POR ACEPTAR que hay una estrecha correlación entre el lenguaje
y el hombre y enseguida, que para cada individuo, de alguna manera o en
alguna forma, el acto de ver es equivalente a nombrar.
La más vaga mirada dirigida al mundo descubre el relieve de las cosas,
porque el hombre las ha individualizado denominándolas. La palabra es pues,
un elemento consubstancial al desarrollo del ser.
Esto significa que las formas más variadas del saber humano, sean éstas
sobre sí mismo, del sentimiento de la propia existencia y del mundo, se han
descubierto a través del lenguaje.
Atendiendo a esta peculiaridad, es necesario primero, precisar la importancia de las lenguas y su relación con el lingüista.
Un lingüista tiene la autoridad de su formación y experiencia para: 1) fijar
las bases de una descripción completa de los sonidos, así como las formas y
el vocabulario de una lengua -sea ésta escrita o no descrita con anterioridad-; 2) establecer el estudio comparado de dos o más lenguas para delimitar las relaciones que hay entre ellas; 3) llegar a la determinación de la
naturaleza y la amplitud de variación de los dialectos que haya dentro de
una lengua; 4) hacer el estudio de la historia de los sonidos y las formas y
el vocabulario de una lengua y, 5) exponer la teoría lingüística general.
Además un lingüista es capaz de colaborar con especialistas de otras disciplinas, en operaciones como : a) la preparación de un análisis para contrastar
entre sí dos lenguas con el fin de señalar las semejanzas y diferencias que

243

�existan enm. ellas y sentar la base del material instructivo para enseñar una
de ellas a los que hablan la otra: b) la preparación de libros de texto para
el aprendizaje de idiomas basado en el análisis lingüístico; c) la preparación
de pruebas para determinar el aprovechamiento de una lengua y la aptitud
que se tenga para cierta clase de estudio de los idiomas; d) el análisis del
sistema de escritura de una lengua, para determinar hasta qué punto hay
correlación entre puntuación y gramática, y la creación de una ortografía
para una lengua no escrita; e) la preparación de materiales para la alfabetización en determinada lengua; f) el análisis lingüístico y preparación de programas para el traslado mecánico de una lengua a otra y, g) elaboración y
1
valoración de la política lingüística oficial y educativa.
Consecuente con lo anterior, en años recientes, se ha empleado un número
creciente de lingüistas en proyectos de investigación, como la preparación
de textos o diccionarios, otros se dedican al estudio de las lenguas amerindias,
o para el trabajo en campos especializados, como la elaboración de mapas
lingüísticos, interpretación de códices, etc., destacando una buena cantidad
de lingüistas que se halla dedicado a la enseñanza, en las secciones de lenguas
de las universidades.
De paso, puntualizaremos que el lingüista no tiene por qué ser profesor de
idiomas, ni el profesor de idiomas que ser un lingüista. El profesor de idiomas
debe ser capaz de aprender del lingüista lo que éste pueda proporcionarle ya
sea con datos relacionados con la historia literaria y cultural del país cuya
lengua enseña, o bien pueda proporcionarle cuáles son sus ramificaciones y
conexiones o datos relacionados directamente aplicables a la lengua hablada,
sea aislada o comparada. En las debidas condiciones, debe haber colaboración
plena entre lingüista y profesor de idiomas.
Segundo: Ahora bien, considerando que la comunicac1on ocurre a través
de la palabra la que adquiere un relieve significativo porque muestra nuestra
particular percepción del mundo, hablemos de cómo la lengua se encuentra
objetivamente fundada en una cultura. Esto es, los múltiples juegos lingüísticos enlazan matices de riqueza indescriptible, porque destacan una forma
de vida. Comunicar es traer a la superficie lingüística, la multiplicidad de

D; acuer~o a la~ definicio~es de Lado, Porter y otros, cultura es el instrumen o que etermma y configura una percepción propia del mundo.
_Cada individuo_ que vive dentro de una comunidad comparte con los otros
~1embros una sene de valores específicos, así como toda una serie de . .
pios alrededor de los cuales constituye y desarrolla una vida.
prmc1I~abº C. lBroun coincide con esta idea al decir que la cultura es la forma de
.
. . .
fperc1T ir e mundo." Percepción que se a dqmere
imc1almente
dentro del núcleo
ami iar ~ postenormente a través de la influencia de otros miembros d l
grupo social.
e

::ª

R. Lado señala que los tr:s factores más importantes en el aprendizaºe de
cultura son, la obse,vaoón, la participación y el lenguaje y que un lindime;~o adperelnade una _cult~ra o los elementos y reglas que la constituyen, por
comumcac10n.2

El proceso de asimilación de una cultura es mucho más efe t'
dº
cuand~ hacemos uso de ~a lengua. La imagen del mundo fu~~:~: e~r:::
p;~ra~da~ de esque1:1a~ simbólicos se manifiesta en la expresión, de ahí que
e en"uaJe se:3- el m~s importante instrumento de comunicación y consecuentemente el mas efectivo proceso para la transmisión de la cultura.
La estr:cha relación que hay entre lengua y cultura, crea la importancia
y la necesidad de aprender y entender la cultura de un país al mi
ti
que se aprende la lengua.
'
smo empo
W. Rivers destaca esta idea refiriéndose a la hipótesis de Sapir-Wh f
ga~do _adem~ que deben aprenderse las diferencias culturales si
~u:::ee~
evitar impresiones falsas y malos entendimientos.s

s:r

En otras. p_alabras, no existe garantía posible de que enseñando solamente
a leer, escribir y hablar una lengua extranjera, el individuo sea capaz de
comprender y comunicar sus ideas con éxito.
. Lado. aña~e que la simple enseñanza de una lengua extranjera puede oca1sionar ·situaciones
· , d confusas y que para evitar dicha confusi,on, deb e ensenarse
a con1ugac10n e 1os valores y actitudes de la cultura nativa con los d 1
otra cultura.4
e a

significaciones, la insondable riqueza de cada cultura.
• ~DO,

Cultura, en realidad es un término bastante amplio: según Alfred L. Krober y Clyde Kluckhohn existen más de trescientas acepciones del concepto
cultura.
México, Ed. Diana, 1970~ pp. 199-214.
'PEI, Mario, Invitaci6n a la Lingü!stica. Fundamentos de la Ciencia del Lengua;e,
1

Roberto, "Enculturation Versus Education in Foreign Langua e Teachº

,,

1
Foreign
Languages
mg '
D
b
I
W and the Schools: A Book of Readings' Ed· Mºld
re d Rg. D onoghuc
uque, owa, ." M. C. Brown Co. Publishers, 1967, p. 223.
'
M. RrvERS, Wilga, The Psychologist and the Foreign Language Te h Chº
The University of Chicago Press, 1964, p. 134.
ac er,
icago,

~

' LADO, Roberto, Op. Cit., p. 228.

245
244

�Abundando en ésto, Howard Lee Nostrand reconoce que se obtienen con
el estudio de la otra cultura dos nociones: una perspectiva cultural diferente
de la nativa, proporcionando un avance dentro de la captación de la naturaleza de otras culturas y sociedades en general y otra, la comprensión de dos
sistemas socio-culturales.5
Por otro lado, comunicarse en una lengua extranjera, proporciona la capacidad de participar en otra sociedad.
Las opiniones de Lado y Nostrand se complementan una con otra. Es decir,
el proceso de educación sólo es válido si proporciona los elementos de conocimiento de la otra cultura. La comunicación se adquiere al combinarse
cuidadosamente la cultura, al mismo tiempo que se enseña la lengua extranjera.
Reflexionando un poco más sobre este tema, debemos afirmar que el proceso
de adquirir una segunda cultura no es fácil. Que el término cultura abarca
toda una forma de vida de un grupo particular de individuos. Que además,
la cultura es prácticamente inherente a la vida del individuo.
Un niño nace dentro de una sociedad que va a comunicarle -directa o
indirectamente- su modo particular de percibir el mundo. De aquí que la
persona que se introduce por primera vez en una cultura, tendrá que verla
antinatural porque le es ajena.
Este hecho sucede en la mayoría de los casos en que los estudiantes que
aprenden la lengua extranjera han sobrepasado la niñez. Obviamente para
esta etapa, el individuo ha hecho propios, una serie de valores que proceden
de su cultura, y como consecuencia lógica, esos valores determinan y conforman sus actitudes frente a la lengua y a la cultura extranjera.
El hecho es trascedental porque como dice Lambert, las tendencias y las
actitudes del estudiante determinan el éxito en el aprendizaje de la nueva
lengua.º Importantísimo es entonces, que el estudiante reciba una orientación
positiva, porque ello va a determinar su motivación, esto es, los estudiantes
que posean una actitud positiva hacia la nueva cultura, tendrán más éxito
7
que los estudiantes con actitudes negativas.
• LEE NosTRANDi Howard, "Language, Culture, and the Curriculum", Foreign Languages and the Schools: A Book Reading, Ed. Mildred R. Donoghue, Ioawa, W. M.
C. Brown Co. Publishers, 1967, p. 237.
• E. LAMBERT, Wallace, "A Social Psychology of Bilingualism", Teaching English as
a second Language: A Book o/ Readings, Eds. Harold B. Allen and Russell N. Campbell, New York, McGraw-Hill, lntcrnational Book Co., 1965, pp. 395-397.
' G. MoaA1N, Genelle, "Cultural Pluraslim", Pluraslim in Foreign Language Education, Ed. Dale L. Lange, Skokie, Illinois, National Textbook Co., 1973, p. 61.

Estudios realizados por Gardner y Lambert apoyan esta tesis. Los estudiantes que tienen una actitud de integración hacia la otra cultura, desarrollan mucho mejor que los estudiantes que poseen una actitud adversa. Lo
mismo sucede con aquellos estudiantes cuyo propósito es utilitario. Por otro
lado, los autores mencionados, encontraron una relación directa entre las actitudes del estudiante y las actitudes de los padres.
Lo dicho anteriormente sugiere, con un alto grado de significación, que
para el logro de un aprendizaje efectivo, debe haber y se hace necesario propiciar, una actitud positiva por parte del estudiante.
La transformación de las actitudes del estudiante pueden favorecerse a
través del proceso educativo, es decir, la enseñanza de cualquier lengua,
deberá orientarse al plano que conlleva el factor cultural. Concretamente
desde el primer momento, deberá enseñarse conjuntamente la estructura d~
la lengua y la cultura.
Pero el problema se inicia aquí. Muchos educadores todavía se preguntan
cómo incluir el estudio de la cultura en la enseñanza de lengua. La realidad
es que existen numerosos puntos de vista.
Nelson Brooks, figura prominente en la enseñanza de lengua extranjera,
ha sido uno de los primeros en expresar su opinión. Para este autor la cultura
debe eneseñarse desde el primer día de clases. Aspectos relativos a la cultura
y que pueden utilizarse en el salón de clase serían: saludos, expresiones de
cortesía, festividades, juegos, "hobbies", etc. Brooks establece que al presentar
estos elementos de cultura, el profesor puede transformar su salón de clase
en el lugar donde los estudiantes puedan aprender nuevos valores favoreciendo
así el aprendizaje de la lengua extranjera.8 La lista de los aspectos culturales
que Brooks proporciona es interesante y ciertamente útil para todas aquellas
personas que necesitan conocer cuáles elementos de cultura pueden introducir
fácilmente en el salón de clase. Sin embargo, dicha lista no abarca la totalidad
de los aspectos culturales deseados, por cuyo motivo no es definitiva.
Según Brooks, la cultura contiene cinco capítulos: 1) el crecimiento biológico; 2) el desarrollo personal; 3) la literatura y las bellas artes; 4) las
formas de vida; 5) y la suma total de una forma específica de vida; pero
señala, que el concepto más funcional en la enseñanza de la lengua extranjera
se encuentra en el patrón de vida, entendiéndose como tal, el rol que cada
1 BaooKs, Nelson, Language and Language Learning: Theory and Practice, New York:
Harcourt, Brace and World, 1964, pp. 90-95.

247
246

�individuo desempeña en su comunidad y que condiciona su conducta dentro
de un orden social.9

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Complementando lo anterior, Brooks propone que el estudio de estos factores concierne al desarrollo de las actividades intelectuales del individuo,
así como a sus necesidades básicas. Los patrones sociales deberán pues, considerarse en una íntima interrelación entre el individuo y la sociedad en la

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que vive.
De estas consideraciones Brooks divide los patrones de vida en dos planos:
los que corresponden a la cultura formal y los que se dan a nivel de una

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cultura profunda.
Edward T. Hall, interesado también en el estudio de la cultura, rechaza
-hasta cierto punto- la división de Brooks. Para él la clasificación de
cultura formal y cultura profunda es la misma que han planteado los antropólogos y que ha servido de guía a los psicoanalistas. Consecuentemente, Hall
decide ir más allá del sistema bipolar de Brooks y propone dividir el concepto
que nos ocupa, en tres niveles: el formal, el informal y el técnico.
Hall en unión con Trager, establece que el hombre tiene tres modos de
conducta: el informal, que se refiere a aquellos aspectos de la cultura que
se aprenden por observación e imitación. El aspecto formal que se refiere a
los patrones de conducta gobernados por reglas fijas establecidas por una
comunidad. Finalmente, el aspecto técnico que se refiere al conocimiento
que se adquiere a través de un oficio, una profesión, o por medio del uso
de términos técnicos.
Los tres niveles, sin embargo, no se excluyen mutuamente. En un momento
determinado uno puede ser más importante que otro, o bien, para una específica cultura un aspecto puede ser más determinante que el otro. Es decir,
en un tiempo específico, puede ser importante lo técnico, pero más tarde
puede cambiarse a otro plano. Lo formal para un grupo, puede ser informal
La división anterior debe entenderse en un plano dinámico, esto es, debe
interpretarse en el sentido de que pueden efectuarse cambios dependiendo
del grupo social, del tiempo, o de las circunstancias.
Nelson, "Teaching Culture in the Foreign Language Classroom", Foreign

Language Annals, i, 3 March 1968, p. 210.
10 T. HALL, Edward, The Silent Language, New York, Fawcett World Library, 1959,

pp. 64-70.

248

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• BROOKS,

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�Hall además, albora otro importante trabajo, en él señala diez aspectos
fundamentales para la descripción de cualquier actividad humana: 1) acción
o influencia recíproca a través del lenguaje; 2) asociación o agrupación social;
3) subsistencia (estructura económica) : 4) sexo; 5) territorio ( relación
espacial) ; 6) temporalidad; 7) aprendizaje; 8) juego; 9) creencias (defensa) ;
11
10) explotación de los recursos naturales.
Estos diez aspectos, denominados "Primary Message System", se combinan
con los niveles esbozados anteriormente. Así Hall integra lo que él denomina,
su mapa cultural, ofreciéndonos con ello la estructura básica para la enseñanza de la cultura. Es decir, la finalidad que guía al autor es contribuir, en
alguna medida, a esclarecer la naturaleza y sentido de la cultura, inseparable de la vida misma. De manera que, dentro de los límites propios de su
esquema, el mapa exterioriza las manifestaciones que convergen hacia aquello
que refleja el curso de la existencia en su finitud. (Véase mapa) .
Se comprende que, por la índole misma, la tesis de Hall abre perspectivas
educativas diversas, en cuanto que implica desarrollar ciertas ideas acerca
de la naturaleza del hombre. Las formas de expresión sólo pueden comprenderse en función de la compleja trama de implicaciones entre los vínculos
del hombre consigo mismo, el otro, la naturaleza y la cultura.

K.RoBER, Al!r~~ L., and CLYDE Kluckhohn, Culture: A Critica! Review of Concepts
and Defin1t1ons, New York, Random House, 1954.
LADO, ~oberto, "Enculturation Versus Education in Foreign Language Teaching"
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'
LA~BERT, Wallace E., "A Social Psychology of Bilingualism", Teaching English as a
econd Language: A Book
Readings, Eds. Harold B. Allen and Russell N. Campell, New York, McGraw-Hill International Book Co., 1965.

º!

MoRAIN G., Genelle, "Cultu:al Pl~ra~ism", Pluralism in Foreign Language Education
Ed. Dale L. Lange, Skok1e, Illm01s, National Textbook Co., 1973.
'

S

NosTRAND
d th L hHowa
l rd' "Language, C ulture and the Currículum" , Foreign Languages
an
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· '·
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'
RIVERS.' W~lga M., 7:he Psychologist and the Foreign Language Teacher, Chicago The
Umvers1ty of Ch1cago Press, 1964.
'

Debemos insistir pues, que la expresividad como forma de relación con el
otro y el mundo, constituye un conjunto de elementos humanos y culturales
cada vez más complejos. El encadenamiento de todos los factores enumerados en este artículo, más el sinnúmero de hechos comprobados por la observación y comparación descriptiva del aprendizaje de las lenguas, nos hace
considerar que si bien la estructura fonémica y morfémica de una lengua es
el punto esencial en la enseñanza, no se debe descuidar aspectos que a mc1'rnlo
se soslayan en un afán purista.

BIBLIOGRAFÍA;

BROOKS, Nelson, Language and Language Learning: The ory and Practice, ::;cw York,
Harcourt, Brace and World, 1964.
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HALL,

Edward T., The Silent Language, New York,, Fawcett World Library, 1959, p p.

64-65.

251
250

�DENSIDADES CROMATICAS EN LA OBRA POÉTICA DE
JULIO HERRERA Y REISSIG

DRA.

LETICIA

PF.REZ GUTIÉRREZ

Universidad de Missouri

EL MOVIMIENTO DEL MODERNISMO en Uruguay fue de tardía floración. Los
primeros modernistas aparecen en Marzo de 1895 con la publicación de una
revista intitulada Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales, la cual
llevaba entre sus editores al distinguido escritor José Enrique Rodó, a Víctor
Pérez Petit y a Carlos y Daniel Martínez Vigil. Algunas de las páginas de la
revista se orientaron a presentar obras de Rubén Darío, de Ricardo Jaimes
y de Leopoldo Lugones.
En Noviembre de 1897 al terminar la publicación de la revista un pequeño
grupo de escritores fundó el Centro Internacional de Estudios Sociales. Estos
amantes de las letras tenían como punto de reunión aparte del Centro mencionado, dos pequeños cenáculos literarios llamados el Consistorio del Gay
Saber y La Torre de los Panoramas. De el primero la figura más relevante
fue Horacio Quiroga y del segundo Julio Herrera y Reissig.
Herrera y Reissig nació en Montevideo el 10 de enero de 1875. Fue el
sexto hijo. De familia acomodada e ilustre que contó entre sus hombres preclaros a Julio Herrera y Obes que fue Presidente de la República Oriental
y padrino del poeta. La vida de Julio fue corta pues murió el 18 de marzo
de 1910, pero su obra literaria le colocó como uno de los principales poetas
modernistas del Uruguay. De temperamento nervioso, sumamente imaginativo, una afección cardiaca lo marcó tempranamente. Fundó en su propia
casa el Cenáculo literario La Torre de los Panoramas donde recibía todas las
tardes a sus amigos; tertulias que vieron entre sus asistentes a Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, César Miranda, Javier de Viana, Florencio Sánchez,
Carlos Reyles y Roberto de las Carreras. Este último ejerció una influencia

253 •

�decisiva en la labor literaria de Herrera. Con motivo de haber escrito de las
Carreras un panfleto que ridiculizaba a la sociedad de Montevideo y el haber
sido Julio su defensor fueron los factores que estrecharon la amistad entre
los dos poetas. De las Carreras, que había estado en Europa dio a conocer
a Julio todas las novedades literarias europeas, y Julio desde ese momento
se sinti6 atraído por lo francés. París fue siempre su ilusión. Esta amistad con
De las Carreras terminó con algunas discrepancias y un proyectado duelo.
En la obra de Reissig pueden constatarse tres etapas. Una preliminar que
llega hasta 1899. Es la época llamada por el escritor "su época de ver~üenza"
en la que se da a conocer y en la cual las influencias románticas son evidentes.
Una segunda de línea barroca donde se perfila como modernista y donde el
lenguaje y la imagen se retuercen en formas algunas veces absurdas, difíciles
y que define así Guillermo de Torre:

" En su poesía complicada, de línea sinusoide y aire sibilino, palpita
una inquietud ideológica y un barroquismo formal, que se destríe en
visiones divergentes y en metáforas insólitas. Voluntaria y extralúcidamente a la manera de Quevedo y Góngora, es conceptista y culterano,
se retuerce en espasmos verbales y, al modo de Mallarmé, da una doble
1
vuelta con la llave del hermetismo a los recintos subjetivistas" .
Una tercera etapa aborda el tema pastoril, pero no por eso menos complicada, y que termina diluyéndose en una poesía de simbolismo hermético
como en "La Torre de las Esfinges".
En la obra de Herrera se pueden constatar influencias de los poetas franceses Baudelaire, Verlaine, Mallanné y Albert Samain (a quien tradujo) ,
2
así como del norteamericano Edgar Allan Poe.
La parte más importante de la obra de Reissig se inicia hacia 1904 con
la publicación de "Los txtasis de la Montaña", para terminar en 1910 con
"Berceuse Blanca" la última composición poética que escribiera seis días antes
de morir.3 Juan Mas y Pi expresa a propósito de la obra de Reissig que,
ésta es:
1 DE ToRRE, Guillermo, citado por Ercasty y Castro en Antologla Llrica de Julio
Herrera y Reissig, (Santiago de Chile: Editorial Aguilar, 1966.) p. 160.
• Cfr. G1covATE, Bemard, Julio Herrera y Reissig and the S ymbolist, (Berkley and
Los Angeles: University of California Press, 1957) . pp. 25 y ss.
• La Obra Literaria de Herrera comprende los siguientes títulos: Primeros Poemas
( 1891-1900), Los Parques Abandonados ( 1901 ), Los Maitines de la N oche ( 1902 ), La
Sortija Encantada (1902) , Las Manzanas de Amarilys (1902) , Giles Alucinada ( 1903 ) ,

"Complicada en grandes giros intelectuales que a veces le obligan a
insistir sobre un tema tratado años atrás, no puede ser vista en el detallismo de una cronología, porque su espíritu no señaló jamás la vacilación de adelantos ni de retrocesos. Todo en él fue completo, como si
su trayectoria no fuese más que un gran giro sobre sí mismo." 4
Una de las características principales que se encuentran en todos los poetas
modernistas es el uso del color. Toda la gama cromática del espectro se vuelca
materialmente en la poesía, el cuento y la novela de esta corriente literaria.
En muchos casos llega a tender al simbolismo y fue precisamente la influencia
de los Simbolistas y de los Parnasianos y Decadentes franceses la que puede
comprobarse en el Modernismo. Los franceses Baudelaire, Verlaine, Mallarmé,
buscaron íntimamente relaciones y correspondencias entre colores, música y
sonidos. Los modernistas con Martí, Gutiérrez Najera y Darlo recibieron su
influencia y llenaron sus poemas de colores y sonidos.
I van A. Schulman al rastrear el uso del color entre los modernistas atribuye
a José Martí la primacía al haber adoptado el azul en sus poemas hacia 1875,
5
esto es un año antes que Gutiérrez Nájera y once antes que Darío. Max
Henríquez Ureña por su parte va más allá y establece que los Modernistas
recibieron influencias del parnasiano Theophile Gautier con su "Symphonie
en blanc majeur".
Uno de los primeros poemas de Herrera intitulado "A Eduardo", y que
fue dedicado por éste a su hermano, presenta los primeros signos del Modernismo. Fue escrito hacia 1897 y en él se encuentra una sinestesia muy interesante, tal es: "y una mi.rada/ tiene perfumes, trinos y cadencias".6 Dos de
los elementos, sonidos y aromas que fueron después admirablemente maneLa Vida, Ecos Sonetos de Asia (1903 ) , Cuentos: El Traje Lila, Delicias Fú.nebres y
Mademoiselle Jaque/in. Los 2xtasis de la Montaña ( Primera Serie) (1904) , D ivagaciones Románticas (1905), Opalos y Pensamientos (1906 ), El Abanico de Perlas (1906),
El Collar de Salamb6 (1906) , Las Campanas Solariegas (1907), Sonetos Vascos (1908 ),
Los Parques Abandonados ( Segunda Serie) ( 1908), El Laurel Rosa ( 1909-191 O), La
Torre de las Esfinges (1909), Las Clepsidras (1909), Los 2xtasis de la Montaña (1910),
Berceuse Blanca (1910).
• MAS y PI, Juan, citado por Ercasty, Op. Cit., p. 25.
' ScHULMAN, lván A., Slmbolo y Color en la Obra de José Martí, (Madrid, Ed.

Gredos, 1960). p. 472.
' HERRERA Y RE1ss10, Julio, Poesias Completas y Páginas en Prosa, (Madrid, Editorial Aguilar, 1961), p. 177 (De aqui en adelante todas las citas relacionadas a
poemas de este libro se señalarán en el trabajo a continuación de la cita mencionando
la página).

255
254

�jados por Herrera. El tercer elemento, el color, se añadirá más tarde. Los
primeros versos de Julio Herrera y Reissig aparecieron en la prensa La Raz6n
de Montevideo y se intitulaban "Miraje". Llevaban un comentario de Samuel Blixen que mencionaba a Herrera como un joven poeta no sólo prometedor, sino ya consagrado. Lo interesante de dicho poema radica en
hecho que lleva en sí el germen de toda la paleta polícroma que se derramara
en la obra de Reissig: desde el blanco, pasando por el oro, dorado, carmín,
rojo, verde, hasta el negro, sólo está ausente el azul, el color del ensueño y
de lo ideal. El violeta, uno de los colores preferidos de Herrera, se incorporará

e!

posteriormente.
Como Manuel Gutiérrez Nájera, el blanco es el color más utilizado por
Herrera y Reissig. El blanco siempre alude a lo puro, lo limpio. Es el símbolo
de lo virginal y de lo ideal. Reissig lo relaciona con el amor, la mue:te, el
ideal, la poesía, la mujer, la ilusión, las nupcias, la naturalez_a, los an~~les
y las cosas.1 El blanco es utilizado para calificar o en sentido metafonco.
Existen muchos poemas en los cuales el blanco es mencionado o insinuado
mediante palabras que lo sugieren como por ejemplo: perlas, luna, azahares,
espumas, luces.
En La Musa de la Playa (p. 255) compara a Montevideo, su ciudad natal
con una blanca novia. En este poema Herrera invita a la musa de la Inspiración a ambular con él por la playa de Montevideo. El poema fue escrito
en cuartetos endecasílabos, de rima consonante ABAB y en éstos la admiración de Herrera por su ciudad natal es evidente. El poeta es el único que
habla. Las dos cuartetas finales son síntesis, esperanza y anhelo de infinitud:
"Escucha, el Universo es poesía.
¡ Dios canta su divina serenata;
la playa es un gran piano de armonía,
la luna es una hipérbole de plata!
' HERRERA y RE1ssm usa el blanco también en las siguientes citas: a la Poesía
(p. 207), a los Angeles (p. 347),, A la Hostia (p. 423), a la Plegaria (p. 11), a ~a
nostalgia (p. 388), a la quimera (p. 326), a la conciencia (p. 448), a la neuralgia
(p. 141), al corazón (p. 11), a la gangrena (p. 324), a las nubes (p. 186), al bostezo
(p. 451), a la vía láctea (p. 386), al día (p. 374), a la cumbre (p. 324), a la
tempestad (p. 146), a la espuma (p. 209), a la mujer (p,. 276), al busto (p. 154),
a la frente (p. 277), a la piel (p. 477.398), a la novia (p. 255), a los velos (p. 2_56),
al tul (p. 206), a la majada y a las ovejas (p. 121), a corderos (p. 423), a cisnes
(p. 459), a elefantes (p. 477), a los animales (p. 344), a la casa y corti_nas (p. 276),
a la aldea (p. 448), al lecho (p. 473), a los minaretes (p. 480), a los castillos (p. 152).

Ven, nuestras vidas a ese mar confiemos;
mi corazón para ese mar te quiso:
¡ si farman nuestras almas los dos remos
ha de llegar la barca al paraíso!"

Todo es blanco en el poema, la musa, la luna, "envuelta en blanquecino
velo", "las eucarísticas espumas" que son "arabescos flotantes de azucenas".
Se insinúa el blanco en adjetivos o sustantivos que denotan blancura como
novia, conchas, perlas, alabastro, luna, azahares, espuma, vía láctea, brumas,
luces, nieve, lirio, piano y plata.
Entre los títulos de poemas, tres llevan el blanco usado adjetivalmente y
éstos son: "Amor Blanco'' (p. 322), "Muerte Blanca" ( p. 415), y "Berceuse
Blanca" (p. 485). El poema "Nivosa" (p. 311), "Nieve Floral" (p. 185), y
"Rosada y Blanca" (p. 314) insinúan lo blanco. Sería imposible comentar
todos los poemas en los que Reissig emplea el blanco pero creemos que
"Nivosa" y "Berceuse Blanca" se deben mencionar especialmente.
"Nivosa" es un poema dentro de la Colección Los Maitines de la Noche
( 1900-1903). Fue dedicado, según dice el epígrafe, al escritor Casimiro Prieto
Valdés. Es un poema de 16 sílabas con censura en la octava. La rima es
consonante, pero hay variaciones; a veces riman los versos extremos ABBA,
en otros la rima es cruzada ABAB, y en otros la rima va pareada AABB. Las
estrofas 9-11-12-15 presentan versos octosílabos alternando con hexadecasílabos. Las seis primeras estrofas describen el escenario. Es de noche y en el
mes de Junio, pero la noche es de "neurastenias". Todo presenta el blanco
y Herrera repite dos veces en el poema "Todo es blanco". La mujer se ha
sentado al piano y está ejecutando una serenata para el poeta, quién en su
ensueño, piensa en la Inspiración a quien llama su hermosa desposada. En
la primera parte las nubes vierten "nevado lloro", en el "níveo" campanario
hay "dos palomas muy blancas", las rocas parecen recostadas en "un diván
de albo lino", el monte tiene cabeza "de gran pontífice albino" y en el piano
las manos de 1~ mujer como "dos blancas azucenas" deshojan una armonía
en "mil pétalos de lirio". En la segunda parte, lo evocado por Herrera
al escuchar la música, el blanco adquiere categoría de símbolo al aludir a la
inspiración, la musa, la poesía. En esta parte el poema se ~elve hermético
en su explicación. Se piensa que esta segunda mujer a la que alude Herrera
es la misma que esta en el piano tocando, pero no es así. Llevan a interpretar
esto en forma distinta los versos siguientes:
"Ven, neurasténica loca
de mis inviernos de hastío!

257

256

humanitas-17

�sus preferidos. En el uso del color se hermana al poeta simbolista Albert
Samain. Herrera fue un admirador durante toda su vida de Samain y hacia
1900 tradujo "Aux flanes du vase". La influencia de Samain se significa en
el uso del color violeta y en palabras como "heliotropo" y "amatista".1 º

!Lejos de tí siento frío:
. l ,.,
ven, neurastémea oca.
"Tus ojeras son las flores que te deja el amor mío,
.rio flor y hostia, gasa, niebla, luz y pluma:
ala, l' ,
f
tu boca
'
los cirios que buscan uego en
· seran mis· ¿;entes
•
,,,
~ tus brazos en mi cuerpo dos serpentinas de espuma.
.. .
h
ensar y cavilar es el primero del
El verso más significativo y que n~s ace p 1 flores que te deja el amor
d" . "tus 03eras son as
último cuarteto donde ice.
.
dadera sino a un símbolo:
mío" y creemos que no alude allí a una mu3er ver
la Inspiración.
"b" ra fue "La Berceuse Blanca"' poema
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.
L
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ordinaria belleza.
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• ·
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S eto de "Los Crepúsculos del
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Jardín".ª Herrera va a tomar ese co or, o
Pá .
en Prosa de Julio Herrera
Roberto, en Poesias Completas y
ginas
'
. . (M dr"d Ed Aguilar 1961) p. 485.
.
Fe E
y Re1ss1g,
a 1,
. t
Historia del Modernismo, (MéX1co, . . .,
• Cfr. HENRÍQUEZ; URENA, Max, Breve
1954) p. XXVII.
a BuLA P1RIZ,

La primera vez que aparece el lila en la obra de Herrera es en "Los Parques
abandonados" (Primera Serie) libro que recoge poemas de 1902 a 1905. El
poema de fecha más antigua en el cual se menciona el lila en relación a
"las ojeras lilas" de una mujer es en "La Novicia", poema escrito en 1900,
y dedicado a Goicoechea Menéndez. Este soneto con otros más, fueron publicados en Montevideo en la revista Vida Moderna en junio de 1903. De
allí en adelante el color lila impregnará la poesía de Herrera con un tinte
enfermizo de melancolía para culminar en 1905 en "Poema Violeta" y en
1907 en "La muerte del Pastor''. Este color, afirma Magela Flores Mora
"define el daltonismo de Herrera, es la sal que extrae de todos los saleros
supramundanos para sazonar sus conocimientos intelectuales".11 Saliéndose
un poco al margen pero también en relación íntima con este color lila, Herrera escribió un cuentecillo que gozó de mucha fama. El cuento lleva como
título El Traje Lila, y fue publicado el 20 de septiembre de 1903 en Alborada
y dedicado a Manuel Medina Betancourt. El cuento tiene corte romántico y
todo el argumento gira alrededor de un traje lila. El color proyecta un tono
enfermizo a todo el cuento y ahonda la connotación de la enfermedad incurable de la protagonista, Laura, poseedora del traje lila. Laura ama a Carlos
y éste le corresponde, pero Laura está marcada por el destino y finalmente
muere. Violeta su hermana está enamorada de Carlos y un día, éste la confunde con Laura al verla con el traje lila de la muerta. Uniendo sus desconsuelos Violeta y Carlos se casan, pero Violeta no es feliz creyendo mancillado
el recuerdo de su hermana muerta. El cuento termina cuando Violeta por
una inspiración sugerida ante el retrato de su hermana pide a Carlos que
la llame Laura. Se aplica la connotación de lila, al traje, a los celos, las ojeras
y al cielo. El color violeta se le menciona con relación a los ojos y al nombre
de Violeta ( 15 veces) . Los otros colores mencionados son el amarillo y el
oro ( una vez), el rojo (3 veces) y el escarlata. La sinestesia se utiliza cuatro
veces al aludir a los "celos lilas". El color lila ahonda la melancolía. Solo
se mencionan colores cálidos y se alude varias veces al negro en metáforas
como "ojos de cisterna", "jardines moribundos", "glorieta muda", "ojos ebrios
de noche", y al mencionar los "encajes negros del traje lila" (8 veces).
1
• Cfr. GmoVATE, p. 33.
u FLORES MoRA, Magela, Julio Herrera y Reissig, Estudio Biográfico, (Montevideo,
Editorial Letras, 1947). p. 80.

259
258

�Examinando la poesía de Herrera, la forma más usual de utilizar el lila
es como adjetivo atributivo, así las ojeras de la mujer son "ojeras lilas"
(p. 153); la mujer viste de lila cuando "una declaración de terciopelos
marquesea en las lilas del encaje" (p. 335) ; y lleva un adorno en la cabeza
que pone a lucir la tarde como "con ojeras lilas en toilette de otoño" (p. 157).
Las palomas también son "palomas lilas" (p. 157) que gimen "entre los
alcores". El viento en la ventana se sahuma "de lilas y de heliotropo" (p. 155).
También es usado el lila en forma sustantiva! como en el ejemplo anterior.
En "Muerte Blanca" presenta una mujer agonizante que en el momento de
morir deja escapar de las pupilas "como sonrisas muertas de tus ojos/dos

sueña _en tu boca". Las ojeras son "un vago jardín de lilas" mientras "en la
una .violeta
"augural". La tarde y la mu1·er se i.dentif.ican,
sbocah1uega con "M
,
on ermanas.
uno la tarde violeta, tu hermana de soledad" le dice el
po~ta. En es~e poema se destaca la mujer en una posición privilegiada. Ella
esta _entre Dios y el hombre. La mujer convida al poeta a subir al cielo or
med10 del amor y en la última cuarteta el poeta exclama:
p
"Y sabré, ciego de hinojos,
como ante el lúgubre Amós,
todo lo que hablan tus ojos,
de la otra vida, y de Dios!"

diminutas mariposas lilas (p. 415) .
Vinculado al lila, el violeta que es una tonalidad un poco más fuerte,
aparece también en la poesía de Herrera pasando por las tonalidades amatista,
violeta y ultravioleta. En dos formas se encuentra utilizado el violeta, ya
como sustantivo y así alude a la "pálida violeta" (p. 459) ; a las ilusiones
que se llevan en el alma escondidas "cual fragante violeta'' (p. 176), o al
nombre de la mujer Violeta como en el cuento "El traje lila". Con connotación adjetival designa la "bruma violeta" (p. 120), la "tormenta violeta"
(p. 451), el "crepúsculo violeta" (p. 428), el "pañuelo suave de violeta"
(p. 153); la "cabellera violeta" (p. 139); las mejillas de la mujer que parecen de "fruta/que aterciopelada en vello brumoso de violeta" (p. 449); y
los ojos mencionados como "ojos de noche, de imposibles mundos,/de ter•
ciopelo ultra-violeta" (p. 338).
Herrera menciona dos tonalidades entre el lila y el violeta, el amatista, en
"el lago amatista" (p. 143) y el crepúsculo jacinto" (p. 422).
El "Poema Violeta", así intitulado en la edición de sus Obras Completas
llevó anteriormente otro título: "Hora Violeta" y un epígrafe de la "Chanson
d'automne" de Verlaine. El poema aparece en esta edición con un epígrafe
que a la letra dice : "A la manera de Schumann", y en realidad como una
de esas obras musicales del genial alemán se presenta un tema, en diversas
modalidades, en el cual aparece el color lila. El poema está dividido en 10
partes. Todo está impregnado de suave melancolía. No hay mención de
colores fuertes o estridentes. Los adjetivos y sustantivos van abriendo un
surco de dolor contenido y de tristeza. Entre estos dos se desenvuelve el
poema. No presenta una estructura estrófica rígida. Las partes contienen de
dos cuartetas hasta 16. El tema principal es la cita con la mujer amada.
Cita que dura desde la tarde hasta la noche vestida con "peinador lila" .
A la luz de la luna la cabellera de la mujer es "cabello-ultravioleta", y la
"singulariza un sello/ varonil de gracia loca,/la paradoja de vello lila, que

(p. 440)
Esta ~osición contemplativa de la mujer, en cuyos ojos como en un espejo
se refleJa la belleza divina, habla bien a las claras de una . fl
. d
en Herrera.
m uenc1a antesca
El poema más importante en cuanto a la utilización del lila es "La M rt
del, p as t or" ' e~cn.t~
· h ac1a
• 1907, ya en plena madurez del poeta. Llevaue une
ep1grafe de V1rg1ho el poeta latino y un subtítulo de "Balada Eglógica".
En cuanto a a su estructura no se comporta rígidamente. Los versos se
agrupan en estrofas. de. 4 a 22 sílabas indistintamente. Sin embargo, puede
constatarse
11
" A una musicalidad especial debido al ritmo anfíbraco de los est n.b.ios:l'd id rmando!
¡ Armando!" y " 1• Es cierto' es c1·erto'"
·
· El poema en su
tota i a se viste de colores suaves a excepción del vestido rojo de la pastora
que
·11 destaca entre la verdura del campo• La forma anecdo'ti.ca d e un cuentec1 b.d
o lo hace más interesante. Según uno de sus bio'grafos el p oema f ue conce i o en una tarde de tormenta, en la Plaza de Colón.12 El pastor Armando
ha muerto y la pastora_ su enamorada va por los caminos "violetas" buscándolo. El abuelo. de la Joven se queda solo en la casa con la compañía del
perro
Lux. Nadie puede dar razón de Armando, ni el Ad.1vmo,
.
·
m. e1 Sa b.10
ru e1 Po~ta. La pastora no regresó a su casa, pero cuenta la "grey rusticana';
que en ciertas noches: "suele verse una carreta/ y detrás una serrana/ tocand
una pandereta/~or el camino violeta/que conduce a la fontana .. . " (p. l 70)o
En el poema, Impregnado de melancolía se menciona el "camino violet ,;
en el cual la pastora vierte "lágrimas lilas" • El 1·1
,
ª
1 a, no ob stante esto
cede
el paso
al
blanco
al
recordar
días
felices.
La
Pastora
y
A
d
'
"bl
rman o en una
manana
anca, compartieron el queso, pan y la leche de cabra", todos
12

!bid., p. 64.

261
260

�los cuales aluden al blanco. Se refiere también a pureza e inocencia esta
estrofa, pues menciona "la ingenuidad" y "el primer beso" que se pueden
simbólicamente representar con el color blanco. Excepto este pequeño núcleo
del recuerdo feliz, el poema welve a recogerse hacia la tonalidad lila para
acabar en ella. El lila se le relaciona con la melancolía, la muerte y la
nostalgia. Por ser un color tan especial y porque algunos de los poemas presentan esta tonalidad, ha sido la causa de que a Herrera se le atribuya el
"imperio del violeta" .11 Esta tonalidad retrata en el mismo poeta un estado
enfermizo, ya que desde joven se sintió tocado y marcado por la mano de
la muerte.
El azul lo aplica Herrera a dos campos distintos: al plano ideal y abstracto
y al real y concreto. En el plano real, el azul se presenta en dos tonalidades:
azul y celeste, y sirve para describir y calificar el cielo y el aire: "y en el aire
sonoro de campanas celestes" (p. 115), dirá en "El Consejo". En la colección
de poemas "Los Peregrinos de Piedra" en la parte IV el poema "Et noctem
quietam concedet Dominus ... " tiene esta metáfora de singular belleza:

"y es el molino una agreste
libéluda embalsamada,
en un alfiler picada
a la vitrina celeste."

Aquí vitrina celeste es identificada con el cielo. El color azul se encuentra
casi siempre unido al campo; al mar "que enwelve un beso de turquesa/ en
su sonrisa de papel de plomo" (p. 319) , y al cielo. A la mujer la describe
Herrera en varios poemas diciendo que se distingue con "su palidez celeste
de reclusa" (p. 407) ; con "la caravana azul de sus ojeras" (p. 339); la mujer
"llora/ un hilo de agua celeste" (p. 378); es poseedora de "ojos glaucos" en
cuyos ojos exclama el poeta "yo quiero ver ... una tiniebla azulina (p. 315) ,
y es también la mujer a quien dice en "Nocturno": "Yo soy el bardo de
un sueño agreste,/tú lo celeste/ de un lecho aéreo de luz nupcial" (p. 208).
Herrera dedicó varios poemas a los ojos de las mujeres. Están contenidos
en El Collar de Salambó, y a estos Rubén Darío los definió como "un milagroso collar de milagrosas pupilas".u Entre los colores se encuentra el azul.
En el poema "Los Ojos Azules" las comparaciones son exquisitas y bien
logradas. Espigamos las siguientes: "Son más dulces que un Leteo/ sus pupilas"
y "fulgen místicas centellas/en inefable azuleo". Todo el soneto se vestirá
Ibid., p. 79.
,. DARfo, Rubén, citado por Ercasty y Castro, p. 142.

11

de la tonalidad azul pues el último terceto termina: "y te amaré en la Isla
Azul/de la eterna Primavera ... " (p. 464). En este momento el poeta ha
llegado a identificar el lugar ideal con el azul.
El azul es el color utilizado como bandera por los Modernistas, recuérdese
el libro Azul de Rubén Darlo, y La Revista Azul. Reissig utiliza este color
para aplicarlo a las cosas abstractas, así en su obra: "el silencio es azul"
(p. 124) ; el sueño es "el lago azul" (p. 116) ; el amor es "arca y ciclón,
paloma azul y oliva" (p. 376); los versos son "sabios en azul quimera"
(p. 336); y el beso "es madrigal con que el amor travieso/ abre el álbum azul
del Porvenir" (p. 81). Entre los poemas no podía faltar uno que llevara el adjetivo azul como título, así entre los poemas de "La Sortija Encantada" ( 1902)
se halla el Soneto "Azul". Aun cuando ostenta ese título no se menciona
la palabra azul. No hay rastro de colores a excepción de un color rosa en
sentido sustantivo y otro en forma adjetival. El tema se halla ligado al
15
amor y la mujer y por ende al ideal, que se puede relacionar con el azul.
El poeta y la mujer se aman "a las postreras relaciones bronces/ del sol". El
color dorado es insinuado por el sustantivo "bronces" que comunica luz a
la tarde en que por vez primera los amantes se besan, "como dos niños, bajo
el, olmo espeso". (p. 337) .
El rojo es utilizado en las descripciones vinculado con el sol. El rojo significa vida, fuego, pasión. Se le relaciona con el alba, el sol, la tarde, la primavera. La imagen más interesante es la mención de "nimbos grosellas". El
rojo se presenta en la poesía de Herrera en diversas tonalidades: cárdenas,
grosellas, carmines y rojas. El rojo se encuentra también en el fuego. El
fuego produce luz y más si es observado de noche en la montaña. Reissig
lo describe como "las lumbres en la montaña welcan sobre el paisaje,/
claroscuros cromáticos y vagos infra-rojos" (p. 122) . El poema intitulado
"Mayo'' se mueve dentro del color rojo. Lleva el epígrafe que dice: "Otoño
amante de los tísicos/Tiene el crepúsculo camelias rojas". El único color
que se menciona en este poema en diversos tonos es el rojo. Así el sol es como
un "ígneo Creso" y lleva en sus ojos un color carmeso", mientras la excéntrica laguna "entre el síncope mustio de las hojas,/obnubilada por pasiones
rojas,/sueña un crimen". (p. 319) . El rojo es usado por Herrera como adjetivo
descriptivo al señalar los vestidos y "pasamanerías de escarlata" (p. 413},
los chalecos de "rojos insultantes" (p. 474) , y "el rojo diván de seda intacta"
(p. 414) ; a objetos que usan las mujeres como "capas rojas" (p. 412) o al
11 Ver Dr. CARTER
Boyd G., Las Revistas Literarias de Hispanoamérica, Mf:dco,
1
Studium, 1959.

263
262

�efecto de luz que se refleja en el anillo de boda sobre el cual "s~ngra. u~
b' 1 CrucifiJ'o (p. 412); a la risa que se derrama "entre sus labios r?JºS,,
ru i e 2) y al casto rubor de la rec1en
. , casad a, " presa de ardores purpurinos
(p 42
·
·
b'' 1 s cosas .abstractas
"
( 122). Herrera gusta de presentar en roJO tam ien a
P·
.
,
bol
d
1
G
metría
la
describe
como
como al hablar de Pentesilea como sim o e a eo
.
.
d ,, ( 392). y al Dios Saturno lo apoda
un Arcángel incendiando un mun o p.
'
1
"U
"
. " ( 98) El pensamiento y la música comparten este co or:
n
el roJ~
p. _, ·R .
do" (p 373) y "una música absurda poseída,/
pensamiento sone,1 OJO, mu
·
'
. .
d
,
bo
d
ltura"
(p
397).
También
la
miseria
es
con cardeno sa r e sepu
·
. .
.e /funa
roºa tonalidad así como el coro de la noche: "Tu miseria es de una roJa as. J . , de .impostura" (p. 140) , "en el coro de la noche/cárdena del otro
cmacton
mundo" ( p. 144) •
"R sa" (p 460) lo dedicó Reissig a una mujer así llamada,
El poema
o·'
ºd
·
, . d I poema es el juego entre las tonahda es rOJO, rosa,
ero
lo
caracterist1co
e
"
bot 'n"
P
.
la "Rosa roJ·a, rosa blanca" o rosa c1ara en , o•
blanco ya que menciona
' .
.
. . ado en el balance de los colores., E1 u1timo
1 ,
Para terminar en un Juego msmu
.
la
letra.
"que
a
m1
me
c
avo
d
terceto de este soneto de arte menor ice a
.
una Rosa/su espina en el corazón".
El color amarillo se presenta en las tonalidades ~e . oro, ámbar, d~r~do,
trino rubio azufre y ocre. Es utilizado casi siempre para calificar.
sulfuro, ce
,
,
" • tal" (p 398) •
. 0) 1'
Así se encuentra que la tarde es "dorada" lujosamente onen
.
2
o "como un exótico abanico de oro/cerró la tarde en el pmar (p. d4 A~

·1:

cosecha es "una gloria de oro" ( p. 454) ; y zulema en "Bouquet e
ri
·
"
(p
336)
El
oro
es
canta la "exquisita música de oro/de su primavera
.
. .
,
1
1
·
de
lo
más
vahoso
as1
se
también representante del poder, de 1a g oria,
.
" '
" e
t 'bu e también al Creador, y el altar de pino se enciende con oros es
::ar :on luces. El señor Cura en la procesión "Impuesto de sus oro~ s~,gra- serramego
• " (p • 444) , y en la Iglesia una
dos" encabeza el "piadoso rebano
b
.
d
¡
,
eo
que
una
escala
de
Jaco
legión de átomos sube un cannno e oro aer '
interpreta". (p. 114).
El oro se le relaciona también con los ojos. Este motivo estét_ic~ d: lo~
. s de las mujeres aparecerá constantemente en la obra de Re1ss1g. qu
OJO 1 amarillo el que presta sus tonalidades para encontrar en "El C~llar ~e
es e
•
t'ene unos "extranos OJOS
Salambó" un soneto de arte menor a 1a muJer qu~ 1
,
d d "
d
ro" y que "sueñan heroicos delirios/tus OJOS, como aureos ar os .
Le o . "oJ·os de topacio" en este soneto es invitada por el amante a ~ruzar
a muJer
A d
una amazona diestralos espacios infinitos para encontrar a1 roa o, coro~
..
r
mente montad a en elavileño que en este poema se ident1f1ca con el Amo '
264

sublime corcel.16 No sólo los ojos de la mujer, sino también las lágrimas son
de este color. En el soneto "El espejo" Neith "enjuga el oro líquido de sus
ojos" (p. 446). En "Panteísmo" la enamorada al recordar "los tiempos
viejos/rodaron en su tez oros furtivos" (p. 404) ; en "La Soledad" la mujer
es añorada y soñada "como una agua de oro" (p. 428).
El ámbar, el cetrino, el color de los "ojos de azufre" del buho, la Primavera con su eterna pisada "de ocre" y el rubio en las cabelleras, cierran el
círculo de tonalidades del amarillo.
Yuxtaponiendo el amarillo y el verde, Herrera escribió un soneto con
incomparables efectos no solo sensoriales sino auditivos y olfativos. Tal es
el soneto "Verde-Amarillo para Flauta, llave de U", donde la metáfora se
adelgaza hasta llegar a integrar el símbolo. En este poema, es Herrera discípulo de la escuela simbolista. Los colores insinuados desde el título son
verde y amarillo y simbolizan la primavera y el otoño. El epígrafe ahonda
los dos tonos que predominan. El primer cuarteto sugiere el verde en "la
lujuria perfuma con su fruta/la púbera frescura de la ruta". El segundo
cuarteto sugiere el amarillo en la "hirsuta barba rubia del Dios Agricultura".
Los dos tercetos mencionan vocablos que sugieren verde, tales son "uvas",
"aceitunas", "verdura" y otros, el amarillo como "rubia", "bilis" y "armadura".
La sinestesia más interesante se halla en el verso doce cuando dice: "Hay
bilis en las rudas armaduras" que sigriifica el color amarillo-oro de la bilis
y el bronce dorado de la armadura, pero aquí está utilizada simbólica y
metafóricamente, ya que la armadura corresponde a la corteza de la fruta
que puede llegar a ser dura, y el color de la bilis y de la armadura corresponden a la fruta ya madura.
El verde siempre se le relaciona con la naturaleza. Reissig utiliza este color
con relación a ella y lo usa descriptivamente. Así la naturaleza se diluye en
"ingenuos verdores" (p. 103); la pradera mira "en éxtasis verde" (p. 444);
y se huye en el campo hacia un "sitio verdegeante" (p. 441). Las frutas se
visten de verde "hasta que la incitante fruta de ajena casa/les brinda la
luz verde de su racimo" (p. 26) ; y el cielo se "abre en un gesto verde"
(p. 133). Todo en el campo es "verde luz y heliotropo". (p. 120). Del verde
participan también los ojos de las mujeres, que por lo mismo vienen a ser
seres ideales y enigmáticos. El poema de la Colección "El Collar de Salambó"
dedicado a los ojos verdes lleva interesantes comparaciones. Como un algo
lejano y misterioso, Escocia, el país colindante con Inglaterra, presta a He11
Clavileño fue el famoso caballo en el cual Don Quijote de la Mancha y Sancho
Panza realizaron un imaginario viaje por el espacio

265

�rrera la imagen que destaca límpida y pura, los ojos "vagos" de la mujer
que reflejan "La Escocia de verdes lagos". En uno de los Sonetos de arte
menor se mencionan metáforas relacionadas con los ojos como las siguientes:
"oblícuos ojos felinos" o "magos cometas" "honda mirada verde" "mar de
vida" (p. 463) .
El negro como el blanco no es un color propiamente dicho. El negro es
la ausencia de color. Siempre se le vincula con lo misterioso, lo extraño, la
muerte, lo ignoto. Es utilizado por Herrera en dos formas: en sentido descriptivo presentándolo sencillamente como adjetivo y aplicándolo a la noche,
los gatos, los abanicos, los cisnes, los ojos y otras cosas; y en segundo lugar,
insinuado, cuando bajo el ropaje tropológico la imagen se reviste de oscuridad. Varios poemas los dedica Herrera a los negros ojos de las mujeres:
"Ojos negros", "Incógnita", "Ojos Negros" (del Collar de Salamb6), "Heliofina" y "Dolores". El más interesante por la gran riqueza metafórica es
"Ojos Negros"; un extenso poema de 38 estrofas octavas de arte menor
con rima consonante en los versos pares. En este poema Herrera hace gala
y alarde de gran creatividad imaginativa. El poema se publicó por primera
vez en "La Revista" de Herrera con el título "Psicología de unos ojos negros"
y con la dedicatoria "A mi turca". El poema fue corregido por el poeta varias
veces hasta llegar a la edición definitiva.17 El negro es utilizado con profusión
pero lo que lo hace más interesante es la insinuación del negro en las
imágenes. Algunos ejemplos espigados de este singular poema son: "profundos ojos de símbolo, lóbregas linternas mágicas", "alcázares de silencio",
"ojos de enigma sombrío", "negras esfinges de duda", "astros de eclipse",
"duendes emboscados", "Alhambras de sombra", "Cuervos de Odín en visión",
"Ojos crujías del Caos", "Braseros de Nigromancia". El poema presenta otros
detalles interesantes. Además del negro sólo se mencionan tres colores y una
sola vez cada color, éstos son: el violado, el café y el azur (sic). El poema
oscila entre una oscuridad insinuada hasta un negro culminante con la mención de los ojos como "negros ruiseñores", "ojos como dos uvas negras" y
Ojos como "negros cisnes".
El rosa es otro color que se halla en la poesía de Herrera y Reissig. Con
este color intitula dos poemas: "El Laurel Rosa" ( Apoteosís, primera versión)
compuesto por el poeta en 1903 como homenaje a Alberto Nin Frías, un
amigo suyo; y un segundo "Laurel Rosa" donde refunde el poema anterior
y lo dedica en su versión defintiva a Sully Prudhomme. No obstante el título,
"El Laurel Rosa", el poema sólo sugiere colores. La influencia mitológica

:udJ.;r~~eanaltulí ifncoldntednible. El rosa se aplica al
"rosas · tech b a" a e rosa claro" ( p. 149) ;
. d'
uml res (p. l12); al acto sexual en
ª l Jar m y as montañas.

describir los vestidos de la
1os techos de las casas de
"Emblema Afrodisiaco" y
'

En "R0 sad ª Y Blanca" ( P· 314) ya desde el título del poema se anticipa
e1. uso
, mteresantes
•
. d e1 rosa y el blanco. Los versos mas
son "Rosa rosada
divma como una rósea ilusión,/Blanca como una nevada de ru'
fl y
de nie e"
l ,l ·
veas ores
v ' y e u timo terceto de este soneto que dice a la letra:
, "Divina r~sada rosa, suspira, perfuma y ama
s~ u~ ens~e.no que embalsama y una rosa que perfuma
se cisne, lino y ensueño, rosa y éter, nieve y bruma.

_T~dos los vocablos juegan en una dulce oscilación insinuada con predomiruo del blanco en los vocablos: "cisne" "li . " "nieve", "bruma" y
"éter".
'
no ,
De los colores del espectro menos utilizados por Herrera el ris lo . 1
con la melancolía y la tristeza, con el aburrimiento el
,g . vmcu a
encuentra con carácter adjetival. Algunas veces se us: sólo ~m..s~mpre se
como en "el gris surtidor" (p· 140) 0 " e1 rurvana
.
. de escnp
vamente
gris
la Naturaleza"

~

( p. 4 18). Pero hay dos ejemplos interesantes relacionados con hech
abstractas "el aburrimiento gris" (p· 315) Y 1a " neurasterua
. gns"
. os
cosas
(p.o 320).
El to1:1asol no es propiamente un color sino un agrupamiento de colores.
Es menc10nado cuatro veces por Reissig en "El Laurel Rosa" en "L T
de las E f
"
,
a orre
1
se halla
~:=~i~:~v=j~: Y AD Completorium", y siempre

: 1:~~;n~J: e:

"En un bostezo de horror,
tuerce el estero holgazán
su boca de Leviatán
tornasolada de horror . .. ,,

(p. 136)
"Tú que has entrado en mi imperio
como feroz dentellada,
demonia tornasolada".

(p. 138)
"BuLA Pnuz ha estudiado las numerosas variantes de este poema.

167
266

�Entre la gama de colores utilizada por Herrera y Reissig hay algunos indefinibles e imprecisos, y es difícil adscribirlos en alguno de los grupos del
espectro. Están relacionados casi siempre con sinestesias, de allí la dificultad.
Son sumamente interesantes por su carácter tropológico. He aquí algunos
ejemplos. Cuando describe a la tarde dice:
"Vistió la tarde soñadoras tintas
a modo de romántica viuda".

(p. 159)

La metáfora es interesante, pero el lector se pregunta: ¿ cuáles son las
tintas soñadoras? Y Sólo se acierta a contestar que lo son los colores pálidos;
colores que por su tonalidad no indican fuego o vida, sino melancolía, con algo
de tristeza. Otro ejemplo interesante es el siguiente:
"¡Con su veste en color de serpentina
reía la voluble Primavera!"

(p. 418)
Y vuelve a aflorar la pregunta ¿ Cuál es el color de serpentina? Y al
aplicar el color a la naciente y, según dice, "voluble primavera" se comprende que Herrera alude a toda la gama de colores con que la primavera
se reviste.
El tercer color se menciona como título de un poema "Color de Sueño"
(p. 160). El poema se refiere a la visita que el alma hace al poeta. Todo
el poema oscila entre tonalidades insinuadas por sustantivos y adjetivos,
como "palidez muerta", "náufragos ojos", "mustia frente", "languidecía en
fúnebre asfodelo", y se puede concluir, aun cuando sin precisar, que se alude
al negro, si se atiene a la relación que existe entre la conciencia despierta y
el acto de dormir que supone un sumergirse en la oscuridad del sueño y la
inconsciencia.

No se puede dejar de mencionar el libro de Poemas en Prosa que está
dividido en "Opalos" y "Pensamientos". Hay pocos colores. La temática principal de todos los poemas y pensamientos es el amor, y como sub-tema, la
muerte, pero aun a estos poemas los alcanza, el imperio del cromatismo. El
amor es relacionado a lo blanco y al púrpura; y el azul vuelve al plano abstracto al simbolizar el ideal y lo divino.

268

Julio Herrera y Re_issig, el eminente poeta uruguayo, legó a la posteridad
todo el admirable bagaje de su impenetrable poesía. Por el milagro de su
obra las cosas se vistieron de exóticos ropajes. Sus poemas asombraron a sus
contemporáneos y para muchos quedaron incomprensibles y extraños como
aves de un paraíso virginal. Las terribles crisis de su espíritu y su cercanía
con la pálida y fría doncella, la muerte, que lo visitó tempranamente imprimió una huella de melancolía y tristeza en su obra. No obstante esto, su
poesía se singulariza. Jorge Luis Borges al definirla escribió: "Remozó las
imágenes, vedó a sus labios la dicción de la belleza antigua; puso crugientes
pesadeces de oro en el mundo. Buscó en el verso preeminencia pictórica".18
Modernista y amante de todo lo francés volcó toda la paleta cromática en
su obra. El blanco aludiendo a lo puro, lo límpido, lo virginal y también
como símbolo de la ilusión, la musa, la inspiración. El violeta el cual utilizado
en menor proporción que el blanco pero con su tonalidad enfermiza y melancólica teñirá la poesía de Herrera haciéndola inolvidable y marcándola
indeleblemente. El azul identificado con el ideal, lo más elevado, abriendo
todo un cúmulo de imágenes modernistas. El rojo vinculado a la vida, al
fuego, a la pasión. El amarillo en diversas tonalidades desde el oro al ocre.
El verde en estrecha relación con la naturaleza. El negro imprimiendo relieves
y destacando lo misterioso, lo extraño. El rosa coloreando estelas de ilusiones.
El color fue para Herrera y Reissig no sólo un instrumento dúctil en sus
manos, sino que además a la manera de los simbolistas buscó la sugerencia,
el símbolo, la insinuación. Fue vanguardista y precursor de las tendencias
subsiguientes. 19
Federico de Onís escribió una vez de Herrera: "A través de la variedad
de estas obras y de las influencias que reflejan, se manifiesta la identidad
de una personalidad originalísima, que, con máxima pureza poética, crea
su propio mundo de sensaciones y de expresiones."2º
Julio Herrera y Reissig fue un poeta diferente, personalista, con una visión
estética muy especial, llegando en algunos casos hasta pisar los linderos de
lo absurdo, de lo extravagante. Eso es lo que lo hizo precisamente ser él, y
no hay mejor definición de Herrera sino aquella que él mismo dijera al
terminar una polémica en su cenáculo de "La Torre de los Panoramas":

,. BoROEs,
11

Jorge Luis, citado por Ercasty Opus cit., p. 105.

Historia General de la Lit eratura Española e
Hispano-Americana, (Madrid, Editorial Aguilar, 1966), p. 1218.
"'DE ÜNIS, Federico, citado por Ercasty, Opus cit., p. 19.
DIEz-EcHARRI Y RocA FRANQUESA,

269

�"Abomino de la promiscuidad del catálogo. Sólo
y conmigo mismo. Proclamo la inmunidad literaria
de mi persona. Ego sum imperator. Me incomoda
que ciertos peluqueros de la crítica me
hagan la barba ... Dejad en paz a los dioses. Yo,
Julio, Torre de los Panoramas" u
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Quius, Antonio, Métrica Española, Madrid, Ediciones Alcalá. 1969.

"Los lusíadas", una epopeya universal
"Los LusÍADM," de Luis Vas de Camoens es una verdadera joya de la
Literatura europea renacentista y una de las más grandes epopeyas universales.
Grande no por la cantidad, claro está, ( 1102 estrofas), sino por la alta
calidad y la peifección de sus versos, por la delicadeza de sentimientos que
traduce, por el patriotismo auténtico que respira, por los altos conceptos que
expresa.
Esta obra ha sido objeto de variados e interesantes estudios, tanto nacionales como extranjeros, y se ha traducido a todas las lenguas cultas. Esto
despierta el orgullo portugués: "Los Lusíadas" es una especie de 'biblia'
lusitana. Tanto, que hay quien afirma que fuera de ella no se encuentra
nada valioso en la Literatura Portuguesa.
En la epopeya se retratan, con maravilloso esteticismo, hechos y lugares
que el autor observó y recorrió. Porque Camoens además de excelente poeta
fue, a la usanza de la época, soldado y navt&gt;gante, por lo que llevó una vida
plena de aventuras, heroísmo e infortunios. Aparte de sus experiencias, se
manifiesta en su obra una vasta cultura: ya se trate de Geografía o de Historia, de Astronomía o de Matemáticas, de Mitología o de fenómenos físicos
de la Naturaleza, el autor sabe desenvolverse con considerable soltura.
El motivo que inspira su poema no estaba para él lejano en tiempo: el
descubrimiento del camino marítimo a la India, realizado por Vasco de
Gama, bajo el reinado de Don Manuel I en el año de 1498. (Camoens nació
en 1524). Bajo este pretexto, va a cantar las hazañas portuguesas de todos
los tiempos y en todos los continentes. Así, "Los Lusíadas" resulta un poema

n Cfr. DIEZ EcHARRI, p. 1217.

271
270

�de verdad histórica, realzada por un patriotismo exaltado pero sincero, y de
un tono épico, no exento de cierto lirismo muy portugués.

La obra se ajusta perfectamente a la definición clásica de epopeya. En
todos sus rasgos se va amoldando, sin perder por ello flexibilidad, a los requisitos del género. La narración histórica se reviste de poesía y busca conmover
con el ejemplo de grandes hazañas y la exaltación de la naturaleza humana;
asimismo, intenta despertar nobles sentimientos y admiración racia las cosas
que merecen ser imitadas. La máquina del poema épico comprende la intervención de los dioses y de seres mortales, pero no es sólo la glosa poética
de uno o varios mitos. Desde el punto de vista del género, el autor debe
seguir ciertas reglas, y Camoens lo hace: unidad, integridad, grandeza e
interés de acción; número adecuado de personajes, en torno a un protagonista
central; forma elevada de expresión, generalmente -tal es el caso de "Los
Lusíadas"- octava real; estilo armonioso, brillante, variado, lleno de color
y movimiento; tono heróico, digno, figurativo.
Son éstos suficientes méritos ya para un poeta épico. Cierto que Camoens
no es enteramente original (¿y quién lo es?). Resulta fácil rastrear en sus
versos la influencia de los modelos clásicos de Grecia y Roma, quizá también
de la épica europea culta. Homero y Virgilio dejaron huella patente en nuestro autor, así en la forma (estructura, lenguaje) como en el contenido (ideas,
sentimientos). Renacentista al fin, Luis Vas de Camoens se encuentra empapado de cultura clásica: la conoce a fondo y la incorpora en su obra, 'Sin
tratar de ocultarla, antes al contrario, aludiendo a ella constantemente. La
influencia clásica aflora, pues, desbordándose en elementos mitológicos. Precisamente fue el empleo de la Mitología antigua lo que le valió acerbas
críticas, ya que se consideraba impropio de un defensor del Cristianismo.
Sin embargo, muchos otros escritores cristianos se han servido de la misma
Mitología sin incurrir en censuras análogas. Lo que se le imputaba a Camoens
era que sus dioses no parecían funcionar sólo como símbolos, colores retóricos o simples pretextos literarios, sino como verdaderas divinidades que
inciden en la acción, a pesar de ser extrañas a la conciencia del autor, de
los personajes y del mundo histórico representado. Nada más lejos de la
verdad. Valiéndose precisamente de las divinidades mitológicas, el poeta logra
admirables efectos estéticos -basados sobre todo en imágenes sensorialesy un delicado lirismo, que en ocasiones revela un temperamento bucólico y
elegíaco. Un ejemplo, entre los múltiples que nos ofrece la obra, sería el
episodio de Adamástor, personificación del Cabo de las Tormentas, llamado
luego Cabo de Buena Esperanza. Con su gigantesca estatura, rostro cruel
poblado de barba hirsuta, cabellos fangosos, negros labios y actitud torva,

272

primero hiela la sangre a Vasco de Gama, con sus terribles predicciones de
acontecimientos luctuosos. Pero enseguida es digno de compasión al deshacerse
en lágrimas y nostálgicas confesiones mientras narra su rebelión contra Júpiter, su amor hacia la bella esposa de Peleo y la burla de la que se le hace
objeto: cuando creía estar estrechando sobre su pecho la seductora figura
f~menina, se encuentra abrazado a una dura montaña. Más tarde, en cas~1go ~or su audacia, queda petrificado. Son muchas las divinidades que
mterv1enen en la acción: Júpiter, Baco, las Nereidas, Tetis ... Por encima
d:, todas desta~ Venus, la_ gran protectora de los portugueses. En la descripc1on de esta diosa se percibe una vena de cálida y sentimental sensualidad
que palpita, casi siempre frenada y contenida, en la cadencia de las octavas
reales. A base de imágenes sensoriales, Camoens traza el retrato de su gran
belleza: cuello más blanco que la nieve, rizos de oro, lácteos y perfectos
pechos, andar suave y majestuoso. A su lado, nos muestra a las ninfas, seguidoras de la alta escuela de la diosa del Amor en el arte de enseñar escondiendo
Yde simular pudor disimulando deseos. Es curioso -señalan algunos críticos-que un poeta de la Contrarreforma se deleitase con descripciones tan lascivas. Lo que aquí se condena como lascivia y erotismo, no es sino placer
estético: el gusto clásico estaba sumamente arraigado en nuestro autor v
no por eso dejó de ser un hombre cristiano y honesto.
·
Además de los elementos mitológicos, destacan en "Los Lusíadas" los hist~ricos. Sería ~te~nable mencionarlos todos, ya que la epopeya narra prec1sa~en~~ la h1stona _de Portugal. Una historia plasmada con sinceridad y
admirac10n, porque s1 hay exaltado sentimiento patriótico, hay rambi'~n
-salvo raras excepciones- la objetividad necesaria. Desde muy joven, Camoens ~e sintió atraído hacia el estudio de la historia de su país, y en sus
~ers~s, Junto a los conocimientos eruditos, vibra un sincero amor patrio, una
fidelidad a los reyes y una admiración por los héroes nacionales, que carecen
de fingimiento y dobleces: su juicio suele ser recto, auténtico. Desfilan por
la obra muchos de los monarcas lusitanos: los Juanes, los Alfonsos, Pedro el
Cruel, Fernando, Sebastián, etc. Cita por otra parte a gran número de nobles
caballeros que se destacaron por sus acciones guerreras al servicio de su
Patria. Algunos de estos relatos históricos resultan realmente interesantes
porque se les puede sentir llenos de vida y calor humano, de actualidad'.
Sobresale entre todos, la historia de Doña Inés de Castro y del Rey Don
Pedro, llamado más tarde el Cruel, con la que obtiene bellísimos momentos
líricos, descriptivos y dramáticos. Encontramos además datos históricos de
º~?s. países: ~spaña, Francia, . Gr~cia, Italia, y alusiones a algunos pueblos
as1aticos, prmc1palmente la India, tierra a la que se intentaba llegar por mar.

273
humanitas-18

�Como un tercer elemento de la obra, al lado de los ya mencionados, cabría
señalar el concepto caballeresco. Hay que recordar que éste se transformó
en el Renacimiento si bien los altos ideales permanecen esencialmente los
mismos de la Edad Media. Para Camoens, hombre y artista de los Siglos
de Oro, el amor tiene un lugar en la epopeya, pero en episodios secundarios; es más importante para el autor el aspecto heróico y el afán de fama
y gloria no en función de una dama sino de un país y un nombre.
Los rasgos tan singularizadores y esenciales de "Los Lusíadas" hacen de
este poema, a pesar de tratarse de una obra de la llamada épica culta,
una epopeya popular, puesto que recoge -como la "Ilíada", la "Chanson
de Roland" o el "Poema del Cid"- todo el pensar y el sentir de su pueblo.
La unidad literaria se mantiene en las 1102 octavas reales, dispuestas en
diez Cantos, gracias al tema central: "las armas y los guerreros ilustres que
desde la costa occidental de Portugal, por mares nunca antes navegados, lleo-aron más allá de Taprobana" (hoy Ceilán). En otros términos, se trata de
la primera expedición de Gama, empresa que tras una larga serie de tentativas fracasadas, se había visto finalmente coronada por el éxito, convirtiendo
en realidad las esperanzas de llegar por vía marítima desde el Occidente hasta
el lejano y fabuloso Oriente. Esta hazaña gozó del fervor unánime de la
época y se considero digna de ser celebrada por un nuevo Homero o un
nuevo Virgilio. A ella dedicó Luis Vas de Camoens su musa, consagrándole
gran parte de su vida (quizá desde 1545 hasta 1570). Pero su propósito fue
cantar al mismo tiempo la gloria de su Patria desde sus orígenes: "las gestas
gloriosas de los soberanos que fueron dilatando la fe y el reino, y devastando
las tierras de infieles de Africa y Asia". En efecto, gracias al empleo de
artificios habituales en la técnica de la épica clásica, inserta en la narración
del gran viaje, la historia del pasado portugués. De este modo, la empresa
aparece ante los ojos del poeta como un eslabón más -apenas de mayor
brillo que otros-- en la larga cadena de la historia imperial de su país, y
casi como un pretexto para su ingente esfuerzo de "heraldo del nido nativo".
De ahí el título adecuadísimo para una obra que intentaba ser, fue y sigue
siendo la epopeya nacional de un pueblo. Porque llamarla "LOS LUSíADAS"
vale tanto como decir los portugueses o los lusitanos ( +) ; es decir, el pueblo
todo, la historia completa y no sólo el viaje marít~o de uno de sus héroes.

(+) Se ignora cuál sea el origen preciso de este nombre. Camoens lo relaciona con
una tradición mitológica difundida entre los escritores renacentistas, según la cual,
Luso hijo de Baco- habría conquistado el pais, que de él tomó su nombre: Lusitania.
274

La narración del viaJe y también los relatos históricos intercalados siguen
de cerca las crónicas. Pero la historia se supera en la celebración poética
que busca recrear los hechos, con verosimiltud, sí, pero además con intención
literaria. Hacia ella tiende la elocución, que se propone ser en todo momento
so~e~ne y ele~ad~ y q~e se :ale de los recursos técnicos de las epopeyas
clasicas: descnpc10nes, mvenciones fantásticas, disgresiones gnómicas, apóstrofes, vaticinios, intervenciones sobrenaturales... La participación de los
dioses paganos, por ejemplo, no queda limitada al episodio de la isla del
Amor, sino que acompaña a toda la aventura. Así, mientras Venus y Marte
protegen a los portugueses, Baco se les opone tenazmente, de donde resultan
disputados consejos en el Olimpo y continuas intervenciones de las divinidades antagonistas, que mueven -ora en un sentido, ora en otro-- a los
demás dioses y van determinando la fortuna de los hombres, aunque en última instancia la voluntad humana triunfa y hace palidecer el poder de los
dioses.
En cuanto al manejo poético de "Los Lusíadas", se puede observar el
predominio de figuras literarias basadas en la sensorialidad. El autor se abandona, con la mayor naturalidad, al éxtasis de los colores vivos, de la luz
intensa, de los sonidos clamorosos. Encontramos en sus versos toda la gama
de los tonos encarnados: rojo, rubí, bermejo, escarlata, púrpura; el brillo
terso ! resplandeciente de los metálicos y tornasolados: oro, plata, joyas, crista~, di~antes,. estrellas, perlas, rocío, lágrimas, bombas incandescentes, aguas
c_nstahnas,_rubios cabellos. . . Las sensaciones se entremezclan: visuales, auditivas, tactiles. Muchas veces busca el contraste, por ejemplo en los sonidos:
redoblar de tambores y tintineo de címbalos, disparos de artillería y ruidos
del mar, resonar de trompetas y gritos de los marineros. Camoens hace convergir todos estos elementos con maestría, gracias al deslumbrante don del
lenguaje intenso, hiperbólico, perifrástico, entusiasta; en una palabra: poético.
Todos sus recursos vuelven una y otra vez a los versos con una insistencia
~ue en ~casi~nes -~e torna monótona, elemental, casi podría decirse que infantil. L~ 1IDagmac1on del poeta es ingenua, espontánea, con una inagotable
capacidad de asombro ante lo nuevo y exótico. Si tuviéramos que caracterizar
"Los ~~sí~das", desde el pu~to de vista estructural, con una sola palabra,
la cahfi~aria~os como esencialmente 'escenográfica'. La epopeya constiuye
un genumo eJemplar del arte renacentista, aunque esto no contradice otro
aspecto relevante de la personalidad del artista: el reflexivo, que se a O 'ª
. . d'
1· .
p y
en su conciencia igna y 1IDpia, y se expresa en un lenguaje grandilocuente
ro~undo, ~rq~itectónico. De este modo, consigue conciliar genialmente la:
brisas fantasticas que soplaban en la India con los fuertes vientos de realidad

275

�que venían de Portugal y del mar; es decir, concilia el elemento maravilloso
con el realista. Otro importante logro conciliador del gran poeta lusitano es
el referente a la combinación de Mitología y Cristianismo; la primera en
la forma, el segundo en el contenido y el espíritu que informa a la obra.
Además de lírico delicado, Camoens se nos muestra en su epopeya como
pensador psicólogo, al analizar el alma de sus personajes. V asco de Gama
es el protagonista de "Los Lusíadas", pero si lo sitúa en el centro del poema
es únicamente por obedecer los preceptos aristotélicos y dar unidad a sus
múltiples historias. Al contrario de lo que frecuentemente se dice, Gama no
es el héroe máximo de la epopeya sino un símbolo ,del espíritu heróico de
Portugal en su época de gloria. Es el pueblo lusitano quien protagoniza la
obra y a quien se enaltece en ella.
El gran navegante se nos ofrece como el caballero puro que lucha por
su Dios y su rey, que navega atraído por el misterio y la aventura, pero
también por un cierto espíritu evangélico. Es el héroe de su pueblo, enamorado de la gloria nacional y personal. Su figura tiene muchos de los rasgos
del piadoso Eneas: lleva en sus naves la fortuna de su patria. Sin embargo,
difiere de él en cuanto que no le empuja ninguna voluntad superior, ningún
hado, sino su fe, su humana voluntad de fama y conquista. Se asemeja también a Ulises en su sed de aventuras y conocimientos. Gama quiere descubrir
mundos desconocidos para descubrirse a sí mismo; por eso su alma se consume en 'saudade': romántica nostalgia de todo lo que es lejano e inasequible. Este último rasgo es el más característico de su nacionalidad y permite
darle al personaje una interpretación autobiográfica. En efecto, Camoens
tenía en común con Vasco de Gama la concepción heróica de la vida, el
patriotismo, el ansia de aventura y la fe en los destinos superiores del hombre:
"Por medio de tan horribles pruebas, a costa de tan insoportables trabajos
y temores, es como alcanzan honra inmortal y elevados puestos los amantes
de la gloria ( . . . ) Sólo así se encallece honrosamente el pecho despreciador
de honras y dinero; honras y dinero que se deben al acaso y no a la áspera
y recta virtud."
El acierto al trazar a su protagonista radica en que no lo entrega como
una evocación o valor del pasado, sino como un retrato vivo, auténtico.
Camoens nos presenta a Gama como el hombre que realmente fue: estudioso,
tenaz, emprendedor, enérgico, intrépido, mantenedor de su palabra, con un
espíritu de justicia que no se subordinaba a intereses materiales ni a ruegos.
En síntesis, como un hombre digno de ser respetado por sus contemporáneos
y por las generaciones venideras; como un gran portugués, pero también

276

como un símbolo de todo lo noble y superior que existe en el ser humano.
De_ ahí la vitalidad dinámica de "Los Lusíadas", su trascendencia, pues sin
deJar de ser la ep~peya na~i~nal de Portugal, se convierte al mismo tiempo
en una epopeya universal válida en cualquier tiempo y en cualquier lugar.
Dignos de mención son también los caracteres de Don Pedro y Doña Inés
de Castro, aunque aparecen en un episodio secundario. Con el relato d
su triste destino logra Camoens uno de los mayores aciertos líricos y patético:
de
El buen pueblo portugués del Siglo XIV amó a su rey Don Pedro,.
l su obra.
,
e amo _por ver en él a un seguro defensor de la justicia, un hombre liberal
y agasaJa~or que sintió una pasión muy humana: el amor hacia una mujer.
El frenesi del rey, su embeleso, la intriga política en la que se ve envuelta
Doña Inés, su ejecución por razón de estado, permitida por Don Alfonso,
padre de Don Pedro, todo es pintado con mano maestra. La entrevista del
r~y p~dre con la amada de su hijo es una de las páginas más patéticas en la
histona de Portugal y Camoens acierta en su descripción. Viene luego el
truculento relato de aquella venganza feroz y la solemne traslación del cadáver de Doña Inés, ante la locura de Don Pedro, quien gritaba ¡ la reina de
Portugal!, ordenan~o a todos que besaran la mano, cadavérica ya, y publicand~ .;ue había sido su mujer legítima. Después de esto, Don Pedro se
c~nvrrtio en,un gobernante dedicado a castigar delitos con una fiereza inaudita; de ahi su sobrenombre de Cruel. El autor no justifica esta pasión
devastadora, pero se conmueve y la comprende :
"¿ Pero quién puede librarse de los lazos que tiende blandamente el Amor
~ntr~, rosas Y la pura nieve humana, el oro y el alabastro transparente?
e: Quien es capaz de apartarse de una peregrina hermosura, de un verdadero
r~stro d~ Medusa, que aprisiona el corazón, convirtiéndolo no ya en dura
piedra, smo en un encendido deseo?" Patetismo, tragedia por un amor que
llev_~ a la muerte Y_ a la locura, por un destino infortunado en donde la
pasion tempestuosa, mcontrolable, domina la razón y la pierde.
Tras ,~ste somero estudio, cabría preguntarse: Pues bien, ¿qué valor último
ofrece Los Lusíadas"?, ¿cuál es el balance final? La épica es la Literatura
de. las grandes h~zañas del hombre, y lo que convierte una epopeya en
~mversal es, precisamente, ese saber romper las barreras del espacio y del
tiem?o, prese~ta~do una obra válida para todos. La verdadera epopeya es
aquella que, si bien ensalza las virtudes, los hechos heróicos y el espíritu de
~ ~~eblo determinado, nos ofrece al HOMBRE en el más pleno y universal
sigmficado, al héroe que amalgama lo mejor del espíritu humano sin sujetarlo a raza, época o país específicos.

277

�Y es ésta la gran aportación del poema épico lusitano. Injustamente, la
crítica no lo ha levantado aún a la altura que se merece. Hay muchos estudios
sobre la obra y su autor, es cierto, pero por lo general se les ha confinado
al ámbito nacional, a un género y un movimiento literario circunscrito, pero
sin destacar el alcance universal que encierra.
"Los Lusíadas" es el himno a la gloria humana que venció una de sus
grandes batallas: la conquista del mar, la unión de los dos hemisferios morales
de la Tierra, el dominio de nuevos mundos. Independientemente de los inestimables valores históricos y literarios que la obra contiene, está su profundo
sentido humano: Camoens nos entrega su sensibilidad, su espíritu y el de su
pueblo a través del protagonista Vasco de Gama y de los diversos relatos que
entrelaza. Dejando a un lado los nobles ideales que exalta -generosidad,
justicia, valentía, fidelidad, etc.- nos encara con otros más altos todavía:
fe y esperanza del hombre en el mundo y en su destino. El aspecto culminante que se proiecta en la epopeya es el afán de fama, la búsqueda de
gloria imperecedera, de inmortalidad. Esto explica la tremenda lucha por
singularizarse, por sobrevivir en la memoria de los hombres:
"La inmortalidad que, según los antiguos, tan entusiastas de sus grandes
hombres, alcanzaban los héroes en el estelífero Olimpo, a donde los remontaban en alas de la Fama en premio de sus acciones valerosas y de ese trabajo
inmenso que se llama el pendiente y escabroso camino de la virtud, pero
dulce, agradable y lleno de delicias cuando se llega a su término, no era
otra cosa sino la recompensa que concedía el mundo por sus inmortales y
sublimes hechos."
Luis Vas de Camoens, portugués universal, logra su propósito último al
entregarse a sí mismo en "Los Lusíadas" : con ella se inmortaliza, consigue
la supervivencia literaria y humana de la fama, porque lega, además de una
obra de arte inmarcesible, su propio espíritu, el cual palpita siempre lleno
de vida en cada hombre que al leer la epopeya sienta su belleza y su verdad,
y comparta esas ansias de trascender.

EL MITO Y LA HISTORIA
EN
LA REGIÓN MAS TRANSPARENTE

LYDIA

R.

DE

DÍAz

Mayo de 1980.

~L T~MA CENTRAL EN La Región más Transparente es la búsqueda de la
identidad del mexicano. Para efectuar esta búsqueda, Carlos Fuentes realiza
en, s~ novela _una_ eval~ación de la historia de nuestro país. Sin embargo, en
Mex1co_ la h1stona esta hecha de mitos; y a la vez, en nuestro modo de
~ond~c1rnos se revela que la Mitología Náhuatl sigue teniendo un fuerte
mfluJ~ en nuestras estructuras mentales. Los antiguos mitos s::&gt;lamente han
c~n_ib1ado en su forma exterior; pero, en el fondo, constituyen la motivación
bas1ca de _g ran parte de nuestras acciones. Por ello, si la revisión histórica
ha de
para. comprender la personalidad (o falta de ella) del mexicano,
·
e
1 servir
F
contenido mí..:c
·
d ar os uentes mtroduce también un amolio
.
u 0 . El an ál"
1s1s
e _es: fondo mitológico conduce a la captación de un mensaje en extremo
pesimista _que el autor ha plasmado en la obra. Y, a la exposición de ese
P1cns;,)je tiende el presente ensayo.

, Todo en México e~ inex_plicable a la lógica. Zamacona es el personaje cric
solo . muere porque s1, acción que representa el carácter de ilogicidad en el
mex:cano: la causa ~e su muerte es el hecho de que a su victimario no le
gusto su forn_ia de mirar. Y el mismo Zamacona es quien mejor evalúa c~te
problema
lo mexicano es sentimentalmente bueno, .,,.un, .social; dice: . "Todo
, .
que pracbcamente sea mutil"; y, "México no se explica; en México se cree".
Sin emb~rgo, el fondo mítico de la novela halla su más amplia expresión
en Ixca Cienfuegos, con su triple valor: como personaje, como símbolo de
la urbe, y como espíritu de los dioses caídos del Anáhuac, que exigen su

279
278

�.
E
·
lugar hay que analizar
reconocimiento en la realidad naciona1. n prrrner
'
1 . . . d
ienfuegos
que
se
hallan
esbozados
en
e
principio e
C
estos tres valores de
,
. . .
la obra. Ixca empieza el relato con un yo individual:

. fuegos. N aci' y vi·vo en la ciudad
de
"MI NOMBRE es lxca Cien
.
.
México ( . .. ) veo mis poros oscuros y sé que me lo vedaron aba70, aba¡o
en el fondo del techo del valle. (p. l9) ·

".
·, f ,, lo necesario
para
Lo que han vedado a Ixca es el ¡uego, accion, e ,
1
d 11
su valor como persona y su individualidad. En ugar e e o,
para conservar
f t ,, 1 espíritu orien México ni siquiera hay tragedia, "todo se vuelve a ren a Y_de
duende
· ta se ha convertl o en
·
1
ginal de la cultura violentada en a con~ms ' al
1 se diri e Cienfuegos
"Duende del Anáhuac" que deambula siempre,
cua
g

se le llamaba "7. Serpiente"); esa serpiente a la que homenajeamos en recuerdo de la fundación de Tenochtitlán.
Con el sentimiento de derrota causado en el mexicano por la muerte de
sus dioses, Ixca se dirige al capitalino ( que aquí representará a todos los
mexicanos) y le infunde valor: "¡No te rajes manito!" Y cuando le aconseja que saque sus pencas y afile sus cuchillos, evoca los antiguos ritos, los
preparativos del sacrificio diario a los dioses; dioses que tenían que ser sostenidos por el mexicano, responsable único de que el sol naciera "todos los

días, en el parto". (p. 20).
Para comprender esta responsabilidad del pueblo azteca hay que recordar
su mito de la creación, que es más adelante sugerido en la frase del propio
Ixca, cuando invita a su paisano a dejarse caer juntos en la "cicatriz lunar

de nuestra ciudad".

en tono de exaltación.

"D

de del Anáhuac que no machaca uvas corazones; que no bebe
uen
.
de osamen tas ; ( . . . ) I· oh
.
bálsamo de tierra su vino, gelatina
licor,
,
·
me coloca
, m; derrota que a nadie sabria comunicar, que
derro t a mta, •
,
·d d
de cara frente a los dioses que no me dispensaron su pi~ a , q~e m~
. para sa ber de m't y de mis seme¡antes.
exi ieron apurarla hasta el fin
.
faz de mi derrota, faz inaguantable de oro sangrante y, tierr~ seca,
faz de música rajada y colores turbios! Guerrero en el va~io.dV ~to la
coraza de la bravaconada; pero mis sienes sollozan y no de70 e uscar
lo suave. La patria ( . .. ). Vocación de libertad que se escapa en la
red de encrucijadas sin vértebra. (pp. 19-20) ·

.ot

. mas
, mterme
.
d"iano
· a la primera persona del
E
.da el relato pasa sm
nsegm '
.
1 ti
habla a nombre de
1 1 cuando Ixca encarna al personaJe co ec vo y
~o~: 'ios mexicanos, que, con los restos del espíritu del Anáhuac:

"mojamos los pinceles, y nos sentamos a la vera del camino para jugar
con los colores . .. " (p. 20) ·
ue al morir el espíritu patrio se desterró _la "palabra, la_ que nos
hubiera liqado las lenguas en las semejanzas", Ixca siente la presencia de ese
duende q~e sigue produciendo los "ecos de atabales que se. ~s~ucha~ ;bre ;l
ruido de motores y sinfonolas". Cuando Cienfuegos, _al ~ingirse .ª :entu:
citadino le dice: "Las serpientes, los animales con historia dormitan ~ .
,, alude a los dioses aztecas: la serpiente emplumada, Quetzalcolatl' ,Y
urnas ,
.
·
as (en náhuatl a ma12
la serpiente, representación de la tierra y sus nquez
'
Pese a

280

Según el mito azteca de la creacion, el mundo surgio a partir de una
primera pareja original: Ometecuhtli y Omecíhuatl, principios masculino
y femenino. De esos primeros padres nacieron cuatro dioses (el cuatro era
número sagrado, representaba los cuatro puntos cardinales) : Tezcatlipoca
Negro, Tezcatlipoca Rojo, Quetzalcóatl, dios del aire y de la vida, y Huitzilopochtli, que es el Tezcatlipoca Azul. Tezcatlipoca Negro es el dios de la
luna. Pero (como todos los dioses) en la última etapa náhuatl, es un ser
inmaterial, corresponde a una idea abstracta, la del ser que es dueño de
vidas y fortunas; es quien da a los hombres la bebida del maguey, pero
castiga con enfermedades a los viciosos. ·
Los diferentes dioses tuvieron cada uno su momento de preeminencia: en
la primera época, el sol, Tonacatecuhtli; en la segunda, que corresponde al
esplendor tolteca, la preeminencia corresponde a Quetzalcóatl, la estrella de
la tarde; y, la época propiamente mexica fue el turno de la luna, Tezcatlipoca. De allí que Ixca llame a México "hija de la luna"; y, la cicatriz
que menciona sería el propio lago de Texcoco, llamado Meztliapán, "el lago
de la luna".
El hombre, por su parte, fue creado varias veces. La última por Quetzalcóatl, el Prometeo mexicano, quien bajó al mundo de los muertos, reco6ió
los huesos de las generaciones pasadas, y los regó con su sangre, creando
la última humanidad. Ese sacrificio de los dioses es el que hay que corresponder con sangre humana.
Huitzilopochtli es el dios del sol y de la guerra, se representa por el águila
que asciende todas las mañanas desde Coatlicue, la tierra, su madre en ese
281

�parto diario; y a ella vuelve cuando desciende por la tarde. Para nacer vence
a sus hermanos, los astros nocturnos, y a la vez, es derrotado por ellos antes
de caer moribundo al final del día. Esta lucha constante por la vida, es
"el salto mortal hacia mañana" por el que Cienfuegos explica la desunión
de los mexicanos.
Ahora bien, el pueblo azteca es el elegido por Huitzilopochtli, y por ello
tiene un gran compromiso con él. Como dios de la guerra deben alimentarlo
con los corazones de los prisioneros. La sangre humana es el único alimento
digno del dios, y los tenochcas son los encargados de proporcionárselo. De
los mexicas depende el que el sol se alimente y nazca diariamente para dar
la energía vital. Esta responsabilidad es la que lleva a Ixca a buscar el
sacrificio necesario que mantenga vivos a los dioses; y es también la base
de la seguridad de Cienfuegos cuando afirma:
" ... si los mexicanos no se salvan, no se salvará un sólo hombre de la
creación." (p. 378).

Por otra parte, a la protección de los tres dioses principales: Huitzilopchtli,
Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, apunta cuando en sus "letanías" a la ciudad,
le llama: "ciudad de los tres ombligos''. Y, evoca el vencimiento de los
mismos apostrofándola como: "ciudad de la derrota violada (la que no
pudimos amamantar a la luz, la derrota secreta)" y "ciudad del fracaso ansiado" o "encarnación de pluma", "Tuna incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas". (p. 21).

Más adelante, la resignación ante la triste suerte humana toma forma en la
frase de Cienfuegos: "Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer". Esta aceptación
pasiva de la situación, se explica en la moral azteca. El deber ético primordial,
para ellos, era evitar el pecado; pero el pecado más grave era la falta de
colaboración en el cumplimiento con los dioses, ya que todo depende de ellos.
El hombre, para el azteca, no tiene ninguna capacidad para resolver sus
problemas; sólo le es permitido rogar a los dioses para que se apiaden de
él. Ante las decisiones divinas, no queda más camino que la práctica de la
virtud máxima : el estoicismo, la aceptación con valentía del dolor y la
muerte. Ese estoicismo fue el demostrado por nuestro máximo héroe: Cuauhtémoc, y por el pueblo mismo, los vencidos que aceptaron su derrota seguros
de que era la decisión divina, ya que se iniciaría el nuevo ciclo anunciado
por Quetzalcóatl una vez que se llegara el tiempo de su regreso. De allí el
"no te rajes manito" y el "qué le vamos a hacer", frases que Ixca introduce
pero que les oiremos principalmente a los "macehualli", nombre que daban
282

los aztecas a los inte0o-rantes de 1a c1ase inferior y a los sojuzgados en la
guerra sagrada.
La visión que Ixca tiene del mundo resulta más patente en la discusión
que entabla con Rodrigo Pola, quien defiende la concepción cristiana de
un Dios único. Para Cienfuegos:
"El mundo no nos es dado - ( · · · ) - T enemas que recrearlo. Tenemos
El mundo es ciego y es bruto · De7ºado a sus fuerzas
se a que mantenerlo.
,
rrugana como un~ manzana arrancada al tronco; penetrada de
gusanos.
El tronco le dio su savia y su vida' si'. p ero la mano que arrancó
l
a manzana debe conservarla, o morir con ella." (p. 261).

Con respecto a ello, Caso dice que para el azteca "la c
.,
don gracioso hecho al hombre por el di
.
rea?1on no era un
l bl" . ,
os, smo un compromiso que implica
a o igac1on de una adoración continua por parte del hombre" (El p bl
1el _Sol p. 28). Para Ixca, si el creador se arrepintió de lo creado . . u~ o
:.1 t1en~ el remed_i? para esa situación. En su determinismo fatali:t: 1:q::~~
Jra y a corrupc1on mundanas fueron tarnbº,
eso son inextirpables.
ien puestas por obra divina; por
Cienfuegos expone a Pola sus teorías sobre la multiplicidad de l dº
Pero late en él un deseo íntimo de Unicidad Ante la mm
· .
. d los ioses.
l lid d dº .
.
mencia e a enorme
p ura a
JVma, externa su esperanza fallida:

, . sin
. nombre, donde la
. ".
ª •l . Quizá
ºd d ha' 'ª u~ punto de contacto unico,
sm"'u ar'. a se da cita. Pero de ese punto arranca un río de nombres
que reciben la creación y se obligan a mantener!
,
.
que crean." (pp. 263-2 ).
a, Y otro no de dioses
64

hu~! se explica este per_sonaje la desintegración, problema universal del ser
no, que muy especialmente se da en México . falta de c
.,
a cual no co
t"
, .
·
omumon por
11 .
mpar !IDOS propos1tos ni ideologías solidariamente Cua d
e pnmer capítulo confiesa: "jamás nos h
hº d .
.
n o en
. ºb. l
.
emos mea o ¡untos tú y
iecz ir a misma hostia; desgarrados juntos s 'l
.
'
yo,. a
lados" ( p. 20) reafirma la soledad del
.' o o morimos ~ara nosotros, azslaberinto (citando a Octavio Paz) ' con~:x~:::;id~~edse
encierra
~u propio
o
e que,
comoendice
Ixca:
la creación d'e un D.tos, R od rigo;
.
bre"Cada
d hombre
·, alimenta
d
cada homd ' caD~ sucesi~n e hombres, refleja el rostro 1' los colores sin forma
e un tos que o marca y lo determina y lo persi ue has
muerte se reintegra a la dualidad original. (p. 264 {
ta que en la

283

�Para Cienfuegos, el hombre tiene solamente la libertad de decidir:
" ... si ese tránsito entre la creación y la muerte, ese breve ~aso se cum•
ple con la intensiáad propicia al alim~nto d~l cre~dor, o si se gasta en
el compromiso, en el simple transcurso inconsciente. (p. 264) ·

Por eso, Rodrigo intuye que lo que el mestizo le propone no es "un aumento
de los valores en la vida," sino:
" ... un escueto sacrificio, la renuncia que en un _estalf:do final diera su
significado a la vida y la rescartar de la mediocridad. (p. 264) ·

Efectivamente, para Ixca, es de importancia vital el cum~lir con. el sacri:
ficio exigido por los dioses; por ello, al no lograrlo con Ro~n~o, lo ~:e~tara
·
· ~ de Rosa, y después con Norma·. El diario sacrificio
con J orgito,
el nmo
. .en
la vida de México con su explicación en el ritual azteca, es lo que mspira
estas frases que aparecen en el capítulo final:
" ... largo es el cuchillo, cercanos los corazones, pronto el sacri(icio qu~
otorgas sin caridad, sin furia, veloz y negro, porque te lo pides a ti
mismo porque tú quisieras ser ese pecho herido, ese corazón levantado
mátal; en la primavera de resurrecciones, la ~ri7:1avera eterna, qu~ no
te permite contar las canas, las señales, los transitas; mata a ese igual
, mis
· mo que eres tú mátalo antes de que pueda hablar porque el
a si
'
, d"
··
día que oigas su voz no lo podrás resistir, sentiras o io y vergu~nza Y
' vwir
· · p ara e'l, que no eres tú, que no tienes nombre: matalo Y
querras
creerás en él, mátalo y tendrás tu héroe:" (p. 455) ·

Ixca es el representante de los dioses, el encargado de conseguir el sacrificio. Una vez que cumple su misión, no tiene na~a ~ás que hacer. Esto _es,
una vez que "todos encontraron su dest~no", pn~cipalmente No:;rna, quien
murió precisamente en aras de ese sacrificio "pero sm d~rse cuenta (p. 45;,l ·
Precisamente por esa misión, lxca no tuvo que ser mas que exr:ectador, el
único hombre libre", como le dice Rodrigo. Y por ello, ~olvera ª ª?ª~ecer
con la siguiente generación, donde quizá vuelva a repetir el cumplimiento
de su sagrado deber.
Pero hay otro personaje que también encarna a los dioses: Teódula. Ell_a
represe~ta a la diosa de la tierra, y como dice María A. Salgado (If omena¡e
·
de M exico,
' · · Y que
la diosa de la
. 237), hay que recordar que es la tierra
•
~erra tenía tres representaciones para los aztecas: Tonantzm, nuestra madre,
284

llamada así porque ha amamantado a todos los dioses y a todos los hombres;
Cihuacoatle, mujer serpiente; y Coatlicue, la de las faldas de serpientes.
Coatlicue es la madre del sol, de Huitzilopochtli, el dios guerrero que exige
sacrificios; y Teódula es la madre de Ixca, quien dice de ella: "mi madre
es de piedra, de serpientes," (p. 452).
Pero, al igual que Cienfuegos, Teódula tiene un papel complejo, es a la vez
representante de los dioses mismos, y su defensora o sacerdotisa. Es también
la motivadora de las acciones de Ixca, por eso no le permite olvidar su
misión y le pide un sacrificio "aunque sea pequeño".
Teódula, como Ixca, no considera que los hombres sean dueños de su destino; y cree qué la unidad está en el origen, que es la tierra misma:
"no son los hombres los que hacen la vida sino la tierra misma que
pisan, uabes? Pueden venir los que vinieron, todos, los que nos quitaron las cosas y nos hicieron olvidar los signos, pero debajo de la tierra,
allá, hijo, en los lugares oscuritos a donde sus pies ya no pueden pisotearnos, allá todo sigue igualito, y se escuchan igualitas las voces de
donde venimos: tú lo sabes." (p. 341).

Estas frases de Teódula tienen varias significaciones: sirven por una parte,
para caracterizar las creencias religiosas de ella, como personaje; y nos llevan
a la convicción de que en el fondo de todos los mexicanos, "en los lugares
oscuritos" del inconsciente, "allá" donde los pies de los conquistadores de
todas las épocas, no han podido "pisotearnos", subyace una personalidad
nacional que permanece, pese a todas las invasiones sufridas. Ese fondo común nos mantiene atados a una conducta que como dice Jorge Carrión, se
explica mejor dándole un sentido más mágico que razonable; la mayor parte
de los actos en los mexicanos tienen motivaciones míticas; por eso ante la
duda de Ixca relativa a que los mexicanos parecen estar cubiertos por un
nuevo sol, Teódula responde:
"Puede que con nuevos trajes y otros ritos nuevos que tú y yo no
conocemos se cumplan las mismas cosas." (p. 342) .

Para ella, el incendio de la casa de los Robles, no tiene otra explicación
que la exigencia de los dioses que al fin obtienen el sacrificio, porque "andan
escondidos, pero luego salen, a recibir la ofrenda y el sacrificio". (p. 406) .
Por eso, alü entrega Teódula sus joyas como lo había anunciado (p. 343) .
Y por irrazonable que parezcan sus convicciones no son nada extrañas en

285

�en este mundo novelesco donde todos los demás personajes actúan con la
misma irracionalidad. Hay muertes sin sentido, como la de Gabriel y la de
Zamacona, y como las que llenan las páginas rojas de nuestros diarios. Y ¿no
es igualmente ilógica la entrega orgiástica de los trasnochadores en casa de
Robó?, ¿no es sólo una superposición de mitos la que hace creer a Robles en
su Revolución? Por ello, tenemos que secundar a Teódula cuando cree en el
valor de los antiguos dioses y sus mitos: "todo acaba donde empezó, en ellos
y sus ·signos" (p. 343).
Además, Teódula y sus ritos religiosos, simbolizan la mezcla inextricable
que el pueblo mexicano ha hecho de la religión católica y su propia mentalidad. Expresa a la virgen de Guadalupe, una oración muy semejante a la
que Octavio Paz registra, en El Laberinto de la Soledad, como testimonio de
dicha mezcla :

agua, se amortajaba al difunto en cuclillas liándolo fuertemente con
mantas y papeles. Otros papeles le servían para atravesar por las sierras
que se juntan ... " (El Pueblo del Sol p. 82) .

Además, agrega Caso, los restos, después de ser incinerados (se incineraba el
cuerpo pero no el cráneo, según otros autores), se colocaban en una urna
especial que se enterraba en alguna de las habitaciones de la casa. Todas
estas ei...-plicaciones tiene la ceremonia ritual de Teódula, quien dirigiéndose a
su marido muerto, enumera los amuletos que ella misma ha depositado con el
cadáver. Este ritual, según la costumbre azteca, debía efectuarse a los ochenta
días después del fallecimiento, y luego, una vez al año, hasta los cuatro que
duraba el viaje a ultratumba. De allí que Teódula se preocupe por sus muertos.
" ... Aquí estás, Celedonio, y encima de ti el nahuaque cercano, para
que tus huesos no dejen de cantar nunca ... (p. 214).

" .. . No hace falta ir a la Villa, porque la madrecita santa anda suelta
por todos lados ( .. .). Tu no necesitas altar, pues yo te ofrezco mi corazón, ay tilma de rosas, ay falda de serpientes, ay madre misericordiosa,
ay corazón de los vientos." ( p. 209).

La virgen de Guadalupe se confunde en su rezo con Coatlicue, la de la
falda de serpientes; con Tonantzin, la gran madre tierra; y con Quetzalcóatl,
el dios de los vientos, benefactor de la humanidad.
Del mismo modo, es difícil determinar el origen de todo el ritual que la
madre de Ixca realiza en sus ceremonias funerales. En el mundo de los
muertos, según las creencias aztecas, había un paraíso especial para los elegidos por el Sol o por el dios de la lluvia, Tláloc; según Caso, en un templo
teotihuacano se hallaron recientemente pinturas que testimonian la existencia
de esa creencia en el Tlalocan, jardín edénico que acogía a los que hubieran
muerto: ahogados; por rayo; o por enfermedades que, como la lepra, tuvieran relación con los dioses del agua. Otro lugar escogido era "la Casa del
Sol" o Tonatiuhichan a donde iban los guerreros distinguidos. Las mujeres
muertas en parto también ocupaban lugar especial en "la casa del maíz",
Cincalco. Mientras que, todos los demás muertos, los no elegidos, iban simplemente al Mictlán donde las almas eran sujetas a una serie de pruebas para
pasar por los infiernos. Para ayudar al muerto en su tránsito trasmundano,
dice Caso:
" .. . se ponía con el cadáver un con junto de amuletos que le permitían
soportar las pruebas mágicas. Para el camino se le daba un jarrillo con

Quizás aquí se refiera al ídolo de Quetzalcóatl, quien con su cara daba
música al maíz, y es "el que habla (el verbo) y protector del sueño·
sigue Teódula refiriéndose ahora a la "Ixcuina de cuatro caras". La Ixcuin;
era otra representación de la diosa de la tierra, la protectora de la agricultura, que contaba con las cuatro estaciones de año (de allí, Ixcuina de cuatro
caras) . Luego, al dios del tránsito mortuorio:
" ... el de las dos caras, para que los veas a ellos y nos veas a nosotros,
)' no llegues nunca y nunca te vayas." (p. 214).

Tampoco ha olvidado la viuda al dios de la medicina, al "patecal", que
fracasó en su intento de sanarlo; y a los conejillos que se encargarán de
re~over _la tierra para que reciba el abono de los huesos del difunto, quien
as1 se reintegra con su "Gran Madre".
Lo _d~fícil de definir es la costumbre que la lleva a pintar la calavera y
a escribir el nombre del muerto en ella; los códices aztecas no se refieren al
origen de esta tradición que, por otra parte, si es auténtica y conocida aún
en nuestros tiempos, ya que, cerca del día 2 de noviembre, se venden Jas
calaveras de chocolate con sus nombres en la frente.
Con respecto a los hijos de Teódula, parece que murieron muy pequeños,
ella dice que: "apenas se alejó el chihuateteo que nos mata al parir y llecró
·- a 11evarse
' Ios" . A e11os los acompaña el idolillo "de la carita
' negra
"
e1 otro mno
que cura todos los males", esto es, Tezcatlipoca, el negro, dios de la oscuridad
y de la magia. (Cfr. p. 215).
287

286

�Ixca también practica la tradición funeraria cuando rez2 con su "voz inaudible" ante la muerte del niño de Rosa:
"Cuatro días para llegar a la feria - ( . .. ) porque sé que vamos
juntos a la feria, donde soplan las ánimas de los peregrinos. Se abre el
corazón de las montañas para que lleguemos a la feria oscura. Aceite
entre las piernas, sangre en el pelo, para llegar dignamente. El perro
rojo nos lleva por el río( . .. ) ya estamos en la tierra renegada, la misma
tierra que dejamos vuelta a nacer ( . .. ) toda ella es sepultura. No hemos
viajado." (p. 407).

Por otra parte, hay dos personajes más que evocan el fondo mítico ná~ua~l,
Gladys y Beto, quienes en una interpolación de cor~~entes ~e c~nc1enc1a
paráfrasis del autor, acerca de los mitos de la creac1on. Parafras1s donde
Fuentes crea una simbología estructurada por él, con base en ese fondo azteca.
Cuando ambos "macehualli" comparten el ensueño gracias al cual: "el guajolote nos habla desde el trono de amatistas y con las plumas nos coloca las
máscaras del sueño y de la danza", lo que hace el autor es retratar los _s~eñ~s
de gloria de sus personajes, ya que las amatistas y las plumas eran pnvi_Ieg10
de la clase alta, de la aristocracia azteca. Más adelante hablan de los signos
del tiempo:
" ... nuestros signos, los que nos trajeron y nos llevarán, el conejo Y el
agua, la serpi.ente y el cocodrilo, la hierba y el jaguar." (p. 207).

Efectivamente, para los aztecas, el mes estaba formado por veinte días con
nombres individuales para cada uno; los que se mencionan aquí correspon·
" ; e19o.: " cocoden: al lo.: "conejo"; el So.: "agua"; el 80.: "serpiente
drilo"; el 12o.: "hierba"; y el 14.: "jaguar". De este modo, se simboliza el
flujo del tiempo. Enseguida:
"Nuestra es la casa de la diadema de turquesas, nuestras las insignias
del que habla, nuestro el espejo negro de las premoniciones." (p. 207) •

La diadema de turquesas es la vía láctea. Y "el que habla" es Quctzalcóatl.
En cuanto al espejo negro, se refiere al de obsidiana, uno de los atributos de
Tezcatlipoca, dios de la magia y de las premoniciones. Mediante esos espejos
de piedra pulida, aún en pleno día, los adivinos leían el reflejo_ de las e~trellas, que daban a conocer la verdad. Así, Beto y Gladys se sienten urudos
de este modo a los dioses; con el privilegio de tenerlos por compañeros, pese
a que pertenecen al estrato inferior en la sociedad.
288

Luego, evocan a Quetzalcóatl, cuando entregó al hombre la palabra y el
maíz: "y fue dicho el primer discurso, _para que todos recibieran su grano
de maíz y construyeran la ciudad"; y a la fundación de Tenochtitlán, realizada por orden de Huitzilopochtli, "desde el centro del ojo del águila". Al
mismo dios del Sol se refiere el atributo de las alas de colibrí en el siguiente
pasaje:
"Ay pordioseros, ay hermanitos, coman sus insectos, que el ojo de
agua se secó y vuelve la marea del lodazal a cubrir las ciudades: bailen
descalzos y abran los brazos sobre el nopal, clávense las manos a las alas
del colibrí mientras el perro sarnoso les roe el ombligo . .. " ( p. 208) .

Es el abandono de los dioses el que los mantiene con hambre, como decía
Ixca en su discurso inicial, el mexicano se encuentra solo en su lucha, sus
héroes no han de volver para ayudarlo. (p. 20) .
Además, se encuentra en la novela otra mitología más universal, la representada por Hortensia Chacón. Es ella la ciega vidente, personaje siempre
vivo en la Literatura. Robles vuelve a ella como retorno al origen a la madre
a lo oscuro de donde salió. Al mismo tiempo, Robles encarna el 'mito revolu~
cionario (que pertenece más bien a nuestro país) . Según su modo de ver
las cosas, en México estamos en el paraíso, ya que no hemos vivido las
guerras mundiales. Tiene absoluta fe en el progreso que, según él, México
ha ido conquistando después de la Revolución. Es Zamacona (su hijo) quien
se encarga de la desmitificación. En las guerras mundiales, dice Zamacona,
se luchó por rescatar la dignidad humana, mientras, en México:
"¿ qué justifica la destrucción del mundo indígena, nuestra derrota
frente a Estados Unidos, la muerte de Hidalgo y Madero? ¿qué justifica el hambre, los campos secos, las plagas, los asesinatos, las violaciones ... " (pp. 277-278).

Lo que sucede es que los mexicanos hemos seguido el ejemplo de Robles,
hemos sustituido los antiguos mitos por otros nuevos en la explicación de
nuestra realidad y, con ellos, seguimos justificando nuestra paradójica conducta. Los antiguos fetiches (cuchillos de obsidiana, espejos, plumas, jade
y amatistas) se han cambiado por automóviles de lujo y demás objetos de
ostentación. Los ritos a los dioses se cambiaron por los que se le rinden a
nuevos ídolos: la riqueza, y el poder; dioses importados de ideologías consumistas. Para lucir los nuevos fetiches, se organizan grandes fiestas, como la
289
humanitas-19

�d olores nueva manifestación de conde Bobó, que cuenta con su luces e e_
.', la pérdida del valor y la
ltado es la ena1enacion,
f
El
ducta ritualista.
resu
d
los dioses (ahora con di erente
. . . 1 S irnos todos ata os a
.
f
libertad mdividua es. egu
d .
'lo ha cambiado la orma
d eños de nuestro estmo, so
.
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1· . , de la idea cíclica del tiempo
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D llí la nueva ap icacion
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fluir en un eterno retorno.
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' • •
·t . "porque el anciano so o
. l d d" un estnb1llo que se rep1 e.
l
.
ricas. A H1da go e ica
1
" ( 460) Pasa luego a recordar a tra1quería la libertad para los ese avos P: . .
ción a la Independencia, obra de Iturbide.

1822 doña Nicolasita se ha convertido
" ... ya es la noche de mayo de..
y
l .
Gentiles hombres de
.
los demás en U7ieres de Pa acto y
en princesa Y
Cámara con ejercicio." (p. 46l) ·
d los pasteles "ochocientos pesos para
Enseguida, alude: a la guerra e
A
, "un párroco que cabalga
.
R mostel'' . a Santa nna,
.
pasteles de Mons1eur e . . . ' d l L.b 1· mo "los escoceses y los yorqm.
" . al imcio e I era is ,
d
a enterrar una pierna '
d las cuales menciona los nombres e
. os" . a las luchas de la Reforma, e
qum ,
•
·'
ricana ·
las batallas; y después, a la mvasion ame
.

" ... enarbolar la bandera estrellada de nuestro país en el palacio nacional; la bandera, primera insignia extraña que había ondeado sobre
este edificio desde la conquista de Cortés . .. " (p. 462).
Con gran ironía, muestra cómo, mientras entrega Texas, Su Alteza Serenísima (Santa Anna) : "decreta las ocasiones en que pueden usar bastón los
Consejeros de Estado" y señala quiénes pueden vestir de amarillo a sus
lacayos. En sugestivas frases, el relato apunta la separación de la Iglesia y
el Estado, y la invasión francesa. En ésta última referencia, hay un despliegue
humorístico, cuando citas del italiano ( recordar que Maximiliano se hallaba
en Italia cuando fue enviado a México) puestas entre paréntesis, contienen
las advertencias con las que el narrador previene al príncipe francés:

"La corona imperial de México ( non te fidare) se ofrece a Su Alteza
Imperial y Real (torna al castello) el Príncipe Fernando Maximiliano
(trono pútrido de Moctezuma) para sí y para sus descendientes (nappo
galico pieno d'espuma) y el indio de Guelatao con la capa negra y el
alto sombrero negro recorre en la carroza negra la tierra aplanada por
la sequía y la pólvora." (p. 463).
El texto habla de la paz porfiriana. Y de la reacción surgida contra esa
paz mantenida a la fuerza; esto es, de la huelga obrera (Cananea y Río
Blanco), la cárcel para presos políticos (Belén), los periódicos de protesta
("El Hijo del Ahuizote" y las calaveras de Posada) , y la demagogia naciente.

Así, la narración llega al momento en que "todos los hombres y cantos y
frases y ordenanzas y batallas y ritos" "no son sino el recuerdo de mañana,
el recuerdo que no quisimos encontrar hoy", la Revolución. Es el momento
en que todos los mexicanos participan "reconociéndose sobre la tierra cuadriculada de sangre". Pero, pronto se concluye que esa Revolución no fue
sino otro intento fallido, cuando tenninó con el asesinato de Zapata ( "camino
de Huehuetoca" p. 466). Después ... las guitarras y las fiestas, la Revolución convertida en "la pompas ricas de colores", y . . . de nuevo, la ciudad
inflada, marcada por todo tipo de inautenticidad.
Un retrato parecido de la historia se da también en otro monólogo de
de Ixca, el que tiene lugar "desde los vidrios azulados de la oficina de Federico Robles". Cienfuegos divisa la Avenida Juárez y toda la historia que la
calle encierra: un día de agosto, la entrada del Ejército Constitucionalista;
un día de julio, el paso de la carroza con los restos de Obregón; un día de
junio, cuando Maximiliano y Carlota, "pareja de juguetes engañados", pasa

291
290

�bajo los arcos de flores"; una noche de septiembre, la invasión americana;
y una noche de mayo, más atrás en el tiempo, la traición a la Independencia,
Iturbide ("el Momo"); "más lejos por fin, al lejano día de agosto en que las
aguas se dividen", esto es, la conquista; y desde entonces, piensa Ixca, son
dos:
" ... el del origen y el del destino, los dos plantados sobre la misma
avenida, fuese de agua o de cemento. Del Yei Calli al 1951. Siempre
dos, el águila reptante, el sol nocturno." (pp. 269-270).

Robles tiene su propia visión de la lucha revolucionaria, la que le dio su
experiencia en ella. Sabe que sólo fue la entrega a una guerra sin metas, sin
programa y sin ideas, "con jefes improvisados y pintorescos. Sin táctica ni
pensamiento revolucionario auténtico". Pero él cree que al fin, los "eficaces",
Carranza y Calles ( y él mismo luchando al lado de ellos), salvaron la situación del país "ensuciándose las manos". Porque para los que, como él, sostienen el mito de la Revolución benefactora, hay cosas más importante que
la dignidad :
" .. los que fuimos lambiscones con los de arriba y altaneros con los
de abajo; los que acabamos con algo de nuestra dignidad para salvar
cosas más importantes". (p. 373).

La revolución está perfectamente evaluada en La Región más Transparente.
Para ello se da un amplio campo de perspectivas. Los de Ovando sabían
que " la paz y el progreso" porfirianos tenderían a imponerse, que la Revolución sería sólo "una llamarada de petate" y que el país volvería a tener
su "élite directiva". Entonces, la burguesía habría de "volver a su lugar":
"Esté quien éste a la cabeza del gobierno, poco a poco irán regresando
los elementos que no en balde han sabido conducir a la nación por las
sendas del progreso material y la seriedad administrativa." (p. 92).

Pimpinela aplica, a su manera, la idea del eterno retomo. Recuerda que
en el tiempo de su abuelita, las "gentes decentes" eran los lerdistas. Ellos
vieron con desconfianza el ascenso de Díaz y los suyos, pese a que su riqueza
fue obtenida gracias a que se habían apoderado de los bienes del clero. Una
generación después, los enriquecidos gracias a don Porfirio desconfiaron de
la entrada de Villa y de Zapata. Y áhora se pregunta Pimpinela: "¿ a quién
verán entrar con horror mañana los aristócratas de la Revolución?" (p. 166).
292

El eterno retorno lleva a Robles a escudarse con las mismas racionalizaciones de Porfirio Díaz. El banquero (como Díaz) afirma que el propósito
de los ejecutores del plan revolucionario, fue crear la clase media como
"elemento activo de la sociedad"; una "clase media activa, trabajadora,
amante del adelanto" (p. 122). A este respecto, Zamacona (la verdad histórica) dice acerca del progreso tan cacareado por los porfiristas y los revolucionarios: "¿Progresar hacia dónde? {p. 279). Ante la respuesta de Robles,
que se refiere a la "felicidad" particular de cada mexicano, Manuel insiste
en que primero habría que conocer a ese mexicano, para estar seguros de
lo que quiere. Quizá, lo que menos desea es la acumulación de bienes
materiales:
" ... ¿Cree usted que quienes ya tienen todo eso se sienten plenamente

satisfechos? (p. 280).

Sin embargo, antes y después de la Revolución los propósitos de "progreso"
siguen encaminados hacia iguales metas. Esa resurrección de valores ya gastados y estériles, es la raíz donde ve Zamacona concentrados nuestros males.
Por eso menciona el mito de Lázaro. Para él, el resucitado ya no tiene que
vivir moralmente para salvarse, puesto que no tiene como posibilidades la
salvación ni la inmortalidad de su alma en una vida ultraterrena. La corrupción como producto de lo resurrecto es insinuada en su afirmación:
"El resurrecto ya no se salva, porque no puede renunciar a nada,
porque no es libre, porque no puede pecar." (p. 375).

Por eso, el camino de México es para Zamacona el que le aconseja a
Robles en la aceptación de su derrota: "asumir el dolor y la culpa" y renunciar a lo hecho; no volver a revivir lo que pertenece ya al pasado, sino situar
la mira en un futuro que represente una vida nueva y no la repetición de
lo mismo. No obstante, en estas últimas afirmaciones se palpa la caída del
mismo Zamacona en los terrenos del mito, sitúa en el futuro un paraíso
que es correlato del pasado edénico de Ixca. El encargado de despertarlo a
la realidad es ahora el propio Cienfuegos:
" ... toda esa tesis está bien cuando se apoya en una idea de personalidad
capaz de recibir, y engendrar, redención, culpa, etcétera. Pero no veo
que razón tenga en un país donde no hay personas, sino otra cosa,
aire, sangre, sol, un tumulto sin nombre, una masa torcida de hueso
y piedras y rencores, pero jamás una persona." (p. 376).

293

�A esta conclusión nos lleva la revisión histórica de la novela. México no
seguirá un camino de prosperidad y verdadero progreso (que lleve a la
solución de sus múltiples problemas) mientras sus habitantes continúen despersonalizados, sin validez ni libertad individual. Y, como esto no se consigue
más que con la solución de las necesidades básicas, estamos en un círculo sin

soluciones a corto plazo.
"(Todo se nos da por añadidura
En una tierra condenada a repetirse sin tregua
Todos somos indignos
Hasta los muertos enrojecen
Hasta los ciegos deletrean la escritura del látigo
Racimos de mendigos cuelgan de las ciudades
Casas de ira torres de frente obtusa)".

"BALUN-CANAN: Dos Mundos:
Una Realidad"

Lic.

ÜCTAVIO

VIRGINIA

CosTA G.

"El hombre no es un género que se determine por la piel, o la situación histórica
en la que se encuentre, es una realidad
concreta en la que convergen lo uno y lo
otro. El hombre se va realizando día a día
dentro de una piel, con una carne, y con
una sangre, y también dentro de un mundo
físico, cultural, histórico; el mundo creado
con su acción con otros hombres".

PAZ

("Semillas para un Himno")

BIBLIOGRAFlA

LEOPOLDO ZEA
CARRIÓN, Jorge, Mito y Magia del Mexicano, Cuarta Edición. Editorial Nuestro Tiempo.
México, 1974.
CAso, Alfonso, El Pueblo del Sol, Fondo de Cultura Económica. (Col. Popular No.
104) México, 1978.
CHAVERO, Alfredo, El último Quetzalcóatl, Editorial Cosmos, México, 1978.
FUENTES, Carlos, La Región más Transparente, Segunda edición. (Col. Popular No.
86). Fondo de Cultura Económica. México, 1977.

K. Angel Ma., Selección de 2pica Náhuatl, (Biblioteca del Estudiante Universitario No. 51) U.N.A.M. México, 1978.

GARIBAY,

GIACOMAN, Helmy F., Homenaje a Carlos Fuentes, Variaciones interpretativas en torno
a su obra, (Col. Homenajes) Ed. las Américas, Madrid.
SousTELLE, Jacques, La Vida Cotidiana de los Aztecas, Trad. Carlos Villegas, Segunda
edición. Fondo de Cultura Económica. México, 1972.

294

INTRODUCCIÓN
~A CREACIÓ~. artística

es un reto y exige un enorme compromiso para quien
m~enta clanficar ese mundo complejo y acabado, conjunción de ideas, senti~1entos : :mociones que habiendo encontrado la forma suprema de aflorar,
ruegan v1v1damente su independencia.
BaltÍn- Canán, es la primera novela de Rosario Castellanos, es una nueva
forma de expresar una inquietud que se había manifestado con anterioridad
en su obra poética: su preocupación por la situación del indígena en nuestro
país. Así, Balún-Canán es la denuncia de un problema social la codición de
n:1ªr~nalidad. y subordinación en que viven los indígenas :n un apartado
rmcon de Chiapas, es la toma de conciencia de que el tener una determinada
cultura, lejos de ser expresión de inferioridad, viene a ser exprrsión de Jo
que hace de hombre un hombre, ésto es su personalidad, su individualidad.
Pero es también una creación poética.

295

�Siguiendo a Bergson "La misión del artista es divina", es una transformación de intuiciones en creación, comunión que enriquece nuestra esencia
humana siempre en búsqueda. La responsabilidad se acentúa, fondo y forma
son inseparables y cada obra es un proyecto distinto. En este caso, el nuestro
se propone analizar la estructura, los recursos estilísticos y el lenguaje, cómo
le sirven a la autora para presentar la problemática social que le interesa: la
fusión de dos mundos que han constituido una nueva realidad.

Nosotros no hacemos más que regresar;
hemos cumplido nuestra tarea; nuestros
días están acabados. Pensad en nosotros
no nos borréis de vuestra memoria, no,
nos olvidéis". (B.C. p. 8).

~ esde .el_P~to de vista de los indígenas, es el castigo por no haberles
de1ado m s1qmera la oportunidad de atesorar Ja palabra "que es el
d
la
· "
h b
arca e
memona , por a er1os arrancado de su origen de sus ra'ices 8•
b
J bl
,
, m em argo,
os ancas tampoco podrán escapar a su sino, en el delito está la penitencia
Y es entonces cuando el objeto se vuelve contra el sujeto clamando venganza~

En una problemática social existe siempre un trasfondo histórico que la
genera, en Balún-Canán es imprescindible un breve análisis diacrónico, para
situarnos en el periodo del General Lázaro Cárdenas, tiempo histórico en que
se desarrolla la novela.

"Desde aquellos días arden y se consumen con el leño de z h
S b l¡
l .
a oguera.
u e e zumo en_ e ~iento Y se deshace, queda la ceniza sin rostro. Para
que puedas venir tu y el que es menor que tú y les baste un soplo
solamente un soplo". (B.C. p. 9).
'

l. ESTRUCTURA.

Después de la primera lectura de Balún-Canán, surgió la interrogante de
¿ Cuál sería la motivación que llevó a Rosario Castellanos a romper la unidad
narrativa de su novela? Algunos críticos consideran esta ruptura como un
error, en la medida que la consideran innecesaria.
Surgía la necesidad de ir más allá de especulaciones emergentes de lo superficial, de una primera impresión. Rosario Castellanos se presentaba, quizás,
demasiado consciente de su hacer literario. Aquí, intentamos encontrar una
justificación.
Son tres las partes de la novela y toda ella es una retrospccción. Los
acontecimientos que se escenifican en los capítulos que conforman las partes
primera y tercera, son referidos en primera persona por una niña de siete
años, ésto es una mera convención, Rosario Castellanos está recreando, ínter•
pretando una realidad captada por los ojos ingenuos de una niña y que
cobran su auténtica dimensión en el razonamiento del adulto. Ella misma
ha confesado que en Balún-Canán se encuentran plasmadas muchas de sus
vivencias infantiles en Chiapas; con todo, la autora, más que mostrarnos
su yo íntimo, nos enseña, al desnudo el alma ajena.
El epígrafe -extraído del Libro Del Consejo de los Mayas- que precede
a la primera parte de la novela, está sugiriendo la problemática que se planteará a lo largo de la obra: las causas de la decadencia de una familia de
terratenientes, los Argüello.

"Musitaremos el origen. Musitaremos
solamente la historia, el relato

296

1

, La oh~ _en lo que se refiere a la organización del material sigue una
lmea ,tr~d1c1onal. La narración va avanzando paulatinamente y sólo en forma
esporad1ca se presentan dos acciones simultáneas. como cuando se desa 11
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La _novela va cargandose de dramatismo a medida que se desarrolla el te
El interés va intensificándose, no es sostenido.
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E~ la primera pa~te la ~arradora presenta sólo una exposición de los hechos. la marcada d1ferenc1a entre indios y blancos atisbos de Ja ps· J :
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C~~r Rodríguez C~icharro, nos dice en su tesis "Novela Indigenista Mexique hay una sene de capítulos de tranquilidad, de vida sencilla muelle.
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~ Juegos de las_niñas que asisten a la escuela de Silvina, el por ~ué de ¡~
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de parentes1s opt1m1stas en los que la vida discurre normalmente" (N I M

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p. 93).

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os casos - como el de
alia, o el vuelo de los papalotes, o el de la tullida- se red d ,
la parte final.
on earan en

297

�Por otro lado, sólo aparecen alusiones de
mayoría de las cuales son corolario obligado
exige de los terratenientes el sostenimiento
educación de los indios que trabajan en sus
mínimo para los campesinos, que insta a los
a sus patrones.

carácter económico y social, la
de la política de Cárdenas que
de maestros encargados de ~a
feudos, que establece el salario
tzeltales a que no den "baId'10"

¿Es entonces realmente un error, el rompimiento de la unidad arquitectónica de la novela? No, no lo es, haberlo respetado significaría sacrificar
la fuerza, la acción directa que caracteriza a la segunda parte de Balún-Canán;
porque si bien es cierto que la sensibilidad de la niña, percibía diferencias
sociales, o como eran o sentían los personajes; su presentación de los acontecimientos que se sucedieron tendría que haber perdido fuerza, ser más indirecta.

La respuesta airada de los terratenientes (César y Zoraida) ante estas pet'.ciones, hacen pensar que la crisis se avecina, ésto se ve ~forza_do por la aparición de ciertos personajes o acontecimientos que simbolizan el choque
inminente entre ladinos e indios. Recordemos al tío David con "ya se acabó
el baldillito de los rancheros de acá", o a doña Pastora que dice a Zoraida
que le vende un secreto "un lugar en la frontera para cuando sea necesario
huir", o el indio de Chactajal muerto.

"Esto es lo que se recuerda de aquellos días" (B.C., p. 75) nos dice Rosario
Castellanos en letra cursiva. La primera parte se había desarrollado en el
presente, pero estas palabras confirman que toda la novela responde a una
analítica mirada retrospectiva.

No obstante estar estos capítulos entrecruzados con los otros -que ~os
presentan cuadros costumbristas, que parecen emanar tranquilidad- no pierden su fuerza, "huele a tempestad". La amenaza sigue en el aire, se nos
clava en el pecho. Y esperamos.
César Argüello, se traslada a su finca: Chactajal, en compañ~a- de Zor~ida,
las niñas y Ernesto. No ignora que las circunstancias, que la pohtica ambiente
no es favorable. La ley le obliga a dotar a los indios de su feudo de un maestro.
De no hacerlo así, aquellos se rebelarían. Esta tensión que reina en la atmósfera se desencadenará en acción -viva, palpitante- en la segunda parte.
"Toda luna, todo año, todo día, todo viento camina y pasa también.

y ambién toda sangre llega al lugar de su quietud, como llega a su poder
y a su trono". (B.C., p. 75).
Lo anterior nos lo dice el libro de Chilam-Balam de Chumayanel y con
ésto sugiere ~na concepción cíclica del mundo, todo surge, llega a la cima,
pero todo tiene que declinar, en el "lugar de su quietud".
Este epígrafe tiene sentido en relación a la problemática planteada en_ la
segunda parte del libro, aquí es importante destacar, que el punto de vista
narrativo cambia. Sin embargo el estilo de las tres partes es uniforme, lo que
podría representar un error desde el punto de vista técnico, "porque jamás"
dos personas se han expresado de la misma forma (N.I.M., p. 9); pero
realmente Rosario Castellanos no pretende hacernos creer que es realmente
la niña la que narra, ya se había señalado anteriormente que es una mera
convención.

298

Chactajal, la hacienda de los Argüello, es el marco espacial que presidirá
la problemática interna y externa de los personajes, personalidades que se
habían dibujado en la primera parte, se muestran al desnudo aquí, es una
exploración de sus almas, de sus motivaciones ocultas, sus anhelos y frustraciones.
Es como si la autora nos dijera entre líneas que perdida la unidad, sobreviene irremisiblemente el caos, éste es el caso de los Argüello cada uno
enfrascado en una lucha personal, con objetivos distintos, César, Zoraida,
Ernesto, Matilde, un mundo. Y en el otro, los indios, cansados de años y
años de opresión, que ahora luchan denodadamente por sus fueros. Se sienten
por primera vez protegidos por las autoridades y especialmente por el presidente Cárdenas, ente poderoso, a quien Felipe (quien capitanea a los indios
de Chactajal) viera en Tapachula. Y ello les da fuerzas y ánimos para combatir contra la opresión, contra el abuso de que han sido objeto hasta ese
momento.
Lo social, el por qué de la rebeldía de los indios, lo presenta Rosario Castellanos en esta parte. La tensión crece y alcanza su momento más dramático
en el desenlace obligado: los indígenas se alzan y queman el cañaveral de
los Argüello, todo queda reducido a cenizas y viene a nuestra mente esa frase
del epígrafe: También toda sangre llega al lugar de su quietud, como llega
a su poder y a su trono".
Pero ésto con ser mucho, no lo es todo: el hijo de César, Mario, morirá.
Tal es el asunto de la última parte.
Ya el epígrafe que encabeza esta tercera parte lo había sugerido".

"Y muy pronto comenzaron para ellos los presagios. Un animal llamado Guarda Barranca se quej6 en la puerta de Lugar de la Abundan-

299

�cía, cuando salimos de Lugar de la Abundancia, ¡Moriréis! ¡Os perderéis! Yo soy vuestro augur' (B.C., p. 217).

Porque al morir Mario, fenece con él la dinastía de los Argüello.
En esta última parte, Rosario Castellanos recurre a la misma técnica de
la primera, es decir, a través de los ojos de la niña se nos narran los
acontecimientos, que no obstante ser trágicos, no alcanzan el tono de dramatismo de la parte anterior.
Estamos nuevamente en Comitán, nadie sabrá explicar el por qué de la
muerte de Mario, su padecimiento, ni siquiera el médico de Comitán. Se
habla de los hechiceros indígenas que quieren acabar con la dinastía de los
Argüello y que con sus brujerías han matado al niño; menciona la niña la
posibilidad de ser ella quien ha matado a su hermanito, pues instó a Mario
a que robaran la llave del oratorio de la casa. Lo cierto es, que paralelamente
a la muerte de Mario, conocemos el mundo de superstición y de magia en
que viven los habitantes del aislado pueblo de Comitán.
El enfoque juvenil que dota a la novela de su tono sensitivo e irreal,
impide a la vez su extensión. Para evadir esta limitación la autora prefirió
narrar en tercera persona la segunda parte, sin embargo creemos que recurriendo a la niña como narradora de la sección final, se restringe el desenlace a una perspectiva reducida, dejando desatados varios cabos de la trama.
El tiempo en Balún-Canán es lineal, con referencias al pasado, como en el
caso en que Zoraida y Matilde recuerdan su niñez. El tiempo histórico,
comprende los últimos años del periodo del presidente Calles y el gobierno
del general Lázaro Cárdenas ( 1934-1938), la referencia a la clausura de los
templos, (lo cual es importante) implica que la acción se sitúa en el primero
o a lo más en el segundo año de su régimen presidencial

II. ESTILO.
Stephen Ullman en su libro "Lenguaje y Estilo" refiriéndose al enfoque
funcional en los estudios sobre el estilo dice "un hecho estilístico puede definirse como un elemento lingüístico considerado en cuanto a su utilización con
fines literarios en una obra dada" de esta forma el estilo más que un documento psicológico, es uno de los componentes esenciales de cualquier obra
literaria y que desempeña su función particular dentro de la estructura total
de la misma.

300

Aparecen en Balún-Canán de Rosario Castellanos una serie de recursos o
características estilísticas que tienen un cometido en el contexto total de la
novela.
Llama primeramente la atención el cambio de punto de vista; -mencionado superficialmente al tratar estructura- mientras que la primera y tercera
parte están narradas por la niña en primera persona, la segunda está referida
por la autora, en tercera persona omnisciente.
La niña participa activamente de los acontecimientos o por lo menos es
una muda espectadora, sería improbable que fuera capaz de captar, interpretar
y aun ser espectadora de muchas de las pasiones que se desatan en Chactajal.
Pero no sólo la estructura está marcando un cambio en el punto de vista.
El narrador omnisciente de la segunda parte adquirirá diferentes modalidades
que tienen un sentido en el contexto situacional.
En ocasiones es un observador objetivo, tradicional:
"No había modo de negarse. Porque ya en la mañana, muy temprano,
doña Amantina había sacado de su cofre unas ramas de madre del
cacao y con ellas barrió el cuerpo desnudo de Matilde. Después volvió
a arroparla, pero entre las sábanas quedaron las ramas utilizadas para
la barrida" (B.C., p. 169).

En otras ocasiones y sobre todo en aquellas que muestran al desnudo los
sentimientos y pasiones ocultas, el narrador parece interpretar y no sólo ésto,
sino compenetrarse con los pensamientos de los personajes, gran parte de
la fuerza que caracteriza a esta parte, emanará de este recurso, que va más
allá de proporcionar valor enfático. Es en estos momentos cuando ahondamos
en la psicología de los personajes, en su drama existencial, en sus posibles
justificaciones. Recordemos que la crítica ha elogiado la objetividad que
despliega Rosario Castellanos al mostrar con fidelidad "los puntos de vista
de los dos actores principales del drama comiteco -blanco e indígena-"
y que con este recurso es llevado a sus últimas consecuencias:
"Cuando la mujer de Felipe volvió a quedarse sola se llevó ambas
manos al sitio del corazón, porque sus latidos eran tan rápidos y tan
fuertes que sentían como si su pecho se le fuera a romper. Se había
atrevido a hacer aquello. Juana la sumisa, la que era como una sombra
sin voluntad se había atrevido a echar de su casa a María" (B.C.,

p. 178).
301

�La interpretación o compenetración es más ostensible, cuando en un instante, sin que nos percatemos, se pierde la tercera persona y es el personaje
quien expone directamente sus pensamientos:
"César quería hacer de su hijo un hombre y no un naguilón como
Ernesto. A la edad de Mario, él, César ya sabía montar a caballo y
salía a campear con los vaqueros y lazaba sus becerritos. Hubiera querido que su hijo lo imitara. Pero Zoraida ponía el grito en el cielo cada
vez que se hablaba del asunto. Trataba a su hijo con una delicadeza
como si estuviera hecho de alfeñique. Claro, como ella no era una
ranchera no quería que Mario le saliera ranchero. Hasta estaría haciéndose ilusiones de que iban a mandarlo a estudiar a México. Si, como
no. Para que le resultara una alhaja como el fam oso hijo de Jaime Rovelo que nos sale ahora con la novedad de que los patrones son una
rémora para el progreso y que debería arrebatarnos nuestras fincas. Sólo
falta que nos dejemos. Creen que unos cuantos gritos bastan para asustarnos. Y no saben que estamos cansados de velar muertos. De situaciones más desesperadas hemos salido con bien. Yo se que otros en mi lugar
no se tentarían el alma y el tal por cual de Felipe estaría hamaqueándose
a la ceiba de la majada con la lengua de fuera" (B.C., p. 204) .
No podemos excluir que este cambio de tercera a primera persona obedezca
a un error de construcción, sin embargo creemos que ayuda a introducimos
más directamente en la problemática.
Transcribe directamente una noticia del periódico y la carta de Felipe,
donde narra la construcción de la escuela, este recurso tiene una pretensión
economicista, mientras que en caso de la transcripción de las cartas de
César además de cumplir esta funcionalidad, llevan un significado latente
mostrarnos la realidad de César en Tuxtla Gutiérrez, su infructuosa lucha.

Descripciones que además de poéticas son grandes aciertos narrativos y
que nos adentran cada vez más en la situación social que a la autora le interesa presentar. Veamos también como el ambiente de Chactajal, mucho más
rural y mucho más propiamente indígena, está también acertadamente delineado; son los casos en que se nos presentan como todo un acontecimiento
la llegada de los custitaleros:
"¿ T enés dinero vos? ( pregunta una de las indias a otra cuando éstos
vienen) -He estado juntando todo el año. Porque los custitaleros traían
en aquellos enormes baúles forrados un caudal innagotable de objetos:
calderas de latón, panzudas, relumbrosas; ( . .. ) para las muchachas,
gargantillas de coral, listones anchos . .. " (B.C., p. 19).

O, con una significación mucho mayor, las tradiciones y costumbres indígenas; como el ceremonial religioso a Nuestra Señora de la Salud y el noviazgo
de Juana y Felipe (descrito a través de la memoria de Juana):
"(Recordaba) El baile en la ermita cuando Felipe la escogió tirándole el pañuelo colorado sobre la falda. Las tardes, cuando volvía del
río, con el tzec todavía escurriendo agua y Felipe la miraba, ceñudo,
sentado en un tronco del camino. Los tratos entre las dos familias. El
año de prueba que había pasado cada uno sirviendo a los padres del
otro." (B. C., p. 106).

Siempre con un afán realista, Rosario Castellanos describe vigorosamente
el ambiente pueblerino de Comitán, así cuando la pequeña protagonista va
caminando junto con su nana por las calles del pueblo hacia la escuela.

Es así mismo interesante advertir en la obra la influencia que ha ejercido
la lectura de los más significativos monumentos de la literatura maya-quiché
en la autora. Esta no es una afirmación_gratuita. Son numerosos los pasajes
en que puede advertirse tal influjo. Ejemplo de lo anterior es el capítulo
XVIII de la primera parte, en que se transcribe un documento escrito por
un indio "el hermano mayor" y que narra, en forma muy similar al "Popo!
Vuh", la historia de sus antepasados y la de la casta de los Argüello y lo que
éstos hicieron en Chactajal.

"Los balcones están siempre asomados a la calle, mirándola subir y
bajar y dar vueltas en las esquinas. Mirando pasar a los señores con
bastón de caoba; a los rancheros que arrastran las espuelas al caminar;
a los indios que corren bajo el peso de su carga. Y a todas horas el
trotecillo diligente de los burros que acarrean el agua en barriles de
madera". (B.C., p. 11).

Están también las leyendas del Dzulum y de la creación del hombre. Este
recurso tiene una ingerencia directa en la problemática (por lo que se tratará
más adelante al hablar de mitos), en la medida en que tales leyendas son
piedras angulares en la personalidad del indio e irradian un influjo del cual
el blanco no ha logrado escapar. Además son importantes desde el punto de
vista estilístico por el elevado tono poético que alcanzan.

302

303

�A. LENGUAJE.

Además de las leyendas, la mayoría de los parlamentos de la nana, la descripción del incendio de Chactajal y la memoria de la. construcción de la
escuela, tienen el tono poético de las leyendas de los libros de los mayas.
Ello, claramente implica que Rosario Castellanos se ha inmerso en la lectura
de esas obras y se ha dejado voluntariamente influir por ellas. El dzulum
(que tan importante papel desempeña en Balún-Ca~án) ~s aparentemente
un ser sobrenatural imaginado por la autora, ya que mvest1gadores han tratado de investigar su origen, sin embargo, no se encuentra, en fuentes tz~ltales,
ni fuentes tojolabales. Por otra parte, ambos idiomas carecen del somdo dz
con que empieza el vocablo. Con todo, la palabra está bien construída desde
el punto de vista lingüístico dentro de los cánones del grupo mayence y es
una prueba de que la autora se ha compenetrado y ha asimilado el espíritu
de las voces mayenses a través de la lectura de sus libros sagrados; aún el
término dzul, significa "señor" en lengua mayence. (N.I, Confr., p. 94). El
término dzulum significa en la novela "ansia de morir".
Todos estos pasajes poéticos acentúan la nota de realismo en la novela,
es el lenguaje metafórico, indirecto del indio el que se pone de relieve:
"Desde aquellos días arden y se consumen con el leño en la hoguera.
Sube el humo en el viento y se deshace. Queda la ceniza sin rostro. Para
que puedas venir tú y el que es menor que tú y les baste un soplo,
solamente un soplo." (B.C., p. 9).

También se nos dan los significados de los vocablos indígenas más importantes: Balún-Canán, palabra que da título a la novela y que se refiere al
mito de los nueve guardianes del pueblo, significa "nueve estrellas". Aunque
en un principio no parece tener relación directa con la problemática planteada en la novela, tal título tiene un sentido, con él se alude a que los nueve
guardianes míticos del pueblo han favorecido que termine el ciclo de los
Argüello y que probablemente en un futuro vuelva a reinar la armonía y la
justicia en el pueblo indígena. Otra de estas palabras es Chactajal "lugar
abundante de gua".
Otras constantes que se perciben en estos relatos son: la anáfora con fines
enfáticos y las reiteradas comparaciones que aluden a animales, cosas, estrechamente ligadas a la naturaleza:
"Porque ya habían hecho la tierra. Porque ya habían hecho el mar
frente al que tiembla el que lo mira. Y a habían hecho para que fuera
como el guardián de cada cosa" (B.C., p. 28) •

304

"Apiádate de sus manos. Que no las cierre como el tigre sobre sus
presas. Que las abra para dar lo que posee. Que las abra para recibir
lo que necesita (B.C., p. 63).

Pensar que Rosario Castellanos sólo utiliza este lenguaje para dar realismo
y variedad estética a Balún-Canán es limitar en mucho el valor semántico
que posee. Las digresiones poéticas de la narradora tendrán este sello característico y más que influencia a nivel inconsciente, parece un esfuerzo consciente
de la autora, esfuerzo que se traduce o -aún más-- se proyecta en reinvidicación o exaltación del lenguaje indígena. Recordemos el capítulo del incendio de Chactajal.
La temática de las leyendas y los mitos impregnan a la novela de un tono
irreal, fantástico, sería paradójico dada la afirmación hecha anteriormente,
pero ambas no se niegan; el realismo parte del lenguaje, lo fantástico, de
que nos transporta a una realidad ajena a la nuestra.
Carlos Fuentes en su libro La Nueva Novela señala que hay una característica que es común a la mayoría de los escritores latinoamericanos contemporáneos, su deseo de encontrar un nuevo lenguaje que refleje la esencia
del latinoamericano, en un mundo en que las palabras han dejado de comunicar "cargadas de todos los sentidos menos del sentido mismo: la palabra
al servicio del nihilismo establecido" (L.N.N., p. 87•).
Así, Balún-Canán es la búsqueda y el esfuerzo de una escritora de encontrar un lenguaje representativo que exprese la esencia de sus personajes, que
no son más que la fusión de dos razas, de dos culturas distintas. Los vocablos
indígenas se sucederán en toda la obra expresados indistintamente por blancos e indígenas: "tzec", "pichulej", "tzesim", "parihuela", "poso!" y palabras
que aún no sucumben a la castellanización como "tzilacayote" (chilacayote) .
Sobre todo en los diálogos, los personajes hablan por sí mismos, se expresan
en su propio lenguaje, de esta manera se describe certeramente el habla cotidiana. En ocasiones aparecen repeticiones y redundancias en un deseo de
dejar fluir libremente el discurso del pueblo:
"Que lo que aquí sucede no pase de aquí. No salgamos bubuluqueando
a la calle, que si hacemos, que si tornamos . .. " (B.C., p. 15).

De esta forma se percibe la reinvidicación del lenguaje coloquial, rechazando nociones puristas.

305
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39
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la realidad indígena. Este era el medio para conseguir un fin y el fin se
relacionaba a menudo con las cuestiones ideológicas de la época.
Preocupados más por problemas y por aspectos económicos y sociales,
estas obras descuidan las técnicas literarias y lo que es aún más triste y más
trágico sólo plasman un personaje indígena estereotipado. (Confr. El Ciclo
de Chiapas, pp. 244-247). No logran escapar al peligro que corren la mayoría
de los movimientos nacionalistas, el de mitificar o parcelar la realidad, porque
si bien es cierto que el indio es el explotado y el oprimido y que es importante
la descripción folklórica de sus costumbres, también lo es que no se resume
ahí su realidad vital. Esto es solo una parte.
Era necesario -y Rosario Castellanos lo hace- descubrir al indio en su
propio contexto cultural, presentar personajes indígenas convincentes, retratados con sus personalidades auténticas. Trata la autora de penetrar en la
psicología y cosmología indígena, refleja la conciemJic. de novelar tomando
en cuenta criterios culturales. Quizás menos preocupada por la ideología
-aunque sin excluirla del todo- la autora nos da una literatura de comprensión humana honda y por tanto verdaderamente notable. Las obras de
arte que se precian de serlo, son aquellas que alcanzan el ansiado equilibrio
entre fondo y forma y ésto se logra cuando el proceso creativo obedece a una
necesidad interior.
Como anteriormente habíamos mencionado, la novela no trata de un tema
indígena, sin embargo, la presencia de los indios, es el asunto principal. Su
tema central es la jerarquía de valores y prejuicios en la aristocrática familia
Argüello, causas de su decadencia.
Nos presenta dos mundos antagónicos, pero no por ésto radicalmente distintos: opresores y oprimidos; ahonda en su psicología, en sus soterradas
motivaciones, en la carga histórico-cultural que vienen arrastrando y que en
última instancia conformará su personalidad.
Un mundo, el indígena, el oprimido, víctima de la explotación ancestral,
justificada por la falacia de una inferioridad racial, que ellos han lle~ado
a aceptar y que explica en gran medida su sumisión y servilismo.
Sus limitaciones espaciales (ya que su universo lo constituye Chactajal) ,
les impide contemplar otra realidad, que podría despertarlos del letargo, hacerles tomar conciencia crítica. De hecho, en los indios de Comitán se percibe
un connato de rebeldía, producto de la toma de conciencia de su situación.
Así, en la escena de la feria, cuando el indio ha estado a punto de caer de la
rueda de la fortuna:

307
306

�"El indio palpa a su alrededor el desprecio y la burla.. Sostiene el
desafío. -Quiero otro boleto. Voy a ir como me gusta. Y no me vayan
a mermar la ración" (B.C., p. 40).

Y los ojos arrasados en llanto de la nana, ante su impotencia, -por la misma
condición marginada que comparte con sus hermanos de raza, en una situación que percibe como humillante.
Sin embargo, aparece un rompimiento con esta concepcion estereotipada
del indio, el conglomerado indígena toma conciencia de su fuerza, aparece
un líder Felipe Carranza Pech, que será el encargado de levantar el espíritu
de rebeldía de los indios de Chactajal, que clamarán por sus derechos. Existe
una compenetración profunda con la problemática del indígena.
Esta limitación espacial, el exacerbado localismo, le impedirá gozar de las
ventajas de la cultura, viven sumidos en un mundo de ignorancia, magia,
supersticiones y mitos, que se entremezclan con la religión católica que no
han llegado a asimilar, por la superposición brutal de una cultura que les
era ajena. Octavio Paz lo ha explicado claramente": Del mismo modo que
una pirámide azteca, recubre a veces un edificio más antiguo, la unificación
religiosa afectaba solamente a la superficie de la conciencia, dejando intactas
las creencias primitivas. Esta situación prefiguraba lo que introduciría el
catolicismo, 'que también es una religión superpuesta a un fondo religioso
original y siempre viYiente" (L.D.S., p. 84).

En el mundo de los blancos cad
. t .al
'
ª personaJe· presentara, sus características
exis enci es que lo harán diferente y único sin embargo ha
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· d
l
'
Y un comun enomma or: e orgullo de sentirse étnicamente superiores y el creer
1
razonable de su situación.
en o
Es un mundo en decadencia. Su existir se desenvuelve entre la .
.
1
· · ·
•
ignorancia
os preJmcios raciales y sociales Y, en muchos casos la frustración. Aferrado:
a sus
valores neofeudales' desean perpctuar m
. der·iru"d amente la explotación
• d'
del m igena.
De tal
. de persona Jes
.
¡ suerte desfilan ante nuestros oJ·os' toda u na sene
-que a a~tora parece haber estudiado profundamente- algunos de ello~
muy complicados psicológicamente y CU)'as personalidades n .
.
B
os impresionan
a una necesidad de denuncia social, por •pea un- .anan ,responde
.
-.a n to sus.
rsonaJeS seran tipos, cuyas motivaciones, sentimientos y emociones inf ·•
mos, y~ que no están explícitamente expuestos en la novela, éste es o~;o
gran acierto de la autora: su poder sugestivo.

z, e ,

Por otra parte, los mitos, supersticiones y la religión, juegan un trascendente papel en estas personalidades híbri"das, producto de la fusión de dos
culturas tan opuestas, irreconciliables en apanenc1a,
· · y que han llegado a
constituir una nueva realidad, distinta.

A. PSICOLOGfA DE LOS PERSONAJES.

Y es precisamente la voz de la narradora, Rosario Castellanos, la que nos
dice lo siguiente:

"Los que vinieron después bautizaron las cosas de otro modo. Nuestra
Señora de la Salud. Este era el nombre de los días de fiesta que los indios
no sabían pronunciar. Les era ajeno. Como la casa grande. Como la
ermita. Como el trapiche" (B.C., p. 193).
Balún-Canán, es una novela de comprensión humana, pero al mismo tiempo
la autora no subestima los aspectos negativos de las supersticiones o del alcoholismo inspirado en rituales fanáticos o producto de humillaciones diarias.
Es aquí donde se reconcilian los dos mundos; aunque no con la misma fuerza
el blanco comulgará con muchas de estas cosas y a la larga las mismas supersticiones e ignorancia de los Argüello, inevitables en una sociedad fundada
para perpetuar los mismos atributos en los indígenas, traen consigo la tragedia al hogar de la familia, es el efecto contagioso que el privar al indio del
progreso ejerce sobre los explotadores.

308

tad~mpresdion~ edl despotism? y la fortaleza de carácter de César figura respey a rrura a, su arraigo a la tie
'
C
.
d
rra Y a va1ores tradicionales feudales
onsc1ente e que el mundo cambia se transform (h
.. d
.
vive aferrado a una escala de valore; que n·
ª1 a v1aJa o a Europa)'
1óo-i
E
.
.
.
iegan e progreso técnico e ideoo·co. n su ignorancia se cierra a todo aquell
namiento de su realidad -1
.
o que ,representa un cuestio'
o ruega- porque es la umca que lo satisface.
Es el amo y ésto le da seguridad y el derecho de hace
.
seres humanos)' su voluntad. Tiene la amoralidad d rl c~n. todo ( mclusive
esp - ¡ d ¡ - f
e vieJo encomendero
a~o ' . e senor eudal. Por eso, proclama con orgullo haberles hecho
explica si con su consentimiento) buen número de h..
1 . di
( no
1
trata d
d. ¡ , ·
Jºs as m as. No obstante
, e_ ser ip omatico para evitar que sus indios se declaren en abierta
rebeld1a' más el orgullo torna su diplomacia en fiereza.

ª

César re_presenta a todo un sistema feudal ya en d
ecadencia, porque Ja
nueva rea1id ad exigía irremisiblemente un
b"
cam 10, una nueva mentalidad.

309

�En la última parte vemos a César enfrascado en una lucha por salvar el
patrimonio de su hijo, es la figura que se derrumba y quizás por esto se

supers~cioso de~ indígena, cree dogmáticamente que los brujos de Chactajal
mataran a Mano y acude a la religión como último recurso.

nos humaniza:

Esto se explica, porque aún el mito es parte viva de la realidad del indígena, que el blanco comparte. Se explica támbién por la ignorancia general.
Recordemos que nadie, ni aun el párroco niega ésto, que parece convertirse
en verdad, ya que "todos los hombres pueden hacer daño".

"Los niños y tú me hacen mucha falta, en las noches salimos con
Jaime a dar la vuelta, porque no se puede quedar uno encerrado en el
cuarto del hotel" (B.C., p. 234) .

Siguiendo a los psicoanalistas, es imprescindible para conocer la actitud
vital de un ser humano, el conocimiento de su pasado, César no conocía el
fracaso y ésto explica hasta cierto punto su actitud materialista frente al
mundo, su falta de religiosidad y el hecho de ser el personaje que parece
no sucumbir completamente a la superstición y el mito.

El caso de Zoraida, su esposa, es distinto. Mujer orgullosa, detesta la miseria tanto como a los indios, su personalidad se nos presenta al desnudo en
sus pensamientos y en sus acciones.
Guiada por el interés económico, aceptó un matrimonio sin amor, que
la hizo ascender en la jerarquía social. Su mundo es el de la vanidad. Carga
sobre sus espaldas la experiencia traumática de la pobreza, pero más que ésta
le horroriza el rechazo social :
"No quiero que me miren de menos donde fuí principal. Y no porque
le salte yo al bulto del trabajo. Trabajar si sé. Antes tejía yo pichulej,
costuraba sombrero3 de palma. Bien me podría yo ganar la vida, en
cualquier parte, donde no me conozcan. Sostener la casa. Y o sola con
mis hijos. Pero no en Comitán" (B.C., p. 201).

Es un personaje egocéntrico, más que por amor filial, la muerte de Mario
le preocupa, porque se trata del varón, continuamente a lo largo de la novela
aparecen referencias que subrayan su predilección, "había tenido dos hijos
y uno de ellos era varón", es el patrimonio del varón". Esto se explica, porque
vive en un tipo de sociedad que valora la realización de la mujer como madre
y que sustenta valores feudales como la preeminencia del hombre - sobre la
mujer- encargado de perpetuar la dinastía y heredero del patrimonio.
Por otra parte, no se cuestiona su realidad, ni tiene conciencia: de su yo,
cuida a la tullida porque cree firmemente que "ningún rico puede entrar
en el cielo si un pobre no lo lleva de la mano" (B.C., p. 30), vemos la fuerza
persistente del mito de la creación narrado por la nana y la incongruencia
de Zoraida en su desprecio por el indio. Sucumbre al contagio del mundo
310

Zoraida tipifica a un género de mujer, que aún en la actualidad engendra
nuestr~ cultur~: la esposa sumisa, incapaz de afirmar su individualidad, pese
a sentme humillada por su condición servil.
Fra~cisca, , es el. único personaje femenino que niega esta tipología. Su
negac10n sera relativa ya que su problemática es distinta. Dura y autoritaria
renuncia al matrimonio, para cuidar a sus hermanas, su sentido existencial
-que parece convertirse en obsesión- es conservar su patrimonio.
. Astuta Y perspicaz, logra compenetrarse con el mundo del indígena. Consciente d; que es su única salida, se defenderá sutilmente: se finge bruja y
logra asi el respeto supersticioso del indígena.
Matilde es una solterona que sucumbe, sin alegría a la pasión sexual. Se
cntre~a a Ernesto irreflexivamente, guiada por el deseo de satisfacer una
necesidad.
.
, . Ello le acarreará un terrible problema de concienci·a. Es un perso~aJe debil de carácter, dependiente de Francisca, su hermana, frustrada e
~adaptada. El temor al escándalo la pondrá al borde de la histeria, se propicia el aborto porque no desea tener un hijo bastardo y por vergüenza. Esto
nos las presenta como un ser lleno de prejuicios. En el fondo el único motivo
por el que rechaza a Ernesto es por su condición de hijo ilegítimo.
Ernesto asiste a su propia destrucción, propiciada por el conflicto entre
su respeto '. admiración por César y los de su clase, al mismo tiempo que
guarda hacia ellos y en especial hacia su padre un tremendo resentimiento.
Desde pequeño ha sufrido el estigma social de ser hijo natural• se aferra a
su madre y la cuida, es el aspecto más positivo de su personalidad.
Decimos que lo llev~ hacia su propia destrucción porque este personaje
se debate entre l.os suenos y el rencor y ésto le impide -dásica problemática
de la clase mestiza emergente- hacer de su vida algo producti O d l
·¿,·
E
vyaro
meJo~, e si mismo. s import~nte, d:stacar su desprecio hacia los indios, que
tambien es un rasgo del mestizo tipico, querer aliarse con los poderosos, vemos en el transcurso de la novela como enfatiza su consanguinidad
1
.. 11
con os
Argue o.

311

�Por su madre, Ernesto sentirá amor y rechazo. Santiago Ramírez en El
Perfil del Hombre y la Cultura en México", explica el "sentimiento de inferioridad del mexicano", en ese saberse hijo de un amor ilícito, por lo cual
rechazará en el fondo a su madre, pero la exaltará por su sentimiento de
culpa. Dice respecto a ella:

"¿Te crees mejor que ella, más honrada? ¿Por qué? ~-Porque preferiste secarte en tu soltería que sacrificarte Mr un hijo? Ella se ha
sacrificado por mí. Y yo no me afrento d'e que sea mi madre. No me
afrento de que nos vean juntos en la calle, aunque vaya mal vestida y
descalza. Y aunque esté ciega. Ernesto se dejó caer en una silla. Con su
pañuelo se limpió el sudor que le corría por las sienes. ¿Se estaba volviendo loco? ¿Por qué se había dejado llevar así? ¿Qué necesidad tenía
esa mujer de contemplar el conflicto que lo torturaba desde que nació"?
(B.C., p. 124).
Amalia nos interesa básicamente por dos razones: por una parte, es
único personaje consciente de su "yo", íntimo, debido a su soledad,
enfrasca en una búsqueda por darle sentido a su existencia y ella misma
confiesa; tratando además de asirse a cualquier cosa por encontrarlo (a
proteccionismo cristero, a sus clases de catecismo . .. ) .

el
se
lo
su

El otro aspecto, no menos interesante y trascendente es su concepción religiosa, que Octavio Paz señala como común denominador del mexicano, mezcla de las antiguas y nuevas creencias, Amalia sumerge en una taza de té
que habrá de tomar Mario, una reliquia traída de Lourdes, con el objeto de
que de este modo se opere el milagro de su curación.
Sigue diciendo Paz, que nuestra particular concepción religiosa explica
buena parte de nuestra historia y es el origen de muchos de nuestros conflictos psíquicos "El catolicismo europeo en decadencia, sólo ofrece una filosofía
hecha y una fe petrificada; de modo que la originalidad de los nuevos creyentes no encuentra ocasión de manifestarse. Su adhesión es pasiva" (L.D.S.,

p. 95).

"Entonces es necesario que sepan lo más importante: hay infierno"
(B.C., p. 54).
La_:ensi~i~dad de ~ario -del cual no sabemos casi nada excepto que es
u~ _runo deb1l -se vera afectada por la visión de un mundo innimaginado,
mitlco, en donde convergen lo católico y lo pagano, ya que los mitos indígenas (como el de Catashaná) son igualmente tenebrosos. Su muerte, fue
consecuencia de la angustia y el sentimiento de culpa provocado por el temor
al castigo "divino", por el "pecado" de haber robado la llave. Su muerte
fue también la de una familia que pagó un portazgo exagerado de rechazo
por el privilegio de seguir explotando a un grupo.
'
Nos impresiona también fuertemente la personalidad de la niña que se verá
influenciada por las leyendas tzeltales y por la aparición de 1~ religión en
su vida.
Su ~oled~d es aún más cruda que la de su hermano, en la medida en que
la racionaliza, es una víctima de la discriminación sexual inherente a esa
s~ciedad y que su propia madre le hará ostensible. Propicia~á la envidia que
sie~~e por s,u hermano y que la lleva a ocultar la llave no obstante la desesperac10n de este. La llave simboliza la masculinidad y el retenerla una forma
de aprehensión. Recordemos que según la teoría freudiana la llave es un
símbolo fálico. Al final contemplamos con dramatismo su angustia propiciada por el sentimiento de culpa.
La niña será el puente entre los dos mundos, el blanco y el indígena, el
d: l~s opresore~ y el de los oprimidos, ésto es por el benéfico influjo que
e1erc1era su sabia y bondadosa nana. Es también una esperanza de su c · _
r .,
'
ns
ta 1~a~10n no podemos estar seguros, ya que su posición con respecto a los
opnm1dos no queda definida en la realidad que circunscribe la novela.
"Aunq~e algún día encuentre a mi nana, no sé si podré reconocerla, hace
tanto tiempo. que nos separaron. Además todos los indios son iguales" (B.C.,
p. 291), . (D~J~ndo a un lado el mundo de ficción -sin olvidar que la novela
e~ autob1ograf1ca- su preocupación por la suerte del indígena lleva a Rosano C_astellanos a colaborar con el Instituto Nacional Indigenista en calidad
de miembro activo, durante varios años) .

Por su misma decadencia europea, el catolicismo niega a sus adeptos hispanoamericanos, la posibilidad de imprimirle su individualidad, ya que realmente
muy pocos pudieron interiorivivencialmente las nuevas creencias.

El mundo del indígena en que la novela nos sitúa, está envuelto en la
magia, el mito, la religión y la superstición que se funden en un todo.

Es precisamente esta religión mitificada, la que Amalia enseña a los niños,
sobrecogiendo su mundo apacible y causándoles problemas psíquicos.

Las memorias del hermano mayor, son una denuncia del desarraigo en que
la colonización dejó al tzeltal, es un remontarse a los orígenes mismos de

312

313

�su tragedia, "musitaremos el origen, musitaremos la historia, el relato", dice
el epígrafe y así la memoria de la tribu musitó:
"No dormíamos sobre las lanzas, sino sobre la fatiga de un día laborioso. No ejercitamos la mirada en el acecho, sino que
dilata~~s en
el asombro. Y bien habíamos aprendido de antifuo el oficio de victt.mas.
Lloramos la tierra cultivada; lloramos a las doncellas envilecidas. Pero
entre nosotros y la imagen destruída del ídolo ni aún el llanto era

!~

posible." (B.O., p. 98).

El abandono de los dioses, la muerte de los jefes, la destrucción de toda
su cultura deja al indígena en la soledad más completa. Por un~ ?arte la
religiosidad del indígena se explica en la medida en que el catohc1smo les
hace reanudar sus lazos con el mundo, y por otra la persistencia del mito
se debe a que el encanto del mito vuelve futuro lo que fue pasado. J?esde
entonces "a quienes les atormenta el presente, lo evaden en una enmienda
mítica" (N.I.R.T., p. 34).
La fuerza y el vigor del fondo precortesiano permanece vivo en _c~actajal,
el ritual de la ermita, en donde se funden elementos paganos Y cristianos, es
en cierta forma la catarsis de una raza, su evasión.
El personaje indígena que parece alcanzar una honda c_o~p:ensión de lo
anterior es la Nana, sabia y bondadosa señala desde un prmc1p10 la trascendencia de la desposesión de la palabra, "que es el arca de la memoria", desde
ese momento cualquier forma inalienable de realización era imposible.
Su sabiduría y bondad descansan en su experiencia vital: ha participado de
las dos realidades, la del blanco y la del indígena.

e_nto~;es se e~igirá en el defensor de su raza, consciente de que sólo la unificac1on podra salvarlos, y que es esta la mejor forma de lucha. No debían
esperar más la resurrección de sus dioses que los habían abandonado en la
hora del infortunio.
~n ~l está representada la concepción cíclica del tiempo, que ha permitido
al md1gena soportar sus infortunios a lo largo de su historia; para Felipe
Cárdenas era la encarnación de la justicia y el signo de que el tiempo había
madurado para que la justicia se cumpliera.
Regresó porque era necesario que alguien se constituyera en el hermano
mayor, los antiguos habían teni~o uno "que los guiaba en sus peregrinaciones,
que los aconsejaba entre sueños. Este dejó constancia de su paso, una constancia que también les arrebataron." (B.O., p. 106).
Como el hermano mayor dejó constancia de la fundación de la escuela
para que quedara inscrita en la memoria de la tribu. En su ignorancia n~
alcan~a a compren_d:r'. toda la trascendencia del cambio, para él, la época
de Cardenas es el m1c10 de una nueva era en la historia de su raza, embriagada de luz y esperanzas.
IV. TRASFONDO HISTÓRICO.
La problemática social que denuncia Rosario Castellanos en Balún-Canán
es una fricción de fuerzas que se explican en el devenir histórico, problem~
que se hace universal ya que es común de una u otra forma al de muchos
países en el mundo y que tiene su origen en el proceso colonizador europeo.
Desde entonces los pueblos sometidos vivirán en una situación de dependencia
y marginalidad.

Toda su sabiduría la transmitirán a la niña, en la que cifra una esperanza
para su raza.
Así, suplica en el oratorio :
"Tú le reservaste siervos. Tú le reservarás también el ánimo de hermano mayor, de custodio, de guardián. Tú le reservarás la balanza que
pesa las acciones. Para que pese más su paciencia que su cólera. Para
que pese más su compasión que su justicia. Para que pese más su amor
que su venganza." (B.C., p. 63).

Felipe, simboliza al líder puro, que sacrifica todo, familia y bienestar, se
entrega a la lucha por un ideal. Despierta de la inconsciencia por el contacto
con otra realidad. Conoce a Cárdenas -ahí radicará su fuerza- y desde

314

A. NEIGENISMO.

Cada pueblo es hijo de su propia historia, con una realidad distinta· similitudes y diferencias que señalan la proximidad entre los pueblos. En ei caso de
México, la colonización primero, el liberalismo después, destruyeron - entre
ot:as cosas- la economía agraria propia de la sociedad indígena. En ]a
primera, el español -según Paz- más que por conciencia humanitaria no
extermi~ó al indígena porque necesitaba mano de obra para la explota~ión
?e ,sus fmcas. En el segundo terminó de consumarse esta desposesión, así el
'.nd:gena pasa a ser parte explotable de la tierra que de ellos fuera y el
md1gena queda transformado en simple objeto de explotación fuera de Ja
Nación" (N.T.N.I., p. 22) .

315

�El indígena nunca aceptó totalmente la nueva cultura, sino que a lo sumo
se limitó a reinterpretarla dentro de sus viejos patrones culturales; pero el
perfil de la cultura de México quedó marcada por esta fusión cultural.
La actitud frente al indígena ha sido diversa a lo largo de nut,tra historia.
La preocupación por valorar al indio y su cultura se hace ya patente a fines
del siglo XVIII ésto es, pocas décadas antes de que se inicié el movimiento de
emancipación política en México y no se genera precisamente de él mismo,
sino del otro: el mestizo.
Desde la Revolución Mexicana las políticas gubernamentales ya no se
enfocan al problema de la división nacional con carácter racial. No es ya
la pugna entre indios y blancos, sino entre explotados y explotadores, entre
campesinos y oligarquía. El problema de la discriminación racial, parece haber quedado sumergido entre las oleadas revolucionarias como perteneciente
a una época de oscurantismo ideológico ya superada. Cuestionar la verdad
de este enunciado, sería cuestionar la verdad misma de la Revolución Mexicana.
Así, ya no se habla en nuestros días de el exterminio de una explotación
sustentada en la superioridad étnica, lo cual no quiere decir, que la hoja
en la que el indio imprime su historia haya sido volteada. Existe una preocupación por reinvidicar al indígena -quizás más que antes- y por integrarlo a la comunidad nacional. Leopoldo Zea nos dice que su asimilación
es considerada necesaria y urgente, ya que será a partir de esa asimilación que el hombre latinoamericano pueda establecer la necesaria unidad de
su ser, es a este ser a quien le interesa definirse como una expresión concreta
del hombre.
Prueba fehaciente de lo anterior, es el hecho de que el artista y el intelectual de México se han proyectado en una búsqueda de la identidad del
mexicano, búsqueda retrospectiva, que en Literatura ha cristalizado en obras
tan trascendentes como Pedro Páramo o La Región Más Transparente.
Aunque en Balún-Canán, esta búsqueda no es abierta, comulga en cierta
forma con esta novelística. Para poder integrar al indígena es ineludible conocerlo y este conocimiento sólo puede ser posible en la comprensión de sus
fenómenos culturales.
"El hombre no es un género que se determine por la piel,
ción histórica en que se encuentre, es una realidad concreta
convergen lo uno y lo otro. El hombre se va realizando día a
de una piel, con una carne, y también dentro de un mundo
tural, histórico; el mundo creado con su acción con otros
(N.T.N.I., p. 22).

o la situaen la que
día dentro
físico, culhombres."

Así la ddimensión humana de la novela se amplía· La rea1·¿
1 ad no puede
se~ nega__ a para ~oder actuar sobre ella. Rosario Castellanos denuncia ue
ve~te _an_os ~~spues ~e consumada la Revolución Mexicana, la explotac1ón
y d1scnmmac1on continúa, condicionada por la ignorancia.
Balún-Can_án, fue publicada en 1957, ¿por qué Rosario Castellanos decidió
tomar el penado de gobierno del general Lázaro Cárdenas com t"
hi
t' ·
d
,
o 1empo sanco para
esarrollar
su
acción
novelística;,
Básicamente
porqu
t
.
d
. ,
·
eesepenoo
se constituyo en una nueva perspectiva sobre todo en los dos as ectos
a la autora parecen inquietarle más: el de la edu~acio'n y el d lp
1que
· ' d 1 · d'
e a exp otacwn
e m 1gena en el campo.

a) Educación.
?~mit~n, podr!a tipificar la situación de muchos pueblos apartados de
Mcxico, mcomumcado, y por tanto divorciado de los adelantos científicos y
culturales. La permanencia de estructuras feudales obedece a esta carencia.
L~ ~nef~cacia del sistema educativo, pese a la Constitución de 1917 exi ía
mod1f1cac1ones.
, ser un gran mstrumcnto
.
'
g
d
.
. Para Cárdenas la educación debena
e camb10 social que garantizara la democracia.
La situación que imperaba en torno a este problema se ilustra en las siguientes palabras de la niña:
"Nadie ha logrado descubrir qué grado cursa cada una de nosotras.
Todas estamos revueltas aunque somos tan distintas.
situaciones
•"Estas
,
. . se prolongan durante años• y d e p ronto, sin que
nmgun
acontecimiento lo anuncie' se produce el mi'lagro. U na d e las
-ninas es llevada aparte y se le dice:
-Trae un pliego del papel cartoncillo por que
d"b
mundi." (B.O., p. 13).
vas a z ujar el mapa

Conocimientos inconexos, sin un plan estructurad0 d t b .
,
·f
1 ·
e ra ªJº, que no pod1a
satis acer os rmperativos esenciales de la ed
.,
d .
.
1d 1
ucac10n, es ec1r el desarrollo
mtegra e ser humano.
'

el Plan Sexenal de Gobierno que serv1na
. , de proo-rama
d En 1934
. , 1se elaboró
·¿
O
e acc1on a pres1 ente de La República. En lo que se refie
d
• ,
el PI
s
l ·
d ,
re a 1a e ucac10n
an exena mtro ucia una modalidad orientadora de la educación, el'
socialismo.

316

317

�A través de la nueva doctrina se procuraba enseñar un concepto exacto
del universo y de la vida social. Se pensaba que coadyuvaría a la desaparici6n
de las clases sociales ya que se pretendía que los beneficios de la educaci6n
alcanzaran los más recónditos lugares del territorio nacional.
Con la educación socialista renacieron entre otras cosas, la improvisación
y la oposición religiosa; resurgió la improvisación porque no se llegaría jamás
a precisar ante la sociedad el concepto de socialista que calificaba a la educación y porque llegó a manejarse con una actitud demagógica y propagandística. Por ende no se logró estructurar un esquema de trabajo, que permitiera

Así, como en Comitán, en cada mexicano convergerán los dos mundos
Leopoldo Zea, dice que quien intente negar ésto no hará más que aumenta;
su de.~endencia. En la medida en que Balún-Canán reivindica al indígena, es
tamb1en una novela de búsqueda.
. El estilo y el lenguaje sirven a la autora para dar realismo y variedad esté~ca a su nove_la, la inclusión de los elementos indígenas obedece a una necesidad de refleJar la esencia de sus personajes, y a un deseo de reivindicación.

su cabal difusión.
Entre sus aspectos positivos está el hecho de que el pueblo descubrió al
fin que tenía derechos y entre ellos el derecho a la educación. Recordemos
las palabras de Felipe:

•

"-No soy yo el que pide que se construya la escuela. Es la ley. Y
hay un castigo para el que no la cumpla". (B.C., p. 103).

Los indios tuvieron la escuela gracias a su esfuerzo, lo que vino después,
viene a comprobar la ineficacia de una reforma realizada sin un análisis profundo de la realidad.

CONCLUSIONES
Balún-Canán, es algo más que una novela que expone un problema social
con depurado lirismo; como creación artística, ofrece una gama infinita de
posibilidades semánticas, las que manifiestamente nos expone y las que subyacen, ambas marchan juntas, interactuando siempre.

El título del trabajo "Dos Mundos: Una Realidad" pretende unificar esa
pluralidad de significados formales y conceptuales, los que se dicen y aún
más, aquellos que silenciosamente se manifiestan.
Aparentemente nos encontramos enfrentados a dos mundos, con características existenciales distintas, dos universos que se contraponen y luchan
entre sí, pero esta negación sólo puede llevarlos a su propia destrucción.
Ambos son ya inseparables. No podemos hablar del mundo blanco tajantemente distanciado del mundo indígena, sólo de la nueva realidad que ellos
conforman.

319
318

�"HACIA EL MOVIMIENTO INTERNO DE: EL LUTO HUMANO"

CRISTINA MARÍA GoNzÁLEz
L.L.E.
Mayo de 1980.
Monterrey, N. L.

•

38567

" ... Porque la historia es terca
y yo tengo su misma insistencia

JosÉ REVUELTAS
"Cada vez tengo más viva la sensación de que todos somos víctimas de
una inundación, que no sabemos nada
de nada, ni sobre nosotros mismos ni
sobre los demás, y que tenemos a
los buitres volando encima de nosotros. Y, bueno, si esa es nuestra realidad, como tal hay que reconocerla.
Sólo reconociéndola podremos empezar a luchar contra ella para tran&amp;formarla."

JosÉ REvuELTAs

INTRODUCCióN
PARA CUALQUIBRA QUE SE propone adentrarse a la obra de José Revueltas,
parece imprescindible acercarse a su vida, en cuanto que ésta está perennemente vinculada a aquella. Su obra es un aspecto de la militancia a piedra
y lodo que como comunista, mantuvo Revueltas a lo largo de toda su vida.
José Revueltas (1914-1976) fue, además de escritor, un destacado ideólogo
del materialismo dialéctico y un hombre comprometido en todo momento con
ideales y con una verdad que no dejó de buscar nunca en un constante

321
humanitas-21

�cuestionamiento ideológico. Una vida intensa, caracterizada por la lucha y
por la rebeldía en pro de una ideología; a los 14 años estuvo ya en un reformatorio, debido a su participación en un mitin de izquierda y más tarde
conoció las Islas Marías, a donde fue deportado en dos ocasiones antes de
cumplir los 20 años, también por razones políticas. A raíz de su participación
como líder en el movimiento estudiantil del 68 hubo de volver después de
muchos años a la cárcel, esta vez al palacio de Lecumberri, donde permaneció
hasta 1971.
Con estos antecedentes de militancia uno se acerca a su obra esperando
encontrar denuncia llana y, o cuando más un análisis frío y rigidez de juicio
y por eso sorprende descubrir en El Luto Humano (Premio Unión Panamericana 1943) una alma sensible que ama profundamente su patria y un
método dialéctico puro, por medio del cual, llega a la raíz de Movimientos
históricos vitales en la vida de México.
Revueltas es ante todo un artista y defiende el derecho al arte pero al mismo
tiempo afirma que debe ser útil reflejar la realidad y transmitir una ideología
que busque soluciones. Ha definido su método como Realismo Materialista
y dialéctico y por medio de ésta intenta llegar a las motivaciones internas y
últimas de la realidad.
Sus experiencias carcelarias de Revueltas nutren muchas de sus obras. Así,
sus estancias en las Islas Marías ( 1932 y 1934) dan tema a su primera novela
Los Muros de Agua ( 1941) y están presentes en algunas otras Lecumberri;
sugiere la problemática al último de sus escritos El Apando.
Probablemente no solamente su ideología materialista sino también el recuerdo de estas vivencias de ese tono más que pesimista, fatalista y desesperanzado de toda su obra. Una gran carga existencial hay en su obra que en
El Luto Humano apenas se anuncia.

Lo que más impresiona de la obra Revueltana es esa constante búsqueda,
su sempiterno cuestionarse la realidad hasta el extremo de llegar a entrar en
conflicto con sus propios compañeros de Partido. Revueltas parecía considerar
este cuestionamiento dialéctico lo más alto de su persona y crítica al dogmatismo partidario en dos de sus novelas Los Días Terrenales (1949) y Los Errores
( 1964) , considerada por la crítica como las mejores. La publicación de éstas
le valió fuertes conflictos con el partido.
Tres libros de cuentos -género que maneja magistralmente- se suman a
lo mejor de sus obras Dormir en Tierra, Material de los Sueños y Dios en

El Luto
mática
del Humano
campe . es un ~ novela de
smo mexicano, pero
1toda
. , nuestra
1 atención es la dial,eet'ica
ucion Y ª guerra de los cristeros.

1a tlerra
·
por cuanto trata de la probleaún más que transfondo 1
quelamerece
con que trata los procesoso de
Revo
•

LaaynoDv_ell~ st: ajusta perfec~amente a los postulados del Realismo Materiata ec 1co pero tambi'n
1 'd
list
cual apunta todo ese pesimi:moª~:;e:a~:~o dqe~ee~:::~:~:~o, ~acia el
su novela.
1mpnme en
b,Otro aspecto que el autor se cuestiona dialécticamente es la R ro-·,
usqueda encerrada en el cura y en la f
d
e 1º 1on y su
tera revela un cristianismo atormentado o::s: pr:sentar, la Rebelión Crispnmera epoca del escritor.
. .
·La novela discurre entre dos polos.· el ma~:sm
•= o 1erurusmo
y el
·
rmento religioso, especialmente en lo que se ref1'ere a1 cnshamsmo.
. . .
cuestlona-

La obra esta constituida como una parábola en la u
,
los y se combinan los mitos b'bl'
d
q e abundan los simboalcanzar un nivel más alto d I i_cos'f" e ~tecas con el propósito evidente de
e s1gm icac1on que el que se d
d d 1
hechos concretos. (Ruffinelli, p. 58).
espren e e os
Por otra parte, Revueltas incorpora en El Luto H
.
(aún antes que Agustín Yañez) nuevas t' .
um_ano, por primera vez,
de perspectivismo y el recurso' onírico ;;:1~:s
uvas,. como c;erto tipo

:::;a

en una de las primeras de la nueva nar~ativa hispan;a;:;i::;:~ a a novela
Se ha criticado precisamente la falta de fluidez en 1
.,
.
la inserción de estas técnicas sin e b
a narrac10n debido a
fica o extraña su técnica de ~o I ~ argo, como podremos verlo que sacrive ar w.ene como propósito p
t
importante del contenido.
resen ar un aspecto
El lenguaje es un actor de gran importancia en esta novel
,
de los usuales efectos connotativos y dennotaf
f
a, pu:s ademas
ccnte de gran relevancia Ad ,
ivos, i~ne un contenido subyacaptar el lenguaje popuiar ;;~, entre todos los niveles del discurso, logra
profundidad sicológica a los pe:~::;s.por medio del cual caracteriza y da
Diversos niveles de significación ha en l
I
• •
son posibles, en el estudio que sigue s; trata::~:ea:: vanosd u pos de aná!isis
para ello lo hemos dividido en tres capítulos.
rcar to o ese contenido,
En _la primera parte, "El Realismo, Materialismo Dialéctico d
, . ,,
se delinearán la estructura, la t'ecmca
. narrativa
. y se a r , 1e1 la Estetica
.
la dinámica será la inversa de la del escrito anaTis1s
. nfaorrna
izarla' epues
enguaJ~
pero
partiremos

Tierra.
323
322

�de la intención realista materialista dialéctica del autor y veremos como es
ésta la que va delineando la forma. Debido a que el análisis es más bien
contextual, justificamos la forma de los símbolos y de los mitos en es~e apartado, aunque se ahonde en su significación al hablar de la problemática.
El segundo capítulo corresponde a la problemática histórico-social que
básicamente expone un problema grave en base a su devenir histórico. El
autor hace también una minuciosa semblanza del campesino y retrata su
lucha, con esto tratan de mover de tal manera los sentimientos del autor
que esta pueda aceptar más fácilmente su ideología.
De esa lucha desesperada del hombre contra la tierra nace la problemática
humana de la obra que nos llevará a su significación más cabal. El Luto
Humano es la muerte en la vida y la vida en la muerte, es el fatalismo y la
desesperanza desesperanzada, el éxodo, la lucha, el agobio. En el tercer capítulo
del trabajo intentaremos extraer todas estas ideas que viven en la novela;
y véase determinadas por el materialismo, que hace al hombre consciente de
su finitud hasta tal grado que llega ya a perfilarse un existencialismo.

J . El Realismo Materialista Dialéctico como Fundamento de la Estética
en El Luto Humano.
Hay en El Luto Humano, como prácticamente en cualquier novela, tres
aspectos que nos interesan: Su condición de hecho estético; la problemática
humana que plantea, y que será lo que en última instancia dé universalidad
a la obra; y en el aspecto social, tanto el trasfondo, puesto que como sabemos
la obra es un reflejo del medio que la genera, como el contenido que en
forma de testimonio denuncia o critica, pueda aparecer como asunto -y si
la hay- la carga ideológica que al autor pueda interesar transmitir.
Todos estos niveles de contenido interactúan en la novela y condicionan
la forma que la constituirá en obra de arte.
En El Luto Humano vemos interactuar una problemática social: La realidad del campesino mexicano, con unas intensas pasiones humanas, son
incluso las que denuncian el problema. En la forma de manejar el contenido,
por medio de un denso sistema de símbolos y con un lenguaje de acabado
lírico. Revueltas infiltra su ideología marxista-leninista al tiempo que imprime
a la novela un cierto valor estético.
Para lograr la fusión de todos estos elementos, Revueltas se adscribe a la
corriente estética, que se ha denominado Realista Materialista Dialéctico, la
cual funciona de acuerdo con esta concepción (materialista dialéctica) de

324

la realidad y con el pensamiento marxista-leninista. Esta manera de crear
literatura presupone un método bien delineado, por ello nos parece interesante describir la base sobre la que se asienta la estética revueltiana, ya que
al hacerlo estaremos asistiendo al proceso mediante el cual se gesta El Luto
Humano.
El Realismo Materialista Dialéctico.
Esta corriente, a la que Revueltas se ciñe fielmente y de la que señala su
postulado repetidamente tiene su origen en la teoría materialista del conocimiento.
Esta teoría presupone antes que nada, la existencia de un mundo exterior
autónomo independiente, y anterior al pensamiento. Este mundo exterior se
encuentra en constante cambio, en un incesante devenir, y su movimiento
opera mediante la lucha de contrarios, por su interpenetración hasta alcanzar
un cierto equilibrio inestable, que terminará por romperse violentamente, en
una dirección síntesis, o sea en una transformación dialéctica. 1
Ahora bien, toda concepción del mundo exterior no es sino un reflejo de
éste en la conciencia humana 2 y por lo tanto aunque acepta que todo es cognoscible, este conocimiento únicamente podrá ser alcanzado aliando la ciencia
a la práxis técnica, es decir que el conocimiento será esencialmente sensible·
no obstante, el pensamiento racional le será necesario para ordenar estos datos'
en la conciencia.3
De esta forma, tomando en cuenta que la realidad está en un devenir
constante, se deduce que el único método por el cual es posible conocerla
es el dialéctico, que es una forma de análisis de los fenómenos que podemos
percibir sensiblemente.
El método dialéctico de conocimiento de la realidad supone la noción de
verdades absolutas, que son el resultado de lo que podría llamarse una suma
de verdades relativas. "La verdad absoluta existe en un tiempo y espacio
co~cretos. Ninguna dase de conocimiento sería posible sin la aceptación de
este principio. La dialéctica no es una abstracción sino una forma concreta
de ser la realidad en el tiempo y en el espacio". Una verdad es absoluta en
un instante pero inmediatamente se supera a sí misma dialécticamente, en
cuanto cambian las condiciones. (Cuestionamientos e Intenciones, p. 34).
' Cuestionamientos e Intenciones, (pp. 58-59).
' LucKÁs, (p. 11).
' ÉocHENSKY, (pp. 90-91).

325

�Lo que hace el método dialéctico, en síntesis, es captar la realidad como
un devenir y, así aprehendida, es posible extrapolar las leyes que la determinan. (E. Escalante, p. 22).

rosamente sea ordenada y articulada, la representación de la vida en la creacinó artística, mejor logrará su propósito (Luckács, p. 35). La manera de
captar esta realidad y de plasmarla era una cuestión de intuición artística
de estilo.

La estética que se fundamenta en la teoría antes expuesta sigue las mismas

cerlas cabalmente.

El método dialéctico de que se valdrá el autor para esa representación
sistemática de la realidad con sus movimientos ocultos, su representación como
un devenir sujeto a leyes, tiene tres objetivos dentro de la creación artística,
la novela en este caso es lo que nos preocupa. 1) Primeramente intentará
presentar lo general -el problema planteado-- en un hecho particular, es
decir en una ficción 2) La esencia de esta problemática debe ser perceptible
en el fenómeno completo. 3) En el caso particular expuesto deben revelarse
las leyes que son su causa motriz específica. (Luckács, p. 20).

Y sí como mencionábamos, la concepción del mundo no es sino el reflejo
que de éste tenemos en nuestra conciencia, el reflejo del mundo que presenta
la obra, parte de la concepción que el escritor tiene de la realidad, así, la
realidad presentada será objetiva desde un punto de vista particular, lo que
implica un partido y sugiere una praxis.

Todo el proceso de selección y ordenamiento de la realidad, así como la
forma como es expresada, no serán una acción partidista sino tarea individual del artista. Cabe señalar, no obstante, como última premisa de ]a estética materialista, que la forma debe ajustarse sin excesos, a la presentación
fiel del contenido.

"El materialismo comporta en cierto modo -dice Lenin- el elemento del
partido en cuanto se compromete a adoptar directa y abiertamente, en toda
valoración de un acontecimiento, el punto de vista de un determinado grupo

José Revueltas era un materialista dialéctico y creía firmemente en esta
concepción estética. Es por ello que El Luto Humano -como la mayor parte
de sus obras- refleja en cada uno de sus signos, el esfuerzo dialéctico de
su autor para captar la realidad de nuestro país.

premisas.
Los teóricos marxistas-leninistas conciben a la estética como una forma
de conocimiento; por medio de ella hay que aprehender la realidad que por lo
tanto debe ser reflejada lo más fielmente posible. No es realidad aparente la
que se pretende captar, sino aquella que está en constante movimiento.
El artista debe capturar la dinámica interna de las cosas para poder cono-

social". 4

La Dialéctica en El Luto Humano se expresa en los siguientes términos:

Pero, la ideología del artista no estará ahí como mera propaganda sino
que surgirá espontáneamente en la dialéctica con que la realidad es presentada. De ahí que el autor no transcriba en su obra el mayor número de
elementos que le es posible percibir en la realidad; su labor será selectiva y
ordenadora, pues pretende enfocar determinado aspecto de una realidad que
es mucho más amplia.

El movimiento histórico que la novela presenta como momentos críticos
en la historia de México -la Revolución y la guerra de los cristeros- para
presentar diversas facetas del campesino. Este proceso, con sus constantes
luchas de contrarios desemboca en una realidad que es reflejada por la
problemática humana que presenta la anécdota concreta que mueve el relato:

El reflejo de la realidad será entonces más fiel en su esencia, pues más allá
de las propias experiencias y por encima de la colección y abstracción de
éstas se dirige hacia una visión más concreta de la realidad, en la que .las
experiencias que el lector tiene de la realidad se vean ampliadas y profundizadas. (Luckács, p. 23).

Siete personajes reunidos para el velorio de una niña, son víctimas de una
inundación, que es la última de una serie de catástrofes: El fracaso de una
huelga y un sistema de riego, la lucha infructuosa contra una tierra yerma.
Los cuatro últimos sobrevivientes terminan sobre el tejado de una casa, para
ser finalmente, devorados por los buitres.

Como militante de partido, al autor le interesará proyectar tales emociones sobre sus lectores, que éstos sientan la necesidad de una transformación
y tomen una actitud hacia el mundo externo, que entre más rica y más viga-

Analizando: El autor pretende por medio de ésto, reflejar la realidad del
campo y el campesino mexicano; para ello toma en la novela un periodo
completo (aproximadamente veintidos años después de la Revolución), así
como personajes representantes del estrato. La lucha infructífera de los personajes en sucesivas situaciones de fracaso reflejará la esencia del problema.

' LucKÁcs, (p. 13).

326

327

�La presentación sistemática del devenir histórico nos sugerirá las causas motoras de este problema, como son entre otras, la religión y la psicología de
los personajes y la estructura social, nociones que en última instancia sugerirán que es necesaria una transformación.
El autor logra en esta novela, su objetivo, ceñirse por completo al método
dialéctco, éste posee una peculiaridad que hemos olvidado señalar: En tanto,
muestro un devenir sujeto a leyes, muestra también, una realidad que se transforma incesantemente, hasta su desaparición y, por lo tanto, se niega a si
mismo. (E.E., p. 22). Esto sería una concepción negativista de la Realidad,
pero Revueltas comenta al respecto:
"Yo proponía mi tendencia como negativista, pero ¿ En qué sentido?
en el sentido de que hay que saber encontrar, en los fenómenos cuál
es aquel punto en que, se produce la negación de la negación, es decir
la afirmación de una fase superior." (C.C.J.R., p. 89).

Es mediante esta negación de la negación que nace en El Luto Humano
la idea de transformación a la que aludimos.
Para el desarrollo de esta densa problemática en la que hasta las mínimas
situaciones se expresan de manera dialéctica, Revueltas escogerá la parábola,
con una abigarrado sistema de símbolos, todo lo cual exigirá del lector una
intensa tarea de lectura.
El Luto Humano se caracteriza entonces por la complejidad de rasgos que
operan en distintos niveles, que nos proporcionan la cabal significación de
la novela. La combinación de todos estos rasgos, -que confirman el estilo
y la estética del autor-, se debe al intento de denunciar mediante una dialéctica rigurosa, un problema de gran trascendencia social, una realidad que
ha de ser transformada. La problemática a presentar y la ideología determinan el método, y el método los rasgos de estilo, en este capítulo nos interesa
destacar el papel del método para determinar los rasgos estilísticos. Una vez

más, es el contenido lo que determina la forma.
Por otra parte, a través de toda la novela, el autor destilará contenido
concreto de transfondo materialista dialéctico. Revueltas afirma que su interés se centra principalmente en el hombre, pero concibe a éste como un ser
enajenado y es así como lo presenta en El Luto Humano.
Otro rasgo concreto de su pensamiento, es la conciencia de la finitud
humana, de la cual quiere también hacernos conscientes, pues de acuerdo al
328

marxismo, únicamente enfrentados a esta idea surgirá en nosotros la necesidad de transformar la realidad.
'
Estos contenidos se dan _por lo general mediante descripciones, con lo cual
( al menos que) el lenguaJe, responde también a la necesidad de transmitir
un pensamiento.

I. B) Técnica Narrativa.
Revueltas _es un escritor eminentemente realista. Aún antes de sumergirnos
en el co_ntemdo de su novela, ya encontramos un estilo con claras resonancias
d~I reahsm~ ru:o del siglo XIX. Esta reminiscencia procede especialmente de
ciertas ~editac1ones llenas de lirismo que de cuando en cuando delatan la
presencia del narrador en el relato.
No obstante, para describir más acertadamente su peculiar estilo, hemos
de
d tomar en cuenta
. , . muchos factores · En El Luto H umano, la mayor parte
e1 pr~ceso dialectico, con la correspondiente presentación de la lucha de
contrarios, se da en base a un complicado juego de regresiones los cuales
extenderán a un periodo temporal mucho más largo, los cinco O ;eis días qu~
transcurran en el tiempo objetivo del relato.
, Toman~o en cuent~, la brevedad de la trama de la novela, se observa que
es,t~, no siempre podna construir el hilo unitivo para tales regresiones anécdohcas, entoces
-Revueltas- se vale de un m't
·
. . el narrador
.
e odo exp¡·1cativo
que se perfila mmed1atamente como ensayo.
Este estilo e~sa:~stic?, le sirv~ al narrador, además, para destacar O sugerir
la verdadera s1~,if1cac~o~ de cierto acontecimiento dentro del relato y surge
como una refleXIon poetlca del autor, así al inicio del capítulo VIII.
"Luchaba~t tres días sobre la azotea y, desfallecientes, no eran capaces
de pronunciar la menor palabra, moribundos casi, respirando con dificultad.
. 'Se ~bandona la _vida y un sentimiento indefinible de resignación ansiosa impulsa a mirar todo con ojos detenidos y fervientes y cobran
las cosas, su humanidad y un calor de pasos, de huellas habitad
,,'
(E.L.H., p. 139).
as· · · ·

1 En· estas meditaciones
. . , el autor infiltra muchas veces su modo de conceb'ir
a vida y su meditac1on culminó en un salto del impersonal a la primera
persona, en que el narrador exalta su "yo" y se hace presente en el relato.
329

�. . . Existo y me lo comunican mi cuerpo y mi espíritu, que van a
dejar de existir . .. " (E.L.H., p. 139) •

El resto del relato, está dirigido por un narrador omniscient~ en tercera
persona que conduce al lector del presente al p~a~o, y de la.realidad externa
al pensamiento de los personajes. Una caractenstica del estilo de ~evueltas
es que en ocasiones se pierde el límite entre lo narrado y el pensamiento del
personaje:
"Ahora empezaba a sentir temor de aquel hombre, lo veía terco Y
brusco, como siempre, más terco desde su sombra. Que Ursulo llegara.

(E.L.H., p. 58).
Al presentarse el narrador (a introducir) en la novela, parece pretender
exponerse como parte de una realidad extraliteraria, como una forro~ de
hacer sentir al lector que la novela es eso, novela, pero que hay una realidad
fuera del relato que si le toca transformar:
"Soy el contrapunto, el tema análogo y co_ntrario. L~ ~ultitud me
rodea en mi soledad, en mis rincones, la multitud de M_ exico, ronca de
ocultas lágrimas, la profunda multitud soviética, encendida que rodea a
Stalin, que me rodea, que te rodea." (E.L.H., PP· 286, 287) ·

Como vemos, el autor aquí deja de lado la narración para dirigirse al lector
directamente.
El narrador omnisciente conoce también, sucesos que ocultará al lector,
· 1uso engañándolo, para informar
de ellos bastante.más tarde. De
1nc
.
. , esta forma,
aunque al final del segundo capítulo el cura presiente la accion qu~ ~a a
cometer, no nos enteramos de que asesina a Adán sino hasta el ultimo ..
Algo similar ocurre en lo que se refiere al éxodo del capítulo IV, en el que
se nos describe la huída de los personajes por entre los campos anegado~,
cuando más tarde rectifica -error no exento de significación- que en realidad no habían salido de la casa.
Este recurso no se emplea con un mero afán de suspenso; en real~dad, ,es
parte del principio de la estética materialista-dialéctica, en todo refleJO artistico de la realidad; para ellos "Las conexiones más profundas de una n~vela,
de un drama, solo pueden revelarse al final. Forma parte d: la esencia de
0
su convicción y de su efecto, el que solamente el final proporciona la aclaración verdadera y completa del principio".
330

Pero esto no implica que no debe aparecer la evidencia desde el principio.
(Luckács, p. 30).
Lo anterior explica el porque escoge la parábola que se describe en la
última página, así como el de otros rasgos de la narración.
El afán dialéctico se descubre en cada una de las técnicas que el autor
utiliza en la narración.
Los primeros capítulos de la novela marcan, esencialmente, los hechos concretos de los protagonistas en el presente, sin embargo, comienzan a darse
atisbos de una problemática mucho más extensa, que a lo largo del relato
si irá descubriendo; se menciona, por ejemplo, el fracaso de una huelga o
el odio acumulado entre Adán y Ursulo.
Un complejo juego de Regresiones y Retrocesos que conforman la novela,
proporcicnando cada vez más información. Aquí debemos considerar varios
aspectos de la técnica de novelar: Las regresiones: (Reminiscencias a partir
de los personajes) y los retrocesos (reminiscencias a partir del autor) implican
obviamente saltos temporales, que proporcionarán datos sobre un periodo
histórico relativamente extenso y algunas veces tienen conexiones propias entre
ellos, o sea, que no todos parten del presente, con lo cual, digresiones tiene
un propósito específico en la presentación del movimiento dialéctico.
Por otra parte, el conjunto de regresiones implica, hasta cierto punto, una
técnica perspectuística -en los que muchos han señalado la influencia de
Faulkner- pero este perspectivimo se refiere no a distintos puntos de vista
respecto de una sola realidad, sino a que por medio de los distintos personajes
se presentan diferentes aspectos, que constituyen una realidad más amplia,
cuyo íntegro significado, obviamente, obtendremos hasta el final.
Otro de los recursos que utiliza, en el que notamos la influencia de nuestro
siglo, es el onírico, que Revueltas incluye en forma original; no obstante,
parece obedecer a un deseo intelectualizado de innovar. Por la forma de
presentarlo cabe preguntarse si no será un esfuerzo consciente más que un
recurso ya internonizado. Aparece una vez que ha muerto Jerónimo, en una
regresión para presentar su agonía:
"Inmensa J' terrible fue su agonía; primero en la casa, frente al cadáver de Chonita. Rezaba Chonita de rodillas sobre su propio cuerpo ( . .. )
Entonces de la planta de los pies salíanle a Chonita llamaradas azules,
pues se les había puesto aceite para que ardieran. Quería suplicar Jer6nimo que no lo abandonasen . .. " (E.L.H., pp. 96-97).

331

�Sin embargo, aunque su inclusión sea artificial, no podemos dejar de observar que el sueño simboliza toda la problemática de luto humano.
Nos parece importante anotar; no obstante, que una de las críticas más
frecuentes a El Luto Humano es precisamente que los recursos, específica•
mente, las regresiones, entorpecen la fluidez del relato. Esto es cierto, pues
aunque Revueltas lo hace para delinear una nueva dialéctica; el pensamiento,
también dialéctico, de un personaje o una nueva faceta de su pensamiento,
los recursos se vuelven innecesarios desde el punto de vista estético.
Este es el caso de la extensa digresión en la que, casi al término de la
novela, (que) Marcela medita sobre un artículo, leído mucho tiempo atrás,
acerca de un preso que muere en la silla eléctrica.
Sin embargo, reconocemos, que en los dos ejemplos mencionados los recursos se justifican para presentar el movimiento interior de los personajes, que
es lo que al autor le interesa.
La constante referencia a mitos, bíblicos e indígenas en la novela es otro
recurso para ahondar en el devenir interno de la historia y en el significado
de la existencia humana, pero de ello hablaremos más adelante, aquí interesa
mencionarlos porque al incluir el mito del Retorno de Quetzalcóatl ( en
Adán) utiliza como recurso el intertexto.
El relato mítico, escrito en negrilla, abarca aproximadamente una página.
Destaca un párarfo tomado de Fray Bemardino de Sahagún, pero de lo
demás no se dan datos sobre la fuente.
Al incluir este intertexto, Revueltas quiere afirmar que lo que el pretende
señalar con las alusiones a la diosa de la india (La Borrada), y el dios bar•
hado (Adán) en el mito del Eterno Retomo. (Es algo característico en el
autor no dejar sugerencias vagas que eviten que el lector capte su mensaje
íntegramente, por eso siempre que utiliza un símbolo o se refiere a un mito
o alude explícitamente a la connotación que habrá de dársele).
El primer encuentro entre Natividad y Adán se caracteriza por el marcado
contraste de sus personalidades, el autor logra presentar acertadamente este
contraste utilizando una técnica que podríase llamar de paralelo; así, mien•
tras Adán platica a Natividad como es el método de siembra que se sigue
en la región, las agudas observaciones del campo que van recorriendo y sus
pensamientos que aparecen entre paréntesis - hacen ostensible el odio y el

"-¿Cómo trabajan aquí- preguntó (Natividad) sabiendo por experiencia que los métodos cambian según los climas y el cultivo. -Pués
primero es barbechar- repusó Adán con voz queda y nostálgica.
(De cerca sin embargo, el agua no era transparente, más bien blan•
quecina. Junto a las pequeñas compuertas de los drenes mostraba cierta
espuma de salitre y materias perjudiciales).
-Luego viene la siembra . ..
( A la larga este líquido impuro podría estropear la tierra, ya de SU)IO
mala, probablemente de fosfatos en cantidad suficiente). ( E.L.H., p. 211) .

Observamos que en El Luto Humano las técnicas narrativas se ajustan al
esfuerzo del autor de captar el movimiento interno de la realidad y que cada
una de ellas está sustentada en un estilo ensayístico que permite al autor más
claridad que la exposición de sus ideas.

I. C) Estructura.
El estilo ensayístico sirve al autor, entre otras cosas, para damos una
gradación de la información y para hilvanar sistema de retrocesos y regresiones. Este juego de rompimientos temporales constituye uno de los recuerdos de la gradación, que es la intención de fondo en la estructuración de
El Luto Humano. La estructura del relato supeditada a estas técnicas en
novelas, tiene consecuentemente, su fundamento en el Realismo Materialista
dialéctico.
Revueltas distribuye su relato en nueve capítulos que siguen una secuencia
lineal en la descripción de la trama, sin embargo, la progresión de la acción
es entorpecida constantemente por los retrocesos y regresiones, que muestran
en su conjunto el devenir de acontecimientos que explican la situación actual
de los personajes (este devenir se vale del materialismo histórico). Aparentemente, nada la refleja del orden tradicional, a no ser la manera como van
intensificándose en los capítulos la exposición del desarrollo dialéctico, hasta
culminar en el capítulo noveno y por un final abierto.
Los ocho primeros capítulos de la novela se avienen a la exposición de los
acontecimientos actuales, evidenciando poco a poco el movimiento interno
y las leyes que los han determinado. Pero la totalidad del proceso dialéctico
no se proporciona sino hasta el noveno capítulo, sujeto a un mayor juego
de retrocesos, y que ocupa poco menos de la mitad de la novela.
La problemática de la novela va siendo identificada en la forma como es
expuesta, a través de los capítulos, culminando en el capítulo noveno, en
que se da la total desenvoltura dialéctica de los acontecimientos.

desinterés del primero.

333
332

�E I relato se estructura como sigue:
En el capítulo I da comienzo a la acc1on; Chonita muere y Ursulo sale
en busca del cura; se pierde y encuentra a Adán, su enemigo, que lo acompaña por el cura, sólo se nos da aquí un atisbo del pasado; Ursulo y Adán
son enemigos y éste último ha matado "más de cinco."
En el capítulo 11, los dos hombres se encuentran frente al cura, en quien
si se establece desde el principio un pensamiento dialéctico. Observa a los
hombres y a través de él comenzamos a conocerlos. Además en su recuerdo
de la Rebelión cristera nos da un dato, que se desarrollará más tarde: Adán,
jefe en la represión de los cristeros "habrá matado a Guadalupe y torturado
salvajemente a Valentín, otro de los jefes cristeros". (pp. 40-41). Además,
al final de este capítulo queda en suspenso, después sabremos que entre este
capítulo y el que le sigue se lleva a cabo el asesinato de Adán por el cura.
El capítulo III nos traslada de nuevo a la casa de Ursulo, donde se han
reunido los vecinos. El autor describe aquí el ambiente de luto que está
presente en toda la novela. Lo que más relevancia tiene para la exposición
dialéctica es este capítulo, son las actividades de los personajes enfrentados
a la muerte. Actividades enajenadas como el espíritu religioso fatalista, la
necesidad de alcohol frente a la muerte; la aproximación al pecado (Cecilia)
y la lujuria (Calixto), la apatía y el horror a la muerte (La Calixta).
El capítulo IV se centra en las relaciones entre los personajes, unidos
frente a la muerte. Se aproxima la inundación y todos se unen en el éxodo,
la huída. Ursulo se aferra al cadáver de Chonita como último vestigio de
esperanza, ha perdido a Cecilia. Las regresiones, también, intensifican su
significación y todas las acciones de los personajes tienen un gran valor
simbólico.
El éxodo continúa en el capítulo V. Los vínculos afectivos entre los personajes se pierden, y a cada cual le interesa salvarse a sí mismo. Jerónimo muere
y en su agonía por medio del recurso onírico se da una significación importante para la problemática: Chonita es un cadáver que se reza a sí mismo,
como son los muertos los que se ocupan de los muertos. La vida es un
éxodo y un constante luto.
El capítulo VI se centra en la figura del cura, en cuyo interior se desarrolla
una vigorosa dialéctica, un cuestionamiento sobre el sentido del Bien y de
la Religión a partir de recuerdos de momentos que tuvieron honda influencia
en su vida. El capítulo termina cuando el sacerdote se deja morir sin haber
encontrado respuesta a sus inquisiciones. Este capítulo es trascendental en

334

lo que se refiere a la dialéctica que establece el autor en la novela, entre la
religión y el marxismo-leninismo.
El símbolo del Éxodo se hace evidente en el capítulo VII. Los personajes
se enfrentan ya directamente a la muerte. Las relaciones se perfilan mejor
-los personajes están solos y el cuerpo de Chonita, como una última esperanza, se vuelve una obsesión.
El capítulo VIII nos presenta la soledad de los personajes frente a la muerte
y su derrota frente a la vida. Esta realidad propicia los recuerdos de Calixto,
toda su historia de desposesión que termina en este último fracaso. El cuerpo
de Adán asesinado, aparece flotando en el río hacia el final del capítulo.
En el capítulo XI, toda la historia de los personajes que culmina en la
trama de la novela y a la que nos hemos asomado en (la nieve) los recuerdos
de algunos de ellos va a ser ampliada y desarrollada dialécticamente por el
narrador. Con una reflexión sobre Adán y su muerte, que parece partir de
Ursulo -aunque prevalece la voz del narrador- comienza el amplio relato
(casi ochenta de las 300 páginas del libro) que mostrará el decurso de los
movimientos históricos, La Revolución, La Rebelión cristera, ahondando en
la problemática social así como el devenir dialéctico del fracaso de la huelga
con la que comienzan los fracasos de Ursulo y de otros, éste último será
expresado mediante el contraste de personalidades de Adán y Natividad. La
lucha que libró siempre Ursulo también se expone en todo su alcance. En
este capítulo se redondean las perspectivas de los distintos personajes y concluye el autor con una síntesis, expresada como los significados de la parábola,
ve vertido en las dos últimás páginas y que conducen al final necesario en
una dialéctica materialista.

I. D) Símbolos y Mitos.
Uno de los recursos a que Revueltas apela para presentar el devenir de
la realidad son los símbolos incluídos dentro de éstos las referencias a mitos
bíblicos y náhualts. Dichos recursos tienen el papel de dotar a la novela de un
nivel de significación más hondo que el de la mera concatenación o contraposición de hechos concretos en la narración.
Los símbolos que aparecen en el Luto Humano son de índole diversa y
poseen diferentes niveles de complejidad.
Una práctica que parece agradar mucho al autor, es la de asignar a sus
personajes nombres que hagan resaltar sus principales características. Así
encontramos en "Natividad" al hombre Nuevo, de quien emanan o "Nacen"

335

�las ideas revolucionarias. "Chonita", Encamación, es en realidad quien encarna la esperanza para los demás personajes, su muerte significa entonces
la desesperanza pero una desesperanza esperanzada -si cabe tal menciónpues todos, y en especial Ursulo, se afinan a su cuerpo muerto. A Valentín
el cristero, lo vemos admirar clemente soportar la tortura que le es impuesta
por Adán, así justifica su nombre.
Un símbolo que se reitera a lo largo del capítulo tercero es la mariposa,
una mariposa negra que más que por su significado específico de muerte
interesa porque sugiere ciertamente ese ambiente de luto que reina en la
casa y porque constituye un mal augurio.
El río, que es uno de los lutnotius en la novela, es mencionado continuamente y asociado con nociones que lo enlazan, e incluso llegan a superponerlo
a otros símbolos.
Originalmente el río adquiere dos significaciones contrarias, producidas
por las condiciones contrapuestas que lo definen: Es el dador de vida, es
también dador de muerte.
Hemos descrito ya que el lenguaje poético que caracteriza a las descripciones favorece la inmersión del autor en reflexiones profundas. En ocasiones,
éstas se constituyen en un sistema de relaciones poéticas que forman metáforas y eventualmente conducen a la creación de símbolos.

La muerte tomaba con frecuencia esa forma de reptil inesperado,
a2redía a mansalva y agradándose (SIC) simplemente para dejar la
mordedura y retroceder a rincón húmedo . ..
( Ahora estrechaba sus anillos y era el río." (E.L.H., p. 47).

Reflexión ésta que alude a la inundación provocada por el desbordamiento
del río.
Decimos que existe una superposición de significados porque el símbolo
de la serpiente -junto al águila en el mito azteca- adquiere luego otro
sentido.
Una víbora con ojos casi inexpresivos de tan fríos, luchando sujeta por
el águila rabiosa, invencibles ambos en ese combatir eterno y fijo sobre
el cáctus doloroso del pueblo cubierto de espinas". (E.L.H., p. 47).

El mito se refiere aquí a la eterna lucha de contrarios que determina el
destino de un pueblo, más específicamente puede simbolizar la lucha entre
el opresor y el oprimido. El autor logra un efecto muy valioso al intercalar,
siguiendo a la anterior descripción, el canto luctuoso:
"Perdón, Oh Dios mío mil veces nos pesa el haberte ofendido . .. "
(E.L.H., p. 47•).

"El olfato los llevó al río y, también, un sentido que era una especie
de reunión de todos los sentidos, como si la lengua corriente del río se
percibiera ( . .. ) únicamente porque el hombre es también agua que
corre y desemboca". (E.L.H., pp. 18-19).

Resaltando con una ironía oculta, que el hombre está condicionado por
la historia. El mismo narrador concluye:

Ahí el río se compara al hombre, a la vida, en su devenir constante y un
poco más adelante, cuando se describe como el ruido de tormenta no deja
escuchar el de los remos :

Mientras persistiera el símbolo trágico de la serpiente y el águila, del
veneno y la rapacidad, no habría esperanza. Habíase escogido lo más
atrás para representar ( . .. ) la patria absurda, donde el nopal con sus
flores sangrientas era ( . .. ) cruz extraña y tímida, india y resignada."
(E.L.H., p. 48).

"Era como si el río fuese de tierra y los remos paletadas sobre el vacío
de otra tierra, mortuoria y sin consuelo. Un río de tierra. Mañana Chonita, estaría bajo tierra." (E.L.H., p. 21).

Continúa el sistema de relaciones. El hombre como un río; el río de tierra;
mañana Chonita estaría bajo tierra, donde encontramos ya la alusión clara
al sentido de muerte que cobra el río, más adelante después se hace más clara
la idea, al ser metaforizado (el río) como serpiente:

Los zopilotes que terminan por abalanzarse sobre los damnificados
tienen también tratamiento simbólico; presuponen la negación de la negación
y enfatizan la finitud y la materialidad humana. Pero, esto lo desarrollaremos
posteriormente.
Los símbolos, pero más intensamente las referencias míticas, son empleadas
en las novelas para alcanzar un nivel de significado superior, dentro del cual
se expresan más sugestivamente las leyes que determinan el movimiento his-

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hurnanitas-22

�tórico y el devenir del hombre en la vida, con lo que se amplían enormemente
los horizontes de la dialéctica revueltiana. Por otro lado, proporcionan a la
novela de un estilo peculiar único.
En El Luto Humano aparecen referencias a mitos bíblicos y a mitos
aztecas pero en alguna ocasión se superponen dos para ampliar su significación.

Cuando Adán se encuentra en la aldea indígena, al mando de cinco
soldados y amparado por las autoridades, toma por esposa a la Borrada. En
una ocasión, al regresar por la tarde a su casa, la mujer le informa que
Gabriel, uno de sus soldados, ha querido jugar con ella (La Traición) Adán
entonces sale y dispara sobre Gabriel y ordena a Onofre que dé el tiro de
gracia a su compañero. Este es el primer asesinato que Adán realiza por su
propia iniciativa.

La referencia bíblica más obvia en el relato es el éxodo que se describe del
capítulo cuarto al séptimo; en este último nos damos cuenta de que nunca
lo emprendieron realmente.

La caída en este caso no proviene de un pecado erótico, pero si se aclara
en la novela que el matar es para el hombre un intento de compartir los
atributos de la divinidad:

Al referir este episodio en la novela, Revueltas nos está sugiriendo que
toda la vida del hombre transcurre en una huída y una búsqueda constante
que no puede ser superada porque el mundo nos aprisiona y nos enajena
como a los protagonistas de la novela. El hombre se moverá siempre con la
esperanza de tierra prometida que no encontrará nunca.
Otro mito tomado de la Bíblia es el del Diluvio, que el autor trae a la
novela, por la misma necesidad, de terminar con todo lo creado que hay en
el mito bíblico. Sin embargo, si el antiguo testamento se salva Noe y los de
su nave, aquí sólo quedan los zopilotes, pero esto no quiere decir que la novela
sea por completo pesimista, puesto que, habiendo sido la vida de los protagonistas una negación constante, su muerte será la negación de esta negación y,
por lo tanto, la transición necesaria para que surja algo nuevo y mejor, la destrucción para la creación.
Siguiendo esta misma línea Mexicana que es presentada en la novela como
aparece una referencia al Génesis en la forma en que es presentada la Revolución desde luego, que para el materialismo dialéctico toda revolución
es génesis en el sentido de que de la lucha de contrarios que llega a
una crisis surge una nueva síntesis; pero si aquí hablamos de una referencia
al génesis bíblico es porque también aparece la figura de Adán, personaje al
que se menciona siempre en relación al de la Biblia (Adán, padre de Abe!,
padre de Caín). (E.L.H., p. 23).

"Un poder como abismo se les había revelado ( a los revolucionarios),
grandioso y primitivo que de pronto estaba en la sangre, girando con su
veneno ... Sólo dióses lo poseían pues era el divino y demoníaco de
de arrebatar la vida." (E.L.H., p. 155).

Así como una afirmación de su virilidad:
"He aquí que aquello mecánico e inteligente, tan parecido a un sexo,
la pistola, habiáseles incorporado al organismo, al corazón. . . resultaba
imposible que se consideraran inferiores, capaces y, como eran, de matar.
Como un sexo que eyaculase muerte." (E.L.H., p. 155). (Y un instinto).

La muerte de Gabriel le revela a Adán una independencia tal que lo
hace sentir desorientado.
"De súbito comenzó a comprender que su alma era una hoja perdida
en la borrasca, sin asidero alguno, zarandeada a capricho y carente de
albedrío". (E.L.H., p. 304).

De ahora en adelante sentiría la necesidad de afirmarse en su virilidad
y en su independencia, de matar:

Si el Adán de la Bíblia es dador de la Vida, el Adán del Luto Humano es
en cambio dador de muerte, de aquí también que el mito de génesis se revele
por sus diferencias en la novela.

"El hecho de haber llamado a Onofre para que disparase el tiro de
gracia . .. , era el reconocimiento de que algo principiaba a erguirse frente
a él, sometiéndolo." ( E.L.H., p. 203) .

La caída de Adán estará constituida -como en el génesis-- por la primera
acción que el hombre realiza por voluntad propia y en contra de lo que la
Autoridad espera de él. Todo el pasaje tiene un vago paralelo con la caída
de Adán bíblico, entendida ésta como un pecado carnal.

A partir de la caída, el hombre será esclavo de sus pasiones y, expulsado
del paraíso perennemente en busca de aquello definitivo y sólido que perdió.
Para el Adán de El Luto Humano cada asesinato dará una búsqueda. Esto

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�se percibe claramente cuando le ordenan el asesinato de Ursulo. El autor

interpreta su pensamiento: "Quizá fuera, ese homicidio próximo, el de la
libertad, el que, por fin, le diera la proporción justa e inaccesible a la cual
ansiaba llegar (pp. 102-103).
El retorno de Adán, que condena otra vez a los hombres a la búsqueda,
se proyecta y amplía en el mito náhuatl del retorno de Quetzalcóatl de
cuya actualización también es protagonista.
El mito azteca supone la caída y la huída del dios hijo del sol, con lo que
ya obtenemos una similitud de fondo entre este personaje bíblico. Sin embargo,
Quetzalcóatl criador de los hombres, al huir sabe que será deseado mientras
está ausente, por eso promete regresar.
Carlos Fuentes expresa bellamente la trascendencia de esta promesa.
"Quetzalcóatl se fue sin saber que había sido el protagonista simultáneo
de la creación de la caída. Sembró en la tierra, el maíz; pero en las almas
de los mexicanos sembró una infinita sospecha circular." (Tiempo Mexicano, p. 17).

Los indígenas, que esperan su retorno y su reinado, permiten que entre
el extranjero a su tierra y le abren las puertas al opresor blanco que llega por
el oriente, creen que es su dios.
Se trata de un falso retorno pero es ésta la realidad que va a hacerse
mítica. La "sospecha circular'' se justifica porque una y otra vez se ha abierto
el paso al opresor en el curso de nuestra historia.
Cuando La Malinche se entrega a Cortés, lo hace sin reservas, lo cual
constituye hoy para los mexicanos una traición. De su unión con el hombre
blanco va a nacer una nueva raza, maldita y condenada a vivir siempre en
la opresión.

Antonia "era una diosa que iba a parir un cuchillo de obsidiano" (p. 93)
está ahí cumpliendo su destino, su misión en el mundo es dar a luz ese cuchillo de obsidiano, el cuchillo del ciclo anterior.
El caso de Adán y La Borrada es el que mayor significación tiene desde
el punto de vista de la superación dialéctica de la historia.
La Borrada también es descrita como "diosa india" y a Adán se le llama
en alguna ocasión el "hombre blanco" pero sabemos que ambos son mestizos.
Una transformación se ha llevado a cabo.
A partir de la Revolución Mexicana ha sido cuando realmente ha surgido
la conciencia de ser mexicano, divisorias entre el ser español o ser indio, pero
aún dentro de la misma raza surgen los opresores y permanecen los marginados.
Adán amparado en el poder que le da su condición de jefe durante la
relación cristera o en la protección de unos políticos, constituye un ejemplo
de esta nueva clase de opresores:
. . "Tenía Adán esa sangre envenenada mestiza, en la cual los indígenas
veían su propio miedo y encontraban su propia nostalgia imperecedera."

(E.L.H., p. 19).
La Borrada, por otra parte, no será ya la indígena sumisa, sino que ejercerá cierta influencia sobre Adán.
Un salto histórico enorme se ha dado, pero, a pesar de ello, hay mayor
similitud entre Adán y el primer hombre barbado (Cortés) , es con Adán con
quien realmente resurge el mito.

Al retomar este pasaje histórico como mito en la novela, a lo que se alude
verdaderamente es a esa concepción cíclica del tiempo que tenían los indígenas y que permanece vagamente en todo mexicano.

También Cortés trajo al pueblo mexicano una muerte espiritual, puesto
que hizo desaparecer a sus dioses. (Nótese la confluencia de los mitos), trajo
así mismo un largo periodo de dominación, pero esto no era algo nuevo para
los indígenas. Adán, como ya observamos, trae la muerte física y el fracaso.

La primera referencia al mito se centra en la figura de Antonia, la madre
de Ursulo, una india pura que es seducida por un hacendado criollo.

En la superación dialéctica del mito, es la Borrada quien da el gran
paso, pues se rebela a tener hijos.

"Don Vicente la tomó de la cabeza, y luego por los hombros. Lo
dijeron ya los antepasados de ella "que esta tierra había de ser poseída
por los hijos del Sol". Resignadamente recibió Antonia la semilla con
la cual morirían sus dioses". (E.L.H., p. 93).

"De tener un hijo La Borrada ese hijo volveríase la tierra misma resurrecta en lobo. Y otra vez con la serpiente viva, con la serpiente emperatriz y la sangre renovada con otro, similar veneno". (E.L.H., p. 197).
"Que no fuera a embarazarse la mujer". (E.L.H., p. 197).

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�Son los deseos de un pueblo expresado por un v1eJo patriarca indígena que
ha sufrido los abusos de los descendientes del falso Quetzalcóatl.

Y aún más clara está la conciencia en su lenguaje cuando habla del nombre
que Adán había grabado en su boca:

La funcióón de los mitos en esta obra es revelar las leyes que rigen el
destino del hombre, concretamente del mexicano. La idea que los modula
es la de que el disecamiento no es determinismo y la transformación es posible. El devenir histórico es cíclico pero puede y debe autotrascenderse dialécticamente.

"Con un hierro ardiendo le había puesto La Cautivadora en un costado, hendidas las letras en torno a la be labial." (E.L.H., p. 18).

I. E) LENGUAJE.
Considerando El Luto Humano como praxis, hemos penetrado ya en el
intrincado mecanismo de juegos narrativos, símbolos y metáforas que nos
muestran los distintos ordenes dialécticos que conviven en la novela.

i

i

Ahora nos enfrentamos al análisis de la materia literaria concreta, o sea
el lenguaje, que también se ajusta a nociones realistas, materialistas y dialécticas.
Ante todo, Revueltas, es un escritor que aunque se adscribe a la tarea de
transmitir una ideología, no llega a autotrascenderse, pues siempre está su
obra presidiéndola.
Veíamos como incluso llega a hacerse presente como narrador en el relato
cuando interviene en primera persona con una meditación de corte materialista existencial.
Y como además siempre recalca el papel de las anécdotas o interpreta sus
propios símbolos, con lo que nos hace sentir que esta ahí con una mera intención comunicativa.

De ahí que no podamos dejar de advertir en toda la obra la intención o la
carga ideológica que el autor pretende comunicar; si él está inmediatamente
recalcándola.
Los diálogos son perfectamente realistas, y se encuentran en ellos uno de
los mayores aciertos del autor, pues ayudan grandemente a la caracterización
de los personajes, los retratan en cuerpo y alma:
¿Qué le trae por aquí? preguntó Adán.
-Nada más que saludarlo y ver que nuevas hay ...
Adán esbozó una sonrisa irónica.
-Pues ya ve: yo aquí cortándome las uñas ... " (E.L.H., p. 174).
Nada más efectivo para perfilar la apatía y la simplicidad de Adán que
este diálogo sostenido con el ayudante del gobernador.
Y nada más revelador para nosotros la personalidad y la sumisión del indio
que el siguiente:
"-¿ Cómo te llamas? -preguntó el oficial.

El campesino no levantó la vista del suelo.
-Ya pa'que, señor, de una vez máteme ...
( ... )

De igual manera, patentiza su presencia en su consciente uso del lenguaje.
En su afán realista introduce frases tan regionales como "quiere madrugarme",
''debía más de cinco muertes" y palabras como "mentadas" dentro de su
narración como queriendo captar en tales expresiones la esencia misma del
mexicano, su psicología, y para que el lector se percate de todo el contenido,
aparecen en negrilla o hace una reflexión sobre ellos:
"Dice la gente que debe más de cinco muertes; y quien sabe porque
el más, pues a lo mejor s6lo a cinco había matado . . . 'Más de cinco.'
Más, más fatalidad para, resignaci6n triste y antigua, donde usan apatía
interior, atenta, inevitable y desolada, esperaba sin oponerse crímenes
nuevos, más y más difuntos.'' (E.L.H., pp. 20-21).

342

-¿ Y porqué andabas de cristero? --continuó el oficial con cierta zumba.

Porque ha de ser, señor -repuso el indígena con su anterior tono quebrado,
lagrimeante y melódico- si quieren matar a Diosito ... " (E.L.H., p. 117).
También por medio de los diálogos se descubre el lenguaje rural más
elemental.
"-Gabriel-... -daca esa matatena" (E.L.H., p. 188).
"-Ya le dije a usted, jefe, máteme diatiro . . . " (p. 118).
"¡No fumen, chingao, que los blanquean!" (E.L.H., p. 147).
"-¡ Dispénsame, manito!" (E.L.H., p. 202).

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�Un recurso original de Revueltas es la utilización de formas de corte oral
que capturan cierta actitud de importancia en los personajes.

gura, anhelo, sicología. Un mar humano. Hombres hechos de olas suce-sivas rocosas, con peces, con monstruos''. (E.L.H., p. 255).

" .. .Pero caminarían.
Sin destino, sin objeto, sin esperanza. Por no dejar". (E.L.H., p. 81).
"¿Qué le vamos a hacer? -pensó"¡ Ya me tocaría!" (E.L.H., p. 116).
" ... y ya para qué nada" (E.L.H., p. . .. ) .

En ambos casos parece demostrarse que el movimiento es consecuencia de
la fuerza que de la unión, pero es en las descripciones que hace de los huelguistas, con un tono enormemente poético como logra infiltrar la idea:

Pero el lenguaje más característico de la novela no se encuentra en el realismo, diálogos y descripciones, sino en el permanente tono lírico de la narración. Es en ese lirismo donde encontramos las estructuras subyacentes de
significado.
Las meditaciones del narrador, a las que ya nos hemos referido insistentemente adquieren un tono que llega a la exaltación pero videncian las leyes
de la dialéctica en la novela.
Cuando se manifiesta el mito del Retorno en Adán y La Borrada, por
ejemplo, el narrador capta la trascendencia del mito en un cuestionamiento:

"¿Qué es el viento y de donde parte, de qué rincón? ... Su llanto
sobre la tierna es llorar de las cadenas de los hombres . .. " (E.L.H., p.
263).
'

Cabe anotar que muchas de estas reflexiones comienzan como cuestionamiento, enfatizando así el carácter ensayístico de la novela.
En gran medida se debe al lirismo el ritmo lento, la prosa: como la acción
es poca y las divagaciones del narrador abundan, es obvia la intención de
hacer meditar al lector sobre lo que se está diciendo.
No obstante, de vez en cuando se acelera el ritmo.

"No se escuchaba ningún rumor en la vasta extensión. Sin embargo
había un movimiento, un caminar. Justamente un ruido, unos pasos que
eran como la negación de todo ruido. Pues una huelga es aquello al
margen del silencio, pero silencioso también. Los huelguistas callan, pero
tienen una voz. Quédanse quietos, pero como si caminaran. Los hombres tienen otra voz y otra manera de caminar y otras miradas, y en el
aire se siente algo poderoso que sube como una masa firme. Se trata del
asombro. Existe una materia nutrida, en la atmósfera, como si los corazones se congregaran para erigir muros de energía y algo fuese a ocurrir,
eminente y primero." (E.L.H., pp. 247-248).
Sublimando la acción de los huelguistas por medio del lenguaje logra quizá
una mayor persuasión.
La descripción de cuerpos en descomposición y excrecencias humanas es
otro recurso frecuente.

"Natividad hizo un (sic) Incisión en la mano tumefacta ... " (E.L.H.,

p. 220).
"Un grupo de zopilotes, desde la altura, giraba lentamente, atraído
por el olor de la carroña que se desprendía del cuerpo de Chonita".
(E.L.H., p. 140).
"Yo sé que guardo toda la miseria y toda la grandeza dentro de mi
propio ser (sic). Que, defeco y eyaculo, y puedo llenarme de pus
el cuerpo entero". (E.L.H., p. 294).

"El entusiasmo no deja decir sus últimas palabras. Ha dicho una barbaridad. La huelga pretende tan sólo, un aumento de salarios y la reducción de la jornada . .. " (E.L.H., p. 249).

Es manifiesto en ellas (especialmente cuando son expresiones del propio
narrador) el propósito de concientizar al lector de su materia perecedora y
su cuerpo sujeto a descomposición.

También las descripciones generalmente pausadas adquieren en ocasiones
matices efectistas:

La crudez de términos como "eyaculado", "carroña o pus" tienen un efecto
contra algo a la sublimación que implican las descripciones anteriores pero
en ambos casos notamos la verdadera intención de causar una impresión que
eventualmente tenga un efecto concreto sobre las actitudes el individuo. Es
esta una literatura militante que no pretende la impresión estética por sí

"Rostros, puños, voces, ojos, dientes, cabezas, palabras, brazos, pómulos, mentones, gritos, pechos, eso era la multitud. Silencio, rabia, amar-

344

345

�lo que para denunciar el problema campesino, que es uno de los móviles
de la obra, Revueltas examinará dialécticamente dos momentos críticos en
la historia de México: y, la Revolución y la Rebelión Cristera y, aunque
menos rigurosamente, tratará también algunos aspectos del periodo presidencial de Cárdenas.

mismo, sino la producción de un cambio de disposición del individuo, que
puede llevarlo a unirse a un sindicato o bien angustiar su espíritu con la
certidumbre de su temporalidad en el mundo para que sienta la necesidad
de una lucha para transformarlo.
El segundo caso que hemos expuesto constituye un nivel del discurso que
apela a la literalidad, a la fuerza formal de las palabras para lograr una
mayor persuasión (Confr. con Evodio Escalante, pp. 36-37).

Pero lo que él busca es determinar las leyes y las causas motoras del problema y de aquí que al margen del devenir histórico ahonde especialmente
en un cuestionamiento religioso, pues es uno de los aspectos más directamente
relacionados con la psicología de los individuos y con la actitud hacia la vida
que como militante del comunismo pretende transformar Revueltas.

Muchos recursos más, caracterizan al estilo de Revueltas; la acumulación
de adverbios y adjetivos;
"Comenzaba a sentirse tanto, tal como pensó en un principio y solo
la conciencia de la estupidez, era la única inteligente que se movía aún
en su cerebro opaco y sordo." (E.L.H., p. 8).
"Hubiese querido ser como él: claro, fuerte, activo, leal''. (E.L.H.,

II. A) La Dialéctica de la Revolución.
El Luto Humano nos ofrece una visión de la Revolución Mexicana profunda y vigorosa, que está a la altura de novelas como las de Azuela o Martín
Luis Guzmán, de género netamente revolucionario. A través de una técnica
perspectivística bien lograda, logra plasmar el movimiento en todo su alcance.

p. 134).
El Hipérbaton: ¡ Y cómo murió de pronto, al Chonita morir! (E.L.H.,
p. 127).
La duplicación: Lo religioso tenía para su iglesia un estilo estricto y
letral; re ligare, ligarse, atarse, volver a ser, ingresar al origen o arraigar
a un destino. (E.L.H., p. 38).

Justa pero a la vez bárbara y caótica fue esta Revolución, concebida por
unos cuantos intelectuales oscuros que jamás llegaron a definir plenamente
sus ideales. Así la proyecta en esta novela Revueltas, que sentencia:
"Curiosa esta revolución que parecía no saberse a sí misma." (E.L.H.,

Así cuando la carga semántica no se complica mediante el simbolismo a
el lenguaje annotativo, el lenguaje se acumula haciéndose denso, cerrándose.
Por eso dice Escalante que el lenguaje "no es solo denso sino que muestra
un movimiento circular casi paranoico por su tendencia envolvente". (E.E.,
p. 7) .
Es como si quisiera demostrar que el mundo es una prisión; no es casual
que sus personajes revelen un movimiento opuesto, desenajenante.
Lo que el autor está haciendo, sigue diciendo, es envolver al lector en un
proceso de prolentazación y utilizándolo, al obligarlo a un concentrado esfuerzo
en la lectura. Lo único que el lector puede hacer para defenderse es aprender
a captar el movimiento interno del texto, los movimientos dialécticos y los
degradantes. (Confr. con E. Escalante, pp. 28-33).
II. Problemática Histórico-Social.
Para llegar a conocer una verdad social, postulan los materialistas dialécticos
que es necesario observar su devenir a través del tiempo y en el espacio, por
346

p. 228).

'

Uno de sus mayores logros es el haberse compenetrado con la psicología
de los diversos tipos humanos que hicieron la revolución; cada hombre obedeciendo a una búsqueda individual, a un móvil distinto.
Natividad, Adán y Calixto, exponen tres testimonios distintos de lo que
fue su revolución.
Natividad era el joven entusiasta que creía en el ideal revolucionario y que
servía a su causa con el convencimiento de quien espera algo en el porvenir.
Para Adán, en cambio, la Revolución era la revuelta, perderse en la masa
y en la euforia de la batalla. "Era correr por el monte sin sentido. Era pisotear un sembrado. Exactamente pisotear un sembrado". (E.L.H., p. 244).
El placer de la destrucción.
La contraposición de estas dos actitudes está magistralmente plasmada en
dos anécdotas -aparentemente incongruentes con el resto de la novelaque se relatan uno al otro en su primer encuentro.
347

�Para Calixto la Revolución no era un ideal, pero tampoco representaba la
euforia ni la aventura; para él, un desposeído, la revuelta era una oportunidad. El representaba el oportunismo y la rapiña que no faltan en un momento
de crisis. El único recuerdo que Calixto tiene de la revolución es una bolsa
de joyas; su Revolución era el atraco y el atropello por la posesión de algo.

"Patética y aterrorizada frente a la divinidad".
"Era un canto pavoroso y sin solemnidad, lleno de terror ante Dios.
Cantaban con toda su alma, intuyéndo un castigo infinito. De ser posible hubiesen sacrificado a un ser humano sacándole el corazón". (E.L.H.,
p. 46).

Los hombres como Natividad, que hicieron la Revolución porque creían
en ella, fueron los menos; la mayoría eran los otros, los que estaban ahí por
un prurito de anarquía y libertad; por un desenfreno destructivo o por un
irracional deseo de posesión por la posesión misma. Eran Adanes y Calixtos
los que constituyeron la masa anónima que realmente hizo la Revolución.

Para estos seres elementales, la religión es el único asidero, el único refugio,
pero, fruto de una cultura de opresión y de pobreza, sólo puede reflejar el
pesimismo y el temor, que desde el punto de vista materialista los lleva a
crearla como una expresión de esas fuerzas de la naturaleza que son incontrolables y no pueden explicarse.

De estos hombres oscuros no podría surgir la Revolución transformadora
y creadora que propone el Comunismo; de ellos sólo pudo surgir un génesis
oscuro, una reforma que no se sabe a sí misma y una historia que corre sin
sentido. Lo que Revueltas pretende es concientizar y señalar el camino.

Para estos seres sufridos y constantemente derrotados por la naturaleza,
Dios sólo puede ser una potencia dictatorial a la que hay que rendir culto,
con la vaga esperanza de una vida mejor.
El suyo, es un canto de sumisión, hasta la ironía:

La Revolución para Adán, es sed de sangre y muerte; para Calixto sed de
tierra; para Natividad, sed de transformación. Ninguno pudo saciarla, nada
sufrió cambio.
Adán se convirtió en un asesino mercenario. Calixto después de la Revolución, quiso trabajar la tierra, pero continuó siendo un desposeído y Natividad, Natividad fue destruído. Pero persiste la esperanza, quizás el diluvio ...
II . B) La Religión Mexicana.
En el Luto Humano se encuentra desarrollada una importante problemática religiosa, tanto porque la religión cristiana es la principal doctrina que
nutre las actitudes del pueblo y sobre ella trata de destacar el autor los
valores de su doctrina, como demuestra la escrupulosidad dialéctica, el autor
intenta reafirmar en sí mismo una verdad fundamental, el materialismo,
que parece recién descubierta.
En El Luto Humano, el autor tratará en primera instancia, de captar la
esencia de la religión del campesino, pues es ésta la única doctrina que
nutre su vida.
La religión y más concretamente sus ritos, es la que en gran parte determina
la identidad de un pueblo. La que nos muestra Revueltas en su novela es
la expresión religiosa característicamente mexicana; la religión del indígena,
converso, el que perdió sus dioses para cambiarlo por otro tan irracional,
por lo lejano, como aquellos. Sólo conserva el rito, la expresión temerosa de
culto a la divinidad.

348

"Perdón, indulgencia, perdón y piedad . .. " (E.L.H., p. 46).

Y cuando la lucha ha sido mantenida durante generaciones, siempre sin
fruto y sin esperanza, el temor termina por volverse resignación; así, para
los indígenas, Dios se convertirá en un ser triste y sin poder, en el ''Diosito"
de tepalcate que es su única posesión y su único consuelo.
El sentimiento que los lleva a la rebelión cristera es ese, defender algo
propio, su baluarte de identidad.
En El Luto Humano, no se cuestionarán las instituciones religiosas, lo que
Revueltas pone en tela de juicio son las verdades fundamentales de la religión.
"Dios, siempre Dios. ¡Qué Dios triste, sin poder, ese del pobre indígena! No. No tenía dioses, ni Dios, tan sólo pena". (E.L.H., p. 104).

Cuando ahorcan al indio cristero, éste no deja de gritar "¡ Viva Cristo Rey!"
"Dos, tres, cuatro veces, y siempre si Viva Cristo Rey, terco, sombrío,
porque no era Cristo sino algo terrible e inmortal, sin nombre que latía
junto a su corazón, y que no dejó de latir cuando éste quedó en el aire,
muerto dentro del cuerpo". (E.L.H., p. 120).

Un episodio especialmente significativo, que ilustra la idea de que la religión es una creación de la mente, se encuentra en una de las regresiones del

349

�cura, que recuerda como un indígena, que llegó a confesarse le relata que
había golpeado a su perro, El Príncipe, hasta dejarlo agonizando.
" ... y cuál no sería mi sorpresa cuando veo que el animalito se levanta
como ciego y llega hasta mí, para lamerme los pies . .. Ese perro, padre

mío, ¿No sería Él?". (E.L.H., p. 107).

Este fue un hombre siempre atormentado por la duda y ahora:
"Ocurría que, próximo a la muerte, se le revelaba la esterilidad monstruosa de su existencia, cuyos propósitos ahora aparecerían sin sentido."
(E.L.H., p. 100).

Enfrentado a la muerte, es consciente de que ese Dios que había motivado
todas sus acciones en realidad no existía. Hoy se le revelaba la finitud de su
existencia "todo está consumado" ... (E.L.H., p. 99). Toda su labor ha sido
inútil porque las acciones que dan la victoria, las que son realmente grandes
y fecundas, son las que se realizan con la conciencia de que esta vida es la
única realidad (Confr. con el Luto Humano pp. 99-101).
El asesinato de Adán era el único de sus actos que pudo darle la victoria,
la expiación, pero quizás la realizó demasiado tarde.
El absurdo trastorno histórico que constituyó la rebelión cristera da tema
a otra reflexión :
"En el fondo las dos iglesias no hacían más que partir de un mismo
sentimiento oscuro, subterráneo, confuso y atormentado, que latía en
el pueblo carente de religión en el estricto sentido pragmático de la palabra, pero religioso. . . más bien en busca de la divinidad ( . .. ) que
dueño ya de un Dios! (E.L.H., p. 272).

Todo el derramamiento de sangre sólo podía explicarse como producto de
la desposesión. Desde la conquista española, el pueblo mexicano había quedado en un estado de radical desposesión y si con la Revolución trató de
recuperar la tierra, con esta tierra trataba de recuperar a la Divinidad.

La deUscripción de Revueltas sobre la rebelión está llena de crudeza y nihilismo. Los hombres se torturaban unos a otros con saña. Odio había sido
la historia desde sus comienzos, rivalidad y hostilidad, los hombres morirían
sin saber la verdad: tenían miedo, y estaban solos, no tenían fe ni Dios.
350

En cambio cuando describe el entierro de Natividad:
"Natividad bajó a la tumba encendida de banderas, en llama, rodeado
de la silenciosa, totalmente silenciosa multitud". (E.L.H., p. 283).

Parece decirnos que la verdadera religión es esa que el líder proclamaba.
Una religión que une a los hombres, no aquella que siembra destrucción.

II. C) La Reforma Agraria.
La denuncia específica del problema agrario se encuentra formulado en
los sucesos que rodean al fracaso del sistema de riego.
Metodológicamente parece que Revueltas se aparta de la dialéctica para
denunciar y criticar abiertamente, pero en realidad lo que hace aquí es presentar una situación agraria concreta y en el momento histórico que más
alarde ha hecho de favorecer el agrarismo y de cumplir el ideal revolucionario,
o sea el periodo gubernamental de Lázaro Cárdenas.
Esto no se dice en la novela, pero al nosotros contraponer la realidad presentada en la obra de Revueltas con los logros proclamados por el gobierno
cardenista; la crítica y la ironía a su gobierno y a su política agraria están
implícitos.
Los acontecimientos que conducen al fracaso del sitema de riego, nos hablan de una situación ampliamente repetida en México. Si las cortinas de la
presa empiezan a cuartiarse es porque está construída con materiales de baja
calidad, lo que está apuntando ya una corrupción burocrática. Denuncia que
es reafirmada por el medio que eligen para "solucionar la huelga".
Al mismo tiempo, el autor incide directamente en la explotación del campesino indígena a quien se pagaba un máximo de setenta y cinco centavos
-&lt;.:asi siempre menos- por una jornada indeterminada de trabajo.
Todo el episodio en que se dejan emborrachar por el enganchador de jornaleros y luego la reacción desenfrenada en que lo linchan, a pesar de la
intervención del sindicato está señalando, también el problema de raíces mucho
más hondas: alfabetismo, desnutrición, humillación ancestral.
Si el modo de propiedad en sistema de riego era inapropiado o si la cooperativa que proponía Natividad era adecuada a la situación no es algo que
se preste a discusión aquí, (pero si enfatizamos) ni tampoco que si las cosas
estaban mejor antes de la huelga que después de su fracaso, pero si enfatizamos una vez más, en la tendencia socialista en el pensamiento del líder.

351

�La huelga fracasó, pero esa era una realidad ya aceptada, cuando la h11clga
fue propuesta:
"Después de la huelga los niños pobres continuarán siendo enfermos y
tristes y pobres. ¡ Pero qué fuerza y que prodigiosa insensatez! Sus palabras son inmaculadas y puras, y la verdad que encierran no puede ser
más grande. Son los pasos. Ahí está la bandera roja, que pronto, con el
sol y el aire, perderá calor volviéndose tan humilde y desgarrada como
los hombres que cobija. Más escúchese el ruido, no es ruido, es una forma de silencio. Es la forma de los pasos cuando los hombres van tras la
esperanza." (E.L.H., pp. 249-250).

II. D) La Semblanza del Campesino Mexicano.
Al abordar en la novela todas estas facetas de la vida del campesino a través de ua historia, Revueltas perfila su carácter 1 sus motivaciones, viendo
al movimiento oculto de su ser.
Revueltas ha apuntado que su preocupac1on fundamental en la creación
artística es el hombre, que concibe como un ser enajenado. Los personajes de
El Luto Humano describen formas de enajenaci6n distintas, que son producto
de la opresión y la lucha sostenida inútilmente con la tierra.
Esta enajenación que en la novela termina en la desolaci6n. Leopoldo Zea
explica en uno de sus ensayos la situaci6n social que produce esta enajenaci6n
en el campesino mexicano.
Dice Zea que a partir de la Revoluci6n Mexicana se planteaba de nuevo
el problema de la posesi6n de la tierra. La tierra era una tierra dura, difícil,
pobre y el hombre debería luchar con inútil ahínco para arrancarle el sustento
diario, que s6lo satisfacía necesidades inmediatas. Esta difícil explotaci6n
hacía imposible una previsión, y una planificaci6n para el futuro.

En el Luto Humano el hombre está irremediablemente solo, todas las relaciones humanas se caracterizan por la desconfianza, el recelo, el miedo; las
personas estarán siempre enajenadas. La desposesi6n, el sufrimiento y el
sentimiento del fracaso serán sus causas.
Momentos críticos que reflejan este estado son aquellos como cuando Onofre, el soldado al que Adán ordena dar el tiro de gracia a su amigo, después
de dar el tiro de gracia a Gabriel, vuelve tranquilamente a su quehacer. Los
personajes así degradados llegan a lindar con lo animal. Una situación simbólica más, permite cantar este contenido.
Gazzull el perro de Gabriel ladra desesperadamente cada vez que oye el
toque ele corneta. Es el animal que enloquece al escuchar la orden, el mandato, no los soldados. (E.E., p. ??) .
La Calixta es también un personaje completamente enajenado, denuncia
la enajenaci6n de la mujer del pueblo. Incluso toma su nombre del de su
esposo, al cual no ama, pero permanece ceñida a él porque es su seguridad
y su protección. Al perder a Calixto se siente desamparada, perdida. Por esa
raz6n a la primera señal de alarma enloquece y sale a perderse en la tormenta.
Marcela representa en la novela el materialismo y el espíritu de sacrificio,
también son formas de enajenación.
Calixto, con su bolsita de joyas y el oportunismo que se revela al tratar de
conquistar a Celilia estará reflejando fijación de poseer.
Ursulo más dramáticamente representa al desposeído perpetuo, de ahí su
deseo ilimitado de aprisionar a Cecilia, a su tierra. Cuando la pierde se
aferra al fruto seco que le ha dejado, a Chonita, sin ella se siente vacío,
aniquilado y despojado.
Ursulo es sin duda el personaje más dramático y amargo de la novela; al
perder a la niña no se concede siquiera la esperanza de una vida eterna. Pierde
también a Cecilia, lo único que había llegado a poseer y por lo cual luch6
tanto. Es una víctima de un sistema opresivo, pero en los últimos momentos
de su vida se culpa de que todos hayan fracasado.

.. "Este pueblo se habrá de expresar en forma tan difícil y complicada
como la t¿erra en que se había establecido. Un pueblo formado por
hombres hostiles entre sí, como hostil era la tierra de donde tenían q1~e
sacar su diario sustento".

Será Jer6nimo, que una vez tuvo ideales que podían salvarlo, hoy el alcohol
es la forma de escapar a la realidad.

Tierra sedienta y llena de calamidades climáticas que dio lugar a hombres
aislados, casi sin sentimientos de comunidad:

La huelga propuesta por Natividad fue para todos un intento de fuga,
pero, una vez fracasada está señalado su camino de decadencia.

"El hombre de esta tierra sólo tenía de su realidad una visión parcial,
local casi introspectiva." (L.Z., pp. 21-22).

352

Estas situaciones de lucha y de fracaso nos llevan, de problemas humanos
concretos, a encontrar la esencia, el sentido de la existencia que es tema del
Luto Humano.

353
humanitas-23

�III. El Luto Humano: Parábola de la Vida o de la Muerte.
Como corresponde a un Realismo Materialista Dialéctico la obra de Revueltas se diera con la explicación de los últimos símbolos, que le dan su
más amplia significación, una significación nueva, si bien ya prefigurada. De
aquí su carácter de parábola.
La obra presenta como ya hemos dicho, la lucha unilateral y sin sentido
que sostiene el campesino contra la tierra seca y dura, para hacerla florecer.
El fracaso y la desesperanza resultante de aquel dan a la vida de este hombre
un sentido de luto que vemos desarrollarse dialécticamente en la novela; y
la interpretación última de la misma la encontramos por medio de la concatenación de símbolos que en ella aparecen.
El Luto Humano comienza con la muerte de Chonita, la pequeña hija
de Ursulo y Cecilia que representaba el futuro. Desde este momento la desesperanza se apodera del pensamiento y preconiza la catástrofe. Sin embargo,
como afirma repetidamente el relato, Chonita no importaba en vida, es la
muerte la que le otorga su mayor valor. Ahora que la semilla ha muerto, un
infinito miedo hace que Ursulo se aferre a su cuerpo, pero ya la destrucción
es inevitable.

El éxodo qu; los personajes inician cuando se ven amenazados por la
inundación es la representación de la vida. El mito bíblico de la búsqueda
de la tierra prometida está aquí fielmente vivenciado por la lucha infructífera y desesperada. Una y otra promesa les ofrece la historia, pero siempre
a la promesa sigue la destrucción o el fracaso.
En este sentimiento de constante éxodo entre las cuatro paredes de una
casa, es donde el sentido existencial raya con el existencialismo; condenados a
ser libres, a buscar la tierra prometida dentro de una situación opresiva que
los aprisiona, los envuelve y los enajena. El sentimiento de luto está también
implícito en esta lucha en la inmovilidad. En estas circunstancias se vive
dentro de la muerte.
Por eso el diluvio, la destrucción de tal género de vida será la negación
de una negación y, como dice Revueltas, la afirmación de una fase superior.
Los zopilotes serán entonces los reyes de la creación que sigue a esta destrucción.
Todo el sentimiento de desesperanza que hay en el Luto Humano tendrá
esta esperanza final, por eso no decimos que sea una obra nihilista, al ver el
trágico fin de los personajes. Porque además a lo largo de toda la obra el
autor propone una solución.

354

Natividad anhelaba transformar la tierra y la doctrina suponía un hombre
nuevo y libre sobre una tierra nueva y libre. Por eso Cecilia que era la tierra
de México, lo amó. Y por eso fue asesinado, es cierto, pero es incluso Adán
el que ve el futuro de México perteneciente a hombres como Natividad:
Hombres como Natividad levantaríanse un día sobre la tierra de México, una mañana de sol. Nuevos y con una sonrisa. Entonces ya nadie
podría nada en su contra porque ello sería el entusiasmo y la emoción
definitiva." (E.L.H., p. 286) .

Natividad y también Jerónimo eran ideología que perdura, por eso a ellos
no se los comen los zopilotes sino que quedan viviendo en la tierra de México.
U rsulo y Calixto eran, como lo dice el autor "la transición amarga", los
cimientos de lo que aguarda en el porvenir, porque sus muertes están "ligadas
a la vida de los demás".
La vida y la lucha de estos hombres son el devenir necesario, la incesante
interpretación de contrarios y su muerte, entendida como la prefiguración
de una creación posterior, su victoria.

CONCLUSIONES
El Luto Humano, es una obra eminentemente oclusiva; sus diversas significaciones nos envuelven, obligándonos a un intenso trabajo de lectura. En· este
análisis creemos haber tenido una visión suficientemente incisiva para captar
el movimiento interno de la obra. La obra se ajusta por completo a los postulados del Realismo Materialista Dialéctico, es decir, que además de captar
el movimiento interno de la realidad del campesino mexicano y denunciar
su problemática, se propone transmitir varios aspectos de la ideología marxistaleninista, soluciones que parecen surgir del mismo devenir de acontecimientos
en la obra.

La Estética por su parte se ajusta a los postulados de esta corriente, pero
la disposición de elementos y el original estilo de Revueltas la elevan a un
destacado lugar dentro de la narrativa mexicana contemporánea.
BIBLIOGRAFfA
I.M., La Filoso/la .Actual, 2a. Edici6n, Editorial Fondo de Cultura Eco•
n6mica, México, 1971.

BocHENSKY,

355

�EscALANTE, Evodio, José Revueltas: Una Literatura del "lado movidor", Ediciones Era,
la. Edición, México, 1979.
LucKÁcs, George, Problemas del Realismo, Editorial Fondo de Cultura Económica,
México, 1966.
Rl!vuELTAS, José, Cuestionamientos e Intenciones, Obras Completas No. 18, la. Edición. Ediciones Era, S. A. México, 1978.
ROMERO, Publio Octavio, Los Mitos Blblicos en Luto Humano, Revista Texto Crítico,
Ed. Universidad Veracruzana. Jalapa, Ver. México, Junio de 1975, pp. 81-87.

42 PM

RUFFINELLI, Jorge, José Revueltas, Ed. Universidad Veracruzana, Jalapa, Ver. México,
1977.

Lic. ARio

SAINZ, Gustavo, et. al. Conversaciones con José Revueltas, Ed. Universidad Veracruzana, Jalapa, Veracruz. México, 1977.

GARZA MERCADO

El Colegio de México.

o
42 PM ES UN POEMA
cargado de veladas, desveladas y un tanto entreveradas
alusiones o citas bibliográficas
hemerográficas o audio-visuales
implícitas o explícitas,
que, como es natural en este caso,
son líricas y más o menos épicas,
dramáticas
y cinematográficas,
un tanto modernistas
para ser o no ser
románticas o cínicas,
un oso o una cerver.a
o más bien al contrario
y, ya puesto a pensar,
coronado de epítetos esdrújulos
pero sólo al principio
como Muerte sin Fin en otra parte,
porque te oigo teclear a media noche
en una máquina que me recuerda
que sin metáforas ni endecasílabos
no te puedo decir nada importante.

356

357

�1
El asunto es distinto
Es un pavor inmenso
hasta ahora inconfeso
La piedad infinita
en un King Kong de ayer enanecido
(d'ailleurs encanecido)
dirigida hacia adentro
como un amor gigante que conoce
la torpeza asesina
de sus manos de niño
Vaya: como una angustia que portamos
hecha de transistores
como una sumadora de bolsillo
que impregna la camisa y los pulmones
Es la importancia de llamarse honesto
con la inutilidad de ser honrado
Es la impotencia de decir te quiero
en un teléfono que cambia las palabras
y no me deja oírte.

2
Quiero dormir tres días
Tal vez una semana
sin alcohol ni tabaco ni complejos de culpa
ni hipotecas ni tesis
Quedarme muerto un largo rato
como cuando donde el tiempo existe
no corrían los relojes
Y despertar contento.
3

Me verás con mi copa de poeta maldito
Me dirás qué te pasa
y yo estaré pensando en Casablanca y Humphrey Bogart
o sintiéndome un conde
que acaba de salir

358

del Castillo de lff
en una antigua cinta mexicana
Te diré que estoy triste
o, mejor, fatigado
como el viejo piloto
que escribió El Principito
Si preguntas por qué
te diré que me pasa
como a Rubén Daría
pues lloro cuando bebo
pero no cuando debo
Nos reíremos juntos
de la rima indiscreta
y hablaremos de cosas
mientras de pie cenamos
un chorizo con huevo
y frijoles con ripios y escuchamos
la tercera de Brahms desde la sala.
4

No son las canas
No me ponen triste
Hasta puedo decir
casi sinceramente que me adornan
como a Arturo de Córdova
desde mis buenos tiempos de la escuela
al mismo tiempo que te presentía
en Silvana Mangana y Marga López
Es más bien el cansancio
levantarse temprano y gritarle a los niños
sacrificar la siesta y la lectura
por un almuerzo de negocios luego
de haber llegado tarde a la oficina
y regresar corriendo
Es leer en los diarios las esquelas
de gente conocida
y casi todas las mañanas algo
que envenena la carne y los cigarros
y nos hace pensar en la cirrosis o el infarto
o en algo peor con que nos amenazan siempre

359

�Es la escasez de tiempo
en una gran ciudad
para escribir poemas
y decir que te quiero en cuatro idiomas y dos manos
por lo menos las tardes de los sábados
o siquiera el domingo como cuando
conjeábamos caricias en el cine
apenas escuchando las películas

"SOME CONSTRAINTS ON ENGLISH-SPANISH
CODE-SWITCHING"

5

A la mejor
de veras
no es vejez ni tristeza
Es tan sólo el cansancio
Un gusto de apiadarse de uno mismo como cuando
te sorprendes y te enterneces porque
te sale un gesto como el de Cyrano
lanzando el monedero sobre el foro
(En tiempos de inflación I' desempleo
si no te vas a la guerrilla acabas
como esta noche redactando tangos)
A la mejor es puro cuento todo
lo del pavor inmenso
y es tan sólo pequeño
Vámonos a dormir
estoy cansado.

Bv DoRis L. HENDERSON
University of Texas at Austin.

1s coDE·SWITCHINo? Tsuzaki describes code-switching as "the alternate
use of two languages ---or the introduction of a completely unassimilated word
from one languaje into another." 1 This practice then is that of the bilingual.
True bilingualism, as defined by Roger Thompson, is "the ability to alternate
between two or more speech variteties." 2
WHAT

Bilingualism, it itself, offers so many possibilities for investigation that one
must restrict oneself to specific areas of study. Comparatively little research
has been done on language switching ( code-switching), and it seemed feasible
to investigate further this neglected area of linguistics. However, a detailed
study would require much more time and, perhaps, a team effort of severa!
investigators doing the field work. As a class project, the gathering of data
for such a study could be divided into three main areas of investigation;
lexical, syntactical and phonological. The work of the first phase of investigation would be to analyze the structural of elements and that of the second
phase an analysis of its sociostructural features, such as area, situation, ages
and sex of speakers.
The purpose of this limited study has been two-fold:
l. To determine sorne of the syntactical constraints of code-switching in the
speech habits of bilinguals.
1
TsuzAKI, Stanley M., "English Influences on Mexican Spanish in Detroit," Mouton,
the Hauge Press, 1970.
• THOMPSON, Roger, "Language Loyalty in Austin, Texas." A study of a bilingual
neighborhood, Dissertation, The University of Texas, 1971.

360

361

�2. To show that code-switching is not necessarily restricted to certain social
classes, namely, the lower socio-economic or uneducated.

(On the way to class) "Oh, y ese Daniel tan chulito con su lonchecito; I jus !ove him."

The first part of the investigation concerns those syntactical features represented by the data ( See charts pp. 26-34) . The second and more heavily
emphasized, deals with the area of socio-linguistics, as to the "who", "when"_.
and "why" of code-switching. The study concludes that the matter of codeswitching involves not only bilingualism, but also biculturalism. In other
words, cultural traits, as well as linguistic elements are apparent.

The investigator purposely did not code-switch, so as not to influence the
speaker, who did it so many times that the investigator lost count. This case
suggests that the speaker is not aware of her code-switching, even though she
frequently does it. In all other cases bilinguals freely admitted their code-switching and viewed it as an informal speech style used with other bilingual
friends at certain times.

Most of the field work done in previous studies on English-Spanish codeswitching has been limited to studying the speech of children up to high-school
leve! and members of a lower socio-economic class. This stucl,y, on the other
hand, includes college level students, teachers whose native language in
Spanish, and others of varied professions who would not be considered members of a lower-economic group. The data used herein also includes literary
examples of code-switching, as representative of a particular style.

At the high school leve!, the investigator employed the use of students to
gather data as they spoke; freely to their friends at school, home, on the bus,
at parties, etc. These field workers were told the purpose of the study so that
they would feel a part of the project.

Perhaps the most authentic data concerning adult leve] code-switching was
gathered through recorded telephone conversations. The investigator (sender)
called two bilingual friends ( teachers) purposely speaking in one language
(code) , in this case, Spanish. The participant ( receiver) was able to speak
freely. On both of these occasions receivers consistently code-switched. One
did not seem aware of the investigator's speech pattem, while the other asked
why the inv~tigator spoke only Spanish.
In two other telephone conversations the investigator code-switched naturally. Even more code-switching was apparent in these cases, and the tone
was friendlier, as more topics were discussed in a natural and informal style.
The investigator, in fact, forgot she was investigating.
These conversations would not be defined as interviews. They were purposely
kept informal, as questions about language itself would have evoked more
careful speech. In sorne instances no code-switching took place, such as
the conversation where code-switching was critized as being "inferior" and
the language of the "uneducated." This same bilingual teacher, who had
code-switched on various occasions with friends, denied it when confronted
with the question directly. However, on a later date she code-switched quite
naturally, when language, correct speech, code-switching, etc. were not
the topics: (telephone conversation)
"Oh, I was going to call you about that, PERO, I
wanted to call the principie at Govalle first."
362

Another form of data gathered at the high school level involved the use of
a series of sentences in which the variables were ali English, all Spanish or
mixed. A class of thirteen Spanish native speakers was asked to check which
ones were likely to be heard. (See charts pp. 26-34.)
WHO CODE-SWITCHES? As is shown in the data chart, bilinguals speaking with other bilinguals sharing the same languages tend to merge both
languages, whether it is done consciously or unconsciously, partially or imperfectly. Code-switching is not limited to any social, age or economic group.

P.osaura Sánchez claims that a uniform languaje in the Mexican-American
community or "pueblo" does not exist. Children whose parents are immigrants
speak Spanish. Second generation children in the United States speak a mixture
of English and Spanish. Roger Thompson observed that the majority of parents
of the second generation had stopped teaching their children Spanish. However,
they were still leaming to speak it, at least partially, from neighbors and other
Spanish speakers.
The Mexican-American is bilingual because he possesses two linguistic systems -English and Spanish- which he uses altemately and many times mixes.
Roger Thompson maintains that "every adult is bilingual since everyone has
at least two styles: formal and intimate. This broad definition of bilingualism
allows us to make the social inquistic generalization that the phenomena are
the same whether a speaker is using two languages, two dialects or two styles." 3
According to Fishman, the term, "diglossia," refers to distinct varieties or

' See footnote 2.

363

�styles within the same language. For example, in Arab countries there is a
written language that is used in government, religion, and literature; the other
style is the popular dialect. It is interesting to examine when, where and with
whom each variety is considered appropriate. Fishman claims that these norms
are defined and inforced by the society rather than by the individual. Sorne
norms are leamed at home, others in the neighborhood, at school, on the bus,
etc.

Priests and ministers who come from Spain, Mexico, or South America woulcl
naturally speak Spanish to their congregations. However, a priest or minister
raised in the United States, a Mexican-American, would tend to speak the
language of bis congregation, even if it called for code-switching: (Austin, Tex.)
"So, así es que, tenemos que ... " ( Benavides, Tex.) "Los six graders son los
peores pecadores." Modem ministers and priests want to communicate whether
it is in a U. S. barrio or in Mexico City. Therefore, a facility in codeswitching would seem a necessity for a priest or minister working in a Mexican-American community.
Rosaura Sanchez has a special way of explaining the use of both J. Gumperz
and Eduardo Hernandez Chavez have found that such language constraints are
social and defined by the ethnic identity of the participants, by the topic
being discussed, and by the informality of the situation. They further say that
every dialect has its phonological, syntactical and semantic constraints whether
spoken or written.
Rosaura Sanchez urges Mexican-Americans to recognize the validity of
thcir dialect, and, in addition, to leam others for their own convenience. She
points out that most Mexican-Americans codeswitch consciously and will
admit it when asked. "Pos, hablamos revuelto inglés y español." The response
to the same question asked to many bilingual Spanish teachers was. "Of course we do it, but it depends on the situation." Code-switching clefinitely seems
to be a special style used in informal situations.
Severa! students at the University of Texas claim that their Spanish teachers
code-switch when relating personal experiences. Dr. Fred Hensey, Professor
of Linguistics at the University of Texas, states that this is a common practice
among bilingual teachers. He further states that those who frown upon codeswitching and claim they do not practice it, have an identity problem. Perhaps,
this denial is due to the fact that Spanish in the United States has traditionally
been associated with low socio-economic status, illiteracy, and ignorance. Howc• SANCHEZ, Rosaura, "Nuestra circunstancia lingüística," El Grito, Quinto Sol Publications, Berkley, California, 1972.

364

ver, with more Spanish speakers entering the professions and otherwise acheving higher prestige in our socity, this stereotype is changing.
Hayden found that bilingualism in San Antonio, Texas, is stable. This is
natural, since San Antonio is the historie center of hispanic culture in Texas.
He further states: "If we were to linguistically analyse the speech varieties used
in various topics, domain roles, etc., we would find a spectrum with considerable mixing of the two languages at sorne points." 5 He warns that one
must not be too much of a purist in determining which language is being used
in various domains, since this is the popular style in this area.
Roger Thompson's chart on "Frequency Rating for Spanish Usage," considering the variables of generation, indicates that Spanish is not being rejected,
ancl that a stable relationship between English and Spanish has developed for
"intra-ethnic communication." His study condueles that: "There are no significant differences between generations for the use of half or only Spanish with
friends and neighbors. There is a strong tendency for those born in Austin to
use half Spanish." 6 This practice is logical, since Austinites receive their educational training in English rather than in Spanish. It will be interesting to
investigate what happens with the younger generation which is receiving instruction in both Spanish and English in the bilingual schools. This analysis
indicates that Spanish-English code-switching will, more than likely, exist in
Austin for many years to come, probably indefinitely.
The study on contrastive linguistics in Puerto Rico by Nash and Rose showed
considerable English influence in newspapers, finding such influence especially
prevalent in the following sections: sports, commercial ads, entertainment,
industry, commerce and social events. The results of thier study proved that
the English vocabulary found in Spanish newspapers is also found in the spoken
language of adolescents, regardless of social status. Reasons given for preference of an English or Spanish word were: for personal needs, quicker to
say, non-existence of Spanish or English equivalent, or the chosen word better
described the immediate situation. Members of the lower socio-economic class
showed less awareness of code-switching than members of the upper class.
Labov claims that there are no single-style speakers. Sorne informants show
a much wider range of style shifting than others, but, every speaker shows a
shift of sorne linguistic variable as the social context and tapie change. As

• FrsHMAN, Joshua A., Readings in the Sociology of Language, Article by Hayden,
1966, Paris: Mouton, 1970.
• See footnote 2.

365

�Halliday explains: "Each speaker has a range of varieties and chooses between
them at different times." 7

from wall to wall,
mockingly manifesting
your inner savagery . ..

One of the best literary examples of variety m style and code switching
can be seen in Canto y grito mi liberación by Ricardo Sánchez. In this case,
the author uses code-switching for literary effect.

- -"amid crescendoes or conviviality,
betwist softness and strains of peace,
inaugurable tintinnabulations lilt out
muted love calls from my famine/weak
esprit ...

(Ali Spanish) :
- -"horizonte paseño,
duelo de juventud,
calles corridas
hambrientamente,
mi alma un peñasco
mi vida un poema"
- -"hijita linda,
siento orgullo
en el pecho
miro tu rostro
y sé, vida mía,
que embelleces mi existir."
Recuerdo ...
- -"recuerdo un viejo fuerte,
con hombros anchos, alma llena,
y palabras que iluminaban mi vida
y tal hombre era
padre mío,
fuerte y cariñoso

(Ali English) :
--Tap, tap, tap ...
again do ,,our heels tap;
. ~
their resonance
echoing,
reverberating
• HALLIDAY,

M. A. D.., "The users and uses of language," Readings in the Sociology

of Language, edited by Fishman, Mouton: Paris, 1970.

366

"tonight soft sounds shall emanate
and flood my thought world,
again i shall behold you
in the furtiveness of hope . ..

(Mixed):
--"and
I question
self-motives
and
mi alma weeps out
its paradox;
- -"madre, todo
is too much, and my soul
boíl its juices and
i shout
¡YA BASTA! to uncomprehending f ools
and hope
that it is not too late . ..
- - "the sounds of a furious past
assail mind/ soul,
ritmos y gritos
tun-tun-pa
ca-tum-ba
tun-tun-pa

367

�canto y grito mi liberación
y lloro mis desmadrazgos,
carisma, carisma
tun-tunpa,
i am serpent, i am man
ca-tum-ba, ca-tum-ba
tun-tun-pa.8

This anonymous English-Spanish poem was found one Christmas m the
Austin newspaper:

LA NOCHE BEFORE CHRISTMAS
Twas the night before Christmas, and all through the casa,
Not a creature was stirring, Caramba, Qué pasa?
The work was all done and the tired old nanas
H ad tucked all the children away in their camas.
The stockings were all hung in their places with cuidado
In hopes that Saint Nick would feel obligado.
When all of a sudden 1 heard such a grito,
1 jumped to my feet like a frightened cabrito.
1 ran to the window to look para afuera
and who in the world do you think that it era?
Saint Nick in a sleigh and a big red sombrero
Carne flying along like a crazy bombero.
And pulling the sleigh instead of venados
Were eight little burros, approaching volados.
I watched as they carne and this quaint little hombre
W as shouting and whistling and calling by nombre:
Ay, Pancho! Ay, Pepo! Ay, Cuca! Ay, Beto!
Ay, Chato! Ay, Memo! Ay, Bruca ya Neto!
• SANCHEZ, Ricardo, Canto y grito mi liberación, Amber Press, Doubleday a::id Co.,
New York, 1973.

368

Then standing erect with his hand on his pecho
He flew to the top of our very own techo.
With his round, little belly like a bowl of jalea.
He struggles to fit down our old chiminea,
Then huffing and puffing at last in our sala
He füled all the stockings with lovely regalos
For none of the children had been very malos.
Then chuckling aloud (he seemed muy contento)
He turned like a flash, and was gone like the viento.
But, 1 heard him exclaim, -and this es verdad,
Salud y Pesetas
FELIZ NAVIDAD.

Most of the code-switching in this poem was done with nouns or adjectives
ocurring at the end of each line.
When/where is code-switching done? This question was discussed in part
in the preceding section. As is shown in the data chart, code-switching takes
place when two bilinguals sharing the same languages and cultures, are engaged in conversation. Situations inviting code-switching a1so seem to be informal ones, involving participants who know each other well. Code-switching
then becomes a natural instinct, or reflex, which in turn, leads to mutual
understanding, and, somehow, a warmer relationship.

There are certain situations where code-switching would not take place.
These are related to the formality of the occasion and the group of participant~ For example, no one would have code-switched during the conference
on "Martin Fierro" that took place at the University of Texas. Imagine
switching to English when discussing Don Quijote or the Literature of the
Golden Age: Calderón Quevedo or Lope de Vega. A U. S. bilingual would
not switch with a bilingual from Spain, South America or Mexico until a
personal relationship had been established. Formal situations are not conducive to code-switching.
Many purists are of the op1ruon that code-switching is the beginning of
Ianguage change. Their theory is that the first generation imrnigrants speak
the native tongue; and that the second generation, when exposed to the
"other" language, speaks the native language to parents, but the "othcr"
. language to peers groups, in school, etc. The third generation will speak only
the "other" language. Not so! Code-switching does not fall under the realm
of language change. If it did, bilingual speakers would not be able to control

369
humanitas-24

�it. lt is a language style all its own and has coexisted with both standard and
non-standard English and Spanish for generations. It is this investigator's
opinion, and that of rnany other Spanish teachers, that it will continue to do
so, because of our proximity to Mexico and, more importantly, because our
.3panish-speaking population has assimilated two cultures.
Fishman, in collaboration with Cooper and Kniple, supported the belief
"that language is not merely a rnedium but is in itself a source of meaning."
Language switching among bilinguals evokes sterotypes. An experirnent arnong
Puerto Ricans who had a facility in language switching included making
tapes that were played to other Puerto Ricans who, in turn, were asked
whether English or Spanish would have been as effective in certain instances.
They concluded that these bilinguals had "internalized norms of the two
cultures."
Language, as defined by sorne linguists, is "an instrurnent used by the
rnernbers of the cornrnunity to communicate with one another." Herman
believes that the function of language is organizing groups of ideas and that
this process "takes a peculiar developrnent in the case of each individual." 10
A speaker rnay be using social and stylistic variations to say the same thing in
a different way, but language has changes only when a group of speakers use a
different pattern to communicate with each other. Erwin and Lipp say that:
"A speaker in any language community who enters diverse situations normally
has a repertorie of speech altematives which shift with the situation." 11

Fishrnan states that "there has been too little realization that language and
society revea! various kinds and degrees of co-variation." 13 Within a given
language, one may be concerned with regional varieties of a single code. These
rnay be social class variations or stylistic variations related to levels of forrnality. It would, therefore, seern safe to conclude that code-switching is a
type of social behavior.
The data provided in the charts pp. 26-34 is representative of conversations
heard in various places, such as school, bus, home, office, rneetings, workshops,
parties, etc., by bilinguals whose native language is Spanish. In sqrne cases,
both languages were considered native, as speakers leamed them both before
age six.
It is interesting to note that the rnajority of speakers, when inserting English
terms in a Spanish sentence, keep the phonological English pronunciation.
This can be seen, for example, in sentences No. 6 and No. 15 on the charts,
pp. 26-27 with the word "basketball", in No. 5 with "later" and No. 14
with "assernbly."
When similar elements exist in either language, the transition appears to be
easy. Quite frequently the systern differs, such as in the following example given by Rosaura Sanchez: In English the preposition appears before the gerund,
and not before the infinitive, as it does in Spanish. In a mixed sentence, if
one of the two elements is English, the English rule would domínate. Toe
compliment in the following sentences is a gerund:

I t has already been mentioned that code-switching depends on whether
the setting is informal or formal. Uriel Weinrich clairns:
There is sorne reason to believe that a facility in switching languages
even within a single sentence or phrase is characteristic of bilinguals. It
remains to be determined empirically whether habitual switching of
this type represents a transitional stage in the shift from regular uses
of another. Of course, it is obvious that a shift does not necessarily haue
to pass through such a transitional stage. A switch in language may be
a single morpheme, an accent or simply a change in word order.12
• KNIPLE, Janes, CooPER, Robert and FISHMAN, "Language switching and interference of Conversation," Lingua, 1969.
10
See footnote 5. Siman Herman, "Explorations in the Social Psychology of Language Choice."
11
EawIN-LIPP, Susan, "An analysis of The Interaction of Language, Topic, and
Listerner," American Anthropologist, 1964.
" WEINRICH, Uriel, Languages in Contact, Paris: Mouton, 1968.

370

1) I'rn talking about conociéndonos.
2) Está hablando de understanding.
3) Estoy por lowering the standard.
But such changes would not be allowed, for exarnple, with interrogatives:
1) How did he do it? *How lo hizo? ¿Cómo lo hizo?
2) When did he do it? '*When lo hizo? ¿ Cuándo lo hizo? :
The reason perhaps is because Spanish puts the verb before the subject
in questions.
Even though there are rnany examples given in the verb charts, there seem
to be sorne constraints. (See pp. 26-34.)
11

See footnote 5.

371

�1. Lexical items for which Spanish equivalent is not as familiar as the
English were uses frequently with a Spanish article; No. 12 un ice-cream,
No. 14 un ticket, No. 20 el typewriter, No. 37 el education committee,
No. 17 los tapes, No. 21 arthritis, No. 32 el legislature, No. 15 el basketball game. In sentence No. 38 the words "parties" and "Christmas"
do not have the same connotations that "fiesta" and "Navidad" seem
to have.
2. Much code-switching was done within the verb phrase in the chart examples, however, it is quite common in the noun phrase, also: el wedding
es mañana; El building está muy cerca. On the other hand the English
article with Spanish noun seems to be uncommon: the muchacha, the
hombre.
3. Repitition of complete sentences in the other languages frequently occurs
even though only one example is given in the charts: No. 18. Another
example is: Vuelvo ahorita; l'll be back in a minute. This seems to be
done for emphasis or clarification.
4. Spanish proverbs are used quite frequently to prove a point or simply
for effect. (See p. 29, Sentence No. 31.)
5. Popular or fixed phrases in Spanish or English are used at will: "tú
sabes," "you know."
6. Conjunctions frequently serve to switch codes: No. 23, No. 30, while at
other times only the conjunction is said in Spanish: No. 28.
7. Proper nouns frequently serve to switch codes.
8. A noun in English can be modified by a Spanish adjective: (nosotros
"Somos polite", No. 39 "el highway oscuro."
9. An awkward sentence to this investigator was No. 26: No tiene que ir
*to school.
10. Rosaura Sanchez gave examples of Spanish article and English adjective
plus English noun: "Un frien diy atmosphere."

11. English adjectives can be modified by Spanish adverbs: No. 10-Bien
windy.; No. 11-Somos muy polite.; No. 26-Es muy buena. However, one
would not say: *Es very buena. * Somos very polite.
12. An "Ir' clause is heard in Spanish with the remainder of the sentence
in English. No. 8.

372

13. Prepositional phrases in English with the main part of the sentence in
Spanish are quite common: No. 15, No. 9, No. 26, No. 4 and No. 7.
14. After Spanish prepositions the noun may be in English: No. 41 "under
Blue-Cross."
15. Spanish or English adverbs with the rest of the phrases in the other
language: No. 44-ayer, No. 15-tonight, s No.-también, No. 10-afuera.

Why do Bilinguals code-switch? One oí the problems which has not received
enough attention is that of the choice by a bilingual speaker of one language
over another in situations where either language could serve as the medium of
conversation. So far, it seems to be dependent on such factors as personal needs,
background, relationship of the speakers, and the immediate situation. A speaker makes use of both languages, depending on which language best expresses
his thoughts at the time.
Martin Jaos claims that there are five styles of speech: intimate, casual,
consultative, formal and frozen. Simon Hermon says that "A speaker who finds
himself in two psycological situations which exist simultanously will allow bis
personal needs to domínate." 14 Sorne of the variables are the following: 1)
When/where the activity takes place. 2) When the behavior in the situation
may be interpreted as providing cues to group identification including social
status. 3) When the person involved in the activity wishes to identify with a
particular group or to be disassociated from it.
Other linguists differentiate variables as to formality or informality: 1) the
relationship between two or more persons involved, considered from the speaker's point of view. 2) Sex, regardless of intimacy or status. 3) Origin or area
a person comes from. 4) Aspects of situation.
The social context of language leaming is the mother-child interaction.
However, at a later stage the child forms a new grammar which is influenced
by his peers. Even if a child speaks nothing but Spanish ( the mother tongue)
in his formative years, when exposed to other children who speak English or
a mixture of Spanish-English, the child would assume that style through natural
contact. It is a fact that when children move to a new dialect area, they adopt
the new and prevalent language form, without abondoning their former rules
and merely adding those rules that do not syntactically conflict with their own.
I

" ]Aos, Martin, "The isolation of style.1," edited by Joshua A,. Fishman, Paru:
Mouton, 1968.

373

�William Mackey believes that "a self-sufficient bilingual community has no
reason to remain bilingual since all are fluent in two languages, but as long
as there are different monolingual communities, there is a liklihood of contact
between them." 13 This language contact keeps bilingualism alive.
Haugen insists that "bilingualism is not a phenomenom of language; it is
a characteristic of its use. It is not a feature of the code but of the message." t e
In other words, the speakers decide whether or not the situation warrants the
switching of codes. The function of each language in total behavior, and
the degree to which the bilingual and bis hearers have mastered both languajcs,
determine the amount of code-switching which takes place from one language
to the other. Sorne children have been conditioned to speak two different languages to the same person. These bilingual speakers can be said to have two
native languages. This includes any child who has learned a language before
age six from parents or others.
Not every linguistic change receives social evaluation, or even recognjtion.
Lambert's studies in New York City proved that speakers who use the highest
dcgree of a stigmatized feature such as code-switching show the greatest tendency to stigmatize others for their use of the same form. Sorne reasons as
to the why of code-switching which Lambert chooses to disregard as valid
considerations are the following: 1) Speakers are too lazy or careless to use
recognized norms. 2) Differences in community patterns mean that lower class
speakers would not be aware of the subjective norms of upper class speakers.
Lambert states that we should reject class bias as a reason for code-switching,
since "there is no reason to think that any one class has a monopoly on lazi17
ness." He advises students of linguistics to broaden their thinking on language diversity and consider the possibility and probability of relative cultural
isolation (ali English or ali Spanish) and cultural pluralism (Enquish-Spanish)
as coexisting.
It is a fact that in many areas of the United States especially the Southwest,
language switching, namely from English to Spanish, has existed for many years
without becoming one code. "Language Diversity," as Lambert calls it, should
have value for ali humans other than linguists, for if one is not switching languages, he is switching styles.
11

MACKEY, William, "The Description of Bilingualism," edited by Joshua Fishman,
Mouton: Paris, 1970.
" l!AuoEN, Einar, "The Analysis of Linguistic Borrowing," Language, 1950.
" LAMBERT, "English, Spanish and Code-switching, alternate use of Both Languages,"
The New York City Studies, Readings in the Sociology of Language, Joshua Fishman,
Mouton: Paris, 1970.

Sorne communities have developed a mixed language as their usual means
of communication. This new language cannot be considered sub standard, as
it has gained full stature in a community as an effective means of language
interaction. There is no reason for this type of language to be considered less
effective than any other. There are too many participants who code-switch,
either consciously or unconsciously, to label such language use sub-standard
or inferior.
Code-switching is most likely to happen wherever there is contact between
two languages. There are no grounds on which the linguist who observes and
describes this phenomenom could object to it as a use of language, because it
works.
Tsuzaki discovered in bis Detroit studies on Mexican-Spanish that influences
stem from linguistic interference which has been accepted, rather than influences which have resulted from a lack of knowledge of, or disregard for,
English as the donor language. Preference takes the form of switching which
individuals use quite frequently.
..
Sorne linguists call the mixture of Spanish and English "Spanglish," as if
a new language had developed. However, Weinrich insists that a new language
must have the following characteristics: 1) a form palpably different from
either stock language, 2) a certain stability of forro after initial fluctuations,
3) functions other than those of a workday vernacular, and 4) a rating
among the speakers themselves as a separate language. It is this investigator's
opinion that code-switching, as discussed therein, does not represent a new
language, but rather a new style, since speakers can speak one language or
the other, or mix them at will.
Weinrich, like Tsuzaki, identifies the influences of one language on another
as interference. He says two or more languages are said to be "in contact'' if
they are used alternately by the sarne persons. Those instances of deviation
from the norms of either language which occur in the speech of bilinguals as
a result of their familiarity with more than one language are called "interference." This is a pretty broad definition of code-switching, and it does not
take into account the aspect of control. Sorne bilinguals, especially those who
have become students of language, have control over their preferences; thus,
the term "interference" seems too broad, because it categorizes, speech habits
of ali bilinguals as an uncontrollable factor. As has been mentioned before,
sorne bilinguals have found a warmer, more intimate form of communication
in code-switching and they do it at will, not because they must. Sorne thoughts
are better expressed in one language than another, and bilinguals choose to
use the one best suited for the immediate situation. Somehow, the term "ínter-

374
375

�ference," does not apply in such instances. Meillet states: "a speaker always
knows that he is using the one system or the other." 18
What effect does code-switching have on bilinguals? The use of mixed
language seems to invite criticism. Lambert, for example, is primarily concerned with the effect of underlying social values upon the bilingual child, the
language learner and the bilingual community as a whole. Rosaura Sanchez
warns:
Tenemos que exigir programas de educación bilingue en las escuelas,
pero programas bien planificadas con profesoras bien preparadas, que
entiendan que el hablar un dialecto no standard no es un obstáculo para el aprendisaje de un dialecto standard o de otras lenguas. El obstáculo es la profesora ignorante de todo aquello que no sea la norma.19

Perhaps the most frequent complaint is related to linquistic decay. Fishman
states that this is simply nonsense, since all the dialects, including all forros
of standard English, are subtct to change, both through the normal tendency
of language to change and as a result of externa! factors such as movement of
populations.
A speaker who is made ashamed of his own language habits suffers
injury as a human being; to make anyone, especially a child, feel so ashamed is as indefensible as to make him f eel ashamed of the color of
his skin.20

There is no justification for discriminating against any language whatsoever.
Obviously, certain languages have to be established as the national language
of a new nation. What matters is that the real issues and problems should not
be allowed to be discredited by false notions that one language is inferior to
another. One language style may be preferable to another in certain situations,
but that does not render the other inferior per se.
CONCLUSIONS

It has not been my purpose to determine whether or not code-switching is
grammatical or if it will someday be considered a standard language of its
NAsu, Rose, Spanish-English Contrastive Linguistics (Reference to article by
Meillet), International American University Press, Puerto Rico.
,. See footnote 4.
20
See footnote 5.
11

own. Teachers agree that it should not be the language of the classroom for
many reasons; the obvious one being that all students are not bilinguaJ. It
is further agreed, among many students of language that it will probably
remain as it is: an informal, relaxed means of communication between bilinguals sharing; the same language and culture. This is not to imply that it is
sub-standard, since it was found in many cases, especially among the educated,
that perfectly grammatical English and Spanish were being used simultaneously.
This investigator is merely observing that code-switching does exist dcspite
all purists' efforts to stop it; and, because of its extensive use in many areas,
it should be recognized and studied by linguists who have tended to ignore it in
the past. Furthermore, since it facilitates communication, it is simply incorrect to !abe} those who practice code-switching inferior or uncultured. How
can so many "code-switchers" be inferior?
Having established that code-switching occurs frequently between two or
more people who share languages and cultures, one also observes that the
practice encourages a friendlier and, therefore, more rela..xed atmosphere, one
which is conducive to greater understanding.

In view of my investigation and research, I would ask those purists who
feel that code-switching is a mark of inferiority: What is so wrong with being
able to function in two or more language codes simultaneously? Objectively
speaking, this practice actually enriches communication rather than detracts
from it. It makes for better understanding in this so called "melting pot of
America." It seems appropriate to code-switch here: "No estamos perdiendo
nuestra cultura; we're gaining another."
It is important to keep in mind that all bilinguals do not have to switch,
they just like to. It is fun! At any given time, they could switch to one code
or the other, depending on the situation, and that factor is what makes their
speech so interesting. Havig a command of various speech styles may be
viewed as a talent rather than a weakness.
Having a mother whose native language is Spanish and a father who spoke
nothing but English makes this investigator a prime candidate for use of codcswitching. She has always felt fortunate to have had two cultures, and she is
forever grateful to her parents for having taught her two codes,

�CODE-SWITCHING DATA CHART No. 1
Abreviations:
FHS-female high school student
MHS-male high school student
FCS-female college student
MCS-male college student
F / Ad-female adult
SP /Tr.-Spanish Teacher
Speaker

Situation

Receiver

Message

1.

FHS

at scholl
between classes

FHS

That guy you met,
está feo?

2.

FHS

at school

FHS

And everything that
book says is true,
también.

3.

MHS

Letter

girlfriend

Pues, like I always
say, "La Vida Loca."

Syntactical Structure

s
,,,-......
NP
'+Eng

/',VP

NP
+Eng

+Eng

+span (adv)
E•P• _ - ; ,

s,

- NP
¿ s,
/ s,
Llk•
VP NP
VP
Always ,ay

4.

MHS

Letter

.,.

girlfriend

I' II love you por
toda mi vida loca.

Mllllna Col\l.

A

Loca

/1 /1 La vida

..,......s......_
NP
+Eng

VP .+E"ng
.+span

(p.p.)

......

Speaker

Situation

Receiver

Message

5.

FHS

After
school

friend

¿ Vas pa mi casa later?

6.

MHS

After
school

friend

Vamos a jugar baskethall at 7:00. (Eng.)

7.

FHS

After
school

friend

Vamos pa' Highland Mall
after school.

8.

MHS

Sch09l Mall

friend

Si no "venemos" a la
escuela Friday, they
won't cal! home.

MHS

After

friend

voy a pescar el bus
in the morning.

10.

MHS . School Mall

friend

Hace bien windy
afuera.

11.

MHS

School Mall

fricnd

Somos muy polite.

12.

MHS

answering

fricnd

Fue a comprar un
ic-e-crcam.

9.

VP
+Span

Syntactical Structure
/s'\..
NP
VP
+si,an
+Span
+Eng (adv.)
..,.....s,
NP
yp +si,an +span ·
+Eng (Div. Obj, p.p.)
...........-s,
VP
+span
+span
+Eng. (p.p.).
NP

Entire sentence modified by Friday.

_,,,.s......_
VP
+span +span (art.)
+1-:ng. (Div. obj. p.p.)
NP

_........s ........
VP
NP
+span +1•:ng (adj.)
+span (adv.)
_.,,,,,-s'-NP
VP +Span
+Eng (Preads)
+span
.,.-s'-VP
NP
+span (art)
+span
+Eng (div. obj.)

�Speaker
13.

14.

15.

MHS

MHS
FHS

FHS

Situation

Receiver

question
answer

friend

question
question

friend
fricnd

question

Syntactical Structure

Message
¿ Pá dónde vas?
Pál lunchroom.

, / S-......._

NP

( Ans.)

¿ Vas a comprar

NP

FHS

answer

No, because I have to
stay home.

friend

VP
+span (!~P- 3/'t.)
+Eng (p.p.)

+span

./s '--

¿ Vas al basketball game

f riencl

(understood)
+Span (pp.)
+Eng (obj. of prep.)

/s'-......

un ticket? pá ir?
¿ Vas a. ir al assembly in the
morning? *

VP

NP
+Span

tonight?
16.

VP

+Span (prep. art)
+Eng (adj + N + adv.)

No code-switching
within sentence.

(Ans. to No. 15)

COLLEGE LEVEL
17.

18.

FCS
.Q9_sta
Rica
MCS

in class
at U.T.

telephone
conversation

Si tienen los ·•tapes para
ayudarles, es más
fácil.

classmates

Por favor, dile a Juan que traiga
el libro (Repeated ' sam~ request
in English, then switched back
to Spanish on a new subjetc.)

young lady

"'

Speaker

Situation

19.

FCS

watching TV

20.

FCS

in office

..21.

FCS

cooperating

tcachcr

Prof.
at U.T.
students
of SP
Eng
Sorne
MexAro.
&lt;lec.en t.
Anglo,
Brazilían.

aftcr
rlass
Dobie
Mali

Tengo que usar el
typewriter.

¿ Qué será? .
,i.,

22.

sentence for

Syntactical Structure

( interjectcd Spanish
commcnts about actors)
¡Mira!·¡ Ah! ¡ La mentirosa!
Este ...

*
in officc

ítem in Eng.

Code-switching of entire
emphasis or clarification.

Message

Receiver
FCS

* Lexical

arthiritis?

Interaction Prof. Spokc Portugucsc
of saroe
to ( 3), students having probleros
in Eng. Gra1hmar.
Prof. Spoke Spariish to Mcx. Am.
stuclents about vacation plans,ctc.
Mex.-Am studcnt spoke Eng/
Span to Mex-Am student.
Mex. Am/ Anglo spoke English
commenting on lang. journal
written in English.
Braziliam students spoke Portuguese to Spanish students inte1·jecting Eng. words for
rlarification.
Spanish students spoke Span.
to Brazilians.

* Lcxical

ítem

in

Eng.

*

itero

i.1

Eng.

Lexical

�Speaker
23.

Fad

24.

F / Ad

daughter

Telephone
conversation

daughter

Conversation

F/Ad

F / Ad

26.

Ven a cenar, or l'm going
to put the food up.

telephone
conversation

F Ad

25.

son

at home

Syntactical Structure

Messagc

Receiver

Situation

Estaba llorando; I
couldn't make out
what she was saying
He told me to watch
my dict; miente, I
don't havc an ulcer.
El muchachito no tiene
que ir to school.
(Awk.)

-~--

,.......-s,
NP

_:;nj n

VP

+En1

/

P•

+En1

s'-.,_

NP

VP

+sp•n

+sp.n

.,,,-s....____
/

s,

NP
+span

/ s ..........

VP
NP
+Span +span

VP
+ Eng

-s-¡

,_.........s......._
NP
+Eng

/

s-..........

VP/ S'-. NP
NP
VP
+span

VP
+Eng

_.,..-s,
NP
+span

VP
+span
+Eng (p.p.)

SPANISH TEACHERS

27. SP/Tr

telephone

28. SP/Tr

telephone

mother

SP /Teacher

Hi, mon; ¿ Que estás
haciendo?

I was going to call you about
that, jJero I haven't spoken to

+Eng. greeting

A compoul)d Eng. sentence

joined by Span &lt;;onj.
(Very common)

the principal at Govalle.

Speaker

29. SP /Tr

30. SP /Tr

31. SP/Tr

Situation
on the way
to class

conversation

Tele. Conv.

Receiver
SP /Tr.

SP /Tr.

SP /Tr.

---s--- /
Syntactical Structurc

Message

Y ese Daniel tan chulito
con su lonchecito; I just
]ove him!

I have that book, pero
no dice nada de' eso.
And like we say m
Benavides, "Te dieron
gato por liebre".

...,........s,
NP
VP
+Span
+span

/s-........_
NP
+Span

/s~

--s--

VP
+Eng

..,.......s,

NP
+Eng

VP
+Eng

Eng. sentence

NP
+Eng

. 1_

con¡
+span

+

VP
+Eng

/s,

VP
+span +span.
NI'

Span. pro\·crb.

OTHER PROFESSIONS
32. nilingual
program
clir.
33.

Mcx-Am
lawycr

Bilingual
34. SP/Tr.

Meeting Co-workers (MexAm. master
degrees

at officc

at workshop

¿ Cuántos mexicanos hay

en el

Client

Co-workcr

Lexical ítem in Eng. (N).

* legislature?

You are the only one
who knows la \·erdacl.
Put the yellow * colores
herc un thc table

--

s'
./
VP
+Eng

NP
+En;t
+Span (&lt;liv. obi )

Le)(ical itcm in span (N)

�Speaker

Situation

Recciver

Message

Bilin35. parental
consultant

at workshop

Co-worker

Give me los colores,
so I can clraw the
flowers

Bilingual
36. aicle

at office

Co-worker

She thinks she is niuy
buena

in-service
training

Co-worker

P.H.D.

37. student

Bilingual
38. Supervisor

Tele.
conv.

Deputy
39. Co. Clerk
Colorado

Telephone
Conversation

Deputy
40. Co. Clerk

(Colorado)

Speaker

SP/Tr.

Telephone
Conversation
( about retiring)

Situation

Nicce

Niece

Receiver

Deputy
41. Co. Clerk
(Colorado)

(about
operation)

Deputy
42. Co. Clerk
(Colorado)

(about
theft
problem)

Niece

Deputy
43. Co. Clerk
(Colorado)

(about
sugar
prices)

Niece

Deputy
44. Co. Clerk
(Colorado)

Niece

Syntactical Structure
( art)
Lexical item in span (N)

.,,,,,-,s.........__
NP
+Eng

¿Cómo se llama la
gringa en el * education
committee?

Lexical ítem in Eng. (N)

_,,,,s__

Vamos a unos parties
me~icanos during
Christmas.
Pero se me hace tan
feo ahora; everything is so dcacl
looking y el HWY tan oscuro.

NP
+span

VP
+span

+Eng

(div.

Ya me come todo el mundo a
que me quede; I do ali the
work, and they get thc big
money.

NP
YP
+F.ng

/S'-.
NP
VP
+Eng (iex) +span
+span

--s--

/s,

/s,
NI'
+Span

YP
+Span

NP
VP
+Eng +Eng

Message

Syntactical Structure

No me cuesta nada urider
* Blue-Cross.

Lexical item in Eng. (N)

Y aquí, robando como siempre;
Albert watches, and the mailman brings the mail to the
house.

----s----

/s"-.

~

/s......___

NP
yp
NP.
YP
NP
yp
+span +span +Ens +t:ng +Eng +Eng
(understood)

Mucha gente de aquí went to
Mex. to huy sugar.

/s'---..

/s,
NP
+span

VP

----s--+span

Ayer I had to go to Alamosa;
la Dottie quería something.

obj. p.p.)

s ---:,,s.:::::-/
· "'-.__
NP
VP
+span

NP

Niece

VP
+Eng
+Span (adv.+adj.)

+Eng

/s'-.

VP
NP
VP
·+Eng
+span +span
+span {adv.)
+Eng(div. obj.)

MISCELLANEOUS FIXED PHRASES OR POPULAR COMMENTS
MADE BY BILINGUALS AT VARIOUS OCCASIONS

ldioms:
"Right on." "Right off." "Cooling it." "Far out."
Comments: "I mean" "you know" "Sabes" "in that· sence" "Maybe" "in
other words" "so, like you said" "Este"
"pero" "Mira" "Look" "that fit."
e. Proverbs: "Like my grandfather always said, "Dime con quien andas y diré quien eres." Many examples such as this
fti?
one are said to prove a point or simply for effect. Much would be lost in translation.

í

�"An analysis of a code-switching exercise given to Reagan High School
students in 1974." T hirteen students were asked to mark sentences according
to whether or not they were likely to hear or use them.

BIBLIOGRAPHY
ERWIN-LIPP, Susan M;., "An analysis of the lnteraction of Language Topic and Listener," American Anthropologist, 1964.
ESPINOSA, Aurelio, Estudios sobre el español de Nuevo Méjico, Buenos Aires, 1930.

YES

NO

13

o

11

2

5

8

3

10

HAUGEN, Einar, "The Analysis of Linguistic Borrowing," Language, 1956.

5. El hombre old está enojado.

1

12

KNIPLE, James Jr., CooPER, Robert L. and F1sHMAN, Joshua, "Language switching
and the interference on conversation," Lingua, 1969,

6. El old hombre está enojado.

3

JO

7. The hombre viejo is mad.

9

4

8. El old man está enojado.

7

.6

9. The man who saw th~ accident is Cuban.

13

10. El hombre que vio el . accident es cubano.

13

o
o

11. The man que saw el accidente is cuban.

2

11

l. The old man is mad.
I

2.

El hombre viejo está enojado.

3. El old man está enojado.
4.

El man viejo está enojado.

r

F1snMAN, Joshua A., Readings in the Sociology of Language, Mouton: París, 1970.

12.

El hombre who vio el accident es ¡;ubano. ·

7

6

13.

El hombre who vio el accidente es cubano.

8

·5

(It was difficult to determine the validity of this questionaire, since there
are no apparent patterns. There are also contradictions as seen in No. 3 and
No. 8 Phrases that were phonologically difficult to pronounce were marked
YES such as "El old hombre." Other awkward phrases which made no diffe. ")
renr.e as to pref erence were " que saw" and "wh o vio.

GAONA, Francisco, "El concepto de la clase culta y otras consideraciones de carácter
lingüístico", Congreso Intranacional de Hispanistas, Sociolinguistic Patterns, Univ.
of Penns. Press, Philadelphia, 1972.
GuMPEREZ, J. y HERNANDEZ CHAVEZ, Edwardo, "Cognitive Aspects of Bilingual
Communication," Sociolinguistic Patterns, Univ. of Penns,. Press, Philadelphia, 1972.

LABov, William D., CoHEN, Paul, and RoBrns, Clarence, "A Preliminary Study of the
Structure of English Used; by Negro and Puerto Rican Speakers in New York! City."
Final Report, Cooperative Research Project, Washington, 1956.
LABov, William, Sociolinguistic J&gt;atterns, University of Penns. Press, Philadelphia, 1972.
NAsH, Ro.se, Spanish-English Contrastive Linguistics, International Press, Puerto Rico.
SÁNCHEZ, Ricardo, Canto y grito mi liberación, Amber Press, Doubleday and Co.,
New York, 1973.
SÁNCHEZ, Rosaura, "Nuestra circunstancia lingüística," El Grito, Quinto Sol Publications, California, 1972.
THOMPSON, Roger, "Language Loyalty in Austin, Texas. A study of a bilingual neighborhood," Dissertation, The University of Texas at Austin, 1971.
TsuzAKI, Stanley M., English lnfluences on Mexican Spanish in Detroit, Mouton:
París, 1970.
WEINREICH, Uriel, Languages in Contact, París: Mouton, 1968.

�A COMPARATIVE STUDY OF DETERMINERS

ÜAROL

A.

FERNANDES

Univenity of Texas at Austin.

THE CAPACITY to express oneself in a second language is a result of the assimilation of the grammatical structures of the second language and the partial
rejection of the native grammar. lt is essential that the beginning student realize that bis language is nota perfect model for another. In every language there
are certain grammatical structures which have to be considered solely within
the grammar of that language.
..J

One such structure which poses problems for language students is the system
of determiners. Toe comparative usages in French, Spanish, and Portuguese
might not seem very different to those who specialize in Romance languages.
Yet this judgement is probably made after years of study have erased the
menories of the difficulties experienced during the first years of language study.
Ali one needs to do is attempt a translation of a passage and the differences in
equivalencies become evident. A further comparison with their English equivalents emphasizes the definite problems which can arise.
Such a comparison can be acheived by reference to a passage from any
work which has been translated into the desired languages. I have chosen L'Age
de la Raison by Jean-Paul Sartre which has been translated into English and
Spanish. For lack of the Portuguese version, I have translated the corresponding
1

The books refered to are
Sartre, Les Chemins de la Liberté 1' L'JI.ge de Raison. París. Gallimard,
1945.
- Los Caminos de la Libertad 1: La Edad de la Razón. Trans. Manuel R. Cardoso.
Buenos Aires. Editorial Losada, S. A., 1950.
- The Roads to Freedom 1: The JI.ge o/ Reason. Trans. Eric Sutton, New York.
Alfred A. Knoph Co., 1952.
JEAN-PAuL,

389

�examples of the determiners. Not all the classifications of determiners which I
shall discuss were to be found in the passage, therefore I pave proposed other
examples.
In an article published in Linguistics Vol. III, Sept. 1973, Dr. Ernest Haden
proposed a scale of definiteness for determiners in French and English (Table
I). I would likc to propose a similar categorization for Spanish and Portuguese
(Table 11). In keeping with Dr. Haden's categories, the definiteness of determiners begins with the + O generic column and become more definite as one
moves to the right of the O. To the left of the generic lie 'the indefinite determiners. I have decided to maintain the - 2 and - 3 columns for Spanish and
Portuguese despite the repetition of the entry X N since although they show
no difference in form, they mark a difference in function and have distinct
equivalents in English and French.

The uses of the determiners of classes + 1, + 2, + 3 are not difficult to learn
since all four languages have the definite article, the possessive adjective and
the demonstrative adjective. The demonstrative adjective is marked the most
definite + 3.
(Sartre)
(1) Fr. cette rue
Eng. that street
Span. esa rua
Port. esta rua 2

(2) mon pere
my father
mi padre
meu pai
In Portuguese, the definite article is used to express a possessive not indicating relationship.

( 3) ma maison
my house
mi casa
a minha casa
The + 2 section can also present difficulties in the use of reflexive verbs. The
three Romance languages do not always repeat the obvious by repeating the
possessive adjective, nor do they all use reflexive verbs.
• In all succeding examples, this order will be maintained.

390

(4) 11 passa son mouchoir sur son front (Sartre) .
He wiped his forhead with his handkerchief.
Se pasó el pañuelo por la frente.
Alimpou a testa com seu linc;o
The

+ 1 category is the definite article.

(5) les automobiles
the cars
los autos
os automoveis

(Sartre)

The manifestation of the generic article + O is mixed among the four languages.3 In the Romance languages, the article is used, but English has two
possibilities.
(6) les hommes et les femmes
the men and the women or men and women
los hombres y las mujeres
os homens e as mulheres
( 7) le ciel (Sartre)
the sky
el cielo
o ceo
A problem arises when the student, wanting to express the totality of the
noun, uses his English as a basis for the translation and formulates
(8) *hommes et femmes
*hombres y mujeres
*homens e mulheres
As we move to the left of the + O column, that is towards greater degrees
of indefinitemess, the difficulty for the student in comprehending the uses of
determiners increases. Column -la, the indefinite article and the numerals has
a certain ambiguity in the Romance languages. French and Portuguese distinguish between the article and the number but this occurs only when the words
are pronounced. The numeral has the feature of grammatical stress which is
marked by a pitch rise and an increase in intensity.
• Stylistic uses will not be considered in this paper.

391

�(9) un enterrement
a funeral
un entierro
um enterro

ún enterrement
one funeral
un entierro
um enterro

The column -lb, the expression of the partitive, contains the greatest
discrepancy in equivalences. In view of the individual differences of each
language it will be best to consider them separately.
The expression of the partitive in French is strictly determined. In his
article Haden states:
The subdivision headed by / -lb / borrows as it were,
the forms of /O / and preposed them to a particle de+
le➔du etc. lt is legitimate to ascribe to this de the
semantic value of "separation frorn": de + la N /0/
expresses "separation from totality", (p. 36).
The historical basis for the partitive can be traced back to medieval texts
where, although it is a rare occurance, it was used to indicate a part of the
whole.
( 10) Molt sont il bois del pain destroit
Dans le bois ils sont bien privés de pain ( 1.1644)
Tristan, Béroul, ed.
A. Ewert, Oxford, 1955.

In modem French, this meaning is lost unless the noun it followed by a
qualifier.
( 11) Voulez-vous du gateau?
Do you want sorne cake?

Voulez-vous du gateau que
J'ai fait?
Do you want sorne of the cake
I made?

In English, there are two ways of expressing the partitive; either by the use
of some or by O N. The firts choice is the more common.
(12) Voulez-vous du gateau et du café?
Do you want cake and coffee? or Do you want sorne
cake and coffee?
392

The Spanish and Portuguese partitive is expressed by ON in the singular.
( 13) Peux-tu me preter de !'argent?
Can you lend me sorne rnoney?
¿ Puedes prestarme dinero?
Podes prestar-me dinheiro?
The plural forms of the column marked -1 have different functions
depending on the language. In French, des serves as the plural of the partitive as well as the plural of the indefinite article. It exact usage at a given
time cannot a always be determined. As Haden states:
. . . it is functionally and semantically the plural
of un, une, indefinite articles and formally the
plural of du, de la, partitive (p. 37).
(14) Des corps

(Sartre)

Bodies
Cuerpos
Corpos
( 15) sont des salauds (Sartre)
are swme
son unos puercos
sao ladroes.
(16) Je veux acheter des roloes.
I want to huy sorne dresses
Quiero comprar vestidos or unos vestidos.
Quero comprar vestidos or uns vestidos.
As c.µi be seen in the above examples of the - 1 category, in both Spanish
and Portuguese, the plural form is expresses by O N or the plural form of the
indefinite article. The use of the plural article emphasizes the approximate number a few severa!, sorne while O N denotes no particular quantity. In
Portuguese, the plural article can also denote a pair of things.
( 17) Tenho urnas cal~as.
I have a pair of pants.
French and English are more complex in their rendering of the equivalent
of columns - 2 and - 3 than are Spanish and Portuguese. In French, the
393

�partitive particle is al~ered by expressions containing the preposition de as in
+ a noun!

avoir besoin de

(18) J'ai besoin de livres.
I need books or sorne books. (Literally: I have need of books.)

This substitution of the preposition for the partitive occurs in adverbial
expressions of quantity, such as
beaucoup ·}
assez
plus

de

The last grammatical structure which results m this modification of the
partitive in French is the negation.
Je n'ai pas d'amis.
I have no friends. ·
I don't have any friends.

(21) Je ne rencontre pas de résistance
I encounter no resistance.
I don't encounter any resistance.

(Sartre)

In Spanish and Portuguese, the same contruction as was used to mark the
partitive -lb, that is O N, is used to render the above examples (18 )-(21 ) .

(19a) Tengo muchas plumas.
Tenho muitas plumas.
No tengo amigos.
Nao tenho amigos.

• If the noun is qualified, then the + 1 article is expressed.
J'ai besoin des livres que je t'ai pretés.

1

394

The final class - 3 consists of five grammatical structures: verbal locutions,
idioms, adverbial and adjectival expressions, the vocative, and the neither,
nor negation. Verbal locutions are found in all four languages.
(22) II fait mauvais temps.
It is miserable weather.
Hace mal tiempo.
Faz máo tempo.

(23) ... qui n'avaient pas peur du ciel. (Sartre)
. .. who weren't afraid of the sky
... que no tenían miedo del cielo.
. .. que nao tinham medo do ceo.

J,

In all three Romance languages, this change of a noun to an adjective is
demonstrated further by the possibility of modifying peur by an adverb.
(24) J'ai tres peur.
Tengo mucho miedo.
Tenho muito medo.

The English reading uses
an adjective.
I arn very afraid.

The adverbial and adjectival expressions consist of a preposition and a noun
which has Iost its noun quality and now are used to modify verbs, adjectives,
or other adverbs.

(18a) Necessito libros.
Peciso libros.

(20a) Tengo amigos.
Tenho amigos.

(Sartre) .

In French, Spanish and Portuguese, idioms such as avoir peur, tener miedo,
and ter medo are caracterized by a noun which has lost its noun quality and
has become adjectivized. 5

( 19) J'ai beaucoup de plumes.
I have a lot of pens.

(20) J'ai des amis.
I have friends.

(21a) No encuentro resistencia.
Nao encontro resistencia.

I need the books that I lent you.
Necessito los libros que te presté.
Peciso os libros que eu te prestei.

(25) voyager par train
travel by train
viajar por tren
viajar em carnboio

1

♦

o

• There are many other examples of this:
avoir soif
avoir chaud
to be thirsty
to be hot
tener sed
tener calor
ter sed
ter calor

395

�(26) avec patience
with patience
con paciencia
com paciencia

e&lt;")

+

(27) sans barreaux
without bars
sin barras
sem barras

(Sartre)

(28) en décombres

(Sartre)

+

11)

a.

+
-----

in ruins
en escombros
em ruinas

+

The vocative is marked by O N in ali four languages.
( 29) Mesdames et Messieurs .. .
Ladies and Gentlemen .. .
Señoras y Señores .. .
Senhores e Senhoras .. .

e:
---o
...
(1)

N

....

o

The final use of O N 1s after the negation neither. . . nor m all four
languages.
(30) 11 n'y a ni pain beurre.
There is neither bread nor butter.
No hay ni pan ni mantequilla.
Nao há nem pao nem manteiga.

The general rules stated here for the determiners are far from conclusive.
Each language has its exceptions and beyond the exceptions líe stylistic interpretations. Yet, the implications of the different manifestations of the determiner systems of these four languages are striking. What appears on the surface
to be simple actually can be quite complex for the beginning student. The
old method of verbatem translation can only be carried so far. It must give way
to an explanation of the various grammatical structures based on a study of
the language as an entity. The student should come to realize that a language
&lt;loes not function in a void, that it has a history, and that its present state is
but a stage in its constant development.

1

¡::

;:s

...

&gt;,
-----

N

1

::s
c:r

+
----e&lt;")

396

c::os

1

z---------

z
e

....:!
~

�REFERENCES

...

DuNN, Joseph, 1928. A Grammar of the Portuguese Language. Washington, D. C.
National Capital Press.

...v
e,¡

HADEN,

Emest F., 1973.. The Determiners In French. Linguistics 3.31-43.

PAROKENT, M. S., 1951. Cours Supérieur de Franrais. New York. The MacMillan
Company.
«l

~

...u
e,¡

"'

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-E ·-E,.....,.....
EE

.--....en
o ...__
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o ._....
~
....._

0

U'.I-'

11)

STOCKWELL, Robert P., BoWEN, Donald J., and MARTIN, John W., 1965, The Gram•
matical Structures of English and Spanish. Chicago and London. University of
Chicago Press.
·

�JILL'S COMMUNICATIVE COMPETENCE

DIANE R.

VOM

SAAL

Toe University of Texas at Austin.

LINGUISTIC C0MPETENCE and performance are concepts used by Chomsky to
describe sides of language capacity in the linguistic theory of transformationalgenerative grammar. Competence is concerned with the knowledge one has
of linguistic structure. Performance is concerned with actual production of
the language. This production may be affected by various conditions and thus
does not necessarily reflect competence. I t has often been said that an adult's
competence can be characterized by eliciting judgements of grammaticality,
while the child's competence can only be estimated by studying a corpus of
spontaneous speech. Many psycholinguistists have questioned whether one can
ever be sure that the child's actual speech output is reliable for constructing
the child's grammar or linguistic competence. Chomsky has stated that attempting to derive a child's competence from a description of a corpus may be
hopeless.1 There are several problems with this approach to the child's grammar.
One problem in relation to establishing the child's grammar is deciding
what speech events should be considered as representative of the child's
performance. More or less arbitrary means have been devised for dealing with
this problem. For example, Bloom decided that constructions appearing three
or less times in the corpus of the three children she studied should not be
included in the grammar analysis.2 Othe investigators have chosen various
1
C~OMSKY, Noarn, "Formal Discussion of Miller and Ervin's The Development of
Grammar in Child Language," in Child Language: A Book of Readings, eds. Aaron
Bar-Adon and Wemer F. Leopold (Englewood Cliffs, New Jersey, 1971), p. 343.
' BLOOM, Lois, Languagt Development: Form and Function in Emerging Grammars
{Cambridge, Mass.: The M.I.T. Press, 1970), p. 34.

401
humanitas-26

�other solutions for this problem, with heavy reliance on intuition. Even the
boundary line which divides output in general from a representative corpus
seems to be based on intuition. Should it be four hours of recording, once
per week, or eight hours once a month, or twelve hours everyday? When
one is in the company of a small child constantly, one wonders how representative of the child's performance a sporadic schedule of recording can be.
It is difficult to decide when a corpus is large enough to interpret the significance of what happens at a given moment.
Linguistic choices are not made in a vacuum. Each variable in the social
context can effect linguistic behavior. Cazden states that sorne characteristics
of the situation which are independent variables are: topic, task, listener(s),
interaction, and situations with mixed characteristics. 3 She suggests that a
description of grammatical competence is not enough and that we must ~lso
describe "how the child perceives and categorizes the social situations of his
world and differentiates his ways of speaking accordingly." 4 The actual situation in which the child makes his or her linguistic choice is at least as influential as the child's social-class background. 5 Moreover, each new situation is
likely to be a first and as innovative as a new sentence created by the child.
Thus the child must have the competence to use his language appropriately
in each new situational context.
Dell Hymes suggests, in reference to the traditional grammatical competence-performance dichotomy, that somewhere in the middle are the rules of
6
performance dealing with sociolinguistic factors affecting linguistic choices.
Thus, the corpus at a given point reflects gramrnatical competence as well
as competence to judge the acceptability of performance of one variable or
another depending on the social context. When taken together, these two
kinds of judgements are called "comrnunicative competence" by Hymes.7 In
what way &lt;loes the child's corpus reflect communicative competence? How
does the investigator know whether or not the child has chosen a variable
because of a certain context and not because it is the only variable available
in his grammar?

Sorne other factors that may change performance are length of sentence
and importance of communication.8 Importance of communication is actually
one of the sociolinguistic factors mentioned above that affect performance
de Villiers and de Villiers state that they themselves and their colleagues
Brown and Cazden have not found evidence of systematic effect on performance
of sociolinguistic factors such as context. The present paper will examine the
influence of situation on performance in order to aid in the establishment of
a broader description of communicative competence and factors affecting
performance.

Description o/ the Experiment
The subject for the experiment was the writer's daughter, Jill, age 2.9.
The experiment consisted of eliciting judgements of grammaticality (rightness
and wrongness) of two irregular past tense forros which have never appeared
in Jill's spontaneous speech ("went" and "carne"). The experiment was
recorded on cassette tape. Data gathered up to the time of the experiment
was recorded in diary forro and was always written clown immediately. Preparation for the experiment involved one month of special modeling of the
correct forms in exactly the following way:
Jill: Kathy comed home.
Mother: Kathy carne home?
Jill: Kathy carne home.
Since she began speaking, Jill has been in the habit of automatically repeating
her mother's model whenever it did not match her original comment. "vVhet"
and "carne" were chosen because they were the most frequently produced
regularized past forros ("comed", ~•goed"). Other examples of regularized past
forms in Jill's grammar are "breaked", "writed", "spitted", and "maked".
None of these or other regularized past forms were "corrected" by Jill's mother.
Jill: I waked up and Donna waked up too. We share this bed.

• CAzDEN, Courtney, "The neglected Situation in Child Language Research and
Education," in Language and Poverty: Perspectives on a Theme, ed. Frederick Williams
( Chicago: Rand McNally College Publishing Company, 1973), p. 86.
• !bid., p. 84.
• !bid.
• HYMES , D. H., On Communicative Competence," in Sociolinguistics, eds.
Pride and Janet Holmes (Baltimore, Maryland: Penguin, 1972), p. 280.
' !bid., p,. 281.

402

J.

B.

Sorne irregular past forms have already been incorporated into Jill's performance, but they are not ali stable yet: "told", "thought", "forgot", "said".
• DE VILLIERS, Jill G. and DE V1LLIERS, Peter A., "Competence and Performance in
Child Language: Are Children really Competent to Judge?' in Journal o/ Child Language, I, 11-22, 1974, p. 12.

403

�Jill: I thought we were gonna have chicken with Claire.
I thinked very hard.
I told Kathy that seven-up is not for kitty-kats to drink.
. . . and Claire said to me, "Yes."
Since the terms "right" and "wrong" were necessary for the experiment,
data was recorded in the diary to show Jill's understanding of these concepts:

+++

+

+ +++

+

+ + +++

+

+ +

(Working a puzzle;
alternately moving
a piece into its place and out again.)
Jíll: Dad, I can't do this. Maybe something is wrong.
Right. Wrong. Right. Daddy, were do you think
this goes? I t goes here.

+

+I

1

+

Procedure
For each tria) the cassette recorder was turned on, and then Jill was called
to her room where she would find her mother sitting on her bed with two
finger puppets. Ther puppets were new to Jill, although she is very familiar
with other finger puppets. The two puppets were identical and spoke to Jill
in the high voice that she uses to represent ali her puppets and imaginary
friends. For the most part, the sentences were ones that Jill had used herself
on various occasions.
There were seven trials in ali, spaced severa! hours apart over a period of
four days. Each tria) was designed to change one variable of the five variables
under consideration. Table I shows these variables; the last column lists Jill's
final choice for each trial. Each tria! will be discussed separately because so
much took place besides the final judgement.

+

1

-e-

'ti

~

~

+

++

+

+ + 1+

+

++

+ + +++

+

::i. (lq
(lq

3

o

l»

g- g_
11

~

n

o
3
~

o..

404

~

..
~

:,;- ::s

o.

�Results

=

Puppet 1 1
Puppet2 = 2

This time there was no hesitancy. Jill immediately answered "maked". For
2.c. when given a choice between "comed" and "carne", Jill would not say
that one was right and one wrong:
These are all "carne."

Trial l.
All subsequent trials had the sarne format as Trial 1 :

l. Hi, Jill.

2. Hi, Jill.
A. l. I goed in the sandbox.
2. I went in the sandbox.
B.l. I say "goed".
2. I say "went".
Mother: Which one is right, Jill?
For the first trial, Jill was very hesitant and insecure about making a decision. She continually pointed from one puppet to the other asking, "Is this
it?" or "Is that right?" Her mother simply kept repeating the sentences casually and coaxed Jill to make a decision by saying, "You tell me." Jill finally
answered "went" and asked immediately, "Is that right?" to which her
mother answered, "Do you thing it's right?" Jill answered, "Yes." During
this trial Jill looked at her mother much more frequently than at the puppets,
and she did not seem te connect her final answer to one puppet or the other.
After this part of the trial Jill named the puppets, "two Jills."

In the same "sitting" the puppets then continued with the "carne" f"comed"
sequence. Again, at first Jill said nothing, but she pointed from one puppet
to the other. Her mother repeated B severa! times and Jill finally said "carne."
Tria! 2.
First the same variable options appeared as in trial 1 for "went." Again,
"went" was chosen after pointing to both puppets. Then the "Previously
corrected" variable was changed for 2.b. An irregular past was introduced
that had not been corrected previously.
A. l. I maked a picture.
2. I made a picture.
406

Those are all "carne."
Two of them are "carne."

Trial 3.
The next variable to change was the topic. Both puppets were crying and
said, "My daddy goed/went to work without me" as in previous trials. Jill
responded, "But I'm here; - your daddy." She hugged each puppet as they
continued crying and talkin. With sorne pointing to both puppets she finally
said, "goed!" in a loud voice, then "goed" in a crying voice with a pouting
face. The puppets continued crying for the comed/ carne section of the tria!.
Jill talked about the puppets being happy and sad and answered "goed" even
though the choice was comed/carne. The comed/carne section was repeated
again with the puppets crying. Jill said, "Hey, wait a minute. Wait a minute
girls." After requesting a repeat of the first sentenr,e with went/goed, she
finally answered "come."

Trial 4.
The topic was again emotionally charged, but this time because of an
exciting topic. Jill had a doll and asked that the puppets address the doll
and call it "Georgie." The puppets spoke of a birthday party in excited tones
using the same format as previous trials. During the entire trial Jill pretended
to spray the puppets with an imaginary hose. She first answered "went" then
requested that the puppets ask the doll and answered "goed." The section was
repeated again directed to Jill and she answered "goed" firts, then "went."
The comed/carne section carne after a short interruption and continued the
excited tone about the birthday party. It took a longer time to get a response.
Finally, Jill answered "carne? carne? or come. carne."

Tria! 5.
During this trial the mother was replaced by a woman known slightly ~o
Jill. It was the first time she had visited Jill's home. All the other variables
remained the same as in Trial l. Goed/went appeared first and Jill did not
hesitate to answer "goed." She seemed satisfied with this answer. For the
407

�comed/carne section, she chose "carne" and again did not change her mind.
Then she asked to be allowed to put"the puppets on her fingers. She repeated
the goed/went trial perfectly to the tester and told the tester to say c.bad"
after each sentence.

Trial 6.
All variables remained unchanged except there was only one puppet and
Jill was asked if what the puppet said was right. She said that "goed" was
right with little hesitation by resp'onding "right" to the whole sentence. Then
after the "comed" sentence, Jill responded, "they're bad . . . and I don't
talk."

Trial 7.
Her mother went on to the next tria! which replaced the verb with an
artificial verb.
A.l. Yesterday, I "paked" my "del!."
2. Yesterday, I "poke'my "del!."
B. l. I say "paked."
2. I say "poke."
Mother: Which one is right, Jill?

Jill immediately answered, " "Palee." I want the other girl to say "Palee' ",
pointing to puppet 2.
After ali the planned trials were over, and at the same "sitting" as trial
7, her mother tried one more tria! like No. l. Jill's answer was, "The Jill's
are ali right."

Discussion
Tria! 1 is significant because of the amount of insecurity exhibited in comparison to the subsequent trials. Since Jill was working with her mother, it
appears that the initial originality of the game alone is responsible for this
reaction in comparison to the other trials. This could be an important consideration for experimental design where only one tria! is required for each
child, even if a great amount of time is spent to help the child to relax with
the puppets and the investigators. Also, Jill named the puppets "two Jills."
She had never given any doll or puppet her name up tp this time. Perhaps she

identified with the puppets because they spoke like her. It could be the beginning of a stereotype: these girls sound like me so they must be like me.
lt is interesting that in trials 1 and 2, Jill chose forms "went" and "carne"
which have never appeared in her own spontaneous conversation. How does
this fit into the traditional competence/performance dichotomy? There would
be no way to distinguish between Jill's understanding of these forros and
that of a child from whom the standard forros cannot be elicited. In both
cases, their performance as indicated by the corpus of spontaneous speech
would show competence only for the regularized past verb forms. What kind
of competence is indicated by Jill's response? It could indicate that she is
capable of choosing what is appropriate in her mother's world. To do this.
she would have to have a rule that stated, "went" is grammatical for mother:
Her hesitation seems to indicate a conflict over the terros right and wrong.
She does not seem to want to call her own forms "wrong." There is strong
evidence for this in tria! two where she insists that both girls say "carne."
The hesitancy and hence, perhaps, the conflict are missing in Jill's response
to maked/made in tria! 2. While there has been no attempt to overtly model the correct forro immediately after Jíll's forro to date, both her parents
use the correct forro "made" continually, of course, when speakin to Jill or
each other. Perhaps Jill could not learn the appropriateness of "made" in
her "parents" world without firt having it brought directly to her attention.
It is as though this category of appropriateness can be Iearned at her present
stage only with direct intervention from other speakers. At any rate she seems
t~ have the notion that acceptability for her parents'world is different from
acceptability in her world.

In tria! three, Jill is possibly forced to retreat into her world because she
relates so completely to the emotionally negative experience of the puppets.
She seems to be saying that in her world, "goed" and "comed" are grammatical
ancl in times of stress she has to stay in her world. ("Come" response in this
tria! could be a performance error.) Tria! four seems to support this idea
because of the instability shown in the answers. The stress is not quite strong
enough to cause a complete retreat, but distracting enough to keep her from
µleasing her mother by answering what is correct in her mother's world. It
has been explained in the literature that knowledge of sorne forms such as
irregular past may be at a stage where they are suppressed in actual speech,
but present in the underlying linguistic system. This does not account for the
elicitation of these forros in sorne situations and not others.
In reference to the instability of her response in tria! 5, it may be that Jill
was not sure what answer would be appropriate for this tester. Or the stress

408
409

�may have been greater because the tester was not her mother. The lack of
hesitancy and doubt is difficult to explain. It may show relief from not feeling
pressure to please her mother. The lack of hesitancy in trial 7 . is p~obably
because this form is not one that has been modeled before, as m tnal 2.b.
The choice, "pake", is probably a tendency toward regularization. There is
no obvious explanation as to why Jill was not bothered by the semantic anomaly of the sentence.

In trial 6 a problem arises that other investigators have had. Hearing only
the incorrect sentence, the child attends to its semantic contentonly. Jill
seemed to be concerned with the truth of the sentence and not the grammaticality. Also, in refusing to talk, she may not have wanted to say explicitly
that the forms she uses are wrong. With the change in task, she was asked to
make this explicit.
Is Jill capable of contemplating the structure of her language? Here 1s
sorne evidence from the diary data (age 2.8):
Jill: Me and Claire goed in the sandbox.
Mother: You and Claire went in the sandbox?

Jill: Me and Claire went in the sandbox. (Short pause.)

ce &lt;loes include too large a range of contexts and situations to make a complete
description of a child's competence possible. However, sorne systematic changing of certain variables may give a braoder picture of the child's communicative competence. We will no longer be able to look at the corpus in one
situation, or ignore changing situational variables, without taking these into
account in describing the child's competence.
BIBLIOGRAPHY
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Engelwood Cliffs, New Jersey, Prentice Hall, lnc., 1971.
BLOOM, Lois, Language Development: Form and Function in Emerging Crammars.
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PRIDE, J. B. and HoLMEs, Janet, Sociolinguistics. Baltimore, Maryland, Penguin, 1972.
WILLIAMs, Frederick, Language and Poverty: Perspectives on a Theme. Chicago, Rand
McNally College Publishing Company, 1973.

Me and Claire goed in the sandbox; that's what I say.
Also:
Jill: Kathy comed to our house.
Mother: Kathy carne to our house?
Jill: Kathy carne to our house. Or comed. Or carne.
Another interesting idea is that Jill might be able to distinguish between
formal and informal speech. Jill recites the nursery rhyme, "The cow jumped
over the moon." Jill c.onsistently replaces "jumped" with "went". As stated
above, "went" has never appeared in her spontaneous speech. Does she
scnse the formality of poetry? "Jumped" may be difficult for her to pronounce
in this environment. Perhaps she associates "went" with a more formal variety
of speech than "goed."

Conclusion
The evidence here &lt;lefintely points to a broader conception of competence
than grammatical competence. Hymes' theory of communicative competen-

410

411

"

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                    <text>SECRETARIA DE FOMENTO Y OBRAS, Gobierno del Estado de Nuevo León,
Proyectos Agropecuarios prioritarios en los municipios de la Subregi6n, Nuevo León,
1972. Varias.
SECRETARIA DE LA PRESIDENCIA, Programa Estatal de Inversiones Públicas a
Mediano plaz:o, Nuevo Laredo, Tomos I al VI, 1976.
SECRETARIA DE LA PRESIDENCIA, El Sector Agrícola: Comportamiento y Estrategia de Desarrollo, 1976.
Tribuna, Febrero 27, 1977.

UANL, Facultad de Ciencias Biológicas, Estudio del Uso Actual y Potencial de los
Ecosistemas Naturales e Inducidos en el Noreste de México, 1978.
UOARTACHE.,, Amado, Estudio Preliminar de la Capricultura en los Municipios de
Lampazos, Bustamante y Villaldama, Tesis, Facultad de Agronomia, UANL, 1977.
Unión Ganadera Regional, Memorándum Interno, S. F.

Sección Quinta

NOTICIAS,

~
RESENAS

Y COMENTARIOS

�TYPES OF MULTILINGUAL COMUNITIES:
A DISCUSSION OF TEN VARIABLES

A. S.

RODIÚGUEZ

Apuntes sobre el artículo:

Fl. KLoss, "Types of Multilingual Comunities: A Discussion of Ten Variables",

Jn-

ternational Journal of .American Linguistics, Part II. Volume 33. Number 4. Indiana
University Research Center (Anthropology, Folklore, and Linguistics). Indiana University, Bloomington, 1967.

El sociólogo alemán H. Kloss, nos ofrece en este artículo una visión global sobre la
heterogeneidad de las comunidades lingülsticas. La complejidad de los fenómenos lingüísticos ha favorecido el que sociólogos como H. Kloss incursionen sobre los factores
que determinan las comunidades multi- o plurilingües y sus posibles variantes.
Primera Variante: Diferentes tipos de Comunidades Lingüísticas (Types of Specch
Comunities).

1) Problema: Lo ambigüo del término comunidad.
2) Definición: Todos los ciudadanos que integran un estado, excluyendo aquellos
cuya lengua nativa es hablada por menos de un 3 % de la población total.
3) Símbolo de Comunidad lingüística Nacional: NCC.

4) Diferentes tipos de NCCs:
a) Monolingüe: Islandia y Portugal.
b ) Bi- o Trilingüe.
Bilingüe: Bélgica, Canadá, Finlandia.
Trilingüe: Suiza.
c) M ultilingüe.

793

�5) Las comunidades con cuatro o más lenguas tienen que establecer una "lengua
franca" con la que se entiendan todos los naturales de aquella región.
6) La discriminación de una lengua sobre otras es aparente, porque lo inevitable
se impone. Es decir, si se quiere la integración de una nación, es necesario tener
una lengua en común. Ejemplos: Austria con el alemán, la Unión Soviética con
el ruso, la India con el hindi, etc.
7) Dos alternativas son factibles para mitigar la discriminación inherente a la posición de privilegio que logra una "lengua doméstica":
a) un tratamiento no preferencial basado en el uso indistinto de dos lenguas,
b) o bien el uso de una lengua importante y por lo tanto neutral. Afganistán y
Pakistán son un ejemplo de este caso. Su lengua se remonta a 150 años y el
resultado de esta experiencia ha sido neutralizar la resistencia al idioma hindi
por parte de los ingleses.
8) El establecimiento de una línea divisoria entre las NCCs tipo "B" y "C" no es
fácilmente determinado, ni tampoco es posible por ahora dilucidar su importancia.
Lo único cierto es que el uso de tres o más lenguas en una comunidad puede
ocasionar divisiones y conflictos. Suiza con su administración trilingüe, sólo tiene
publicaciones impresas en francés y alemán. Las italianas son mimiografiadas y
en la mayor parte de los casos consisten sólo de un abstracto. La solución, no es
la ideal.
Segunda Variante: Número de Lenguas dependiendo del Individuo (Number of Languages used by Individuals).

Tipo 3 : "bilingüe",
Tipo 4: "tri-" o "multilingüe".
7) La Comunidad tipo "A", consistiría de ciudadanos totalmente monolingües. Para
que funcionara realmente debería usar un sólo lenguaje sin diferencia de edad o
forma de vida. Esta definición se aplica a comunidades denominadas "tipo" 1.
8) NCCs Al, Islandia y Portugal.
9) NCCs A2, sería un grupo más complejo: Egipto y Haití. Los adultos en este
caso hablan la lengua vernácula de su infancia, ya sea el árabe o el haití criollo,
pero en la edad escolar, estudian otra lengua relacionada con la vernácula -árabe clásico o francés-, y entonces se presenta la diglosia.
10) NCCs A3, correspondería al caso donde los niños aprenden en la escuela otra
lengua no tan cercana a la vernácula. Un ejemplo sería la relación del español
con el guaraní.
11) NCCs A4, vendría a ocurrir en comunidades como Malta (al sur de Sicilia),
donde el lenguaje "maltiano", cercano al árabe, es usado como primera lengua,
el italiano como segunda y el inglés como tercera. (En los últimos años hay una
tendencia a invertir el orden entre el italiano y el inglés) . Otro caso sería Luxemburgo, donde la diglosia entre el lenguaje nativo y el alemán, está afectada
también por el francés. Es notable, sin embargo, observar que cada lengua conserva su individualidad.
12) Según opinión de A. Ferguson, sólo NCCs A2 es susceptible al nombre de diglosia. Pero puede ser común a las otras, si presentan las condiciones siguien tes:

1) Los tipos "A" y "C" son comunidades marcadas por el número de población.

a) Deseo natural, voluntario, sin coacción.

2) Su característica: el grado individual de bilingüalismo en la población de adultos
iletrados.

b) U so permanente de la segunda lengua. Intercambio entre las dos lenguas o
dos formas de hablar.

3 ) Problema: La ambigüedad del término bilingüalismo.

c) En orden de importancia dentro de la vida de la comunidad, diversificar la
funcionalidad de la segunda.

4) Llamar a Bélgica país bilingüe implica la existencia de dos comunidades lingüísticas bilingües, situación que no existe pues está una región al S y SE. de Bélgica
("Walloons") que es monolingüe. Lo mismo sucedería con Haití, etc.

5) Muchos especialistas han tratado de evitar la
bilingüe a los individuos -aunque algunos
estados o regiones. Obviamente una biotonía
más el problema, pues hay quienes llaman bi,
habla dos, tres o más lenguas.

ambigüedad del término llamando
multilingües-; multilingüe a los
de esta naturaleza obscurece aún
tri, o multilingüe a la persona que

6) Si se aplica el criterio anterior, habría una nueva variable que estaría relacionada primero con comunidades del tipo "A" y luego con las del "B" y "C''.
Tipo 1 : Individuos "monolingües",
Tipo 2 : "diglósicos",

794

13) En estas circunstancias, las NCCs tipo B, resultan más complejas: H. Kloss
ejemplifica solamente el caso de la comunidad donde hay un perfecto equilibrio
entre dos lenguas reconocidas tanto a nivel oficial como nacional aunque conserve un remanente monolingüe. Tal es el caso de Suiza, Bélgica, sur del Africa,
etc. Canadá es otro caso en donde encontramos que una de sus comunidades
lingüísticas es más bilingüe que la otra. Los que hablan francés tienden más al
bilingüismo, que los que hablan inglés.
14) Pero también en este tipo B, existen comunidades en las que sólo se reconoce
una de las lenguas como la oficial. Esta se presenta cuando:
a) Una de las comunidades está más retrasada que la otra: Bélgica en el siglo
XIX con respecto a lo población de Flandes ("Flemish");

795

�b) o bien, cuando una es numéricamente inferior a la otra: Los grupos minori•
tarios de todo el mundo;
c) o cuando una de ellas sigue la política de opresión: Sumisión de "Kurdish"
(SE de Turquía) a lrak.
15) NCC tipo C, unifica el bilingüalismo individual con el multilingüismo nacional.
Para ejemplificar este tipo habría que crear una comunidad imaginaria donde se
integraran cinco lenguas y cuya solución unificadora concluyera:

16) Estas dos soluciones podrían a la vez combinarse como su.cede en la India; o expanderse dejando el mismo valor a la lenguas nativas como en el Urdú y Bengalí
en Pakistán, o Pacha Persia en Afganistán; o usando otra nueva como en Somalia
el italiano, o Camerón con el francés.

17) Lista de algunas combinaciones bajo las dos primeras variables que surgen al
analizar las NCCs Bi- y multilingües con sus respectivos subtipos.
Tercera Variante: Tipos de Bilingüismo Personal e Impersonal (Types of Personal
and Impersonal Bilingualism).

a) elegir una de las cinco lenguas como vínculo nacional ("lengua franca"),
1) Aquí se presenta la relación que existe entre el bilingüismo como fuerza social y
el bilingüismo individual. Es decir Bilingüismo Impersonal y Bilingüismo personal.

b) o introducir una lengua nueva y por lo tanto neutral.
Tabla 1
Sorne Combinations Yielded by Number of Languages in NCC and Number sed by
Various lndividuals.
National Type
A. Monopaidoglossie

Use Pattem

Example
3) El Bilingüismo Personal se divide en tres grupos de acuerdo a su origen:

lceland

a) Bilingüismo natural,

Grcece

c) voluntario,

3. Bilingualism

Paraguay

c) impuesto.

4. Trilingualism

Malta

1. Complete Monolingualisrn

2. Diglossia (Vemacular with Prestige Language Studied Later)

B. Bilingual

2) Hablar de Bilingüismo Impersonal resulta fácil si recordamos la relación entre
el gobierno federal Suizo bilingüe y los ciudadanos monolingües de Génova,
Zurich y Ticino. También podría hablarse de los componentes lingüísticos que
permanecen autónomos pese a la coexistencia de grupos con distintas lenguas.
Este es el caso de los daneses cuyo país es fronterizo con otros donde se habla
suizo o alemán.

l. "Impersonal Bilingualism" ( Goverment Bilingualism, Citizens
Monolingual)

a} Como resultado de matrimonio mixto,
Parts of
Suitzerland

in Both Speech Comunities

1.3. Govemment and One Speech
Comunity Monolingual

b} por vivir en una sociedad multilingüe,
c} o por vivir en un país fronterizo que colinda con otro de diferente lengua.

2. Bilingualism in Govemment and
1.3. Government and One Speech
Comunity Bilingual Other Monolingual

4} El Bilingüismo natural puede favorecerse por tres factores:

(Hypothetical)
5) El Bilingüismo voluntario puede originarse:

Belgium
Spain
( re Catalans)

a} Por medio de esfuerzos estrictamente personales,
b) por un interés personal que viene emparentado con alguna acción legislativa
o del estado.
6) El Bilingüismo impuesto es

C. Multilingual

Ali Regional Languages Considered
National
One Regional Language Considered
National
National Language

(Hypothctical)
( Hipothetical)
lmparted Guinea
Heinz Kloss, p. 13)

796

a) el que se ejerce por las autoridades del estado en contra de los deseos de
los ciudadanos. Esta fue la política de Alemania respecto a los polacos en
1914; la de Rusia con los ucranianos, y de Hungría (1914) con los grupos
minoritarios de Transilvania (Magiar). Medidas coactivas o de opresión provocan inevitablemente un gran rechazo que requiere la coordinación de muchos esfuerzos para ser superado.

797

�Cuarta Variante: Situación Legal de la lengua (Legal Status).

l) En este punto hay que considerar:
a) ·La situación lingüistica del pais
b) y las implicaciones de su estructura en el desarrollo futuro.
2) Un reconocimiento de esta naturaleza implica:
a) constatar la existencia de una lengua nacional o si existen varias lenguas,
b) si hay una lengua oficial establecer su situación con respecto a las otras
hablas del pais.
c) la promoción que de ella se ha hecho a través de escuelas públicas, noticias,
bibliotecas,
d) si hay un clima de tolerancia o proscripción a otras lenguas.
Quinta Variante: Otros aspectos de análisis ( Segmenta Involved).

1) Llamar a una comunidad bilingüe implica no sólo el que los altos jerarcas sean
bilingües, hay que considerar otros aspectos:

Octava Variante: Grado de Distanciamiento entre las lenguas (Degree of Distance) .

1 ) La situación de una lengua también se ve influida por la distancia intrínseca
que se presenta entre varias lenguas que se hablan en un mismo país. En India
puede observarse que entre los dravidianos (S. India y S. Ceylan) la adquisición
del hindi es menor que entre los hablantes de otras lenguas indoarianas.
Novena Variante: Hablas nativas ( lndígeno usness of Speech Communities).

1) El período de vida de una lengua puede influir en su tratamiento. En Hawai,
por ejemplo, la lengua de los hablantes polinesios ha sido más favorecida que
otras. Cuando los japoneses llegaron a la isla utilizaron esta lengua compartiendo
los sentimientos de los nativos con respecto a su lengua ancestral.
Décima Variante: Actitudes manifiestas a través de la estabilidad lingüística (Attitude Toward Linguistic Stability).

1) El grado de estabilidad o inestabilidad en una lengua está asociada a las variantes arriba mencionadas. Pero un cambio de actitud puede ocasionar una
variante en el escenario lingüístico de una nación. Estados Unidos en los últimos años.

a) Si todos los adultos son bilingües. Es decir, incluyendo aun aquellos poco
cultivados corno ocurre en muchas tribus de Nueva Guínea.
b) Si todos los adultos letrados son bilingües: Paraguay.
c) O si todos los egresados de escuelas secundarias son bilingües como puede
encontrarse en algunos paises africanos.
Sexta Variante: Tipo y Grado de Bilingüismo Individual (Type and Degree of In-

dividual Bilingualismo).
1) En este punto corno en otros es imposible hacer las referencias con la amplitud
que implican. Cada aspecto requeriria toda una ponencia. La gradación Y tipo
de bilingüismo en el conglomerado humano debe ser ampliamente investigado
para establecer con certeza el término de bilingüismo.
Séptima Variante: Prestigio de las Lengi,as ( Prestige of Lenguages lnvolved ).

1) El prestigio de una lengua puede ser por innumerables factores:
a) Herencia literaria de gran valor.
b ) Alto grado de extructuración.
c) Considerable aceptación a nivel internacional.
d) El prestigio de sus hablantes (Méritos no intrínsecos) , etc.

798

799

�LANGUAGE CHOICE IN A MULTILINGUAL SOCIETY

A.

s.

RODRÍGUEZ

Chester L. Hunt, "Language Choice in a Multilingual Society", Jnternational Joumal
o/ American Linguistics, Part 11. Volume 33. Nu.mher 4. Indiana University Research
Center (Anthropology, Folklore, and Linguistics). Indiana University, Bloomington,
1967, pp. 112-125.
1) Propósito:

a) Factores que contribuyen en la elección de una lengua (el uso de una lengua
y no otra) entre los filipinos bilingüe~.
b) Problemas que afectan las relaciones interpersonales de los hablantes multilingües.
2) Observaciones:
a) Los estudios se han realizado en una sociedad donde las barreras entre los diferentes grupos lingüísticos no son tan rígidas.
b) Donde un gran número de la población posee un cierto grado de habilidad multilingüe. Muchos de los hablantes utilizan tres o cuatro lenguas durante el día.
c) Consecuentemente, Hunt establece que sus investigaciones fueron realizadas sobre
realidades concretas, verificables empíricamente.
d) Estudiantes graduados, en su mayor parte maestros, inscritos en un curso de
Sociología ( 1962) en la Universidad de Silliman, ayudaron a Hunt en su
empresa.
e) Silliman está situada en las Filipinas en una zona dialectal que corresponde al
"cebuano". Sus estudiantes son en su mayor parte filipinos, pero también hay algunos americanos.
f) Los tópicos en que se basaron Hunt y sus discípulos fueron los siguientes:
1) ¿ Cuál es el lenguaje practicado por usted en su niñez?

801
humanitas-51

�2) ¿Ha afectado el multilingüismo su vida de relación social?
3) ¿ Hay grupos en los que usted se siente incómodo por carecer de un conocimiento adecuado de la lengua?
(Si la respuesta es afirmativa) .
¿ Qué ha hecho usted para superar esa situación?
4) Qué lenguaje o lenguas se hablan en su casa?
( Si menciona problemas) .
¿ Presentan sus hijos los mismos problemas de lenguaje que usted tiene o ha
tenido?
5) ¿ Fue usted sometido a alguna presión que lo forzara a utilizar el inglés o
cualquier otra lengua?
( Si es afirmativo) .
¿ Cómo reaccionó) .
6) ¿ En qué lenguage se expresa usted más fácilmente? ¿ Se contiene de hablar
por miedo a cometer errores?
7) ¿ Qué lenguage prefiere en programas de radio y cine? ¿ Por qué?

3) Desarrollo:

A) Desarrollo de patrones o Adquisición de una lengua.

Hunt divide el período de adquisición de lengua o patrones de lengua en cinco
etapas principales que comienzan con un período de adaptación social y terminan con la integración del individuo en la nueva comunidad lingüística.
1) Adaptación social o aceptación temprana hacia nuevos patrones de lengua.
"Since early chilhood I began to learn a few English words. This was so
because my father is a teacher in the primary grades / When entertaining
English speaking visitors at home he makes use of the English language."
2) Conformidad.
"In high school ali stutlents had to speak English because fines were imposed
upon those who were caught speaking the Bicolano dialect. I reacted well ... "
3) Período de Vacilació~.
4) Receso en el uso de una lengua y abandono.

g) Para tener una idea de las diferencias y similitudes que envuelven esta comunidad
multilingüe, Hunt señala que entre los filipinos hay un gran p~rcentaje q~e
habla inglés. En menor escala está el español y el chino, sin mencionar la existencia de las ocho lenguas regionales más importantes y las 72 nativas. La lengua
nacional es el "filipino" basado en la lengua de Manila, el "tagalog".
h) Los estudiantes graduados que proporcionaron los datos para la formulación
de la ponencia, vivían fuera de las áreas donde se hablaba "tag~og" • Sin :m•
bargo la mayor parte de ellos conocía por lo menos tres lenguas -mglés, espanol,
chino-, y alguno sabía de las ocho lenguas regionales que allí se hablan:
English

My narne is

Ilocano

Ti nagan ko

Samareno Visayan

An akon ngaran

Cebuano Visayan

Akong ngalan

Spanish

Yo me llamo

Tagalog

Ang pangalan ko ay

Japanese

Namae wa nan desu ka.

i ) Con estas observaciones podemos ahora sí ilustrar el trabajo de Hunt, que parte
de las categorias que establece Simon N. Herman:
A) Desarrollo de patrones de lengua. (Adquisición. )
B) Prioridad de situaciones sociales sobre el uso de una lengua.
e) Necesidades personales como condicionan tes de la lengua.

D) Situaciones existenciales que determinan la elección de lengua.

802

5) Ajuste e Integración.
"I use two languages if I go to a place other than my own. For example,
if I go to suanto I speak the Tagalog because those taking the cargos and
driving the jeeps are Tagalogs. Drivers speak Tagalog. But if I go the goverment offices I speak the English language because they speak the English
language.

B) Prioridad de situaciones sociales sobre el uso de una lengua.
Esta categoría se refiere fundamentalmente al rol de la conducta en el dominio
de la lengua. La relación entre la conducta del individuo y la lengua está subordinada a la situación social. La interacción en todas las esferas del desarrollo
humano incluyendo religión, gobierno o educación condiciona las formas de
expresión.
1) Uso público de la lengua más que privado,
a) Cuasi-imposición en la adquisición de lengua (para situaciones predominantes de carácter social) .
"For about six months just before liberation I stayed with my aunt's
family. Ilocano was spoken in their home and I was forced to leam their
language. Attending Sunday school and chu.rch services in Ilocano made
me familiar with Bible verses and hymns in Ilocano. This made it easy
to learn the language."
"The Maranao language is the social, busines means of comunication
among the Maranos and now the vemacular used as a medium instruction
in the first and second grades of the public schools in Lanao ... "

803

�b) lnstrucci6n formal.
"My first contact with the English language began at the primary school
of our town ... During my freshman year at Silliman I took up and
English course where every other day we met at the Speech Laboratory ...
Then carne the two-year Spanish course required of college students in
our country ... In the high school I studied Tagalog (now Filippino) 40
minutes a day, five days a week, along with English ... "
2) Identificaci6n

:i

un grupo y aceptaci6n dentro de él a través de la lengua.

a) Prestigio de una lengua sobre otras.
"My father would tike to preserve the Chinese culture in the family. He
gets embarrassed when the heard w speaking the dialecto in the presence
of his Chinese friends, so that he sent me to the Chinese school."
b) Derogaci6n pública de ciertas lenguas.
La necesidad de establecer una lengua nacional entre los filipinos, cre6
una situaci6n discriminatoria para los grupos que no hablaban "tagalog".
Estos tuvieron que aprender la lengua para poder ser incorporados al
grupo social.
c) Tolerancia mínima.
"Among my people, however, it is considered slightly disloyal to use
anything than our tengue in conversation ... "
d) Conformidad a aceptar la lengua de un grupo.
3) Preferencia y gusto por una lengua favorecida por el culto medio.
"I seldom go to the Philippine movie. I prefer to go a Hollywood movie
because it is more realistic, pituresque, historical and colorful. . . English
movie and English radio programs are the enes I prefer."
4) Identificaci6n a un grupo o disociaci6n a través de la lengua.
"In spite of my noticeably different accent, whenever I meet an Ilocano I
always try to speak the language. I am proud of my Ilocano heritage and
I have developed sufficient language facility to keep me from becoming selfconscious."
5) Hablantes marginados.
"I really feel that the more languages I study, the more confused I become.
Sometimes I mispelled and English word for a Spanish word. . . I t worries
me to know a little of many and not being able to make use of it. I feel
like a woman without a tongue of her own ... "
6) Clima de lealtad hacia la lengua.
". . . I feel tbis most particularly in Manila where it is considered not on!y
patriotic to be talking in Tagalog on the part of Filipinos, but also a mark
of good taste.

804

C) Necesidades Personales como Condicionantes del uso o preferencia de una lengua.

Aquí se entiende por "necesidades personales" a la habilidad o dominio que
se tiene de una lengua. Esa capacidad puede derivarse de situaciones emocionales
que demandan una expresi6n afluente tanto en situaciones privadas o públicas.
1 ) Diversas situaciones personales hacia la lengua.
"Cebuano is the language, that I can express myself much better, with ease
and cornfort for I have used it plenty without any hesitation of any, as
committing a ,Listake. It's only in English and Tagalog that I am afraid
of committing errors."
2) Situaciones que provocan fuerte tensión o frustraci6n.
"Tagalog frustates me, but it is my own Cebuano vernacular that embarasses
me. It is my own native tengue, but the meagerness of my Cebuano vocabulary, my lack of experience in its use on formal occasions make me hesitate
to accept a speaking engagement in Cebuano."
a) Situaciones nuevas o llenas de aprensiones.
b) Situaciones en que se priva al hablante de gestos y otras formas de expresi6n que ce-ayudan a la comunicación verbal.
c) Extrema fatiga o excitaci6n.
d) Deseo de un uso correcto de la lengua que entorpece su uso.
3) Situaciones que afectan aspectos fundamentales de la personalidad (necesidad
de au todeterminaci6n) o aspectos periféricos.

4) Patrones de lengua inadecuados para el desarrollo social del individuo.
a) Interferencias de un dialecto a otro que impiden la comunicaci6n a nivel
r:iedio.
b) Substituci6n de la lengua nativa por una "lengua franca".
c) Aprendizaje de lengua deficiente..
d) Malas interpretaciones o interpretaciones deficientes por errores en el
manejo de una lengua.
e) Uso habitual de patrones incorrectos de lengua ("chabacanería").
D) Situaciones existenciales que determinan la pre/erencia por una lengua.

Esta categoría difícilmente puede separarse de la anterior. También aquí entran
en juego la conducta o actitud del hablante y su grado de proficiencia en el
manejo del lenguaje. Sin embargo, se trata de hacer una distinci6n a partir
de que en este punto hay una situación específicamente existencial relacionada
o correlativa a una costumbre social.

805

�1) Seguridad Personal, seguridad de lengua e identificación con un grupo social.
(No necesidad de otras lenguas.)
"I have stayed in Dumaguete since 1948 but I can not speak the dialect
here fairly well. I have not learned it well because I do not see a great need
to learn it. Almost ali people here speak and understand English. So life
goes on smoothly with me in spite of my inability to speak the dialect well."
2) Aspectos educativos implícitos en la lengua.
a) Expresión de conceptos claves.

"THE 'TIP OF THE TONGUE' PHENOMENON"

". . . Sometimes, I find English terms which have no direct equivalen!
in my own native tongue. Frankly, I can express myself most easily in
my own native tongue. I have more linguistics command on this tongue."

ROGER BROWN

b) Uso de lenguajes especializados de acuerdo a la profesión u ocupación.
3 ) U so de patrones o formas de lenguaje para ( expresiones específicas ) situaciones específicas.
"Cebuano is my father's native dialect. When his friends and relatives come
for a visit, of course, Cebuano is spoken. These visitors befriend me and
speak to me in the dialect."
4) Aprendizaje fluido de una segunda lengua en un grupo primario sin esfuerzo
consciente.
"Dealings with our Ilocano friends enabled us to lear the dialect and occasional visits to the city also make us leam Chavacano which is an imitation
of the Spanish Language. My childhood neighborhood comprised of sorne
Tirurary, Moros, Parzaginans, Ilongo and Cebuano. Without efforts of
trying to learn these dialects, our daily contacts wer enough to make us
learn them ... "

IN Psycholinguistics: Selected Papers by Roger Brown, New York: The Free Press,
1970. Reprinted from Joumal of Verbal Learning and Verbal Behavior, Vol. 5,
4:325-337, 1966. (David McNeill, co-author.)
TOT: Tip of the Tongue. You cannot recall a word, even though you know it.
You begin thinking of other words or parts of words. This is the state of
mind examined in this experiment,. lt was thought that it might be possible
to discover the classification system used to store words in memory.
The type of recall experienced when the target word itself cannot be recalled is
called generic recall. There are two types of generic recall according to Brown:
l. Abstract recall: for example, a two syllable sequence with primary stress on the
first syllable.

2. Partía) recall: when a letter or two, or a syllable or affix of the word is recalled.

Experiment
56 college students each participated in one two hour session. The Word List used
was chosen from words of low frequency in English, occurring at least once in four
million words, but not as often as once in one million words, according to The
American College Dictionary, 1948.
Participants Response Sheet

lntended Word ( + One I was thirking of)
(- Not) .
Number of syllables ( 1-5)
lnitial letter.

806

807

�Words of similar sound ( 1. Closest in sound)

C onclusions

(2. Middle)
( 3. Farthest in Sound)

l. Evidence for generic recall of the two types stared anove.

Words of similar meaning

2. Knowledge shoes a bowed serial-position effect.

Words you had in mind if not intended word.

3. The closer the subject is to recall of the target word, the greater the accuracy
of the generic recall.

Table 11-1. Actual Numbers of Syllables and Guessed Numbers

4. During generic recall, it is possible to judge relative similarity to target words.

(Based on features of words.)

for Ali TOTs in the Main Experiment

A semi-mechanical model of the process
Guessed N umbers
3

4

5

No
Guess

1
22
61
12
3

o

o

o

2
10
6

1
1

5
5
3

1

Actual
Numbers

r2

~

3

l

4
5

9
2
3

7

o

55
19
2

o

2

Mean

1
2
3
3
3

1.53
2.33
2.86
3.36
3.50

o

Sextant: A navigational instrwnent used in measuring angular distances, especially the
altitude of sun, moo, and stars at sea.

SM words: astrolabe, compass, dividers and protractor.
SS words: secant, sextet, and sexton.

S- - T
( definition)

o---o Words similar in sound ( SS J

0·55

. - - ➔ Words similar in meaning ( SM )

0·50

...,

2

Made

0·45

.e 0·40

l!

•
o
E

..te
.,8..

0·35

Bruner, J. S. and O'Dowd, D. A. "A note on the informativeness of words."

0-30
0-25 ·

.,

020

~

I

0·15
0·10

/

/

I

•----•

0-05

'

',/I

Language and Speech, 1958, 1: 98-101.
VAIATON AVITAION AVIATINO
3
1
2
Where does the margin of word knowledge exist for different people. Brown says
it depends on the subject's age and education.

I
'

0·00

/ ' ' , • //

,,,,•

I

•

1st

2nd

3rd

Jrd-last 2nd-last

last

DIANE

R.

VoM SAAL

Position in word
Figure 11-1. Porcentajes of Letter Matches between Target Words
and SS Words for Six Serial Positions.

808

809

�VYGOTSKY, L. S., "PIAGET'S THEORY OF CHILD LANGUAGE
AND THOUGHT." THOUGHT AND LANGUAGE

EuoENIA HANFMANN and GERTRUDE VAKAR
Cambridge, Massachusetts: The M;.I.T. Press,
1962, pp. 9-24.

THIS CHAPTER, on Piaget's theory, includes a critica! analyzes by Vygotsky about the
development of language and thinking. Vygotsky's criticism is based on Piaget's early
work and not on his later fonnulations.
Vygotsky starts by saying that psychology owes a great deal to Jean Piaget. He
developed the clinical method of exploring children's ideas; he investigated child perception and logic systematically and through this he demonstrated that child thinking
was qualitative rather than quantitative..
Piaget's strong point was his search for knowledge and facts by observation and
experimentation. His philosophy behind his search for facts was that ali the characteristic
traits of child thinking formed an orderly whole, with a logic of its own, around sorne
central, unifying fact.
The bond uniting ali the specific characteristics of child logic, according to Piaget
is the egocentrism of the child's thinking.

Piaget's hypothesis is that the egocentric thought of the child "stands rnidway between
autism in the strict sense of the word and socialized thought." Autism is the earliest
forro of thought, egocentric thought follows and logic appears quite late. His conception
of the development of thought is based on the premise that child thought is originally
autistic and changes to realistic thought with social pressures. Piaget says that play
dominates in child thought up to the age of seven or eight and that truth and fantasy
are not discernible.

His conception of egocentrism· leads him to conclude that egocentrism of thought
is so intimately realted to the child's psychic nature that is not affected or influ,enced
by experience.
Piaget's observations lead him to conclude that children's conversations are either egocentric or socialized. The difference being in their functions. In egocentric speech, the

811

�\

child talks to himself and does not try to communicate with anyone. In socialized speech,
the child attempts to communicate with others.
Piaget's experiments found that 44 to 47 percent of the total recorded talk of seven
year olds was egocentric. Most of the childs unexpressed thoughts are egocentric because
they are incommunicable because they cannot adopt another person's point of view.
His explanation of egocentric speech is identical to egocentric thought. He believes there
is no social life among children less than seven, because their social language in their
play activity is one of gestures, movements and mimicry as much as of words. Whcn
the child desires to work with others, his egoccntric talk subsides. Piaget states that
the development of engocentric speech does not benefit the chi!d's behavior and that it
disappears around school age.
Vygotsky has a different conception, he believes that egocentric speech plays an
important role in the activity of the child. In his experiments, he organized the
activities of children and presented a series of írustrations and difficulties. For example, a child that was going to draw had no paper or no pencil. Thus, by obstructing
his free activity, he was made to face problems.
Vygotsky found that egocentric speech doubled in difficult situations. The child
would to talk to himself out of the problem: "Where's the pencil? I need a blue
pencil. Never rnind, l'11 draw with the red one and wet it with water; it will become dark and look like blue."
In the same activites, without difficulties, the children's egocentric speech dropped
below Piaget's findings. Vygotsky assumes that a disruption in the smooth flow of
activity causes egocentric speech. He believes that egocentric speech becomes an
instrument of thought in seeking and planning solutions to problcms.

Vygotsky states that the dissappearance oí egocentric speech is a transitional stage
in the evolution from vocal to inner spccch. In experiments with older children, he
found that the children went through the same thinking process as the preschoolers,
the only difference was silent thinking or "soundless inner speech."
Vygotsky criticises Piaget's not mentioning inner speech in his studies. He argues
that egocentric speech has the same function in the child, as inner speech has in the
adult. He believes that egocentric speech does not atrophy, unlike Piaget's belief to
the contrary, but that is tums into inner speech. The process of inner speech becomes
stabilized around school age, when there is a drop of egocentric specch.
Vygotsky argues with Piaget's view that the development of speech and thought
follow a common path, from autistic to socialized specch. He argues that since the
function of speech is for communication, the earliest speech of the child is social,
later it becomes differentiated into egocentric and communicative speech. Egocentric
speech emerges when the child transfers social behavior to inner-personal psychic
functions. Vygotsky believes that the development of thinking is from the social to
the individual.

oí cause and effect by a genetic analysis in terms of temporal sequence and by the
application of a mathematically conceived formula of the functional interdependence
of phenomena. The investigator reserves the right to organize his data to his prcference,
thus making the approach a matter of arbitrary choice.
Piaget's basic theory rests on the assumption of a genetic sequence of two opposite
forms of mentation serving the pleasure principie and the reality principie. Vygotsky
sees no opposition between the drive for the satisfaction of needs and the drivc for
adaptation to reality.
Vygotsky's experiments uncovered the ide:1 of the role of the child's act1v1ty in the
evolution of his thought processes. Egocentric speech is related to the child's practical
dealings with the real world. lt enters as a constituent part in the process of rational
activity and problem-solving.
Vygotsky disagrees with Piaget's conclusions on syncretism, the combination of
differing beliefs in a certain subject. Vygotsky thinks that the child thinks syncretically
in matters of which he has no knowledge or experience. The syncretic schemata lead
the child toward adaptation, and become tools of investigation in arcas where hypothesis are of use.
Vygotsky criticises Piaget's applicability offindings to ali children in general. Piaget's
belief that children are impervious to experience cannot hold true for ali children and
is not of universal significance, according to Vygotsky. He feels that the child's talk,
whether egocentric or social depends not only on age, but also on the surrounding
conditions. Vygotsky points out that Piaget's children were involved in play more
than in group activites, accounting for more egocentric speech.
Sumary by Rosalinda G. Gil The University of Texas at Austin.
About the Author

"Lev S. Vygotsky, 1893-1934, studied at Moscow University and acquired in his
brief life-span a nearly encyclopedic knowledge of the social sciences, psychology,
philosophy, linguistics, literature, and the arts. He began his systematic work in psycology at 28, and within a few years formulated his theory of the development of the
specifically human mental functions. He died prematurely of tuberculosis at 38 Jeaving
80 unpublished manuscripts. His last work, Thought and Language, was published
posthumously in Moscow in 1934. lts first publication in English was in 1962."
Excerpt taken from the cover of Thought and Language.

Vygotsky criticises Piaget on bis abstention to make a stand on the place of causal
explanation in science. Piaget tries to replace the explanation oí phenomena in terms

812
813

�EVOLUCIÓN DE LOS GRUPOS LATINOS PL-, KL-, FL

A.

s.

RODRÍGUEZ

PARA HABLAR de l procedente de los grupos latinos de consonante oclusiva sorda
seguida de consonante lateral pi-, el-, fl-, es necesario advertir que la tendencia del
latín vulgar a la palatalización de ciertas consonantes favoreció la reducción de dichos grupos:
pi-, kl-, fl

&gt;

l, escrito 11.

Caída de la primera consonante y palatalización lateral.

&gt; llano
&gt; llegar
clave &gt; llave
flama &gt; llave

plano

plicare

La alteración, según Menéndez Pida!, parece irradiar de Italia donde:
kl
pi
fl

&gt;
&gt;
&gt;

ky

PY
fy

La palatalización tuvo extensión por toda España y la Galia, pero la reacción culta,
que consideraba plebeya h reducción, restauró en muchos lugares los originales grupos
latinos.
Lapesa considera que los dialectos de las regiones hispánicas probablemente ocupadas por los pueblos ligures propiciaron la simplificación de los grupos latinos debido
a su preferencia por el elemento palatal. M. Pida], por su lado asegura que en cuanto a la pronunciación culta, su conservación tuvo arraigo en las regiones romanizadas
como la Tarraconense (Navarra, Aragón, Cataluña ) , la Bética, la mayoría de la Cartaginense, y posiblemente la región de Mérida. Modernamente la 1 castellana se extiende por la reconquista de Castilla, salvo el occidente de Asturias y por las montañas
de León que conservan c.

815

�&gt;

clausa

Distribuci6n:

flausa
clausa

1) En Aragón y Cataluña, los grupos pi-, kl-, fl-, permanecen invariables: plorar.

plasa

2) Pero entre Cataluñ'.1 y Aragón, en los altos valles de los Pirineos, desde el Esera
hasta Ribagorza, la consonante inicial se conserva y la l se palataliza, lo mismo
que al Suroeste de Gascuña: plorar.

flora.

M. Pida! observa que la confluencia de los grupos en 1, probablemente había tenido lugar desde muy temprano por la confusión manifiesta en los
documentos.

3) En Castilla y León se palatizó, pero la oclusiva se perdió: !orar.

a) Ejemplos:
4) En_ ,Galicia Y al norte de Portugal, la Z se palataliza, pero deja de ser articulac1on lateral para hacerse central, y la oclusiva se conserva indiferenciada:
charar lo mismo que clamare, chamar. Sin embargo, en general puede decirse
que los grupos latinos se han convertido en la sibilante palatal s, escrita ch:

plenu

lleno

pluvia

lluvia

clamare

llamar

clave

llave

plenu

chelo

flamma

llama.

pluvia

chuva

clave

chave

flamma

chama

b) Existen algunas formas -como se había señalado anteriormente-, que conservan el grupo latino por influjo culto o adquisición tardía:
plangere

plañir

platea

plaza

plumbu

plomo

clavícula

clavija

clamore

clamar

claru

claro
c) Con respecto al grupo fl-, M. Pida! observa que hay formas que obedecen
al influjo culto como:

Por extensión, pi-, kl-, fl-, tras consonante, se convirtieron en s:
gallego-portugués y castellano
amplu

ancho

implore

(h)enchir

inflare

(h)inchar

5) En el Occidente de Asturias y en las montañas del oeste de León, los grupos

pi-, kl-, fl-, llegaron a s:

flaccu

fleco

plenu

senu

flore

flor

flama

sana

plorare

susar

Pero que hay también otro resultado: pérdida temprana de f- ante vocal,
sin palatizar la 1:
flaccidu

lacio

Flamula

Lambla, Lambra, Llabla, Flaviana,

M. Pida! señala que los restos de este fenómeno quedaron en Salamanca. En
algunos lugares de León, una s palatizada representa también la I inicial y 11.
En lo demás Asturias y León, como hemos dicho, presentan la I palatal como
en castellano.

Laviana, Traciana.
d) Los grupos latinos se conservan con regularidad en los primitivos documentos
castellanos, pero en ocasiones una misma grafía hace referencia o conexión
con otras grafías, que a su vez derivan de una forma latina:

816

6 ) Los grupos latinos sufrieron cambios debido a la palatalización de la ¡ en la
mayor parte de la Romanía. La modificación del grupo kl-, es la más extendida
de todas. Se encuentra en rumano, en casi todos los dialectos de Italia, en todos

817
humanitas-52

�los hispano-romances --excep to catalán y aragonés-, y en varias regiones de
Francia.
7) Mapa distribuitivo.
Los problemas enumerados en este trabajo, se delimitan en el siguiente mapa
tomado de Menéndez Pida!:

HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS

_;;7

Reseña sobre un libro del Padre González Salas

---J
l~~yÁGOS
•SALAMANCA
ERIDA

•

•TOLEDO

CORDOBA

•

GERARDO DE LEÓN

•LERIDA
TARRAGONA

•

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PL-CL-FL-INICIAL
PL-KL-FL
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EL INSTITUTO DE Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas publicó recientemente (febrero de 1980), el primer tomo de la Historia de la
Literatura en Tamaulipas, del licenciado Carlos González Salas, el Cronista de la ciudad y puerto de Tampico y frecuente colaborador de Humánitas.
Esta primera edición, conteniendo 489 páginas, fue de mil ejemplares y se imprimió
en los talleres de Editorial Jus de la ciudad de México.
La inicia su autor con una cita del Regiomontano Universal, Alfonso Reyes, tomada
tanto de El Deslinde, que publicó El Colegio de México en el año de 1944, como de
la Apología de Adolfo Sánchez Vázquez editada bajo el cuidado de la U.N.A.M. en
1972, con el título de Lecturas Literarias.
En seguida viene la Introducción, en la que el padre González Salas ofrece algunas
explicaciones sobre lo que será la obra completa y sobre el contenido de este volumen,
que comprende cuatro secciones: los Historiadores y los Microhistoriadores; los Estadísticos; los Geógrafos y los Entrevistadores.
Antes de penetrar en la reseña propiamente dicha, conviene advertir no sólo el interés de los tamaulipecos por rastrear entre quienes se dedicaron a dejar testimonios
sobre los hechos importantes de su historia, sino que ellos Inismos se han preocupado
por reeditar lo que para hoy ya se consideraba como auténticas joyas bibliográficas,
en beneficio de los estudiosos de estos menesteres. Y como en el caso que nos ocupa,
trabajos de actualidad con un enfoque moderno para todos y cada uno de los temas.
González Salas, cuando tuvo acceso a ellos, no deja de mencionar en su obra algunos datos biográficos de los autores evocados; pero se adentra con minuciosidad al
presentar la importancia que tiene para los estudios actuales de la historia, el acervo
bibliográfico con que se cuenta, indiscriminadamente, sin falsas poses patrioteriles ni
preferencias personalistas.

818

819

�El primer autor que se menciona en este libro, es la figura de fray Andrés de
Olmos, el evangelizador franciscano que, con los indios olives, fundó el legendario
pueblo de la Tamaholipa; de donde posteriormente tomó su nombre el Estado.
Aunque algunos escritores le atribuyen al padre Olmos algunas obras editadas, como
la Histoyre du Mexique, que en el siglo XVIII tradujo A. Thevet y otros lo niegan;
es indudable que, al menos, fueron consultados sus manuscritos. De todas maneras, se
citan a varios investigadores que se han dedicado a estudiar la obra de Olmos.
En segundo término aparece Pedro Martínez de Loaysa, que fuera capitán y alcalde
mayor de la provincia de Pánuco hacia 1603. De lo escrito por Pedro Martínez,
existe publicada parte de sus Relaciones en la Colecci6n de Documentos Inéditos de
Indias, que recopilaron Torres de Mendoza y otros y citada por Manuel Toussaint en
su Conquista de Pánuco, que editó El Colegio de México en 1953.
Del Diario de Simón de Hierro, del año de 1749, se publicó en 1941 por el Boletín
de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, con nota introductoria de Gabriel
Saldívar.
Fray Joseph Joaquín García escribió en 1766 un "Informe Privado contra Escandón",
el Colonizador del Nuevo Santander, y fue compilado y editado por el mismo Saldívar
en 1946. Además, Fray Fidel de Lejarza en Conquista Espiritual del Nuevo Santander,
que publicó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid en 1947,
hace referencias al mismo.
En 1790, otro fraile, Vicente de Santa María, escribió una Relaci6n Histórica de la
Colonia del Nuevo Santander y Costa del Seno Mexicano, la que publicó originalmente
el Archivo General de la Nación en 1930 y, en 1973, la U.N.A.M., con introducción
y notas de Ernesto de la Torre Villar.
A José de Escandón y Helguera, colonizador y poblador de gran parte de lo que
hoy es el estado de Tamaulipas, también dedica el padre González Salas un capítulo,
en atención a que Gabriel Saldívar dio a la imprenta, en 1946, su trabajo "Reconocimiento de la Costa del Seno Mexicano" en el Archivo de la Historia de Tamaulipas,
como el resultado de una exploración previa a las labores de colonización llevadas a
cabo en 1747.
Más adelante viene la cita de dos de los más destacados informadores de la época
colonial tamaulipeca: don José Tienda de Cuervo y el ingeniero Agustín López de la
Cámara Alta. Cuervo vació su reconocimiento e inspección en veinticuatro cuadernos
"de apretada letra" -nos dice nuestro autor-; mientras que De la Cámara Alta
escribió un largo memorial. Ambos paleografiados por Saldívar, fueron publicados
en la misma obra que acabamos de citar.
Los informes de Juan Femando de Palacio y de José Osorio y Llamas, el primero
sucesor de Escandón en el Gobierno interinamente y el segundo al suplirlo en el
cargo, están también publicados en el mismo trabajo de recopilación debido a Gabriel
Saldívar, desde 1946.
En un sentido distinto, pero no menos útil como fuente de información historiográfica, es el detallado Informe que sobre las Misiones del Seno Mexicano, cuyo original

820

se guarda en el archivo del Arzobispado de México, debido al cura de la villa de San
Esteban de Pánuco, Lino Nepomuceno Galván, el que llevó a cabo en 1770. Se publicó
impreso en 1942, con introducción de Enrique A. Cervantes; independientemente que
de él ofrece algunos datos Joaquín Meade en la revista Estilo de la ciudad de San
Luis Potosí, en 1957.
Se incluye asimismo en la obra que reseñamos, una Oraci6n Fúnebre que ante el
cadáver del fundador José de Escandón y Helguera, pronunció el cura de la iglesia
de San Sebastián de Querétaro, J ulián Arroyo y Arámburu, en 1771. Fue editada facsimilarmente por don José Cossío y Cosío en 1975. Este señor fue gran impulsor de
los estudios históricos tamaulipecos.
Y aparece en seguida, la cita que del general Félix María Calleja y del Rey nos
hace el autor. Calleja tuvo, en 1795, la comisión de levantar un Informe sobre la
Colonia del Nuevo Santander y del Nuevo Reino de León, una copia de cuya temprana edición se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Pensilvania. De ésta
se hizo una nueva en copias fotostáticas por don José Lorenzo Cossío y de ella, por
gestiones del ingeniero Marte R. Gómez se publicó por Editorial Cultura en México,
en el año de 1949.
"Precedida de un extenso "estudio preliminar" del ingeniero Candelario Reyes,
conocemos la Historia Regional que entre los Fines del Siglo XVIII y Principios del
XIX, escribió el maestro Hermenegildo Sánchez García en la villa de 'Real de Borbón
o Cerro de Santiago', hoy en día Villagrán de Tamaulipas ... " Con estas líneas se
inicia el capítulo referente a este cronista.
La edición príncipe de su
parte de las publicaciones al
Juan Fidel Zorrilla, desde la
U.A.T. Hecha la aclaración
ingeniero Reyes.

obra es muy reciente, pues data de 1977; y como gran
respecto, se debió al entusiasmo y a la iniciativa del Lic.
Dirección del Instituto de Investigaciones Históricas de la
de que el manuscrito fue descubierto por el prologuista,

La cita siguiente es de la más trascendental importancia, no sólo por tratarse de un
personaje de relieve en la Historia Nacional y defensor de los derechos de las Provincias
Internas de Oriente (Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas) en las Cortes de
Cádiz, sino por su aportación a la historiografía regional. Se trata de Miguel Ramos
Arizpe y de su Memoria que sobre el estado que guardaban las provincias por él representadas, redactó el 7 de noviembre de 1811. La primera edición de su obra se debe a
Martín Luis Guzmán, y va incluida en México en las Cortes de Cádiz, publicada en
1949. Son innumerables los historiógrafos que han acudido a beber en esta valiosa
fuente de información; así como los que hacen referencia a la misma.
A los conocidos personajes de la historia tamaulipeca, los hermanos Bernardo y Antonio Gutiérrez de Lara, les dedica dos capítulos del libro. Del primero de ellos hace
referencia a su Breve Apología, escrita con motivo de "imposturas calumniosas que le articularon en un folleto intitulado Levantamiento de un general en las Tamaulipas contra
la República o muerto que se le aparece al Gobernador de aquel Estado". De la apología en cuestión, se han realizado dos publicaciones: una en Monterrey, en el año de
1827, y la otra, por gestiones de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en
1915, publicada por don José Lorenzo Cossío.

821

�Y, con relación al padre José Antonio, menciona su "Proyecto de Ley de Colonización presentado al H. Congreso de la República Mexicana en la Sesión del 20 de Agosto
de 1822", incluido en la obra de don Juan A. Mateos, Historia Parlamentaria de los
Congresos Mexicanos, sin apuntar datos bibliográficos; y por Gabriel Saldívar, en su
importante trabajo de recopilación muchas veces mencionado. Amén de otros trabajos
menores del inquieto sacerdote tamaulipeco.
De otro religioso, el doctor José Eustaquio Femández, se nos dice que escribió y
publicó el folleto que generó después la obra del coronel Gutiérrez de Lara que recién
comentábamos; pero nos advierte el padre González Salas que lo desconoce, salvo por
referencias de otros autores.
En seguida se cita al general Felipe de la Garza y su Relaci6n Circunstanciada, sobre
la muerte del ex-emperador lturbide y la participación del autor en los hechos. Fue publicada en 1892 por Ernesto de Kératry originalmente, dentro de su obra Apuntes para
la Historia del Congreso Constituyente de las Tamaulipas.
Luego nos enfrentamos a otra de las obras históricas trascendentes: La Historia de
Tamaulipas, de Toribio de la Torre y Coautores. Su primera edición, de 1975, se debe al
Instituto de Investigaciones Históricas de Tamaulipas y va prologada por el lng. Candelario Reyes.
Debe haber sido escrita a mediados del siglo pasado y consta de tres partes: la primera fue escrita por el señor De la Torre y las otras dos por Guillermo Martínez,
Joaquín Barragán y Manuel Cárdenas. Abarca desde los primeros descubrimientos de
los españoles hasta el año de 1843.
Se incluye adelante el Diario de Viajes de la Comisi6n de Limites, de Luis Berlandier
y Rafael Chovel, acompañantes del Gral. Manuel Mier y Terán en sus conocidos trabajos geográficos. La publicación original fue de 1854, pero más tarde se incluyó en la
Reseña Geográfica y Estadistica de Tamaulipas, de Rafael de Alba.
Otro capítulo contiene amplia infonnación sobre la obra clásica en estas disciplinas:
la del ingeniero Alejandro Prieto, Historia, Geografla y Estadistica de Tamaulipas, con
edición original de 1873 y una nueva, facsimilar, con introducción del Lic. Carlos
González Salas.
Inmediatamente después se nos hace mención al autor de unos Resúmenes de la
Historia de Tamaulipas, que con propósitos didácticos publicó en 1908 el Lic. Arturo
González.
Como muy numerosa, la producción literaria de Ernesto de Kératry se juzga en el
libro; pero los de carácter histórico -nos dice el autor- llevan, al parecer, un sello
inconfundible en defensa del territorio que le dio abrigo. La primera de estas obras se
llamó Apuntes para la Historia del Congreso Constituyente de las Tamaulipas, Comprobantes de "El Drama de Padilla", publicada en 1892.
El Lic. Santos M. González aparece como el biógrafo del general y licenciado Juan
José de la Garza, el inquieto gobernador tamaulipeco; que le publicó el diario victorense
El Estado de Tamaulipas, aunque no nos precisan la fecha.

822

Se mencionan adelante a dos geógrafos e historiadores: Adalberto J. Argüeyes y
Rafael de Alba. El primero con su Reseña de Tamaulipas y Tamaulipas: Reseña Geográfica y Estadística el segundo; ambas publicadas en 1910.
Al eminente historiador texano Carlos Eduardo Castañeda se le incluye por haber
visto la luz primera en Camargo, Tarnaulipas. Sin embargo, su producción' historiográfica está dedicada principalmente a su país adoptivo, y en especial en Jo concerniente
a Texas.
Luego aparece un capítulo dedicado a Joaquín Meade, historiógrafo potosino pero
muy ligado a los estudios del pasado de la Huasteca. Meade realizó varias publicaciones
sobre temas diversos que, en general, versan sobre Tampico y sus áreas aledañas; pero a
últimas fechas, el Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T. publicó, en tres
tomos, su Historia de la Huasteca Tamaulipeca.
Otro potosino, el licenciado Bias E. Rodríguez, es considerado por nuestro autor como
"firme pilar de la historiografía huasteca y primer historiador de Tampico".
Lorenzo de la Garza, nuevoleonés, es más conocido por su obrita Dos Hermanos Héroes,
referente a los Gutiérrez de Lara, que se publicó por primera vez en 1914. Posteriormente, bajo los auspicios del Ing. Marte R. G6mez, quien la prologó, se editó nuevamente
en 1939.
En 1942 fue publicada Repoblaci6n de Tampico, de Luis Velazco y Mendoza, con
una valiosa recopilación de datos que se suponían poco estudiados y ofrece una importante información en lo relativo a la historia tampiqueña.
Del general Juan Manuel Torrea y del coronel Ignacio Fuentes, otros dos historiadores
tampiqueños por su dedicación histórica, se dedican respectivos capítulos.
Tamaulipas Hist6rico-Literario es el título del único libro del profesor Manuel G.
Guajardo, publicado en 1931.

El licenciado Lauro Rendón, por su parte, publicó en 1950 su folleto Así Nació
T amaulipas, con un amplio panorama de la historia del Estado.
En seguida llegamos al ingeniero Candelario Reyes, ya varias veces mencionado como
prologuista. Sin embargo, su aportación historiográfica comenzó a destacarse desde la
publicación, en 1944, de Apuntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos XVI
y XVII.
Gabriel Saldívar es, a no dudarlo, otro de los más importantes historiógrafos y profundo conocedor de la historia de su terruño. Además de que ha sido constantemente
citado como hurgador de archivos y publicista de trabajos básicos, su obra más conocida
es la Historia Compendiada de Tamaulipas, de los años cuarentas; que en la actualidad
ya constituye una auténtica joya bibliográfica.
Luego aparece la figura del licenciado Ciro R. de la Garza, director hasta su muerte
del Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T. De sus trabajos, sobresalen los
Anales y Efemérides de Tamaulipas y su Historia de la Revolución en Tamaulipas, publicada post-mortero.

823

�El padre Fidel de Lejana Inchaurraga, investigador español, escribió La Conquista
Espiritual del Nuevo Santander, editada en Madrid en 1947 bajo 101 auspicios del Instituto Superior de Investigaciones Cientüicas.
Muy amplia aparece la labor como escritor del ingeniero Marte R. G6mez; pero llaman
la atención los de carácter histórico. Sin embargo, es más notable su actividad como
impulsor de otros autores historiográficos.
"Dentro del amplio campo en que tratamos de ubicar la Literatura Tamaulipeca
-escribe el autor-, destaca, con elevado, relieves, la obra numerosa, macisa y contundente del licenciado Emilio Portes Gil, significativamente en lo que atañe a historia
política nacional y a historia regional de nuestro Estado."
Del maestro Santos Guzmán Treviño se citan dos obras: Compendio de Historia de
Tamaulipas, de 1963, y Geografta de Tamaulipas, con tercera edición fechada en 1968.
Ambas con intenciones didácticas.
Otro normalista, el profesor Raúl GarcÍ:l. y García, quien fuera el fundador del Instituto de Investigaciones Históricas de Tamaulipas en 1957, aunque entonces dependiente
del Gobierno del Estado, para pasar a formar parte de la Universidad en 1963, cuando
se hizo cargo de él el Lic. Ciro R. de la Garza. Fue el principal motor además, del
Museo de Arqueología e Historia, que también hoy depende de la UA.T., en Ciudad
Victoria.
Su obra histórica más importante es Apuntes para la Historia de la Educaci6n en
Tamaulipas, con edición c,riginal de 1964.
El profesor José María Sánchez, colaborador de García y García en una Galería de
Tamaulipecos Ilustres, que en 1962 les publicó la Sociedad Mexicana de Geografía y
Estadistica, fue además asiduo escritor de varios periódicos victorenses y tamaulipecos.
Aunque veracruzano, se incluye a Renato Gutiérrez Zamora. Sus más importantes
aportaciones históricas las hizo a través de artículos y conferencias.
Luego aparece el cronista de Ciudad Victoria y prolifico historiógrafo, Vida! Efrén
Covián Martinez; quien ha dedicado sus mayores esfuerzos por divulgar la historia
tamaulipeca, especialmente en monografias.
Florentino Cuéllar, escritor infatigable, también cuenta en el libro que comentamos
con capitulo aparte. Son rr,uy importantes sus publicaciones periodlsticas.

facilidades que ha ofrecido a todos aquellos que se han interesado por cultivar esta
disciplina en Tamaulipas, al publicarles los frutos de sus esfuerzos.
De Arturo Mancha Sánchez, periodista y "acejotaemero vehemente" -al decir del
autor-, se cita su folleto Padilla Tamaulipas, Escenario del Crimen más Vergonzoso
de la Historia de México, referido a la muerte del primer Emperador mexicano.
En seguida se nos presenta a una joven historiadora, María del Pilar Sánchez Gómez;
Y de su obra, la tesis con que terminó su licenciatura en Historia: Antecedentes de la
Colonizaci6n del Nuevo Santander (1518-1748) y, publicado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T., Catálogo de Fuentes para la Historia de Tamaulipas, de 1974.
Al licenciado Antonio Martlnez Leal, que fuera Cronista de Tampico, se refiere
González Salas en los siguientes términos: "Periodista, critico literario, lingüista e
historiador, disciplina esta última a la que ha dedicado una mayor inclinación en los
últimos tiempos, especialmente a los temas de Tampico y Tamaulipas ... "

Y, en el capítulo final de esta primera larga sección dedicada a los historiógrafos
tamaulipecos -nativos o por adopción-, encontramos el nombre del autor.
Sus dato, personales, por simple y sencilla modestia, vienen sumamente escuetos;
pero nosotros, que conocemos personalmente al padre González Salas, podemos dejar
constancia de su gran valimiento como historiógrafo y como maestro.
Sus publicaciones están divididas en cuatro apartados, todos muy nutridos: los ensayos de carácter literario, 101 de carácter social, los filosóficos y los históricos; éstos,
naturalmente, de gran contenido investigatorio.
Ejerce además el periodismo en diversas publicaciones de su Estado y en revistas de
circulación nacional; independientemente de los periódicos y revistas por él fundados.
Cuenta además, con numerosos e interesantes prólogos a obras de autores consagrados.
De las otras secciones del libro, haremos wia rapidisima mención de los autores citados, más que nada por requerimientos de espacio.
Entre los microhistoriadores, aparecen, el Profr. Manuel Villasaña Ortiz, de Tula;
de Nuevo Laredo; Manuel Benavides, del mismo puerto fronterizo; Luis
Bendicto, con obras sobre Tampico y Nuevo Laredo; Manuel Morales Rodríguez, de
Xicoténcatl; Antonio M. Guerra, de Mier; Esteban Núñez Narváez, también de Tula y,
un microhistoriador revolucionario, Pablo González Salazar, quien escribió El General
don Luis Caballero se Rebela.

Juan E. Richer,

Del Cronista de la H. Matamoros, Eliseo Paredes Manzano, se menciona como su
obra más importante, La Casa Mata y Fortificaciones de la Heroica Matamoros, de
1974; pero vale la pena citar además, su trabajo Homenaje a los Fundadores de la
Heroica, Leal e Invicta Matamoros en el Sesquicentenario de su Nuevo Nombre, publicada en 1976.

En la sección dedicada a los estadisticos, viene en primer término, José Antonio
Quintero, con una primera publicación en 1821 y Apolinar Márquez, con un trabajo
firmado en 1855, aunque publicado en época reciente, a iniciativa del lng. Marte R.
Gómez.

Y aparece el nombre del licenciado Juan Fidel Zorrilla. Sus actividades al frente del
Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T. del que se hizo cargo tras la muerte
del Lic. Ciro R. de la Garza, ha sido verdaderamente extraordinaria, no sólo por su labor
personal --dado que sus trabajos de investigación son numer01lsimos-, sino por las

Entre los geógrafos, aparece el nombre ya citado de Adalberto J. Argüelles; del Profr.
Miguel Luna Rodriguez -quien publicó su obra en colaboración con los ingenieros
Marcelino Castañeda y Eustaquio L. Contreras, asi como con el profesor José Martínez
y Martínez-; más el maestro Artemio Villafaña Padilla; el Lic. Elíseo Zorrilla Ledezma

824

825

�-con una interesantísima Geografía Económica de Tamaulipas- Y el profesor Osear
Pérez González.
Para finalmente, hace mención de dos entrevistadores: el ingeniero Valentín Lavín
Higuera y el propio autor del libro reseñado.
Bella muestra de acuciocidad y de cariño hacia los quehaceres que incumben a las
de que se trata• pero además, obra básica de consulta no sólo para los tad . · li
lSClp nas
,
h"
•
·
1
uy espe
·
para todos a quienes nos interesa
Y m
li
mau pecos, smo
. . la 1stona regiona,
O ·
cialmente para lo que fueron las antiguas Provincias Internas de nente.

RESE~A
TRANSFORMACION Y DESARROLLO DEL DERECHO INTERNACIONAL
EN M8XICO Y EN LA AMtRICA LATINA (1900-1975)

L,c.

CÉSAR SEPÚLVEDA

Profesor de Derecho Internacional.
Universidad Nacional Autónoma de México.
Sobretiro de Anuario Jurídico. V /1978.

EL CONOCIDO internacionalista mexicano, Lic. César Sepúlveda presenta en este breve
estudio, pero no por ello menos interesante, un contenido bastante nutrido acerca
de la "Transformación y Desarrollo del Derecho Internacional en México y en la América Latina.
El sumario tiene el siguiente contenido: lntroducci6n. 1. Desde la Conferencia de
La Haya (1899) hasta Versa/les (1919). 2. El periodo entre las dos guerras (19191939). 3. Los últimos treinta años (1945-1975). Conclusiones.
En la Introducción, el Lic. César Sepúlveda, ha escrito: "La evolución del derecho
internacional en nuestro pais en la parte latina de este continente está ligada naturalmente al progreso de este orden juridico en Europa, por lo que hemos de examinar
en cada instancia el surgimiento y el desarrollo de las instituciones y las normas en el
Viejo Mundo y su correspondiente acomodo y adecuación en el hemisferio americano.
Al mismo tiempo, debe adverti111e que América Latina ha producido ciertos dispositivos
y reglas que se han reflejado en el movimiento universal de nuestra disciplina, a la
que han enriquecido, y se habrá de analizar en todos sus efectos esa incorporación al
derecho internacional general.
No se trata de una mera crónica. Se intenta analizar los acontecimientos más destacados en lo que va del siglo, aquellos que marcan verdaderos hitos en el devenir
del orden jurídico internacional, para de ahí extraer las consecuencias normativas,
relacionándolas con el fenómeno jurídico internacional de nuestros dias, y analizando
las fuerzas y las tendencias más notables, aquellas que contribuyeron tarde o temprano a la formación del derecho internacional contemporáneo, o sea, el plasma mismo
de nuestra disciplina.

826

827

�En el desenvolvimiento de este ensayo -agrega el autor- podrá observarse cómo
el derecho internacional se ha transformado, del derecho de una familia europea. de
naciones, a principios de esta centuria, en un rico conglo~erado de normas Y de. instituciones en cuya creación ha participado el orbe, que Sirve a toda una comurudad
disímbola con intereses diversificados, y que trata de regular el cada vez más apremiante y' complejo fenómeno de la interdependencia internacional.
Los períodos en que ~e ha dividido esta investigación no son arbitrarios, sino impuestos. Las dos grandes guerras, desafortunadamente, marcan grandes cortes en la
evolución de este orden jurídico y deben ser respetados."
En el parágrafo I, desde la conferencia de La Haya (1899) hasta la paz de Versalles (1919), que el autor César Sepúlveda intitula, Un esfuerzo para la paz, establece que "Puede considerarse a la primera Conferencia de la Paz de La H~y~, _de
1899, no obstante sus limitaciones, como la piedra sillar del nuevo orden Jun~co
internacional, pues de ahí surgen corrientes que hacen evolucionar el_ derecho conocido
hasta entonces y principia a erigirse un sistema que rebasa las relaoones europeas, ya
que, por una parte, aparecen los Estados Unidos por primera vez en los asuntos mundiales, al mismo nivel que las naciones del Viejo Mundo, y por otra, los efectos de esa
conferencia se extendieron hasta América Latina.
El Zar Nicolás II preocupado por la carrera armamentista que se había desatado
en Europa convocó'en agosto de 1898 a una conferencia que "hiciera converger los
esfuerzos de los Estados que están buscando hacer triunfar la gran idea de la paz
universal sobre los elementos de perturbación y de discordia". Y la idea fue aceptada
por Jas principales naciones del mundo, las que, al mismo tiempo que hablaban fervorosamente de la paz, no dejaban de prepararse para la guerra.
La Conferencia se reunió en La Haya y sesionó del 18 de mayo al 29 de julio
de 1899 con asistencia de veintiséis naciones entre las que se encontraba México como único país latinoamericano.
La reunión -prosigue el internacionalista que mencionamos- había sido. pensa~a
originalmente para buscar la limitación de armamentos, pero luego se extendió a discutir el arbitraje los métodos para evitar las disputas que conducen a la guerra. La
idea del arbitraje como factor de paz, por otra parte, estaba para entonces fuertemente arraigada en la conciencia de los juristas internacionales de todo el mundo Y
era natural que se aprovechara ese escenario ... "
No menos interesante resulta el "Florecimiento del Arbitraje en _México",. que el
· do Sepúlveda trata dentro del apartado primero de su estudio, al decir que:
embaJa r
,
1 b" .
. tar
"De acuerdo con la Convención de La Haya, se establec1a e ar 1tr~Je para aJus
controversias de naturaleza jurídica que no afectaran los intereses vitales de los Estados, su independencia, su honor, o el interés de terceros Estados. Se creaba el
llamado Tribunal Permanente de Justicia Internacional de La Haya, que
es ~
tribunal y, desde luego, no permanente, ya que sólo consiste en listas de pos1~les árbitros, cuatro por cada país, que los Estados proporcionaran de entre 1~ legistas más
destacados de ese Estado, recomendados por los llamados gru~os naoonales,. es~uelas de derecho, altos tribunales, academias científicas y ag_ru~ao~nes de profes1~ms~s
de Ja rama. De esa nómina se escogen arbitradores al constituir tnbunales de arb1traJe.

:1º

Es sorprendente que México haya aceptado incontinenti los Convenios de La Haya.
(Diario Oficial, septiembre 14, 1901). Pero más extraordinario es que este país fuera el primero en someter a este método una controversia, la del Fondo Piadoso de
las Californias, frente a los Estados Unidos 1902. (Protocolo de mayo 22 de 1902,
en Washington, entre Hay y Aspíroz.)
El investigador debe preguntarse primero, qué circunstancias movían a México para
esa inclinación, esa devoción al arbitraje, y, después, qué fue lo que hizo decidir
a lo República Mexicana a someter el asunto inicial a la flamante Corte, pues no
resulta muy explicable esta actitud. Es posible algún ignoto e influyente internacionalista haya imbuido a la Secretaría de Relaciones de las aparentes bondades de la
institución, o bien, que México creyera que de esta manera elevaba su rango en el
concierto mundial. Más por otro lado ya había sido víctima de este país de fraudes
Y de sentencias inconvincentes en el funcionamiento de los tribunales arbitrales que
ajustaron reclamaciones ... "
No menos interesante resulta "El bombardeo de Puerto Cabello y la Doctrina Drago,
comprendido en dicho capítulo. "En diciembre de 1902, las escuadras combinadas de
Inglaterra, Alemania e Italia, haciendo uso de un pretendido derecho internacional
en boga en el siglo XIX, sujetaron a cañoneo naval a Puerto Cabello, Venezuela, y
acto seguido establecieron un bloqueo marítimo. La norma que se invocaba era la del
que se podría obligar a un Estado, por medio de la fuerza, a cumplir sus obligaciones
financieras internacionales, a todas luces violatoria del principio de la igualdad de
los Estados.
Ante tan violenta conducta surgió la justificada protesta, por boca del ministro
&lt;le Relaciones de la Argentina, Doctor Luis Mario Drago, quien el 29 de diciembre de
1902, en carta dirigida al embajador argentino en Washington, expresaba lo que constituyó un principio básico del nuevo derecho internacional:
"Lo único que la República Argentina sostiene y vería con gran satisfacción consagrado por una nación como los Estados Unidos ... es el principio ya aceptado de
que la deuda pública no puede dar lugar a la intervención armada.
En sintesis, la Doctrina Drago consiste en la condenación del empleo de la fuerza
para el cobro de deudas que un Estado, porque al suspender sus pagos una nación lo
hace: a) por virtud a su autoridad soberana, manifestando jus imperii, y b) porque
en realidad existe un estado de necesidad, que lo excluye de responsabilidad. Obrar
con esa violencia sería tanto como poner a una nación en manos de un particular
acreedor y eso repugna al derecho internacional. .. "
Resultaría prolijo, lamentablemente, dado el espacio de una reseña, el abundar
en las excelencias de este estudio del Lic. César Sepúlveda, quien formula las siguientes conclusiones de su magnífica monografía:
"Se ha procurado dar aquí una visión a ojo de pájaro, bastante somera, sobre las
actitudes, las aportaciones y las transformaciones que México en particular y la América Latina en general han presentado ante el derecho internacional, desde el inicio
del siglo. Este largo recorrido trata de mostrar la vocación de los pueblos de Latinoamérica hacia la justicia entre los Estados, su propensión al derecho, su rechazo hacia

829
828

�1 olítica tan llena de inconsistencias y tan proclive al predominio y a la explotaci6n.
!nt~nta esta disertaci6n demostrar también la idea latinoamericana de lo que debe
ser una organizaci6n mundial de Estados y c6mo debiera ella comportarse.
El presente trabajo pretende evidenciar también que, presentes las oportunida~es,
los países de Ja América Latina pueden contribuir grand~mente al desarrollo progres!~º
del derecho y las instituciones internacionales. De la misma manera, trata ~e exhibir
que estos Estados latinoamericanos poseen imaginaci6n, talento y g~neros1dad P'.11ª
proponer dispositivos internacionales útiles y funcionales, Y que esa aptitud no ha sido
aprovechada.
El derecho internacional, sobre todo en las últimas décadas, ha venido progresando
intensamente y hemos asistido a un enriquecimiento constante de ~us norm~s '. de sus
instituciones, aunque quizá un tanto descompasadamente, ~on cierta ar1:tID1a. Un~
buena parte de ese progreso, de esa revoluci6~, debe _acred1ta_rse al empuJ~, a la v1.'
J trabaJ· 0 creador y al valor de los junstas latmoamencanos y mexicanos que
s1on, a
f .,
•
,¡
l
fueron capaces de imprimir en momentos de duda y de con us10n, un cierto. e ~~ a
derecho de gentes y pudieron ejercer una influencia estabilizadora en ese orden Jurtd1co.
Es factible, por otra parte, que esa contribuci6n pueda ser mayor y más penetrant? _en
el futuro si se toma más en cuenta ese espíritu internacionalista latente de la Amenca
,
Latina, esa
dedicaci6n, se le encamina debidamente y se sabe aprovech ar. "

LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

NOTICIA

DE ANTONIO POMPA y POMPA. México 1979. Coedici6n del Instituto Nacional de Antropología e Historia-SEP, Instituto de investigaciones Antropol6gicas-UNAM y el
Patrimonio Cultural y Artístico del Estado de México. Con motivo de los 75 años
de fecunda vida del maestro, Don Antonio Pompa y Pompa, las instituciones anteriormente citadas han publicado con el título que encabeza esta Noticia, la que pulcramente
presentada, recoge a grandes rasgos la polifacética actividad del maestro citado.
El distinguido maestro, Don Antonio Pompa y Pompa, es un valioso intelectual mexicano, quien ha honrado las páginas de Humánitas con el fruto de sus estudios e
investigaciones, tanto de la historia como de la sociología de México.
Como muy acertadamente lo asienta Eugenia Meyer, en el opúsculo que comentamos,
"Afortunadamente el México citadino, tan deshumanizado y enajenado como consecuencia del 'progreso', tiene aún hombres como Pompa que nos refrescan diariamente
la imagen de tiempos perdidos o nos traen a colaci6n extraordinarios retratos, excelentemente escritos de la provincia mexicana a la que él, luego de tantos y tantos años
de vivir alejado de ella, sigue y seguirá perteneciendo.
Sus agudas y valientes críticas del diario, en episodios dramáticos, su sagaz análisis
de la cultura nacional, y sobre todo esa espada desenvainada con que se lanza contra
los 'historieteros' a quienes, con justeza, acusa de no hacer una historia integrada e
integral, son a fin de cuentas aspectos varios de un mismo prop6sito, el dejar latente, y
en blanco y negro para las generaciones futuras, su gran cariño, su entrañable vocaci6n
por la historia mexicana en sus partes y en su todo".
Concluye la escritora mencionada, diciendo que: Sintetizar la vida y obra de un
hombre combativo y polémico como Antonio Pompa y Pompa es una tarea casi imposible, que no me atrevería jamás a intentar. Por ello, al festejar ahora 75 años de
su muy fructífera vida, queremos, un grupo de sus amigos y siempre admiradores,
reunir en un primer volumen una imagen muy somera de este hombre tan particular
en los diferentes campos de la bibliohemerografía y la enseñanza, campos en los que
se ha distinguido sobremanera. Es una respuesta espontánea de quienes se incluyen e:1
este libro. Es también la respuesta generosa de tantos otros que conformarán con sus
colaboraciones un segundo volumen conmemorativo.
Queremos hoy festejar a Antonio Pompa y Pompa, no s6lo por su creativa longevidad y estimulante vitalidad, sino también, muy especialmente, para expresarle un
merecido reconocimiento que los antrop61ogos, historiadores, intelectuales en general
y amantes de la palabra escrita le debemos.
L1c. ANTONIO GARCÍA GóMEz

830

831

�UIE: Uni6n Internacional de Estudiantes. No. 8, No. 9 mayo 1979, No. 11 junio 1979,
No. 12 junio 1979, Nos. 13 y 14 julio 1979, No. 15 agosto 1979, No. 16 agosto
1979, Nos. 17 y 18 septiembre 1979, No. 19 octubre 1979, No. 20 octubre 1979,
NQ. 21 noviembre 1979, No. 22 noviembre 1979, Nos. 23 y 24 diciembre 1979, Nos.
1 y 2 enero 1980.

UI E del 79: Revista sobre la democratización y reforma de la Enseñanza publicada
por la Unión Internacional de Estudiantes Nos. 1, 2, 3, 4.
CANJE
COLOMBIA
Revista Universidad Pontífica Bolivariana, col. 35, no,. 123 abril 1979.

ALEMANIA
Educaci6n: Colección semestral de aportaciones alemanas, recientes en las ciencias
pedagógicas. Vol no. 17, año 1978; Vol. no. 19, año 1979; Vol. no. 20, año 1980.
Mundus: A Quarterly Review of Gennan Research Contributions on Asia, África
and Latin American Arts and Science. Volume XV, number 2 1979.

•

Zeitschrift Für Kulturaustausch, Institut Für Auslandsbeziehungen Stuttgart, No. 2,
No. 3, año 1979.

Boletín de la Academia de Colombia, tomo XXIX 1979, núll\. 124, tomo XXIX 1979,
núm. 125, tomo XXIX 1979, núm. 126.
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No. 61 año XXI, enero-abril 1979. No. 63 año XXI, septiembre-diciembre 1979.
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Enero-Febrero 1, año 1979.
versidad Nacional Autónoma de México.

'

PUERTO RICO
Sin Nombre, revista trimestral literaria editorial sin Nombre, inc. vol. IX, no. 4
Enero-Marzo 1979.
QUITO

Survivals of Pastoral, edited by Richard F. Hardin.

Boletín de la Academia Nacional de Historia, antes Sociedad Ecuatoriana de Estudios
Históricos Americanos, vol. LXI, Enero-Diciembre 1978, Nos. 131 y 132; vol. LIX,
Enero-Diciembre de 1976 Nos. 127 y 128 Año 1977,

ITALIA

URUGUAY

Cristianesimo e Religio11e Dell'Avvenire nel pensiero di George Tyrrell, felice le monnier-

Obras, ediciones "Humanidad". Eugen Relgis.

firenze año 1978.
Revista di Matematica per le scienze economiche e Sociali, anno 2o., fascicolo lo., lo.

VENEZUELA

semestre 1979.
International Logic Review Rassegna lnternazionale di Logica, núms. 17-18, vol,. IX

Giogno-Dicembre 1978.

Revista Venezolana de Filoso/la, Universidad Simón Bolívar, No. 9 año 1979 y No.

10 año 1979.

Atti: classe di scienze morali, lettere ed arti, tomo CXXXVI..

La Filosofía en América: Trabajos presentados en el IX Congreso Interamericano de
Filosofía, tomo No. l.

JAPÓN

Universidad Central de Venezuela, Dirección de Planeamiento: catálogo de carreras,
planes de estudio y asignaturas del pregrado. Caracas, 1978.

Bigaku: (Aesthetics), vol. 30, No. 2 September 1979; No. 3 December 1979, No.

119; No. 4 March 1980, No. 12Q.

Dirección de Bibliotecas, Información, Documentación y Publicación. Nítido No. 15,
Oct. 1979.

MADRID
A ugustinus, Revista trimestral publicada por los padres agustinos recoletos, núm. 94

Abril-Junio 1979.
Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Pollticas, año XXX, núm. 55 ( curso

académico 1977-1978) año 1978.

834

835

�.Acabóse de imprimir el dla 23
de diciembre de 1980, en los talleres de la Editorial Jus, S . .A.
Plaza de .Abasolo número 14
( entre las calles de Luna y
Estrella), colonia Guerrero,
México 3, D. F. El tiro fue
de 750 ejemplares.

348

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>mundo, como hechos de interés humano, de significancia histórica en el total
de la vida de aquella época y la historia de Norte América. Ese periodo formativo del pueblo mexicano, básico para la historia continental, por mucho
tiempo ha sido injustamente relegado al olvido, si lo comparamos con la prádiga atención que el movimiento hacia 'cl oeste ha recibido en Gringolandia.
Así pues, aún en el momento de prestar merecida atenci6n a una de las admirables historias fronterizas, la de los Carbajal, anticipémosnos un futuro
estudio y popularizaci6n de tantos hombres y mujeres y acontecimientos que
fueron los ingredientes para la formación de una gente mexicana muy distintiva, los primeros norteños.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�LOS DERECHOS HUMANOS Y EL DERECHO A LA PAZ
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ.
universidad Aut6noma de Nuevo León

LA

SIMPLE ENUNCIACIÓN del título que antecede pudiera parecer desconcertante a simple vista, al tomarse en cuenta que ya desde el año de 1945, la
Carta de la Organización de las Naciones Unidas se ocupó de elaborar diversas disposiciones en la materia de los Derechos Humanos hasta llegar a su
concreta consagración: La Declaración de Derechos Humanos, aprobada y
proclamada por la Asamblea General de la Organización mundial citada, en
1948, la que cubre una fundamental cuanto extensa área que lleva consigo
el reconocimiento y valimiento de la condición del ser humano en casi todos
sus aspectos. Este "casi" deja, sin embargo, un espacio dentro del propio ámbito de la Declaración y del Derecho internacional, que día a día se transforma, permitiendo la presencia de nuevas disposiciones de acuerdo a las
exigencias que se vayan manifestando en lo porvenir. Pensamos que quizá se
tome en cuenta el Derecho a la paz, como así trataremos de exponerlo en el
curso de este breve trabajo.
Con razón, el internacionalista Gros Espiell, ha escrito: "Este fenómeno de
universalización e internacionalización de la cuestión de los derechos humanos
es, evidentemente, un proceso no concluido, un asunto abierto al futuro". 1
La generación de tales derechos está determinada por una indudable aspiración -usando los propios términos de la Declaración- para que el ser humano pueda alcanzar una vida mejor regulada por el derecho, ya no solamente en lo interno, sino también a proyección internacional, que en nuest~o
tiempo ha llegado a tener una mayor intensificación, sobrepasando su influencia en lo que anteriormente se manifestaba a nivel puramente nacional.
1 GROS SPIELL,

Héctor. La Evolución del Concepto de los Derechos Humanos: Criterios Occidentales, Socialistas y del Tercer Mundo. Anuario Hispano-Luso-Americano
de Derecho Internacional. Vol. 5. Pág. 74.

281

�Como es de observarse de la misma Declaraci6n, se emplean diversas denominaciones que enfatizan su direcci6n al ser humano, como las que van desde lo establecido en el Preámbulo de la Declaración, cuando se dice: "Considerando que la libertad, la justicia ; la paz en el mundo tienen por base
el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana"; hasta otro de los
Considerandos que resulta de máxima importancia, cuando establece "que
los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta, su fe en los
derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona
humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres"; ...

...

Este concepto acerca del "valor de la persona Humana", constituye, en
nuestro concepto, el mayor logro obtenido en el espacioso campo de los Dere2
chos Humanos. En la hora actual, ha escrito Lleonart y Amselem, las grandes potencias y el Segundo Mundo protagonizan las relaciones internacionales.
Los Estados en general siguen siendo los actores principales de la escena. Estas afirmaciones se deben matizar bajo dos severas sustantivas: a) la proliferación de organizaciones internacionales, nuevos sujetos del Derecho internacional; una preocupación por el "factor humano" (el hombre como real
destinatario de toda norma) y una introducción del individuo en la vida internacional, como persona jurídico-internacional. Una búsqueda mediata de
esto último estaría en la base de los horrores de la Segunda Guerra.
El desenvolvimiento y desarrollo de los Derechos Humanos ha llegado a
tal alcance, que ya se le denomina Derecho Internacional de los Derechos Humanos (Intemational Human Rights), en la fría pero precisa terminología
en inglés, como se ha observado) es ya, de suyo, un cuerpo de leyes innovador y cambiante. De él, podría decirse, que todo es novedoso o casi novedoso,
sobre todo, en relaci6n a los viejos dogmas institucionales y doctrinales.ª
Desde sus orígenes, por cierto, referidos a los derechos y las libertades que
los historiadores ubican en Grecia y en Roma, los Derechos Humanos han
tenido un lógico desarrollo, matizado por una organización jurídica en países
que han alcanzado mayor madurez, tanto en lo jurídico como en lo político.
Los teólogos y filósofos habrían de estudiar el derecho natural que sirvi6
de punto de partida para el gradual reconocimiento de muchos de los aspectos de la condición humana que recogió la Declaración Universal de Derechos
Humanos, proclamada en 1948, como la primera gran reafirmación internacional, concreta, de los mismos, una vez que el derecho doméstico se ocupó

c!e su protección, en áreas de lo civil de lo penal d 1O ]' .
f
talme t d 1
·
'
' e po iuco Y, undamen. n e, e o constitucional, hasta llegar a la actual consagración universal
Sm embargo, el camino de los Derechos Humanos no es posible deternun· .
lo por
. etapas contin. uas~ ya_ que, al decir de un autor, "lamentablemente arlas
c_uahdades de la historia filosófica no coinciden con las de la hist . ' lí
bca" Ese l
.
,
ona po ·.
argo y penoso cammo está saturado por la intencionada incom
prensión, por la brutalidad y los excesos o bien usando palab
·
l f
'
'
ras que no enve1ecen: a uerza y el derecho la fuerza y la ram
l pod
Probablemente, la fuerza atómi~ preocupe más
n, e
eroso y el débil.
_
en nuestro presente que hace
ya anos, pese a su empleo pnmario, y que hoy, ha multiplicado inima inablemente su poder de aniquilamiento.
g
h Se no~ que c~n el paso del tiempo, los Derechos Humanos gradualmente
an vemdo crec1end~ en número y en importancia, en razón directa de las
causales que los han incrementado, no solamente por los horrores de la guerra
-que de por sí serían sufici~ntes y que jamás podrán pasar desa ercibidos
pese al correr de las generaciones sino también po Otros h
p
.'
dº · · .
'
r
orrores como la
iscr:1.mmaci6n, para no citar sino sólo uno de los muchos males que la H marudad padece.
u
. ¿Cuál es el ám~ito que cubren los Derechos Humanos? Desde el punto de
~st~ global es posible contestar a la interrogación que antecede de 1
siguiente:
,
a manera
Civiles
Políticos
Económicos
Sociales y
Culturales.
Sin_ embargo, pa~a tener una idea mejor de la diversidad y extensión de
los mismos, h~y un mteresante estudio de The International Law Association •
que nos permite conocer a fondo la magnitud que han logrado al
'
mando e
t 1 f
canzar, to· ·
d n 1cuen a as uentes documentales que contienen las d·s
1 pos1C1ones
acerca e os Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Desde luego, están las disposiciones sobre Derechos Humanos e l
·
Carta de Naciones Unidas: en el Preámbulo, en los Artículos 1 ~3 a fsrop56ia

'

• J. LLEONART, Alberto y Amselem, Nuevas Estructuras Orgánicas. Anuario HispanoLuso-Americano de Derecho Internacional. Vol. 5. Pág. 296.
s Opus cit. Pág. 295.
282

'

'

'

• lnternational Law Association. First Preliminary Report of th,
.
:~tyu~~-AhpthplicCatinfon of Human Rights Laws and Principies. Pág. 8~~b-;:;:,;'':;e ~:
1g
o erence held at Manila. 1978.

283

�...

76 y 88. Hay que agregar que la Asamblea General de las Naciones Unidas,
ha convocado a conferencias internacionales que han dado origen a temas
como La Convención para la Supresión del Tráfico en Personas, así como el
de la Explotación de la Prostitución de Otros ( 1951), la Convención de la
Prevención y Castigo del Crimen de Genocidio ( 1951), la Convención Relativa al Status de los Refugiados ( 1954), la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer ( 1954) , el Protocolo rectificando la Convención sobre Esclavitud, firmado en Ginebra, 1926 ( 1953), la Convención sobre la Nacionalidad de las Mujeres Casadas (1958), Convención sobre la Reducción de los
Apátridas ( 1975), Convención sobre el Consentimiento al Matrimonio, Edad
Mínima para el Matrimonio y Registro de Matrimonios ( 1964), Convención
Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Racial ( 1969), Convención Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales ( 1976), Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y
Políticos ( 1976), Protocolo Relativo al Status de los Refugiados ( 1967) , Convención sobre la No Aplicabilidad de las Limitaciones Estatutarias a Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad (1970), Convención Internacional para la Supresión y Castigo del Crimen de Segregación Racial,
( 1976), Convención sobre la Prevención y Castigo de Crímenes en contra de
Personas Internacionalmente Protegidas, incluyendo Agentes Diplomáticos (no
vigente). La fecha citada después de cada de estas convenciones, indica el
inicio de su vigencia.
Convenciones resultantes de las Conferencias convocadas por el Consejo
Económico y Social, incluyen la Convención Relativa al Status de las Personas
sin Nacionalidad ( 1960), y la Convención Suplementaria sobre la Abolición
de la Esclavitud y el Comercio de Esclavos, así como de Instituciones y Prácticas Similares a la Esclavitud ( 1957). Hay que agregar a la lista, 28 convenciones auspiciadas por la Organización Internacional del Trabajo, que
actualmente se encuentran vigentes y tratan cuestiones tales como el trabajo
forzado, la protección de la maternidad, la abolición de las sanciones penales,
el derecho de asociación y la edad mínima para el empleo en varias profesiones, así como las prohibiciones en contra de la contratación discriminatoria.

Disposiciones sobre Derechos Humanos también pueden encontrarse en 17
convenciones y protocolos en vigor, que fueron preparados bajo los auspicios
de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura (UNESCO) . Incluyen un protocolo concerniente a las Obras de
las Personas sin Nacionalidad y Refugiados ( 1955), Protección de la Propiedad Cultural en el Evento de Conflicto ~ado (1956), el lnter~an:ibi?
Internacional de Publicaciones ( 1961), Convención en contra de la Discnm1•
284

nación en Educación ( 1962), y una Convención Concerniente a la Protección del Patrimonio Mundial y Nacional de la Cultura (No vigente).
Además de estos instrumentos de contenido obligatorio, definidos en términos generales, como normas de Derechos Humanos, hay también un cuerpo
más amorfo de declaraciones y resoluciones aprobadas originalmente por la
Asamblea General de las Naciones Unidas, de las cuales cualquier investigación debe tomar nota acerca de las "normas y principios".
Entre ellas, como fundamentales, están la propia Declaración Universal de
Derechos Humanos, proclamada por la Resolución de la Asamblea General
217 ( III ), en Diciembre de 1948, así como la Proclamación de Teherán, adoptada en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos, el 13 de Diciembre de 1968.
Hay que agregar, las declaraciones que ha aportado la Asamblea sobre:
Derechos del Niño (A.G. Res. 1386, XIV); Otorgamiento de Independencia
a los Pueblos y Países Coloniales ( 14 de Diciembre 1900), Asamblea General
Res. 1514, XV); Declaración Sobre la Eliminación de Todas Formas de
Discriminación Racial (20 de Noviembre 1963, A. G. Res. 1904, XVIII);
Promoción entre la Juventud de las ideas de Paz, Respeto Mutuo y Comprensión entre los Pueblos ('JI de Diciembre de 1965, A. G. Res. 2037, XX); Eliminación de Discriminación en Contra de la Mujer (7 de Noviembre 1967,
A. G. Res. 2263, XXII ); Asilo Territorial (14 de Diciembre 1967, A. G. Res.
2312, XXII ); Progreso Social y Desarrollo ( 11 de Diciembre 1969, A. G.
Res. 2542 XXIV) ; los Derechos de las Personas Retardadas Mentalmente
(20 de Diciembre 1971, A. G. Res. 1856, XXVI); Protección de las Mujeres
y Niños en Emergencia y Conflictos Armados (14 de Diciembre 1974, A. G.
Res. 3318 XXIX); Uso del Progreso Científico y Tecnológico en los Intereses de la Paz y para Beneficio de la Humanidad. ( 10 de Noviembre 1975,
A. G. Res. 3384 XXX); Protección de todas las Personas de ser Sujetas a la
Tortura y a Otras Crueldades, Inhumanas o Tratamiento Denigrante o Castigo (9 de Diciembre de 1975, A. G. Res. 3447 XXX).

EL DERECHO A LA PAZ
De la lectura del estudio que antecede, se desprende el notable incremento
que han logrado los Derechos Humanos, en los que se persiguen nobles fines
de salvaguardia a la persona humana. Sin embargo, tan alto objetivo se ve
frustrado por la amenaza incontenible de la guerra, si bien este último término resulta obsoleto e inadecuado para denominar a la hecatombe y extinción
del género humano. Esta literatura jusinternacionalista parece ser el anticipo
de una legislación a escala mundial.
285

�En el terreno de la realidad internacional es dable formularse dos preguntas: ¿Quién hace la guerra y cuál es el fin que se persigue al realizarla?
Respecto de la primera, se dice que los estados, en el uso de s~ soberanía
hacen la guerra, pero esa soberanía se concreta en la persona del Jefe de Estado, quien constitucionalmente, tiene / acultades, tanto para hacer la ~erra,
como para hacer la paz. La totalidad de las legislaciones del mundo encierran
tales facultades. Ciertamente varía la forma, pero en esencia así se produce.
En lo tocante a la segunda pregunta, se han invocado múltiples razones, las
que van desde la defensa del honor nacional, la aberrante causa del espacio
vital o bien cuestiones de fronteras, o la legítima defensa y muchas más.
Sie~pre habrá un justificativo. Hay que hacer notar que lo anterior está referido siempre al pasado. En lo que respecta a lo futuro, la situación ha
cambiado totalmente, al pensarse que el arsenal bélico con que cuentan los
estados del mundo actual son muy distintos a los convencionales anteriores,
sin que por ello la mortandad dejara de ser impresionantemente elevada.
En la situación del futuro -referida concretamente al hombre-, los pueblos que integran la Humanidad serán las víctimas inoc:~tes de un;i, co~!lagración. Ya no será solamente la pérdida de hombres, Jovenes y aun runo~,
como en las guerras que se conocieron, serán todos los miembros de la familia humana y, sin pecar de pesimistas, la vida humana se habrá extinguido.
Ante tan trágica eventualidad, el hombre, miembro de las sociedades, ¿ qué
defensa tiene? De acuerdo con la exposición de los Derechos Humanos, tiene
derecho a la vida, aún en el período gestatorio y posteriormente, pero se encuentra desamparado totalmente frente a una guerra. Es más, tiene que prepararse militarmente para ir a ella y morir. El hombre estará atrapado _en
todos los rincones. En su hogar, en lugares hechos para su defensa, en su cmdad, en su país, las nubes asesinas le envolverán hasta aniquilarlo.
Muchos países se han percatado del peligro que encierra el que un poder
decisorio de tal magnitud esté en las manos de un solo dirigente político. Desde luego, en el mecanismo interno constitucional, existen determinada normatividad que es exigida al mandatario para que sus decisiones tengan la
legalidad necesaria.
En un anterior estudio,5 escribimos: "Respecto a la necesidad de revisar,
para modificar, el otorgamiento de poderes a los mandatarios, empieza ya a
ocupar la atención de pensadores y políticos en los Estados Unidos, país que
5 GARCÍA GóMEZ, Alberto. La Organización Internacional de la Paz. HUMANITAS.
Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, México. Vol. 15. 1974. Pág. 765.

286

•

ha advertido lo que significa el peligro mortal, no solamente para dicho país,
sino para toda la Humanidad, las decisiones presidenciales sobre la guerra.
Recientemente, apareció un libro: "La Presidencia Imperial" del conocido
abogado e historiador norteamericano, Arthur M. Schlesinger Jr., el que en
su obra señala que: "Los Estados Unidos padecen de un lOal doloroso en su
cuerpo político". Habla también de siniestras invocaciones a la seguridad
nacional", y, en general, se refiere a que "se ha llegado a la conclusión de
que solamente el Jefe del Ejecutivo, dotado de una singular habilidad y con
una enorme capacidad de libre y cambiable decisión, podría manejar las
crisis internacionales.
Los Poderes Legales del Presidente, el autor citado, los ve como que son
continuamente modificados de la concepción de John Locke -nunca explícitamente hechos por la Constitución; pero siempre presentes en el pensamiento de los Padres Fundadores (como así se les denomina en Norteamérica
a los creadores de ese País)-, en el sentido de que un líder democrático en
una genuina emergencia, tiene la prerrogativa de actuar de acuerdo con su
discreción para el bien público, proveyendo su aprobación en el pueblo y
subsecuentemente en la legislación. Por último, Schlesinger conviene en el
arquetipo de prescripción expresado por el Presidente Woodrow Wilson, quien
en 1884, dijo : "La luz es la única cosa que puede purificar nuestra atmósfera política ... luz que permitirá poner a la vista los recintos íntimos del
Gobierno".
·
Por su parte, también el senador norteamericano, Jacob Javits, en su libro :
"Quién hace la guerra", ha escrito: "Entre las muchas lecciones que deben
ser aprendidas de la tragedia de Vietnam, ninguna es más compulsiva que
la necesidad de un debate norteamericano acerca de cómo controlar el poder
del Presidente para hacer la guerra. El Jefe del Ejecutivo debe ser libre para
responder instantáneamente de su actuación, de acuerdo con las circunstancias del ataque. Pero en más equívocas circunstancias, lo nacional pudiera
quedar lejos de una mejor salvaguarda, si el Congreso reafirma su autoridad
constitucional como la sola rama facultada para "declarar la guerra". Si
esto pudiera llegar a operar prácticamente, un creciente número de tratadistas sobre política y los políticos mismos, argumentando ahora que el Congreso pudiera encontrar también una forma para prevenir a los Presidentes
de cómo conducir guerras no declaradas.
Lógicamente, los Derechos Humanos tienen plena vigencia en la paz, ya
que ésta es elemento fundamental que permite la realización de la vida humana en todos los órdenes y puede pensarse que la creación de unJ)erecho
a la paz, puede resultar altamente benéfico para la protección del hombre

287

�y de la propia paz, el que puede ser invocado en toda circunstancia frente al
quehacer de la guerra.
Claro es que lo anterior invita a pensadores e internacion~istas ~ara hacer
la adecuación que corresponda y esto puede ser un paso mas hacia un verdadero internacionalismo, en el que los pueblos del mundo, unido~, ante l_a
mortal amenaza nuclear y de cualquier tipo, puedan s~ar. su acc10~ ~ac1fista, pero cívicamente sólida, para contrarrestar cualqwe~ mtento swC1da.
eabe' también un recurso: el e1·ercicio de la acción cívica de los. pueblos
.
para oponerse a la guerra. En efecto, la acción popular puede constituir ~na
fuerza política capaz de frenar un intento bélico y puede ha~erse extensiva
a todos los pueblos del mundo en una acción pacifista mundial.
Pero dentro de los cauces legales, debe pensarse fundamentalmente_ en el
presupuesto necesario de la paz, sin la cual no e~ posible elaborar mngun,a
posibilidad de que la vida humana pueda verse liberada de la amenaza bélica. Todo lo que el hombre ha creado en el anchuroso camp~ ~e la cultura,
que es su más preciado tesoro, puede pulverizarse en un trag1co momento.
Los Derechos Humanos tienen vigencia en el orden creado por_ el De~echo,
sin embargo, es necesario pensar que debe reestruc~u~a'."5e la Je~arquia de
valores que protege y, desde luego, en el momento histonco que v~v~ _I~ Humanidad, la paz debe obtenerse a cualquier precio, solamente que m1C1andose
en el personaje principal de la tragedia humana: el hombre. En es~e caso
el derecho a la paz, porque si el hombre ya ha asegurad? valores tan unportantes, como e1 derecho a la vida, ningu' n valimiento tienen tales derechos
si no asegura el hombre, primero y ante todo su derecho a la paz.

SEXO, MATRIMONIO Y FAMILIA

Feo.

RuBÉN DELGADO MARriNEZ

Consejo matrimonial y conductual
Doct. en Derecho
Diplomado en Filosofía
Br. en Filología

Un estudio psicofilol6gico
Sexo o del Matrimonio aparece "como expresándose implícita o explícitamente de la familia; sin embargo reflexionando con la mejor
intención y dejando a un lado los prejuicios, por más llenos de buenas intenciones y de buena voluntad que se encuentren; esa apariencia, sobre todo en
nuestro tiempo y época, resulta un síntoma o indicio de realidades poco
atendidas y siempre buscadas; las que constituyen y ocupan la vida humana
casi en su totalidad.
QUIEN HABLA DEL

No es fácil admitirlo; pero la humanidad entera vive los años de la existencia experimentando la vida familiar, la vida del matrimonio y la vida del
sexo. Con estas preferencias continuas se originan fenómenos importantes formulables de esta manera: mientras más se experimentan esas realidades humanas dichas, menos se refieren a ellas los individuos de modo racional ; consiguientemente menos se habla de ellas; no sólo por razones de gusto y buena
educación, sino y sobre todo como si fuera de mal agüero o disminuyera el hacerlo las posibilidades reales de experimentarlas.
Tener o no tener familia ; casarse o no casarse; tener o no tener actividad
sexual es tabú en nuestro tiempo; y nosotros mismos al querer acusar ese fenómeno encontramos difícilmente las palabras adecuadas para expresar las
realidades que intentamos, haciéndose más urgente definir y delimitar el significado de las mismas.

•
288

La decadencia de la Religión, de la Filosofía y del Derecho, parecen tener
su orig;cn en este mismo hecho: ya que siendo la Religión el rito de la vida

289
Humanitas-19

�1

1

humana; principalmente de alimento, del vestido y de la propag_aci6n de la
esp.,,.:e. sus fórmulas verbales y sus gestos sagrados parecen obviar _la expe·
dismmuyendo
. """. ' 'tal y existencial de esas realidades humanas mismas;
nencra vi
.
••
l ·, d
d1
las osibilidades reales de experimentarlas; como ~i se qu~iera a eJan os~ e
rito~que le proporcionaría, por ej. la oportunidad de no alimentarse; conJurar
el peligro de no alimentarse realmente.
La Religión resulta así una fuente de temores y de inquietudes; y en lugar
de liberar y conducir hacia una vida de luz y de verdad, se ~eme que conduzca a una vida de fraude y de renuncia interesada y sometida y se busca a
toda costa consiguientemente apartarse de ella.
Las mismas reflexiones podemos hacer de la Filosofía y -~el Derecho en
aeneral. Ya que siendo la Filosofía la búsqueda o la veneracion de las fue~º
.
de la raza humana de cada individuo; se teme de ella, de la Fi:::o~sx::rre para siempre a los individuos la posibilidad d: encontr~r ~as
fuente; de la propia raza, de la propia familia y de la prop1~ progenie. o
d ir de la Filosofía se puede decir de su equivalente que es
que se puede ec
'
1 t ta d norma
la Mitología o la Mística, e igualmente el Derecho, que a ra r e
lizar la actividad de la sociedad y de los individuos que la ~~mp~nen, . se
teme que a su vera todo se convierta en organización y _normac10n,_ sn: ~Jar
parte alguna a la vida misma, a la vida social y a la vida de los md1v1 uos
que la componen.
Evidentemente que pensar así origina síntomas e indicios de grandes males para la sociedad y para los individuos, rayando en la locura y en el ab~urd al cual parece dársele más eficacia que al orden y a la sensatez;_ prec1sapor esto tales modos de pensar resultan m~ ~e~grosos y dign~s de
t . , puesto que tanto más irracionales son e mstmtlvos; tanto mas gea enc1on,
"d d t
do a su
lizados se encuentran y más temible es su acometl a, es ru_ren
,.
nera
l
ltu
la
civilización
y
con
ellas
la
posibilidad
de
la
vida
pacifica
paso a cu ra Y
•
.
y próspera, de la vida feliz y satisfactoria.
.
En pocas líneas podemos sintetizar lo escrito: el no te~er una idea ~l~;ª
de la familia, del sexo y del matrimonio conduce a una -~d~ de superstic1~n
de vicios del conocimiento, atado a las pequeñas _prohi~icion~s y renun_cias
y
. . . y a 1as exigencias
.·
. del éxito de clase, haciendo. nnposible
la actitud
0 sacrificios
..
científica el progreso y la verdadera búsqueda de la posibihda? de la sup.;.
. 'y 1a me1or
. Supervivencia de la raza humana en. esta tierra someti a
vivencia
.
1
·as
a las me emenci y a los destrozos de los elementos ciegos de1 cosmos y a
sus consecuencias.
.
.
.
do
camino
que
nos
permita
sm
O
Así ues resulta necesario encontrar e1 mo
.
dejar fe vivir la vida humana, en toda ocasión en que se presente; reflexionar

::nte

y razonar, cultivarnos y civilizarnos. Concretamente encontrar el modo c6mo
sin perder las posibilidades de tener familia, de actuar el sexo y de unirse en
matrimonio; podamos razonar y reflexionar en estas realidades en orden a
una existencia más hmnana y más felizmente humana.
El estudio del fenómeno psicofilol6gico nos permite hacer algo para lograrlo, ya que mientras reflexionamos y razonamos en estas realidades, al
mismo tiempo las apreciamos y hacemos posible el encontrarlas y notar su
trascendencia y proyección para vivirlas adecuadamente.
EL MATRIMONIO, EL SEXO y LA FAMILIA son tres realidades que
se asocian comúnmente la una a la otra, a tal grado que al hablar de una se
habla de la otra y viceversa; así quien habla de matrimonio habla de sexo; y
quien habla de sexo habla de familia; este hecho no hace pensar si esencialmente la una incluye a la otra o se asocian entre sí meramente por moda
social o conveniencia; o bien se trata, como hemos dicho al principio de estás
líneas de actitudes impulsivas, llamadas temores, presuposiciones prejuicios o
supuestos.
El Matrimonio:

No es lnÍ intención hablar de todos los aspectos de lo que llamamos MATRIMONIO, ya que del mismo se ha escrito en grande abundancia desde todos
los tiempos; tanto desde el punto de vista religioso, como jurídico, como social, como histórico y literario. Sólo intento encontrar el fen6memo llamado
psicofilológico, producido por la palabra MATRIMONIO.
La significación vulg~ y ordinaria de MATRIMONIO no presenta problema alguno; ya que se entiende fácilmente y siempre como "unión de un
hombre y una mujer con arreglo a derecho"; o también "Unión legítima entre hombre y mujer, en perdurable comunidad corporal y espiritual". Es
por tanto según esto el MATRIMONIO "una unión de un hombre y una
mujer autorizada por la ley o el derecho".
A pesar de la sencillez de esta definición si bien reflexionamos nos causa
más problemas de los que nos pudiera solucionar, ya que no adquirimos una
idea precisa y exacta .de lo que es el MATRIMONIO; es por tanto necesario analizar esta palabra hasta que nos conste el fenómeno que hemos llamado psicofilol6gico.

La palabra MATRIMONIO en español proviene de una latina MATRIMONIUM; pero se encuentra de un modo parecido en italiano: MATRIMONIO; en francés MARIAGE; en inglés MARRIAGE. En griego es
GAMOS (I'aµo&lt;;) y en alemán HEIRAT o EHE. Esta diferencia de p2-

290
291

�labras para expresar la misma realidad nos obliga a determinar los límites de
esa misma realidad y no de cualquier modo sino precisando el significado de
las palabras mismas.
Las palabras en las lenguas llamadas romances como el español, el italiano
o el francés, se remontan a la más antigua que es el latín MATRIMONIUM.
Esta forma en italiano y español permanece casi intacta; pero cambia un
poco de forma en francés: MARIAGE; forma que se repite en inglés MARRIAGE; cambia totalmente en alemán: HEIRAT o EHE y en griego GAMOS (I'aµo&lt;;).
En Latín y en Español la palabra MATRIMONIUM consta de dos elementos fonéticos: MATRI y MONIUM o MONIO. El primer elemento se
refiere a MATRIS de MATER, cuyo significado evidente es MADRE; el
segundo elemento es MONIUM o MONIO y es un sufijo nominal que significa acci6n de la cual trata el otro elemento, en este caso el otro elemento
es MATRI. De este modo MATRIMONIUM o MATRIMONIO significa:
"La acción de ser MADRE". La noción original y más primitiva y genuina
de MADRE es la de dar alimento; así pues la palabra MATRIMONIO tiene el significado de "LA ACCION DE ALIMENTAR".1
Esta misma significación es para las palabras del francés y del inglés usadas
para indicar la misma realidad: MARIAGE y MARRIAGE respectivamente; sólo que en este caso la primera parte de la palabra, el elemento MATRI
por razones del genio de la lengua se cambian a MARRI en inglés y a MARI
en francés, mediante un proceso llamado de asimilación de la letra T a la R.
El segundo elemento AGE, el mismo tanto para el francés como para el inglés, y tiene el mismo significado que el elemento MONIO; es decir, indica
la acción de la raíz o radical que constituye el otro elemento de la palabra:
de este modo MARIAGE y MARRIAGE significan también "LA ACCION
DE ALIMENTAR".
La palabra griega GAMOS (I'aµo&lt;; ) es un sustantivo que con la terminación OS indica la acción del verbo; con la radical GAM el contenido de
esa acción, que es LIGAR, MANTENER y quizá también UNIR; es decir
" DAR ALIMENTO". En esta palabra quizá más que en ninguna otra la idea
exacta o el fenómeno psicofilol6gico es la imagen de la MADRE que ALIMENTA a su hijo.
Las palabras alemanas HEIRAT o EHE, aunque no hemos podido comprobar su significado, tienen en sí la idea de " ENTERAR, DAR RAZON",
1 En cuanto al significado de MADRE cfr. el estudio del autor: PATOS, MATHOS,
PADRE y MADRE, en Humanitas, No. 18. Universidad de Nuevo León, 1977. Pág.

499 y

292

significado claramente reducible l d "
"SATISFACER EL HAMBRE"~ e LA ACCION DE ALIMENTAR" y
El fenómeno psicofilológico de la alab
DE ALIMENTAR" Q
p
ra MATRIMONIO es la "ACCION
d
.
· ue la palabra MATRIMO
ad mcluye como primera realidad l' .
.
~IUM indique esa realitar; pero ese contenido al mis
. ogica y ps1col6gica, la acción de alimenrelacionados de un modo pr' mti.º tlemP? _no excluye otros posibles significados
.
.
ac co o teonco al
· d" d
c16n Jurídica del matrun· .
. .
ya m ica o; incluso la def1"ru·
oruo como mstitut · ,d"
•
del mismo, más aún podemos d .
o Jun ico, queda incluido dentro
.
ec1r que guarda
,1
necesana si tenemos en cuenta I od
con e una relación simbólica
.
· ,
e m o natural
d" ·
.
y or mano de hablar. El insti tuto JUndico . del matrimoruo
en este orden d .d
. .
a~te todo un instituto para asegur I
e_1 eas es consiguientemente
c1dos.
ar a a unentac16n de los niños recién na-

r

Con esto como es evidente no se .
tes que este significado tiene
l qui~ren negar las consecuencias importan.1 1
para a vida humana tan . d" .
c1a ; as que por otra parte son
d
'
to m ividual como SO.
causa as por la "d h
vi~versa, la vida humana existent
I
v1 a umana existente y no
mir o se quisiera afirmar, sobre t:d:;en~:itlabras, como se pudiera presude contraer o celebrar matrim·on·
1
. o en cuenta las formas válidas
10, en e sentido · 'd"
•
En estas líneas al hablar d l f ó
. JUn ico social acostumbrado.
e en meno psic fl ]' .
cuenta las palabras que usan la l
o I o og1co, quiero tener en
d d . .
s enguas como moti d
es el md1viduo humano ciertamente. e
va_ as por las necesidao contra realidades existentes
. 'bl' p ro estas necesidades se actúan ante
.
y vis1 es · como es
"d
real de la vida y sus necesidades
d :
ev1 ente por la existencia
te entre los lingüistas de que el yfea , emas dde la verdad admitida generalmennomeno e la p I b
.
mente, en un HIC ET NUNC HERE
a a ra se realiza continuaterrumpido, como fenómeno vit;l y sin
AQUI y AHORA ininDe este modo de feno'
l
p p1amente de una repetición
menos ocu tos o de re lid d
.
individuo humano habla
d .
a a es no visibles no puede el
bl .
ro ecrr palabra· lo c l
• d"
a, smo que habla de aquello con e
' 1 ua_ no m ica que pierda el haso ocu to umdo
. d
cuando se habla de este fe ,
'
o asocia o; por tal razón
nomeno se suele d ·
1
manera de ocultar verdad. esto
.
ec1r que as palabras son la meJ'or
,
es cierto· pe t · d
verdad ocultada "sucede ocultam
"
'
ro eruen o en cuenta que la
ella palabra alguna; como sin em:nte y por. tanto no permite formular de
argo es evidente que a detemuna
. d as pa-

tr:::eNO:~

2 "Homo (fetus) non recte dicitur" (P
..
t~mente hombre al feto). "Ideo ventri (f:~)anus, D.35, 2, 9, 1). (No se llama rectmus, D.26, 5, 20). (Por tanto se d
1 • non tutor sed curator datur" (Modes
"P
.
a a vientre - f t
•
(E;r;:.tantequamd edatur mulieris portio est aut viscer::;.-(;;. tutor, sino curador).
o antes e que nazca es una porción de I
p1anus, D.22, 4, 1, 1).
ª madre, de sus
entrañas) .

SS.

293

�. ados fenómenos ocultos; se atribuye a las mismas
Jabras se asocian determm
un valor simbólico o misterioso.
.
Un ejemplo notable lo tenemos en el feto concebido ~ eXISdtente en ~;~~
rech R mano no es tenido o considera o como
de la madre; en e~ De
o o h
.d . .endo la principal razón de ello
BRE (HOMO) smo hasta que a naa o, si
• tes de la realidad exis. ..
de ser vis
. tO por las personas conscien
la impos1b1lidad
h · t ,, a
tente; es evi"dente que "no se puede hablar de lo que no se a VIS o .
La siguiente palabra que nos interesa es:
Sexo:

..,

j lt

. al o casi igual a la usada en franLa palabra española SEXO, que _es i~
1 , SEX y SEXUS respeccés: SEXE; en italiano SES~O; ,en m~::1: ::a: ::frecuentemente la palativamente, aun cuando en a eman se
1 b GENERO. es en
'
ECHT ue correspondería a nuestra pa a ra
bra GESCHL
q
- "f' d de "género raza
1
.
ENOS (I'e,,oc;) con e s1gm ica o
'
'
latín SEXUS y en gnego G
S'
. 1 alabra usada es JATI con el sig" e·1 anscnto a P
d
clan, clase, mo o o manera y '
,, De este modo una palabra
nificado de BIRTH "~acimiento, ,raza, parentezco ··erte en un problema para
d . T do tan evidente comunmente, se convi
. .
e s1gn1 ica
d
a teoría a otra para explicar el verdadero s1grulos estudiosos que van e un
.
. 'f" aci"o'n ni la otra que suele dar'd d 11 a que m esta s1gru 1c
ficado o conteru o e e a, y
,, "
lexión o acabado sexual" convence
se de "matrícula corporal al nacer o comp .
d
"gnificado •
totalmente a quien busca la claridad de la idea y e su ~1 . .
. 1 a, probable encontrar el verdadero s1gruficado de a p
la;~a::~~i:::: ;::uellas raíces o radicalefs que nos indiq~ee: e! :::ó:e~:
1
. , .
d.
1 cual podamos ormarnos una I
psicofilologico, me iante e
XO L
, más probable de la cual se hace
im ortante del SE
. a raiz
l
l.d d
rea I a tan p
1
b SECO latino. que significa cortar; e
derivar la palabra SEXO es e ver o
.
'
·ta *SEGH con
.
uesta
raíz
mdoeuropea
escn
, a
cual a su vez se denva de una sup
d
de* Ayudan
b, . d * ortar para apo erarse
•
la significación general y as1ca ed c 11'
deriven el verbo SEQUOR latícompletar la idea el hecho de q~e e a l se
. l' . de modo que el sexo
. if"
.
espanol . to follow en mg es'
no, que s1gn ica segmr, en
'
t· , ,, . es decir la raza. la des, esto sen'a "lo que sigue" "lo que con mua .
'
'
segun
cendencia, el linaje.

o· ·
of selected lndo-European Languages.
s Cfr. CARL DARLIN_G BUCK, A i~tio;~ University of Chicago Press, Chicago,
A Contribution to the h1story of Ideas, y
e
Illinois, 1949; s.v. SEXE.
"d
ti
!ación con pecunia y con pecus. PECUS
• El PECADO en este orden de i eas ene re
1
hace punta".
.
'ficado
primario.
"lo
que
adelanta,.
progresa, o que
es en un s1gm
·
.

El SEXO o la palabra SEXO tiene el significado que damos a Género y
que solemos distinguir entre masculino y femenino. Lo masculino y femenino
es posterior determinación del SEXO o del GENERO y no anterior; por
tal razón se hace necesario determinar "masculino o femenino" ya que la
palabra sexo o género por sí misma no implica ninguna determinación referente a la llamada matrícula genital o del cuerpo del individuo. Al hablar
de SEXO se quiere indicar, no las partes íntimas de las personas, sino el
nacimiento, raza o parentesco de las mismas.
Al usarse la palabra en este sentido básico, recibe una connotación socioeconórnico-religiosa, en el sentido de que siendo el nacimiento y los hijos un
don de la naturaleza; un enrequecimiento considerado de toda la comunidad
o de toda la sociedad; el que se apropia o a quien tocan esos dones es considerado como "PECADO" o también como "SUERTE"; de ahí que se
halla en las religiones tratado de redimir, volver a comprar al hijo mediante
ritos religiosos consistentes en la entrega de determinados presentes o dones
al templo o a los sacerdotes, con lo cual se purifican los padres del "PECADO'' y puede ser de ellos nuevamente, puramente, sin mancha. 5
Del mismo modo se suele llamar al SEXO, SUERTE o MANERA, no
sólo por lo fortuito del nacimiento, sino también por la razón más evidente
de él, la complexión o forma determinada del cuerpo de la madre que necesariamente en determinadas circunstancias engendra y da a luz, no siendo
por consiguiente ninguna falta a la justicia, ya que no ha sido la intención
de la madre herirla.
De estas reflexiones podernos concluir la constante referencia del fenómeno
psicofilológico SEXO al nacimiento del individuo y por tanto a su madre; la
referencia a las partes íntimas llamadas "genitales" es secundaria y casi podríamos decir inexistente, la relación a la unión llamada sexual entre el hombre y la mujer adultos y que es el contenido de la definición del matrimonio,
como lo señalamos en las páginas anteriores.
Ahora podemos apreciar la diferencia de contenido del fenómeno psicofilológico SEXO y el contenido de las definiciones comunes y corrientes que
solemos encontrar en los diccionarios: por ej.: "Conjunto de factores orgánicos y psíquicos que distinguen al macho de la hembra". O también "Condición orgánica, anatómica y fisiológica, que distingue al macho de la hembra.
5

"Familia romana non definitur ut hodie, complexus personarum vinculo sanguinis
unitarum, sed complexus uni capiti subiectarum". (La Familia romana no se defme
como hoy, conjunto de las personas a una misma cabeza). Esta definición es común
en los textos de Derecho Romano.

294
295

�1,

Aparato genital". Notemos cómo en estas definiciones se describe casi exactamente lo que no es el sexo, la diferenciación entre el macho y la hembra.
De este modo podemos ver cómo es sintomático el uso de tales definiciones
y aunque no son propiamente falsas; son sin embargo un acortamiento y sintetización tan grande e importante que casi necesariamente inducen a error
a quien las acepta o aprende.
De este modo también me parece encontrar una explicación lógica o al
menos más lógica a determinados casos de la llamada vida artística o de los
artistas, así llamados, y que están presentes todavía en la opinión y aun en
la conciencia mundial, según la cual algunos personajes de ese ambiente y
mundialmente admitidos como figuras llamadas "sexy" (en inglés) son o han
sido en su vida privada personas infelices y aun trágicamente infelices o
han tenido un fin trágico; no teniendo o no habiendo tenido un amor pleno
o al menos satisfactorio, capaz de dar sentido a su vida y a la existencia en
general. Me preguntaba yo: ¿ cómo es posible que una figura "sexy", más
aún "super sexy" en la opinión creada por los medios de comunicación de
masa, no hayan encontrado en su vida la satisfacción plena o suficientemente
válida del amor, como suele ocurrir y al que todo individuo humano tiene
derecho?
Tales figuras mundialmente famosas presentaban para mí un cuadro ilógico e incomprensible, tal de hacerme pensar en alguien que custodia un estanque lleno de agua fresca y pura y no puede satisfacer su propia sed; resultando una situación anormal y fantástica, trágicamente fantástica, poco
consistente y de poca duración.
La respuesta a mi pregunta ahora es fácil teniendo en cuenta las reflexiones que hemos hecho en estas líneas sobre el SEXO. Y la respuesta es que
la cualidad de SEXY de una persona no indica propiamente una actividad
o disposición erótica o amorosa; sino una actividad referente al nacimiento
del individuo y a la unión entre la madre y el hijo; una cualidad heroica
y no erótica. Las personas mundialmente famosas o muchas personas mundialmente famosas son llamadas "sexy" por la impresión o características de
su personalidad, que son capaces de actuar o activar ese aspecto del público,
es decir el aspecto de su nacimiento, de su raza, de la unión maternal y filial
y del amor a la patria; encarnan esos valores reales o imaginarios de sus admiradores. Todos esos sentimientos existen mientras el artista o el orador se
encuentran ante el público; pero desaparecen tan pronto como se separan del
mismo; quedando en la nada y en el vacío más absoluto, como un campo o un
estadio desolado, sin un alma en ellos. Si tales sentimientos fuesen de esas
personas o figuras famosas aun mundialmente; los seguirían también en su

296

vida privada y podrían satisfacer plen
amor; pero ellos no son l
d d
amente sus necesidades de vida y de
·
ª ma re ell público
· au
d· l , .
c1entemente lo haya creído.
. ,
n cuan o e publico incons, no son a patria d l P 'bl'
biesen tenido la convicción de
,f
e u reo, aunque muchos humanos del público; por más
ash1 ue; no son el padre y tampoco los her.
es ayan encontrado
'd
nmguna relación personal con el públic .
un parec1 o. No existe
encarnar ante el mismo o lograr q
I o, ~mo es l~ de poseer la habilidad de
t
ue e mismo actue eso
· ·
os tan queridos de todo ind' 'd
s sentunientos y afec.
IVI uo o ser humano E t
.
ta1es vidas no sean auténti
.
. so no qmere decir que
.
cas y genwnas . de nin
trano pueden desarrollar una actividad ~n
. guna manera; todo lo conpor la patria o por la propia raza la ro . sub~e como la de dar la vida
embargo no son vidas norm 1
'
p ~ia religión o la propia familia. sin
a es o normativas. p to
l
'
normar sus vidas conforme a esa 'd
1 , ues que a gente no puede
.
s VI as . a gunas de ell
d d
g1cas; como es trágica la vid d
. ,
as ver a eramente trá'd
ª
e qmen muere viole t
..
VI a por la sociedad . sin que la
. d d
n amente sacrificando su
'
soc1e a pueda aprec.
o deseo de dar la vida por ella E I
d
iar y entender su gesto
. s e mun o fantástic
por eso esas figuras son llamadas " , bol
o y enganoso del símbolo.
sun os sexuales"
'
Son estas algunas realidades humanas h
.
fluencia de una idea exacta d I f ,
asta las cuales puede llegar la in.
e os enomenos de la v'd h
mente de la palabra SEXO.
d
I a umana y concreta' no epende la histor·a d 1 . d' .
palabra; pero sí depende
d d
I
e os m iv1duos de una
. ,
o pue e epender de una
l b
1
qu1za prevenir la historia de 1 . d' 'd
pa a ra e entender y

qi:~

OS lll JVJ UOS.

La tercera palabra u
h
q e me e propuesto analizar psicofilológicamente es:
Familia

Haciendo gala de sencillez e in
.d
gtenu1 adétenemos q~e confesar que al decir
al
..
men e a qu nos refe
. . l
.
.
sexo; a los h11os o al patr'
.
1 f
rimos. s1 a matrimonio
. .
'
rmoruo, a a uente de in
,
actividad, profesi6n o estado
'al d
gresos o de rentas, a la
.
soc1
e cada cual Est .
.,
a analizar también psicof'l
.
.
a s1tuac1on nos mueve
1 o1,ogicamente
esta pal b .
marnos una idea clara desu co t 'd
d
a ra, esperando poder for.
n em O Y e este mod d · ·
igualmente de la familia. feno'me
'al .
o a qumr una idea clara
.
,
no soc1 siempre p
portanc1a en la historia de los
bl
resente con grande imde la raza y de las naciones. pue os; tanto hablando de la religi6n, como

FAMILIA no sabemos exacta

De la palabra FAMILIA encontramos muchos . , .
el ~ ás usado comúnmente sea el de CASA EM~monunos de los cuales quizá
refieren a otras realidades d" tam
'
RESA, que aun cuando se
irec
ente. rápidam
1
usarse también en el sentido de FAMILIA N
e~te as p~labras pasan a
. o nos mteresa sm embargo por

297

�ahora analizar los sinónimos de la palabra FAMILIA; sino más bien sólo
esta palabra.
FAMILIA en español tiene un significado bien claro que proporcionan los
diccionarios populares, de los cuales he aquí algunos ejemplos: "Familia:
conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. En
sentido estricto, la comunidad de los consortes y los hijos que constituye el
primer núcleo social perfecto, la verdadera célula de la sociedad, que el Estado debe de respetar porque es anterior a él y sus derechos son intangibles.
Esta comunidad biológica, económica y espiritual se ordena especialmente
a la educación de los hijos y se fundamenta religiosamente en el carácter sacramental del matrimonio cristiano que sirve de base". (Enciclopedia Universal HERDER; columna 889). O también esta otra: "Gente que vive en
una casa, bajo la autoridad del señor de ella. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje. Parentela inmediata a una persona. Prole. Conjuntos de individuos con alguna condición común. Grupo de
plantas o animales de categoría superior al género e inferior al orden". (Diccionario Porrúa de la Lengua Española) .
Una definición etimológica, más estricta y exacta, es la siguiente: "Ensemble des habitants d'une meme maison", particularmente: "ensemble des ser6

viteurs obeissant a un meme máitre" .
En el DERECHO ROMANO se entendía la FAMILIA no como la entendemos ahora; sino como el conjunto de personas que obedecían a una
misma cabeza y no como el conjunto de personas unidas mediante el vínculo
de la sangre.7
En medio de todas estas definiciones de la FAMILIA, resulta sumamente
útil el analizar el fenómeno psicofilológico de la palabra FAMILIA, con lo
cual ganaremos en claridad y trascendencia.
FAMILIA es un sustantivo de la lengua española derivado de otro latino
FAMILIA; semejante al español, es el.sustantivo italiano FAMILIGLIA; el
sustantivo francés F AMILLE; el inglés F AMILY y el alemán F AMILIE.
En griego la palabra moderna para FAMILIA sería EE OIKOGENEIA
(Hotxoyt'Vtta).

Excepto la palabra griega todas las otras palabras en las demás lenguas
aparecen pertenecer a la misma raíz y que claramente sería F AM; esta raíz

FAM ya la hemos observado en torno a l
.
a propósito de la palabra MATRIMONIOa palabra, estudia~a en estas líneas
elemento de la palabra MATRIMONIO . He aqui la explicación: el primer
go corresponde a la radical GAM. l
~s MATRI; este elemento en grielatina F AM de la cual te
1' a cua a su vez coincide con la radical
'
nemos as palabras d . ad
FAMILIS y después FAMILIA y
en: as FAMUL, y de allí
Latín, se usaba esta raíz ara si. . ~ en,;! osco, dialecto itálico, anterior al
latín FAMUL.
p
. gnificar siervo o esclavo": "*FAMEL"ª
' tenemos también la de . .6
en
elemento raíz FAM y de l t
. . nvaci . n FAMILIS, compuesto del
'l'd
a ermmación nommal !LIS
. d'
que m ica la posibI I ad. Así por ejemplo F ACIL. lo
se puede tener. Teniendo en cuen.ta quel se fuede hacer; HABIL: lo que
'f'
.
que a raiz FAM GAM M
m 1ca alimentar; el adjetivo FAMILIS si . . , .~
o
ATR sigmentar"; o también "lo que pued alim gmficana lo que se puede ali.
e
entar"· si if' '6
c1da a la que pudiera tener el sustantivo "F
~ icaci n un tanto pareeste adjetivo sería FAMILIA
'gnif
UL · El neutro de plural de
guiente: "La cualidad o la seri;udyo SI
icado es aproximadamente el sil .
e actos en torno al pod
.
o
alimentar"; lo cual coincide con las d f . .
er ser alimentado
arriba esencialmente habland . "
bl e mic10nes que hemos indicado
,
.
o. ensero e des hab'ta ts d'
.
mas particularmente "ensemble des serviteurs
.
. i n
une maison"
y
obe1ssant
.
En estos datos filológicos
6
a un meme maitre".e
" dar de comer, alimentar" vemos c mo de .un sentido concreto y material
•
' se pasa a un sentido moral
··
'
a primero y que es el de "ob d
.
o espmtual semejante
dil
.
e ecer a un IIllSmo maestr
- ,,
enoa a la que se refiere esta d f' . . , .
o o senor . La obe.
e micion tiene un
tid h
equivalente
más
o
menos
a
lo
sen
od umano
_
que queremos expres
d . y pleno'
nar, ensenanza". "segu· l .
1
ar cuan o ec!IllOS "ense
'
ir e eJemp o" · "ser educado"
•
parte se suele expresar en la d f' . ~, d
. . Y que por lo menos en
h.. ,,
e micion e familia com " d
.,
iJos . Después de este sentid
o e ucacion de los
cual se "educa a los siervos o oclse pasa ala otro estadio de la evolución en el
. .
es avos o umnos no e
1 •
a una
disciplina o a una ac+:uvi'dad concreta como 1n genera
,
rf b ; ,smo en torno
tena, la agricultura la arquit tu
' . . a o e rena, la carpin'
ec ra Y otras actividad
'
as en el orden social" De t
d
es mas o menos elevad
.
es e mo o parece q
'd
esclavo, tiene el sentido pnm' d' l d 1
ue evi ente que siervo y
.
or ia e que es "alim tad "
alimenta"; después el de "sirviente" lue o 1 d " en
o "al que se0
"estudiante"• en el cual el
y
g . e e alumno o "aprendiz"
'
aramente se prescmde d 1 1 . ,
entre el esclavo o siervo y el
.
e a re ac10n de parentesco
patrón. A la FAMILIA
maestr_o o Jefe, llamado PATERFAMILIAS o

AM

~

~

e~t~:;:~: ~:

Y es la noción más mode:a
6

MAX NIEDERMANN, Precis de Phonetique Historique du Latin, Paris, Librairie

CKLINCKSEK, 11, Rue de Lille, 11, 1953. Pág. 22.
7 "Famulus tire son origine del l'osque, ou l'esclave était appelé famel". Familia en
osco se decía F AMELO; antiguamente Familia en latín se decía *famelia. M. NIDER-

;:f::me~. DERECHO ROMANO

s9 MAX NIEDERMANN, o.e. Pág. 22.
MAX NIEDERMANN, ib.

MANN, o.e. Pág. 50.

299
298

�. d" ado únicamente la palabra SEXO
De las tres palabras qu~ hemos mh b1c1and' clara a la descendencia de un
0,
.
· fil l 'g camente a
hace referencia, ps1co o o i
, .
l b referente al parentesco
tanto es la umca pa a ra
d
ser humano de otro; por
,
l ·onados con ella y de este mo o
. .d d los fenomenos re ac1
,
la palabra matrimonio, para
0 a la consangumei a Y
T se suele usar, as1 como
, . d
aunque la palabra fami ia
. "d d. l idea primera y bas1ca e
d
re O la consagume1 a , ª
.
indicar los lazos e. sang
ALIMENTACION; a la acción de alimentar y
esas palabras se refiere a la
l .
posteriores que resultan de la
d
és a las re ac10nes
. . .
de ser alimentado y espu
.
l
. "tu 1 moral científico, disc1p11distinta clase de alimento, es decir: e espm a'
'
nario y otros muchos.
. , clara de la palabra familia, de la palaDe este modo tenemos una noc1on E
"d nte que la noción a que nos re.
.
d la palabra sexo. s ev1 e
. fil l ' . .
bra matrimonio Y e
.
, d t rnun· adarnente: ps1co o ogica,
.,
f ológ1ca· mas e e
·
ferimos es una noc1on e im
'
. d 1 mente humana al pronunciar
.
· ·ón necesaria e a
. .
esto quiere decir una asoc1ac1
d
·t arriba sea directa sea mdi"d
e hemos escn o
,
.
estas palabras al contem o qu
f. . d c mprehensión o comprehensi. . t mente la e icacia e o
.,
rectamente; consigu1en e
J·uicio o en una oracion o
e se expresa en un
bilidad O su defecto de lo qu
.d
.
d
cesariamente de ese contem o.
sentencia, &lt;lepen e ne
1b
stud1"adas. o sea, en cuanto
• bT d las pa a ras e
,
En cuanto al valor sim o ico e
.
. l "do implícita y necesad
xplíc1to. pero me Ul
al contenido no expresa o; no e
' t lmente. ya que los estudios fi"bl d cir gran cosa ac ua
,
.
riamente; no es pos1 e e
elaciones con las lenguas onen. doeuropeas y sus r
lológicos de las 1enguas m
d.
bre todo en que poca atentales y otras, apenas si existen en nuestro me 10 so
'
ción se presta a estos problemas.
. .d . s lingu
""ísticas o de
.
hablar de comci encia
En este orden de ideas se ocurre
. d a's con la evolución que han
.
, .
de las lenguas, a ero
.
leyes mecámcas o psiqmcas
.
.
ha abierto una grande sene
.
d'os ps1coproyect1vos, se
tenido los sistemas o me i
.
1
ladones o asociaciones entre
de posibilidades, estableciendo ~or eJemp o r~os eternos impulsos humanos,
ladas firmemente en
.
unas lenguas y otras, anc
. l
t d manifestación lingüística de
• •bles y repetib es en o a
.amás extinguidos y vis1
J
• d' "d
humano
cualquier m 1Vl uo
·
. , b al siguiente: en nuestro tiem, h cer la observac1on an
.,
Permítaseme ademas ª
h . d cada vez más una relacion
. •
·
· bolicidad se va acien
po esas comc1denc1as o siro
1· .. , t" o. de las palabras mismas y
.
bl d 1 fenómeno mgu1s ic '
.
necesaria e msepara e e
.
l . t
y generalizada intercomumca. . , . . á debido a a m ensa
.
.
de su pronunc1ac1on, qUIZ
,
de los cirlco continentes,
.
t del globo terraqueo,
. .
ción entre las diversas par es
·ncronizando su materialidad
Las palabras van si
de unos pueblos con otros.
h
.
d"atamente evidente toda
. logrando acer mme i
con su eficacia o resonancia;
. . d
clasificada en diferentes tiempos,
d humana antes mediatiza a o
una real.d
I a

°

300

.

lenguas o pueblos. Al pronunciar una palabra antiguamente, su relación simbólica se colocaba en países lejanos, pongamos por ejemplo, en los antípodas;
reprimiendo y relegando el contenido simbólico. Actualmente sin embargo
ese contenido simbólico no se reprime o se relega; sino que se presenta de
modo un tanto mágico; como queriendo agarrar en la trampa al locutor,
que quería esconder u ocultar determinados significados de las palabras.
Con este fenómeno la lengua va perdiendo atractivo y hechizo y el lenguaje hablado parece ir cediendo el lugar al lenguaje mímico y a los gestos; a la
prestidigitación y a la magia; creándose de este modo un nuevo lenguaje; más
vivo y más completo; más integral y actual; con la consiguiente desvalorización de los valores hasta ahora expresados verbalmente y que basan su atractivo y eficacia en el simbolismo que encierran las palabras. De este modo parece originarse un nuevo orden, una cultura nueva y una nueva Filosofía;
la cual sin poder cambiar la esencia del hombre siempre igual a sí mismo;
sí cambia las especies mediante las cuales valora y aprecia la realidad.
El sexo, el matrimonio y la familia no desaparecen en este nuevo orden
y nueva filosofía; sino que despojándose de los antiguos ropajes mediante
los cuales se expresaba; comienza a expresarse con otros medios nuevos técnicamente y artísticamente; para lo cual sin embargo se realiza primero un
proceso de maduración en el cual esas realidades o categorías de fenómenos
de la vida humana van delineando claramente su esencia y perdiendo todo
aquello que no era sino adherencia de la época, de la región o de la raza.
La influencia de estas realidades fenoménicas en la Moral y en la Etica
es evidente; ya que las costumbres y los valores aun permaneciendo los mismos; se verifican en otros tiempos y en otros espacios; en otros lugares y en
otras cantidades y cualidades. No es necesario llevar a detalles más concretos
estas afirmaciones: sea suficiente el señalar en general, cómo según los expertos los problemas mundiales se reducen en toda la tierra a la energía y a
la alimentación; ambas cosas relacionadas directamente con las palabras
SEXO, MATRIMONIO y FAMILIA como acabamos de encontrar en la
etimología y en el fenómeno psicofilológico de las mismas; todas ellas referidas de un modo o de otro a la raíz GAM, que puede encontrar la forma
MAT (r) como en MATRIMONIO; o la forma FAM como en FAMILIA ;
pero que siempre hace referen.cia a la alimentación tanto del niño pequeño
como también del hombre adulto que recoge no de la mujer, sino de la TIERRA, la GEE (I'11 ) de los griegos, los frutos y productos necesarios para
su alimentación. Esta raíz es al mismo tiempo en sí misma la dignificación

301

�. al considerarla sobre todo la fuente de
más seria e importante de la ~uJd~r .d h ano· así no es LA FEMINA,
to para el m lVI uo um
,
energía y de alimen
dra da a luz. sino sobre todo y
LA MUJER la que engen
°
•
LA HEMBRA,
'.
é eros (sexos) de su misma esantes que nada la que da alimento a 1os g n
pecie.

EVOLUCION DE LA REVOLUCION
ANTONIO P01t1PA Y PoKPA

Sinfonía heroica en tres movimientos:
Emancipación - Reforma - Revolución.

Evolución en el caso que nos va a ocupar, debe ser entendida, no como
la teoría general de la evolución, como cuadro fundamental de las investigaciones biológicas, sino como el conjunto de postulados filosóficos, políticos,
económicos y sociales que provocaron concatenadas circunstancias que tienen
en la evolución el impulso, la dinámica de una realidad en movimiento y
el proceso ininterrumpido del postulado general esencial· que la genera.
La evolución, en otros términos, nos dice Abbagnano, es una doctrina metafísica, que concierne a la realidad como un todo, y aun cuando se valga
a veces de la hipótesis y de los resultados de la teoría biológica de la evolución, su tesis va mucho más allá de lo que cualquier teoría científica puede
legítimamente hacer válido. En este sentido, el evolucionismo ha sido tomado
como esquema fundamental de muchas metafísicas, ya sean materialistas o
espiritualistas.
El rasgo fundamental que estas metafísicas disciernen en la evolución, es
el progreso. Para ellas, evolución significa esencialmente progreso. Así lo fue
para Herbert Spencer, que inició la serie de las metafísicas evolucionistas
con un ensayo publicado en 1857 con el título de Progreso. El progreso reviste, según Spencer, todos los aspectos de la realidad, 'ya se trate dice en el
citado ensayo del desarrollo de la Sociedad, del gobierno, de la industria, del
comercio, del lenguaje, de la literatura, de la ciencia o del arte, siempre en
el fondo de todo progreso está la misma evolución, que va de lo simple a lo
complejo a través de sucesivas diferenciaciones".
Herbert Spencer en los Primeros principios preconiza que "La evolución
es una integración de materia y una disposición de movimiento concomitante,
en que la materia pasa de una homogeneidad indefinida e incoherente a una

302

303

�d f . da y coherente y d urante la cual el movimiento conheterogeneidad e tni
t formación paralela".
d 1
servado se somete a una ras
ramente sugerido par el_ proceso _e a
Este pastulado de Spencer, segu d l arru·ba a los organismos supenores,
• que parece ir des e
evolución biológica
un progreso necesano y eXlgente,
.
el sentido de optimismo y de pr~~reso, 1 felicidad. Progreso universal,
uene
d
l perfecc1on y a a
tr to
a a· , basado en 1a 1. &lt;lea-fuerza como sus a
que en el hombre tien e. a A
.
lo concibe r igo,
d p illée
necesario como
· también Alfre
ou
·
de esa evolución, como lo preconiza
l Revolución a la Revolución meD tro de este contexto entendemos a a .6 de ~gímenes políticos, que
en
.
, ida destrucci n
bl
·cana no como la violenta y rap
tolerable casi nunca razona e
x1
,
d ble a veces
,
eso es accidental, a veces con e~_a 'ubstitución de estructuras, a vec~s con
sino como cambio, tra~sfo~mac1on:U s les políticas, sociales, económicas o
.
afical de instltuc1ones c tura '
sentido r
'
•a d mexicana.
, d le en la comuni ª
d sea someraele otra m o '
.,
analizaremos, aun cuan o
.,
Dentro de este contexto tam~1en,
, esis su proceso de integrac1on
t el devenir histórico meX1cano, su gen, 'es de su subdesarrollo culmen e,
..
· ncia los origen
.
l mestiza1·e su cns1s de conc1e
'
de la cultura universa'
1• y
en e
'
. d tr del concepto
tural, su enorme patenc1~ en ,º la razón de que haya gestado_ esa smtodo equilibrio que nos de la ra1z y trágica de la Revolución Mexicana, ~n
fonía heroica y a veces aparentementela Emancipaci6n, el andante o adagio
sus tres movimientos; el alledgrol deR oluci6n. Sinfonía que no puede tener
el Sch rzo e a ev
'
ue este
de la Reforma y
e E l "6n Revoluci6n permanente, aun~
un tiempa final por ser la vo uci ' . , 1 os El proceso de evoluci6n-revoconcepto choque un tanto a algu~os so;;~ ~v~rso, por lo mismo se extien~e
luci6n se extiende a to~a l~ reahd:cir el proceso de la Historia no es mas
' otra manera diremos que la Idea
tam b.,
1en a la realidad h1stónca;. es 1 De
que una parte del proceso li~:;e::tórica misma, concepto que encontramos
es la que promueve la rea

ª

'

·

·

claramente en Hegel.
rrollo del proceso histórico, encontrare_m~s
. , de un evolucionismo histoS. eguimos con Hegel el &lt;lesa
1s
ll an a la concepc1on
11
muchos aspectos que nos e~
postulado constante y por e o cond se evoluc1omsmo un
d
rico y dentro e e
. d d el de la Liberta .
tin~o en el hombre y en la soc1e a ' f d mento del fenómeno histórico deHe allí la piedra angular, la. base v. un

ª

nominado la Revolución Mexicana.
d 1 mexicano y de lo mexicano
del tema e
'
· ·
Mucho se ha discutido acerca
d lo universal por el mest1ZaJe,
.
b"
sis
del
concepto
e
'
.
e
que en síntesis es la stm to
1 d l categoría de un auténtico ecum .
e a a
más que somático,
cultural' que
.
resión
esencial.
nismo en su exp

304

Al mexicano nada le es ajeno, ha recibido mensajes de todas las expresiones, de todos los horizontes de la Cultura universal, allí su legado es múltiple y variado, su riqueza, imponderable; pero a la vez, por ello ha sido
difícil el proceso de aglutinación y de síntesis, por ello hay dos méxicos y a
veces varios méxicos, que a la vez fomenta el regionalismo y provoca esa manifiesta crisis de conciencia histórica y de integración nacional.
Ello explica socio16gicamente su lucha permanente por su unidad en la
libertad, en los diferentes ángulos del humanimio mexicano.
La historia de la dominación española en México, nuestro medio evo, a
pesar de su empeño por crear una nueva estructura que desplazara al mundo
antiguo, el prehispánico, s61o consiguió sentar las bases de un pueblo nuevo,
mestizo, el mexicano, que unido al criollo, que no es más que otra modalidad
del mestizaje, sentaron las bases de ese pueblo nuevo que no es el conquistado
ni el conquistador, sino la simbiosis de ambos, y con estos elementos empieza,
desde el siglo XVI, la lucha por la libertad.

El estado español en México, trató de constituir una estructura social, desde el siglo XVI, que reposara sobre la convivencia de dos grandes comunidades étnicas y culturales -repúblicas en terminología de la época- constituidas por los españoles y por los indígenas de México; acerca del antagonismo
de sus respectivos intereses, no es necesario poner énfasis a lo que hay que
sumar otra comunidad importante, la de los negros, nutrida con el tráfico
negrero desde el mismo siglo XVI.
Así indígenas de México y Negros, en formas seguramente, más o menos
pasivas, estarían presentes en el subsecuente proceso de estructuración social,
correspondiendo a los españoles como dominadores, dar la tónica a la nueva
estructura social; esta circunstancia permitió a la república de los españoles,
como conquistadores, formar una casta noble y superior respecto a negros
y nativos de México, que originó el planteamiento de los prolegómenos de la
lucha por la Libertad.
La denominada República de Indios, trajo como consecuencia la destrucción del orden social prehispánico; por ello es fundamental el interés de estudiar, para comprender, lo que significó la vida de los indígenas de México
bajo el régimen español y las instituciones que vinieron a configurar a la nueva Sociedad. Allí es cuando se produce la fase inicial y más dramática del
choque de pueblos y del proceso de interculturación, inevitable por la diferencia de mentalidad, lengua, cultura y economía.
Las Indias en la Monarquía española, dentro del ímpetu político y espiritual, quedaron incorporadas al vasto y complejo sistema político denominado
Monarquía Universal Española, o de otro modo, Imperio español, estado que

305
Humanitas-20

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306

y violenta por la libertad, en el episodio de la guerra de emancipación del
régimen español.
Once años duró esta gesta por la libertad, que significó a la vez, con causas
endógenas y exógenas el desmembramiento del Imperio Español, dentro de
múltiples acechanzas de potencias del exterior.
Lograda la desvinculación del Imperio español, tras la etapa trisecular
(S. XVI-S. XIX) , entra en liquidación como sistema político, económico,
jurídico, social, etc., al abrir el mexicano una nueva etapa en la segunda
fase de la lucha por su libertad, La Reforma, que apunta en el movimiento
de Ayutla.
El mexicano con una conciencia que tendía a la mayoría de edad se lanzó
a cauces más autónomos, hacia una postura más definida de soberanía, libertad e independencia dentro de la corriente cuyo movimiento recibió tónica del liberalismo europeo y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en
nuestro siglo XVIII, de modo manifiesto en la corriente de la Modernidad
y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal, como algo
destinado a restructurarle en un mundo nuevo en actitud de superación. ¿ Y
por qué hablamos de una nueva postura del mexicano? ¿Por qué hablamos
de un mundo nuevo? Nos dice Laski en el Liberalismo europeo, porque lo
han hecho los descubrimientos geográficos; la ruina de la economía feudal,
el establecimiento de nuevas iglesias que no reconocen ya la supremacía de
Roma; la revolución científica que trastorna y transforma las perspectivas
mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es causa de nuevas
riquezas; y aumentos de la población; el progreso de la imprenta tipográfica con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la Cultura; de lo
que hace una teoría política (Maquiavelo) que funda la investigación del
problema social en la relación del hombre con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios. Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del
siglo XVIII empezaron a perfilar con categoría; para México tomó una fisonomía más propia al perfilarse la etapa de la Reforma. El movimiento de
la Reforma no fue para la supresión del régimen que presidía el general López de Santa Anna, sino que preconizó crear una nueva estructura para
México desde el punto de vista jurídico, político, social y económico. No se
pretendió cambiar un gobierno por otro, sino establecer un nuevo orden constitucional, establecer la "igualdad republicana" mediante la abolición de privilegios, el establecimiento de una república representativa y popular que
por su naturaleza abolía los privilegios clasistas, marginando a la vez la significación del clero católico en la preeminencia que tuvo dentro del Estado

307

�•

español en México, al reivindicar el estado liberal el principio de la soberanía
en la nueva estructura nacional; de allí la explicaci6n de las Leyes de Reforma, creando formalmente la sep~ración de la iglesia y el Estado, a la vez
quedaban también dentro de la doctrina y normas del sistema liberal, reconocimiento a las garantías individuales, y de esta manera, implantando esta
nueva doctrina y sistema, se liquidaba en principio el medioevo mexicano
ante el renacimiento de la etapa del Estado Moderno y Contemporáneo. Y
tras nueva lucha por la libertad y el progreso que concluye en movimiento
armado, queda implantada una nueva corriente ideológica: el Positivismo.
El 16 de septiembre de 1867, un hombre llamado Gabino Barreda pronunciaba en la ciudad de Guanajuato una oración cívica. Este mismo hombre era
llamado el mismo año por don Benito Juárez para formar parte de la comisión encargada de redactar un plan de reorganización educativa, así lo asienta Agustín Aragón y León en su Ensayo del positivismo en México; esta comisión contaba además con Pedro Contreras Elizalde, Ignacio Alvarado,
Francisco Díaz Covarrubias y Eulalio M. Ortega, y el día 2 de diciembre del
mismo 1867 se daba a la publicidad la ley que orientaba y reglamentaba la
instrucción en México, desde la primaria, hasta la profesional, pasando por
la preparatoria.
Esta ley estaba fundamentada en el Positivismo, doctrina que Barreda obtuvo de Augusto Comte, con quien le llevó Pedro Contreras Elizalde, y esta
doctrina dio tónica a la pretendida nueva estructura que se le daría a México, entre protestas y debates de quienes optaban por otras doctrinas filosóficas, mas el Positivismo orientó al Estado mexicano desde el régimen del
Presidente Juárez hasta el del Presidente Díaz, dentro del liberalismo económico, político, jurídico y social, y aún religioso, pues fue la oportunidad
para que se propagase libremente el protestantismo, muy particularmente las
iglesias metodista y bautista. De esta manera el mexicano en su dinámica prosiguió en búsqueda del progreso y de la libertad con asechanzas e inquietudes aún en la primera etapa del liberalismo y en la prolongada del porfiriato ; hay que ver la prensa y la literatura panfletaria de la época.
En conclusión: el liberalismo mexicano tiene raíz europea y fisonomía que
le modelaron los pensadores mexicanos, desde la etapa de la Ilustración que
preparó el advenimiento de la doctrina positiva, en la que el Presidente Juárez pohrizó y llevó a término el planteamiento, y sentó las bases para una
nueva estructura del Estado mexicano, dentro de la gran revolución filosófica
del siglo XVIII, actualizada en el Siglo XIX con enfoque hacia la doctrina
positiva.
Así concluye el segundo tiempo de esta sinfonía heroica, el andante o adagio de la Reforma.

308

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en su te
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sus p · · ·
-nos ice Florencio B
. nnc1p1os y se arrojara a la luch . .
arrera Fuentes- revisara
un. Jacobinismo ultramontano· 1 a mspira~a por sus ideales. Primero, con
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' uego, encaminando sus pasos a la reforma
. .
de En
O los mismos d'ias, y ongmado
por un discurso d l
.
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zaro~ u~ ~anifiesto a la Nación pidiendo :
r~es ~e San Luis Potosí Jan.
que impidieran infracciones a las Le
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orgaruzac16n de Clubes liberales
el clero católico, así como que f yes e Reforma, muy particularmente por
liberales. En forma un tant . uer~ propagadas las ideas y los princip·
o smcromzada ap
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arece egeneraci6n de los herta · h.
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e a tercera etapa de la Revo: aparece en el d
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d nueva corriente ideo!'ogica
.
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en el artículo 7, que propuso fu
ea· os ros, por D. Ponciano Arriaga
I
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.
a prop1e ad territorial y diera
I
y agraria que arreglara
ción d ,
por resu tado la cómod d ...6
.
e esta; por su parte los magonistas
. ul
a !VIS! n y adquisionentación, primero socialista y d
: partic armente Ricardo dio franca
de la Revolucio'n Mexi.cana.
espues anarquista a la etapa precursora
La ~arte histórica de esta etapa, de 1908 a
maderista encontrara terreno pro . .
altibajos de la lucha d tod
p1ci~ a pesar
.,
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os conocida hasta
tuc1on política promulgada en 1917
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s1c1on
· · ' de la etapa liberal.
con ranca

.
1910, hizo que el movimiento
de la contrarrevolución l
I
1·
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· , socialista, en tran-

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· ·
ogreso, el régimen constituc1· al
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JUStlC!a, la libertad
H S b"
on y e respeto al d ech
'
. . a mes comenzaron con la refle . , d 1
er o nos dice George
las mstituciones de la ciudad-estado _xion e o_s ,pensadores griegos acerca de
' antes, qmzas lo pensaron otros hombres.

309

�Pero en la larga 'historia de nuestro devenir mexicano, ést_a fue, ~a. sido Y
. ,
anhelo aún insatisfecho, por ello esta sinfonía heroica y tragica, no
sera un
.,
·
e pro1
1
conc uye con e1 scherzo de la tercera etapa de la Revo. ,ucion, smo qu z · '
·
· ' dado que la dinámica. de su evoluc1on es una revo ucion
sigue
y prosegu1ra
permanente en las aspiraciones del mexicano.

EL TRANSPORTE AEREO GRATUITO

.

Por:

ENRIQUE MAPELLI

SUMARIO:
l. EL PRECIO COMO CONDICION ESENCIAL DEL CONTRATO DE
TRANSPORTE.

2. EL TRANSPORTE GRATUITO.
3. LA CAUSA EN EL TRANSPORTE GRATUITO.
4. RESPONSABILIDAD DEL PORTEADOR EN EL TRANSPORTE
GRATUITO.
5. CONCLUSIONES.
l. El Precio como Condición Esencial del Contrato de Transporte

AL CONTRATO DE transporte aéreo se le ha asignado con unanimidad y como
una de las notas distintivas que integran su naturaleza y concepto, el de ser
un contrato bilateral. En virtud del mismo, una de las partes, el porteador,
se obliga, dentro del marco de una serie de condiciones preestablecidas, a prestar un servicio normalmente de traslación de un punto a otro o desde un
punto al mismo lugar, mediante precio.1 Es decir que la obligación funda1

"Podemos definir el contrato de transporte aéreo como aquél mediante el cual una
persona denominada transportista conviene con otra que llamaremos usuario, en trasladar de un lugar a otro en una aeronave y por vía aérea, a una determinada persona
o ·cosa con arreglo a las condiciones estipuladas entre ambas partes". Luis Tapia Salinas, "Curso de Derecho Aeronáutico", Bosch, Casa Editorial, Barcelona 1980, pág.
294.
"Hay contrato de transporte aéreo cuando una parte se obliga a trasladar, en aeronave y por vía aérea, de un lugar a otro o a otros, a personas o cosas y, en este último
caso, a entregarlas al destinatario, y la otra parte a pagar un precio por ese traslado".

310

311

�mental, básica, de la otra parte contratante, sea viajero, sea remitente o cargador, es la de satisfacer el precio estipulado que, por lo común y habida
cuenta que el servicio prestado por el transportista tiene la condición de servicio público, estará determinado mediante tarifas uniformes establecidas o
1
meramente autorizadas por la autoridad pública competente en la materia.
De ello -en definitiva es un principio general, elemental más bien, harto
conocido- se deduce que la obligación primordial del viajero, aunque no la
única, es la de abonar el justo precio del transporte que utiliza.
Las obligaciones que el pasajero asume en virtud del contrato de transporte pueden pues, quedar fijadas en una obligación fundamental y otrás
complementarias. De ~ forma:
a) Obligación fundamental. Abono del precio de acuerdo con la tarifa establecida, cuyo abono puede llevarse a cabo con arreglo a determinadas fórmulas financieras cada vez más extendidas y que también tienen su causa en
la constante y permanente competencia comercial que, crecientemente, viene
presionando a las Compañías aéreas. Tales fórmulas, entre otras, pueden ser
las siguientes:
a') Pago al contado y en efectivo en el momento de obtener el billete de
pasaje.
b') Pago al contado y mediante talón bancario librado por el propio pasajero o por otra persona contra su respectiva cuenta corriente, en el momento de obtener el billete de pasaje.
c') Pago diferido pero total y mediante letra de cambio u otro documento
de crédito mercantil, aceptado por el propio pasajero o por otra persona, en
el momento de obtener el billete de pasaje.
d') Pago diferido pero total mediante la utilización de una tarjeta de crédito extendida por el propio porteador o por otra entidad con la que el porFederico N. Videla Escalada, "Derecho Aeronáutico", Victor P. de Zavalía, Editor,
Buenos Aires 1973, Tomo 111, pág. 339.
2 "Los rasgos fundamentales de este contrato son dos: que el porteador se obliga
a hacer posible un resultado, a saber, la traslación de la persona o cosa convenida de
un lugar a otro, para lo que deberá, además, custodiarlas y tratarlas adecuadamente;
y que el beneficio del transporte deberá remunerar este resultado. De ahl que el contrato deba configurarse como una "subespecie del arrendamiento de obra" y no del
arrendamiento de servicios ( como por error afirma la Exposición de Motivos de nues·
tro Código de Comercio). Lo que se pacta y espera no es la mera actividad (servicios)
del porteador, sino que mediante aquella éste obtenga un resultado: el transporte".
Manuel Broseta Pont, "Manual de Derecho Mercantil", Editorial Tecnos, Madrid
1974, pág. 387.

312

teador tenga concertada la acepta .ó
.
u otra persona que para él obtienec:I ~1e~~yo titular puede ser el usuario
e') Pago diferido pero total mediante la fo
.
.
entre transportista y usuari
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rmulac16n de un pI'CVlo acuerdo
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o en VIrtu del cual aquél factura
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g o almente a éste cuantos billetes d
. 1 h
.
pen ca y
riodo correspondiente.
e pasaje e an sido extendidos en el pe-

r) Pago
, o menos largos
d l •diferido y fraccionado en plazos mas
,
1•
porte e billete y según el acuerdo establ .d
segun e Imran tías y condiciones que l
.
~c1 o entre las partes y con las gaas mISIDas estipulen.
b) Obligaciones complementarias L
derivan de la propia natural
d
ad~ay?r part~. de estas obligaciones se
eza e me 10 aereo utilizado po 1 . .
realización debe estar sometida a una seri
. .
r e VIaJero. Su
gan posible el viaJ·e dentro de lo
, ~ de condicionantes ordenadas que has mas ngurosos y est · t l' .
dad. No sería posible extenderse en el l
n~ os Imites de seguridenominado obligaciones complementarias
repertono de 13:5 que hemos
A modo de ejemplo y para que con clarid;d mcumben al pasajero de avión.
las mismas, pueden ser citadas l
. .
pueda extraerse el concepto de
as Sigwentes:

l

7eº.

a') Presentación, para iniciar los trámites
.
hora preestablecidos y que s p
previos al VIaJe, en el lugar y
u onen un avance al co .
d l
estará en función de a") 1
dal'd
d
.
m1enzo e vuelo que
1
b"
ª mo dea sede las
mstalac·
.
) los requisitos administrativos
.
IO~es aeroportuarias;
ridades. c") l
'd d
y
gundad establecidos por las auto'
a capac1 a de la aeronave. d") l
.
va a llevarse a cabo · e") tras .
'.
e recorrido del vuelo que
,
'
o
c1rcunstanaas análogas concurrentes
b ) No ser portador ni en su equi a ·e d
.
sana de objetos, materias o sustancias] pro:i::: o f;ct~r~do ni_ en su peren este último caso con las
. .
o imita as, sm cumplir,
,
,
prescnpc1ones de rigor.
c ) Estar en posesión de la documentación habe
.
quisitos que con carácter s b. t'
y
r cumplimentado los rezación del viaje en cuesti6:. Je ivo o general le son exigibles para la reali. d'_) Cumplimentar las instrucciones del transportista en
vim1entos previos al embarque, durante el rnism0
cuanto a los moronave.
Y en el interior de la aee') Someterse a la autoridad del Coma d t
los límites que las leyes prescribe
n and e de la aeronave dentro de
. 1
n y que pue en, en casos grav
pec1
.
. a es, suponer importantes r1m1"tac1ones
para el propio p . es y muy
, ess1 es la -conducta irree-ular
del
.
l
d
.
asaJero,
mas
aún
t&gt;
rmsmo a etermmante d
l
haga uso legítimo de la autoridad que tiºene conferida.
. e que e Comandante

313

�El catálogo precedente no pretende ser exhaustivo ni, por otro lado, ten~ría
objeto el que así lo fuera en el presente estudio. Tan sólo ~e1:°os pretendido
poner de manifiesto que, en el contrato de transporte, el viaJero asume dos
tipos de obligaciones, las complementarias que hemos expuesto en. segun?º
lugar y la fundamental -pago del precio- que es a la que, en pnmer termino, nos hemos referido.
Si el contrato de transporte tiene carácter mercantil,ª es claro que la empresa que lo explota está inspirada por un ánimo de _lu:ro. ~ ello no obsta
el que lleve a cabo la realización de líneas que, a pnon Y sm duda, van a
reportar un deficiente resultado económico, ni tampoco el ~ue se .expl_oten
otras cuyos precios se han establecido a sabiendas por cantidades infenores
a su costo real, atendiendo a razones que no son de res~tado f!nancier_o Y
sí de otro orden; es de~ir, líneas aéreas en las que sus preci~s segun ;ermmología usual tienen carácter "político". Todo. ello es compa~ble, segun en la
medida en que concurra, con el resultado último del global fm ~e la empresa,
del conjunto de la misma, que se concibe con un indudab!e án~o de l~cro.
Este ánimo hace que el establecimiento del precio, la existencia de~ mismo
por la utilización de los servicios que se llevan a ca?°, sea predominante y
una condición de carácter esencial entre las que se integran en el contrato

.....

de transporte.
Sin embargo, siguiéndose en ello una tradición que _siempre ha imperado
en todos los medios del transporte, circunstancias espeCiales y muy concretas
determinan que las empresas concedan la utilización de sus _servicios li~erando
previamente al potencial usuario del ~ago de _contraprestación -preci:.. establecida para el servicio correspondiente. Digamos que ello, en ~~f101tiva,
no es exclusivo de los transportes aéreos sino que otras muchas actividades y
servicios conceden a sus trabajadores, accionistas o determinadas personas muy
específicamente cualificadas, ventajas y gajes de favor.
En el transporte aéreo la liberación en el pago del precio puede ser total o
parcial y dentro de cada una de estas categorías con moda~dades muy variadas. En el presente estudio nos interesan de manera pa:bcular los transportes en los que no se ha satisfecho precio alguno, es decir, aquell~s en _los
que la liberación concedida por el transportista -de forma voluntaria o impuesta por la ley- es de carácter total.
s Según el artículo 349 del Código de Comercio el cont~ato de transporte por vías
terrestres O fluviales de todo género, se reputará mercantil: lo. _Cuando ten~a por
objeto mercaderías O cualquier objeto de comercio; 2o. Cuando, s1end~ _cualquiera su
objeto, sea comerciante el porteador, o se dedique habitualmente a verificar transportes para el público.

314

Afrontamos, pues, una relación jurídica a la que por faltar una de sus
condiciones habituales, tiene carácter de originalidad. En el contrato aéreo,
ya lo hemos dicho, el porteador asume un compromiso, que es el de trasladar de un lugar a otro o al mismo de partida, a una perso~a, mediante precio.
Si falta esta condición, el pago del precio por parte del usuario, pudiera pensarse que nos encontrábamos ante una figura jurídica diferente al contrato
de transporte!
No es esta nuestra opinión. El precio es fundamental en este contrato pero
su inexistencia no deriva, no produce que la relación jurídica entre porteador
y viajero sea distinta a la del contrato de transporte. Dentro de sus relaciones
persisten todos los demás signos distintivos y condiciones que configuran el
contrato de transporte.
Además, como más adelante veremos, el transporte gratuito no concurre
en la realidad de forma espontánea e inmotivada sino que tiene sus razones
y fundamentos que, en muchos casos, lo equiparan al pago del precio, si bien
no será en la moneda efectiva en que es habitual.
Concluyamos este apartado diciendo que, en efecto, el contrato de transporte y dentro de él el contrato de transporte aéreo tiene un carácter mercantil así determinado de manera expresa en las leyes que lo configuran y
que como consecuencia de ello el explotador perseguirá un ánimo de lucro
que sólo puede conseguirse mediante la percepción del precio establecido para
la prestación del servicio. Pero este principio general hay que compatibilizarlo
con la existencia, en determinados casos, de transportes que se realizan gratuitamente sin que la empresa reciba remuneración directa y efectiva alguna.
Serán contratos sin precio, contratos gratuitos -pueden no serlo .ni graciables ni benévolos en muchos casos- pero la relación trabada entre las partes
-porteador y viajero que no paga- no será otra que la propia de un contrato de transporte, si bien bajo esta condición especial del no pago del precio generalmente establecido.
4 "El precio es un elemento esencial del contrato, que representa la contraprestación de las obligaciones y del riesgo que asume la empresa porteadora. Puede ser satisfecho por el cargador o debido por el consignatario, según que el transporte se
realice "a porte pagado" o a "porte debido" ( expresiones usuales en la práctica) . Rodrigo Uria, "Derecho Mercantil", Madrid 1976, pág. 517 y 518.
"La retribución económica del servicio que presta es el factor determinante principal del transportista. El sistema típico de procurar esta retribución en los servicios
públicos "uti singuli" es la percepción del usuario de un precio del servicio que, sometido a la aprobación administrativa, recibe el nombre de tarifa". Alberto Moneada
Lorenzo, "El transporte por carretera en Derecho español", Ediciones Santillana, Madrid 1963, pág. 200.

315

�..

Gratuito proviene del latín "gratuitus" que significa de balde o de gracia,~
lo que, referido al contrato de transporte significa tanto como el no abonar la
tarifa oficialmente establecida a favor del transportista y como contraprestación del servicio público que presta. Debe aclararse que este no abono de la
tarifa, a los efectos que estamos estudiando, tiene lugar legítimamente.
No paga tampoco el importe de la tarifa el polizón. Pero ello es ajeno a
nuestro razonamiento. Polizón, según el artículo 64 de la Ley 209/1964 de 24
de diciembre, Penal y Procesal de la Navegación Aérea, es el que clandestinamente entra sin billete en una aeronave comercial con el propósito de
hacer viaje, o continúa a bordo, también clandestinamente, con el mismo
fin, una vez recorrido el trayecto a que diere derecho el billete adquirido.
Femández Martín Granizo6 opina acertadamente que no puede configurarse el polizonaje dentro del contrato de transporte normal, ni tampoco de
los llamados gratuitos o de cortesía, ni por tanto atribuirse al polizón la cualidad de viajero a los efectos de la Ley sobre Navegación Aérea. Parece lógico pensar que no tenga aquél derecho alguno a resarcirse de los daños y
perjuicios que puedan sobrevenirle como consecuencia de accidente aéreo.
Ello, a primera vista, podrá acá parecer que está en contradicción con los
principios generales que rigen en materia de la llamada "responsabilidad
objetiva", en cuanto a si el polizón viajaba en la aeronave y por accidente
no culpable ni culposo, ni tampoco a él imputable, recibe como los demás
pasajeros daños y perjuicios, parece lógico pensar que debería ser indemnizado,
al menos dentro del ámbito de la relación jurídica extracontractual. Más no
se debe olvidar que la irrupción del polizón en el "iter'' del daño es consecuencia directa e inmediata de un acto penalmente ilícito a él imputable lo
que produce las siguientes consecuencias: lo. Inserción del polizón, desde un
principio, en la esfera del Derecho penal; 2o. Su dislocación, no sólo del
ámbito de las relaciones de contractualidad que caracterizan la figura del
viajero aéreo, sino también, incluso, de las de extracontractualidad.
En el transporte gratuito no se da en modo alguno la nota de la clandestinidad. El viajero usa el medio de transporte en las mismas condiciones que
aquél otro que hubiere satisfecho su importe, si bien que no habiéndolo abonado en virtud de una cláusula legítima establecida a su favor.

5

Real Academia Española, "Diccionario de la Lengua Española", Madrid 1970,

página 676 3a. columna.
Mariano Femández-Martín Granizo, "Los daños y la responsabilidad objetiva en
6
el Derecho positivo español". Editorial Aranzadi,, Pamplona 1972, pág. 195.

316

r.

En los. otros medios de transporte,
r r
mente diferenciada del aéreo la el
~ón d~ su naturaleza absolutaferente. Así, en el artículo
del a;_ ~tim ad tiene tratamiento bien diaprobado por Real Decreto de 8 d eg .amento de Policía de Ferrocarriles
· ·
e septiembre d 1878
vtaJero que no presente el billete
l d
e
se establece que el
los trenes o que teniéndolo de clas;~e f e. a derecho a ocupar un asiento en
en el ·
m erior ocupe uno de l
·
?runer caso el doble de su precio se ,
.
a superior, pagará
ferenc1a de su importe, a contar d d j gun. tarifa, y en el segundo la dien los trenes hasta el punto dond ~ e . a estac~ó~ en que verificó su entrada
1
d
e ermine su viaJe Al
. tif
e_ punto e su entrada en el tren el d bl
. .
no JUS icar el viajero
Cia recorrida desde el sitio en
' h o e . precio se calculará por la distande billetes.
que aya terudo lugar la última comprobación

2. El Transporte Gratuito

951

Refiriéndonos también a los otros roed· d
qúc, en los transportes mecáni
ios e transportes debemos señalar
· ·
cos por carretera 1
•d
estrictamente limitada en virtud d I d.
' a gratu1 ad se encuentra
de 9 de diciembre de 1949 p
I e o ispuesto en el artículo 77 del Decreto
de la Ley de 27 de diciem~;ee d~u~;:,ru:~:.eel Reglan:i~nto para aplicación
portes. Los titulares de los servicios úblic
o~d~nac1on de dichos transconceder pases de libre circ l . ,
~b. os de VIaJeros -dice- no podrán
d ,
. .
u ac10n ni dietes de f
.
po ran v1aJar libremente los f
.
.
.avor a precio reducido. Sólo
.
unc1onanos de la msp . , d
quienes la Dirección General d F
.
ecc1on e los servicios a
Transporte Terrestres) expid l e errocamles (hoy Dirección General de
.
e e oportuno document
1
se consigne tal autorización.
o en e que expresamente
La existencia de tarifas en el trans
,
blecida en la Ley sobre N
.,
~rte aereo
d
avegac1on Aerea d 21
e sus preceptos se refiere la Le
e
Y concretamente a

.
viene reiteradamente estad . .
e Julio de 1960. En tres
ellas:

ª) Artículo 82. El Ministerio del Air h
nes) fijará anualmente las tarifas , e. ( oy de Transportes y Comunicacio.
maximas que podrá
1·
no regu1ar mtcrior que no pod ,
.
.
n ap icarse al tráfico
- . regular.
'
ran ser mfenores a 1as autorizadas
.
vicio
para el scr-

b )_Artículo 101. Las tarifas del transporte de ..
previamente aprobadas por el M .. t .
VIaJeros y sus equipajes serán
mis eno.
c) Artículo 104. L as tan·ras de transportes de
,
te aprobadas por el Ministerio.
mercanc1as serán previamen-

d

7 El Decreto 475/ 59 de 2 de ab r1·1 autonza
.
e elevar los mínimos a percibir ante el
a

":1º0dT
i icar este artículo 95

en el sentido

d~~id:e b~J~ mod(o ?elibe~ado se habitúan p:o~:; u:t:et; de de~~nados viajeros
I ete.
As1 lo dice la exposición de motivos).
e errocarnl sm el pago del

317

�la
tuidad el no pago de la tarifa establecida, ha de ser una
. Es ?Jaro que al gra rmalidad nacida de una situación excepcional que, sis1tuac16n anorm '_ano
1
R b" s contradice uno de los caracteres
. d el pensamiento de Lang e y u io
d
1
gmen o
Se , Langle dichos caracteres han e ser os
del contrato de transporte.
gun
siguientes:
. . . -dice-' desde que existe
el acuerdo de
a) Consensual. A nuestro JWClO
•
luntades nacen los derechos y obligaciones de las partes, ~ q~e la en~re~a
vo
de la cosa afecte a la perfecc1º6n del contrato~ sino a, su e1ecuc16n, es ecrr,
'b"lid d material de trasladar y custodiar aquella.
a 1a pos1 i a
til
·to
b) Bilateral y oneroso. No hay transporte mercan gratui .
"d
.,
1O
al Los porteadores suelen tener estableci as
c) De adhesion, por
gener '
ad
modelos
las condiciones generales del contrato, para todos los carg ores, en
uniformes y comunmente impresos.
d) Forzoso, en ciertos casos.
1
, ti
como venimos manNo obstante, la gratuidad se produce en a prac ca y, .
rteador de la
teniendo, ella no priva a la relación trabada entre usuano y po
existencia de un contrato de transporte.
.
La gratuidad puede producirse bajo diversas modalidades:
, •
· di riminada para todos
a) La gratuidad conferida de manera genenca e m 8&lt;;
"6 d un
.
.
.
quien
estara en poses1 n .e
. .
ue desee realizar el benef1c1ario,
los via1es q
.
h b , de tener un periodo determmado
pase de libre circulación, que siempre a ra . , 1
. autorización del
alidez En este caso el usuario no requenra a previa
.
de v
.
1 b tará exhibir el título correspondiente no expedido para
porteador ya que e as .
un vuelo concreto y preciso.
.
. .,
metido
a
la
previa
autonzacion
b) Gratuidad para un viaje concreto, no so

....

del porteador.
'f d 1
c) Gratuidad para un viaje concreto previa concesión especi ica e a autorización por parte del porteador.
.
.
n
vuelo
o
para
una
sene
de vuelos,
d) Gratuidad conferida, bien pa~a _u .
uso:
. .6n a determinadas limitaciones en su
pero con su1eci
a') No poder viajar en ciertas épocas del año.
b') No poder viajar en ciertos días de la semana.
·¡

• l" Barcelona 1959,

s Emilio Langle y Rubio, "Manual de Derecho Mercanti espano .

Tomo III, pig. 472 Y ss.

318

c') No poder efectuar previa reserva de plaza quedando el usuario a expensas de que la haya libre en el momento en que termine la facturación
del vuelo.
Cualesquiera que sea la modalidad bajo la que el transporte gratuito tiene
lugar, incluso la primera de ellas, es decir cuando el beneficiario está en posesión del documento denominado "pase de libre circulación" o de otro análogo, el viajero habrá de proveerse del correspondiente billete de vuelo. La
e&gt;..1)edición del mismo tendrá lugar frente al documento que le otorgue la
gratuidad, sin necesidad del pago de la tarifa pero ninguno de dichos documentos serán válidos para la realización del viaje.
A tal efecto recordemos que, según el artículo 3 del Convenio de Varsovia
de 12 de octubre de 1929 "en el transporte de viajeros el porteador estará
obligado a expedir un billete de pasaje" y que "si el porteador admite al
viajero sin que se le haya expedido un billete de pasaje, no tendrá derecho
a prevalerse de las disposiciones del Convenio que excluyan o limitan su responsabilidad". En el Protocolo de La Haya de 28 de septiembre de 1955
persiste, aunque con otras matizaciones, esta prescripción, que se altera sustancialmente en el Protocolo de Guatemala (no entrado en vigor) de 8 de
marzo de 1971.
La Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio de 1960 -artículo 92establece que en el contrato de transporte de viajeros el transportista extenderá inexcusablemente el billete de pasaje que es -artículo 93- un documento
nominativo e intransferible y que únicamente podrá ser utilizado para el viaje
que fue expedido y en el lugar del avión que, en su caso, determine.
El billete, con los datos que, según se trate de transporte internacional o
interno, le son obligatorios, deberá extenderse en todo caso y el título, autorización, pase o cualquiera otro que faculte para el viaje gratuito servirá,
no para la realización del viaje, sino para obtener el billete correspondiente
al vuelo concreto de que se trate sin el pago de la tarifa para él establecida
con carácter general.
3. La Causa en el Transporte Gratuito
El transporte gratuito concurre por una causa. El porteador tiene la obligación de otorgar a todas las personas que utilizan sus servicios una igualdad
de trato que no conozca discriminaciones. Dicha igualdad de trato tarifario
sólo podrá ser alterada por causas delimitadas en la ley. Estas causas pueden
tener motivaciones diferentes en relación con el propio transportista y que,
en grandes grupos pueden clasificarse así.
319

�a) lmposici6n de un precepto legal en relaci6n con personas ajenas a la
empresa.
b) Imposici6n derivada de los convenios, concesiones o autorizaciones en
relaci6n con personas ajenas a la empresa.
e) Compromisos adquiridos con el personal de la propia empresa como
consecuencia de las relaciones laborales de ella con sus trabajadores.
d) Concesiones graciables concedidas por la empresa dentro de una autorización que le faculte para ello.
Debe tenerse en cuenta que, según el apartado 2o. del artículo 153 de la
Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio de 1960 las empresas de transporte aéreo tanto nacionales como internacionales podrán ser sancionadas
por infracción de lo dispuesto sobre tarifas. Esta prescripci6n garantiza la
igualdad de trato a que hemos venido refiriéndonos y que no admite otras
excepciones que las citadas más arriba.
El Decreto de 23 de Enero de 19419 establece en su artículo primero que
la Compañía Iberia, concesionaria de las líneas aéreas, no podrá conceder
billetes gratuitos para viajar por las mismas ni expedirlos con rebaja de precios que no figuren en las respectivas tarifas.
De dicha prohibición -artículo 2o.- se exceptuan los billetes para el
personal de la Compañía que en comisiones del servicio tengan que trasladarse. Se concede, además, el derecho a utilizaci6n de las líneas aéreas a
determinadas autoridades que en el propio Decreto se enumeran y que son,
entre otros, el Presidente y Vicepresidente del Gobierno y los Ministros del
mismo.10
Para el ejercicio del derecho expuesto -artículo 4 del referido Decreto-por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones se proveerá, según los
casos, a las autoridades correspondientes, de "Pases de Gobierno" y "Pases
de Inspecci6n", cuyos pases, por delegaci6n del Ministro, deberán ir firmados por el Subsecretario de Aviaci6n Civil. Debe notarse que los pases, tanto
los de Gobierno como los de lnspecci6n no son expedidos por la compañía
transportadora sino por la Adrninistraci6n Pública, encontrándose la compañía con un documento cuyo mandato debe cumplimentar. Los pases de
Inspección son congruentes co~ lo dispuesto en el artículo 69 de la Ley sobre
navegación aérea que atribuye al Ministerio de Transportes y ComunicadoPublicado en el Boletín Oficial del Estado de 2 de febrero de 1941.
Los Decretos de 21 de mayo de 1948 (Boletín Oficial del Estado de 2 de junio)
y 24 de julio de 1975 (Boletín Oficial del Estado No. 200 de 21 de agosto) introducen
determinadas modificaciones que, en su caso, deben consultarse.
9
10

nes el ejerc1c10 de la inspeccio'n n ecesana
. para gara .:_
1
e as condiciones de la
•,
n..u.ar e cumplimiento
conces1on o autorización.
d I
Problema interesante esu el d . 1
cargo del Estado de los
. e s1 e P?rteador tiene derecho a resarcirse a
'
pasaJes que expida para 1
'd
'
a pase. En las disposiciones que
1 1
as auton acles con derecho
·
regu an a navegac·'
'
nmgún precepto que a ello
fº
ion aerea no encontramos
se re iera, por lo que p d.
.
trata de una obligación 1 1
u iera estimarse que se
sobre la Empresa.
ega cuyas consecuencias económicas deberán pesar
No obstante debe tenerse en cuenta
1
no no tienen restricción algu
que os poseedores de Pases de Gobierna en cuanto a su utili . ,
mos, pueden obtenerse billetes q
. . zac1on y que, con los misoficial y también otros qu
ue vadn a. ser utilizados en viajes de carácter
.
e carecen e dicha índol
c1us1vamente en el marco privad d 1
e y que se enmarcan exO
e a persona En
e transporte conviene record
1D
.
cuanto a otros medios
d
ar e ecreto de 22 d · r
gula el procedimiento para que los D
e JU 10 de 196712 que reE .1
,
epartamentos Minist . 1
.
, stata es Autonomas satisfagan ª R enfe la totalidad d ena
1 es y Entidades
••
esta les presta con arreglo a t ºf
.
e 1os servicios que
.. .
an as comerciales así
•
omf1cac1ones
reducciones
o
e
.
'
como
e importe de las
b
'
xenc1ones que afecten al t
mercancías o servicios prestados por 1ª R ed que esten
, legalme
ransporte
viajeros,
t de bl
.
El sistema establ ·d
.
n e esta ec1dos.
. .
ec1 o para D1putados1s y Se d
u dº .
viaJeS . que fon carácter gratuito puedan 11evar a na
ores
cabo en raif1ere
, d ya1 que los
que eJercen no recaen sobre la econom1a
, d e 1as empresas
zon
t d e os. cargos
cargo a los presupuestos de 1as re_pectivas
~ . Camaras.
,
por ea ores smo con

n . Vid : Enrique M ape lli, "Transportes aéreos rat ·
Revista de Aeronáutica y Astronáutica No 4
g ui~os y c~n reducción de precio".
en la recopilación "Traba¡· os d D 'h . 06,, M_adnd, Septiembre 197 4. Se publica
.
e erec o Aeronautico y d I E
• ,,
nstltuto Iberoamericano de D
h A
.
e spac10 , editado por el
1
.
erec o eronáutico y del E
·
d
merc1a'
spac10 y e la Aviación Co1 Madrid 1978, pág. 315 y ss.
P~blicado
en el Boletín Oficial del Estado No. 178, correspondiente al día 27
de1~¡ulio
de 1967.
13 El artículo 19 d e1 R eg1amento Provisional del e
.
octubre de 1977 (Boletín Of' . 1 d 1 E
ongreso de Diputados de 13 de
ma e stado No 256 d 2
que dentro del territorio nacional lo D'
d .
e 6 de octubre 1!}77) dispone
culación o pago en su caso
' s iputa os tendrán derecho a pase de libre cir. .
' con cargo al Presupuesto del C
via¡e realizado en medios de transp t t
ongreso, de los gastos del
,
or e errestre mar' t'
entes publicos o de entidades paraestatales
~ _1 imo y aéreo del Estado, de otros
H El artículo 38 d 1 R 1
.. ' su venc1onadas o concesionarios.
B
e
eg amento Provmonal del Se d d 1
na o e 4 de octubre de 1977
( oletín Oficial del Estado No. 256 de 26 de oc
dores análogos derechos en cuanto
. .
tubre de 1977 ) concede a los Sena'
a via¡es, que a los Diputados.

321

320

Humanitas-21

�.
ano Giménez1&amp;_ entre las empresas dedicadas
Es muy frecuente -dice Serr
trabaJ·adores el derecho a. utilizar,
. "d d d 1 tr porte el otorgar a sus
.
.
a la activi a e ans
d t rminadas rebaJas de precio,
.
did
ro gratuitamente o con e e
.
1
en cierta me a, pe
s· d d ello constituye una meJora
sa alos propios servicios de transporte. m u a,
rial en especie.
.
define la Real Academia Es. · gratuitamente es 1o que
•
El derecho a viaJar
.
.
sta palabra aparece como gaJe
l' 16 En su qumta acepci6n e
pañola como rega ia.
'be los empleados de a1gunas
e además de su sueldo perci n
0 proveeho qu
oficinas.
. . a una empresa en virtud
. d
e presta sus servicios
En efecto, el trabªJª or qu
.
d'al y básico que es el derecho
1 .
n derecho primor i
de un contrato labora tiene u
d
'cter complementario que pue, goza de otros e cara
. al d
al salario pero, ad emas,
1 . d s con el resultado fm
e
directamente re aciona o
d
den estar más o menos
. 1
1 que colabora. Entre ellos, cuan o
. . d . d tr'al o comercia en a
. . 'l
la act1v1da m us 1
t el derecho a v1aJar e o sus
t se trata se encuen ra
de empresas de transpor e
d 't rminadas bonificaciones.
familiares, gratuitamente o con e e
d trabaJ·o que liga a la empresa
ana del contrato e
.
Este derecho nace y ~m
. ero de este contrato de trabaJo puecon su empleado y no tiene otra causa' p tercera persona -el familiar del
de derivarse también un derecho .parad unda . guna manera con el transpor.
tá conexiona o e nm
ch
trabajador- qwen no es
.
t de sus servicios. Es un dere o que
.
b
usa gratu1tamen e
tista y sm em argo,
1 b . d r En realidad y como con'
.
t persona e tra ªJª o .
se deriva del que nene o ra
1 ' b . dor goza de un beneficio que no
1 · • laboral e tra ªJª
·
secuencia de la re acion
t ales vi·aJ·eros sus familiares, pero sm
'l ·
a otros even u
'
sólo le afecta a e smo
f t nazcan otras relaciones que las proque entre estos familiares y transpor is
que se establece en esta hipias del contrato de transporte. El en ace, pues,

tn

pótesis es el siguiente:
.
b . d . contrato de trabaJo.
Empresa-tra
o;~l trabajador: contrato de transporte.
Empresa-fami ar
1 f mil" del trabaJ·ador pero el trans.
se lucra e a iar
'
Del beneficio es cierto que
.,
su persona sino en atend'1d 0 el beneficio en atencion a
!
b .
.
do mediante un contrato de tra ªJº·
Portista le ha conce 1
tá hga
ción al familiar con e que es
. b'
vez concedido el billete y
.
ta te ya que s1 ien una
d' h
Todo ello es unpor n . .
' f
del familiar del trabajador, ic o
mediante él el derecho a viaJar a avor

;r

Incluido
d lidades de salario en especie".
· énez, "Algunas mo
Ismael Serrano Grm
. ª
tases" Universidad de M adr'1d, F aen la obra "Dieciséis lecciones sobre salano~ y ;u\crabajo' Madrid 1971 , pág. 251 y ss.
cultad de Derecho. Departament,~ ~e ?ere~ odee la Len~a Española", Madrid 1970,
16 Real Acaderru·a Española, D1cc1onano
pág. 1.121 , 2a. columna.
15

322

familiar podrá ejercer las acciones que de un contrato de transporte -ya
formalizado- se derivan, en cambio, antes de la concesión ninguna relación
se reconoce entre transportista y familiar de su trabajador. La petición del
billete, cuya concesión estará debidamente reglamentada en las leyes y pactos laborales, no podrá ejercitarla nada más que el trabajador y no sus familiares beneficiarios. Los familiares podrán viajar y una vez que sean titulares
del pasaje poseer los derechos propios de cualquier otro viajero, pero, previamente, la petición del billete que se deriva de un contrato de trabajo corresponderá tan solo al titular del mismo. Entendemos que si el trabajador
no hiciera uso de su derecho frente a la empresa transportista, su familiar
beneficiario, no podría llevarlo a cabo por sí. Más aún, si las condiciones
del billete concedido no se adaptaran a las estipulaciones laborales, la reclamación oportuna tan solo correspondería al trabajador pero no a su familiar beneficiario del pasaje aunque sea a éste a quien directamente afecten
dichas condiciones.
Otro supuesto que hemos de considerar es el que se refiere a los trabajadores jubilados que, en virtud de las disposiciones que han regulado sus contratos de trabajo mientras permanecieron en activo, al cesar en su actividad laboral, bien por haber alcanzado el límite de la edad establecida para ello,
bien por enfermedad o accidente, continúan disfrutando el derecho a viajar
gratuitamente de por vida. En este caso no puede hablarse de un derecho derivado de una relación de trabajo, que ya no existe, sino de un derecho que
es continuación del que se tenía cuando se prestaba servicio activo en la empresa dedicada al transporte aéreo. Podría pensarse que el trabajo prestado
durante dicho periodo de actividad se remuneraba con un salario de percepción inmediata, el que se percibía entonces periódicamente, y con otro de
aplazada percepción, el que se recibe una vez que el trabajador se jubila.
En este salario se comprende el derecho a viajar gratuitamente cuando ya
no se presta servicio alguno al transportista y sólo en atención a los que, en el
pasado de actividad, se le prestaron.
Como hemos indicado anteriormente el derecho de los trabajadores de las
empresas de transporte a viajar con determinados beneficios es de carácter
general y lo encontramos en todos los medios de transporte. A modo de ejemplo podemos citar los siguientes:

-:a•ue~..

a) En la Reglamentación Nacional de Trabajo de la Renfe aprobada por
Orden de 22 de enero de 197l17 se comprende dentro de la rúbrica general
17

Esta disposición aparece publicada en el Boletín Oficial del Estado, correspondiente

al día 3 de febrero de 1971.

323

�. "
f nne a lo dispuesto en el artículo 3 7 de
de "otros conceptos salariales ' con o . (h
'a artículo 26 del Estatuto
e
t de TrabaJO oy sen
'
la vigente Ley de ontra o
L 8 / 1980 de 10 de marzo)' los benede los Trabajadores, aprobado por ey . , gratuita de vivienda, suministro
b
el agente por ocupac10n
f il"
ficios que o tenga
b . billetes gratuitos para sí y sus am iares,
de uniformes, prendas de tra a10,
l Red en los artículos que exbonificaciones sobre el precio ?e costobparaf" ·ªo salarial siempre que sea poualqu1er otro ene 1c1
. "6
y c .
l onsideración de indemruzac1 n
Pende su economato
.,
ómica y no tengan a c
s"ble su valorac1on econ
, d
. •
i_ .
d
l agente por razon e servicio.
por gastos efectua os por e
. .
1s rtí ulo 18 se determina que
En la Ley 83/ 1964 de 16 de d1lc1eRmbrfe, xpaeiirá pa;a sus agentes fijos
. . tr . , n de a en e e
el Consejo de Ad m1ms ac10
. l . , n limitada que les sean necesa.b
• lación 0 de c1rcu ac10
los billetes de 1i re circu
. .
rvirán de título de transt (sic) ferroviarios que se
rios así como los carne s
b de determinados agentes que
'
., 1
drá establecer a nom re
"6
porte. T amb1en os po
d
'n d l servicio ferroviario. La conces1 n
considere necesarios para el esarro fo ·e1·
de agentes fijos de cualquier
.
favor de los anu iares
de billetes gratuitos a
, 1 ,
e padre e hijos que vivan en su
categoría - artículo 19- alcanzara a c~ndyugd ' inco mil kilómetros anuales.
hasta un recorn o e c
.
compañía y a su cargo
l . b"l . 'n disfrutarán de billete gratmto
r·
s alcancen a JU 1 ac10
dr'
Cuando los agentes !JO
. .,
S familiares antes citados ten an
, .
de tres mil kilometros. us
hasta un maXlIDO
.entras vivan los titulares o sean
1
derecho a dos mil kilómetros anua es m1 d ' lugar la fonnalización de los
d l Red Los gastos a que e
,
pensionistas e a
·
d" t
las anteriores concesiones seran a
títulos de transporte correspon ien efs ta
art'1culo 20- se entenderá por
f · · A estos e ec os .
cargo de los bene ic1ano~. .
d l Red exclusivamente a aquellos que f1t"
pens1omstas e a
T
agentes en ac 1v0 0
. .,
li •ón alguna en este concepto. 0.
asimilac1on o amp aCl
.
guren, sin que quepan
"d
n arreglo a las anteriores nonnas
an co
dos los b1·11etes y pases que .se exp1
.
d d terminantemente prohib"d
i os
,
ommat1vos que an
- artículo 21- seran n
, ' . . b rgo los estrictamente necesarios
los pases al portador. Se exceptuan sin ero a '
para determinados servicios de Renfe.
.
. .
. Mercante aprobada por Orden M1msb) En la Ordenanza de la Marina
t' lo 221- que el personal
d 1969 se establece - ar icu
.
terial de 20 de mayo e l
d por la empresa billete de pasaJe graf.
a
1Jº tiene derecho a que· se· e t conce
ormas
·.
tu ito con arreglo a las s1gu1en es n
. .
d , r .tado a las líneas establec1"das en el litoral
a') Dicho beneficio ~ue ara lIDl
añoles del Norte de Africa.
de la península, Canan as y puertos esp

°

.

b') En la concesión de dichos billetes se estimará por el naviero o armador
las necesidades de la empresa y los motivos del viaje que desee realizar el
interesado.
c') Para la determinación de la clase de pasaje que corresponda otorgar
se tendrá en cuenta la categoría del interesado a fines de locomoción.
c) La Ordenanza laboral de transporte por carretera aprobada por Orden
Ministerial de 20 de marzo de 1971 establece el derecho que tiene el personal
de cada empresa de transporte a viajar gratis, en las líneas establecidas por
las mismas en número no superior a dos o cuatro personas en cada coche,
según se trate de líneas interurbanas o urbanas. Este derecho se hace extensivo a los hijos de los trabajadores -si son varones hasta los diecisiete años
y si son mujeres hasta los _veintiún años- siempre que justifiquen la necesidad de asistir a un centro de enseñanza profesional o de aprendizaje. A efectos de ejercer este derecho se proveerá a cada trabajador de una tarjeta de
identidad que acredite su personalidad y lugar donde presta sus servicios.
Por otro lado, se establece también la obligaci6n de las empresas de facilitar a su personal "tarjetas familiares" para ser utilizadas por las esposas,
hijos y familiares que vivan bajo el mismo techo y a expensas del interesado.
En el reglamento de régimen interior se determinará el número de viajes que
pueden realizarse por los mismos, así como la reducción que ha de asignarse,
conforme a las siguientes circunstancias mínimas:
a') La reducción de los precios habrá de consistir, como mínimo, en el
cincuenta por ciento de las tarifas establecidas.
b') En cada vehículo de las líneas urbanas podrán viajar hasta cuatro personas familiares de los empleados, pudiendo hacerse por individuo un viaje al
día como máximo.
c') En cada coche de las lineas interurbanas se admitirán como máximo a
dos familiares del personal empleado, pudiendo hacer cada uno de ellos dos viajes completos de ida y vuelta al mes.
Los ejemplos que anteceden los hemos recogido a fin de poner de manifiesto que la regalía de los empleados que prestan servicios en las empresas
de transporte, sean terrestres -ferroviarios o por carretera- o marítimas,
tiene un carácter absolutamente generalizado aunque, según los casos y según
también cada medio de transporte, el beneficio tenga alcances diferentes. El
transporte aéreo no podía ser una excepción frente a ello. Por el contrario,
puede afirmarse que, por muy variadas circunstancias, ha sido más liberal
que los otros medios del transporte, al menos en el momento presente ya que,

1s Publicada en el Boletin Oficial del Estado No. 302, correspondiente al 17 de di-

ciembre de 1964.

324

325

�en cuanto al ferroviario, se observa una especial y constante restricción de
estos gajes.
En el transporte aéreo no se observa uniformidad en cuanto al alcance y
contenido de estas concesiones. La multiplicidad de empresas, la diversidad de
su carácter y el estar repartidos por todos los países del mundo, ha hecho que
cada una de ellas haya regulado la materia en la forma en que ha estimado
más adecuada y más conveniente para sus intereses. No debe olvidarse que
todo ello -en cuanto a los trabajadores se entiende- pertenece al ámbito
de las relaciones de trabajo y que estas relaciones están presididas por principios y normas muy particulares que pertenecen a la peculiaridad económica y social del medio geográfico correspondiente.
Los organismos internacionales que podían haber intervenido en la materia han respetado, como era lógico, la soberanía de cada empresa aérea para,
que, con arreglo a la legislación nacional que le era aplicable, regulare Iá
concesión de beneficios en materia de viajes a sus empleados. La IATA se
ha limitado a permitir que dichos beneficios se otorgasen sin que ello supusiese
transgresión de su política en materia de tarifas. Pero esta permisión no se
ha inmiscuido en determinar la amplitud de los mismos ni en cuanto al importe de la rebaja, ni en cuanto al número de viajes respecto de la que ello fuese
posible, ni tampoco en lo que hace relación a los familiares que de una manera directamente derivada del trabajador del transportista, puedan lucrarse
de estos beneficios.
Por ello no nos es posible establecer un cuadro general del contenido del
beneficio de que, en esta materia, gozan los empleados de las líneas aéreas.
Sin embargo y para que pueda servir de antecedente citaremos el ejempo de
determinada empresa de ámbito internacional que concede billetes sin reserva
de plaza durante todos los meses del año, para todas sus líneas abonando exclusivamente los gastos de seguros e impuestos. Al tercer año de no utilizar
este derecho se podrá viajar, con reserva de plaza, en cualquier línea si bien
con restricciones respecto de algunos meses. Abonando el cincuenta por ciento
del importe de los billetes, más los seguros e impuestos, se podrá viajar en
cualquier época del año. E stos beneficios se extenderán a los familiares en primer grado que, además, dependan económicamente del trabajador y habiten
con él. No será preciso tener que disfrutar las vacaciones anuales para tener
derecho a estos beneficios, como tampoco será condición indispensable ni necesaria que tenga que viajar el trabajador cuando los que deseen hacerlo sean
sus beneficiarios. Los trabajadores jubilados y las viudas y huérfanos menares de veintiún años, solteros, o cualesquiera que fuera su edad si se encuentran incapacitados para todo trabajo, mientras consten y figuren como

pensionistas y reciban la pensión como consecuencia directa del trabajo realizado en la Compañía aérea, serán considerados como en activo a efectos de
concesión de billetes gratuitos o con abono del cincuenta por ciento de su
importe.
En caso de fallecimiento de padres, hijos o hermanos, al trabajador se le
concederá un billete gratuito de ida y vuelta con reserva de plaza al aerapuerto más próximo al lugar de fallecimiento. En el caso del trabajador casado, se le concederán dos billetes gratuitos con reserva de plaza para él y su
cónyuge, beneficios que corresponderán incluso en los casos en que el parentesco con el fallecido fuera político.
Los billetes concedidos sin reserva de plaza, darán derecho al trabajador
a realizar a su voluntad de uno a tres viajes por un total entre los tres, de
seis trayectos. El origen del viaje y destino de los billetes no será necesario que
coincidan con el punto de residencia habitual del trabajador o beneficiario.
En los casos en que se soliciten billetes gratuitos para las líneas europeas o
trasatlánticos, los trayectos imprescindibles para enlazar con la iniciación de
esta línea no serán computados a efectos de limitación de los seis trayectos
que como máximo comprende el cupo anual.
Los billetes gratuitos o con descuento obtenidos por los trabajadores o beneficiarios, tendrán un período de validez, para iniciar el recorrido, no superior a dos meses, desde la fecha de su concesión. Para el segundo o siguiente
cupones de vuelo, se establece como periodo de validez la fecha de 31 de enero
del año siguiente a aquél en el cual se inició el recorrido, salvo que se trate
de asistir a cursos escolares en cuyo caso finalizará en la fecha en que terminen los mismos.19
Examinados los principios generales que anteceden puede llegarse a la conclusión de que las concesiones de que se benefician los empleados de las Compafiías dedicadas al transporte aéreo pueden alcanzar múltiples variantes y
combinaciones cuya aplicación dependerá de las circunstancias económicas y
sociales en las que se muevan las relaciones de trabajo correspondientes. Estas
variantes pueden ser las siguientes:
a) Derecho a viajar gratuitamentP,.
b) Derecho a viajar con descuentos que pueden ser de cuantía variable.
19

Consultar el VII Convenio Colectivo entre la Empresa Iberia, Líneas Aéreas de
España y su personal de tierra, aprobado por Resolución d la Dirección General de
Trabajo de 8 de mayo de 1980 y publicado en el Boletín Oficial del Estado No. 145,
correspondiente al dla 17 de junio de 1980 (artículos 116 y ss.).

326
327

�c) Derecho a viajar en un número mayor o menor de líneas durante el año.
d) Concepto que la composición, a estos efectos, merezca una línea aérea
desde la residencia del empleado con conexión a la línea correspondiente o
desde la iniciación real de ésta) .
e) Limitación durante determinadas épocas del año, bien para toda la red
o bien para una o varias líneas determinadas.
f) Derecho a reserva de plaza con antelación a la iniciación del viaje o
supeditación a que en dicho momento hubiere plazas disponibles.
g) Concesión de derechos especiales en casos también particulares (fallecimiento de familiares, matrimonios, obligaciones perentorias, etc.) .
h) Derecho a favor de determinados familiares y condiciones para ello ( dependencia económica del trabajador, convivencia con el mismo, etc.).
i) Derecho del trabajador una vez que ha cesado de prestar servicio activo
al transportista.
j) Derecho a viajar en una clase determinada {primera, económica, etc.).
El repertorio de particularidades enumeradas podría hacerse más extensivo
y, dentro de ellas, la concesión puede admitir muy numerosas combinaciones.

......

Teniendo en cuenta que estos derechos, emanados del contrato de trabajo,
experimentan una constante evolución es posible que, considerando que la
aviación comercial ha dejado de ser ya un medio de transporte recién nacido
aunque sea el más joven de todos ellos, la regalía ha alcanzado unos límites
que pudieran considerarse peligrosos para las economías de las empresas y,
por ende, para la economía de los propios trabajadores que en ellas se insertan. No es pues de extrañar que venga observándose una razonable y prudente
tendencia que supone restricción a tales derechos. De manera radical se estableció este criterio en el ferrocarril y no debe admitirse como inoportuno en
cuanto al transporte aéreo. El nivel económico de los trabajadores que prestan servicio en las empresas aéreas y las facilidades complementarias que habitualmente encuentran para sus desplazamientos en cuanto a reducciones en
los precios de los hoteles u organización de grupos, hace que la concesión de
billetes gratuitos no sea meramente potencial sino efectivamente disfrutada.
La apuntada tendencia restrictiva tiene diversas posibilidades entr_e las que
destacan como más aconsejables las que se refieren a la reserva de plaza y a
la utilización de clase preferente.20 La utilización residual de la capacidad
20 A modo de chiste y en alguna Compañía aérea, a la clase primera, el personal de
cabina - tripulantes auxiliares de vuelo-- la ha llamado "frimera" en atención a los
muchos viajeros "Free" (gratuitos) que la utilizaban y en atención a la pronunciación
española de la palabra inglesa.

328-

de una aeronave, si los controles de reserva se llevan a cabo con el rigor y la
seriedad adecuadas, no supone menoscabo económico para la Compañía aérea,
aunque no hay que olvidar que, el pasajero, no es ajeno a ello, ya que más
cómodo resulta el viaje mientras menor es la ocupación de la aeronave.
Debe tenerse en cuenta que una cosa es el derecho laboral ejercitable frente
al transportista y que supone para éste una obligación que debe cumplir concediendo los pasajes a los que sea acreedor su trabajador, bien para él o bien
para sus familiares, y otra la mera benevolencia, la concesión otorgada por
razones de cortesía, cortesía que muchas veces puede estar basada en términos de reciprocidad. La concesión obligada de que hemos tratado hasta aquí,
compele al transportista; la concesión graciable depende del libre ejercicio de
su voluntad ponderando en cada caso las razones concurrentes que pueden,
desde luego, ser meramente subjetivas.
Pero el transportador aéreo no puede ejercitar su benevolencia siempre que
lo desee, ya que ello contrariaría el principio de igualdad de trato tarifario
que le viene impuesto por la ley, sino tan sólo con arreglo a unos principios
preestablecidos.
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) tiene establecidas tres resoluciones sobre la materia que figuran en su Manual bajo los
números que dejamos indicados:
a) 200-G. "Filing government requierements and authoritations".
b) 200-H. "Free and reduced fare transportation for inaugural flights".
c) 788. "Free and reduced fare or rate transportations".21
Esta última Resolución autoriza a las Compañías aéreas a conceder billetes
gratuitos o con reducción no sólo cuando se trate de empleados de las propias empresas, familiares en determinados casos, abogados, médicos y otros
profesionales, sino también a personas no relacionadas permanentemente con
los porteadores en las que concurren circunstancias especiales. Entre ellas,
a vía de ejemplo, podemos citar:
a) Cualquier persona herida en un accidente acaecido en el curso de las
operaciones aeronáuticas.
b ) Cualquier médico o enfermero y otra persona que preste asistencia a
los heridos anteriormente mencionados.
21 Esta R esolución 788 ha sido alterada de número en la corrección del Manual de
Resolución de IATA 1981, ya que tradicionalmente ocupaba el número 200.

329

�c) Cualquier miembro de la familia próxima o el tutor o responsable legal
de dichos heridos.
d) Cualquier persona con la que esté en negociación una Empresa aérea
a efectos de su contratación.
e) Cualquier persona que preste testimonio en asunto legal en que esté
interesada la Compañía aérea.
Los ejemplos anteriormente mencionados, extraídos de la Resolución 788
de IATA, son suficientemente explícitos y llevan al convencimiento de que la
autorización se concede considerando razones de humanidad, en casos directamente implicados con la actividad del transportista, u otros motivos de los
que se deduce un interés de la Compañía aérea en que el desplazamiento
pueda llevarse a cabo.
Fundamentalmente debemos distinguir entre las concesiones de billetes gratuitos o con descuento que suponen una obligación para el transportista de
aquellas otras que quedan al arbitrio de su voluntad y que simplemente le
están autorizadas pero no impuestas. Las Resoluciones de IATA que hemos
mencionado en modo alguno implican una obligación para el transportista
sino tan solo una permisión para que si lo estima conveniente, pueda llevar .a
cabo la concesión, sin que ello suponga infracción de las normas tarifarias que
le son obligatorias. Las Resoluciones de IATA son una e~cepción a la igu_aldad
en el trato que, dentro de una misma tarifa, debe aplicar el transportista a
todos los usuarios de su servicio. No implican obligación ni gravamen alguno.

4. Responsabilidad del Porteador en el Transporte Gratuito
Asumidas por el porteador aéreo, sin contraprestación, la obligación de trasladar a una persona por cualesquiera de las circunstancias que han quedado
expuestas, nos queda por determinar si, como consecuencia de las ob~igaciones
que como tal porteador le incumben, y en el caso de que las incumpliere, debe
reparar debidamente al viajero compensándole de los daños y perjuicios que
éste haya podido padecer.
De acuerdo con una elemental visión del problema pudiera opinarse que
bastante hace el transportista con aceptar la prestación de un servicio sin
percibir precio alguno por el mismo y que las consecuencias del viaje, fuer~n
cuales fueren las causas que las determinen, deberían ser de cargo del usuario
que utilizó los servicios sin abonar nada por su parte. Siguiendo. esta lí~ea
de pensamiento pudiera también opinarse qu: carece de causa _la mdemm_zación que a un viajero normal que abonó el unporte de la tarifa establecida

330

para el servicio a favor del viajero que inicialmente aceptó el servicio gratuitamente, y que el impago -tarifa, indemnización- debe operar para ambas
partes: viajero, transportista
Sin embargo todo ello no es sino un primario planteamiento que, en modo
alguno, está de acuerdo con la teoría que venimos manteniendo desde el principio. El transportista acepta al viajero sin pago de la tarifa o porque la ley
se lo impone, o porque está obligado en virtud de otro compromiso contractual o porque graciablemente, por decisión de su libre voluntad, lo estimó
oportuno. En los primeros casos el porteador no tiene a su arbitrio establecer
condiciones especiales para estos transportes ya que el propio transporte gratuito y su clausulado le vienen impuesto, o por ley o por contrato. Si ni la ley
ni el contrato establecen condiciones especiales que válidamente le exoneren de responsabilidad en caso de que el contrato de transporte se incumpla,
esta responsabilidad subsistirá íntegramente en la misma medida y proporción
que si la tarifa correspondiente al transporte se hubiera satisfecho. En cuanto
al transporte graciable es cierto que, al conceder la gracia, el transportista
es muy dueño de concederla con sujeción a determinadas condiciones; pero
estas condiciones serán válidas o no en la medida en que la ley lo permita y,
en cuanto a sujetar el transporte gratuito concedido benévolamente a la irresponsabilidad del transportista, es cláusula que, al menos en el transporte internacional, como más adelante veremos y por expreso mandato del Convenio
de Varsovia de 12 de octubre de 1929, padece del vicio de nulidad.
Alguna legislación comparada ha afrontado esta cuestión dejándola, dentro
de su ámbito de obligatoriedad, suficientemente definida. Así el Código Aeronáutico de la República Oriental del Uruguay de 29 de noviembre de 1974
que en su artículo 164 dispone que en caso de transporte aéreo gratuito de
personas en servicios aéreos privados, el transportador sólo será responsable
si incurre en dolo o culpa grave.Zli
En España el Reglamento del Seguro Obligatorio de Viajeros aprobado por
Decreto de 6 de marzo de 196923 dispone en su artículo 9 que se encuentra
protegido por este seguro toda persona que en el momento del accidente esté
provista de título de transporte, de pago o gratuito y haya satisfecho la prima
22

Bauzá Araujo, Alvaro, aclara: "En el anteproyecto se agregaba que en caso de
transporte aéreo gratuito, que no implicara un "servicio de transporte aéreo", la responsabilidad por persona lesionada o fallecida quedaba limitada a un máximo equivalente a la tercera parte del tope establecido respecto de los pasajeros de pago. "C6digo Aeronáutico de la República Oriental del Uruguay, concordado y anotado por...".
Montevideo 1975, pág. 269.
23

Publicado en el Boletín Oficial del Estado, correspondiente al día 1 de Abril de
1969.

331

�correspondiente. Pero hay que considerar que, el propio texto legal, en su
artículo 4 tiene establecido también que el Seguro Obligatorio de Viajeros no
libera a las Empresas tranportistas o a los conductores de vehículos de la responsabilidad civil en que, dolosa o culposamente, pudieran incurrir por razón
del transporte de personas, ni las prestaciones satisfechas por dicho seguro
reducen el importe de la expresada responsabilidad.
Significa ello que si bien dentro de la protección del Seguro Obligatorio de
Viajeros quedan enmarcados aquellos que sean porteadores de un título gratuito, la protección de este Seguro no libera al transportista de las responsabilidades en que, de acuerdo con el contrato de transporte, haya podido incurrir.
Conviene, de todas formas, dejar aclarado que, en España y en virtud de la
Disposición Final tercera de la Ley sobre Navegación Aérea de 21 de julio
de 1960, quedan excluidas del Seguro Obligatorio de Viajeros, las Empresas
de transporte aéreo que acrediten tener constituido el correspondiente Seguro
de Viajeros previsto en la propia Ley, deduciéndose en este supuesto del
precio del billete, en el transporte aéreo nacional el importe de la prima del
indicado Seguro obligatorio. En todo caso la indemnización se hará efectiva
en el plazo máximo de treinta días.
La jurisprudencia española si bien referida a siniestros ocurridos en otros
medios de transporte ha tenido oportunidad de pronunciarse en muy numerosas ocasiones sobre las consecuencias, en lo referente a responsabilidad,
cuando el transporte se ha realizado de una manera gratuita. Entre ellas podemos citar tres cuyos pronunciamientos consideramos de singular interés:
a) "El contrato de transporte es, por su naturaleza jurídica, un arrendamiento o locación de servicios, y, como tal, un contrato bilateral y oneroso
del que nacen prestaci.ones recíprocas para ambas partes y mezcla del consensual y real, porque aunque se perfecciona por el consentimiento, no produce
efectos jurídicos sino merced a la entrega real de las cosas que han de ser
transportadas, respondiendo el porteador de los daños y perjuicios que se
originen por incumplimiento del contrato". Sentencia de 26 de Mayo de
1925.2•
b) "En el terreno teórico, puede discutirse si el hecho de que el propietario
o conductor de un automóvil inviten a un tercero, o consientan en llevarlo
gratuitamente de un lugar a otro, origina o no un verdadero contrato de
transporte terrestre, con su secuela de derechos y obligaciones de las partes
24 Publicada en Manuel Rodríguez Navarro, "Doctrina Mercantil del Tribunal Supremo" . Aguilar. Madrid 1956, Tomo 11, pág. 2414.

contratantes; pero lo que, en cambio, no puede discutirse es que tales hechos
no exoneren a dicho conductor de la obligación de cumplir las normas de pericia y de prudencia que se exigen en la conducción del vehículo, por consecuencia de la ley de protección general que ampara y protege a todas las
personas, ni mucho menos, le despojan, en semejantes supuestos, de toda responsabilidad para el evento de que, con su conducta imperita e imprudente,
origine consecuencias dañosas para el transportado o para su patrimonio; en
supuestos tales, la responsabilidad civil del conductor, aparece clara si con
su actuación viola la disposición de protección general y lesiona el derecho
subjetivo de terceras personas, sean o no transportadas por él, y vayan o no
gratuitamen te en el vehículo. Sentencia de 28 de diciembre de 1964. Civil. 25
c) "La Gratuidad del transporte no exonera al conductor del vehículo de
las responsabilidades civiles en que pudiera incurrir por el incumplimiento de
las normas de pericia y prudencia que se originen en la conducción del vehículo". Setencia de 6 de M arzo de 1979 (Contencioso Administrativo) .26
Circunscribiéndonos al ámbito de lo aeronáutico y concretamente en lo que
al transporte aéreo internacional se refiere, es de especial importancia lo dispuesto en el artículo primero y en el primero de sus párrafos del Convenio
de Varsovia de 12 de octubre de 1929 en el que se declara que el mism o se
aplica a todo transpor te internacional de personas, equipajes o mercancías
efectuado, contra remuneración, en aeronave. Se aplica igualmente a los transportes gratuitos efectuados en aeronave por una Empresa de transporte aéreo.
Este precepto no es objeto de modificación por parte del Protocolo de La
H aya de 29 de septiembre de 1955, Protocolo de Guatemala la de 8 de marzo
de 1971 ni Protocolos ( 1, 2, 3 y 4) de Montreal de 25 de septiembre de 1975.
Por tanto, todo el sistema de responsabilidad articulado en Varsovia es de
aplicación, sin diferenciación alguna, a los transportes aéreos internacionales ,
sean bajo remuneración, sean gratuitos, siempre que se lleven a cabo por una
empresa aérea, lo que significa que en efecto, se excluyen del sistema de responsabilidad preconizado por el Convenio de Varsovia los transportes aéreos
gratuitos no explotados por una empresa aérea, tales como transporte en aeronaves privadas y fuera de una organización mercantil que realice líneas regulares o no, pero propias de una concesión o autorización administrativa.
25
Publicada en el Repertorio de Aranzadi bajo el número de referencia 5.911, correspondiente al año 1964.
2 6 Publicado en el R epertorio Aranzadi bajo el número de referencia 1071, correspondiente al año 1979. En la Sentencia de 20 de febrero de 1970 (Aranzadi 938 ) y
17 abril 1975 (Aranzadi 1649) se recoge también la doctrina de la responsabilidad
en el caso de transportes gratuitos en vehículos privados.

332
333

•

�Acorde con ello Quintana Carlo21 nos dice de manera directa refiriéndose
al aspecto concreto del que venimos tratando que los dependientes del transportista, aun cuando viajen en comisión de servicio y disfrutando de un billete "free", serán reputados como pasajeros y, en consecuencia, sometidos a las
normas del Convenio de Varsovia.
Partiendo de la base de que el Convenio de Varsovia es aplicable en la
misma medida a los transportes onerosos y a los gra~uitos siempre que éstos
se lleven a cabo por empresas dedicadas al transporte aéreo, debe tenerse en
cuenta que su artículo 23, no modificado en el concepto que nos interesa por
posteriores Protocolos, dispone que toda cláusula que tienda a exonerar de
su responsabilidad al porteador o a señalar un límite inferior al que se fija
en el Convenio será nula y de ningún efecto, pero la nulidad de dicha cláusula no implica la nulidad del contrato que permanecerá sometido a las disposiciones del Convenio.
Coordinados entre sí estos dos preceptos nos llevan a la conclusión de que
estando sometido el transporte aéreo internacional a las normas que regulan
la responsabilidad del transportista, las partes no quedan en libertad para
establecer un régimen de responsabilidad inferior al que estatuye el Convenio.
Si el transportista, al otorgar el pasaje gratuito, sea porque obligatoriamente
ha de hacerlo de tal manera, como en el caso de que lo expida en virtud de
un acto absolutamente graciable, estipula su irresponsabilidad si se produce
incumplimiento de sus obligaciones contractuales como transportista, esta estipulación será nula y tal nulidad no producirá necesariamente la nulidad del
contrato establecido entre las partes que, para nosotros, aunque el Convenio
de Varsovia no lo diga expresamente, no es otro que un contrato de transporte. Recordemos que (sine pretio, nulla venditio est; non autem pretii numeratio, sed conventio perficit sine scriptis habitam emtionem" (sin precio no
hay venta alguna; más no la entrega del precio, sino la convención, es lo que
perfecciona la compra sin escritura) .28
5. Conclusiones

La prestación del transporte aéreo como cualesquiera otra que comporte
la prestación de un servicio público está sujeta a la percepción de unas tarifas
establecidas o aprobadas por la autoridad administrativa competente en la
materia.
21 Ignacio Quintana Carlo, "La responsabilidad del transportista aéreo por daños
a los pasajeros". Universidad de Salamanca. 1977, pág. 364.
,. Ulpiano. Lib. XVII. Tit. I. Ley 2a. No. I.

334

•

L~ percepci~n de dicha tarifa en favor del porteador impone el pago del
precio establecido por parte del usuario del transporte, constituyendo, dicho
pago, ~especto de él la primera y fundamental de las obligaciones que le resultan impuestas como consecuencia del contrato de transporte.
Dich~ ~ercepción del precio establecido, tanto por razones de costumbre
Y :conom1:as como por ~a necesidad de establecer procedimientos que sean
mas atractivos para la clientela y que faciliten la lucha de competencia existente en la industria, puede tener lugar, tanto al contado como en plazos
tanto
en dinero
· que en'
.
. efectivo como mediante documentos de cre'diºto, sm
nmguno de d1c~os ca~os el transportista esté renunciando al cobro de lo que
le ~ertenece, smo simplemente facilitándolo en favor del que tiene que
realizarlo.
La c~~r~sa aérea como toda empresa mercantil y cualquiera que sea el estatuto JUr~d1co .ª que esté acogida así como cualquiera que sea la composición
de su c~pital, tiene una última finalidad de lucro, finalidad que ha de hacerla
compatible con la prestación del servicio público que tiene encomendado es
decir, que existiendo una legítima ganancia ella no pague en modo al~no
c~n el servicio que tiene que llevar a cabo en la forma y manera que la sociedad lo necesita.
~l principio que acaba de exponerse no obsta el que, por razones especiales
exista~ rutas, secto~es de servicios o líneas aéreas en las que se encuentren es~
tablccidas unas tarifas en las que a priori se sepa que no han de ser suficientemente remuneradas por haber sido construidas de forma que ru· aun
' s1qme· ·
ra cubren los costos reales de la explotación. El rendimiento económico de una
empre~a_ha de ser contemplado en su conjunto, de manera global para todas
las activ1da~:s q~e reali~a '. por el conjunto de todos los servicios que tiene
en explotac10n, sm que mc1dan en ello excepciones como las enunciadas.
Es cierto que por muy diversas causas, determinadas personas se encuentran
exce~,tuada,s del abono de la tarifa establecida con carácter general y en proporcion mas o menos elevada, llegándose en ciertos casos a la exoneración
total del pago de la dicha tarifa.
E~tre las pe::on~ exoneradas del pago total del precio del pasaje y la respectiva co~pama aerea se traba una relación jurídica que no puede ser otra
que la propia de un contrato de transporte. La circunstancia de que, en dicho
contr~t~, falte una condición importante como es la del pago del precio, no
es suf1c1ente, a nuestro juicio, como para que se dé nacimiento a un contrato
de otro orden o a un negocio jurídico ajeno y diferente al propio del transporte aéreo. Independientemente de la exceptuación del pago del precio con335

�currente en estos casos a favor del viajero, continúan dándose todas y cada
una de las notas características que son propias del contrato de transporte.
La antecedente conclusión lleva consigo el que, salvo especial prescripción
de la Ley, la relación !1:~atuita trabada -pasajero y porteador- se encuentre
regulada por las leyes, normas y disposiciones que son propias y peculiares
del contrato de transporte aéreo.
No obstante y con compatibilidad absoluta con lo que queda expuesto, deben contemplarse algunas excepciones especiales, ya que cuando se produzca
una colisión entre un pasajero que ha abonado la integridad de la tarifa y,
otro que solo parcialmente la pagó o que fue totalmente liberado de satisfacerla, los derechos de éste -en igualdad de circunstancias, decimos- deben ceder ante el pasajero ordinario. El caso más característico que puede
producirse respecto de ello es el denominado sobreventa o reserva de plazas
para un vuelo determinado por encima de la capacidad de la aeronave, supuesto en el que es imprescindible incumplir los compromisos adquiridos por
el transportista en el contrato de transporte en cuanto a alguna o algunas
de las personas que tienen su plaza debidamente reservada y cumplimentaron
satisfactoriamente los requisitos establecidos para la operación del embarque.
En sentido contrario pensamos que no conducirá a ningún resultado práctico ni se encuentra suficientemf'nte elaborarlo por la doctrina, el establecer
que la relación entre un transportista y un viajero que no abonó -legítimamente- el precio del transporte, no es la propia de un contrato de transporte,
sino otra sui generis. En todo caso tendríamos que deducir de tal relación obligaciones para el transportista que no han tenido la contraprestación correspondiente del pago del precio y que no sería tan sólo la de transportar, sino
otras muchas, entre ellas, la principal, la de indemnizar en supuesto de accidente o de cualquier otro siniestro imputable al transoortador.

ORIGENES y DESARROLLO DE LAS FUNDACIONES·
DEL DERECHO ANTIGUO AL DERECHO INDIANO .

ALoo

ARMANDO COCCA

Catedrático• Profesor Honons
. Cawa
Profesor Emérito, Buenos Aires.
,

l. En la protohistoria

EN ESTE PERIODO, en que faltan la crono} ,
documental, a veces la docum ta . ,
. ogia ordenada y la clasificación
en cion D11Sma sól0 ·
tradiciones. Movidos por di
'
Sirven a nuestro fin las
versas razones, como el d
d
temor de desagradar al difunto
I
eseo e perpetuarse, o el
o a os ancestros los ·
.
yeron lo que hoy conocemo
f d .
'
pruneros pueblos mstitutiple, tanto religioso como ~~:t~f un ac10nes. Estas t:nían un carácter múlciencia, filosofía y reliui6
i ico,
que es propio del primitivismo que
o· n sean una DllSma cosa E
.vil. .
para los tiempos, como la de los sumeri s
. n ~a c1 ~c16n avanzada
ter más diferenciado ob
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o ' 1~ fundaciones tuvieron un carác'
servan ose un sentimie t d
.
propio de los sabios de los maestr As" .
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"viliza .
daron la cultura sumeria . .
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Clones que here' s1gweron consagrando fundaciones.

!ª

2. India
La civilización india y las que nac1eron
.
por su influen ·
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f und aciones destinadas a1 manterum1ento
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de sus ídolos De las I
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Y as engi as en honor
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personalidad legal que no abandona su .
li .
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~tribuye personalidad y vida a los ídolo:~!:ºs:io
El de_recho de la India
imperaron como toda ley en la antigüedad .
lofslc6digos sagrados que
cientes de sus trib al
' smo en a los relativamente re.
un es.

~:so.

336

337
Humanitu-22

�3 _ El derecho islámico

r.

6n de Mahoma son comunes las fundaEn los países formados por la re tgt
uita una fuente pública, o
ciones destinadas~ erigirAyf:::;e~;i0u;~~m:nz6 un t:5tudio _p~f=~
una casa de ensenanza.
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da en eí derecho tSlánuco,
d . d del derecho de los tSlamttas.
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en el cual una doctnna
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Una cultura tan desarrollad .
lizados últimamente, el derecho egip
fundaciones. Conforme a es~d1os ; diversos tipos y con consideracio~es e~
. , y reguló las fundaciones e
d rescatarse para la histona
conoc10
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Pecíficas ya en el Antiguo lmpe . lativas a fundaciones correspondientes
· ·6n, el texto de a.etas, re
de esta inst1tuc1
.
a ese mismo periodo de su cultura.

4. Egipto

5. Grecia
. r La fundación fue co. ¡ ·
gustab an obseqwa ·
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Los griegos eran hosp1ta ~1os y
f rma de consagraci6n de un Jar n
nocida desde los primeros uemdIX'.só, epnar: sacrificios en honor de Apolo, fun.
ligiosas fun aci n
· b
' .
be 'f. s que se determina an.
Para ceremomas re
. d d para fmes ne ico
ed la insdación a una cm
al derecho helénico, qu
. d su incorporac1on
)
Como testimomo e
G
11 20 No. 1845 .
. (C p inscr raec. ' '
d
cripci6n de Corcira
or us
. . .
d la Academia, fue venera a
,
1 s inmediaciones e
h. d su
La tumba de Platon, en a .
. l
Pero la fundación que izo e
por los filósofos por más de c1~:º s1g
años en poder de la Escuela Pla. 'pulos' permanec10 por
solar a sus d lSCl
tónica.

ª

.,

ª

:i

. ,, Berlín 1889, p. 132 y ss. cit. por Ferrara,
"Rechtsvergleichende S~ud~en '
' nota l.
\Ko:LE~ue-se indica en la nota s1gu1ente, p. ~8,'d'che" Napoli-Torino, 1915, p. 38.
en a o ra
"Teoría delle personae gmr1 i
',
•
Empire" en Revue
2 FEllRARA, Francesco.
.
droit égyptien sous 1 Anc1en
'
a PlitENNE, M. "La fonda~on _en.
Bruxelles, 1955, pp. 19-31.
,, .
.
. a.le de Droits de 1 Ant1qu1té,
d .
de l'Ancien Empire ' id. loe. cit.,
lnternacion
"Textes des actes de fon ation
• STRACMANS, M.
pp. 31-39.

338

También Arist6teles realizó una fundación con su biblioteca, a cuyo frente
y como director sucesor suyo de la Escuela Peripatética, puso a su discípulo
Teofrasto.

6. Roma
Las más variadas formas de fundaciones se ofrecen en Roma a través de
su extenso periodo de civilización. Entre las más originales, se encuentra
la que hizo Tizio a favor de las plantas de papiro, que aun existe,! en la fuente de Aretusa, en Sicilia.
En su origen, reconoce diversas vertientes. Por un lado, a la tradición greco-helenística de fundaciones hechas en favor de templos, generalmente en
relación con el derecho de asilo, tan extendido en el mundo oriental. El gobierno romano, al dominar las provincias griegas, tomaba la protección de
estas fundaciones, que a veces hallaba desatendidas, encomendando su vigilancia superior a los gobernadores de aquellas provincias, lo que presentaba
al pueblo romano como defensor de las tradiciones griegas más venerables.G
Se ha afirmado que la raíz propiamente romana de la fundación está en
el derecho sepulcral. La idea de continuidad está centrada principalmente en
perpetuar el recuerdo después de la muerte. Para ello utiliza el memorial,
que es ya el mismo sepulcro; pero, para asegurar el cuidado de la sepultura,
y la conmemoración anual del día del nacimiento -dies natalis- adscribe a
la sepultura unas áreas rentables, cuyo fruto debe emplearse precisamente
con esos fines de cuidado y conmemoración. Estas fundaciones se hacen frecuentes a partir del año 100 después de Cristo. Se requería encontrar un grupo
de personas que garantizaren la continuidad; que estaba constituido por los
libertos del difunto y los sucesores y futuros libertos de los mismos. Hacia
la misma época en que se multiplican las fundaciones de este género, aparecen
las de fines asistenciales, que consisten en la adscripción de fincas rentables
a la finalidad de determinadas distribuciones entre los necesitados.8 Aquí son
los decuriones del municipio y el municipio mismo los encargados de asegurar
la continuidad y el cumplimiento de los objetivos que dieron lugar a la fundación.

• BRÜCK, E.F. "Les factours moteurs de !'origine et du développement des fondations
grécques et romaines", en Revue lnternationale des Droits de l'Antiquité, cit., 1955,
p. 159.
8

LóPEZ ]ACOISTE, José Javier. "La fundación a la luz de sus nuevas funciones", en

Revista de Derecho Privado, Madrid, vol. XLIX, Año 1965, p. 5 70.

339

�,,

Son muchas y de muy diversa prelaci6n las disposiciones relativas a fundaciones, desde constituciones imperiales a convenios con colegios privados de
ciudadanos o a favor de un municipio, con el fin de la celebraci6n de juegos
y espectáculos públicos, de distribuir dine_ro y víveres para casos de calamidades o a los necesitados, para socorrer a enfermos, niños, peregrinos, todo lo
cual se instrumentaba solemnemente, con obligaciones precisas a cargo de
los responsables de la administración de los bienes fundacionales, con multas y otras sanciones, aparte de la cláusula de resolución. Alcanz6 desarrollo
la fundación alimentaria, como la Fundación Pliniana, la Fundaci6n Ferentina, la Fundación Veleiana. Hicieron lo propio Nerva y Trajano.
Los romanos no eran obsequiosos como los griegos. El derecho romano ni
aun en la época clásica, reconoció la eficacia de la promesa de donaci6n. La
mentalidad desinteresada en el concepto de donaci6n fue incorporada por
Justiniano. La tomó de los sermones de Cris6stomo y obedece al deseo de
dar fuerza legal a los preceptos morales, excluyendo los m6viles egoístas (de
la propia donación) imperantes hasta entonces. (Es decir, las de aquellos que
buscaban reciprocidad o correspondencia, o las donationes captatoriae, obsequios de presuntos herederos a personas muy ancianas) .
La situación cambió con el fervor de caridad promovido por el cristianismo.
Muchas personas dejaron patrimonios enteros para la creación y sostenimiento
de hospitales, asilos de huérfanos -orphanotrophia-, hospicios de niños expósitos -brephotrophia-, de peregrinos -xenodochia-, de indigentes -ptochotrophia-, de ancianos -gerontocomia-, se enseña en la cátedra de Derecho Romano de la Universidad Complutense de Madrid.7
La fundación religiosa hace su primera aparición en la Roma pagana, algunas de las cuales, conforme a Ulpiano gozaban de la testamenti factio pasiva, adquirían y poseían (Ex corpore tituli, Ulpiani, tit. 22, No. 6). Con el
cristianismo, surge la causa pia. y se multiplica. Con Justiniano las causac piae
son elevadas a la dignidad de persona moral con vida propia, amparada por
las leyes civiles y eclesiásticas, dotadas de acción judicial, de representación,
de rectores y administradores que cuidaban de sus intereses y que no podían
enajenar los bienes. La constitución imperial, en concordancia con el derecho
canónico, favorecía la adquisición de la causa pia bajo cualquier forma; y
encontraban el modo de superar cualquier obstáculo que se interpusiera a
la consecución del fin. 8
7

IOLESIAS, Juan. "Derecho Romano. Instituciones de Derecho Privado", Barcelona,

1965, p. 156.
s G10Ro10, Giorgi. "La dottrina delle persone giuridiche o corpi morali", Vol. I,
Parte Generale, Firenze, 1913, 3ra. edic., p. 221-222.

340

~la~~ fine_s del siglo V parece dibujarse una autonomía como emanada de
la mdivtdualidad del edificio, o lo que es más propio del fin persegw'd
d l
modo de administ · , D
.
'
o, o e
.
rac1on. os consutuciones del año 472 (C I 13 32 7
34), citan expresamente junto a las iglesias los xenodochia 1~ ., ' . '
y
autonomos, a los efectos de garantizar su inmuru'dad .•
y
ptochia, como
. Justiniano fue quien dio a las fundaciones uno de sus rasgos más sobresa
~entes y que ha perdurado a través de los siglos, al determinar de modo
preso ~ue, por sobre todas las cosas, debe prevalecer la voluntad del f d d
( Omnibus enim talibus piis voluntatibus
secundum tl, f
. un a or
universa procedant (Nov. 131 11) Tamb:; l05
de ulncti voluntatem
d t
·
'
·
ten
rasgos e a autonomía al
e ernuruu: q~e pueden heredar -nomen et ius heredum--, reclamar créditos -cred1toribus respondere- entablar acciones e . . .
.
re'.
.
n JWCIO -actwnem move., , permutar Y celebrar locaciones enfitéuticas (C. 1 3 48 (49 ) 4 ) T
bien ver Gayo (Libro III).
' '
'
· aro.

ex:

Conviene recordar aquí que, en el Derecho Romano, existían cuatro clases
d~ personas morales: l~s corporaciones o universitates; las fundaciones o
p~ae causae; ~l ~stado ((iscus y aerarium) y la herencia yacente.10 Las funda-:iones, ~r~ rnstitutos ~1viles o eclesiásticos encaminados a un objeto de utilidad publica, d~ benefice_ncia o de culto. También se consideraba como persona moral _el mismo patrimonio de las fundaciones constituido por el con. •
to de los bienes. y dereches que SlfVen
·
de medio
. para obtener el objeto Jun
útil
a que la fun~aci~n está encaminada, enseña el catedrático de Derecho Romano de la Uruvers1dad de Valladolid.11

Y Gastón ~ederico Tobal, hacía lo propio en su cátedra de la Universidad
de Buenos Arres, cuando nos decía que, el derecho imperial de Roma
dab 1
.,
1
nos
a ~ nocion co~p eta de las fundaciones autónomas y de las fundaciones
subo:dmadas, cob11ando a estas últimas bajo la personería 1·urídica d 1
Iglesia.
e a
Como se ha visto, existían tanto las fundaciones inter vivos como mortis
causa entre los romanos. En el Imperio fueron bastante frecuentes, sobre todo en la forma de ~undaciones fiduciarias: disposiciones en favor de una ciud~d O ~e un collegta co~ cargo de cumplir la voluntad del fundador. El patnmomo ~asaba en ~rop1edad al recibidor, que se obligaba a cumplir, lo que
era garantizado. El. SISte~.ª hacía posible la continua realización de la voluntad
del fundador: la dispos1C16n era encomendada a una universitas, ente de du:/,6nz J AcorsTE. Op. cit., loe cit., p. 570 y nota 18.
. PETIT, Eugene. "Tratado elemental de Derecho Romano", Buenos Aires, 1963, p.

224

11

FERNANDEZ
'
G0NZALEz,
,
José. Nota a la pág. 224 de la obra de PETIT.

�ración infinita; pero quedaba siempre la inseguridad de la ejecució~ de la
carga y no parecía suficiente la vigilancia ejercida _por el Estado mediante :l
curator reipublicae. La referida fundación de Pliruo fue hecha del, modo s1.ente: donó a la ciudad de Como un fondo y se lo hace despues retransgravado con un vectigal inferior al rédito del fondo Y que debe representar el capital fundado. De este modo ~ ase~ab~ perpé~uamente el pag~
del precio que debía ser destinado cada_ ano_ ~1, fm alime~tano Y po~ ~tra P~f,¡
te el fondo era sustraído a la libre disposic1on de la cmdad (Ph~o, Epist.
vÍI, 18). Análogo es el sistema adoptado por la Fundació~ Ferent_ma (C~r.
l
X 5853) Más dudas provocan las fundaciones ahmentanas
pus inscr. at. ,
·
d V 1·
imperiales, de las cuales hay un testimonio interesante en la tabla. e e et y
de Bebiana que se conservan en el Museo de Parma. Se ha sostemdo que ueron verdaderas fundaciones autónomas, en el sentido del .derecho moderno.
Pero más bien parecen un instituto del Estado. El mecamsmo de estas fundaciones pudo haber sido así: El emperador, por medio de empleados_ de su
.
da un mutuo de capital a ba1·0 interés a poseedores fundanos,
conf ianza,
. los
cuales obligan en garantía sus fundos en fo~a pub~cística de ~a praediatur~:
Este rédito anual viene recogido en una caJa especial en la CI~dad y adm1
nistrado por empleados imperiales, los cuales, en plazos estab!ec_idos, entre~an
a la ciudad determinadas sumas para emplearse en el sosterumiento d_e ru~os
pobres u otro fin social. De lo cual resulta que el emperador es el suJeto JU•
,dico del patrimonio destinado a fines benéficos, él es el mutante y el acr:e•
~or de la renta, las cajas de la ciudad son cajas imperi~es y dependencias
del fisco y la ciudad es sólo beneficiaria de una d~termmada ~enta a emp1earse con e1 fl·n previ·sto ·1·2 Cierto es que en sus ongenes .las piae causae f Y
especialmente aquellas destinadas a fines religiosos, educa~vos y d~ .bene 1. ( cm·dado de enfermos, socorro de pobres, liberacion
de prisioneros,
cenc1a
.
.
etc.) fueron una extensión de los privilegios ya concedidos a la Iglasia; Y qu:
se podía hacer la liberalidad, sea por acto entre vivos ( Cod. 8, 54, 34) '. ~ea po
acto de última voluntad, de donde se admite su capacidad de adqumr. ~or
, ·¡ que, en el BaJ·o Imperio casi insensiblemente. estas
e11o es verosimi
. fundac10.
,
nes adquirieron personalidad jurídica, presentándose como mstituciones pu-

fe:ir

blicas eclesiásticas.U
.
14 q
· de Sav1gny,
·
Andrés Bello nos ofrece un estracto de la doctnna
ue bien
_
·
t
t'
ado
aqu'i
Al
referirse
a
las
personas
jurídicas
del
Derecho
merece ser sm e iz
.
.
.
·ce
que
a
veces
carecen
de
apariencia
visible
y
su
existencia
es
romano, nos d1

Op. cit., p. 40.
Op cit., p. 41.
14 La obra "Droit Romain", Lib. II, Cap. 2, Nros. 85 a 102.

12 FERRARA.

18 FERRARA.

enteramente ideal, como son las que se conocen con el nombre de fundaciones. En ellas, sujeto de derecho no son tampoco las personas a qui~nes resulta
el beneficio, las cuales no tienen parte alguna directa en la administración
de los bienes. Las fundaciones aparecen en tiempos anteriores al cristianismo•
Ciertos dioses podían ser instituidos herederos (U/piano, Reg. XXII, 6). Era
válido el fideicomiso en favor de un templo (L. 1, No. 1, de Ann. Leg.). Los
templos poseían esclavos y libertos. A esto se reducían las fundaciones religiosas de aquellos tiempos. En cuanto a las de beneficencia, era la política
la que las presidía. Fue el cristianismo lo que señaló como objeto de la actividad humana la caridad en sí misma, incorporándola en fundaciones duraderas e independientes. Si un testador instituía heredero a Jesucristo, se
entendía instituida la iglesia del lugar (L. 26. C. de Sacr. Eccles.). Si a un
arcángel o mártir, la iglesia dedicada al mismo en el domicilio del testador;
o, a falta de ella, en la capital de la provincia. Si había duda entre varias
iglesias, se prefería la que frecuentaba el testador o la más pobre. Es decir,
el sujeto de derecho es una corporación, no la Iglesia, en general, sino una
parroquia, un templo, una iglesia determinada.15

7. El derecho germánico antiguo
Cuando se quería fundar una iglesia o un convento, el fundador construía
sobre su terreno el edificio del templo o monasterio, y luego le hacía donación
al santo. De este modo el santo se convierte en propietario, acreedor y también deudor. En un documento, recordado por Gierke, se establece que el
Espíritu Santo debe hacer cierto pago anual a perpetuidad. Tales personas
celestiales debían tener sus representantes terrenos, que no podían -ser otros
que los responsables de la misma Iglesia: el papa era el representante de Jesucristo, jefe de la iglesia universal, después venían los obispos, abades, decanos, priores. Administraban el patrimonio eclesiástico, recibiendo las donaciones, actuando en juicio, pero se mantenían siempre como administrad0res
de bienes de otros. A ello contribuía el hecho que con el cambio de cargo, el
bien entero pasaba al sucesor, y que cada investido debía jurar, conservar
intactos los bienes del santo que le eran confiados. Un concepto y desarrollo
análogos se encontraban con respecto a las fundaciones pías en el derecho
germánico antiguo, que fueron consideradas como institutos eclesiásticos. El
santo es el sujeto, propietario de los bienes, recibidor de las donaciones. Por
ello, el que quería fundar un instituto de esta naturaleza debía comenzar con
15 BELLO, Andrés. "Derecho Romano", Obras Completas de Andrés Bello, T. XIV,
Caracas, 1959, pp. 460 a 469.

343

�1,

1

la construcción material de la obra, luego hacerla funcionar, acogiendo a pobres o enfermos, y finalmente dedicarla a un santo. Estos institutos eran considerados como una cosa, fragmento de un patrimonio, que el fundador pasaba
en propiedad al santo. En el siglo XII se extendió mucho la institución, llegando a desnaturalizarse, pues se comprobaba que mientras el número de
religiosos que vivían de los bienes de la fundación permanecía idéntico o
aumentaba, el número de enfermos o necesitados admitidos disminuía, hasta
que un día la hospitalidad cesa y el establecimiento se convierte en monasterio:
situación asaz frecuente, que reclamó incluso la atención del Concilio de
Trento.16
Al lado de éstas, encontramos diversas fundaciones dentro de la misma iglesia. Alguien fundaba un altar en una capilla de la iglesia que había escogido
para su tumba, y la dotaba de un beneficio. También se daban las numerosas
fundaciones de misa para el alma, de aniversarios, etc. Estos bienes no tenían
autonomía: eran una forma particular de donaciones fiduciarias. En definitiva, en el antiguo derecho germánico no se conoce el ente ideal como sujeto
jurídico, que se distingue de la colectividad de asociados o de la masa patrimonial destinada a un fin.17

8. La Edad M edia y la Edad M oderna
El pensamiento de la Edad Media estaba penetrado de contenido jurídico.
En calidad de romanos, los papas se habían propuesto terminar la formación
del derecho, que invocaban a su favor como divino. La lucha entre el Pontífice y el emperador de los siglos XI y XII, y sucesivamente, fue una contienda jurídica mucho más que religiosa. Se ofrecen las bases de un derecho eclesiástico nuevo. A través de las decretales el papado se transforma en la instancia suprema de la jurisdicción, al lado mismo de los antiguos concilios y
cánones. El dogma es penetrado de poder y de significación jurídica: no solamente es Lex Dei, sin0 que sus problemas se presentaban bajo la forma de
problemas de derecho.18
Pero no se podría negar que la dialéctica de los juristas, fundadai sobre la
autoridad, no lo fuera también sobre la razón, por aquello que se ha llamado
"el ejercicio mesurado de la inteligencia humana". La escuela de Bolonia, era
en el siglo XII una escuela de crítica de textos y de documentos jurídicos,
1 6 LAPRADELLE DE, Geouffre. "Théorie et pratique des fondations perpetuelles", París, 1895, p. 39.
17 FERRARA. Op. cit., p. 64.
1s ScHMIDT, C. "Eglise d'Occident", p. 167.

344

y se mostraba eficaz en todos los dominios de la observación aun en l
·
h
·
.
,
os pnmeros echos psicológtcos registrados en lo religioso.1•

Basa~as en es:e predominio del derecho, las figuras jurídicas, como las
fundaciones, prosiguen su desarrollo en los pensamientos y escritos de civilistas, glosadores y dialécticos; la legislación estatutaria emplea las expresiones
corpus re?'a.esentativum, intelectuale corpus, societas, collegiata, así como
congregatio y concilium.
La ,noción jurídica de las fundaciones, heredada del derecho romano, comenzo_ a renovarse en Inglaterra al tiempo de conocerse la Magna Charta
es decir, en 1225.
'
Y la ley dada al reino por Isabel I contiene una enunciación tan extensa
-y hasta .pod na
' decrrse,
.
completa- de los Charities uses, que no sólo sirvió
para una unportante y vasta obra jurisprudencia!, sino que es reproducida por
la ley de 1888, al punto que la Corte de la Cancillería considera como tales
sólo a l~s instituciones benéficas que estaban en armonía con aquella le
estatutaria de Isabel I.
y
. Desde c~mi~~os ~e ~a Edad Media hasta nuestros días, Inglaterra ha ofrecido una nqu1S1ma JUnsprudencia, que marcha hacia los ochocientos años.
En la Eda~ Moderna las fundaciones siguen evolúcionando y perfeccionándose.
un factor
·d Se, advierte
•
. subjetivo que las alimenta y les da su mayor contem o ehco: las donaciones responden a designios altruistas.

9. El derecho canónico
Ha cor~espondido al derecho canónico, más sutil que el civil y triunfador
en la contienda a ~ue nos hemos referido de los más finos intelectos de la época, dar por vez pntnera el concepto espiritual y trascendente de la fundación.
En la patrística la Iglesia es una fundación divina. Se la concibe como un
orga~ismo vivo: ~n una forma alegórica religiosa: San Pablo la llama Corpus
Mysttcum Chnsti; otros la de madre santa de los fieles: Sanctam Matrem
Eccles_i~m. Surge como una personalidad jurídicamente independiente de toda
~olectivid~d de personas, ligada a un simple oficio con dotación patrimonial. La
unpronta mstitucional alcanza a aquellos entes que en su estructura se presentan como corporaciones, de allí los capítulos y los claustros.20
19

A~PHANDERY, Paul. "La pensée médiévale" en "L'Evolution Humaine des origines
á nos JOurs, Libr. Aristide Quillet, París, 1934, p. 450.
2
FERRARA. Op. cit., p. 69.

°

345

�.
.
bién el concepto de fundación autónoma,
El derecho canóruco brmda taro
d . tituto El instituto como tal es
como aplicación del concepto general ~ 1JlS • El. Santo del cual la funda.d
· t del patnmoruo.
,
personificado y reconoo o suje o dueño sino que aparece como simple ~rotección toma el nombre, no es_ ya.el n 1~ administración de la fundaoón se
tor; la participación ecles~~~1c~
órdenes religiosas, que estaban antes ~n
tranSfonna en sólo supe1"V1S1on' .
como meros órganos coleg1apennanente servicio de la fundación, ~~,arec~: ventajas de la fundación, se
dos del instituto; las personas que rec1 ianl ·eto fue la unidad indivisible
.
. comunes. y e suj
1
mostraron como destma~os. . al ' denado conforme a la voluntad de
de la fundación, el ente 10St1tuoon or

1:

21

fundador.
•,
ce ya en la forma oblicua de
•
la fundac1on no apare
Por ello, en ese tiempo,_
od directo: la fundación es un acto
una disposición modal, sino de un m o
de creación, de soberanía.22
l f
empleada en los testamentos
.
· mplo en a orma
Todo ello se refleja, por eje
~
d
m hospitale fiat . .. cui lego;
.
d "· V lo et ordino quo unu
. l
de "qwero y or eno . o
f de et estore ung hospita , etc.
d. J
f nder et estorer; on
A volu et voeult le it ean o
, ul para acrecentar tales enLa facilidad de crear funda~iones f~e . : esu: ;unto a las de carácter rerapbe1amf~n . . (:....tituciones para huért es' que, en efecto,. ,se multiplicaron
• ·os) de ne 1cenc1a ....,
lioioso de instrucc1on ( semman ,
al fundaciones eclesiásticas, apao'
h ..
asilos) en gener
,
fanos, ancianos, osp1c1os y
'
. d
on igual indiscutido caracter
ciones
meramente
pnva
as,
e
recieron las funda

. ..

...

autónomo.
f d ·ones libremente, acentuándose
. zan a hacer un ac1
1 tér
Los particulares com1en
. .,
taria en favor del alma; e
•
y la disposic1on testamen
f
la relación causa Pia
f d . , n como hemos visto, se trans orma
mino "persona" les es aplicado. La ~ ~cd10 d' la propia potestad fundacional
·, individual ejerc1 o e
. "6
en un acto de creac1on
' .
ns"derada como inst1tuc1 n
.
1
XIV
comienza
a
ser
co
i
del otorgante. En e1 s1g o
h
ul y se la aplica a fines profanos.
• ·1 Se ha hec o sec ar
.
h o c1v1
ropia
del
derec
.
1
albo
ar de las ideas renacentistas, que
P
· ide con e
re
·
El cambio de enfoque come
d
azgos artísticos y culturales ajenos
alidad
en
forma
e
mecen
.
1
propugnan 1a liber
., .
L cierto es que, en lo sucesivo, a
"d d
amente ecles1ast1cas. o
. ., d
a las finali a es pur
.
. .d al benéfico mediante la adscnpc1on e
egwr un fm i e o
ch u
d
sola voluntad e cons
h
b tar tales sujetos de dere o.
.
, uficiente para acer ro
.
un patrimoruo sera s
, . hay dos especies de fundac10el derecho canomco
1ir
Podemos agregar que e~
1
t
capellanes o vicarios para cump
nes: la que tiene por objeto e man ener
21 FERRARA,

Siguiendo a GIERKE, op. cit., p. 69.

22 FERRARA-

Op. cit., p. 6?ºt
571.
Op. cit., loe. c1 ., p.

las cargas de las capillas erigidas en capellanías, a ayudas de parroquias o
anexos; y la otra respecto de la celebración de misas, oficios o aniversarios,
mantenimiento de estudiantes, de sacerdotes pobres, socorro de indigentes
u otras obras de esta clase. En las fundaciones de beneficio, como en las demás piadosas, ha de tenerse para todo presente la voluntad del fundador. El
Concilio de Trento, en la sesión 25, Capítulo V de Reformas, dice: "La razón
exige que no se frustre lo justamente establecido con disposiciones contrarias.
Cuando, pues, se exigen algunas circunstancias en la creación, fundación o en
otra constitución de cualquier índole o cuando le son anexas algunas cargas,
no se falte al cumplimiento de ellas ni en la colación de dichos beneficios,
ni en cualquier otra disposición. Obsérvase lo mismo en las prebendas lectorales, magistrales, doctorales, o en las presbiterales, diaconales y subdiaconales
establecidas en estos términos; de suerte que en ninguna previsión se les quite
alguna de sus cargas u órdenes, y la que se haga de otro modo, venga a ser
por subrepticia". La norma suprema es la voluntad del que las constituye y
sólo la imposibilidad moral o material puede dispensar de obligación ineludible; y aun en este caso, es preciso acercarse lo más posible a sus deseos, interpretando lo más fielmente que sea dable la intención del fundador.
Con el Cristianismo y el desarrollo de la religión, a la práctica de legar
bienes con propósitos piadosos, se sumó la de donar por actos entre vivos: disposición de bienes con fines benéficos. Esta costumbre llevó a una extraordinaria expansión de las fundaciones y a su perfeccionamiento dentro de los
cánones que establecía la Iglesia.
La clásica universitas, que indicaba tanto una reunión de individuos como
un conjunto de cosas, fue confundiéndose con la congregatio y la communitas
para las corporaciones voluntarias de individuos, en tanto que la expresión
piae corpora de la legislación justinianea, de donde la tomó el derecho canónico, se reservaba para las fundaciones.
Esta división no fue completa y no implica una total separación de otras
corporaciones. De allí que los canonistas denominaran indistintamente persona
representata, persona ficta, persona universa/is o persona co/legii a las fundaciones y a otros diversos establecimientos reconocidos por el derecho privado.
Dos insignes juristas, que se ocuparon de estudiar la historia y la teoría de
las personas legales, el francés Raymond Saleilles y el italiano Francesco Ferrara, nos recuerdan estas nomenclaturas. Y que fue el pontífice Inocendo
IV quien introdujo -siguiendo la expresión de San Pablo para definir a la
Iglesia- para designar ahora a las comunidades religiosas, la de corpus mysiicum. De esta denominación derivarían con el tiempo, las de "persona mística", "cuerpo moral" y finalmente "persona moral", tan caras a los publi-

2s LÓPEZ ]ACOISTE.

346

347

�cistas franceses, que comienzan a utilizarlas en los siglos XVII y XVIII,
conservando la expresión "persona moral" hasta nuestros días.
10. El derecho español antiguo

a) Cuestión de las personas morales del derecho privado
Se ha llegado a afirmar que en la antigua legislación española "no existe
ninguna ley en la cual pudiera fundarse la personalidad jurídica de las asociaciones o establecimientos o fundaciones. . . En resumen, las antiguas leyes
españolas, siguiendo la tradición del derecho romano consagraban algunas
aplicaciones del principio de la personalidad jurídica, pero sin reconocerlo expresamente ni recogerlo en ninguna de sus disposiciones. Estas aplicaciones,
por otra parte, se limitaban a las instituciones que hemos citado, todas ellas
incluidas en el derecho público, como si la noción de la personalidad jurídica
2
fu:!ra completamente extraña al derecho privado". '
Debemos observar, en primer lugar, que el derecho romano había reconocí .
do la plena capacidad de la persona jurídica y que el derecho canónico, que
completó su obra, tenía plena vigencia en la España de los Reyes Católicos.
En segundo lugar, las referencias que se toman para fundar este juicio, se
limitan a sólo las Partidas de Alfonso X el sabio, redactadas probablemente en
Murcia entre los años 1256 y 1263, es decir en pleno perfeccionamiento de la
teoría de la personalidad jurídica de las partes creados por el hombre y admitidos por la ley para trascender en el tiempo y en el espacio la obra de las

personas naturales.
Las mismas Partidas pusieron de resalto el aspecto ético de la liberalidad:
"donación es bien fecho que nace de la nobleza e bondad de corazón, cuando
es fecha sin ninguna premia" (L. 1, T. 4, D. 5). Y por cuanto estaba consagrado la facultad de testar, con el complemento de la donación inter vivos,
es decir, el legado o donación mortis causa, se tenían desde luego los elementos legales básicos para hacer fundaciones, particularmente, las piae causae,
tan favorecidas por la Iglesia.
2, SALVAT, Raymundo. "Tratado de Derecho Civil Argentino, Parte General", Séptima edic., Buenos Aires, 1944, p. 535. Este reconocido tratadista cita en favor de su
afirmación a Pedregal y Cañedo. Pero también a La Serna y Montalbán y a Sánchez
Román, de quienes dice: "Estos autores, sin embargo, exponen la teoría de la personalidad jurídica como perfectamente consagrada, con carácter general, en el antiguo
derecho español; pero el único texto que citan es la Ley 10, título 19, Partida 6a. que,

según hemos visto, se refiere exclusivamente al fisco.

348

De allí que la Novísima Recopilación ace te l
.
. .
admitiendo que los testam t
p as d1spos1c1ones ad pias causas
en os contengan actos d
,
1
erección de una fundación b . 1 L
e vo untad atinentes a la
' ªJº ª ,orma de legados O m d
Además, ya en 1348 el "O d
.
an as con cargo.25
. .
'
r enanuento de Alcal, d H
"
el siguiente orden de prelación d I f
a e enares ' establecía
e as uentes del de h
.
1
en aquel momento. lo El O d
.
rec o caste lano, Vigentes
·
·
r enarruento de Alcal, . 2
pales; 3o. el Fuero Real si se
bab
a' o. los Fueros munici.
'
pro a su uso· 4o las p •
cualquier cuestión legal o a to . 'd.
' y .
artidas. De allí que
c JUn ico posterio
1348
,
.
esta prelación. Luego viene la primera Le de r o
deb1a ªJustarse a
con algunas alteraciones el Orde
.
yd Toro, de 1505 que reproduce,
'
nanuento e Alcal'
•
va Recopilación de Castilla en 1567 f'
a, postenormente la "NueY malmente la "N , ·
ov1S1ma Recopilación
de las Leyes de España"' promulgad a en 1805.
Con relación a las Partidas se ha f
pues habrían sido redactadas
a lfllla~o que no se aplicaron en Castilla
con un propósito doctrin 1
'
como un verdadero cuerpo d l
. .
a y no para que rigiera
e eyes opm16
·
Pero son más los que dicen que sól ' l
6n que no tiene muchos adeptos.
0 a canz aquella ·g
,
·
muIgo el Ordenamiento de Al l '
VI enc1a cuando se pro, .
ca a, en 1348, como derech
I .
.
20 En
di
.
o sup etono, aplicableE en ultuno luf&gt;'ar
I
" .
n as tuvieron amplia aplicación 27
s oportuno
señalar
que
.
.
' en el pruner
curso dictad0
l. U . .
.
en a mvers1dad de
Buenos Aires sobre derech0 ci'vil Y publicado
esa casa de estudios, el catedrátic D p d
pocos anos después de fundada
O
r. e ro Somelle a
- b
.
r ' ensena a que se pueden,, hacer legados "a los pob res, a las ciudades
t bl . .
; y que el legado p d
.
' a es a ecim1entos autorizados
, .
ue e ser ... baJo modo" 2 8 p .
gun tiempo, se ha denominado a I f
.
.
reCISamente, durante algados sub modo".
as undac1ones nacidas de testamento, "le-

25dBADENES GASSET, Ramón · "Las f undac10nes
.
de derc h
· d ,,
cesa o por, Jorge A. Carranza "Las f d .
c o pnva o , Barcelona, proBuenos Aires, 1977, p. 5.
'
un ac1ones en el derecho privado", Ed. Depalma,
• 26 ÜTs CAPDEQUI, José María. "Manual de Histor'
dw y del derecho propiamente indiano" T
I ~a del Derecho Español en las In27 En los territorios de las Ind1'
O ~d otalmo ' uenos Aires, 1943, p. 98 y 99.
. .
as CCl en es las p t'd al
extraordmar1a, tal vez porque los letrad
'd '
ar t as canzaron una difusión
luchar para su aplicación como derech os y 101 ~res de las Audiencias no tuvieron que
O sup etono con 1
'd d d e vencer en la p , 1
· tenc1•as que hubo nece
. .
' · as res15
11. a
cnmsu a a1 sustituir el vie'o dere h 1
c1pales por un sistema territorial inspirad
I Jd
c o ocal de los Fueros muniOts Capdequi, op. cit., p. 96 y 97.
o en e erecho romano justinianeo. Véase:
28
SOMELLERA, p ed ro. " Prmc1p10s
• • • de Derecho e· 'I"
..
por la Imprenta de los Expósitos año 1824 B iv1 '. reed1c16n facsimilar de la hecha
'
' uenos Aues, 1939, p. 172 y 174.

349

�b) Donaciones y legados
Es oportuno agregar algo más respecto a las donaciones y a los legados en
la legislación española antigua.
Hemos señalado el aspecto ético de la donación en las Partidas. Estaban
facultados para donar los que podían enajenar. Y la ley incapacitaba a los
reos de lesa Majestad; a los autores, inductores o cómplices de homicidio o
lesiones contra los consejeros del Rey; los condenados como herejes por la
Iglesia; y los condenados a muerte o a destierro perpetuo (Leyes 1 y 2, T. 4, P.
5). A estos últimos, la Ley 3, T. 18, P. 10 de la Novísima Recopilación, les
permitió testar y, por lo tanto, hacer donaciones mortis causa.
Por consiguiente, quienes estaban facultados para enajenar y no se hallaban
entre los especialmente incapacitados podían hacer fundaciones por actos inter
vivos, con la aclaración del condenado a muerte o destierro perpetuo, que sólo
podía hacerlo por disposición testamentaria.
Otras partidas tratan de las donaciones de los hijos bajo patria potestad,
de los padres a hijos y de las realizadas en ocasión del matrimonio. La Novísima Recopilación puso tasa a la cuantía de las donaciones y estableció la
irrevocabilidad del acto, salvo en los casos de grave ingratitud expresamente
enumerados. La donación mortis causa fue siempre revocable, tanto en las
Partidas como en el Ordenamiento de 1805 (ley última, Tít. 4, P. 5 y 1, Tít.
7. Lib. 10 Nov. Recop.).
c) Mayorazgos
Se ha definido al mayorazgo como "el derecho de suceder en los bienes
dejados, con la obligación que se han de quedar en la familia enteros perpetuamente, y pertenecen al próximo primogénito por orden sucesivo". Aun
cuando esta definición no comprenda todas las formas históricas de los mayorazgos -ya que en algunos casos la sucesión no correspondía precisamente al
primogénito y en otros se instituyeron mayorazgos con carácter temporalrefleja, sin embargo, con justeza, las notas características de esta institución,
que en esencia no persiguió otra cosa que la vinculación de los bienes en
determinados representantes de la comunidad familiar para evitar la excesiva
disgregación de los patrimonios sobre los cuales descansaba el ascendiente so29

cial y económico de los linajes más distinguidos.
Los mayorazgos eran regulares e irregulares. Regulares aquellos "en que se
sucede según el orden prescrito para la sucesión de este reino" (Ley 2, Tít. 15,

Partida 2da.) . Se consider,0 rrregu
.
1ares a los
apartaba d~ esta normal legal.
mayorazgos cuya sucesión se~ esto deducimo sque ya en el si lo X
.
hab1a consagrado esta forma de f d ~ , f II~ . el anbguo derecho español
.
un ac1on amiliar y q
d
. ,
peto estncto a la voluntad del f dad
.
ue etermmo el resjurídico de la fundación Est diunl or, que hace la esencia del instituto
0
•
o ugar a una
· d
puesto que, en definitiva, las modalid d
gran v~e ad de mayorazgos,
pendieron solamente de la voluntad da les af que se SUJetaba la sucesión dee os undadores.

ª

Las reglas más aplicadas, fueron las siguientes:
la. En caso de duda, la sucesión de todo ma oraz
,
.
normas establecidas para la suces·,
l C
y
go debia regirse según las
ion a a orona de España.
mayorazgos' segun
, su propia
. naturaleza, son . d' . ºbl
2a. Los
3a
L
.
m 1v1s1 es.
. a suces16n en los mayorazgos d b'
perpetuidad en favor del que I
e ia entenderse como establecida a
fundador. De este modo
e cdorrespondiera entre los descendientes del
.
' aun cuan o el fundador sólo h bº
11
primogénito y a sus descendient
.
.
. u iera amado a su
hiJO
.
, .
es, s1 se exbnguiese la d
d
.
pnmogemto,
pasarían los bienes d el mayorazgo al descendie tescen
.
d 1 enc1a del
..
a . quien pudiera corresponder 1a suces1on
. , De aquí se ded , n 1e e 1otro hiJo
. m
. alº1enables. uc1a a reg a que los
bienes del mayorazgo eran por natura1eza
4a. Para determinarse la sucesión en los roa
,
la línea, el grado, el sexo la ed d L
. yorazgos deb1a tenerse presente
dor debían ser preferidosya los ~ . ;s p:entes de la línea del último poseedaba preferencia a la proximidad: o as
eas; dentro de la misma línea se
excluía a la mujer, y siendo d 1 e_ grado; dentr~ del mismo grado el varón
edad. Tanto en la lín
e IlllSmo sexo deb1a ser preferido el de más
1
,
ea recta como en la colateral l
'. a computar os grados se
h abia de tener en cuenta el derechO d e representac16n.
5a. Para ser llamado a la sucesión de un m
ble la legitimidad del
ayorazgo era requisito inexcusaparentesco.
6a. El hijo legítimo por subsiguient
t .
.
a la sucesión desde el momento mi
ed ma nm?~º s?~º se entendía llamado
del matrimonio de sus padres. El s:?
s~. legitimac10n o ~ea desde la fecha
era excluido de la sucesión por tod J~ egi~ado por rescnpto del Príncipe,
El hijo arrogado o adoptivo estab os
panentes de 1~ familia del fundador.
7a La
. .
a en eramente exclmdo de la sucesión.
.
proX1ID1dad en el parentesco se determinaba con
últrm'o
poseedor y no con respecto al fundador.
respecto al

t

o:

ª.ª·

red t E_n los mayorazgos no se sucedía al último poseedor por derecho he1 ano, sino por derecho de la sangre.
29 ÜTS CAPDEQUI,

Op. cit., p. 158.

351
350

�9a. Muerto el poseedor del mayorazgo pasa la posesión civil y natural de
los bienes, por ministerio de la ley, al llamado a la sucesión, aun cuando algunos de estos bienes estuviese en poder de otra persona.
10a. Todas las fortalezas, cercas y edificaciones, así como las reparaciones
y mejoras que se hicieren en los bienes del mayorazgo, ceden en beneficio del
sucesor sin que éste tenga que indemnizar a la mujer, hijos ni herederos del
último poseedor que las costease.
lla. Los mayorazgos se podían probar por la escritura de fundación, por
testigos que depusieran sobre el tenor de dicha escritura y por costumbre inmemorial.
12a. En los mayorazgos todas las reglas cedían a la voluntad del fundador.
De aquí que los mayorazgos irregulares fueran, en la práctica, innumerables.
Este principio, de la fuerza y voluntad excluyente del fundador sobre toda
reglamentación, se ha transferido hasta las fundaciones que se erigen en
nuestros días.
El carácter de fundación o de persona jurídica fue ratificada por Real Cédula del 4 de mayo de 1789, que se ha transferido hoy a las fundaciones: la
autorización. La mencionada cédula, recogida por la Novísima Recopilación
(Ley 12, Tit. 17, Lib. 10), determinó que cualquier persona que quisiera
fundar mayorazgo, debía obtener previamente licencia real. Antes de la autorización, precedía averiguación sobre los siguientes extremos: si el mayorazgo
llegaba a tres mil ducados de renta, por lo menos; si la familia del fundador
podía aspirar por su clase social a ingresar en la carrera militar o política; y
si el todo o la mayor parte de los bienes consistían en raíces. Antes de esta
real disposición, la licencia era exigida sólo cuando se pretendía fundar con
todos los bienes del fundador. Si se hacía fundación de mayorazgo sin perjudicar la legítima de los herederos forzosos, bastaba que el fundador tuviera
capacidad para testar o contratar. Podía fundarse un mayorazgo por comisario testamentario, con arreglo a las instrucciones que el fundador fijase.
Podía perderse la posesión del mayorazgo por haber incurrido el poseedor
en infamia de hecho o de derecho, por ingratitud, por disipación de los bienes si el fundador así lo hubiese establecido y por haber cometido alguno de
estos tres delitos : lesa majestad divina y humana, sodomía y herejía. El mayorazgo pasaba al que siguiere en grado, según las reglas de la fundación, no
del orden sucesorio. Los bienes del mayorazgo no podían ser confiscados por
delito de su poseedor. Se tuvo en cuenta, para dictar esta norma legal, que
se trataba de un bien de familia.

352

El que fundaba mayorazgo podía revocarlo o alterar los términos de la
fundación, a menos que se hubiera hecho por contrato y hubiera mediado ya
la tradición o entrega·-real o simbólica- de los bienes o que el contrato se
hubiere celebrado por causa onerosa con tercero. Se hacía también irrevocable
el mayorazgo por juramento de no revocarlo, prestado por el fundador.
La agregación de bienes a mayorazgos ya fundados se regía por el derecho
canónico relativo a la unión de obispados, prebendas y otros beneficios eclesiásticos, pues las leyes civiles nada establecieron sobre la materia. Tal agregación debía hacerse bajo las reglas de la fundación. Podía tener lugar por
ministerio de la ley -como en los casos de accesión de bienes a otros que formaran parte del mayorazgo-; por costumbre cuando algún poseedor de mayorazgo compraba una heredad contigua a alguno de los bienes del mismo y
los cultivaba indistintamente como si fueran una sola finca designándolos con
un mismo nombre; por decisión del propio fundador, de algún poseedor o de
otro pariente que quisiera así aumentar los bienes del mayo~azgo con otros
perteneciente~ a su patrimonio particular; por disposición del fundador impuesta al primer llamado a la posesión del mayorazgo así como a sus sucesores para que con sus bienes propios, sin exceder de los límites legales, incrementen los del mayorazgo.

el) Patronatos y capellanías
Las Partidas definieron el patronato eclesiástico como un derecho concedido r,or la Iglesia para nombrar persona que haya de ser promovida a algún
beneficio eclesiástico --con otros honores, utilidades y cargas, que tienen establecidos los sagrados cánones- en favor de algún individuo o corporación,
por haber fundado, construido o dotado alguna iglesia por sí mismo, o por
suceder legítimamente a los que lo hicieron (L. 1, Tit. 15, P. 1).
El derecho de patronato se adquiría originalmente por fundación, edificación, dotación, privilegio y prescripción (L. 15 Tit. 15, P. 1). Se transmitía
por herencia o sucesión, por donación hecha con consentimiento del obispo o
de la iglesia de donde se es patrono, por venta de la heredad a la cual estaba
afectado el patronato y por trueque de un patronato por otro (L. 8, Tit. 15,
P. 1) . También se transmitía en caso de arriendo de alguna villa o heredad
a la cual estuviera a,nexo, salvo pacto en contrario (L. 9, Tit. 15, P. 1) .
La capellanía era una fundación en. la cual se imponía la celebración de
cierto número de misas anuales en determinada capilla, iglesia o altar, afectando para su sostenimiento las rentas de los bienes que se especificaban en el
acto fundacional.
Las capellanías podían ser:

(

353
Humanitas-23

�Mercenarias: (llamadas también profanas o laicales). Eran fundadas sin
necesidad de aprobación del Pontífice ni del obispo u ordinario de la diócesis.
Colatiuas: sólo podían instituirse con autorización del Pontífice o del obispo, y en ellas correspondía al Ordinario la colación canónica institución del
presentado o nombrado por el patrono, así como el cuidado de la conservación de sus bienes y del cumplimiento de sus cargas.
Gentilicias: se diferenciaban de las anteriores en que el patrono era siempre
lego, mientras que en aquéllas podía ser lego o eclesiástico, a voluntad del
fundador.
La fundación de capellanías podía hacerse por testamento o por contrato,
conforme a la ley; pero fueron más comunes las testamentarias.
Los bienes de las capellanías fueron inalienables e imprescriptibles hasta
que por las leyes desamortizadoras que se iniciaron con la real cédula de
25 de septiembre de 1798 se dispuso la enajenación de todos los bienes raíces propios de hospicios, casas de caridad y expósitos, hospitales, obras pías,
memorias, patronatos de legos, cofradías y demás fundaciones de este tipo,
mandando ingresar sus productos y los capitales de censos de igual procedencia que se fueren redimiendo, en la Real Caja de Amortización, bajo el interés anual del tres por ciento, para atender a la sustentación y demás derechos
de los patronos.30

11. El derrcho de Indias
En Indias tuvo mucha aplicación el Código de las Partidas, por las razones
que hemos dado y además, como diría Vélez Sarsfield al considerar la redacción del Código que se le encomendó por el Congreso de la República Argentina, "el Fuero Real, las doscientas y más leyes del Estado, el voluminoso
cuerpo de Leyes de Partidas, seis grandes volúmenes de la Novísima Recopilación y cuatro de a folio de las leyes de Indias; además de todo esto, multitud de cédulas reales para América, comunicadas a las respectivas audiencias, que aún no se ha recopilado".
El ordenamiento legal para el Nuevo Mundo estaba compelido a atenerse
a la Prescripción de 1571, según la cual el Consejo de Indias debía observar
que "siendo de una misma Corona los reinos de Castilla y de Indias, las leyes del gobierno de los unos y los otros debían ser lo más semejante posible".

América española contó con diversas recopilaciones de disposiciones legales. Vamos a valernos del Cedulario Indiano, colección de Diego de Lencinas
publicado en Madrid en 1596 y de la Recopilación de Indias de 1680,
entender que con estos frondosos códigos (cuatro volúmenes el primero y
dos el segundo) se cumplen los fines de nuestro trabajo.
Se dispuso una prelación, editada que fue la Recopilación de 1680: "Lo
que no estuviere decidido ni declarado lo que se debe proveer por las Leyes
de esa Recopilación. . . se guarden las leyes de nuestro reino de Castilla conforme a la de Toro". Se trata de una colección de 83 leyes, reunidas en 1505,
que reproduce con algunas alteraciones las del Ordenamiento de Alcalá de
1348, que hemos visto. La prelación de este ordenamiento fue reconocido también por la Nueva Recopilación de Castilla de 1567 y por fin por la Novísima Recopilación de las leyes de España, de 1805.
Se ha sostenido que "el orden de prelación determinado por la Ley de
Citas no fue seguido en la práctica en el Virreinato del Río de la Plata, pues
aquí se aplicaban generalmente las Partidas y la Nueva Recopilación".31 Creemos que toda la legislación que abarca dicha Ley de Citas se aplicó, según los
casos, no sólo porque el propio codificador lo dice como hemos recordado sino
' de
que, para afirmarlo, podemos basarnos en lo que enseñaron los profesores
derecho durante el periodo hispánico y sus publicaciones, las de los juristas
indianos, así como el catálogo de las bibliotecas de los oidores y letrados de
la época y las de los patriotas en toda América.

po;

La tarea era bien dificultosa pues, además de esa profusión a veces inorgánica de disposiciones vigentes, corresponde mencionar que entre las fuentes
del derecho indiano deben citarse los hechos no jurídicos productores de normas jurídicas y las fuentes indirectas de la historia jurídica, como las obras
de los historiadores de Indias en general y la de los viajeros y autores de memorias y cartas.32 La legislación de Indias emana, pues, de fuentes diversas y
heterogéneas, debiéndose agregar a este antecedente la circunstancia de su profusión. Para corroborar este aserto, baste decir que sólo en la Recopilación
de Indias de 1680, donde no aparecen las leyes derogadas o en contradicción
con las nuevas, se insertan 6.377 leyes. 33

31
MusTAPICH, J osé María. "Dalmacio Vélez Sarsfield, el codificador", estudio preliminar a la edición del Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1960,. del Código Civil
de la República Argentina, p. 12.

32 ALTA.MIRA,

Rafael. "Técnica de investigación en la historia del derecho indiano",
México, 1939, p. 81 y 159.
·
33 LEVENE,

so OTs CAPDEQUI. Op. cit., T. I, p. 157 a 164.

354

Ricardo. "Historia del Derecho Argentino", Buenos Aires, 1945, Tomo I,

p. 108.

355

�a) El Cedulario Indiano de Diego de Encinas

Considerado como "uno de los más importantes monumentos de la legislación dictada por España para el gobierno del Nuevo Mundo" supera incluso
a la Recopilación de 1680 si se atiene a su valor como fuente histórica, ya
que reproduce literalmente las disposiciones y en su mayor parte las recoge
en su integralidad".H
En efecto, siguiendo un orden relativamente cronológico y ordenado por
materia, no sólo es dable conocer la disposición legal, sino, particularmente
con la ayuda de las notas, el acontecer histórico y la referencia a la concordancia. Aunque por lo general reiterativa, y a veces hasta tres cédulas sobre
el mismo objeto al mismo tiempo, su valor para nuestra materia ha resultado
estimable.
La real cédula del 21 de septiembre de 1551 se refiere a la fundación de
la Universidad de México, según la cual el monarca ha "ordenado que de
nuestra Real hacienda se dé en cada un año para la fundación de dicho estudio y Universidad mil pesos de oro" (folio 201 del Cedulario). Y se completa
la dotación con mayores datos en el folio siguiente: Antonio de Mendoza,
virrey que fue de México, propuso la creación de la Universidad de México
y que "para principio de ello había dejado señalado por propios unas estancias suyas con ciertos ganados". Más adelante: "y para fundación de ella es
su voluntad -refiriéndose al soberano- de mandar dar mil pesos de oro de
cada un año, los quinientos de su Real hacienda, y los otros quinientos de
penas de Cámara, entretanto que se asienta lo del repartimiento, en que está
mandado que se señale alguna parte de tributos, para dotación de ella... " "y
se gasten en ello los dichos mil pesos, que así mandamos dar, y lo que rentaren las estancias que el dicho don Antonio de Mendoza ha dado para ello".
Se pueden hallar más especificaciones sobre el mismo asunto en otra cédula,
de la misma fecha, incorporada al folio 203.
En nota marginal a la cédula del folio 201 se lee: "Por cédula de Su Majestad se mandó fundar una Universidad en Santo Domingo de la Isla Española, donde hubiere dos Cátedras. . . y se dotaron de los bienes que estuviesen situados para la dicha Universidad" .
La fundación de un Colegio de estudios superiores, en que se enseñaba
incluso derecho civil fue debida a H ernán Cortés, conforme lo consigna otra
nota, al margen del folio 202: "Por una cláusula del testamento que hizo y

s, GARCÍA GALLO, Alfonso. Estudio Preliminar, en "Cedulario Indiano recopilado por
Diego de Encinas", Reproducci6n facsímil de la edición única de 1596, Madrid, 1945,

otorgó don Hemando Cortés Mar és d 1
de Coyoacán, que es de su~
qdu
e Vall~, mandó fundar en la villa
halla
rquesa o, un Colegio a s
estudiantes que estudien Teol ,
D
u c~ta, para que en él
cesor en su casa sea obligado de dog~ y e~o Canóruco y Civil, y el sude dicha Casa".
ar o necesano para el edificio y sustento

Ese
~
. mismo ano,
a1gunos meses antes, el 12 de
cogida en folio posterior se da
ta d
mayo de 1551, en cédula re.
'
cuen
e habe
d'
una Uruversidad en Lima en el Co
rse ISpuesto la creación de
•
.
'
nvento de Santo Domin
gina1 dice: "En conformidad con esta
..
.
go, y la nota marToledo fundó otra Universidad
1 C~rovisión, el vurey don Francisco de
~04).' Po: cédula, dada en Mad:: :1 1~ua;d .d~ los Reyes y la dotó" (folio
Umversidad del Monasterio d S
e_ Julio de 1572, se prohibió a la
"
.
e anto Dommgo otorg
'tul
no se den rungunos grados
.
ar ti os académicos:
·
'
ª
rungunas
personas
·
citado).
, en runguna facultad" (Folio
Dentro de la Universidad d L.
1580, firmada en Badajoz, se ~an=~::::r cédula del 23 de septiembre de
precedente en ninguna uni
"dad
- una cátedra de lo que no había
· .
versi
espanola · "
1
instituyeron en dicha Univers·d d h b.
. y entre as cátedras que se
. .
i a
u iere una de 1
chos md1os". También por d'
. .
engua general de los di'
isposioones extensas
. .
otras cédulas se obligo'
.
Y mmuc1osas, reiteradas en
'
a 1os evangelizadores
culto, a aprender las lenguas de los . di . Y. en general a los ministros del
minarse ante el catedrático de la Um . os, _mddicándoles la obligación de exa.•
ruversi ad para 1
m1S1ones encomendados o 1
.
a canzar los empleos y
ª os que aspirasen
fur ce~ u1a del lo. de octubre de 1558 " •.
Recogidas de la ciudad de Mé . "
~ hizo merced al- Colegio
de Niñas
xico por tiempo de di
,,
e
todo
el
ganado
mayor
ez
anos
'
"de
la mitad
d
Y menor que hub·
ueva
España"
deci·di,
d
.
.
iese
mostrenco
y
perdido
en la
N
,
en ose asimISmo h
mercedes para el mism f
f
acer merced de la otra mitad. Otras
o e ecto ueron otorgánd
al
.
plazos,. al punto que llegar a ser una costumbre quose
cumplimiento
de los
, 1
egio
nombrado.
'
e
aseguro
a
fundación
del
e0 1
b) La R ecopilación de 1680

Para el estudio de estas leyes contamos
.
te~to por Manuel José de Ayal~. Este infa:'\!ªs valiosas notas puestas a su
mas de cuarenta años con ese r , .
ga e ~rdenador, que trabajó por
ciudad de Panamá el 26 d p oposito, era amencano. Había nacido en la
Agustín y San Die~o de su :u::::.~ 1728. Estudió ~n el Colegio de sa'n
' a cuya fundación había contribuido
isa ue o materno D. Rodrigo Calderón. Después de

en forma notable su b. b 1

p . 7.

357
356

�alcanzar los grados superiores en la Universidad, pas6 a Madrid, donde se
desempeñó toda su vida como archivero en lo relativo a Indias.
Al igual que el Cedulario Indiano, la Recopilación de Indias de 1680 y
particularmente las notas nos permite conocer al mismo tiempo las disposiciones legales y las historia de las fundaciones, no sólo en el Nuevo Mundo,
sino también, en algunos casos, en España.
El título XXII trata ''De las Universidades y Estudios Generales y particulares de las Indias", en cincuenta y siete leyes, En todas ellas se advierte el
extraordinario respeto que se observaba por la institución universitaria y la
importancia que se da a la materia, tanto de parte del monarca y de los
altos funcionarios del Consejo de Indias, como de todos los que se hallasen
de algún modo vinculados a estas casas de estudios, traducido invariablemente
en toda la reglamentación contenida y la glosada.
La Ley XXIII está referida a dos Cátedras de Medicina en la Universidad
de Lima, cuya fundación fue dispuesta por el virrey del Perú con "el producto del estanco de Soliman"; el rey acordó se prosiguiesen esos nuevos
estudios.
A los recursos para pagar a los catedráticos y ministros de la Universidad
de Lima se refiere la Ley XXXV, fundada y dotada, como se sabe, por el
virrey Francisco de Toledo en 1557, "con trece mil pesos ensayados", para la
paga de 16 cátedras, dos bedeles y un secretario" ... y "por cédula de 1589,
se aprobó la dotación y situación en que por entonces fue de diez mil pesos
ensayados; y después el virrey don Luis de Velasco, Marqués de Salinas,
moderó las Cátedras y salarios, señalando para su sustento 8.540 pesos ensayados .. . ".
Para respetar una tradición de los reyes de Castilla, que creaban y dotaban
universidades, don Felipe II hizo merced, en el año 1582, a la Universidad
de México, de tres mil pesos de oro de minas de renta cada año (Ley XXXVI
y nota).
La Cátedra de Latinidad en Santiago de Chile era pagada con la dotación
de sus fundadores, los jesuítas. Extrañados que fueron los de la Orden de
San Ignacio, sucediéronle en la Cátedra los dominicos y su costo pasó a pagarse de almojarifazgos {Ley LIII y nota).
"De los Colegios y Seminarios" trata el Título 23, en quince leyes. La Ley
I dispone que se funden colegios seminarios, conforme al Concilio de Trento,
y que los virreyes, presidentes y gobernadores los favorezcan y den el auxilio
necesario. Tales establecimientos educacionales debían ser fundados de las
arcas episcopales. La ley autoriza a los prelados, "para el caso de que ellos
costeen la fundación" y "a cualquier otro individuo particular que haga el
358

gasto" poner sus armas. De allí que la Universidad de Córdoba, en la Argentina, lleve el escudo del obispo Trejo y Sanabria, y que el Colegio de Monserrat, de la misma ciudad, las armas de la familia del Dr. Ignacio Duarte y
Quirós.
Se dispuso que el producto aplicado para el mantenimiento y sustento de
dichos seminarios no debía invertirse en otros fines y que "en las ciudades donde hasta ahora no se han verüicado dichas fundaciones, el referido producto
se deposite en las iglesias catedrales, en arca de tres llaves, la una a cargo del
vicepatrono, la otra del obispo, y la otra de un individuo del cabildo de la
misma catedral, para que se funden luego que haya acopiado fondos suficientes" (Ley VII y nota).
El virrey Antonio de Mendoza hizo, a su costa, el Colegio de Indios de
Santiago de Chile. Su sucesor, el virrey Luis de Velasco, pidió al emperador
Carlos V mayores fondos y el soberano ayudó a, esa fundación con doscientos
ducados de Castilla (Ley XI y nota).
Con las fincas y dinero del obispo Vasco de Quiroga, segundo mitrado dr
la diócesis de México, se fundó el Colegio y Hospital de Michoacán. Esta fundación fue tomada bajo su protección por el emperador Carlos V. El Colegio
tuvo cátedras de Cánones y de Leyes. Cuando fue menester reedificado, los
gastos estuvieron a cargo del prelado Fr. Antonio de San Miguel Yglesias y
de cuenta del cabildo eclesiástico, o al menos de algunos de sus canónigos,
en el año 1793 ó 1794, en que se hizo la apertura, de aulas de Jurisprudencia y Cánones (Ley XII y nota).
Para concluir debemos recordar que los dos ejemplares auténticos de la
Recopilación que ordenó guardar Carlos II por su ley de 18 de mayo de 1680
( uno en el Archivo del Consejo de Indias y otro en el de Simancas) no han
sido hallados hasta el presente. El texto y notas que hemos utilizado resultan
más conocidos, particularmente después de 1945.35 Se diferencia su estructura
del Cedulario Indiano, la Nueva Recopilación de las Leyes Castellanas ( 1567),
los proyectos de Ovando y Zurita y otros. Los trozos o resúmenes de leyes que
en la Recopilación de Indias de 1680 preponderan (a tal punto que de una
sola ley originaria hace varias la Recopilación muy a menudo, dando a cada
fragmento numeración y epígrafe diferentes), no son, casi nunca, un cosido
o yuxtaposición de textos de diferentes reyes, aunque se cite el aporte individual de ellos, sino una refundición con texto nuevo en todo o en parte." Si
la evolución de técnica jurídica se hubiera respetado, o al menos continuado

35
JoSEF DE AVALA, Manuel. "Notas a la Recopilación de Indias", transcripción y estudio preliminar de J uan Manzano, Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, 1945.

359

�hasta el momento de adoptar la Recopilaci6n de 1680, ésta hubie~~ ~ornado
quizá una estructura diferente como ordenamiento de leyes, clas1fic~dolas
en la forma que nuestra terminología actual llama " orgánicas" ~ "especiales"
., ,
en vez de ser un código articulado que desvanece en gran medida la relacion
hist6rica interna con sus orígenes.36 Las notas, como las muy eruditas de Ayala,
han suplido esa deficiencia estructural y nos han permitid~ conocer lo, que en
verdad era preciso, con relación a fundaciones y a los eJemplos de estas en
las Indias Occidentales.

TRIBUTACION Y LA TEORIA Y PRACTICA DE LA
ECONOMIA DEL LADO DE LA OFERTA

DR.

DAVID

G.

DAVIES

Duke Univenity
Traducción:
JESÚS

A.

LÓPEZ lIEREDIA

INTRODUCCION

LA INSIGNIFICANTE TASA de crecimiento de la mayoría de economías desarrolladas y subdesarrolladas ha conducido a una creciente decepción del largo
reinado de políticas económicas Keynesianas asociadas con la ortodoxia liberal. Muchos analistas localizan las raíces de los problemas económicos actuales
en estas políticas adoptadas por el gobierno. Un creciente número de personal académico, funcionarios de gobierno, prominentes hombres de negocios
e investigadores independientes cuestionan el juicio de los programas gubernamentales de impuestos y gastos que invocan repetidos y masivos déficits a pesar de la existencia de niveles record de empleo y de un uso casi completo de
planta y equipo.

EL COLAPSO DE LOS MODELOS ECONOMETRICOS KEYNESIANOS
De acuerdo con la doctrina económica Keynesiana, el empleo y el producto
nacional bruto están determinados por la demanda agregada. Asimismo, las
bajas tasas de crecimiento económico y el desempleo son causadas por la falta
de gasto público.

ss ALTAKIRA y CREVEA, Rafael. "Estudio sobre las fuentes de conocimiento del de•
recho indiano: Análisis de la Recopilación de las Leyes de Indias, de 1680", Buenos
Aires, 1941, pp. 256 y 257.

360

La economía Keynesiana convencional requiere que los responsables de
diseñar la política económica manipulen la demanda agregada mediante el
uso de política fiscal y monetaria para influir en el gasto de los consumidores,
empresas y gobiernos. Si el problema es desempleo, el tratamiento no~al re-

361

�quiere que el gobierno central estimule la demanda a través de in_crementos
en sus gastos e incurriendo en déficits presupuestales. Los econoD11stas Keynesianos sostienen que el producto nacional bruto crecerá en algún múltiplo
del incremento en el gasto público. Si la economía está sobrecalentada, la corriente Keynesiana sugiere que el presupuesto manifieste superávit. En todos
los casos se asume que la oferta agregada de alguna manera ajustará automática y pasivamente cambios en la demanda.
Este panorama ortodoxo liberal de cómo opera la economía está incluido
en los modelos macroeconométricos dominantes que los gobiernos han usado
para formular e implementar sus políticas económicas. Sin embargo, estos modelos han sido un singular fracaso en el pronóstico de variables económicas
en los últimos años. Asimismo, han sido incapaces de detener la continua reducción en productividad, en el mercado de capital y en el pader de, c~mpra.
Estos modelos no pueden explicar la existencia de estanflac1ón econom1ca en
la década pasada y que aún sigue afectando la economía de los Estados Unidos en los 80s.1
El fracaso de estos modelos ha conducido a que un creciente número de
economistas cambie a la versión moderna de la economía neoclásica o economía del lado de la oferta. La esencia e idea de tal conversión están quizá
mejor contenidas en las palabras del Dr. Michael Evans, quien fue uno de
los más notables diseñadores de modelos econométricos Keynesianos en el
mundo.
Puesto que yo estimé las versiones originales del modelo Wharton y
del modelo econométrico Chase ( ambos considerados como fuentes de
opinión económica de reconocida reputación), ciertamente me debo incluir en esa lista de economistas que han usado teorías económicas obsoletas para predecir futuros acontecimientos en el ámbito económico.
Los economistas han estado restringidos por su propia preocupación
por la demanda Keynesiana casi hasta la total exclusión del lado de la
oferta de la economía y del estudio del efecto de los cambios en las tasas impositivas en la inversión productiva y en los incentivos al trabajo.
La tendencia a ignorar disminuciones en productividad como la mayor causa -a largo plazo- de la inflación está directamente relacionada
con el antiguo supuesto de que un incremento en el ahorro es nocivo
para la economía.

De acuerdo con los modelos existentes, un incremento en el consumo
es benéfico porque aumenta las ventas, induce producción y por tanto
contribuye al logro de un más grande crecimiento económico.
Por otra parte, un incremento en el ahorro no siempre es gastado y
conduce a una disminución en la producción si los consumidores deciden ahorrar más y gastar menos.
Es muy posible que a los diseñadores de modelos econométricos se les
haya ocurrido que este ahorro es canalizado en inversiones que no s6lo
proporcionarían más empleos y producción, sino que aumentaría la tasa
de crecimiento vía la expansión al máximo de la capacidad instalada y
reduciendo la inflación. Sin embargo, casi de manera atávica, estos teóricos han sido incapaces de incorporar estos factores dentro de sus
ecuaciones.
Como resultado, llegamos a las ridículas conclusiones de que el gasto
público hace más por la economía que una reducción en los impuestos
al ingreso personal o a las empresas; bajo el supuesto de que el gobierno
gasta todo su ingreso adicional, mientras que si tal ingreso es devuelto
al sector privado, alguna parte es "desperdiciada" en ahorros.2
En otro de sus artículos, Evans hace énfasis y analiza en detalle la importancia crucial del ahorro para incrementar la productividad y el crecimiento
económico a largo plazo. Además, señala que en los actuales modelos de tipo
Keynesiano las tasas impositivas no tienen otro efecto independiente sobre
los ahorros más que su normal impacto directo sobre el ingreso disponible;
sin embargo, una reciente investigación más sofisticada afirma que la tasa del
ahorro es afectada por la tasa neta de rendimiento de los ahorros. Una proposición que los neoclásicos han sostenido por años. Investigadores modernos
han descubierto también que un incremento en los ahorros con toda seguridad
deprimirá las tasas de interés, que a su vez provocará incrementos en la mversión. Evidentemente, estas complejas relaciones no están incluidas en los
modelos macroeconométricos actuales. 3
Paul Craig Roberts, otro fuerte crítico de los modelos Keynesianos, señala
que los modelos econométricos de gran escala usados por el gobierno descuidan el impacto de las tasas impositivas sobre la elección del consumidor entre
trabajo y ocio. Su persuasivo argumento en que las elevadas tasas marginales
1

Los monetaristas también se han preocupado por la demanda agregada y como
resultado han subordinado o ignorado muchas de las complejas relaciones que existen
en el lado de la oferta de la economía.
1

DAv, Petcr. "Borrowing Blitz in Nation oí Savers Sparks Rethink by Keynesian
Holdouts", The Australian, Febrero 29 de 1980, p. 11.
3
K. EvANS, Michael. "The Bankruptcy oí Keynesian Econometric Models", Challenge, Enero-Febrero 1980, p. 15.

362

363

�impositivas alteran el precio relativo entre trabajo y ocio. Un aumento en
impuestos incrementa el costo del trabajo y simultáneamente re~uce el costo
del ocio. Al mismo tiempo, el costo del consumo presente relativo al ahorro
se reduce debido a que el ingreso futuro del ahorro presente soporta impuestos
futuros más elevados.
En economía, es ampliamente aceptado el teorema de que cuando el precio
de algo aumenta (disminuye) la cantidad obtenible disminuye (aumenta): Y
de que elevados impuestos provocan disminuciones en el deseo de trabaJar,
en el ahorro, y en la inversi6n. El resultado del desincentivo tributario es la
disminuci6n en la producci6n y en el ingreso. Una extraña conclusi6n en los
modelos macroeconométricos actuales que no obstante reconoce el simple hecho real de que la política fiscal influye en la oferta así como en la demanda.'
Estas relaciones te6ricas entre tasas impositivas y el deseo de trabajar han
encontrado apoyo en recientes estudios empíricos. En las economías modernas, no s6lo los profesionales independientes -doctores, abogados, dentistas,
asesores, etc.- pueden hacer cambios en sus horas de trabajo, sino que otros
individuos pueden hacer lo mismo ya sea aumentando los periodos vacacionales y los de recuperaci6n por enfermedad, incrementando la tasa de ausentismo, trabajando menos horas por semana, o simplemente renunciando a la
fuerza de trabajo. Las unidades familiares cambian sus horas de trabajo cuando sus diferentes miembros entran o salen de la fuerza de trabajo como respuesta a cambios en los incentivos. Evans informa que una investigaci6n
gubernamental sobre programas de conseivaci6n del ingreso descubri6 que
por cada 10 por ciento de incremento en las tasas impositivas, hubo una re5
ducci6n de 1 por ciento en la cantidad de empleos ofrecidos en el mercado.

.,

...

Evans argumenta que aún si las tasas impositivas no hubiesen aumentado,
las presiones inflacionarias trasladan a los trabajadores a niveles más altos en
la escala de -impuestos al ingreso de tal forma que los individuos tienden no
s6lo a trabajar menos, sino a negociar ingresos nominales más elevados para
proteger sus ingresos reales de la tendencia ascendente de los impuestos. No
obstante que estas fuerzas estimulan la inflaci6n, sus efectos no son consi6
derados en los actuales modelos macroecon6micos.
, CRAio RoBERTS, Paul. "The Breakdown of the Keynesian .Model", The 'Public
Interest, Verano 1978, pp. 21-22.
s EvANS. Op. cit., p. 15.
6 [bid., p. 18, Consultar también D. Evans Vanderford, "Building a Supply Side
Model: The Permanent Money Balances Hypothesis", Taxing and Spending,, Invierno
1980, p. 29.

364

La inflaci6n unida a una política impositiva que requiera que los permisos
de depreciaci6n sean basados en costos hist6ricos en lugar de costos de reposici6~ tiene ef~ctos depresivos en la inversi6n. La inflaci6n provoca que las
ganancias nominales aumenten que, a su vez, son objeto de mayores gravámenes. Las ganancias netas disminuyen en proporci6n directa a las crecientes
cantidades de ingreso que la empresa tiene que disminuir para ayudar a reemp!azar el capital que el diminuto costo hist6iico de depreciaci6n no cubre.
Debido a reglamentos y estructuras impositivas determinadas por los gobiernos federal, estatal y local, las ganancias deben ascender casi al doble de lo
~u~ asciende la inflaci6n para que las empresas puedan proveer fondos suf1c1entes para la reposici6n de capital. Si las ganancias no crecen suficientemente rápido, las empresas tienen que elevar la tasa de rendimiento de cualquier proyecto de inversi6n que emprendan provocando con esto una reducción en los gastos de capital.7
. Por otra p_arte, los modelos econométricos Keynesianos generalmente predicen reducciones en la inversi6n y en el producto nacional bruto como resultado de una reducci6n de impuestos que aumenta la redituabilidad de la
inversi6n. Este extraño resultado ocurre porque se asume que la inversi6n
es muy sensitiva a cambios en las tasas de interés y relativamente insensitiva
a las ganancias netas. Dichos modelos también son estáticos a tal grado de
que una reducción en las tasas impositivas siempre conduce a un decremento
e~ l~s ingresos trib~;arios que a su vez provoca déficits presupuestales, deuda
publica, y una pres1on a la alza en las tasas de interés,8 esta última afectando
nocivamente a la inversión.
·
Los modelos Keynesianos no ~an ni pueden explicar el fenómeno de estanflación debido a que no incluyen las pertinentes relaciones del lado de la ofert~. Estos ~odelos no contemplan, por ejemplo, los efectos de los precios relativos oc~s10nados por los cambios en las tasas impositivas.9 En el corto plazo,
u na ~:ec1ente dema~da agregada puede, sólo por un tiempo, incrementar producc_10n y :mpleo; sm embargo, en el largo plazo y sin considerar los apropiados mcentivos para aumentar la oferta, la creciente demanda agregada conduce a presiones inflacionarias y a un lento crecimiento económico en la producción y en el empleo.
7
8

EvANS. Op. cit., pp. 27-28.
RoBERTS. Op. cit., p. 18.

9
E. KELEHER, Robert. "Supply-Side Effects of Fiscal Policy: Sorne Preliminary
Hypotheses", Documento de Investigación No. 9, Federal Reserve Bank of Atlanta,
Junio 1979, p. 2.

365

�Paul Craig Roberts subraya la importante diferencia entre los actuales modelos macroeconómicos y las nacientes teorías del lado de la oferta cuando
señala:
El largo plazo se compone de una serie de cortos plazos. Si las políticas que son efectivas en un periodo largo son abandonadas porque no
tienen un impacto inmediato, y si las políticas que son nocivas en un
periodo largo son aceptadas porque inicialmente tienen resultados benéficos, entonces los diseñadores de políticas inevitablemente experimentarán, en algún tiempo en el futuro, un periodo en el que no tendrán
solución a la crisis que ellos mismos han provocado. En los Estados Unidos, ese futuro podría ser ahora.10

Las más serias amenazas para los incentivos para producir son las políticas
gubernamentales con respecto a inflación, los beneficios del gobierno y la
tributación. Los economistas del lado de la oferta argumentan que el impacto
de la inflación con sus enormes distorsiones -debido en parte a procedimientos contables de costo histórico- inhiben el ahorro y la inversión. Sus estudios empíricos muestran que en algunos casos las tasas efectivas de tributación sobre las ganancias de capital y utilidades brutas pueden y de hecho exceden 100 por ciento; lo cual implica una disminución de capital. La inflación
causa, también, una tendencia a la alza en los niveles del impuesto al ingreso
personal de tal manera que los individuos deben, sin cambios legales en las
tasas impositivas, pagar al gobierno elevadas proporciones de sus sueldos y
salarios reales.

Impo7tancia de las Elevadas Tasas Marginales Impositivas

LA ECONOMIA VISTA DESDE EL LADO DE LA OFERTA
A medida que las fallas de la política económica ortodoxa se han hecho
más manifiestas, grupos interesados han convocado repetidamente un profundo y extenso examen de la estructura impositiva y de su impacto en la economía. Afortunadamente ha habido una avl;lnzada investigación de la relación entre impuestos y el funcionamiento de la economía desde a mediados
de los 70s. Este trabajo ha sido conducido por brillantes jóvenes economistas
que comprenden que las técnicas actuales para dirigir la economía y que fueron desarrolladas durante la Gran Depresión ya no se ajustan a los problemas
de la presente década. Aunque estos nuevos clásicos o economistas del lacio
de la oferta comprenden las teorías Keynesianas y monetarias, no enfatizan
alguna en particular. Debido a que estos economistas están interesados en los
desafiantes problemas actuales, consideran un periodo de tiempo más largo
que del considerado por economistas neo-Keynesianos.
Los economistas del lado de la oferta concentran sus investigaciones en la
eficiencia y crecimiento económico. Ellos consideran los incentivos positivos
a la producción como la fuerza conducente a una economía sana, fuerte y
creciente. Su análisis concierne a la evaluación de incentivos y su impacto en
el comportamiento humano y la consecuente oferta de bienes y servicios. Para
lograr estos objetivos de eficiencia y crecimiento, la mayoría de estos economistas concentran sus recomendaciones de política gubernamental en materia de impuestos, y, como resultado son nombrados fiscalistas del lado de la
oferta.
10

366

RoBERTS. Op. cit., p. 29.

Como se señaló anteriormente, la demanda agregada es la fuerza conducente en el análisis neokeynesiano y aquellas variables que inciden en la demanda
son consideradas como los puntos clave para una dirección exitosa de la economía. Hasta que la capacidad completa se ha alcanzado, la oferta es solamente una fuerza que responde mecánicamente a los estímulos de la demanda.
Los economistas del lado de la oferta toman una posición diferente. Ellos
consideran que para obtener un incremento en el ingreso real, la producción
debe aumentar. En consecuencia, están a favor de una reducción en los impuestos como resultado no de un aumento en la demanda agregada sino de
un estímulo en la actividad productiva. Una reducción en las tasas impositivas permite que los individuos retengan una porción más grande de sus
ingresos que a su vez altera el cambio relativo de precios entre trabajo y
ocio, ahorro e inversión, y por lo tanto, el nivel de la producción.
Elevados impuestos marginales estimulan a los individuos para que reduzcan sus esfuerzos productivos en favor del ocio. Se estima que la tasa mar1;-inal impositiva en el trabajador americano promedio excede el 45 por ciento.11 Bajo estas condiciones, las oportunidades para trabajar horas extraordinarias desaparecen, la jubilación llega a una edad más temprana, un mayor
ausentismo se presenta, las vacaciones se incrementan, la búsqueda de nuevos
empleos se hace más larga, y los proyectos de inversión de elevado riesgo se
reducen cuando la tasa de rendimiento es disminuida en forma significativa.U
11
K. BROWNING, Edgar ; and R. JoHNSON, William. The Dístribution o/ the Tax
Burden, American Enterprise lnstitute, Washington, D.G., 1979, p. 69.
12
D. GwARTNEY; James; ;ind STROUP, Richard. Economics: Private and Public
Choice, Academic Press, New York, 1980, p. 276.

367

�Elevados impuestos marginales ocasionan distorsiones en el mercado debido
a que inhiben o incluso eliminan especialización e intercambio, dos fuerzas
necesarias para la consecución de eficiencia económica y de aumento en la
producción. Un experto vendedor de automóviles que soporta una tasa marginal impositiva de 40 por ciento, por ejemplo, probablemente podría contratar a un pintor profesional para que pinte su casa si el salario del pintor
no excede $ 60.00 al día. Por cada $ 100.00 adicionales que el vendedor gana,
su remanente después de pagar el impuesto es $ 60.00. Ahora bien, si la tasa
marginal del impuesto es elevada a 45 por ciento, implica que su ingreso neto se
reduce a $ 55.00 y que puede ahorrar $ 5.00 pintando él mismo su casa y
reduciendo su tiempo en la venta de automóviles. Además, su base gravable
se reduce en $ 160.00 pues renuncia a un ingreso de $ 100.00 en la venta de
automóviles y $ 60.00 se pierden porque no se contrata al pintor.13
Elevados impuestos marginales afectan el volumen y la calidad de bienes
sujetos o no a deducción de impuestos. Al mismo tiempo, afectan el volumen
de ahorro e inversión. En los Estados Unidos, casi todos los ingresos empresariales son gravados a una tasa del 48 por ciento. Adicionalmente, los propietarios de esas empresas son sujetos a un impuesto al ingreso personal derivado de los dividendos netos distribuidos. Si se asume que el impuesto marginal sobre dividendos es de 45 por ciento,1~ ambos impuestos combinados exceden el 70 por ciento.
Elevadas tasas impositivas a los ingresos empresariales crean incentivos para
que los dueños de esas empresas o sus gerentes generales gasten los fondos
de sus compañías en negocios sujetos a deducción de impuestos o en bienes
y servicios relacionados que producen cierto tipo de satisfacciones personales.
No sería sorprendente observar que estas empresas cuentan con aviones y helicópteros particulares, gimnasios, canchas de tennis, albercas, campos de golf,
limousinas, membresías en lujosos clubs, comidas opulentas, recepciones fastuosas y convenciones de negocios en exóticos lugares de veraneo. El costo
personal agregado por cada $ 100.00 gastados es sólo de $ 30.00, y el costo
para cada accionista de la compañía es en proporción al reducido porcentaje
de sus acciones.
Los economistas del lado de la oferta sostienen que los dos usos del ingreso,
es decir consumo y ahorro-inversión, son alterados por los impuestos. El preConsultar Roberts, p. 23.
u El cálculo de 45 por ciento que Browning y Johnson, op. cit., p. 69, estimaron
para el trabajador Americano promedio es probablemente bajo ya que el propietario
individual de las empresas tiende a estar más concentrado en grupos de elevado ingreso.
1s

368

cio de consumir el ingreso presente es la disminución en la cantidad del ingreso futuro. De esto se desprende que mientras mayores son los impuestos,
menor ingreso neto futuro será sacrificado y menor el precio del consumo
presJnte. Bajo estas condiciones el consumo presente se incrementará a costa
de menor inversión.
Paul Craig Roberts, prominente economista del lado de la oferta, explica
cierto comportamiento observado en Inglaterra usando este tipo de análisis.
Un individuo se puede enfrentar a la elección de gastar o ahorrar $ 50,000.00
y recibir una estimada tasa de rendimiento del 17 por ciento. El ingreso bruto
sobre su inversión sería de $ 8,500.00, pero con un 98 por ciento de impuesto
marginal el ingreso neto se reduce a sólo $ 170.00 al año. El costo de oportunidad de gastar $ 50,000.00 es sólo de $ 170.00 al año y este hecho le permite
a Roberts explicarse el porqué hay tantos Rolls Royces y otros ejemplos de
consumo conspícuo en la Inglaterra de ahora.15
Otro efecto bastante obvio de los elevados impuestos marginales ha sido
el del rápido crecimiento de la industria del refugio tributario. La presente
estructura impositiva aunada a la inflación ha provocado que aún las faIIl.1lias con ingresos moderados busquen caminos legales para refugiarse de la
presente tributación. Valiosos recursos con usos económicos alternativos están
siendo empleados crecientemente tanto en la búsqueda de fallas en la ley
como en la presión continua a los legisladores por esquemas que disminuyan
los efectos de elevados impuestos. La industria del refugio tributario, cuya
existencia depende de las elevadas tasas marginales, cuenta con un considerable uso de capital humano. Muchos de los abogados y contadores más brillantes y con mejor preparación que trabajan en la consecución de dichos
objetivos podrían ser empleados en actividades más productivas y redituables
si las impositivas fueran más bajas.16
Importancia de los Beneficios del Gobierno

1

Como resultado de estudios empíricos, los analistas del lado de la oferta
consideran que los beneficios del gobierno -pagos de seguro de desempleo,
pagos de seguridad social, etc. - han llegado a ser un factor muy importante
que incide sobre el incentivo al trabajo y a producir. La brecha entre los
salarios netos y estos beneficios ha llegado a ser tan pequeña que se fomenta
el ocio en lugar de fomentar el trabajo. Las tasas marginales de tributación
sobre el potencial de individuos con bajo ingreso que podrían entrar a la
15
16

RoBERTS. Op. cit., p. 24.
GWARTNEY and STROUP. Op. cit., pp. 227-228.

369
Humanitas-24

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.
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1 último cuarto de los 50s., 60s.
1979, casi la mitad de la tasa que existio en e
or parte de los 70s.
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1
1
y a may.
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Feldstem afirma q
.
.al Debido a las crecientes transferencias
ahorro es el sistema de segundad soci .
· ,.,, The Wall
. "Three Threats to Our Standard of Livmi;
'
Marun.
Street Journal, Junio 14 de 1979, p. 15. .
Lead t High Inflation Weak Dollar,
5 0
· A · t Savmg
'
1s "The United States Bias ~ms,
.
W k Diciembre 11, 1978,
PP· 90-96·
Slow Growth, Declining Productiv1ty' ' Business ee ,
11 FELDSTEIN,

370

intergeneracionales de ingreso, la tasa del impuesto para la seguridad social
ha tenido que ser aumentada en más de 600 por ciento y según los acuerdos
reglamentarios presentes la tasa tendrá que ser elevada en más del 20 por
ciento del ingreso para que los beneficios vayan al mismo paso que la creciente proporción de jubilados de la población. La investigación de Feldstein indica que elevados beneficios y tasas impositivas han causado una notable reducción en el ahorro privado. El incentivo a ahorrar es debilitado por el hecho de que en promedio, el sistema de seguridad social paga a jubilados una
cantidad equivalente al 80 por ciento del ingreso neto máximo de un trabajador. Además, señala que en 1978 las contribuciones a la seguridad social
fueron de más de $ 100 billones, una cantidad que excedi6 todos los ahorros
de las empresas y las contribuciones para el fondo de pensiones, lo mismo que
los ahorros de los individuos.19
El sistema de seguridad social no sólo abate el ahorro privado, sino que a
manera diferente de los planes de pensión privada deja de proveer ahorros
para la formación de capital. El sistema de seguridad social se financia sobre
la base de contribuciones o pagos al momento en que el individuo forma parte de la fuerza de trabajo; de esta manera, la recaudación de estos impuestos
al trabajador es distribuida inmediatamente entre los jubilados beneficiarios
que mantienen elevadas tasas de consumo. Una reforma al sistema podría ser
llevada a cabo permitiendo a los empleados la oportunidad de integrarse a
esquemas privados de jubilación que podrían proporcionar iguales beneficios a un menor costo, y retardando el creciente nivel de beneficios que se
apliquen a aquellos individuos que se jubilen en el futuro. Cada uno de estos
cambios permitirá que el país aumente sus ahorros e inversiones y tener así
ingresos más altos en el futuro .
Otro factor que inhibe la formación de capital y que la nueva escuela de
economistas hace énfasis es el de la estructura de las leyes y reglamentaciones
impositivas que penalizan el ahorro y recompensan el gasto. Esta peculiar filosofía es incluida en el diseño de todas las políticas económicas gubernamentales del pensamiento económico liberal cuya tesis principal sostiene que
la demanda de corto plazo debe ser inflada constantemente para evitar recesiones y pérdida de confianza en el partido político dirigente. Su efecto ha
sido el de fomentar a los consumidores a endeudarse a un nivel jamás igualado en cualquier otro país del mundo. Actualmente, los consumidores están
substituyendo ahorro por endeudamiento como la mejor forma de mantener
sus niveles de vida y ganar control sobre bienes tales como vivienda, de consumo duradero y aún de consumo no duradero. Por ejemplo, el consumidor
19

DAY.

Op. cit., p. 11.

371

�americano ha seguido, por vez primera en cualquier ciclo de negocios la ~ta
sin precedentes de aumentar sus gastos y reducir sus ahorros en un penodo
de precios crecientes.::.
Este impropio comportamiento es fomentado por los pr&lt;&gt;_C~ives incentiv~s
que actualmente existen. Un ahorrador que compra u_n certifica~º. ~e de~sito de $ 10,000.00 a una tasa del 8 por ciento, por e1emplo,. recibrra. un ingreso bruto de $ 800.00, sin embargo con un impuesto marginal a mvel
deral, estatal y local del 45 por ciento, su ingreso neto es sol:imente $
o
4.4 por ciento. Esta tasa de rendimiento no es muy atracti~a, especialmente
cuando es menor que la tasa de inflación. Por otra parte, si una person~ se
endeuda y gasta $10,000.00, el interés qu': paga ~ su acre~dor_ es deducible
de su impuesto al ingreso personal reduciendo asi sus obligaciones fiscales.
El efecto de las leyes y reglamentaciones impositivas es el de incrementar
el costo del ahorro y reducir el costo del endeudamiento. No sería s~rprendente observar que la tasa del ahorro y la inversión está declinando mientras
que la del gasto y de endeudamiento está creciendo.
La preocupación del ahorrador es aún más profunda. _Políticas gubernamentales que han conducido alarmantes y prolongados incrementos en el
nivel de precios han obligado a los ahorradores a subsidiar ~ los d_eudores.
Después de permitir a un deudor a usar su dinero por un ano, debido a la
inflación el certificado de depósito de $ 10,000.00 del acreedor vale un poco
menos de $ 9,000.00, y después de dos años, su valor real es menos de
$8,000.00. Este tipo de pérdidas de capital es, por supuesto, sorpredentem_ente
injusto y ayuda a explicar la decreciente tasa de ahorros en los Estados Umdos.
El bajo y aún negativo rendimiento del ahorro también _inhibe a los individuos a emprender el riesgo de colocar sus fondos en acc10nes de empresas.
Un estudio realizado por el National Bureau of Economic Research indica
que la inflación ha reducido substancialmente el rendimiento ~eto de la
inversión. En 1977, tan sólo la inflación fue responsable de un mcremento
real en los impuestos de $ 32 billones en los Estados Unidos. Los impuestos
pagados por los accionistas de las empresas y sus acreedores consti~yen actualmente dos tercios del ingreso real de las empresas. Los economistas del
lado de la oferta argumentan que este conjunto de eventos no proporciona
los incentivos necesarios para que los individuos ahorren e inviertan.":
Una reducción en los impuestos al ahorro y a los ingresos del capital incrementaría la cantidad y calidad del capital, haciendo más productivos a

fe:

:4°·ºº

I'

Op. cit., p. 15.
DAY. Op. cit., p. 11.

20 F ELDSTEI:-1.
21

372

los trabajadores, elevando los salarios reales, y aumentando la riqueza del
país. Los economistas del lado de la oferta estiman, por ejemplo, que eliminando los impuestos sobre los ahorros la tasa de rendimiento del ahorrador
promedio se incrementaría en un 40 por ciento, lo cual produciría entre
$ 30 y $ 40 billones adicionales en los ahorros personales cada año. De
esta manera, un incremento en los ahorros inhibiría las tasas de interés
'
haciendo más atractiva la inversión y la formación de capital. 22
La nueva escuela de economistas señala el importante elemento de los déficits presupuestales del gobierno como otra causa de la disminución en el
ahorro privado y la inversión. Las opciones políticamente atractivas de gastar
más dinero del disponible significa, por supuesto, que el gobierno debe incurrir en déficits. En los pasados cinco años el gobierno federal ha tenido
que incurrir en una deuda de $ 250 billones, a pesar de niveles de empleo
y recaudación fiscal sin precedentes. Para financiar estos déficits el gobierno
recurre a préstamos de fuentes privadas que de otra manera podrían haber
sido canalizados a la formación de capital. Estos enormes déficits han deteriorado extremadamente en el largo plazo la economía de los Estados Unidos
al desviar fondos de inversión productiva a consumo presente.
Además, a diferencia de los individuos privados que intentan gastar más
de lo que su presupuesto les permite, el estado puede financiar sus crecientes
gastos mediante la impresión de más dinero. Esta creación de dinero contribuye a provocar más inflación puesto que el desembolso de estos fondos incrementa la reserva de dinero y el ingreso nominal, pero no la cantidad de
bienes y servicios en que el dinero es gastado. Ingresos inflados provocan que
los causantes sean sujetos a crecientes tasas marginales impositivas aun cuando su ingreso real es estable o incluso decreciente. Los consecuentes aumentos
en la recaudación de impuestos son entonces utilizados para financiar mayores gastos políticos. Al respecto se puede decir que la transferencia es casi
automática pues ningún legislador ha tenido que votar por un incremento en
impuestos para obtener estos fondos adicionales, y que de hecho son gastados
en beneficio de intereses personales de los grupos que apoyan al político en
cargo.

.

'

MODELOS ECONOMICOS DEL LADO DE LA OFERTA
Fiscalistas del lado de la oferta suponen una relación directa muy fuerte
entre tasas impositivas efectivas y la oferta agregada de una economía. Esta
relación descansa parcialmente en el supuesto de que algunos bienes y servi22 FELDSTEIN.

Op. cit., p. 15.

373

I

�cios públicos muy básicos son necesarios para que la economía pueda producir bienes y servicios comerciables. Cuando los impuestos son cero y no hay
recaudación, la economía: carece de servicios públicós tradicionales como defensa, ley y orden interno y un sistema legal. Servicios que son necesarios para
el exitoso funcionamiento del sector privado.

,.,

A medida que el gasto público y los impuestos aumentan, los desincentivos
y las ineficiencias asociadas con gobiernos más grandes se tornan más importantes. La complementariedad entre la producción pública y la producción
privada declina en tanto el gobierno provee menos bienes y servicios, y en
algún punto el gobierno puede llegar a tener rendimientos totales decrecientes y los gastos públicos pueden en efecto disminuir la actividad productiva
en el sector privado. Ciertos pagos como los efectuados por seguro de desempleo permiten a los trabajadores retirarse de la fuerza de trabajo a reducido
o casi nulo costo. Esta práctica es, por supuesto, incompatible con el crecimiento económico.

Al mismo tiempo, la recaudación de elevados impuestos para financiar los
crecientes gastos reduce las retribuciones netas por ahorrar, invertir, y trabajar. Estos cambios en los precios relativos alteran la estructura de incentivos
a tal forma que los individuos ahorran menos y consumen más, incurren en
gastos para la búsqueda de refugios tributarios, invierten menos, escogen más
ocio y/o trabajan más en actividades exentas como son las instituciones caritativas o en organizaciones no lucrativas. Asimismo, la gente podría evadir
el pago de impuestos a través de emplearse en la economía subterránea. Todas
estas actividades presentan la tendencia a reducir la producción. A medida
que las tasas impositivas efectivas se acercan al 100 por ciento, la oferta agre~ada se acerca a cero.
La forma y resultado de la relación producción-impuestos están en función de la oferta de varios factores de la producción. La sensibilidad o elasticidad de estos factores depende de elementos tales como el trabajo y los
hábitos del ahorro de la sociedad, del periodo de tiempo en consideración,
de la importancia del comercio internacional y del financiamiento de las
funciones particulares del gobierno vía recaudación fiscal. Como es frecuente,
cualquier cosa que aumente el número, importancia e intensidad de las alternativas de los propietarios de factores productivos aumenta su elasticidad de
oferta y su sensibilidad a cambios en las tasas impositivas.
El Modelo Cuña

Economistas del lado de la oferta han desarrollado un modelo "cuña" para
ayudar a explicar cómo se comportan los factores de la producción. Empiezan

3i4-

con la afirmación de que la oferta de un factor está en parte determinada
por la estimada ganancia neta del propietario. La curva de la oferta de trabajo, por ejemplo, tiene una pendiente positiva similar al sistema Marshalliano. La elección entre trabajo y ocio está determinada ampliamente por
el precio relativo de estas dos actividades. Desde que el precio del ocio es el
ingreso no percibido por no trabajar, se desprende que un incremento en los
impuestos al trabajo reduce el ingreso neto del trabajador y reduce el precio
del ocio. Inversamente, una reducción en los impuestos aumenta el ingreso
neto del trabajador, incrementa el precio del ocio, e induce un incremento
en la oferta de trabajo y por ende en la producción real.
Los economistas del lado de la oferta mantienen que el efecto substitución
generalmente domina al efecto ingreso. Sin embargo, algunos estudiosos argumentan lo contrario, es decir, cuando aumentan los impuestos al trabajo y
el precio del ocio disminuye, los trabajadores ofrecerán más trabajo y tomarán
menos ocio. Los proponentes de esta posición afirman que los individuos se
fijan como objetivo un cierto nivel de ingresos y si los impuestos son aumentados tendrán que trabajar más para: mantener su nivel de ingresos; por el
contrario, si se reducen los impuestos los individuos trabajarán menos y descansarán más pues su ingreso nominal se ha aumentado. Por supuesto, esto
último puede ser posible para un individuo, pero es ilógico suponer que el
ingreso agregado puede crecer si todos los individuos reducen su tiempo de
trabajo.
Jude Wanniski, líder proponente de la economía del lado de la oferta, está
en desacuerdo con la te01fa de que los individuos tienen un cierto nivel de
ingreso como objetivo y afirma que la nueva posición neoclásica es bastante
clara. "La gente trabaja cuando el precio del trabajo es más atractivo. Mientras más se recompensa el ocio y más se penaliza el trabajo, el individuo tenderá a trabajar menos." Si el objetivo es incrementar el ingreso, la política
gubernamental puede ayudar a la consecución de este objetivo "disminuyendo las cargas impositivas, regulaciones o tarifas. Puede hacer al ocio menos
atractivo, principalmente mediante la reducción de subsidios al desempleo"
e incrementando las sanciones a aquellos individuos que evaden impuestos,
que participan en mercados ilegales, y que operan en la economía subterránea.24
Como los Keynesianos, los economistas del lado de la oferta mantienen que
la· política gubernamental también afecta la demanda de factores de la producción, sin embargo no limitan sus reflexiones a un análisis del impacto de
23WANNISKI,

Jude. The Way the World Works, Simon and Schuster, New York,

1979, p. 84.

375

�movimientos en la demanda agregada y en el ingreso disponible. Los cambios
en los precios relativos son importantes para aquellas firmas que demandan
fuerza de trabajo ya que el precio del trabajo es un costo para ellos. Ade~ás,
la ley de la demanda que sostiene que la cantidad deseada varía inversamente con el precio o que el costo se mantiene fijo_ para los merca?os ~~ trabajo. De esto se desprende que los incrementos en Impuestos, en d1Spos1c1ones
gubernamentales y en la imposición de otros costos incrementan el costo ~e
contratar trabajo. El resultado es que las firmas demandarán menos trabajadores y la producción tenderá a decrecer.
El Modelo Cuña del Trabajo

El modelo cuña ha sido desarrollado para analizar, ilustrar, y comparar
situaciones pre-impuesto y post-impuesto. Antes de que los impuestos sean
aplicados, el salario que reciben los trabajadores es precisamente igual al que
las firmas pagan por el trabajo. Sin embargo, después de que los impuestos
son aplicados la cantidad que la empresa paga excede la cantidad que los
trabajadores realmente reciben. Esta diferencia entre lo que la empresa y lo
que el trabajador recibe es precisamente lo que se define como la "cuña".
La cuña causa que las empresas demanden menos trabajo, y, al mismo
tiempo, debido a que el precio del trabajo es menor, los trabajadores usarán
diferentes medios para reducir su oferta de trabajo en el mercado. Los trabajadores podrían trabajar menos intensamente, tomar más ocio, ocuparse
rarcial o completamente en empleos de menor eficiencia pero con mayores
sueldos y e'\:entos de impuestos o bien ocuparse en la llamada economía ilegal
subterránea.
El Modelo Cuña del Mercado de Capital
¡¡

Los economistas del lado de la oferta emplean esencialmente el mismo
razonamiento en su análisis del mercado de capital que el que usan para
el mercado de trabajo. En lugar de la selección trabajo-ocio, las decisiones
concernientes a la oferta de capital giran alrededor del uso de fondos para
consumo o para ahorro /inversión (ingreso futuro). Para un individuo, el
costo de incrementar su consumo presente es la disminución de su ahorro c0rriente, y por lo tanto, la disminución de cantidades mayores de ingreso futuro. Existe una correlación negativa entre consumo y la tasa real de rendi·miento del ahorro e inversión. Cuando la tasa de rendimiento sube, el consumo presente decrece y la inversión se incrementa activamente. Inversamente cuando la tasa de rendimiento cae el precio del consumo presente

'

decrece, y, como sucede con otros bienes económicos, la cantidad de bienes
y servicios consumidos corrientemente se eleva, inhibiendo así el crecimiento
a largo plazo.
La tasa neta de rendimiento de la actividad ahorro-inversión es también
importante respecto a la decisión de usar fondos ya sea en inversiones orientadas al mercado o a actividades no comerciales. Una reducción en la tasa
de rendimiento reduce el precio relativo de invertir en refugios tributarios
nacionales o internacionales. Un incremento en los rendimientos del mercado
provoca que más fondos sean distribuidos en inversiones de mercado más
productivas.
Los cambios en las tasas impositivas juegan un papel muy importante en la
alteración de precios relativos entre consumo y ahorro-inversión y entre la
inversión en empresas productivas gravables y refugios tributarios exentos de
impuestos. Un incremento de impuestos reduce el precio y fomenta el consumo a costa del ahorro y la inversión. Asimismo, hace más atractivo el uso
de fondos de inversión en refugios fiscales. Por otra parte, la reducción de
impuestos no sólo incrementa la oferta de capital a través de la reducción en
el consumo y un consecuente incremento en el ahorro, sino que produce que
los fondos de capital invertidos en refugios tributarios sean orientados a inversiones más productivas en el mercado.
Los nuevos neoclásicos concluyen que las tasas impositivas afectan la oferta
y la demanda de factores productivos y la oferta agregada de la economía.
Los cambios en la política fiscal que alteran los precios relativos y que tienen
un impacto en la producción agregada son ampliamente ignorados en los
modelos Keynesianos de ingreso-gasto. Los economistas del lado de la oferta
sostienen que los formulamientos de política económica que no consideren
estos importantes efectos fiscales están destinados a fracasar.
R esumen de las Propuestas del Lado de la Oferta

El más reciente estudio de la corriente del lado de la oferta realizado por
Michael Evans y asociados combina razonamiento deductivo y análisis econométrico moderno. De su trabajo se derivan varios resultados importantes
que Evans resume como sigue:
a) Una reducción en tasas impositivas incrementa los incentivos del
individuo a ahorrar ya que eleva la tasa de rendimiento de los activos
de los individuos.
b) Reducciones en las tasas impositivas a las empresas, o medidas similares como aumentar los créditos fiscales por inversiones o bien libe-

376

377

�rando los permisos de depreciación de activos, aumenta directamente
la inversión por medio de incrementos en la tasa promedio de rendimiento neto.
c) Elevadas inversiones conducen a un incremento en productividad, lo cual significa que más bienes y servicios pueden ser producidos
por unidad invertida. Como resultado, el costo unitario no aumenta en
mucha proporción y la inflación crece más lentamente.
d) La transferencia de recursos del sector público al privado incrementa la tasa general de crecimiento en productividad, ya que las ganancias en productividad en el sector público son pequeñas o inexistentes.
e) El más rápido crecimiento en productividad proporciona la capacidad necesaria, para producir bienes y servicios adicionales que se
demandan como resultado de reducciones en los impuestos conduciendo
así a un crecimiento equilibrado sin cuellos de botella o escasez.
f) Bajas tasas impositivas resultan en demandas más modestas por
aumentos salariales ya que el ingreso real se ha elevado en virtud de
las reducciones en los impuestos y de que los trabajadores ya no sufren
una pérdida en su ingreso real por moverse a niveles impositivos más
altos.
g) Bajos niveles de inflación conducen a un incremento en el ingreso
disponible real, y consecuentemente a un incremento en el consumo,
producción y empleo.
h) Bajas tasas impositivas aumentan el deseo de trabajar provocando
incrementos en la calidad y cantidad del trabajo. Esto a su vez aumenta
aún más la capacidad productiva y de esa manera contribuye a disminuir la tasa de inflación.
i) La baja tasa de inflación causa un incremento neto en las exportaciones, lo cual refuerza, el .valor del dólar. Esto conduce a reducciones
adicionales en la tasa de inflación porque el precio de los bienes importados decrece en lugar de aumentar.

incorporación activa de los componentes del lado de la oferta. Mucha investigación tiene que ser realizada, por ejemplo, respecto a la oferta de varios
tipos de trabajo en términos de sueldos y salarios netos, y transferencia de
pagos en efectivo y en especie. Igualmente deseable es el trabajo adicional
de elevada calidad que se obtiene cuando todo tipo de ahorradores e inversionistas responden positivamente a cambios en las tasas netas de rendimiento.

'

j) El incremento en la capacidad permite también la producción de
más bienes para exportación y para consumo doméstico, de esta manera
se provee de fuerza adicional al dólar y se reduce la importación de
inflación.
Se debe hacer énfasis en que éstos son sólo resultados preliminares y que
están basados en modelos econométricos que se consideran pioneros en la

378

379

�SOBERANIA, INDEPENDENCIA E INTERDEPENDENCIA*
HÉcToR GRos EsPIELL

I

(

l.
El objeto de mi exposición como relator de este tema, no puede ser,
evidentemente, el de analizar los conceptos de soberanía, independencia e
interdependencia de las naciones en su evolución histórica, doctrinaria y jurídica, ni hacer un balance completo de lo que la teoría del Derecho Internacional ha expuesto al respecto. Ello sería a todas luces imposible, ya que estos
conceptos, que se sitúan entre los más complejos y polémicos del Derecho de
Gentes, han sido y son materia de inagotables controversias teóricas y políticas, imposibles de resumir en un breve relatorio, ligadas a la determinación
de la esencia misma de los elementos constitutivos de la convivf.'ncia internacional de ayer, de hoy y del mañana.

Se trata, en cambio, de precisar algunas conclusiones concreta, sobre lo
que los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia significan
hoy, en base de lo que se deduce de la Carta de las Naciones Unidas, de la
Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional Referentes a las
Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados [Resolución 2625
(XXV)] y de otros textos pertinentes de las Naciones Unidas, así como de la
actual realidad internacional.
Hecho este análisis y este balance de manera somera, y extraídas las correspondientes conclusiones, intentaré proyectarlas al futuro racionalmente
previsible, en función de mis ideas de lo que los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia deberían significar para la construcción y

* Este texto constituye el original español inédito de la comunicación leída en inglés
en el Seminario Unitar-Universidad de Uppsala sobre "El Derecho Internacional y
la organización del Nuevo Orden Mundial" (8-19 de junio de 1981).
381

�afirmación de un Nuevo Orden Internacional, capaz de asegurar la paz, la
seguridad y el desarrollo integral, solidario y armónico, de la Comunidad
Internacional y de los sujetos que la integran.
2. Analizaremos, de acuerdo con este criterio, y por su orden, los tres conceptos (soberanía, independencia e interdependencia), señalando para cada
uno de ellos su fundamento normativo, su interrelación con los otros dos, su
acepción y significado actual y su ubicación en el Derecho y en la Política
Internacionales de hoy.
11

3. La Carta de las Naciones Unidas se refiere directamente a dos de estos
tres conceptos. En efecto, en el artículo 2, que enumera los Principios de acuerdos con los que deben proceder la Organización y los Miembros, se expresa
que: "La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana
de todos sus Miembros" (párrafo 1) y que "Los Miembros de la Organización en sus relaciones internacionales se abstendrán de recurrir a la amenaza' o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia
política de cualquier Estado o en cualquier otra forma incompatible con los
propósitos de las Naciones Unidas" (párrafo 4). En cambio, el término interdependencia no se encuentra en el léxico empleado por la Carta.

4. Como ya hemos indicado, la Carta no utiliza aisladamente el término
soberanía, sino que se refiere a este concepto al afirmar el principio de la
igualdad soberana de todos los Miembros de la Organización1 ( artículo 2.1).
El contenido y sentido de este principio de la igualdad soberana ha sido desarrollado en la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados
[Resolución 2625 (XXV)] del 24 de octubre de 1970. Constituye, como la
propia Declaración lo afirma, uno de los "principios básicos de Derecho Internacional" y debe ser interpretado y aplicado, en relación con los otros principios, ya que "cada uno debe interpretarse en el contexto de los restantes".
1 Sobre la historia del principio de igualdad soberana y el proceso de su inclusi6n
en la Carta de San Francisco: Aleksander Magarasevic, The sovereign Equality of
States, en Milan Sahovic, Principies of International Law Concerning Friendly Relations and Cooperation, Institute of International Politics and Economics, Beograd
1972, pp. 185-189.

382

Más allá de las críticas terminológicas a la expresión "igualdad soberana",
y a la afirmación de que la Declaración es, en cuanto a este principio, tautológica,2 críticas que no compartimos, no puede desconocerse que es la ter- ·
minología que usa la Carta, que el contenido de la expresión (igualdad soberana) no puede dejarse de lado, olvidarse ni cuestionarse por el intérprete,
que la igualdad soberana es un principio, y no un mero "hecho", que está
en la base del actual Sistema Internacional y que de ese principio, tal como
resulta de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración sobre los
Principios, hay que partir para saber lo que hoy debe entenderse por igualdad jurídica, soberanía e independencia en Derecho Internacional.
5. La expresión igualdad soberana para calificar uno de los Principios de
acuerdo con los qu~, según la Carta, deben proceder la Organización y sus
Miembros, debe entenderse en el sentido de que la igualdad jurídica que poseen los Miembros de la Organización, que necesariamente deberán ser Estados (artículo 3), es la igualdad de entidades políticas estatales soberanas.
Aunque la Declaración aprobada por la Resolución 2625 (XXV) del 24 de
octubre de 1970, al referirse al Principio de la igualdad soberana de los Estados ha dicho que todos los Estados "tienen iguales derechos e iguales deberes y son por igual Miembros de la Comunidad Internacional, pese a las
diferencias de orden económico, social, político o de otra índole", de lo que
se trata es de afirmar que todos los Estados son iguales ante el Derechoª como
consecuencia de que son por igual Miembros de la Comunidad Internacional,
cualesquiera que sean sus diferencias económicas, sociales, culturales, políticas o de cualquier otra naturaleza.
Esta igualdad es una igualdad entre Estados soberanos.
6. El concepto de soberanía es un integrante necesario y capital del Derecho Internacional, de la vida y de la política internacionales de hoy.4 Preten2 Gaetano Arangio Ruiz~ The Normative Role of the General Assembly of the
United Nations and the Declaration of Friendly Relations, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1972, III, t. 137, p. 574, párrafo 83 dice: "On the very
questionable 'principie' of sovereign equality of States we find the Declaration too
tautological for words. 'Sovereignty' is in our opinion, as well as independence, a
fact."
3 Eduardo Jiménez de Aréchaga, Derecho Constitucional de las Naciones Unidas,
Madrid 1955, p. 48; César Sepúlveda, Derecho Internacional, lla. ed. México 1980,
p. 480.
4 Grigory Tunkin, International Law in the International System, Recueil des Cours,
Académie de Droit International, 1975, IV,, The Existence of Sovereign States, pp.
30-31; International Law, The Contemporary and Classic, Essays on International

383

�der erradicar el concepto y afirmar su incompatibilidad con el Derecho Internacional, como lo hicieron y aún lo intentan hacer ciertas corrientes doctrinarias, constituyen un esfuerzo inútil y antihistórico, incompatible con la
actual realidad y con la ineludible e innegable fuerza política y mítica de la
idea de soberanía. En un Mundo que asiste a la constante y necesaria recordación del derecho a la existencia de los Estados Nacionales y al ser irreductible de los pueblos y que es el resultado del surgimiento y organización,
desde 1945 hasta hoy, de casi cien nuevos Estados nacidos a la vida internacional como consecuencia de la consagración de su derecho a la libre determinación, pretender la eliminación del concepto y del término soberanía es
una utopía, sin sentido y sin razón. La reivindicación de su soberanía por
los nuevos Estados, surgidos de la lucha de pueblos dominados por las potencias colonialistas, y la afirmación de la que ya poseían, por los Estados que
desde antes integraban la Comunidad Internacional, es un elemento histórico
y político capital, que no puede olvidarse o excluirse en ningún planteamiento
jurídico y actual de la cuestión.
Por eso hoy no cabe intentar eliminar el concepto de la soberanía estatal
en su relación con el orden mundial. Sólo es pertinente, posible y lógico,
aceptar y recoger ese concepto, con un contenido que lo haga compatible con
la existencia de una Comunidad Internacional jurídicamente organizada, con
las exigencias de la paz y de la seguridad y con la cooperación internacional
para asegurar y defender todos los principios de la Carta.
7.

La soberanía no significa hoy, ni podría significar, poder estatal último

y supremo, incompatible con la existencia de un orden internacional regulado

por el Derecho. La soberanía es una característica o elemento del poder del
Estado que tipifica a éste como supremo, en el sentido de que, en lo interno,
todo otro centro de autoridad le está subordinado y que, en lo externo, no
puede admitir la preeminencia, superioridad e intervención de ningún otro
Estado. De aquí la importancia de unir los conceptos de soberanía y de igualdad jurídica. Todo Estado es soberano en el sentido de que no está subordinado a ningún otro Estado y de que los demás Estados no pueden intervenir en sus asuntos internos o externos, cualquiera que sea el sistema económico, social o político que en ejercicio de su ineludible derecho haya aceptado.
8. El concepto de soberanía estatal actual es compatible con la exigencia
de que "el Estado bajo el orden internacional debe cumplir fielmente con sus
Law in honour of Krishna Rao, Sijthoff, Leyden 1976, p. 86; M. Virally, Une pierre
d'angle qui résiste au temps :· avatar et perénnité de l'idée de souveraineté, International Relations in a Changing World, I.H.E.I. Geneve 1977.

384

deberes y obligaciones internacionales",5 como se dijo en el correspondiente
informe de la Conferencia de San Francisco. Se trata de una soberanía bajo
el Derecho Internacional, criterio que me parece hoy indudablemente aceptable, aunque ha sido y es inadmisible para un sector importante de la doc
trinaG que, pese a su valor teórico, es insostenible ante la actual realidad inter-•
nacional e histórica, como lo ha sabido reconocer no sólo otro importante
sector de la doctrina jurídica, cuyos autores provienen de las más diversas
corrientes teóricas, sino también la purisprudencia internacional.7
La Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional [Resolución
2625 (XXV)] reconoce y afirma esta moderna concepción de lo que es la
soberanía, al incluir como uno de los "elementos" integrantes del principio de
la igualdad soberana, "el deber de todos los Estados de cumplir plenamente y
de buena fe sus obligaciones internacionales".
9. Pero el Estado Soberano no vive aislado, sino que coexiste con otros
Estados Soberanos, "inmerso en una pluralidad, el Sistema de Estados, y m~
concretamente aún en un grupo social más amplio y complejo, la sociedad
internacional que no se reduce a lo interestatal".8 Esta circunstancia, que
necesariamente debe tenerse en cuenta al considerar el tema de la soberanía,
explica su contenido y sus características.
Pero además, muestra los dos aspectos del Derecho Internacional de hoy,
que es, al mismo tiempo, un derecho de la coexistencia en cuanto regula,
coordina y hace posible la existencia bajo el Derecho de los Estados Soberanos, y a diferencia del Derecho Internacional Clásico, un derecho de la cooperación internacional.
o U.N.Q.I.O., Documents, Vol. 6, p. 457.
G Véase, por ejemplo, la posición de Georges Scelle, que en 1933 decía: "Des lors,
vouloir mantenir la notion de souveraineté étatique, c'est nier l'existence du droit
international", Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours,. Académie de
Droit International 1933, IV, 46, p. 373. Asimismo, entre muchos otros ejemplos:
Charles Rousseau, Droit International Public, Sirey, Paris 1953, p. 88; Hans Kelsen,
Principies of Intemational Law 1952, p. 114.
1 J. Basdevant, Regles Générales du Droit de la Paix, Souveraineté de l'Etat, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1936, t. 58, pp. 577-587; Eduardo Jiménez de Aréchaga, op. cit.,. pp. 103-109; Hildebrando Accioly, Tratado de Derecho
Internacional Público, I, Madrid 1958, p. 232; G. Tunkin, op. cit., nota 3.
s Sobre ésta y las ·demás cuestiones tratadas en este informe, es imprescindible remitirse al excelente libro de Juan Antonio Carrillo Salcedo, Soberanía del Estado y
Derecho Internacional, 2a. ed., Editorial Tecnos, Madrid 1976, que constituye uno
de los más inteligentes y penetrantes estudios actuales de los problemas de la Sobera•
nía del Estado. Debe consultarse también E.N. van Kleffens, Sovereignty in International Law, Recueil des Cours, Acadérnie de Droit International, 1953, t. 82, I.

385
Humanitas-25

�Este derecho de la cooperac1on, todavía embrionario y parcial, resultado
de la interdependencia de los Estados y del reconocimiento de la Comunidad
Internacional como sujeto propio de Derecho Internacional, existe simultáneamente con la subsistencia de elementos del tradicional derecho de la coexistencia entre Estados Soberanos.9
10. La noción de soberanía ha sido reducida por muchos autores,10 al
concepto de competencia, ya que según ellos será simplemente "la competencia del Estado según el Derecho Internacional". Aunque el enfoque es interesante y positivo desde el punto de vista internacional, omite considerar los
factores políticos e históricos unidos a la idea de soberanía del Estado y el
hecho indudable que hay una materia, un dominio reservado de la soberanía
estatal, que si bien varía y evoluciona, de acuerdo con lo que antes he expuesto, posee una realidad propia en cada momento de su evolución histórica. Por ello aunque los aportes de este enfoque pueden ser retenidos, no es
absolutamente necesario recurrir a ellos para explicar el concepto.
11. La soberanía es así, sinónimo de competencia estatal irreductible11 y
necesaria, base de la igualdad jurídica de los Estados y fundamento de su
independencia y de la no intervención. Esto surge con claridad de la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional [Resolución 2625 (XXV)]
que especifica que el principio de igualdad soberana comprende, en particular,
seis elementos: a) la igualdad jurídica de los Estados; b) la posesión por todos los Estados de los derechos inherentes a la plena soberanía; c) el deber
de cada Estado de respetar la personalidad de los demás Estados; d) la inviolabilidad de la integridad territorial y la independencia política del Estado;
e) el derecho de cada Estado de elegir y de llevar adelante su sistema político, social, económico y cultural y f) el deber de cada Estado de cumplir

9
Juan Antonio Carrillo Salcedo, op. cit., pp. 16-17; W. Friedmann, General Course
in Public International Law, Recueil des Cours, Académie de Droit International,
1969, II, 129, Cap. V; Mario Guiliano, Diritto Internazionale, Milano 1974; Roberto
Ago, La codification du Droit International en Hommage a Paul Guggenheim, Geneve
1971, p. 95; Grigory Tunkin, Internacional Law, The Contemporary and Classic,
Essays on International Law in Honour of Krishna Rao, Sijthoff, Leyden 1976, p. 56.
10
Por ejemplo, G. Salvioli; La Regle de Droit International, Recueil des Cours,
Acadérnie de Droit International, 1948, II, t. 73, p. 114.
11
Charles Chaumont, Recherche du contenu irreductible du concept de souveraineté internationale d l'Etat, Hommage d'une génération de juristes au Président
fü.sdevant, Pedone, París 1960, I, p. 114.

plenamente y de buena fe sus obligaciones internacionales y de vivir en paz
con los demás Estados.12

12. Si la soberanía no implica hoy la superioridad del orden jurídico interno sobre el orden internacional, es preciso para comprender plenamente
el concepto, determinar si esta idea de la soberanía estatal supone de manera
preceptiva la existencia de "asuntos"13 necesariamente propios de la jurisdicción interna de los Estados, que serían el contenido ineludible de la competencia estatal y sólo podrían ser regulados en ejercicio del poder soberano
del Estado o si, en cambio, el contenido de los conceptos de jurisdicción interna o de dominio reservado es esencialmente relativo y cambiante, contingente y evolutivo.14 Este segundo criterio es, sin duda, el correcto. Los límites
de la jurisdicción interna del Estado, la determinación de cuál es su dominio
propio, reservado y exclusivo, derivan, así, del Derecho Internacional y no
es posible atribuirle a la llamada jurisdicción interna, un contenido por razón
de materia, invariable y necesario, sino que este contenido habrá de variar
y pasará de una esfera a otra, como consecuencia de que haya o no regulación normativa internacional a1 respecto.
Esta conclusión es esencial para precisar el concepto de soberanía, ante
lo dispuesto en el párrafo 7 del artículo 2 de la Carta, que prohibe intervenir

12

Según el informe del Comité I/1 de la Conferencia de San Francisco, el término
"igualdad soberana" en el Artículo 2, parágrafo 1 de la Carta, comprende los siguientes
elementos: a) Los Estados son jurídicamente iguales; Cada Estado goza de los derechos inherentes a su plena soberanía; La personalidad del Estado debe ser respetada
en su integridad territorial y en su independencia política; Los Estados deberán bajo
el orden internacional, cumplir plenamente con sus derechos y obligaciones internacionales (U.N.C.I.O., Documents, Vol. 6, pp. 69, 881 230 y 253). Esta enumeración es,
en esencia, con cambios redaccionales y algún desarrollo mayor, lo que se incluyó en
la Declaración de 1970, según la formulación adoptada por el Comité Especial en su
segunda sesión de 1966 ( Special Committee Report II, pp. 176-177, Special Committee Report 1970, A/8018, p. 79; Véase A. Magarasevic, op. cit., p. 194.
13
El texto español del párrafo 2 del Artículo 7 de la Carta de las Naciones Unidas
habla de "asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados"·
el texto francés "des affaires qui relevent essentiellement de la compétence national~
d'un Etat", y el texto inglés de "matters which are essentially within the domestic
jurisdiction of any state". Sobre la diferencia entre "matieres" y "questions" con relación a este tema, véase M. Bourquin, Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1931,, 35, p. 154.
14
Charles de Visscher, Cours Général de Príncipes de Droit International Public
Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1954, II, 86, pp. 494-495; In~
formes del Prof. Charles Rousseau al Instituto de Derecho Internacional, Annuaire de
l'Institut de Droit International, 1950, Vol. 43, t. I y 1952, Vol. 44, t. I.

386
387

�15

en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados.
En efecto, si se acepta -como hoy se reconoce mayoritariamente- que la
interpretación que hemos dado de lo que es la jurisdicción interna y el dominio reservado de los Estados es la correcta, es posible llegar a concebir un
concepto de soberanía estatal que sea compatible con el Derecho de Gentes
y con las exigencias de la organización jurídica de la Comunidad Internacional, tal como resulta de la Carta de las Naciones Unidas.
13. Hoy, luego de la evolución doctrinaria sufrida en los últimos años y
del análisis de la práctica internacional y de todos los casos contradictorios
y polémicos en que el tema se ha discutido, si esta cuestión se encara con serena objetividad, debe concluirse que no hay asuntos que por su propia naturaleza escapen, a priori, a toda posibilidad de reglamentación por el Derecho Internacional. Y, en consecuencia, desde el momento en que un asunto
está regulado por el Derecho Internacional, por medio de normas convencionales libremente aceptadas, deja de ser una materia reservada de la jurisdicción interna para ser una cuestión que es también materia del Derecho
'
Internacional.
·
Como se dijo hace largos años, pero con un criterio que no sólo mantiene
total vigencia, sino que ha reafirmado su validez: "la competencia de un Estado es exclusiva cuando ninguna regla de Derecho Internacional determina
como ese Estado debe ejercer su competencia. Si existe una regla de Derecho
Internacional positivo que determine en qué sentido se debe ejercer esa competencia, esa competencia está ligada y ya no es exclusiva respecto al Derecho
Interno" .16
Este criterio, sustentado por la Corte Permanente de Justicia lnternacionaP7

.

15 Sobre los complejos problemas a que ha dado lugar la interpretación de esta norma: F. Ermacora, Human Rights and Domestic Jurisdiction (Article 2.7 of the
Charter, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1968, t. 124) ; Alfred
Verdross1 Le príncipe de la non intervention dans les affaires relevent de la compétence
nationale d'un Etat et l'article 2 (7 ) de la Charte des Nations U nies, Mélanges Offerts a Charles Rousseau, Pedone, Paris, p. 367; A. María López, La Organización
Internacional y la Soberanía de los E stados, Anuario del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, 1, Madrid 1959, p. 42.
16 J. Basdevant, Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours, Académie
de Droit International, 1936, t. 5, pp. 606-607.
11 C.P.J .I., Decretos de Nacionalidad Expedidos en T únez y Marruecos, Serie B,
No. 4 ; Compatibilidad de ciertos decretos leyes de Dantzig con la Constitución de la
Ciudad Libre, Serie A/B, No. 65 ; Véase: José Antonio Pastor Ridruejo,, La Jurisprudencia del Tribunal I nternacional de La Haya, Sistematización y Comentarios, Madrid
1962, pp. 91-98 y G. Schelle, Crih que du soi dissant domaine de compétence exclusive, Revue de Droit International et de législation comparée, XIV, 1933.

388

y por la Corte Internacional de Justicia,18 es perfectamente compatible con
la Carta de las Naciones Unidas y con la realidad del Mundo de hoy.
14. Los Estados al celebrar tratados que extraen a la competencia nacional
exclusiva determinadas materias, no violan la soberanía estatal, sino que hacen uso de un atributo de la soberanía que lejos de verse lesionado, se reafirma con ese acto. 19
15. Soberanía del Estado, jurisdicción interna y dominio reservado, son conceptos relativos, evolutivos y cambiantes en sus límites. Hoy ellos implican la
idea de que la igualdad soberana de todos los Estados, no es incompatible
con el Orden Internacional ni con el Derecho de Gentes, sino garantía de la
independencia y de la igualdad de los Estados y de la no intervención, de
acuerdo con la regulación jurídica internacional que, según las cambiantes
circunstancias de cada momento, va determinando cuáles asuntos son de competencia nacional exclusiva, y qué otros han dejado de serlo para pasar a ser
regulados por el Derecho Interno y por el Derecho Internacional, o sólo por
el Derecho Internacional.
·
16. Reconocer que todos los Estados son soberanos, significa, que todos ellos
integran igualmente la Comunidad Internacional y que están sometidos al
Derecho Internacional.
Supone afirmar que en lo externo son iguales e independientes respecto de
los. otros Estados, que no tienen ningún derecho a intervenir en sus asuntos
int¡e:rnos o externos, y que, en cuanto integrantes de la Comunidad Internacional, tienen la plena aptitud de .establecer relaciones directas de cualquier
clase con otros Estados e instituciones internacionales. Implica admitir, por
último, que en lo interno, ningún otro poder se sitúa sobre el poder estatal
ejercido por el gobierno, sin que ningún otro Estado pueda ejercer autoridad
alguna en su territorio o sobre su poblaci6n, ya que todo Estado tiene derecho

is Interpretación de los Tratados de Paz con Bulgaria, Hungría y Rumania, I.C.J.,
Reports, 1950, pp. 70-71; Asunto lnterhandel, Reports, 1950, pp. 24-25; Asunto Nottebohm, Reports, Indio, Reports1 1960, p. 33. Véase Eduardo Jiménez de Aréchaga,
El Derecho Internacional Contemporáneo, Tecnos, Madrid 1980, pp. 210-212 en International Law in the Part Third of a Century, Recueil des Cours, Académie de
Droit lnternational, 1978, I, pp. 176-177; Podestá Costa Ruda, Derecho Internacional
Público, t. 1, TEA, Buenos Aires 1979, p. 73.
19 C.P.J.1., Asunto del Vapor Wimbledon, Serie A, No. 1; Hans Blix,. Sovereignty,
Aggression and Neutrality, Three lectures, The Dag Hammarskjold Foundation, Uppsala 1970, p. 11.

389

�a "elegir y a llevar adelante libremente su sistema político, social, económico
y cultural" y su gobierno a ejercer, a ese fin, su legítima autoridad, sin ninguna interferencia o limitación.20 Por eso la soberanía debe ser concebida hoy
como un concepto que implica un contenido múltiple (político, social, económico y cultural) y que supone la radical negación de la dependencia en
todos y cada uno de estos campos.
17. La independencia constituye una característica esencial de los Estados
soberanos.
Aunque, a mi juicio, soberanía e independencia no son sinónimos,21 ya que
el concepto de soberanía es más amplio y general y tiene una proyección interna y externa, los dos conceptos no sólo se relacionan, sino que se explican
recíprocamente. Un Estado independiente debe ser soberano y para ser soberano tiene que ser independiente. La independencia política, para usar la expresión de la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional, es
un "elemento" del principio de la igualdad soberana afirmado por la Carta de
las Naciones Unidas, (Art. 2.1). Esta independencia es "inviolable". La inviolabilidad de la independencia y de la integridad territorial del Estado, trae
como necesaria consecuencia la ilicitud de la intervención 22 y la caracterización como agresión23 de la violación de la integridad territorial del Estado,
que es un aspecto o manifestación de su independencia política.

20 Sobre los aspectos internos y externos de la soberania estatal, véanse: Resolución
724 (VIII) de la Asamblea General del 27 de noviembre de 1953 y la Declaración
aprobada por la Resolución 2625 (XXV). Cfr. Manuel Diez de Velasco, Instituciones
de Derecho Internacional Público, t. I, Madrid 1980, p. 183.
21 Sobre esta cuestión: Charles Rousseau, L'lndépendance de I'Etat dans l'ordre
intemational, Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1948, 11 ; Charles
Rousseau, Droit International Public, Sirey; París 1953, pp. 90-92; Manuel Diez de
Velasco, op. cit., t. I, p. 183; Hildebrando de Accioly, Tratado de Derecho Internacional Público, t. I, Madrid 1958, pp. 229 y siguientes.
22 Declaración sobre la Inadmisibilidad de la Intervención en los Asuntos Internos
de los Estados y Protección de su Independencia y Soberanía, Resolución 2131 (XX)
del 21 de diciembre de 1965. En el título de esta Declaración se usa el término "soberanía y en el primero y segundo párrafos del Preámbulo "personalidad soberana".
"independencia política" e "igualdad soberana".
23 Definición de la Agresión, Resolución 3314 (XXIX) del 14 de diciembre de 1974.
Su Artículo 1 dice: 'La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra
la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado o en
cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, tal como se
enuncia en la presente Definición".

390

18. La independencia política del Estado, que es, obviamente, lo opuesto
a la dependencia, implica, por ello, la ausencia de subordinación política a
ningún otro Estado. En cuanto tal, la indepedencia política es un elemento del
principio de la igualdad soberana, de acuerdo con lo que ya antes hemos expresado.
19. Pero independencia, si bien es lo opuesto a dependencia y ambos conceptos son absolutamente incompatibles, no significa la inadmisibilidad o el
repudio de la interdependencia, que, en la actual Comunidad Internacional,
vincula y condiciona las relaciones de los Estados.
20. La Carta de las Naciones Unidas y la Declaración sobre los Principios
de Derecho Internacional, [Resolución 2625 (XXV)], utilizan la expresión
"independencia política" y no se refieren, en cambio, al concepto de independencia sin el calificativo de "política".
Este extremo, así como el hecho de que siempre, en estos dos instrumentos, -así como también en la Declaración sobre la Inadmisibilidad de la Intervención, [Resolución 2131 (XX)] y en la Definición de la Agresión
[Resolución 3314 (XXIX]- la referencia a la independencia política se
haga unida al concepto de integridad territorial, tiene una innegable trascendencia interpretativa.
A mi juicio se quiere afirmar que la independencia a la que se refiere el
Derecho Internacional Positivo, para afirmarla y garantizarla, es la independencia política, que implica la integridad territorial.
No quiero decir que se niegue o limite al derecho de todo Estado de "elegir
y llevar adelante libremente su sistema político, social, económico y cultural", para emplear la fórmula usada por la Declaración sobre Principios de
Derecho Internacional y que se desconozcan estos extremos, que integran
el principio de la igualdad soberana y, por tanto, de la independencia política del Estado. Se trata, simplemente, de precisar el concepto de independencia política, que es amplio y omnicomprensivo y que incluye todos los
elementos constitutivos de personalidad del Estado (políticos propiamente dichos, sociales, económicos y culturales) , personalidad estatal que, en todos y
cada uno de sus elementos, debe ser necesariamente respetada por todos los
demás Estados.
Pero calificando a la independencia como política, se está reconociendo,
implícitamente la interdependencia en los campos económicos, social y cultural, interdependencia que constituye uno de los elementos constitutivos
de la Comunidad Internacional y de la obligación de todos los Estados de
cooperar entre sí.
391

�21. De tal modo se interrelacionan y se explican recíprocamente los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia de los Estados, dentro de la actual Comunidad Internacional.

to ¡

admission of a state to membership in the United Nations (Article 4 of the
Charter) , decía: States no longer have an absolute soverignty but are interdependent; they have not only rights but also duties toward each other and
toward this society" (p. 68). E inmediatamente después calificaba al nuevo
Derecho Internacional como "The International Law of Interdependence"
(p. 69).

22. Examinaremos ahora, en particular, el concepto de interdependencia
en su relación con el principio fundado en el deber de los Estados de cooperar
entre sí.
El principio de la cooperación internacional, reiteradamente invocado por
la Carta de las Naciones Unidas ( artículos 1,3; 13,1 a y b, 55,b), que obliga
a los Estados a cooperar entre sí de conformidad con la Carta, según lo expuesto en la Declaración de los Principios de Derecho Internacional adoptada por la Resolución 2625 (XXV), constituye la manifestación de la existencia actual de un Derecho Internacional de la cooperación, que se presenta
de manera simultánea con la subsistencia del clásico Derecho Internacional
de la coexistencia. Este Derecho Internacional de la cooperación, al que ya
me he referido en el párrafo 10, ha nacido y comenzado a desarrollarse especialmente como consecuencia de la aparición en la escena internacional de
los nuevos Estados en vías de desarrollo. Como dice Roberto Ago: "La Comunidad Internacional clásica había formado un sistema jurídico que respondía esencialmente a la idea de una simple coexistencia entre formaciones
políticas relativamente fuertes y capaces de bastarse a sí mismas. En cambio
las nuevas naciones tuvieron ante todo necesidad de un derecho basado en
la solidaridad y en la cooperación".24

25. Es cierto que la actual Comunidad Internacional, no está plenamente
desarrollada en cuanto tal, pero desde el punto de vista del derecho actual
no puede negarse que la Comunidad Internacional ha sido encarada com~
una Comunidad Jurídica. 25 Y es por ello que, desde este punto de vista puede
y debe hablarse de una verdadera Comunidad Internacional, que implica necesariamente la independencia de los Estados, soberanos y jurídicamente igua• les, que la integren y que son interdependientes entre sí y con la Comunidad
Internacional.

23. El Derecho Internacional de la cooperación, resultado de una nueva
forma de concebir la vida internacional, -basada en la obligación de cooperar entre los Estados y en la existencia de una Comunidad Internacional regida por el Derecho-, se funda en la idea de la interdependencia de los
Estados.
Si todos los Estados que integran la Comunidad Internacional se reconocen
como interdependientes para satisfacer sus necesidades y asegurar su desarrollo justo, armónico y equilibrado, esta interdependencia obliga, justifica
y condiciona, la cooperación internacional entre Estados y de la Comunidad
Internacional con cada uno de los Estados.

En el reciente Congreso organizado por el Instituto Internacional de Derecho Humanitario, en septiembre de 1980, en mi ponencia sobre "La Solidaridad Internacional y el Desarrollo" dije estas palabras, que estimo que debo
reproducir ahora: "Si el desarrollo, concepto global que va mucho más allá
del crecimiento económico y del progreso social y que en última instancia se
confunde con el desenvolvimiento integral del hombre y de su personalidad,
no puede concebirse hoy sin el reconocimiento del derecho al desarrollo debe
.
'
concluirse que no puede haber desarrollo sin solidaridad internacional. Unicamente la solidaridad puede darle a la lucha por el desarrollo un fundamento integral, no discriminatorio, humano y pacífico. Sólo la solidaridad internacional supone la aplicación plena de la idea de equidad a las relaciones in-

24. Ya en 1948 Alejandro Alvarez, en su opinión individual en la opinión
consultiva de la Corte Internacional de Justicia en el asunto "Conditions of
24 Roberto Ago, La codification du Droit International et les problemes de sa réalisation, op. cit., p. 95.

392

Este Derecho Internacional de interdependencia es lo que hoy la doctrina
llama el Derecho Internacional de la Cooperación.

26. La interdependencia de los Estados, que es la real fundamentación de
la necesaria cooperación internacional ( 25 bis) , y que se proyecta en todos
los ámbitos en que esta cooperación se requiere (políticos, económicos, sociales, culturales, humanitarios, etc.), es la razón misma de la idea de la
solidaridad internacional y, por ende, del derecho al desarrollo.

25

Hermann Mosler, The International Society as a legal Comrnunity, Sijthoff, Leyden, 1980, p. XV, 15-16, 27.
25
bis Hans Blix, op. cit., p. 18; A. Marín López, La Organización Internacional y
la Soberanía de los Estados, Anuario del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho
Internacional, 1, Madrid 1959, p. 38; K. Lowertein, Sovereignty and International Cooperation, American Journal of Internacional Law, Vol. 48, 1954, p. 225.

393

�ternacionales. Por eso es que muchos de los más modernos e inteligentes estudios actuales sobre los problemas del desarrollo, se fundan en el concepto
de la solidaridad. La relación entre los conceptos de desarrollo y solidaridad
es una relación necesaria e ineludible. En el actual grado de evolución de
las ideas políticas y jurídicas y de la situación existente hoy en el m1,1ndo internacional, puede decirse que la solidaridad es no sólo el fundamento, sino
la esencia misma de la lucha común de la Humanidad contra todo lo que
significa el subdesarrollo y la injusticia".26
27.
Particular importancia tiene en nuestros días la aplicación de la idea de
interdependencia a los problemas planteados por la crisis energética, en especial en respuesta a la cuestión petrolera. La solución de esta cuestión del:le
estar necesariamente fundada en las ideas de interdependencia, cooperación y
solidaridad. Ningún enfoque parcial y egoísta permitirá resolver este problema.
La cuestión provocará, sin duda, cambios importantes en muchos conceptos
tradicionales y generará nuevos desarrollos jurídicos deducidos de los conceptos •
de interdependencia, cooperación internacional y solidaridad.
No hace mucho, al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad
de Toulouse, el profesor Roberto Ago expresó los conceptos que transcribo
a continuación, con los que me siento absolutamente consustanciado: "J'ai eu
quant a moi l'occasion de dire qu'un souffle de socialisme devrait pénétrer
aujourd'hui dans l'enceinte de la Communauté internationale et inspirer les
relations ínter étatiques. Je souhaite que vous continuiez a proner avec ténacité
ces idées. Les Etats, les gouvernements, les peuples mémes en ont grand
besoin, et pas seulement les plus développés d'entre eux, ceux qu'a tort
souvent, l'on assimile aux plus riches. Les autres aussi et notamment ceux que
la nature a le plus favorisés dans sa distribution inégale des richesses du sol
et du soussol, devraient cesser de se conduire a cet égard comme un propriétaire foncier de l'ancienne Rome, comme un souverain absolu 'usque ad
sidera et usque ad infera'. Taus devraient comprendre que seul l'abandon par
chacun d'une vision par trop égoiste de ses intéréts, seule une solidarité accrue
dans l'utilisation de toutes les ressources, de toutes les forces, de tous les
moyens matériels et humains peuvent contribuir a rapprocher l'avenement de
ce monde uní dans la paix et dans le progres que nous souhaitons".27

26 Héctor Gros Espiell, La Solidaridad Internacional y el Desarrollo,. párrafo 14,
Congreso del Instituto Internacional de Derecho Humanitario sobre la Solidaridad
Internacional y las Acciones Humanitarias, San Remo, 10-13 de septiembre de 1980.
27 Université des Sciences Sociales, Toulouse, Doctorat Honoris Causa de M. Je
Professeur Roberto Ago, 5 juillet 1979, pp. 13-14.

394

28. La idea de la interdependencia es un concepto fértil y dinámico, que
puede constituir el elemento motor para el progreso y el desarrollo futuro
del Derecho Internacional. Como juristas este es un aspecto de la cuestión
que no podemos olvidar sino que, por el contrario, es un tema al que debemos
prestar preferente atención.
En un discurso pronunciado por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, U. Thant, en Dublin, el 12 de julio de 1968 dijo a este respecto con plena razón: "A medida que los descubrimientos modernos y el
progreso tecnológico ocasionan una creciente interdependencia, ésta debe acelerar un mayor desarrollo del derecho internacional. La finalidad fundamental debe ser llegar a ese día afortunado en que el derecho internacional ocupe
en el concierto de las naciones un lugar tan importante, y sea tan imperati~o
como la ley de nuestras actuales sociedades nacionales. Pero para poder hacerlo debe estar de acuerdo con las realidades del mundo, con las necesidades
de la sociedad y con el ánimo de la Humanidad. Al igual que el derecho nacional, no puede permitirse desconocer el reto que se le presenta o volverse
estático. En última instancia, es la confianza de los pueblos y de las naciones
en el imperio de la ley lo que puede dar al Derecho Internacional su mayor
fuerza, y para merecer esta confianza debe ser tan dinámico como la vida misma de los pueblos y de las naciones".28
29. Un análisis de los conceptos de soberanía, independencia e interdependencia no sería completo y equilibrado si nos limitáramos a la exégesis de los
textos internacionales y de la doctrina de hoy. Como dije al comenzar este
informe, se requiere también prestar particular atención al análisis de la actual realidad internacional. Y la observación de esta realidad muestra, junto
con la reiterada y persistente invocación de estos conceptos como necesarios
fundamentos del Derecho Internacional actual, violaciones flagrantes y reiteradas de la soberanía y de la independencia de múltiples Estados por otros
Estados, violaciones que se pretenden explicar o justificar con argumentos
erróneos y falaces y con palabras dirigidas a ocultar la verdad. Y lo más
grave es que estas violaciones, por circunstancias políticas de momento y por
lamentables debilidades y temores, no son objeto de adecuada condena y de
la necesaria repulsa de la Comunidad Internacional. Se asiste hoy al debilitamiento real de estos principios, a una peligrosa laxitud e indiferencia fre~te a violaciones innegables de los conceptos de soberanía, indepedencia, no
intervención e ilicitud del uso de la fuerza. Y creo que, para juristas y poli28
U. Thant, El Derecho Internacional y las Naciones Unidas, Revista de las Naciones Unidas, agosto de 1968, p. 133.

395

�·
· señalar la tremenda
tólogos como los que aquí nos reun~os, es mnecesano
gravedad de esta situación y los peligros que conlleva.
30
En cuanto a la interdependencia, la verdad es que ~o se han extr:i.ído
deÍ concepto todas las consecuencias prácticas y las conclus10nes que ~e el se
derivan, para pasar del plano de las p~labras a las p0líticas reales y a as realizaciones que imponen las circunstancias actuales.
.
Es por ello que clarificar las ideas y precisar los conceptos en esta matena
es tan importante hoy. Sin utopismos irrealistas, pero con fe en la fuerza ~r~~­
tiva del Derecho Internacional y en su acción -p~sitiva, aunque lenta, difici~
·
es que creo que el análisis desapasionado y sereno de concep
y comple1a-,
. .
iado -hecho en función de los requerumentos
tos como los que h emos estud
'
.
l
_
del Nuevo Orden Mundial- constituye un aporte importante para e pro
greso, el desarrollo y la implementación de ese Nuevo Orden.

ESTRUCTURAS POLITICAS Y LIBRE EMPRESA
Por: Juuo E. LINARES

PARA QUE LA LIBRE empresa pueda prosperar, elevar el nivel salarial y crear
nuevas fuentes de trabajo requiere, en cuanto a las instituciones jurídico-políticas del Estado se refiere, que los Organos Legislativo, Ejecutivo y Judicial,
aunque en armónica colaboración, actúen limitada y separadamente.
Si a uno de los tres órganos del Estado se le asignan funciones que pür su
naturaleza corresponde ejercer a cualesquiera de los otros dos o si uno de
ellos se excede en su poder en detrimento de cualesquiera de los otros dos, la
voluntad del hombre, de la casta o de la asamblea que encarna al órgano prepotente o usurpador sería la que se impondría con todos los peligros que ello
representa para la existencia de un Estado de derecho. La historia demuestra
que cuando el poder público se concentra en una sola persona, clase especial
o cuerpo colegiado, la libertad política desaparece para ceder el paso a un
gobierno tiránico.
Ahora bien, sin libertad política ni los empresarios ni los trabajadores, ni los
profesionales, ni los estudiantes están seguros. Nadie está seguro, porque la
falta de libertad política significa el irrespeto y desconocimiento de los derechos y deberes individuales y sociales. Es más, ni siquiera los servidores del
Estado están seguros, p0r cuanto la estabilidad en sus cargos en vez de estar
condicionada a su competencia, lealtad y moralidad en el servicio, queda subordinada a una supuesta honestidad y lealtad hacia el gobierno que les
nombró. Solamente en una dictadura de derecha la libre empresa podría no
sufrir mella, ya que en ella si bien se restringe la libertad política, no se hace
generalmente lo mismo con las actividades económicas. Más libre empresa sin
libertad política no es una alternativa deseable para aquéllos que creemos
en la libertad como destino fundamental del hombre.
Ante esta realidad, el poder constituyente al estructurar jurídico-políticamente al Estado, con miras a constituir un verdadero Estado de derecho don-

396

397

�de impere la libertad, la justicia, la democracia, la igualdad y la tolerancia,
debe asignar a cada uno de los tres órganos a través de los cuales se ejerce
el poder público, las funciones que les son propias y establecer entre ellos
un sistema de frenos y contrapesos que impida a cualesquiera de tales órganos excederse en su poder.
Distintos han sido los propósitos que inspiraron la Constitución de Panamá
de 1972. Ello es así, porque dicha Constitución no siempre ha asignado a
cada uno de los tres órganos del Estado las funciones que les son propias.
Tampoco ha establecido entre ellos un sistema de frenos y contrapesos capaz
de impedir al Organo Ejecutivo rebasar su poder en detrimento del Legislativo y Judicial. Más bien ha propiciado la injerencia de aquél.
Que la Constitución de Panamá de 1972 no siempre ha asignado a cada
uno de los tres órganos del Estado las funciones que les son propias se evidencia al examinarse el Organo Legislativo, que debió ser por razón de sus
funciones el más importante, ya que a través de él es que el Estado panameño
debe expresar su voluntad y reglar la actuación de los otros dos.

función legislativa respecta, basta observar que en las dos funciones auténticamente legislativas que le asigna, en ninguna de ellas dicha Asamblea tiene
iniciativa. En cuanto a la aprobación o improbación de los tratados internacionales la iniciativa legislativa corresponde al Organo Ejecutivo. En cuanto
a la aprobación o improbación de las reformas a la división política del territorio nacional la iniciativa legislativa correspondía al Consejo de Legislación, antes de las reformas constitucionales de 1978, y al Consejo de Gabinete, después de ellas. Si bien en el primer caso la falta de iniciativa es explicable, no sucede igual en el segundo.

Lo cierto es que los inspiradores de la Constitución de Panamá de 1972
nunca tuvieron en mente hacer de la Asamblea de Representantes un verdadero Organo Legislativo. Las reformas constitucionales de 1978 lo confirman.
Y es que ellos estaban plenamente conscientes, como también lo estamos
nosotros, de que una asamblea compuesta por representantes de corregimientos no es el organismo más indicado para ejercer adecuadamente la facultad
de legislar. Deseando, además, concentrar en el Organo Ejecutivo esa facultad, ésta fue asignada al Consejo de Legislación cuyos miembros, hasta las
reformas de 1978, formaban parte del Organo Ejecutivo o eran nombrados y
separados libremente por el Presidente de la República, con la única excepción del Presidente de la Asamblea de Representantes.

Cuando la Constitución de Panamá de 1972 fue expedida distribuyó el
ejercicio de la función legislativa en dos organismos: la Asamblea Nacional
de Representantes de Corregimientos, en adelante Asamblea de Representantes, y el Consejo Nacional de Legislación, en adelante Consejo de Legislación. Pero el ejercicio de la función legislativa por parte de la Asamblea de
Representantes era, y continúa siendo, meramente nominal, más aparente
que real, por cuanto de las cinco "funciones legislativas'' que le asignó tan
sólo dos -la de aprobar o improbar los tratados internacionales y las reformas
a la división política del territorio nacional- son conceptualmente verdaderas
funciones legislativas. No se puede decir lo mismo de las otras tres, o sean,
la de declarar la guerra y facultar al Ejecutivo para negociar la paz, la de
conceder amnistía por delitos políticos y la de dictar su reglamento interno.
Las dos primeras, en efecto, se realizan para un solo acto o hecho. Ello impide que se les considere en estricto derecho verdaderas leyes, a las normas
que de ellas emanan. En cuanto a la tercera, no se proyecta con carácter general, ya que el ámbito de aplicación del reglamento interno se circunscribe
a la misma Asamblea de Representantes. De ahí que las tres supuestas funciones legislativas que comentamos tienen entre nosotros el carácter de tal
porque en ellas se da tan sólo un elemento simplemente formal: el de ser ejer-'
cidas por la Asamblea de Representantes en virtud de una función que la
Constitución de 1972 califica de legislativa.

Con esa finalidad convierte a la Fuerza Pública o, lo que es igual, a la
Guardia Nacional, en una especie de superórgano del Estado, con el que deben colaborar armónicamente los tres órganos tradicionales ya mencionados;
hace de ella un cuerpo deliberante; le otorga competencia privativa en el
ejercicio de la defensa nacional y de la seguridad pública, y priva al Ejecutivo de la facultad de nombrar y separar libremente a sus jefes y oficiales. A
más de lo anterior, por el art. 277, cuya vigencia fue de seis años, confirió a
su Comandante Jefe, a título personal, casi todas las funciones que corresponden al Presidente de la República y, citando al Dr. Dulio Arroyo C.,
"los poderes necesarios para gobernar el país a su arbitrio, o sea, sin el control y fiscalización de ningún órgano ni autoridad del Estado, en materias
fiscal, política, administrativa y económica, sin tener que dar cuenta a nadie
de sus actos".

Para poner de manifiesto la mezquinad con que la Constitución de Panamá de 1972 ha tratado a la Asamblea de Representantes, en cuanto a la

Hasta las reformas constitucionales de 1978 la función de legislar correspondió, por consiguiente, al Organo Ejecutivo y al Gral. Ornar Torrijos, a

39C

En la Constitución de Panamá de 1972 existe una realidad jurídico-política que no puede ser ignorada. Propósito de esa Constitución fue el de establecer un Organo Ejecutivo prepotente e incontrolado. Pero propósito principalísimo fue el de "institucionalizar" el régimen militar que se impuso en
Panamá el 11 de octubre de 1968.

399

�!ª

través del subterfugio del Consejo de Legislación. Allí se encuentra
génesis
de muchos de los males que la legislación de 1972 a 1978 ha ocasionado. ~l
desarrollo político, social y económico del país, génesis que no se ~ebe. d1S1mular con los factores externos que han afectado a nuestra economia, m haciendo comparaciones subjetivas, injustas e inexactas con las estructu~as y
ejecutorias de los gobiernos anteriores al 11 de octubre de 1968. Las_ c~ras,
con su elocuente frialdad, hablan por sí solas. Panamá, con un crecrm1ento
económico de un 8% anual entre 1960 y 1970, bajó al 7.2% entre 1970 Y
1973, para caer entre 1974 y 1978 al 1.6%,
.
Las reformas introducidas en 1978 a la Constitución han asignado también
al Organo Ejecutivo funciones que son propias del Legislativo ~ ~a manteni~,º,
por supuesto, la supremacía de la Guardia Nacional, con la um~ excepc10n
de que el art. 277 ha dejado de tener vida jurídi~a. No por eso, sm embargo,
su Comandante Jefe ha dejado de ser el poder detrás del trono.
Mas volviendo a las reformas, en ella el Organo Ejecutivo se reservó, a
través del Consejo de Gabinete, la función de dictar "la política económica
y, en particular, aprobar el Presupuesto de ingr~sos y egres,os, y el de ~ve~siones públicas del Gobierno Central, de las entJdades autonomas, semiaut~nomas y empresas estatales• acordar los créditos suplementarios o extraord1'
.,
narics referentes al mismo; y aprobar y modificar el Arancel de Importac1on
(art. 180, ord. 9o.). Asimismo, la de acordar "la celebración de contratos,
la neo-ociación de empréstitos y la enajenación de bienes nacionales muebles
0 in;uebles según lo determine la Ley" ( art. 180, ord. 3o.) . Ello significa
que con las únicas excepciones de impuestos, contribuciones, rentas y monopolios oficiales, cuyos establecimientos corresponde al Consejo de Legislación,
la economía del país la determina el Presidente de la República, pues el
Consej.:&gt; de Gabinete lo forman, además de éste y del Vicepresidente, los
mir:istros de Estado que son nombrados y separados libremente por aquél. El
Presidente también determina buena parte de la política fiscal y administrativa.
El hecho de que sea al Consejo de Gabinete a quien corresponda aprobar
v modificar el arancel de importación no sólo pone en manos del Organo
Ejecutivo una función que por su naturaleza ha debido ser de competencia
del Legislativo. Permite, además, al Presidente de la República, influir en la
conducta política de muchos empresarios, por cuanto constituimos un país
básicamente importador.
))

La forma como se eligen los miembros de la Asamblea de Representantes
,,. en la actualidad las dos terceras partes del Consejo de Legislación, al igual
~ue los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, propicia la injerencia

400

del Organo Ejecutivo en el Legislativo y Judicial, en perjuicio del principio
de la separación de los órganos del Estado. La elección de un representante
por corregimiento hace posible en los corregimientos de poca población electoral, los cuales constituyen la inmensa mayoría, que la Guardia Nacional y
las autoridades de policía puedan ser determinantes en la elección del representante. Esta situación es mucho más grave todavía si se considera que la
Constitución de Panamá de 197'2 eliminó la disposición de la Constitución de
1946 que exigía que en toda elección popular, y las que correspondían realizar a las corporaciones públicas cuando se tratara de elegir a más de dos
ciudadanos, debía hacerse por cualquier método que asegurara la representación proporcional de los partidos, lo que hace posible que todos los miembros
de la Asamblea de Representantes y del Consejo de Legislación puedan pertenecer a un mismo partido político. La situación anotada es asimismo mucho más grave todavía si se considera también que la Constitución de 1972
eliminó importantísimas disposiciones de la Constitución de 1946 que tenían
por finalidad garantizar la libertad y honradez del sufragio, da_r participación
exclusiva a los partidos nacionales legalmente constituidos en la cuenta o revisión de votos y declaración de la elección de los funcionarios de elección
popular, y dar a las agrupaciones políticas legalizadas representación en las
corporaciones escrutadoras con derecho a fiscalización y vÓz.
Volviendo al tema que nos ocupa, el Organo Ejecutivo puede influir en
la reelección de los representantes de corregimientos, a través de la ayuda
que preste a las Juntas Comunales, la cual es* en su labor de promover el
desarrollo de la colectividad y de velar por la solución de sus problemas. Por
otra parte, como los miembros del Consejo de Legislación devengan los emolumentos que señala el Consejo de Gabinete, el Organo Ejecutivo puede también pesar en la función legislativa de .dicho Consejo de Legislación, mediante
el expediente de aumentar o disminuir tales emolumentos.
En lo referente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, las circunstancias de que sean nombrados por el Presidente de la República con
la aprobación del Consejo de Gabinete y de que el periodo de todos ellos
comenzó a contarse el mismo día, mediatiza igualmente la independencia de
éstos. Ni siquiera el hecho de que los nombramientos de los magistrados de
la Corte sean aprobados o improbados por la As&lt;Unblea de Representantes
es capaz de superar esa mediatización, porque lo relevante es que tales nombramientos tienen su origen en el Presidente de la República. Antes de 1978
la situación era peor, ya que eran nombrados por el Presidente o por el Gral.
Torrijos con la aprobación tan sólo del Consejo de Gabinete.

* Presidida

por el representante de corregimiento respectivo.

401
Humanitas-26

�.,
.
ano Leaislativo en un régimen presidencial
La func1on que realiza ~l Org Ell tº bº, n tiene por finalidad fiscalizar
la de expedir leyes
a am ie
l. . t
no se 1m1 a a
. . "6 d 1972 le ha negado el poder de
E.
t"
No
obstante
la
Constituci
n e
d
,
al 1ecu ivo.
'. . , d 1946 le había reconocido, acentuan o as1
filsca~:~:np;:poe~:n~;:s~:u:~:ic~6n incontrolada del Org~no ~jecutivo. ~n
e cara
el Organo Legislativo panameno
efecto, entre las funciones de que hoy carecel
"6n del Ejecutivo, podemos
y que servían para frenar y contrapesar a acci
mencionar:
a) La de crear o suprimir empleos.
b) La de expedir la ley general de sueldos.
.
.
c) La de aprobar o improbar los contratos que celebre el EJecutivo.
ch) la de autorizar al Ejecutivo para celebrar contratos y negociar em·
mil. balboas.
préstitos, cuyo valor exceda de cmco
d) La de fijar el pie de fuerza en tiempo de paz.
•
el plan de obras públicas.
e) La de aprobar, con o sin mod1ºfºicaciones,
f) La de organizar el crédito público.
. .
) La de reconocer la deuda nacional y arreglar su servicio.
g
.. .
1
tos de la admirustrah) La de aprobar, con o sin modificac1ones, os gas
ción.
.
d 1 Re ública para separarse
. ) La de conceder licencia al Presidente e a . p.
. al
d
• meses y para salir del terntono nacion en uso e
dei su cargo hasta por seis
ella.
..
. estiguen cualquier asunto relaº) La de nombrar com1S1ones para que mv
.
.
.
J
.
tados
o
medidas
propuestas
por
el
E1ecutivo.
tivo a actos e1ecu
k) L a de dar votos de censura contra los ministros de Estad~;
l) La de examinar y fenecer definitivamente en cada reuruon ordinaria
I• 11

esoro que el Ejecutivo le presente.
la cuenta genera1 del T
1d · t
m) La de decretar el estado de sitio y la suspensi6n tempera e c1er os
derechos individuales y sociales.
Con todo ello, los inspiradores de la Clonsftitu~i6n ~esq
1::\::ti:;::r::
,
·stían dos a tos unc1onano
satisfechos. En nu~~tro pais exi.
d 1 Or ano Ejecutivo. Nos referimos al
freno a la actuac1on voluntanosa e
g
d Ge al de la N aci6n.
ner
1 R , blica y al Procura or
Contralor General de a ep\ d
r la Asamblea Nacional, antes del
Ambos funcionarios eran nom ra os p~ de endencia Pero como de acuerdo
11 de octubre de 1968, para asegurar su m
1 Contralor y el Procuracon la Constituci6n de 1972, antes de su re orma, e

r

402

dor eran nombrados por el Presidente de la República o por el Gral. Torrijos, con la aprobaci6n aquel último del Consejo de Gabinete, qued6 completamente mediatizada la labor de fiscalización, regulaci6n y control que el
Contralor debe ejercer sobre el Ejecutivo para que sus actos de manejo de
fondos y otros bienes públicos se realicen con correcci6n, al igual que la de
vigilancia que el Procurador debe asimismo ejercer sobre el Ejecutivo para
que su conducta oficial se ajuste en todo momento a la Constitución y a las
leyes. La circunstancia de que la Asamblea de Representantes, después de las
reformas, aprueba o imprueba los nombramientos del Contralor y del Procurador no desvirtúa la mediatización señalada porque, como dijimos al hablar de los magistrados de la Corte, lo relevante es que el nombramiento de
· ambos funcionarios tiene su origen actualmente en el Presidente de la República.
En la Constitución de 1972 el Ejecutivo se caracteriza por ser un órgano
prepotente e incontrolado, que debe armonizar con la Guardia Nacional. Prepotente porque, además de las funciones que normalmente le corresponden,
antes de las reformas constitucionales de 1978 ejercía también la de legislar,
a través del subterfugio del Consejo de Legislación. Después de las reformas,
el Ejecutivo sigue siendo un órgano prepotente, porque conserva la facultad
de legislar en materias económicas, fiscales y administrativas, y cuenta con
recursos que le permiten influir en la elecci6n y reelección de los representantes de corregimientos, en el primer caso en aquellos corregimientos de
poca población electoral, los cuales constituyen la inmensa mayoría. Es, además, un órgano incontrolado, porque antes y después de las reformas de 1978
el Organo Legislativo carecía y carece de poder para fiscalizar al Ejecutivo,
y las funciones de vigilancia y control que corresponden ejercer al Contralor
y al Procurador han sido mediatizadas.
Continuando con la Constitución de 1972, aparte de la concentración, di
recta o indirecta, en el Organo Ejecutivo, de gran parte de los poderes estatales, interesa también a la libre empresa la fuerte intervención del Estado
y, consiguientemente, de su órgano prepotente e incontrolado, en muchos aspectos de la vida nacional, así como la marcada orientación hacia un socialismo del Estado que se advierte en dicha Constitución, la cual podría constituir -y creemos que constituye- la primera etapa: de un proceso de socialización que muy bien podría concluir-¡ Dios no lo quiera!- en un socialismo
revolucionario o marxista.
Con respecto a la propiedad privada, la Constitución de 1972 eliminó la
prohibición expresa, contenida en la de 1946, de que leyes posteriores pudieran desconocerla o vulnerarla, al igual que la prohibición de expropiar sin

40J

�sentencia judicial e indemnización previa. Esto último facilita las expropiaciones y da completa injerencia al Ejecutivo en ellas.
Con respecto a las utilidades de las empresas, a la ley corresponde determinar las empresas en cuyas utilidades deben participar los trabajadores, de
acuerdo con las condiciones económicas del país.

Con respecto a la capacitación sindical, ésta debe ser impartida exclusivamente por el Estado y las organizaciones sindicales panameñas. Se excluye,
por lo tanto, a la empresa privada, de una actividad que también es de vital
importancia para ella.
Con respecto al trabajo, al fijar el marco de justicia social dentro del cual
la ley debe regular sus relaciones con el capital, la Constitución de 1972 eli- '
minó la compensación equitativa a que el capital tiene derecho por su inversión y solamente consideró la especial protección estatal que debe darse
a los trabajadores. Esto es significativo.
Con respecto a la educación, el Estado se ha reservado las funciones de
organizarla y dirigirla, de reglamentar los planes de estudios y determinar los
programas de enseñanza, y la Constitución de 1972 impone, además, que se
imparta con un sistema único en todo el territorio nacional. No cabe duda
de que a través de la educación se puede crear una mentalidad favorable o
desfavorable a la libre empresa.
Con respecto a la economía nacional, el Estado puede establecer empresas
estatales e impulsar la creación de empresas mixtas, en las que él participa,
con objeto de acrecentar la riqueza nacional y asegurar sus beneficios al
mayor número de personas. El Estado puede también crear empresas estatales
para atender las necesidades sociales y la seguridad e interés públicos. La
Constitución consagra, consiguientemente, la figura del Estado propietario y
empresario que es igual a socialismo estatal en su mayor intensidad.
Con respecto asimismo a la economía nacional, el Estado puede intervenir
en toda clase de empresa para hacer efectiva la justicia social y en especial
para regular las tarifas, los servicios y los precios de los artículos de cualquier
naturaleza y principalmente los de primera necesidad; exigir la debida eficacia en los servicios y la adecuada calidad de todos los artículos, y coordinar
los servicios y la producción de artículos. Aunque el intervencionismo estatal
no es patrimonio exclusivo del socialismo -el mercantilismo es prueba inequívoca de ello-, constituye uno de sus pilares. Además, cuando produce
el efecto de postrar a la libre empresa, objetivo éste que no pocos persiguen
en nuestro medio, y se realiza en un Estado propietario y empresario su propósito socializante es indiscutible.

Un examen comparativo de las Constituciones de 1946 y 1972 sobre los
aspectos que interesan a la empresa privada, arriba indicados, nos pone en
capacidad de concluir afirmando que la Constitución de 1972 debilita el
derecho de propiedad, hace obligatorio para las empresas que determine la
ley la participación de los trabajadores en las utilidades de las mismas, excluye a la empresa privada de toda injerencia en la capacitación sindical,
ignora la compensación equitativa a que el capital tiene derecho por su inversión, impone un sistema único de enseñanza en todo el país y amplía ilimitadamente la participación del Estado en las actividades económicas que
corresponden primordialmente a los particulares, al igual que el intervencionismo estatal en las empresas privadas.
Con todo lo expuesto, si las normas que motivan estos cambios son aplicadas juiciosamente, teniendo únicamente como norte el bien común y la
justicia social, la libre empresa no tiene porqué ser afectada, por cuanto ésta
no está reñida ni con el bien común ni con la justicia social. Pertenece a un
pasado felizmente superado aquel viejo principio de los economistas clásicos
que, al deificar el respeto a la iniciativa privada, convertía a la libre empresa
en sinónimo de abstencionismo estatal en los conflictos entre el capital y el
trabajo, y en las relaciones entre los productores y los consumidores. Debemos,
igualmente, tener siempre presente, si no queremos incurrir en peligrosas e
irreparables equivocaciones, que en el mundo convulsionado de hoy tanto el
bien común como la justicia social son para la libre empresa sus principales
garantías de subsistencia.
Mas en el supuesto de que las normas que motivan los cambios indicados
no sean aplicadas juiciosamente, esas normas podrían significar el comienzo
del fin de una economía basada, precisamente, en la libre empresa, aún con
la connotación que ella tiene o debe tener en la actualidad.
De ahí, pues, la importancia de que nuestro país se enrurnbe por los sen
cleros de una auténtica democracia realmente representativa, que ponga el
destino de la patria en las manos de todos los panameños o de aquéllos que
legítimamente representan a la mayoría, y no lo haga depender de la voluntad
exclusiva de una sola persona o grupo de personas, por bien preparadas e
intencionadas que estas personas pudieran estar.
Jntervenci6n del Dr. Julio E.
Linares en CADE-80, o sea, en
la XV Conferencia Anual de
Ejecutivos. Panamá, 10 de mayo de 1980.

404
405

�LOS ASPECTOS HUMANOS DEL ENFOQUE DE LAS NECESIDADES
BASICAS EN EL DESARROLLO ECONOMICO
¿UN CIRCULO VICIOSO?
PROF. CoRNELIUS A. CANNEGIETER*
(Traducción de R. Pérez M.)

EL PROBLEMA DEL desarrollo económico se resume en la siguiente pre-gunta:
¿ Qué debemos hacer para iniciar y acelerar el desarrollo económico de loo paí-

ses pobres?
Durante la primera parte de las Décadas de Desarrollo se estaba inclinado
a iniciar el desarrollo económico con la construcción de proyectos de infraestructura: mejoramiento de carreteras, comunicaciones, transportación, educación, salud, etc.
En la última parte de las Décadas se ha desarrollado un nuevo enfoque que
ha venido ganando terreno: las necesidades básicas. Este nuevo enfoque se
apoya en la idea de que el desarrollo y mejoramiento de los proyectos de
infraestructura no ha ayudado verdaderamente a la gente pobre: los pobres
continúan siendo pobres, padeciendo de hambre y de mala nutrición y que es
necesario primero ayudarlos en este problema; dando atención preferente a
satisfacer las necesidades básicas de los menos privilegiados. Sin embargo tropezamos con la necesidad de identificar cuáles son esas necesidades básicas.
Estas necesidades se pueden determinar de dos formas:
l. Método inductivo. El uso de estadísticas para medir las necesidades de
la población que vive en los niveles mínimos de subsistencia. Vamos a asumir,
por ejemplo, que este método incluye determinar las proteínas que este grupo
poblacional consume.

* Dr. Cannegieter es Profesor de Economia en la Universidad de Liberia, trabajando
bajo el Programa de Asistencia T écnica del Gobierno de Holanda.
407

�Considerando que según el Dr. Reuben1 y otros2 Ja gran mayoría de la
gente consume más cantidad de proteína que la que usualmente necesita (especialmente de fuentes costosas como carne, pescado, etc., cuando toda la
que necesitan se puede obtener de una "dieta exclusivamente de granos, vegetales y frutas"), deberíamos llegar a un nivel mucho más alto que el nivel
exigido por las necesidades básicas. Dicho en otras palabras, llegaremos a un
nivel basado más en la satisfacci6n tradicional de las necesidades humanas
que en las necesidades básicas. Automáticamente se continúa el uso actual
inadecuado de los recursos.
2. Método deductivo. Pasamos al método deductivo para medir qué necesita verdaderamente un ser humano como su nivel mínimo de vida. Nuevamente encontramos el problema original: sabemos más sobre cómo criar cerdos
más saludables que cómo criar seres humanos más saludables. Existe aún
mucha incertidumbre en este campo y la discusión sobre el mismo continúa.
Pero, si aplicamos el limitado conocimiento que tenemos sobre alimentos
podemos contestar la pregunta sobre qué debe incluirse en las necesidades
básicas humanas de la siguiente manera:
l. Para mantener el calor y la ac- tividad del cuerpo necesitamos calorías.
Sin embargo, hay una gran variedad en el consumo diario por persona:

En E.U.A. es aproximadamente ....... . ........ . ... .
La FAO determinó primeramente ................... .
Más tarde FAO la redujoª a ................. . .... .
En Vilcabamba, Ecuador, uno de los tres lugares en el
mundo mejor conocidos por la longevidad de la población,
el promedio de consumo diario es sólo .. . ............ .
El Dr. Fougeret de Lastours va más lejos aún al mantener que los habitantes de Africa podrían vivir saludablemente recibiendo los rayos solares sobre sus cuerpos des-

3,200

2,500
1,936

1,700

David Reuben, M.D., Todo lo que Usted Quiso Saber Acerca de la Nutrici6n,
Avon Books, New York, 1979, p. 153 "La Mayoría de la gente consume masivamente
más proteínas de la que necesita bajo la ilusión de que en cierta forma mágica ello los
hará más fuerte".
2 Jon N. Leonard, Jack L. Hofer and Nathan Pritikin, Viva Más Ahora (basado en
investigaciones de la Fundación Americana para la Longevidad), New York, 1974,
p. 98.
a Ver Internationale Samenwerking, Mayo 1969, p. 134; El Comité Asesor Presidencial para las Ciencias, El Problema Alimenticio Mundial, Washington, D.C., 1968.
1

nudos. Recibirían así una alimentación que les proveería
una dieta de menos de ........... . . . .... . ........ . .

1,500'

Si consumiéramos 2,000 calorías por persona por día, provenientes de cereales, estañamos aún sobre el nivel mínimo estipulado por FAO y muy por
encima del consumo promedio de un área que es bien conocida por la longevidad de su población. Esta cantidad equivale a la que provee media hogaza de pan tres veces por día o su equivalente en porciones de arroz o patatas (papas).
2. Para mantener en condiciones de trabajo los músculos y otros tejidos
del cuerpo necesitamos proteínas. En el pasado se pensaba que era necesario
obtener de origen animal por lo menos la mitad de los requerimientos proteínicos ( carne, pescado, huevos y leche). Al presente se acepta que solamente
necesitamos 0.8 de una onza por día5 y que es fácilmente obtenible del consumo diario de cereales, legumbres, ensaladas y frutas frescas. 6
3. También necesitamos vitaminas y minerales, pero en pequeñas cantidades las cuales se obtienen en cantidad suficiente en la dieta mencionada en
el punto 2.
4. Las grasas eran consideradas como una parte esencial de las necesidades
básicas humanas: es necesario colocar mantequilla sobre el pan. Pero en la
actualidad las grasas están fuera de toda consideración. Muchos fisiólogos
consideran las grasas, particularmente las provenientes de margarina y mantequilla, como potencialmente dañinas y ninguno parece considerarlas como
7
convenientes. En la publicación mencionada en la nota al calce número 2,
basada en las investigaciones de la Fundación Americana para la Longevidad.
Viva Más Ahora, se ofrece un programa de 5 puntos para conseguir una vida
mejor y más saludable. Bajo el primer punto se recomienda explícitamente:
"No Coma Grasas Ni A ceites".8

• Ver Dr. Fougerat de Lastours, El Hombre y la Luz y "El Hambre Sobre el Mundo",
Vida y Luz, 13 de mayo de 1967, p. l.
5
Reuben, p. 153, op. cit.
6
Dr. Ruth Huenemann, experta en nutrición de la Universidad de California: "Con
una combinación de cereales y legumbres -guisantes secos, frijoles secos y !entejases posible obtener toda la proteína necesaria", en la Conferencia sobre Educación en
Nutrición celebrada en Washington; ver comunicado de prensa, 5 de noviembre de
1971.
7

Ver Colin Clark, Crecimiento Poblacional y Uso de la Tierra, Londres, Macmillan,
1968, p. 123 y Dr. Ruth L. Huenemann, op. cit.
8
Jon N. Leonard, Jack L. Hofer y Nathan Pritikin, op. cit., p. 145.

408

409

�De acuerdo a la publicación arriba mencionada las restantes cuatro reglas
que debemos obseIVar para llenar las necesidades básicas en el campo de la
salud son todas negativas:•
1. No Coma Azúcar.

2. No Coma Sal.
3. No Coma Colesterol (limite su consumo a carnes y huevos).

4. No Tome Café ni Té.
De manera que todo lo que resta después de estos pronunciamientos es
mantener realmente una dieta simple y barata de 1/2 hogaza de pan, 3 veces al día o su equivalente en calorías provenientes por otros cereales como
arroz o papas en adición a algunas legumbres, ensaladas o frutas frescas. Esto
coincide completamente con lo expresado por el Profesor John Waterlow, prominente nutricionista Británico, en una conferencia publicada por la Organización Mundial de la Salud (WHO) en el sentido de que dietas basadas
primordialmente en yuca, maíz, trigo, arroz y papas son "verdaderamente
muy buenas".10
De todos modos, para fijar las necesidades básicas alimenticias, no debemos utilizar como base los hábitos de comida de los E.U. De acuerdo al Dr.
George M. Briggs, profesor de nutrición de la Universidad de California, estos
hábitos son tan malos que le cuestan a la nación unos $ 30 billones anuales
en el cuidado de la salud.11
Con las otras necesidades básicas ocurre exactamente igual.
Es difícil establecer las necesidades básicas en vivienda. Los Americanos ricos prefieren dejar sus lujosas mansiones y cambiarlas por una simple casaremolque; otros prefieren cabañas y campamentos a la residencia corri~nte.
•Dónde está exactamente el punto medio entre los extremos de dormir al
!ire libre o en una residencia urbana? ¿O es que nuestra necesidad básica de
vivienda debería estar basada en un tipo de vivienda de comunas?
Ocurre igual con la ropa o vestidos. Mientras el comité de bienestar en·
India compraba sostenes para las mujeres desnudas y los misioneros se preocupaban por cubrir la desnudez de esta gente pobre, al otro extremo la gente
rica de muchos países desarrollados disfrutaban quitándose las ropas en pla• Jon N. Leonard, Jack L. Hofer y Nathan Pritikin, op. cit., p. 145.
" Ver comunicado de prensa 4 de abril, 1974.
11 Según declarado a Comit6 Senatorial de E.U.; ver Perspectivas sobre Vivir una
Revoluci6n V,rde, Primavera, 1974, p. 14.

yas de nudistas. En un pequeño condado de Holanda existen unos 25 lugares
de naturalistas y 7 playas para nudistas a lo largo de la costa y un parque de
cabañas donde no es necesario ir con ropas o aún con trusa de baño. En los
E.U. gente "bien" está inclinada a despojarse de sus ropas en grupos basándose en la teoría de que las ropas son una barrera a la honestidad.12 De manera que, ¿qué es lo que realmente necesitamos? Por supuesto algo en un clima
frío, pero nada en un clima cálido para cubrir nuestro obsceno cuerpo.
Con las otras necesidades sucede igual. Por ejemplo, de acuerdo con la idea
de la clase media de los E.U., es necesario gastar una gran suma de dinero
en funerales -como índice de que es una necesidad básica muy importantemientras que otros donan sus cuerpos a escuelas y para propósitos científicos,
etc., indicando así que el funeral no es una necesidad básica tan importante.
Glyn Cochrane, del Departamento de Antropología de la Universidad de
Syracuse, Syracuse, Nueva York, ha expresado: "Ni el hambre, ni la vivienda
ni ninguna otra cosa que se ha identificado como una necesidad básica del
hombre, son realmente las necesidades básicas fundamentales. La necesidad
básicas más fundamental lo es la expresión cultural".11
La conclusión debía ser que en lugar de llevar apresuradamente toda clase
de bienes a los países pobres para llenar sus necesidades básicas, o ayudarlos
a mejorar la producci6n_ de dichos bienes, deberíamos hacer algo más. Esto
no tiene ningún sentido cuando al final vemos que muchos de estos bienes no
son necesarios o son aún dañinos para el logro de las necesidades básicas,
como por ejemplo, alimentos que no son necesarios del todo o que son dañinos (como carnes, pescado, huevos, mantequilla, aceite, azúcar, té, café, etc.),
ropas (que la gente de los países ricos ya no quiere) y otros productos cuyo
uso solamente satisface la fantasía, tradición, sugestión o superstici6n, etc.
¿Qué deberíamos hacer entonces para ayudar a los menos privilegiados?
Deberíamos empezar con algo diferente, a saber:
l. Investigación: mayor investigaci6n sobre qué es lo que el ser humano
realmente necesita. "Se necesita hacer una descripción analítica de la pobreza
al nivel macro", según sugerido por Glynn Cochrane.u ¿Cuál es la mejor

12

Ver Revista Times, Noviembre 30. 1969, p. 9a.

13

Ver Glynn Cochrane, "Políticas blUadas en Necesidad", Revista de Desarrollo
Internacional, 1980. Núm. 1, p. 61, 62.
1
'

Ibídem.

410
411

�manera de alimentar al ser humano? puede ser ingiriendo el alimento sin cocinar como lo hacen en Dinamarca.15
2. Educación: es necesario educar a la gente en qué cosas verdaderamente
necesita. La gente persiste en mantener cierto patrón de vida: irracional. Por
lo tanto, si no están bien educados, es imposible enseñarles que pueden vivir
de otra forma. De acuerdo a una encuesta realizada en Puerto Rico, por ejemplo, la planificación familiar tiene éxito solamente cuando la mujer es educada.
3. Transportación: es necesario mejorar la transportación para romper los
patrones tradicionales que hacen imposible los cambios radicales y el mejoramiento en el estilo de vida.
4. Comunicación: los sistemas de comunicación deben mejorarse por las
mismas razones expresadas en el punto anterior. ¿ Cómo es posible que la gente cambie sus hábitos de comer si su mundo no ha sido expuesto a un mejor
sistema de comunicación que facilite la presentación y discusión de nuevas
ideas?
Vemos que estamos regresando al principio de nuestra historia: al mejoramiento de la infraestructura: el mejoramiento del transporte, comunicación,
carreteras, educación, etc. Esta es la razón por la cual nos preguntamos a
veces si el enfoque de las necesidades básicas humanas en el desarrollo económico no es algo como un círculo vicioso: Comenzamos con el mejoramiento
de la infraestructura y estamos terminando donde comenzamos, ya que por
el momento el enfoque de las necesidades básicas parece ser una calle sin salida.

LA LEY DE FOMENTO AGROPECUARIO
Por: Lucro MENDIETA Y NúÑEz
Doctor en Derecho

EL ARTÍCULO 27 CONSTITUCIONAL contiene un programa admirable, aún vigente, para el desarrollo de la Reforma Agraria.
l. Ordena que "Los núcleos de población que carezcan de tierras y aguas
o no las tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población,
tendrán derecho a que se les dote de ellas, tomándolas de las propiedades inmediatas, respetando siempre la pequeña propiedad agrícola· en explotación.
2. Y por si no bastaran estas tierras para cumplir el objetivo señalado autoriza la creación de Nuevos Centros de Población Agrícola con tierras y aguas
que les sean dispensables.
3. Todavía más, en la fracción XVII manda que en cada Estado o Territorio Federal se fije la extensión máxima de tierra de que puede ser dueño
un solo individuo o sociedad legalmente constituida, y que el excedente se
fraccione por el propietario en el plazo que señalen las leyes locales y las
fracciones sean puestas a la venta.
Si el propietario se opusiere al fraccionamiento, lo hará el gobierno local
mediante la expropiación.

El valor de las fracciones será pagado por anualidades que amorticen el capital y réditos.

15 De acuerdo al Dr. H.J. Rogler, Secretario de la Clínica Danesa de Salud Humlegaarden, en Humlebaek, Norte de Copenhagen, el 50% de cualquier cantidad de alimento se puede economizar en esta fonna, conclusi6n basada en la experiencia obtenida
durante 25 años trabajando con 60 personas.

412

De esta manera la Constitución trataba de liquidar la gran propiedad y de
poner al alcance de los agricultores que no hubiesen alcanzado tierras en el
ejido o en los nuevos Centros de Población Agrícola, fracciones de fácil adquisición en propiedad privada.
Por lo que respecta los núcleos de población campesina además de dotarlos
de tierras tomándolas de las aledañas, en la fracción X dispuso que: "Los nú-

413

�cleos de población que carezcan de ejidos o que no puedan lograr su restitución, serán dotados con tierras y aguas suficientes para constituirlos, conforme
a las necesidades de su población, sin que en ningún caso deje de concedérseles la extensión que necesiten y al efecto se expropiará por cuenta del gobierno federal, el terreno que baste para ese fin, tomándolo del que se encuentre inmediato a interesados.
Si estos preceptos constitucionales se hubiesen aplicado de manera eficiente
y honrada, el problema agrario de México se habría resuelto porque comprenden todos los aspectos de ese problema.
Pero el fraccionamiento de las grandes propiedades no se llevó a cabo porque aun cuando todas las legislaturas de los estados cumplieron el mandato
constitucional y señalaron el máximo de propiedad que puede tener una persona o sociedad legalmente constituida, los grandes propietarios no se ocuparon de fraccionar los excedentes ni los gobiernos estatales para no echarse
encima una deuda agraria y para no molestar a generales y políticos que eran
dueños de extensiones fraccionables.
Por otra parte las leyes reglamentarias, la ineptitud y la corrupción burocráticas, lo echaron a perder todo.
En un principio ni las disposiciones de la Comisión Nacional Agraria ni
las de los sucesivos códigos agrarios lograron determinar definitivamente la
extensión de la parcela ejidal. Esto se logró hasta la reforma que introdujo
en la fracción X el Presidente Miguel Alemán en el sentido de que: "La superficie o unidad de dotación no deberá ser en lo sucesivo menor de diez
hectáreas de terrenos de riego o humedad, o a falta de ellos, de sus equivalentes en otras clases de tierras, en los términos del párrafo tercero de la fracción XV de este artículo".
Esta reforma constitucional sin efecto retroactivo se hizo ya muy avanzada
la Reforma Agraria y no produjo ningún efecto porque lo peor de todo fue
que las leyes reglamentarias del artículo 27 de la Constitución tergiversaron
completamente su sentido, pues como ya lo hemos dicho en otra ocasión, todas iniciaron el proceso de dotación levantando un censo agrario para determinar el número de habitantes del núcleo de población de que se tratara que
realmente necesitaran tierras para subsistir con su explotación.
Pero el artículo citado final de su tercer párrafo no manda que se dote
de tierras a quienes no fas tengan, sino a "los núcleos de población que carezcan de ellas" y una cosa es el grupo de necesitados en un momento dado
y otra el núcleo de población que es una entidad sociológica y política cuyas
necesidades no se agotan dotando a unos cuantos de sus pobladores que las
414

piden en el presen!e porque el núcleo se proyecta hacia el porvenir con vida
propia.
Este error fue fatal para la Reforma Agraria pues provocó la pulverización
de los ejidos. En efecto, si el pueblo X solicitaba tierras y después de levantar
el censo se veía que solo diez jefes de familia las necesitaban, el Gobernador
del Estado correspondiente extendía un mandamiento dotando al pueblo solicitante con diez hectáreas de tierras de riego, por ejemplo, para cada jefe de
familia que según el censo las requerían y menos mal si de inmediato se las
entregaran; pero una dotación de tierras por ineptitud, por falta de elementos
y por la corrupción burocrática tardaba cinco, diez, veinte y hasta más años
de manera que cuando se ejecutaba la resolución del Gobernador ya no eran
JO sino 300 los jefes de familia que las necesitaban. Entonces se levantaba
un nuevo censo y se repartían las hectáreas destinadas a diez entre los 300
que entonces las pedían. Así se generó la insuficiencia de las parcelas.
Según el censo ejidal de 1950 el número de ejidos ascendía a 17,579 de
los cuales 7,859 poseen parcelas entre cuatro hectáreas y fracción y diez hectáreas, 4,860 superficies comprendidas entre una y cuatro hectáreas y solamente 3,847 tienen parcela de más de diez hectáreas. El censo aludido indica
que 175 ejidos carecen de superficie de labor y en 709 cada ejidatario solo
dispone de un lote de menos de una hectárea.
Estos números son engañosos, demasiado vagos, pues cuando se dice que
7,859 ejidos tienen parcelas ejidales entre cuatro y diez hectáreas no se sabe
si la mayoría son de cuatro o de diez ni la clase de las tierras y lo mismo puede
decirse de las otras cifras mencionadas con excepción de las finales que suman 874 ejidos en los cuales en realidad no se ha realizado la Reforma Agraria.
Es cierto que estos datos son de hace treinta años. Ahora se dice que hay
25,000 ejidos; pero la situación es la misma porque los procedimientos dotatorios no han variado.
El Presidente Echeverría me permitió tomar parte en la discusión de la Ley
de Reforma Agraria presentada por la Confederación Nacional Campesina
al iniciarse su régimen, cosa que le agradecí mucho y tratando de detener la
pulverización de los ejidos, aun cuando ya demasiado tarde, logré introducir
el artículo 220 que dice:
"Art. 220 para fijar el monto de la dotación en tierras de cultivo o cultivables, se calculará la extensión que deba afectarse tomando en cuenta no
solo el número de los peticionarios que iniciaron el expediente respectivo, sino
el de los que en el momento de realizarse la dotación, tengan derecho a recibir una unidad de la misma".

41.'i

�Esto por lo que respecta al futuro, en cuanto a los millares de millares de
ejidos mal dotados me fue posible introducir el Título Quinto denominado
Rehabilitación Agraria. El artículo 269 del mismo dispone:
"Art. 269 El Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, de acuerdo
con los datos a que se refiere el artículo 456, señalará las zonas del país en
las que sea necesario llevar a cabo planes de rehabilitación agraria de los
ejidos y comunidades".
"Art. 270 Los planes de rehabilitación Agraria comprenderán, dentro de las
zonas escogidas, la forma de promover su desarrollo estableciendo medios para
dotar a cada ejidatario con terrenos suficientes para la satisfacción de sus
necesidades, así como los aspectos económicos, educativos y culturales en sus
máximas posibilidades".
"Art. 271 Siempre que con objeto de llevar a cabo la rehabilitación de una
zona ejidal, o de un ejido, resulte necesario hacer una nueva distribución de
las tierras y en su caso el traslado de parte de la población a otro lugar en
donde se le dotará de los elementos adecuados para su arraigo y subsistencia,
será indispensable obtener el previo consentimiento de cuando menos las tres
cuartas partes de los ejidatarios; pero de ninguna manera por la ejecución de
los planes de rehabilitación se privará a un campesino de sus derechos ejidales
o comunales contra su voluntad o sin que se le hayan entregado las nuevas
tierras.
Cuando se haya decidido el traslado, se procurará asentar a los campesinos
en tierras dentro de la misma zona donde el ejido se halle localizado".
Todo fue inútil, estos preceptos no se aplicaron o sirvieron para hacer algunos negocios inconfesables. Siguió decayendo la Reforma Agraria hasta convertirse en un verdadero desastre. La prueba de ello es la disminución alarmante de la producción agrícola. Antes México exportaba maíz, frijol y azúcar,
ahora tiene que importar a muy alto precio miles de toneladas de estos alimentos.
Es que los ejidatarios que tienen parcela insuficiente la venden o la alquilan, a pesar de las prohibiciones de la ley o la dejan ociosa por ser incosteable su explotación y abandonan el campo para buscar trabajo en los Estados
Unidos o para aumentar los cinturones de miseria de las colonias proletarias
en nuestras grandes ciudades.
A fin de remediar esta situación que cada día se hace más grave, se dictó
la Ley de Fomento Agropecuario de 27 de diciembre de 1980.
Es esta una ley de doble carácter, principalmente de productividad agrícola
y a la vez agraria porque se ocupa de las tierras ociosas y de la agrupación

416

de los minifundios. Su propósito es nobilísimo y del más alto patriotismo, pero
tiene aspectos inoperantes y otros francamente anticonstitucionales.
Se apoya sobre la falsa idea de que ya se realizó o está por terminarse la
redistribución del agro según los lineamientos del artículo 27• Constitucional y
que ahora lo indicado es organizar a los pequeños propietarios, a los ejidatarios y comuneros para aumentar la producción, especialmente de alimentos
básicos hasta llegar a la autosuficiencia que aseguraría nuestra independencia
económica pues algunos países, grandes productores de esos alimentos, los han
usado y pueden usarlos como arma para influir o someter a otros países.
La Ley ignora la realidad actual del ejido a la que acabamos de referirnos.
Trata de lograr sus fines autorizando y fomentando la agrupación de pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros entre sí o de aquellos con éstos para
formar grandes unidades de producción agropecuaria en las que sea posible
por el uso de maquinaria, fertilizantes, plagicidas y técnicas avanzadas elevar
la productividad de la tierra.
No toma en cuenta la situación actual del campesinado agrario. Esa situación es deplorable debido a las desviaciones de que ha sido objeto la Reforma
Agraria.*
Gran número de ejidos; según hemos demostrado, poseen parcelas de menos
de una hectárea y la inmensa mayoría de una a cuatro casi siempre de temporal en las que la explotación resulta aleatoria y en el mejor de los casos
insuficiente para satisfacer las necesidades de una familia campesina.
He aquí un ejemplo de lo que pasará con la aplicación de la Ley de Fomento Agropecuario.
Estuvimos en el ejido de San Juan Guelavia en el Estado de Oaxaca. Allí
la parcela de que dispone cada ejidatario es de un tercio de hectárea y como
la explotación de la misma no les basta para vivir, se ayudan con una artesanía que consiste en la manufactura de cestos de fibra vegetal y los vende:,
a intermediarios que los exportan a Estados Unidos.
Su situación es de extrema pobreza. Si de acuerdo con la Ley de Fomento
Agropecuario reúnen todas sus parcelas para formar una gran unidad parecida
a las grandes haciendas bajo la dirección de uno o varios administmdores
electos por ellos mismos, necesitaría una planta de empleados para atender lru;
diversas exigencias de la explotación, maquinaria ngricola, fertilizantes, rennicas adecuadas y crédito. Al levantarse la cosecha buena parte de su v.alor
se destinaría a pagar todos estos gastos y el sobrante :se 1·epartirfa ~ntre Jos

* Ver Lucio Mendieta y Núñez Las desviatious da li Reforma Agraria. 'Ed. Academia de Derecho Agrario de la Asociación Nacional de Abogados.
417

�ejidatarios a los que no les podría tocar más que el monto de la producción
de la parcela que aportaron, es decir la de un tercio de hectárea. Suponiendo
que por haberse creado la gran unidad agropecuaria se duplique la producción o que se triplique, de todos modos no les bastaría para llenar las necesidades de su familia, seguirían casi en el mismo estado de miseria en que ahora
se encuentran.
Por otra parte no se podrá dar trabajo en la nueva unidad a todos los ejidatarios. La introducción de maquinaria desplazará también a gran número.
En un ejido modelo creado en el Estado de México, al dotarse al mismo
de maquinaria agrícola quedaron sin trabajo 200 ejidatarios.
Es el inconveniente de la maquinización en todo el mundo, lo mismo en la
industria en general que en la agricultura.
En México se hacían carreteras empleando maquinaria moderna; pero al
ver que pasaban por zonas en donde la gente se moría de hambre por falta
de empleo, se eliminaron las máquinas y se empezaron a hacer caminos de
mano de obra para dar salario a buen número de trabajadores.
En el ejemplo que hemos puesto del ejido de San Juan Guelavia, válido
para los millares de millares de ejidos de parcela insuficient«:, los ejidatarios
quedarán privados del 1_1so de ellas, pero recibirán al levantarse la cosecha
la parte que les corresponde de la misma, sin trabajar. Es decir, de ejidatarios,
de agricultores, de campesinos, se convertirán en rentistas.
Esto demuestra que la Ley de Fomento Agropecuario está ligada al artículo
27 constitucional y a la Ley de Reforma Agraria y mientras no se corrijan las
desviaciones que han sufrido estos ordenamientos no puede tener éxito. Si lo
tiene aumentará la producción del campo; pero no la situación de pobreza
o de miseria que actualmente sufren los ejidatarios.
El artículo 32 de la Ley que comentamos establece la posibilidad de que
ejidos y comunidades no sólo pueden unir sus parcelas para crear voluntariamente unidades de producción, sino que pueden también asociarse con colonos o pequeños propietarios para el mismo fin; pero los pequeños propietarios
temeri a los campesinos en general por las invasiones de tierras que han hecho
a veces y los ejidatarios y comuneros a su vez temen que aquellos los despojen
de sus parcelas.
Estas uniones serán rriuy difíciles y en todo caso darán motivo a numerosos
conflictos.
Es igualmente conflictiva la propia Ley de Fomento Agropecuario porque
en el párrafo tercero del artículo 32 dice que las unidades que formen "se regirán exclusivamente por las disposiciones aplicables de la Ley Federal de
Reforma Agraria" y en el párrafo segundo del artículo 35 se dispone que:

418

"Las Unidades de Producción no modificarán el régimen jurídico de los
ejidos y comunidades ni afectarán los derechos y obligaciones de los ejidatarios y comuneros, tampoco podrán modificar la situación jurídica de las
pequeñas propiedades, ni las causales de afectación agrarias".
Sin embargo, en el caso de que un ejido se convierta en Unidad de Producción, ésta quedará bajo la autoridad, la representación y la responsabilidad
de uno o varios administradores de manera que el Comisariado Ejidal sobrevivirá en situación un tanto degradada, pues difícilmente podrá realizar lo
dispuesto en los artículos 37 y 48 de la Ley de Reforma Agraria. El precepto
primeramente citado dice que: Art. 37 El Cornisariado Ejidal tiene la representación del Ejido y es responsable de ejecutar los acuerdos de las Asambleas Generales. Estará constituido por un Presidente, un Secretario y un Tesorero propietarios y suplentes. Independientemente del tipo de explotación
adoptado, el Comisariado contará con los Secretarios Auxiliares de Crédito,
ele comercialización, de acción social y los demás que señale el reglamento
interno del ejido para atender los requerimientos de la producción.
Y del artículo 48, la fracción l. "Representar al núcleo de población ejidal
ante cualquier autoridad, con las facultades de un mandatario general". La
fracción IV. "Respetar y hacer que se respeten estrictamente los derechos de
los ejidatarios, manteniendo a los interesados en la posesión de las tierras y
en el uso de las aguas que les correspondan". La fracción VII. Administrar
los bienes ejidales en los casos previstos por esta Ley, con las facultades de un
apoderado general para actos de dominio y administración, con las limitaciones que esta Ley establece; y realizar con terceros las operaciones y contraer
las obligaciones previstas en esta ley. Y finalmente la fracción XIII. "Proponer a la Asamblea General los programas de organización y fomento económico que considere convenientes. Posiblemente por esto, los comisariados
cjidales se opondrían a la formación de las unidades de producción.
Tiene la Ley que comentamos otros aspectos muy discutibles. Así el Título
Quinto que se ocupa de las tierras ociosas sin fundamento alguno constitucional.
En la Constitución Alemana del 14 de agosto de 1979 entre otras cosas
se declara:
"La propiedad obliga su uso ha de constituir al mismo tiempo un servicio
para el bien general" y más concretamente agrega en otro de los párrafos
de su artículo 153: "El cultivo y explotación de la tierra es un deber de su
rro~ietario para la comunidad".*

* Ver Lucio Mendieta y Núñez El Sistema Agrario Constitucio11a/. Segunda edición
Porrúa, S. A., México, D. F., p. 38.
419

1

�Nada parecido siquiera hay en el artículo 27 de nuestra Constitución de
17 que sirva de fundamento a las disposiciones de la Ley d~ Foment~ _Agropecuario que se refieren a las tierras ociosas. En consecuencia, en Mexico no
es obligatorio el cultivo de la tierra.
Se dirá que de los preceptos agrarios del artículo 27 ?onstitucional, se de~prende, sin lugar a duda que a partir de 1917 la propiedad en nuestro pa!S
no es absoluta sino que desempeña una función social y con base en ~sto. :e
puede legislar sobre tierras ociosas. No lo creemos así po,rqu: la Const1~c10n
es de estricto derecho y no puede aplicarse ni por analogia m por mayona de
razón. Analógicamente el cultivo de la tierra es forzoso puesto que la pr~
piedad es una función social, esto parece evidente; pero mientras no ~o d~ponga así de manera expresa el texto de nuestra máxima L~y'. _el propietario
es libre de cultivar O no su predio según convenga a sus pos1b1hdades o a sus
intereses. Si esto es así, resulta francamente anticonstitucional el artículo 72
de la Ley de Fomento Agropecuario que dice:
"Artículo 72 se declara de utilidad pública el aprovechamiento de las tierras ociosas: al efecto la Nación podrá en todo tiempo ocupar temporalmente
aquellas que sus propietarios o poseedores no dediquen a la producción.
El artículo 80 establece que: La Secretaría encomendará la explotación
de las tierras ociosas a una entidad legalmente autorizada del sector público.
H asta aquí la utilidad social de la expropiación de las tierras ocio~as. es
evidente. pero el citado artículo agrega que esa entidad del sector pubhco
"estará ~apacitada para celebrar contratos para el uso y goce de las tierras
ociosas con los solicitantes que cumplan con los requisitos a que alude el artículo 84.
Es decir, se expropiarán las tierras ociosas a un particular para entregar su
uso y goce a otro particular y eso no cabe dentro de los tres aspe:tos ~e la
utilidad pública y es francamente anticonstitucional; pero el ~rop1etano de
una tierra ociosa que lo está porque no tiene dinero para culuvarla, menos
podrá pagar a un abogado para que solicite un amparo en su favor.
Aun cuando se trata de una ocupación temporal en realidad es una expropiación de esta especie que debe indemnizarse de acuerdo con el artículo
27 Constitucional y así está dispuesto en el 86 de la Ley que comentamos.
No dice quien debe pagar la indemnización; pero se supone que es _la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Tampoco ~e establece s1 la 1:1encionada indemnización es previa o simultánea o posterior al acto expropiatorio · oero debe existir forzosamente.
~Í Título Sexto señala las sanciones que pueden imponerse a quienes hayan
recibido tierras ociosas para .¡u explotación y no las exploten o no cumplan

con lo dispuesto en . el artículo 96 y son tan altas, entre mil y cien mil pesos
que bastan para ahuyentar a los posibles interesados en explotarlas.
El Título VII se refiere al reagrupamiento de la pequeña propiedad, título
impropio porque el artículo 27 de la Constitución considera como tal la extensión de cien hectáreas en tierras de riego o su equivalente en otras clases
y es claro que si se agruparan rebasarían el límite señalado.
El Título debería llamarse reagrupación de propiedades menores de cien
hectáreas de tierras de riego o su equivalente en otras clases que es en realidad a las que se refiere.
Ya existió una Ley del 31 de diciembre de 1945 reglamentaria del párrafo
tercero del artículo 27 Constitucional que fijó la superficie mínima de la
pequeña propiedad y señaló la forma de reagruparla. Esa ley no tenía base
alguna en la Constitución y nunca se aplicó.
E_l párraf~ tercero del artículo 27 ni en su forma original ni en las reformas
que actualmente ofrece repudia la propiedad mínima ni da pie para reglamentarla.
En el artículo 63 de la ley se considera minifundio la superficie de terreno
que destinándose a la explotación agrícola, tenga u~a extensión hasta de
cinco hectáreas de terrenos de riego o humedad o su equivalente en otras clases de tierras, así como la que no baste para obtener cuando menos una producción que arroje como beneficio el doble del salario mínimo en el campo
que corresponda a la región.
Desde luego la enorme mayoría de las parcelas ejidales son menores de
cinco hectáreas cuya subdivisión impide la Ley de Reforma Agraria; pero
tratándose ·de predios particulares no se puede prohibir su fraccionamiento
porque se violarían garantías individuales.
Las viola el artículo 6 del ordenamiento que examinamos en el que se dispone:
Artículo 66. Serán nulos de pleno derecho los contratos de compra venta,
donación, permuta o cualquier otro acto jurídico que· tenga por objeto· o dé
por resultado el fraccionamiento de minifundios, salvo que se traté de granjas (artículo 65).
Lo más probable es que el Título Cuarto de la Ley, como la ley anterior
ya citada que se refiere al mismo problema, quede sin aplicación. Con objeto
de obtener el agrupamiento de minifundios la única vía es la administrativa.
Sería necesario que el gobierno ·se dedicara a comprarlos organizando comisiones de expertos a fin de localizarlos, realizar la compra, planear el reagrupamiento, la explotación y comercialización de los productos agrícolas o I ganaderos que se logren. La sola ley-·no lleva a ninguna parte.

421

420

�El Título VII se ocupa del recurso administrativo y el artículo 100 establece que contra las resoluciones que dicte la Secretaría en aplicaci6n de esta
Ley, el interesado podrá interponer el recurso de revisi6n ante el Secretario
del ramo.
La disposici6n parece absurda pues es una regla universal que de las revisiones conozca una autoridad distinta de la que las dict6.
En una Secretaría de Estado todos los Directores o Jefes de Departamento dependen del Secretario y acuerdan con éste las decisiones que dicten le manera que ofrece poca o ninguna garantía la revisi6n ante el propio funcionario
que la aprob6.
La Ley no es obligatoria pues aun cuando dispone en su artículo 5o. que
la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos elabore un Plan Nacional
de Desarrollo Agropecuario y Forestal, que debe ser aprobable por el Presidente de la República de varias de sus disposiciones se desprende que es voluntaria la participaci6n de los gobiernos de los estados ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios en ese Plan.
Entre otros artículos que así lo disponen es de citarse el 17 que dice:
"Art. 17•. La Secretaría será la encargada de cumplir y coordinar las acciones programadas, obligatorias para el Sector Público Federal que se deriven
del Plan autorizado por el Ejecutivo de la Uni6n y promoverá las acciones
convenientes para concertar compromisos programáticos con las autoridades
estatales y aceptaciones y convenios con los sectores social y privado".
El primer efecto de la Ley será la creaci6n de empleos. Se van a necesitar
muchos promotores para convencer a los ejidatarios a fin de que pongan en
común sus tierras y formen Unidades de Producción.
Probablemente bajo presiones econ6micas y políticas se logrará crear algunas o muchas de esas unidades; pero no resolverán el problema actual que
es el de la injusta distribuci6n del agro.
La única salida está en el propio artículo 27 Constitucional mediante la
creación sistemática y organizada de Nuevos Centros de Población Agrícola
para descongestionar los ejidos superpoblados y en la aplicación intensiva de
los artículos de la Ley de Reforma Agraria que hemos citado con objeto de
impedir la pulverización de los nuevos ejidos que se formen y con el propósito firme de rehabilitar a los existentes a fin de arraigar a los ejidatarios en
el campo y aumentar la producción agrícola de acuerdo con las disposiciones
relativas de la Ley antes mencionada.
La Ley de Fomento Agropecuario ni siquiera es original pues ya el artículo
146 de la Ley Federal de Reforma Agraria dispone:
422

"Art. 146. Dos o más ejidos podrán asociarse para el efecto de colaborar
en la producción e integrar unidades agropecuarias que permitan la inversión
regional de importantes volúmenes de capital. El Departamento de Asuntos
Agrarios y Colonización y la Secretaría de Agricultura y Ganadería, así como
los Bancos Oficiales, podrán implantar en estos casos programas especiales
de organización, asistencia técnica y crédito para apoyar el desarrollo de las
uniones de ejidos y comunidades.
En resumen:
l. La Ley de Fomento Agropecuario está inspirada en los más altos propósitos; pero es de muy difícil y costosa aplicación.

2. Descansa sobre la falsa idea de que habiendo terminado ya o estando
por terminar el reparto agrario de acuerdo con el Art. 27 Constitucional, lo
que debe hacerse ahora, es organizar a los ejidatarios y pequeños propietarios
en tal forma que aumenten considerablemente la productividad de sus tierras.
3. Al efecto autoriza y promueve la unión de las parcelas ejidales y de las
pequeñas propiedades entre sí para que formen grandes unidades territoriales
parecidas a las antiguas haciendas y bajo la dirección de uno o varios administradores, las exploten mediante la introducción de maquinaria agrícola, el
uso de fertilizantes y la aplicación de técnicas modernas de agricultura.
Es indudable que en estas condiciones los ejidos producirán más; pero tendrán que pagar un sueldo a los administradores, comprar fertilizantes, maquinaria agrícola y cubrir honorarios de los técnicos que intervengan en la
producción.
Todo esto tiene que deducirse de la masa global de la producción.
4. Suponiendo que a pesar de eso el remanente sea superior a lo que antes
producía el ejido individualizado, tendrá que repartirse entre todos los ejidatarios de acuerdo con la extensión de la parcela aportada y como ésta es de
menos de una hectárea, o de una, de dos cuando mucho de cuatro en la inmensa mayoría de los ejidos, no alcanzará para satisfacer las necesidades de
cada una de las familias campesinas.
5. Por otra parte la maquinización de la agricultura desplazar~ a gran número de ejidatarios que solamente recibirán la parte de la producción total
que corresponde a su parcela. Es decir, se convertirán de agricultores en rentistas. Y como esa parte no les bastará para subsistir seguirán emigrando a
determinadas regiones del país o a los Estados Unidos o a las capitales de
los estados en busca de trabajo.
En otras palabras, la Ley de Fomento Agropecuario no resuelve el problema
que quiérase o no consiste en la pésima e injusta distribución de la tierra, en
la sobrepoblación de los ejidos de parcela insuficiente.

42:l

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

,.

22
fSlllO~TMIO

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1981

�CBNTllO 01!
i!~TUDIOS
11UMANISTICOS
1

Anuario

lttumánilas
19 8 1

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1 NOV.

1!12

Humanitas-1

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

22

fo,1D0 UHIV1:11.$1~

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 8 1

�HUM A N I ·T AS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
Presidente Emérito:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente y Jefe de la1 Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Secretario y Jefe de la Sección de Filosofía:
Lic. JORGE MoNTEMAYOR SALAZAR

Jefe de la Sección de Letras:
DRA. ALMA RODRÍGUEZ DE FLORES

Jefe de la Sección de Historia:
ARQ. GERARDO DE LEÓN

.22

198 1

�Derechos reservados ©
por el Centro de Estudios Humanlsticos de la U.A.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

1NDIC ·E

.

.

FILOSOF1A

PRIMERA EDICION

(A)

INVESTIGADORES l..ocALEs

Diciembre de 1981.-750 ejemplares.
Dr. Jur. Dr. Plúl. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Haber, Ser

y Estar . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

13

(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS

Dr.

E.

Dra.

JumTH G. GARCÍA CAFFARENA: Notas sobre el concepto de "Jue-

MouTSOPOULOS: Modeles Historiques et Modeles Culturels

19

gos de Lenguaje", en las investigaciones l6gicas, de Ludwig
Wittgenstein . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

25

HuMBERTO PIÑERA LLERA: Una Meditación sobre la Vida

35

Lut01 BAGOLINI: Problemas de Filosofía de la Economía . . . . .

57

Dr.

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n, Tapia Oriente
No. 826, Monterrey, N. L., México.

LINO RooRÍouEz-ARIAs BusTAMANTE: Filosofía y Filosofía del Derecho.

Enseñanza y concepto de la Filosofía del D~recho . . . . . . . . .

67

ÜELINA A LERTORA MENDOZA: La introducción de Aristóteles en Oxford

Medieval . . . . . . . . . . . . . . • . . . • , . . . . . . .

81

7

�SECCIÓN

SEGUNDA

( B) INVESTIGADORES FoBÁNEOS

LETRAS

JUAN FrnEL ZoRRILLA:

Lic.

Aculturación e Integración Socio-Económica
de los Chichimecas en el 'Siglo XVI . ·. . . . . . . . . . .
255

Lic.

O acercamento Histórico
Da Língra Portuguesa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

93

HERÓN P:ÉREZ MARTÍNEZ: Elementos para una Teoría de la
Traducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

101

sí mismo en el niño
México-Americano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

115

ALMA SILVIA RODRÍGUEZ DE FLORES:

PHILIP

W.

PoWELL:

Génesis del Drama de Carvajal . .

SECCIÓN

ANA MARÍA HERRERA ARREDoNDO: Imagen de

eIE

Presencia de Calderón de la Barca
en México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133

Dra.

LETICIA PÉREZ GuTIÉRREz:

Dra.

MA. GUADALUPE MARTÍNEZ DE RoDRÍGUEZ: Carlos Fuentes y su
"Nueva Novela"

La Muerte de Artemio Cruz . . . . . . . . .

145

239

IGNACIO DEL Río :

(A) INVESGIRADORES LOCALES
Dra.

Crónica de Tamaholipa

Lic.

N

eI

IA

269

CUARTA

s soC

I A L E

s

(A) INVESTIGADORES LocALES

Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

Los Derechos Humanos y el Derecho

a la Paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
(B) INVESTIGADORES FORÁNEOS
FRANCISCO R uBÉN DELGADO MARTÍNEZ:
EuGENIO CosERiu:

La Lingüística del Texto como Hermeneutica Literaria

Profr. DAVID TORRES:

15 7

Noticia de otro Juicio sobre la Teresa de Clarín .

177.

( B) INVESTIGADORES FoBÁNEOS

ANTONIO PoMPA Y POMPA:
ENRIQUE MAPELLI:
SECCIÓN

289

153

Estudios Azorinianos . . . . . . . . . . .

CARLOS GoNZÁLEz SALAS :

Sexo, Matrimonio y Familia

Evaluación de la Revolución

El Transporte Aéreo Gratuito . . . .

303
311

TERCERA

ALoo ARMANDO CoccA: Orígenes y Desarrollo de las Fundaciones del
HISTORIA
Dr.
(A) INVESTIGADORES LocALES
GERARDO DE LEÓN:

337

T ributación y la Teoría y Práctica de la Economía del lado de la Oferta . . . . . . . . . . . . . . . . . .

361

Soberanía, Independencia e Interdependencia

381

Estructuras Políticas y Libre Empresá . . . . . . .

397

DAVID G. DAVIEs:

Geografía Histórica Colonial del Noreste de México

183

HÉCTOR GROS EsPIELL:

Biografía del Dr. Jesús María González

201

Juuo

Dr.

lliRNÁN SALINAS CANTÚ:

Lic.

GENARo SALINAS QuIROGA:

Psicología d(! los Pueblos y del Me-

xicano . . . . . . . . . . .
La Segunda Universidad de Nuevo
León . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

E.

LINARES:

A. CANNEGIETER: Los aspectos Humanos del enfoque
de las necesidades básicas en el desarrollo económico ¿un círculo
.
vicioso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
407

Profr. CoRNELIUs

213

ToMÁS MENDIRICHAGA Y CUEVA:

8

Derecho Antiguo al Derecho Indiano . . . . . . . . . . . . .

219

.

~

Lucro MENDIETA Y NúÑEz:

La Ley de Fomento Agropecuario

413
9

�SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS, RESE:til'AS Y COMENTARIOS

P.: Comentando el Diádog~ de la lengua

427

l.AuRA EscAMILLA: Arcaismos en el Español del Suroeste . . . . .

433

ALMA SILVIA RODRÍGUEZ

GERARDO DE LEÓN:

Lic.

Carta de Sor Juana, Descubierta por el Padre Tapia

.ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

Orden Internacional . . .

437

Alcances y Perspectivas del nuevo

441

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�HABER, SER Y ESTAR
-Delimitaciones Filológicas y MetafísicasDR. JuR. DR. PmL. AousriN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente Emérito del Centro de Estudios Humanísticos.

Sumario: !.-Haber. 2.-Ser. 3.-Estar.

LAS REALIDADES y las posibilidades de la habencia están ahí frente a nosotros
y con nosotros. Son simplemente las que hay y tal como las hay. Hay presencias, confluencias, entes reales, posibilidades, contextos, articulaciones, sentidos,
participaciones, trascendencia. . . Antes de preguntar: ¿ En qué consiste esta
cosa?, pregunto: ¿ Hay algo? ¿ Qué hay? Hay múltiples modos de emplear el
"hay". Se emplea en estructuras o ámbitos de la realidad, se utiliza en momentos de un mundo deviniente (cuando digo "hay malos ratos"), se usa entitativa u objetualmente, se dice en generalizaciones existenciales ( cuando
afirmo hay algo que es un hombre) .
l. Haber

El verbo haber, en castellano, es riquísimo en connotaciones: a) hallarse
o existir real o figuradamente (hay hombres sin humildad, hay razones en apoyo de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia) ; b) denotando transcurso
del tiempo (poco tiempo ha, habrá quince años, ha dos semanas); c) verificarse, efectuarse (ayer hubo labores en la Universidad, mañana habrá función
de teatro) ; d) verbo auxiliar que sirve para conjugar otros verbos en los tiempos compuestos (yo he amado, tú habrás aprendido); e) acaecer, ocurrir, sobrevenir (hubo una catástrofe) ; f) poseer, tener una cosa (la he gozado) ;
g) apoderarse uno de alguna persona o cosa, llegarla a tener en su poder (los
homicidas no pudieron ser habidos, Leibniz leyó cuantos libros pudo haber) ;
h) en frases de sentido afirmativo; ser necesario o conveniente aquello que
expresa el verbo o cláusula a que va unido por medio de la conjunción que
13

�(hay que caminar, hay que ver lo que se hace); i) en frases de sentido negativo, ser inútil, inconveniente o imposible aquello que expresa el verbo o
cláusula a que va unido con la conjunción que o sin ella (no hay que ser
impertinente, no hay que rebasar en carretera, no hay diferencia entre nuestras costumbres); j) estar realmente en una parte (haber seiscientas personas
en una conferencia); k) portarse, proceder bien o mal (allá se las haya, bien
haya, habérselas con un pillo, habrase visto, lo habido y por haber, no haber
más que pedir, no haya más discordia entre ustedes, es noble, si los hay).
El sustantivo haber es, en cambio, pobre en acepciones. Significa hacienda,
caudal, conjunto de bienes y derechos pertenecientes a una persona natural o
jurídica; una de las dos partes en que se dividen las cuentas corrientes; y una
cantidad que se devenga periódicamente en retribución de servicios personales.
Por ser tan pobre semánticamente el sustantivo haber me he visto en la necesidad de forjar el sustantivo habencia -cuya connotación que le quiero dar
se acerca a la expresión castellana lo habido y por haber- para indicar la
totalidad de cuanto hay.
Las esencias pensadas no existen extramentalmente, pero las hay. El haber
es un antecedente del ser en uno de sus elementos metafísicos: la esencia. El
haber del hay algo, antes de decir que se sobrepasa a toda reflexión filosófica.
Lo q~e hay fuera de toda interpretación es el límite del pensamiento. Antes
del problema y antes de la solución está el haber como habencia. Antes de
toda intención queda siempre el haber como habencia. Afirmemos o neguemos
la esencia o la existencia de tal o cual ente, queda siempre la habencia. Solo
en el ámbito de la habencia puedo negar, afirmar, atribuir, descartar, demostrar, dudar, creer, evidenciar . . . Puedo prescindir del concepto, del juicio,
del raciocinio, pero no puedo prescindir de la habencia, porque para prescindir requiero de la habencia. También en las posibilidades -lo que puede
ser o puede no ser- se supone que hay posibilidades como tales, esto es, que la
habencia es anterior a la posibilidad. Pensamos y proyectamos y actuamos y
soñamos desde la habencia. Aunque pensemos sobre la mujer y algo de la
mujer amada lo hacemos desde la habencia. "La mente funciona desde la antecedencia del haber, sobre el cual resbala, precisamente porque lo requiere,
su poder temático. T odo lo que se diga de la esencia y, anticipemos, también
del ente, incluso que no es tal esencia o tal ente, depende y ha sido limitado
por una caracterización previa --observa penetrantemente Leonardo Polo-según la cual hay ente o esencia. El haber es precisamente lo que ocultando su
indigencia suple el scr".1 La esencia pensada y la esencia extramental están y
se dan como tales en el horizonte de la habencia.
1

14

PoLo, Leonardo. El acceso al ser, p. 331, Universidad de Navarra, Pamplona, 1964.

2. Ser
La palabra ser, en la estructura lingüística, se presenta como un infinitivo
verbal. Este verbo filosófico que emplean casi todas las gramáticas humanas
tiene una función lógica predicativa y una función ontológica existencial. La
forma verbal y la forma nominal presentan una duplicidad de significado y
una latente multivocidad. El sentido primordial del "ser'' es "existir''. Primero se es y luego se piensa. Con frecuencia se olvida que la función existencial
~ntológica- del ser de los entes funda y produce la función predicativa -lógica-.. Lo concreto que está siendo recibe el nombre de ente. De ahí que
Lotz afmne del ente, como participio que es -partem capiens-: "todo ente,
porque Y en cuanto le corresponde el ser, es operativo".2 Se da el ser en los
entes. Pero el ser no es el horizonte en el que aparecen los entes, sino la habencia. Y la habencia no solamente es horizonte sino luz por la que vemos los
entes iluminados por el hay. El ente es aquello que es. El ser es aquello por lo
que el ente es. Pero el ser no se da fuera de los entes, sino como mero concepto. Realmente no hay ser común, ni ser en bruto, ni ser en general. Realmente solo _hay ser del ente y en_ el ente. En este sentido, no hay que decir que
el ser es abismo, fundamento abisal (Grund, Abgrund) ; abismo es la habencia
Y su horizonte desde donde captamos el ser de Dios y el ser de los entes finitos.
~I "acontec~ento fascinante y extraordinario" no es la experiencia del ser que
siempre es - mtramundanamente- relativa y respectiva. El conocimiento experiencia! me indica que estoy siendo en el seno de la habencia que me desborda infinitamente. El a priori originario es el hay que me permite captar el
ente. Y en el ente aprehendo la esencia y la existencia. La experiencia del ser
es una experiencia del ser de los entes. Lo omnipresente, lo envolvente -Das
Umgreinde que apunta Jaspers- no es el ser de los entes sino la habencia
todo lo habido y por haber desde el hay. La reflexión primera me sitúa en l~
epifanía de la habencia; la reflexión segunda me aclara, me explícita los haberes percibidos de la habencia y me lleva a la plenitud porque me sitúa en
"la proximidad del origen".
El ser como cópula es el verbo más neutro, carente de contenido semántico
concreto. Trátase de un verbo propiamente sintáctico. Como verbo de realidad, el "es" resulta una inanidad pleonástica, si se predica de un sujeto real
Y u~a co~trad~cción, si se intenta predicar de un sujeto no real. Porque el
:,entido pnman o de ser es exist~r, deviene cópula. Cabe decir que el ser expresa
aquello por lo que todo predicado es predicado". Hay idiomas en que falta
normalmente el uso copulativo del verbo ser: ruso, húngaro, árabe, chino,
2

LoTZ. Ontología, p. 97, Editorial Herder, Barcelona.

15

�, .
H
otros verbos de realidad expresados por un suservocroático, georg1co. ay
. 6 l
- 16 el ente más bien que el ser,
, 1 Arist te es sena
,
fi1·0 que hace veces d e copu a.
uanto tal y aquello que le perte•
,
·
•
"
El
ente
en
c
como objeto de la metaf151ca,
te un inseparable del ente.
· ·6 · lica el ser Estamos an
nece". Esta proposio n imp
·
resi6n de vigencia absoluta. La
En la afirmación se da el ser como una exp
bsistente Se trata, en rigor,
. . . . d d l
de los entes no es su
.
.
pretendida infirutu
e ser
.
p tac:1n humana d, la hab,ncr.a )'
. . '6 El " ser ' es una inter re w
. 'd
de una ilimitac1 n.
.
, G6mez Caffarena. El ser no comc1 e
no solo de la realidad, como qwe_re Jdose 'd lidades posibilidades, sentidos-;
.
de realida es 1 ea
,
1
con la habenoa -p ~
' entitativo. Trátase de un concepto
es sólo una interpretac1on de su as~dctod d afirmar -como afirma G6mez
.
,.
p
no veo la neces1 a
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1
Caffarena- que e ser es
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l
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tra interpretación de a rea,
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.
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'
'
.
ceptual.' Yo prefiero
'
l
re-conceptual ru meta-con
.
lidad" que es conceptua y no p
d 1
El ser se inscnbe dentro
'
.
h es el apoyo e ser.
decir que la habenc1a que ya ay
11 La actualidad de lo ha. tif
f rmalmente con e a.
de la habencia sin iden icarse o
1
f
almente es el ser. El ser tiene
h
l undo es o que orm
bencial, de lo que . ay en e m as reales las esencias ideales en cuan to son r~ un carácter respectivo. Las cos 'b
1 y bre de entes. Antes que el ente, m.
1 undo rec1 en e nom
1
pectivamente en e m
1·d d ·nteli1·0 la habencia. Aunque en a
tes
que
la
rea
1
a
i
.
telijo la real.id a d · Y an
•
mi circunstancia. En 1ugar
intelecci6n de la habencia intuya, a la Pª:d' ~ yo y propongo ir directamente
.d de ser -puro ' eismo-,
.
de instalamos en 1a i ea
. . l N º reísmo ni ideísmo sino totaha la habencia como estructura const1tuc1ona . 1
dad de cuanto hay.

3. Estar

roen) ; disposici6n pr6xima o determinada de hacer lo que significa el verbo
o el sustantivo ( estar para morir, no estoy para bromas), etc. El Diccionario
de la Lengua Espaifola preparado por la Real Academia Española nos ofrece
hasta 21 acepciones diversas del verbo estar. Los verbos ser y estar presentan
tres funciones diferentes: la auxiliar, la atributiva y la predicativa. El sistema
atributivo español ofrece importantes matices imposibles de traducir a otras
lenguas. El sujeto cielo y el atributo hermoso pueden tener diversos tipos de
relaci6n atributiva. Cuando decimos "el cielo es hermoso" o hermoso el cielo!
aludimos a una relaci6n atemporal fuera del tiempo. En cambio cuando decimos el cielo está hermoso, nos referimos a la duración de la nota en el sujeto.
Este cielo que hoy está hermoso, mañana puede no estarlo. Todos los adjetivos pueden depender como atributos del verbo ser. En cambio, no todos los
adjetivos admiten estar ( adjetivos de relaci6n y adjetivos de naturaleza
verbal). "Con todos los demás adjetivos son posibles ambos verbos : ser indica
la pura relaci6n atributiva, la nota definitoria, la nota pensada como no susceptible de cambio; estar significa la duraci6n, la nota vista como mutable.
Esto exige a veces una cierta acomodación del adjetivo a dichos matices: a)
los adjetivos de clase llevan normalmente ser; que los atribuye con significación plena: ser inglés. Con estar se produce en ellos un ligero cambio de
significado: estar inglés es mostrar simpatía por ese pueblo, comportarse de
acuerdo con sus costumbres. b) Los adjetivos de estado llevan normalmente
estar, pues el estado es algo pensado fundamentalmente como mutable. Cuando dependen de ser, pasan a significar un estado habitual, lo cual en cierta
medida es algo definitorio; algo que se piensa como no susceptible de cambio,
como una cualidad. c) Con los adjetivos de cualidades morales, ser destaca
precisamente la cualidad, lo definidor del individuo, lo visto como no mutable;
estar, la manifestación externa de la cualidad o sea la conducta, lo cual es
esencialmente mutable, susceptible de cambio, afectado de temporalidad y
duraci6n", apunta el fil6logo español Ricardo Navas Ruiz.4

.
. muchos otros extranjeros nos envidian el
Los franceses, los anglo-sa1ones y
.
l
aJ·es L a distinci6n entre ser
en en sus respectivos engu
.
. . 'd d
verbo estar, de1 cual caree
. .
11
que mayores pos1b1h a es
.
del idioma caste ano
.
osa con cierta permanencia
Y estar es una de las nquezas
hallarse
una
persona
o
c
d
filos6ficas ofrece. E star es
.
'6
dición o modo actual e ser.
el lugar s1tuac1 n, con
p
y estabilidad en este o aqu
'
. do o estar muriendo) . ero
eflexivo ( estarse munen ,
Toma forma de verb o r
b' o mal . sentir o tener ac.,
o atañer. sentar o caer ien
'
1
significa tarob ien, tocar
~ .
. .f.
(estar triste que no es o
'
1·d d
1 s adjetivos s1gn1 ican
'
tualmente la ca i a que o
ta estoy a las resultas del cxamismo que ser triste) ; obligarse ( estar a cuen s,

Los cuerpos están en la habencia, pero no son la habencia. El "estar" lo
pone el cuerpo. E l "en" es lo que pone la habencia. Hay muchos modos de
estar en la habencia: el mineral, el animal, el hombre. No es lo mismo el estar
permanente de la piedra que el estar fugaz de la nube. El estar humano es
el encontrarse en el mundo de un modo determinado. Yo puedo salir hoy al
mundo -estar en el mundo- de un modo a legre, sin que sea alegre. Los
franceses tienen que decir "je suis triste", cuando quisieran decir yo estoy

Fundamental, pp. 420-421, Ediciones de la

' NAVAS Ru1z, Ricardo. Ser y Estar, "Estudio sobre el Sistema Atributivo del
Español", p. 192, Acta Salmanticensia Iussu Senatus Universitatis Edita, Filosofía y
Letras, Salamanca, 1963.

• GówEZ CAFFARENA, José. Metafísica
Revista de Occidente, Madrid.

16

17
llu1nani1a, -2

�.
nera afirmar yo soy triste. ¡ Limitaciones del idioma
triste, pero de rungui:ia ma .
l castellano sutiles diferencias de temfrancés que no penrute maneJar, como e
'

Ple anímico!
d
lgo que
.
o so la habencia. Ser-en-e1-mun o es a
Estoy en la habene1a, pero n
y
d f'
xru' "status" ontol6gico.
.
•
danal y que e me
abarca toda xru trayectona ~~
de habitarlo de sentirlo, de
Estar en el mundo dice relac1on a una manera
'
ás . •
1'nmergirse en su ámbito espacio-temporal.

SO:

Tras las delimitaciones filológicas Y m~~!:s ::;: : : : : : ~0:
1
1
portantes, en lengua castellana, _p_arad ~ i etafí~ica Acaso ]a etiología de la
las razones más hondas de la cns1s e a m
.
. . nos si'rva para buscar la lisis.
CrlSIS

MOD:tLES HISTORIQUES ET MODt:LES CULTURELS

Da. E. MouTSOPOULOs
processus historique une fois admise comme une réalité
indéniable, on peut s'interroger sur sa nature et sa signification pour l'homme.
On partira du fait que ce processus est coni;u et interpreté de fat;on différente
selon les époques et les sociétés; selon les présupposés cu, a la limite, les préjugés sur lesquels repose touts appréciation de l'histoire; enfin, selon l'image
que les consciences se font du monde et de l'homme, ainsi que de leurs relations et interactions mutuelles. Les différences enregistrées portent non seulement sur l'idée de la nature intime de l'histoire, mais aussi sur l'importance
qui lui est accordée et sur la finalité qui lui est éventuellement reconnue.
L'histoire a deux visages dont l'un résulte de sa création a travers l'activité
humaine; l'autre, de sa reconstitution moyennant le travail de l'historien.
Le premier ne saurait etre apprécié en dehors de l'effort que le second suppose.
La encore, il s'agit de distinguer d'une part le travail scientifique d'interprétation des monuments historiques, qui ne peut concemer que des Jomaines
plus ou moins restreints, et d'autre part, l'elaboration de conceptions générales
de l'histoire, qui, elles, reposent sur tout un ensemble de considérations relatives
a la nature de l'homme, que celles-ci soient carrément des croyances a priori
ou des explications que revetent des apparences scientifiques, mais qui, en
fait, se réduisent aux précédentes. En effet, l'histoire consistant en un enchaínement de faits uniques, il est impensable que ceux-si soient totalement subsumés
sous des concepts catégoriels. Chacun d'entre aux maintient sa particularité, et
ne peut etre expliqué qu'en fonction d'une causalité qui lui est propre. La
spécificité de la nature de l'histoire en taat que science exige, en vue de
l'interprétation de l'histoire entendue comme manifestation de l'activité humaine, une méthode ( ou, tout au moins, un procedé) de généralisation extrémement prudente, afin d'éviter, dans la mesure du possible, tout danger
d'extrapolation.
L'EXISTENCE n'uN

18

19

�D'extrapolations, l'histoire des interprétations de l'histoire en est plaine, car
les criteres choisis dans chaque ces, aussi objectifs puissant-ils prétendre etre,
sont des dérivés d'une pensée qui' n'est nullement exempte de préjugés, et, de
ce fait, alterent de fa9on considérable les conditions optirnales d'objectivité
requises pour de telles entreprises. La these que je voudrais soutenir est que
les modeles historiques pris comme cadres et comrnes criteres des diverses interprétations de l'histoire ne sont que des produits conformes aux modeles culturels que les diverses sociétés se créent ellesmemes, et dans lesquels elles se
refletent. Dans ce contexte tout modele historique risque d'etre un modele
mythique qui sert a la fois a expliquer et a justifier l'existence d'une sociéte
donnée a un certain-moment, et qu'en outre, une culture étant la manifestation
d'un systeme de valeurs sur lequel elle repose, les modeles en question servent
a exprimer le passage d'une valeur prédominante a une autre.
On pourrait distinguer en l'occurrence quatre types de modeles selon lesquels
l'histoire est interprétés, et que je m'efforcerai d'analyser dans ce qui suit.

l. Modeles poétiques. On serait en droit d'appeler aussi bien les modeles de
cette catégorie, des modeles génétiques, car ils sont utilisés afin de justifier
l'existence du mal dans les sociétés dont ils émanent et qu'ils qualifient. Toute
société archaique, si primitive qu'elle soit, nécessite un tel modele qui en exprime l'essence et la structure, tout en lui servant de terme de référence pour
sa propra qualification. L'anthropologie structurale a, de nos jours, mis l'accent
sur la valeur que de tels modeles acquierent en tant qu'instruments utilisés
pour renforcer la conscience de l'identité des sociétés respectives. Ce sont, en
un sens, den modeles qui rattachent des mythes anthropogoniques a des mythes
cosmogoniques, et qui, par ailleurs, traduisent le souci des sociétés en question
de s'attribuer des origines aussi surhumaines que possible. Leur orientation vers
le passé est particulierement caractéristique. On en trouve l'exemple le plus
typique chez Hésiode ( d'oi:1 leur qualification de poétiques par excellence) . 11
existe notamment chez Hésiode une conception indéniablement descendante de
Í'histoire de l'humanité, qui implique la conscience d'une détérioration continue
de la condition humaine qui est censés avoir traversé au moins quatre a.ges
consécutifs dont chacun est inférieur au précédent. Plusieurs siecles plus tard,
Plotin reprendra ce modele historique pour en faire un modele métaphysique.
La conception plotinienne de la phace du retour, qui suit la phase de la procession, permet de comprendre le modele intermédiaire sto:icien qui fait de
l'histoire une sorte d'itinéraire cyclique. On passe ainsi d'un pessimisme historique fondamental a une indifférence vis-a-vis de l'histoire qui s'affirme n'etre
qu'un processus apparent masquant une imrnobilité réelle. Le monde grec
archaique et classique qui, par ailleurs, forme les yeux sur la présence historique, du moins entendue comme historicité, du monde barbare essaie d'expliquer

son
de l'idéal
e passage
,
. de vaillance a celui d'éducation, pu1·s a' ce1m• de sagesse
e n est que tard1vement que le monde grec sous l'effect d'un e'me ·11
.
et
1•· f1
d'
,
'
rve1 ement
sous m uence u_n .s:'nc~etisme devenu néc~ssaire en raison de ses contacts
avec ·les bl'
cultures
orientales' et, bientot, avec 1e mond e romam
.
, , et c1vil1sat10ns
.
se v01t o i~e den temr compte en affirmant un optimisme compensatoire d~
sa propre decadence' et expnme
· , a' travers une v1s1on
. . ngoureuse
.
de l'id, d' 't
ne! retour.
ee e or. 2. ~odeles religieu:c. Ces modeles sont orientés a la fois vers le passé (car
ils ret1ennent encore de la catégorie précédente de modeles le souc1· de l' . .
de l'h
't')
,
.
ongme
.
_umam ~ .et ~~rs 1averur (car ils sont a la recherche d'une eschatolo ie
h1s~on~u~ qm Justifie non plus directement l'existence d'une société donn~s
mais, md1rectement, celle de la religion a travers laquelle le salut de l'h
'
e:t r_endu conc~v~ble) . Le :U~de~e typique est, dans ce cas, fourni par
c ption
.
• augustm1enne
.
, de. l histo1re' qui est un mod'e1e d,ec1'd,ement vectonel
:fq_m ~xpnme la negatJ~n d~ t~ute périodicité historique. Ici encore, on ~
arre a un processus qm se reahse aussi bien par étapes que par a-coups de
r~vena?c: transcen~ante, ce qui n'était point le cas pour la catérrorie de ~oe es precedente, ~~s, ce_ qui ne signifie pa'.&gt; non plus que l'hommeº est dis ensé
de ,_tout: r~sponsab1hte h1storique. En effet, certains élargissements médifvaux
(d m~prrat10~ en_ quelque sorte 1:rogressiste) de ce modele reconnaissent e la
c_o~sc1e?ce h1~tonque humaine le droit et le devoir d'initiatives décisives destmees a cornger des déviations éventuelles d'un prorrramme hi t .
.
· ' bl'
•
o
s onque qm
sembla1t .eta I une f01s pour toutes· L''d'
.
. humame
. se trouve
1 ee d e mtervention
de ce fa1t non
introduite
dans un processus umversel,
.
"réhabTt'"
L' seulement
. .
. .
mais aussi
.
I i,e . , optim1sme histonque augustinien qui avait remplacé le pessimISI1'.e. hebra1que se trouve, a son tour, dépassé par un suroptimisme au uel
les ':'1s10ns, modern:s. ~u progres sont sans nul doute hautement rédevable; A
~lus1e~rs e~ards ~entier du judaísme, le christianisme exprime cependant ~ne
.
I e des h ommes ma1s
, olonte
¡•· , .umversahste. 11 promouvoit' certes' l'idée d',ega l't,
a mteneur du mond e que Jm-meme
•
entend constituer. Cette attitude marque
1e 'd
passage
• d'une. culture ou prédomine l'idéal de sarr
oesse a, une cu1ture ou'
omme,. cel~1 de 1~ sainteté dans la foi puis celui de l'individualité. La
e orme s mspirera directement de ce dernier.

1:=~

A

'

r~f

3· M -~]d'l
· ·¡·zques. On pourrait tant soit peu hésiter a employer 1c1
e es scientz
s~ns ~1 emets le terme "scientifiques" appliqué a cette catérrorie
de mode'les
0
h1stonques. L es mod'l
.
e es en quest1on se présentent en effet comme' d
, ,
' cl'entre' eu
1ongcments des mod'l
e es precedents,
surtout ele ceux
. es prol'accent su 1•· d, d
,
.
x qm mettent
de l' . r t, ee. e progres. Sc1entifiques, ils prétendent l'etre en ~ison
att1tude negative de leurs créateurs envcrs toute idée de recours au prin-

21
20

�cipe de transcendance. On y disceme toutefois la présence curieuse, en filigrane, d'une fatalité envisagée a travers l'i~ée de nécess_i~,, associé~ a cell~ ~e
0
progres, et elle-meme censée etre desservie par 1act1vite h~ame. L _idee
meme de progres, qualifiée de nos jours de mythe par ce1:3-ms, et qu_i ~s~
inhérente a ces modeles, semble, dans leur contexte, expr~er une r~lite
sinon indépendante de l'intentionnalité historique ~e la cons:1ence ~umam~,
du moins telle que l'intentionnalité en question dmve, pour etre efficace, s Y
conformer en s'y adaptant. De Condorcet a Comte et a ses successeurs on
assiste a toute une mystique inavouée du progres de l'esprit, qui II)e~ l'accent
principalement sur une derniere phase historique at~einte ou ~ attemdre.. Le
paradoxe antinornique consisterait ici dans l'accep,ta!~ºn, ~e l'ex1stence poss1~le
d'une telle phase finale envisagée comme durable a l mteneur de ~a conc:p:10~
d'un progres inéluctable et continu. ~a meme re_marq~e est apphc~ble a 1~egélianisme dont le modele historique, pourtant 1ssu directement d un m_od:le
métaphysique indéniablement a priori, échappe de justesse a une ~ont~ad1~tion
constitutive, dans la mesure ou il combine l'idée linéaire de progres h1stonque
continu a celle de répétition. Meme Hegel cependant, comme le ferent, toute
proportion gardée, ses propres successeurs et émules de toutes tendan~es, commet J'imprudence de caresser avec insistance l'idée d'une phase f1~ale d~
0
devenir historique. Tous ces modeles, ainsi que leurs prolongemen~s JUS~~ ~
la fin du siecle demier, sont des manifestations d'une culture qm sac~if1e a
un certain scientisme, justification de la fascination exercée. sur les es~nts P~
les exploits constatés au début de l'are industrielle a peme entames, ma1s
entedue a l'époque comme un nec plus ultra.
4. Modeles synthétiques. A l'encontre des catégories de mode~es_ hi~toriques
précédentes, modeles qui sont t~us unidimens~onne:s ;~• pour am~1 d:r~, mophoniques, a l'exception, peut-etre, du modele hegelien, ce qw, ,d ~1lleurs,
demeure discutable il s'est développé, de nos jours, une tendance a elaborer
des modeles histori~ues pluridimensionnels, polyphoniques, polyaxiaux. Cette
tendance résulte d'une conception complexe du devenir historique, ent~e
autres a partir de la position de Toynbee pour qui l'histoire est a la fo1s
compartimentée et unitaire dans l'espace et dans
te~ps, et compo:te des
progressions et des régressions, aussi bien que des repet1t10ns. Les mode_les en
question, qui sont des modeles a posteriori, du fait _qu?s ne ,sont P:'-5 d1rectement ou indirectement impliqués par quelque pnnc1pe metaphys1que, sont
volontiers inspirés de modeles musicaux, * et structurés par analogie avec ~es
demiers. lis constituent des fonctions dont les parametres s'adaptent fac1le-

1:

ment aux données historiques envisagées. lis offrent ainsi des images plus
adéquates d'une réalité historique "fibreuse", pour reprendre l'expression que
Bachelard applique a la réalité naturelle. Du point de vue épistémelogique,
ces modeles non exclusifs qui s'apposent aux anciens modeles exclusifs présentent l'avantage de répondre a une prospective combinatoire au cours de l'activité opérationnelle d'interprétation de l'histoire, elle-meme considérée synthétiquement. On constate d'emblée que ces modeles correspondent. d'une
certaine maniere, a une nouvelle mentalité relativiste qui n'est pas sans rapport
avec la prise de conscience, dans un temps tres limité, de la concurrence,
inquiétante pour le monde européen, de puissances nouvelles, ainsi que de
l'émergence du tiers monde, naguere encore exploité sous la regard attendri
d'esthetes épris d'exotisme, mais pret aujourd'hi a jouer un role historique
décisif sur le plan universal. A travers ces nouvelles conceptions historiques
exprimées par des modeles pluricentriques, la culture européenne (ou inspirée
par l'Europe) pourrait manifester une vision réaliste et, pour ainsi dire, "égalitaire" de l'histoire, mais aussi, éventuellement, une certaine angoisse comparable a celle éprouvée par la culture grecque a la veille de sa décadence.
Ne s'agirait-il pas alors d'un nouveau syncrétisme inspiré des structures démocratiques (et bientot fédéralistes) de l'Europe, et opérant a partir d'implulions
différentes, certes, bien qu'assez semblables, a celles constatées vers la fin du
monde antique?
Si l'histoire a une sens axiologique, elle n'a pas, au départ, de sens "directionnel", sinon dans un cadre d'ensemble lui assurant la possibilité de
s'affirrner a travers des modeles qui tiennent compte de sa nature et de son
expression quasi contrapunctiques. Polycentrisme structurel, cette vision contemporaine de l'histoire a l'avantage de recouvrir toutes les conceptions historiques antérieures, y compris la conception maniste qui, des lors, en devient
un aspect particulier, tout comme, pour citer encore Bachelard, la géométrie
euclidienne et les géométries non euclidiennes deviennent des aspects particuliers d'une pangéométrie, chacune n'étant valable que dans certaines conditions
et toute opposition ou contradiction entre elles ne persistant qu'a des niveaux
inférieurs. Dépassement de tout exclusivisme et de tout monisme axiologique et
culture!, une telle conception de l'histoire permet la promotion de l'idée meme
de l'homme entendu comme membre d'une société universelle mais aussi
comme personne libre. Sans pouvoir etre confondu avec un progres 'quel conque,
le processus historique n'exclut pas l'idée de progres; il l'admet meme volontiers
toutes les fois qu'elle s'y integre en tant qu'exprimant une affirrnation de
l'humanité.

·• A propos des conception "fugique" et "sérielle" de l'histoire, Cf. E. Moutsopoulos,
Possibilités et limites d'une histoire "sérielle", Diotima, 7, 1979, pp. 204-205.

22

23

�NOTAS SOBRE EL CONCEPTO DE "JUEGOS DEL LENGUAJE",
EN LAS INVESTIGAIONES LÓGICAS DE LUDWIG WITTGENSTEIN
DRA. JuoITH G. GARCÍA CAFFARENA

LA EXPRESIÓN "juegos de lenguaje" o "juegos lingüísticos" fue introducida
por Wittgenstein en sus cursos y recogida en sus Investigaciones Filosóficas
(Philosophichs Untersuchungen), 1953. En sustancia, consiste en afirmar que
lo más primario en el lenguaje, no es la significación, sino el uso. Para él, el
lenguaje no es una trama de significaciones independientes de la vida de
quienes lo usan: es una trama integrada con la trama de nuestra vida. Es
una actividad, o mejor dicho, un complejo o trama de actividades regidas
por reglas: las "reglas del juego". Por ello hablar un lenguaje es parte de una
actividad o de una forma de vida.
Para W., el antídoto a la idea de que la significación es un objeto, estaba
en un slogan que se tornó célebre: "Don't ask for the meaning, ask for the
use". El texto de las Investigaciones Filosóficas (PU) que más se aproxima
a esa fórmula se encuentra en el §43: "Para una amplia clase de casos de
utilización de la palabra Significación -si no en todos- se puede aclarar esa
palabra de la manera siguiente: "La significación de una palabra es su empleo en el lenguaje".
Según W., la falla mortal del filósofo consiste en que, al considerar el lenguaje, se atiende a la forma superficial de las palabras, a su "gramática superficial" ( §664) , y no al uso que de ellas se hace. Ese modo de encarar el
lenguaje se expresa en una pregunta esencialista: "¿Qué es?", cuyas consecuencias son obligadas. Por esto, a fin de evitar las celadas de la teoría referrncial, es necesario, ante todo, alejar el tipo de cuestionamiento que a ella
conduce. Urge esquivar la tentación de considerar el sentido de una cierta
manera y, por lo tanto, conviene evitar la forma de interrogación que da cuerpo a la tentación. A la pregunta esencialista, W. opone una "pregunta pragmática", que encontramos desde el §1 de la PU". "¿De qué manera operamos
con palabras?"

25

�• 1

La pregunta: "¿Qué es?", sugiere la idea de un objeto que corresponde a
una significación. La primera ventaja de la pragmatización de la interrogación,
consiste en liberamos de esa tentación obsesiva. Elaborándola, podremos disipar
las brumas conque "el concepto filosófico de significación" circundó el trabajo del lenguaje. Pero su verdadero beneficio estratégico es el invitar a considerarlo como una praxis, como una actividad particular ( § 7) lo que abre
el camino para la introducción del concepto clave de juego de lenguaje.
Desde el punto de vista semántico, la ilusión a disipar, es la de creer que
la significación de una expresión es algo totalmente independiente de las condiciones efectivas de su empleo en un contexto práctico, en una "forma de
vida". Significar no es un proceso misterioso del cual la expresión verbal sería
apenas el vehículo accidental, pues "solamente en un lenguaje yo puedo significar alguna cosa mediante alguna cosa" (p. §18, nota) .
Cumple no perder de vista que la cuestión estratégica de W. no posee un
alcance restrictivamente semántico: la suya es explícitamente filosófica (§108/
109) . Por otra parte, hay lazos estrechos entre la cuestión semántica, de W.
y una problemática de tenor ontológico, concerniente a la esencia. Es importante subrayar que esa conversión de la interrogación, juntamente con su
incidencia semántica inmediata, posee una intención ontológica, referente a
la "constitución gramatical" de la esencia y las relaciones entre lenguaje,
concepto y realidad. Para encontrar la esencia de un objeto es necesario, en
primer término, el empleo de las expresiones mediante las cuales lo consideramos. Esto no quiere decir, señala W., que de este modo intentamos hablar
"sólo de palabras" ( §370) , pues la cuestión de la esencia del objeto importa
tanto por las palabras que lo expresan, como por la utilización de esas palabras. Aprehender una significación o concepto, no equivale a aprehender de
modo pre o a lingüístico un objeto (esencia) que le corresponde, es dominar
una praxis ( §208) de una técnica ( §199) de empleo de las expresiones pertinentes, pues es el tipo de empleo de la expresión lo que constituye su sentido
(§532) y en él, por consiguiente, podremos aprehender la esencia que la
estructura que una utilización articula. Dicho de otro modo: exhibir la significación no es, primordialmente, definir paradigmáticamente un término,
sino describir una actividad lingüística que se opera en tal término (§81, 109).
No se da, a ese nivel, intuición de sentido separable de la práctica lingüística
que lo efectúa. A nivel elemental, la aprehensión del sentido es de naturaleza operatoria. Por lo tanto, es en el interior de la praxis donde debe investigarse
la naturaleza de la significación. Es siempre posible desligar la significación
de la expresión lingüística particular que la vehicula, pero sólo, para expresarla
por medio de otra, de naturaleza idéntica, cuya virtud operatoria debe ser
igual a la de la primera, si queremos que la significación se mantenga ( § 920) .
26

Con
'd su. ,cuestión estratégica' W. desea dilatar a1 máximo e1 campo de la
s1 erac1on : él quiere partir de la "plem'tud de1 1enguaJe".
.
conEstas consideraciones converge~ para introd . 1
.
las PU: el juego de lenguaje. La re nta. "~crr e ,concepto dommante de
palabras?" suscita de inmediat lap _gu. . t De que manera operamos con
.
.'.
o
s1gwente: "¿ En qué circunstan .
que fm utilizamos ciertas expresiones?"
cias y con
A la cuestión de la esencia concebid~ como c
cación concebida como una fo
d
.,
osa, W. opone la de la signifirma e acc1on o como un
t
d
.
nes. y una acción a los ojos de W
'
a es ructura e acc10que describe fon:ialmente una a~~i~: es unda cos_ab, en el ~n~do de que aquel
•,
.
, no escn e otro obJeto (a be la
acc1on DllSma). Para comprender filosófi
sa r:
de la significación, consideremos una si=~:nte d: esta~to :e la ese~oa y
es a esa situación o contexto 1
W 11
. emp eo e expresiones:
ª
que · ama "Juego de I
· " L
·
mera función es, por lo tanto metodol6 ica W .
. enguaJe . a pnno como contextos en donde concepto gd . 'gnif._mv~~ta Juegos de lenguaje,
problemático sino por el contrar·
e. s1 . 1cac1on se vuelve claro y no
10, como s1tuac1ones en I
.,
'
'
¡ 1 • ..
cac1on, con su constelación de conce tos de
,
as cua es a s1gmf1mente investigada Su función p . ~- 1 y
fenomenos, puede ser correctato de investigació~.
runor ia ' es, por lo tanto, la de un instrumen-

:1

La primera finalidad del modelo del ".
mar nuestra mirada lle , d 1
_Juego de lenguaje" es la de transfor.
'
van o a a considerar los conce t
smo como instrumentos ( § 569) D
p os no como cosas,
.
. e este modo acentúa I
tu al
c1almente contextual del sentid
1
'
a na r eza esenexpresiones (§ 11- pues un te' o ~ e ~lrac~er_ ~uncional --operatorio de las
rrnmo so o s1gnif1ca en el
t
- .. , .
en el que opera W. mediante 1
'6 d ' .
con exto 1mgu1St1co
•
'
a noci n e 'Juego de I
· ,,
·
mfestar la prioridad del 1
.
enguaJe , entiende maenguaJe respecto de las
Ib
d
.
relación a las palabras ( § ) .
pa a ras, el discurso en
31
En los primeros parágrafos de las PU W
"'
como: a) formas primitivas de len a~ e ~ ~resenta
_J~ego del Ie_n~a
de lenguajes b) formas prun·i't'
t~l- Jd
odos pnm1tivos de ut1hzac16n
'
1vas u 1 iza as por lo · d
.
hablar, c) totalidad de la raxis
.
s runos cuan o comienzan a
vidades lingüísticas y no
del lenguaJe, en las cuales se imbrican acti.
gu1sticas (§ 5· 5-7· § 7) E ta úJ.
c1ón es la más ·
'
'
· s
tuna determinaunportante; y a partir de ella 1 "'
considerado como un mod "d
.
e Juego del lenguaje" será
0
e presentación" com
od d . . . .
EJ concepto posee así, funciones múlti le . '
~ un_ m o e s1gmf1cac1ón.
lidad de las funciones lingüísticas. b) ~i ~. a ) conc1e_~t1za ace~a d~ la plurapráctica antecedente (lo que
t 'd 16 _túa la ex~res~on en el mtenor de una
' me o o g1camente md
ál' .
en términos de ut1·11·za . , d .
.
,
ica un an is1s del sentido
cion e ciertos mstr
t
ciones) . c) llama la at . ,
umen os en un contexto de opera'
enc1on acerca de las la ·
nificaci6n, utilizaci6n y regla.
re c1ones conceptuales entre sig-

e!

t'

i! . , .

27

�.
...
de len a ·e" soporta fácilmente dos interpretacioLa teona de los 1uegos
~. CJua'les son las condiciones o criterios de
1
!!tinta.
ncs: 1) al elaborar a preº
. , t d" lmente. " . De qué manera un juego
t ?" y mas ra 1ca
• t
aplicación de un co~cep o. . ~ .
ello de lo ue habla?" En ler. lugar
de lenguaje determinado_ s:~.ni:~e:~:n las cond!iones de ejecución de un
desarrolla otra pregunta· t
.
.
ar etc ) ?" Probablemente
d
"b prometer Juzg ,
· ·
acto de discurso (con:io escn
r~ permanecen distintos. Respecto
esos dos aspectos son mterde~end ~nte~c~pto o de modos de significación, en
de la rimera, se da una teona e co
.
p d
tr ta de una teoría de los actos del discurso.
la segun a se a
, d
tilizado en el conjunto de las PU'
La consideración atenta. del me_t~ o u h 11
una teoría de los "modi
f
ón dec1s1va se a a en
permite creer que su unci . ,
te ta entre otras en dos considera. . . d"" E ta ·nterpretac1on se sus n ,
'
.
. ,
s1gmfican 1 • s 1
•,
noción de no-sentido f1loso1
la
func1on
que
asume
a
ciones generales: a ) por
,
d l"bro y por las relaciones de
' . )
la econom1a genera1 e1 l
fico (o metaf is1co en
.
d 1
.e" Para una filosofía de la
·,
l 'todo de los "1uegos e enguaJ ·
·
esa noc1on con e me
fºl 'fºca de transgresión del sentido
. . . ., (
¡ PU) la forma I oso 1
.
s1gmhcac10n como as
' ºd E
f to la expresión ( específicamente
rincipalmente atend1 a. n e ec ,
, •
debe, ser
. 1a fº.11ac1on
. ' de una especie de mapa de hm1. p
•
t"d permite
filosohca) de sin-sen i o,
.
.
re la tentativa -fruste~. La paradoja filosófica se caractendz_a plor :l:un;1t:7pdel lenguaje" ( § 119).
·
f
de transgre ir os
.
trada, pero m_st~uc i:a:Cilosófico merece atención especial, porque func10~a
Para W., el sin sentt , . es lo cual le confiere un lugar central para una ~como un revelador de lun1t '
d
der simultáneamente la esencia
. .'
l s PU trata e compren
vestigac1on que, como ª
'
.
(§ 92 lll § 118-119 370-373). 2) En
·
1l
a ·e de la esencia
,
,
'
del lengua¡e y e engu 1 ,
1
de los ob1"etivos del argumento
· tud de la natura eza Y
segundo lugar, en Vlr
.,
tá destinada a establecer cone. 1,, d W esa argumentac1on no es
.
"gramauca
e .,
.
" t " de discurso) sino a jerarquizar
.
..,
·
(entendidas
como
ac
os
'
.
•
xiones l mgu1st1cas
. T
. ' por un lado y a exphc1tar
trascendentalmente modalidades de s~gm icac~?n,
'
.
1
a1e
y acc1on por otro.
las conexiones esenciales entre engu
'
d d
e
.
i, n de acto del discurso sea capaz e esemp Pero no es cierto que la noc o
t El discurso moral por ejemplo no
~
nderante a ese respec o.
'
.
1
nar un pape prepo
f
t" o prescriptivo imperativo, etc. Nm.
carácter pre orma 1v ,
'
. . .
se caractenza por su
f . t para determinar d1sbnt1vaguna de esas actividades lingüísticas es su 1c1en ~f- es su modo de significa..d 1
· " Lo que se espec1 1ca
mente ese 1uego e en~aJe . a uello de lo cual habla, esto es: a la acción
c1on su manera de rcfenrse ª q
·de de modo par'
od de si "ficación no obstante, no res1 '
humana. Tal
t'· "dad d1·scursiva determinada, que ese
. · m· o
mnguna ac 1v1
ticular o d istlntivo, en
l nte Desde el punto de vista
.
d
· " e· ecute eventua me ·
modo de "Juego e 1enguaJe. Jl
. t tar la identificación de los con. . fºl , f
es irre evante m en
de un análisis i oso ico,
d d"scurso cualquiera que, para.
ceptos centrales d e ese d iscurso, con un acto e 1

¿

' 1

?°1

28

digmáticamente, realizaríamos con ellos. Decir que la palabra bueno es utilizada, característicamente, para recomendar, elogiar o reprobar aquello a lo
cual lo aplicamos, es, tal vez, haéer una observación interesante sobre la utilización y utilidad primera del término en nuestro lenguaje corriente. Pero
no es un análisis filosófico (o "gramatical", en sentido wittgansteniano (§ 370373), de la significación. de la expresión, por ejemplo, del concepto bueno,
es decir del objeto del discurso moral. De modo análogo, una lógica del
discurso religioso, en cuanto lógica de las actitudes y de los actos proposicionales, no es una "teología gramatical" ( § 373). Por otra parte, entre las
nociones que gravitan en torno al concepto de "juego de lenguaje", encontramos la de utilización con sus acepciones análogas: aplicación, empleo,
función, papel, operar. Aquí también puede constatarse que W. hace doble
uso de tales términos en las PU, lo que favorece el mismo malentendido a
propósito de la noción de "juego de lenguaje". Por una parte, hallamos esa
noción en el contexto de observaciones que se orientan hacia una teoría de _
los actos del discurso, por ejemplo: cuando W. dice que la locución: "¡ Me
duele!", no se utiliza para describir un estado de cosas, sino para quejarse, a
moJo de gemido (§ 180, 198, 244, 288).
Por otra parte, no obstante, W. hace notar, en varios pasajes, que una
expresión perteneciente a una cierta región del discurso no es utilizada (aplicada, etc.), de la misma manera que otra, perteneciente a diferente región
de lenguaje, significando con esto que los modos de significación de las expresiones y de los "juegos de lenguaje" son ellos mismos, diferentes. (Cf.
§ 10, 13, 195, 232, 253, 257, 261, 293, 304, 353, pp. 178, 180, 193, 196,
204, 216, 225, § 160). Allí está, precisamente, la diferencia entre modos de
significación, entre conceptos, que W. llama "diferencia gramatical" (p.
185 ).
Lo importante, aquí es que la diferencia entre los diversos actos del discurso y las que existen entre los "juegos de lenguaje", son diferencias diferentes: las diferencias gramaticales no son diferencias de contexto. Podemos,
en efecto, ejecutar un mismo acto de discurso, utilizando conceptos que pertenezcan a "juegos de lenguaje" (
a modos de significación) distintos; y
la identidad del "spesch act" no implica la identidad de los modos de significación, así como la identidad de aquellos no implica la del primero. Esto
es verdad, en particular y de manera crucial, en uno, de los empleos más
fundamentales del lenguaje : en la descripción. Se puede describir un objeto
físico: "Esta mesa es pesada", o la intención de alguien: "Las intenciones
de Pedro son malas", pero eso no quiere decir que los diferentes conceptos implicados en un acto de discurso específicamente idéntico (el acto de
describir) signifiquen ( a partir de sus respectivos juegos de lenguaje) de una

=

29

�misma manera, aquello a lo que cada uno de ambos se refiere. (Cf. § 339 Y
pp. 193, 197, 204, 208-9). La diferencia gramatical, en c~ant~ div~rsidad de
los modos de significación, queda disimulada por la apanenc1a uniforme de
las palabras ( § 11, pp. 224-5; cf. § 664). El lenguaje dispone, por el contrario de una serie de indicadores -no s6lo contextuales-- para marcar los
difer:ntes actos del discurso. (En la serie de ejemplos del § 21, cada verbo
caracteriza un acto de discurso determinado y funciona, en esa medida, como indicador) .
Hay además, otro equívoco posible, que es útil señalar. Decir que las PU
desenvuelven una filosofía del sentido, en cuanto análisis de los modos de
significación, implica que, también para W., el ser se dice de múltiples maneras. La filosofía del sentido significa aquí una ontología, en lo referente
a los modos de decir el ser. Y conviene tomar esta última expresión al pie de
la letra: se trata de "modos de decir"; esto es, de conceptos lingüísticamente identificables. La filosofía de W. es efectivamente, una filosofía del lenguaje,
pero hay ciertas restricciones en considerar ese pensamiento del sentido, como
una filosofía del concepto. Ante todo, porque W. guardó una postura absolutamente anti-psicológica, como ya lo había hecho en el Tractatus (por lo
demás, pueden ser leídos numerosos análisis de las ~U, c_o~o ejem~lo_ ~e ~:s•
trucción del psicologismo semántico, que pretende 1dentif1car la s1gnif1cac10n
con una entidad cualquiera, ya se trate de una entidad psíquica o de una
propiedad del comportamiento). En consecuencia, no se debe bus?~ en. el
"Begriff' ( idea) de las PU las "ideas" postuladas P.ºr los empmstas ingleses del período clásico. El concepto, para W. es un modo de operación
del lenguaje --o lo que viene a ser lo mismo-- un modo de operar con el
lenguaje. Además, puede dar margen a confusiones sugerir, sin especificarlo,
que estamos en presencia de una filosofía del concepto "simpliciter'', pues
eso puede hacer creer que ella toma al concepto como unidad de sentido,
lo cual no ocurre. A ese respecto, se puede decir que W. dilató y profundizó
la posición que había adoptado en el Tractatus en el cual endosaba la afirmación de Fregs, según la cual, una palabra solo posee significación en el
contexto de una proposición. La PU ensancha esa perspectiva en el sentido
de que el discurso (el "juego de lenguaje") es asumido ahora como una uni-

=

'"

dad semántica primitiva.
En suma en la medida en que los diferentes "juegos de lenguaje" dicen el
'
.
ser de múltiples maneras, podemos confirmar que las PU pueden ser consideradas como una filosofía del concepto. Aquí, pues, el concepto no se distingue por su contenido semántico en sentido estricto: las expresiones caballo Y
m esa son distintas en ese sentido (visto que ellas poseen predicativamente,

.

extensiones y connotaciones diferentes) pero por las diferencias de los modos
de significación, las dos pertenecen a un mismo registro semántico.
Es instructivo también considerar en qué medida esa interpretación del
"juego de lenguaje" como forma de presentación, nos permite comprender la
distinción que hace W. entre "Bild" (imagen), "Vorstellung'' (representación)
y "Darstellung (descripción). (Cf. § 280, 297, 300-301, 367, 379). Tal distinción es introducida en el contexto de la discusión del "juego de lenguaje" de
la sensación y, más globalmente, de la crítica del lenguaje privado.
En la interpretación behaviorista de W., éste habría negado que ciertas
expresiones psicológicas, por ejemplo dolor, denotan una experiencia interior
privada; según esa interpretación, W. habría afirmado que la palabra designa
apenas el comportamiento doloroso públicamente observable. "Lo que realmente desempeña un papel en los 'juegos de lenguaje del dolor', es el comportamiento de dolor (i. e. gemir, gritar, apretar la región afectada) y el
comportamiento de aliviar el dolor (i. e. decir palabras calmantes, administrar sedantes, etc.), en suma, las circunstancias externas en las cuales la
palabra dolor es utilizada. Las sensaciones -poco importa lo que ellas puedan ser- no tienen absolutamente ningún papel". El "juego de lenguaje del
dolor" constituye esa distinción entre Bild y Vorstellung. Sólo y a partir
del "juego de lenguaje de la sensación", puede haber una Vorstellung del dolor. El error consiste en querer asimilar esa Vorstellung a una Bild y, con
ello, "construir una gramática de la expresión de la sensación", a partir del
modelo del "objeto y designación" (§ 29); en ese caso, el objeto (por ejemplo
el dolor) cae fuera de consideración, como irrelevante. Es eso lo que engendra
la ilusión behaviorista, según la cual W. desearía negar los fenómenos intencionales. ( Cf. § 304-305; 308) . "La paradoja sólo desaparece cuando rompemos radicalmente con la idea de que el lenguaje funciona siempre de una
única manera" ( § 304) cuando reconocemos, por consiguiente, que el "juego
de lenguaje de la sensación" no habla de aquello de lo que trata, de la misma
manera que el "juego de lenguaje de los objetos físicos" significa aquello de
lo que hablan.
En cuanto al concepto central de un método (§ 130-133) el "juego de lenguaje" está destinado a poner de manifiesto la estructura fundamental de
nuestros modos de significación y su irreductible pluralidad ( § 305-316) . En
cuanto contenido, un juego de lenguaje exhibe operatoriamente una forma de
significación y ejemplifica un tipo de relación entre el sentido y la esencia.
(Cf. § 50, 57, 58, 59, 90, 104, 370-373, 400-401, 562, p. 230). Tal consideración del juego de lenguaje, centrada en la noción de descripción, indica un
c_orrelato ontológico, lo que puede conferir un sentido aceptable a las expres10nes: "mundo moral",, "mundo religioso", "mundo científico", etc.
31

30

�Todos los que frecuentan las PU, reconocen las dificultades particulares
que la obra presenta, para conquistar un punto de partida hermenéutico capaz
de permitir una lectura unitaria del texto. Tal vez la interpretación del juego
de lenguaje como modelo determinado de inteligibilidad de la experiencia y
como una manera de significarla, podría ser un paso importante para la comprensión, de la filosofía del lenguaje de Ludwig Wittgenstein.
Concluyamos apuntando que la noción wittgensteiniana que hemos explorado, parece contradecir una de las ideas-clave de dicho autor: la que lo
primario en un término no es su significación, sino su uso. En efecto, a menos
que juego tenga un significado, parece que no haya posibilidad de relacionar
unos "juegos de lenguaje" con otros. A ello responde W., indicando que lo
que constituye la unidad de los "juegos" de el lenguaje es "el aire de familia".
Los "juegos" forman, pues, una familia: en todo caso, no se reducen a una
significación única. La idea de que haya una significación única de juego,
impide saber lo que es propiamente un "juego" y, por lo tanto, un "juego
de lenguaje".
Y una última dificultad sobre el tema, indicada por Robcrt E. Gahrunger,
en su trabajo: Can Games Explain Language? (The Journal of Philosophy,
1959, 661-7), donde señala que, aunque haya algo de juego en el lenguaje,
hay en los juegos algo que no es lenguaje; por ejemplo, la aspiración a ganar
el juego.
También la consiguiente renuncia a dejarse ganar. Por otro lado, todo
juego, aunque no sea lingüístico, tiene algo de lenguaje: un lenguaje entre
los que juegan o entre los espectadores. Así pues, más que comprender los
lenguajes a base de juegos, pueden comprenderse los juegos a base de len-

la naturaleza del lenguaje (Cf § 65 67
parable a la idea de que
p;opied/uJ '92,_97, 113, 116, 164). Esa idea "ea comP. e.: la belleza es ingrediente de tod es ~n sngredient,s de las cosas que las poseen.
alc6hol es ingrediente de la cerveza y
::osas bellas ?e _la misma manera que el
belleza pura, no adulterada por al
.
y por conSJgwente, podríamos tener la
ba ·
go que es bello" L
•
JO la superficie, algo que se opone a loa f 6
. ~§esencia es aquí algo escondido
~o_r otra parte, parece incontestable que:
90, 92, 153, 164).
pos1bva de la esencia: Cf. § 65 92 370 371
U tarnbufo envuelven una concepción
ne, a la concepción de la esencia :omo ' al ' 373. En el § 92, en particular, W. opoconcepci6n según la cual la -•n .
al go que se encuentra bajo la superficie una
.,...., cia es go que está .
d
'
medio de una ordenación "panorám; " d I f
11empre e manifiesto y que por
L que w• desea combatir a la vez
-ca ¡ e oa en6menos, se torna perceptible en 'ellna.
0 'd
'
, e concepto de ese ·
d . ..
--.
conSJ era como cosas, que el filósofo debe
nc1a y e s1gnif1cación que las
m~nos. En_ esa perspectiva, la Filosofía i:.a:.~asuJ:~~:o, b~r más allá de los fen6nusmo sentido en que una ciencia de la n t 1
nguaJe y de la esencia en el
Es preciso por lo tanto buscar la
. a uraD eza trata de un fenómeno natural 'e§ 81)
¡ ¡ . ,.
,
esencia. e esa con
'ó
·
og a c1entíf1ca de la investigación a I
al W
cepc1 n reifica resulta la metodoque implica un método "gramati~" : c~,
. contrapone una concepción de esencia
129). La esencia no es otra cosa al I de udsque~a. (Cf. § 89, 92, 109, 122 125 127'
,
a O o eba¡o de
¡¡
'
'
,
en nuestros esquemas conceptuale .
aque as que vemos y clasificamos
f
d
.
s, una cosa tal se · 1
.
uente e paradoJas. Para W lla
vue ve necesariamente rara
· f
· e es sobre tod
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, Y es
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garuzac1 n del campo fenomenal
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mos e ~l ( § 90).
,

bu

:1

;enoa. .

guajes.
Sin duda, en el trasfondo último de la postura filosófica total de W., se
destaca un obstinado nominalismo, del que parten casi todas las soluciones
arbitradas por el autor para ser coherente con él, en la formulación de su
propia manera de interpretar el mundo y sus realidades.
Abreviaturas:
l. PU

= Philosophische

Untersuchungen, Oxford, Basil Blackwell, 2nd. ed. 1958. Los
pasajes de la Parte I del libro se citan por el núm. de plrágrafo; los de la
Parte II, por el núm. de página.

=

W. Wittgenstein.
El concepto de esencia en la PU es tan importante, cuanto difícil de precisar. Grosso
modo, puede decirse que tiene un sentido negativo y otro positivo. En su concepción
negativa, la esencia es el producto de una reificación filosófica, incidiendo sobre la
significación y la naturaleza de las cosas y particularmente, sobre la significación y

32

33
Humanitas-3

�UNA MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
Da.

HUMBERTO PIÑERA LLERA

Profesor Emérito.
New York University.

es una meditación sobre todo cuanto, de un modo u otro
despierta la curiosidad del filósofo, entonces es explicable que éste trate de
adivinar en qué puede consistir la Vida. Cuestión tal vez la más ardua de todas, porque la Vida Jo contiene todo, incluso, por supuesto, al que sobre ella
pregunta. Pero, como sucede con Jo demás, si tal cometido ha de llevarse
a cabo, es preciso situarnos "fuera" de ella, o sea que, necesariamente, hemos de ponerla como objeto de nuestra meditación.
S1 LA FILOSOFÍA

'1

¿ Qué es 1a vida? He ahí una de esas grandes cuestiones que aún aguardan
la respuesta satisfactoria, si acaso puede llegar a encontrarse algún día. Porque, a Jo que parece, vivimos, tal como sucede con animales y vegetales en
general. Pero, ¿el resto del universo, es decir, todo eso llamado lo inerte? ¿Dónde comienza la vida, cuándo y cómo es que ésta se manifiesta, son cosas que
han estimulado la humana curiosidad hasta el punto de crear toda una vastísima obra escrita proveniente de la especulación de dicho problema, pues,
en efecto, así es realmente. Por lo pronto, repetimos, tenemos la constante
impresión de estar vivos, de ser vivos, Jo cual, por otra parte, nos viene de la
experiencia que consiste en ver cómo, con mucha frecuencia, lo vivo deja
de serlo y pasa a convertirse en algo muerto. Derelicti sumus in mundi ...
Mas, en efecto, ¿ ocurre tal cosa? Pues el cuerpo viviente, al morir, se descompone, creando a sus expensas otros organismos que acaban convirtiéndose,
a la vez, en materia inerte. ¿Inerte? O ¿no será que la vida lo abarca todo?
Pues de la aparente inercia de esa materia: "Memento, horno, quia pulvis es
et in pulverem reverteris", 1 sale otra vez la materia. Se trata, en consecuencia,
de un círculo al cual, según parece, no es posible escapar. ¿ Habrá, pues, algo
así como lo que los antiguos llamaban principio vital ( ~d;,j) ? Tal vez existe
1

Génesis, III, 19.

35

�sólo la vida, que incluye aquello llamado muerte; o, por el contrario, ambos
constituyen sendos reinos autónomos en continua oposición; pero, entonces,
¿ cómo se pasa de uno a otro ( al menos de la vida a la muerte) ? Como ~mos, hay tela por donde cortar: a lo cual debemos esa larga teoría ( en efecto,
"desfile") de ensayos de explicación -a veces congruentes, a veces discre-

,

pantes--- del intrigante problema de la vida.
El griego -pueblo teorizador por excelencia al que debemos la paternidad de la filosofía y la ciencia- creía que la Vida era algo así como un
principio de animación y movimiento en el hombre, tanto como en la Naturaleza en general: el ~dJ7Í creador de cuantos procesos tienen lugar en la realidad, no importa los diversos que puedan parecer entre sí. En consecuencia,
no concebía la vida como algo especial y ajeno a lo demás, sino que ella lo
penetra y recorre todo. Esto explica por qué Aristóteles define o describe la2
vida como "aquello por lo cual un ser se nutre, crece y perece por sí mismo" .
En términos generales, esto explica la predisposición helénica a concebir toda
la realidad como un gran "animal" (organismo), y, por consecuencia, esa dualidad en que se manifiesta la vida, es decir, por una parte, entendida como
un cuerpo más "psíquico" que el puramente material; mas, por otra, bajo la
especie de un alma más "corporal" que el puro espíritu. Pero tal cosa no
debe asombrar si se tiene en cuenta ese carácter de totalidad propio de la
vida según la ve el griego. Vida es animación, movimiento de la realidad en
su conjunto, por lo que ha de ser, simultáneamente, el cuerpo (soma) y el
alma (psique). Intelección de la vida que alcanza hasta Platón, si bien relativamente; pues éste, como sabemos, cree que hay tres almas ( o tres formas o manifestaciones de esta), a saber, vegetativa, apetitiva y racional. Sin
embargo, ya para Plotino ( claro antecedente de esta cuestión en el Cristianismo) , la vida parece oscilar entre algo "exterior" (cuerpo) y algo "interior''
(alma). Heredero directo e inmediato de la gran cosmovisión helénica, Plotino
aún retiene algo de esa "materialidad" típica del pensamiento griego; de ahí
que la transición hacia lo "espiritual" -que se produce en él- conserva, no
obstante, la noción tradicional de la vida como el fondo en el cual descansa
tanto el "exterior" como el "interior", puesto que ambos son más bien manifestaciones de una sola y única realidad en que consiste la vida como tal.
Mas Plotino considera que es algo "espiritual", al ser algo separado de la
materia, aun cuando incluye a ésta y la dota de animación; pero, repetimos,
autónoma en su esencia y en su consistencia, es decir, puro pneuma. Concepto
de la vida adoptado a su vez por Proclo 8 al decir: "Todo lo que vive tiene

movimiento propio a causa de la vida p .
. "
.
cipio inmaterial y autónomo.
nmana ' o sea de la vida como prinC La
. . idea
. de la vida camb.ia nuevamente al ocurrir ese hecho histó . d 1
nstlamsmo, para quien la vida de.a de
neo e
viene en calidad de puro espíritu ¿r lo ser ~bsolutamente corporal y adahora en términos de "cuerpo , P. . l'~uede cuerpo, a su vez, se concibe
espintua . e manera que 1 .d
d
entonces, como "vida del espi'n.tu" que amma
;
al "cuerp
·a· vi 1"a que a,
acaba convirtiéndose lo somático para el . ti
p o espmtua en que
cosa, el cuerpo sólo puede ser irremediable:: :n~. ues, de no ,,ocurrir tal
asevera San Pablo • al decir que "el l
.t . cuerpo muerto , tal como
d .
'
ogos es v1V1ente" ( ~a;,,
ó .l. , )
c~';~ :~;,ello c1az,. por lo mismo, de evitar la aniquilación de lo qu:r:i:e•
e;tremo de a~u~u~; ¡ºro:Ulente acentuada la nota de la interioridad, aÍ
"
.
gus n a postula como única y e dad
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In interiori hominis habitat veritas" (
l h b . v. r
era rea ad.
dad, 5 dícenos el Santo
e~ e o~ re mtenor habita la vermis
, ' con lo ~ual adqwere decisiva preponderancia el intim~, o sea el caracter exclusivamente "interiorista" d I al
cuencia, de la Vida a ue ésta
,
.
e
roa y, en conseC . ti .
' y ~
es aquella. Pero dicho interiorismo lleva al
ns amsmo por un cammo más bien er
ocurrió en muchas ocasiones a
_P _1~oso,_ porque puede conducir, como
herejía. He ahí por qué San;o T~:á:~:1!ual~smo del que podía surgir la
cupaciones f d
qumo ve como una de sus preo.
un amentales el restablecimiento del
irb
.
1 .
demasiado inestable- ent ¡
. .
equ no --en ocas10nes
re O corpora1 -viviente (p )
¡ , •
piritual (puro) . Por eso mismo,
.
uro, .Y od mtlmo- esconforme con s
pe~~mi:nto aristotélico a las necesidades y a laufi~:id~~tof e adaptar el
Cnstiamsmo tiene en cuenta con .d, f
.
.
undamental de
to realidad 'autónoma pe '
11 e~ ica_ p~rtmenc1a, la exterioridad en cuanr se y a mtenondad consider d
. . .
creador e inspirador de lo o
1 (
.
a a como prmc1p10
todo instante esa interiorid:drp;ra exterior); pero al cual está referida en
.d
• n consecuencia el Aquinate e di
vi a debe entenderse "[
]
'
ce que por
que, conforme con su ~~~ ª,que11o que se mueve por sí mismo; la sustancia
ra eza, se mueve por sí misma [ ]" E f. d
cuentas qu ¡ ·d ·
.
··· • n m e
modero'os) en.ªt v1 a no els m puro espíritu (inteligencia, dirán más tarde los
' i ampoco a go completamente mecán· (tal
.
se ha aseverado) Santo T
,
..
ico
como, en ocasiones,
1
el alma, respecto. del cuer orna~ critica ~ doc~rina atribuida a Platón, de que

~

loto con relación al nav' ppo, tienleS!a misma mdependencia sustancial del pi1º· ara e anto alma y
. .
pletas que, por serlo pued
.
'
,
cuerpo son sustancias mcomdel hombre que es !~ s t e~ umrse ¡entre s1 para crear la forma sustancial
us anc1a comp eta.

•• sSAN

•

De Anima, II, 1, 412, a, 10-20.
Institutio Theologica, prop. 102.

' ARISTÓTELES:
1

PROCLO:

rae

PABLO:

Hebreos IV 12

,

'

.

AN AousTÍN: De vira religion, XXXIX
AQUINO' Tomás de:
uma Teol6gica I, q.

s

'

72

'XVIII,
· aru.

1, 2.

37
36

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1¡\

La idea tomasiana de la vida va a sufrir un sensible cambio en el Renacimiento. Mas para entenderlo es preciso tener en cuenta el marcado carácter
panteísta de esta época; porque la vigorosa ·influencia clásica se convierte en
el Renacimiento en una adaptación de ciertas ideas fundamentales de la Antigüedad, esas Grundgedanken de que habla Dilthey al referirse a las ideas
básicas de cada época. De esta manera, el renacentista -ansioso de liberarse de la tendencia "escapista" con respecto al mundo exterior, propia del
medieval-, adopta convencido la idea de una relación interactiva tan vigorosa entre el "dentro" y el "fuera" de sí mismo ( espíritu y materia), que
acaba proclamando una especie de pansiquismo o de panvital~mo de la ~ealidad considerada como un puro todo. De ahí, como es consabido, esa curiosa
teoría (hallada, por supuesto, en el desván de la arqueología helénica) de la
relación efectiva y decisoria entre macro y micro cosmos. Pero ¿cómo puede
ser el hombre un microcosmos a menos de constituirse en perfecta réplica del
macrocosmos? De donde, en consecuencia, el panvitalismo que recorre la
cosmovisión renacentista en su totalidad. Pero el Renacimiento, como ya hemos dicho en otra oportunidad, 7 es, de algún modo, un hecho anómalo en
la historia de la cultura cristiano-occidental, porque, sobre todo, un panteísmo
panvitalista se opone a la fundamental idea cr~stian~ de la vi~a co~o puro
espíritu, que si bien Santo Tomás parece reducir a c1_erta conmvenc1a con _el
pan-somatismo griego, sigue, no obstante, prevaleciendo e~ l_a ~dad Media.
Por esto mismo, la Edad Moderna revaloriza el concepto intimista del alma,
tal como lo lleva a cabo Descartes.
El cartesianismo, por ser un movimiento de profundas y dilatadas consecuencias, representa un cambio abrupto en el modo de con~~bir la vida. Desde
luego que hay en él -como ya se dijo- una revalorización del con:epto
intimista de la vida, o mejor del alma, tal corno lo postulara San Agustm, a
quien Descartes leyó con atención en sus años de estudiante . en
FMc_he.
Pero, sea corno sea, el intimismo cartesiano procede de su concepc1on dualista
de la realidad, constituida por dos sustancias fundamen~les, a saber, una extensa (el cuerpo) y otra pensante ( el alma) , con la peculiaridad de que una
y otra son absolutamente independientes entre sí y autosuficientes. Por eso,
define el carácter de la sustancia en estos términos: "Por sustancia no podemos entender más que una cosa que existe .de tal manera que no necesita de
nirnruna otra para existir".8 En consecuencia, el alma, puesto que, en cuanto
es :ustancia, "no necesita de lugar alguno" y "no depende de ninguna cosa

-~ª

7 H. PtÑERA: Apuntes de una filosofía, ed. "Hércules", La Habana, 1957, pp. 4555 ("El escepticismo en el Renacimiento") .
• R. DESCARTES: Principios de la filósofía, I, 51.

38

material", resulta que "es enteramente distinta del cuerpo" .9 Y si bien el alma
puede pensar sin el cuerpo, cuando está unida a éste -tal como sucede con
el hombre-, aquello que le pase al cuerpo puede afectarle también a ella.1°
Mas aquí está la cuestión, es decir, que siendo el alma la parte pensante del
hombre, el cuerpo queda entonces reducido al automatismo de lo mecánico.
Como la sustancia pensante es el alma, el animal (lo animal) es cosa, y así
también el hombre en lo concerniente al cuerpo; de tal manera, que todo lo
que no es pensamiento se explica con las leyes mecánicas de la física. Porque,
además, el automatismo animal es la mejor garantía de la inmortalidad del
alma. La vida, pues, a partir de Descartes y durante largo tiempo, será considerada como un mecanismo, o sea puro automatismo.
De esta manera, a través de la tendencia mecánico-espacial típica de los
siglos XVII y XVIII, se llega en el XIX al Positivismo, para quien no hay
más realidad que la compuesta de puros fenómenos; en consecuencia, la vida
es solamente un conjunto de procesos físico-químicos que se distribuyen,
dentro de una infinita variedad, en formas de conducta. Así lo ve y lo asevera
una figura positivista d~ tanto relieve como Herbert Spencer, para quien
la vida es "[ . .. ] la c01;nbinación definida de cambios heterogéneos, a la vez
simultáneos y sucesivos, en correspondencia con coexistencias y secuencias exteriores [ .. . ]".11 Pues _básico a este respecto es que la vida es algo mecánico, es
decir, vida biológica, incapaz de subsistir por mí misma por lo que nada tiene
que ver con lo psíquico, como no sea en calidad de epifenómeno (la manifestación psíquica de lo corporal) . Bergson ha visto claramente la errónea interpretación de la vida dada por Spencer, y, a este respecto, nos dice: "[ ... ] Toma la realidad en su forma actual; la quiebra, la desparrama en fragmento~
que lanza al viento, y luego 'integra' esos fragmentos y 'disipa el movimiento'
en ellos [ ... ] Dividiendo lo evolucionado no es como alcanzaremos el principio
de lo que evoluciona. No es recomponiendo consigo mismo lo evolucionado como se reproducirá la evolución de la cual es térrnino''.12 Spencer, en conse- .
cuencia, incurre en un tosco materialismo que sólo ·consigue dejar fuera aquello
que justamente busca, es decir, la vida.
Sin embargo, en medio de esta cerrada atmósfera positivista, para quien la
vida es puro mecanicismo, se oía ya desde antes, de vez en cuando, alguna voz
discrepante que intentaba volver por los fueros de la vida como algo en sí y
por sí mismo, algo así como un principio creador y generador. Vemos así que
• R. DESCARTES: Discurso del método, Parte IV.
'º Cf. ADAM-TANNCRY: RENATO DESCARTES: Oeuvres, p. 38.
11
H. SPENCER: Principles of Biology, 1888, Parte primera, Cap. IV.
12
H. BERGSON: La evoluci6n creadora, ed. "Espasa-Calpe", S. A. Mad n,
'd 1973,
p. 315.

39

�curuento "objetivo", tal como pretendía Descartes, porque nuestra vida, o
sea la psíquica, se nos da como una totalidad más amplia ( digamos la VIDA),
mediante una intuici6n por la cual nos sentimos vivir. Pues la temporalidad
de nuestra vida subjetiva siempre está siendo, sin dejarse encerrar por forma
alguna.18 En consecuencia, no es posible captar la esencia de la vida, pues
"[ ... ] cada momento observado en ella [ ... ] es un momento recordado, que
ya no está en fluir, pues está fijado por la atenci6n, que estabiliza lo en sí
mismo fluente [ .. . ]".19 Pues, en definitiva, según dice Dilthey, la estructura
de la vida psíquica es una "articulación de estados internos" que, en la unidad
de vida o sujeto psíquico, se produce como resultado de su interacci6n con el
medio.20 O sea, en fin de cuentas, que decir vida es decir conciencia.

di . "[ ] haciendo abstracción de todas las impresioMaine ~ Birán nos ce. .ti~~do sino la potencia del esfuerzo que se ejerce
nes accidentales, y no adm_i
óvil del propio cuerpo, habrá siempre
sobre las diferentes partes mertes y m
es .
.
al o de una dura.d, ·
· ediato de la existencia person
un sentimiento i enoco e mm
d 1 esfuerzo ue fluye uniforción que puede ser considerada cohmodla h':l~l :eovitalismo\amará "lo sui" ia Es lo que mue o espu ,
memente [ • • •] ·
'
d los procesos naturales. Eso que
. ,,
. e de modelo para enten er
genens ' que s1rv
, Goeth
uando habla de la vida en estos téralienta ya en el poeta aleman
e, e
.

minos:

[ ] La Naturaleza o la vida es, al mismo tiempo, _conti~genc; :C ley;
vid:·. muerte; identidad y variedad infinitas; oscu'!'lad inson \ / en
y
.
ad laridad en alcmnos casos particulares [ ... ].
el todo e inesper a c
i,-

11

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,,,

,
histórico de ensayos de interpretación del enigEs asi como, en este pi:oces~e amos a uno de los tres grandes investigadores
mático fenómeno de la vida, g
.
hasta cierto punto consiguieartir del siglo XIX se propusieron -y
que, a p
h
'
. , mecanicista de la vida. Cronológicamensuperar la estrec a concepcion
.
1f d
~n el primero de ellos es Guillermo Dilthey, para quien la_ vidda es ell on. o
e,
d 1 d as' Simplemente la actltu que e a mis.
que descansa to o o em .
'
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último
en
, .
Ella "[ ] es lo primero y es
do ta frente al mundo y ante si misma.
. ..
a p resente
las abstracciones del conocimiento son lo ~gundo y se
51ei:11pre P,
' ~d [ ]" u La vida es pues, lo otro de lo inerte, que, a
refieren solo a la vi a · · · ·
d '
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n si' nu'smo y sólo desde
.
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carente e un m e
'
su vez, es lo pasivo y es col,l . Que' es pues la vida para Dilthey? Esta,
puede pensar en e o. t
,
'
1 'd
a ~n an: dice es acción, desarrollo, constante hacer o devenir; de mane:ª
segu
1 1 ', ( finalidad) es inmanente o intrínseca, o, de lo contrano,
que su ,te eo ogia o 11 E sí mismo pues, el vivir es insondable, de manera
carecena de desarro º· n
'hí
podemos sorprendemos a nosq ue no podemos captar su ser.is De a que ndo' d 1 vi·vi·r "[ ] Porque el
•
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oenme10 e
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...
otros mismos, es denr, ~ nues ro y '
isla de profundidades insoncírculo de la vida consciente eodmergle ~odmose
da siempre mediante la vida
d bl [ ]" 11 Sin embargo t a a vi a
a e~ .. ; . .
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el hombre. Mas no en la forma de un conopsíquica, umca, en rea i a ' para

1?ª

u::s

r

• M de BIRAN: Oeuvres, ed. de Paul Tisserand, tomo IX, pp. 322-23.
14

u

J. ·w.

GoETHE: Werke, tomo

XXX, p. 1?4·

.

6 · " México 1944-1949, p. 147.
"Fondo de Cultura con rmca .' .
'
ed "Fondo de Cultura Eco,. W. DILTHEY: El mundo histórico, trad. de E. Imaz, .
n6mica", México, 1944, p. 219.

Por esto mismo, es preciso admitir que el error es la fuente y al mismo tiem•
po el significado profundo del saber. Porque el error es consustancial con esa

d

W. DILTHEY: Introducción a las ciencias del esplntu, trad.. de E. Imaz, e .
E

La segunda gran figura de las que interrogan profundamente a la vida en
el siglo XIX es Federico Nietzsche, hasta el extremo de que su voluminosa
obra está concebida desde el punto de vista de la vida. Aunque debe advertirse
desde ahora que así como Dilthey se interesa primordialmente por la cuestión
psicol6gica de la vida, a Nietzsche parece atraerle más bien el carácter metafísico de la misma, sobre todo, aquello que tiene que ver con el magno problema del conflicto entre realidad y apariencia. Y se explica que haya sido
así, habida cuenta del auge del positivismo en la segunda mitad del siglo XIX,
o sea cuando Nietzsche lleva a cabo su obra pensante. Y.a se sabe que para
el positivismo todo es más o menos convencional, o, si se quiere, fenoménico
(apariencia). Pero como también lo convencional afecta a la estética, a la
ética y, en general, a toda suerte de conocimiento, como asimismo a la vida humana, Nietzsche se dispuso a indagar, hasta sus últimas consecuencias
posibles, en qué consiste ese amplísimo fen6meno del vivir, en cuyo seno se
producen todas las manifestaciones de la realidad con la cual ha de habérselas
el hombre. Pues fuera de la vida no hay nada, de manera que ella es el "englobante" (Umgreifende), más allá del cual nada existe, como no sea éste
mismo prologándose inacabablemente. ¿ Que el positivismo afirma que todo
es apariencia? ¡ Sea! Pero, eso sí, inagotable e inmodificable. En consecuencia,
según Nietzsche, la vida es errantia (extravío), y, en tal caso, es la única realidad metafísica, o sea genuinamente real; en otras palabras, la cambiante
apariencia del devenir.

11

W. DILTHEY: Gesammelte Schriften, tomo VII ( 1927), p. 72.
,. lbid., p. 195.
• W. DILTHEY: Psicologla y Teoría del Conocimiento, trad. de E. Imaz, ed. "Fondo
de Cultura Económica, México", 1945, 1951, p. 249.

" Ibid.

41
4-0

�.
l .d "El saber no anula el error [ ... ] Tenemos
apariencia en q~de co;s::oraq
Vlutes el regazo materno del conocimiento. La
que amar y cw ar
'
· · to tá en amar y
condición fundamental de toda pasió~ ?ºr el conOCllDlen fo:entar el error,
fomentar la vida, en virtud del conoC1ID1ento, en ~ y .
de continui. d d 1 vida" 21 Estamos pues, sumidos, sm solución
en vrrtu
e a
.
.d'
lo mismo refiriéndose al hombre,
dad en esa totalidad que es la v1 a y, por
'
d . if '
"
] 1 ota de vida en el mundo carece e s1gn ica
dícenos Nietzsche que [ · · · ª g
.
,
del llegar a ser y del
.,
1
, ter íntegro de ese mmenso oceano
.
C1on para e carac
. "[ ] La vida en la tierra es un ms•
" 22
nsecuenc1a: . • •
deJar de ser [ • · ·] · En co
. [ ]" 2s "[ ] El homtante, un accidente, una_ exce:.t~;:e~;;:c::::1 ~~~ tiene ~~- tiempo su
bres [ . .. ] es una pequena y
.
no la vida dista mucho
" u En conclusión, para este filósofo germa
.
.. .
yo [ · · · ] ·
, ·
tas por el pos1uvisde ser ese conjunto de manifestaciones automaticas prescn .
Nº tz , odando desde Descartes. Por el contrario, para ie s
mho !,[que]
aquello que engloba y rodea [Umgreifende] al ser que

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]" 2s

somos nosotros y que, quizá, sea el ser todo . . . .

·
No hay pues otro ser real que el d evemr,
opuesto por completo
l a ála
,
,
[ ] l alor de lo más breve y de o m s
duración; de esa manera, . . . e v
.
. [ ]"
lo
el tentador y áureo centelleo de la serpiente vita . : . , es
fugaz [ · .. ],
.
l
lidad Con estas palabras concibe, ''[ ... ]
ue realmente constituye a rea
.
, b. l6
q
.
. dad pensada mediante categonas io •
por una parte, la existencia
~,
.
ue desi na el ser
.
Por otra parte es para Nieztsche, el s1gnum q
g
gicas.
' '
•
, · [ ]" En las mamismo que nosotros somos de modo peculiar _Y unico
asa constannifestaciones de Nietzsche, el sentido de la misma_[la vi l] p .. , dente de lo en lobante del ser propiamente dicho a a precmo~ .
::~;inada de la e:istencia dada, es decir, particularizada y caracteristica

:d~ .

del objeto biológico [ • · ·l ª
2

del problema de la vida en los últimos
La tercera gran figura qu~ se ocu~a d d l XX es el filósofo francés Henri
años del siglo XIX y 1~ pnmera mtta bel
que es el eje sobre el cual
B son Su profundo mterés en este pro ema,
. .
1 º6 fºlosófica
lo lleva al descubnm1ento de que ha.y
1
gira to::la su especu ac1 n
,

:rg .

, Munich, 1924, Band XII, Seite 49 .

., F. NIETZSCHE: Werke, "Musarion-Ver1ag' '
21 !bid., Band III, Seite 200.

una especie de malentendido consistente en que mientras unas teorías buscan
el fundamento de lo viviente en la materia, o, lo que es lo mismo, de la vida
en la muerte, tal como sucede con el mecanicismo; mientras tal cosa ocurre,
no faltan otras teorías empeñadas en concebir la vida como un mecanismo
que se debe a un previo diseño. Como vemos, hay una base común a ambas
concepciones de la vida consistente, en fin de cuentas, en proponerse explicar
la vida partiendo de los seres vivos, a los que ven s6lo como perfectas máquinas.
Mas Bergson invierte los términos de la cuestión y se dispone a explicar los
seres vivos acudiendo a la vida misma, es decir, a ese impulso o aliento en
que ella consiste. Y tiene razón para pensar así, porque cuando se atiende a
aquello de lo que están hechos d ser viviente y el ser inorgánico, vemos e1:seguida que la matcría en ambos es la misma. En consecuencia, sólo cabe una
distinción de riguroso carácter inmaterial. Ahora bien, ¿ cómo apresar en forma clara y convincente, o sea inteligible, dicha distinción? En forma conceptual, lógica, jamás podría hacerse tal cosa, y no se puede hacer porque no es
nada material, o sea aquello con lo cual opera el intelecto. Mas cabe otra
posibilidad, es decir, intuirla, percibiéndola directamente en uno mismo. Así
se llega a la respuesta de qué es el vivir, o sea que vivimos porque duramos
(la continua prolongación •del pasado en el presente). Por esto mismo, mientras el objeto material es puro presente, es decir, carece de historia, la vida
es rigurosa continuidad; pero, eso sí, no solamente es esto, pues entonces no
cumpliría su verdadera finalidad, porque la simple continuidad sólo sería
prolongación del pasado. La vida es, además creadora y, por serlo, efectúa en
la prolongación del pasado nuevas formas que no es posible identificar con las
anteriores. Por eso no hay un solo organismo idéntico a otro, pues jamás falta
aunque sea una leve nota diferenciadora. En conclusión, "[ ... ] la vida es una
continua producción y creación en un aliento nunca interrumpido [ ... ]".27
Mas no pasemos por alto el detalle de que no hay un solo camino a recorrer
por la vida; al contrario, según lo afirma Bergson, podría comparársele con
la explosión de esos cohetes luminosos utilizados en los "fuegos artificiales",
cuyo inicial estallido se multiplica en otros secundarios, etc. Por eso, la vida
es, en sí misma, un impulso (o sea el élan de que habla Bergson) : "[ ... ] impulso original de la vida que pasa de una generación de gérmenes a la siguiente generación de gérmenes por mediación de los organismos desarrollados que
constituyen el trazo de unión entre los gérmenes [ ... ]".28 Ahora bien, decir
vida es decir "conciencia lanzada a través de la materia", con lo cual ocurre

21

!bid.
.. !bid., Band XV, Seite 364.
.
de su filosofía, trad. de
"' K. JASPERS : Nietzsche: Introducci6n a la comprens16n

E. Estiú, ed. "Sudamericana", 1963, Pi 276.
• Ibid., p. 457.

" N. G. MORENTE: La filosofía de Henri Bergson, ed. "Espasa-Calpe, S. A.", Madrid, 1972, p. 108.
• H. BEROSON: La evolución creadora, op. cit., p. 87.

�que si la vida atiende a su propio movimiento, se orienta en el sentido de la
intuición ( digamos instinto) ; y si lo hace atendiendo a la materia, se orienta en el sentido de la inteligencia. Y si bien esta última ilumina a la intuición
permitiendo así la diferenciación que hace posible generalizar, la intuición,
sin embargo, como se ha visto, es el único modo de acceso a la realidad radi-

cal de la vida.
Otros pensadores más contemporáneos, como el inglés Alfredo North Whitehead, se han interesado también en el problema de la esencia de la vida.
Para él es imposible entender nada absolutamente de la realidad en su totalidad a menos que la consideremos como formada por partes relativamente
separables en un conjunto que se presenta ante nosotros, puede decirse, en
forma de un todo orgánico. En consecuencia, asevera que "[ ... ] ni la Naturaleza física ni la vida pueden ser entendidas a menos que las fusionemos como
factores esenciales en la composición de cosas 'realmente reales' cuyas
inter29
conexiones y caracteres individuales constituyen el universo [ ... ]".
Otro destacado pensador que intervino en el examen de lo que puede ser
la vida, es el alemán Georg Simmel, a quien le atrae, sobre todo, el aspecto
espiritual de la misma, donde cree encontrar el impulso o la fuerza en que
consiste la vida. Si ésta es la única realidad viviente e inmaterial que se conoce -por ser temporal y no inerte-, esa realidad es la del espíritu. En
consecuencia, desde el punto de vista metafísico, la vida es de carácter espiritual. Además, téngase en cuenta que la vida engloba toda polaridad, siendo, pues, para Simmel, "[ ... ] la superación de la oposición entre la multiplicidad y la unidad; de la alternativa según la cual la unidad de los diversos o
está más allá de ellos, como si fuese algo más alto y abstracto, o está dentro del dominio de los diversos [ . . . ]. Pero la vida no se puede expresar con
ninguna de tales fórmulas, pues es una absoluta continuidad [ .. .], una unidad
en sí".so Así, la vida es la identidad de los opuestos, tales como lo racional y
lo irracional. Tampoco es agotable por ninguna individualidad. Pero el hombre la convierte en vida espiritual, con lo que es más que vida. Se manifiesta
en objetividades, emanados del espíritu subjetivo y viviente de la persona, pero
se desprende de ella.
También el filósofo español contemporáneo, José Ortega ·y Gasset, ha hecho de la vida el eje sobre el cual gira toda su obra, de un modo u otro.
Como dato curioso se puede decir que la idea de la vida aparece en sus escritos no menos de ciento sesentidós veces lo cual no constituye una ocasional

reiteración, sino que, en cada caso, la cita de este concepto constituye un
centro en derredor d~l, _cual se constituyen y giran otros conceptos. Además,
no menos de cuarentiseis de sus trabajos escritos parecen dedicados a tratar
de alguna 1:1anera el tema de la vida. Ahora bien, Ortega reduce el problemqa de Ia vida 3:1, ámbito de la antropología, pues le interesa, sobre todo, lo
ue1e11a• es re1acion con el ser del hombre• Para nuestro pensador, en vez de
s:r a vida e_l problema del hombre, es ésta quien constituye el problema de la
·
dvida,
d es1decir, que él es lo esencial y' tal vez, lo único reaiment e unportante
es e e punto de vista biológico, pero, eso sí, en un sentido muy amplio
~ue se verá dentro de un instante. En consecuencia, debe partirse de la realid~d humana que, según parece, es para Ortega lo único problemático o quizá
m~Jor, el centro ª. partir del cual toda otra realidad es susceptible d~ constituir un pro~lema, ya ~ue todos están referidos de algunao manera al hombre.
Por esto rmsmo, nos dice en cierta ocasión:
La. vida humana
es una realidad extraña de la cual lo p nmero
·
.
que
conviene decir es ~ue es la realidad radical, es el sentido de que a ella
t~nemos que referir todas las demás, ya que las demás realidades, efectivas o presuntas, tienen, de uno u otro modo, que reaparecer en ella.si

. En .consecuencia, Ortega parece identificar las nociones de vida, hombre e
historia; de lo cual se concluye que el significado más profundo de 1 ·d
es el b · J' ·
•
b.
·
a vi a no
10 ~gico, sm~ e1 wgráfico. Pues el hombre, según dice Ortega, "[ . .. ] no
es cosa mnguna, smo un drama - su vida, un puro y universal acontecimient~ ~ue acontece a cada cual y en que cada cual no es, a su vez sino acontecumento
[ · · · ]"·82 Mas 1a vi'd a h umana "es en sí misma un' naufragio"•
.
;iagen qu~ _Ortega utiliza para J?Onderar la esencial inestabilidad y azarosi~
"[ad del vivir hum~n~, que obliga al hombre a ese drama consistente en
• • •] 1~ lucha frenebca por conseguir ser de hecho el que somos en proyecto [ · • •] , que, a su vez, es otro de los caracteres fundamentales de J •d .
::mo son tam~ién el quehacer, el progreso y la historia, que Ortegtd:f;;
. mo [ • • •] el s_istema de las experiencias humanas, que forman una cadena
mexorable y úmca [ · • •]" •as Expenenc1as
· · consistentes
·
siempre, de cualquier
mo~o, e:1 un ,perpetuo elegir y decidir; de manera que la vida humana está
reg~da .SJrnultaneamente_por la fatalidad y la libertad. Finalmente, el hombre
oscila siempre entre la soledad y la convivencia, aunque, de un modo radical, la

~~

"_J.

21

A.

G. WHITEHEAD!

res", 1941, p. 73.

Naturaleza y vida, ed. "Universidad Nacional de Buenos Ai-

• G. Snu.rEL: Rembrandt, trad. de E-. Estiú, ed "Sudamericana", B. A., 1950, p. 12.

º

'
!bid., p. 36.
.. !bid., p. 55.
02

Historia como sistema, Colee. "El Arquero" ed "R ·
d
, • evxsta e
3
' p. .

ÜRTEGA Y GASSET:

cc1dente" Madrid 1941
'

45

44

�vida humana es soledad, pues "[ . . . ] las zonas más delicadas y más últimas de
, .
1 ,..
[ ]"H
nuestro ser permanecen fatalmente hermeticas para e proJlmO . . . .
Pasamos ahora a otro pensador contemporáneo, el alemán Max Scheler,
quien alcanzó gran notoriedad con su ética material valorativa. Discípulo de
Eucken, estuvo influido desde el comienzo por el énfasis espiritual de su maestro en la cuestión de la vida, y esto explica el propósito de Scheler de elaborar
un nuevo método que le permitiera penetrar del modo más profundo y comprensible en los dominios de la vida espiritual. De entrada, muestra su oposición a toda idea tendiente a concebir la vida como una máquina, y así, en
cierta ocasión, escribe: "[ ... ] En la concepción mecanicista de la vida, el ser
viviente es concebido bajo la imagen de una 'máquina'; su "organización' es
considerada como una suma de instrumentos útiles que sólo se diferencian por
su grado de los producidos artificialmente [ ... ]".85 Scheler, pues, cree que
sólo en lo espiritual reside el significado y el valor de la vida (tal como lo
propugna Eucken, quien dejó una valiosa obra escrita con este título) . La
vida, entonces, es la coincidencia con el límite de lo psiquico, mientras lo espiritual subsiste como un orden distinto por completo y ajeno a los otros dos,
o sea el vital y el psíquico. Referida al hombre, la vida se ofrece, por un lado
(vital y psíquico) como el individuo (impulsos, apetitos, deseos) ; y, por otro,
como persona (intuición de valores) . Porque, según Scheler, hay esencias alógicas, es decir, el valor, arraigadas en la intencionalidad emocional, carentes
de toda referencia a un contenido significativo, aunque no por eso dejan de
ser susceptibles de una intuición esencial. Y el espíritu es la entidad que vive por y para el valor, y en esto consiste la persona.
Pasemos ahora nada menos que a esa descomunal figura de la filosofía contemporánea que es el alemán Martín Heidegger, quien, como se sabe, ha
replanteado en forma impresionante el llevado y traído problema del ser del
hombre. Con referencia a la cuestión de la vida, dicho filósofo distingue con
el mayor cuidado posible entre lo natural y lo existencial, y esto, desde luego,
porque, para él, la única existencia posible es la humana. Esta, según Heidegger,
es algo completamente distinto de lo que nos dicen la antropología, la psicología y la biología, o sea que, si hay vida humana, no podemos concebirla
como emanada de ninguno de esos tres órdenes. En consecuencia, si se quiere
saber en qué consiste la vida, es preciso subordinar dicho problema al de la
interpretación del ser de la Existencia humana (Da-sein) como paso previo
en la cuestión metafísica del ser en cuanto tal. O sea que desde este últi-

.. J. ÜRTEGA y

GASSET:

El hombre, y la gente, Colee. "El Arquero", ed. "Revista de

Occidente", Madrid, 1962, tomo I, cap. V,
• M. SCHELER: El resentimiento en la moral, trad. de .••. , p. 13.

mo ( primera etapa) es necesario acceder al problema del ser de la existencia
humana (segunda etapa), y de aquí se va ya derecho a la cuestión de fa vida (tercera etapa) . Todo esto ocurre así porque --como cualquier otro pensador co~temporáneo- Heidegger se ve obligado a partir·sin más del hombre.
Pero entiende que el hecho inmediato de la existencia humana requiere comenzar p_or una indagación a fondo del problema del ser en cuanto tal (en
lo que, dicho sea de paso, consiste la primer y única parte de IS'er y r]'iempo
su º?ra magna) , ya que la vida está englobada en el Ser en que toda realidad
consiste. En consecuencia,. el que la vida se dé también en el hombre no
supone, de acuerdo con Heidegger, que sea rigurosamente el existir del hombre, y, por lo mismo, la vida no es el punto de partida de toda realidad. tampoco, en consecuencia, del ser del hombre.
'
Aunqu~ posiciones c~n respecto a la vida tales como las de Dilthey, Bergson
Y_ ;--en c1ert~ modo Nietzsche- pueden considerarse vitalistas, esta concepoon de la vida como algo por completo independiente de la materia O al
menos, _en gran medida autónoma, se manifiesta de un modo peculiar e~ el
pensamiento de los más destacados biólogos contemporáneos cual es el caso
d~ Johannes Reinke, Jakob von Uexkull y Hans Driesch. El' vitalismo defendido por _los tres _afirma categóricamente que no hay compatibilidad alguna
entr~ lo vivo y 1~,merte: o sea de lo ~iológico con los procesos físicos-químicos.
A ~1cha conclus1on arnban los mencionados biólogos, no a través de especulaCiones ~u~amente filosófi_cas, s~no _como resultado de la experiencia en que
han cons_1st1do sus s~ndas mvestigac1ones. Driesch, por ejemplo, llevó a cabo
un :xpenmento consistente en dividir en varias partes una célula de la gástrula
(en~o de ~ar) Y obtuvo como resultado, no la reproducción de organismos
parciales, smo del organismo entero, aunque de menor tamaño. Lo sucedido
prob~ba que el fraccionamiento de la célula original no dejaba supeditadas
lru: ~ferentes partes a las leyes físico-químicas determinantes de la estructura
ongmal (la gástrula antes de ser dividida), sino que cada una de ellas era
eapaz
· aJeno
·
1
,de
. crear
, un
. nuevo organismo segun' un "diseño" preVIO
a esas
e~es f1S1co-qmm1cas. C_on ello a~ribó Driesch a la conclusión de que hay algo
asi como una entelequia o especie de realidad destinada a dirigir y suspender
las operaciones de la vida.
Vamos, finalm~n;e, a refe~:nos ahora a la interpretación de la vida propuesta por el ps1cologo y filosofo francés Maurice Merleau-Ponty opuesto
tanto. al mecanicism
·
· ·
'
,
o como a1 VI'talismo. Sus mvest1gac1ones
en el campo
de
la ~:1colog1a lo lleva~ a la conclusión de que hay una indudable "originalidad de. 1~ f~rmas VItales respecto a los sistemas físicos, lo cual supone una
nueva dialecti:a tocante al organismo y su medio. Ante todo, dice MerleauPonty, es preciso advertir la radical diferencia de naturaleza entre el sistema

47
46

�físico y el organismo (cualesquiera sean uno y otro) ; pues en tanto que toda
forma fisica consiste en un equilibrio proveniente del exterior, en la estructura
orgánica aquél "[ ...] no se obtiene respecto a condicione~ presentes y real:s,
sino respecto a condiciones s6lo virtuales que el sistema m1smo trae a la eXlS•
tencia. cuando la estructura, en lugar de procurar, bajo el apremio de las
fue,.,."; exteriores un escape a aquéllas por las que está atravesada, ejecuta
•'
dº
. [ ]" se
un trabajo fuera de sus propios límites y se constituye un me 10 propio . • • •
He ahí pues la autonomía de que dispone y disfruta el organismo, ausente
'
'
.
"[ ]
en el sistema físico, o sea en el objeto matenal. Pues el pnmero no • .37• es
una máquina regulada según un principio de economía absol~ta [ .. •]" - En
consecuencia, "[ ... ] las reacciones desencadenadas por un est!IIlulo dependen
de la significación que éste tiene para el organismo,consi~erado no _como un
conjunto de fuerzas que tienden al reposo por las vias_ mas ~o~as, smo como
un ser capaz de ciertos tipos de acción [ ... ]".88 Y prosigue diciendo MerleauPonty que "[ ... ] las estructuras inorgánicas se dejan expresar por una l~y Y,
en cambio las estructuras sólo se comprenden por una norma, por un cierto
39
tipo de a:ción transitiva que caracteriza al individuo [ ... ]". Por tanto,,
trata de "[ ... ] un proceso circular que no _tien~ análog~ en ,el mundo fis1co [ ... ]" _40 y añade lo siguiente: "[ ... ] La c1enc1a de la vida solo p~ede_ construirse con nociones hechas a medida y tomadas de nuestra expenenc1a del

.

5:

,I ¡

• • t e [ . . . ]".41
ser v1v1en
Mas, como decíamos al comienzo, Merleau-Pont,: se opone a toda concep:
ción vitalista de la realidad, y es así como nos dice: "No sostenemos aqui
ninguna especie de vitalismo. No querem~s dec~ que .el análisi~' ~el ~uerpo
viviente encuentre un límite en fuerzas vitales irreducibles [ ... ] . Sm em·
bargo, el autor combate, a la vez, cualquier ~~tento de red~~i: lo vital a
fenómenos físicos y químicos, pues, asevera: [ . .. ] Un anahs1s molecu~ar
total disolvería la estructura de las funciones y del organismo en la masa mdivisa de las reacciones físicas y químicas triviales. La vida no es, pues, la
suma de esas reacciones [ ... ]".43 Y es que no faltan leyes que den cuenta de
los procesos orgánicos, o, si se quiere, de los fenómenos vitales: Pues Merleau.. M.

MERLEAU PoNTY:

La estructura del comportamiento, ed B. A., 1957, P· 207.

Ponty q~iere? sin duda alguna, escapar a la tentación de caer en la hipóstaSÍJ
en que, mev1tablemente, consiste cualquier fuerza vital autónoma.
[ ... ] Así, pues, resulta imposible a la inteligencia componer la imag~n del ~rganismo a partir de los fenómenos físicos y químicos parcelarios, ,Y: sin em~argo, la vida no es una causa especial. Ni en biología. ni
en fmca, podrzan sustraerse las estructuras a un análisis que encuentra
en ellas la acción combinada de las leyes [ ... ).44

Mas es preciso conceder -como lo hace Merleau-Ponty- que jamás se
puede efectuar un análisis exhaustivo de las estructuras bien sea en el sistema
físico, bien sea en el organismo; aunque debe admitirs~ que tanto la física de
la materia como la del organismo requiere de la explicación escalonada por la
cual una estructura se explica mediante otra, y así sucesivamente en cuyo caso
"[ . . . ] las estructuras del organismo sólo serían un caso partic:lar de las del
mundo físico [ ... ]", 45 y, entonces, incurriríamos en el mecanicismo. Ahora bien
si decid~os que las categorías propiamente biológicas son las que constituye~
el orgamsmo, caemos en el vitalismo. ¿ Cómo, pues, salvar esta dificultad?

¿ Es la estructura orgánica realmente original? Si así fuese entonces todas
l~s manifestaciones propias de dicha estructura deberían pro:enir de un acto
s~mple, con lo cual nos instalamos otra vez en la idea del impulso vital. Mas,
sm embargo, hay algo capaz de permitir que subsista la categoría de vida sin
apelar a la hipótesis de una fuerza vital. Pues mientras la ley jamás está aus~nte en todo modelo físico, el organismo revela siempre un "fondo no relac10_na_l" ( no sometible a leyes físicas) que se da en la forma de relaciones
-objetivas de un nuevo tipo. De esta manera, aquello que es unidad de correlación en el sistema físico es unidad de significación en el organismo, MerleauPonty lo expresa admirablemente con estas palabras: "[ . . . ] Las mismas razones_ ,que hace~ qu~érica una física totalmente deductiva, hacen quimérica
tam~1e? ~a ?1olog1a totalmente explicativa. Nada autoriza a postular que
la_ d1alect1ca vital pueda ser integralmente traducida en relaciones físico-quírrucas y reducida a la condición de apariencia antropomórfica [ ... ]".46 y
a~ega: "[ ... ] Los actos vitales tienen un sentido; no se definen, en la ciencia
misma, como una suma de procesos exteriores los unos a los otros sino como
el despliegue temporal y espacial de ciertas unidades ideales [ .. . 47 De esta

f

31

Ibid.
Ibid., pp. 207-208 .
.. Ibid., p. 211.
'° Ibid.
., Ibid., p, 212.
" Ibid., p. 215.
.. Ibid., p. 216.
38

48

"Ibid.,
" lbid.,
.. Ibid.,
" Ibid.,
\

p, 217.
p. 218.
pp. 22a°-21.
p,. 225 .

49
Humanitas-4

�manera, Merleau-Ponty cree salvar el escollo de la antinomia mecamcismovitalismo conservando el inevitable papel de la causalidad en el orden físico
lo mismo que en el biológico, pero, eso sí, librando a este último de esa pasividad con respecto a lo causal, típica del sistema físico; pues dicha causalidad "[ . .. ] pierde su sentido mítico de causalidad productora para reducirse
a la dependencia de función de variables [ ... ]", •9 lo mismo en el orden físico
que en el biológico. Es, pues, el significado del acontecimiento orgánico lo que
determina el grado de autonomía de la vida respecto de lo inerte. Significado
que viene a ser algo así como el motivo pro/undo responsable de la realidad
dinámica del organismo como tal. Ahora bien, ¿ no es, acaso, esto mismo una
especie de mutatis mutandis con referencia al vitalismo? Veámoslo -para cerrar esta glosa del pensamiento de Merleau-Ponty- en las siguientes palabras
suyas, donde la expresión norma interior ocupa el sitio desalojado por el
vitalismo:
[ ... ] nuestra experiencia externa es la de una multiplicidad de estructuras, de conjunto significativo. Los unos, que constituirán el mundo físico, encuentran en una ley matemática la experiencia suficiente de
su unidad interior. Los otros, llamados seres vivientes, ofrecen la particularidad de tener un comportamiento, es decir, que sus acciones no
son comprensibles como funciones del medio físico y que, por el contrario, las partes del mundo respecto de las cuales reaccionan están de49
limitadas para ellos por una norma interior [ ... ]" ,

En el fondo de la oposición entre el mecanicismo y el vitalismo, entre el
predominio o no de la materia inerte, hay, por parte del segundo, el deseo de
escapar a la indiferencia y el automatismo de lo físico, asignándole a la vida
una deliberada finalidad que, por serlo, se convierte en conciencia. Claro está que no toda la vida es igualmente consciente, pues esta condición sólo es
posible encontrarla en los vertebrados superiores y, sobre todo, en el hombre,
a cuyo respecto es muy interesante advertir que en los últimos ciento cincuenta años el tema de la íntima relación entre vida y conciencia ha mostrado ser
de gran preferencia entre filósofos y biólogos. Así, por ejemplo, para Dilthey
decir vida es como decir vida psíquica, pues en la variedad y complicación de
sus diferentes manifestaciones se basa todo el existir humano. Vivir es comprender, y esto último es lo que el hombre lleva a cabo constantemente en el
medio social en el cual está inserto. "[ ... ] La vida y la experiencia de la vida

constituyen
social
[ ]"laGOfuente
M 1siempre
'd fluyente de 1a comprensión del mundo histórico... .
as a vi a, por el hecho mismo de
1
.
manera que -como dice Dilthey
1 ••
•
ser o, es magotable, de
- e viVll' es msond bl
·
·
tar su ser. 51 En consecuencia - d .
a e y es 1IDposible cap' ana e.
[ ... ] E~ el vivir no podemos captar el propio yo [ ] p
l ,
lo de la vida consciente emer
.
. . . orque e cumubles. Pero la expresi6n
gedcomo una isla de profundidades insonda•
surge e estas profundidades [ J p
nos es accesible l
'd
.
..:
or esto, en
la comprensi6n
•,
vi a misma, accesible
reprod uccion del crear [ ... ].52
como una

ª

Ahora, y esto es lo más interesante con
de captar la vida mediante el proceso int:~:~= a nues_tro propó~ito, en vez
nos da en la expresión que
b
d
de la mtrospecci6n, ella se
conciencia conti'ene mu,cha ' yor_ rotar e profundidades inaccesibles a la
'
mas nqueza ' ·
p
pensable la vivencia en cuyo ah d .arumica. ara alcanzar ésta es indis,
on amiento al agotar
'd
•
.'
.
su
contem
la comprensión del mundo· Mas 1a vivencia
se distingue d 1 ·o, , se da
e as 1IDagenes,
de 1as percepciones y de las representaciones (o
puramente intelectual)' por estar vinculada dire;a de, t°?o elemento de orden
consecuencia, no es un ob¡'eto En
. , ta _e mtimamente al yo, y, en
·
una ocasion Dilthey de 'b 1 .
.
como a1go que no nos es dado ,
d
sen e a vivencia
.
' aun cuan o su realidad · t
.
.
exis e para nosotros
debido a que sentimos, de manera mmed1ata
q
.
manera.~s Así es p
.
, ue nos concierne de alguna
' ues, como se organiza y disp
1 'd
conciencia una vez que la .
.
. .
one a vi a a través de la
vivencia, e1 vivir se ha ob. ti d
a
convertido
en
expresi6n
o
if
.,
'
Je va o, es decir, se
h
.
man estac1on del espíritu L
'd
cuenc1a, se organiza y se d'1spone des
' de sus remoto
·, a VI ha, en conseautognosis, o sea la percatación d , .
s ongenes, asta hacerse
que consiste.
e si rmsma Y de las múltiples relaciones en
Pasando ahora a Nietzsche ad t'
.
previo a la conciencia a lo e~ 1 lve~ rmos que la vida es esencialmente algo
bre), la totalidad de '1as f
.ª e . ama s~ma (la forma
Y la vida del homunciones mconscrentes
· 1
todo, y frente a ese soma la con . .
"
que me uyen absolutamente
te respecto, dice :
ciencia es algo pobre y estrecho". y a es. [ ... ] i Qué poco nos llega a ser consciente' [ ]
. .
instrumento; 'Y frente a l
h
· : · · La conciencia es un
o mue o y lo grandioso que se produce sin
• W. DILTHEY: El mundo h. ó .
a:t Ibid., pp. 219, 249.
ist rico, op. cit., p. 161.

• Ibid., p. 245.
" Ibid., pp. 226-227.
ª Ibid., p. 225.

50

• W.

DILTHEY:

Ps'icolog¡a y teorfa del conocimiento, op •

CI't ,,

p. 362,

51

�ella no es el instrumento más necesario [ ... ]; es el órgano que ha nacido
m; tarde [ .. . ] Toda conciencia sólo tiene impor~ancia secunda~ia [. • •]
Se debe considerar a lo espiritual como el lengua1e hecho por signos del
soma. 54

Es necesario atender a esta manera que tiene Nietzsche de r~ferirse a. la
conciencia al extremo de que, a veces, recuerda más o menos el impulso vital
de Bergso~: "[ ... ] A través, por encima y Pº: ~ebajo del soma, hu~a~o -en
el que el pasado íntegro de todo devenir orgamco, tanto el ~as pr~xir_no como el más remoto, se vuelve viviente y concreto-- parece flmr un no inmenso [ ... ]". "5 La conciencia, por tanto, sólo roza la superficie de las cosas, por
lo que ella es solamente el aviso de algo más peculiar y rico que está fuera de
sí misma. Pues el mundo organizado, en donde ella aparece, las facultades
de percibir, representar, sentir y pensar, se se~a~~ de ~a volunt~d de poder.
"[ ... ] Con el mundo inorgánico [: . . ]".56 se 1~1c1a_!º mde~ermmado y ~parente. Mutatis mutandis, vemos aqm otra aproximac1on a la idea bergsonm~na
de que, con respecto a la inteligencia, el instinto es mucho m~s certero y eficaz
en sus propósitos. Conciencia, en consecuencia, es el ser ya m:erpr~~ado (ambos, para Nietzsche, igual al espíritu) por lo que el saber se identifica con la
existencia espiritual.
Aquí se produce un curioso juego consistente en que, si bien ~s~ existencia
debe su origen a la voluntad de poder de la vida, a cuyo serv1c10 se. halla,
acaba oponiéndosele a fin de ponerse a sí misma. Por eso es, a ~ tiempo,
menos q_ue la vida (pues ésta la abarca), y más que_ ella, _al determmarl_a, co~figurarla, producirla y sacrificarla. Entonces, la existe~c1~ _dada es ~xi_st~nci~
que interpreta y, al mismo tiempo, es inter~retad~; subjetividad y obJet1v1dad,
ser y no-ser; esencia y apariencia. Ahora bien, N_ietzsche rechaza tanto que el
pensar es el yo que se opone a sí mis~o. (_idealistas, co~o que se~ la ;~presentación del mundo (realistas) , o un JUICIO sobre el mismo_ (razon cnt1~) ,
en cambio busca un punto de partida en el cual lo consciente no es qmen
Y,
'
· d"
ºbl
1
determina y regula, sino algo anterior y tan remoto como m _1scerru e; a go
firme sí pero que ninguna interpretación podría ni afectar ru mucho menos
agota~. ,:[. . . En el fondo de nosotros, muy 'abajo', ~ay, por ~~rto, algo que
no se puede escamotear: una roca granítica de fatalidad espmtual [ ... ] Al
57
. 1uctable ' yo soy esto' [ . . . ]" •
lado de este problema cardinal, habla un me
Pues si algo separa al hombre del resto de lo animado es precisamente la
"'
"
..
"'

F. NIETZSCHE: Werke, op. cit.: Band XIII, Seite 164.
Jbid., Band XVI, Seite 125.
Jbid., Band XIII, Seite 88,
Jbid., Band VII, Seite 191.

conciencia histórica, a la vez tradición inconsciente y recuerdo consciente.
El_ hombre e~ un ser paulatino, es decir, que se hace lentamente, y, por lo
misu:io, necesita de la historia, que le proporciona valentía para actuar, para
segmr adelante con su propio desarrollo como ser humano, y consolarse en la
desesperación. Así es como la vida se vuelve conciencia, y no simplemente esto
sino, además, decisivamente, conciencia de lo ya realizado (historia), sin 1~
cual, como sucede con el resto de lo animado, el hombre estaría inmerso en
la brutal indiferencia del no-saber y del mero olvido.

Bergson, por su parte, va también a buscar el origen de toda realidad en
el misterio más profundo de la vida. Esta, según nos dice, "[ ... ] desde sus
orígenes, es la continuación de un único impulso que se ha dividido en líneas
de evolución divergentes [ ... ]". 58 Impulso que se conserva dentro de las líneas
de evolución en las cuales se distribuye él mismo, y a esto se deben las variaciones, sobre todo aquéllas que son regulares y permanentes; direcciones divergentes en la evolución total de la vida que Bergson considera como el
entorpecimiento, la inteligencia y el instinto. Pero antes tuvo la vida que vencer el obstáculo que le ofrecía la resistencia de la materia bruta. Ahora bien
una vez organizada, la materia no podía ir más allá de sus propios límites n~
muy amplios, por cierto. Por otra parte, los dos grandes reinos en los c~ales
se distribuye la vida ofrecen la siguiente distinción entre ambos: el reino vegetal se ca:a~teriza por la fijeza, en tanto que el animal por la movilidad. Aquí,
en esto _ultr~no, o sea e~ esa característica del reino animal, es donde aparece
la conciencia, pues -dice Bergson- "[ ... ] el organismo más inferior es consciente en la medida en que se mueve libremente [ ... ]".59 Mientras el vegetal
se nutre de las sustancias minerales que obtiene directamente del suelo al
cual está fijado, el animal, al evolucionar en el sentido de una actividad locomotora, debido a la necesidad de procurarse su sustento, ha ido adquiriendo
una conciencia cada vez más amplia y más clara. Pero ¿ qué es Ja conciencia
para Ber?son? ~n el curso evolutivo del impulso que crea la vida, al llegar a
esas mamfestac1ones suyas que son el reino animal, especialmente en los vertebrados superiores, hallamos como una constante los dos elementos de la
rep:esentación y la acción. Ambos son concurrentes, pues el primero es como
la rmagen del segundo. La conciencia surge tan pronto como la realización
del acto queda detenida, por algún obstáculo, de manera que si falta la adecuación del acto con la representación, aparece la conciencia. En consecuencia:
Profundizando en ese punto se hallaría que la conciencia es la luz
inmanente a la zona de acciones posibles o de actividad virtual que
"' H. BE!tGSON: La evolución creadora, op. cit., p. 58 .
" lbid., p. 107.

53

52

�rodea a la acción efectiva realizada por el ser vivo. Significa duda o
elección [ ... ].60

La vida, pues, remata en la conciencia al efectuar sus máximas realizaciones. La vida consciente es, por tanto, expresión del impulso creador de lo
viviente elevado a sus últimas consecuencias.
Si pasamos ahora a Merleau-Ponty vemos que éste afirma que las relaciones
del organismo con su medio son dialécticas y no físicas, y, en consecuencia,
"[ ... ] la reacción depende, más que de las propiedades materiales de los
estímulos, de su significación vital [ ... ]".61 Y, por lo mismo, completa lo que
ha venido diciendo con el siguiente comentario:

turaleza biológica; es más bien la de superar las estructuras ere d
crear otras [ · · · ]"•e5 p ues, como dice
. Max Scheler. "[ ] El h ab as para
d
· ···
om re es un
ser q~e pue e elevar a la dignidad de objetos los centros de resistencia
reacc1on
su mundo ambiente [ . . . ] en que el anima
. l vive
.
tasis [ ...de
j'.ee
en estado de éx-y

[ ... ] Al reconocer que los comportamientos tienen un sentido y dependen de la significación vital de las situaciones, la ciencia biológica se
prohibe concebirlos como cosas en sí que existirían, partes extra partes,
en el sistema nervioso o en el cuerpo; ue en ellos dialécticas encarnadas
2
que se irradian sobre un medio que les es inmanente [ ... ].8

Citando muy oportunamente a Hegel, nuestro autor hace suyo este criterio
del filósofo alemán: "[ ... ] El espíritu de la Naturaleza es un espíritu oculto.
No se produce bajo la forma misma del espíritu; s6lo es espíritu para el es68
píritu que lo conoce; es espíritu en sí, pero no para fÍ [ ••. ]". La vida surge
en ese momento en que "un fragmento de extensión" es capaz de manifestar
algo dirigido hacia el exterior. En consecuencia: "[ ... ]Si la vida es la aparición de un 'interior' en el 'exterior', la conciencia s6lo es al comienzo la
proyección de un nuevo 'medio', irreductible a los precedentes, es verdad, y
la humanidad sólo una nueva especie animal. Mas falta algo a fin de dotar
al hombre de una esencialidad diferenciadora con respecto a lo demás animado, y esto se consigue cuando la percepción [ ... ] se inserta en una dialéctica de acciones y reacciones [ ... ]"." Trabajo consciente, enderezado al fin
de transformar la Naturaleza física y viviente, tal como quiere Hegel que sea.
Ahora bien, la conciencia en que consiste la percepción va más allá de la
dialéctica humana. "[ ... ] Lo que define al hombre no es la capacidad de crear
una segunda Naturaleza -económica, socia~ cultural- más allá de la Na-

• Ibid., p. 135.
11 Ibid., p, 227.
" Ibid.
" J. G. F. HEGEL: Jen,nser Logik (Lógica de Jena), ed. "Las.son", p. 113.
.. M. MER.LEAu-PoNTY: La estructura del comportamiento, op. cit., p. 228.

• !bid., p. 245.
• MAx ScaELER: Die Stellung des Menschen in Kosmo
el cosmos), "Kroner-Verlag'', Tubingen, 1929, p. 47.
s (El puesto del hombre en

55
54

�PROBLEMAS DE FILOSOFÍA DE LA ECONOMÍA
LUIGI BAGOLINI

l. ANTE TODO, cúmpleme decir que distingo entre metafísica en sentido lato,
juicios de valoración y juicios ideológicos. Plantéase la distinción con el objeto de una búsqueda de aclaración con respecto a fos discursos de esos economistas quienes admiten sin más la presencia de unos presupuestos ideológicos a la raíz de las investigaciones científicas, sin hacer, por otra parte,
ninguna distinción entre presupuestos metafísicos, de valoración e ideológicos,
haciendo así de todo un montón.
La noción de metafísica, en relación con los análisis del lenguaje neopositivistas ha sido definida también por Walsh en su reciente libro titulado Metaphysics (Londres, 1970, 177) como "a connected account of the world as a
whole", que yo diría: una explicación y una justificación del mundo en que
vivimos, conectada en sus varios elementos, y unitaria, por lo menos en sentido
tendencia!.
Bajo este aspecto son válidas las razones aducidas por el mismo Walsh para demostrar que el neutralismo en el campo de la metafísica es una posición
insostenible. La metafísica está implicada de manera subrepticia en las concepciones verbalmente antimetafísicas, así como en las empiristas, positivistas
y neopositivistas.
La misma distinción de "reason" y "emotion" cabe en una visión global
aunque, en cierto sentido, latente o implícita, acrítica, o no del todo consciente.
A propósito de esto, muy instructivo es el libro Reason and Emotion de Macmurray (Londres, 1935).
II. Refiriéndose a Adam Smith, no cabe duda que tiene razón Campbell
en su estudio Adam Smith's Science of Morals (Londres, 1971, 16), cuando
considera la Theory of Moral Sentiments como una "broader picture", es decir, en el sentido aquí expuesto, como una metafísica de la teoría social sm1thiana de la que el W ealth of N ations es "sólo una parte especializada".

57

�Tenía razón Eckstein, en considerar la teoría smithiana fuera de todo contraste entre la Theory y el Wealth of Nations. "Sympathy" y "self-interest"
no-se encuentran en contradicción porque no se ponen al mismo nivel de
discurso; al contrario, sobre unos niveles distintos, expresan la misma visión
metafísica de fondo.
" . . . sie (la simpatía) erst das sittliche Urteil ermoglicht", como decía
Eckstein en la introducción de la importantísima traducción crítica de la
Theory.
Con respecto a la referencia a las "selfish propensities" como "characteristic feature of our experience", véase la Introducción de Skinner al Wealth
of Nations (Harmondsworth, Middlesex, Eng., 1970, 44) y a lo que ha dicho
Hiroshi Mizuta (Commemorative Symposium, K.irkcaldy, 1974, 63 ss.).
A primera vista la actitud del economista parece ser tan sólo analítica, tan
analítica que excluye cualquier presupuesto metafísico. Pero este punto de
vista implica, a mi parecer, un contraste exagerado.

Entre metafísica y análisis no hay contraposición: todo lo contrario.
El llamado metafísico necesita el análisis para no caer en la vanidad y la
ilusión; y el analista no puede no presuponer unas aserciones metafísicas más
o menos ocultas.
Los dos amigos Hume y Smith, al través de sus "mapas" acerca de la
"naturaleza humana" y de la "mind" fueron de los más audaces -especialmente Hume- y atrayentes metafísicos. "Hume is among the boldest and
indeed the most attractive of metaphysicians", como dice Walsh (op. cit., 195).
Todo esto supone que la noción de metafísica resulte liberada que todo
arcaísmo. Precisa aceptar, por lo tanto, la co-implicación de exigencia metafísica y exigencia correspondiente al análisis en general, específicamente económica ( revisando y corrigiendo críticamente la concepción de un supuesto
"estudio de las cosas consideradas" de manera estática "como objetos inmutables y datos").
Por otra parte no hay que confundir - lo repito- la metafísica, directa o
indirectamente implicada en el análisis económico, con las ideologías, ni con
los juicios de valor tampoco.
Esta confusión o amalgama de las tres nociones (eso es metafísica, ide?logía, juicio de valor) está presente, por ejemplo, en el pensamiento de Schumpeter y de Joan Robinson.
Schumpeter considera como absolutamente innocuos y adiáforos, con respecto al análisis económico él los llama prejuicios ideológicos de Smith.

58

Schumpeter subraya una especie de desapego ideológico de Smith en cuya
obra "la ideología se disuelve en fraseología, desapareciendo antes de la investigación científica".
Según Schumpeter, " ... por lo menos en parte éste era 'el mérito de Smith,
de estar siempre absolutamente presente a sí mismo"; "su sentido común,
sobrio y quizás algo árido, le inspiraba respeto por los hechos y la lógica".
"Poco importa -decía Schumpeter- si el análisis de Smith debe ser abandonado, pues quería ser investigación psicol6gica". "Al proprio tiempo el
análisis de Smith debe conservarse como esquema lógico de comportamiento
económico". Así decía Schumpeter en Science and ldeology in "The American
Economic Review" ( 1949, 352-354-355).
En substancia, según Schumpeter, Smith es el portador de una ideología
que aunque esté muy arraigada no perjudica su obra de investigación científica (ib., 353).
Así Schumpeter le atribuye de manera subrepticia a Smith una calificación
de ideólogo que, a mi parecer, no le corresponde.
En substancia yo creo que es por lo menos inútil ir en busca de la ideología
de Smith, como, por otra parte, lo hace también Joan Robinson (Economic
Philosophy, Londres, 1962, 26 ss.).
Los que han tenido presente la Theory que precede la W ealth of N ations,
tienen ideas más claras.
- La W ealth of N ations es una parte especializada de una visió~ total de la
llamada naturaleza humana que se puede considerar, en el sentido arriba mentado, como una visión metafísica: metafísica en cuanto respectiva a unas
exigencias puramente teoréticas y no prácticamente finalizadas como en el
caso de la ideología.
Por tanto, el hecho de que no existe en Smith una finalización ideológica
que pese realmente sobre el análisis económico no se debe tan sólo al carácter
de la ideología de Smith. Este, a mi parecer, no tiene una verdadera ideología, sinó una metafísica que consiste en su concepción de la naturaleza humana expresada en la T heory y previa con respecto· a su análisis económica.
III. En contra de la "blodsinnige Vorstellung der Ideologen", Engels decía, en una carta dirigida a Mehring del 14 de julio de 1890 (Marx-Engels,
Werke, B. 39, Berlín, 1968, 98): "Weil wir den verschiedenen ideologischen
Spharen, die in der Geschichte eine Rolle spielen, eine selbstandige historische
Entwicklung absprachen, sprachen wir ihnen auch jede historische Wirksamkeit ab".

59

�Lo cual quiere decir, según Engels y también según Marx, que cuando a
las ideologías que tienen un papel en la historia les negamos la realidad y el
carácter de un desarrollo histórico que subsiste de por sí, les quitamos toda
eficacia y todo significado intrínseco.
Aquí el desarrollo histórico, la "historische Entwicklung" es una idea de
fondo en la que queda implicada a su vez la idea fundamental de la natu~aleza humana según el marxismo; y es metafísica en el sentido por el que
Popper habla de una concepción esencialista y holista de la historia en su
libro The Open Society and its Enemies (II, Londres, 1952, 81 ss.).
Pero no obstante la crítica de la ideología en nombre de una dialéctica del
desarr;llo histórico que, a mi parecer, es metafísica, en el sentido más amplio
de la palabra a la que he hecho referencia, Marx no vio el peligro del prevalecer de la ideología sobre el análisis "cuando lo tocaba directamente".
En el fondo Marx pensaba que "sólo los otros, los economistas burgueses
y los socialistas utopistas podían ser víctimas de la ideología". Por otra parte,
no es difícil describir la ideología de Marx.
"El fue un burgués radical que se había separado del radicalismo burgués.
Se formó en la filosofía alemana y no se sintió economista de profesión hasta
finales del decenio posterior a 1840. Pero en aquel tiempo, es decir antes de
que empezaron sus serios trabajos de análisis, su visión del proceso capitalista
se había consolidado: y su trabajo de análisis se limitó a completar que no
a corregir esa visión".
Aceptando como ciertas estas observaciones de Schumpeter y haciendo referencia a lo dicho antes, parece plausible afirmar que, con respecto al análisis económico, Marx nos ofrece el ejemplo de una conexión entre metafísica
e ideología.
Donde parece que se pueda vislumbrar, en algunos casos, "la victoria de
la ideología sobre el análisis con todas las consecuencias" de una metafísica
"que se transforma en un credo social y que por eso -como dice Schumpeter
( op. cit., 353 )- hace estéril el análisis".
IV. En cambio, ateniéndose a las premisas aquí expuestas, por lo que le atañe
a Keynes, y precisamente su visión de un ·mundo capitalista en decadencia, no
se trata de metafísica ni en el sentido muy lato de la palabra aquí expresado,
sino más bien de ideología desvinculada de una visión metafísica.
Sin embargo, se trata de una ideología que, en cierto sentido, aún siendo
implícita en el análisis, resulta vencida por ésta.
El elemento ideológico de Keynes "lo absorbe el flujo corriente del trabajo
analítico". "La _ideología del equilibrio de desempleo y del gasto sin efectuar
60

-que es un término mejor que el de ahorro- puede ser fácilmente incorporada en pocos postulados restrictivos que acentúan ciertos hechos (reales o
supuestos) . Con éstos cada uno puede comportarse como cree conveniente,
por lo demás, puede seguir su camino. Lo cual reduce .las controversias keynesianas al nivel de técnica de la ciencia" (ib., 356).
V. Quedan ahora por considerar, con respecto al análisis económico, además de la metafísica y de la ideología, los coeficientes de valoración del economista. Schumpeter habla de "visiones" e "intuiciones". Pero especialmente
el término "visión" no es suficientemente apto para diferenciarse con respecto
a "metafísica" e "ideolog,a", como no lo sería el de "Weltanschauung" ( véase,
por ejemplo; Weidlé, Sur le concept d'idéologie, en 'Le contrat social", 1959).
Con respecto a los llamados juicios de valor, puede ocurrir, por ejemplo,
que la máxima de Molina, para quien "monopolium est iniustum", etc., en
cuanto juicio de valor, pueda suscribirse por un "gran número de economistas"
y que el análisis económico reciba de ella un influjo. Ahora bien, yo no creo
ser verdad lo que parece que afirme Schumpeter (ib., 357), que este juicio de
valor, cuando está vinculado con el análisis, lo es siempre por medio de una
ideología. Como dice justamente Zeuthen (Science and Welfare in Economic
Policy, in "The Quarterly Journal of Economics", 1959, 513-521) "cuando
evidenciamos que ciertos fenómenos provocan efectos reales, en general tomamos en consideración su importancia para los seres humano. Por consiguiente tenemos en nuestra mente alguna concepción del "bienestar". Aquí --creo
yo- hay que hacer tres observaciones : 1) Hablar de importancia para los
seres humanos implica, directa o indirectamente, una representación, previa
y global, del "ser humano"; por tanto una torna de posición metafísica presupuesta por toda valoración en términos de bienestar. 2) U na valoración en
términos de bienestar, y no obstante lo problemático de la palabra "bienestar", es distinta de una ideología, aún cuando la noción de bienestar pueda
configurarse variarnente según los distintos ambientes ideológicos. Dicha noción, en sí misma, se conecta con una pre-comprensión ("Vorverstiindnis")
del ser humano que sobrepasa la posibilidad bien de toda análisis bien de toda
ideología. 3) En virtud de este "sobrepasar" cuando se trata de diferencias y
contrastes con respecto a juicios de valor y de fines fundamentales, es bueno
que el economista ( como dice Zeuthen) declare sus proprias premisas de valoración. Esto es indispensable, entre otras cosas para hacer posible el diálogo
en términos de racionabilidad y de mayor posible plausibilidad, donde la racionalidad, la información y el análisis no resulten suficientes (como yo mismo he sostenido a menudo en otras oportunidades en mi libro Mito, potere e
dialogo 3 , Torino, 1978.

61

�VI. Hablando del dilema inflacción-desempleo se ha dicho que "se hacen
necesarios nuevos programas" con el fin específico de reducir los efectos inflacionistas determinados por la falta de especializaciones profesionales por
medio de instrumentos, como el entrenamiento, la re-estructuración de los
puestos de trabajo, la asistencia en las operaciones de investigación, el estímulo
a la movilidad, etc. "Programas de este tipo desde el momento en que reducen
la inflación permiten a la demanda agregada de aumentar y por eso favorecen
una reducción del desempleo". Al mismo tiempo, "más allá de las consideraciones de eficiencia económica es sobre todo la preocupación por la equidad
y la dignidad humana la que justifica la inversión de recursos colectivos en
la solución de problemas fundamentales". Me refiero al importante libro
The Unemployment-lnflation Dilemma: .A Manpower Solution, por W. Gorham (Washington, 1970).
Aquí, al final encontramos unas premisas de valoración, que se refieren a
la equidad y a la dignidad humana, que por cierto no pueden ser reducidas
a ideologías, especialmente por los que atribuyen a la ideología el carácter de
distorsión y engaño, como hace, por ejemplo, Kelsen en su General Theory

of Law and State (Cambridge-Mass., 1945, 8).
VII. La distinción entre metafísica, premisas de valor e ideología, salva,
como decía yo, algunos discursos de economistas de los que podrían parecer
unas verdaderas contradicciones. Por ejemplo, Jean Robinson ( op. cit., 147)
por un lado afirma que "lo más importante para los economistas es 'tentar
muy seriamente' ( como Karl Popper nos dice que hacen los hombres de
ciencia de la naturaleza) de evitar el planteamiento de unos falsos problemas",
evitar y "combatir la ideología según la cual los solos valores que cuentan
son los que se miden con moneda". Con esto Jean Robinson se apela al análisis en contra de la ideología "seudouniversalista" del libre cambio y exalta
la revolución keynesiana en cuanto logró desenmascarar "el pretendido internationalismo del libre cambio y ayudó la introducción de un internacionalismo
auténtico en nuestra manera de pensar" (ib., 129). En el fondo, es este internacionalismo auténtico el que mueve las aspiraciones de Jean Robinson en
la búsqueda de una apropiada medida de juicio, que, en el ámbito de su
discurso, se plantea en términos de ideología. Procede de eso algo así como
un contraste interior. Por un lado, la lucha contra las ideologías como falsos
problemas; por el otro lado, la conciencia por la que el análisis no puede
prescindir de la ideología. Este contraste parece superable distinguiendo entre
ideologías auténticas e ideologías inauténticas. Pero tal distinción no la puede
ofrecer tan sólo el análisis, ya que el análisis ( como dice Schumpeter también)
necesita de alguna manera la ideología.

Yo.~~ que la distinción entre ideologías auténticas e inauténticas supone
unos JWOOS de valor en los que a su vez están implicadas unas actitudes metafísicas: todo ello en un círculo "sui generis" en que la metafísica y el análisis
en concreto se implican mútuamente más allá de toda especificación profesional
VIII. Como dice justamente Hayek (The Counter-revolution of Science •
~tu~ies on the .Abuse of Reason (Londres, 1952, traducción ital. 1967, 34j
~1. huelga ~c~rdar q~e. los º?jetos de la actividad económica no pueden
~ef~ en términos objetivos, sino tan sólo en relación con unas particulares
finalidades humanas. Una 'mercancía', un 'bien económico', un 'alimento', la
'moneda' no se pueden definir en términos físicos, sino en relación con unas
particulares finalidades humanas".
~i hacemos ref:rencia a la teoría económica del precio en general, este
último no les atafie a unas propiedades físicas particulares de las cosas sino
•
'
a 1as cosas mismas
en cuanto acerca de ellas la gente "tiene ciertas creencias"
o "quiere utilizarlas de cierta manera" (ib., 36).
"Los hechos de las ciencias sociales" y por ende también de la economía
"difieren de los hechos de las ciencias físicas, porque son creencias y opinion~
de ciertas personas", que no podemos observar directamente en las mentes
de los demás (ib., 30), pero que podemos reconstruir e interpretar.
Esta reconstrucción e interpretación no se puede reducir a una análisis.
Lo cierto es, a mi parecer, que frente a las creencias de los demás están
nuestras creencias metafísicas, de valoración, ideológicas. La economía implica una justificación, una reducción crítica y un control de nuestras creencias
con respecto a las ajenas. Para esto no basta la explicación analítica• es necesaria también la justificación de las creencias. Estas existen; de no e,cistir tampoco hubiera surgido el análisis. Como debe tener en cuenta dichas creencias
el economista ejerce implícitamente sobre sus datos una tensión filosófica d;
la que no siempre es consciente.
La fi~osofí_a de la economía, la "economic philosophy'' es, a mi parecer, la
econorrua misma en cuanto realiza esta conciencia. Esto no lleva a una confusión entre los dos niveles de discurso, entre el nivel filosófico y el del análisis económico.
De manera muy clara, Raphael en sus Problems of Political Economy (Londres, 1970~, enf~ una tarea -por así decir- de la filosofía que estriba en
la valoracron cnttca de las creencias y convicciones humanas. El habla en
~f~cto,, de "critical_ evaluatión of beliefs" como actividad mental para ,;jus~icar' ;~ acepta~ón o el rechazo de las creencias que la opinión común
Juzga validas. BaJO este aspecto, a la filosofía ~ atribuye específicamente la

63
62

�221) titula~o The Logic of the R easonable as Differentiated from the Logit
tarea de la "justificaticn" y a la ciencia, entendida en sentido específico,
la tarea de b "explanation". Lo cual no impide -según mi opinión- que
también la "justification" pueda tener en la ciencia -y, en el caso nuestro,
~n la economía política- un papel importante. Lo cual ocurre cuando el
hombre de ciencia se apela a la "evidencia" o emplea unas argumentaciones
lógicas y desarrolla su análisis en favor o en contra de ciertas hipótesis.
Sin embargo, el trabajo de la ciencia difiere de el de la filosofía por lo
que respecta el propio carácter de la hipótesis que en general, desde el punto
de vista estrictamente científico, asumen la forma de relaciones causales.
"El hombre de ciencia investiga acerca de las causas". El filósofo en cambio
no aspira a la búsqueda de una explicación o "explanation" causal ( exc:epto
cuando dirige su atención hacia los procedimientos científicos para comprender sus características) (ib. 4 ss.). El filósofo busca el fundamento de plausibilidad de los "beliefs" en general, no sólo de los "beliefs" que conciernen
las causas y no sólo de las creencias históricamente consolidades -sino también de las nuevas creencias históricamente emergentes.
Yo creo que, al fin y al cabo, se puede pensar en problemas económicos, los
cuales, aunque no sean sólo aparentes (porque justificables en términos de
plausibilidad y racionabilidad) no se puedan resolver científicamente, es decir
por medio de "causal explanation". Una de las dos: o la "justification" se
identifica tout court con la "causal explanation" y por consiguiente desaparece
la distinción de filosofía y ciencia. O bien hay que admitir que eventualmente es
posible "justification" sin "explanation" (o en espera de "explanation") . En
este segundo caso hay que admitir que un problema es filosóficamente importante ( como consecuencia de la "justification") aún independientemente
de su solución científica. Se trata de distinguir entre el reconocimiento de la
racionabilidad y plausibilidad inherente a la formulación de un problema y
la solución del mismo en términos de análisis económica. Según mi opinión,
en economía lo "razonable" está implicado en lo "racional". ¿ Cómo hay que
configurar tal implicación? La pregunta tiene sentido para quien no acepta
la absoluta identificación de "racionalidad" y "racionabilidad".
Abrese aquí el discurso inherente al sentido de lo "razonable" con respecto
a lo "racional" en contra de unos reductivismos demasiado fáciles y superficiales. Pero es un discurso muy complejo que se plantea al centro de toda
problemática filosófica y se trata de una preocupación que sentía de manera aguda Luis Recaséns Siches, a cuyo recuerdo vuelve con nostalgia. Prescindiendo de sus conocidas obras en lengua española, quiero hacer referencia
a un penetrante artículo suyo en lengua , inglesa publicado en el volumen de
los Essays in Jurisprudence in Honour of Roscoe Pound (USA., 1962, 192-

of the Rational.
. A ~i parecer, la filosofía es un esfuerzo de explicación integral de la concienci~ ~umana q~: ocurre en términos de racionabilidad, y no sólo de uro
co~ocim1ent~ anahtico o d:scriptivo o informativo. Según este punto de !sta,
~mero repetir, que la conciencia no es sólo puro conocer, sino que es el conJunto
de todas las
varias posibilidades humanas, es decrr· f i l· conciencia
· · es f i l·
"
.
conocer ~sentir- querer algo" que implica el "conocer -sentir- querer"
los &lt;lemas. ~alorar, por ejemplo, no es sólo un conocer, sino una explicac:on ~e la conciencia, que implica un ponerse de manera imaginativa en las
s~tua:i~nes de los demás. Para valorar una acción humana debo meterme
s1_mpat1camente en las situaciones de los sujetos reales O hipotéticos que reciben las consecuencias de ella. Por lo que aquí nos interesa es significante
el _hecho de que máximo _teórico de la doctrina de la simpatia fue el economis~~ Adam Sm1t~. La racionalidad implica la racionabilidad. Esta es explicac1on_ de la conciencia necesaria para la convivencia. La simpatía indirecta
es de:ir ponerse en el lugar de los demás, es el soporte de la racionalidad (d~
lo ~as o me~os razonable) . Entre el puro amor en sentido absoluto y el puro
odio en sentido .ª~~oluto ( que tal vez no existan aquí sobre la tierra), ha en
conc~eto la posibilidad de . la actitud simpatética que hace posible la c:nvi~encia. P~~o esto -lo repito-- es una simple referencia que necesitaría una
emostrac1on muy vasta y articulada.

d:,

:1

65
64

Humanitas-5

�FILOSOFÍA Y FILOSOFÍA DEL DERECHO
Enseñanza y Concepto de la Filosofía del Derecho*
LINO RooRÍGuEz-ARIAs BusTAMANTE

que en un Congreso de esta naturaleza donde por vez
primera nos ponemos en contacto -oficialmente- quienes nos dedicamos en
el país a la Enseñanza de la Filosofía y de la Filosofía del Derecho, quizá
convenga hacer ciertas puntualizaciones tendientes a precisar la enseñanza y
el concepto de nuestra asignatura.
HEMOS CONSIDERADO

1) La Filosofía del Derecho es una rama de la Filosofía con sustantividad
11

propia.
Es notorio que en la Universidad de la Edad Media no había preocupación
por enseñar el oficio de las profesiones ni tampoco por la investigación. Todo
la preocupación se centraba en la "cultura general", es decir, en impartir los
conocimientos de la época: Teología, Filosofía, Arte. Pues se buscaba que el
hombre de aquel tiempo tomara conciencia del repertorio de ideas que entonces imperaba y que servía efectivamente para la existencia humana. Por
el contrario en nuestro tiempo estamos casi incurriendo en desdeñar la formación de "cultura general", creyendo muchos sectores que el único saber
verdadero es el científico y el técnico y así se deprecia la formación humanista
y filosófica. Quizá esta sea la causa principal por la que pareciéramos encaminarnos hacia un naufragio vital, donde la vida del hombre se convierta en
tragedia sin sentido o radical envilecimiento.

* Ponencia presentada a las Primeras jornadas sobre la Enseñanza y la Investigación
de la Filosofía en Venezuela, celebradas en Maracaibo del 26 al 28 de marzo de 1980.
67

�De aquí que se haya dicho que el futuro inmediato de la humanidad depende de que se logre súbitamente encontrar los medios para una formaci6n
integral del hombre a base de proporcionar al universitario los conocimientos
científicos y técnicos que exija su profesión, pero -a la vez- bases fundamentales de la moralidad, del orden de la sociedad y del orden de la conducta;
o sea, de una formación humanista, ética y filosófica. No se trata de propiciar
con ello una formación enciclopédica, ni de acumulación de datos que abrumen de erudición al estudiante, sino de establecer una "jerarquía del saber",
que arroje claridad en el pensar y rectitud en la conducta.1
Y es que actualmente vivimos bajo la sensación de vacío, quizá el mismo
que tuvieron los astronautas en sus cabinas especiales cuando debido a la
falta de gravedad sus cuerpos flotaban como suspendidos entre el cielo y
la tierra y que si acaso tocaban, al azar, algún asidero, principiaban a dar
vueltas fatídicamente. Así también ahora, entre nosotros, hay generaciones
que poseídas de lo que pudiéramos llamar una furia iconoclasta, pareciera
2
que quisieran destruir todo lo que se halla a su alcance, sin haberse preocupado primero de construir una nueva mística y una nueva poseía que venga
a sustituir la que ya se considera anacrónica e inservible a las exigencias de
la sociedad. Es por eso que en el manejo de las ideas puras que inquietan a
los estudiantes de hoy y que son las que inician al hombre en los problemas
filosóficos, se hacen imprescindible enseñarles la importancia del hábito, las
formas de lograr una nueva disciplina mental y la organización del tiempo,
con el objeto de advertirles que no bastará que se dediquen a estudiar, 3sino
que, deberán lograr, el máximo de rendimiento, en el tiempo disponible.
A este respecto conviene aclarar que estamos conscientes de que nuestra
época necesita de buenos profesionales y por eso está ahl la Universidad con
su enseñanza profesional. Empero como ya insinuábamos más arriba es imposible lograrlos si previamente no se hace hincapié en su formación integral,
o sea, en hacer de ellos grandes humanistas y filósofos para que tomen conciencia del hombre y el mundo que les rodea y así se puedan asegurar -lo
que José Ortega y Gasset llamaba- "la capacidad del mandar", en el sentido no del ejercicio jurídico de una autoridad, sino como la presión e influjo
KuRI BREÑA, Daniel, Necesidad de la filosofía en la formación integral del uni1
versitario de nuestra época, La crítica de la época. Memorias del XII Congreso Internacional de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, 1963, volumen
IV, pp. 163-164.
• ALATORRE PADILLA, Roberto, La iniciación filosófica. Cómo enseñar y aprender
filosofía, Comunicaciones libres, Memorias del XIII Congreso Intemacional de Filosofía,
Universidad Nacional Autónoma de México, 1964, volumen VI, p. 178.

• Ibidem, p. 177.

68

difu_sos _sobre el cuerpo
social."
.
.
. . De allí que Ortega señaláse a la ense~nanza umVersitana 1as funciones siguientes:
lo. Transmisión de la cultura.
2o. Enseñanza de las profesiones.
3o. Investigación científica y educación de nuevos hombres de ciencia.ª
Desraciadamente esta c~pacidad para el mando se consigue en muy escasa me i a en nuestras Umversidades, porque el afán más sobresaliente que
mueve a grandes sectores de profesores y alumnos no es al~anzar un saber
del
sino un "modus vivendi" lo mas
, acorooda do posible
.
E t mundo1 y. de las cosas
.
s,o es, e sistema liberal-capitalista pareciera que se les ha metido hasta 1~
tuetanos
el "afán de lucro" es lo único que seme1ara
.
ver
los c Y, en consecuencia,
D
roo.
orazones. e esta manera el universitario se ve absorbido or el
biente que le rodea y se somete a él sin protesta alguna, sin duda Jguna
que ha prestado muy poca atención a su paso por las aulas a su info
P. ,
cultural
. , de crearse
rmac1on
• •y a su
, . formación humana Y, por en de, a la atenc1on
una
conciencia critica, que es lo que puede ofrecerle el estudio de la filosofía
Pues hay que tener en cuenta que ya nos decía Kant. "N
- . f'I
sofía
•
f'l
·
o se ensena i ose
ensena
a
i
osofar".
No
se
es
filósofo
af
D
fe
1
• •
, irma escartes, cuando se
~enen as op_imon:s. ~e los demás, esto es historia. Se es filósofo cuando se tieuna propia opi~ion. Por ello el propósito de un curso de filosofía no es en
milnera alguna, atiborrar al estudiante de información erudita h
1 '1
manuales y
·
,
, acer o eer
m:monzar teonas. Tampoco se trata de que escuche asivamente
~l punto de vista del profesor. Se trata de iniciarlo en el filosofa~ y en este
mtento la colaboración activa del estudiantado es indispensable e. p
V d d
'f'
.
. orque 1a
er_ a t oso ica es cierto de que es objetiva pero no lo es menos de que no
es ;':'~ersonal, ya que el filósofo se compromete con su verdad objetiva El
se
sumisamente lo que los demás han creado smo
.
.
no
d 1imita a aceptar
"b
que
toh:ceo que reci _e lo_ pasa por el cedazo de su conciencia y al repensarlo lo
. t tuyo _Y, le ~mpnme un sello personal intransferible que es en lo que consis e a originalidad de su renovación. Es por eso que cada homb
ciencia
d fl,
re no es su
.' pe~o to º. i osofo es su filosofía.1 Por lo tanto podemos decir ue
toda filosof1a es vital, porque le proporciona al hombre conocimientos para
q

ª::

rz

: Mi_sión de la Universidad, Madrid, Ed. Revista de Occidente 1960 p 19
Ib1dem, pp. 23-24.
'
' · ·
2'4,
•, DoMÍNGUEZ
CABALLERO
. a la filosofía, Panamá 1969
F
.
, n·1ego, I ntroducc1ón
• Sc1AccA, M1chele La filosof!a
¡
'
, p.
·
Troquel, 1962, p. 48. '
y e concepto de la filosofía, Buenos Aires, Ed.

69

�hacerse su propio vivir y, por consiguiente, decidir lo que vamos a ser en el
futuro, puesto que la vida es una actividad que se ejecuta hacia adelante;
es futurición. 8
Es evidente de que de la abstracción filosófica debemos proyectarnos en
nuestra circunstancia concreta, ya que en ocasiones se ha rechazado el quehacer filosófico ora por quedamos exclusivamente en el mundo del Olímpico
de las lucubraciones escolásticas ora por engullimos una serie de conocimien0
tos sin su posible asimilación. Estamos de acuerdo en que la filosofía tiene
exigencias lógicas, pero no menos está equidistante de la axiología y d~ la
sociología. El filósofo está en el mundo y tiene que comprometerse con el
tratar de transformarlo como apuntó certeramente Carlos Marx. Pues el filósofo tiene que construir su mundo desde la razón y la experiencia. Por la
razón captamos los valores y nos polarizamos en el mundo del saber ser; y por
la experiencia descubrimos el ser del hombre y de las cosas. Luego aquí juegan simultáneamente los métodos de la deducción ("a priori") y de l~ inducción ("a posteriori") . Y el "deber ser" de hoy normalmente se convierte en
el "ser" del futuro, por el devenir de los cambios que toda sociedad exige Y
máxime en nuestro tiempo que vivimos en una "época de transición".
Dentro de este contexto ideológico es que ubicamos la Filosofía del Derecho
como una rama de la Filosofía lo mismo que lo son la Lógica y la Ética. Empero sí debemos añadir que a pesar de lo que afirmamos la Filosofía de! Derecho tiene una sustantividad propia, puesto que se proyecta en una particular
ciencia: La Ciencia del Derecho. Es por eso que en la controversia que exist':! en
tomo a si el iusfilósofo debe saber más Filosofía o más Derecho, siempre hemos
estado del lado de Mantilla Pineda, quien nos afirma que "para hacer filosofía
9
del derecho es necesario saber tanto filosofía como Derecho". De aquí que
en la introducción de nuestro libro confesáramos enfáticamente de que al escribirlo no estamos haciendo la obra de un filósofo, sino de un jurista que10sitúa
a la filosofía del derecho entre una de las grandes ramas de la filosofía. En
consecuencia así como por el hecho de ser jurista no estoy en capacidad de
enseñar filosofía, tampoco creo que un filósofo que no haya incursionado en
el campo del Derecho se encuentra en condiciones de enseñar la disciplina

'!

1 l

de filosofía del Derecho.
• ÜRTEGA y GASSET, José, fQué es la filosofía?, Madrid, Revista de Occidente, 1957,
pp. 236-237.
• Filosofía del Derecho, Medellín, Colombia, Ed. Universidad de Antioquía, 1961,

p. 16.
" Ciencia y Filoso/la del Derecho (Filosofía, Derecho, Revolución ) , Buenos Aires,

2. Desde la mentalidad del iusfilósofo revolucionario hacia la búsqueda de
la identidad latinoamericana.
Nosotros nos hemos expresado en otra parte de que el mundo en crisis en
q~e ~vimos exige del jurista de nuestro tiempo (ora sea abogado, juez, magistra o, profesor o investigador) que contemple el ordenamiento jurídico con
ojos revolucionarios, puesto que tenemos que transformar el actual Derecho
por otro nuevo que responda con mayor exigencia a la realización de la
iust_icia soc~.11 .Luego las circunstancias especiales del mundo de hoy nos
ob~ga a los. msfiló,~fos a salir de una posición conformista y a adoptar una
ª,cbtu? verbcal enoca y contestaria de la sociedad actual. Obvio es que sena mas cómodo de amoldarnos a nuestro tiempo tal como es y limitar nuestra
función de juristas a una mera interpretación sistemática del ordenamiento
jurídico sin cuestionarlo ontológicamente. Empero ello no nos es posible a la
luz de la norma axiol6gica que nos está poniendo en evidencia las contradicciones entre la realidad legal o la positividad del Derecho y las necesidades
p_roclamadas por lo justo. Precisamente el ser fieles a la justicia nos está requiriendo una postura revolucionaria que afirmándose en el próximo futuro de
nuestros pueblos nos permite poder hablar de la necesidad de crear un nuevo
ordenamiento que responda a la nueva realidad social sentida dinámicamente
ela~orand~ así un Derecho que tiene un alto grado de probabilidad de cris~
tahzar socialmente y no ser una mera utopía, que es incompatible con el ser
del jurista, quien debe estar atento al "deber ser'' del Derecho pero sin perder
nunca de vista su "ser".12
~orque se tiene mucha razón cuando se e,xpresa, que al sufrir la estructura
social cambios profundos y radicales, las viejas f 6rmulas jurídicas en vez de
realizar la justicía se convierten en instrumentos de la injusticia. Entonces
se hace menester el coraje de una acción revolucionaria para crear nuevos
conceptos jurídicos de acuerdo a las exigencias de la renovación de la vida.18
~pero ~s~amos que el deber del iusfilósofo de nuestro tiempo es no deJarse apnosionar por una .visión exclusivamente empírica y adelantarse mediante la creación jurídica a los avatares de marco de la historia.
De esta manera colocamos al jurista por delante del historiador y le ponemos a la altura del político, vale decir, que el iusfilósofo debe adelantarse
11
•
Derecho Comunitario, Enciclopedia Jurídica Omeba, Buenos Aires, 1976 A énd1ce II, p. 244.
' p

: LOMBARDI VALLA~~J, Luig!,. Corso d_i _Filosof!a del Diritto, Padova, 1978, p. 183.
RAvA, Adolfo, Cn.ri del d111tto e cnsi mondiale en La crisi del diritto Pad
1963, p . 64.
,
,
ova,

Ed. Ejea, 1961, p. XV.

;o

71

�a su tiempo tratando de reajustar la discordancia que haya surgido entre las
realidades legal y social. Y conste que esta función del jurista no es nueva,
puesto que no otra cosa hicieron los magistrados romanos cuando con un
instrumento legal vetusto como lo fue el C6digo de las XII Tablas se enfrentaron a nuevas realidades como consecuencia de la expansión romana en el
mundo. Ellos fueron capaces de elaborar un sistema de normas y decisiones
jurídicas claras y precisas en las que recogieron las supn:mas exigen~ del
vivir social realizando los principios sumos del honeste vivere, del nemmem
'
.
laedere y del suum cuique tribuere. De este modo Roma consigue forJar su
imperio a base de que sus magistrados aplicaban, cuando la justicia lo reclamaba, las leyes y derecho de los extranjeros que convivían en su suelo, con
preferencia al propiamente Derecho romano que, como expresábamos más
arriba, estaba recogido en las XII Tablas, y de esta manera elaboraron un
Derecho común a todas las gentes de Italia. Así se asimilan mutuamente de
diversa civilización y cultura. Como nos escribe Giovanni Pacchioni, para llevar a cabo esta transformación jurídica y crear un Derecho nuevo sobre las
ruinas del viejo, Roma lo único que tuvo que hacer fue negarse a sí misma, un
poco cada día e inspirar su Derecho en el Derecho de los demás pueblos, para
así entregándose a éstos un poco, someterlos con mayor seguridad en el porve:W. y legar a la posteridad un monumento jurídico imperecedero.u
Para ajustamos a esta proeza de los jurisconsultos romanos tendremos que
movemos no tan sólo en el terreno sensible o experimental sino en el lógico o
sistemático e inclusive en el de las normas ideales que, según Francois Gény,
compendian las aspiraciones humanas en vista del progreso incesante del Decho positivo, tendiendo hacia una organización deseable de relaciones de
Derecho, siendo en cierto aspecto lo "que postula el sentimiento público o el
estado actual de la civilización" _u De suerte que nos dice Luis Recasens Siche,
que llegan a convertirse en una especie de convicciones vigentes que casi vienen a imponerse al espíritu.16 Es por eso que nos hemos referido aquí a las
normas axiológicas y hemos puesto de manifiesto cómo los romanos tenían
en cuenta los principios éticos y del Derecho natural, ya que todos estos ingredientes habrá de utilizarlos el iusfilósofo en su construcción conceptual Y
en su enseñanza de la asignatura para motivar a los alumnos a aprender la
difícil materia de pensar por sí solos para crearse su propia personalidad o,

.

" Breve historia del Imperio romano, Madrid, Ed. Revista de Derecho Privado, 1944,

pp. 116-118.
,. Cfr. nuestra obra Ciencia y Filosof!a del Derecho, p. 198.
'" Panorama del pensamiento jur!dico en el siglo XX, México, Ed. Porrúa, 1963,

como escribía el filósofo, a fin de llegar a ser en la vida lo que nos corresponde
ser m~te el ~esarrollo de nuestra personalidad individual, que es por lo
que nos ~erenciamos los humanos unos de otros. Pues como agudamente
apun.~ Jose .M~uel Delgado Ocand en un libro fuertemente polémico, la
funci~n ~el JUr~co~ulto no es únicamente gneosol6gica sino que es además
oganzzat,va Y direc~iva y, para los magistrados, también ejecutiva, por lo que
estamos en presencia de un largo proceso que exige una amplia comprensión
tanto del mundo real como del ideal con el peligro de que en el momento
de la "praxis revolucionaria" surjan tendencias regresivas y oportunistas que
p~edan pro~ocar, por _desenfoque óptico de los problemas o conceptos enjuiciados, una_ mterp":~ci6n falsa de la realidad.1' A nuestro entender este riesgo
pued: el~dirse o mitigarse acudiendo a esos principios valorativos que siempre
han iluminad~ a los hombres en su _búsqueda de la verdad, ya que como expresó Seneca .. . aquellos que antenormente a nosotros meditaron sobre éstos
argumentos no _s~n patro~es, sino guías. La verdad es accesible a todos, pues
ella no es poses1on exclusiva de nadie ... " (Lettere a Lucilio, IV, 33) _1s
. Todo ~t~ nos lleva ~ la consideración de que el iusfil6sofo juega un papel
i~~ortantisimo en la vi~a del Derecho, máxime en los momentos de aguda
cns1s como la que atraviesa actualmente nuestra sociedad a pesar de que haya sectores sobre todo entre los abogados y los estudiantes que crean lo contrario, por obra y gracia de un legalismo fruto de un neokelsianismo mal
digerido, puesto que como les digo a mis alumnos en clase, para que les
sirve " caletrear" ( memorizar
· ) los artículos
'
de los Códigos Jo cual no es
otra cosa que una indigestión legal -si no son capaces de digerir y comprender- lo que aprenden? ¿ Qué harán ellos con esos conocimientos no
discernidos el día que deroguen esos cuerpos de leyes que captaron como
papagayos? He aquí_ la relevancia de la filosofía del derecho en su afán por
proyectarse en lo uruversal para tomar conciencia de las "primeras causas" de
nuest~as instituciones jurídicas, función que resalta aún más en nuestros países
que tienen ~n~ ~recaria infra-estructura económica y social y, por lo tanto,
ap~rece per~ud1C1al tratar de someterlos a rígidas normas legales, siendo prefenble acud'.r a lo que viene llamándose la "concreci6n jurídica", que corresponde a la idea del Derecho como experiencia aún cuando nosotros también
~ropiciamos remon~rnos al mundo de los valores jur!dicos, como paradigmas
ideales, a base de impulsar la creación jurídica dentro de las directivas que
11

Hipótesis para una filosofía antihegemónica del Derecho y del Estado, Maracaibo
LUZ, 1978, pp. 16, 19 y 70.
'
,.(A.MATO, Salvatore, Shedario, Rivista internazionale di filosofía de diritto Milano,
1979, No. 2, p. 331. . .
.
'

Tomo I, pp. 40-41.

73

72

�Es obvio que la aplicación de esta hermenéutica nos pone en contacto ~on
lo más sobresaliente del pensamiento jurídico universal. Es menester refenrse
a las dos corrientes del iusnaturalismo, la clásica y la racionalista; a las aportaciones brillantes de Savigny ( con su Escuela Histórica), lhering (con su
conceptualismo y teleologismo) y Windscheid (el llamado "Padre de la Dogmática") · al positivismo sociológico de Comte, Durkheim, Duguit y Gürvitch,
que hace~ surgir la regla jurídica del medio social; a la libre invest~gación
científica de Gény y, muy particularmente a la Escuela de Derecho libre de
Enrlich, Franz Adickes y Kantorowicz, en quien late un verdadero anarqu~sta
del Derecho cuando llega a proclamar que en el supuesto de que en el JUZ·
gamiento del caso concreto haya discrepancia entre lo ordenado por la ley
y lo exigido por la justicia, el juez deberá fallar de a~uerdo a _ésta prete_riendo
el mandato legal, construcción doctrinal que no ha sido acogida por mnguna
legislación positiva que, en cambio, se ha hecho eco de la posición moderada en lo establecido en el Code civil suisse ( 10 de diciembre 1907) en su
artículo lo., cuando nos dice: "La ley rige todas las materias a las cuales
se refieren la letra o el espíritu de una de sus disposiciones. En defecto de

una disposición legal aplicable, el juez falla según el derecho consuetudinario
Y, en defecto de una costumbre, según las reglas que él establecería si actuase
como legislador".
Y no. hay_ que dejar de lado tampoco dos movimientos en la metodología
de, 1~ ciencia del Derecho, tales como la jurisprudencia de intereses, cuyo
ma.xtmo representante es Heck y la llamada escuela de Tubinga, que concibe
el Derecho subjetivo como un interés jurídicamente protegido, configurándose así el ordenamiento jurídico como una superestructura moderadora de
los intereses que aparecen en pugna en la sociedad, y el organicismo de Gierke
quien nos lega la idea de comunidad propia del Derecho alemán, concibién~
dola como una integración de personas, que son sus miembros integrantes v
los órganos a través de los cuales actúa la comunidad ( el matrimonio la
milia, la casa, la granja y la comarca; la ciudad, el Estado y el puebl~) que
aun cuando no es la única fuente del Derecho, es el lugar donde el mism~
se manifiesta. 21
Por otra parte, continuando con esta relación panorámica debemos decir
q~e nuestra exposi~ión quedaría incompleta si no aventáramos aquí dos corrientes_ del pens~1ento que, aun cuando nacidas también en el siglo pasado,
se concitan con puJanza en nuestro siglo XX: el marxismo y el formalismo. El
primero cuyo 1:13áximo pr~tagonista es Carlos Marx (1818-1883) y sus seguidores neomarxianos. Fue importante la reducción antropológica y sociológica
que llevaron a cabo del mundo, como también la elevación de la economía a
contenido determinante de las demás ciencias, aun cuando con ello el Derecho sufrió un duro golpe del que todavía no se ha repuesto por la erosión
que le ha deparado también la doctrina formalista al reducirlo a pura forma
o exclusiva relación normológica. Esta doctrina se expresa particularmente
a través de las figuras de Stammler ( 1856-1938), para quien el concepto del
Dere~ho ha de establecerse con independencia de los conceptos de economía
Y sociedad; y, fundamentalmente Kelsen (1881-1973), el magistral autor de
la "teoría pura del Derecho", doctrina de resonancia incalculable en las últimas décadas, sobre todo en la América Latina, y con la que se propuso devolver ~ la ciencia jurídica carácter de ciencia, y restaurar la pureza del objeto
propio del Derecho, dentro de un método normológico que trata de eliminar
la ~fluencia psicológica, sociol~ca y t~leol6gica en la construcción jurídica,
Y asi ~educe el De~echo al estud10 exclusivo de las formas normativas y de sus
conexiones entre si, encuadrando la norma dentro del complejo unitario del
ordenamiento jurídico, con lo cual nos da una visión de conjunto del Derecho

,. REALE, Miguel, Estudos de filosofla, Sao Paulo, Ed. Saraiva, 1978, pp. 56-57.
• La crisis del Derecho, Revista General de Legislación y Jurisprudencia, 1962, Tomo

~ E. WoLF, Rudolf von Ihering &amp; Otto von Gierke, Madrid, Ed. Revista de Derecho
Privado, Trad. A. Truyol Serra, s. f., pp. 90-92.

han impulsado al desenvolvimiento de la humanidad; sobre todo en sociedades
en proceso de cambio como las latinoamericanas que viven un proceso revol~cionario y, como secuela, no es conveniente atiborrarlas con la plétora legislativa sino estimular la imaginación de los juristas, abogados y jueces para
que partiendo de las "condiciones de hecho" y los principios generales de
naturaleza ético-jurídica (v. gr., la equidad, la buena fe, la probidad contractual), puedan proceder -al igual que los pretores romanos a crear para
los casos concretos normas de Derecho sustantivo que sean consideradas satisfactorias, justas o equitativas, haciendo realidad la expresi6~ de Ke~n:
"The court then functions as a legislator" .19 De esta manera se uende a situar
a la ley en su verdadero rango -sin menoscabarla lo más mínimo-, pero
sin creer en su feticismo absorbente que, como nos dice Juan Vallet de Goytisolo, hay juristas que no saben moverse sin la falsilla de un texto leg~l, h:'5ta
el extremo que ante cualquier punto dudoso solicitan una reforma le~lativ~;
para aplicar las leyes exigen reglamentos y luego 6rdenes aclaratonas y cir0
culares. Así se ha llegado a perder el hábito de razonar y únicamente
se
20
desea aplicar de modo mecánico las normas detalladamente escritas. Superar
esta hermenéutica, rigoroso es lo que se debe proponer como primer paso para
llegar a alcanzar una administraci6n de Justicia libre, digna y equitativa.

f¡_

XLIV, p. 467.

75
74

�verdaderamente impresionante. Esto ha llevado a considerar a Hans ~elsen
como }a figura ep6nima del siglo XX, así como Federico Carlos de Savigny lo
fuera del siglo XIX.
" .
.
Empero, en nuestro tiempo, sigue dándose un afán de_ a l ~ un. si~c:etismo jurídico" que venga a superar la dialéctica de los uml~tera~os mdivid_ua. tas y colectivistas, a base de conjugar los elementos soc1ol6gicos, Jecon6micos
, •,
1IS
·
Qmza
· ' en esta vertiente cabe destacarse la Teoría de .la nstitucion,
y 16gicos.
d
tanto en su perfil francés con juristas de la talla de un H~~nou, ~e~ar,, Y
Delos; el primero centrando a la institución en tomo de la idea ~~Jetlva Y
con antecedentes en el positivismo sociol6gico; y los otros dos moviendose en
un tomismo renovado, cuyo eje gira alrededor del bien com~. Por el_ contrario el perfil italiano con la descollante figura del iuspublic1sta Sano Romano' (cuya personalid~d ha sido resaltada de nuevo en las jornadas ce~ebradas
en Milano del 25-26 de octubre de 1975)' :n viene a tomar su savia en el
organicismo gierkegiano para proclamar un pluralismo jurídico que se. op~ne
al poder omnímodo del Estado, incursionando a vece_s en un terreno institucional conflictivo. La teoría institucional tiene la V1rtud de contempl~ al
hombre en su dimensi6n social sin despersonalizarle y aspirar a ~acer ~n~t~lizar una serie de grupos sociales -independientemente de la persona 1ur1dica- que favorezcan al individuo su desenvolvimiento_ ~in exponerse a ser
arrasado por los poderes de presión; o sea que se prop1c1a un_ co~:rapeso de
poderes. De aquí que esta teoría busca el equilibrio entre los mdividual Y lo
social; pero sin haber logrado aún resultados definitivos en el campo del
Derecho.
. , .
,
De todos modos es muy interesante señalar, que este modelo 1und1co, mas
bien impreciso hasta ahora en su construcci6n j':11:ídic_a, ha inspirado ~ _presenta coincidencias casuales con movimientos iusf1losoficos que desde d1s_tmtas
procedencias aspiran a la liberación humana mediante un D~recho ant_ihe.gemónico, 0 sea, que no sea manipulado por ninguna clase social en part1~ular,
orientado a superar progresivamente las desigualdades reales de I_a :oc1edad
,
e El'ias Díaz moviéndose en el marco de un soCiahsmo de..
actual. D e a111 qu
,
1
mocrático pretende gestar una nueva cultura jurídica, e~, contacto con ,a
estructura socio-económica de base ( relaciones de producc1on y fuerzas productivas) a fin de evitar deformaciones ideológicas, . para hacer le~~l real
la propiedad colectiva ( autogestionaria) de los med10s de producc1on.

;a

22

·

Cfr. el libro Le dottnne

· ·a·1che

g1un

d'
I

·
l''nsegnamento dei Santi Romano,
ogg, e 1

Milano, Ed. Giuffré, 19 77.
d la Cátedra Francisco Suárez,
,. Derecho, raz6n práctica e ideologla, en Anales e
Universidad de Granada, 1977, No. 17, PP.. 63 Y 66.

Partiendo de una posici6n rígidamente marxista, Delgado Ocando aspira a
una sociedad ci~ autogestionada, solidaria y creativa, dentro de un contexto
universal de constante crecimiento axiol6gico, donde el signo comunitario sea
el que prevalezca, por cuanto presenta como correlato social de la personalidad
y la libertad a la comunidad, en cuyo seno el hombre podrá realizarse plenamente libre de las ataduras de clases y de las presiones de un economismo
impuesto por un capitalismo unidimensional. Porque los valores determinantes de la comunidad no son intereses individuales sino colectivos, sin que con
ello se supriman los verdaderos derechos subjetivos, dado que su carácter
institucional le imprime una estructura orgánica que supone una participación
directa de sus miembros, con lo cual se realiza el autogobierno efectivo. Es
notorio que esta participación directa de los miembros integrantes en la comunidad elimina la dicotomía soberano-súbdito fuente de todos los conflictos
políticos, pero no por ello suprime la estructura directiva que debe regir la
comunidad; pues la dirección corresponde a la autoridad que emana de
la organización jerárquica de la empresa. En definitiva --concluye Delgado
Ocando--, los principios de libertad, comunidad y autoridad integran el proceso de antropogénesis de la nueva cultura.24
Estamos, pues, ante elaboraciones iusfilosóficas que provienen de élites del
saber y de la imaginaci6n creativa con una pujante voluntad de trabajo,
siempre con esquemas mentales sensibilizados y abiertos a las peripecias de
nuestro tiempo, haciendo hincapié en un profundo sentido de la vida. Porque
en los países convulsionados en que vivimos -y este es nuestro drama de
salvación- están latentes en nuestras conciencias los grandes movimientos revolucionarios. Aquéllos que han tenido repercusión en la era moderna. La
Gran Rebelión (1640-1660) y la Gloriosa Revoluci6n (1688) en Inglaterra,
la Revolución Americana ( 1761-1776), y la Revoluci6n Francesa ( 1787-1799)
y los acontecimientos ocurridos por el mensaje revolucionario a través del mundo -las revoluciones europeas de HH8, la Comuna de París ( 1870-1871 ), ~,
sobre todo, las revoluciones rusa (1917-1918) y China (1911-1948). La profunda influencia que han ejercido en las modernas sociedades han contribuido
a crear un simbolismo y una imagen que han proporcionado los ingredientes
políticos e ideológicos de gran proyección en el desarrollo de las sociedades por
las experiencias acumuladas. A ello han contribuido las mismas revoluciones
y el pensamiento de los intelectuales y sociólogos que han insistido en determinados de sus componentes: violencia, novedad y cambio total en las sociedades, como factores aplicables a todos los procesos revolucionarios, si bien
-a nuestro entender- la violencia es una noción secundaria que suele apa" Op. cit., pp. 64, 65, 93 y 271.

77
76

�recer por la resistencia que opone la clase dominante en su período de descomposición. De todas formas la concepción revolucionaria motiva en los
corazones humanos una euforia que conduce a la utopía o a la imagen emancipadora basada en los símbolos de igualdad, progreso y libertad y a la creencia
de que siempre toda revolución creará un nuevo y mejor orden social, caracterizado por cambios institucionales y transformaciones de organización que
conllevarán un alto nivel educativo y moral tendiente a la generación de un
25

nuevo tipo de hombre.
Es natural que este tipo de sociedad justa sea la constante aspiración del
iusfilósofo, quien nos aparece ubicado en el mundo del "deber ser" ético
(iusnaturalista), del "deber ser" lógico (formalista) o del "deber ser" sociológico (institucionalista), a fin de desde él proyectarse en el mundo del "ser"
(realidad social) adaptándolo a las exigencias deontológicas, porque siempre
habrá de pensar en la "sociedad ideal" como la sociedad del futuro. Ya que
situado en el plano de la universalidad trabaja perpendicular al de la ciencia
del Derecho, no para evadirse de este mundo por el camino de la especulación,
sino para encarnar en él las esencias más altas.~ Pues la frase fustigadora de
Russell: "La filosofía es lo que todavía no es ciencia", ha constituido siempre
un reto para el filósofo que aún cuando vocacionalmente está instalado en el
futuro siempre está acuciado de estructurar normativamente la sociedad en
que vive inmerso; es decir, que siente el deseo irresistible de volcar en lo real
su ideal para fecundar una nueva sociedad más justa, más comunitaria y más
humana. De allí que Radbruch escribiera: "Todos los grandes cambios po•
líticos fueron preparados o acompañados por la filosofía del derecho. En el
27
principio era la filosofía del derecho, al final, la revolución":
Tan sólo desde la altura de este pensamiento crítico y revolucionario
podemos colocamos en disposición de enfrentamos a la búsqueda de nuestra
identidad latinoamericana. Es notorio que la esencia de la filosofía es la universalidad por lo que no puede concebirse como una disciplina fragmentada,
de retazos. Esto nos ayudará a descubrir en el sustrato de nuestro ser nacional
nuestro ser común latinoamericano, como por debajo de éste aparece fundamentalmente el europeo y, para otros más concretamente, el greco-latinoibérico. 28 De todos modos, como ha escrito Diego Domínguez Caballero: "La
filosofía iberoamericana, cualquiera que ella sea, no podrá desentenderse de

la filosofía occidental: en ella tiene sus raíces y de esa cultura forma parte. Pero
hay ~oda una p_roblemática, una meditación que arranca desde nuestra circunstanCI~ y que tJ.ene sus raíces naturales en la cultura americana. De nuestro
propio ser surge nuestra manera y nuestro estilo.29
. En consecuencia, e~ la medid~ que seamos capaces de despejar esta inc6gnita de_ nuestra propi~ personalidad americana estaremos en capacidad de
construir nue~tra propia sociedad, quizá acudiendo al procedimiento de hacerlo por regiones -como sucede actualmente con el Pacto Andino-- para
tratar de ir instituci,onalizando lo que resulta más afín a nosotros po~ presentar ~as ca:3-ctensticas comunes más acentuadas. Así seremos capaces de
profun~ mas en nuestra propia circunstancia, profundizando en nuestra
cultura, senalando con mayor precisión nuestros propios perfiles, corrigiendo
n~estros defectos ; . errores pasad~ y mejorando nuestros hábitos y estilo de
vida c~n el propos~to de hacer cnstalizar con vigor y coraje nuestro "modo
de ser' • De esta ~ nos haremos menos dependientes cada día a la vez que
superamos frustraciones pasadas, debidas a estar siempre añorando vivir se '
p~t~o~es culturales ex:ranjeros, al mismo tiempo que se comprobab::
rmposibihdad de conseguirlo por estar afincados en comunidades cuya vida a~are~e estancada por la realidad del subdesarrollo, con toda su carga
negativa.. . A
. este respecto, hay quienes proponen tamb''
ien que nuestro esfuerzo dmgido a descubrir nuestra identidad latinoamericana, se enmarque
dentro del cuadro general del Tercer Mundo, por nuestra nota común con el
del subdesarrollo, lo cual _hace más factible que podamos forjar un pensamiento
que,. a la vez que arraigue en la realidad histórico-social de nuestras comunidades y traduzca sus necesidades y metas, nos sirva como medio para
alc~zar. ~n dese~v~~vimiento y progreso que acabe con la dependencia y
dommacion que tipifica nuestra condición histórica.81
Es. incues~onable que las condiciones objetivas para lograr la identidad
americana tJ.en~n. que pasar por la reflexi6n filos6fica que nos permitirá cono~ei:n?s ontologicamente. Empero si el iusfilósofo actúa en el plano de la
objetividad, no es menos cierto que rebota de toda filosofía ya hecha para
crear su propio filo~ofar, ~~e co~suena con su mera manera de ser y temperamento. De aqui tambien la importancia de su subjetividad; esto es, del

!ºs

21

La e_nseñ~nza de la filosofía en Iberoamérica, La enseñanza de la Filosofía, Revista

Jª Universidad de Costa Rica, San José, 1964, p. 90.

de
•

EtsENSTADT,

S. N., Revoluci6n and the Transformation of Societies. A Comparative

Study of Civilizations, New York, 1978, pp. 1-3.
,. HERNÁNDEZ-GIL, Antonio, Metodología del Derecho, Madrid, 1945, p. 339.
""' Cit. por

J. M., op. cit., p. 6.
Alberto, La filosofía, Madrid, Ed. Gredos, 1977, p. 264.

DELGADO ÜCANDO,

.. CATUllELLI,

•
SALAZAR BONDY, Augusto, l Existe una filosofía de nuestra América? México Ed
S~~lo XXI, 1978, p. 123. Cfr. para el estudio de la enseñanza, la historia y las 'posi~
hilidades
de una filosofia latinoamericana: La Filosofía en Amén'ca. Tra·b aJos
· presend
ta 0s e~ el IX Congreso Interamericano de Filosofía, Caracas, Tomo I, julio de 1979
31
Ib1tlem, p. 127.
·

79

78

�hombre que filosofa, el cual deberá ejercer su magisterio con autenticidad
exponiendo sus tesis con elevación cultural a fin de que sus interlocutores
puedan percatarse de los matices que ofrecen las distintas alternativas doctrinales. Y, sobre todo, a base de ejemplaridad testimonial, con el objeto df'
que cada individuo pueda comprobar por sí mismo como tiene que desenvolverse y actuar en la vida humana si es que desea participar en la construcción de la nueva sociedad. Porque el país tendrá que ser el reflejo de
nuestras vidas a través de nuestra integración nacional orientada a la búsqueda
de un destino común; y América Latina será asimismo la proyección de la
vida de nuestras naciones conjugadas armónicamente en una unidad superior
en lo histórico, cultural, económico y poütico.
La función del jurista en la búsqueda de la identidad latinoamericana es
de capital importancia. En este aspecto no podemos quedarnos en la etapa
del profesional litigante o funcionario del órgano Judicial o de la Administración Pública, que sí actúa con probidad e inclusive eficiencia pero que, sin
embargo, vive ajeno a las preocupaciones sociales y políticas de nuestro tiempo. Mientras esto ocurra el profesional del Derecho ocupará los índices más
bajos en la consideración popular. Pues necesitamos el jurista con afán de salvación y de justicia, que participe activa y cálidamente en la elaboración de
los mecanismos jurídicos que van hacer viable, operativa y permanente la
construcción institucional de nuestra identidad latinoamericana. Esto exige
hombres cultos de formación integral -lo que proporciona el estudio de filosofía del Derecho-, capaces de imprimir a nuestros Estados modernos la
estructura normativa más adecuada para hacer posible el imperio de la jus32

ticia sin despersonalizar a los ciudadanos.
De esta manera la filosofía del Derecho, actuando en el marco del quehacer
filosófico y de la ética, insuflará a sus devotos el hábito de pensar, la necesidad de sujetarse a un método de trabajo y una cosmovisión de las cosas, de
las ideas y del hombre a fin de garantizar la solidaridad humana en una
nueva sociedad fundamentada en los pujantes pilares de la libertad, de la
autoridad y de la justicia social.

"' LAcHMAYER, Friedrich, Sulla rispondeza emocionale dei simboli statali, trad. it de
R . Riccobono, Rivista intemazionale di filosofía de diritto, Milano, 1979, No. 2, pp.

LA INTRODUCCIÓN DE ARISTÓTELES EN OXFORD MEDIEVAL
CELINA

A.

LÉRTORA MENDOZA

EL MOVIMIENTO filosófico-científico que durante los siglos XIII y XIV tuvo
su epicentro en Oxford, participó de los caracteres comunes a esta época de
explosión enciclopédica y creativa, con modalidades propias que han contribuido a afirmar la idea de una tradición inglesa empirista o científica. La
posibilidad de este florecimiento comprende, por una parte, la recepción de
las obras aristotélicas y las científicas producidas en el mundo árabe; por otra,
la formación de centros universitarios con nuevas metodologías, que si bien
continuaban la labor del siglo anterior, la enriquecían permitiéndole alcances
mucho mayores. Por eso, el estudio sobre la introducción de la obra aristotélica
en Oxford, contribuye decisivamente a la comprensión de este proceso.

El interés medieval por Aristóteles se centró principalmente en sus obras
16gicas y metafísicas, y en época relativamente tardía se completó con las
físicas. La recepción del "Corpus aristotelicum" debió enfrentar la tradici6n,
que prefería las concepciones platónico-pitagóricas, no solamente en sus aspectos metafísicos, sino incluso como explicación de la naturaleza, frente a
las teorías más empíricas de Arist6teles.1 El camino de la ciencia física fue el
de los árabes, quienes a su vez llegaron al conocimiento de los griegos por
distintas fuentes. Una rápida comparación de las fechas de traducci6n latina
de obras griegas 2 nos muestra que, mientras las obras 16gicas de Arist6teles
1 Cf. J. A. WEISHEILP, La teoría flsica de la Edad Media, traducción de J. F.,. Bolzán, Bs. As., Columba, 1967, Cap. I, dedicado a la primitiva ciencia medieval, p. 16 ss.
' C(. A. C. CROMBIE, Historia de la Ciencia: de San Agustín a Galileo, traducción
de José Bernia y revisión de Luis Garda Ballester, Madrid, Editorial Alianza, 1974.
T. I, p. 48 ss. presenta una tabla de autores, obras y fechas de traducción latina
anterior al 1300. La l6gica vetus de Aristóteles es traducida por Boecio en el siglo VI.
En cambio, para los libros naturales debemos aguardar las versiones de Geranio de
Cremona, del siglo XII, quien las tradujo juntamente con los comentarios árabes, y

167 y 170.

81

80

Humanitas-6

�y el Timeo platónico eran ya conocidos en el siglo V, el grueso del "Corpus
aristotelicum", incluyendo los Analytica Posteriora (parte de la llamada Lógica nova) recién pueden ubicarse en el siglo XII, casi juntamente con las
traducciones de los comentarios árabes. Para la filosofía escolástica el conocimiento de Aristóteles fue de capital importancia, pero el hecho de que su
vía de arribo fuera la arábiga, determinó un proceso de "depuración" que dio
origen a -por lo menos- dos versiones de Aristóteles. Podemos pues, distinguir dos corrientes de recepción, especialmente en el siglo XII: la árabe-judía
y la griega.
La corriente árabe presenta un Aristóteles mezclado con elementos neopla-

tónicos. Los textos en general han pasado del griego al siríaco, de éste al
árabe y luego al latín, incluyendo a veces la mediación de alguna lengua romance, s debido a ·que los árabes conocieron la filosofía griega a través de
los sirios. Entre los siglos V y X ciertos eruditos cristianos, como algunos representantes de la escuela nestoriana y monoficista de Resaiba y Calcis, habían
traducido varias obras griegas al sirio: el Organon aristotélico, algunos comentarios del Pseudo Dionisio y la Isagoge de Porfirio, acompañándolas de
sus propios comentarios. Cuando los árabes conquistaron Siria y Persia, tomaron contacto con estos escritos. Con excepción de Alejandro de Afrodisía,
todos los comentaristas que interpretaron a Aristóteles y lo presentaron a los
árabes, fueron neoplatónicos, y a través de ellos influye el neoplatonismo en
Occidente. Los árabes tomaron especialmente las teorías de las inteligencias
las de Enrico Aristipo que trabaj6 directamente a partir del griego, como Miguel
Escoto del árabe. En cuanto a los comentarios antiguos a la obra aristotélica, recién
·en el siglo XI la Escuela de Toledo tradujo De motu et tempore de Alejandro de
Afrodisia y posteriormente Moerbeke dio a conocer los comentarios a Meteorol6gica,
el come:ario al De Anima de Filop6n y al De Caelo et Mundo de Simplicio, que
anteriormente había sido abordado por Grosseteste.
• Cf. Enciclopedia filos6fica italiana, ar~. "Arist6teles latino" y bibliografía allí
citada. También A. Mansion, "Les premices de l'Arist6teles latinus", Rev. néosc. phil.
44 ( 1946) 104-129; del mismo, "Les progres de l'Arist6teles latinus", Rev. néos.
phil. 54 (1956) (90-111, y ''Note sur les traductions arabo-latines de la Physiqu,
d'Aristote dans la tradition manuscrite", Rev. néos. phil. 37 (1934) 202-218. Además
A. Minio Paluello, "Note sull' Arist6tele latino medievale", Riv. fil. neosc. 42 ( 1950)
n. 3, 222-237 y 43 (1951) n. 2, 97-124. Este mismo autor, en ''Les 'trois redactions'
de la traduction mediévale greco-latine du 'De Generatione et Corruptione' d' Aristote"
( Rev. néosc. phil. 48 ( 1950) 247-259) sostiene, contra Pelster, que los retoques a
dicha obra, atribuidos a Moerbeke, serían anteriores, aunque no necesariamente obra
de Grosseteste. También D. l. Allan ("Medieval versiones of Aristotle De Caelo and
the Co=entary of Simplicius", Med. and Ren. Stud. 2 (1950), p. 82 ss.) es partidario
de fechas más antiguas.

82

separadas y de la emanación, la idea de los estratos escalonados del ser la
'
unicidad del entendimiento para todos los hombres, la eternidad de la materia
y el concepto de unión mística. Independientemente de su producción original,
interpretaron a Aristóteles conforme con esta perspectiva y así resultó una
amalgama de aristotelismo y neoplatonismo.
La filosofía judía, influida a su vez por la árabe, mira también a Aristóteles
bajo el influjo neoplatónico. En España, Toledo tuvo una escuela de traductores que a mediados del siglo XII dio a conocer las obras de Alfarabi, Avicena, Algazel y Avicebrol. Así conoció el medioevo cristiano la filosofía árabejudía, y con ella los comentarios a Aristóteles. Estas traducciones fueron obra
especialmente de Domingo Gundisalvo, Juan Hispano y Gerardo de Cremona.
En el siglo siguiente se agregaron las de Miguel Escoto y Juan el Teutón.
Hacia 1250 la recepción de la corriente árabe puede considerarse cumplida.
La corriente directa del griego presenta un texto más cercano al original,
con traducciones palabra por palabra, que mantienen las mismas características estructurales del griego.4 Además del de Toledo, organizado por el Arzobispo Raimundo, los mayores centros fueron la Corte de Federico II, la
Escuela de Manfredo en Italia meridional, la Corte del Papa Urbano IV y
la Diócesis de Roberto Groseteste, obispo de Lincoln. Estas escuelas hicieron
conocer todo Aristóteles, incluso las obras apócrifas que entonces se le atribuían. Hasta esa época el Estagirita había sido considerado casi exclusivamente
como lógico, pues sólo circulaban las traducciones de Boecio. En cuanto la
obra de los árabes distorsionaba su pensamiento e impedía conocerlo como
unidad sistemática, lo tornaba sospechoso y hasta se dudaba de su utilidad.

Incluso como autor de lógica se tenía de él una visión fraccionaria. Sólo se
conocía el llamado cuerpo de Lógica vetus que incluía las dos primeras obras
del Organon. Los restantes escritos de este Corpus, que aparecen entre 1121
y 1158, según la crónica de Torigny (obra de Giacomo, clérigo de Venecia)
son la llamada Lógica nova, que incluye las traducciones de Mario Victorino
con lo que queda completa la Lógica. Los Analytica Priora y Posteriora, To-'
pica y Sophistici Elenchis tuvieron también otras traducciones. Hacia media• El latín hizo un esfuerzo para trasladar palabras técnicas. Muchas veces se resolvi6 por la simple transliteraci6n (por ejemplo "analogía", "theologia", etc.). De
su propio acervo aport6, en cambio, nuevas formas de vocabulario, fundamentalmente
los términos abstractos, aludiendo la terminación "- ta", los posibles -añadiendo
"-bilis", y los causativos, con terminaci6n "-ficare" (ejemplos: accidentalitas, aliquitas, intellectibilis, quantificare, dignificare). V. un elenco muy amplio en A. Pattin,
"Notes sur le vocabulaire philosophique médiéval", Rev. Univ. Otawa 33 (1963)
193-213.

83

�dos del siglo XII se poseía el Organon en distintas versiones. La teoría ~e la
ciencia como la expone allí Aristóteles, se desarrolló paralelamente a la mtroducció~ y comentario a la Physica, lo que explica las referencias mutuas que
son comunes en los comentadores latinos.
El conjunto de los temas físicos era conocido bajo el nomb1: genérico de
"libros naturales", y comprendía la Physica, los tratados De Anima, De Cae~o
et Mundo De Generatione et corruptione, Meteorologica, Parva Naturalia
y De Hist~ria Animalium. Hacia la segunda mi~d del siglo XII existía .una
traducción de la Physica perteneciente a la comente árabe, y por. la ID1sma
vía se tenía conocimiento de los tratados De Caelo, De Generatione Y los
tres primeros libros de Meteorologica, en versione~ de Gerar~o de Cremona.
A comienzos del siglo XIII Miguel Escoto tradujo la Physica, De Caelo Y
De Anima con el comentario de Averroes, y el Líber Animalium, ~ue co~tenía De Historia Animalium, De partibus Animalium y De Generatione Animalium.
En la segunda mitad del siglo XII En~co ~stipo traduc~ el ~atado De
Generatione y el libro IV de Meteorologzca. Existen en la misma epoca tr~rlucciones anónimas de la Physica, del tratado De Anima y de Parva Naturalza.
Por fin entre 1248 y 1280 aparecen los trabajos más depurados y correctos de
Grosse;este y su escuela, los de Bartolomeo de Messina y Guil!ermo d~ Moerbeke ( revisión, corrección y nueva traducciónn de los tres primeros libros de
·ieteorologica, De Caelo y De Historia Animalium).
Grabmann 5 distingue y describe dos tipos de manuscritos conteniendo obras
de Aristóteles sobre todo para la serie de los tratados físicos y psicológicos. El
primer grupo' es el del Aristóteles conocido hasta el_siglo ~III ( aproximadamente hasta 1260), que comprende tanto traducciones arabes como grecolatinas, siempre de los mismos tratados, y que reci?ió. el nombre de Corpus
V etustius. En general son las mismas obras del s1gu1ente grupo, pero con

.'

·:1o·lificaciones.
Los manuscritos del segundo tipo, que aparecen después de 1260 son siempre versiones directas, debidas a Guillermo d~ Moer?eke, y const~tuyen el llamado Corpus Recentius. Comprende trad_ucc1ones dir:ctas ~el griego, aunque
tienen variantes con relación a las posteriores, son mas antiguas de lo que se

La historia de las traducciones a la Metaphysica es la más compleja de tQda
la obra aristotélica. Hay una llamada Metaphysica Vetustissima, que circulaba en el siglo XII, traducción parcial que s6lo comprende hasta el capítulo
IV del libro IV, e incógnita. La Metaphysica "media" es debida a Guillermo
el Bretón, también incompleta, pues le falta el libro IX. Hacia 1220 Miguel
Escoto traduce la Metaphysica del árabe, pero la termina antes del final del
libro XII y pone el Alfa Majar después del Alfa Minar. Hacia 1230 hay un
texto que parece una combinación de la Metaphysica Vetustissima con la
Media. Estas dos versiones eran las conocidas en Oxford y en París hasta que
Guillermo de Moerbeke tradujo el libro IX, revisó los otros y los ordenó
definitivamente, trabajo que dio por resultado la denominada Metaphysica
novae translationis.
Los escritos naturales, aparte de la Physica parecen haber sido conocidos
por traducciones directas del griego antes de 1175, fecha propuesta por Birkenmajer como límite más antiguo, es decir,- hacia 1160. En cuanto a la
Physica hay tres versiones grecolatinas: la Translatio Vaticana del siglo XII,
la Physica veteris translationis, también del siglo XII (posterior a 1150) y la
Physica novae translationis del siglo XIII, revisión de Moerbeke. Hay que
tener en cuenta, por lo tanto, que si bien generalmente la translatio nova indica revisión o traducción directa de Moerbeke, y por lo mismo su conjunto
constituye un cuerpo bien diferenciado, no puede de.cirse lo mismo en los
casos de translatio vetus, que indica traducciones directas, a veces combinadas,
pertenecientes a diferentes épocas, según las obras de que se trate. Por ejemplo la Physica Vaticana, de la segunda mitad del siglo XII es de igual traductor que la Metaphysica "media" (Miguel el Bretón), según afirma Minio
Paluello, aunque es discutible tanto la fecha como el traductor de la Vaticana. 7
La tercera traducción, de Moerbeke, es revisión de la segunda y no una nueva. La segunda versión, que presumiblemente es la que usó Grosseteste, constituiría el documento más antiguo que poseemos de ·una traducción latina de
la Physica, aunque la opinión de Richard Dales es que dicha antiquísima
traducción no sería la misma, sino una incluso anterior. Basa su aserto en
la comparación de las difere?cias que existen entre las citas de Grosseteste y la
Translatio vetus contenida en el MM. Vat. y también en el Urbinat. lat. 206. 8

creyó hasta hace poco.6
• Cf. MANSION, "Les premices de l' Aristóteles latinus", cit. donde se resumen también las fuentes de Grabmann.
.
• A esta conclusión llegan los editores del Arist6teles latinus, que recoge las vers1one!
medievales latinas de Aristóteles según todos los manuscritos conservados Y .en la q_ue
trabajan especialistas como Lacombe (que fue su primer director), A. Birkenma¡er
(Gracovia), Marta Durlong (París), Ezio Franceschini (Padua ), etc.

' Ct MINIO PALUELLo, "Note sull'Aristóteles latino medievale", cit. I parte, parág.
II, y también A. Mansion "Quelques travaux récents sur les versions latines des Ethiques
et d'autres ouvrages d'Aristote", Rev. néosc. phil. 39 (1936) 78-94.
1 Cf. R. DALES, en Robert Grosseteste, Commentarius in VIII Libros Physicorum Aristotelis e fontibus manus scriptis, ed. . . University of Colorado Press, Colorado, 1963,
"Introduction", p. XXXII y "Apendix", p.. 161.

85
84

�Pero esta versión completa e independiente propuesta por Dales, supuesto
que exista, no ha podido individualizarse, por lo cual su afirmación no P~
de hipótesis. En cambio parece establecido, al menos en general, que la pnmera versión, la Vaticana antigua, sirvió de fundamento a las otras dos, aunque es difícil determinar en qué medida, porque es obvio que los traductores
y revisores usaron siempre la misma palabra latina para traducir la correspondiente griega. Sin embargo, la Translatio Vaticana difiere de las otras en la
medida en que la técnica de traducción permite tales divergencias, lo que
acontece con regularidad. Entre las otras dos la dependencia es mucho más
estrecha. Se conoce la Translatio Vetus ( del siglo XII) por manuscritos del
siglo XIII, y se pueden constatar los numerosos retoques de que fue objeto
hacia 1260-65, época de la revisión que constituye la Translatio Nova. Algunos han opinado (no Mansion, como se creyó erróneamente) que la Translatio Ve tus debe escindirse en dos versiones: la que se conoce en la forma más
común y reciente, contenida en el códice de Urbinat. lat. que es de 1240-1256
(la que utiliza Dales para su comparación), y una más antigua, que sería
la más primitiva conservada, llamada Physica Abricensis, contenida en el MMS
Avranches 232, de fin del siglo XII, el más antiguo de la Physica. Por s_u
parte, Mansion considera que las correcciones y retoques de la. Translatio
Vetus hasta 1260 no son suficiente razón para considerarla dos versiones, pues•
9

to que fundamentalmente coinciden.
El pr~blema de las citas de traducciones a la Physica se complica porque
en las ediciones a los comentarios de Aristóteles posteriores al siglo XVI,
aparecen dos textos del Estagirita, llamados versiones "antigua" y "reciente".
Esta última es obra de los renacentistas, mientras que la llamada "antigua" es
la de Moerbeke. Pero tampoco es fácil determinar con qué fidelidad se han
transcripto los textos medievales. Un estudio más profundo ha demostrado
que hay divergencias entre el texto édito y las versiones conselvadas de la
Translatio Nova. Según Birkenmajer, esto se debe a que a partir del siglo XIII,
en los manuscritos se han contaminado la versión antigua greco-latina (la
Translatio Vetus de fin del siglo XII) y la Translatio Nova de Moerbeke.
Por lo tanto es necesario reconstruir los textos tal como eran conocidos hacia
1260, comprendiendo el período de los comentarios de Grosseteste, quie~ debió usar la Translatio Vetus, pero no sabemos en cuál de sus correcciones.
Según Mansion, sería una versión más reciente que la Physica Abricensis, pero
probablemente anterior al MS Urbinat. e incluso a la Vaticana, conforme
quiere Dales. En este caso el texto utilizado por el Lincolniense no sería una
• Cf.

86

MANSION,

"Notes sur les traductions ... ", cit. p. 205 ss.

traducció~ inde~ndiente, sino una de las varias que circulaban, con retoques
y correcciones, sm alterar el núcleo inicial del siglo XII.
Hay que concluir que si la labor de Moerbeke no fue de total traducción
directa ~e la Physica, sin~ de corrección de versiones más antiguas, 10 y por lo
demás, si se acepta la tesis de Mansion según la cual la Translatio Vetus es
un solo cuerpo cuyas variantes no pueden constituir por sí mismas material
de una versión distinta, todo ello quiere decir que hay sustancial identidad
entre la Translatio Vetus y la Nova, por lo menos en la Physica (ya indicamos
que para la M etaphysica el problema es más complejo) .
En todo est~ hay aún un punto sin solución con respecto a la antigüedad
de los manuscntos. Según Dales, la Translatio Vaticana es posterior a la traducción conocida por Grosseteste. Según Mansion la Vaticana es la más antigua. De cualquier modo, hay más identidad entre la Vaticana y la Translativ
Vetus, que entre cualquiera de ellas y las traducciones anteriores influidas por
la corriente árabe. Por eso parece legítimo concluir que las versiones de
Aristóteles conocidas en Oxford, sobre todo en los temas físicos eran sustancialmente directas, no interpoladas y en lo fundamental correcta:.

Efectos académicos de la difusi6n de traducciones
Esta introducción de traducciones aristotélicas permiti6 la ampliación de
la enseñanza en el siglo XIII. Hasta entonces reducida a su 16gica, en esta
época se apreció al Estagirita como un autor que aporta principios filosóficos
que tiene una visión unitaria del mundo, del hombre y de la moral. Por
s~,Plantea el ,problema de la posición frente a la teoría aristotélica. Su adopc1on comenzo por obra de los teólogos, pero no fue una recepción pasiva.
An_te~ que los maestros cristianos, los árabes habían conocido y comentado a
Anstoteles, con resultados francamente contrarios a los dogmas de la Iglesia.
Los come~~dores latinos optaron entre dos caminos: o bien explican y comentan a Anstóteles tratando de ser fieles a su espíritu, e intentan armonizarlo
con las verdades cristianas: o bien lo exponen de manera objetiva sin intentar
"cristianizado".
'
La Universidad de París, cuyos Estatutos datan de 1215, conoce y traduce
a Aristóteles desde su erección, y hacia 1230 poseía toda su obra. Pero con
ella llegaron las teorías de Avicena e Ibn Gabirol, y posteriormente las de
Averroes. Las autoridades eclesiásticas reaccionaron bruscamente en los co-

~

~ _A. PEL~ER, "Le cours in~dit d'Albert le Grand sur la Morale a Nicomaque, recwlli et redig~ par S. Thomas d'Aquin", Rev. nlosc. phil. 25 (1922), p. 349.

87

�mienzos del siglo, prohibiendo su lectura, por considerarla peligrosa para la
fe. Mientras esto sucedía en París, en 1210, por la misma fecha Aristóteles
era permitido en Toulouse, y en Oxford ni siquiera se planteaba la cuestión.
Todo ello demuestra vacilaciones ideológicas frente a un hecho de tal magnitud.11
La influencia de las teorías metafísicas aristotélicas, sería naturalmente menor en un ambiente tradicional agustiniano, como Oxford, donde predominó
la enseñanza franciscana. 12 Aún la aceptación de ciertas teorías aristotélicas
no impidió seguir defendiendo otras que son incompatibles con aquellas, como
la pluralidad de formas y la composición hilemó.rfica de las sustancias espiri13
tuales, temas que fueron objeto de amplios debates. Por ello resulta una
extraña amalgama de ideas aristotélicas y neoplatónico-agustinianas en la mayoría de las concepciones metafísicas de la Escuela de Oxford.
La influencia aristotélica más pura debe buscarse en los temas científicos,
donde la vecindad con los árabes no daba ocasión a preocupaciones. Por ello,
mientras que en las escuelas continentales, fundamentalmente en París, la
recepción debió pasar por un período de "purificación" y expurgación de los
errores producto de las interpolaciones y comentarios árabes, en Oxford se
imbricó inmediatamente con las especulaciones científicas del grupo encabezado por Grosseteste. Coexiste, pues, una orientación científica naturalista de
corte aristotélico, completada por los árabes en los aspectos científicos, con
una dirección metafísica y teológica, agustiana en lo fundamental, cuya epistemología fue tal vez la parte más modificada por influe~cia árabe.U Este
eclecticismo nunca preocupó a los oxonienses, y la imagen que presentan
pueden considerarse bastante fiel al ideal de la Escuela de Chartres en el
siglo anterior.
La recepción aristotélica oxoniense integró la enseñanza con la elaboración
de comentarios y traducciones. No fue obra de autores aislados sino "labor
u Cf. J. WALZ, Saint Thomas d'Aquin, Louvain, 1962, p. 173 ss. Para el sentido
expurgatorio de los comentarios, v. M. Grabmann, "Les commentaires de Saint Thomas
d' Aquin sur les ouvrages d' Aristote", Annales de l'Institut Superieur de Philosophie 3
(1914) 231-287. Interesan especialmente los dos principios: "intentio Aristotelis" y
"benigna interpretatio", porque permiten superar el rechazo en bloque..
Cf. G. A. LrTTLE, "The franciscan school at Oxford in the tirteenth century",
12
Arch. Franc. Hist. 19 (1926), p. 807.
" Cf. D, A. CALLt!S, "Introduction of aristotelian learning to Oxford" The Proceeding of the British Academy 29 ( 1943), p. 229.
" Así lo consideran, por ejemplo E. Gilson, "Pourquoi St. Thomas a critiqué St.
Agustín", Arch Hist. Doctr., Lit. M. A. 1 ( 1926), p. 91; y R. Dales, "Introdución",

de ~quip,o'', Y quizá por eso mismo no sufrió condenaciones o apercibimientos.
El mteres por las _traducciones de obras clásicas, no solamente aristotélicas,
estaba
extendido
en la primera época de la Universidad. La f ormacion
·'
d " dmuy
·
,,
e , a .i~t~res conocedores de lenguas (especialmente griego y hebreo) se
hab1a mic1ado b:~tante antes de 1229, fecha propuesta como comienzo de h
labor
encabezada por el Lincolniense·15 Pero el grupo se cori'd' de traducc10n
•
soli d'o especialmente
a partir de 1240· La lista de las obras t raduc1'das b ªJº
·
•,
su 1reccion es básicamente coincidente, conforme fueron propuestas por
~h.omson Y Franceschini.16 Comprende las obras más importantes del Estagmta, al ~enos_ en revisiones. Señalamos especialmente la traducción directa
de la Ethica Nicomaquea y sus comentarios griegos, realizada entre 1245
!247, Y el De Caelo et Mundo, también directa, iniciada en 1247, que qued¿
mconcluso al comienzo del libro III, donde lo retomó Moerbeke. El latín de
estas
intenta siempre la estrictez de la versión de los t'errnmos
·
, . traducciones
.
tecmcos g:ie~~•. por 1~ ~ue se observan repetidas faltas idiomáticas latinas.
Se usa el mfm1t1vo, adJehvos sustantivados, traducción del neutro y del co •
plemento régimen en la forma propia del griego y no del latín, etc.
m
E~ cuanto al resto de los maestros de Oxford durante la primera mitad
?el siglo X_~II, podemos decir que se mantiene la tradición de San Víctor. La
mcorpor~~1on de Aristóteles es limitada o inexistente. Ricardo Fishacre conocía
al E,stagmta: pero no fue influido por él, puesto que limitaba su enseñanza a
t~o~1as propias ~ d~ Gro_sseteste. Thomas Gallus, por la misma época, es decididamente
· · antianstotéhco
'l .
. y. antidialéctico ,· su conocimiento de la f'I
1 osof'1a
del Estagmta so o tiene fmahdad crítica.U
. Por lo tanto, resulta que Grosseteste -y sus discípulos con él- es el más
i,mportante exposit~~ de Aristóteles durante la primera mitad del siglo XIII,
epoca de
recepc10~. Inclusive es el receptor máximo, pues unánimemente
~e lo con~id~r~ el primer inglé: que enseñó en Oxford teorías aristotélicas y
ª:abes, asim1landolas en la medida de su utilidad para sus intereses científicos.
Sm embarg~, la recepción no incluye, como en otros centros, una modificación
de las teonas metafísicas y teológicas tradicionales, que continuaron en la

!ª

llS Cf. J. C. RussELL, "The preferents and 'adiutores' of Robert Grosseteste"
Th
Harv. theol. rev. 26 ( 1933), p. 161.
'
e
" Cf. S. H. THOMSON, "A note on Grosseteste's works of traslation" Th e Jo
te_hol. stud. 34 ( 1933 )_ 48-52'. y E. Franceschini, "Roberto Grosseteste: Vescovour~i
Lmcol_n e le sue traduzione latme", Atti del Reale I stituto di S cienze Lettere ed A t'1
Venezia, 18 (1933) 1-138.
'
r ,
17
Cf.
A: CALLUS, "The date of Grosseteste's traslations and commentaries on
Pseudo D1onysms and the Nicomachean Etics", Rech. Théol. anc. et méd. 14 ( 1947)
p. 186.
,

J?·

del Commentarius . •• , cit., p. XXIX.

89
88

�línea agustiniana y platonizante, debido especialmente al influjo de los maestros franciscanos. Entre los que Alberto Magno llama "amigos de Plat6n", se
encuentran los oxonienses Roberto Kilwardy y Roger Bacon. De hecho, ellos
nunca se consideraron explícitamente platónicos, pero enseñaban un Aristé).
teles tergiversado.
Podemos concluir que la recepción de la obra aristotélica en Oxford tuvo
caracteres especiales que la distinguen del proceso cumplido en otras áreas
geográficas. Se orientó principalmente a los temas físicos y científicos, no modificó la línea metafísico-teológica tradicional ni suscitó polémicas ideológicas,
sospechas o condenaciones. Sin embargo, el sedimiento teórico fue a la postre
significativamente fértil, ·sobre todo en la medida en que constituye un marco
metodológico adecuado para investigaciones filosóficas posteriores.

Sección Segunda
LETRAS

90

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>zuras por insultos, cuidados de esposa solícita por injurias de marido salvaje,
veía yo la lucha, el contraste de ciertas ideas que hace tiempo batallan en
nuestra sociedad.
Sí (quizás esto V. ni lo pensara al escribir su obra); se me figuraba ver
representadas en aquellas dos figuras al socialismo y aJ cristianismo. Al uno
rechazando la limosna; diciendo que Jesucristo predicaba en las tabernas;
quejándose de falta de justicia en este pícaro mundo, para el cual pide un
nuevo grisou, como el que tantos estragos suele causar en el fondo de la
mina; y al otro, en la mujer honrada, trabajadora, mártir, que cura las
heridas del primero, que lo consuela y acaricia, y dice que aquella sangre
es de los dos, y todo lo disculpa por el envenenado aguardiente que despachaba el Chinto. ¡ Hermosa y purísima resignaci6n, que V. pinta de un modo magistral, con la vista puesta, sin duda alguna, en horizontes muy elevados!
Cuando la dura realidad se presenta de esta manera; cuando se dice al
espectador, de un modo tácito, sí, pero con arte exquisito: "mira lo que
pueden las ideas de una moral divina que sólo ella es capaz de dar fuerzas
a esa infeliz mujer"; cuando se presentan en la escena esas miserias del tugurio y de la choza para enriquecerlas con los tesoros inmensos de un cariño
que todo lo sufre y de un alma que lleva su cruz con paciencia; cuando se
hace todo esto, el autor que eso concibe sólo debe merecer aplauso de las
personas inteligentes; respeto, por 1- menos, de las que, no comprendiendo
aquello, sospechan que allí palpite algo extraordinario que choca y admira
en esta época, donde sólo se rinde culto a los apetitos materiales, dejando
que el espíritu se muera de hambre.
Nada de esto ha pasado, ¿ qué le hemos de hacer? ¿ Que al público de
los lunes no le gust6 su obra de V.? No hay que tomarlo en cuenta. A esa
gente la basta y la sobra con leer las Cr6nicas de Salones. ¿ Que el público
en general rechazó su obra? Como si no; bien sabe V. que el sufragio universal está muy desacreditado hace mucho tiempo, pues por aclamación
libertó a Barrabás con tal de condenar a Cristo.
Más, mucho más le diría; pero el temor de cansar a V. y a los lectores
detiene mi pluma.
Queda admirándole, como siempre, su atento s.s., q.b.s.m.,
Luis

180

ALBERTO

Sección Tercera

HISTORIA

�GEOGRAFIA HISTORICA COLONIAL DEL NORESTE DE MEXICO4
GERARDO DE LEÓN
Centro de Estudios Humanísticos

;

,

DENTRO DE NUESTRAS INTENCIONES, casi obsesivas, por seguir buscando las
características que definan al Noreste de México como región histórica, nos
hemos hecho algunas reflexiones sobre su configuración geográfica como tal,
a través de los tiempos, y sobre todo, a partir de la etapa de la colonización,
que es cuando, sin lugar a dudas, empieza a delimitarse su caracterización
geográfico-humana que le habrían de imprimir este carácter regional tan definido.
Los historiógrafos, desde siempre, han encaminado sus esfuerzos para analizar los fenómenos históricos que atañen, en lo individual, a todas o a cada
una de las porciones geográfico-políticas que han quedado enmarcadas en
nuestra región. Y estos intereses se han ido especializando a medida que se
acercan a nosotros en el tiempo, hasta el grado de que, en la actualidad, ya
constituyen legión considerable quienes se interesan, en mayor o menor grado,
por el pasado de nuestros respectivos girones de patria.
Sólo que, dentro de estas especializaciones, aún no ha sido considerada con
mucha beligerancia, la Geografía Histórica como parte fundamental de los
estudios sobre la materia. A pesar de que, desde finales de la centuria anterior, en los países europeos se fueron definiendo las posiciones de los especialistas de la Geografía, incidiendo todos ellos en la importancia que tiene la
actitud del hombre en cada etapa histórica, sobre el espacio vital.
Wigberto Jiménez Moreno nos explica, en su Historia de México, Una Síntesis: "Cualquier intento de explicación de los hechos históricos debe basarse
en un examen de las condiciones ambientales. Entre la escuela alemana de

* Conferencia sustentada por el autor en la Sala de Cabildo del Puerto de Tampico,
el día 23 de febrero de 1981.
183

�. .
áfico y la francesa de Vidal LaRatzel, que postul6 un determ~o g~.
rtante la acción del hombre
l cual al contrano, es mas unpo
.
ch
bra e, para a
'
. bl es adoptar una vía m~d1a, reco•
transformando la naturaleza, lo aconseJ:a e
d eño de una form~fable técnociendo que, tratándose del hombre md emo,
parte ser modif.cadas poi'
.
del ambiente pue en, en gr
.
. ,
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. 1 h b pnmitivo esta a suJe
él, pero en ca~b~~ e omd rl
llo cultural estaban condicionadas por las
y todas sus pos1bihd~~es ,,e esarro

:.:i

circunstancias geograf1cas .
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la aventura del escritor ro.,
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Como por fortuna, a s on .
b tO do a partir de la conclus1on
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,
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acitándonos as1 para acc1
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.,
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.
'
1 f darse la Sexta Seccion
.
. .ó en este sentido; pero a un
teorías de la mvestigaci n
,
1947 las ideas renovadoras van
d la Escuela de Altos Estudios de Pans, en
'd
e
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aíses civilizados del mun o.
extendiéndose a mue os p
l' .
rurito de modernid:ld cientí.
L as inquietudes .mnovadoras' por su .og1co P
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•
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#

•

tipo de estudios.
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H'
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libro La istoria
,
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Le Roy Lad une,
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para la mvestigaci n
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•
.
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.
conocimiento circunstanciado de
de las disciplinas del intelecto req~1ere ~nd sus tray·ectorias. de ~u devenir
, .
t 's de los tiempos, e
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.
~ns caractenst1cas a rave . . d 1 experiencias pretéritas, obtengamo~
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una más clara vi~ior. de los hec
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1 futuro.
.
meJor para p anear e
te, y nos predispongamos
1 . . t lectual que se incluye en los planes
. 1 afá de cu tivo m e
,
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No es por sunp e
n
. tura del mundo una sene e cur1 de arqu1tec
'
•
ele estudio de todas las escue as_
N. de nada servirían aquellos estudios
sos sobre la Historia de la Arqwtectura. 1
184

-:orno un simple y sencillo barniz de erudición. El propósito fundamental está
rn conocer el ideario de los arquitectos en cada una de las etapas hist6ricas,
por medio del análisis y la crítica de las diversas creaciones arquitectónicas
más distintivas; y conocer y valorar los sistemas y los procedimientos de construcción, para comprender los porqués de los sistemas y los procedimientos
de la actualida".l en el marco amplísimo de la historia de las técnicas de
construcci6n.
La Historia de la Medicina se estudia en las instituciones especializadas,
porque la comprensi6n del funcionamiento del organismo humano ha ido sufriez.do substanciales evoluciones a través de los tiempos; y ni qué de..:ir de las
terapéuticas.
¿ Qué, sino Historia del Derecho, es el Derecho Romano, al que tienen que
recurrir todos los futuros abogados? Y así, sucesivamente, la Historia de la
Filosofía, la del Comercio, la de las Ciencias, la de la Educaci6n, son auxiliares ineludibles para todo pretendiente al conocimiento pleno de su especialidad
de preferencia.

Quienes tuvieron que realizar grandes esfuerzos intelectuales, para fundar
los principios de sus disciplinas, ahora perfectamente desarrolladas, tienen mucho que enseñarnos a quienes encontramos la mesa ya casi puesta ...
Así pues_ tratando de relacionar la historia y la geografía por una parte, v
refiriéndonos a lo que hoy conocemos por la regi6n Noreste de México por
otra, intentaremos abordar, aunque tímida y sucintamente, el tema que se nos
ha propuesto o sugerido; más que todo con el interés de que el mismo despierte nuevas inquietudes para que, investigadores de mayor y mejor capacidad
que nosotros, puedan ahondar más profundamente en esta problemática tan
;nteresante, no s61o para quienes nacimos y vivimos en la regi6n misma, sino
aún para los que ~·orno lo advertíamos arriba- cultiven disciplinas que ayuden a integrar u11a auténtica estructura hist6rica de todas y cada una de las
regiones que integran el solar patrio.
En el caso nuestro, podemos considerar que, apenas se acaban de cumplir
cuatro siglos de que se le dio al noreste de la Nueva España su primera vaga
fisonomía geográfica; pues fue justamente en 1579 cuando, al firmar Luis de
Carvajal y de la Cueva sus capitulaciones con el rey de España, éste creó con
ellas al Nuevo Reino de Le6n, el que, de acuerdo con repetidas tradiciones,
estuvo formado por un inmenso cuadrado territorial de doscientas leguas por
lado, contadas a partir de la desembocadura del río Pánuco.
Pero no comienza entonces la historia de la geografía colonial de esta regi6n; ya que son muy conocidas las acciones conquistadoras de las huestes de
Francisco de Garay y del grupo de Hernán Cortés en la Huasteca. El primero
185

�ti .

.
t a del Golfo de México hacia 1519, p"ro
inicia la conquista de esta zona_ ~os
Cortés quien pretendió incluirfue malograda por la interven~1odn e pb~tp~os para ~olonizarla. De estos epi. . di •, n procuran ose ar 1 no
la bajo su JUTIS ccio '
.
la Verdadera Historia de la
•
· de pnmera mano en
sodios aparecen testimoruos
.
, d'bl Bernal Díaz del Castillo.
E p - del imprescm 1 e
Conquista de la Nueva s ana,
C
. t d Pánuco de Manuel Tom•
más noticias circunstanciadas en La onquis a . e
,
saint.
. .
iniciaron a finales de 1522, con la fund1.
Estas labores de coloruzac16n se
P'
Veracruz) realizada personal"6 de Santistevan del Puerto (hoy, anuco,
'
sino coro ,
c1
n
H
án
Cortés.
aunque
por
entonces
ésta
no
aparece
mente por ern
'
_
una provincia de la Nueva Espana. ,
l . conciliable enemigo del con, t de Nuño de Guzman, e irre
Un poco mas ar '
.. ,
evos poblamientos en esta zona, en Sl'
quistador del Anáhuac, prop1c1ara nuod 11 . lugar a dudas con la idea
,
be d r de Pánuco. T o e o, sm
'
. .
caracter de go ma o
d
d rienda suelta a sus amb1c1one~
. .
d Hernando llegan o a ar
l
de perjudicar a on
'
,
d d considerados dentro de os
hasta usurpar territorios que ya hab1an que a o
límites de la Nueva España.
,
bandonar Santistevan del
.
N - o de Guzman tuvo que a
. .
Por ese tiempo, un
.
1 N
Galicia. pero aun así, acancianr
,
l
nqwsta de a ueva
'
Puerto, pues sa io a a c_o
desde Jalisco hasta Pánuco, cuya goberdo el proyecto de que esta abarcase
. .
,
, b · su discutible arb1tno.
nación todav1a retema aJO
l ·n d Santiauo de los Va,
, ca en la misma Huasteca, a v1 a e
º
Fundo en esa epo '
.
V 11 S L p ) desapareciendo la goberr · (h y Cmdad a es, • •.t · , Provincia de la Nueva
Jles de Nueva Ga ic1a o '
.
,
de
Pa'nuco
nac1on
, para convertirse nuevamen e en
España
. .
Gobernación de Pánuco, según López de
Tou~saint, citando a Prom_ncias y , t
taba constituida en tres pueblos
Velazco (1571-1574), menc~ona que elsPa est
la actual Valles y San Luis
Santistevan de uer o--,
españoles (Pánuco -o
. .
rtidos de doctrina, cinco curato'&gt; y
de Tamnico o Tampico el V1eJO)' nueve pa
. d'
·•
. d
tin s en pueblos de m ios.
cuatro monasterios e agus o
.
t ban -y están- fuel
pañoles citados se encon ra
y aunque los tres pueb os es
. d al
del río Pánuco, ya para la
ul'peco o sea s1tua os sur
ra del territorio tama i
' . ' ·¿
l
la reo-ión que ahora nos inte. . ., d
l .nfluenc1a occ1 enta en
,,.
época va IIllClan ose a t
•
ntre estos asentamientos humaAd á las ligas históricas posteriores e
resa.
ero s,
.
d' h son ineludibles.
nos y el Noreste propiamente ic o,
. f rma que en los alderreH' toria de Valles, nos m o
.
Joaquín Meade, en su is
• • ,.
des de indios entre los colomdores de esta villa se distribuían dieoseis ~erce
zadores, quienes los recibieron en encomienda.

186

PocCl tiempo más tarde, estas primitivas mercedes, muchas de ellas de muy
cortas extensiones, van pasando a manos de la nobleza residente en la capital
de la Nueva España, en Querétaro o en otros lugares prominentes, además
de algunas corporaciones religiosas; lo que da lugar al establecimiento de los
latifundios de la zona, de los cuales evocaremos dos, porque invaden territor.o
del actw1! Tamaulipas: La Hacienda que originalmente se llamó Sitios de
Huastec::t y después San Juan el Evangelista del Mezquite y Anexas, que se
extendía "desde el Abra y el río Tamuín hasta Tanchipa, el Mante y más
:illá, h1.•ta limitar con el río Tamesí". (Meade, Op. Cit.).
Y la de San Jerónimo del Buey, conocida en el siglo XIX como hacienda
de Rarcón, fue de la Compañía de Jesús, y se extendía desde las goteras de
Valles hasta cerca de Guadalcázar ( S.L.P. ), pero comprendía también la actual zora de Antiguo y Nuevo Morelos, hasta el Ocampo de nuestros días, en
Tamal''ipas. (!bid.).
También tiene importancia para la geografía histórica de esta época, la acción
~, &lt;'l s,ireste re:--ional de fray Andrés de Olmos; indrpendientemente de haber sic'o el fundador de la custodia de San Salvador de Tampico, por el esfuerzo tan meritorio de propiciar el poblamiento de la Tamaholipa, el que
!levó a c;ibo con los indios olives, a quienes, según reza la leyenda, trajo de la
Florida Este poblamiento tuvo lugar en el año de 1544, y de acuerdo a las
invesfr,aciones de Joaquín Meade, se localizaba en el actual municipio de
González, en el mismo Tamaulipas.
Este episodio histórico, de gran trascendencia, ha venido a plantear una serie de interrogantes geográficas, no del todo dilucidadas. En primer lugar, el
te, ritorio en el cual fray Andrés escogió el sitio del asentamiento, ya había
atraído el interés de los pobladores -y aun de los conquistadores- anteriofl:~, sobre todo, si tomamos en cuenta que el mismo Garay pretendía la exploración de la comarca que por entonces se conocía como "el río de las Palmas": y una vez que éste quedó sometido a las fuerzas de Hemán Cortés, aún
!P. planteó al propio gran Capitán las posibilidades de llevar a cabo la empresa en conjunto, una vez que emparentaran con el matrimonio de sus respPrtivos hijos.
Eugenio del Hoyo, en su estudio sobre la Historia del Nuevo Reino de León,
publicada hace menos de una década, trata muy a fondo los pormenores de
estos incidentes; pero, lo que para nosotros es hoy de interés, estriba en la relación que en la obra se hace de la vieja polémica sobre cuál debió ser, para
los españoles de aquella época, el río de las Palmas.
Del Hoyo reproduce la nómina catográfica-histórica existente y las encontradas opiniones de los historiógrafos al respecto; desde Bemal Díaz del Cas-

187-

�tillo hasta los regionales, como Alejandro Prieto, Blas Rodríguez, Candelario
Reyes, Ciro R. de la Garza Treviño y Gabriel Saldívar; incluyendo en su lista
a los extranjeros que se han preocupado por la aclaración del tema; quien
identificando al río de las Palmas con el Soto la Marina, quien con el Bravo.
Para concluir él, con una argumentación no exenta de solidez, de que ambas
vías fluviales fueron identificadas en los tiempos coloniales con el mismo
nompre.
Por los mismos años, comienza a configurarse geográficamente el suroeste
de la misma región; pues una vez establecidos algunos poblamientos en lo
que ahora son los territorios duranguense v zacatecano, generados al amparo
de descubrimientos mineros, éstos sirven de atractivo a los esp;ritus aventure•
ros, más los requerimientos de la expansión económica que las nuevas explotaciones r.ecesitaban, son factores influyentes también en la morfología que tomaría a la larga la región Noreste.
Aunque para 1550 ya estaba poblada la ciudad de Zacatecas, dos años más
tarde, Ginés Vázquez de Mercado intentaba la conquista de Nuevo México,
después de que ya habían sido descubiertas, o estaban por descubrirse, algunas minas de gran valor en aquella zona, que sirvieron de antecedentes inmediatos a los poblamientos de Jocotlán, Chacuaco, Chalchihuites, Sombrerete, Avino y San Martín, más el cerro de Mercado, que custodia la ciudad
,

'

criolla de Durango.
Fray Gerónimo de Beteta, quien ya había estado en la Florida, trató de establecer, también en 1550, el camino entre Guadalajara y las lejanas tierras
por él conocidas.
Dieciséis años después, el franciscano fray Pedro de Espinareda salió de las
minas de San Martín, buscando rumbo a Pánuco. Pero en sus correrías recibió informes de algunos indios sobre una laguna que existía más al norte de
la ruta que él llevaba, la cual no debe haber sido otra que la de Mayrán, en
el Coahuila actual. Considerando la importancia que merecían las noticias,
se regresó a San Martín, para escribir a las autoridades de Guadalajara y
recomendarles, como algo de vital importancia, la ocupación y pacificación
de aquellos inmensos despoblados, ayudando así a expeditar el camino entre
Pánuco y la zona minera zacatecana, para tener con ello una salida directa
al mar, pcr la necesidad práctica de la comunicación comercial con España
dn contar con Veracruz; es decir, sin tener que pasar por las demás poblaciones del t'"ayecto hacia el puerto tradicional, cuyos pagos de impuestos gravaban enormemente sus costos. ¡ Ya vamos advirtiendo pues, desde épocas
tan tempranas, la necesidad de regionalizar económicamente la porción geográfica que nos corresponde!
188

Entusiasmado indudablemente r las d
. .
Francisco Cano sali6 de M
ilpod d escnpc1ones del padre Espinareda
azap
on e e te ·
'
noviembre de 1568, en busca de '1a 1
ra °:1ente de alcr.lde mayor, en
recorrido lleg6 hasta la de Patos (h aguna mencionada por el frail... En su
Coahuila) ' y siguiendo hac1·a el . oy en el municipio de General Cepeda
onente al valle en
_
'
se fundaría la villa de Santiago del saÍtillo C
que pocos ~-nos más tarde
aquellas tierras en nombre d
.
. ano tom6 poses1on solemne de
,
e su maJestad y del reino de N
Gali .
cabecera era, por entonces G d 1 .
ueva
c1a, cuya
, ua a ªJara.
Con cuatro meses de diferencia salió de San
,
!barra, en busca de la fam
1 '
Martín, Martín L6pez de
osa aguna, llegando com F
·
Cano, hasta
1a de Pato~ y el Nudo Saltillense, 11amando a la' zonao Vranc1sco
11 d N
ranza. Concedió mercedes de ti
ª e t: ueva Espeteniente de gobernador del . errasdl y aguas, en su carácter de tesorero y
remo e a Nueva Vizca
¡
,
como centro a Durango.
ya,
que tema entonces

ª

Pero el ansiado establecimiento de la rut
nuco, quedaba aun por establecerse
f a ~ntre la zona zacatecana y Páorganizó el primer viaje en se tid' y ue ~1 como, en el año de 1573 se
'l.
'
n o contrano· esto es sali d d
L" hmo punto costero una exoed· . ,
'
,
en o esde este
.
• ic1on a1 mando de Francisco de Pu a
El mismo Del Hoyo nos da cuenta de ue iba .
.
g .
merciante inglés llamado Joh Chil
q .
mclu1do en ese grupo un coria del viaje, en la que exprn
tofn, qwen, más tarde public6 una memo1ca que ue por ordenes d 1 ·
d
España que se organizó este . .
e virrey e la Nueva
v1a1e, con el propósito d d
b .
,-amino desde la costa del Golfo de M, . h
e escu nr y abrir el
"
,
ex1co asta las minas de Za
que estan a ciento sesenta leguas de allí
f d
catecas,
por aquel camino, dejando el de Méxic , a m ~ transportar_ las mercancías
manas".
o, que es Jornada de nete u ocho seEste autor propone, como una po "bl
liendo de Pánuco · Valles A t·
s1Me ruta de aquellos exc-ursionistas, sa.
- n iguo orelos - Villa J ,
• ,
Llera
, - Ciudad Victoria' cruzando probablemente el río uarez
p rif1- Xicotencatl
·,
mas adelante y enfilar rumbo L"
un poco
ª mares - General Terán u c rac1on
d •
terrey - Saltillo _ Mazap"l z
- :1 ere1ta - Mon1 Y acatecas (para "d tif"
gráficos actuales) .
1 en icarnos con puntos geoSe ha supuesto que en esta misma aventura estu . 1 .
terrateniente de la zona Huasteca L . d C
. vo me mdo el acaudalado
'
UlS e
arva1al y d I e
nos hay pruebas documentales de q
1
•
,
e a ,ueva, o al meue en .a misma epoca
.f' 1 .
y estos datos son de la mayor sigru'f• "6 his , .
rep1
1cac1 n
tonca po
. d!O d a Jornada;
prepararon la mente del futur0 .
be
' rque, m u ablemente,
pnmer go mador del Nue R · d
para recurrir más luego al rey de Es vo emo e León,
pana y concertar con él b "conquista y

189

�pacificación" del Noreste de México, imprimiéndole jurídicamente la primera fisonomía geográfica a esta región.
Ya para la fecha de las "capitulaciones de Carvajal", habían ido cundiendo los nuevos poblamientos en el Noreste, gracias a la acción de los novovizcaínos, y muy especialmente a la iniciativa de Alberto del Canto.
Por siglos, las aseveraciones de estos acontecimientos no pasaron, en las
mentes de los historiadores, de meras conjeturas; debidas a la ausencia de
auténticos testimonios. Pero, a partir de 1951, cuando el descubrimiento del
llamado ''Documento del Parral": un litigio del siglo XVII que se encontraba empolvado y olvidado en el archivo histórico de l!Sta Ciudad, por el que
se dirimía la jurisdicción de Monclova entre los gobiernos del Nuevo Reino
de León y el de la Nueva Vizcaya. En el mismo aparerP. como argumento de
una de las partes, el dato de que Alberto del Canto fundó en el año de 1577
la villa de Santiago del Saltillo (hoy la capital de Coahuila) y la de Santa
Lucía (en el sitio que en la actualidad ocupa la ciud1d de Monterrey) ; pero
además se menciona al fundador como "alcalde mayor de las minas de San
Gregorio (Cerralvo) y valle de Extremadura (Monterrey), que todo era y
es jur;\Jicción de esta Nueva Vizcaya ... ".
En el documento se asienta también, que Del Canto pacificó el pueblo del
Potosí y el valle de Coahuila, además de que pobló la$ minas de la Trinidad.
La identificación plena de estos puntos geográficos, planteó nuevas elucubraciones entre los especialistas; y Del Hoyo, en su obra citada asevera que
el valle de Coahuila era indudablemente la actual Monclova, mientras que
a las minas de la Trinidad las trata de localizar en la misma zona, sugiriendo
que éstas, o el Potosí, pudieran haber estado en lo que hoy conocemos por
Cu1trociénegas, dado que este poblado, para 1582 ya tenía Alcalde Mayor.
Sin embargo, el historiador coahuilense J. de Je~ús Dávtla Aguirre nos
aporta nuevas conclusiones, cuando, en un trabajo prP.sentado en el seno de
la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadíst;ra y publicado
más tarde en el anuario Humanitas de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, asienta:
"A pesar de las discrepancias que existen entre distintos autores respecto
a la identificación de estas minas (las de Trinidad) , r.osotros nos inclinamos
a que éstas son Las Minitas, por distintas razones: porque en el orden que
señala el Documento del Parral, la pacificación del Potosí fue anterior a la
del valle de Couila; porque en la región de Monclova sólo sabemos de la
existencia de las minas de Couila y las que luego descubriP.ra Castaño rl.e
Sosa, habiendo sido descubiertas las de Couila por los mismos expedicionarios
de Alberto del Canto en anteriores 'entradas'; y porque es probable que las

190

gentes de Alberto del Canto conocieran desd
tossí y sus posibilidades mineras. po
sól e much~ notes la región del PoPotossí está situado el cañón de,las rqM~e. a o ocho kilómetros al poniente del
to , , 1
lllltas, que desemboca e 1 11 d
ss1; so o que a un centenar de metros al lado
.
n e va e el Potra! y dando frente al Potossí se
poruer.t.e de la carretera Cen. .
, encuentra una antiqu's·
h .
la que posiblemente f
11
, ima ac1enda
llamada
L a Trinidad,
.
uera e ugar de avrovis'
.
tarmento de los mineros de L M' .
-.
10namiento y asenTanto el poblado del Potoss' as llllltasT, _d~e muy antiguo abandonadas.
i, como a nmdad
1 -ó
se encuentran en el municipio de Gal
al
y e can n de las Minitas,
de Mazapil y aproximadamente a eana, kilsur de Nuevo León, al oriente
noventa
ómetros de Saltill ,,
. M~ adelante, el doctor Dávila A •
. , .
º·
investigación histórica al respecto. ~ : contmua_ ~fo~ándonos sobre su
valle de Couila 'en virtud d d'ch.
a la pac1f1cac1ón y población del
d d
'
e I a su comisión dimanad d d 'ch
or e este Reino, Martín López de lb
. .
ª e I o gobernat d . d'
arra, repartió tJtrras y d
. .
o e m 10s, en especial a la p . . d
.
'º
repartmuen. . d.
rovmc1a e Couila . 1
.
Juns 1cciones y distritos , A ,
, ª os vecmos de dichas
· · · • qui nos asalta una
d d
saber a qué se refiere el Document al .
~ue~a u a El problema es
Couila'.
o
citar a las naciones de la provincia de
"En la época en que e1 d ocumento fue relactad 1643
Coahuila comprendía el territorio del ho
o,
' _la provincia de
ralelo 26º al norte y gran parte del Estad: d:stado de c,oahwla, desde el pade la Nueva Vizcaya Al
b
Nuevo Leon, todo ello dependía
C
. .
nom rarse gobernador del N
R .
a . arvajal, según él interpretaba sus Ca itulacion
uevo _emo de León
ba30 su gobernación. En 1677 t d la p
es, todo lo citado quedaba
, 0 a
parte sur de Coahuil
1
a sur del paralelo 26º Parras Pat Sal ·n
'
'
os,
ti o Arteaga
e a, 11que, quedaba
segregados de la Nueva v·
'
Y ape ania, fueron
JZcaya y agregados a Coahuil C
saber a qué provincia de Couil
f ,
a. abe la duda en
"
a se re ena el Documento
En la época en que se le dio comisión a Alberto d
.
la existencia de una provincia d C uil od
el Canto, no sabemos de
'C
e O a, t o era la N
V'
arta Geográfica del Siglo XVI'
ueva izcaya. En una
Larios: obra del Dr Jesus' F'
' qdue ¡aparece publicada en Fray Juan de
.
irueroa e a Edit . l
hecha después de 1568 pues :n
' f ona Jus, carta que debió ser
,
ese ano se und6 Maza ·1
pero que debe haber sido levantad
t d
p1 y aparece en ella,
ni Saltillo ni Monterrey.
a an es e 1577, pues en ella no aparecen
"~n dicha carta no aparece la pronvicia de Couila
zapil, en lo que ahora se llama Nudo Saltill
' pero al norte de May un poco más al ·
ense, aparecen los 'M. de Couila'
oriente, en lo que corres nd al p
,
,
D'lndiens Couila, lo que traducimos
r pob e
ot_os1. aparece un Bourg
encontrado ninguna otra referencia
~o)ado d~ mdios couilas. No he
a os m ios couilas, ni en el Mapa ele

f

191

�Distribución de los Grupos Indígenas del Norte, de don Wigberto Jiménez
Moreno, ni en Alessio Robles. S6lo la expedición de Urdiñola, para castigar a
los que asesinaron al padre Altamira y a sus indios doctrineros puede darnos
alguna pista; pero la expedición se hi2:o más bien en contra de los indios
Cuamocuanes en 1607, y estos son más bien una rama de los Busaríngamas,
que habitaban la región de la actual Monclova y la de Nadadores. Sin embargo, algún historiador ha derivado el nombre de Coauila, que significa tierras
bajas, y dado el nombre de couilas a los naturales que las habitan.
"No se puede descartar la posibilidad de que los indios couilas que habitaban la región de Monclova -concluye parcialmente Dávila Aguirre-, procedieran del valle del Potosí, llevados allí por Alberto del Canto, al hacer los
repartimientos después de pacificar el valle del Potosí, para trabajar las minas; los que después de treinta años se convirtieron en los asesinos del padre
Altamira; y que el nombre de Minas de Couila se les diera por estar trabajadas por ellos ... ".
Lo que nosotros podemos sacar en limpio del trabajo que acabamos de
transcribir, es que el ámbito geográfico de la acción hispana, para antes de
que finalizara el siglo XVI, se había ido ampliando insospechadamente; pues
de lo comentado, advertiremos que se pueden incluir en la Historia de esta
Región para ese entonces, las porciones australes de Tam~mlipas, Coauila y
Nuevo León, y que aún de estos dos últimos Estados actuales, ya empezaban
a poblarse zonas más septentrionales, cimentando su futura Geografía.
Ahora sí, tras todas estas consideraciones, que podríamos llamar protohistórico-geográficas, retomaremos a la cita que hacíamos de que, a partir de
1579, con el contrato o "capitulaciones" entre Luis de Carvajal y de la Cueva
y Felipe II, al darle vida jurídica al Nuevo Reino de León, se le imprime su
primera fisonomía geográfica al Noreste, aunque vaga; más que todo, por
el desconocimiento absoluto de la geografía del Nuevo Mundo de las autoridades españolas y las ambiciones y tendencias personalistas de quien sería
su primer Gobernador.
La personalidad misma de Carvajal y sus acciones eminentemente históricas, así como sus preocupaciones de tipo ideológico que pudieron haberlo
guiado en sus planes de colonización, aún están huérfanos de estudios serios
y concienzudos. Sólo que por ahora nos interesan los factore5 que definan la
gobernación geográficamente.
Entre los términos del documento firmado entre el Rey y el flamante Gobernador, se establece la jurisdicción de éste en los siguientes términos:
"Desde el puerto de Tampico, Río Pánuco y en las minas de Mazapil, hasta los límites de la Nueva Galicia y la Nueva Vizcaya, y de allí al norte, lo

192

que está por descubrir de una
1
guas de latitud y otras 200 de ~~:giatu;, ~~~• con que no exceda de 200 leCon una interpretación muy pe
C
.
risdicción sob
.
rsonaI' arvaJal pretendió extender su jure un inmenso cuadrado de 200 leguas
Id d l
del Hoyo -el investigador que ha estudiado más pofr ado, e que Eugenio
ta ' ( 1
.
a on o esta etapa- comen :
o constituían) 78'224,400 hectáreas -702 244 kil' t
d
do~, quedando incluidos en él, íntegramente, los ~ctuales ; ~ : s ~~ ;:·
mauhpas, Nuevo
.
. León y Coahuila, casi todo Zacatecas, 1o mismo
que Durangoy partes considerables de San Luis Potosí Na 't s· al
.
Te
El ·
'
yan , m oa, Chihuahua y
~- T inmenso cuadrado tendía como lado meridional una línea que
umese a ampico, en el Gc,lfo, con Chiametla en el Pac'f
~~;;r :: !:nciudad ~e ~cateca~. Y su lado se~tentrional ip:;rÍa ~:e ;:r~~
.
Antomo, lexas; de tal manera que vendría a invadir los
remos entonces existentes: Nueva Gal' . N
.
tres
d 1 N
.
lCJa, ueva Espana y casi la totalidad
e a ueva Vizcaya."

Se ha supuesto con no
·
d
.
Carvajal a Maza~il (b' poco~ VISOS e_ realidad, que en el viaje que hizo
ien con uga o bien por separado)' tuvo ue haber
entrado en contacto con algunos otros judíos portugueses, como élqmismo
que ya con anteproyectos de conqui~ta en la mente
d'
h be
'. y
el avan
.
' pu ieron a r urdido
_ce. pr~~ro, a nombre de la Nueva Vizcaya, y después la usu ación
de sus_ Junsd1cciones, para pasárselas tranquilamente al Gobernador di N
v~ Remo de León, quien luego avanzaría desde Tampico, con las c:pitu~::
c10nes reales en la mano' sobre los poblam.ien tos ya eX1Stentes
.
de Nuevo León
y Coah l1ila.
Carvajal debe haber llegado a las minas de San Gregorio a . . . d
ó
prmcip1os e
1 C'. d d e se enco_ntr con Diego de Montemayor (el futuro fundador de
: m a Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey) q .
c a a la., ge t
. ,
, U1en pertene1
n ~ n~v.ovizcamas y que por entonces se ocultaba en a uellos lugares, tras senas dificultades con Alberto del Canto AIJ'
li , ql
.
d I f d .
.
t se rea zo a primera
carvajalinas' la ciudad de León, cuya fecha exacta de fund e .as
, un
h aciones
.d
acion a s1 o aportada por el padre Lino Gómez Canedo
como el 22 de abril de 1582.
recientemente,

1582 dond

De _la ruta de penetración que debió seguir el flamante Gobernador rlesde
su salida
. R eyes propone
.
A de Pánuco, el historiador tamaulipeco Candela no
sus ~ntes para la Historia de Tamaulipas en los Siglos XVI y XVII'.
Al ~st~d~ar este aspecto interesante de mi trabajo, confieso que me domin6
al ~nncipio la duda de que tal vez llegó Carvajal a lo que se llamó Nuevo
Remo de León por una ruta que podríamos designar San Luis Potosí, Zaca-

:n

193
Humanitas-13

�d
· t
poniente la sierra Madre
tecas, Coahuila; es de~ir, atraves~do e ;1e~ e.: el norte a lo largo de la
por la Huasteca Potosma y de ahí, toman o ac1
ro ia sierra hasta llegar a Cerral vo . . . " .
. .
p p
,
hacer almmas consideraciones sobre estos movumentos,
Pero, despues de
l º T . d las "capitulaciones" como el de los
tomando como base tanto e ana_1s1sl de
ta . "
Basándome en el heáf
1 d fne al fma e cuen s. . ..
mapas geogr icos, a e i
e ue los conquistadores, al construir sus
cho perfectamente comprobado, d q ,'
l . di s habían abierto (nosocaminos utilizaron siempre las veredas que os m_ ~
odifº do pen'
.
• 1 · mo procedumento, m
ican
tros no hemos hecho smo seguir e rms
1 amino~ coloniales) . y
,
vimentar -a veces-- os e
'
d
dientes cuan o mas, o pa
. . tos hechos por fray Andrés de
d
·
nes
y
reconocumen
1 f
recordando as un acio .
d
•dea aproximada acerca de
Olmos, y el propio CarvaJal, po~remos ar una I
d
los Puntos que caracterizaban dicha ruta:
.
•
punto
e arran"Descartanao e1 Tampico colonial cuya existencia como
.
que es innegable, estaría en segundo término T amahohpa. . .
'
tan
,
.
1
lugar
denominado
'Esteros
que
"Podría aparecer en tercer termmo e
. .,
ntre.
VII al abrirse de nuevo la comunicac1on e
to se menciona en _el siglo X
11 ha a doce o catorce leguas de Tamaholipa.
Monterrey y Tamp1co y que se ha a
d 1
del Berna!.
, T anch oy, que estaba cerca e cerro
"El cuarto punto sena
T
T
al cercano a Xicoténcatl, o an"El punto siguiente puede ser _ancascu
d 1 t amo de la carretera
.
·sten a trescientos metros e r
chipa cuyas rumas exi
1 , F,
'El Limón' del municipio del
, · L edo entre e no no Y
'
nacional M f•XICO- ar '
.
h be ido de mucha mayor
M . clino a favor de Tanch1pa por a r s
Mante.
·e m
1 otro al extremo de poderlo considerar como el centro
importancia que e
' di d acción alcanzaría: hacia la sierra Gorda,
de una gran zona cuyo ra º1 e .
Ocampo Tansuche y Camalahuche,
chº que fue e antiguo
'
T h
hasta an uan m,
.
, T
, hasta Tangasneque y Raque es e1 a Ctual Chama! Viejo ; hacia el no ames1,
yón, al occide~te. . . .
los ueblos son francamente problemáticos e
"De Tanchipa hacia e_l norte.
p Ll
la capital del Estado actuales,
.
.
T 1
pudieran citarse era y
.
1
unprec1sos. a vez
.
.
tado sobre la influencia de a
1
d c1a nacida de o asen
con má5 o menos au a
. la mención de los puntos tiene
.
de todas maneras, s1
Propia Tanch ipa; pero
de Tanchipa hacia el norte, haya
. ó ·
l 'gico suponer que
fundamento hist neo, es o
b d
á o menos paralela a la sierra Gorda,
•1
ea que ra a m s
seguido CarvaJa una m
ermitiría reforzar nuestra
salvando los contrafuertes respectivo¡s, lo quale nolusg~s denominados Caballe.
d · dicar que os actu es
audacia al extrem~ e m
.dal
Villagrán y Guadalupe Mainero fueros, Santa Engrac1a, Oyama, H1 go, .
"
ron puntos proba bles de la ruta en cuestión. . . •

r

194

Como no~ es fácil advertir, el ingeniero Reyes fue uno de los primeros que
Fe preocuparon, aunque sin ahondarla conscientemente, en !a Geografía Histórica.
Y aunque él detiene su propuesta en los límites de Nuevo León, Del Hoyo
, os indica tn la obra que hemos consultado, una prolongación de aquella a
través de Linares, la congregación de Santa Engracia (en el municipio de
General Terán, N. L.), Los Ramones y Cerralvo.
Todos estos datos informativos, aunque conjeturales, nos llevan a la confirmación de la influencia posterior de los accidentes y del medio geográfico
~obre la voluntad humana para propiciar las distintas génesi~ de los asentamientos humanos actuales. En otras palabras, se está demostrando la importancia que adquiere día a día, la investigación de la Geografía Histórica para
el robustecimiento del análisis de los fenómenos eminentemente históricos
posteriores.
Ya una vez fundada la ciudad de León ( o hecha la refundación, si se hizo
Svbre el poblamiento conocido como minas de San Gregorio), inmediata al
punto donde se encuentra en la actualidad la villa de Cerralvo, emprende
Carvajal su marcha hacia el suroeste, no sin fundar antes, supuestamente
aledaña a su primer establecimiento oficial, la villa de la Cueva; llegando
hasta Saltillo, donde, como en el caso de San Gregorio (siguiendo al más
auténtico de los informantes de la época colonial de esta Región, el capitán
cronista AJonso de León), parece evidente que ya lo esperaba Alberto del
Canto, y usurpando la jurisdicción de la Nueva Vizcaya, "mudó autoridades".
Regresó luego al valle de Extremadura, donde el mismo Del Canto había
fundado ya la villa de Santa Lucía, e hizo nueva fundación, intitulándola
villa de San Luis Rey de Francia, en marzo de 1583, nomb1ando a Gaspar
Castaño de Sosa como alcalde mayor.
Más tarde pobló la actual Monclova, con el nombre de Nueva Almadén,
a pesar, como lo hemos visto, de que ya también se encontraban en explotación las minas comarcanas, lo que debe haber obligado, al menos un rudimentario asentamiento humano.
Sobrevienen luego los acontecimientos también ya conocidos, de la aprehe:1sión y muerte del gobernador Carvajal y de la Cueva, y con ello el decaimiento colonizador y la despoblación de los establecimientos debidos a su
empeño, pudiéndose advertir en la historia entonces, una etapa de penurias
para los pobladores del Noreste, que no viene al caso analizar ahora; pero
sí advertir que en esos años nacen o se incrementan tímidamente, algunos
asentamientos, como la ciudad de Monterrey, Parras, y el pueblo gemelo a la
villa de Saltillo: San Esteban de Nueva Tlaxcala, entre otros.

195

�En los albores del siglo XVII comienzan a advertirse los efectos de un franco afán colonizador; aunque para ello el área geográfica sigue ~trin~,da
prácticamente a las limitantes que hemos venido tomando en cons1derac1on.
y no sería sino hasta la última mitad de la misma centuria cuando, por imperativos circunstanciales, se vuelven los ojos de los colonizadores hacia el t~rritorio texano; actividades en las que colaboraron de una manera por &lt;lemas
eficaz, los frailes evangelizadores de la Orden Franciscana.
Por la misma época, se inicia la derrama de las fundacione~ españolas hacia el norte nuevoleonés también; y esto gracias a que se planteó la necesidad
ele establecer un pueblo de indios tlaxcaltecas con algunos de los antiguos
habitantes d~ San Esteban; así nació San Miguel de Aguayo de Nueva Tlax•
cala (el Bustamante de Nuevo León de nuestros días) , qu~ a~dó a suav~ar
las tensiones con los aborígenes de la tierra que, por su belicosidad, no hab1an
permitido la derrama de la acción colonizadora más allá del valle de las
Salinas, situado a unos treinta kilómetros al norte de Monterrey.
Pero los abusos v las extralimitaciones de los encomenderos, condujo a
una e:acerbación d; los problemas entre éstos y los naturales de la región;
crisis que se presentaba más marcada en las zonas donde tuvieron menos ~jerencia los evangelizadores, sin perjuicio de que el fenómeno que en la ~lStoria se conoce como el de la Guerra Viva, o sea la lucha ar,arentemente interminable entre el blanco y el bárbaro, se enseñorease por todos los rumbos
en que se fue extendiendo la colonización.
Por estas razones, el virrey de la Nueva España encomendó al alcalde de
Corte Francisco de Barbadillo y Victoria, que se transladase al Nuevo Reino
de L~ón con la comisión definitiva de que zanjase las dificultades.
Barbadillo, quien llegó por primera vez a Monterrey al terminar el año de
1714 como hombre de gobierno que era, sagaz y de una disciplina inflexible,
locrr; sus propósitos en corto tiempo, procurando la estabilización. Por ese
ti;mpo se había fundado la villa de San Fe!ipe_ de Linares, pero . co~o al
cfectuar su establecimiento invadieron el terntono del pueblo de indios de
San Cristóbal de los Hualahuises, éstos íniciaron una franca lucha jurisdiccional con los españoles. La llegada a aquellos lugares del comisionado del
Virrey, atenuó las dificultades y éste ordenó la transladación de la nueva
villa a doce kilómetros del pueblo.
Mientras en la estructura poblacional del territorio que hoy se denomina
Tamaulip~, se ofrece un fenómeno singular: porque _Pai:a mediados de ese
mismo siglo XVIII, de acuerdo con las autoridades v1rre~al~, don José de
Escandón inicia la realización de un vasto plan de colo~~1on, a pe~a~ ~e
que con anterioridad ya se habían logrado algunos estableclIDlentos, con 1mcral

carácter de misione~; como 1;fidalgo, que había pertenecido jurisdiccionalm~nte al Nuevo Remo de Leon, y las de los frailes potosinos de Tula, Palmillas y Jaumave; más la del actual Bustamante, que se debió a descubrimientos mineros.

Se con~en con ~astante detalle los principios del desarrollo geográfico de
las fundac:on~s _debidas al plan de colonización del Nuevo Santander (como
s~ l~ llam~ ongmalme~te ~ la nueva jurisdicción), gracias a un Informe que
rmd1ó el inspector Jose Tienda de Cuervo al Virrey, en 1757; advirtiendo
d~s~e luego que en su régimen interior quedó supeditado a una organización
militar y eclesiástica.
Notamos, ade~2s'. que no obstante que la delimitación del territorio presenta las caractensticas de una provincia marítima, debido a la prolongada
costa que forma el Golfo de México, la explotación de sus recursos naturales
rn ese sentido fue prácticamente nula.
A l~ fundaciones de las diversas villas y la ciudad de Horcasitas (el único
pob!amiento con esta categoría y que, excepcionalmente, la disminuyó con
el tiempo hasta decrecer a villa) , sobreviene la influencia de familias de colo~os, aun~~~ _no se signifique por un índice notable, pero que obligan una
pnmera d1v1S1on de las propiedades territoriales.
Sin embargo, un poco más tarde, acatando una orden del rey de España,
fechada el 29 de marzo de 1763, se inicia una serie de reformas en !a administració~ interior de la Colonia; algunas de las cuales tendrían importantes
repercusiones en su desarrollo, como el repartimiento de los terrenos de cada
una de las demarcaciones señabdas a los pueblos establecidos y la disposición
para que se cambiaran de lugar las villas expuestas a las inundaciones• así
como la de que se realizaran algunas fundaciones más.
'
El resultado final de la segunda de las disposiciones citadas fue que algunas villas, como la actual Xicoténcatl, Burgos y Reinosa, se reestablecieran
en otros sitios, con una mejor irrigación natural para sus labores.
De algunos aspectos que guardaba la colonia del Nuevo Santander en las
postrimerías del siglo XVIII, con relación a su población y a su economía.
habla elocuentemente un Informe que rinde a las altas autoridades reales y
virreinales, el teniente coronel Félix María Calleja -más tarde enconado
enemigo de la Independenr.ia, y que hasta llegó a ostentar el cargo de virrey
de la Nueva España-. El Informe está fechado en 1795.
Como dato de singular interés, por tratarse de una particularidad geográfica de gran trascendencia para etapas muy posteriores, transcribimos uno de
los párrafos del escrito de Calleja:

197
196

�"Al este de la villa de Presas (Aldama), entre ella y el mar, hay un mineral
de un líquido betún, muy ,;emejante a la brea, en color, consistencia y uso,
llamado aquí chapopote, que corre en abundancia hasta la inmediata laguna,
coagulándose en el camino en la Ilillma forma que las marquetas de pez y
volviéndose a liquidar cuantas veces se la pone al sol o aplica calor artificial.
De él se sirven con buen efecto en lugar de brea, tanto para las embarcaciones como para evitar el hierro sea corroido".
Así, ya para los últimos años del régimen colonial, las autoridades del
virreinato se fueron preocupando más y mejor por una más cabal subdivisión
geográfico política de los dominios novohispanos. Sobre el tema, Edmundo
O'Gorman ha publicado un interesante estudio denominado Historia de las
Divisiones Territoriales de México. De éste, nos interesa particularmente la
creación de la Comandancia de las Provincias Internas ( o de Tierra Adentro), creación que tuvo lugar en 1769. Quedaron bajo la sujeción del Comandante, las provincias de Sinaloa, Sonora, California, Nueva Vizcaya,
Coahuila, Texas y Nuevo México, designándose como capital de la Comandancia al pueblo de Arizpe, situado en la provincia de Sonora.
En 1785 se agregaron al territorio de las Provincias Internas el Nuevo Reino de León y la colonia del Nuevo Santander; dividiéndose la jefatura en
tres comandancias.
Dos años después sobrevinieron nuevos cambios subdivisionales, designándose independientes las Provincias Internas de Occidente y las de Oriente;
integrándose esta última por las provincias de Coahuila, Texas, Nuevo León
y Santander, más los distritos de Parras y Saltillo, que hasta entonces seguían jurisdiccionados a la Nu~va Vizcaya.
Con alternancia entre esta última subdivisión territorial y la estructuración
primitiva -siempre con el carácter de Comandancia Militar-, incluyendo
ligeras variantes en cada caso, hasta 1804, ya en las postrimerías del régimen
colonial, se restituyeron nuevamente las Provincias Internas de Oriente y de
Occidente, ambas dependientes del gobierno virreinal.
Y, aunque desde 1786 se había expedido la Real Ordenanza para el establecimiento e instrucci6n de intendentes de ejército y provinrias en el Reino
de la Nueva España, debida a Carlos III, en realidad en la nueva estructuración por Intendencias no se incluyeron las Provincias Int('.mas; anotando
el mismo O'Gorman en el trabajo que hemos venido consultando que, a la
hora de la Consumación de la Independencia, la Colonia est3ba fraccionada
en dos grandes divisiones: la primera constituida por las dos Provincias Internas y la segunda, por doce Intendencias y tres Gobiernos; sin perjuicio de
que, en el caso de nuestra Región se siguiesen considerando también las ad-

198

mini~traciones civiles de cada provincia a cargo de respectivos Gobiernos. es
decrr, el del Nuevo Reino de León, el de la colonia del Nuevo Santander
los de las dos provincias de Coahuila y Texas.
Y
. Los azares de la vida independiente de nuestro país, acw:arán características no sólo en la morfología geográfico•tem'ton'al , smo
.
aun en la geografía
h
l umana propiamente dicha. Pero como esto ser1'a tema que rebasaría los
~mites del que nos hemos propuesto, lo dejaremos pues en puntos suspensivos, en espera de un tratamiento más erudito y de mucha mejor calidad.

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maulipas; Sists. y Servs. Tecmcos; Monterrey, 19 .

BIOGRAFIA DEL DR. JESUS MA. GONZALEZ FLORES

º.

Da. HEaNÁN SAUNAS CANTÚ
Pionero de la cirugía astlptica en
Monterrey, y de la cirugía vascular en la América Latina.

PREAMBULO
Dos GRANDES DESCUBRIMIENTOS científicos marcaron un nuevo camino :i la
cirugía mundial en el pasado siglo: el uso del éter como anestésico en 1846,
por el Dr. Morton, que desapareció el dolor en los quirófanos, y el establecimiento de la antisepsia química en 1865 por el Dr. Lister, que disminuyó
las infecciones postoperatorias.
Más tarde, hubo un gran refuerzo en estas conquistas, al emplear el Dr.
Bergman la autoclave en 1890, para conseguir una asepsia total en instrumental médico y material quirúrgico.
Estos adelantos de la medicina universal fueron traídos a México en 1878
por el Dr. Ricardo Vertiz, y a Monterrey, por el Dr. Jesú~ Ma. González
Flores en 1896, distinguido médico regiomontano, cuya semblanza damos a
conocer a continuación.
EL DR. D. ]Esús MA. GoNzÁLEZ FLORES nac10 en Monterrey, N.l.., el 17
de octubre del año de 1857, en una vieja casona de la actual calle de Morelos
de nuestra ciudad, siendo sus padres D. Apolinar González y doña Bárbara
Flores de González.
Efectuó sus estudios elementales en la escuela primaria particular del Profr.
D. Félix Galván y los cursos de secundaria y preparatoria, en el p1fstigiado
Colegio Civil del Estado, donde obtuvo en 1871 el primer prem;,) correspondiente a la clase de dibujo.

'·
200

Ingresó a la escuela de medicina de Monterrey en el año de 1874, cuando
contaba con 17 años de edad, obteniendo el segundo premio del p11mer año

201

�. ad s en 1875 documentos firmadl)S por el
de medicina en los ~u~dt~r;ni~r ºJosé Eleut~rio González Mendoza.
director, entonces el molvt a .e
.
desde los 11 añJS había
tanos eran escasos, pues
Como sus recursos mone_
h
se ayudaba en sus gastos dando
.
dre pilar de su ogar,
fallecido su senor pa '
1 • d 1877 cuando cursaba su ter.b .
1 estudiantes En e ano e
'
clases de di UJO a os
.
f
al eJ·ército prestando sus
. al ingresó como en ermero
'
b
f
cer año de pro esion ,
h . militar que por esos :1ños esta a
1
. .
d
de
cabo
en
el
ospita
,
.
O
1
servicios con e gra
, blica de la llamada colonia Insituado en la esquina suroeste de la p 1aza pu

dependencia.
d",
madre a quien ~1 mismo
·
• per 10 a su
,
Desafortunadamente est~ rrusm~dando
'd"cos pero aunque mucho le en.
t
s úlnmos cm a os me i '
, •
dio amorosamen e su
. . to no quebraht6 su ammo Y
.,
,
ste luctuoso acontec1ID1en '
. f
tristec10 su corazon e
. 1 El 22 de marzo de 1878, siendo Je e
. . , d la te n su carrera profesiona .
d
s1gmo a e n e
, .
Treviño le ascendi6 al grado e sarmilitar de la zona el Gral. D. Jerorumo
'
gento de enfermeros.
, d
, dico cirujano en la e~cuela de
El 30 de agosto de 1880 se ~~duo ~di~e Dr D Juan de Dios Treviño,
.
1 restig1ado me co
· ·
medicina siendo d irector e p
b
d d 1 Estado el Lic. D. Viviano L.
Y teniendo 23 años de edad. Era go emal or e . , Pu'b,l1"ca D Julio Olvera.
. d l c
· de nstrucc1on
, ·
Villarreal, y secretano e on~Jº.
v·11 eal Juan R. Villarreal, Vidal
•
t han C1pnano 1 arr '
Entre sus campaneros es a •
dm d Hiclanan y Le6n Buentello, que
I
· Saldana E un °
de la Garza, gnac10 .
'
d"ll de sus tiempos juveniles, comv
1 l' .ca y Jacarandosa pan 1 a
d
formaban a c as_1 .
•
tudiantiles de nuestra facultad, guar antodos la hemos v1vtdo en los anos
al nos alimentamos cuando el camino
do siempre un grato recuerdo de cu
11
la penumbra del ocaso.
'd'
.
ega a
b d administrador del cuerpo me ico miEl 18 de julio de 1881 es nom ,r~ o c· .
por el entonces presidente
1
d de Mayor Medico iru1ano,
litar, con e gra o
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A 1 s pocos meses, se le ordena trasde la república D. Manuel Gonza
to del hospital militar de esa ciuladarse a San Luis Potosí, como su ireMcor.
Gral D Francisco Naranjo,
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~ad, firmando el secretano
, y arma'
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atriota nuevoleones.
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mu/ d1stingu1 o p
e el 9 de enero de 1882, adscrito a1
Un año después regresa a Monte7 ~obles Linares, y aprovech6 su estan160. batall6n comandado por el Gr~ ..
·omontana Paula Vela, de cuyo
cia para contraer nupcias con la senonta reg1
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matrimonio hubo tres hijos.
. d des entre ellas Saltillo,
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Ttares se va a otras cm a '
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Cumpliendo or enes m1 i
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León, Querétaro, Guad ªJ~ra y . .
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de la escuela practica me
. 1',
, reo sífilis y encargado de an'1ru'ca
interna,
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og1a,
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naturas de Cl
202

fiteotrn anatómico, la biblioteca, el departamento de historia y de la vacunc1
contra la viruela. En la escuela nacional de medicina, de la universidad de
México, es nombrado ayudante de la cátedra de fisiología.
Vuelve a su ciudad natal el 29 de junio de 1892 como subdirector del hospital militar de Monterrey. Al pasar dos años, el 19 de mayo de 1894, pide una
licencia al ejército para hacerse cargo de la direcci6n del hospital civil "Gonzalitos", nombrado por el gobernador D. Bernardo Reyes, teniendo ahora como hogar el edificio del hospital, en cuyo segundo piso residía el médico director y su familia, dedicándose día y noche al noble servicio de curar a lo~
enfermos que acudían a sus puertas solicitando alivio a sus males.

Desafortunadamente falleció su esposa, quedando envuelto en la tristeza de
su soledad y sus hijos en la orfandad. Pasaron algunos años para decidirse
rehacer su hogar, y el 17 de septiembre de 1899 contrae matrimonio con la
virtuosa señorita Cesárea Mendoza, hija del Corl. D. Ignacio Mendoza, dan1a
culta y abnegada, muy conocida en el ambiente artístico de Monterrey, porque por muchos años dio clases de bel) canto a j6venes regiomontanos, que
más tarde brillaron exitosamente en los mejores teatros de la ópera y de la
buena música. De este nuevo matrimonio nacieron cuatro hijos.
Durante los años que fue director del hospital civil, el Dr. González Flores
se preocup6 por colocarlo entre los mejores de la nación, y a la altura del
progreso de la ciencia médica mundial. Para ello solicitó ayuda oficial y
particular, obteniendo amplio respaldo, y el mes de diciembre de 1896, instaló la primera autoclave, marca Chamberland, traída directamente de Europa, pudiendo tenerse así material quirúrgico aséptico, consiguiendo mejores
resultados postoperatorios en los enfermos intervenidos quirúrgicamente, va
que no se contaban por esos años con el auxilio de los antibi6ticos ni de las
sulfas como antimicrobianos.
El mes de octubre de este año colocó en el quirófano un candil de tres focos incandescentes, que costaron $ 18.50, para iluminar mejor la sala de operaciones, sustituyendo a las viejas lámparas de petr61eo.
Instaló un tinaco de zinc y madera para disponer de agua entubada y tener
lavabos en la sala de operaciones, donde los cirujanos pudieran asearse correctamente sus manos. Orden6 la compra de nuevo instrumental quirúrgico
así como un aparato de electrolisis, última palabra en esos años para curar
las estrecheces uretrales. El ingeniero Emilio Dyzterud le adapt6 un transformador eléctrico para que funcionara mejor.
Trajo de Europa un juego de discos de marfil decalcificados, que llegaron
al hospital el 16 de marzo de 1898, usados en las operaciones de intestino como moderno sistema operatorio.
203

�.
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de la cirugía el 12 de junio de 1937,
Por estas notables meJoras en '.en e· . os l; declaró " ... el iniciador
1 s·ndicato Nuevoleonés de Médicos iruJan '
.
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. ,
, tica en Monterrey ... " dándole un pergammo
y pionero ~e la cu:ugia asep
del residente, Dr. Porfirio Martínez.
en reremoma especial, de manos
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.
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El 26 d . li de 1898 inauguró un consultono médico qu
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. . d'iano
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al hospital con serv1c10
para enfermos pobres 1unt~
1 ' s ecial para internar enfermos menF d , t mismo ano una sa a e p
tarde. un o es e
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E 'sto Sepúlveda y Mestre, con
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tale~, que esta a a. ca~go
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1897 un gabinete de análisis clínicos bacara pens1omstas. A no en
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un anexo P
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también los estudios oficia1es
teriológicos y de histología, donde_ se_ ac1an
.
n-o hizo un convenio
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sobre alimentos y be i as. .
Golfo Mr. Morrison, para que fuesen atencon el gerente del ferrocarnl ~e\
di~nte un pago monetario determinado.
didos los enfermos en el hosp1ta me
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el 30 de abril
. 1
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Se instaló una sala especia para ~s pac'. 'b' que estuvo a cargo de los
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de 1896 se a re e. p i
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doctores D. Edelmiro Rangel y
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17 de abril de 1899, en total de
enfermos mordidos por perros rabiosos e
1
ntre ellos cuatro niños, que todos se sa varon.
once personas, e
, Ma González Flores, realiza en MonEl 14 de febrero de 1895, el Dr. Jesus
. , 't
ando aún la cirugía no
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·,
rdiovascular con exi 0, cu
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terrey la primera operac1on ca
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es los grupos sanguíneos fueron
T1O de las trans us1ones, pu
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contaba con e amo
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.
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en
1900
por el Dr. Landstemer,
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antibacterianos como las sulfas y los anti ~oticos. 1
dicina nuevoleonesa,
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d d ese memorable día para a me
La fría ma ruga a e
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1 de 29 años con profundas
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se presentó en la s a ~ em 1
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fusamente morta emorra .
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con urgencia para salvarle
.
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la vida.
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, ue estaban seccionadas por arma punEn la mesa de operaciones obse~o q
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f' cial y la auricular posd I arteria tempora super 1
zocortante, las ramas e a
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tema y determinó ligar ésta
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. ntes de la carotl a ex
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terior izqmer as, proveme
.
enazaba la vida del herido.
, ltima para suspender la hemorragia que am
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un estudiante de medicina de gra o supen '
Tenía como ayu ante a
.
. utilizó el cloroformo. como
.
1 D Benigno R. Dav1s, qwen
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como anestesista a
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.
y a cada momento e
.
dante estaba muy nervioso
.
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gas anestésico. E Joven ayu
aya a ligar la carótida mál . "
cuidado maestro, no v
decía al D r. G onz ez. · · ·
. .
. "
Mira la carótida externa
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1
1 contestaba el ciruJano · · · ·
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terna. . . ' a o cua
.
.
a dirección oblícua hacia am a y
tiene seis colaterales y la mterna sigue un

204

opuesta a la primera . .. ", mientras con sus ágiles dedos ligaba y suturaba
con destreza los tejidos abiertos de las heridas. Todo salió bien. La operación fue un éxito. Once días después el jornalero se dio de alta por curación
del hospital y listo para reanudar su trabajo, abandonando la clínica la mañana del 25 de febrero de 1895.
.En el trabajo académico del Dr. D. Raúl Delgado y Garnica, titulado "Estudio histórico de la hemostasia quirúrgica en México", publicado en la revista científica ''Revista de medicina y ciencias afines", el 30 de enero de
1960, en México, D. F., escribe textualmente: " ... Dr. Jesús Ma. González
Flores, Hospital "González" de Monterrey, N.L. El 14 de febrero de 1895 operó a un jornalero con una hemorragia secundaria por herida con instrumento punzo cortante que seccionó en su origen las arterias temporal superficial
y auricular posterior, ligando con éxito este cirujano la carótida externa. Es
la primera operación de esta naturaleza exitosa en la América Latina. Crónica Médica Mexicana. Año 1898. Púginas 125-128 ... "
Otra operación difícil realizada por el Dr. González Flores, fue ejecutada
el 6 de marlo de 1897, en una mujer de edad avanzada, originaria de Bustamante, N.L.. con una gran tumoración de la parótica izquierda, y con
insuficiencia cardiaca congestiva.
El médico internista, Dr. D. Pedro Noriega opinaba que ~ra delicado el
estado de la paciente para sujetarse a la operación. La sala de operaciones se
llenó de estudiantes de medicina para presenciarla. El ayudante quirúrgico
fue el Dr. Edelmiro Rangcl. El Dr. Gonzálcz, con maestría y habilidad técni&lt;:a extirpó el tumor de casi kilo y medio y salvó la vida de la enferma. Este
raso fue publicado en la "Crónica Médica Mexicana'' y en la "Escuela de
Medicina", } más tarde se reprodujo en la "Antropología y Ginecología",
ele París, el mes de febrero de 1909.
Otro caso notable fue una apendicectomía en una mujer que presentaba
un embarazo de seis meses, síndrome apenas recientemente descrito por el
anatomopatólo~o Dr. Fritz de la escuela de Harvard, separándolo de la peritiflitis en el año de 1887.
El Dr. Jesús Ma. González Flores realizó 151 operaciones quirúrgicas en el
hospital civil, entre el primero de septiembre de 1895 al 3 l de mayo de 1899,
según lo hemos visto en el libro de operaciones del quirófano, encontrado en
el archivo del Estado.
Aunque eran de diferente magnitud, sólo tuvo un promedio del 4 % de
mortalidad, pues sólo fallecieron siete. En la cirugía mundial de esos años,
había un promedio de mortalidad del 25%, que subía al 90% en tiempos de
guerra. Como anestesista aparece el Dr. D. Benigno R. Davis, usando el do-

205

�roformo, a quien consideramos como el primer anestesis~ que tuvo Mon~rrey. Sus ayudantes quirúrgicos fueron el Dr. Edelmiro R~ngel, Meles10
A. Martínez, Jesús Garnica, Miguel F. Villarreal, y los estudiantes, ~e m_edicina por esos años, Encamaci6n Brondo Wite, años después ~agníf1co historiador de la medicina de Nuevo León y de Chihuahua; Andres B. Marroquín, Juan E. Leal, Donaciano Zambrano, Herme~egildo Chapa, Juan F.
Rodríguez, Alberto Siller, José Morales y Alfonso Perez. .
. . "
.
El Dr. Jesús Ma. González Flores fue director del hospital civil Gonzalitos", por espacio de 22 años, en diferentes periodos ~bernamen~!~s y c~n
ciclos de separación obligado por las circunstancias políticas que v1v10 el pais.
En el año de 1909 dejó la dirección del hospital civil para hacerse cargo
de la subdirección del hospital militar de la séptima zona militar. En 1915
regresa al hospital civil nombrado por el Gral. Francisco Villa, siendo gobernador de Nuevo León, el Gral. Raúl Madero. Fu~ rat~icado en su puesto
por el Gral. y Lic. Pablo de la Garza, gobernador mtenno.
A este gobernante fue a quien el Dr. González Flores le prop~ la crea., de la primera escuela de enfermería, proposición que rec1b16 todo el
c1on
I d'f ·
apoyo oficial, y abrió sus puertas el 8 de octubre de 1915, dentro de e 1 1c10
del hospital, siendo a su vez director.
Para dicha escuela escribió algunas folletos, como "Nocio~~ de an~tomía ,Y
fisiología", "Curaciones y vendajes". En la escuela de med1cma tema la catedra de Clínica Médico Quirúrgica.
El Gral. Porfirio G. González en 1920 le nombra nuevamente director;
D. Jer6nimo Siller hace lo mismo en 1926, y en este año l_a escue~a de, enfermería pas6 a depender de la escuela de medicina. El Lic.'. Aaron Saenz le
designa director en 1927 y el Ing. Plutarco Ellas Calles, h1JO, le nombra en

1929.
El 2 de diciembre de 1928, el Dr. González lanza el p~er proyect~ par_a
hacer un nuevo edificio para el hospital civil, ya que el existente era msuhciente, pues databa del año de 1860, y la población de Monterrey había crecido enormemente.
E n su escn'to d'1ce.. " . .. con frecuencia se elogian nuestras montañas, la
pujanza fabril la hospitalidad norteña, y ahora podríamos elogiar a Monterrey por su :delanto científico en un nuevo hospital, donde el enfermo tenga
feliz alojamiento ... "
Para honrar los tantos méritos del Dr. González Flores, se organizó una
velada literario musical en los salones del Círculo M:r~antil, . el. día 12 de
junio de 1937, donde el Sindicato Nuevoleonés de Med1cos Ciru1anos, c~yo
secretario general era el Dr. Porfirio Martínez, hace entrega de un pergammo

206

como iniciador de la cirugía aséptica en Monterrey, y le nombra su socio honorario.
La escuela de enfermería, al cumplir 25 años de fundada, le entreg6 una
medalla alusiva como su fundador, en festival efectuado el año de 1940. El
Colegio "Justo Sierra", le otorgó la presea "Estrella de Acero", por sus servicios a Nuevo Le6n. La Sociedad médica "Pedro Escobedo" de México le
nombra socio correspondiente en 1897. La Asociaci6n Médica Mexicana' le
ncmbra socio correspondiente en 1921. La "Unión de Caldereros Mexicanos",
le da un diploma por sus servicioa a b obmos.
La Universidad de Nuevo León en el año de 1933 le nombra "Doctor Honoris Causa". El 17 de octubre de 1895 se form6 en el hospital civil la sociedad "Asociaci6n Médico Literaria", quien le nombró su presidente, y como secretario el Dr. Benigno Davis.

FACETAS CARACTERfSTICAS DE SU PERSONALIDAD
Una de sus principales características de su personalidad fue la disciplina
y el orden que imprimió a su vida de médico, siendo su lema: " ... cada cosa
en su lugar y un lugar para cada cosa ... ", así como " ... no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy .. . ", y finalmente: " ... no estorba el que se
va ni hace falta el que se queda ... ".
Sin embargo, dentro de su recio carácter profesional yacía un corazón
tierno, cuya bondad derramaba sin límites con sus pacientes y con sus alumnos, que le dieron la recompensa del consuelo en sus horas tristes y sus momentos amargos.
En cierta ocasión, una inesperada enfermedad lo postró en cama por varias
semanas, que para un hombre de su dinamismo le causaba no poca desesperación. Gran alegría le brindaron un grupo de enfermeras que fueron sus discípulas cuando fueron a visitarle a su domicilio, llevándole una modesta suma de dinero que habían reunido entre sus compañeras, con el afán de
ayudarle en algo a resolver sus problemas. El Dr. González Flores no pudo
contener sus lágrimas, que involuntariamente rodaron profunsamente por sus
mejillas al sentir el impacto de la gratitud humana, el más preciado valor ce
los nobles corazones.
A pesar de tan activa y atinada vida profesional, no hizo fortuna en su larga carrera. Parecía cumplirse en él el postulado bíblico que dice: " ... no será
de los sabios la riqueza, pero de ellos será la inmortalidad ... " No pocas veces
pasó apuros monetarios para sostener a su familia. Como director del hospital

207

�lo más que llegó a ganar eran $ 250.00 mensuales, según vemos en los informes oficiales del año de 1926. Pero más sufría cuando dejaba el hospital
civil para reintegrarse al ejército, pues siempre le tardaban el pago de sus
emolumentos por trámites burocráticos. La mayoría de sus pacientes eran
pobres. Su vida era agitada y agotadora. Una aciaga mañana llegó a su
hogar muy cansado y triste. Su esposa salió a recibirle notando que no traía
su reloj. Cuando le preguntó la causa, el Dr. González le contestó con quebrada voz: " . . . tuve que empeñarlo para poder salvar nuestros gastos ordinarios . .. ,,

Sin embargo, le gustaba vestir con elegancia y pulcritud. Cuando el presidente D. Porfirio Díaz visitó Monterrey, el casino organizó un fastuoso baile
en su honor, al cual fue invitado el Dr. Jesús Ma. González. El traje de etiqueta era de rigor, pero ademá~ alquiló la mejor "Victoria" del sitio de coches de D. Juan Treviño que estaba por la plaza "Hidalgo", dotado de los
más briosos caballos. Cuando llegó a las puertas del casino, la comisión de
recepción corrió a recibirle, creyendo que en aquél elegante carruaje iba el
mismo D. Porfirio. Una sonora carcajada soltaron al ver que era su gran
amigo, el Dr. González Flores, quien les había deslumbrado con su personalidad distinguida.
Su vigor físico y mental le acompañó hasta lo más alejado de su longevo
existir. Acostumbraba pasear en un saleroso caballo alazán todas las mañanas por los alrededores de la ciudad. Era frugal en su alimentación. Su desayuno era una taza de chocolate con un mollete de huevo de aquellos tiempos. Su comida y su cena eran sencillas, conservando por ello su cuerpo delgado y ágil, sin problemas de obesidad y colesterol.
Aún a los 86 años de edad ejercía su profesión de médico con dinamismo,
pareciendo que el brillo alegre de sus ojos cafés y la piel apiñonada de su
rostro, no cedían a l paso inefable del tiempo. Algunos de sus mejores amigos
y exalumnos, creyeron justo solicitar al gobierno del Estado una merecida
pensión como jubilación, ya que no existía la protección del seguro social.
Algunos destacados periodistas de Monterrey hicieron eco a tan necesaria
protección económica para el Dr. González Flores, y con su atinada pluma
escribieron en sus diarios respectivos comentarios alusivos.
El inteligente Pedro Reyes Velázquez publicó en su columna "Sopa de G.
tras", del periódico "El Norte", el mes de septiembre del año de 1944, lo siguiente: " ... Hay en Monterrey dos sindicatos médicos, uno blanco y otro
rojo, que si bien en cuestión de ideologías son opuestos, en cuestión de dinero están _muy de acuerdo, pues todos cobran $ 15.00 por consulta.
Deberían hacer a un lado sus diferencias y juntos pedir al gobierno estatal un fondo de jubilación para el Dr. Jesús Ma. González Flores, que ha

208

llegado a la ancianidad sin más patrimonio que su viril d . . , d
.
su p f · ,
ecmon e e1ercer
ro es1on para ganar el diario pan de su hogar
Sólo en un país como l
·
.
. .
. e nuestro puede verse que el gobierno dé buenas
pensiones oficiales a las cmco o seis concubinas que fueron d v·11
b·
1
e 1 a, y en carn10, a un va or h_uma~o~ que entregó toda su vida al servicio de los enfermos
pobres y al hospital civil, tiene que soportar la incertidumb d
mod t
· •,
,
re e una muy
es a posic1on economica al final de su existencia.
El Dr. González está por encima de los honores hum
.
ma 'f
¡
anos, Y vive en esa
gm ica a tura a donde sólo llegan los hombres limpios de corazón ... "
El c~lumnista Blanco, en su sección "Afinando la puntería" del d'a
. "El
1
Porvemr", escribe :
'
no
. " ... El Dr._ Jesús Ma. González Flores, que ha servido a muchas enerac10:~s de reg1~~ont~os, y por más de veintidós años al hospital civiT como
s~ irector medico, tiene derecho a un descanso en la larga b
y
tiempo que I b'
rega. a es
e go ierno constituya una jubilación suficiente el
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obr d
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, e acuer o a a
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serv1c10
que
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prestado
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la
humanidad
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o iente, pues mostrar gratttu. , es la mas noble de las manifestaciones del ser humano.

1 Si_del D~., González Flores no merece su jubilación, nosotros no merecemos
a v1 a ...
Un grupo de médicos se reúne en marzo de 1945 a la . . . t' h ch
el D F
•
· ,
m1c1a 1va e a por
. r. ranc1~co J. Peña, estando presentes el Dr. Angel Martínez Villarreal
Enrique
L1vas, Eduardo Aguirre Pequeño, Francisco Vela González, Dan~
te ,~ecam~1 ~ el Dr. Apolonio Vallejo, este último secretario del sindicato de
me icos c1ruJanos, con el fin de visitar al gobernador del Estado L' A
B d ¡ G
, ic. rturo
; e a arza, para solicitarle la jubilación para el Dr. D. Jesús Ma G •
zález Flores.
• on

?·.

Co~ fecha 19 de_ ~arzo de 1945, el Lic. de la Garza envía un oficio al Dr
Gonzalez Flores, d1c1endole:
" ... Considerando su largo eJercic10
· · · profes1onal
• ·
.,
como
una
devoluc1on
a
los
intereses
de
la
colectividad
nue
¡
·
b·
h
vo eonesa, m1 go1erno a acor~ado darle $ 300.00 mensuales, mientras el Congreso Local
resuelva lo relativo a la pensión vitalicia a su favor que está tod ,
,
mite ... "
avia en traLa legislatura ap_r~bó la ~niciativa del gobierno para jubilar al Dr. González Flores, y tamb1en pensionó a otro distinguido médico el D A
•
C ·11
h · .,
,
r. tanas10
arn. .o, que mue o s1rv10 al hospital civil como d;-cto
....., r Y a ¡a escue¡a de
med1cma.
L a prensla co~~nt'o: " ... este noble acto del gobierno de nuestro Estado,
muestra
a a nac10n que
· y que Ja agi-•
.,
, . Monterrey vela por sus b uenos hiJos,
tac1on del momento pohtico, no destruye el sentimiento de agrad eeim1ento
· ·
... "

209

----...1.

�FALLECIMIENTO DEL DR. GONZALEZ FLORES
A las 6:55 de la mañana del día 28 de septiembre de 1947, falleció el Dr.
Jesús Ma. González Flores, faltando un mes para cumplir 90 años de edad,
por " ... agotamiento senil ... ", según vemos en el acta de defunción No.
975 firmada por el Dr. Guillermo Benavides Uribe, de la tercera oficina del
registro civil de Monterrey, estando en su domicilio de la calle Hidalgo No.
489 de nuestra ciudad, después de ejercer su profesión de médico por sesenta y siete años continuos en bien de la sociedad regiomontana.
La capilla luctuosa se instaló en su propio domicilio, donde se hizo presente el gobernador, Lic. Arturo B. de la Garza, haciendo una guardia de
honor; el alcalde, los diputados, representantes de sindicatos, de empresas,
sociedades culturales y científicas, las alumnas de la escuela de enfermería
que él había fundado, a cuyo frente estaba la señ:,ra Antonia Villarreal, los
médicos del hospital civil, los alumnos de la escuela de medicina, sus amigos
y sus apesadumbrados familiares. Todo Monterrey estaba de luto y sentía luto
en su corazón.
La universidad de Nuevo León veló su féretro en su aula magn:i. estando
presentes el Dr. Atanasio Carrillo, decano de los médicos; el Dr. Livas, José
L. Guajardo, Francisco Vela González, Francisco J. Peña, Carlos Cantú y
Cantú y un gran número de médicos y catedráticos.
Sus restos mortales fueron sepultados en el panteón del "Carmen", estando la oración fúnebre a cargo del Dr. Fermín Martínez Villarreal, secretario
del sindicato de médicos cirujanos de Nuevo León, expresando emocionado
lo siguiente:
" ... Ha muerto un verdadero maestro, un médico cuya energía, orden,
método, pulcritud, sabiduría, sinceridad y altruismo, descollaron en forma
preeminente en todas sus actividades profesionales.
Introdujo en el medio científico de Monterrey las nuevas técnicas quirúrgicas del mundo moderno, colocando al hospital civil a la altura de los países
que marcaban el paso en el progreso de la ciencia médica.
Ejerció la cirugía cuando los resultados positivos dependían casi exclusivamente de la habilidad del cirujano; pero más que todo esto, hizo la caridad
a manos llenas, cumpliendo fielmente con su noble apostolado de médico.
Por diez lustros disputó valientemente a la muerte la vida de muchos de
sus enfermos, pero al final, la misma muerte le ganó su propia batalla, arrebatándole su existencia para dejar un vacío en Nuevo León, y en todo México, más dejó escrita una gloriosa página en la historia de la medicina ... "

210

El poeta D. Celedonio Junco de la Ve d d º
al Dr. Jesús Ma. González, titulado "EiªA~ icó ~no de s~s mejores versos
octubre de 1918 dond
ERO , Y publicado el mes ele
,
e expresa:
Extraña contradicción
es la que el acero encierra
e~ la paz como en la guerra
vibra con opuesta acción.
Restaura o es destrucción
goce o pena brinda igual
sirve al bien o sirve al mal
de la vida o de la muerte
más en una y otra vierte
de humana sangre el caudal
Clama la voz del guerrero
sobre la trágica arena:
Humanos miembros cercena
y hiere y mata, mi acero,
Y de la ciencia el austero
gladiador lleva en su faida
o
esta leyenda esculpida:
" • .. el acero entre mis manos
cercena miembros humanos
para proteger la vida ... "
Tú en ejemplar sublime
de pericia y de humildad
a la triste humanidad
de sus angustias redimes
Y hiere Y sangra también
más si tajas a cercén
ahí donde sangre brota,
ante el mal puesto en derrota
surge triunfador el bien
Sobre la vida, que encierra
sombra Y luz, fuerte varón
'
en alto el acero pon
signo de paz en la guerra.

211

�Dilatado fue en la tierra
tu bregar tenaz y rudo
¡ Sigue oponiendo al sañudo
dolor de la humanidad
cuál símbolo de piedad,
la leyenaa de tu escudo .. . "
Como epílogo a esta semblanza del Dr. Jesús Ma. González Flores, justamente llamado el pionero de la asepsia quirúrgica en Monterrey, y de la cirugía vascular en la América Latina, podemos decir, que los verdaderos monumentos que se levantaren a su memoria, no serán los de blanco mármol o
firme granito, sino aquéllas numerosas vidas humanas que se prolongaron en
el tiempo, gracias a sus atinados servicios profesionales, y que fueron libradas
en su época, del dolor, del sufrimiento y de su prematura muerte ...

PSICOLOG1A DE LOS PUEBLOS Y DEL MEXICANO
LIC. ÜENARO SALINAS QUIROGA
Univ. Aut. de Nuevo Le6n

l. ¿En qué consiste la Psicología de los Pueblos?

Da. HERNÁN SALINAS CANTÚ
Agosto de 1980.

~DENTES INFORMATIVAS
Documentos del Hospital Civil de Monterrey. Años 1895-1900, 1928-1915. Archivo
del Estado.
Diarios regiomontanos "EL PORVENIR" y "EL NORTE". Sept. 1947. Monterrey.
Documentos de familia proporcionados por sus hijos.
Dr. Raúl Delgado y Garnica. Monografías Médicas. "Revista de Medicina y Ciencias
Afines". Año 1960. No. 210. México.

Es MUY ANTIGUO el esfuerzo del hombre por crear una psicología colectiva
de los diversos pueblos y naciones. Con ello, se ha tratado de encontrar los
vicios y virtudes específicos de cada país.
Algunos intentos han sido ingeniosos y exagerados, pero en otros se palpa
mayor seriedad científica. De todas maneras, constituye un tema de singular
importancia señalar las relaciones entre los factores sociológicos y culturales
y la idiosincracia de una comunidad.
Al través de estos estudios, se ha tratado de hallar el tipo esencial de personalidad, representado por sus ingredientes fundamentales, que lo distinguen
de otras colectividades. Desde luego, como todas las leyes sociológicas indican
orientaciones o preferencias, más no principios absolutos.
El maestro mexicano Antonio Caso, plantea este problema con toda visión
y acierto: La psicología de los pueblos tiene poderosos amigos y enemigos terribles. Todas las ideas nuevas se hallan en el propio caso, pero el pensamiento profundo ha logrado alcanzar en la literatura científica de nuestro tiempo, valimento y significación. 1
" ¿ Por qué si la psicología individual es posible, no había de serlo una psicología colectiva basada en estas condiciones constantes de la comunidad anímica: lenguaje, religión, arte y costumbres? La personalidad es el dato más
alto del psiquismo individual. También puede serlo de la actividad colectiva."
1 Caso, Antonio. "Sociología Genética y Sistemática". Capítulo X. Demografía. Talleres Gráficos de la N aci6n. México, D.F. ( 192 7) .

212

213

�2. La obra de Baltazar Gracián
Están de acuerdo los sociólogos que la psicología de los pueblos ya barruntada por Nicolás Maquiavelo se inicia en forma clara y definida con el P.
Baltazar Gracián. En efecto, este insigne jesuita español ( 1601-1658) es,
ante todo, un distinguido humanista que se empeñó en conocer a los hombres
y a las naciones "desde dentro", señalando las líneas predominantes de sus
pensamientos y de sus sentimientos. Por eso se le considera como un precursor
de la psicología colectiva comparada.
Su obra principal es "El Criticón", que en sendas ediciones aparl!ció en
los años 1651, 1653-1657. Como buen renacentista, trató de entender al hombre en el escenario social o como él decía: "en el teatro del mundo".
Mejor que nadie señaló la personalidad individual de cada hombre y la
irreductibilidad de cada uno, pero como eminente sociólogo intentó encontrar
lo que une a los hombres, en lo que coinciden, aunque sólo sea en cierto aspecto, mediante un pensamiento concordante de comprensión y simpatía.
En su libro "La Feria de todo el Mundo",2 refiere Gracián. que "según
contaban los antiguos, en la cueva profunda de una de las Islas Afortunadas,
de donde éstas tomaron su nombre, existían alojados los diferentes vicios. Entregó el Señor la llave de la cueva al albedrío humano, para su propia seguridad.
Libres andaban por el mundo todos los bienes, y el hombre vivía con esto
felicísimo; pero la mujer curiosa y ligera, descorrió el cerrojo, ejecutando
antes de pensar, "que la mujer primero ejecuta y después piensa", y apoderándose los males de los pueblos de la Tierra".
"La soberbia como primera en todo lo malo,. cogió la delantera. Topó con
España, primera provincia de la Europa. Parecióla tan de su genio, que se
perpetuó en ella. Allí vive y allí reina con todos sus aliados, la estimación
propia, el desprecio ajeno, el querer mandarlo todo y servir a nadie, hacer
el don Diego y vengo de los godos, el lucir, el campear, el alabarse, el hablar
mucho, alto y hueco, la gravedad, el fausto, el brío con todo su género de
presunción, y todo esto desde el noble hasta el más plebeyo".
En "La Gran Feria del Mundo", "la codicia halla desocupada la Francia y
se apodera de todas sus regiones; el engaño echa raíces en los italianos pe~
chos: y la gula y la embriaguez ocupan la Alemania alta y baja". El acierto
constante del gran pesimista otorga "la infidelidad a Grecia, la barbaridarl
a Turquía, la astucia a Moscovia y la temeridad al Japón".

Por último, afirma el propio pensador español que: "La pereza aún esta
vez llegó tarde y, hallándolo todo embarazado, hubo de pasar a América a
morar entre los indios".

3. La obra de Salvador de Madariaga
~emos_ ha~lado a~te~iormente de la psicología de los pueblos según el criteno del mmmente Jesuita y humanista español P. Baltazar Gracián. Disertaremo~ ~hora so~re Salvador d~ Madariaga, brillante ensayista, literato y diplomatic_~ espanol, a~t?r de diversas obras que acreditan una aguda y sagaz
observac10n y un espmtu profundo y original de investigación.
Este distinguido pensador, en uno de sus libros más conocidos "Ingleses
Fraceses, ~~~añoles; Ensayo de Psicología Colectiva Comparada",s hace u~
hondo anahs1S de la_s características de los habitantes de España, para tratar
d_e e~contrar y explicar sus características especiales. Dada nuestra ascendencia hisp~a, adquiere para nosotros los latinoamericanos, singular interés de
relevancia, lo que se refiera a la Madre Patria, en su confrontación con otros
países.
Después de un minucioso estudio, llega Madariaga a la conclusión de que
la clave ,de cond_u~ta y motor de la acción del inglés, es el "fair play"; para
el frances, le dro1t ; para el español, "el honor".
"_Fair Play" es un término de deporte. Nótese ya este primer punto: sport
acci~n pura, "fair pla}'." design_a la adaptación perfecta del jugador al jueg~
~ons1derado ~n su conJu~,to. Rige las relaciones del jugador con sus companeros de equipo y tamb1en con sus adversarios, sin los cuales no sería complet~ ~~ juego. Aquí se ve aflorar la sabiduría ... Sabiduría, vista de conjunto.
Intmc10n del todo como un solo juego, y de la oposición como una colaboración.
El "f~ir play" exi~e cierta abnegación del individuo ante el equipo y aún
del equipo a~te . e~ Juego. Pero esta abnegación no es anulación. Lejos de
ello, lleva c.l_md1viduo a su rendimiento máximo en un conjunto, perfectamente orgamzado. Esta apreciación intuitiva e instantánea del equilibrio entre el individuo y la colectividad, es la característica del "fair play".
El "fair play" no ~u.ede ~educirse a fórmulas, y se eleva por encima de
todas las reglas, es espmtu vivo. Es exacto; elástico, es exigente; y se adapta
ª,l?s co~:ornos móviles de la vida como el guante a la mano. Como todo espmtu viviente, no se manifiesta más que en acciones concretas . . . es acc10n.
·'

!,ª

3

Cita de Antonio Caso del libro "La Feria de todo el Mundo" de Baltazar Gracián,
mencionada en la nota bibliográfica anterior.
2

Madariaga, Salvador. "Ingleses, Franceses, Españoles. Ensayo de Psicología Colectiva". 2a. Edición. Es pasa-Calpe. Madrid, 193 7.

.215
214

�"Le droit" es una idea. Es la solución que el espíritu calculador ha hallado
al nroblema del equilibrio entre el individuo y la colectividad. "Le droit" es
un; línea geométrica que, en el mapa intelectual, define las frontP.ras de la
libertad de cada cual.
Mientras que el "fair play" se adapta a la acción en cada momento como
un oerfecto empirismo, "le droit" traza a priori un cuadriculado de reglas
a 1~ que la acción ha de adaptarse. No es . .. , como el fair play, simultáneo
con la acción, sino que la precede. . . Y mientras que el "fair play" funde al
sujeto y al objeto en el acto, y activo, no es subj~ti;o ni objetivo por ser lo
uno y lo otro a la vez, "le droit" es fríamente obJehvo, y a las protestas del
ser rebelde a la geometría, opone la infalibilidad de la inteligencia. "le droit"
es inteligencia.
En cambio el sentimiento del honor, propio del español es subjetivo, inefable, incomunicable. El honor es pasión, es patrimonio del alma, es la acción
que se impone a la regla.
Para Madariaga el centro de la gravedad psicológica del pueblo inglés, reside en el cuerpo (voluntad); para el pueblo francés, en la inteligencia; para
el pueblo español, el alma; y que la reacción natural de cada uno de esos
tr s pueblos en la vida es: para el inglés, la acción, para el francés, el pensamic~ tc, para el español, la pasión.
4. Samuel R emos y la Psicología del mexicano

Debe considerarse al esclarecido maestro Dr. Samuel Ramos (1897-1959)
como una de las figuras sobresalientes del moderno pensamiento de México.
Nació en Zitácuaro, pequeño pueblo del Estado de Michoacán.' en 1897,
donde hizo sus estudios primarios y preparatorianos, estos últrrnos en el
r.entenario Colegio Civil de San Nicolás.
Trasladado a la ciudad de México, cursó tres años en la Escuela Médico
Militar, la que abandonó para seguir su vocación magisterial, ingresando desde muy joven a la docencia universitaria.
Pagó su tributo a la naturaleza en la ciudad de México, a la edad de 62
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ando parte principal del Centro de Estudios Filosóficos de nuestra
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Nacional. Fue Director de la Facultad de 1 oso 1a y e ras e
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dicho alto Centro de Enseñanza y Profesor en ella, de la catedra e
stetica" y de "Historia de la Filosofía en México".
.
En los cursos de invierno de 1942, fundó la clase de "Historia de la Filosofía en México", He aquí los títulos de sus más importantes obras: "El P~rfil del Hombre y la Cultura en México" ( 1938) "Hacia un nuevo I-Iumams-

mo" (1940); "Historia de la Filosofía en México" (1943) y de su "Filosofía
de la Vida Artística" ( 1950).
Samuel Ramos, fue discípulo distinguido de ese egregio maestro mexicano
que se llamó Antonio Caso. Ramos, desde muy joven, sirvió talentosamente
una cátedra de Filosofía. En prolongada estancia, radicó en Francia e Italia,
donde tuvo frecuente trato con intelectuales y artistas que aprovecharía espléndidamente para ampliar sus horizontes culturales.
Su primer libro que le dio renombre nacional fue "El Perfil del Hombre
y la Cultura en México".' A esta obra le sirve de epígrafe el certero pensamiento de Spengler: "sólo partiendo del alma puede descubrirse la historia
del hombre". Es el precursor de los estudios sobre el mexicano, que en torrente desbordante, vendrán después.
En esta obra, habla de que los mexicanos, hemos estado imitando a otros
pueblos que consideramos más adelantados, sin damos cuenta de que se trata de una simple imitación, no siempre aplicable a nuestro país. Nos hace ver
dramáticamente, como hemos vivido autodenigrándonos, lo que ha creado
entre nosotros un arraigado sentimiento de inferioridad frente a otras culturas. A esta imitación extralógica, sin espíritu crítico, lo llama "el mimetismo
mexicano".
Al exaltado individualismo español le hemos agregado la copia sistemática
de otras culturas. Considera que el positivismo, a pesar de todos sus defectos,
fue un factor de liberación y de progreso para una minoría directora de los
destinos intelectuales y políticos de nuestra nación.
Los españoles que vinieron a México trajeron consigo su cultura de ultramar. Es cierto que hubo el mestizaje, pero de razas, no de culturas, pues al
ponerse en contacto los conquistadores con los indígenas, la cultura de éstos
quedó destruida. "Fue -dice Alfonso Reyes- el choque del jarro con el
caldero. El jarro podría ser muy fino y hermoso, pero era el más quebradizo".
Siempre hemos tenido una cultura europea. Primero por haber sido una
colonia española y después, porque al hacerse independiente el país en el siglo
XIX, la minoría más ilustrada, en su empeño de hacerse culta a la europea,
se aproxima al descastamiento.
De esta actitud mental equivocada ha surgido la "autodenigración mexicana", cuyos efectos en la orientación en nuestra historia, han sido graves.
Esta tendencia cultural europeizante, es responsable de la desestimación de
México por los propios mexicanos.
4

Ramos, Samuel. "El Perfil del Hombre y la Cultura en México". 1975. Obras Completas. Tomo lo.

216
217

�El espíritu del mexicano está alterado por un sentimiento de inferioridad,
que se ha dedicado a imitar lo extranjero, sobre todo lo europeo, por lo cual
tiene una gran fascinación. Ejemplo de este mimetismo o imitación, los hay
en todos los órdenes de cultura, pero los más claros se encuentran en la obra
constitucional mexicana del siglo XIX. Hemos desdoblado nuestra vida en dos
planos separados, uno real y otro ficticio.
La verdad dice Samuel Ramos es que no somos europeos, ni tampoco indios, sino una especie intermedia entre los aborígenes y los españoles. Americanos de nacimiento, europeos de derecho, así nuestro caso es el más extraordinario y el más complicado.
Afirma que la consigna de nuestro tiempo, debe ser la comprensión de la
realidad inmediata de México. Se ha inspirado indudablemente el maestro
Ramos, en aquel visionario pensamiento de Antonio Caso: "Volvamos los
ojos al suelo de México, a nuestras costumbres, a nuestras tradiciones, a lo
que somos en verdad".
Considera el doctor Ramos, que el resentimiento de los mexicanos hacia
Europa, se debe al desprecio y olvido de los valores propios. A la fascinación
del europeo se deben numerosos casos de descastamientos. Debemos partir del
conocimiento integral del hombre mexicano, sus deseos, su potencialidad, sus
capacidades, su vocación histórica, porque una obra ciega en tal sentido, está
clestinada al fracaso.
Es indudablemente el maestro Samuel Ramos, uno de los más altos exponentes del pensam.iento moderno de México, forjadores y encauzadores de su
cultura en su estado actual, según lo reconoce el insigne filósofo Dr. José
Gaos.

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1947-1948)
ToMÁs MENDIRICHAOA CUEVA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
El problema de Medicina
Los MESES de enero y febrero de 1947, los estudiantes de Medicina
habían celebrado varias sesiones en las que se discutió la necesidad de que se
construyera el nuevo edificio para su Facultad, anexo al Hospital Civil. Ese antiguo proyecto había sido relegado a segundo término por las autoridades
estatales y universitarias. El año lectivo 1946-1947 concluyó en dicho plantel
en un ambiente de inconformidad y agitación.
DURANTE

A mediados de enero, la prensa local había informado que, en una sesión
celebrada por la Junta de Beneficencia Pública, se volvió a tratar sobre la
venta de los edificios y terrenos de la Facultad de Medicina y del viejo Hospital Civil. En dicha reunión, presidida por el Gobernador, licenciado Arturo
B. de la Garza, se aprobó reunir la cantidad de cinco millones y medio de
pesos para la construcción de la nueva Facultad y la Escuela de Enfermería,
así como la terminación del nuevo Hospital Civil. Pero durante cinco meses
no se volvió a tratar el asunto.
A principios de octubre, una comisión estudiantil de la Facultad de Medicina expuso a un periódico local el problema. Afirmaban los estudiantes que
las condiciones en las que se encontraba el plantel eran· "desastrosas", pues
el edificio no tenía los más elementales requisitos pedagógicos ni de higiene.
Añadían que, en las aulas, "50 o más alumnos tienen que soportar de pie,
cerca de una hora", que era el tiempo que duraban generalmente las cátedras;
218

219

�se carecía de laboratorios y, en el estrecho anfiteatro, donde se llevaban a cabo
las disecciones, se agolpaban hasta doscientos alumnos alrededor de sólo dos
mesas. 1 La Facultad tenía un poco más de ochocientos alumnos.
La construcción de un nuevo edificio era urgente. El vespertino El Sol
afirmaba que el viejo plantel, construido a fines del siglo XIX en la esquina
noroeste de las calles Matamoros y Cuauhtémoc, "amenaza con derrumbarse" y "constituye un grave foco de infección". Por su parte, el matutino El
Norte consideraba que el antiguo edificio era "una vergüenza para la Universidad y para la ciudad".
En sesión permanente

El 10 de octubre, el estudiantado de Medicina llevó a cabo una manifestación, desfilando por las principales calles de Monterrey hasta el Palacio de
Gobierno. Los manifestantes pretendieron entrevistar al Gobernador, pero se
les informó que estaba descansando en su rancho de Villa Juárez. Los integrantes de la Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos "subieron las escalinatas del Palacio, mientras los demás estudiantes permanecían en el patio
(central del mismo) .. . ", decía El Porvenir del día 11. El Oficial Mayor del
Gobierno, don Ernesto González Flores, les prometió que unos días después
serían recibidos en audiencia por el Gobernador. Los futuros médicos no estaban dispuestos a esperar más tiempo, ya que el Gobierno Estatal había prometido en diversas ocasiones, durante una década, construir el nuevo edificio
de la Facultad. El alumnado de Medicina, desde ese momento, se declaró
en "sesión permanente", dejando de asistir a clases hasta que fuera solucionado el problema.
No exageró El Norte al decir que los estudiantes de Medicina, diariamente,
"ponen en peligro su vida". En un reportaje sin firma, publicado el 11 de octubre, el matutino hizo hincapié en el "visible descuido" en que se encontraba
la Facultad. El antiguo edificio era "una ruina" y "sus techos amenazaban
desplomarse". No existían los medios más elementales para proteger a los
alumnos en las prácticas de disección. El sistema de refrigeración de cadáveres se hallaba en pésimo estado, con el riesgo de que los estudiantes pudieran
contraer graves enfermedades, como ya había sucedido más de una vez.
El 13 de octubre se celebró la segunda manifestación, más concurrida que
la anterior. El Gobernador recibió a los representantes de los futuros médicos
en un ambiente caldeado. El mandatario reconoció la justicia de las peticio1

El Norte, octubre 8 de 1947, p. 7.

220

nes: pero ~dvirtió que su administración no podía sufragar un gasto de cuatro
Cinco ~ones de pesos para edificar el nuevo plantel. Agregó que un alto
porcentaje d~ los alumnos de Medicina eran foráneos, "aumentando así la
carga al Gob~rno _local". El subsidio del Gobierno Federal a la Universidad
de ~u_e':'o Leon afirmó "es de poca monta". Sugirió la venta de los terrenos
Y e~1fic1os de la Facultad y del antiguo Hospital Civil, que colindaba con
aquella, con el fin de sufragar los gastos.
0

En una reunión efectuada en el Palacio de Gobierno el día 14 s
d,
·
1C · ,
, e acor o
re?~gamzar e omite Pro-Construcción de la Facultad de Medicina. El Comite ~e d~bía i~t~grar con representantes de la Facultad, la Universidad, la
Beneficencia Publica del Estado y de los estudiantes. Dicho Comité debía
encargarse de recaudar fondos y, en principio, contó con la promesa del Gobernador
de entregar
la cantidad de doscientos cincuenta m1·1 pesos, como
·,
1
aportacion de Gobierno de Nuevo León.
Las peticiones

El 15 de o~t_u~re, El Porvenir hacía notar en su editorial que la venta de
terrenos Y edifi~ios de 1~ Facultad y del antiguo Hospital, entrañaba el peligro de que aquello termmara en un turbio negocio de especuladores es decir
que no se pagara el precio justo de los mismos, como ya había su:edido en
ot_ras ,º_casiones. Añ~día que, por otra parte, el Instituto de Investigaciones
Cientificas de la Umversidad no justificaba la partida de un cuarto de mill'
d
,
.
on
e ~esos q~e tema asignada. Ese dinero "mal gastado", que mantenía un orga~1sm~ _"sin oficio ni beneficio visible para la comunidad nuevoleonesa" podna utilizarse · en la edificación del nuevo plantel médico. Por último, 'preguntaba a los futuros galenos por qué no reclamaban aquel dinero para su
nueva Facultad.
U nos_ ,días desp.ués, el 20 de octubre, el estudiantado de Medicina efectuó
una ses~o~ plenaria, en la que votó ocho importantes acuerdos. En primer lugar, solicitaban que el Patronato para la construcción de la Facultad se formara con el Director del plantel; un representante del Gobierno del Estado
otro de la Univer_sid~d y otr,o _más de la Beneficencia Pública; tres represen~
t~ntes por cada smd1cato medico nuevoleonés y tres representantes de la Sociedad de Alumnos de la Facultad. Que el Gobernador del Estado depositara
a nombre del Patronato, la cantidad prometida de doscientos cincuenta miÍ
pesos.~ las escrituras de los terrenos cedidos por la Beneficencia para la construcc10n del nuevo plantel. Que se hiciera un avalúo bancario de los terrenos
en que se hallaban la Facultad y el antiguo Hospital Civil, ubicados en la
extensa manzana comprendida por las calles de Matamoros, Cuauhtémoc,

221

�Quince de Mayo y Pino Suárez. Que se convocara a certamen pú?lico para
la construcción del nuevo edificio médico. Que los terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad se pusieran en subasta, siendo la venta al contado y en
efectivo· la cantidad recibida sería depositada en una institución bancaria. El
nuevo :dificio debía empezarse a construir quince días después de seleccionado el proyecto. Por último, el Patronato solicitaría cooperación económica
de los gobiernos de Coahuila y Tamaulipas y, además, del Gobierno Federal, instituciones privadas, etc.
En una junta celebrada en el Palacio de Gobierno el 21 de octubre, los
estudiantes entregaron al Gobernador De la Garza el pliego petitorio, que
contenía las ocho conclusiones a las que habían llegado en la sesión plenaria
del día anterior. En la misma reunión se constituyó el Patronato, siendo elec.to Presidente Honorario del mismo, el Gobernador del Estado y Presidente
Ejecutivo el doctor Eduardo Aguirre Pequeñ?, D~tor_ de la. Facultad. El
cargo de Secretario recayó en el doctor Jose Lms Salinas Rive:º' que lo
desempeñaba en la Facultad. La elección de Tesorero quedó pendiente. Fueron designados representantes de la Beneficencia Pública, el doct?r F:an•
cisco Vela González, Director del nuevo Hospital Civil, y de la Uruvers1dad
de Nuevo León el Rector doctor Enrique C. Livas. Se acordó designar Vocales a los ex Directores de la Facultad, representantes de los sindicatos médicos y de la Sociedad de Alumnos de la Facultad.
Dos declaraciones y un editorial

En breve entrevista publicada en El Norte del día 22, el doctor Aguirre
Pequeño hizo interesantes declaraciones. Afirmó que "no es el local el que
da buenos médicos, sino el plan de estudios y la dedicaci6n de cada alumno".
Luego añadió que la sociedad no reclamaba profesionistas que hubieran cursado sus carreras "en buenas aulas", sino médicos bien preparados. Aseguró
que el alumnado de la Facultad, al final de su carre:a, había ~cibido _una
enseñanza que se igualaba con la impartida en los meJores colegios y umver~idades de los Estados Unidos "o de cualquier otro país de los más ~del~ntados del mundo". Dijo, por último, que en Medicina General y en Cirugia, la
Facultad regiomontana contaba con los métodos y la técnica "que se emplea
en los m ejores sanatorios con los que cuenta la Humanidad".
Por su parte, la Cámara de Propietarios de Bienes Raíces ~pugnó la venta de la Facultad y el Hospital. En unas declaraciones aparecidas en la prensa
regiomontana el mismo día 22, afirmaba, en síntesis, que veía con simpatía
el proyecto de la nueva Facultad, pero que la Junta de Beneficencia Pública
no estaba capacitada para enajenar sus bienes.
222

El Porvenir, en su edición del 22 de octubre, volvió a abordar el tema en
el editorial. Aclaraba que los terrenos del antiguo Hospital pertenecían a la
Beneficencia Pública y que todo lo que constituía su patrimonio debía destinarse, precisamente, a la asistencia pública. Añadía que la labor educativa
no era uno de los fines de la Beneficencia. Por lo tanto, para aplicar alguno
de sus bienes a otras funciones, como la enseñanza, debía reformarse la ley
que creó aquel organismo. Agregaba que cualquier modificación a la estructura legal de la Junta de Beneficencia, la desviaría de sus objetivos, que
aun no se habían alcanzado, ya que existían numerosas deficiencias que era
preciso corregir. Por último, afirmaba que el Gobierno tenía el deber de hacer realidad el proyecto de la nueva Facultad, antes de invertir el dinero "en
actividades inútiles y antieconómicas como las del Instituto de Investigaciones Científicas".

II
Se agrava el conflicto

Los futuros médicos continuaban en "sesión permanente". El 22 de octubre celebraron una importante sesión en el Aula Magna universitaria, que se
prolongó de las tres a las seis y media de la tarde. Primeramente se rindió
un informe de las entrevistas celebradas con el Gobernador del Estado. Enseguida fue rechazada la forma en que había sido constituido el Comité ProConstrucción de la Facultad de Medicina, pues afirmaban que "la mayoría
de sus integrantes son incondicionales del Gobierno". Por último, acordaron
pedir las renuncias de los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y José Luis
Salinas Rivero, Director y Secretario de la Facultad respectivamente, por
no haber mostrado interés en las peticiones estudiantiles.
El problema estudiantil tomó otro cauce. En la asamblea efectuada el día
23, se informó que el doctor Aguirre Pequeño había presentado su renuncia
al Gobernador, pero éste se negó a aceptarla. Se votaron varios acuerdos,
siendo el más importante: pedir al Gobernador De la Garza que explicara
públicamente por qué había rechazado el anteproyecto presentado por la
Sociedad de Alumnos de Medicina, para la financiación de la nueva Facultad.
Además, decidieron que si el día 27 aun no se llegaba a una solución del
conflicto, se declararían en huelga.
Los portavoces del movimiento estudiantil afirmaban que el Director de
la Facultad había descuidado las responsabilidades inherentes a su cargo.
Por otra parte, sostenían que el doctor Aguirre Pequeño "ha tomado una
223

�posición contraria a la causa del estudiantado", al declarar a la prensa que
no era tan necesario un nuevo plantel sino mayor número de catedráticos.

La Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos aseguró que un año antes,
en septiembre de 1946, el alumnado de Medicina estaba decidido a llevar a
cabo el movimiento de protesta. Pero en una sesión celebrada en la Facultad,
el doctor Aguirre Pequeño había prometido a los estudiantes gestionar personalmente, ante el Gobierno del Estado, la aportación económica necesaria
para dotar a la institución de un moderno edilicio. En la misma sesión, el
Director prometió que si después de un plazo, que se vencería el lo. de marzo
de 1947, no se iniciaba la construcción del nuevo plantel, dejaría en libertad
a los estudiantes para que actuaran. Al vencerse el plazo, el año lectivo
1946-1947 estaba por concluir. Entonces la Sociedad de Alumnos resolvió
posponer el movimiento estudiantil. Entretanto, se había perdido un año, sin
que las autoridades estatales ni universitarias tomaran una decisión.
El aspecto político

Sin embargo, existían otros pormenores. El 13 de septiembre de 1947,
día de asueto en que se celebraba el centenario de la batalla de Chapultepec
contra las tropas invasoras norteamericanas, el doctor Aguirre Pequeño reunió a los alumnos de quinto año y les anunció la organización de un nuevo
partido político del que sería su dirigente en Nuevo León, invitándolos a que
se afiliaran.
El mismo día la prensa matutina dio a conocer un "manifiesto" dirigido
al pueblo nuevoleonés, anunciando la constitución del Comité Estatal de
Orientación, que promovería la fundación del Partido Popular Mexicano, cuyo organizador era el licenciado Vicente Lombardo Toledano. Exponían su
preocupación por el "grav.e problema" que significaba para el país la existencia de los partidos Acción Nacional y Fuerza Popular. Afirmaban que,
desde hacía tiempo, " los elementos de derecha" desarrollaban una ofensiva
contra las instituciones democráticas, mientras que "los .elementos revolucionarios y progresistas" habían perdido posiciones en la: política nacional. Anunciaban, por último, la formación del Partido Popular Mexicano, que lucharía "contra los enemigos del pueblo".
En el Comité Directivo de dicho organismo en Nuevo Loon, figuraban ,el
doctor Eduardo Aguirre Pequeño como Presidente y el doctor José Luis
Salinas Rivero como Vice-Presidente. También ocupaban cargos el doctor
Salvador Martínez Cárdenas, catedrático de la Facultad; el licenciado Vicente Reyes Aurrecoechea, asimismo catedrático universitario, y Adrián Yáñez
Martínez, estudiante de Derecho. En ese Comité Directivo aparecían anti-

guos líderes estudiantiles, como el senador Juan Manuel Elizondo, el doctor
Agustín Serna Avila, licenciados Jesús E. de León y Pedro J. Míreles Malpica, profesor Alfredo González Jr. e ingeniero Leopoldo Valdés, ex militantes de la Federación de Estudiantes Socialistas. Entre los simpatizantes que
firmaron el "manifiesto", estaba un grupo de profesionistas, catedráticos y
alumnos de instituciones universitarias, identificados por sus ideas marxistas.
El 30 de septiembre se constituyó el Sector Estudiantil de dicho partido
en Nuevo León, integrado por estudiantes universitarios. En el Comité Directivo figuraban : María Elena García (Presidente) , Juan Antonio Rodríguez (Vice-Presidente), Angel Martínez Maldonado (Secretario) , Adela Alicia Castillo (Tesorera), Consuelo Manrique (Acción Femenil) , Miguel González Madrid ( Acción Cultural) , Juan José Garza (Servicios Sociales) y
Araceli González (Auxiliar de las Secretarías) . Además había ocho Vocales
Ejecutivos, que representaban a las "fracciones estudiantiles" de las Facultades y Escuelas de la Universidad: Víctor Villarreal (Ingeniería), José
Sánchez (Nocturna de Bachilleres), Mateo Sáenz Jr. (Diurna de Bachilleres),
M anuel Plowels González (Derecho), César Balboa (Ciencias Químicas),
H oracio Moreno (Medicina), Julio C. Treviño ("Alvaro Obregón") y Araceli Molina (Enfermería).
Unos días después, Jas Sociedades de Alumnos de Medicina, Leyes e Ingeniería aclararon que ningún alumno de esas instituciones tenía derecho a
ostentar la representación de las mismas ante. los partidos políticos. Por su
parte, el Sector Estudiantil del Partido Popular Mexicano respondió que los
firmantes, en realidad, no pretendían representar a las Sociedades de Alumnos sino a la "fracción estudiantil" o grupo de cada institución universitaria
que había decidido participar en política.
En la Universidad de Nuevo León, el grupo más numeroso de afiliados al
Partido Popular Mexicano era el de la Facultad de Medicina. Al iniciarse
el movimiento estudiantil, aquellos maestros y alumnos se aprestaron a apoyar al doctor Aguirre Pequeño. En la noche del 23 de octubre, unos cincuenta
catedráticos de la Facultad dieron un "voto de confianza" al Director, concretando su posición en tres puntos: afirmaban que "la situación de caos"
que se pretendía crear en la institución, era " propiciada por elementos ignorantes o malintencionados, ajenos a la misma"; la personalidad científica,
el dinamismo y la honradez del Director del plantel, "hijo distinguido de fo
misma, constituyen una garantía de constante progreso y superación"; la
" magnífica voluntad" del licenciado Arturo B. de la Garza, Gobernador del
Estado, para conseguir la construcción de la nueva Facultad, garantizaba,
225

224

H umanitas-15

�"en modo absoluto", la realización de aquel ideal, "soñado y acariciado por
varias generaciones médicas".2

El grupo estudiantil de Medicina, afiliado al Partido Popular Mexicano,
ascendía a veinte o veintidós alumnos. Se decidieron a dar la batalla a favor
de su dirigente político. En una violenta asamblea celebrada en el Aula
Magna el 24 de octubre, este grupo se opuso abiertamente al movimiento estudiantil, siendo expulsado de la Sociedad de Alumnos, pero se aclaró que
dicha expulsión solamente por el tiempo que durara el conflicto.
Se declara la huelga

El Gobernador accedió a estar presente en una asamblea estudiantil. En la
tarde del 25 de octubre, el licenciado De la Garza se presentó en el Aula Magna, en medio de gran expectación. El mandatario escuchó las peticiones de
varios oradores, que se concretaron en dos: la renuncia del doctor Aguirre
Pequeño y la construcción del nuevo plantel. En su discurso, el Gobernador
ratificó su decisión de entregar doscientos cincuenta mil pesos, cuando estuviera en funciones el Patronato Pro-Facultad, e insistió en la conveniencia
de vender los terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad.
Al día siguiente se conocieron unas declaraciones del doctor José Luis Salinas Rivero, Secretario de la Facultad de Medicina.ª Aseguró que el Director
del plantel "no renunciará a su cargo". En seguida hizo una reseña de los
acontecimientos, afirmando: "Antes de que los estudiantes iniciaran su movimiento, nosotros ya habíamos solicitado la construcción del edificio de Medicina . .. " Añadió que los estudiantes, al lanzarse al movimiento, "no contaron para nada con nosotros y lo hicieron de sus propios ímpetus", Continuó
diciendo que, cuando el Gobierno acordó la construcción de la nueva Facultad, los estudiantes no estuvieron de acuerdo en la forma como se integró .el
Patronato; después pidieron la renuncia del doctor Aguirre Pequeño, pretexto
que utilizaron para continuar el movimiento de rebeldía, y, por último, ofrecieron la Dirección de la Facultad a los doctores Miguel Vera y Procopio
González, quienes no la aceptaron. Concluía que sólo se buscaba "hacer agitación, con fines que desconocemof'. Por último, anunciaba que el día 27 se
reanudarían las clases, "con toda normalidad", es decir que, "para nosotros,
ha terminado el conflicto".
La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina, por medio de su
Comité de Prensa y Propaganda, a cargo de los estudiantes Jaime T. Cantú y
2
3

El Porvenir, octubre 25 de 1947, p. 2.
El Porvenir, octubre 26 de 1947, p. 9.

226

Daniel Treviño G., afirmó que las declaraciones del doctor Salinas Rivero
"son completamente contrarias a los acuerdos tomados por nosotros''. Ada..,
raban que la Sociedad de Alumnos era independiente de la Dirección del
plantel y, por lo tanto, "no es el citado doctor quien dirá la última palabr4
para dar por terminado el conflicto . . ", informó el vespertino El Sol del día 27.
La noche del 27: de octubre, el alumnado de Medicina, reunido en el edificio de la Facultad, acordó por unanimidad declararse en huelga. Esa misma
tarde se había celebrado una larga entrevista en la residencia del Gobernador
a la que asistieron éste, el doctor Aguirre Pequeño y una representación de'
la Sociedad de Alumnos. Los estudiantes expusieron al Director de la Facultad los motivos que tenían para solicitar su renuncia. El Director, por su
parte, expuso sus puntos de vista, por los cuales no estaba dispuesto a renunciar. Una vez más se evidenció el distanciamiento que existía, desde meses
antes, entre la Dirección y la Sociedad de Alumnos de Medicina.
Se extiende el movimiento

Los estudiantes de Medicina tomaron posesión del edificio de su Facultad
el 28 de octubre. La Sociedad de Alumnos envió representantes a todas las
instituciones universitarias para exponer su problema.
En una acción sorpresiva, la Facultad de Derecho se adhirió al movimiento. José Treviño Faz, Presidente de la Sociedad de Alumnos de Medicina, y
Zeferino Pérez Guerra encabezaron la delegación que, en la tarde del 28 de
octubre, solicitó el apoyo de los estudiantes de Leyes. Al principio de la sesión, los estudiantes de Derecho no estaban decididos a secundar a los futuros
médicos, pero había un lazo de unión entre las dos Sociedades de Alumnos:
su independencia respecto a la Federación de Estudiantes Universitarios.
pues ambas no pertenecían a ésta.
,
Un error de táctica hizo que la asamblea estudiantil de Leyes se decidiera
por el movimiento. Treviño Faz y Pérez Guerra se limitaron a hacer un resumen del conflicto y solicitaron a la asamblea su apoyo. El grupo de la Facultad de Derecho afiliado al Partido Popular Mexicano era reducido. Adrián
Yáñez Martínez, Juventino González Ramos y Manuel Plowels González,
sus más destacados militantes, atacaron violentamente el movimiento estudiantil, provocando la reacción contraria. El resultado fue de 78 votos a favor
y 6 en contra.
La Escuela Diurna de Bachilleres se sumó desde un principio al movimiento estudiantil de Medicina. En la tarde del 29 de octubre, el alumnado
de dicha Escuela decidió separarse de la Federación de Estudiantes Universitarios. Afirmaron que su principal problema sin resolver era el llamado Plan

227

�Livas, o sea el ciclo escolar de tres años recientemente implantado, al que se
habían opuesto sin conseguir el apoyo de la F.E.U.
Sin embargo, en otras Facultades y Escuelas el resultado no fue tan favorable. El alumnado de la Escuela Femenil "Pablo Livas" acord6 apoyar
sólo "moralmente" a los estudiantes de Medicina. La Sociedad de Alumnos
de la Escuela de Música, por su parte, decidi6 no secundar a los futuroS médicos por no estar afiliados éstos a la Federaci6n de Estudiantes Universitarios. En la Facultad de Odontología se estaba discutiendo el conflicto cuando
se presentó el Director del plantel, doctor José Guadalupe Garza Villarreai,
y advirti6 al alumnado que, si se apoyaba a los de Medicina, cesaría la ayuda
econ6mica del Gobierno a la Facultad. Momentos antes de que llegaran los
representantes de Medicina a la Escuela Industrial "Alvaro Obreg6n", había
concluido una asamblea en la que varios delegados de la F.E.U. convencieron
al alumnado de dicha Escuela para que negaran su apoyo al movimiento de
Medicina, por no pertenecer su Sociedad de Alumnos a la F.E.U. A los alumnos de la Facultad de Ingeniería que laboraban en dependencias del Ayuntamiento regiomontano y del Gobierno Estatal, se les sugiri6 que no votaran a
favor del movimiento estudiantil pues podrían perder sus empleos.

Otro editorial certero
La prensa local siempre se opuso a las ventas del antiguo Hospital Civil y
la Facultad de Medicina, pues consideraba que el Gobierno del Estado debía
afrontar los problemas con sus propios recursos econ6micos. El Porvenir, en
su editorial, decía el 30 de octubre que el Gobierno de Nuevo Le6n "se ha
empecinado" en la venta de dichos terrenos, para conseguir la creaci6'n del
Hospital-Escuela. Añadía que el "estribillo" del Hospital-Escuela " está entusiasmando ahora a ciertas gentes de determinado color político". Enseguida
afirmaba que del Hospital-Escuela "nunca se habló antes de que existiera una
Beneficencia" y de que "determinadas tendencias extremas aparecieran en el
campo de la educación universitaria nuevoleonesa".
Lo anterior requiere una explicaci6n. El editorial fue escrito, indudablemente, por don Federico G6mez, Director del matutino, quien conocía muy
bien los entresijos de la poütica local. En él hace una clara alusi6n a la creación de la Junta de Beneficencia Pública, en 1937, bajo cuyo cuidado debía
quedar el nuevo Hospital Civil, que estaba a punto de concluirse al poniente
de la Calzada Madero. Años después, el doctor Angel Martínez Villarreal,
Director de la Facultad de Medicina, lanz6 su idea del Hospital-Escuela, es
decir el plan de coordinaci6n de ambas instituciones. En 1943, unas reformas

a la ~y. de Bene~icencia Pública, sugeridas por el doctor Martínez Villarreal, _hicieron posible que la Junta de Beneficencia y el Hospital quedaran
so~e.tidos ~ 1~ Facultad de Medicina. En 1944, apoyado por el Sindicato de
Médicos CiruJanos, del que había sido Secretario General en dos ocasiones
y la Federación de Estudiantes Socialistas, el doctor Martínez Villarreal arre:
jó de la Dirección del Hospital Civil al doctor Francisco L. Rocha. El Director
de El Porvenir ya había sostenido en otras ocasiones este punto de vista: que
el proyecto _del Hospital-Esc~el~ s6lo fue una bandera dernag6gica para controlar, mediante un grupo sindical, el flamante nosocomio.
Por último, don Federico Gómez sugería irónicamente que el Gobierno de
Nuevo León, si tanto deseaba la venta de los terrenos mencionados, disolviera la Junta de~ B~neficencia Pública para que su patrimonio pasara a manos
del _Estado. Añadiendo que el aspecto jurídico era fácil de resolver, pues la
Legislatura Local se sometería a cualquiera instancia del Gobernador aunque dichos bienes se dedicaran a fines distintos a los que estaban desti~ados
como patrimonio que eran de la Beneficencia.
'
Contin úa el conflicto

El 29 de cctubre de 1947 fue un día muy agitado en la Universidad de
Nuevo León. El cuerpo docente de la Facultad de Medicina, que encabezaban los doctores Margil Yáñez, Ascencio Marroquín Toba, Ramiro Sepúlveda, Raúl E. González y Roberto Muñoz Míreles, entrevistó al Gobernador
comunicándole que, "por ningún motivo, estaban dispuestos a tolerar la destituci6n del Director de la Facultad de Medicina, a quien apoyaban incondicionalmente ... ", informó El Porvenir. "El Gobernador -añade el matutino-- se
limitó a escuchar . . . y les ofreció que, llegado el momento, el conflicto se resolvería . .. ''
Al mediodía, los estudiantes de Medicina celebraron una asamblea en la
que acordaron comunicar al Gobierno Estatal y al Consejo Universitario que
en _I~ ~ucesivo, desconocerían cualquier acuerdo tomado por el Patronato Pro~
Edificio de la Facultad. Por su parte, la Dirección de la Facultad de Medi•
1
•0
, a la Sociedad de Alumnos, otorgando su reconocimiento a
rma
c.csc~noc1
una nueva, integrada por los estudiantes expulsados de aquélla que no llegaban a veinticinco.
'
El doctor Aguirre Pequeño concedió el mismo día una entrevista. Afirmó
q~e el Gobernador le había confiado la comisi6n de conseguir un local apropiado para trasladar la Facultad de Medicina. Añadió que ambos habían resuelt? destinar,, temporalmente, el primer piso del nuevo Hospital Civil para
ese fm. Aseguro que los estudiantes huelguistas "están siendo manejados y en-

229
228

�viadas por mal camino a un conflicto que, por ningún motivo, pueden ganar".
Consideraba, por último, que el movimiento estudiantil estaba languideciendo
y que el Consejo Universitario resolvería el conflicto.

También el Gobernador fue entrevistado ese día. Afirmó que el problema
de Medicina, en realidad, no era uno sino dos: la construcción del nuevo
plantel y la renuncia de su Director. Añadió que a él le correspondía solamente resolver el primero. Insistió en su promesa de aportar dos~ientos cincuenta mil pesos, para iniciar los trabajos, y otra cantidad igual, "tan luego
como se agote la partida inicial"; además se podría contar con el producto de
la venta de terrenos del antiguo Hospital y de la Facultad. Respecto a la destitución del doctor Aguirre Pequeño, aseguró que era un problema interno
de la Universidad y ésta, cuya autonomía es absoluta, será quien lo resuelva,
pues malamente podría yo intervenir sin violar la Ley que establece la propia
autonomía de la Universidad".
El Gobernador se mostraba muy respetuoso de la autonomía universitaria.
Pero lo cierto es que la Universidad de Nuevo León no era autónoma, pues
su Ley Orgánica establecía que el Rector debía ser nombrado por el Gobernador, así como los Directores de Escuelas y Facultades, sólo que a éstos los
escogía de las ternas enviadas por el Consejo Universitario.
Respecto al conflicto estudiantil, el licenciado De la Garza también afirmó:
"nada en lo absoluto puedo hacer y por ningún motivo intervendré". Por último, dijo que esa misma noche el doctor Aguirre Pequeño le había presentado
su renuncia al cargo de Presidente Ejecutivo del Comité Pro-Edificio de la
Facultad.4
Declaraciones del Gobernador

Esas declaraciones del Gobernador fueron publicadas con mayor amplitud
al día siguiente. 5 Afirmó que, al ihiciarse el conflicto, los estudiantes le solicitaron la construcción del nuevo plantel. Aclaró que, "mi Gobierno nunca, ni
por un solo momento, ha desatendido el aspecto educativo", tanto de la Facultad de Medicina como de la Universidad de Nuevo León. Recordó que
su administración había elevado el presupuesto universitario, de quinientos
mil a un millón de pesos, así como, debido a sus gestiones, se había conseguido un subsidio federal de cien mil pesos anuales. Añadió que de todas las Universidades mexicanas de provincia, la de Nuevo León "es la mejor", pues
4 Las declaraciones del doctor Aguirre Pequeño y del Gobernador aparecieron en
El Porvenir, octubre 30 de 1947, pp. 9 y 10.
5 El Porvenir, octubre 31 de 1947, pp. 9 y 10.

230

contaba con el presupuesto más alto, el mayor número de alumnos y de
carreras profesionales. Hacía notar que en la Universidad de Nuevo León el
cuarenta y cinco por ciento de la población estudiantil era foránea, principalmente de Coahuila y Tamaulipas, sin que los Gobiernos de esos Estados ayudaran económicamente al de Nuevo León. Afirmaba que, cuando los estudiantes de Medicina salían a cumplir su servicio social, el Gobierno de Nuevo
León les ayudaba con una pensión de doscientos pesos mensuales, aunque
éstos lo desempeñaran en su lugar de origen. Afirmó que si la Universidad
fuera solamente del Estado de Nuevo León, "mi Gobierno puede poner cortapisas al registro de estudiantes de otros Estados", pero como ésta se había
convertido propiamente en una Universidad Regional, podría exigírseles a
los Estados circunvecinos una aportación anual para: el sostenimiento de la
misma.
Insistió en afirmar que la Universidad "es autónoma" aunque, "por el solo
hecho de pasarle un subsidio anual", él podría "atacar en su fondo" aquel
problema. Sin embargo, no queriendo violar dicha "autonomía", había pedido al Consejo Universitario que resolviera el problema de solicitar o no un
subsidio a otros Estados.
Luego hizo hincapié en la importancia que había concedido su Gobierno a
la terminación del nuevo Hospital Civil, por ser el lugar donde los alumnos
de los años superiores realizaban sus prácticas. Aludió al Comité que, a iniciativa del doctor Angel Martínez Villarreal, se creó para promover la construcción de la nueva Facultad. (Dicho Comité se constituyó el 18 de noviembre de 1943). Recordó que fue el doctor José Eleuterio González quien sostuvo por primera vez la tesis del Hospital-Escuela. (El doctor González estableció los estudios médicos que, posteriormente, en 1859, fueron incorporados como Facultad al Colegio Civil. En 1860 fundó el antiguo Hospital
Civil, para que en él llevaran a cabo las prácticas sus alumnos. Ambas instituciones trabajaron coordinadamente). Añadió que muchos años después,
siendo Director de la Facultad el doctor Eusebio Guajardo, promovió la
creación de un moderno Hospital-Escuela, aunque el proyecto no llegó a
realizarse. Fue hasta la época del doctor Martínez Villarreal, en 1943, cuando éste revivió el proyecto del Hospital-Escuela. El Gobernador no profundizó en el tema, pues sólo dijo que los estudiantes de Medicina exigieron que
"las clínicas y todas las clases prácticas" se dieran en el nuevo Hospital y,
además, se concediese al Director de Medicina la facultad de poder llevar a
cabo su función docente en el nosocomio, dándole al mismo Hospital "atribuciones para llenar esta misma función", es decir la enseñanza médica.6
6 Véase mi trabajo "La Segunda Universidad de Nuevo León. (Desde su creación
hasta el conflicto del Hospital-Escuela)", en Humanitas, número 14, año 1973.

231

�I

i.,

También abord6 otro aspecto importante. Afirm6 que la Junta de Beneficencia Pública pretendió vender el antiguo Hospital Civil, pero "me opuse
terminantemente". La Beneficencia necesitaba arbitrarse fondos, por lo tanto
el Gobierno del Estado la auxili6, adquiriendo los terrenos del viejo nosocomio, que eran patrimonio de la Beneficencia, en la cantidad de doscientos
veinticinco mil pesos, con la condici6n de que dichos terrenos pasaran a ser
propiedad de la Universidad, previendo que con el tiempo subirían de valor
y, al venderlos, se podría destinar el producto a la construcción de la nueva
Facultad de Medicina. (El antiguo Hospital Civil se encontraba en la calle
Quince de Mayo, entre las de Cuauhtémoc y Pino Suárez, a espaldas de la
Facultad). Añadi6 que en esa época hubo una fuerte oposici6n a la venta
del antiguo Hospital, por parte de algunos miembros de la Beneficencia, así
"como de extraños a ella". (Eso ocurrió en agosto-octubre de 1946, cuando
la prensa local y algunas instituciones impugnaron esa venta) . En tal situación, el Gobernador decidió que no se hiciera la venta de los mencionados
terrenos. Por último, afirmó que, a pesar de todo, "la Beneficencia, hasta la
fecha, no me ha devuelto los doscientos veinticinco mil pesos que le entregué".
El licenciado De la Garza refirió que, posteriormente, celebró un convenio
ton el doctor Gustavo Baz, Ministro de Salubridad, instituyendo un fondo
común de cuatro millones de pesos, que aportarían en cantidades iguales el
Gobierno Federal y el de Nuevo León, destinados a edificar la Escuela de
Enfermeras y la Facultad de Medicina. De esa cantidad, la Beneficencia Pública recibió setecientos cincuenta mil pesos, que no se emplearon para levantar los edificios citados, sino en pagar bonos del Gobierno anterior. Por otra
parte, el Gobernador dijo que "el doctor Baz tampoco cumplió su ofrecimiento", pero recientemente había conseguido del nuevo titular de Salubridad en
el gobierno alemanista, el doctor Rafael Pascasio Gamboa, que se entregaran
a la Beneficencia cuatrocientos mil pesos más y la promesa de que, en el siguiente año fiscal, se le daría "una suma mínima de medio millón y una máxima de un millón". Concluyó diciendo que con "otra cantidad similar" que
aportara su Gobierno, "se podría, definitivamente, levantar la nueva Escuela".

IV
L os cargos concretos

A fines de octubre de 1947, los dirigentes del movimiento estudiantil de
Medicina puntualizaron los motivos que tenían para solicitar la renuncia de
su Director.7 Reconocían el prestigio científico del doctor Aguirre Pequeño,
1

pero hacían notar que había desatendido sus deberes en la Dirección de la
Facultad y del Patronato. Afirmaban que las condiciones en que se encontraba el plantel "son verdaderamente indignas". El viejo edificio, concluido a
fines de 1890, contaba "únicamente con cuatro salones de clase, con cupo no
mayor de cuarenta alumnos cada uno, siendo que los grupos menos numerosos
exceden en mucho a esta cifra y hay varios que pasan de cien". Los laboratorios, anfiteatro, biblioteca, etc. "se encuentran en un estado deplorable".
Añadían que el doctor Aguirre Pequeño, cuando asistía a la Facultad, "permanece en ella, escasamente, una hora diaria". Esto había afectado la organización interna de la institución, como lo comprobaba el hecho de que, habiendo transcurrido dos meses de la iniciación de cursos, varias clases aun no teníán
maestro y, en otras, ni siquiera se conocían los horarios.
Aseguraban que el Director y el Secretario de la Facultad, siendo miembros del Patronato encargado de construir el nuevo edificio, después de la
muerte del doctor Martínez Villarreal, ocurrida a principios de enero de
1945, se olvidaron del proyecto pues dicho Patronato permaneció inactivo más
de dos años, "no habiendo ni siquiera citado a junta durante ese tiempo".
Añadían que se había infringido el artículo 27 de la Ley Orgánica de la Universidad, ya que el Director no ocupaba por lo menos una cátedra, que debía
desempeñar de preferencia en el primer año de la carrera. También afirmaban que se violó el artículo 3o. del Reglamento Interior de la Facultad, pues
el Director no tenía cinco años de residencia en Monterrey ni había sido
maestro del plantel durante cinco años "antes de ser nombrado". Concluían
diciendo que varios problemas internos del plantel estaban sin solucionar.
Interviene el Consejo Universitario

La Escuela Nocturna de Bachilleres consideró que las peticiones de los
futuros médicos eran justas, pero el movimiento estudiantil se había desvirtuado con "factores políticos externos''. Por lo tanto, decidió no secundar al
alumnado de Medicina.
El movimiento estudiantil contra el doctor Aguirre Pequeño parecía debilitarse. Apenas se mantenían en pie de lucha las Facultades de Medicina
y Derecho y la Escuela Diurna de Bachilleres. A fines de octubre, el movimiento de Medicina fue impugnado por el grupo de diecisiete alumnos de
Leyes, afiliados al Partido Popular Mexicano. A petición de aquéllos, se celebró la tarde del 30 de octubre una asamblea en el edificio de la Facultad de
Derecho, situado en la esquina noreste de las calles Abasolo y Diego de Montemayor. Rebatieron el acuerdo tomado el 28 de octubre, cuando los futuros
abogados se sumaron a los de Medicina. Los debates se prolongaron por es-

El Porvenir, octubre 31 de 1947, p. 9.

232

233

�pacio de dos horas, pero al final se ratificó dicho acuerdo. (En esa época, la
Facultad de Derecho tenía ciento noventa alumnos).
Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, el Rector de la Universidad,
doctor Enrique C. Livas, permanecía en la ciudad de México asistiendo ·a
unos cursos del Instituto Nacional de Cardiología.
En la noche del 31 de octubre de 1947, el Consejo Universitario, presidido
por el Rector, tomó varios acuerdos. El Norte del lo. de noviembre sintetizó
dichos acuerdos así: en primer lugar, dejó bien claro que "no tolera ni tolerará jamás violación alguna" a las disposiciones de la Ley Orgánica; se dio
un voto de confianza al doctor Eduardo Aguirre Pequeño, quien "continuará
fungiendo como Director de la Facultad de Medicina''; advirtió a los estudiantes huelguistas: "Si para el próximo miércoles (día 5) a las 12 horas
no se han reanudado normalmente las clases" en los planteles que estaban en
huelga, la Rectoría "declarará clausurados" dichos planteles "y abrirá nueva
inscripción de alumnos''; por último, el Consejo Universitario "procederá a
atender en la medida de sus posibilidades las irregularidades y deficienci~"
que señalaban los estudiantes de Medicina.
Poco antes de iniciarse la sesión del Consejo Universitario, la Sociedad de
Alumnos de Medicina entregó al Rector un documento, publicado en El Norte
y El Porvenir del lo. de noviembre, conteniendo los puntos principales de su
desacuerdo con la Dirección del plantel, pero añadían que el doctor Aguirre
Pequeño había introducido la política de partido en la Facultad de Medicina,
"hecho del todo reprobable por razones que es obvio citar''.
Continúa la polémica

La asamblea efectuada el viernes 31 de octubre decidió volver a reunirse el
lunes 3 de noviembre. Pero el sábado, día lo., al conocerse por la prensa matutina la decisión del Consejo Universitario, numerosos grupos de estudiantes
se presentaron espontáneamente en el Aula Magna, decía El Norte. Entonces
se celebró una importante sesión, en la que se dio a conocer el "apoyo moral"
del alumnado de la Faculta.p. de Ingeniería al movimiento estudiantil. Después de un largo debate, se acordó continuarlo. En seguida fue nombrada una
Comisión, integrada por Jaime T. Cantú, Zeferino Pérez Guerra, Jaime García Guerra, Rodolfo González y Horacio Ríos, alumnos de Medicina, para,
entrevistar al Presidente de México, licenciado Miguel Alemán, y exponerle el
problema.
Ese mismo día los dirigentes estudiantiles recibieron la respuesta oficial del .
Consejo Universitario a sus peticiones, que fue trasmitida por el Rector. Se
ratificaba la decisión de no pedir la renuncia al doctor Aguirre Pequeño.
234

En la citada contestación, publicada en El Porvenir del día 3, el Rector
utilizó un lenguaje violento, agresivo. Afirmaba que las "deficiencias" señaladas por los estudiantes eran ajenas al doctor Aguirre Pequeño y una con~ecuencia de la situación económica de la Universidad. Añadía que los estudiantes huelguistas carecían de "capacidad moral" para señalar violaciones
a la Ley Orgánica universitaria, desde el momento en que iniciaron un movimiento de rebeldía e indisciplina. El plazo para reanudar las clases debía
expirar el 5 de noviembre, al mediodía. La cancelación definitiva ce las
inscripciones se llevaría a cabo si persistía la "actitud de irrespeto" y "menosprecio de la razón y de la justicia''. Por último, el Rector recordaba a los
estudiantes que recaería sobre ellos, "íntegramente", la responsabilidad de
no acatar la decisión del Consejo Universitario, así como la de mantener el
prestigio y la dignidad del sector estudiantil, abandonando aquella actitud,
"cuya ilegalidad y falta de verdadero espíritu universitario son manifiestos".
El Rector hizo un llamado a todos los universitarios, en importantes declaraciones que aparecieron en la prensa local el 3 de noviembre. Afirmaba
que los alumnos de Medicina "se han declarado en rebeldía frente al Consejo
Universitario, antes de recurrir a éste por las vías legales . .. " Advertía el
peligro de echar mano de "fuerzas ajenas'' a la Universidad, ya que todos los
problemas se podrían resolver ante el Consejo Universitario. Señalaba que el
conflicto de la Facultad de Medicina "puede desviarse por cauces equivocados e inconvenientes", acarreando el desprestigio de la máxima casa de estudios. Por último, reclamaba de los universitarios la cordura y el respeto que
merecía la Universidad de Nuevo León.
·
Sin embargo, el camino para el diálogo estaba bloqueado. A los representantes estudiantiles de Medicina, Derecho y Bachilleres Diurna no se les
había permitido exponer sus puntos de vista ante el Consejo Universitario,
debido a que las Sociedades de Alumnos de dichos planteles no estaban afiliadas a la Federación de Estudiantes Universitarios y, por lo tanto, no tenían
derecho a nombrar Consejeros ante el Consejo Universitario.
La Sociedad de Alumnos de Medicina dio a conocer en la prensa regiomontana, el 4 de noviembre, las causas de su movimiento de protesta. Señalaban el estado de abandono en que se encontraba la Facultad. Las deficiencias
en la enseñanza médica eran evidentes: asignaturas en las que no se sabía
aun quiénes serían los maestros; prolongadas ausencias de catedráticos, que
ni siquiera conocían a sus alumnos; clases impartidas con prisa, en un tiempo menor al reglamentario; cátedras que se otorgaban sin cumplir con el
examen de oposición, etc. Ratificaban las denuncias contra el Director, quien
había evadido la resolución de los problemas. Insistían en las violaciones a
la Ley Orgánica de la Universidad y al Reglamento Interior de la Facultad.
235

�•

Afirmaban la urgencia de contar con un nuevo edificio. El que ocupaban se
hallaba en estado ruinoso. Constaba de cuatro aulas, con cupo para cuarenta
alumnos cada una, en donde la mayor parte de los estudiantes permanecía
de pie durante las clases o las escuchaba desde afuera, asomándose por las
ventanas. También había cuatro laboratorios, "pequeños y en malas condiciones", donde se carecía de aparatos que completaran la enseñanza teórica.
El anfiteatro era un foco de infecciones. La biblioteca tenía sólo cuatro vitrinas con libros anticuados, cuatro mesas y ninguna silla. Recordaban la
promesa del Director de renunciar al cargo y su retractación posterior. Acusaban al Consejo Universitario de "poca seriedad y poca noción de responsabilidad" en su actuación, sobre todo en un problema que desconocían. Y señalaban la "arbitrariedad" de que su Sociedad de Alumnos, por no estar afiliada a la Federación de Estudiantes Universitarios, no tuviera ni voz ni voto
· ante el Consejo Universitario.
Renuncia del doctor Aguirre Pequeño
La tajante decisión del Consejo Universitario de cancelar las inscripciones
en los tres planteles, provocó, indudablemente, la solidaridad del estudiantado.
En la tarde del 4 de noviembre, los alumnos de la Facultad de Derecho ratificaron su posición en el conflicto y los de la Facultad de Ciencias Químicas
acordaron secundar el movimiento de Medicina, apoderándose del edificio.
Mientras tanto, en la asamblea celebrada esa misma tarde, se dio a conocer un
mensaje de apoyo de la Confederación Nacional de Estudiantes a "ese limpio y viril movimiento".
El plazo fijado por el Consejo Universitario para volver a clases debía expirar al mediodía del 5 de noviembre. Las inscripciones en las Facultades de
Medicina, Derecho y Ciencias Químicas y la Escuela Diurna de Bachilleres
quedarían canceladas definitivamente, abriéndose un nuevo período de inscripción. Dos horas antes, un numeroso grupo de universitarios, encabezado
por José Treviño Faz y Jesús Flores Treviño, Presidentes de las Sociedades
de Alumnos de Medicina y Derecho, se presentó ante el Juez de Distrito en
el Estado, licenciado Guillermo Ramírez Wiella, promoviendo un amparo
contra el acuerdo del Consejo Universitario y obteniendo "la suspensión provisional del acto reclamado".
La misma tarde del 5 de noviembre de 1947, los alumnos de la Facultad
de Ingeniería se sumaron al movimiento, considerándolo "justo y dentro de
la razón". Ese hecho fue de trascendencia, pues la Facultad estaba instalada
en el edificio central de la Universidad ( antiguo Colegio Civil) , en el mismo

236

piso en que se encontraban la Rectoría y el salón de sesiones del Consejo
Universitario.
En la noche, el Consejo Universitario celebró una sesión en la que se trataron varios asuntos importantes, siendo el más .urgente el amparo interpuesto por los estudiantes huelguistas. El Rector doctor Livas informó que se
había cumplido el acuerdo de la cancelación de las matrículas e, inmediatamente, se abrió un nuevo registro, añadiendo que la comunicación oficial
del Juzgado de Distrito se recibió en la Rectoría varias horas después.
Hacia las diez de la noche, cuando aún no concluía la sesión, irrumpieron
varios grupos de estudiantes de Bachilleres Diurna y tomaron posesión de su
Escuela, cuya sede era el mismo edificio central de la Universidad. Entonces
el Consejo Universitario decidió trasladar su recinto oficial a otro lugar, que
de momento no se precisó.
El desenlace del conflicto se acercaba. En la tarde del 6 de noviembre, la
Facultad de Odontología secundó el movimiento. A las nueve de la noche,
un grupo de alumnos de Ingeniería, apoyado por estudiantes de Bachilleres
Diurna y Medicina, tomaron posesión del plantel, quedando cerrado el acceso
a las principales oficinas universitarias.
A las once de la noche el Gobernador, licenciado Arturo B. de la Garza, reunió en su despacho del Palacio al Rector y a los representantes estudiantiles.
Después de una larga conversación, el mandatario estatal les comunicó que,
aceptando la terna entregada por los mismos estudiantes, había nombrado al
doctor José Luis Lozano con el cargo de Presidente del Patronato encargado
de la construcción de la nueva Facultad de Medicina. En seguida, el licenciado De la Garza preguntó a los universitarios si con la renuncia del Director de la Facultad se resolvería el conflicto y reanudarían inmediatamente sus
estudios. Al recibir una respuesta afirmativa, el Gobernador ordenó localizar
al doctor Aguirre Pequeño, ofreciéndoles, además, interponer su influencia
para conseguir la revocación del discutido acuerdo del Consejo Universitario
sobre cancelación de matrículas. El Rector estaba visiblemente molesto, irritado. El cambio de impresiones se prolongó hasta la madrugada del 7 de noviembre, en que el Gobernador invitó al doctor Eduardo Aguirre Pequeño a
presentar su renuncia irrevocable al cargo, aclarando, por otra parte, que
no quería invadir las atribuciones del Consejo Universitario, pues él sólo
era un mediador en el conflicto. Con la renuncia del Director de Medicina
terminaba, momentáneamente, el problema estudiantil. Pero el año lectivo
1947-1948 aun no concluía.

237

�CRóNICA DE TAMAHOLIPA*
LA FUNDACIÓN (1544)
Lm. JuAN FmEL ZoRRILLA
Univ. Aut. de Tamaulipas

EL TERRITORIO DEL EXTREMO noreste de México que hoy integra el Estado de
Tamaulipas, durante el segundo tercio del siglo XVI recibió el aliento civilizador del cristianismo con la audaz penetración del padre franciscano Andrés
de Olmos, quien traspasó la frontera de guerra del río Pánuco y fundó, en
la parte meridional de la hoy llamada Sierra de Tamaulipas, el pueblo de
Tamaholipa en 1544.
No referiremos los datos biográficos salientes del ilustre fray Andrés por ser
muy conocidos, bastándonos recordar sus atributos como misionero, fundador de pueblos, filólogo, escritor y acucioso investigador de la cultura indígena, quien fue calificado por Angel María Garibay como "maestro e inspirador de todos los etnógrafos del virreinato". El padre Olmos es el padrino
de oleos del bautizo de Tamaulipas, auténtico bautizo por que de la fundación de Tamaholipa surgió el nombre de nuestro Estado y su identificación
histórica.
El dato de la fundación en 1544 proviene del Ensayo Cronológico de la
Historia de la Florida de González Barcia, fuente que probablemente tomó
Bolton, coincidiendo casi todos los autores en señalar que el padre Olmos trajo de Florida familias de indios olives para poblar Tamaholipa. Primero se
fundó el pueblo y posteriormente el convento y misión franciscana de Nuestra
Señora de la Concepción, perteneciente a la Custodia de San Salvador de

* Conferencia dictada en la ciudad de Monterrey, N.L., el 16 de mayo de 1981,
en el ciclo de pláticas organizado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía
y Estadística.
239

�Tampico de la provincia del Santo Evangelio de México, cuya erección fue
probablemente entre 1544 y 1569, siendo fray Andrés su primer custodio.
El poblado de Tamaholipa correspondía a la jurisdicción política de la
Alcaldía Mayor de Tampico de la provincia de Pánuco, dependiendo del
rey, habien&lt;;Io estado administrado primero por un encomendero, de acuerdo
con vaga noticia y después por un corregidor quien contaba con el apoyo de
capitanes indígenas o caciques para el trato y arreglo de los asuntos de la
comunidad. La encomienda de Tamaholipa, de ser cierta la noticia, fue muy
breve y considero que es la única que existió en lo que hoy es Tamaulipas.
Los primeros caciques olives de Tamaholipa fueron Juan de Sevilla, Martín
Blas y Antonio Paita de la Mora, quienes al incorporarse al cristianismo con
el bautizo adquirieron estos nombres.
Respecto a la jurisdicción de Pánuco sobre Tamaholipa se confirmó e~
1602 por mandato del virrey, Conde de Monterrey, cuyo texto es como sigue: "Por cuanto he sido informado que siendo como es el ?ueblo d~ ~amaholipa de la jurisdicción de la alcaldía mayor de Tamp1co, provmc1a de
Pánuco donde se anexó al tiempo y cuando se dividió la de los Valles, con
algunos' fines han pretendido y pretenden personas i~teresad~s s~ innove y
pase a la alcaldía mayor de los valles y para prevenc1pn de semepntes _pretenciones estando enterado por la relación que tuve y consta por los libros
de la gobernación haber sido y que actualmente es el dicho pueblo de Tamaholipa de la jurisdicción y distrito de Tampico y Pánuco, por la presente lo
declaro así y mando que el alcalde mayor de la dicha provincia de los valles
ni otras justicias se entremetan a usar de jurisdicción alguna en el dicho pueblo de Tamaolipa por ningún color ni causa dejándolo libremente a las que
lo son o fueren en la de Pánuco para que lo tenga en administración sin
hacer novedad so las penas en que caen e incurren los que usan de jurisdicción sin tener facultad para ello. Fecho en Chapultepeque a once días del
mes de mayo de mil y seiscientos y dos años. El Conde de Monterrey. Por
mandado del virrey, Pedro de Campos". (Archivo General de la Nación.
General de Parte. Volumen 6, Pág. 148 vuelta, según dato descubierto por
Joaquín Meade) . Este documento presenta ~speci.~l interés en .tanto de~uestra que unos cuantos años después de la cap1tulac10n de CarbaJal se confmna
la jurisdicción d~ Pánuco sobre Tamaholipa, cuya órbita se interrumpió brevemente en el tiempo de gobierno de Carbajal. Otra resolución real, ésta de
Felipe IV en 1632, confirmó la jurisdicción de la provincia de Pánuco sobre
el corregimiento de Tamaholipa, otras villas y pueblos.
Para el año de 155 congregó fray Andrés un buen número de indios de la
Sierra de Tamaulipas, calificados genéricamente como chichimecas, a quienes trajo de paz a Tamaholipa bautizándolos, contando con los servicios de

240

dos intérpretes, según Meade, que fueron "Martín, natural de Chacuala, intérprete de la Florida y Juan, natural de Tampico", sin mencionarse los apellidos. Las conversiones de inidios de Fray Andrés, propuestas para poblar
"sin que haya conquista" como él decía, fueron calificadas por el Obispo de
Chiapa como "gran fructo en los indios".
La importancia de Tamaholipa en el siglo XVI como primer asentamiento
humano del noreste es evidente, con mayor razón si se atiende el cúmulo de
datos comprobatorios de que el Tampico colonial se situó en la margen derecha del río Pánuco, en territorio actualmente perteneciente al Estado de
Veracruz. Por otra parte, al establecerse estas fundaciones la cabecera de la
Custodia de San Salvador de Tampico estuvo en el convento llamado de San
Luis Obispo del propio Tampico, pero a principios del siglo XVII o poco
antes se mudó dicha cabecera a la iglesia de la advocación de la Limpia Concepción en Tamaholipa, donde un fraile franciscano residía con el título de
Custodio, según datos proporcionados por el Alcalde Mayor de Tampico en
1605. La cabecera, por cierto, se cambió a mediados del siglo XVII al Convento de Santiago Mayor de la villa de los Valles.
Las ruinas de Tamaholipa se localizan en el actual municipio de González
en la parte sur de la Sierra de Tamaulipas, como se dijo, a menos de cien
kilómetros de Tampico, a un lado del arroyo del Cojo o Tamaholipa, habiendo sido identificado el lugar por Joaquín Mearle en 1950.

EL TRASPLANTE COLONIZADOR
LOS OLIVES

Fray Andrés de Olmos revela por sus obras una atractiva y compleja personalidad, pues su fecunda tarea evangelizadora corre parejas con reconocida
labor científica como lingüística y literato, no siendo menor su actividad corno fundador de pueblos y colonizador, pudiéndosele calificar como gran pacifista dentro de una época de conflicto, del grave conflicto de la conquista
de México. Destaca entre sus quehaceres haber mudado a la llamada nación
de los olives de su lugar de residencia a T amaholipa, para establecer allí, en
plena sierra, más adelante de la frontera de la dominación, o sea dentro del
territorio de los indios llamados chichimecas, un poblado y un convento misional, como testimonio fehaciente de sus convicciones. Según Gabriel Saldívar
los indígenas de la región circundante a Tamaholipa habían llegado a cierto
grado de civilización pasando del nomadismo a una primera etapa de cultura
sedentaria, pues cultivaban plantas comestibles, hacían uso de fuego para la

241
Humanitas-16

�occión de alimentos y tenían habitaciones formando
poblados,
figurando en•
.
tre estos grupos los pasitas, los mariguanes y los s1I11anguanes.
.
¿De dónde trajo el padre Olmos a los oli~es? D~versos a~tores mencionan
a Florida como el lugar de origen de la antigua tnbu, partiendo. el dato de
Agustín de Vetancourt, quien en el libro llamado Teatro Mexicano, concluido en 1692, dijo que Fray Andrés los "truxo de los campos q~e está~ entre
la Florida y Tampico"' agregando que por ser de ~on?~ se. ,cnan olives los
llaman olives, atribuyendo a la voz Tamaholipa la sigm~icacion de ser el lugar de los olives, explicación a la que se adhieren Saldivar y Stresser Pean,
este último con reservas.
El autor Andrés González de Barcia y Carballia y Zúñiga, quien firmaba
con el pseudónimo de Gabriel de Cárdenas Z. Cano, escribió un ~nsayo Cronológico para la Historia General de la Florida, editado en Madnd en 1723,
obra en la que se dice: "Fray Andrés de Olmos, religioso ~el _orden de San
· co, después de haber recorrido las más distantes
de la NueF rancis
. provmc1as
ó p'
va España, predicando y haciendo muchas conversiones, pas a anuco a
·
llegó hasta los chichimecos bravos, de los confines de Flonda,
T arnpico,
y
bl, 1
1
más de cuatrocientas leguas al norte, recogió lo que pudo ~ po o es_ en e
pueblo de Tamaholipa y se volvió a México". Est~ relato v_iene referido en
la obra de González Barcia el año de 1544 y del mismo proviene muy probablemente la fecha señalada para la fundación de Tamaholipa por autores

e

'!

,1

posteriores.
. . .
A partir del criterio de fray Vicente Santa María se puso en tela de JU1~io
el lugar de origen de los olives y posteriormente Saldívar y Stresse~ Pean insistieron en negar que sea precisamente en la península de Florida _donde
esta nación indígena tuvo su asiento primitivo. Ciertarnent: es de considerarse que la jurisdicción de la Gobernación de Florida ~n el siglo XVI se ~tendió más allá de la: península del mismo nombre hacia el sur, has~ el no ,de
Palmas, hoy de Soto la Marina, como consta en la patente conce~da a Panfilo de Narváez en 1528, en otros documentos y cartas. geográfic~. Por 1~
mismo pudieron ser los olives nativos del amp~io territono de Flond,a Occidental extendido hasta el río Palmas en ese tiempo, de donde Saldivar expresó que provenían "Quizás de algún lugar al norte del río Bravo o ·c erca
del Alcuises (Nueces) . .. pero más probablemente de las cercanías del río
de las Palmas".
Es explicable la obscuridad que encontramos los his~oriadores en la: búsqueda de la pista de los olives en Florida, pues como ~firman Keegan Y To,~o
Sanz todos los estudios sobre las misiones de Flonda son modernos Y tan
solo 'González Barcia, en 1723, escribió un ensayo cronológico donde recoge

242

noticias de Oré, Beteta y Areta"; siendo por ello que tomamos como base de
opinión al respecto el relato de Barcia y del mismo advertimos que al señalar la
distancia de más de cuatrocientas leguas al norte de Tampico en los confines de
Florida, claramente está indicando que no es en la comarca del río Palmas o
del Bravo donde atribuye el asentamiento olive sino precisamente en la Florida
peninsular, distante más de mil quinientos kilómetros de Tampico por vía
terrestre. Se anota que González de Barcia usa el término "confines de Florida", mientras Jerónimo Mendieta y Juan de Torquemada, sin afirmar que
de allí trajo Olmos a los olives, expresan que entró fray Andrés a los confines
de Florida, diciendo textualmente Torquemada "en los chichimecas bravos,
que confinan con la Florida, que son más de cuatrocientas leguas de tierra
hacia la parte del norte". Dado que Mendieta escribió su Historia Eclesiástica Indiana al finalizar el siglo XVI mientras Torquemada editó su célebre
obra Monarquía Indiana en 1620 y atendiendo que éste se ocupa amplia y
por cierto muy elogiosamente de fray Andrés, es de inferirse que González
de Barcia tomó de ambas fuentes el dato del arribo de Olmos a los confines
de Florida en tierra clúchimeca; empero la atribución de haber traído de
allí, a cuatrocientas leguas de Tampico, a los olives, proviene del libro de
Barcia, influenciado desde luego por la obra de Vetancourt de 1692, pero
éste sólo dijo que los olives vinieron de los "campos que están entre Florida
y Tampico".
Si bien es cierto que Barcia es explícito en cuanto al origen de los olives,
conociendo sus fuentes al respecto que atribuimos a Mendieta, Torquemada y
Vetancourt, es de dudarse sobre la peregrinación de la Florida a Tamaholipa
no sólo por la ausencia de otros datos sino porque la fuente primera, la de
Mendieta, quien conoció personalmente a Olmos, únicamente revela que entró a tierra de chichimecas en los confines, o sean los límites, de Florida.
Colegir los textos conocidos, tratar de interpretar los hechos que comentamos y ensayar con método analítico las fuentes históricas, nos conduce a considerar que fray Andrés no acudió hasta la Florida Oriental o sea la peninsular a traer los olives, pues en la carta que envió al emperador en 1556
desde México, donde formula interesantes proposiciones para poblar las áreas
de desembocadura de los ríos Palmas, Bravo y Ochuse, al referirse a Florida,
dice: "donde todos deseamos entre la palabra de Nuestro Señor J esucristo;
porque tanto dicen de allí los que vinieron, que parece otro mundo . .. " La
expresión de Olmos puede interpretarse en el sentido de que él no conocía
Florida en 1556 y como Tamaholipa se fundó años antes, tendríamos que
eliminar. la posibilidad de que los olives hubiesen sido trasladados de allá.
Por otra parte, frente a la ausencia de otros datos y la repetición del relato
de una sola fuente, estimo, como Saldívar y Stresser Pean, que los olives muy

243

�probablemente fueron trasladados de alguna región del territorio actual de
Tamaulipas o Texas al norte del río Palmas.

OTROS DATOS

,,
1

i

1,

Diversos autores, entre ellos Orozco y Berra, Alejandro Prieto y el historiador regiomontano Santiago Roel afirman que los olives "eran blancos, de pelo
bermejo y sabían cultivar la tierra y extraer los metales"; mientras otras fuentes los identifican s6lo como indios mansos, dóciles y de pueblo, mencionando
al respecto a fray Simón del Hierro. ¿ De dónde proviene esta mención de la
blancura de los olives? Agustín López de la Cámara Alta, ingeniero comisionado por el virrey en 1757 para que juntamente con el capitán José Tienda
de Cuervo hicieren reconocimiento y relación de la conquista de Nuevo Santander por Escandón, redactó una amplia descripción general de la Colonia
de Nuevo Santander, obra que es una de las fuentes primarias de estudio sobre la colonización de Tamaulipa y en la misma, al referirse a la población
de Horcasitas, describe a los olives como "nación blanca y pelo bermejo, de
elevada estatura, que cultivan las tierras", referencia que expresa López de
la Cámara Alta por razón de que habitaban en una área contigua a Horcasitas 21 familias, integrando 71 personas de los indios olives que allí acudieron a fundar el pueblo después de haber abandonado Tamaholipa por ase•
dios de los indios enemigos y haberse refugiado en Tancasneque y Altamira,
familias que para 17,76 aumentaron a 33 con un conjunto de 117. La obra
de Cámara Alta fue consultada por Alejandro Prieto y Orozco y Berra según
ellos mismos lo hicieron constar y muy probablemente la conoció Roel. No
encontrarnos datos anteriores a 175 7 que sobre la característica racial de los
olives, de donde estimo que el dato proviene del ingeniero Cámara y presenta la autenticidad del conocimiento personal del autor sobre la parcialidad
de indios olives residentes de Horcasitas; en el barrio de la Santa Cruz; pero
dichos indios ya habían pasado por nueve o diez generaciones hereditarias a
partir de la fundación de Tamaholipa y por lo mismo es de pensarse que
durante ese tiempo no permanecieron como un grupo étnico conservado con
pureza racial, menos aún si se ubica la cuestión dentro de un contexto de
mestizaje cuyo proceso se aceleraba entre los indígenas incorporados a la
dominación española, como lo fueron los olives desde mediados del siglo XVI.
La preocupación racista de los conquistadores llamada por el historiador
español Jaime Delgado amor a la blancura, con frecuencia soslayada, se manifiesta en múltiples expresiones sobre la apariencia de los indígenas, bastando

c_itar y esto en relación a ciertas tribus de la Florida, que la literatura histónca del siglo XVI habló de "indios mui blancos con cabellos mui largos'' y
de otros, l~ de la pro~cia de Xopida, que "se criaban tan altos porque les
daban comidas tan eficaces que los hacían crecer y engordar''. Pero todas
estas referencias . no tuvi:ron comprobación posterior y debemos postergarlas a la duda, sino precISa.IDente al olvido, como debiera ser la de algunos
naturales que disponían de una frondosa cola, como se atribuyó mucho antes
a los habitantes del Condado de Kent. Otros datos sobre poblaciones indígen_as de Florida que llevan el prefijo Taro, como Tama, Tamahatli, y Tampa
posiblemente no muestren ninguna relación con el nombre de Tamaholipa
vocablo cuya raíz debemos ubicar dentro del complejo lingüístico de los huas~
tecos por razón de geografía histórica y contexto.
Antes de finalizar el siglo XVI el padre Juan de Mesa predicó en Tamaholipa, Tanchipa y Tamesí acompañado del sacerdote Agustino Luis Gómez.
Durante dos años, de 1685 a 1687, los misioneros franciscanos del Colegio
~e Querétaro Juan Bautista Lázaro y Francisco Esteves, quienes realizaron
importante labor, por orden del Arzobispo Aguiar y Seixas, plantaron de
nuevo la misión de Tamaholipa que estaba abandonada, pero recibieron mandato de retirarse de parte del comisario general de la orden por razones de
jurisdicción, ya que pertenecía la misión a la Custodia de Tarnpico. Se sabe
así mismo que algún tiempo, a fines del siglo XVII, la misión de Tarnaholipa
estuvo a cargo de padres dominicos y que se le conoció a partir de 1585 cor1
el nombre de San Andrés.
El pueblo de Tamaholipa y la misión contaban con seiscientos habitantes
a fines del siglo XVI, predominando en número los olives aun cuando en la
~isión también se congregaban indios de otros grupos convertidos al cristiamsmo; E_xplotaban los olives las minas de las montañas de San José y San
Andres siendo vetas muy conocidas las de Palma, la Concepción y San Andrés, todas en la Sierra de Tamaulipas, donde extraían mineral de plata con
ley de oro que beneficiaban en el Real de Guadalcazar y en México. Además
contaban con la explotación de la sal en las llamadas salinas de los olives
localizadas en la cercanía del litoral al norte de la Barra de Trinidad. Tenía~
autorización para usar armas de fuego y montar a caballo, licencias de las
que no disponían los demás indígenas de la región.
Eran buenos guerreros según Vetancourt y para Stresser Pean la supremacía económica de los olives contribuyó a acentuar la superioridad cultural
de los mismos sobre los otros pueblos de la sierra, lo que exacerbó el am•
biente de hostilidad existente en la región que a la postre dio lugar al éxodo
olive.

245

244

�Diversas fuentes conducen a la afirmación de que los olives tenían su propia lengua y así lo hizo constar el alcalde de Pánuco Pedro Martínez Loaisa
asentá~dolo los autores Swanton, Pericot, !barra Grasso, Orozco y ~
Toussamt y otros. Como es una lengua extinguida no existen datos sobre sus
características, posiblemente emparentadas con la lengua huasteca.
Antes del asiento y capitulación de Carvajal se extendía la jurisdicción de
la provincia de Pánuco hasta el río Palmas, actual río Soto la Marina, expresando de paso que, siguiendo a Orozco y Berra, considero su identificación con respecto al río Bravo muy bien delineada desde 1529. No sólo cartas
ge~gráficas comprueban la identificación del río Palmas sino la propia Histona General y Natural de las Indias de Gonzalo Fernández de Oviedo concl~ida en 1549, que en la parte conducente dice: "Desde el río Hermo~ hay
vemte leguas hasta el río de las Palmas, la vía del norte, el cual río de las
Palmas está en veinticuatro grados y un tercio, de esta parte de la equinoccial
y entre el río Hermoso y el de las Palmas están el río de Sanct Benito y el
río de Montañas". En otro párrafo se dice que "desde el río de las Palma~
hasta el cabo Bravo se corren al nordeste cincuenta leguas", agregando que
dicho cabo está "en veintiséis grados y medio de esta parte de la linia equinoccial". La posición real es de 23 grados y cuarenta y dos minutos para la
desembocadura del río Soto la Marina. Sobre la jurisdicción del Nuevo Reyno
de León con respecto a Tamaholipa nos ocupamos en otra parte de este
trabajo.

¡;,

Recalando sobre el tema de las expediciones a Florida, evidentemente no
eran cosa fácil, sabiéndose que entre la expedición de Pánfilo de Narváez en
1527 hasta la de Hernando de Soto en 1539 no se realizó ninguna otra. Soto
llegó al Mississipi en 1542, y murió en sus aguas, dando fin a una serie de
aventuras y combates con los indígenas, considerándose toda expedición a la
Florida, a mediados del siglo XVI, como jornada o conquista incierta y pe•
ligrosa, complicada además por conflictos con los franceses que iniciaban su
penetración en esa área. Esta argumentación también es contraria al supuesto
viaje de Olmos a la Florida.

DON LUIS DE CARVAJAL Y TAMAHOLIPA
El primer viaje de Carvajal a Nueva España, según el historiador Eugenio
del Hoyo, fue "entre los años 1566 a 1567", siendo nombrado alcalde ordinario de Tampico en 1568, año en que aprehendió a ingleses tripulantes de la
nao capitana Minion, abandonados por el corsario inglés John Hawkins en el
litoral del Golfo al norte de Tampico, probablemente en Punta Jerez, des246

pués de una desafortunada acción naval en Veracruz. Sabido es que la
aprehensión de estos semináufragos no constituyó ninguna heroicidad, sirviendo el relato de Carvajal al respecto, frente a la realidad de los hechos~ como
base para calificarlo de exagerado y embustero, dudándose inclusive de la
participación de Carvajal en el caso. Después, en 1573, como Capitán de la
Huasteca, se dedicó a reducir grupos indígenas rebeldes en la Huasteca, no
sin ser acusado después por el encomendero Francisco Barrón en pleito sobre
jurisdicción de Tamapache, de abusos, atropellos, delitos y arbitrariedades
y aquí viene lo interesante para el tema de esta conferencia: Uno de los cargos fue que utilizó a indígenas del corregimiento de Tamaholipa para saquear,
depredar y robar en diversas partes de la Huasteca con el pretexto de la
pacificación, sin que las constancias rebelen si se trató de indios olives o de
otros naturales incorporados.
En 1575 encontramos a Carvajal como corregidor de los pueblos de Tamaholipa y su partido, sin que conozcamos documentos o datos sobre su actuación. Dos años antes fue corregidor en Huagutla y en 1577 juez de comisión en Pánuco, por lo que su quehacer en la Huasteca y Tamaholipa fue
realmente importante y se prolongó algunos años, hasta 1578, cuando salió
para España a tratar de obtener el gobierno del Nuevo Reino. El asiento y
capitulación de Carvajal y de la Cueva, firmado con la Corona de España
en Aranjuez el 31 de mayo de 1579, se perfeccionó en noviembre de 1580
en la ciudad de México, ante el escribano mayor de minas reales Pedro Gallo de Scalada, al presentarse como fiadores de Carvajal por sus obligaciones
derivadas del asiento y constituir fianzas, en conjunto por ocho mil ducados
de buena moneda de Castilla, con valor cada ducado de trescientos sesenta
y cinco maravedíes, los señores Sebastián Rodríguez, Hernando de Medina,
Antonio de Pedraza, Gabriel de Mansilla, Hernán Vázquez, Antonio Núñez
de Caldera, Alvaro Rodríguez de Acevedo, Leonel de Cervantes, Francisco
de las Casas, Francisco de Tenazas, Juan Vázquez de Flanera y Simón de
Coca, los dos últimos por conducto de apoderados. Es importante esta mención porque se ha dicho que Carvajal no otorgó la fianza de referencia. La
documentación respectiva fue investigada por el señor Joaquín Meade en el
Archivo Histórico de Hacienda.
La capitulación de Carvajal, tanto por comprensión dentro de área como
por mandato expreso, incluyó la región de Tamaholipa, obligándose el gobernador del Nuevo Reyno de León a poblar una villa entre Tamaholipa y
las tierras de paz o sean las ubicadas al sur del río Pánuco para asegurar la
pacificación. La jurisdicción sobre Tamaholipa apenas si duró el gobierno de
Carvajal, pues en 1602 se definió que correspondía a la provincia de Pánuco.
Joaquín Meade, en documentación sobre la Huasteca que tenemos en la Uni247

�versidad de Tamaulipas, menciona un "auto que dio y pronunció en el pueblo
de Tamaholipa el muy ilustre señor Luis de Carbajal, gobernador y capitán
general por su Majestad, en el Nuevo Reino de León, auto cuya cabeza dice:
"En el pueblo de Tamaholipa, que es de este Nuevo Reino de León, en once
días del mes de marzo de 1584 ... ". Desafortunadamente el legajo no incluye
el texto del auto ni su referencia a ningún archivo, pero por el origen de
otros documentos transcritos en el mismo legajo, se encuentra el auto posiblemente en el Archivo Histórico de Hacienda.
Transcurrieron los años del gobierno de Carvajal sin que Tamaholipa fuese pacificada ni fundado un pueblo intermedio en el rumbo de Tampico, o
sea que no cumplió el gobernador del Nuevo Reyno sus deberes políticos y
administrativos en lo concerniente a Tamaholipa, omisiones que sirvieron de
base para los cargos en su contra que dieron lugar a su aprehensión en 1589,
diez años después de haberse firmado la Capitulación.

OLIVES Y MAGUAGES, EVACUACIÓN
DE LOS MAGUAGES ( 1617)

mente a un pueblo indígena de · conformación huasteca o relacionada con
esta cultura, asentado en cinco colinas donde no se edificaron iglesia ni misión y donde sí en cambio subsistió un centro ceremonial indígena, incluyendo una pirámide construida con losas de piedra y que cuenta además con
múltiples construcciones habitacionales de tipo circular, características de los
huastccos, de las que restan claros vestigios. Las investigaciones de Ricardo
Me Neish en el lugar y la región revelan que este poblado se reconoce como
uno de los más antiguos del continente americano, por lo cual evidentemente
no fue, corno pretende Meade, el asiento de ninguna rama de los indios olives,
quie:1es fueron cristianizados desde su arribo al territorio tamaulipeco por el
padre franciscano Andrés de Olmos a mediados del siglo XVI. Pueblito no
fue asiento de los olives, pero si lo fue probablemente de los rnaguages, quienes de un lugar aproximado a la ubicación de Pueblito fueron expulsados por
los pasitas, como consta en el documento citado por Meade. Pueblito se encuentra a la altura del Trópico de Cáncer en el corazón de la Sierra de Tarnaulipas, al suroeste de la villa de Soto la Marina a una distancia aproximada
de veinte kilómetros del asiento de Tamaholipa, localizado en San Antonio
el Nogalar del actual municipio de González, Tamaulipas.
Por otra parte la vinculación de los indios olives con su nombre conocido y

Joaquín Meade, en artículo escrito para la revista Divulgación Histórica,
identificó a los olives y a los maguages, maguaos o mahuaves como una misma nación, apoyando su opinión en un documento del 8 de agosto de 1617
donde "se refiere que los manguages se encontraban poblados cinco leguas
(castellanas) al norte del pueblo de Tamaholipa, lugar que probablemente",
continúa el señor Meade, "debe ser el que hoy se llama Ruinas de Pueblito
Fobre la sierra y encima del punto donde nace el arroyo Pedregoso que desemboca en el río de Soto la Marina o sea el antiguo río de las Palmas". El
documento, expedido por mandato del virrey, expresa que los maguages fueron asaltados en su poblado por los pasitas, indígenas del grupo étnico de la
Sierra de Tamaulipas, quienes asolaron el lugar haciendo matanza "en muchos de sus hijos y parientes", por cuya causa se retiraron a otro puesto ubicado a dos leguas de Tamaholipa, posiblemente al lugar llamado Sierra Azul,
donde no tuvieron cosechas de maíz y padecieron hambres por lo que se les
dio acomodo en Tanxicuin, "legua y media de la villa de Pánuco, sobre el
río Grande", ordenando el virrey se les amparase allí (Indios. Vol. l. Exp.
210. Pág. 103 vuelta. Archivo General de la Nación).
No estoy de acuerdo con el criterio del señor Meade quien identifica a Maguages y Olives corno un solo pueblo, por razón ~e que en el lugar 11:miado
Pueblíto, donde he estado en dos ocasiones, sus rumas corresponden evidente-

248

tradicional es muy precisa, encontrándose expresado desde la atribuida emigración de Florida a mediados del siglo XVI hasta promediar el siglo XVIII,
cuando inicia Escandón la colonización de Nuevo Santander, superviviendo
el nombre y su significación hasta la actualidad. Como antes dijimos, las ruinas de Pueblito son enteramente indígenas, no presentan ninguna influencia
de la civilización hispano cristiana. La propia fisonomía ambiental de la
antigua población indígena, dentro de un mundo mágico donde predominan
la perspectiva y la frescura, lejos del utilitarismo a la europea, nos hace ver
que allí no penetró la dominación española.
El historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar identifica también a los maguaos con los olives, expresando en su Historia Compendiada de Tamaulipas
que fray Andrés de Olmos "trajo una tribu de rnaguaos que instaló en la
cabeza austral de la Sierra de Tamaulipas en una misión o pueblo al lado de
indios huaxtecos y de colonos españoles", designando a los maguaos o maguages con el nombre de olives. Esta afirmación seguida por otros autores, no está
respaldada por datos bibliográficos ni por tradición oral y es discrepante de
las fuentes reveladoras del origen del trasplante colonizador de los olives a
Tamaulipas, fuentes que no hablan de los maguages.
El arqueólogo francés Guy Stresser Pean considera que los maguages fueron súbditos o vasallos de los olives, pero no los identifica como de una mis-

249

�ma nación y el propio documento citado por Joaquín Meade a que antes
aludimos, claramente dice que son los maguages "de nación distinta y apartada de los del dicho pueblo de Tamaholipa" o sean los olives.
Agregamos que los maguages habitaron separados de los olives, en una
visita o misión a dos leguas de Tamaholipa, hasta el año de su emigración
a Tanxicuin.

VISITA DE ALONSO DE LEÓN ( 1609)

•

1

El pueblo de Tamaholipa, desde su misma fundación, registra continuos asedios y rebeliones indígenas, situación explicable por encontrarse de avanzada
dentro de un territorio no conquistado y hostil. Los primeros años de vida de
la población reposó su destino en la personalidad de fray Andrés, quien con
sus grandes actividades, conocimientos de la regió~ y e~tendimie~to de l~s
costumbres indígenas mantuvo la paz. Ya para monr el ilustre varon los chichimecas conversos de la región de Tamaholipa se rebelaron y fray Andrés
fue a predicarles, desafortunadamente en vano, pues los asaltos, ataques y
depredaciones continuaron, identificándose los indios asaltantes dentro de los
grupos tamaulipecos como pasita y janambres. En octubre de 1571, según algunos 'autores, falleció Olmos en Tampico y de acuerdo c~n otros en Ta1:1a•
holipa, pero es noticia cierta que fue sepultado en Tamp1co. Su obra brilla
con esplendor en el panorama histórico y cultural de México.
El capitán Alonso de León dejó constancia en su notable crónica del viaje
del capitán Joseph de Treviño ( con licencia del gobernador Diego de Montrmayor) , a la Huasteca el año de 1609, en cuyo primer intento se frustró el
empeño de conducir una recua de harina a Tampico por haber si~o atacad~,
los expedicionarios en "El Estero", a catorce leguas de Tamauhpas, donde
les salieron muchos indios teniendo que regresar a Monterrey no sin derramar
la harina para escapar del ataque. Treviño realizó su viaje hasta Tampico en
un segundo intento. La otra mención a Tamaulipas en la relación del célebre
capitán se identifica como tercer viaje a la Huasteca de los nuevoleoneses,
viaje que encabezó el propio Alonso con orden del gobernador Martín de
Zavala a principios del año 1645. En dicho viaje, también tuvieron los expedicionarios un encuentro con indígenas janambres en "El Estero" (aquí
dice a doce leguas de Tamaulipas) pero llegaron al pueblo fundado por fray
Andrés donde fueron recibidos por "el padre fray Pedro Coronado, guardián
de aquel convento y el gobernador y alcaldes, con muestras de regocijo ... "
Días después, relata el propio capitán, encontrándose en Tampico llegaron

250

cartas de Tamaholipa, del alcalde mayor, pidiendo auxilio porque los indios
enemigos habían atacado el pueblo de los mahuabes a dos leguas de la propia Tamaholipa, lo habían saqueado y asesinado a dos indios y "cada noche
cercaban y daban alarido" a la Tamaholipa accediendo los del Nuevo Reyno
a prestar atención al problema acudiendo al lugar con cuatro soldados, un
capitán asediado, dando con los rebeldes en una ranchería donde ahorcaron
a trece y repartieron entre los vecinos de Tamaholipa a las mujeres e hijos
de los ahorcados, procediendo después a regresar a Cerralvo.
La veraz crónica del ilustre Capitán de León nos confiere nuevo testimonio
de la belicosidad de los indígenas habitantes de la región de Tamaholipa y
de la precaria vida que llevaban los residentes del enclave español en territorio chichimeca.

VISITA DEL ARZOBISPO Y ASALTO DE PIRATAS (1684)
El asalto y toma del puerto de Campeche en agosto de 1633 por el capitán
pirata apodado Pie de Palo y el cabo criollo conocido como Diego el Mulato,
al mando de once navíos y dos balandras, agudizaron dramáticamente una
época de intranquilidad para los puertos del Golfo de México y de inseguridad en la navegación comercial española, situación que reclamó una mejor
organización de la Armada de Barlovento, apenas creada cuatro años antes
para defensa de los mares de nuestro golfo y del mar Caribe frente a piratas
y corsarios.
Saqueos en los litorales y abordajes en el mar amagaron bahías, puertos,
villas y aldeas con grandes pérdidas para la corona Española. En 167-2 el
célebre Laurent de Graff, más conocido como Lorencillo, asaltó a Campeche
ocupando una noche la zona portuaria no sin causar daños e incendios pero
sin atreverse a atacar la plaza; en 1678 el bucanero Lewis Scott asaltó también
a Campeche; llegó hasta la plaza de Armas, saqueó la población donde permaneció tres días. En marzo de 1683, Veracruz, primer puerto de América entonces, fue asaltado y ocupado por una escuadra de piratas asociados comandada por Lorencillo, Van Horn y Agrammont compuesta de trece embarcaciones .con dos mil hombres a bordo, permaneciendo los piratas ocupantes en
la plaza cinco días, dedicados al saqueo y la violencia y diez días más en la
Isla de Sacrificios, preparando la huida y esperando rescates de rehenes. El
saqueo de Veracruz, los crímenes, sacrilegios y violaciones de mujeres los calificó Fray Isidro Félix de Espinosa como "la más estremendosa fatalidad que
ha tenido América Septentrional".

251

�En 1685 Lorencillo, al mando de 14 buques y 400 piratas, arribó a Campeche, ocupó la plaza, entrando a saco a la población; este ataque originó,
como los anteriores, gran alarma en el litoral del Golfo de México y la consiguiente preocupación de la autoridad virreynal.

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Trasladando el problema de la piratería en el Golfo al litoral tamaulipeco,
anotamos que desde 1682 se registraba una entrada de piratas a Tampico, llegando hasta Pánuco y llevándose más de treinta prisioneros. El 23 de abril
de 1684 asaltaron a Tampico bucaneros de la Armada de Lorencillo con tres
navíos y ocho balandras desembarcando los capitanes Juan Marcán y Samuel
Juárez, este último conocido popularmente como el rey de Tampico. Permanecieron varios días en la plaza que fue saqueada e incendiada parcialmente
y tomaron prisioneros, entre ellos un religioso de San Francisco que retuvieron como fiador mientras embarcaron harina, pescado, azúcar, los ornamentos
de la iglesia y su plata, según declaraciones de testigos presenciales. Los piratas abandonaron la barra de Tampico el 8 de mayo siguiente ante la presencia de naves de la Armada de Barlovento, sin que escaparan del ataque
español la fragata llamada "Presbíteros" y una balandra que fueron apresadas con ciento cuatro hombres de los cuales catorce fueron ahoffados en
Veracruz. Poco después, entre los meses de mayo y agosto del mismo año (las
fuentes no precisan la fecha), los piratas de Lorencillo volvieron a entrar
a Tampico con un dispositivo de cuatro embarcaciones, motivando dichos asaltos que se tomaran diversas medidas defensivas en el puerto, que recuerdan
una de las obligaciones concretas de Carvajal y de la Cueva establecidas en
la célebre capitulación.
Comentamos los hechos citados por ser antecedentes de la incursión que hicieron las gentes de Lorencillo a Tampico y tierra adentro hasta Tamaholipa;
además de que los historiadores señalan los ataques del pirata holandés a
Tampico como una de las razones de uno de los cambios de ubicación de
dicha población.
Tamaholipa se localiza a menos de cien kilómetros de Tampico y al decir
de Fray Isidro Félix de Espinosa, quien cita la crónica de Arricivita como
fuente, el arzobispo de México don Francisco Aguiar y Seixas, visitó Tampico
y también Tamaholipa, cuando esta población acababa de sufrir un ataque de
piratas, probablemente derivado del asalto de Lorencillo a Tampico del 23
de abril de 1684, puesto que no se retiraron los piratas hasta el 8 de mayo
siguiente, como lo hemos dicho disponiendo por lo mismo de tiempo para acudir hasta Tamaholipa. El asalto de los piratas a Tamaholipa se comprende
en razón de la importancia que se atribuyó a esta población en ese tiempo y
252

a su localización y nominación en diversas cartas geográficas de la época, entre otras la famosa de Ortellius, con seguridad conocida por Lorencillo. No
he encontrado mayores datos sobre el asalto a Tamaholipa.

ABANDONO DE TAMAHOLIPA
Tarnaholipa fue desde su fundación una población asediada por los indígenas enemigos, principalmente por los pasitas que habitaban en esa área, y
por janambres invasores provenientes de la Sierra Madre, por lo cual se protegió el asentamiento circundándolo con una estacada fuerte, posiblemente
de tres varas de alto como la que rodeaba a la villa de Llera en la época colonial.
Los ataques enemigos dieron lugar a la dispersión de la población, señalando los autores que Tamaholipa fue abandonada por sus vecinos entre los
años de 1725 y 1735 refugiándose primero en Altamira y posteriormente en
Tancasneque y Horcasitas, superviviendo los olives como grupo étnico identificado hasta el segundo tercio del siglo XIX. Sin embargo, un documento de
1787, revelado por María del Carmen Velázquez, expedido por la, Contaduría de Real Hacienda de México, se refiere a la misión de Tamaolipam co11
una asignacióón de sínodo por cien pesos anuales y otro documento, también
citado por la distinguida investigadora, éste del alcalde mayor de la provincia
de Pánuco y Tampico del 25 de noviembre de 1786, se refiere a "las tierras
que tienen los indios reducidos de las misiones del Salto de Agua, Tamaolipa"
y otras. Estos papeles revelan que Tamaolipa no fue del todo abandonada,
como tampoco lo fue San Antonio de los Llanos después de las grandes rebeliones de los janambres que pusieron fin a la penetración del brazo nuevoleonés que entró a Tamaulipas con afanes colonizadores.
Contamos con un interesante dato complementario (Expediente de Indios,
Vol. 7, Exp. 455, pág. 216) relacionado con la queja del corregidor Juan de
Espinosa, de don Tomás de Sevilla y don Domingo de Juan, alcaldes del
pueblo de Tamaholipa, quienes pidieron ~I virrey, marqués de Guadalcázar,
en 1620, investigar los malos tratamientos que daba el guardián misionero de
dicho pueblo a los indios del lugar, lo que originó que el citado virrey ordenara al padre comisario general de la Orden de San Francisco, averiguar los
hechos y "siendo ciertos, provea del remedio necesario para que sean bien
tratados y administrados, poniendo en la dicha doctrina otro religioso ... " El
documento es importante en tanto expresa que los indios quejosos no hablaban
la lengua española y que la frontera estaba en peligro, pidiendo clérigo y no
fraile por las grandes ofensas que el custodio hacía a Dios. No sólo tenía ame253

�nazas externas el poblado de Tamaholipa después de la muerte de fray Andrés, sino también grave cuestión interna que ameritó la intervención del
virrey.
Tamaholipa es para nosotros no sólo una evocación del primer intento colonizador en el noreste, sino una referencia cierta del noble quehacer de uno
de los hombres más valiosos del siglo XVI; el padre franciscano Andrés de
Olmos.
ACULTURACiúN E INTEGRACIÓN SOCIOECONóMICA
DE LOS CHICHIMECAS EN EL SIGLO XVI

Lic.

.

loNACIO DEL

Rfo

Instituto de Investigaciones
Históricas, UNAM.

'

Los NIVELES DE desarrollo de las culturas indígenas de América fueron factores condicionantes de los procesos de integración que se dieron a partir de la
Conquista. En las áreas de alta cultura, los patrones de contacto hispano-indígenas respondieron evidentemente a una problemática distinta de la que se
planteó en las zonas de culturas intermedias o marginales. La existencia previa de sociedades agrícolas en Mesoamérica, por ejemplo, hizo posible que
se asimilaran a las nuevas estructuras implantadas por el orden colonial formas tradicionales de organización social y producción económica propias de
los pueblos nativos. Allí donde existían ya sociedades sedentarias, los procesos
de aculturación y de integración socioeconómica se dieron en forma simultánea. Este hecho se manifiesta claramente en la doble función asignada a la
encomienda: la de proveer lo necesario para la cristianización de los indios,
con los demás cambios culturales que esto implicaba, y la de servir de sustento económico a los conquistadores.
La penetración en Aridamérica, en cambio, planteó desde luego el problema de la transformación del modo de vida de pueblos recolectores y cazadores -por excepción parcialmente agrícolas- como paso previo e indispensable para la inserción plena de estos grupos en el sistema de dominación colonial. Las instituciones de dominio que se introdujeron en los vastos territorios del norte novohispano, muchas de ellas originadas en contextos muy diferentes, hubieron de ser adaptadas a las peculiares condiciones, tanto geográficas como históricas, de las nuevas zonas de colonización. Los pueblos de
indios que llegaron a conocerse con el nombre de misiones, las guarniciones
militares llamadas presidios y las distintas empresas de explotación económica, como las minas y las haciendas, no fueron en modo alguno invenciones

254

255

�originales de los pobladores de las provincias norteñas; pero sus características
específicas y, sobre todo, las relaciones de unas y otras dentro de la estructura
colonial, difieren en gran medida de las de instituciones similares adoptadas
en el ámbito mesoamericano.
Un factor histórico-cultural se encuentra en la base de este proceso de
desarrollo diferenciado del norte novohispano: la abismal diferencia entre el
modo de vida de los pueblos autóctonos genéricamente llamados chichimecas
y el de los españoles que irrumpieron en la parte septentrional del Altiplano a
partir de 1546, fecha en que fueron descubiertas las minas de Zacatecas. Se
trató, pues, de un contacto en condiciones de acentuado desnivel cultural, lo
que dio origen a un tipo particular de conquista que no se produjo, además,
con la misma rapidez y amplitud con que se efectuó la conquista de Mesoamérica, según ha sido señalado, entre otros estudiosos, por Wigberto Jiménez
Moreno.1 En Mesoamérica, la conquista quedó consumada en la primera mitad
del siglo XVI, mientras que en el norte fue empresa que prosiguió a lo largo
de toda la época colonial y aún tiempo después. No podemos dejar de recordar
a este respecto que todavía a fines del siglo XIX se perseguía a los irreductibles indios bravos de la frontera.
La irrupción española en la Gran Chichimeca

Los conquistadores españoles traspusieron en fechas relativamente tempranas las fronteras septentrionales de Mesoamérica. Algunas de las expediciones pioneras, como las de Marco de Niza y Francisco Vázquez de Coronado,
penetraron, como es sabido, hasta el corazón mismo de la América del Norte. Menos espectadores, pero sin duda alguna pródigas en experiencias que
serían más tarde de gran utilidad para el grupo español, fueron las incursiones de los conquistadores de la Nueva Galicia a esa extensa región conocida
como la Gran Chichimeca.
Hecho claro y significativo es, sin embargo, el que en las dos décadas y
media que siguieron a la caída de México-Tenochtitlan, la colonización española sólo pudo consolidarse en los territorios habitados por pueblos poseedores de una cultura desarrollada; los límites de la colonia en esta primera
etapa de existencia fueron, en su parte norte, los mismos límites de Mesoamérica. Donde no había comunidades indígenas sedentarias o semisedentarias
susceptibles de ser reclamadas en encomienda, faltó el principal incentivo de
la penetración española. En todo caso, la frontera cultural parecía llamada
1 Wigberto Jiménez Moreno, Estudios de historia colonial, México, Instituto Nacional
de Antropología e Historia, 1958, p. 25-36.

256

a desplazarse muy lentamente mediante un paulatino proceso de expansión.
De los años de 1543 y 1544 datan las principales concesiones de encomiendas
en las zonas fronterizas del Bajío, cuya finalidad más que expansiva era de
defensa y contención.2
La expedición de Juan de Tolosa en 1546 y el descubrimiento de los ricos
minerales de plata del Cerro de la Bufa, proporcionaron el incentivo que
hasta entonces había faltado para penetrar en la Chichimeca. La plata era,
como más tarde apuntaría De la Mota y Escobar, "la piedra imán del español",3 y su hallazgo provocó una verdadera avalancha de pobladores. Apenas
cuatro años después del descubrimiento de Tolosa, operaban ya en la región de
Zacatecas treinta y cuatro empresas mineras, empezaban a proliferar las pequeñas poblaciones, había ya un activo comercio y se nombraban los primeros
oficiales reales que habrían de ver por los intereses de la corona española,4
Otra actividad que prosperó rápidamente al lado de la explotación minera
fue la ganadería, para la cual los extendidos territorios norteños ofrecían positivas ventajas. El desarrollo de la actividad ganadera, de suyo intenso en
toda la Nueva España, alcanzó elevados índices en la Gran Chichimeca. Al
iniciarse la década de los setentas, según Gonzalo de las Casas, se obtenían
en aquella región, por concepto de diezmos, catorce mil becerros por año.5
La agricultura, en cambio, tuvo un desarrollo lento, sobre todo en los inicios de la colonización, debido al poco interés que mostraban los colonos por
esta actividad productiva, no obstante la ingente necesidad que tenían de
aprovisionamientos. La explotación de las minas y las haciendas ganaderas absorbía por completo la atención y los esfuerzos de los españoles, deseosos de
un rápido enriquecimiento, por más que no todos corrieran con la misma
suerte en eso de descubrir las vetas o los placeres, ni todos tuvieran los recursos necesarios para formalizar una explotación.
2 Vid. Philip W. Powell, La guerra chichimeca (1550-1600), trad. de Juan José Utrilla, México, Fondo de Cultura Económica, 1977, 310 p. (Sección de Obras de Historia),
p. 21-23.
a Alonso de la Mota y Escobar, Descripci6n geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo Le6n, Introd. de Joaquín Ramírez Cabañas, 2a. ed., México, Editorial Pedro Robredo, 1940, p. 209.
4 R elaci6n de la visita de Hernando Núñez de la Marcha, 1550, citada por Arthur
Scott Aiton, Antonio de Mendoza, First Viceroy o/ New Spain, Durham North Carolina, Duke University Press, 1927, p. 184-185.
5 [Gonzalo de las Casas] "Guerra de los chichimecas", en Anales del M useo Nacional de México, segunda época, t. I, México, Imprenta del Museo Nacional, 1903, p.
186.

257
Humanitas-17

�La penetración española transformó, pues, en muy poco tiempo la tierra
de los chichimecas. Los que habían sido hasta unos años antes territorios que
libremente recorrían en busca de sustento los pames, guamares, guachichiles y
zacatecos, se encontraban ahora invadidos por elementos extraños cuya presencia y cuya actividad alteraba de alguna manera el medio geográfico y la
vida de sus pobladores originales. Cierto que la región es extensa y que los
poblados surgidos en diferentes rumbos se hallaban generalmente apartados
unos de otros; pero, como hace notar Philip Wayne Powell, era el tráfico de
los caminos el que en forma más patente evidenciaba la intrusión del español
en el habitat de los nómadas norteños. 6 Las estancias ganaderas, por otra parte, contribuyeron a modificar paulatinamente la ecología regional, en perjuicio de quienes basaban su subsistencia en el aprovechamiento simple de los
recursos naturales. "Ante tal invasión -dice Miguel Othón de Mendizábal-,
que .. . privaba [a los chichimecas] de sus principales recursos alimenticios, la
tuna y el mezquite, que los ganados se veían obligados a comer por la falta
de pastos y la carencia de aguajes, los chichimecas iniciaron una implacable
defensa de sus territorios de recorrido".7

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La guerra inevitable

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11

Las condiciones en que se efectuaba este obligado contacto entre el grupo
que irrumpió en la Chichimeca, portador de formas de vida extrañas a los
antiguos habitantes de la región, y las bandas nómadas que veían surgir en
sus propios territorios una civilización de la que no participaban y la que no
les debe haber resultado fácil comprender, no pudieron sino conducir a un
enfrentamiento violento. Gonzalo de las Casas dice que los chichimecas "a
los principios se mostraron conversables a los españoles y se llegaron a ellos" ;8
es posible que así haya ocurrido cuando tuvieron lugar las primeras entradas.
Tenemos noticia de algunos chichimecas del área fronteriza que, en actitud
pacífica, entraron en tratos con los españoles y aun se mostraron dispuestos
a asentarse de fijo en ciertos lugares. 9 Pero esta relación de avenimiento no
podía durar mucho tiempo, toda vez que la presencia española, aun cuando
se hiciera en medio de declaraciones pacifistas, ponía en cierta forma en crisis
el modo tradicional de vida de los habitantes indígenas de la región. La reacción de los chichimecas, una reacción belicosa y crecientemente agresiva, tuvo,

en principio, como ha dicho Mendizábal, el carácter de una enérgica defensa
•
' 10
de la base geográfica de su existencia.
No viene al caso hacer aquí un relato pormenorizado de la cruenta_ guer~a
de los chichimecas. Diremos solamente que, sin posibilidad alguna de rmpedir
la penetración española, los indios se convirtieron en feroces . depredadores.
No había estancia ganadera, real de minas o camino que estuvie~a comple~mente a salvo de la amenaza chichimeca, la que ni las ex~ediciones .pumticon
vas como 1a de Pedro de Ahumada Sámano' célebre por el ngor excesivo'd'
qu; se castigó a los indios cautivos, ni la formación de la cade_na de pre~i ios
establecida en tiempos del virrey Enríquez de Almanza, p~dieron conJurar.
Conocedores del terreno que combatían, diestros en el maneJo ~~ sus arcos Y
flechas, prontos en el ataque y en la huida y capaces de sobr_evi:71-r en los ?esiertos y peñascales con sólo mantenimientos silvestres, los chichuneca~ teman
decisivas ventajas sobre sus adversarios. No obstante las mucha~ ~aps que
les ocasionaban las armas de los españoles, no menguaba s~ agz:esi~d~d, Y su
número según los testimonios de la época, tampoco parecia dismmwr.
La ~erra tuvo variadas consecuencias económicas. Las pérdidas d~ ganado
alza
0 de mercancías eran de suyo onerosas; mas a ellas había. que añadi~
de precios derivada, en parte, de la inseguridad de los cammos, y la dificultad
·
de hacer nuevas exploraciones en busca d e mmas
o, en hallándolas, de bene.
ficiarlas cuando se localizaban en sitios aislados. Uno de los muchos tes~~onios referentes a la inestabilidad que, con motivo d~ la ~err~: caracterizo ª
la actividad económica en la Chichimeca, resume asi la sltuacion:

:1

en suma la contratación de los hombres cesa de aquí a Zacatecas Y
G·~adalajar~ y de allí adelante por no haber seguridad en _los caminos
ni tenerla con guarda de soldados a costa de muchos dineros . .. se
corre de ordinario riesgo de las vidas en ellos [los mercadere~] y los
soldados, dejando sus haciendas y mercaderías robadas Y_ perdidas. El
beneficio de las minas se deja totalmente, que muchas h~iendas de que
se sacaba y sacaría gran cantidad de plata no se osan m pueden beneficiar porque luego las asuelan, roban y matan a los que_ and~ en ellas,
de que a Su MaJ·estad y al bien común viene .gran dano, y· fmalmente
f l
está todo tan lastimado y escarmentado de la fiereza destos m 1e es, que
en susll manos falta el
por hUl·r el manifiesto peligro que hay de caer
•
•
comercio y trato humano en todas estas provmc1as .. .

a Op. cit., p. 32.
1

Miguel Oth6n de Menclizábal, Compendio hist6rico de Zacatecas, en Obras completas, 6 v., México~ Talleres Gráficos de la Nación, 1946, V, 175.
s Op. cit ., p. 185.
9
Powell, op. cit., p. 5.

258

Op cit., V, 175.
-- p
· · zM
· ·
d H
d de Robles presentada ante el 111 Conci1,o rovmc1a
eRelac16n e ernan
d l · d'
¡
•
1585, publicada en José A. Llaguno, La personalidad Jurídica e m 10 Y e
xicano,
10

11

°

.

· ·

259

�fJ bcaeficio de la guerra

Con la penetración de los españoles allende los confines septentrionales de
Mesoamérica se amplió súbitamente el ámbito del mundo civilizado, aunque
al respecto conviene puntualizar que, dadas las condiciones del poblamiento
del Altiplano norteño y la coexistencia en él de formas de vida radicalmente
distintas, la frontera cultural dejó de tener una precisa correspondencia geográfica. En aquella amplia zona de contacto, los límites entre la civilización
y el mundo bárbaro se hicieron difusos, mo,;edizos, inestables. En otras palabras, toda la extensión de la Chichimeca fue una zona de frontera.
No debemos soslayar el hecho de que la expansión colonial implicaba la
introducción de un orden social y económico basado en la explotación de los
pueblos sometidos. Extender el ámbito de la civilización significaba, por tanto,
poner en marcha un proceso de reproducción ampliada de formas de dominio. Por lo que toca al área objeto de nuestro estudio, las tendencias de la
colonización española respondieron a esta exigencia imperativa del sistema.
Fue así como, no obstante la confrontación bélica con los chichimecas, o más
bien, gracias a ella, según veremos, los colonos españoles hallaron ocas1on y
modo de integrar a algunos grupos indígenas a su propio sistema de explotación.
En efecto: el desarrollo de las actividades económicas de que ya hemos hecho referencia planteó la necesidad de disponer de una fuerza de trabajo
constantemente incrementada, condición sin la cual el proceso general de
desarrollo se vería condenado al estancamiento. En parte, el problema se
solventó mediante la ocupación de indios libres llevados de los reinos de México y Nueva Galicia, así como de mestizos, negros, mulatos y aun españoles
pobres. De todas formas, hubo en la región un déficit permanente de mano
t~e obra que, por añadidura, ocasionaba una considerable elevación de los
salarios. Tal situación sólo podía resolverse incorporando a los propios chichimecas al traba jo de minas y haciendas, para cuyo efecto se procedió a
reducir a los cautivos de guerra a la condición de esclavos.
La esclavitud como método de integración inmediata de los chichimecas
fue concebida ya, desde 1526, por H ernán Cortés.12 Devino, sin embargo,
práctica común al iniciarse la segunda mitad del siglo. Para entonces se hall! Concilio Provincial Mexicano ( 1585), México, Porr úa, 1963 (Biblioteca Porrúa,
27), p. 227-228.
12 V id. H ernán Cortés, Cartas y documentos, Introd. de Mario Hemández Sánchez-Barba, México, Editorial Porrúa, 1963 (Biblioteca Porrúa,, 2) , p. 321. Se trata de
la quinta carta de relaci6n, escrita el 3 de septiembre de 1526.

bí~n expedido ya las Leyes Nuevas, que prohibían la esclavitud de los indios
de ~scate com~ de guerra, lo que no fue óbice para mantener la instituc10n baJo formas sunuladas. Prohibida la esclavitud de jure existió de ¡ t
1
b d
. .
aco
co~. e nom re e_cautiverio temporal. Parece que la primera autorización
of1c1al en este
. . sentido
. fue
. dada por el virrey Velasco, quien, en 1560, acced"'
10
ª. que los md1os ch1chunecas que fueran habidos como prisioneros permanecieran en poder y al servicio de sus captores por un lapso de seis años a fin
d: ~ue, en esta_ forma, aprendieran "las cosas de la fe".13 El periodo de deposito, vale decrr, de trabajo forzado, se amplió más tarde a trece años aun
cuando cabe pensar que, en no pocos casos, se prolongaría más allá deÍ términ~ es~blecido. De acuerdo con el tenor de las disposiciones, la pena del
cau~~er~o temporal, que contó incluso con la sanción expresa de prelados
eclesiasticos,14 ~ebía aplicarse únicamente a los indios beligerantes, fueran
hombres o muJeres. Los de paz debían ser atraídos por la persuasión para
que poblasen al lado de los españoles. Los niños que, por la captura de sus
p~~res, ~uedaran en la orfandad, se mandó que fueran depositados con fam1has piadosas.
Dos agudos problemas se resolvían con esta suerte de esclavitud limitada.
~l de la falta de mano de obra y el de los altos costos de las operaciones mi~
litares. C_on lo~ e~clavos se proveía a los mineros y hacendados de una fuerza
d~. tra~aJO prac_t~c~ente gratuita, al mismo tiempo que se facilitaba la hab1htac10~ de m1hcias voluntarias que no costaban al real erario, ya que la
e~pectativa de obtener presas para venderlas o emplearlas en provecho propio. er~ recompensa sobrada para los que salían a hacer correrías en busca
de md1os. Desde los más poderosos empresarios hasta los simples aventureros
:e vier~n beneficiados en esta forma con el estado de guerra. No es de extranar ~s1 que aquellas persecuciones dieran lugar a incontables abusos. No impor_to, y~ q_ue _los_ cautivos fuesen efectivamente salteadores O no. La pena se
aphco md1scnmmadamente a todo chichimeca que pudiera ser hecho prisionero.15

ª~;

Consecuen cias inmediatas y perspectivas del sistema
de integración forzada

Como contraparte ~e las evidentes ventajas obtenidas en forma individual
por los colonos esclavistas, la política del cautiverio temporal provocaba tam13 Silvio Zavala, Los esclavos indios en Nueva España México El
1967, p. 184.
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14

co1eg10
·

N ·
actonal,

G. de las Casas, op. cit., p. 189.

15 !bid., p. 168 y 191-192.

261
260

�bién serios peligros para los intereses de la sociedad dominante. Desde el punto de vista socioeconómico, baste decir que la esclavitud no garantizaba la
reproducción de la fuerza de trabajo, a menos que la guerra y el cautiverio
prosiguieran indefinidamente. Los índices de mortalidad entre los individuos
esclavizados eran particularmente altos debido a la sobreexplotación y, en
general, a las múltiples formas de violencia que sobre ellos se ejercían. Por
otra parte, a consecuencia de la posesión individual de los cautivos, el tráfico
de que eran objeto y su frecuente traslado a sitios distantes de sus lugares de
origen, se disolvía la pareja conyugal y se cancelaba, por ende, toda posibilidad de nueva descendencia dentro del grupo.16 Hay que agregar a todo
esto que la separación de padres e hijos des_pojaba a estos últimos del amparo
familiar y los deja_b a a la entera merced de sus depositarios. No parece excesivo suponer que, en la mayoría de los casos, los niños fueran sometidos a una
explotación precoz. La esclavitud, en suma, amenazaba la supervivencia de
los chichimecas como individuos y como grupo étnico diferenciado. Significaba esto el agotamiento irreversible de un recurso humano del que la sociedad dominante no podía prescindir.
La adopción del cautiverio temporal, además, lejos de contribuir a la pacificación, agudizaba las contradicciones entre los bandos contendientes. La
guerra daba a los colonos españoles el pretexto para hacerse de indios esclavos, de allí que sus directos beneficiarios no perdieran ocasión de utilizarla.
Los chichimecas, por su parte, sabedores del destino que les esperaba en caso
de ser hechos prisioneros, resistían cada vez con mayor determinación. Aun
los grupos que habían permanecido inicialmente en actitud pacífica, se vieron forzados a la postre a intervenir en la contienda.
Hemos dicho que las autoridades del virreinato esperaban que con la convivencia con el español, aun en calidad de cautivos, los chichimecas abandonarían sus antiguas costumbres de pueblos nómadas, aprenderían "las cosas
de la fe" y terminarían deponiendo su actitud belicosa. Existen variados testimonios que prueban que lo que ocurría era precisamente lo contrario. El
indio cautivo aprovechaba la menor oportunidad para huir y, cuando lograba hacerlo, tenía un doble motivo para alzarse en son de guerra. Cuando
cumplían hasta el fin su periodo de depósito, pocos eran los que definitivamente _se quedaban a residir en los pueblos de españoles. Los principales caudillos chichimecas fueron frecuentemente exprisioneros; su permanencia en
cautiverio les permitía conocer los recursos y debilidades del enemigo, de
allí que fueran los más peligrosos. En general, la mayoría de los cabecillas
16

El mestizaje hispano-chichimeca se dio, pero, según todos los indicios, en forma
bastante limitada.

262

de salteadores tuvieron alguna vez, antes de alzarse, trato con el grupo español. U na evidencia en este sentido la tenemos en los nombres que nos han
quedado de ciertos jefes chichimecas, como Domingo, Alonso, Pedro, Francisco, Bernabé, Martinillo, Bartolomillo, Antón, etcétera. Algunos grupos chichimecas se aliaron transitoriamente con los españoles y participaron de su
lado en las correrías y escaramuzas militares; pero estas alianzas eran generalmente inestables debido a la mutua desconfianza.
Que con el contacto los indios asimilaban algunos elementos culturales, no
cabe la menor duda. Muchos chichimecas guerreros son descritos en las crónicas como individuos "ladinos" .17 Sin embargo, se trataba de la adquisición
de elementos aislados que más bien servían para separar que para integrar,
como fue el caso del caballo, utilizado por los indios para facilitar sus asaltos.
El fracaso del cautiverio temporal como método de transformación cultural llevó a algunas gentes -mineros, estancieros, autoridades civiles y eclesiásticas- a pensar que la solución del problema sólo podría encontrarse en
la esclavitud perpetua. Esto, sin embargo, era un remedio de dudosa eficacia
y sobre todo, como ya hemos dicho, habría sido a la postre altamente perjudicial para el mismo sistema colonial.
La alternativa pacifista

En medio de la alteración provocada por el estado de guerra fue cobrando
fuerza la idea de una alternativa pacifista. El conocido texto de Gonzalo de
las Casas, titulado La guerra de los chichimecas, escrito hacia 1571, tocó precisamente el meollo del problema. Las Casas aceptaba la licitud de la guerra,
pero censuraba enérgicamente sus excesos y ponía en duda su eficacia; "matar y cautivar [a] todos estos chichimecas, sin quedar n1nguno --decía-,
lo. . . tengo por imposible"; pero aun pudiéndose hacer, "no es conforme a la
ley de justicia ni es bien dejar la tierra yerma y despoblada" .18 Insistía, además, en que la experiencia había demostrado que con métodos como los que
hasta entonces se venían utilizando por los colonos, los chichimecas jamás podrían ser reducidos a la ,"vida política", tanto más cuanto que, cuando se
pretendía obligarlos a vivir de fijo en un lugar, no se les ofrecía una adecuada alternativa de subsistencia; "obligar a un bárbaro [a] que viva en un páramo llano que en sí ninguna cosa tiene de qué sustentarse -escribió--, es
1 7 Por ejemplo, Alonso Ponce, Relaci6n breve y verdadera de algunas de las muchas cosas que sucedieron al Padre fray ... en las provincias de la Nueva España,
2 v., Madrid, Imprenta de la Vda. de Calero, 1873, 11, 137.
1s Op. cit., p. 193.

263

�obligarlo a lo imposible, porque de fuerza ha de buscar qué comer".19 Para
asentar a los chichimecas en pueblos, donde vivieran pacíficamente, recomendaba, en fin, que se les asignaran lugares adecuados, se les proveyera gratuitamente de mantenimientos hasta que los pudieran obtener por sí mismos y
se destacaran entre ellos personas que pudieran enseñarles a labrar la tierra,
a construir casas, a tejer, a cocinar y que con paciencia los ayudaran a abandonar sus antiguas costumbres.20 únicamente de este modo, concluía, podía
esperarse que algún día los españoles disfrutaran del beneficio de la pacificación.
A las posibles objeciones de quienes consideraban que la barbarie de los
chichimecas les era connatural y que, por tanto, debía tenérseles por irreductibles, Las Casas se anticipaba a contestar lo siguiente: "una leona e un
león y aves de rapiña y silvestres son más vagos y brutos en su natural y nunca acostumbrados a servir ni a obedecer. . . y con maña se amansan y se muestran a servir y dar contento y provecho a los hombres que han trabajado
con ellos en amansarlos". 21
En este punto de nuestro análisis hemos de hacer referencia a la participación que tuvieron los misioneros franciscanos en la tarea de pacificar la--Chichimeca. Con Juan de Tolosa, en 1546, asistieron cuatro franciscanos, encabezados por fray Gerónimo de Mendoza. Al principio obraron más bien como
capellanes de los expedicionarios o como curas en los pueblos que se fueron
fundando. Pero pronto empezaron a tomar la iniciativa de acercarse por su
cuenta a les indios para tratar de evangelizarlos. En varias ocasiones, fray
Gcrúnimo de Mendoza se internó tierra adentro con la sola compañía de un
soldado español y un indio mexicano. 32 Cuando lograba establecer contacto
con los indios, les regalaba algunas baratijas que llevaba para el efecto y
procuraba tratarlos de la mejor manera. Dice un autor que, en estas jornadas, fray Gerónimo se mantenía del mismo modo que los indígenas, es decir,
con frutos silvestres. 23 Esto seguramente contribuía a disipar cualquier inicial
recelo de los grupos con los que entraba en contacto.
Avezados ya en este tipo de acercamiento primario, Mendoza y sus compañeros de religión empezaron a buscar sitios apropiados para formar sementeras, !ejes, por cierto, de los centros de población españoles. El cultivo y
19Jbid., p. 193.
20 !bid., p. 194.
21 lbid.
22 José Arlegui, Cr6nica de la provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacatecas, México, Cumplido, 1851, p. 22-23 y 26.
2 s lbid., p. 24 y 26.

264

explot2ción de la tierra tenía el doble propósito de enseñar esta actividad a
los indios y de obtener recursos de subsistencia para que fuera factible el
&lt;'Sentamiento. Fray José Arlegui describe así el resultado de aquellos primeros cnsa1os, practicados en el sitio en que se fundó el pueblo de San FranCÍ"co del Nombre de Dios:
Juntos y congregados [los indios] comenzaron con la industria de su devoto maestro a cultivar y a sembrar la tierra de maíz, calabazas y otras
semillas que les dio el padre fray Gerónimo, y fue la cosecha tan abundante de todo, que se admiraron los gentiles recién convertidos con la
abundancia, teniendo desde entonces las palabras de su ministro como
ortculos ... 24
Agrega Arlegui que, sin tener que andar en los montes para buscar su alimento, los indios pudieron recibir la enseñanza religiosa con la continuidad
necesaria.25
El método de estos misioneros, consistente en enseñar a los naturales, poco a
poco y mediante el propio ejemplo, un modo de vida alternativo que les permitiera el abandono del nomadismo, seguiría siendo aplicado en lo sucesivo.
El mismo cronista que hemos citado, Arlegui, que trabajó entre los indios de
Zacatccas y Nueva Vizcaya casi dos siglos después de aquellos primeros franciscanos, dice categóricamente: "si a los demás fieles entra la fe por el oído,
a los más de los indios bárbaros de muchas partes de esta provincia les entra
por la boca, cosa de que tenemos eJ.'Periencia continuada".2 &amp;
En estas poblaciones en ciernes, los misioneros se ocuparon de la paciente
tarea de incorporar a los indios a las formas de vida sedentaria. Ponían su
atención principalmente en los niños, los que, por obvias razones, resultaban
mucho más maleables que los adultos. Varios poblados de este tipo, núcleos
de lo que más tarde se llamarían misiones, precedieron en diversas zonas a
las poblaciones civiles. Con todo, muchas veces se produjeron reacciones adversas por parte de los indios, por lo que no pocos misioneros perdieron la
vida en esta empresa.27
Vemos así que lo que propuso Gonzalo de las Casas en buena medida era
lo que había venido ocurriendo ya en las áreas marginales de la colonia norlbid., p. 27-28.
lbid., p. 28.
26
lbid., p. 118.
2
: Vid. Gerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana, 4 v., México, Salvador
Chavez Hayhoe, 1945, IVt 202-203 y 217~228. También Arlegui, op. cit., p. 195 y ss.
24

25

265

�teña. Lo que faltaba era que la experiencia trascendiera a los círculos oficiales para que la obra misional tuviera mayor impulso y pudiera contrarrestar
los arrebatos belicistas de los colonos.
Las condiciones de la pacificación

Por demás está decir que la formación de estos pueblos de indios dirigidos
por religiosos sólo podía tener buen éxito en la medida en que no se violentara el proceso de cambio cultural. Es evidente que el mayor incentivo que
podían tener los neófitos era el de sentirse usufructuarios de su propio esfuerzo. En la situación en que se hallaban, resultaba contraproducente, por
prematuro, imponerles cargas fiscales u obligarlos a prestar los servicios que
se exigían a otros grupos indígenas. Para lograr esto era necesario seguir una
política de aislamiento, de relativa marginación de las comunidades indígenas
respecto de la sociedad dominante y su sistema económico.
De este modo, la vieja y muy generalizada pretensión de varias órdenes religiosas de separar, en América, los pueblos de indios de los de españoles, a
grado tal que se evitase prácticamente el contacto de unos y otros, se manifestó también en relación al problema de los chichimecas. En repetidas ocasiones, los religiosos solicitaron que las entradas a tierras de indios, así como
la organización de los nuevos pueblos, quedaran a su exclusivo cargo, debiendo estar subordinados a ellos los soldados que eventualmente se destacaran
para su protección. 28 Se tenía la convicción de que la presencia del español estorbaba y aun del todo hacía imposible la obra de los misioneros por la aversión que los indios sentían contra los "cristianos".29 Incluso se llegaba a afirmar que la vida de los religiosos peligraba mayormente cuando iban en
28 Vid. como un ejemplo de ello la carta de fray Jacinto de San Francisco dirigida
a Felipe II, publicada en Joaquín García lcazbalceta, Nueva colecci6n de documentos para la historia de México, 3 v., México, Salvador Chávez Hayhoe, 1941, II, 217228. Sobre lo mismo trata una representación de un obispo de Guadalajara, probablemente el dominico Domingo de Alzola, que se incluye en Powell, op. cit., p. 189-192.
29 El siguiente párrafo de Mendieta ilustra lo que aquí decimos: " ... vayan a los
chichimecas o a otros indios que estén medio alterados o escarmentados de entradas
de españoles, y díganles que van a su tierra cristianos, y verán como en un momento
cogen el hato y se huyen al monte con grita y alarido del nombre de cristianos, como
quien dice: 'Ladrones, ladrones; corsarios, corsarios; enemigos, enemigos'. Y a esta
causa, los que de ellos quieren oír la doctrina y subjetarse a la fe, suelen decir a los
frailes que van a predicarles: 'Venid vosotros cuando quisiéredes; mas no traigáis en
vuestra compañía cristianos [españoles]'." Op. cit., 111, 165.

266

comparua de colonos o soldados.80 La propia experiencia de los m1S1oneros
en la pacificación de las provincias norteñas los persuadió de que eran ellos
los únicos capaces de realizar cabalmente la conquista de aquellos pueblo~
sin provocar su destrucción.
No nada más los religiosos se percataron de la necesidad del aislamiento.
Por otras razones tal vez más pragmáticas, el cronista Baltasar de Obregón,
quien participó en la conquista de la Nueva Vizcaya, advierte en repetidos
pasajes de su obra sobre la conveniencia de que las tierras y pueblos de españoles estuvieran "divididos y apartados de los pueblos y labranzas de los
naturales"31 y de que, en materia de tributos, no se obrara con precipitación.82 Refiriéndose a grupos indígenas de Sinaloa, por ejemplo, recomendaba
"hacerles buenos tratamientos y no llevarles servicios personales ni tributos
hasta que ... [se tuvieran] domésticos y enseñado~ en buenas costumbres".83
Mantener a las nuevas comunidades indígenas bajo un régimen especial de
aislamiento respecto de los colonos y de exención temporal de obligaciones
tributarias para con el estado no era en realidad una cuestión por completo
inusitada dentro de la política colonial. Como ejemplo de ello puede aducirse
la real cédula de 4 de septiembre de 1551, que ordenó que los indios que poblaran por iniciativa de los religiosos quedaran exentos del pago de tributo
por un lapso de diez años y prohibió que, por el mismo periodo, entraran
españoles en los dichos pueblos, "si no fueren los religiosos que entendieren
en su instrucción y conversión y población, y. . . las personas que por nuestro mandado fueren a cosas concernientes a nuestro servicio y bien de los
indios ... " 34 Sin perjuicio de la soberanía real sobre los nuevos vasallos,
se difería con esto la integración de las comunidades indígenas al sistema
económico colonial.
A raíz de la celebración del III ConciÍio Provincial Mexicano ( 1585), en
donde se debatió la cuestión de los chichimecas y se impuso la tesis pacifista
sostenida por ei clero regular,35 las autoridades virreinales empezaron a otorgar
so Alonso Ponce escribe lo siguiente: "Algunos religiosos han muerto [a manos de
los chichimecas], y casi todos han sido de nuestra orden [franciscana], y yendo en compañía de soldados o [de] otros españoles ... porque a solos los frailes nunca han hecho
daño, lo cual no es poco de considerar''. Op. cit., II, 137.
3 1 Baltasar de Obregón, Historia de los descubrimientos antiguos y modernos de la
Nueva España, pról. de Mariano Cuevas, México, Departamento Editorial de la Secretaría de Educación Pública, 1924, p. 211.
a2 Vid. p. 136, 123-124 y 212.
38 p. 136.
84 Publicada en García Icazbalceta, Nueva colecci6n . . . , 11, 116-118.
35 Vid. Llaguno, op. cit., passim.

267

�un apoyo más decidido a la obra de los misioneros. Los virreyes que gobernaron en la última parte del siglo XVI, el marqués de Villamanrique y Luis de
Velasco II, se empeñaron en prohibir las cacerías de indios, reducir el aparato militar y financiar ampliamente el proyecto misional. Como medida complementaria, el virrey Velasco promovió el traslado de grupos tlaxcaltecas a
las provincias norteñas, con la idea de que su ejemplo alentara a los nómadas a formar sus propios pueblos. Tanto éstos como los chichimecas mantuvieron un cierto régimen de privilegios, que sólo el tiempo y las nuevas circunstancias fueron acabando.
Con la pacificación de la Chichimeca pudo conseguirse una relativa estabilidad en la región, que permitió consolidar allí el dominio español. El avance de la civilización hacia otras zonas del norte plantearía otra vez problemas
similares a los del siglo XVI, pero, como ha afirmado Philip Wayne Powell,
el contingente español ten\a entonces una significativa experiencia sobre la
cual fundar la organización de las nuevas fronteras. 36

GÉNESIS DEL DRAMA CARBAJAL*
PHILIP

W.

PowELL

Univ. de Santa Bárbara~
en California, EE.UU. de A.

MucHos AÑos 1-u,, en mis días estudiantiles de la década de los Treinta, cuando comenzaba mis investigaciones sobre el cuarto virrey de México, don Martín Enríquez de Alrnanza, naturalmente tropecé con la historia de la familia
Carbajal. Fascinado con el apasionante recuento, su drama absorbió mi atención y no perdí oportunidad de leer todo documento relacionado con el
tema, y, por supuesto, todo cuanto al respecto se había publicado. Cierto es
que, desde entonces, encontré algunas discrepancias, verbigracia, entre los
datos autobiográficos de Luis de Carbajal y de la Cueva mismo y el avalúo
que algunos de sus contemporáneos hicieron de él; y hay, como ustedes saben, mucha controversia en la historia de esta familia. En todo caso, en aquellos tiempos fue en Carbajal el Viejo, y no en sus deudos, que se centró mi
interés principal, ya que sus actividades estaban estrechamente atadas a los
dos ternas que me habían atraído: el funcionamiento del gobierno del Virrey
Enríquez y los problemas de la frontera norteña, en particular la Guerra
Chichimeca.
Luego, cuando más tarde me dediqué a investigar el periodo medioeval y
la Edad de Oro de España y me encontré con la diseminación de la llamada "Leyenda Negra",1 tuve que apreciar aquel relato desde otras perspec-

ss Op. cit., p. 231.

268

* Conferencia sustentada por el autor en el Ciclo de Pláticas que bajo el tema de
"La Acción de Carvajal en el Noreste", se presentó en Monterrey, el 17 de mayo
de 1981, organizado por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
1 Estudios que produjeron, inter alía, mi libro Arbol de Odio: La Leyenda Negra y
sus consecuencias en las relaciones entre Estados Unidos y el Mundo Hispánico (Madrid, Porrúa, 1972) . La versión original, en inglés, se titula: Tree of H ate: Propaganda and Prejudices Affecting United States Relations with the Hispanic World (New
York, Basic Books, 1971).
269

�tivas y proporciones. Me di cuenta entonces del papel importantísimo que
jugó el pueblo hebreo en la historia ibera, su continuidad global en los imperios español y portugués de ultramar, y los irritantes que entre las dos razas fueran parte significativa de la formación y perpetuación de la misma
Leyenda Negra.2
En tal manera y a través de tantos años, adquirí opiniones sobre la importancia de aquel drama en la Nueva España, y tuve ocasión de discutir
a nuestro personaje con uno de mis héroes favoritos de la historia norteña,
don Vito Alessio Robles, a quien tuve el honor de conocer y el gran placer
de departir sobre este y otros temas. Más o menos simultáneamente, otro de
mis héroes literarios norteños, el renombrado Capitán Alonso de León, también contribuyó vívidamente a aumentar mis conocimientos sobre don Luis y
sus hazañas. Mi interés por aquella historia no ha disminuido, pero se convirtió más bien en pasatiempo romántico en lugar de seria ocupación investigativa. Quizá la orientación tan poco productiva que ha tomado, se deba
a mi frecuente relato en las aulas universitarias de estos increíbles hechos,
los que jamás han fallado en cautivar la atención de los estudiantes, no sólo
como una singular saga de la historia fronteriza continental, sino como aquella mezcla de hostilidades religiosas -hebraicas, hispanas, e inquisitoriales en
este caso-- que acompañaron al nacimiento de nuestra edad moderna.
Sea como fuere, mi interés en la familia entera nunca decayó, aunque no
llegó al punto de iniciar una prolija indagación documental. Por otro lado,
me pareció que había más que suficiente inclinación de part_e de mis colegas
mexicanos y judíos para que mi ayuda no fuera requerida.
Pero, en fin, los Carbajal me han traído ante ustedes hoy, y me siento encantado y muy honrado de haber sido invitado a esta reunión completamente
dedicada a su historia, feliz de estar entre ustedes y de hallarme físicamente
tan cerca del escenario de las proezas del Viejo. Vengo a ustedes más como
discípulo que como maestro, más como estudiante que contribuyente, ya que
estoy rodeado de expertos en la historia y en la leyenda de aquel hombre
que todavía ejerce sobre mí su fascinación después de cuatro décadas, como por los hechos, los mitos, las enigmáticas cuestiones que nacieron con la
personalidad de uno de los hombres de mayor magnetismo que se produjera
en las fronteras del Nuevo Mundo. Aún sin el elemento judaico de esta historia, el escenario exótico de la frontera sería suficiente para picar nuestra
curiosidad; pero agregado tal ingrediente, el episodio se convierte en drama .
singular que posa interrogantes de toda índole. Así, aquí me tienen, más
listo a lanzar preguntas que a responderlas.
2

Véase especialmente las páginas 71-81, 132-135 de mi Arbol de Odio.

270

yr~eramente, veamos las relaciones de Carbajal el Viejo con el problema
mas importante de la frontera de esa época, la Guerra Chichimeca.ª Record~os que ~~uella gu~rra_ constitu_yó el conflicto continuo más largo de que
se tiene noticia, entre mdios americanos y fuerzas intrusas de una roa or ·•
'r ·,
•
y Ci
VI _izacion, guiadas por europeos pero que incluían contingentes numerosos
e importantes de indios, negros, y sus mezclas.
Carba~al e~~ó a la región costera, al margen de la guerra que se centraba
en la altiplanicie, en los primeros días de la administración del Virrey Enríquez, ~ue co~enzó en septiembre de 1568. Y, como todos sabemos, fue a
C~rbaJal a qmen tocó, como oficial local, coronar, por decirlo así, el primer
t~!unfo de don M7~tín ~n el Reino Mexicano: o sea, la derrota de los piratas
( perros luteranos ) baJo el comando del Capitán John Hawkins, favorecida
Y apo~ada por la Reina Virgen de Inglaterra. Carbajal fue quien capturó
a los mgle~es abandonados por Hawkins cerca de Pánuco, poco después de
la derrota mg_lesa en ~an Jua~ de Ulúa. Tal historia es muy bien conocida y
no es necesario repetirla aqm, excepto para preguntarnos si no fue éste el
~omento en que comenzó un vínculo especial que unió a Enríquez y a Carbapi, ya que el virrey se inclinaría hacia el oficial que le ayudó a cosechar los
restos de su victoria. (Entre otras cosas, este encuentro no fue la última con~xió~ que tuvo Carbajal con piratas ingleses en aguas mexicanas, como indicare ro~ tarde) . Sabernos que estos dos personajes se conocieron por medio
~e un amigo mutuo en España quien recomendó Carbajal a Enríquez,4 po~1blemente aún antes de su casi simultáneo arribo al Nuevo Mundo. Muy
mteresante, creo, sería investigar bien este primer contacto; de todos modos
sus. cordial~s relaciones son dignas de estudio y contemplación. Ligadas es~
tuvieron, sm duda, a la acción de Carbajal como capitán fronterizo en los
bordes orientales de la Guerra Chichimeca, y a la temprana preocupación
de don Martín con esta guerra, así como a su decidido apoyo a los méritos
del capitán ante la Corte española.
Sospecho que en el lazo Enríquez-Carbajal pueda esconderse una buena
historia para un "detective" de antiguallas, adicto a las aventuras en archivos. Hoy en día, naturalmente, es casi imposible escribir una biografía satisfactoria de un personaje del siglo XVI, como también difícil es hacer un ha3 P~il!p W. Powell, La Guerra Chichimeca, 1550-1600 (México, Fondo de Cultura
Econom1ca, 1~77), espec!almente _pp. 153-154, 179-180. La última versión inglesa de
esta obra se titula: Sold,ers, Indians and Silver: North America's First Frontier War
(Tempe1 Arizona State University, 1975).
__4 Alonso de León, "Relación y discursos del descubrimiento, población y pacificac10n d~ este Nuevo Reino de León... 1649," en Joaquín García Icazbalceta, ed.,
Colecc16n de documentos para la historia de México (México, 1858-1892), 7 vals.

271

�llazgo epistolario que vierta luz sobre hechos tan distantes. Pero cuánto me
gustaría clarificar aquella afinidad! El apellido Enríquez es, después de todo,
famoso en la historia de España por su intimidad con los judíos, y (aunque
no venga al caso en esta instancia) el virrey tenía en común con ellos cierto
antagonismo por la Inquisición, quizás por razones de gobierno o por la
penosa e:i-'Periencia de algunos miembros de su propia familia, quienes habían sentido el brazo del Santo Oficio cuando fueron proclamados culpables
en el famoso auto de fe de Valladolid, de 1559, acusados de afinidad con el
luteranismo, en momentos en que esta herejía se estaba tratando de cortar
de raíz en las tierras castellanas. Por supuesto, tales ideas caen dentro del
reino de pura especulación.
Mucho más importante fue el favoritismo, documentado, que mostrara el
virrey a Carbajal a través de los años de su gobierno. No se olvida, por ejemplo, su notable solicitud al avaluar los rumores que habían llegado a sus
oídos acerca del mal tratamiento que éste daba a los indios, la calidad de su
tono protector, casi paternal, cuando le dice en su carta de septiembre 8 de
15 76: 5 "Magnífico señor -Yo recibí vuestras cartas, y lo que yo, señor, os
escribí fue advertiros de lo que se decía, porque os deseo tanto bien que me
pesa que nadie pueda poner mácula en cosa que vos hagáis, especialmente
en lo de los malos tratamientos de indios, porque aunque no sea sino tocarles
en la mano, es tocarme a mí en los ojos; y así os encargo que los que allí
van se les haga todo el buen tratamiento del mundo, y que los soldados, en
poco ni en mucho, no les enojen. Y los indios de Tanchipa y Tamaolipa ~e
vuelvan, y en ninguna manera estén allí, porque les es gran vexación, aunque
bien entiendo que para lo de la guerra eran necesarios, y los que allí quedaron
los haced volver y vayan gratificados y contentos."
Que Enríquez confiara implícitamente en la integridad y habilidades de
Carbajal en el manejo de los asuntos concernientes al país Pánuco-Huasteca,
es evidente no sólo en estas líneas sino en otras escritas poco antes, en ~1
mismo año, sobre varios asuntos de indios. Así, en 22 de abril, le dice : "Magnífico señor -En una información que me envió don Francisco [Barrón?], vi
un dicho vuestro y creo yo muy bien lo que vos, señor, decís en él, que si este
negocio no se lleva por buen término y se procura de sosegar esos indios, que
es encender la guerra y que haya muy gran trabajo con ellos. Yo había escrito
a don Francisco de Puga que lo viniese pensando, que estaba ya todo aquello
sosegado y asentado, y ahora le torno a escribir que no se venga hasta que lo
esté, porque no vean los indios que los dejan y se vienen los españoles. Haced-

me, señor, placer que vos procuréis de trabajar en sosegar esos indios y allanarlos y quitar el miedo a los que están de paz, y si se congregasen juntos,
como he escrito, sería de mucha importancia para estar con más seguridad,
y avisadme particularmente de todo lo que allá hubiere, que no he visto días
a carta vuestra."6
Estas cartas demuestran no s6lo su consideración por el bienestar de Carbajal, pero sugieren que quizá éste no supo o no quiso reciprocar estos cuidados. De otro lado, también puede uno concederle la razón a don Luis, al
imaginárselo cabalgando en ese ambiente primitivo y peligroso y, dado su
carácter irascible, cuán poco inclinado se encontraría a las tarea$ epistolares,
aún si ellas fueran para complacer a su protector. Quizá pueda excusársele, pero no así cierta señal de tacañería, cierta mezquindad, que podemos
apreciar en otra carta de Enríquez para él, fechada el 8 de septiembre, qi'.ie
dice así: "Los metales haré ensayar, mas no sé cómo se verá porque no pesarán aún dos onzas las piedras que vinieron acá. Y pues estáis tan cerca,
acudid vos allá y sacad cantidad de metal para que se ensaye, que si minas
hubiese, ese sería el mayor camino para apaciguar esa tierra, porque iría luego gente a poblarla .. . " Después del énfasis en lo poco de piedra que le
mandó para el ensaye, el virrey alaba el trabajo de Carbajal en esta forma:
"Heme holgado· con la venida de los indios de paz y así creo lo harán y que
con vuestra buena industria y mano se han de sosegar, que haciéndoles buen
tratamiento yo creo que todos se sosegarán, porque la causa de no lo haber
estado, ha sido los malos tratamientos que se les han hecho. Siempre, señor,
me avisad de lo que hicieredes y del estado del fuerte [de Jalpa] y cuándo irán
los frailes y entonces el lienzo que pedía para el altar, y lo demás, y hacedme
saber qué es lo que tiene por allí [Francisco] Barrón, que justo es que pague
parte de lo que se gastare así en pacificarlo como en la doctrina ... " 7
El virrey quiso utilizar a Carbajal para apaciguar la hostilidad y las incursiones de los indios en el área Jalpa-Sichú, indios que se estaban rebelando
contra la cristiandad e induciendo a otros a hacer lo mismo. De consiguiente,
la preocupación por el establecimiento del importante presidio de Jalpa, pero
cauto al advertir a Carbajal que no se excediera en gastos: "En lo del fuerte, sea breve, señor, la obra y no se haga más de aquello que fuere necesario,
porque los indios no sean muy vejados; y allí pretendo que haya frailes franciscanos, porque no es tierra para que pueblen agustinos. Y, en sabiendo q11e
allí donde estén, haré que el padre comisario envíe frailes, mas como no
sean lenguas, será de poco efecto."ª
Enríquez a Carbajal, 22 de abril de 1576, AGI, Aud. Méx., 103.
Enríquez a Carbajal, 8 de septiembre de 1576, loe. cit.
ª Ibídem.
6

s Martín Enríquez a Luis de Carbajal, 8 de septiembre de 1576, Archivo General
de Indias ( AGI), Audiencia de México, 10.

7

272

273
f

Hurnanitas-18

�Los presidios en la Gran Chichimeca fueron, en realidad, una medida de
guerra inventada, digamos, por Enríquez para el conflicto fronterizo, innovación que estuvo muy cerca de su corazón. Pero encontramos aquí una
curiosa paradoja entre las ideas del virrey y las de su capitán en el norte.
Mientras la Guerra Chichimeca tomaba proporciones de crisis al final de los
años Setenta, y mientras Carbajal se hallaba en España presentando su causa
ante el Rey, Enríquez confirmaba el fuerte y guarnición de Jalpa, colocaba
un presidio en Valles, y otros dos en Tamaos y Maguaos. Pero cuando Carbajal retomó de España, trató de eliminar estos presidios que ~e. hallaban ~n
su nueva jurisdicción, pues prefería en lugar de fuertes y guarmc1ones estacionarias, patrullas de sus propios soldados. Esto seguramente puede interpretarse
como medida para facilitar la captura de esclavos y el beneficio de su venta y,
teniendo en cuenta las anteriores y posteriores acusaciones que se hicieron
contra Carbajal, tal pudo haber sido el motivo por el que 1e atrevió a desafiar
los deseos de su alto protector en la Ciudad de México."
La solicitud de Enríquez por Carbajal es particularmente interesante en
vista de tres consideraciones: ( 1) La eventual caída de éste se basó, entre
otras cosas, en el cargo de haber esclavizado a los primitivos, acusación que
ya se le había hecho durante los años de Enríquez; (2) El cargo de esclavizar pues eso es lo que quiere decir "malos tratamientos de indios", no es
'
,
sorprendente en realidad, porque, aunque no aprobado por la Corona, su practica fue común en aquellos años de "guerra a fuego y a sangre", y de hecho
en toda la década siguiente de crisis de la Guerra Chichimeca, de 1577 a
1587; (3) Ciertas indicaciones (ya señaladas por don Primo Feliciano Velázquez) de falta de confianza del virrey en Carbajal. En el panorama total,
por supuesto, ya de tiempo atrás era notoria la caza de esclavos que tenía
lugar en el territorio de Pánuco y que se remontaba a la llegada de los españoles allí. Esto dio acerbo sabor a las sensibilidades virreinales acerca de la
reputación de Carbajal vis-á-vis los cargos de esclavitu_d. Y para los_ que e~tudiamos este periodo nos demuestra, a lo menos parcialmente, la d1ferenC1a
entre la pacificación de aquella área, con lo que habría de suceder en la
altiplanicie, como más tarde comentaré.
A pesar de la evidencia de que el virrey comenzaba a abrigar dudas sobre
la integridad del capitán, el lazo entre ellos estaba todavía muy mani~ies~
cuando el segundo buscó la aprobación real para gobernar un vasto_ terntono
entre Nueva Galicia y la Florida. Es suficientemente claro que el v1rrey, a lo
menos en su correspondencia, apoyó inequívocamente la ambición de su pr~tegido, que de otra manera el Rey jamás hubiese aprobado. Así, en la testi11

Powell, Guerra Chichimeca, 153-154.

ficación documental aducida para secundar las pretensiones de Carbajal, se
encuentran frases como: "El dicho virrey, con la satisfacción que tenía del
cuidado y valor con que servía [Carbajal] a Vuestra Majestad ... " o "en
otras muchas cosas de gracia ha servido en la dicha Nueva España con mucha
satisfacción del dicho virrey don Martín Enríquez y ministros ... de que constará a Vuestra Majestad muy particularmente por relaciones hechas en la
dicha Real Audiencia conforme a la ordenanza y cartas del dicho virrey o
otras personas . .. " 1 º
La notable prudencia y sagacidad de don Martín jamás le hubieran permitido asentar y dar su aprobación a un caso del todo fraudulento, pues es
patente que durante su gobierno sus esfuerzos íntegros se dirigieron a proteger los intereses y prerrogativas del Rey. A menos, naturalmente, que existiera entre estos dos personajes cierta relación muy especial que todavía no
se ha presentado a nuestra vista. El testarudo, inflexible, austero, y enfermo
viejo virrey no se vio libre de acusaciones de favoritismo hacia sus criados y
11
protegidos, así que la existencia de un vínculo particular puede ser la respuesta, a su manera, de desechar sospechas y barrerlas bajo la alfombra, como lo hiciera en favor de don Luis. Hasta el fin de sus días en la Nueva
España y hasta la hora en que partió para asumir la dura carga del gobierno
del Perú, que tan elocuentemente confirma la fe de su monarca en su lealtad
y discernimiento, don Martín Enríquez fomentó con firmeza las capacidades
del fronterizo judeo-cristiano, como los historiadores bien sabemos a través de
la recomendación que de él hiciera a su sucesor, el Conde de Coruña, de que
haría bien en utilizar los servicios de Carbajal.12
Uno de los aspectos curiosos del triunfo de Carbajal, al obtener su contrato
de manos del Rey, es el hecho de que ocurrió en un momento de gran consecuencia para los judíos iberos. La victoria de Felipe II en conseguir la soberanía de Portugal y su imperio, auguraba una decidida posibilidad de que
los cripto-judíos lusitanos se hallaran en peligro, por el fuerte aumento de las
actividades de la Inquisición española dirigidas hacia ellos. Así, la coyuntura
de estos importantísimos sucesos ibéricos con el contrato de Carbajal, aparece
como una época ideal para que los judíos lusitanos buscasen oportunidades
en el Nuevo Mundo, poniendo buena distancia entre ellos y los altos tribu10

103.

"Los servicios de Luis de Carbajal", 26 de febrero de 1579,. AGI, Aud. Méx.,

11

Véase especialmente, Philip Wayne Powell, "Portrait of an American Viceroy:
Martín Enríquez, 1568,-1583", en The Américas (Academy oí American Franciscan
History), July, 1957, Vol. XIV, pp. 1-35.
12
Instrucciones que los virreyes de Nueva España dejaron a sus sucesores (México,
1867).

274
275

�nales del Santo Oficio. Contemplando los hechos en esta luz, no es de asombrar que hubiese israelitas o marranos en el pretendido esfuerzo colonizador;
lo que sí es de admirar es que no fuese mayor el número de los que trajo para
su empresa.
Ciertos ecos de la relación Enríquez-Carbajal perduraron por la década
subsiguiente a la partida del virrey y al retorno de Carbajal a su nueva y espectacular jurisdicción. La desaparición de Enríquez del escenario mexicano
fue pronto seguida por el ascenso de su implacable rival, don Pedro Moya
de Contreras (ex-Inquisidor General en la Nueva España y luego Arzobispo),
y en este momento se inició la primera investigación oficial de las actividades
de Carbajal. Posiblemente esto fuera sólo coincidencia, posiblemente algo
más. Podría la ausencia de su alto protector haber ayudado a abrir el camino
para acciones gubernamentales contra él, especialmente si estas indagaciones
gozaban de la bendición del más acerbo antagonista de Enríquez?
Mientras el examen crítico de la caza de esclavos por parte de Carbajal
y su falta de cumplimiento del contrato ganaban momentum, sucedió otro
evento anglo-mexicano que parecía una repetición fantasma del episodio de
Hawkins, con la persecución lel "Galeón de Manila" por Thomas Cavendish,
en el Océano Pacífico. Carbajal estaba ausente cuando sucedió otro eco del
suceso de Hawkins, anterior a éste: El retiro de capitanes y soldados del teatro de la Guerra Chichimeca para ir en persecución de Francis Drake, quien
tenía el propósito de.atacar el puerto de Guatulco, en la costa oeste de México, para vengar la victoria de Enríquez sobre Drake y Hawkins en San Juan
de Ulúa.13 Pero en 1587, este otro eco de los primeros días de Luis de Carbajal en el Nuevo Mundo, se presentaría en forma de una intrusión del Capitán Cavendish en lo que se suponía era un lago español, el Pacifico.
He encontrado una curiosa referencia a este efecto en mis búsquedas en
España de documentos tocantes a México: 14 En el 16 de septiembre de 1587,
la Real Hacienda de Guadalajara pagó a Juan de Montaña 500 pesos "como
proveedor nombrado para que, con cuenta y razón, los gastase en comprar
los bastimentos y cosas que conviniesen para la jornada a que salió Luis de
Carbajal [y] de la Cueva, gobernador del Reyno de León, con comisión de esta Real Audiencia, contra los ingleses corsarios luteranos que andavan por
la Mar del Sur y costas de esta provincia en busca y espera de los navíos de
la China, a reparar lo necesario y alzarles los bastimentas y recoger a los
naturales con doce soldados y la demás gente que pudiese . .. " La aparición
is Julian S. Corbett, Drake and the Tudor Navy (New ork, Franklin, 1899), 2 vols.,
I, 27 6, 282-3.
14
AGI, Contaduría 859A, ramo 10 ( 1587); also, Contaduría 859B,, LCCG-6.

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tanto de Drake como de Cavendish provocó la movilización de soldados -incluyendo flecheros indios- de la frontera chichimeca a enfrentarse con el
peligro de la piratería inglesa. Y por la manera como está descrita esta entrada de cuentas, en tiempo pretérito, indica que Carbajal a lo menos dio
principio a esta exótica empresa. O' quizá, teniendo en cuenta su notable
sentido de exageración y deseo de ensalz~rse, don Luis haya discernido aquí
el potencial para adjudicarse un papel heroico ante fa ·Corona.
Es una vasta ironía que la historia de Carbajal el Viejo, como figura fronteriza, terminara en el preciso momento histórico, 1588-90, en que una solución diplomática y humana iba a poner fin a la sangrienta Guerra Chichimeca en la meseta central y sus bordes montañosos. La Paz Chichimeca de los
Noventa, sólo en pequeña parte llegó a influenciar la extensa región que formaban las empresas Carbajal; alcanzó, en el lado oriental, principalmente a
Saltillo y Mazapil y al territorio San Luis de la Paz-Río Verde-Sichú-J1alpa.
Así, una pacificación fronteriza que, en general, confiere tanto honor a los
capitanes-protectores y demás autoridades de esa época y lugar, al poner término a la pelea sangrienta, y a la esclavitud de naciones primitivas, substituyendo en su lugar responsable atención a las necesidades espirituales y materiales de aquellos rebeldes -programa de ayuda a gentes muy subdesarrolladas, como se diría en la terminología más moderna- andubo paralela con
la historia ignominiosa de fraude, continua esclavitud, y mofa de las leyes
reales que caracterizó el gobierno de Carbajal. La difícil personalidad de Carbajal el Viejo, el trato de esclavos y su continuidad, y el clímax del drama de
los judíos con la Inquisición, que lo alcanzó y lo llevó hasta la muerte, todo
se combina para hacer de la sección fronteriza Pánuco-Nuevo León-Huasteca,
un lugar triste, en trágico contraste con la humana y .bien ordenada Paz Chichimeca del interior.
En realidad, no me siento apesadumbrado de que mi interés en la fascinante historia de Carbajal, que empezara hace tanto tiempo, haya sido
eclipsado por medio siglo de la guerra, pacificación, y amalgamación cultural que tuvo lugar en la altiplanicie, porque esto me alejó algunas leguas
de las controversias y pasiones suscitadas por la historia de aquella familia.
Pero sí tengo un pesar acerca de todo esto: El drama, las emociones, los
prejuicios que emanaron de la familia Carbajal y sus gracias y desgracias y
lo relativo a las complicaciones inquisitoriales, tendieron a apartar interés
por otras facetas significantes de la historia del norte de México, y, como
triste resultado, muchos fronterizos sobresalientes quedaron casi olvidados,
sin que se prestara atención a sus biografías. Por lo menos una docena de
otros capitanes y muchos episodios fabulosos de ese periodo, claman por
atención literaria, por presentación ante el público y ante los letrados del

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�mundo, como hechos de interés humano, de significancia histórica en el total
de la vida de aquella época y la historia de Norte América. Ese periodo formativo del pueblo mexicano, básico para la historia continental, por mucho
tiempo ha sido injustamente relegado al olvido, si lo comparamos con la prádiga atención que el movimiento hacia 'cl oeste ha recibido en Gringolandia.
Así pues, aún en el momento de prestar merecida atenci6n a una de las admirables historias fronterizas, la de los Carbajal, anticipémosnos un futuro
estudio y popularizaci6n de tantos hombres y mujeres y acontecimientos que
fueron los ingredientes para la formación de una gente mexicana muy distintiva, los primeros norteños.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

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                    <text>línea agustiniana y platonizante, debido especialmente al influjo de los maestros franciscanos. Entre los que Alberto Magno llama "amigos de Plat6n", se
encuentran los oxonienses Roberto Kilwardy y Roger Bacon. De hecho, ellos
nunca se consideraron explícitamente platónicos, pero enseñaban un Aristé).
teles tergiversado.
Podemos concluir que la recepción de la obra aristotélica en Oxford tuvo
caracteres especiales que la distinguen del proceso cumplido en otras áreas
geográficas. Se orientó principalmente a los temas físicos y científicos, no modificó la línea metafísico-teológica tradicional ni suscitó polémicas ideológicas,
sospechas o condenaciones. Sin embargo, el sedimiento teórico fue a la postre
significativamente fértil, ·sobre todo en la medida en que constituye un marco
metodológico adecuado para investigaciones filosóficas posteriores.

Sección Segunda
LETRAS

90

�O ACERCAMENTO HISTÓRICO DA L1NGUA PORTUGUESA
DRA.

ALMA

SILVIA RODRÍGUEZ DE FLORES

A PENÍNSULA IBÉRICA ou Hispánica foi habitada desde os mais remotos tempos. Embora a pré-história e a história pré-romana da Península seja obscura
e nebulosa. As hipóteses encontram-se ainda no período de conjecturas e de
opinioes. Com os dados que se dispoem chegou-se a conclusao que uma série
de invasoes se processaram aí, aparecendo os nomes dos ligures, ilírios, ibéricos,
celtas, fenícios, cartagineses e gregos.
Das linguas desses povos quase nada conservam-se. Com relativa seguran9a
atribuí-se origem pré-romana apenas a uns quantos toponimos que revelam
formar;ao céltica. "No vocabulário geral nao é menor a contribuir;ao deste povo:
camisa (camisa), saio, saia (sagum), cabana ( cappana), cerveja ( cervisia),
légua (leuca), salmáo (salmo), carro ( carrus), carpinteiro ( carpentarius), brío
(brigos) . .. Devese notar que muitos destes vocábulos celtas entraram na lingua
portuguesa através do latim que recebeu-os e acomodou-os a sua fonética.
Por isto, evoluíram foneticamente como os genuinamente latinos". 1
O que aconteceu na Península Ibérica, aconteceu semelhantemente em
grande parte da Romanía. Iniciada a conquista da Península pelos romanos
no século III a. C., os conquistadores ao mesmo tempo que conquistavam,
íam implantando nele a sua civiliza9áo e a sua Iingua.
Como efeito da conquista os dominadores dividiram a Península em províncias: Terraconense, Cartaginense e Galéica (Citerior ) , Bética e Lusitania
(Ulterior) . Os mais antigos testemunhos históricos da luta dos romanos com
os lusitanos datam do ano 193 a. C., mas os romanos só conseguiram dominar
a Lusitania em 25, quando Augusto, em pessoa, comandou as suas legioes.
DA SrLVEIRA BuENO, Francisco, A Formai;:áo Hist6rica da Lingua Portuguesa. Biblioteca Brasileira de Filologia No. 6. Livraria Academica, Río de J aneiro,, 1958, p. 24.
1

93

�Como se ve, os contactos entre os romanos e lusitanos tiveram início mais de
século e meio depois do desembarque das tropas romanas no sul da Espanha.
Foi, entao, a partir de Augusto que o latim tomou-se a língua comun de
quase toda a Península. Da propagaQáo do latim temos o texto do geográfo
grego Estrabíio e milbares de inscriQ('&gt;es. Mas o latim encontrado ero Portugal
já se diferenciava daquele entrado na Bética no século 111 a. C.
O Iatim divulgado na Lusitania apresentava caracteristicas muito suas e
profundamente diferenciadas: era arcaico, isto é, o latim dos primeiros tempos; e muito dialectal, mas ero evolu9íio. Como consequencia o idioma apresentava: "mudan~ de acentuac,;:ao tónica, sonorizac,;:ao das surdas, síncope
das sonoras, vocaliza9íio da gutural surda e e da vibrante l, da hipértese do
iod", 2 além dos factos fonéticos que continuaram a produzir-se na época da
romanizaQíio, prolongando-se ainda no romance portugues.
Dentro deste quadro geral, ao mesmo tempo que o latim se transformava
ero galego-portugues na Lusitania, outras línguas se desenvolveram pela Romania. Os factos históricos vieram contribuir para ativar o processo de dialectalizac,;:ao, de tal forma que, em fins do século V, os falares regionais já estavaro mais próximos das línguas románicas do que do própio Latim. Come~
entao uma fase de transiQíio que termina coro o aparecimiento das linguas
chamadas romanicas, romances ou neolatinas. Segundo Meyer-Lübke, as linguas dividem-se ero: frances (séc. IX), espanhol (séc. X ) , italiano (séc. X),
sardo (séc. XI), provenc,;:al (séc. XII), rético (séc. XII), catalao (séc. XIII),
portugues (séc. XIII), dálmata (séc. XIV) e rumeno (séc. XVI).
Ternos pois como o latim transformou-se em tantas linguas para acomodar-se
a antigos hábitos de pronúncia dos povos que o adoptaram.
Pelo que toca a Portugal, antes de comeQar a usar-se o portugues, falava-se
urna lingua em evoluc_;:íio e se escrevia em latin. Este é o periodo pre-histórico.
O trac,;:o do latim nesta época aparece muito acentuado e nao é licito falar
ainda do portugues como idioma quando Portugal ainda nao existe.
Séculos precederam a fundac,;:íio do Condado Portucalense. Portanto neste
periodo somente podemos falar da formaQÍÍ.O do portugues pre-( das origens
até o séc. IX) o proto-hist6rico (IX-XII).
No século V despejaram-se sobre a Península
407 vieram Lusitania os álanos, exterminados
fixaram-se na Galizia tendo fundado uro reino
foram vencidos pelos visigados. E os vándalos

a

passaram a Africa onde destruiram Cartago.

as hordas bárbaras. No ano
ero pouco tempo; os suevos
que durou até 456, quando
que abandonaram a Bética,

Os mais importantes de todos foram os visigodos. Establecidos na ProvenQa
por ~ secul~s, a ~o~quía visigoda foi desenvolvendo-se, até que, enfraqueCJda por distensoes mtemas, foram vencidos pelos árabes.
Os godos, arianos a princípio, esquivaram-se de convivir coro a populaQíio
mas.ªº cabo de algúm tempo (coro Recaredo, 568) irmanarom-se coro o;
vencidos e acabaram por aceitar deles a cultura e a fala. Adoptando po '
• hi áni
'
rem,
o la t.Jm. sp co.
Por este e ~utros factores, a contribuc,;:ao germanica foi pequena e de pouca
mon_ta. Exclumdo os nomes próprios de pessoas e de lugar, Menéndez Pidal
~valia em
o~ :Vocábulos de origem goda. Boro número de nomes designatlvo_s d~ :1~ª rmli1":r: guerra, bandeira, dardo, trégua, luva, albergue, etc.;
de ,ms~twQoes polít1~s, sociais, judiciárias: bedel, feudo, bando, embaixada,
escarnio, orgulho, esp1a, etc.; e de coisas da casa, o vestido e os utensílos: albergue, coifa, sala, banco, roupa, ataviar, etc.8

:ºº

Em_ 711, surgem no sul de Espanha, vindos da Africa, os primeiros berberes.
Em 01to seculos de dominaQíio ( 711-1492), os árabes desenvolveram urna civilizac;:ao notabilíssima no sul da Península. A dominac;:ao foi predominante no
su~ e no centro; o norte e o noroeste permaneceraID isentos desta domina9ao
ate ~77. Por esta. raza.o foi justamente desse norte e noreste da Espanha que
partm a re~nq~ta.. Vese, portanto, que a influencia árabe nao poderá ser
de grande unportanc1a. A sua dominac,;:ao nao se manteve mais de quarenta
anos nos territórios de Galízia e Portugal. O contacto foi com os mo9árabes.
Mas, de certo, com os árabes floresceram na Península as ciencias e as
artes;
grande
· .
· od houve
•
. , incermento da agricultura, da indústria e do coroérc10,
mtr uzrram-se mumeras palavras para designar novos e variados conheci1;11entos. Calcula-se em quatro mil o número de vocábulos espanhóis de origem
excluidos os toponimos; e entre quatrocentos e mil termos em portugues.
Foi durante o domínio árabe que se acentuaram as características distintivas
dos romances peninsulares. No portugues, depois do latim, foi O árabe que
f~mece~ o maior contingente de palavras para a formac;:ao do léxico. A razao
d~sto fo1 q_ue a recepQao dos arabismos ocurren numa época em que já se hav i ~ realizado as mundan~ esenciais na disposiQíio fonética das palavras
launas.'

ª1:be,

Os empréstimos de origem árabe, quase todas substantivos, referem-se:
a) guerra: alcácar, adaga, arsenal, alferes, adail, etc.
' Cfr. Ibid., p. 118.
• Cfr, Ibid., p. 120.

• !bid., p. 30.

95
94

�b)
c)
d)
e)

que o portugues se formou em época muito anterior. Mas os documentos escritos mais antigos que se conhecem datam do século XII.

alimentos: arroz, acelga, azeite, alcachofra, a~úcar, etc.
casa: adobe, azulejo, a~oteia, alcova, saguao, etc.
profissoes: alfaiate, algibebe, albardeiro, etc.
vida social: aldeia, aduana, alfándega, alambique, etc.

O período histórico vero do século XII sos nossos días e, como o indica
o nome, caracteriza-se pela documenta~ao dos textos já inteiramente lavrados
em portugues.

f) música: alaúde, tambor, anafil, etc.
g) administra~ao: califa, emir, vizir, aguazil, etc.
5
h) ciencia: álgebra, algarismo, cifra, zero, etc.
F oi vária a sorte da Jíngua portuguesa. O ·dialecto que compreendia ~ Galízia e a faixa lusitana entre o Douro e o Minho, constituiu-se_ em urna urud~de
linguística. "Os documentos em romance, testa~entos, partilhas, gene~logias,
cantigas díamor e d'amigo, d'escárnio e maldizer... podem ser tidos. • •
galeo-portugueses. A diferencia~áo dialectal já se anuncia numa e noutra
margen do Minho, mas somente do século XV em &lt;liante, :stendendeu-s~ para
sul até O Algarve, assimilando os m~árabes, pondo Lisboa ~or capital, é
0
que a expressao se torna portuguesa, lusa, nao só por ser, a lingua de
mas sobretudo porque os seus fenomenos caractensEst ado, de urna N ª"ªº
Y
,
nf did
ticos já de tal modo se acentuaram que nao podem mais ser co un os coro

u:n

os do galego".6 •
Estamos entao em plena fase de diferencia~ao. As cruzadas contra os ~oures já havvian comezado D. Henrique, Conde Borgonha, recebe do re~ D.
Alfonso VI a mao de sua filha D. Tareja e o Condado Portucalense. Libertado da tu;ela de D. Raimundo, senhor da Galizia, D. Henrique pasa a obedecer ao reí de Leao. Depois assuroe o governo do Condado. Ero 1128,.. seu
filho, D. Alfonso Henriques, toma as rédeas do govemo. Ero 1139 fez-se
proclamar reí de Portugal e em 1143, Alfonso VII reconhece-lhe a sua realeza,
atificada em 1179 pelo Papa Alexandre III.
D. Alfonso Henriquez e os seus sucessores prosseguem na luta contra _os
mouros até 1250, quando D. Alfonso III fixa os limites do Portugal de hoJe.
Com a independecia de Portugal o galego-portugues foi estendendo-se/ara
sul
tomando-se como Jíngua oficial do reino. Mas o galego-portugues do
0
norte' continuou a sua própria história, por isso, o que até o século XII era.. a
mesma lingua, já sao duas linguas no século XVI: o galego e o portugues.

o

º..

idioma provavelmente, teria contornos definidos desde_ sé?ulo VI, mas
é só a partir do século IX que podemos assegurar ~ sua ,existencia por al~ns
vestígios que se encontraram en documentos de latrm barbaro. Por eles ve-se

"As principais cria~óes romanicas para o portugues sao: a) cria9ao do
artigo definido e indefenido; b) cria9áo de urna conjuga~o especifica para
o verbo por e compostos; c) cria~áo do futuro simples e do condicional; d)
form~áo do plural pelos do acusativo plural latino das cinco declin~óes; e)
cria~ao do pretérito perfeito e maisque-perfeito compostos do indicativo e do
subjuntivo, bem como do condicional composto e do futuro de subjuntivo;
f) cria~ao do infinito pessoal, que constituí um idiotismo na lingua; g) aparecimento do verbo haver com significa9ao de existir, substituindoo verbo ser
latino (outro idiotismo) : sunt homines - há homens, etc.; h) criaQáo do futuro
do indicativo e do condicional. O povo devido a ligeira semelhanca flexiona!
do futuro imperfeito do indicativo comas do pretérito imperfeito, confundiu-as:
Fut. do l. amabo, amabis, amabit, etc. lmperf. do lnd. amabam, amabas,
amabat, etc. Dessa confusao desapareceu o futuro, que por ser menos usado
foi substituído pelo infinito do verbo que se conjugava com o presente do indicativo do verbo habere: Latim: Amare-habeo, amare-habes, amare-habet.
Portugues: amar-hei -amarei, amar-has- amarás, amar-ha - amará, amarehabemus, amare-habetis, mare-habent (amar-havemos), ( amar-haveis), amarhemos -amaremos, amar-heis- amareis, amar-háo -amaráo, laudare-habeo,
debere-habeo, partire-habemos, pónere-habeo, louvar-hei, dever-hei, partirhemos, por-hei, deverei, partiremos, porei, etc. Nao possuindo o latim o condicional, por analogía a cria9áo do futuro, o povo romano, formou-o, unindo
ao tema infinitivo as formas do imperf. do ind. do verbo habere: Amarehabebam, legar habebant, amare (hav)ia, ler-(hav)iam, que em latim vulgar
seria amare-hia, amaria, leriam, etc.".7
Mas voltando ao século XII como início do portugues histórico, distinguiremos na evolu9áo do idioma as sigintes etapas:
1) Latim lusitanico, Iíngua falada na Lusitania, desde a implanta~ao do
latim até o século V;
2) Romance Jusitanico, língua falada na Lusitania, do século VI ao século
IX, da qua!, como da fase anterior, nao há nenhum documento escrito;
' MESQUITA DE CARVALHO,

• Cfr. lbid., p. 121.
• lbid., p. 58.

J., Diccionário

Práctico Da Lingua Nacional, Ed. Egéria,

S. A., Sao Paulo, 1968, p. 1017.

97

96

Humanitas-7

�3) Portugues proto-hist6rico, lingua falada na Lusitania, do século IX até
fins do século XII;
4) Portugues arcaico, que vai de principios de século XII até

1) Língua comun:

a) Portugal
b) Brasil

a primeira

matarle do século XVI, quando a lingua come~a a ser codificada gramaticalmente;

2) Linguagem regional:

5) e o portugues moderno, que se estende da segunda metade do século

A) Falares:

XVI até a os nossos dias.
O Periodo proto-histórico, caracteriza-se pela documenta~o indirecta. Isto é,
as palavras portuguesas insertas nos textos latinos da Idade Média. O portugues arcaico, ou propriamente histórico, legou a história: os textos de leis,
Cancioneros, a hist6ria do Santo Graal, a de Santo Amaro, o Livro de Esopo,
as Cr6nicas de Fema.o Lopes e várias outras obras que datam de meados do
século XVI, tempo da morte de Gil Vicente ( 1536), e o aparecimento da
primeira gramática, Grammatica da Linguagem Portuguesa de Femao de Oliveira. O início do portugues moderno foi sobretudo fecundo no género pr6priamente poético e em narra~oes e descri9oes relativas as conquistas do ultramar. Aparece Luís de Camoes coro o imortal poema Os Lusíadas publicado
ero 1572. Camoes foi quem deu fei~ao nova e definitiva a língua literária.
Reconhecida a superioridade da linguagem camoniano, a sua influencia fez-se
sentir na literatura de entáo até aos nossos dias. Por fins do século XVI e
primeiros anos do século XVII, escreveram Frei Luis de Sousa, Rodríguez
Lobo, Grabriel Pereira de Castro, Manuel Bemardes· e outros. O século XVIII
é o das academias literárias. Aparecem os famosos ortógrafos Monte Carmelo
e Madureira Feijó. A cultura francesa passa a ser, em Portugal como ero outras partes, a principal fonte de inspira~áo. Floresce a poesía e os novos rumos
literários haverao de ter grande influencia no futuro da lingua portuguesa no
Brasil.
A primeira das línguas que se expandiram fora da Europa foi, pois, a portuguesa, Com os descobrimentos marítimos dos séculos XV e XVI, os portugueses ampliaram enormemente o império da sua lingua levando-la a Africa,
América e Oceanía.
Ternos assirn que por efeito da expansáo lusitana, a lingua portuguesa é
falada actualmente ero: A~ores, Madeira, e no Brasil; na Africa, em CaboVerde, Guiné e ilhas de S. Tomé, Príncipe e Ano-Bom, Angola, Mo~ambique,
Zanzibar, Momba9a, Melinde e Quíloa; na Asia ero Diu, Dama.o, Bombaim,
Caul, B~im, Goa Mongalor, Cananar, Maé, Cochim, costa de Coroma'ndel
(India), Ceilao e Macau (China); na Malásia, ero Java, Malaca, Singapura,
e ero Timor. Nesse ordem pode-se gizar o siguinte esquema da lingua:

98

1) de Portugal
2) do Brasil
3) aCioriano
4) madeirense
B) Crioulos :
1) indo-portugues
2) malaio-portugues
3) caboverdiano
4) guineense

5) Sao Tomé, Príncipe,
Ano Bom, Macau.R
O portugues entrou no Brasil ero convivencia com o tupi-guarani. Tornado
língua da comunicaCiªº conservaram-se as formas que em Portugal ficaram
documentadas nos textos do século XV. As diferen9as foram entáo de ida '
• fl ,. .
v sa
m uencia do elemento indígena e do africano. Embora &lt;liante da história do
~rasi! S~lva N~to afirm~ que: "no portugues brasileiro nao há, positivamente,
mfluencia de linguas afncanas ou amerindias. O que há sao cicatrizes da tosca
ap~en~gen que da lingua portuguesa, por causa de sua misera condi~áo
social, fizeram os negros e os indios".9
D~qui mesmo é_ necesário conceituar que a lingua brasileira é pois a port~guesa com ~ upo ger~l de pronúnica diverso, com o vocabulário enriquecido com os idiomas africanos-principalmente o banto-e coro algumas diferencas sintácticas. lsto é, a "lingua brasileira".
A fei~o literária da lingua foi cultivada desde os primórdios. No século
XVIII escritores brasileiros alcan~aram já os portugueses. Daí nasce um

?fr.

~~ SILVA NETO, Serafim, Introdufáo ao Estudo da Lingua Portugu2sa no
Brasil. Biblioteca Cientüica Brasileira. (Ministério da Edu~ao e Cultura Rio de
Janeiro, 1963), p. 30.
'
1

' lbid., p. 107.

99

�anseio por literatura própria, uro anseio por uma expressáo linguística reflexo
da sensibilidade do brasileiro. "O brasileirismo literário é, pois, uma atitude
ero face do material linguístico, uma atitude ero face da concep&lt;táo da vida
10

e da visáo do mundo".
A chegada de D. Joáo VI, em 1807 veio alargar os horizontes. O govémo
providenciou a criaQáo de escolas e a ascensáo social domesti&lt;tº• A ~ao das
escolas, além de outros factores propiciou a evolu&lt;táo política e literária do

ELEMENTOS PARA UNA TEOR1A DE LA TRADUCCIÓN

Brasil.

Mas o que tero enorme importancia é que, por sobre a estagna&lt;táo do ambiente, desde o século XVI, surgiram as primeiras manifesta&lt;téíes literárias.
Lembramos-nos de Bento Teixera, Gregório de Matos, Vicente do Salvador e
António Vieira. No século XVIII, António Gonzaga, Manuel da Costa, Matías Aires e outros.
Mas a literatura realmente nacional só come&lt;ta coro os Romanticos. Formada o espirito nacional, eles foram os primeiros em trabalhar a língua brasileira. Macedo, Alencar, Guimaráes, Humberto de Campos, Machado de
Assis, Afranio Peixoto, afirmaram a lingua literária fundada na linguagem
adquirida.
Machado de Assis, sem dúvida o mais perfeito modelo de língua brasileira,
soube criar urna arte sóbria e harmoniosa onde conseguiu-se fundir a linguagem transmitida, com a linguagem adquirida.
Ero 1920, surge a gera&lt;;áo modernista coro Mário de Andrade. Tristáo de
Ataíde, que acompanhou-a de perto, caracteriza-a como uro movimiento acima
de tudo, anti. Esse espírito brasileiro nao se caracteriza pelo contra, mas pelo

anseio de independencia literaria.U
Pode-se assim afirmar que esta expressáo imbuída de forte espírito de nacionalismo regional, de rebeldía literária, tomou-se a matéria-prima da nova
literatura nascente no Brasil, hoje urna das mais ricas literaturas modernas.
BIBLIOGRAFIA
DA SILVA NETO, Serafim, lntrodufáO ao Estudo da Lingua Portugu2sa no Brasil. Biblioteca Cientifica Brasileira. (Ministério da Educa&lt;,íío e Cultura, Rio de Janeiro,
1963.
DA SILVEIRA BuENO, Francisco. A Formafáo Hist6rica da Lingua Portugu2sa. Biblioteca
Brasileira de Filología No. 6. Livraria Acaderoica, Rio de Janeiro, 1958. .
MEsQUITA DE CARVALHO, J., Diccionário Práctico Da Lingua Nacional, Ed. Egéria,
S. A., Sao Paulo, 1968.
º !bid., p,. 107.
Cfr. lbid., pp. 241-269.

Lic. HEaóN

PÉREZ MARTÍNEZ

I. Presupuestos lingüísticos del traducir
I. 1 TRADucm.-Suele entenderse por traducir una "transposición de ideas"
de una lengua a otra. Sin que la formulación anterior sea una "definición" en
el sentido estricto del término, en la práctica este concepto está implícito y
a veces no tanto, en la actividad de los traductores y en los "tratados" mis~os
de teoría de la traducción. Por ejemplo, la conocida Intrüducción a la traiductología de Vázquez Ayora describe la acción de "traducir'' como "la trans~
feren~i~ de ~n m,e~saje de una lengua a otra" (pág. 10). Este "mensaje" es
:spec1f1~do ~p~1c.1tam:nte en el texto entendiéndolo como "sentido" (ibid)
_p~nsanuento (1b1d, pag. 11), etc. Pero en la página 4 7 al referirse al análisis contrastivo dice: "al traductor le interesa saber en cual de ellos (se refiere
a los '_n~v~les' e~tendiendo por tales la 'estructura profunda' y la 'estructura
superf1c1al de tipo chomskyano) debe realizar la TRANSFERENCIA de las ideas
de una lengua a otra". Así, pues, se da una identificación implícita entre
1
, " pensam1en
Independientemente de lo
"'dea"
· t o" , " senti"do" y " mensaJe".
·
sostenible o no de una teoría basada en la distinción chomskyana entre 'estructura profunda" y "estructura superficial" como si los elementos de la "estructura profunda" fueran constantes en una transferencia donde lo variable sería
la "estructura superficial" (la traducción consistiría en acomodar o "trasladar" l~s el~~en~os de la "estructura profunda" de una lengua a otra), todas
estas 1dentif1cac1ones, presupuestos, hipótesis y formulaciones del problema
son vagas y requieren de una serie de precisiones para evitar el cúmulo de
contradicciones a que conducen.
En primer lugar, concebir la traducción simplemente como el cambio de
un '.'contenido" de una envoltura a otra, es una simplificación en la que no
se tienen en cuenta todos los elementos del "acto de habla" que es la tra-

1

11

100

101

�1

ducción ni de su peculiaridad. Esta concepc1on conduce como aspiración
máxima al "método de equivalencias dinámicas" cuya incapacidad para
resolver ciertos problemas de traducción es fácilmente demostrable. En esta
exposición trataremos de mostrar algunas de las incoherencias a que conduce este planteamiento y formularemos principios en otras direcciones. En
el mencionado manual, a que hicimos referencia más arriba, hay una explicitaci6n interesante por la que empezaremos; dice así: "la SIGNIFICACIÓN
o SENTIDO, que no se debe confundir con el 'significado' que es la faz conceptual -el signo lingüístico, puede ser de varias clases. En primer lugar, la
'significación' es 'lingüística', y con ésto se indica que no se refiere a nada
que esté fuera de la lengua propiamente dicha, sino que emana de las relaciones significantes de las partes constituyentes de las construcciones gra•
maticales". (Vázquez-Ayora, op. cit., pág. 54). Hay aquí algunas graves imprecisiones conceptuales que poco a poco, acumuladas a las demás; hacen
imposible que se construya una teoría de la traducción que sea válida. Antes
había identificado implícitamente sentido e idea. Ahora el conceptb de "sentido" es muy diverso:

1) Es igual que "significación.
2) No es Ío mismo que ''significado", faz conceptual del signo lingüístico.
3) No se refiere, sin embargo, a nada extralingüístico.
4) "Emana de las relaciones significantes de las partes constituyentes de
las construcciones gramaticales".
Este "esquema" del mecanismo de la traducción corresponde "grosso modo"
al planteamiento renacentista tal cual aparece en Vives (cfr. Coseriu, Vives y
el problema de la traducción, en tradición y novedad en la ciencia del lenguaje,
Gredas) o en Lutero y que sigue siendo sostenida durante el Romanticismo.
Pondré como ejemplo los planteamientos de Vives a partir de Coseriu (op.
cit.).
Su definición de traducción: "Versio esta lingua in linguam verborum traductio sensu servato". Esta definición sostiene en el fondo dos elementos en
un texto: verba y sensus. Todo texto estaría constituido de estos dos elementos
combinados según distintas posibilidades. De hecho no es difícil remitir este
binomio sensus et verba al ámbito de la vieja ret6rica en donde el mismo bino•
mio res et verba aparece determinando el discurso y al mismo tiempo · sirve
de osamenta estructurante a la retórica: INVENTIO, elocutio et dispositio. La
primera se refiere a las res (ideas); la segunda se ocupa de las verba (palabras
que exteriorizan ideas) y la DISPOSITIO se refiere tanto a res como a verba. Cito a Quintiliano: "Orationem omnen constare rebus et verbis: in rebus in-

102

tuenda~, inventionem, in verbis elocutionem, in utraque collocationem". (Toda _orac10~ consta de res y verba: con re_specto a la res hay que tener en cuenta
la inventio, en las ~alabras la elocutio y en ambas la dispositio". Las palabras
(v~rb~) son enten~1~as &lt;;orno el ropaje lingüístico que cubre las ideas (res) 0
~a._5 b1~~ la ~tenahzaci(m de las "ideas". Vives entiende por sensus "la sign~Ílcac1on partlcu~ar de ~n texto o de alguna de sus ¡&gt;artes" (Coseriu, op. cit.,
Pª&amp;· 89).
Vives hay tr~s tipos de traducciones y tres tipos de textos: tres
maneras d1stlntas de traducir textos ~ fin de conservar el "sentido":

~3:ª

1) Aquella manera de traducir en la que '.'solus spectatur sensus": "solo
se atiende al 'sentido' del texto original" ( Coseriu, op. cit., pág. 89).
Corresponde a la inventio.

2) · Aquella manera de traducir en la que "sola phrasis, et dictio (spectatur"
solo se toma en cuenta la 'forma', la expresión como tal" (ibid) . Corresponde a la elocutio.
3) Aquella manei:a de traducir "ubi res et verba ponderantur" "se atiende
tanto al sent~do como a la expresión" (ibid.) dado q~e la expresión
afec,ta al sentido. Corresponde a la dispositio.
A esta, tipología de "maneras de traducir" corresponde una clasificación de
los textos según convengan a una o a otra.
_De pasada queremos mencionar el obvio paralelismo entre "estructura profunda" /"estructura superficial" y "res''¡"verba".
Este '.:quema simplificado de lo que "Normalmente" se ha entendido por
traducc1on se presta y ha prestado a muchas confusiones. A continuación
esbozaremos algunos elementos que pueden servir como puntos de referencia
desde la teoría lingüística para avanzar en la formulación de una teoría de
la traducci6n como parte de una "lingüística del texto". Estos elementos nos
pe~tirán. por tanto evaluar los planteamientos a que hemos hecho alusión y
al m1s~o tiempo mostraremos que, en torno a ellos se puede organizar todo el
material que en buenas cantidades se produce sobre el problema de la traducción.

l. 2 Elementos para una teoría de la traducción

En esta exposición nos ceñiremos a la teoría de la traducción formulada
por Coseriu en distintas ocasiones, y ubicada por él mismo como parte de una
lingüística del texto.

103

�Partimos de esta consideración: todo acto de habla debe ser concebido en
el ámbito del lenguaje como actividad humana universal que se realiza según
la tradición histórica de una cierta comunidad lingüística por un individuo o
individuos concretos en un contexto determinado. En otras palabras todo acto
del hablar en general de acuerdo a una lengua histórica en una situación y
contexto determinados. Un acto de habla es o constituye un texto.
Hablar en general, lengua histórica y texto (hablado o escrito) son los
contextos de todo acto de habla. Estos tres "contextos" del acto de habla se
convierten por ello en "planos semánticos". Es decir hay un "contenido" correspondiente al hablar en general, otro contenido en el plano de la lengua y
otro correspondiente a cada texto dado a través de los contenidos de la lengua
y del hablar en general. Coseriu llama designaci6n al primero, significado al
segundo y sentido al tercero. Es decir que en todo acto de habla, y por tanto,
en todo texto, nos referimos a (designamos) la realidad extralingüística (a
un determinado "estado de cosas") ; esa designación se presenta bajo la forma de una lengua concreta. Significado entonces es el contenido de un signo
en cuanto dado por la lengua: cada lengua realiza su "corte" de fa. realidad
extralingüística. En cambio el sentido "es el contenido particular de un texto
o de una unidad textual, en la medida en que este contenido no coincide simplemente con el significado y con la designación". (El hombre y el lenguaje,
pág. 221).
Cada uno de estos planos (hablar en general, lengua histórica y texto tienen
categorías funcionales. Estos planos con sus categorías funcionales remiten a
los planos del contenido lingüístico ya mencionados: "planos semánticos".
Son categorías funcionales del hablar por ejemplo: agente, objeto, instrumento, etc., son categorías extralingüísticas. Cuando una lengua expresa categorías extralingüísticas lo hace por medio de categorías idiomáticas: el "estado de cosas" extralingüístico, la realidad, es "cuadriculada" en categorías
que son expresadas por medio de otras categorías: las idiomáticas. Las categorías del hablar son innumerables; en cambio las categorías idiomáticas son un
conjunto muy limitado: las categorías idiomáticas por su cantidad y calidad
indican el "corte" que una determinada lengua histórica realiza en la inmensa gama de la realidad extralingüística. Varias categorías del hablar se
expresan por medio de una sola categoría idiomática y habrá categorías del
hablar que no sean expresadas de ninguna manera por ninguna categoría de
alguna lengua o lenguas. Otras categorías del hablar pueden ser expresadas
sólo por el contexto y situación del acto de habla. El hablar es un plano in•
dependiente de las lenguas. Las lenguas se realizan en "textos": los textos
expresan el plano de la lengua: Hay tradiciones lingüísticas ( cada lengua

histórica) y tradiciones textuales no circunscritas a una lengua E d .
idiomáticas.
• s ec1r no
m~os ll~ados "géneros lite~os", por ejemplo, pueden ser considerados cotrad1c1ones textuales: son tipos generales de textos def·~esm~~~
.bl . d
di
temente
.
· 1m d e la lengua. Las categorías idiomáticas, por tanto, se d.1st1nguen
1~ ente _de las categorías textuales: una función idiomática puede expresar
varias
. , textual
d , funciones. textuales según el contexto y al revés una f uncion
po ra usar vanas categorías idiomáticas. En los textos hay categorías a 1
que ~o corresponden, ni hay, categorías idiomáticas. Un texto se compone :
func~ones textuales más que de oraciones: una misma oración puede asumir
funciones
completamente diferentes. Los textos están, pues, cond1.
c·
d
.textuales
.
10na ~ s1tuac1onalmente por sus funciones. En este sentido todo texto tiene
categonas textuales, categorías idiomáticas y categorías del babi
1 . d
entre si.
ar re ac1ona as

HABLAR
LENGUA

REALIDAD EXTRALING

TEXTO

EJE DE LOS CONTEXTOS

Y SITUACIONES

Las categorías idiomáticas son propias de cada lengua. Habrá pues lenguas
que no expre~n ciertas categorías del hablar: la pluralidad, por ejemplo. Ha~r~ len~as sm la categoría idiomática del plural. Pero a su vez una categoría
i~omática, el plural, por ejemplo, puede en un texto tener una función ¿·
tinta de la expresión de la pluralidad como categoría del hablar: el plu:i
en ~n texto debe ser interpretado de acuerdo a la tradición textual. Puede
ser mterpretado por ejemplo como un "plural majestático", etc.

105
104

�CONCEPTUS (LENGUA)
SIGNIFICADO
DESIGNACION
(TEXTO) VERBUM
RES (REALIDAD Extraling)

.
1
alid d (res) mediante el sig•
El verbum (texto) se refiere o expresa a re
a
nificado de lengua ( conceptus) en una situación o contexto con~re:º·. La, ~ro"ó di cr'n1·ca del hablar en general a través de las categonas idiomaticas
yeco n a o
d" "ó
xtu 1
en el eje de los contextos y situaciones constituye la tra ici n te a .
Los "contextos'' del acto de habla y las corrientes de la lengüística

Et tres planos del lenguaje o "contexto" del acto de habla (hablar en
s o~ 1
texto) con sus categorías funcionales, se corresponden con
gener~' e_ngua,d 1 r' .. , tica actual: gramática generativo-transformacional
tres direcciones e a mgrus
)
lin ··' t" a del
(hablar en general), lingüística estructofuncional (lengua . '.. gms ic d
texto (texto) . Con ésto aparece. d; ~anera evidente las pos1b1hdades de ca a
corriente, por ejemplo a nivel d1dact1co.
::i) Gramática generativo-transformacional
y el hablar en general

. li t la "estructura profunda" contiene todos los
Para los transformac1ona s. as
.
.
,
, ·
Ha dos corrientes
en la actua11elementos para la interpretac1on semantica.
y
. "
dºf
.
dad. la chomskyana y la denominada "semántica generativa . ~ª- i ere~,c1a
más. notable es que la "semántica generati':a'' elimina en 1~ practica la estructura rofunda" como estructura sintáctica y sus categonas son llev~d~s .ª
un rango pextralingüístico de universalización de modo que sé las hace c~mc1~ir
con cate orías del pensamiento (cfr. Coserieu, el_ hombre_ y su lenguaJe,. pag.
,
&lt;T~
• se trataría de contenidos de pensamiento umveri:ales es decir de
249_ ) s,, .) ' .
1
habría que confundir con los umversales del len•
designata umversa es que no
f d "
e
. p
t bº, en el caso de mantener la , "estructura pro un a· qu
guaJe ero am 1en
• •
1
..
l
. . la "estructura profunda" como intermediario entre a
determine e meaning •
, f
·
.. l"
1 "meanin,.,,' también aquí las categonas uncionarf
"estructura supe icia y e
5

106

les de la "estructura profunda" no se identifican con "categorías idiomáticas"
sino más bien se remiten al contenido del pensamiento. Es decir, a la designación extralingüística. Así, en la gramática generativo-transformacional el
"meaning" se identifica con el objeto real designado o con los estados de cosas
designados; ésto es: con la realidad extralingüística. Para la perspectiva generativo transformacional cuando se habla de "~ntido" se entiende "designación". Una teoría de la traducción que entiende el traducir, desde esta perspectiva, como la transferencia de sentido de una lengua a otra, entiende las
lenguas como "estructuras superficiales" y el sentido como "contenido de pensamiento" identificado con la realidad extranlingüística o estados de cosas
designados: el traductor desde esta perspectiva, traduce designaciones no sentidos y difícilmente explica la función del significádo en el acto de habla.
b) La lingüística estructo-funcional y las lenguas.

La lingüística estructo-funcional estudia la variedad de estructuras idiomáticas y sus funciones estructurales. Para esta lingüística los significados están
condicionados por las estructuras: la estructura modela al significado. Por
tanto la diversidad de estructuras implica paralelamente diversidad de significados. Para esta lingüística dos formas idiomáticas que designasen a la misma realidad extralingüística como las formas activa y pasiva de una misma
oración, no serían sinónimas sino que tendrían un signif~cado diferente. Si
una lengua tiene varias estructuras idiomáticas para una categoría del hablar en
general, esas estructuras no son equivalentes. La categoría "instrumentp" que se
refiere a la realidad extranlingillstica puede ser expresada en español por las
siguientes estructuras idiomáticas: con +sN, por medio .de +sN, con el, auxilio
de
SN, usando +sN, sirviéndose de
SN, etc., en donde SN sei:-ía idéntico
en todos los casos. La lingillstica estructo-funcional considera la diversidad de
esas expresiones desde el punto de vista idiomático. Lo importante para esta
lingillstica son las funciones idiomáticas .. En español la expresión "de X" puede referirse a: a) la propiedad: "esta casa es de mi hermano"; b) la proveniencia: "mi hermano viene de su casa", c) el origen' "mi abue)o es de
España; d) la materia de que se hace algo: "su casa es de ladrillo" ; 1 etc.,
todas estas posibilidades de designación, son tenidas por esta lingüística como
"variantes de habla" correspondientes a un mismo significado. "Se comprueba, dice Coseriu, que, en tales casos, las lenguas correspondientes ( se refiere
al español y al inglés) no hacen ciertas distinciones, sino que las dejan por
cuenta de la situación, del contexto y del conocimiento del mundo (!bid.,

+

+

107

�pág. 253). Comparando esta lingüística con la transformacional en su comportamiento para con los contenidos tenemos: la gramática funcional hace
prevalecer la funci6n idiomática sobre la unidad de designaci6n, la gramática
transformacional hace prevalecer la unidad de designaci6n sobre la función.
Si una unidad de designaci6n "no cabe" ( no corresponde) en la función
idiomática la gramática estructo-funcional "sacrifica", dividiendo la unidad
de designación; mientras que la gramática transformacional respeta la designación. La gramática estructo-funcional describe "la lengua como estructura
paradigmática'' (ibid) "no el hablar por medio de una lengua" (ibid). La
perspectiva de esta lingüística son las categorías idiomáticas "no cómo se
habla por medio de las lenguas" ( ibid) . Esta lingüística no será una buena
perspectiva para elaborar una teoría de la traducción por la razón antes
indicada.

l. Otras relaciones del signo
a) R~laciones con. otro~ signos. Se trata de una categoría de un tanto complicada en el mtenor de las cuales es posible encontrar distinciones:
a.l Relaciones con signos aislados tanto desde el punto de vista material
( asonancia, aliteración, etc.) como del contenido; a.2 Relaciones con
~pos o categorías de signos; a.3 Relaciones con sistemas completos de
signos: un texto "evoca'' (connota) .
b) ~elaciones con signos en otros textos. Las relaciones de este tipo no consisten, como las anteriores, en un signo actualizado en un tex'to con otro
signo no actualizado, sino entre el signo en el texto y el signo en otros
textos.
c) Relaciones entre signos y "cosas".
d) Relaciones entre signos y "conocimiento de las cosas".
e) El ámbito del discurso: contexto, situación, universo del discurso, región.

c) La lingüística del texto

2. El "sentido" como combinación de todas las relaciones del signo
Como ya se ha dicho es una lingüística del hablar concreto o lingüí&amp;tica de
la "parole". Su punto de partida es el texto entendido como "un acto de hablar o una serie conexa de actos de hablar de un individuo en una situación
determinada" (Coseriu, op. cit., 242). La lingüística del texto es una "lingüística del sentido". El "sentido", como se ha dicho "es el contenido particular de un texto o de una unidad textual, en la medida en que este contenido
no coincide simplemente con el significado y con la designación" (Coseriu,
op. cit., pág. 221). Esta lingüística es la menos conocida de las tres, la más
reciente, la más vasta en cuanto a su alcance y la menos elaborada, por su
extensión. Por ser ésta la mejor perspectiva para una teoría de la traducción"
y por las razones anteriores me detendré un poco más en ella. Para su exposición me valdré de la obra de Coseriu T extlinguistik. Eine Einfuhurung, publicada este año en Tubingen por la editorial Gunter Narr.
El punto de partida de una "lingüística del texto" es la cuestión del cómo
se forma el sentido en un texto y cómo captar el "sentido" de un texto dado
que todo texto tiene "sentido".
El "sentido", contenido específico de los textos, proviene de las relaciones
a través de las cuales el signo lingüístico funciona en el acto de habla (p. 69).
El modelo de Buhler y las modificaciones hechas por Jakobson y Kainz a
dicho modelo, no bastan para solucionar la cuestión de la formación y captación del sentido, de una manera plena. La razón es porque existen una serie
de otras relaciones constitutivas del fenómeno "sentido" a través de las cuales

Para explicar la formación de "sentido" no basta ni el modelo de Buhl
ni su, ~f,lificaci~n por Rom~n J~k~bs~n en su célebre artículo "Lingüísti:
Y poeuca . ~1- origen de esta msuf1ciencia, ya vista por Kainz, radica en que
Buhl_er no d1st~gue claramente entre funciones del signo "en la lengua" y b.s
funoones
"en el texto":
·
"
,, del signo
.
. . . entre funciones "virtuales" y f unciones
actuales del signo cuya multiplicidad se ha mencionado arriba. Coseriu llama al conjunto de esas funciones no reductibles directamente a la función de
"representación" . (Dars~ellungsfunktion) , EVOCACIÓN . Es la evocación la que
aporta al !enguaJe la nqueza denmninada polisemia; esta función evocativa
del lenguaje se funda en la posibilidad de sobreentender algo con ayuda de la
lengua, sin hablar propiamente de ello. El "sentido" se forma de la combinación de las funciones de Buhler (representación, expresión y llamada) y la
evocación.
. En la. "evocaci6n", corno en la " connotaci"6n" , se trata de una función del
signo mientras que el sentido es una función del texto. Es por ello que para
cada texto es_~ ~portante el contexto que solo a través de él (ya se trate
de contexto lmguíst1co o extralingüístico) recibe el texto su sentido.

II. T eoría de la traducción y lingüística del texto
La traducción es un texto especial : de las variables semánticas de todo
texto ( designación, significado, sentido) hay que "variar" el significado pero

el signo lingüístico funciona en el acto de habla.
109

�dejar intactos la designaci6n y el sentido. En otras palabras, lo que hay que
traducir son la designación y el sentido. Lo singular de este tipo de texto denominado "traducción" es que hay que ajustarse a ciertos parámetros dados
("designación" y "sentido) y, asegurados ellos, usar las categorías de la len-

guaje si "in abstracto" aceptamos una distinción entre "designación" y "'sentido" peró en la realidad identificamos simplemente el "sentido" con la designación. Acudiendo a la gráfica anteriormente propuesta tenemos:
LENGUA

gua de llegada: a través de sus significados.
Traducir es denominar la misma realidad extralingüística, el mismo estado
de cosas la misma "RES" en la misma situación con los medios lingüísticos de

' de llegada.
la lengua
En el acto del traducir se pueden distinguir dos momentos: a) Identifica,.
ci6n del hecho designado en una situación concreta; b) Denominación de ese
hecho en esa situación concreta mediante los significados de la lengua de llegada. El primer paso es semasi6logico: identificación de lo designado por el
texto original ; el segundo es onomasiológico: buscar las categorías correspondientes, en la otra lengua, a la misma designación.
El texto, en cuanto "acto de habla" en una situación particular condiciona
y ubica la designaci6n. Conservados la designación y el significado pero variando el contexto tenemos un texto distinto: el sentido de la designación
expresada por tales categorías lingüísticas cambia.
En otras palabras, el sentido no es más que la designación circunscrita por
el contexto. Sentido y designación se refieren a la realidad extralingüística.
Sin embargo, la única manera de darse de la designación es mediante el sentido: el sentido siempre modifica la designación. En todo texto, por definición,
siempre hay dos elementos: "sentido" (la designación de la realidad extralingüística en un contexto determinado dada a través de categorías lingüísticas)
y "significado" (las categorías de cada lengua para expresar la realidad extralingüística en un contexto determinado) . Esta explicación de las relaciones
entre designación y sentido no tiene como objeto la eliminación de ninguna
de las dos sino la de mostrar cómo funcionan. Habrá contextos en los que
designación y sentido coinciden pero habrá otros en los que el "alcance" de
la designación es "reducido" o "cambiado" por el contexto (lingüístico o
extralingüístico) de modo el "sentido" no coincide con ella. La explicación
de ésto tiene que ver con el mecanismo presupuesto del lenguaje. Se piensa
como sí una realidad extralingüística al "filtrarse" por las categorías de
una lengua se convirtiera en "texto". Se sigue pensando, pues, que un texto
tiene dos componentes: "rel' et "uerbum" (entendido éste como categoría
de una lengua regidas por las reglas de ella misma) . Pero este modelo no describe lo que de hecho pasa en un acto de habla en una situación concreta:
si no se hacen las debidas distinciones se caerá en muchas contradicciones.
Tampoco se podría dar una explicación adecuada del mecanismo del len-

REALIDAD
EXTRALINGüISTICA

texto( c)
texto(a)

texto(b)
EJE DE LOS CONTEXTOS
y
SITUACIONES
La expresión de una misma "realidad extralingüística" mediante las categorías lingüísticas de una determinada lengua puede tener varios "sentidos"
según los contextos. Eso significará que en cada caso tendremos un texto distinto y al decir que cada texto distinto tendrá un "sentido" distinto diremos
que mediante ciertas categorías del hablar en general expresadas por las categorías de una de~rminada lengua se pueden "indicar" distintos estados de
cosas extralingüísticos.
De acuerdo con lo anterior lo traducible es la "designación" en una situa~ón -~ete~ada. Es decir la "designación" con el "sentido" que esa
des1gnacion uene en el contexto del texto. Esa "designación" y "sentido" deberán a su vez expresarse en las categorías de la lengua de llegada.
La traducción no puede ser, pues, simplemente comprendida como una
substi_tu~ón en el plano de la expresión como si los contenidos expresados por
las d1Stintas lenguas fueran idénticos. Esta era la concepción medieval en
tiempos de las "gramáticas especulativas" y los "modistas": la realidad que
es una y única para todos es captada por la razón humana, idéntica en todos
los hombres por lo que los conceptos de las cosas son siempre los mismos independientemente de la lengua que los expresa. A esta idea se adscribe implícitamente el binomio chomskyano "estructura profunda" - "estructura superficial".
En base a lo anterior diremos que los contenidos de lengua, los significados,
no se traducen en sí, que la traducción no está en el plano de la lengua sino
del texto: se traducen textos. Como ya se dijo un texto es un acto del hablar

111
110

�mediante una lengua en una situación concreta. Ese acto del hablar en esas
condiciones tiene una designación con un sentido determinado que hay que
expresar a su vez en las categorías de la lengua de llegada. Un texto está
constituido con medios lingüísticos y medios extralingüísticos. Estos medios
extralingüísticos cuando entran implícitamente en la producción de un texto
al tener una validez limitada o bien al no funcionar la lengua del original
sólo de manera instrumental como sistema de designación, pueden provocar
conflictos entre designación y sentido que mencionaremos enseguida para que
aparezca clara la relación entre ambos. Primer caso: "las cosas designadas
tienen a su vez valores simbólicos" (Coseriu, op. cit., 228) que funcionan de
distinta manera en las dos comunidades idiomáticas ( lengua original y lengua
de llegada) . Por ejemplo (cfr. Coseriu, ibid) negro se asocia a muerte, frecuentemente, mientras que blanco con frecuencia en las mismas comunidades
idiomáticas significa felicidad, alegría, vida, etc. (el luto es negro, la boda es
blanca) . Pero en otras comunidades negro y blanco tienen valores asociados inversos; en un texto como "todo es negro a mi alrededor. Arboles negros,
pájaros negros, flores negras, nubes negras en el cielo". (Textos de esta naturaleza son abundantes en el género apocalíptico, por ejemplo, en donde los
colores, los números, etc., tienen asociaciones además de designación). Un
' texto de esta naturaleza muestra bien que la "realidad extralingüística" designada (negrura) con su valor simbólico asociado (muerte) expresados a
través de una lengua en un texto pone en conflicto al traductor de si atender
la "designación" (negrura) o el "sentido" asociado a ella en cierta comunidad idiomática y utilizado por el texto (muerte). El problema existe cuando
la comunidad idiomática de llegada asocia a la misma designación otro sentido que incluso puede ser opuesto. Si se "traduce" el sentido habrá que poner "blanco" donde el texto original dice "negro": "Todo es blanco a mi
alrededor ... " Si conserva el sentido deberá cambiar la designación o al revés
si quiere conservar la designación tendrá que indicar de alguna manera la

gorías i~iomáticas de la lengua de llegada la realidad extralingüística que d,
el "sentido" del texto original. Habrá qué traducir por tanto "todo es bla e
'
'
neo. . . " o b'1en " terco como una chiva", etc.
"adaptaciones"
de las que forma parte la denomm·ada "transpos1·
·'Estas
"
1
c~on s~n. e problema más importante de la traducción y desde el punto de
VISta teonco s~ dan.:uando: 1) la realidad designáda tiene valor simbólico:
cuando la des1gnac1on es a su vez signo; 2) cuando la realidad ex
d
o 1
t
, 1· ,., •
presa a
r
as,
ca
:~ona_s
.
mgwstlcas
de
la
lengua
original
no
es
expresada
por
las
P
categon~ 1d1omat1cas de la lengua de llegada; 3) cuando el texto usa como m~d10 de expresión otro texto en la lengua original sobre el que descansa
el sentido del texto a traducir.
CoNCLUSIÓ~: Al concluir este breve ensayo debemos decir que estos elementos bosqu:}ados deben ser desarrollados para la elaboración de una teoría
de la . traducc1on
como parte de una lingu"ística del tex t o. Nos remitimos
··
.
a un
sm
espacio ulterior para llevar a cabo esta tarea. No queremos termmar
·
·
enumerar algunas de las tareas más urgentes de esta teoría de trad 'ó .
1) D b
•
ucc1 n.
e e suponer un mventario de contextos textuales a partir de una hi t ·
d 1 t d
.,
s ona
e a ra ucc1.~n textual; 2) resolver el problema de los géneros textuales y
s~ estructurac1on en cuanto al sentido; 3) el problema de la función "" , _
tica"
y la traductibilidad
de lo "icástico", etc· El desarrollo d eunateona
ica~
d
.,
e la traducc1on depende de los niveles de desarrollo de una lingüística d l
texto.
e
Monterrey, junio de 1981.
Lic. HERÓN PÉREZ MARTÍNEZ

diversidad de "sentidos".
Un segundo caso sería cuando los hechos idiomáticos tienen en el texto
original una función simbólica directa además de la designativa pero que
funciona de distinta manera según las diversas comunidades idiomáticas; expresiones como: "terco como una mula", "estúpido como un asno", "listo
como un zorro", etc. Estas expresiones plantearían idéntico dilema si en una
comunidad idiomática por ejemplo la mula es símbolo de la docilidad. La
expresión entonces "terco como una mula" se interpretaría como si no hubiera nada de terquedad sino todo lo contrario. La cuestión está de nuevo
en decidir si se debe traducir la designación o el sentido. En ambos casos solo
se puede mantener el sentido "adaptando" el texto: expresando con las cate-

113
112
Humanitas-8

�IMAGEN DE st MISMO EN EL Nrno M:~XICO-AMERICANO
ANA

MARÍA

HERRERA ARREDONDO

Universidad Autónoma de Nuevo León..

INTRODUCCION
DESDE HACE varios años los estudios relacionados con la formación y la valía
del estudiante México-americano han atraído mi atención en grado sumo,
Investigaciones hechas por distintos centros culturales preocupados por este
tema como: United States Commissions on Civil Rights, South Central Region Educational Laboratory, A Synthesis of Current Research in Education,
Educational Resources Information Center y otros, han estudiado y analizado
las dificultades en las relaciones socio-escolares del México-americano.
La escuela para el México-americano ha creado en ocasiones un ambiente
cerrado al desarrollo de la capacidad intelectual del niño México-americano.
¿Por qué?
Porque se le ha negado al niño la expresión franca y sencilla de sus pensamientos en el idioma que mejor sabe. De esta manera el niño en formación
r sensible a este rechazo va resintiendo en su "yo" interno.
Su personalidad en pleno desarrollo se ve en variadas ocasiones opacada.
La escuela puede ayudar a formar la personalidad del niño, dándole mejores
relaciones socio-escolares.
A propósito los estudios sociales hacen fácil esta tarea porque examinan la
personalidad del niño en todos sus aspectos. Como el sentido del "sí mismo"
es uno de los aspectos de la personalidad del niño, el Programa de Estudio
Social de "Region One" se encarga de estudiar el dicho aspecto.
En el presente escrito haré un estudio del "sí mismo" en el niño Méxicoamericano dentro del Programa de Estudio Social.

115

�sarrollo de este estudio consulté a las autoridades en las mat_erias
Para el de
.,
d , de las lecciones
de Psicología, Pedagogía, Sociología de la Educac1on, ª. emas .
del Programa del Estudio Social dentro de los tres pruneros mveles.
Estas lecciones han estado experimentándose desde hace cuatro anos en
·as escuelas dependientes de este Centro Educativo, ya que se les propor•
van
.
d
·
1 s maestros
ciona materiales y se les ofrece seminanos e ucatlvos a o
.
. . .
borar IIDS aprec1ac1ones
De aquí mi estudio tiene bases concretas para corro
Y juicios del asunto en cuestión.
#

UN ESTUDIO DEL "S1 MISMO" EN EL NI:f.3O MtXICOAMERICANO DENTRO DEL PROGRAMA DE ESTUDIO
SOCIAL DE "REGIÓN ONE"

La mayoría de los desequilibrios emocionales se originan en la edad infantil.
Estos se agravan a medida que transcurre el tiempo. No se debe pues, permitir, que estos problemas se desarrollen en el niño, es necesario curarlos rápidamente para que no se dañe su personalidad.
Un aspecto muy importante de la personalidad es el sentido del "sí mismo".
Como dice Allport: "El primer criterio de nuestra existencia personal, y de
nuestra identidad, el único seguro radica en nuestro sentido del "sí mismo" .1
En efecto, el individuo desde su más tierna edad comienza a desenvolverse.
Cada experiencia que tiene se localiza en el cerebro y hace que se identifique
con el momento en que se ejecutó esa acción. Consideremos lo dicho por
Allport : "Hoy recuerdo algunos de mis pensamientos de ayer, y mañana recordaré algunos de mis pensamientos de ayer y de hoy. Estoy seguro de que
son pensamientos de una misma persona (de mí mismo)".2
Ciertamente aunque nuestro organismo crezca y asimismo cambie nuestra
personalidad, los recuerdos, las experiencias, nos identifican con nosotros mismos. Esto lo explica Allport cuando dice que:
"Hay en la psicología de la personalidad un terrible enigma, el problema del 'sí mismo'. El 'sí mismo' es algo del que no nos damos cuenta
inmediata. L o concebimos como la zona central, íntima 'cálida' de nuestra vida. Como tal, desempeña un papel primordial en nuestra conciencia, en nuestra personalidad y en nuestro organismo".ª
1

W.

ALLPORT,

Gordon, La personalidad, p. 142.

' lbid., p. 146.
• Ibid., p. 147.

117
116

�De acuerdo a la cita anterior "el sí mismo" a la vez que constituye un
problema para la psicología de la personalidad, es de suma importancia analizarlo para llegar a su conocimiento. Del conocimiento del "sí mismo" se
llega al desarrollo psíquico y físico del individuo. Psíquico en cuanto el individuo puede orientar _sus emociones y actitudes, y físico en cuanto crece su
organismo. Naturalmente que en el desarrollo del "sí mismo" van a intervenir
directamente las relaciones que el individuo tenga desde pequeño con las demás personas. Así dice Young: "El individuo mismo ... , no es primero una
persona y luego un miembro de la sociedad, ya su existencia y sus cualidades
personales son el resultado de su vida junto a sus congéneres y de su partí. ·' con e11os en 1a cultura" .4
c1pac1on
Observando lo dicho por el eminente educador las cualidades personales
del individuo nacen de la convivencia con los componentes de los distintos
grupos a quienes pertenece. Entre los grupos aparece primero la familia, luego
la escuela, después la sociedad misma.
Santillana dice que la socialización del hombre comienza con:

t

~' ... el nacimiento del niño. La lactancia, el destete, el aprendizaje
de la lengua, etc., son los primeros hechos socializadores, incluso el ingreso a la escuela. El separar al niño de su ambiente inmedi~to . Y
enfrentarlo con un mundo desconocido para él es una nueva experiencia.
Estos primeros contactos y descubrimientos son precisamente los que
conducen al niño a tomar conciencia del mundo que le rodea ... y son
decisivas en la formación de su carácter social. De ellas se derivarán sin
duda, consecuencias que han de facilitar o dificultar las posteriores adap-

1

taciones". 5

Considerando la cita anterior evidentemente observamos que el mno, durante el período inicial de aprendizaje se va adaptando al ambiente en que
vive. Encuentra problemas, dificultades y obstáculos. Para poderlos vencer
necesita poner en juego su capacidad. Esta se reflejará en la forma como el
niño se comporte.
Siguiendo los conceptos de Detjen se sabe que:
"Un niño que empuja, atropella, golpea y lucha puede estar indicán-

Siempre existe un motivo oculto cuando los niños parecen impulsados
a pegar a todos . ..
Los maestros deben reconocer el derecho de los niños a experimentar
fuertes emociones y a reforzar el sentimiento de poder . .. deben guiarlo.J
para encontrar una forma más aceptable de liberar sus sentimientos mezquinol'.6

Analizando la cita anterior se comprende de inmediato que las causas fundamentales físicas y emocionales del niño motivan sus acciones. En la familia,
los padres deben saber guiarlo; en la escuela, el maestro. Al guiarlo lo irán
educando. Esta acción educativa debe ayudar al niño a analizar, estudiar y
comprender sus propios sentimientos para ir formando el sentido del "sí
mismo", que como ya dijimos, es un aspecto importante de la personalidad.
Solo así podrá el niño identificarse en la sociedad en que viva.
La sociedad escolar de Norteamérica muchas veces ha devaluado la acción
educativa al incorporar en ella al niño México-americano. No quiere comprender que las actitudes y comportamientos del niño México-americano son
diferentes a las que el anglo-sajón presenta, pero no por ello son inferiores.
Según el educador Luis F. Hernández: "Muchos niños México-americanos
desarrollan una imagen negativa de "sí mismo" por razón de haber experimentado una frustración en su conciencia personal".7
De acuerdo a lo anteriormente dicho, los niños México-americanos en algunas ocasiones se sienten impotentes ante las situaciones que se les presentan,
y como no tienen acumuladas experiencias· agradables que compensen aquel
mal rato, no pueden enfrentarse a vencer sus frustraciones. De esta manera
se van formando niños México-americanos deficientes en las aulas de clase.
Para el educador ya citado, las deficiencias que encontramos en el niño
México-americano como posibleS' reveladoras del fracaso en el aula de clase
pueden ser entre otras: "1) una imagen muy pobre de 'sí mismo', 2) falta de
motivación, 3) falta de comprensión de parte del maestro, 4) falta de programas educativos que se adapten a las necesidades del niño".8
Tomando en cuenta esto, es conveniente deslindar una por una estas deficiencias para comprender el estudio del "sí mismo" en el niño Méxicoamericano.

donos que necesita desesperadamente ayuda ...

Orientación Educacional en la escuela primaria, p. 106.
Luis, A Forgotten American, p . 36.
A Forgotten American, p. &amp;.

• ERVIN AND MARY DETJEN,

' F.

• Enciclopedia Técnica de la Educación, Tomo II, P,. 327.

1

HERNÁNDEZ,

HERNÁNDEZ,

• Ibid., p. 328.

119

118

�1. Imagen muy pobre del "sí mismo"

1
• "se ve a 'sí misLa psicología ha catalogado al niño normal como e que•
mo' de un modo positivo se siente querido, respetado, aceptado, capaz Y con
dignidad".9
Estas emociones y sentimientos que se acaban de leer en el niño no1:11al
ermiten que éste supere todos los problemas que se le presenten e~ la_ vid~.
P
·
· ' nf
en "s1 mismo .
Al saber que alguien lo quiere y que lo respeta sentrra r;' i ~
.d d d
Al ver que es aceptado, evidentemente se desarrollara en el ~u ~apaci a . _e
, ·
orden y digmdad. El mno
acción. Sus acciones entonces demostraran siempre
así, reafirmará su personalidad.
.
En cambio el niño que presenta lo opuesto, generalmente siente frustraciones que lo hacen incompatible en el medio ambiente donde se ~esarrolla.
· , ·
h
11 ado a cabo por peritos en la
Investigaciones psicologicas que se an ev
.
.
1
materia han encontrado que los niños México-america~os durante ~ pn'
escolar presentan ciertos desequilibrios emocionales al sentir que
mera et apa
,
.
.
· dignos
nadie los quiere, que no son aceptados, y que se sienten incapaces e m
.

¿ Hasta qué punto estos niños se sienten. ~elegad~ a. s~~u~do plan~0:l ~~e~:
la escuela? Respecto al ambiente familiar se dice. Mas del 5 ¡o
d' •, h 'Id " 10 Sus escasos recursos
T México-americanos son de con icion umi e .
.
:::~ que se formen ciertas frustraciones en los niños. Así ~an cr~ciendo. con
personalidades psicopáticas. E,sto traerá como consecuencia la mcapac1dad

ª

para relacionarse con los demas.
Lle an a la escuela y el primer problema con el que se pres~~ta el, ~mo
es el ~dioma. Como dice Carlton E. McQuagge acerca del m~~ Mexico.
. "
reacciona con mucho temor, desconfianza y hostilidad, a la
americano. . . •
.
b ,, 11
vez que tiene un vocabulario muy po re ·
.
.
.
De aquí que resulte la beligerancia en la escuela. No siente importancia
. d No quiere sobresalir en ·sus tareas escolares. En
sobre un asunto d etermma o.
una palabra no da muestras de animación.
.
·- o México-americano en ocasiones ofrece graves
1
Se ve claramente que e mn
. d d
desventajas que perjudican en sí la' acción educativa. Ha: pues neces1da d'e
.
.
decuadas de comprender las necesidades de su me 10
proveer situaciones a
,
,
, .
ambiente, de ayudarle en su idioma, solo as1 podra triunfar.

• Jbid., p. 39.
line, and others, Educational Resources Jnformation Center,
1º JoNES KAYSER, Pau
3
p. · M Q
earltonl Education for the Culturally Disadvantaged, p. 32.
11 L.
C UAGOE,

El adelanto del niño México-americano dependen en grado sumo de la manera como reacciona a sus incapacidades. Por ejemplo si el niño llega tarde
a la escuela y el maestro lo castiga, su reacción será de temor. Entonces en
vez de castigarle, el maestro debe aprovechar esta circunstancia que originó
una conducta negativa en el niño para dar una lección sobre la puntualidad.
Melby dice en su libro: "Sabemos que el buen concepto de 'sí mismo' está
íntimamente relacionado con el éxito, ... y esto está asociado con los principios básicos de aprendizaje". 12 Realmente el niño para que pueda aprender
con facilidad y llegar al éxito debe estimarse a "sí mismo". Esto se logrará
si el maestro ayuda a formar un medio ambiente favorable a la instrucción
dentro del salón de clase, así como los padres procurarán ofrecer este mismo
ambiente en la casa.
El maestro y. los padres de familia pueden ofrecer este ambiente al niño
México-americano mostrando interés en los programas educativos que mejor
se acoplen a las necesidades del niño en formación.
Una necesidad importantísima es la formación positiva del sentido del "sí
mismo" en el niño México-americano. El programa educativo que desde el
comienzo, o sea desde que el niño entra al Jardín de Niños satisface esa necesidad, es como ya dijimos antes, el Programa de Estudio Social de "Región
One".
El niño México-americano adquiere del medio cultural los hábitos, las
normas generales de ·comportamiento, en una palabra las características personales que lo identifican. Estas características las adquiere gradualmente:
primero en el hogar cuando aprende a andar, a hablar, lo que le conviene
comer, lo que le gusta más, en fin los modos_ de conducta. Tanto los rasgos
como la,s orientaciones personales que el niño aprende en casa, deben continuarse luego en la escuela. El Programa de Estudio Social responde a esta
necesidad porque como dice el Sr. Alfonso Ramírez, director del programa:
"Estas lecciones están encauzadas a preparar a los niños para que su actuación en los dos ambientes (hogar y escuela) y en las dos lenguas, sea eficiente.
Ellos necesitan conocer más acerca de 'sí mismo', acerca de las relaciones con
los demás y acerca de las instituciones ... " 18
Reflexionando sobre estas palabras el enfoque que se le da al estudio social
va dirigido no solo al desarrollo social del niño México-americano, sino que
va dirigido también a reconocer que como el niño de este grupo, permanecerá
en la escuela muchos años, deberá establecer relaciones humanas a través de
todo ese tiempo. Las enseñanzas que adquiere son el resultado de una se12

O.

11

RAMÍREz,

Ernest, El maestro y la educaci6n, p. 14.
Alfonso, Social Education and Bilingual Program, p. 2.

MELBY,

121
120

�ríe de sus experiencias durante un período de varios años. El Programa de
Estudio Social de "Region One" está planeado para: " ... cinco años con
una serie de actividades destinadas a practicar.;e en salones de clase donde
la enseñanza sea bilingüe" .u
El niño México-americano dentro de este Programa es colocado en situaciones donde ejerce su independencia, emplea su lenguaje y aprende a trabajar con los demás. Cada nivel de planeaci6n conserva las relaciones apropiadas con el siguiente nivel y hace posibles las adaptaciones del programa,
ocasionadas por las diferentes necesidades en materia de educación. Evidentemente el Programa de Estudio Social de "Region One" pertenece a la
categoría de programas que, como dice Jarolimek, " ... se preocupan por las
tareas de desarrollo del niño proporcionándole las experiencias que lo ayuden
a dominar una tarea en el momento en que esté listo fisiológica, social, emo15
cional y psicol6gicamente para desempeñarla".
Considerando estos pensamientos, el niño México-americano dentro del
Programa es educado en lo fisiológico, social, emocional así como en lo psicol6gico. Los cuatro aspectos entran en la composici6n de la imagen que el
niño se presenta de "sí mismo". Una vez realizada esta tarde, el niño está
listo para el aprendizaje.
Naturalmente que éste es más lento según la edad del niño. Allport nos
dice:

" . . . de cuatro a seis años va construyendo los fundamentos de sus
intenciones, objetivos, sentido de responsabilidad moral y conocimiento
de 'sí mismo' ... de los seis a los doce el sentido de identidad, la imagen
de 'sí mismo' y la capacidad de extensi6n de 'sí mismo' son considerable16
mente favorecidos por el ingreso del niño a la escuela".
Subrayando lo dicho por el autor el niño de cuatro a seis años apenas comienza a conocerse a "sí mismo". La imagen del "sí mismo" está en germen.
Así es que la escuela debe comenzar ahí donde el niño está, para luego ayudarle a desarrollar su capacidad mental.
Todas las lecciones del Programa de Estudio Social de "Region One", están
condicionadas para desarrollar esta capacidad mental, ayudando al niño a
. ".
que forme un buen concepto de "'
s1 mismo
" Ibid., 1974.
11

JAlloLJMEK,

" ALLPORT,

í22

John, Las ciencias sociales en la educaci6n elemental, p. 61.

La personalidad, p¡;\. 154-5-6.

A con~uaci6n procederé a escribir pasajes de las lecciones del programa
que enfatizan este concepto: "Para el siguiente juego, se sugiere que la maestra haga una corona de rey para cada niño. . . escribirá en el frente de la
corona
el nombre del niño. . . Colocando la corona en la cabeza del nmo
·.,
11
dira: - - - - - - Juan García es rey" .
Aquí el niño siente que es alguien en su grupo, pero también que pertenece
a grupos. "~a~os a hacer de cuenta que algunos de ustedes son conejitos,
otros son paJantos y otros son gatitos''.18
~fectivamente al pertenec_er a grupos distintos el niño se va sintiendo que
es el una parte de la comurudad, pero también que él es independiente de los
demás. Es decir, el niño va a estar al lado de los demás y no junto a los demás, porque él es él y nadie más. Una cita más, "---¿ ... por qué no
pu~des come~ lo q~e me gus~ a mí? ---Porque entonces yo, no sería yo,
sena como tú, y rru mamá dice que no hay otro en el mundo como yo" .11
Se puede observar que las experiencias que se le presentan al niño Méxicoamericano son casuales, informales, por medio de juegos y dramatizaciones.
~e ~sta ma~:ra se ,le_ desarrol!an actitudes, pos~tivas capacitándolo en el aprend1~aJe. El nmo. M:extco-amencano se vera estimulado a reflejar con espontaneidad sus sentimientos y sus emociones.
Al hablar ~e "sí mismo" le dará oportunidad de emplear su lenguaje y a
la vez se sentirá adaptado a la situaci6n en que se encuentre. El Programa
de Estudio Social de "Region One" forma y vigoriza el sentido del "sí mismo"
~n el niño México-americano, que, como ya he enfatizado es un aspecto muy
importante de su personalidad.
Por muchos años no se había reparado en el valor que tiene para el individuo :'1éxico-americano el que se le respete desde pequeño su cultura y su
len~uaJe. Numerosas dificultades se han presentado en la actuación del México-americano en la sociedad escolar.
Dentro de estas dificultades están según Luis F. Hemández la falta de
motivación por parte del maestro.

2. Falta de motivaci6n y falta de comprensi6n del maestro
La motivación se ha definido en psicología como "toda condici6n interna
en el individuo que le induce a la acci6n o al pensamiento".2º
" Manual de Estudio Social para el Jard!n de Niños, p. 1.
• Ibid., p. 10.
'" Ibid., p. 31.
• ALLPORT, La personalidad, p. 23S..

123

�Con lo anteriormente dicho comprendemos pues, que el individuo solo
actúa y piensa si se le dispone y prepara efectivamente para ello. Es pues, de
vital importancia que desde los primeros días de escuela se le motive al niño
México-americano. Para ello deberá comenzar a hablársele en su propio idioma. Fijándose en lo que dice José Bernal se aprecia que: "Infinidad de desafortunadas y desagradables situaciones se han creado en el salón de clase
simplemente porque el maestro no quiere reconocer que el español es el idioma del estudiante México-americano".21
Se ve enseguida que el autor analiza una dificultad muy interesante para
el proceso de las motivaciones en el aprendizaje: la actitud negativa del
maestro. El maestro al prohibirle al niño México-americano que hable español, crea una tensión mucho muy fuerte en el pequeño. El niño al sentirse
oprimido en esta forma, no podrá desarrollar su capacidad mental para el
aprendizaje. Esta opresión ayuda a formar en el niño una imagen muy pobre de "sí mismo". En cambio hace crecer una barrera que va a obstruir toda
comunicación entre el maestro y el niño. Por eso como dice Luis F. Hemández:
"El maestro anglo-sajón al trabajar con estudiantes México-americanos ha de observar y reconocer sus sentimientos y analizar la situación
a que se enfrenta. Ha de ser consciente de ciertas actitudes que él pueda
tener . .. Además el maestro ha de ver la realidad fuera de 'sí mismo' y
22
a.ceptar y procurar comprender al estudiante México-americano".

1

Comentando la cita anterior se observa la posición social del niño Méxicoamericano frente a las exigencias que la escuela le impone aquí en los Estados
Unidos. El niño no está preparado para enfrentarse a dichas exigencias; entre
ellas está la del idioma. Como sus expresiones en inglés son muy cortas se siente frustrado cuando trata de expresarse en la escuela. Sin embargo Joe Bemal
refiriéndose a esta frustración nos dice que: "Mucho se puede hacer en el
salón de clase para ayudar al estudiante México-americano a combatir el
conflicto del idioma. El uso del idioma español en el proceso de educación
ayudará en parte".23
Repitiendo esto último en efecto una parte de la educación del niño Méxic~americano es su idioma, así como su cultura. La tarea del maestro será mas
fácil y tropezará con menos problemas de comp~rtamien~~ si trata de es_tu~iar
en sus alumnos su ambiente hogareño, sus necesidades f1s1cas y sus sent1m1en21

,.

u

124

Joe, "1 am Mexican American", p. 476.
HERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 30.
BERNAL, Joe, "l am Mexican American", p. 477.

BERNAL,

tos, en suma su posición social. Solo así podrá motivar a sus alumnos. Las
lecciones del Primer Nivel de Estudio Social de "Region One" tratan directamente de instruir al niño en su posición social, como cuando se le pregunta
sobre su ambiente hogareño, por ejemplo: "¿ Qué necesitan para formar un
grupo de familia? RL: Necesitan un papá y una mamá ... cuando hay en
casa una persona adulta que cuide de los niños, entonces sí es un grupo de
familia". 2½
Por la contestación del niño se deduce que a esta edad ( cinco-seis años)
todavía no tiene confianza en "sí mismo" como ser independiente. Necesita
verse protegido para precisar su identidad. Afirma con orgullo la existencia
de sus padres y sus hermanos si los tiene. El "sí mismo" del niño se µtiende
hacia su familia. Es de notarse una observación que hicieron maestros de niños
México-americanos en una encuesta para investigar la personalidad de este
grupo: "El niño México-americano depende en grado sumo del consejo que
le dé la persona mayor de la familia, así como también de las órdenes que imponga el padre. . . La familia representa un papel muy importante en la vida
del México-americano siendo a la vez causa de motivación".211
Es indudable el hecho de que el niño México-americano hereda su lengua
y su cultura de la familia de la cual procede. Cuando llega a la escuela los
maestros no cuentan para nada con lo que él trae, entonces su "yo" que según
Freud "es la porción consciente de la personalidad", se mantiene a la defensiva. Es decir, sus razonamientos no funcionan plenamente, porque no encuentran lógico que al llegar a la escuela le priven de hablar en su forma
común. Así dice Luis F. Hemández que: "El maestro ha de comprender que
el México-americano se desarrolla en dos idiomas, en dos culturas. . . que
funciona dentro de dos mundos". 26
El maestro puede sacar provecho de las diferentes culturas que halla entre
los alumnos de su clase, desarrollando la imagen de "sí mismo" de cada niño,
y luego la de cada cultura. Esto lo llevará sin duda a una mejor comprensión
de todas las culturas en general. Es muy importante el acercamiento entre
maestro y alumno. Si los maestros aceptan a los niños en la escuela tales
como son, crearán en el salón de clase un ambiente libre de tensiones, y ayudarán a los alumnos a formar su personalidad.
Naturalmente que el maestro está sujeto muchas veces al programa que le
señalen. Como dice Joe Bemal: "¡ Cuántas veces se ha oído decir! -Estás
en los Estados Unidos, habla inglés -cuando se podía muy bien decir-: Sí,
,. Manual de Estudio Social para el pri~r nivel, Lección VI, p. 2.
and others, Educational Resov.rces lnformation Center, pp. 5-6.
• HERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 36.

.. K.AYSER

125

�el español es un idioma muy bello, pero necesitamos aprender el inglés para
vivir y trabajar en los Estados Unidos".27
Evidentemente la sociedad en varias ocasiones no acepta un ambiente escolar multilingüista multi-cultural. Sin embargo como la escuela está formada
por el niño y el maestro no puede desentenderse de cuanto el niño lleva a ella.
En este caso el niño México-americano lo que lleva es el resultado de sus
experiencias anteriores.
Por eso los programas educativos comprenderán las necesidades del niño
no aisladas entre sí, sino unas insertas en otras. Si el programa no hace caso
de esto, creará niños frustrados para el resto de su vida.
3. Falta de programas educativos

Se ha observado que los cambios sociales ocurridos en el mundo, pueden
afectar terriblemente al individuo psicológicamente. La personalidad no está
aislada, sino que se inserta en el medio social y depende del "sí mismo''.
Leamos lo que dice el psicólogo Santiago Ramírez acerca de ello: "El ser
humano no es una identidad independiente en el tiempo, sino anclada al
pasado y determinada por él".28
En efecto, el hombre tiene un pasado y no puede prescindir de él. Con él
se identifica en el tiempo y en el espacio. El niño México-americano tampoco
puede prescindir de su pasado. De él heredó la riqueza de su lengua y de su
cultura.
Estos valores no pueden destruirse de ninguna manera. Como dice Allport:
"Semejante destrucción de los hábitos y sentimientos es inconcebible. . . se necesita mucho tiempo y terribles sufrimientos para invertir creencias y valores
establecidos".29
Repasando lo anterior se comprende que el poder de una sociedad d~pende
del tiempo que lleve de establecida. En nuestro caso la Región del Valle del
Río Grande tiene poco más o menos doscientos años de existencia. Sus colonizadores fueron españoles, esto quiere decir que tanto los hábitos como los
sentimientos, las creencias como los valores, a partir de aquella fecha han
sido heredados de generación en generación.
Desafortunadamente como dice el investigador Armando Rodríguez: " ... el
México-americano está considerado como un extranjero en su propio país,

aún aquél que nació en el suroeste de los Estados Unidos, donde la cultura y
la herencia traen el recuerdo constante de España y México, cuando estos
dos países intervinieron en la formación de esta nación".ªº
De acuerdo a lo aquí expuesto es pues menester que los maestros, educadores y directores de programas observen de cerca el origen del alumno México-americano, y sepan distinguirlo desde el comienzo de su, educación. Algunos
educadores han admitido la falta de conocimiento del problema educativo.
Repasemos lo que dice el Doctor Braud: "Hasta ahora, muchos de nosotros
habíamos señalado con el dedo al México-americano como el único culpable
de la deserción en la escuela. Hay que enfrentarnos a la realidad, y es que los
programas educativos existentes han frustado, al México-americano". 31
Por consiguiente, para que el niño no se sienta frustrado el plan de enseñanza debe determinar y organizar los conocimientos que se le deben impartir.
La amplitud que se le dé al programa va de acuerdo a la capacidad de los
niños y a la naturaleza de sus necesidades. Al establecer un programa educativo su contenido está expuesto a cambios o reformas. De esta manera se ve
beneficiado por las innovaciones que presente tanto en métodos de educación
como en técnicas de enseñanza. Francisco Larroyo expone que: "Los programas deberán ser abiertos, a fin de facilitar las adiciones, supresiones y modificaciones de su contenido".32
En efecto, es pertinente la idea de un programa abierto para adaptarlo al
niño México-americano. El maestro conseguirá que el niño capte con confianza los conocimientos. Después de que esto suceda el niño podrá proyectarse
hacia el futuro. Sin duda alguna la probabilidad del triunfo en el niño dependerá del Programa que el maestro adopte. Puesto que como expresa Santillana: "La meta educativa. . . es la de proporcionar al educando una perfecta madurez psicológica. Esto quiere decir. . . que consiga valerse por "sí
mismo", afrontando los problemas que se le presenten".33
La opinión de este autor es convincente ya que el niño madura mental y
psíquicamente si pone en práctica su energía productiva. Según el programa
de Estudio Social de "Region One" el método que sigue pone en función el
lenguaje permitiendo que la individualidad del niño se afirme. A la vez pregunta para informarse, para dar ocasión a cada uno de decir todo lo que
sabe, todo lo que ha experimentado.
30

"I am Mexican American", p. 477.
Santiago, El Mexicano Psicolog!a de sus motiuaciones, p. 19.
ALLPORT, La personalidad, p. 232.

81

.., BERNAL,

,. RAMÍREZ,

"

,.

ª

126

RoDRÍou&amp;z, Armando, "Who is la raza", p. 496.
Lara, The San Antonio Conference Bilingual Bicultural Education, p. 7.
LARROYO, La Ciencia de la Educaci6n, p. 248.
SANTILLANA, Tomo I, p. 225.
BRAUD,

127

�Para comunicar al niño los conocimientos el programa prepara una serie
de materiales didácticos. $antillana al tratar sobre este tema nos dice: "Gracias a los materiales, la informaci6n es más exacta, al mismo tiempo se aclaran
3
los concept06 y se estimula el interés y la actividad del educando". '
Afirmando lo anterior, opino que la gran variedad de materiales y actividades son en sí un factor importante en el desarrollo de operaciones mentales.
Los materiales entran en juego para despertar el interés en el niño y el deseo
de trabajar.
Las escuelas norteamericanas se han equipado con innumerables aparatos
audio-visuales. Sin embargo como dice el educador Luis F. Hernández: "La
mayor parte de los materiales instructivos que se usan en las escuelas no son
interesantes para el niño México-americano pues no tienen ninguna relaci6n
con su cultura.35
El autor advierte de hecho la falta de preparaci6n de materiales de enseñanza para el México-americano. Esto puede afectar la personalidad del niño
al sentir que este recurso instructivo no tiene relaci6n directa con lo que a él
podría interesar.
Conviene pues organizar el material de enseñanza de manera que sea el
catalizador de los conocimientos que el niño México-americano hereda, aún
aquéllos que recibi6 indirectamente de sus antepasados.
El Programa de Estudio Social de "Region One" provee material de enseñanza asociado siempre con el conocimiento del niño. Dicho programa considera el concepto de planear experiencias en funci6n de los intereses y necesidades de los niños. Esto le da al maestro responsabilidad de crear interés
cuando no existe. Las necesidades van apareciendo y creciendo proporcionalmente a la edad del niño. Esto quiere decir que ya para el Segundo Nivel,
el programa se va extendiendo hacia el pasado del niño. Leamos : "Hace
algunos años que estos pueblos del Valle no existían, no había tiendas de ropa, ni comestibles. . . Entonces, ¿ c6mo creen ustedes que estaba aquí? RL:
Era monte ... " ... Vamos a hacer de cuenta que Uds. son las familias que
· vinieron aquí al Valle del Río Grande cuando era selva (monte). Formaremos cuatro familias ... " 86
En efecto los alumnos estimulados por el tema de la lecci6n responderán
positivamente a lo que el maestro le pida. Estos impulsos espontáneos en el
niño hacen que su sentido del "sí mismo" se expanda hacia sus antepasados.

Las lecciones siguiendo la forma oral dialogada, una tras otra van adiestrando
al niño en el desarrollo de su intelecto. Mientras adquiere conocimientos siem~re a~ alcance de su mentalidad México-americana, lo preparan para que
mvesugue sobre el lugar donde naci6, en nuestro caso la Regi6n del Valle de
Río Grande. La creaci6n dramática aclara la idea, lo mismo que fomenta el
desarrollo social entre los alumnos. C6mo él va a participar personalmente en
una actividad tan importante, como es la representaci6n de sus antepasados,
su personalidad va a verse fortificada porque van a hablarle sobre la comunidad donde él vive; sobre esta comunidad bilingüe. En oposici6n a esto hay:
" ... programas bilingües aquí en el suroeste de Texas donde se hace uso de
textos en español que muchas veces son incomprensibles para el niño como lo
son los de la traducci6n del inglés. Además muchos de estos programas hacen
uso del mismo currículo de inglés traduciéndolo al español".37
Dentro de estas consideraciones se advierte la urgencia de establecer un
sistema educativo que procure tener método y técnica apropiados a la formación del alumno México-americano, basados en el currículo que él presenta. Como dice Francisco Larroyo :
'La escuela inicia el niño en la vida social, pero esta iniciación es
lenta y limitada. Con todo, constituye un punto de apoyo en la educación general del tratado social de la niñez. . . Vemos cómo el niño es
impulsado por sus propios intereses y cómo desea vivamente realizar
otras actividades y pertenecer a otras formas de asociaciones distintas a
las que le ofrece la escuela. Además hay ciertos aspectos de la existencia
colectiva que deben ser revelados al niño desde temprana edad . .. Solo
así alcanzará el desarrollo de su ser peculiar''.38

Subrayando lo expuesto por el autor se define a la escuela como punto de
apoyo en la educación general de la niñez, motivará al niño haciendo que éste descubra el mundo al que va entrar y en donde va a dejar las huellas de
su experiencia.
Ninguna teoría del niño México-americano de esta comunidad puede prescindir de sus elementos de verdad. ¿ Cómo podemos ver al niño en su totalidad si no incluimos toda su naturaleza?
La psicología del niño cuya misión es estudiar su conducta total no puede
realizar un estudio del "sí mismo" sin referir los estados y procesos que ca17

"' !bid., Tomo III, p. 27.
• HERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 33.
• Manual de Estudio Social para el segundo nivel, Lecciones 1 'Y 2, pp. 1 y 6.

RAMÍREZ,

Manuel, The San Antonio Conference Bilingual Bicultural Education,

pp. 53-4.

"' LARROYo, La Ciencia de la Educación, pp. 140-1.

129
128

,

Humanitas-9

�racterizan a la persona. Entre estos estados y procesos está el origen de la
persona que servirá de portador y regulador. Según Arthur Combes dice que:
"En la psicología humanista moderna existen grandes posibilidades
para hacer investigaciones acerca de cómo se trabaja con personas para
ayudarles a desarrollar el concepto de 'sí mismas' ... Necesitamos hacer
uso de nuestro capital y esfuerzo para resolver el problema del 'sí mismo'
y todo lo que esto implica. De qué le sirve al niño saber todo lo concer89

niente al mundo si no puede manejarlo con eficiencia''.

Conclusiones

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Diccionario de Sin6nimos, 3a. edici6n Bibli
Gaya, 1968.
'
ograf, S.

Hasta aquí he expuesto juicios y criterios personales y de otros autores que
creí convenientes para desarrollar mi estudio sobre el "sí mismo" del niño
México-americano dentro del Programa de Estudio Social de "Region One".
Por una parte analicé las fuentes de motivación en el "sí mismo", experiencias, materiales didácticos, programas educativos. Por otra parte expliqué
los factores que intervienen en la evolución social del niño; hogar, escuela,
sociedad del Valle del Río Grande.
Ambos tópicos de estudio fueron necesarios para un examen que no se
puede efectuar aisladamente de la personalidad del individuo.
El individuo es al propio tiempo un reflejo de la cultura del medio y una
luz para el "sí mismo". En nuestro caso, el "sí mismo" del México-americano
no debe aparecer como un "yo" cerrado hacia la sociedad, sino como dice Luis
F. Hemández: "Un cambio de perspectiva contribuirá inmensamente para
desarrollar una imagen más positiva de "sí mismo" a la vez que será causa de gran motivación y servirá de llave para el aprendizaje y el éxito".'°
Afortunadamente se está comenzando a ver un adelanto en la educación
del niño México-americano. Puesto que no puede haber adaptación sin algo
que se adapte, ni organización sin organizador, ni memoria sin continuidad
del "sí mismo", ni aprendizaje sin cambio en la persona, ni evaluación sin
algo que posea el deseo y la capacidad de evaluarse, el Programa de Estudio
Social de "Region One" responde a todo ello para desarrollar el buen sentido del "sí mismo".
• McQuAOGE, Education for the Culturally Disadvantaged, p. 53.
" liERNÁNDEZ, A Forgotten American, p. 38.

130

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131

�PRESENCIA DE CALDERÓN DE LA BARCA EN MÉXICO
DRA. LETICIA PÉREz GuTIÉRREZ

Universidad de Missouri.

UN AUTOR LITERARIO puede hacerse presente en un país de varias maneras:
por medio de la publicación de sus libros, por la traducción de los mismos a
idiomas nativos por la influencia que puede ejercer en otros autores pudiendo
ser emulado e imitado, y en el caso de un dramaturgo como Calderón de la
Barca, por las representaciones que de sus obras se hicieron en el país. En todas estas formas se encuentra presente Calderón de la Barca- en la Nueva
España, hoy México. Al examen de estas modalidades va encaminado este
estudio como un homenaje al gran dramaturgo español en este año en que
se celebra el tercer centenario de su muerte.
La primer noticia de Calderón en América se halla en una lista de comedias enviadas a Lima, Perú, en 1640.1 Tres comedias suyas se mencionan en
dicha ijsta. Con un año de diferencia, en 1641, en la Nueva España aparece
una traducción al náhuatl de El Gran Teatro del Mundo, obra que fue no
sólo traducida, sino también representada en Chapa de Mota.2 Existe un
excelente estudio doctoral de William A. Hunter sobre esta obra. Esta traducción estuvo perdida durante mucho tiempo y fue descubierta en 1942 por
Robert Barlow en la Biblioteca Bancroft de la Universidad de _California. Se
hallaba entre tres comedias de Lope de Vega.-La comedia estaba dedicada
al R. P. Jacome Ba~ilio, y el traductor fue Don Bartolomé de Alva, ilustre
descendiente del historiador Fernando de Alva Ixtlixóchitl. En su estudio Hunter hace una comparación entre la obra de Calderón y la obra traducida lle1

Cfr. LEONARD, Irving. Notes in Lope's Works in the Spanish Indies. Hispania Re-

view. VI pp. 277-293 (Philadelphia).

• Cfr. Cronología de Teatro Náhuatl. Fernando Horcasitas El Teatro Náhuatl época
novo-hispana y Moderna. UNAM. Instituto de Investigaciones hist6ricas. México,
1975, p. 79.

133

�gando a ~lgunas conclusiones como las siguientes: La traducción y adaptación
de Alva es muy buena. Algunas partes están parafraseadas y en otras el texto
náhuatl es más conciso. Se omite a uno de los personajes, el Labrador, aunque
en algunos pasajes se siente su ausencia. La Belleza, el Hombre rico y el Niño,
corresponden con exactitud a los de la obra española. Se hacen referencias
a la flora y la fauna de América para acercarse más a la idiosincracia indígena. "El lenguaje calderoniano -explica Hunter- es parafraseado, mientras que el náhuatl mantiene un riguroso balance en las ideas.8 Con la exclusión
de el Labrador, la adaptación de Alva coloca a sólo dos personajes en el purgatorio, y el único condenado al fuego eterno es el hombre rico. De la comparación entre el texto calderoniano y el nahuatlaco se concluye que Alva lo
respetó en todo lo esencial y que no existen diferencias significantes excepto en
la omisión del personaje de el Labrador. Por lo que toca al lenguaje náhuatl,
éste prestó su flexibilidad y agudeza y en las manos de Bartolomé de Alva
pudo reflejar perfectamente el mensaje calderoniano. Esta obra se convierte
en el primer encuentro entre Calderón y Nueva España. Un encuentro del
cual sale Calderón impregnado de sabor indígena. Este encuentro fecundará
los siglos posteriores. Esta obra traducida de Calderón marca ya el "canto
del cisne" de las lenguas indígenas que a partir de este momento quedarán
reducidas en la práctica a grupos pequeños, en comunidades lingüísticas aisladas, o fuera de los grandes centros de población.
En el teatro durante la época colonial, la sombra de Calderón se cierne en
algunos dramaturgos como el jesuita Matías de Bocanegra ( 1616-1668) quien
escribe una comedia con el mismo tema del auto de Calderón El Gran Duque de Gandía. Pocos datos biográficos de Bocanegra se consignan en las
historias como en la Biblioteca Hispano-Americana Septentrional de Beristáin,
en la de Francisco Zambrano, la de Méndez Plancarte, y aún en el Diccionario de Escritores Mexicanos. Se sabe que nació en Puebla de los Angeles y
fue muy estimado por virreyes y obispos, ya que se le menciona con referencia
al proceso que la Inquisición siguió a Guillén de Lampart. Se conoce solamente la fecha de su entrada en religión, 1628. Su fama ha estado cimentada
en su "Canción a la vista de un desengaño", incluida en numerosas antologías.
Escribió otras obras, entre ellas la Comedia de San Francisco de Borja; dicha
comedia se encontraba extraviada hasta hace pocos años. Ni siquiera se
la menciona en las bibliografías más conocidas, porque según apunta el investigador José Juan Arrom, se hallaba en las páginas interiores de una pequeña edición del "Viaje por tierra y mar del excelentísimo señor don Diego
• A. HuNTER, William. The Calderonian Auto Sacramental El Gran Teatro del
Mundo: An edition and traslation of a lnstitute Tulane University, 1960, p. 138.

134

López Pacheco y Bobadilla".' La obra se representó en el Colegio de San
Pedro y San Pablo con motivo de la venida del Marqués de Villena como
Virrey a la Nueva España.
En el estudio preliminar 5 José Juan Arrom indica entre otros el propósito
de la comedia. El tema central es el desengaño de Borja ante la inexorable
visita de la muerte.6 La estructura sigue en todo el patrón establecido por
Lope de Vega, pero el parentesco en ideas y temática con Calderón es innegable. Al analizar ambas obras saltan a la vista varios problemas. La cercanía
en el tiempo de las dos obras, ya que se le atribuye al auto de Calderón
la fecha de composición de 1640, y la obra de Bocanegra lJeva la fecha de
1641 como la de su publicación. Los mismos personajes como el paraíso o
el Emperador, la naturaleza humana o la Emperatriz, la Vanidad o Flora, el
Hombre o Francisco Borja, la Religión, la Compañía y Otoño el gracioso en
la figura de Sansón Lacayo se encuentran en ambas obras.
El desdoblamiento de un personaje en dos que es uno de los recursos utilizados por Calderón de la Barca en algunos de sus Autos, sirvió de ejemplo
a Bocanegra quién también usa este recurso. Entre otras coincidencias pueden
apuntarse: el sueño premonitorio de la Naturaleza humana-Emperatriz; la
muerte, el transporte del cadáver de la Naturaleza Humana, la aparición de
un esqueleto humano; y en el aspecto temático el mismo desengaño de las
cosas mortales. La escena que corresponde a la tentación del demonio en el
auto de Calderón tiene semejanza a la escena de Belisa y Flora tentando a
Borja, y la relación de la muerte de la Naturaleza humana en Calderón coincide con la de la Emperatriz en Bocanegra.
Otros rasgos calderonianos son la alusión por parte de Borja de "hacer
el papel que le han dado en la representación"; el estribillo "si es o no es"
de los versos que empiezan con: "Nunca, amigo la osadía/ midas con el interés, pues nunca en si es no es/ repara la fantasía''. 7 Al final de la comedia,
como un recurso "deus ex machina" se presenta en la comedia de Bocanegra un paraninfo. En ambas obras la de Calderón y la de Bocanegra, existe
el personaje alegórico, símbolo de la Compañía de Jesús.
Explica Arrom que "fácil es percibir en las décimas finales de la primera
jornada "El influjo formal del soliloquio del Segismundo en la primera jornada de La Vida es Sueño. Existe una cierta divergencia temática entre aro• ARRoM, Jos6 Juan, en Prólogo a Comedia de San Francisco de Borja en Tres piezaJ
Teatrales del Virreinato. México: UNAM, 1976, p. 53.
' /bid., p. 53.
' /bid., p. 228.
' I bid., p. 244.

135

�bos ya que en Calderón el soliloquio de Segismundo "es un desesperado deseo
de libertad en medio de una agobiante condición de prisionero".8 Y en Bocanegra es solamente "una angustiosa meditación sobre la fragilidad de la vida,
la fugacidad del deleite y la certidumbre de la muerte". Siguiendo al mismo
Arrom se puede apuntar como probable fuente ideológica del soliloquio en
Bocanegra la obra de Hemán Pérez de Oliva intitulada Diálogo de la dignidad del hombre.
La influencia de Calderón sobre la "Canción a la vista de un desengaño"
de Bocanegra ya ha sido apuntada por críticos como Alfonso Méndez Plancarte. Se confrontan rasgos calderonianos en ciertos versos por ejemplo cuando
al referirse al arroyuelo que se despeña, Bocanegra lo llama "sierpe de vidrio",
y la cuádruple imagen del arroyo, la rosa, el pez y el ave, que aunque no del
todo caldemoniana sin embargo se halla en la misma tendencia barroca, y
como apunta Alfonso Méndez Plancarte apunta o imita "demasiado fielmente
el monólogo de Segismundo en La Vida es Sueño.
Entre los poetas del barroco hispanoamericano una de las figuras más interesantes es la poetisa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695). La
fama de su genialidad la coloca en cumbre cimera. Su obra se derrama en
los géneros de la poesía lírica, el teatro y la prosa. Ya se ha repetido innumerables veces que Sor Juana es más gongorista que calderoniana y estamos
totalmente de acuerdo. Sin embargo la influencia de Calderón se palpa en la
obra de la monja jerónima porque estaba en el ambiente de la época. Habiéndose ya agotado aquel vivir regocijado del momento presente, el "carpe
diem" la mirada del barroco trasciende los límites del espacio en búsqueda
de lo 'infinito, de algo más imperecedero. Espigamos un ejemplo en el Romance: "Estos versos lector mío" de Sor Juana que imita a Calderón en la
técnica de la acentuación del monosílabo átono como final agudo de verso.
Ejemplo: En "que ferían al ocio las/ precisiones de mi estado".
Sobre todo la influencia calderoniana en Sor Juana se reserva a las ideas
de alguno que otro verso. Alfonso Méndez Plancarte señaló muchas concor10
dancias entre la obra de Calderón y Sor Juana.
Hacia fines del siglo diecisiete en México cunde "la gustosa primavera de
villancicos" como los llama Alfonso Reyes. Tanto los villancicos anónimos
como los firmados llevan el sello innegable del ambiente de la época. Cultis• Ibid., p. 232.
' Ibid., p. 232.
,. MÉNDEZ PLANCARTE, Alfonso, señala versos e ideas en los que Calder6n y Sor .
Juana coinciden en: Obras Completas de Sor Juana Inés de la Cruz.. México. Fondo
de Cultura Econ6mica, 1952.

136

mos, acrobacias verbales, aztequismos, simbolismos religiosos y teológicos, macarronismos y manías latinizantes, son comunes en los villancicos. De canciones sólo navideñas, los villancicos se abren ahora a celebrar otras fiestas y
conmemoraciones religiosas.
En los villancicos poco conocidos de la época colonial se hallan huellas
de Calderón, pero éstas se circunscriben como en el caso de Sor Juana a
rasgos de estilo, repeticiones, o versos con estructuras parecidas a las de Calderón. En villancicos fechados entre 1682 a 1720 debidos a autores poco
conocidos como Joseph de la Barrera Varaona, Silvestre Florido, Joseff de
Mora y Cuéllar, Juan Alejo Téllez Girón, Pedro de Soto Espihola y Francisco de Atiza y Pinedo, 11 y que fueron cantados en diversas festividades en
la Catedral de México o en la Catedral de Puebla de los Angeles, se hallan
estos rasgos. Coplas con asíndetos como: "Vuela, vuela, vuela" o "Victoria,
victoria"; alusiones a los cuatro elementos; versos como el siguiente: "Basilisco entre flores/ fue la serpiente"; utilización de frases macarrónicas que
hablan a las claras de una ascendencia calderoniana. Y lo que se aplica a los
villancicos se puede hacer a las pastorelas. Olavarría Ferrara en su Reseña
histórica del Teatro en México 12 menciona una pastorela anónima, sin título
en la que el estribillo recuerda a Calderón:
¡ Vivan Luzbel y sus tropas!
¡Soldados míos, alerta!
que están el contrario en compañía
¡Arma! ¡Arma! ¡guerra! ¡guerra! 13

El siglo XVIII llega como un siglo de transformaciones en el orbe hispánico. Al advenimiento de los Borbones se significan cambios profundos. En
la Nueva España se advierten también éstos. A los intereses poéticos de la
cultura se suceden ahora los intereses sociales. Los hombres de este siglo piensan ya por sí mismos. Quieren edificar una nueva conciencia pública. Recogen por un lado las novedades del pensamiento europeo y las unen a su
naciente espíritu de mexicanidad. Se sienten más alejados que nunca de España. Son rasgos de la época -dice Alfonso Junco- "la adopción de una
filosofía inmanente que no niega lo trascendente, la concepción del filósofo
u Consultados en Andrés Estrada Jasso. "Antología de Villancicos en la época Colonial. ( En preparaci6n).
12
ÜLAVARRÍA v FERRARA. Reseña hist6rica del Teatro en México. 3a. edici6n ilustrada y puesta al día de 1911 a 1961. México. Editori~l Porrúa.. Biblioteca Porrúa
No. 25, 1961. Tomo I, p. 120.
,. Ibid., p. 120.

137

�como ciudadano del mundo, la noción revolucionaria de que la autoridad se
origina en la voluntad del pueblo, la condenación de la cultura pre-hispánica,
el sentido de la nacionalidad mexicana, y por último, el auge de la cultura
clásica, la cual vino a ser, si no la determinante, al menos la noble madrina
de la futura independencia".14 En el aspecto literario en la Nueva España,
desde fines del siglo XVII hasta el XVIII el gusto y la imitación de las obras
de Calderón sigue latente. Junto a él, como su sombra está Moreto, a veces Rojas Zorrilla, Lope, Tirso, o Alarcón.
Una de las figuras más relevantes del teatro en México durante el siglo
XVIII fue Eusebio Vela, natural de Toledo ( 1688). Vela perteneció a una
familia de arraigo en el teatro pues su hermano José fue actor y tenían relaciones con parientes y amigos de los círculos teatrales de España. Eusebio
se casó con Tomasa Mange en primeras nupcias y tuvo un hijo Pedro. Se
cree que para 1713 vino a la Nueva España. El primer dato de su estancia
en América es un contrato fechado el 16 de marzo de 1716 en el cual se
hallan su hermano José y él, adscritos a la Compañía de Teatro del Coliseo
de México, como primer galán y gracioso. Desde esa fecha 1716 hasta la de
1745 Vela figuró ya como actor, empresario o comediógrafo en dicho teatro.
Eusebio se encuentra tan vinculado al Coliseo Viejo, que la terminación de su
contrato con el teatro puede decirse que concluye una época, pues también
el mismo edificio fue reemplazado por otra construcción nueva.
Del éxito de Eusebio Vela como escritor y empresario da buena cuenta la
Gazeta de México 15 que en junio de 1733 lo mencionaba como autor entre
otras de El Apostolado de las Indias. Aunque Vela es un autor español por
ascendencia, su labor fructífera en el teatro la realizó en Nueva España.
En la búsqueda de raíces calderonianas su obra, antes mencionada, está emparentada en el tema con La Aurora de Copacabana de Calderón, _Yª_ que
ambas obras persiguen por igual un fin religioso. Calderón y Vela se smt1eron
atraídos por un tema del momento imbricado en el sentir barroco. El tema
de la Aurora, del triunfo de la ley sobre las tinieblas nocturnas, tuvo mucha vida durante la época. La comedia brasileña de Calderón se llama "La
Aurora de Copacabana: triunfo de la luz católica sobre las tinieblas de la herejía calvinista".16
14

REYES,

AlfonsQ. Letras de la Nueva España. México. Editorial Fondo de Cultura

Económica, 1948, pp. 119-120.
" En Gazeta de México. Núm. 67. Junio de 1733, p. 533.
" ALATORRE, Antonio. Los 1001 años de la Lengua Española. México. Edición Ban-

La obra de Vela presenta también el triunfo de la fe sobre las tinieblas
de la idolatría. La Aurora de Copacabana recoge tres momentos de la historia
. del Perú: la llegada de los españoles, la invasión y la implantación de la fe
cristiana por medio del culto a la Virgen de Copacabana. La de Eusebio
Vela presenta por su parte a los españoles ya en plena conquista esperando la
llegada de los misioneros que vinieron a efectuar la conquista espiritual de los
indígenas. A su vez toma episodios históricos para darle veracidad a la obra,
la del martirio de Cristóbal, el hijo del cacique Axoténcatl, y la vuelta a la
vida de un joven indígena por Fray Martín de Valencia, episodio narrado
en la Historia Eclesiástica Indiana de G. de Mendieta (México 1870) . Se
pueden identificar entre las dos obras rasgos de semejanza como la aparatosidad escénica en la presentación de ángeles rodeando el cuadro de la Virg&lt;!n
en ambas obras; la espera de cuatro días para el sacrificio de Gualcolda
(en Calderón) y de Cristóbal (en Vela). Los estribillos de "¡Guerra! ¡Guerra!" tan comunes en obras de Calderón; la inclusión del demonio en disfraz
de Idolatría en Calderón, y del indígena Ixcóhuatl, en Vela. En ambos es
esencial el tema de la propagación del culto mariano, pues por intermedio
de María, tanto Gualcolda como Cristóbal llegan a salvarse del rigor de sus
enemigos. Los personajes de Vela, tanto españoles como indígenas usan un
lenguaje similar al calderoniano, las frases y oraciones en ambas obras se emparentan así, poniendo a Vela en la lírica post-calderoniana.
En el siglo XVIII el sacerdote Cayetano de Cabrera y Quintero se muestra seguidor de Calderón. El padre Cabrera nació a fines del siglo dieciocho
y murió entre 1776 o 1778, en el convento de los padres Hospitalarios Bethlemitas de la ciudad de México.17 Entre 1720 y 1766 se produce la obra literaria de Cabrera. Claudia Parodi, en el estudio introductorio a la publicación
de la obra-dramática de este autor menciona entre otras la comedia El Iris
de Salamanca, así como también obras en verso latino y castellano, amén de
una singular y copiosa producción de manuscritos atribuibles a Cabrera y
Quintero.
Por la heterogeneidad de sus temas profanos y divinos, la obra de este
autor resulta fértil campo de estudio. Cabrera y Quintero puede adscribirse a
la escuela post-calderoniana. La comedia española de la época concede más
importancia a la verdad poética sobre la histórica y esto se puede constatar
en la obra de Calderón, tanto como en El Iris de Salamanca de Cabrera. Los
17

Cfr. en José Beristáin y Souza Navarro. "Don Cayetano de Cabrera y Quintero".
Biblioteca Hispano-americana Septentrional. VI México 1816; y Francisco Sosa Biografía de mexicanos distinguidos. México 1884; además en Eguiara y Eguren Biblioteca
Mexicana.

comer. Nov. 1979, p. 285.

139

�materiales de utilería necesarios para la veracidad de los elementos mágicos
en la comedia de Cabrera, como en las obras de Calderón, son sumamente
exagerados y complicados. En la caracteru.ación de personajes Cabrera se
significa como seguidor de las normas del teatro español. El personaje de María es "similar a la mujer hombruna del teatro calderoniano y post-calderoniano; la Rosaura de La Vida es sueño pretende por sí misma lavar su honra
mancillada".18 Cabrera sigue a Calderón en el juego entre apuestas, equívocos
y correspondencias y la utilización de partes musicales en la obra.
Las obras menores de Cabrera llevan también la huella del español. Dos de
las pequeñas comedias de Cabrera fueron escritas precisamente para representarse antes de las comedias de Calderón intituladas Dando todo y no dand9
nada y El escondido y la tapada. Estas comedias o loas presentan personajes
alegóricos como la Fama, la Poesía, el Gozo, la Pintura, la Historia y en todo
siguen a los modelos calderonianos.
En nuestro recorrido en busca de la presencia de Calderón en México debemos considerar las representaciones que de sus obras se hicieron en la Nueva
España. La primera representación fue la de El gran teatro del mundo en
náhuatl, en 1655 en Chapa de Mota. No vuelve a haber en la historia del
teatro en México mención de Calderón hasta 1728 cuando en el Real Palacio
del Virrey se representó Celos aún del aire matan. De que era bien conocido
Calderón en México, nos habla el expediente de un Auto del 15 de diciembre
de 1728 firmado por don Basilio Venegas, oidor de la Real Audiencia. En el
acta de dicho Auto se mencionan las comedias más en boga en Nueva España,
entre 1755 y 1786 y éstas son: La vida es sueño, La Dama Duende, y El
mayor monstruo los celos.19 Las carteleras del teatro "El Coliseo Nuevo" del
domino-o
27 de marzo de 1785 a febrero de 1786 señalan las presentaciones de
o
La niña de Gómez Arias, La Vida es sueño y La Dama duende.
De las fuertes restricciones y censuras que las obras de todos los dramaturgos
sufrieron durante el siglo XVIII no se salva Calderón. En el documento firmado en el Santo Oficio en enero 20 de 1791 el censor don Ramón Fernández
del Rincón, hablando de las obras de teatro representadas en la Nueva España señala que La Niña de Gómez Arias de Calderón y La Raquel de García de la Huerta son obras en las cuales no obstante los horrores que en ellas
cometen los personajes nadie ha prohibido su representación aunque sobrados
motivos habría para prohibirlas.20
u PARoor, Claudia. Prólogo a Cabrera y Quintero Cayetano Javier de Obra Dramática. Teatro Novohispano del Siglo XVIII. México: UNAM, 1976, p. XXXV.
11

ÜLAVARRÍA,

.. !bid., p. 86.

140

p. 80.

La primera mitad del siglo XIX se muestra raquítico en cuanto a espectáculos. Parte por los movimientos libertarios, y luego por la consolidación de
la República. Entre agosto de 1806 cuando se presentó en el Coliseo Nuevo L os
Empeños de un acaso. Y la temporada de 1826 en el Teatro Principal que
tuvo en cartelera El Alcalde De Zalamea se abre un silencio. Este fue debido
a la confrontación armada de la Independencia de España. Como un comentario de Olavarría al epílogo de la lucha armada escribe en su Reseña Histórica . .. 21 : "Con la severidad del Segismundo de Calderón de la Barca, los
políticos mexicanos habían derrocado a don Agustín de Iturbide y ofrecido,
si bien a regañadientes, el planteamiento del sistema federal". 22
En la época de la Independencia la preocupaci6n mayor que absorbió la
inteligencia de todos fue la consolidación de lo establecido. El teatro, en esta época, no fue más que un recurso de distracción y esparcimiento en horas
determinadas. En abril de 1826 el Teatro Principal vuelve a abrir su temporada con El Alcalde de Zalamea. En agosto de ese mismo año la sección
coreográfica presentó entre otros bailes Ni amor se libra de amor de Calderón.
Esta fue llamada "fiesta de zarzuela" y en ellas alternaba canto, danza y diálogo. Calderón fue el creador de este tipo de obras que mezclaban elementos
cortesanos, mitológicos, rústicos y populares. La obra fue presentada por Andrés Pautrct y fue todo un éxito.
Hacia 1855 vuelve al Teatro Nacional la temporada teatral anunciando
entre otras Casa con dos puertas. De 1865 a final de siglo el espectáculo teatral en México fue acaparado por las compañías de ópera italianas, que
fueron siempre bien recibidas en México. Junto a ellas la ·escena teatral muestra también relativa actividad. Se destacan varias compañías de teatro que
vinieron de la madre Patria: la compañía española de José Valero, la de Bernía-Buerón, la compañía de Leopoldo Burón, la de Antonio Vico. Todas ellas
traían en sus carteleras obras de Calderón. Las obras de este dramaturgo
que más se representaron fueron: El Alcalde de Zalamea, La vida es sueño,
A secreto agravio, secreta venganza. Estas obras fueron presentadas en el Teatro Nacional, Iturbide, Principal y Arbeu.
Los periódicos de la época y las revistas literarias comentan las obras de
Calderón. El Domingo, semanario de Literatura, Ciencias y Mejoras Materiales presenta en el número del domingo 29 de junio de 1873, 23 un artículo
de "Calibán" (Gustavo Adolfo Baz) en el que comenta el éxito del Alcalde
u ÜLAVARRÍA, op. cit.

" Cfr.

p. 185.
Gustavo Adolfo. Teatros: El Domingo. 4a. época, núm. 29 (junio 29 de
1873), pp. 389-391.
ÜLAVARRÍA,

" BA:z,

141

�de Zalamea, en el cual el autor se muestra partidario con Schlegel de llamarlo
"gran poeta y genio" porque retrató con una maestría sin igual al corazón
humano".2• Así mismo el Duque Job (Manuel Gutiérrez Nájera) en El Partido Liberal el 26 de abril de 1885 escribió sobre la obra A secreto agravio,
secreta venganza, analizando la obra desde el punto de vista de la moral.
El siglo XX se inaugura con Casa con dos puertas es mala de guardar con
la compañía de María Guerrero. En lo que va del siglo veinte, siguen las
compañías españolas presentando en sus repertorios obras de Calderón, pero
además de las obras ya mencionadas se han agregado las siguientes: El gran
teatro del mundo, La hidalga del valle, El mágico prodigioso, y presentando
como teatro leído en "Poesía en Alta Voo" La Cena de Baltazar.
Se puede concluir que desde la época colonial hasta 1970 la pervivencia
de Calderón se ha debido sobre todo a la influencia directa de España en el
intercambio de directores de teatro y compañías, del grupo de Teatro Español en México.
La década de 1970 marca ya un cambio en las presentaciones. Por primera
vez son mexicanos los actores y los directores. Como sucediera años atras en
que el elemento indígena se unió al español forjando un nuevo hombre, el
mexicano, las ideas de Calderón han penetrado a este mexicano hasta llegar
a ser parte integrante de su Ser. El gran dramaturgo Rodolfo Usigli escribió
Buenos días, lS'eñor Presidente con calco calderoniano presentando el candente
problema del individuo frente al "establishment". Los aciagos días de Tial25
telolco (octubre 2, 1968) proporcionaron la anécdota para la obra de teatro.
En nuestro análisis de la presencia de Calderón en México podemos concluir que se hallan cuatro fases bien diferenciadas. La primera la del siglo
XVII en la cual la imagen de Calderón se disfraza de copal e incienso. Para
ser aceptado por el indígena era necesario presentarse bajo un ropaje conocido
y en la lengua nativa. La segunda, la époc~ Colonial que es
fase de ~~ulación y de imitación. Los autores, ya peninsulares o ya nativos de Amenca,
tratan de imitar el tono, las ideas, el estilo de este epígono del Siglo de Oro.
Los siglos XIX y parte del XX constituyen una tercera fase donde el elemento
español todavía latente en México, mantuvo viva la presencia de este autor
mediante las representaciones teatrales de sus obras. La cuarta fase arranca
de la década pasada (1970). Ahora es el mexicano quien se ha vuelto con

1:1°ª

u Ibid., p. 390.
21 GuTIÉRREZ NÁJERA, Manuel. "A secreto agravio, secreta venganza". Partido
liberal. (Abril 26-1885).
" Leer un interesante artículo. Schanzer George O. "Usigli, Calderón and the Revolution". Kentucky Romance Quaterly. 26 ( 1979), pp. 189-201.

142

admiración hacia la obra de Calderón haciendo suyos sus pensamientos. Los
valores universales de las obras de Calderón son siempre antiguos y siempre
nuevos. Por eso Calderón vive en el espíritu del mexicano, ya no con el ropaje
del indígena, ni del español, sino con un alma netamente mexicana.

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DRA. MA. GUADALUPE MARTÍNEZ DE RODRÍGUEZ

CARLOS FUENTES, en su ensayo sobre "La nueva novela hispanoamericana"
dice: "Curiosamente, solo dos escuelas literarias se han empeñado en prolongar la vida del realismo burgués y sus procedimientos: el llamado realismo
socialista. . . y la antinovela francesa, que lleva los procedimientos realistas
a su expresión final: la de un mundo descriptivo de objetos vistos por personajes en la etapa sicologista más fragmentada: el nouveau roman francés
bien podría llamarse la novela del realismo neo-capitalista" .1 Entre estos novelistas franceses podríamos señalar a Robbe-Grillet, Nathalie Sarraut, Marguerite Duras, quienes manejan esta técnica literaria.
Ahora bien, Carlos Fuentes, conscientemente capta las grandes directrices
de esta evolución novelística internacional: europea, francesa, hispanoamericana y mexicana a la vez, considerando nosotros su novela La muerte de
Artemio Cruz como nueva novela, tesis que sostenemos en esta ponencia,
cuyas características principales técnico-literarias son: el uso del monólogo
interior, la mitificación de personajes, la ambigüedad humana, la proyección
universalista de los personajes como sucede con el cacique Pedro Páramo o
el terrateniente Artemio Cruz; el uso del flash-baek, la técnica cinematográfica, el manejo de las imágenes y asociaciones, los contrapuntos de estilo
y de tiempo, el lenguaje populista, etc.

1

FUENTES, Carlos. La nueva novela hispanoamericana. Ed. J. Mortiz. Méx. la.
ed., 1969, p. 19.

144

145
Humanitas-10

�I. Datos Bio-bibliográficos de Carlos Fuentes 1928-19 ?
Carlos Fuentes nació en México, en 1928. Hizo sus estudios primarios Y
secundarios en diversos países lo que le ha permitido el manejo de varios
idiomas como el español, el inglés y el francés.
Su infancia y juventud las pasó en gira por diversas capitales: Washington Santiago de Chile, Buenos Aires, Montevideo, Quito, Roma, etc., . en
do~de su padre ejerció funciones como diplomático. "Recibió una educación
esmerada en algunas de las mejores escuelas del continente, en las que no
podía faltar el exclusivo Colegio Grange de Chile. Se inició t~mprano a. los
cuatro años en el inglés en Washington. El francés que maneja menos bien,
lo fue reco;ilando de sus lecturas, a partir de 1950 cuando acometió 1~ Peau
de Chagrín de Balzac con un diccionario en alta mar navegando hacia Europa", 2 dice Luis Harss.
En 1950 en Ginebra estudió Derecho Internacional y fue miembro de
la Delegac:ón Mexicana en la Ofna. Internacional del Trabajo y Agregado
Cultural de la Embajada Mexicana.
A su regreso a México, ocupó varios "puestos burocráticos" en la UNAM.
Luego, fue nombrado Jefe del Departamento de Relaciones Cultu_rales. del
Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1955 recibió su título de L1cencia~o
en Derecho en la UNAM. En 1975 fue Embajador de México en Francia.
Desde joven se ha dedicado, asimismo a la literatura, habiendo sido fund dor de la Revista Mexicana de Literatura. Ha escrito que "una cultura
a
.
l" s
sólo puede ser provechosamente nacional si es generosamente universa •
Ha cultivado la novela, el cuento, el ensayo, el teatro, el artículo literario
y es guionista de cine.
De su vida familiar sabemos que estuvo casado con Rita Macedo, con
quien procreó una hija, más luego se divorció casándose nuevamente con
Sylvia Lemus, con la que ha procreado tres hijos.
De sus antepasados por la línea paterna, C ar1os F uentes. alude
. . , a un bisahuelo, socialista alemán exiliado en México en 1875, quien vivi~ en Ve:acruz dedicándose al cultivo del café, de quien, uno d~ sus ~i!os se ~izo
banquero y en la época revolucionaria mexicana se mudo a Mex1co, capital.
y por el lado materno, alude, Carlos Fuentes, a un bisabuelo que fue co• HARss, Luis. Los Nuestros. Ed. Sudamericana. B. Aires, 4a. ed. 1971, P· 344.
• HARSS,

merciante en Mazatlán, cuya esposa, maestra de escuela, era una típica
"souche petite bourgoise" .4
Actualmente vive en EE.UU., continuando con su actividad literaria. Sus
novelas han sido "traducidas a varias lenguas" que "han logrado dar a conocer la imagen de la sociedad mexicana con sus virtudes y defectos, pero
mediante apreciaciones en las cuales por encima de la desesperación y la
protesta, sobresale la esperanza de un futuro mejor". 5 Entre ellas, las principales son: La región más transparente -1958-, en la cual utiliza ya el
"flash-back", el monólogo interior, las imágenes y asociaciones y la técnica
cinematográfica; Las buenas conciencias -1959- una crítica social de la
vida de una familia burguesa de Guanajuato y la problemática de la pubertad de Jaime Ceballos, el principal protagonista, en la que utiliza aun la
técnica realista; La muerte de Artemio Cruz -1962-, "nueva novela",
núcleo de esta ponencia; Aura -1962-, en· la que se plantea el problema
de la identidad -que ya Unamuno enfocaba en su novela "Niebla"-,
Zona sagrada -1967-, con la temática de Edipo. Cambio de piel -1967-,
Tierra nostra -1975-, etc.
Dentro de los cuentos señalaremos : Los días enmascarados -1954- colección de relatos de tema mitológico entre los cuales sobresale "Chac Mool",
en honor al dios de la lluvia de la mitología azteca; Cantar de ciegos -1964-,
etc.
En el ensayo tenemos La nueva novela hispanoamericana -1969-, y en
la obra dramática: Todos los gatos son pardos -1970-, y El tuerto es rey.
Como vemos Carlos Fuentes es uno de los escritores polifacéticos mexicanos contemporáneos digno de ser estudiado y un eminente intelectual universalizado.
A continuación vamos a analizar La muerte de Artemio Cruz, "nueva novela", tesis de esta ponencia:
II. Análisis de La muerte de Artemio Cruz, "Nueva novela".
Carlos Fuentes en La muerte de Artemio Cruz, editada por primera vez
en México por el F. C. E., en 1962, maneja ya la técnica de la "nueva novela":
El "flash-back", el contrapunto, el monólogo interior, las imágenes y asociaciones, el tiempo en una triplicidad de planos y el enfoque de su personaje
• HARss, Luis. Los nuestros. Ed. Sudamericana. B. Aires. 4a. ed., 1971,'-pp. 343 y
sigts.
• FUENTES, Carlos. La muerte de Artemio Cruz. F.C.E. Méx. la. ed. 1962. Portada.

Luis. Op. cit., p. 344.

147
146

�principal en la etapa psicologista más fragmentada como lo vamos a ver a
continuación.
El tema de la obra es la muerte y la meditación de la misma que conlleva

la ~oledad.
Así el autor señala en su primera página:
"La préméditation de la mort est préméditation de liberté".
~-{ONTAIGNE.

Ensayos.
Hombres que salis al suelo
por una cuna de hielo
y por un sepulcro entráis
ve:l como representáis . ..

,,"

CALDERÓN.

El gran teatro del mundo.

"Moi seul, je sais ce que j'aurais pu faire. . . Pour les autres, Je ne sms
tout au p 1us qu' un peu t -e"tre" .
STENDHAL.

Rojo y negro.
... de mí y di:: ;c;·,z y de nosotros
tres
siemjne tres! . ..

GcROSTIZA.

M uerte sin fin.

"No vale nada la vida: la vida no vale nada" Canción pojJUlar.
El relato de La muerte de Artemio Cruz es la vida, el asee~~º al pode:, la

muerte de Artemio Cruz, terrateniente mexicano h1JO del cacique
so1edad Y
.
· · al
Anastasio y la mulata Isabel Cruz. Artemio _C~z, el ~rotagorusta prmc1p ,
en unas cuantas horas de agonía retoma conc1enc1a de s1 y nos va contando a
grandes trancos con introspecciones temporales cómo conoció a su esposa, las
relaciones con los demás a través de su vida, evocaciones de su madre Y de
sus hijos y una visión futura de su existencia.

El tiempo lo maneja en una triplicidad de planos, ya que la obra está escrita en apartados que se separan por las fechas cronológicas como sigue:

P. 18.-1941.-Julio 6.
P. 36.-1919.-Mayo 20.
PP. 63-64.-1913.-Dic. 4.
P. 93.-1924.-Junio 3.
P. 125.-1927.-Nov. 23.
P. 147.-1947.-Sept. 11.
P. 170.-1915.-Oct. 22.
P. 210.-1934.-Agto. 12.
P. 228.-1939.-Feb. 13.
P. 250.-1955.-Dic. 31.
P. 280.-1903.-Enero 18.
-P. 314.-1889.-Abril 9.
O sea que la evocación de Artemio Cruz es desde diciembre 31 de 1955
fecha de su muerte hasta abril 9 de 1889, fecha de su nacimiento: 66 años,
que sería el Tiempo Sy,bjetivo y el Tiempo objetivo es de un día, aproximadamente 24 horas.
Veamos la triplicidad de planos en el Tiempo. El autor utiliza los pronombres Yo, Tú, Él, que representan estados de conciencia: el Y o, el presente;
el Tú, la voz de la conciencia y el Él, las relaciones de personas en su vida
social. Este tiempo multiforme se fusiona en un determinado momento en la
proximidad de la muerte de A. C. como lo captamos en los siguientes pasajes:
"Yo no sé . . . no sé . . . si él soy yo . . . si tú fue él. . . si yo soy los tres . .
Tú,. . . te traigo dentro de mí y vas a morir conmigo. . . Dios. . . Él. . . lo
traje adentro y va a morir conmigo . . . los tres .. . que hablaron ... Yo ...
lo traeré adentro y morirá conmigo. . . sólo ... " 6
"Tú ya no sabrás: no conocerás tu corazón abierto, esta noche, tu corazón
abierto. . . Dicen 'bisturí, bisturí'. . . Yo sí lo escucho, yo que sigo sabiendo
cuando tú ya no sabes, antes de que tú sepas. . . yo que fui él, seré tú. . . yo
escucho, en el fondo del cristal, detrás del espejo, al fondo, debajo, encima
de ti y de él. . . 'Bisturí' . . . te abren te cauterizan. . . te abren las paredes
abdominales. . . las separa el cuchillo delgado, frío, exacto. . . encuentran ese
líquido en el vientre ... separan tu fosa iliaca ... encuentran ese paquete de

El espacio. El autor enfoca o señala México y algunas evocaciones de Es-

paña, en relación con su hijo que muere allá, y París.
148

• FUENTES,

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 315.

149

�asas intestinales irritadas, hinchadas, ligadas a tu mesenterio duro e inyectado
de sangre. . . encuentran esa placa de gangrena circular. . . bañada en un
líquido de olor fétido. . . dicen, repiten. . . 'infarto'. . . 'infarto al mesenterio".7
En estos pasajes como vemos, tenemos la etapa psicologista fragmentada
del personaje principal como elemento de la "nueva novela".
Como contrapunto en el tiempo, se señala la época de Don Adolfo López
Mateos -1958-64--- como Presidente de la República Mexicana Y. en paralelismo, el tiempo del relato de Artemio Cruz, o sea el de los acontecimientos:
1889-1955.

3a. La incomprensión de su hija, Teresa:
"Ytú'T
. ..
, eresa, s1. a pesar de que te mantengo me odias, me insultas,
me insultas, ¿ qué habrías hecho odiándome en la miseria, insultándome en
la pobreza? ... " 10

4a. "Los óleos santos".
5a. "El cólico nefrítico".
6a. "La operación. "Repito: son vólvulos. Ese dolor sólo lo causa el retorcimiento de las asas intestinales, y de allí la oclusión ...
-En ese &lt;;aso, habría que operar ...
-Puede estarse desarrollando la gangrena, sm que la evitemos.

El leit-motif es la meditación de la muerte. Veamos:

"Muerto en su origen lo que estará vivo en tus sentidos . . . Perdido, calcinado, el manantial de luz que seguirá viajando, ya sin origen, hacia los
ojos de un muchacho en una noche de otro tiempo. . . De otro tiempo ...
Tiempo que se llenará de vida, de actos, de ideas, pero que jamás será un
flujo inexorable entre el primer hito del pasado y el último del porvenir ...
Tiempo que sólo existirá en la reconstrucción de la memoria aislada, en el
vuelo del deseo aislado, perdido una vez que la oportunidad de vivir se agote,
encarnado en este ser singular que eres tú, un niño, ya un viejo moribundo,
que ligas en una ceremonia misteriosa. . . esta noche, a los pequeños insectos
que se encaraman por las rocas de la vertiente y a los inmensos astros que giran en silencio sobre el fondo infinito del espacio ... " 8

- La cianosis ya es evidente ...
-Facies.-'·
-Hipotermia .. .
-Lipotimia . . .
-Cállense ... ¡ Cállense!
-Abran las ventanas".11
7a. El "infarto al mesenterio" ... dicen, repiten. . . "infarto" "infarto al
mesenterio" ... 12
El mensaje que captamos es la incomprensión humana que A. C. experi-

Las motivaciones podrían ser:

menta y la que debe atacarse ya que conlleva a la des-humanización y a la
tragedia íntima del personaje central y, consecuentemente, universalizado. Artemio Cruz se muere en su soledad desgarradora y trágica.

l a. La soledad del principal personaje.

Asimismo captamos la crítica social en relación al poder, al Caciquismo, a
la Revolución mexicana de 1910, a la religión y a la familia desunida.

2a. La incomprensión y frialdad de su esposa Catalina: "Me tocas. Me
tocas la mano y siento la tuya sin sentir la mía. Me toca. Catalina me acaricia la mano. Será amor. Me pregunto. No entiendo. ¿Será a~or? Estábamos
tan acostumbrados. A que si yo ofrecía amor, ella devolviese reproche; a que
si ella ofrecía amor, yo devolviese orgullo:: quizás dos mitades y un solo sentimiento, quizás ... " 9

El lenguaje que utiliza C. F., es claro, senciIIo, familiar a menudo, meditativo en la problemática de la muerte, popular en ocasiones y salpicado de
expresiones extranjeras.
El estilo es vigoroso, directo, crudo a veces, dando mayor fuerza a la ex-

presión lingüística.
1

' FUENTES,
• FUENTES,
• FUENTES,

150

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 315.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 312.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit. p. 222.

•

FUENTES,

u
u

FUENTES,
FUENTES,

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., pp. 85-86.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p, 244.
Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Op. cit., p. 315.

151

�III. Conclusiones
la. La muerte de Artemio Cruz, es una "nueva novela" ya que u tiliza la
técnica de este tipo de novela.
2a. La meditación de la muerte conlleva a una actitud filosófica del ser
humano ante el "más allá". Carlos Fuentes supone esa dualidad del hombre:
materia-espíritu más no traspasa los límites temporales. Su metafísica termina
con la muerte.
3a. Podríamos catalogar a Carlos Fuentes como escritor existencial. Asimismo es un escritor de protesta social.
4a. Tiene influencias de Montaigne, Calderón de la Barca, Stendhal, José
Gorostiza y del pueblo mexicano como lo vimos en la primera página de la
obra analizada: La muerte de Artemio Cruz.
5a. Dentro de las características de la "nueva novela" que señalamos a
través de esta ponencia y que encontramos en esta obra analizada están: el
monólogo interior, el contrapunto, el manejo del tiempo en una triplicidad
de planos, la etapa psicologista más fragmentada del personaje principal, el
lenguaje populista y el uso de imágenes y asociaciones.
Como corolario podríamos decir que Carlos Fuentes es un escritor contemporáneo valioso, digno representante de la intelectualidad mexican1 de nuestros días.
1'fon,e;ry, X L .. noviembre de 1980.

BLOCH, M1cHEL,

J.

La nueva novela. Ed. Guadarrama. Col. Punto Omega. Ma-

drid, 1967.
2.

FUENTES,

Carlos. La nueva novela hispanoamericana. Ed.

J.

Mortiz. México, la.

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3.
4.

Carlos. La muerte de Artemio Cruz. F .C.E. la. ed. México, 1962.
Luis. Los nuestros. Ed. Sudamericana. B. Aires. 4a. ed.., 1971.

FUENTES,
HARS,

(resumen)
EUGENIO CoSERIU

Universidad de Tübingen.

l. EN _LA EPISTEMOLOGÍA implícita o explícita de la lingüística actual se tiende
a considerar la li~güística del texto como lingüística general ( ciencia general
~e los textos) aplicada a los textos individuales. Esto no es aceptable sin dis~mgos, ya que en la lingüística del texto, por la naturaleza misma de su obJeto, .lo individual se da antes ( y es fundamento) de lo general. El sentido
propio de la lingüística del texto, su alcance y sus límites también en relación con la literatura y la "ideología", sólo pueden establec:rse de forma satisfact~ri~ a. p~rtir del hecho de que tal lingüística concierne al plano por excelencia mdivzdual de los discursos.

2. En efecto, con respecto a lo individual considerado en sí mismo ("obJ'etos", .no. ," conce~t~s." m· " cIases") , no puede haber ciencia general, sino sólo
descrzpcion y analms: un objeto sólo puede ser analizado y descrito.

BIBLIOGRAF1A
l.

LA LING01STICA DEL TEXTO
COMO HERMENÉUTICA LITERARIA

" .3.1: _Un d~curso es un hecho semiótico, consta de signos, mejor dicho, de
1
s1gmficantes que apuntan a un "contenic;lo", el cual, a su vez, no se presenta
como tal en el discurso mismo considerado en su realidad exterior y empíricamente comprobable. Por ello, como en todo el dominio de los hechos semióticos
~n~lizar y describir un discurso significa propiamente interpretarlo, 0 sea, iden~
tif1car de manera fundada el contenido al que apunta (o que "expresa") . En
este sen~ido, la lingüística del texto -como, por otra parte, toda lingüística
concerniente a las dos faces de los signos- es hermenéutica, revelación sistemática y fundada de un contenido: precisamente, en este caso, hermenéutica
del discurso (o "texto") .
3.~.l. Hay t~es ti.pos de contenido lingüístico: designación, significado y
sentido. La des1gnac1ón es la referencia a la realidad "extralingüística", 0 bien
153

�esta realidad misma (en cuanto "representación", "hecho", "estado de cosas"),
independientemente de su estructuración por medio de tal cual lengua, Y es
propia del hablar en general. El significado es el conteru~o dado . en cada
caso por una lengua determinada. El se~tido
el con_te~~o propio de_ un
discurso en cuanto manifestado por la des1gnac1on y el s1gnif1cad~: la ª;titud
humana que el discurso implica o la finalidad con que se realiza. As1, por
' 1·1ca" , "'mv1'tac1'6n" , "re•
·
¡o, " pregunta", "respuesta" , "mandato" ' " sup
e1emp
.
.
" "saludo" "comprobación" son unidades mírumas de sentido. Por coneh azo ,
,
'd
,
¡
· · te la lingüística del texto es hermenéutica del senti o, as1 como a
sigu1en ,
.
.
lin .. , · d ¡
lingüística del hablar es hermenéutica de la designación y la gwstlca e as
Íemruas
hermenéutica del significado.
o
'
.
3.2.2. En el sentido, la relación semiótica es doble: P~; un l~d~'., l~s ~~gnos
significan algo (en la lengua) y designan algo (~orno ext_ralmgmstico )
por otro lado, lo significado y designado por los signos funciona a su_vez co
mo "significante" para un contenido de segundo_ ord~n, ~ue es precisa~ente
el sentido. Por tanto, la hermenéutica del sentido implica como preVI~ el
conocimiento del significado y de la designación, y, con ello~ las corr~spondientes hermenéuticas. Por otra parte, en un discurso compleJo, las urud~des
de sentido se combinan ("articulan") unas con otras en unidades de _ruvel
cada vez superior, hasta el sentido global del discurso considerado. La mt.~rpretación de un discurso debe s~r, p~~ tanto, en_ cada caso, comprobacion
fundada y justificación de la articulacion del sentido.
3.3. El sentido se da sólo en los discursos, pero en todos los discursos, no sól_o
en los literarios. Con todo, el texto literario ocupa a este respecto una posición privilegiada, ya que la poesía ( la "liter,a~ra" com~ arte) es el luga: -~e
la plenitud funcional del lenguaje: del maximo despliegue de sus pos1b1hdades · cf. nuestras "Tesis sobre el tema 'lenguaje y poesía'", en El hombre Y
su le~guaje, Madrid 1977, págs. 201-207.' Po: ello'. la lingüística del texto es
( 0 debe ser) en primer lugar hermenéutica literaria.
.
.
4.1. Como toda hermenéutica, la lingüística de_l texto implica un! metod~logía y una heurística, y son éstas las que constituyen su as~ecto general •
En la heurística, en particular, se trata de establecer el registr~ de lo que
cabe esperar, 0 sea, de los tipos comprobados o posibles de sentid? y de los
procedimientos que suelen conllevarlo~, los ..h~n conllevado, en discursos ya
experimentados· cf. nuestra Textlingutstik, Tubmgen 1980, pags. 68-111. Tal
registro debe, sin embargo, entenderse como "abierto": . en nuev~ textos podrán identificarse nuevos procedimientos y tipos de sentido, o sentidos nuevos

?

.:s

Y:

..,
~

de las lenguas. También en este caso, la "gramática general" es, en realidad
heurística, registro abierto de posibilidades, y la descripción de una lengu~
es hermenéu~ca_: identificación de las funciones semánticas de esa lengua y
de los proceduruentos que las manifiestan. La ilusión de que la gramática sea
ciencia propiamente dicha y no hermenéutica depende del hecho de que la
heurística gramatical está mucho más adelantada que la textual, 0 sea, de
que_ c?nocemos ya _un gran número de posibilidades del significado y de procedimientos expresivos, de suerte que, en lenguas no estudiadas aún, encontramos las más de las veces tipos de significado y procedimientos ya comprobados en otras lenguas. La diferencia real es más bien de índole cuantitativa:
reside en que la variedad de los textos es muy superior a la variedad de las
lenguas.
5.1. Un discurso es un hecho de hablar. Pero el hablar es una actividad
compleja que va más allá de lo lingüístico en sentido estricto; no se habla
sólo con signos lingüísticos (pertenecientes a una lengua determinada) , sino
también mediante actividades expresivas complementarias, de acuerdo con
determinados principios generales del pensar y con ayuda del conocimiento
de las "cosas", mejor dicho, de ideas y creencias acerca de las cosas, de una
determinada "ideología" (estratificada en una serie de ideologías de alcance
más o menos amplio) , todo lo cual contribuye al contenido de los discursos.
5.2. En este sentido, todo discurso "refleja" ( es decir que manifiesta) una
ideología, exactamente del mismo modo como manifiesta una lengua (o varias lenguas) : se trata de una ideología "instrumental", que pertenece al "significante" de los discursos.

5.3. De esta ideología con la que se hacen los discursos, hay que distinguir
la ideología que se hace en los discursos y que no pertenece a su "significante",
sino a su "significado", es decir, a su sentido. En el texto literario tal ideología
puede corresponder a ( resultar reinterpretable en términos de) una ideología "común" o "general", pero, en cuanto literariamente manifestada es
.
'
siempre "singular", es decir, al mismo tiempo individual y universal.
6. Algunos ejemplos de hermenéutica literaria en relación con las dos "ideologías" (poesía griega, Cervantes, Kafka, poesía popular); cf. T extlinguistik,
págs. 126-140.

=

?

de procedimientos ya comprobados.
.
.
. .
4.2. Contrariamente a lo que se piensa, esto no constituye nmguna ~~t;·
ción de la lingüística del texto y no se presenta de otro modo en la descnpc1on

154

155

�ESTUDIOS AZORINIANOS
CAR.Los GoNZÁLEz

SALAs

Diplomado en Letras Hispánicas.
Universidad de Salamanca, España

l. VIDA
NACE EN Mo:-.ÓYAR, ALICANTE, en 1873. Pasa su infancia y hace los primeros
estudios en Yecla con los padres escolapios. Cursa ahí el bachillerato cuyo
certificado se le expide en Murcia. Empieza los estudios de derecho en Valencia donde imprime sus dos primeras obritas, luego de trasladarse a Granada
y volver a Valencia. Se le concede el traslado de estudios a Salamanca, pero
sólo va ahí para conocerla; a poco, el expediente va a Madrid donde Azorín
termina sus estudios iniciándose en el periodismo y entablando amistad con los
literatos del momento. Marcha después a Granada y de ahí a Monóvar. Viaja
por toda España. Recorre con especial beneplácito "la ruta del Quijote".
Participa en la política: cinco veces como diputado a Cortes (1907-1919) y
dos veces como sub-secretario de Instrucción Pública ( 1917-1918). Se distingue por su laboriosidad. En 1908 casa con Doña Julia Urzanqui Guinda, a
quien conocimos en Madrid en nuestro vano intento de entrevistarnos con el
escritor y estilista. Sale a París en 1936 y regresa más tarde a Madrid. Colabora intensamente en periódicos de América Hispana (La Nación de Buenos
Aires, Colaboraciones Amunco para varios países). Radica por mucho tiempo
en Madrid donde se distrae viendo cinematógrafo y haciendo crítica de cine.
Deja un pequeño y nutrido volumen de sus apreciaciones. Concurre a la Academia de la Lengua. Sufre en las postrimerías de su vida espaciosas lagunas
mentales. Intentamos entrevistarlo repetidas ocasiones y por desdicha, no fue
posible el encuentro. Su nombre es el de Don José Martínez Ruiz. Escogió
el seudónimo de Azorín, desde que se inicia en la pluma. Muere en Madrid,
en 1960.
157

�II.

!DEAs SOBRE EL EsnLO

Expresar con la menor cantidad dt
t,rminos la mayor suma de ideas.
AzoRÍN, El Enfermo, Cap. XI.

A menudo Azorín hace consideraciones sobre el estilo. Ha sid~ una de s~s
preocupaciones más constantes. y su propio estilo uno d~ sus mas caros cm~
dados. Azorín es, sin duda, un estilista en ambos _sentidos de ~a palabra.
creador de estilo y creador de teoría del estilo. Escribe en un estilo persona,
· hasta 1a desespelísimo, de propio cuño que ahorra parrafos
y elige 1a elipSlS
.
· 'n EJ·emplo llano y exacto de ellos es Pueblo, novela de los que trabajan Y
racio .
lí ·
sufren que si bien discutible en cuanto a técnica y logros nove sticos, ro~pe
moldes y señala nuevos caminos. Crea su_ propi? estilo y diser~ ~on repetida
frecuencia sobre el estilo. Sus consideraciones irrumpe a proposito de nada,
porque sí, como emerge a flor de conciencia aquello que abu~da dentro_En esta revisión del pensar y sentir azorinianos que venunos trabaJ~ndo
toca hoy su turno a las ideas sobre el estilo en que habremos de seleccionar
por fuerza.
.
.
No se pretende ahora un estudio exhaustivo sobre las consideraciones que
el autor dispensa al estilo. Cronológicamente, de tarde en tard,e, p~ndera :-:0 •
rín su sentir respecto a lingüística y así ha sido posible a su mas ~s,iduo ~ntico,
ruz Rueda reunir en un bello tomito de la Coleccion Crisol de
D on Ange1 C
'
· ,·
"El A f ta
·1 ese "centón de cavilaciones" titulado JUStlsimamente:
r is Y
Agui ar
.
.
. . d
tren
el Estilo" ( 1946) que nosotros disfrutamos por primera vez viaJan o en
de Tampico a San Luis ida y vuelta. Aparece en el Tomo VIII de las Obras
Co:npletas de nuestro autor.
.
Excluimos aquí lo que el escritor de Monóvar siente en l? tocante a . graática vocabulario y lenguaje en general. En este acercamiento a sus ideas
:port~ sorprenderlo en sus consideraciones genéricas. Descenderíase más tarde a las diversas parcelas.
Así como a las palabras ( véase "La vida de las palabras" en Pensando en
España (Biblioteca Nueva, Madrid, 1940), dedica Azorín capítulos de ~u
obra en que expresamente diserta sobre el estilo. Una de las ocho partes ,e
Un pueblecito la consagra a elaborar una "Teoría del Estilo" que habna
que redondear con otras múltiples expresiones desparramadas e~ su obra.
En Una hora de España, asienta: "Cada escritor tiene su esti!º· Cada escritor defiende su estilo. Toda defensa de un estilo es una ~onfes1ó~ p~rs~n~1;
. En qué consistirá el problema del estilo? ¿En el vocabula~io o en a s~táxls:
Escritores de caudaloso vocabulario pueden tener un estilo enfadoso' escn-

tores de una sintáxis clara y precisa pueden tener un estilo cansado. El campo
de las letras es muy ancho. La riqueza de vocabulario en escritores de una sintáxis variada compone un estilo admirable. Admiramos, en efecto a Lope y
a Quevedo. Pero el autor del Libro de la Oraci6n (Fray Luis de Granada),
con sobriedad de vocabulario, con vocabulario corriente, ha llegado a dar
a la sintáxis una sensibilidad exquisita. Y el estilo, en último resultado, no
es sino la reacción del escritor ante las cosas. El estilo es la emotividad''.1
Recorriendo las páginas azorinianas podrían formularse las características
que la estética del autor prefiere para el estilo. En El Escritor hace hablar al
escritor viejo y al escritor joven y describe las reacciones de ambos trazando
por modo evidente su propio programa. "Escribamos sencillamente, no seamos afectados. Pocos son los escritores que se libran del pecado de afectación".2
Todo escritor pretende dar eternidad a lo que escribe, pero ¿ cómo? He ahí
el secreto del arte del estilo. "Y es que tú, escritor, podrás tener esa perennidad? ¿ Y es que tu obra podrá trasmitirse como estos cántaros, de 'mano en
mano', a lo largo de las generaciones?" El escritor tiene enfrente de sí tres
cántaros, está en una casa de campo; en la cantera, sobre la losa arenisca y
húmeda se yerguen los cántaros; escribe sobre la influencia de las cosas en el
escritor. Las influencias son un capítulo imprescindible en el estudio de cualquier autor. ¿Cuáles son las influencias de Azorón? ¿A qué autores prefiere?
El prosigue y pregunta: "¿ Y es que tu prosa tendrá la pureza, la sencillez, la
simplicidad de estas deleznables vasijas?" 8 Se van presentando las cualidades
asignadas por él al estilo: emotividad, pureza, sencillez, simplicidad.
Tiene páginas Azorín en las cuales expresa opiniones sobre el estilo en obras
como La Voluntad, Un Pueblecito, Valencia, El Enfermo, Memorias inmemoriales, París, Ante Baroja, Clásicos y Modernos, Una Hora de España. Casi
no hay obra donde no exprese su sentir en cuanto al estilo. En ciertas expresiones, como dijimos, delinea su propio programa; tarea grata, mas fuera de
este lugar, el seguirlo y ejemplificarlo tratando de espigar en su copiosa mies.
Transcribamos, sin comentarios, algunas: "El estilo de un artista está íntimamente ligado a su espíritu. Son una misma cosa".• "Lo .que debemos desear al escribir es ser claros, precisos y concisos. No olvide el lector esas tres
condiciones. A estas tres condiciones debemos sacrificarlo todo". 5 En ese mismo
' AzoRÍN, Una hora de España, 2a. Edic. Col. Austral, Vol. 801, 1957, p. 43.
• AzolÚN, El Escritor, Col. Austral, Vol. 221, p. 20.
• AzoRÍN, El Escritor, op. cit., p. 87.
• AzoRÍN, Leyendo a los poetas, 1910.
• AzoRÍN, Clásicos y Modernos, Ed. Losada, Biblioteca Contemporánea, Buenos
Aires, 1943, p. 132.

159
158

�artículo, comenta: "Olvide cuanto ha leído; no se proponga hacer estilo, y
deje que el tesoro del subconsciente se vaya manifestando, exteriorizando, como a bien tenga" .6
Pero donde encuentro mayor identificación entre teoría y práctica, entre
lo que predica y lo que realiza el escritor es en el párrafo siguiente; aquí está
todo Azorín:
"¿ Qué cómo ha de ser el estilo? Pues el estilo. . . mirad la blancura de esa
nieve de las montañas, tan suave, tan nítida; mirad la transparencia del agua de
este regato de la montaña, tan límpida, tan diáfana. El estilo es eso; el estilo
no es nada. El estilo es escribir de tal modo que quien lea piense: Esto no
es nada. Que piense: Esto lo hago yo. Y que sin embargo no pueda hacer
eso tan sencilla -quién así lo crea-; y que eso que no es nada, sea lo más
7
difícil, lo más trabajoso, lo más complicado" .

....

III. LÉxrco

DE

AzoRÍN

,\

,,,

Hemos leído a Azorín. Lo hemos leído y releído. Junco asienta: sólo merece
leerse lo que merece releerse. Azorín merece releerse por varios y diversos
capítulos. En su estilo admiramos la sencillez del arte, lo maravilloso de la
evocación, su toque de emoción, la sensación del pormenor. Ahora queremos
referirnos a su léxico, a su vocabulario de asombro.
Riquísimo. Ha renovado el lenguaje, con neologismos y arcaísmos, lo ha
extraído de los clásicos, de sus lecturas incesantes, vivaces; lo ha ido a buscar
a las fuentes del habla popular para encontrarlo vivo, palpitante, en fraguas,
mercados, pañerías, plazas; tal como lo hablan curtidores, fundidores, perchadores, cargadores, chicarreros, boteros, guarnicioneros, perailes y otros tantos oficios que quizá van siendo barridos por la civilización y el avance del
progreso. ¡ También sobre el lenguaje actúa la industrialización! ¡ Ni duda
cabe que los cambios sociales se muestran implacables!
Extráelo de libros anónimos y oscuros y de los clásicos a quienes lee con
asiduidad. Observa Azorín la naturaleza, le da su nombre a cada elemento, a
cada animalejo de los muchos que la pueblan, y por lo mismo tiene derecho
a invitarnos de esta forma: "Observémoslo todo con detención y orden. Lo

primero son las alcamonías, es decir, el azafrán, la pimienta, el clavo, el to~illo salsero, los vivaces cominos, los ajos. Sin las alcamonías no se puede
nacer nada. Tendremos tiernas y frescas verduras. Pero no nos servirán de
nada".8
Ahora anda Azorín en el mercado. Gusta ir al mercado por vía de descanso.
Después vendrá a la habitación y escribirá. O preferirá ir al campo; extasiarse en el paisaje; conversar con los labriegos y arrancarles aquellas palabras
que sólo ellos usan en su léxico. Al mercado Azorín acude con frecuencia. Lo
aturden los gritos y arrebatos de l_os vendedores. "Entre los puestecillos de
hortalizas, abriéndonos paso entre la gente, vamos caminando", nos dice.
Azorín va al mercado a descansar. Nos lo confiesa ingenuamente: "Después
de una visita al mercado, de una hora olvidados de nosotros mismos, apacentándonos de colores vivaces, es cuando nos recobramos. Al volver a las cuartillas, la pluma ya no cespita o titubea".º
A algo más va al mercado el escritor: a aprender vocablos, giro expresiones
de la parla popular. "El mercado nos ayuda a comprender una ciudad; el
mercado es vivero de lingüística y color". Aquí se torna sola por fin la razón
de sus idas y venidas. "En el mercado escuchamos la parla popular con sus
modismos y refranes; en el mercado, los ojos se complacen en la visión del
color que nos ofrecen los frutos de la tierra" .10
No se inclina el escritor sólo al léxico de los clásicos: oscila entre arcaísmo
y neologismo. Si los dos son señalados por los preceptistas como vicios del lenguaje, hay que tomar eso cummica salís. (Con un grano de sal, o, lo que es
lo mismo, con uno de cal y una de arena) . No se decide por un criterio francamente innovador proscribiendo del todo el uso de palabras antiguas. No,
la vida en su dinámica cotidiana se impone. No se puede viajar al pasado de
espaldas al presente y en olvido del porvenir. La vida camina, marcha. Con
ella, el lenguaje. Por eso lo repetimos con frecuencia: el lenguaje es dinámico.
Azorín, autoridad en materia de lingüística, lo recuerda y luego afirma: "Cada cosa en el lenguaje escrito debe ser nombrada por su nombre propio ...
Pero para poder nombrar cada cosa .con su nombre. . . debemos saber el nombre de las cosas". "Echemos una mirada por la casa y por el campo; a centenares se nos ofrecerán las cosas, los detalles, los particulares, las faenas y
operaciones que no sabemos nombrar. Y, sin embargo, todo eso tiene o ha
tenido su nombre; debemos conocer y usar esos nombres. Si están esos voca• AzoRÍN, M adrid, Biblioteca Nueva, 1941, p. 63.

• Ibídem, p. 133.
• AzoRÍN, Un pueblecito: R!o Frío de íivila. Teoría del Estilo: La nieve Y el agua,

• AzoRÍN, Ibídem, pp. 64,65
10 AzoafN, Parls, Biblioteca nueva, Los mercados, Madrid, 1945, p. 123.

Col. Austral, Vol. 611, pp. 41-42.

161
160

Humanitas-11

�blos en el habla baja popular, llevémoslos sin vacilar al lenguaje literario; 11
si
están en libros viejos --en los clásicos-, exhumémoslos también sin reparo" .
Habrá sin duda, conflictos, se dudará entre nombres antiguos y nombres
modernos. No hay regla segura, dice Azorín. Brotará aquí y allá lo nuevo y
lo arcaico. Ya irá aconsejando la misma experiencia lo que se acepta y lo que
se rechaza. Ni puro arcaísmo ni pura innovación. La lengua es algo vivo,
fluente. "Las palabras pasan también, cansan, se rompen. Las palabras nadan,
duran, desaparecen".

12

IV.

IDEAS F1LosóF1c:\S DE

AzmÚN

Haremos una distinción entre ideas y temas; podrían confundirse ambos
cuando vemos que un escritor vuelve a menudo sobre ellas: son su tema

....

.. .

.....

predilecto.
Debemos decir que las ideas en Azorín son como la atmósfera en que va
descorriendo sus visiones de la vida, del paisaje, de los momentos vividos.
Cierta neblina de nostalgia irrumpe a cada paso en sus obras. El regusto
amarguillo del correr de los instantes, el fluir implacable del tiempo, el repetirse de las cosas. Este caballero pensativo, con la mano en la barbilla y el
codo en la pierna, acodado frente al crepúsculo se repetirá, otro caballero,
en la misma actitud, con la misma parsimonia estará en el mismo lugar contemplando la tarde dentro de cien años; lo eterno humano en el sentido de
permanencia, de reiteración .
Sorprendámoslo en sus ideas filosóficas, en aquellas constancias que le preocuparon a lo largo de sus trabajos y los días. Un escritor va abrigando, a medida del paso del tiempo, nuevas actitudes, nuevos puntos de vista. Sería
mucho pedir a unas cuantas paginillas periodísticas un análisis de la personalidad evolutiva de Azorín. Como humano, cambió de actitudes. Las tuvo
en un momento dado, las tuvo algunas demasiado endebles y ligeras, por
ejemplo, al final de Las Confesiones de un pequeño fil6sof o cuando en el
Epílogo de los canes trata de resumir, llegado a la madurez de su vida, "toda
su filosofía en este coloquio" desliza esta idea, aunque pónela en boca de perro: "Yo no tengo más criterio de moralidad que el traje". Eso porque dijo
u AzoRÍN, Del arcaísmo y del neologismo, Lecturas universitarias No. 5, Antología
de textos y de lengua y literatura, U.N.A.M., México, 1971, p. 73.
u AzoRÍN, Pensando en España, Biblioteca Nueva, Madrid, 1940, p. 7.

que ladraba furiosamente a los
mente".11
que se acercaban a él vistiendo "traspilladaVeamos sus ideas del tiem o la
.
'
mos tratados, sino momento~ y e~ernidad.. 'Pequeño filósofo", no espere' sensaciones actitudes Az ,
pormenor, aun en esto.
'
·
onn es maestro del
a) El Tiempo. Siente Azorín hondamen
.
hombres, de las horas. Todo pasa Al
te la f~gac1dad de las cosas, de los
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. go queda sm embar
De
om res, queda lo humano. Lo • di .d
'
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y e presente con lo por.
as manos que estarán b
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de cien o más años' quizá sobre el nusmo
piano· al b 11
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tiempos, de las edades. se refe
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erse e os instantes, de los
.
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t re a
nubes "que son
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pre vanas y siempre las mismas".
-como e mar- siemLa sensación del tiempo está presente e
h
leyó una página "soberbia .
. d
n mue as de sus páginas desde que
"A
' mqweta ora" de su bisab 1 " 1
saber lo que es el tiempo h d d.
ue o, e abuelo Azorín" .
Azorm'•
e e icado largas meditaciones", ha escrito
.
Busca la inalterabilidad de las cosas no en lo
.
.
hechos de la vida cotidia
1
.
grandioso, smo en los menudos
na que a repetirse a través d I d'
aseguran la continuidad de lo h
A,
e os ias, anos y siglos
umano. si el peque~ d 11 l .
'
en medio de la marcha inexorable d 1 •
no eta e f! sirve de asidero
cho tiempo diluido y tenue esce ti . e ner_np~. En esto, como en su por mutaigne. Así lo confesó abiertampctetSmo, eJem6 gran influjo Miguel de Monen en 1904· "Yo
I
re 1eo por tercera por cuarta
.
.
no eo a Montaigne, lo
'
' por quinta por sexta vez p
fl,
que puedan soportar esta prueb .
'
.
. ocos i osofos hay
tracto, de lo confuso, de lo oscu:~ p;:º1o~o~tai~n~ no es filósofo de lo abslo fantástico. Montaigne es
f'l: f d rmnte!tg1ble, de lo inescrutable, de
· ·
'
un i oso O e lo concret d 1
trivial, del detalle prosaico de I
o, e o menudo, de Jo
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o que vemos y palp
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y
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ames to os los d1as en
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. uen apunte para un existenc· Ji
ver si la filosofía sobre todo c
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ta sta, pero habría que
'
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ace metafísica
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creto. Azorín decididame t
.
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n e es un escntor' u n exce1ente escritor,
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f1lcsofo.
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. Azorín ha expresado sus sensaciones del tiem o
ro.

u

162

.

tilla; por ejemplo· Un
. d d
p en vanos relatos de Gas.
a ctu a y un balc6n Una fl t
l
bes y es ese quizá su meJ·or lib
,
au a en a noche, Las nu-

AzoRÍN, Las confesiones de un pequeño fil6sof o, Col. Austral, Vol. 491, p. 149.

163

�"A la madrugada -escribe- la campana del convento llama a Maitines ...
Estas campanaditas cristalinas que resuenan en la soledad de la noche. . . han
venido sonando desde el siglo XIII al XIX. Todo es fugaz y perece. Perece
por lo que semejaba más duradero. Y sin embargo estos sones dulces, sones
fugaces permanecen y son como un nexo que une lo caduco, a lo largo del
tiempo, con lo inconmovible. La continuidad histórica en esta amada España,
no puede tener un signo más expresivo. Se desvanecen las campanadas en el
aire y se suceden otras campanadas a lo largo de las generaciones".
Frente a la expresión "es ya tarde", cuenta Azorín una anécdota en Las
confesiones de un pequeño filósofo. No hay campo a la narración, oigámosle
sólo: "Yo, al oírlas, he experimentado una ligera conmoción. Es ya tarde.
Toda mi infancia, toda mi juventud, toda mi vida han surgido en un instante.
Y he sentido -no sonriáis- esa sensación vaga, que a veces me obsesiona,
14
del tiempo y de las cosas que pasan en una carrera vertiginosa y formidable" .

....

..

b) La Eternidad. No le inquieta la eternidad en el sentido del más allá,
por Jo menos eso se deduce de una apresurada lectura, y de dar todo su sentido a lo eterno. Ya lo hemos oído decir que, al par del tiempo, lo inquieta la
eternidad desde niño. Siempre se mantiene sereno; no lo preocupa la ultravida. Piensa más bien en la eternidad como la permanencia y reiteración de
los sucesos, de las actitudes, de las cosas. Ya lo escuchamos a propósito de las
campanas; así de los templos de España. A menudo aparece en sus escritos
el vocablo, parece ser que en ese sentido. Así habla de la "Insondable eternidad
del dolor".
Todo esto debido a su escepticismo sutil, con los años, variaron sus ~piniones incluso, Azorín se convirtió en creyente católico.

V.

desea conservarlo exigiendo siem re "un 1
.
Siente el dolor de España en
p - d azo, sutil que nos una a Europa".
sus anos e Par1s y al d
'l f
v. gr. en Españoles en París "P , ,,
'
u e a e recuentcmente,
1
Sintiendo a España donde :vOC:r~i ' : os tuentos de Pensando en España,
sus libros nos hablan claro d
gu
y ugares amados. Los nombres de
e su amor a España y él mismo ha
.
"
amor a España respondan nuestros libros" As'1 tamb., 1
escnto: Del
pvr el paisaje español.
·
ien ° proclama su cariño
b) El paisaje de España

Una gran simpatía y cariño lo lleva a em rend
.
Y pueblos de España. Levante C ~ll
d' P
er caminatas por ciudades
,
'
Y as.. a se ISputan su '
d d
•-

Recuerdese el retrato de Zulo
10 .
mas acen ra o canno.
castellano árido pelado En te~ª- qu~
P~~ sobre el fondo de un paisaje
'
·
cmca rmpres1omsta ha · dO
de Castilla. Castilla es una de sus
d"l .
pmta los pueblecitos
.
pre 1 ccc10nes la adora "T ¡
,
-dice- Laín Entral o" el , .
'
·
a vez sea Azonn
Pero también siente g
·- m~ mventor entre los inventores de Castilla.u
un carmo mmenso por las f
1
.
cariño de intimidad familiar d tib"
.
ierr~ evannnas, un delicado
"Llegada" y "Monóvar'' d; ,; ia y li~f:J~a am1~tad. Léanse los capítulos
. . .
uperrea smo El hbro sob C till
JUICIO de no pocos su "obra cumbre".16 En El
r:_ a_s a es a
Españoles, al par que antología
losa I
aisa!e de Espana visto por los
da una visión general de las má '. g
as sens_aCiones de varios escritores,
s rmportantes reg10nes españ ¡
,
otros de sus libros habla de Cas u'lla. En esto se he
o as, ¡as1 como
. en
del 98 ( que el bautizó de Generación, con la ~rotesta r;::~na. con p~s ;;cn~ores
Unamuno, Maeztu, Valle Inclán Zuloa
mismo io aroJa):
Lanza ( tal vez Darío de Rego ' l _ga, Machado, Manuel Bueno, Silverio
yos, e pmtor) · ellos f
J
• •
para convertirlo en protagonista de
ch
ueron a pa1saJe espanol
dense Visiones y Andanzas esp - l mdu Uas e sus novelas y libros. Recuérano as e namuno La M
ha l
.
con emoción: "La Ruta del Quijote".
·
anc
a recornó

p. .

d

ÜTROS TEMAS AZORINIANOS

c) La moral
a) España
Si como paisaje le atrae más al principio, después como presente y porvenir.
Joven, lanza ataques contra la tradición; es la época del Azorín anarquista
en sus discursos o terriblemente implacable con la situación española en lo
económico y social de "Andalucía trágica" que inserta en su libro Los Pueblos
pero aparece primero en los periódicos. Aboga por el progreso y europeización
de España; después valora el pasado nacional, se muestra su admirador y

Su maestro predilecto fue el ensayista francés Monta·
critor y filósofo· a él debe • ,
h d
.
igne, el Alcalde rs.
'
qu1za mue o e su tranquilo y amable esce ti .
.
cismo.
Guardó siempre un gran respeto con las ideas relig1osas
y morales de pEsp
con sus monumentos eclesiásticos: desde París, escribe.· "No podr'1a sentir,
ana,
: LGAÍNfENTRALoo, Pedro, la generaci6n del 98, Col. Austral Vol 784
ARCA LóPEZ

1955, p. 420.
" AzoRÍN, Las confesiones, op. cit. p. 139.

164

•

J·, H'ISt orza
. de la Literatura
.
. "d ' p.
Española 'Ed T
B
'

·

C1

e,

36

.

arcelona,

165

�al pensar en España y en todo -lo que hay en España.=- el pr~fundo_ dolor
que siento". "Pero me acuerdo de las iglesitas ,de Es~ana.. ¿Que ha sido de
muchas de esas iglesias? Como seres vivos, habran gemido, 1IDplorado Y_muerto". Cree como valores supremos de la vida, en la bondad, la comprens16n, la
tolerancia apartándose de rotundas afirmaciones metafísicas o religiosas. No
faltaron algunas críticas a las autoridades eclesiásticas sobre tod? por ~1 ?e~cuido de los monumentos artísticos, cuadros, catedrales, etc. Y s1 al pnnc1p10
0 durante su vida ha sido un poco escéptico, declina ya más maduro y se recuesta en las creencias tradicionales españolas.
Durante la guerra española parece acercarse a la fe religiosa. "No perdamos nunca la fe, dice. No abandonemos nunca la esperanza. Las vías del
Señor son misteriosas". "¡ Qué grande es una española c~~ndo _alienta en su
corazón la fe y qué cosa tan grande y maravillosa es la fe! Recientemente ha
aludido a su "cat'.&gt;licismo firme, limpio y tranquilo".

tualizarlos o elevarlos a esa categoría, la obra Los clásicos redivivos, Los clás:cos futuros.

VI. "EL Poúnoo"

d) Los clásicos

...

Las páginas que a ellos ha dedicado no son pocas, y tienen la rara virtud
de acercarnos a ellos y hacérnoslos familiares. Quiere destacar por sobre todo
"el espíritu, el ambiente de la obra", interpretarlos más que criticarlos; .as~ sus
numerosos ensayos críticos sobre otros autores. Sabe despertar su cur10s1dad
y el deseo de gustarlos. Los hace actuales porque en ell~s refleja se~sibilidad.
Respecto a estas ideas, ha escrito: "¿He hecho yo crítica? ~o se; he m:e~tado
expresar la impresión que en mi producía u~a obra de arte , y .ª.~ro~,sit?. de
) , ·cos· "Un autor clásico es un refleJO de nuestra sens1b1lidad ·. Un
1oscas1.
l
autor clásico es un autor que siempre está formando. No han escrito as
obras clásicas los autores; las va escribiendo la posteridad". Sus juicios, por
·
· · tas, muchas veces se han modificado y con toda honradez;
ser 1mpres1oms
pongamos por caso frente a Fray Luis de Granada; Quevedo;_ y frente . al~unos modernos como Valera. "He estado mucho tiempo ~um:e .º :ei~te
~ños- , sin querer acercarme a Fray Luis de Granada; sentia por_ el mstmtiva
ojeriza; le creía palabrero, retórico, altisonante. Poco a poco he ido entr~ndo
en él. Poco a poco -lo verá el lector a lo largo de estas notas- sus libros
se han ido apoderando de mi espíritu".
No son tampoco escasos sus libros sobre crítica de modernos y aú~ de _escritores extranjeros. Sus libros Clásicos y Modernos, Los .Valores Literarios,
Al margen de los clásicos, Lecturas Españolas,_ Los do_s Luises, r:e Granada
Castelar, Rivas y Larra, así como el cuadernito Racme y Moliere ~an te~tlmonio copioso de sus labores de crítico literario, m~y ~ su manera ,unpresionista y sobre todo, como ejemplo preclaro de esto ultlillo en el afan de ac-

:u

r

...

.ª

166

DE

AzoRÍN

Azorín fue político mas no había nacido para político. Hemos visto en su
biografía que fue Diputado en cinco legislaturas: por Purchena (Almería);
por Puenteares (Pontevedra) (1914); por elección parcial en Sorbas (Almería) en 1918; por tercera vez por el pueblo almeriense en 1919. Desempeñó
la Subsecretaría de Instrucción Pública con cuidado sumo de noviembre 13
de 1917 al 26 de marzo de 1918. Escasos cinco meses ¿por qué paso tan fugaz?
La ocupa por segunda vez del 17 de abril al 27 de junio de 1919. Obedecían
esos cambios rápidos a los cambios de la política española de ese tiempo.
Por la ejemplaridad mostrada en esos puestos, cosa muy digna e imitable,
se pudo escribir de Azorín esta frase: "Caballero sin tacha, que ha entrado
en los cargos públicos y ha salido de ellos sin inspirar dudas" ( Manuel Bueno) .
Más que de político, llevaba en la sangre ser crítico de política. Honda y
henchida vena de escritor social y político fluye por su obra, si desconocida
y menos puesta a plena luz. Siempre que de él se habla se le concibe como
artífice de prosa breve, maestro de la brevedad y la concisión, de la crítica
literaria impresionista, paisajista, etc. Como artista, en suma.
Y no. La admiración y la amistad de gente de política, como Pi y Margal!
y Don Juan de la Cierva le despertaron gran simpatía y admiración.

En 1897 escribe larga carta de adhesión "a los principios que sustenta el
gran república Pi y Margall". De simpatizador del anarquismo brincó, honesta y sinceramente, a las ideas conservadoras.
Hondamente preocupado por cuestiones políticas, como todos los del noventa y ocho, escribió abundantemente de ellas tanto las que daban pábulo a
la diaria polémica partidista y parlamentaria como las que se prestaban al
comento doctrinario. De esa abundante literatura cuyo más completo estudio
dejamos para otra oportunidad, descuellan dos libros: El Político, publicado en
1908 y El Chirri6n de los Políticos editado en 1923 a los pocos días de haberse
implantado la Dictadura del General Primo de Rivera.
No se trata, creemos, de obras de ideario político. El segundo trata a la
manera azoriniana de novelar acontecimientos. Incapaz de sufrir los altibajos
de la política, el escritor de Monóvar parece salir de retirada hacia lo ideal
cuyo anuncio se refleja en el Epílogo de esa obra, esos epílogos que casi nunca
faltan en la obra azoriniana y donde se concentra la mayoría de las veces su

167

�verdadero ideario. En ese caso Don Pascual encarna al escritor. Azorín ha
tomado una cita de Quevedo en su "Defensa de Epicuro" que figura en el libro quevedesco Epicteto y Phocílides, en español con consonantes (Madrid,
1635). Hela aquí: "Ninguno dijo primero que Epicuro que el mejor solitario
era el que sabía estar solo entre la gente". Azorín se retira de la política.
Esforcémonos, dice Don Pascual, en tener ideas. Ofrendemos nuestras ideas
a nuestra patria. A nuestra patria y a la humanidad. Lo demás es baldío y
desdeñable".17 Antes había dicho: "Caminar modestamente a pie entre sus
conciudadanos, querido y respetado por todos, ¿ no vale más que pasar raudo
en un coche oficial?" 18 Sí, se trata de una fantasía moral, a la verdad, preñada
de realidad española.
Escrito durante larga convalecencia en el campo. EL Político se nos ofrece
como un libro depurado, menos circunstancial, limpio de mezquindades, intereses o partidarismos. Va en pos de un conducto ideal para normar el ser y
el aparecer, de la vida del político. Es la suma de experiencias tal como surgieron en el espíritu de quien las escribió en el retiro y lejos del mundo. Aquí
está un Azorín quintaesenciado en su experiencia del trato del político, en
uno de los estilos más puros, destilados y logrados de su larga carrera. Retrata
al político ideal según lo concibe. Lo escribe más como literato que como político. Más aún: es un libro que desborda en sus 42 breves y jugosísimos capítu\rs y e:1 su Epílogo futurista -ese Epílogo que difícilmente suprime el
escritor de Monóvar- el modo del deber ser del político y puede convertirse
en numerosas cosas, en norma serena de todo homQre recto, aliñado, seguro
•

1

......

de sí mismo.
Azorín viene de leer atentamente a Gracián. Azor'm y Gracián guardan
semejanzas. Azorín habla siempre con elogio de Gracián. Tiene la misma sequedad y desnudez de lenguaje. Sólo articulación de frases breves, con sustantivos, adjetivos, verbos con nervio. Ninguna imagen, casi ninguna metáfora.
Lenguaje directo. Pero un gran estilo. Un modelo de estilo y de vocabulario.
Azorín aconseja al político la fortaleza: "el político ha de ser sano y fuerte";
"sea el político mañanero; acuéstese temprano"; la templanza: "Ha de comer poco también, sea frugal"; "para estar sano y conservar la fortaleza ha
de amar el campo". El arte de vestir que es la elegancia; la primera ·regla de
ésta es la simplicidad; la camisa ha de ser "nítida, inmaculada"; en fin, "sencillez y naturalidad" es la síntesis de la elegancia. Le sugiere "no prodigarse".
"Al hombre de mérito se le estima tanto más cuanto menos podemos apreciar
u AzoRÍN, El chirri6n de los Pol!ticos, fantasía moral, Rafael Coro Raggio, Ed.
Madrid, s/f., p. 209.
21 AzoRÍN, El chirri6n de los Políticos, op. cit., pp. 208-9.

168

los detalles pequeños, inevitables ue 1
"No se prodigue ni en la call ' ~
el asemejan a los hombres vulgares".1•
.
e, ru en os paseos, ru. en 1os espectáculos públicos".
20
Tenga el político la virtud d I " b . "
lengua, en ser cauto en ser resee ªa eu oha que consiste en ser "discreto de
'
rva o en no de · · ¡
"Es achaque de hombres vul
I 'a
. crr smo o que conviene decir".
,
gares e escubnr a todos sus pe
.
" 21
No están lejos de esta oh
. .
nsanuentos .
ra azonruana Baltasar Gracián Do
con su "Idea de
, .
Y
n Diego Saaved ra Fajardo
•
un prmcipe político cristi " A 11
e1 escritor español más que a M .
ano • e os se inclina
..
.
aqmavelo. Recuerda a F
B .
.
ray emto Gerónimo
F e13óo qmen en su Maquiaverismo de los antiguos
n se b I d 1
que M aquiavelo "ha enturb' d O
ur a e os que dicen
ia
Y perturbado al mundo" "S
que Iadran sin saber por qué" y 'ta 1
·
on unos canes
.
·
ci e texto de Fi3'6o· "El
•
.
, .
.
maqUiavelismo
d ebe su prunera existencia a los más anti
quiavelo sólo el nombre Su ,
,
guas pnnc1pes del mundo, y a Masiglos". 2s
•
raiz está en nuestra naturaleza y no ha menester
¿ Está con él del todo Azorín?• t. Estuv1eron
.
en pro de tod
G .
o esto rac1án y
Saaved ra Fajardo?

VII. EL

CUENTISTA

Escribió cuentos desde muy temprana d d
de Racine, autor que tanto infl
e a prop~niéndose aquella norma
L''
.
uye en su concepción del te
"T
mvent1on consiste a faire qu ¡
h
ar • • •
oute
uan") H
e que e ose de rien" ( en el lema de "Don
. a expresado
muchas veces la t'ecruca
. con que quie
J
.
'b' 1
re
D esd e e 1 comienzo' como en el tea tr0 , e1 1ector de "e trar"
¡ escr1 ir os.
llegado a la conclusión que esen'b'1r cuentos " es cosa ndif' il" end e cuento. Ha
&lt;ladero cuento' el más artístico, es el que e1 cuentista
.
ic 'd e que el. "verforia
.
e ¡ cuento con argumento de cierta t
l .
·J
e una mmuc1a;
rucu enc1a está al alean d od
ra1mente que la minucia ha de ser cosa d e¡·1cada" p
ce b e t os, natutodo, la sencillez, "el hacer arte de nada" D d ~ or ~so usca, como en
de un enfermo ( 1897) son unos seis lib
d. es e ohemia ( 1897) y Diario
ros e cuentos Blanco en Azul ( 1929)
I No. 68, Madrid, 1968,
p. ,.17.AzoafN, El PoUtico, con un Epílogo futurista' C 0 I· AUStta,
"Ibidem.
21
El Político, p. 19.
,. FEIJÓo, Teatro critico, Vol V. Cit. por AzoRÍN El p lí .
:za AzoRÍN, El Político, p . 60.
,
o tzco, p. 59.

169

�es quizá el más definido, ya que muchos son relatos con no poco de autobiografía como Pensando en España y Sintiendo a España.

VIII.

EL NOVELISTA

Fiel en sus novelas a la teoría expuesta en el cuento, son éstas simples y
muchas veces pretexto para hablar de sí mismo, del paisaje o gentes de España. La trama es simple casi no pasa nada. Para el maestro glosa, Angel
Cruz Rueda ... -biógrafo y fiel crítico de Azorín- la novela novelesca
donde "pasan muchas cosas", es decir, "las novelas corrientes, las que leemos
todos, en las cuales "hay una fábula más o menos intrincada", dan lugar a la
novela policiaca, y si no nos ofrecen más que un enredo feliz, carecen de todo
valor literario. "La sorpresa, elemento constitutivo de esas novelas, es un recurso extraliterario se haya fuera de la literatura. Y si las novelas de sucesos
nos interesan, si poseen valor estético, es porque a la intriga que no nos importa en defintiva, se añade algo que es esencial: en Balzac, por ejemplo,
el análisis social; en Sthendal, el análisis psicológico; deseándoles de esos elementos, dejadlas reducidas a la intriga y su valor será nulo. La verdadera
aportación de los tiempos modernos al género novelesco es la novela donde
no pasa nada. De un Conan Doyle -equivalente a Pirandello en el teatro-a una Catalina Moansfield, ¡ qué inmensa distancia!"
Los entrecomillados son de Azorín; así nos ahorramos el comentario. Don
Juan es de los libros más bellos de Azorín, a juicio de Cruz Rueda; Félix
V argas (epopeya) marca una nueva modalidad de Azorín. Superrealismo
(prenovela) "Es la sensación de la novela en su estado predcfinitivo", sorprendente introspección en la conciencia Pueblo es un esfuerzo. Como la
anterior, de encontrar nuevos procedimientos para la novela. Casi no hay
frases, solo sustantivos para que el lector forme los cuadros. El escritor casi
no es novela; los personajes Antonio Quiroga -escritor viejo- y Luis Dávila
--escritor joven- dan motivo a que el autor exponga a cada paso teorías
literarias sobre el estilo y hable de la muralla entre los nuevos y viejos escritores
y al final termina derrumbándola. En El Enfermo no hay tal enfermo, es casi
una deliciosa autobiografía junto al valle del Elda con muchos lances y sentimientos cotidianos; Capricho es, como dice su autor, un divertimiento en los
personajes, en la fábula y en el léxico; La Isla sin autora narra cómo el barco
en que se embarca el autor y un autor dramático, se llama "sin retomo" y en
el ve el símbolo del mundo, "porque no se vuelve a la ilusión, a la juventud,
al fervor". "Hagamos lo que hagamos, ya esos momentos han pasado y no
pueden volver"; resta siempre la sensación del tiempo en Azorín, como agri170

dulce sabor de la vida con el claroscuro de 1
.
metafísica. Doña Inés M , F
a nostalgia pero sin inquietud
.
'
,
arta ontana y Salvado d Olb
tipos de mujer. Tomás R d
.
ra e
ena no son sino
.
ue a que puede situarse en Sal
otra ciudad castellana es casi autobiografía.
amanea o en alguna

IX.

TEATRO DE AZORÍN

Poca
fortuna
ha teru"do en sus representaciones
..
canno y tiene esperanzas de
b .
' pero el autor Je gu:!rda
.
que so reviva "Creo
·
ovo, es superior muy superior a
h
.
que rm teatro, tan comba.
' mue as muchísimas d las b
en estos tiempos. Esas obras no pueden 'ya leerse
o ras aplaudiJas
·e
sentará en lo porvenir- resiste la lectura" "Vale:-~ teatro --:1ue se preno puede negársele originalidad Az , . (
c1a ' 1941). Sm embargo
d
.
·
orm mtenta hace
.
e persona1es abstractos como la muerte en la
. , rnos sen~- la presencia
una trama sencillísima
d
Tnlogia, lo Invisible mediante
' recor emos El Segador·
h b
llamando a todas las puertas del p bl . 1
. un om re, un segador, va
ue O , as madres se ab
••
razan a sus hijos•
todos temen·' una' sobre todo, 1o estrecha fuertem t
'
da vez que siente las llamadas
1 f'
.,
en e contra su corazón ca, Y a m tamb1en llama el
d (
,
de 1a muerte) a su puerta.· su hi.JO muere· y creo
1 sega
. or .el s1mbolo
temente no habrá mucha ac •,
h ·
que ogra rmpres10nar fuercion pero ay co t "d
1 .
Old Spain comedia en tres actos' y
'l n em o; e tiempo en Angelita.
viembre de 1926 en San Sebas•=á unMprdo _odgo se estrena en septiembre y nou n Y
a n respecti
una alabanza a la vida tranquila d 1
bl
vamente: es, en el fondo
· l'
e pue o castellano U
t ·
mg es, llega a un pueblo castellano donde t odo es tran. ·¡n ex ranJero,
. un
aque
la
serenidad
al
principio
contr
t
f
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o
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apacible,
y
• 1
as a uertemente a su m d d ..
tenor, pero por fin acaba gustán'doIe Y se queda a · ·
o
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vivrr
an'l
Brandy, sainete sentimental en tres a t
f
~ivrr en e . Brandy, mucho
juventud; entre los jóvenes bullicioso:º:: ue acogido con las protestas de la
la Universidad de Salamanca Don R ' f leLn:~ntraba el profesor de arte en
· •
'
ª ae amez
Alcalá 1
J
recrmunaran
sus protestas contra e1 maestro gritó·
.
.
"Al M ª cua como
. se le
Comedia del Arte fue aplaudida
. b
.
aestro i cuchillada!;
en noV1em re de 1927 Fue
, .
.
.en~rme el _ex1to
de El doctor Frégoli o la comedia de la fe(icid d
traducida por Azorín y que tuvo una notable . a ob~ de Nicolas Ev~moff,
teatro en España. Escribió además El Clamo~nf!~enc1a en 1~ ,concepción del
Seca aplaudida por el pu'blico
b ºd
colaborac1on con Muñoz
Y com ati a por lo 'ti
(acto Sacramental) que se representa en su ueb: en cos; en 1930 Angelita
segunda de las tres Marinas de Simón Gantill' p E o natal. Traduce Maya, la
cena con aplausos a La Cu ·¡¡ E
º~· n enero de 1936 lleva a la esem a. n Madnd e 1942 F
Burgos, intentando siempre el teatro pero siempre
. ' n con muy
' arsa
Decente, en
escasa
fortuna.
171

�Ha escrito y no se han representado jamás: Judit, obra anterior a las citadas,
y Cervantes o la casa encantada.
Los cuentos, las novelas y el teatro son el campo que menos gloria ha dado
al Maestro, y en el que, en realidad es menos brillante el escritor; sus páginas
inmortales son aquellas en las que bulle la vida provinciana de sus pueblecitos españoles y las de crítica literaria.
La obra total de Azorín se compone de unos noventa y tantos libros, unos
cuatrocientos cuentos, no todos coleccionados en los volúmenes que hemos mencionado; e innumerables artículos y ensayos; sigue su laboriosa tarea de escribir
en sus avanzados años y publica sobre cine El cine (1954) y otros temas. Omitimos otros aspectos de su personalidad como orador, cuando sus tiempos de
político y sus escritos de índole parlamentaria y política cuya crítica frecuent6
desde sus años mozos. Laborioso artesano, incansable obrero de la pluma,
~u lema ":;:.spaña y Trabajo" ennoblecen y nimban los últimos años de su

fé:til existencia.

-Reyes, Alfonso, Apuntes sobre Azorín Ob
C
caminos,_ pp. 241-257. Comprende: 1.-Ras' os dr;-5 o~pletas, FCE, Los dos
3.-El Licenciado Vidri
.
g
Azonn. 2.-Algunos reparos
5
,
.
era VISto por Azorín. 4.-Una
l' .
.
.
.-Azorm y los escntores de Am' .
6
po emtca mteresante.
Azorín.
enea. .-Notas sueltas. 7.-El "Don Juan" de
-1
-40Re4yes,
. Alfonso, La Sátira política de Azorín' O ·C·, IV, R e1OJ. de so1, pp.

40

-Reyes, Alfonso, De ¡
·
pp. 380-382.
a gunas sociedades secretas, Reloj de sol, O.C., IV,
Los análisis y juicios críticos de Re
de estos artículos las citas se ro lti ~ son certeros, preciosos, valiosos. Aparte
anécdotas, de ell~s dice Reyes.
can ~uí y en otros volúmenes. Cuenta
menos que hacen es dive t"
. N ay que mteresarse por las anécdotas. Lo
r irnos. os ayudan a vivir a 1 "d
tantes: ¿Hay mayor piedad?" 25
,
o v1 ar por unos ins-

~,fi

-González Salas Carlos u
l'b
Abside, VI, 2, Mé~co 1942, p.n2;tvo ' ro sobre Azorín: Madrid íntimo,
BIBLIOGRAFÍA SOBRE

AzoRÍN

Una buena guía para conocerla la constituye, sin duda, la que ha present.:.do
Luis S. Granjel en su Retrato de Azorín.24 Sin embargo esta fecha va resultando ya lejana y, por tanto, incompleta esa bibliografía.
Buen complemento para el conocimiento de cualquier autor y para posteriores investigaciones es una bibliografía crítica. Pero esta misma de Granjel,
con ser muy buena, no es completa en las mismas fechas bajo las que se presenta ya que adolece de lagunas y citaciones como las formadas por los ensayes de Alfonso Reyes, Enrique Anderson lmbert, Rufino Blanco Fombona y
otros que enseguida mencionaremos.
No pretendemos en este primer asedio al tema que nos ocupa ahora decir
la última palabra ya que en este rincón del mundo en que vivimos no contemos con biblioteca a la altura de estas investigaciones ni con noticias considerables de la literatura centro y sudamericana sobre este particular.
Ofrecemos lo que en nuestros husmeos se ha logrado obtener.
Iniciamos con los autores mexicanos que, según nuestras parvas noticias,
nos hemos ocupado de Azorín en forma más o menos considerable, es decir,

-González Salas, Carlos, Entre Azorín M .
.
Montezuma Seminary. Mont ti
N
y, . ail/efert, RevISta Montezuma
,
ez ma, ew Mexico, Nov. 1940.
'
-Gonzalez Salas, Carlos Carta a A ,
.
na, Año XXII, No. l.
,
zorm, Abside, revista de cultura mexica-González Salas, Carlos Azorín (José M ,
.
y su obra escrita para el ex:une
I
artmez Rmz, Síntesis de su vida
febrero 1955 mayo 1956 Salan ora eEn el _:'I Curso de Fisología Hispánita,
'
'
manca, spana, 1956.
C., El desdoblamiento
.
.
, -Meehan
C d , Thomas
.
interior
en "Doña Inés" d A
nn, ua ernos H1spanoamerican
N 237
.
e zo644-668.
os, o.
' Madrid, septiembre, 1969, pp.
(Thomas C. Meehan es profesor del De artam
.
tuguese en la Universidad de Illin .
dt
ento of Spamsch and Por.
o1s y ra ca en Urbana, Illinois, USA).
-Anderson, Imbert Enrique El
d ¡¡
.
( 1930), 273-281.
'
pasa O terano de Azorín, Nosotros LXIX
- Anderson, Imbert Enrique, Crítica Interna (Madrid 1960)
-Blanco, Fombona Rufino "Doñ ¡ 's''
. '
·
(Madrid, 1_930).
'
a ne , en Motivos y Letras de España
-Martínez Cabrero, José María, Las novelas de Azorín Madrid
particularmente pp. 188-202.
'
, 1960,

esquivando generalidades.
.. GRANJEL, Luis S., Retrato de Azorln, Colecci6n Guadarrama de crítica y ensayo,
No. 13. Ed. Guadarrama, S. L., Madrid, 1958.

172

,. _REYES, Alfonso, Obras Completas, Vol. IV, Relo.
1 de Sol E l
MeXIcanos Fondo de Cultura Económica, p.
_
' P grafe, p. 359. Libros
359

173

�-Linvigstone, León, "Tiempo contra Historia en las novelas de José Martínez Ruiz". Homenaje a Rodríguez Moñino, Madrid, 1966, I, 325-338.
-Madariaga, Pilar de, Las novelas de Azorín, estudio de sus temas y su
técnica (tesis doctoral inédita, Milddelbury Colegge, Vt. 1949.
-Eguidanos, Miguel, "Azorín en busca del tiempo divinal", Papeles de
San Armadan_s, año IV, Tomo XV, No. XLIII, 94, oct., 1959.
-Rubluo, Luis, Juego de Palabras (Antología inquieta de ensayos. Entre
los maestros españoles en mi biblioteca incluyo el capitulillo Azorín. Azorín
y el cien Mexicano, Azorinianos de México, Guadalupanismo de Azorín. Ediciones Al Voleo de Monterrey, N. L., 1978.

mismo dígase de otro ensayo nue t
b "
cado en Abside, México, D. F.21 s ro so re l,a Generación de 1898", publiPor cierto que en la Bibliografía crítica de
.
mado por María del Rosario T ,
Az ' GranJel aparece un trabajo firrapaga onn en su b a·
Azorín; 2-13. Universidad de G
d G
o ra. meo ensayos sobre
'
rana a. ranada 1955.
autora sea pariente de Don An el Sá.inz T , '
' no es remoto que la
que en 1881 donó a la parroqui! d T
. rapaga, n_oble señor tampiqueño
tualidad "rondan los palomos coli e ~p1?0 ~l reloJ que todavía en la acmilia Trápaga-Maade.
pavos . D1luc1dar el enigma toca a la fa-

Post data

A lo ya dicho habrá que añadir sin duda numerosísimos estudios y, desde
luego, la bibliografía crítica ofrecida por Luis S. Granjel en su citado libro
Retrato de .Azorín que, por razones obvias omito y que por ahora es lo más
completo sobre esta materia.
Habrá que añadir las obras Entrevista con Azorín, del reportero y escritor
mexicano René Tirado Fuentes que logró esa entrevista que no nos fue posible a nosotros con el Maestro en Madrid, y el último diálogo sostenido con
Azorín por Jorge Campos y que luego ha visto la luz con el rubro de Conversaciones con Azorín.26

...

r '

Finalmente, el libro de nuestro autor, Crítica de años cercanos del que se
ha escrito: "En su preocupación ininterrumpida por las letras, Azorín vivió
siempre atento a lo nuevo, tanto en su época de rebelde como en la serenidad
de sus últimos años. En estos artículos, aparte de otros autores y temas, se
ocupa de la primera obra de Alberti, Altolaguirre, Jorge Guillén, Bergamín,
García Lorca, etc., en los que saluda y analiza una nueva poesía, en su opi27
nión, la más avanzada de Europa en aquellos momentos".
En artículos y libros de crítica literaria se alude a menudo a Azorín, como
en el caso de Ermilo Abreu Gómez, Joaquín Antonio Peñalosa (entre otros
mexicanos) y segundo Serrano Poncela en El Secreto de Melibea, un ensayo
agudo en tomo a la razón existencial por la que Rojas escribió La Celestina al
que siguen páginas sobre Silverio Lanza, Unamuno, Baraja, Azorín, etc. Lo
"" Cfr. Cuadernos Hispan oamericanos, Revista mensual de cultura hispánica, Madrid, 1955.
11

GoNzÁLEZ SALAS,

Carlos, La generaci6n de I 898, Abside, Revista de Cultura Me-

xicana, Año XI, Núm. 4, pp. 421-435.

174

175

�NOTICIA DE OTRO JUICIO SOBRE LA TERESA DE CLAR1N
PRoFR.

DAVID

ToRREs

Angelo State Univenity.

'I' 1

.,!.

EN su ESMERADA edición de Teresa, Avecilla, y El hombre de los estrenos (Madrid: Castalia, 1975), el Dr. Leonardo Romero Tobar ofrece abundantes datos
sobre el estreno del drama de Clarín y una nutrida bibliografía de estudios y
crítica sobre el mismo. A las seis críticas del estreno que recoge en el apéndice
habría que añadir las exhumadas por José María Martínez Cachero 1 y la
que ahora damos a conocer.
Nadie ignora la mala acogida -y hasta pateo- que sufrió el estreno de
Teresa en el Teatro Español la noche del 20 de marzo de 1895. Haciendo un
resumen de la crítica del estreno, el profesor Romero cita como los cargos
principales contra la pieza de Clarín la monotonía, el tono melodramático,
la falsedad de los caracteres, la impericia técnica, y el lenguaje artificioso,
retórico, y falso. 2 El crítico anónimo de El País (21-111-1895) aprovechó la
ocasión para recordar lo que el novel dramaturgo había hecho con obras ajenas: "Indudablemente, una cosa es predicar y otra es dar trigo; pues Clarín,
que tanto ha criticado a escritores dramáticos y tan bien ha visto los defectos
de muchas obras, ha escrito una desprovista por completo de las condiciones teatrales".8
Leopoldo Alas no llegó a escribir un prólogo como el que Galdós puso a
su fracasado drama, Los condenados, pocos meses antes, pero sí la emprendió
contra Arimón, Blasco, Bremón, y otros gacetilleros a quienes suponía cómplices de la silba. En carta a Galdós afirma: "También creo necesario, tal
' MARTÍNEZ CACHERO, Jos6 María, "Noticia del estreno de Teresa .. . y de algunas
críticas periodísticas", Archivum, XIX ( 1969), 243-273.
• ROMERO TOBAR, Leonardo, "lntroducci6n" a Teresa, Avecilla, y El hombre d,
los estrenos, de Clarín (Madrid, 1975), p. 33.
1
Recogido por ROMERO ToBAR, op. cit., p. 174.

177
Humanitas-12

�....

.
testar siempre, y dar cien
como se h a puesto la cosa'. .tomar ,,por
, s1Stema con
alos por uno . . . a los cnticantes .
p
- 11 da a cabo por Alas, Salvador Canals declara:
Recordando la campana eva
f d
idoso.
,
od . esta derrota fue pro un o . . . y ru
"El efecto que en Clarm pr UJO , d
. d;,.'1a
ventana de vecin., dº
uso cate ra me3or "
···
En no sé cuántos_peno _ic~s p abominar' de los críticos. No fue mal servido
dad para maldeclI' al publico y
de 1·usticia confesarlo-- algunos pa. le faltaron tampoco -es
.
l , li
en a rep ca, ru
" 5 El
ltado fue una larga y agresiva
drinos, inéditos hasta entonces ... ld d re~adrid La Publicidad, Madrid
polémica en El Imparcial, el llera_ o le
'•:ca ~enuda y los folletos de
º6dºcos Predomman a cnu
Cómico y otros pen i ·
· d de Valera Me,
I
echan de menos las voces autoriza as
' .
carácter persona , Y se
.
Galdós que por razones obvias
néndez Pelayo, Echegaray, Yxart, o el mismo
'
decidieron no meter baza en el asunto.
,, . .
d . "f
el "desdichado engendro diciendo que
No faltó quien tratara e ,3usu_i~ al estreno de Teresa r.o era el más a
el público elegante que hab1a asis i o d
. . ue Alas presentaba en su
der el cuadro e mISena q
,
propósito para compren
d T
parecen haber sido el joven Azonn
1
,
.
cos
defensores
e
eres
a
obrita. Pero os uru
f
apología ambos escritos perte'
y e1 uruguayo Juan Torrendell en una ogosa
, • e
.
1 " egunda etapa" de la po1emica.
nec1entes a a s
ºd d del drama escrita en for.
.,
f emos una defensa o1Vl a a
'
.
A contmuaaon o rec
1 1 21 de abril de 1895 por un tal Lms
ma de "carta abierta" a Leopoldo A a~e 98 de La Gran Vía ( 12-V-1895)'
Al~rto, y publicada_ en el Vo\ ~!dril;fia duró sólo tres años, del 2 de juli~
página 314. Esta revista semana
dº t r a la sazón era un adm1de 1893 al 14 de diciembre d:0189i y dsu E1t::t7lo inteligente de la carta y
rador de Clarín, el poeta Salv or ue a. h
e tras esta firma se oculta
. ºlºd d d 1 tor nos hacen sospec ar qu
Ja fina sensib1 i a e au
.
ºd de la república de las letras:
, .
d CI ín y miembro conoci o
un amigo mtimo e ar
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V hasta que La Gran Vía del
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, Nº n de vista conoc1a a .,
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Muy senor mio: i au
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- publico su retra o.
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13 de enero del cornente ano .
dmi b sí en sus novelas y cuend
amistad Le a
ra a, '
jamás me he honra o con su .
. r tes artículos de crítica, llenos de una
tos; y sobre todo, en los enérgicos y va iedn hi . an y sigan haciendo mucho
. T dad y de un fondo, que Compren o cier , ,
~ : en las huestes de los escritores de menor cuantia.
Galdós (Madrid, 1964) , P· 2 76 Soledad, Cartas a
.
896)
101-102.
l - te tral (Madnd, 1
, PP·
E
• CANALS, Salvador,
ano a
F á d l recoaido en Obras completas,
l , " en La ar n u a,
o·
, .
• AzoRÍN, "La Teresa de e arm '
Cl nn su ensayo: Estudio critico
1
VII (Madrid, 1948), 163-168; y Juan !orrendel' a
)1
(Barcelona, 1895), un folleto de 70 páginas.
• ÜRTEOA,

178

Si a todo esto añado el que nadie me conoce en la llamada república de
las letras; el que no tengo pretensión alguna de literato, y el que no visito
escenarios, saloncillos, cafés ni círculo alguno o reunión donde se fragua el
mortífero rayo de la crítica, se comprenderá que, libre de todo prejuicio y
sin apasionamiento alguno, ocupara en el Teatro Español una butaca (que
me cost6 el dinero) para presenciar el estreno de Teresa.

Y como sobre esta obra todos los críticos, periodistas, escritores, etc., etc.,
han emitido su opinión, permítame V. que un espectador vulgar, sencillo, que
asiste a los estrenos por proporcionarse solaz y pasatiempo; por gozar, sintiendo en su alma la emoción estética, diga su leal parecer que, claro está,
nada vale ni significa para el sublime are6pago de la opinión pública, la cual,
dicho sea de paso, se va estropeando un poquillo, y hasta parece que chochea
algo, por sus peregrinas observaciones y por alguno que otro traspiés que la
hace zozobrar y hasta caerse.
Pero dejemos eso, que no quiero abusar de su paciencia, si por casualidad
lec estos desaliñados párrafos, y paso a decirle lo que pensé de su ensayo dramático, al salir del teatro, la noche del beneficio de la Srita. Guerrero.
Lo primero que pensé fue en los hermosos pensamientos, en la castiza prosa,
en los profundos conceptos que esmaltan y enriquecen la obra. ¡ Esto es escribir, señor mío! ... ¡ Eso es un lenguaje propio y levantado, señores críticos! .. .
Sin lirismos que obscurezcan la idea, sin abusar de comparaciones ni de metáforas, el diálogo brilla con los resplandores de la verdad, que irradian al
choque de las situaciones del drama.
Deleitándome en estas bellezas, llegué a la escena VI, que me hizo levantar de la butaca, experimentando mi alma una profunda emoción. El
que no se entusiasme en aquellos momentos, no debe pisar el Teatro Español,
sino los circos ecuestres. Aquellas asechanzas de Fernando y aquella defensa
de Teresa, que comprende lo que el señorito quiere, y que, sin embargo,
pretende salir victoriosa, pero sin humillar al vencido, recordándole que ella
no se encerraba por las noches en su cuarto fiada en la honradez de él;
que la señora era pura y digna como una santa; que él, de seguro, no habría
hecho nada en aquellos años por lo que tenga que avergonzarse ... , etc., etc.,
son detalles tan humanos, tan naturales, tan propios en la boca de aquella
antigua criada, que yo, extático y entusiasmado, no comprendía el silencio
del público.
Desde este momento, la figura de Teresa es gigantesca; toma un relieve
de primera magnitud y se hace interesante, adquiriendo un vigor dramático
como pocas. Al presentarla sufriendo con resignación los bárbaros tratos de
Roque cruel, borracho, vicioso; al devolverle caricias por violencias, dul-

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�zuras por insultos, cuidados de esposa solícita por injurias de marido salvaje,
veía yo la lucha, el contraste de ciertas ideas que hace tiempo batallan en
nuestra sociedad.
Sí (quizás esto V. ni lo pensara al escribir su obra); se me figuraba ver
representadas en aquellas dos figuras al socialismo y aJ cristianismo. Al uno
rechazando la limosna; diciendo que Jesucristo predicaba en las tabernas;
quejándose de falta de justicia en este pícaro mundo, para el cual pide un
nuevo grisou, como el que tantos estragos suele causar en el fondo de la
mina; y al otro, en la mujer honrada, trabajadora, mártir, que cura las
heridas del primero, que lo consuela y acaricia, y dice que aquella sangre
es de los dos, y todo lo disculpa por el envenenado aguardiente que despachaba el Chinto. ¡ Hermosa y purísima resignaci6n, que V. pinta de un modo magistral, con la vista puesta, sin duda alguna, en horizontes muy elevados!
Cuando la dura realidad se presenta de esta manera; cuando se dice al
espectador, de un modo tácito, sí, pero con arte exquisito: "mira lo que
pueden las ideas de una moral divina que sólo ella es capaz de dar fuerzas
a esa infeliz mujer"; cuando se presentan en la escena esas miserias del tugurio y de la choza para enriquecerlas con los tesoros inmensos de un cariño
que todo lo sufre y de un alma que lleva su cruz con paciencia; cuando se
hace todo esto, el autor que eso concibe sólo debe merecer aplauso de las
personas inteligentes; respeto, por 1- menos, de las que, no comprendiendo
aquello, sospechan que allí palpite algo extraordinario que choca y admira
en esta época, donde sólo se rinde culto a los apetitos materiales, dejando
que el espíritu se muera de hambre.
Nada de esto ha pasado, ¿ qué le hemos de hacer? ¿ Que al público de
los lunes no le gust6 su obra de V.? No hay que tomarlo en cuenta. A esa
gente la basta y la sobra con leer las Cr6nicas de Salones. ¿ Que el público
en general rechazó su obra? Como si no; bien sabe V. que el sufragio universal está muy desacreditado hace mucho tiempo, pues por aclamación
libertó a Barrabás con tal de condenar a Cristo.
Más, mucho más le diría; pero el temor de cansar a V. y a los lectores
detiene mi pluma.
Queda admirándole, como siempre, su atento s.s., q.b.s.m.,
Luis

180

ALBERTO

Sección Tercera

HISTORIA

�</text>
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                    <text>Sección Quinta

NOTICIAS,
Y

~
RESENAS

COMENTARIOS

�COMENTANDO EL DIALOGO DE LA LENGUA
ALIIA SILVIA RODRÍGUEZ

P.

Univenidad Autónoma de Nuevo León.

EL SIGLO xv1 representa en España la incorporaci6n del Renacimiento en dos planos
perfectamente diferenciados. Bajo el reinado de Carlos V, la acogida a las tendencias estéticas europizantes. La poesía se vuelve italianizante, entran las ideas plat6nicai.
y se difunden las doctrinas religiosas de Erasmo de Rotterdam. En el otro plano, tenemos el hecho de que dividida Europa por la reforma luterana, España se apresta a
la defensa de sus ideales. El Renacimiento español muestra entonces, con el reinado de
Felipe 11, un sello de severidad y un carácter definitivamente nacional.
Ante estas circunstancias el humanismo tuvo un interés especial por la exégesis y
el conociiniento de los libros sagrados. Carlos V y España entera se lanzan a la reforma
interna de la Iglesia. Erasmo se convierte en "símbolo de sana y noble renovaci6n, cifra de toda empresa grande y cristiana". Este es el momento del humanismo erasmista
que /"señore6 en España, por ser tan español, como española era la empresa que había tomado sobre sus hombros de defender la Iglesia. Solo así se explica el que toda
persona culta, arzobispos, obispos, clérigos, religiosos y seglares, se hallasen de la noche
á la mañana ser en España verdaderos erasmistas • . . Erasmo ( 146 7-1536) es una
representaci6n hist6rica: representa y personifica el Renacimiento, no italiano, sino
español: no pagano, sino cristiano • . . ¿ Qué representa, pues, Erasmo en la historia
literaria del Renacimiento? El elemento de armonía y de concordia entre las tendencias
extremas: la tolerancia y la paz, mezcladas con un sano escepticismo, no exento de
cierta interior ironía . . . Pero, además, para los españoles y para Carlos V representaba Erasmo el renacimiento cristiano, bien hermanado con el renacimiento clásico".'
Como podemos observar, Erasmo hall6 una gran resonancia entre los humanistas españoles. Sin embargo, a su muerte, sus libros fueron condenados por la lnquisici6n.
Como dice Cejador, sus efectos dieron color, al parecer, en forma contraria a la época
de Felipe 11.
Fruto de la influencia de Erasmo podemos citar la obra de Juan de Valdés y particularmente el Diálogo de la Lengua. Tres de las actitudes intelectuales del Renacimiento: reforma religiosa en el sentido de mayor espiritualidad en las prácticas litúrgicas,
1

CEJADOR y FRANCA, Julio, Historia de la Lengua y la Literatura Castellana. Tomo
II. Revista de archivo, bibliografía y museos. Madrid, 1915, pp. 7-8.

427

�elogio y anhelo de la vida natural, exaltaci6n de lo espontáneo, sitúan a Valdéz y su
obra dentro de la corriente renacentista y desde luego, erasmista. Hombre culto, de espíritu agudo, Juan de Valdéz no podía dejar de señalar los derroteros fundamentales
del Renacimiento español. Inconforme con la actitud de la Iglesia, sus obras casi todas sobre temas religiosos, reflejan sus inquietudes reformistas. El Diálogo escrito en
. Nápoles a fines de 1535 o 1536, lugar a donde había ido huyendo de la Inquisición,
expone los criterios lingüísticos y literarios de la época, además de que establece como
únicas normas estilísticas la sencillez, la sobriedad y la concisión. La defensa de la
lengua vulgar y él empleo del cultismo como medio para lograr la expresión natural
y de buen gusto --el enriquecimiento de la lengua-, son los logros más importantes
de esta obra.
El Diálogo es pues, un testimonio del estado de lengua en el siglo XVI. Los cuatro
interlocutores Criolano -que se ha supuesto que podía ser el obispo de San Marco-,
Marcio -identificado con Marco Antonio Flaminio, traductor del Al/abeto cristiano-,
Pacheco o Torres --don Pedro Pacheco, cardenal y lugarteniente de Nápoles-• y el
propio Valdéz que hace de maestro, se interesan por la propiedad y carácter de la
lengua castellana.

"Todos los hombres somos más obligados a ilustrar y enriquecer la lengua que
nos es natural y que mamamos en las tetas de nuestras madres, que no la que nos
es pegadiza y que aprendemos en libros".'
Valdéz atiende a las consultas formuladas por sus amigos italianos y aborda problemas relativos a los orígenes de la lengua,

"y porque la lengua que oy se habla en Castilla, de la vosotros queréis ser informados, tiene parte de la lengua que se usava en España antes que los romanos
la enseñoreassen, y tiene también alguna parte de la de los godos, que sucedieron a los romanos, y mucha de la de los moros, que reinaron muchos añol, áunque la principal parte es de la lengua que introduxeron los romanos, que es la
lengua latina . .• " •
Fonética y ortografía,

"la pronunciaci6n aráviga le viene a la castellana el convertir la f latina en h, de
manera que, pues la pronunciaci6n es con h, yo no sé por qué ha de ser la escritura con f, siendo fuera de prop6sito que en una lengua vulgar se pronuncie
de una manera y escriva de otra. Yo siempre he visto que usan la h los que se
precian de scrivir el castellano pura y castamente: los que ponen la f son los que
no siendo muy latinos, van trabajando de parecerlo".'

1

VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua, Ed. Porrúa, México, 1966, p . ·XIV.
• VALDÉz, Juan de, op. cit., p. 5.
• lbid., p. 13.
• Ibid., p. 50.

428

Sintáxis y flexión,

"para el genitivo masculino tenemos del, diziendo del hombre, y para el femenino
de la, diziendo de la muger. . • Estos mesmos artículos sirven para el ablativo . .. "•
Cánones sobre el estilo,

"porque el estilo que tengo me es natural, y sin afectaci6n ninguna escrivo como
hablo, solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que
quiero dezir, y dígolo quanto más llanamente me es posible, porque a mi parecer
en ninguna lengua stá bien el a/ectaci6n".'
Elección de palabras y crítica de textos,

"de la lengua griega desseo introduzir éstas que stán medio usados: paradoxa,
tiranizar, idiota, ortografía.. . De la lengua latina querría tomar estos vocablos ambición, ecepción, d6cil, superstición, objeto. Del qual vocablo us6 bien
el autor de Celestina. . . soy de opini6n que ningún libro ay escrito en castellano
donde la lengua sté más natural, más propia ni más elegante".'
En otras palabras, Valdéz aborda problemas relativos a la fonética, al léxico y a la
gramática. Su terna de discusión no es la lengua literaria, sino la hablada, "la que no
se aprende por libros".' Por primera vez en la historia de la conciencia lingüística
española se observa una discusi6n sobre las opiniones del italiano Bembo, autor de
Prose della vulgar lingua. Bembo al tratar la lengua vulgar, es ciceroniano. Valdéz
es un erasmista español. Es decir, siendo el italiano una lengua clásica -ya existe un
Petrarca y un Bocaccio-, Bembo quería que el toscano no excediera los cauces señalados p or dichos autores. Sin embargo, Bembo se preguntaba si no sería mejor utilizar la lengua latina y así ponía en discusión la lengua toscana. Vadéz en tanto, aún
confrontando el problema de fijar la lengua la sabe apreciar en todo su valor. No discute
sobre su propiedad. Ha notado que el romance compite con el !aún y así concluye con
la fijación del romance castellano como lengua de cultura. Esto significa que Valdéz
delimita una discusión que para Bembo resulta una problemática.1º
De lo anterior se desprende que Valdéz formula sus propias concepciones sobre el
problema lingüístico en España, aunque se aleje del punto de vista de N ebrija "que en
muchas cosas le había precedido, y a quien, sin consideración, muerde y zahiere".11 La

0

Ibid., p. 24.
' lbid., p. 107.
' lbid., pp. 94, 95, 127
• MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos Españoles. Tomo
11. Librería Católica de San José, Madrid, 1880-1881, p. 196.
'º VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua. Clásicos Castellanos, Espasa-Calpe, S. A.
Madrid, 1953, pp. XLV-LX.
11
MENÉNDEZ Y PELAYo, Marcelino, op. cit., p. 196.

�aversión del castellano por el andaluz, lleva a Valdéz a una declarada antipatía por
Nebrija y todo lo que éste ha hecho.

"Ya tornáis a vuestro Librixa. ¿No os tengo dicho que, como aquel hombre
no era castellano, sino andaluz, hablava y, escrivla como en el Andaluz/a y no
como en Castilla?" 12
Sin embargo esta situación no le resta mérito, pues cada uno en su enfoque ocupa
su lugar en la Historia.
Pero siguiendo con el Diálogo aún se puede ahondar en los aspectos de mayor interés que Valdéz nos ofrece. Por ejemplo su principio acerca del estilo. Basado en el
ideal muy en boga en su época, sobre la obligación que todos los hombres tenían de
enriquecer la lengua propia, Valdéz hace eco a Erasmo y reprueba a quienes tratan
de conformar "La Lengua castellana con la latina". De allí el sinnúmero de explicaciones sobre palabras, autores y obras. El Renacimiento en España fue una reintegración cultural que Valdéz trata de resolver a través de la lengua popular y de las obras
que hacen mejor uso de ella. La cuestión de aquel entonces fue la relativa a la norma
del buen gusto y sobriedad. Norma que perdudará a través de la primera mitad del
siglo y dará como resultado una prosa concebida en perfecto equilibrio.

BoRRERo, L. Enrique, Origen del Castellano, Deptal. Cali, Colombia, 1961.
CEJADOR v FRANCA, Julio, Historia de la Lengua y de la Literatura Castellana. Tomo
11. Revista de archivo, bibliografía y museos. Madrid, 1915.
DIEZ EcHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española e Hispanoamericana. Ed. Aguilar, Madrid, 1960.
-Enciclopedia Universal Ilustrada. Tomo 66, Espasa-Calpe Ed., Barcelona, 1958.
MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos Españoles. Tomo 11.
Librería Católica de San José, Madrid, 1880-81.
VALDÉz, Juan de, Diálogo de la Lengua. Prólogo de Juan M. Lope Blanch. Colección
Sepan Cuantos No. 52, Ed. Porrúa, México, 1966.
VALDÉZ, Juan de, Diálogo de la Lengua. Edición y notas de José T . Montesinos. Clásicos Castellanos. Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1953.

Es interesante observar, por otro lado, que Valdés manifiesta que los llamados a
dar la pauta del bien hablar, son los hablantes de Toledo. Esta preferencia es muy
explicable si se advierte que Valdéz era cortesano y toledano y el lenguaje de Toledo
y de la Corte eran prácticamente uno, y el universalmente aceptado. Pero no se puede
negar, que existe aparte en Valdéz el criterio de carácter etimológico que atiende al
origen latino de las palabras, y el que muchos otros han llamado "criterio personalista".
Valdéz es un ejemplo de espíritu abierto. Se opone a latinizar el castellano, pero
acepta todas las voces nuevas para enriquecer la lengua. Enemigo de toda afectación
"sus principios estilísticos, en resumen, parecen ser la espontaneidad unida a la selección, la propiedad, la concisión y el equilibrio entre fondo y forma".13
"Las preferencias de Valdéz tienen para el historiador de la lengua un valor extraordinario porque no eran las de un individuo exquisito o apartadizo que pretendiera
hacer valer su opinión personal, sino que Valdéz procedía en materia colectiva y social
como antena del buen gusto colectivo, por un lado vocero de las decisiones ya hechas
del gusto social, y por otro tan identificado con su orientación general que se adelanta
y anuncia las decisiones pendientes"."
BIBLIOGRAF1A
ALoNso, Amado, Estudios Lingüísticos. Temas Hispanoamericanos. Biblioteca Románica Hispánica. Estudios y Ensayos No. 2. Ed. Gredos, Madrid, 1967.
" VALDÉz, Juan de, Diáfogo de la Lengua, Ed. Porrúa, México, p. 70.
1
' lbid., p. XXVI.
14
ALONSO, Amado, Estudios Lingüísticos. T emas Hispanoamericanos. Biblioteca Románica Hispánica. Estudios y Ensayos No. 2. Ed. Gredos, Madrid, 1967, p. 39.

430

43!

�t

ARCAISMOS EN EL ESPANOL DEL SUROESTE
LAURA ESCAIULLA

Universidad de Texas en Austin, Tex.

I.

HrsTORIA DE LAS

áreas de habla española en el suroeste.

A. El suroeste de los Estados Unidos donde se hablaba el español antes del inglés incluye
los estados actualmente Texas, Nuevo México y el sur de Colorado, Arizona, y
California - que en Nueva España se llamaba San Lui~ Potosí, Nuevo México1 )'.
California. Se conquist6 y se pobló esta región con dificultad.
l. Nuevo México - Se estableció un pueblo cerca de Santa Fe en 1548 pero los
indios lo destruyeron y todos los españoles huyeron del área en 1680. Se repobló
en 1693 y así quedó aislado del resto del virreinato.

2. En 1687 se fundó una misión en Arizona: se nota que en 1760 había no más
que 25 pequeñas misiones en varios puntos separados de Arizona.
3. Texas - También en Texas no había más que unas cuantas misiones aisladas
en 1800 no había más que 3,600 españoles en todo Texas, la mayor parte en
San Antonio.
4. California - Se pobló como Nuevo México, en lugar de misiones había ranchos
y granjas. La fecha de la población de California es 1777-1781.
B. Razones para el aislamiento: Los gobiernos de España y después México trataron
de animar a gente que fueran a estas regiones por la amenaza política de los franceses en Louisiana y después los estados unineheses del noreste. Sin embargo, muchas
co_sas desanimaron a colonistas posibles e hizo que las áreas pequeñas ya pobladas se
quedaran aisladas:
l. La dificultad de viajar,

2. la hostilidad de mucha de la tierra - aridez, muchas montañas, y la pura mmensidad del territorio,
3. los indios inhospitables,
4. más tarde, las malas relaciones entre México y los Estados Unidos después de
la cesión del suroeste a los norteamericanos. Comenzó un período de aislamiento

4'33
Humanitas-28

�total del mundo hispano-hablante y al mismo tiempo un periodo de persecución
de parte de los angloamericanos contra los hispanohablantes en los Estados
Unidos.
O. El habla de ese tiempo: La lengua llevada al Nuevo Mundo era un español preclásico del siglo XVI. Se lleva a tierras distantes de centros culturales del Nuevo
Mundo y se estanc6. Notan los lingüistas el arcaismo del español de América; en
eatas regiones el arcaismo es aun más intenso.

D. El habla de hoy: Todavía no hay mucha comunicación entre gente de habla española en el suroeste y personas en países hispano-hablantes. En Texas y California
ai hay comunicaci6n a través de la frontera, pero muchas veces con la gente pobre
que están en más o menos la misma situación lingüística. La mayor parte de los
hispanohablantes en los Estados Unidos son pobres y analfabetos.

2. Vacilaciones de timbre de vocales no-acentuadas
a. i m e: escrebir, recebir, almetir, efecine, devisar
hesterico, molitar, mesmo
b. e mi: dispertar, debilitar, sigun
c. u m o: sospender, sospirar, lumbriz.

B. Consonantes
l. Confusión de f/h/o
a. Conservación de la f inicial la tina: Fierro

b. Aspiración de la h (o) inicial: jallar, jeder, jonce, juir, jervir, jesionado, jijo
c. Aspiración de la

f inicial: jui, juista ... , ajilado, ejilarse, a juera, quereno.

2. Reducción de grupos cultos
II. Advertencia: Antes de ver los rasgos arcaicos del español del suroeste, hay que
tomar ciertos datos en cuenta:
A. Que ni los fenómenos ni las palabras individuales se hallan únicamente en el suroeste de los Estados Unidos. Se han citado todos en diferentes partes del mundo
hispánico, aunque se puede decir que muchos se hallaran solamente en áreas rurales, pobres o analfabetas;

B. que no todos los fenómenos ni todas las palabras se pueden citar en cualquier sitio
del suroeste. Debido al aislamiento de muchos pueblos, influencias diversas, y la
evolución interna de la lengua, hay ciertas diferencias, aun dentro de un estado.
No he puesto exactamente cuales palabras se encuentran donde son porque el único
estudio mayor del español del suroeste es el de Espinosa, las otras regiones no más
han logrado unas cuantas tesis o monógrafos;

C. que se puede alegar acerca de muchos de los fenómenos que no son arcaismos pero
que muestran influencia o de equivalencia acústica, o de evoluciones internas naturales, o de analogía con otras formas.

111. Fonología: Espinosa dice que hay que buscar las fuentes del español ( de Nuevo
México) en el español de siglo XVI. Laposa menciona inseguridades de consentismo
y vacilaciones de vocalismo para este periodo.
A. Vocales

l. Confusión de diptongo
a. ie/e: a prisa (cf: fiesta) (cfr. aviespa)
b. au/o/a: aunque, onque (cf. Talpa/taupa/topo)
c. ua/a: quasi, cuasi, oradar (en lugar de graduar).

434

a. et

= t:
=

afeto, perfeto

b. gn
n: dino
c. gl = 1: llesia
d. ce
e. nv
f.

= c:

imperfición, leción

= v: ivierno
le = e: duce (L.

dulce = dulce; cf, puleu

C. Confusión con grupos de nasal

=

mr
mbr
mn =mnr

poso).

+ oclusiva

·cf: memorau = membrar

homna

= hombre

l. Adición de oclusiva; lamber, embaranado (enmarañado)
2. Adición de nasal: Trompezar, embonar ( aboñar), emprestar, (prestar) grampa
3. Caída de oclusiva (mb = m), tamien.

IV. Morfología
A. Formas verbales del futuro: caidra, traidra, quedra (regla fonológica p. XVI).

B. Es subjunctivo de ciertos verbos: hhaiga, vaiga, hige.
C. El imperfecto de verbos que terminan con aer: caita, traiba.
D. La segunda persona singular del pretérito: antes, istes/atea, ites ( de L. stas) :
contastes/can tates: dormites/dormistes.
E. Ver
l. El pretérito: vida, vitos, dide ( cf; L. vidi, vidisti, vidit).
2. El imperfecto: vía, vías ( en lugar de vi, veías).

F. Traer -

el pretérito: truje, trujiste ...

435

�BIBLIOGRAFlA

EsPINosA, Aurelio M. Estudios sobre el español de Nuevo México de la biblioteca de
Dialectologi Hispanoamericana, dir: Amado Abonso. Tema. 1 (Buenos Aires, 1930).

MAIER, M. S., and RrvERA, Feliciano. The Chicanos. (New York: Miell &amp; Mant, 1972)
( for historical date) .
•
CORDA, Gilberto, et al. Vocabulario Español de Texas (Austin: University of Texas
Press, 1933).
RANSENBALT. Notas de una Morfología Dialectal.

CARTA DE SOR JUANA, DESCUBIERTA POR EL PADRE TAPIA
GERARDO DE LEÓN

A. Auuso

LLEGÓ A NUESTRAS manos, por cortesía de su autor, un libro, casi un folleto de escasas
98 páginas, denominado Autodefensa Espiritual de Sor Juana, debido a la pluma del
sacerdote Aureliano Tapia Méndez.
Fue publicado por la Dirección General de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y editado en los talleres de Impresora Monterrey
en mayo de 1981.
Su breve contenido capta la atención del lector, desde el prólogo mismo, el que
estuvo a cargo del Lic. Raúl Rangel Frías, Director del organismo universitario auspiciante de la edición.
De entre los parágrafos contenidos en el Prólogo, únicamente haremos referencia a
los siguientes, porque en ellos, el prologuista nos remite, con esos breves trazos tan
característicos de su manera de expresarse, a algunas de las facetas de la múltiple personalidad del autor del libro que ahora comentamos:
"El hombre sacerdote, el escritor-investigador, el poeta que también es, el autor
de hallazgos documentales como éste que va consagrado a la memoria de la Décima
Musa, Sor Juana Inés de la Cruz, es precisamente Aureliano Tapia Méndez ...
" ... y por añadidura --decí.amos- es poeta, que si no lo fuese no lo acompañarían
las musas. Y ello fu.e quizá por lo que dio con el hallazgo de la pieza que hoy publica,
la copia no conocida y publicada, hasta hoy de una carta de Sor Juana Inés de la
Cruz, la Décima Musa, que es la más apasionada protesta y manifiesto por la libertad
y la inteligencia en la América Española de aquellos y los presentes tiempos ... "
En consecuencia, después de tan halagüeñas perspectivas de incursionar cerca del
pensamiento de aquella admirable mujer mexicana, admiración de propios y extraños
desde su efímera existencia a finales del siglo XVII, nos adentraremos, inquietos y
ávidos, en su contenido propiamente dicho.
En el primer Apartado, que su autor ha designado con el nombre de Una Carta de
Sor Juana, comienza por advertimos entre admiraciones:
"¡ Hemos hallado una carta de Sor Juana!

"Estamos persuadidos de que presentamos aquí la copia auténtica de una genuina
'CARTA DE LA MADRE JUANA INÉS DE LA CRUZ ESCRITA AL R. P. M.
ANTONIO Nú~EZ DE LA COMPARIA DE JESúS'.

436

43¡·

�"No está fechada, pero podremos situarla perfectamente, por los hechos que narra . .. ,,
El caso es, que el Padre Tapia analizó, meditó y elucubró sobre el manuscrito en
cuestión, y el resultado de su investigación le mereció el reconocimient.o de la Sociedad
Cultural Sor Juana Inés de la Cruz, de la ciudad de México, al concederle el primer
premio en su concurso de Literatura convocado para el 12 de noviembre de 1980,
premiación consistente en medalla y diploina.

La copia de esta carta estaba guardada en el archivo del Seminario Arquidiocesano
de M~nterrey, contenida en cinco páginas y media, "encuadernado en un tomo de cuarto
mayor, empastado en pergamino, que tiene grabado en el lomo el título de 'VARIOS
YNFORMES'."
La obra publicada ahora -a nuestro juicio-, rebasa las dimensiones físicas de su
contenido y la premiación concedida, sin demeritarla, naturalmente. El descubrimiento
y el trabajo realizado por Tapia Méndez nos demuestra una vez más, no sólo la vieja
modernidad de nuestra Sor Juana, sino su concepción feminista, no manifiesta por su
autodefensa, sino del feminismo de la más palpitante actualidad, y más adelante quizá;
anticipándose a la posición de la mujer intelectual con más de tres siglos.
Es muy conocida, por eruditos y profanos, la calidad de la producción literaria de
Sor Juana Inés de la Cruz, y su precoz capacidad de acumulación de conocimientos,
demostrada ante el concurso de "doctores" convocado por el virrey de entonces, para
someterla a prueba. Y también el que luego, ya profesa eri la religión, cómo recibió
abierta oposición de sus superiores, para que continuara en el cultivo de las letras.
Testimonio ampliamente divulgado para hoy, es la correspondencia cruzada entre
esta monja y el obispo de Puebla, el que se hacía aparecer bajo el pseudónimo de Sor
Filotea de la Cruz, y ante quien Sor Juana arguye, con lógica impecable, las razones
que la asistían para continuar con sus estudios y sus trabajos literarios.
Pero esta carta, cuya copia encontró el Padre Tapia en el archivo del Seminario
regiomontano, empolvada y desconocida, representa ni más ni menos que, un angustioso pero digno grito de rebeldía ante su confesor, el padre Antonio Núñez, su destinatario. Por ser de carácter más privado e íntimo que las misivas a Sor Filotea, y por
estar dirigida a la persona de mayor cercanía espiritual para su autora, nos resulta de
verdad reveladora, a fuer de sincera.
La inicia expresándole:
"Pax Xpti.
"Aunque ha muchas tiempos que varias personas me han informado que soy la
única represensible en las conversaciones de V.R. fiscalizando mis acciones con tan
agria ponderación como lleg-e.rlas a escándalo público, y otros epítetos no menos horrorosos, y aunque pudiera la propia conciencia moverme a la defensa, pues no soy tan
obsoluto dueño de mi crédito, que no esté obligado con el de un linaje que tengo, y
una comunidad en que vivo, con todo esto, he querido sacrificar el sufrimiento a la
suma veneración y filial cariño con que siempre he respetado a V.R,. queriendo más
aína que cayesen sobre mí todas las objeciones, que no pareciera pasaba yo la línea
de mi justo, y debido respeto en redargüir a V.R. en lo cual confiesa ingenuamente
que no puede merecer nada para con Dios, pues fue más humano respeto a su per-

438

sona que cristiana paciencia· y esto no ignorando yo la veneración y crédito grande
que V .R. (con mucha razón)' tiene con todos, y que le oyen como a un oráculo divino
y aprecian sus palabras como dictadas del Espíritu Santo, y que cuando mayor es BU
autoridad más queda perjudicado mi crédito; con todo esto nunca he querido asentir a
las instancias que a quien responda me ha hecho, no sé si la razón o si el amor propio
(que éste tal vez con capa de razón nos arrastra) juzgando que mi silencio seria el
medio más suave para que V.R. se desapasionase; hasta qu.e con el tiempo he reconocido que antes parece que le irrita mi paciencia, y así determiné responder a V. R.,
salvando y puponiendo mi amor, mi obligación y mi respeto •.. "
Más adelante, la monja defiende su posición de mujer erudita y cultivada (virtudes
desusadas en aquellos tiempos), con argumentos sólidos y de una lógica irreprochable:
"Mis estudios no han sido en daño ni perjuicio de nadie, mayormente habiendo sido
tan sumamente privados que no me he valido ni aun de la dirección de un maestro,
sino que a secas me lo he habido conmigo y mi trabajo, que no ignoro que el cunar
públicamente las escuelas no fuera decente a la honestidad de una mu~er, por la ~sionada familiaridad con los hombres y que ésta sería la razón de publicar los estudios
públicos y en no disputarles lugar señalado para ellos, será porque como . no las he
menester la república para el gobierno de los magistrados ( de que por la rmsma razón
de honestidad están excluídas) no cuido de lo que no les ha de servir; pero los privados y particulares estudios ¿ quién los ha prohibido a las mujeres? ¿ No tienen alma
racional como los hombres? ¿ Pues por qué no gozará el privilegio de la ilustración
de las letras con ellos? ¿No es capaz de tanta gracia y gloria de Dios como la suya?
• Pues por qué no será capaz de tantas noticias y ciencias que es menos? ¿ Qué rev~l
•
d
'hizo para
!ación
divina, qué determinación de la Iglesia, qué dictamen
e ia razon
nosotras tan severa ley?
"Las letras esto~ban, sinq que antes ayudan a la salvación? ¿No se salvó San Agustín, San Ambrosio y todos los demás Santos Doctores? Y V,.R. cargado de tantas
letras, ¿ no piensa salvarse?
"Si se me responde que los hombres militan otra razón, digo: ¿No estudió Santa
Catalina, Santa Gertrudis, mi Madre Santa Paula sin estorbarle a su alta contemplación ni a la fatiga de sus fundaciones el saber hasta griego? ¿El aprender hebreo?
¿En;eñada de mi Padre San Jerónimo, el resolver y el entender las Santas Escrituras,
como el mismo Santo Jo dice? Ponderando también en una epístola suya en todo
género de estudios doctísima a Bleguilla, hija de la misma Santa, Y en tan tiernos
años que murió de veinte?
"Pues ¿ por que en mí es malo lo que en todas fue bueno? ¿Sólo a mí me estorban
los libros para salvarme?
"V.R. quiere que por fuerza me salve ignorando, pues amado Padre mío, ¿No
puede esto hacerse sabiendo? Que al fin es camino para mí más suave. Pues ¿por
qué para salvarse ha de ir por el camino de la ignorancia si es repugnante a !u
natural? . .. "
La defensa -insistimos- es, a todas luces, admirable;, y los auténticos derechos
que desde siempre le han asistido a la mujer, se hacen más .Y.mis claros a medida que

�avanza la redacción del documento, hasta llegar, como lo anunciábamos arriba, a
presentársenos como una mentalidad de los tiempos en que vtvimos.

Y aunque, como nos lo advertía el Padre Tapia, la misiva no lleva data, éste i::oncluye al respecto, tras una serie de consideraciones básicas:
"Volvemos a nuestra proposición: la 'Carta de la Madre Sor Juana Inés de h
Cruz al R. P. M.. Antonio Núñez de la Compañía de Jesús' debe situarse antes de la
publicación del 'Festín Plausible', y por lo tanto corre dentro del mismo año de 1681.
después del 31 de agosto que era el cumpleaños del Rey, y antes de que se publicaran
los de la dedicación del Convento de Santa Clara".

ALCANCES Y PERSPECTIVAS DEL NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

La obra contiene nueve apartados, además del Prólogo, los que se definieron con
los títulos de Una Carta de Sor Juana, del que tomamos las citas que recién transcribíamos; El Texto; La Data; El Destinatario; Paralelismo con las Respuestas a Sor
Filotea; El Argumento; El Fondo del Asunto y Punto Final.

Universidad Nacional Autónoma de México.
Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos.
Secretaría de Relaciones Exteriores.

Como una conclusión real a est1&gt;s comentarios, recurriremos a la pluma de la misma
poetisa, la que, haciendo gala de una auténtica "autodefensa", y sobreponiendo su
natural mansedumbre ante su cc,nfesor, se le declara en abierta rebeldía:

Mesas Redondas: Jorge Eduardo Navarrete, Marcos Kaplan y César Sepúlveda.
Universidad Nacional Autónoma de México. México 1980. 130 páginas.

"Y así le suplico a V.R. que si no gusta ni es ya servido favorecerme (que eso es
voluntario) no se acuerde más de mí, que aunque sentiré tanta pérdida mucho, nunca
podré quejarme, que Dios que me crió y redimió, y que usa conmigo tantas misericor.
dias, provt:erá con remedio para mi alma que espera en su bondad no se perderá,
aunque le falte la dirección de V.R., que del cielo hacen muchas llaves y no se estrech{,
a un solo dictamen, sino que hay en él infinidad de mansiones para diversos gemos, y
en el mundo hay muchos teólogos, y cuando faltaran, en querer más que en sabet
consiste el salvarse y esto más estará en mí que en el confesor".

LIC.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

EL DISTINGUIDO internacionalista mexicano, Lic. César Sepúlveda, Director del Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, org=izó tres Mesas Redo.o das bajo el rubro del Nuevo Orden Internacional.
En esta publicación de la Universidad Nacional Autónoma de México, está el contenido de las interesantes ponencias presentadas. Tomaron parte en la primera mesa
redonda, sobre el nuevo orden económico internacional y sus posibilidades, el embajador Jorge Eduardo Navarrete, como ponente, y prepararon comentarios al tema
central el doctor Miguel S. Wionczech, y el licenciado Javier Matus.
La segunda de las mesas redondas se dedicó al análisis del nuevo orden político
internacional. El doctor Marcos Kaplan, fue el ponente, y su tesis fue comentada por
el doctor Leopoldo González Aguayo, por el licenciado Ricardo Méndez Silva, y por
el doctor Víctor Carlos García Moreno.
Finalmente, la última mesa redonda tuvo por cometido examinar los fundamentos y
la viabilidad de un nuevo orden jurídico internacional. La ponencia estuvo a carg,)
del licenciado César Sepúlveda, y fue comentada por el embajador Héctor Gros
Espiell, por la doctora Yolanda Frías y por el licenciado Alonso Gómez Robledo
Verduzco
En el Prefacio de esta publicación, el licenciado César Sepúlveda, su autor, escribió:
"El término 'orden internacional' ha recibido en los últimos tiempos varias connotaciones equívocas. Unas veces se le emplea como sinónimo del complejo de relaciones
internacionales en el mundo. Otras, como el conjunto de sistemas de intercambio entre grupos de naturaleza diferentes, como Estados, conglomerados étnicos, grupos de
presión, etcétera. En ocasiones se le considera como la suma de reglas formales e informales que permiten la moderación de las disputas, y una medida de seguridad y
de estabilidad.

44C

441

�Y por último, ya recientemente, se usa el vocablo casi exclusivamente en conexión
a la e1=onomía. Orden económico internacional es lo que parece preocupar más er,
estas épocas.
Otro elemento de confusión es el de "nuevo". En algunos aspectos, como en el
económico, es factible hablar de novedad absoluta, porque anteriormente no existía
nada que pudiera merecey el nombre de "orden". La anarquía y las relaciones de explotación parecían presidir el panorama. Pero en lo que se refiere a lo político y a
lo jurídico, existe alguna semblanza de orden, aunque no es el satisfactorio. Es necesario
renovar las estructuras en esos campos y entonces sí se entiende lo que debe ser el
nuevo orden, como diferente a lo que precedía.
Nosotros lo entendemos -agrega Sepúlveda- como una disposición armoniosa y
metódica de todas las cosas que son necesarias para una nueva y jwta organización
de la sociedad internacional, como una condición necesaria para lograr el bienestar
del hombre en todas las regiones del mundo, para gozar ese bienestar con dignidad,
al abrigo de la inseguridad y en un clima de auténtica paz y libertad.
El Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos, preocupado por precisar
no sólo el alcance correcto del término en las relaciones internacionales, sino también
su factibilidad, pero sobre todo, para examinar los obstáculos que se interponen en
el camino de un nuevo orden internacional cabal y satisfactorio, organizó una serie de
tres mesas redondas, con el título general de "Alcances y Perspectivas del Nuevo Orden
Internacional". Se tuvo también el propósito con todo ello demostrar que puede haber
una colaboración interdisciplinaria fructífera entre expertos de la economía, politólogos
y juristas,. Se trataba con ello de observar los puntos de contacto entre los enfoques de
cada una de las ramas, y se dedicó cada una de las mesas redondas al análisis de los
aspectos económicos, políticos y jurídicos que debería comprender el nuevo orden internacional, entrelazados entre sí en un concierto idóneo y aceptable, pues no puede
aspirarse a sólo un aparte de ese orden, que pueda menoscabar las demás. Todas deben
estar armoniosamente combinadas.
En el tratamiento de los temas, como puede observarse del texto, los participantes
se despojaron de utopías y emplearon el realismo más sano para analizar las perspectivas del nuevo orden internacional. Se trató, a través de esfuerzos modestos y continuados, de contemplar lo viable .y lo posible, recapitular los avances que sin duda se
han venido realizando para alcanzar ese orden, y buscar las respuestas a nuestro alcance.

III. El Nuevo Orden Juridico Internacional: sus fundamentos y su viabilidad, por
César Sepúlveda.
Comentarios de Héctor Gros Espiell.
Comentarios de Yolanda Frías,.
Comentarios de Alonso Gómez Robledo Verduzco.

Notas sobre los participantes.

El índice de la obra nos permite conocer su valioso contenido:
Prefacio

I. El Nuevo Orden Internacional y sus posibilidades, por Jorge Eduardo Navarrete.
Comentarios de Miguel S. Wionczek.
Comentarios de Javier Matus Pacheco.

II. Las caracterlsticas del Nuevo Orden Polltico Internacional, por Marcos Kaplan.
Comentarios de Leopoldo González Aguayo.
Comentarios de Ricardo Méndez Silva.
Comentarios de Víctor Carlos García Moreno.

442

443

�SECCION DE CANJE

ALEMANIA
Zeitschri/t für K ulturaustausch, Instituto für Auslandsbeziehungen Stuttgart. Nos. 1,

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Pedagógicas. Institute For Scientific Cooperation,. Alemania. Vols. 21, 22, año 1980;

Vol. 23 año 1981.
Mundus. A Quarterly Review of German Research. Contributions on Asia, Africa and

Latin America Art and Science. Vol. XVI, Nos. 2, 3, año 1980.
Universitas. Revista Alemana de Letras, Ciencias y Artes. Edición Trimestral de Cas-

tellano. Vol. XVIII, No. 1, año 1980; No. 4, año 1981.
Literature Music Fine Arts. A Review of German-Language research Contributions on

Literature, Music, and Fine Arts. With Bibliographies. Vol. XIII, No. 2, año
1980; Vol. XIV, No. 1, año 1981.

ARGENTINA
Cuadernos de los Institutos. Instituto de Filosofía del Derecho. Universidad Nacional

de Córdoba. Biblioteca Mayoi;. Este Cuaderno corresponde al No. 1, año 1979
del Instituto. No. 137, año 1979.
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Santa María de los Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. No. 133/134, año

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Bolet!n Bibliográfico. Universidad Nacional de Cuyo. Biblioteca Central. No. 49, año
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Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas Depto. de Historia. No. 9, año 1979.
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ECUADOR
Boletín de la Academia Nacional de Historia. Antes Sociedad Ecuatoriana de Estudios
Históricos Americanos. Vol. LXII, Nos. 133/134, año 1979.

ESPAAA
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La Crisis de las Facultades de Derecho Anales de la Cátedra Francisco Suárez. Nos. 2021, años 1980-1981.
Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Año XXXII. No. 57. Año
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Conto, 1980; Donde habita el Cangrejo. Eduardo Langagne. Poesía, 1980; La
Béliere Caraibe. Anthony Phelps. Poesía, 1980; Cidade Morta. Octavio Alfonso.
Poesía, 1980; Bohemia. Año 72, No. 51, diciembre 19 de 1980; Los Dlas de la
Selva. Mario Payeras. Testimonio 1980; El Caribe a la Hora de Cuba. Gérard PierreCharle&amp;. Ensayo, 1980; Growing up stupid under the Union Jack. Austin Clarke,
Novel, 1980.

CHECOSLOVAQUIA
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No. 7 julio, No. 8 agosto, No. 9 septiembre, No 10 octubre, No. 11 noviembre, No.
12 diciembre, año 1980; No. especial de enero 1981, No. 1 enero, No. 2 febrero,
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19/20, 21/22, 23/24, año 1980; Nos. 1, 2, 3/4, 5, 6, 7, 8, 9, año 1981.

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de Ciencias Biológicas. Año II, Nos. 6, 7, 8, año 1980; No. 9, año 1981.
Boletín de la Dirección de Planeación Universitaria Universidad Autónoma de Nuevo
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Actas. Historia, Letras y Artes. Dirección General de Investigaciones H umanísticas de
Ja Universidad Autónoma de Nuevo León. No. 14, año 1980; No. 15, año 1981.

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Hu ert1sta en Tamaulipas. Tercera Edición, por Mariano B. Marino, año 1977.

Correo de la C~pilla Alfonsina. Universidad Autónoma de Nuevo León. Nos. 1, 2, 3,
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448

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Ilum:-:nitas-29

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VII, Nos. 1, 3, 4, año 1980 ; Vol. VIII, Nos. 1, 2, año 1981.

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Boletim da Faculdade de Dirt ito. U niversid1&lt;le de Coimbra. Vol. LII, año 1977, No.
Especial Estudos Em Homengcn ao P:ofr. Doutor J. J . Teixeira Ribeiro, año 1900;
Vol. LIV, año 19i 8; Indice General. Vols. 1 a 50, año 1980.

PUERTO RICO
Sin Nombre. Revista Trimestral Literaria Pub'icada por Edi torial Sin Nombre inc.
Vol. XI, Nos. 1, 2, año 1980; Vol. XI, Ko. 4, año 1981.

SUECIA
Contact with Sweden. Vol. I, Ko. 1, august 1980.
Instituto Ibero-Americano. University Gotemburgo. Suecia. "Fray Luis &lt;le Le6n y Cervantes" , por Javier Salazar Rincón. lnsula, Madrid, 1980.

URUGUAY
Boletín de la Academia N acional de L etras. Segunda tpoca. Tomo VI, Nos. 12/ 13,
año 1978.
Revista Histó rico Nacional. Año LXXII. Tomo LII, Nos. 151/ 153, año 1979: Nos.
154/ 156, año 1980.

VENEZUELA
Cultura Universitaria. Revista de la Universidad Central de Venezuela. No. 103, año
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Revista Venezolana de Filosofia. Sociedad Venezolana de Filosof!a. Universidad Simón
Bolívar. No. 13, año 1980.
Universidad Nuestra. Revista de la Asociación de Profesores de la Universidad Central
de Venezuela. No. 5, año 1980. _
Universidad Central de Venezuela. Catálogo de Obras ingresadas, año 1977.
El Panamericanismo a la Luz del Derecho Internacional, por Sergio Matos Ochoa,
año 1980.
7 Modelos d• Filosofar, por Juan David García Bacca, año 1979.

Se terminó de imprimir el día 15 de diciembre de 1981, en los talleres de la Editorial
Jus, S. A. Plaza de Abasolo número 14, colonia Guerrero, México 3, D. F.
El tiro fue de 750 ejemplares.

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
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                    <text>Cuevas, Mariano. Cartas y otros documentos de Henián Co11.és novísima1nent.e
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Kentucky, 1958.
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Oviedo y Valdés, Gonzalo Femández de. Histmia general y natural de las Indias,
islas y tie1Ta firme del mar oceá1w. 4 vols. Mad1id, 1853.
Portillo y Díez de Sollano, Alvaro del. Descubrimientos y exploraciones en las costas
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Relaci6n de las ce1·emonias y 1itos f1oblaci6n y gobienw de los Indios de la provincia
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Sahagún, Bemanli1w de. Histo1ia general de las cosas de Nueva Esj1a1ía. México,

Sección Cuarta
CIENCIAS

SOCIALES

1938.

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México, 1950.
Vedia, Enrique de. ed. "Cartas de Relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento y conquista de Nueva Espa1ía," en Histo1iadores p,imitivos de bulias, I,
Biblioteca de Autores Esf1a-1ioles, T. 22, Madrid, 1946.

320
H umanitas-21

�/

EL HOMBRE DE NUESTRO TIEMPO Y 1A PAZ
POR EL Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad Autónoma de Nuevo León

DENTRO DE LAS INQUIETUDES que afligen al hombre de nuestro tiempo,
des~ca la cada vez mayor y peligrosa de la eventual proximidad de la guerra
atómica, en sus ya diversas variantes, así como el empleo de nuevas armas
que sobrepasan con mucho la reacción del cerebro humano y que algún
escritor ha llamado "la batalla de las computadoras", así como de otras
celosamente guardadas para su oportunidad. Es, -sólo ahora- que el
hombre ha comenzado a ''pensar en lo impensable".
Las primeras afloraciones de tal inquietud se observan en las capitales de
una cada vez mayor cantidad de países, en las que numerosos grupos de
personas recorren las calles y se detienen ante los edificios públicos. Se
manifiesta no sólo con la presencia fisica, sino también con pancartas de
contenido eminentemente pacifista, tales como: "Seiún~ haznos instrumentos de
tu paz", "No fJ11.ede haber una guerra nuclear limitada", "Los 1ii1ios 1w jJodrán
sobrevivir a la guerra nuclear", "Alto a la carrera armamentista" y otros más, como
así ha acontecido ante el edificio de la Organización de las Naciones Unidas,
en Nueva York, para hacer pública su protesta, no sólo contra las armas
nucleares, sino también por la carrera armamentista que consume gran parte
de los erarios públicos de las superpotencias envueltas en tan terrífica tarea.
En una publicac.ión norteamericana,1 se recuerda un feliz pensamiento de
Víctor Hugo: "No hay ejército que jnteda detener una idea cuyo tiempo ha llegado".
¿Habrá llegado acaso hoy el tiempo de pensar seriamente y de accionar -al
fin- en la idea de paz! Resulta difícil contestar categóricamente a esta
pregunta, si se toma en cuenta que el hombre de nuestro tiempo se encuentra
sumergido en otros problemas que, si bien no son de la magnitud de una
guerra atómica, no dejan de inquietarle.
Está, por ejemplo, el hecho de la explosión demográfica, el que pese a la
existencia de valiosos estudios que constituyen verdaderas admoniciones, se

Tll\lE. 29 de marzo, 1982. p. 8.

�ha venido agudizando y necesariamente ha repercutido en lo social, tanto a
nivel nacional como internacional. Las generaciones humanas han roto el
ritmo natural de su desarrollo y hasta se ha hablado del choque de las mismas.
En otro aspecto, las áreas antes pertenecientes a la naturaleza, lenta~ente
han sido invadidas por el hombre, desestabilizando así el orden ecológico. La
interrogante de si habrá alimentos suficientes para el hombre del futuro, pese
a optimistas augurios, no tiene aún precisa respuesta.
.
.
El mundo actual contempla otra no menor preocupación, referida al
campo de lo económico, ya que no constituye una novedad el saber del
desquebrajamiento de las economías nacio_nales, la~ que, ~ su vez, h~n
impactado a la economía mundial. El comercio a los m1Smos mveles_menc10nados, otrora floreciente y próspero, al presente acusa saldos neganvos. Por
su parte, la industria -aún en los países desarrollados- registra números
rojos, comprobándolo la frecuencia de las quiebras de antes poderosas empresas.
.
Pero volviendo al tema prioritario de la paz, ¿cómo podría concebirse en
un mundo tan convulsionado y con una escala de valores a tan bajo nivel?
Ahora es cuando la idea de paz empieza a fermentar en la conciencia de
los hombres de nuestro tiempo, frente a la expectativa de lo que no puede
llamarse en rigor una guerra, sino el aniquilamiento de la especie humana.
En realidad, lo obsoleto de la palabra "guerra", tuvo su inicio a las 5.30 a.m.
del lunes 16 de julio de 19•15, cuando una llamarada, nunca jamás vista con
anterioridad, siniestramente iluminó un radio de varios kilómetros alrededor
del desierto de Nuevo México, en los Estados Unidos de Norteamérica, fecha
en que había principiado la Era Atómica. A este respecto habíamos escrito:
"La gravísima experiencia que tendría que arrostrar ~l hombre en el_ c~so en
que se decida a llevar a cabo una guerra, la que sena totalmente d1snnta a
cuantas haya realizado en épocas anteriores, supone un hecho n~1~vo y
trascendental, ya que el mundo presente ha entrado a nuevas cond1c1ones
sociológicas, lo que encierra circunstancias exu·añas._ Tal es el ~~so de la
iniciación de la Era Nuclear, lo que indudablemente exige una revlSlón total,
sino es que una verdadera y nueva regulación en todos los órdenes de la vida
humana.2 Est.i sucediendo trágicamente lo del aquel antiguo caso del mago
imprudente que destapó un recipiente que contenía un genio del mal y que
no pudo regresarlo a su envase.
.
De la primera bomba nuclear, hecha por los Estados U mdos, hasta nuestros
días, el así llamado "Club Atómico", ha aumentado notablemente su mem-

2

324

Alberto Carda Gómez. La Universidad lntemacúmnl de In Pnt. Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. 1975. p. 33.

bred~, así como agudizado su experiencia. Otras armas -no nuclearestambién han aparecido con un gran poder destructivo.
En la desafortunada y aparentemente remota guerra de )as Malvinas se
puso de manifiesto lo último de tales aseveraciones. Ciertamente no' se
emplearon armas atóm_icas, ~ro aconteció algo que a nuestros contemporáneos les parecía como !mpos1?le: una guerra, considerando el "temor" por
~le_s armas, las_que hab1an conJurado el peligro de un nuevo encuentro bélico,
s1 bien, aparecieron otras de gran efectividad.
En realidad, la existencia -desde la primera a la última de las armas
nucleares-, es un pelig~o real, cierto y creciente, sólo que ahora, sólo por
ahora, está l~tente y manana, un mañana que aparece confuso, pero totalmente enc~1b1erto por las nubes de la incertidumbre, si se llegaran a emplear
antes, pudiera no llegar.
La sóla e~istencia del armamento nuclear y su eventual empleo, horroriza
a la H~mamdad, que ha c~menzado a reflexionar en tan funesta posibilidad,
enmedio del mundanal rmdo y ya no cree que tal existencia pueda servir de
fu~dament~ a la errónea e ilusoria creencia de que pueda asegurar la paz y
al~Jar el peligro. ~s armas nucleares fueron y son hechas para el aniquilamiento ~el en~m1g_o. Es~e pensamiento también lo tiene el otro enemigo y
en ta~ violenta rec1pr~1dad, el hombre vé que puede desaparecer de la faz
de la tlerra. El ~nsam1ento_que se funda en la existencia del arsenal atómico,
como prese~-vanvo de segundad, cuando mucho podrá detener la hecatombe,
pero no evitarla. Lo que sucede es que el holocausto se ha diferido se ha
apl~zado, has~ el día ~~ el que el odio, la ceguera y la estupidez Im:Uanas,
aprieten el ganllo del disparo final y último.
Lance ~orrow ha escrito:3 "La nueva metafisica de la guerra hace esta
co~figuración:_ las b?m~as nucleares presiden, en una oscura y especulativa
fo1 ma s~bre la 11nagmac16n humana de la guerra. Lo nuclear es para la guerra
c?~venc1onal, lo que el monoteísmo del Dios Vengador fue para el humano
viejo Yamable y, relativamente, a las inofensivas idolatrías del politeísmo La
Ira
,
·
. de D"
. 10s, 11ega a ser el ternfico
hongo que causaría millones de víctimas
lupotéacas, muertas en una explosión nuclear y en la totalidad de una
tempestad de fuego en la que todo cesa. Esto no es relativo como sucedía en
las guerras antiguas, sino absoluto, el vacío completo
la extinción La
~uerra nuclea~· se p~sa_en la mente como la espeluznante visión medievaÍ del
mfierno: horrible, s1 bien todavía hipotética".
. Sin duda, dentro de la metafisica de la guerra cabe preguntarse lo que
siempre se ha preguntado la Humanidad, ¿por qué la guerra?
'

el;

3

Lance J\lorrow. La Melnfoica de /11 Guerra. Time. 17 de Maro de l !J82. p. 19

325

�Se han dado varias explicaciones y se han formulado teorías que tratan ~e
encontrar la causalidad, pero no contestan la interrogación formulada satt~factoriamente, debido a que la problemática belicista es sumamente co~pleJa
y los esfuerzos por llegar a alguna conclusión, aún cuando fuese aproximada,
pudiera arrojar alguna luz en la oscu~a encn'.c~j~da. Basta ~e~ordar la gran
cantidad de teorías expuesta por el sociólogo P1tmn A Soro km, el ~ue afirma
que "la bibliografía existente sobre el origen de la guer,:a ! de Las revoluciones rev~La

La condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de ese secto_r y_también
del de la causalidad en general. En primer término hall_amos ~n esta bib!1ografía
una variedad casi increíble de causas alegadas por mvesttgadores diversos y
aún, a veces, por uno solo. Los factores causales q~e s~ mencionan son: las
manchas solares, las condiciones climáticas, las conJunc1ones de los planetas
y otros factores cósmicos; los instintos de pugnacidad, d~ guerra, de lu~ha, de
pelea, de agresividad y de gregarismo; la superpoblación: despoblación, el
porcentaje alto o bajo de natalida~ y ~ortalidad; la ley umversal de ~a h~cha
por la existencia y otros factores b1ológ1cos; ~l_t~m~r, la lucha
la hbe1 tad,
la relajación de los frenos impuestos por la civilización, 1~ a1~b~cion de poder,
la ostentación, la vanidad y docenas de otras ~uerzas ~si_colog1cas; ~ma larga
serie de factores económicos, políticos, dinásttcos, rehg1osos, estéticos, ~ducativos y sociales; diversas condiciones cultu~·ales, tales com? "la auténttca y
la falsa cultura", las costumbres y sus semepntes; abstracciones filosóficas,
como Destino, Providencia, etc., y, para finalizar, varios pequeños y grandes
grupos de hombres "malvados".
. . .
..
Frente a esta gran diversidad de ideas, no resulta.fáol d1~tmgun la ca~1salidad de la guerra y sí pensar, para acercarse a la prnna rauo de la n~esuón,
en el agente causal que es el hombre, 1:~cor?ai~do lo que de muy antiguo .~s
conocido y que Kant señalaba como la ma_lt~nidad de la natu.rale_za human~ .
El hombre tiene su historia, la hace cot1d1anamente, y constituye el grnn
factor. Más, ¿cómo empieza esa historia? Principia cuando h_ac~ ~u ap~ri~ió1~.
Enmedio de la oscuridad de los siglos pasados, su figura, pnnuuva e n~s,gmficante frente a un mundo de exhuberante naturaleza, poblado por ammales
de gra~ tamaño y ferocidad, en un medio y cir~unstai~cias_totalmente adv_ersas. De la piedra a la bomba atómica, hay un Jalón lus_tónco qu~ no ha sido
debidamente evaluado. Se inicia un proceso de evolución y un ntmo ascendente , que es, en síntesis la dinámica beli~ista, agudizada_ ~n la época
contemporánea a sus máximos niveles destructivos_- ~I~s la apano~n humana
se produce en un lugar determinado: un g111po tntelal y no va_nos__en t~na
imposible simultaneidad, de acuerdo con los antropólogos e lust01 iado1es.

P~:

4

Pitirin A. Sorokin. Sociedaá, Cultura y Personaliáad. Cultura e Historia. Aguilar. pág.

Posteriormente, el grupo se extendió, dispersándose por la tierra. El hombre
mismo habría de evolucionar en lo biológico y psíquico, operándose en esa
dispersió~, las adaptaciones a cada región y, a su vez, influyendo lo telúrico
en el propio hombre. Nace la diversidad en idiomas, en costumbres, en fuerza
y en debilidad ·y nacen también los afluentes culturales y las distintas cosmovisiones. La incipiente axiología empieza a formularse hasta llegar, a lo que
parece haber pasado ya: la fuerza contra el Derecho.
Parece cosa de milagr~ría que el grupo inicial pudiera sobrevivir frente a
la advei:5idad y a su limitada capacidad de pensar y de obrar. Claro que es
necesario recordar que muchos hombres deben haber perecido en su lucha
contra,_ no solament~ los elementos, sino también en la que habría de
producirse tanto en lo mterno, en el seno del propio grupo, como en la costosa
conquista de lo exterior y extralio. ¿Habrán perecido más hombres en la toma
del ~ncipiente mundo que los muertos en las guerras que el hombre ha
rea~izado hasta el _presente~ Desafortunadamente, no hay medio de compro~ac1ó!1 para lo primero y s1 muy elocuente en la parte de las guerras, cuyas
glonas" se cantaron cuando comienza la historia antigua y la contemporánea.
Entre las p~-it~eras ocupacioi~es que el hombre primitivo tuvo que aprender para subs1st1r, fu~ matar ammales. Luego llegó el momento en que tuvo
que _matar a sus semeJantes, que le robaban sus pertenencias: la imtjer, su
muJer, que la naturaleza le adjudicara como lo más valioso, como compañera
y generadora de la propagación de la especie; los instrumentos de la cacerí;,
la cueva, que fue su único abrigo frente a los rigores extremos de las estaciones
y de los ataques de las terribles bestias que ponían en peligro mortal a él y a
los suros y tant1s amenazas qu~ hoy casi resultan infantiles para el arrogante
Y vaoo _hombre de nuestro tiempo, aniquilado por la vida sensual que
carac~enza a ésta nuestra Era Atómica, en la que también ha conquistado el
espacio.
En otro aspecto, el hombre primitivo hubo de observar, no solamente la
naturaleza que lo abrumaba, sino también cómo transcuri-ía la vida animal,
de la cual tenía mucho q~1e aprender, encontrando, asimismo, el imperativo
de matar ~ntre las especies de tal género, dentro de un orden que, sin caer
en el ~atah~mo, la muerte y la destrucción "armonizan" y equilibran a dichas
especies. Ciertamente, no advirtió el aniquilamiento como el que el hombre
puede producir en la eventualidad de un conflicto nuclear. ¿Acaso en el
hombre resulta imperativo e irrefrenable el matar? ¿Qué acaso el hombre,
dotado de inteligencia y razonamiento, no puede distinguir el bien del mal?
Vemos que dentro de las interesantes manifestaciones que el hombre
actual comienza a exteriorizar acerca del peligro nuclear, de las cuales hemos
mencionado algunas, se destaca la relativa a la 1rwralidad de la guerra atómica,

801.

326

327

�tema que ha venido ocupando la ~tención de la Confere~ci~ Na~ional de
Obispos Católicos en los Estados U mdos. De acuerdo con los ultnnos informes
de la prensa norteamericana,5 los obispos en cuestión, han venido elaborando
un proyecto de Carta Pastoral, en el que participan 276 obispos y cuyas
conclusiones, una vez que hayan sido debidamente discutidas y aprobadas,
serán dadas a conocer a los 51 millones de católicos de la ley norteamericana.
En los estudios previos del proyecto que se menciona, los obispos norteamericanos están buscando desarrollar una Teología de la Paz que viene a desafiar
algunos de los supuestos fundamentales, así como las estrategias de defensa
de cada Administración Norteamericana y de la mayoría de las del Mundo
Occidental desde el inicio de la Era Nuclear. El ataque clave de los obispos es
sobre la doctrina de la disuación nuclear. Los obispos saben que la amenaza
de los Estados Unidos de usar armas nucleares en respuesta a un ataque
soviético, podría evitar el comienzo de la guerra; pero, no ob~tante, concluyen
que tal política es insatisfactoria, porque ha creado y mantiene en su lugar,
un balance de terror que también fácilmente puede llevar al holocausto.
Asimismo, se sienten ofendidos por el costo del mantenimiento de la propia
disuasión, porque dicen que ésto toma el dinero de los programas destinado
a los pobres. Hay que agregar que los_ obispos llaman al congelam!ento
nuclear, que es lo opuesto por el Gobierno y muchos expertos, quienes
arguyen que tal cosa preservaría la superioridad soviética. Los obispos también urgen al Gobierno a trabajar activamente en un acuerdo de desarme con
Moscú.
Con el respaldo del Papa Juan Pablo II, un grupo de expertos en el
Vaticano declaró en el mes de Septiembre de 1982, que la prevención de la
guerra nuclear "es el más grande problema moral que la Humanidad jamás ha

encarado y qzie no hay tiempo que perder".
Pero, ¿cómo siglos de enseñanzas teológicas cristianas acerca de la guerra
deberán ser aplicadas a las realidades ele la actual carrera armamentista? Por
dos años los obispos norteamericanos han venido luchando con esa interrogación.
En tanto los obispos arguyen su caso en contra de las armas nucleares en
los meses por venir, tendrán que sostener que su posición sea consistent~ ~on
la tradición de las enseñanzas ele la Iglesia sobre la guerra. Hast, la apanc1ón
de la bomba nuclear, el enfoque de la Cristiandad sobre la guerra ha permanecido fundament,lmente invariable por siglos. Los primeros cristianos
rehusaron prestar todo servicio milit,r, porque pensaron que las enseñanzas
de Jes(1s de "AMA A TU PROJIMO", ordenaban paciftsmo, ya que Roma

exi~ía votos idólatras. La Cristiandad llegó a ser una religión establecida en
el siglo IV y pro~to abrazó _la teoría de la "Guerra Justa" de San Agustín,
desarrollada en siglos postenores por Santo Tomás de Aquino y otros teólogos.
Las condiciones tradicionales acerca de una guerra moralmente justificable, l~s que son generalmente aceptadas, tanto por los católicos, como los no
~atóbcos, son: qu~ sea ~eclarada p?r _una autoridad legítima; por una causa
J~s~; con buena mt~nc1ón, como ultimo recurso y emprendida con medios
hm1tados. ~s dos cnterios para conducir una guerra justa que son especial~ente perttnent~s. al ~ebate nuclear de hoy, son: tlisc1-im.i.nación (No matar
dtrectamente a etv1les inocentes) y proporción (una guerra de devastación no
deberá exceder el mal que b~1sca vencer). Los pacifist,s nucleares arguyen
que esos dos factores necesanamente excluyen a la guerra atómica.
Hay un antecedente valioso que se ocupó, no sólo de examinar el problema
de!ª g_u~rra moderna desde el exclusivo campo de la moral, sino también de
la Jt~stteta. ~os referimos al ~cuerdo tomado en el Segundo Congreso del
Instituto Hispano-Luso-Amencano de Derecho Internacional, celebrado en
Sao Paulo en 1953, al decir que:
"l º. Por encima del Estado e independientemente de sus volunt.ades están
1~ ~foral y 1~ Justicia, cuyas ind~cli1~able~ exi~encias, en sus esenciale~ prinetp1os, son aJenas a ~oda detenmnac1ón lustónca y rigurosamente inmut,bles
y pt~~den ser conocidas de todo hombre de buena volunt,cl y ningún derecho
pos1ttvo las puede menospreciar.
, ~º- E_I Derecho Internacional positivo está sujeto, en su formación, a los
lnmtes impuestos por el bien común internacional.
~º- E:5te bi~n común no es individ~1alista ni colectiYist,; existe para el
pe•_f~cet?nam1en~o de los fines esenciales de todos los sujetos del orden
Jund1co 111tcrnac1onal, pero no se confunde con ellos.
. 4º. Las exigenc_ias del bien co~1ún internacional, la posibilidad de destrucción de la Humanidad por la técmca de la guerra total, el hecho de que ningún
Estado se baste, hoy en día, para cumplir por sí sólo uno de los fines esenciales
de ~oda Com~midacl P?líti~a, cual es la de asegurar su defensa contra todo
pos~ble enemigo extenor, nnponen, inexorablemente, a los Estados, la obligación, en abstracto, de constituir una organización política eficaz de la
Comunidad Internacional.
. 5º. L~ O~·ganización Internacional debe tener como punt.o de partida la
libertad 111d~spe1~sable ~~ los Est,dos compatible con la autoridad que, en cada
momento lustónco, ex1Je el bien común de la persona humana"6 •

6

0

5

TIME. 29 ele noviembre de 1982. N. 48. pág. 54.

lnstitut~ Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Tabla General de las
Reso_lua~&gt;ncs y demás Acuerdos. (1951-1977) por el Dr. José Ptrez Montero.
Publicaaones ele la Secretaría General. l\laclrid. 1979. pág. 24.

329
328

�Desde luego, resultará del mayor interés el conocer ~as conclusiones. a las
que llegue el mencionado debate moral, el que consatuye una ~utonzada
reprobación acerca del empleo de la fuerza n~clear en los conflictos entre
naciones, conclusiones que, por otra parte, servtrán de fundamento a nuevas
perspectivas de paz que pueden derivar en una nueva toi:na de con~ie~cia
universal no solamente en lo moral, que es de trascendente 1mportanc1a, smo
también ~n lo político. Siendo de desearse que vaya en aumento el alzami.e~to
de la conciencia nuclear; que los pueblos del mundo conozcan con prec1S1ón
cuáles son los peligros mortales que constituyen las armas atómicas pa~ pasar
del conocimiento a la acción; que todos los hombres de todas las laatudes,
condenen y proscriban tales armas, así como la carrera armamentista y que
desaparezcan las ideas y planes para su empleo, de la mente y de los arsenales
de aquellos que tienen la grave responsabilidad que trasciende a las actu~les
generaciones y a las futuras, de conducir a sus pueblos, no ~ la muerte.' smo
a una vida pacífica en donde florezca el amor y no el odio y se apliquen
aquellas hondas palabras de: iMiráos como hermanos!

ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN SOBRE
LOS INGRESOS DE lAS EMPRESAS Y SOBRE lA ESTRUCTURA
TRIBUTARIA
DAVID G. DAVIES
Duke University
Traducción de: Jesús A. López Heredia

INFI.ACIÓN Y LOS IMPUESJ'OS A LAS EMPRESAS

INTRODUCCIÓN

PARA ENTENDER LOS EFECTOS DE LA INFLACIÓN sobre las empresas es necesario comprender el impacto de las prácticas tradicionales de contabilidad en
conjunción con la ley impositiva sobre el ingreso de la empresa. 1 L'l inflación
cambia los precios de los bienes que una empresa compra y vende, afectando
de esta manera sus costos, ingreso, y su base gravable efectiva. Además, el uso
del método de costo histórico en la coñtabilidad convencional tiene un
impacto muy importante sobre las responsabilidades fiscales de las empresas.
Existe un acuerdo casi universal de que el método contable de costo
histórico aument.1 en forma significante las utilidades nominales durante
períodos inflacionarios. Las utilidades nominales son más elevadas de lo que
en realidad serían si los costos y los ingresos de las empresas fueran expresados en precios constantes similares.2
Martín Feldstein ha descubierto que las tasas efectivas de tributación sobre
varios tipos ele ingresos ele capital aument1ron subst1ncialmente durante la
década inflacionaria de los 70s. La razón no se debió al incremento oficial de

2

330

La más con'.pleta descripción y análisis de la relación entre inflación y el sector negocios
est.1 c~nteruda ~n Commonwea!Lh ofAuslralia, Comnúltee of lnquiry inLo Inflation and
Taxauon (Chairman: Professor R. L. MaLhcw~), lnjlation and Taxalion, Camberra May
1975.
'
Vea ibid., p. 338.

�3

tasas impositivas, sino al cálculo erróneo de los ingresos del capital. Este
cálculo erróneo en períodos inflacionarios se debe a dos características
principales de la ley impositiva de los Estados Unidos: los permisos de
deprcciatión de equipo y edificios permitidos por el gobierno est{in basados
en costos originales o· históricos del capital, en lugar de costos corrientes de
reposición y los inventarios son valuados a precios nominales o sobre la base
de utilidades declaradas que se incrementan por esta práctica y que son sujetos
del impuesto al ingreso de las empresas.
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

El gobierno permite a las empresas deducir de su ingreso las bonificaciones
por desgaste de planta y equipo en el cómputo de sus obligaciones fiscales.
La ley ordena que estas deducciones sean en base no sólo al costo original,
sino también en las expectatfras de vida del capital. Las reglas del Interna!
Revenue Service (la institución oficial de recaudación tributaria en los Estados
Unidos) permiten, en realidad, un período impositivo más corto que el de la
duración misma de los bienes de capital. Consecuentemente, cuando no hay
inflación la empresa puede realizar una ganancia -neta en el valor presente
de su ílttjo de capital efectivo. Por otro lado, cuando el nivel general de precios
está creciendo, las bonificaciones por desgaste de planta y equipo que son
basadas en costos históricos en lugar de costos de substitución subvalúan el
valor real del capital depreciable.
Mientras mayor es la tasa de inflación, menor es el valor real presente de
las bonificaciones impositivas. Si, por ejemplo, la tasa de inflación es 8 por
ciento, se le permite a la empresa deducir sólo el 82 por ciento del valor de
reposición del equipo de capital con una duración oficial de 10 años, y sólo
53 por ciento en el caso de edificios con expectativas de vida de 30 años. El
cuadro 1 muestra otras alternativas.
Los cuadros 2 y 3 presentan un panorama diferente del problema y
también ilustran, dramáticamente, la relación entre inflación y permisos de
depreciación y_su impacto sobre el ingreso gravable de las empresas, las
corrientes net,s de capit.al y la t.asa interna de retorno. En ambos cuadros se
asume que la empresa est., considerando la compra de equipo de capit.,l con
valor de $300,000 y con expect:a tivas de vida de cinco años. Los empresarios
calculan y predicen que la corriente de ingresos después del gravamen tendrá
un promedio de aproximadamente $100,000 por año. Por simplicidad se
asume que los impuestos a la empresa son de 50 por ciento.

ll

332

CUADRO l

El Valor Presente de Permisos Oficiales de Depreciación Directa Relativo al
Valor Presente de Depreciación Ajustados al Nivel de Precios.
TASA DE
INFLACION

EQUIPO

(l O AÑOS)*

EDIFICIOS
(30 AÑOS)*

0%

108%

111%

2

100

88

4

93

73

6

87

61

8

..

82

l

53
-

* Tiem_po e~timado de vida est.,blecido por la ley
Las est:11~ac1ones _en el cuadro son el producto de dividir el valor presente de
los ~erm1sos ofioales entre sus diferentes alternativas ajustadas al nivel de
precios. La tasa real de_descuento después del impuesto es de 3 por ciento.
FUENT~: Bas~do en Richard Kopcke, "Are Stocks a Bargain?" New England
Econom1c Rev1ew, May/June 1979, artículo citado Marcalle Errack, "inflation
and Stock Values, Is Our Tax Structure thc Villain?." Quarterly Review,
Federal Reserve Bank ofNew York, Winter 1980-81, p. 7.

Martín Feklstein, "Adjusting Tax Rules for lnllation-Capit.u Gains and Capit.11
lncome," Ta:,: Review,January, 1979, p. 57.

333

�El cuadro 3 es similar al cuadro 2 en todo excepto que la tasa de inflación
es ahora de 1O por ciento. Esta diferencia afecta los cálculos de la tasa de
retorno de la inversión en la medida que aumenta el valor nominal de los
recibos (columna 2), y disminuye la corriente efectiva real después del
impuesto (columna 6). De crucial importancia es el hecho de que los $600,000
por año que se permiten para depreciación permanecen sin cambio a medida
que los precios aumentan. Como resultado, el ingreso gravable y las obligaciones fiscales aumentan más rápidamente que la inflación aún cuando los
ingresos previos al pago de impuestos aumentan en proporción a las tasas
inflacionarias. Consecuentemente, el poder de compra real de las corrientes
de ingreso neto disminuye y su reducción es reflejada en el descenso de la
tasa de retorno de 10.4 por ciento a 6.9 por ciento en el ejemplo con inflación
cero.
Comparando los dos casos, es claro que la política gnbernament.,l ·que
prohíbe ajustes &lt;le depreciación provoca qne el valor presente de futuras
deducciones reales de depreciación disminuyan, y que.el costo CUADRO 2,3
neto de inversión en planta y equipo de la empresa aumente. Siguiendo los
requisitos del Treasury Department de usar el método de costo histórico para
cálculos de depreciación no sólo reduce la tasa de retorno de la empresa, sino
que también aumenta la incertidumbre debido a que la tendencia de la
inflación futura no puede ser predecida. Consecuentemente, los futuros
permisos de depreciación, ingreso gravable, responsabilidades fiscales, y las
corrientes de ingreso neto se com·ierten en actividades inciertas. Otras cosas
igual, el criterio obsoleto usado por el gobierno para efectos de depreciación
aunados a su política implícitamente en favor de la inflación, tendrán efectos
adversos sobre el comportamiento de la inversión, la relación capital-trabajo,
los salarios reales, y el crecimiento del PNB y el ingreso real per capita.
UTILIDADES ORIGINADAS POR I.A VENTA DE INVENTARIOS

Bajo la ley impositiva de los Estados Unidos, las utilidades derivadas de la
venta de inventarios de las empresas están incluídas en el ingreso gravable.
Estas utilidades pueden surgir por dos razones. Si hay un cambio relativo en
precios favoreciendo a una empresa específica, el valor real de sus existencias
se ha incrementado. Si, _por otro lado, hay un aumento en el nivel general de·
precios, entonces el incremento en el valor inflado es sttjeto del impuesto.
Las empresas que practican el método contable LIFO típicamente manifiestán pequeñas utilidades de inventarios. Por el contrario, con el método
más tradicional de FIFO, la mercancía con más tiempo en almacén es
considerada como la primera en ser vendida. Como el tiempo transcurrido
para determinados artículos de inventario es menor bajo el método LIFO, el
sistema FIFO produce utilidades nominales más altas en períodos inflacionarios; y mientras más rápido sea el proceso inflacionario, más elevadas son las
utilidades declaradas.
334

CUADR02

Depreciación Ingreso Gravable, y Flujos de Capital con Inflación Cero.
(l)
FINAL
DEL
AÑO

(2)
RECIBOS
DE CAPITAL
NETO

RECIBOS
DE CAPITAL
EXENTO*

l

$100,000

$60,000

$10,000

$20,000

$80,000

2

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

3

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

4

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

5

100,000

60,000

40,000

20,000

80,000

(3)

(4)
(5)
INGRESO
IMPUESTOS
GRAVABLE** PAGADOS***

(6)
FLUJO DE
CAPITAL
NETO****

NOTAS:

*_De~ucció1~ para depreciación en forma de capital efectivo pero sin reclamación mmed1ata.
**Columna (2) menos columna (3)
***Colu~nna (4) multiplicada por la t."lsa impositiva de 50 por ciento que se
ha asmmdo.
****Columna (2) menos columna (5). ·
~UENTE: Jol_m A Tatom y James E. Turley, "inflation and Taxes: Disincetlves for Capital Formation," Review, Federal Resenre Bank of St. Louis,
January 1978, p. 3.

335

�CUADR03

Depreciación, Ingreso Gravable, y Fh~os de Capital con inflación de 1O por
ciento.
(3)

(4)

(5)

(6)

IMPUESTOS
PAGADOS

FLUJO DE
CAPITAL
NETO*****

(1)

(2)

FINAL
DEL
AÑO

RECIBOS DE
CAPITAL
NETO*

1

$110,000

$60,000

$50,000

$25,000

$77,273

2

121,000

60,000

61,000

30,500

74,793

3

133,100

60,000

73,1000

36,550

72,539

4

1'16,,tlO

60,000

86,,110

43,205

70,490

5

161,051

60,000

101,054

50,526

68,628

INGRESO
RECIBOS DE
GRAVABLE"**
CAPITAL
EXENTO••

••••

NOTAS

*Esta columna es igual a los recibos de efectivo en el Cuadro 1 ajustados por
el 1 o por ciento de la tasa de inflación, compues~ anualm_ente.
. .
••Deducción para depreciación en forma de capital efectivo pero sm 1eclamación inmediata.
•••Columna (2) menos columna (3).
.
..
. .
••**Columna (1) multiplicada por la tasa 11npos1t1va de 50 poi Ciento que se
ha asumido.
.
•••••Columna (2) menos columna (3), pero ajustada por el 1O por ciento de
la tasa de inflación, compuesta al año.
FUENTE: Tatom y Turley, p. 5.

Dado este fuerte incentivo para adoptar el método contable LIFO, es un
hecho bastante notable el que una mayor proporción de los inventarios en
Estados Unidos sea todavía calculada sobre la base del sistema FIFO, aún
después de década y media de considerable inflación. En un ambiente de
aumentos generales de precios, los cambios en los sistemas contables FIFOLIFO provocarán que disminuyan las declaraciones de utilidades netas ya
ajustadas por la inflación tenderán a crecer. A pesar de las prácticas contables
usadas, el impuesto sobre utilidades infladas (o lo que se ha dado por llamar
4
utilidades espurias de inventario ) es un impuesto sobre el capital y tiene un
efecto depresivo sobre la inversión en inventarios.
ALGUNOS EFECTOS ECONÓMICOS DE lA INFLACIÓN

El mercado de fondos de inversión
Como se demostró en los cuadros 2 y 3 y en sus respectivos argumentos,
el proceso de la inflación aunado a la presente ley de impuestos reduce la tasa
neta de retorno de planta y equipo. Estos factores deprimen la demanda de
nuevas inversiones de las empresas. Es decir, para cualquier mercado real de
tasas de retorno, las empresas desearán menos fondos de inversión que en
períodos previos.
Al mismo tiempo, el aumento en el nivel general de precios aunado a la
tributación inflacionaria ejercen también un efecto adverso en la adquisición
de fondos para la formación de capital. En dos estudios separados, Tatom y
Turley y Feldstein, Green, y Sheshinski5 muestran que los gravámenes sobre
el ingreso derivado del capital est.fo basados sobre tasas nominales en lugar
6
de tasas reales de retorno. La inflación aumenta los impuestos personales
vía el incremento en la base gravable la cual está determinada por la
naturaleza progresiva de la estructura del impuesto al ingreso personal. Por
otra parte, este mismo proceso origina un desplazamiento en los niveles
impositivos por lo que las personas son trasladadas a t.,sas impositivas más
altas aún cuando su ingreso real permanece constante.

4

5

6

336

T. Nicolaus Tideman y Donakl P. Tucker, "The Tax Trcaunent of Business Profits
under Inflationary Conclitions," en Henr¡•J. Aaron, (ed.), Inflatio11 011d tlu: Inco11u: Ta.~,
Brookings lnstitution, Washington, 1976, p. 43.
John Taton y James E, Turley, "lnflation and Taxes: Disincenti\'es for Capital
Formation," Rroiew, Federal Reserve Bank ofSt. Louis,January 1978, pp. 5-8, y Martin
Feldstein,Jerry Green, y Eytan Shcshinski, "lnflation and taxes in a Growing Economy
with Debt ancl Equity Finance," journal of Polilical Economy. April 1978, Parte 2, pp.
553-570.
Vea Ewald Nowou1y, "Inflation and Taxation: Reviewing the Macro-economic Issucs,"
Jounzal of Eco110111ic Litemture, Septiembre 1980, pp. 1031-2.

337
Humanitas-22

�Estas características del sistema reducen el ingreso real de aquellos que
obtienen sus fondos de fuentes de capital. En consecuencia, los individuos que
ofrecen financiamientos en capital o por medio de la compra de bonos deben
ser compensados por cualquier pérdida anticipada en el ingreso real. Al
mismo tiempo, los autores mencionados anteriormente han demostrado que
esta compensación requerirá una tasa real de retorno más alta que la del
período anterior a la inflación. El efecto de precios crecientes aunado a los
impuestos al ingreso derivado de inversiones es de reducir la oferta de fondos
7
de inversión. El nuevo equilibrio de mercado de la tasa real de retorno estará
determinado por las formas y magnitudes de los cambios en la demanda y
oferta de fondos de inversión, pero debido a que la oferta y la demanda
disminuyen, la cantidad de formación de capital es reducida consecuentemente. El análisis de equilibrio parcial conduce a la secuencia usual de eventos
que implica una reducción en la inversió_n con una caída concomitante en la
relación capital-trabajo y salarios reales.
Un método de equilibrio general requeriría la investigación de la distribución de los fondos fiscales obtenidos de los ingresos del capital. El gasto
público sobre proyectos de inversión neutralizaría el descenso de los salrios
reales y del desarrollo económico.8 Si los recursos tributarios fueran usados
principalmente para redistribuir el ingreso, habría muy poca atenuación de
los efectos depresivos sobre la formación de capital y el crecimiento de los
ingresos reales.
.
El impacto de la inflación y los impuestos sobr~ acciones
Marcelle A.rak ha analizado el efecto de cambios de la tasa esperada de
inflación sobre el valor de las acciones. Arak advierte cómo la inflación reduce
el ingreso neto de los accionistas como resultado de que los impuestos son
cargados sobre las ganancias nominales de capital, utilidades nominales de
inventarios, y sobre el ingreso nominal de las empresas (debido~ la reducción
en el valor real de los permisos de depreciación). Lo que equilibra estos
factores es el efecto positivo sobre el ingreso de las empresas y el valor de la
firma a consecuencia de que el aumento general de precios reduce el valor
real de las deudas ele la empresa.9
Los cálculos de Arak, basados en un supuesto aumento de 1 por ciento en
la tasa esperada de inflación revelan lo siguiente: el impuesto sobre las
utilidades derivadas ele la venta de inventarios causa una reducción de 5.4 por
ciento en el valor de las acciones; el impuesto sobre ganancias de capital
provoca una reducción adicional de 5.3 por ciento en el capital invertido, y

la disminución más grande es originada por el impuesto a los permisos de
depreciación calculados erróneamente. El efecto de la inflación y el reglamento fiscal sobre los débitos es responsable de un incremento de 4.8 por
ciento en el valor del capital de las empresas. El impacto neto de estos cuatro
factores revela una reducción de 16.8 por ciento en el valor de las acciones. 10
Según estimaciones de Arak, la tasa esperada de inflación en los Est.,dos
U nidos en la década de los 70s fue de 6 por ciento; y agrega que esta cantidad
junto con la estructura impositiva causaron una reducción de 25 por ciento
en el precio de las acciones. 11
LA INFlACIÓN Y EL PROBLEMA DE NEUTRALIDAD Y lA REIACIÓN DÉFICIT-CAPITAL

Un aumento general de precios presenta la tendencia a disminuir el valor
real de la deuda porque puede ser reembolsado con dinero que se ha
depreciado en valor. Esto alentaría a las empresas a satisfacer una proporción
más grande de sus requerimientos de capit."ll vía préstamos. Además, mie1;tras
las tasas nominales de interés se incrementan durante la inflación, la ley
impositiva considera al interés como un gasto deducible antes de calcular el
ingreso gravable en t."lnto que los dividendos son gravados completamente.
Es probable que los costos netos de interés de las empresas se reducirán
creando así un incentivo para que la empresa emit., menos acciones y
aumente su capital a través de financiamientos deficitarios. 12 Alan Auerbach
ha demostrado ele una manera formal que el efecto probable de la inflación
es de hacer el valor líquido una fuente de fondos más cara y la deuda más
barata. 13
En cuanto a la falta de neutralidad de la inflación y de los impuestos, es
muy probable que se afecten t.,nto ia composición de la cartera como las
proporciones del valor líquido de las acciones. La inclinación de la empresa
hacia el endeudamiento es ineficiente porque el riesgo es distribuído entre
accionistas y portadores de bonos de manera diferente a la que sería en el
caso de que la presente estructura de impuestos no existiera. Además, como
se notó anteriormente la política impositiva que exenta intereses y grava
utilidades no sólo increment.'1 la eniisión indiscriminada de bonos sino que
también aumenta el riesgo de que la empresa quiebre. 14

JO
1)

12

7
8
9

338

Taton y Turley son especialmente claros sobre este punto. Vea P.P-6-7.
Se debe notar que los proyectos del gobierno tienen regularmente oajas tasas de retorno.
Arak, p. 5.

13

14

!bid., p. 7.
!bid.
Tideman y Tucker, p~. 37-8.
Alan J. Auerbach, "fnflation ancl the Tax Treatment of Firm Behavior," The american
Economic Revi-ew, May 1981, p. 38.
Tideman y Tucker, p. 38.

339

�DISTORSIONES IMPOSmVAS INDUCIDAS POR LA INFLACIÓN Y LA

Debido a que la inyersión difiere en durabilidad, y, por tanto en patrones
de depreciación, la inflación deforma el ingreso de la empresa. La inflación
aunada a la tributación distorsiona e incrementa la tasa requerida de retorno
del capital. T. Nicolaus Tideman y Donald P. Tucker han hecho un detallado
estudio en el que sitúan diferentes tasas de inflación. Después examinan el
impacto inflación-tributación sobre diferentes tipos de inversión que van
15
desde inventarios y equipo hasta inmuebles de bastante duración.
Estos autores han descubierto que aún si no hubiera un aumento en el nivel
general de precios la estructura tributaria de los Estados Unidos afectaría
distintamente las tasas reales de retorno del capital. L'l inflación exacerba
esta falta de neutralidad en el sistema impositivo aunque sorprendentemente,
algunas desigualdades en las tasas de retorno entre diferentes tipos &lt;le
inversión son incrementadas. 16 Estas desigualdades implican una distorsión
substancial en la distribución de capital entre empresas alternativas, indus. y otros sectores e1e Ia economia.
, i1
tnas,
OTROS EFECTOS COMPARTIDOS DE INFLACIÓN Y TRIBUTACIÓN

Los precios crecientes y la estructura impositiva obsoleta de los Estados
Unidos provoca una mala distribución de trabajo y capital en la economía.
Esta ineficiencia inducida ocurre porque el costo del trabajo expresado en
precios corrientes deducidos de recib_os presentes en el cálculo ?el ingr~so
gravable, pero el costo de planta, equipo, y, en muchos casos los 11)ventanos
son deducidos solamente si se usa el método de costo original en lugar del de
costo de substitución. Como se notó previamente, el uso del costo histórico
antes del incremento en precios no permite descontar completamente los
gastos incurridos en la reposición de planta equipo subvahía costos verdaderos y sobrevalúa el ingreso de tal manera que el impuesto a la empresa se
convierte en una carga contra el capital. Esta inclinación en contra de la
inversión contribuye a que las empresas utilicen relativamente más trabajo y
menos capital. L'ls referencias preYias han sugerido la importancia de_ la
relación capit.al-trabajo al crecimiento del PNB y al ingreso real per cap1ta.
En la década de los 1970s una combinación singular de circunstancias cond~ijo
a la reducción de esa relación. Crecientes cambios sociales fomentaron la
entrada sin precedentes de grandes cantidades de m1ijeres en el mercado de

15
16
17

340

[bid ., p. 40.

n~.

v

t:J:abajo_ La tasa de participación de la fuerza de trabajo femenina se increme~tó 43.3 por ~1ento en 1970 a 51.6 por ciento en 1980. Además, el grupo
de md1v1duos naodos durante el periodo de mayor índice de natalidad
después de la S~gund~ Guerra Mundial entrardn al mercado de trabajo. La
fuerza de traba_¡o creció aproximadamente de 83 a 105 millones durante Ja
década de los 70s.
Al mismo tiempo'. la ~~flación en el sector gobierno y la política impositiva
fomentaron la subst1tuc1011 de trabajo por capital. El resultado de todas y cada
una de estas fuer~as fue el de reducir la relación trabajo-capital creando con
est~ que los traba_¡~dores fueran menos productivos puesto que tenían menos
capital ra.ra traba_¡ar. Las estadísticas muestran una marcada reducción en
productividad durante esa década.
?tra interesante circunstancia engendrada por la relación inflación-tributaoón ~s la ~reaci~n de inc~ntivo_s para la fusión de dos O más empresas.
Beneficios t11but.'lnos son d1spo111blcs cuando el nivel general de precios
aument.~ y las prácticas cont.'lbles de las empresas han causado que el valor
de sus dolare~, y no el valor de reposición de inventarios, aumente considerable~ente. S1 la firma planea liquidar una porción subst.,ncial de sus mercan~_1as en almac~n, la mafor utilidad derivada de la diferencia entre precios
cor11ente~ y prec10s anteriores a la inflación hará que la firma sea stijeta a
mayores 11npuestos. 18

?~

TASA DE RETORNO REQUERIDA

.

l\lartin Feklslein y Laurcnce Summcrs, "Jnílation and lhc Taxalion ofCap1lal Income
in the Corporate Sector ," National Taxjou.mal, Dccembcr 1979, pp. 460-8.

. l!na ~';gund~ firma ~uede ser inducida a comprar la empresa que planea
!1qmdac1?n de mve!1tano. ~ la firma compradora se le permite que valúe los
mvent.,nos a precios corrientes para incurrir así en obligaciones fiscales
I~m~ho !nenores qu~ la empresa en liquidación. Además, la empresa en
hqu1dac1~n no paga _nnpuestos sobre las utilidades provenientes de la venta
de sus ex1ste_nc1~s. ~111 embargo, cualquier ganancia de los accionistas de la
empre~a en hq111dac1ón serán gravados con la tasa impositjva sobre ganancias
de capital a largo plazo. 19
Una fue~za i_nás su~! para inducir a la fusión de empresas y a una mayor
conce_ntrac16n mdustnal se hace más evidente cuando se analiza el efecto
comb111ad9 de_alt.'ls t.,sas marginales de tributación y la inflación. Entre 1973
Y 1978 se estnnó que este efecto combinado representó 132 por ciento
seguramente el más alt~ nivel impo~itivo federal. En c01tjunto, la aplicació~
de tales tasas causó el retiro de aprox11nadamente 6 millones de inversionistas
del mercado de valores, y como result.,do, el v&lt;,1lor de las acciones de muchas
empresas fue realmente menor que su valor en libros. 20
Es~_discrepancia en el ~alor _fomentó que muchos empresarios siguieran
la poltt1ca de comprar eqmpo e mmueblcs de firmas cuyo valor líquido haya

18

19

20

~~ma n y Ticker, pp. 41-2.
George Gilder, Weallh and Poverty, Basic Books, New York, 1981, p. 176.

341

�estado temporalmente por abajo del costo real de reposición de sus activos
de capital. El riesgo, tiempo, y costo de erigir capital nuevo podrían ser
evitados mediante la compra de los activos de los millones de propietarios
que posteriormente se tornarían a refugios fiscales y a la colección de obras
21
de arte, oro, diamantes y francos Suizos.
Otro efecto distorsionador de la relación inflación-tributación debe ser
mencionado. Este efecto surge en empresas que usan el procedimiento
contable LIFO en lugar de FIFO. A diferencia del método FIFO, los inventarios no manifiestan prácticamente ganacias inflacionarias cuando el método
LIFO es usado por la empresa. Sin embargo, la empresa es gravada sobre la
diferencia entre los costos de reposición de sus activos depreciables y el
permiso oficial para deducir el desgaste de planta y equipo, permiso que es
valuado a costos originales o anteriores a la inflación. El efecto de la inflación
aunado a la ley impositiva es de influenciar a la empresa para que mantenga
mayor cantidad de inventarios y use menos capital que si fuera el caso de una
22
economía con precios estables.
INFLACIÓN Y TASAS EFECTIVAS DE TRIBtrrACIÓN SOBRE INGRESOS DE CAPITAL

Es posible medir empíricamente el impacto del cálculo erróneo del ingreso
ocasionado por la inflación y por el uso del costo histórico en los procedimientos contables sobre las tasas efectivas de tributación. Usando datos oficiales
del Bureau ofEconomic Analysis del DepartmentofCommerce de los Estados
Unidos, el periódico The Wall Street Journal demostró la forma en que la
inflación incrementó substancialmente las utilidades actuales declaradas y las
tasas reales efectivas ajustadas por la inflación entre las obligaciones fiscales
de la empresa.
Las obligaciones fiscales sobre las utilidades de las empresas a nivel federal,
estatal, y local igualaron $52.4 billones en 197•1, y la estimación realizada por
el Department of Commcrcc de la utilidades de las empresas ajustadas por la
inflación en el mismo año fue de $54.8 billones. Las divisiones de estas
23
cantidades resulta en una tasa efectiva impositiva de 96 por ciento. Los datos
del cuadro 4 revelan que las tasas efectivas impositivas de las empresas
aumentaron de 5'1 por ciento en 1968 a 96 por ciento en 1974, año en que la
24
inflación alcanzó su punto más alto durante el período analizado. En este
punto es pertinente señalar que existe una correlación positiva entre el índice
de precios al consumidor y las tasas reales impositivas.

21

22

25
24

342

CUADR04

Inflación y las tasas Efectivas del Impuesto al Ingreso de las Empresas
.

AÑO

INCREMENTO EN EL
INDICE DE PRECIOS
AL CONSUMIDOR

1968

4.7%

54%

48%

1969

6.1

60

48

1970

5.5

65

48

1071

3.4

62

48

1972

3.4

58

48

1973

8.8

64

48

1974

12.2

96

48

1975

7.0

73

48

1976

4.8

67

48

1977

6.8

66

48

TASA EFECTIVA
DEL IMPUESTO

TASA OFICIAL
DEL IMPUESTO

FUENTE: "Tru1J1 in Taxation," The Wall Street Journal August 93 1979

p. 22.rr

'

... '

,

lbid.
Ttdeman y Tucker, p. 35.
"EfTective Tax R.,tes," Tk Jl'all StrttlJournol, Agosto 30, 1979, p. 18.
"Truth in Taxation," The Wall StreetJournal, Agosto 23, 1979, p. 22.

343

�Tideman y Tucker han analizado datos del Department of the Treasury
sobre una muestra representativa de hojas de balance y declaraciones de
ingreso de las empresas en un esfuerzo para estimar en que proporción son
infladas las obligaciones de las empresas a consecuencia de precios crecientes
y de prácticas cont.,bles actuales. Su análisis muestra que las obligaciones
tribut.,rias serían substancialmente menores si se permitieran ajustes por la
inflación. Si se asume una tasa constante &lt;le inflación de 1O pnr ciento, el
exceso de pago ele impuestos de todas las industrias no financieras fue de 25
•
2!&gt;
por ciento.
En un estudio hecho en 1980, Price Waterhouse analizó el efecto de ajustar
inventarios y depreciación sobre vent.,s, dividendos, beneficio neto de activos,
sueldos, y precio de acciones en 157 compañías industriales grandes y 58
empresas que incluyen financieras, Yentas al menudeo, transportación y
servicios; todas ellas seleccionadas del directorio de la revist., Fortune. Empresas que presentaron pérdidas fueron excluídas. El reporte utilizó los
nuevos procedimientos contables para períodos inflacionarios promulgados
26
por el Financia! Accounting Standars Board.
Bajo est.,s reglas aprobadas recientemente, las empresas calculan el efecto
de precios crecientes mediante el uso de dos procedimientos diferentes. El
método de dólares constantes usa el índice de precios al consumidor para
permitir cambios nominales en los inventarios y costos de depreciación. El
procedimiento ele costo actual evita el uso del ajuste generalizado provisto
por el índice de precios al consumidor y en su lugar ajusta la fluctuación de
27
precios de activos específicos que la empresa realmente posee.
En términos generales, las conclusiones de dicho reporte fueron reveladoras y alarmante. L,s utilidades ya ajustadas por la inflación en la mayoría de
las industrias analizadas fluctuaron de 40 a 70 por ciento, porcentaje menor
al observado en las utilidades declaradas-estas ,,!timas basadas en prácticas
contables de costo histórico. El ingreso de dólares constantes en el grupo de
empresas de transportes igualó al 56 por ciento de utilidades declaradas; en
el caso de servicios domésticos fue de sólo 31 por ciento. Los cálculos de tasas
reales impositivas revelan cargas que están de 15 a 25 puntos de porcentaje
más alto que las tasas oficiales.

25
26

344

Ttdeman y Tuckcr, pp. 48-54.
.
.
.
Price Wate rhouse and Company, Disclosure of the Effects of Inflat,on: on Analym,
Financia[ ReJJOrlingand Changing Priw , New York1 May 1980, p. 25. Vea tambien uThe
Closest Look Yet at Inílation's Corporate Toll," Business ll'eek, Junio 16, 1980, pp.
148-9.
Disclosure o f the Effects of Inflation: An Analysis, p. l.

Algunas industrias están pagando e,l doble de dividendos que los manifcsta?os ~n las canti~ades nominales y declaradas. El pago de clh·iclendos a los
~nonstas es eqm_valente_ al 300 por ciento de las utilidades que han sido
ªJUS~das ~r prec~os crecientes, y respecto a servicios domésticos es de 500
por ciento. Efec_uvam~nte, estas dos industrias están pagando dividendos
fue:ª de su propio capital, y la reducción substancial en el precio de sus
acciones refleja lo viciado de este comportamiento.
Como podría esperarse de este tipo de datos, las tasas reales de retorno
e~tán ~eneral~ente
30 a 50 por ciento por debajo de su valor cuya
d1stors'.ón ha siclo originada por el uso del costo histórico contable. Una
ex~epción a este patr~n s~n las compafifas financieras que no tienen inventanos y muy poco capital fiJO que depreciar. Para este grupo, los procedimientos co_ntables de costo histórico o ele dólares constantes producen virtualmente
l~s nusmas tasas ele retorno de 14 y 13 por ciento. En el caso del método de
a_Juste de cost~ ~resente no hubo datos que fueran proporcionados. Un hecho
más caractenst1co es el del sector transportes cuyas tasas de retorno son de
16.5 Y 2 por ciento respectivamente.29 El cuadro 5 present., un resumen de
los resultados de Price Waterhouse.
Feldstein y Summers por su parte, han hecho una examinación más
de~llada de los efectos de la tributación inflacionaria sobre el sector empresanal. Su _estudio es notable por dos mayores contribuciones. La primera es
el tratanuento c~mpleto de tocios los ingresos de capital generados por el
sector empresan~I. Además de las cargas fLscales de las utilidades de las
~mpresas, F~l~stem y Summers estudian el efecto de los impuestos sobre el
mgreso perc1b1do po_r lo~ proveedores de capit.-il de las empresas.30
Su segunda contnbuc1ón es el tJ·at.,miento explícito de los débitos de las
empresas. _Los autores señalan que se ha implicado en la literatura que el
ahorro ~n impuestos a las empresas cuyo orígen proviene de Ja exclusión de
~ana~c1as :cales sobr~ la deuda emitida por compafiías durante períodos
mfla_c1onanos es sufic1~n_te para compensar los impuestos extra que son
ocasio~aclos po~· la :ned1c1ón errónea del ingreso, depreciación, y utilidades
3
de los mventanos: Para obtener una respuesta empírica y confiable sobre
est~ t~ma, Fekl~te_m y Su~~crs rastrearon el ingreso creado por compafiías
~ ua,és de sus ulumo~ recipientes y encontraron que el exc_e so del impuesto
mílado pagado sobre mtereses recibidos por individuos y financieras de los
deudores fue un poco mayor que el ahorro tribut."lrio de las empresas

?e

28
29
!O
31

/bid., pp. 2-25.
/bid.
F&lt;;ldstein y Summers, pp. 445-470.
/bid ., p. 448.

345

�CUADROS

Los Efectos de la inflacion en el Sector Empresarial, 1979
TASA EFECTIVA DEL IMPUESTOb

INGRESOª
EMPRESA

COSTO
DOLARES
COSTO
COSTO
DOLARES
COSTO
HISTORICO CONSTANTES PRESENTE HISTORICO CONSTAN- PRESENTE
TES

100%

60%

FINANCIERAS

100

95

MENUDEO

100

42

TRASPORTE

100

56

SERVICIOS
DOMESTICOS

100

31

INDUSTRIA

39%

53%

ndc

28

28

nd

nd

42

68

nd

30

30

44

50

17

34

62

78

63%

PAGO DE DIVIDENDOSe

RETORNO DE ACTIVOS NETOSd
INDUSTRIA

17%

8%

53%

8%

33%

65%

66%

FINANCIERAS

14

13

nd

32

35

nd

MENUDEO

16

5

nd

31

299

nd

TRASPORTE
SERVICIOS
DOMESTICOS

16
10

5
4

2
2

29
76

42

72

543

521

CUADRO6

Tasas Efectiv~s Tributarias e Impuestos Adicionales sobre Ingresos de Fuentes Empresanales por Inflación, 1951-1977.
AÑO

TASA DE
INFLACION

1954

-0.5%

$1.9

1955

0.4

1956

IMPUESTO
IMPUESTO ADICIONAL
ADICIONAL
COMO POR CIENTO
(BILLONES) DEL IMPUESTO AL INGRESO DE LAS EMPRESAS

12.2%

63.5%

2.9

14.4

61.9

2.9

•1.7

23.4

68.4

1957

3.0

4.6

24.1

68.5

1958

1.8

3.5

21.6

67.0

1959

1.5

3.5

16.9

62.8

1960

l.5

3.4

17.7

62.8

1961

0.7

2.5

12.8

82.2

1962

1.2

2A

11.6

57.1

1963

1.6

2.8

12.3

57.1

1964

1.2

2.6

10.8

53.3

~

NOTAS:

a) Proporción del ingreso de operaciones continuas sobre la base de dólares
constantes y costos presentes comparada con aquellas que se presentan en las
declaraciones financieras históricas.
b) Impuestos como proporción de costo histórico, dólares constantes, y costo
presente.
c) No disponible por insuficiencia de información.
d) Porcentaje de retorno de acth·os netos sobre la base costos históricos, costos
presentes, u dólares constantes.
e) Porcent,je del ingreso pagado como dividendos en efecl.Í\'O sobre la base
de costos históricos, costos presentes, y dólares constantes.
FUENTE: Disclosure ofthe Effects oflnflation: An Analysis, Price Waterhouse and Company, New Yorck, May 1980, pp: 2-3

. 346

TASA EFECTIVA
DE
TRIBUTACION

-

-

347

�1965

1.9

3.4

12.5

52.5

1966

3.4

4.6

15.6

53.9

1967

3.0

4.9

17.7

54.2

1968

4.7

7.5

22.3

60.8

1969

6.1

11.4

34.2

66.0

1970

5.5

10.9

39.3

67.8

1971

3.4

9.8

32.8

62.3

1972

3.4

9.9

29.5

58.0

1973

8.8

22.7

57.3

70.0

1974

12.2

40.6

95.1

94.9

1975

7.0

27.2

66.6

69.3

1976

4.8

27.2

56.5

64.9

1977

6.8

32.3

54.3

66.3

FUENTE: Martin Feldstein y Laurence Summers, "Inílation and the Taxation of Capital Income in the Corporate. Sector," National Tax Journal,
Diciembre 1979, pp. 458-461.

deudoras. Como resultado, concluyen que las ganancias y pérdidas reales
podrían ser ignoradas confiablcmente cuando se evalúa el efecto de la
tributación inflacionaria sobre los ingresos de capital generados por el sector
empresarial. 32
Los cálculos de Feldstein y Summers muestran que la combinación de
precios crecientes y las leyes tributarias actuales causaron que la carga fiscal
del sector empresarial fueran incrementadas en más de $32 billones en 1977.
Esta inflación tributaria representó 543 por ciento del impuesto al ingreso de
las empresas en el mismo año. El total de los impuestos adicionales sobre el
capital de las empresas en la década comprendida entre 1968-1977 alcanzó
la suma de $200 billones. En 1974, año de la tasa de inflación más alta, los
impuestos adicionales sobre el ingreso empresarial fue de 9!5 por ciento del
total del impuesto al ingreso de las empresas.33 Otras comparaciones pueden
ser hechas inspeccionando el cuadro 6.
Feldstein y Summers han calculado también la tasa efectiva ele tributación
sobre ingresos de capital que tiene su fuente en el sector empresarial no
financiero. Este dato promedió 63.6 por ciento en el período analizado de
1954-1977, pero creció marcadamente durante la elevada inflación experimentada a mediados de los 1970s. La tasa real de tributación que se muestra
en la columna 4 del cuadro 5 alcanzó su punto máximo de 94 por ciento en
34
1974. En 1981 el gobierno recaudó en impuestos 75 por ciento de todos los
ingresos generados por las empresas. El 25 por ciento restante ha producido
en años recientes una tasa neta de retorno de 2.6 por ciento.35 En la actualidad
las tasas reales de tributación son más altas que aquellas de los 1950s y esta
tendencia indica que las presiones inflacionarias han siclo suficientemente
poderosas para aún más que compensar por la introducción de créditos
fiscales de inversión, liberación de las reglas de depreciación, y completar las
reducciones de las tasas oficiales de tributación.36
William E. Cullison ha añadido otra dimensión más al estudio de Feldstein
y Summers mediante la inclusión y análisis de las fechas de las operaciones
extranjeras de compañías de Estados Unidos para los años comprendidos
entre 1965-1975. Incorporando dentro del análisis la fuente extranjera de
ingreso y los créditos fiscales por los impuestos pagados en el extranjero
reduce la tasa efectiva de tributación en los aüos de relativamente alta

32
33
34

35
36

!bid., p. 4-15.
!bid., p. 4.J!l--158.
!bid., p. 41\ l.
Martin Fcldslein, "Reviving Business ltwcslmcnt," The Wall Streetjournal,Junio 1981,
p. 24.
Fclclstein y Summers, p. 460

349

�·inflación. La tc'lsa disminuyó de 94.9 a 82.4 por ciento en 1974, de 69.3 a 63.3
en 1975, y de 70.0 a 68.8 por ciento en 1973. En todos estos años la tasa real
37
de tributación se incrementó en uno o dos puntos porcentuales.
LA EXPERIENCIA E),.'TRANJERA

El efecto de la inflación sobre los individuos con ingreso proveniente de
fuentes empresariales no es único en los Estados Unidos. La Comisión
Mathews proporciona abundante información en la que se muestra el efecto
de precios crecientes y de la política impositiva respecto a depreciación y
permisos de inventarios que han erosionado la posición financiera de las
empresas Australianas. La Comisión c_ita también la evidencia de que las
utilidades de compañías industriales y comerciales en el Reino Unido se han
más que duplicado entre 1963 y 1973, en tanto que las utilidades netas fueron
38
solamente una tercera parte del nivel de 1963.
En un estudio independiente para los años de 1954-1976, G. H. Lawson,
profesor en la Escuela de admnistración de Empresas de la Universidad de
Manchester, llegó a conclusiones respecto al efecto de las reglas impositivas
inflacionarias, y prácticas contables en el sector empresarial del Reino U nido
que fueron sorprendentemente similares las encontradas por Feldstein y
Summers. El Prof. L-.wson encontró que la sobrevaluaciqn ele las utilidades
promedió 81 por ciento durante los años en estudio, llegando hasta 13,1 por

a

39

ciento en 1974.
La tasa de retorno de la inversión promedió 2.5 por ciento anual durante
el período de estudio de 23 años, pero de 1965 a 1976 la tasa promedió un
2.7 por ciento negativo. A pesar de estas tasas negativas, las compañías
manufactureras del Reino Unido pagaron consistentemente dividendos en
exceso de sus ingresos, y los déficits result:.'lntes fueron financiados por medio
de_prést:.-.mos bancarios. En efecto, las compañías substituyeron déficits por
dinero líquido con el consecuente aumento en la inestabilidad financiera y
en e~ riesgo de bancarrota. Además la emisión de bonos fue cinco veces más
alta que la del período de_1954-1964, y el índice del valor real de acciones
que estuvo a 363 en 1965, ya había descendido hasta 184 en Enero de 1978.

;~~:~::!ªr:~!;~ª•.

el
5,1 por ciento de las utilidades han sido tomadas por
fue
.
. e impuestos. Un total de 24 por ciento de los in resos
y e!;;;!:~r~:t;;e~~:!~onsecuentemente suj_eto a tributación indi!idual
buido en el a o a accionista manera, el 12 ~r ciento remanente fue distriLa tasa
d
ºbs y ~r tanto considerado como ingreso gravable.
iva e tn utac1ón sobre las c
-, . 1
promedio de 71 por ciento entre 1954 1975 ompam_as mg esa~ tuvo un
ciento en tr
E
Y
' Yen realidad excedió 100 por
es anos. n cuanto a los ingresos d
. 11
mismo período llegó a 83
.
. e cap1ta a tasa efectiva en el
No obstante que la tasa riars~~:to exc_ed1ó 100 por ciento en seis años.
conoce o
l.
e mgieso creado por compañías no se
ha sidopca~qu;: unpuesto sobre p~gos de intereses a fondos de inversión no
.
cu a o, esa suma tendna que ser añadida al .
b
mgreso de las empre
. .
impuesto so re el
1
efectiva total sobre Íl;;e~o: ~:~~lp~~~ sobre ddividendos para derivar la tasa
I
genera os por las compafüas.

~r!cf

r

PROPUESTAS PARA

La Comisión Mathews señaló q
l . bl
.
.
de la inestabilidad fina .
ue e pio ema de_ mflación, tributación, y
Aún cuando el proble:;i;;ap;n _e! sector ~e negocios es a nivel mundial. 40
.
rsts ente, existen soluciones que n b
su nnperfección, son razonables y prácticas.41
o o stante
PERMISOS DE DEPRECIACIÓN

Abunque_existen muchas variaciones sobre el tema central l1ay d
d
.
' , , os maneras
de a ordar el • bl
sea una qedut\~n e;~y ;álp~ddepr~ciaciód~1. El primer método implicaría ya
1 ª 0 mme 1ata de gastos
•
• ·
·ó
mgreso
actual.
La
segunda
alte
. ªJustana
.
, el costo base
paia mversi
.
'
rnat1va
d n del
.
~l capital. Los costos serían nivelados con la inflación d"
palra epreci~r
ttpo de índice de precios.
me iante e uso de algun
Ambos métodos compensarían enormemente -1 b .
deducciones para depreciación debid
1 . íl ~ a.JO ,·alor actual de las
proponen la deducción inmediata, Ma;ti: ;::~\a~1ói~. Au~que hay quienes
rentes ._Pª!'ª escoger la segunda alternativa. ;le~~ ~1::;:toº::·azones cohed_eprec1aoón muy rápida sería vista como un "subsicfio fiscal" y la:;a¿~~a~::

40

37

38
39

350

William E. Cullison, "Trends in Federal Taxation Since 1950," Econo11iic Reuiew, Federal
BankofRichmond, Mayo/Junio 1980, p.15.
·
Committ.ee of Inquiry into Inflation anct Taxation, pp. 347-56.
G.H. Lawson, "Company Profitability and the U. K. Stock Markct,"' mimco, University
ofl\lanchcst.er Business School, apendice 7B, pp. 1-13, y "Company l'ro fi ts: Toe Grand
Illusion," The sunday Times (London), julio 30 de 1978, p. 61.

MmGAR EL ¡ MPACfO DE lA TRIBlITACIÓN INFIACIONARIA

41

:;tecli~f

~ir:1
I!1qU1d.r~!!}to lnflation anc! Taxation, p. 357.
11516 n eldllada de las ventaps
t
·
.
ajustar las cantidades nominales po 1 . fly c_óesventa~a~ de los cliferentcs métodos para
·
r ª m aci n, vea 1bid., Capítulo XIV.

351

�,
efectiva de tributación relativamente baja; como
oficiales mostranan una,~sa. . . ,
l uier reducción posterior en la tasa
resultado, la presión ~bue~ mlubm:i~';; ~e una depreciación muy rápida
real efectiva. Feldstem senala tam
qí
mala distribución de capital
pod ría distorsionar incenti\'OS y causar as una. 42
.
.
de empresas e industnas.
.
entre los diferentes upos
.
den ser usados para medir los
Existen tres métodos prácticos que pue
cambiosde precios. Estos métodos son:
.

(a) el uso de una medida amplia del incremente en el ni1_1el general de 1,ree1os come
es el indice de precios al consumidor;
(b) la aplicaci6n de un índice de precios solamente para bienes de capital; y

.

;r.
t po de activos tales como edt(c) la aplicación de índices especiales sobre d11ere11t~s
t s
ficios, herramientas, f'(J1tipo, y camiones y automóviles.
.
. aumentan a la misma veloc1dad, los
Debido a que _no todos lo~ pr;~;~:os diferentes sobre las utilidades y las
métodos alternauvos genera1 á_n d p
dimientos Contables Financieros
obligaciones fiscales. E~ conseJ~ ~ ;oc:d) decretó que todas las empresas
(The Financial Accounun~t:: (:; os (c~;ara reportar los resultados de sus
grandes deben usar el m
é d
ra 1980 y años subsecuentes. El
.
l979 y ambos m to os pa
·
.
operaciones en
' .
.
bstanciales en algunas industnas como
cuadro 5 muestra las d1ferenc1as su
.
s· n embargo hay mayores
d l
d los métodos alternauvos, i
'
.
resultado e uso e
. . d
tas tres formas de ajuste por inflación
probabilidades de que cualqmeta de des
tado financiero de una empresa
.b
á exactitud el ver a ero es
descn a con m, s
l
d l nétodo contable de costo histórico.
cuando se compara con e uso e I
LOS PERMISOS PARA INVENTARIO/EXISTENCIAS

Tideman yTucker señalan que para abord;~r la eliminación_:;t;:~~~:~:n~:
.
.
en la distribución del mgreso como t
en los mcenuvos y
43
·¡· 1 1 ilegítimas provenientes de la venta
.
·
ó
d
gravámenes
las utJ 1( ac es
.
aplicac1 n e ' ,
'. . 1
bién Gravar las ganancias nomma1es
de inventarios deben ser e~1m111a( as ~dm. co.mo tributación al capital. Es un
. d d l . n entanos se cons1 e1 a
.
denva as e os i v
financieras pero espeoalmente
problema crítico para todas las empresas no i '
'
r
' 11na 1·101l ...,.. p . 58' y t.imbit n Martin Fcldstein,
" 1· . Ta . Rules ,or
. "
Fclclstci11. Ac~ustmg · x
r.•
liiclcXJ· 11g ,·rrsus AccelcralJon,
. • 111
·
¡ 11 n tionar)' ~.cono my:
·
"Acljusti11g Dcprcc1auon :in
ª ' fE
. Rcscarch Ine Octubre 1979,
Worki11g Paper No. 395, natio11al Burcau o ·.cono1111c
.
.
.,
43

352

para aquellas que mantienen grandes inventarios como en las ventas al
menudeo, petróleo, silvicultura y metales.
Las utilidades infladas en la venta de inventarios no llegaron a ser un serio
problema hasta que la tasa de inflación excedió el 3 por ciento a fines de los
1960s. Como colaboradores del National Bureau of Economic Research,
Fcldstein y Summers encontraron que la sobrevaluación de utilidades promedió un poco menos ele $1 billon al año entre 1954 y 1967, pero en 1968 el
monto ascendió hasta $3.•1billones. De ese año hasta 1977 los impuestos sobre
utilidades ele in\'entario a nivel federal, estatal y local sumaron casi $125
billones.
Existen varias formas que pueden ser usadas para ajust..1.r el valor de los
inventarios y así mitigar el impacto de la inflación; pero por la gran diversidad
de empresas, no hay un sistema que solucione el problema. El método más
simple y menos costoso fue recomendado por la Comisión Mathcws. En ése
se sugirió que el ajuste del valor nominal de las existencias fuera hecho por
medio de revaluación del inventario original, usando los precios de las
existencias finales. En la práctica, cst, propuesta sería de aplicación más
sencilla que el procedimiento LIFO porque implicaría menos cálculo y el
mantenimiento ele archivos más sencillos ...,• consideraciones especialmente
import1.ntes tanto para empresas graneles como para negocios pequefios.44
ÜBSERVACIONES FINALES SOBRE INFIACIÓ N Y TRIBUTACIÓ N

En los Estados U nidos, el gobierno ha estado dedicando alrededor de 6 por
ciento del PNB para inversión neta, menos de la mitad de la cantidad
promedio en países industriales grandes. Además, mucha de la inversión neta
privada de los Estados U nidos es canalizada en vivienda e inventarios, dejando
menos del 3 por ciento del PNB para aumentar realmente planta y equipo.
Entre la segunda mitad de los 1960s y 1970s los gastos en planta nueva y
equipo cayeron en más de 40 por ciento.45
Las utilidades de las empresas como proporción del ingreso nacional han
disminuído constantemente de 14· por ciento en 1965 hasta 8.5 por ciento en
1980. Esta reducción de utilidades como proporción del ingreso es la razón
principal de porqué el total de impuestos a las empresas ha declinado en afios
recientes. Estos elatos no significan que el impuesto ha llegado a ser menos
oneroso. De hecho, no obstante las reducciones en las tasas, la introducción

44

45

Comm.ittee of Inquiry into Iníl.ition and Taxation, pp. 569-70.

Feldstein, "Revivmg Business Investmenl," p. 24.

PP· 1-25.
,.
·1"-3 Vea l'I'· ·1'.?-60 para una discusió n sobre el impacte de
11dcman y T uc..cr, PP· - ·
corregir po r causa de la inílación

353
H umanitas-23

�de créditos fiscales y la liberación de permisos de depreciación, la inflación
46
ha elevado la tasa efectiva del impuesto a niveles sin precedentes.
Un creciente nivel de precios infla los dividendos y conduce a los individuos
a mayores tasas impositivas aún cuando el ingreso real permanece constante
o incluso decrece. La inflación también sobrestima el ingreso del capital
porque reduce el valor presente de los permisos de depreciación e incrementa
el costo de substitución de inventarios, los cuáles están basados en costos
originales en lugar de costos actuales. Debido tan sólo al mal cálculo de las
deducciones para depreciación en 1979 las utilidades de las empresas no
financieras fueron sobrevaluadas en más de 50 billones y las obligaciones
fiscales fueron de $20 billones o 40 por ciento más altas de lo que podrían
haber sido si los permisos de depreciación se hubieran regulado. La tributación inflacionaria causó que la tasa efectiva de tributación promediara 69 por
47
ciento entre 1970 y 1977, y de 7 5 por ciento en 1981.
Bajo las reglas actuales de depreciación existe una márcada variación en
cargas fiscales entre industrias. El estudio llevado a cabo por Price Waterhouse reporta tasas efectivas de tributación que van desde 28 por
ciento en el
48
sector financiero hasta 78 por ciento en servicios domésticos. Investigaciones en el National Bureau of Economic Research demostraron que la tributación adicional debida a la inflación es responsable de menos del 25 por
ciento de los impuestos totales pagados en algunas industrias y 100 por ciento
49
de las obligaciones fiscales en otras.
Feldstein ha demostrado que con tasas moderadas de inflación y tasas de
descuento, un esquema de depreciación acelerada que otorgue una duración
de cinco años para equipo y de diez años para edificios puede corregir
grandemente los problemas creados por los precios crecientes y los caprichosos efectos de los impuestos. Si la inflación sobrepasa el rango de 4 a 12 por
ciento y la tasa real de descuento está fuera del nivel de 4 a 7 por ciento,
entonces el uso de m'1meros índice es claramente superior como medio de
50
corregir la medida de permisos de depreciación. Sin embargo, el autor
advierte que la búsqueda de una regla neutral de depreciación es fútil porque
diferentes industrias y empresas han variado las proporciones de deuda
51
capital así como en diferentes formas de planta y equipo.

. La -~omisión Mathews señala que un criterio para juzgar un sistema
11:1pos1t:J.vo es su compatibilidad "con el mantenimiento de estabilidad finan~1era ~n el sector empresarial, con continuidad en las operaciones y en la
mvers1ón en_ empre~as; en una palabra.c on la supervivencia de los negocios."52
En la actualidad existe fuerte evidencia de que el impuesto al ingreso de las
empresas no se ajusta al criterio mencionado anteriormente.
En el largo plazo, se observa la necesidad de hacer cambios en el tratamiento tributario a las empresas para asegurar la supervivencia de muchas
firmas del sector productivo privado. Quizá la eliminación de la exacción
podría ser la alternativa más inteligente. Así parecen confirmarlo Irving
ºtl53N
.
. 55 y Lester Thurow;56 voceros de
o,
arman T ure,54 Mart:J.n
Feldstem
K ns
la derecha, centro e izquierda política, respectivamente.

I

46

47
48
49
50

51
354

Council of Economic Advisers, Econoinic Report ofthe Presiden/, Washington, 1981, pp.
253, 325.
.
Feldstein, "Reviving Business Investment."
Disclosure of the Effects of In{lation: An Analysis, pp. 3-25.
Felclstein y Surrimers, p. 4El8.
Felclstein, "Adjusting Depreciation in an I nflationary Economy: I ndexing versus
acceleration," pp. 22-3.
Felclstein, "Rev1ving Business Investment."

52
53

54.
55
56

Co!11mi~1.&lt;:e oqpguiry into Inflation ancl Taxation, p. 339.
lrvmg Knstol, Of Eéonomics and Eco-Man.ia," The Wall Street Journ(d, Septiembre 19
1980, p. 28.
'
Stu~rt Jackson y !forman Jonas, "Wlúuling away at the Corporate Tax Burden "
Business Week, Abril 20, 1981 p. 29.
'
Felclstein, "Reviving Busin~ lnvestment."
Lester C. Thurow, The Zero-Su111 Society, Penguin Books, New York, 1981, pp. 97-101.

355

�EL DERECHO AL DESPI.AZAMIENTO CONCEBIDO COMO
DERECHO FUNDAMENTAL DE LA PERSONA
POR ENRIQUE ~iArELLI.

Doctor en Derecho.
Profesor de la Universidad Complutense
de Madrid.

SUMARIO.
1.- Principios generales.
2.- La Constitución española.
3.- Declaraciones Internacionales.
4. - Transporte marítimo.
5.- Transporte aéreo.
1.- Pri1uijJios generales:

EL DERECHO AL DESPLAZAMIENTO, entendiendo por desplazamiento, a estos
efectos, la acción de trasladarse la persona de un lugar a otro, puede quedar
enmarcado dentro de aquellos derechos fundamentales que, de manera ínsita
y propia le corresponden y de los que no puede ser privada sino en razón de
causa justa y suficiente.
La persona, el ser humano, puede libremente, sin más restricciones que
las establecidas por las leyes, desplazarse de un lugar a otro, tanto por caminos
terrestres como por vías fluviales y marítimas como por aire. Este principio,
expresado de manera general, no puede tener un valor absoluto, sino que
habrá de ser coordinado y hacerlo posible en orden a otros intereses de
carácter general que, a veces, pueden primar sobre él.
El derecho al desplazamiento es pues uno más de aquellos que corresponden al hombre. El hombre tiene derecho a la vida y a la integridad fisica y
moral; a la libertad y a la seguridad, al honor, a la intimidad personal y
familiar y a la propia imagen, etc. etc. Tiene, también, derecho a trasladarse
de un lugar a otro.

�El derecho al desplazamiento debe abarcar no sólo el de la propia persona
sino también el de sus cosas, sean aquellas que se refieren a las pertenencias,
útiles necesarios para su vida, según las condiciones de cada cual, si no al de
las mercaderías que, mediante el intercambio, puedan suponer una actividad
comercial, actividad que ha sido genuina del hombre en todos los tiempos de
la historia de la humanidad.
El derecho al desplazamiento le corresponde &lt;:n todo momento histórico
y pudiera decirse que desde la misma existencia del ser human?•. con la pro~ia
inclinación a mudarse de lugar, a efectuar traslados desde un s1t10 a otro, bien
por la necesidad de poder subsistir como por razones bélicas o de otra índole,
hasta llegar a nuestros días en los que surge de manera arrolladora una nueva
motivación, la del turismo, que impele al hombre a su movilidad. Ello pone
de manifiesto una dinámica especial del ser humano que, por sus propios
medios o agenciándose otros gracias a su ingenio y técnica, no se conforma
con permanecer de manera estable en un mismo lugar.
El derecho al despla1.amiento, según ya hemos dicho antes, no ha de
entenderse como un valor absoluto ya que padece de limitaciones que pueden
ser clasificadas en dos grandes grupos, a saber:
a).- Limitaciones de carácter subjetivo que son las establecidas en consideración a una persona en concreto y que para nada afectan al resto de la
población.
b).- Limitaciones de carácter general que son las que se refieren a un
grupo más o menos extenso de personas o a todas en general, p_ero que no
han sido establecidas en consideración a una en concreto y determmada como
medida que sólo a ella afecta.
Entre las primeras -limitaciones de carácter subjetivo- pueden comprenderse una larga variedad, de las que cabe citar:
a") Imposibilidad física de desplazamiento.
b') Medidad de carácter penal; y dentro de ellas:
a") Prisión.
b") Confinamiento.
c") Destierro.
c') Estar vedado a la persona la visita a un lugar concreto o determinado. ·
d') Estar vedado a la persona, al no facilitársele el documento necesario
-pasaporte o salvoconducto- el ausentarse de su país o del territorio de su
residencia habitual.
·
,
e') Estar vedado a la persona el acceso a un lugar o país determinado, al
no facilitársele el visado o documento exigido para ello.
De los ejemplos que hemos ofreciclo cabe deducir una doble limitación.
Hay limitaciones que afectan al individuo de manera com_Pleta, como ~on la
imposibilidad física y la prisión, y otros que tan sólo relatJvamente le 1!nposibilitan el desplazamiento, como son los supuestos de no concederscle

358

pasapor~e para el extranjero o visado de entrada para un país determinado.
En el pnmer caso, el afectado ~o podrá llevar a cabo desplazamiento alguno;
en los otros P?dr~ desplazarse libremente, salvo en aquellas direcciones o por
aquellos terntonos que estén · comprendidos en las medidas que a él se
refieren.
. Las limitacio~~s de carácter general se establecen para todos, con abstracción de las cond1c1ones de las personas afect'ldas por las medidas restrictivas.
Suponen la prohibición de acceso o circulación en territorios más o menos
a~pli?s y por razones que pueden ser muy variadas, aunque, en la realidad
h1~t~nca, ellas, d_e maner~ principal, suelen estar referidas a las que se
ongman por motJvos polítJcos, de seguridad o militares.
Las limitaciones de carácter general, a veces, implican la suspensión de
derechos que, a favor de los ciudadanos, están reconocidos por las leyes
fundamentales del país. Esta suspensión puede acordarse, incluso constitucionalmente, como consecuencia de la aplicación de medidas excepcionales
que se comprenden en los denominados estados de guerra, est'ldos de sitio,
estados de alarma, estados de excepción, etc.
Las limitaciot1es al derecho de desplazamiento pueden ser acordadas o
estar establecidas de manera permanente o de forma transitoria. Pueden ser
transitorias la prisión de una persona o las restricciones derivadas de una
suspe_ns~ón las llamadas garantías constitucionales. Pueden ser permanente la lmutac1ón que se contrae a un territorio que ha sido declarado altamente
estratégico o secreto por razones milit-.res.
Debe hacerse notar que, en términos generales, hemos venido refiriéndonos al derecho que corresponde a las personas para poder trasladarse libremente de un lugar a otro. Diferente es lo que hace cuestión a las cosas o
mercaderías. Sobre ellas recaen restricciones de otro orden y que, aún cuando
el derecho no resulte negado, sí se recorte éste más o menos estrechamente.
Las mercaderías estarán afectadas por medidas nacidas de la sanidad el orden
público y, sobre todo, económicas. La relación mercantil entre todos Íos paises
del mundo cada vez se hace más densa y las fronteras cada vez más permeabl~s. Den~ro de un mismo país las restricciones son muy leves o raras o no
existen. Sm embargo no puede ser admitido este derecho de manera libre e
incontrolada. Incluso entre países que han constituido una comunidad económica y que han eliminado trabas y requisitos, el tránsito de mercancías
continúa estando afectado por determinadas reglas y condiciones. La econom~a de un país pudiera afectarse muy gravemente si se proclamase indiscrimmadamente el derecho de desplazamiento de mercancías por su territorio.

?e

2.-La Constitución española.
La Constitución esp;;tñola, aprobada por las Cortes del 31 de Octubre de
l 97~, aprobada por Referendum Nacional en 6 de Diciembre de 1978 y
sancionada por el Rey en 27 de Diciembre de 1978, establece, en su artículo

359

�19, que "los españoles tienen derecho a elegir libremente ·su residencia y.ª
circular por el territorio nacional. Asimismo, tienen derecho a entrar y sahr
libremente de España en los términos que la Ley establezca. Este derecho no
podrá ser limitado por motivos políticos o ideológic?s".
,
El referido artículo 19 se encuentre comprendtdo dentro del Capitulo
segundo de la Constitución denominado "Derechos y libertades''. y en 1a
Sección primera que regula los derechos fundamentales y las hbertades
p(1blicas.
,
.,
Para su estudio deberá tenerse en cuenta que, segun el aiticulo 55 de la
propia carta constitucional, este derecho, entre otros que se enumera~, podrá
ser suspendido cuando se acuerde la declaración del estado de excepctón o de
sitio en los términos previstos en la Constitución. Asimismo que los derechos
y libertades reconocidos en su Capítulo segundo, entre los qu: s~ encuentran
los de residencia y circulación, vinculan a todos los poderes publtcos. Solo por
ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, po~rá regularse
el ejercicio de tales derechos y libertades, que se tutelarán mediante recurso
de inconstitucionalidad. (art. 53, 1.)
La declaración constitucional se refiere tan solo a los españoles. Significa
ellos que los derechos que a los mismos son recono~idos,_ en principio,_ no
afectan a los extranjeros. Los extranjeros podrán res1denctarse en Espana y
circular por su territorio con arreglo a las leyes especiales que regulen
materia. Debe tenerse en cuenta que, según el artículo 13 de la propia
Constitución, "los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas"
que garantiza el Título I de_ la misma, al que pertenece el artículo 1: al que .
nos referimos, "en los térmmos que establezcan los tratados y la ley.
Tres son los derechos que al efecto se reconocen a los españoles:
a).- Poder elegir su residencia.
b).- Poder circular por el territorio nacional.
c).- Poder entrar y salir libremente de España.
Los derechos a) y b) no están sujetos a condición alguna por lo que serán
disfrutados por todos los espafioles en toda su amplitud, salvo medidas
jurisdiccionales o limitación impuesta por la suspensión temporal del propio

!ª

precepto.
. .
_
En cambio, el derecho de poder entrar y sahr libremente de Espana queda
supeditado a los términos que la ley establezca. La (mica salvaguarda que la
Constitución admite es la de que las limitaciones que dicha ley regule no
podrán basarse en motivos políticos o ideológicos. Nos enco~1tramos, p_ues,
· ante una declaración de principio -libertad de entrar y sahr de Espanapero supeditada a las condiciones que no se estructuran ni en~mcian, salvo
tan solo que las limitaciones impuestas a este derecho no poclran basarse en
motivos políticos o ideológicos.
360

3.- Declaraciones internacionales.
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la
Asamblesde las Naciones Unidas de 10 de Diciembre de 1948-artículo 13solemnemente se e~tablece que "toda persona tiene derecho a circular libre1?ente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona
tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su
país."
En el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos aprobado por la
Asamblea General de las Naciones U nidas en fecha 16 de Diciembre de 1966
se preceptúa - artículo 12- que "toda persona que se halle legalmente en eÍ
t~rritoio de un Estado tendrá derecho a circular libremente por él y a escoger
libremente en él su residencia. Toda persona tendrá derecho a salir libremente de cualquier país, incluso del propio. Los derechos antes ·mencionados no
podrán ser objeto de restricciones salvo cuando éstas se hallen previstas en la
ley, sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la ·
salud º. la moral pública y los derechos y libertades de terceros, y sean
compatibles con los demás derechos reconocidos en el presente Pacto. Nadie
podrá ser arbitr~riamente privado del derecho de entrar en su propio país."
Como ha podido verse, el derecho que establece la Declaración Universal
de los Derechos Hu manos de 1Ode Diciembre de 1948, es mucho más amplio
y vago que la formulación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos de 16 de Diciembre de 1966.
En el Pacto se articulan determinadas garantías y condiciones que tienden
a hacer más efectivo el derecho concedido a toda persona, Sin embargo, triste
es reconocerlo, la realidad histórica, desde que, en 1948 y 1966, respectivamente, fué llevada a cabo la declaración por la Asamblea General de las
Naciones Unidas, hasta el día de la fecha, denuncia que ]a comunidad
internacional, salvo la excepción de un número de países no demasiado
amplio, dista mucho de aplicar en sus leyes o en sus prácticas, estos principios.

4.- Transp01te marítimo.
A~1~que, es de suponer, el transporte terrestre, históricamente, precede al
manumo, por lo menos desde un punto de vista de importancia y volumen,
es en el D_erecho marítimo donde se encuentran las primeras preocupaciones
sobre la libertad que ha de concederse a su actividad.
El paso inocuo por los mares (paso inocuo es término aceptado por
tratadistas_ como S~nchez Bustamante, García Arias y Azcárraga) es objeto de
una especial atención en la Convención sobre el mar territorial y la zona
contigua firmada en Ginebra el 29 de Abril de 1958.
A núesu·os efectos debemos citar su artículo 14 que es del tenor siguiente:
361

�"Sin perjuicio de lo dispuesto en estos artículos, los buques de cualquier
Estado, con litoral marítimo o sin él, gozan del derecho de paso inocente a
través del mar territorial."
"Se entiende por paso el hecho de navegar por el mar territorial, ya sea
para atravesarlo sin penetrar en las aguas interiores, ya sea para dirigirse
hada estas aguas, ya sea para dirigirse hacia alta mar viniendo de ellas."
"El paso comprende el derecho de detenerse y fondear, pero solo en la
medida en que la detención y el hecho de fondear no constituyan más que
incidentes normales de la navegación o le sean impuestos al buque por una
arribada forzosa o por un peligro extremo."
"El paso es inocente mientras no sea perjudicial para la paz, el orden o la
seguridad del Estado ribereño. Tal paso se efectuará con arreglo a estos
artículos y otras disposiciones del Derecho Internacional."
"No será considerado inocente el paso de buques de pesca extranjeros que
no cumplan las leyes y reglamentaciones dictadas y publicadas por el Estado
ribereño a fin de evitar que dichos buques pesquen dentro del mar territorial."
"Los buques submarinos tienen la obligación de navegar en la superficie
y de mostrar su bandera."
El artículo siguiente, 15, de la propia Convención sobre el mar territorial
y la zona contigua de 29 de abril de 1958, establece que "el Estado ribereño
no ha de poner dificultades al paso inocente por el mar territorial. El Estado
ribereño está obligado a dar a conocer, ele manera apropiada, todos los
peligros que, según su conocimiento, amenacen a la navegación en su mar
territo1·ial."
No hemos de analizar ni comentar los articulos que han quedado transcritos, ya que solo conviene, en este momento, dejar sentado cómo el derecho
al desplazamiento goza de un privilegio especial acorde con su procedencia
natural. En el caso del Derecho Marítimo el desplazamiento inocuo queda
garantizado no para las personas sino para los buques lo que implica que tanto
a ellas les afecta como a las cosas y a las mercaderías de que los buques sean
portadores.

del transporte aéreo internacional ha v .d
. .
de Paris de 1919, como al Convenro lbeem o a _susututr, tanto al Convenio
de 1 de Noviembre de 19261 alC
. roamenca_no_ de ~avegación Aérea
de 15 de febrero de 19282 y
onvemo sobre Aviaoón Civil de La Habana
Para facilitar la ratificación del Co
.
.
se distribuye en Apéndices ql1e s
nvemo de Clucago su propio contenido
.
on o no aceptados tod
l
respecuvos Estados. El artículo VIII d l Apé d' '
os o a gunos, por los
que "los Estados miembros reco
e
n ice 1 declara el principio de
exclusiva y absoluta sobre el e
?oc~n que cada Estado tiene soberanía
Los términos -soberanía excl:~;~o a ;·e~ correspondiente a su territorio".
fiesto la preocupación que los
emp_Ieado~, ponen de maniesta materia que fué estimada como e d
Convento tuvieron respecto de
La
iun amental
Ley sobre Navegación Aérea de 21 de J :
primero de sus artículos establece
"
uh? de 1960 (España) en el
territorio español y su mar territo _q~1e ;l e~pacio aéreo situado sobre el
español."3
na es Sujeto a la soberanía del Estado

firmin:e:~:t-

El Apéndice III de la citada Conferenciad
.
. .
1944 contiene el llamado "Actierd
. e Cluc~go de 7 de Diciembre de
·
.
o re1auvo al tránsito d 1
· ·
mternacionales" Su artí'ci110 •
e os serv1oos aéreos
•
primero puede de ·
que el tiempo ha determinado la e . d . l en-se que es, con la evolución
civil. Dice así:
, ' , . spma o1 sa que regula el transporte aéreo
"Todo Estado contratante concede a I d
respecto a los servicios aéreos .
. os emá~ E~tados contratantes,
aire:
.
.
mternac,onales, las s1g111entes libertades del
"1.- El derecho de cruzar su territo~·io sin aterrizar.

2

5.- Trasporte aéreo.
Al igual que e n el transporte marítimo, en el aéreo surje el problema
referente a la soberanía. El transporte aéreo es internacional por propia
naturaleza ya que es en los grandes recorridos cuando, al efecto, el rendimiento de la nueva técnica se hace patente. Una máquina aérea, en pocas
horas, necesita, con la excepción de determinados paises cuya extensión
territorial es especialmente grande, atravesar el espacio aéreo sujeto a más
de una soberanía.
En la Conferencia de Chicago concluida el 7 de Diciembre de 194'1 se
plantea, como principal problema, el de la soberanía del espacio aéreo. El
Convenio que se firma en 19,14 constituye, en la actualidad, la carta magna

El Conve1úo Iberoamericano de Nav
.
Noviembre de 1927 por los pleru·poteegac_ió~ Aérea fué firmado en Madrid el día 1 de
.
naanos de España Ar
•
..
om ia, Costa Rica Cuba Chil R úbli
. . , genana, Bolivia, Brasil
Col b
'
•
e, ep
ca Donuruca
Ec d
'
uatemala, Honduras México N'
na,
ua or, El Salvador
G
Uruguay )' Venezuela' En
'h icaragu.,, Panamá, Paraguay, Perú Portugal'
•
mue os aspectos este Co
.
•
• ,
reltlliaciones internacionales ue
.
•
nveruo es avanzada de otras
1
EI Convenio sobre Avi.,~ión&lt;giv'J'~dos ?5 anos, habrían de ultimarse
febrero de 1928 por los representant~,:~:~~r~1é firmado en La Haban~ el dfa 15 de
El Salvador, Guatemala Nicaragua B r . v ' Uruguay, Panamá, Ecuador, México
Rica, Chile, Brasil, Arge~tina, Para :1a o ~1~, . enezu~la, Colo!n?ia, Honduras,
de América y Cuba. Su ambito geo!ráA~o :~~:ep~blica Donuruca~a, Estados Unidos
de 1926, ya que en este de La H b
.
• P es, del Converuo Iberoamericano
'
a ana IJenen entrad
· d
portuguesa, como los Estados Uru'dos d e' Aménca
. y Haiti
a PaJSeS
eda edhabla no. española ni
otro no perteneciente al hemisferio ameri
s·
' qu n o excluido cualquier
reguladas son coincidentes y con n,au·c . caáno. m embargo, muchas de las materias
· rfdicas de igual naturaleza..•
es m so menos análogos, se h acen defüúóones
~
o hemos de enlrar en el debatido tema del
. .
que el artículo ¡ de la Convenció sob
mar t~rn~onal pero sí conviene recordar
. b
n
re mar terntonal )' la
.
me ra el 27 de abril de ¡ 958 d t
.
zona conugua hecha en
fG
, e enruna que la soberanía d
ue~a de su territorio y de sus aguas interiores a u
e un Estado se extiende,
designada con el nombre de mar territorial.. ' na zona de mar actracente a sus costas,

eosi.:

3

363
362

�"2.- El derecho de aterrizar sin fines comerciales.
"Los derechos previstos en esta sección no podrán exigirse respecto de los
aeropuertos que se utilicen con fines militares y de los cuales se excluya todo
servicio internacional regular. En zonas de hostilidades o de ocupación
militar, y en tiempo de guerra en las rutas de abastecimiento de dichas zonas,
el ejercicio de tales derechos estará condicionado a la aprobación de las
autoridades militares competentes."
Como hemos visto, en el Convenio de Chicago, después de proclamarse la
soberania "exclusiva y absoluta" sobre el espacio aéreo correspondiente al
territorio de cada Estado, se establecen unas libertades recíprocas entre los
que son parte en el Convenio y en virtud de las cuales pueden sobrevolar los
territorios de cada uno y aterrizar sin fines comerciales, salvo casos especialmente establecidos por razones de índole militar o de defensa.
Estas libertades del aire se hacen más extensas en el Apéndice IV del mismo
Convenio, cuyo artículo primero, dice:
"Cada uno de los Estados contratantes reconoce a los demás Estados
contratantes las siguientes libertades del aire, respecto a servicios aéreos
sujetos a itinerario fijo:
"1. El privilegio de volar sobre su territorio sin aterrizar.
"2. El privilegio de aterrizar para fines no comerciales.
"3. El privilegio de desembarcar pasajeros, correo y carga tomados en el
territorio del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"4. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
del Estado cuya nacionalidad posea la aeronave.
"5. El privilegio de tomar pasajeros, correo y carga destinados al territorio
de cualquier Estado participante y el privilegio de desembarcar pasajeros,
correo y carga procedentes de cualesquiera de dichos territorios"
"El ejercicio de los privilegios precedentes estará sujeto a las disposiciones
del Convenio Provisional de Aviación Civil Internacional, y cuando éste entre
en vigor, a las disposiciones de la Convención Internacional de Aviación Civil,
ambos instrumentos redactados en Chicago el 7 de Diciembre de 1944."
La articulación de estas libertades del aire es objeto, normalmente, de
negociación diplomática y queda estampada en los Convenios bilaterales que
se ultiman entre los países. En estos Convenios bilaterales se establecen las
condiciones mediante las que ha de llevarse a cabo el intercambio comercial
-de personas, correo y carga- por vía del aire. En general estos Com·enios
bilaterales suelen obedecer a un patrón o modelo respecto del que se introducen las variaciones que cada caso requiere.
364

EL DESARROLLO TECNOLÓGICO y LA CONDICIÓN HUMANA
POR ALOO ARMANDO COCCA

Argentina

=~~EM?S D~DUCt, tal vez con bastante aproximación, cuál ha de ser el estado
. t a et~nc1~ y a tecnología espaciales, sus aplicaciones, la cooperación
m e~nac10na y el papel de las Naciones Unidas en el próximo decenio
pudiendo ~uperarse ese cálculo por una activa intervención de la ONU d ,
sus orgamsmos especializados. Pero lo que no podemos s· .
y e
apr ,· d
•
1qmera prever
oxuna amente, s1 no se hacen esfuerzos en todos los niveles en tod
:olmeHnto y e? el mundo en~ero, es la posición del hombre y por co~siguient:
per"ód
d e fia . . umamdad en .ese mismo
.
1 o, en el orden moral, espiritual y en
e m1t1va, en la propia convivencia humana.
'
1. La condición humana

1. 1_- Se ha dicho que la técnica es una enfermedad mortal. Que todo ha
cambiado d_esde que comenzó el espíritu práctico en la sociedad y
0
~:~::

;:i~~::tº~ ª ~~º• ~-.

comodidad fisica y la recrención fáciÍ au~~:1~:~
s1gm ca o un alentador descenso de los valores morales e
~:~~e~u~les; por c~nsiguiente, los espirituales. La persona humana lo era
. ~ o era acnón personal. Pero ese ritmo individual acuciado or
ap~tenleta~ y verda?~ras_necesidades espirituales -que compl~cerlas o supperar 1as iac1an la
de
en
11 felicidad
..
. nuestros abuelos- se hª vem"do trans fiormando
o que se ama senar en multitud" que anuló (no pod'
d
manera) la felicidad de cada cual.
ta ser e otra
.

la

. l ._2. Porque •:mo~ernización" es un proceso complejo que a orta industria
h~CJ?n, ~rbamzac1ón, despliegue de tecnología, pero al mis:no tiempo des:
va onzac1ón de las culturas y empequeñecimiento del hombre
planteado la cuestión de-si el prog1·eso in"te
· 1puede ser
lla 1.3.d Nosl hemos
·
.. ..11a
do :~eº ta o s1 se trata simplemente de crecimiento, que puede ser deformagenerado. Llegamos a la conclusión, cuando en ello meditamos
n~ puede llamars~ pro~eso lo que no viene acompañado de erfeccio~:~
miento. El perfccnonam1ento es sólo espiritual.
p

�1.4. La consecuencia ha sido caer en un estado de insatisfacción, de
disconformidad y por lo tanto, de incomodidad, frente a lo que se llama,
paradojalmente, confort.
.
.
.
1.5. Se ha dicho con acierto que "en nuestra psique colccttva, espacio ha
significado libertad, romance, desafio de lo desconocido, y 'ciclo'" (NCONF.
101/PC/L.1 7/-Add.l,p.l). iQué ventaja extraordinaria para el pensador de
nuestro tiempo contar con una sique colectiva que no haya perdido las
ilusiones más caras al espíritu, sus mayores ilusiones, lo que hace al mundo
digno de ser vivido! Apuremos nuestro esfuerzo antes de que la técni_ca, que
todo lo cambia, altere también esa riqueza tan preciosa de la Humamdad en
todas las latitudes, en todas las culturas y en todas las edades.
1.6. Felizmente, para consuelo del hombre de nuestro tiempo -insatisfecho, disconforme e incómodo, en suma, desilusionado y sin deseos de alentar
una ilusión- existen las ciencias sociales, que lo ayudarán a salir de ese
estado, al que ha sido llevado involuntariamente, impensadamente, porque,
en .efecto, de eso se trata: de no pensar. iPara qué! La máquina lo resuelve
todo y sin equivocarse. El equívoco ha sido creer que se puede confiar a la
máquina lo intransferible a la condición humana: su espíritu.
. .
1.7. Entre esas ciencias sociales corresponde un lugar de pnondad al
derecho, que no obstante ser esencialmente espiritual, tiene la ventaja que
es, al mismo tiempo, práctica, la más práctica de las ciencias sociales.
1.8. El derecho es el gran guardián del hombre. Con el advenimiento de
la era industrial, que amenazaba con someter al hombre, aparece el derecho
laboral, y el trabajo adquirió una dimensión inusitada con la multiplicación
de la manufactura. Contra las desviaciones del poder de los gobiernos, se
levantó el derecho constitucional. Con la expansión internacional del comercio, asoma el derecho mercantil internacional. Frente al abuso fiscal y de las
facultades administrativas confiadas, aparecen el derecho fiscal y el derecho
administrativo. El derecho internacional va transfiriendo a la persona humana lo que el Estado reservó para sí mismo, y deviene derecho humanita_rio
antes que derecho de soberanías territoriales, donde el individuo es también
sujeto de derecho.
.
. .
1.9. Ante la nueva perspectiva del universo que han ofreC1do las reahzac10nes humanas en el espacio, ha debido igualmente cambiar la estructura del ·
derecho, para lo cual eleva a la jerarquía de st~eto jurídico a la Humanidad
misma. Esta obra es realizada por el Derecho del espacio, que implica la más
extraordinaria revolución jurídica -empleamos esta palabra "revolución"
en sentido científico y no político, como lo hacen los astrónomos- de todos
los tiempos, a través de sus milenios de existencia.
.
1.1 O. Ese gran guardián del hombre ha comenzado a tutelar igualmente a
la Humanidad, no sólo en el espacio y los cuerpos celestes, sino en zonas de

366

actividad humana_en nuestro planeta, con el derecho atómico, con el derecho
de los fondos marmos, con el derecho energético y con el derecho ambiental.
1._11. Pero de lo que carecemos, sin duda, al menos no se han hecho estudios
sufic1en~es, es de un derecho de la investigación y el desarrollo, precisamente
para cm?ar. del hombre y de la sociedad humana ante los avances de la
automattza~1ón, ca~ente de previsiones por las consecuencias que de su
empleo derivan. Cmdar del hombre y de su conjunto, la Humanidad.
l. 12. Un antecedente alentador lo ofreció el Comité de Enlace Científico
~gal entre la Academia Internacional de Astronaútica y el Instituto Internacional ~e Derecho del Espacio en su reunión de Nueva York, de 1968. Su
conclusión fue la siguiente:
Existen tres grandes categorías de actividades espaciales:
a) Las que el derecho alienta, apoya, afirma;
b) Las que el derecho tolera; y
c) Las que el derecho prohibe.
1.13. iCuánto hubier~ ganado la Humanidad sien esos casi tres lustros que
~os sep~ran_ de la reumón de Nueva York se hubiera profundizado en la
s~stemattzac1ón de estas actividades humanas, no sólo en el ámbito del espacio
smo en todo otro dominio!
'
1.14. No se trata del derecho de los pueblos a la investigación y al
desarrollo, que siempre lo han tenido. Y prueba de ello es que su ejercicio los
ha llevado a las consecuencias que ahora lamentamos. Se trata de normar
establecer princ!p~os y ofrec~r t~n marco jurídico a esa actividad para que n~
s~ aparte de su umco beneficiario: el hombre y consecuentemente la Humamdad, en su calidad espiritual y no en su aspecto material.
1.15_- Es bie_n sa?ido ~ue el hombre emplea un porcentaje escaso del
potencial de su 11~tehgenc1a y ha logrado, sin embargo, adelantos sorprendentes. Pa~a el cambio que se reclama es necesario adoptar una posición valerosa,
requerir de la capacidad de cada cual su mayor esfuerzo, a título de ser
pensa~te, para s~1perar esta postración del hombre y este dominio de la
máqm?ª· La té~mca l~a sido llevada a la educación para facilitarlo todo, pero
adormilar al mismo tiempo las facultades intelectuales del estudiante. No se
trata de desechar el empico de la tecnología en los procesos educativos. El
hecho es cómo se utiliza. Los experimentos de educación de nÍlios en los
Mo~tes Apalaches y los diagnósticos médicos via satélite en Alaska, pero
part1c~i!armente _los resultados extraordinarios del Satellite Instructional
Telev1s10n Ex~rnnent (SITE? en la India, en 1975, son una prueba de cómo
se han de. utilizar esos medios técnicos. Más de seiscientos millones de
~rsonas vive en aldeas aisladas en la India, y muchas de ellas nunca habían
v_JSto antes un film. Los programas fueron diseñados para transmitir mensajes
simples acerca de la nutrición, cuidados maternales, planificación de la
367

�familia, ganadería, agricultura y tratamiento del cólera en términos de fácil
entendimiento.
1.16. Se han empleado ya varios satélites en órbita geoestacionaria y ello
no significó ninguna de las amenazas advertidas -no podré Ol\"idar que en
el recinto de las Naciones Unidas se dijo hace trece años que el Estado que
dispusiera de la tecnología de la radiodifusión directa ganaría toda guerra
futura sin disparar un solo tiro de fusil- sino grandes beneficios para
importantes nucleamientos de la sociedad humana.
1.17. El hombre, en su condición humana, ha sufrido algunas crisis.
Cuando los juristas y legisladores de todo el mundo, el siglo pasado, se
empeñaban en darle vida para el derecho a lo que llamamos personas
jurídicas, personas morales o personas legales, se asistió a un verdadero
atentado contra el hombre en su condición de persona jurídica, persona de
derecho por excelencia. Le disputaban esa preeminencia las personas ficticias,
las personas artificiales. En aquellos momentos muchos asumieron la defensa
del ser humano, pues no aceptaban que el derecho olvide al hombre y confiera
preeminencia a lo accesorio. La reacción se extendió por muchos años y a
comienzos del siglo pudo exclamar el jurista italiano Giorgio Giorgi: "Y
pensar que el derecho fue hecho exclusivamente para el hombre: cmn lwminmn
cama omnes ius ccmstitutum. sit!". Los jurisconsultos romanos te hicieron César;
los modernos pretenden reducirte a la nada".
1.18. La crisis del presente es mucho mayor y no tiene parangón con las
anteriores. La tecnología disputa al hombre el dominio del conocimiento. La
eficiencia de la máquina excede la capacidad del hombre, quien usa la
tecnología para su propia comodidad y se transforma así en un "dependiente
de la máquina", en un "adicto de la máquina".
1.19. He tenido ocasión de escuchar, el 11 de septiembre de 1978, en
Dubrovnik, la conferencia de K. Soe&lt;ljatmoko -en la actuali&lt;lad rector de la
Universidad de las Naciones Unidas- durante la reunión anual del Instituto ·
Internacional de la Comunicación. En esa oportunidad señaló que la capacidad de una nacion-no sólo de su gobierno sino la de su sociedad como un
todo- de adaptarse a los rápidos cambios tecno-económico, sociocultural y
político, en una escala que haga posible hablar de transformación social,
depende mucho de su capacidad colectiva de generar, alcanzar, asimilar y
utilizar una gran cantidad de información disponible. A esta capacidad para
una respuesta creativa e innovadora a las condiciones del cambio y a los
nuevos desafios quisiera llamarla la capacidad de aprender de una nación.
Tal capacidad no está obviamente limitada al nivel cognoscitivo, sino que
incluye niveles de actitudes, institucionales y de organización de la sociedad
misma --concluye.
368

ºd 1d2~. ~e lo g!osado, rescato una frase plena de contenido humano: "capa~:sªmá e ?s nac1?lnes para aprender". Las naciones, es decir, sus hombres no
qumas, m os muy refinados robots que pudieran posee
,
~-ilHSepamos aprender, tengamos la actitud individual qu/~erá posición
~ocd~a :d algadmos el esfuerzo propio, de cada cual, con la cuota de inteligencia
m iv1 ua e cada componen t e de 1a sociedad
.
que integramos. El resultado
Será Sorprend ente.

2. ~osibilidades y perspectivas de nuevas actividades espaciales en cooperación internacional.
21.1. Hay ~dma palabra que tiene resonancias extraordinarias en el dominio
de .as dact1v1 acles espaciales.• cooperación
·
·
.
mternac1onal.
En un seminai··•o
l
rea iza o en
· · de
· la UNESCO lleg·óse a
. Buenos Ai res en 1979
.. con patrocm10
laºdconc1us1ón
.
' conte
l T que la cooperac1ºó n ·internacional
es un imperativo legal
nt o en .e ºel ratado
del
Es
·
l
'
d
pac10 y, por o tanto, condicionante de la licitt1d
de·
toda act1v1 a en el espacto.
· s·1a lgmen
• no comparte esta conclusión al meo
~ompre~derá que'. desde los comienzos de la era espacial, la coo r .;s
mternaoonal ha sido la regla. y si hubo alguna excepción, ha sidopepr:;:sa~
mente para confirmar esa regla · Es, por 1o tanto, una costumbre internaciona1'. para aquellos que se muestran poco apegados al derecho pos·1.1·
.
1 vo mternacional.

2.2. ~ooperación implica coordinación y regulación. Es decir
~:;::~c•~ pe_rma_nente del derecho. La ciencia y tecnología espaci~l;~:r:~~
e a c1enc1a y tec~olo_gía generales y, consecuentemente, también son
¡artes delE~ont~x~o sooal, mdustrial, educacional y cultural de la sociedad
1umana. . ~bJe~vo es el bienestar de la humanidad como un todo Ello
~upone part1c1panón (otra palabra de valor capital en la mod .
. ºd
mternacional).
e1 na comum ad
la

!!~

Participaci?n, según R. Fenaux, es tomar parte, es decir, concurrir a
. y a la a~c1?~• ~n todas las fases sucesivas de la ima inación de la
sugestión, de la m1c1at1va, del proyecto, de la decisión y de a lica¿ón O
~orno s~ expresó en la Reunión Consultiva de la UNESCO sobrfEl Dereciw d
omunuarse (Bucarest, 9-12 de febrero de 1982) participación im r t
parte en todos los niveles relevantes y en todas las etapas de la co p •c~ o~nóar
mcluso la fon 1 ºó
r .,
.
mu111cac1 n,
. . nu ac1 n, ap 1cac1on, mancJo y revisión de las políticas de
comumcac1ones.
'·
2.4. Hay
tres
frases
que
no
pu
d
l
.
.
.
e en ee1se separadamente: crecimiento
econ6 ~uco, desarrollo so~1al y humanización de la Humanidad. Esta últi
envolviendo y predetermmando la acción.
ma
. 2.5. N_o toda_s_ las _naciones pueden por igual aprovechar los frutos de la
exploración, ut1lizac1ón y subsecuente explotación del espac1·0
,
u ltraterrestre.

1!

369
H umanit.u-24

�La tecnología espacial es un medio poderoso para ª:ceder al de~arrollo

nacional e internacional. Si nos proponemos compartir los beneficios y el
bienestar, debemos acercarnos con espíritu ampliamente cooperativo a conceptos fundamentales: participación y asociación de todos ~os pueb!os. Esto
lo ofrece ya un principio incorporado a un instrumento internacional: el
patrimonio común de la Humanidad, en el Acuerdo relativo a la Luna y Otros
Cuerpos Celestes.
.
. .
2.6. En la Mesa Redonda sobre Encuadre Jurídico de las Actividades
Económicas en el Espacio (Córdoba, Argentina, juni~ 1981) h_u bo ~ons~nso
en el sentido que el beneficio no debe limitarse a la mformac1ón ~1entifica:
antes bien, debe tratarse de beneficios palpables de carácter económico, como
la prestación de servicios y la transmisión de t~cnología, que importen ese
mayor bienestar general para toda la Humanidad. Sólo
este modo se
compartirán los beneficios porque, de otra manera, la mayona_&lt;le los pueblos
jugaría un papel pasivo de sólo recibirlos. En ca_11:1bio, es esencia~ ~ue d~s~mpeñen un papel activo y asuman las responsab1hdad_es que ent1ana p~ec1samente el acto de compartir en el esfuerzo de producción de los beneficios. En
consecuencia, la cooperación debida en las actividades espaciales se r~bustece
en su carácter de obligatoria, cuando se trata de actividades ec?nó1111cas.
2.7. Los pueblos tienen las responsabilidades de su propio dcsarro_llo;
porque, como lo expresa el Draft Report of UNISPACE/82, la dependencia _Y
la caridad no engendran desarrollo -los esfuerzos, autocon~anza,, l~ motivación y la movilización, sí. La tecnología espa~ial no es la ,~anta mag1ca que
pueda brindar riqueza repentina pero. -sab1a~ente _aplicada-: posee el
poder de estimular el desarrollo económ~co y, con igual ~mpo~nc1a, ofrecer
mayor equidad a través de la educación y el cambio soC1al (UN Doc.
NCONF.cit.p.4).
.
2.8. Comunicación, transporte, educación, alimentos, agua, salubndad y
seguridad son promesas hechas realidad, son benefic!o prácticos alcanzados.
Pero es mucho más lo que se espera, lo que se anuncia. El futuro carg~do de
promesas está en el espacio. Para recibir con equidad es_as ventaJaS'. es
necesario ofrecer una adecuada estructura legal y una apropiada educación.
El desafío a los responsables de la organización tanto de la comunid~d
internacional como de los grupos nacionales es doble: Se busca el beneficio
económico total para todos los pueblos, para la Humanidad en su conjunto,
pero también la distribución de tales beneficios entre los varios_ ~rupos
sociales y culturales en un mismo país. El espectro entero de l~s activ1da~es
espaciales in~luye consideraciones económicas, so:iales y éticas en _mvel
nacional e internacional. Es la armonía que el Embajador Peter Jankow1tsch,
Presidente del Comité Preparatorio de UNISPACFJ82, compara con la música de Mozart.

d:

370

3. El espacio como aventura int.electual frente a las desilusiones del desarrollfJ.

3.1. Cuando la sociedad descubre o advierte nuevas técnicas, sobre todo
las que la colman de asombro, espera de ellas el mayor bienestar, una
economía que la beneficie, mayor tiempo para acentuar su humani1.ación; en
una palabra, que esa técnica le aporte comodidad, satisfacciones y que le
resulte, en definitiva, gratificante.
3.2. Tal vez el hombre no estaba mental ni moralmente preparado para la
rápida evolución tecnológica operada. La máquina ha traído prontitud pero
no perfeccionamiento en el quehacer humano. Una computadora hace cualquier complicada operación en forma práctica~ente instantánea. Pero a costa
del abandono del esfuerzo mental del hombre. ¿Nos llevará ello a un irreversible retroceso, que traerá una atrofia del potencial de inteligencia? ¿Es
posible predecir hasta dónde alcanzará esta regresión?
3.3. ¿y qué pensar de la libertad? Pueden ofrecerse varios caminos para
resolver un teorema. La automatización lleva a soluciones programadas,
rápidas y seguras. Priva al hombre de posibilidades. Libertad es también
oportunidad de elegir, opción en la alternativa, con cierto margen de indeterminación, implica espontaneidad, ausencia de interferencia, satisfacción
por sí mismo de un requerimiento. Es siempre un dinámico, voluntario acto
de la persona humana.
3.4. El hombre común ha perdido muchas de las esperanzas que le ofreció
la tecnología. Y vive en un mundo contaminado que terminará, si no se
adoptan medidas heroicas, por destruir al planeta.
3.5. La evolución tecnológica no ha sido acompafiada de una evolución
similar de orden moral. Eso hace que el hombre de hoy se sienta derrotado,
superado. Vive el proceso como algo fatal, que en un momento cierto lo
destruirá, no como ser biológico, sino como ser libre y ser pensante.
3.6. Ante esas circunstancias, aparecen las opciones: trabajar para el
perfeccionamiento del desarrollo en la paz; o trabajar para la destrucción, en
la guerra, en la violencia, o en la inacción.
3.7. Hasta ayer la guerra era un acontecimiento natural en la historia de
las naciones. No hubo generación que no combatiera. Mucho tardaron los
pueblos en convencerse que la guerra debía ser reemplazada por otra forma
de convivencia. Muchos héroes que recuerdan los monumentos trabajaron
directa o indirectamente para la guerra. El hombre de nuestro tiempo tiene
una misión más importante y por cierto más dificil: trabajar para la paz. Es
un desafio intelectual. Un desafio contra la violencia en todas sus formas y en
todos los grados.
3.8. El espacio es la gran oportunidad, no sólo porque hacia él convergen
los mayores talentos y las inteligencias más lúcidas, sino porque se trabaja en
371

�cooperación científica. La aventura espacial es demasiado grande y demasiado importante como para que pretenda hacerla una nación o algunas naciones.
3.9. Hablar del espacio es hablar de paz. La actividad espacíal es por esencia
pacífica. De esa paz que han deseado en todos los tiempos y desde el fondo
de sus conciencias los guerreros. Napoleón demostró que poseía talento no
sólo militar. Poco antes de morir manifestó su convicción de que, de todo lo
que hizo, le sobreviviría el Código civil. No fue el autor, per? se empeúó en
dotar a Francia de un código civil, un código de paz. La posteridad lo recuerda
y su obra de paz pervive en el llamaclo "Códig? Napoleón". .
3.10. Después de la Segunda Guerra Mundial Europea conuenza la tarea
de reconstrucción, en dimensión continental. La más grande aventura intelectual es la ~mprendida a través de su Consejo de Europa, con su asam~)lea
parlamentaria y su comité de ministros. Y se ubica ya como la más antigua
de las organizaciones políticas de Europa Occidental, con 33 años de existencia.
3.11. Hay precedentes en la historia nacional de pueblos que alcanzaron
su independencia en el siglo pasado. Nacieron de un fervoroso movimiento
intelectual. Inteligencia y gobierno iban de la mano. Los poetas gobernaron
también. Muchos de los autores de las constituciones de las nuevas naciones
fueron literatos. Como bien se ha dicho, se propusieron "inventar" un país,
poner al servicio de una causa profundamente anhelada toda la inteligencia
y la totalidad de los talentos de un pueblo. Nada se confió a extraños y por
cierto que no se ofrecían procesos automatizados. Los pueblos nacieron
vigorosos y sobre todo con fervor, ilusiones, amor y fe en el destino.

alta energía, armas de rayos letales y otros desarrollos similares arrojan una
sombra oscura sobre la utilización pacífica y benéfica del espacio. Ya es tiempo
de detener y revertir esta peligrosa tendencia y comprender más ampliamente las perspectivas que ofrece el espacio, un hermoso planeta cuyos procesos
vitales son íntimamente interdependientes, donde la vida se basa en un
delicado y único equilibrio entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre
y el hombre" (UN Doc. cit.,p.4)
4.3. Las telecomunicaciones militares escapan, en principio, al control de
la UIT. A ~esar de ello, las frecuencias utilizadas con estos fines son, en gran
pa~te, ?ot1ficadas al I:RB. Y es por ello que existe también un plan de
atnbuc1ón de frecuencias para el servicio móvil aeronáutico (OR).
_4.4. ~ idea de_ una gt~erra en el espacio parece estar lejana. Pero la
eX1stenc1a d~ satélites ª:esmos, estaciones espaciales bélicas, rayos letales y
naves espaciales con canones laser, son ya una realidad. La proporción de
lanzamientos con fines militares desde 1957 es semejante en losEstados
Unidos de América y en la URSS; entre ambos, en el período 1958-1975
lanzaron más de 1.000 satélites militares. El Dr. David Baker, asesor de NASA
y autor _del libro The sha_pe of Wars to come, dice: "La información y los datos
neces~nos para conduc1r una gran guerra en la Tierra depende ahora casi
exclusivamente de satélites.en órbita alrededor del planeta".
4.5. La efectividad de los satélites militares quedó demostrada en octubre
de 1973, durante. la guerra en~re Egipto e Israel. Se ha planeado por parte
de los Estados Unidos de Aménca lanzar un satélite con estación de comando
en órbita a 132.000 millas de la Tierra -la mitad del camino a la Luna-y
fuera del alcance de los satélites y rayos destructores.
.

4. El espacio como fuente de una nueva ética J1ersonal y social.

5. El optimismo, como supuesto de beneficio y felicidad.

4.1. Human dim.ensions of the space ente1jnise ha sido el tema de una conferencia dada por el Profesor Yash Pal en el Simposio Internacional Aeroespacial 81 (Aeropuerto Le Bourget). Manifestó que el hombre mira a la tecnología espacial no para que provea soluciones a los problemas, sino para alcanzar
a percibir la nueva ética que surge de los logros de la actividad espacial, para
asegurar que los hombres en esta Tierra, siendo semejantes, alcancen el
mismo nivel de-dignidad.
4.2. En el Draft ReJ1ort de la Conferencia no ha dejado ele señalarse la
creciente militarización del espacio como una barrera para una mayor cooperación y un obst..iculo potencial para obtener los máximos beneficios de la
tecnología espacial. "Aunque las aplicaciones militares de naturaleza no
agresiva, tales como los medios técnicos nacionales de verificación (surveillance satellites), han tontinuado por algunos años, se hallan ahora desbordados por sistemas direct..'lmente agresivos. Armas anti-satélite, rayos laser de

5.1. Frente a todas esas incertidumbres y aun amenazas a la paz, si se nos
pregunta ¿qué puede la Humanidad esperar de UNISPACE/82, estamos
prontos a responder: un poco más de ilusiones, un poco más de optimismo
para ver el futuro con beneficio y felicidad: beneficio material y felicidad
espiritual.
5.2. En lo que hace a una indeseada guerra espacial corresponde a los
Estad.os que p~sean e~os ~edios brindar a la Humanidad una tranquilidad
que viene P?rd1endo d1a a d1a. Porque, en efecto, no son pocos los que piensan
como Marvm Goklberger, del California Institute ofTechnology: "Estamos
yendo a través del valle de las sombras de la muerte".
5.3. La responsabilidad es de todos: gobiernos, organizaciones internacionales ~ub~rname1~L1les y no ?ubernament1les, dirigentes, maestros, pensadores, Juristas, legisladores, d1plomáticos,j11eces. Y los creadores e investigadores, conforme a la clasificación del Comité de Enlace Científico Legal de la

372

373

�Academia Internacional de Astronáutica. El papel de las organizaciones no
gubernamentales, por hallarse desprovistas de intereses políticos o sectoriales, resultará de gran utilidad.
5.4. Así como la imaginación es el mayor auxiliar de la ciencia, el optimismo
es la piedra de toque para toda acción en el campo de la política internacional.
5.5. Optimismo es fe, una de las grandes virtudes _de! espíritu.
.
5.6. Sólo con optimismo se construye, porque opt:musmo es propensión a
ver y a juzgar las cosas del modo más favorable. .
. ..
.
5.7. y es también un sistema filosófico que consiste en atnbmr al umverso
. la mayor perfección posible.
5.8. Hasta ahora no conocemos nada más perfecto que el universo y no
poseemos otro patrimonio que nuestra cttltura, la cual nos ha dado una
civilización que explora y utiliza el cosmos.

I.AGRAN AVENTURA DE NUEVA ESPAÑA EN EL MAR DEL SUR
POR ANToNIO POMPA Y POMPA.

del Instituto Nacional de
Antropología e Historia
LIMINAR

GRANDE NO SÓLO PARA LOS MEXICANOS, sino para el mundo en general es la
expansión de Nueva España en el siglo XVI, pues su influencia en la integración geográfica, política, cultural y económica del mundo se manifiesta desde
que se inició la ruta de las especias, pues desde entonces flota en occidente
nuestro pensamiento, nuestra cultura, nuestro espíritu, y ello lo hace profundamente acreedor a nuestra atención, asi como a una profunda interpretación
sociológica.
·
La maravillosa historia de la ruta marítima que dió origen a la formación
del e::je México-Filipinas, nos trae a cuenta los acontecimientos de las grandes
epopeyas en los mares del Sur con los pormenores de clh·ersos viajes, hasta
la conclusión de un ciclo con Miguel López de Legaspi y Andrés de Urdaneta,
cuya acción se constituyó definitiva en las relaciones geográficas, políticas,
culturales y económicas del mundo en el sentido universal del siglo XVI.
La concepción fantástica de las rutas de las especias que incitó las aventuras
del pensamiento del hombre de mar excitado por el gusto que aguzaba y
agitaba el ingenio con multitud de elucubraciones, trajo progreso en la
Astrología y la Náutica, e hizo realidad la gran satisfacción de gustar las
especias cuyo sabor y aroma germinaron en ambiciones de política colonial
principalmente por Espafi.a y Portugal, a la vez que realizaron las concepciones de una Geografia delirante en la constitución del mundo del siglo XVI,
como nos lo atestiguan crónicas y cartografias de la época.
Lo que hoy decimos tiene como fundamento el resultado de investigación
directa en elementos documentales, buena parte inéditos, ele! Archivo General de la Nación y de colecciones particulares, en México; clcl Archivo General
en Sevilla, en sus secciones de Documentos inéditos de Ultramar, Simancas
Filipinas, patronato y Audiencia de Filipinas, Secular Audiencia de Filipinas,

374

.
1

�etc., y de los Archivos Agustinianos de Manila y de Cebú, así como de las
colecciones impresas de la Academia de la Historia de Madrid, las formadas
por Joaquín Pacheco, Francisco de Cárdenas y Luis Torres de .Mendoza, y de
Emma Helen Blain James y Alexander Robertson; diversas crónicas como las
de Gaspar de San Agustín, Esteban García y del Padre Grijalva; relaciones de
autores entre quienes merecen ser citados Cavada, Malo de Luque, José de
Alcázar, March Labores y muchos más, quienes dan fuerza a la historicidad
de los acontecimientos que se narran.
1.- El seiiuelo de las especias y de los descubrimientos marítinws.

Nueva España; he aquí la síntesis en que se condensa el contenido de dos
grandes culturas, la eur&lt;?pea transportada por el ímpetu caballeresco y
aventurero del hombre español, y la indígena con su concepto autóctono del
tiempo y de la vida, preñado de fortunas del pensamiento, donde el hombre
mágico-religioso creó la nueva fisonomía americana dentro de la actual
cultura universal.
Los tesoros del pensamiento y de la acción en Nueva España, son inagotables para las especulaciones de la historia;_y de entre ellos, en su multitud de
imágenes plasmadas en el devenir de tres centurias, he apartado la maravillosa y audaz aventura de la conquista definitiva de las especias, en la
expansión geográfica de Nueva España hacia el Occidente, en "dereclnn;a";
así como los viajes hasta las regiones de los múltiples ventisqueros en la gélida
zona boreal.
Nueva España, admirable consorcio de pensamiento indígena y pensamiento europeo, quiere decirnos qué fue, qué ha sido y sigue siendo, para
provecho de historiadores y sociólogos, estadistas y hombres en general,
destruyendo el complejo de inferioridad, que hace el sentido trágico de la vida
en los pueblos y en los individuos que carecen de la verdad de su pasado.
Con ese fin distinguir en primer lugar, la maravillosa ruta de las especias
de los descubrimientos marítimos, originados por aquel señuelo de las aventuras que llevaron a Marco Polo y a Hernando de ~lagallanes a las más
grandes empresas marítimas de la humanidad.

***
Arabia era la primera de las tres penínsulas que el viajero del :Mediterráneo
encontraba al dirigirse de Occidente a Levante, con rumbo a los mares de
Asia; península fértil ·y de suelo benigno que la constituyó zona feliz desde los
tiempos del Patriarcado. Esta fecundidad hízola centro de activas relaciones,
tales como el comercio, y sus redes en el trueque e intercambio llegaron hasta
más allá de la Etiopía, de donde llevaban el incienso, el oro y las piedras finas
que por las corrie ntes del río Nilo fueron transportadas al Egipto o navegando

37G

por el golfo Pérsico invadieron los centros de mercaderias en Asiria y Babilonia.
La importancia comercial y marítima del pueblo árabe, por aquella remota
época, llegó a su pleno desarrollo antes de la dominación romana por un
fenómeno de geografia fisica, el descubrimiento de los monzones, vientos
periódicos de seis en seis meses, que soplaban y soplan en la zona tórrida con
particularidad en los mares que profundizan en la tierra, como los que
pertenecen al Oceáno Indico; mar de Omán y aguas de Bengala hasta el mar
de la China al Septentrión del Ecuador; en ellos, el monzón de primavera
sopla de Mediodía-Poniente, y en Otoño Levante-Septentrión. Al medio del
Ecuador, entre Sumatra y la Nueva Holanda, el primer monzón sopla del
Noroeste y del Sudeste el segundo. Esta regularidad en el movimiento de las
fuerzas locomotrices para la navegación, &lt;lió al pueblo árabe, por la obsen ación de estas leyes, el medio eficaz para extender sus relaciones comerciales
y de cultura.
Así fue como se descubrió esta ruta que llevó a los árabes, y por ella a los
romanos, a los codiciados países de los aromas y de las especias, que constituyeron el señuelo para las proezas y aventuras de los hombres de mar, en
los fecundos siglos XV y XVI.
Se ha dicho que en el principio fueron las especias ......, y desde entonces,
desde que los romanos tomaron por primera vez el gusto de ellas como
picantes y adormecedores, ardientes o embriagantes, no ha habido pueblo de
la Tierra que no haya deseado la estupenda manifestación de ese milagro que
transforma el sabor, utilizando ya la pimienta, ya la nuez moscada, para hacer
de insipida agradable la monotonía de las comidas; del jengibre por su
especial sabor con la cerveza, y de las variadas especias para convertir en más _
agradable el vino, o la canela que imprime un sabor gratamente excitante.
· Así de repente-asegura un autor-vibran entre los crasos tonos de mayor
y menor del agrio y del dulce, de lo picante y lo desabrido, delicados tonos
- culinarios intermedios, y pronto ya reclaman los paladares, bárbaros aún, del
medioevo, creciente cantidad de esos nuevos estimulantes.
La valorización de las especias siempre fue elevada. Si tomamos tan sólo a
la pimienta por ejemplo, se le aceptaba por base de cálculo, como después se
ha hecho con los metales preciosos. Hubo ocasión en que tan gustada especia
fuera moneda para la adquisición de bienes raíces, pago de dotes .y compra
de _derechos ciudadanos. En algunos reinos la fuaron derechos aduanalcs, y
en el medioevo se designaba al hombre de caudales, con el sobrenombre de
"bolsa de pimienta".
El jengibre y la canela -dicen algunos- la quina y el alcanfor, pesábanse
en las básculas de los farmacéuticos, cerrándose, en tanto, cuidadosamente
1

377

�puertas y ventanas para que la corriente de aire no se llevase, acaso, un
dracma de los preciosos polvos.
¿y por qué eran tan preciadas las especias?
.
c!Acaso no existían en abundancia en sus lugares de ongen?
La razón es muy otra. Los obstáculos que las hadan ser tan estimadas, eran
los de su dificil transporte debido a la peligrosa navegación, la prolongada
distancia que apartaba a Oriente y Occidente, y la rapacidad de los piratas.
Si que las había abundantes en sus lugares de origen. Mul~tud ~e ~rbustos
con flores verdes, existían en el archipiélago Malayo, como la pimienta en
Musisis después llamada Malabar, la nuez moscada en Banda, los claveles de
olor en Amboina y la canela en el Tidore.
De la mano del indígena isleño o peninsular pasaban los productos aromados a la de su amo, dentro del mismo sistema de explotación que imperó en
nuestros países de América, para que éste patrón, mahometano en la mayoría
de las ocasiones, los transportara en piraguas hasta la Malaca, de donde en
barcas mayores se le hada llegar a puertos de la India, y de alli, con incontables
peligros, a la feliz Arabia, lugar en donde se h~d~ la distribución a los pue~los
costeros al Mediterráneo, que formaba el pnncipal teatro de la navegación
en Europa.
.
Es demasiado dificil compendiar la obra de la grande revolunón que las
especias originaron en la vida de la humanidad, ix:ro_baste anotar que trajo
como consecuencia, además de otras, el establecimiento en forma de las
relaciones comerciales, y la aportación más valiosa para la Geografia en
general.
.
.
Esta revolución iniciada en los siglos XII y XIII, vmo a ser realizada hasta
el XVI, con la apertura de las rutas oceánicas hecha por el impulso aventurero
de España y Portugal.
.
A pesar de las luces que la experiencia había dado ?e~e el si~lo IX,_ las
normas de la nav~gación estuvieron raquíticas, hasta el ultimo terno del siglo
XIII en que floreció el célebre ingenio del mallorquí? Raimundo Lulio, a
cuyas prácticas de observación debió el arte de navegar m_co~tables adela~t~s
a las calidades de los vientos, dividiendo en cuatro los pru1C1pales, y sund1vidiendo los otros que resultan en otro igual número, con lo cual legó a la
posteridad la rosa naútica, aludida en su libro titulado: "Félix de las Maravillas'\
Ayuda grande recibieron los conocimientos maritimos con los adelantos
de los hebreos que vivían en Andalucía, y los estudios de los ára~s, como la
división de la esfera celeste por medio del Ecuador en dos partes iguales, que
proporcionó doctrina sobre la figura de-la Tierra.
.
Con dichos múltiples conocimientos fruto de la observación, además de la
BALLESTILI.A, llamada también BASTON DE JACOB, aparato inventado
378

por los caldeos para la observación de astros y medición entre el Ecuador y
el punto de la nave las CARTAS PLANAS y el ASTROLABIO, substituido en
la actualid~d ~or el SEXTANTE se aventuraron españoles y portugueses a
los descub~im1entos de las costas del continente Africano, para fijar una ruta
menos peligrosa al comercio de la Especiería que procuraban hacer algunos
pueblos de Europa.
No hay duda de que por su temperamento, fue el español quien primero
se lanzó a la aventura, arriesgada y dificil, de esas investigaciones, perfeccionadas_ posterior~cnte por diversos navegantes portugueses.
La importancia de la navegación al aplicárscle los conocimientos cientificos
recientes, fue muy grande y trajo como una consecuencia el ensanche de las
níona_rquias portuguesa_ y española, aquella en la Guinea y ésta en la completa
posesión de las Cananas y en el dominio ultramarino de las tierras de
América. En cuanto a esto último, de inmensos resultados para la ciencia en
s:ene~l, h~c~10 qu~ causó_asombro en todos los pueblos yjustificó a la naciente
c1enc1a nautlca y dtó glona a Colón y a Vespucio, proporcionando la integración geográfica del Mundo.
La tras~~ndencia de los_viajes de Cristóbal Colón principalmente, para la
ruta ~~fimava d~ las especias, fue de muchísima importancia, puesto que por
los :'lªJeS ,r ostenores _de diversos marinos se llegó a encontrar la "vuelta de
ocndente , o sea la ruta del Galeón de Manila, cuya historia parece leyenda,
ruta encontrada ~or el gran navegante Andrés de Urda neta, y que fuera sueño
de todos los m~rmos famo~os de esa época. El mismo Colón no se imaginó
nunca que _Imb1era _descubierto un nuevo continente, a lo que Vespucio se
ade~antó, smo un si_mple paso que acortara la distancia entre Europa y la
India, pues los antiguos cartógrafos, con sus concepciones fant.1sticas y
~eformes del ?1undo, se lo habían hecho creer, dando lugar con esas inexactitudes producidas por errores de cálculos en el error de Colón de confundir
las tierras de América con las de la India, tal como lo revela sin duda en· la
relac~ón que _es_c1:ibi6 a bordo durante su regreso al viejo mundo.
Asi quedó 1111c1ada la ruta definitiva de las especias y de los descubrimientos
marítimos rumbo a los mares del Sur

11.-Aventuras en el Mar del Sur
NAVIGARE NECESSE EST...., "es necesario navegar, porque cristianismos, y muy altos, y muy excelente, y muy poderosos Príncipes, Rey y Reina
de las Españas y de las islas del mar, nuestros señores, este presente año de
14_92, después de ~uestras Altezas haber dado fin a la guerra de los moros que
remaban en Espana y haber acabado la gueITa en la muy grande ciudad de
Granada, a donde este presente año a dos días del mes de enero por fuerza
de armas vide poner las banderas reales de vuestras Altezas en las torres de
379

í'
1

)

�la Alhambra ... y los motivos que yo había dado a vuestras Alt~zas, de la tier~a
de la India y de su Príncipe llamado el Gran Can, es necesario navegar hacia
la dicha India, pero no por el Oriente, por donde se acostumbra de a~dar,
salvo por el camino de Occidente, por donde hasta hoy no sabemos por ete~ta
fe que haya pasado nadie". Esto decía a Fernando e !sabe!, reyes de Espana,
el esforzado navegante Cristóbal Colón, al ser termmado lo referente a sus
proyectados viajes, con arreglo a las conces_iones que l_e fueron hechos en el
real de Santa Fe, al pie de los muros de la cmdad herótca de Gr~nada.
Y en verdad que era necesario navegar, y hacerlo por el Occidente hasta
la India, con el fin de encontrar la mta definitiva del maftwilloso País de las
aromas y de las especias.

•••
Hasta que la edad media estuvo por concluir, nada se tra~ó en forma
determinante para establecer una ruta marítima, ~r~cisa, a la I n~ia, pues todo
se reducía a especulaciones teóricas como las opm1ones de Anstóteles, Eratóstenes, Posidonio y Sócrates, éste último estimando que el viaje desde la
Península Ibérica hacia el Occidente, hasta llegar a la India, podía hacerse en
pocos días, pues un viento favorable hincharía l~s v~las de los na,:íos; pero de
las consideraciones científicas, se llegó a su realización hasta el siglo XV por
aventura de Cristóbal Colón, cuyo nombre debe estar unido al del florentino
Paolo da) Pozzo Toscanelli, descubridor intelectual del Nuevo Mundo, quien
por carta enviada a Fernando Martínez, confesor de los _r~yes portt~gueses,
djó a conocer detalladamente que se podía llegar con faohdad al Pats de las
Especias, siguiendo una ruta con dirección hacia donde el sol se po~e.
.
La grande tenacidad de Colón, futuro de su figura fisica y moral, luzo sur~tr
con su grandeza de ánimo y plena inspiración, un nuevo mundo, como OJOS
humanos no habían visto, donde sus habitantes eran a una mano de buena
estatura de grandeza, y buenos gestos, bien hechos, buenos s~rvidores,
hermosos y de buen ingenio, que muy pronto decían lo que se les mculcaba
y vivían felices en tierra poblada de árboles muy verdes y aguas 1~u~has y
frutas de diversas maneras; obteniéndose a la vez, con este descubnm1ento,
la conclusión dt.: la primera etapa en la ruta marítima "en derechura", al País
de los aromas, navegando por el Occidente.
El esclarecimiento de la costa de Honduras que Colón había comenzado al
efectuar su cuarto viaje, fue continuado por Vicente Yafiez Pinzón unido a
Juan de Solis y Pedro de Ledesma, con lo que s~ dió aumento al_int~rés ~or
las exploraciones en la costa del Nuevo Mundo, siendo de much~ s1gmficac1ón
las de Francisco Fernándezde Córdova en 1517 y de Juan de GnJal\"aen 1518,
navegando éste último por los litorales yucatecos hasta la Bahía de Campeche,
subiendo después con rumbo noroeste hast.a la des~mbocadura d~I Río
Pánuco, dentro del ahora Seno Mexicano. En esta ocas1611, por vez pnmera

el europeo vio las gigantescas cimas, cubiert.as de nieve, de las mont.añas del
país fantástico que denominarían Nueva España.
Volviendo nuestra atención a la parte sur del nuevo continente, sigamos
el proceso de las expediciones que trajeron como consecuencia el descubrimiento de los mares del sur, de que Colón, en su cuarto viaje oyó por primera
vez referencia, pues se le aseguró que existían al otro lado de la costa firme
por él encontrada.
Anótase primero la expedición de Alonso de Ojeda, a quien acompañó
Américo Vespucio con el fin de tomar posesión de la Especiería; siguió a ésta
la de que era capit.fo Vicente Pinzón, primero que cruzó el Ecuador por estos
bellos parajes, y llegado que hubo al cabo de San Agostinho, siguió hacia la
Española cruzando la boca del Dragón en el Amazonas, como después lo llevó
al cabo Diego de Lepe en aventurosa navegación.
Por esa misma época Pedro Alvarez Cabra), dando la \'uclta al Africa para
ir a la India, entró en la corriente ecuatorial del Sur y fue arrojado hacia el
occidente a las costas del Brasil, que creyó haber descubierto el primero, por
ignorar los viajes de Juan Ramolho y Yañez Pinzón acaecidos con anterioridad.
Mas el acontecimiento que navegantes españoles y portugueses ansiaban
para encontrar la ruta en "drechura" hacia las islas especieras, no llegaba aún;
reservado estaba para el día 25 de septiembre de 1513, en que Vasco Núñez
de Balboa, en tierras de la América media, exact.1mente en el istmo de
Panamá, tendría a la vista los mares del Sur.
El día 29 del mismo septiembre, Balboa armado de tocias armas, llevando
en una mano espada y en otra una bandera en que estaba pintada una imagen
de la Virgen con las armas de Castilla a los pies, levantóse y empezó a marchar
por medio de las ondas que le llegaban a las rodillas, diciendo en altas voces:
iVivan los Altos y poderosos reyes de Castilla: Yo, en su nombre tomo
posesión de estos mares y regiones... y la mar del Sur quedó formando parte
de un gran imperio, como lo hizo saber Andrés de Valderrábano, escribano
de sus Altezas, quien dió fe de ello.
Seis años después, un año cinco meses más tarde de haber firmado Carlos
V la capitulación con Hernando de Magallanes para acometer la empresa de
la conquista del País de las Especias, cinco barcos abandonaron la rada de
Sevilla para seguir la corriente del río, hasta San Lúcas de Barra meda. Aquí
desemboca el Guadalquivir al mar, aquí debía efectuarse el último arreglo de
la flota, q11~ salió al hincharse sus velas en el amanecer del día 20 de
septiembre de 1519, en que comenzó el viaje de exploración m:'is largo q11e
registra la historia de la humanidad.
Después de haber recibido Magallanes las más duras pruebas en ~n
prolongada travesía preñada de peligros, dirigió sus cuatro naves, ya que una

380
381

�la había perdido, por un estrecho que resultó ser el que unía los océan~s
Atlántico y Pacífico, al que nombró de TODOS LOS SANTOS, en memona
del día de su descubrimiento, nombre que la posteridad cambió con toda
justicia por el de Magallanes.
.
Con el paso por este estrecho, se dió un anticipo de importancia y trascendencia, en el hallazgo de la ruta definitiva a la incitante región de la pimienta
y del jengibre.
.
, .
La historia de la primera travesía por un mar tan mmenso que el espmtu
humano apenas concibe abarcarlo, es uria de las proezas más grandes de la
humanidad, llevada a efecto por el genio y constancia de l-Iernando de
Magallanes quien como Colón, por su figura flsica y moral, hizo surgir otra
fase de la Tierra para su integración geográfica.
.
Esta expedición que cruzó por primera vez el grande Océano, tocó uerras
del Nuevo Mundo en su costa poniente y tiempo después, tras de prolongada
navegación descubrió el archipiélago de las Luzones después llamadas Filipinas, donde desembarcó en la isla Cebú el día 7 de abril de 1531, sufriendo a
poco tiempo en la isla Matan, de las mismas Luzones, la p~rdida de su capi~n
Magallanes, asesinado por los indígenas del lugar en un sunulado homen~Je.
Al conocer el gobierno español los sucesos acaecidos a esta Armada, luzo
se preparase otra que puso bajo el mando de García Jofre de Loayza, quien
tuvo por ayudante a Juan Sebastían del Cano; acompañándoles Andrés de_
Urdaneta, guipuscoano de clara inteligencia y dotes excepcionales en la
ciencia naútica.
Mala ventura tuvieron Loayza y sus hombres. En el trayecto fallecieron el
mismo comandante y Juan Sebasúan del Cano siendo de escaso fruto para el
fil\ que se perseguía, puesto que dejó insatisfecho su propósito, y sí gran parte
de los elementos de la Armada en poder de los portugueses; mas, eso sí, esta
hazaña de Loayza dio al Conquistador de México, Hernán Cortés, entusiasmo
y energía para echarse a descubrir soñando con otros imperios.
. .
Un incidente vino a excitar más a Hernán Cortés, para los descubnnuentos
marítimos. Volvían de las Hibueras los conquistadores tras perseguir a
Cristóbal de Oiid, cuando supieron que con proximidad a Tehuantepec estaba
un patache de la Armada de Loayza, que no pudiendo seguir hacia la Especiería en prosecución de la ruta de Magallanes, se había segregado
después de cruzar el estrecho que une ambos océanos, y viéndose perdido,
tomó hacía el norte en busca de las tierras de Hernán Cortés.
En dieciseis grados de latitud norte, cerca de un cabo en el golfo denominado hoy de Tehuantepec, el clérigo Juan de Areízaga, viajero de la nave
extraviada tuvo el valor de arrojarse a las aguas, desafiando la marea, y de
esta manera, llegado que hubo a la costa, se internó hasta encontrar un pueblo
382

e? que había soldados del Conquistador, y donde con no poca sorpresa vió
pmtada una cruz, que nueve años antes había dejado el mismo Hernán Cortés
Este contacto entre los conquistadores del grande Océano y de la N
·
Es - · d"
•b
ueva
pana, m 1scut1 lemente que dió empttie a las ambiciones de Cortés para
emprender la busca de nuevos Imperios, enviando luego capitanes en ayuda
de Loayza a la vez que estableciendo relaciones con sus vecinos del otro lado
del Océano.
·
_Y siendo Dios ?uestro Señor servido -decía Cortés a Carlos V- que por
alh se t?pase el dicho Estrecho: sería la navegación desde la Especiería para
esos Re1_nos_ de Nuestra Majestad muy buena, y muy breve, y tanto, que sería
l_~s dos t~rc1a_s ~artes meno~, que por donde ahora se navega, y sin ningún
uesgo, ~1pehg10 ~e los Nav1os, que fuesen o viniesen, porque irían siempre
Yvendnan por Remos y Señoríos de Vuestra Majestad, y será la mayor cos~
Y que ~ás en vuestro servicio redundará, después que las Indias se han
descu~ierto; Y fue tan_~ la preocupación de Cortés por establecer "en derech~ra un~ r~ta que luciera lucrativo el comercio con la especiería, que envió
vanos em1sanos para_ a_dquirir noticias de los mares del Sur, y con reiterados
apres~os armó exped1c1ones marítimas de las que esperaba obtener grandes
v~nta_J~~; por ello •~and~ construir tres carabelas en Zacatula y armó Ja
exped1C1ón que zarpo de C1huatlán en noviembre de 1527 al mando de Alvaro
de Saavedra Cerón.
Esta p_rim~ra expedición que salió de Nueva España, cumplió )a mitad de
su experiencia cuando Saavedra llegó a Tidor el 30 de marzo de 1528· sólo
falta~a la vuelta para establecer el contacto entre la Especiería y Nueva
Espana, 1~ cual no aconteció con este navegante, puesto que pereció con su
embarcac1ó? en una tempestad al volver a México, y los deseos de Carlos v
Ydel conqmstador Hernán Cortés no fueron satisfechos.
. Dícese de este último, Hernán Cortés, que era tanto el anhelo por comu~1carse con sus vecinos de Occidente, que escribió al Rey de CeblÍ para decirle:
... Y pues estamos ~n cercanos (el Océano Pacífico de por medio, nada
menos), Y en poca _distancia de tiempo vos podemos comunicar, recibiré
mucl~a honr~ de todas las cosas que de mí queráis ser aprovechado me las
hag_ais }aber ; Yal Rey de Tidor, que Cortés hacia llamar Tidori también le
dec1a: •·· Y porque de ª!gunas muestras de las cosas que por acá hay, lleva
algunas muestras el Capitán que agora envío, vedlas, y vistas, me haced saber
aquell_as que os satisfacieren porque de todas-hay acá en abundancia y seréis
~ro.~e1d~ ~n_u! a vuestra voluntad y conforme a las memoras que me enviares • A.si m1c~aba Nueva España su diplomacia enviando Capitanes por las
~u-~s ~el Paofico, para ganar la amistad de Príncipes distantes con quienes
1mc1ana el establecimiento de nuestras relaciones amistosas.
383

�El Adelantado de Guatemala, Pedro de Alvarado, iniciador desde 1532 de
algunas expediciones marítimas para descubrir en los mares del Sur, escribió
desde Jalisco el 28 de marzo de 1541 al Emperador Carlos V, dándole cuenta
de que prosiguiendo la Capitulación tomada por su Majestad con él sobre el
apresto de la Armada para el descubrimiento de las islas del Poniente, había
tenido desavenencias con D. Antonio de Mendoza, Virrey de Nueva España,
pero que deseando ambos llegar a un buen acuerdo, habían tenido una
entrevista en que concertaron hacer unidos las exploraciones.
Carlos V conforme con lo que le comunicó Alvarado, confirmó la Capitulación, así como lo concertado con el Virrey Mendoza, quien posteriormente
hizo la empresa enteramente suya por el fallecimiento de Adelantado de
Guatemala.
·
Poco después se daban instrucciones por el Virreynato a Ruy López de
Villalobos para que él efectuase los referidos descubrimientos, y el 22 de
octubre de 1542 al encargarse Villalobos de la Armada en el Puerto de
Navidad, suscribió su obligación de aceptar íntegras las instrucciones que se
le daban para su fiel cumplimiento. Luego los Capitanes prestaron juramento
y los soldados en seguida; después lo hicieron los soldados y maestres,
contra-maestres y bombarderos.
La flota componíase de la nao capitana "Santiago", la "San Jorge", "San
Juan de Letrán", y "San Antonio", la galeota "San Cristóbal" y el bergantinejo
o fusta "San Martín", así como de trescientos setenta a cuatrocientos·hombres,
entre quienes iban Fr. Xerónimo de Santiesteban, Cronista de la expedición
y el indígena Juanes, originario de nuestro antuguo barrio de Tlatelolco.
Esta armada se hizo a la mar en el puerto de Juan Gallego en la Costa de
Nueva España, el primer día de noviembre de 1542. La prolongada navegación se llevó al cabo llena de sorpresas, incertidumbres y molestias, tomando
posesión de diferentes islas como Mindanao, donde sufrieron sus conquistadores los estragos del hambre y hasta llegada la galeota "San Cristóbal",
derrotada antes de llegar con las demás, supieron de las islas abundantes de
bastimentas, a islas que como homenaje al Príncipe heredero, hijo de Carlos
V, les dieron el nombre de Felipinas, o Filipinas latinizando el nombre.
En fin, no muy afortunada fue esta expedición de Villalobos, que finalizó
con el fallecimiento de su capitán en Ambón, donde se encontraba por aquel
entonces San Francisco Javier, quien le atendió en su agonía, Yíctima de una
grande pena por el menguado éxito de la flota. En agosto de 1549 llegaban
a Lisboa, para ser trasladados a Sevilla, los restos de la segunda armada que
intentó la conquista de las Especias, saliendo de la costa de la Nueva España.
En conclusión, ni los que tripularon la "Trinidad", de Magallanes, ni los
de la "Santa María de la Victoria", de la expedición de Loayza, ni los de la
"Florida", de Saavedra, o la "Santiago", de Villalobos, volvieron a su lugar de

partida: re~ervado estaba este triunfo a la armada de Miguel López de
Legasp1, quien con Andrés de Urdaneta conquistaría para la humanidad uno
de los más grandes triunfos de la navegación.
'
III.- La venturosa empresa.

El primero de los Velasco en el Virreinato de México, insistió ante la
coron~ españo!a sobre la conveniencia de hacer un nuevo intento para
conq~1star las islas de las Especias saliendo por la costa sur d~ la Nueva
Espana, a lo que contestó don Felipe 11 -pues esto acontecía en el año 1559que para hecer dichos descubrimientos de las islas del Poniente hacia lo~
Malucos, proc~rase~ int~ntar el ensayo de la vuelta a la Nueva España para
que se entendiese s1 es cierta la vuelta y "traigan consigo alguna especiería
para hacer el ensayo de ella".
Don Luis de Velasco en su carta al Rey había pedido que Andrés de
U~da~eta _fuese ~o_mo téc~ico al frente de la expedición, pues " ... por la
expenenc1a_ y not1.c1a que ti.ene de las islas, es porque la navegación que se ha
de hacer, nmguna persona en estos reinos ni en esos la entiende tan bien
co~o él, además de que para toda manera de negociar es prudente y templado
y tiene muy buen parecer".
Finab~ el mes de julio del año de 156'1 cuando se d:iba término a los
pre~arat1vos para la salida de una nueva Armada que don Luis de Velasco
babia ordena_do preparar a gestión suya y voluntad del monarca español,
cuando el r~gt~nen de la Nueva España, el día 31 de julio de I 5G,t,se conmovió
po~ el fallec1m1ento de su segundo Virrey en orden cronológico, el ilustre don
Luis de Velasco; ~s~o- hizo que fuera aplazado d cumplimiento de la empresa,
qu~dando esto a JU1_c10 y determinación de la Real Audiencia, que integraban
Cei~os, Orozco Y V1llalobos como Oidores, sujetos a la voluntad del Visitador
reg10, en persona del licenciado Valderrama.
Esto aplaza un tanto la salida, cuyos preparativos iban cada día en aumento
pues se hab~an o~·g_anizado trescientos ochenta hombres entre marinos ;
soldados,_ qme~es man al mando del capitán don Miguel López de Legazpi y
Gorroc!1ategm, vasco como Urdaneta, padre del robusto y noble árbol de los
Lega~p1 ~n el solar guanajuatense de Nueva España, y notario en la capital
del V1rremato.
El dfa 20_?e Noviem~re d~ 1564, tras la preparación adecuada, que para
no_ ser prolijo sólo he smtet.J.zado de versiones impresas, y m.anuscritas de
pnmera ~ano en f~1e_ntes de archivo como el de Indias en Sevilla y el General
de la Nac1ó_n en Mex1co, la Armada salió por las aguas del Mar del Sur, en el
pue:to ant.J.guo de Juan Gallego, después nombrado de la J\Tatividad O la
Navidad, donde el.egregio marino y fraile agustino, Andrés de Urdaneta, con

38'1

385

•

H umanitas-25

�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, cmp_ezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza qu~es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de tanta trascendencia
la expedición que bajo el mando de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
regiones de la canela y el genjibre,"de la pimienta y el alcanfor, en la estupenda
aurora del día 21 de noviembre de 1564, en que inició México una de sus
imponderables empresas.

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�la proa de la nao "San Pedro" hacia el inmenso Pacífico, empezó la navegación
tres horas antes de amanecer el glorioso día 21 de noviembre del año de 1564-.
México tiene en su aventura marítima a la Especiería, el comienzo de dos
de sus grandes destinos: el que marca el principio de su proyección, después
de la síntesis mestiza que,_es embrión de su personalidad mexicana, y el de su
contribución, como ningún país del mundo la tuvo, a la integración de la
familia humana, ligando definitivamente a Oriente con el Occidente en
fraternal comunidad de sangre y de cultura; por ello es de t'lnta trascendencia
la expedición que bajo el mando· de Miguel López de Legazpi y Fray Andrés
de Urdaneta salió de las costas mexicanas en los mares del Sur, a la altura del
antiguo puerto de Juan Gallego, o de la Navidad, para ir a las maravillosas
regiones de la canela yel genjibre, 'de la pimienta y el alcanfor, en la estupenda
aurora del día 21 de noviembre de 1564, en que inició México una de sus
imponderables empresas.

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. Primer mapa de la costa sur, mexicana.

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�1A NEUTRALIZACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ
CON ANTERIORIDAD AL TRATADO CONCERNIENTE
A 1A NEUTRALIDAD PERMANENTE DE 1977
POR J ULIO

E. LINARES

Panamá

Normas aplicables
EL CANAL DE PANAMÁ FUE NEUTRALIZADO de acuerdo con el art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, que a la letra dice:
"El Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y est.arán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas
en la sección 1a. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados Unidos y la Gran Bretaña, el 18 de Noviembre de
1901 y de conformidad con las demás estipulaciones del mismo."
Por su parte, expresa el art. III del tratado arriba citado, o sea, el también
conocido con el nombre de Hay-Pauncefote, lo siguiente:
"Los Estados Unidos adoptan, como base de la neutralización de tal
canal de buques, las siguientes reglas, sustancialmente como han sido
incorporadas en la Convención de Constantinopla, firmada el 28 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal de Suez, es decir:
"I El canal est'lrá libre y abierto a los buques mercantes y de guerra de
todas las naciones que observen estas reglas, en términos de entera
igualdad, de modo que no habrá discriminación contra ninguna nación
o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas
y equitativas.
"11 El canal nunca será bloqueado, ni ningím derecho de guerra podrá
ser ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de
él. Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libcrt'ld de mantener
·a lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para
p~otegerlo contra actos ilegales y desórdenes.

�"111 Los buques de guerra de un beligerante no podrán reavituallarse
ni tomar ning.u na provisión en el canal; y el tránsito de tales buques a
través del canal ·deberá ser efectuado con la menor dilación posible, de
acuerdo con los reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones
que puedan resultar de las necesidades del servicio. Las presas quedarán
en todo aspecto sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de
los beligerantes.
"IV Ningún beligerante podrá embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito deberá
reasumirse con la mayor prontitud posible.
"V Las disposiciones de este artículo se aplicarán a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no. podrán permanecer en dichas
aguas más de veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso
de peligro, y en tal caso deberán partir tan pronto como fuere posible;
pero un buque de guerra de uno de los beligerantes no podrá partir
dentro de las veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra
del otro beligerante.
"VI El taller, establecimiento, edificios y todas las obras necesarias para
la construcción, mantenimiento y operación del canal serán consideradas parte del mismo, para los propósitos de este Tratado, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz gozarán de completa inmunidad de
ataque o dafio de parte de beli~erantes y de act9s destinados a dafiar su
utilidad como parte del canal."
El Dr. Galileo Solís, ex Ministro de Relaciones Exteriores, considera que
de acuerdo con el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla, de las reglas
contenidas en el art. III del Tratado Hay-Paunccfote tan sólo quedaron
incorporadas al primero las "condiciones establecidas en la Sección la. del
2
Artículo III" . Nosotros no somos de igual opinión, porque si bien es cierto
que el art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla comienza diciendo que el
"Canal una vez construído, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad y
estarán abiertos a la navegación en las condiciones establecidas en la Sección
la. del Artículo III del Tratado celebrado entre los Gobiernos de los Estados
Unidos y la Gran Bretafia, el 18 de noviembre de 1901 ", no es menos cierto
que dicha disposición concluye agregando "y de conformidad con las demás
1

2

Hlavacek, Lawrence L.: THE ISTHMIAN CANAL. TI1e Garrison Forest School,
Jndependent School, Wellesley Hills, Massachussetts, U.SA., 1969, págs. 22 y 23.
Memoria del Ministro de Relaciones Exteriores, Parte Expositiva, 1961, Panamá, Rep. de
Panamá, págs. CLI.

~stipulaciones del mismo". En otras palabras, las reglas contenidas en las seccio~es 2a., 3a.,_4a., 5a., y 6a. del art. III del Tratado Hay-Paunc;efote quedaron
igualmente mcorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, en virtud de la parte
final del art: XVIII de este último tratado. De no ser así, por otra parte, los
Esta~os Umdos de América habrían violado el Tratado Hay-Pauncefote,
suscrito con la Gran Bretafia, ya que de acuerdo con el mismo acordaron
adoptar como base de la neutralización del Canal de Panamá las reglas
contenidas en las secciones 2a., 3a., 4a., 5a. y 6a. del art. III, además de la
contenida en la sección la.
¿Mas por qué razón, cabe pregtintar, las condiciones establecidas en un
tratad? en el que la República de Panamá no fue parte fueron incorporadas
rég~men de neutralización del Canal de Panamá? Repasemos un poco la
lustona para obtener una respuesta a esta interrogante.

ª!

Antecedentes históri.cos
El 12 de diciembre de 1846 los Estados U nidos de América y Colombia, en
ese entonces denominada República de la Nueva Granada, suscribieron en
Bogotá, a_iniciativa de esta última, un Tratado de paz, Amistad, Navegación
y Comercio.
.
Las 34 primeras claúsulas del Tratado Mallarino-Bidlack, nombre con el
que se le conoce, no diferían sustancialmente de las contenidas en cualquier
tr~~do _de s~1 natu:aleza. Pero por el art. 35, a cambio de franquicias,
pnv1leg1os e mmu_mdades otorgados a los ciudadanos, buques y mercancías
de los Estados Umdos en los puertos de la Nueva Granada, en lo relativo a
comercio y navegación; y a cambio también del derecho de vía o tránsito
franco y expedito, concedido al Gobierno, ciudadanos y mercancías de lo¡
Estados Um?os, a través del Istmo de Panamá, así como para seguridad del
goce tranqmlo y constante de estas ventajas, los Estados Unidos de América
se obligaron a garantizar positiva y eficazmente a la Nueva Granada la
pe~f~cta neu~ralidad del Istmo de Panamá, con mira de que en ningún tiempo,
existi_endo dicho tratado, pudiera ser interrumpido ni embarazado el libre
tránsito de uno a otro mar; garantizando de la misma manera, los "derechos
de soberanía y propiedad" que la Nueva Granada tenía y poseía sobre el
referido territorio. 3

3

El Tratado Malla_rino-Bidlack fue la primera convención internaci~nal que otorgó derechos
a los Esta~os Umdos sobre el Istmo de Panamá. Tales derechos, por increíble que parezca,
son se1~eJantes a los que confiere al coloso del norte el Tratado Concerniente a Ja
Neutrali~;id _Permanente y ~ Funcionamiento del Canal ele Panamá. Este último tratado,
po_r cons1gwente, es regresivo, por cuanto nos coloca en una situación parecida a la
eXJStent~ con el Tratado Mallarino-Bidlack, con el agravante de que el Tratado de
Neutralidad Permanente de 1977 es a perpetuidad.

388

389

�En este tratado la Nueva Granada encomendó a fos Estados Unidos de
América la función de garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá,
con el único propósito de asegurar permaneritemente su soberanía sobre ese
territorio. Para ella, por lo tanto, constituyó un triunfo diplomático y lo
consideró como tal. Para los Estados Unidos, por el contrario, el tratado
representaba "una alianza para ningún objeto político, sino para l~n fin
puramente comercial, en el cual todas las naciones navales del _mundo tienen
un interés común", para utilizar las mismas palabras del Presidente Polk, al
4
someterlo a la consideración del Senado.
Para ese entonces la Gran Bretaña ya tenía puestas sus miras colonialistas
en la América Central. En Belice (Honduras Británica) había establecido un
gobierno de la corona. Dos años más tarde despojó a Nicaragua ~e Mosquitia
----con el pretexto de su protectorado sobre los reyes mosqu!tos--:-, cuyo
control asumió casi dos décadas antes. Y en respuesta a la ratificación del
Tratado Mallarino-Bidlak ocupó la Isla Tigre, a la que dió el nombre de
"Greytown", sin importarle la indignación que este atropello a Honduras
prodttjo en el pueblo estadounidense. Su pr~pósito no fue otro q_ue el de
"adquirir el dominio absoluto de las vastas regiones costaneras de Nicaragua
y obtener el control de la ruta para una vía férrea y un canal entre los océanos
Atlántico y Pacífico", como el mismo Secretario de Estado de los Estados
5
Unidos,James Buchanan, advirtió.
.
.
Ante el peligro que representaba para los Estados Unidos de América un
canal interoceánico construido por una potencia extracontinental y no contando en ese entonces con poder suficiente para pretender ejercer predominio exclusivo sobre dicho canal, el Presidente Taylor, en actitud conciliatoria,
abogó P.ºr un canal interoceánico dedicado "al beneficio común de 1~ humanidad". 6 El Secretario de Estado, John M. Clayton, por su parte, mstó al
Ministro de la Gran Bretaña en Washington, Sir Henry L. Bulwer, para
negociar un tratado donde ambos países expusieran y determinaran sus miras
a intenciones respecto de cualquier canal que se construyera, entre los
océanos Atlántico y Pacífico, por la vía del río San Juan de Nicaragua y los
lagos de Nicaragua y/o Managua, a algún puerto o paraje ~n el Pacífico.
El diplomático británico, pese a no tener poderes especiales para ello, se
avino a firmar el Tratado Clayton-Bulwer, el 19 de abril de 1850. De acuerdo
con el mismo:
l. Ninguno de los Estados partes obtendría ni sostendría predominio
exclusivo sobre dicho canal y ninguno de ellos construiría ni mantendría

foi:tificaciones que lo dominaran ni colonizaría ni ejercería ningún dominio
sobre parte alguna de la América Central.
2. Los buques de los Estados partes estarían exentos, en caso de guerra
entre ellos, de bloqueo, detención o captura por cualquiera de los beligerantes.
3. Los Estados partes interpondrían sus buenos oficios a fin de conseguir
del Estado por cuyo territorio se construyera el canal el establecimiento de
un puerto libre en cada terminal del canal.
. 4. _Los_ Estados partes protegerían el canal y garantizarían su neutralidad,
e mvitanan a los demás Estados a cooperar.
5. Los Estados partes extenderían su protección, por estipulaciones de
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones practicables, ya fueran éstas
por canal o por ferrocarril, a través del istmo centroamericano, y especialmente a las comunidades interoceánicas que fueran factibles por Tehuantepec o por Panamá. 7
Como de acuerdo con el Derecho Internacional Público ningún Estado ni
parte de él puede ser neutralizado sin su consentimiento, Antonio Sánchez
de Bustamante califica de "absurdo el tratado Clayton-Bulwer que dispone
de la suerte de los países de la América Centra y del Istmo de Panamá sin
contar con ellos para nada, lo que supone el des¡recio más absoluto de los
derechos soberanos de las naciones interesadas."
Con relación al Tratado Clayton-Bulwer pronto surgieron divergencias
entre los Estados partes. Según los Estados Unidos de América el tratado
"tenía la intenció'n manifiesta de excluir a ambas partes contratantes de
mai~tener u ocupar, así como de adquirir posesiones territoriales en América." Para la Gran Bretaña el tratado se refería a "cuestiones para el futuro
y... en ningún set.ido intervenía con el estado de cosas existentes en el
momento en que se celebró." 1º
·
Antes de la firma del Tratado Clayton-Bulwer los Estados Unidos de
América había adquirido Oregón (18•16), luego de un entendimiento con la
Gran Bretaiia, quien reclamaba parte de ese territorio por considerarlo
perte~e!1cia de Cana?á. Asimismo, su victoria militar sobre México y la
imp~slClón a esta nación hermana del Tratado Guadalupe Hidalgo (1848),
modificado cinco aiios despúes, privó a los mexicanos de Tejas, Nuevo México
y Alta California, territorios con los que se formaron los Estados norteamericanos de Arizona, California, Nevad.a, New México, Texas, Utah y parte de
7

4

5
6

Fraga Iribarne, Manuel: Prólogo de I.AS CONSTITUCIONES DE PANAMA de Vkto"r F.
Goytía. Madrid, Ediciones Cultura Hispánica, ~954, pág. XXIV. .
r.
Arias, Harmoclio: EL CANAL DE PANAMA. Editora Panamá Aménca, S.A., Panamá, 19:&gt;7,
pág. 47.
Ibiclem, pág. 48.

8

9

10

390

Hlavacek, Op. át., págs. 11 a 13.
Sánchez de Bustamant.e, Antonio: EL CANAL DE PANAMA Y EL DERECHO
INTERNACIONAL. Revista de Derech&lt;? Internacional y Legislación Comparada,
Bruselas, 1895.
·
.
Arosemena G., Diógenes A.: HISTORIA DOCUMENTAL DEL CANAL DE PANAMA.
Universidad de Panamá, Panamá, R. de P., 1962, pág. 63.
Ibidem, pág. 67.

391

�los de Colorado y Wyoming. Después de la firma del Tratado Clayton-Bulwer
los Estados Unidos de América consilidaron su unidad, al poner fin a su guerra
de secesión, e iniciaron un período de reconstrucción que los impulsó hacia
el progreso. El 27 de enero de 1855 terminó de construirse el ferrocarril de
Panamá, que unió por tren los océanos Atlántico y Pacífico, gracias al esfuerzo
de hombres de empresa estadounidenses.
Una política exterior imperialista y agresiva, inspirada solamente en su
expansión territorial, les mueve a aumentar considerablemente su fuerza
naval y a comprar Alaska a Rusia (1867), a anexarse Hawai, Puerto Rico,
Filipinas y Guam (1898), al terminar su guerra de conquista contra España,
y a adquirir dos de las islas Samoa (1899), por reparto con Alemania y la Gran
11
Bretaña. pero la Compañía Universal del Canal de Panamá, con el conde
Fernando de Lesseps a la cabeza, el célebre constructor del Canal de Suez,
había inaugurado, aunque ~imbólicamente, los trabajos de construcción de
un canal interoceánico por el Istmo de Panamá, el 1° de enero de 1880, y al
año siguiente adquirió 68.887 acciones de las 70.000 que constituían el capital
de la Compañía del Ferrocarril de Panamá.
Un canal "americano" era, por consiguiente, indispensable, y así lo proclamó sin tapujos el Presidente Rutl1erford B. Hayes, en mensaje especial
enviado al Senado, el 8 de marzo de 1880, en el que expresó:
"La política de este país es un canal bajo control Americano. Los Est,dos

Unidos no pueden consentir en ceder este control a ninguna potencia
Europea, o a ninguna combinación de potencias Europeas ...
"El capital invertido por corporaciones o ciudadanos de otros países en
semejante empresa debe, en grado sumo, buscar para protección a una
o más de las grandes potencias del mundo. Ninguna potencia Europea
puede intervenir en esta protección, sin adoptar medidas en este continente que los Estados Unidos consideraría totalmente inadmisible. Si la
protección de los Estados Unidos se atiene a ésto, los Estados Unidos
debe ejercer tal control para permitir que éste país proteja sus intereses
nacionales y mantenga los derechos de aquéllos cuyo capit.al priYado es
utilizado en la empresa.
"Un canal interoceánico a través del Islmo Americano cambiaría esencialmente las relaciones geográficas entre los costas del Atlántico y del
11

392

En 1857 el Dr.Justo Aroscmena presentó al Congreso Colombiano un proyecto de ley, por
elcual el Estado de Panamá sería completamente neutral en toda guerra int.ernacional entre
las potencias signatarias de un tratado que debería celebrarse con la Gran Bretafia, Francia,
Estados Unidos y Cerdeña, y éstas deb!an procurar que lo fuera también en toda guerra
que alguna de ellas mantuviera con terceros Estados. Este proyecto de ley que conver~a al
Istmo de Panamá en Estado independiente y soberano fue aprobado tan sólo en pnmer
debate.

Pacífico de los Estados Unidos, y entre los Estados Unidos y el resto del
mundo. Será la gran vía oceánica entre nuestras costas Atlántica y
Pacífica, y virtualmente una parte de la línea costanera de los Estados
U nidos. Nuestro simple interés comercial en esta empresa es mayor que
el de todos los demás países, mientras que sus relaciones con nuestro
poder y prosperidad como nación, con nuestros medios de defensa,
nuestra unidad, paz y seguridad son materias capitales para el pueblo
de los Estados U nidos. Ninguna otra gran potencia podría, bajo circunstancias similares, dejar de afirmar un legítimo control sobre una empresa que tan estrecha y vitalmente afecta su interés y prosperidad.
"Sin precisar otros fundamentos de mi opinión, yo repito, en conclusión,
que es el derecho y el deber de los Estados Unidos afirmar y mantener
una inspección y autoridad sobre cualquier canal interoceánico a través
del Istmo que conecta Norte y Sur América así como protegeremos
nuestro interés nacional. Esto, yo estoy completamente seguro, será no
solo compatible con, sino que favorecerá, el más am~lio y permanente
aprovechamiento del comercio y de la civilización." 1
Pero el Tratado Clayton-Bulwer se interponía a las pretensiones estadounidenses. Recuérdese que en él tanto los Estados Unidos de América como la
Gran Bretaña convinieron en no obtener ni sostener predominio exclusivo
sobre un canal interoceánico. No por otra razón fue que el Presidente Hayes
manifestó en su mensaje:
"Si tratados existentes sobre los Estados Unidos y otras naciones, o si los
derechos de soberanía o propiedad de otras naciones obstruyen el
camino de esta política -&lt;:ontingencia que no es de temer- pasos
apropiados deben ser dados, a través de negociaciones justas y liberales,
para promover y est,blecer la política Americana en este asunto, compatible con los derechos de las naciones que puedan ser afecladas." 13
Este mensaje es modelo del más obstinado e intolerante imperialismo. De
él se hicieron eco el Senado y la Cámara ele Representantes al aprobar, el 16
de abril de 1880, una resolución conjunta en la que instaban al Presedente a
dar inmediatamente los pasos que fueran necesarios para obtener la abrogación del Tratado Clayton-Bulwer.
Al año siguiente, ante la posibilidad de que los Estados europeos dieran a
conocer una declaración conjunta relativa a la garantía de la neutralidad del
Canal de Panamá, el Secretario de Estado, James G. Blaine, dirigió una
circular, fechada el 24 de Junio de 1881, a las misiones diplomáticas de su país
acn;ditadas en el viejo continente, incluyendo a la que los representaba ante
12 Hlavacek, Op. cit., págs. 15
IS

lbidem, pág. 15.

y 16.

393

�el Gobierno británico, en la que definía su posición en esta materia. En esa
circular apuntaba el Secretario de Estado que los ~tados U nidos de América
se habían obligado a garantizar la perfecta neutralidad del Istmo de Panamá
en el Tratado Mallarino-Bidlack y que esa garantía no requería para su
validez "esfuerzo consentimiento o asentimiento de ninguna otra potencia".
El Secretario de Estado, además, diferenciaba entre las cuestiones estrictamente comerciales del Canal -en las que los Estados U nidos no intentaban
intervenir- y el control político de dicho canal. Con rclaci?n a e~to últit~?•
arrogándose poderes que no les concedía el Tratado Mallanno-Btdlack, dJJO
atrevidamente:
"Durante cualquier guerra en que los Estados Uni~os ... sea~ parte
interesada, el paso de las fuerzas armadas de una naoón enemiga por
el Canal de Panamá no sería más admisible que el paso de las fuerzas
armadas de una nación enemiga por una línea férrea que una el
Atlántico y el Pacifico de los Estados Uni?os... Y los Es~dos Uni~os
insistirán en su derecho a adoptar las med)()as precautorias necesanas
en caso de que el tránsito del Istmo sea en cualquier forma utilizado
contra sus intereses sobre la tierra o sobre el mar".
No obstante, el Secretario de Estado se mostró anuente a sustituir la
garantía individual, contenida en el Tratado Mallarino-Bidlack, por una
garantía colectiva, al agregar:
" ... el Gobierno de los Estados Unidos vería con mucho interés un
acuerdo entre los estados europeos para garantizar conjuntamente la
neutralidad, y, controlar el aspecto político de una ruta comercial, leja~a
de Europa y cercana a los Estados Unidos, qu~ de manera S11bsta11.c_ial
formaba parte de la costa norteame11cana, y que según parece se conver~rá
en el principal medio de transporte entre nuestros estados del Atlánuco
y del Pacifico".
Pero ante la e\'entualidad de que el criterio de los Estados Unidos no fuera
aceptado, incluyó en su circular la siguiente amonestación:
"Cualquier intento de reemplazar aquella garantía con un acuerdo
entre potencias europeas, que mantienen grandes ejércitos y que patrullan los mares con grandes flotas y cuyos intereses en el Canal y su
funcionamiento jamás pueden ser tan vitales como los nuestros, sería
semejante a una alianza contra los Estad os U 01·dos .. l4.
Al tener conocimiento de esta circular, el Gobierno brit:.1nico se limitó a
contestar que la posición de la Gran Bretaña y de los Estados Unidos, en lo

que al Canal se refería, estaba determinada por el Tratado Clayton-Bulwer,
por lo que tenía plena confianza de que se cumplirían todos los compromisos
estipulados en ese tratado. 15
Antes de recibir tan lacónica respuesta, el Secretario Blaine se dirigió, el
19 de noviembre de 1881, al Ministro de los Estados Unidos en Londres,
James Russel Lowell, con objeto de influir ante el Gobierno británico sobre
la necesidad de modificar el Tratado Clayton-Bulwer, ya que, entre otras
razones, el mismo se había celebrado hacía "más de treinta años bajo condiciones excepcionales y extraordinarias" que desde hacía tiempo habían dejado de existir. El tratado, además, le concedía prácticamente a la Gran Bretaña
el control de cualquier canal que se construyera, lo cual constituía, en opinión
del Secretario de Estado, "la más saliente y patente" objeción a la perpetuidad
de dicho tratado. A más de lo anterior, el tratado dejaba "al poderío naval
británico el libre irrestricto uso, listo en cualquier momento que fuese
necesario, para apoderarse de los puertos terminales del canal para colocarlos, mediante una ocupación militar, a completa discresión del gobierno de
su Majestad." Cambiando lo que deba cambiarse, estas impugnaciones pueden hoy repetirse contra el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá, que es igualmente a
perpetuidad.
Siguiendo con la nota para el Ministro Lowell, con "miras a la propia
protección de sus intereses", El Secretario Blaine reafirmó el derecho de los
Estados Unidos de América "a controlar el tránsito en el Istmo", por lo que
concluyó ofreciendo, "mediante tal control, la neutralidad absoluta del canal,
en lo que se refiere a los países europeos", ya que según él ésta no podría
"alcanzarse y mantenerse de manera permanente en otra forma ... " 16 L'l Gran
Bretaña se negó a modificar el Trat:.'ldo Clayton-Bulwer. Esta actitud desafiante para con los intereses estadounidenses movió al Secretario de Est:.'ldo
Frelinghuysen a considerar el Tratado Clayton-Bulwer "anulable a discresión
de los Est:.'ldos Unidos", por haber la Gran Bret:.,ña violado o continuado
violando la estipulación que le prohibía, al igual que los Estados Unidos,
colonizar o ejercer dominio sobre parte alguna de la América Central.
Referíase concretamente el Secretario Frelin~lmysen a la circunstancia de
haberse hecho de Belice una colonia británica. 7
Mientras todo lo anterior acontecía entre los Estados Unidos de América
y la Gran Bretaña, la mala administración y el despilfarro, la corrupción y la
insalubridad del clima, llevaron al fracaso a la Compañía Universal del Canal
u Ibídem, pág. 68.
Arosernena G., Op. cit., págs. 95 a 97.
17 Véase nota del Secretario de Estado para el Ministro Lowell, de 8 de mayo de l882, en U.S.
Foreign Relations, 1882, págs. 271 a 276.
16

14

Arias, Op. cit., pág. 66.

394
395

�Interoceánico. Una nueva empresa fue constituida, la Compañía Nueva del
Canal de Panamá (1894), con el propósito aparente de reanudar los trabajos
de excavación. Sus directores, sin embargo, en ningún momento tuvieron en
mente la realización de ese propósito , pues, el verdadero objetivo fue el de
traspasar a los Estados Unidos la concesión canalera.
Los Estados Unidos, por su parte, no se dieron por vencidos. El 4 de junio
de 1897 el Congreso aprobó una ley creando una comisión para estudiar la
ruta de Nicaragua, la cual se conoce como la Primera Comisión Walker, en
homenaje al Contralmirante John G. Walker, quien la presidió. Esta comisión
presentó un informe favorable el 9 de mayo de 1899.
.
.
Era evidente que una excusa capaz de exculpar su propósito de desvincularse a toda costa de un u·atado público por ellos suscrito les faltaba, hasta que
en la guerra hispano-estadounidense el acorazado Oregón alcanzó llegar
justo a tiempo para participar en la batana naval de Santiago, después _de
haber tenido que hacer, por la ruta del Cabo de Hornos, un largo y dramático
recorrido de 67 días y de más de trece mil mill~s, desde qt~e zarpó de ~an
Francisco y atracó en Key West. Ello 1levó al Presidente McKmlcy a declarar,
el 8 de diciembre de 1898, en su mensaje anual al Congreso, que un canal
interoceánico controlado por los Estados Unidos de América era "indispensable", ante la expansión de su influencia en el Pacífico, resultante de la guerra
.
d oum.dense. is
luspano-esta
. .
El 3 de marzo siguiente, el Congreso aprobó una nueva ley requmendo al
Presidente de los Estados U nidos para nombrar la Comisión del Canal Istmico
o Segunda Comisión Walker como también se le conoce, con ~bjeto de
examinar todas las rutas posibl~s, especialmente l~s de Pana1:1á N1caragua,
a fin de determinar la más factible para un canal mteroceámco.
Los Estados Unidos de América intensificaron, al mismo tiempo, su coacción sobre la Gran Bretaña para forzar su voluntad y obligarla a poner fin al
Tratado Clayton-Bulwer. Sobre este particular ha escrito Manuel Fraga
Iribarne: " .. .los Estados Unidos no perdieron ocasión de presionar al Reino
Unido, creándole toda clase de dificultades, ejerciendo presión económica
sobre el Canadá, suscitando cuestiones en torno a la frontera ele Alaska, a la
pesca en general (y muy especialmente_a la de fo~as en la z?na de Beh~·ing),
a la navegación en los Grandes Lagos, al mtercamb10 fronterizo, en cuesuones
mineras, legislación sobre trabajo extranjero, conducción de detenidos bajo
custodia, etc. Lord Landsdowne hizo una memoria detallada de todos estos
asuntos, en su despacho de 22 de febrero de 1901 a su embajador de
Washington, pero sólo para acabar cediendo a lo inevitable"!!().

19

1s A CHRONOLOGY OF EVENTS RELATING TO PANAMA CANAL. Prepared for the
Committee on Foreign Relations, United Sta tes Senate, by Congresional Research Service,
Library ofCongress. U.S. Covernment Printing Office, Washington, 1977, pág. 2.
19 Ibidem, pág. 2.
20 Fraga Iribame, Op. cit., pág. XXXVI.

396

Mas no seríamos justos si no reconociéramos aquí que la guerra que la
Gran Bretaña estaba llevando a cabo contra los Bóers del Estado Libre de
Orange y de la República de Transvaal (Sudáfrica), la cual la estaba aislando
diplomáticamente, la movió también, en gran medida, a iniciar negociaciones
en torno al Tratado Clayton-Bulwer, pues, para ella era de importancia vital
tener a los Estados Unidos de aliado en su política asiática.
El 5 de febrero de 1900John Hay, Secretario de Estado, y Lord Pauncefote,
Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Gran Bretaña, suscribieron el Washington el primer Tratado Hay-Pauncefote, con el propósito de
"facilitar la construcción de un canal para buques que una los océanos
Atlántico y Pacífico, y con este fin promover cualquier objeción que pudiera
surgir de la Convención de 19 de abril de 1850, comúnmente llamada Tratado
Clayton-Bulwer, para la constrncción de tal canal bajo los auspicios del
Gobierno de los Estados Unidos, sin menoscabo del 'principio general' de
neutralización establecido en el Artículo VIII de esa Convención". El primer
Tratado Hay-Pauncefote tenía cuatro artículos. De acuerdo con ellos:
l. El canal podía "ser construido bajo los auspicios del Gobierno de los
Estados Unidos, ya sea directamente a sus propias expensas, ya sea por
donación o empréstito de dinero a individuos o corporaciones, o por suscripción o compra de títulos o acciones, y, st~eto a las disposiciones de la presente
Convención, dicho Gobierno" tendría y disfrutaría "todos los derechos accesorios a tal construcción, así como el derecho exclusivo de promover a la
reglamentación y administración del canal."
II. Para "preservar y mantener el 'principio general'de neutralización
establecido en el artículo VIII del Tratado Clayton-Bulwer", los Estados
partes adoptaron, "como base de esta neutralización, las siguientes reglas,
· sustancialmente como han sido incorporadas en la convención entre la Gran
Bretaña y algunas otras potencias, firmada en Constantinopla, el 29 de
octubre de 1888, para la libre navegación del Canal Marítimo de Suez", a
saber:
1. "El canal estaría "libre y abierto, en tiempo de guerra como en tiempo
de paz, a los buques mercantes y de guerra de todas las naciones, en términos
de entera igualdad, de modo que no" hubiese "discriminación contra ninguna
nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones o tarifas de
tráfico, o cualquier otra causa."
2. "El canal nunca" sería "bloqueado, ni ningún derecho de guerra" podría
"ser ejercido ni ning(m acto de hostilidad" podría "ser cometido dentro de
él."

3. "Los buques de guerra de un beligerante no" podrían "reavituallarse ni
tomar ninguna provisión en el canal, excepto hasta como" pudiera "ser
estrictamente necesario; y el tránsito de tales buques a través del canal"
debería "ser efectuado con la menor dilación posible, de acuerdo con los
reglamentos vigentes y con sólo aquellas intermisiones que" pudieran "resul-

397

�tarde las necesidades del servicio. Las presas" quedarían "en todo aspecto
. sujetas a las mismas reglas que los buques de guerra de los beligerantes."
4. "Ningún beligerante" podría "embarcar ni desembarcar tropas, municiones de guerra o materiales de guerra en el canal, excepto en caso de
obstáculo accidental en el tránsito, y en tal caso el tránsito" debería "reasumirse con la mayor prontitud posible."
5. "Las disposiciones de este artículo se" aplicarían "a aguas adyacentes al
canal, dentro de un radio de tres millas marítimas de cada extremo. Los
buques de guerra de un beligerante no" podrían "permanecer en dichas aguas
más de :veinticuatro horas en cualquier tiempo, excepto en caso de peligro, y
en tal caso" deberían "partir tan pronto como fuere posible; pero un buque
de guerra de uno de los _beligerantes no" podría "partir dentro de las
veinticuatro horas desde la partida de un buque de guerra del otro beligerante."
6. "El taller, establecimientos, edificios y todas las obras necesarias para la
construcción, mantenimiento y operación del canal" serían "consideradas
como parte del mismo, para los propósitos de esta Convención, y en tiempo
de guerra como en tiempo de paz" gozarían "de completa inmunidad de
ataque o daño de parte de beligerantes y de actos destinados a dañar su
utilidad como parte del canal."
7. "Ninguna fortificación que domine el canal o las aguas adyacentes"
podría "ser construída. Los Estados Unidos, sin embargo," quedaban "en
libertad de mantener a lo largo del canal la policía militar que" pudiera "ser
necesaria para protegerlo contra actos ilegales y desórdenes."
111. Los Estados partes, "inmediatamente después del canje de las ratificaciones de esta Convención," la podrían '.'en conocimiento de otras Potencias
y las" invitarían "a adherirse a ella."
IV. La Convención debería "ser ratificada por el Presidente de los Estados
U nidos, por y con el consejo y consentimiento de su Senado, y por Su Majestad
Británica; y las ratificaciones" serían "canjeadas en Washington o en Londres
dentro de los seis meses siguientes a la fecha del mismo, o antes si fuere
posible. "21
El año en que se celebró el primer Tratado Hay-Pauncefote fue de
elecciones en los Estados Unidos. El Partido Demócrata acusó al Secretario
Hay de haberse entregado a la Gran Bretaña. Los estadounidenses de origen
irlandés y alemán se unieron también en contra del tratado, ya que éste
negaba a su país el derecho de fortificar cualquier canal que construyera o
poseyera, al igual que el de cerrarlo en tiempo de guerra. El mismo !eodoro
Roosevelt, a la sazón Gobernador del Estado de Nueva York, escribió a Hay,
el 18 de febrero de 1900, oponiéndose al tratado.
21 Hlavacek, Op. cit., págs. 19 a 21.

398

"Mis .objeciones -decía Roosevelt- tienen dos aspectos. El primero,
relac10nado con la política naval. Si el propuestc, canal hubiera estado
en funci~namiento en el '98', el Oregón habría pasado más rápidamente
al Atlánt'.co; pero este hecho habría sido contrabalanceado por la cir~unstanc1a de que la flota de Cervera hubiera tenido la oportunidad de
Ir a t:avés del canal, y de allí partir y atacar a Dewey o amenazar nuestra
franja costanera del Pacífico. Si ese canal ha de estar abierto a los buques
de guerra de un enemigo, será para nosotros una amenaza en tiempo
de guerra; es un peso más, un punto estratégico adicionado para que lo
resguarde nuestra flota. Si nosotros lo fortificamos se convertirá en una
de las más poderosas fuentes de nuestra posible fuerza marítima. A no
ser que, así fortificado, se r~fuerce contra nosotros toda nación cuya
flota sea mayor que la nuestra. Una razón principal para reforzar
nue~tros grandes puertos de mar es desencadenar nuestra flota, ponerla
en libertad para propósitos ofensivos; y el propuesto canal lo impediría
de nuev~, porque nuestra flota tendría que vigilarlo y por lo tanto, hacer
el traba.Jo que un fuerte debiera hacer; y que lo haría mucho mejor.
Segundo: en cuanto a la Doctrina Monroe. Si nosotros invitamos a
pote_ncias ~xtra1tjeras para est.ablccer una propiedad co1tjunta una garantía conjunta a lo que t'ln vttalmente nos afecta, a poca distancia de
~ue.stras :ronteras frómo podemos nosotros objet,r una acción de unión
~11mlar digamos con el sur de Brasil o en Argentina, donde nuestros
mtereses son mucho menos evidentes? Si Alemania 1jene el mismo
derecho que nosotros tenemos en el canal a través de América Central
¿por qué no en la participación de cualquier sector de América del Sur?
A mi manera de pensar, nosotros deberíamos rehusar categoricamente
a .tod~s las P?te~cias euro~eas el derecho de controlar, en forma alguna:
nmgun terntono d9el hemisferio occident'll que ellos no hayan obtenido
con anterioridad."- 2
Es~ carta es no sólo revel~dora, sino explicativa ele muchas de las posturas
asumidas por los Est,dos Umdos de América, principalmente cuando fueron
gobernados por Teodoro Roosevelt.
.El Senado aprobó el primer Tratado Hay-Pauncefote con tres reservas. La
pnmera tenía por finalidad que se consignara expresamente en el art. JI que
el Tratado Clayton-Bulwer quedaba reemplazado por el Hay-Pauncefote.
Con la segt~~da se pret~ndía ?gregar una cláusula que dispusiera que ninguna
de las cond1c1ones y est1pulaoones establecidas en las cinco primeras secciones
del art. II podrían aplicarse a las medidas que los Estados Unidos pudieran
22 DuVal, Jr., Miles P.: CADIZA CATAY. Editorial Universitaria, Panam:1. 1973, p.ig. 138.

399

�considerar necesarias tomar para asegurar con sus propias fuerzas _su _defensa
y el mantenimiento del orden público. La tercera, finalmente, elamma~a el
art.111, según el cual, como hemos visto, se invitaba a las demás potenctas a
adherirse al tratado.
La Gran Bretafia se negó a aceptar las reservas. Es •~ás, ~n not~ _q~1e el 22
de febrero de 1901 Lord Londsdowne, Canciller bntámco, dmg1ó a su
embajador en Washington, expresó, con relación al reemplazo del Tratado
Clayton-Bulwer:
" ... si el Tratado Clayton-Bulwer queda derogado por completo, ambas
partes contratantes, excepto en las inmediaciones del Canal, re~obrarían entera libertad de acción en la América Central, y el cambio a la
verdad sería ventajoso para los Estados U nidos y podría tener sustancial
importancia."
Con respecto a adicionar una nueva cláusula agregó:
" ... resultaría un Contrato unilateral según el cual la Gran Bretaña se
vería privada de toda acción bélica en el Canal o en sus inme~iaciones,
mientras que los Estados Unidos podrían a~elar a esa ~cc1ó~ en la
extensión que juzgasen necesaria para garantizar la segundad.
Y al referirse a la eliminación del art. 111 observó:
Gran Bretaña se coloca "en una posición de visible desventaja si se la
compara con otras potencias que no estarían sttietas ~ la ?isposic_ión
restrictiva que se quiere sea aceptada por la Gran Bretana. S1 el Gobierno de S.M. aceptase semejante arreglo, se seguiría de e llo que los Estados
Unidos tendrían derecho, conforme al Tratado, de intervenir en el
Canal en tiempo de guerra o cuando ésta se tema; y mi~ntras otras
potencias podrían CON CLARA convicció~, hacer caso omiso de todas
las restricciones impuestas por la Convención, sola_mente la G~n Bretaña, a pesar de sus enormes posesiones en el conttnent~ amencano, a
pesar de la extensión de sus colonias autralasias y d~ sus mtere~es en el
oriente, quedaría en absoluto excluída de concurnr a esa acción o de
dictar providencias para asegurar sus intereses en el Canal o en sus
.
d'1ac1ones.
.
,,23
mme
Pero la Gran Bretafia, cuyos problemas internacionales para ese entonces
no se habían todavía resuelto, considerando que más le valía la amistad &lt;le los
Estados Unidos de América que su persistencia en rechazar las reservas
introducidas por el Senado, convino en negociar un nuevo tratado en el que
2S Castillero R., Ernesto J.: HISTORIA DE LA COMUNICACION INTEROCEANICA.
Imprenta Nacional, Panamá, págs. 298 y 299.

prevaleció, por supuesto, el criterio estadounidense, excepción hecha de la
segunda reserva cuyas objeciones fueron mantenidas. Este nuevo tratado, el
segundo Tratado Hay-Pauncefote, fue firmado en Washington el 18 de
24
noviembre de 1901 , cuando Teodoro Rooselvelt ya era Presidente de los
Estados Unidos, pues, el asesinato de McKinley le llevó a la Casa Blanca el
14 de septiembre de 1901.
Por el art. I del segundo Tratado Hay-Pauncefote los Est.,dos partes
convinieron en abrogar el Tratado Clayton-Bulwer. El art. II del segundo
tratado era igual al art. I del primer trat.,do. El art. III del segundo tratado
era igual al art. 1T del primer tratado, salvo que: a) en el segundo trat:ado los
Estados Unidos, única y exclusivamente, adoptaron, como base para la
neutralización del canal, las reglas que en términos generales adoptaron en
el primer tratado las "Altas Partes Contratantes", o sean, tanto los Estados
Unidos como la Gran Bretafia; b) por el art. lJI, sección la., se eliminó la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz", contenida en el art. TI, sección
la., del primer tratado, y se agregó la frase "que observen estas reglas" y la
oración: "Estas condiciones y tarifas de tráfico serán justas y equitativas", de
tal suerte que el nuevo numeral quedó así: "El canal estará libre y abierto a
los buques mercantes y de guerra de todas las naciones que observen estas
reglas, en términos de entera igualdad, de modo que no habrá discriminación
contra ninguna nación o sus ciudadanos o súbditos, con respecto a condiciones
o tarifas de tráfico, o cualquier otra. Estas condiciones y tarifas de tráfico serán
justas y equitativas", y c) por el art. III se eliminó también la sección 7a. del
art. II del primer tratado, que prohibía a los Estados Unidos construir
fortificaciones que dominaran el canal o las aguas adyacentes. La parte del
numeral eliminado que permitía a los Estados Unidos mantener a lo largo
del canal la policía militar que fuera necesaria para protegerlo contra actos
ilegales y desórdenes pasó a ser parte de la sección 2a. del art. III del segundo
tratado. El art. IV del segundo tratado introdujo una nueva disposición. De
acuerdo con ella los Estados partes acordaron "que ningún cambio de sobe24 El segundo Trat.1clo Hay-Pauncefote fue firmado dos dfas después de que la Comisión del

Canal lslmico, o Segunda Comisión Walker, hubo present;ido su informe escogiendo la
rut;i de Nicaragua por ser la "Más factible y práctica", en parte porque la Compafifa Nueva
del Canal de Panamá pretendía transferir sus propiedades a los Estados Unidos en
$109,141,500.00, en lugar de $40,000,000.00 que era el precio f~aclo por la Comisión. Esto
haáa una diferencia en favor de la ruta de Nicaragua de $63,510,796.00. Ame el peligro
innúnente de que la ruta de Panamá quedara definitivamente eliminada, la Nueva
Compañía del Canal de Panamá, a instancias de Philippe Bunau Varilla. por medio de la
Legislación Francesa en Washington hizo saber al Gobierno estadounidense s u disposición
de vender por $-J0,000,000.00. El 18 de enero de 1902 la Conúsión del Canal lslmico
presentó un informe suplemetario recomendando la rut;i de Panamá fundándose en
razones técnicas y financieras.

401
Humamtas-26

�ranía territorial o relación internacional del país o países por donde haya de
atravesar el canal, afectará el principio general de neutralización o la obligación de las Altas Partes Contratantes bajo el presente Tratado." Por el art. V
del segundo tratado se redujo a tres meses el término de seis para canjear las
ratificaciones, establecido en el art. IV del primer .tratado. En el segundo
tratado, finalmente, se eliminó e_l art. III de! primer~ según el cual los Estados
partes invitarían a otras Potencias a adherirse a él. 5

Interpretaciones y violacúmes
El régimen de neutralización del Canal de Panamá emanó, como se ha
visto, del Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado por Panamá y los Estados
U nidos de América, y del Tratado Hay-Pauncefote, celebrado por los Estados
Unidos de América y la Gran Bretafia. Este régimen, sin embargo, no
menoscabó el "principio general" de neutralización establecido en el art. VIII
del Tratado Clayton-Bulwer, a pesar de que dicho tratado fue abrogado, por
cuanto fue propósito de los firmantes del Tratado Ilay-Pauncefote que ese
"principio general" no sufriera mella_. 26
.
,
•
Se ha alegado que los Estados Umdos ele Aménca teman capacidad para
dejar de aplicar, cuando lo juzgaran conveniente, las reglas por ellos ~do~tadas, en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, como base de la neutrahza~1ón
del Canal de Panamá. La circunstancia de que en este trat'ldo se hubiese
consignado que eran los Estados Unidos -en lugar de las "~tas Partes
Contratantes", como decía el primer tratado de ese nombre- qmenes ad?ptaban tales reglas, llevó a sus funcionarios a pronunciarse por la afirmauva.
No por otra razón, decía el Presidente William H. Taft_ en un memorándum
al Congreso, fechado el 24 de agosto de 1912, en relación con el art. 111:
25
26

Hlavacek, Op. ciL, ~gs. 22 Y23.
B
· d
"ARTICULO VIII. Los Goóiemos de los Estados Unidos y la Gran retana teruen o no
sólo deseo, al celebrar este convenio, de cumplir un objeto ~rticul:ir, s~no ~tablecer
también un principio general, convienen en extender su pr~teca6n, por esllpulaaones ~e
tratados, a cualesquiera otras comunicaciones pra~ticables, b!en por can;1l o por fe~r&lt;&gt;&lt;:3rril,
a través de los istmos que unen Norte y Sur América, y especialmente a las comuru~aaones
interoceánicas que asimismo resulten practicables, bien por canal o por fe~rocarril_, por la
vía de Tehuantepec a Panamá. Al conceder, sin embargo, su protección conJunta a
cualesquiera de tales canales o ferrocarriles como queda especificado en este artículo, es
siempre entendido por los Estados Unidos y L, Gran Bretaña ~~e las p.,rtes que construyan
0 posean los mismos no impond~n otros grav_~menes y c~n~ao~es de tr~fic? que los que
aprueben los ya mencionados gobiernos comoJUSlos y cqwt.,uvos. y &lt;JUC los nusmos canales
y ferrocarriles, abiertos a los ciudadanos_ysólxlitos de 1~ Estados ~mdos yla G_ran Bretafla
en iguales términos, serán también abiertos en los nusmos térmmos a los a~1da~nos y
sóbditos de cualquier otro Estado que esté dispuesto a dar a esas vías ele ~omumcac16~ una
protección tal como la que los Estados Unidos y la Gran Bretafla se obligan a darles.

"El artículo es una declaración de la política de los Estados Unidos de
que el canal debe ser neutral, que la actitud de este Gobierno hacia el
comercio del mundo es que todos los Estados estan tratados de igual
forma y que ninguna discriminación será hecha por los Estados Unidos
contra cualesquiera de ellos que observen las reglas adoptadas por los
Estados Unidos."27
Los que así piensan pierden de vista que la adopción de las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote por parte de los Estados Unidos
fue convenida por ellos y por la Gran Bretaña en un acuerdo internacional
(véase el preámbulo de dicho tratado), razón por la cual no tenía el carácter
de "acto unilateral" que de su simple lectura pareciera desprenderse.
Se ha alegado también que los Estados U nidos de América tenían capacidad
para cerrar el canal a los Estados beligerantes o que se encontraban en est'ldo
de guerra con ellos. Los que atribuían a los Estados Unidos esa capacidad se
apoyaban asimismo en la circunstancia de no figurar en la sección 1a. del art.
III del Tratado Hay-Pauncefote la frase "en tiempo de guerra como en tiempo
de paz", la cual figuraba en la misma sección del art. 11 del primer u·atado de
ese nombre, y que figura también en el art. I de la Convención de Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez. Expresaba el Secretario de Estado Hay al Senador Cullom, el 12 de diciembre de 1901:
"El efecto obvio de estos cambios es el de reservar a los Estados Unidos,
cuando están en guerra, el derecho y poder de proteger el canal de todo
daño y pe1juicio de parte del enemigo, de excluir a los buques de tal
enemigo del uso del canal mientras dure la guerra y defender el mismo
en las aguas adyacentes al canal al igual que en cualesquiera otras aguas,
sin derogar en otros aspectos los principios de neutralidad establecidos
en el tratado. "28
Mas los que así piensan pierden además de vista que la inclusión de la frase
"en tiempo de guerra como en tiempo de paz" o de otra semejante era
completamente innecesaria, constituiría una redundancia , pues, lo que
caracteriza al régimen de neutralización es, precisamente, su aplicación tanto
en tiempo de guerra como en tiempo de paz. Al1ora bien, que fue propósito
del Tratado Hay-Bunau Varilla neutralizar el Canal de Panamá está por
encima de toda duda -a pesar de que los Estados Unidos de An:iérica
prefieren hablar ele neutralidad a secas en lugar de neutralir.arión o de 111!11/ralidad penna1in1te- desde el momento en que su art. XVIII comenzaba dicienZ'I
28

Whiteman, Marjorie M.: DIGEST OF INTERNATIONAL IAW. Department of State
Publication 7737, Volumen 3, 1964, pág. 1177.
lbidem, Volumen 3, pág. 1178.

402
403

�do: "El Canal u na vez co ~stru ido, y sus en tracias, sn-án neuIra/es a pnpetuídad..."
Por lo demás, el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote no establece diferencias
entre los supuestos de que los Estados Unidos de América sean o no beligerantes. La única exigencia que contempla la sección la. del mencion~do
artículo, para que los hoques mercantes y de guerra de un Estado detennmado tengan derecho a transitar por el Canal de _Panamá, es q~1e_ese Estado
observe las reglas adoptadas por los Estados Umdos, en ese mismo ar~culo,
como base de la neutralización de dicho canal, y no las que ellos pudieran
haber dictado al margen de esa disposición. En consecuencia, los Estados
Unidos de América no podían, legítimamente, cerrar el canal a los buques
mercantes y de guerra de los Estados que observaran las reglas consignadas
en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote, aún en el supuesto de que tales
Estados hubiesen sido beligerantes o se hubiesen encontrado en estado de
guerra con los Estados_ Unidos.
.
,
,
Contra esta afirmación nuestra no faltan quienes podnan alegar que el 11
de noviembre de 1912 la Embajada Británica en Washingtan envió una nota
al Departamento de Estado en la que expresaba que habiéndose convertido
los Estados Unidos de América, prácticamente, en el soberano del Canal de
Panamá, el Gobierno de Su Majestad no cuest!on~a el título de ellos para
ejercer derechos de beligerantes para su protecoón. Con ~ocio ello, l_as reglas
contenidas en el art. 111 del Tratado Hay-Pauncefote contmuaron siendo de
obligatorio cumplimiento para los Estados Unidos por haber sido incorporadas al Tratado Hay-Bunau Varilla, celebrado con Panamá. En otras palabras,
si bien no se puede negar a la Gran Bretafia su dere~ho a relevar a los Esta_dos
U nidos de su obligación frente a ella de dar, en tiempo de guerra, estncto
cumplimiento a las reglas aludidas, no es ~enos cierto_ que para ~ue tales
reglas dejen de obligar a los Estados Unidos ha debido pro~uc1rse t~na
conducta igual de parte de Panamá. Panamá, por lo tan~o, ha deb~do también
haber puesto de manifiesto su voluntad de no cuestiona: el titulo de los
Estados Unidos de América para ejercer derechos de beligerantes para la
protección del Canal de Panamá, por cuanto la obligación de los Estados
Unidos a aplicar las reglas contenidas en el art. III del Tratado Hay-Pauncefote continuó subsistiendo frente a Panamá, por imperativo del art. XVIII del
Tratado Hay-Bunau Varilla, pese a cualquier renuncia de derechos por parte
de la Gran Bretafia.
No obstante, el 23 de mayo de 1917, es decir, después de haber los Estados
Unidos de América enti·ado en la Primera Guerra Mundial, el Presidente
Woodrow Wilson expidió una proclama, la cual establecía en su regla 15:
"En interés de la pra"tección del canal, mientras los Estados Unidos sean
beligerantes, a ningún buque de guerra, buque auxiliar o buque privado
29 Ibidem, Volumen 3, pág. 1248.

404

de un enemigo de los Estados Unidos, o a un aliado de tal enemigo, le
será permitido usar el Canal de Panamá ni las aguas territoriales de la
Zona del Canal para ningún propósito, excepto con el consentimiento
de las autoridades del canal y sujeto a los reglas y reglamentaciones que
ellas puedan prescribir."3º
Esta proclama, a todas luces violatoria de los tratados que regulan la
materia, fueron incorporadas a "The Canal Zone Regulations". Durante el
tiempo en que los Estados Unidos de América se mantuvieron neutrales, en
la Segunda Guerra Mundial, no objetaron el tránsito por el canal de buques
pertenecientes a países beligerantes. Es más, el Presidente Franklin D.
Roosevelt expidió, el 5 de septiembre de 1939, una Orden Ejecutiva que
prescribía las reglas que debían gobernar el paso y control de buques a través
del Canal 31
de Panamá, en cualquier guerra en que los Estados Unidos fueran
neutrales.

F01tifuaciones lem/Jorales vs. bases militares permanenles
De acuerdo con el art. JI del Tratado Hay-Bunau Varilla, Panamá concedió
a los Estados Unidos de América el uso, ocupación y control de la Zona del
Canal de Panamá para la construcción, mantenimiento, funcionamiento,
saneamiento y protección del Canal de Panamá y de sus obras auxiliares. 32 La
protección del Canal de Panamá fue, en consecuencia, uno de los fines de la
concesión. Por el art. XXIII del mismo tratado: "Si en cualquier tiempo fuere
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del Canal
o de las naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares, los Estados
Unidos tendrán derecho, en todo tiempo y a su juicio, para usar su policía y
sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones con ese objeto."
La primera observación que se debe hacer al examinarse la norma transcrita es que el derecho que ella otorgó a los Estados Unidos de América para
usar "sus fuerzas terrestres y navales y establecer fortificaciones" fue de
carácter temporal. Ello es así, por cuanto este derecho estaba condicionado a
la circunstancia de que fuera necesario el uso de tales fuerzas y el establecimiento de fortificaciones "para la seguridad y protección del Canal o de las
30
31

32

Ibídem, Volumen 3, págs. 1248 y 1249.
Ibidem, Volumen 3, pág. 1177.
Los cinco fines originarios de la concesión canalera se redujeron después a cuatro, ya que
elart. I del Tratado General de 1936, firmado en Waslúngton el 2 de marzo. estableció que
en "vista de la apertura formal y oficial del Canal de Panamá el 12 el&lt;' Julio de 1920, la
República de Panamá y los Estados Unidos de América declaran que las estipulaciones de
la Convención de 18 de Noviembre de 1903 tienen en núra el uso, ocupación y control por
los Estados Unidos de América de la Zona del Canal yde fas tierras y aguas adicionales bajo
lajurisdicción ele los Estados U1údosdeA.m&lt;'rica. para los fines del eficientf' mantenimiento,
funcionamiento, saneanúento y protección cid Canal y de sus obras auxiliares." El fin
relativo a la construcción fue, por lo t;lnt.o, eliminado.

405

�naves que lo usen, o de los Ferrocarriles y obras auxiliares". Por esto,
precisamente, la norma transcrita comenzaba diciendo: "Si en cualquier
tiempo fuere necesario...", que es igual a "si... ~uere necesario... " De _ahí se
deduce que el Tratado Hay-Bunau Varilla, al igual que la Convención_ de
Constantinopla relativa a la libre navegación del Canal de Suez, no perm1úa
la construcción de fortificaciones permanentes.
Distinta era la situación con respecto al uso de la policía. Este es un derecho
que tenían los Estados Unidos de América con carácter permane_nte, por
cuanto el art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote, que fue mcorporado al Tratado Hay-Bunau Varilla, por mandato de la cláusulaXVIII de este
último tratado, los dejó en libertad para "mantener a lo largo del canal la
policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo contra actos ilegales
y desórdenes."
. . .
Al examinarse los arts. 11 y XXIII del Tratado Hay-Bunau Vanlla md1spensable es también tener presente que, a pesar de que el término protección
es gramaticalmente sinónimo de defensa, los usos de ambos vocablos les han
dado en la práctica de los Estados distint.,s acepciones, destinando el primero
para las funciones de policía y el segundo para las militares. "El policía nos
protege mientras que el soldado nos defiende", podríamos decir para señalar
gráficamente la diferencia que los separa. Y esta separación ~e acen_t~a m~s
si se advierte que en la actualidad casi todos los Est.,dos denom1 nan Mm1steno
o Departamento de Defensa al mismo que antes de la terminación de la
Segunda Guerra Mundial llamaban M!nisterio o _Departa~:nto _de Guerra.
A ninguno, sin embargo, se le ha ocurndo denommarlo Mm1steno o Departamento de Protección. De ahí, pues, que podemos concluir afirmando que
cuando los arts. 11 y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla empicaban la
palabra protección, dichos arúculos se estaban refirien~o al ~er de ampa~ar
y liberar el Canal de Panamá de todo peligro, daño o nesgo mtenw_o doméstico.
Confirma nuestra manera de pensar el texto del art. III, sección 2a. del
Tratado Hay-Pauncefote, el cual fue incorporado al Tratado Hay-Bunau
Varilla por mandato del art. XVIII de dicho tratado. Tal disposición es del
siguiente tenor:
"El canal nunca será bloqueado, ni ningún derecho de guerra podrá ser
ejercido ni ningún acto de hostilidad podrá ser cometido dentro de él.
Los Estados Unidos, sin embargo, quedarán en libertad de mantener a
lo largo del canal la policía militar que pueda ser necesaria para protegerlo
contra actos ilegales y desórdenes."
Si esta disposición facultaba a los Estados U nidos solamente para mantener
a lo largo del canal la policía militar que hubiese sido necesaria para Jn-_otegerlo
contra actos ilegales y desórdenes, es inequívoco que la palabra protección que

figuraba en los arts. II y XXIII del Trat.,do Hay-Bunau Varilla tenía que ser
interpretada en forma restrictiva, ya que _insólito sería, por decir lo menos,
calificar actos de guerra o la agresión armada como "ilegales y desórdenes".
Además, una interpretación amplia no sólo hahría sido incongrnente con el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla que incorpora a dicho tratado el
art. III, sección 2a., del Tratado Hay-Pauncefote. La interpretación amplia
habría entrañado, al mismo tiempo, una violación por parte de los Estados
U nidos de este último tratado, por cuanto de acuerdo con el mismo los Estados
Unidos se obligaron con la Gran Bretaña a aplicar al Canal de Panamá la
regla contenida en el ya mencionado art. III, sección 2a. Ni siquiera la facultad
que el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla otorga a los Estados Unidos
de usar "sus fuerzas terrestres y navales" podría invocarse para desvirtuar lo
anterior, ya que la misma fue una consecuencia de la necesidad en que se
encuentran los Estados de recurrir a esas furzas cuando las de policía resultan
insuficientes para cumplir con las funciones que les han sido encomendadas.
¿1,o anterior significa que nosotros negamos a los Estados Unidos de
América el derecho de haber usado sus fuerzas terrestres y navales, así como
el de haber establecido fortificaciones, en caso de que hubiese sido necesario
para amparar el canal contra todo peligro, daño o riesgo exterior? iNo! iDe
ninguna manera! La legítima defensa es un derecho inmanente que para ser
ejercido no requiere que ningún tratado lo consagre. Fuera de eso, para
permitir a los Estados Unidos el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al
igual que el establecimiento de fortificaciones, en los supuestos mencionados,
en el art. XXIII del Tratado Hay-Bunau Varilla se coló, a espaldas del Tratado
Hay-Pauncefote, la palabra segmidad que es mucho más abarcadora que el
vocablo protección.
Al examinarse los arts. II y XXIII del Tratado llay-Bunau Varilla debe
tenerse igualmente presente que esta última cláusula confirió tan sólo a los
Estados Unidos derecho a establecer fortificaciones, las cuales no deben ser
confundidas con las bases militares. Las primeras son instalaciones meramente defensivas. Las segundas pueden ser defensivas y ofensivas. Y el establecimiento de tales fortificaciones tenía que responder al objetivo de brindar
seguridad y protección al Canal de Panamá, a las naves que lo usan, a los
ferrocarriles y obras auxiliares.
A pesar de lo expuesto los Estados Unidos de América establecieron
arbitrariamente catorce bases militares de todo tipo dentro de la Zona del
Canal, inclusive aéreas, lo que constituye una arbitrariedad mayor, porque
no existiendo esta clase de bases al momento de suscribirse el Tratado
Hay-Bunau Varilla, no se podría sostener, por más que se estiren las reglas
de hermenéutica, que Panamá facultó a los Estados U nidos para establecerlas.

406
407

�No por otra razón, el art. XXIII de dicho tratado habla única mente de" fuerzas
terrestres y navales", y para nada menciona a las fuerzas aéreas.
El mismo Philippe Bunau Varilla, firmante de la Convención del Canal
Istmico (1903), nos da la razón en todo cuanto hemos expuesto, al expresar:
"El vasto sistema de fortificaciones permanentes para el cual el Presidente Taft solicitó créditos al Congreso (por primera vez el -29 de abril
de 1910) no tiene relación con las fortificaciones estipuladas en el
Tratado Hay-Bunau Varilla.
"He aquí el artículo de este tratado, el cual obviamente no se refiere a
un vasto sistema de fortificaciones permanentes, sino que simplemente
habla de fortificaciones eventuales de la misma clase transitoria que el
empleo de fuerzas militares cuando las circunstancias puedan obligar a
los Estados Unidos a usarlas contra tumultos o revoluciones.
"Tales fortificaciones están limitadas por su naturaleza a ser de orden
secundario y sólo del carácter que pueda ser necesario para hacer frente
a disturbios locales."
Renglón seguido, luego de transcribir el art. ~XIII del tratado que lleva
su nombre y las primeras palabras del art. XVIII que dicen: "El Canal una
vez construido, y sus entradas, serán neutrales a perpetuidad ...", continuó así:
" ... es obvio que la intención común de las Altas Partes Contratantes fue
dejar fuera de consideración la cuestión de un Yasto sistema de fortificaciones permanentes, las cuales, como hemos visto, no tienen nada que
hacer con la protección del canal.
"Aunque la palabra fortificaciones se encuentra en el Tratado Hay-Bunau Varilla, la situación respecto a las fortificaciones permanentes es
exactamente la misma que en el Tratado Hay-Pauncefote, donde esa
palabra no aparece. En el Tratado Hay Bunau Varilla quedó excluida
implícitamente; en el Tratado Hay-Pauncefote quedó excluida explícitamente."33
Pero lo peor de todo está en que las bases militares ilegalmente establecidas
por los Estados Unidos de América en la Zona del Canal no respondían
únicamente a la seguridad y protección del canal. Obedecían, más que todo,
a la seguridad y defensa del continente, principalmente a la de los Estados
Unidos. Ello movió al mismo Bunau Varilla a escribir:
33

408

Bunau Varilla, Philippe: PANAMA THE CREATION DESTRUCTION AND
RESURRECTION. New York, McBride, Nast &amp; Company, 1914, págs. 529 y 530.

"Cuando el Tratado Hay-Bunau Varilla fue celebrado, sus signatarios
no consideraron la cuestión de la defensa de los Estados Unidos, sino
que ellos pensaron en el mantenimiento del orden público en un país
expuesto a tumultos y revoluciones.
"Es para este último propósito que fue dado a los Estados Unidos
permiso a usar en cada caso su policía, fuerzas terrestres y navales, o a
establecer fortificaciones, en todo tiempo, si en cualquier tiempo fuere
necesario, empicar fuerzas armadas para la jJrolecci6n de la empresa del
canal o del tráfico.
"Pero el otro y principal propósito mencionado en el memorándum de
Mr. Hay -el sistema de fo11ificacio11es para la defm.sa de los Estados
Unidos- fue dejado fuera de un tratado concerniente exclusivamente
con la operación del canaJ.34
"Tal es el carácter de las fortificaciones estipuladas en el Tratado
Hay-Bunau Varilla para un canal neutral.
"El agua", dice un proverbio, "no puede subir más alto que su manantial."
"Por la misma razón, el origen de los derechos de establecer un vasto
sistema de fortificaciones para la defensa de los Estados U nidos no puede
tener su origen en un artículo del TraL,do Hay-Bunau Varilla, donde
sólo estipulaciones referentes a la necesidad de proteger un canal
neutral fueron insertadas."35
Los Estados Unidos de América, sin embargo, no se contentaron con
establecer en la Zona del Canal "un vasto sistema de fortificaciones permanentes", para utilizar expresión de Bunau Varilla, o más bien bases militares
destinadas a la seguridad y defensa del continente, sobre todo de ellos mismos.
Sin ningún derecho para ello ubicaron también en la Zona del Canal el
llamado "Comando Sur", cuya jurisdicción comprende Centro y Sur América,
al igual que est,blccimientos para el en1renamiento e instrucción de fuerzas
terrestres, navales y aéreas de los Estados Unidos y ele los países latinoamericanos. Prueba ele lo que afirmamos la encontramos en un informe del
34 Referíase Bunau Varilla a un memorándum del Secretario de Estado Hay para justificar
ante el Senado el segundo Tratado Hay-Pauncefole y hacerle ver que el mismo era
congruente con su deseo. La primera línea de ese memorándum que transcribe Bunau
Varilla es del siguiente tenor:
·
"Las enmienct1s del Senado al anterior tra1,1do requirieron .. que las rc-gfas de neutralidad
no deben !1~ivar a los ~tados Unidos del derecho de defenderse y de mantener el orden público."
35 Bunau Va illa, Op. at., pág. 532.

409

�Subcomité sobre la Política de Seguridad Nacional y Desarrollo Científico,
del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los
Estados Unidos, en el que se Ice lo siguiente:
"El área en la cual el Comando Sur es responsable para la protección y
mejoramiento de los intereses de los Estados Unidos incluye las áreas
de tierra del Sur y Centro América, excluyendo México ... El Comando
Sur tiene tres misiones bnsicas: Primera: Es directamente responsable
de la defensa del Canal de Panamá ... Segunda: El Comando Sur es
responsable de planes de contingencia para situaciones de crisis en
países de América L1tina que puedan requerir reacción militar de los
Estados Unidos ... Tercera: El comando c01tjunto supervisa la asistencia
militar de los Estados de la región, incluyendo representantes consejeros estadounidenses, equipos entrenados solicit1dos por países de América L1tina y el sistema escolar militar en la Zona del Canal. El papel
del Comando Sur fue repetidamente interpret.1do por la misión de
estudio en términos de objetivos políticos. Teniendo un comando estadounidense mayor en América Latina, queda satisfecho, los Est1dos
U nidos demuestran su interés en América Latina, su actiYa participación
en seguridad regional colectiva y su respaldo al Tratado de Río" (Tratado Interamericano de A~istencia Recíproca, 19 17).36
1

El a11EcuJo X del Tratad.e General de 1936
De todas las disposiciones del Trat1do General de Cooperación y Amistad,
suscrito entre Panamá y los Estados Unidos de América, el 2 de marzo de
I 936, el art. X ha sido la más contro\'ertida. Este es del siguiente tenor:
"En caso de conflagración internacional o de existencia de cualquier
amenaza de agresión en que peligren la seguridad de la República de
Panamá o la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá, los Gobiernos de la República de Panamá y de los Estados Unidos de América
tomarán las medidas de prevención y defensa que consideren necesarias
para la protección de sus intereses comunes. Las medidas que parezcan
esencial tomar a uno de los dos Gobiernos en guarda de dichos intereses
36

410

Reports of the Special Study Mission to Laún America o n I Military Assistance Training,
II Development Television. 91st. Cong. May 7, 1970, págs. 21 y 22. U.S. Govemment
Printing Oflice. Citado por López Guevara, Carlos Alfredo: PANAl\lA TIENE DERECHO
A DENUNCIAR LA CONVENCION DEL CANAL ISTl\llCO OE 1903 Y SUS
ENMIENDAS POR LAS VIOLACIONES SUBSTANCIALES A LA M!Sl\lA COMETIDAS
POR ESTADOS UNIDOS. Publicado en "La denuncia como medio de liberación nacional"
de L, Comisión de Divulgación Nacional del Consejo Nacional de la Empresa Privada. Serie:
La Cuestión Canalera. Panarnj, 1975, pág. 36.

y que afecten el territorio bajo la jurisdicción del otro Gobierno serán
objeto de consulta entre los dos Gobiernos."
En páginas anteriores dijimos que para permitir a los Estados Unidos de
América el uso de sus fuerzas terrestres y navales, al igual que el establecimiento de fortificaciones, en cualquier tiempo que hubiese sido necesario
emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal, de las naves
que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, por razón de peligro, daño
o riesgo exterior, en el art. XXIII del Tratado 1-Iay-Bunau Varilla se coló, a
espaldas del Tratado Hay-Pauncefote, la palabra seguridad que es mucho más
abarcadora que el vocablo protección. A más de lo anterior, el art. X arriba
transcrito va mucho más lejos que el art. XXIII del Trataclo Ila)'-Bunau
Varilla, por lo consiguiente:
1. Mientras que el art. XXIII se limitaba a la seguridad y protección del
canal, de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares, el art.
X comprendía, además de la neutralidad o seguridad del Canal de Panamá,
la seguridad de la República de Panamá. Esta disposición, por consiguiente,
hacía innecesario el art. I del Tratado Ilay-Bunau Varilla, por el cual los
Est1dos Unidos de América se obligaron a garantiz.1r y mantener la independencia de Panamá, que fue derogado, precisamente, por el Tratado
General de 1936.
2. Mientras que el art. XXIII permitía a los Est.1dos Unidos de América
usar tan sólo sus fuerzas terrestres y navales, así como establecer fortificaciones, el art. X los capacitaba para tomar "las medidas de prevención y defensa
que consideren necesarias para la protección de sus intereses comunes" con
Panamá. Esta nueva redacción entrafiaba la posibilidad de est1blecer bases
militares en caso de conflagración internacional o de amenaza de agresión.
3. Mientras que el art. XXIII restringía a la Zona del Canal del ejercicio
de las facultades que otorgaba a los Est1dos Unidos de América, el art. X los
habilitaba para tomar, previo acuerdo o convenio con Panamá, las medidas
que les pareciera esencial y que afect1ran el territorio de nuestra República
no sometido a limit1ciones jurisdiccionales. Y decimos "pre'"io acuerdo o
convenio con Panamá", porque de conformidad con las Actas ele las Negociaciones de 1936, "excepto en raros casos de emergencia, la intención de la
palabra "consulta" en cuestión sería con la mira a un acuerdo o convenio".
En otros términos, en caso de conflagración en que hubiese peligrado la
seguridad de la República de Panamá o la neutralidad o la seguridad del Canal
de Panamá, los Estados Unidos de América no podían tomar las medidas de
prevención y defensa que les hubiese parecido esencial y que afectaran el
territorio de la República bajo la jurisdicción del Gobierno panamefio, a
menos que tales medidas hubiesen sido objeto de un acuerdo o convenio con
411

�Panamá, salvo en raros casos de emergencia que no hubiesen hecho posible
tal acuerdo o convenio.
Este criterio fue desnaturalizado al no definirse la palabra consulta en la
forma arriba indicada y al acentuarse la posibilidad de prescindir de ella, en
un canje de notas entre el Departamento de Estado y la Embajada de Panamá
en Washington, de 1° de febrero de 1939, es decir, anterior al consejo y
consentimiento para la ratificación de dicho tratado dado por el Senador
estadounidense. En efecto, se lee en las notas canjeadas por el supuesto
propósito de aclarar algunas disposiciones del Tratado General de 1936, lo
siguiente:
"Conforme se indica en las Actas de las sesiones de las negociaciones del
Tratado General celebrado el 2 de marzo de 1936, y en las discusiones
que tuvieron lugar el 16 de marzo de 1935, en la eventualidad de una
emergencia tan súbita que obligue a tomar medidas preventivas de ·
carácter imperativo, para salvaguardar la neutralidad o seguridad del
Canal de Panamá, y si por razón de tal emergencia fuera imposible
consultar con el Gobierno de Panamá como establece el art. X de dicho
Tratado, el Gobierno de los Estados U nidos de América no esta obligado
a retardar las medidas necesarias para confrontar la emergencia mientras estuviere pendiente la consulta, aunque hará todo esfuerzo, en caso
de que tal consulta no se hubiere llevado a cabo antes de proceder a
tomar las medidas necesarias, para consultar al Gobierno de Panamá
tan pronto como fuere posible."37
El art. X del Tratado General de 1936, aún sin la interpretaciól) que le da
el canje de notas transcrito, tiene que calificarse de regresivo en nuestra lucha
por liberar el territorio istmeño de las servidumbres que le impulso el
malhadado Tratado Hay-Bunau Varilla. Ni siquiera el derecho recíproco que
esta disposición daba a Panamá de tomar también las medidas que le pareciera
esencial y que afectaran el territorio de la Zona del Canal atenuaba sus efectos
humillantes, pues, como manifestó al presentar su informe favorable la
subcomisión del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadou nidense
que consideró el Tratado General de 1936: " ... la posibilidad de que el
Gobierno de Panamá pueda, de conformidad con este artículo, intentar
adoptar ciertas medidas en la Zona del Canal contrarias a los deseos de este
Gobierno debe ser rechazada, ya que no merece serios comentarios." Ese
derecho retíproco, como reconoció sin eufemismos el mismo subcomité, nos
fue otorgado sencillamente para no herir los sentimientos nacionalistas del
37

412

Moreno C., Manuel B.: STATUS JURIDICO DE LOS TRATADOS DEL CANAL DE
PANAMA 1903-1963. Publicación del Gohierno Nacional de Panamá, 1964.

Pueblo panameño, ya que sus propósitos no fueron otros que los de evitar de
que las obligaciones asumidas por Panamá fueran consideradas "como derogatorias de su soberanía" y "asegurar la cooperación total de Panamá" en la
obligación conjunta que asumió en el art. JI del Tratado General de 1936 de
acordar con los Estados Unidos de América las medidas que hubiesen sido
necesarias tomar para asegurar el mantenimiento, saneamiento, eficiente
funcionamiento y protección efectiva del canal, en el eYento ele que hubiese
surgido alguna contingencia en esa época imprevista que hubiese hecho
realmente necesaria la utilización. de tierras y aguas adicionales a las que ya
estaban siendo usadas por los Estados Unidos.38
No es aventurado afirmar que los diputados Sergio Gonz.í.lcz Ruiz, César
A. Guillén, Demetrio A Porras y Antenor Quinzada, quienes fueron los únicos
que votaron en contra del Tratado General de 1936, y lo mismo se puede
decir de los veintisiete diputados que lo aprobaron.jamás se imaginaron que
casi cuarenta y dos años después el Comandante Primer Jefe de la Guardia
Nacional de Panamá, instituto armado que en ese entonces ni siquiera existía,
contraviniendo norma de nuestro Derecho Público i11terno, manifestaría el
consentimiento del Estado panameño en obligarse a perpetuidad por un
tratado que contiene una reserva, la DeConcini, que da a los F.staclos Unidos
de América en tocio el territorio de la República de Panamá más derechos que
los comprendidos en el art. X del Tratado General, aún con la interpretación
que de él hace el canje de notas de 1939.

El mito de la neutralización
Las normas básicas que consagraron la neutralización del Canal de Panamá, hasta la entrada de la vigencia del Tratado Concerniente a la Neutralidad
Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá de 1977, fueron el
art. XVIII del Tratado Hay-Bunau Varilla y el art. III del Tratado Hay-Pauncefote. Estas normas, en cuanto en su contenido, eran idóneas para establecer
el régimen de neutralización de esa comunicación interoceánica. Así lo
aceptaron implícitamente Alemania, Austria-Hungría, Espafia, Francia, Gran
Bretaña, Italia, Países Bajos, Rusia y Turquía, por cuanto estos Estados
suscribieron la Convención de Constantinopla, de 29 de octubre de 1888,
relativa a la libre navegación del Canal de Suez, cuyos preceptos constituyeron la base para la neutralización del Canal de Panamá. En otras palabras, si
tales preceptos eran buenos para la neutralización del Canal de Suez tuvieron
que ser igualmente buenos para la neutralización del Canal de Panamá.
Pero a diferencia de lo que ocurrió en Constantinopla, donde las principales potencias de ese entonces suscribieron la neutralización del canal egipcio,
38

Whiteman, Op. cit. Volumen 3, pág. 1217.

413

�en Washington convinieron la neutralidad permanente del canal paname1io
solamente tres Estados: la Gran Bretaña, los Estados Unidos de América y
Panamá. Los dos primeros, por razón del Tratado Hay-Pauncefote. Los dos
últimos, por razón del Tratado Hay-Bunau Varilla. Este hecho no deja de ser
de importancia Yit:.11, porque para que un Estado o parte de su territorio quede
realmente neutralizado, requisito sinequa non es que esa neutralización sea
reconicida por el mayor n(1mero de u1iembros de una Comunidad internacional, sobre todo por aquéllos que podrían ponerla en peligro. En este
aspecto, lo más que se puede afirmar en beneficio de la neutralización del
Canal de Panamá es que la misma fue aceptada tácitamente por los Estados
usuarios del canal.
Sin embargo, las reglas que los Estados Unidos de América adoptaron en
el Tratado 1-Iay-Pauncefote como base para la neutrali7.ación del Canal de
Panamá, principalmente la contenida en la sección la, del art. ITI, fueron por
ellos repetidamente "ioladas. En clara contrndicción con esta disposición los
Estados Unidos consideraron, como ya se ha visto, que, cuando ellos eran
beligerantes, ning(m buque mercante o de guerrn de un Estado enemigo, o
de un Estado aliado de tal enemigo, podía usar el canal ni sus aguas adyacentes, excepto con el consentimiento de las autoridades del canal y sttjeto a las
reglas y reglamentaciones que ellas prescribieran. De nada valía, por lo tanto,
la buena disposición de este Estado a observar las reglas contenidas en el art.
111 del Tratado Hay-Pauncefote que,jurídicamente, era lo relevante.
Esa actitud de los Estados U nidos de América fue suficiente para desvirtuar
y hacer ilusoria la neutralidad permanente del Canal de Panamá, puesto que
el régimen de neutralización de un Estado o de partes de su territorio no se
aplica {micamente en tiempo de paz. Debe aplicarse también, y especialmente, en tiempo de guerra, y para que dicho régimen sea real y efectivo en una
vía de agua navegable la liberrnd de navegación es indispensable, aún en el
supuesto de que el Estado territorial o el que administre, funcione y mantenga
esa vía de agua sea beligerante.
Por otra parte, sin negar el derecho inmanente a la legítima defensa que
tiene todo Estado cuyo territorio ha sido neutralizado total o parcialmente,
así como el Estado que administra, funciona y mantiene una zona o vía de
agua navegable que ha sido neutralizada, lo cierto es que hasta el tratado de
1936 los Estados Unidos de América estaban autorizados tan sólo a usar sus
fuerzas terrestres y navales, y a establecer fortificaciones, si hubiese sido
necesario emplear fuerzas armadas para la seguridad y protección del canal,
de las naves que lo usan, de los ferrocarriles y obras auxiliares. Después de
dicho tratado la autorización fue ampliada a "las medidas de prevención y
defensa" que los Gobiernos de Panamá y de los Estados Unidos de América
hubiesen considerado necesarias tomar, "para la protección de sus intereses
41'1

comunes" e "
d
quier am¡na':.a ~:s~ r:s~~~~agración_ internacional o de existencia de cualla República de Pan!má la ¿~e¡lU~~e; pueSlo en peligro "la seguridad de
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En otros términos co
u ra ' a o seguridad del Canal de Panamá".
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1
obstante, los Estados Unidos de Amér·
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menos de diez mil soldados y es•·abl . ,ca tem~n siempre acantonados no
... ec1eron arbitraria
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permanente, catorce bases militares de todo tipo d tr mdenl e, y con carácter
Estas bases como a se de·ó .
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seguridad y.protección del d~na~d;;sado, no _respondían lÍnicamente a la
República de Panamá Obed ,
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un mito. a de agua navegable de interés internacional? Casi nada. Tan sólo

~~~

415

�ALTAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DE SUDA.\iIÉRICA
POR: ROBERTO !.ARA VEIADO

El Salvador

A)-Preámhulo
TAL COMO SEÑALAMOS EN NUESTRO TRABAJO inmediato anterior, América
Precolombina, en cuanto al desenvolvimiento de sus altas culturas, ofrece dos
centros culturales diferentes; el de la wna cultura del Norte, o foco septentrional, o mejor Mesoamérica como se le conoce corrientemente; y el de la
wna culta del Sur o foco meridional, o mejor Región Andina. Enmedio de
ambos focos, floreció la alta cultura periférica más importante de América
Precolombina, la de los chibchas y miuscas; el ámbito geográfico de esta alta
cultura, está más o menos, situada en la zona equidistante de ambos focos;
por ello su vocación geográfica es la de ser una cultura-puente, es decir la
destinada a absorver, combinar y retransmitir las influencias de todo tipo
llegadas de uno a otro foco cultural. El presente trabajo lo hemos titulado
"Las Altas Culturas Precolombinas de Sudamérica", porque no solamente
comprende la serie cultural de la Región Andina, aunque ésta sea indudablemente la parte medular del mismo, sino también las proyecciones andinas
hacia el sur del Continente y la alta cultura periférica mencionada.
En cuanto a los grnpos humanos que realizaron las altas culturas que serán
objeto de este trabajo, diremos que, de acuerdo con la clasificación de
Salvador Canals Frau, que incluimos en nuestro trabajo titulado "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", todos ellos
pertenecen al grupo resultante de la mezcla de los integrantes de la cuarta
corriente de población, los polinesios cultos, con los pobladores anteriores
encontrados por aquellos en América y que eran de cultura primitiva y
procedían de las anteriores corrientes de población. Señalando en concreto,
a los creadores de las diversas altas culturas a que vamos a referirnos,
indicamos: La serie Cultural Andina, en todas sus variedades, fue realizada
por el grupo de los Andinos, muchos de cuyas tribus estaban adaptadas a la
vida de la montafia; a este grupo pertenecen todos los pueblos que habitaron
la Región Andina y que crearon y realizaron las distintas culturas de la serie.

H umanitas-27

�Los Chibchas y los Miuscas, autores de la alta cultura periférica Chibcha,
forman parte del gnipo de los Centrálidos de los que ya hemo~ hablado con
más detenimiento, a propósito de las altas culturas mesoamericanas precolombinas.
dº
Ita
lturas
Las creaciones de los Andinos fueron excelentes; las iversas a s cu
ue mencionaremos como integrantes de la Serie, demostraron, cual más cual
~enos una alta calidad en sus diferentes aspectos, naturalmente dentro del
lugar ~ue a cada una corresponde en el desenvolvimiento del proceso; ~u
remate fue la Cultura Incaica, considerada por no pocos a~tores como a
máxima realización cultural de la América Indíge_na. Esta s~ne cultura~ ~s la
integrada por aquellas altas culturas que, en la tesis cultural mterpretatl\'a ~e
Laurett Séjourné, constituyen el reverso de la mon~da de las cultt~ras &lt;e
Mesoamérica. Desgraciadamente, respecto a esta sene Cultural Andina, no
tenemos la copiosa información de que disponemos en el caso de M~s~amé. . pero aún así lo que ha llegado a nuestro conocimiento, aunqu~ lnmtado,
nea,
,
'
• ·
· t
etac1ón
es suficiente para fundamentar úna apreciación y una 11! erpr
~ í
La Alta Cultura Chibcha, creación de chibchas y m1~1scas no es , av a
menos conocida; los vados de la información de que d1sponem~s, aun en
aspectos fundamentales, son frecuentes; por ello, to?a _interpretación de esta
Alta Cultura periférica tiene que resultar bastante lumtada.

B)-LA Serie Cultural Andina
La Re ión Andina, que también hemos llamado zona culta del Sur o f~o
meridioi!l de cultura, atendiendo al desarrollo de las altas culturas, prop'.~
de América Precolombina, tiene su núcleo en lo que actualmente es el Pe~u
comprende además Bolivia, la mayor parte del Ecuador y la pa_rte nortena
~e Chile; esta región fue el escenario del desenvolvimiento de ~anas cu~turas,
algunas contemporáneas relacionadas entre sí y otras sucesivas denvadts
unas de otras. Desde el punto de vista geográfico, los autore~ en su ma_yor a,
distinguen entre las culturas de la costa y las de la sierra; las primeras ubica~as
en la estrecha e inhóspita faja entre las montañas y del mar; l~s segun as
florecieron en las montañas andinas, a miles de metros so~re el mvel del mar,
en esa cordillera que ocupa la inmensa mayoría de la región. " .
.
a
Entre las 21 civilizaciones que identifica To~nbee, e~ el Estudio de 1
ffstoria" figura la que él llama ci\'ilización andma, que m&lt;lud~hlcment~ se
re~ere a, la uichua o incaica, es decir a la última de la sene. Tam~1én
Spengler, en~' L-=t Desendencia de Occidente", nombra una Cultura Andina,
sin hacer comentarios sobre ella.
.
.
. ,,
Salvador Canals Frau, en "Las Civiliz.aciones Pre_I11spámcas de Aménca ,
señala las etapas de esta serie cultural, así: una p_nmera ~tapa de culturas
aisladas, en sus propias regiones, que por ser anteriores a Tiahuanaco, llama

pretiahuanaquenses; una segunda etapa caracterizada por la influencia dominante y unificante de Tiahuanaco; una tercera etapa de renacimiento
regional; y una etapa final representada por los Incas.
Lurette Séjourné, en su ensayo "Antiguas Culturas Precolombinas", de la
que ya hemos hablado en nuestro trabajo anterior, hace una sugerente
comparación entre las culturas de Mesoamérica y las de la Región Andina;
considera que ambos conjuntos culturales integrados por las diferentes altas
culturas concretas conocidas en una y otra regiones, son las dos caras de una
misma moneda; señala sus puntos de contacto, que fundamentan su tesis y
que delatan un origen común así como contactos culturales mayores de los
que normalmente se cree; y también sus discrepancias y contrastes, resultado
de una evolución separada. Son comunes entre ambos conjuntos culturales,
el pensamiento filosóficorreligioso, en cuanto a su orientación fundamental;
los motivos artísticos fuertemente influidos por el mito, como el uso de la
serpiente emplumada; y los estilos y prácticas arquitectónicas, como el empleo de las pirámides truncadas, que sirven a la vez de base a los templos y de
fortificaciones defensivas. Son contrastantes la escultura antropomorfa mesoamericana y la hierática y ultrasimbolista andina; y la valoriz.ación del
tiempo en relación con la actitud ante la muerte; mientras en la Región
Andina, todo transcurre dentro del tiempo histórico que se adhiere al destino
de los grupos humanos, en Mesoamérica, el hombre crea sus propios ciclos
místicos, que llama Soles, para relatar su devenir cosmogónico e histórico.
Este criterio interpretativo de Laurett Séjourné, aplicado a las altas culturas
de los dos grandes focos culturales de América Precolombina, fundamenta a
la vez, la unidad básica de los dos complejos culturales precolombinos y su
diversidad evolutiva que llega hasta el contraste.
Laurett Séjourné divide la historia precolombina andina en etapas que
denominamos horizontes panperuanos, los cuales coinciden sólo parcialmente con los períodos de CanaJs Frau. Siguiendo a Julio Tel10, señala como punto
de partida de la evolución histórica andina a la cultura de Chavín de Huántar;
el primer horizonte pa nperuano coincide en sus grandes lineamientos con el
período pretiahuanaquense de Canals Frau; el segundo horizonte panpentano comprende el período de Tiahuanaco y el renacimiento regional que lo
siguió; finalmente, el tercer horizonte panperuano lo constituye el Imperio
Incaico. Al describir en concreto los grupos culturales que integran la serie
Andina, volveremos sobre los horizontes panperuanos de Laurett Séjourné.
Pasemos a nuestra propia interpretación. En toda la evolución histórica de
Amé rica Precolombina, dos tendencias contradictorias se disputan, en lo
político, la adhesión de los pueblos indígenas; ellos son el particularismo tribal
y el universalismo imperial; la primera es la tendencia a la independencia de
las unidades menores y a su desenvolvimiento cultural autónomo, nacido
probablemente, del aislamiento impuesto por la peregrinación de los prime-

418
419

�ros pobladores de América desde sus lejanos hogares originarios; la segunda
es la tendencia a la unificación bajo el dominio de un solo pueblo, traída
probablemente por los inmigrantes, por influjo de las altas culturas asiáticas.
La existencia de estas dos tendencias y su pugna por configurar el panorama
político americano precolombino, se han presentado en todas partes, pero en
la Región Andina es donde aparecen con mayor nitidez, por que acá los
diversos períodos se caracterizan por el predominio de una o de otra tendencia; los regionalismos son la manifestación del particularismo tribial; los
períodos de la unificación cultural y la formación de imperios, obedecen al
influjo dominante del universalismo. La nitidez con que ambas tendencias se
han turnado en la evolución histórica de la Región Andina, nos servirá de
criterio para distinguir las diferentes etapas de esa evolución.
Cuando observamos el desenvolvimiento de la Serie Cultural Andina, nos
damos cuenta de que ella se inicia con diferentes culturas independientes
aunque relacionadas entre sí por el influjo unificante de Chavín de Huántar;
esta primera etapa, desemboca en la de Tiahuanaco que representa una
rigurosa tendencia unificadora; la decadencia de Tiahuanaco, deja en libertad
las culturas independientes, aunque su intetTelación es indudable debido a
las huellas dejadas por la reciente influencia unificadora de Tiahuanaco;
finalmente, el Imperio Incaico vuelve a unificar la región hasta la llegada de
los españoles. El anterior esbozo nos permite dividir la evolución de esta Serie
Cultural, así: 1)-El Grupo Pretiahuanaquense, que comprende las altas culturas iniciales. 2)-Tiahuanaco, primera experiencia unificadora. 3)-El Grupo
Postiahuanaquense, que agrupa las altas culturas que florecen durante el
renacimiento regional posterior a Tiahuanaco. 4)-La Alta Cultura Quechua
o quichua creadora del Imperio Incaico.
Nos resta únicamente ubicar estas altas culturas dentro de los dos (micos
períodos menores que consta el único ciclo histórico que cubre la evolución
de América Precolombina, tal como lo hemos expuesto en nuestros dos
trabajos próximos anteriores, "Introducción al Panorama de las Altas Culturas de América Precolombina", y "Las Altas Culturas Precolombinas de
Mesoamérica". Los tres primeros períodos los colocamos íntegramente en el
período de integración, debido a que las altas culturas que los integran
participan todas ellas en la originalidad de las altas culturas "sin parentesco";
aún cuando hay entre ellas nexos y caracteres comunes innegables, no
podemos indentificar con plena seguridad un proceso auténtico de paternidad
-y- filiación hasta llegar al paso del tercero al cuarto período. En cuanto al
último período, es decir al Imperio Incaico creado por los portadores de la
Alta Cultura Quechua, constituye el período de plenitud del ciclo.

C)-El Grupo Preliahuanaquense
Este conjunto de altas culturas, está integrado por las primeras que
surgieron como tales en la Región Andina, es decir por las primeras que
420

superaron la etapa de las culturas primitivas que, en el caso de América
Precolombina, se les llamó preclásicas o formativas.
De acuerdo con Julio Tel10, citado por Laurette Séjourné, el centro cultural
más antiguo de la región, fue Chavín de Huántar. Fue probablemente un
centro religioso y cultural, cuya influencia se hizo sentir en toda la Región
Andina, aunque desprovisto de poderío político. Fue un representante de la
tendencia unificadora; debido a su inflttjo, las altas culturas iniciales de la
región .t uvieron muchas características comunes, es decir que forman un
grupo.
En la costa, tres altas culturas hacen su aparición; las tres han sido
estudiadas por el investigador Max Uhle, citado por Canals Fran; al norte, la
moche o mochica, que Uhle llamó proto-chimú, porque su continuación en
un período posterior, se conoce como cultura chimú; al centro, la del valle
del Rímac, que Uhle, por igual motivo, llamó proto-Lima; al sur, la conocida
cultura nazca que prolongó su vida a los períodos siguientes y que, en esta
etapa, Uhle llamó proto-nazca; esta última cultur\ nos ha dado los célebres
yacimientos arqueológicos de Paracas. Estas cultur\s han sido estudiadas en
sus manifestaciones artísticas maravillosas, como su cerámica y sobre todo sus
tejidos, en las famosas necrópolis, encontradas en el desierto arenoso que va
desde la propia costa al pie de las montañas.
En la sierra aparecen las primeras manifestaciones de alta cultura; al norte,
la de Recuay; y al sur, la de Púcara; en medio de ambas, aparece la de
Tiahuanaco, que en su fase inicial pertenece a este período, aunque su
florecimiento tuvo tanta importancia que constituye el período siguiente.
Este grupo pretiahuanaquense, fuertemente influido por el impulso cultural que partió de Chavín de Huántar, es lo que Laurette Séjourné llama el
primer horizonte pan peruano, que siguiendo la forma de expresión adaptada
a su peculiar criterio interpretativo, podemos resumir en las palabras MocheParacas-Necrópolis-Nazca.
Quizá no estaría de más agregar que, durante los dos períodos siguientes,
el juego de mutuas influencias culturales y su difusión, va a explicarnos toda
la evolución histórica de la Región Andina.

D)-Tiahuanaco
Esta alta cultura y el centro cultural que parece haber sido, puesto que ni
siquiera estamos seguros de que Tiahuanaco haya sido tal centro y no alguna
otra población aledaña que inclusive pudo no haber dejado huellas, han
jugado un papel importantísimo en la evolución histórica de la Región
Andina. Parece que Tiahuanaco comenzó siendo un centro religioso; de ello,
pasaría a ser el núcleo de una alta cultura en pleno florecimiento; luego,
durante el período de expansión que fuera la etapa final de su desenvolvi421

�miento cultural, pudo convertirse en la capit.al de un gran imperio, si es que
tal Imperio realmente existió. Las etapas de esta alta cultura, tal como la
concebimos actualmente deduciéndolas de los datos que nos sugiere la arqueología, son los siguientes:
1)-TIAHUANACO ANTIGUO: Es la fase inicial de esta importante alta cultura;
fue coetánea de la de Púcara y del mismo tipo; tal como acabamos de decirlo,
esta primera fase, pertenece más bien al período anterior y, por las características de su desenvolvimiento artístico, forma parte del grupo de altas
culturas correspondientes a dicha etapa.
11)-TIAHUANACO FLORECIENTE: Es el período durante el cual, la alta
cultura recién nacida avanzó rápidamente hasta superar a todas las demás de
la región; las bases de esta nueva fase cultural, fueron indudablemente los
elementos proporcionados por la primera fase y por altas culturas aledañas
y afines como la de P(1cara; no obstante, muchos autores, entre ellos Canals
Frau, suponen que este impulso probablemente fue proporcionado por el
iníllüo de las altas culturas de la costa, especialmente por la nazca. Sea como
fuere, el avance cultural fue magnífico; conocemos su arquitectura y sus artes
plásticas; ello nos permite suponer que había un florecimiento similar en los
demás órdenes. Algunos autores han dudado de si fue Tialmanaco el centro
de un estado; por lo que muestran las ruinas parece más que probable que
formó parte de un centro; pero, desde luego, nunca podremos decir que si
fue su capital o no. Este florecimiento fue lo suficientemente importante
como para merecer constituir un período distinto, aún cuando no se hubiera
presentado la expansión a que vamos a referirnos.
III)-TIAHUANACO EXPANSIVO: Inicialmente, la alta cultura tiahuanaquense, aún en su momento floreciente, tuvo una difusión muy restringida; pero
ello cambió; de pronto se expande por toda la región e influye notablemente
en todas- las altas culturas existentes en la zona. La expansión cultural de
Tiahuanaco actuó por.difusión; influyó sobre las culturas de la costa, haciéndoles producir versiones más avanzadas de sí mismas; influyó sobre los
pueblos de la sierra, donde brotaron en diversas comarcas, complejos culturales muy afines a la alta cultura influyente. Pero es curioso que la alta cultura
tiahuanaquense no se difundió como un todo, en todas partes su iníllüo se
concreta en la adopción de elementos sueltos que fueron partes de ella; por
eso mismo, las altas culturas influidas no perdieron su identidad y las nuevas
que surgieron tuvieron una distinta de la influyente. Como la alta cultura
tiahuanaquense en expansión, no se desintegró, tampoco hubo lugar a la
formación de filiales; las nuevas altas culluras surgieron por difusión, igual
que se midificaron las existentes. Muchos autores nos hablan de un Imperio
de Tiahuanaco; no tenemos pruebas históricas ni de su existencia ni de lo
contrario y probablemente no las tendremos nunca; la expansión cultural tan
422

extendida pareciera indicarnos la formación de un imperio y probablemente
a ello se debe que muchos autores lo hayan afirmado así; pero el hecho de
que solamente en su hogar originario se haya impuesto esta cultura como un
todo, parece sugerirnos lo contrario.
IV)-TI~UANACO DECADENTE: La expansión marcó el principio de la
decadencia; cuando aquella terminó, solamente quedaron los epígonos de esa
al~ cultura, los collas, aymaras o aymaraes. Probablemente la expansión
misma era ya un síntoma del colapso que había sufrido la alta cultura
tiahuanaquense; después vino la desintegración que, en el hogar originario
de esta cultura, fue sumamente larga, porque cayó en la forma de "momifica~ión", como ocu1Tió también con la de los antiguos egipcios. Pero esta fase
ep1gonal pertenece ya al período siguiente.
,Quiénes fueron los portadores de la cultura Tialmanaco? Ni siquiera
podemos contestar esta pregunta con plena seguridad histórica. Lo más
probable es que sean los antepasados de sus epígonos, los Collas, aymaras 0
aymaraes: pero es posible que los portadores de la alta cultura tiahuanaquense_ l~ayan sido otros pueblos, que poblaron primero las inmediaciones del Lago
T1tlcaca, en cuyo caso los antepasados de los aymaras podrían ser los invasores
que ~onquistaron un Tiahua~aco decadente, destruyeron a sus pobladores y
sorbieron su cultura. Desgraciadamente, desconocemos los hechos históricos
que pudieran decirnos cuál fue la realidad de estas conjeturas. Aceptamos,
pues, como probable que fueron los aymaras.
.
~on este período y el siguiente, Laurette Séjourné forma un segundo
horizonte panperuano, que ella misma titula Tiahuanaco-Nazca-Wari, título
al cual, para que fuera un verdadero resumen de un pensamiento, nosotros
le agregaríamos el término Chimú; pero sobre esto, tendremos oportunidad
de referirnos más detenidamente en el período siguiente.

E)-El Grupo Postiahuanaquense
A este período, Canals Frau lo llama de renacimiento regional; es decir
que es aquel durante el cual, terminada la influencia unificante de Tiahuanaco, ora haya habido una unidad política que se deshizo, ora se haya tratado
solamente de un fuerte inílttjo que concluyó por desaparecer, resurgen las
altas culturas independientes, aunque con muchos elementos comunes que
los integran en un grupo.
En la costa, aparecen las altas culturas del período pretiahuanaquense,
aunque modificados por el inílttjo que acaban de recibir; digamos que cada
una de ellas asimiló los elementos culturales recibidos y prodttjo su propia
versión sintetizando su propia identidad cultural con los elementos nuevos
recibidos, en un conjunto más avanzado evolutivamente.
423

�En la costa septentrional, la antigua cultura mochica al aparecer en su
etapa de mayor florecimiento, se convierte en la alta cultura chimú; los
chimúes crean un estado único, cuya capital Chao Chan nos ofrece actualmente sus extensas ruinas, verdadero tesoro arqueológico de la zona. En la
costa central, reaparece la cultura del valle del Rímac. En la costa Meridional,
al surgir la alta cultura nazca, ésta rivaliza en su florecimiento con la chimú.
La abstracción en· el arte, llevada hasta lo hierático y ultrasimbólico, es
característica de las culturas de la costa; ella se aprecia en su escultura, su
cerámica, su metalurgía y sus tejidos, artes todas ellas llevadas a gran altura.
En la sierra, la influencia de Tiahuanaco hizo surgir brotes culturales en
diversas comarcas aledañas, los cuales presentan diferentes elementos propios de la cultura que se difundió, sin que ninguno de ellos la reproduzca en
su totalidad. Como los más importantes, citaremos las culturas ele Utcubamba,
de Cajamarca y de I luamachuco. Además, la cultura colla, aymara o aymarae,
de la que ya hemos hablado, pues no es otra que la de los epígonos del
florecimiento de Tiahuanaco; esta alta cultura epigonal prolongó su vida por
todo el período, fue conquistada por los incas y sus restos han llegado hasta
nosotros; dentro de las poblaciones dependientes de Tiahuanaco, la de Wari
jugó un papel de gran importancia, como transmisora de su influjo cultural,
incusive a las culturas de la costa, particularmente a la mochica, al momento
de convertirse en chimú. Finalmente hace su aparición, en su fase inicial-, la
alta cultura incaica cuyo florecimiento y expansión habrían de llenar el
período siguiente.
Tal como lo dijimos ya, con este período concluye lo que L'\urette Séjourné
ha llamado el segundo horizonte panperuano, titulado por ella TialmanacoNazca-Wari. El pensamiento de esta autora, al reunir en un mismo horizonte,
el período anterior y el presente, ha sido indudablemente la de hacer resaltar
el papel de primer orden que, para la evolución histórica ele la Región Andina,
ha desempeñado el influjo cultural y unificante de Tiahuanaco, tienen contraídas las demás culturas, algunas de las cuales a través de Wari, la transmisora.

F)-1.a Alta Cullu.ra Incaica o Quechua
Los quechuas o quichuas fueron los creadores ele esta cultura, cuyo nombre
se deriva del título que daban a sus soberanos, el cual posteriormente ha sido
utilizado para designar al pueblo mismo. L'\ palabra "Inca" fue utilizada,
entre los quechuas, como título para los soberanos y como nombre propio
especialmente por miembros de la familia real; después de la conquista
española, se ha generalizado la aplicación de este nombre a toda la nación,
por lo que lo utilizamos para designar inequívocamente esta alta cultura.

424

No sabemos exactamente el origen de los quechuas; probablemente se
trata de habitantes de la sierra, emparentados con los aymaras, que hablaban
su propia lengua; algunos autores, opinión que compartimos, suponen que
fueron conquistados por un grupo de aymaras, procedentes de la zona de
Tiahuanaco, a partir de cuya conquista se inició su alta cultura; ello tiene en
abono el hecho de que la cultura incaica inicial haga su aparición dentro de
las postiahuanaquenses, es decir nacidos como resultados del influjo llegado
de Tiahuanaco; además, las tradiciones míticas incaicas, si es que tales tradiciones tienen algún lejano fondo de realidad, parecerían inclinarnos en el
mismo sentido. Naturalmente, habría que compaginar esta proposición, con
el hecho histórico de la "momificación" en su hogar originario, de la alta
cultura colla o aymara, original de la Liahuanaquense. Ofrecemos a título de
hipótesis, la siguiente explicación: al comenzar la desintegración de la alta
cultura aymara, como resultado del colapso que sufrió en Tiahuanaco durante
su período expansivo, el gmpo humano se dividió; unos permanecieron en
su hogar originario, donde el proceso &lt;le desintegración se est.'\ncó y desembocó en la momificación; otros salieron ele su hogar y fueron a conquist.'lr a
los quechuas, convirtiéndose en la aristocracia de ellos y adoptando la lengua
de los conquistadores; la actividad desplegada en la conquist.'l, por este
segundo grupo, impidió la "momificación" por lo que se cumplió totalmente
el proceso desintegrador, el cual, a través de un proceso normal de "paternidad-y-filiación", originó la alta cultura quechua; se trata, pues, de una filial
de la aymara.
La cultura andina que menciona Spcngler y la ciYilización andina de que
habla Tonbee, evidentemente se refieren a la incaica o quechua. Laurette
Séjourné hace consistir en el desenvolvimiento y expansión de est.a alta
cultura, su tercer horizonte panperuano.
Las etapas de la evolución de esta alta cultura, son las siguientes:
1)-NACIMIENT0: Es el período inicial de aparición ele esta alta cultura;
comprende la formación del estado incaico alrededor del Cuzco, su capital, y
los primeros reinados de los incas más antiguos; es un período en el cual la
información histórica nos llega mezclada con las leyendas místicas de este
pueblo.
II)-REIN0 DEL CUZCO: Hast.'\ el séptimo inca, el naciente reino vh·ió como
un Estado único sin pretensiones expansivas; sus guerras o fueron defensivas
o pretendieron el saqueo de los pueblos vecinos; las pocas conquistas que
hubo, se limitaron a los lugares cercanos al Cuzco, por lo que solamente
contribuyeron a redondear el Estado; en la época en que se consolidó la
unidad política del reino, lo que le permitió concebir y realizar, a partir del
octavo inca, planes imperialistas.

425

�IIl)-INPERIO INCAICO: A partir del octavo inca, Vira-Cocha, aparecen las
aspiraciones imperialistas de los quechuas; durante su reinado los quechuas
son atacados con la confederación chanca; los guerreros chancas desempeñaron para los quechuas, el mismo papel que las guerras púnicas para los
romanos; así como éstas abrieron a Roma el dominio del Mediterráneo y del
mundo conocido por ella, aquéllas abrieron al Cuzco, el dominio del área
andina, que era el mundo que conocían los andinos de entonces. A partir de
ese momento, la expansión quechua de la Región Andina fue incontenible;
el Tahuantisuyo, nombre que daban los quechuas a su Estado, llegó a
comprender dentro de sus fronteras a toda la Región Andina y a proyectar
su influencia aún a gran distancia fuera de ella, especialmente hacia el Sur.
Los inmediatos sucesores de Vira-Cocha, Pachacuti, Topa-lnca-Yupanqui y
Huayna-Capac, fueron los conquistadores del imperio.
No obst,nte su extensión y la multitud de pueblos que englobaba, el
Imperio Incaico logró una notable unidad étnica y lingüística, debido a los
factores siguientes: 1)-La institución de los "mitmaccunna" o "mitimaes", que
fue una práctica de gran eficacia política, aunque terriblemente inhumana;
consistía en trasladar parte de la población de una zona recién conquistada,
a otra que desde hacía tiempo pertenecía al Imperio; y llenar el vacío dejado
por los desarraigados, con personas pertenecientes a pueblos ya absorbidos
culturalmente por el conquistador. 2)-La imposición del culto solar de los
quechuas y el aprendizaje obligatorio del "ruma-sin" o "lengua de los hombres", que era el idioma quechua. 3)-EI sistema de rehenes; hacían rehenes y
los llevaban al Cuzco, al ídolo principal, a los hijos de los jefes vencidos y a
los de los nobles provincianos; 4)-La red de caminos que surcaba el imperio;
los quechuas, al igual que los romanos, dieron gran importancia a las vías de
comunicación y fueron maestros en construirlas y dot,rlas de los servicios
necesarios.
Muchos autores nos han hablado del "Imperio Socialista de los Incas" y de
otras expresiones similares; en realidad no seña exacto calificarlo de socialista, si por ello queremos entender las tendencias que modernamente se
califican con ese nombre; pero sí habremos de decir que era parcialmente
colectivista. Resumamos su régimen socioeconómico. La unidad social básica
de la Región Andina, la cual fue preexistente al Imperio Incaico, era el "ayllu";
el ayllu es un grnpo de familias consanguíneas o unidas por la creencia de un
antepasado mítico común; tuvo por lo tanto, carácter totemist1; la institución
tenía, además conexión territorial; y la tierra asignada a cada ayllu era una
marca; dentro de cada marca, se daba'a cada miembro casado un trozo de
tierra que cultivar, el cualse llamaba "topu"; el tamaño de cada topu dependía
de las necesidades de la familia de aquél a quien se daba; en el Imperio Incaico,
la distribución de topus se hacía anualmente. El parentesco que sirve de base
426

a la formación de los ayllus, tal como lo encontraron los conquistadores
españoles, era de base patrilineal; así es el de los ayllus, cuya vida se ha
prolongado hasta nuestros días; pero dado su conexión con la agricultura, es
de suponerse que originalmente tuvieron carácter matrilineal, puesto que las
instituciones matriarcales aparecen generalmente con la introducción de la
agricultura; pero ello no podemos comprobarlo por falta de suficientes
conocimientos históricos. El ayllu se present, en todas las clases sociales,
desde la del inca hacia abajo.
La sociedad incaica fue una sociedad altamente jcrarqui1,ada. Estaba distribuida en tres grandes grupos de clases sociales, que más bien fueron
estamentos, en cuya cúspide estaba el inca, hijo del Sol y participantes de la
naturaleza de los dioses. Estos grupos de clases sociales eran: las clases
privilegiadas, la clase tributaria o sea el común de la población y las clases
inmediatizadas o separadas. Sus características eran las siguientes:
A)-CLASES PRIVILEGIADAS: Eran aquéllas cuyos miembros estaban exentos
tanto de pagar tributos o impuestos, como de desempeñar los trabajos que
correspondían al común de los habitantes, pues sus funciones tenían un
carácter distinto dentro de la comunidad incaica. Est,s clases eran: 1)-Los
incas por la sangre, eran los miembros de los ayllus reales: es decir los
desendientes de los incas fallecidos; estaban, por lo t1nto, emparentados con
el inca reinante. 2)-Los incas por privilegio, que eran el núcleo de los quechua
hablantes que habitaban en la comarca aledaña al Cuzco; est, nobleza fue
fundada por Pachacuti, después de la creación del Imperio. Ambos grnpos
privilegiados daban al imperio los altos funcionarios del mismo; usaban, como
adorno, grandes orejeras, por lo que los españoles les llamaron "orejones"
3)-Los de la pequeña nobleza, o sea el conjunto de funcionarios de provincia,
desde los "tocricoc" o gobernadores de provincia hasta los "curacas" o jefes
de los ayllus, cuya importancia se medía por el t,maño de su ayllu o sea el
número de miembros del mismo; los miembros de la nobleza de los pueblos
conquistados también formaron parte de esta clase. 4)-Los sacerdotes, encargados de los servicios religiosos y de la atención de los templos; entre ellos
estaban muy jerarquizados.
B)-CLASE TRIBUTARIA: El común de los ciudadanos, integrado por todos
los "puric" o adultos que pertenecían a los ayllus, a excepción de los ayllus de
las clases privilegiadas, soportaban las cargas del Estado; todas las cargas
tenían carácter personal. los tributarios cultivaban con sus hijos su "topu",
para el mantenimiento de su familia; cultivar las tierras del Sol y del inca, es
decir de la Religión y del Estado; prestar su concurso para cumplir con la
"mita"; esto último consistía en que, durante dos o tres meses en el año, todo
tributario debía trabajar en los servicios públicos no muy especializados, tales
como formar parte del ejército, trabajar en las minas y en la construcción de

427

�edificios públicos, guardar los depósitos y servir en el "chasquin" o correo y
en el servicio personal de los altos funcionarios y de los templos.
C)-CLASES SEPARADAS: Estaban formadas por aquellas personas que, por
diversos motivos que variaban según cada clase., habían sido separadas de sus
respectivos ayllus y habían pasado a depender directamente del inca. Estas
clase~ eran: 1)-Los "yanacanas" o servidores domésticos, que tenían una
condición vecina de la esclavitud; no figuraban en los censos y su trabajo
pertenecía al amo que servían; muchos autores los consideran al margen de
la sociedad incaica. 2)-Los artesanos, como metalurgos, tapiceros, alfareros
artísticos, orfebres y contadores de quipus; la clase se formaba de jóvenes
seleccionados para ello por los funcionarios imperiales; los seleccionados se
desligaban de su ayllu y pasaban a depender directamente del inca. 3)-Las
"acllacuna" o "mltieres escojidas" que eran seleccionadas periódicamente
entre la población, por determinados funcionarios imperiales; después de un
período de aprendizaje en un convento, eran objeto de una nueva selección
que las dividía en tres grupos; uno de las que el inca regalaba a los nobles,
que podían tener cuantas mujeres quisieran; otra de las que servían al inca
como concubinas; y el último de las "mamoconas" o "vírgenes del Sol", que
servían en conventos para servicios religiosos y hacían votos de eterna
castidad.
Para completar la visión resumida del régimen socioeconómico, veamos
la forma en que estaba distribuida la tierra; la división de la tierra, seg(m ,
Baudin, citado por Márquez Miranda, era la siguiente: I )-Las tierras del Sol,
o sea las tierras del Culto y de la religión; los sacerdotes solamente podían
aprovecharse de las cosechas de estas tierras, durante los períodos en que '
estaban de servicio en el templo; son cultivadas por los tributarios, como parte
de sus cargas. 2)-Las tierras de los incapaces, o sea las destinadas a dar
asistencia a las viudas, los huérfanos, los enfermos y los Soldados ep campaña;
están a cargo de las comunidades, las cuales designan administradores de
ellas, que convoquen a los demás miembros de la comunidad, para trabajar
en tales tierras. 3)-Las tierras de los indios capaces, que tal como lo hemos
indicado antes, forman las marcas de los ayllus, que se distribuían en los topus
de los jefes de familia, que los sembraban personalmente y con sus familiares.
4)-Las tierras de los miembros de las clases privilegiadas, al igual que los
anteriores, formaban las marcas de los ayllus de estas gentes, que se distribuían en topus entre ellos; la única diferencia es que podían hacerlas cultivar
por medio de sus servidores. 5)-Las tierras del inca, que eran cultivadas por
los tributarios, pues este cultivo constituía el principal u·ibuto pagado al
soberano. Como señala el mismo Baudin, coexiste una triple forma de
propiedad inmobiliaria siendo la tercera la menos importante, así: lo. Pro-

428

piedad nacional o estatal, 2o. Propiedad colectiva o comunal. 3o. Propiedad
privada.
Expuestos de esta manera de alineamientos del régimen socioeconómico
incaico, demos nuestro juicio sobre su calificación como sistema. El régimen
de propiedad, especialmente de la inmobiliaria, estaba parcialmente colectivizado, siendo más importante el sector colectivo, en su conjunto, que el sector
privado; esto lo aproxima al socialismo. Pero la completa jerarquización de
la sociedad incaica y la orientación de su economía en beneficio de las clases
privilegiadas, la alejan del socialismo. La unidad étnica, lingüística y religiosa,
impuesta por los incas al imperio, dan a su política una coloración muy similar
a los ultra nacionalismos de nuestros días; por otra parte, los métodos empleados para lograr esta finalidad estuvieron a la altura de la moderna opresión
fascista. Todo ello, nos permite afirmar que el régimen incaico fue un
totalitarismo que, si queremos compararlo con los muchos totalitarismos de
nuestros días, está mucho más cerca de los totalitarismos de derecha que de
los de izquierda.
Tal como sefialamos en nuestro anterior trabajo, "L'ls Altas Culturas
Precolombinas de Mesoamérica", publicado en el número anterior de "Humanitas", muchos autores consideran que las altas culturas precolombinas de
América estaban en desintegración, al momento de la conquista; fundamentan esta opinión, en que la conquista destruyó estas altas culturas, como
complejos culturales armónicos; este resultado sólo suele producirse cuando
las altas culturas que sufren la penetración de la cultura intrusa, están en
desintegración; pues, si están en crecimiento, resisten el influjo extrafio como
sucedió en la alta cultura hebreo-irania, frente a la instrucción del helenismo
llevado primero por los macedonios de Alejandro Magno y luego por los
romanos. Nosotros compartimos esta opinión; creemos que, si el descubrimiento y la conquista europeos no se hubieran presentado, el proceso de
desintegración habría recorrido su curso normal y habrían surgido nuevas
altas culturas filiales de las que encontraron los espmioles, cuyo eventual
nacimiento ahogó prematuramente la conquista. Procuremos identificar el
fenómeno en la cultura incaica, tal como lo hicimos con la nahuatleca, en
nuestro anterior trabajo que acabamos de citar.
Ante todo, com·iene advertir que no es posible identificar las causas del
fenómeno, con la seguridad con que lo hicimos en el caso de la nehuatlcca,
porque la abundancia de datos históricos es muy inferior en el presente caso,
respecto del otro. Sin embargo, podemos guiarnos por un síntoma, la expansión conquistadora que dio por resultado la formación del Imperio Incaico;
en efecto, Toynbee afirma que la expansión en cualquier forma que se
produzca, especialmente la belicista, es un síntoma que delata el colapso;
afirma que "las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas". El

429

�Imperio Incaico se formó a raíz de las guerras chancas, las cuales se produjeron durante el reinado del inca Vira-Cocha; el alud conquistador continuó
incontenible durante los tres reinados posteriores; fue inmediatamente después de estos tres reinados y de las conquistas que trajeron consigo, que
aparecieron los españoles. Ello nos permite formular la interpretación siguiente: El colapso debió ocurrir durante las guerras chancas; el tiempo
transcurrido entre éstas y la llegada de los españoles, no fue suficiente para
que la desintegración, que acababa de comenzar, se hiciera visible mediante
hechos frecuentes e inequívocos.

G)-La Región Andina y Mesoaméricana.Antes de despedirnos de las altas culturas de la Región Andina, creemos
que es de gran importancia hacer un paralelo entre ellas y las de otro foco
cultural de An1érica Precolombina, es decir de Mesoamérica. Tal como lo
dijimos en nuestro anterior trabajo ya citado y como lo hemos repetido más
arriba, entre los dos conjuntos culturales hay puntos comunes, así como
puntos discrepantes; comunes que delatan un único punto de partida para
ambas evoluciones históricas, es decir un origen común; y puntos discrepantes
que nos demuestran la independencia de los procesos evolutivos que a cada
foco cultural corresponden. Veámoslo detalladamente, refiriéndose a los
diferentes campos, así:
1)-CAMP0 FIL0S0FIC0RRELICI0S0: La religión de los pueblos de ambos
focos de alta cultura precolombina, por lo menos en su forma final después
c;le la evolución de los mismos, tiene lineamientos generales similares. Ambas
religiones llegan al concepto de un dios espiritual superior, creador de dioses
y hombres y figura suprema de su panteón, al cual espiritualiwn por encima
de todos los demás dioses; en la Región Andina, fue I-1uiracocha, cuyo nombre
entero era Illa-Tiqsi-Huiracocha-Pachayachachic; en Mesoamérica fue el
principio dual, a la vez masculino y femenino, llamada Ometecutli y Omecíhuatl o Tonacatecutli y Tonacacíhuatl. En ambas regiones, el dios espiritual
supremo, está secundado por dioses astrales; figuran en ambas religiones, los
de la luna y del lucero de la mañana y de la tarde, si bien en Mesoamérica
tiene mucha mayor importancia que en la Región Andina.
En la Región Andina, el culto derivó de un ceremonial rígido y complicado;
en cambio en Mesoamérica, el acto del culto más frecuente fue el sacrificio
humano. La teoría mítica atribuida a Tlacaelel, que convertía los sacrificios
humanos en un acto necesario para la subsistencia de los dioses y del mundo,
cuyo mantenimiento declaró misión de los aztecas, proporcionó el fundamento filosófico para el aumento y realización sistemática de los sacrificios
humanos y para la institución de la guerra sagrada destinada a alimentarlos.
430

El simbolismo que sirvió de puente, en Mesoamérica, entre el mito y el
pensamiento filosófico, tal como lo expusimos en nuestro anterior trabajo
varias veces cit."ldo, también se presentó en la Región Andina; aún más, los
símbolos en su concepción original fueron los mismos; también entre los
andinos, tenemos como elementos simbólicos los pájaros, las serpientes y los
jaguares, así como aparecen las combinaciones de estos elementos, como la
serpiente emplumada que combina el pájaro con la serpiente y el pájaro-jaguar-serpiente que constituye uno de los modelos favoritos del ultrasimbolismo aportado a la Región Andina por las altas culturas de la costa.
Finalmente, las cosmogonías de ambos focos culturales tienen gran similitud, en cuanto a lo fundamental del mito; en ambos tenemos procesos
similares de creación, destrucciones y reapariciones alternativas de la humanidad, ideas fundamentales de un diluvio y de una gran oscuridad previa, ya
sea a la creación del Sol o a la plenitud de su brillantez. Pero, al descender a
la descripción particularizada de los diversos mitos, éstas se apartan en ambos
focos culturales, esto es, se producen mitologías diversas, como era lógico que
sucediera. Sobre todo las ideas en cuanto al tiempo en que transcurren los
acontecimientos de todo tipo, son diametralmente diferentes; en la Región
Andina, todo est..-'i referido al tiempo histórico, único o sea idéntico a aquel
dentro del cual se vive, dentro del que transcurren por igual, los hechos
míticos y los históricos; en cambio, en Mesoamérica, el hombre crea sus
propios espacios míticos de tiempo, a los que llama Soles, para que dentro de
ellos, transcurran los acontecimientos míücos y aún los históricos.
2)-CAMP0 ARTISTIC0: En América Precolombina, el arte est.1 not.'\ulemente
influido por el mito, tal como es normal en la mayoría de las altas culturas
antiguas. Este influjo ha dado por resultado que las característkas que hemos
notado en el mito, se hayan reflejado en el arte.
Los motivos míticos que en nuestro anterior trabajo ya citado, hemos visto
aparecer en el arte simbólico de Mesoamérica, aparecen también en el arte
de la Región Andina; las serpientes emplumadas, los jaguares y las combinaciones de los dos motivos anteriores los vemos constantemente en el arte
andino. Pero también en este campo, aparece la discrepancia a medida que
avanza la evolución. En Mesoamérica, el arte se mantiene fiel al simbolismo;
el símbolo no es otra cosa que la representación convencional de la cosa
simbolizada; en Mesoamérica, las cualidades simbolizadas por los motivos
artísticos en forma de animnl, eran fundamentalmente cualidades humanas,
por ello el arte mesoamericano, lo mismo que el simbolismo filosófico, se
concentraron al rededor de la idea del hombre; la escultura antropomórfica
mesoamericana fue su consecuencia lógica. En la Región Andina, en cambio,
la abstracción trasciende el simbolismo y cae en lo hierático y ultrasimbolista;
crea seres fantásticos, míticos, cuyos orígenes están en los símbolos iniciales,
431

�pero que el vuelo de la imaginación los ha alejado de ellos, hasta el punto de
perderlos de vista; esta ha sido la génesis del arte hierático y ultrasimbolista
andino, cuyos ejemplares más auténticos son el arte chimú y e~ nazca.
3)-CAMPO ARQUITECTONICO: En materia de arquitectura solamente vamos
a referirnos a una sola figura que, por sus peculiares características, la
consideramos de gran importancia. Es ella la pirámide truncada que sirve, a
la vez, de base para uno o más templos y de fortificación defensiva de primer
orden. Esta construcción la encontramos en los dos focos culturales y en
ambos con la misma orientación. Si tomamos en cuenta que no podemos
considerar que esta figura llena necesidades indispensables, puesto que las
que satisface pudieron haberlo sido con la misma eficacia, con construcciones
de otro tipo, resulta que estas construcciones son de aquéllas que delatan
elementos culturales comunes en las altas culturas de uno y otro foco cultural.
Aún más, constrncciones similares y con funciones de igual tipo encontramos
en Mesoamérica; también las encontramos en Egipto, aunque con funciones
diferentes y sin haber sido truncadas; ellos nos delatan la existencia de
elementos culturales extracontinentales en las altas culturas precolombinas
de América.
4)-CAMPO DE LAS RELACIONES FAMILIARES: La organización familiar encontrada por los españoles, tanto en la región andina como en Mesoamérica
era de carácter patriarcal; la sucesión, tanto política como patrimonial, en
ambos focos culturales, era de carácter patrilineal. Suponemos que, dado el
carácter totémico del ayllu andino y su conexión con la tenencia de la tierra,
fue precedida en esta zona, por un período matriarcal, de sucesión matrilineal. En cuanto a Mesoamérica, la situación es similar, por lo menos en
términos similares; por síntomas, si bien menores que los de la Región
Andina, pues no está claro el carácter totémico del calpulli, aunque si su
conexión con la tenencia de la tierra, hacemos la misma suposición. Desgraciadamente, estas suposiciones carecen de plena comprobación histórica.
La diferencia más conocida eh este campo, entre ambos focos culturales al
final de su evolución, es decir al momento de la conquista española, fue la
calificación del incesto. Mientras los pueblos de Mesoamérica, rechazaron el
incesto, el cual estaba prohibido y era penado en ellos, los de la Región Andina
no solamente lo aceptaban, sino que para la familia del inca, se volvía
necesario. En efecto, solamente la hermana del inca que a la vez fuera su
esposa, compartía su dignidad real; solamente los hijos del inca y de su
hermana podían heredar la corona; ello tuvo en la práctica muchísimas
excepciones, pero era la regla teórica del Estado; en cambio, entre los pueblos
mesoamericanos, no tenemos noticias de casos prácticos de incesto, que
contrariaran la prohibición contenida en sus normas.
432

5)-CAMPO DE LA ÜRGANIZACION SOCIOECONOMICA: También los lineamientos generales, en este campo, ofrecen grandes puntos de contacto. Al
ayllu andino, al cual nos hemos referido, correspondió el "calpulli" mesoamericano. Según todos los indicios, es sumamente probable que el calpulli
haya sido una organización muy antigua, anterior a la llegada de los aztecas
al Anáhuac; y que inicialmente haya sido muy parecida al ayllu. Pero la
evolución del calpulli lo llevo a ser un "clan geográfico", según el dicho de
algunos autores, es decir una organización que se originó en el parentesco,
pero que correspondía a una determinada unidad tenitorial; cada calpulli era
dueño de las tierras comprendidas en su demarcación, las que dividía en lotes
y los adjudicaban a sus miembros para su cultivo y aprovechamiento ; el lote
adjudicado a alguien, pasaba a sus herederos; si la descendencia se extinguía,
volvía al calpulli, para ser nuevamente repartido. La tierra era propiedad de
los calpullis, salvo la que pertenecía a la nobleza y a los guerreros. La sociedad
mesoamericana era también jerarquizada, como la andina, pero su división
en clases era más sencilla; originalmente, sólo distinguían entre los piles o
señores y los macehuales o gente común del pueblo; posteriormente, hubo
algunas otras diferencias, que llegaron a constituir clases intermedias; como
las de los artífices, que pertenecieron a distintos oficios y que se elevaron sobre
el común del pueblo; los funcionarios y los empleados judiciales; los calpixques o recaudadores de tributos en las provincias; los embajadores; los
teopixques o sacerdotes; los pochteca o comerciantes, que llegaron a tener
gran importancia; y los miembros de las organizaciones militares, entre los
que figuraban los famosos caballeros "aguila" y "tigre". Finalmente, las clases
sometidas a la servidumbre, que eran los moyeques o siervos territoriales y
los esclavos. La organización socioeconómica mesoamericana, a grandes
rasgos, era parecida a la andina, pero la evolución de cada una, las había
diferenciado en sus detalles.
6)-CAMPO DE LA EVOLUCION HISTORICA: La evolución histórica es la
evolución de las altas culturas históricas; las tendencias que en ellas se
manifiestan son las que se concretan en las diferentes etapas de tales culturas.
Tal como lo hemos dicho ya, en la evolución histórica de América Precolombina, dos tendencias fundamentales se disputan la inspiración del "ethos" de
las altas culturas; son ellas las del particularismo tribial, que genera las altas
culturas aisladas y las pequefias unidades políticas independientes; y la del
imperialismo universalista que comienza por ser una simple tendencia a la
unidad y concluye por originar los grandes imperios.
Tal como lo hemos indicado en el curso de este trabajo, en la Región
Andina, estas tendencias se han alternado nítidamente en la evolución de las
altas culturas locales; a pesar de que Chavín de Huántar es un centro
representativo de la tendencia a la unidad, el Grupo Pretiahuanaquense es
433
Humanitas-28

�un conjunto de culturas imbuidas de particularismo tribial; Tiahuanaco
promovió con su influjo cultural la unificación; si acaso existió el pretendido
Imperio de Tiahuanaco, el proceso habría sido coronado por la unificación
política; el Grupo Postiahuanaquense vueh·c al particularismo tribial; el
Imperio Incaico marca la tendencia a la unidad hasta coronarla como un típico
imperio de tendencia universalista.
En Mesoamérica, aunque no con la nítida claridad de la Región Andina,
también se presentaron ambas tendencias; podemos percibirlas en la evolución histórica de esa zona, aunque en nuestro anterior trabajo no las hayamos
destacado. El Grupo Mayoide contuvo ambas tendencias; la cultura olmeca y
las variantes culturales de la zona intermedia, son culturas independientes
que por serlo, representan la tendencia particularista; en cambio, las dos
filiales indudables de la primera, es decir la maya y la teotihuacana, representan la tendencia a la unidad, porque en ambos hubo constantemente uno
o varios centros difusores de cultura, con papeles parecidos al dcsempefiado
en la Región Andina, por Chavín de Iluántar; Teotihuacán, durante sn
período de mayor florecimiento, fue precisamente un centro de esta clase; los
tolteca, al conquistar estas comarcas, completaron el proceso de unificación,
creando un imperio de tendencia universalista. L, im·asión de los bárbaros
nahuatleca, procedentes del norte, donde habían vivido por siglos en el
aislamiento, reforzó la tendencia particularista; por ello, tanto los pueblos
nahuatleca como los mayaquichés, crearon unidades políticas independientes, que coexistieron y se relacionaron unas con otras, o sea que
vivieron el particularismo; el Imperio Azteca, que algunos autores consideran
como una realización imperial universalista, en nuestra opinión, merece un
enfoque especial.
Como es bien sabido, los Aztecas y sus asociados los chichimeca y los
acolhúa, crearon una sinarquía en el Anáhuac, la cual fue resultado del
compromiso de tres sefioríos, los de Tenochtitlan, Tcxcoco y Tlacopan; ello
dio a este imperio una estructura peculiar, fue un imperio triple, algo así como
un poder en condominio; ahora bien, el imperio de tendencia universalista
supone un poder único, en manos de un solo pueblo imperial, que no
comparte con otrós su poder; ello implica que una estructura como la de la
Sinarquía Tenochtitlan-Texcoco-Tlacopan, conocida ordinariamente como
Imperio Azteca, no está comprendida dentro de esta figura. En nuestro juicio,
se trata más bien de un Estado Compuesto, surgido en el curso de la evolución
propia de la cultura nahuatleca, el cual, si bien implica alguna forma de
unidad, no supone en manera alguna, el abandono del particularismo; ello
lo vemos confirmado por la coexistencia con otras unidades políticas, como
Tlaxcalla y H uexotzingo, sin procurar absorberlas, sino habiendo llegado con
434

ellos a arreglos que suponen su subsistencia, como el de la conocida "guerra
sagrada".
Como se ve también, en este campo las tendencias fundamentales de la
evolución histórica fueron las mismas para toda América Precolombina, pero
su realización de detalle fue diferente en cada uno de los grandes focos de alta
cultura.
7)-CAMPO DE LA COMUNICACION HUMANA: El medio de la comunicación
humana por excelencia es el lenguaje; el lenguaje es, ante todo, hablado; en
esa forma es universal, porque es una característica de la especie; no existe
grupo humano alguno que carezca de lenguaje hablado por sencillo y rudimentario que éste sea. El lenguaje hablado se completa con el lenguaje
escrito; las formas cultas del lenguaje suponen una forma de escri.tura, que
les permita perpetuar las ideas a través del tiempo. La forma primera de la
escritura es eljeroglífico,.antecedente inicial de todas las demás formas.
En Mesoamérica, el uso del jeroglífico fue generalizado; el jeroglífico
mesoaméricano es representativo del objeto que trata de indicarse, procura
reproducir su figura, o sea es figurativo; pero para muchos conceptos especialmente los abstractos, los jeroglíficos eran simbólicos; finalmente, en
algunos casos, como cuando se trataba de escribir los nombres de las personas,
los jeroglíficos representativos ·se tomaban únicamente por la raíz, es decir
que entonces tomaban valor fonético silábico.
En la Región Andina, el sistema fue básicamente distinto; los ándinos no
escribieron en forma alguna, pero emplearon un sistema equivalente, tal vez
más ingenioso, para conservar y transmitir sus ideas; este sistema fue el
"quipu". El quipu es un sistema de cordeles; de un cordel más grueso y
transversal pe nden otros más delgados y perpendiculares, que son de colores
diferentes y contienen nudos a distintas distancias; los significados eran
distintos según los colores, tamaños, cantidades de nudos, distancias y demás;
parece que no había un solo sistema, sino varios, por lo que cada quipu
solamente podía ser leído sin dificultades, por aquél que lo había hecho o por
colaboradores directos. Se empleaban para cuentas y datos estadísticos;
también para genealogías y conocimientos históricos. Las personas que se
dedicaban a los quipus, se llamaban qnipucamayac. Existían además otros
sistemas adicionales; unas ruedas de arcilla o de otro material similar, sobre
las cuales se colocaban piedrecillas de distintos tamaños y colores a diferentes
distancias; esto les permitía recordar todo lo que deseaban. Finalmente,
también tenían tablas y lienzos con las figuras y las historietas de los incas,
pintadas; este sistema pictórico ya se aproximaba al empleado en Mesoamérica.

H)-Las Altas Ctúturas Periféricas
Con el nombre de culturas periféricas o culturas de la periferia, conocemos
a aquéllas que se han realizado fuera de los dos grandes focos culturales de
435

�América Precolombina. Son culturas de menor importancia, no solamente
porque no han formado parte de las grandes series o complejos culturales,
sino porque no tenemos de ellos más que poquísimos datos históricos, lo cual
no nos permita una apreciación todo lo exacta y extensa como sería de desear.
De estas culturas periféricas, nos referimos a las meridionales, que todas
ellas, cual más cual menos, recibieron el influjo que proyectó hacia el Sur del
Imperio Incaico; y a la principal de las periféricas, la chibcha, situada en medio
de ambos focos culturales, como si hubiera de ser un puente entre los dos
centros, que transmita recíprocamente los influjos recibidos.
Las culturas a que nos referimos son las siguientes:
1)-CULTURA ARAUCANA: Los araucanos, famosos por sus instintos guerreros y por la porfiada resistencia que opusieron a los espafioles, ocupaban la
parte central de Chile. Durante unos cincuenta afios, más o menos, gran parte
de los araucanos formaron parte del Imperio Incaico; pero su cultura original
fue anterior a la conquista incaica. Debido a lo que acabamos de indicar, el
desenvolvimiento de esta cultura tuvo dos etapas sucesivas, así: a)-La original
o preincaica, en que surge esta cultura, sobre todo por el influjo de elementos
culturales traídos por los polinesios, pues parece que la costa chilena fue uno
de los puntos de llegada de éstos, si su migración marítima tuvo alguna
realidad. b )-La que arranca de la conquista incaica, en la cual el inflttjo cultural
de los intrusos, por muy pequefio que se suponga, modificó el estilo de vida
de los araucanos; este infütjo fue naturalmente mucho menor que aquellos
araucanos que no fueron conquistados por los incas, los cuales quedaron más
al Sur de las fronteras meridionales del Imperio Incaico, y eran conocidos por
promaucáes.
2)CULTURAS DEL NOROESTE ARGENTINO Y NOROESTE CIIILENO: En esta
comarca, aunque nunca perteneció al Imperio Incaico, su inflijo cultural se
hizo sentir, con menos intensidad desde luego, proporcionando diversos
elementos culturales que penetraron por difusión en las culturas locales;
citaremos únicamente, como las más importantes, las culturas de los atacamas, los omaguacas y los diaguitas.
3)-LA ALTA CULTURA CHIBCHA: Es la más importante de las periféricas,
por dos razones: a)-Porque en la zona colombiana, alcanzó un alto grado de
desenvolvimiento, que le permite rivalizar, en algunos aspectos, con las altas
culturas de las series originadas en dos grandes focos culturales. b)-Porque
debido a su posición geográfica pudo desempefiar, y es muy probable que lo
hizo, el papel de cultura puente entre ambos focos, esto es de receptora y
transmisora de las influencias culturales mutuas.
El ámbito geográfico en que se desenvolvió esta cultura, está compuesto
por Colombia, que fue un núcleo cultural más importante, Venezuela, Panamá y Costa Rica. El grupo más culto fue el de los miuscas, que vivían en
·435

Colombia; estaban divididos en muchos cacicazgos independientes y rivales,
por lo que las guerras entre ellos eran frecuentes; el más importante fue el
de Bakatá, espafiolizado Bogotá, cuyo cacique llevaba el título de zake; le
seguía en importancia el de Hunsa, espafiolizado Tunja, cuyo cacique llevaba
el título de zipa. En la sierra de Santa Marta, vivían los taironas. Finalmente,
los otros grupos de importancia eran los laches, los tunebos y los morcotes.
ffue realmente la chibcha una ·c ultura-puente? Desgraciadamente carecemos de suficiente cantidad de datos históricos para contestar esta pregunta
con absoluta seguridad; pero todos los indicios parecen contestar afirmativamente. Si nos concretamos a los miuscas que son los más conocidos, podemos
señalar: en cuanto al mito, su dios creador, Chiminichagua, se parecía mucho
al Huiracocha incaico; el mito de su héroe civilizador, Bochica, ofrece gran
similitud al mito mesoamericano de Quet:zalcoatl. En cuanto al vestido, el
masculino recuerda al mesoamericano, mientras que en femenino, al incaico.
En cuanto a sus actividades artísticas, la forma de emplear los metales se
aproxima mucho a la andina, mientras que los motivos que representan nos
recuerdan a los mesoamericanos. Lástima que los indicios que son tan pocos;
si pudiera comprobarse suficientemente el papel de cultura-puente, ello
vendría a resolver el problema de los intercambios culturales entre los dos
grandes focos de alta cultura precolombina de América.
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437

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Márquez Miranda, Fernando - Los Aborígenes de América del Sur - Tomo IV
de la Historia de América, publicada bajo la dirección general de Ricardo
Levene - "W.M. Jackson Inc" - Editores - Buenos Aires. 1951 - Cuarta
Edición.
Sarmiento de Gamboa, Pedro - Historia de los Incas -Tercera Edición - Emecé
Editores, S.A. - Buenos Aires - 1942.
Séjourné, Laurette - Antiguas Culturas Precolombinas - #1 del Volumen 21
"Amécica L,tina" de la Historia Universal - Siglo XXI - Siglo XXI de
Espafia, Editores, S.A - Madrid - 1975 - Quinta edición.
Spengler, Oswald - La decadencia de Occidente - Espasa-Calpe, S.A - Madrid,
1958.
Toynbee, Arnold J.- Estudio de la Historia - Emecé Editores, S.A. - Buenos
Aires - Tomo: I: 1951.- 11: 1956.- III: 1956.- IV: (la. y 2a. partes): 1955.V: (1 a. y 2a. partes): 1957.- VI: (la. y 2a. partes): 1959.- VII: (la. parte):
1960.- VII (2a. parte): 1961.- VIII: 1961.- IX(la. y2a. partes): 1962.- X:
1962.- XI: 1963.- XII: 1963.- XIII: 1964.- XIV: (la. parte): 1965.- XIV
(2a. y 3a. partes): 1966.
Villacorta,J. Antonio - Curso de Historia de América Central - Sext, Edición
- Tipografia Sánchez y de Guise - Guatemala, C.A. - 1926.
Weber, Alfred - Historia de la Cultura - Fondo de la Cultura Económica México, D.F. - 1948.

438

Sección Quinta
NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS

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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

23

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1990

�CENTRO DE
ESTUDIOS
HUMANISTICOS

Anuario

Humánitas
1990

Universidad de
Nuevo León

�Humanitas-1

�UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

RECTOR
ING. GREGORIO FARIAS LONGORIA

�HUMANITAS
v

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

23

UNIVERSIDAD AUTO NOMA DE NUEVO LEON

1990

�REANUDAMOS EL QUEHACER EDITORIAL,
INTERRUMPIDO EN EL AÑO DE 1982, CON ESTE
ANUARIO Nº. 23.
EXPRESAMOS NUESTRO AGRADECIMIENTO AL
SR. RECTOR DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA
DE NUEVO LEON, ING. GREGORIO FARIAS
LONGORIA, POR EL SIGNIFICATIVO APOYO
PARA SU PUBLICACION.

CONSEJO GENERAL

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESfUDIOS HUMANISfICOS
DE 1A UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS DE I.A
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
Presidente Emirito:
DR. AGUSTIN BASAVE DEL VALLE
Presidente yJefe de la Sección de Filosofta:
LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR
Jefe de la Sección de Letras:
ORA ALMA SILVIA RODRIGUEZ DE FLORES
Jefe de la Sección de Historia:
Profr. ANDRES ESTRADAJASSO
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO CARCIA GOMEZ
Jefe de la Sección de Noticias, Reseñas y Comentarios:
LIC. CECILIA MARTINEZ CAIRO

23

1990

�HUMANITAS

.,

Correspondencia: Centro de Estudios Humanísticos-de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Dirección: Unidad Cultural del Estadio Universitario, Lado poniente,
Puerta Nº. 13, Apartado postal ll6.
- San Nicolás de los Garzas, Nuevo
León. - México.

INDICE

SECCION PRIMERA
FILOSOFIA

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
PRIMERA EDICION
Septiembre de 1990.- 500 ejemplares

DR. JUR. DR. PHIL. ACUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:
"Ontología de la Historia" ................................................................ 17
LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR: "Exposiciones Filosóficas de
Alfonso López Quintás Respecto a la Historicidad y de
Alberto Caturelli sobre las Grandes Concepciones de la
Historia" ............................................................................................ 37
LIC. PEDRO GOMEZ DANES: "La Relación lnter-Personal".
(soledad-diálogo-amor).................................................................... 51
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:
PROFR. SANTIAGO VJDAL MUÑOZ: "Determinantes Reales y

Derechos reservados e
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.A.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

Espirituales del Acto Humano"...................................................... 63
DR. JAVIER HERVADA "Problemas que una Nota Esencial de los
Derechos Humanos Plantea a la Filosofia del Derecho" . .............. 71
DR.JOSE RUBEN SANABRIA: "Para una Ontología de la Muerte" ........... 83
DR. J. E. BOLZAN: "Heisenberg: Física Contemporánea y Filosofia
Clásica"............................................................................................ 117
11

�SECCION SECUNDA

LETRAS

TOMAS MENDIRICHACA CUEVA: "La Segunda Universidad de
Nuevo León". (Año lectivo 1947-1948) ......................................... 247
CELSO GARZA GUAJARDO "El Exilio de Catarino Erasmo Garza
Rodríguez". ,.................................................................................... 263

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
(B) INVESTIGADORES F0RANEOS:
PROFR. ANDRES ESTRADA JASS0: "El Villancico de Melibea ". ··············· 141
LIC. CARLOS ARREDONDO TREVIÑO: "Descripción Linguística
Estructural del Soneto 11 que Dedicara Pedro de Trejo a las
Honras Fúnebres de Carlos V". .................................................... 153
DRA. LETICIA PEREZ GUTIERREZ: "Simbolismo Místico en la Poesía
de Concha Urquiza"....................................................................... 165
LIC. ROBERTO MENDIRICHACA: "La Prosa de Borges". ························ 179
LIC. ELIZABETII KLEEN DE HINOJOSA: "Breve Análisis de la
dislocación del tiempo en el teatro de J. B. Priestley" ................. 189

LIC. CARLOS GoNZALES SALAS: "La Obra del Coronel Don José de
Escandón en la Evangelización del Nuevo Santander". .............. 269
DR. E. V. NIEMEYERJR.: "La Delegación Michoacana en el
Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-191 7" ............... 289
WILLIAM C0LLINS: "Las Empresas Conesianas de Construcción
Naval" .............................................................................................. 311

SECCION CUARTA
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:

CIENCIAS SOCIALES
NOEL M. VALIS "Pedro de Rivadeneyra y la realidad
maquiavélica". ................................................................................ 193
LINO GARCÍA JR. "Ideología y Realidad en La Región más
Transparente del Aire de Carlos Fuentes." .................................. 205
LINO GARCÍAJR. y JORGE GREEN HUIE: "La Grandeza Mexicana:
Bernardo de Balbuena, Precursor de Adan Smith." .................... 213

(A) INVESTIGADORES LOCALES:
LIC. ALBERTO GARCIA GOMEZ: "El Hombre de Nuestro Tiempo y
la Paz". ............................................................................................. 323
(B) INVESTIGADORES FORANEOS:

SECCION TERCERA

HISTORIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES:

MARIO CERUTTI: "Poder Regional, Gobierno Central y Periodismo
Liberal en México en años de la Reforma. Santiago Vidaurri
y los estados fronterizos del noreste (1855-1864)" ...................... 223
12

PROFR. DAVID G. DAVIES: "Algunos efectos Económicos de la
inflación sobre los Ingresos de las Empresas y sobre la
Estructura Tributaria" . .................................................................. 331
DR. ENRIQUE MAPELLI: "El Derecho al Desplazamiento concebido
como Derecho Fundamental de la persona". ............................... 357
DR. ALDO ARMANDO COCCA: "El Desarrollo Tecnológico y la
Condición Humana"...................................................................... 365
PROFR. ANTONIO POMPA Y POMPA: "La Gran Aventura de Nueva
España en el Mar del Sur"............................................................. 375
13

�DR. JULIO E. LINARES: "La Neutraliz.ación del Canal de Panamá
con Anterioridad al Tratado concerniente a la Neutralidad
Permanente de 1977". . .................................................................. 387
DR. ROBERTO LARA VELADO: "Altas Culturas Precolombinas de
Sudamérica".................................................................................... 417

SECCION QUINTA

NOTICIAS, RESEÑAS Y COMENTARIOS
PROFR. DR. WALDO Ross: "Agustín Basave y el Filosofar
Latinoamericano" ........................................................................... 4,11
PROFR. DR. ABELARDO LOBATO, O. P.: "Agustín Basave y el
Retorno de la Metafisica" .............................................................. 445
LIC. CECILIA MARTINEZ CA!Ro: "Palomas Sobre el Mundo" de
Emma Godoy.................................................................................. 461
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ: "Análisis de Ciertos Fenómenos
Linguísticos en el habla de los Universitarios y su
Repercusión social"........................................................................ 465
DRA. ALMA SILVIA RODRIGUEZ: "A Point of View About Mexican
American Languague Acquisition" ............................................... 469
PROFR. LIC. CALJM J. MUSSJ: "Hacia una Nueva Metafisica" ............... 473
ROBERTO REBOLLOSO: "T. S. Khun y las Ciencias Sociales" de
Barry Barnes. . ................................................................................ 483
ROBERTO REBOLLOSO: "El Hombre como Promesa" de Peter J.
Wilson ............................................................................................. 487
ROBERTO REBOLLOSO: "El Origen de los Aztecas" Christian
Duverger......................................................................................... 493
LIC. ARIADNA AVILA: "Los Talleres Literarios intantiles en la
Adquisición de la Lengua Materna" .............................................. 497
14

Sección Primera

FILOSOFIA

�ONTOLOGÍA DE IA HISTORIA
DR.JUR. DR. PHIL.AGUSTIN BASA.VE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente Emérito del Centro de Estudios Humanísticos

Sumario: 1.- Historia y Filosofia de la Historia. 2.- Temporalidad
histórica e historicidad humana. 3.- Constitución interna de la
historia. 4.- Hacia una metafisica integral de la historia. 5.- Ontica
y axiolog{a de la historia. 6.- Más allá del proceso histórico y del
mito del progreso. 7.- El sentido axiológico en la historia. 8.- La
cooperación humano-divina en la historia. 9.- Posibilidades y
límites de nuestra visión de la historia.
1.- HISTORIA Y.FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.

LA HISTORIA ES EL REGISTRO DE LOS HECHOS NOTABLES, con trascendencia
social, que los hombres seleccionan y estiman. Ciertamente ningún ser
humano es capaz de imponerle a la historia un orden ideal, sensato,
razonable. Tampoco cabe inferir precipitada e infaliblemente la obra y los
designios de Dios como si la Providencia fuese algo totalmente inteligible y
transparente a los hombres. El archivo parcial de la experiencia humana que
nos toca conocer, y al cual llamamos Historia, es suficiente para advertir un
principio unificador de _los acontecimientos históricos sucesivos y un significado fundamental cara al futuro que nos espera. Sin esta interpretación
sistemática no cabría hablar de Filosofia de la Historia.
En el orden práctico del conocimiento, que regula y orienta las acciones
humanas, más que en el orden teorético, encontramos el ser específico de la
Filosofiade la Historia. Presupone la Metafisica y la Filosofia de la Naturaleza,
aunque sus observaciones y conclusiones se finquen en datos empíricos que
integran la historia real. Desde el conjunto del drama humano se extraen,
por inducción histórica, ciertas relaciones básicas o constantes históricas. El
bien y el mal, la libertad y la responsabilidad corren juntos en el desenvolvimiento histórico. El sentido transhistórico de la historia, su inteligibilidad
final, solo puede advertirse desde ·1a Filosofia y la Teología de la Historia.
Porque la Historia solo se ocupa de lo singular, de lo concreto, de lo contin-

Humanitas-2

�gente. Aunque los hechos sean hechos acaecidos, no dejan de ser contingentes.
Sumergidos en la Historia jamás encontraremos explicación mediante
razones universales. ¿cómo poder emprender una Filosofía de la Historia si
la Historia no es una ciencia? Para la.filosofía no es necesario que la materia
de la cual se ocupa haya de ser una ciencia particular. Basta que exista materia
artística o materia histórica, para que la luz de la Filosofía pueda proyectarse.
Antes de que se constituyese la moderna fisica matemática existió una filosofía
de la Naturaleza. En la historia hay verdad, aunque se trate de v'erdades
fácticas. Sobre esas verdades fácticas que la historia acumula, el filósofo
abstrae inductivamente algunos objetos noéticos racionalmente controlados,
verificados en la naturaleza de las cosas. Observamos, por ejemplo, que la
historia marcha simultáneameme en el sentido del bien y del mal, en doble
movimiento antagónico y tensionado. " ... Pues el mundo se halla como una
almanzara: bajo presión. Si sois el orujo, sereis expulsados por el sumidero;
si sois aceite genuino, permanecereis en el recipiente. Pero el estar sometido
a presión -apunta San Agustín, padre de la Filosofia y de la Teología de la
Historia- es inevitable. Y esa presión se ejerce insesantemente en el mundo
por medio del hambre, de la guerra, de la pobreza, de la inflación, de la
indigencia, de la muerte, de las violaciones, de la avaricia. Tales son las
presiones sobre el pobre, y las preocupaciones de los Estados: de ello sobran
testimonios. Pero hemos encontrado hombres que, descontentos de esta,s
presiones, no cesan de murmurar; y hay quien dice: 'iQué malos son estos
tiempos cristianos ...!' Así se expresa el orujo cuando se escapa por el sumidero;
su color es negro a causa de sus blasfemias; le falta esplendor. El aceite tiene
esplendor. Porque aquí es otra especie de hombre la sometida a esa presión
y a esa fricción que le pule, porque foo es la misma fricción la que lo refina?. 1
En este penetrante texto se afianzan y fortifican mutuamente la luz inductiva
de los hechos y la luz racional de la especulación filosófica.
La Historia está vertida hacia los hechos singulares e inagotables en sus
conexiones fácticas. La Filosofía de la Historia se sitúa en el punto de
vinculación de aspectos generales típicos que han de ser encontrados en
determinados individuos y sucesos para mejor comprenderlos. "Es Filosofía
retrotraída a la realidad más individual: el movimiento, el desarrollo mismo
de la historia humana en el tiempo", advierte Jacques Maritain. 2
La historia no puede ser reconstruida conforme a leyes natural~s inexorables, pero puede ser caracterizada, interpretada y, en cierta medida,
descifrada en fines inteligibles y constantes que iluminan acontecimientos

1 San Agustín: "Sermones", Ed. Denis, XXIV, 11.
2 Jacques Maritain: "Filosoffa deJa Historia", Edici?nes Troquel, pág. 31.

18

contingentes. Hablo de acontecimientos contingentes, porque suponen la
libre voluntad humana -con toda una Antropología Filosófica en su basey la existencia de Dios providente con su libertad trascendente. Estas dos
verdades que la historia humana implica pueden probarse, y las hemos
probado en nuestra "Filosofía del Hombre" y otras obras. Sin ellas no cabría
edificar una genuina Filosofía de la Historia. Mientras la Teología de la
Historia está centrada en el Reino de Dios y la historia de la salvación, la
Filosofía de la Historia céntrase en el desarrollo del mundo y la historia de
las civilizaciones en su relación con el Reino de Dios en su estado de
peregrinaje.
Desde la perspectiva existencial propia del "hombre moderno" y del
"hombre histórico" se han descubierto la libertad personal y el tiempo lineal
en lugar del tiempo cíclico de los griegos. Sólo desde el tiempo lineal puede
encontrarse un significado transhistórico a una tragedia histórica.
Aunque seamos colaboradores de Dios y no colaboradores de la historia,
jamás podemos ausentarnos de la historia sin acabar con nuestro "status
viatoris". Es posible que a veces la historia actúe contra nosotros, como
varones cristianos, pero "no vencerá a nuestro Dios, ni escapará a Sus
propósitos de misericordia o de justicia" (J. Maritain). Lo que cuenta no es
tener éxito, sino dar testimonio en este mundo donde fructifican historicamente el bien y el mal. Hay entre nosotros una solidaridad vital y secreta, tan
antigua como la humanidad, que presta unídad al mundo. Yo no creo que
existan -contrariamente a lo que piensa Maritain- "una ley del crecimiento
de la conciencia como signo del progreso humano", ni "leyes vectoriales" en
la historia; me basta distinguir la reverencia pagana por la fatalidad -que
cree en los horóscopos basados en la astrología- del reconocimiento de un
poder supremo -"Providencia" en el lenguaje cristiano- compatible con la
libertad humana que nos permite sufrir en esperanza. Y me parece que no
cabe imaginar la Historia como un proceso continuo dentro de una
progresión lineal, sin el supuesto previo de un terminus a quo y de un terminus
ad quem, esto es, de un principio y de un fin.
Karl Loewith concluye su obra "El Sentido de la Historia" con la afirmación
de la imposibilidad de encontrar ese sentido dentro de la Historia misma. "El
problema de la Historia como un todo es inconcluso dentro de su propia
perspectiva. Los procesos históricos en cuanto tales no presentan testimonio
alguno de un significado comprensivo y último. Como tal, la Historia no tiene
resultado. Nunca ha habido y nunca habrá, una solución inmanente al
problema de la Historia, porque la experiencia histórica del hombre es una
experiencia de invariable fracaso". 3 Aunque estamos de acuerdo con las

3

Karl Lówith: "El Sentido de la Historia", pág. 217, Editorial Aguilar.

19

�afirmaciones de Karl Loewith, no podemos quedarnos en ese estadio. Para
ser verdaderamente entendida la historia -fluencia huidi7.a, contingente,
irreversible- requiere algo que la sobrepasa; una verdad absoluta. Este ha
sido el designio de los filósofos de la Historia. El proyecto de la Filosofla de
la Historia es dar una significación final al humano acaecer a trav~ del
tiempo.
2.- TEMPORALIDAD HISróRICA E HISfORICIDAD H U ~

La historia real es un proceso indefinido de hechos históricos. El historiador
lleva una peculiar contabilidad metafisica, hace balances, "suma y sigue";
cuenta acontecimientos relacionados entre s{, conjunta sucesos repletos de
posibilidades históricas, salva de la caducidad formal a cada acontecimiento
histórico al narrar la historia. Porque el suceso histórico se salva en el
recuerdo, en la evocación, en el relato. En este sentido, la narración histórica
tiene una misión mesiánica, al salvar en imagen lo que fue y ya no es (por lo
menos en el modo en que fue).

Contar lo que está disperso y pluralizado en la realidad del acontecer es la
tarea histórica de sintetizar, de resumir. La razón histórica de razón del
acaecer histórico. El discurrir progresivo por las realidades históricas narra
hechos conexos y relevantes con sentido axiológico.
La interacusación de los hechos históricos constituye una unidad. La
historicidad efectiva presenta una dimensión óntica. Lo que pasa
históricamente a alguien le pasa. Hay un "sujeto" de la historicidad. Con un
puro fenomenismo histórico se volatili7.a hasta la misma historia. La
humanidad real y en despliegue, como sujeto de la historia, nos dirige hacia
hombres concretos. Cabe preguntarnos si la historia está en el ámbito del
tener o en el ámbito del ser. Si estuviese en el ámbito del tener, la historia
sena una mera adyacencia, un puro y extrínseco añadido a la realidad
humana. Pero evidentemente el hombre es histórico --aunque no sea pura
historia- y la historia es en el hombre. Tener historia ---observa Antonio
Millán Puelles- es esencial al hombre. El hombre es un ser radicalmente
histórico. Lo que equivale a decir, en suma, que la historicidad es una propiedad
humana, ésto es, algo que de un modo necesario fluye de nuestra esencia, no
limitándose a ser un puro accidente. Con ésto no se dice que la historia emane
unívocamente de nuestro ser, ni tampoco que la historicidad sea nuestra
4
misma esencia" . La pluralidad dinámica de las fases históricas está sustentada

4

20

Antonio Millán Puelles: "Ontología de la existencia história", pig. 157.

por una unidad más profunda, por una estructura permanente que es la
unidad personal. Sin esta estructura permanente (constantes anatómicas,
constantes fisiológicas, constantes psíquicas, constantes espirituales), no
podría ser posible ni la noción ni la realidad del cambio. No hay un puro
acontecer exento de sujeto. La simple movilidad sin algo o alguien que se
mueva es una mera abstracción. Acontecer sin sujeto es tanto como vida sin
viviente. A través del cambio subsiste la unidad de lo que cambia, el sujeto.
La naturaleza humana es naturaleza y es histórica. La sustancia del yo
humano no es un ente parmenideo. Cuando afirmamos que el hombre es un
ser histórico no estamos diciendo que consista exclusivamente en su historia.
La naturaleza humana no es inmóvil. La historia no resbala sobre el ser del
hombre. Los cambios históricos, aunque sean accidentales afectan a la sustancia humana, la enriquecen y la perfeccionan. Como no estamos totalmente
hechos, sino tan sólo bosquejados, somos seres históricos. La plasticidad
humana se da dentro del marco de la estructura permanente. Porque somos
perfectibles, somos constitutivamente históricos. Porque somos sustancialmente permanentes y accidentalmente perfectibles, cabe hablar de nuestra
realidad bosquejada. Ni totalmente hechos, ni totalmente por hacer.
Bosquejados dentro de estructura con aptitud de asimilar nuevas
modalidades.
Los acontecimientos históricos surgen desde la interioridad humana, aunque estén condicionados por una naturaleza. El dominio humano sobre lo
natural, es la naturaleza humana, nos permite hablar de autocomando. Sin
autocomando no habría historia ni cabría hablar de historicidad. Desde la
libertad de la.naturaleza humana se hace posible la historia.
¿por qué hay historia? Porque tenemos que hacer nuestra vida individual
y social. Este tener-que-hacer la vida individual y social configura necesariamente la historia, pero no configura una historia necesaria. El tener-quehacer la vida libremente es causa de que se desarrolle históricamente. La
plasticidad libremente determinable se da dentro de la estructura permanente de la naturaleza humana y dentro de las consecuentes constantes
históricas. La historia tiene un valor primordial, porque en su curso se expresa
auténticamente la verdad. La historicidad cabe en la verdad, a condición de
que no se la disuelva en la historia. Verdad, bondad y belleza son
suprahistóricas aunque los hombres las vayan conociendo mejor o peor en
los diferentes momentos de la historia.
Como entes temporales, los hombres acumulamos pasado. Todo lo que
sucede nos deja huella. La "dialéctica de las posibilidades", en la historia, no
es ciega, sino que tiene clara vocación y conciencia de la historia: conquistar
21

�el mundo para que florezca el espíritu. Por la historicidad humana
penetramos en la constitución interna de la historia.
3.- CONSTITUCIÓN INTERNA DE LA HISfORIA.

La singularidad de los acontecimientos y de las perspectivas históricas sólo
pueden ser trascendidos cuando se penetra en la significación y en el sentido
de la historia. ¿Qué es la historia? ¿ne dónde proviene la historia? ¿Hacia
dónde va la historia? ¿cuál es el sentido final de la historia? Al plantearnos
estas magnas cuestiones estamos situados ya en el ámbito de la ontología de
la historia. Desentrañar la esencia de la historia, develar la realidad del
acontecer histórico para comprender su más íntima contextura, es tarea
metafisica. Se puede empezar, si se quiere, por el análisis descriptivo de lo
histórico, pero esta faena preambular sólo sirve para realizar un estudio
ontológico estricto de la peculiar existencialidad del acontecer histórico.
Porque no podemos quedarnos en una simple lectura de esencias, en una pura
descripción del "como" sucede lo histórico. Anhelamos saber qué "es" la
historia, qué sentiM tiene.
Empezamos por decir que la historia no está en el ámbito de lo ficticio. No
se trata de cuento, de fábula o de novela. Estamos ante una realidad ubicada
en el ámbito de wsocial temporal. En esa realidad social temporal advertimos
hechos que de algún modo perviven en el presente, que no quedan relegados
en el panteón de lo que fue y ya no importa, sino de wque fue y sigue contando en
alguna manera. Lo que es, es de muchos modos y no se identifica con la
actualidad. Lo histórico no es el simple pasado, sino el pasado actuante, trascendente, sobreviviente. Ese pasado que ha penetrado en el presente y que se
acumula con nuestra vida social actual. Por eso se habla de "acumulación
histórica". Por eso los estilos colectivos de vida están grávidos de tradición
histórica. Lo histórico no es la permanencia posible, sino la permanencia real
de lo pasado en el presente. Trátase de un no-ser-ya actual, de una actualidad
perdida que subsiste en una forma. Y si subsiste de alguna manera es porque
el no-ser-ya de lo histórico no es puro no-ser. "Paradójicamente, el ser
histórico puede ser definido-apunta Antonio Millán Puelles-de esta forma:
un no-ser-ya, que, sin embargo, es de algún modo todavía 5. No se trata de actualidad
formal, sino de subsistencia histórica que prolonga el pasado.

5

22

An~nio ~ill~n Fuelles: "Ontología de la existencia histórica", pág. 38, Consejo Superior
de mvesugaaones científicas, Madrid, 1951.

El pasado constituido en pasado -y en pasado cualificado, ésto es, en
pasado histórico- en la realidad histórica por las virtualidades, por los
gérmenes productivos en los posteriores presentes, es el que interesa al
metaflsico de la historia. "A ese ser especial, merced al cual lo histórico gravita
virtualmente en el presente, lo denominaremos el ser virtual de la existencia
históric~"6 • La permanencia del ser histórico supone que lo pasado, que fue
actual, dejó de ser actual, pero no virtual. Las situaciones presentes prolongan
las situaciones pasadas y producen las situaciones subsiguientes. La
complicación del presente proviene de un enriquecimiento cualitativo. La
historia tiene una dirección prospectiva y una dimensión retrospectiva. El
hecho histórico es un corte en el tiempo, existencia actual que acumula
virtualidades de la historia precedente y que dispara hacia el futuro su propia
virtualidad. La textura de la historia -su causa material- está constituída
por los hechos históricos. Los hechos históricos dan razón proximamente de
los hechos. Para explicar un hecho histórico se recurre a otro hecho histórico.
Pero para explicar la historia no se puede proseguir con esta cadena, sin llegar
a la naturaleza del hombre y a su destino final. El cambio de hechos no es un
cambio en los hechos. La finalidad del cambio de hechos históricos es el
perfeccionamiento mismo del hombre, la búsqueda de la plenitud -individual y social- por la cual se aferra el hombre.
El continuo histórico no está constituído por un puro tejido de actos y de
potencias, como se puede pensar en la neoescolástica. Hay que hacer intervenir, en el centro de la historia misma, la categoría de la posibilidad. Mucho
de lo que es ahora pudo no ser. Mucho de lo que pudo ser no es ahora. La
historia descansa sobre el pivote de la libertad. Lo que persiste y ·se integra
en el continuo sucesivo es contingente. La prioridad temporal es una
prioridad de naturaleza posible. Lo posterior histórico es más rico que lo
anterior. La continuidad histórica no es puramente fáctica, sino esencial. La
libertad se pone de relieve en la reversión al pasado y, sobre todo, en la
prospectiva. Pasado y presente se presencializan libremente. Lo que está por
ser está anclado en el presente. Antes de que el suceso histórico haya acaecido
no se puede afirmar que tendrá que ser. De ahí que no podamos admitir, sin
más,.la afirmación de nuestro cordial amigo y colega, Antonio Millán Puelles,
cuando asegura: "Así como el pasado no puede dejar de haber sido, el futuro no puede
dejar de haber de ser"7• Distingamos: El pasado no puede dejar de haber sido
en cuanto lo contemplamos como pura facticidad. Pero contemplado esencialmente podemos advertir que el pasado pudo haber sido de otra manera,

6
7

Antonio Millán Fuelles: Opus cit., pág. 41.
Antonio Millán Fuelles: Opus cit., pág. 89.

23

�que no era necesario -sino posible- que fuese como fue. Otro tanto
podemos decir del futuro. ~isto como pura facticidad, el futuro no puede dejar
de haber de ser. Pero exammado como futuro esencialmente libre ~s decir
esencialmente histórico- el futuro puede ser de un modo o de otro, los acto~
proyectados pueden realizarse o pueden frustrarse. Lo que ha dejado de ser
~turo . -porque se ha convertido en presente-, pierde su . carácter de
mcógm~º·.E:50 es.t~o. Pe~o nunca pierde su carácter libre. No existe, en rigor,
la apodictmdad exIStencial del futuro en el campo de la historia. Lo que ha
de ser en ~n tiempo determinado no lo sabemos antes de que sea. Podemos
lanzar conJeturas. Nada más. En la constitución interna de la historia está
instalada la libertad y la posibilidad. El tránsito de lo posible a lo real no
transgrede la racionalidad de lo real, pero no es un puro proceso lógico. En
ese tránsito está la decisión humana trascendente, el amor o el odio. Consiguientemente lo que en la historia ha de ser no ha de ser necesariamente
sino libremente. El futuro humano, "quod nos", es obra de libertad. El pode;
de preformar ~turos no correspande a un solo hombre, corresponde a los
hombres en sociedad, con sus ébtes, con sus héroes y con sus seguidores.
. Sobre funda_mentos naturales e históricos, la historia se forja a golpes de
libertad. Exammemos, a continuación, la metafisica integral de la existencia
histórica.
4 .- HACIA UNA METAFÍSICA INTEGRAL DE LA EXISTENCIA HISTÓRICA.

La historia e~ un modo de ~on~imie?to humano, conocimiento que versa
sob.re el hech~ smgular, sucesivo irrepebble. Hecho que reviste trascendencia
soCial, para bien o para mal de la comunidad. El hecho pasado se cualifica
como históri~o cuando trasciende, de alguna manera, hasta un presente. La
~tura actuabda~, del hecho que se está tornando histórico, se puede conJeturar por las vITtualidades, por las posibilidades que esten inmersas en ese
hecho. El despliegue de los hechos y de las situaciones humanas se realiza en
for:ma de distensión. La distensión no impide que se pueda hablar de una
umda~ en 1~ continuidad. La unificación abstractiva y la representación
conectiva se mtegran en un todo dinámico con sentido. La historicidad concreta
de l~s actos de. los hombres se configura por la trascendencia, por la importancia que revISten esos actos -para bien o para mal de la sociedad- en el
curso ulterior del acaecer humano. Se describen hechos y conexiones para
comprender un~ to~Iidad con sentido. El esfuerzo de la humanidad por
lograr su fin soCial febz, no puede aprehenderse en una consideración de un
suceso aislado, sin conexiones con otros hechos, sin destino final.
Los designios de la providencia no son descifrables en un hecho individual
histórico. Aunque admitamos la existencia de la providencia -una vez
probada la existencia de Dios-, no cabe desentrañar, en cada caso, los

24

secretos designios de Dios. La historicidad humana no es una dialéctica de
apodicticidades, sino una dialéctica de libertades bajo el mando supremo de
la divina Providencia. La continuidad histórica diverge radicalmente de la
continuidad biológica. De ahí el fracaso del intento naturalista -introducir
leyes de ciencias naturales- en la historia. No negamos que los hechos
naturales afecten al hombre -temblores de tierra, sequías, epidemias, rayos,
inundaciones-, pero estos hechos naturales no son, en rigor, hechos
históricos. Tampoco negamos que la historia se apoya en la estructura
unitaria del hombre, de las comunidades y de la raza. Ingredientes de lo
histórico son sin duda alguna: 1.- Las tres tendencias primitivas y elementales
del hombre: a) el apetito de dominación; b) el apetito de goce; c) el apetito
de posesión. 2.- La actuación espontánea de los grandes hombres -héroes
los llama Carlyle- que con su singular personalidad provocan grandes o
pequeñas revoluciones. 3.- La proyección temporal del cosmos con un esfuerzo profundo que efectúa la naturaleza humana para alcanzar su fin social feliz.
4.- Dirección suprema de la Providencia y ejecución de los temibles juicios de
Dios según las reglas de su infalible justicia.
Providencia divina es la razón y voluntad de Dios -razón de orden y
gobierno- que dirigen a, los seres al fin de la creación. Dios no puede
equivocarse en su visión eterna de las acciones humanas, y aunque el hombre
pueda obrar de otro modo, sin embargo, de facto no obrará de otra manera,
sino como lo ha previsto Dios, que de obrar de otro modo la ciencia divina lo
hubiera ya previsto. Dios está fuera del tiempo. En su inteligencia divina se
encuentran presente, pasado y futuro en un eterno ahora. Por eso ~xplica
el Dr. Ludóvico Macnab-, aunque la visión que Dios tiene de la libre futura
acción humana existe en El ab aetemo y es anterior a su ejecución en el tiempo,
sin embargo, lógicamente es posterior a ella, pues esta visión de Dios la
supóne realizada en tal determinado momento. Dicho de otra manera: "los
futuros libres previstos por Dios "ab aetemo"' necesariamente han de
realizarse, pero no han de realizarse necesariamente". Sociedades particulares y sociedad civil de fines temporales, se subordinan al fin personal
trascendente del hombre. Sólo ordenando la vida amorosamente hacia el bien
supremo es como el hombre y la sociedad logran su propia perfección. P.or
sola esta inclinación natural del hombre a la felicidad absoluta, Dios sería ya
el autor principal de la historia, puesto que esta tendencia insoslayable
depositada en el hombre es impulso y es dirección. Pero, además, en la
armonía preestablecida, Dios -sin restarles nada de su libertad- dirige y
gobierna las acciones de cada una de las criaturas directa o indirectamente.
Un hecho queda fuera de toda duda: que Dios no puede faltar en la
realización de sus fines providenciales. Ya puede el hombre contrariar su fin
individual cuantas veces quiera, puede una sociedad determinada retardar,

25

�comprometer, y hasta perder su fin natural, pero el fin de la historia será en
cualquier caso el querido por Dios.
Dios crea y conserva a los seres para su fin. Si no hubiera en El la razón
d~l orden conveniente -y su ejecución- con que deben ser dirigidos al ·
nusmo S~r Supremo, eso debería provenir o de falta de inteligencia para
conocer dicho orden, o de falta de voluntad o de poder para realizarlo. Ahora
bien, no cabe suponer lo primero, porque Dios es sabiduría infinita, ni lo
segu~do, porque es bondad absoluta, ni tampoco lo tercero, porque es
omnipotente.
El hombre esta dotado de medios suficientes -ñaturales y
sobrenaturales- para cumplir su fin; si no los utiliza, culpa es del mal uso de
su libre arbitrio. La permisión divina del mal moral sirve para bien y gloria
?e l_o~ buenos, yara que Dios _manifieste su misericordia en perdonar y su
Justicia en castigar, para mamfestar longanimidad en sufrir. Si se trata de
demostrar que en el orden actual hay providencia, no es lógico objetar si Dios
pudo~ por qué no esta~leció otr~ orden de cosas. Estamos incapacitados para
mvestigar cual sea el bien que Dios saca de los males en cada caso particular,
y para resolver por qué a tales individuos o familias los prueba con desgracias
y a los otros no, pues no podemos saber los juicios de Dios, y debe bastarnos
que su providencia es justa y sabia.
_Todo acontecimietno real, libre, humano, puede y debe ser considerado
baJo _su aspe~to ~oral. ?iertamente historiar no es valorar. Pero no se puede
eludir la cahficac1~n ética de todo acontecimiento humano. Podemos representarnos el despliegue de la historicidad de los hechos -mera explicación
histórica-, pe~o sin ignorar que los hombres no pueden dar un solo paso
fuera del ámbito moral, porque la vida humana tiene una textura ética.
Pretender una pura coi:nprensión histórica -amoral- de la posibilidad que
los actos humanos revisten en su "composibilidad" con los sucesos precedentes, es una abstracción que prescinde de un aspecto real en la historia -el
aspecto moral-, un sacrificio de la realidad integral -especie de uepojé"en aras de una "pureza" histórica. En todo caso, la metafísica de la historia
no puede prescindir de todos los ingredientes que integran y dan sentido a lo
histórico. De ahí la necesidad de vincular la óntica y la axiologfa de la historia.
5.- ÜNTICA Y AxlOLOGÍA DE LA HISTORIA.

La historia es movimiento articulado a golpes de invención. No es
evolución biológica sino acontecer basado en la tradición que se prolonga.
Acontecer que abarca la historia social y la historia biográfica. La historia no
es biográfica personal, sino uá'}lbito entero de la prospectividad tradente"
(Zubiri). La historia no es ni pura vicisitud, ni mero testimonio, ni transmisión
de sentido, sino entrega de modcs de estar en la realidad e~ principio de

26

posibilidades. Por eso Xavier Zubiri define, en primera aproximación: "historia
es el suceso de los modos de estar en la realidad". Y aclara: "La historia no es
simplemente un proceso de producción y de destrucción de realidades y de
modos de estar en la realidad, sino que es un proceso de posibilitación de
modos de estar en la realidad. De ahí que, como connotación temporal, el
pasado como realidad ya no es; pero "son" las posibilidades que ha otorgado.
En otros términos el pasado no continúa como realidad, pues entonces no
sería pasado, pero continúa como posibilitación. La continuidad de la
tradición es una continuidad de posibilitación. Esta continuidad es, primero,
un proceso, pues cada momento no sólo viene después del anterior, sino que
está apoyado en él, y, segundo, es un proyecto de posibilitación; un proceso
en el que cada posibilidad se apoya en la anterior. Como la realización de
posibilidades es suceso, resulta que la historia es, repito, en primera
aproximación, un proceso de sucesos, no un proceso de hechos"8• Ahora bien,
la historia como principio de posibilitación (tradición constituyente, continuante y progrediente) refluye sobre cada una de las personas humanas. No
se trata de que gracias a la historia las personas maduren, ni se descubran o
desvelen, sino de un proceso metafísico de capacitación. Las capacidades
personales acceden a las posibilidades en un proceso humano real. Pero no
puedo concordar con Zubiri en la limitación que fija a la filosofía de la historia.
He aquí el texto del cual discrepo: "La historia no es un estadio desde el tiempo
a la eternidad. No es la imagen transcurrente de la eternidad, porque la
historia no es transcurso, sino ser dimensional: es la figura temporal"9 • Para
que el ser dimensional sea significativo deberá tener un sentido moral. La
figura temporal no se agota en ella misma. Hay una soberanía divina sobre
todas las figuras temporales. El marco general de significación de los sucesos
histórico5 no puede estribar en ninguna figura temporal. Sin soberanía divina
-co-existente con la libertad humana- no habría historia universal. Los
instrumentos de la Providencia son siempre moralmente defectuosos. De ahí
que la historia no sea completamente significativa. Los falsos centros de
significación de deshacen y se reconstruyen una y otra vez. Estos zig-zags
históricos sirven, no obstante, como llamamiento existencial al auténtico
hombre decisivo.
Los hombres siempre se han afanado por realizar valores religiosos,
estéticos, éticos y culturales. A pesar de todas sus fallas, nunca han podido
desentenderse de la bondad, de la grandeza o de la solidaridad. El grado de

s

Xavier Zubiri: "La dimensión histórica del ser humano", en el volumen "Realitas",

Seminario Xavier Zubiri, I. págs. 39-40, Madrid, 1974.
9 Xavier Zubiri: Opus ciL pág. ó2.

�perfección akanr.adoen los diversos momentos históricos es variable; pero el
esfuerzo humano permanece. Sin los valores no habría base de contacto entre
los pueblos. El humanismo tiene, o puede tener, un carácter supratemporal.
Todas las épocas han considerado distintos planos de valores. La dimensión
de altura máxima ha estado siempre, o casi siempre, aunque a veces en forma
muy secularir.ada, en el valor religioso. Esto bastaría para llevarnos a un
centro de gravedad del sentido de la historia en su acontecer concreto y hasta
personal.
Contra todo relativismo -el relativismo es relativo y no absoluto- cabe
afirmar que hay un intento constante y único de obtener una realir.ación
-variable, limitada, concreta- de valores supratcmporales. Las grandes
empresas históricas son suscitadas por los valores. El esplritu axiológico
realir.ador es una constante histórica. La historia no es sólo un caos conflictivo.
FritzJ. vpn Rintelen nos recuerda aquellas sabias sentencias:

"Lo t¡tU fm grantú, pmnanue grantú,
lo q,uJiu pe,¡,u;w, pmnaneu ~
y, así, entra tn la hisloria ".
A la humanidad le importa resolver el orden jerárquico de los valores. Es
un problema de vida o de muerte. No basta una óntica de la historia;
requerimos una axiologfa. Sólo desde la axiologfa de la historia podemos
valorar el sentido del progreso y trascender el proceso histórico.
6 •• MÁS ALlÁ DEL PROCESO HISTÓIUCO Y DEL MITO DEL PROGRESO.

Para poder penetrar en una época, todo historiador adopta una actitud
valorativa. Si se limitase a describir hechos no entenderla la historia. El
historiador que no adopte una actitud valorativa no puede tomar en
consideración las exigencias de una época en "una situación critica". Sin
valores éticos vigentes se corre el peligro de seguir sólo el egolsmo individual
o colectivo, de hincarse ante "el prestigio y el poder" (Spengler), de "gor.ar
solamente en canalla" (Goethe). Quien quiera comprender la historia debe
obtener un horizonte superior al tiempo.
Durante algunos siglos se creyó en un progreso rectiUneo, constante. Se
pensó, ingenuamente, en un predominio cada vez mayor de la razón, en una
humanidad cada vez más perfecta. Karl Marx ilusiona a sus seguidores con
un feliz y paradisiaco estado social definitivo: la sociedad sin clases. A ese
estadio llegaremos -es la creencia de Marx y sus eplgonos- por un fatal
proceso dialéctico histórico. Los partidarios del progreso necesario ignoran
un hecho elemental de experiencia cotidiana: la historia de la humanidad es
el ámbito de una creación relativamente libre y puede perderse de nuevo-se
ha perdido muchas veces- lo ya ganado. "Todo ha salido mal alguna vez en

28

la historia", nos recuerda Keyserling. Y Einstein advierte que "vivimos en la
época de los medios perfectos y los objetivos confundidos". Si los problemas
de la historia universal se van a resolver en el futuro, no tenemos por qué
preocuparnos ahora. "La teoria del progreso es, en primer lugar, una falsa
divinización del futuro, a expensas del pasado y del presente. Es una
divinización que no puede aprobarse desde el punto de vista de la moral, ni
en el terreno cientlfico y tampoco filosóficamente", escribe Nicolás Berdiaetfº. El mito del progreso estriba en que una generación cede su sitio a
otra, elevando a la humanidad hacia unas alturas extrañas. Avance ininterrumpido, fatal, de generaciones que van disparadas -como eslabones sin
ninguna finalidad propia-hacia un estadio superior, perfecto, del hombre
futuro. Mientras adviene ese privilegiado hombre futuro sólo existirá el
padecimiento y la muerte para una inmensa sucesión de generaciones
humanas. Las generaciones pasadas sólo sirven como simples medios para
que la generación de elegidos -en la sociedad sin clases- alcance la
bienaventuranza. Se acaba la esperanza cristiana de una felicidad común para
todas las generaciones. "La religión progresista del siglo XIX admite a su
festfn mesiánico una sola generación inconcebible y extraña de elegidos, que
se me antojan -dice Berdiaeff- como verdaderos vampiros con respecto a
todas las generaciones anteriores. Apenas concibo como ese festf n, que los
futuros elegidos celebrarán sobre las tumbas de sus padres, puede inspirarnos
un entusiasmo hacia la religión del progreso. Seria realmente un entusiasmo
bajo y vil"11 • El paralso terrenal de los marxistas, la bienaventuranza en este
mundo es una adulteración, un falseamiento de la idea religiosa de un reino
de Dios en el planeta terráqueo. Esta utopía que desecha la razón y recibe
golpes y fracasos en la práctica, se esgrime en·algunos países como doctrina
oficial y "cientlfica". La monstruosa injusticia de una generación situada en
la cumbre histórica, supuestamente feliz a base de amasar el sufrimiento de
las generaciones pasadas, indujo a lván Karamasov a "devolver su billete a
Dios". La Divinidad vampiresca de la generación privilegiada conduce a
dudar y rechai.ar la Providencia Divina. Pero si existe Dios -y estamos
convencidos de que existe- todas las generaciones humanas se hallan en
relación directa e independiente con lo absoluto y se acercan a la Divinidad
en virtud de sus propias atribuciones teotrópicas.
Todos los pueblos son mortales; las grandes culturas, en cambio, tienen
elementos imperecederos. El futuro no es más real que el pasado y el destino
humano tiene que resolverse en la eternidad y no en un futuro indefinido. El

10
11

Nicolás Berdiacff: "El sentido de la historia•, pág. 228, Editorial Aralucc.
Nicolás Berdiacff: Opus ciL, pág. 232.

29

�tiempo fragmentado no es el destino del hombre. Pasando por épocas y más
épocas no resolveremos nuestro destino. El proceso histórico es un ca~ino
que exige un puerto de arribo, una resolución trascendental. Los me}ores
ideales del hombre -los ideales del cristi;rnismo-- no se han reahzado
cabalmente y son irrealizables-en la perfección reclamada- en este mundo
temporal. Los fracasos a que asistimos en el transcurso de la historia no
significan, de manera alguna, un fracaso permanente, definitivo, eterno. Más
allá de la historia hay otra realidad más elevada y absoluta que el mundo en
que vivimos. El proceso histórico adquiere sentido en la medida en que se
aproxime y llegue a su término feliz. Este término lo vislumbramos en esa
"especie de consaber con la creación", al que se refiere Karljaspers. Desde
entonces ya no dependemos de una manera radical del proceso histórico.
Superamos la historia en la serenidad y en la unidad indolora de la naturaleza,
en la verdad intemporal e inespacial, en el fundamento de la historicidad, en
el instante feliz que pide eternidad, en el germen del espíritu inconsciente
que aspira a revelarse, en las obras más elevadas del hombre, en la unidad de
la historia, en lo eterno que aparece como decisión en el tiempo...
El hombre recibe directrices desde el fondo de su contextura. Por eso le
hemos llamado ente teotrópico. Si hablamos de proceso, desarroUo, progreso,
evolución, origen, podemos estar ciertos de que hay un supremo guía y
protagonista de la historia. Una teleología consistente y con raíces en la
estructura permanente del hombre sirve de fundamento a la suprahistoria.
Pero la suprahistoria sólo se entrevé desde el sentido axiológi~o en la historia.
7.- EL SENTIDO .AxlOLÓCICO EN lA HISTORIA.

El movimiento histórico, acelerado en su compás, nos produce cierto
desasosiego. Lo histórico es concreto, individual, sucesivo. En lo histórico se
revela el destino humano de cada cual y el destino universal. La "memoria
histórica" interioriza espiritualmente lo histórico. En cierto modo, la
"memoria histórica" es un triunfo del espíritu imperecedero. La
rememoración interna del magno pasado histórico transpone los límites de
la sucesibilidad objetiva y "nos descubre -observa Nicolás Berdiaeff- una
realidad ideal subjetivo-objetiva" 12• La historicidad del objeto -acontecimiento o suceso- no ·sería inteligible si no existi~ra la historicidad del
sujeto. En el espíritu del hombre hay capas -profundas, ocultas, poster-

12

Nicolás Berdiaeff: "El sentido de la historia -Ensayo filosófico sobre el destino de la
humanidad-" pág. 29, Edit. Araluce, Barcelona.

30

gadas- del tiempo. Por eso rememoramos. Por eso hay leyendas. Por eso hay
crítica histórica.
El drama de múltiples actos que es la historia tiene un comienzo, que se
pierde en el tiempo, y un fin, cuya fecha exacta ignoramos. De lo único que
estamos ciertos es de que la historia es esencialmente escatológica, de que
tendrá un fin, de que hay una humanidad única y una finalidad común de
todos los hombres. En la base de esta concepción de la historia están los
designios de Dios y la libertad de los hombres. Si no hubiese la misteriosa e
incognoscible libertad humana habría una "fatalidad natural" o "Destino de
Dios" en el mundo, pero no habría historia universal.
Vivida desde dentro, la historia no se presta como una simple imposición,
sino como un acontecimiento íntimo de un espíritu libre. En la historia
convergen dos elementos: conservación y creación. "Entiendo por momento
conservativo aquel en que se verifica el contacto con el pasado espiritual. Es la
tradición interna íntima -define Berdiaeff- en virtud de la cual lo más
sacrosanto del pasado queda admitido en la esfera de nuestra existencia. Más
tampoco es posible la percepción histórica sin un determinado "momento
dinámico creativo", sin esa continuidad creadora dirigida hacia la resolución
de la historia" 13. El conservatismo puro bloquea el proceso histórico, ignora
el dinamismo de antaño en su proyección hacia el futuro, congela el fluir de
la historia. Estamos de acuerdo en que hemos de percibir dinámicamente el
pasado y el futuro; hemos de fusionar de modo espiritual, dinámico y concreto, el pasado y el futuro. Pero a esa tarea no tenemos por qué ll~marle
-como lo dice Berdiaeff- "un profetismo dirigido hacia el pasado", salvo
que se quiera abusar del profetismo. Es cierto que el destino humano no se
agota en la tierra, sino que también es -y de manera primordial- un destino
supraterrestre. Cabe hablar, asimismo, de un destino no solamente histórico
sino también de un destino metafisico. Pero no cabe erigir el profetismo
"stricto sensu" en método histórico. Bástenos tener presente que la historia
no es un objeto más entre miles de objetos inanimados del mundo material,
sino un drama íntimo que tendrá desenlace. Entre Dios y el hombre hay un
encuentro en el mundo. "Tan sólo la Libertad Divina y la libertad humana,
el Amor Divino y el amor humano, en su trágica correspondencia interna,
... pueden llevarnos hacia las fuentes de los destinos históricos" 14• El destino del
hombre es el destino de su respuesta a Dios. El proceso histórico es un proceso

13
H

Nicolás Berdiaeff: Opus cit., pág. 50.
Nicolás Berdiaeff: Opus cit., pág. 67.

31

�en el tiempo que discurre en el seno de la eternidad, que se hunde en lo más
profundo de lo que no acaba nunca, que deja su estado de imperfección
cuando penetra en la plenitud de la vida eterna. En esa plenitud cesa el
fantasma de lo que ya no existe y de lo que aún no existe. Tie mpo sin futuro y
sin pasado es tiempo sin disociación, sin procesos progresivos y regresivos,
sin apartamientos de las fuentes superiores de la vida divina, sin la libertad
del mal y sin destino trágico.
Partamos de un hecho incontrovertible: hay épocas históricas. Ahora bien,
si hay épocas históricas, hay sentido en la historia. Toda época histórica es
una totalidad rela tiva de sentido que tiene su propio estilo de vida. Toynbee
considera a cada época histórica como una "unidad de sentido de la historia
provisional", que se encuentra en estado de llegar a ser y de pasar luego"15•
Cada época establece su sistema de importancias. La Edad Media se centra
en la fe religiosa, el Renacimiento otorga gran importancia al arte, el siglo
XIX se embelesa con el dominio científico... "Puede, a veces, aspirarse a todo
a la vez, pero el espíritu de una época -apunta con penetrante agudeza Fritz
J. von Rintelen-viene d~~rminado por un obje tivo_d~ valor ~ue s~empre
aparece en primer plano . En las épocas de trans1c1ón se d1fumma esa
dominante axiológica. La comprensión histórica busca compenetrarse con el
carácter axiológico determinante de cada época, con su rico conjunto de
tendencias varias. No es preciso hablar de un "alma popular", como lo hace
Splengcr. Basta pensar en un estilo colectivo de vida para comprender q~e
ese estilo uniforma al individuo y le capacita, como persona, para su propia
actividad creadora por encima de Umitcs epocales. "Todas las épocas e n que
domine la fe (en algo), sea cualquiera la forma que adopte, son brillantes,
alentadoras y fructíferas para el mundo contemporáneo y para el posterior",
observaba Goethe con su lucidez q1racterística 17• La dinámica interna de cada
época tiene una validez normativa provisional. El problema capital estriba en
saber si podemos descubrir valores incondicionados, supratemporalcs que
orienten la historia. Por la realización del bien, se decide algo a favor de la
esfera de lo eterno, apuntó Kierkcgaard. Ah( -y no en otra parte- debemos
buscar el impulso más fuerte para la entrega a las grandes empresas históricas
que sirven a la colectividad y contribuyen a difundir el Reino de Dios. , Por
qué no tratar de penetrar en la cooperación humano-divina en la historia?
Sólo as( comprenderemos su última y más íntima contextura.

To~: "A Study ofHistory", Abridgement(l94), ~g. 36.
.
.
1e Fritzj. von Rintelen: " El sentido en la histona", pig. ~40, Allintida, Mayo-JUD10 1968,
Madrid.
17 Coethe: Israel inder WQste, 1797.
15

32

8 .- 1A COOPERACIÓN HUMANO-DIVINA EN lA HISTORIA.

El tema histórico más profundo es la contienda entre el teísmo y el ateísmo.
Los teístas están percatados de que la finalidad más íntima del acontecer es
la aparición del Reino de Dios sobre la tierra. Los ateos esperan un progreso
indefinido sobre la tierra o un paraíso terrestre de una sociedad sin clases.
Contra el progreso indefinido cabe advertir:

1° No se puede afirmar que la humanidad haya progresado totalmente
porque se hayan realizado progresos particulares.
2° No se puede hablar de progreso moral. No es la humanidad el sujeto
de la moral, sino el hombre concreto de carne y hueso que decide libre
e imprevisiblemente.
3° Tampoco cabe decir que el arte de nuestros días es muy superior, por
ejemplo, el arte de Miguel Angel o de Leonardo de Vinci.
4° No tendría sentido afirmar que la filosofia de nuestro días es muy
superior a la filosofia de Platón o de Aristóteles.
Y es que cada artista o cada filósofo vuelve a plantearse, en carne viva, los
eternos problemas del arte o de la filosofia. Lo mismo puede afirmarse de la
literatura. ¿A qué se reduce, pues, el progreso? Progresa la ciencia, progresa
la técnica. El hombre de nuestros días maneja técnicas cuyos fundamentos
ignora, pero cuyos resultados aprovecha. La pseudo-doctrina del progreso
diviniza el futuro y espera el advenimiento de un estado perfecto. En una
época que no se precisa, la historia universal de la humanidad habrá resuelto
todos sus problemas. Lo que cuenta es el hombre futuro. Las generaciones
presentes son simples eslabones sin ninguna finalidad propia. El presente se
evapora en aras de un progresismo inocente y filisteo.
La doctrina materialista no ve en el hombre más que una parte integrante
de la naturaleza sin diferencia esencial de los demás seres naturales. Sólo los
métodos de la ciencia natural pueden captar la realidad. La ética, la estética
y la religión, no constituyen otra fuente de conocimientos. La materia es todo
cuanto existe. Movimientos puramente mecánicos del mundo inorgánico y
pensamientos humanos están regidos por una rigurosa necesidad. Según esta
teoría no son las voluntades individuales las que determinan el curso de la
historia -se niega la libertad y la responsabilidad del hombre- sino las leyes
universales y necesarias para la actividad humana individual y social. Ejemplo
típico de esta concepción, es el materialismo histórico de Carlos Marx, que
atribuye las causas de todos los sucesos humanos al supuesto factotum
económico. Un factor-el económico-es erigido en factotum. iCraso error!
Este valor material determina, en su evolución, las ideas jurídicas, morales,
33
H umanüas-3

�políticas y religiosas. El mundo mediante la lucha de clases avanza fatalmente
hacia el derrumbe del capitalismo y hacia la sociedad sin clases.
Progresar no es ser más, sino mejor. Ser mejor el hombre, la vida humana.
El progreso es la realización de los valores por el esfuerzo humano. En el
transcurso de la historia todas las generaciones humanas tienen sus relaciones
y sus vínculos propios con la trascendencia. La historia no es un carrete de
hilo que pueda desenvolverse infinitamente. La historia tiene un sentido
positivo tan sólo porque tiene un desenlace. La Causa trascendente y personal
hace posible la historia y su contenido pletórico de significación teleológica.
Existimos y trabajamos encaminándonos -o desencaminándonos- a
nuestro verdadero apoyo o sostén. Desde esa Alta Sabiduría cabe concebir la
faceta, visión de la historia. No obstante, la colaboración humana en los
designios de Dios queda abierta. He ahí una posibilidad espléndida.
9 .- POSIBILIDADES Y LÍMITES DE NUESTRA VISIÓN DE 1A H!SfORIA.

¿Adonde nos va a llevar la historia? ¿por qué hemos de caminar, necesariamente, por vías históricas? La inmensa multiplicidad de seres y de sucesos
históricos no pueden ser un mero agregado caótico, si Dios existe. Aquí, en
la historia, entrevemos y captamos una vida que es eterna. Desde entonces
buscamos una ordenación secreta, un Principio Inmutable, una Causa
Universal.
La historia se ha estudiado tardíamente. Se empezó por el mito revestido
de ropaje épico. El sentido divino de la re~lidad espacio-temporal llenó al
hombre de asombro y de estupor. Se advirtió después, que el mundo externo
tiene un parentesco con el espíritu humano, puesto que se puede inteligir. El
pretendido antagonismo entre la esencia y la evolución, entre Dios y la
historia nunca fue tomado en seriá por San Agustín, desde el momento en
que intuyó la existencia de un plan divino. Desde ese plan se advierte la
separación entre la piedad selecta del Reino de Dios y los egoísmos y
perversidades del Estado terreno. La soberbia apostática o secesionista, las
desviaciones del instinto biológico constituyen una subversión fundamental
contra el orden divino. La absolutización de los bienes temporales -cuerpo,
deleite, poder, fama, propiedad, familia, ciencia, arte- ponen de relieve el
desconocimiento de la verdadera estructura del mundo y el desconocimiento
del sentido de la cultura.
Hay quienes ·p iensan en la historia como un todo organizado, como una
especie de trabazón gramatical de palabras-hechos. Pero una cosa es
reconocer la existencia de algo estructurado y coherente, y otra cosa es
visualizar el todo organizado. Al tiempo de hacerse, la historia nos hace
vislumbrar algo preparado de antemano, algo lleno de sentido y de valor.
Espectadores y actores de la historia, los hombres la contemplan, la sufren,

34

la esperan, la recuerdan. ¿Quién, sino Dios, puede abarcar y gobernar la
histor!a? ¿Quiénes, sino los hombres, se sienten vin_culados a un poder
supenor?
S~ d~n, en las historias particulares de los pueblos, ciertas regularidades:
surgimiento, apogeo y ocaso de las civilizaciones; influjo cósmico y constantes
humanas. Advertir estas regularidades· no es abarcar con la vista el desarrollo
integral de la historia desde la fuente hasta la desembocadura. Nuestros
juicios acerca de la justicia de la historia son provisorios, a inconmesurable
distancia de la visión del Director y Juez de la historia.
Todos los hombres experimentamos una escisión y una tendencia hacia lo
perfecto. ~ese al i~pulso fundamental hacia la fusió~ con lo conocido y
amado, existe una impotencia para la compenetración plena del yo y del
no-yo (~aturaleza inorgánica, plantas, animales, otros hombres). Lo que nos
rodea □ene un valor representativo. El sttjeto nunca llega a posesionarse
totalmente del objeto. De ahí ese anhelo de ver las cosas en su fundamento.
Los valores pierden su pureza en las cuasi-creaciones humanas. Las cosas
humanas se apartan de su sentido originario. En el seno mismo del hombre
está incubado su enemigo. Los objetos técnicos tienen su lógica y no se cuidan
d~ los hombres que les han traído a la habencia. La realidad prosaica del
dme~·o, por otra pa~te, se presenta de modo mesiánico. Cuesta trabajo
considerarse como Stljeto de la historia. Las obras sueltas de los hombres y de
los pueblos no pueden tomarse como plenitud del sentido histórico.
Es ley histórica que "el que aspire a cosas grandes tendrá que pasar antes
por grandes dolores". Por doquiera impera la ley del dolor. Pero la última
palab:ª• en la melodía del universo, no la tiene el dolor sino el gozo que pide
etermdad, profunda eternidad.
Hay algo más que puro acontecer. La rememoración de los sucesos hace
referencia a un Sujeto excelso cuyos designios en el acontecer histórico no
alcanzamos a comprender del todo.
. La _ingenua caducidad temporal nos lleva al sentido teleológico de la
lustona. Con raíces en lo humano, esta teleología pone de relieve el contraste
entr~ el ~uere~ Y el poder, el tiempo, y el valor. Pronto nos percatamos de
que o D10s_ exis~e y e~ espíritu o existe el espíritu, que es Dios". y es que el
hombre recibe directnces desde el fondo mismo de su esencia. La ley natural,
P:otnulgada en nuestra conciencia, coincide con la "Lex Aeterna". Hacer
lnstor_ia, dentro de los límites y posibilidades de lo humano, es uno de nuestros
más smgulares privilegios.
18

J. Bernhard: "El sentido de la Historia", pág. 196, Ed. Pegaso.
35

�"EXPOSICIONES FILOSÓFICAS DE ALFONSO LÓPEZ QUINTÁS
RESPECTO A LA HISTORICIDAD Y DE ALBERTO CATURELLI
SOBRE LAS GRANDES CONCEPCIONES DE LA HISTORIA".
lle. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR.
Universidad Autónoma de Nuevo León.
"A TRAVÉS DE MÚLTIPLES DIFICULTADES, tanteos y riesgos, el pensamiento
contemporáneo logró introducir la historicidad en la ratio misma de realidad,
en su concepto básico y radical. La experiencia filosófica experimentó con
ello un incremento de insospechadas consecuencias.
"Para evitar equívocos en una cuestión tan importante como es la historicidad del hombre y sus diferentes modos de experiencia, conviene
clarificar el sentido del término "historicismo". Al margen de ciertos significados peyorativos que haya podido adquirir adicionalmente, el historicismo ha de ser visto como una corriente consagrada en principio a orientar la
experiencia filosófica hacia el campo de las realidades metaobjetivas, que no
se dejan captar con una metodología tomada en préstamo a las ciencias
naturales.

"Los estudios referentes al saber filosófico y la historicidad, el progreso de
la filosoffa a lo largo de su historia, la posibilidad de la historia de la filosofia,
las tareas y el método de la historia de la filosoffa revelan que el descubrimiento gradualmente creciente de la historicidad del hombre y del pensamiento
filosófico no diluye la experiencia humana en haces de perspectivas inconsistentes y relativistas, sino que le concede -en aparente paradoja- una mayor
amplitud y firmeza -entendida ésta en el sentido correspondiente no a las
ciencias de la naturaleza, sino a las ciencias del espíritu-. Vista en su
verdadero alcance, la valoración de la historicidad implica un notable enriquecimiento de la experiencia humana.
"Las investigaciones de la Filosoffa de la acción y de la más reciente
Filosofia de la Historia -elaboradas sobre la base de análisis filosóficos muy
matizados sobre la esencia del hombre y su caracter abierto, la capacidad
humana de abrirse cocreadoramente a las realidades valiosas, nutriciamente
envolventes, el sentido creador del cambio, la diferencia de hecho y suceso,
potencia y posibilidad, naturaleza e historia- han permitido descubrir que

�el saber filosófico es constitutivamente histórico, y dotar, en consecuencia, a
la Historia de la Filosofia -en cuanto disciplina- del método adecuado,
concediéndole un alto rango en la escala de los saberes.
"El clima intelectual que hizo posibles las investigaciones antedichas sobre
la Filosofía de la acción y de la historia se constituyó lentamente a través de
los denodados esfuerzos que, en orden a comprender las realidades humanas,
realizaron los autores y corrientes de pensamiento que suelen agruparse bajo
la denominación -no del todo afortunada- de historicismo.
"El término historicismo o historismo presenta dos vertientes de
significación diversa: ,una, más bien negativa, y otra, positiva. 1) Se denomina
con frecuencia pensador historicista al que concede atención exclusiva a las
realidades históricas y desplaza del área de los objetos posibles de conocimiento humano a las realidades suprahistóricas (verdades y normas inmutables,
trascendencia, etc.). 2) El movimiento historicista responde a la muy positiva
capacidad de valorar según es justo las realidades que ostentan una condición
irreductiblemente individual-comunitaria-histórica, en virtud de la cual no
vienen dadas al hombre como objetos fijos, delimitados, antes deben
autodesplegarse en activa vinculación a su entorno y lograr así su plena
configuración.
"Estos dos significados -en apariencia opuestos- del término historicismo responden al hecho de haberse abordado una tarea filosófica muy compleja -la de hacer justicia a objetos de conocimiento que no se reducen a
meros objetos- con recursos metodológicos precarios. El alumbramiento de
la "conciencia histórica" tuvo lugar en el siglo XIX bajo el influjo, por una
parte, de la Metafísica idealista, marcadamente especulativa, y, por otra, de
la Escuela Histórica (Droysen, Ranke), caracterizada por la atenencia experiencia) a lo dado. ,Cómo conciliar la tendencia especulativo-deductiva de
la primera con el procedimiento experiencial-inductivo de la segunda? La
Escuela Historicista tiende a valorar los datos históricos por lo que son en sí
mismos y en sus internas conexiones. La Metodología idealista fundamenta
el valor de las realidades individuales históricas en la Razón que late y se
expresa en las mismas. Al no disponer metodológicamente sino de un concepto univocista, muy poco matizado, de interioridad y exterioridad, subjeti\"idad y objetividad, dentro y fuera, cambio y devenir, temporalidad y
supratemporalidad, los pensadores sensibles al valor entitativo de lo individual histórico realizaron sus fecundas investigaciones con la gozosa conciencia de ampliar considerablemente el horizonte espiritual del hombre, y,
a la par, con la desazón producida por el temor de no poder conseguir un
modo riguroso de conocimiento de estas vertientes de la realidad, descubiertas con asombro y estremecimiento, y de abocar, en consecuencia, a un género
38

de rcl~tivismo ?u: su espontánea intuición interpretaba como opuesto al
auténtico conoam1ento filosófico". 1
. "~ ~ilosofia co~temporánea fue concediendo importancia sin ular a la
lust~11c1dad. a ~ed1da qu~ estuv? a disposición de captar la difefencia inelud1~ie -s1 bien largo tiempo ignorada O dejada de lado- entre la tem
~orah?ad específica _del hombre y la de los seres infrapersonales, entre ei
evemr c~mo cre~c1ón -como enriquecimiento entitativo- y el devenir
como m~io cambio. Sólo cuando un estudio pormenorizado de la realidad
en sus d1~ersos estratos descu~rió la posibilidad de vincular el cambio , un
mod~ ~?1m~nte ?e per_manenc1a, se entrevió la fecunda posibilidad de q~e la
cond1~1on _h1st~nca, lejos de significar mera fluencia o sumisión al tiem o
e~t1co, im_rhque un modo superior de darse por vía de despliegue cread~r.
/te~c1ón preferen~e al tema de la historicidad exige un alto nivel en
1
ª me 1~ción an~rop?l_óg1ca y metafisica si no ha de abocar al extremismo
superfiaal del l11stonc1smo relativista. Ese alto nivel se lo .
d
Metafi ·
I'
.
.
g1 a cuan o en
is1ca se amp ia la ratio real_1tatis lo suficiente para no ver la historicidad
c?mo un modo vulgar de fluencia que quiebra la firmeza de lo real sustante
sm~ c~m? una tra~a-~e acontecimientos que tienen lugar mediante actos
ap1op1ac16n de pos1bl11dades.

el;

. "U-~1a ampliació~ an~log~ a la experimentada por la ratio realitatis la
~?~~mentó la ratio soend~ al ser _vinculada la historicidad con el saber
I os
~º· Una vez determmado con cierta precisión el carácter com
~~~tldoddel saber fil~só~~o Y, por tanto, su condición personal-creador~
~stJ~ta el ~er? subjetivismo arbitrario-, queda de manifiesto que tal
:~d~ció: ~~i~~~'.:;tnto_ se da a lo largo del tiempo y ostenta por ello una
de fir
, ~e10 ésta no se opone en modo alguno a los caracteres
. ~eza y perenmdad que debe mostrar todo género auténtico de co
noam1ento.
"La ~~r~adera luz de inteligibilidad que funda el conocimiento humano de
1
as re~1I a es más hondas -realidades que no existen a modo de "ob. t "
const1tu}'Cn el
¡· "o bº~eto-de-conocimiento" de la Fºl "'~e os y
pecu iar
proced d 1
,
1 osoua- no
1
e ~ ~s cosas segun un género de causalidad unilateral antes surge en
; aconte~1m~ento creador que tiene lugar en cada fenómen~ de encuentro.
or ~so e sa er !wmano más alto es comunitario e histórico. Si tomamos las
m~d1das necesarias pa1:a no reducir el sentido de estos cali ftcativos a colectivo
y _u~~te, ~ntes lo consideramos como índice del poder creador -creador en
~a1t1c1pac1ón- del conocimiento humano, será erfectamente v·
ieconocer el carácter histórico de la Filosofía y de los~istemas filosófic~:~~

1

López Quinlás, Alfonso. "Cinco grandes tareas de la fúosofia actual" La
. .
experiencia filos6fi (Bºbli
.
.
.
'
, ampliaaón de la
pp. 216-219.
ca, i oteca H1Spáruca de Filosofla Nº. 89), Ed. Credos, Madrid, 1977,

39

�la luz de la Hermeneútica contemporánea, el calificativo "histórico:• suscita
ideas no de mero cambio lineal, sino de instalación en las fuentes nusmas de
la inteligibilidad de lo real en sus estratos más calificados. ~on ello, la
aceptación de la historicidad del saber filosófico queda ~l ab~i~o de toda
precipitada acusación de relativismo, ya que la verdadera historicid~~• la que
aquí está en juego, consiste en una trama robusta_ y fecundísima de
relacionalidades, no en un fugaz peloteo de meras relaci?nes..
"Históricos no son los hechos huidizos meramente fácticos, smo los sucesos
llenos de sentido, que, como tales, alumbr~n campos de posibilida~es ~n los
cuales puede jugar un juego creador la libertad dentro del ámbito mterrelacional de la comunidad humana.
"De modo análogo, histórico es un pensamiento no ~r el si~ple hecho ~e
haber sido gestado en un determinad? ~omento del tiempoJ smo ~o~ abrir
un horizonte de posibilidades al conocimiento humano. La pues~. ~mima en
el juego histórico son los sucesos (eventos) y los campos de posibihdades, no
los meros hechos y las meras potencias. Los sucesos y los :ampos de
posibilidades ostentan forma~ de temporal~dad superiores a las privat1:1as ?el
simple cambio, y tal superioridad hace posibles esos modos de comumcación
a través del tiempo que llamamos escuela y trad!ción,_ qu~, cua_ndo son
auténticos, no responden a meros movimiei~tos de _merc1a, si~o a impulsos
rigurosamente creadores -&lt;:readores en vmculac_ión a reahdades y normatividades que envuelven nutriciamente a los mismos que a lo la:go del
tiempo contribuyen en parte a constituirlas-. A esta luz se advierte la
posibilidad de que sean perfectamente compatibles e~ :arácter_absoluto de la
verdad y su condición histórica. Que la ve_rdad dec1S1va sea maltera~le no
indica que se evada de la historia, ya que, J~Stam~nte por ser muy r~co ese
objeto de conocimiento, exige- en proporción dire~ta el compromiso del
hombre y su consiguiente actuación a lo largo ~el flu~r ~emporal.
.
"Así entendida, la historicidad implica un enriquecimiento_ de la experiencia humana integral, un acrecentamiento por vía de integración, no de me~a
yuxtaposición, pues todo pensamiento auténticamente humano debe asumir
los datos facilitados por la experiencia ajena de modo co-creador, co~o u~a
apelación al propio esfuerzo y a una personal respuesta. El c_urso de la ~isto ria
se articula sobre la base de los esquemas complementarios: potencia-acto,
suceso-posibilidades, apelación-repuesta. Sólo en cuanto alude a este c~rácter
creador-personal cfel pensamiento filosófico, es aceptable la ~firmac1ón de
que éste debe empezar en cero. Al ser fruto de ~n encuentro rigurosamente
personal-experiencia} -no meramente expenmental-, ya que la ~erdad
filosófica surge dialógicamente en el encue~tro de dos e~u~ades
sobremanera complejas -el hombre y la reahdad-, el conocimiento
filosófico sólo existe propiamente cuando es asumido creadoramente por
cada pensador. La búsqueda filosófica hace entrar en vibración a todo el ser
humano. Pero esta vibración personal no exige que se haga tabla rasa de todos

40

los conocimientos del pasado, sino, al contrario, que se reconozca la peculiar
elevación que les compete por ser conocimientos filosóficos y por lo con_siguiente necesidad de asumirlos personalmente para apropiarlos. La
comunicación filosófica sólo se da en todo rigor a nivel de creación personal".2
"Debido a este carácter personalmente comprometido del saber filosófico,
a éste le pertenece su historia de modo más íntimo que al saber científico. Sin
necesidad de confundir la filosofía y su historia, debe afirmarse con toda
decisión que la Historia de la filosofía es filosofia, y no se reduce en modo
alguno a un avatar extrínseco a la misma".3
"Lo histórico no se puede considerar como una realidad de orden material,
fisiológico o geográfico. Y tampoco puede descomponerse la realidad
histórica en otras realidades de carácter psíquico. Lo histórico es algo
específico, es una realidad de carácter especial, de orden especial, es como un
escalón aparte de la existencia.
"Lo histórico es, precisamente, una forma concreta de la existencia, una
forma íntegra.
"La filosofía de la historia examina al hombre en toda la plenitud concreta
de su esencia espiritual.
"El destino humano puede alcanzarse únicamente gracias a este conocimiento concreto de la historicidad.
"El hombre es un ser altamente histórico. El hombre se halla en lo histórico
y lo histórico se halla en el hombre. Entre el hombre y lo histórico existe una
relación tan estrecha, tan profunda y misteriosa, una reciprocidad tan concreta, que es imposible desunirlos. No es posible separar al hombre de la
Historia y considerarlo de una manera abstracta, como tampoco es posible
separar la Historia del hombre de un modo, por decirlo así, inhumano. Es
imposible considerar al hombre separado de la profundísima realidad
histórica ... Lo histórico no puede examinarse como un mero fenómeno, como
una exteriorización de este mundo que llegamos a conocer gracias a nuestros
sentidos, oponiéndolos, como Kant, a la realidad noumenal, a la esencia
m!sma_ de la existencia, a la quinta esencia de la realidad ... lo histórico y la
H1stona no es un fenómeno solamente ... lo histórico es un nóumeno, siendo
este concepto el fundamento más radical de la filosofía de la Historia. En lo
_histórico, en su sentido verdadero, aparece la esencia misma de la existencia,
la esencia interna del Mundo. En lo histórico no es solamente la esencia
interna espiritual del hombre lo que se rp.anifiesta, no es su mera
exteriorización. Lo histórico tiene un significado profundamente ontológico
por su esencia misma y no es fenomenal. Lo histórico se adentra en lo más

2
3

!bid., pp. 229-233.
López Quintás, Alfonso. op. cit., p. 233.

41

�hondo de la existencia, en sus fundamentos mismos que, solamente así,
llegamos a concebir. Lo histórico es, en ci_erto mo_do, una revelación d~ lo más
profundo, de lo más esencial de la realidad u~iversal. Es la re:ela:ión del
destino universal y del destino humano como eJe de _aquel. Lo histónco es la
revelación de la realidad noumenal. Podemos aproximarnos a lo noumenalmente histórico a través de la reciprocidad concreta que existe entre el
hombre y la Historia, entre el destino bimano y la metafisica de l~s factoi:es
históricos. Para penetrar ese misterio de "lo histórico", debo concebir, previamente, lo histórico y la Historia como algo profundamente "mío", como una
historia "mía" como un destino "mío", en lo más hondo de estos conceptos.
"El proceso.histórico debe concebirse n~ como al~o ajeno al "yo", no como
algo que oprime a este "yo" habiéndole sido como impuesto, no _c~~o algo
que le obliga a rebelarse tanto en la realidad del "yo" como _en su JUlCio. Este
camino sólo nos conduce a la nada, a la inexistencia. El cammo que debemos
seguir y donde es verdaderamente posible formar una_ filoso~a de!ª Hi_storia,
es el de una profunda compenetración entre el propio des~no lustónco del
"yo" yel destino de la humanidad. En ~l destino de la Humamdad he d~ lleg~r
a situar mi propio destino, como también he de reconocer en este destJ~o m'.o
un destino histórico. Unicamente así es posible compenetrarse con el misteno
íntimo de "lo histórico" y alcanzar el profundo destino espiritual de la
Humanidad.
"El verdadero camino que debe seguir la filosofia de la Historia, es el de
un establecimiento de la "jdentificación del hombre con la historia", iden4
tificando el destino humano con la metafisica de la Historia".
"Según la situación del existente ante la historia en las diversas épocas, es
perfectamente posible, y hasta necesario, trazar un cuadro bastante cla~o de
las grandes concepciones de la historia. Es natur~l que tales concepciones
dependan de la visión general del mundo y de la vida.
"a) La circularidad oriental-greco-romana. Es_ un h~cho abso!utamente
indudable que todo el mundo antiguo sostuvo la orculandad del u_empo yla
repetición constante de las edades. Esto, di?ámosl~ _d~~de el c~m1enzo, implica que la existencia no es histórica y la imprev1sib1hdad y libertad ~e la
historia desaparecen. No puede haber historia en un mundo de la necesidad
asumido por el movimiento circular, sin comienzo ni fin absolutos, en cuyo
seno se cumplen ciclos que deben repetirse idénticamente ~e modo perpetuo.
En efecto, el pensamiento oriental más antiguo sostuvo la idea de un uempo
cíclico (que prefiero llamar "circular"). Este tiempo se regenera

4

42

Montemayor Salazar, Jorge. "Apreciaciones de Nicolás Berdiaeff ~bre el sen~do ~e la
Iústoria", Anuario Humanitas No. 20, Centro de Estudios Humanísticos de la Uruvers1dad
Autónoma de Nuevo León, México, 1979, pp. 32-33.

periódicamente e implica, según expone Mircea Eliade, el mito de las edades
sucesivas y una "edad de oro" que es necesariamente "repetible". Eliade
sostiene que, en el pensamiento hindú, es donde se encuentra con más fuerza
este mito de la repetición eterna.
Dice: "La unidad de medida del ciclo más pequeño es el yuga, la "edad".
Un yuga va precedido y seguido por una "aurora" y por un "crepúsculo" que
enlazan las "edades" entre sí. Un cíclo completo o mahayuga se compone de
cuatro "edades" de duración desigual, de las cuales la más larga aparece al
principio del ciclo y la más corta al final". Obsérvese que la mayor o m~nor
duración de las edades en nada altera. la circularidad necesaria, pues, como
el mismo Eliade lo dice, "asistimos a la repetición infinita del mismo
fenómeno ... presentido .por cada yuga... , pero completamente realizado por
un mahayuga". Y tal es la vida de Brahma. Así, pues, en el seno de Brahma
no hay historia, porque el existente, sencillamente, no es histórico. Lo que
vale es el perpetuo circular del todo en los ciclos repetidos idénticamente ad
infinitum.
"También uno de los carateres fundamentales del mundo griego es la idea
del retorno cíclico presente, no sólo en todos los filósofos, sino en la religión
más antigua y en el orfismo. Todos los sucesos vuelven a suceder perpetuamente en el seno de la circularidad universal, y el movimiento más perfecto
es el movimiento circular. Por eso, en el mundo griego no hay, propiamente,
historia, pues el existente es asumido en la necesaria circularidad universal.
Desde el orfismo hasta Heráclito, y desde -los pitagó1:icos hasta Platón y
Aristóteles y Plotino, todas las cosas vuelven perpetuamente a lo mismo. Los
griegos y antiguos en general creyeron en el retorno cíclico y en una ley
cósmica necesaria (moira). De ahí la preocupación fundamental del hombre
antiguo por el pasado como medio para predecir de algún modo el futuro.
Todos los escritores griegos y romanos que pasan impropiamente por "historiadores" reflejan esta concepción del mundo. En efecto, desde Herodoto y
Tucídides hasta Polibio, Tito Livio o Tácito, la preocupación fundamental era
el pasado, y aunque algunos admitieron un progreso en la' evolución del
mundo, lo mismo era todo asumido en la necesidad universal. Si los orientales
y los griegos hubiesen conoddo la creación del ser finito, el tiempo no hubiese
sido circular, sino lineal. Pero el hecho indudable es que la concepción circular
impidió crear una teoría de la historia (filosofia de la historia), porque la.
historia no se concibe si el existente no está libre de la necesidad.
"b) La linealidad hebreo-cristiana (trascendencia). El hombre hebreo, en
cambio, conoció la creación. A la inversa del tiempo cósmico no-histórico,
circular y perpetuo de todo el mundo antiguo, el tiempo hebraico-cristiano
es lineal, porque hay tiempo desde que hay un comienzo en el momento en
el cual el ser Infinito pone a la existencia que comienza a desarrollarse hasta
43

�un momento final. Lue,go el tiempo circular no es concebible. Así como el
mundo oriental-greco-romano no era estrictamente histórico, el mundo
hebreo-cristiano es intrínsecamente histórico. Pero el comienzo del tiempo
depende de un acto extratemporal de Dios y el fin del tiempo (de la existencia)
depende también de un acto extratemporal. Por tanto, la historia se mueve
de la eternidad a la eternidad, y, por eso, la historia es siempre trascendencia
y referencia esencial a lo que la hace ser, precisamente, historia. Contrariamente (como entre otros muchos lo ha señalado Karl Lowith), al hombre
antiguo que tenía la preocupación del pasado, el hombre hebreo-cristiano
tiene la preocupación del futuro, de algún modo siempre inminente, siempre
imprevisible. Por eso mismo, la profecía, en cuanto pre-dicción del porvenir,
juega un papel central en el mundo hebreo-cristiano.
"El prototipo de esta concepción del mundo histórico es la filosofia y
teología de la historia de San Agustín (354-430). Está contenida, principalmente, en su gran obra La ciudad de Dios, escrita en veintidos libros. La
historia humana comienza con el primer hombre (Adán), pero antes ya existe
una sociedad más perfecta de Dios y los ángeles (sociedad celeste); el tiempo
propiamente histórico comienza con Adán, y la historia se hace tragedia
cuando aparece el pecado. Pero la historia es, por un lado, historia de la gracia
(historia positiva), y, por otro, historia del pecado (o negativa). Toda la
historia es espectación de Aquel que, al encarnarse, glorifica al Padre y salva
al hombre. Luego Cristo Encarnado es el centro absoluto de la historia. Hacia
él se mueve la historia, y después de su Sacrificio, donde venció al pecado, la
historia es ya escatológica, historia de lo último, cristológica y distendida hacia •
el momento del Juicio universal. La sociedad invisible de los que son asumidos
por el amor de Dios es la "Ciudad de Dios"; la invisible sociedad de los que
son asumidos por el mal amor de sí mismos (afincados en la tierra) forman
la "ciudad del mundo" (o del pecado) que lucha sin descanso con el bien. Tal
es la dialéctica que impulsa la historia. La ciudad de Dios no es propiamente
terrena, porque no comenzó en la tie-rra ni tiene su fin en ella (comenzó en
Dios, pasa por Abel hasta Cristo y luego del Juicio se constituye para siempre
en la ciudad celeste); la ciudad del mundo comenzó en la tierra (con Caín
hasta el último perverso) y tendrá su fin en ella. lnextricablemente mezcladas,
sólo después del juicio serán separadas. Los actos propiamente históricos
aparecen así como la síntesis de libertad humana y providencia divina, y, por
eso, todo acto histórico tiene siempre trascendencia suprahistórica. Respecto
del fin, nada podemos saber por nuestros propios medios, salvo por la profecía
(que es de Dios). De ahí que la historia tenga un sentido escatológico y
profético. La historia no pone su fin dentro de la historia, sino que su fin es
trascendente a la historia misma, y así la historia adquiere un sentido pleno.
Luego la linealidad hebreo-cristiana explica la existencia histórica por la
44

misma trascendencia superhistórica a la que se ordena la existencia. Y parece
que n? ha~ otra ~sib_ilidad que ~ircularidad o linealidad. En esta concepción
de la hneahdad lustónca deben situarse Pablo Orosio (contemporáneo de San
Agustí~). Otón de Freising (1111/5-1158), Joaquín de Fiore (1145-1202),
Rogeno Bacon (1210/14-post. 1292),Jacobo Benigno Bossuet (1627-1704),
Juan Donoso Cortés (1809-1853) y, entre los contemporáneos, para citar
solamente algunos, Urs von Balthasar, Nicolás Berdiaeff, Romano Guardini
Vladimiro Soloviev, Josef Pieper, Michele F. Sciacca, Felice Bataglia, etc'.
Veamos ahora si hay otras posibilidades diversas para la Filosofia de la ·
Historia.
·
"c)_ Los sistemas cíclicos de la historia. Es necesario que ustedes fijen su
atención en ,,u~a de~omi~ación: al considerar el pensamiento antiguo, he
ha~lado de circulandad preferentemente, haciendo notar que el mundo
anaguo está asumido por una dialéctica que va de lo mismo a lo mismo sin
libertad; lo histórico singular permanece irracional. Ahora, en cambio,' me
pro~ngo hablar de los sistemas "cíclicos" modernos y contemporáneos, y es
pre~1so ~ener en cuenta que el sentido de los sistemas actuales que explican
~.ª _luston~ po~ u~ progreso que se efectúa por "ciclos", no es lo mismo que la
c1~culan~ad gnega. Veamos el por qué a través de la historia de los sistemas:
La pnmera gran sínt~sis ~que es, después de San Agustín, la más importante)_coi:responde a!ª C1enc1a Nueva de Juan Bautista Vico (1688-1744). El
cartes1amsmo, el anstotelismo y la escolástica habían considerado a lo
histórico como irracional. Para esta dirección, este "hecho" histórico concreto
Y singular, es irracional, porque sólo lo universal es el objeto de Ía ciencia;
por lo tanto, el singular histórico no es objeto de conocimiento científico. Vico
~s.tuvo, en cambio, que "lo hecho" por el hombre, este hecho singular, es lo
umc? adecuado al conocimiento; y lo hecho por el hombre (factum) es,
pre~1sament~, el mundo histórico. La naturaleza es conocida por su Autor, es
decir, por Dios; pero la verdad del mundo histórico es plenamente captada
por_el h?mbre'. que es s~ autor. Tal es la historia hecha por el hombre, y,
segu~ V1~0, eXIS~e una historia ideal eterna, modelo (al modo platónico) de
las lust?~1as particulares. ~ historia del hombre sigue tres edades o ciclos: 1)
edad_ d1vma,_que ~s teocrátI~a. y sacerdotal, cuyo idioma es sagrado; 2) edad
heroica o m1t?lógica, cuyo 1d1oma es el simbólico, y, por último, 3) la edad
humana o ra~1ona~, cuyo lenguaje es el vulgar. Estos ciclos se repiten siempre,
p~ro n~ s~n 1dénacos, y ~ico admite al final un momento escatológico. En
Vico as1stimos a la. salvación _del mundo histórico (lo singular) y, junto a
~~n, a la fu~dac1ón de la Filosofia de la Historia.
N~colás ~am!evsky (1822-1882) partió del hecho, según él infalible, de la
e?em~tad hIStónca de Europa y Rusia. Rusia no ha participado en la unidad
histónco- cultural que es Europa, y es falso que civilización sea sinónimo de
45

�civilización occidental; ésta es una de tantas. La historia se estructura en ciclos
de tipo morfológico-dinámico en la pluralidad de civilizaciones (nac~n_iientoflorecimiento-muerte) y deben distinguirse: 1) civilizaciones positivas (o
creadoras); 2) negativas (o desn·uctoras) y 3) aquellas que simplemente son
un mero material etnográfico. Unicamente se desarrollan algunos element?s
de los valores creados, y en el florecimiento ya está presente la decad~nc1a.
En tal sentido, Europa entra en su muerte, y Rusia se apresta (como dinámica
civilización positiva) a dominar el occidente. Obsérvese que los ciclos cumplen
un progreso hacia este dominio histórico.
"En la misma dirección del ruso Danilevsky debe situarse a Oswald
Spengler (1880-1936), que concibió las culturas como organismos biológicos
sometidas al ciclo de lo orgánico (nacimiento-florecimiento-muerte). Lo
simplemente "hecho" es obra de la inteligencia y es la "civilización"; en
cambio, lo que "se hace" es propio de la vida (intuición de la vida, influencia
de Nietzche) y es la "cultura". Y deben distinguirse cuatro ciclos en la
morfología de la historia universal: Orient~, Antigüed~d (~lma apo~ínea),
Arabia (alma mágica) y Occidente (alma faúsuca). En la lustona de Occidente
distingue a su vez cuatro momentos (primavera-verano-otoño-invierno) que
deben retornar al primero. Occidente entra al último momento, y por eso
asistimos a la inevitable "decadencia de Occidente". No es muy distinto el
camino seguido por Arnold Toynbee (f 889), para quien el mecan~smo _de
aparición de las culturas en la historia se resuelve en lo que llamaré dialéctica
"reto-respuesta". A un "reto" del ambiente, por ejemplo, corresponde una
"respuesta" creadora de una cultura. También la "respuesta" puede fracasar,
o varias respuestas ser cada vez más débiles hasta la total "petrificación" de
una cultura. Paso por alto los detalles del pensamiento de Toynbee (que no
deseo exponer en una obra general como la presente) y también otros
pensadores.
. .
.
. ·
"En todos estos casos que he mdicado se acepta que la lustona se mueve
cumpliendo ciclos determinados, no una perpetua y cerrada "circularidad".
Pero tales ciclos no "dan vueltas" sobre sí mismos (circularidad), sino que
progresan en un sentido horizontal. Por tanto, la combinación de los ciclos
con el movimiento horizontal generaría una helicoidal: pero así se ve claro
que más allá de los ciclos hay un movimiento linea~ básico y m~s pr~fundo.
Luego, aún en los sistemas cíclicos, se mantiene básicamente la lmeahdad_de
la historia (que es el aporte hebreó-cristiano). Otro problema será saber s1 la
linealidad histórica se abre a una trascendencia más allá de la misma existencia histórica o no. Ese problema veremos ahora.
·
"d) La linealidad en el pensamiento moderno y contemporáneo (inmanencia). Hasta ahora hemos visto tres posibilidades que se han reducido a dos:
"circularidad" y "linealidad". La primera no permite la existencia de la
historia porque sólo hay historia en la libertad. Nos queda la segunda. Pero
hasta aquí esta linealidad de la existencia histórico-temporal desemboca
46

sie_mpre_en un m~mento ~nal (J~icio_ universal, por ejemplo) que pone a la
e_xistenc1a más alla d~ la m1sm~ lus~ona. En otras palabras: la historia supone
s~empre una presencia superlustónca que hace que haya historia (trascendencia). Pero en el mundo moderno aparece una tendencia diversa. Tanto el
comienzo como el fin de la historia son inmanentes a la historia misma y no
e~te_ ninguna razón 1-uperhistórica que la explique. Todo se reducirá a
luston~. _A esto 1~ podemos llamar linealidad inmanentista. Después del
Renac1m1ento aqv1ene la tendencia a explicarlo todo en los límites de la razón
y también~ la m!sma existencia histórica. Contra la explicación de la historia
por la Prov1den~ia (Bossuet), y postulando cierto progreso de la historia hacia
ade!~nte, Volta1re ~1694-1778) escribió su Ensayo sobre las costumbres y el
~spmtu de las na~1on~s,,, donde por primera vez se emplea la expresión
filosofía de la lustona . No parece que sea esencialmente diversa la
orientación de la fil~s?~ª de la historia del iluminismo (Condorcet, Turgot y
otros) y aun del pos1t1v1smo de Comte, pues para todos ellos la historia está
afectada de un irreversible progreso hacia adelante, es decir, hacia el futuro.
Manuel Kant (1724-1804) lleva esta actitud hasta sus últimas consecuencias:
sostien~ q~e la historia no es la historia del individuo, sino sólo de la especie
(como s1 d1Jéra1~0~ de la univer~al especie humana). El desarrollo de la especie
humana en los lnmtes de la razon se ordena al establecimiento de una siciedad
civil que sea capaz de administrar el derecho de un modo universal hasta el
establecimiento de un Estado cosmopolita universal, todo lo cual obedece a
un plan oculto de la naturaleza. Como se ve, no interesa aquí la existencia
perso~al (este concreto hombre de carne y huesos), sino el destino de la
espe~1e. Claro que la "especie" es una abstracción. A pesar de su oposición al
kantismo, Johannes G. Herder (1744-1803) sostiene que la historia es un
progreso hacia la totalidad en virtud de la intervención de la Providencia. Así,
cada edad, cada pueblo, se presenta como un todo, pero es como nada respecto
de a_quel~a totalidad, la plena perfección de la humanidad a la que se ordena
la lustona. Pero no está claro si tal plenitud se logrará dentro o fuera más
allá de la historia.
'
"Pero en el filósofo en quien la linealidad inmanentista alcanza su
c~lminación es Jorge_Gui~lermo Hegel (1770-1831), quien, en cierto modo,
extrae ~as c~nsecuencias nfurosas del idealismo kantiano y aun de la filosofía
d_e l~ lustona de Herder''.· Hegel expresa respecto al curso de la historia lo
siguien_te: "La .variación abstracta que se verifica en la historia ha sido
concebida, desde hace mucho tiempo, de un modo universal, como implicando un progreso hacia algo mejor y más perfecto. Las variaciones en la
naturaleza, con ser tan infinitamente diversas como son, muestran sólo un
5

Caturelli, Alberto. "La Filosoffa", (l}iblioteca lúspánica de filosofía Nº. 49), Ed. Credos,
Madrid, 1966, pp. 192-197.
.

47

�círculo, que se repite siempre. En la naturaleza no sucede nada nuevo bajo el
sol; por eso el espectáculo multiforme de sus transformaciones yroduce
hastío. Solo en las variaciones que se verifican en la esfera del espíritu surge
algo nuevo. Esto que acontece en lo espiritual nos permite ver que el ~ombre
tiene otro destino que las cosas meramente naturales. En éstas mamfiéstase
siempre uno y el mismo destino, un carácter fijo, estable, al cual toda variación
viene a parar y todo cambio se subordina: Pero el hombre cien: una f~cultad
real de variación y además, como queda dicho, esa facultad ~amma hacia algo
6
mejor y más perfecto, obedece a un impulso de perfectabilidad". Para i:egel
todo lo real es racional, todo lo racional es real, es decir, que ser y pensamiento
se identifican; por tanto, el pensar puro (el concepto) es la realidad viva. Ser
y no-ser se oponen dialécticamente (abstracciones e, indetermi~ación ~ura),
y su síntesis es el devenir, lo concreto. Todo asi es devemr, moviente,
dinámico, historia. El fin del Espíritu en la historia es saberse a sí mismo cada
vez más, ir conquistando su plena racionalidad. Luego la historia es siempre
historia del universal, del Espíritu que se despliega, y, por eso, los héroes, los
individuos históricos, cuando alcanzan su propio fin subjetivo (la gloria
personal, por •ejemplo), aun sin saberlo han hecho ~vanzar al Espírit~;
después, son nada. Así también los pueblos. Y un p_ueb~o mgr~sa en la lustona
cuando en él el Espíritu se sabe y este tener conciencia de si un pueblo es el
Estado; de tal modo que los pueblos que aún no se han constituido en Estados.
no están en la historia. De acuerdo con esta doctrina, la historia avanza de
Oriente hacia Occidente. En Oriente el Espíritu empieza a conquistar su
libertad (racionalidad) porque al menos uno sabe que es libre (despotismo).
En Grecia y Roma algunos lo saben (aristocracia), y, por fin, el Espíritu
alcanza su libertad en todos en el Estado cristiano, que es el definitivo. Hegel
se refiere al Estado germánico cristiano. Tal es el fin de la historia. Como se
ve, el fin de la historia es, simplemente, un momento interno al Espíritu, es
decir, inmanente a El. El hegelismo ha dado sus frutos y sus consecuencias
hasta hoy.
"Quizá la más importante sea el marxismo. La dialéctica en el seno del
Espíritu se transforma en dialéctica del~ materia en Feuerbach; y en Carlos
Marx (1818-1883) la filosofía no es más teoría, sino acción, praxis. La
dialéctica histórica tiene un elemento esencial, que es el trabajo, por cuyo
medio se realiza la síntesis de los momentos teórico y práctico, y así como en
Hegel todo se resolvía en el momento histórico individual (luego absorb~do
nuevamente por el Espíritu), en Marx todo se resuelve en el momento social
La historia comenzó ron la esclavitud, pero ese momento guardaba en sí el

momento_siguiente: el feudalismo, y del feudalismo, la burguesía (autora de
la revolució~ francesa), y_de la burguesía, el capitalismo, y de éste (generador
del proletariado), la soCiedad homogénea o comunista, fin de la historia.
:rambién _en Marx la historia ha seguido un movimiento lineal, aunque
mmanent:J.sta, porque el fin de la historia es alcanzado dentro de la historia.
"Crí~ca general. Si tenemos presente todo lo expuesto, una primera
conclusión surge evidente: si el tiempo es absolutamente circular, si absolutamente todo cuanto pasa a la existencia le ha de suceder nuevamente si todo
acto volverá irremisiblemente a ser vivido al.cabo del ciclo universal, e~tonces
~s claro ~ue _la existencia no puede ser histórica y la imprevisibilidad e
mdetermmac1ón de la historia no tiene sentido. Luego en un mundo en el
c~al s~ admite la circularidad necesaria (sin libertad) no hay, propiamente,
lustona. Es por eso que los orientales, griegos y romanos, no crearon Ja
Filosofía de la Historia.
otro lado, ya he intentado mostrar (cf. c) que los sistemas cíclicos (Vico,
Damlevsky, Spengler, Bergson, Toynbee) admiten, es claro, ciclos históricos
(edades, cursos, etc.), pero la totalidad de ciclos avanzan en un sentido
horizontal, generando una helicoidal que reconoce, básicamente la
linealidad. Luego también los sistemas cíclicos admiten la linealidad. En~once~ se p~an~ea e~ probl~ma fundamental: ¿La linealidad del tiempo de la
ex1stenc1a lustónca empieza y concluye en sí misma o encuentra fuera de sí
su comienzo _Y su fin? Todos los filósofos de la historia y los contemporáneos
(~esd~ Volt.aire a Marx) admiten expresa o implícitamente la linealidad de la
lustona _Y no pueden no hacerlo, pues la vuelta a la circularidad significaría
la nulac1ó,n de la historia misma. Pero casi todos ellos (desde voltaire a Kant
y_desd_e Kant a Hegel, Dilthey o Marx) nada dicen del punto de partida de la
h1stona .º lo ponen d_entr? de la_misma historia, como Hegel, por ejemplo,
que sosaene que la lustona comienza cuando un pueblo tiene conciencia de
sí. Luego la historia se explica por sí misma y todo debe reducirse a historia.
Por otro lado, todos colocan el fin de la historia dentro de la historia misma
(el Es~do cosmopolita universal, el Estado germánico cristiano, la sociedad
comumsta perfecta, etcétera). Pero entonces, cuando se alcance el fin la
historia deb:rá dete~ers:, y es inconcebible una historia detenida porqu; es
absurdo un tiempo lustónco que no se desarrolle; pero si el fin no es alcanzado
nunca (como un ideal irrealizable), la historia es vana y absurda y hacen mal
en habl~r de un "sentido" de la historia. Luego la historia alcanza o no alcanza
su fin. S11~ alc~nza dent:o de sí r_nism~, se detiene y no hay más historia; pero
como la lustona es la misma ex1stenc1a, no hay existencia y todo es nada. Si
no alc~n2: nunca, ent~nces es vano_hablar de la historia y buscar en ella
u~ s~nt1do . En conclusión: sólo pomendo el fin de la historia fuera de la
h~stor~a, solamente expli_c ando a la historia por principios que no son
históncos, se puede, propiamente, hablar de historia. Todos los filósofos de

?or

~?

6

Hegel, G.W.F. "Lecciones sobre la Filosofl'.a de la Historia Universal", (Biblioteca de
ciencias históricas), tr. del alernAn por José Gaos, Ed. Revista de occidente, Madrid, 1974,
p.-127.

48

49
Humanitas-4

�la historia son tributarios del aporte judeo-cristiano (linealidad trascendente
del tiempo), hasta el mismo Marx, pero rechazando que el fin de la historia
esté más allá de la historia. Pero si el fin queda dentro de la historia, la historia
se nos derrumba y, entonces, no queda otro camino que admitir que la historia
se salva si su fin está allende la historia. Y así retornamos a la linealidad
hebreo-cristiana de la historia. Parece que no hay otra salida. Si ponemos a
la sociedad comunista perfecta (donde todos los bienes serán distribuidos y
los hombres felices, como dice Lenín), no en la historia, sino en la Eterna
Ciudad de Agustín, la historia concluye un día, pero no se detiene, y el filósofo
se salva de caer en el absurdo de un ti~mpo histórico detenido. Es que la misma
existencia (y sólo de la existencia hay historia) es ya remisión al Absoluto
superhistórico que es Quien hace que haya historia, pero también es Quien
7
podrá hacer que no haya más historia".
"De los sutiles, análisis realizados por la Filosofia de la Historia
contemporánea se deduce que la Filosofia no solamente se da en la Historia
ya lo largo de la Historia, sino que es Historia, y la Historia es fuente de luz
filosófica, ya que la luz de comprensión brota justamente en el género de
acontecimientos creadores que denominamos eqcuentro y que se dan
necesariamente al hilo del tiempo. La Filosofia, en efecto, no es mera
reflexión sobre realidades ideales intemporales, sino sobre la realidad en su
complejo devenir creador. La realidad acrecienta constantemente su riqueza
mediante la fundación de interrelaciones nuevas, y cada ámbito interacciona]
funda un modo de inteligibilidad propia. En virtud de ello, el pensamiento
filosófico-como apertura inteligente a la realidad-debe ser un pensamiento histórico, es decir, debe ser elaborado de modo dialógico conforme a los
campos de posibilidades que abre en cada momento el pasado, ya que la
comprensión del entorno en cada situación está iluminada por la labor
configuradora llevada a cabo por los pensadores anteriores. El modo de ver
actualmente el mundo, el ser humano, el arte, la divinidad, pende en gran
medida de los ámbitos que los hombres de todos los tiempos han ido cocreando con estas entidades. No cabe pensar a-históricamente, ni diluir el pensamiento en meras relatividades historicistas. La verdadera relación con la
historia la gana el pensamiento cuando evita los dos escollos del dogmatismo
y el relativismo".8

7

s

50

Caturelli, Alberto. op. cit. pp. 197-199.
López Quinús, Alfonso. op. cit. pp. 245-246.

LA RELACION INTER-PERSONAL
(SOLEDAD-DIALOGO-AMOR)
LIC. PEDRO GóMEZ DANES

Universidad Autónoma de Nuevo León

INTRODUCCION

HOY, EN UN MUNDO DE COMUNICACIONES en donde e] ruido, el reclamo y las
voces nos inhundan por doquier, es cuando se descubre aquel valor que
poseían los hombres y desarrollaban a falta de periódicos, radios, televisores,
y otros medios de comunicación, que hoy se han transformado en simples
reclamos ideológico-comerciales. Un mundo de ruidos 1 invade todo. Un ruido
dentro del cual van mezclados aún las voces del hombre como ruido simbólico
de com~nicación social meramente externa, emitidas por personas que
obstacuhzando o no llegando a la relación interpersonal, se encuentran,
conviven, transcurren su vida sin condividir mediante la autodonación sus
mismas personas y su realidad total, que incluye lo interno.
El hombre de hoy se mecaniza. El adelanto técnico se recibe en grandes
dósis dentro de un cambio y desarrollo constante, pero centrando la intención
en la tecnología que tiende a satisfacer sus necesidades fisicas, olvida las "dósis
2
complementarias" de sentido humano. El humanismo, tan mencionado, se
ve embrollado por innumerables tendencias ideológicas que van de un
ateísmo rpaterialista, que niega la realidad de la persona como valor principa1,

El mismo vocablo linguístico, que es signo de lo conocido culturalmente, debe ser
ex¡:iresa~o por toda la_persona que lo dice. Cuando va linútado a simple comunicación ·
~ • pierde su capaadad de ser medio de comunicación interpersonal, que es función
tsnmana del símbolo vocal.
2 h to no sólo se da en países desarrollados, sino bajo diversos aspectos, en toda la comurúdad
umana.
1

�hasta un sociologismo en que es el todo circundante lo que hace la persona;
desde un idealismo subjetivista que cierne la realidad en sus categorías, hasta
un idealismo fenomenológico; de un querer llegar al superhombre
Nietzscheniano, a encontrarse con haber perdido la misma libertad. En fin,
el hombre de Í1oy, dentro de grandes multitudes en el trabajo, en la calle, en
los estudios, va sintiendo el peso de la falta de comunicación real.
Frente a todo ello, la capacidad de relación permanece3. Cada hombre, en
cuanto persona, aún poseíendo cierta incomunicabilidad del todo ser él, está
tratando de volcarse al otro-como-yo, y de recibir del otro igual, para así
. tanto: " rea1·izarse,,4 .
reconocerse a sí mismo, y como se dice
En esta pequeña reflexión, quisiéra tratar brevemente tres pu~tos: la
Soledad, el Diálogo y el Amor. El primero, como antecedente al diálogo.
Como aquello que se rompe en el mismo momento de relacionarse. El
Diálogo, como la misma relación entre dos o más personas, con aquello que
se menciona como fundamental al mismo. Y por fin, el Amor, la cumbre del
diálogo, y aquello que estando también en la base del diálogo, hace posible
la interrelación personal en su más alto nivel.
l. l.ASOLEDAD

Se dice, y es verdad, que la soledad es el mayor mal de nuestros dfas5. El
hombre, esta persona humana, inmersa en un mundo técnico de producción,
es un mundo desarrollado de consumo, en un mundo descontrolado de
comunicaciones, se encuentra solo. Poco a .poco queda inmerso en grandes
cascarones de concreto con paredes sutiles en que su ser más íntimo parece
salir a flote6 • Este hombre, hoy, más que nunca, se encuentra solo. Mas el
problema no es de ahora simplemente, ya en el siglo V antes de Cristo,
Esquilo, en una de sus grandes y patéticas tragedias, nos hablad~ la soledad.
Veamos rápidamente el paso en su obra, para sacar algunos datos mteresantes
sobre el problema de hoy.

3

4

5

6

52

La tendencia de la persona a relacionarse al ser en cuanto tal, in~tamente abierta, y, su
misma capacidad, corno finito a ~na relación _total con el absoluto, impele a la persona, a
el hombre concreto, a una necesidad de relaaón C&lt;?n el otro&lt;omo-yo. . .
La autorealización del hombre concreto no es posible en la no&lt;omurucaaón, pues debe
ser tanto subjetiva e interna, corno objetiva y externa a la persona ..
Ver N. 2.
lh b inf1
· d
"d 1 ,,(~•
El verbo "parecer" creo es el más conveniente, pues e orn re,
uenaa o P?r i eo º6=
y reclamos sociales, creé serlo realmente en cuanto que logra poseer a lo fisico; pero no
descubre la realidad de su problema.

1.1 Antes de principiar el primer diálogo con el Coro, tras la introducción,
y ya atado en el páramo inhóspito, Prometeo dice:

"Ah ... ¿otra vez? Percibo un estremecerse de alas de aves ... el aire
trémula al agitarse leve de alas ... TODO CUANTO SE ME ACERQUE
ES TERRIBLE" 7 .
En la obra, al principio, aún cuando Efesto dirige la palabra al Titán,
compadeciéndose de él, el Titán calla. Las palabras del verdugo escogido por
Zeus van cargadas de compasión, pero no deja de ser un verdugo unido a la
Fuerza. Allá Prometeo se aisla, no entabla diálogo alguno. No hay respuesta
al verdugo, pues su misma actividad le compromete. No hay posibilidad de
relación cuando falta la libertad en uno. La opresión, aún cargada de palabras
amorosas en su contenido, oprime y obstaculiza la capacidad de diálogo8.
1.2 Tras ello, solo ya el Titán, manifiesta sus reflexiones teniendo como
compafiero un páramo inhóspito. Acá tampoco hay diálogo, hay un
monólogo, mismo que, tras innumerables repeticiones en un hombre, o se
transforma en sueño sutil, o lo va introduciendo cada vez más en la soledad
y amurallando la persona9.
Por ello las palabras del Titán. Todo lo que se acerque es terrible. Un otro,
una persona humana que venga a romper la misma soledad, los suefios o las
murallas en donde se ha ocultado y encastillado la persona, hace sentir pavor.
Hace ver en el otro un enemigo.
1.3 Tras ello, aún cuando hay diálogos que parecen romper la soledad, se
ve que ésta permanece en el Titán, y que Prometeo permanece y se abandona
a ella. No es un hombre libre. Es un ser encadenado a las rocas que le impiden
abrirse a los demás. Su verdadero compafiero es la soledad, y los demás
personajes que pasan a su lado y parten, son sueños, son "otros" que en su
mismo paso se convierten en irreales.

7
8

9

Prometeo Encadenado, versión y traducción de A. M. Garibay, México, 1963, Ed. Porrúa.
(ESQUILO SIETE TRAGEDIAS), pp. 74-75.)
Hoy se hab(a mucho de liberación, pero en línea única y por lo mismo no total del hombre.
El problema de la opresión se ve unido al significado de los términos que, en su sentido,
dependen de la línea de cada ideología. As! opresión, liberación, etc., significan cosas
concretamente diversas entre marxistas, capitalistas, existencialistas, teología de la
liberación, escolásticos, etc.
Este encierro del hombre en el monólogo, que le parece diálogos, es un problema profundo
a estudiar, y en la medida posible hacer al hombre de hoy conciente de ello.

53

�1 4 Las notas de la soledad que encontramos en la obra de Esquilo, .son las
mis~as ue acompañan al hombre de hoy. Por una parte se ve esclavizado a
la técnic~, a ideologías, a formas sociales, a las persona~ que represe~tan to:
esto" al poder esclavizante y con ello sólo hay capacidad de no-diálogo.
ho~bre de hoy se deja arrastrar por los potentes, mu.cha~ ve~es perece que
cree en sus palabras: las respeta pero no entabla mngun diálogo. Su ser

esclavo lo porta a la soledad.
.
..
JO
h b
La soledad introduce al hombre a un mundo de m~ovihsm~ . El om r~,
al mismo tiempo que siente en su interior l_a neces~dad del diál~go, se dep
arrastrar· a la soledad, y es él mismo, quien mconsciente, se ei:icierra en ella
acostumbrándose trágicamente. Llega un momento en que si un otro trata
.
El otro, comol
de llegar a su persona, reacciona
con e1 temor' con el pavor
i1
••
ersona se ve transformado en mensajero del terror . Viene hoy, en e
hombre una defensa estúpida, pero lógica, del que está sol~, frent~ ª1l otro.
' se ve interrumpido
. en sus bases. H ay u na tendencia
especia
a caer,
El diálogo
.
.
haciendo caer al otro, en el mundo de la comunicación de ruidos baJo el aspecto
de palabras sociales y culturales.
h
1 _5 Se ha pensado en que sería un hombre sol~ dentro ?el mundo. S:m:
dicho ue su sólo conocerse lo portaría al max.1mo egotsmo, al máx.1 ,
megaldmanismo. Creo que no podría ser simplemente un hombre. Carecena
de la relación. Sería cualquier cosa menos un hombre.
II. EL DIALOGO

Para que haya posibilidad de diálogo, es necesario que primero haya un
un tú en igual plano. De que ambos sean conscientes de que e~ los d~s
0
ha;la posibilidad de dar algo y de recibir algo. De que de palabras ruidosas ~m
senu·do, se pase a té.....,;..,,..s
, ,,..,..., que al menos porten cualquier cosa personal de quien
habla.
l d l dºál
2 1 Desde hace algunos años a la fecha, se ha hablado mue 10 e ~ ogo,
· d e una panacea · Se ha hablado también de diversas formas. de
como
d diálogo.
,
Aún en los ambientes eclesiásticos, hubo un momento en que se eo~ ~ara
todo un "vamos a dialogar" que sobreentendía que lo fundamental rehg1oso
del amor había desaparecido. El problema estaba, y está, e~ que d~ parte de
la mayoría ha habido grandes monólogos bajo la arariencia de diálogo. Se
había perdido la capacidad de introducirse a un mismo plano de personas
por parte de los dialogantes.

Cuando habla~a de la soledad, mencionaba dos factores que obstaculizaban
el diálogo. La Opresión, o sea el llamado diálogo entre el opresor y el
oprimido, y además, la Disparidad de Niveles, por ejemplo el diálogo entre
un libre y un esclavo. En realidad son proposiciones que falta esclarecer si
tienen base o no para afirmarlas. ·
2.2 Para examinar esto, deberíamos primero saber si vamos a tomar al
hombre como realidad unive'rsal, con sólo sus capacidades ontológicas de
apertura. Bien sabemos que el ser humano, en cuanto contingente, en cuanto
que ha recibido el ser, y con el ser el intelecto-voluntad, posée una apertura
infinita al conocer y al amar (que debería ser al conocer-amado). Que está abierto
primeramente al Ser Absoluto, del cual participa la existencia en diverso
modo. Su apertura al Ser infinito, inalcanzable totalmente, lo hace abierto a
•odo cuanto es. Así está abierto a quienes son como él mismo: a los hombres;
• está abierto a todo aquello que existe: o sea también a las cosas.
Bajo el aspecto de principios, hay una necesidad ontológica, en cuanto
contingente, de relacionarse con lo que "es" 12. Esta adquiere un sentido
especial en la relación con el otro-como-yo, ya sobre todo en el absoluto, ya
generalmente en el otro hombre. En la medida de apertura al otro-como-yo
estará la medida de apertura al ser absoluto, pues el otro-como-yo es realidad
conocible inmediatamente.
Si hay un no relacionarse a lo inmediato, habrá de hecho una incapacidad
de relación a lo mediato, pues la relación no es capacidad añadida al ser-yo,
sino que es capacidad propia que lo hace también ser-hombre.
2.3 También para examinar esto, debemos bajar al plano de lo concreto.
Si antes principiamos a ver el diálogo desde el plano de los universales, para
bajar al diálogo como misma tendencia del ser contingente, ser en
participación. Ahora veamos brevemente las realidades de los individuos
concretos, de éste, ése y aquel hombre, con su problemática, a ver si hay en
cada uno de ellos una necesidad propia de relacionarse 13•
Primero nos encontramos con que éste, ése y aquél, o sea los hombres,
nosotros, vivimos en sociedad y poseémos una necesidad de vida social. Esto
en el mismo hecho de ser hombres. Para que éste sea, es necesario antes una
relación de dos (los padres). Toda su iniciación a la vida (ir fancia) es social, y
éste, ése u aquél tienen una dependencia a la comuniihri, ya familiar, ya social.

12 Igual necesidad ontológica y más potente quizá bajo otros aspectos, es su necesidad de amar ·

13

54

JO

••
·
Es una forma de enfermedad
0· empo de dinamismo subietivo.
Inmovilismo
y al nusmo
J
•
l
psíquica en donde la realidad no puede aceptarse como es, smo como o creo.

11

Idem.

.

y ser amado, de buscar aquello en que dándose le llena, aún cuando versando esto también
a lo infinito, no le lleve totalmente. Creo que el conocer lo debemos hacer un
conocer-amando para que sea realmente humano y personal.
De hecho aquello que en el plano de los principios es, debe también ser en plano concreto.
Bien sabemos que las ciencias empíricas no van a encontrar muchas veces en experimento
aquello que es de nivel superior. En el caso de la apertura al otro-yo, bajo diversas formas,
puede encontrarse no sólo en lo que supera la fisica experimental, sino también en las
ciencias empíricas como la sociología y la antropología cultural, con tal que sean objetivas.

55

�No encontramos que el hombre concreto nace en una sociedad, y, lo ne~esario
absoluto para que viva y sobreviva es la relación con el otro (en sus primeros
años relación muy especial). En segundo lugar nos en~ontra~os_ ~ue, pese a
que hay una sociabilización que, según dicen margma al mdividuo a un
co~texto cultural definido, es en esta sociabilización donde las personas
principian una relación activa que es consciente, y en la _cual se entabla_~n
movimiento de pregunta-respuesta dentro de un plan smcero, v. gr. h1JOpadre, niño-adulto, niño-niño. La relación niño-niño, aun cuando no es total,
lleva en sí una mayor compenetración en la igualdad de amb?~· D?_hecho,
entonces mediante relaciones ya entre no iguales, ya entre mno-nmo, que
no impli~a subposición, la persona es encaminada al momento de poder
entablar una relación con otro a igual plano. Con todo esto, parece una
necesidad de estar en relación total, no solamente para vivir, sino para poder
sobrevivir, y para principiar a ser uno mismo. A través ~e los d!versos pasos:
infancia, adolescencia, pubertad.juventud, madurez, y a~n la veJez, el ~10mbre
se encuentra dentro de una comunidad, y con la necesidad de relación que
puede arribar al diálogo, o puede quedarse en un mero intercambio de bienes

y~Ia~u.

.

2.4 Entonces, en un plano de los principios, como ser contmgente que ha
necesidad del ser absoluto, y en el plano meramente social, en que nace, crece
y muere dentro de relaciones, nos encontramos _que no sólo e_l hombre, como
generalidad, sino este hombre, tiei~e una necesidad de relación. Ya para ser
en sí mismo, ya para desarrollarse mterna y externamente.
.
Volvamos ahora al tema de la opresión y al tema de la desigualdad de
planos de relación, para ver si se da el diálogo o no.
.
2.5 Pero, ¿qué es un sí dialogar? Es inter?sante, _encontramos que m el
diccionario de filosofía a la mano, ni aun la enc1cloped1a filosófica, desarr?llan
este concepto. Por otro lado es extrañ~ que hoy se ~able de relaciones
humanas apuntando solamente a las relaciones de trabajo, cuando esto es un
modo muy insignificante de relacionarse entre pe,~s~nas. .,,
. .
Etimológicamente viene la palabra del verbo d1gesomai , que s'.gn~fica
entendimiento, pensar. Se concretiza en el vocablo "diálogos", que sigmfica
"reflexión por las palabras". Pero esto es como encontrarnos con los
"Diálogos" de Platón, escritos por una sola perso~a, en qu~ se ponen las
palabras en diversos personajes para hacer más fácil la reflexión del asunto
a tratar. Más, en el fondo, es un monólogo, diálogo no lo hay verdaderamente,
en cuanto qu.e es s6lo el autor el que habla. Y, en este caso, vemos que la simple refiexi6n

56

mediante palabras no llega a constituir aquello que llamamos diálogo, que
podemos pensar que sea un diálogo 14 .
Diálogo, creo, es la relación personal entre dos individuos, que
introduciéndose a un mismo plan? operativo, tienden ambos, a dar y recibir
del otro aquello que para ambos tiene valor y les da crecimiento.
2.6 Así, con la definición anterior nos encontramos que, para que haya
diálogo, es necesario siempre que haya un encuentro entre dos o más
15
personas. Por ello se llaman diálogos aún hoy, aquellos escritos de Platón,
porque se presentan como relación de dos o más personas. Se añade que, para
que haya diálogo, éstas se introduzcan a un mismo plano operativo. Con esto
se quiere decir que entablan la relación entre YO y TU, prescindiendo del
puesto social, de todo aquello que acompaña a la persona como parte de una
comunidad. Implica que ambos son conscientes de introducirse en dicho
plano, que hay un respeto mutuo como personas. También implica que no se
encuentra por un lado opresión y por el otro oprimido, pues habiendo esto,
en realidad no hay introducción a un mismo plano de relación, implica que
no habrá un superior y un súbdito, un verdugo y un castigado, un yo-lo-se y
un tú-no-sabes. No implica un masoquismo, un sadismo velado, que llevan
en sí la incapacidad de penetrar a un plano de igualdad.
2.7 De introducción a un mismo plano operativo, se deduce que, siendo la
relación entre iguales, existe por ambas partes una capacidad llevada al acto
de dar y recibir. Que existe una apertura no solamente a la verdad que el otro
pueda tener, sino al otro como verdad, como TU, en el cual podaIPos reconocernos
nosotros mismos. Es la introducción a una tendencia dinámica a un NOS que
no sólo se margina o aniquila el YO y el TU, sino que los promueve y vitaliza.
2.8 Ya al hablar de la soledad, bajábamos a ejemplo citando ·el caso
presentado por Esquilo de "Prometeo Encadenado". Al hablar del diálogo,
creo es mejor no citar ejemplos, tanto por la diversidad de diálogos, como

14 El diálogo supone la relación interpersonal, y es una forma de relación. Toda relación debe

ser entre dos o más, nunca es imnanente a uno mismo y tendiente sólo al yo, es tendencia
al otro que repercute en el y~. Es tendencia total y no sólo interna.
15 Son, corno el P. Lobato menaona, tres momentos propios de la relación: un reconocerme
como yo, un enco~tra~me con el otro, y un tender al nosotros. En el diálogo, para que
re~rnente sea relaaón m~e!.personal, se supone el propio reconocimiento, en cuanto que
sabiéndome un YO me diT!JO a un TU; es además reconocimiento de la diversidad ele mi
d_el TU, pues como soy me dirijo a él; yes además tendencia al NOSOTROS, pues la relación
arnenta la comunión siendo interpersonal.

57

�diversidad hay de personas, como porque esta relación puede entablarse en
cualquier momento ya no sólo por el contacto fisico, sino aún, mediante la
comunicación a distancia.
·
2.9 Pero sí hay que añadir, que siendo la persona humana un todo in~enso
estructurado en una unidad, son múltiples los modos de entablar el diálogo.
6
Expresiones, gestos, miradas, signos, tocamientos, vocablos, etc. .
III EL AMOR.
Se ha hablado de la soledad. Se ha hablado también un poco del diálogo.
Es tiempo de introducirnos a un diálogo especial que he titulado con el

nombre propio: Amor. Por desgracia la palabra amor, dentro de nuestra
cultura occidentel-cristiana, ha sido muy distorsionada. A ratos se llama
caridad (Agape). A ratos simple pasión carnal (Eros). En general no se le
menciona cuando es entre personas del mismo sexo. Generalmente se usa en
su lugar el eufemismo de amistad. En realidad el amor e~ si~plemente el
diálogo llevado a un nivel más humano de la persona ~n s1 misma c~n t~da
su potencialidad, y quiérase o no, es la forma propia de autoreah~ción
personal del YO en la comunidad (comunión), o sea, aquello ~~e al mismo
tiempo que individualiza, hace comulgar con el otro o los otros .
.
3.1 El diálogo, como hemos visto, es la relación personal entre dos mdh·iduos, que introduciéndose a un mismo plano operativo, tienden ~~bos a
dar y recibir del otro aquello que para ambos tie~e valor y l~s da c:ecimiento.
Como ya había dicho, la definición me parecía y sigue pareciendo imperfecta.
En la comunicación o relación entre dos personas,los objetos de valor pueden
ser múltiples, v. gr. morales, intelectuales, creativos, artísticos, etc. E~ este
caso, la relación será moral, intelectual, creativa, artística, de trabajo, de
estudios, etc. Pero, si recordamos lo dicho en el punto 2.2, el hombre, este
hombre concreto, poseé una apertura infinita, apertura dirigida principalmente al Ser Absoluto, y por ende a todo lo que participe del ser. En este caso,
fuera de lo totalmente absoluto, el hombre conreto se encuentra con la

La persona humana es un solo indisoluble en donde encontramos, mediante la reflexi~n,
notas diversas que parecen opuestas entre si, ~orno lo espiritual i~mensurable y lo ffs1co
mensurable. Por ello siempre estamos én el peligro de hacer una dicotomía del ho_rnbre, y
artteponer lo uno a lo otro. Debemos ~e tener concien~ de que es un todo orgáruco, soy
yo el que acttía, y no es posible atribU1r el act_o dC; relaa~n a una pa~te de la persona_.
7 Es también una realidad que hoy, por la teilSlón 1deológica-econ6nuca, como ya lo dice E.
1
Fromm, muchos, innumerables personas creen vivir un diálogo de amor con los otros, pero
en realidad son engañados, ya par s{ mismos, ya par otros. Así nos e~contramos con el
sadismo y el masoquismo queson formas egoístas de amor y que no realizan plenamente el

16

amor..

58

realidad de los otros-como-yo, que posee igual capacidad activa, y hacia los
cuales está abierto totalmente, como persona humana.
3.2 La capacidad de relación entre dos personas abiertas a lo absoluto en
lo concreto, se manifiesta no en cualidades apartadas del todo, sino tienda a
manifestarse en ese todo estructurado que es el hombre. Es un acto a
manifestarse sinfónicamente, multitud de instrumentos unidos en una misma
música desarrollando cada uno su función. En una orquesta sin violines y
violoncelos, en que se instrumentalice una música sinfónica, de inmediato
notamos que algo importante falta, no sólo por el hueco que enctntramos en
la misma orquesta, sino por la música. Y esto que hablamos de instrumentos
notoriamente esenciales. Alguno podría decir que el címbalo, en caso de
faltar, no importaría. Sin embargo, aún cuando durante una hora solamente
oigamos por un instante dicho instrumento, él tiene vital importancia, porque
sin su colab~ración al conjunto, ya no es el todo musical que conocemos y
esperamos oir. Y lo más extraño es que, dentro de nuestra misma cultura
occidental cristiana, a aquello mayor entre ÚJ cread-O a lo que en sí es más que el
arte, al lwrnhre, se le haya querido cortar capacidades esenciales y sin disgusto
alguno se le haya presentado, diversamente a su misma realidad de hombre
como sólo un ser intelectual. Ejemplo clásico es el haber aceptado la estétic~
estatutaria: destrozando el sexo.
La capacidad que encuentro mayor en el hombre porque se asemeja con
la realidad íntima de Dios que engendra al Amor, no sólo se le ignoró, sino
en múltiples casos bajo aspectos heredados del maniqueísmo que le tuvo por
malo. En el plano humano religioso, se trató de hacer un "agape" sin "eros",
condenando el "eros" como indigno del hombre.
Para que exista diálogo, un verdadero diálogo en el sentido total de la
palabra, éste debe alcanzar su plenitud en la relación interpersonal. Es el
momento en que dos personas se autodonan en toda su. capacidad fisicoespiritual. 18
3.3 De inmediato, gracias a nuestra formación, surgirá una visión de
relaciones interpersonales 19 que, de mi parte consideradas nobilísimas, no
~on aquellas que trato de ver en esta reflexión. La relación interpersonal
implica en sí misma qu~ es realizada por personas sexuadas. Pero no implica

18

19

No podemos separar una sana antropología en metafisica, etnología ffsica y antropología
cultural. La persona constituye una unidad. Podemos a partir de una ciencia en separado
f~rm~ presupuestos a la persona, pero siempre atendiendo a aquello que escapa de la
aenaa por ~u campo limitad~.
.
La rela~ón mterpersonal no 1de111Jfica el YO con el TU, sino es acción dinámica que los
perfecaona y los lleva a paner en acto la capacidad de relación en el NOSOTROS.

59

�que sea sólo una relación sexual. Aún en la misma relación intelectual, hay,
si es verdadera relación interpersonal, una relación de amor y donación no
sólo hacia el objeto del entendimiento, sino sobre todo hacia el interlocutor,
en cuanto que de ambos hay donación de sus conocimientos internos tal como
los han conocido, en cuanto hombre sexuados, como en cuanto los manifiestan y se manifiestan. La amistad, en realidad es verdadera interrelación de
amor, no solamente en la capacidad de respeto y aceptación del otro como es, sine
en el movimiento int.erpersonal que /,os une. Y es a esto, al respeto y aceptación del
otro como!s, donde más fácilmente podemos manifestar el todo ser-yo abierto
en relación.
3.4 Como fácil se puede entender, no se quiere hablar aquí de relaciones
especiales interpersonales en que lo sexual está eminentemente relacionado
con la misma operación. Estas relaciones tienden a unificar las dos personas
y a identificarlas v. gr. matrimonio. Aquí se habla de las relaciones cotidianas
que se pueden presentar a cada paso de la vida y que deben ser, si queremos
realmente autoconstruirnos, de un todo unido físico-espiritual con el otro ser
igual. La base de estas relaciones, de estos verdaderos diálogos, está como ya
hemos dicho, en la donación total de la persona (20), (Hablando de donación
total, ésta no es completa nunca, sino se refiere a aquella donación posible,
pues autodonándose se reafirma el individuo, crece en profundidad la persona, y por consiguiente, crece la capacidad de donación. L"l persona humana,
en su dinamismo, puede entrar en una espiral dinámica, armoniosa y siempre
mayor de donación, que implica siempre mayor perfección del YO.) pero
sobre todo en el poner en acto la capacidad de respeto y aceptación del otro
como es, con sus valores, defectos y virtudes (mismos que muchas veces son
simples categorías culturales). Es ahí en donde realmente la soledad, esa
soledad que genera el temor, queda rota ante la realidad del otro que se
presenta dándose y admitiéndome como soy, hasta llegar a participar de mi
existencia, como al final, en el Prometeo Encadenado, las Oceánides, que
principian un diálogo en diverso nivel, bajan a un mismo plano con él, y
participan voluntariamente del castigo del Titán.
IV CONCLUSION.

Es cierto que vivimos, sobre todo en los países desarrollados técnicamente,
en un mundo de comunicaciones en donde el ruido, el reclamo y voces
inhundan por doquier. Frente a ello se encuentra la persona humana, que
aunque coaccionada por imágenes desvirtuadas de la relación, siempre se
encuentra con una capacidad de relación y una necesidad de relación,
mediante la cual se autoconstruye.
60

Hemos visto, bajo dos aspectos solamente, esta necesidad de relación q
la _supone como capacidad y necesidad intrínseca primero en cuanto, q::
existe
en relación
al Ser Absoluto. Segundo, que si·endo ho mb re concreto
.
.
tte?e necesidad de ella no sólo para vivir o nacer, sino también para sobre · ·'
y Cimentarse.
VJVlf
4.1 ~ relación siempre está actuando en un presente. En un ahora que
abarca, sm embargo, un pretérito y un futuro. La relación es constante
de toda la persona.
Y es
Abarca
' ·
. .un pretérito en cuanto que el todo yo umco
que soy en
comumcac1ón, se ha conformado mediante relaciones que al fi '1
"rear d "
.
,
in ian
iza o o constrmdo un desarrollo personal concreto. La relación abarca
el futu.~o en cuanto que, siendo "in fieri" tiendo a perfeccionarme, a "recimentar~e constantemente y con ello a relacionarme en mayor apertura Lo que
he sido
·
·
.. , lo que_ soy,_ tiene
un futuro en cuanto que siendo una. unidad
ue
participa de la mfimtud del espíritu, tiendo a sobrevivir en alguna forma~in
perder el todo constitutivo que soy.
La relación, se une, se actúa, aceptando el pretérito y el futuro en el ho
presente, en el cual me estoy relacionando, como quehacer fundamental E y
e_l presente estamos no recordando y no abiertos simplemente a la posibilida:
sm? en un reconocerse-reconociendo, en un padecer-actuando, en un cons~
tnurnos-dando.
4.2 Al hablar de la soledad, se veía ésta como una incapacidad de diál
~ menos como una no-aceptación del yo-soy-así, sino como un obstá:~~~
o~e~tado po_r los problemas, por la comunidad desvirtuada. Nuestra
~os1c1ón espac10-temporal nos coloca en situaciones en donde la relación
~:ter~ersonal se o~staculiza. Pero,_ fundamentalmente, la no-operación de la
paCidad necesana no destruye dicha necesidad sino la desvirtt'ta
431.a
·
· 11umana puede ser o no interpersonal
'
·
·.
. comumcac1ón
conforme
a la
~o~c1enc1a de donación de los interlocutores. Si el diálogo no es'interpersonal
~ iecho la soledad, la falta de comunicación con el otro-como-yo queda e~
pie, y no es r~ta totalmente. Hoy desvirtuamos la realidad de relac"ó
personal reduciéndola a relación de valores sociales o materiales así i
persóolnafihumana puede estar en diálogo constante conservando su p,osició:
de s o ·ente a todos.
4.4 La relación interpersonal, comodiálogo entre dos o más personas es
aquello que forma realmente el "NOSOTROS'' Esta 1. 1 "6
,
sino em ·
·
e ac1 n no es abstracta
mentemente del todo-como-soy. Es un reconcer al otro aceptándol~
como. otro, y por e.I ot r?, reconocerme. Esto 1mphca
.
. no sólo el reconocimiento, smo la comumcac1ón total del hombre, un reconocerlo-amando y un
reconocerme-amando, un dar-recibir sincero.

t

61

�ue nunca se debe principiar a reconocer al
4.5 Es por ello que hoy, más q
'
f.
ión del "nosotros" que
otro reconociéndome yo mismo como base ~e ormac
"
"d d" ( m nicación real y sincera).
implica comum a
co ~
1 fl
. . to de las mismas, comunica
La formación de comumdades y e dodreomtenu·do de la vida humana. No
.
. d l h b e de hoy el ver a ero sen
a la lustona e om r
.
to a la persona el ser persona
es la historia o la sociedad la que comumlcalel1sombre por el ~ismo hecho de
.
·
siendo esto natura a
.
en relact6 n, smo que
forman la historia y la sooedad
1
ser hombre, es el hombre, las personas, as que
.
y les dan sentido.

DETERMINANTES REALES Y ESPIRITUALES
DEL ACTO HUMANO
PARA UNA TEORÍA DE lA DECISIÓN
PROFR. SANTIAGO VIDAL MUÑOZ.

Universidad de Chile, Academia Superior
de Ciencias Pedagógicas de Santiago.

1. El problema. Los interrogantes sobre la inserción del valor en el universo-fisico me han preocupado. Al correr de los años he venido tomando
conciencia de algunas de las innumerables preguntas y respuestas al respecto,
en la historia del pensamiento, aún desde las épocas pre-filosóficas en Occidente, en las visiones míticas y viejas cosmogonías y antropogonías.
Propósito central de esta comunicación, es considerar la decisi6n en el acto
humano voluntario, comprendido en una concepción totalizadora del
'hombre entero', unitariamen·t e concebido y abierto a la trascendencia. En el
acto de decidir (decidir, cortar), el ser humano ejerce la libertad esencial del
espíritu. En relación con lo precedente surge la pregunta: ¿Es posible superar
la antinomia determinismo-libertad?
El tema del ser humano en el universo, en cuanto ser natural y personal,
adquiere un interés creciente, al comprobar la vigencia de ideas de la sabiduría
de los antiguos en el asombroso tejido de relaciones ontológicas, lógicolingufsticas, gnoseológicas, psicológicas y éticas, frente al avance científico y
tecnológico de nuestro tiempo y la catastrófica crisis moral de los hombres y
las naciones. Más aún, existe una necesidad por lograr un conocimiento más
profundo sobre el hombre y lo humano, en vista de los nuevos desarrollos y
perspectivas de las ciencias del hombre y de las disciplinas propias de su
formacwn en el mundo de la convivencia de personas intercomunicadas en su
vida natural y espiritual, y con un sentido teélico y trascendente de su
existencia.
Es inobjetable que una investigación en profundidad en este tema, solamente puede ser lograda con metodologías apropiadas. Requiere un análisis
crítico-valorativo, desde la perspectiva actual, repensando los clásicos griegos
de la antiguedad, el pensamiento cristiano y contribuciones de las grandes
direcciones del pensamiento moderno y contemporáneo.

62

�2. El hombre ser privi!igiado. Aparece en la meditación, la posibilidad del ser
humano, en cuanto ser privilegiado en el cosmos, de constituirse en zona
ontológi.ca de incidencia, de convergencia de lo absoluto Incondicionado e Increado, sede de valores absolutos, objetivos y eternos, compartida con los
seres humanos creados y condicionados en la finitud de su existencia temporal. He aquí, un ámbito metefisico del ser y del valor, en relación con los
valores intuidos y cumplidos en actos y obras en la vida real y concreta.
Pl-incipalmente desde los albores del humanismo griego, Sócrates afirmó la
universalidad de los valores morales. Los sofistas incorporaron al
problematismo filosófico vacilaciones ante esa posición y mostraron actitudes
propias del relativismo y escepticismo ético y aún del pensar nihilista.
3. La autonomía determinismo-libertad en el acto humano, es superable
a partir de la intelección o intuición del distinto carácter ontológico de los
llamados por Max Scheler "factores" reales e ideales. En nuestro juicio, se
logra una mayor claridad sobre esta cuestión, auxiliándose de los logros de
Nicolai Hartmann, acerca de ser real (inórganico, orgánico, psíquico y
espiritual) del ser ideal y el modo de ser del valor. (Ver Ontología, A Pescador
S.) La citada antinomia, en relación con el acto de decidir en la acción
voluntaria, plantea pregunta cruciales, a partir de la "ley" de Scheler, en la
perspectiva de la estructura del espíritu y la estructura de los impulsos".
4. Factores reales y espirituales. En esta ponencia tienen" especial significación
los valores éticos del espectro axiológico propio de los 'factores' espirituales que
'cooperan' de algún modo con los 'factores' reales, naturales en el 'ser y el
acontecer histórico-social'. Los 'factores' reales por pertenecer al ámbito del
ser real, poseen las notas de la realidad, la temporalidad, la espacialidad y están
afectos a la determinación causal. En ellos está incluída la sensibilidad, los
impulsos afectivos, los instintos ... En cambio, los factores espirituales pertenecen al reino del ser ideal, fundamentalmente pensamientos y valores.
Poseen la idealidad y son intemporales e inespaciales, y no están sometidos a
la influencia de la casualidad natural. Se inscriben, por cierto, en este reino
de factores ideales, los fines valiosos, los ideales humanos, las aspiraciones;
las ideas y conocimientos de todo orden, las utopias, creencias, supersticiones,
tabúes, convicciones de todo orden, ideas esotéricas y exotéricas, concepciones del mundo.
Scheler afirma que el espíritu subjetivo u objetivo, individual o colectivo,
determina pura y exclusivamente la esencia de los contenidos de la cultura, de los
cuales pueden, así determinados, llegar a ser". El espíritu descubre o adscribe
valores en la esencia de los contenidos culturales y en toda actividad suya
personal, expresada en la vida cultural, y en una sociedad de personas en su
historia. En verdad, existen contenidos esenciales en cada uno de los
múltiples, variados y diversos territorios de la cultura: arte, lenguaje, mito,

ciencia, moral, técnica, derecho, política, religión, educación, recreación
filosofla. ..
'
5. Sery valor. Tienen importancia primordial en cuanto relación metafisica
y teológi~a. En los ~lanteamientos de la conciencia sobre el ser y el acontecer,
aquélla tiene en VISta al ser y al valor, con ello, al ser valioso en cuanto
finalidad de nuestros actos decididos libremente, con una perspectiva teleaxiológica.
Los problemas de la aéción humana, con sentido, nos remiten a las
cuestiones del tema fin y finalidad que planteara Aristóteles.
~uí nos preocupa la relación restricta de fin y valor, conectada a la acción
de~berada, dejando entre paréntesis aquí, los alcances escatológicos que
existen para el hombre, animado por la esperanza y no por la desesperanza.
En la filosofía aristotélica-tomista, los valores se fundamentan en los fines.
Santo Tomás, respecto al acto voluntario que requiere un fin, decía: " ... todo
se mueve en virtud de un principio intrínseco que supone algún conocimiento
d~ ese fin". No olvidemos que para este filósofo, el fin último del hombre es
Dios.
Por su parte en laferwmerwlogía, el valor es fundamental y anterior al fin.
El fin es mero objeto intencional de una acción de la voluntad. Aun cuando
la posición a_ristoté!ic~-tomista, discrepa de la fenomenológica, por lo menos
ambas do~trmas comc1den en que existe una conexión fundamental entre fin
Y valor. i.ÚJs valores son fines o medios para un firi superior? En síntesis, Jas
respuestas son:
a) Los valores son fines: fin es aquello a lo cual se ordena algo (finis operis);
y el hombre se propone fines (finis operandi).
~). La respuesta considera los valores como medio para un fin. Cada
pos1c16n trae en verdad su corte de consecuencias y problemas.
Respecto a lo precedente, cabe agregar que en los momentos del acto de decidir
se pres~n~n a la conciencia dos clases de fines: wsfines propueswsy los impuesws.
i:5tos ult1mos suponen normas, legalidad y otras formas de limitación 0
circunscripción d_el ejerci~io de la libertad también simple coerción externa ...
6. lCóm? se eJerce la libertad del espíritu en la acción del hombre?
En l~ tes1S de Scheler, los llamados 'factores' ideales y reales, en principio,
determinan al ser acontecer histórico-social. Subyacen a este planteamiento,
problemas U:ª~?os por la filosofía de la esencia y la filosofía de la existencia.
En nuestro JU1c10, la decisión está 'supeditada al ser' y es decisión libre en
verdad, urucamente
' ·
e~ cuanto ella está sustentada y penetrada por él. 'Tal
po~tura ~s opuesta radicalmente a la posición de J. P. Sartre, para quien la
ex15tencia está supeditada a la Nada. En este caso enfrentando la antinomi'a
deter
· ·
rb
.
mm1smo
1 ertad, el concepto de libertad que surge de Sartre es el de
libertad absolu ta• La dec1S1
· ·6 n eX1Stenc1al
·
· es algo que se da en la Existencia
'
65

64
Humanitas-5

�(

humana en definitiva absolutamente sola, sin la menor interferencia externa
sobre eiÍa, sin intervención de la Providencia Divina, ni la intervención
natural social o cultural. En Sartre, la conciencia en virtud de su carácter
intenci~nal tiene relación con la realidad y no con las cosas. Al no existir tal
relación causal, la conciencia puede presentarse como libertad.
La relación de la conciencia con el ser ideal y el valor -mundo de la
libertad posible y afectiva-, es ontológicamente_distinta a la re~ación ca~sal
de la conciencia con el ser real (mundo de las 'cosas', de la necesidad). Qutzá,
podría hablarse de modalidades de la intencionalidad de. la conciencia en su
referencia a distintas esferas ónticas del todo, del ser (diversas esferas de la
objetividad). Una libertad para la nada, significa una libertad N_egativa. Es
necesario distinguir con claridad la decisión en tal línea de pensamiento, pues
se juega la libertad humana condenada a una existencia sin sentido, _s~n otro
fin último que la nada, es decir, el anonadamiento absoluto y defimttvo del
ser humano. Esto es armonía con las teorías materialistas.
7. La idea y forma de 'cooperar' los Jactares' reales y espfrituales.
.
El concepto de 'cooperar', es posible comprenderlo, como convergencw. de
Jactom'injluyentes hacia un mismo fin 'dictado por el espiritu' ... Los •~acto~es'
que cooperan entre sí, iníluyen sobre el curso del ser y del acontecer lustóncosocial. Estimamos que el actuar humano tiene posibilidad y sentido en el ser
y acontecer histórico-social, cultural del 'hombre entero'.
La mencionada 'iníluencia', no es por cierto mágica, ni tampoco es 'fuerza'
o 'éficaz' 'eficiencia causal', como dice Max Scheler. Este, en su crítica a las
teo1ias negativas del hombre -Buda, Schopennhauer, Freud, etc., esclarece,
subrayando, "la importancia de la voluntad que, guiada por la idea y los v~lores,
rehusa a los impulsos opuestos a esa idea y valores, las representaciones
necesarias para llevar a cabo una acci6n impulsiva, mientras que, por otro lado,
ofrece como cebo ciertas representaciones conforme a las ideas y los valores,
a los impulsos latentes, para coordinarlos, de manera que ellos mi~mos ejecu~en
el proyecto de la voluntad, dictado por el espíritu. La voluntad, propia del espíntu,
'guia' y 'orienta' los determinantes ideales y naturales, reales, en los actos
propios del 'proyecto' dictado por el espíritu.
..
8. Busqzudas en la teoría de la conciencia. Momento~ ~e La decist6n.
.
La historia de los problemas relativos al an5hstS del acto voluntario es
verdaderamente significativa, para los efectos de intentar centrar la atención
en la existencia del acto de decidir al enfrentar el espíritu, alternativas,
preferencias, opciones. Más significativa cuanto que la concienc~a es conciencia de un pasado y a la vez está instalada frente a un futuro hoy irreal, el cual
desde su irrealidad nos motiva aquí y ahora en nuestro "presente", lo particular del problema de la decisión, es sólo aparente, pues subsiste todo un
subsuelo metafisico y ético que por cierto, presupone una concepción del

mundo y del 'hombre entero'. Por lo demás, aparte de lo dicho, una teoría de
la decisi6n, supone otras teorías tales como una teoría del sujeto y del objeto
(N. Hartmann); una teoría de la conciencia con trasfondo metafisico del clásico
problema de lo psíquico y del alma humana. Todo contribuye a iluminar más
la realidad de la conciencia personal.
La conciencia real y concreta (no irreal ni abstracción pura), capaz de
trascender la experiencia senso-empírica actual, se manifiesta en tres momentos

del acto de decidir:
a) M_omento /»'ece&lt;1:7ue, mome1uo a11tecede1ue. La conciencia es capaz de
memona y testtmomo del pasado que fue real (ser-ya-sido).
La conciencia recuerda instancias reales, hechos y fenómenos, como asimismo vivencias y experiencias del mundo de los objetos ideales y de la experiencia del valor y del valorar.
b) Momento presente de la concie1uia intencional (Brentano, Husserl), posible
~n su d~ración pu_ra ~ concreta, como pensaba H. Bergson. Aceptada la figura
ilustrativa la conciencia no es una inconcebible conciencia puntual e instantánea de
una vez y para siempre.
Husserl ha negado a la conciencia toda capacidad actual. No obstante es
conciencia aquí y ah?ra, _existencialmente dada; pero es capaz y apta p~ra
trasce~der. Es conc1enci~ que recuerda referencias, símbolos y representac!ones ... del ser_ rea~1zado en el pasado, el ser siendo en el presente.
También es pre-conc1enc1a del ser que posiblemente sea real en el futuro.
La conciencia, así, rec~da y anticipa, así hace posible la elección (Bergson)
al optar entre fines valiosos, positivos o negativos, propuestos e impuestos
para ese porvenir: El espíritu decide frente a alternativas, preferencias que
dan b~es a las opciones, o no decide (indecisión). Si el hombre no ve opciones
de su mterés y preferencia para su vida personal o su vida en comunidad, es
~apaz _de crear: como crear otras ideas y cosas. Con ello puede dar nuevas
inflexiones y giros relevantes en la vida individual personal, como así mismo
al acontecer histórico-social-cultural.
Si los fines con que en un momento se cuenta, no satisfacen, el hombre es
apto para procurárselos de alguna manera o inventar nuevos fines valiosos
para n~evas circunstancias no previstas o sorpresivas.
~ vida, de alguna manera continúa psico-biológica y espiritualmente, con
sentido y esperanza. Se afirma con ello, la esencia misma de lo humano y de
la ~rsona que trasciende, en supremo valor, a todo el universo fisico que
habitamos transitoriamente ...
c) Hay un tercer y último momento del acto de decidir: el o los momentos
~~ecu_enus, de verdad~ra significación moral. Se refieren a la responsabilidad
ttca, mtelectual y social, pues responsabilidad es responder en el futuro de las
consecuencias de nuestros actos presentes.

67
66

�9. Persona y acción étu:amente buena. En la experiencia moral de cada hombre,
es verdaderamente relevante el acto personal de decidir, prefiriendo o
eligiendo los fines valiosos en nuestros planes y proyectos en vida. Las
opciones, de algún modo entre lo que puede ser una acción éticamente buena,
o una acción iticamente mala, o simplemente, enderezan hacia una postura de
indeferencia o de cómoda rwutralidad, siempre discutible desde el punto de vista
de la ética. Es indiscutible la exigencia de poseer cada uno una actitud
fundamental, una postura existencial respecto a cuáles son los valores universalmente válidos; cuál es el verdadero Bien, Dios es amor en el cristianismo,
"summun Bonum".
El objeto de ese amor, en Santo Tomás, es el espíritu del hombre caracterizado por libertad. Desde el punto de vista del humanismo cristiano, la
PERSONA HUMANA se convierte en superior ref~rencia de 'lo bueno':
El bien se reconoce en las acciones éticamente buenas, si en definitiva ella
es favorable, positivamente en sentido axiológico, a la dignidad misma de la
persona y al crecimiento espiritual del 'hombre entero', en su vida caracterizada por
sus fines trascendentales.
10. Cauce fenoménico de la conciencia. En este cauce psíquico, se manifiesta
la inserción del ser real (naturaleza), dtterminado causalmente, y del ser ideal
(espiritual). Aún cuando hay un problema de conocimiento implicado, persiste el fondo metafisico de lo psiquíco, el cual hasta nuestros días es objeto de
investigación, no cabalmente esclarecido.
Existen dos direcciones insoslayables del pensamiento: las teorías subjetivistas e inmanentistas, y las direcciones objetivistas y trascendentistas. La
crítica moderna a las ideas metafisicas de la psique, apunta hacia los estadios
actuales, críticamente, tanto de la ciencia y de la filosofía que ha venido
reformulando problemas y revisando supuestos y conceptos fundamentales,
por lo menos desde las memorables exigencias de E. Husserl. La visión del
'hombre entero', considera condiciones subjetivas y objetivas en el objeto de la
Psicología, en relación con nuestro tema, con el acto voluntario. Y diremos,
no solamente esto afecta a la psicología, sino, en principio a todas las llamadas
'ciencias y disciplinas humanas' por ejemplo, a la teoría psiquiátrica, la teoría
del derecho, la teoría del arte, de la educación, etc...
11. El espíritu, guiador y orientador. Si los factores reales están determinados
causalmente y el espíritu no posee 'coordina' impulsos... la libertad sólo
podría ser efectiva (absoluta, tal vez) en relación con el orden de los 'factores'
ideales y espirituales (valores, pensamientos... ) que no son afectados por la
causalidad natural. El ser ideal y el valor, de algún modo convergen hacia la
realidad fenoménica psíquica, digamos psicosomática. Sin embargo, la
PsicoJogía como ciencia no explica ni da clara comprensión acerca de dicha
convergencia e inserción de los entes ideales y valiosos en la conciencia real.
68

Por cie~to ~o pue_de ~esc~nocerse el hecho de que los factores reales influyen
en la vida imp~iva irranonal, pues el psiquismo es natural y primario, en
verdad, ~n la vida real y concreta del 'hombre entero', siempre son admisibles
las relaciones de los impulsos afectivos con los valores, las ideas, las creencias,
etc:··_Santo To~~s pensaba que el alma está inserta en la naturaleza, por sus
act1V1dad_es espmtuales, particularmente aquéllas del conocer y del actuar
voluntariamente.
. No dudamos de que ese ser humano que decide libremente sus actos,
mstalado~ e~ el cosm~s material, hunde sus raíces últimas en lo más profundam~nte mamo y lummoso de su alma originaria. Ese existente humano, real,
ma~1fiesta su esencia ~e hombre, de 'hombre completo' con su apertura
radical a la trascendencia y, con ello, al reino de la verdad, del Bien y de todo
valor supre~o, c?n a~ceso, por tanto, a una posición espiritual para vislumbrar el m1steno mismo de lo Divino.
En una concepción del 'hombre entero', las ideas precedentes, suscintamente pres~n~das, p~eten~en ser incluídas; en lo que podríamos llamar una
antropolog1a mtegracionahsta natural y espiritual personalista.
NOTA BIBLIOGRÁFICA
Algunas obras básicas consultadas:
Em~rich Corath, ¿Q]d es el hombre?. Herder, Barcelona, 1976, R.G.
Colhnwood, Idea de la historia, FCE, Méx., 195, Teilhard de Chardin El
fenómeno humano, Rev. Occidente, Madrid, 1958.
'
Enzo Paci, Función de las ciencias y significado del lwmbre, FCE, Méx., 1968.
A~gus~o Pescador S., Ontología, Losada, Bs. As., 1966.
Nicol~i Hartmann, Ontología, FCE, 1965 y Metafisica del c01wcimiento.
Francisco Romero, Teoría del hombre, Losada.
Jean Paul Sartre, El ser y la nada, Iberoamericana, S.A, 1948.
Ma~ Scheler, Etica, Revista Occidente, B.A, 1948.
Sociología del saber, Revista Occidente, B.A, 1947.
sa~er la_ cultura, Ed. Universitaria, Santiago, 1960.
anuago V1dal, J?os concepciones del lwmbre y las ciencias humanas, México, 1963.
Los_ valores y el Objeto de la historia, Brasil, 1962.
·
Ejns~.emología-Antropología, México, 1975.
Sentido Y transcendencia del hombre entero, Córdoba, Argentina, 1979.
Consultas en obras completas de: Aristóteles y Platón, San Agustín y Santo
Tomás.

;z

y

69

�PROBLEMAS QUE UNA NOTA ESENCIAL DE LOS DERECHOS
HUMANOS Pl.ANTEAA lA FILOSOFÍA DEL DERECHO
JAVIER HERVADA

Director del departamento de Filosoffa del Derecho

Universidad de Navarra (Pamplona, Espaüa)
AUNQUE LO MÁS PROPIO DE LA CIENCIA es

buscar y encontrar soluciones, no
pocas veces se puede contribuir a su progreso planteando problemas e
interrogantes. Esta comunicación desearía a contribuir a poner de relieve una
serie de problemas que una nota esencial de los derechos humanos plantea a
la filosofia del derecho y, a niveles más profundos, a las otras ramas de la
filosofia. No estoy seguro de acertar en el planteamiento de los problemas, y
de antemano pido indulgencia por los posibles fallos; en cambio, puedo
asegurar que no plantearé todas las posibles cuestiones: sólo algunas de ellas
aparecerán aquí. Por otra parte, al plantear los problemas, en ciertos casos
me permitiré apuntar cómo veo la posible solución; ya advierto que se trata
sólo de un apunte -las cuestiones no son fáciles-y en modo alguno pretendo
otra cosa que mostrar una opinión.
l. UNA NarA ESENCIAL DE LOS DERECHOS Hm!ANOS

Cuando se habla de derechos humanos, con esta expresión se quiere
designar un tipo o clase de derechos, una de cuyas notas esenciales es la de
ser preexisumtes (o "anteriores" según el lenguaje más generalizado) a las leyes
positivas. Por lo menos a esa conclusión lleva el sentido obvio del lenguaje
utilizado, tanto por las declaraciones antiguas y modernas y los pactos
internacionales, como por los distintos movimientos en favor de esos derechos
o -en general- por quienes sobre ellos hablan y escriben. Ciertamente los
derechos humanos están recogidos en los textos legales de muchos países,
pero en tanto que recogidos por las leyes positivas y operando a través de
ellas reciben otro nombre, por ejemplo, derechos constitucionales o simplemente derechos positivos sin más especificación.
Por derechos humanos se entiende comunmente aquellos derechos -sin
entrar ahora en si ese apelativo es exacto- que el hombre tiene por su
dignidad de persona -o si se prefiere, aquellos derechos inherentes a la

�condición humana-, que deben ser reconocidos por las ~efes;_e~ caso de 1ue
esos derechos no se reconozcan, se dice que se comete lllJUSUCia y opres1 n.
.
.
e la falta de reconocimiento -el hecho de que no se
E mcluso se add1mtehqu genera la legitimidad del recurso a la resistencia,
respeten esos erec os.
. s· trata de derechos que deben ser reconoc1••dos, ·cuya
acuva o pasiva. 1 se
1
.6 genera 1·niusticia e incluso el derecho a la res1stenC1a, a
contravenc1 n
~
d
nos
conclusión parece evidente: por der~c_hos humanosd::~~:s ~:~:h~s se
derechos que preexisten a las leyes pos1uvas. Poe eso,
dice que se declaran; y de ellos se dice ~i:11bién que se reconocen -no que se
otorgan o conceden- por las leyes pos1uvas.
d ,
.
alizar la enorme masa de textos que supon na
1.bl
int~;ta~::de::;:11 :x1~:ustivo de~ len~uaje utili~doÍ
l~mitayre:::tn~
cos documentos, de reconoCida importanCia us r~~a

?~~

~t;!;~~~~~t ~~~

::;~i~ i~~~~:~lr;~:~~~

~~cla:ac~ed::~[8c~:e~:f
~:::
wt:~1 uwhe~ t11/y enter into a state of society, tlley cannot, by any compact,
'

•

tJ

1

depriv~ or divest teir ~~:t~;~:e-ncia del pensamiento liberal en la redacción
Fáolmente se o serv
,.
bla de inherent rights de
.
1 que aqm mteresa es que se 1ia
,
::r:::Js~~~:~~:;: aºtodo hombre, que se poseen por naturaleza y anter~ores
al estado de sociedad· el derecho de rebelión -el appeal Heav:;, se1unlª
.6 d ' Locke- se insinúa en la sect. 3. Este erec 10 e
famosa expres1 n e
' .
6 d la inobservancia de los
modificar los regímenes estableCidos en r~z ~ e 1 D l
ión de lnde. .fi .6 esgnnuda en a ec arac
derechos humanos fue 1ª JUSU icaCI n
.
,
h s italidad
end . (1776) de los Estados Unidos de Aménca, pa1s a cuya o P
P encta
.dos en esta ocasión. En esa declaración se habla, como de una
estamos ª:og1
. chos de los ue el hombre ha sido dotado por el
~%:~:;:::~::/;e~;;1:0 s naturales~ en función d~ los cuales}e ins~tuye,?
.
3 La m1·sma idea de unos derechos preexistentes (o antenores )
1os gob 1ernos.

tº

UERO Textos internacionales de dereclws humanos
Cfr. J. HERVADA-] .M. ZUMAQ
b'
ºta HZ seguida del número marginal que
(Pamplona 1978), n. 2. En adelante esta o rase a
corresPonde a cada texto.
t hall be fowld inadequate or contrary to these
2 "(...) and that, _w~en any govemme_~ ~th an indubitable, inalienable, and indefeasible
purposes, a maJonty of the clisohm~n':1ru .Y h nanner as shall bejudged most conducive to the
right to reform, alter' or abo
1t, m sic 1
¡

3

72

¡_:mblic weal". HZ, 4.ths to be self-evident: that all menare created equal; fu3:t th~y are
We hold thest: tru
.
.
ali nable ri hts· that among these are life, liberty,
endowed by their Creator wilh certam un e
th g •' hts governments are instituted
1
and tlie pursuit_o_f happ~~- TI at, to ~~~! co~~tgof the governed. That, whenever
among men, denvmg their JUSt pawders froti
f these ends it is the right of the peo ple to
an form of government be comes estruc ve o
"
'
al~r or to abolish it and to institute new government . HZ, 19.

a las leyes positivas, en función de los cuales nacerían las comunidades
políticas y los gobiernos, se repite en la Declaraci6n de los derechos del hombre y
del ciudadano de 1789, donde aparece la expresión droits de J'homme de la que
deriva la actual de derechos humanos. Para sus redactores, la ignorancia, el
olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las
desgracias públicas y de la corrupción de los gobiernos, estos derechos son
derechos naturales, inalienables y sagrados, la Asamblea Nacional los
4
reconoce y declara-no los otorga, concede o constituye- y su conservación
es la finalidad de toda comunidad política; dentro de estos derechos figura la
resistencia a la opresión. 5 Independientemente de la influencia que el pen5amiento liberal de la época tenga en los matices de la redacción de esos
documentos, es claro que los derechos humanos -derechos del hombre,
derechos inherentes o derechos naturales- se entienden como derechos que
el hombre posee por virtud de sí mismo, preexistentes a las leyes positivas,
las cuales se consideran justas si respetan esos derechos e injustas y opresoras
si son contrarias a ellos.
La misma idea básica o nota esencial de los derechos humanos la encontramos en los documentos internacionales de nuestra época. El primero
en el tiempo, la Declaración americana de los derechos y deberes del lwmbre (1948)
habla repetidamente de derechos esenciales del hombre, afirmando que "los
Estados americanos han reconocido que los derechos esenciales del hombre
no nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado, sino que tienen
como fundamento los atributos de la persona humana".6
la declaraci6n universal de derechos humanos (ONU, 1948) se abre señalando
que "la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el
reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana"; estos derechos
l~umanos deben ser "protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el
hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la
tiranía y la opresión" ,7 afirmándose en el art. 1 que "todos los hombres nacen
libres e iguales en dignidad y derechos" (lo que viene a decir que el hombre
es portador de tales derechos por sí, no por concesión legal). Constantemente
se habla de reconocimiento, respeto y protección, nunca de otorgar o conceder. Y es obvio que se reconoce, respeta y protege por las leyes lo que
preexiste a ellas; lo que por ellas existe, se otorga y se concede. Por otra parte,
en el lenguaje de la Declaraci6n Universal, la tiranía y la opresión son los "actos

4
5
6
7

Vide el preámbulo (HZ, 20).
Cfr. srt. 2 (HZ, 23).
Introducción (HZ, 123).
Preámbulo (HZ, 225 y 227).

73

�de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad" ori,~lnados por
"el desconocimiento y el menosprecio de los derechos huma~os .
Aunque menos expresivo, el Convenio Europeo para la protección de los derechos
humanos y de las libertades fundamentales (1950) habla también d9e reconocer,
aplicar, proteger, desarrollar y respetar los derechos humanos, a la vez que
el art. 1 afirma que "las Altas Partes Contratantes reconocen.ª toda per~ona
dependiente de su jurisdicción los derechos y libertades defim~os en el titulo_
del presente Convenio"; 1º la ausencia del otorgar y la presencia del recowce1
1
abonan nuevamente la idea central sobre los derechos humanos que estamos
exponiendo.
l d 1
Idea ésta que aparece i~equívocamen~e expres~da en el preámbu o . e.
Pacto internacional de derechos económicos, sociales ypolíticos ( 1:6~), en_el que dice•
"Reconociendo que estos derechos se desprenden de la_ d1gmdad mhere~te a
,,u frase liºteralmente reproduoda en el Pacto znterla persona lrnmana...
12
nacional de derechos civiles y políticos.
•
Por último, recordemos que el Pacto de San José de Costa Rica (1969),
también conocido por Convención Americana de Derechos Humanos, reconoce,
según sus propios términos," que los derechos esenciale~ del hom~re no nacen
del hecho de ser nacional de determinado Estado smo que tien~n ~orno
fundamento los atributos de la persona humana, razón por la cual Justifican
una protección internacional, de naturaleza. convencional
coadyuvante o
,, IS
complementaria de la que ofrece el derech o mterno .
Resulta innecesario traer más testimonios, porque se trata de algo que es
inherente al concepto mismo de derechos humanos: la noción ~e. derechos
humanos expresa unos derechos preexistentes a las leyes positivas, cuya
contravención genera injusticia.
2, LOS DERECHOS HUMANOS Y EL CONCEPTO DE DERECHO

Si los derechos humanos no constituyen un espejismo, una fantasía irreal
simplemente un sentir sin base en la realidad, si son realidades _huma~1as,
0
esto es, si existen objetivamente, parece claro que tienen una relaoón íntima
con el concepto de derecho. No creo decir cosa inexacta al afirmar que, hasta
ahora, los filósofos del derecho, al intentar llegar a un concepto de derecho,
no han tenido en cuenta -al menos en la debida proporción- ~os derechos
humanos. Puede decirse que los derechos humanos no han sido un dato

s

Preámbulo (HZ, 226).
Vide el preámbulo (HZ, 343).
10 HZ, 344.
11 HZ, 1319.
12 HZ, 1378.
1s Preámbulo (HZ, 1558).

9

74

relevante para llegar a la noción del derecho. Más bien se ha dado la postura
inversa: supuesta una noción de derecho, los -relativamente- pocos
filósofos del derecho que han tratado de los derechos humanos, los han
caracterizado según esa previa noción.
Ahora bien, si el concepto de derecho no es un a priori, sino el resultado de
la observación de todas las realidades jurídicas, parece cl~ro que la vía hasta
ahora seguida es insuficiente, pues no debe aplicarse a los derechos humanos
un concepto previo de derecho, antes bien el concepto de derecho.debe tener
en cuenta, entre otras realidades jurídicas, los derechos humanos.
Claro inmediatamente nos encontramos con un problema crucial: los
derechos humanos, ¿son verdaderamente derechos?. A nadie se le oculta que
nos encontramos, respecto a esta interrogante, con dos datos de dificil
armonización. Si nos fijamos en el lenguaje utilizado, observaremos que nadie
ha puesto en duda la legitimidad del nombre derecho aplicado a los derechos
humanos. La terminología utilizada para designarlos ha sido muy variada:
derechos humanos, derechos del hombre, derechos fundamentales, derechos
naturales, derechos esenciales, derechos inherentes. Pero en ningún caso se
ha cuestionado que se les llame derechos. ¿por qué esa unanimidad?
El otro dato ya no es tan universal, ni unánime, mas no por eso deja de
merecer consideración: no pocos filósofos del derecho y juristas niegan que
los derechos humanos sean propiamente derechos; siguen llamándoles
derechos, pero entienden que se trata más bien ~aquí la diversidad de
opiniones se multiplica- de valores, de postulados políticos, de exigencias
sociológicas, etc. ¿Dónde está el origen de estas opiniones? Sin duda, el origen
reside -por encima de otros posibles rasgos de los derechos humanos- en
la nota esencial de estos derechos de los que estamos hablando: preexistir a
la ley positiva. Es, en efecto, rasgo común de esos autores negar que pueda
existir un derecho propiamente tal fuera de la concesión u otorgamiento de
la ley positiva, pues sólo la ley positiva es verdadero derecho, origen de
genuinos derechos de los sujetos.
No hace falta resaltar que, si bien estos tipos de opiniones no niegan que
existan valores, postulados o exigencias que la ley positiva deba tener en
cuenta, niegan que existan derechos humanos, aunque usen profusamente
esta terminilogía y sean defonsores -incluso ardorosos- de esos valores,
postulados o exigencias, que según ellos se llaman derechos humanos, pero
que no son derechos.
Si ahora nos preguntamos por la unanimidad con que los derechos
humanos se llaman derechos, la respuesta, que indudablemente debe ser
matizada para no caer en indebidas inexactitudes, es la siguiente: hasta la
generalización del positivismo jurídico en el siglo XIX, la conciencia jurídica
común -las excepciones fueron raras y estadísticamente irrelevantesadmitió la existencia de verdaderos derechos anteriores a la ley positiva -los
75

�juristas romanos los llamaron iura naturalia-, y esa conciencia, pese a la
extensión de las distintas formas de positivismo y posiciones análogas, sigue
existiendo. Es más, cuando la teoría de los derechos humanos surgió con las
características con que ahora la conocemos, en el siglo XVIII, se partió como
verdad inconclusa de que esos derechos son verdaderamente tales y por eso
así se les llamó. Durante más de veinticuatro siglos -con distintas fórmulas:
lo justo natural, ley divina, derecho natural, etc.- no se cuestionó la
posibilidad de verdaderos derechos preexistentes a la ley positiva
y en
14
nuestros días son muchos --entre los cuales me encuentro- los que no
ponen en duda tal pasibilidad.
Por otra parte me parece que negar que los derechos humanos sean
verdaderos derechos porque son preexistentes a la ley positiva es un apriorismo,
esto es, procede de adoptar un concepto de derecho elaborado sobre las leyes
positivas (estatales o no) sin que los derechos humanos hayan sido tomados
en consideración. Para convencerse de que esto es así basta leer los libros de
filosofia del derecho: ningún seguidor de las corrientes más generalizadas ha
tenido en cuenta los derechos humanos para elaborar la noción de derecho.
Este es uno de los principales problemas que a la filosofia del derecho
plantean los derechos humanos: ¿qué realidad debe tenerse en cuenta para
elaborar el concepto de derecho? ¿cuáles son los datos de los que hay que
partir? La respuesta es importante para nuestro tema: si la realidad a tener
en cuenta -no digo como punto de llegada, sino como punto de partida- es
todo aquello que la conciencia jurídica ha tenido y tiene como derecho, me
parece que los derechos humanos deben ser tomados en consideración, y en
este caso se impone eliminar como punto de partida la ecuación "derecho
igual a ley pasitiva" y reconocer -al menos como posibilidad- la existencia
de verdaderos derechos preexistentes a la ley positiva.
Quizás lo más resaltable, desde el punto de vista de los derechos humanos,
sea que la solución que reciba el problema planteado incide en la noción
misma de los derechos humanos y en su existencia en cuanto tales derechos.
Si negamos que los derechos humanos tengan verdadera naturaleza jurídica,
no sólo negamos su existencia como derechos, sino que además la idea en la
que se asientan se desvanece completamente, porque los valores, postulados
o exigencias -de los que hablan distintos autores- en cuanto dimensiones
del derecho, se transforman en valores, postulados o exigencias de la ley
(positiva) perdiendo los derechos humanos su condición de una dimensión
propia del hombre frente a la ley positiva. Y en ese caso, ¿qué queda de ·1a
idea de unos derechos inherentes al ser humano, contra el cual se comete
injusticia -se le priva de algo suyo- si no se respetan esos derechos? A mi

14

Vide J. HERVADA, Introducción critica al dereclw natural, (Pamplona 1981)

juicio, sólo si se admite una noción de de h
.
de un núcleo fundamental de derecho dis:ec
compatible c~~ la existencia
una teoría de los derechos humanos coher:to el derecho pos~tivo, es posible
con ella: que la ley positiva no es soberan:~ con lo que qmere expres~rse
posee unos bienes jurídicos inherentes ue
en~ al hombre, p~~que este
son medida de la justicia o iniusticia deql I pree":1~ten a la ley positiva y que
:1
a ey pos1uva.

°¿

3. EL FENÓMENO JURÍDICO ¿Es NATIJRAL O

CULTIJRAL?

En relación con lo que acabamos de ver
jurídico, en sí mismo considerado ¿es uns¡rge otra pregunta: el fenómeno
cultural? Aclaro inmediatamente q'ue , a111acer
enómeno
natural no meramente
esta pregunta
· t
d
a natural y a cultural un sentido exclu ente Q
'. o m ento ar
obra cultural es tan evidente
y
. ue el derecho tiene mucho de
El sentido de la pregunta es é~~;. m~rece !ª p~na detenerse en explicarlo.
¿es enteramente obra culturaP ~ ;i;::enc1a m~sma _del fenómeno jurídico
Pongamos unos ejemplos. La a~r~na ti contrar_10, ¿ue_ne una base natural?
el hombre no podría construir . u ca es una mvenc1ón humana; sin duda
leyes físicas, pero no cabe duda d:~~:f: J/º1.: con el!os si no respetase las
de la cultura. La comunicación oral
iact b~ es un mvento humano, obra
ciertamente, cada sistema de símb~I~:
10,.e~ un fenómeno distinto;
cultural, mas es natural y no cultural la exi
d~ id~oma- es un producto
oral: es la naturaleza la que ha dotado al h;te;cta m1s~a de la comunicación
etc., y el hombre es naturalmente un
m re de lan~ge, cuerdas vocales,
fenómeno comunicativo es natural ser que se comumca con los demás. El
de comunicación. Este es el sentido•J;¡°que sea cultural el código de símbolos
un !enómeno inventado por el hombr: ~~egunta antes hecha: ¿es el derecho
fenomeno connatural al hombre
, ra ente!am~nte cultural, o es un
sociedad se entienda de origen c Ít a~nlque la Ieg1s!a_c1ón concreta de cada
E
u Ul a , esto es posIUvo;:,
sta es una pregunta que la existenci d 1 ' d
·
necesariamente Recordemos
I t ,ª e os erechos humanos plantea
nació, en el con¡exto del pens~:/
":1º1derna de los derechos humanos
derechos precedentes a 1
. ~ ~ e s1g o XVIII, sobre la base de unos
contemporáneos antes sen~alsodoe a ; .Yb, por su parte, los documentos
os cono en los dere I
h
preexistentes a la ley positiva p
b.
c 10s u manos como
tentes a la ley ositiva sin
. ues ien, ¿cómo entenderlos como preexisSi el fenómeno)urídicoes ;~~ e~ fenóm~no jurídico sea natural al hombre?
algo jurídico inherente ;l l~~~;: y rad1c_a\mente, cultural, ¿cómo entender
atributos de la persona huma
. ' ~senc1a a él, cuyo fundamento son los
de la dignidad inherente a lana, mtnnsleco a todo hombre, que se desprende
persona mmana;i Porq e
.d
resultan in1·n te1·igi.bles sm
. una. relació
u es ev1· ente
derecIios humanos
•
1 1d que los
ua
quiera
que
sea
la
o
.
.
ó
n
esenoa
a erecho
e 1
derechos humanos -adm·t~dm1 n qu~ se t_enga sobre la naturaleza de lo~
tend erse como algo en sí 1 1. a su eXIstencia.
' no parece que puedan enmismo ªJeno al derecho, y, en consecuencia, su

7º

=

tº;~

·

ª

77
76

�4.

existencia pone en crisis -en la necesidad de replantearla- la concepción
del fenómeno jurídico como algo meramente cultural, como sólo invento del
hombre.
La cuestión podría obviarse afirmando que los derechos humanos son
únicamente un producto cultural. Pero, si no me engaño, tal opinión
equivaldría a negar la existencia misma de esos derechos. Dado que los
ducumentos antes citados dicen que los derechos humanos son esenciales,
inlu.rentes al ser del hombre o a la condición humana, que se fundan en los
atributos de la persona humana y se desprenden de la dignidad inherente a la
persona humana, una de dos, o tales documentos hablan de algo inexistente, o
los derechos humanos no son productos meramente culturales, sino que se
enraizan en algo jurídico connatural al hombre. Por lo demás, desde su
nacimiento hasta hoy, lo que late tras los derechos humanos es la antigua y
permanente idea de que existe algo -que llamamos derechos del hombre,
sean derechos naturales sean derechos humanos- poseído por el hombre
como tal, frente a lo cual la ley positiva o lo reconoce o es injusta. Si
entendemos los derechos humanos exclusivamente como algo cultural,
necesariamente los debemos entender como derechos (o bienes jurídicos), no
meramente reconocidos, sino otorgados y creados por la sociedad, sea
mediante ley o costumbre, sea mediante unconsensus social generalizado. Pero
esto no es la idea que, según vimos, caracteriza esencialmente los derechos
humanos. Esta es la cuestión. ¿cómo puede ser compatible entender el
fenómeno jurídico como meramente cultural y, a la vez, reconocer como
verdadera la idea de los derechos humanos? Personalmente no me parece
una solución correcta negar que sea adecuada a la realidad la idea de los
derechos humanos como preexistentes a la ley positiva y al consensus social.
Por lo mismo, entiendo que el fenómeno jurídico es, en su base, un fenómeno
natural -hay realidades jurídicas naturales-, una de cuyas expresiones son
los derechos humanos.
Mis palabras anteriores, en lo que sobrepasan al estricto planteamiento
de un problema, se fundan -&lt;:omo resulta fácil advertir- en admitir que los
derechos humanos no son resultado de una ideología -como entienden una
serie de autores-, no son un invento del hombre, sino una realidad. El hecho
psicológico en cuya virtud los hombres y las sociedades admiten esos derechos
como anteriores a la ley positiva y al consenso social -tal como reflejan los
documentos estudiados a las reacciones normales de los hombres- no es una
reacción debida a factores meramente culturales, sino a dictados naturales de
la razón natural. En otras palabras, la idea de los derechos humanos como
preexistentes a los factores positivos es verdadera, porque obedece a una real
conformación del ser humano. De ahí la necesidad, pienso; de que la filosofía
del derecho estudie el fenómeno jurídico teniendo en cuenta los derechos
humanos y que no se intente establecer una noción de derecho sin tomarlo
en consideración.
78

Los DERECHOS HUMANOS y

lA NOCIÓN DE PERSONA

. La nota esencial de los derechos huma
d l
.
plantea una cuestión no e ueñ
. nos e a que verumos hablando
rns compatible con los ler~cho:1::;:~~:ói° al c~ncepto jurídico de persona.
prevalece en la doctrina jurídica? La
a n~c1ón.de persona: que todavía
y obligaciones o también como sujeto c;::s~::;s efimd~ co~o SUJe!o de derechos
no es en este punto donde se plantea el
~~hosyob~igaczones.Smembargo,
notas del concepto de
pro ema, smo en dos caracteres o
.
persona que -en mucha
.
implícitamente-están presentes ' 1
s ocas10nes sólo
la doctrina científica y los jueces ye;.~ usolque del concepto de persona hacen
tes: a) ser persona está en relació n unla es. Estas dos notas son las siguien.
n con e status o rol social· b)
una rnnces1ón de la ley positiva o d" 1 d
' ser persona es
tal es tenido por la ley Exami~ te 10 e otro modo, es persona quien como
a) U d I .
.
emos por separado ambas notas
, . na e as ideas más inconscientemente arra. d
.
exphc1tamente puesta de relieveiga as -y, por eso, menos
virtud del papel o rol que el hombr: J:s:~~:~erechos debe~es se tie~en en
fundamento de los derechos y deb
, la en la vida social. El ongen o
.
eres sena e status o estado
. l
té rmmos sociológicos más modero
l
.
socia , o sea, en
social como origen de los derechos ;sdeeb:~s~~~1a~ Jarece aquí la condici6n
y deberes que están en relación
. . n u a hay muchos derechos
se da un paso que es el ue la1~;n la cond1~1ón y oficio sociales; pero de ahí
de que todos l~s derechos~ d!ere::.la cuesa¡n¡ este ~a.so consiste en la idea
en sentido jurídico es el hombre en u ima~~ -~ a condición; y por eso persona
conocida y antigua definición de pe na c . " zct social. Este es el origen de la
(como puede verse en Heineccio)·:o~a.frpersona es el hombre en su estado"
romana "por naturaleza se es ho~br; tases no menos conocidas como la
consecuencia bien conocida es la d
.' ~or ~~ estado se es persona". Una
d
d
escnmmac1on que al calor d
fi
e enten er la persona en sentido . 'dº
.
•
e esta orma
derechos se tiene - or .
l JUrt ico, se mtroduce: si la plenitud de
sta
hombres de las castas Pque :tcmp ~d po~ lfia ~a , ~erán discriminados los
. .
ons1 eran menores· s1 el c ·t .
l
. .
,
n eno es a raza, se
d tscnminará a los hombres de otr .
serán los hombres llanos t
as I azas, si es la nobleza, los discriminados
.
, e c.
Pnncipio fundamental de los derechos hu
deben su origen a la condición o rol de la
manos _es que estos_ derechos no
hecho de ser hombre· por e
l . persona, smo que son mherentes al
o con su dignidad· .
so se re ac~onan con los atributos del ser humano
.
• Y por eso también las decla ·
nacionales sobre esos derechos insist
'.
d
raciones y pactos ínterhombre con inde,,,endenc . de
. en r~1~era amente en que los posee todo
. , .
r
za cualquzercondici6n Esto ti
l
.
JUnd1co, una indudable trascend .
.
ene, cara a pensamiento
los derechos humanos sólo es en::1~~\¡°r~ue ese principio fundamental de
un núcleo básico de derechos -lo d i ehs1 s~ parte del supuesto de que hay
condición del hombre ni de ll ~ eredc os rnmanos- que ni nacen de una
,
e a epen en. Todos los hombres son titulares

r

79

�de esos derechos, independientemente de su condición, Porque esos derechos
preexisten a cualquier condición y son independientes de ella. Lo cual
significa que no se es persona, en sentido jurídico, en virtud de alguna
condición, sino Por el mero hecho de ser hombre.
b) La opinión de que se es persona por concesión de la ley positiva, o si se
quiere la proPosición "es persona quien dice la ley Positiva", plantea la
cuestión de su compatibilidad con la idea de unos derechos (o bienes jurídicos)
preexistentes a la ley positiva. Si existen verdaderos derechos humanos -esto
es, si los derechos humanos no sólo se llaman derechos sino que los son, como
pienso-, la incompatibilidad es manifiesta, Porque si el hombre es sujeto de
derechos con precedencia a la ley Positiva, en persona con independencia de
esa ley.
·
Si los derechos humanos no se entienden como verdaderos derechos, pero
se admite al menos lo mínimo para que la idea misma de derechos humanos
no se desvanezca completamente (bienes jurídicos inherentes al ser humano),
por lo menos habrá de aceptarse la presencia en el ser humano de algo que,
siendo inherente a él, preexiste a la ley Positiva como medida de su justicia e
injusticia. Ese mínimo no puede ser otra cosa que el reconocimiento del
hombre como portador y titular de bienes jurídicos inherentes a él, que lo
constituyen como sujete ante el derecho y no como mero objeto. Esta subjetividad jurídica -ser sujeto ante el derecho-ya constituye al hombre como
persona -&lt;:orno sltjeto- ante la ley.
Si, en cambio, no se admite ninguna subjetividad jurídica inherente al ser
humano, si se afirma que el hombre no es, de suyo, sujeto ante la ley, si la
personalidad jurídica se tiene enteramente Por creación de la ley positiva,
parece obvio que no pueden admitirse los derechos humanos, en cuanto
representan o verdaderos derechos o bienes jurídicos y valores objetivos
inherentes al ser humano. Los derechos humanos -tal como se entienden
en las declaraciones y los pactos- se desvanecen; se esfuma la nota esencial
de los derechos humanos de la que venimos hablando. Si la personalidad
jurídica no preexiste a la ley positiva, no existen los derechos humanos, sino
-acaso- otra cosa distinta.
De ahí la trascendencia del art. 6 de la Declaraci6n Universal de los Dereclws
Humanos, recogido en otros textos internacionales: todo hombre, dice, tiene
15
derecho en todas partes a ser reconocido como persona ante la ley. El
lenguaje es el mismo que hemos analizado al principio y tiene el mismo
sentido; pues bien, si ser persona ante la ley, si la personalidad jurídica debe
ser reconocida en todas partes a todo hombre y a esto se le califica de derecho

humano, la conclusión es clara: ser
. . , .
a toda le_y positiva, la personalid~~r~::í~?c:s~n~doJundico es preexistente
huI?ano mdependientemente de su c~ndición ~~;~~;n~ce~se a ~oddo ser
nacido-y allí donde no se reconozca rs
.
. , _n a e naci o o no
existente -e l ·
pe onalidad JUndica a un ser humano
ua qmera que sea su raza o casta 1
.
cualquiera otra condición- se com t . . .. , iaya nacido o no nacido, o
.

•

e e lDJUStloa.

Si las cosas son así, si el citado art. 6
.
teoría de los derechos humanos tal
y, en general, las ideas claves de la
nacionales, no son un inmenso'erro~º7~ nos aparece_n en los textos ínternoción de persona en sentid . , . ' c mo compa~i_nar_ todo esto con la
por la ley positiva?
o Jundico como una condición Jurídica atribuída
Por otra parte, e independientement d 1 fil ff .
.
aplicar a la vida jurídica el principio de e e.. a oso ia Jurídica que se siga,
Estado determinado, aquel a uien la l;ue e~ persona ante las leyes de un
como tal" consu·t
9
Y positJva de ese Estado reconozca
uye un notorio quebrantam· t d l
Universal de Dereclws H
ien
e art. 6 de la Declaraci6n
el Pacte Internacional deU:::.e":,:O;
el áp~?~to de los países que han firmado
su art. 16.16
l s y o ituos (1966), una contravención de

d:'f!le

5.

°

EL SER HUMANO COMO SUJETO DE DERECHOS INNATOS

Aunque
sondel
varios
más los problemas que l~s derechos humanos plantean
a la
filosoffa
derech
enunciar para mostrar c~ál:;a Pe~rece; suficien~es los que he tratado de
núcleo jurídico inherente a la persos:: 1:::aC:.:U~~ a todods e~los: si hay un
la ley positiva?
• c mo re ucir el derecho a

Jº

La cuestión reside en que ne
, 1 . , .
humano equivale a negar la exist ga~ es~ nuc
Jund1co inherente al ser
eso no se trata simplemente d enc1a misma. e los derechos humanos. Por
vez, de un punto clave de la te~r~:
~rued1tlo sohbre el derecho, sino, a la
E ti d
l
rec 10s umanos
n en o que os filósofos del derecho
: .
enfrentarse decididamente
-_y en _general los Junstas- deben
innatos o al menos es
con es~ cue~uón: cposee el hombre derechos
que enfr~ntarse a ¡lla ~~~:~:t;; :1enes Jurídicos i~herentes a su ser? y hay
mente equivale a negar ue , .
e su trascendencia: contestar afirmativasostener que sólo la leyios:~~ª;:1~:::~~a d~re~~o la ley positiva; ~ su vez,
derechos humanos talco
o sigm ca negar que existan los
su sustituci·ón mo aparecen en las declaraciones y en los pactos-en su caso- por otr
d' •
Y
insistir
en la razón· si algo
1 a cosa istmta. No hace falta, creo
.
parece c aro respecto a los derechos humanos e~

J;~:

15 El art. 6 dice textualmente en su versión inglesa:"Everyone has the right to recogrútion

everywhere as a person before the law". Traduzco esta versión, parque me parece más clara
que la original castellana: "Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al

16

Recoge literalmente el art. 6 de la.Declaración Universal: cfr. HZ, 1424.

reconocimiento de su personalidad jurídica" (HZ, 239).

81

80

H umanitas-6

�que una nota esencial suya es la de que no provienen de una concesión de los
poderes sociales ni del consenso general, sino del propio ser humano.
Asi, pues, este es el reto que se plantea a los juristas y a los filósofos del
derecho: ,existen o no existen los derechos humanos? Cuanto dicen las
declaraciones, antiguas y modernas, y los pactos internacionales sobre
derechos inherentes, derechos esenciales, derechos fundados en los atributos
o en la dignidad de la persona humana, ,es vana palabreria, una idea
equivocada que se traduce en un lenguaje lleno de impropiedades? o, por el
contrario, ,expresa una sencilla verdad: el ser humano es portador de un
núcleo innato de derecho? Me parece fundamental plantearse la cuestión con
toda claridad y sin prejuicios. Sin resolverla, cuanto se diga sobre los derechos
humanos será un bello edificio sin cimientos, pues siempre quedará en pie la
pregunta fundamental: ,existen o no existen los derechos humanos?

PARA UNA ONTOLOGÍA DE LA MUERTE
DR.JOSÉ RUBÉN SANABRIA

Universidad Iberoamericana.

PARA UNA ONTOLOGÍA DE LA MUERTE.

"Toda la vida no es más que un caminar hacia la muerte" (Séneca).

6. CONCLUSIÓN

Habiendo planteado las cuestiones que anunciaba al principio, creo haber
cumplido el propósito de estas líneas. Pero no quisiera terminar sin apuntar
lo que, a mi juicio, puede ser el camino más correcto de responder a la cuestión
planteada. Entiendo que las declaraciones y los pactos internacionales sobre
derechos humanqs expresan una profunda realidad humana y aquella idea
sobre los derechos humanos que responde a su genuina naturaleza: derechos
inherentes a todo ser humano, fundados en su dignidad de persona. Por eso
entiendo que la teoría de los derechos humanos debe asentarse en estos
postulados: a) los derechos humanos son verdaderos derechos; b)estos
derechos son preexistentes -y, en consecuencia, independientes- de la ley
positiva y del consenso social; c) estos derechos se fundan en el hecho de que
el hombre es persona, entendiendo Por persona a un ser dotado de dignidad,
dueño de sí y, en consecuencia, portador de unos bienes que son derechos
suyos.
Los derechos humanos son una realidad -no una ideología-, y en
consecuencia correspünde a la filosofía del derecho dar una noción de derecho
que se acomode a esa realidad, no a la inversa.

"La muerte es p~obl~ma únicamente del hombre ... Ha sido por

e_llo te~a de med1tac1ón y profundización en todo lugar y en todo
uempo (M.F. Sciacca).
"La mort.:. n'est pa~ une limite, une négation de la vie. Elle donne

au contraire, á la vte sa signification la plus haute" (R. Garaudy).'
1.- INTRODUCCIÓN.

es -al menos en
P ~~ncia-contrad1ctono Porque parece que Epicuro tenía razón al afirmar
que a muert~, no es nada para nosotros, pues cuando nosotros existimos la
m~erte no existe, y cuando la muerte existe, nosotros no existimos No' es
naé a, por tanto, ~i Pª~?i los vivos ni para los muertos; para aquéllos n~ existe
in s~os ya no eXJsten . _En_ tal caso, tratar de la muerte es tratar de al
existente. y la ontolog1a nene por objeto de estudio lo que es n 1 g
no es-· y sin. emb
o o que
e.·
· argo, 1a muerte se da; es un hecho innegable.- Porque
"el
l x1s_~n~e es _vida y muerte, muerte Porque es vida, vida porque es muerte"2.
; v~ a implica la muerte, y la muerte implica la vida -al menos en el niveÍ
nt:lcdo-. Entonces hay una ont.ología de la muerte: hay una muerte la de cada
uno e nosotros.
'

~~~!EN_ PODRÍA PEN_SAR ~UE EL TÍTULO DE ESTE ENSAYO

¿

1
2

82

Carla
apud e. Ferná ndez, Los fila óso1os
,r. antiguos.
.
Madrida Menaceo
1974
870
Selección de te:dos La BAC
MF i
' n.
' P· 469. .
'
'
.. Sciacca, Muerte e anrnorlalidad, Miracle' Barcelona' 1962,p.15
.

�Los grandes filósofos -desde Platón a Heidegger- han tratad~ d~ la
muerte. y sobre todo, a partir del existencialismo, es el tema de meditación
de los que se dedican a filosofar. Pero es curioso advertir que "hasta estos
últimos tiempos, el fenómeno de la muerte parecía no interesar ya a la
filosofía ... Omisión idéntica en los manuales de filosofíua presentados como
tomistas ... Tal silencio tiene sus causas y probablemente sus consecuencias"
-afirma un tomista contemporáneo-3• Y es verdad. F. Gaboriau no dice
cuáles son las causas de este hecho. Pero pienso que la principal -si no la
única- es que esos filósofos están convencidos de que la filosofia es esencialmente especulativa y trata de esencias, que no mueren. Incluso se ha llegado
a la afirmación de que "la filosofia es siempre contemplación, no puede ser
'práctica', como una acción"4. Aquí habría que aclarar qué se entiende por
filosofía y, sobre todo, en qué sentido se emplean las palabras
"contemplación" y "práctica". Pero evidentemente no es este el lugar de

/

discutirlo.
Para realizar una rMditatio mortis sería preciso abar!=ar todos los aspectos o
elementos que la muerte conlleva -como la vida-. Porque "la muerte, como
fenómeno que afecta en forma singular a la corporalidad y espiritualidad del
hombre, se revela como un punto crucial donde se anudan preguntas
ontológicas, antropológicas, éticas e histórico-filosóficas, cuya solución es
todavía en gran parte tarea"5 . Sin embargo, en esta meditación m~ concreto
a lo antropológico y ontológico. Por otra parte, no hay que confundir el hecho
de morir con la muerte -a veces se entiende la "muerte" como los últimos
momentos de la vida o como el momento en que el viviente humano deja de
vivir-. Ciertamente ese momento es importante -filosóficamente-, pero
el verdadero problema filosófico es la muerte misma; más concretamente, la
naturaleza caduca del existente humano -su contingencia-. ¿Qué significa
para el hombre tener que morir? ¿Qué significa que le sea imposible eludir
este trance, inminente en cualquier momento? ¿por qué la muerte nos acecha
aquí y ahora? ¿Qué sentido tiene la muerte? _¿y la vida?-.
La muerte se puede considerar simplemente como un hecho. Y en este
sentido el hombre y el animal son iguales. Así leemos en Job: "Pues
bien sé
6
que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo ser viviente" • Y en otra

3
4
5

6

El hombre y la muerte, F. Gaboriau, A~tolado de la Prensa, Madrid 1969, PP· 15-16.
A. Caturelli, lA, Filosofía, Gredos, Madnd, 1977, p. 220.

H. Holz, palabra muerte en conceptos fundamentales de filosofla, Herder, Barcelona, t. II,

p. 599.
Job, 30, 23.

parte de la Biblia se dice: "el hombre y la bestia tienen la misma muerte el
uno como la otra... En nada aventaja el hombre a la bestia... T~dos caminan
7
hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo" •
La muerte se puede considerar como humana -es la verdadera muerte-, y
en este caso sólo el hombre muere. Por lo cual se ha dicho: "los seres que no
saben que mueren, no mueren, pcrecen"8 • Sólo el hombre sabe que va a morir.
Pero este conocimiento lleva consigo un esencial desconocimiento: -"m()rs
certa, hors incerta", decían los antiguos-. Es lo mismo que bellamente -como
de costumbre- decía S. Agusún: "entre todas las cosas de este mundo es la
, •
•
,..
.
9
umca cierta - incerta omnui, sol,a mors certa"- . O más ampliamente en otro
lugar: "Todo lo demás que hay en nosotros, lo bueno y lo malo, es incierto ...
El niño que _vemos nacer crecerá o no crecerá; quizá llegue a viejo, quizá no;
tal vez sea r_i:º• tal vez pobre; quizá venerado, quizá despreciado; puede ser
que tenga hlJOS y puede ser que no los tenga ... Ve enumerando todo lo bueno
que se te ocurra, pero no olvides también contar lo malo; en todo ello, en lo
bue_n~ y en lo malo, el quizá las unifica a todas: quizá sean otras. Pero ¿puedes
declf igualmente que ese hombre quizá muera o quizá no? Desde que nace
10
un hombre hay que decir de él que no podrá escapar a la muerte.
Para saber qué es la muerte es conveniente recurrir a la historia y ver
~l?t~nas opiniones acerca de ella. Tal vez nos ayuden a formar nuestro propio
JU1Cl0.

U.- ALGUNAS OPINIONES ACERCA DE LA MUERTE.

l.- En la Biblia la muerte es considerada como "el camino de todo el
mundo" 11 • y se recurre a diferentes comparaciones. Por ejemplo: "toda carne
como _un vestido envejece,_pues ley eterna es: hay que morir. Lo mismo que
las hops sobre el árbol tupido, que unas caen y otras brotan así la generación
de carne y sangre; una muere y otra nace. Toda obra corruptible desaparece
Y su autor se irá con ella" 12• La Biblia no dice qué es la muerte. Se limita~
describir _el hecho -el fenómeno- de la muerte y de acuerdo a las diferentes
concepoones populares. Así se dice que la muerte es una vuelta al polvo una
llamada que D!os hace al soplo vital, como un regreso del espíritu a Dio~ que
3
lo da, como salida de este mundo, como salir del cuerpo1 • Hay muchos textos,

7 Eclesiastés (Cohélet) 3, 19-20.
s M.F. Sáacca, op cit., p. 28.
9 Enamú. in Psáltn. 38, 19.
10 Sermones, 97, 3, 3.
11 los. 23, 14.
12 "Eclo., 14, 17-19.
13 Cfr. Gén., 3, 19; 35, 18; Sal. 104, 29; Ecles. 12, 7; Sab., 3, 1-3 9, 15; 2 Cor., 5-10.

85

84

�A~u·guo Testamento como en el Nuevo. Lo dicho baste para ver

tanto en e l .-~u
cómo la S. Escritura trata el tema de la muerte.
, d b
2.- Los filósofos griegos advirtieron que una verdadera antr~polog1a e e
tener en cuenta la muerte: el hombre real y concreto lleva consigo la muerltle.
.
b ·e todo prepararse para e a.
De ahí que se preocuparan Por defimr1a y, so r
'
"d de
Sócrates -tal vez mejor, Platón por boca de Sócrates-!f:gura :tro ::so
antiguo"lamuertees"laseparacióndelalmaydelcuerpo .Con. ~ g
.
6
-fo decadencia?- de la filosofía griega la idc.:a de la muerte adqum mayo1
.
"d d pero también produjo el intento de anular el temor a la muerte.
mtenst a ,
{,a ·
· tencia de la muerte o
Mu conocido es a este respecto el sofisma de m.exis
. '
sofi~ma de la no coincidencia, formulado Por primera_ vez por Eptc:o y
.
r Cicerón Lucrecio Marco Aurelio y posteriormente por onrereudo po l
' t 15 Cicerón escribe: "Convéncete firmemente de
tatgne y Bloc 1, entre o ros •
ºd d·
" 16 Lucrecio afirma con segun a ·
esto· tú no eres mortal, lo es tu cuerpo .
.
.
" .N. bes ue la muerte no dejará otro tú subsistente que pudiera, vivo,
c., o ~a
q
dá ;i,,17 También Marco Aurelio dice: "Quien teme a la
llorar Junto a tu ca ver. .
.
d
d
·t o teme una ausencia de sensaciones, o sensaciones . e or_en
mue1 e,
· á l
l· y st adqmere
diferente. Pero si ya no tiene sensaciones, no sent.J.r _e ma '
.
.
s de d·1cerente orden será un diferente ser vivo y no habrá dejado
sensac1one
1
. . ,,)8
d e vivir •
.
.
.. "La uertc viene: sería
El mismo Séneca estoico, uene esa idea y asegma.
m
de temer si ella udiera compenetrarse contigo; pero, o no ha_de al_canzar~e,
. . pd
. ,,19 Losestoicoscreenquelamue1tefo1mapa1te
o pasará s1gmen o su cammo . ello no hay que temerla. Además, no es fin
del todo --cosmos- ordenado • Por
1

•

? -5· d da al una -le replicó simmias. -Y que el estar
"¿Creemos q~e es algo la muerte .
m
g ado del alma, queda a un la&lt;lo sólo en sí
muerto consiste en que el cuerpo, una
par la sí misma ¿Es acaso la muerte otra
mismo, y el alma a otro, separada del cucrr,◊F, ydóso
¿y no ~
el no;bre d e muerte
6
cosa que eso.? - No- respandió-..
. es eso · e n·6 del' alma con el cuerpo? -5·m d ud
a eso precisamen~, 3:1 &lt;l~ ligan1;1ento y separac1 n
.
alguna -respandió Smmuas. Ibid., 67 dsber Experiencia de la muerte, Séneca, México,
15 Para el sofista cfr: nota 1, Cfr. P:L. Latalnidad terder Barcelona, 1970, P· 43.
,
•
1940, P· 108; J. p 1eper, Muerte e inmo~
II, 8~8.
16 De rerum natura, l. l _
5 8.
ta 30
17 Rejle&gt;.-iones p_ara cons1~ 1msmo, Vlll_,
145, ~ posset:
0
necesse est aut non perveniat aut
18 Cítado P?T P. L._Lanasberg, op. t : P·
19 "Mors ad te verut? Tunenda erat, SI tecum
transeat". Epist. ad Lucilium, IV.

14

v:z se

~:.¡.

cb.

ª

absoluto sino una transformación pues en el cosmos nada perece: "estas cosas
se van, mas no perecen" 2º. Recomendaron la meditación asidua de la muerte:
así se tiene dominio sobre ella. "Para no temer a la muerte piensa siempre
21
en ella" •
3.- S. Agustín considera la muerte como una ausencia. Así lo dice en el libro
IV de las Confesiones cuando la muerte de un amigo hace que todo le parezca
como muerte - "quidquid aspiciebam mors erat" 22• Pero con más frecuencia, y
como manifestación de su platonismo, habla de que "la muerte es el partir el
alma del cuerpo"; la muerte del cuerpo acontece cuando lo abandona el
alma23• Esta idea de separaci6n es clásica y aceptada por la tradición. Así, por
ejemplo, A de Hales, S. Alberto Magno, Sto. Tomás y en general los escritores
cristianos -"Den Vorgang des Todes bestimmte die Patristik als Trennung der Seele
vom Leib"24. Especialmente el de Aquino escribe: "la muerte en nosotros es la
separación del alma y del cuerpo"; "la muerte del cuerpo no es más que la
separación del alma en relación a él"; "ningún hombre se dice muerto sino
porque su alma se ha separado del cuerpo"; "en facto esse la muerte se
25
considera según que ya se realizó la separación del cuerpo y alma" •
4.- En la época moderna -se ha dicho- la problemática de la muerte tiene
fundamental importancia en la filosofia de He_gel26. Sea de ello lo que fuere,
lo cierto es que la relación finito-infinito.es un tema central en el pensamiento
hegeliano. Tanto que en una de las tesis de habilitación -27 de agosto de
1801-Hegel precisa: "La idea es la síntesis de lo infinito y de lo finito y toda
filosofia está en las ideas"27• Lo finito, para Hegel, es, por definición, lo
limitado, lo caduco, lo que debe terminar, es decir, lo que lleva consigo la
destrucción y la muerte. Así lo dice expresamente en La Ciencia de la L6gica:
"Cuando se dice, acerca de las cosas, que ellas son finitas, con esto se entiende
que no sólo tienen una determinación ... sino que antes bien el no-ser consti-

20

21

22
23
24

25

26

V

Id., ibúl. :"desinunl isla non pereunt",36
Id. ibid. 30 "Tu auJem mo1·te111 td numquam ti11ieas semper cogita".
Confes., IV, 9, 22-23.
Cfr. Opus iniperf., 6, 31. PL 45, 1585 De civil. Dei., 13, 2. PL 41, 396.
J. A. f"ischer, Studium zu,n Todesgedanken in der alten Kirclie, München, 1954, p. 25.
De Hales: "in ipsa separatione animae a corpore diciiur1rwrs", Summa, Quaracclú, 111, n . 213;
Alberto Magno: "Poena mo1tis, qwu est separatio animae a corpore", Summa Theol, Bourget,
Paiis, 1895, t. 33, p . 11, tr. 17. q. 113, p. 327.
"Mors autem in nobis est secundu1_11sefJaratione1nanimae acorpore", In III Sent. d. 21 , s. 3; "Mors
corporis nihil aliud esl quam separatio animae abipso", ComfJ. Theol., c. 229; "nullus homo dicitur
mortuus nisi ex eo quod a.nima ejus a corpore separata est", In III Senl., d. 21, a. 3; "in facto esse
1,wrs consideralur secundum q1wd ja.,n[acta est separa.tia corporis et anima.e", 3. 50, 6c.
Cfr. A. Koive,Introduction a la leclure de Hegel, Gallimard, Paiis, 19,17, pp. 536, ss
K. Rosenk:rans, Vita di Hegel, Vallecclú, Firenze, 1966, p . 165.

87

86

�tuye su naturaleza y su ser. Las cosas finitas exis~en... _pero la verda~ de este
existir (ser) es su fin. Lo finito no sólo se cambia ... smo que ~erece, y ~o ~s
simplemente posible que perezca, de modo que pudiese tam~1én existir sm
tener que perecer, sino que el ser (existir) de las cosas fimta~, como tal,
consiste en tener el germen del perecer como su ser-dentro-de-s~; la _hora de
su nacimiento es la hora de su muerte" -"die Stunde ihore Gelrurt ist die Stunde
1·¡
, ires Td"2s
o es - .

.

"

Si para Hegel, la filosofia es esencialmente idealismo y éste consiste en no
29
reconocer lo finito como un verdadero existente" , la tarea de la filosofia es
anular lo finito. Por lo que la muerte -superación de lo finito~ entra en los
fines de la religión "porque tampoco la religión reconoce 1~ fimtud coro? un
3
ser verdadero, como un último, un absoluto" º.La muerte'. signo ~e la fimtud,
es, pues, negatividad, nada que aniquila en tanto que acción. Y s1 el hombre
es acción y si la acción es negatividad que "aparece" como muerte, el hombre,
en su e~tencia, es únicamente muerte -"la hora de su nacimiento ~s ~a hora
de su muerte"-. La destrucción de lo finito -la muerte- es la umca que
permite concebir coherente al Infinito. Y el Espíritu "sólo conquistas~ verd.~~
cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el a~soluto desga_rram1ento
porque el Espíritu siempre tiende a negar lo particula_r, l~ fimto. Y todo lo
particular tiende siempre a universalizarse; todo lo ~m~o tiende a s~1pera_rse
- Aufgeben dialéctico- en el Infinito. Este es un mov1m1ento de la d1alécuca,
es decir, de lo Real que implica necesariamente la muert: ...
Véase que para Hegel la muerte es la condici?n d~ ~os1b1hdad ~ar~. que el
hombre se trascienda. Además, la libertad y la l11stonc1dad son sohdanos con
la muerte: sólo un ente mortal puede ser libre e histórico con tal que acepte
la idea y la realidad de su mue rte y pueda arriesgar su vida sin ninguna
2
necesidad sólo en función de un ideai3 . El hombre es verdaderamente
individuai porque puede morir, pero para realizar su ple~itud l~ individualidad y transformar la particularidad de la existencia en um~ersahdad humana
es necesario que el hombre salga de su hic et nunc, es deor, qu~ muera. ~on
la muerte r eal el universal penetra en el particular y éste llega as1 a la plemtud
de su finitua33. Por lo que el hombre no sólo es mortal sino que es la muerte
encarnada, es la enfermedad mortal de la naturaleza. Ser hombre es, p~ra
Hegel, poder y saber morir. Entonces, p ara vivir humanamente es pren so

realizar su propia muerte, es decir tomar conciencia de ella, afrontarla
voluntariamente: el verdadero ser del hombre es su muerte en cuanto
fenómeno consciente. Y sin embargo, la muerte produce angustia porque es
"lo más espantoso": "La muerte, si así queremos llamar a esa irrealidad, es lo
más espantoso", y la aceptación de la muerte es "lo que requiere mayor
fuerza" (fortaleza). "Pero la vida del espíritu no es la vida que se asusta ante
la muerte y se mantiene pura de la desolación, sino la que sabe afrontarla y
34
mantenerse en ella" •
Ante la muerte, el hombre -y no sólo el siervo- siente angustia "no por
esto o por aquello, no por este o por aquel instante, sino por su esencia entera,
35
pues ha sentido el miedo de la muerte, del señor absoluto" . Y es que el
hombre esencialmente es finitud, muerte. Por lo que sólo el miedo esencial
permite al hombre tomar conciencia de su ser. Ante la muerte -señor
absoluto"- el hombre siente angustia. Y sólo esta angustia esencial, sólo esta
conciencia de la muerte -el "desgarramiento absoluto"- pueden dar al
hombre su verdadera dimensión. Porque ."el espíritu sólo conquista su verdad
36
cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento" .
5.- 1). Los biógrafos dicen que J{. Marx solía repetir que "la muerte es una
37
infelicidad no para quien muere, sino para quien debe sobrevivir" . El amaba
apasionadamente la vida. Y sintió en carne propia el drama de la muerte
-sobre todo al fallecer su esposa Jenny-. Pero para ser fiel a su idea del
valor social del hombre escribió la conocida frase: "La muerte aparece como
una dura victoria de la especie sobre el individuo y parece contradecir su
unidad; pero el individuo particular es sólo un ser genérico determinado y como
38
' . texto d.irecto que dedica
· Marx al tema de la
tal mortal" . Este es e l umco
muerte. Bien es cierto que, por ejemplo, en El Capital se refiere varias veces
a ese tema, pero lo hace únicamente desde el punto de vista socio-económico
y no filosófico.
Si alguien preguntara el por qué de esta parquedad, quizá la respuesta sería
que Marx estaba convencido de que la muerte es un hecho biológico que no
vale la pena tratar filosóficamente. El texto citado, en sí mismo, indica que la
muerte no es contradictoria sino en apariencia. La realidad es la permanencia
y la unidad de la especie humana que está más allá de los individuos. Si éstos
desaparecen -mueren- , ella permanece; los individuos son simplemente

34

Ciencia de la Lógica, trad , A, y T, Mondolfo, Solar -Hachete, Buenos Aires, 1968, P· 115,
28

29 !bid,, p . 136.

~ ~:~~menol,0g(a del Espíritu, trad , de W. Roces, FCE., México, 1966, p. 24.
32
33

Cfr3, Koj~ve, op. cit ., p. 563.
Cfr. Fenomenologta ...p. 454.

Ibid., p. 24.
119.
Ibid., p. 24.
Carta ( l ~-III-1883)_de Engels a su ª IJ~go So rge,
Manuscritos econ611uco-fuos6f,cos, IJI. La propiedad privada y el comunismo", Apéndice I
de Marx ysu concepw del lumwre, E. Fromm, FCE., México, 1962, p. 139.

35 Ibia., p.
36
37
38

89
88

�función de la especie: el sentido de su vida y el sentido de su muerte se
identifican precisamente porque vida y muerte sirve~ por igual ~l ser
genérico -todos los hombres-. Sólo cuando el ser gené_nco se determ1~a en
el individuo surge la mortalidad. Por lo tanto, la mortahda~ es un predt~ado
de los individuos, mortalidad que está en función de la especte. A la mortalidad
individual corresponde una inmortalidad social -el género humano-. Por
lo que la muerte individual no tiene importancia.
.
.
El texto reconoce la dureza psicológica de la muerte, pero al mtSmo uempo
afirma que en sí carece de importancia: el individuo sólo tien~ ~mportancia
en el seno de la sociedad. La muerte realiza plena y defimt1vamente la
dimensión social -universal- del hombre. Esto no significa que para Marx
la muerte sea un simple hecho biológico, significa que la muerte en nada
compromete la gran empresa social del hombre -la humanidad-. Por lo
.
. 3~
que no es un problema humano d e 1mportanc1a .
.
2) Sabido es que F. Engels tendía a endurecer las doctnnas de M~rx. Por
lo que el (pretendido) humanismo de Marx en Engels se conv1e1~ en
naturalismo. Así se plantea el problema de la muerte a escala cósmica, y
afirma que la materia se mueve t:n un ciclo eterno, "un ciclo que únicamente
cierra su trayectoria en períodos para los que nuestro año terrestre no puede
servir de unidad de medida... un ciclo en el que no hay nada eterno, de no ser
la materia en eterno movimiento y transformación... ahora está firmemente
40
establecida la certidumbre de que la materia se mueve en su ciclo eterno" •
La muerte, según Engels, pertenece al juego dialéctico de_ la_natur~leza
biológica que es muerte porque es vida, que es muerte porque s~rve, mediante
el fin del individuo singular, para prolongar y renovar la especie; es, por ello,
un servicio a la vida y es recuperada radicalmente por la vida: "vida y muerte:
ahora ya no tiene valor científico -afirma Engels- una _fisiologí~ que no
conciba la muerte como un momento esencial de la vida (Enciclop., I,
152-153, nota), que no conciba la negación de la vida como esencialmente
contenida en la vida misma, de modo que la vida sea pensada siempre en
relación a su resultado necesai·io: la muerte que, en general, siempre está en
ella. La concepción dialéctica de la vida no es más que esto. Pero para quien
la haya comprendido, toda habladuría de in~ortalidad del. alma es~
eliminada. La muerte, o es disolución del orgamsmo que no deja tras de si

~ás qu~ lo~ c_01n~onentes químicos que formaban su sustancia, o deja tras de
s~ t~n pnnc1pio vital, más o menos alma, que sobrevive a wdos los organismos
v1v1entes... Por tanto, para eliminar, en este caso, una antiquísima
superstición, simplemente basta venir, mediante la dialéctica, sobre la
41
naturaleza_de la vida y de la muerte. Vivir significa morir" • El texto es largo
pero sufioentemente claro para ver que Engels resuelve un problema
filosófico recurriendo a la biología.
En definitiva, para el marxismo clásico el problema de la muerte carece
de importancia filosófi~a. La razón de esto la da el marxista M. Caveing: "El
hecho de que Marx deje el problema sin solución significa simplemente que
la muerte no es un problema en la perspectiva marxista. La cuestión de la
muer~e, como tod~ cues~ón_determinada, tiene sus raíces en la ciencia, y los
marxistas no podnan ser md1ferentes a una lucha contra la muerte. La muerte
tie~e causas biológi~as _que pertenecen a la biología, pero también causas
sociales como la m~s~na, la _guerra, la lucha de clases, que precisamente
pe1~tenecen al análisis marxista. Además es necesario considerar que la
soo~dad l~uma_na representa una realidad dialécticamente superior a la
reahdad biológica. Pero la solución de problemas que son específicos de un
c~mpo_ de lo 1~eal ~o p~ede abolir las leyes que regulan un campo
d1alécucamente mfenor. Sm duda por esto es que Marx ha dejado sin solución
42
el problema de la muerte" .
Si el problema de la muerte no tiene importancia en el marxismo clásico
no p~sa lo mismo en algunos marxistas contemporáneos que creen que eÍ
ma~xismo ~ebe dar razón de toda la realidad y responder a las siempre
anoguas _Y siempre nuevas preguntas fundamentales: ¿quién soy?, Me donde
v~ngo?, ca do~de_ voy?, ¿que me espera?. Precisamente E. Bloch empieza su
cele_bre Das PrznztjJ Hoffnung con estas preguntas: ¿Quién somos? ¿oe dónde
v_emmos? ¿A dónde vamos? ¿Qué esperamos? ¿Qué nos espera?. Muchos se
s1en~en c?nfusos tan sólo. El suelo tiembla, y no saben por qué y de iué. Esta
su s1tuac1ón es angustiosa, y si se hace más determinada, miedo" . Bloch
pretende responder a esas preguntas de siempre. Y admite que la muerte es
la más dura no-utopía y que es terrible. Ya desde Geist der Utopie (1923) se
muestra ~reocupado porque si la muerte no es desplazada la transformación
de la realidad es una utopía: si yo, como todos los hombres, tengo que morir
¿qué queda de todo lo que con tanto trabajo vamos construyendo? "Cuanto
más maduramos -dice-, más decrecemos. Muy pronto amarilleamos como

20, p. 534; trad. ital. Lombardo-Radice, Ed.
Riumtll, Roma, 1967, p. 303.
42 Leu,·e. a~ ~.P. Calvez, en "La nouvelle critique", IX, 1957, n. 90, pp. 39-49.
43 El pr111c1pw espemni.a, vers. esp. de F. Goniález Vicén, Aguilar, Madrid, t. I, Prólogo XI.

41 Di_ale~t~ der Natur, Marx-Engels, Werke, v.
39

40

Cfr. J. Gevaert, "L'altis1no di fronU al probleflla della 11wrle e deU'im1110rtalilá", en L'aleis!IIO
conlelnporaneo, S.E.l., Torino, 1969, t. Ill, pp. 513-514.
K. Marx, F. Engcls, Sobre la religión, S{gueme, Salamanca, 1974, PP· 296 Y310.

91
90

�44

las hojas y estamos en n·ance de pudrirnos bajo tierra" • Inevitablemente
surge la acuciante pregunta: si la vida es breve ¿vale la pena esforzarse y
trabajar por algo que nadie padrá ver como un todo? ¿Qué significa la historia
de la humanidad si pueblos o induviduos desaparecen y se extinguen? Se trata
de saber quién o qué puede vivir realmente la vida como vida entera45y no
como sucesión de fragmentos inconexos, torpemente mutilados . Es
necesario que la interioridad personal permanezca, que algo se salve del
naufragio total: "no nos sería posible sufrir asi por lo que es deficiente si no
latiese en nosotros algo que continúa creciendo, que resuena en lo más
profundo, que nos impulsa a ir más lejos y nos arrastra por encima de todo
lo corporal"46• Con estas palabras reconoce Bloch la teoria tradicional almacuerpo. Y acepta que debe haber algo en nosotros mismos que permanece
más allá de la muerte. El espiritu utópico osa proclamar
que por encima de
47
toda empiria y del mundo, non omnis e&lt;mfundar • Sólo asi tiene sentido la
aventura humana pues· si todo acabara con la muerte la vida sería un total
sinsentido. De todos modos Bloch admite que la muerte produce horror y que
está presente constantemente en la vida: "en el preciso
centro de la vida
48
estamos rodeados por una muerte siempre vecina" • Y distingue entre la
angustia ante el morir (Angst vor Sterben) y el horror de la muerte (Grauen des
Todes). Afirma tristemente que no hay un enemigo más central, ninguno tan
inesquivable, ninguna certeza en esta vida tan incierta ... que pueda ni siquiera
compararse con la certeza de la muerte... Las mandibulas de la muerte
49
aniquilan todo, y las fauces de la putrefacción eliminan toda teleologia" .
4) Por su parte el marxista-cristiano R. Gauraudy opina que "la muerte ...
no es un límite, una ne¡ación de la vida. Al contrario, ella da a la vida su
significación más alta" . Afirma, en oposición a Engels, que la muerte
humana difiere cualitativamente de la de los otros seres vivos, que no es una
simple descomposición biológica pues en la muerte humana está en juego "el
significado mismo de nuestra vida"51 • Por eso el temor a la muerte no es un
simple reflejo condicionado sino que "el verdadero miedo a la muerte es el
52
miedo de perder nuestras razones de vivir" . Y es que la muerte -según
Garaudy- promueve en nosotros la idea de la trascendencia: "mi propia
muerte es una constante evocación de que mi proyecto no es un proyecto

44
45
46

Geist der Utopje_, Frankfurt a Main, 197 ~, p. 309.
Cfr. ibid., p. 318 y SS.
[bid., p ._315.

pp. 309 y 313.
Atheismus 1111 Christenlum, Frankfurt a M. 1968, p. 338.
El
princif.io···
t. III,
p. 205.
Parole
dhomme,
Laffont,
Paris, 1975, p. 47; cfr. Del anatema al Diálogo, Ariel, Barcelona,

47 Cfr. iói.d.,
48

49

50
51

52

individual", pue~ en ~l caso con la muerte del individuo moriria también el
prorecto: Más aun, Sl una vida individual no tuviera que morir acabaría C
el d~nam~mo del individuo: "si yo no tuviera que morir nunc;, careceria ~:
5
la dimensión específicamente humana: la trascendencia" ~
. ?~raudy d~tingue entre hombre-individuo y hombre-pe~sona. El ho b mdividuo se nge
,
m rey
" Porel egoismo;
e1 hombre-persona, por la trascendencia
por el •amor.. La muerte es la muerte del individuo •·· La muerte no es
an~stio~a smo para quien se limita a su individualidad" porque todo lo que
es mduviduo será destruido por la muerte... y es que "el individualismo ha
e~ge~drado la angustia de la muerte ... La obsesión de sí ha conducido a la
o sesión ~.e la mue~te"54. En cambio, el reino de la persona es "inaccesible a
la mu_erte . Toda vida personal tiene eternidad: "mi vida tiene dimensión de
.
eternidad...
cuando soy un obrero responsable de un proyecto que metrasciende ... Sólo el amor nos salva de la muerte porque la muerte no
,
un
amor". Así la muerte nada tiene de absurdo, ni de repuls:::
"e ternble . Entonces, muere el individuo; la persona vive etername~te·
nosotros no form_amos_si~o un solo hombre, que no muere con nosotros"56.
~-- 1) En el existencialismo la muerte es un tema fundamental Así M.
Heidegger, cuya filosofía tiene como centro el ser, se sirve del te~a de l~
m~erte como contrapu?t~ para el est~dio del ser, por lo menos en Sein und
Zeit. U na de las caractensticas del Dasein es su ipseidad. Por lo que " d. pu d
tomarl.e a otro su monr
· ". y es que el morir es algo que cada "ser ahí"natiene
ie :e e
tomar· por
e
que
1d sí
1 mismo57. La dimensión mortal "das Sein zum ..,..,ode"
~'
1orma
parte
esencia" e ser del h~mbre; en su posibilidad más propia. Este "ser hacia la
m~erte" es, ~ara !feidegger, "absoluto", "cierto", "insuperable", "indetermmado . La idea mauténtica de la muerte se banaliza en las "l1ablad , "·
"se"
.
"
. ,,
unas .
m~ere, m~ere cualquiera ; pero esta interpretación de "ser hacia la
muert~ e~~ realidad es una fuga, una evasión, ante la muerte. En cambio el
auténtico ser hacia la muerte" decide no evadirse a la ángustia ante' 1
~uerte. Así se tiene "li~ertad ante la muerte": en la angustia el Dasein se hall:
ante la na?~ ~e la posible imposibilidad de su existencia". Porque la muerte
es
1 una
b posib1hdad constante del "ser ahí" ' es un modo de ser. Entonces el
iom re, al nacer, ya es suficientemente viejo para morir-"Tan pronto co~o

l''°

53

_grª:!

ll&gt;id., p. 47.

54 /bid., pp. 48 y 52.
55 lbid., pp. 57-58.
56 /~., p. 58.
57 Sein und Zeit, M. Niemeyer, Halle, 1958, PP· 237-241. En adelante: SZ.

1971, p. 89.
Cfr. El cristianismo es liberación, Sfgueme, Salamanca, 1976, p. 75.
Parole... p. 121.

93

92

�.
b
vie·o para morir"-58_ Esto significa
un hombre entra en la vida, es ya ~~:;: vida: ''la muerte es un modo de ser
que la muerte pertenece a la esencia
,,59 Por lo que el hombre es
que el Dasein toma-Sso~re sí ta;~;ont;sc;;i: :n ~r-para-la-muerte -Seinun ser-para-el fin
ein-zum-,
' .
. ,,60 El
a,,. de- Así "el Dasein muere fáctica mente mientras extste ·. ser-par
ZV-'TTlrl o
.
. p lo ue "la carrera hacia la muerte
la-muerte es esencial~eo~ angus?b~l-.do~ v\eva al Dasein a la simplicidad
expulsa toda casual e mtenna post t 1 a ... .
d . ,,61
de su es?no .
Sein und Zeit (1927) Heidegger continuó tratando Poste~~::::a:ente- el tema de la muerte en sintonía con lo ya
mebnl?s dsots y dice que la técnica es la constante negación &lt;l~ _la muertel.
pu 1ca .
.
ensar pos1t1vamente a
11 1
Entonces deviene algo insustanc1a~. Por e ~61~{62qpu;r~ que sea la puerta que
"l
1 palabra muerte sm negact n
muerte, eer a
. .6 de la verdadera esencia del hombre y
se abre "sobre 1~ exac~.~omp~e::~s n rofundidad afirma que, como cofre de
que lo lleva hacia el ser · Co
P.
b · 0 del ser- lo encubre
la nada, la muerte esconde en sí la esebnc1a delsertyo~csoaf1:~e la nad;". lo revela
. lé ·
nte Lo encu re en cuan
'
y lo revela d 1a ~ucame · .
d 11
bre la posibilidad de liberarse
or ue al aniquilar a los existentes, a a 10m
da
~e 1~ opresi?~ q~e le causan { de e¡con~:; ~l:;;;~.;::~e!:i:;~:::0~:les
en claro que s1gmfica ser: en ugar e no .
da venir a la muerte. Esta,
es una llamada de atención al mandato ... q~e man
de lo asible, sino el
:::e~::~~~:~:oete~:~:;:e~:::::c~::~:;d:i~:t~;io de la;·evelación que

ll

M

.

ama .
n varios untos de la filosofia sigue a Heidegger,
2) J-P. S~rtre, que -~ tanatoÍógica del filósofo alemán. Para Sartre la
rechaza la mterp~etac1 _n el absurdo total -"Il est absurde que nou.s soyons
mue1·te es la mamfestac16n d . «65 No se uede esperar la muerte porque
nées, il est absurde que 1wus 1nou.rwns. c.. . . P ·te Pero "la muerte que me
· ·bt p d ., esperarla s1 1ueia mi muei ·
es imprev1S1 e. o na
.
. ·t d personalizadora que sea particular
herirá ¿es la mía? ... no hay nmguna;n u
r a una muerte imprevisible.
a mi muerte"66. Por ello no me páue o ~:e~::ifestación del absurdo de toda
Además la muerte no es m s que
.
.
os
,o podemos esperar un acontecimiento determmado, que p1oces '
S61
espera.

5s
59
60

61

62
63
64

65
66

sz., p. 262.
sz., p. 243
sz., PP· 247,251.
sz.,
P· 384.
1953
279
Holzwege, Frankfurta M.,
, P·
·
Ibid., P· 28 0,

·

1954

lp·.256256. En adelante: EN.

Vortráge u.nd Au.fslUG'zeallim,
_PfüllidnJ~i'.s 194
L'Etre et le Néant,
ar ,
'
'
EN., pp. 671-618.

también determinados, están en vías de realizar. Pero la muerte pertenece a
la clase de fenómenos esencialmente fortuitos y, por lo mismo, no susceptibles
de espera pues lo propio de la muerte es sorprender siempre a quienes la
esperan en determinada fecha. En todo caso, llega demasiado pronto o
demasiado tarde, pero nunca a su debido tiempo. Sólo el azar decide el
carácter de mi muerte -y de mi vida- y ni siquiera la muerte más semejante
al final de una melodía puede ser esperada pues el azar, al decidir, le quita
7
todo carácter de fin armonioso6 • Así "esta perpetua aparición del azar en el
seno de mis proyectos no puede ser captada como mi posibilidad, sino, al
contrario, como la nihilización de todas mis posibilidades, nihilización que ya
no forma parte de mis posibilidades. De este modo la muerte no es mi
posibilidad de no realizar ya la presencia en el mundo, sino una nihiliwci6n
68
siempre posible de mis posibles, que está fuera de mis posibilidades" •
La muerte nunca da sentido a la vida; al contrario, le quita, por principio,
toda significación. Si tengo que morir, mi vida carece de sentido porque sus
problemas no recibert solución y porque la significación misma de los
problemas queda indeterminada. Además, la muerte no pertenece a la vida
pues si el hombre es su pro-yecto, su futuro necesita un después. Pero como
la muerte es la negación de este después es totalmente ajena al para-sí, no
pertenece a la estructura ontológica del hombre.
Sólo el otro es mortal en su ser: yo no soy "libre para la muerte"; soy un
libre mortal. Soy mortal para los otros, no para mL La muerte representa una
"total desposesión"; en ella mi ser se petrifica en un en-sí; es "el triunfo del otro
69
sobre nú"; que do como presa de los vivos •
La muerte es un puro hecho, como el nacimiento; nos viene desde fuera y
nos transforma en afuera; es un hecho contingente que pertenece originariamente a mi facticidad. Aquí se ve que la interiorización que Heidegger había
hecho de la muerte desaparece en Sartre que actualiza el viejo argumento
de Epicuro: cuando la muerte llega -dice- yo ya no seré; no es, por tanto,
un obstáculo a mis proyectos; es sólo un destino de ellos en otra parte. Porque
mi libertad sigue siendo total e infinita y la muerte está siempre allende mi
subjetividad que se afirma no contra la m4erte, sino independientemente de
ella. Por lo que no podemos ni pensar la muerte, ni esperarla, ni armarnos
contra ella pues es el absurdo radical. Y nuestros proyectos deben ser
formulados sin tenerla en cuenta. Ya no el heideggeriano -y cristiano"vivir para morir", sino el absurdo "la muerte es la ruina total, la sin razón

&amp;7
68

69

Cfr. ibid., p. 621.
[bid., p. 621.
Cfr. ibid., PP· 628 y SS.

95
94

�" ..~ es que para Saru·e "todo existente nace sin razón, se prolonga
b l ta - 1
asou
10
r debilidad y muere por casualidad" ·
.
Po 7 •• En el pensamiento cristiano se han dado varias posturas en relación a
la muerte. Lógicamente me voy a referir solamente a algunas.

l) Sabido es que M. Scheler trató poco el tema de la m~erte. Y es~ ~n
.
.
.
l"d d
El ambiente que viv16
relación a la supervivencia -mmorta i a -.
.
Scheler era reacio a la creencia en la inmortalidad. Si se b~s~a~ las
'lti. as razones del naufragio de esta creencia, tenemos que dmg1Tnos
u ..o~na Scheler- más bien a la manera principal có_mo el hombre
mo!erno experimenta su vida y su muerte' . y es extrano: lo quhe cabusa
.
l ·6 n la que se halla el om re
la falta de creencia no es la nueva re ao n e
á
ante el problema de si va a existir después ?e la muerte, qué su_cede~2
des ués qué destino le espera, sino su relación con la muerte misma
Ya ~o e~ vive "en vistas la muerte", el saber acerca de ella s_e reduce a
un puro juicio: "sabemos que vamos a morir". Por eso también falta
idea de una superación de la muerte. El hombre no h~ce caso de .ª
supervivencia, fundamentalmente porque, en el fondo, mega la esenoa

a

73

!ª

de la muerte .
. lo más importante de la tanatología de Scheler está en la idea de que
Peto
.
• ··
te· tenemos
la muerte es un hecho que conocemos inmediata e mtmuvamen . .
d la
certeza natural absoluta e inconmovible de que vamos a monr; es e
esencia de nues~ra experiencia de la vida hallarse dirigida a la muert~dPor lo
1
ticia "voy a morir no nos viene del hecho de que vemos m e que
;;ci:i:~s los síntomas de la edad. La idea de que la muert~ "pertenec~:s~:
forma estructura únicas en que nos está dada... nuestra vid~ ... y esto
dent ,,14 De modo que la muerte no se da al fin del proceso vital, no_ se h~lla
en ;otér~ino real de la vida, ni es una mera expectación de tal término, ~~no
ue acom aña la vida entera como un elemento de todos sus m?mentos . .
q Adviérfase que Scheler ha introducido la muerte en_la esenc~a de l~ vida.
Cada frase puntual del proceso de la vida consta de tres pecuhares dimensiones: ser resente, ser pasado y ser futuro, a las qu~ corre~ponden tres cla~es
de actos !ualitativamente distintos: percepción inmediata: ~ecuerdo m.
"ó . mediata En cada noticia de acontecimientos extermediato y expectaci n m
·
.
·d
nos, en cada experiencia interna de una vivencia psíquica, están contem as

70
71

72
73
74
75

LaNav.sée Gallimard, Paris, 1943, p. 1~4.
"d Í934
19
cfr. MuerÍe y supervivencia, Rev. de Ocodente, Madn ,
, P· ·
Cfr. ibid.
Cfr. ibid. p. 20.
]bid., p. 36.
Cfr. ibid., p. 44.

estas tres dimensiones con sus actos. O sea que en todo momento de nuestro
proceso vital sentimos y advertimos que algo se aleja y algo se acerca.
Y con el avanzar de la vida las tres dimensiones se van tendiendo sobre el
tiempo objetivo en una dirección característica: crece el pasado y el ámbito del
futuro decrece constantemente; vivimos "algo que escapa" y "algo que se
acerca". El ámbito del presente "se comprime" progresivamente entre pasado
y futuro. Así el conjunto de la vida vivida oprime su peso cada instante
presente y disminuye el conjunto de lo que podemos vivir, como existe en la
expectación inmediata de la vida76 • El constante decrecer de nuestra vida rios
da la sensación de que la dimensión del futuro se dirige a cero absoluto. Así
tenemos la intuición natural de la muerte. "La muerte no es, por tanto,
simplemente una parte empírica de nuestra experiencia, sino &lt;J.,ue es de la
7
esencia de la experiencia ... el hallarse dirigida hacia la muerte ..." •
De aquí se deducen dos consecuencias importantes: la muerte no nos debe
sorprender como algo accidental, como si fuera un "muro" contra el que
tropezamos en la oscuridad. Si así fuera, si fuera el desgarramiento del
viviente por fuerzas extrañas, no sería experimentable para todos. Y entonces
valdría el "discreto razoµamiento dialéctico" de Pródico y de Epituro _¿por
qué temer a la muerte? Mientras yo existo, ella no existe y cuando ella existe
yo ya no existo"-. El razonamiento falla precisamente porque la muerte se
nos anticipa en toda experiencia interior, de la que es elemento necesario: la
muerte acompaña todos los momentos de nuestra vida. La certeza intuitiva
de la muerte se distingue de toda otra vivencia que es secundaria y variable,
según los individuos; la certeza intuitiva subyace en el núcleo más profundo
de nuestra conciencia y es, de suyo, independiente de los sentimientos que
- Ia78.
.
puedan acompanar
La segunda conclusión es que "el morir la muerte es todavía, de alguna
manera, un acw del viviente mismo - "Das Sterben des Todes ist noch irgenwie
eine Tat, einActus des Lebewesens selbst"-. 'Morir su muerte' es todavía un acto
que pertenece al interior de la serie de los actos vitales, sea cualquiera la
manera como este acto se produzca por causas externas de índole
catastrófica"79• Entonces, la muerte es el cumplimiento del sentido de la vida
y cada uno debe disponerse a morir su propia muerte. Scheler cita el célebre
poema de Rainer María Rilke: "Señor, da a cada uno su propia muerte, el
morir que brota de su vida, para que tenga amor, sentido y urgencia. Porque
somos nosotros, la corteza y la hoja. La gran muerte que cada uno lleva en sí

76 Cfr. ibid.,
77
78
79

pp. 27-30.
Jb-úl., p. 36.
Cfr. i bid., pp. 36-38 y 44-45.
lbúl., p. 4 f.

97

96

Humanitas-7

�es el fondo en torno al cual gira todo. Porqu~ lo que hace extraño y dificil el
morir es que no es nuestra muerte; una muerte que nos arreba~ por fin, sólo
porque no hemos madurado ninguna en nosotros; por esto viene una tor80

menta para despojarnos de todo" •
•
El hombre moderno cree que la muerte siempre es algo externo.. Al mismo
tiempo pone en duda la creencia en la inmortalidad, más aún, su misma
posibilidad. Pero si la muerte es provocada desde afuera ¿se puede dar mayor
degradación de la muerte?. Por eso la primera condición para la fe e~ la
supervivencia del espíritu es la muerte misma. 'Supervivencia de la personalidad
espíritu-corporal'. "Estas palabras adquieren sentido solamente ~~n el
fenómeno, con la existencia e inexorabilidad del destino de todo ser viviente.
y la creencia en la supervivencia es solamente posible si se ha realizado ya la
posible sumisión espiritual a la muerte, esa espiritual reconciliación 81con ella
que llegó a anular el ilusionismo constitutivo del hombre moderno" 2} A la muerte de su madre, el niño Gabriel Marcel se preguntaba "¿A
dónde van los muertos?". Ese acontecimiento pesó grandemente
en su
82
vida: "ma vze entiire a eté dominée par ta mort de ma 171ére" -dice-. Los
temas fundamentales de su filosoüa: la comunicación, la fidelidad, la
esperanza y el amor, seguirán con el influjo dd tema de la muerte. El
intento de Marcel fue hacer una "filosofia concreta" en la que destaca
el tema de la muerte como contrapartida del tema del ser: "algunos se
podrán sorprender del lugar que ocupa la muerte ... en todos mis
escritos. Yo estimo que ese lugar nunca será demasiado considerable ...
En efecto, una cierta conciencia y ati·acción
del vacío
.
d es necesaria
1
.para
,,83
que el ser se pueda afirmar en su plenitud y con to a su ve 1emencia
La proximidad inmediata -asegura Marcel- ~s para mi la circunstan~ia
extrema por exelencia y nadie puede decirme s1 su muerte será o no inminente. En mi caso, la oposición entre condición extrema y condición
normal no se puede mantener. El filósofo debe mirar el mundo a la luz de la
amenaza constante: el estado normal es extremo. La filosofía no puede
prescindir de la muerte pues para afirmar el ser en toda su plenitud se necesita
cierta amenaza de la nada84• Pero la conciencia de la amenaza es sólo un
aspecto de la verdad. El ot1·0 es más importante, piensa Marcel: realizar la

so lb~- p. 55. "O Herr, gib jede.m eignen Tod, das Sterben, das aus jenem Leben geht ..."
s1 !bid., P.P· 69-70
·
7
302 , "Mon
82 Regara en Arriére, en E:..-ilentialisine chretien: G. Marcel, Plon, Pans, 194 , p.
83
84

enfance a. eté Q.S.!01nb1ie par la mort de ma ,ne-re, declaró a F.B. Carrnona.
Dú refus d l'invocation, Gallimard, Paris, 1940, p. 100.
Cfr. 1bid., pp. 100 y 105.

conciencia que debo vivir, actuar, amar, como si en cada momento estuviera
ante ~í la eternidad, y de !techo está ante mí. Y la actitud que debo asumir en
cada instante es la que debo asumir ante la vida eterna. Mi reacción frente a
cualquier prueba es la misma que debo tener frente a la última prueba que
85
es la muerte •
' No, puedo con~iderar mi muerte -dice Marcel- como un dato ·porque
todavia no se real_lZa y sobre todo porque tiene caractensticas tan singulares
que no me permiten confrontarla con ningún acontecimiento. Mi muerte
como mia, no es la de nadie. Además, 1~ muerte de la que hablo, de la que juzg~
eternamente, no puede ser la mía: "cuando hablo de mi muerte en realidad
no hablo de mi muerte. De lo que hablo es de mi vida86.
'
:l mi~teri~ de ~a muerte-Abe! en L'iconoclaste dice: "quizá sólo el misterio
reune. Sin misteno la vida sería irrespirable"-está íntimamente en conexión
con _el problema de ~a qdelidad, de tal manera que la muerte "es la prueba
sup1em~ de la fidelidad, el momento en que es necesario optar o por la
destrucción del amor o por su refhtjo en el misterio inverificable desde donde
desafia ~ la ausencia"87. Por_ misterio, en Marcel, no se entiende un vacío que
lle?ar, s_mo como una plemtud, como la expresión de una voluntad, de una
ex1genc1a ~n profunda que ella misma no se conoce88. Uno de los personajes
(A. Chartra1m) del ?rama La Soif pronuncia ·una frase que encontramos en
otra~ 0~ras marcehanas: "amar a una persona tquivale a decirle: tú no
monrás 1. El muerto pervive en mí no como recuerdo o como imagen sino
~orno presencia. De mi li~ertad depende conservar o no esta presencia:
aunque no pueda tocarte m verte, yo sé que estás conmigo. Sería renegar de
89
tí no te_ner tal seguri~ad" • :s decir, que la muerte no destruye lo que el amor
auténtico ha constrmdo. Asila muerte queda trascendida porque si la muerte
de la persona amada no es una aniquilación óntica sino la afirmación de su
ser en mí y conmigo, de igual manera nos es dado esperar que nuestra propia
muerte nos a_fiance en el se~00• Entonces, la muerte viene a ser "el trampolín
de una. espe1 anza absoluta, y representa, en comparación con la vida, una
~xaltación y no pura negatividad. Amor, misterio y muerte van unidos
mseparablemente: "el problema de la muerte -se pregunta Marce)- ¿de
verdad_ es un problema?. Como veremos esto es dudoso -no se plantea en
su_real~dad más que para el ser_ amado-; no es separable del problema (o del
m1steno) del amor. En la medida en que hago el vacío alrededor de mi, está

:
87
88
89
90

Cfr. ibidx&amp;. 105;_Le mrJ'stére de retre, 11, Aubier, Paris, 1964.
t:7-:J~---e:.~h
6;yue, .R.F. Pans, 1927, p. 199; El-e et avoir, Aubier, París, 1935, P· 13.
C(r. 1bid., p. 198.
Citada por M. Davy, Un f úósofo itinerante Gredas Madrid 1963 p 293
Du refus ... p. 224.
'
'
'
' ·
·

99
98

�. . me ara la muerte y prepararme como
bastante claro que puedo ad1esdtiar
Pd. e: entemente desde el instante en
- . d fi . d Suce e muy uer
para un suen~ m e m. o.
afirma verdaderamente más que allí donde
que surge el tu . La ~dehda~ no ~e f: de la ausencia, y en particular de esta
desafía a la ausenoa, don e tnu_n ~ d falazmente- como absoluta, y a la
ausencia que se nos da -acaso, sm u a,
91
qne llamamos muerte .
,
3) Michele Federico Sciacca, filósofoA extistetenrcniaald:~:o:i:o:u:;i~~t;:
.
de la muerte. es e
dejar de preocupars~
rtalºt, de 314 páginas la tercera parte de
Morte
e
im.nw
i a,
ll
l
vo umen " ..
,,
. ulla condizione umana, un fo eto

L'uom.o, questo sqwllbrato , saggw s
L'im.nw1talitá, y algunos artículos.

.

d. . l roblema de la muerte es aclarar y
Para Sciacca, aclarar y profun "d1za1 e ?.
ino1·1·r son dos aspectos de la
.
l
bl ma de la v1 a -vivir y
.
profundizar e pro e
. . oncreta vivir es un continuo monr
.
"d d
"enlaexpenenoac
,
misma reah a -pu2es
l
rte t1·ene siempre un sentido de
•
• • ..9
E todo caso a mue
y monr es existir . n .
.
'
p
tanto la solución filosófica del
misterio y de preocupación mtensa. ?r
~s también el sentido de la
roblema del sentido de la muerte en s1 -que
. .
P
. ,
ente la instancia rehg10sa.
.stenciaenvuelve
mtnnsecam
,
·
tamb·1e'n a los
eXl
·
·
ncer a si mismo Siempre ha habido quien se qm~e co~:\o vale la pena afligirse por ella.
demás- de que la muerte no es na a y q . el roblema esencial del hombre.
En cambio, otros han hecho dellla m~erted c1·Pr desinteresarse de la vida. Una .
rse por e a quiere e
.
En efecto, no preocupa
a eXI·stencia falsa inauténuca. No
.
.
·
en la muerte es un,
'
.
existenoa que no piensa .
b
1 q ie morir ni se puede vulganzar
se p~ede viví; exi~tiendo::u~;ªlae;o!~~e::Cra ;s vivir si:1 existir; es hacer de la
la vida. Ex~u sa~ a mu~1 ~
trivial e insi nificante "distracción". No
vida una d1vers1ón estup_1da, una
. T1~a pensar más intensamente
pensar en la muerte de mn~~n_a m~1::r:t~!1:t;ario, no pensar en la vida. y
en la vida y darle plena pos1t1vidadl, , ·t Hay un vínculo dialéctico entre
.
1 ida afirma a mue1 e.
qmen no piensa &lt;;n a v_
.
el existente es vida y muerte: muerte porque
vida, muerte yex1stenoa p01que
es vida, vida porque es mu~rte.
. .
~ás aún al vivir, como tal, le es
N
tan esencial monr como v1vtr y
.
l
o es
l l . dealismo al sustraer el pensamiento a a
esencial la" n:1uerte. Por l? cua ~ e~as ue m~rir"- lo sustrae a la vida misma
muerte - piensa como si no tuv1 . q
. o ue en definitiva es siempre
porque pensar sin sujeto es pen~ar sm pensar, 1 q , .. ste vivie~do; pero la
pensar. Por tanto, pensar es siempre saber que se ext

0------d O "d te Madrid 1959, PP· 172-173.
!bid., p. 199. Filosofla Concreta, Rev ·E e dcla:~ ~o cito ya pues me refiero a esa obra
91

92

Cfr. Muerte e 11rnwrtalida.d ... P· 11·
precisamente.

n a

conciencia de que se vive, necesariamente implica la conciencia de la muerte.
Luego no puedo pensar en vivir sin pensar en morir: la muerte es inherente
a mi vida. Por lo que hay que pensar y vivir pensando en que se muere. En
realidad no hay un problema de la muerte, sino ef problema de la vida más
allá de sí misma; que no es planteado por la vida o por la muerte, sino por la
muerte que es inherente a la vida, y por la vida que incluye a la muerte, por
el hombre integral, como problema de la inmortalidad de la existencia.
El problema se plantea así: si yo no fuera espíritu, la muerte no existida
para mi; existe sólo en cuanto tengo conciencia de ella, sé que he de morir.
Entonces, ¿puede morir el pensamiento para el que existe la muerte? Cada
hombre concreto y la vida como tal ¿son una condena universal a la muerte?
Por lo pronto hemos llegado a este punto: la conciencia hace que para el
hombre exista la muene. Todo nos hace c'lltrever que admitir el fin de la
conciencia pensante significa desafiar la contradicción y aceptar el absurdo.
Entonces se trata de saber si la muerte también afecta a la conciencia por la
que existe, o si es la conciencia de que el cuerpo muere, pero no la conciencia
misma que sabe de la muerte y para la que también el fin del organismo es
"muerte" y no sólo "corrupción".
Para Sciacca la muerte es: cósmica, sin contradicción, perentoria y
dogmática. Es c6smica porque alcanza a todos los hombres y porque es el
"orden" del universo. No se le puede contradecir. Ante ella no es posible el
escepticismo. Ningún escéptico ha dudado de que un día tiene que morir. En
el futuro de cada quien, todo es incierto, menos la muerte. Tiene tal fuerza
de persuación que suspende toda duda. El escéptico se desmiente a sí mismo:
duda de todo, menos de la muerte. Ella -igual que la vida- considerada en
su profundidad y evidencia desarma el juego de las argumentaciones abstractas: la muerte es incontrovertible. Es perentoria porque es fatal: es una
experiencia de la que nadie se puede librar; yo - y nadie más- tengo que
morir mi muerte; no la puedo delegar ni puedo hacerme representar. Hasta
tal punto es inherente a mi vida -a la de cada uno- que está presente donde
yo estoy. El problema de la muerte -afirma Sciacca- es tan perentorio que
me enfrenta a la nada o a la eternidad. No se le puede diferir hasta la última
hora, sino que es preciso plantearlo en cada momento de nuestra vida. Así la
sorpresa de la profundidad de la muerte ·s upera la del prodigio de la vida; si
es prodigioso vivir, es muy profundo morir porque la muerte sella la vida y
la convierte en destino.
¿Ultimo día? Sí, pero está presente en cada hora de nuestra vida; la vivimos
toda la vida y no sólo el último día. La muerte teje la trama de la vida: cada
día, cada hora, cada minuto, pueden ser siempre el último. Es dogmática
porque no admite discusión. Tiene tal profundidad que escapa al sondeo
humano. Es dogmática como una palabra de Dios; irrefutable, sin
101

100

�contradicción, como la justicia divina. Debe cambiar nuestras opiniones y
valoraciones porque nos pone frente a lo inevitable. Pensar cada día en el
"último día" es pensar de modo diferente a como se piensa ordinariamente.
¿por qué entonces el hombre no se resigna a morir? Porque quiere sondear
el sentido de lo que se le presenta -a primera vista- como un sinsentido.
Porque este análisis le deja esperar que no sea el absurdo que hace absurda
la vida. La no resignación implica una instancia metafisica positiva: la muerte
tiene un sentido conveniente a la vida y no es el absurdo que la hace del todo
absurda. Alcam:ar el sentido de la vida y viceversa. Hay una .implicación
necesaria entre vida y muerte, de manera que en el día del nacimiento de
alguien nacen juntas la vida y la muerte del que nace. Nacimiento y muerte
son dos límites de nuestra existencia terrenal: nacimiento es el límite que
abre; la muerte, el que cierra. ¿cierra definitivamente o también abre? Lo
cierto es que cierra definitivamente la vida en este mundo.
La muerte es todavía -afirma Sciacca- un acto del que vive: muere el
que vive. Por eso la muerte no viene del exterior, sino que es esencial al
hombre y es necesaria. Además no es contradictorio que la existencia humana
pueda tener una manera de existir distinta de la que tiene como vida en el
mundo. Por tanto, si es contradictorio que el hombre viva en el mundo sin la
muerte, no lo es, de ninguna manera, que pueda sobre-existir a la muerte
porque el hombre, a pesar de ser contingente, está constituido por algo que
no lo es. Entonces, si hay en él la presencia de lo infinito, constitutiva de su
mismo ser, resulta que la muerte es sólo una inherencia necesaria a todo lo
que en él es contingente.
Tenemos que aceptar la muerte -piensa el filósofo siciliano-. Aceptar la
muerte, vivir serenamente en su presencia y dispuestos a morlrla, significa
"vencer" y no "perder" el miedo de la muerte. Vivir pensando en la muerte,
como posibilidad de una existencia inmortal, es vivir según nuestra condición
humana, empeñados en modificar el mundo y en favorecernos utilmente a
nosotros mismos -y a los demás- para que la vida sirva a los fines de la
existencia y realice los valores por los que el hombre construye y se ordene a
93

sí mismo como cuerpo y como espíritu •
4) Por último, Agustín Basave advierte que nuestra época trata de perder
de vista el hecho de la muerte. En este siglo -dice- la muerte espanta
más de lo que naturalmente ha espantado en otros siglos "porque se
presenta de improviso ante los locos gozadores que sólo han pensado
en halagar sus pasiones"94 . Cada hombre tiene una relación especial

con su propia muerte No se trata d l
.
cada quien. Estoy cier¡o que voy a miria ;uerte_ de ot~o, sino de la de
acompaña siempre que está .
r. s una mcertidumbre que me
el saber de la mu~rte sus ám~erta en mi vida. El hombre alcanza en
m ximas posibilidades po
•
muerte podemos impulsar la ta
. 1
rque graCias a la
una amenaza constante como rea vita . ~ muerte está en la vida como
porque voy a morir ~o me u:::::s1ón ~on~nua. y precisamente
posibilidades que se presentan :
. .d ser md1ferentes las diversas
mi finitud95_
n m1 v1 a. Al aceptar la muerte acepto
La muerte no viene a limitar desde afu
.
.
principioydesdedentrolamuerte,está "d e;a, _la vida, smo que desde el
ella misma la produce y la alberga. "Sa~:~:;e:av1da,_ que ap~ntaa la muerte:
se va llegando se va ye11do En 1 .
.
s qmen advierte que cuando
•
•
as v1venCias que b
"d
la muerte. Desde el insta t
re osan v1 a se transparenta
• .
n e en que nacemos vie
1
•
pos1b1lidad de morir en cualqu1·e r momento Mi conci
ne, con. a misma
vida, la
d"
en acto y muerte en potencia y 1 . .
:
enc1a me JCe: soy vida
voy viviendo -en cie1·to mod. a ~ntic1par imaginativa mente mi desenlace
o- m1 muerte 'Q ·é
b
•
•
puede que la vida sea la muerte, la mue . u1 ~ s~.. ~-dice Eurípides-,
nuestra morada definitiva· pronto y ta
rte, la vida . Este mundo no es
,
es remos en el des pe ·ta lb
es necesario pasar antes por la ruptura brutal
. I r a . orozado. Pero
la muerte. y no sólo es ru t
d"
' por la d1sonanc1a más grande·
P ura Y 1sonancia es la
·ó
·
na a. En el momento de la
.
.,
opres1 n torturante de la
d
muerte se mamfestará n
d
en nuestra conciencia surgirá l
uestra na a ontológica.
Y
segundo
nacimiento?97_
a pregunta dramática: faniquilación o
E. .
.
xisamos abocados a la muerte. Ante ella
. ..
ponemos enJ·uego la totalida d de nuestro ser Por
' como
pos1b1hdad
personal'
ta t
.
tod as nuestras posibilidades s· 1
.
n o, monr no es agotar
posibilidad más personal e i~tr~:~e::~n~;e trata del cumplimi~nto de la
defendernos de ella. Todas las demás
·. . . podemos superarla m podemos
posibilidad suprema ·o e ac d
pos1b1hdades estan dominadas por esta
·
uer o con esto l
é ·
muerte habrá de ser una co11sta t
, a aut nuca aceptación de la
B
ne espera
asave confiesa que esta doctrina es la de Heide
,
apuntando los caracteres esenc· l d l
gger. y as1 es. y concluye
ia es e a muerte:

a) posibilidad
·
.
. . que siempre nos está present,e como una amenaza cierta y delimitante·
b) riesgo ineltminable que condicún
.
. ..
'
la fidelidad persmal y con Dios; ia cua~qu.ier posibilidad determi1iada y me incita a

95
96

93
94

La doctrina de Sciacca acerca de la muerte está tomada de la Introducción de la obra citada.
Metafísica de la mue1te,Jus, México, 1973. p. 55.

97

Cfr. ibid., pp. 56-57
/bid., p. 62.
.
Cfr. ióid.

103
102

�l día de su realizaci6n. Térmi?w
·e) término incierto. Incierto por lo que se r_e1·~re a. .
o •uturo pero de realtzaci6n cierta,
porque se trata de alg
· J'
'
,r;

d) conclusi6n única y definitiva;
.
.
. . bl Tiene además el carácter de opresi6n to1turante de la
e) desgarramiento inevita e.
'
'
nada;

f) definitiva medida de nuestro ser;
.
.
. l "d
rea su fin y configura definitivamente su trayectona; nos
g) inherente a .a vi a, rna
revela nuestro limite absoluto;
.
.
,
.
·tes de ,rwdos diferentes de ,rwrir, pero son ,rwdos
h) tiene sentido analogo. hay_ mil l
erte es un puro acontecimiento natural, para
hwnanos de morir; para el annna a mu . ..
el Jwmbre es un problema, un drama extrano y dificil,
,.
· no está abocado a la muerte,
i) la mue1te sólo afecta al cuerjJ~; el ~Jnntu, en su esencia,
sino a su pe1fecci6n en la eternidad •
, .
. .
uerte -dice Basave- ni ignorarla. Lo muco
No se puede desprec1a1 la m d d l "d Si la muerte es inhe1·ente a la
sensato es valorarla y ~cep_tarla_ e~ e -~s~~n~ialmente la idea de la muerte y
vida, el hombre auténtico m~of1poia ex l ·1er otra cosa podrá no realizarse,
··r En m1 uturo cua qu
.
se prepara para m011 : ,
.· , nente "Por eso su presenoa ausente no
pero la muerte se reahza1:a necesa1 ia1
: te y auténtica. En el momento
deja de acompañar a la vida humana cons.oe::sona será para mis familiares
. o en que la muerte se presente ... mi P
,
preos
.
.
,,99
y amigos, una ausencia.p~esente : de la muerte pueden .ayudarnos a
Estas difere?tes. opnuones ~ce1~: está esencialmente abocado al desenesclarecer el m1steno del homb1e q d la existencia- y por ello mismo
lace inminente -en cada momento e ,
angustiante.
111.- FENOMENOLOGÍA DE IA MUERTE.

uerte? Sabido es que desde Sócrates -y _at~n ~esde
¿Qué es, pues, la m
· .ó d
l a y del cuerpo. En el cnsuamsmo,
1
antes- se le define la separao n eá alm
rte aparece como la privación
•
rtir de Sto Tom, s a mue
especia1mente a pa
: "· " '. t privatio -vitae" "res viva per mmtem
de la vida: "1~rs est ~asii;;lg¡, vita , mo1S ::ás comunmente se le define la
jJerdit operationem vitae . Aunque

98 Cfr. ibid., pp. 65-66.
99 !bid., PP· 67-68.
le
100 3, 53, l, ad lum; Suf! m.,

75 3 sed contra y De anima, q. un., 10; 3, 89, 4c.
, '

separación de alma y cuerpo: "mors enim corporis nihil aliud est quam
separation animae ah ipso"; "nullus horno dicitur mortuus nisi ex eo quod
anima ejus a corpore separata est"; "mors in nobis est secundum
·
·
·
separauonem
ammae
a corpore ,,101 .
Esta descripción de la muerte es, desde el punto de vista teológico, ya
clásica 1°2. Y es definida actualmente por los teólogos y filósofos tomistas. Por
ejemplo, J. Pieper afirma: la muerte es la separación del alma y del cuerpo.
"En esto no se ha cambiado lo más mínimo, según yo creo, hasta el día de
hoy. Incluso para un hombre de nuestro tiempo, que tuviera reservas en
admitir que el alma sea separable en cuanto tal, saltaría rápidamente, como
lo primero de todo, aquel viejo principio de Sócrates, si ese hombre se pone
a pensar sobre el fenómeno de la muerte. El principio vital 'abandona' en ese
, v1v1
.. fi1cado ,,103.
momento a l cuerpo que 11asta entonces 11ab1a
Sin embargo, la definición o desc1ipción clásica provoca ciertas reservas.
En efecto, se le puede considerar en relación al cuerpo: "por separación se
entiende que el alma deja de informar al cuerpo, deja de darle el s~r (esse
sequiturfonnam) y el ser unwn... Esta separación ha de entenderse como una
corrupción ... Se trata, en definitiva, de que en el hombre la materia es privada
14
de la forma" º • La base de esta afirmación es el hilemorfismo aristotélicotomista. Pero ¿si el hilemorfismo fuera inadmisible? ...Se le puede considerar
desde el punto de vista del alma. En este caso se pone al énfasis ya no en el
cuerpo --cadáver- que deja de estar animado, sino en el alma que deja de
animar, y existe independientemente del cuerpo: es el "alma separada" de la
que hablan los teólogos.
Claramente se ve que esta doctrina de la separación de alma y cuerpo no
suprime cierto platonismo: cuerpo y alma quedan separados con ocasión de
la muerte. Por otra parte el "alma separada" plantea problemas serios a la
teoría hilomórfica pues, por definición, la "forma" no puede existir separada
de la materia. Además, el cuerpo no es la "materia primera". En todo caso la
muerte sería la separación violenta de este mundo en el que la persona vive,
actúa, sufre, espera y ama. Pero vengamos ya a nuestra descripción.
La muerte se caracteriza por ser: inevitable, cierta, personal, efectiva e
inminente.
a) Inevitable.

Es una realidad por la que todos tenemos que pasar. Nadie duda de esto.
Pero creemos que se trata de una verdad abstracta. Y, en todo caso, que se

101 Co,np. Theol., in III Sent., d. 21, 3; ibid y Com. Theol., c. 230.
102 Sentido teológico de la muerte, Herder, Barcelona, 1969, p. 19.
103 MW!rle e irmwrtalidad, p. 48.
104 L.F. Mateo Seco, " el concepto de muerte en la doctrina de Sto. Tomás",

pp. 193-194.

105
104

�aplica a los demás, pero no a mí. Y sin embargo, la conciencia acerca de105
la
muerte incluye la idea de necesidad: - "statiuum est hominibus semel mori" ,
de algo a lo que cada persona desearía sustraerse y que es imposible evitar:
la muerte es inevitable. Cuando alguien advierte que necesariamente morirá
reacciona espontáneamente con una actitud vital de rechazo, de horror, de
angustia, sobre todo porque no hay medio de evitar la muerte. El tiempo
devora inexorablemente la existencia humana. Cada día que pasa es un día
menos. El cuerpo resiente la decrepitud. O simplemente la debilidad y el paso
del tiempo -finitud esencial, contingencia-. Por lo que tenemos certeza
-absoluta- de que vamos a morir.
b)Cierta.
Conocemos la inevitabilidad de nuestra muerte. Y nos preguntamos con
angustia: ¿por qué? Y par más que procuremos olvidarla, ahí está escondida
siempre en lo más profundo de nuestra existencia. Su inevitabilidad surge de
lo más íntimo de nosotros mismos. Porque la muerte nos pertenece -lo
mismo que la vida- como propiedad inalieble. En nuestra vida muchas cosas
-quizá todas- pueden ser inciertas, menos una: la muerte -"incerta omnis,
sola mors certa"-106, escribe el genio de Hipana. Y S. Bernardo, en la misma
línea, asegura: "Quid vero in rebus humanis certius morte, quid hora m01tis inceitius
invenitur?". Y en otra parte añade: "Nil mortalibus vel morte certius, vel inceitius
lwra mortis" 107• Certeza absoluta: vamos a morir. Incert!idumbre casi absoluta:
no sabemos cuándo, ni cómo, ni dónde -mors certa, hora incerta "-. Saber e
ignorancia: he aquí la dificil y angustiante paradoja, la ambigüedad fundamental del misterio de la muerte. No se trata de una imprecisión accidental;
es una indeterminación esencial porque el momento de la muerte está más
allá de toda categoría. La respuesta a las preguntas cuándo, cómo y dónde es
la que queda indeterminada, como indeterminada es la aplicación concreta y
personal de la ley general -todo hombre es mortal-. La muerte es incierta
sólo como el momento definitivo y último. Por lo que más que indeterminada
es imprevisible. El día y la hora se revelan en el instante mismo de la muerte:
la muerte los determina. Pero entonces el hombre sabe el secreto de su muerte
cuando ella está presente, es decir, cuando el viviente deja de vivir -en este
mundo-. En cierto modo Epicuro tenía razón: cuando acontezca la muerte,
el viviente ya no es.
10!&gt;

106
107

"es destino de cada hombre morir una vez", Heb ., 8, 27.
33Enar in Psal. 38, 19.
opera, 1690, 1, pp. 484, 109 y 364.

c) Personal.

Nuestro conocimiento de la muerte es nocional -abstracto- y

::,d,::::,::~=::~;:,:n ~:en el que de prÓnto se nos re~el::i;•:i:
Illich: "Iván Illich se ve'
.: 1 ~uede_ succd~r lo que aconteció a lván
de
,
ia ~our y e mvad1a contmua angustia. En el fondo

::i1:1

1

1

aq1
~:a~ª~;0 ~:ed:~:::u:u~:~!~r~n~asó!~ :opoe~~!ªd:c~:~ugn_ibradoda
comprender.
'
un mo o
"Ebl ejemplo del silogismo que aprendió en la Lógica de Kisevater- 'todos 1
10m
res son mortales· c
·
os
1
1
1
es.mortal', le parecía ~pli:~~1:\~~ai:e::::
!:n~~~~{~;:~~nbié~
mismo. Allá se trata de Cayo de un hombre
o a s1
justo; pero él no era Cayo u~ ho b
como todo~, y es perfectamente
ser distinto a los demás
m rde cdomo todos; él siempre había sido un
... ayo es ver a eramente mortal
l' .
que muera, pero yo Ivá
.
.
. .
, Y norma 1s1mo es
. . .
n 111IC1i, con todos mIS sentumentos
.
yo ... 1D1stmto es el asunto! iNo es asible ue
y p~nsam1entos,
excesivamente terrible Pero
dp , d q yo deba monr! Esto sería
···
··· -se ecta espués- Pero O
N
ocurrir, pero ocurre Mas fró
l
.
.
curre. o puede
le era posible compr~nde; aqu:ºp ia ocu~ndo? ¿cómo comprenderlo? y n0
falso, mentiroso, enfermizo para :::a~up~anto,l y trataba de rechazarlo como
Pero v I ' .
' .
zar O por otros regulares, sanos
~ v1a, no como pensamiento, sino como realidad"1os p
.
mortalidad en general a la a P11cac1
. . n personal lván t · ara pasar
de
la
f .
6
angustia "mortal"· No se t1·ataba de una muerte imp • uvo
1 · que su nr una
propia, absurda si se quiere pero vivida a . 1. e1 sona , smo de la muerte
yo singular hay que franqu;ar un abism¿.
:~nt~. Del "todo hor?bre" al
a una intuición profunda. Se trata de al' ~ erso og1smo es necesar_10 pasar
en trance de muerte- de un a
. g_ p
nal -yo voy a monr, estoy
posible un sustituto. Quien mue~~n~:~1~::es~~ a~gu~tiable en el que es imse presenta ante las puertas de la n;che
d . ad1e puede ayudar a quien
p
--O eunamanecertemido
orque 1a ley universal de la mortalid d . d I
y nuevo-.
concreta en una tragedia ersonal _;m:i~º. o iombre es mortal- se
necesidad indeclinable. iLa iJuerte es el . ~1c1ón. personal?- y en una
to personal inevitable!
m1steno ternble de un acontecimien-

~:;~~;~!

C

a::

d)

Efectiva e inminente.

La efectividad está en que algún día
d
general de la mortalidad a la .
. d~pue e ser hoy- pasamos del saber
v1venc1a e a muerte y conocemos todo el peso

108

L. Tolstoi, Cuentos Escogidos, Porrúa, México, 1979. p. 104.

107
106

�del terrible misterio. La muerte de nuestros padres, parientes y amigos nada
nuevo nos enseña: sabíamos que tenían que morir, pero entonces lo sabemos
de otro modo, descubrimos una nueva dimensión, tenemos una experiencia
de otro orden. Esta experiencia es el descubrimiento de una profundidad
desconocida. Es algo que nos toca muy de cerca y que nos revela que tenemos
que pasar por este trance. Sé entonces por una experiencia especial que la
muerte es efectiva, que es inherente a mi vida. Es una urgencia de cada día,
de cada minuto. Es inminente en cada instante. "En cuanto nace un hombre
109
hay que decir de él que no podrá escapar de la muerte", escribe S. Agustín •
Y Heidegger corrobora este pensamiento cuando dice que tan pronto como
un hombre entra en la vida, ya es suficientemente viejo para morir pues la
muerte es un modo de ser que el Dasein toma sobre sí tan pronto como es 11°.
Esto significa que cualquier día es bueno para morir. Que cada día que vivo
es un día menos. Que cada minuto es un paso seguro hacia la muerte. La
muerte es urgente. No se detiene. Es terriblemente inminente. Vivimos
perpetuamente amenazados por la muerte -la espada de Damocles pende
sobre nuestra cabeza-.
2.- Mue1te, miedo y angustia. La muerte siempre ha sido-y seguirá siendodesagradable. El hombre no se resigna fácilmente a tener que morir, porque
ve en la muerte un acontecimiento aterrador. Cuando piensa en ella la acepta
porque sabe que no la puede evitar, pero también es presa de diferentes
estados de ánimo: preocupación, temor, miedo, t1·isteza, resentimiento, angustia, etc. La muerte es naturalmente angustiante porque simultáneamente
es fin y principio: fin de un período vital, fin de un mundo de realidades,
proyectos y esperanzas, fin de un modo de ser temporal 'Y humano; pero
también es el principio de una vida nueva totalmente desconocida, de un
modo de ser temido por incógnito. Se abandona un mundo y se penetra en
otro. Por eso el acontecimiento más grave, el acontecimiento supremo -por
- decisivo y por último-es la muerte. "De todos los sucesos de la vida-apunta
Sciacca-, el que suscita más miedo, temor y horror, es la muerte; lo suscita
e·n todo caso. No hay desprecio por la vida, burla o distracción suficiente para
vencer este temor y esta repugnancia; incluso, cuando se desea se teme ... Y
no es sólo miedo físico ... ; la muerte esconde un enigma ... ; es el comienzo de
algo nuevo, inédito, cuyo éxito es imprevisible. Este es el motivo verdadero
111
y universal del terror 'sagrado' que inspira" • Se trata de la "angustia ·
existencial" de que habla K. Jaspers pues hay también una "angustia física"

de" morir: Se trata d_e la "angustia sustancial" de que habla M. Heid

I
egger
nos inquieta, nos angustia nos amena
. orque a muerte nos preocupa,
'
za, nos acosa, nos tortura nos p . ·
y nos destruye. y aunque creamos en otra vida 1
,
e1s1gue
ante el hecho de la muerte: la supervivencia del;;; ;r~t:rna- nos revel_a ~os
la angustia ante la dest
º6 d
. P
no basta para d1s1par
ruco n e nuestra realidad humana
·
ºbºl"d
·
La muerte es la unpos1
I I ad de expresar en el mund
l l
b
ser-en-el-mundo- la vida tem
-e 10m re
1
de continuar las relaciones de :;~:taluedtanto amamos; es la imposibilidad
es la irreversible y definitiva ausenci; de ;mor ~on las p~rsonas queridas;
separación violenta de toda posibilidad de reeaml_ un_,º lespac10-temporal y la
.
1zac1on mmana En la
se mamfiesta la esencial parado.a del I
b
.
muerte
cuerpo, medio indispensable
acci~:m ~e: tener que ab_a ndonar el propio
acabable de permanencia y
y e autoperfecc16n, y hambre in-DasSeinzumTodetstwessenhaflAngst"- 112 p

°

Je

menos de producir temor. y a:;1:~;_t';:~ ~i~:::.:r1tal y ~iolen~, no puede
de la propia existencia, herida en sus estratos más póe:s~e vten;1ª_ y ruptura
que se expresa en la an ustia de la m .
na es e mtlmos, es la
necesidad irrevocable d! 1no1·1·r
~e1 te. Cuando un hombre advierte la
expenmenta una r b 1'6
aversión irrefenable que le inquieta
I
á I
e e I n espontánea, una
3 -M
.
en o m s iondo de su ser113
· uerte Yfinitud· La prueba más evidente d I fi ·
:
es naturalmente la muerte: en cad
d d I e .ª mtud de la vida humana
Vivimos a condición de morir ma ~-eco o e a ~ida está presente la muerte.
la última muerte desemboca y o11mo~da c~da mstante para vivir -incluso
i~tervalo de tiempo que nos a::r;an: : ;~::;~n¿~ral-. Cada hor~ es un
tiene razón cuando asegu1·a q I
lama. Por eso Heidegger
ue a muerte es la exp ºó
á
radical de la finitud. Tiempo .
.
, .
res1 n m s concreta y más
ol "d
1 .
y mue1 te van mtlmamente unidos No ha
' .1 ar que e tiempo no existe absolutament
. . y que
existencia precaria imperfecta
e, _o, al menos, tiene una
'
Y oscura pues ha sido
todavía no es. No queda más
•
. _ Y ya no es, va a ser y
tiempo, que está compuesto dqeue e1mstante fug1t1vo y brevísimo. Luego el
. .
no-ser, parece que no
d
partiope del ser1 i-1 El .
pue e ser algo que
. mstante apenas nace m
El
o el futuro ansía convertirse e
d , . uere. pasado devora al futuro
presencia, es esencialmente fug:;asad o.J"El mstan_te, única posibilidad de la
'se es iza en el tiempo y por el tiempo: "va

112
I
114

sz., P.· 266.

13 Cfr.
J. Cevaert, El problema del lw nb
Cfr. Aristóteles, Física, IV, 10, 211/e, Sígueme, Salamanca, 1976, P· 313.

109 Serm. 97, 3, 3.
1 JO Cfr. SZ. p. 243.
111 op. cit., pp. 126-127.

108

109

�de lo que aún no es, pasa por lo que carece de extensión y va a lo que ya no
.

Ag

,

IJ!i

es", como dice San ustln · .
.
.
ente
En realidad el tiempo no existe; existen tres uempos -pasado, pres · ,
porvenir- como tres modalidades, pero pertenecen al alma, afirma el de
Hiponal16_ Esto quiere decir que el tiempo, como tiempo, que parece escapar
del futuro hacia el pasado, por el presente, somos nosotros en cuanto v~~os a
la eternidad: la puerta a la eternidad es la muerte. Cada momento que viv~mos
. .
esente que se convierte
decimos adiós porque vivnnos un nuevo pr " . .
.d mente en pasado. Como dice el poeta: vivimos, y en perpetua
r á pi a
.
h' d" 117
despedida" -"So leben wir und nehmen immer Absc u ..
. .
.
m erte· En todo caso la muerte es la conversión del uempo en
T iempo y u
•
'
· ·· · d 1
eternidad. O, si se quiere, la muerte es el fin del tiempo Y e 1 ~m.cio e a
eternidad. Durante la vida el hombre se topa con innumerables lnmtes, pero
el último es precisamente la muerte: es el muro en el que s~ estrella~ t~dos
los proyectos y todos los compromisos; es el límite necesario. Esto significa
que con la muerte el hombre pierde todo poder.sobre_l~ :calidad y so?~·e su
ropio cuerpo. Especialmente se revela la total imposibilidad. -defi111t1~a~e realizar la propia vida. y precisamente la triste experienoa de qu~ tiene
uno que dejarlo todo nos indica que la vida_ hum~na es una dádiva. ~
capacidad de realización en el mundo y de relaciones mterpersonales -amistad, amor,-con los demás, es algo con lo que el hombr~ se em:uantra y en lo
que no tiene dominio absoluto. La pretendida autonomia ?el l~ombre se ba_sa
-velis nolis-en una fundamental heteronomía. La experiencia de _la mue1 te
nos p~ne necesariamente ante un límite real y concreto: la finitud d~ la
existencia humana -la propia finitud-. Todo l!ega. a su fin. E~ ~~a tnste
verdad. Por eso el hombre, en tal circunstancia, nene la posibihd~d de
reconocer que Alguien está en la raíz de su propia existencia, que Algmen le
regaló la vida con todas sus posibilidades.
4.- Muerte y sentido de [a vida. La muerte aparece como..el absurdo más
solemne de la existencia. Es conocida la frase de Sartre: es a~surdo que
muramos" -"il est absurde que nous nwurions"_ns. y para ca.si to~os los
hombres la muerte es en verdad un sin-sentido. y el problema exis~encial con
que se enfrenta el hombre al ver que la inuerte es inevita~le, .es, sm duda, e~
problema del significado: ¿por qué tengo que morir? ¿qué sigmfica la muerte.
·
· 'Uud
d iam
Confes., XI, 21: " ex illo ergo, qwd nondum est, per illud, qwd spat10 carel, m 1 , qw

ll!i

Si la existencia humana parece estar orientada al amor, a la comunión con
los demás, tiene así un hermoso significado. Pero ¿todo acaba con la muerte?
¿cuál es el auténtico sentido de la existencia humana? ¿permanece a pesar
de la muerte? En todo caso: ¿1a muerte da sentido a ia vida o la vida da sentido
a la muerte? Estos son problemas fundamentales porque en ellos va implícito
el problema -mejor, misterio- de la supervivencia personal.
Para los antiguos cristianos, la vida da significación a la muerte -"qualisvita, ftnis ita"-: se muere como se ha vivido. Para otros, en cambio, ia muerte
-coronación y cumplimiento- da sentido a la vida, ,No serla mejor pensar
y decir que vida y muerte son dos aspectos de la misma realidad, que es el
hombre? Si la muerte borra para siempre, y sin posible regreso, la existencia
personal, automáticamente queda comprometido el problema del sentido. Si
la vida tiene un sentido -y de verdad lo tiene-, también lo tendrá la muerte
porque se implican. ¿cuál es el sentido de la muerte?
No preguntemos a la muerte si nos trae una esperanza porque precisamente ella es la negación total de la esperanza -es más bien la prueba más
dura por la que debe pasar la esperanza-; hay que preguntarle: rnxiste en
mi vida algún fundamento para la libertad y para el amor, a pesar de la
muerte? ,Hay un verdadero fundamento para esperar con certeza un más
allá? Es decir, ,el significado esencial de la vida humana conlleva alguna
dimensión inmune a la muerte? y no se trata-como en el clásico latino- de
un puro deseo de quedar en la memoria de la posteridad -"non omnis
moriar''-119, sino de una realidad en la que mi yo siga existiendo. Porque si
la muerte es el último fin de todo, definitivamente la vida es un absurdo. Pero
si el sentido profundo de la existencia es la realización de la persona, entonces
la muerte es una perspectiva de esperanza: yo seguiré viviendo. Y es que la
persona es más que la muerte; es ciertamente histórica, pero su esencia es,
indudablemente, metahistórica. La persona, si es, está fundamentalmente
abocada a la eternidad. La misma libertad, para desarrollarse en plenitud,
necesita de la eternidad. ",qué libertad en su pleno sentido -escribe A
Camus-puede existir sin seguridad de eternidad?"120• Yo soy más que yo, a
pesar del límite irreversible que es la muerte.
5.- Reflexión. Sé que voy a morir. De ello no hay duda posible. Y sin
embargo, sé y no sé. No sé ni fecha, ni lugar, ni modo. Pero sí sé que será
-inevitablemente-algún día. La muerte sólo es experimentable en tercera
y en segunda persona. En tercera. cuando mueren l.os otros, los que yo no

nlobnidest'2'O· "Sunt enim haec in anima tria quaedam et alibí ,s non video... tria tempora video,

116

.,

,

f ateorque tria_ sun!''.

.

.

Rainer Mana Rilke, Dumesser Elegien VIII.
11s EN., P. 631.

117

119
120

Horacio, Odas, l. III, 30, v. 6.
El milo de Sfsi[o, Losada, Buenos Aires, 1970, p. 51.

111
110

�.
conozco·. En tal caso vale lo que dice Heidegger: "se" mueren ellos. El hecho
no me impresiona, a no ser que las circunstancias sean muy impresionantes.
En segunda persona, cuando muere algún familiar o amigo. Entonce~ sí el
hecho me impresiona y me hace experimentar mi inde~linable ~ortahda?.
Sé que mi tiempo terminará sin remedio. Hay un uempo físico ~mzá
mejor, astronómico-que es el tiempo uniforme de las cosas. Hay _un uemp~
vital biológico -mi tiempo, mi vida- medida de la duración d_e _mi
O
existencia: empezó y terminará. Mi tiempo vital durará lo que dure mi ~ida
terrenal. Hay un tiempo psicológico -personal- que depende fundamentalmente de la actitud de la persona, de su estado de ánimo. Sé que un día mi
tiempo se hundirá en la eternidad: "mi muerte para mí es ~1 fin de todo, el
fin total y definitivo de mi existencia personal y el fin del universo eterno, el
fin del mundo y el fin de la historia; el fin de mi tiempo vital es ciertamente
el fin de los tiempos, la trardia metafísica por excelencia, la incohcebible
21

tragedia de mi nihilización" •
.
Es-imposible experimentar la propia muerte -la muerte es pnmera
persona- porque cuando la esté sufriendo no podré decir lo que es.
.
Lo que me enseña la muerte de los demás es que la muerte es separación,
ausencia: ya no están presentes a sus amigos, a las cosas, al mundo. La muerte
es una ausencia presente a una presencia ausente. En la irreversibilidad de la
separación, en la inexpresión expresiva de la ausencia confirm? la caducidad
constante de mi vida. Mi tiempo va a terminar. Y no al final smo que puede
acabar en cualquier momento. Me lo indica la decadencia del cuerpo, la
contingencia de mi ser. Esto es lo que sé de la muerte. Sufro por mi condición
humana, pero lo que exaspera es la separación. Ya no estaré con los míos, ni
con mis proyectos. Habrá una ruptura de la presencia. Separación, caducidad,
finitud, angustia, intranquilidad. Parece que la muerte se anuncia con estas
pruebas. Pero tales significaciones tendrán su plenitud sólo a mi muerte.
La muerte es soledad. Es la suprema soledad. Moriré solo, aunque tenga
compañía porque "el problema de la soledad viene a ser el problema de la
muerte. Pasar por la muerte -asegura Berdiaeff- es pasar por la soledad
absoluta, romper con el mundo entero. La muerte es la ruptura con la esfera
entera del ser, la interrupción de todos los lazos y de todos los contactos, el
aislamiento completo... Lo que constituye la muerte es justamente
122 que todo
lazo, que todo contacto son cortados, que la soledad es absoluta" • La muerte
es soledad. iY estamos hechos para la comunión, para el amor!

iCuántas :eces he leído las bellas y exactas frases de Agustín -digo leído,
que no meditad_?, pues i~conscientemente el temor rechaza el pensamiento
de la muerte-: D:sde el instante en que comenzamos a existir en este cuerpo
mortal.' . nunca dejamos de tender hacia la muerte. Esta es la obra de la
mutabilidad ~urante todo el tiempo de la vida (si es que vida debe llamarse):
el tender haoa la muerte. No existe nadie que no esté más cercano a Ja muerte
después de un año que antes de él, y mañana •más que hoy, y hoy más que
a_yer, Yp~c? después, m~s que ahora, y ahora, poco más que antes. Porque el
tiempo v1V1do es un pellizco dado a la vida, y diariamente disminuye ¡0 que
3
resta: de tal forma que esta vida no es más que una carrera hacia la muerte" 12
muerte no existe -en esto tenía razón Epicuro-. Existo yo que voy ~
monr.
•
• La muerte es un acontecimiento absolutamente personal, "f:atal" • y 111·
siqu~era es un puro acontecimiento. Mi muerte es mía; es inexorable irrevcrsible._Como mi nacimiento. Como mi vida. Al pensar en ella me enet:entro
ant~ lo i_n:xplorable, ante el misterio. Lo único que capto es su absoluta
venfi~abihdad -con su incertidumbre esencial-. Pero aún cuando pienso
en_ mi _muerte i~e- afin~o, como contingente sí, pero me afirmo existiendo.
Mas ~un, es la ultnna orcu~stancia q~e me permite captarme siendo pues si
mi! pienso, so~ a la vez _sujeto y obJeto de mi pensamiento. AJ pensarme
muerto'. el objeto cambia, pero no el sujeto que piensa -yo me pienso
muerto, no estoy muerto-. Incluso, se puede decir que es imposible pensarse
muert~. Lo .más q~1e puedo hacer es imaginarme muerto. Ni siquiera esto.
Puedo imagmar mi agonía o mi cadáver que yo veo con la imaginación pero
no puedo verme "no s~endo ya". Me es absolutamente imposible im;ginar
que no soy porque prec1Samente al imaginar, soy. Puedo imaginar que no existo
p~ro no que no s~y. Esta contradicción me lleva a concluir simplemente: sól~
se q~e voy a monr. Pero no lo sé como un acontecimiento pues todavía no se .
reahza. Tamp~i~ lo pue~o captar como un no-ser-de mi yo porque el yo es más
qt~: la n:iuerte . Es decir, la p_ersona no ~uede morir porque es la sllprema
exigencia del ser. Esta afirmación provoca serios problemas ontológicos que
125
n? pu~do trata~ ~quí • Pero esto no es más que el problema de la supervivencia -trad1c10nalmente
inmortalidad del alma- . ,Sé que voy a monr
·
.
pe~o tamb~én sé qu no moriré del to~o- el "non omnis 11Wriar" horaciano ~
el et nos nnmutabmrnr" de S. Pablo"-. Sé que soy más que la muerte. Sé
que la muerte no es la nada. Sé que el valor absoluto de la persona exige la

L:1

7

r·

123 La Ciudad d~ Dios, l. XIII, c. 10, BAC., Madrid, 1958, . 871-872
124 gr. Onuson, l11; toort... et
aprés? Fayard Paris !&amp;8 p 34 .
125 pp.~2~x:: en 1ru articulo 'la persona", Revista de' Filo~fi~ U/A. México, 1981, n. 40,

121 V.Jankelevich, la mort, Flaromari;on, París, ~967, p. 22:

.

tuis

.

122 Cinco meditaciones sobre la existenaa, Casa urud. de l'ublicaoones, México, 1948, P· 115.

113

112

H umanitas-8

�supervivencia. ¿Cómo lo sé? Filosóficamente no tengo respuesta. Pero lo sé.
La esperanza que me alienta me dice que el misterio de la muerte -y de la
supen•ivencia- me enfrenta al misterio ontológico -y religioso- de mi
existencia.

6.-Hacia una ontología. ¿Qué es, pues, la mue1·te? Pienso que es el tránsito de
un modo de ser a otro modo de ser. Ahora que vivo, soy tiempa, o si se prefiere,
estoy en el tiempa; soy contingente y devenir constante. Cuando muera seré
eternidad, quii.á mejor, viviré en la eternidad. Y estaré en el mismo estado.
Ya no habrá cambio posible. Verdaderamente en la muerte se da la última
opción.
La muerte es el tránsito doloroso del tiempo a la eternidad. Amamos nuestro
tiempo porque es nuestra vida, pero estamos orientados a la eternidad -el
tiempÓ es sólo un momento de eternidad- porque estamos hechos para la
eternidad: Alguien pensó, desde siempre, en cada uno de nosotros y nos
destinó a la eternidad.
La muerte es la transformación 1nisteriosa -y angustiante- de la persona: paso
de 11na dimensión a otra dimensión. Y este· cambio radical preocupa, inquieta,
duele , angustia -alguien decía que quiz.i lo que duele es pensar en la muerte
y no el morir- porque la muerte nos lanza a lo desconocido, a lo inseguro
-&lt;lesde acá-. Y preferimos lo seguro a lo incierto. Preferimos esta vida a la
otra. Y aunque la deseamos -lej_anamente a veces y a más no poder- de

en ella-'• 127 &lt;'·o
l
. de algunos , •
.
. .
mors pro doctore
qa advertencia
1
m1sucos cnsuanos
que decían: "sil

.,
, ue a muerte te ensefie a vivir"::&gt; Nad·
d ·á
aceptac1on de la muerte can1b1ºa la muerte misma
..
a ie po 1 negar .que la
natural oposición a ella· La angusu·a ante 1a muerte nos
' unque
¡ no supn me la
a la tendencia más profunda e inext"
ºbl 1
reve a que es contraria
Muere y deviene -stirb und we dmgm e&lt; e ~rnestro ser : la permanencia.
r: e- , se nos dice y es
¡ ¡
muerte es la culminación paradó .. d 1 l
.
un 1ec 10 porque la
la" fatalidad" de que te
~1ca _e a ucha y de la rebelión interna ante
nemos que monr La , ·
· d
que cada día, cada hora cada . .
. umca act1tu sensata es no olvidar
La
'
nunuto, nos muestra que nada somos l28
muerte es la nada -se ha dicho- Per
.
.
la nada -meontología-. ¿o tendre
.
o n~ es posible una ontología de
¿y, por lo mismo que la d
. mosque dec!T que la muerte es una nada?
.
,
na a existe o es? La muerte e .
bl
.
piensa
es
siempre
en
relac1'ón
a
la
ºd
El
.
s
impensa
e.
y
s1
se
•
.
'
v1 a. • tiempo
· ·
.
ex1stenc1a brumosa --decía Aristóteles-129
-~1 tiempo- tiene una
recuerdo- mi mafiana ¿t d ,
- porque m1 ayer ya no es -es sólo
'
'
- en re manana::&gt;- tod ,
:::ente, pe'.,º pmnto se ~onvie,te en pasad; , Po, e;~•: 1; ~ ; : ;
es Mm'.
po, un 110. No se detiene por ue s d .
po. 1
"que es el morir" La
I
q
_u estmo es desembocar e n el mar
.
.
noc te me aprox11na a la mt .
,
morunos para resucita1· al d' . .
,
ie1te porque cada noche
1a s1gu1ente Pero m .·
--d
.
esperanza de la luz· y la luz 11 b . .
o1 imos
ormunos- con la
'
os auuza cada ma 1
El
la muerte. Pero ven&lt;l1·á
_' ' I a na. sueno: semejanza de
una vez un sueno - la
taremos en otra dimensión, en otra vida.
muerte- del que desper-

~~:

todos modos le tememos.

Dr. José Rubén Sanabria.

La muerte es la transfiguración de la persona. Algo así como acontece en la

oruga que se convierte en bella mariposa. Para ello tiene que perder el
capullo. Nosotrns tenemos que perder nuestra dimensión corporal para que
la dimensión espiritual adquiera la juventud y la belleza que están más allá
del espacio y del tiempo. Vida que es muerte y muerte que es vida. Paradoja
suprema del hombre. Por eso exclamamos con Agustín: "O '11W'listr1.~m vitae et

11wrtis prof unditas".
7.- Conclusión. ¿cuáí será la conclusión de todo esto? Si el hombre
contemporáneo esquiva el problema -misterio- de la muerte y rehuye, por
todos los medios posibles, pensar en ella, adopta una actitud necia y ficticia
porque la vida lleva consigo la muerte. Si no pensamos en la muerte no por
eso la vamos a evitar o vamos a vivir más tiempo.
¿Tendremos que vivir el consejo de Sé neca: "Tu autem mortem ut numquam
.
.
tnneas semper cogi..ta,, 126 - •p ara no temer a la muerte l1ay que pensar s1empre

126

1 Cor., 15, 52.

127 Epist, ad l uciliwn, XXX.
128 Cfr. Sén eca, Epist. 101.
129 Cfr.1:ísica, IV, 10, 2 17b,

33.

115

114

�HEISENBERG: FÍSICA CONTEMPORÁNEA Y FILOSOFÍA CLÁSICA
JE. BOLZÁN
Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales*
La Plata-Argentina

"Oyendo a Beethoven me confirmé en la certeza de que, pensando
según la escala humana de tiempo, siempre seguirán adelante la
vida, la música, la ciencia; aun cuando sólo podamos cooperar en
ese avance poco tiempo".
(W. Heisenberg, Der Teil und das Ganze)
NO POCAS VECES SE HA EXAGERADO en lo que a la escisión cultural
contemporánea se refiere. Cierto es que la actual explosión científico-técnica
parece haber hecho empalidecer a tal extremo toda otra actividad cultural
que la denominada "cultura clásica" acaba apareciendo cual una antigualla
heredada de tiempos en los cuales pudo resplandecer precisamente porque
el hombre no tenía otras motivaciones, ni había descubierto modos más
precisos de referir las cosas. Pero no menos cierto es que, para equilibrar el
equívoco, hay quienes continúan abroquelados en aquella cultura clásica
como la única digna de denominarse "cultura" dejando de lado, sea por
comodidad, sea por ignorancia, y hasta por desprecio y temor, el enorme
campo, también cultivado por el hombre, de la ciencia y de la técnica.
Existe, sin lugar a dudas, aquello que Snow denominó, con frase que se
haría rápidamente popular, "las dos culturas"; duplicidad fáctica de lo que
necesariamente debería ser uno, la cual, si no se le pone remedio, nos llevará
a aquella "barbarie del espccialismo" profüticamente referida por Ortega
hace varias décadas, y que, preciso es reconocerlo, nos amenaza a todos, con
sus más y menos. Mas como el énfasis suele ponerse --con razón- en la
parcialización extremada que se cierne sobre el especialista, y éste suele

• Centro de Investigaciones Filosófico-Naturales depende del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas de la Rea. Argentina, teniendo su sede en la Facultad de
Humanidades de la Universidad Nacional de La Pfata (Argentina).

�LA ESTRUCTTJRA DE LA MA:TIRIA: PLATÓN y ARISTÓTELES

hallarse -también con razón- más bien en la zona del saber científico, es
de justicia hacer notar ahora que por la habitual autorregulación providencial
de las situaciones históricas, es precisamente en esta época de ultraespecialismo que nos toca vivir, donde florecen hoy grandes nombres que, habiendo
acelerado casi hasta lo increíble el desarrollo del saber científico, ahora, en la ·
madurez de sus vidas, se vuelven hacia la cultura "clásica", hacia aquel cauce
que siempre le ha servido al hombre para volcar en él su espiritualidad; y la
hacen, nuevamente, el troquel en el cual acabar por conformar lo científico.
en lo humano. Es así que ya no nos sorprenden las incursiones de científicos
de primera agua en campos qne no son los de su "especialidad"; y cuando esta
apertura lo es hacia lo filosófico -y aún a lo teológico- es sencillo caer en
la cuenta de que se trata siempre de escapar a la angostura del "especialismo",
para lograr una visión panorámica qne permita injertar armoniosamente: lo
específico en lo genérico, lo "especialmente" alcanzado en lo clásicamente
"sabido". Citar al caso los nombres de Planck, Einstein, de Broglie, Bohr,
Jordan, Schrodinger, Nedawar, Monod, Jacob, Von Wei:zsaker, etc., es ya
moneda corriente. Y todos se muestran acuciados por esa inquietante
situación que tan bien retrata von Weizsaker al decir que "la situación actual
es más rica en saberes positivos que la anterior, pero más pobre en unidad
1

interior"
Pues bien: de entre tan ilustre familia de sabios queremos ahora referirnos
con algún detalle a uno de ellos, y cuyo nombre hemos diferido hasta aquí:
aludimos a Werner Karl Heisenberg, creador &lt;le la mecánica cuántica, Premio
Nobel de Física para 1932, y recientemente fallecido (1 de febrero de 1976)
a los 75 años. No nos detendremos hoy en sus notables valores científicos sino
que nuestro cometido se circunscribirá a mostrar su decidida y sostenida
apertura hacia lo trans-fisico; hacia aquella faceta de la realidad que su fisica
no podía darle pero que, no obstante, su espíritu le
reclamaba como fun2
damento último de cuanto científicamente conocía.
Hablaremos, pues, del Heisenberg filósofo. Y para no disiparnos en
vaguedades o ditirambos, centraremos nuestra exposición bajo dos acápites
fundamentales: su recurrencia a motivos clásicos del filosofar como fundamento de su explicación profunda de la estructura de la materia; y en
segundo lugar, las repercusiones filosóficas de su "principio de incer-

· b erg lo relata autobi
"LaTal
. como el mismo H e1sen

, fi
imagen de la naturaleza en I fi .
ogra icamente en sus obras.
t, · ,,
a 1s1ca actual"
"D" ' l
·
a om1ca ' fueron sus estudios clási
d 1
, y
ia ogos sobre física
finalmente hacia el estudio de las ~os . e ~e~undario los que lo impulsaron
imponderable que, en definitiva s c1e~c1as lSlcas a través de esos detalles casi
complejo vivir: un manual de '. on. os ~lue nos suelen ir llevando en nuestro
.
c1enoas 1 ustrado
,
provistos de ganchos y anillos com
con atomos absurdamente
la lectura de Platón con sus
o para representar las uniones químicas·
fil 1 ,
,
cuerpos elemental
'
o ogia en la Universidad de M.. h
.
es; su padre, profesor de
•
une en s1tuac ·ó
1
matemático de entonces· Lind
,
1 n que o acerca a un célebre
.·
·
emann y a un . fi .
p111nero, un purista de la mat . á . '
gran SICo: Sommerfeld El
.d ,, .
em tlca que lo de 1
.
·
perd1 o al JOven Heisenberg
l
e ara sumariamente "caso
We~I; el segundo, benévolo co'n~~-:;.ue 1a est~1d~ado una o~ra de Hermano
teónca.
J o que lo 1ec1be y conqmsta para la física
Yya a qm,' en este temprana eta ad
.
detalles, que darán al cabo sus f P e s~1 vida, es necesario reparar en dos
.·
rutos: el Joven b I ·¡¡
su g1 iego con el Timeo de Phtó11 e tab
ac u er, que perfeccionaba
..
, s a ganado t. 1
·
por 1as concepciones geométrica
11' , , a vez sm darse cuenta cabal
ya desde su primera entrev1·sta es qtS1e a I pudo hallar, por un lado· por ot1:o,
00 ommerfeld
·d
J · ·
'
'
sentJ o que debía comenzar st1s est d"
: a a md1cación de éste en el
1d
u 10s por lo s1m 1
ª ~ momentineamente las grandes
. P e Ypequeño, dejando de
decididamente: "Pero a mí las
. especu1aoones filosóficas, responderá
san quizá aún más que las peqtcu':stlones filosóficas del trasfondo me intere
1enas tareas parti ¡
,, 3
•
.PI.at
.
, por Jo m ta
cu fíares
1 o mteres
, Ón,. pues, y un sosten·d
• .
.
esta1an siempre en el trasfiondo d
f
, e - 1s1co (en senado general)
e su ructifer b ·¡¡
y qu: Io llevará al Premio Nobel de 193 • a y n ante carrera de físico,
sufioentemente la intimidad d I á
2. Epoca para la cual la física conocía
de~ecI1ar d ec1d1damente
. .
e
tomo
como_, para que I-Ie1senberg
.
una herencia cierno
pudiera
y 1eparará, más bien, en Platón:
CI itea, que ya nada podía aportar,
"Hasta entonces habíamos venido ere
de Demócrito, que se puede res . . yendo en la antigua concepción
el át
"
umu con esta frase· "E 1 . .
orno . Se suponía que la
.· . .
. ne pnnopio era
pequeñas unidades y si la vam mre_1 VISlble estaba integrada por
por último, a las unid~des míni;:s 1v1c iendo un_a y otra vez, llegamos,
:hra se llamarían "partículas e1e~d1~1~~:~~ócnt~ llama átomos, y que
e ectrones". Pero acaso toda está !i1 rr ' por eJe mplo: "protones" y
&lt;
1 oso ia era falsa. Tal vez no exIBtian
,· ,
.

t

tidumbre".

1

Carl F. Von Weizsacker, úi, imagen física dd mundo, trad. castellana, BCA, Madrid, 1974,

2

p.3.
Una bibliografía completa de las publicaciones de Heisenberg puede hallarse en el volumen
de homenaje: Danken und Umdenkcn. Zu Werk und Wirkung von Werner Heisenberg,
herausg. von heinrich Pfeiffer, Piper Verlag, München, 1977.

3

W

·
.
. HeISenberg, Diálogos sobrefilsica
. al ó1111ca,
. trad. castellana BAC M d 'd
.
.
'
' a n ' 1975, P· 24.

119
118

�pequeñísimas piezas o "ladrillos" susceptibles de ulterior división. Quizá
se podía dividir aún más la materia; pero, llegados a un límite, ya no se
darían propiamente más divisiones, sino la transformación de la materia
en energía y el que las partes no sean ya más pequeñas que lo partido.
Pero, ¿qué es lo que había en el principio? mna ley de la naturaleza,
una razón matemática, una simetría? "En el principio era la simetría".
Esto tenía resonancia de la filosofia platónica del Timeo, por lo que me
vinieron otra vez a la memoria las lecturas que hice en(... ) el verano de
4

1919".

Esto lo dice Heisenberg hacia 1933. Pero las resonancias de que allí se habla
se concretan en el período que va desde 1933 a 1958, fecha ésta en que la
recurrencia explícita a la geomeuización de los "cuatro elementos" que hace
Platón, le lleva a una afirmación osada:
"El descubrimiento de Planck contiene la demostración de que la
estructura atómica de la materia puede concebirse como expresión de
imágenes matemáticas ínsitas en las leyes naturales (...) de este modo
volvió a introducirse en las ciencias naturales el pensamiento de Platón,
que atribuye la estructura atómica, en definitiva, a una simetría
5

matemática".
En efecto, la atribución que en su diálogo Timeo (55 d ss.) hace Platón de
ún cuerpo geométrico regular a cada elemento: el tetraedro al fuego, el
octaedro al aire, el icosaedro al agua, y el hexaedro a la tierra, en secuencia
de estabilidad mecánica creciente, le atrae a Heisenberg no tanto en su
significación directa y como si los elementos últimos de la realid&lt;;1.d fueran
determinados cuerpos geométricos sino, en última instancia, por la
matematización qtie ellos comportaban:
"La teoría definitiva de la materia se caracterizará de modo semejante
a la de Platón, por una serie de postulados de simetría fundamentales.
Estas simetrías no podrán expresarse, simplemente, por figuras e
imágenes, tal como era posible en tiempos de Platón, sino por
ecuaciones"

6

.

refiriéndose
rqleza",
dirá ya
quemás amPliamente a la buscada "ley fundamental de la natu"la respuesta definitiva estará más ró ·i
.
como fue expuesta en el ""r..
dp xl ma a la concepción filosófica tal
.
i imeo
e p atón q
l d
.
matenalistas"; 7
' ue a a e los antiguos
refiriéndose, con la mención de los mate~ialis
. .
desecha .nuevamente cuando h abla de sus átomos:tas, a Demócnto, a quien
"Las partículas elementales de la fis. .
emparentadas con los cuer os I ic~ actual se encuentran mucho más
crito (...). Para la mode1·11apc1·enpc·ªtómcoslque con los átomos de Demó1a natura en el · · ·
no la cosa material sino la form 1 .
,,
pnnop10 se
8 encuentra
ª· ª s,metria
matemática"
De este modo, continúa atrayendo a H .
.
. .
de Platón y, por consiguiente la t. . d eis&lt;:nbe1g_el trasfondo matemático
lo fís.
, 1 aseen enoa que ello m .
tco-experimentable·' con le
. lac,.6 n a la matena
. sensible
arca con respecto a
"Los átomos, según Platón -dice en una
. '
propiamente, materia·· eran cons,·deradconferencia
de 1964- no
os como formas
é eran,
.
como 1os cuerpos regulares de los mat , .
geom tncas,
las ideas, que sirven de Íl. d
emattcos (... ) eran, en cierto modo
m amento a la estruct
d 1
,
caracterizan el comportamiento físic d
ura e a materia y
corresponden".9
o e los elementos que a ellas
N~,se tr~ta de tomar a Platón}' repetirlo, porque, al cabo,
Las sunetrías de Platón no eran las a
.
al creer, al fin de cuen.tas q
1 prop1adas; pero Platón tenía razón
.
, ue en e centro de la t 1
e Ias umdades últimas de 1
.
na ura eza, en el seno
dcas"_
10
a materia, se hallan simetrías matemátiPues, en efecto
"Las unidades mínimas de la materia
.
sentid~ ordinario de la palabra: ~on fi nos son Objetos fís~cos, en el
el sentido de Platón- d 1
ormas, estructuras o ideas -en
e as que sólo puede babi
·
e11enguaje matemát1co"11
arse sm equívoco con

Esto fue expuesto ante la Sociedad de Físicos Alemanes; en los conocidos
"Encuentros Internacionales de Ginebra", en el mismo año 1958,
W. Heisenberg, "Eldescubrinúentode Plack 1
~I hombre y el álamo. Renconlres lnle,,;a;i:~:rble:~filosóficos de la fisica atómica"
s
arram~, ~laclricl, 1959, p. 99.
es e eneve 1958, trad. castellana'
escubmmento ele Plank " p 99
'
... ' . ·
9 Más allá ..., p. 174-175.
10 Más allá..., p. 183.
11 Más allá..., p. 182.
~1

"El~

45

Diálo1;0s
... , p. 166-167.
W.
Heisenocrg,
Más allá de la f!sica, trad. castellana, BCA, Madrid, 1974, p. 23 y 16.

6

Más allá ..., p. 32.

·

121
120

�y en los que podemos considerar momentos de la máxima madurez de su
. t
a mediados de la década del 60- aclara:
pensam1en o d
pararse con los cuerpos
"Las partículas elementales pue en com
. ,, 12
regulares del Timeo: son los prototipos, las ideas de la matena .
Ahora bien: como se recordará, los mentados cuerpos regular~s d~ ¿lattn
se descomponían, según este filósofo, en triángulos -rectánr os IS sc:ee:
para el cubo, y escalenos para lo~ demás cu,erpos~;e~~~::~~~/ p:~o e~
pod~·ían se descompuest0s_. e~ ~:tá~~~~1~::;lí:mo de la realidad física,
1
llevando al extremo e1 P1 mctpt
11 s
acepta Heisenberg pasar allende todo triá~gulo -a pesar de estar ya con e o
fuera de toda materia- llegando, como dice,
"~ una estructura de nuestro pensamiento mucho más fundamental que
13

el tn'á ngu1o" .
Es altamente llamativo este reclamo hacia un más allá de los triángulos;
en el cual i·eclamo vuelven a coincidir_ 1-Ieisenbe~g y Pla~ón: ~te, c?n dsu
apelación decidida a la divinidad; He1senberg, por motivos e meto o,
buscando una razón matemática. Para Platón:
•
'á
11 ) sólo Dios los
"En cuanto a los principios supenore (a l~s tn ng~ ~~14
conoce y, entre los hombres, el que sea amigo de Dios .
Para Heisenberg:
"Si ueremos acercanos al "uno" con los conceptos de un le~gu~je
. q'fi
. .
debemos tener presente el centro de las ctenctas
ctentt ico p1ectso,
l
. tr' f n
. naturales descrito por Plató11, en el que se hallan as s1~e tas . u damentales matemáticas. En el modo de pensa~ d~, este engua.Je __es
necesario aceptar la afirmación: "Dios es matemático , pues volunta1 tamente se ha restringido la mirada sobre el área ~~l ser que pu,~de ser
comprendido en el sentido matemático del verbo comprender ' y que
.
l
nl5
puede describirse raciona mente •
Vale decir que en punto a la estructura de las partículas elementales, se lt
deci~ido Heisenbérg al extremo tal por Platón que ambos, ;ras a
profundización cabal de sus propios modos de pensar y sus metodolog1as, han

12
13
14
15

Diálogos ..., p. 297.
Diálogos ... , p. 303.
Platón, Ti11ieo, 53 d.
Más allá ..., p. 187.

alcanzado a Dios cual justificación final e inapelable de toda realidad. Esto es
algo para meditado.
Hasta aquí, pues, nos hemos restringido a exponer -cuánto deben al
pensamiento de Platón la lucubraciones de Heisenberg; más, paralelamente
a esta línea de exposición se puede constatar muy fácilmente la declarada
influencia que ha tenido Aristóteles en su pensamiento, y en un sentido
claramente complementario. Existe aquí - y valga el paralelismo- una
suerte de "principio de complementariedad" entre ambas influencias. En
efecto: así como hasta ahora ha aparecido Platón con exclusividad, y en tanto
hemos ido revisando el pensamiento de Heisenberg en cuanto se refiere a los
_elementos últimos de la realidad material considerados desde el aspecto
corpuscular, así aparecerá Aristóteles cuando del aspecto ondulatorio de esa
misma realidad se trata. A primera vista esto parece bastante inc&lt;rngruente
puesto que, en todo caso, el realismo aristotélico es más aproximable a un
estudio de corpúsculos -más densamente fisicos éstos- que a uno de ondas
y probabilidades, entidades estas más definidamente matemáticas. El tema
merecería un estudio aparte. Mientras tanto, veamos cómo se las arregla con
Aristóteles el genio de Heisenberg.
Aristóteles entra, decididamente en el horizonte filosófico de Heisenberg
en una serie de conferencias pronunciadas en 1955 y recogidas posteriormente en un libro que titulara sugestivamente "Física y filosofia", y en el cual
se trasluce paladinamente cuán atractiva le resultaba la noción aristotélica de
"potencia". Como se sabe, Aristóteles, en polémica con Parménides, para
quien entre ser y no-ser no cabía tonalidad alguna, insistirá en la analogía de
la noción de "ser". Para Aristóteles, ser no es un concepto único y clauso, sino
un concepto que se aplica proporcionalmente a los diversos modos en que el
"ser" se presenta; y el aparentemente férreo dilema de Parménides: "El ser
es, el no-ser no es", se resuelve admitiendo que "ser" se dice tanto del ser "en
potencia" cuanto del ser "en acto": lo que puede llegar a ser algo en concreto,
ya es en algún sentido (precisamente: en sentido potencial) ese algo.
Así las cosas, Heisenberg apelará a Aristóteles por primera vez al encarar
el problema, central para la física cuántica, de las ondas de probabilidad que
aparecen como compromiso entre la imagen corpuscular y la imagen ondulatoria de la materia. En 1924 publican Bohr, Kramers y Slater un trabajo
en el cual proponen el concepto de "onda de probabilidad"; comenta Heisenberg:
"La onda de probabilidad de Bohr, Kramers y Slater significaba más
que una mera probabilidad: comportaba una tendencia hacia algo. Era
una versión cuantitativa del viejo concepto de Potentiade la filosoffa de
123

122

�Aristóteles. Introduda algo situado a mitad del camino entre la idea de
un acontecimiento y el acontecimiento real, una rara clase
de realidad
16
fisica a igual distancia de la posibilidad y de la realidad" •
Esta relación entre "posibilidad" y "realidad" quedará aún más clara en
otro paso, cuando afirma que
"la transición entre lo "posible" a lo que está "en acto", se produce en el
momento de la observación(...) porque el término "sucede" sólo puede
aplicarse a la observación, no al estado de cosas entre dos observaciones.
(...) y podemos decir que la transición entre la "potencia" y el "acto"
tiene lugar tan pronto como se produce la interacción entre
17 el objeto y
el instrumento de medida y, con ello, el resto del mundo" •
Mientras no acontece tal interacción entre objeto e instrumento, el objeto
"no existe en acto" para el fisico; pero, mientras tanto, tampoco es una mera
nada: posee una existencia "potencial", es una tendencia "hacia el acto", "va
hacia" el momento de su efectiva aparición dinámica, hacia su manifestación
"aquí y ahora". Y aun cuando todo ello debe expresarse en función de

Repárese
con cuidado en que esta" pos1"bTd
lidad"
en el sentid
11 ad " de ser no es mera "posibi0 en que se trata de algo q
...
.
~nvuelve contradicción: se trata de una "
unpos~ble::, que no
Justamente del ~-uva¡m ov de Aristót l
pos1 1 1 a tenden~10sa al acto,
responsable del cambio e~ los seres n:;s·_ ~n ~ste era_ la potencia el prin~ipio
principio regulador, pues
uta es, en He1senberg es también un

~\~º ;s

" no es e11iecho en sí sino la posibilid d d
diría Aristóteles- lo que está t ª1 e que ocurra -la potencia, que
naturales"20_
es reciamente sometido a rígidas leyes
iNada menos! El paso dado a uí o H .
justificado si no se pierde de v·;ta P r_ e1senbe1:g es audaz, pero genial y
probab!li~ad, y _la necesaria rec~rre1:~a1:t;:;~1;1~I~~:i!:icia¿ d~ la onda de
Un ulumo eJemplo del uso de la " o
. "
. cu nuca.
convencido del valor de esta noción p tenc1a p_or He~senberg: tan está él
corazón mismo de la nueva met d I ' ~ue ir _vacila en mtroducirla hasta el
das cuánticas:
o o ogrn en a mterpretación de las experien"La interpretación teórica de
.
distintas: 1º) la traducción de lam~t ex~óenmento_ requiere tres etapas
s1 uac1 n expenmental · · • 1
.
·
.,
m1c1a en una
fiunción de probabilidad· 2º)
3º) el establecimiento de,una ~:~:: :e~-f~nc1on en el curso del tiempo;
resultado puede ser calculado
d.
món que habrá de hacerse, cuyo
me 1ante aquella función p
1 .
~aso, es condición necesaria el cumplimiento de I
l . . ara e P:1mer
adumbre· el segundo
d
as re anones de mcer,
paso pue e ser descrito
d"
clásicos·(... ) sólo en el t
me 1ante conceptos
'
ercer paso volvemos de lo
tá "
a lo que está "en acto"21
que es en potencia"

probabilidad, esta función
"contiene afirmaciones acerca de posibilidades, o mejor dicho: tendencias (la potencia, en la filosÓfía de Aristóteles), y estas afirmaciones son
completamente objetivas y no dependen de ningún observador; y contiene afirmaciones acerca de nuestro conocimiento del siste·ma, las que,
naturalmente, son subjetivas en la medida en que difieren según el
18

observador" •
Significativo paso, donde se ve hasta qué punto es importante la "potencialidad", al ver declararla "objetiva", al menos en cuanto opuesta a la
subjetividad que marca la presencia apreciativa del observador.
Todavía más: por cuanto
"Si uno desea dar una descripción precisa de la partícula elemental-y
el énfasis está en la palabra "precisa"- lo único que puede dar como
descripción es una función de probabilidad, y entonces se ve que ni la
cualidad de ser (si esto puede llamarse una "cualidad") pertenece
a la
19
partícula: ésta es una posibilidad de ser, una tendencia de ser" .

W. Heisenberg, Física y filosoffa, trad. castellana, La Isla, Buenos Aires, 1959, p. 27.
17 Física yfl!.osof!a, p.39.
18 Ffsica ff!!osófi.a, p.37-38.
19 Ffsica y Füosofía., p. 52.

16

EL PRINCIPIO DE I NCERTIDUMBRE

Hemos mostrado, un tanto rápidamen
.
.
dos pensadores clásicos por él
d te, a He1senberg en su relación con
b"
,
rescata os para la actual fi .
·¡
sa iamente, sin decidirse exclusivame11 t
.
ISlca; y osc1 ando
cido
e por nmguno de ellos pero conven-

"de que sólo un verdadero conservador
.
revolucionario. Sólo quien am l . d. . puede ser un verdadero
a a ua món y conoce su fuerza puede

20
21

Más allá..., p. 21.

Ffsica y Filosofía, p. 32.

125
124

�.
ara ser capaz de hallar una
. tanto baio sus puntos flacos como P
sufr1f
~
,,22
.
brecha real hacia lo nuevo.
.
.
.
otros
.
en el tintero sus referencias preC1sas a
e no deJamos
Y conste qu
. Kant O Descartes.
os tales como Heráclito,
euºdos el cual mostrará, en
filósofi
i
,
d
to de los prom
,
.
d
asemos
ahora
al
segun
o
pun
.
ºón
ahora del pensamiento e
P
. .
·so· la repe1cusi ,
,
cierto sentido, el cammo mve1 . fi .
al tema de la causalidad, repre.
fil fi Nos re enmos
"
"de
Heisenberg en la i oso a.
" . i io de incertidumbre o
sentado concretamente por. su lp1d·mc Jmina. Denominación que sacada
. . , " mo también se o en
h 11 do por
indetennmaC1on , co
. ºd a la relatividad- a eva '
o
le
ha
aconteCl
o
.
dº
las
de su contexto -tal com
dºd de la misa m la me ia, a
no han enten 1 o
u
obra de divulgadores que
tamente en lo que respecta a s
.
tadas
muy
concre
·
afirmaciones más d ispara . ' . . a tal extremo llegó esto que e1 mis_mo
pretendida relación con la hbe1tad,
·e unr.a"do en una reunión de mvel
Heisenberg se vió obligado a aclla:arr,npa~i!nales de Ginebra"' de 1958-que
.
1 "Encuentros 11Le
internac1ona1- os
.
. . ación y la libertad ha
• , ntre la 111dete1 mm
.
.
1
"El problema de la re aoon e
d
do demasiado nnpreoso
la
prensa
e
un
mo
.
sido tratado, sobre todo en &lt; •
, l rinci io de indeterminación en
·fi . No se puede deC1r que e P
P
y supe1 1c1a1.
fí . ,,23
.
fi re sino a la !SlCa ·
fisica no se re ie
e acudir a esta aclaración; pero para_
Hoy puede parecer risueñ~ te1:er q~ ti ó acerca de la "libertad" de las
entonces hasta algún sesudo oenufico esa n
partículas elementales.
.
Veamos, pues-, de ~ué se u ata._
descansó segura en el 1"iguros? deter~
L-. física clásica gahle_o-newtom~na miento matemático de los feno~e~1~s,
. . mo q·ue le proporC1onaba el u ata
d .
nociendo su estado nuoal
m1ms
.
odía pre cor, co
ado un sistema físICo, se p •
. t del sistema v con una
d
11
en e a,
f
. omportam1en o
' . . .
' las fuerzas actuantes, e1 utuio c
e se conocía aquel estado n11c1a1.
) ci·s·10'n del mismo orden, al menos, con q\1 ta te dado las coordenadas de
pre
.
·das en un 111s n
Según la mecánica clásica, conoc1 io las correspondientes al imp~1ls?, s~
posición de un cuerpo en el espa~ta:niento dinámico del cuerpo. Exisua as~
odía fijar exactamente el compo1
ºd concatenación de causa a efecto,
pl1na amplia confianza en la ininterrum_p• ~ ·10 l1echo carne en la mentalidad
. l "era un p1mc1p
.
"natura non faot sa tus
. ºd d acabó por desmorona1se
y el
.· · ·0 de cont111u1 a
•
del fisico clásico. Pero ese pnnc1p~ . t más revolucionario de la física
obra y gracia del descubnm1en o
, d scubierta por Max Planck
~~:temporánea: la cuantificación de la energ1a, e
. .
.

23

ed. español~, ~976, XdI~¡;~Jk
" P· 102 y 116.
1 ••• '
"El descubnnuento e

"Debemos, pues, considerar el estado presente del universo como el
efecto de su estado anterior y como la causa del que debe seguirle. Una
inteligencia que en un instante dado conociera todas las fuerzas que
animan a la naturaleza y la situación respectiva de los seres que la
componen y que, por otra parte, fuera suficientemente amplia como
para someter estos datos al análisis, abarcaría en la misma fórmula los
movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los de los átomos
más ligeros; nada le sería incierto tanto el futuro como el pasado
estarían presentes delante de ella."2

l

Es este paso una perfecta ilustración de la mentalidad del físico-matemá tico
precuantista, legislándolo todo po un riguroso determinismo válido aún
cuando las limitaciones actuales sólo pueden comprobarlo a través del cálculo

oria" en U1úversitas.

bereg-Discurso en su mem

22 Carl. F. Von Weizsackcr, '!Warner Heisem

a las puertas mismas de nuestro siglo; cuantificación que marcaba 'de_finidamente el carácter discontinuo de los procesos energéticos. No haremos en
detalle la historiad.e este descubrimiento; baste al caso decir que esta absorción o emisión de energía "por saltos" y no en forma continua, como se había
aceptado hasta entonces, dio lugar a una imagen del mundo físico ta.n
increíble que el mismo Planck vaciló largo tiempo en llevar hasta sus últimas
consecuencias su idea primera; y en realidaó fueron ciertas experiencias e
interpretación de las mismas por obra de Einstein, las que decidieron la
cuestión.
Esta cuantificación energética trajo como consecuencia un ataque formalmente diferente de los procesos físicos. µi física clásica había reconocido él
carácter discontinuo de la materia; por ejemplo, sabía que en una gota de un
líquido o en un cristal de un sólido, existía una enorme catidad de pequeüísimas partículas denominadas moléculas, átomos, iones, etc.; y precisamente,
de la imposibilidad práctica de describir el estado dinámico de un sistema tan
complejo nace la mecánica estadística clásica, la cual consideraba que todas y
cada una de aquellas numerosas partículas cumple con las leyes newtonianas
del movimiento, y sólo es necesario apelar al cálculo de probabilidades por
una imposibilidad de facto de tener en cuenta el movimiento de cada una de
las partículas individualmente consideradas. Vale decir que aceptar esta
necesidad no significaba una renuncia al cumplimiento riguroso de las leyes
mecánicas que regulaban las partículas: es sólo la complejidad práctica la que
obliga al uso de ese tipo de cálculo, y no la ignorancia de la causa actuante y
de su modo de hacerlo. Todo aparecía regulado por las conocidas palabras de
Laplace:

,

24

Pierre Simon Laplace, Ensayo filosófico sobre las probabilidades, trad. castellana,
Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1974, p. 13.

127

126

�áp · Llq = O

(I)

f

.
d be sólo al defecto del sistema o
. Que ello "Je ~:~~~ii: !:~c~~di::1d; ser teóricamente perfeccionado
mstrumento
'
b bT d des se convierta en un recurso
sin límites, hace ~ue ~l cálculo d\r:t: :1 ic:so en la f15ica cuántica: aquí la
accidental y prov15ono. Pero_~ºencial definitiva. Nada puede decirse
recurrencia al cálculo probab1_hst1cdo es ~s b b"l.Ydad como debe haber quedado
diga en ténmnos e p10 a 1 1 ,
..
en e11a que no se 1
l 'd sen la primera parte de nuestra expos1C1ón.
. de paso por os textos e1 o
.
.
d
c1a10,
.,
. 1
"bTdad de la super-intehgenc1a postu1a a por
Aquí ya no-uene cabida a posi l i
.
. os·ibi·1·1dad Jrráctica
.
, · l q 1e mega es no una unp
Laplace, pues la física cuai~uca o \ . a la imposibilidad te6rica de hacerlo.
de conocer ex~ctame!1te, si~10 q~e_a.im e aplica al estado final del sistema,
En la estadísuca clásica la impt~~is! ns 'ntico abarca tanto el estado final
mientras ~u: _en el cálculo estao~!~ro~u;or una nebulosa que sólo permite
cuanto el micial, a~bo~ como, r
e la partícula considerada, pero sin
afirmar que en su mtenor esta y se muev
.
tá bien cómo se mueve.
po~;J;e;;s::t:n::éa~;i~~ ;s ft;i~damental que por razone7~5dEe esrc~o lo
. .
. b
su famoso artículo de 192
n e nusmo
1
~l~c~nf~::; J~n~~1~!::s:~r:~i~ntíficamente, una exprcsi~n s~~~~~antc
la ~n~erior (I), pero con una modificación esencial, pues ahota va t .

~f

~

ª

(II)

. "fi
e el producto de los errores cometidos en la fijación del
Esto s1g111 ica qu_ .
. , ula no uede ser cero, como quería la
impulso y de la poSiCión de una paiuc
p
fi" ¡, (la co11stante de
.
.
•
1 . fiio como que son IJOS •
física clásica, smo un cierto va o1 :i , • • • ,
d
1 .ón (II) ya
e esa re aci
PIanc k -- 6 ,55xl 0-27 erg·seg)' y II. El análisis mtnnseco
"bTd d de precisar exactamente 1os va1o res de las coorde1 .
m:~:::: ~1~mr~;:1 ~~e:to, si suponemos plenamente ?efinida la coor~enada
11
•• J g d · . · Ap ➔ o deberá entonces venficarse Liq ➔ a, lo que
de posicion,
es ecir. si o
,

25

128

W H . ber "Ueber cten anschaulichen Inhaltcler quantentheoretischen Kinematik
w~d i::;~anJ:,, en Zeitschrijl Jür Physik, 1927, 43, 172.

significa que el valor del momento será completamente desconocido; y
viceversa. Ahora bien: fruál es la contrapartida fisica de este ejemplo matemático? Veámoslo con una experiencia ideal, propuesta por el mismo Heisenberg: Supongamos que con un microscopio suficientemente poderoso y
operando en condiciones ideales, pudiéramos observar un electrón; para
verlo y fijar su posición, será menester iluminarlo y con luz de muy corta
longitud de onda (rayos gamma). Pero la disminución de longitud de onda
significa aumento de frecuencia o, lo que es equivalente, aumento de energía.
Como consecuencia, pues¡ de esta iluminación con rayos gamma el electrón
sufrirá, por efecto Compton, un impacto suficientemente poderoso como
para desviarlo notablemente, haciendo imposible conocer exactamente su
trayectoria. Si se aumenta la longitud de onda como para no afectar el
movimiento del electrón, ya no podremos observar su posición con exac.titud.
Se han aducido otros ejemplos al caso, pero todos concluyen en que existe,
por el modo mismo necesario de operar, una interacción entre el sistema en
observación y el observador, que .termina por provocar en el sistema una
perturbación esencialmente imposible de evitar y aún de valorar adecuadamente. Aparece una incertidumbre o indeterminación en cuanto respecta al
conocimiento riguroso que puede lograrse de una partícula subatómica en su
trayectoria y dinamicidad: "lo que acontece", el modo de presentarse o de
"ser", simplemente, una partícula para el físico, no es independiente de éste
y de su instrumento; y "lo que se observa" no es sino el resultado de la
interacción entre las dos entidades fisicas que son el corpúsculo y el instrumento.
Hasta ahora no hemos salido de los dominios de la física. Pero en el mismo
artículo citado, luego de exponer Heisenberg los resultados experimentales
y sus explicaciones físicas, incursiona en el terreno filosófico con las siguientes
~~~u:
.
"Si se admite como correcta, al menos en sus puntos esenciales, la
explicación de la mecánica cuántica aquí intentada, debiera ser permitido concluir en pocas· palabras sus principales consecuencias. No
hemos supuesto que la teoría cuántica, en contraposición con la teoría
clásica, sea esencialmente una teoría estadística en el sentido qué de
datos exactamente dados sólo pueden sacarse consecuencias estadísticas(... ) Pero en la formulación precisa de la ley de causalidad: "Cuando
conocemos suficientemente el presente, podemos calcular el futuro",
no es falsa la consecuencia sino la premisa. En principio no podemos
conocer el presente en . todos sus mínimos detalles. Por ello toda
observación es una selección entre una multitud de posibilidades y una
restricción del futuro posible. En consecuencia, el carácter estadístico
de la teoría cuántica está ligado a la imprecisión de toda observación
que uno podría sentirse inducido a suponer la existencia, detrás del
mundo estadístido percibido, de un mundo "real", donde rigiera la ley
129
H umanitos-9

�.
eculación nos parece, insistimos, estéril y sin
de causahdad; pero tal esp
d
.b. c.ormalmente relaciones de
.
fí •
debe sino escn ir 1•
senudo. La isica no
terizar mucho mejor el estado
observaciones; más aún: se puede carac . entos caen bajo leyes de la
de cos~s así: ~u~sto que ~~d~: ~º~:xfue~;aldad (II), así se constata
1
mecámca cuanuca, y P .
l
á . cuántica la invalidez de la
definitivamente, gor medio de a mee mea
'
,
6
ley de causalidad" - .
ocas líneas nos lleva desde una
Texto es este que se las trae: puesfíe!1 P temáu·cas a la invalidez de la
..6 d
nclusiones sico-ma
'
solicitud de a d m1si n eco
l
d'd de precaución aconseja, antes de
ley de causalidad. Una elem~n~ :~: :o:ce tos en juego. He aquí, como lo
pasar más allá, aclarar los pnnop.
l
P claro de la repercusión que en
decíamos al incoar este tema, un eJemp o ~uy_ Ac. ptado el diálogo veamos
la filosofía pu~de tene: el deslarrolloie_la ~~:;gi~iam: la Kausalgesetz, '1a ley de
cuál es el senudo preciso de o que eise
causalida~.
.
Término que debe entenderse en toda
. y en pnmer luga~, e~ térmmoc~usa. " rinci io de ser del cual depende
su amplia significaoón y generah?ad d~ dp n enpte contingente"· vale decir,
era la existenoa e u
'
realmente de a1guna man
. 11 existencia sino que le es dada. Causa
de todo ente al cu~l no le es _esencia. ~ . sobre 1~ exis,tencia y sobre el modo
es, pues, "una reahdad q~e eJerce su _m UJº. del ser proclamada con justicia
•de ser de otra rearidad."2 Esta conungenc1a
,
.
l
sión fisica cuando se considera

:.~!~:::~::~~:~~~:~~~~~!;~::;;:;!:~:,:~;~";:!ºe~
e~::

y mejor conocemos esta iea 1 a '
d"
n autor "para explicar un ser
interralación ent~e los seres ~u~,
c1::~Io el ord~n de los seres"2s
. particular es preoso dar la exdphc~
. u· o de los seres naterales, que cada .
es tal el or en mtetac v
y esto, porque .
d l
de todas las líneas relacionantes del resto
uno puede ser considera o e cruce
modo
del universo. Dicho en otros tédrminos: cada asesrunearttem;: :~;::~~=isªdesde el
d l
mos· ca a ente es un
de un resumen e cos
'
.
. el cual todo el cosmos conduce.
cual todo el cosmosyued~ s~~ re~o:nd~J hac~osófica de dar razón del ser y
Pues bien: esta impos1b1hda cie?ti
y
or hacer a cada

~~

:ª

del obrar de cada uno ;o~ s;;;;~:;co;s::~~ai:::~:b~[pendiente: una
uno de ellos una rea i a .
'
Considerado ahora el cosmos
realidad con~ngente Y ~~cesitante :: e:t;:~smo que decir: la totalidad de
como la totalidad de lo existente~
t al sentido más profundo y propio
lo contingente- se llega perento1 iamen e

26 "Ueber ...", P· 181.
fi d 1 trad castellana. Gredos, Madrid, 1956, P· 367, nota l.
L. de Raeymaeker, filoso a e ser.
·
Raeyrnafker, o.e., P· 366.

'1:1
2s

130

de causa cual causa absolutamente primera del ser y del obrar de tooo ente
que ya hemos descubierto como dependiente o contingente.
En efecto: una vez explicado el conjunto de los seres en base a una relación
interdinámica esencial, expresable en función de una relación de causa a
efecto en cada caso en concreto, se arriba a un conocimiento interno del
cosmos que es, en última instancia, relativo en tanto lo son las relaciones
causales establecidas, puesto que lo que· es efecto en una determinada
circunstancia, será causa en otra; y viceversa.
La causalidad se presenta de este modo como recípr&lt;?ca y circular y el
universo, cerrado sobre sí mismo, queda, como totalidad, sin explicación. Se
tiene, sí, un sistema explicado en su marcha, pero no en su origen, pu.es
siempre, frente a la más amplia legalización que se quiera o se pretenda en
este cosmos, ante toda concepción científico coherente del ser y hacer de este
cosmos, quedará, como aspiración final incumplida, la pregunta por su origen.
La explicación interna causal lleva, tal cual lo hemos dicho, a la concepción ,
de los entes naturales como dependientes recíprocamente; la inquisitoria no
ya por sistemas aislados de entes naturales sino por la totalidad de estos entes, '
lleva necesariamente a un concepto no relativo de causa: desemboca en el
concepto de causa in.causada como origen primero y absoluto del ser de los
entes cósmicos; apareciendo así, concomitantemente, la noción, también
absoluta, de ente contingente.
Esto es mucho más que considerar la causalidad como una mera sucesión
de fenómenos, donde rige una simple secuencia antecedente-consecuente,
sin mayor necesidad ni posibilidad de probar que el consecuente o efecto
depende esencialmente, y no accidentalmente, de un antecedente o causa.
Para los nominalistas medievales," así como para los modernos empiristas,
sólo se trata de admitir aquella sucesión de fenómenos que conduce a la
conclusión simplista: "post hoc, ergo propter hoc": después de ello, con. siguientemente debido a ello; simplista, decimos, porque como hemos visto,
causa se refiere a un orden que supera la inmediata constatación empírica,
para enraizar en la más íntima intimidad de toda realidad, transformándose
en la razón de ser de la existencia del efecto. Y el "post hoc ergo propter hoc" se
debe conformar con señalar, más superficialmente, sólo un orden sucesivo.
Hay en la nocjón de causa mucho más que en la de antecedente, pues en
la primera hay estricta necesidad, como razón que es de la existencia de todo
ente contigente, de todos los entes naturales ciertamente. De aquí que pueda
formularse un "principio de causalidad" el cual, un tanto paradojalmente, no
es sencillo de formular sin caer bajo la acusación de tautología; y esto es
explicable, pues cuando de las primerísimas realidades se trate (aquí, del
origen del ser) siempre acontecerá así: siempre nos debatiremos entre la
primordialidad y simplicidad de lo que queremos expresar, y la complejidad
Ypoquedad de nuestro modo de conceptualizarlo y expresarlo. Habida cuenta
131

�de todo ello, no extrañará que haya más de un modo válido de expresar ese
principio de causalidad (de paso, casi todas las fórmulas han sido discutidas);
así, "todo efecto tiene una causa"; o "lo que se produce tiene una causa"; o
bien "todo ente contingente es causado", etc. En todos los casos se expresa
una relación esencial entre aquellos términos; y sin poder darse una prueba
directa de la realidad de este principio, pues intentarlo sería caer en un círculo
vicioso, ya que precisamente si el principio es absolutamente válido, como se
sostiene, toda demostración debería suponerlo: y asf acontece. Se trata, pues,
de lo que habitualmente se denomina un "principio primero" cuya evidencia
surge de la comprensión misma de los términos con los cuales se expresa.
Más bien, si se desea, hay que argumentar a contrario sensu o por el absurdo,
demostrando que negar su realidad equivale a caer en contradicción interna,
pues de tal negación se sigue la necesidad ide un negador como causa de la
negociación!
Tal el principio de causalidad. La llamada "Ley de causalidad" no pretende
expresar sino la aplicación del "principio" a los procesos de la naturaleza
irracional y, más adecuadamente aún, al reino de lo inanimado. Puede
formulárse asf: "Si en un determinado momento se conocen las magnitudes
correspondientes a los estados de todas las cosas que toman parte en un
proceso natural, su curso ulterior está con ello ~ompletamente determinado"29; más brevemente dicho: "la misma causa, en idénticas circunstancias, produce el mismo efecto". Si, para nuestro cometido actual, consideramos este enunciado desde lo que puede denominarse "principio de
determinismo físico", enunciaremos esa "ley de causalidad" así: "Conocido el
estado actual de un sistema de cuerpos y las leyes que lo regulan, siempre es
posible, en principio, prever los sucesos futuros que ·se produzcan en ese
sistema". Repárese con cuidado en lo que quiere expresarse aquí, porque esto
es crucial para la comprensión del "principio de incertidumbre" de Heisenberg: el "principio de determinismo físico" viene a decir que, puesto que
estamos en los dominios de lo puramente material, esto es: de seres desprovistos absolutamente de libertad de acción o de elección, sometidos rigurosamente a una legalidad que en realidad es la que los determina como tales en
su ser y obrar, el conocimiento de esta legalidad equivale al conocimiento total, ahora
y siempre, del ~istema: la ley nos dice cómo son y evolucionan en todo instante
los seres materiales.
Se trata, es claro, de un determinismo relativo a la existencia y operación
de seres sin libertad, y de causa que actúan necesariamente, ciegamente, y
donde el efecto logrado -el nuevo estado del sistema- dependerá de la
concurrencia de aquellas dichas causas, ocurriendo como una composición
de causas, al modo de la conocida composición de fuerzas. Cada causa actúa

29 Brugger, Diccionario ..., s.v . "causalidad, Ley de".

de por sí e indefectiblemente (si no
,
dependerá tanto de su actividad co;n:º;e~ia cau~a_), pero el resultado final
las demás caus
e as acuv1dades concomitantes de
as presentes. Esta es la razón por 1
1
determinada causa esté presente en
fi .
a cua aun cuando una
el esperado: la causalidad parece h~~:r uf:~;:;:s, el resultado_puede no ser
tecido es precisamente el res ltad d
.' pero_en reahdad lo aconO e una pluncausahdad
Es .
u
amamos que así entendidos tanto la
·
.
causalidad"
d b
fi
'
causaztdad
cuanto
el. "principio de ·
e en ser a 1rmados con anteriorid d
conclusión experimental so pe d
a y prevalentemente a toda
y así como hablamos de ~na d::o:r°º l?°derdecirnada de cuanto acontece.
causalidad" así podemos l1ace 1 1 ración por el absurdo del "principio de
'
r o a 1ora con el " · · · d
diciendo que negado han'a
.
p~mopio e determinismo",
'
,
necesano otorgar libertad
d ..
entidades con que opera la füica s·
b
' auto eos1ón, a las
de Heisenberg a la "ley de causaii;:d~~E~:1º• recordemos la c~·ítica explícita
de su artículo de 1927, decía:
paso que hemos citado a la letra
"En la formulación precisa de la le de cau .
.'
suficientemente el presente pod y
1 salhdad. Cuando conocemos
,
emos ca cu ar el futuro'
f. 1
consecuencia sino la premisa".
, no es asa la
Pues bien: existe en este texto una dar
f.
.
..
falsedad de la premisa no es tal
. a y atal. 1mprec1S1ón, ya que la
temente -y aquí está la cues¡ip:es e;lc1erto que si con?ciéramos suficienoperante, de un sistema podría;
presente legalizado, ciegamente
1
d...
,
nos conocer su futuro· rec , d
IJlmos supra acerca del sentido valor
" .· . . .
uer ese o que
fisico". Lo que quiere decir Heisenier
d~l p1 i_nc1p10 de determinismo
toda y del modo de formular
" _g, ~e~un s~ s1gu~ de la teoría cuántica
su prmc1p10 de mcerudumb . "
pod emos conocer exactamente el
ie 'es que no
esta no afecta el "pr· . . d d pres?n.te estado total de un sistema; pero
mcipto e etermm1smo fi · "
posible recurrir a lo que denomina
1" . si~~ : en todo caso no sería
respecto a la exacta evoluci·ó d l _mos e pnnc1p10 de previsibilidad" con
n e sistema y ello por
•
.d
el punto de partida, que ha e·em lificad .
una mceru umbre en
füica, el mismo Heisenbe1_J P
1 o correctamente, en el terreno ele la
g, como iemos visto· se
fi
matemática, sea en su recurrencia al ex e.· .
'. a en su ormulación
y la interacción observador observ d pp um~nto ideal de los rayos gamma
traspaso desde una conclusi~n fisi a o. _ero 1T más allá comporta un claro
traspaso? La respuesta es
. . ca a ot1a de orden absoluto. ¿Es lícito este
Heisenberg d d
pe1 unente, porque recordando otro paso de
' on e muy acertada mente dice que
:;;i::;:! no debe sino describir formalmente relaciones de obser'
frómo puede él concluir que
133

132

�erimentos caen ba~·o las leyes de la
..mecánica
"Puesto que todos 1os exP.
d II
constata así defimuvamente,
cuántica y por ello de ~a iguald? &lt; ): se r dez de la ley de causalidad"?
or medio de la mecámca cuánuca, 1a mva i
.
p
e de causalidad está más allá de, es anterior
lNo quedamos ~,? que es~ leJtal? ¿No hay una discordia manifie~ta entre
a toda comprobaoon expenm
d
.b. e malmente sino relaciones de
,
ló · d "no escn 1r 1or
la clara regla metodo g1ca e . d 1 1 de causalidad? Hay aquí, sin
•
"
ta condenación e a ey
H ·
observaciones ' Y es
ción de conclusiones. y sin embargo, ~1sendudas, una abusiva ~xtrapo~a
u·do que no le pertenece de iure, y
.
ó
p
lo uene en un sen
.
berg uene raz n... erO
1
d de lo ha expresado por escnto.
d fi to al menos 1asta on
d
que no ha pensa o e ac , .
lamosa la indulgencia d_e l lector, pues
Para demostrar lo que decuno~, ape
1 de la fundamentación ontoló. t rpretac1ón persona
. 1
ahora pasamos ª. una ~n e .d b " Heisenberg no tiene razón en decir o
um rde .
1·dad"· pero existe razón para
gica del "principio de mcertl
la "ley e causa 1
,
.
que dice con respecto a .
.d b " con fundamentación ontológica,
proclamar un "principio de mcer~1 ~t:n::no Veámoslo.
vale decir: desde lo qu~ es ~l ser e d d. · izar a tal extremo la realidad
Es evidente que la c1enc1a ha ll~ga o a ~~ª~ablar de "materia inerte": la
física que ya resulta totalmente_macep~ _e ~ente la famosa ecuación de
prueba más "palpable" la co~1S,t1~uye, p1ec1sa
,
Einstein, ligando masa y ene1g1a.
~E

= ~m · C2

(III)

. .
l o ue está exigido mucho antes que
Pero esta dinam1odad del ente es afíg q
a reflexión absolutamente
.
.
tá por la filoso 1a, por un
. d b
por ·la c1enc1a: 1o es
.
d " er" Una ontología realista e e
primordial acerca del conc~p~ 1;is7:i: eu:"se~ y ser dinámico es una misma
proclamar como una neces1da a so . q resencia es actividad. Un ser que,
e inescindible realidad." Ser es pr~senoa, y Pe1··r·1gurosamente "inerte"' sería
dinamismo un s
d
por absurdo, no poseyera .
ible· orque sólo podemos conocer e
una entidad absolutamente mcogno~~ ~ P se pongan en interacción con
las cosas en tanto ellas ~e nos ma:1n::a1:S': en tanto sean dinámicas. Este
nosotros; en otros térmmos más g u·t ente esencial de todo ser, de todo
.
.
,
cebido es un cons uy
dinamismo as1 con
.' .
una realidad ara nosotros. y es 1o que, a
aquello que pueda consutuirse en
d l . opde la "natura" un principio
Al_.1stóteles cuan o uz
•
su modo, proclam~r~ ya
. oso del ;er ue, por ello mismo, denommó
intrínseco del movumen~o ~ d_el 1ep ontaneidad de acción y reacción en el
"natura" esto es: un pnnop10 de esp
.d . d de "ser" con esta
,
. 1
tar con esta espontanet a
'
ser físico . Tan es es?n~1a con
. como criterio apreciativo, establecer
"natura"' que es lo umco ~ud~ ~er;1tqe~e a mayor espontaneidad, a respuesta
e
Una escala de "valor de. ser , · 1oen °ser más per1ecto.
más variada y compleja, meJor ser,

En fin, que siempre habrá dinamismo en habiendo ser, siempre existirá
natura, respuesta; la cual, dicho sea de paso, podrá ser tan pequeüa y desvaída
como se quiera (podrá acercarse asintóticamente a cero), pero nunca será
nula. De todo esto se siguen dos consecuencias importantes: en primer lugar,
que pudiendo tener esa natura valores sumamente pequeños, podrá acontecer que su "expresividad" sólo se aprecie cuando la "pregunta", la
interacción, pueda llevarse a un alto grado de sutileza o sensibilidad; en
segundo término, esa respuesta no podrá ser realmente avasallada, acallada
jamás, porque su existencia es la existencia misma del ser.
Tiremos ahora el puente hacia la ciencia, pues aquellas dos consecuencias
tstán inmediatamente relacionadas con el tema del indeterminismo o incertidumbre cuánticos, que nos mantiene ocupados desde hace un rato.
¿cuál es la significación profunda del determinismo clásico, luego de lo
dicho en perspectiva ontológica? No otra que suponer la posibilidad, teórica
al menos, de ftjar desde fuera el estado dinámico de un ente; porque afirmar
la completa cognoscibilidad de un ente comporta su estabilización total, su
plena inmovilización, en fin; vale tanto como decir que momentáneamente
al menos se lo tiene estatizado tras una compulsión que dependería absolutamente de la voluntad del observador: si ello no acontece ahora, lo hará
después; todo es cuestión de ingenio y paciencia.
En cambio, la fisica cuántica vendrá a decir, en buena cuenta, que esto no
es posible, ni aun teóricamente; que precisamente es la teo1:ía la que niega
esa posibilida~; que hay que perder toda esperanza de lograr, en un futuro,
todo fijismo absoluto del ente natural: a éste sólo se lo puede conocer
parcialmente, porque tal ente se guarda siempre algo de su intimidad. Y esto
es profundamente verdadero pues no es más que un reconocimiento, a la
medida de -la fisica, de aquella esencia e indisoluble relación que hemos
afirmado a la cabeza de toda interpretación de la realidad: ser y ser dinámico
es una misma e inescindible realidad. Claro está que es comprensible intento
"ftjar", "detener", un ente, porque, al cabo, es nuestro modo mismo de
conocer lo que nos impele a ello, ya que tanto mejor conocemos algo cuanto
más "quieto'! e inamovible lo tenemos en tanto ésta siendo estudiado: esto ya
lo sabía Platón. Pero todo ello no es sino un amor imposible, una aspiración
absolutamente destinada al fracaso, pues si una realidad natural dejara de ser
dinámica, dejaría de existir, simplemente; y así, por exceso de celo científico,
llegaríamos a destruir, cual Otelos gnoseológicos, eso mismo que amamos.
Por consecuencia, la pretensión de la ciencia clásica comportaba, aun sin
proponérselo, la posibilidad de aniquilar el objeto mismo que pretendía
estudiar, y el reconocimiento de la fisica cuántica marca un paso decisivo hacia
un realismo onto1ógico que está más allá, es cierto, de la misma física, pero
que ésta ha sabido captar, perspicazmente, en sus dominios, precisamente
cuando fue capaz de una adecuada sutileza o sensibilidad en la inquisitoria,
135

134

�también esto de acuerdo con una de las premisas ontológicas que establecimos
antes.
En suma, y sea lo que fuere de nuestra crítica, de lo que se trató siempre
para Heisenberg fue de llevar originalidad a la fisica en su mejor y correcto
sentido, volviendo, cuando ello era menester, a los orígenes mismos del
filosofar; lo cual significó para él una real ruptura de moldes con relación a
la física establecida. Se mostró Heisenberg siempre cual un real amante de la
verdad, trabajando, en su ámbito, por ella y aceptando su persistencia a través
de los siglos. Ello le hizo respetuoso de la tradición real, pero decidido contra
las deformaciones posteriores. Y su amor lo fue por una verdad que, a la
postre, lo llevó mas allá de la física, y de la filosofía, y de toda ciencia, para
culminar en una sabiduría. Relata von Weizsacker que visitándole unos pocos

bien lo que decía. El hablaba a los astró
inventores de máquinas. Nosotros
tºb7os, a los geómetras, a los
sabemos lo que decimos".
, que ia amos al hombre, también
Nos gusta suponer que Heisenberg sonre· ,
.
.
acabar nuestra exposición con esas
fu
ma complacido s1 nos oyera
nd
que fuera Juan de Mairena.
pro
ad palabras del apócrito sofista

días antes de su muerte, le dijo Heisenberg:
"La física no es ya ahora propiamente tan importante. Esto me maravilla. Los hombres que estaban allí, esos son importantes(...). Lo central:
el cristianismo. Si alguien dijera que yo no he sido cristiano, no tendría
razón. Por cierto, si alguien dijese que yo he sido cristiano, ése tal vez
3
diría demasiado" º
A quien ha dicho:
"leer los griegos significa ejercitarse en el uso de la más poderosa
31
herramienta intelectual que el pensamiento de occidente ha logrado" ,

nada mejor que presentarlo mostrando el uso que de ese pensamiento ha
hecho. Para quien ha escrito expresamente un libro titulado "Física y filosofía", demostrando que
"Esta modernísima parte de la ciencia, la física actual, se relaciona en
muchos aspectos con muy antiguos problemas desde una nueva dirección"32,
,
nada será más adecuado que analizar, precisamente, sus ideas filosóficas,
mostrando coincidencias y disidencias con muy clásicas posiciones ontológicas.
"El libro de la Naturaleza -nao1a Galileo- está escrito en lengua
matemática. Como si dijéramos: el latín de Virgilio está escrito en ·
esperanto. Que no os escandalicen mis palabras. El pisano sabía muy

31

Carl F. Von Weizsacker, "Werner Heisenberg-Discurso...", p. 127.
W. Heisenberg, la imagen de la naturaleza en -la física actuaJ, trad. castellana. Seix Barral,

32

Barcelona, 1957, p. 58.
Física y filosofía, p. 158.

30

137
136

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1990, No 23, Enero</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Ahora, la idea es que el gran lujo y la posible riqueza de la ciudad virreinal
debía su existencia al "goloso interés" del individuo, lo que en esta estrofa se
expresa con las palabras "la cudicia" y "el deseo".
A partir del séptimo capítulo, que contiene varias referencias explicitas al
santo oficio hay muy poco sobre las teorlas socioeconómicas, y generalmente
se evita toda mención explícita del "goloso interés" o la "cudicia" como móvil
o principio que rige el aspecto económico de la sociedad virreinal. lAl autor
le habría parecido que semejante teorla lindara con la herejía? ¿Qué podrla
causarle problemas de {ndole grave con los tribunales de la iglesia? Quizás.
Pero tanto los lectores modernos como los barrocos no parecen haber
reconocido estas tconas socio-económicas que dan una cierta unidad filosófica
a los primeros cinco capítulos de su poema largo en alabanza de la sede
virreinal construida por encima de las cenizas de Tenochtitlan.

Sección Tercera

Edinburgo y Brownsville, Texas
abril de 1989.

HISTORIA

220

•

�.

PODER REGIONAL, GOBIERNO CENTRAL Y PERIODISMO LIBERAL
- DE TA REFORMA
EN MEXICO EN LOS ANOS
MARIO CERlJI1

Facultad de Filosofia y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
ESTA COMUNICACION SE APOYA en fuentes revisadas en el marco de una
investigación dedicada a explicar los mecanismos que posibilitaron la formación del capitalismo en Monterrey y una amplia área del norte de México, en
el período I 850-19 JO. Se estudia simultáneamente cómo, a fines del siglo
pasado, se articuló en esa ciudad una burguesía con base regional que desde
entonces ha mantenido una notoria significación económica y social.
Los años aquí tratados fueron, a su vez, parte de un subperíodo durante el
cual se acumularon en Monterrey fortunas enormes: estos capitales se volcarían desde 1890 en un proceso de industrialización cuya arista relevante fue
el sustentarse sobre la metalurgia pesada y la siderurgia, mucho antes de que
algo similar ocurriera en otras zonas de América Latina.
Esta ponencia, pues, es sólo un derivado marginal de la investigación
mencionada, indagación cuyo objetivo rebasa el análisis del tramo histórico
en que Santiago Vidaun-i mantiene su hegemonía en el noreste de México y
de la actuación que le cupo entonces a la prensa liberal.
Empero, la documentación a la que se ha tenido acceso y la sistematización
efectuada permiten ofrecer un panorama aproximado sobre la forma en que
el periodismo que opinaba desde Monterrey (y en otras ciudades fronterizas)
se sumó a la causa liberal.
En tanto el triunfo del liberalismo abrió en México una variada gama de
conductos para el establecimiento del capitalismo, y dado que Monterrey y
su región emergerían como una de las áreas modernizantes fundamentales
de ese proceso, no ha sido dificil detectar vinculaciones entre las propuestas
de escritores locales y los cambios profundos que propiciaba la resoluci6n

Ponencia presentada en el coloquio La prensa en la revolución liberal. España, Portugal

y América Latina, organizado en abril de 1982 en Es pafia por la Universidad Complutense

de Madrid.

�liberal. A la vez, se pudo observar cómo -dentro del proyecto auspiciado por

*adhesión total al Plan de Ayutla1 e integración, en líneas generales a
)a causa y programas liberales.
'

los hombres de la Reforma- las diferentes regiones solían ofrecer posturas
disímiles en ciertos aspectos: el caso del noreste es muy mostrativo en este
sentido. Y el periodismo político de Monterrey, como es de suponer, volcó en
sus análisis toda esta problemátic~.

*manifestación expresa de la a~1tonomía del poder político (y militar)
e statal, a la que procuró ampliar con sus intentos de unificación de
Nuevo León con Coahuila (consumado efectivamente en febrero d
l 856~ _Y con Ta~aulipas (nunca logrado, pese a ocasiones
e
adqumó un dommio relativo).
en que

l. FRONTERA. NORESTE Y NACIÓN, DESPUÉS DE SANTAANNA

1) Los años que transcurrieron desde la guerra con Estados Unidos (184647) hasta la expulsión de los franceses y el fusilamiento de Maximiliano (en
1867), constituyeron para México una coyuntura particularmente crítica: en

ella se jugó en buena medida su unidad y composición definitiva como estado
nacional.
Esta profund.l crisis se desenvolvió centrada, en su aspecto más visible, en
la contienda entre liberales y conservadores, pero simultáneamente estuvo
entrecrnzada por disputas internacionales, por ataque e invasiones desde el
exterior.
En su interior, la sociedad mexicana mostraba dos aristas que es conveniente remarcar: a) escaso desarrollo del capitalismo y, por consiguiente,
insuficiente extensión de aquellos elementos unificadores que solido presentar históricamente este sistema productivo; b) dispersión del poder político
en términos regionales con la correspondiente imposibilidad de que se
configurara un poder central capaz de controlar, con firmeza, los brotes de
autonomía y hasta de segregación que emergían en distintas áreas del país.
A partir de 1855, con la caída de Santa Anna, la revolución liberal ingresó
en una de sus fases decisivas: la guerra civil se tornará inevitable, su devenir
estimulará conflictos de clases y de razas, propiciará enfrentamientos regionales, llevará al embate final contra la iglesia, insinuará invasiones norteamericanas y-finalmente- incluirá la defensa ante la intervención europea.
En el extremo septentrional, el cambio de frontera provocado por la
derrota ante Estados Unidos delimitó de manera distinta el ámbito regional.
Desde 1848 se perfiló un nuevo noreste, compuesto por tres estados de
contornos imprecisos: Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Este noreste, en
bloque (aunque con fuertes disputas íntimas, por momentos) entró decididamente en la lucha que recrudece desde 1855.
Santa Anna se alejó del gobierno en agosto. Tres meses antes, en Nuevo
León, un antiguo y experto funcionario, de extracción terrateniente, se había
declarado en rebeldía y ocupado Monterrey: Santiago Vidaurri. Desde allí,
Vidaurri se convertiría en un político reconocido y en un comandante militar
de notoria influencia en la zona de fronteras: jugaría, así, un papel significativo en el marco de la crisis nacional, entre 1855 y principios de 1864.
2) Como gobernador y jefe principal de gruesos contingentes militares,
Vidaurri delineó una política que se sustentaba en tres aristas vertebrales:

*sostenimiento de esta autonomía echando manos a recursos que formal~e~te c01Tespondían al gobierno federal. El más significativo conflictivo- ~ería el control de las aduanas fronterizas que se habilita~
ron sobre el J ío _Bravo, frente a los territorios que desde 1848 pasaro
a ser norteamericanos. .
n
Su _postura con acentuados rasgos de autm-quía no sólo fructificó ante el
enemigo conse_rvador, sino que se mantuvo frente a los gobiernos federales
rl~e e~d~termmados lapsos lograron articular los propios liberales. El con1cto n amen~l-que s_e desarrollaba en México resultaba -en este contexto afectado por d1s1denc1as entre "la frontera" y "el centro" l
d ..
naron el
, as que con 1c101.te de 1 noreste a la revolución liberal.
V1daurn demostró esa autononúa en reiteradas oportunidades, y en algun~s cas~ s~ lle~aron a plantear enfrentamientos armados con ejércitos del
mismo an º. liberal. Su primer gran choque se dio con el presidente
~en~ral_ r?_nlaoo ?omonfort, como consecuencia de la negativa del ejecutiv~
e a m1tn a umón de Nuevo León con Coahu1·1a En n·e1n
m d
· B ·
·
pos en que era
ta :.n :ta~o d emto Juárez, el gobernador nortefio--disgustado por el secre110 e ta o yde Guerra, Santos Degollado- llegó a retirar sus tro as de
la l~_ch~ ~ue se libra co~tra f~erzas conservadoras. En la última de esta~risis
a p1 mc1p10s 1864,_ Vidaurn fue destituido porjuárez: cercado por e "ército~
que r~spond1an al Jefe del gobierno reformista, huyó hacia Tex~s ara
postenormente adherir al imperiode Maximiliano.
.
p

. ª~º

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:~caEpnulco, fue pdrocladmado
marzo de 1854 con clara
·
sus cons1 eran os senalaba que ese
'd
un constante amago para la independencia y 1 libe d I I
.
pres1 ente era
gobierno se ha vendido, sin necesidad, una pa;te de~1:e e_ e ~ ~c•~n, pu~~ que bajo su
hollado las garantías individuales
rntono e e a Republica, y se han
En su articulo primero sededarabaqcuesaeseterespeStan Alaun en los pueblos menos civilizados".
'
n a anta ma que sin emb
¡ 6
en el poder hasta agosto de 1855 En oct b d
•
argo ogr sostenerse
·
u re e este año asumió 1
'd
·
•
generalJuan Alvarez sustituido a su vez e 1 di . b
ª pres1 encia· mtenna
el
,
i
c1em re por otro general: Ignacio Comonfort.
..

224
225
Humanitas-15

�3) Las diferencias entre ambos sectores del liberalismo2 estaban alimentadas por situaciones estructurales. A estas conclusiones llegan los autores que
contribuyeron en México en el siglo XIX (/821-1910). Historia económica y de la
estructura social, coordinada por Ciro Cardoso, México, Nueva Imagen, 1980.
La cita corresponde a la página 61.
Una de ellas era que los estados del extremo norte se veían permanentemente acechados por los núcleos indígenas seminómadas que recorrían una
vasta área comprendida entre México y Estados U nidos. Esta guerra a muerte,
de carácter racial, se intensificó desde el cambio de frontera y Vidaurri surgió
como uno de sus protagonistas principales. Los habitantes fronterizos reclamaban constantemente al gobierno central (ya fuera liberal o conservador)
una ayuda que siempre consideraron insuficiente o inexistente.
Las relaciones con Estados Unidos t1mbién aparecían en este cuadro. Se
temían nuevos intentos de expansión estadounidense, temores que con
frecuencia se acentuaban por las incursiones practicadas por bandas texanas.
Vidaurri afirmaba, ante esto, que su papel (y el de los pueblos de la zona)
incluía la defensa del territorio nacional.
La impotencia de los gobiernos "del centro" para enfrentar ambos problemas era evidente, tanto en términos militares como económicos. Vidaurri
señalaba que una alternativa inevitable era la apropiación directa de recursos
que teóricamente debían ser federales: los ingresos de las aduamas que
prosperaban en la línea del Bravo (y los prést.mos que a los comerciantes
podía solicitarles a cuenta de derechos de import'lción), y la abierta incautación de los impuestos a la circulación y export.ción de metales preciosos,
constituyeron una de las bases sobre las que el gobernador neolonés pudo
integrar poderosos contingentes armados.
La intensificación de la lucha contra los conservadores, y la importancia
decisiva que en oportunidades asumían las tropas norteñas en la guerra
interna, brindaron a Vidaurri más motivos para justificar su accionar. Su
relevancia en el contexto nacional tuvo que ser admitida, pese a' los recelos
que en el seno del liberalismo provocaban sus rasgos autárquicos3.
Guerra civil, lucha contra el indio y protección de la frontera configuraban
un espectro de problemas que -en la visión de buena parte del liberalismo

local- sólo se resolverá con el control directo de cuantiosos medios financieros y materiales y la motivación consiguiente de hombres de la propia región.
Tropas y recursos se apuntaban, no podían depender de un gobierno central
que ni siquiera estaba consolidado. Por el contrario, era menester que
permaneciesen bajo la dirección de aquellos hof!!bres, únicos capaces de
entender y frontar con eficacia este conjunto de situaciones. Vidaurri, así, se
negó sistemáticamente a someter sus tropas a los mandos centralizados de los
ejércitos reformistas.
4) El liberalismo pugnaba, en México, por instaurar definitivamente las
condiciones que facilitaran el desarrollo capitalista, en el marco de modificaciones que se manifiestan en la economía mundial. Como se ha mencionado,
La reforma liberal se planteó en forma conflictiva debido a que fracciones progresistas emergentes de la clase dominante, potencialmente
capaces de organizar alrededor suyo una economía nacional más viable
para responder a las solicitudes crecientes de productos primarios en el
mercado mundial, debieron previamente rompor la resistencia de estructuras, intereses y actitudes heredados de la colonia (...) La reforma
liberal significó, desde el punto de vista económico, un reordenamiento
profundo de las estructuras del país, para adecuarlas a las necesidades
y a la visión del mundo de ciertos sectores dinámicos de las clases
dominantes, en el proceso de montar una producción en gran escala de
ciertos productos de exportación4•
5

Esas_ estructuras que había de modificar no necesariamente tenían que ser
defendidas por todos los componentes de los grupos dominantes mexicanos.
El embate principal de los sectores modernizadores fue contra aquellos
núcleos que impedían el establecimiento de un nuevo orden, donde pudieran

4

5

2

3

226

Los frecuentes problemas y conflictos que se plantearon en el seno del liberalismo, en estos
años críticos, han sido descritos extensamente por Walter V. Scholes en PoUtica 111exica11a
durante el régimen de juárez, 1855-1872, México, Fondo de Cultura &amp;onómica, 1972.
Los ejércitos conservadores nunca pudieron controlar el norte del país. Especialmente en
la franja oriental, las tropas liberales dominaron casi ininterrumpidamente hasta la llegada
de los franceses, en 1864. Esta situación hacía de Vidaurri y sus bienarmados contingentes
un pulmón por el que el liberalismo en su conjunto necesitaba respirar. De allí también
que el gobernador de Nuevo León y Coahuila impusieran abiertamente sus condiciones a
sus correligionarios "del centro".

A estas conclusi?n~ llegan lo~ autores que contribuyeron en México en el siglo XIX
(1821-1910).. Histona econdm,ca y de la estructura social, coordinada por Ciro
Cardoso,MéXJco, Nueva Imagen , 1980. La cita corresponde a la página 61.
Seg(in Francisco Lópéz Cámara, " ... hablar de la sociedad mexicana de 1855 es en muchos
aspectos hablar todavía de la sociedad de los últimos años del período colonial. Las
conmocion~s, la anarquía y los cambios econónúcos operados en el curso de la primera
rrutad del siglo XIX, aparentemente hablan dejado intacta la estructura tradicional de la
sociedad her~dada d~ la colo1úa (...) los a~ontecimientos que siguieron a la indepede ncia
del país no lúaeron smo acusar aún más aertos rasgos permanentes de los grupos sociales
prepon?erantes. El_ clero, los grandes terratenientes y otros propietarios -minas,
comercio- de la úluma etapa colonial no fueron nunca más poderosos y sólidos(...) Con
la independencia, las clases privilegiadas vilúeron a acrecentar su riqueza y su poder social
con las fortunas que pertenecían anteriormente al grupo pe1únsular y que ahora había
caído en sus manos". Véase López Cámara, La estructura econdmica y social de Mb,:ico en la
época de la Reforma, México, Siglo XXI, 1973, pp. 191.

227

�funcionar los principios de la libre circulación de la riqueza, de la producción
y de la fuerza de trabajo, orden que debía involucrar relaciones internacionales fluidas en el mercado internacional.
Dadas las condiciones estructurales del México de mediados de siglo, la
iglesia resultaba uno de los impedimentos centrales para el nuevo proyecto
de desarrollo que sostenían los liberales. Sus bienes rafees y dinerarios debian
desamortizarse: proceso que se estimuló con la Ley Lerdo, de 1856.6
En este contexto, la transferencia de los bienes de la iglesia, a los que
siguieron los de las comunidades indígenas y los municipales, resultó uno de
los grandes hechos de la época.7
Vidaurri y sus voceros defendieron esta política y la llevaron a la práctica
en Nuevo León con su habitual autonomía en cuanto a los beneficios inmediatos.8
Junto con ello, Vidaurri sustentó con claridad otros principios liberales.
Uno de ellos se verificó en materia comercial. No sólo propugnaba sin cesar
la supresión de alcabalas, de estancos y otras trabas análogas que interferían
la circulación interior, sino que -basándose en proposiciones del Plan de

9

Ayutla - instauró un arancel para el tráfico internacional que rebajaba
drásticamente los derechos de importación.
Consecuencia de esto, Monterrey se convirtió en un centro ascendente de
intercambios regionales, y una burguesía embrionaria (a la que acudía
constantemente el gobernador en demanda de recursos dinerarios) comenzó
a ver multiplicada su fortuna. Preludio al significativo desarrollo industrial
que la ciudad acogería desde 1890. 1º
5) Entrecruzado por los grandes problemas de la época, el vidaurrismo
transitó desde una perspectiva regional situaciones como las fluctuantes
relaciones con Estados Unidos y el establecimiento de una nueva frontera
t~rri~orial; el combate final frente a la iglesia y a su acérrimo defensor, el
eJérc1to conservador; la consecuente puesta en circulación de los bienes del
clero; el inicio de la etapa final de la ya secular guerra contra el indio; el debate
entre librecambistas y proteccionistas; la invasión europea y la instauración
de la dominación imperial francesa. Por si fuera poco, fue actor saliente de
las más ásperas disensiones en el seno del propio liberalismo.
Esta etapa crucial de la historia mexicana, y del noreste en particular,
quedó asentada en la prensa regiomontana.
II.

6

Al sancionarse en 1856 la Ley Lerdo, durante el gobierno de Commonfort, el optimismo
se reflejó en la prensa mexicana: " ...moviliz.1nclo la propiedad raíz, pondrá en circulación
grandes cantidades de numerario que se ha enmohecido en la inamovilidad; aumentará el
número de propietarios; desarrollará directamente la agricultura, que está tan abandonada
hoy(...) hará fructificar mil ramos industriales que actualmente se encuentran en completa
parálisis; pennitirá que el gobierno se dedique eficazmente a introducir mejoras materiales,
entre ellas la apenura de vías de comunicación( ... ) nuestras fronteras se verán libres de las
devastadoras invasiones de los bárbaros; los nuevos propietarios brindarán tierras vírgenes
a los mil y mil brazos fraternales de imnigración, y finalmente se desarrollará forzosamente
el espíritu de empresa ( ...) Casi descom~ido entre nosotros, y que es uno de los ejes y una
de las causas de la prodigiosa prosperidad de la vecina República del norte", El Republicano,
2 de julio de 1856, reproducido en El siglo XIX del 3 de julio, y citado en Scholes, p.p. 37.
7
Los investigadores que contribuyeron en Mb:ico en el siglo XIX, citado, destacan al respecto
en sus conclusiones: "La reforma liberal constituyó un proceso sui generis de acumulación
originaria (que vino a completar y modificar procesos anteriores de acumulación),
cumplimiento con las dos funciones históricas de dicho proceso: a) acumulación de capital
y medios de producción en manos de la burguesía: expropiación y nueva apropiación de
los bienes eclesi.'lsticos y comunales(...); b) separación entre los trabajadores y los medios
de producción, con el resultado de crear o ampliar el mercado de trabajo...". Ver p.p. 61-62.
8
El aprovechamiento local en las poHticas de nacionalización y venta de los bienes
eclesiásticos no fue exclusiva de Vidaurri. Esta situación se repitió en otros estados, debido
justamente a las necesidades de guerra y a la impotencia de los gobiernos centrales liberales
de controlar a los jefes regionales. Al respecto puede consultarse Jan Bazant, Los bienes tú
la iglesia en Mé.tico (1856-1875). Aspectos econó1nicos y sociales ele la Revolución liberal,
México, El Colegio de México, 1977. Trabajo que ofrece una amplia información.

228

PERIODISMO REGIONAL Y REVOLUCION LIBERAL

Todos estos problemas, conflictos y sucesos resultaron analizados extensamente por miembros del liberalismo que se expresaban en Monterrey a través
de la prensa. El oficio periodístico era ejercido por hombres que paralelamen-

9

El citado ~lande Ayutla reformado en Acapulco señalaba en su articulo séptimo: "Siendo
el comerao una de las fuen~ de la riqueza pública y uno de los más poderosos elementos
para los ad~lantos de las na~ones cultas, el gobierno provisional se ocupará desde Juego
de proporao~1rle todas las_ libertades, a cuyo fin expedirá inmediatamente el arancel de
aduanas marítu~~ y f~ntenzas que deberá observarse, rigiendo entre tanto el promulgado
durante la adnurustraaón del señor Ceballos, y sin que el nuevo que haya de sustituirlo
pueda basarse ba.jo un sistema me~os liberal". El arancel Ceballos (24 de enero de 1853)
era de ~acterfsucas fuertemente librecambistas. Con la subida de Santa Anna (ocurrida
en abril) se le reemplazó por otro ele impuestos más elevados. Vidaurri se aferró
per~nazmente a lo que mencionaba el articulo séptimu del Plan de Ayutla para rebajar
r~dical~ente esos ~erechos en el comercio fronterizo. Según sus voceros, el llamado Arancel
V~u": (que funaonaba al margen de las disposiciones federales) simplemente era una
aplicaaón de las más consecuentes aspiraciones liberales.
10
Hemos trata~o y desc~to el ~r~CS? de la f?.rmación de capitales en Monterrey, en las
déc:'~ prev1as a su mdustrializaaón, en Frontera, burguesía regional y desarrollo
capitalista: el caso Monterrey. Referencias sobre el período 1860-1910" inchúdo en Roque
Gonzál~z Salaz.ir (comp.), I.a fronJera del norle. lntegracidn y desarrollo, México, El Colegio
de México, 1981. También en
formación de ~pitalcs preindustriales en Monterrey
(1850-1890). Las_déca~ preVlas ª. la configuraoón de una burguesía regional", que
aparecerá en Revista Mexicana tú Socwlog(a, número uno del presente año, en prensa.

''.La

229

�te actuaban en la contienda política y--&lt;:on frecuencia- asumieron durante
el período vidaurrista funciones relevantes en el gobierno de Nuevo LeónCoahuila.11
Por ello es que la fuente principal que se ha consultado para esta comunicación sean publicaciones semioficiales o abiertamente oficiales. Las que, por
otro lado, eran las 1'.'micas que aparecían con regularidad en Monterrey en
esos difíciles años, y las más accesibles actualmente al investigador.
En esta prensa, los articulistas responsables de la redacción procuraban
disfrutar de cierta autonomía, en el caso -no muy repetido- de que su
pensamiento entrara en disidencia con las concepciones que sustentaban
quienes controlaban el gobierno estatal. Al menos así lo insinúan referencias
de la época, y muy específicamente lo puntualiza Pedro Dionisio Garza y
Garza en La Opinión del 26 de mayo de 1864. Señala que se trataba de
una publicación semi-oficial, en la que desde un principio se nos ha
dejado en entera libertad para emitir nuestros pensamientos bajo nuestra exclusiva responsabilidad, pues de otra suerte nosotros no hubiéramos admitido la redacción que se nos ha encomendado. Son, pues,
exclusivamente nuestras todas las ideas que hemos emitido, y las que
siguiéremos emitiendo en lo sucesivo en las partes no oficiales del
periódico. El gobierno las aceptará o no, según que las creyere atendibles o no atendibles... 12

asumían estos periodistas-políticos (que, reiteramos, habáin sido, eran 0
serían altos funcionarios, legisladores o integrantes del poder judicial) ante
los problemas básicos que se dirimían en esos años.
Coherent~s co~ t~n~ visión nacional ~limentada por la perspectiva regional, sus escntos msistian en dos temáticas vertebrales: a) una indicaba la
posición que esta prensa y el vidaurrismo mantenían ante el conflicto sustancial que se desenvolvía en México, apoyando sin reticencias la revolución
liberal; b) 1~ segund~ no ~ejaba de recordar a otras corrientes liberales que
esa revolución debía incluir el respeto por las autonomías estatales, y apuntar
hacia una república con fuertes rasgos federales.

Causa liberal, revoluci6n nacional y lucha total
En cuanto a ·Jo primero, era bien visible que esta prensa del liberalismo
qu~ liberaba Vidaurri en la frontera nororiental, solía presentar posiciones
radicales: su~ demandas de una revoluci6n real, de una transformación profunda de la sociedad y la economía mexicanas emergían con reiteración. La
revolución liberal debía llevarse adelante sin hesitaciones y se planteaba como
una cuestión decisiva para el futuro de la nación.
En el Restaurador
de la libertad, cuando tenía como redactor a Simón de la
13
Garza y Melo, se mencionaba a principios de 1856:

La_ revolución, como nosotros la comprendimos, no tenía por único
objeto la destrucción del poder tiránico de Santa Anna, sino principalmente la reforma absoluta y radical de las monstruosas instituciones que
nos regían, la extirpación de las odiosas prerrogativas,preponderancia
y abusos de algunas clases, funestos vestigios de la dominación española ... 14

De todos modos, no es nestra intención esclarecer si quienes escribían en
estos periódicos pretendían ser totalmente independientes o no del aparato
de gobierno local. Lo que se procurará es cómo analizaban y que posturas

11

Entre quienes escribían y/o eran responsables las publicaciones revisadas estaban jes(is
Garza González, miembro de la legislatura estatal ya en el período 1849-1851 (y en años
posteriores) y secretario de Gobierno de Vidaurri; Trinidad de la Garza y Meto, también
diputado estatal y miembro del poder judicial, además de integrar el Consejo de Gobierno
que acompañó al mandatario mencionado deS?e 1856; Ignacio Ca.lindo, diputa_do y
secretario gubernamental; Manuel C. Rejón, también a cargo ele la Secretaría de Gobierno
en momentos significativos; Manuel Z. Góinez, que sería designado gobernador y
comandante militar en julio de 1864, en plena lucha contra los ejércitos franceses, función
que ocuparía nuevamente en 1866 "por órdenes del C. presidente de la Rep(iblica
licenciado Benito Juárez"; Si111ón de la Garza y Meto, a cargo del gobierno de Nuevo León
en 1865, brevemente, y en 1869, además de integrar el Poder Judicial; y Pedro Dionisio
Garza y Garza, ron funciones en el Poder Judicial y diputado. Los tres (i}timos mantuvieron
disidencias, a veces extremas, con el propio Vidaurri. De los citados, algunos estuvieron
por momentos en tareas que rebasaban el ámbito estatal. Parte de estas referencias fueron
extraídas de Ricardo Covarrubias, Gobernantes de Nuevo León. 1582-1979, Gobierno del
Estado de Nuevo León, 1979.
12
Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Opiflión, reriódico Oficial del
gobierno del esta.do de Nuevo León, 26 de mayo de 1864.

Y calificaba este proceso de "verdadera revolución nacional, la revolución
de ideas y prin~ipios, verdaderamente popular y regenerativa... " Al registrarse el levantai~~ento de Puebla contra Ignacio Commonfort, que a principios
de 1856 auspició el clero, El Restaurador pronosticaba con certeza la iniciación

13

14

De~ Garza y Melo pasaría más tarde a enfrentar a Vidaurri desde el seno del liberalismo.
H~aa 1862 ~ lo encontrará escribiendo en El siglo XIX, desde la ciudad de México,
reiterando crfü~as al gobernador que ya había planteado en El Centinela (que publicaba en
Monterrey). ReJón acusará a Garza y Melo de ser del partido de los sensatos, es decir de
aquellos q~e. dentro del liberalismo no querían dar al pueblo toda la importandi y
representanv1dad que debía corresponderle. Véase AGENL, BoleUn Oficial 12 de
noviembre y 17 de diciembre de 1862.
'
AGENL El restaurador de la libertad. Periódico oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano
de Nuevo Ledn, 15 de enero de 1856.

230
231

�de una "lucha san~rienta (que) va a dividir la República en dos bandos acaso
irreconciliables... " 5
El Plan de tacubaya y la salida de Comonfort llevaría a que los conservadores recuperasen el gobierno en el centro del país, al comenzar 1858. Se
iniciaba la llamada guerra de Reforma. Y el Boletín Oficial de Nuevo LeónCoahuila (que por razones de emergencia suplía a EL Restaurador) rem~rcaba
que había llegado el momento de terminar definitivament~ co~ las acutud~s
conciliadoras: "Nada de transacciones, nada de condescerulencias m de demencia,
la bandera &lt;k la frontera es La constitución de 1857 como fiu sancionada, o La
muerte". 16

E inmediatamente demandaba el reconocimiento de Benito J uáre~ como
legítimo presidente constitucional:
(... ) la frontera no reconocerá más presidente que el Exmo. señor don
Benito Juárez en cualquier parte que se presente, porque es el l_Iamado
por la Constitución para ocupar el lugar que ha manchado el miserable
Comonfort...
El 20 de febrero el Boletín Oficial, a cargo seguramente de Jesús Garza
González, que era secretario de Gobierno, destacaba que había que_Ia!1zarse
a una lucha total contra la reacción. La Reforma asumía las caractensucas de
un proceso revolucionario, y ello contribuía a esclarecer la conciencia del
pueblo:
¿Quién ignora hoy que los monopolios no son buenos? ¿Quién desconoce las ventajas de la uniformidad de las leyes que deben ser unas
mismas para todos ...? ¿Quién no sabe así mismo que la fuente d~ todo
poder público está en el pueblo? Ninguno en verda~; porque ~l Uempo
y los combates se han llevado a los que er~n co~tranos a estas ideas&lt;·:·&gt;
el pueblo nada ha perdido en las guerras mtesuna_s, cuando por medio
de ellas ha conocido sus derechos, y en tanto a~~ecm éstos que le vemos
exponer su vida y su fortuna para defenderlos
y líneas abajo se señalaba terminantemente:
¿cuál debe morir? El que.no tiene de su parte la causa de la patria; el
que desconoce los derechos más claros del hombre; el que repugn~ la
justicia y ha sancionado la matanza de los hermanos (...) El partido

conservador perecerá ... Recuerde la suerte que ha corrido en Francia,
España e Inglaterra ...
El liberalismo fronterizo inclusive Uegaba a pensar que su misión tenía un
cará_cter providencial. Una de sus más relevantes _figuras, Ignacio Galindo,
escnbfa en septiembre de 1858: "En nuestro país se opera una revolución
verdadera y somos impotentes por naturaleza para detener sus efectos,
respetamos los designios que Dios tiene sobre este pueblo.. .'' 18
'
El carácter de los objetivos de la Reforma eran, pues, realmente revolucionarios para ~uchos de estos políticos-periodistas. Los cambios que planteaban n~cesanamente tenían que resultar insoportables para los grupos y
clases sociales tradicionalmente privilegiados de la sociedad mexicana. y esta
revolución asumía un contenido nacional, por cuanto se fusionaba la causa
liberal con la nación misma y con la soberanía popular.
Por otro lado, ¿qué otra cosa se podía hacer ante Jo que mostraba la historia
rec~ente del país? En febrero de 1~56 EL Restaurador adoptaba como propias
las ideas que en la Enseñ,anza republicana de Durango se difundían bajo la firma
de Pedro López:
¿Qué hanaron al ingresar al gobierno los hombres que tan heróicamente derrocaron al déspota? Un caos. Las rentas empeñadas, el territorio
desmembrado, el comercio aniquilado, lleno de trabas y gabelas; el
pueblo humillado y empobrecido, los campos talados, incendiados y
regados de sangre (...) los agiotistas insolentes con sus arcas henchidas
pesos; una turb~ in1!1ensa de oficiales soldados inmorales, Uenos de
v1c1os, altaneros, urámcos y traidores ..• 1

d:

4

Los grandes enemigos: ejército y clero
He aquí los grandes enemigos de la causa liberal y de la revolución que
impulsaba. Eran nada menos que dos de las bases fundamentales del partido
conservador, y de su pretensión de mantener a México en el atraso, el
oscurantismo y en el riesgo constante de desintegración nacional.
Con respecto ~I ejército regular, el pensamiento de Vidaurri y de sus
exégetas era termmante: desde el momento en que Santa Anna abandonó el
país, en 1~5_5, e~igían que fuera depurado minuciosamente, que se suprimiesen su~ pnvd~~1~s y que ~? se practicara acuerdo alguno con sus jefes. En las
guardias y m1hc1as movil1zadas regionalmente debía estar el cimiento del
poder militar liberal.

15

AGENL, El Resta.urador, 12 de febrero de 1856.
. .
AGENL, Boletín OfrciaJ, 19 de enero de 1858. El subrayado corresponde al ongmal.
17
AGENL, Boletín Oficial, 20 de febrero de 1858.
16

18
19 AGENL, El Restaurador,

20 de febrero de 1858.
AGENL, El Restaurador, 26 de febrero de 1856.

232
233

�No debe extrañar pues que El Restaurador acogiera como suyos los ácidos
términos con que López, arriba citado, analizaba desde Durango este punto:

dones que se ha da~o la nac!ón (... ) todo su fin es mandar, o cuando
menos, tener una mtervenc16n directa en la política del país P
conservar sus cuantiosos bienes ...22
ara

iEI ejército! hé aquí el elemento más implacable de la Nación; (... ) el
apoyo de las más innobles pretensiones, el odioso verdugo de los
pueblos. iEl ejército! entre nosotros( ... ) es lo mismo que decir com1pción, mala fé, opresión, tiranía, perfidia, escándalo... ¿y de qué ha
servido a la Nación ese ejército? ¿No lo hemos visto(... ) huir delante del
enemigo extranjero en 1847? ¿No lo hemos visto huir delante y traicionar a los gobiernos? ... Con razón el Sr. Vidaurri quería que se le diera
de baja, porque conocía sus males y sabía que los ebrios de Santa Anna
y los conservadores no podían ser soldados de la libertad; la tenían que
traicionar: asi ha sucedido. 20

Manuel Z. ,?ómez (futuro gobernador y coma·ndante militar de Nuevo
León) hará senalar en el Boletín del 15 de marzo de 1859:
Los ?ienes de la I?lesia consignados todos para objetos de beneficio
d~ piedad reconocida, han sido invertidos criminalmente por sus admi~tstr~dores, en fomentar la encarnizada guerra que se hace ; la Cons~t~~-16~ de 1857 y a las legítimas autoridades (... ) P(1blicamente se han
ac1 ita o po~ el clero gruesas sumas al intruso gobierno de México
(al~de el gobierno conservador asentado en la ciudad de Mé .
el hbera~ ~e. habí~ refugi~do en Veracruz, MC) que establec:c;,
subl~vaoon, _de ~ta en d1a se repiten las exhibiciones, ocasionaJdo la
t~, m1se~1a, la_ ruina y la destrucción como consecuencias inevies e a contmuac1ón de esa misma guerra, que comenzó á encender
~I c!ero c~n su cooperación(... ) y con su influencia bien pública en favor
e ª. tra!dora 2~oz que dio el grito de la desobediencia al gobierno
constttuc1onal.

!;;;;

Fusionando en su análisis de la situación social y política al ejército, la
influencia clerical y los grupos dominantes, Trinidad de la Garza y Mclo
indicaría en febrero de 1857:

:~;i 1;

Es preciso desengañarlos: si la reacción no es fuerte por sí misma,

atendida la impopularidad de su causa, tiene a su favor dos grandes
elementos, porque cuenta con la corrupción y venalidad de la parte más
degradada de esa masa de hombres que entre nosotros se llama ejército
y con el fanatismo religioso de algunos pueblos que se han conservado
en la ignorancia en que los educaron por sistema de antiguos dominadores, que hoy los pretendientes modernos saben explotar mañosamente.

Ii

En la medida que se tornaba inevitable la guerra civil, y que la iglesia
aparecía más comprometida con los núcleos conservadores, la prensa vidaurrista la incluyó decididamente entre quienes había que derrotar.
A principios de 1858, El Boletín Oficial informaba sobre conflictos con la
jerarquía eclesiástica local, obstinada "en exigir la retractación pública del
juramento de la Constitución" a personas que deseaban contraer matrimonio.
Eran días en que comenzaba la guerra de los tres años, y los voceros del
vidaurrismo señalaban abiertamente su posición:

~I Boletín aplaudía las medidas adoptadas por Santos'Degollado e I
occidental: donde desde principios de 1859 se practicaba la confis~a;i~:na
venta_de bienes del clero para sostenimiento de la guerra
y
Ba_io la responsabilidad de Manuel z Gómez la l10· :d
.
t J
·
,
~a v1 aurnsta apoyará
o~ me~te l_as leyes dictadas por Juárez ese mismo año, ue decretaba I
nac1onahzac16n de esos bienes, la separación de Iglesia y Estaqdo I
.6ª
de ordenes re1·ig1osas,
·
.
, a supres1 n
el matrimonio
civil.
En agosto de 1859 puntualizará:
Obstinado el clero de una
d d
I
. manera ver a eramente inmoral y escanda
~sa, e~ colocar entre sus inalineables derechos los relativos a la admi ~1:~ac;ón y_p~opiedad d~ (sus) bienes, y entre los dogmas de la religió~
~o u~ !n ependenc1a de sus personas aún en materias ue dicen
relación umcamente a los negocios civiles ha sido
.
q
vez llegara el hasta aquí de la tolerancia q~e le ha t!~~~s:i :~~eª;~:~~

(... ) las tendencias del clero están descubiertas, y visto en consecuencia
que la religión santa del crucificado no ha sido mas que el escudo con
que aquél se ha cubierto para dirigir sus tiros a mansalva a las institu-

20

21

úlem.
AGENL, El Restaurador, 13 de febrero de 1987.

22

23 AGENL, Bolet~n Oficial, 10 de enero de 1858.
AGENL, Boletm Oficial, 15 de marzo de 1859.

234
235

�y ese hasta aqui está ya pronunciado por el legítimo gobierno constitucional.24
Manuel G. Rejón, uno de los más sal_ientes ideólogo~ del li~ralismo
vidaurrista reseñará con claridad en abnl de 1961 las vmculac1ones que
existían en~e lucha política, confiscación de los bienes del clero y utilización
de esos recursos para solucionar angustias del gobierno federal y para un
posible estímulo al desarrollo económico:
(EL) remedio inmediato, en vista de la actual impotencia de las rentas
federales, no puede hallarse, en nuestro concepto, más que en la
aprobación lisa y llana por el gobierno, de los bienes eclesiásticos q~1e
quedan aun libres, con el fin de venderlos y sacar de ellos ventaJas
positivas en vez de las nominales que le señalan las actuales leyes de
desamortización. 25
Rejón se quejaba de que estas leyes, si bien habían_ logra~o el objetivo ~e
destruir "el coloso clerical", no había reportado al erano nacional las ventaJas
que se habían supuesto en un primer momento. Sobre todo, no había
brindado recursos efectivos, sino que sus beneficios se encontraban en manos
individuales: la de los adquirientes de los bienes desamortizados.
Eso tenía que modificarse. El Estado -dada su crítica situación fi~anci~ra
después de tres años de guerras intestinas- debía apro~ec~ar la nacionalización para resolver sus penurias, responder a los requernmentos de la deuda
externa y, a partir de allí, elaborar un "plan de hacienda que procure a la
nación recursos suficientes... ". Estabilizada la situación, se pondría en marcha
el fomento de "mejoras materiales" que requería la modernización de México.
En resumen el liberalismo de la frontera norte, por lo menos en su versión
más consecue~temente vidaurrista, apoyaba firmemente las más radicales
disposiciones que la diálectica del proceso interno exigían a los propulsores
de la Reforma. Su defensa del Plan de Ayutla y de la Constitución de 1857
era reiterada, y las fricciones que por momentos se daba_n con l~s grupos
liberales "del centro" se alimentaban no pocas veces con las nnputac1ones que
los fronterizos hacían a aquéllos, porque no llevaban adelante con coherencia
los postulados de ambos documentos. Entre otros puntos, se remarcaba que
en tanto el Plan de Ayutla apuntaba a gestar soluciones a las necesidades
regionales, las medidas que se adoptaban desde los gobiernos centrales

24

25

AGENL, Boul(n Oficial, 7 de agosto de 1859.
AGENL, BokUn Oficial, 28 de abril de 1861.

liberales dificultaban o directamente impedían la materialización de esas
soluciones
En torno a estas insatisfacciones surgirán los conflictos entre el sector
vidaurrista y quienes pretendían configurar un poder central fuerte, apoyados en preceptos que -suponían- no deberían lastimar la propia causa
liberal.
111. AllfONOMIA REGIONAL Y CONFLICTOS EN EL SENO
DEL LIBERALISMO MEXICANO

Es que el liberalismo con base en Nuevo León-Coahuila, predominante en
el noreste entre 1855 y 1864, aspiraba a un proyecto de organización nacional
en_ el que los estados d~frutaran de suficiente autonomía como para tener
baJo su control una sene de 1ecursos, que se destinarían a la solución de
problemas locales. Muy particularmente en estos momentos críticos cuando
resultaba evidente que el gobierno federal no alcanzaba a articularse en
forma plena.
Las disidencias noreste-centro eran una versión más del dilema global que
se planteaba en torno a la estructuración de la República federal. En medio
de la guerra contra los conservadores, que incluirá desde 1862 la invasión
exterior, se decidían -además- los límites que tendría la autonomía pronvincial en el proceso de consolidación definitiva del estado nacional mexicano.

Guerra contra el indígena y coaliciones provincial,es
U no de los asuntos más debatidos era el problema indígena y la estrategia
que los norteños planteaban para solucionarlo.
A diferencia de lo acaecido en las áreas centrales de México, el aborigen
que ocupaba las latitudes semidesérticas septentrionales nunca pudo ser
inugra(Ú) al sistema socioeconómico impuesto por los españoles. Seminómadas, cazadores y recolectores, estos núcleos humanos no estaban en condiciones de ser inco!porados a procesos productivos que desconocían y a los que
no podían habituarse con la rapidez que el colonizador exigía. Y como en
otras regiones de América (Argentina, Uruguay, sur de Chile, Estados Unidos)
la alternativa fue enfrentarlos abiertamente, expulsarlos hacia zonas más
alejadas y -llegado el caso- exterminarlos.
El combate entre el mexicano no indígena y estos grupos recrudeció, en
el noreste, después del cambio de frontera. Impelidos hacia el sur desde
Estados Unidos -sobre todo por la rápida expansión texana- los indígenas
solían recorrer vastas superficies en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y
otros estados. ~ esta manera, su presencia surgía como un freno objetivo
para el asentamiento de nuevas poblaciones, la explotación de tierras ganaderas y agrícolas, la puesta en marcha de centros mineros, la circulación
mercantil. Además, buena oarte de la fuerza de trabajo existente debía ser

236
237

�derivada a las milicias locales, armadas para defenderse di! ataque de comanches, apaches, mezcaleros y otra~ familias seminómadas.
.
. ._
Los estados fronterizos se quejaban permanentemente po1que los gob1e1
nos centrales (conservadores y liberales) P?co ha?ían ayu?ado a estos pueblos
"abandonados de la mano de Dios". V1daurn emerg1a como un voc~ro
adecuado de estas necesidades (una de las posibles explicaciones del _efcct:Ivo
apoyo político que pareció contar ~n ~sos años), y desde Nuevo Leon lanzó
una sistemática campaña contra el md10.
. .
.
.· .
Este combate de rasgos raciales era una de las JUStl~~ac1ones p11~c1palcs
de Vidaurri para tener en pie gruesos contingentes m1htares (que sunultáneamente eran utilizados en la lucha contra los conservadores) y para ªP;ºpiarse sin recato alguno de las rentas aduaneras, que formalmente deb1an
pertenecer al gobierno federal.
Los problemas que causaba el rebelde il~díge1~a en el n~r~e llevó en
reiteradas ocasiones a que se insinuara la artlculan?n de coahnones entre
gobernadores de los estados afectados. Este_ m~camsmo era pr?puesto en
tanto el poder central resultaba impotente o mchferente para accionar como
27
se le demandaba.
.
.
En control aduanal, la problemática indígena y la~ mtentonas de al~anzas
entre gobernadores de frontera ocasionaron entredichos de tono sub~d~ en
el seno del liberalismo. La cuestión se manifestaba claramente en la polem1cas
protaginizadas entre el periodis~o reformista, de la capital (p?r ejemplo, El
Siglo XIX) y los escritores fronterizos. Estos s?h.an mo~arse agnament~ ?e los
análisis que los articulistas de la ciudad de Mex1co ded1eaban a la cuest:Ion del
indio, reflejando la postura de los dirigentes políticos locales. .
Bajo la dirección de Rejón, El Restaurador reproduce en abnl de 185_6_un
comentario difundido en Durango, significativamente titulado "La coalición
de los estados es necesaria". Con la firma de Pedro López, se dest.'¼caba ~obre
"la desoladora plaga" que constituía el indio que talaba campos, asesmaba

Y:··", '!tado. En
forma más núnuciosa lo analiza José Reséndiz, que prepara ~u te~IS de licenaatura en
Historia en la Universidad de Nuevo León con materiales refendos,Justamente, a la I_ucha
entablada contra el indígena en el noreste de Méxic? y su re~ci~n con el estructuranuento
de una econonúa que progresivamente tendía haaa el capitalismo. Se procura detectar
especialmente cómo la expulsión del indio fue una "necesidad" p~ra la puesta en marc~
de nuevas zonas ganaderas, agrícolas y mineras. Y cómo se tendió, pa_ra ello, un cerrojo
desde el área de influencia de Monterrey y desde Texas, que aceleró la s~da de estos grupos
seminómadas hacia zonas más occidentales de México y de Estados U rudos. . .
27
Moisés González Navarro describe estos intentos de coaliciones y la prob~emática mdí~ena
en el norte de México en Anatom(a del poder en Mb:ico (1848-1 853), México, El Colegio de
México, 1977.
26 Este tema ha sido tratado por nosotros en "Frontera, burguesía regi_o nal

labradores y sembraba -se decía- la muerte y el espanto por todas partes.
Y dando a Durango como ejemplo, se manifestaba:
(Es) uno de los estados que se hallan en la mayor miseria y decadencia.
Su población ha disminuído considerablemente; el comercio está del
todo paralizado, no da señales de vida; la agricultura, uno de sus
elementos de riqueza ha decaído muchísimo, porque los salvajes han
destruído las fincas, han robado sus ganados, y lo que antes era una
hacienda poblada y rica es hoy un páramo abandonado e inculto(... ) La
población ha huído de Durango como de un lugar apestado... 28
López defendía con vigor la propuesta de los gobernadores de Nuevo
León-Coahuila y de Jalisco para conformar una coalición, y censuraba explícitamente al Sigl.o XIX ("periódico liberal que de vez en cuando se ocupa de la
suerte de estos Estados ... ") por criticar ese proyecto. La ironía campeaba en
sus párrafos (ironía que también era frecuente en el periodismo de Monterrey:
(... )mientras en los estados fronterizos los salvajes cometen horribles
atrocidades, y sus habitantes carecen de todo medio de defensa y sufren
la muerte con el mayor abandono, en México se les quitan las rentas, se
hacen grandes paradas, y la prensa disputa con calor si cantó mejor el
tenor que el bajo, si la Vestvali es más linda que la Almonti, si el paseo
estaba barrido, si escasea la nieve ...
Rejón mismo, días después, diría que a El Siglo XIX se le debía de perdo.
· tan espmosa
·
nar29 porque era ev1"dente " que 11abla á tientas
en matena
como
es la guerra y el modo de bacérsele á los salvajes". Y puntualizaba, con acidez,
que los gobiernos centrales sólo habrían brindado auxilio "tan miserables y

28

AGENL, El Esta.u mdor, 8 de abril de 1856. López acotaba: "De 1852 a 1856 han transcurrido
cuatro años y en ellos los estados, principalmente los fronterizos, han a&lt;;lquirido por una
dolorosa ex~riencia el convencinúento 1~ás íntimo de la necesidad que tienen que hacer
29 un pacto de alianza; los males que han sufrido en ese período de cuatro años son inauditos".
~mmanuel Carballo detalla que El Siglo XIX (fundado en 1841) fue uno de los periódicos
liberales que destacaron entre 1855 y 1863. También cita a El Repúblicano, "destinado a
difundi~ las ideas ~berales enti:e las capas sociales menos favorecidas". Ambos aparedan
en la oudad capital. Al aludir a Nuevo León, Carballo menciona únicamente a El
Restaurador de la Libertad. Carballo, "La Prensa durante la Reforma", El Poroenir,
Monterrey, 11 de enero de 1982.

238

239

�precarios" a los estados invadidos que lo único que lograron era "exitar la
e-.
'da d salvaJe
. "30
1eroc1
En momentos de disidencia con el gobierno de Comonfort, El Restaurador
presentaba un editorial en mayo de 56 ("Indio~ b~rbaros") que contenía -de
paso- un notorio elogio a la autonomía provmc1al:
El Plan, pues, que debe concebirse por el Gobier~o (alude al central,
MC) está reducido á proporcionarse recursos y á _situar de una manera
cierta, positiva y anticipada en los Estados front~n.zos la suma mensual
que asigne a cada uno. Lo demás déjelo al a~b1tno de los Gobernadore~
de esos Estados, y si no quiere entenderse con diversas personas, ~ue sera
lo mejor, y sí con una sola, acepte la oferta que se_le ha hecho repetidas yeces
por el Exnw. Sr. Vidaurri de responder por la seguridad de la frontera ...3

Las soberanías reasumidas
Desde Nuevo León-Coahuila se sostenía lo contrario: frente al ataque
indígena, ante las invasiones de los "filibusteros" texanos, contra cualquier
pretensión de desmembramiento por parte de potencias continentales o
europeas, y muy específicamente en la guerra a mue1te contra los conservadores, las provincias salvarían a la nación.
En El Restaurador, Rejón tocaba directamente este punto en los últimos
mes~s de 1857, cuando se pronosticaba el auge de los levantamientos armados
conservadores. Véase como conectaba en su discurso la necesidad de las
coaliciones estatales, la lucha contra "el bárbaro" y la defensa del orden liberal
en su conjunto:

Porque, preguntaba, ¿quién conocía en la capital sobre guerra co~tra_ los
indios? Lo mejor que se podía hacer era enviar dinero, y dejar que los eJércttos
de la región y hombres como Vidaurri se encargasen del problema. _Las
intentonas de coaliciones regionales siempre despertaban recelos en el liberalismo "del centro" y en sus voceros periodísticos. Las acusaciones_ llovía~
sobre los mandatarios provinciales (y muy particular1?1ente contra ~1daurn)
porque se temía que estas alianzas incubaran potenciales segregaciones del
territorio nacional. El fantasma de Texas (separado en 1836) planeaba sobre
estas discusiones.

30

31

AGENL El Resta.urador, 20 de mayo de 1856
AGENL 'El Restaurador 27 de mayo de 1856. En 1857, Vidaurri convocó a los gobernad_o~es
de los ~tados invadidC:S por "los bárbaros" a formar una coalición: su circular fue re~uda
a Durango, San Luis, Zacatecas y Clúhuahua. En El Restaur~dor se comenta: Las
incursiones de los bárbaros por cada día mar repetidas y en may?r nú~ero de gandules
( ...) La completa desaparición de la cría de ganados en los estados mvadidos, que antes de
ahora era incalculable (...)la impotencia de cada Estado de por sí (...) para acaba~ con tal
cruel enemigo; la imposiblidad en el Gobierno gen~ral para hacer esa guerra, baJo todos
aspectos nacional (...) todo está demostrando que s1 no se emprende la guerra contra el
salvaje, los Estados más distantes de la frontera y los más cercanos al centro_ tend~án de~tro
de pronto que escuchar el feroz alarido del hijo del desierto(...) el comerao, la mdustna y
la agricultura desaparecerían instantáneam~nte" (23 de octubre de 1857)'. ,; en 1861,
cuando Juárez estaba ya en la ciudad de MéXIco, se comentaba en Mon~rr~y. Esa_ guerra
del salvaje que debe ser sostenida por el Gobierno general, ~ ve con mdiferenci:i, y las
sumas que podían emplearse en ella se invierten en otros objetos d~ menor o ~nguna
importancia. El Gobierno del Estados se ha dirigido ya al de la Uruón, proporuénd_o le
(medios) para acabar con los bárbaros (...) Pero hasta hoy no se ha recibido_ soluoón
alguna". y se apuntaba que "los alaridos del salvaje y los lamentos de los desgraa~dos que
mueren á sus manos lastiman nuestros oídos; y llegarían hasta la 9pulenta México, s1 la
música de la ópera y el ruido y algazara de los festines, no les tuviera embargados los
sentidos á los que debieran emplear una parte de lo que se consume en el pla~er, para
salvará un Estado del esterminio y la destrucción que le amenazan". Bolelfn Oficial, 15 de
agosto de 186 l.

No es sólo la destrucción del salvaje la que se alcanzará con la coalición,
no será el único bien que produzca, la seguridad de los habitantes de la
frontera. No, preciso es decirlo: interesados como ningunos los Estados
fronterizos en la conservación del actual orden de cosas, en el sostén de
la forma de Gobierno que ha adoptado la nación, así como en la
independencia e integridad del territorio nacional; el pacto que una á
los Estados invadidos por los bárbaros será la salvaguardia de las
instituciones, y las fuerzas que á consecuencia de ese pacto se pongan
en campaña, serán el más firme apoyo de la nacionalidad siempre que
se vea amagada, y del Gobierno que han creado esas instituciones, y que
mal cuadra á los amigos de los abusos y del fanatismo. La reacción con
su bandera de religión y fueros encontrara en los hijos de los Estados
coligados un óbice indestrucitble para realizar sus (... ) miras; y el
gobierno un poderoso auxiliar para llevará feliz término las reformas,
abriendo á la Republica la vía mas segura de progreso. 32
Estos párrafos significan una síntesis ajustada de la concepción vidaurrista,
probablemente compartida por otros jefes regionales: en años de crisis, las
autonomías provinciales (que implicaban, por extensión, la capacidad de
formar alianza y pactos de diferente naturaleza) no sólo no seía un obstáculo
a la articulación de un estado nacional, sino que -por el contrario-sería su
salvación y una de las bases principales para su consolidación.
En función de ello, Vidaurri y sus seguidores habían justificado en 1856 la
unificación entre Nuevo León y Coahuila, pese a la cerrada oposición del
presidente Comonfort. El caudillo neolonés tuvo ocasión entonces de mostrar

32

AGENL, El Restaurador, 23 de octubre de 1857.

240
241
H uma nitas-16

�su poderío: en el plano militar, llegó a tener choques directos con tropas que
respondían a Comonfort; en el político logró que se le permitiera llamar a
una consulta en Coahuila (que, por supuesto, ganó) y recibió la aprobación
del congreso constituyente, que avaló la unificación.
Simón de la Garza y Melo defendió la unión diciendo que "unidos ambos
Estados, presentarán a sus enemigos comunes un aspecto mas respetable é
imponente ... ", y Rejón explicaría al liberalismo "del centro" sostenido:

(...)siendo libres los pueblos para expresar su voluntad, sobre el modo de ser que
desean para alcanzar los bienes que pro/101-ciona la sociedad; es un deber de los
gobernantes y de los hombres encargados del ejercicio de la soberanía de esos
mismos pueblos obsequiar m voluntad exJ1resa. Los pueblos de Coahuila que
antes formaban por sí mismos una entidad política en la República
mexicana, usando de esa libertad han expresado su voluntad explícita,
·
cara
1 y termmante
...33
Además, seguirá El Restaurador días después, esta unión había sido fruto
lógico de una situación de excepción y una necesidad para salvar la revolución
de Ayutla. en respuesta al Siglo XIX se acotaba:
Los pueblos de una parte de la república, cuando ésta se encuentra en
un estado de dislocación por un movimiento revolucionario, ¿serán
libres para formar uniones tales como la de que se trata? (... ) nosotros
contestamos la pregunta en un sentido afirmativo, como la contestarán
también los sefiores del Siglo, supuesto que son liberales.
Agregaba que la reglamentación de esa unificación simplemente se efectuó
sobre un hecho consumado por la propia revolución liberal. Y señalaba:

mencionaba en el artíctJlo primero que "El Estado de Nuevo León reasume
su soberanía, libertad e independencia, mientras un Congreso Nacional (... )
establece el sistema y forma de Gobierno que deba dirigir a la República"35
Y luego de la proclamación del plan de Tacubaya y de la instalación de los
conservadores en el gobierno con asiento en Méx.ico, un decreto de Vidaurri
señalaría que en tanto "el pacto fundamental de la República ha sido roto por
una facción criminal y traidora", y que ese "escandaloso motín'' había dejado
al país sin representación ni poder legítimo, era indispensable "obrar ejecutiva y extraordinariamente, conforme a las circunstancias extremas... ". Por
ello:
Mientras permanezca la República acéfala é imposibilitados los Supremos Poderes federales para ejercer sus funciones en el órden constitucional; el Estado recobra la plenitud de sus derechos, reasumiendo su
soberanía y quedando en libertad para dictar cuantas medidas juzgue
necesarias para su conservación y defensa de las instituciones democráticas.36
En 1860, superados ya los problemas planteados por un agudo conflicto
mantenido con Santos Degollado,jefe de las fuerzas liberales y secretario de
Estado del gobierno con asiento en Veracruz, choque que llevó a Vidaurri a
una actitud de franca rebeldía que le costó momentáneamente la pérdida del
gobierno de Nuevo León-Coahuila, El Restaurador reiteraría: "El poder de tal
Gobierno (alude al Federal, MC) no le viene ni puede venirle de otra parte

5
'1

Si, pues, en favor de la unión con Coahuila militan la razón, la convivencia pública, la justicia, elplan de Ayutla, la sanción de la república,
la causa de la libertad y de la democracia, ¿por qué los que se titulan
liberales, por qué los custodios de ese plan que debe ser sagrado, se
empeñan en 1estruir esa unión, y atacar en su esencia_el principio
democrático?3
La reasunción de la soberanía del estado de Nuevo León-Coahuila fue una
práctica ejercida en diversas oportunidades por Vidaurri, y acompañada por
otros gobernantes.
En el Plan restaurador de la libertad que se da a conocer desde Monterrey el
25 de mayo de 1855 (es decir, antes de la caída definitiva de Santa Anna) se

33
34

36

"La Revolución de Ayutla. Los caudillos y la frontera", en Actas, 5, Dirección General de
Investigaciones Humanísticas, Universidad Autónoma de Nuevo León,julio-septiembre,
1978, p. 19.
.
AGENL, Gobierno del Estado libre y soberano de Nuevo-León y Coahuila, 19 e enero de
1858. Por su lado, el gobernador de Tamaulipas,JuanJosé de la Garza, el 28 de diciembre
de 1857 había hecho público otro decreto en el que se afirma en su artículo primero: "Roto
el pacto federal que actualmente une á los Estados de la República, el de Tamaulipas
~ea~um~ su sobe~anfa, desconoce al gobierno del Centro y seguirá rigiéndose por sus
msl.ituaones parl.iculares hasta el restablecimiento de la constitución del 5 de febrero de
1857'' . Se a_utoriz.~ba además al ejecutivo _de Tamaulipas a "ocupar las rentas generales de
la Fed~r¡¡c:;ón ~_xistentes en el estado, mcluso los productos de aduanas marítimas y
frontenzas y a espedir aranceles y cobrar los derechos en ellos establecidos á los efectos
de procedencia nacional o estrangera ...". AGENL, Boletín. Oficial, 5 de enero de 1858.
Vidaurri y d_e la Garza afirmaron en Montemorelos (Nuevo León), el 13 de enero de 1858,
un con~e~o para formular _un~ alianza defensiva y ofensiva "hasta lograr el
restablecmuento neto de la consl.ituaón de 1857". Separados por rivalidades más antiguas
Vidaurri y de la Garza unificaron sus_poderes para enfrentar a los conservadores, Iueg¿
del plan de Tacubaya.
.

AGENL, El Restaura.dar, 15 de abril de 1856. Subrayado en el original.
AGENL, El Resta.urador, 29 de mayo de 1856.

242
243

�que la suma de poderes que le otorgan los Estados en virtud del pacto de
37
unión ... "
El vidaurrismo y sus principales voceros rozaban el concepto de confederación, parecían rebasar la simple enunciación de un estado federal. Por lo menos,
cuando se transitaban situaciones de crisis38 •
En Vidaurri, este tipo de planteas incluiría el control directo de ejércitos
y la toma de atribuciones que solían afectar al erario nacional: muy especialmente, lo atinente a ingresos aduanales.

Aduanas: un antiguo j1leito
La significación que para el aparato del Estado guardaban en México (y
en otros países de América Latina, en esos mismos años) los recursos derivados de la aduana, ha sido ya largamente documentada. su control, total o
parcialm era de primera importancia.
La relativa autarquía del noreste se manifestó en este aspecto. Frente a los
conservadores, ni hablar. Lo relevante es que emergió como un motivo
constante de diferencias con los mismos gobiernos liberales. Por ello dedicaremos unos párrafos a este tema, para cerrar nuestra exposición. ·
Para Santiago Vidaurri y muchos de sus voceros, sin los ingresos de las
aduanas situadas en puntos fronterizos con Estados Unidos resultaba impensable sostener tropas para enfrentar a indios, texanos, conservadores y
franceses. Una constante de hierro para los diferentes presidentes liberales
(Alvarez, Comonfort, el propio Juárez) fue admitir esporádicamente que el
gobernador de Nuevo León-Coahuila se apropiara de esos recursos.
Pero el problema se planteaba porque Vidaurri no se hacía cargo esporádicamente, sino de manera permanente. InclusiYe en sus miras estuvo controlar
los puertos de Matamoros y Tampico, en Tamaulipas, pero casi nunca logró

este objetivo por la cerrada oposición que es ese estado encontró, seguramente estimulada por el gobierno central.
·
Más aún, Vidaurri tomaba decisiones en materia aduana! que alternaba o
modificaba las ordenanzas nacionales. Un ejemplo nítido fue su rebaja de los
derechos aduanales: por los puertos terrestres b~jo su dominio, las importaciones se hacían con rebajas que llegaban a más de un cincuenta por ciento
de lo ftjado por la reglamentación de 1856, sancionada por Comonfort.
Ante el clamor de los comerciantes del centro de México, los productos
europeos y norteamericanos entraban por el noreste con un mínimo de
recargos, y amenazaban in1,mdar el territorio nacional. Frente a las agrias ·
protestas de esos mercaderes (muchas veces apoyadas por ministros federales), Vidaurri simplemente decía que estaba cumpliendo con uno de los
objetivos que proponía el plan de Ayutla; que de esta forma estimulaba la
economía regional, lograba recursos para la guerra39 y aseguraba la permanencia de las poblaciones fronterizas.
El auge notable que en la circulación mercantil provocó la guerra de
Secesión norteamericana hacía más fructífero el panorama: los algodones
sureños debían salir por territorio mexicano ante el bloqueo marítimo del
norte industrial; alimentos, armas y manufacturas requeridas por los planteadores esclavistas ingresaban a Estados Unidos por la misma vía.
L-i aduana de Piedras Negras, en el norte de Coahuila, era la que Vidaurri
controlaba más firmemente. Su yerno, Patricio Milmo, y su amigo Evaristo
Madero (abuelo ~lel jefe revoluci?nario de 191 O) fueron grandes y arirovechados protagomstas de este trágico, y acumularon fortunas enormes 0 •
Alargo plazo, esta situación surgirá como uno de los detonantes principales
entre Vidaurri y Benito Juárez. Ci.1ando el gobierno reformista debió retirar-

39

37
38

24'1

AGENL, El Res/a,uraáor, 19 de abril de 1860,
En plena polénúca con Simón de la Garza y Mclo, que desde El Siglo XIX atacaba a Vidaurri,
Rejón señalará en el Bolet(n Oficial del 17 de diciembre de 1862: "Que el Gobernador de
un Estado, en nuestro sis~ma, es1:mdo subsistentes los lazos del pacto federal, reconocido
..el.centro de Unión y la entidad que lo constituye en el pleno ejercicio de sus facultades, no
puede arrogarse !o que á este compete(...) en la decisión de los negocios de cierta naturaleza
que por el núsrno pacto federal le est.ín reservados; es una verdad que no tiene
contradicción, Pero que el Jefe de un Estado que conforme á los principios del derecho
público ha reasunúdo s u soberaiúa y delegado á aquel sus facultades sin mas restricción
que la de hacer uso de ellas conforme á cierto orden de principios(...) no pueda decidir los
negocios que ocurren en el territorio de su mando y que en virtud de la reasunción de su
sobera1úa por parte del Estado le están inmediat.'lmente encomendados; es un dislate..."

10

Debe mencionarse que buena parte de los recursos que se requerían para la guerra eran
extraídos de la propia economía rural regional. Si bien Nuevo León y Coa huila no parecen
haber entrado en estos años de mediados de siglo en formas modernizadas (capit.'llistas) de
producció!1, la estructura productiva_ agropecuaria resultaba capaz ele abastecer en parte
es~s nec_es1dades de guerra. Los pedidos (a veces perentorios) del jefe del ejecutivo y al
nusmo liempo comandante de los ejércitos del Norte a los alcaldes del interior de ambos
estados eran permanentes: se solicitaban caballos, mulas, cereales, piloncillos, y hasta trenes
de carros para la carga pesada. En muchas oportuniclaclcs est.'ls ex1.r:1cciones eran pagadas
al contado, aunque seguramente en otras los productores no deben haber recibido dinero
algu~o. De todos modos, no puede_ dejar _de tenerse en cuenta t.:ste aspecto estructural si
se qwere entender cómo lograba V1daum (y, suponemos, otros jetes militares regionales)
mantener en pie a import.'lntes contingentes bélicos.
Sobre la relevancia económica de estos dos núembros de la burguesía que se estaba
conformando desde Monterrey, ambos de notoria capacidad económica, pueden
consultarse nuestros trabajos "Patricio Milmo, empresario regiomontano del siglo XIX. En
torno ~ la acumulación de capitales en l\fonterrey", en Ciro Cardoso (coordinador),
FormacuJn y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, México, Siglo XXI editores, 1978;
y "Los Madero en la econouúa de Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Universidad
Autónoma de Nuevo León, abril:iunio, 1978.

245

�se hacia el norte, asediado por el avance francés, el presidente y su equipo
ministerial consideraron imprescindible recuperar esos recurso~.
guerra
contra el invasor lo exigía, así como en épocas pasadas babia_sido u~a
necesidad que se cedieran al poder regional: es~ ya pasada tolerancia se habia
debido a que los ejércitos vidaurristas eran básicos para la defensa de la causa
liberal.
El problema era otro en este momento, a fine~ de 1863._1-Ia~ía una ª?,so~uta
necesidad de centralizar en la frontera septentrional la dirección de CJCrc1tos
y medios. Vidáurri, y parte_ de sus ~eguidorcs, ~ebieron o~tar ent~e l_a
sumisión a ese poder centralizado, baJO la conducoón de Juáiez y sus Je~es
castrenses, o el aferrarse a ultranza a una autonomía que p~r ~us caractensticas -en tan críticas circunstancias- podía coadyuvar objetivamente a la
derrota liberal en su conjunto.
El vidaurrismo se deci(iió por lo segundo, quiz..í confiado en impon_er (como
en otras ocasiones) sus puntos de vista sin salirse del marco liberal._A
comienzos de 1864 la crisis se hizo irreversible. Cercado por tropas meJor
dotadas Vidaurri debió huir hacia Texas. Juárez no sólo lo destituyó: lo
declaró traidor a la patria y decretó simultáneamente la separación de Nuevo
León y Coahuila. ·
,
.
Tiempo después, quizá suponiendo que recuperana parte d: su anuguo
poder, Vidaurri adhirió al imperio de M~ximiliano. Est~ actitud,_ que ha
oscurecido su imagen en la historiografía liberal, le costana ser fusilado ~n
1867, luego que los franceses abandonaron el país y México r~cuperó-ba_Jo
la dirección de Juárez- su independencia política.
No vamos a reiterar conclusiones que, de una u otra manera, fueron ya
presentadas a lo largo de esta ponencia.
.
En estos últimos párrafos insistiremos sólo en resaltar lo chficultoso que
aparecían en México, en estos años de la Reforma: las relacion:s en_t~·e estado
nacional en configuración y regiones que debían mtegra~lo. S1tuac1on q_ue se
arrastraba desde la independe ncia, y que no fue exclusivamente mexicana
durante el siglo XIX: las luchas civiles argentinas, por_ejemplo, tuvicr~n como
eje principal -luego de la caída de Rosas- esta_ nusma prob_lemátICa. Allá
también la cuestión aduana! jugó un rol de magmtud sobresahcnte.
La transición hacia renovadas estructuras económicas y sociales --que
planteaba inevitablemente el enfrentami~nto con 1~ i_glcsia, ~l ejé1:cito y otros
grupos conservadores- no pudo exchnr en Mex1co desidenc1~s .ª veces
ostensibles entre quienes propugnaban el nuevo orden, el est,blecmuento de
una 1nodemidad que llevaría al país por más efectivos caminos de desarrollo.
En el caso de la relación estado centralizado-región, que no era el menos
significativo, Santiago Vidaurri fue probablemente uno ele los jefes liberales
que más claramente sintetizó estos antagonismos. La pr~nsa de Monte~·rey
no hizo sino reflejar y -a la vez- avivar, aspectos crnc1ales de esta difícil
transición.

L:

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN
TOMÁS MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

(Concluye)

1

246

V

CON LA RENUNCIA DEL DOCTOR Eduardo Aguirre Pequeño a la dirección de
la Facultad de Medicina, presentada al Gobernador en la madrugada del 7 de
noviembre de 1947, quedó aparentemente resuelto el conflicto estudiantil.
El movimiento estudiantil de Medicina había sido secundado, en un principio, por los alumnos de la Facultad de Derecho y la Escuela de Bachilleres
Diurna. Posteriormente se sumaron las Facultades de Ciencias Químicas,
Ingeniería y Odontología. (No los apoyaron las Escuelas de Bachilleres
Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas" yde Música).
En la mañana del 7 de noviembre los estudiantes de las seis principales
instituciones de enseñanza superior celebraron una asamblea en El Aula
Magna, acordando volver a clases esa misma tarde, pero resolvieron no
reinscribirse en los planteles, requisito que les exigía el Co nsejo Universitario. A las tres de la tarde, los planteles en poder de los estudiantes fueron
'entregados a las autoridades universitarias.
En la noche del 7 de noviembre el Consejo Universitario, presidido por el
Rector doctor Enrique C. Livas, designó Director Interino de la Facultad de
Medicina al doctor Francisco Vela González, quien fungía como Director del
Hospital Civil. Se integró la terna que se le entregaría al Gobernador del
Estado, licenciado Arturo B. de la Garza, para que éste, en el término de
treinta días, hiciera el nombramiento del nuevo Director. Además, presionado por el Gobernador, el Consejo Universitario decidió revocar el acuerdo
que canceló las inscripciones en las Facultades de Medicina, Derecho y

�Ciencias Químicas y en la Escuela Diurna de Bachilleres y que obligaba a los
estudiantes a matricularse nuevamente.
RENACE

LA INQUIETUD

El nombramiento del doctor Francisco Vela González fue rechazado por
los estudiantes de Medicina. En la asamblea celebrada el 8 de noviembre, el
doctor Vela González fue acusado de obstaculizar el aprendizaje de los
estudiantes en el Hospital Civil, dando preferencia a la práctica y perfeccionamiento de los médicos. Se dijo de él, entre otras cosas, que no era egresado
de la Facultad ni catedrático del plantel. También se objetó la terna enviada
por el Consejo Universitario al Gobernador, qne contenía los nombres de los
doctores Vela González, Arnulfo Trevifi.o Garza y Margil Yánez Martínez,
candidatos a ocupar la dirección de la Facultad.
Cuando se desarrollaban las deliberaciones, se presentó de improviso el
Rector, "en medio de la natural exj,ectaci6n de todo el estudiantado ... ", decía El No1te.
Se dirigió hacia la primera fila del lunetario y, tomando a un estudiante por
el brazo, lo levantó con energía de su asiento, ocupando el doctor Livas su
lugar.
La detallada resefi.a publicada al día siguiente en el matutino dice: "Fue tal

la sorpresa recibida por los estudiantes y sus dirigentes con la inesjJerada visita del
Rector, que por un momento rein6 un j,rofundo silencio ... "
Después de un breve desconcierto, el Presidente de Debates, José Trevifi.o
Faz, reaccionando con rapidez, "se dirigi6 a la asamblea manifestando que estaba

a su consideraci6n el que permaneciera allí el Rectoro bien se le invitara a que saliera".
Se dividieron los criterios: "u.1ws oradores opinaron qu.e se invit,1,ra al doct.or Livas
a que desalojara el Aula, en vi1tud de que el misnw Rector les j,rohibi6 la entrada a
las sesiones del Consejo Universitario, cuando los estudiantes quisieron plante4r S1.l
jJroblema; otros hablaron recomendando a sus co111¡,a11eros cordura y respeto, en
atenci6n a ·ta alta investidura del profesionista ... " Por "votación abrumadora" la
asamblea acordó que se le permitiera a la más alta autoridad universitaria
permanecer en el recinto, ''j,ero sin tener dereclw a voz ni voto''.·
Concluído el incidente, se discutieron varios problemas. Cuando iba a
terminar la reunión, el Rector se dirigió al estudiante Treviño Faz "manifes-

tándole que él, como Autoridad, tenía tan/o derecho como los estudiantes a estar en esa
Aula Universitaria"; que el motivo de su presencia era comunicarles el acuerdo
del Consejo Universitario de no exigir la reinscripción, así como dar lectura.
al nombramiento del doctor Vcla·Gonzálcz y a la terna enviada al Gobernador. Sin embargo, añadió, como la asamblea no le había concedido voz ni
voto, se retiraba advirtiéndoles que los documentos citados estarían a disposición de ellos en la Rectoría. La reseña del El Norte concluye: "Al igual que

como entr6, es decir en medio de sepulcral quietud del estudiantado, el doctor Livas
abandon6 el Aula Magna".

248

Los estudiantes de Medicina decidieron no asistir a clases hasta que se
revocara el nombramiento del doctor Vela González. Los alumnos de las
Facultades de Derecho, Ciencias Químicas, Ingeniería y Odontología y la
Escuela Diurna de Bachilleres, que habían apoyado a aquéllos en su movimiento contra el doctor Aguirre Pequeño, se declararon en "sesión permanente".
El conflicto estudiantil se volvió a complicar. En sesión celebrada la
mañana del domingo 9 de noviembre, representantes de las seis instituciones
universitarias acordaron pedir al Gobernador del Estado la renuncia del
Rector y de varios miembros del Consejo Universitario. En la misma sesión
se anunció el próximo arribo a Monterrey de una delegación de la Confederación Nacional de Estudiantes, que investigaría la situación universitaria
local para rendir un informe al Consejo Nacional de dicha organización.
El lunes 1O, al mediodía, el Gobernador De la Garza tuvo una reunión con
los dirigentes estudiantiles en el Palacio de Gobierno. El mandatario estaba
decidido a resolver el conflicto, que amenazaba con extenderse y crearle un
serio problema político.
En el pleno extraordinario verificado esa misma tarde se informó que el
doctor Vela González, en vista de la oposición a su nombramiento, no había
aceptado el cargo de Director Int~rino de la Faet_1ltad. Al tener conocimiento
de ello, la directiva de la Sociedad de Alumnos de Medicina entrevistó al
Rector para sugerirle un nuevo nombra1'niento. Estaban informando sobre
sus actividades las diversas comisiones, cuando se anunció que el doctor
Roberto Treviño Martínez había sido designado Director Interino y que en
esos momentos se dirigía hacia el Aula Magna. "Con un estruendoso aplauso que
dur6 varios minu.t.os", decía EL Norte, fue recibido en el recinto el doctor Trevifi.o
Martínez, quien se dirigió al estudiantado pidiéndole apoyo a la labor que iba
a desarrollar al frente del plantel. Luego propuso que en esa misma reunión
fueran electos tres alumnos de cada año de la Facultad, con el fin de integrar
un Consejo Consultivo de la dirección de Medicina.
Por último, se aprobó solicitar al Consejo Universitario la abolición del
llamado Plan Livas, o sea el ciclo escolar de tres afi.os, que se había establecido
en el año lectivo l 9,15-1946 en las Escuelas de Bachilleres Diui·na y Nocturna,
y que volviera a implantarse el ciclo de dos años de estudios.
El matutino EL Porvenir, en su editorial de 11 de noviembre, hizo notar la
intervención decisiva del Gobernador en la solución del conflicto de Medicina
aunque "parecía disjmesto a no meter la ma1w en el lío jJara no violar la soberanf:
de la Universidad... " Afi.adía que el Gobernador, en realidad, fue quien resolvió
el problema y, así, el Consejo Universitario "se aguant6 la intromisi6n y la j,as6

jJor ali.o jJara ver de reanuda1~ en jJaz, los cursos... "

�El citado editorial opinaba que, para reducir al orden a los estudiantes, no
sólo se debió invocar la disciplina sino que primero se debió atender a la razón
y la equidad. Es decir, considerar más la justicia del movimiento estudiantil
que, "el accident~ de su actitud indisciplina~a ";, Afiadía que, por ?tra parte, no se
podría negar "que en t.odo est-0 anda~ pol~t1ca ;,Pero e_llo no &lt;~eb1a re~rochársele
a los estudiantes cuando en la Umvers1dad 1iay q111en o qmenes accionan en este
pi.ano". Por último, sugería que se adm~tie1_-a en el cu~rpo d,?cente de la
Facultad de Medicina a destacados profcs10111stas de la cmdad, que desearían
orienta,· La acción educacional" en el plantel. (En esa época la Facultad estaba
dominada por el izquierdista Sindicato de Médicos Cirujanos_ funda~~ en
1936, entre otros, por el doctor Angel Martínez Villa real). Termmaba d1c1endo que, para resolver los problemas de esa institución, era ~1eces~ria la bu~na
voluntad y no ver tan sólo la "filiación ideológica" de los médicos,_smo _m~ bien
la capacidad, preparación y entusiasmo para la noble tarea umvers1tana.
CREACIÓN DE LA

U. N.-E. U.

La vida académica parecía que iba a normalizmse. Sin embargo, en el pleno
extraordinario celebrado el 10 de noviembre se había decidido apoyar a los
alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres para que fuera abolido el ciclo
escolar de tres afios, o sea el Plan Livas.
Representantes de las sociedades de abmmos de las cinco Facultades se
reunieron con los bachilleres y formularon un pliego de peticiones, que
enviaron al Consejo Universitario, dándole un plazo de cinco días para que
resolviera favorablemente el problema, es decir que se volviera a establecer
el plan de estudios de dos años.
.
. .
El Consejo Universitario vislumbró el peligro de otro movument~ est~diantil y, en sesión celebrada el 12 de noviembre de_ 1947, acordó deJar sm
efecto el Plan Livas. Además redactó otra terna, sustituyendo al doctor Vela
Gonzálcz por el doctor Trevifio Martínez, para que el Gobernador escogiera
al nuevo Director de la Facultad de Medicina.
La columna "Carnet Periodístico" de EL Poroenir, firmada por Cándido
Mirón, hada notar el día 13 que el prestigio del Consejo Universitario había
sufrido un fuerte quebranto: primero, al aceptar la renuncia del doctor
Aguirre Pequefio, exigida por el Gobernador; segundo, al desistirse de la
reinsc1ipción; tercero, al retirar el nombramiento del doctor Vela ~onzález
y cuarto al designar un nuevo Director Interi1~0, qu~ "c1.1enla con l_a s~mpatfa de
las mayorías estudiantiles... "Pero, además, se vio obligado a suprimir el Plan
Livas en las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
Por otra parte, el movimiento estudiantil había adquirido una gran fuerza,
prescindiendo de la Federación de Estudiant~s Uni~ ersi~'lri?s. Aun má_s; los
representantes de la F.E.U. ante el ConseJO Umversu:ano se opusieron
tenazmente al movimiento estudiantil de Medicina, que contaba con el apoyo
1

de las sociedades de alumnos de cuatro Facultades y una Escuela. Delegados
de la F.E.U. visitaron las instituciones de ensefianza superior desacreditando
a los futuros médicos, que luchaban por tener un nuevo edificio para su
Facultad.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho no pertenecían a la
F.E.U. Los estudiantes de Ciencias Químicas, Ingeniería, Odontología y
Bachilleres Diurna, aun estando afiliados a ella, desconocieron sus acuerdos
y apoyaron a los de Medicina. El triunfo de éstos acarreó el desprestigio de
la Federación de Estudiantes Universitarios, único organismo estudiantil
reconocido por cJ Consejo Universitario.
A fines de octubre de 1947, cuando era más dificil la situación de las
sociedades de alumnos de Medicina, Derecho y Bachilleres Diurna, se comenzó a trazar el plan para crear una nueva federación estudiantil. En la noche
del 13 de noviembre se reunieron en un salón de la Escuela Diurna de
Bachilleres delegados de las cinco Facultades y la Escuela citada. Fue electo
director de debates Jesús Flores Trevifi.o, alumno de la Facultad de Derecho.
Después de prolongadas deliberaciones, se acordó nombrar una comisión
para que redactara la exposición de motivos y las finalidades que se perseguían. Quedó en claro que el principal objetivo era conseguir una representación estudiantil auténtica ante el Consejo Universitario.
La Ley Orgánica de la Universidad establecía que todos los asuntos estudiantiles, relacionados con las autoridades universitarias, deberían ser tramitados por conducto del Consejo Directi,·o de la F.E.U., a su vez, era el que
designaba a los cinco delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario.
Las sociedades de alumnos de Medicina y Derecho, secundadas después por
la de Bachilleres Diurna, habían pugnado por que los representantes estu_diantiles ante el Consejo Universitario fueran nombrados por las sociedades
de alumnos de las Facultades y Escuelas y no por la F.E. U. La representación
estudiantil de la F.E. U. ante el Consejo Universitario, decían, no era auténtica
y sumisamente acataba los acuerdos del Consejo.
El arribo a Monterrey, el lo. de diciembre, el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, Gabriel de Alba Alatorre, significó el paso
decisivo para la fundación de la Unión Neolonesa ele Estudiantes Universitarios (U.N.E.U.). La C.N.E. sostenía los principios ele autonomía y libertad ele
cátedra. A su llegada, De Alba Alatorre declaró a El No,te que dichos postulados sólo podrían alcanzarse mediante la participación directa de los alumnos
en el gobierno de las universidades. Afiadió que, desgraciadamente, existían
"influencias extra,ias" en las instituciones universitarias. Esas influencias eran
nocivas y deberían desecharse. Las autoridades y asociaciones estudiantiles
de los centros de ensefianza superior "deben, f1or el co11tra1·io, alejarse todo Lo
IJosible de las cuestiones políticas", concluyó.

250
251

�En el pleno celebrado la tarde del 2 de diciembre en el Aula Magna, al que
asistió el Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, se dieron
a conocer la exposición de motivos y el programa de trabajos de la Unión
Neolonesa de Estudiantes Universitarios. De Alba Alatorre arengó al estudiantado para que luchara por conseguir la libertad de cátedra y la autonomía
universitaria, los felicitó por los triunfos obtenidos en su movimiento y
terminó asegurando que la C.N.E. los apoyaría "en la resoluci6n de los j&gt;rnblemas
que les afecten", informó El N01te.
Mientras se daban los últimos toques al nuevo organismo estudiantil, se
llevó a cabo la elección de Mesa Directiva de la Federación de Estudiantes
Universitarios. Al mediodía del 5 de diciembre, delegados de las sociedades
de alumnos de una Facultad (Ciencias Químicas) y cinco Escuelas (Industrial
"Alvaro Obregón", Nocturna de Bachilleres, Enfermería, Femenil "Pablo
Livas" y Música), eligieron Presidente de la F.E.U. a Eugenio G. Richer Jr.,
alumno de Ciencias Químicas, quien al frente de ese organismo habría de dar
un paso trascendental dos meses después, en febrero de l ~H8, cuando &lt;lisolvió
la Federación de Estudiantes Universitarios.
SF. INICIA LA NUEVA FACULTAD

A mediados de noviembre, el Patronato encargado de la construcción de
la nueva Facultad de Medicina, presidido por el doctor José Luis Lozano,
reanudó sus labores. Se anunció que la obra costaría cuatro millones de pesos
y, para arbitrarse fondos, tendrían que ponerse en venta los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y la Facultad, situados en la extensa
manzana demarcada por las calles de Quince de Mayo al norte, Matamoros
al sur, Cuauhtémoc al oriente y Pino Suárez al poniente. (Poco después la
manzana se dividió en dos predios al prolongarse la calle Juan Ignacio
Ramón). El Gobernador De la Garza ratificó su ofrecimiento de poner a
disposición del Patronato la cantidad de 250,000 pesos, con el fin de iniciar
los trabajos.
En junta celebrada el 28 de noviembre en la residencia del Gobernador,
se dijo que el terreno del antiguo Hospital Civil podría venderse en 900,000
pesos, mientras que la extensión ocupada por la Facultad quiz..1 alcanzaría la
cifra de 780,000 pesos. Se anunció que el Instituto Mexicano del Seguro Social
tenía el proyecto de construir una clínica en Monterrey, en la que se iban a
invertir varios millones de pesos, y que esa institución estaba interesada en
adquirir dichos terrenos.
El peritaje, llevado a cabo unos días después, concluyó que el terreno del
antiguo Hospital Civil, conocido popularmente como Hospital "González",
limitado por las calles de Quince de Mayo, Pino Suárez, Cuauhtémoc y la
prolongación de Juan Ignacio Ramón, con una superficie de 5,262.72 metros
cuadrados, tenía un valor de casi 700,000 pesos. El nosocomio, cuyo frente
252

daba a la calle Quince de Mayo, abrió sus puertas el I o. de mayo de 1860. Era
asilo de dementes y dispensario antituberculoso; el edificio no había sido
valuado, se encontraba en malas condiciones y su demolición acarrearía
füertes gastos. Sin embargo, el ingeniero Manuel Martínez Carranza, Director de la Facullad ele Ingeniería, opinó que ese predio tenía un valor aproximado de 900,000 pesos, "Siendo esta cantidad la que se debería tomar como base
j&gt;ara el remate", informo El Porvenir.
Se nombró una Comisión, formada por los licenciados José Juan Vallejo,
Raúl Rangel Frías }' Alfredo de la Torre, para dictaminar sobre la venta de
los terrenos, cuyo 'Ynwlucto fntegro" sería destinado a la construcción de la
nueva Facultad de Medicina. Los ingenieros Martínez Carranza y Leobardo
Elizondo y el arquitecto Joaquín A Mora fueron los encargados de elaborar
los anteproyectos para el edificio que se habría de levantar.
Al iniciarse el afio l 9•18 el proyecto de la nueva Facultad de Medicina
parecía haberse estancado. Con el fin de disipar las dudas se celebró una
asamblea general el 9 de enero. El Director del plantel, doctor Trevifio
Martínez, presentó un amplio informe de las actividades que había desarrollado desde que asumió el cargo, anunciando que la Facultad se iba a trasl;idar
provisionalmente a otro local. Por su parte, el doctor José Luis Lozano
informó que la Facultad de Medicina se levant.aría el oriente del nuevo
Hospital Civil, en la Calzada Madero; su costo aproximado se calculaba en
dos millones de pesos y tendría capacidad para más de cuatro mil alumnos.
Respecto a los terrenos y edificios del antiguo Hospital y la Facultad, aseguró
que, como éstos eran administrados por la Beneficencia P1íblica y la Universidad de Nuevo León, para poderlos vender tandría que expedir antes un
decreto el Congreso del Estado.
El Norte dio a conocer el 11 de enero el dictamen de los licenciados Vallejo,
Rangel Frías}' De la Torre, sugiriendo la vent.1 en pública subasta de aquellos
inmuebles.
A mediados de enero, bajo la supervisión de los ingenieros Martínez
Carranza y Elizondo y del arquitecto Mora, se inicó el desmonte de los
terrenos colindantes al nuevo Hospital Civil. El día 23, "sin ninguna ceremoniia ", pero con la asistencia de las autoridades uni\'ersitarias, los miembros
del Patronato encargado de la construcción ele la Facult.1d y algunos estudiantes, se hicieron los trabajos preliminares ele excavación de los cimientos. En
sesión celebrada el día 28, el Consejo Universitario acordó que la Rectoría se
dirigiera al Congreso del Est.1do, solicitando la autorización para poner en
venta los terrenos y los antiguos edificios del I Iospital y la Facultad. L1
ceremonia de colocación de "la primera piedra" de la nueva Facultad por el
Gobernador se efectuó en la mañana del 2 ele febrero. Pero aun se llevó a
253

�cabo otra ceremonia el día 4, a la que asistieron las autoridades civiles y
universitarias para presenciar las primeras labores de cimentación.
La Comisión Jurídica integrada por los licenciados Vallejo, Rangel Frías y
De la Torre entregaron un proyecto de decreto para la desafectación y venta
de los terrenos y fincas mencionados, cuyo texto apareció en El No1t.e el 11 de
febrero.
El I o. de marzo la Facultad de Medicina inició sus clases en el segundo piso
del edificio "Tirso Garza", ubicado en la esquina sureste de las calles Quince
de Mayo y Zuazua. Después de casi sesenta años de servicio, el antiguo plantel,
concluído a fines de 1890 en la Plazuela de Cuauhtémoc, esquina noroeste de
las calles Matamoros y Cuauhtémoc, fue desalojado; sólo quedó funcionando
el anfiteatro.
VENTA DEL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

A fines de febrero de 1948 los estudiantes de Medicina dirigieron una
comunicación al Congreso local para que, "a la mayor brer.lf(lad f&gt;osible, se dé
curso y se apruebe" el decreto de desafect.,ción y venta de los terrenos y
edificios del antiguo Hospital Civil y de la Facultad de Medicina.
El Gobernador, por su parte, se dirigió a la Junta de Beneficencia Pública
solicitándole que pidiera autorización al Congreso del Estado con el fin de
poner en vent., el antiguo Hospital Civil y la Facultad, "en la inteligencia d.e que
el producto de la misma se destinará, íntegramente, a la construcción de un edificio
para La Facultad de Medicina ..." (El texto de la solicitud del Gobernador a la
Beneficiencia se dio a conocer en El nort.e y El Pornenir el 2 de marzo).
La citada venta fue objet.1da. El matutino El Porvenir señaló el 3 de marzo
que la Beneficencia Pública, según la ley que la creó, tenía como única función
proporcionar los servicios de asistencia y no los de enseñanza. La Cámara de
Propietarios de Bienes Raíces, en declaraciones publicadas el día 5 en ELN01te
y El Porvenir, adYirtió que la ley facult.1ba a la Junta de Beneficencia a
administrar sus bienes pero no a enajenarlos, añadiendo que la Universidad
de Nuevo León era una institución con patrimonio propio y, por lo tanto,
"resulta incongruente qtt.e se disponga de bienes de la Beneficencia, de si jJobre, para
la Universidad"; en el caso de que fuera reformada la ley, concluía, el producto
de la enajenación tendría que aplicarse a los fines propios de la Beneficencia
Pública, o sea los servicios de asistencia social.
La prensa regiomontana y las organizaciones del sector privado se opusieron a la citada venta. El Porvenir sostenía el 6 de marzo que era urgente la
construcción de una nueva facult.,d de Medicina, pero "intereses J1olíticos"
habían mezclado ese problema con los fines propios de la Beneficencia
P•.íblica. El matutino rechazaba "el modo de f&gt;roveerse de fondos", mutilando el
patrimonio de la Beneficencia para edificar el plantel, en vez de que el
Gobierno Estat.,1 aportara de su presupuesto el dinero necesario. La ley que
254

creó, en 1937, laJunta de Beneficencia Pública prohibía la venta de sus bienes.
. Si el Gobierno de Nuevo León "está emJJeciruulo" en que la Beneficencia se
desprendiera ele aquella propiedad, debía reformar dicha ley. Sin embargo,
había otro camino: que el producto de algunos impuestos se aplicara a la
construcción de la Facultad.
En una encuest., publicada en El Po1·C!enir el mismo día 6, se reveló que la
situación económka de la Junta de Beneficencia Pública era dificil pues sus
deudas ascendían a casi 869,000 pesos. Por otra parte, se añadía, "algunos"integrantes de dicha Junta habían acordado, "en una sesi6n relámjJago", facultar
al Gobierno del Estado a hacer la venta, con la condición de que ésta se
efectuara en subasta pública.
En la citada encuesta aparecen dos opiniones interesantes: don José G.
Garza, Tesorero General del Estado, elijo que el edificio de Medicina podría
construirse "sin necesidad de arrebatar el escaso f&gt;atrimonio de la Beneficencia
Pública" y don José P. Saldaña, Gerente del Centro Patronal de Nuevo León,
argumentó que si el congreso local autorizaba la venta y el producto de la
misma se destinaba a aquel fin, la transacción estaría '¡JeJfectament.e hecha",
además Monterrey contaría con una moderna clínica del Seguro Social, que
se levantaría en el mismo terreno.
El Porvenir insistió en que eran nulos los acuerdos de ceder los bienes de
la Beneficencia P(1blica y aludió a la responsabilidad que podría recaer en sus
funcionarios.
El matutino dio a conocer el día 9 un oficio dirigido por la Rectoría de la
Universidad al Congreso del Estado, con fecha 30 de enero, pidiéndole que
autorizara la venta de los terrenos.
El mismo día 9, El Porvenir concretó los puntos de vista que ya había
sostenido: la Facultad de Medicina dabía construírse pero no con el dinero de
la Beneficencia Pública; se debía respet.1r la ley, que prohibía la venta de los
bienes de la Beneficencia; en el caso ele que se vendieran los terrenos, el
producto de la ven t., tendría que aplicarse "a los fines esJ&gt;ecíficos de la Beneficencia"; el Gobierno Est.1tal estaba obligado a aportar los fondos necesarios para
la construcción de la Facultad. También denunciaba que la decisión tomada
por algunos miembros de la Junta de Beneficencia de autorizar al Gobierno
_ a vender los terrenos dedicando la mitad del dinero obtenido a la Beneficencia
y la otra mitad a la Facultad, se llevó a cabo en una reunión a la que no se
convocó a todos los funcionarios de la Beneficencia, siendo, por lo tanto, ese
acuerdo en contra de la ley. Señalaba que, en realidad, el Gobierno Estatal
pretendía que, en la construcción del plantel, se empleara la cantidad total
de la vent.1 y no solamente la mitad. Era inexacto, por último, que la
Beneficencia Pública tuviera recursos propios, aparte de que sus deudas
ascendían a más de 800,000 pesos.
255

�El Porvenir informó el día 11 que había llevado a cabo una encuest, entre
los estudiantes de Medicina. Afirmaba que "el sentir general de la mayoría de los
alumnos" era que se construyera su nueva facultad, pero que no se vendieran
los terrenos de la antigua y del viejo hospit.al. Afiadía que sólo apoyaban la
venta el director del plantel, doctor Trevifio Martínez, el presidente de la
Sociedad de Alumnos, Dani«:l Treviño G., y quienes est,ban ligados al Gobierno por diversos motivos.
La Sociedad de Alumnos de Medicina refutó la información en una virulenta misiva, publicada al día siguiente, en la cual ponía en duda que se
hubiera llevado a cabo la citada encuesta, est,ndo dispuestos a demostrar su
apoyo a la venta de los terrenos que debía ser, "a la mayor brevedad y al mejor
j,ost.or".
La Cámara Nacional de Comercio de Monterrey hizo un análisis del
problema, sintetizado en ocho puntos, que apareció en la prensa local el 13
de marzo. Recordaba que en 1946 el Gobierno Estat,1 ya había intentado
vender el predio, aunque no lo consiguió debido a la oposición presentada
por la prensa y las instituciones privadas. Consideraba "inconveniente e indebido" que el Gobierno pretendiera construir la nueva Facultad de Medicina
despojando a la Beneficencia Pública de su patrimonio. Sin embargo, en caso
de que fueran enajenados los terrenos aludidos, la Beneficencia podría
entregar en prést,mo el producto de la venta para que, "con un interés
razonable", se aplicara en mejorar los servicios asistenciales. Calculaba que el
rédito de ese dinero podría fluctuar entre 80,000 y l 00,000 pesos al año. De
esa manera, concluía, la beneficencia conservaba su patrimonio; cooperaba
a la construcción de la nueva Facultad y aumentaba sus ingresos.
Fue hast, dos meses después cuando el Congreso del Estado acordó la venta
del predio, como diremos luego.
VI
SE PIDE L\ RENUNCV\ DEL RECTOR

El Rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas, en un extenso
artículo intitulado "¿Por qué?", aparecido el 23 de abril en El Norte, enjuició
ásperamente el movimiento estudiantil de octubre-noviembre de l 9 ,17, que
provocó la renuncia del doctor Aguirre Pequeño.
El propósito del Rector era coment,r aquellos hechos, en los que "un rector
de estudiantes equivocados y mal conducidos l/eoaron a una considerable multitud (de
universitarios), considerable j1or lo numeroso, a un movimiento que calificaba "no
como el triundo que se quiso ver en él, smo como un desdoro fJam la clase es'tudiantil
universitaria". Afiadía que era cosa sabida :la j,articij)(Lción directa o indirecta de
intereses extrmíos a nuestra Universidad" en aquel movimiento "de i·Í-yustificada

256

rebeldía", Acusaba a la prensa local de haber a )entado el desorden, haciéndose
eco '.'de cuanta falsedad y cuanta calumnia fueron dictadas por la pasi6n insana de
m.ullltudes que se lla11aron de soberbia con el halago constante de que se les hacía objeto".
Continuaba diciendo que ninguno de los columnistas de los diarios, que
hicieron la defensa "de la ilegalidad y de la infamia", se había interesado antes
en la marcha de la Universidad, sino que "se convirtieron en paladines de una
causa inn.oble, mixtificada y tendenciosamente perve1tida en sus orígenes y finalidades". Decía que se había falseado la realidad de los acontecimientos, haciendo
aparecer ante la opinión pública al Consejo Universitario como "un organismo
p_elele, que permitía la intervención del Sr. Gobernador... " Negaba que la Univer~,1da~ ~e ~u~vo León estuvi~ra dirigida por un grupo de ideología comunista.
estribillo divulgado por diversos medios de información. Fustigaba a los
universitarios que "insultaron, calumniaron y escarnecieron. a quienes les sirven en
la Universidad de Nuevo León". Los estudiantes, proseguía sin ninguna pondera~ió~, "ro_mfieron con todo j1rincipio de orden y de disciplina; se jJosesionaron de
edifi_ci_os; ~zdi_eron amparo -~ontra a~tos que sólo ellos realizaron, al susj,ender Los
~ervtctos publicas de educacion supenor, con la ay1ula de masa que se convirtieron en
trres~o1!5ables, fºr el error y la inexperiencia; fueron irresj1etuosos y mendaces; se
con~,z1tieron en instru.ment,o de intereses ajenos a la Universidad; en fin, descendieron
lastimosa, aunque quizá explicablemente, a niveles 1w alcanzados antes... "
~~rico Delgado de la Pefia, estudiante de Derecho y uno de los principales dmgentes de la U.N.E.U., envió al Congreso del Estado, el 2,1 de abril de
1948, un importante documen.to, en el que proponía la reforma del artículo
décimo, fracción segunda, de la Ley Orgánica ele la Universidad. El artículo
décimo de la cit,da ley, en su fracción· II, establecía que sería consejeros electos
ante el C~nsejo _Dniversitario y durarían en sus cargos tres afios, pudiendo
ser reelegidos, cmco representantes de "la Federación de Sociedades de Almmws
por la misma, de acuerdo con sus estatutos".
Afirmaba Delgado de la Pefia que dicha disposición obligaba, indirect,mente, a las sociedades de alumnos de las Facultades y Escuelas universitarias
a orga_nizarse en una Federación, ya que de otra manera no tendrían repre~
sentaoón ante el Consejo Universitario. Añadía que lo anterior iba "contra los
principios constitucionales y de equidad", pues el derecho ele asociarse era una
fac~1ltad no una obligación y, por otra parte, no era· equitativo que sólo
tuvieran el derecho de estar representadas las sociedades de alumnos agrupadas en una federación estudiantil.
La disposición citada afiadía era un obst.iculo a la representación auténtica
del estudiantado ante el Consejo Universitario, pues la Federación de Estudiantes Universit,rios era la que nombraba a los consejeros estudiantiles. La
Ley O~·gánica sólo concedía al estudiantado cinco represent1ntes ante dicho
Consejo. Por lo tanto, las otras seis sociedades de alumnos, aunque pertene-

257
Hl'manitas-17

�cieran a la F.E.U., no alcanzaban a tener representación. Además, las sociedades de alumnos que no estaban afiliadas a la F.E.U., como las de Medicina
y' Derecho, con más de mil alumnos en total, no tenían derecho a nombrar
delegados ante el Consejo Universitario.
Objetaba también el término de tres años de ejercicio de los representantes
estudiantiles, pues si el consejero nombrado era alumno del (1ltimo año de la
carrera, éste seguiría ejerciendo el cargo cuando ya no era alumno, lo cual
era contrario a la Ley Orgánica universitaria pues los consejeros debían ser
alumnos regulares.
Por último, proponía la reforma de dicho artículo: serían consejeros electos
un representante de la sociedad de alumnos y un profesor por cada Escuela
o Facultad, durando uno a tres años, respectivamente, en el desempeño de
su cargo pudiendo ser reelectos.
En una reunión efectuada el 28 de abril, la Unión Neolonesa de Estudiantes
Universitarios decidió citar a un pleno, con el fin de discutir "los graves
problemas que afectan a nuestra Máxima Casa de Estudios". L'l U .N .E. U. agrupaba
a las sociedades de alumnos de siete de las once instituciones universitarias.
Al disolver Eugenio G. RicherJr. la Federación de Estudiantes Universitarios,
en febrero de 1948, había dejado el camino libre a la U.N.E.U. para que se
convirtiera en el organismo representativo del estudiantado, aun sin haber
sido reconocida por el Consejo Universitario.
La tarde del 30 de abril se celebró el pleno, "con asistencia de una e1wrme
multitud de estudiantes que abarrotó el focal del Aula Magna". informó EL Norte.
La asamblea acordó que la U.N.E.U. pidiera al doctor livas su renuncia. Se
habló de violaciones a la Ley Orgánica y del "jJ1'0fnndo distanciamiento" que
existía entre el Rector y el estudiantado.
Terminada la asamblea, una comisión estudiantil entrevistó al doctor Livas
comunicándole la decisión tomada. EL Porvenir dijo el 1o . de mayo que, a la
objeción presentada por los universitarios de haber permanecido en la
Rectoría durante casi doce años, el doctor Livas contestó que, a partir de la
expedición de la Ley Orgánica en 19,13, al cumplir tres afios en el cargo, había
presentado su renuncia al Gobernador, "la cual 1w solamente 1w le fue acej1(ada
sino que se le ratificó... " En consecuencia, añadió, "el J1roblema no era con él con
quien había que tratarlo, si1w directamente con el Gobernador del Estado ..."
SE /\PL-\ZA El. MOVI~IIENTO ESTUDIANTIL

Las autoridade!) universitarias decidieron no ceder a las presiones. En
sesión extraordinaria celebrada el lo. de mayo, el Consejo Universitario dio
al doctor Livas un voto de adhesión.
Concluía el afio lectivo universitario. En algunas Facultades y Escuelas se
habían iniciado los examenes finales. L'l prensa vio con recelo la inquietud
estudiantil, lamentando que se hubiera iniciado "una 111111va etapa de agitación".
258

En esas circunstancias se celebró un pleno la mafiana del 3 de mayo, en el
que los universitarios tomaron dos resoluciones: aplazar cualquier decisión y
dejar en manos de la U.N.E.U. la tramitación de la renuncia del doctor Livas
ante el Gobernador. Además, la U.N.E.U. comunicó a la asamblea que el
Gobernador estaba de acuerdo, en principio, en la revisión y reforma de la
Ley Orgánica, expedida en 1943, en cuyos trabajos tomarían parte representantes aunténticos del estudiantado.
Esa mañana el doctor Livas había declarado al vespertino El Tiemj10: "no
renunciaré a la Rec/.oría bajo ninguna presión; asf 1ne lo J1ida el Sr. Gobernador no
abandonaré el Jmesto en condiciones que no convengan a la Universidad". E insistió:
"Soy el primero en reconocer que la Universidad necesita de nuevos 1•alores; yo mismo
me siento cansado, J1ero no dejaré este puesto si ello no conviene a la Universidad".
Mientras tanto, la U.N.E.U. erró el tiro rnando acusó al Rector de haber
patrocinado, en octubre de l 93·1, la creación de la Federación ele Estudiantes
Socialistas, obligando a los universitarios a perteneder a ella para poder
ingresar a la Uni\'ersidad. Añadía en la misma declaración, pt;blicada en la
prensa local el 6 de mayo, que la F.E.S. se había transformado en Federación
de Estudiantes Universitarios, "gr11J10 J1elele" que era el único reconocido como
portavoz estudiantil ante el Consejo Universitario.
El doctor Livas puntualizó, en carta enviada a los directores de los diarios
locales y publicada el día 7, que la Federación de Estudiantes Socialistas se
fundó cuando era Rector el doctor Angel Martínez Villareal; fue hasta mayo
de 1936 cuando el doctor Livas empezó a dirigir la Universidad; debido a sus
gestiones se dejó de exigir a los universitarios la credencial de miembro de la
F.E.S. para poder estudiar; si la representación estudiantil ante el Consejo
Universitario no era auténtica, ello constituía "una situación estrictamente
intaior de la clase estudiantil, sin intervención alguna de las autoridades universitarias.".
El doctor Livas se dirigió a los estudiantes en un artículo intitulado "El
deber universitario en la juventud". Dicho artículo, más breve y ponderado
que el escrito dos semanas antes, apareció el 7 de mayo en EL Norte y el día
8 en El Porvenir.
El Rector seúalaba que, cuando ocurren los grandes trastornos sociales, "la
feor parte la lleva, a no dudarlo, la juventud", debido a su buena fe y a su
mexperiencia. Aüadía que el fenómeno era particularmente interesante en
"la juvent1ul que estudia". L'l juventud estudiosa, a pesar de "su natural rebeldía"
y de "su conducta generalmente de aJ1ariencia vi1il y definida", padecía de "falta de
experiencia y de malicia", lo cual, en ocasiones, podría "convertirla en masa
manejable, en nobleza explotada por el egoísmo hu.mano con fines aviesos, en multitud
enardecida, en instrumento de destrucción". El artícnlo parecía enfocado a convencer a los universitarios de que habían sido engafiados por sus líderes.
259

�El Rector conminaba a la juventud a aceptar su responsabilidad y a
"reflexionar en la gravedad de su misi6n". No permitir que los valores humanos
fueran escarnecidos por "fuerzas maléficas" que, con habilidad, pretendían
obtener una injusta preponderancia. Afirmaba que la juventud universitaria
debía ser valiente para defender sus principios, evitando esconderse en el
anonimato con el fin de agredir y violar "las leyes de la raz6n y los jmncipios de
verdad y de justicia". Añadía que debía evitar el peligro "de ser emb1iagada con
el halago y la estimaci6n torcida de sus potencias nobles". Tampoco debía dejarse
conducir por la senda opuesta a sus ideales y a su dignidad. Ni aceptar "como
destino decoroso el de !.a destrucción de Stt causa y de su casa". Por (1ltimo, exhortaba
a los universitarios de Nuevo León a apartarse "de La violencia y del proceder
innoble", formado "un bastión inexpugnable fuera del wal no debe quedar un solo
elemento jJara defender sus ideales y las nobles esencias humanas que los sustentan".
Los artículos del doctor Livas, publicados a fines de abril y principios de
mayo, provocaron una violenta respuesta por medio de otro artículo, intitulado "El Rector y la Moral", que apareció el 12 de mayo El Norte y el día 13
en EL Porvenir, firmado por Américo Delgado de la Peña y Jaime T. Cantú,
a nombre del Consejo Directivo de la U.N.E.U.
Los autores afirmaban que quien llevaba la toga rectoral en una Universidad "debe jJredicar con el ejemjJlo". La postura del doctor Livas era la del
''predicador que desborda 1wbleza, dignidad y decoro", pero que como autoridad
universitaria no practicaba esos valores. Añadían que no podía hablar de
grandeza de espíritu quien había demostrado una profunda antipatía hacia
los universitarios. Preguntaban si podía hablar de sacrificio "quien, rec01wciendo la necesidad de nuevos valores y Stt cansancio pers01ial f1ara el cargo de Recto1~"
consideraba, "egolátricamente", tan necesaria su presencia en el cargo que por
nada lo dejaría. No podía hablar de nobleza quien, "guiado jJor el rencor y las
bajas pasi01ies, provoca e insulta a los estudiantes", deformando los hechos "con la
intenci6n aviesa de desfn-estigiar a quienes los realizaron ... " No podía hablar de
virilidad quien, públicamente, había declarado que "fnimero renunciaría él y
todo su Consejo, antes que permitir La salida del Dr. Aguirre Pequeiio como Director
de La Facultad de Medicina y, Llegado el momento de wmjJlirlo, no lo hace..." No podía
hablar de "cari1io por los estudiantes" quien públicamente los consideraba "masa
de irresponsables, considerables por el número ... " Continuaban diciendo que,
mientras el Rector había sido "el tira1w y ojJresor del estudiantado por largos e
interminables doce a1ios", ante la opinión pública intentaba aparecer "como
preclaro paladin e incomprendido mártir, atrofJellado en -sus ideales de dignidad,
decoro, valentía y nobleza universitarios... " Estaban de acuerdo en que la juventud
"es la más afectada en los rudos embates de la vida", pero a veces "imjJosiciones
absurdas y falta de criterio, actos fútiles de amor Jmpio", eran obst.iculos temporales que retardaban o impedían su desenvolvimiento y esa juventud, al ver
260

que pierde sus mejores años sin ningún provecho, combate a quien considera
responsable de su situación. Negaban que los fenómenos "suceden por u.n sino
misterioso". El doctor Livas, "con Stt especial materialismo dialéctico", suponía que
las causas del malestar universitario provenían de la situación mundial. Si,
ciert.-"lmente, existía una crisis de valores, el verdadero origen del problema
en la Universidad de N nevo León, "como bien lo sabe, se encuentra en su jJersona ".
Afirmaban que la juventud universitaria "no fS com/1/aciente ni está embriagada
con el halago, ni la vanidad, ni tamJJoco jJor la estimac,"ón iorcida de SUJ potencias
nobles". Estaba conciente de sus actos y convencida de que, la mejor forma de
luchar por el bien de la Universidad, era excluyendo a los falsos valores "que
dentro de ella se encuentran". Terminaban diciendo que los estudiantes se habían
visto obligados a luchar debido a la "actitud hostil" del Rector y que todo ideal
"lleva ínsito un fnincijJio de materialización, sin que ello desmereua la grandeza del
fin jJersegu.ido ".
EL SEGURO SOCIAL

Col\f PR.\ EL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL

En sesión celebrada el 11 de mayo, el Congreso del Estado autorizó la venta
de los terrenos y fincas del antiguo Hospital Civil y la Facultad de Medicina.
Ambos predios tenían superficies de casi 5,300 y 4,600 metros cuadrados
respectivamente, siendo valuados en 907,500 y 680,000 pesos.
El decreto estableció que la venta debía hacerse en pública subasta al mejor
postor. Del producto de la venta del Hospital, El Gobernador entregaría
150,000 pesos a la Junta de Beneficiencia Pública y el resto se destinaría a las
obras de construcción de la nueva Facultad. Del producto obtenido en la venta
de la antigua Facultad, la Beneficencia Pública recibiría 200,000 pesos y lo
demás se emplearía en levantar el nuevo plantel. Los adeudos que tenía la
Beneficencia con el Gobierno del Estado fueron condonados.
El 16 de junio, el mediodía, se llevó a cabo en el despacho del Gobernador
el remate en pública subasta del antiguo Hospital Civil y del terreno en que
éste se encontraba, o sea la manzana comprendida por las calles Quince de
Mayo, Juan Ignacio Ramón, Cuauhtémoc y Pino Sm"írez. El predio fue
adjudicado al Instituto Mexicano del Seguro Social, único postor, en 850,000
pes~s. El Seguro Social levantó en ese lugar el majestuoso edificio del Hospital
Regional que hoy conocemos, cuya primera piedra fue colocada por el
Presidente Alemán en julio ele 1950.
VIDA ACADEMICA

En el agitado afio lectivo 1947-1948 se pudo, con dificultad, desarrollar la
vida académica. A fines de septiembre de 1946 se había iniciado un curso de
Arquite~tur~, con diez alumnos, en la Facultad de Ingeniería; el Consejo
Umvers1tano acordó el 21 de abril de 1948 elevar a la categoría de Facultad
el citado curso, siendo el primer Director del plantel el arquitecto Joaquín A
261

�Mora. El Departamento de Acción Social Universitaria tenía una Sección ~e
Artes Plásticas, a cargo del profesor Alfonso Reyes Aurrecoechea; en ese ~no
lectivo el profesor Reyes Aurrecoechea or~anizó la Escuela de Artes Plásticas
como dependencia de la Facultad de Arqmtectura.
Las actividades culturales más importantes fueron las que llevaron a _cabo
el Departamento de Acción Social Uni\'ersitaria, bajo la direcció1? del licenciado Raúl Rangel Frías, que siguió publicando el magnífico bolctm mensual
Armas y Letras y el anuario Un~versidarl, así como las qu_e desa1~rolló_la ~sc~1ela
cte Verano en su tercera anualtdad, que tuvo más de tremta cm sos d1st1 tbuid~s
en cuatro secciones: Humanidades, Ciencias Médicas, Técnica y Artes Plásticas.

EL EXILIO DE CATARINO ERASMO GARZA RODRIGUEZ
CEI.SO GARZA GUAJAROO

Centro de Información de Historia Regional.
U.A.N.L.

en la investigación referente a un
personaje de la Frontera del Noreste de México y sureste de los Estados
Unidos, el cual tuvo una activa participación en la vida social y política de esta
región durante los aííos de 1885 a 1892.
Catarino Garza nació en Matamoros, Tamps. el 25 de noviembre de 1859,
era hijo de J. Encarnación Garza y María de Jesús Rodríguez. Emigró a los
Estados Unidos cuando tenía 17 aüos, convirtiéndose en un activo organiza-.
dor de la comunidad mexicana en el Valle de Texas, impulsor de sus derechos
y reivindicador del origen histórico de la misma; razón ésta que lleva a
Catarino a convertirse en un fogoso periodista.
A partir de entonces, el mundo de Catarino se circunscribirá a los pueblos
ribereüos del Río Bravo de Matamoros y Brownsville y piedras Negras y Eagle
Pass, al resto de los pueblos del Valle de Texas enmarcados entre Corpus
Christi, Galveston, San Diego, San Antonio y Laredo.
Para todos los pueblos de esta zona en ambos lados de la frontera, Catarino
Garza es un personaje natural, identificado con la idiosincracia de la historia
de fines del siglo pasado, aún no escrita, de estas zonas.
Por ello, en las historias más generales sobre la Historia de México y
particularmente sobre la Revolución Mexicana, Cai:,;rino Garza aparece
como un personaje incógnito, que penetra las páginas de la historia por la
osadía de intentar armar una revuelta en contra del régimen de Porfirio Díaz,
cuando éste se encontraba en plena consolidación.
El estudio sobre la vida y actividad revolucionaria de un personaje como
Catarino Garza, da perfectamente para analizarla e n tres grandes apartados:
lo.- La situación política y social de los pueblos fronterizos de Coahuila,
Tamaulipas y Nuevo León, durante el porfiriato y el cacicazgo regional del
General Bernardo Reyes.
TENGO CERCA DE DOS AÑOS TRABAJANDO

J

262

�2o.- La situación social y política y el estado cultural de los mexicanos en
el sur de Texas.
3o.-La actividad política de los refugiados y prófugos políticos mexicanos,
enemigos del Gobierno de Díaz, en el Sur de Texas.
.
Y tod~vía un apartado más: El exilio de los mexicanos en Centro Aménca
durante el gobierno de Díaz.
Algunas fuentes básicas para el estudio de la vida y actividad de Catarino
Garza, son las siguientes:
1.- a) EL P01firiato -Historia de un Régi.men- de José C. Valadez (1948)

b)Historia Moderna de México -La República restaurada- de Daniel Cossío
Villegas (1955)
c)Ajnmtes Históricos de Nuevo León, de Santiago Roel (1977)
d)Historia comjmuliada de Tamaulipas, de Gabriel Saldívar (1945).
e)México pacificado, Adolfo Duclós Salinas (1904)
f)Sabinas Hidalgo, tradición, leyenda, histo,ia. Francisco J. Monte mayor:
(1948)
g)Llanos Mesteiios -Mustang Plains- Agnes G. Grimm. Waco, Texas (1968)
El análisis de los distintos enfoques hecho en base a diversas fuentes,
circunstancias e intereses, permitirá, por otra parte, hacer una comparación
excelente con las posiciones del stüeto histórico en cuestión. Este es Catarino
Garza y sus dos obras escritas y hasta hoy de hecho inéditas:
Il.-La Lógica de los Hechos. O sea observaciones sobre las circunstancias de los
mexica1ws en Texas de 1877 a 1889. Tomo I, Corpus Christi, Texas. (manuscrito).
La era de Tuxtej1ec en México. O sea Rusia en Amé1ica 1894, San José, Costa
Rica.
La obra escrita de Catarino Garza es profundamente meritoria, y merece
ser clasificada en los términos de obra precursora, auténtica y original de la
Revolución Mexicana, así como también de los derechos de los mexicanos en
los Estados Unidos.
111.-El Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En el Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriore se hallan
9 voluminosos expedientes conteniendo 368 documentos que informan de
las repercusiones que tuvo la revuelta de Catarino Garza en una gran cantidad
de países, razón que se explica por dos hechos: Primero, porque el gobierno
de Porfirio Díaz era conocido como el primer gobierno estable y consolidado
264

de México y en segundo lugar, por el aumento de comunicación que ya para
entonces existía a nivel de prensa nacional e internacional.
IV.-Las fuentes existentes en la Biblioteca Nacional de San José Costa
Rica.
En la Biblioteca Nacional de Costa·Rica se encuentra, aún sin ser estudiado,
un acervo de materiales que dan cuenta sobre la actividad política y literaria
de Catarino Garza en Centro América.
Catarino Garza nació en la frontera, Matamoros, Tamaulipas, pero se fue
a Texas y al poco tiempo era mal visto, tanto en México como en Texas y
después de su revolución emigró y radicó en Costa Rica y murió en otra
frontera, en la de Costa Rica y Colombia, cuando Panamá formaba todavía
parte de esta última república. En suma, nació en Tamaulipas pero vivió en
Texas, se exilió en Costa Rica pero murió en Panamá. Vivió en las fronteras,
peleó y murió en las fronteras.
Catarino Garza está enterrado en Centro América, y su primer exilio
comenzó en 1877, cuando cruzó el puente de Matamoros rumbo a Brownsville. Su segundo exilio se inició la noche del 15 de septiembre de 1891 cuando
cruzó el Río Bravo, de Texas a Tamaulipas, para iniciar una revolución en
México, incursionando durante 5 meses en ambos lados de la frotera; siendo
perseguido lo mismo por soldados mexicanos que americanos. Y su tercer
exilio se inició el 13 de febrero de 1892, cuando salió del Rancho de Palito
Blanco en San Diego, Tex. -rancho propiedad de su suegro Alejandro
González y donde vivía su esposa Concepción- tocando distintos puntos de
las Bahamas y del Caribe, hasta llegar a Costa Rica para radicar durante cerca
d? tres aüos en ese país, principalmente en las poblaciones de Matina, Puerto
Limón y San José.
A continuación presentamos una breve cronología sobre este tercer exilio
de Catarino Garza.
12 Sept. 1891.- De "El Canelo" a la Revolución.
15 Sept. 1891.- Cruza el Río Bravo por L1s Lijas, Mier, Tamps. Nueve
días entre Reynosa y Camargo.
Oct.- 1891.- Francisco Ruiz Sandoval se queda en la zona.
7 Nov. 1891.-Cruza en Ferri el Río Bravo, frente al Rancho Agua Negra.
11 Nov. 1891.-Agualeguas, Derramadero de las Obejas.
30.Nov. 1891.- Proclama en la Jurisdicción de San Carlos. (¿SAN Carlos
de Vallecillo ?).
19 Dic. 1891.- Por Guerrero, Tamps. Las Tortillas, Arroyo el Bagre,
Tamps.
Ene. o Feb. 1892.- El Chapeüo, Tamps.
13 Febr. 1892.- Salida de Palito Blanco.
Estancia corta en Nassau y Jamaica.
265

�Febr. 1893.- Llegada a Marina, C.R.
Empleos: =Encargado del Juzgado de Marina, Costa Ri~a.
=Secretario de la Comandancia Principal de Puerto Limón.
Abr. 1893.- Escribe en los principales diarios sobre el desarrollo de las
industrias. Firma pseudónimo (Erasmo G. Betancourt).
Oct. 1893.-A Puerto Limón, por cuestiones de salud.
Dic. 1893.- Entrevista con el Ministro de Guerra, Marina y Gobernación
de Costa Rica, en San José. Sobre esta entrevista hablan los periódicos de
Santiago de Chile.
Ene. 1894.- Cena e1i San José, Costa Rica con los Grales: Rivas, de el
Salvador; Vigil de nicaragua; Plaza, del Ecuador; Lic. Quezada y Lic. Machorro de Costa Rica.
Dic. 1893 a Ene. 1894.- Publicación de su poema "El Pasado", en un
periódico de Puerto Limón
Discurso en la inaguración de un Templo Masónico.
Ene. 1894.- Carta de Santiago de Chile, escrita por el Ex-Presidente del
Ecuador, eñviada a Catarino, invitándolo a emprender campaña contra el
Gobierno del Ecuador.
Mayo 1894.-Amnistía del General Porfirio Díaz para todos los revoluciouarios mexicanos, con excepción de Catarino Garza.
Mayo 1894.- El Gobierno del General Díaz pide al Gobierno de Costa
Rica, la extradición de Cátarino Garza.
13 Jun. 1894.- Enferma de muerte J. Peraza, quien ha sido el intermediario en la correspondencia de Catarino. Ahora las cartas son enviadas a
través de Julio L'lssús, de Puerto Limón.
Jun. 1894.- Entrevista de Catarino con el Presidente de Costa Rica para
pedir protección. Se le brinda el apoyo del Gobierno y se le ofrece la Dirección
de la Unión Centro-Americana.
Jun. 1894.- Reunión con jefes de Organización de Liberales Colombianos, quienes lo invitan a deliberar sobre el modo de destronar al "tiranuelo"
de Colombia. Se nombra a Catarino miembro del Directorio de Guerra
Liberal Colombiano.
1894.- Edición de su libro "La Era de Tuxtepec en México, o sea Rusia
en América".
Jun. 1894.- Por parte del Directorio de Guerra Liberal Colombiano, se
le nombra a Catarino Jefe de las Fuerzas Restauradoras Federales en la Costa
Atlántica; cargo que acepta y pide en reciprocidad ayuda del pueblo colombiano para que, triunfando la revolución- de Colombia, se asignen elementos para desembarcarlos en las costas del Pacífico en México, para iniciar la
Revolución en este País.
Septiembre 1894.- Publicación de un folleto en San José, Costa Rica.
266

Septiembre 1894.- El Vice Presidente de El Salvador, Gral. Manuel Rivas,
le ofrece 1,000 rifles y 20,000 tiros.
Noviembre 1894.- Recibe correspondencia del Gral. Ignacio Alatorre,
Embajador de México en Guatemala, calificando el folleto de Catarino como
"la belicosa proclama de la futura revolución".
Ene. 23 de 1895.- Ultima carta de Catarino, enviada a su esposa Ma.
Concepción, " ... ya tengo arreglado mi viaje, sólo espero el vapor alemán o
francés, para embarcarme a Curazao ... "
Marzo 15 de 1895.- Muere Catarino E. Garza, en la revuelta liberal
colombiana, en la Plaza de Bocas del Toro, Panamá.

267

�l.A OBRA DEL CORONEL DON JOSÉ DE ESCANDON EN l.A

EVANGELIZACIÓN DEL NUEVO SANTANDER.
Lic. CARLOS GoNZÁLEZ SALAS.
Instituto de Investigaciones Históricas
Universidad Autónoma de Tamaulipas

"No ES POSIBLE, dice con razón el padre Fidel de Lejarza, ocuparse de la
conquista espiritual del Nuevo Santander sin hacer referencia forzosa a los
nombres de Revillagigedo y Escandón, los dos artífices que, ayudados por los
Misioneros de los Colegios de Zacatecas y San Fernando de México, iniciaron
y consumaron, con mayores o menores aciertos, aquella magna obra. El
primero, con su acertada dirección y entusiasta apoyo desde el Virreinato de
la Nueva España; y con su esfuerzo tenaz e inteligente ejecución de las órdenes
emanadas desde arriba en el campo de las operaciones el segundo. Dediquémosles un recuerdo al que ambos son acreedores" 1
Como señala el padre Mariano Cuevas, "Escandón fue, sin duda alguna,
la primera figura seglar de nuestro siglo XVIII y muy digno de nuestro
recuerdo y gratitlid. Su conquista y fundación de Nuevo Santander fue hecho
más saliente durante el virreinato de Revillagigedo"2•
Toribio de la Torre y coautores llaman a Escandón, asienta en su obra El
Poder Colonial en Nuevo Santander el Lic. Juan Fidel Zorrilla, el Penn mexicano
por la similitud de su obra con la del fundador de Pensilvania, expresando
que enseñó a los naturales la agricultura y se valió de "afabilidad, dulzura,
regalos y armas pacíficas del Evangelio que predicaron los misioneros" para
obtener que los nativos prestaran obediencia al rey de Espafia. Concluyen
estos autores con una plegaria para que Dios premie a Escandón por "sus
vigilias y continuos desvelos por proporcionarle bienes al departamento"3•

2
3

Lejarza, Fidcl de, OPM, CONQUISTA ESPIRITUAL DEL NUEVO SANTANDER,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
(en adelante CENS), Madrid, MCMXLVIII, p.l.Citado por
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, Biblioteca
Mexicana 52, M. Porrúa S.A. Librería, México, 1976, p. 101.
Zorrilla,Juan Ficlel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 100.

�INTENTOS DE FORMACIÓN DE LA COLONIA DEL NUEVO SANTANDER

Repetidas veces fue intentada la forn~ació1~ de la ?olo1~ia del Nuevo
Santander, muchos años antes de su conqmsta, siempre ~111 bato. En boca de
fray Vicente de Santa María, "la exte~1sión d,e _su terren~,. su situación en 1~
costa oriental del continente de esta nea A.menea, la fert1hcbd de sus campiñas, lo abundante y hermoso de sus aguas, lo caudaloso de sus 1:íos _que
desguazan en el golfo de México, lo precioso de sus 1~inerales, la ~rod1gahdad
con que en ella se explica la naturaleza _y, en una palabr~, el conjunto de sus
proporciones ventajosísimas para la vida humana, ~leb1eron ser, en a~uel
tiempo, el más vivo aliciente al deseo para los conquistadores y la conquista
.
1"4.
más segura para hacerse de un nomb re mmorta
_
_
_
En ese pródigo pedazo de la naturaleza americana, remaba la mcuna y la
barbarie más grosera; depravadas costumbres la envilecían y degrad~b~n Y
así hubiera permanecido multitud de naciones o tribus en su e_mbrute_c1_m1ento, si la mano providente del Altísimo y el ansia de su conqt'.1sta espmtu~l Y
material no hubieran movido las mentes y corazones compasivos y generosos
para rescatar aquellas almas de su salvajismo extremo y traerlos a vida
civilizada.
Desde varios puntos de vista era necesaria la_ conquist.:i, pueble y cristianización de los extensos territorios de las vernentes onent.ales del noreste
novohispano, especialmente de la Costa d:l Seno Me~icano; disti1~tos conflictos de una índole o de otra hacían necesano un colomzador y pacificador con
determinadas cualidades difíciles de hallar juntas en un hombre sin graves
compromisos para el Erario Real. Vastos terri~orios esta~~n implica_d~s en
graves conflictos y la amenaza misma de extranJeras amb1c1ones precipitaba
la urgencia de realizar la deseada conquista._
.
Eran problemas gravísimos del Nuevo Remo de León y Coahu1la al gr~do
que podía afirmar Fray Vicente de Santa María: "En el año 14_de este siglo
(siglo XVIII) se puede asegurar que ·ca~i n_o había un p~lmo de □erra en t?do
el Reino de León y aún en la provmc1a de Coahml~ que. no :stuv1era
5
enteramente dominado por los bárbaros y los apóstatas . El hcenc1ad~ don
Francisco Barbadillo y Victoria llegado a Monterrey_ en 1_7 15 m~d1ante
medidas hábiles logró aplicar, en suma, las leyes de Indias en lo relauvo a la
libertad y buen trato de los naturales. Pero ~oco .duraron sus b,u:nos logros.
La guerra se desató una vez que él había partido de regreso a Mex1co en 1716.

4

5

270

Santa María, Fray Vicente ele, REl.ACION HJSTORICA DE Lr\ COLON IA DEL
NUEVO SANTANDER Y COSTA DEL SENO MEXICANO, e n ESTADO GENERAL
DELAS FUNDACIONES HECHAS POR D.JOSE DE ESCANDON (en adelante E G)
EN 1A COLONIA DEL NUEVO SANTANDER, Publicaciones del Archivo General ele
la Nación Secretaría ele Gobernación, Tomo 11, p. 355.
Santa Marfa, Fray Vicente de, REl.ACION HISTORICA, en E G, p. 451.

Pero como aquellos desmanes tenían tremendas repercusiones no sólo en
los confines de aquel Reino sino basta las provincias de Valles, Río Verde y
la Huasteca y aún en la inmediatas a México por Tolimán y Caderejta,
experimentadas por otras rebeliones más, hicieron llegar sus clamores a la
Corte de Madrid al no haber sido suficientes ante el Virrey. Las rebeliones
eran causados en gran parte, por los abusos contra los indios en las congregas.
Fueron tres los personajes que formularon proyectos para la gran empresa
del Seno Mexicano: Don Antonio Ladrón de Gu.roara, ve&lt;:ino del Reino de León
que alegaba el año 38 ante la Capitanía General de México, haber recorrido
y reconocido la costa y de haber ganado la benevolencia de los indios; como
no tuviera éxito, se dirigió a la misma Corte madrileña y "declamó", dice
Sanca María, "contra los abusos que se practicahan no sólo en el Reino de
León, sino en las demás provincias de sus colindantes y fronterizas" . Fue
gratificado por su Majestad con $500.00 para ayuda de su regreso a los
pueblos de América; prosperó su proyecto aunque tuviera pocos visos de
coronarse en triunfo, quizá por las excesivas ventajas personales que comprendía. En la misma Corte se encontraba D. Narciso Barquín y Montecuesta,
que acababa de dejar su puesto de alcalde de la villa de Valles con otro
proyecto de colonización y pacificación de la costa, avanzando desde Tampico
hacia el Norte. Hubo otro proyecto más: el del Gobernador del Reino de León,
Don José Antonio Fernández de jáuregui y Urrnlia que al mismo tiempo que
pintaba las fertilidades del suelo, hacía ver los peligros de las irrupciones del
enemigo y mucho más los de afuera de los mares que pondrían en peligro no
sólo esas partes sino las provincias colindantes.
Todo esto dio lugar a que se formase por real cédula de l O de julio de 1739
en México una Junta con el Excmo. Sr. Virrey y algunos de los oidores de la
Real Audiencia y otras personas instruídos de las circunstancias del terreno,
las propiedades características de los indios, de los gastos que deberían
erogarse; disponía que se eligiese la persona que se juzgara más apta, dándole
los auxilios necesarios; que aunque eran "unas en el espíritu" las propuestas
de Jáuregui, Montecuesta y Guevara, ésta se hacía más recomendable y que
se oyese, por consiguiente a éste en la Junta.
Jáuregui y Montecuesta retiraron su demanda. Guevara volvió rápidamente a América y regresó a México luego ele haber ido al Nuevo Reino de León
por los indios con quienes reavivó los lazos de amistad y movió para que
hiciesen protestas de reconciliación y paz ante el Gobernador, concediéndoles
el título de capitanes in scriptis, y se presentó junto con ellos y otros en México.
Ya porque postulase que se suprimieran los sínodos a todas las misiones y
pueblo~ del Nuevo Reino, ya porque pidiese que se relevara a la Escuadra
Veterana de San Pedro Boca de Leones, en el río :Cravo, dando por segura la
pacificación de los indios, o porque demandase de inmediato que se le
nombrase Gobernador y Capitin General de todo lo que fue ra reduciendo y
271

11 1

�poblando y se le asignara el tanto por ciento de las salinas que descubriera y
la intendencia privada para poder repartir aquellas tierras, negados cualesquiera otro de los ministros, su demanda fue juzgada apta sólo para insistir.
Ocurrió, pues, a Madrid no ya en persona sino por informe dirigido a su
Majestad y demandó el título de capitanes de los indios de los cuales la Junta .
los había despojado. No se atendieron sus demandas con la brevedad que ~l
se proponía, sino al cabo de cuatro años, el 13 de junio de 1743 se reprodtl.JO
la misma Cédula de 1739 ordenando que se les devolviesen los títulos a los
tres indios gentiles, que se indagara si convenía la supresión de los sínodos
que proponía Guevara, y a éste que no se entrometiera más en la pacificación
ni moviese a los gentiles que se habían reducido, mientras la Junta no
6
deliberara sobre los puntos propuestos.
Nombrada por el nuevo Virrey de Nueva España, don Juan Francisco de
Güemes y Horcasitas la Junta General, ésta después de tres días de sesiones,
determinó encomendar la empresa, en vista de sus méritos obtenidos en la
pacificación de la Sierra Gorda, a Don José de Escandón y Helguera a quien
se le dio el título de Teniente de Virrey en la Costa del Seno Mexicano; esto
ocurría el 3 de septiembre de 1746.
Hizo un pormenorizado reconocimiento de todo el territorio de la Costa
del Seno Mexicano en el año de 1747 y para el 26 de octubre de ese mismo
año firmaba en Querétaro un extenso documento donde narraba lo acontecido en ese reconocimiento, proponía sitios para poblaciones y misiones, y
hacía ver la necesidad de un puerto en la entrada del Río de las Palmas, amén
de otras agudas observaciones y descripciones del terreno.
Nosotros lo utilizaremos en ese trabajo, omitiendo los datos biográficos del
gran Colonizador y Pacificados del Nuevo Santander, en gracia de la brevedad
y de ser más directos en el objeto, como lo hemos destacado en el primer
Tomo de nuestra Historia de la Literatura en Tamaulij1as al hablar del Escandón
escritor, constituye un imprescindible estudio de nuestro territorio, con todo
y las objeciones que puso al_ mismo Fray Joaquín García del Santísimo
Rosario, padre religioso del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe,
Zacatecas, a muchas de las descripciones esca_ndonianas de distintos sitios del
7
ahora Estado de Tamaulipas.
Aquellas proezas de Escandón realizadas en sus diversas expediciones en
la pacificación de la Sierra Gorda, empresa reputada en ese tiempo como

6
7

272

Santa María, Fray Vicente de, RELACION HISTORICA, en E G, pp. 465-469.
González Salas, Carlos, HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS,
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones Históricas, Primera
Parte, Historiograffa Geograffa y Estadística, Ciudad Victoria, Tam., 1980. p. 43;
INFORME PRIVADO CONTRA ESCANDON, García, Joseph Joaclún, Archivo de
Historia de Tamaulipas, compilado y editado por Gabriel Saldívar, primera serie, Tomo,
VI, México, 19,¡5_

ir~ealizable, la creación de pueblos nuevos como San José Vizarrón, Peña ·
M1llera, Herrera y nuestro Jaumave, el restablecimiento de otros en aquellas
serranías, la visit.a y reconocimiento de las Misiones de la misma Sierra Gorda
y Custodia de Río Verde, la supresión de muchos sínodos indebidamente
cobrados, la erección de nuevas misiones y la restauración de otras como
P~c~1la, Fuenclara, Guadalupe, Jalpa, Landa, Tilaco, Tancoyol, Concá, la
D1vma Pastora y las nuestras de Palmillas y Jaumave, el cuantioso caudal
expe~i~o los medios efica~es y poco sangrientos que se habían empleado y
q~e luoeran excla1?~r at Virrey, el Conde Fuenclara: "o es mentira lo que se
~ICe de estas expe_d1oo~;s o el hombre que las ha practicado es un héroe que
uene pocos semeymtes , lo preparnron para la gran empresa que, apoyado
efic~z?1ente P?r el nuevo Virrey Don Juan Francisco Güemes y Horcasitas,
reahzo con ámmo excelso y alto sentido de espíritu cristiano en la costa del
Seno Mexicano o Nuevo Santander.
EL RECONOCIMIENTO DE 1A COSTA DEL SENO MEXICANO.

~o_s parece in~~1:esante subray~r ~n primer término, con algún pormenor,
el v1aJe .o exped1C10n de reconocumento por todo el territorio considerado
incógnito hasta 1747 que llevó a cabo en compañía del M.R.I. fray José Ortíz
(en este documento se lee Ortes) de Velasco, del Colegio Apostólico de San
Fernando y Co~isario de _Misiones d~ Propaganda Fide y del R.P. Fray
Lorenzo de Medma del mismo Coleg10, además del séquito militar a las
órdenes del capitán don José Díaz Maldonado.
~~ este reconocimiento, además de su gran preocupación por ir señalando
~l s1?0 adecuac~~ de las futuras poblaciones, resal!;\ también su inquietud por
Ir ~Jando los s1uos para las futuras misiones. Luego de haber llegado a Las
Salmas de la Barra, en las rancherías de los Comecrudo, se detuvo ·c on ellos,
y a s~1 capitán le puso por nombre Marcos de la Cruz, les reparte bizcochos,
cuclullos, tabacos. mercería en abundancia y les hace saber la intención de
es~b_lecer allí población "cerca de las salinas" y las conveniencias que en lo
espmtual y temporal lograrían congregándose en ella"8
. En la parte sur del río Bravo tiene una reunión con los capitanes de las
diversas rancherías llamadas por ellos "naciones" de nombres extraños tales
como los Comecrudo de arriba, la de Saulapaguines. la de los Tan-naquiapemes, la de los Sagutmacapam, la de los Anaguipacamesn, la de los Cospar.am,
la de los Humalayapem, la de los Guajopoctiyo, la de los Sumacualapem, la
de los Ualexpaquet, la de los Sicalasyamapaquet, Inyopacanes, Igiguipacam

8

Escandónjosé de, RECONOCI~fIENTO DE LA COSTA DEL SENO MEXICANO
prólog~ de Gabriel Saldívar, Arclúvo de Historia de Tamaulipas, primera serie, Tom¿
II, México, l946, p . 61.

273
Humanitas-18

�y les hacía ver lo mismo: la necesidad de congregarse y organizarse "así en lo
espiritual como en lo temporaJ"9 ; ellos convinieron siempre y cuando no los
sacaran de sus terrenos, haciendo Escandón algunas consideraciones donde
se transparenta su espíritu apostólico y cristiano: "andan estos indios totalmente desnudos, a excepción de las indias, que se tapan con un pedazo de
cuero o algunas yerbas; son corpulentos, ágiles y buenos tiradores de flechas
que son las únicas armas que usa; como han tenido ningún comercio en las
fronteras, se mantienen bozales, sin ley ni adoración a cosa ninguna, por lo
que hago juicio entrarán con mayor facilidad en los rudimentos de nuestra Santa Fe
Cat6lica" 0 Da la lista de otros tantos grupos o naciones de la otra banda del
río (Huapuzliegut, Tanlepem, Mayapem, Segulapem, Cootajam, Senpicapam, Parammatugu, Perpepug, Coucuguyapem, Tlanchoguin, Pexpacux,
Hueplapiaguilam, Imasaettjalam) y que no obstante tener su pi·opio capitán
Santiago, Capitán general también de los de la banda sur del río Bravo, todo
lo cual facilitaría la labor de congregarlos y cristianizarlos. De paso notamos
la rareza de los nombres y su gran semejanza con los de origen maya sobre
todos los terminados en em 11 . Lo más curioso ele todo es que se concentraran
a los lados ele las riberas del Bravo.
Le preocupaban mucho también los indios apóstatas huídos ele las custiodias y misiones y así lo hace notar, por ejemplo, cuando habla del "cerro de
Tamaulipa" que equivale, según creemos, a la actual Sierra de Tamaulipas.

9
10
11

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, pp. 65-66.
Escandón, José de, RECONOCIMIENTO, p. 66.
Cfr. Comentarios a LOS INDIOS EN TAMAULIPAS en el Capítulo correspondiente
a Gabriel Saldívar en mi HISTORIA DE LA LITERATURA EN TAMAULIPAS, p. 223.
y el mismo librito de Salclívar; sin embargo, este autor no hace ninguna relaión entre
estos nombres o por lo menos los terminados del grupo en ein y la lengua maya y más
bien los relaciona con la KARAN KWANO, Dice a este respecto: "aun en Lingüística
no se les puede agrupar bajo el nombre de "tamaulipecos" (a los grupos haterogéneos
de Tamaulipas), en razón de esa diversidad y de que tocios los del norte se identifican
con los indios de Coahuila y Texas, y una gran parte del sur con los H uaxteca, y muchos
del resto se commúcan entre sí, aunque en diferentes dialectos de una lengua madre,
que por comodidad puede llamársele tamaulipeca, aunque hay muchas posibilidades
de que haya sido el primitivo náhuatl, el náhuatl de los lingüist,1s moclernos". LOS
INDIOS DE TAMAULIPAS. Instituto Panamericano de Geograffa e Historia,
Publicación, No. 70, México, 1943, p. 5 y líneas abajo precisa su punto de vista diciendo:
"Lingüísticamente sólo se han estudiado (de los grupos del norte) un pequeño grupo
de COTOl\lONES, que los investigadores extranjeros se empeñan en llamar
COTO-NAl\lES, los cuales conservaban restos en su idioma a fines del siglo pasado y
se les identificó como del grupo KARANKWANO de la familia HOKONA Y SIN DUA
ALGUNA AL MISMO GRUPO PERTENECIERON UNAS VEINTE TRIBUS DE LA
RIBERA NORTE DEL BRAVO, veintidos de la ribera sur, cinco del Río de las Conchas
y dieciocho de la Sierra de San Carlos a la desembocadura del Purificación y lagunas
adyacentes, no cont,'lndose con más elementos que los indicados de identidad de mando,
de costumbre y la lista de los nombres de ellas y una que otra palabra suelta". pp. 11-12.

"En todas las falda~ de este cerro, advierte, habitan varias rancherías de indios
bárba~os, cuyo 1~umero no se puede calcular; hago juicio pasarán de mil
ochoc1e1~~os'. segun la razón que se pudo adquirir de los que concurrían; son
de la nacion;anambre y cada ranchería tiene a su capitán sin otro cabo Ocabeza
general. H~y entre ellos muchos apóstatas de Tampico, de la Huasteca Río
Verde y Remo de León" 12•
'
Hace _notar tambi~n, :uándo en el paraje_ ha habido misión, por ejemplo,
en el ~royo del COJO, que se halla al pnncipio del nominado Cerro de
Tai~auhp~, _hasta el margen de la expresada ría de Santander. Allí estuvo la
anttgu~ M_1s1ón _de San Buenaventura de Tamaulipa, fundada con la nación
de los ~nd1os ohve~, que administraran los Religiosos del Sr. s. Feo., de la
Cus_t?d1a de Tamp1~0, y de despobló como 25 aJios ha, por los insultos que la
nanonJanam_bre eJecutó en ella ocasionando no tener pobladores espalioles
que la defend1esen" 13•
•
Sugiere ~ue se suspenda el sínodo a la antigua misión de San José de
Tanguanclun_ ~e 1~ ~ustodía de Río Verde por no haber religioso seJialando
se pong~n alh rehg10sos apostólicos" y que se establezca la misión al cuidado
del Capitán Juan Francisco de Barberena. 14
In_dica también q_ue haya misión diez leguas al nordeste de las Rusias en el
para1e llamado Teallas (más tarde Croix) "así para congregar Jos indios en
ella como para a~egurar el paso de las de adelante" 15; encuentra justos motivos
para que se ~upnman lo~ s_ínodos que hasta allí habían percibido los religiosos
de Sto. Dommgo en la MISlón de Santo Domingo Soriano y de las seis misione
n~n~bradas en otro documento de la Custodia de Tampico "por deb . s
engir
c
,,
,
e1se
,Yª en uratos , 1o que suponía su secularización en un tiempo cuando
todavia és~ ~o se mencionaba y porque seguramente consideraba maduras
aquellas cnstJandacles del siglo XVI. ut
Toda esta_inspección la fue haciendo a su costa y sin gravamen alguna de
la Real Hanenda, denotándose en esto el g1·an celo que lo empuja
· ba a
~co~_eter tan grande e1~presa estando consciente que, de establecerse esas
iefe11das ca~orce pobl~c10nes que tenía en mente ya desde entonces, no sólo
se reporta_nan benefic10s rara la Real Hacienda sino "la máquina de almas
que __congt:gadas al gre1~1O de nuestra Madre Iglesia,,se habilitan para la
glo11a'. saca ndolas de la tirana esclavitud del demonio que hasta aqui' liaii
padec1do" 17

12
13
14

15
16

17

274

Escandón,josé de, RECONOCJl\llENTO p 77
Escandón, osé de, RECONOCil\lIENTO' . 78.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'~- 90.
Escandón, osé de, RECONOCll\lIENTO' J)· 91.
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO'. p: 99:100
Escandón, osé de, RECONOCIMIENTO, p. 99.

275

�Esto lo vuelve a reiterar en carta al Virrey Güemes y Horcasitas, primer
conde de Revillagigedo, diciéndole que "la Divina Majestad dispo~~~ vea yo
conseguida en el feliz término del gobierno de V .E. ~n hermo~a ut1l obra, Y
agregadas al gremio de Nuestra Santa Madre la Iglesia la multitud de a ~ás
que a mi vez se hallan al presente en la mejor disposición, pues de Tamp1co,
Valles, Cerralvo y todas las &lt;lemas fronteras, me avisan están contentos los
indios bárbaros y apóstatas, dispuestos a las fundaciones, como que?aron
conmigo, salvo algunas cortas cuadrillas de_los apóstatas del Nuevo Remo de
León (que fueron las que más tarde dieron mayores quebrantos), que se han
,, 18
mantenido indiferentes hasta ver ló que resul ta .
1A ORGANIZACIÓN DE PUEBLOS Y MISIONES

La obra colonizadora y misionera de Escandón ;e puso e~1 marcha, s~gún
apunta Fray Simón del Hierro en el Diario de las fundaciones, al_ s_ahr ~e
Querétaro la caravana expedicionaria con ~scandón a ~a cabeza, en ~1C1emb1 e
de 1748, sin indicar el día preciso, y el d1a 9 del mismo mes salieron del
convento de Guadalupe Zacatecas los padres misioneros en i~úmero de.?oce,
todos religiosos de ese Colegio Apostólico de Propaganda Fide. ~ray Simón
apunta que entraron por dos caminos divi~idos en dos grnp?s, "sm, saber de
cierto el camino en derechura, por ser las tierras nuevas: qmen tema alguna
más noticia era el P. Fray Simón, quien con ou·os t~·es compañeros: fue más
en derechura. Salió del Colegio de Zacatecas el día nueve para hacie_n da del
Troncoso, al Cerro de Santiago, a las salinas, a el Espíritu Santo, a las•.Cruces,
a Guamane, por el venado, a los Charcos, a la ~guna Seca, al Arro_yo Sec~,
a Ipoa, a la Soledad, al Río Blanco, a San Antomo _de los Llanos; y dte~ y seis
leguas al sur llegó a la primera población de la villa de S. Feo. de Guemes,
que pocos días antes había fundado el_ Coronel; y oc!10 leguas ~nás adelante,
en la población de S. Antonio de Padilla, que_ también ~'ª tema fu1~dada en
Villa le alcanzó el P. Fr. Simón con los pp. V1llar, Gama y Fr. Jose Soto, el
'
19
día 7 de enero del año de cuarenta y nueve.
Todos esos pormenores contados con gracia y galanura lo~ prodig~ el p.
del Hierro en las páginas de su Diario figurando desde el Cernto d~l Aire en
adelante como el Capellán del Coronel Escandón y la tropa. D~sgrae1adamente no podemos seguirlo en todos los incidentes de las fundac10nes.

18

~9

276

r

Escandón,José de, RECONOCIMIENTO, Querétaro Y. 2~ de octubre. de 1747, 109.
Del Hierro, Fray Simón, Diario que hizo ef Padre Fr. Snnón del Hierro en e Seno
Mexicano, año de 1749, Apéndice, No. VI en Lejarza, Cens. p. 30.

La primera fundación fue la Villa de Llera con la advocación de N. Sra. del
Carmen, el 25 de diciembre de 1748. Su misión Peña Castillo, bajo la
advocación de la Divina Pastora quedó administrada por Fray Tomás Cortés,
"cuyo apostólico celo y gobierno ha contribuido mucho a la perfección de la
misión", escribía Escandón, teniendo congregadas de asiento ,11 familias de
indios pisones con 152 personas.20
Güemesse fornió el lo. de enero de 1749 con la advocación de S. Francisco.
Su Misión, Llanes, fue administrada por Fray Francisco Javier García. Al
principio no había allí indios congregador, situación que duró hasta 1757.
El 6 de enero de 1749, y con la advocación de S. Antonio de Padua, fundóse
la Villa de Padilla, cuya Misión, Guarnizó, bajo la advocacación de N. Sra. de
los Dolores quedó administrada por Fray Joaquín Marquez.
La Villa de Cinco Señores (elegida poco después capital del Nuevo Santander una vez que a la Colonia se le dio ese nombre el 13 de mayo de 1748 y
hoy llamada Jiménez) fue fundada el 17 de febrero de 1749 con la advocación
arriba mencionada, advirtiéndose que los Cinco Señores son S. José, la
Virgen, el Niño, Sra. Santa Ana y Sr. S. Joaquín). El celo del colonizador llevó
a ella indios apóstatas que habían desertado de la Custodia de Río Verde y
que fueron sacados de las asperezas de la Sierra Gorda. Su Misión, Helguera,
bajo la advocación de S. Juan Nepomuceno fue administrada por Fray
Ventura de Rivera y se fundó a tres leguas al Nordeste. Allá mismo en
Santander constri.tyó Escandón una Casa Fuerte, su palacio, que en la actualidad aún puede admirarse a flor de carretera, frente a la Plaza. Para 1757 se
estaba construyendo Iglesia de cal y canto y sillería, macizo material como el
del Palacio, y es uua de las pocas que en Tamaulipas puede llamarse de
construcción colonial. Existe en ella un bello retablo.
La Villa de Burgos se fundó el.20 de febrero de I 7,19, con la advocación
de N. Sra. de Loreto. Cueto se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación
de San Judas Tadeo, congregó t.1mbién indios apóstat.,s, pero desertaban con
frecuencia cuando eran objeto de mayores atenciones, llegando a quedar sólo
un&lt;;:&gt;s cuantos de pie en ella. Su primer ministro fue Fray Simón del Hierro.
El 5 de marzo de 1749 se funda Villa de Camargo con la ach·ocación de Sta.
Clara. Su misión, Laredo, con la ad, ocación de S. Agustín, fue administrada
por Fray Juan Bautista García y cuando el informe escandoniano afi.os
después, en agosto 5 de 1755, se empezaba a construir Iglesias y un convento
de piedra, cal }' adobe, con sus azoteas de viga y cerrado. 21 ·
1

20
21

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES: DESCRIPCION DE LA VILLA
DELLERA, EN E G, Torno I, p. 20.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
CAMARGO, en E G. Tomo I, pp. 32-33.

277

�La Villa de Reynosa quedó fundada el 12 de marzo de 1749 con la
advocación de N. Señora de Guadalupe. Su misión, Montes, con la advocación
de Sr. S. Joaquín fue administrada por Fray Agustín Fregoso. No menciona
~l relato de Escandón ninguna construcción de iglesia, no obstante haber
existido una vieja construcción de 1800 junto a la que construyó el Sr. Cura
Don Antonio Mares que es la actual.
En el mes de abril bajó la caravana expedicionaría al sur del NueYo
Santander para fundar la Villa de Altamira el 2. de mayo de 1749 con la
advocación de Nuestra Señora de las Caldas, de la cual existe una pequeña y
singular imagen: la de la Virgen sentada dando el pecho al Niño, ignorándose
por lo demás de cuál Virgen de las Caldas de España se trata; la Misión,
Suanzés, fue puesta bajo la advocación de San Juan Capistrán y al cuidado de
Fray Joaquín Manzano. Para 1757 (abril) se había construído ya Iglesia pero
es difícilmente identificable con la que aún puede admirarse de mampostería
y recios contrafuertes. Escandón la describió en su tiempo como de tres naves
"y aunque la bóveda y el techo son
de zacate y palizada, al modo de la
.,.,.,
Huasteca, ha quec1ad o muy b nena ... -Ya de salida rumbo a Querétaro, con la intención, tal vez, de aprovisionarse
de gente, tropa y abastecimientos, fundose la Villa de Santa Bárbara bajo esa
misma advocación y su Misión Igollo, con la de Nuestra Señora de la Soledad,
el 19 de mayo de 1749, teniéndose en cuenta que había existido con anterioridad misión de S. José de Tanguanchín, no lejos del lugar. Quedó administrada por un hermano del Colonizador, Fray Feo. de Escandón. Hoy día es el
poblado de Ciudad Ocampo.
Y con fecha 26 de mayo, fueron dadas órdenes de erigir en villa, seg(m dice
Gabriel Saldívar, el poblado que se había formado cercano a unas boca-minas
23
con el nombre de Real de Los Infantes, hoy Bustamante. Qtiedó bajo la
advocación de S. Miguel, y el P. Ministro de Palmillas, dependiente hasta ese
tiempo de la Custodia de Río Verde, administraba los Sacramentos e instruía
a las familias e indios en su mayoría Pisones.
El mismo historiador tamaulipeco, Saldívar, afirma que "una vez que dejó
Escandón hechas estas fundaciones regresó a Querétaro, para volver hasta el
año siguiente, con el propósito de continuar y terminar las fundaciones que
había propuesto en su proyecto. En la ausencia de 10 meses de José de
Escandón no se hizo novedad alguna en la Colonia, sino que se esperó a que
regresara, en marzo de 1750 para que dictara algunas medidas relativas a la

22
23

278

administración política y religiosa, así como para proseguir las fundaciones,
las cuales se reanudaron en Soto la Marina el 3 de septiembre, plantándola
con los pobladores que habían sido destinados a cierto paraje en el río de Las
N~1eces y q~e. por no haber encontrado lugar a propósito para su establecimiento, reobieron órdenes de contramarchar y venir a fincar a orilla del río
de Santander, que con el tiempo perdió su nombre y tomó el de esta
24
~oblación" ._ Con todo lo cual se aclaran varios puntos de suma importancia
siendo ~l pnmero que ~n realid~d la Colonia del Nuevo Santander, por
desgracia y para_ d~sgracia de México, no abarcó más allá del río Bravo y que
con ese establernmento sobre el río de Las Nueces se hubiese afianzado ese
territorio que, después, abandonado a su suerte, fue fácil presa de la rapiña
de los texanos.
·
E~ un orden estri~tamente cronológico, como quiere ser éste, debimos
refenrnos_a _la fundaoón de la Villa de San Fernando que con la advocación
del Patrocm10 ~e San José y su misión Cabezón de sal bajo la advocación de
~ - S. del Rosa_n o, quedó fundado el 19 de marzo de 1749, poco antes que la
villa de Altamira, en el lugar que en otro tiempo, según asevera don Gabriel
Sa!~ívar y no lo hemo~. vist? ~nencionado por nadie más, "había ocupado la
Misz~ del 1:a1re Blanco , _re~i~ioso que_COJ~&amp;regó los indios pintos y otros de
sus i~mediac10nes a pnncip10s del siglo - , dato que nosotros , fervientes
estudiosos de i~uestras Misiones del Nuevo Santander, recogemos devotame~te agradecidos con el benemérito historiador de Tamaulipas, tan esclareCido por éste y otros muchos méritos.
~omp~ementando lo de 1~ Villa de Soto la Marina, diremos que su advocación baJO la que quedó cobipda fue la de Nuestraa Señora de la Consolación
y de los Sa~t~s. Mártires S~1~ Emeterio y Celedonio y que El bi.fiesto fue el
n_~mbr~ pnnutivo_ d~ su Misión, bajo la advocación de la Purísima Concepoon, siendo adm1111strada por Fray Buenaventura Ruiz Esparza. Por los
recursos con que contaba creíalo el Colonizador la mejor de la Colonia, al
grado que la propuso como puerto e inició con su transaciones comerciales
med~~nte su g~leta "Nuestra Señora de las Caldas" llamada "La Conquistadora y se de~tlnaba a llevar y traer mercancías a Altamira y Veracruz. Este
puerto nunca fue aceptado y el visitador Tienda de Cuervo y el ingeniero

ª

24
25

Saldívar, Gabriel, HISTORIA COt.lPENDIADA DE TAMAULIPAS pp 90
Saldivar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAI\IAULIPAS; pp: 89:

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
ALTAMIRA, en E G, Tomo I, p. 13.
Saldívar, Gabriel, HISTORIA COMPENDIADA DE TAMAULIPAS, México 1945, p.
89.

279

�Agustín López de Cámara Alta ?pinar~n so~re la incoven!e~1,cia ~e ha~ilitación como puerto. Sobi"e el parucular tiene mteresante op1111on ftay Vic~nte
de Santa María. Hoy en día está próximo a concluirse allí un puerto de abngo,
26
confirmándose la razón acariciada por el Colonizador.
La actual capital de nuestro estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, fue
fundada con el nombre de Santa María de Aguayo, bajo la advocación de Santa .
María de la Purísima Concepción, el 6 de octubre de 1750; su Misión, Tres
Palacios, con la advocación de San Pedro Alcántara, fue administrada por Fray
Antonio de Aréchiga. ,
Con la advocación de San Ignacio de Loyola, el 10 de octubre de 1750 se
fundó la Villa de Revilla (después ciudad Guerrero que quedó bajo las aguas
de la Presa Falcón por lo que hubo de formarse una nue~1a ciudad Guerre~o);
Ampero se llamó su Misión y fue puesta bajo la advocación de_San Franosco
Solano, sin indios congregados, encomendándose a Fray Miguel de Santa
María. Con la cooperación de las familias de la cercana Dolores, creía
Escandón que habría de progresar grandemente.
.
La Villa de Escandón (hoy Xicoténcatl), bajo la advocaoón del Dulce
Nombre de Jesús, fue fundada el 15 de marzo de 1751. Fue destruída poco
tiempo después por los rebeldes janambres que dieron muerte a tres pobladores; no fue sino hasta 175,1 cuando, por providencia del mismo Escandón
y habiéndolos castigado, discurrió algo permanente y condescendi~ a restituírlos a la antigua Misión que habían destruído y en pocos días reed1fica1:on,
llevando de nuevo a los pobladores dispersos, unos ya en Santa Bárbara, para
restablecer.junto con los soldados, la dicha villa; el R.P. Fray Francisco Javier
de Salazar que iba destinado a Santa Bárbara decidió por su cuenta quedarse,
movido por las lágrimas de los janambres, pero éstos los traicio~1aron f
flecharon en una muñeca, logrando apenas ponerse a salvo, no as1 el cap1tan
de Llera don José Escajadillo y una mulata cocinera y dos criaturas que
murieron. Ya con 28 familias de las 30 que habían quedado en Santa Bárbara
se fundó de nuevo la Villa. Su misión recibió el nombre ele Rumoroso
quedando al cuidado ele ella el mencionado padre Fray Francisco de Salazar,
sin indio alguno aunque había muchos de paz por el momento en la cercana
Tamaulipa.

!º

26

280

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA V!LLA DE
SOTO LA l\lARINA, E G, Tomo 1, p. 27, allí mismo la noticia de las navegación por.el
río (las anchas) y del brazo del mar que forma la balúa; habla de los viajes de la 0'leta:
"de Veracruz llegó la última que vino ele menos de cuatro días y las que han verudo de
Altamira por la Barra de Tampico dieron fondo antes de las 24 horas; actualmente estoy
esperando unas lanchas (que vienen) de dicha Villa de Altanúra cargadas de frutas y
algunos géneros de algodón ele los que alú se fabrican." (cfr. p. 28).

La Villa de Santo Domingo de Hoyos (hoy Hidalgo) fue fundada el 19 de
mayo de 1752 enfrente de las ruinas de lo que había sido San Antonio de los
Llanos._ Con ayt~da del Capitán Don Domingo de Unzaga se comenzó a
construirse .I~les1a de cal y canto y parte de adobe; la administraba Fray
Fernando Ruiz Junco de la Santa Provincia de San Francisco de Zacatecas·
tenía co~o dependencia _suya la villa de Barbón (hoy Villagrán que fu;
Parroquia del Pbro. Dr. Miguel Ramos Arizpe más tarde), centro metalúrgico
donde al parecer no se estableció misión.
El 26 de octubre de _1,752 quedó fundada la Villa de Santillana (hoy
~a~olo), con la ad,'.ocac1on de N. S. del Rosario. Aquí, por la escacez de
m~n~stro, no fue posible asignar misión. El alma apostólica y piadosamente
~ns_uana de Escand~n lame1_1tó no poder acudir en auxilio espiritual de tantos
md1?s cuya conversión se dilataría con este impedimento.
Smcosto alguno de la Real Hacienda, fundóse la Villa de Mierel 6 de marzo
de 17?3, bajo la advocación de la Purísima Concepción. Había muchos indios
que vivían en ella de pie, trabajando con los pobladores que los mantenían y,
nota Escandón, "se podía hacer una gran misión"; "no tiene religioso ni
or~am_entos: que es lástima, impiden el que entren otros a la conversión de
los md1os y uenen gran desconsuelo los que están, como repetidamente tengo
consultado"27•
Dos po~l~ciones alcanzó a alentar, más allá del Río Bravo, respondiendo
a su propos1to de poblar el Río de las Nueces: la población Los Dolores; se
congre?ar~~ allí 27 familias de indios, según informó él mismo expresadas
en 1:ev11la, con 115 personas que ya están razonablemente instruídas en los
rudnnentos de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa
de nuestra Santa Fe y se administran por el Religioso de la Villa de Revilla
Y por su medio se han ido familias de las otras rancherías que habitan la~
márgenes de aquel caudaloso río y ofrecen abundante conversión"28 - también
mandó a uno de los vednos de Revilla reconociese el lugar en que Í1abría de
efectuarse el pueble de otra poblac_ión allende el Bravo, por el Río de las
Nueces o en su defecto en el sitio más indicado en la banda del norte del Río
Bravo "y n? encontránd~se, dice Sa_I~ívar, en aquel un sitio que proporcionar
a Ia_s vent.~as que requenan, se dec1d1ó la fundación en el sitio que hoy ocupa
La1edo, Texas, el 15 de mayo de 1755"29• Propiamente esta villa de Laredo
fue fun?ada por el capitán don Tomás Sánchez con anuencia completa de
Escandan que le ayudó a ello, destinando 15 sitios de tierra de ganado mayor

27
28
29

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, DESCRIPCION DE LA VILLA DE
MIER, E G, Tomo I, p. 21.
Escandón, MAPA DELAS FUNDACIONES, DESCRIPCION, DE LAI-IACIENDA DE
DOLORES, E G, Tomo I, pp. 35/37.
Snlclívar, Gabriel, 1-IISTORfA COl\lPENDIADA DE TAMAULIPAS, p, 93.

281

'f

�para los vecinos y concediendo el título de Capitá~ ~e ella a don .1:omás
Sánchez. No tenían ministro eclesiástico que los asistiese y en la visita de
Tienda de Cuervo -1757-creyó oportuno subrayar que "podría encontrarse sacerdote que se hiciese cargo de la administración de esta villa y de la
hacienda de Dolores con el subsidio de primicias y obvenciones que una y otra
le contribuirían, pues ambas est.i.n en pensionadas en recurrir al Religioso de
Revilla para viático, entierros, bautismos y el cumplimiento del precepto
30
anual y recompensar su trabajo con su limosna". Además urgía el señalamiento de tierras a los vecinos.
En cuanto a Horcasit.as (hoy Magiscatzin) hemos de decir que fue poblada
por primera vez provisionalmente el 12 de diciembre _de 1748. Para el 9 de
abril de 1749 contaba con 90 familias, siendo 60 de ongen huasteco y 30 de
olives y de otras parcialidades. Pero la fundación oficial tuvo lugar el 8 de
mayo de 1749, enseguida de la Villa_ de Altamit:a, teniendo por nomb:e
completo Sal) Juan Bautista de Horcas1t.as; su Capitá~1 fue don Jo~é Antomo
de Oyarvide; su Misión, Puente de Arce fue puesta baJO la advocación de San
Francisco Javier y la administraba el R.P. Fray Mi?u~l ~e Jesús Rad~ con 25
personas de la nación palagueq1~e, que des~~ el prn~c1pio s~ mantu~ieron en
ella s1tjetos a campana y doctnna. La mJS16n tema sufioe_nte numero de
ganado y asignación. Propiamente en el pueblo _de Horc~,sitas estuvo ·el P.
FrayJoaquín Solís, según Don Joaquín Meade, qmen tamb1en hace notar que
"cuando la visita del capitán don José Tienda de Cuervo, el 23 de mayo de
1757, don Felipe de Santiago, indio capitán de los olives, dijo que las campanas y la plata traída a Horcasitas eran de la Misión de Tamaholipa fundada
, e1e 01mos" 31 .
.
por Fray Andres
.
.
A cada Misión se le asignaba terrenos, ganados y parajes convementes para
el trabajo de los indígenas, su manutención y las de los religiosos que
convivían con los indios, salvo los casos en que no hubiere indios congregados.
Si al principio marcharon bien las cosas, con alguna oposición de los padre
del Colegio de Guadalupe por no habérseles asignado buenos terreno~, º. no
asignar a las misiones simultáneamente el terreno para el pueblo de md~os,
como se lo hizo ver Fray Simón del Hierro al mismo Escandón de la fundación
de Santander, Villa de los Cinco Señores, después se agravaría y ahondaría

30
31

282

Tienda de Cuervo, DESCRIPCION DE LA VILLA DE LAREDO, En E G, Tomo 11,
pp. 124-125.
.
RIODELA
Meade,Joaqufn, APORTACI'ON HISTORICAAL SEGUNDO CENTENA
CIUDAD DE SAN JUAN BAUTISTA DE HORCASITAS- hoy l\lAGISCATZIN EN
EL NUEVO SANTANDER Y DE LA COLONIZACION DE LAS TIERRAS
CONTIGUAS DEL MANTE Y DE VILLA GONZALEZ, POR DON JOSE DE
ESCANDON, 1749, Prólogo y selección de documentos ror J. l\leade, México, 1949 p.
13.

el c?nflicto en~re el colonizador y estos franciscanos; de modo general puede
decirse que qmz.i después no marcharon t.a n bien, debido a múltiples factores,
de modo que esto ha dado pie a varios historiadores para hablar del "fracaso"
de estas misiones.
Con sus fallas y todo no creo que pueda hablarse de este modo. L, misma
"Razón de las Misiones de la Colonia del Nuevo Santander en 1752", documento publicad? por el?. Fidel de Lejarza en el Apéndice XIV de su gran
obra La Conqmsta Espmtual del Nuevo Santander, 32 aunque en realidad
pr_esenta u,n desolador pan~rama, debe ser examinado con mayor entendimiento, asi como toda la actitud de los pp. del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacat:cas que nos parece un poco exaltada y que al fin no lo logró lo que
se propoma, aparte de su renuncia a las Misiones del Seno Mexicano, al ser
absuelto Don José de Escan?ón en el Juicio de Residencia cuatro años después
de su muerte y al haber sido honrada su memoria en el Cuarto Concilio
Mexicano por los mismos padres Conciliares "instruidos, como hizo notar el
Dr. Grego~io ~mafia y Sot?, Catedrático de prima de Sagrada Escritura en
la Real U mvers1dad de México, aquellos padres verdaderamente ilustrísimos
d~ los espiritua!e~ y temporales progresos de las Misiones establecidas por eÍ
Difunto, panegmstas de su virtud y su celo .. ."33
METOOOS DE ESTA EVANGELIZACIÓN

Se ha derramado mucha tinta para hablar del fracaso de estas misiones 0
de "las ~is~ones", pero_ hay que tener en cuenta que no fue ésta la única
evangelización de estas tierras: est.í. la ele Fray Andrés·de Olmos en 1532-1571
donde sobre~aleil la fundación del convento de Tampico que se transformó
en_ l~ Custodia de San Salvador y la fundación de Tamaholipa (15•H) y de la
M1~1ón convento de Nuestra_ Señora de
Pura Concepción en un lugar
ce1cano, la de Fray Juan Bautista de Mollmedo que funda las Misiones de
Tula, Jaumave, Monte Alberne y Santa Clara en 1617; la de fray Juan
C~~allero y su fiel comp~ñero fray Joseph de San Gabriel que funda las
m1s10nes de San Bernardmo (Santa Engracia) y la de San Antonio de los
Llanos en 1666 y, por último la de los misioneros de San Vicente de Presas
del !ley, _Pal_mas, Boca de Angeles, Forlón, Platanal, Refugio, Cardiel en 1791
y anos si~mentes; además, si sólo se consideran estas misiones de la época
esca~d_omana com_o ~untas de lanza o instrumentos de penetración en los
domuuos de los cl11chnnecas o bárbaros, creo que les despojaría de su vérda-

!

32
33

!ª

Lejarza, Ficlel ele, op. citAJ)éndice, No: XIV, pp. 106/ 120.
Abad y Arámburu, Dr. D. Julián, ORACIDN FUNEBRE POR D. JOSE DE
ES0NDON, PA~~CER DEL DR. D. GREGORIO O1\IAÑA Y SOTO B 2, Edición
facsmúlar de la ediaón de año de 1772 Eclitorialjus, l\léxico, 1975.

283

�dero significado pues, como apunta el padre Fidel d~ Lejarza "entonces, co~o
la espada andaba siempre junto a la cruz o la cr~z Junto a _la espada, _se hacia
uso indistinto de ambas según lo fueran aconsejando las C1rcunstanc1as. Hoy
han cambiado radicalmente los métodos de apostolado. Se prescinde de la
espada y coacción para emplear medios· puramente suasorios y pacíficos. ·Es
que nos hemos vuelto de cara al Evangelio. Pero si ent~nces se apeló a.las
armas, más fue como medio que como fin. La población de u1~a regi~n
cualquiera conquistada por las armas se consideraba casi como medida prev~a
para la reducción y conversión y, la mayoría de las veces, a la catequ~sis
precedía la conquista. Es que tampoco cabía siempre hacer otra cosa, m se
34
podían emplear otros métodos de apostolado" .
•
En el territorio por ,conquistar espiritual y temporalmente existía una
espantosa anarquía, un pulular de numerosos grupos étnicos, muchos de ellos
irreconciliables entre sí y con desastrosas y lamentables costumbres, por eso
se pensó en el sometimiento previo a una disciplina rígida que los ablandara
para llevarlos después al Evangelio.
.
En realidad todos los historiadores están de acuerdo en que la Conqmsta
del Santander fue una de las menos cruentas y crueles.
Escandón se preocupó primero por llamar a todos los indios a reducción
mediante el bando de noviembre de 1748, convocando sobre todo a los
infieles y apóstatas y prometiéndoles un perdón general para sus delitos,
conminándolos, eso sí, a que si persistían en su desenfrenada carrera de
ataques, robos y muertes, serán perseguidos a sari~re y fue??· Este bando hizo
que muchos se redujeran previamente a sus antiguas m1S1ones y que ~tros
prometieran congregarse como ocurrió en el 1~orte ce~·ca de _cª~;reita y
Linares o en el sur en Tancasneque donde segun él mismo dice las tres
rancherías de indios que le habitan e impedían la comunicación, se me
presentaron luego con mujeres e hijos, lo que sólo eje~utan ~uando p~·oceden
· con sinceridad. Vestílos y regalélos con mucha mercena, tabaco y bastlmentos
y habiéndome pedido les seüalase el sitio de su congregación lo hice con gusto
como dos leguas de Horcasitas"35 Horcasitas, es hoy día Magiscatzin y Tancasneque que fue muy importante centro de comercio y comunicaciói~ durante la segunda mitad del siglo pasado, es un próspero campo d~ expenmen~ción agrícola. Y de Tamaulipa la Vieja llegaron otros con el mismo propósito
de reducirse.
Ponemos los anteriores ·como ejemplos de la amplia visión del Colonizador
en la conquista pacífica de los naturales.

34

· 35

284

Lejarza, op. cit., p. 130.
Cit por Lejarza, op. cit., p. 13 l.

Ha s_ido muy impugnada,. sobre todo por los Misioneros del Colegio
Apostólico de propaganda Fide de Guadalupe Zacatecas, esta medida o
~ecur~o persuasivo previo, como algo que no se realizó sino que fue solamente
dusono y es que cuando ellos se establecieron negaron la existencia de tales
redu_cciones y alegaron que muchas misiones carecían de indígenas de asiento. Eso. y la poca atención que se concedió al seiialamiento de los parajes
conveme_nt~s para los pueblos y misiones de indios fue uno de los argumentos
más esgnmidos por ellos entre los motivos de su retiro de estas Misiones en
1765. Véase su comunicación de Fray Joaquín García al seüor Fiscal de
octubr~ 8 de 1785 donde expone las razones de la separación. 36
_
Lo c1e:to es que ya en pleno desarrollo del proceso coloni1..ador y misionero, por eJemplo, en 1755, podía escribir al Virrey Revillagigedo el Coronel
Escandón lo siguiente: "que las 400 personas de indios janambres que se
hallaban agregadas a aquella misión de Peiia Castillo y se habían retirado
después de la sublevación de la Villa de Escandón, habiendo observado el
rigor con que se han seguido los rebeldes, de que sólo quedan 12, ocurrieron
suplicando que me pidiese les permita volver a agregarse alegando que sólo
algunos de ellos por yerro, se hallaron en la emboscada de la muerte de la
capitana y robo de carga que participé; pero que todos los demás se habían
ma~te?ido sin hacer el más leve daüo. Y siendo como es cierto lo que asientan,
~eg~m mforme que en las faldas de Tamaulipa, a donde pasó a principio de
Jumo para asegurar a aquellos indios amigos, se me hizo, ordené se admitiesen
con varias calid~des conducentes a su permanencia, con lo que sólo quedan
en aqt'.ella ~orchllera del Sur los referidos 12 rebeldes janambres que hallándose sm abngo de las demás naciones, a cuyo fin no he omitido diligencia,
espero caigan breve."37
Todo lo cual prueba que s~s métodos se inclinaban a lo suasorio y pacífico
y que sólo usaban la fuerza por necesidad mayor.
Except? los rebeldes apóstatas del Nuevo Reino de León que persistían en
sus correnas de robos de ganados en las inmediaciones de Santo Domingo de
Hoyos y Real de Borbón, el visitador Tienda de Cuervo podía dar cuenta de
1~ paz y tranquilidad que en el tiempo de su visita disfrutaba la Colonia,
sien~~• por tanto, efectivo en esas fechas en las Congregas, el sometimiento
al Mis10nero y al Capitán, si no de todos, por lo menos de gran parte, con la
completa abstención de vejaciones de todos, agregados o no, lo cual importa
mu~ho _subrayarlo_- También persistían en su rebeldía los del Sigué validos de
los mtncados repliegues de sus serranías en la Sierra Gorda o Madre. Tienda

36

E G, Tomo II, pp. 265-268.

37

Escandón, Carta al Virrey, en E G, I, 43--45.

285

�38

de Cuervo se inclina a aconsejar también los métodos pacíficos de reducció_n.
Sin embargo, tuvo que usar el Coronel Escandón método~ más enérgICos
como en el caso de los irreducibles apóstatas del Nuevo Remo de León que
asolaban, como dijimos, Real de Borbón y tenían seguro refugio en la~
infractuosidades de la sierra de Tamaulipa la Moza. Contra ellos se estrello
su política conciliatoria y sus métodos de suavidad y pers1'.ación, vién~ose
obligado a emplear la violencia, ajena a su ha?itual p~~derac1ón. Persegmdos
aguerrida mente, sólo se vieron a salvo por la 1mpos1b1hdad ?e pasar las tropas
de Escandón un estero, pero los estrechó tanto que prometieron congregarse
sin que él se lo creyera, pero dándoles a entender que estab~ satisfecho,_ lo
y meJOr
q ue no era así, pues confiesa "que fue únicamente para dar tiempo
,,39
Ó
coyuntura en que poder acabar con estos perversos ap statas .
. .
Pongamos un último ejemplo de lo que pudo informar de muchos md1os
de las Custodias de Tampico y Río Verde, aunque no caían direc~mente ~n
su jurisdicción, ló cual prueba a 11\testro modo de ver que el Tamp1co co_lon_ial
no estaba en la margen nortesino en la sur del río pánuco. "Los muchos md1os
dispersos de las Custodias de Tanipico y Río Verde que (como re~etidas veces
he participado) vivían dispersos en las serranías y montes de la Sierra G?rda;
hecha ya la conquista de esta parte del Norte de ella, en que se guarnec1a~, y
seguidos por la del sur, de las compafiías de aquellas fronteras, se han reducido
(en número de más de 7000 almas) a las referidas misiones con sólo la
providencia de haber traído presas como 35 familias que eran las más rebeldes
y se mantienen en esta capital, como va asentado en :l párraro q~e 1~
corresponde que el beneficio muy apreciable y no se hubiese consegmdo s1
40
esta conquista no se hubiese hecho."
Estos efectos eran indirectos si se quiere, pero muy válidos y eficientes para
la Evangelización de que venimos hablando.
,
..
Un punto sumamente importante en cuanto a metodolog1a de estas m1s10nes serán el delucidar claramente si Escandón daba prioridad, como parece
ser, a las fundaciones de pueblos de españoles criollos y mestizos y estableciendo misiones aledañas a las villas. A este propósitos comenta el Lic. Juan
Fidel Zorrilla: "el enfoque de Escandón es distinto del punto de vista sostenido
misioneros y
Por los misioneros y de allí las discrepadas y conílictos. entre
1 ,,41
l
d
l
pobladores que surgieron en el curso e proceso co omzac_ or..,
.
Pero ocurrieron bastantes cosas positivas en esta Evangehzac1on que distan
mucho de las condiciones necesarias para poderlas considerar como fracasos.

38
39
40
41

286

INFORME Y SATISFACCION PERSONAL EN E G, II, 30-32.
Escandón, INFORME, en E G, Torno II, 285.
Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES, en E G, 1, p. 42.
Zorrilla, Juan Fidel, EL PODER COLONIAL EN NUEVO SANTANDER, p. 145.

Por lo cual creemos sincera y justa la satisfacción del Coronel José de
Escandón al haber creado y establecido 20 poblaciones y haber aumentado el
nú~ero de familias pobladoras de 481 y 59 indios huastecos y Olives que se
pod1an contar en fecha 31 de octubre de 1749 a 1245, o sea con un aumento
d~ 705, a la~ q~1e hay que agregar 114 de oficiales y soldados y el razonable
~umero de s1rv1entes con los que suma la cantidad de 1389en 1755; yal poder
mfonnar que el número de indios que se hayan reducido en misión a son de
camp_ana y d~ctrina compone 2,824 y que eran muchos los que habían
ofrecido reducirse pero q_ue no ha sido así por la falta de misioneros)' en otras
partes por no haber basamentos para su diaria manutención; "en ei interin
añade, se ~nstruy~n y logran frutos para conseguirla, contentándome po;
ahora con ir dommando el terreno y que los pobladores se vayan radicando
y atra~éndolos, lo que va siendo muy buen efecto, pues aficionados a las
comodidades que_~roduce el trabajo se van aquerenciando y logra el principal
fin de su _convers1011 p~r los cuales términos prevenidos por el católico celo
de su Ma~estad (que D~os guarde) y aún de los que se hallan congregados se
ha _e_xperunen~do casi generalmente, . que cuando se ven en ¡1eligro de mue1te
solicitan con a~za el santo bautismo y son muchos los que se han mue1to con él, cuyo
consuelo suaviza en parte las continuas fatigas que se han expedido para su
reducción" 42:
En ~sta c~municación 1~1~estra Escand?n estar ho_ndamente satisfecho por
lo log1ado en gran servmo de sus Majestades" y advierte que lo que ha
?astado "puede que no sea menos que lo que ha gastado la Real Hacienda"
Junto
lo que l~a padecido "en tan larga ausencia de mi casa, familia y
negoc10s, nueve anos gastados a la fecha del escrito " no habiendo sido menos
lo que padecí en la Sierra Gorda por espacio de más de quince años, pero bien
empleados todos, pues ha producido la reducción.de tant.as almas, extención
de la Corona de nuestro Católico Monarca y haber logrado desempefiar la
confianza de Vuestra Excelencia" 13 •
Esto lo escribí~ Escandón al Virrey Don Agustín de Ahumada Villalón,
marqu~s de Amanllas_e!1 Nuevo _San~nder y agosto de 1755. Amargos años
le espe1 aban por el Jmc10 de Res1denc1a tan sañudamente emprendido en su
contra; est? ensombreció los ~!timos ~ías de su existencia tan fecunda para
el Evange_h~ f la Co1:ona. Su vida tenmnó el 1O de septiembre de 1770 antes
de que el JlllCt? termmara y saliera libre y absuelto. Todos han escrito que su
muerte ocurnó en Tacubaya, el profesor Vidal Efrén Covián Martínez ha
probado que en la ciudad de México.

:º•~.

42
43

Escandón, MAPA DE LAS FUNDACIONES en E G I p 38
Escandón, MAPA DE LAS F UNDACIONES: en E G'. r'.
42-43 .

pp.

287

�Por encima de los desaciertos, su obra resalta espltudorosa: el actu~l Estado
de Tamaulipas le debe en lo civil las bases firmes de_ su _prospendad_ y el
henchido augurio de su futuro; y en lo religioso y ecl~s1ástJco, el más g1~ntesco esfuerzo que se haya hecho para sembrar y arraigar la fe de Jesuc11sto
en nuestro suelo.
¡ n l
Grande fue su conquista y bien puede figurar como emblema e e e a a
llarda frase que un día el mismo escibiera:
. _ ..
.ga "Puse especial cuidado que todo lo venciera el arte, por lo que tuvo jJoco e;emcto la

espada".

lA DELEGACIÓN MICHOACANA EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERETARO
DE 1916- 1917 1

Tampico, Tam., Jueves 16 de octubre de 1980.

E. V. NIEMEYERJR.
Universidad de Texas

EL CONGRESO CONSTITUYENTE DE MÉXICO de 1916-1917 ha sido descrito
como "el evento singular más importante de la historia de la Revolución
2
Mexicana." Otro mexicanista se ha sobrepasado al clasificarlo como "una de
las asambleas más dramáticas e importantes del siglo veinte. "3
De muchas maneras el congreso que produjo la carta magna mexicana
actual, fue una reunión única. Fue compuesto exclusivamente de partidarios
de don Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista
encargado del Poder Ejecutivo, que acababa de derrotar los esfuerzos de
Francisco Villa que quería hacerse cargo del movimiento que exitosamente
había vencido al usurpador Victoriano Huerta, se suponía que el Congreso
aprobaría ciegamente un anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857.
Sin embargo, el Congreso fue mucho más allá de este objetivo e incorporó
en derecho constitucional medidas sociales y económicas avanzadas, haciendo
esto en una manera que rindió homenaje al proceso democrático mexicano.

2

3

El autor agradece al Sr. Miguel Soto Estrada, Departamento de Historia, UNAM, sus
valiosas críticas al manuscrito y su ayuda con la traducción al español.
Frank Tannenbaum, Peace by Revolution: Mexico after 1910 (New York, 1966). p. 166.
Véase los s iguientes relatos del Congreso escritos por d iputados que asistieron: Juan
de Dios Bojórquez (seudónimo Djed B'rquez), Crónica del Constituyente (México,
1938) y Félix F. Palavicin.i, Historia de la Constitución de 1917 (México, 1938), 2 tomos,
ambos escritos desde puntos de vista partidarios. También véase L. Melgaejo R.1ndolf
y J. Fernández Rojas, El Congreso Constituyente de 1917-1917 (México, 1917). Una
obra reciente es la de Gabriel Ferrer Mend.iolea, Historia del Congreso Constituyente
de 1916-1917 (México, 1957). Obras en inglés son Ward M. Monon, "1l1e Mexican
Constitutional Congress of 1916-1917," Sout11western Social Sciences Quarterly, Vol.
38, No. l Qune, 1952), pp. 7-27; Charles C. Cumberland, Mexican Revolution: The
Constitutional.ist Years (Austin, 1972), pp. 320-360; y E.V. Niemeyer,Jr., Revolution
at Querét.1ro: The Mexican Constitutional Convent.ion of 19 16-1917 (Austin, 1974)..
Charles C. Cumberland, Mexico: T he Struggle for Modenúty (New York, 1968), p .
357.

288
Humanitas-19

�2: Alberto Al varado (Pátzcuaro)-abogado y oriundo de Morelia Como
diputado suplente, no prestó juramento sino hast'l el 13 de d" : b .
de 1916 El D · · d
. .
'
1c1em 1e
l
.
tano e los Debates md1ca
que durante las sesiones habló
s? amente una vez'. para ¡~formar que él y su compañero de la di uta~1~11, el _Dr. José ~1lar Rmz, acababan de visitar a otro miembro ~e la
e egac1ón, Onésuno López Couto, que estaba enfermo.

Dentro del Congreso, los partidarios de don Venustiano se dividieron en dos
grupos: liberales moderados y reformistas radicales. Otorgaron a los diputados solamente dos meses (diciembre, 1916 y enero, 1917) para efectuar sus
deliberaciones, lo que contrasta notablemente con el período de un año
tomado respectivamente por los constituyentes de 1824 y 1857 para redactar
las constituciones de esos años, los delegados apresuradamente prepararon
un documento de mucho alcance. Los artículos más notables, el 27 sobre
derecho de propiedad y reforma agraria y el 123 sobre trabajo, se redactaron
por comités extra-oficiales, verdadero fruto del Cong1·eso, ya que el anteproyecto de reformas a la Constitución de 1857 presentado por don Venustiano
no contenía nada que se les pareciera. Solamente un puñado de los constituyentes dispusieron de los antecedentes y la preparación necesaria para
redactar una constitución. Como dijo un diputado al admitir que a él le
faltaban las bases en economía política y derecho constitucional, "nosotros
resolvemos estas cuestiones de trascendencia después de oir el pro y el
contra,porque para votar, más que nuestros conocimientos nos lleva nuestro
instinto revolucionario .. .''4 En realidad los constituyentes simbolizaron el
trastorno ocasionado por la Revolución y si su preparación fue considerablemente deficiente, sí manifestaron su determinación para procurar las
5
bases de una sociedad más justa y equitativa.
Será el propósito de este trabajo dar a conocer el papel de la delegación
del Estado de Michoacán en la asamblea más importante en la historia
constitucional mexicana. Los miembros de la delegación michoacana, el
distrito electoral que fue representado por cada uno (en paréntesis) y breves
6
datos biográficos, son como siguen:
1. Salvador Alcaraz Romero (Huetamo) - 36 años de edad, ingeniero
civil. Había participado en el combate en Michoacán contra los huertistas y se dice qúe había caminado desde Michoacán hasta Piedras Negras,
Coahuila, distancia de unos 1800 Kilómetros, para informar a don
Venustiano respecto a la situación militar en Michoacán, una hazaña
significativa. No participó en ninguna discusión durante el Congreso.

4

5
6

3. ~osé 1varez _Y Alvarez (Uruapan) -31, coronel del Ejército Constituc1ona ISt'l, onundo de Zamora. Según él, Francisco Múgica quería
represen~r a Zamora en el Cqngreso y Alvarez acedió a su deseo
Al~·arez d1JO que durante la campaña electoral, los canc!Ídatos re un~
l':: ;'otantes_ que_deseaban más y la respuesta fue fuert/y cfara·
a I" e1 ta . Un anuclencal reconocido, Alvarez fue uno de los ". bº .
nos del Congreso. paruc1p
· · ó acuvamente
.
Jaco 1en muchos de los debat

~\~~1 ~

:m~1do l~ palabra algunas_40 veces durante los dos meses de sesion:::
ct~t mouva?o por el ardiente deseo de limpiar el sistema político
soc10-económ1co mexicano de una vez para siem re afirmando c ,
"Se escribió la ley d·e MP.
on
dhumor
· dasí
. como convicción:
. .
01sé's en dos tabletas
e pie ia }' la Consutuc16n de México estará en dos barras de jabón."8
4.. Cayetano Andrade
(Moreria) - 26, nacido
- en Guanajuato, se había
.
uasl~~ado a M1choacán cuando muy jo"en. Se recibió en la Escuela de
Med1cma de la Universidad de San Nicolás en 191'1 Fundó o tr b º6
~or:. ~1iembro del cuerp~ ele redactores de varios p~riódicos ci~-.~i;;s
e ic wacán y fue conocido como escritor y poeta, así como médico.
5.
. ) - 31 , extremadamente pobre durante st
. U rieldAvilés (Zinape
' cua10
J~::nt~ y _huérfano a temprana edad, solamente recibió educació1~
~as a1 ia; S1~ e~bargo, fue lect~r ansioso de obras literarias y científi.. Hab1a tlaba_pdo como carpmtero e impresor y al fundar un per1·ó· ·, a 1a dictadura
·
dE1&lt;:o. en .Jungapeo en opos1c1on
porfirista se le encarceló
1913,, se había alistado en el Eiérc1·to
Co11s'u·tuc10na
.
1·1sta y.
e n JUmo,
d
;,
ua~ o se vem~ el Congreso, había obtenido el grado de Tenie~te
Co1orl.. Ft~e d1rut-.do suple_nte que entró en el Congreso después de
que e p1op1et-.no no aparec1ei"a. No part.icipó en ningún debate.
:· ~nadeo ~etan~our~ Qiquilpan) -nació en el mismo pueblo, estudió
1~ a :scu~ a pnmai:1a local, después asistió a· la Escuela Nacional
~:~aia~o~·1a en -~éx1co y cursó estudios profesionales en la Escuela
'CJona e Med1cma en donde se recibió en 1905. Regresó a Jiquilpan,

Diario de los debates del Congreso Constituye11te, 1916-1917 (México, 1960). 2 tomos, JI, p.
507.
Para una relación breve de la Revolución en Michoacán, véase Jesús Romero Flores,
Historia de /a. Revolución en Miclwa.cdn (México, 1964).
Los datos se extrajeron mayormente del Diccionario Porróa de Histori.1, Biografía y
Geografía ele !1-léxico (México, 1976), 4a edición, 2 tomos; Jesús Romero Flores,
Diccionario michoacano de historia y geografía (Morclia, 1960); y La Herencia del
Constituyente, no.l (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo de 196-1), no. 10 (5 de Septiembre de 1963), no.8 (5 de Abril de 1964), no.9 (5 de
Mayo ele 1964), no.10 (5 de Junio de 1964), no.11 (5 de Julio ele 1964), no.12 (5 ele
Agosto de 1964), no.13 (5 ele Septiembre ele 1964), y no.IS (5 ele Noviembre de 1964).

7
8

Entrevista con José Alva

El Co11stit1iye11te, no.4 (7 d:zltiier~ªcÍ~\~17◊,navaca, 31 de Mayo de 1965.
Al

291
290

�practicó su profesión y adquirió una client~la ~ume1 osa. Los. v~cinos
tuvieron un buen concepto de él. El récord md1ca que no part1C1pó en
los debates.

éste decidió no asistir. No tomó parte en ningún debate durante el
Congreso.
12. Francisco Múgica (Zamora)9 -32, con mucho el miembro más
destacado de la delegación michoacana y una de las grandes figuras del
Congreso. Nació en Tinguindín, hijo de profesor michoacano, cursó
est~dios en el_ seminario de Zitácuaro, en donde desplegó un anticlericalJS1~0 fanático. l!n r~belde por naturaleza, Múgica pronto dejó de
es~udiar en el semmano y se puso a escribir en varios periódicos de
M1choacán, atacando fuertemente el sistema autorita1io de Díaz y
abogado por reformas económicas y sociales. Fue partidario de los
hermanos Flores Magón, se hizo miembro del Partido Liberal Mexicano
y en febrero de 1911, había ingresado en la revolución maderista. Hacia
1912 desempefia un cargo menor grado en el gobierno estatal de
Coahuila y cuando el Gobernador Venustiano Carranza empezó el
movimiento constitucionalista, a raíz del asesinato de Madero y Pino
Suárez, Múgica se afilió a él de inmediato. Fue el único constituyente
que firmó el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913. Múgica
desempefio varios cargos militares y civiles en el gobierno "preconstituci?nal" de don Venustiano y en 1913 participó en el primer reparto
de tierra conforme al programa revolucionario de reforma agraria en
Matamoros, Tamaulipas. Designado Gobernador y Comandante Militar de Tabasco por el Primer Jefe en 1915, Múgica se distinguió como
refon~ad?1' y a~lminist1·ados y ascenpió al grado de general en el Ejército
Const1tuc1onahsta. En el Congreso de Querétaro Múgica fue vocero y
líder de los reformadores radicales y Presidente de la importante Primera Comisión de Constitución, que tuvo que estudiar y dictaminar
respecto a la mayoría de los artículos del proyecto de constitución
sometido al Congreso por Carranza. Articulado, bien informado, un
buen orador, aunque a veces demagogo, tomó la palabra unas 120 veces
durante los dos meses de sesiones. El predilecto de los reformadores
radicales, especialmente los "jacobinos," fue Múgica el tósigo de los
moderados del Congreso que apoyaron el texto así como la filosofia del
proyecto de reformas del Primer Jefe. Trabajó intensamente y sin
descanso durante el Congreso. Cuando no participaba en las reuniones
de la Primera Comisión de Constitución, pasaba el tiempo defendiendo

7. Martín Castrejón (Ario de Rosales) -aunque elegido diputado por
Pátzcuaro también, optó por representar a su pueblo nativo en el
congreso, dejando a Alberto Alvarado que representase a Pátzcuaro, 35
afias de edád, había cursado estudios en el Colegio de San Nicolás de
Hidalgo pero nunca se recibió. En 1911 fue agricultor en Tacámbaro,
y al triunfar la revolución maderista, se le nombró prefecto de ese
municipio. A raíz del asesinato de Madero, tomó las armas en contra de
Huerta. No participó en el combate en Michoacán ascendiendo al grado
de general. Como militar del Ejército Constitucionalista, participó en
los debates.
8. Gabriel R. Cervera (Maravatío) -31, .•ació en Guerrero, Coahuila.
Había ido a Michoac~n en donde tomó las armas en contra de Díaz en
abril de 19 I l y en contra de Huerta en mayo de 1913. Se alistó en el
Ejército Constitucionalista y cuando el Congreso fue convocado ascendió al grado de general. Tampoco partició en las discusiones durante el
Congreso.
9. Onésimo López Cauto (Zitácuaro) -estuvo enfermo durante la
segunda quincena de enero de 1917 y no asistió a muchas de las últimas
sesiones. No participó en ninguna de las discusiones durante el Congreso.
1O. Rafael Márquez (Aguililla) -32, oriundo de Tepalcatepec, Michoacán; entró en la revolución contra Díaz en abril, 1911 y había tomado
las armas en contra de Huerta en abril de 1913. El Diario tle los Debates
indica que no tomó parte en ninguna de las discusiones.
11. Manuel Martínez Solórzano (Tacámbaro) -54, nació en Morelia,
había cursado estudios en el Seminario Tridentino de Morelia y en 1891
se recibió como médico cintjano de la Escuela Médica Michoacana.
Ejerció su profesión por poco tiempo, prefiriendo e~señar bo~nica,
zoología, quío mica, geología, y mineralogía en el Coleg10 de San N1c?l?s
de Hidalgo, lo _que hizo por más de 30 afias. En 1899 se le ebg1ó
presidente municipal de Morelia yde 1914a l 919desempefiaba el cargo
de Rector del Colegio. Estudioso de las ciencias naturales y autor de
varias obras sobre las plantas, rocas, y de observaciones científicas
respecto a Michoacán, también desempeño el cargo de Director del
Museo Michoacano por más de 25 afias. Elegido al Congreso como
diputado suplente del Ing. Pascual Ortiz Rubio, le reemplazó cuando

9

Dos ~iografias de Mógica son: Armando ele María y Can,~, Miígica, crónica biográfica
(México,_1939) y Magdalena Mo'.1dragón, Cuando la Ret&gt;0lució11 se coitó las alas (México,
1966). Ninguna de las ~os constituye una valoración crítica de Mtígica ni de su papel
en el Congreso Consutuyente. Alfonso Reyes H., Cauce 17. Un hombre en el crisol
conslilucio11al y progreso revolucinnaiio (México, 1970) no agrega nada a Jo ya sabido.

293

�.
l d. támenes de la Comisión ante la asamblea. Múgica
acuvamente os. IC
• ma na como la base para efectuar
trató de confecc1o~ar _la nueva
má; trascendentales de la historia
las reformas eco~1om1Cas y sooa e ba hacer esto cuando exclamó a raíz
mexicana. No dejó duda que pdensa . b1·e· "Dclenda est Cartago, allí
. t ta el 30 e nov1em
•
.
de la toma &lt;l e P10 es
,
allí está el enemigo a quien
está el enemigo a quién destnur, porque e
l . , Ji'.J'
debemos hundirle hasta el pomo el puñal ele la revo uc1on.
.

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el iración entre los diputados que comparueMúgica despertó respeto Yª m
lo hicieron. Refiriéndose a la
. .
, mo entre 1os que no
.
ron sus opnuones, as1 co
1d. tad Rafael Vega Sánchez (Hidalgo)
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· F . á d Martmez ( uana_Ju "
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· -·¡ defensores e 1a vei
,
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. r. u· ablemente con rara energía. Más
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lt ·aradJCales que poi me 1
se preocupó _ror 1 ~a_e~ u _1,_·~oFederal, uienseopusoaMúgicafrecuenDiputado Féhx Pa~av~rnu &lt;?.~~t! \a obra d}u;ted fue la de un hombre sincero,
temente en el podio, e eso i 10 . • d . . . ílex1·vas exaltaciones y sus aciertos
·
d l contagio e 1ne • ' ·'
víctima en ocasiones e
. . . l inano- seránJ"ttzgados
. t. sus errores --ena1 es lU e
merecen aplausos, nuen I as
d
e's del banquete que a los
•
· ,, 14 v l la pena notar que espu
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del 31 de enero, en una
Por la H1stona. _ ·,a don
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d d·putados lo elevaron en
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.
exlub1c1ón e a1ecto pa
- . ·1'· E
l sentido verdadero, Múg1ca fue
hombros y lo llevaron a su dom1O 10. n Ul
la delegación michoacana.
.,
. ) 25 oriundo de Sonora, fue un reoen
13. Alberto Peralta (More}1a. endiente de una casa comercial en
llegado a Michoacán. _Hab1a sido dep ó al régimen de Díaz por lo cual
su estado nati;o acuvam;nt~ sií;~~~ci;do con el movimiento constise le encarcelo t1es veces. e 1a t. ·6 a cat1sa de la mala salud de su
.
•ano pero se re 11
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levantó contra ana 112' ,
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padre. Cuan o i a se . ta Una de sus misiones más peligrosas fue
combatió con l~s carranc1s s. rzas constitucionalistas en el area ce~obtener comesubles para las fu_~
só más de un mes en territorio
tral el~ MéAlxico eln ~d11~'l a~c~~n1g1 r~~ desempeña un cargo bajo las
enemigo.
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12
)3
14

294

Diario de lo~ debates, _l. 377.
p bms (México, 1919), 2 tomos, 11,230.
José Francisco Múgica, Hec1ws, n o oIa
1bid., p. 234.
!bid., p. 229.
!bid., p. 245.

órdenes del Gobernador y Comandante Militar de Michoacán. Según
las actas, no participó en ningún debate. Padecía de piedras en la
vesícula. A mediados de enero, solicitó y recibío diez días de licencia con
lo cual perdió varias sesiones.
14. Jesús Romero Flores (La Piedad) -poeta, educador e historiador.
Había recibido su título de profesor en 1905, y, servido en la 26
legislatura. Fue encarcelado por el gobierno de Huerta y desterrado de
Michoacán. Durante el Congreso pensó mucho en las responsabilidades
de su trabajo educativo en Michoacán. El 9 de enero pidió licencia de
seis días para regresar a Morelia para inagurar los cursillos en la Escuela
Normal para Profesores de la cual fue el Director. Se le denegó su
solicitud, problablemente por la necesidad de mantener el quórum del
Congreso. No participó en los debates. Igual que Alvarez y Múgica,
había cursado estudios en el seminario. Fue uno de los "jacobinos de
Querétaro." Un escritor fecundo, se le conoce mejor por su obra de cinco
tomos titulada Anales históricos de la Revolución Mexicana.

15. José Pilar Ruiz (Morelia)- 30, se recibió de la Esctiela de Medicina
de Michoacán, había participado en su estado nativo en la lucha contra
la usurpación de Huerta; una vez tuvo que fugarse para evitar la captura
y por lo tanto salvar su vida. Se le eligió diputado suplente de Francisco
Ortíz Rubio quien se enfermó y tuvo que solicitar licencia por periodo
indefinido. Ocupó su curul el 18 de diciembre. No participó en ningún
debate.
16. José Silva Herrera (Apatzingán)- abogado, partidario de Madero.
En el Congreso desempeñó el cargo de presidente de un comité de tres
diputados que tuvo la responsabilidad de actualizar el reglamento de lá
26 legislatura que rigió los debates del Congreso. Silva Herrera cumplió
con sus deberes de una manera muy concienzuda y participó en algunos
de los debates.

17. Ni Florencio G. González, elegido del distrito elect-0ral de Puruándiro, ni suplente, José de la Peña asistieron al Congreso.
¿Qué se puede decir respecto a esta diputación? ¿Qué tenían los miembros
en común? Primero, eran jóvenes, siendo la edad media alrededor de 34 años.
Por lo menos nueve habían adquirido la educación superior y cuatro de ellos
poseyeron títulos de médico. Los abogados fueron los. únicos que poseían
conocimientos de derecho constitucional. El resto no tenían la preparación
en ciéncia política que le capacitara para la labor de redactar una constitución.
Cuando menos nueve habían apoyado activamente al Presidente Madero, o
en c01ñbate o con el suministro de asistencia moral y material. Tres de ellos
se hicieron generales en el Ejército Constitucionalista. En realidad, fueron

295

�un fruto de su época, participantes en el cataclismo que se llama la Re~~lución
Mexicana. De los 16 diputados en el Congreso, solamente cuatro partic1paron
en los debates, los otros estuvieron más dispuestos a escuchar y ~espués vo~r.
y votaron con regularidad. Las actas indican que votaron segun s_us c~nv1¡
5
ciones, pues la diputación se dividió en la ma~o•:ía de los ~em~ de. d1scus1ó~.
Como quiera que sea, compartieron un obJetivo co1m~n: oe_ai un Mé~co
· Al fin , se debe afirmar que un miembro de la cltputac1ón, Francisco
meJor.
d
ó
Múgica, participó tan activa e intensivamente en el Congreso que se estac
sobre los demás.
Los debates más significativos en la historia de la asamblea fueron sobre
1Artículo 23ro relativo a la instrucción religiosa en las escuelas. Se llevaron
: cabo al principio del Congreso y, duraron cuatro dí~s. Se~al~ro1_1 el fin d~
la supremacía de la iglesia en el campo_ de_ l~ educación e _md1ca1on ~ue s1
fuera necesario restringir las garantías md1v1~ual~s a_ favo1 de los de1echos
de )a sociedad en conjunto, así se haría. También md1car?~ ~ue el ante~r?ecto de reformas de Carranza que estuvo bajo ataque, rec1bma un escrutinio
~uidadoso. En estos debates dos michoacanos h~blaron en~rgican~e1~te a favor
de limitar el papel de la Iglesia en la educación: Francisco Mug1ca y José
Alvarez.
1 3
l C
·
Múgica, reconocidamente el autor intelectual del Artícu .º. ro, y a omisión que presidió, habían presentado su dictamen el 11 d_e d1c~e1~bre, pero el
debate empezó el 13. Tan preocupados estaba_n los amigos mamos_d~ ~on
Venustiano en el Congreso, que invitaron al ~rn~er Jc_fe para que ~s1s~~eia a
la discusión con la esperanza de que su presencia d1suad1era a los an~cle~ 1ca,!es
de su intención de "desaprobar el Artículo de la propuesta Consat_uc~ón y
sustituírlo en términos que exigieran ensefianza laica en los establecu~1ent~s
oficiales de educación, así como en los particulares de ensefi~~~ pnmana
elemental y superior; prohibieran al clero que estableciera o dmgiera ~scu_elas de instrucción primaria o impartiera ensefianza per~onal_mente en nmgun
colegio; y que se hicier~ obligato1:ia la ensefianza_ pnma'.:1a p~ra todo_s los
mexicanos en cstablccin11entos oficiales. L, presencia del P11_me1 Jefe dm ante
Is sesión vespertina del 13 debió haberle ocasionado mol~s_aa aguda, aunque
no se inostró, a medida que escuchó varios delegados cnt1c~r el texto _d e su
anteproyecto del Artículo 3, que estipula la en_sefianza gratmta en los mvel~s
primaria superior y elemental y que fuera laica solamente en los establecimientos oficiales.

15

En cuanto a las votaciones, véase Peter 1-1. SmitÍ1, "L.1 polític.1 dentro de la Revolución:
El Congreso Constituyente de 1916-1917, "J-lisloria./Hexicana, 22:3, Enero-Marzo 1973,
pp. 363-395.

Pero Múgica, el ex-seminarista, atacó con toda su alma al clero y su papel
en la educación. En un discurso notable el 13, sonó uno de los temas
principales del Congreso cuando dijo "estamos en el momento más solemne
de la revolución" porque estaba en el tapete el futuro de México y su juventud.
Hizo defensa brillante del dictamen de su Comisión con una denuncia amarga
del papel educativo del clero a quien le calificó como "el más funesto y el más
perverso enemigo de la patria. (Aplausos)." Consideró que el clero había
ensefiado a los niiios de todas las clases sociales, de los trabajadores y del
populacho "las ideas más absurdas, el odio más tremendo para las instituciones d~mocráticas, el odio más acérrimo para aquellos principios de equidad,
igualdad y fraternidad, predicados por el más grande apóstol, por el primer
demócrata que hubo en la ancestralidad de los tiempos, que se llamó Jesucristo. "16. Sería pe1judicial para México si se permitiera que se continuara
esta situación. No resultaría en una nueva generación de gentes sensatas y de
reflexión sino una herencia del fanatismo y de principios insanos.
A Múgica y sus compafieros de la Primera Comisión, ya tildados de
"jacobi_nos," s~ les criticó por haberse excedido al pintar el peligro de la
educación clerical y por haber presentado, para ser discutida, una fraseología
que fuera completamente inapropiada para la sección de la Constitución que
tr~taba de las garantías individuales, y por no haber demostrado respeto al
Primer Jefe al recomendar que su anteproyecto del Artículo 3 fuera rechazado. Herido en lo vivo por esta acusación, Múgica volvió a tomar la palabra el
14 del mes para afirmar su lealtad "probada'' a Carranza, agregando que si
a él se le rechazó su propuesta de ley, fue porque se consideró que no era
su~ciente radical para la Constitución. L, libertad de instrucción, dijo, fue
peligrosa porque ena·egaba al clero los derechos de los particulares, los
derechos de las masa mexicanas "porque se le ntregaba sefiores, algo más
sagrado, algo de que no podemos disponer nunca y que tenemos necesidad
de defender: la conciencia del niiio, la conciencia inerme del adolescente.
(Aplausos)" 17
El único otro michoacano que participó en la discusión fue José Alvarez.
Tan tenso fue el ambiente de estos debates, cargados de alusiones personales,
que la primera vez que pidió la palabra, "en nombre de la delegación
michoacana," hubo voces de "no, no" y "que no hable él," y por lo tanto, no
se la conce~i~. Otra vez, cuando un diputado afirmó que el peligro de las
escuelas religiosas fue grandemente exagerado, que en 1907 hubo g 620
escuelas_ públicas _en comparación con solamente 586 operada por el cÍero,
Alvarez 111terump1ó el orador para afimar que solamente en Michoacán había
tres mil escuelas clericales. Su afirmación se recibió con murmullos. Más tarde

16

17

Diario de los debates, I, 642
]bid., p. 712.

296
297

�recibió Alvarez la oportunidad de decir lo que.. v~rd~~e~·~mente pensaba.
Criticó a la Comisión por haber usado la palabra laica, d1c1endo que fue un
calificativo demasiado blando, que la educaciuón "científica, basada en la
verdad," era más apropiada. Demostrando que no tenía a~ecto algun? por el
clero, Alvarez criticó severamente a los que proponían la libertad de mstrucción, diciendo que cuando existía esta condición
¿cuál fue entonces el resultado? Que a los pocos meses, en mi pueblo
de Zamora, cuyo nombre debe haber llegado hasta vuestros oídos,
envuelto en el ·perfume del incienso, los repiques de ánimas y los
sermones de los frailes, se juntaban ya los principales obispos de la
República y los más connotados consenradores a fraguar la caída del
señor Madero. Y eso es lo que se pretende hacer con el Gobierno del
Señor Carranza; dejar otra vez la puerta abiirta para que los frailes y
los consenradores den otro golpe de estado. 1
Poniendo reparos contra la contención de que las restricciones sobre la
libertad de educación estuvieron fuera de lugar en el capítulo sobre las
garantias individuales, Alvarez preguntó: "mi indio no tiene garantías? ¿EJ
indio no es individuo? ¿Qué vamos a decirle a aquella raza abnegada, cuyos
últimos representantes vagan por los pinares olorosos y los cafetales del
distrito de Uruapan, que por no molestar a los frailes no fue posible darles a
19
ellos garantías?" • Creia él que las garantías in?ivi~uales signi_licaban más
que la protección del individuo contra actos arb1tranos del gobierno. También deberían proteger a los que no gozaran de ventajas de la mayoría contra
el abuso de una minoría privilegiada: el clero.
Al fin Múgica y la Primera Comisión moderaron su dictamen para identificarse con el pensamiento de los delegados co~10 se expresó duran~e el
debate. El 16 de diciembre se presentó una redacción reformada: la ensenanza que se daría en los establecimientos particulares. Ning~11_1a_ corporación
religiosa ni ministro de ningún culto podrían establecer o dmg_1r es:uelas
instrucción primaria; habría vigilancia oficial en las escuelas pnmanas parttculares, y en los establecimientos oficiales se impartiría gratui~t~ente la
ensefianza primaría. L, prohibición contra la ensefiat~za po~· m1111stros. de
cultos y la estipulación de que la educación fuera ~bltgat~n_a ha~fan sido
eliminadas. En la defensa final de esta nueva redacción, Mug1ca dtJO que el
Comité no estaba 9ispuesto a otorgar concesiones adicionales y en cuanto a
la ideología que debía de tener la Constitución, que se manifesta ra en el
Artículo 3.

d:

1s

/bid., p. 763

19

/bid.

Después de cinco horas más de debate, había poco que se podría decir al
respecto. En una votación recogida por medio de pase de lista, el nue\"O
dictamen de la Comisión fue aprobado por 99 votos contra 58 el 16 de
diciembre. Hubo aplausos prolongados y gritos de "iViva la revolución! iViva
el ciudadano PrimerJefe! iLa patria se ha salvado!"20 De los siete micboacanos
presentes que votaron, Andrade, Márquez, Múgica, y Romero Flores votaron
a favor. Alvarado, Peralta y Silva Herrera votaron en contra.
El tema religioso, que se levantó inicialmente en cuanto a la discusión del
Artículo 3, volvió a surgir durante los debates de los Artículos 24, 27 y 129.
El dictamen de la Primera Comisión sobre el Artículo 24, emitido el 3 de
enero, dió disposiciones sobre la libertad de creencia religiosa y de actos del
culto respectivo siempre que no constituyeran un delito o falta penados por
la ley y la obligación de celebrar actos religiosos de culto público dentro de
los templos, los cuales siempre estarían bajo la vigilancia de la autoridad. El
dictamen hubiera sido aprobado con poco o ningún debate si el Diputado
Enrique Recio (Yucatán), también miembro de la Comisión, no hubiera
presentado un voto particular con dos fracciones que prohibieron al sacerdote
de cualquier culto que impartiera la confesión auricular y limitara el ejercicio
del sacerdocio a los ciudadanos mexicanos que debían ser casados civilmente,
si eran menores de cincuenta años de edad. Al final, estas dos medidas
discriminatorias se rechazaron por la asamblea. En la votación, Alvarado,
Avilés, Castrejón, Cervera, M:hquez y M úgica y Silva Herrera votaron a favor
del dictamen de la mayoría de la Comisión, que fue aprobado con 93 votos
contra 63. Alvarez, Andracle, Manínez Solórzano, Romero Flores y Ruíz
votaron en contra, probablemente porque querían incorporar lo propuesto
por Recio. Es de notarse que Múgica había votado en la afirmativa porque
había firmado el dictamen. Sin embargo, tuvo que explicar que lo consideraba
como su deber respetar el espíritu del capítulo sobre las garantías individuales
y no imponérselas con medidas restrictivas, una gran diferencia respecto a su
posición en cuanto al Artículo 3ro.
Participó brevemente José Alvarez en el debate sobre la fracción II del
Artículo 27 respecto a la prohibición contra la adquisición ele tierras o bienes
por la Iglesia. Consideró que la Primera Comisión se había equivocado al
redactar esta prohibición porque el Artículo 129 denegó la personalidad
jurídica a la Iglesia pero el Artículo 27, fracción II, al quitarle ciertos privilegios, implicaba que podría adquirir otros bienes, por lo tanto, le concedía
personalidad jurídica. Creyó Alvarez que la Comisión debería cambiar la
redacción, pero ésta no le hizo caso.

20

/bid., p. 774.

298
299

�El Artículo 129, que más tarde llegaría a ser, en la redacción definitiva de
la Constitución, el Artículo 130, contenía una mezcla de distintas estipulaciones, aproximadamente quince en número, las mismas que tenían como
propósito el de establecer la supremacía del Estado sobre la Iglesia y de acabar
con la influencia política del clero. La discusión provocó que José Alvarez
emitiera otra explosión de jacobinismo. Declarando que su raza había sido
explotada "por la mano blanca y rechoncha del cura católico," acusó al clero
católico así como al protestante como más interesados en controlar el pensamiento del pueblo con fines políticos que en el propagar de la fe. Caracterizando al clero como "una institución nociva a la sociedad, pero al mismo
tiempo ... un enemigo político del Gobierno,"21 instó a que el estado fuera
suficiente fuerte para regularlo. Entonces Alvarez agradeció a la Primera
Comisión por haber aceptado su propósito para denegar la personalidad
jurídica a las instituciones eclesiásticas. Creyó que esta medida facilitaría el
control del clero al que se consideraría ahora como miembro de una profesión, por lo tanto, susceptible al control por medio de la provisión del Artículo
129 que permite que las legislaturas estatales limiten el número máximo de
sacerdotes, según las necesidades locales.
Múgica, el último orador que habló en defensa del dictamen sobre el
Artículo 129, fustigó al clero con otra explosión de demagogia. Dijo que
durante la Revolución había visto al pueblo con "delirio, con fruición," en
Michoacán, en Tamaulipas y en la frontera del norte, al presenciar la
incineración de las imágenes que días antes habían adorado en los altares.
Para él fue consolador porque revelaba que el problema religioso no existía
en México sino en los Estados Unidos en donde era un tema político. Si el
presidente Wilson entendiera lo que realmente estaba pasando en México,
que no se paseaban las cabezas de los canónigos, que las monjas no eran
violadas, debería saber también "lo inmoral que es la institución clerical en
México." En apoyo de sus afirmaciones, Múgica leyó seis documentos obtenidos de los archivos episcopales por las fuerzas revolucionarias, que revelaron, según él, la "degradación moral de estos vampiros" (el clero) a quienes
calificó también como "una banda de laclrones de foragidos, y estafadores,"
por lo tanto, merecedores de la persecución. 22 Picado porque había sido el
blanco de siseos al votar afirmativamente por el Artículo 24, Múgica ahora
trató de demostrar de nuevo su espíritu jacobino, diciendo que no tendría
ningún incoveniente que las adiciones propuestas a1Artículo'24, y rechazadas,
ahora fueran incluídas en el Artículo 129. Pero fue demasiado tarde para
ganar suficiente respaldo y a las dos de la mañana del 28 de enero se aprobó
el artículo como había sido presentado por la Comisión. El anticlericalismo

21
22

/bid., 11, 1059.
p. 1059.

/bid.,

del Congreso ha~ía llegado a ~u apogeo, sostenido parcialmente por los
esfuerzos de dos miembros boqmfrescos de la delegación michoacana Alvarez
y Múgica.
'
Dos aspectos distintivos de la Constitución de 1917 -el Artículo 27 sobre
los derechos de propiedad y la reforma agraria y el Artículo 123 sobre los
derechos de los trabajadores y los beneficios que se los otorgaron fueron
productos del Co1~gre~o Constituyente, obras singulares de legislación elevadas al es~do const1tuc1onal_- Se redactaron por comités extralegales presididos
extraoficialmente por el Diputado Pastor Rouaix (Puebla) y aprobados por la
asamblea con pocos cambios.
. ~I Artículo 123 emanó de la discución del Artículo 5 que empezó el 26 de
d1c1embr~ de 1916. Este contenía declaraciones generales sobre el carácter
del trabajo ~ el contra~o _la_boral con u~ párrafo breve sobre el día de trabajo
de ocho _ho_1 as, la prol_ub1c1ón de trabajo nocturno para mujeres y niños, y el
esta?lec1~mento del d1a de descanso semanal y obligatorio. Cuando terminó
la d1s:us1?n tres d~as después, los delegados se convencieron de que la
Const1tuc1ón debena contener una sección relacionada exclusivamente a
asuntos l_aborale~, que el Artículo 5 no era el lugar apropiado para un código
de trabajo. El pnmer orador que é\poyó el dictamen de la Comisión sobre el
Artículo 5, sin em~argo, fue Cayetano Andrade que se había elegido con el
apo~o ~e. l?s traba_¡adores. H~blando a favor del día laboral de ocho horas y
la p1?l11b1c1ón contra ~l traba_¡o nocturno para 1mueres y niños dijo que estas
1~ed1das eran necesanas para salvar la raza de cierta degeneración. Ninguna
h~er~d, 1~ucho ~nenas el dere_cho de ~raba)ar, era absoluta. Puesto que lo~
trabajado1es hab1an hecho posible la v1ctona de la causa Constitucionalistá
el Co_ngreso de~e. de h~cer lo justo con los trabajadores y satisfacer su¡
necesidades. El muco m1choacano que habló a favor del dictamen sobre el
. ~-~ículo 5 fue ~úgica quien hizo un discurso largo y elocuente el 28 de
d1oembre. Termmó su oración diciendo que si el Congreso quería enumerar
los d~?echos d~ trabajo y colocarlos en otra parte de la Constitución, la
Com1s1ón traba1aría
con esle fin, con tal de que los derechos "queden en la
const1tuc1
· ·ón. "2:! Entonces el Congreso autorizó a la Comisión que retirara su
anteproyecto del Artículo 5 para volver a someterlo con una sección especial
sobre _los derechos de trabajo que más tarde llegó a ser el famoso Artículo
123.
. Durante la primera qumcena de enero de 1917 un grupo de diputados
d~spu~stos a redactar reformas se constituyó en comité extralegal bajo la
dirección del I~1g. Pastor Rouaix, uno de los diputados más destacados del
C~ngreso. FotJaron el a1~teproyect~ de _un código de trabajo, uno de los
pumeros y más comprensivos en la lustona de la legislación laboral mundial.

23

/bid., I. 1053.

300
301

�Entre los que regularmente asistieron a las reuniones de este comité estaba
José Alvarez. Firmó el dictamen con otros catorce diputados bajo la categoría
"Conformes en lo general." El único michoacano entre un grupo de cuarenta
y seis diputados que firmaron bajo el título "apoyamos el presente proyecto
de reformas", fue Cayétano Andrade. No sabemos porqué los otros miembros
de la delegación michoacana no participaron en las discusiones de este
importante anteproyecto. Sin embargo, su falta de participación no quiere
decir que se opusieran a él.
El 23 de enero, el anteproyecto, con cambios menores, y un artículo 5
reformado fueron aprobados por el Congreso con el voto unánime de los 167
diputados presentes. Dice Rouaix que Múgica hizo un estudio cuidadoso de
las propuestas del comité extralegal y fue el responsable principal por haber
implantado dos preceptos radicales que él (Rouaix) y su comité consideraron
como "extremadamente peligrosos:" la participación de los obreros en las
utilidades de las empresas y la obligación impuesta a éstas de proporcionar
habitaciones a los trabajadores cuando las fábricas quedasen dentro de las
ciudades.24 En el Congreso, la redacción del Artículo 27 se hizo de manera
semejante. Un comité extralegal se reunió diariamente para hacer el borrador de una nueva ley de propiedad, así como la solución del apremiante
problema agrario. Pastor Rouaix desempeñó un papel clave como coordinador del trabajo de este comité. En diez días se completó la obra y las propuestas
fueron entregadas a la Primern Comisión. Entre los que participaron en las
discusiones estaba José Alvarez. No se sabe de ningún otro michoacano que
haya participado en estas importantes deliberaciones. Sin embargo, Múgica,
como presidente de la muy importante Primera Comisión, jugó un papel
importante en la preparación del anteproyecto que, con algunas modificaciones y adiciones, llegó a ser el texto presentado al Congreso y aprobado por
los delegados, otra vez con pocos cambios, muy de madrugada del 30 de enero
de 1917. En la asamblea, Múgica expresó muy claramente sus sentimientos
al tomar la palabra respecto a la fracción 9. Esta fracción declaró nulas todas
las diligencias, disposiciones, resoluciones y operaciones de deslinde, concesión, composición, sentencia, transacción, enajenación o remate que hubiera
privado total o parcialmente de sus tierras, bosques y aguas, a los condueñazgos, rancherías, pueblos, congregaciones, tribus y demás corporaciones de
población que existían todavía desde la ley de 25 de junio de 1856 (la Ley
Lerdo). La redacción fue críticada por ser demasiado radical, una abrogación
revolucionaria de los derechos de propiedad. Al defender la propuesta,
Múgica dijo que aunque mud1os trapasos de propiedades rurales de un dueño

a otros_~ efectuaron legalmente, los resultados para las comunidades compromet:J _as fueron desastrosos. El problema no fue cómo se había realizado
tal cosa smo las consecuencias. Hablando con emoción, M,ug1ca
. pregutó :

¿y vamos a dejar e~o de esa manera, nada más porque la le lo ermite?
tyam?s a consentirlo? En~onces, maldita la revolución, n,{¡l v!es maldita, s1 fuésemos a consentir en esa injusticia' (Aplausos) Alg
hombres revolucionarios que en aquel tiemp,~ l1ab:1a11 . l
unas veces,
• . .
.
, sic o consecuentes
con sus pnnc1p1os, escnbían en la prensa: Si para que se haga . ti .
estorba la ley aba ¡0 la l E
JUS c1a
l . . . d. ,
;.,
ey. stoexp icaloquevenimosahacerestanoche
a te1vm tear todas esas propiedades despojadas al amparo de una ley
~read~ para f~v?re~~r a los poderosos, y bajo cuyo amparo se cometieon g1andes ll~usucia~. Deshagamos nosotros ahora esas in ·usticias
devolvemdo\: cada qmen lo suyo, votando esta fracción cot~o hemo~
presenta o.

r

La exhortac"ó d M, ·
·
El l
. .· i n e . u~ica termmó la discusión}' se aprobó la redacción
mmamtai ismo el mstmto por la · .; •
.
·
legalidad. .
'
, JUSuCia socia1, había triunfado sobre la
~;º.delos t~n~as más contenciosos del Congreso de Querétaro fue el d
1a ie 01_n_1a_ mu~1c1pal (Artículo 115). ¿Qué grado de autonomía debía osee;
el mfiumc1p10 ba_Jo la nueva Constitución}' hasta qué punto podría adm. P. t.
sus nanzas el municipio libre" F
.
. .
'
u11s iar
Diario de los D b d .
. ~eron cucsuo!1es d1fictles para contestar y el
D
. l
e ates e?i_ca casi cmcuenta págmas a la discusión del asunto
obsl m1c 10acanos part:Jc1paron en este debate: Alvarez }' Andrade Los d .
1ia aron a favor del derecl d
d
. . .
, .
os
. .
.
10 e que ca a mu111opio pudiera determinar
~aneJai sus propias finanzas (fracción II). En Michoacán di·o Alv .
y
sistema había funcionado con éxito Los m . . .
b , \J
at ez, este
los im
t
.
.
umcip10s esta an recaudando todos
Ob ~ue~ os y entrega_ndo al estado todo lo determinado por la legislatura.
de ~~~-:;~a olqube' la ~piatta dedlos votantes, especial mete en los municipios leios
, que sus votos no querían
J
de .
d ' .ial ta sic o gran e porque ellos ci.e1an
a . cir na a si e co~trol local de las finanzas municipales no existía. Alvai'.ez
i g_uyó que ~os vecmos tendrían menos apatía y más interés si lo
. . .
tuvieran la hbertad d
• .
.
s mumc1p1os
od , d
.
e maneJa1 sus propias finanzas. Entonces los ciudadanos
P nan etermmar por sus ayuntamientos el uso 1 1 .
.
que iban a ser en beneficio de su propia localidad e e os l~bgresos, sabiendo
gastos d b
'bl"
'
'
Yque no I an a costear los
e o ras pu teas en la ciudad capitalina del esracto.26 También hizo

25

24

Pastor Rou~ix, Génesis de los art(culos 27 y 123 de la constitución política de 1917 (México,
1959), p. 127.

302

· ' '

26

Diario de los debates, II, 1118. Mú ·ca no es 1 10
.
Véase Andrés Melina Enrf uez g:tEs
taJa S? ~ adlienrse a este punto de vista.
revolución agraria de México (t[érico 7~;6d)e 5la lmtona de los pri11w1-os diez años de la
/bid., p. 885'.
,
, tomos, V, pp. 181-187.

303

�defensa del dictamen Cayetano A.ndrade. El creía que el municipio debía de
manejar su sistema fiscal para poder contar con fondos suficientes para
sostener la educación pública. Quejándose de que los sueldos eran tan
miserables que nadie quería hacerse profesor, se mofó de que si una persona
fracasaba en su negocio o una profesionist.. no contaba con clientela, como
último recurso podia decir: "Me voy a meter de maestro de escuela, al cabo
para eso no se necesita saber nada. (Aplausos. Risas). 27 Quería decir Andrade
que si los municipios gozaran de la libertad económica, podrían relribuír de
una manera debida a los maestros de escuela. Al fin el Congreso llegó a un
arreglo. Habría la libre administración de las finanzas locales dentro de los
límites determinados por la legislatura estatal. Los proponentes de una
libertad fiscal más grande, incluyendo a Alvarez y Andrade, habían perdido
la batalla. Las actas indican que Andrade, Avilés Peralta, Ruiz, y Romero
Flores, todavía apoyando el concepto de plena autonomía financiera para los
municipios, votaron en contra de la ultima redacción de la fracción II del
Artículo 115.
Otro tema que recibió mucha atención en Querétaro fue el problema del
alcoholismo y los juegos. En enero los diputados por poco incorporan en la
Constitución una propuesta otorgando a los estados, al Distrito Federal, y a
los territorios, el derecho de prohibir la manufactura y venta de licores
embriagantes y drogas perjudiciales, así como los juegos de azar, corridas de
toros y peleas de gallos. Sin duda, Múgica fue el líder del movimiento de
prohibición en el Congreso. Conoció la terrible pérdida ocasionada por el
alcoholismo y se empefio en acabar con él. El 22 de enero, un anteproyecto
de ley con las firmas de 71 delegados se sometió para el debate. L, primera
firma en este borrador fue la de Múgica. Los únicos dos miembros de la
delegación michoacana que firmaron eran Alvarez y Avilés. Tal vez los otros
eran menos abstemios. Es q1rioso que Cayetano Andrade no firmara. En
d:::iembre de 1916 cuando el movimiento de sobriedad se manifestó por
primera vez, Andrade había apoyado la inclusión en el Artículo '1 de una
estipulación contra la venta de bebidas embriagantes, para "salvar al pueblo
•
.
1
del veneno que lo está matando, ,,1)8
• porque como precepto const:.1tuc1ona
recibiera el respeto que merecía. El Artículo 3 había dejado el precedente
respeto a lo que se incluiría en el capítulo de las garantías individuales.
¿porqué no incluír la prohibición también?, preguntó. Pero no resultó nada
con su petición.
Como se esperaba, Múgica hizo la exhortación más apasionado a favor de
un artículo sobre la prohibición. Para él e ra tan importante que si por alguna
razón los dipu•ados tuvieran que marcharse de Querétaro sin haber firmado

27
28

Jbid., p. 889.
IbiC:., I, 793.

la Constitución o terminado su obra, quería que se consignara en la Carta
Ma~na esa prohibición "porque los preceptos que se consignan en las constituciones de los pueblos son bs únicos que de alguna manera tienen vida
perdurable." tv~úgica opinó que la Constitución debía ser un instrumento para
oponerse a los mtereses creados, por ejemplo, la industria licorera, e irradicar
los males profundamente arraigados en el ambiente social mexicano. Cuando
u~ dip~tado informó a Múgica_ que los impuestos a la . venta del pulque
p_1 oduc1an la_ suma de cuatro m11lones de pesos, el michoacano preguntó:
1Cuántos m11lones de pesos gasta la nación menteniendo ebrios en las
cárceles y enfermos en los hospitales, cuyos males los ha originado el uso
29
excesivo del alcohol!" Sin embargo, el llamamiento de Múgica, por fervoroso que fuera, no ganó votos suficientes y la propuesta fue desechada 98 a
55. Alvarez, Andrade, Mí1gica, Romero Flores, y Ruiz votaron a favor mientras Alcaraz, Alvarado y Márquez volaron en contra. El res Lo de la delegación
michoacana estaba ausente o se abstuvo de votar.
¿c~mo hicieron frente los diputados de Michoacán a otros temas que se
debaueron durante el Congreso? A.11ora vamos a tratar de contestar esta
pregunta.
José Alvarez, Múgica y José Silva Herrera participaron el 23 de diciembre
en _el de~ate sobre el Ai·?et_1lo 16 respecto a la manera legal de realizar
ap1ehens1ones y el procedumento de efectuar allanamientos de morada. Los
rep_aros de Alva1:ez y Selva -~Ierrera, también con los de otros diputados,
obligaron a la Pn_mera Com1s1ón a que retirara su dictamen que subsecuentemente fue modificado para otorgar más derechos a los acusados de crímen~s. ~n st~ forma final, el Altículo 16 fue aprobado el 13 de enero sin que
mngun m1choacano votara en su contra.
Alvarez fue responsable personalmente por una adición del Ai·Lículo 21
respecto al_ castigo para crín~enes que_ favoreció a la clase obrera. Pidió que
las n:iultas unpucstas a trabajadores o Jornaleros no excedieran en todo caso
1~ mitad del salario mínimo por una quincena de trabajo. L1 Primera Comi~1ón aceptó la ~-ecomendación de Alvarez, con la adición siguiente: "Si el
mfractor fuere Jornalero u obrero, no podrá ser castigado con mulla mayor
del importe de su jornal o sueldo en una semana." 3º El Ai·tículo 21 fue
aprobado el 13 de enero con solamente tres votos en su contra.
Siempre el ven~a~lor de agravios, Alvarez,junlo con otros ocho delegados,
propuso el 20 de d1c1embre una adición al Artículo 73 respecto a los poderes
que el Congreso le otorgaría al cuerpo legislativo "para declarar nulo lodo
acto, contrato, privilegio o concesión verificado por los Gobiernos posteriores

29

so

lbid., 11, 9-l9.
lbúl., p. 369.

304
305
Humanitas-20

�al del presiclente don Sebastían Lerdo de Tejada (1872-1876) que sea contrario a los preceptos de la Constitución y en cualquier forma perjudicial a los
intereses de la patria."31 Esta denuncia, un armario, ele reclamos contra el
porfiriato, no recibió consideración. Sin embargo, Alvarez tuvo mejor resultado con una adición que él y dos otros diputados, Carlos L. Gracidas
(Veracruz) y Rafael Vega Sánchez (Hidalgo), propusieron respecto a los
poderes de la Comisión Permanente del Congreso. El trío pidió que la
Comisión fuera facultada para convocar a una sesión extraordinaria del
Congreso en el caso de que la autonomía nacional fuera violada, o para juzgar
delitos serios cometidos por uno o más oficiales del gobierno federal. El
Congreso aceptó la estipulación solamente respecto a delitos oficiales, detallando los funcionarios a quienes el artículo sería aplicable (Artículo 79,
fracción IV).
El 26 de enero, Alvarez, Mí1gica y Gracidas sometieron para su aprobación
el anteproyecto de un artículo transitorio con el texto siguiente: "Entre tanto
el Congreso de la Unión y los de los estados legislan sobre los problemas
agrario y obrero, las bases establecidas por esta Constitución para dichas
32
leyes, se pondrán en vigor en toda la República." Esta redacción fue
aprobada durante la sesión permanente (enero 29-31) sin cambio y llegó a
ser el Artículo Transitorio 11 de !a Constitución de 1917.
Un incidente chistoso, en el cual se envolvió el michoacano Alvarez, ocurrió
el 26 también al discutir el Artículo 37. Según el borrador, se podría perder
la ciudadanía mexicana por naturalización en país extranjero o por servicio
oficial al gobierno de otro país o admitir de él condecoraciones, títulos o
funciones, sin previa licencia del Congreso Federal, exceptuado los de caráe'ter literario, científico y humanitario. L1 discusión movió a Alvarez que
propusiera una adición. Desgraciadamente, no la presentó por escrito y
consecuentemente había dudas al respecto. En un breve discurso, Alvarez
excitó los sentimientos anticlericales de los delegados, pidiendo que a los que
obedecieran las órdenes de un funcionario extranjero, el Papa, se les suspendiera el derecho de ciudadanía. Luis Monzón (Sonora) creyó que Alvarez se
refería al clero y le recordó que el Artículo 3•1 (fracción JI) afirmó que un
requisito de la ciudadanía era tener un modo honesto ele vivir y "como quiera
33
que estos sefiores no tienen un modo honesto de vivir... (Risas, Aplausos.)"
Al fin, Alvarez explicó que no estaba pensando en sacerdotes ni en ministros
de los cultos, sino en particulares, ciudadanos mexicanos, quienes después de
protestar cumplir y hacer cumplir las leyes, acuden a "una autoridad extranjera" (un sacerdote) para contraprotestar, para decir "protesto no cumplir ni

ha_cerlas cumplir." Dic_ie_ndo que había mi!es de personas de esta categoría en
M1choacán, Alvarez p1d1ó que ellas, a qmenes se les tildó de "traidores a la
patria," perdieran el derecho de ser ciudadanos mexicanos. Pocos minutos
después de su intervención, la propuesta se presentó por escrito. Fue firmada
por Alvarez, Romero Flores y ocho diputados más y simplemente declaró que
perdería la ciudadanía mexicana cualquier persona "por comprometerse en
cualquier forma ante ministros de algím culto o ante cualquiera otra persona,
a no observar la presente Constitución y las leyes que de ella emanen.34 Una
vez en llam~s, la fogata del anticlericalismo fue difícil de extinguir y se aprobó
esta redacción por la asamblea la noche del 30 de enero durante la sesión
permanente.
El 2 de diciembre, fecha de la primera sesión ordinaria, se nombró a José
Silva Herrera como presidente de un comité de tres diputados para revisar
los reglamentos del Congreso Mexicano que fueron también los del Congreso
Constituyente. Astuto parlamentario, desempefio su cargo muy escrupulosamente y tomó la palabra en varias ocasiones cuando surgiéron puntos de vista
antagónicos respecto a la interpretación del reglamento.
Durante el debate sobre el Artículo 7 respecto a la libertad de imprenta,
Cayetano Andrade habló a favor del dictamen de la Primera Comisión al
respecto, afirmando que la libertad para escribir y publicar era absolutamente
necesar_ia para el establecimiento de un gobierno democrático. Si no hubiera
respeto para la opinión pública, volvería el país a la condición que prevaleció
durante el porfiriato cuando los periódicos eran propagandistas a las iniquidades del régimen y engafiaron al pueblo. Tan largo, y probablemente
aburrido fue su discurso, que muchos diputados empezaron a abandonar el
salón con lo cual Múgica exclamó que estaban saliendo, tal vez para descompletar el quórum. "No, señores," contestó Félix F. Palavicini (Distrito Federal), "lo hacen para no oir la lectura del discurso del sefior."35
Basta lo anterior en cuanto a la contribución de la diputación michoacana
a la redacción de la Constitución de 1917, según el Diario de los Debates. Múgica
contribuyó significativamepte en muchos aspectos a la redacción. En grado
menor Alvarez, Andrade, y Silva Herrera también habían contribuído. El
resto de la di pu tació n de Michoacá n co nsti tu yó una "mayoría callada" de doce,
cuyos puntos de vista respecto a los distintos temas frente al Congreso rara
vez se conocieron, y mejor se pueden d~terminar al analizar la votación. Sin

34

35

31
32
33

306

]bid., p. 1143.
Ibid., 835.

lbid., p. 446.
Ibid., p. 978.
Ibid., p. 996.

307

�embargo, por medio de aseveraciones y cuentas escritas en varios álbumes de
compañeros diputados durante la última quincena de enero de 1917, se puede
determinar algo sobre sus opiniones y cómo muestra de estas aclaraciones:
Para Uriel Avilés "el municipio libre no ha adquirido toda su independencia económica ni su libertad política," 36 lo que él lamentó. Consideró
37
que "el radicalismo de la Constitución ha salvado a la patria," • Pero advirtió
que "si el pueblo me,:icano después de estar en vigor la Constitución de
1916-1917 deja que los malos gobernantes no la apliquen en su espíritu Y.
esencia, merece (sic) desaparese (sic)."38
El Gral. Martín Castrejón elocuentemente comparó la Constitución con el
efecto de la limpieza resultante de una tormenta:
Así como las terribles tempestades, hacen salir de su cauce a los ríos y
arrastran en su impetu incontenible todo lo viejo, lo vetusto y lo
carcomido, dejando en los campos el limo fecundante que llena las
espigas de vigorosas y sanas frutas; las revoluciones formidables que
sacuden los pueblos, que destruyen los régimenes perdidos y dictatoriales dejan el campo fecundo con la sangre de los mártires para levantar
sobre las ruinas de la devastación los gobiernos que encauzarán el
progreso, haciendo florecer nuestras esperanzas. Trabajemos con fe
· nuestras aspiraoones.
· ·
39
para coronar con éx1to

Para el Gral. Gabriel Cervera, "la observancia estricta de la Constitución
será el aseguramiento de nuestras ideales revolucionarios. "42 Rafael Márquez
expresó el misn~o pensamiento al escribir: "El respeto a las leyes que el
Congreso Constituyente ha dado al pueblo mexicano será el triunfo de la
. ' " 43 Con cons1'd er~ ble mgemu
.
'dad, también escribió: "Las leyes
revo1uc1on.
dadas por el Congreso Constituyente serán la salvación de nuestra Patria."44
Dr. Manuel ~!artínez Solórzano expreso la esperanza de que la labor del
Congre~~ Con~t1tuyente redundará "en el bienestar del país, impulsándole
un pun~t1vo (ste)_ progreso y dándolo anseada paz" y que "la más ligera
tend~nc1a a lii dictadura Y. al obsurantismo" estuviera alejada. Entonces,
mamfestando orgullo en M1choacán y en su alma mater, escribió:
Me complace altamente que tales hayan sido honradas miras de los
michoacanos que somos representantes de diversos distritos y de todos
los "nicolaitas" que indeleblemente llevamos grabados en -nuestras
almas, las enseñan.zas de libertad que aprendimos en el histórico plantel
consagrado por Hidalgo, Morelos y Ocampo. 45
Otro optin_1ista, Alberto Peralta, escribió: "El Congreso Constituyente,
como corolano de la revolución constitucionalista realizará los anhelos del
46
pueblo mexicano." El profesor Jesús Romero Flores escribio en el álbum
de su colega, José Alvarez, este elogio así como suplica:
Amigo Don José Alvarez. Habéis sido periodista cuando en el corazón
?e. la p~·ovincia se necesita una voz honrada que protestara contra las
lllJUStiCJas de los opresores: Soldado cuando la Patria reclamó vuestro
brazo; funcionario publico, cuando se necesitó levantar una administración honrada; tribuno al condensar las leyes de las aspiraciones nobles;
y patriota lo habéis sido siempre; os admiro y quiero. Seguid en nuestras
labores y ayú_dame a realizar el sueño mas grande de mi vida, dignificar
la Escuela Mtchoacana, base de la grandeza de nuestra querida raza. •47

Para Salvador Alcaraz fue necesario erradicar el fanatismo religioso, principalmente en el centro del país. Entonces México estaría "apto para ser
verdaderamente libre y próspero." 40
Siendo el ejército un elemento esencialmente consumidor, el Erario Nacional dará un gran paso hacia el progreso, cuando se convierta en elemento
productor el número abrumador de jefes y oficiales que merodean por las
calles y cantinas pregonando hazañas militares que solo han existido en su
cabeza. 41

36

37
38

39
4-0
41

Album de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes de 1917, colecciondo en
Querétaro por José Alvarez, Constituyente Michoacano (en adelante, citado como
Album Alvarez), Secretaría de Educación Pública, México.
Album de Luis Fernández Marúnez, parcialmente publicado en El Naáo11al, 5 de
Febrero de 1937
Albumdcl Congreso Constituyente de 1917, Querétaro,JPR (José P. Ruiz) (en adelante,
citado como Album Ruiz), propiedad del Dr. José P. Ruiz, Morclia, Michoacán.
Album de David Pastrana Jaimes (en adelante, citado como Album Pastrana Jaimes),
propiedad de Emma Villasefior, México.
Album Alvarez. También dijo lo que pensaba respecto a la carga tan pesada del
militarismo:
Album Ruiz.

En el álbum de David Pastrana Jaimes (Puebla) este dedicado educador
expresó su fe en la escuela laica, como sigue: "La mejor manera de llevar a
la practica los principios salvadores que entraña la Constitución de 1917 es
velar por el estricto cumplimiento del artículo 3 de la misma."48En el mismo
álbum escribió el Dr. José P. Ruiz: "Si el Congreso Constituyente de 1917

42
43
44

45
46

47
48

308

Album PastranaJaimes.
Album Ruiz.
Album Pastrana Jaimes.
!bid.

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana j aimes.

309

�realizó una magna oora, es, sin duda, la gloriosa ley obrera que fue la principal
promesa de la Revolución iniciada en 1910."49
En contraste con las susodichas expresiones del idealismo y de sentimientos
elevados, los dos jacobinos, Múgica y Alvarez, advirtieron que el anticlericalismo debiera continuar guiando las consideraciones y actuaciones del pueblo
mexicano. En el álbum de José P. Ruiz, Múgica escribió el 27 de enero:
"Destruír completamente el clero debe ser el pensamiento constante de los
michoacanos y no debemos dar treguas."5º Alvarez orgullosamente recalcó
su éxito al obtener la aprobación de su propuesta que quitó a las "Iglesias" su
carácter de "Poderes Independientes" y que facultó a las legislaturas para
limitar el número de sacerdotes. El creyó que "estas armas servirán para
combatir la dominación clerical y las religiones que en mi concepto son la
más nociva de las plagas de la humanidad. Con esta satisfacción me considero
bien compensado de todos mis esfuerzos, sufrimientos y trabajos en la
'Revolución'." 51 En otro álbum escribió: "Matar el clericalismo para hacer un
pueblo conciente en México, éste es mi ideal. " 52 Respecto a la asamblea en
que participó, Alvarez dijo: "La última esperanza de los revolucionarios
radicales era el Congreso Constituyente," agregando "el cumplimiento de
esas promesas en nuestra Constitución será el en agradecimiento de la
Patria." 53
El acto final de la sesión permanente de enero 29-31 fue el firmar de la
Constitución. Empezó a las 2:05 p. m. del día 31 al acudir al escenario del
Teatro Iturbide las diputaciones de los estados para afirmar el documento ya
terminado. Todos los dieciséis integrantes de la delegación michoacana
firmaron,José P. Ruiz anotando en su propio álbum: "El 31 de enero de 1917
a las 3 horas 45 minutos de la tarde firmé la Constitución de 1917."54 Más
tarde del mismo día, en la sesión solemne de clausura, él y sus compañeros
delegados,junto con don Venustiano Carranza, protestaron guardar y hacer
guardar la Constitución que acababan de redactar.
Así se terminó la sesión memorable de dos meses. Los michoacanos habían
brindado su tiempo así como sus talentos en la redacción de este tan histórico
documento.
En este proceso algunos miembros de la delegación habían hecho una
contribución más fructífera que la de los otros. Pero, a la larga, esto no
importó. Simplemente al producir la Constitución, al haber puesto sus fimas,
ya se aseguraron un lugar sempiterno de honor en la historia de Michoacán
y en la de México.

49

!bid.

50

Album Ruiz.
Album Alvarez.
Album Pastrana J aimes.
!bid
Album Ruiz.

51

52
53
54

310

LAS EMPRESAS CORTESIANAS DE CONSTRUCCION NAVAl
WILLIAM COLLINS

Purdue University

"EN 1A UNA DE TRES PARTES por do yo he descubierto la mar se hagan dos
carabelas medianas y dos bergantines; las carabelas para descubrir, y los
1
bergantines para seguir la costa." Hernán Cortés escribió estas palabras a
Carlos I de Espaúa en su carta de mayo de 1522. L, expansión del imperio
espaúol al otro lado del Pacífico y el trazado de la costa oeste del continente
americano se realizaron en barcos construídos en las costas del Pacífico.
Cortés continuaba en su .carta, "y para ello he enviado con una persona de
recaudo bien cuarenta españoles, en que van maestros y carpinteros de ribera
y aserradores y herreros y hombres de la mar; y he proveído a la villa por
clavazón y velas y otros aparejos necesarios para los dichos navíos, y se dará
toda la priesa que sea posible para los acabar y echar al agua"2
Varias características hicieron al espaúol particularmente capacitado para
la conquista del Nuevo Mundo; entre ellas una de las más importantes fue su
habilidad para construír barcos de vela. Los espaúoles de la conquista fueron
capaces de producir embarcaciones, desde los artefactos improvisados usados
por Orellana para navegar por el Amazonas y el Orinoco, hasta los barcos
que alcanzaron las costas del sur de Alaska, y desde los botes rudimentarios
construídos por los hombres de De Soto para descender por el Mississippi,
hasta los navíos usados para establecer el control español sobre las Islas
Filipinas. Los pescadores vascos y gallegos, los comerciantes de Valencia y
Cataluña y los ribereños de las provincias del Sur, todos estaban familiarizados con los caminos del mar.
El constructor español de barcos de finales del siglo XVI había aumentado
su destreza riativa con las ideas de los constructores navales venecianos, y con
las innovaciones desarrolladas por los portugueses en los astilleros del Prin-

2

Enrique de Vcdia, ed., "Cartas d~ relación de Fernando Cortés sobre el descubrimiento
y conquista de la Nueva España," en Historiadores pri111itivos de Indias (Madrid, 1946),
Vol. I, p. 94.
!bid.

�cipe Enrique en Sagres. El resultado fue un navío que tenía a la vez las
capacidad de carga de la carraca veneciana y la~ líneas más veloc~s d~ _la
carabela portuguesa, y un barco a menudo aparejado con una com~mac1on
de velas cuadradas y triangulares. Los barcos que cruzaron el Atlántico eran
pequeños -generalmente bastante por debajo de dos&lt;:ientas toneladas- y
no eran especialmente aptos para navegar a pesar de los mtentos de la Corona
española de regular la calidad de los astilleros.
Parece que al principio se prohibió la construcció1~ de barcos en _las
colonias, o al menos fue restringida a pesar de que la pnmera construcoón
naval hecha por el hombre blanco en el Nuevo Mundo tuvo lugar en 1496,
cuando Colón y sus seguidores construyeron en la Española una carabela
llamada Santa Cruz. Después de 1516, una real cédula autorizó la construcción de barcos en la Indias Occidentales, pero no existen pruebas de que los
habitantes hicieran uso de este privilegio muy a menudo, durante la primera
mitad del siglo XVI.
Vasco Nuñez de Balboa, el descubridor español del Océano Pacífico,
dirigió las primeras operaciones de costrucción naval en el continente, y los
navíos usados en la conquista de Perú fueron construídos en Panamá. Más
tarde, Realejo en Nicaragua llegó a ser uno de los astilleros más importantes
de las costas del Pacífico.
Hernán Cortés fue responsable de la introducción en Nueva España de la
construcción naval como una industria activa e importante. Antes de su
expedición tierra adentro contra la capital azteca, Cortés decidió varar ~us
barcos para impedir viajes no autorizados de vuelta a Cuba. Se ha escnto
mucho acerca del método exacto por Cortés para destruír navíos, pero es
importante señalar que el previsor comandante salvó y preservó velas,
cordaje, mástiles, aparejos, clavos, anclas y cualquier otra cosa de valor para
3
futuras aventuras de construcción naval.
Después de entrar en la ciudad de Tenochtitlan en noviembre de 1519,
Cortés se percató de la geografía de la capital azteca. La ciudad estaba rodeada
de agua y conectada con tierra firme por tres calzadas elevadas, que estaban
patrulladas por canoas indígenas. Cortés escribió ~ Carlos I que tan _rronto
como entró en la ciudad, él se apresuró a construir cuatro bergantmes. El
conquistador mandó traer de Veracruz velas, avíos, partes met.,licas_ y_ otros
pertrechos preservados de las naves que habían llevado la exped1c1ón al
Nuevo Mundo. Dió instrucciones a Martín López y a Andrés N(1ñez para
construír los bergantines con madera de roble de un bosque que había a unas
cuatro leguas de la capital.
·

Moctezuma proveyó los trabajadores y carpinteros nativos para ayudar en
el proyecto. Los indios hicieron el u·abajo pesado de talar los arboles, e
igualaron, prepararon y transportaron los troncos al astillero. Los carpinteros
españoles hicieron el preparado final, midiendo, aserrando, ajustando y
atando los maderos. Los cuatro bergantines, bajo la dirección de Martín
López, fueron terminados en cinco meses y botados en el Lago de Texcoco,
donde Moctezuma quedó impresionado por la rapidez y maniobrabilidad de
los barcos. La demostración no pasó desapercibida para el caudillo azteca, el
cual hizo quemar los bergantines, impidiendo su uso a Cortés y a sus compañeros durante su retirada forzosa de la capital en la Noche Triste. Cortes
informó "como era agua de la una parte y de otra, herían a su salvo sin temer
a los que salían a tierra. "4
AJ planear su vuelta a la capital, Cortés tomó medidas para que se construyeran trece bergantines para apoyar la reconquista. Las naves fueron construídas en la ribera del río Zahuapan, más arriba de la ciudad de Tlaxcala, y
fueron desmanteladas y transportadas al lago de Texcoco donde se botaron.
C. Harvey Gardner en su libro Naval Power in the Conquest ofMexicl, describe
esta gesta heróica, y muestra la importancia que tuvieron estos bergantines
españoles en el éxito de los españoles. Los barcos, que medían aproximadamente doce metros de largo·y eran impulsados por una combinación de vela
y remo, transportaban veinticinco hombres y un cañón cada uno. En la
dramática lucha por la ciudad, más de un tercio de las fuerzas españolas,
incluyendo a Cortés, tomó parte en el asalto naval, y a pesar de que los aztecas
realizaron una sangrient.'l defensa de su capital,casa por casa, los bergantines
aseguraron el control ele los canales e hicieron posible el bloqueo completo
de la ciudad.
Después de la consolidación de su victoria. Cortés envió a sus lugartenientes a varias partes de Nueva España para extender la conquista. Cristóbal de
Olíd fundó Zacatula, Colima y Navidad, y muy pronto, con el permiso del jefe
Caltzonzí de Michoacán, usó u·abajadores indígenas para transportar anclas
y otro material pesado a la costa. De la marcha de Gonzalo de Sandoval,
resultó la fundación de Espíritu Santo, en la desembocadura del río Coatzacoakos. Cortés había obtenido de Moctezuma, anteriormente. Un mapa de
tela del área al sur de Veracruz. El río fue explorado por Diego Ordaz, el cual
navegó doce leguas río arriba y estimó que éste era navegable en treinta o
cuarenta leguas. De la expedición pacificadora ele Pedro de Alvarado hacia el

4

5
3

3 12

Berna! !)faz del Casúllo, Historia verdadera. de la conquista. de la. N~va. EsjJaña, edición
de Joaquín Ranúrez Cabaiias (México, 1944), Vol. J. p. 222.

6

Veclia, "Cartas de Relación," p. 44.
C. Harvey Gardiner en su libro Naval Powe1· in the Conques/ o[l\Iexico (Austin, 1956) da
un resumen detallado de esta operación.

Relación de las ceremonias y Tilos y J!Oblacwn y gobierno de los indios de la provincia de
· Midwacán, edición de José Tudela (MAdrid, 1956), págs. 260-262.

313

�sur, resultó el est'lblecimiento del puerto de Tehuantepec, proveyendo, así
pues, un puerto en el Pacífico para la ruta del itsmo.
Zacatula, cerca de la desembocadura del río de las Balsas, fué el lugar del
primer astillero español en el Pacífico. Este astillero fue establecido por Juan
Rodríguez de Villafuerte, quien estuvo al ma_n~o- de la flota du~ante la toma
de Tenotchtitlán. A pesar de los progresos m1c1ales en el astillero, Cortés
sufrió una inesperada contrariedad, cuando tuvo que notificar al Emperador:
"También ocurrió otra cosa... cuando tenía juntas las velas, el cordaje, los
clavos, las anclas, la brea, el sebo, la estopa, el betún, el aceite y todas las demás
cosas necesarias, guardadas en una casa en ese puerto, está se incendió y se
quemó todo... ahora he empezado otra vez, ya ~ue un barco llegó ~~ Castilla
hace cuatro meses trayéndome todo lo necesario para los barcos. Además
de dar información sobre el incendio, esta carta sefiala el mayor problema de
la construcción naval en el Nuevo Mundo -el transporte. Todos los materiales, excepto la madera, teníanque ser importados de España. El material
llegaba a Veracruz y tenía que transport'lrse a los astilleros del Pacífico a
través de varios ríos anchos y pasos de montafia escarpados.
Cortés consu·uyó varios barcos en los astilleros de Zacatula, incluyendo los
tres con los que fue a las Molucas o Islas de la Especería, bajo el mando de
Alvaro de Saavedra. Sin embargo, hacia 1527, los astilleros de Zacatula fueron
abandonados, especialmente por la ausencia de un puerto adecuado en las
cercanías. Un tal Francisco Cortés, pariente del conquistador, había informado previamente de la existencia de un puerto excele?te cerca de Colima, sin
duda el puerto de Navidad, que llegó a ser un cenu·o importante de construcción naval a mediados del siglo XVI, pero el capitán general decidió trasladar
su mayor empresa de construcción al pueblo de Acapulco, debido al excelente
puerto que habia allí y a la buena calidad de madera para barcos que había
en los alrededores. Cortés construvó muchos barcos en Acapulco, pero a un
elevado costo de hombres y dinero~ porque el material tenía que venir desde
Veracruz, cruzando la ciudad de México. No había ninguna carretera adecuada desde la capital a Acapulco. Debi~o a la dificultad del terreno, no se podí~n
usar ni carreteras ni carros. y únicamente se podía transportar el material
acarreándolo a las espaldas a través de escabrosas montañas.
En 1526, Cortés mandó a Pedro Maldonado a construír un astillero en el
puerto de Tehuantepec, y hacia 1527 Maldonado tenía preparados tres
barcos, listos para una misión. En 1528, mientras Cortés estaba en España,
el Emperador proclamó una real cédula estableciendo reglas para el uso del
trabajo de los indios. Esta ley proveía, en parte, que los indios no podían ser

obligados a transportar bienes más de media legua tierra adentro, desde el
puerto. Fué modificada más tarde, est'lbleciendo que los indios que habían
sido porteadores antes de la conquista, podían u·ansport'lr bienes a mayores
distancias, pero sin exceder el viaje de un día desde sus casas. Además, la carga
no debía sobrepasar·veinte y tres kilos y el porteador debía recibir un jornal
diario por su trabajo. Se podría pensar que esta ley, como muchas otras, debía
ser conocida pero no puesta en práctica. Sin embargo la Audiencia de México
decidió que debería ser aplicada particularmente al nuevo Marqués del Valle
de Oaxaca. Cortés esquivó esta ley durante algunos afios, pero la presión de
la Audiencia aumentó. En 1532 Cortés decidió trasladar las principales
operaciones constructoras a Tehuantepec, aunque conservó abiertos los
astilleros de Acapulco. El emperador había &lt;lado a Cortés 23,000 indios de
Oaxaca, y éste pensó que podía hacer funcionar los astilleros de Tehuantepec
más ecónomicamente.8 Cortés se mudó desde su casa en Cuernavaca a otra
en la playa de Santiago, y se hizo cargo personalmente de los astilleros de
Tehuantepec. Existen declaraciones contradictorias acerca de la ubicación
exacta del lugar donde se botaban los barcos, pero las mejores fuentes indican
que las embarcaciones se bot'lban en una gran laguna, y se sacaban a un banco
de arena - estos informes indicarían que el astillero estaba en la Laguna
Superior.
·
Los materiales necesarios para la empresa constructora se traían desde
España a Veracruz, desde Veracruz a Espíritu Santo, remontando el río
Coatzacoalcos en canoa, desde el nacimiento del río con porteadores
indígenas. Cortés construyó rápidamente barcos en Tehuantepec, con fines
descubridores y para el comercio con Perú. Una áspera disputa legal entre
Pedro Maldonado (el representado de Cortés), y Martín López (el constructor
naval) resultó en la puesta en práctica cie la Orden Real que limitaba el uso
de porteadores indios, aplicándose contra los trabajadores personales de
9
Cortés. Los astilleros fueron cerrados por un largo período de tiempo, los
barcos fueron sacados del agua, y se dejaron expuestos a la acción deteriorante del viento y el sol. Más tarde se abrieron los astilleros de nuevo, y en
una carta escrit'l en 1538, Cortés s~ quejaba de la falta de pilotos y especificaba
que tenía nueve barcos en el astillero esperando pilotos calificados. Más
adelante se quejaba al Emperador de que, debido a la falta de carreteras
adecuadas, no había otra manera de obtener el material para el astillero que
por medio de porteadores nativos; y que, dado que los viajes descubridores

r

8
9

7

314

Carlos V al Marqués del Valle, enero, 1529, archivo Gener:il de la Nación, Colección
Hospital dejes(IS, Legajo 123, Expediente 44.
Coleccidn de ilocumentos méditos reúitiuos al descubrimiento, conquista, y organización de Las
antiguas posesicnes españolas de Ultramar, Vol. XII, págs. 277-285. En adelante DIU.

Vedia, "Cartas de Relación," p. 110.

315

�eran en interés del Emperador, no debía aplicarse a él la restricción en el uso
.
JO
. .
de porteadores nauvos.
Estas cartas indicaban que Cortés se estaba disgustando por las cond1c1ones
impuestas a sus actividades. La confiscación de sus barcos por el Virrey
Antonio de Mendo:z.'l, y su fracaso en obten.!r compensación del Rey, causaron
que el Marqués partiera de Nueva España por última vez en 1540.
Las actividades de Cortés establecieron la base para futuras empresas de
construcción naval en Nueva España, e hicieron posible varios viajes descubridores. Además del viaje de Saavedra, barcos construídos por Cortés exploraron la costa del Pacífico desde Per(1 a California. Cortés mandó dos barcos
a Perú en 1535, respondiendo a una llamada de Francisco Pizarra pidiendo
ayuda; y el viaje de Francisco de Ulloa a la Bahía de California y a lo largo de
las costas de la Baja California, fueron realizados en barcos construídos en
los astilleros de Hernán Cortés.
Los astilleros de Tehuantepec estuvieron inactivos desde 1540 hasta 1553,
cuando Martín Cortés, el segundo Marqués del Valle, tomó posesión de los
astilleros de su padre y participó en el importante comercio entre México y
Perú. La construcción de barcos continuó en Acapulco, donde funcionaban
dos o tres astilleros. Hacia la mitad del siglo XVI Acapulco llegó a ser el mayor
puerto y la terminal para el comercio del Galeón de Manila. Después de 1565,
cuando empezó el comercio del Galeón, los astilleros de Acapuko estuvieron
activos reparando y arreglando los galeones. En 1574, con el establecimiento
de una carretera desde la capital de México, por la que podían transitar
animales de carga, Acapulco se convirtió en la terminal del comercio Mexico-Perú.
El pueblo de H uatulco, entre Acapulco y Tehuantepec, llegó a ser un centro
de construcción naval debido a la buena carretera que había desde ese puerto
a México. Huatulco tenía un puerto bien protegido, un fondeadero firme, y
una playa de pendiente suave. Desde 15'10 a 1575, hubo varios astilleros en
la ciudad que fueron usados principalmente para reparar y poner a punto
1
barcos mercantes!
Navidad no llegó a ser un gran centro de construcción naval hasta 1550,
cuando se estableció un real astillero para controlar los barcos del comercio
con el Lejano Oriente. Los barcos usados por la expedición de Legazpi a las
Filipinas, en 1564, se construyeron en los astilleros de Navidad. Fray Andrés
de Urdañeta, el sacerdote navegante de la expedición de Legazpi, ofreció un
12
excelente comentario en un derrotero escrito en 1561 • Protestaba de la

JO
))

12

316

Hernfo Cortés, Escrilos suellos de llemá11 Co11és, (M&lt;!xico, 187i), p:lgs. 191-195.
/bid., 150.
DIV, Vol. 11, p:lgs. 119-100.

ausencia de personal calificado en construcción naval -concretamente en la
escasez de constructores, carpinteros, calafateadores y herreros- e indicaba
el exceso de jóvenes mestizos y mulatos desempleados, que estaban perdiendo
el tiempo en la capital de México. Fray Andrés recomendaba que esos jóvenes
recibieran un aprendizaje a costa del gobierno, en oficios necesarios para la
industria naval, y que fueran enviados a trabajar a los astilleros con un salario
razonable y justo. También comentaba sobre el clima insalubre de algunos
puertos de mar y el elevado precio del vinagre, vino y aceite, que tenían que
traerse desde la ciudad de México.
En la segunda mitad del siglo XVI, la construcción naval estaba en declive
en Nueva España. La abundancia de materias primas en las proximidades de
los astilleros en Nicaragua y, en menor grado, en Panamá, trajo como
consecuencia la construcción de un producto mejor y a un precio más barato
en estos astilleros.
La construcción naval en Nueva España a principios del siglo XVI no era
una ciencia, sino una experiencia heredada. Los métodos y detalles para
construír barcos eran un secreto familiar, protegido contra los extraños.
España guardaba los detalles de las exploraciones en una carta de navegación
en la Casa de la Contratación de Sevilla, y el Rey intentó dar la misma
protección a la construcción naval, mediante reales cédulas, prohibiendo la
venta de barcos a los exu·anjeros. A los constructores de barcos que venían al
Nuevo Mundo no se les permitía traer cartas de nayegación o planos, y tenían
que u·abajar de memoria.
Los astilleros del siglo XVI se organizaron de manera funcional. En el
Viejo Mundo, los carpinteros, calafateadores y serradores eran miembros de
diferentes gremios. No creo que existiera nada tan formal como los gremios
en los primeros años de Nueva España, pero sospecho que el artesano
guardaba los secretos de su oficio fuera del alcance de los ajenos a éste, como
un miembro de los gremios del Viejo Mund&lt;;&gt;. Una ventaja de Nueva España
era la abundancia de mano de obra barata. Se usaba a los indios como
trabajadores en general, porteadores, carpinteros sin calificar y guardias.
Había muchos tipos de madera para construir barcos: roble, pino, árbol de
María, bálsamo, cedro, canelo, guachapelí y cafiafistola. Estas maderas se
usaban para hacer diferentes partes del barco. Los pinos se usaban para
mástiles y vergas, por ser rectos, largos y flexibles; los robles y el guachapelí,
que eran fuertes y crecían de forma curvada naturalmente, eran apropiados
para postes de proa y popa, costillas, y junturas; el cañafistola, que tenía que
usarse inmediantemente después de talado porque aunque era fácil de moldear, perdía la forma si se dejaba al aire libre, era especialmente bueno para
quillas y cubiertas; el canelo, que era abundante en Nueva España y Guatemala, era apropiado para las vergas principales y las bagaras, porque tomaba

317

�cualquier forma; y el bálsamo y el árbol de María, que eran flexibles y
moldeables, se podían usar para vergas y mástiles pequeños. A medida que
transcurría el siglo XVI, se adaptaron otros productos del Nuevo Mundo para
la construcción naval. Los aparejos y el cordaje se hacían de henequén o
cáñamo, las maromas se hacían de estopa de coco, un producto hecho en el
Nuevo Mundo, y la vela del barco se hacía de algodón producido en México. is
Generalmente había tres etapas principales en la construcción de un barco
en un astillero típico: la construcción del armazón, la atadura del en~blado,
las cubiertas, y la superestructura, más el calafateado y la preparación del
casco para sumergirlo, y la botadura, seguida del aparejo del barco. El_ m~estro
armador, el constructor, o el maestro carpintero, llevaban a los md1os al
bosque para seleccionar la madera apropiada, y para dirigir el talado y el
preparado inicial de los troncos. Los carpinteros medían la madera, y los
serradores completaban el preparado final de la madera. Se clavaban estacas
en el suelo para formar un lecho que sostuviera la quilla, y cuando ésta se
terminaba, el carpintero jefe establecía las principales proporciones del
barco. En general, éste tenía en mente un barco construído c?n an~erioridad,
y un juego de proporciones sobre las c~ales basar otras dm~ens1one~. Lo~
armadores espafioles tenían una proporción general de 1 :2:3: siendo el uno
(el puntal) la profundidad del casco en su maxima anchura, "dos" (la manga),
la máxima anchura del barco, y "tres" (la eslora) la longitud ele proa a popa.
Estas proporciones no eran imprescindibles, }( cada constructo ele barcos
14
usaba sus propias modificaciones de las medidas.
Una vez que las cóstillas del armazón se colocaban en :su sitio, se unían a
la quilla mediante maderos pesados, las costillas se ataban unas a otras con
refuerzos y estacas, los baos maestros se colocaban, y el casco estaba listo para
el trabajo de los carpinteros en general y calafateadores. Los carpi~teros
daban forma y fijaban los tablones del casco, y los calafateadores encaJaban
la estopa en las suturas de los tablones del casco y las cubrían con pez. Las
tablazones exteriores se ataban de manera segura mediante cufias de madera
y cinturones de hierro, y la parte baja del barco se cubría con l_ma mezcla de
sebo y pez para impedir que se adhirieran a éste escaramuJOS y bromas.
Mientras tanto, los carpinteros embellecían el barco y construían las superestructuras y los camarotes necesarios.
El padre Ricardo Cappa presentó una excelente descripción de la botadura
de un barco en el Nuevo Mundo. El proceso era muy parecido a las botaduras

IS
14

318

Ricardo Cappa, Estudios crfticos acerca de la dominación ·española en A111érica, (Madrid,
1894), Vol. X, J)ágs. 99-100.
.
Cesareo F~rnánaez Duro, La a-rnuula espa11ola desde la. unió11 de CaJt1/la. y Aragón,
(Madrid, 1895-1903), Vol. IX, págs. 256-263.

actuales, exceptuando el champafia, pero incluyendo la fiesta. El barco se
ponía en la cuna con la mayor parte del peso hacia la popa del aparato; este
peso proporcionaba el impulso hacia adelante para la bot:adura. Fuertes
puntales de roble mantenían el bar~o erguido, se habían engrasado los
resbaladeros de la cuna, y se había cavado un canal dirigido a la laguna. Sólo
dos cuñas colocadas en la base del codaste contenían el enorme peso del barco.
Cuando se daba una señal, se sacaban las cufias, se daba un golpe seco y el
barco rugía al deslizarse por el resbaladero al agua.
El Padre Cappa describía así el tiempo necesario: "En el espacio de un
avemaría, corre· con precipitada carrera al rfo." 15 El barco era acabado ya en
el agua. Los mástiles, los palos transversales, el aparejo, las velas, el armamento, y otros accesorios se colocaban en el barco en aquel momento, y
cualquier carpintería necesaria en el interior se terminaba mientras se
preparaba la nave para el primer viaje. Una vez acabado el navío, éste era
examinado por el maestro constructor, y si era posible, por el futuro patrón
del barco.
La rápida expansión del imperio español, las importantes líneas de comunicación entre España y Perú, el rico comercio entre Manila y México, y la
supremacía de la armada espafiola en el Pacífico durante el siglo XVI fueron
en parte, debidas a los pioneros de la construcción naval de Nueva España
colonial.

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15

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320
H umanitas-21

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
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                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�EL VILLANCICO DE MELIBEA
ANDRÉS ESTRADA JASSO

U.A.N.L.
.).

EN POCAS OBRAS DE LITERATURA se ha creado un ambiente tan poético y
despreocupado a la hora de la tragedia, como en la Celestina. Suelen los
autores ir preparando los momentos más dramáticos con un fondo tenebroso,
a tono con el desenlace fatal. En la Celestina ocurre lo contrario: los personajes, ni lo sospechan; el huerto no huele a muerte; todo está dispuesto para
el supremo acto de amor de los jóvenes, cuya situación psicológica no deja de
ser más tranquila: los invade una despreocupación total de lo ajeno, y la
ocupación única de ellos: la imagen de la vieja alcahueta (sin la cual, esa visita
nocturna no hubiera sido posible) se ha borrado por completo, suplantada
por la vitalidad de Calisto y Melibea. Los criados (muertos y ajusticiados
después de despeñados) han sido sustituídos por otros dos muy inexpertos, e
ignorantes de que las pupilas de Celestina se han puesto de acuerdo con un
brabucón, para vengarla dándole un susto a Calisto.
El hermoso huerto de la casa del rico naviero, padre de Melibea, tiene, por
la parte de atrás, vista hacia el río; en el centro del jardín, una fuente cuyas
·desbordadas aguas corren con suave murmullo por entre las frescas yerbas.
Melibea y su criada cómplice se sientan en bancos de piedra o mármol a los
lados de las callecillas humedecidas por las acequias. Hay pequeñas avenidas
bordeadas de altos cipreses, que a estas horas de la madrugada mueven sus
ramos en pincel por intercesión de un vientecillo que hace que se entrecrucen
unas con otras, como brazos de judío que mutuamente se dicen "shalom".
Arriba, la luna; abajo, la complicidad de las sombras anteriores al amariecer.
El silencio también es cómplice: Calisto llegará muy paso por entre las
verduricas, que los que pasaren tras las bardas no lo sentirán.
Hay tantas flores en los setos que Lucrecia qúisiera convertirse en jardinera
para cortar cada mañana un raino de ellas y dárselas a Calisto. Ciertamente
había lirios y azucenas blancas y olorosas, y también rosas, que nunca faltan
en los jardines y otras flores que a la hora del amanecer empiezan a tomar
de nuevo sus colores.
Todo es hermosura en aquel huerto que rodea a la gentil y renacentista
Melibea, mujer hecha carne, sensual y serena, voluptuosa y estilizada, como
la pinta Calisto, y como ella lo quiso ser.

�. Para que el ambiente sea completo, el poeta qu~ con todo acierto adiciona
la obra de Fernando de Rojas, introduce el elemento poesía, y poesía
musicada: todo lo que Lucrecia canta, relacionando la hermosura del jardín
con la próxima }Jegada de Calisto, la epicúrea Melibea se lo imagina tan
vivamente, que se deshace de gozo. La alegría del encuentro (la alegría que
ya está sobre la barda espiando señales de su amor en ausencia) sólo es
comparable al frescor del agua para el sediento, al brillo de los ojos del lobo
cuando avista ganado, al retozar de los cabritos en viendo las tetas de la madre.
Así será la noche más sin fatiga.
La música es contagiosa, y más cuando se sabe que la letra se refiere a ella.
Por eso Melibea le hará segunda al buen son de Lucrecia.
En el duo desean complicar en su gozo a toda la Naturaleza: a la vegetal,
ordenándole a los árboles sombrosos que le hagan reverencias a Calisto
cuando llegue; increpa a las estrellas, anticipos del día, que lo despierten, si
es que duerme.
También el reino animal debe participar en estos momentos de placer:
Melibea conmina a Lucrecia a callar, por su vida, y a escucharla porque tiene
deseos de cantar un solo:

y el de _la espera, d~sde el punto. de vista de sus variantes o ulares
popul.~nzantes; es d~cir: ~eremos cómo estos temas aparecen en l~s ~ancione~
de an~igo y en ~os villancicos (cancioncillas) del tiempo antiguo, y cómo han
seducido ~ escritores de todas las épocas en diferentes países len
Lod~s:nto hasta aquí en una mala prosificación del contenldo
del
act~ cimono_no de la tragicomedia, con objeto de mostrar cómo el autor
stabdi~~entle quiso engastar, en un trasfondo culto, estajoyi·ta de la literatura
ra ic10na.
El Comence~os por el apósu·ofe dirigido a las aves que madrugan con el alba
~utor, volviendo acertadamente a la primitiva costumbre, no se dirige a 1~
~ 1~ co~fidente para.Pedirle nuevas del amado, sino como en la
1~ _ic1 n e os siglos XIII y XIV, invoca a la naturaleza como el Re Don
Dnus (1261-1325) en estos delicados versos de estilo par~lelístico pro\o de
t;o;afor:s portuguesef, en los que se dirige al mundo vegetal tal ~ez al
a1 o e as estas Mayas, aquí el pino adornado con flores:
'

p~~~~o

~ª/\º

~º-~

1Y flores, ay flores do verde pyno,
1.se sabredes novas do 11U!U amigo?
Ay, Deus, ie hu é?
Ay flores, ay flores do verde ramo
ise sabredes novas de 11U!U amado?
Ay, Deus, ü hu é?2

Papagallos, ruiseñores
que cantáys a la alborada:
LJevad nuevas a mis arrwres
córrw espero aqui asentada.
Llama en su auxilio, como mensajeros de su amor, a las aves canoras
matutinas, para que le hagan saber al amado, que ella, la perfecta amadora,
lo espera desde hace buen rato.
Es entonces cuando Melibea -&lt;:on su voz de contralto, a sotovoce, como
el cisne que dicen que sólo canta cuanto va a morir- lanza al aire "estas
palabras sin seso", si, porque son del corazón, no de la cabeza:

Su contemporáne~ Martín Codax lanza la pregunta por el amado a las olas
en otro cantar de amigo, y a la vez un poema marinesco3
,

O?ulas do mar de Vigo:
se vistes mue amigo.
E, ay, Deus, se verrá cedo
Ondas do mar levado:

1A 11U!dia noche es pasada

e no viene,
Sabed11U! si ay otra amada
que wdetiene.
Estos versos que han motivado una tan larga introducción, son el tema del
presente estudio, por estar cargados de tan alto sentido poético, que a pesar
de su origen popular, tienen una larga trayectoria. Aquí se trata solamente
de exponer algunas de sus múltiples imbricaciones a través del tiempo. Los
temas propuestos, algunas veces entreverados, son el del amor a la alborada

El pino es una gimnosperma y no tiene flores visibles
1
a las flores com que adornan elárbol má .co de las fies~r o que se supon~ que se refiere
y adornos de nuestro árbol de Navidadr
Mayas, (algo semepnte a las luces
2 Ay, flores, ay, flores del verde pino/ ¿5¡ sabéis nuevas de . . '
.
.
está?/ Ay, flores, Ay, flores del verde ramo/ ¿si bé'15
mi amigoJ Ay, Dios, &lt;y dónde
dónde está?
sa
nuevas de m1 amado?/ ay,Dios, ¿y
I

3

Astey V., Luis. Una edición del Perga · y· del M
Col. Poesía en el Mundo, núm. 130.: oono m . onterrey, Ed. Sierra Madre, 1978.

143

142

�se vistes meu amado.
E, ay Deus se verrá cedo
Se vistes meu amigo
o por que eu sospiro.
E, ay Deus, se verrá cedo.

Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.
Amigo, el que yo más quería,
venid a la luz del día.
Amigo, el q~e yo más amaba,
venid a la luz del alba.
Venid a la luz del día
'
no trayáis compañía.
Venid a la luz del alba
'
no trayáis gran compaña. 6

4

Bajo en número 7 del mismo pergamino el apostrofado es el mar, como ·
el anterior, pero la relación con la Celestina es más clara:

Ay ondas que eu vine veer;
se 11l'? sabredes dicer
por qué tarda meu amigo
sin min.
Ay ondas que eu vin mirar:
se me sabn-edes contar
por qué tarda rneu amigo
5
sin min.
El tema del alba tiene. una connotación erótica especial. ¿será la hora
escogida por el amante para cantarle a su amiga unas mañanitas, a la hora
en que trina el ruiseñor, como lo dice este hermoso villancico:

O como en Shakespeare, puede ser el mom
de los enamorados o esposos seer t I
e~to pesaroso de la separación
e os, os que dIScute · 1
era el der ruiseñor o el de la alondra· í bol
. n s1 e canto que oyeron
de la noche y la segunda d 1
's m os, el pnmero, de la última parte
'
, e amanecer
En este villancico espano
- 1, e1gaIIo les· anuncia la hora de la para.da:

Ya cantan los gallos,
buen amor, y vete,
cata que amanece. 1
En este otro se combina el tema del anuncio del dí~ con el de. la espera:

Recordedes, niña,
con el albore;
oiredes el canto
del ruiseiiore.

Recordé, que no dormía,
esperando a quien solía,
Y no ha llegado.
Pues el gallo ha cantado
y no viene, algo tiene en el campo
que le pene. 8

o puede ser la hora de la cita, como se puede ver en esta canción de alba,
imitación del estilo paralelístico portugués, cantada por una mujer en espera
del amado:

6

7

Olas del mar de Vigo/ si habréis visto a mi amigoJ Y, ay Dios, si vendrá prontoJ/ Olas del
mar encrespadoJ si habréis visto a mi amado✓ Y, ay Dios, si vendrá prontoJ/ Si habréis
visto a mi amigo/ por el que suspiro✓ Y, ay Dios, si vendrá pronto.
5 Ay olas que vine a ver/ s1 me supieses dear/ por qué tardas mi amigo/ sin nú.// Olas que
vine a mirarJ si me supieses contar/por qué tarda mi amigo/ sin rní.

•

144

8

Alonso,
tr di • Dámaso Y José M· Blueca. Antología de la p
Ib~d aona!L. Madrid. Gredos 1956 Col Ant0 10 m, H'
~fa Española. Poesía de tipo
1 • p. XIX.
'
·
·
6 - 1Spáruca. p. LVI.
Procede de los "Cartapacios Literarios Sahn . " .
Boletín de la academia de la Lengua, 1914, p.;~:~. editados por Menéndez Pidal en

145
H umanitas-10

�Como se ve, el tema de la tardanza procede también de la literatura
tradicional, pues ya se encuentra en una "ensalada" del Cancionero Musical
de Palacio de los siglos XV y XVI,9 pues era la costumbre en este tipo de
composiciones hacer una mixtificación de poesía culta y poesía tradicional
antigua, por lo que arguye una gran antigüedad. La letra, con melodía de
Peñalosa dice así:

Aquel pastocico, madre
que 1w viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.

8
4
7
5

(Núm,. 82)

cuya versificación irregular parece indicar su antigüedad, mayor que el de la
Celestina; pues los primitivos cantarcillos, en aquellos lejanos tiempos, aún
no conocían las reglas del Gay Saber, por lo que no obedecían a cánones
escolásticos, sino que discurrían libremente, como agua cristalina por el
arroyo, y no encajonada en acequias por mano de eruditos.
Con la ligera modificación aparece en un manuscrito del siglo XVI en la
Sección de Música de la Biblioteca Central de Barcelona, descrito por Pedrell
en su Catalach, con una glosa, cuya continuación se ha perdido:

...algo tiene en el campo
que le duele.
Segaba la mañana

El Cancionero de Upsala, también del si lo XVI b .
,
ha conservado la b ll' ·
, .
g
' ~o el numero XIV nos
e lSlma mus1ca de este villancico con su res
.
1
e~ el q_ue el interlocutor puede ser una persona ausente
lpectlva g osa,
d1stanc1a:
, Y e pregunta a

Si la noche hace escura
Y tan corto es el camino,
¿c6mo no ven.is, amigor
Glosa
La media noche es pasada
y el que me pena no viene,
mi desdicha lo detiene
ique naci tan desdichada!
Házeme vivir penada
Y muéstraseme enemigo,
ü6mo no venís, ami,go?
Lami~meapcalnc~º6 n d e amigo figura entre los textos perdidos del Cancionero
Musical
ª aoo, pero está marcada
1 , d.
.
libro para vihuela de Diego Pisador, a::q:eu~:~:; 1:;b1én apar~ce ~n el
donde parece que el verso exclamativo es una contamina:~:ª ;;l~lf~la1, ~n
c01~:l documento ante~o1:mente citado, para comprobarlo. .
e cotejo
. ~n pleno Renac1m1ento aparece otra imitación ba ·o la
segmd11la, en obras de teatro: en el Coloquio de Tmbri d
forma de
en La Luna de la Sierra de Luis Vélez de Guevara tcomienza
e Lope
así: de Rueda. y

~

En el villancico que aparece en el tomo de "La versificación irregular en
la Poesía Castellana" de Pedro Enríquez Ureña, lo que motiva la pregunta
son los celos de la esposa que supane que otra lo detiene. Es interesante la
fijación de la hora:

Las doce son dadas,
mi esposo no viene,
¿quién será la dichosa
10
que lo detiene?

9

10

146

Transcrito y publicado p0r Francisco Asenjo Barbieri, Madrid, 1890, ydespués p0r el P.
Higinio Anglés en "Música en la Corte de los Reyes Católicos. Barcelona, 1947, pp. LIII y
Núm.64.
Madrid, 1933, p. 109.

~

Toca la queda,
mi amor no viene
'
algo tiene en el campo
que la detiene,
en la que imaginamos a la amada a eso de la 1 d
las campanas de la catedral dan el t~ ue de
s O e la noche, oyendo que
y cerrar los portones de las casas y la; puerta~u~:~; y;s lal:10ra ~e recogerse
va a tener problemas con la uardia o l
ura a, y a amado que
hasta el día siguiente.
g
a ronda, o se quedará en el campo
En una parodia de Quiñones de Benave
In
dte, e~ el entremés de "La puent.e
re a ama o y fija la época:

segoviana", parece que le da nomb

147

�tan de mañana,
si a la media wche

¿Dónde está Manz.anares
que w viene1
Algo tiene en Agosto
que la detiene.
villancico ha dado motivo a múltiples
Como ya se habrá n~tado,tu:tr~s de oro de la Literatura Española; una
glosas, hecho muy comun e~ os 1g
d 1 gallo Se transcriben completas
de ellas hace de nuevo alus1ódn· ª1 ~~nto
popul~rizante, que al final de la
para hacer ver la estructura e v1 anc
glosa repite parte de la cabeza.

ic;

Aquel pastorcico, madre,
que 1W viene,
algo tiene en el campo
que le pene.
Recordé, que 1W dormía,
esperando a quien solía
y 1W ha llegado;
.
pues el gallo ha cantado Y 1W vume
algo tiene en el campo
que le pene.

.venir pensaba!
Cena, esposa y come,
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene. 11
No podría faltar el gran Lope de Vega, que tanto se inspiró en cantarcillos
populares, que de un verso creaba todo un drama, como el Caballero de
Olmedo, Fuente Ovejuna, etc. Efectivamente, en La Dorotea lo intercala
prosificado así: "Estar triste Dorotea y no ir a los toros ... algo tiene en el campo
que le detiene".
En una España católica parecería imposible que alguien no divinizara este
cantarcillo, como lo hicieron con otros muchos villancicos, adivinanzas, juegos, poemas, etc. Así aparecen tres versiones a lo divino de fray Ambrosio de
Montesino, para cantarse "al son de Aquel pastorcico, madre", pero el texto
no hace referencia ninguna al villancico.
Parece ser que las épocas neoclásicas; tao opuestas a la literatura popular,
no están representadas con alguna variante. Pero en el Romanticismo resurgió la estima por lo popular.
Más cerca de nosotros, D. Francisco Rodríguez Marín recogio esta seguidilla andaluza:

El otro está tomado del Cancionero de la Sablonara:

Tañen la queda,
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.
Glosa
A la queda taiíen,
espadas quiten;
con su esposa cena
quien tiene dicha.
Al salir el día
mi amor 1W viene,
algo tiene en el campo
que le detiene.
iQué mal hizo en irse

Las ánimas han dado,
mi amor 1w viene,
alguna picarona
me lo entretiene.
Otro folklorista literario, Eduardo Martínez Torner, hizo notar la relación
que existe con otra cancioncilla asturiana, recogida por él, puesta en boca de
un varón:

Aquí la estoy aguardando
¡,or ver si viene o no viene,

11

Enel BoletíndelaAcademiadela Lengua. Vol. IV, 1917. p. 295.

�~:~

que colocó precisamente en el punto culmin
d
es preparación para el momento trágico y sut~:e
obra, porque toda ella
intenso y duradero que la posesión misma) m 'ti a ~pera amo1:osa (1~1ás

por ver si venía sola
o un gnlán me la entretiene.

::'!~:~do en el mejor lugar, como diamante qu:n,:s~~~u~r;i:! :~:.::~:~
12

La cancioncilla pronto cruzó el atlánúco y llegó a América : en Lima y en
pluma de Santa Rosa (1586-1617) con sólo ponerle mayúscula a Esposo, la
13

refirió a Cristo.
Lamentablemente no la he podido encontrar en México, pero si alguien
topa con ella, "sabedme si hay otra ..."
CONCLUSIONES

La importancia de la literatura popular es tan grande en España que no
sólo marca el principio ~e la nuestra, sino el de toda Europa, como es el caso

de las jarshas.
Pero su mérito no sólo es histórico, sino que úene valor por sí misma, tanto
que se halla incluída en obras clásicas, como los dichos en el Libro de Buen
amor, en la Celesúna, en el Quijote, señal del aprecio de los literatos que al
introducirlas en sus obras, (algunas de ellas excesivamente cultas, como la
Celesúna) confirman su valor poético.
En cuanto a los villancicos, son tan hermosos en su pequeñez, que sólo se
me ocurre compararlos con los Hai-kais japoneses. (Aunque entre ellos haya
grandes diferencias).
Una nota caracterísúca de la literatura folklórica es su riqueza de formas:
corno el pueblo se siente dueño de ella, con la misma sabiduría y arte con que
la inició, con esas mismas la modifica, la adiciona o reduce. Sus derechos de
autor sobre el los hace valer en sus múlúples variantes, que constituyen su
vida.
El villancico de la Celestina no es mas que un eslabón de la larga cadena
que comienza no se sabe dónde, ni tampoco cuándo terminará, porque su
perennidad es la del pueblo mismo.
Si pues estos ·,ersos no son originales del coautor de la Celestina, ¿cuál es
su mérito? El haber descubierto esta piedra preciosa, haberla sacado del
tesoro de lo folklórico y haberla engastado en la parte centwl de su joyel para
que brillase y atrajese sobre sí la mirada de admiradores e investigadores;
porque el poeta, "a mi entender divino" (Cervantes) realizó en el acto
decimonono el climax de su obra no sólo argumental, sino lírico, embellecido
con la presencia de la música y la poesía por medio de este villancico popular

12 también llegó a Italia, como se deduce del arúculo de Male, E., "Un villancico della Celestina

Popalare in Italia nel cinquencento" en Giornale Storico della Literatura Italiana. CVI.
13

150

O
934) PP.· 288-291.
Ver Sánchez Romeralo, Antonio, El villancico. Madrid, Credos, 1975.

151

�DESCRIPCIÓN LINGÜÍSTICA ESTRUCTURAL DEL SONETO 11
QUE DEDICARA PEDRO DE TREJO A LAS HONRAS FUNEBRES
DE CARLOS V.
Cutos ARREDONOO TREVIl'JO.
Facultad Filosofia y Letras
U.A.N.L.

Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
supremo Hacedor, Dios inefab/,e,
c@mutador de todo inc@mutab/.e,
inenarrab/,e poder y hermosura.
Aqueste llevó a Carlos a l(a) altura,
trocó /,o transitorio por lo eterno,
quitó/,e de ocasi@es del infierno
por ser el más subido de natura.
En suelo fue 1rwnarc(h)a esta criatura
y c@ eterno gozo es recibido
en bienaventuranza colocado.
Está en delectación que siempre dura
c@ el que tiene su mismo apellido,
por ser de los morta/,es el dechado.
"Pedro de Trejo"
SIN PRETENDER UN TRABAJO TOTALMENTE CONCLUÍDO, pn;sentamos a continuación una serie de apuntes sobre un posible análisis lingüístico del Soneto
11 que escribiera Pedro de Trejo en 1569 a las honras fúnebres de Carlos V.
Se trabajaron los niveles simbólico, en el apartado I, semántico, en el
apartado 11, sintáctico, en el I~I, léxico, en el IV, y fonológico en el V. Y se
siguió este orden por razones de facilidad expositiva.
Dentro de cada nivel se trataron aspectos que tuvieron que replantearse
en varias ocasiones por su pertinencia para más de uno de los niveles. Sin
embargo, no consideramos haber dejado de lado nada que realmente fuera
relevante a tratar, sin que esto quiera decir que lo agotamos.

�La división de niveles nos permitió conservar la claridad, aunque en
otros aspectos limitó considerablemente las asociaciones que entre ellos
guardan y que en momentos no pudimos más que sugerir.
El criterio predominante durante todo el trabajo fue el de presentar una
descripción lingüística de este soneto, evitando hasta donde nos fue Posible algunas observaciones menos objetivas y más intuitivas que acostumbran ha-

cerse en el terreno de la estilística.
El trabajo, en su edición original va acompañado de una serie de cuadros
y notas indispensables para esta descripción; aunque los datos del escrito no
necesariamente se corresPonden con ellos Por haber sido modificados en el
transcurso de la redacción y que ahora aquí presentamos.
l. A partir de la simbología cristiana del siglo XVI, Pedro de Trejo dedica, basándose de las "Dignidades de Dios" (como casi todo el arte de su época), este Soneto II como homenaje a la muerte de Carlos V.
Lo innombrable o absoluto se evoca de la misma forma en que se contraPonen las figuras del triángulo, la esfera y el rectángulo, bases de la alquimia pre-cabalística de la época, y cuya finalidad fundamental radicó en la
explicación que Raimundo Lulio diera a las tres culturas: española, árabe y
judía,. sobre el misterio de la Santisima Trinidad.
La alquimia elemental del "matrimonio de los opuestos" está presente:
Carlos V y Dios unidos por la gracia y voluntad del segundo, mismo que
premia al monarca y a sus terrenales virtud~s con la gloria de la eternidad.
La trinidad es Dios (v.l), el Hacedor (v.2) Universal cuyos atributos sirvieron para el desarrollo de la filosofia ocultista del Renacimiento, así como
para el nacimiento de la ciencia de la cábala. Bonitas, Magnitud.o, Etemitas,
Potestas, Sapientia, Voluntas, Virtus, Veritas y Gloria, forman el BCDEFGHIJ
de Ja clave que explicaría parcialmente, o diera cuenta del misterio de Dios.
Para Raimundo Lulio "A" quedaría para aquello que llamó innombrable o
inefable absoluto.
El Poder (v.4) divino (v.2) en la Trinidad(v.l) se presenta en su inenarrabilidad (v.4) y en su carácter de inefable (v.2). Lo absoluto "A" se define por
sus atributos: Pureza (v.l), Superioridad (v.2), Hermosura (v.4) y Eternidad
(vv. 10 y 12); única manera de definir al sujeto actuante del soneto.
El simbolismo de la Trinidad concuerda con el de los tres planos en que
está manejado el poema y cuyo diagrama sería el siguiente:
El mundo de Dios es el de la Trinidad, figura Por demás perfecta que
por su carácter inombrable se define como inefable, o como absoluto. Pedro de Trejo describe al sujeto actuante del soneto por sus atributos en la
primera estrofa del soneto, y mediante ello define con claridad su postura
teológica: "Dios es Uno y Trino", como diría el propio autor en otro de sus
poemas.
El destino de Carlos V, así, se ve señalado por la gracia de Dios en la segunda estrofa; recuperación del Paraíso perdido gradas a que en la tierra

MUNDO

CUATRO

DIOS
EN

TRINIDAD

ELEMENTOS

VIDA

fue ejemplo o modelo de la perfección. Al morir Carlos V .
. .
contraPosiciones entre lo distinto (v.13) lo cambiab
' Dios a~iquila las
monarca con su Gracia d" .
La
Y
le (v.6), para igualar al
.
ivma.
vo1untad de Dios se prese ta
especie de "destino marcado" o zodiacal Dios .
d
. n como una
debe se uir el
'
nge Y etermma el camino que
ecado gv 7 monarca dotándolo de virtudes eternas (v.6) y alejándolo del
1
P El _( · ) por ser en entre "... los mortales el dechado" (v 14) ·
mvel de los Elementos naturales (el rectángul ) .
o eJemp o.

:::;:;; ;~::::::::a aCarlos como el mo:a:!':i:ª~;::::
V

que la vida o realidad a la

y que ~a muerto: Su poco desarrollo, se debe a
que se quiere referir el p ta
1
mayor justificación señala el paso de lo trans"t
.
oel
'
es
aque
la _que sin
1
0
"trance" de 1
ono
eterno mediante el
a muerte· es el m"I
d" ·
monarca y lo introduc: de 1
1 ag~o ~vmo que venturosamente elige al
La b
a mano e Dios en el terreno de lo Eterno
accione:r~: q~e conduce hac~a el terreno de los muertos se sustituye .orlas
de la
de los elem~ntos. mnecesana una abundante información sobre el mundo

ª

Tierraº;;~: ~uyos atnbutos, por estar alejados de las imperfe!iones
155

I 51

1 1

�La visión que presenta Pedro de Trejo corre~pondía (en equivalen~e) a la
concepción astrobiológica de trascender la reahdad ? natur~le_za; o bien, en
el terreno de la filosoffa, a un especie de neo-platonismo religioso que en el
pensamiento se traduce como el oximorom resuelto en la cúpula simbólica
del poema, y que de alguna forma sellan la ideología del siglo XVI en Nueva España.
.
II. El soneto, escrito como alegoría a la muerte de Carlos V, obhga al
poeta a manejar únicamente dos tipos de funciones: la función poétic~ y la
función referencial. La alternancia de ambas dan el carácter narrauvo y
épico del texto. En ninguna de las cuatro estrofas que componen el soneto
predomina una sobre la otra, y en este aspecto puede ~bserva~e la regularidad narrativa con que se desarrolla el poema. La función P?éuca se det~cta en su carácter alegórico, simbólico o religioso; y
fu_nción r~fere_ncial
alude a las verdades teologales cristianas y al suceso hIStónco que imphca la
muerte de un monarca.
La función referencial del mensaje, se sostiene en una serie de alusiones
sobre el destino de Carlos V y Dios y en una descripción del mundo moral
o ideológico, pero en escasas referencias al mu~d~ real ~~ qu~ viv~ó el monarca. Lo más importante aquí, resulta la descnpción de conciencia a Conciencia" de "abstraído a Abstractador" de "terreno a Divino" de "imperfecto /
a Perfecto", identificación de opuestos a través del puente que significa la
religión.
Desde el punto de vista semántico el soneto se encuentra es~ctura?o en
dos cuartetos independientes y dos tercetos que guardan relaciones mternas de carácter significativo.

!ª

?1~

Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
supremo Hacedor, Dfos inefable,
conmutador de wdo inconmutable,
inenarrable poder y hernwsura.
Aqueste llevó a Carl.os a l(a) altura
trocó w transiwrio por lo etenw,
quit,óle de ocasiones del infierrw
por ser el más subido de natura.
En suew fue monarc(h)a esta criatura
y con etenw gow es recibido
en bienaventuranza cowcado.
Está en delectaci6n que siempre dura
con el que tiene su mesmo apellido,
por ser de ws mortales el dechado.
156

El primer cuarteto se divide en dos unidades consecutivas dos dísticos
independientes: vv. 1 y 2; y vv. 3 y 4. El primero lo constituye; una serie de
nombres de Dios con diferentes epítetos que dan una aproximación significativ~ al verdad~ro sujeto actuante del soneto; y los otros dos guardan una
relación semánuca en cuanto a que el v.3 declara a Dios como el único
conmutador de lo inconmutable y comparado con el v.4, en donde se afirma
su carácter inenarrable, el sujeto de comparación en ambos versos resulta ser
el hombre. En el v.3 es para los mortales para quienes hay cosas "inconmutabl~:, que en cierta_ fo_rma res~ltan tambi'en imposibles de realizar ya que
los situa como seres limitados o imperfectos, y en el v.4 Dios es "inenarrable
pod~r" en cuanto a la imposibilidad pragmática que poseen los hombres para
exphcarlo.
En ~l segundo cuarteto se relacionan el v.5 con el v.8 y el v.6 con el v.7.
Los primero dos versos explican el por qué concedió Dios la Gracia divina a
Carlos V; y los otros dos describen lo que hizo Dios para conceder la
perfección al monarca.
Lo~ do~ tercetos, en cambio, se encuentran ligados uno con el otro; en una
combmac16n más compleja, puesto que ahora se involucran tres combinaciones distintas presen~d~ de la siguiente forma: vv.9 y 14; vv.10 y 11 yvv. 12
Y 13. Lo~ vv. 9 y 14_J~s~fican el papel de Carlos V en la Tierra; los vv. 10 y
11 describen el rec1bim1ento que Dios hiciera al monarca y los vv. 12 y 13
~eñalan el "estado" en que éste se encuentra dentro del marco religioso que
predomina en la descripción.
_El léxico de~ poema está dividido en dos campos de significación. El
primero, Y
importante por su extensión y frecuencia, es el que se refiere
al_ Mundo di7;1no, y en el cual se agrupan los diversos nombres que se dan a
Dios, sus atributos, la forma en que premió a Carlos V en el día de su muerte
y alusiones al Paraíso divino y al mundo terrenal.
'
Dios (v.2) en el Hacedor (v.2), es Trinidad (v.l), Es (s)encia (v.l), Conmutador
(v.~) Y Poder (v.4); nombres que aluden a la divinidad definida por sus
atributos: pura (v.l), supremo (v.2), inefable (v.2), inenarrable (v.4), hermosura
(v.4) yetenw (vv. 10 y 12)
. E! Paraíso ~e presenta mediante palabras úpicamente de la ideología
cnsu_ana que sitúan ~spaci_al y te~p~ralmente a este lugar, la altura (v.5) y la
eternidad (v.6) son dimensiones sigmficativas que alejan a sus moradores de
la corruptabilidad de la vida terrena. El Paraíso, a su vez, se define también
mediante su oposición con la vida terrena, natura (v.8) transitoria (v.6), suew
(v.9) donde moran los mortales (v.14)..
El Señor llevó (v.5) a Carlos V a las "alturas", trocó (v.6) las imperfecciones
del ~onarca en virtudes y lo quitó (v. 7) del pecado, para con ello hacer al sujeto
paciente del soneto en digno merecedor del premio divino.

:J

157

�En esta forma, Dios recibió a Carlos V con gozo (v.10) y lo dotó de

bienaventuranUL (v.11) eterna.
El segundo campo de significación es mucho más breve, se refiere al Mundo
terrenal; a Carlos V, sus atributos y las acciones que recibiera de Dios.
Carlos (v.5) V es llamado monarc(h)a (v.9), criatura (v.9) y dechado (v.14).
Dechado por su comparación con los demás criaturas terrenas; poseedor de
subditos (v.8) atributos o virtudes que lo llevaron a ser recibido (v.10), colocado
(v.11) y a estar (v.12) en "delectación" eterna
Podria decirse que globalmente el poema responde en su organización
interna a una antítesis que enfrenta a su sujeto activo (Dios) frente a otro
pasivo (Carlos V) y que repercute en la manera de definir algunos de los
conceptos que se manejan; por ejemplo, en un mismo verso encontramos
antinomias como las siguientes: conmutador/inconmutable (v.3), transitorio/eterrw
(v.6); o bien, recordemos que las alusiones al mundo terrenal sirven única y
exclusivamente para contrastar y resaltar la significación de lo eterno, utilizando recursos metonímicos más que metafóricos.
Desde otro punto de vista, la última palabra de cada uno de los versos,
guardan una relación semántica de tipo sinonímico interesanta de señalarse.
El primer cuarteto agrupa en las rimas términos que nos hablan de los
atributos de Dios: pura/inefable/inconmutable/1,,ernwsura, en donde la única
palabra no conectada sintácticamente como atributo es "inconmutable",
aunque por otro lado, útil para explicar la validez del misterio divino como
universal y eterno.
Las rimas del segundo cuarteto se dividen en dos dísticos, vv. 5 y 6; y vv. 7
y 8: altura/eterrw e infierno/natura. La asociación de las dos primeras pertenecen
al ya conocido vocabulario de la religión cristiana, y las otras dos, aparentemente de un uso más arcaico, hacen referencia al mundo de los elementos
como el lugar donde moran las imperfecciones o el pecado.
En los tercetos hay relación sinonímicas entre los vv. 9 y 14 y entre los vv.
1Oy 11. Criatura/dechado son usados de la misma forma que recibido/colocado.
Los vv. 12 y 13 no guardan ninguna relación semántica en sus rimas.
III. U na vez descritos algunos aspectos de los niveles simbólico y semántico
del poema, llegamos a su estructura sintáctica, en donde la característica más
sobresaliente resulta el paraleli5mo-o emparejamiento de algunas estructuras
que trataremos de explicar a continuación.
En este nivel, nuevamente, el primer cuarteto parece coincidir en la unión
de dos dísticos organizados mediante estructuras sintácticas muy semejantes:
FN(M + N) +Conj. + FN(N + M)
FN(M+N)+(, )+FN(N+M)

158

. La estructura de los dos primeros versos mantienen un paralelismo sintácnco dº
sorprendente.
.
ºó
l Cuatro frases nominales unidas las dos pnmeras
por
coor mact n y as segundas por yuxtaposición. La manera de ordenar los
e:e.m;n~os ~es~lta armónica entre sí: los núcleos de las cuatro estrofas hacia
e m enor e os versos, y los modificadores en los márgenes: los núcleos
corrl~dspodnden a los nombres de Dios y los modificadores a sus atributos o
cua 1 a es.
Los s~guientes dos versos de este primer cuarteto mantienen el paralelismo
en una 1orma un poco más compleja:

FN(N)+ Prep. + FN(N + M)
FN(M + N)+Conj. + FN(N)
Dos enlaces, una preposición y una conjunción, unen dos frases nominales
con estructura exactamente
inversa. Dos frases nomma
· les 1ormadas
e
, •
,
umca
mente
por
un
nucleo
al
inicio
del
v.3
y
al
final
del
v
4
y
d
fr
.
formada
,
·
os ases nominales1
Lo , s por un nuc eo y un modificador al final del v.3 y al inicio del v 4
s nucleos pefirmanece_n, en estas frases nominales, hacia el interior de io~
versos y se re eren a Dios nuevamente.
co Ellsegundo c?arteto está formado por tres oraciones que se corresponden
n os_ tres pnmeros versos. La primera y segunda oración uardan u
paralelismo estructural que se sintetiza en la estructura de la terc!ra oración~
O=FN(N)+FV( +FN OD+C. Lug.)
O= FN(N) +FV(N+FN OD+C. Tiem.)
O= FN(N) *+FV(N+FN OD+C. Tiem.+C. Lug.)
Aunque
•
fi . 1 las estructuras del v.5 y v.6 son equivalentes
en su estructura
supe_r eta ' aparece una va~iante que afecta la estructura profunda de ambas
~~ctones. En 1:15 dos el Sujeto actuante (que aparece en la primera oración
. y queda tácito en la segunda v.6) sigue siendo Dios aludido m dº1
~:º;¡°m~re demostrativo. La predicación en ambos c~os resultaedi ;~~:~e~
tiem pn~ero aparece un cincunstante de lugar y en el segundo uno d~
F· m embargo, las diferencias de estructura profunda se sintetizan
mente en la terce~a oración, uniendo una estructura semejante a
enores pero con un ctrcunstante de tiempo que conecta de ·n dº
;:ta estructura del v.7, con la anterior del v.6; seguida de otro de \um:r ta~~
un7!:::tJn:efuerza al ~-5; u por si fuera poco, justifica las tres estr~ctu~as
jante sól l frase nommal, que forma el v.8, de carácter explicativo, semeo a ~ que aparece en el v.14 y con que termina el oema
.
regulandad sintáctico estructural de los tercetos res!lta ba~ta t
eta en comparación con los dos cuartetos antes descri¡os.
n e par-

:!:tª-f
~

de ~;d:;!:n~~~:~i°(!º;)mados po_r dos oraciones coordinadas, la primera
. con un ctrcunstante de lugar; y la segunda de voz
159

�pasiva, con un circunstante de modo. La tercera oración que corresponde al
v.11 también es de voz pasiva, y posee un circunstante que connotativamente
podría interpretarse como de lugar. En esta dirección, el paralelismo sintáctico en estas tres oraciones del priemer terceto, podrfa considerarse en la
correspondencia o alternancia de circunstanciales, ya que "bienaventuranza"
juega con la doble significación de modo y de lugar en este caso.
El segundo terceto es mucho más irregular: lo forman una oración de verbo
de estado (v.12), seguido de una subordinación adverbial que nos describe la
compañía de Carlos V después de muerto, y remata con una oración adjetiva
explicativa de verbo de estado.
La función de esta última estrofa y su carácter conclusivo hacen de ella
innecesariamente regular.
Los dos tercetos concuerdan en la colocación de los núcleos de frases
nominales, colocándolos en los márgenes de versos, además de su referencia
a Carlos V y no a Dios, como venía sucediendo en los cuartetos.
La división sintáctica del soneto guarda relación con su estructura obligatoria de dos cuartetos y dos tercetos, aunque bien podría señalarse la agrupación de un octeto y un sexteto, debido a la regularidad estructural que
presentan. Diríamos que en el octeto (los dos cuartetos) se presentan una serie
de paralelismos sintácticos que lo hacen mucho más armónico que el sexteto
(los dos tercetos) en donde se concentran el mayor número de variantes
sintácticas. En el octeto las regularidades son múltiples, por su colocación,
tipo y vocabulario; mientras que en el sexteto la mayoría de las relaciones
equivalentes son más de tipo funcional. O bien, repetimos, los modificadores
del octeto se sitúan hacia el interior de los versos, mientras que en el sexteto
se colocan en los márgenes.
Desde otro punto de vista, el octeto presenta el asunto del poema, y el
sexteto describe su desarrollo: el octeto sitúa al lector en los antecedentes del
suceso (las virtudes de Dios y lo que hizo con Carlos V), mientras que el sexteto
describe lo que realmente sucede (la muerte del monarca). La temporalidad
de los cuartetos se maneja en pretérito imperfecto, que dan un carácter menos
definido que el uso de presentes con que están descritos los tercetos.
La tercera oración del segundo cuarteto se encabalga con la frase nominal
que forma el v .8, subordinando y complicando esta estructura ya antes
aludida. Los versos de los dos tercetos, en cambio, se encuentran encabalgados
en ambas estrofas: en el primer terceto se unen dos oraciones coordinadas
(vv.9 y 10) con otra, que por raz~nes métricas, se encuentran yuxtapuestas,
y en donde la oración principal es la que forma el v.9. El segundo terceto lo
forman, en cambio, tres oraciones subordinadas, de las cuales el v.12 sería la
oración principal. El v.9 lo forma una oración declarativa, y el v.12 una de
verbo de estado, fenómeno que sugiere alguuas relaciones semánticas que se
corresponden con las estructuras gramaticales con que juega el autor.

El. prin~ipio rftmico constructivo de los versos, por otro lado, guarda
relación directa con las d™:repancias estructurales sintácticas que forman
cada _estrofa: y crea una sene de paralelismos de otro orden (que Pone en
r~Ia_ción el ntmo con el significado de cada verso) y que da una dimensión
distinta del soneto.
Aquella Trinidad y es(s)encia pura,
ENDECASILABO HEROICO
Supremo Hacedor, Dios inefable,
ENDECASILABO HEROICO
conmutador de todo inconmutable
ENDECASILABO SAFICO
inenarrable poder y hermosura
ENDECASILABO SAFICO
Aqueste llevó a Carlos a l(a) altura,
ENDECASILABO HEROICO
tr~ó lo transitorio por lo eterno,
ENDECASILABO HEROICO
qmtole de ocasiones del infierno
ENDECASILABO HEROICO
por ser el más subido de natura.
ENDECASILABO HEROICO
En el suelo fue monarc(h)a esta criatura ENDECASILABO HEROICO
y co~ eterno gozo es recibido
ENDECASILABO SAFICO
en bienaventuranza colocado.
ENDECASILABO HEROICO
Está en del~ctación que siempre dura ENDECASILABO HEROICO
con el que nene su mesmo apellido
ENDECASILABO SAFICO
por ser de los mortales el dechado.
ENDECASILABO HEROICO
. Los endecasílabos heróicos describen los acontecimientos que se narran,
mientras q~e los sáficos se encargan de agregar un matiz lírico.
E~ el pnmer cuarteto encontramos nuevamente dos dístintos que separan
las d~ferentes estructuras con que está formado: ANB B, en donde el cambio
rítmico concuerda con la variación sintáctico-estructural.
El_ segundo cuarteto, en cambio, presenta una regularidad rítmica que
refleja .la continuidad oracional que lo forman·. A A A A su d"imensi·6 n
semántica es más narrativa que descriptiva.
En los tercetos encontramos unjuego interesante: NB/A y NB/A, en donde
los endeca~ílabos ~áticos (B) concuerdan sintácticamente por ser introductor~s de oraciones circunstanciales, además de dar una tonalidad lírica descriptiva a un soneto en _dond~ predomina la dimensión narrativo alegórica.
IV. La frecuencia léxica es poco redundante, excepto en los casos de
al
· ·
degunas preposiciones
q~e se usan reiteradamente en el poema (a(2), con(2),
(5), en(3), por (3), o bien, algunos artículos, pronombres o conjunciones
(el(4), lo(2), y(3).
Las únicas palabras que destacan por su frecuencia, del resto de palabras
son el adjetivo "eterno"(2) yeherbo "ser"(2) que por sí solos resumen la ide~
global que plantea el poema. Ambas palabreas aparecen en un cuarteto y en
algunos de los tercetos.
16 1

160

Humanit.u-11

�La unidad métrica de los endecasílabos fluctúa en períodos formados por
6, 7 u 8 morfemas, presentando una regularidad morfemática curiosa en un
soneto que exige, como ya sabemos, once sHab~.
El primer cuarteto está formado por una sene de versos heptamorfemáticos, y el segundo por versos examorfemáticos.
El primer terceto, en cambio, una dos versos, vv .9 y 1O, de ocho morfem~
y otro, v.11, de seis. Mientras que el último terceto lo forman tres endecasilabos heptamorfemáticos, también.
.
.
.
Esta regularidad morfémica, no guarda relación_ directa con el ntmo,
mientras que sí, obligatoriamente, con el metro. :~ómo manten~r una
regularidad métrica con versos de diferente co~posición morfemá?ca? De
ahí el equilibrio y la precisión con que está realizado; y sus paralelismo en
este nivel resultan una muestra más del control que requiere la forma del
so~W.
.
Otra variante en el léxico, digna de señalarse, es la que constituyen las
palabras sobre las que descansa la rim~- ~ combina~iones categoréticas de
la rima guardan una serie de paralelismo independientes de su estructura
fónica.
•
d l
Por ejemplo, el primer cuarteto está dormado por dos dísticos e a
siguiente forma: ADJETIVO/ADJETIVO Y SUSTANTIVO/SUSTANTIVO.
y el seiundo cuarteto: SUSTANTIVO/SUSTANTIVO/SUSTANTIVO/SUSTANTIVO.
En los tercetos hay una combinación encadenada: SUSTANTIVO/ADJETIVO/ADJETIVO/ADJETIVO y ADJETIVO/S~STANTIVO/SUST~TIVO, en donde se encabalgan las funciones gramaticales que desem~enan las
palabras rimadas de ambas estrofas. Esta dimensión da una regularidad más,
en otro nivel a la estructura general del soneto.
v. Las rim'as consonantes que forman el soneto se encuentran distribuidas
de la siguiente manera: A B B A : A C C A : A D E : A D E. Y ~n ?onde
predominan las vocales abiertas y medias; y las consonantes bqwdas y
oclusivas sonoras.
.
El primer cuarteto concuerda en el uso de rimas de carácter vocálico, y
discrepa sólo en .que en B aparece ~na conson~nte oclusiva sonora que
comparte este último rasgo con la líquida r de la nma A
..
En el segundo cuarteto, discrepa con A la rima C sólo en la aparición de la

En la fonología de las rimas podríamos decir que se presenta una confluencia de sonidos sonoros que realzan la significación del poema, además de darle
una fluidez extraordinaria.
El ritmo, por otro lado, ofrece una serie de variantes nuevamente de
interés para nuestra descripción.
El primer cuarteto está formado de dos versos vv.l y 2 con período corto
en anacrusis; mientras que los dos versos restantes vv.3·y 4 están marcados
con un período largo.
El segundo cuarteto presenta una regularidad total en sus cuatro versos,
en donde aparecen marcados con períodos cortos en anacrusis.
Los dos tercetos, en cambio, encadenan sus períodos rítmicos de la siguiente manera:
-é---á- --ú---é-ó---í-é- --í ---áá---ó---ú---é--é--í-é---á---á_en donde los vv. 10 y 13 concuerdan en períodos largos en anacrusis,
mientras que los vv. 9, 11, 12 y 14 están formados por períodos cortos.
E~ la ~centuación rítmica predominan las vocales media y palatales, y su
destnbución y contraste con las velares juega con la organización descriptivo
semántica del poema.
En el primer cuarteto se presenta un fuerte contraste de las vocales
a~terio~es con las de la serie posterior, produciendo una sensación de magmfisencia ante el poder de Dios y sus atributos.
La empresa que tuv~ Dios para con Carlos V, descrita en el segundo
cuarteto, se d~staca mediante un extraordinario juego rítmico fonológico, ya
que aparecen igual número de vocales palatales que velares, y sólo una vocal
media.
En los tercetos predominan las vocales media y las de la serie anterior. Así
el _soneto se ve enmarcado rítmicamente en una serie de tonalidades predommant~mente claras (vocales a,e,i) sobre las oscuras (o,u) que sólo sirven para
dramatizar el suceso que se describe.

nasal n.
y en los tercetos, la rima concuerda en el hecho de estar formadas por tres
fonemas de los cuales dos son vocales y uno consonante.
Las rimas finales D y E, guardan, sin embargo, una similitud mayor, en
cuanto a que ambas están formadas por los fonemas d y o aunque discrepan
en su núcl~o o vocal tónica.
162

163

�SIMBOLISMO MÍSTICO EN 1A POESÍA DE CONCHA URQUIZA
DRA. LETICIA PÉREZ GtmÉRREZ

Universidad de Missouri
UNO DE LOS CAMPOS MÁS FÉRTILES en la poesía mexicana es el de la poesía
religiosa. Hay excelentes ejemplos de ésta durante los siglos de la Colonia y
el siglo XIX, pero son pocas las figuras litera1ias conocidas. Por lo general la
poesía religiosa que se lee se debe a la pluma de escritores varones, y salvo la
honrosa excepción de Sor Juana Inés de la Cruz, los nombres de las escritoras,
tanto como sus obras, ya poemas o prosas, son totalmente desconocidas. Este
panorama cambia al entrar el siglo veinte. A este respecto, observa Carlos
González Salas, que la producción poética debida a la pluma de mujeres
escritoras en México en el siglo veinte "es un fenómeno desusado por la
amplitud, profundidad y calidad de las m1tjeres que escriben poemas,
fenómeno jamás visto en siglo alguno pasado de nuestra historia, y por ello,
dificil de enjuiciar y dificil de catalogar." 1
Algunos críticos, como Antonio Castro Leal, han establecido la diferencia
entre la temática que utilizan en sus poemas los escritores mexicanos y la
que usan los de Centro y América del Sur. A este respecto, dice Castro Leal
que la poesía mexicana difiere de la de los otros países "sobre todo porque,
más que las frescas gracias de la carne, vive de las iluminaciones del
2
Espíritu." Hay una pléyade de escritoras que han tocado el tema religioso,
entre ellas Guadalupe (Pita) Amor, Emma Godoy, Enriqueta Ochoa, María
Magallón, Glo1ia Riestra, Concha Mojica, Ana María de López Tena, Isaura
Calderón y Ana María Alonso Guevara. Entre todas ellas es Concha Urquiza
"donde la poesía femenina de México alcama mayor fuerza y hermosura
formal. De ella, como &lt;le las que hemos mencionado en primer término

Carlos González Salas, "Poesía Femetúna Mexicana del Siglo XX.'' Abside. XXXI 3 (1967),
p.320.
2 Antonio Castro Leal, La poesía Mel.icana Moderna. (México: Fondo de Cultura Económica,
1953) p.38.
1

�(Gloria Riestra, Isaura Calderón, Emma Godoy) no cabe decir que sea poesía
mística la que escriben."3 De la poesía de Concha Urquiza ha dicho Joaquín
A Peñalosa, que "desde Sor Juana, ninguna otra poesía de mujer
había
4
tenido en México la resonancia de los versos de Concha U rquiza." La poesía
y aún la vida de Concha · es desconocida casi totalmente. La extremada
inquietud que caracterizó a la escritora la hizo cambiar de lugar constantemente, y su vida, trágicamente cortada a los treinta y cinco años hizo que su
obra poética y prosística no fuera conocida por el público lector.
El interés de Concha por la poesía empieza tempranamente pues ya hacia
1923, cuando sólo tenía trece años, se publicaron sus primeros balbuceos
poéticos "Canto de Oro" y "Conventual" en la Revista de Yucatán. Luego
"Plegaria de Luz", "Los Bohemios'' y" Arrepentimiento" en Revista de Revis-

tas.Raul Leyva dice de Concha: "No perteneció a ningún grupo, a ninguna
capilla literaria, por esa razón su figura literaria la ubicamos
cronológicamente, (nació en 191 O) entre Los Contemporáneos y Taller."
Sus poemas no llegaron a publicarse en libro, hasta la edición póstuma
hecha por Gabriel Méndez Plancarte. Algunos poemas aparecieron
esporádicamente en revistas como El Hogar, Abside, Lectura, Rueca, México al
día, Juventud, y Saber de México, D. F.; en JAgos, de Morelia, y Aula y Labor
de San Luis Potosí. Su obra permaneció dispersa hasta que a raíz de su
muerte, Gabriel Méndez Plancarte la recopiló y publicó como homenaje
póstumo a Concha con el título de Obras: Poemas y Prosas.
La obra recopilada por Méndez Plancarte consta de unos poemas
distribuídos en varias secciones en la Antología y corresponden al período
de 1937 a 1945. Algunos de ellos fueron agrnpados por la misma autora,
como "Los Sonetos Bíblicos," las "Variaciones sobre el Evangelio", la
"Egloga del Pastor Nocturno," los "Cinco Sonetos en torno a un tema
Erótico", y el díptico de sonetos "Nox". Los demás poemas fueron ordenados
por Méndez Plancarte. Estas secciones llevan los títulos de "Recuerdos
líricos," "Sonetos de los Cantares", "Liras", "Eglogas", "Romances", "Canciones", "Del Amor Doloroso", y "Paisajes Michoacanos". En el prólogo de
las Obras, Méndez Plancarte establece que no le pareció bien incluir los
poemas de niñez porque son "demasiado imperfectos y pueriles" y también
por sus indecisiones y balbuceos.
Las influencias claramente perceptibles sobre la obra de Concha ya han
sido perfectamente señaladas por sus críticos, enu·e ellas están: la Biblia, Fray

Luis de León, San Juan de la Cruz Go
García Lorca, Julio Herrera y R' . _nzalo de B~rceo, el Arcipestre de Hita
H
.
.
e1ss1g, Manuel José Othó
. '
ome10, Esqmlo, Horacio y v T
.
n, Y los clásicos
ción.
1rg1 10 a qmenes ella profesaba gran admiraLa poesía de Concha Urquiza es eminente
, .
maestro al insigne Fray L . d Le
. mente lmca. Llevó como
,
e:
ms e
ón de qmen
ep1gra1es en poemas como "J b"
.
. se encuentran algunos
Ella lo llamaba "el Maistro" ~ y a qu~en dedica su "Egloga en tercetos."
paisaje, y el bucolismo soseg~doequreay L~IS de León tomó el sentimiento del
.
,
se vierte en un Jir·
f:" •¡ d
.
y ég logas, que s1 bien presentan al un
,
. ismo dCi e canciones
subliman después para llegar a lo d~ . as raices clásicas griegas y latinas se
ivmo. Emma S
S
.
'
para1elo entre Concha Urqui
F
.
usana perattl apunta un
"de familia de conversos él~ y ray Lms de León diciendo que ambos era:
c.
'
, conversa en otro s
tid
l
prornndamente religiosos, los dos er ,
, . en o, e la. Religiosos,
rrados los dos. Con alta as . . , ' p ~ ~o m1st1cos. Humanísimos y desgap1racion espmtual a b
amargura de los que, por algún
.
. m os, y ambos con la honda
La obra poéu· d C
mouvo, se sienten proscritos."s
ca e oncha pued d. ·d·
dos. Un grnpo de poemas presentae 1v1 Irse .Para su estudio entres aparta.
n una acutud rer ·
·
poemas
reflexiona sobre su pos1·c1·6 n con respecto a ¡ tg1osa y. vital, en otros
.
1
a se1 para ella otro medio más d e Ulll'611 con la ff ..da dnatm a eza, que llega
son los poemas que tienen resonancias bíblica _1v1m a .' Un s~gundo grupo
tuyen los poemas con símbolos r .
s, y el te1cer grnpo lo constitercer grupo se dedicará nuesu-~::~\~~~ y los poemas místicos. Hacia este

F

!"f~Y

dos clases de símbolos literarios en la
,
rehg10sos y los místicos Los s' b 1
.. poesia de Concha Urquiza· los
·
·
im o os rehg1oso
d
·
re1anonan en una u ou·a form
l
. s son to os aquellos que se
.
a con e culto litúrgico Al
.
se usan
en la literatura como mOtlVOS
.
y
•
o ya e , ·¡. gunos son ob1etos
J
enn,queceu el poema religioso Lo
,
n s1m1 es y comparaciones y
la poesía de Concha so11· el . . s quelse presentan con más frecuencia en
.
.
vmo en os poe
"Y
vestidura" (p.37),6 Cuándo (p 57)' "C .
mas
o para no vestir mi
·
··· ·
Y nsto en I c " (
con e1anterior están Ja vid y el cálÍz O la co a ª, 1:1z p.49): ~elacionados
es que de la vid se saca el vino é t
P . La muma relac1on entre ellos
~tos ~otivos se hallan prese~re/e: ;:~onsagra el cáliz en la Santa Misa.
Gánd1da fuí, mi Dios, aquella hora" (p foº)em,~{ Loores por _Cristo" (p.53),
En algunos poemas se men .
1·
•, y
oores por Cnsto" (p.45)
c1onan e tngo la
•
·
1
que son otros de los símbolos que
, espiga, e granero y el pan,
constantemente aparecen en la Biblia, ya

:º

5
6

3
4

Carlos Gonz.ález
Salas,"Las
!bid.,
p. 322.
JoaqublA.
Peñaloza,
Obras
de Concha Urquiza," Abside, XI, No. l. (1947), p.184.

Susana
1
Urq · Speratti
"J · Piñero' "Temas Bíbli
cos Y Greco-Roma
¡
Las uá~' dlttuJo Potosino de Bellas Arles (1961)
8
nos en a poesía de Concha
p . gmas e los poemas que !'e mencio~rán de' p. .
UrqUiza, Obras: Poemas 'Y Prosas. (México· B .
uf en adela~te corresponden a Concha
· · ªJº e igno
de Abs1de, 1946).

ti

167
166

�como metáforas que llegan a símbolos, o como alegorías. Estos se hallan en
los poemas de Concha: "¿Cuándo..." (p. 57), "Cristo en la Cruz" (p. 53),
"Cancioncillas" (p.106), "Loores por Cristo" (p. 46), y "Sonetos en dos
rimas." (p. 41).
Hay algunos motivos y objetos que son mencionados frecuentemente en
la Biblia, como la miria, que era apreciada por su inestimable valor. Aparece
como motivo en dos sonetos "Hijas de la ciudad, que váis ceñida" (p.37), y
en "Manojillo de mirra entre mis pechos" (p.65).
Hay alusiones a símbolos místicos como, "el huerto deleitable del amado,"
en "Manojillo de mirra entre mis pechos", (p. 65), y "Loores por Cristo" (p.
45). Además se mencionan, por su vinculación en ciertas ceremonias del culto
litúrgico, el aceite y el olivo, en el poemas "Loores par Cristo" (p.46), y el
óleo en "Aunque tu nombre es tierno como un beso" (p. 35).
Existen también algunos nombres que se usan en innumerables comparaciones dentro de las parábolas o máximas de la Biblia, por ejemplo se
aplica el nombre de "Pastor" a Ci-isto, o el de la "oveja" o el de "ciervo" al
alma. Estos aparecen frecuentemente en la poesía. Además hay otros
nombres que Concha aplica a Jesús y que son de uso común en la liturgia
sagrada, como por ejemplo en el poema "Loores por Cristo" (p. 45) los
apelativos de "Deseo", "Amor", "Cordero", "Fruto deleitable", y "Victima de
amor".
En la obra poética de Concha, más importantes que los símbolos literarios
religiosos son los símbolos místicos, que merecen tratarse por separado. El
uso de estos símbolos apoyan la calificación de "poesía mística" con que se
ha designado la poesía de Concha. Los críticos como Méndez Plancarte,
Joaquín A. Peñalosa, Raul Leiva, Pedro Gringoire y otros han otorgado el
calificativo de mística de la poesía de ella apoyándose en la definición que
Menéndez y Pelayo estableció en su "Discurso de entrada a la Academia
Española", y la cual repite Gabriel Méndez Plancarte en el prólogo a las obras
de Concha Urquiza, indicando que la paesía religiosa de esta autora es mística
porque refleja una "ahincada contemplación de lo divino y ultraterreno,
aquella sagrada 'obsesión de Dios' que caracteriza a ciertas almas de
excepción, aquel ímpetu irreprimible que volando por sobre todas las
creaturas va a clavarse como un dardo de fue~o en las entrañas del Absoluto
y a fundirse con El en arcana unión de amor."
El símbolo de la fuente en la poesía mística ha sido analizado por helmut
Hatzfeld, quien ha encontrado las raíces Lulianas y Ruysbroeckianas de éste.
El símbolo de la fuente se considera como indicador de la presencia de Dios

en el alma y su unión con ella Aparece
l
diversas formas, que van de la. táfi e~ ~ f'.°esía de Concha adoptando
La fuente se queda solam::e eº:ª~: s1md y al sfm~lo místico.
ascender al símbolo en "Canc·
b plano tropológico del símil sin
iones en e 1 osque"
d C
relación tan estrecha del cicl
cuan o oncha observa la
unión entre ambos es tal o que se retrata en el agua de la fuente. Esta
que parecen confund'd
b
tercetos de "C ·
i os. en un a razo. En los
. .
anciones en el bosque", Concha d
.
vanac1ón
esarrollae esta
. de este símbolo se halla en el poema "Loore
• ,,idea. Una
la poetlza, al alabar a la Virgen l
.d
s por nsto en el cual
. to nae1.6.
' a cons1 era como la "alt.a funte" d d d.
ns
e on e
e
Hatzfeld explica que el símbolo resen
.
concepción Luliana, y por ésta el símb )
: una raíz ?n~ntal según la
ser símbolo de la fe que existe
~ puc e tener dos s1gmficados. Puede
mismo. En este se undo sentidoen e a ma, y por otro ser símbolo de Dios
poema "Cristo en Cruz" despuéses dencuenbtlra en la poesía de Concha. En el
1
, "
•
e esta ecer una compara ·ó
y esus amancillado y muerto" (p 50) 1
.
ci n entre e la
J
penúltima
de las liras dice así· "R.
e ~oe_ma se diluye en una oración. La
de tu costado" (p 53) La
·.d as~a mi Dios, la fuente / del divino dolor
· •
consi eración de Cri t
'
1
todo procede es completamente 1 r
La fu s o como a fuente de donde
herido de Cristo.
u iana.
ente, en este caso, es el costado

¡°

i

Una variación del mismo símbolo se halla en el oe
"
donde Concha se acerca tambié l
p ma ¿cuándo... ?"
el alma enamorada.
n a concepto platónico hacia donde tiende
En otra de las liras de este mismo ema s d
.
sólo que con una variación. Concha r;'e
e es.taca~• mis~o pensamiento,
fuente/ hurtan del bien deseado /
g~~t?lOS mismo: &lt;:Porqué la dulce
Si dios es el centro, la fuente de dónd~~~d o b~ 10 corazón burlado." (p. 57)
fin del alma, hacia el cual tiende el l o ien dimana, la belleza increada,
, .
a ma enamorada qu
·
1
.
mIStlca, Concha
no comprende cómo n·10s puede negars e aspira, a¡·a umón
.
e a sus sup icas.
Otra vanación en el símbolo d l fu
en el se retratan las facciones del~ /n;l es considerarla como un espejo
"Sonetos de los Cantares" es un
1ª o. . segundo soneto de la colección
.
exce ente eie•nplo dond
.
e se conJugan todos
l?s diversos aspectos del símbolo. El soneti IÍ .
hras más conocidas de San J
d
C
eva c?m? epígrafe una de las
inspiración de este poema. uan e 1a ruz, y esta sirvió como motivación e

a.

r

Según Hatzfeld el mirarse en la fuente ''v°
la unión mística, galardón de la más alta ur:~~1e ~ se~,rn acabado símbolo de
en Las Moradas explica que ella e'
lP
ae16n. S~nta Teresa de Jesús
v ia su a ma como un espejo, primero cubierto
8

~t6~.elmut Hatzfeld, Estudios Literarios sobre Mlstica Española. (Madrid: Gredos' 1968),pp.

7 Méndez Planearle, "Prologo" a Obras "Poemas y Prosas" de Concha Urquiza. p. XXVI.

169
16t'-

�por "un paño negro", pero después como un espejo tan límpio y puro que en
él aparecía la imagen de Cristo. En el soneto de Concha la imagen del espejo
se superpone a la fuente y así ésta, en lugar de reflejar la imagen del amado,
presenta una superficie toda alborotada y en plena efervescencia. Esto es
debido, dice Concha, a que en él las impurezas, las corrientes (equivalesntes
aquí a las tentaciones), y la amarguras de la vida misma hacen cambiar el
aspecto de la fuente-espejo.
En el símil literario que usa Santa Teresa el "paño negro", que cubre el
espejo, cae y en el espejo se refleja la imagen de Cristo y esto significa la
suprema unión con el Amado. en el poema de Concha la suprema unión no
es consumada, ~e queda sólo en una aspiración, por eso exclama en el primer
terceto del poema: "Si tendierns la mano solamente." Para que se consume
la unión mística no sólo es necesario el deseo del amante, sino también la
voluntad de Dios que favorece al alma con sus gracias. Por eso el poema de
Concha termina solamente en la aspiración.
El símbolo de la fuente tiene también otra raíz, y esta es la occidental
9
germana que proviene de Ruysbroeck. El soneto "Como la cierva ..." de la
colección "Del amor Doloroso" es un excelente ejemplo de este segundo
aspecto del símbolo de la fuente. En ella el "rostro manso" de Dios fluye
perennemente. A esa fuente, dice Concha, se acercan: "los que te aman bien
con labios y pupilas,/ saciando sed eterna sobre el hondo remanso". (p. 113)
Concha no sigue, como San Juan de la Cruz y Ruysbroeck hasta el total
desarrollo del símbolo y de las consecuencias posteriores al beber y saciar la
"sed eterna" del alma. Concha llega solamente hasta la utilización del
símbolo literario, al reconocimiento de la fuente, pues dice que: "sólo a veces
el viento, que tan de lejos vuela, / le dice la frescura de aquella fontezuela"
(p.114), y a la imagen reflejada en la fuente que "es donde el Rostro manso
fluye perennemente. (p. 114) Frecuentemente en la poesía mística se hallan
los símbolos del ciervo, el cazador, la caza y la herida de amor, que hunden
sus raíces por un lado en la tradición bíblica y por otra en la oriental, germana
y la española. Hatzafeld explica que el símbolo de la caza se encuentra
tempranamente en la poesía de Francisco de Osuna. Dámaso Alonso, por su
parte, rastrea las raíces populares del símbolo y encuentra que hay en la
literatura española, una serie de coplas profanas que comparan el amor con
una cacería. Estas coplas fueron aprovechadas por San Juan de la Cruz y
elevadas a lo divino, así "la pobre cancioncilla amatoria, tocada y transfor-

9

Jbid., pp. 54-57.

~ada por la mano sel Santo, subleva ahora en nosotros un
Cional: el alma se nos va con ella hacia al d" . .10
frenesí aseenEl ·
go 1V1no.
ciervo es el animal que aparece frecuenteme
.
Dos aspectos tiene este símbolo ue se a lica
_nte asociado con la caza.
alma. San Juan de la Cruz utilizó~l símlx&gt;1:o d Í~r igual, ya a Dios o bien al
en sus "Canciones entre el alma el es
~. Ciervo c~mo sí~bolo de Dios
exclama· "¿Adónd t
d"
y
poso. En la pnmera bra la esposa
•
el· ciervo· huiste "e Ee escond 1ste, ¡ Amado, y me d eJaste
con gemido. / Como
ciervo como sí~bolond;~l;: aspectos se"halla en ~a poesía de Concha. El
Además en el .
d aparece en Mons Dei" en la cuarta parte

!s:;:~;~:!::~:

"Como la cierva ..~'r::~::ar;o!~:
~loroso" i~1tituÍado
éste es el verso segundo del Salmo XLI
.
fuente directa de
"Com 1 .
que aparece en el epígrafe del poema
o a cierva que brama en las corrientes de las aguas " (p 118)
En el tercer poema de "Canciones ·en el B
"
.
.
ciervo identificado con Dios.
osque , por su parte, aparece el
O~o aspecto de la caza lo constituye la representación de 1 .
segmda y herida s , H e
a Cierva per. egun atz1eld los místicos Lulio y Ruysbro k
e~ s~s obras dos aspectos distintos de este símbolo. Para el oriee~ta;~c~~na~

Di:'~ :1

~

~:~: ~::::: {. n::;s la presa; en cambio, para Ruysbroeck,
Concha En la "E 1 p
cazada. Las dos formas aparecen en la poesía de
0

así éste ~e convie~t:~ªne;: ;;;:: ;:r:~::a~namorada tiende a buscar a Dios,
:~u:i:~:~s~~~:;:r::~J~•erido siguiendo su ganado por las sendas
:.~~;~• corre, búscale, así aprendas la ciencia del amor pura y savrosa.

~\~;:t~•::~:~:.'.":ad:i:;1:::~~:~ :=11~¡:::,~,c~~~:::

"C

. amoso poema en lengua española donde se recrea este símbolo e~
anc1ones entre el alma y el esposo" d S J
lee: "huiste;/habiéndome herido." En' 1a\xª~- u~~ de la Cruz, en el cual se
versos escribe San Juan que el alm
h "d P icaCI nen prosa de estos dos
Así explica el Santo· "Este s u· ~ es en a y muere con "herida de amor".
·
en miento aparece as' ta
. d
aquella herida de amor que hace Dios al ªl ma, 11eván
g1an
porque
ntase ele,afecto
de en
la

10

Dámaso Alonso, Poesía Española. (Madrid: Credos, 1966), p. 244.

171
170

�. d 1Am d " 11 Lo que interesa aquí
voluntad con súbita presteza a la posesión e
a ~a ha sido herida y éstas
es el hecho explicado por San Juan die la ?rut~·aEDlª1·os en "muchas diferencias
.
. , d. · ndo el Santo as e1ec u
hendas, continua 1c1e
'
l llaga de amor suele hacer unos
de visi~s que Dios hace al alma,~::~:d: saeta de fuego hieren y traspasan

e~c~:~~~;

~t:í::c:::~u:;anta Teresa mencionan este fenómbeno ~óe l!
e a
.
.
s nombres entre ellos: "transver eraci n,
herida de amor ?,~.nddodle d~~:~amas" Rosa María Lida ha buscado las raíces
"toques de amor,
ar os,
·
.
h ·d
l
notado

r:: :~r~: tec~~~~;~;ne: ;~ i i:~:\~:r~

~::: :: :::~:b~~;::~:o
IV 67 ss) donde habla de la cierva henda y que este ~~ncepto,_q
é de
'
c.
·1· r u·ene continuidad con la tradición clásica a trav s
ha hecho tan 1ami ia ,
ú ,.)3
SanCAgus . n. tural del Santo de Hipona pasó a los místicos españoles y de
orno es na
,
u ·
.
d.. ctamente hasta Concha rqmza.
San Juan de la Crnz viene ne.
l
"Wuándo...?" de Concha se
Entre los símbolos que conJunta e poema
encuentra el de la cierv~. herida. de los Cantares" el símbolo sufre una
En el texto de los Sonetos . Dios a arece en la figura de Pastor
conversión, el ci';"~ pasa_ a s::¡~;~;ra llev!rla de nuevo al redil, pero la
que va en busca e a oveJa P
do cu os brazos / manchó de
.
h ·d • "Pastor enamora
Y
ovep se pres~nta en_ ª·,.
n este oema el cambio de símbolos
sangre la ovejuela_ hericla · (p. :~)-. E se c~nvierte en ovejuela herida, el
p1·esenta aspectos mteresantes. cie1voh_ re se convierte en flauta, pues el
cazador pasa a ser pastor y el arma que ie d"da / la llamó por zarzales y
.
..
f1 ta en cantares encen 1
•
poema dice: cuya au . los símbolos cambia también el senti1U1ento
eriazos" (p. 38). Al cambiar
d .
e~ esta forma tintes de ternura y
proyectado en el ~oema,t;:~o: d!:::dos en el acto de la caza y el cazador.
delica~eza, c?ntrana1?.en
orado" de su oveja, se une en el poema
Al simbolismo del Pastor enam d
, l "nudo místico". Este motivo
otro motivo llamado por Santa Teresa e J e~ustae1 Lul·iano El alma es atacada
,
bº én en el concepto onen
.
hunde sus raices tam i
d·cen· "La conduiiste en
l ·- n Los versos que i ·
:i
por Dios con lazos que eme ·
h
ñiste" (p 38) implican clara1
apretados lazos," y "con cíngulo estrec o a ce
' . '

ª

11

:;

172

l
" Obra Poética. pp. 75-76.
San Tuan de la Cruz "Canciones entre el alma y e esposo '
.
biá. 74
.
Latinos en la Poesfa línea
~~•~"arf; Licia, "Trans~i~n YRecrhea~t d~T;:e1:te~'r;~la de Filolog(a Hispánica.
Española." Parte Segunda El oervo en o y
Tomo l. (1939), pp. 31 ss.

mente la idea del nudo, sólo que en lugar de llamarlo nudo, Concha Urquiza
lo denomina "apretado lazo" y "cíngulo estrecho."
San Juan de la Cruz menciona que los toques místicos con que Dios
favorece a las almas que lo siguen son: "a la manera de saetas de fuego (que)
hieren y traspasan el alma y la dejan toda cauterizada con fuego de amor, y
estas propiamente se llaman "heridas de amor." En tres poemas menciona
Concha estar herida de amor. El símbolo se repite exacto cuando escribe
"Decidle que de amor estoy herida" (p.36), "Corazón bajo la lluvia/ herido
de amor te llevo" (p.96), y "¿A quién contaré mi herida?". (p. 106). ·
Dámaso Alonso en su estudio sobre la poesía de San Juan de la Cruz, al
llegar a la explicación de "la noche oscura del alma" y la "llama de amor viva"
considera que "este símbolo de la noche lleva necesariamente en su desarrollo
el de la llama, el de la absoluta iluminación, de tal modo, que no son dos
símbolos correspondientes, sino uno sólo y total." 14 Siguiendo esta pauta
marcada por Dámaso Alonso se pueden analizar estos dos conceptos simbóJicos, la noc,1e y la llama, en la poesía de Concha Urquiza. No se puede negar
que ella recibió la influencia directa de San Juan de la Cruz y su obra poética.
Ya Alfonso Méndez Plancarte, ensu estudio "Sanjuande la Cruz en México"
apuntaba la influencia del Santo de Avila en algunos de los escritores mexicanos y entre ellos Concha Urquiza. 15 Cinco poemas de Concha que mencionan la noche oscura del alma son: "¿Cuándo... ?", "A Jesús llamado el Cristo,"
"Canciones," y los sonetos "Nox". En las prosas y páginas del diario de Concha
se pueden encontrar también cierto número de alusiones a estados psicológicos que pudieran ser signos de la noche del espíritu.
Gabriel Méndez Plancarte en el Prólogo de la Obra de Concha explica que
"ese estado de ánimo, -noche oscura y dolorosa con que Dios prueba con
frecuencia a sus elegidos, trágica tiniebla en que parecen hundirse tocias las
estrellas "aridez espiritual" que finge ahogar todo renuevo y por la que han
pasado todos los místicos, es el que se refleja en el díptico de sonetos "Nox".
Estos sonetos fueron enviados por la misma Concha a Méndez Plancarte en
su última carta pocos días antes de morir. Y al decir de Ménclez Plancarte
condensan ese esta.do espiritual de aridez y de desolación propios de las
pruebas soportadas por los fieles amadores en el camino del espíritu. El
primero de los dos sonetos es una recapitulación. Concha enumera en él los
sueños y aspiraciones de su "juventud más verdadera." El segundo de los

H
15

Dárnaso Alonso, La Poesía de San Juan de la Cruz. (Madrid: Aguilar, 1966), p. 160.
Para mayor información ver el Capitulo "Concha Urquiza" en Alfonso Méndez Planearle,
San juan de la Cruz en México. (México: Fondo de Cultura Económica, 1959), pp. 76-86.

173

�•
.
. un lamentar de quien teniéndolo
sonetos es un acabado retrato psico16g1col' tan 1·mportante en la poesía de
.
dido La natura eza,
todo siente que 1o 1ia per
. l
l los misterios del Arcano, todo se
Concha pues a tr~vés de..ella se ~. re::aª:oche del espíritu, la llama Conc~a:
vuelve un "tal vez ensu n~grura,,, y"ne ro viento del Génesis" y "Vértigo
"Universo sin puntos cardinales, y
g d
México en 1945 son el
"
88) Est s poemas fecha os en
.
de sombra (p.l .
o l
l n sus angustias y su azatoso cammo
testamento espiritual de Conc ia y reve a
.
del espíritu.
r
tema principal gira alrededor del
¿Cuándo ... ?" es un poema ~n i_ras ~ºdos rimeros versos de la primera
deseo de la unión perfecta_~:~..~~~ánd~, Seífor, oh cuándo/ te entregarás
lira condensan esta temáu .
. "6 d Concha y su visión de las cosas
.d
" (p 56) La posio n e
.
d "
siempre a m1 eseo. - .
. d l . lo Se describe "a oscuras, suspiran o
del mundo la hacen anora~ las e . oed . ontraste con el sentido de pesadez
"d de tedio Hacien oc
.
. "d
y llevando una_v1 a
.
l 'ltimo verso "Tiras de mi propia vi a
de la primera hra, que se ahonda en e_ u
l dad
d d "d a de ligereza y eve
.
rastreando." La segun a a Id~ l
n una serie de consideraciones que
Las seis liras restantes se isue ven e d
e acelere la fecha del feliz
.
cer al Crea or qu
tienen como objeto conven
d, dole a éste todos los favores que le
encuentr6, es decir, la muerte, red~º~ anuna lucha entre líneas, y ésta es la
"d E 1 poema se a ivina
ha concedi o. n e
d d Dios que comprende la enorme
consid~raci6n del alma en~mora :ni;n con el no ha sido completa aún, y
distancia que la separ~ d~ Dios. ~echazo de arte de Dios.
Concha siente un sennm1~~to de
os tratalstas místicos mencionan como
Se trasluce la noche espmtualque ~
. ºt 1 Es ésta la llamada "noche
á d as de la vida espm ua ·
una de las pruebas m s _ur
é d l ber llamado y atraído al alma con
del espíritu" en la cual D1~s, despu s de i: . do al alma sola.en una densa
suaves y delicados deliqmos, se escon e, eJan
noche espiritual.
. ,,
oneto en el tono y la idea similar al
"AJesús, llamado el Cnsto. es un s 1
a debido al uso de antítesis
terior Un aire barroco se oerne en e poem
an
·
, d s r Juana Inés de la Cruz.
que recuerdan la poes1a e o ;ma alude a la noche bajo la metáfora ''.de
El segundo cuarteto de este po " Lo tercetos presentan una resolución
este piélago oscuro en que navego. 1 s
'o / guárdate en paz, regalos
"
.
. es darme o que ansi ...
aradójica:
Mas
s1
no
quier
é
" El lenguaie que Concha
P
á ue nunca te amar por eso.
~
d
y embeleso, .../ y m s q
titéticos la acerca a los· gran es
usó en este poema por sus conceptos an
'
.
escritores del barroco.
.
e Concha llama "Oh dulce
"
• "
sutuye un canto qu
El poema Caminos con
tá{'.
denotan placidez, como las que
. . ,, ( 07) Las me 1oras
. d l
canto de v1aJe p. 1 .
t te con el estado psicológico e a
.
l
1 za y hacen con ras f; Esta es la más importante de1
describen a a natura e
poetisa, que se adivina en la tercera estro a.
.

poema en cuanto al contenido, ya que las estrofas primera, segunda, cuarta
y quinta con sólo descriptivas y de gran sabor Gardiloquiano. La estrofa
central es la siguiente:

iCuán largo camino largo
desde esta noche a la aurora!'
mas un cantarcillo alegre
los labios sedientos moja
"iQué amor y qué amores tengo
allá en fronteras remotas!
¿qué camino será largo
siendo ca1ni1w de bodas?" (p. 108)
La estrofa puede interpretarse en dos formas distintas, una profana y la
otra a lo divino. En la primera los versos mencionan que el camino es largo
desde la noche a la aurora, y que no es largo si es camino de bodas. En la
segunda interpretación a lo divino, pueden adivinarse dos referencias
místicas encubiertas bajo el ropaje metafórico tan sencillo, "la noche" y las
"bodas místicas." El poema puede ser así algo más que una simple canción
de amor profano, y reflejar un sublime canto de amor divino, del alma que
va en busca del amado a quien se unirá en una boda celestial.
Según se ha dicho anteriormente, el símbolo de la noche se complementa
con el de la "llama". "Entre todos los símbolos místicos el más interesante es
sin duda alguna el de la llama devoradora que consume en suaves deliquios
al alma entregada a la acción del Espíritu Santo. Ruysbroeck, Malón de
Chaide, Giordano de Pisa, fray Luis de León, y San Juan de la Cruz, la
mencionan en sus escritos.
En el uso del símbolo existen diversos grados de calidad. Nó todas las
llamas mencionadas en la poesía corresponden a la categoría mística. La
llama puede significar el amor de Dios por ejemplo en el soneto de Concha,
"Cuando el herido cuerpo desfallece", "y ella escribe: "el herido cuerpo
desfallece," y "entonces el alma enciende su divina flama" (p.39). Con una
connotación peyorativa la llama puede significar también el fuego del
pecado, por ejemplo cuando Concha se presenta en el soneto "Como la
cierva" en figura de cierva, en salvaje carrera, y "con las astas en llama", y
además como "bestia enloquecida que galopa," (p. 113), o en el poema
"¿Cuándo... ?" en donde el corazón se encuentra "preso en la antigua llama"
(p.56), que en este caso es símbolo de pecado.

175
174

�La llama puede aplicarse también a la descripción de las miradas del
Amado, por ejemplo en el poema "Dicha" escribe Concha: "Pienso que tu
mirada/ -llama pura y serena-/ secó del llanto la escondida vena" (p. 54).
En "Loores por Cristo" Concha aplica a Cristo el nombre de "fuego de
amor vivo" y de "incendio profundo / que trueca en oro nuestro barro
inmundo" (p. 46). En este mismo poema describe Concha la unión perfecta

de amor entre la Virgen y su Hijo.
El poema "Canciones" de la colección "Romance y Canciones" es una
descripción de Cristo similar a la del Cant,ar de los Cant.ares. Como la esposa
del Cantar, Concha describe los ojos y los labios del Amado, a través de una
serie de metáforas bien elaboradas. Entre ellas hay una interesante que
presenta uno de esos símiles que según Hatzfeld son característicos de los
españoles. El espíritu español busca sus símiles para describir estados
espirituales en cosas de la vida diaria, costumbres o hechos, a diferencia del
espíritu francés que es más racionalista. Este símil es el de comparar los labios
de Cristo con "cuencos de leche". Esta comparación si se examina bien no
tiene nada destacado en ella, pero lo importante viene a ser la segunda parte
del símil que dice: "en donde el fuego' divino / quiere sabernos a leche, /
conociéndonos tan niños" (p. l 03) Ahora sí, el símil se aparta completamente
del modelo del Cantar que dice: "sus labios son dos lirios / que destilan
exquisita mirra," y lo que lo hace más interesante en el poema de Concha es
la combinación antitética de "fuego divino" y "leche".
Otro de los símbolos clásicos que indican la "sublimación de la vida ascética
en la vida mística ha sido el símil del madero que se convierte en llama." Este
símbolo, dice Hatzfeld "constituye una añadidura simbólica al antiguo
símbolo de Hugo de San Víctor, en el cual todo el proceso de la purgación
del alma por la llama devoradora y purificadora se compara a un madero

~;;!e;·e~~~;:~; :~~~imación que se halla en la poesía de San Juan de la
0

Explica San Juan en su comentario a "Llama de a
. "
"
llama de amor es el Espíritu de su Es oso
m~r. vivo que: esta
siente ya el alma en sí no sól
p ru'que es el Espmtu Santo, al cual
,
o como ego que 1 ti
.
transformada en suave amor sino
fu
a ene consumida y
llama, y aquella llama baña el ~lma eC::g~~ria ey1º qufre ardiendo en ella echa
eterna " 17 El
·
ª re esca con temple de vida
.
soneto qumto de la serie "A Jesús llamad 1 • ,,
mejor explica este símbolo de la llama y el fu
o e Cr~sto es el que
Por todo lo expresado anterio .
ego que consum1a a Concha.
mística se entiende a uella l rmente p~dem~s conc_l~ir que si por poesía
d_icho los críticos "la ~bsesió~i~;e~~~. ~;enc1a~ espmtuales y como han
s1derarse mística S f◄ •
,
poes1a de Concha puede contodas las cosas ; f~e ~:.::: ::r~:oso amor a Dios la llevó a b~scarlo en
anhelos fervientes. Allí )están en
poemas Y_~rosas constancias de sus
preferidos que dan a su obra un se~~ poesí~ r~hg1o_sa todos _esos símbolos
el huerto la noche y la llama 1 fi
especial. el tngo y el vmo, la mirra y
'
• , a uente como símbolo de D"
.
donde se retratan las facciones del Amado Ad
1 , ios y co~o.espeJO
el sentido utili d
•
· opta os simbolos m1stlcos en
en lazos o nud:dºe apmoroLruLaho y Rhuys?roeck, de la cierva herida y estrechada
'
• noc e tlene partic 1 · ºfi d
d~ las pruebas interiores por los que pasó. El s~1:~:;~n~e ~: o pues es signo
diversos aspectos que van desde el significado de amo
D" llamtlresenta
pecado, la purificación, hasta el incendio de amor C r : ws, e ego del
del Cantar. describe los ojos y los labios del Am d. onc a, como la esposa
ur!:¡~1:~:::~;~:s~uoeceesnmtráe los poetads rel~gi~~os de México, Concha
.
s connota as de la pri
• d
.
Vemte, y su poesía constitu e una
mera mita del siglo
sentimiento poético religiosfmexica!:~as más depuradas expresiones del

16

ardiendo en todas sus etapas.
Este símbolo se usa para designar la etapa posterior al desposorio
espiritual, y es el místico Ruysbroeck quien tempranamente en el siglo XVI
lo menciona en sus obras. El símbolo se encuentra en el poema "La oración
en Tercetos" de Concha, sólo que con una variación. Concha dice a Jesús:
"El ciego centro de mi vida toca, / y éntrate al corazón como la llama, / que
en flaco leño con fiereza emboca" (p. 132). Los elementos están allí, la llama
y el madero, pero no representan un estado místico alcanzado, sino una
aspiración tan sólo. Para explicarla Concha se ha valido de los símbolos de
la llama y del madero, pero éstos se han quedado solo en la categoría de

17
16

San Juan de la Cruz, Obra. Poética. (Barcelona: Montaner YSimon, 1942). P· 235

Hatzfeld, p. 11.

177
176

H umanitas-12

�1A PROSA DE BORGES
Jost ROBERTO MENDIRICHAGA
Facultad de Filosoffa y Letras, UANL.

"LA GLORIA ES UNA FORMA DEL OLVIDO"

HONESTAMENTE, haber titulado así este artículo representa un atrevimiento
por lo ambicioso del tema, lo que sólo alcanza una explicación debido a cierto
infantil entusiasmo al poder abordar algo que es muy de mi agrado.
Mayor atrevimiento es, si se considera que no he leído íntegramente toda
la prosa de Borges, la que es sumamente extensa e incluye prólogos, prefacios,
traducciones, ensayos, artículos, anotaciones, guiones de película, relatos y
cuentos.
Una forma de abordar el tema de la prosa de Borges sería apegarse al
orden cronológico de las obras; otra, tomar un ejemplo de cada uno de estos
géneros y someterlo al análisis literario; una más, seguir un orden temático
previamente definido y desarrollarlo esquemáticamente.
He preferido, sin embargo, dar muestras de la prosa de Borges a través de
ciertas citas y referencias, y elaborar una somera crítica que aproxime a la
prosa borgiana.
El presente trabajo consta de cuatro partes fundamentales: un resumen de
lo que Borges ha hecho durante su ya octogenaria existencia; cómo Borges
tiene como punto de referencia el costumbrismo americano; en qué momento
da el salto a la universidad y penetra de lleno en ella; y, por último, qué
elementos constituyen la técnica borgiana.
Para concluir, emitiré una opinión acerca de la prosa de Borges, a partir
de los textos antológicos y sus referencias.
BORGES EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO

No que el conocimiento de la vida del autor nos dé una explicación
exhaustiva y puntual acerca de su obra, pero sí nos ayuda a entender estilo,

�temática y ciertas actitudes del narrador, dentro y fuera de la creación
literaria.
Para esto sería muy recomendable acudir a la obra poética de Borges,
cuando allá por 1923 publicó Fervor de Buenos Aires, y en 1925, Luna de enfrente.
La verdad es que Borges tuvo una infancia poco feliz, debido al
enclaustramiento que su padre le impuso, pues temía que su hijo contrajera
alguna enfermedad contagiosa en la escuela. Era cuestión de la época en ese
estrato social, no tanto de Jorge Borges, abogado, lingüista y autor de una
novela olvidada.
El hecho es que el pequeño Borges se volvió introvertido y sugestionable.
A los seis años de edad escribió un cuento en castellano antiguo titulado "La
visera fatal" y para los i{ueve años, además de los clásicos de la literatura
hispanoamericana, había consumido y digerido a Dickens, Twain, Poe, Wells,
los que más tarde amplió a James, Quincey, Chesterton, Stevenson y Shaw;
literatura inglesa en su mayoría, puesto que su abuelo era un británico
emigrado a la Argentina.
Cursó su bachillei-ato en Ginebra, de 1914 a 1919. Luego pasó a España,
donde se reunió con escritores ultraístas. Sin embargo, su corazón parece
haberse quedado en América, pues a su regreso escribe: "Los años que he
vivido en Europa son ilusorios; yo he estado siempre (y estaré) en Buenos
Aires".
Hacia 1922, junto con su maestro Macedonio Fernández, funda la revista
"Proa", donde bebe las aguas de la filosofia idealista. En ese medio conoce
también a escritores y poetas de la vieja guardia, tales como Güiraldes y
Lugones.
Borges, desde sus primeros años de escritor, se ubica dentro del grnpo de
los "no-comprometidos", del barrio bonaerense de Florida, donde la actitud
no es de crítica social sino puramente literaria y extemporánea, cosa que le
ha valido no pocas críticas y abiertos vituperios.
Pero así es Borges: individualista y único, original y genial, accesible y, a
la vez, pedante y burlón. A los ochenta y tres años de vida --&lt;:on más de
cincuenta de publicar ininterrumpidamente-, Borges es el personaje más
importante de las letras hispanoamericanas. Su palabra, su gesto, es noticia,
así sea ésta en ocasiones paradójica o francamente contradictoria y aberrante.
Es buscado con avidez por los periodistas; y él se deja cortejar, porque es
tremendamente vanidoso, lo que no puede disimular del todo.
¿Quién iba a sospechar que aquel tímido escritor "descubierto" en Francia
hace poco más de una década y de cuyo ejemplar Historia de la eternidad se
vendieran apenas treinta y siete libros en un año, habría de ser con el tiempo
uno de los autores contemporáneos más leídos?

En esa ciudad de la que "es preferible
sufrir su nostalgia en el extran. . "
dsoporta_r su fealdad de cerca, que
. ·
uern , es onde vive Bo
s · en su
el rostro en una inexistente
.
.
diana monotonía. Fiio
:i
m ·rges.
H um1do
d •
cátedra en la Universidad
. , .
UJer. a eJado ya su
.
, pero continua siendo d'
d
.
Nacional y camina por la calle 11 'd
l
irector e la Biblioteca
'
en o por a ceguera
l l ·
del plano terrenal y lo sitúa en lo l
d .
que e a eJa cada vez más
El ha dich
"
egen ano Yen lo mítico.
o que ...la ceguera gradual no es á .
atardecer de verano" En e
d
tr gica. Es como un lento
.
se atar ecer se des a
fi
tanto crece su fama lo que val d .
. v nece su gura corporal, en
'
e ecir, su realidad.
EL COSTIJMBRISMO COMO PRETEXTO

Casi desde el inicio de su carrera literaria
esquema barroco historicis·ta y t d' .
' Borges logra zafarse del
'
ra icional de la
· l •
la que antes de la década del
narrattva atmoamericana
.. .
os cuarenta va a estar re .
'
Gmraldes, Azuela, Guzmán Rivera y G 11
p1 esentada por Quiroga,
'
a egos pero qt e
· d
como Asturias Carpentier Yá
M
'
i a parur e escritores
,
'
nez, arechal y nat . l
tomar un nuevo rumbo.
,
uta mente, Borges, va a
En el caso de Borges, éste contribu e l
.
elevando la literatura a metal
.y a a creación de un "nuevo lenguaje"
europea.
engua_,e y renovando las técnicas de la novel~
Pero lo anterior no imposibilita a B .
americanismo idiomático
01ges para tomar el costumbrismo o el
.
como punto de referenci
PIanteam1ento universal Lo a t .
a o pretexto para su
.
·
n enor puede co ·d
luspanistas, por lo que declara l
~si erarse como desafio a los
"
ª guerra a la dictadura dé ·
que el lenguaje es acción vida· u·
I
aca mICa y afirma
"
'
· , empo presente" .
Tal como ocurre con la ciencia, en la litera .
.
paradójicamente el más imag· u·
l
tma el escntor más realista es
'
ma vo, e más esp l ·
'
mayor desconfianza en la rcali'dad
, .
ecu attvo, el que muestra
empmcayenla
-6
aquél cuya ficción viene a
.
percepc1 n de los sentidos
.
ser como una lupót . d
b .
'
realidad se encargará de
fi
esis e tra ªJº, que luego la
.
con rmar o recha
Es ·
sido Julio Veme Lewis Car1·ol St
zar. cntores de este tipo han
.
'
, evenson Edgar Ali p
Lms Borges" -apunta Jaime Va . .'
an _oe, Kafka y Jorge
Latinoamé1ica. 2
ld1v1eso, en Realidad y ficción de

"Ad·
~1erte, sin embargo, prudentemente contra el Ji
.
pasa_iero. Entre una retórica importada
dialpe gro que confundir el presente con lo
·merme
t
dia, a la que se ha ate1u·d cJesd Y un
ecto casero, aboga por una posición
0
S
.
e entonces" L · H
~damencan:1, 1978, p. 113.
· lllS arss, Los nuestros, Editorial
2 Jaune
. amé nea,.
· Toaqtún Mortiz, México, 1975, p.
15. ValdiVJeso' Realidad Y fica"6nenLauno
1

181

180

�r " s" ya que sus relatos
y
Es decir ubicamos a Borges en un rea ismo a seca ' .
.d d
ensayos e1~ prosa poética son un serio intento por desc1~rar 1~ reah a ,
expresado lo anterior con un sentido de belleza de valor und1vlebrsa ·1·
e
"La·
" mezcla e uco ISffiO qu
Releamos este relato suyo llamado
intrusa '
.
él
tecta
en
la
narrativa
tradicional
y
el
paso
a
una
narrativa
~.rbaln~
qued
Se de
·
"
d · " 1"g 1apo a ntmo e
. m one donde empieza a aparecer el compa nto ' e
t
'
~a !ilo~ga, entre tragos de aguardiente y presto a es~llar en v~olenta :uerella
arr~balera, que por motivos de espacio reproducunos aqu1 sólo f1agmen-

i

tanamente.
"Volvieron a lo que ya se ha diclw. La infam.e soluci6n había fracasad~; los_ do~
habían cedido a la tentaci6n de hacer trampa. Caín anda_ba por aht: 1:~;o .;s
. ~ ent..e los Nilsen era m•a'I) crrande -iquién sabe qué ngores y q~e p gi
canno ,
:1 o·
. ·6n
enos Con
habían compa1tido!- y j&gt;refirieron desah?gar su exasp~,aci con 1 ·dia
un desco1wcido, con los perros, con la Juliana, que habia traído la disco1 .

ª.

El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. U~ domingo (~s
domingos la gente siiele recogerse temf1:~no) E1~rdo, que volv1a del almac ,
vio que Cristián uncía los bueyes. Cnstian le dyo.
-Vení; tenemos qu.e dejar unos cueros en lo de Pardo; ya los cargué;
aproveche11ws la fresca.
El co11urcio de Pardo quedaba, creo, más al Sur; tomaron j&gt;or el Cami~ de las
Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noc e.
Orillaron un J1ajonal; Cristián tir6 el cigarro qu,e había encendido y dijo sin

universal, pues nunca la parte se entendió sin el todo. Claro es que el
conocimiento, la educación, tienen que comenzar por la parte: por eso
'universal' nunca se confunde con 'descastado'. A esta universalidad enraizada se dirige vigorosamente la literarura latinoamericana de hoy". 4 Otra
visión más de Reyes, aparte de la Visi6n de Anáhuac. Pudo atisbar el mejor
crítico de habla hispana lo que sucedería con nuestra literatura, lo que se dio
a partir de la nueva escuela encabezada inconscientemente por Borges.
No todos coinciden en esta universalidad de Borges, leyenda a través de lo
concreto. Mario Benedetti, por ejemplo, ha dicho que, sin tratar de restar
méritos a Borges (ya que su dominio del lenguaje y su capacidad de convertir
la literatura en metafisica y viceversa, está fuera de toda discusión), "cada uno
de sus personajes argentinos por lo común es (para decirlo en una de las
lenguas que Borges más estima) tlie wrong man in tlie wrong place, ya que ha
sido pensado con una mirada (y lo que es más decisivo: con una mentalidad)
europea"5•
Quien nos da la clave para entender esta antinomia es Carlos Fuentes. En
La nueva novela hispanoa11UJricana, Fuentes apunta que " ... el lenguaje de los
argentinos es una respuesta a la exigencia de una ciudad que quiere ser
verbalizada para afirmar su ser fantasmal. De allí la necedad de los que acusan
a Borges de sei- 'extranjerizante' o 'europeísta': ¿puede haber algo más
argentino que esa necesidad de llenar verbalmente los vacíos.. .?" Para Carlos
Fuentes, esta prosa borgiana "fría" y "deslumbrante" es la primera que nos
"relaciona" y nos constituye. 6
Vamos a una muestra de esta universalidad en Borges. Se trata de "EL
hacedor", nombre a la vez de otro de sus libros y que representa nada menos
que la simbiosis de tres géneros: poesía, ensayo y cuento.7

apuro:
-A traba ·ar, hermano. Después nos ayudarán l~s ~~ranclws. Hoy la maté. Que
se iude / uí con sus pilchas, ya no hará más pe11uict0s: Se abrazaron,_ llor~ndo.
A¡;ora los !taba, otro ví1uulo: la mujer tristem.ente sacrificada y la obligaci6n de

"Con grave asombro comfJrendi6. En esta noche de sus ojos 11W1tales, a la que
ahora descendía, lo aguardaban también el amor y el riesgo. Ares y Afrodita,
porque ya adivinaba (porque ya lo cercaba) un runwr de gloria y de hexámetros,
un ru11Wr de hombres qu.e defienden un templo que los dioses nos salvarán y de
bajeles negros que buscan por el mar una isla querida, el nmwr de las Odiseas
e Ilíadas que era su destino cantary dejar resonando c6ncavam.ente en la me11Wria
humana. Sabemos estas cosas, j&gt;ero no las que sinti6 al descender a la última
sombra".

olvidarla."
SALTO A LO UNIVERSAL

Ramón Xirau, en su estudio "Crisis de~ realismo"'. c~ta a Alfons~..Rey~~:~
A vuelta de correo, donde el mexicano umversal ~scnb1a en 1932. La u
manera de ser provechosamente nacional consiste en ser generosamente

Ramón Xirau en Crisis del realismo,América Latina en su Literatura, Coordinación de César
Fernández Moreno, Tercera edición, Siglo Veintiuno Editores, México, 1976, p. 203.
5 Mario Benedetti en Temas y problemas, i6id., p.366.
6
Carlos Fuentes, La nueva novela hispanoamericana, Joaquín Mortiz, México, 1969, pp.
25-26.
7 Borges El Hacedor, Emecé Editores, Buenos Aires, 1960, pp. 9-11.
4

3

.
.
é M d ·ct 1974 pp 15-23· o en
Jorge Luis Borges, El irifornie de _Brodie, Alianza-Em~c ' 1~8~ p'P· 189-194.
'
Nueva antología personal, Editonal Bruguera, Barce ona,
'

183
182

�ue a uí hay un retorno a los clásicos. En_ 1975, cuando un
Es
p;egu~ó
qué opinaba de la literatura argenttna actu_al, B?,rges
reportero 1e
á
los unegos La
d·ó· "Hace tiempo que mis contempor neos son
o·
. ..
respon 1 •
h .
1o han sido. La exphcac1ón
erdad
es
que
desde
hace
mucho,
mue
o
uempo,
d
V
. .
1 l t ra el que --en otra e sus
la debemos a su empecinado v1c10 por a ec u '

LA TÉCNICA BORGIANA

tá claro

:ie::~~

simulaciones- p~e:::~
de un relato donde intervienen personajes
Pero veamos e . de de lo universal Se trata de "El puñal", contenido en
de la pampa, e:scp1:sonal arbitraria obra donde el autor seleccionó los que
la Nueva antow15.a
. ,
. 8
a su juicio eran sus meJores escritos.
EL PUÑAL

En un caj6n hay un puií.al.
lo d.
Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Lu~ Melián Lafinur se
w
a mi padre que lo trajo del Uruguay; Evaristo Camego lo tuvo alguna vez en
la mano.
ad ·
hace mucho que
ienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se vierte que
~ubttscaban; la mano se apresura a apr~t~r la empu17:adura que la espera; la
hoja obediente y poderosa juega con precision en la vaina.
Otra cosa quiere el puñal.
lo
Es más que una estructura hecha de metales; los lwmbres lo ~ensaron Y he
formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puna~ que~~
mató a un lwmbre en Tacuaremh6 y los puñales que mataron a Cesar. x:.,uiere
~ l
matar' quwre derramar brusca sangre.
suena el
En un caj6n del escritorio, entre borradores y cartas, t·ntemu·nablemente
.
~ l s""'rillo sue1ío de ticrre, y la mano se anima cuando ~o_nge porque_ e
puna su ~•~
t,·
l ho
d para qmen
metal se anima, el metal que J1resiente en cada con,,acto a mici a
lo crearon los lwmbres.
.
.
b •b ·
A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apasible o uwcente so e1 ia,
y los a1íos pasan, inútiles.
.
1·dad la logra Borges al dar al relato un sello de verosimilitud
Esa umversa 1
E ·
C ·ego

¿cómo fue que Borges logró aportar a la literatura europea una técnica
similar al noveau roman francés, pero anterior a éste en tiempo? ¿A qué atribuir
tanta versatilidad, de manera que este escritor argentino represente "el
primer caso de incontestable influencia original, ejercida de manera amplia
y reconocida sobre los países de origen por un modo nuevo de entender la
escritura?"9
La respuesta es breve y sencilla. Lo anterior se debe a su talento, a su
imaginación creadora. Pero este talento y esta imaginación, las ha concretado
Borges en una técnica que subyuga al lector y que al crítico motiva y
entusiasma.
Podríamos hacer un enorme listado de características en la narrativa de
Borges; las hay en abundancia, aunque por razones de espacio debamos elegir
las más representativas. Para nosotros, tres son los elementos básicos que
integran esta técnica: a) Carácter lúdico de la narrativa; b) De la crónica a la
ficción; y c) El arte del escamoteo.
Para analizar estos puntos, nos vamos a apoyar nu.e vamente en relatos de
Borges que concreten y prueben la existencia de tales características.
a) Carácter Lúdico de la Narrativa.- Hasta donde analizamos, hemos descubierto destinos a través de los personajes. No existe lo programado; todo
lleva a la acción. En "La intrusa", "El hacedor" y "El puñal", todo está por
hacerse.
He aquí un nuevo relato, éste titulado "Episodio del enemigo", el que
procede de la ya citada Nueva antologf,a personal. Aquí sucede lo que deleita, lo
inesperado, que marca con un sello especial su relato atemporal. 10

"Aquí 1ws encontra1nos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido. Mientras yo
hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo
del saco. Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver.
Me dijo entonces con voz firme:
-Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Lo tengo ahora a mi
merced y no soy misericordioso.
Ensayé unas palabras. No soy un hombre fite1te y s6lo las palabras podían
salvanne. Atiné a decir:
-En ·oerdad qzte hace twmpo maltraté a un nirio, pe1·0 usted ya no es aquel niño
ni yo aqttel insensato. Además, la verganza no es menos vanidosa y ridícula que

e historicidad, donde alternan el padre de B;rges y b~an~~sa/;~ un
(nombre de otro de sus libros), un hom~re de acuarem y
,
intento suyo por borrar los linderos del tiempo.

9

s

184

"'"personal, Editorial Bruguera, Barcelona, 1980, PP· 73-74.

Borges, N ueva antol05~

10

Antonio Canilido en "Literatura y subdesarrollo", América /Alina en su literatura, ed. cit.,
p. 346.
Borges, ibid., pp. 75-76.

185

�y le dijeron que a1íadiruna cerradura era más facil qu.e forzar veinticuatro, pero
él repetía con astucia maravillosa: Yo quiero exami11.ar el contenido de este castillo.
Entonces le ofrecieron cuantas riquezas podían acumular, en rebaños, en ídolos
cristianos, en plata y oro, pero él no quiso desistir y abri6 la puerta con su mano
derecha (que arderá para siempre) Adentro estaban figurados los árabes en metal
y en madera, sobre sus rápidos camellos y potros, con turbantes que ondeaban
sobre la espalda y alfanjes suspendidos de talabartes y la derecha lanza en la
diestra."

el perdón.
.- - me "'eJ
.
p
ya no SO'\J aquel nmo
,, 7lic6- tengo que matarlo.
- Precisamente orque
. J un acto de ·usticia. Sus argumentos, Borges,
No se trata de una venganza, sino de
Jl mate Usted ya no puede hacer
son meras estragemas de su terror para que no o
.
nada.

té

-Pu.edo ·hacer una cosa -le cantes .
_ ¿Cuál?-me pregunt6.
- DespertaTr/U!.
y así lo hice."

"La septima cámara les jJareció vacía y era tan la1ga que el más hábil de los
arqueros hubiera disparado un flecha desde la puerta sin conseguir clavarla en
el fondo. En la pared final vieron grabada una inscripción terrible. El rey la
examin6 y la comprendió, y decía de esta sue1te: Si alguna mano abre la puerta
de este castillo, los guerreros de carne que se parecen a los guerreros de metal de
la entrada se aduetiarán del reino."

.

s tras orta por la imaginación a lo
En un breve relato, el narrado~ no
P 1 ego en la realidad. "Borges
fi ·ó para deprnos caer u
l
insospechado de a cc1 n,
d l'bro combina felizmente, y en las
-nos dice Luis Harss en su estupen o lit ema Usa la sorpresa, la falsa
.
d el suspenso y e eor
.
l
formas más mespera as,
.
l
de la novela policial; mezc a
.
1
nto sofistico a a manera
·e ,,11
apariencia y e argume
.
da la realidad y el hecho apócmo ·
_ la mofa y la metafísica, la lógtca Y1a argu ' ' '

"Estas cosas acontecieron el mio 89 de la hégi.ra. Antes que tocara a sufin, Tárik
se apoderó de esa fortaleza y derrotó a ese rey y vendió a sus mujeres y a sus hijos
y desoló sus tierras. Así se fueron dilatando los árabes por el reino de Andalucía,
con sus higueras y praderas regadas en las que no se sufre de sed. En cuanto a
los tesoros, es fama que Tárik, hijo de Zaid, los remitió al califa su señor, que los
guardó en una pirámide."

. .
B es arte generalmente de un texto
b) De la Cr6nica a la Ftcct6n.org
d más lo inventa No ha faltado
histórico, toma de allí algunos ele_1~en~o~.\ oqsu:n considere q~e esto va en
quien no lo entienda y ~lame: ip ag10.,
demérito de la creación hterana.

i

e arten de un determinado texto o
La verdad es que los relatos qu Pl.
te enriquecidos conteniendo
. .
.
cuentran amp iamen
,
.
.
referencia lustónca, se en . .
Lo ue Borges hace es recurnr a mno pocos elementos autobiog1áficos.
q 1·ar conieturas y finalmente,
•
·
ntar autores, amp 1
~
'
•
·
'ón del lector
g eniosos expedientes,d mve
1 nto a la unagmac1
.
dejar la mayor parte e _asu
,, del libro Historia universal de la
Para esto, "La Cámara de las estatuas '
- ,r. · 12 es un buen eJ·emplo de ellos.
in1 arnia

,
. d l
,
l . de los andaluces una ciuda en a que
"En los primeros días habia en e rei1w_,_ Lebt;t o Ceuta o Jaén. Había un
. .
ue tenfa por no-,,wre
•,
'
.
residieron sus reyes y 1
rt d dos batientes no era para entrar ni
· Fuerte castillo en esa ciudad, cuya pi~ ª e 1 Cada vez que un rey fallecía
J'
t· · p •a que la tnvieran cerrat a.
aun para sa ir, sino a1
. é
- d' con sus manos una ce?Tadura
.
ltísinw ste ana ia
otro
rey
heredaba
su
t10no.a
'
.
t'
trolas cerraduras una por cada
Y
ha t que Fueron vem icua
'
nueva a la pu.e,ta, s ª
J' _ ,_
l do que no era de la casa real, se
'6 que un lwuwre ma va ,
. .
rey. Entonces acaeci
_ d"
rradura quiso que las veinticuatro
adueñó del poder, y~ lugar de an~ ir ~na~:nido de aquel castillo. El visir y los
anteriores fueran abie1tas par~ :nzrarle cm l escondieron el llavero de hierro
emires le suplicaron que no hiciera ta cosa y e

JI
12

186

Harss,op.~it.,p. 15_3. aldelain'01nia Alianza,Madrid, 1975,pp.114-117.
Borges, Histona umvers
1·
'

e) El arte del Escam,Jteo.- Borges es un perfecto simulador. A veces llega uno
a dudar de sus afirmaciones y opiniones extraliterarias, especialmente en lo
que se refiere a su posición existencial.
José Ortega, crítico contemporáneo, nos ofrece un interesante enfoque
acerca de las ficciones de Borges, en las que el tiempo juega un papel
fundamental en la elaboración que de la realidad lleva a cabo el escritor
argentino.
Distingue Ortega entre: I . - temporalidad de la conciencia; 2.- tiempo
narrativo y 3.- metafisica del tiempo. Sin embargo, su análisis está realizado
en base a "Tlon, Uqbar, Orbis Terturius", lo que nos aleja del propósito de
elegir textos breves.
Más a nuestro alcance para ilustrar estas trasposiciones temporales, es el
relato "Enigma de Edward Fitzgerald", el que nos conduce a los linderos de
lo sobrenatural, en místicas manifestaciones panteístas, donde igualmente no
existe fhtjo, ni causa y efecto, ni consecuencia, ni tiempo. 13

"El caso invita a conjeturas de índole metaflsica. Umar profesó (lo sabemos) la
doctrina platónica y pitag6rica del tránsito del alma por muchos cuerpos; al cabo

13

Oiras inquisiciones, Emecé Editores, Buenos Aires, 1960, pp. 101-105.

187

�de los siglos, la suya acaso reencarnó en Inglaterra para cumplir en un lejano
idioma germánico veteado de latín el destino liurario que en Nishapur
reprimieron las matemáticas. Isaac Luria el León enseñó que el alma de un
muerto puede entrar en una alma de un aesventurada para sostenerla o
instruirla; quir.á el alma de Umar se hospedó, hacia 1857, en la de Fitzgerald.
En las Rubaiyat se lee que la historia universal es un espectáculo que Dios concibe,
representa y cmuempla; esta especulación (cuyo nombre técnico es pante!smo) nos
deja,ia pensar que el inglés pude recrear al persa, porque ambos eran, esencialmente, Dios ocaras momentáneas de Dios. Más verosímil y no menos maravillosa
que estas conj'eturas de tipo sobrenatu,·al es la St1posición de un azar benéfico.
Las nubes configuran, a veces, formas de montañas o leones; análogamente la
tristeza de Edward Fitzgerald y un mantLScrito de papel amarillo y de letras
purpúreas, olvidado en un anaquel de la Bodleina de Oxford, configuraron,
para nuestro bien, el poema.
Toda colaboración es misteriosa. Esta del inglés y del persa lo fue más que
ninguna, porque eran muy distintos los dos y acaso en vida no hubieran trabado
amistad y la muerte y las vicisitudes y el tiempo sirvieron para que uno Sttpiera
del otro y fueran un soÚ&gt; poeta."
A MANERA DE SINTESIS

La prosa de Borges es original, única, generadora de una narrativa con

identidad propia, la que no oculta su respeto por quien parece esperar ya con
cierto gozo la muerte
En latinoamérica, Borges opta por los laberintos metafisicos, la creación
de un nuevo lenguaje (que la generación posterior acabará por hacer cuajar),
las nuevas posibilidades de tiempo y espacio, y la creación de un género propio
situado a medio camino entre el cuento y el ensayo.
Su técnica es personal y consiste fundamentalmente en hacer de la
literatura algo lúdico; en saltar de lo histórico a lo imaginario; y en utilizar el
arte literario de la simulación y el escamoteo, dejando que el lector ate cabos
y saque sus propias conclusiones.
Así, concluimos que la preocupación sicológica, existencial y metafisica de
Jorge Luis Borges da como resultado -muy al margen de sus opiniones y
actitudes- la existencia de una obra que le ha valido la fama (él la llama
"olvido"), aunque la Academia Sueca siga pensando que Borges no merece el
Nóbel.
188

BREVE ANÁLISIS DE LA DISLOCACIÓN DEL TIEMPO EN EL
TEATRO DEJ. B. PRIESTLEY.
Lic.EuSABETH KtuN DE HINOJOSA.

LA TEORÍA QUE NOS OFRECE PRIESTLEY en C
•
y provocativa. A pesar de que el
uatro de sus piezas es interesante
.
"
autor separa la pri
"u
mspector de las otras tres que llama "T: '"•
mera na llegado un
peli~osa", "EltiempoylosConway" "Yoestu::sa"-us sobr~ el tiempo": "Esquina
que mclufrla dentro del mismo
E
quí una vez ' no podemos menos
tiempo que tenemos y lo presentapo. n estas obras, se aleja del concepto del
.
con nuevas facetas
1
h emos. expenmentado en alguna ocasi.6n y ant 1 que a gunos de nosotros
1
confusión o incredulidad.
e as cua es hemos sentido

r/

"EsQUINA PELIGROSA"

Presenta un "corte en el tiem o"· o
...
instante dado, los persona ·es ued ' sea la posibilidad de que en cierto
en el tiempo se da en est1 obp en !escoger entre dos alternativas. El corte
ra, en e momento de int 1 ·
que están escuchando los rso .
.
em mp1rse el drama
rad
señorita Mockridge: ¿cuá~s es::!: en e!
i~. ~n el primer acto dice la
al incidente de la ca iita de m, .
pe~dunos? Sigue el drama hasta llegar
.
-.,
usica una c1garre
d
tragedia, que da a conocer la e 'd d
ra, causa el desarrollo de la
personajes.
v r ª era personalidad de cada uno de los
Al mismo tiempo, se discute la validez d 1
de perjudicial, al dem1mbarse el
d eda verdad, en lo que puede tener
.
mun o e todo
d
exporuendo cosas que hubiera sido
fi .
un grupo e personas,
conocer toda la verdad Stanto d. pre enble no remover. Es mejor no
·
n ice a este respe to· "p·
verdad es tan saludable como resb 1
.
c . ienso que decir la
noventa kilómetros" En el t
a ar mientras doblamos una esquina a
. .
·
ercer acto, Freda dice· "
R be
.
vivido de ilusiones y que eso lo ha a dad
. : ,,··· y o rt dice que ha
"¿Por qué no la dejaste en az ento yu o a viv1r . Luego amargamente·
verdad toda la noche com:un neci:~~s, en lugar de ponerte a clamar por 1~
El mundo en el que habían vivido
el conocimiento de toda la verdad
.

no ex·
;[1retoma
iste, ~a quedado destruído por
el tiempo en el momento en

�.
rito de una mujer como al principio del pr~mer
que se oye un disparo, el ~
énfasis pero con cierto mattz de
acto. Olwen: (en la obscundad, con ~aná" Se r¡pite el diálogo hasta llegar
misterio) "No puede suceder. _No suc~ _er . ro aquí los personajes toman la
de nuevo al incidente de la caJa d~ mus1ca,_pe de la radio: "No hablemos de
alternativa insinuada por la canción que viene
eso".
.
.
, .
retación de algunos psicólogos, puede
La caja de c1garnllos, se~un •~tebrópl_ de la famosa caia de Pandora, que
ás
eva versión stm ica
:1
•
: ::s~=~aso~:;autodos los secretos de cada uno de los personaJeS.
EL TIEMPO y

Los CoNWAY.

.
( d J W Dunne de que"... cada uno
Escrita bajo la infl~cnc1a de laa~:~.::enese~ic¡ corresp~ndientes de tiempo
de nosotros es una sene de observ
"
d decirse que morimos, pues los
"observador" uno pue e
t
y sólo en cuan o
.
,, (El futurorevelado en suenos;
1
b
·g
ientes
son
mmorta
es
...
.
observad ores su s1 u
" .
. b f gmentarios.") Este es el Tiempo
cuando el "observador dos ttene atlS os ra
Serial.
.
.
acto se undo es en donde el personaje
Según dice el mismo Pnestley, el ..6 bg ·o la influencia de la excitación
Kay, tiene ese atisbo del futuro, ~~a ".!;l ~~rc:Jr acto retoma la historia de la
y la canción cantada por su ma •~K con su "observador dos" todavía
.
&lt;. d l ·mero pero la misma ay
.
Joven I ay e pn
,
di
l a diferente de lo que era en el pnmer
despierto y recordando a me as, es a tor d l b . •
. to a Alan al final e a o I a .
acto, de ahí su ll~mam1en
1 ·em es un demonio que lo destroza todo,
Kay tiene la idea de que e ti Po
"d Somos denotados por él.
·1 .
l humanidad nuestras vt as.
,
sueños, t us1ones, a
l '.
es" sólo una especie de sueño' que
Alan le da la respuesta de que e ~~m~~ lo -~~encial es que, en este momento
nos mueve de una escena a otra. icel. ... te un corte transversal de nuestro
.
o nento somos so amen
.
d
o en cualquier m i
'
l l
·t d total de nosotros mismos, e
ser real. Lo que_realmente so•:~~~: :::sg~l~in de esta vida, todos esos se~es,
nuestro enter~ oempo, y cua . g l verdadero tú, el verdadero yo. y quizás
todo nuestro tiempo serán nosot10s ... e . Po que será tan sólo otra clase de
entonces nos despertaremos en otro tiem ,
sueño."
.
K l
ue ha previsto llama a Alan en su
En el tercer acto, al r~ahzar ay o q ue sólo le p;omete y que Kay ha
da ero todavía no tiene la respuesta q
:::bid~ en esa visión que ha tenido del futuro.
Yo F.sTUVE AQUI UNA VEZ.

.

.
rrencia modificada (según teoría de
El tiempo Circular o la rec~ ó
e todos hemos experimentado más
Ouspensky) se presenta en la sensact n qu
190

de una vez, de haber dicho, oído o hecho algo, o de haber estado en algún
sitio. Priestley le trata en esta obra.
Su personaje el Dr. Gortler, crea un ambiente de hostilidad, nerviosismo
y angustia en la posada del Toro Negro, a donde ha ido a probar su teoría
de que"... el tiempo no es único y universal. Es sólo el nombre que damos a
las dimensiones más altas de las cosas. En nuestro estado actual de conciencia,
no podemos experimentar espacialmente estas dimensiones, sino sólo sucesivamente. A eso le llamamos tiempo. Pero hay más de un tiempo.•
Cuando Sam el hostelero dice: "Si pudiera empezar de nuevo ... ", el doctor
le contesta que el tiempo da vueltas haciendo círculos y espirales, que algunos
de nosotros damos vueltas y vueltas con el mismo estilo de vida, sin cambiar,
pero no sucede así con todos. Gortler: "Algunas personas que se desarrollan
progresivamente, agotarán las posibilidades de sus círculos de tiempo, y
finalmente pasarán de ellos a nuevas exigencias. Otros -los criminales, los
locos, los suicidas- viven su vida en círculos cada vez más oscuros de su
tiempo. La fatalidad empieza a acecharlos. Más y más de su vida va ti·anscurriendo a la sombra de la muerte. Poco a poco se hunden ... "
Farrant el joven maestro no acepta esta teoría. El no ha experimentado
esas sensaciones. "Se dice que cuando se produce un agotamiento nervioso,
los dos hemisferios cerebrales no sincronizan. Entonces es cuando se produce
la ilusión de que reconocemos alguna cosa."
El Dr. Gortler trata de convencer a los personajes implicados en el
experimento de recurrencia e interferencia, que lo que va a suceder ya lo
experimentó él en un ciclo pasado de su vida, un recuerdo real de algo ya
vivido. ¿Cómo es posible conocer esos sucesos? Provocando estados mentales,
o recuerdos (ayudado por una droga) "Es preciso cambiar el foco de la
tentación, que hemos habituado a concentrar en el presente. Mi problema
era resbalarme del presente ... como hacemos en sueños ... Y a la vez
mantenerme atento, advirtiéndolo todo."
Se pregunta uno de los personajes desesperado: "Podemos crear nuestras
vidas, foo es cierto?" Contesta el Dr. Gortler: "Después se sabe sí. Sólo el
conocimiento da libertad. Creo que las huellas por las cuales va corriendo
nuestra vida son creadas por los sentimientos, la imagen y la voluntad. Si lo
sabemos, y hacemos un esfuerzo, podemos cambiar nuestras vidas. No
estamos dando vueltas y vueltas en el infierno. Y podemos ayudarnos unos
a los otros."
Cada quien vive el cuento de hadas que se crea. Sigue diciendo el Dr.
Gortler: "No giramos en un círculo. Eso es una ilusión, tal como el girar de
los planetas y estrellas es sus órbitas es una ilusión. Nos movemos a lo largo
de una huella en espiral. El viaje de la cuna al sepulcro es un absoluto el mismo
cada vez. En algunos casos las diferencias son pequefias, y en otros son

191

�importantes. Partimos cada vez del mismo camino, pero a lo largo de él

podemos elegir nuestras aventuras._d

tes por eso a veces se cree ver el
han ocun-i o an ,
Ya algunas cosas nos
.6 Pero se puede llegar a romper
futuro, pero en realidad aquello ya nos oc~:' penetra es una nueva huella
uno de los círculos y saltar a una nueva v1 a.
del tiempo.

Se

"PEDRO DE RIVADENEYRA Y 1A REALIDAD MAQUIAVÉLICA"

HA LUGAOO UN INSPECTOR.

bras sobre el tiempo, éste es aquí un
Aunque no incluida dentro de lasb o El . pector Goole venido de la nada,
·
rtantedelao ra. ms
'
l d
n
elemento o parte impo
. d la obra al verse todos mezc a os e
hace reaccionar a todos los persona)es e
'
el fatal destino de la joven Eva s;uth. "que se porta bien" festeja alegreUna familia aparenteme~te igna cuando suena el timbre de la puerta
mente el compromiso de She~la y = Lle a en el preciso momento en 9ue
y aparece el inspector de policía " e. h!mbre debe atender su negocio y
Sirling aconseja a los jóvene! 9-::uidau:e de los demás.
cuidar de sí y de los suyos, ... ~i
.
d·ce· "Pero recuerden esto. Una
El I~pector ~r el contra~o, ~e~:~ra~~o~es.y millones de Evas Smith y
Eva Smith se ha ido, pero aun q
.d sus esperanzas y temores, su
de Johns Smiths entre nosot~os, con~us v1:;¡e.ido con nuestras vidas. Con
sufrimieto y posibilidad de dichas, t o en_ . J solos Somos miembros de
.
y hacemos No vivimos
·
lo que pensamos, desimos
. d los otros y les digo que pronto
· lección
.
un cuerpo. Somos res po nsables unos e den esta
la aprend erá n
11 rá el día en que si los hombres no apren "
'
ega
tias Buenas noches.
.
.6
con fuego, sangre y angus . .
b·etode una burla, Uamanalamspecc1 n
Para cerciorarse de que han sido o ~ d.
ha suicidado. Pretenden olvidar
al saber que na 1e se
. .
de policía y se a1egran
d
enos Sheila que los recnmma por n 0
el mal que en realidad han cau~ o, :odo de nsar y de actuar. Al fina~izar
querer aceptar su culpa y ca1~:~r~~éfono y corexpresión de pánico rec1~e,n
el tercer acto, suena de pron S . th l aviso de que un inspector de pohc1a
la npoticia de la muerte de Eva mi .6Y e
a a ocurrir ya la han vivido. Por
.
.
garlos La aco n que v
.
va en camino a mterro
. . l ,d entre las otras tres, sobre el nempo.
esto, la obra puede quedar me Ul a

11

BIBLIOGRAFÍA

. ctor Tres piez;as sobre el tiempo: Esquina
Pritstley,j. B. Teatro. Ha llegado un mspe /una ver.. Ed. Losada, Buenos Aires,
peligrosa. El tiempo y los Conway. Yo estuve aqu
1958

NO!L M. V ALIS
Univ. de Georgia

SE CONSIDERA CON RAZÓN que el jesuita Pedro de Rivadeneyra (1527-1611)
es uno de los antimaquiavelistas más vehementes de la Contrarreforma, 1 pero
curiosamente deja escapar este autor toqu~s maquiavélicos en su obra,
'Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano para gobernar y
conservar sus estados, contra lo que Nicolás Maquiavelo y los políticos deste tiempo
enseñan" (1595). Rivadeneyra parece reconocer en algunos lugares de su
n·atado la necesidad de actuar de modo maquiavélico en ciertas situaciones
políticas, aunque no reconoce que estas mismas costumbres políticas que
veremos más tarde son, en esencia, maquiavélicas. Vamos a considerar aquí
a Maquiavélo como un realista en su tratamiento de las realidades políticas y
hacer una distinción entre este realismo maquiavélico y el idealismo religioso
de Rivadeneyra. Cuando digo que el jesuita muestra tendencias
maquiavélicas, no implico hipocresía en la actitud de Rivadeneyra sino que,
más bien, podemos distinguir dos realidades en él - sean reconocidas
conscientemente o no por él -, la exterior (la cristiana) y la interior (la

1

Es el juicio acertado de tales críticos como Gonzalo Femández de la Mora, "Maquiavelo,
visto por los tratadistas políticos españoles de la Contrarreforma," Arbor, 13, Nos. 43-44
(1949), 417-449; Donald W. Bleznick, "Spanish Reaction to Maclúavelli in the Sixteenth
and Seventeenth Centuries," j ournal of the History of Ideas, 19 (1958), 542-550; y José
Maravall, 1A Teoría española &lt;kl eslado en el siglo XVII (Madrid: Instituto de Estudios
Políticos, 1944), Fernándcz de la Mora notó en 1949 que "de modo superficial se ha
estudiado por los extranjeros el antimaquiavelismo español..." (pág. 423). Ha sido Donald
Bleznick, quien ha sugerido la presencia "subterránea" de lo maquiavélico en
antimaquiavelistas tan acérrimos como Rivadeneyra, diciendo: "Were we to disregard the
religious trappings ofthe stale envisioned by Spanish political theorists, we would lay bare
a statc remarkably similar lO t11e unbaptized Machiavellian state" (pag. 548). Sin querer
olvidar la crítica anterior, trato yo de adentrar un poco más en detalle en estos toques
maquiavélicos de Rivadeneyra.

192
llumanitas-13

�maquiavélica).2 El punto de vista cristiano no reconoce la situación concreta
puesto que se hace hincapié en el más allá como propósito final del hombre;
mientras, en contraste, la perspectiva maquiavélica acentúa la problemática
concreta del ahora. El primer sentido del tratado jesuita-el exterior- consta
del punto de vista religioso; el menos obvio reconoce la realidad política tal
como la vio Maquiavelo, y es esta segunda realidad que estudiaremos en Pedro
de Rivadeneyra.
Antes de destacarla, quisiera mostrar algunos paralelos y contrastes en la
actitud de ambos escritores hacia la condición humana que quizá pudiera
aclarar el maquiavelismo diseminado aquí y allá en el jesuita. Aunque Maquiavelo lo ve todo desde un punto de vista secularizado y Rivadeneyra lo
pinta todo en términos religiosos, ambos describen la naturaleza humana
como inclinada naturalmente hacia el mal. Maquiavelo dice francamente que
"...e necessario a chi dispone una republica ed ordina leggi in quella, presupparre tutti gli uomini rei, e che li abbiano sempre a usare3la malignita dello
animo loro qualunque volta ne abbiano libera occasione." Por eso el florentino ve la necesidad de leyes y disciplina para restringir la maldad humana,
pero su perspectiva es básicamente pesimista puesto que no ve la posibidad
de redención. Al contrario, aunque Rivadeneyra declara también que el
hombre peca con facilidad natural y que su naturaleza es frágil y débil, la
existencia de Dios y su gracia hacen posible la salvación del ser humano.
Los dos analizan también de manera análoga la impermanencia del mundo
real. Para Rivadeneyra, el católico ortodoxo, el mundo se describe así:
" ...todas las cosas humanas son como un poco de aire o como un sueño; y que
desaparecen como humo y se deshacen como espuma,4 y se pasan como
sombra, y que no tienen tono, firmeza ni estabilidad." Maquiavelo no ve
tampoco permanencia humana, diciendo: "Ma sendo tutte le cose degli
uomini in moto, e non potendo stare salde, conviene che le salghino o che le
scendino ..." (Discorsi, pág. 109). Claro que Maquiavelo no olvida la ruina de
su querida Florencia; y que Rivadeneyra tiene en cuenta el desastre de la
Armada Invencible,5 pero no sólo la historia contemporánea les persuade de

James Burnham en TM Machiavellians define estaS dos realidades como "formal 1neaning"
y "real meaning". "Real meaning" describe el mundo concreto y "formal meaning" consiste
más bien en la realidad mítica de la religión y la metafísica (Chicago: Henry Regnery Co..

2

3

4

5

1963, p.ig.
11).
Niccofo
Machiavelli,
Oiscorsi sopra la prima deca di Títo l..ivio, en Opere (a cura di Mario
Bonfantini) (Milano/NaPoli: Ricardo Ricciardi Editore, 1954), pág. 100. Todas las citas
tomadas de los Discorsi y del Principe provienen de esta edición.
Pedro de Rivadeneyra, Tratado de la tribulación, vol. 60 (Madrid: BAE, 1952), pág. 374.
De aquí en adelante, todas las citas de este Tratado así como del Tratado de la religión y
virtudes de
provienen
de esta
Tratado
la tribulación
se edición.
escribió para consolar al rey y al país de la pérdida de la Armada-

la ~nestabilidad de la condición humana si
.
qmavelo, la historia antigua de R
no ~mb1én el pasado: para Madel hombre enseñan esta ~erd doma y, para ~1vadeneyra, la historia bíblica
histó .
a eterna As1 que ambo ti!"
neos _p_ara aclarar su posición.
.
s u izan ejemplos
La frag1hdad de la situación humanas d b
humanas
sino también a t
&amp;:
e e e no sólo a la debilidad y maldad
ma iuerza sobrehumana
Il
controlar sin dificultades En el
d
.
que e 10mbre no puede
d .
.
·
caso e Maqmavelo esta fu
l
po er irracional que puede desu· . 1
la
•
. erza es a Fortuna,
Maquiavelo compara a una
. mr os P. nes de cualqmer individuo y que
muJer y también a un río impetuoso:

;,a~~:omiglio quella a _un? di_ questi fiumi rovinosi che, uando
ano, allagano e p1a111, rumano gli alberi e gli edºfi .. q1·
a
questa
parte terreno
I zu, ievano
d
loro dinanzi, ognuno ced/a~:~gi~:ºe~: lquell'altra: ciasc~~10 fugge
parte obstare E bcnché sie1 P , c. or_o sanza poterv1 m akuna
. .
·
10 cos1 1attI non resta
1 .
uo1mm,
quando cono temp·1 qmetI
. . non •vi potessi pero
c 1e h
.
c.
vedimenti
. 111
. mo
, do che cresecendo
no iare· prov· e con ripari e arg·1111•
1·
and rebbano per uno canale
r·
poi, o eg i
licenzioso né si dannos~ (TJ ~ _upnpeto loro non sarebbe né sl
nncz e, pág. 80).

p

. ~ fortuna es una fuerza de la naturaleza a la
dific1lmente y sin la seguridad d od
' ~ual el hombre puede resistir
E
'
e P er ganar siempre
notro 1ugar escribe: " ...la fortuna e donna· ed .
.
tenere sotto, batterla e urtarla" (TJ p . .
. 8 e necessano, volendola
fortuna) e varia variano le rep blº
mu:l~pe, pág, 2). Y "•·· e perché la (la
'
u te1ie e g I stati spesso ···" (Dzscorsi,
·
· pág. 303).
nalmente: '
Y fi
...gli uomini possono secondare la fortuna e n
.
sono tessere gli orditi suoi e
on opporsegh, posabbandonare mai· perché /ºn ro~pergli. Debbono bene non si
quella per vie tra~erse ed . on sa~p1elndo il fine suo, e andando
mcogmte ianno sem
sperando non si abbandonare in
'
pre a sperare e
que travaglio si truovino (Discorsl~~;_ni;;/ortuna ed in qualun. La fortuna es caprichosa y eni má .
.
.
se_ nota que el hombre no ti!ne tI~~~J~más vencida por completo; pero
R1vadeneyra opone al hombre otra fi q
e~esperarse de esta situación.
Providencia, al contrario de la F t uer~ so _reln~mana: la Providencia. La
·
•
or una, m es 1rrac1onal 111·
d
smo e1mstrumento racional de D"
un po er natural
como la Fortuna ni a la Provide11~;¡;ero e~fre~uentemente tan enigmática
Maquiavelo y Rivadeneyra ser' . Y_am as Jue_gan papeles análogos en
"dé n a·cas.
' ia mconecto defimr estas dos 1uerzas
c.
como
i
Ni el jesuita
ni el florentino niega 1ª. ex1s_tenc1a
•
. del libre albedrío del
hombre.
La audacia del homb
re maqmavéhco afirma el libre albedrío

195
194

�humano contra el poder de la Fortuna puesto que para Maquiavelo, el libre
albedrío y la Fortuna dividen en dos mitades el gobierno del universo.
Rivadeneyra no trata de medir el control que la Providencia y el libre albedrlo
tienen, insistiendo en la eficacia del libre albedrío como cualquier católico
ortodoxo haría, ya que todo hombre es responsable de sus acciones.
En dos ocasiones Rivadeneyra habla del concepto pagano de la Fortuna
exactamente como el mismo Maquiavelo, escribiendo que "la meda de la
fortuna es muy voluble y presurosa, y no hay otra manera para tenerla, sino
conocerla y no fiarse della ..." (Tratado de la religi6n... ,pág. 558). Y también:
" ...El varón magnánimo y constante en la dificultad cobra ánimo, y en el
peligro esfuerzo, y en lo que los otros desmayan, muestra él su pecho y valor,
y desta manera da a entender que no puede ser vencido de la fortuna" (T1·atado
de la tribulación, pág. 433). En la segunda cita, Rivadeneyra describe al hombre
de coraje que resiste la fortuna, hombre que se parece mucho al mismo
individuo maquiavélico que posee "virtu." Lo más. interesante es que este
hombre enérgico y valeroso lucha mejor en tiempos de dificultad o, en otros
términos, cuando hay necesidad de actuar así, punto que Maquiavelo igualmente destaca en sus escritos. El papel de la necesidad en ambos escritores lo
investigaremos más tarde.
Vemos que el universo en Rivadeneyra consta de tres fuerzas: la Providencia y el libre albedrío, que son las más básicas e importantes; y la fortuna, que
no parece jugar un papel tan esencial. En Maquiavelo, la Fortuna y el libre
albedrío gobiernan el mundo mientras que la Providencia no se menciona.
En otras palabras, en Rivadeneyra, se acentúan el punto de vista religioso y
el hombre religioso; en Maquiavelo, se destaca el hombre político. Pero lo
que quisiera mostrar en este estudio es el hecho de que los dos autores, aunque
no idénticos en su actitud, atraviesan líneas paralelas: el hombre, inclinándose
hacia el mal, vive en un mundo inestable que decae y degenera en cada
momento -por eso no hay progreso terrestre- donde fuerzas
sobrehumanas compiten con el libre albedrío humano.
Se evidencia también otro aspecto semejante en los dos escritores: cierto
extremismo en su intolerancia del enemigo. Para Rivadeneyra, los herejes
-el enemigo por excelencia de la Iglesia católica- deben ser extirpados del
mundo: "Los herejes deben ser castigados" porque "las herejías son causa de
revoluciones y perdimientos de estados" (Tratado de la religión, pág. 450).
Nótese que Rivadeneyra aconseja este castigo de los herejes porque
amenazan los poderes terrestres, algo que Maquiavelo habría aprobado sin
duda. A veces, el jesuita parece confundir a los herejes con los políticos
maquiavélicos, y entonces, condena igualmente ambas manifestaciones
"diabólicas." Maquiavelo, no fiándose de métodos más benévolos puesto que
no tiene confianza en la naturaleza humana, aconseja la destrucción del
enemigo político cuando la necesidad dicta que un príncipe no puede
sobrevivir con la presencia de una oposición. También, el florentino manifie~196

ta u~a postura negativa al tratar de disuad·
.
políttcas porque tienden a descampo
ir al p~íncipe de permitir facciones
la de Rivadeneyra en contra de v . ner un gob_1e_rno, actitud que paralela a
Claro que el padre R1· d
anas s~ctas rehg1osas en el Estado
d
va eneyra escribe
.
.
y e Fel!pe 11, cuya política internacional ~n ttempos de la Contrarreforma
confundirse con los intereses del Im ri
e ~roteger la fe católica llegó a
apoya con una adhesión completa
o espanol, política que Rivadeneyra
de la tribulación trata de comprend y ~m resquemores ningunos. En su Tratado
un desastre incomprensible puest: ~/::o~es po~ el ?esastre de la Armada,
protegedor de la fe, tenía razón
lq , _gun el Jesmta, el pueblo español
de la religión y virtudes describe a ;:ii en;~1go no. La ~e~icatoria del Tratai
hay duda de la posición política de
d como un prmc1pe cristiano· así no
defiende a la vez los intereses del I va. eneyra. y al defender la fe c;tólica
hech_o, junto con la visión del cosm:~~:o ~spafiol. Acentúo esto porque est~
explica la aparición de usos y conse.
R1~ade~eyra que he descrito antes
- "real meaning" según Burnham Jº:;naqmavé!1cos en el jesuita. La realidad
de los cuales los jesuitas eran u11a
Im~no y la Corte españoles dentro
époc d
.
mam1estac1ón más d l e
~- e a1to espfntu religioso-militar
. e a ontrarreforma,
es_ m1htar partiendo del jefe llamado y en efetto, laJerarquía de los jesuitas
Ri-~~deneyra, j_esuita por excelencia ge:~~ª . ~ara subrayar esta realidad,
m1 itares y bélicas cuando or . , u iza recuentemente imágenes
"escuadrones".ª Dios "capitá: en~;:..rlo, llama a los hijos de la Iglesia
En el estudio de algunos d! estos ~os
.
parecen muchas veces un eco de M
.
y consejos de Rivadeneyra ue
la guerra, 2)la disimulación y 3)v:~mavelo, en particular, 1)la cuestió n\e
espero mostrar que el tratam.
¡1as costumbres de la política práctica
espafiol que da Rivadeneyra e~e~:o e_ la problemática concreta del Imperi~
to -sea parcial o no- de la reali~::J::npl_?s manifest:1rá un reconocimienpor su tratamiento de la guerra Un e , panola de su ttempo. Comencemos
a~te la ~erra es el cuarenta y. tres
re;;~dor de la actitud del jesuita
virtudes, tttulado "Cómo se debe el rínci J ro . e su Tratado de la religión y
lo que indica claramente que R" pd pe esttmar y honrar el arte militar "
M
.
1va eneyra no
.
•
aqmavelo puesto que ambos ven Ja
.
es paci 6ista como tampoco
suficiente. Se ha atacado a Ma uiavel~eces1_da~ de la guerra cuando hay causa
c_ualquier razón pero la verd;d es u:'~JUS~ficar y aconsejar la guerra por
tiempo de necesidad. Por eso el críti~o M ~qu1kavelo s~lo pidió la guerra en
emec e escnbe·
Even in the most evil and notoriou
.
Cl~apter 18, which justifies breach of e; chapter of the Principe,
prmce (and especially a ne
.
ntract, and declares that a
•
w prmce) for ti
mg the State 'is often obl' d ( ' . le purpose of maintain.
'
ige necessztaw) t
·
w1_thout merey, without humanit
. o act "'.1~1out loyalty,
tlus chapter he still emphasizes
and '_V1tl10ut rehg1on' -even in
ata pnnce, when he can, should

pe

R1

~!

:1

;:11t.1:

i'

197

�not leave the path of morality, but only that he should,
in case of
6
necessity... , also know how to tread the path of evil.
Esta observación de Meinecke explica la motivación no sólo de Maquiavelo
sino también de parte de la actitud de Rivadeneyra: es decir, el comportamiento de un príncipe torna alrededor del concepto de la necesidad. En el
campo de la política práctica, aún Rivadeneyra confesará que a veces un rey
tiene que hacer guerra, disimular y hacer otras cosas en contra los herejes,
según el jesuita, es justa y santa. Por eso escribe que "la necesidad es un arma
tan fuerte y poderosa que no se le pueda resistir, y que excusa lo que sin ella
no se podría excusar" (Tratado de la religión, pág. 565); y de esta manera,
Rivadeneyra justifica las acciones frecuentemente no muy cristianas del rey
español.
No sólo justifican Rivadeneyra y Maquiavelo la guerra en momentos
dificiles sino también declaran ambos que el ejército y las armas son la
fundación del Estado: " ... no se puede negar sino que las armas y los buenos
soldados son los tutores, conservadores, defensores y amplificadores de la
república, los nervios de los reinos, y el establecimiento y seguridad de los
7
reyes" (Tratado de la religi6n, pág. 582) • Para Maquiavelo, " ...ol fondamento
di tutti gli stati e la buona milizia, e come dove non e questa non possono
essere ne leggi buone né aleona altra cosa buona ... " (Discorsi, pág. 391). Aquí,
hay una clara admisión de parte de Rivadeneyra, sin referencia a Maquiavelo
se sobreentiende, que la realidad dura no es el reino de Dios en la tierra sino
la existencia de oposiciones tercas y animosidades crueles.
Puesto que los soldados constituyen la protección esencial de una nación,
ambos escritores recomiendan con ahinco que, aún en tiempos de paz, un
ejército sea bien preparado para cualquier ataque inesperado:
...si el príncipe quiere tener buenos y valerosos soldados, debe
procurar que los caballeros y nobles y vasallos de su reino en
tiempo d~ paz se ensayen para la guerra, y tengan ejercicios y
entrenamientos militares, con los cuales huyan la ociosidad y se
hagan más hábiles y dispuestos para los trabajos de la guerra, como
son: esgrimir, tirar, correr, saltar, luchar, nadar, cazar, andar
armado y hacer mal a un caballo y jugar de todas armas (Tratado

de la religi6n, pág. 58-1).
Maquiavelo aconseja también que un príncipe no olvide los ejercicios
militares para sí mismo y para sus soldados: "Debbe pertanto mai levare il

6
7

Fricdrich Meinecke, Machiavellism, ~g. 40, citado p&lt;?T Donald Bleznick, ~g. 550. ·
En o tro lugar, al decir que la conservacio n del Estado depende de la voluntad de Dios (p~g.
521), no trata Rivadencyra de conciliar esta opinión religiosa con la otra de índole más

pensiero
da q ues to eserc1Z10
. . della
.
eserc1tare che nella guerra· ·1 1
guerra, e nella pace vi si debb
.,
l'altr~ c~n la mente. E qu~~ti :~1:uo fare in dua modi, l'uno con le oe
eserc1tat1 e sua debbe sta .
. opere, oltre al tenere bene ord· P. d'
, . •
1 e sempre m su 1
.
mau e
e 1corpo
a d1sagi···"(IJ p nncipe,
. . pág. 48). e cacee, e mediante quelle a ssue1are
c.
e

'tr~1

orno se ve en la cita anterior M
.
los soldados y como paralelo Ri • daqmavelo desea una vida espartana pa
T
, va eneyra es ·b "
ra
m1 itar pertenece el quitar del e "ército tod
en e: A esta misma disciplina
los soldados, que es el lujo y reg!lo la o ~o q~e puede ablandar y afeminar
las leyes de Dios y de a buena mdicia"
. ~ . s muJerc1llas
(T
do d que traen consigo, contra
I
este ~onseJo, muy concreto, mu real
rata
e la religión, pág. 583). En
en pie de igualdad con la ética. y
• se observa que la cuestión práctica está

r::~nc~r
e"

. En el florentino y el jesuita el
.
ideal para los soldados, y por e~
o _el rey es el ejemplo, el modelo
a un príncipe hábil en la guerra que
a~mavelo y Rivadeneyra favorecen
r~munerar y castigar los que m~recen:un u~n guerrero, y que sabe además
e padre Rivadeneyra, como Maq . lprem1os o_penas. Más generalmente
pagado
mavedo,1 aconse1a
q ue todo el ejército
.
. . . p ara rcCJ·b·ir mejores servicios
.
J
sea•
d1sc1ph~~ militar es tratar bien a los solde mismo: "el primer capítulo de la
de la religión
y tenerlos
pagados ··· " (-r.
d
.
• pág. 583)· T oda esta prepa ados
·6
..
.l ?ata o
garantizar la perservación del Estad rac1 n m1htar en tiempo de paz debe
es necesario hacer gt1erra para asern~;aprelraota vece~1•·dsegún ambos escritores
o·
ranqm I ad:
'
... aunque la paz es el blanco a
que muchas veces no se ;uede ai::: g~bierno debe mirar, pero
buena guerra. La cual es ta
. r m conservar buena paz sin
n necesana para d fi d
y tener paz, como lo es la
d" .
e en er la república
me 1cma am
en fiermo ...Se ve que la uerra
arga para la salud del
supuesta la malicia degl I se puede hacer santamente y que
.
os 1ombres m 1
'
'
necesano en la república ... (T do • uc_i~s veces es un mal
Má
.
rata de la religuín, pág. 579).
._s semejanza al pensamiento de
.
necesidad de la guerra como un
l.
. Maqu1avelo no puede haber· la
es un_concepto maquiavélico que m:r:;ee;;tab~e a ~aus~ de_ la maldad hum~na
El mismo Maquiavelo utiliza taJb. é
p~tlr elJesmta sm admitir la fuente
la necesidad de la guerra como re 1 nd_una imagen medicinal para expresa;
"
me JO contra más guerras:
p~~ché e Roma ni feciono in uesti cas.
.
savu debbano fare· li qua11· n q I
I quello che tutti e principi
.
.
onsoamenteh
d
a 11 I scandoli presentí ma ' r.
•
auno a avere riguardo
.
a 1utun e a quell
..
o bv1are; perché prevedend . d'.
o con ogm mdustria
•
·
OSI
lSCOStO fa "J
• •
nmed1are, ma aspettando ch . .
. c1 mente v1 s1 puo
tempo, perché la malattia e ~-u s1 app~essmo la medicina non e a
vedendo discosto gli inconven:;::u~ -~ncudr~bile ...Pero e Romani
v1 tune wrno sempre, e non li

práctica, un ejemplo más de la ambigüedad del escritor jesuita.

199
198

�lasciorno mai seguire per fuggire una guerra, perché sapevono
che la guerra non si leva ma si differisce a vantaggio di altri..." (/1

Principe, pág. 10)
Puesto que el fin-la paz y supervivencia de la nacion-justifica los medios
-la guerra-, las reglas de la buena conducta ética no se aplican en tiempas
de guerra, como lo dice el mismo Maquiavelo, Rivadeneyra reconoce que un
príncipe puede disimular y engañar al enemigo durante un conflicto. Explica
que "andando entre enemigos, necesario es que vayan armados, y que con
los disimulados usen de alguna disimulación" (Tratado de la religión, pág. 524).
Maquiavelo escribe también que un principe debe saber engañar al enemigo
y que cualquier truco es permisible en la guerra. Impartantes igualmente en
ambos tratadistas son la necesidad de medir bien las fuerzas del enemigo para
juzgar los obstáculos y dificultades de su empresa, y el problema de aliarse
con un lado u otro, situación donde, al presentar varias alternativas, aconsejan
gran prudencia al escoger a un aliado o quedarse neutral.
Se ha mencionado el uso de la disimulación y el engaño durante la guerra,
táctica que llega a ser un problema en tiempa de paz en Rivadeneyra lo mismo
que en Maquiavelo. Se recuerde que los ataques más virulentos contra
Maquiavelo -incluso los de Rivadeneyra- condenan el reconocimiento
franco del florentino de la ventaja y necesidad de disimular y mentir en la
política, pero lo más interesante en Rivadeneyra -y él es un modelo que
ou·os escritores siguen más tarde- es el hecho de que después de haber
condenado al italiano de ser maliciosamente engañador y traidor, aconseje
el mismo jesuita la disimulación delante del enemigo disimulador, lo mismo
que dice Maquiavelo. Una vez más, la necesidad dicta un mal ineludible, hasta
el punto de preguntarnos, ¿es un mal necesario para el más allá o para la
preservación del país? Aunque es obvio que este aviso de Rivadeneyra no tiene
nada que ver con el reino de Dios sino con el ahora del Imperio español, no
obstante es impartante tener en cuenta que el propósito sincero del jesuita
es mostrar las virtudes cristianas que debe tener un prícipe para asegurar el
bienestar del país o para su propia salvación. Habrá que comprender que
Rivadeneyra no hace una distinción entre la moralidad pública y privada del
príncipe sino que supone que un rey actuará de modo igual en ambas
situaciones; pero acá y allá su supasición no vale y tiene que adaptarse a una
diferencia entre las dos moralidades, la cuestión del engaño acentuando esta
distinción.
Rivadeneyra nos advierte que sólo las verdades virtudes y no las fingidas
valen en un príncipe; y el que utiliza las "virtudes" para fines temparales
-como la conservación del Estado- no emplea virtudes verdaderas sino la
astucia. Esto aparece en el capítulo II del Libro II. En el capítulo IV del mismo
libro, el autor se pregunta si hay momentos cuando "se puede tolerar alguna
simulación en el príncipe" (Tmtado de la religi6n, pág. 524), y respande qu.e sí;
200

que
T a veces hay que "liacer 1as cosas con
d .
( ~atado de la religión, pág. 525) Es d ~ru encia para bien de la república"
líC1tos en tiempos difkiles para 1~ pres:~r, ~ e;gaño o la disimulación son
condenado lo mismo en Ma uiavelo
ac1 n el Estado; y sin embar o ha
la adversidad o la neces1·dad~i eqmeren
. porque
escribe tamb'ég
,
mal el florentino
.
i n que
aquí la ambivalencia del jesuita d d
asacc1onescomoelengaño. Vemo
de astucia - y por eso no virtuo:_e actuar para el bien del país es un act;
:)~~os momentos, circunstancias e:unque s_f parece que es permisible en
Riec1d1rse ni por el lado temporal ni
qu~ Rivadeneyra no parece poder
vad~neyra aconseja la disimulaciJ:r/ e:erno. De modo maquiavélico
enemigos" porque es necesario com
n e r~y cuando "andando entr~
y q~e con los disimulados usen' de ; ya se
citado, "que vayan armados
escnbe que no es lícito mentir"
a guna d1S1mulación." Al mismo tiem ,
un~ _palabra de Dios, verdader!°~que la palabra del príncipe debe ser co:O
re/,{1'16n á
' cierta, constante
,,
d 0 •• • P g. 5 25). Disimular no es menti
,
_Y segura... (Tmtado de la
es~1ar al enemigo, o en otras ocasi
r~segun Rivadeneyra, sino más bien
acciones grandfsismo secreto co ones, callar y guardar en sus conse ·os
hacer):··" (!ratado de la 1·eligi6n,
~I gobierno de los estados se
:-~) Jesuita porque para el príncipe ~o~rdarsecr~toses muy importante
i ~res y oportunistas en cada rincón
ay se~undad en su Corte, ha
necesidad o utilidad grande lo pide) d '. y freso, no es mentira (cuando
sentido, aunque crea el que las d.
ectr a gunas palabras verdaderas en u
podrá to
ice que el que las
n
mar en diferente sentido" (Tratado d
o~e~ por ser equívocas, las
:iay u~ frontera sutil entre la mentira el en e ~ relzg,6n, pág. 525). Así que
~plícitamcnte cierto peligro· "P y . gano, poSlura que lleva consigo
d1S1mulación) de llegar, sin que.Dio:ro mtren bien hasta donde ha (la
h~ de tener su recato y artificio se ofenda,_ y los términos y límites que
dis_d?ulos de Cristo, no se ha n' ~ara que, siendo príncipes cristianos
rel1g1ón, pág. 524). Aunque nie= el~1scí~ulos de Maquiavelo" (Tratado de
verdad es que sí los da pero recom/:~~:ta que da _consejos maquiavélicos, la
prudente -astuto en el sen•=d
. p_rudencia y cautela al usarlos Se
- I
.
u o maqmavéhco. d'
. r
espan? a. R1vadeneyra trata de se ara
~s_m ispensable en la Corte
ma~mavélica, diciendo que la suya ~en; su defimc_ió~ de la prudencia, de la
realidad, a veces es dificil distJ·ng .
que ser cnstiana y virtuosa. pero en
,
mrentre una
d
.
'
,
ais
por
eso,
astutay
otra
menos
m
. pru_ enc1a provechosa para el
P
en el bien de la república. Ambos escrito aqmavéhca que piensa igualmente
c~~o u~o que sabe escoger ministros le:res definen_ a un príncipe prudente
d~s~ngu1rentre un amigo falso un rea es y embajadores discretos, puede
vigilar las personas de su gobic~no
1, ;be rechazar a los aduladores sabe
un solo jefe del país y del ejército y n~ no iars; de muchas de ellas, insi;te en
aprovecharse de las circunstancias :e~~:~ agmentación del poder, puede
y
po y actuar con firmeza, puede

!1~

~ág~;2;;

~e~

1:

J

-r

201

�animar a los buenos mercaderes y agricultores con premios, puede ser liberal
sin ser excesivo ni opresivo con impuestos, etc. Todos estos consejos
de la
8
política práctica que da Rivadeneyra los da también Maquiavelo.
En ambos escritores, se presume primero la prudencia del príncipe para
escoger ministros y embajadores prudentes que no piensan en sus propios
intereses y que son leales al príncipe. El problema de escoger amigos verdaderos es tan dificil como el de reconocer y rechazar a los aduladores, o los
falsos amigos, como vemos en los útulos mismos de los capítulos respectivos:
"Quomodo adulatores sint fugiendi" (Maquiavelo) y "Cómo se debe guardar
el principe de los lisonjeros," (Rivadeneyra), porque los lisonjeros esconden
la verdad y alaban el amor propio del príncipe hasta el punto de perder de
vista el bien p(1blico.
Es comprensible el precepto de velar constantemente a los seguidores de
la Corte ya que vemos la dificultad de saber distinguir entre los amigos y los
enemigos domésticos. Y, en términos históricos, los faccionarios de las
ciudades-estados italianas y de la Corte de Felipe II explican en gran parte la
actitud parecida en Maquiavelo y Rivadeneyra respecto a las intrigas e
incertidumbres de la política práctica de su tiempo. También aclara el 9optar
por un jefe y no una fragmentación del poder para preservar el Estado. Para
ambos tratadistas, un príncipe prudente es el que puede adaptarse a las
circunstancias cambiantes y actuar con fuerza decisiva en momentos de crisis:
"No es menos regla de prudencia mirar mucho la circunstancia del tiempo,
sin la cual se hace muy dificil y aún imposible lo que con ella es fácil y llano"
(Tratado de la religión, pág. 563). Y también: "Antes de comenzar, consúltalo
bien; después de haberlo consultado, ejecútalo con presteza" (Tratado de la
religión, pág. 563). Maquiavelo lo expresa así: " ...sono felici mentre concordano insieme, e come discordano infelici. Io iudico bene questo, che sia meglio
essere impetuoso che respettivo... (/l Príncipe, pág. 82). Añadamos que
Rivadeneyra favorece al príncipe que puede actuar firmemente en tiempos
. de adversidad, o sea, admira a un hombre de voluntad: "No me parece que
hay hombre más desdichado que el que nunca tuvo alguna adversidad ... (para)
1
hacer prueba de sí..." (Trntado de la tribulación pág. 403) Maquiavelo piensa
lo mismo porque cree que la adversidad forma muchas veces un hombre que

F_inalmente, Maquiavelo Rivade
casugo~ no sólo en el ejércii sino tan~~~ª ven la_ nec~s~dad de premios y
aconsejan que un príncipe estimule los e;fi n en la/ida civil, y por eso ambos
tores. También, aconseja cautela en el asu u;r~o\ e _los mercaderes y agriculcreen que es imprudente en un r' . n ? e os impuestos porque ambos
pueblo o quitar la hacienda de lof/n~1pde imponer cargos excesivos en el
pr?vocar un amor del pueblo haci~uet
Todos_esto~ recursos deben
qmavelo está satisfecho de no ins irar el pr~nc1pe'. segun Rivadeneyra; Mapueblo, pero ninguno de los dos dp
. od10 haC1a el príncipe por parte del
d l
l
esesttma la im
·
po~tancia de los ciudadanos
Y e pape del príncipe en mantener el
Todos estos toques maquiavélicos co?tentam1ento del pueblo.
hecho ?e ~ue el jesuita condene deen Rivadeneyra no deben esconder el
s~bordmac16n de la religión al Estad modo vel~emente en Maquiavelo la
~empo Rivadeneyra tiene que rec:Jo~~ a~orahdad ~olítica, pero al mismo
ttempo; y es por eso que aparecen estos
c1~rtas realidades políticas de su
de _un tratado antimaquiavelista Ri d nseJOS y usos maquiavélicos dentro
actttud ambivalente de varios aut~re va e~eyra es un buen ejemplo de la
no pueden admitir el realismo
.s es~anoles de la Contraneforma JI q
la complejidad de su propia ép:::mavéhco pero que tampoco pueden neg~;

ª~º~-

c:

BIBLIOGRAFÍA

James Willis Robb Los Puntos sobre l
Transparente del Aire de Alfonso Re as í~s: e~1 busca de La Región más
. con u~a Comedia de EquivocacioJ:ss) (Histona y reexamen del epígrafe,
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Jorge Green Huie Inclán G
. del Caudillo.
y uzmán: Menosprecio del Gobierno, Alabanza
Lmo García Jr· Y Jorge Green Huie· La
Balbuena, Precursor de Adan Smilh. .

erandeza Mexicana:

Bernardo de

º.

los tiempos de ociosidad.
8

9

10

202

El consejo y consejeros del Príncipe, que es el libro primero del quinto tratado de la
Institución del Príncipe (1559), de Fadrique Furió Cerio!, antecede en España
cronológicamente los consejos prácticos de Rivadeneyra, véase el vol. 36 de BAE.
Rivadeneyra defiende 1amo1én el principio del jefe (mico en términos religiosos diciendo
que hay sólo un Dios que gobierna el universo y as!, análogamente, hay sólo un rey en el
pa!s (Tratado de la religió_n y virtudes, pág.566).
Aparece aqu! una noia de senequismo, característico de Rivadeneyra.

11

Dald Bleznick, págs. 542-550.

203

�IDEOLOGÍA Y REALIDAD EN
LA REGIÓN MÁS TRANSPARENTE DELA/RE
DE CARLOS FUENTES.
LINO GARciA, JR.
University ofTcxas-Pan American
Edinburg, Texas

EMPIEZA LA NOVELA CON LA APARIENCIA DE GLADYS GARCÍA, una cabaretera
que trabaja de noche. Fuentes pinta esta vida solitaria de estas mujeres y usa
a Gladys como medio para retratar esta clase social. Asi que se pasan páginas,
el lector va conociendo ese mundo interno de cabaretes y cantinas que es
parte de la gran Ciudad de México. Después aparece ante nuestros ojos una
escena en la cual se ven los del "set" internacional. Sus diálogos están
mezclados con frases afrancesadas. Se infiere que todos van a una fiesta en
casa de una de ellos. Poco a poco se presentan los personajes de esta novela.
Aparecen Bobo, Charlotte García, Manuel Zamacona, Federico Robles, su
esposa Norma, Rodrigo, Hortensia Chacón, e Ixca Cienfuegos. Todos ellos
resaltarán constantemente de las páginas para actuar y revelar sus condiciones, sus filosofias y sus fracasos.
Carlos Fuentes usa una técnica de retroceso para ampliar su estilo y de este
modo se ven las vidas pasadas de ciertos personajes. Todos tienen su historia
amarga; y todos han sido víctimas de la vida mexicana desde la Revolución.
Federico Robles se presenta como un latifundista que pertenece a la aristocracia. Conoció a Norma en una fiesta y se casaron inmediatamente. Todo
resultó vacío de amor, y esta pareja pronto se ocupó en asistir a toda clase de
fiesta. Norma, entonces, se convirtió en una dama social.
Ixca Cienfuegos se presenta como una misteriosa figura que pugna por un
México más indígena. Al pasar él ante los ojos del lector, pasa también todo
diverso tipo social que se encuentra en México. Sirve él como centro
magnético para atraer a los personajes hacia él. Entre todo esto, Fuentes da
también algunas escenas de la Revolución. Esto ocurre solamente en la
memoria de algunos personajes. Es Ixca Cienfuegos quien logra penetrar el
alma de Norma y los dos salen para Acapuko. Fuentes presenta aquí esa vida
vacía de muchas mujeres de la aristocracia. Mientras Norma e Ixca tienen su

�encuentro en la playa, Federico está para perder su fortuna. Cuendo esto
sucede, entonces Norma también lo rechaza y se va Federico a buscar a
Hortencia con quien había vivido y quien ha tenido un hijo de él.
La novela es una especie de escenas llenos de personajes que actúan frente
al lector, dicen lo que tienen que decir, y después desaparecen para volver a
aparecer en la mitad o al fin de la obra. Las vidas de muchos de estos
personajes como Norma, Ixca, Rodrigo, Federico, Manuel Zamacona, y
Hortencia están entretejidas, aunque el tema central está colocado alrededor
de Ixca, Normc!., y Federico.
Esta novela innovadora de Carlos Fuentes trata de las diversas clases
sociales de la Ciudad de México. Ixca Cienfuegos es uno de los personajes
centrales de la obra, pero es la ciudad el verdadero protagonista. Es alrededor
de Ixca donde los demás personajes se rodean para hilar y revelar sus historias
personales, los que son, a la vez, un reflejo de la historia de México. Surgen,
entonces, tipos de todas clases. Federico Robles es el latifundista que fue
revolucionario. Había sido idealista al estallarse la Revolución, pero con los
años se hizo un hombre de bienes. El representa cierta clase social en el
México moderno.
Norma, la espesa de Federico, aprendió muy pronto en la vida a sobrevivir.
Relata toda su vida amarga y llena de fracasos. Al casarse con Federico se hizo
una dama de la aristocracia. Sus amigas y ella representan otra clase social
en el México de hoy. Fuentes también injerta diferentes episodios de
retroceso que retratan a los mexicanos durante la Revolución. Aparece
también el pceta Manuel Zamacona, quien pugna por un futuro mejor en
México. Fuentes empieza a pintar una serie de retratos amargos de la vida
baja en México, donde los escritores, los artistas y los colaboradores se juntan
con los nuevos ricos y con la pseudoaristocracia. Pero es Ixca Cienfuegos
quien sirve de unificador y que escucha a cada personaje narrar su historia y
hacer su protesta. Escucha a estos personajes que, en realidad, son la
encarnación de la historia de México y que constituyen un destino moral,
psicológico y social del país. Es Cienfuegos también quien, al fin de la novela,
se queda a dar una indicación final de lo que México significa para los
mexicanos.
Carlos Fuentes publicó /:.a Región Más Transparent,e en 1958. Es su primera
novela y la que abrió paso a los nuevos escritores mexicanos. Fuentes explica
de qué semilla brota esta obra:

206

Parte de una observación elemental d l .
necesidad de ser testigo de l
e a ciudad de México y de una
•
.
o que pasa en ell Q ·
tesa.momo de su vida' redescubº1e1.ta por l a imagmación.1
.
. a. mse ofrecer un
En esta novela la ciudad de Mé .·
personajes no son más que puntos eXIco es el verdadero protagonist1. Los
n que este protago ·
h
..
se enfrenta al lector 2 Ca1·I F
msta se ace v1S1ble y
•
·
os uentes se val d é ·
mexicanos, y que ya habían "dO
d
e e t C111cas en las letras
·¡·
si usa as por autore
·
utI iza para expresar la verdade
"d d
. s extranJeros. Fuentes las
ra v1 a e México Esta té .
que emplea Fuentes se las atribuye w·Ir
.
s cmcas novedoras
a D.H. Lawrence. El autor mis
a I tam Faulkner, a John Dos Passos y
mo reconoce su deuda a los extranjeros· '
Fundamentalmente son las de Fa lk
.
menos grado Huxley las c t u ner, Dos Passos, Lawrencw y en
•
'
•
ua ro grande · fI
·
'
SClentemente en la creación d
s i!ln uenc1as que admití cone esta novela.
Fue Dos Passos, el autor norteamericano
. .
Fuentes. El mexicano lo llamó su "bºblº 1· ' ~me,:1 mfluyó más en Canos
,r.
.
• ta 1terana " La l
d
ery la tnlogía U.S.A de Do p
. ·
ectura e Manhauan
TransJ
- p
.
s assos 1e apas10naron F
anos. ero no se puede prescindir de w·Ir
a uentes a los quince
refiriéndose a la educación literaria d 1 iam Faulkner con su técnica }' estilo
Transparent,e los personajes van desarro~áC~rlos Fuentes. En lA Región Más
encontrando su misma identidad 1 . dn ose a través de la obra. Ellos van
también va tomando su propio esJI iac1en o su progreso espiritual. La novela
a través de la novela misma T do y se encuentra una búsqueda de la novela
Faulkner.s D.H. Lawrence y . téo º. esto atribuye Carlos Fuentes a William
su cmca se ve pres t
1
macona, quien simboliza el futt d
.
en e en e personaje Manuel
Za
"Lawrence es el novelista de l tro e México . Fue nt es lo confiesa diciendo:
0 que puede ser d
· ·
s~creta y misteriosa.',ó En Doss Passos "
"e7 una mmmencia futura,
s1endo";s en Lawrence se encuentra "I todo fue ; en ;aulkner "todo está
grandes maestros y los tres as ectos od~r-puede ser.". Son estos, pues, los
Fuentes en esta novela.
p
aempo que mfluyeron a Carlos

1

Emmanuel
Carballo, "Conversaaón
. con Carlos Fuentes " 5;-1,,, XIV
pá
6·
sl·
, -...r.e, &lt;maro, 1962),

vador Reyes Nevares "Notas Sobr La
.
(octubre, 1958), ~g. 166.
e RtgiónMds TranspartmtdtlAirt,EalacÍ01lts" 111
s E~manual Carbállo
cü pá 6
' '
4
/bid.
• r· ·• g. .
5 /bid.
6 /bid.
7 /bid.
s /bid.
9 /bid.
2

º"

207

�Encontró Fuentes gran inspiración en los textos de Octavio Paz, escritor
mexicano y descubridor de tonos del idioma español en México. Hay gran
estilo y estructura en esta novela. Carlos Fuentes cambia el estilo de su obra
al pasar de personaje a personaje, adaptando su manera de escribir a los varios
1
tipos. En fin, como dice Fuentes: "Todos estos personajes dictan su estilo." º
El diálogo para Carlos Fuentes no es importante. Según él, no es lo que
sostiene una novela. El lenguaje de los personajes reside en lo que piensan y
sienten:" en lo que son." Asi es que Fuentes escribió esta novela con personajes
que hablan siempre el mismo idioma-los adolescentes, los adultos, los
pobres, la clase media y la oligarquía todos conversan al mismo nivel del
habla. 11 Sin embargo, el estilo cambia, según la procedencia social o la
ocupación de cada grupo. Cada gn1po representado en esta obra y su existencia a través de la novela se descubre a si mismo en su propio estilo.
Con esta novela Carlos Fuentes entierra la novela nacionalista y le da el
golpe de remate al folklore. Procede Fuentes con un cuadro de la vida
mexicana en el cual retrata una variedad de tipos y clases sociales del México
postrevolucionario. Se ven aqui tipos de los más bajos de la sociedad hasta los
más refinados. Fuentes presenta un reflejo vivo, agudo y penetrante de lo que
observó en su país natal. Propone dos caminos para la salvación de México y
para la tranquilidad del mexicano. El uno es exaltar y encontrar de nuevo lo
pasado en la vida indígena. Esto lo simboliza Ixca Cienfuegos, uno de los
personajes de esta obra. Es Ixca quien pugna por el renacimiento de los ídolos
pre-hispánicos. Fuentes, al proponer esta solución, busca la completa
asimilación del mexicano con todo su pasado para así poder enfrentarse con
un futuro mejor. Ixca Cienfuegos encarna esta filosofia y su nombre refleja
la dualidad racial en México. Esto se contrapone con lo que expone el poeta
Manuel Zamacona quien arroja el peso muerto de las civilizaciones prehispánicas. Zamacona prefiere no ver lo que ya ha pasado. Su visión se dirige
hacia el futuro y tiene el deseo de incorporar a México con el vasto movimien12

to mundial.
Asl como Ixca es la personificación de las tradiciones pre-hispánicas y
Zamacona proyecta su visión hacia el futuro, es Federico Robles quien disfruta
del presente. Fuentes usa estos tres personajes simbólicamente. Son tres
tiempos que existen en cada conciencia. Los personajes de Fuentes han sido
extraídos de la realidad mexicana que Fuentes ama y conoce íntimamente.
Federico Robles es la encarnación del revolucionario idealista que "ha triun-

fad o " y para quien su fortuna le ha h
.
A Federico le complace escuchar los d:~o posibl~ adqu!rir una bella esposa.
u~a defensa de su posición. Es Robles el ~~e ~~ertos mtelectuales y ofrece
? re~o de antaño que se ha convertido en n ~ta que ha triunfado; es el
mferi~e los sentimientos de Federic d
el a~tócrata de bienes. Puede
Subimos muy de prisa coro
o e sus propias palabras:
a
edi .
o para pensar que
l
.
Ínas m o siglo trabajabamos bajo las ó d somos os mismos que hace
a iora tanto por hacer. Abrir fuentes de t r. enes de hacendados. Tenemos
Después, en la obra, como si as ira rabaJo. Hacer la grandeza del país. 13
habíamos hecho la Revolución? N p raque le compredieran: "¿Para qué
de nuestros ideales, sino para trab;:ara :nta~nos a contemplar el triunfo
Fuentes no para e
.
:i
, ca a qmen en Jo suyo "ª
l
l
n pmtar ese conjunto d
.
.
as c ases sociales y abre ese rincó f •
e personaJes. Sigue mostrando
el si~nifi~ado del México actual. R:::o ~el s~~onscie?te para encontrar
apariencias e hipocrecfa. Estos
rso al_ set mternacional con todas sus
decorado con frases en francés re pe naJes cuyo lenguaje está siempre
todo _al triunfar la Revolución; y e,:es~ntan los olvi~ados; los que perdieron
los pmta como son: hipócritas e hi
e _menos tuvieron fe en ella. Fuentes
cual no sienten orgullo, sino rene: D:~cos hdasta de su mismo país, para el
-Vamos a ver cuán•o d
·
uno e ellos:
" ura este país sin las
-lis sont bétes. Un país de indios
companías petroleras.
~... ha~e falta otra Junta de No~61!obernado por un indio...
enmigración europea. ...
s. Allf estaba la solución. O en la

!

Como Argentina, ya van ustedes is
F~entes, con un buen conocimi;~to de
.
escritor, baja a ese pensa .
d
su materia y gran maestría d
F d .
miento e esta el
.
e
. e erico, es una creación tí ica de es
ase social. Norma, la esposa de
:,ndígena y tiene orgullo d: haber h:~~:;~ Ella ~e avergüenza de su madre
¿cómo pudo mi padre, rubio es el tipo de su padre. Dice ella:
heredé el tipo de él .. 16 Es N
Y pano), casarse con ella? Gracias D'
·
atasha símbolo
b'
a ,os
que ?unca_ha creído en la Revolución
ta~ ién de la aristocracia falsa
cons~dera_ J~sto y honorable en el MéJ¡ccuyas ideas profanan todo lo que se
sonaJes viv1r y actuar frente al l
o actual. Fuentes hace a estos per
.
ector y no ti
•
contrano, aborrece su modo d
,
ene simpatía para ellos Al
obra.
e pensar y los hace aparecer ridículos en ~sta

13
10
11
12

!bid.
[bid.
Rosario Castellanos, "La Novela Contemporánea y Su Valor t.CSúmonial," Hispa.nía, XLVII

(mayo, 1964), pág. 226.

208

Carlos Fuentes, La Regwn Mds Tran.s

H

1~58, pág. 91.
!bid., pág.

15
16

105
/bid., pág. 116
Tbid.
.

.
paren1t delA1re, México, Fondo de Cul

.
tura Econónuca,

209
Jl\i111an1taic•14

�Pero además de presentar este cuadro tfpico de lo que consiste México,
Fuentes también expresa la agonia del mexicano en su búsqueda des( mismo.
Ya se han citado las dos soluciones que los personajes de Fuentes exponen
para unificar el pals. Fuentes no dice lo que él propone directamente, pero
se le adivina que estaría conforme con la asimilización completa. Esto no es
lo que encuentra Fuentes en México. Hay gran pesimismo en muchos de sus
personajes. Para ellos, la Revolución no ha cumplido. Hay cinismo en las
varias clases sociales, y Fuentes está convencido de que hay desilus_ión con
este movimiento social histórico. Uno de sus personajes pronuncia de esta
manera el sentimiento del autor: ",Pero qué vamos a hacer cuando todo el
poder emanado de la Revolución se ha entregado, voluptuosamente, a las
17
costillas de un cresohedonismo sin paralelo en México?
Hasta los personajes que se colocan en la época de la Revolución ya
engendran ese cinismo. Dice un revolucionario al encontrarse perdido en un
bosque:
,Qué crees que va a salir de todo esto? ,Crees que importa algo que tú y
yo luchemos? ... ,Qué podemos, tú y yo, solos aqu(? ,Qué importa lo que
hagamos o digamos? ,No se resolverá todo por su cuenta? ,No es el nuestro
un sacrificio más en balde? Vámonos, Gervacio, lejos de aqu(, lejos
de la bola.
8
que pase en viento sobre nuestras cabezas. Nada va a cambiar.
Después, más allá en la obra, se ve este pesimismo en el amargo comentario
de otro personaje: "Para eso se había hecho la Revolución. Iban a tener las
mismas oportunidades el obrero y el campesino y el abogado y el banquero.
19
Si, como no. En fin, asf lo creíamos entonces."
Fuentes sobresale en su estilo creador para reafü.ar el ambiente sobre la
revolución. El habla de los revolucionarios es al estilo y retrata con facilidad
el estado de los peones antes de la Revolución. en esta novela se ve pasando
ante los ojos del lector ese cuadro de personajes incultos que cultivaban las
haciendas durante la etapa del porfiriato. Las tiendas de raya, los jefes
políticos, los hacendados, la miseria, y al fin, el movimiento revolucionario-todos marchan a través de las páginas de esta novela.
Fuentes conoce los sentimientos de los obreros mexicanos y los describe
con exactitud. Aquí se muestra la inquietud y la sensibilidad del escritor para
con los braceros. En esta novela de protesta y pesimismo, Fuentes extrae esta
actitud hasta de los braceros que han regresado de los Estados Unidos. Estos,
aunque tienen sus quejas, ven mejor porvenir en trabajar en el norte que en
México. Fuentes usa estos personajes como vehículo para hacer
su protesta,
/

/bid., pág. 63.
1a /bid., pág. 75.
19 /bid., pág. 173.

17

210

utilizando una técnica de retroceso ara narra
.
mujeres que aparecen en esta oh ~
r las vidas de los hombres y
pre~nte, y después el autor redu;:·sJ~~;:: fr~nte al lector_, actúan en el
anahzar las condiciones que los han trafd
l tiempo pretérito como para
esto, Fuentes también hace que la l . º.ª s; estado presente. Pero al hacer
pase ante los ojos del lector Sal d
e México desde la Revolución
novela, dice:
.
va or eyes Nevares, en un análisis de esta

us:na

Ixca Cienfuegos, además de desem con Robles Pola Norma ? penar su parte dentro de la fábula,J·unto
•
•
, LAmacona etc es u
·
fi .
engranajes en que se apoya la diná :
l na pieza_ unc10nal, uno de los
un reactivo, y por merced suya mica e a novela. C1enfuegos actúa como
rodean.20
conocemos el pasado de los hombres que le

ci'

Se le ha preguntado a Carlos Fuente . "lC ál fi
al escribir LA Región Más Transparente?!Asf u ue ~u preocupación esencial
En mi primera novela intenté entre ot respondió el a~t?r:
personal de esa especie de ballena a l d ras bcosas, escnbJT una biografía
México: sus siluetas sus secre•os
ne ~ da dso re una meseta, la ciudad de
•
" , una cm a que am
od'
.
porque en ella se presentan con la
. o y 10 a un tiempo,
esperanzas de todo mi pa1's Int té l mayor brutahdad las miserias y las
.
· en 1acer una sínte · d l
.
conflictos, aspiraciones rencores N b
sis e presente mexicano:
c.
•
•
o o stante en Mé · l
d
.
,antasmas; un pasado trág1·co se cuela a través de ,todas I x1co
h . 1ay
d emas1ados
Yese pasado interrumpe a cada insta te
.
_as ~Jas elcalendario,
c I
n en m1 temática 2
ar os Fuentes ha realizado su r .
·1
.
Más Transparente historia del
~ opio esti o a través de la novela. LA Región
Revolución, ha c~locado a est;urg1~mento de 1~ burguesía mexicana desde la
de México.
escntor en el pnmcr lugar entre los novelistas

op cil n~ 16
Claude Couffon, "Ca~los · Fuentes
·• rg. y 5,
La Novela M .
"
eX1cana, Cuadernos Americanos,
XXXXIII (mayo-julio), pág. 67.

20 Salvador Reyes Nevar
21

211

�1A GRANDEZA MEXICANA: BERNARDO DE BALBUENA
PRECURSOS DE ADAN SMITH
LINO GARCIA y JORGE GREEN HUIE
Universidad de Texas Panamericana,

DE MANERA CURIOSA, BERNARDO DE BALBUENA ocupa un lugar prominente
en el primer capítulo de la historia de la literatura mexicana y también el
lugar correspondiente en la historia literaria puertorriqueña. Sin dejar de ser
español nunca, aquel sacerdote manchego primero como capellán de Guadalajara, luego como cura de San Pedro Lagunilla,Jalisco, posteriormente como
abad de Jamaica y, finalmente, como obispo de Puerto Rico llegó a identificarse de tal grado con el mundo entonces nuevo para los europeos que
Marcelino Menéndez y Pelayo lo considera el primer poeta con un espíritu
auténticamente americano_en lenf!a española, llamándolo "el verdadero
patriarca de la poesía americana". como tal era indudablemente de gran
alcance intelectual y quizá, por eso, los lectores y los críticos no han reconocido
el tema de sus teorías socio-económicas que da una unidad filosófica al poema
más conocido de los tres mayores de su pluma, La grandeza mexicana.
Publicada en 1604, La grandeza me:A.-icana representa una epístola larga en
verso, formalmente dedicada a la señora doña Isabel de Tobar y Guzmán,
una viuda y amiga de la juventud de Balbuena, quien le había pedido
información sobre Ciudad de México por tener ella el propósito de viajar a
la corte novohispana e ingresar en un convento allí.
La estructura en nueve capítulos de la obra se deriva de una introducción
de una sola estrofa en forma de octava real que describe "la famosa ciudad
de México y sus grandezas": cada verso de la estrofa de introducción se emplea
después del séptimo verso que se divide en dos.

De la famosa México el asiento,
origen y grandeza de edificios,
caballos, calles, trato, cumplimiento,

1

Marcelino Menéndez y Pelayo. Historia de la poesta hispanoamericana. Madrid: Victoriano
Suárez, 1911, I, p.ig. 62.

�letras, virtudes, variedad de oficios,
regalos, ocasiones de contento,
primavera inmortal y sus indicios,
gobierno ilustre, religión y Estado,
2
todo en este discurso está cifrado.
Cada capítulo constituye una serie de 56 a 126 tercetos endecasilábicos de
rima enlazada que se remata, en cada caso, con un cuarteto endecasilábico
con rima cruzada -la tercia rima adaptada del italiano por Garcilaso de la
Vega unos cien años antes.
En general los críticos han considerado J.A, grandeza mexicana una obra de
"gran erudición"5 pero con "las limitaciones de un asunto puramente descriptivo, sin acción alguna" .4 Menéndez y Pelayo comenta muy cortésmente lo
que evidentemente le parecía falta de asunto al referirse a "la generosa
imprevisión indiana, la opulencia aparatosa y despilfarrada 'sin cortedad ni
sombra de escasez"'. Después de citar un terceto de Balbuena sobre el lujo de
México en aquel entonces, el crítico español del posromaticismo continúa:
"El buen gusto encuentra mucho que reparar en esas interminables enumeraciones, y murmura por lo bajo que en poesía la acumulación no es sinónimo
de positiva riqueza." Añade una salvedad: los españoles en general son muy
dados al verbalismo abundante. Además alaba la musicalidad de los versos de
5

Balbuena.
Evidentemente, Balbuena estimaba la poesía por encima de cualquier otro
género literario y consideraba las formas métricas apropiadas para la expresión de muchas ideas que los autores de la edad moderna comunicarían a
través de las formas variadas de la prosa. Acordémonos que los hispanohablantes de la época barroca mostraban una marcada preferencia por el teatro
en verso, sea de tres actos u obra de género chico. El lector que se haya
interesado por el patriarca de las letras mexicanas sabrá además que Balbuena publicó en Madrid en 1608 una novela pastoril en verso, Siglo de oro en las
selvas de Erífile, una obra narrativa con la forma métrica del romance tradicional. Que Balbuena tenía un concepto de la poesía algo diferente de las
ideas modernas respecto a este género literario es también muy evidente por
algunos de sus comentarios sobre la poesía que podemos encontrar en su
"Compendio apologético de la poesía", un ensayo sobre la poesía que se

publicó junto al texto de la Grand
.
edición moderna de Porrúa repr:aza me~ana en la edición original y que la
la época expresa la idea de que I uce. ~estro autor en un estilo típico de
expresión de una gran variedad de :e~:sia es la forma apropiada para la
los sabios poetas (de la An . ..
todo linaje de cosas cantar:~edad grec~rromana)
decir que han tratado de tod ' ~o sólo qui~re
también que el que ha de seras as cosas, smo
poeta tiene obligación
perfeto Yconsumado
en todo y tener una uru~ ser glenei:3~ y \onsumado
.
versa noticia ...
En
la
misma
página
ta
b.é
sab.
m i n comenta que
1
ios eran los poetas y que "las r·
para os antiguos los únicos
eran de poesía". Además afirma
im~ras letras que enseñaban a sus hijos
noble ha de acoirer y sustentar los pc:r:enzo del ensayo citado que "la ciudad
pr~echo su~o.'~
e s como una cosa de grande utilidad y

at

on semeJante concepto de las artes oé .
.
maicana contiene al un . p t:Jcas no debiera extrañarnos ue
encontrar en un tratado de socio1o
ideas que el lector moderno esper:fría
sorprende es que las teorías socio-!olí:economía I_&gt;Olítica. Lo que realmente
dan _exactamente con la teoría modern:~/ont~m~as en esta obra concuerteo~as formuladas por Adán Smith
I capitalismo y que anuncian las
naci~s de 1776.
en su obra maestra, La riqueza de las

r:

ÚL grandeza

" La
1 idea
. central de 1as teorías socio econó .

d
go oso mterés" o la "cudicia" (codicia - . 1:11~cas e Balbuena es la del
~oderno llamaría "el afán de lucro") d~l md1v1duo (lo que un economista
grande_za mexicana. Según esta teoría e i~troduce en el primer capítulo de
muchos individuos causa que cad
, el mte~és económico de cada uno de
consonancia con el bien de toda u~o trabaje o actúe de una manera en
co_ntro~a por el precio establecido ::i:ldad. Lad rela_ción entre individuos se
mide".
merca o publico, "el precio que los

1

t

su sordo ruido y tráfago entretiene
el contratar y aquel bullirse todo ,
que nadie un punto de sosiego ti~ne.

2 Bernardo de Balbuena. La gra1Uhw mexicana y compendio apologético de la poesía. México:
s

4

s

214

Pom1a, 1971, ~g. 59.

Julio Torri. Lií, li1eratura es/¡aiiola.
José
Rojas Garcidueñas. IJeniardo

de Balbuena, La vida y la obra. México: Instituto de
Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, 1958, pág. 137.
Mcnéndez y Pelayo. Obra citada, págs. 59-60.

6
7
8

Balbuena La n d
.
Balbuena:
~dio~,.,c~a, pág. 131.
Balbuena, GranTza, pág.e
gra111hw mexicana, p.ig. 127.
0

c3;"

65_

215

�. .
do (ha actuado)
P todas parte la cud1C1a a ro :
or
pracuca
que ya cuanto se trata y se
d
es interés de un modo o de otro mo o.

Quitad a este gigante el senorío
y las leyes que ha impuesto a los mortales;
volveréis su concierto en desvarío.

Este es el sol que al mundo viv~fica;
ºfi 9
q uien lo conserva, n·ge y acrecienta,
lo defiende Yforu ca.
a
lo ampar ,
l · er
. .
eral de Ciudad México en e pnm
El vocabulario de la desc~pc16n_ ge; e muchísimas palabras claves ~.ue
ít lo de La grandeza mexica~ me uyó .
tales como "mercaderes y
cap
u
l
specuva
econ
ouca,
. dican claramente a per
trofas que citamos arnºba, y que
!,n
tes"_ 10 La primera de las tr~s es 1 . dad contiene la palabra
contratan
. ºd d comerCJal de a ClU
'
dº . " ( odi
describe la perpetua acuv1 a
f;
ofrece las palabras "cu ie1a ~ clave "contratar". La se~nda _estro a nl:s frase moderna "afán de luc_ro . La
cia) e "interés" que son smón~ols dee al mundo vivifica" que equivale al
estro fa se refiere al so qu
tercera
· d d'
r
, rinci io que rige toda la so~1e a . tres ue hemos citado el autor exp ic~
p En Íos doce tercetos que siguen l:ssione~ se dedican, cada uno, a su tare~.
cómo los miembros de muchas proÍl tor oficial, tejedor, navegante, escn,.
. tán, artesano• escultor.
labrador, sol dado, mercader, actor,
d pas
canómgo
sacns
.
.
ta
médico
ciego
reza
or,
'
bano, Juns ,
'
entra un terceto de transición y entonces
Inmediatamente después se ene~ nanera de ayudarse uno a otro por e1
más que se refieren a a I •
dos tercetos &lt;,, dº . ,, 0 "el goloso interés".
d
Principio de la cu iCJa
dan
y
obe
ecen,
si unos a otros se ayu
ta trabazón y engarce humano
yloseshombres con su mundo permanecen,
el goloso interés les da la manol, b ,
refuerza el gusto y acrecienta e 11no,
y con el suyo lo hace todo llano.

11

216

Jbidetn.
á 64
Balbuena, Grandeza, P g. 67
Balbuena, Grandtui, pág. ·

Sigue todavía 15otro terceto que habla de "esta oculta fuerza, frente viva/ de
la vida política". El capítulo se cierra con unas referencias más generales a
la grandeza de la ciudad.

Lo equivalente al "goloso interés" de Balbuena que notamos en el tratado
sobre las teorías de economía política de la pluma del célebre economista
británico Adán Smith en el concepto que Smitlt llama "self interest'', que
tambien se introduce al comienzo de La riqueza de las naciones en el segundo
capítulo del primer libro. De manera análoga, el autor anglosajón establece
el "self interest'' como el principio coordinador de todas las relaciones
económicas entre los seres humanos:
But man has almost constant occasion for tite help
ofhis brethren, and it is vain for him to expect
it from tl1eir benevolence only. He will be more
likely to prevail ifhe can interest their self
!ove in his favour, and shew them tliat it is for
tlleir own advantage to do for him what he requires
of them. Whoever offers to anotl1er a bargain of
any kind, propases to do this. Give me tl1at which
I want, and you shall have tlús which you want, is
tlle meaning of every such offer; (... )
It is not from the benevol~nce
of tl1e butcher, the brewer, or tlle
baker, that we expect our dinner, but from
. regard to ti1e1T
. own mterest.
.
14
ti1e1T

.

.
ofrece la opinión de que sm ~s~e
A continuación el autor ~ovoh1si:;tindividuo la sociedad se converuna
1
principi~'v
d0e::;r~;~é:ue~~;:/:r: ea: ~esva1fo".
en caos,

9
JO

Caerse han las colunas principales
sobre que el mundo y su grandeza estriba,
y en confusión serán todos iguales. 12

Aquf las palabras claves son "self-love", "tl1eir own advantage" y "tlleir own
interest'' que corresponden exactamente a la terminología perfectamente
análoga de Balbuena en 1A grandeza T!U!:i.icana que ya hemos comentado: "el
goloso interés", "la cudicia" y "el interés".

12
111

lbukm.
lbukm.

14

Adarn Smith. ed. Edwin Cannan. An bzquiry into t/14 NaJurt and Causes o[ lht Wealth o[
NaJions. New York: tl1e Modern Library, 1937, p:!g. 14.

217

�Es especialmente interesante notar que el economista inglés introduce la
teoría del "selfinterest", que considera el principio gobernante de la economia política, en relación con su teoria auxiliar de la división del trabajo: se
encuentra en un capítulo que se titula "Oftbe Principie which gives Occasion
to the Division of Labour". Hablamos notado que el contexto en que Balbuena discute su principio correspondiente del "goloso interés" resulta ser
esencialmente el mismo: él habla de su aplicación en toda una serie de
profesiones, que incluyen varias de {ndole religiosa. También la división del
trabajo, o especialización profesional, es un tema comentado por Balbuena
en el prólogo en prosa a 1A grandeza mexicana que se titula "Al letor":
... son varios los talentos y profesiones, los
estados, los discursos, las habilidades, las15
· ¡·maciones
·
. de 1os homb res.
me
y apentos
Naturalmente, existen algunas diferencias notables entre las ideas de los
dos autores de tierras y épocas diferentes que hemos comparado arriba.
Quizás la diferencia más grande entre las ideas de Balbuena y Smith es que
aquél expone sus teorias socio-económicas en un contexto teológico: el cura
de San Pedro Lagunilla considera la gran variedad de profesiones un don de
Dios:
a todos da Dios sus dones, a unos de una manera
y a otros de otra. Esa es la belleza del mundo16
y la variedad de los gustos y opiniones de él.
El economista de Inglaterra, por otra parte, escribe dentro del ambiente
esencialmente racionalista de la segunda mitad del siglo XVIII: presenta sus
teorías socio-económicas en un contexto netamente seglar.
Las teorías económicas de Balbuena no se limitan al primer capítulo de 1A
grandeza m,e:A,-icana. También las encontramos, además de las referencias en el
prólogo que ya hemos mencionado, en la pequeña introducción en prosa,
donde notamos todavía dos sinónimos más del concepto moderno de "afán
17
de lucro: "hambre de oro, golosina del interés". En el segundo capítulo alude
espedficamente al "interés la dulce golosina" que a su parecer había sido lo
que atraía a los espafioles a descubrir, explorar, conquistar y colonizar las
tierras nuevas de América:

Balbuena, Granbu, p.ig. 5.
16 Balbuena, Granbw, i&gt;ái- 6.
17 Balbuena, "Compendio en Grandeia, pág. 55.

15

218

los trajo en hombros de cristal y hielo
a ver nuevas estrellas y regiones
a estotro rostro y paredón del suelo. 18
Aquí "hombros de cristal y hielo" re
.
barroca para 'las olas del mar' H I presenta una imagen típicamente
· ue ga notar además
. .
respecto a la actuación histórica de 1
_ '
, que esta opmión
1
senta un sano término medio entr o; espano es en_el Nuevo Mundo repreleyendas negra y blanca.
e as mterpretaciones extremistas de las
. Hacia fines del segundo capítulo u d
.
.
virreinal, el autor alude de nuevo al•"? : ée~nbe la arquitectura de la sede
naciones" y "del trato h
l . i~ er s 'que ahora llama "señor de las
umano e prmcipal postigo".111
Y así ':1elvo a decir y otra vez digo

que el mterés, señor de las naciones
del trato humano el principal postig~. 19

:t

Aquí hay cierto tono enfáti
"
1
vez" expresan un matiz de in~~t::~~e frases vuelvo a decir" y "digo otra
análoga a la construcción de Tro R~ contexto_ aho~a es que, de manera
el móvil socio-económico que ha:• h
y V~necia, el mterés representaba
México en relativamente pocos añ:s. ec to posible la construcción de Ciudad

7ª

En el tercer y el cuarto capítulo de 1A
.
reiteradamente del comercio
.
grandeza 11U/XUana, Balbuena habla
a su intercambio comercial coy oAsp~na que México debía mucha de su riqueza
·
n 13 por el puerto de Ac ul
d
mtercambio mercantil con la
d
. 20
ap co, a emás de su
.
ma re patria El q ·
í
connene varias referencias a "l fa
.
mnto cap tulo también
os mosos mercade "
za de la comida mexicana que B lb
. res y una extensa alaban'
a uena considera d ' d l ·
en parte como resultado desuco
. .
e m o e mternacional
,
merc10 mternacional La
fa
capitulo vuelve a insistir en el rin . .
.
· estro final de este
comentando:
p cipio socio-económico que hemos venido
Ycuanto la cudicia y el deseo
añadir pueda y alcanzar el arte
aquí se hallará, y aquí lo veo,
y aquí como en su esfera tienen parte.21

18
19
20
21

Balbuena, Grawür.a pág 68
Balbuena, Grandeu; pág: 10:
Balbuena, Grawkr.a p.ig ¿&gt;
Balbuena, Grawür.a; pág: 93 _

219

�Ahora, la idea es que el gran lujo y la posible riqueza de la ciudad virreinal
debía su existencia al "goloso interés" del individuo, lo que en esta estrofa se
expresa con las palabras "la cudicia" y "el deseo".
A partir del séptimo capítulo, que contiene varias referencias explicitas al
santo oficio hay muy poco sobre las teorlas socioeconómicas, y generalmente
se evita toda mención explícita del "goloso interés" o la "cudicia" como móvil
o principio que rige el aspecto económico de la sociedad virreinal. lAl autor
le habría parecido que semejante teorla lindara con la herejía? ¿Qué podrla
causarle problemas de {ndole grave con los tribunales de la iglesia? Quizás.
Pero tanto los lectores modernos como los barrocos no parecen haber
reconocido estas tconas socio-económicas que dan una cierta unidad filosófica
a los primeros cinco capítulos de su poema largo en alabanza de la sede
virreinal construida por encima de las cenizas de Tenochtitlan.

Sección Tercera

Edinburgo y Brownsville, Texas
abril de 1989.

HISTORIA

220

•

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Estrada Jasso, Andrés, 1917-</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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